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                    <text>�E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

aliento suave, meliflua. voz.
Sus rizos negros como mis penas,
blanca su frente cual mi ilusión,
boca pequeña. cual mi esperanza
y ojos tan ¡randes como mi amor!
Y si mezclares cuanto hay de bueno,
cuanto hay de noble, fe, inspiración,
virtud, modestia, filantropía,
ternura, gracia, casto pudor,
podrás entonces formar idea
de lo que vale su corazón ....
el de la. virgen de mis amores
que para siempre me cautivó!
Jl■toalo e h■tl'OS e.\■lfl.

EN LA ESTEPA.

11,-Cesto para papeles.

cía en sus alas invisibles la fragancia de las flores y I os murmullos
del bosque, el cual parecía decirle:
- ¡Bien haces en volverá la casa
paterna!

Y el apuesto joven, cuando llegó
á la casa., vió una. hermosísima.
doncella, de ojos azules y cabellos
rubios como el oro, sentada en el
poyo de la. puerta., hilando blanca
seda en una rueca de plata.
Acercóse á ella, saludóla. galantemente quitándose el sombrero de
largas plumas, y arrojando al suelo su lanza. de bruñido acero, apeóse del caballo y preguntó á la hermosa:

-Espérame, :Ma.rpha mía.; espérame cuando el crepúsculo envuelva la isba en su sombra protectora.
La voz del príncipe acostumbra.do. al mando, se había vuelto dulce
y suplicante.
l\1arpha., anhelante y temblorosa,
inclinó la bellísima. cabeza.
Esperarlo! Esperarlo! cuando
ese mismo día su padre, el antiguo
cosaco, el terrible mujik, la había.
dicho:
-Te mataré, 1Iarpha; te mataré
como al más inútil de mis perros Ai
te vuelvo á ver hablando con el
príncipe.
'
Y élla así lo creía, por eso temblaba de espanto; pero cómo negarse cuando sabía quelván, su amor,
se iba con su ejército á pelear:-&gt;
--Te esperaré,sncede. lo que quiera-dijo, y huyó aterrorizada. de
aquella promesa.
Cuando llegó á la isba,sentía. como fuego en la cabeza. y frío en el
corazón.
Llevaba fiebre.

é iré junto á él en su hermoso troiska.
En ciertos momentos sus ideas se
embrollaban, volvía. á verse en su
lecho y junto á éste su padre con el
rostro demudado, conmovido, llorando como un11¡ mujer.
Pero recobraba su lucidez, y veía
la estepa ilimitada, y en el extremo
horizonte las luces rojas que la.
atraían con poderoso encanto.
El frío aumentaba, :Marpha sentía.
que la erujían los dientes y se le
endurecían las piernas.
Un aullido plai'lidero, siniestro,
rompió el silencio que la rodeaba..
Y se detuvo horrorizada. Quién la.
había. llevado a.llf? Qué ha.cío. de
noche en aquel luga.ri'
Se sentía fascinada. por aquella.
inmensa blancura, la dominaba. por
modo tan sigular, que la. acometió
vehemente deseo de dejarse caer y
quedar sepultada entre la. nieve,
ser algo de aquel t&lt;,do que tanto la.
atraía.
Nuevos aullida.s se deja.ron oír,
cerca, lejos, adelante, detrás. Una
masa negra, movible, la rodeaba.
como un cortejo siniestro.
Puntos fosforicos brillaban de
dos en dos, moviéndose aquí y allá,
pero siempre fijos en ella.. Era.o los
ojos de los lobos.
Habían olfatea.do su festín de carne sonrosa.da y tierna. y tenían prisa ,;n acabar.

CREPÚSCLJLOS.

Resbaló en la. nieve .. . . cayó ....
y le pareció oír que los lobos ae
reían á carcajadas y castailelet.ban los dientes.
Sintió sobre ella el vaho peellJente de mil respiraciones jadea.otee
y después ....
Nada, nada, se hundía., se hundía en una obscuridad fría y Yitcosa. ......... ............... ..... ..

El deshielo había comenzado; peq uei\as hierb'lS de un verde pálldo
tapizaban la antes escueta. estepL
El sol, velado y pálido,derr11111aba á pesar de esto un grato calor.
)Iarpba, junto á la. puerta de la
isba, extendida en un sill{m, mira•
ba. lejos, gozando del pl acer de Yl•
vir.
A veces, sacudidas nerviosas eeti·emecían su cuerpo adelgazado.
A sus ph,s, su padre,el áspero cosaco solícito como una. mlldre, la
besaba con ca.rii'lo las manos y la
decía:
-Ves't Ni ha.y nieve, ni lobos nl
nada que infunda. terror : todo DO
ha. sido más que u n delirio de la
fiebre. Lo único que existe es llll
padre que adora. en t i, y allá en el
campllmento, un noble corazón que
sueíla. con mi pequeña Marpha.. ....
y que la arrebatará de mis bruoL ..
para. hacerla feliz .

*

Después del emhriacrador coloquio el príncipe se alejó en su veloz
troiska. Ella, la. pobre Marpha, se
llevó las manos á la cabeza pºróxima á estallar, y gritó:
-Llévame: Oh, llévame contigo,
porque me siento morir l ....
Y tendía las manos hacia. el
troiska,que corría como el viento.
Luego, loca por la fiebre, delirante,se dejó caer en el lecho ..... .

¡Que hermoso despertar! Cuán dulcemente
rizaba. el aire la. extensión serena
del lago azul en que tu faz veías
cuando, radiante de placer, creías
que era. el q ueb ra.nto la. pensión ajena,
y en tu rad iosa. frente
la intensa. au1·ora del rubor lucías.
Yo embelesa.do y loco te miraba,
y tu voz escuchaba
como al santón el árabe exaltado,
y era tu voz paro. mi pobre oído
lo que el eco perdido
de la patr ia le.iana al desterrado.
¿Te acuerdas? ...... La memor ia no envejece:
aún oír me parece
e l quejumbroso murmur ar del viento
que, fingiendc después súbita. calma.,
llevábase violento
el mutuo jura.mento,
símbolo dulce de la fe del alma.
¡Pasó el romanticismo!
Feliz ser ía si con él vol viera.
á. tal edad , para decir lo mismo,
y á ti otra vez decírtelo pudiera.
Pero ¡a.y! que ya tu mano
sin inquietud r eposo.
sobre mi mano yerta;
l a noche silenciosa
cubre la tierra desolada y m.ierta..
¡Huyamos! ¡ven! la sombr a. es la amar gura
que va ocultandc, con su velo austero
un rostro de sin ies t1·a. catadura:
la mue1·te, ¡último amor: ¡el verdadero!
Vamos de aquí; mi voluntad cansa.da
ya ni aun mi cuerpo á sostener se atreve.
¡Ni un pájaro canto1· en la enramada!
¡ En mi alma hielo! ¡ En tu ca.beza. nieve!
Pretendo hablar, y de mi voz me espanto;
hablarme quieres, y tu voz suspira.
¡Dios arrancó las cuerdas de la lir a,
y puso en &amp;u lugar hilos de llanto!

13.-0tro cesto para papeles.

El Rosal 4~ Santa Jlna.

Marpha apretaba. los pui'los y corría, corría, suelto el ca.bello, desceilida la ropa, gimiendo, gritando
con todas sus fuerzas.
Llamaba. á Dios, á su padre, á
Iván. No pensaba.; escuchaba. un
ruido insoportable y huía con el
solo instinto del animal perseguido
que tra.t;a de ponerse á salvo.

-¡,Quién sois?
-El Traba.jo y el Amor.
-¡Busco la felicidad!
Y entonces la doncella. de los cabellos de oro, fijando en el mancebo una mirada. llena. de dulzura, y
dibujando en sus labios una sonrisa. llena de esperanzas, respondióle:
-Trabaja y ama: eso es la. felicidad.

15.-Mode lo de bordado,

a:

y en la pálida fisonomía de laen·
ferma. hubo rosados tintes de
ra. y en los ojos del cosaco una ible
pe~tad de lágrimas que ':1
mujik no pudo ocultar n c
ner ....

i16~nte·

s **

l\IARY F Al l'IL

AS( ES.

Mayo.-1903.
Que yo te diga cómo es la virgen
que para siempre me cautivó?. . .. .
Es prototipo de la belleza.,
obr a maestra del Hacedor,
flor sin espinas, cielo sin nubes,
inmaculado, fúlgido sol.
Fresas sus labios, perlas sus dientes,
breve cintura, pie seductor,
triste mira.da, sonrisa. dulce,

Ven; siéntate á mi la.do;
no temas que importune
tu oído, ya cansado,
con bellas frases de fingido ardor.
Sólo un recuerdo nuestras almas une;
mi fe se extingue al par que tu belleza.;
el cr epúsculo empieza
á envolvernos con triste resplandor.
¡Pobre mujer ! Tu cor azón y el mío
tienen otro crepúsculo: ¡el hastío!
¡El sol se apaga! ¡se acabó el a.mor! .
¿,Por qué lloras? .... .. L a eterna. despedida.
de ese triste reflejo que la. vida.
nos deja tras de sí,
es la. última. ventura. q ue gozamos;
mirándonos, miramos
tú lo que amaste ... .. . y yo lo que perdí.
Tú eres la luz que queda.
matizando la. trémula. arboleda,
el sol ardiente que en mis sueños vi;
yo . . .. como el lago de siniestr o fondo,
bajo mi triste placi&lt;!,ez escondo
el cieno que en la vida recogí.

t topoldo t 6pa dt SAL

14.-Cue llo y corbata bordada

EMILIA DE

Domingo 12 de Julio de 1903.

==

***

•*

. . . . Salió de la isba. y se lanzó en
la estepa, blanca.como un gran sudario, amenazadora y misteriosa.
con su pálida irradiación; pero á
ella ¿qué le importaba.'? Su único
anhelo era huir de su padre, buscar
á su amado.
A lo lejos,como fantástica visión,
veía. las rojas linternas del troiska.
que corría, corría, y ella corría.
también valerosa, decidida, allí
donde los hombres fuertes sentían
el escalofrío del miedo.
Oh, sí, decía, lo alcanzaré; me
levantará en sus brazos, me cubrirá de besos, me envolverá en pieles

EL MUNDO ILUSTRADO

Ana, la santa esposa de Joaquín-ambos &lt;ex·
dones David,&gt; es decir, de la estirpe real de que
debía, según los profetas, nacer el Salvador del
mundo,-era estéril. Iban á cumplirse l as setenta semanas de Daniel, y se encontraban sin suaesión y en edad senil.
¡ Cómo se dolía Ana de &lt;este castigo de Dios,&gt;
en su casita de Sekoris, que resplandecía de virtud acendra.da!
Para. elevar más frecuentemente sus preces en
el templo &lt;lel Dios único en .Jerusalén-de donde distaban unas treinta leguas,-y ofrecerle
constantes sacrificios, resolvieron trasladarse á
vivir en la ciudad; y al efecto, Joaquín compró
una casita, inmediata al templo, y que hasta
hoy se conserva convertida en capilla. de Nuestra. Señora de la Presentación.
En el interior de la casa. había un jardín y en
el jardín había un hermoso rosal, que desde el
primer momento llamó la atención de Ana, porque á su al rededor piaban muchos paja.ritos que
tenían sus nidos entre las ramas del arbusto.
• Allí se lo pasaba ella contemplando el dulce
afán maternal de las avecitas, y cuán dichosas
110 mostraban éstas desvelándose por sus hijuelos.
-&lt;Y sobre mi-decía tristemente- no ha. llovido la graciu. del cielo. ¡Perdona, oh Jehová,
á esta humilde pecadora.!&gt;
Una tarde, en que estaba ausente su esposo,
por haber ido á Chocebite-donde existía. una
especie de Taba.ida, compuesta de discípulos de
Elías,-Ana gimió más intensamente que otras
veces, á la. vista del rosal con tantos nidos en
que bullía. la vida.
De improviso, cuando los sollozos de la. anciana estéril habían conter.i do los gorjeos de los
pajaritos, las rosas del rosal se replegaron, y

-----=7:
r,...r;~·

,,~i;.

.,

17.-Colecc i6n de t rajes de- casa, de paseo é infantiles.

16.-E!egante almohad6n de seda y punto.

�de en medio de unas que formaban
artístico pabellón á un nido, surgió
una. aparición bellísima., un ángel
de sonrosado rostro y rubios y ensortijados ca.bellos. Vestía. una. túnica. de nieve, agitaba. blandamente
sus alas radiosas, empuña.be. en la
diestra. uno. vara. de azucena. y emergía. de todo su cuerpo una. luz na.cara.da.
Mirándola acariciadoramentecon
sus azules ojos, lo. dijo con voz
que era. una melodía.:
-&lt;Soy Gabriel; y Dios, que ha
escucha.do tus ruegos, me envía. para anunciarte que concebirás una.
hija, que será selecta. entre las selectas, pues nacerá sin mácula y
sin mácula será á su vez, madre
del Verbo.&gt;
Ana. quedó como petrifica da. ; todo le pa.recía. un sueilo.
.
Las r osas del rO$&amp;l se esponJaron en sus cálices y la sonreían;
los paja.ritos trinaron con extra.ño
r egocijo, y revolaban rosa.ndo con
sus a.las la. nevada ca.bellera. de la
anciana.
La. misma. tarde de este suoeso
maravilloso-según la. Jeyenda1J oa.quín tenía. igual revelacion,
apr esurá ndose á regresar á Jerusalén.
Al día. sig uiente toma.ron c&amp;.mi_no
de S"'koris, pintoresco pueblecito
que dista. poco de Na.za.reth.
Y antes de un año, vió la. luz la
que sería. luz del orbe, a.zucena. del
va.lle y estreaa. de l a. maña.na..
Sus primeros instantes fueron
alegr a.dos por los pajaritos del rosa.l de Jerusalén, que habían ido á
posarse en los a.leros de la ca.se. de
los santos esposos y que, de~pués
de gorjear dulcemente, se a.le¡aron
llevando la buena nueva á. las otras
a.vecitas del cielo.
ARTURO BLOCK.

LACRYMAE RERUM
DE;;AUUCIO

En una. olvidada ca.lle
Del barrio de )!ara.villas,
Donde vi ve la tristeza.
Disfrazada. de alegría.,
Frente a.l portal de una casa
De esa.s de facha mezquina.,
Cuyos balcones pregonan
Que allí la. indigencia. ha.bita
Tras los crista.les desnudos
Huérfanos lde cortinillas,
Vi una tarde en el arroyo
Diez ó doce cosas míseras,
Despojos abandonados
Del na.ufragio de una. vida,
Formando un montón que, tristes,
Contempla.ba.n las vecinas,
L os ricos con menosprecio,
Los muchachuelos con risa.
Y los corazones nobles
Con arrebatos de ira.
Eran u n sofá caduco
De reps azul hecho jiras,
Como penco que en los toros
Al a.ire suelta. las tripas;
Un reloj de los de péndola.,
Manco de una. manecilla.,
Con la esfera, que es la cara
De los relojes, tr istísima,
Y que tan sólo horas lúgubres
Señaló, según la pinta;
Un catre pa.tiabierto;
Cuatl'o derrengadas sillas¡
Una mesa despintada.;
Dos malas litografías
Que contaban los amores
De Abel a.rdo y Eloísa,
Y, presidiéndolo todo,
Rema.te de tanta. ruina,
Un piano viejo y sin tapa.,
Cuyas teclas amarillas
Los dientes de horrible monstruo
Diluvia.no parecían,
De un titán de negras fauces
Que lanzara. seca risa,
Publicando de los hombr(s
La crueldad infinita.
Sobr e aquel montón de cosas
Lluvia implacable caía,
Y el arroyo do a.guas sucias
En las patas de las sillas
Dejaba pellas de fango,
Y el agua golpeando impía
Del piano las viejas cuerdas
Sacaba. notas horrísonas,
Alaridos desacordes
De una música inaudito. ....
Y aquellos muebles, cansados
De arrastrar tan mala vida,

El, MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

Y empapados por l a lluvia,
Llora.bo.n y maldecían.

Pasaron horas y horas,
Iba declinando el día,
Llegó el farolero, y pronto
Una luz medrosa. y tímida,
Titilando entre la lluvia.,
Dió á las sombras mayor vida,
Y, ya en las sombras, los muebles
Que lloraban sus desdichas,
Una historia. me contaron
Con voz baja y dolorida.
Ha.blóme el sofá de muertos
Amores, de una familia.
Que unió el querer, y que luego
Partió la. suerte maldita..
Me contó el reloj, inválido,
Entre toses y fatigas,
Los días sin esperanza.,
Las noches sin pan, larguísimas.
Me habló el lecho de dolores,
De fiebres, de medicinas
Que se compraron con honras,
Cambiando por muertes vidas.
Cantó, por fin, el pYano
De las teclas amarillas,
Que lloraban por los dedos
De unas manos pequeñitas
Que sobre l as mismas teclas
Quedaron de pronto rígidas ... .

"

Domingo 19 de Julio de 1903.

Con esencia de violeta
¿Por qué za.humas el ar~iflo
De tu espléndido corpil'lo
Que realza rico tul,
Si hay en tu a.lma. los efluvios
Que perfuma. la corola
Delicada. de la viola.
Del verjel de la v lrtud?

EN UN ALBUM.
¿Por qué adornas tu cabello
Con guirnaldas fraga.ociosas
De nevadas tuberosas
Y de rosas de París?
¿,Quieres que unas rivaliéen
De tu tez con la tersur a.
Y las otras en frescura.
Con tus labios de carmín?

¿Y por qué para tu á lbum
Soi'iadora. virgen, dime
'
Hoy me pides que te rir:ie
Un simbólico ronde!,
Si tú eres toda un encanto
Si en ti vibro. la ar monía '
Si tú eres la poesía.
'
De una estrofa. de Ver laine?

¿Por qué lucen en tu cuello
Torneado, sus cambiantes
Los colla.res de diama.ntes
Y de perlas de Ceylán,
Si hay más luz en tus pupilas
Que en las piedras transparentes
Y en las joyas de tus dientes
Hay más perlas que en el mar?

~

fflt rct4a Pl!llo era,e.

· •······...........................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA·,

~

: ···

c.:.---·

"3

~~,.~~.,r {.it·~~{l;{{'!trifü~

~

- ... ·~·~

:r;i¡¡:¡,~(J~~~-;;¡;__.
.

'

~'-

-

~,.;..-

ADenver, ;lansas Cíly, St: Louis, Chlcago, llew Yorl°
San Francisco y Los Angeles

Con estos cuentos y cantos
Echóse la noche encima;
Yo me alejé de aquel sitio
Con toda el alma oprimida.,
Y a.un me parece que escucho
Aquella. historia tristísima.
De los muebles que lloraban,
Lloraban y maldecían.
Madrid.

México, D. F., Mayo 25.
Me es grato manifestar--escribe el Dr. Francisco de P. Leal que me es muy conocida la preparación llamada Emulsión de
Scott, y que la recomiendo con
bastante empeño á todos aquellos
de mis clientes que se encuPntran demasiado linfáticos, lo mismo que en los escrofulosos, pues
son muy satisfactorios los brillantes resultados que siempre he
obtenido con dicha preparación,
la cual posee también la cualidad
de no ser desagradable ni á los
niños, que son los que hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO

Dd

11.■o.

Sr. Jlrzoblspo 'fttban.

Los bienes fue ron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
sistía en dos p611zas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companla de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Ha.ce pocos dtaa que se practicó la
apertura del t eatamento del Iluatrllll·
mo Sr . Arzobispo D. Patricio A. Feeha.n
en la ciudad de Chlcago, llllnola.
La fortuna. ctel distinguido prelado U·
cend l0 f. cerca de $125,000 oro amer icano ; 7 eegtln el Inventarlo que se ha
publicado, los bienes que dej0 fueron
como elgue:
Dos pOllzu de ' 'La MU·
tua..' • Compa.llla. de s,.
guroe sobre la Vida, de
Nueva York, por $215,1,00
oro cada una, O sean . . $ 150,000 oro.
Dividendos acumuladoe sobre una de la.e pOllns 9,329 oro.
Otra pOllza de seguro. . . 14,000 oro.
Acclonee en efectivo J en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.
Entre lu dlsl)Olllclones del sellor Ar•
r;oblspo, en au t eata.mento, se hicieron
atas:
A au hermana, sellorlta Ka.te Feehan,
que estuvo alempre con él huta 1u
muerte, $40,000 oro en bonos J $i5,000
oro cte una de la.a pOUzae de aeguro ;
ll la eellora Ana A. Feehan, viuda del
sellor doctor Eduardo L. Feehan, her•
mano del aellor Arzobllpo, $25,000 oro
de otra. de la.a p0llzas, J $5,000 oro en
efectivo; f. la Academia. de San Patricio de Chlcago, dé la que ea preceptora
■u hermana, Madre
Marta Catalina,
$10,000 oro de la. 111tlma pOIJza.; ll la.
e■cuela • 'Santa Marra· ' de ensellanza.
prt.ctlc&amp; para va.rones, de Feeha.nv111e,
llllnole, que era la lnstltucl0n por la
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COIIl'p()8le100 óe la Foeta.tlna " F'&amp;lleres," estA l)l'eparado por on procedlml•nto eapecla1 coo aparato &amp; propó,
alto, 1 no ee encuentra. en el comerclo,
Deeconffen de laa 1m1taclonee y f&amp;llllflcaci0111•

~

--,.

.&amp;.ltTICUL08 • ..llt'l' ll'OTM1T•

AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

Pidaa~~m..

.

Número 2. Traje de visita y c~Jección de trajes infantiles para 01i'los de diversa edad. El primero
consto. de un to.lle con ancho cuellohombreras y una falda. lisa que ostenta. en su parte inferior, como
único adorno, pequeñas cintas de
color claro. El sombrero es de verano y lo adornan dos grandes rosetas, Los tra.jecitos infantiles son

de confecciones diferentes, y se hacen not nr sobre todo, por la nueva
disposición y corte que ú ltima.mentc
se ha da.do á los trajes para niños,
en los cuales también se usa el ei:;tilo «reforma.&gt; El traje para. la niña de 13 á 14 a.nos que a.parece en
el grabado, es de tela rameada. de
poca consistencia. l•~l talle sólo_ lle•
va el sencillo o.dorno de la cmta
obscura que, en forma de cruz, es
de moda cerca de la cintura. Un cinturón forma.do con listón de seda.,
rodea. el talle. La falda. lleva sólo

de "sport" y paseo.

tres pliegues, y encarrujados transversales en su parte infer ior. Las
mangas son de forma. camp:inula.da.,
y los puños de la misma. tela. que
1as ma.nj?as.
Número !i. Dos trajes de paseo
representa nuestro g1·abado. Ai:nbos
se han corta.do con suma gracia, y
llamamos la atención de nuestras
lectoras acerca del conjunto y de Ia
confección. Ambos trajes, aunque
de corte di verso, tienen entre sí 11:ran
semejanza. por su disposición. Llevan , los dos, anchos cuelloshombre-

ras, que en la. actualidad se usan
mucho, y las blusas son torer as.
Las mR.ngas campanulares_ poc?
difieren entre sí, pues la única diferencia consiste en que las de uno
de los vestidos, lleva superpuestos
semejantes á los del cuellohombreras. En uno de los trajes es entera.mente lisa la falda, mientras que en
el otro cae con pliegues longitudinales, de toda la extensión de l_a.
cuchilla. Los sombreros son de r igurosa. estación primaveral.
Número 9.-Elegante y vistoso

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>munyon's
Remedio para los Resfriados

EL JdUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Jullo de 1903.

.,

1¡ ~¡.,
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ti&lt;

Yo 86 que mi remedio para loa Rea•
triados alivarú. la cabeza, .nariz, gar.
ganta y pulmones casi inmediata.meo.
te--que curará. restriados nuevos re,.
fria.dos viejos y crónicos. n ace' dee-aparecer en pocas horas cualquier c)a.
~

de restriado, evita.ndo Pulmonta.

Bronquitis, Grlppe y otras entenne-d1des de la garganta y pulmone.,;. t'é..

Expllcadón llt

rtt las de3eargag muco~ y quemanie 9

nuestros graballos.

Eensadones d~ los ojos y nariz, plra

los estornudos, evita la tnnamactón

y cura la ttebre.

Obtenga una botellita .de A oo ca.
:\Wxico, en la segurl-dad que tendr&amp;

resultados satlsfuctorlo~.
~IU NYOX.

L.A "FQSF ATINA FAL.IIfBB:$ff ""desde
el •llmeaw má8 graade y el más recomendado para loo a mo,
la edad de ttels , siete meses, y pa rticularmente en eJ mo..uento ciel dest.N.e y r'lur,1,nt,t&gt; el perforto del creclmteoto. Fa.cl1tta m ucho la dentición· a.segu ra la buena formación
de los bues08¡ prnvleae y neutraliza lqs de fectns que suelen orel\entarRe al cre&lt;:er, é. Impide la dlanea 1 que es tao freeue• t,e e n ln•nln"" -PARlR A AVR!NUIC VICTO RI A. Y R!N 'J'OOA~LAR FAR MACJTAR

Ira Jeyerú y leltjerú

'THEODORA'

Ur. llunyon, núm. 1~. .\ rch Rl
FIJ-adelfia, E. U. &lt;ie A.
.\.gent~ Generales, J. Labadle Sucs.
y Ca., Protesa ú.
Depósitos en México:-Sre3. l'l hlein Sucs.- Carlos Félix y Cfa.-Droguerfa del Eletante.-Droguerfa dt"I
Retuglo.
En :\Ionterrey.-Sres. Bremer y
Cia.
En Puebla.~l;,;\r. Joaqufn IbíHi&lt;"z.
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Número l. Colección de trajecitos y abrigos infantiles de último
corte y agradable perspectiva. Se
usa.o actua.lmente los abrigos liger os doblemente abotonados¡ llevan todos anchos cuelloshombre •
r as, se les adorna con algunas ce•
nefas de cinta maravillosa y se procura. que sean dichos abrigos un
poco más cortos que el trajecito, de
manera. que éste sobrese.lga en la
pa.rte inferior.
Número 2. Traje de desposada..
La. tela es piel de seda. granulea.da.,
lo que constituye el buen tono europeo. Cuatro grandes pliegue!J que
a.b arca.o toda. l a longitud de la enagua, aparecen en ésta; á corta. dist ancia de la parte inferior terminan
estos pliegues mediante cuatro ramos de azahares La. cola del traje
debe ser dema.sia.do la.rga. 1 pues este vistoso adminículo es un importante factor de elegancia.. El talle
se tablea con pliegues muy a.ngos•
tos, de manera á. llenarlo y cúbrase la mita.d con fino cuellobombrera de punto de Inglaterra. En el
centro de este cuello se hará aparecer unbermoso ramo de azah&amp;.res. El
escote se cubre con fina. gasa de seda De la. parte superior del toca.do: que ha de ser lo más sencillo y
artístico posible, se prende el velo de desposa.da,confeceionado con
fino tul de seda y gasa.. El velo no se
lleva actualmente dema.sia.do largo
pues llega. sólo hasta el a.rrra.nque
de la cola.
Número 3. Traje de paseo,propio
para. seiloritas, confeccionado con
tela. ligera. y cuyo entalle se logr a
mediante un forro resistente. La
confección es sencilla y vistosa. En
la blusa se lleva. un cuellohombre·
r a. y el escote se cubre media.nte una.
tel'e. de seda de color obscuro. Dos
p asamanerías de esta tela, cruzadas se colocan á. lo largo del ta.lle
y e~ la partesuperior ·é inferior de
ésta.. La. ena.gua es completa.mente
lisa. y sólo lleva en su parte _inferior una ancha cenefa. de la misma.
tela ribetea.da. con cintilla maravillos~. Las mangas son campa.nula.das y se hacen terminar por angostos pufl:os de la misma. tela. Todos
los bordes del traje se pespuntean
con cintilla.
Número 4. Vestido moderno para
seffora&amp; jóvenes, confeccionado con
tela. de cuerpo y adorna.do con sen·
cillez y buen gusto. El ta.lle, suelto
anterior y posteriormente, lleva. un
pequei'lo cuello dobla.do y a.dorna.do con sobreforro. Los bolsillos,
de pequeila cartera, se encuentran
abotonados con broche metálico.
El talle se ajusta. mediante cuatro
botones. La falda. es Usa y sólo
lleva haciendo cpenda.nt&gt; con la
blus~, adornos de cinta colocada
longitudinalmente. Las manga.s
ta.mbién son lisas, y los puflos, de
cortas dimensiones, imitan un doblez de la parte inferior de la manga. Como se ve por el grabado,. este traje de paseo es de muy sencilla.
confección y vistoso aspecto.
Número 5. Traje de re.unión,para
seílorita.s. El estilo es de lo más
moderno y está en boga. en los salones europeos, especialmente en
los berlineses. Deben hacerse cargo nuestras lectora.s de las modifia. ciones interesantes que está su-

friendo en este tiempo el vestuario
femenino, pues al reca.rgode adornos
que ai'ios antes priva.ha, hoy reina
una verdadera parsimonia, pues todo a.quel adorno que resulta exagerado, peca. sin duda alguna contra
las reglas del buen gusto. Nuestro
grabado represent&amp; un elegante vestido. Sobrio en el adorno, presenta.
no obstante, un simpático con¡·unto. Con cintas de pasamaner a y
un pequei'io listón de seda.,se forma
el atavío del traje. La tela es de
medio tono y las mangas de forma
Campanular, que son la.s que en la
&amp;etualidad se llevan más.

EL ALMA DE ISAACS.
Fué una noche invernal, bien me
acuerdo! cuando leí por primera.
vez la historia del más triste a.mor,
los tiernos episodios de un idilio
desarrolla.do en medio de la más
ftoreclda. vegetación, al pie de una.
montai'ia. america.na donde a.bren
las rosas del alma y las campa.ni·
Ua.s de la inocencia.
María! .... .. . Ya. venía escuchan·
do desde niño el nombre de la inmortal creación de Jorge Isa.aes,
con. un presentimiento de lo que la
lectura de la obra. iba á producir
en mi corazón; como el nombre de
un poema deleitable y doloroso,

cuyas notas, como aves, nido ten~
drán siempre en mi alma.; y cuya
tristeza. que de noche insinúa el ra·
yo de mi pupila ha.cía el leja.no
camposanto de mi pueblo.
Embelesada la. fante.sía., ebrio el
pensamiento va siempre al través
de las páginas esas, hermosas páginas sa.lpica.das de diamantinas lágrimas de mujer, hacia aquel torrentoso Amaime, a.l que se finge
arrastrando en su desbordada corriente las casi potentes fuerzas de
un noble bruto, y las desfallecidas
esperanzas de un corazón enamora.do : va hacia. aquel balcón á. cuyo
frente las noches se entristecían, y
en donde, como siniestra. sombra,
cayó sol;)re la frente de María el

�Domingo 12 de Julio de 1903.

3.- Traje de paseo.

EL MUNDO ILUSTRADO

ala vibrante del ominoso pájaro:
va hacia la iglesia del pueblo
aquel, risueila en el fondo de la
salvaje llanura, en donde el ángel
de unas extrailas bodas, al huir al
cielo, con dolorosa elocuencia halló el imposible anhelo de Efraín...
y noblemente piadoso, va también
hacia el lecho de Nay, la esclava
muerta, la africana que, envt&gt;jecida
en el amor y en el dolor, t&gt;ntre¡ró á
Dios su alma sin vol ver á ver "las
montailas de su patria, donde su
cuna se meció baJO los bosques que
no cubrirán su tumba. "
Y luego de empaparse en el olor
de las flores, besando junto con las
bl'isas, todas las rosas que engalanaban el huerto de la campestre
mansión, y luego de mirar el azul
del cielo en las ondas del bullicioso Za.baletas y posarse en la cuesta de la montaña encendida bajo
las postreras últimas ca.ricias del
sol otoñal, viene, en las noches
del idilio, {L llorar por la partida
de Efraín, á velar, en los cándidos
diálogos st&gt;ntidos, y á murmurar al
oído de :María, de esa ?uaría
inmortal como el sentimiento, como
las al mas, como el dolor, las hondas frases del amante fortalecido la
víspera del obrehuma.no golpe ....
"Que al recordar yo las últimas
horas que pasamos juntos, te pueda ver como hoy, resignada, casi
feliz .. . . "
El pensamiento no se escapa á
sugestión t an divina. Del pensamiento, la impresión desdende al
alma, y fijo en ella el panorama del
Cauce., sonrosado y
espléndido, la melancolía del idilio
llega á nuestro corazón, y la inspiración
del poeta resplandeciendo sobre el idilio
como el sol sobre la
tierra, llena el cerebro de poesía...... .
de la hermosa poesía
del más hermoso de
los dolores!
Y esos dolores dormidos pasan por las
primeras páginas del
libro, y los dolores
del almadequienlas
lee, dormidos pasan!
.... como si de los
árboles que cercan
aquel edén florido é
inocente, de los y a-

EL MUNDO ILUST RADO

rumos, de las ceibas , de los
higuerones, de los naranjos,
se escapara adormecedor,
campestre susurro; pero ároedida que se van volviendo
páginas, las bojas caen de
los árboles, de las cosas huyen los ensueños, sobreviene
la noche trágica, y al propio
tiempo que las queridas pá-

A donde quise llevé mi vuelo,
Entre horizontes, luz y arrebol,
Que en todas partes encontré cielo,
Y encontré nubes y encontré sol.
Y si afanosa pasó mi vida,
Si me miraron todos pasar,
Cual ave errante que va perdida,
Volando á locas, sin reposar;

Fuéroome oasis los más seguros
Para el descanso repat•ador,
Las altas torres, los viejos muros,
Y el techo humilde del labrador;
Mas hoy advierto cansada y triste,
Que mi reposo me lo dejé
Con el alet·o, que ya. no existe,
Que fué mi cuna que tanto amé.
Do■1n90 1t1■6a

OJOS AZULES

5.-Traje de reu nión.

Canto de la Golondrina.
Dejé el alero donde vi vía,
Crucé los mares, hit&gt;go torné;
l\fas el alero ya no existía,
Que fué mi cuna que tanto amé.
B usqué otro techo donde abrigar me
Y lo hallé rico; mas, ¡ay de mí!
Que yo no puedo nunca olvidarme
Del pobre techo donde nací.
2.-Traje de desposada.

g in as tiemblan entre las roanos, el
alma llora... el alma llora!
No se escribió María sólo para
los hermanos de Efraín; taro bién
para los que sufren del Ideal extinto, del amor truoco; también para
los que sufren de la juventud marchi ta por la ausencia del sol del
cariño, tiene ese libro adorables
atractivos: con él se ennoblece
más el dolor, viste la desgracia
atavíos más diáfanos, menos pesados: y la tristeza, la honda tristeza que alimenta el alma del poeta, florece como un blanco jazmín, como una milagrosa siempreviva, al pensamiento de la prematura muerte de María, la prometida del cielo, y al la de desespera
ción del desdichado Efraín ....
Bardo! por los follajes del recuerdo va el espíritu llamando al
Ideal, cual llamando á María fuera. Efraín; y bajo la sombra del
florido huerto, frente á la salvaje
llanura infinita., los ecos nos devuelven el nombre del Ideal, como
una saeta asesina de nuestras últimas esperanzas.

Y por 9sto, los humanos
siempre en su insaciable afá n,
cuando á tocarlas ya van,
heridos en alma ó manos
se ven, gracias á Satán.
Por lo cual mi corazón,
aunque mucho le ha costado
tomar tal resolución,
ha tiempo que ha perdon ado
el pan por el coscorrón.

Mis tiernos padres allí miraron
Por vez primera la luz brillar,
Y allí más tarde me acariciaron,
Fuerza me dieron y eché á vol ar.
Naturaleza me dió un tesoro
Que siempre avara gocé feliz,
Ya en el insecto volátil de oro,
Y a en el rastrero, rico en matiz.
Y entre los brillos matutioales
Valles y montes atravesé,
Rocé mis plumas con los rosales
Y en los arroyos me reflejé.

FRANCISCO lliRIN .

Para calmar los dolores
dándonos dulee alegría,
al mundo Dios nos envía
las mujeres y las flores.

2 bls.-Trajes para paseo Campestre.

l!ernhdn.

Pero al verlas tan hermosas
que casi que son divinas,
Satán dió á unas, espinas,
y á otras hizo desdei'iosas.

6.- Falda para casa,
3 bis.-Esclavina de gasa Y seda,

Cuando visité la Feria de Nijni
Novgorod, hiciéronme fijar la atención en un mercader persa llamado
Adín, hombre de algo más de cuarenta ailos, alto, delgado, muy moreno, de rostro enjuto y de mirada
triste y melancólica.
Adín comerciaba en sedas y en
piedras preciosas, realizando en
estos artículos soberbios negocios,
y era uno de los más ricos mercaderes de su país que anua.lmente
acudían á la Gran Feria rusa.
No tardé en sauer que un dolor
inmenso desgarraba su corazón y
que una terrible desdicha llenaba
de amargura. su alma.
Al volver el ailo anterior á su casa de Teherán, una. vez cerrada la
Feria y deshecho el puente del Oka,
Adín volvía gozoso y feliz, no sólo
por las ganancias enormes que había obtenido, sino principalmente
porque iba á ver de nuevo los ojos
azules de Sira.
Aquellos ojos habían despertado
su alma al amor; por ellos babia
hecho á Sira su esposa. Con aquellos ojos soñaba; por ellos vivía.
En el incomparable color azul de
aquellos hermosísimos ojos embriagábase Adín enloquecido. Contemplándolos encantado permanecía
horas y horas, y cuando una sonrisa amante de Sira animaba aquellas pupilas celestes, Adín sentíase
esclavo de un mágico Jlecbizo que
lo subyugaba deleitosamente colmándolo de indecible ventura.
El rico y dichoso mercader que
regresaba á Persia sin habet• visto
desde hacía tres meses aquellos
amados ojos azules. volvía resuelto á no ir más á la Feria ele Nijni
Novgorod- á la «Yarmarka&gt; (de
la palabra alemana «Jabrmarkt&gt;,
que significa mercado ófet·ia anual),
como la llamaban los feriantes.
r
-¿Para qué quería más riquezas?
Con la.s que tenía le bastaba. Aquel
sería, pue!i, su último viaje y no se
separaría ya nunca de Sira.
Cuando por fin llegó á su casa y
Sira corrió á abrazarlo dando gritos de alegría, Adío la miró á los
ojos y retrocedió espantado.
¿Qué había visto en ellosl Algo
que le pareció horrible. ¡Los ojos
de su esposa ya no eran a.zulesl
Los volvió á mirar, creyéndose
dominado por una pesadilla.... ¡y
no eran azules, no!. . . ¡Su vista. no
le engañaba!
Hasta se figuró Adío por un insta.nte que aquella mujer no era la
suya.
Sira, desconsolada al ver la. exasperación de su marido, le dijo con
la más ca.ri!losa. voz del mundo:
-¡Soy yo, Adío! ¡Soy tu mujer!
¡ Soy la misma.! . . .. 1Y éstos son mis
ojos!
-¡ No es verdad!- gritó él fuera
de sí.-¡Tus ojos eran azules!
-¡Cálma.te, Adín, cálmatel-replicó ella.- ¡Te lo voy á contar
todo!
Y Sira explicó á su esposo aquel
cambio que tanto lo exaltaba.
Cierto sabio oculista europeo babia descubierto la manera de ca.mbiar el color de las pupilas, y apenas la descubrió, uno de los mejores discípulos del sabio se fué á
Persia. á poner en práctica. tan ma-

ravilloso descubrimiento. El si~tE'ma era infalible, y cada cual podía
tener los ojos del color que quería.
Sira., como mujer muy mimada, E'ra
muy caprichosa y sintió el vivísi mo deseo de dar á sus pupilas un
nuevo color. ¡,Se pondría los ojos
ne¡rros ó verdt&gt;s, ó pardos ó gri ses? .... rDe ninguno de esos colores! Negros ya los tienen las moras
y las andaluzas; verdes, las bretonas; gris~s ó pardos, una infinidad
de mujerAs .... Y á fuerza de buscar
algo distinto, algo verdaderamente
nuevo, al,:ro que ninguna mujer tuviera, se le ocurrió la mayor rareza, la mayor extravagancia que
podía habérsela ocurrido. Se hizo
poner los ojos. . . . ¿De qué color
pensáis? .... Pues . . ·. . ¡de color de
rosal
Así e~ que se comprende la. terrible impresión que recibió Adín al
encontrarse, en lugar de los dos
magníficos ojos de cielo que locamente adoraba, con aquellos nuevos Y extraños ~jos.. . . ¡Ojos de
color de rosa páliqa sin vida y sin
perfume! ¡Ojo~ de coior de rosa como el sol de Filandia. sin calor y
sin brillo!
'
Adío ll?ró, se desesperó.. . .. Ya
para _él Sira no era. Sira .... ¡La de
los ?JOS azules había muerto!
. V1end&lt;? tan_ grao dolor, arre pint1óse la 1ofehz mujer de lo qua había hecho en ausencia &lt;le Adío. v
éste se p_uso á buscar por todos 111·dos al discípulo del sabio oculis1a
p~ra que devolviese á los ojos .IE'
Sira el color azul que tu vieron o.utes.
-¡Ab! -:-contestó el doctor, &lt;•n
cuanto d1ó con él el infortunado
esposo._-¡Puedo poner sus ojos &lt;le
cualquier color que se rne pida. mPº?ª de aquel que han tenido! '¡Los
OJOS, una vez que se les quita t&gt;l
color que tienen, .va no vuelven á
recobrarlo nunca!
Adío cayó en la. más honda tristez~, y al año siguiente, echando al
olvido el propósito que á Teherán
ll~vaba deº? hacer más viajes, voJ·v1ó á la Feria de Nijoi Novgorod.
Como su fisonomía quedó grabada en mi memoria desde que me lo
enseñaron, Jo reconocí sin grande
esfuer zo eu Moscou pocos días después de haberlo visto en Nijni. Salía de casa de un doctor famosísimo, de cuyos labios quiso sabet• si
habría medio humano de devolver
su color azul á los ojos de Sira.
-¡No, tú ya no volverás nunca á
ver azules los ojos de tu esposa! mu!'muró el doctor. - ¡Un nuevo
amor, únicamente, querenovasedel
todo su alma, podría devolverles el
color q~e perdieron, y como sólo á
su marido puede amar una mujer
honrada, los ojos de tu esposa no
p~drán recobrar su primer color
mientras tú vivas!
Ba.Jó la cabeza Adín al oír estas
p9:l abras, que para él fueron una terr_1ble sentencia, y volvió á tomar
tr1s~mente el camino de Teherán ...
Sira, entretanto, no descansaba
no dormía, buscando sin cesar 1~
manet·a de devolverle el color azul
á sus _ojos, hasta que siguiendo el
conseJo de un santón, se decidió á
~ber, no, &lt;:omo Cleopatra, perlas
disueltas, smo dos zafiros disueltos por un procedimiento misterioso que el santón le había indicado.
Cuando regresó Adío á su casa
le salió Sira. a l encuentro, g r itand~
llepa de júbilo:
_- ¡Adín! ¡Adío! ¡Mírame á los
OJos! .... ¡Han vuelto á ser azules!
Y el mercader persa, en cuyos
oídos aún sonaban las palabras del
doctor de Moscou, al ver de nuevo
\os azules ojos de Sira, fué á. arroJarse sobre ella, ciego de cólera,
exclamando:
-¡Me has sido infiel! ¡Amas á
otro! ¡Te voy á matar, infame!. ...
Adín había perdido de pronto la
razón.
Sira huyó aterrada, y nunca pudo explicarse la ca.usa de aquellas
sospechas de infidelidad que volvieron loco á su marido.

4. -Vestido de calle.

fiistoria dt un 6rtto.
La nuche era fría como todas las
de diciembre. Quejábase el viento
sobre las vecinas play as, y de momento á momento el lejano•misterioso Ca~atumbo encendía el espacio con sus relámpagos. Sólo se
percibían muy vagamente el rumor
de los ríos y lás perdidas notas de
una flauta, que acaso en aque)la
hora silenciosa, vertía en cadenciosos sones los pesares ó alegrías de
inocente amor.
En la desierta encrucijada de una
calle dos jóvenes se detienen cautelos~mente, hablando en voz baja
y con misterio.
-Hemos llegado, Marcos.
-¡Ah! ¿Es esta la pared del fondo?

... '

ERNESTO GARCÍA LADEVESE.

'

~ ' ;,: ..
,

~~,

7.-Tocado para baile.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 2, No 2, Julio 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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MUICO, JULIO 12 Df 1903.

Subscripción mensual for,nea $1.50
ldem,
ldem. en la capital $1,25

Dlrer.tor: LIC. RAl',UL Rtl'l!!I !IPINDOLA

Cier r.ntn LIJI&amp; RU't!I !IPINDOI A

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LEÓN XIII
(Del famoso retrato por Chartran.)

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�Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADó
ILUSTRADO

EL MUNDO

RECUERDOS.
Malamente puedo tener de la Intervenci6n
Francesa recuerdos her6icos y reminiscencias
épicas, ni menos aún _puedo narrar batall3:s
campales triunfos glor10sos, heroísmos sublimes que ~o son reminiscencias en mi espíritu sino cosas aprendidas más tarde ú oídas
entonces, pero no P!esenciadas ni vistas. De
aquella época, gloriosa al par que dolorosa,
mis recuerdos propiamente tales, son recuerdos de niño, y como tales, poco interesan!es
en principio; pero he encoi:itrado en ocasiones en ese «cuarto de trebeJOS» que se llama
mi memoria, impresiones delicad3:s, cuadros
vivos y animados, hechos sugestivos, y de
cuando en cuando hasta verdaderae enseñanzas morales sociales y políticas que acaso merezcan ser 'conservadas y divulgadas. Esas
impresiones, esos hechos, esas enseñanzas pueden ser una contribuci6n al estudio de lo que
fuimos, de lo que pensamos y de lo que sentimos en contraposici6n de lo que somos,
pensa~os y sentimos, yJpueden acaso ayudar
á definir lo que debemos y podemos i,er,
sentir y pensar.

***

Las épocas de Ayutla,la Constituci6n, el Golpe de Estado y la Reforma, son para mí enteramente crepusculares é indistintas. Apenas
entre la bruma de un recuerdo borroso se destacan algunos lineamientos más per~eptibles.
Todas las mañanas, Petra la cocmera, al
regresar del mercado, traía las noticias más
auténticas de aquellas luchas y de aquellos
conflictos. Mientras distribuía armoniosamente1 en la mesa de la cocina, sus manojos de
cebollas y sus «cuartillas,; de jitomate ( entonces se vendían cuartillas de jitomate), y procedía bajo el «controle,, severo de mi madre,
á hacer las cuentas con garbancitos, despepitaba todas las noticias recogidas en los puestos de las herbolarias y de las regatonas.
-Niña, no más le digo que ahí están ya.
-¿Quienes?
-Los puros. Ya le pegaron á don Miguel
en Calpulálpam y toda la chinaca se echa encima de ::México.-Son cuatro y cuartilla.
-No; son cuatro cerrados.
-No, niña, si éstos son los medios y éstos
los ,iclacos. »
-No; éstos son los tlacos y éstos otros los
medios.
-Y vienen colgando á la gente por todo el
camino, y robando y «saquiando,» y don Miguel se va á largar, y ya el comercio va á poner patrullas.
-¡Válgame Dios! y Sabino que no parece.
Sabino era mi padre.
A poco, galope de dragones; portazos de
los tenderos cerrando sus comercios, y El Cojo, legendario y tradicional, gritando á toda
voz y al rítmico compás de su muleta:
-¡La rrredota completa de los faisiososl
Este cojo era un papelero que, en los tiempos de paz, vendía «Las décimas del ahorcado» y «El hijo que mat6 á su madre," de Sixto Casillas, y en tiempo de guerra, hacía veces de Agencia Havas distribuyendo á «tlaco,,
boletines de la Campaña, y calificando, invariablemente, de faisiosos á todos los derrotados.
Al contingente noticiero de Petra se agregaba el de Papá Pepito. Papá Pepito, mi abuelo paterno, era un mocho desorejado, recalcitrante, irreconciliable,· á la vez que Papá Sabinito, mi padre, era un liberal mondo y lirondo, «puro,&gt;&gt; cuadrado ¡,or la base, de hermosa lámina y de exquisita y fina vitola.
Papá Pepito, á la hora de la mesa, desempacaba sus noticias, todas favorables á los
conservadores, todas optimistas para su partido. Para él no existían los hechos consumamados, ni la evidencia ni nada que no fuera
una no interrumpida cadena de victorias, una
indefinida sucesi6n de triunfos de «los suyos.,,
Mi padre lo dejaba decir y solía contestarle
ir6nicamente.
-¡ Ya sabes que les «dimosl»-decía Papá
Pepito transportado.

-Sí, papá, las espaldas.
-¡Ya tomamos Veracruzl
-;.En píldor!ls?
• -Don .Miguel le peg6 á Zaragoza.
-Sí, pero con las costillas y en la puntera
del zapato.
En ocasiones mi padre lo provocaba.
-Ya sabes que don Benito exclaustr6 á
las monjas de Veracruz?
-De seguro, ¿qué se puede esperar de ese
impío? El diablo se lo ha de llevar con todo
y botas.
-Pero, papá-decía mamá,-si en Veracruz no hay monjas!
.
.
Otro juego que nos hacía felices, era el siguiente: cuando Papá Pepito recibía á última
hora alguna noticia favorable á los suyos, solía callársela, y al día siguiente, al alba, afinaba su bandol6n y venía de puntillas á dar
mañanitas á papá con la noticia puesta en
verso y con música de las mismas. Ejemplo:
Ya perdieron esos &lt;puros,&gt;
Los hemos de aniquilar;
Vivan Márquez y los suyos
Por toda una eternidad.
Mi padre se mordía un codo; pero tomaba
en la primera oportunidad su revancha. Como quiera que no «poseía» el bandol6n ni ningún otro instrumento de música, llegado el
caso,organizaba una cencerrada. Se colgaba al
cuello con cordeles, á guisa de tambor, una
tabla que golpeaba con unos palillos; Berna,
mi madre, empuñaba una sartén y un cucharóh; Juan el Tiñoso, el criado, tenía á su caigo el caso de la conserva y el molinillo; las
criadas y nosotros, seis criaturas, no" armábamos de cacerolas, y á los acordes del Himno Nacional, íbamos á dar cencerrada á Papá
Pepito entonando estos 6 semejantes versos:
Libertad, libertad sacrosanta
Tus conquistas celebra la gloria,

Lucha aún, lucha aún y la histol'ia
Letras de oro en su libro pondrá.

Mi padre hacía mejores versos que éstos;
pero la colaboraci6n de mi hermano Carlos
solía extraviar su literatura.
Esto es lo que hoy llamaríamos el género
chico; pero había también episodios del género épico. Uno de ellos, peri6dico, regular, cronométrico, consistía en que, cuando«entraban»
los mochos, metían á la cárcel á mi padre;
pero en cambio, si «ganaban" los puros, lo metían también á la cárcel. Lágrimas de Berna,
chillidos nuestros, consternaci6n de la servidumbre cuando los cuerudos de Lagarde-eran
los más asiduos y eran mochos-se presentaban á catear la casa. Papá se resignaba, requería una capa española, hacía aprestar unas
tablillas de chocolate y unos bizcochos duros
y salía rumbo á Santiago 6 á la Acorda&lt;la
«arrastrando su alfange por la arena.»
Lo que había que ver era la actitud de Papá Pepito, hidrófobo, furibundo, implacable.
Había que encerrarlo en el cuarto del baño
para que no exterminara á los aprehensores,
puros 6 mochos, de su hijo. Su fanatismo conservador ofrecía un vacío, una laguna. Todo
lo toleraba, lo permitía y lo sancionaba de «los
suyos,,,menos que molestaran á Sabinito. Así
es que cuando, partido mi padre rumbo al
ostracismo, le dábamos suelta, se armaba de
una bayoneta despuntada y de un martillo
para hacerla entrar, y disfrazado de 11sospechoso,» se iba á rondar por la prisión, resuelto á
cualquier cosa con tal de que Sabinito no fuera víctima de una arbitrariedad. Felizmente
no lo fué nunca. Con 1cnsted dispense," mataban á uno; con 1,usted dispense,» daban suelta á mi padre con la misma regularidad que
lo encerraban.

una obra maestra, parecida á las que preceden á las elecciones en la gran República americafia. En la prensa, er.. los círculos políticos,
en los diplomáticos, se hace atm6sfe~a en favor de la elección de Monsefior Pecci, de cuyas energías aguardan todos la reconquista de
los antiguos privilegios.
Así en el seno mismo del conclave reunido
á toda' prirn, cuando u~o de los adversarios más
notables de esta candidatura, apoyaba la de
otro Cardenal, diciendo que éste era un santo,
contestaba el Cardenal Bartolini, ardiente sostenedor del que después fué Le6n XIII:
-Si Martinelli es un santo, que ruegue por
nosotros; pero ahora, no es un santo lo que
se necesita para el gobierno de la Iglesia.

***
La vida de Le6n XIII es la de un político,
un hábil hombre de gobierno, perspicaz diplomático, que sabe ponerse á la altura de las circunstancias; que cede precisamente lo que es
necesario ceder para bien de la Sede, pero sosteniendo siempre las prerrogativas sin las cuales el poder espiritual de la misma Sede sufriría considerable quebranto.
Siendo joven, rechaza las primeras insinuaciones para seguir la cai-rera eclesiástica¡ se
manifiesta sin vocaci6n para tomar los hábitos
sacerdotales, y se afilia en la Compañía de Jesús, plenamente convencido de que sus talentos le permitirán prestar grandes servicios á

***

Cuando la autoridad espiritual está apoyada por el poder físico, es muy fácil hacerse
oír y hacerse obe,lecer. Cuando la primera. existe s6lo para hacerse oír y obedecer y respetar
del pueblo, es preciso hablará éste en su propio idioma, y hablarle de aquello que ama, hablará sus sentimientos, conmoverle, sacudirle,
exaltarle. ¿No es así como Le6n XIII se hizo

***

La

No fué, sin embargo, una reñida lucha de
reconquista, ni se caracterizó por la intransigencia que todos aguardaban de él. Sus veinticinco afios de pontificado transcurrieron en
completa calma, y 111.s protestas que el Pontífice formul6 en contra del actual estado de cosas
en Italia, fueron protestas débiles, platónicas,
fueron las de un convencido de que la fuerza de
los acontecimientos es inmensa, y deque el único recurso para el Papado era emprender una
gran obra de adaptaci6n, de acomodamiento
á las exigencias de la vida moderna.

DR. 11. FLORES.
(Continuará.)

Trono Pontifical.
amar? ¿No es á la persona venerable del pontífice amante del pueb_lo ~ ~efensor del débil, y
proclamador de la Justicia, más bien que á la
SeJe misma, á quien el mundo cristiano 6 no
ha rendido homenaje?
'
León XIII predic6 la obediencia á los gobiernos republicanos; reconoci6 los derechos
del poder civil; respet6 las libertades del pueblo, conquistadas por éste á costa de luchas

LEON XIII
La vida del Pontífice romano está-nos
han dicho los cablegramas-pendiente de un
hilo tenue, pr6ximo á romperse. Quizá en los
momentos en que este semanario circule, el
Cardenal Camarlengo haya tocado por tres veces la frente lívida del Papa, llamándole por su
nombre: «¡Joacbiml ¡Joachiml ¡Joachiml», y
los labios transparentes y delgados hayan permanecido silenciosos, y no se hayan abierto ya
los ojos profundos, reverberos de la potente luz
de esa inteligencia privilegiada:; y ante esa rigidez y ese silencio, los hilos eléctricos que
atan unos con otros los pueblos de la cristiandad, hayan transmitido, como un sollozo, la
noticia: ¡Le6n XIII ha muerto!
La Iglesia nunca lloraría bastante la pérdida. Jamás podría consolarse de la desaparición
de uno de sus pontífices más amados, más respetados, y que, por su prestigio personal, por
su propio valimiento, han llevado más alta la
insignia de la cruz.
Como los papas de los primeros tiempos,
León XIII fué un ap6stol de la fe cristiana;
como el monje Hildebrando, fué un reorganizador; y como ninguno de sus antecesores, fué
el lazo de uni6n entre las conquistas modernas
y las tradiciones del Papado.

Domingo 12 de Julio de 1903.

la Iglesia, fuera del estado eclesiástico, y alcanzar un nombre glorioso para su familia. He
aquí, sobre todo, su más grande preocupaci6n,
manifestada en correspondencias escolares, en
confidencias íntimas á sus parientes y á sus
protectores.
De esta manera lleg6 á la dignidad de Monseñor, y á ocupar lugar distinguido en la Corte pontificia, aun antes ele haber recibido las
6rdenes sacerdotales. De esta manera también
antes de los treinta años, era nombrado gober:
nador de uno de los estados pontificios, y más
tarde Nuncio papal en Bruselas, y en ambos
puestos dió pruebas de su gran talento político, su inquebrantable energía y sus dotes de
mando.
La muerte de Pío IX encontr6 al entonces
Cardenal Pecci en el puesto de Camarlengo
y, por lo tanto, encargado de manejar los ne:
gocios temporales de la Iglesia y de preparar
la e~~cci6n de nuevo pontífice. Desde Juego se
le vio desplegar sus grandes dotes de gobierno, asu~ir la_ actitud de amo Y. señor que
!ompe sm vacilar con algunas tradiciones, que
impones~ voluntad á t~do el Sacro Colegio,
que abrevia las ceremomas y precipita la elecci6n de nuevo pontífice, y ante la estupefacci6n de todos, va recto á su fin, seguro de que
s6lo así se resolverían las dificultades creadas
por la reciente agitaci6n política de Italia.
Se murmura entorndsuyo;se susurra que quizá quede en peligro lavalidl:lz de la elección· pero nadie se atreve á oponerse contra esa voÍuntad invencible y esa formidable actividad de
acci6n. Dice uno de los bi6grafos de Le6n XIII:
«los hombres destinados para mandar á los
otros hombres, tienen primero una tendencia
natural á no ver en ellos sino instrumentos de
su propia voluntad y que, absorbidos por la
obra que persiguen, sacrifican al mi11mo obrero al fin que se proponen conseguir.,1
Al mismo tiempo, la propaganda en favor
del Cardenal Pecci se hace con gran ardor: es

cama

de León XIII.

por todos. Lejos de esto ha sido tachada de
débil, de demasiado tole~ante y le ha valido
contrariedades y oposiciones que á veces han
rayado en rebeldías. El viejo clericalismo el
que nosotros conocemos en toda su intoler~ncia, jamás transigirá con la política liberal de
Le6n XIII. Ese clericalismo suicida no perdonará las complacencias del Pontífice de la
Paz. Pero, en cambio, la humanidad conservará su nombre con sagrado respeto, P-omo el
de uno de aquellos que se han esforzado por
la concordia humana.
Accesible siempre que se trata de asuntos
t~ascend~n~les, Le6n XIII, -como es bien sabido, r_eci_bi6 á una célebre escritora francesa
Y consm~i6 en darle su opinión respecto á las
persecuc10nes á los judíos.
- La tare3: ,de la Iglesia-dijo Le6n XIII en
aqu~lla ocas1on-no es sino de dulzura y fraternidad .. Debe combatirse el error y esforzarse en derribarlo; pero cualquiera violencia contr~ las personas, es contraria á la voluntad de
D~o~, á ~us enseñanzas, al carácter de que esto
y mvestido y al poder de que dispongo.

Casa donde nació León XIII, en Carpinetto.
Y su reinado fué un reinado de paz. Desde
la cárcel voluntaria en que vivi6 por t&amp;ntos
afios, seguía con atel'.!ci6n el movimiento político de Europa; espiaba los movimientos de
esta sociedad moderna que á veces parece haber perdido el norte y marchar sin rumbo fijo hacia las obscuridades (lel porvenir. Y
cuando vi6 surgir nubes de tempestad de esos
horizontes, cuando percibi6 en el silencio de
su claustro el rumor de tormenta, cuando vislumbr6 las dificultades del tremendo problema social, entonces dej6 oír su voz para interceder por los débiles, para defender con su
palabra elocuente los derechos del pueblo, y
al mismo tiempo para exhortarle, con la dulzura de un ap6stol, al orden, al trabajo y al
amor.
Y quiéh sabe si esa voz blanca, trémula, no
haya contribuido á extinguir muchos odios,
á desarmar, ~. veces, el brazo homicida del
anarquismo!

Vaticano.-Entrada A los Jardines
prhados de Su Sanfülad.

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La torre leonina.

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Oratorio privado de León XIII.
formidables, de heroicidades y de martirios.
¿C6mo no había de recibir los tributos del
pueblo?_ ¿C6mo no ha_bía de ser respetado por
los ~ob1ernos republicanos en cuyo auxilio
acudió para allanarles el camino?
El conden6 las persecuciones que en otros
tiempos fueron el arma podero~a del Pontificado. No rehus6 entrar en relaciones con los
homb~es de distinta fe; proclam6, hasta donde
e_s posible esper~rlo _de un j~fe de iglesia, la
h~ertad de conctencias, é hizo compatibles la
vida moderna y la vida religiosa. Sin duda
esta to~eran~ia l~ permiti6, no solamente evit~r el ctsma mmmente de la iglesia americana,
~mo ens~nchar de un modo considerable la
mfluencia del romanismo en los Estados Unidos.
Su política no ha sido aceptada de grado

-¿Entonces-preguntó la escritora-la guerra de religi6n? ..... .
-¡Estas dos palabras no pueden ir juutasl
Frases que, desde tiempos remotísimos habían sido dichas pocas veces y nunca p;acticad,as. ¿C6mo no habían de resonar en el corazon de los.pueblos, y rodear al Pontífice que
las pronuncio de una aureola mística, de la
cual_ se destacara su rostro, blanco como una
hostia, de rasgos firmes, inundada de luz?•..
Julio 9 de 1903.

DR. L. LARA Y PARDO.

NUESTROS GRABADOS

. Intercal_ados en el texto del artículo anterior, publicamos unos grabados que representan la casa en que naci6 Su Santidad, el 2 de
~ar~o de 1~10, en Carpinetto; la entrada á los
Jardmes privados del Vaticano el Oratorio y
la cax:na de Le6n XIII, y la 'torre, llamada
«leo1_nna,)) que corresponde á las habitaciones
particulares del Sumo Pontífice.

�Domingo 12 de Julio de 1.&amp;03.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ñor PreBidente y del señor Embajador, se encontraban los señores Licenciado don Ignacio
Mariscal, Secretario de Relaciones; Me. Ceery,
segundo Secretario de la Embajada americana; Guillermo Heimcke y señora; Grand Duff,
Encargado de Negocios de Inglaterra; W . Conley, Vicec6nsul de los Estados Unidos; Conde

más notables las de hombres gordos y las de
niños. Los vencedores recibieron, como premios, trajes, paraguas, zapatos y otros objetos de utilidad. A medio día se efectuó una
ascensión aerostática por don Joaquín de la
Cantolla, siendo este acto del programa, de
los más llamativos. El globo se elev6 á consi-

l

S.

EN LA ESCUELA DE TIRO DE SAN LAZARO
Hoy según está anunciado, se efectuarán en
la Esc~ela de Tiro de San Lázaro, las pruebas
de preparación de explosivos y voladura de
algunas obras militares, como puentes y vías
férreas, construídas ex profeso para las experiencias por individuos de la clase de tropa,
pertenecientes á distintos batallones.
El puente que representa nuestro grabado,
se volará por medio de petardos provisionales,
formados con frascos de vidrio que contendrán dinamita, y con cargas alojadas en los
macizos que sostienen la construcción. Las
pruebas de resistencia de la obra se verificaron en días pasados, haciendo que formara
sobre ella un numeroso personal.
Conforme al programa aprobado por la Secretaría de Guerra, habrá también ejercicios
de tiro de precision con fusil y carabina Maüsser.

Domingo 12 de Julio de 1903.

ocupó el lugar de honor, tomando asiento á
su derecha el señor Embajador y á su izquierda el señor General Frisbie, Presidente de la
Junta organizadora de las fiestas. Los demás
asientos fueron ocupados por los miembros
del Cuerpo Diplomático y los señores que integraba'.1 la Junta mencionada. Los brindis
cambiados entre el señor General Clayton y el señor Presidente de la República causaron la más grata impresión y
fueron ruidosamente aplaudidos.

.

S. León XIII en la "portantina."

El placer producido por una obra artística, es, para cada quien, la medida de su mérito: de ahí la eterna diversidad de nuestros juicios.

A.

FRANCE.

J:as fitstas dtl 4 dt tulio.
Con un brillante festival efectuado en el Tívoli del Elíseo, conmemoró la Colonia americana, el cuatro del corriente, el 127? aniversario de la Independencia de los Estados Unidos.
El programa de las fiestas comprendía, además de la ceremonia cívica, consistente en un
discurso pronunciado por el señor Embajador
Clayton y en la lectura de la «declaración de
Independencia,» la celebración de distintos
juegos atléticos y la de un gran baile, que se

verificó por la noche en el salón principal del
mismo Tí voli.
En el fondo del local, y á los lados de la
pista arreglada para las carreras,se levantaron
dos tribunas: una adornada vistosamente con
banderas mexicanas y americanas, que se destinó al c;eñor Presidente de la República y á
los señores ministros extranjeros y á sus familias, y otra, dotada de una amplia gradería,
en que tomaron asiento las personas deseosas
de escuchar á los oradores.
El discurso del señor Embajador, lleno de
frases 1ue revelan la alta estima en que la Colonia tiene al Primer Magistrado de la Nación
y la franca amistad que une á la República
del Norte con nuestro país, fu~ varias veces
interrumpido por los aplausos de la corn:urrencia. Al concluir el señor General Cla vton su
corta, pero entusiasta alocución, el se.flor ,v.
W. Blacke dió lectura al acta de Independencia de los Estados Unidos, pronunciando después un discurso, cuyo tema fué el &lt;CGingoísmo. » En la tribuna de honor, además del se-

Pruebas de resistencia del puente militar en San Lázaro.

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de Vinci, Ministro de Italia;
General García Vélez, Ministro de Cuba; Herr Floecker, Encargado de Negocios
de Alemania; Conde delKielmanseg, Secretario de la Legación de Austria·
Ingeniero don Leandro Fernández, Secretari~
de Comunicaciones; Francisco Coronado, Secretario &lt;le la Legación de Cuba; Evers, Encargado de Negocios de Bélgica; Vizconde De
la Tour, Encargado de Negocios de Francia;
Emilio l\Iorthz, Cónsul de Chile; Capitán Ha,,,
liwell, Vicecónsul d':l Inglaterra; Soughimura,
Ministro del Japón y su primer Secretario, Shinovo; Marcial Martínez, Encargado de Negocios de Chile, y su señora.
Terminada la ceremonia cívica, se jugaron
algunas carreras á pie, anotándose entre las

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El Sr. Gral. D1az recorriendo el Tivoli.
Ejercicios de fuerza.
El Sr. Gral. D1az presenciando una carrera de niños.

derable altura, y el aeronauta fué á caer er. un
edificio de Bucareli.
Repartidos en el Tívoli había. puestos de
cerveza, helados y confetti.
Antes de retirarse el señor Presidente de la
República, se sirvi6 á los invitados un ,clunchi,
en el salón de patinar. El señor General Diaz

La animación que reinó durante el día en
el Tívoli, fué muy grande, y la concurrencia
escogida y muy numerosa. En cuanto al baile, d¡remos únicamente que tanto por el buen
gusto que se advertía en el adorno del local
como por la elegancia desplegada por las da'•
mas en sus trajes y tocados, constituyó sin
duda, la nota más saliente del programa'.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de 1903.

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La ascensión aerostMica en el Tfvoli.-Grupos de curiosos presenciando el acto.

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Ejercicios de fuerza.-EI paseo por el Tlvoll.-Carrera de hombres gordos.

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�Domingo 12 ele .Jnlio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Jtomeo !/ cluliefa.
I
Renovaban las dos familias- Pasqualis y
Dericas-las muy antiguas y ardientes luchas
de los Capuletos 'y Montegos, con la sola diferencia. que no se vertía la sangre, pei·o derrochaban dinero; enti-e sí no se daban aquellas muertes atroces de otros tiempos, pero por daca las
pajas, allá va un pleito, cuyo término era imposible prever. Pleiteaban con aquella voluptuosidad o:-procesal&gt; propia de la gente provinciana;

enemistad entreios Pasqualis y los Dericas. Eran
vecinos en la ciudad y en el campo; pero cuando
se encontraban, veíanse-y aun tratábansecomo unos perros de presa. Iban las mujeri:s á
misa, pero á distintas_ iglesias. Si las.señoritas
Pasqualis usaban tra¡es azules, era. evidente que
en el acto se presentarían las Dericas con vestidos color de rosa. En el Concejo Municipal, los
Pasqualis eran siempre conservadores; los Dericas oposicionistas siempre, y, naturalmente, ¡a.más estaban de acuerdo. Hay que agrega1· á todo

forma el amor sentimientos conocidos, vigila•
dos, establecidos, anotados y protegidos por las
abuelas indulgentes; estimulados por las madres,
sabidos por todo el mundo; en una palabra: son
sentimientos sin fuego, sin lágrimas, sin ternura, sin caprichos, muy tranquilos, muy lentos y
muy fríos ....
Pero Carlos Pasquali había tenido la buena
suerte de pasar una vez quince días en Nápoles,
circunstancia ésta que le bacía tratar con cierto
desdén las costumbres de provincia; y María
Derica, por su parte, pasaba íntegras las noches
llorando á moco tendido por las heroínas de novelas, y envidiando sus desgracias, sus lágrimas
ó su muerte.
Bien habrá de comprenderse que necesitaban
estos seres un amor excepcional. Hubo primero
miradas furtivas, palabras murmuradas muy
quedas, claveles caídos de un balcón, sorpresas
y satisfacciones fortuitas .... En :seguida, ayudados por la complicidad de una obrera que iba
á ganar el día de su labor casa de la madre de
l\Ia.ría, corrieron , ntre las manos de los jóvenes
unos veinte renglones y la consiguieiite respuesta; mas luego llegó una diminuta cartica, después una muy larga, y finalmente, aiéronse á escribir epístolas de ocho y diez páginas, que
muestran en el más alto grado la insensatez de
los que están enamorados.
Mas abl tan cortas fueron las dichas de estos
amantes, como pronto los alcanzaron las lágrimas y los dolores! Todo el mundo los acechaba,
los expiaba; tenían placer los vecinos en sorprenderlos, en denunciarlos, y todas las iras paternas-avivadas por once voluminosos procesos-caían sobre las cabezas de aquellos desventurados como un manojo de rayos. Se dispu-

á cinco metros de distancia, callándose al menor
ruido y temiendo por instantes que los iüterr~m•
piera.n en su coloquio aéreo. Pero ¿qué les importaba'? De seguro que no ca;mbia.?an ellos _su
situación por ninguno de los imperios de la. tierra.
d
Mas la noche menos pensada, el hermano e
María' que no podía dormir, se levantó, encontró qu~ la puerta estaba abierta, oyó ruido de
voces y sorprendió á su hermana. Tiró la ventana á Carlos en la cara, dió un solemne bofetón á María, y la encerró en su cuarto por muchos meses ....
Al día siguiente se tapiaron las ventanas. ¡Oh
vosotros todos, fieles amantes, que sufrís por un
amor desgraciado: imaginaos los tormentos de
aquellas dos criaturas infelices! Eran ilegibles
sus cartas, borradas las let1·as por las lágrimas.
Largos renglones de signos de exclamación se
alineaban como una. hilera de solda.dos prusianos que están bajo las armas, y prorrumpían e_n
imprecaciones contra la suerte, contra el destino, contra la. fatalidad y demás seres impersonales que son sordos y mudos, y que como se
se.be ni oyen ni responden. Mil y mil proyectos,
fantásticos muchos, irrea.lizables todos, se elaboraban y discutían: pero horas después ya no
satisfacían, y relegábanlos r.l olvido. Muchas
veces había querido Carlos huir con María; pero
su padre lo tenía sin blanca en el bolsillo, y no
podía el pobre joven reunir un par de duros con
que pagar dos puestos hasta Nápoles. Por un
momento llegaron á pensar en el suicidio!!. ...
pero muy pronto pudieron aprecia.r que no era
el suicidio solución de aquel estado ....
Al fin y á la postre, su a.mor tomó el tipo de
todos lo amores regulares : las imprecaciones siguieron siendo las mismas, y ni uua noche pudieron conciliar el sueño, &lt;sin antes haber vertido sobre el papel amigo el exceso de su dolor!!&gt;
De no otra cosa se trataba en el pueblo que
de la constante, de la firme pasión é indecibles
tormentos de aquellas pobres criaturas. Despertaban el interés genera.!; y si un extranjero, por
casualidad, acertaba á permanecer allí unas horas, en el acto hacíanle visitar las ruinas del
anfiteatro romano, y de seguida, como necesidad
impretermitit&gt;le, coatábanle la historia de Carlos
y María. Estos, á su vez, halagados, y si se q uiere, henchidos de vanidad, tomaban actitudes circunstanciales, muy del caso; ella, por ejemplo,
estaba pálida, triste, extenuada, sin risas jamás.
Sólo hablaba de &lt;sus días sin luz y sin a.mor,&gt;
rechazaba toda distl'acción, y se esforzaba de
mañana á tarde por parecerse á uua heroína de
Jorge Ohnet. Y Carlos dábase largos y solitarios paseos; melancólico el ca.rácter, aire pensativo, cerrado todo de negro, y considerándose
feliz si lograba inspirar piedad .... Nada; por
todas partes no hacía más la gente que conversar de estas pobres víctimas y pensar en ellas;
siendo agraciados, y muy bien y especialmente
recibidos, todos los que tuvieran noticias últimas y buenas. No tenemos para qué decir, después de escrito lo anterior, que Carlos y María
llevaban dignamente el peso, no muy liviano, de
su absoluta popularidad.

II
Pero como todo tiene término, he aquí que al
cabo de tres á cuatro años de continuas luchas,
de llantos cuotidianos, de quejas y gemidos,
cambiaron de aspecto los acoat1::cimientos. Una
mujer de mucho corazón-pues todavía las hay,
-haciendo lujo de persuasiva elocuencia, conveqció á los padres de que los pleitos costaban
mucho; que 1ejo,, de dejar utilidad personal, sólo convenían á los abogados, los que de los ex-

pedientes hacían su agosto. Dec~ales aquella
buena mujer que con toda segur1dad aq~ellos
jóvenes morirían sintiéndose tan contrariados
en su amor, y qu~ no podíamos ni debíamo~ ser
más severos é intolerantes que Jesús, el Cristo,
que había tenido per~ón p~ra sus mis~os enemigos. Para ser concisos, diremos que ~1zó aquella mujer tanto, tan bien y con tanto acierto, que
llegaron las dos familias á pactar una transacción, en la que figuraba como primer capítulo el
matrimonio de Carlos y María.
Todo el mundo pensará-es natural-que. fueron dichosos aquellos jóvenes con semeJante
afortunado desenlace: ciertamente .... Sólo que
para ser verídica, véome obligada á confesar que
fué su primera entrevista embarazosa y molestísima. Tenían ellos costumbre de verse des~e lejos, á hurtadillas, y dehablarseen la_obsc1;1ridad,
muy por lo baje•. El cambio de la s1tuac1ón los
desagradó, y al desagradarse, se encontraron un
tanto ridículos. No encontraban tema de con ver-

Domingo 12 de Julio de 1:)03.
-Carlos, separémonos .. .
-Bueno, separémonos, respondió tranquilamente.
Temprano, al siguiente día, despedíase Carlos
para un viaje de negocios, y María para Nápoles á casa de una de sus primas, á donde soñaba 'encontrar un héroe digno de ella.
Quebraron de nuevo las relaciones de ambas
familias. El padre de María abrió una ventana
que daba 6 caía sobre el patio de su vecino, y
éste, para vengarse, construyó un palomar sobre
una pared medianera. En el acto, como del cielo caída, llegó la pl'imera citación, «incontinenti&gt; la segunoa, una tercera, etc. Por último, recomenzaron los procesos, y por esta vez, al decir de los abogados, sin esperanzas ningunas de
transacción posible.
MATILDE SERAO.

Del libro "torat6n de muJer."

LIED.
I

sación; no sabían qué decirse, y esperaban con
impaciencia febril el momento de separarse. Como ya no había más lágrimas que mezclar con
las gotas de su tinta, dejaron de escribirse. Como la vida se había hecho fácil para ellos, no
había tampoco padres suspicaces que engaliar,
ni palabritas voladas al oído, ni mucho menos
proyectos audaces formados para el porvenir.. .
Iban á casarse estos jóvenes enamorados, tan
prosaicamente como todos los novios se casan.
y como en la ley común habían entrado, nadie les
prestaba la más ligera atención, ni mucho menos
sefles mostraba como un ejemplo de singular fidelidad. Ahora, la curiosidad del lugarejo ó
pueblito se había despertado por la mujer del
prefecto, que parecía tener una culpable simpatía por el substituto .... Un caso muy grave.
Halláronse abandonados los dos prometidos,
y una frialdad glacial los separaba. Juzgaba
Carlos que la virtud de su l\f&lt;\ría, aquella virtud
que él tanto había exaltado en sus cartas, venia
muy á menos en el hogar. Y á Mal'Ía se le representaba su bien amado como un joven muy trivial en sus gustos; dándose por otra parte á pensar que concluir por un matrimonio estúpido
un amor como el que ella antes había experimentado, era totalmente indigno de una admiradora.
de Jorge Obnet.
Dijéronse algunas palabras intencionadas sobre las &lt;ilusiones rotas por la realidad,&gt; sobre
esperanzas que eran como &lt;mirajes engañosos
del desierto;&gt; sobre lbs &lt;decepciones de la vida,&gt;
y otras frases románticas y alusivas. En esto,
sobrevino una disputa, á poco, otra .... basta
que el día más cla,•o, dijo María con irritado
acento:

Ea pueblos en que hace ley
el derecho de las almas,
las mujeres
se declaran.
Y entt·e las ardientes hijas
de Moravia,
á los gitanos hermosos
dicen su amor las gitanas:
cuecen una dulce tot·ta,
coa su marca,
y la dejan á la puerta
del que aman.
Y en otro pueblo romántico,
en Birmania,
cuelgan al venir la noche,
las muchachas,
la "lámpara del amor"
de su florida ventana,
y en el rayo de un espejo
va la luz á la cabaña
del hombre por quien deliran,
como si fuera una carta.

JI
Con las gitanas aprende
de Moravia,
Y á las muchachas imita
de Birmania:
IY pon la torta en mi puerta
y el reflejo en mi ventanal
MANUEL S. PlCHARDO.

Junio, 1903.

Es la expresión de la bondad en los ojos, una
belleza que transfigura aun los 1·ostros más feos.
JULES LEMAITRE.

***

Una de dos: ó abate la Democracia al Arte, ó
eleva el Arte á la Democracia.
G. M. V ALTOUR.

**

*
No condenó Dios al hombre
á trabajar; le condenó á v~vir, concediéndole el trabajo como cfrc unstancia atenuante.
ERN EST LEGOUVÉ

SONETOS.
como que fue1·a ésta una de sus más gratas aspiraciones, uno de sus más hermosos deseos. Así
se explica que pleitearan, ó por despecho. ó por
ira ó por disgusto. Desde luego (y fácilmente
se comprende), eran fútiles y de ninguna significación los motivos de aquellas litis incesantes:
un arroyo que cambiaba de dirección; una cabra
que saltaba por encima de un vallado, ó un arbusto que dañaba un cercadito, etc., etc. Y llovía el papel sellado; y los secretarios escribían
en su estilo bárbaro providencias amenazadoras; y los juicios se seguían, los gastos aumentaban y los abogados pedían su licencia ó su retit·o, seguros como lo estaban, y según la marcha
de los sucesos, de trasmitir estas querellas-como herencia-á sus hijos. Nadie podía darse
cuenta de cómo se había formado tan grande

eso, los cuentos, las maledicencias, los dichos
mordaces, las alusiones malignas, las palabras
de doble sentido; en una sola frase: las cbismograf(as más bajas, y tendremos la medida de
todas las suciedades y ofensas que pueden lanzarse, en provincia, dos familias rivales.
Pero en medio de éstas y aquéllas, Carlos, el
mayor de los Pasqualis, y María, la segunda.
génita de las Dericas, se enamoraron ciegamente; fué aquélla una pasión violenta, y tanto, como había sido la enemistad de las familias.
Salvo que en los pueblos .no tiene variedad ni
accidentes el a.mor. Las relaciones comienzan,
por lo general, desde la. infancia.; siguen sumarcha en los juegos del &lt;escondite,&gt; continúan en
las fiestas de familia, y van á terminar ante el
prefecto y el cura. Con muy pocas excepciones,

so condenar las ventanas; se cerró con candado
la puerta de li,, azotea; se contaron los claveles
prohibiéronse los paseos, y se cambiaron cad¡
domingo las horas de irá misa .... mas á pesar
de todo esto, amábanse ellos siempre lo mismo.
Los regaños, sermones, prohibiciones y el cúmulo de dificultades, sólo servían para levantar más
la llama de aquella hoguera. Aun en las más rigurosas noches de invierno, Jevantábase María
se vestía, envolvía.se en un chal, calzábase su~
anchos pantuflos, y conteniendo la respiración
temblorosa y llena de miedo, bajaba la escaler¡
para mirar por la ventana del primer piso á
Carlos, que esperaba en la calle, apoyado en Ja
pared. Así conversaban por dos ó tres largas
horas, sin darse razón ni cuenta del frío de la
lluvia, ni del sueño perdido; hablaban si~ verse1

I

II

III

EN EL BOSQUE

jCRUDELIS ,6.MOR!

LUZ Y SOMBRA

En el landó soberbio reclinada
Con indolente y lánguida altiveza,
Envuelta en blondas de oriental riqueza,
Hoy la be visto en el bosque .... ¡Cuán turbada

Dijo la muerte ¡ venceré! y, traidora,
Rauda saeta disparó al amante
Que al punto en tierra dió, y agonizante,
Auxilio, en vano, de la Vida implora.

Era el momento en que el rubor divino
'De la pálidá aurora el cielo baña,
Gime la alondra tfmida y huraña
Y se oye alegre del clarín el trino.

Pasó, volviendo á mí su azul mirada,
E inclinó levemente la cabE&gt;zal ....
En sus ojos, tan bellos, la Tristeza
Ha fijado inclemente su morada.

Amor conduee á la que el triste adora;
Y, pálido al mirarlo, vacilante
Se arroja al lecho y clama, y sollozante
Le oprime y besa y sin consuelo llora.

El sendero seguí, y en el camino,
Al trasponer la húmeda rnontaiia,
Descubrí en el boscaje una cabaña
Unida al tronco de robusto encino.

No es ya la blanca virgen pudorosa
Por quien causó el Amor eternos daños
En la edad fugitiva de la rosa:

De pronto calla, se estremece, !ría
Mira en sus brazos la materia inerte
Y el alma en garras de la Parca impía ....

Y llevé hacia el umbral mi planta inl'ie1·ta ....
De la cabaña en el rincón yacía
Miserable mujer lívida. y yerta.

Han pasado por ella luengos aí'ios
Y sucumbe, infeliz víctima hermosa,
En el seno de amargos desengaiiosl ....

Y entonces ¡loca! sin temer su suerte
Hiérese el albo seno y á la umbría
'
Región se lanza y triunfa de la Muerte!

Junto su seno un niño sostenía
Yerto también .... Entrecerré la puerta.
¡Oh, cuánta sombra ante la luz del día!
E. FERNÁNDEZ GRANADOS.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

DIHECTOR DE LA ESCUELA DE AGRICULTURA
En substituci6n del sefior Ingeniero José C.
Segura, que por mucho tiempo estuvo al frente ele la Escuela de Agricultura y Veterinaria,
ha l'!ido nombndo Director de este importante
establecimiento el señor don Manuel ele lbarrola.
El nombramiento hecho á favor del sefior
lbarrola, hombre dotado ele un espíritu práctico poco común y de conocimientos que lo
hacen muy á propósito para el cargo que va
á desempeñar, fué recibido con a.plauso en los
círculos agrícolas, considerándolo muy acertado.
El nuevo Director tomó ya posesión de su
empleo.•

Para quien sabe observar un número de periódico de modas, es un documento psicológico de lo más intnesante y vale tanto como
una novela y aun más que varios libros de
crítica. Semana por semana tales publicaciones me ofrecen un sincero y tornadizo reflejo

GRÁCIL YFRÁGIL
¿Os gustan los periódicos de modas? Yo, los
adoro.
Sus dibujos, sus consejos, sus indicaciones,
su jerga misma, me divierten en grande. Su
lectura hace descansar y ejercita la imaginación, puesto que permite sofiar y combinar
adornos que no es fácil llegar ii poseer ... También son moralizadores. Cuando la serpiente
de la coquetería nos F-ilba al oído: «Seda...
batista. ... encajes de \'alenciennes.... irlanda .. . etc.,» el bueu peri6clico de modas nos
induce á contestar: «Algodón ... rasillo ... percal... tira bordada... etc.," y nos consuela de
nuestra forzada prudencia al afirmarnos que
en una. mujer bonita «todo produce el mismo
buen efecto.»
A un tiene otra ventaja el periódico de modas: contiene los más seguros, indiscretos é
íntimos datos acerca de la mujer contemporánea.

Sr. Manuel de lbarrola.

de la figura femenina en 1903.. . Y á tra\'és
del aspecto se adivina el alma.
Dime cómo vistes, hermosa. sefiora, y te diré quién eres. El color de tu enagua, la tela
de tus trajes, la forma de tu sombrero y hasta

la hebilla de tu zapatito me referirán cuanto
te concierne aun lo que á nadie confesarías y
lo que tú mlsma ignoras; por_que si es pueril
decir que una inglesa no se viste como u~a española, ni una burguesa _como una a_ctnz, se
puede afiaclir que el traJe expresa tmtes del
carácter infinitamente más delicados.
Una mujer descuidada no llevará jamás esos
vestidos de millares ele pliegues y volantes que
exigen pruebas minuciosas y prolongadas conferencias con la modista. No «tendrá corazón•
para ocuparse de todo eso por puro placer.
Por el contrario la alegría de un amor reciente se revela e~ su vecina por su recrudecimiento de coquetería y por la necesidad de
modificar su guardarropa, que no se encue~tra
en harmonía con el color de sus pensamientos.
La esperanza de gustar, el contento de haber agradado, conducen irremisiblemente á las
mujeres á los almacenes.
Si nuestras biznietas, dentro de cien años,
hojean alguna colección de periódicos de modas les recomiendo cil)rtos números de la prima~·era de 1903, donde, en fotografías del natural pueden verse las distintas prendas del
traje '«Reforma,» holandés y alemán. Comparando tales fotografías con algunas de pari- .
sienses á quienes nuestras modistas envuelven
en «guipure" y linón, nuestras descendientes
comprenderán la doble tendencia, la doble corriente que atraviesa el mundo femenino actual.
Hay mujeres que viven para las demás (y
en verdad que su altruísmo no es siempre una
virtud); mujeres que se han impuesto la misión de ser bonitas y hacerse amar, de ser el
ornato del mundo, la alegría de los ojos, y,
algunas veces, la de~esperación del corazón.
No son por eso las esposas menos fieles ni
las peores madres, y aun pueden llegará merecer el cielo por rns secretos sacrificios y por
su abnegación; pero aun en el potro del martirio, pensarían en arreglar su peinado y mo-

rx

El &lt;:oro de Catedral.

Do~ingo 12 de Julio de l!l03.

EL l\IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

ri r de una manera graciosa. Aún se acomo~an á
la protección masculina y_ á su dependen;1a secular y son mujeres, muJeres y nada mas que
mujeres.
Son lal:i fervientes adoradoras de las modas
gráciles y frágiles. Han inventado las ropas
que se abren en flor, el sombrer? abeu_rdo y delicioso que aureola la cabe~ sm abrigarla, l~s
chales que flotan, la muselina que ~e.en 1!111
pliegues nacarados, las faldas que d1buJan z1gzags, los entredoses en forma_ de losanges, los
listones que se fruncen, se tienden, e:e adornan ... todo lo que es suti_l, costoso y co~plicado. Parece que sus vestidos reemplazan a las
nubes que velaban á los diosas antiguas y que
les prestan una especie de majestad, de gracia,
de divina irrealidad ...
Hay otras mujeres me~os bellas, 1!1~~C'S
lices 6 sencillamente de d1v~rsa cond1c1~n, u~teligencia ó humor, qu~ quieren ~ara s1 vida activa. No renuncian, por Cierto, a ser
encantadoras pero tratan de realizar un nuevo ideal de e~canto femenino, más grave, más
sobrio, más franco; no renuncian á la elegancia, pero la transforman ó la ~ransporta_n. Como las necesidades del trabaJo las obligan Í\
caminar largos trechos, á trep~r en los trenes,
rl disminuir los instantes destinados al tocador suprimen toda complicación, toda «fioritur~. • Son las enemigas de lo grácil y lo frágil
y han criado el vestido sastre.
El vestido sastre es á menudo una obra maestra de artística simplicidad, cuyas líneas harmoniosas revelan los más bellos contornos del
cuerpo femenino; la s:3-ya, ~ecta, la chaqueta
corta tienen una gracm facil y caballeresca.
Es el 'uniforme de las mujeres que desean guardar sus encantos invirtiendo el mínimum de
tiempo y de dinero.. No quiero hablar mal de
él... todo lo contrario ...
Pero cuando de reformas se trata, pronto se
llega á los extremos. Las holandesas y las alemanas no se contentan con suprimir los abusos predican la gran Reforma, el protestantismo' de «la toilette». Xo más encajes, no más
telas suaves y delicadas, no más bajos ruidosos ni corsés, ni broches ni alfileres!
"\Ted una señorita reformista, de fiuos y bellos rasgos, vestida con la combinación, la espantosa y clownesca combinaci6n, con jersey
de lana de algod6n ó de seda. Encima se coloca un~ camiseta almidonada, un calzón de
seda ó de tejido de lana, sostenido con ... tirantes( (¡Una mujer con tirantes! ¿No es cosa
de hacer retroceder al propio don Juan?) Nada de corsé; un •portagarganta» y un cintur ón de cuero no muy oprimido. Las holandesas se colocan encima un traje, no del todo
desagradable, que se abr~cha con boton_es de
presi6n. Las otras reformistas ... pero de¡emos
hablar á un periódico de modas: «Según la
señorita quiera ser más 6 menos elegante, se
pondrá, como el señor su hermano (¡oh!), ya
sea un casaquín, un vestón ó una chaqueta,
la enagua será corta para el taller y el paseo,
y larga para visitas ú otra ceremonia ... »
¡Hay que ver el aspecto de la señorita vestida como el señor su hermano!... Lleva una
enagua de paño negro que le presta un aire
así como de pastor protestante. Una mujer
vestida así parece dispuesta á comentar la Biblia. En su vida, á francés alguno le pasará
por las mientes cortejarla.. Parece demasiado
respeta.ble ...
Su aspecto sugiere los más serios pensamientos .. . y un deseo irrestible de contemplar
las mujercitas de \\'illette, risueiias y vestidas
de corto. ,
Esos horrores, tirantes, cinturón, calzones,
casaca, pueden no afear mucho á una mujer
joven y bonita ... figuraos una buena sefiora
de cincuenta años, maciza y arrugada, con
semejante aparato!!. ..
¡Ah, si yo defiendo, si elogio el honesto, eI
cómodo, el gracioso vestir de sastie, soy, en
cambio, enemiga encarnizada del traje ccReforma»! No lo necesitamos entre nosotras!
conservemos, al menos, bajo el exterior estricto y simple del paño inmutabltl, la picante y
fresca elegancia de los bajos, la finura de las
ropas interiores.
Salvemos de la antigua y deliciosa elegancia todo 10:que pueda salvarse.

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Un Organo del coro.

.. . Correrá mucha agua bajo los puentes del
Rin antes que las parisienses se decidan á
llevar tirantes y renuncien á vestirse en !a
mañana como una flor que abre sus pétalos, y
á desveRtirse por la noche, pétalo blanco tras
pétalo blanco y batista trae lin6n, como una
flor que se deshoja.
::IIARCELA SINAYRE.

EL CORO DE CATEDRAL
Con unas foto~rafías clel coro de Catedral
damos principio á la publicación de una serie
que represenh, en detalle, el interior de la
Basílica.
El coro, considerado justamente como una
joya del arte criRtiano, ocupa el espacio que
cubren las bóvedaR tercera y cuarta de la nave central. La. sillería es de maderas preciosas, tallada primorosamente, y la reja, que lo
limita por uno de sus ladoi,, de metal. Tanto
ésta como la crujía, fueron hechas conforme
á los dibujos que se enviaron de México, en
:\Iacao del Japón.
En otro de nuestros grnbados aparece la fachada de uno de los 6rganos del coro, notable
por la delicadeza que se observa en sus detalles y por la hermosura del conjunto.

ABISMOS.
Dios puso en los abismos del espacio
esos vapores tenues,
que, en nube convertidos, se col?ran
con tinta suave cuando el alba. viene.
La nube engendra el rayo
que e!lparce por doquier estrago y muerte:
¡Culpad á Dios, que derramó en la altura
del huracán el germen!
Dios puso en el cerebro esas ideas
que poderosas crecen
y, comprimidas sin piedad. estallan
1:,oberbias, indomables y rebeldes.
La rebeli6n engendra
brisas de fuego y ráfagas de muerte:
¡culpad á Dios que puso en el cerebro
del huracán el germen!

LuI:-A

)IuSoz.

La guerra no es una solución: engendra solamente represalias.
D'ESTOURNELLE¡¡ DE CONSTANT.

*

Comprendemos toda.vía el heroísmo, ya qu&lt;'
M para practicarlo, por lo menos para aplaudirlo.

*

E-'fiLE l&lt;' AOBT.

La Iglesia es el hospital de las almai:.
Jorus KARL HUISMANS.

�Domingo 12 de Julio de 1'.l03.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Julio de l!1tJ3.

J:OS JISESTnJltOS DE SERUTJI
Como complemento de la informaci6n que
dimos hace poco acerca de los asesinatos de
Servia, publicamos un grabado en que aparecen reunidos el Rey Alejandro y la Reina Draga, el General Zinzar, Presidente del Ministerio, la Princesa Elena, el Ayudante de Campo
del fü.y y Nicodié Lunievicza, hermano de la
soberana, así como otros personajes que á consecuencia de la subl~vaci6n de Belgrado resultaron muertos. El Coronel Naumovitch, muerto también en el motín,
aparece á un lado, en primer término,
y en segunda fila algunos de los servidores del monarca que fueron asesinados 6 que emigraron á raíz de los sucesos,
Publicamos, además, el retrato del
Rey Pedro I, que substituy6 á Alejandro en el trono de Servia.

En la Tndia t;ambrttnta.
HACIA JIDJ&lt;cRABAD

Ya no más verduras, no más palmas.
La tierra ya no está roja. Casi hace
frío.
Ahora, los asombros del primer despertar, en el mes de Nizam, después
de haber dejado ayer la regibn tan verde de Pondichery y de Madrás.
En la mañana alcanzamos la planicie central de la India, en medio de estepas &lt;le piedra, y todo ha cambiafo-salvo el graznido
de los eternos cuervos.
Landas ardidas, llanuras grises, alternan
con campos de mijo, vastos como lagos.
En vez de los soberbios cocoteros, raros aloes
y datileros flacos agotados por la sequía, aparecen en torno de las ciudades, que también
han cambiado de aspecto para tomar un falso aire árabe.

El Rey Pedro l. de Servia.

El Islam pone su irnpresi6n sobre todas las
cosas, el Islam, que se apodera siempre de las
regiones tristes, del chispear de los desiertos.
Cambian también los trajes.
Ya no van los hombres con el torso desnudo, sino envueltos en túnicas blancas, ni llevan
largas cabelleras, sino que se cubren la cabeza con turbantes.
La sequía aumenta de hora en hora, á medida que se avanza en la monotonía de las llanuras.

Los arrozales, cuyos surcos se ven todavía,
están como destruídos por el fuego.
Los campos de mijo, aunque más resistentes amarillentos en su mayor parte, están coude~ados sin esperanza; eñ los que aún viven,
se ven por todas partes velado~es trepados en
andamiajes de ramas para arroJar á las rntas
y á los pájaros que devorarían todo: ¡pobre
humanidad espiada por el hambre y que se
obstina en defender algunos granos contra el
hambre exasperada de los animales!
Después del frío de la noche, sobre
la tierra derrama el sol implacable un
calor de hornaza.
El cielo se tiende límpido y azul como un zafiro.
Al final de la jornada, el paisaje se
vuelve enteramente extraño.
Hasta lo infinito, mijos y cañavera·
les quemados, masas de monstruosas
piedras obscuras, blocs erráticos, flancos lustrosos y fantásticas siluetas, los
cuales parecen haber sido hacinados
con un continuo deseo de lo raro y de
lo inestimable; unos de pie, otros inclinados, de manera que los grupos,
en ocasiones tan altos como montañas,
tienen siempre la más completa inverosimilitud.
En los momentos en que el Sol se
pone, aparece Jiderabad muy blanca,
en medio del polvo blanco, y muy musulmana con sus techos en forma de
terrados y sus minaretes ligeros.
Los árboles del contorno se deshojan, sedientos y moribundos, trayendo
á esta noche t6rrida un matiz anormal de estaci6n pasada, una tristeza de otoño.

*

El arroyo que pasa al pie de la ciudad, en
un lecho tan amplio como el de un rfo, no está lejos de secarse; sus aguas se arrastran tan
bajas que apenas se las ve, y los rebaños de
elefantes, grises como el légamo de las orillas,
descienden lentamente, tratando de bañarse y
de beber.

FUSTER.-Retrato á la inanera de Chaplin.

Acaba el día entre las llamaradas rojas del
Occidente, tras de la ciudad cuyas blancuras
se apagan en un azul ceniciento.
Entonces, y sobre el cielo magníficamente
hermoso, se esparcen callados los murciélagos
gigantescos.
PIERRE

Lo•.rr.

CUENTOS RÁPIDOS
LA PERLA DEL REY DE INAM

Inam era un reino rico y poderoso, no s6lo
por la fertilidad de su suelo y la laboriosidad
de sus habitantes, sino muy principalmente
por el gobierno sabio, justo y eficaz de su rey,
que se consagraba todo á la felicidad de su
país; pero el pobre rey sabía que, no ohstante
su rectitud y su honradez, su bondad y su
prcdencia, sus súbditos no le querían, dando
por raz6n cualquier pretexto: que era viejo,
que no emprendía guerras 6 que no dispensaba el cumplimiento de la ley.
Fl rey de Inam languidecía atacado de una
extraña enfermedad; sus noches eran de insomnio y sus días de tristeza; en vano había
apurado los brebajes de todos los médicos y
brujas del reino; en vano también había buscado la salud en distracciones y viajes; se moría irremisiblemente ..... .
Un día lleg6 á sus oídos la fama de un viejo y sabio hechicero, poseedor de innumerables secretos para la salud; saberlo y enviarle
una embajada, todo fué uno; pero el mago se
resistía para ir á la Corte, sin que bastaran á
decidirlo promesas de inmensos honores y dádivas; hubo al fin de cederá la fuerza, y march6, y al hallarse en presencia del rey, le
dijo:

Coronel Naumovitch.

El Presidente del Ministerio.

La Reina Draga.
El Rey Alejandro.
La Princesa Elena.

Nicodie Lunievicza.
El Ayudante de Campo del Rey,

FUSTER.-Cabeza de estudio.

-Conozco, señor, tus males, pero para curarlos no tienen poder mis filtros ni mis sortilegios; acaso podré sanarte con un recurso supremo. Tú tienes en tus tesoros muchas perlas y muy valiosas; pues bien, ponlas sueltas
todas, quítalas de sus engaste.s y ven conmigo
al mar; allí las arrojarás á puñados, y si hay
entre todas una que flote, esa será tu panacea
si la tomas disuelta en vinagre ..... .
No vacil6 el monarca; reuni6 todas las perlae de su tesoro, quitándolas de ajorcas y collares, y llevándolas en sendos canastos, se fué
á la pr6xima playa con el octegenario mago,
se puso de pie en una roca que el mar rodeaba profundo, y comenz6 á arrojar las perlas
en puñados; y las perlas se hundían pausadamente, sin sobrenadar ninguna. Así llegó
su turno al último canasto y al último puñado, que el rey arrojó tristemente al mar ......
¡Por fin! una perla flot6 hermm,a, esférica,
como una burbuja nacarada. Los marineros
la trajeron al rey, y al ir éste á ponerla en la
copa de oro que contenía el vinagre llevado á
prevenci6n, pudo convencerse de que la perla
aquélla, entre los millares arrojados al mar,
era la única falsa y por eso habia flotado. Interrog6 al viejo, y éste, confesando su delito
(él había puesto la perla falsa), le dijo:
- Señor, tú estás enfermo por el pago que
de tu pueblo recibes, á trueque de los beneficios que le haces. Esa perla representaba la
gratitud de aquél y, ya lo ves, era falsa, y así
ninguna virtud curativa tiene. He querid~
demostrarte que el mal que te aflige, s6lo se
puede curar de un modo: por tu propio esfuerzo, no preocupándote más de querer hacer que
la humanidad ca.mbie de índole ......
El rey de Inam, con ser tan sabio y tan justo, en demostraci6n de lo que es la gratitud
mandó ahorcar incontinenti al hechicero.
'
E. MAQUEO CASTELLANOS.

ro [JI UT mUERt:JI...
Yo la vi muerta: coroné sus sienes
de rosas frescas y azucena~ blancas,
y fué infinita, eterna y misteriosa
aquella noche que pasé velándola!
Yo vi también en sus pupilas negras
la luz de las antorchas reflejada,
y aquel fulgor extraño de sus ojos
me pareci6, en la sombra, una esperanza.
Y o la vi en hombros, por la vez postrera
descender la marm6rea escalinata,
y perderse después, como una estrella
que en un cielo de luz brilla y se apaga!
Después ... oí del reluciente féretro
el crujir de los clavos de oro y plata,
y aquel sonido misterioso y triste
me hizo verter desoladoras lágrimas!

······························· .. ........ .... .... .
························································
Cuando cubrieron la profunda fosa,
sentí que de mi ser algo enterraban ...
pero jamás sufrí corno he sufrido
en esta noche en que su amor me falta!
DULCE MARÍA BORRERO.

1903.

El arrepentimiento: he ahí el más inútil de
los sentimientos virtuosos.-J. Mantignon.

***

Los diplórnáticos sacan más partido de escuchar que de hablar, aun cuando hablen
bien.-Gabriel Hanotaux.

�Domingo 12 de Julio de 1903.

REALIDAD
(J;lstorla dt un J;troismo ~omántlco.)
-¿Rico?..... No mucho; pero sí Jo bastante
para no ambiciona1· más .... He sufrido y he gozado, y sé Jo que puedo esperar de la vida ....
He sido tenaz hasta lo increíble .... es el sec1·eto
de mi actual riqueza ... ¡tenaz! .... ¡hasta en el
amor, señores!
Y nuest1·0 simpático anfitrión, el rico hacendado_ que después de un paseo á caballo por su
qmnta nos sentaba á su mesa, rió irónicamente
al pronunciar la última frase.
-¿Hasta en el amor?-preguntó alguien con
acento de duda.
- ¡Oh! sí. ... un solo amur tu ve en mi vida fué
U?,a pasión romántica, intensa, que me biz¿ vivir muchos años una existencia de imbécil ....
basta que súbitamente fulguró ante mí el rayo de
la verdad .... pudo matarme, es cierto.... estuve á punto de morir .... ¡peroquénuevaexistencia después!
Nuestro extraño amigo se animaba. Sus ojos
relampaguearon ante recuerdos lejanos.. . . Calló un instante.
-Veo-continuó-que ustedes se interesan ....
Es, en efecto, muy curiosa la historia de ese amor
romántico que fué mi vida primera y de donde
arranca toda la fuerza de mi carácter mi alto
mo~o de conside:ar el mundo. No tengo inconvemente en 1·efer1rla; por el contrario ello halaga mi orgullo.
'
Concluída mi instrucción primaria, niíio todavía y ya huérfano, pude entrará la Escuela de
S3:n Ildefonso, gracias á las gestiones de mi padrmo. Allí tuve un amigo íntimo Aurelio un
muchac~o de mi eda_d, todo pasió~ y arreb'ato,
pendenmero y tan amigo de divertirse como enemigo del trabajo y del estudio.
Era rico. Yo le hacía sus dibujos; le &lt;soplaba&gt;

en las clases y en los exámenes; le escribía las
cartas de sus novias y le aconsejaba e.i sus pequeflos conflictos. El me obsequiaba dulces y libros .... ¡Novelas, muchas novelas! Fernández
y González y Alejandro Dumás poblaron mi
pobre cerebro de visiones pomposas, de imaginarios amores, de terribles aventuras, toda una
vida quimérica se desarrollaba en mi imaginación desenfrenadamente. Espronceda fué mi
poeta favorito, y mi única aspfración &lt;¡amar!&gt;
Era preciso que yo me enamorara con pasión
furibunda .. . . ¿,pe1·0 de quién? Yo hubiera deseado una reina-una duquesa, por lo .nenos;-alguna artista de alma de fuego, una bellísima mujer que viviese llorando la vileza del mundopecadora de amor,&lt;¡Pobre mujer para sufrir criada!&gt;,
como decía Acuña, cuyos versos sabía de memoria, ó cualquiera pastora con quien fuese yo á
vivir en las soledades de las montaíias ....
Pero no, señor, la soñada mujer que me había
de adorar instantáneamente, apenas me viera, y
á quien yo había de inmortalizar; la ideal prometida no aparecía y yo estaba desesperado,
pero seguro de que tendría que aparecer como
una aurora en et camino de mi vida.
Pronto apareció, en efecto, aunque no precisamente como me la imaginaba. Fué la hermana de
mi amigo Aurelio. Me llevó un domingo á su casa, una magnífica finca en Tacubaya.
Era Julia una sobe1·ana criatura en el delicioso despertar de su adolescencia. Más qué hermosa era ati-activa; imponente y dulce á un tiempo. El esplendor de su rostro estaba en los ojos ...
unos ojos soberanos, con pupilas de un verde de
acero que causaba miedo.
~a vi :º~eada de cierto lujo que á mí me pareció asiático, y su orgulloso ademán de niíia
mimada me hizo convencer de que ella era la
princesa de mis sueños.
Julia me vió al principio con repugnancia
acaso por mi traje raído y mis zapatos deslus'.
trado?; ~espués con suwa. indiferencia, cual si yo
no existiese.

Su anciano padre, que adoraba á sus dos hijos, me trató con altane1·a benevolencia, complacido en el fondo de que fuese yo algo como un
sacretario de su hijo ....
El tiempo fué transcurriendo, y diariamente y
á toda hora me encontraba en aquella casa como en la mía, si alguna tuviera entonces!
Llegué á amar verdaderamente á Julia con un
amor solitario, exaltadísimo como un culto ....
Y en mi alma fué creciendo la adoración, lenta.mente, divinamente, ilustl'ada por éxtasis que
me hacían feliz y por delirios que me enloquecían .... Y yo cultivaba solitario y dichoso aquel
amor inédito, como á una planta maravillosamente rica y delicada en el huerto de mi corazón ....
No pensaba en el porvenir. No bajaba nunca
á la realidad de la vida .... Me encastillaba en
el torreón de cristal de mi ensueño y allí adoraba á mi ídolo . ... No necesitab11, ni pedía más.
Mis contemplaciones al ser amado eran raras,
profundas, místicas. Cosa extraña, no sufría yo
cuando ella estaba ausente. Mi memoria, fiel, la
colocaba en el altar y mi alma se entregaba al
éxtasis como si estuviera presente el dios.
No me daba cuenta, ni tampoco me importaba
entonces, si Julia notaba mis adorantes contemplaciones ....
Después supe por ella misma que al fin reconoció mi amor, primero con ira -por el atreví
miento,-despnés con indiferencia y al fin con
cierto halago, con la voluptuosa complacencia.
que le produ:lía la intensidad y la constancia de
mi pasión.
¡Como que habían transcurrido ya cuatro a!Ios
desde el día en que la conocí!
En su casa me trataban como á un pariente
pob1·e, como á uno de esos «arrima.dos&gt;, como
se dice vulgarmente. Sin embargo, aparte de que
se me tenía. cariño, comprendían que yo era útil.
Lleva.ha la correspondencia del padre y del
hijo; vigilaba en sus negocios y visitaba sus hi,.ciendas, y todo esto sin dejar mis estudios y sin
abandonarme en horas de aislamiento á mis ensueños ....
Aurelio entonces empezó á llevar una vida de
calavera desenfrenado ... . Las mujeres fáciles,
el juego y las orgías le fueron alejando de la casa paterna, donde el padre lo defendía. cariñosamente, diciendo cuando las tías hablaban de ello:
-¡Eh! .... Son cosas de la juventud .... Así era
yo á su edad.
- ¿Cómo Luis no es así?-preguntaba.n refiriéndose á mí.
-¡Oh! ... . Es muy diferente.

l

r

***

¿Cr~e~án ustedes que en mi obcecación, lejos
de afhgirme, su sentencia me hizo soñar y exaltar aún más?
Sí. ... pensé_: &lt;¿Por qué no podría conquistar
yo por cualquier prodigio de heroísmo ó de fortuna. aquel tesorol' .... &gt;
Y espe~é, confiado en que la suerte y mi perseverancia ~ograrían tan alta conquista.
Y_ la ocas1_ón se presentó como ·deparada por
bemgno gemo tutelar. Fué una noche en que nos
encontrábamos Julia, su padre y yo discutiendo
el proyecto de mejoras á su casa de Tacubaya.
El plano presentado por el ingeniero aquel mismo día, estaba sobre una mesa. Yo les explicaba
los detal~es de la ampliación del jardín.
Repenti1:amente la puerta de la sala se abrió
con estrépito .... Los tres lanzamos un grito de
espanto. Aur~li?, ll~no de lodo y de sangre el
paletó, se prec1p1ta, Jadeante y lívido, y dejándos~ caer ~n el sofá, exclama:
-,Quec1errenelzaguán! ¡Rematado á un hombre!. ... ¡Ya vienen pormí! ....
. Renuncio á detallar el horror y la desesperació:n de la escena. Biiste decir que, en efecto, Au~eho, en una casa de crápula en que bebían y
¡ugaban toreros y mujerzuelas, había matado á
uno de 9:quéllos, atravesándole el vientre con el
verduguillo de su bastón. Escapó aprove.!hando

agra.decida profundamente,
me amaba al fin, con el amor
con que las antiguas doncellas premiaban Jas maravillosas proezas de sus paladines, á la vuelta de la Cruza.da ( a.sí lo creía yo'..
Ella iba á verme á la cárcel, de incógnito, vestida de
nei.ro, cubierta el rostro por
un tejido velo, acompaña.da
de un criado nuevo en su casa, llegando en coche de sitio.
-¡Tu acción es el tesoro
más grande que pudiera imaginar mi padre como dote
que metraes! .... Yo te amo,
Luis, con toda el alma... Dios
velará por ti...... y cuando
salgas de esta inmunda cárcel, seremos felices, allá muy
lejos, en cualquier país del
mundo que no sea éste!. ...
¡Por nadie me hubiera yo
cambia.do entonces!.... Tan
feliz me sentía ....
No existían para mí las
amarguras de la abominable
prisión de Belén, ni me daba
cuenta de la marcha del proceso, hábilmente conducido
por un abogado pagado á
precio de oro. . . . Y o seguía
vi viendo en el país de los sueflos. . ·. Mi abnegación me enamoraba de mí mismo.

***

***

Pasó un afio. Mi amor crecía, cada vez más
profundo, más ideal, más extraordinariamente
puro. Sin embargo, era ya complicado. Empezaba á sufrir.
Y era, en verdad, encanta.dora mi rubia Julia,
con sus magníficos ojos verdes impregnados de
fiereza y dulzura! ....
Y mi constancia desarmó su esquivez. Su vanidad femenina, acariciada por la extraordinaria
potencia de mi romántica pasión, la hizo serme
a~icta. Tuvo piedad y anheló ser generosa conmigo.
Una tarde en que por casualidad nos encontramos en el amplio corredor, me dijo, alzando
la frente y mirándome con dulce ternura:
-No quiero que usted sufra por mí .... ¡Olvídeme!
Esta frase llovió sobre mi alma una felicidad
infinita .... Vi abrirse de par en par las puertas
del cielo .. . . No contesté .... Permanecí absorto
bajo la caricia de seda de sus palabras.
-Va.roo~ . ... no sea usted tonto .... Yo lo quiero C?m? á un buen hermano .. . . Vaya, más que
~ mi 11?-ismo hermano . . .. Pero ese amor suyo es
imposible. Para que no sufra más necesito decírselo: &lt;Mi padre&gt;-y subrayó e~érgicamente
estas palabras-«sólu me casará con el que traiga un tesoro de dote .... &gt; Sea usted mi hermano. ¡Nada más!

Damas Mexicanas.-Srita. Leonor Ferrer. (De Orizaba).

Domingo 12 de Julio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..

Fuí sentenciado á diez ailos
de prisión, por el delito de
homicidio en riña, siendo yo
el agredido.
A partir del día de mi jurado, ella dejó de ir á verme.
El criado iba, como siempre, y me decía:
-Está enferma, seilor. Llora mucho; está inconocible.
¡Y qué cartas le escribía yo!
Le suplicaba que no se abatiera, que esperara cinco años
tan sólo, para cuando saliera. yo, obteniendo la libertad
preparatoria . . ..
Tuve remordimientos: ¡yo
era cau3a de su enfermedad-!
Estuve triste .... y ella seguía
más y más enferma del corazón, según me decían.
Hasta que una tarde me diDamas Mexicanas.-Srita. Guadalupe Couto. (De Orizaba).
jo el criado:
-¡Ha muerto!. ... Rece usted por su alma .. . .
la confusión general y el pánico en que se transLe_ cavé un sepulcro en mi corazón. Fuí desformara la orgía. Tomó un coche y acababa de
graciado como nunca; llorando con tremendo
llegará Tacubaya.
d~lor ~l remordimiento de haberla matado con
mi pasión._. .. Fu~ una locura de tristeza la que
me acometió en mi bartolina llorando á mí ado-;Desgraciado!.... ¡Desgraciado!... . ¡Cien
rada muerta....
'
veces desgraciadol-exclamaba el anciano meA nadie de su familia veía yo desde la noche
sándose los cabellos, sin poder pronunciar otra
aquella, aunque el anciano hacía que nada me
palabra.
faltara. Aurelio había marchado á Europa
-¡Esto es la muerte de todos nosotros, Dios
En la cárcel me llamaban &lt;El Santurrón;· ~Í
míol-lamentábase Julia, anegada en llant&lt;J.verme tan pálido, tan triste y tan imbécil. ...
¡Que no lo sepa mamá!. .... ¡Oh Señor! ¿por qué
nos has abandonado? ... .
***
Y mientras los dos se lamentaban en el colmo
i·•"( una mañana, cierto antiguo camarada de
de la desesperación que los fulwinaba, yo oía el
co eg1~ que fué á visitarme, me contó su muerrelato que de la tragedia me bacía Aurelio, conte.•••
1Se había casado con un rico comerciante
vulsamente lívido, con los ojos agrandados por
en Nueva York!
el terror ....
T_rl!-s el cboqu,3 brutal que me produjo fiebre y
A medida que me daba cuenta dela terrible esdel~r10, pasé, muy débil del cerebro, á San Hicena que me refería y de la que a.ate mí se despóhto • • • • Allí tuve la noción de la vida. Al volarrollaba, una idea heroica se levantaba en mi
ver á la _cárcel, comprendí el mundo .... Encaucé
espíritu al par que me sentía dichoso, conside!a tenacidad _de mi carácter por la vía del traba.rándome así un salvador épico.
JO.•••. Estudié mucho .... Salí con ahorros
-¡Señor-exclamé sin poderme contener,-no
trabaJé la tierra, y la tierra no ha sido ing;~t~
hay por qué afligirse; Julia, cálmese usted ....
conmigo
.... Soy rico ya ....
Aurelio, yo te salvo! ¡Yo soy el que maté á ese
. · ··~&lt;ella&gt; la encuentro á veces en su carruahombre!. ... Préstame ese paletó.... Que venJe en hapultepec. · · · Al verme palidece atrozgan por mí!. . . . ¡ Yo lo maté!. ...
mtoen~, yo ~onrío, Y picando espuelas á mi reti~Todos callaron estupefactos. No comprendían.
, sigo mi paseo ..... .
Pero ~nvolví en tal mirada ~e amor y de súplica
á Julia, que al fin comprendieron todo: mi amor
H.F.
y mi sacrificio.
:-¡Gracias, Luis!. ... Al que salva la vida de
mis padres, ¿con qué se le podría pagar?
¡Y por sus divinos ojos pasó como un relámpago la soñada promesa de su amor!

***

Y fuí un gran héroe, señores; ni más ni menos.
Me sacrifiqué 1·ománticamente ... . La policía me
encont~ó aún con el paletó ensangrentado ....
Confesa haber matado al torero .... con las circunstancias enumeradas por Aurelio .... En &lt;la
c!Lsa&gt; se pagó bien á la turba que presenció la
riña Y. que estuvo de acuerdo conmigo en sus declaraciones.
Yo en la cárcel de Belén fuí dichoso, admirándome á m! mismo, seguru de que algún día, después de anos y aíios, una vez extinguida mi condena, obtendría como esposa á Julia, ya que ella,

RELIEVES
El soberbio palacio se destaca soberbio y
dominador como si tuviera la conciencia completa de s~ ofensiva superioridad sobre las
pobres casucas que lo rodean; sus mármoles
de alba brillantez, esplenden regiamente como
si de sus poros surgieran argentados hilillos
de luz.
Agoniza el sol.
En la pentélica escalinata, digna del palacio de un Dux, se ven des figuras de contraste: ella lleva en sí cantando estos rotundos
poemas: Belleza, Soberbia, Riqueza. Eu él
cantan estoia: exilios: Hambre, Pobreza, Humildad. Este se inclina como endeble arbusto azotado por B6reas; aquélla se irgue como
flor acariciada por Favonio.
Son dos símbolos.-Dos símbolos de la vida; un poeta diría: ((Son la Vida y el Tiempo ... ¡No! son dos hijos de la sociedad. El
hombre de los harapos tiende la mano y balbute:
((¡'Muero de hambre! Una limosna ...... »
Pero la hembra no escucha; el frufrú de la
seda de su falda apaga la voz del desgraciado.
Y su mano queda vacía mientras ella desciende seguida de su lacayo.
Llega el coche.
La mano y el gesto del hambriento siguen
implorando.
La luz desfallece.
Suena la portezuela. Entonces ella arroja
una pieza blanca que brilla como un astro
maldito á los ojos del andrajoso que fallece de
hambre y de odio.
Y la se.flora dice al lacayo:
¡Para la cena de Bobí!
Bobí es el perrillo mimado de la sefiora.
JOSÉ M. SIERRA.

. Los avaros, en suma, se privan de todo
para los otros: son altruistas sin sentirlo.
REVEILLIELE.

*

Lo que en un pobre se llama vicio, en un
rico lleva el nombre de capricho.
PAUL Y VÍCTOR MARGARITE.

*
El dolor es una
advertencia necesaria, un estímulo
para la acti vjdad
del hombre. El dolor es la vía del
perfeccionamiento

*
El mal, en una
palabra, no es sino
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bien.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

�1

EL MUNDO ILUSTRADO

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.
el funcionario-hay una vacante de
cutt.tro mil francos.
-Eso es lo que yo necesito. ¿Y
qué hay que hacer en ese cargo?
-Recibir las solicitudes referen•
tes á obras públicas y clasificarlas
debidamente. Pero le advierto á
usted que hay más de cuatro mil
pretendientes á esa plaza, en su
mayor parte recomendados por senadores, diputados y personas inftuyentes. No es posible contentar
á todo el mundo.

13.-Traje de campo y

t

r

el ftiputado, un sitio excelente,
abrigado por un enorme sauce. En
aquel paraje formaba el río un remanso, en el que era abundantísima la pesca.
Cuando llegó M. Riquois á dicho
punto, vió con extraordinaria sorpresa que el_ sitio estaba ocupado
por un joven, aT cual dijo:
-Dispense usted, caballerito, pe·
ro ese sitio me pertenece.
El joven le miró con asombro y
le contestó:
-Hace tres meses que lo ocupo
diariamente.
-Yo lo ocupaba el año pasado,
y hace diez años que me siento ahí
durante mis vacaciones.
-¿Por qué no ponía usted un le•
treroi' -replicó el joven en tono de
mofa.-Estos sitios pertenecen al
primer ocupante.
En vista de tan justa observación,
M. Riquois no tuvo más remedio
que resignarse y elegir otro punto.
El diputado pescador preparó sus

Dom!I1go 28 de Junio de 1903.

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-¡Ya le be encontrado á
usted un empleo!
-¿.De veras?
:--~í, s~ñor; un cargo en el
M101ster10 deObrasPúblicas
con cuatro mil francos d¿
sueldo.
-¡Eso es mi fortuna!
-Pero es preciso ir á tomar posesión en seguida.
-No deseo otra cosa
¿ Y .4 ué hay qué hacer·~;·i¡
oficina?
-Muy poca cosa. Entrará
usted en el Ministerio á las
once de la mañana.
-Me parece bien.
-Y saldrá á, las cuatro de
la tarde.
--:~Habrá que escribir mue b o.
-:r:ro! señor. Su trabajo
cons1st1rá en recibir solici·
tudes Y clasificarlas ordena•
damente_ para presentárselas
luego al Jefe del negociado.
. -O.reo que desempeñaré
m~y ):nen ese cargo. Es usted
mi bienhechor, y nunca sabré

yar el alba, seguro
de adelantarse á su
rival y de ocupar el
sitio que, según él,
le pertenecía..
Pero cuando llegó
al río,estaba ya ocu·
pado por el joven.
Mr. Riquois tuvo
que colocarse á alguna distancia.
Como el día anterior, no pescó nada,
mientras que su veci·
no llenaba nuevamente su cesta.
El diputado esta·
ba furioso y maldijo
mil veces su mala es•
trella al dirigirse á
su domicilio.
·
Al día siguiente se
levantó á las cuatro
de la mañana, esperando llegar á tiempo.
¡Era demasiado
tarde!
Su rival había llegado ya.
-~En qué se ocu·
pará ese animal?dijo para sí monsieur Riquois.
Y ocurrió lo de
siempre. :m diputa•
do no logró pescar
más que un -pececillo
insignificante, al pa·
so q-ue el joven no
bacía más que meter
y sacar á cada ins•
tante el anzuelo.
-Según veo-dijo
monsieur Riquois á
su vecino,-es usted
muy aficionado á la
pesca.
-Hay que hacer
algo en este mundo.
-¿Le permite á us·
ted su profesión mu•
12.-Traje de reforma, para paseo.
chos ratos de ocio?
sombrero de estación.
-¡Ya lo creo!
-Dé usted la plaza á mi protegi·
-,:.Vive usted de sus rentas?
do,
pues estoy resuelto á obtenerla
aparatos, lanzó un anzuelo al río
-No, señor, ni disfruto de nin·
á toda costa.
y esperó tranquilamente el resulta·
gún empleo. Por eso me dedico á la
-No me corresponde á mí el nomdo de su primera tentativa.
pesca.
bramiento, sino al Ministro. Yo no
Transcurrió una hora sin que M.
-¿'No tiene usted ningún empleo?
bago más que proponer.
Riquois viese logrados sus deseos.
-dijo M. Riquois, entreviendo el
-Pues proponga usted á mi canEn cambio, vió con profundo do·
medio de librarse de su rival.-Pues
didato con el número uno. Lo delor que su vecino no cesaba de lle·
nada tan fácil como proporcionarmás corre de mi cuenta.
le á usted uno. Tengo yo mucha innar su cesta.
-Lo haré así-contestó el jefe del
M. Riquois cambió de sitio y mu··
fluencia y desde luego estoy dispues•
personal.
·
dó el cebo y el anzuelo; pero todo
to á ejercerla en su obsequio.
-Eso sí- añadió el diputado,- Pues me prestará usted un gran·
fué inútil.
deseo que á ese joven no se le dé
Los peces iban y venían, indife·
dísimo servicio.
nunca licencia durante las vacacio·
rentes á los esfuerzos del diputado,
-¡,Qué sabe usted?
nes.
del cual parecía que se burlaban
- Nada; soy bachiller.
M. Riquois fué á visitar al minis•
descaradamentf'.
- Con eso me basta.
tro y le arrancó el nombramiento
Llegó la noche y era preciso reti·
que deseaba.
rarse; M. Riq uois miró con envidia
Acto continuo regresó á su casa
III
la colmada cesta de su vecino y re·
de campo.
gresó á su casa de un humor de mil
Al día siguiente partió M. Riq uois
demonios, resuelto á tomar pronto
para París y se dirigió al Ministedesquite y á indemnizarse del mal
IV
rio de Obras Públicas, donde cono•
resultado de su primera jornada.
cía al jefe del personal, al cual pre·
Al día siguiente cogió sus apara•
guntó si había algún cargo dispo•
tos de pesca, se dirigió al río, y
ir
pible para su protegido.
apenas vi6 al joven, le dijo:
-En este momen1;0-le copt,estó
Al día siguiente se leva.ni&lt;&gt; al ra•
'Í~olecci6n de trajes de calle y vi-sita.

�/

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junto de 1903.

Son sus labios dos rosas
que guardan perlas,
y sus dulces mira.das
de amor son flechas.
Flechas que matan,
porque derechas siempre
llegan al alma.

cómo pagarle lo que ha hecho usted
por mí.
-Le advierto á usted que no se
le podrá conceder licencia alguna
durante las vacaciones, y que, por
tanto, se han acabado ya para
siempre las partidas de pesca.
-¿Y eso qué importa.? El pesca.r
es cosa que me a.burra sobera.namente. Si me dedicaba á ella., era.
tan sólo por mata.r el tiempo.
El joven retiró sus aparatos y el
diputado ocupó su puesto, loco de
satisfacción.
Al senta.rse dirigió una.lmira.da. á
su protegido y le dijo:
--Confiese usted que no es malo
el empleHlo ·que acaba usted de
conseguir. ¡Eso sí que bien puede
llamarse una. buena. pesca.!
E. FOURRIER.

LUIS DE CASO.

I

1

\

EN UN ALBUM.
Luz de aurora que vestida.
de diáfanos róseos tules,
bajas de cielos azules
á esparcir en todo vida.;
ya que en cármenes y alcores
te ofrece naturaleza.
primores de la belleza
en aves, fuentes y llores,
á ti r.cudo al arduo empello
de alfombras tender de rosas,
á la que reina entre hermosas
y de este libro es el dueño.
E l verso,aun h aciendo a.larde
de ingenio, donaire y galas,
se siente,al tender las alas,
ante su beldad cobarde;
porque aunque mucha. es su audacia
Jamás celebrar pudiera
ni su beldad hechicera,
ni su candor ni su;gracia..
Si su cabellera. rubia
sobre su cuello desciende,
es como manto que tiende
en nieve, dor ada lluvi a..
Si son azules sus ojos
y nácares sus mejillas,
son divinas mara.villas
frente, seno y l abios rojos.
Así siendo un ser real,
es tan gentil y tan bella.
que el numen encuentra en ella
trasunto de su ideal.
Y á cantar ya no se atreve
mi musa., beldad, ni amores;
pues muy pobres son las llores
que nacen sobre la nieve.
HERACLIO M . DE LA GUARDIA.

INTlMA.
Me ves, y á medir no. aciertas
el júbilo en que me enciendo
cuando á sola.s con las pla.ntas
que florecen en mi huerto,
se h unde mi espíritu en l ampos
de espera.nzas y de ens~eños,
se mitiga.o mis cansancios,
mi numen se empina á un cielo
que en luz de auroras ignotas
empa.pa. mis pensamient~s.
Te sorpreade que _una :vida
fructifique en el misterio
que ofrecen en su a.ma.lgama.
l a soledad y el silencio,
y dudas que me iluminen
r ose.das nieblas de ensueños
y rel ámpa.gos de ~dea.s
.
que encumbran mis pensamientos
en mis hora.s de coloquio
con las plantas de mi huerto.
Con candidez que bendigo
supones, p resa de un yerro,
que ávida. tal me confinan
caprichos que engendra. el tedio.
Mas no es así. Y a tú sabes
que la vida en el concierto
de los hombres, tiene abismos
por cuyos a.grios senderos
oscilan ocultas hachas
y rugen notos acerb_os .
para. las almas que arroJan
más a lto sus pensamientos.
¿Qué mucho que en el coajunto
vislumbre espíritus buenos
y frentes q ue como faros
proyecten rayos excelsos,
si defraudando noblezas
y ensayando torpes vuelos,
miro rostros que se empinan
como nublos desde el cieno
y esconden tras su!! sonrisas
pasiones que causan duelos'?
En cambio, bajo I as sombras
apacibles de mi huerto,
m hay odios que muerdan honras
ni risas que oculten gestos.
Allí mi espíritu encuentra
campo florido y sereno
donde riman sus preludios
los pájaros de mis sueños;
y allí, mientras doy al surco
chorros de savia en el riego,
alivian mis desenga.ilos
y flordelisan mi cielo
las auras con su frescura,
la. ca.lma con sus misterios,
mis siembras con sus a.romas
y mis hijos con sus besos.

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SU BETBAT8.

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"SANTA FE" LA MEJOR RUTA
ADennr, lusas'City, SL Loals, Cblcago, lew York.
San Francisco J Los Angeles

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EL TEST AMENTO

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sr. Jlrzoblspo ittbaa.

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Los bienes fueron valuados
en $125,000
La ma yor parte de lo testado con•
s lstla en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Compania de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace pocos ellas que se practicó la
apertura del testamento del Ilu1trtsl·
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la ciudad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna ctel distinguido prelado aacendló l cerca de $125,000 oro americano: 7 eegtln el Inventarlo que se ba
publicado, loa bienes que dejó fueron
como sigue:
Dos pólizas de ' 'La Mu•
toa.' • Compallla de ~ •.
guros sobre la Vida, de
BENITO FENTANES.
Nueva York, por $25,~00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de laa pólizas 9,329 oro.
. tl p bl
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Ch1a u a, ue a., mayo 31 . Hace var ios años que en mi prácBancoe. . . . . . . . 37,000 oro.
t ica p rofesional-dice el Doctor
Entre laa disposiciones del sellor Ar•
:Manuel Izunza-y en las visitas
Esºt!l:r· en BU testamento, se hicieron
que h ago á los enfermos de la cárA su hermana, sel!orlta Kate Feebau.
· tal d
ta
bl ·'
que estuvo siempre con él hasta su
ce1 Y h osp1
e es
po a.cton,
muerte, $40,000 oro en bonos y $~5.000
h e recetado con frecuencia la
oro ere una de taa pólizas de seguro;
Emulsi6n de Scott en los linfátil la aellora Ana A. Feeban, viuda del
cos, escrofulosos, y, sobre todo, e1n...,,,,.,-::i8ei!!ll-o,;.
ir . ;doctor
EduarcJo
L. Feeban,
1 sel!or
Arzobl.apo,
$25,000 beroro
la t u berculosis, y siempre he
tu pólizas, 7 $5,000 oro en
tenido los resultados más sa.
a Academia
Pa.trlde la que dees bao
preceptora
torios. Seré, por lo mism ..,"'a
.11U.J!i!f[•l)¡,,,..\?,{adre Marta catauna,
to fiel de tal medica.ment
ºf.
la 01t1ma póliza; l la
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Maria·' de ensellanza
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arones,
de Feebanvllle,
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de la ciencia; y, en bien
, qo
la Institución por !a
manidad, contribuyo con
eresaba el se'lor trzor ¡¡aron
los $4,000 resta'l·
b re nombre á su propaga.e
......,,,n♦,-a póllu..

FONDO

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15.-Trajes refo rma para niñas de 13á 16 años.

Morenito es su rostro,
que a.sí lo ha. puesto
el calor de su alma,
que es toda. un fuego;
b1·e ve es su talle,
y sus ojos tan negros
cual mis pesa.res.

RICARDO COVARRUBIAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

�Domingo 28 de Junio de 1903.
semejantes ó peores que las nuestras.
Una. joven guardaba. silencio:
nos escuchaba.. Lleva.be. el cabello
al estilo antiguo, y bajo el negro
marco de sus pronunci11,das onoas
a.parecía su bello rostro apacible
un poco sorprendido.
Le pre¡untaron:
&lt;Y vos, seflora, estáis exenta de

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

un acto indiferente, como si fuese
de la vida. ...... &gt;
Se exigió la historia, que ella
contó gustosa, excusándose ocupar
la ateución de otros con tan nimia
!\Ventura.
He aquí lo que me sucedió,en dos
palabras .... Hace de eso ~loco ó
,-eis días .... yo había sahdo con
Susana mi pequefla de ocho anos,

en la mano derecha mi sombrilla y
con la izquierda recogía mi fa.Ida,
y sinceramente confieso que no tu•
ve la paciencia de detenerme, de
bu~l'ar mi portamonedas .... Y seguí, sin dar nada al mendigo.
Juntas continuábamos deseen·
diendo por los Campos Elíseos. La
pequefl.a había. dejado instantáneamente de hablar; yo misma, sin saber por qué, no decía nada. Llegamos ú la plaza de la Concordia sin
cambiarnos una palabra después
de nuestro encuentro"ºº el mendi
go. Y pe c, á poco,yo:;entía nacer,
crecer en mí, una especie de inquietud, de disgusto, la sensación de
haber ejecutado un acto irrepara-

más generosa con el próximo, eso
es todo .... Pero todos mis razonamientos no me convencían y mides-contento interior aumentaba, devenía en una especie de angustia, tan
grande, que diez vece11 tuve deseos
de volverme hacia atrás y llegar
hasta el sitio donde habíamos encontrado al mendigo. Lo creeréis?
Pero un mal respeto humano me detenía de hacerlo en presencia de mi
hija. Nosotros no valemos absolu·
tamert,e nad1\ desde el momento en
que ob ·amos en vista del juicio de
otro.
Estábamos al final de nuestro paseo é ibawos á. c1·uzar en la esquina
de la calle Laffltte, cuando Susa~a

Domingo 28 de Junio de 1903.

creerlo,no estábamos serenas. Si el
mendigo se hubiese ido? Si no pudiésemos encontrarle?
Tan pronto como llegamos á. la
plazoleta, saltamos á tierra é Inspeccionamos la avenida: ni un solo
mendigo. Entonces me dirigí á. una
alquiladora de sillas, quien me informó haberlo visto, como que era
uno de los mendigos habituados de
ahí, pero no sabía por dónde se había ido. La. hora nos apuraba y ya
nos íbamos, desoladas, cuando Susana alcanzó á ver el hombre recostadu contra del tronco de un árbol.
Dorm{a á. la sombra, con el sombrero sobre las rodillas.
Susl\na fué, de puntillas, y desli·
zó una pieza de oro dentro del som·
brero vacío: después regresamos
por la calle Laffitte. Era un absurdo, bien lo comprendo, pero coso·
tras nos abrazamos fuertemente como si viniésemos de escapar de un
gran peligro .... &gt;
La joven be calló, sonrosada por
haber hablado largo tiempo de sí
misma, en medio de un completo silencio. A nosotros, que la habíamos
escuchado religiosamente, nos parecía haber respirado un aire muy
puro ó haber bebido de una agua
muy fresca, en la propia fuente.
MARCEL PREVOST.

El [t6n Utnddo.
JllllltO tOIIÑO 4t H potl'II
4t Uicto, ll•eo.

Es una historia muy vieja,
de puro vieja olvidada.
Eran, dice la conseja,
león de crespa guedeja
y un nii'lo de tez rosada.
Era el nifto hijo de un rey
terror de propios y extra.nos;
era el león, en su grey,
tan temido por sus daños
como el otro por su ley.
Cierta mafl a.na en la arena.
del abrasado desierto,
bramido espantoso suena:
en el cubil entreabierto
lloraba el león su pena.
¿Por qué secreto motivo
marchaba. la augusta fiera,
con aspecto vengativo,
cautelosa y altanera,
grave el paso, el pecho erguido?
¿Por qué al alcázar llegó
donde el rey de hombresmoraba,
sus ám hitos recorrió
y al príncipe, que jugaba
en los jardines, robó':'
¿Por qué á carrera tendida
sobre las roca!! ardientes
busca ansioso su guarida'?
¿,Por qué respeta la vida
del que desmaya en sus dientes?
Ya el sol apagado había

4.-Veatidos primaverales de 1edaliria Y foulard.

el rojo bo¡zar de su lumbre,
y ya. la. luna ascendía
por la azulada techumbre
que la noche obscurecía.,
2.-Trajes de viaje, paseo y visita.

nuestras manías modernas? No te·
néis la más pequel'la miseria nerviosa que confesar?&gt;
Ella pareció buscar Rinceramente
en sus recuerdos y dijo: cno ..... .
no ...... &gt; con la.cabeza.
Nosotros comprendimos que decía
la verdad, por lo que sabíamos y
veíamos de ella, por su porte reposado; su renombre de esposa digna la colocaba. fuera. de esas muflecas mundanas que acababan de confesar sus locuras.
Sin duda, su modestia se admiraba de ostentar una indemnidad tan
completa, cuando todo el mundo á
su rededor, había confesado sus miserias. Entonces dijo:
&lt;Ohl..yo no puedo decir que sumo
habitualmente los números de los
coches ó que bago en mi interior la
relación completa de todos mis armarios, antes de acostarme .... Pero, sin embargo, un día, yo experi·
menté algo que se parece á lo que
vos habláis, si es que os he comprendido bien. . . una especie de
impulsión interior, una fuerza que
obliga á ejecutar inmediatamente

que ustedes conocen. La conducía á
sus clases, pues han de Raber que
i&gt;Rta 1n·a.n persona 11l¡zue ya claseR.
Como el día era bello. dPcidimoR ir
á pie por los Campo&lt;1 Elíseos y los
bule-vares. de nuestra casa á. la
ca.lle Laffltte. Caminábamos alP•
gremente, charlando juntas, cuando
en lo alto de la plazoleta, un mendigo. bastante joven, se arrastró
delante de nosotras y noR tendió la
mano, sin decir nada. Yo llevaba

ble, de estar amenaz11da, á causa
de eso mismo, de un vago peligro
en i&gt;I porvenir.
Frecuentemente, yo me esfuerzo
en ver lo más claro que puedo en
mi interior, y caminando yo, exa·
minaba .ni conciencil\. Veamos, me
decía, yo no he cometido una fu Ita
tan j?T&amp;vecontra la caridad no dan·
do nada á ese mendigo .... Jamás
he tenido la pretensión de dar á
todos los que encuentre. Yo seré

3.-Detalle de pintura para aplicacione1,

me cogió dulcemente por el vestido
para detenerme.
-cl\Iamá! dijo.
-Qué quie1·es, preciosa?&gt;
Ella fijó sobre mí sus grandes pupilas a.zules y me dijo gl'averuente:
&lt;Mamá, por qué no Je diste nada á
ese mendigo de los Campos Elíse,..s?&gt; Cdmo yo, ella no había peo•
sado en otra cosa, después de nues·
tro encuentro; su col'azón estaba.
oprimido como el mío; solamente,
mejor que su madre y más since1·a,
ella había confesado sencillamente
su inquietud.
Yo no titubeé un momento.
-Tienes razón, querida., le dije.
Habíamos ca.minado más ligero
que de costumbre, bajo la tenacidad
de nuestra común idea. Como vein·
te minutos nos faltaban para la. hora de las clases.
Llamé un coche, subí con Susana,
y el cochero partió precipitada.meo·
te hacia los Campos Elíseos, bala.·
gado por la promesa de una gene·
rosa propina.
Ya en camino, las manos de Su•
sana buscaron las mías y, podéis

,uando el silencio medroso
de aquel desierto africano
rompió un grito cavernoso:
era el aviso á. un tirano
que daba un rey rencoroso:
-&lt;¡Ay de ti, viejo maldito,
que heriste á la madre mía!
á fieste, regla te invito,
que al romper el nuevo día
he de vengar tu delito•&gt;

cDe tu palacio en las gradas,
antes que brille la aurora,
has de ver ensangrentadas
del hijo que tu alma adora
las carnes despedazadas.&gt;
Dijo, y en calma de muerte
el desierto se quedó;
sólo el príncipe,á. su suerte
ajeno,feliz durmió,
que el que ignora esel más fuerte.

~.-Sombrero d~ ntaci6n para aeñorita,

Antes de que el sol saliera,
en el alcázar se oía.
gritar la gente guerrera,
y en la puerta se veía
del rey1la l{Uardia primera,

Grave, solemne. pausado,
por el jardín adelante,
con el nlt'lo desmayado
en la boca. jadeante,
avanza el león osado.
Terror en la ~uardia fiel
infundió: del puesto huyeron
en espantad0 tropel
.
los¡zuardiA.s.cuando A.l rey vieron
temblar pálido ante él.
Ni en las anchas galerías,
ni en los largos corre~ores
ni en las angostas cru¡ías
detienen sus osadías
ni soldados ni seflores.
Llegó á un lejano para.je
que oculta una puerta_ obscura,
rasgó un rico cortina.Je
v halló .... débil criatura
Íendida. en lecho de encaje.
Era una tierna princesa
que apenas cuenta dos años,
de labios como la fresa,
ojos dulces, aunque huraflos,
melena blonda y espesa.
Miraba con descon"luelo
juguetes de gran va.HA.

espal'Qldos por el 1uelo:

que el campo de terciopelo
de joyas sembrado había.
Lanzó un rugido el león
que hizo temblar el palacio,
v entró en la áurea habitación.
'La nit'la miró despacio
la terrible aparición,
y hacia la terrible fiera
tendió inocente la. mano,
y cándida y hechicera.,
al verdugo de su hermano
amenazóle severa.

··········· ················ .....
Termina la tradición,
dulce y tierna cual ninguna,
que conmovido el león,
al nit'lo dejó en la cuna
con maternal atención.
)IANUEL F. V1Ll.EGA¡&lt;,

�..
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de, 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903. •

JUNIO.
Obscuros nubarrones
bajo del cielo
se a.pifla.n y parecen
tocas de duelo,
que ronco viento
flagela. despiadado,
rudo y violento.
De pronto el viento calma,
crece el nublado,
se entenebra., se hincha.;
el trueno a.ira.do
silba. y a.te1·ra.,
y cae la lluvia. entonces
sobre Ia. tierra..
La. lluvia. en los crista.les
de mi venta.na.
bate repiq uetea.ndo
vibrante diana.,
trémula. y loca.,
y argentina. es la alegre
diani~ que toca..

Diputado y Ptscador.
I
Había terminado la legisla.tura y
los sena.dores y diputa.dos disfrutaba.o de las vacaciones parla.meo-

En las verdes a.lfom bras
de la. pradera.,
cual si continuo golpe
lo sacudiera.,
limpio y reidero
derrama sus torrentes
el aguacero.

tarias, a.legres como colegia.les
cuando regresa.o al seno de sus familias.
Mientras unos preparaban sus
escopetas esperando la apertura. de
la ca.za., otros padres de la patria,
de aficiones menos· belicosas, buscaba.o placeres más tranquilos y

menos expuestos á percances. Entre
éstos figuraba. el diputa.do Riquois,
hombre de excelente carácter, que
se volvía loco por la. pesca., y todos
los vera.nos se pasaba. las horas
muertas junto al río.
Al día siguiente de su salida de
París, levantóse muy temprano M.

Sobre la. superficie
de las paredes
finge la. blanca. lluvia
nítidas redes,
y en los tejados,
proyectiles por muchas
roa.nos lanzados.
Y entretanto que llueve,
mi alma. se arroba.,
pues la. escucho angustioso
desde mi alcoba
triste y sombría.,
con mis pesa.res sólo
por compa.i'.lía..
MAESE VENTURA.

._....... ..

EL CUERVO.
(Prootrbto ~uso.)

~.-T raje de visita para señora joven

BESOS.
Te acuerdas, amor mío?
Era. una. noche tibia.,
Tranquila., sin rumor;
Había débile.s ecos
De una. música. extraña
De notas incoherentes

Arra.nea.das sin tino
De la acera.da. cuerda. ....
Perdíase tu semblante
En la. vaga penumbra.
Que rodeaba. á. los dos;
Y en medio de las sombras,
Las sombras a.un más negras
De tus lindas pestañas;
Deba.jo tus pupilas,
Y en ellas roncha. luz.
¡Oh lur. de tus pupilas
Que ha envuelto para siempre
En densas a.ma.rgura.s
La.s noches y los día.s
De mi triste existir!
Yo no puedo olvidarlo:
Tu cabeza. en mi pecho,
Tus ojos entornados
Y vueltos hacia. mí,
El a.liento sin ritmo,
Los labios que se encuentra.¡;¡,
Se oprimen y se estrechan,
Y un beso que no estalla. ....
Un íntimo secreto
Apenas rumoroso
De mi infinito a.mor.

Era un cuervo secular,
On cuervo de negra. pluma
Que quiso el nido la.orar
En un islote que el mar
Bate y corona. de espuma..
Pa.só el tiempo lenta.mente,
Y el pájaro graznador
Soñó intrépido y valiente
Con llevar a.l continente
A los hijos de su amor.
Tomó á su primer hijuelo
Y, con ansias de luchar,
Remontóse en raudo vuelo
Hasta las cumbres del cielo
Que se copia.o en el mar.
- Si necesito de tiEl cuervo graznando dijo, ;, Me transportarás a.sí? .... Y g1·aznó temblando el hijo:
- Te llevaré cual tú á mil
Pero el padre, grave y fiero,
Mirando a.1 hijo temblar
Y juzgándolo embustero,
Impasible y altanero
L 3 dió sepulcro en el mar.

7.-Blusa de casa, á cuadros.

-4

i

De su acción arrepentido
El pájaro graznador,
Tornó al solitario nido,
Y al otro hijuelo querido
Quiso probarle en su amor.
Volando con raudo vuelo,
Dijo, subiendo basta el cielo:
- ¡,Me transportarás así? ....
Y le contestó el polluelo:
-Nunca lo esperes de mí. ...
Porque cuando el tiempo venga.
En que no puedas volar,
Es muy fácil que yo tenga
Un hijo á quien me convenga.
Antes que á ti transportar.
-Hablaste como prudente,
Tu franqueza. te salvó- l
Dijo el padre tristemente.
Y á su polluelo llevó
Al remoto continente.
Luego, el cuervo secular,
El cuervo de oe¡ra pluma.,
Graznó con ronco graznar;
Buscó sudario de espuma
Y halló la muerte en el mar.

m. ~- Blanco-Btlmonte-

......
Hoy sé que tu alma. ignora.
Lo que entonces pasó.
Tú cantas y te ríes .... !
Mas yo por siempre llevo
Con mi dolor eterno,
Eü el alma. tu olvido,
En la. mente tu imagen
Y en los labios ca.liados
El a.margo resabio
D!l l&amp; miel de tu boca..
10.-Detallo 'de bordados.

**

0. - Corba.ta de seda., color obscuro, ·

s.-Eaclavina de seda y encaje.

11,-Colecci6n de trajecltos Infantiles.

Riquois, el cual, con su amplio
sombrero de paja. en la cabeza y
vestido con un traje de dril blanco,
corrió presuroso á entregarse á su
placer favorito, provisto de todos
los a.para.tos que el ca.so requería..
Había. un sitio de preferencia., del
que todos los años tomaba. posesión

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 26, Junio 28</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la belleza es un cutis fresco y limpio :
Cuando una dama conserva el cutis
suave, nl'.tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperdurables, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la "AGUA TROPICAL" obtendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des~arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany W. Groshs.
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Los pedidos á. A. E. Betancourt.

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~ARPULLIDOS, TEZ BARROSA
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ECES.

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Estomacal

Cur a el 98 por ciento de los enfermos del E STOMAGO E INTESTINOS
ra dicalmente por crónicas y rebeldes
que sean sus dolencias, esto lo conftr.
man las eminencias médicas del mundo, y la fama adquirida por este ELI-

DE sA1z DE CARLOS ~ I!a T~i A~NTA EN DROGUERIAS

-----------------------·---

EL MUNDO ILUSTRADO
lNO X-TOMO 1-NUM. 26

Ml:XICO, JUNIO 21 Df 1903.

Dlr edor: LIC. RAl'AU Rfl'lS SPINDOLA

Cif'r P.ntP: LUl!I Rfl'f&amp; &amp;PINDOI 4

TOMEN VINO SAN GERMAN.
ASMA
OPRESION
CATARRO
CUliC ON pronta y aaegurada con lo

pnt,os anfiasmattcoaG ªM BfER
11
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Tanto en Europa como en América, la usan las damas más aristocráticas.
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�Domingo 21! de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA IDEA LIBERAL.

La naturaleza vive de transacciones, de
transiciones y conciliaciones: imitémosla.
D' EsTOURNELLES DE CoNSTANT.

Después de algunos años de absoluta inacción los liberales mexicanos acaban de dar,
en ~na serie de asambleas interesantísimas,
sefiales inequívocas de que la idea liberal no
se ha extinguido en México; sino que vive latente, más difundida que nunca, y pronta á
entrar en acción en el momento mismo en que
los intereses del país lo hagan necei:ario.
Este resurgimiento ha sido una revelación
para todos, no solamente porque ha hecho indudable la reorganización del partido liberal
y ha dejado ver cuál sería, en ese caso necesario la magnitud del esfuerzo que desarrollara 'ese partido á quien cabe la gloria de haber ::ialvado á la Patria, más de una vez; sino
que también ha sorprendido, porque hemos
visto palpablemente la evolución benéfica que
la paz ha impreso á la idea liberal en México.
No es ya el partido liberal-ni podría serlo-el de exaltadas ideal', el grupo de videntes fanáticos que en otro tiempo, con la mirada fija en un ideal imposible de realizarse,
emprendía la jornada á través del dP;sierto,
sufriendo miserias, á veces derrotado, á veces
vencedor; siempre firme, implacable, tenaz,
marchando de frente á la conquista de principios, en los que cifraba ciegamente la salvación de la patria.
Aquella cohorte de fanáticos estaba llena de
heroísmos sublimes y de odios sangrientos:
acometida á cada paso, humillada y escarnecida, cuando la fortuna se ponía de parte de
sus enemigos, usaba &lt;le la ley de las represalias y en virtud de ella, junto á cada cadalso
solía levantar un cadalso; y frente á cada crimen solía dejar un reguero de sangre.
El liberal que hemos visto surgir en estos
días, ha sufrido una transformación. No en
vano pasan lustros de paz y de progreso; no
en vano los hechos vienen, en el ·curso de los
afios, á rectificar principios, á desvanecer en_suefios y á consagrar las verdades.
E l liberal de estos tiempos no tiene más que
un odio: á la anarquía; no ,defiende más
que un principio: el del orden dentro de la
ley. El liberal de hoy no quiere imperar como único soberano sobre un pueblo inh&amp;bil
para contrarrestar de algún modo aquella fuerza; quiere la lucha, pacífica, dentro del orden
institucional; quiere que los grupos sociales se
organicen y que así como tienen sus intereses
económicos especiales á cada uno, tengan
igualmente sus intereses políticos y los defiendan.
El liberal mexicano moderno quiere la paz
como resultante necesaria de fuerzas que obran
en sentidos diversos y con diveisas intensidades; pero siempre dentro de una órbita marcada por una ley, por cualquieraJey; pero que
sea la Ley.
Estos principios, lanzados ya como el programa actual del partido liberal, han encontrado entueiasta acogida por todos aquellos
que creen sinceramente en que hemos llegado
á un período de nuestra existencia en que 8e
hace indispensable organizarnos definitivamente en la forma de una sociedad civilizada;
por todos aquellos que tienen fe en los destinos de la patria, y están convencidos de que
la paz y el progreso de que hemos disfrutado
en este cuarto de siglo, no han sido una pausa, ni han sido un paréntesis, no han sido un
desmayo pasajero, sino el principio de nuestra vida de civilización.
Por esto las manifestaciones políticas efectuadas en estos días, á propósito de los trabajos electorales, han tenido gran resonancia en
todo el país, y seguramente darán frutos beneficiosos para la Patria.
~r. .Cuis .Cara y }'ardo.

*
Para agradar á los demás, es menester hablar poco de L.&gt; que á nosotros nos interesa y
mucho de lo que les afecta á ellos.
V ALERY-RADOT.

Cutntos dtl trabajo.
JUAN
Pasando por aquel cuarto obscuro, desconchado, en donde el negro de los manchones de
tinta de imprenta hacía sombra en la sombra, las pupilas se abrían en toda su Amplitud
para poner en guardia de algún peligro; los
pies vacilaban para afirmar el paso; se tendían
las manos para tropezar con el obstáculo.
Pasábase cerca de la amiga-la buena amiga que nos ayudaba á ganar el pan y la gloria: una máquina que imprimía periódicos;pero los ojos no podían advertir los contnrnos,
las ruedas con dientes, las palancas poderosas
que con s6lo un ligero abatimiento contenían
la impetuosidad asombrosa de aquel vértigo
de acciones; pasábai&lt;e cerca, muy cerca de la
amiga confinada al rincón obscuro, y sólo una
voz rompía el rumor de nuestros pasos:
-¡Cnidadol. .. ¡cuidado! no se trompiecen,
jefes.
Era Juan el que daba esa advertencia.
Juan fué un muchacho bueno: llegó á la
cai&lt;a una madrugada muy fría; quiso trabajo
y se le dió una escoba para que barriera la calle; después fué el guardián de una puerta;
luego cuidó los tornillos trasroscados de una
máquina vieja, y después de este «luego,, pasó
muchas auroras embriagándose con el ruidal
de la flamante prensa del diario de la mañana, poniendo aceite donde se le mandaba, pasando trapos sobre los rodillos de fierro, atornillando y destornillando, dedeándose la
frente, al quitarse el sudor, basta dejarla pintada, con la tinta del trabajo, una corona que
los pensadores predican y que para sí han
deseado en el reino demócrata del obrero.
Juan era un enclenque de tez bruna, tenía
por mejor traje un pantalón azul, que por delante se le trepaba hasta las axilas, sobre una
camisola negra, y por detrRs le quedaban colgados en los pies de una X formada por las
cintas de unos tirantes de color indefinible.
Usaba cachucha, ó para mejor decir, una cachucha usaba su cabeza á guisa de perchero
que la casualidad le ofrecía. No era fácil ver
que aquel casquete de trapo mugriento sedesprendiera de la testa aguda de nuestro Juan.
Acaso, en at¡uellas horas de la madrugada,
cuando el movimiento de la máquina se antojaba la disforme convul::iión de un monstruo
de mil miembros, el muchacho tiraba la cachucha al rincón, como si la creyera un obstáculo para recibir todo el ambiente de trabajo que exhalaba la montaña de fierros combinados. Y si ocurría algún incidente, si se reventaba la tira de papel continuo ó si se hacía
necesario alimentar el sistema de entintadores,
Juan empuñaba la palanca interruptora y tiraba de ella con suavidad cariñosa, y las ruedas y las flechas interrumpían su vértigo, el
monstruo descansaba y el dominador se ponía
á acariciar el hierro luciente y tibio de los volantes.
Juan, en esos momentos, se sentía poderoso.
Era el rey del trabajo; era el átomo activo en
el gran todo ...
Terminada la labor, cuando apenas el alba
volvía la frente al caserío, el maquinista redoblaba sus actividades; limpiaba la secreción
de las tuercas, volvía flamante la tersura de
los cilindros, evitaba la tensi6n de las bandas,
y después, en la más plácida de las dichas,
iba á tirarse sobre un montón de papel inútil;
á descansar, á soñar un momento con no sé
qué clase de sueños humildes que traducían
gratitud para la vida, para la adorada y tremenda lucha.

Domingo 28 de Junio de 1903.

***
Juan preparaba cierta noche su máquina y
queriendo probar si ya estaba dispuesto' la
puso en movimiento. La acción comenz6
ciendo estremecer los muros desconchados,
dejó oírse el ruido que al maquinista le producía voluptuosidades; en la sala de redacción
se trazaron de prisa los renglones de la noticia de última hora; las máquinas de formaci6b
activaron el trabajo; el repique del plomo de
las letras en el componedor, se oía como el baile de una granizada sobre un techo de cristales.
Juan había dado el ¡alerta!
De pronto un gran grito, un grito desgarrador, puso en movimiento á todos los operarios. Había salido de aquel cuarto negro donde estaba la máquina impresora ...

ha-

·············································· ·············
¡Tremenda confusión l. ..
....Juan, tendido en el suelo, junto al vértigo de los engranajes, no daba señales de vida:
su hombro derecho era un manantial de
sangre, y allá, entre los rodillos, se veía un
brazo espantosamente triturado.
En los semblantes se leía horror; ces6 todo
ruido; las impresiones se cambiaban en vos
baja ...
-¡Un médico!
Era imposible salvar al pobre Juan, su máquina-su querida compafiera -lo había sacrificado.
El facultativo orden6 llevar á la victima á
un sitio blando é inmediato; eligióse el montón de papeles inútiles donde Juan pasaba 8118
contadas horas de sueño.
-¡Es imposible!-dijo el médico después
de examinar la berida,-morirá dentro de unas
horas. Hagamos un esfuerzo ...
Los medicamentos lograron que Juan vol-

cCa eo,¡vención _;Yacional cCiberal.
La Convenci6n Nacional Liberal, formada,
como se sabe, por los delegados de los comités
constituidos en las diversas entidades federativas de la República, conforme á las bases de
la Unión Liberal, se reunió por primera vez
en la Cámara de Diputados, el día 19 delco~
rriente.
Mas de ciento setenta delegados, entre propietarios y suplentes, concurrieron á la junta,
estando por ellos representados veintiocho
comités locales: veinticinco establecidos en
igual número de Estados, uno en el Distrito
Federal, y dos en los territorios de Tepic y Baja California. La sesi6n fué presidida por el
¡;efior Diputado don Triuidad García, acompañándole en la, plataforma de honor los señores Vicepresidente Gabriel Mancera, y Secretarios Emeterio de la Garza, jr., Ramón Prida, Ernesto Chavero y Daniel García.
El discurso de bienvenida, encomendado al
señor Licenciado don Pablo Macedo, y que ya
conocen, indudablemente, nuestros lectores
por haberlo publicado íntegro «El Imparcial,»
fué escuchado con positivo interés por los concurrentes y muy aplaudido.

***
La Mesa definitiva de la Convención i,e nombró en la junta efectuada el 20, por la noche,
resultando electos: el señor General Jerónimo
Treviño, Presidente; el señor General Jesús
Aréchiga, Vicepresidente; y los señores Lice.1ciado Miguel S. Macedo, Licenciado Eme-

brándose después al sefior Mancera como presidente, y á un grupo formado por dos deleg~dos de cada uno de los Estados, para participar al supremo mandatario la elección que
acababa de hacerse e11 su favor. Los comisionados fueron recibidos por el señor Presidente
el lunes en la tarde, en el Salón Amarillo de
Palacio. :í!.:l discurso que el señor Mancera dirigió al señor General Díaz, fué contestado
p~r el Primer Magistrado en los siguientes térmmos:
«Señores Delegados:
La primera y más alta entre las distinciones que pueden conferirse á un ciudadano en
los puebloia constituidos bajo la forma republicana representativa popular, t:.s la designación previa y solemne por sus compatriotas
para Jefe Supremo del Poder Público, ya sea
que llegue ó no á ejercerlo. Tal es, señores delegados, la honra que por vuestra benévola
mediación me prodigan vuestros generosos delegantes; y como si no fuera tan grande, como
es inmerecida por mi parte, han tratado de
magnificarla con manifestaciones públicas en
todo el territorio nacional. Yo la contemplo,
la aprecio en toda su magnitud, y la agradeceré mientras viva, con el mayor y más cordial reconocimiento de que soy capaz, sin que
esto sea motivo para suponer que yo también
opino en favor de mi candidatura, pues aunque mo siento poseído de nobles y grandes
ambiciones patrióticas y con todo el humano orgullo que es natural en casos como

Sr. General Jerónimo Treviño,
(De un retrato antiguo)

el mío, no me parece que un hombre bien
entrado ya á la edad en que todos los pueblos
civilizados jubilan á sus servidores, sea el más
á prop6sito para dirigir la marcha progresiva
de una Naci6n joven y briosa que con varonil
resolución é impulso creciente, se lanza á la
obra de su rehabilitación y engrandecimiento
al sentirse libre de las calamidades que duran~ más de medio siglo le impidieran armomzar sus poderosas fuerzas vitales· pero
entiéndase bien que al confesarme poc~ adecu~do para_ la di~ección a~ministrativa y política de m1 Patr1a, no le mego los últimos servicios que aún pudiera prestarle; con mucha
pena le denuncio mi deficiencia, porque así
me parece debido y oportuno, ahora que aún
no ha formulado legalmente su soberano mandato; pero siempre listo para acatar con todo
respeto los que tenga á bien imponerme·
q_ue para. eso le be pertenecido y le pertenezc~
sm reserva. »
Al concluir su corta, pero interesantísima
alocución, el sefior Presidentefué ovacionado.

*

viera en sí; pero al transcurso de poco tiempo,
una fiebre intensa se apoderó del paciente.
Y en angustioso delirio decía medio incorporándose sobre el brazo izquierdo y mirando
con ojos tremendamente abiertos á la máquina
inmóvil :
-¡Nadie!. .. nadie la tiente ... ¡qué hermosa esl. .. ¡me di6 de comer!. .. mañana la haré
trabajar mejor ... ¡ohl. .. ¡que no la muevan! ...
¡¡es míal! ... ¡mía!. .. mía ...
Luego un rato de iaomnolencia.
¡Qué triste el trabajo de aquella noche!

***
Llegó su turno á la máquina que imprimía,
y un aprendiz substituyó á Juan en la faena.
La balumba estremeció los muros desconchados del cuarto y el pobre herido abri6 los
ojos para ver en derredor, con la pena de la
desesperación impotente. Alguna¡¡ palabras
hicieron esfuerzos por salirle de los labios: tal
vez hayan sido súplica, tal vez maldici6n.
Juan murió cuando el primer grito del ra·
paz vendedor del periódico se escucb6 en la
calle casi desierta, apenas tocada por el recla·
mo nácar de la aurora.
LUIS FRÍAS FERNÁNDEZ,

Los delegados á la Convención recibidos el dia • 22 por el Sr. Presidente.

terio de la Garza, Juan P: M. Camou y Licenciado Luis Manuel Rojas, Secretarios. La designación del candidato del partido liberal
mexicano para la Presidencia de la República
en el próximo período constitucional, se hizo
en la sesión del domingo último, apoyando la
candidatura del señor General don Porfirio
Díaz en nombre de algunas delegaciones que
' •de los comités que representaban,
tenían,
mandato expreso de votar por el ilustre goberuante, el señor Ingeniero don Francisco
Bulnes. La notable pieza oratoria del señor
Bulnes caus6 profunda impresión entre las
numerosas personas que ocupaban las tribunas de los diputados Y. las galerías, y fué varias veces interrumpida por prolongados aplausos. Muchas fueron las felicitaciones que el
orado,r recibió, al terminar, de sus amigos y
admiradores.
A propuesta del señor Licenciado Ro~endo
Pineda, los delegados eligieron su candidato,
por aclamación, al señor General Díaz, nom-

* * los delegados fueron
El{martes por la noche
obsequiados por los miembros del comité localdel Distrito con un banquete que se efectu6
en Chapultepec. El sefior Licenciado don
Joaquín D. Casasús pronunció un hermoso y
correcto brindi~, para ofrecer el banquete, hablando en seguida, á nombre de las Delegaciones, el sefior Licenciado don Carlos Robles.
Ambos ◊radores fueron muy aplaudidos.

Los delegados saliendo de Palacio.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

,.

J1

ca misa dt las Sombras.
He aquí lo qu,1 el sacristán de la iglesia de
Santa Eulalia, en Neuville d' Aumond, me refirió una hermosa noche de verano, bebiéndo11e bajo el emparrado del «Caballo Blancoi, una
botella de vino á la salud de un muerto á
quien había enterrado pomposamente aquella
mafiana cubierto su ataúd con un pafio negro, tachonado de grandes lágrimas. de ¡-lata.
«Mi difunto padre- habla el sacr1stán-fué
sepultt:rero, como yo. Tenía el genio alegre;
lo cual era, indudablemente, efecto de su profesión; pues se ha obs~rvado qu~ c~a.ntos trabajan en los cementer10s son de Jovial humor.
No les asusta la idea de la muerte, ni piensan

jamás en ella. Yo mii;mo, señor, entro en el
camposanto de noche con la misma tranquilidad que aquí; y si por casualidad me tropiezo
con un alma del otro mundo, no me inquieto
por ello, considerando que muy bien puede ir
á sus asuntos, como yo á los míos. Conozco
al dedillo las costumbres de los muertos y su
carácter. Sé, respecto á este punto, cosas que
los mismos curi..s ignoran; y si contase todo lo
que he visto, os quedaríais asombrado. Pero
no todas las verdades pueden fácilmente decirse; y mi padre, gran aficionado á narrar
historias, no reveló, seguramente, la vigésima
parte de lo que sabía. Fn desquite, solía repe-

tir con frecuencia los mismos relatoF, y contb
cien veces, que yo sepa, la. aventura de Catalina
Fon ta.in e.
«Catalina Fontaine era una solterona. Íl
quien él recordaba. haber visto f&lt;iendo niñ~.
No me extrañaría que hubiese aún en ~I paui
hasta tres ancianos que recuerden tam b1én haber oído hablar ~ e Catalina, pues era muy c~nocida y bien reputada, aunquP. pobre. Ilabitaba al final de la calle de las Monjas, en la
torrecilla que podéis toclavía ver, y qu~ pertenece á un antiguo palacio medio arrm~ado
que está enfrente del jardín rle las Ur~ulm~s.
Hay en la torrecilla varias figuras é mscrip-

cíones medio borradas por el tiempo. El ·difunto párroco de Santa Eulalia, ~l. Levasseur
afirmaba que una de éstas dice en latín: qu~
"el amor es más fuerte que la muerte.i «Lo
cual debe entenderse-añadía-del amor divino."
«Catalina Fontaine vivía sola en aquella ca¡:ita. Era encajera. Ya sabéis que los encajes
de por aquí eran antiguamente famosos. No
se le conocían ni parientes ni amigos. Decíase que á la edad de dieciocho años había amado al joven caballero de Aumont-Cléry, con
quien se llegó á desposar en secreto; pero las
personas de .,ien no creían una palabra de todo ello, y decían que eso era un cuento ideado porque Catalina Fontaine tenía más trazas
de dama que de ohrera; porque andaba triste
de continuo, y porque llevaba en el dedo del
eoraz6n uno de esos :millos en que el artífice
ha puesto dos manos enlazadaF, y que los prometidos Cllmbiaban entre sí en el acto del desposorio. Ahora sabréis lo que había de verdad
en todo ello.
«Catalina Fontaine vivía santamente. Frecuenta.ha mucho las iglesias, y en todo tiempo oía la misa de S!'is en Santa Eulalia.
«Pues señor ..... En cierta noche de diciembre, cuando reposaba tranquilamente en su
alcoba, fué súbitamente def-pertada por el toque de las campanas. No dudando que la llamaban á la misa de alba, la piadosa mujer se
vistió apresuradamente y bajó á la calle, donde tan obscura era la. noche, qne no se veía ni
las casas, ni se vislumbraba la menor claridad
en el sombrío cielo. Ki el más leve rumor turbaba el silencio dP aquellas tinieblas, y sentíase uno allí separado de toda criatura viviente. Pero Catalina Fontaine, que conocía cada
una de las piedras en que sentaba el pie, y que
hubiese podido irá la iglesia con los ojos vendados, llegó sin dificultad hasta la encrucijada de las calles de la Parroquia y de las l\Ionjas. Una vez allí, vió que las puertas de la
iglesia estaban de par en par abiertas, y que
salía por ellas un vivísimo resplan-..or de cirios. Siguió adelante, y al franquear el pórtico, se encontró en medio de una asamblea tan
numerosa, que materialmente llenaba el templo. No reconoció á ninguno -le los presentes,

y sorprendíale ver á todas aquellas gentes vestidas de terciopelo y de brocado, con plumas
en el sombrero y ciñendo la espada al uso de
los antiguos tiempos. Había allí buen número de señores que se apoyaban en largos bastones con puño de oro, y muchas damas que
ostentaban cofias de encaje, prendidas con un
peinecillo en forma de diadema. Caballeros
de San Luis daban la mano á aquellas damas,
que recataban detrás dP-1 abanico el pintado
rostro. del cual no se veía más que la sien empolvada y una mosca en el lagrimal. Todos se
dirigían á su puesto sin hacer el más leve ruido, din que se percihiera el rumor de sus pasos sobre las losaa, ni el rozamiento de las faJ.
das. En las naves laterales del templo multitud de j6venes artesanos que vestían chaqueta
obscura, pantalones &lt;le bombasí y medias azule!-, cogían por el talle á otras tan tas muc:hachas muy lindas y f-Onrosadas que bajaban
pudorosamente la vista. Junto á las pilas de
agua bendita, sentábanse en el suelo, con la
tranquilidad de los animales domésticos, las
aldeanas de zagalejo encarnado y 11.pretado
corpiño, mientras sus novios, con el traje de
los días de fiesta, permanecían de pie detrás
de ellas, haciendo girar entre las manos el flamante sombrero. Todas aquellas fisonomías
silencio~as parecían eternizadas en el mismo
pensamiento, dulce y triste. Arrodillada en su
lugar acostumbrado, Catalina Fontaine vió
adelantarse hacia el altar al oficiante, precedido por los diáconos. No reconoci6 tampoco
á ninguno de ellos. Dió principio la misa,
muda ceremonia, en la que ni se oía el murmullo de los labios que oraban, ni el tintineo
rle la campanilla vagamente agitada. Catalina
Fontaine sentíase bajo la influencia y las miradas de su misterioso vecino, y habiéndole
examinado sin volver casi la cabeza, le reconoció por el joven caballero de Aumont-Cléry,
que la había amado, y muerto hacía cuarenta
y cinco añoE. Y le reconoci6 por una señal
imperceptible que tenía debajo de la oreja
izquierda y, especialmente, por la sombra que
sus largas pestañas negras proyectaban sobre
sus mejillas. Vestía el mismo traje de caza,
rojo, con galones de oro, que llevaba el día
aquel en que, habiéndola encontrado P.n E'l

Domingo 28 de Junio de 1903.

bosque de San Leonardo, pidiérale agua primeramente y después l.!!1 beso. Conservaba
aún su juventud y su bella apostura. Todavía
mostraba al sonreír sus dientes de lobezno.
Catalina le interpeló en voz baja:
«-Monseñor, que fuisteis mi amigo y á quien
dí en otros tiempos lo que una joven guarda
en mayor estima, ¡Dios os tenga en su santa
gloria! _Quiera El insp~rarme, por fin, que me
arrepienta del pecado que cometí con vos,
porque lo cierto es que, con loR cabellos blancos y próxima ó morir, no me pesa aún de haberos amado. tero, amigo mío difunto, mi
hermoso señor, decidme: ¿quiénes son estas
personas vestidas á la usanza antigua que oyen
aquí esta misa silenciosa?
«El caballero de Aumont-Cléry rei::pondióle
con una voz más débil que un suspiro y, sin
embargo, más clara que el cristal:
«-Catalina, estos hombres y estas mujeres
son ánimas del purgatorio que ofendieron á
Dioe, pecando como nosotros, por amor á las
criaturas; pero que no han sido, á pesar de ello,
rechazadas por el Señor, puesto que su pecado fué, como el nuestro, sin malicia.
«:\Iientras separadas de los que amaron en
la tierra, se purifican en el fu¡,go lustral del
purgatorio, sufren los males de la ausencia, y
este padecer es para ellas el más cruel de todos. Tan desgraciadas son, que un ángel del
cielo se ha compadecido de sus penas de amor
y, con la venia de Dios, reúne todos los años,
durante una hora de la noche, al amigo y la
amiga en su propia iglesia parroquial, en
donde se leR permite oír la misa de las sombras cogidos de la mano. Tal es la verdad, y
si hoy me es dado verte aquí, Catalina, antes
de tu muerte, cosa es que no se habrá realizado sin conocimiento del Señor.
«A esto repuso Catalina Fontaine:
«-JAyl Querría morir para volverme hermosa, como en los dfas, mi difunto señor y
dueño, en que te daba de beber en el bosque.
«Mientras hablaban así en voz baja un ca,
nónigo muy viejecito hacía la colecta,' presentando á los circunstantes una gran bandeja de
cobre, sobre la cual dejaban ellos caer monedas antiguas que ya no circulaban hacía muchos años: escudos de seis libras, ducados,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

i

\ J

Banquete á. los Delegados á. la Convención Nacional Liberal.-Aspecto del salón.

florines, jacohos, nobles... Y las piezas caían
en silencio. Cuando le ofrecieron la bandeja.
el caballero arroj6 en ella un luiR que, al igual
de las otras monedas de oro y plata, no produjo el menor ruido.
_
«DespuPs se par6 el anciano can6nigo ante
Catalina Fontaine, la cual púsose á rebuscar
en su faltriquera, sin encontrar un solo ochavo. Entonces. no queriendo negar su ofrenda,
se quit6 el anillo que le había dado el caballero la víspera de su muerte, y lo arroj6 en el
plato de cobre.
«El anillo de oro son6 al caer como el badajo de una camµana; y al ruido retumbante que
hizo, el caballero de Aumont-Cléry, el can6nigo, el celebrante, los diáconos, las damas.
los caballeros, la reuni6n entera, 1:1e desvaneci6
como por ensalmo; apagáronse los cirios, y
qued6 Catalina Fontaine absolutamente sola
en'las tinieblas.»
Al concluir de esta manera su relato, el sacristán se ech6 al coleto un buen trago de vino, qued6se pensativo un instante, y luego
prosigui6 en estos términos:
«Os he referido esa historia tal y como mi
padre me la cont6 muchísimas veces, y la creo
verídica, puesto que está de acuerdo con todo
lo observado por mí, respecto á los háhitos y
aficiones particulares de los muertos. Los be
tratado mucho desde mi niñez, y sé que tienen por costumbre volverá sus amores.
«Por esta raz6n, los difuntos avaros suelen
vagar de noche al rededor de los tesoros que
escondieron en vida. Al vigilar atentamente
en defensa de sus caudales, el trabajo que se
dan, lejos de aprovecharles, t6rnase en daño
de ellos, y así no es raro descubrir .e l dinero
oculto bajo tierra, removiendo la del paraje
frecuentado por un fantasma.
«De igual suerte, los maridos difuntos vienen á atormentar, durante la noche, á sus mujeres casadas en segundas nupcias, y podía
citaros muchos que han guardado mejor á su

eRposa &lt;lespués de muertos, que lo hicieron en
vida. Y eRo no está bien, porque en rect11. justicia, los difuutos no deben ser celoi:;os. Pero,
en fin, yo os refiero lo que he tenido ocasi6n
de ohservar. Conviene, pues, andar con cuidado al casarse con una,viuda.
«Aparte de eso, la historia que os be relatado, se confirm6 del siguiente modo:
«En la mañana que sucedi6 á aquella noche
extraordinaria, Catalina Fontaine fué encontrarla muertá en RU habitaci6n; y el pertiguero de Santa Eulalia hall6 en la bandeja de
cobre que servía para las colectas, un anillo
de oro con dos manos entrelazadas.
«Por lo demás, yo no soy hombre capaz de
inventar cuentos que hap;an reír.... ¡Si pidiéramos otra botellita de vino! ... &gt;&gt;

EL VIOLÍN DE LEDA.
La abuelita se moría. Hacía ya dos semanas que lenta, lentamente se iba consumiendo. Ahora su semblante tenía la blancura de
un marfil viejo; sus ojos estaban casi apagados por el dolor y s6lo brillaban cuando oía
en la larga escalera el trotecillo acompasado
de su pequeña Leda, que regresaba de la calle
á donde iba á buscar el pan, después de mu~
chas horas de ausencia.
¡Oh, qué frío hacía aquella noche! ...... La
nieve golpeaba inclemente los cristales desvencijados, que parecían ceder al impulso del
viento.
La buhardilla, encaramada allá sobre sus seis
pisoR, semejaba un nido vacío que la tempestad se iba á llevar en su furor. Y sola allí la
pobre vieja. en su lecho de muerte, viendo entrar por las grietas de lof! ventanales el polvo
de nieve que traía el frío punzante, pensaba
en la muerte que sentía acercarse, en los días
pasados en que no fal~ba pan en su casa, y
en su pobr.e Leda, la meta de su coraz6n, que

agua y los ojos de lágrimas. ¡Ob madrecita,
dijo, qué mal día!. .. y no pudo contener el
llanto al ver á la enferma que enmudecía y
que con la mirada buscaba el consuelo de sus
manos pequeñitas para llevarlas á sus labios.
¡Ahuelita mía, madre mía! murmur6, y precipitándose ,:obre su lecho, la bes6 en la frente, en las manos, en la boca, como si con RUS
besos quisiera reanimarla. ¿Qué hacer? ... Ya
no había carbón para dar calor á aquel cuerpo. y plisando su mirada alrededor, vi6 la
única i;i lla que forma ha el mobiliario del cuartucho, y con toda la fuerza que le permití::rn
i::us bracitos, la quebr6 y la echó á la estufo.
A poco, la buhardilla se ilumin6, y el calor lentamente fué derritiendo la nieve condensada en
las ventanas; y la a.huela, como
si volviese &lt;le un suefi.o,abri6 sus
ojos. y RUS labios dijeron algo ininteligible ...
Qué alegría experimentó entonces la pequPñuela. Tenía ya lumbre, pero faltaba pan, y para hacer olvidar el hambre á la pobre
agoniz&lt;1.nte y para acallar sus dolores, toc6 el violín muy quedo.
Ahora era Chopín quien calmaba el otro mal con sus blandas armonías ...
De pronto las llamas se apagaron, y al calor sigui6 un frío intenso que helaba y hacía mantener las manos abiertas como si
fueRen de madera.
La abuelita se moría. Pálida
como un cirio y con los ojos inm6viles, su respiraci6n se iba acortando poco á poco con pequeños intervalos en que mezclaba
quejiqos lastimeros que apenas
se oían. Leda, como una loca,
con el alma destrozada por el dolor, se asía á su madre. ¡Oh, y
no había lumbre para prolongar
su vida!
En seguirla una idea la conmovi6: su violín! su violín! ... y sin vacilar lo estrech6 contra su coraz6n, como á un hermanito querido
á quien dijese ac1i6s para siempre, abri6 la

puertecilla de la estufa y precipitadamente lo
arroj6 en las brasas; torn6 al lado de su abue-

Domingo 28 de Junio de 1903.

sativa y silenciosa á la orilla del lecho, se qued6 esperando, esperando que despertara!
RAFAEL ANGEL TROYO.

muerte de núñez de .Rrce.
Con su desesperante laconii:omo, el cable ha
trasmitido á la América latina una noticia dolorosa: la de la muerte del insigne español don
Gaspar Núñez de Arce, acaecida en Madrid el
nueve del que cursa.
Núñez de Arce, uno de los mác; grandes poetas contemporáneos, naci6 en Valladolid en
1834; á los quince años daba á la escena su
primer obra &lt;lramiítica, y á los diecinueve ingresaba como ::edactor á mio de los principales peri6dicos hispano!:'. Siendo correRponsal
de ,, La Iberia," acom pañ6 al General O' Donell
durante la guerra de Africa, y represent6 más
tarde en las Cortes á su ciudad natal. Fué,
&lt;lespuéf', Gobernador de Barcelona, Subsecretario de Ultramar y Secretario de la Presidenciii; y en el Ministerio que presidía Sagasta en
1800, tuvo á su cargo la cartera de Ultramar.
Como poeta, su labor constituye un monumento que hará imperecedero su nombre. Sus poemas, leídos por todos los que hablan el idioma de Cervantes, son
gala y orgullo de la litl'ratura castellana. ((Raimundo Lulio," «La
Visi6n de Fray Martín," «La Pesra" y ((El Vértigo," para no citar
\
más que los principales, le conquistaron univer::&gt;al renombre en
el mundo de las letras.

..

/ .. ·

***

D. Gaspar Núñez de Arce.

la moribunda, y cuando empezaba á esparcirse
la luz en la buhardilla y las cuerdas chirriaban sus últimas notas, la enfnma temb16 sú
bitamente y cerr6 los ojos. Y la pobre nifíaque nunca había visto morirse á nadie, pen-

Al morir, don Gaspar desempeñaba el cargo de Gobernador
del Banco Hipotecario de España. La nueva de su fallecimiento caus6 en toda la Península una
profunda impresi6n, y tanto las
Cortes como la Familia Real, se apresuraron
á hacer presentes á los deudos del poeta sus
sentimientos de condolencia por tan sensible
pérdida. Los funerales de Núñez de Arce se
efectuaron el día once con gran solemnidad.

había ido lejos á tocar el violín pam implorar
la caridad, y no venía.... ¡Ah, qué frío! y el
último pedazo de carb6n ardía en la estufa!

***

Leda había recorrido muchas calles, en
compañía de su violín, de ese querido amigo
de su infortunio que lloraba las tristezas de su
alma desamparada; había ido al pie de los
grandes palacios á gemir su amada música de
Beethoven y Chopín, y los ujieres la habían
despedido con desprecio. Era un día fatal.
Siempre llevaba algún consuelo á su hogar,
pero aquel día ya era tarde. La noche la había sorprendido sollozando sus armonías á la
puerta de un templo. Allí, y mientras del cielo de París caía la nieve, ella tocaba la «Canci6n sin palabra3,)) de l\féndelssohn. Era la
última invocacj6n que bacía á la caridad en
aquella noche cruél de su destino, y por eso
sus notas se iban llorando como niños huérfanos y se perdían en las brumosas lejanías,
como suaves rumores de aleteos.
Ya la nieve había blanqueado su sobretodo
negro, y sus manos heladas y doloridas no
podían sostener más el violín, cuando ces6 de
tocar, y con el rostro inundado de lágrimas,
apret6 contra el ::oraz6n su querido instrumento, el único amigo después de su abuelita y el
que tantas veces las había salvado del ham·
bre y la miseria; lo limpi6 cuidadosamente,
lo puso en su bolsa raída y luego, echándoselo
á la espalda, se fué, se fué chafando la nieve
con sus zapatos claveteados y se perdi6 en
medio de la muchedumbre elegante que salía
de los teatrof-l.

***

Cuando la agonizante viejecita oy6 el trotecito de su Leda que subía, no pudo in~or·
potarse en la cama: rígida y medio parab~ada por el frío que había seguido á la ya extm·
guida lumbre, se content6 con sonreír, cuando
la pequeñuela entr6 con el cuerpo bañado de

El Sr. Lic. Joaqufn D. Casasús, ofrece el banquete á. los Delegados
A la Convención.

El Sr. Lic. Carlos Robles contesta el brindis del Sr. Casasús.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo l&gt;8 de Junio de 1903.

€rtcción dt una DióctsiS.
El Obispo de las mtxtecas.
Mañana, según está anunciado se efectuará en Oaxaca la f-Oletnne consagr~ción del señor Presbítero Doclor dor. Rafael Amador
como primer Obüipo de las Mixtecas.
'
El señor Amador comenzó su carrera el año
de 1874, en el Seminario de Puebla distinguiéndose siempre entre sus conrliscípulos por
su claro talento y su ejemplar conducta. Al
terminar sus estudios, en 1883, fué nombrado
Prefecto ele disciplina del mismo establecimiento y catedrático de latinidad. Por gtstiones de algunos miembros prominente¡¡ del clero, pasó más tarde al Colegio Pío latinoamericano, de Roma, y allí, hajo la dirección de
los padres je~uítal', perfeccion6 sus vastos conocirniento!', para gmduarse Dortor en Teología Dogmática &lt;le la Univen,idad Gregoriana.
Las órdenes sncerdotales las recibió t-1 st-ñor
Amador en la Basílica de San.Juan de Letrán,
de manos del Cardenal Parroqui, Vicario del
Papa.
A su regreso al país, el nueyo prelado desempeñ6 dislintos cargos en el Seminario de
Puebla; fué después cura de San Juan Bautista, y, por último, estuvo al frente de la parroquia de Huajuapan durante algún tiempo.

NUESTRO PAIS.-Monumento á Hidalgo en el Paseo de la Presa {Guanajuato.)

La creación del nuevo Obispado se debe, en
g ran parte, á las gestiones del mismo señor
Doctor Amador, y la promoción de éste al

episcop'ldo SP, considera generalmente como
muy merecida.

SOLOS!
El Sr. Soughimoura, Ministro del Japón en México.

Recepción dtl Señor mtntstro dtl :Japón.
Con el ceremonial acostumbrado, fué recibido el martes en audiencia solemne por el Sr.
Presidente de la República, el señor Koichi
Songhimoura, Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Japón cerca del
Gobierno Mexicano.
A la recepción, que se efectuó á
las doce del día, concurrieron los
miembros del Gabinete y los jefes
del Ejército más caracterizados. Los
discursos cambiados con tste motivo
eiltre el señor Ministro y el señor
Presidente, revelan la franca y cordial amistad que une á los dos países y el empeño con que sus respectivos Gobiernos procuran estrecharla cada día más.
Damos á conocerá nueetros lectores una fotografía que representa al
señor Ministro del Japón y ásu esposa,y otras en que aparecen entraje japonés.

peratrices, ante las cuales el poeta quemaba
incienso.
Kung-Seng, reclinado sobre muelles cojines, después de larga y mística abstracción,
encendió su finísima pipa de espuma de mar
en una llamilla azul que se agitaba sobre un
trípode de marfil. Principió á fumar á grandes bocanadas y á poco quedó envuelto en una

MARFIL.
En aquella tarde otoñal y mientras el viento impelía la hojarasca
dorada que.c aía delos árboles, y las
cigarras chillaban entre los movedizos arrozales, en la pequeña casa
blanca y en su delicioso l'aloncilo de
exoticas cnrrnsidades, Kung-Seng,
el melancólico bardo chino, soñaba
~on el caprichoso vuelo de las grullas y el amor de las mujeres amarillas.
i Su minúsculo gabinete era un
precioso estuche, lleno de valiosos
l:lijes de marfil y ricos tapices bordaRos de gárgolas y dragones fieros.
}3iombos cubiertos de cigüeñas rosadas y platos de Jaca yokoamesa,
donde se esponjaban perfumadas ?
frescas peonías.
Y bajo lindos quitasoles, pintados de anchas camelias, se erguían
los severos bustos de dos bellas ero-

Sus inviAibles alas la tristeza
Desperezaba en lo insondable, el mundo
Parecía temblar en lo profundo
De aquella singular naturaleza.

Sra. de Sougnimoura.

densa humareda que se el'fumaba en tenu_e
palidez sobre los bustos de las emperatrices.
Entonces, y en su dulce sopor. ,;oñó que muy
quedo y á hurtadillas iba surgiendo del extremo de la pipa, envuelta en azul espiral, una
encantadora figura de mujer, quizás de una
princesa tan grande como el dedo meñique,
de cabellos obscuros -que ondeaban sobre sus
hombros, y de ojos chispeantes y negros como dos puntitos de azabache.
Subió vaporosa, sonriendo graciosamefite sobre su peana de nubecillas blancas, vió al poeta y le envió
un beso con la punta de sus dedos
pequeñitoe. Después, lemamehte,
lentamente, bajó y se fué ocultando
en la cabeza de la pipa; sólo la cabellera quedó afuera, flotando tntre el humo.
Kung-Seng se estremeció y silenciosamente alargó la maµo para
aprisionarla por los cabellos; sus dedos tocaron la braca y despertó sobresaltado. Al ver la amarga realidad de aquel sueño, se levantó lleno
de ira y arrojó al suelo, quebrando
en mil pedazos, la pipa mald~ta d_e
donde había. brotado la mágica visión de la única mujer que le había.
sonreído.

Tu fragante y undívaga cabeza
En cuyo aroma mi semblante inundo
Acariciaba el viento vagabundo
'
Al traspasar la. frígida maleza.
¿Te acuerdas? ¡solos! Desde aquella gruta
Ql;e adorna el liquen y perfuma el monte
Mientras la sombra su recinto enluta

'

Con las trémulas manos enlazadas
Mirábamos tl lúgubre horizonte
'
Borrarse entre las nieblas desgarradas!

***

_¡Ah!. ..... de esa gruta negra entre la boca
Vibra aún nuestro amor, nuestra ventura
Presa está allí, y un ecó de ternura
Parece resonar de roca en roca.
Los ósculos ardientes que en mi loca
Y honda explosión &lt;le júbilo en tu pura
Frente imprimí, palpitan en Ja obscura
Selva glacial que mi memoria evoca.
Ya por eso el verano con su lumbre
Jamás me alegra, aunque sus rubias alas
Llenen los bosques de esp}endor eterno:
Y hoy s?lamente hacia la yerta cumbre
De un ~or~zonte lívido y sin galas
Van mis OJOS en busca del invierno!

Página at Jllbum.

JULIO FL6REZ.

Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa druida
De las pasadas eJades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades,
Si no en el mar, en el pecho.

TRINOS
_-A ti te di~e el corazón: ¡oh bella
Vida en que vivo! ¡oh dulce vida mía!
-A ti te canta el corazón: ¡oh estrell¡· ·· · ·
En tu mirada azul esplende el día! ... '

Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensajera soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida humana.
El Sr. Ministro y su esposa, en traje europeo.

***
A ti se ac~rca el corazón y exclama:
Ardo y palpito en el amor primero ...
- A ti se va mi corazón y llama
Al tuyo y dice: sin tu amor me muero!. ...

CALDCTO VELADO.

Sr. Dr. Rafael Amador, Obispo de las Mixtecas.

31 de mayo de 1903.

F'ERNANGRANA.

�Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUhuO ILUSTRADO
E L MUNDO ILUSTRADO

•

1

ga sensación de tristeza. Después de la lluvia, hay que echarse por esos
mundos &lt;le Dios: aquí, son dos rapaces que hunden en el agua los pies
descalzos y que rPmueven el fango, Ratisfechos y sonrientes, r.omo si
sus expansiones de pilluelos no tuvieran más campo en qué desenvolverse; allí, un gru po de mujeres que toma casi por asalto la f uente del
barrio-seca muchos días-en que el
chaparrón dejó una insignificante can---=-:::=:;~~~-tidad de agua; á la orilla de la ace- , ,
quia, un desocupado que tira el anzuelo; más allá, unas lavanderas que estrujan y exprimen con callosas manos 1:i:ropas empapadas en el agua turbia dP
la zanja, y en el canal- en ese cana 1
que en parte ha desaparecido, pero qu,se engalana aún con las rojas amapolni-: ~
del Viernes &lt;le Dolores-la canoa qu,·
amenaza s umergirse a l peso de la carl!ll, y el indio que tiende la red para la
1•f'~r,, ... Entretimto, &amp;I piso trnnsforma-

Domingo 28 de Junio de 1903.

CB.OQlJ'IS BEGB.O.
. Salida de la comedia. Llovizna. El pórtico del r egio coliseo se
hmcha de senos descotados, de boas de piel animal que se estremecen
al rozar de la piel femenina h umana, de traje¡;¡ blai:icos, de trajes negros de ,,frac", de chispeo de joyas.... . .
En la calle, los carruajes,al trote insolente de las soberbias parejas, se
acercan, toman su carga, parten con un
g_?lpazo de _la portezuela y dejan tras
s1 un ambiente de perfumes y murmullos.
P?co á poco, ~l río de gente bien
vestida va decreciendo, decreciendo cada vez con mayw rapidez. Los coches
de alquiler se ocupan tam,bién, y parten, parten como los &lt;lemas...... S6lo
queda al cabo uno, el más mísero y
triste de todos, aguardando filo~6firn y

DESPUÉS DE LA LLUVIA
De alJá de las barriadas á don de no ha llegado toda vía esa fie~re_que invade las art~rias principales de la l\fetr6roli, y que se traduce.en ~d1fic1os suntuosos v allardos, en calles amplias y bien orientadas, )'. en Jardines q,':1e son
regalo a/los ojos, surge la nota triste, profundameute _triste, de la llm 1a que
azota las ventana!! sin flores m
cristales, que carcome los muros
de las casas estrechas y obscuras
donde se retuerce la indigencia, y
que i nunda, gota Í\ gota, pero sin
descanso, las to~cidas callejas y
las plazuelas desiertas.
(
Acá, en el &lt;CCentro,&gt;1 donde la
vida se derrama y el tráfico crece
sin cesar, la lluvia es alegre: cae,
Robre la lámina de aRfnlto de la
hermosa aven ida y sobre las coras de los fresnos que sombrean
el parque, con rumoresd_eriRasj~YenileR y re:,bala por el cristal pulido de 1'os escaparates y de ios balconescomo un reguero de diamantes... Allá, no¡ allá es pesada, es
cruel es implacable: asaetea el
clrnrdo, y el charco parere hervi r
y resolverse en burbujas que se
deshacen impregnando la atmóffera con emanaciones pestilentes¡
llama á las puertas de los desheredados y sorprende á la madre
sin pan 'y á los hijos sin abrigo;
a · a tierra y el lodo salpica de manchas negras la falda de per~ ~~e s~có el s~l de la mafiana y que cubre, piadosa, la desnudez de la humilde hija del pueblo.• ••···· ·
*

y esos rincones, esos lunares d~ Ía población donde se _revuel~n tantas
· · s y tantas desgracias tienen para el observador -¡qmén lo duial-sus
m1sena encantos que
· atraen,
' que conmue,·en, que d eJan
· en el alma una vaencantos;

d o por la lluvia en movible y enorme
espejo, retrata las paredes sin color de
las pocilgas y las figuras toscamente
pintadas de las pulquerías.

***

1

Vista de cerca la vida de n uestro pueblo, en los suburbios, en los cu::hitriles,
donde se desarrolla trabajosamente, se
nos presenta rodeada de puntos dolorosos como llagas; pero esto no basta á
despojarla de ese tinte marcadamente típico que la distingue y constituye su fisonomía propia, característica.
.
.
Alguien ha dicho que para ese pueblo todo es motivo de humonsmo ...... aunque en este humorismo asome de cuando en cuando un
rasgo de tristeza ... Quién sabe ... Al pensar en la lluvia que azota las
ventauas sin flores ni cristales que carcome los muros de las casas
estrechas y obscuras en que se ;etuerce la indigencia, y que inunda,
gota á gota, pero sin descanso las torcidas calleja~ y la~ estrechas
plazuelas, el espíritu se vuelve, casi sin quererlo, hacia los mi'.íos desvalidos que buscan refugio en los huecos de las puertas y hacia las _madres, sin pan, que aguarda~ entre las paredes húmedas de su pocilga,
el sol que alumbre y las caliente!. .....

pacientemente un pasajero que no llega.
Es viejo el coche, como el cochero,
como el penco que tira de los dos día
y noche trotando trabajosamente entre
las barras negras.
Se entienden cochero y bestia. Ambos han luchado, ambos han sido latigueados por la vida penosa y dura:
ambos se entienden. Y filosófica y resignadamente aguardan ..... . La llovizna los empapa. La gente se retira. Apenas queda ya nadie. El último transeúnte pasa, se aleja...... Todo queda desierto.
Entonces el viejo del pescante toma las riendas con un suspiro.
- Vamos, Perico.

***

. ..... Y en la noche obscura y ·húmeda se pierden tam bién ellos,
los dos tristes, los dos cansados, los dos viejos y E&gt;olos, el uno dando
tumbos sobre el sucio pescante, el otro trotando trabajosamente entre
las negras barras..... .
LUIS RODRÍGUEZ EM:Brr,.
Mayo, 1903.

Tres Sonetos

j

LAS VF:NDL\ilAS.

EL PAI-\ADO.

Ven íi olvidar las penas junto á mis cepas de oro!
L os opulentos pámpanos te brindarán asilo,
Embriagarán tus ojos las danzas de Batilo
Y oirás de las vendimias el capricaate coro!

Yo he nacido con alma de fauno ... Ea otros días
Habi té de los bosques la sagt•ada espesura.,
En siete tubos frágiles cant.é mis alegrías
Y conocí el divino sabor de la. hermosura..

Al viento desplegadas las libres cabelleras,
Con sed tlevora.dora de l ucha y de matanza.,
Sobre sus potros cruzan las vírgenes guerreras
Golpeando en los broqueles la. brilladora lanza

T ú, del placer i1tnoras el íntimo tesoro ....
Mis años se deslizan en el hogar tranquilo;
S obre la blanda cera grabo con áureo estilo
Estrofas palpitantes á la beldad que adoro.

Aprendí de los pájar os las gratas ha.rmonía.s
Y á veces, al impulso de una. inmortal locura.,
(Las Ménades Jo saben) lancé ea lafrondaobscura.
El clamor oso grito que anuncia las orgías.

Desnudas como lirios, terribles como fieras,
Arrojan al espacio sus himnos de venganza.
Y el escuadrón ligero, como torrente, avanza.
Entre rugidos breves de elásticas panteras.

L a. gloria. es fugitiva ... La juventud es breve....
Ma.i'iana., los cabellos se cubrirán de nieve,
Corceles fatigados serán nuestras pasiones .. . .

Mas quiso un dios injusto, para colmar mi da.ilo,
Hacer del fa.uno un mísero pastor, cuyo reba.ilo
Verás, oh caminante, detrás de las colinas.

Bella y domina.dora., bajo el casco de plata,
Con las verdes pupilas, que su furor dilata.,
Fulgura., como el gemo del mal, Pentbesiléa.:

Mira.! .... la vii'ia. esca.la de mi jardín el muro,
L as rosas nos invitan, desde el rosal obscuro,
Y en los racimos la.ten inéditas canciones.

Huyeron, para siempre, las ninfas á. mi paso
y en doliente ti.a.uta saludo al sol de ocaso,
De algún antiguo templo sentado entre las ruinas.

11a.s, súbito, resuenan de algún clarín leja.no
Las notas... Aparecen los Griegos en el llano
Y la. invencible lanza de Aquiles centellea.
'
LEoPOLDo D!Az,

LAS A:\[AZOXAS.

.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

Poeta. soy; y Jo que fnera. un día,
'por falta d., honradez, justo desdoro,
es el orgullo de la musa. mía,
que proclama una nueva poesía.,
porque mira. llegar otra. Edad de Oro.

Arte por arte, no!
Lejos, muy lejos,
donde ya están los pueblos en su ocaso,
donde a.penas los últimos reflejos
brillan sobres las crestas del Parnaso:
allá tal vez; pero jamás en donde
todo está por hacer, ya que su parte,
si el arte sólo al corazón responde,
deben tener el corazón y el arte!
Abro yo con la lira mi ca.mino,
en bien de todos, y por él se lanza
el tropel venga.dor contra. el destino,
como un deseo en pos de una esperanza.;
y mi canto mejor no es sólo un canto,
sino también un grite; de quebranto
con que, antes de morir, clama el Derecho.

LA G UERRA
(DE UN LIBRO 1'1N PRENSA)

Al salir de una reumon electoral. en un
barrio gris, de casas chatas, donde anida una
población medrosa y hambrienta, topé anoche
con un hombre elegante que distribuía prospectos revolucionarios. Vestía de negro, llevaba sombrero de copa y tenía una extraña
sonrisa. Entre el atropello de los grupos que
borboteaban y se escurrían por las calles adyacentes, un camarada me contó la historia...
· En 1870 vivía en las cercanías de l\fezier"ls
un rico propietario rnral llamado Kest. Era
viudo, y tenía un hijo de veinte a11os. .
Después de la declaración de guerra, el aspecto de la comarca cambió. Las caravanas
de paisanos fugitivos paeaban á escape por las
c,i.rreteras, huyendo del ejército invasor. Casi
todos los habitantes salieron de la provincia.
Sólo quedaron los que no se resignaban á
abandonar su heredad, ó los que, alemanes
de origen y franceses según la ley, se encúntraban perplejos entre Jos patrias. Kest fué
uno de estos últimos. Su hijo era miope y
estaba exceptuado del servicio. Resolvió aguar-

Cuando los sol&lt;ln&lt;los franceses recuperaron la poi-ici[..n al clarear
1~ madrugada, ~ncontraron el cadáver, que conservaba todavía la
r!Pdª entre los dientes. Junto á él lloraba el hijo con las ropas telll as en sangre.
'
Lods soldados entraron tumultuosamente ebrios de victoria exe1aman o:
'
' •
¡\'iva Francia!
P~:º los veinte años del huérfano, se irguieron bajo el azote
-¿,,\ 1va_ Francia?-preguntó, mostrándoles los pmios. '
·
:Sus OJOS con!emplaron el caclíiver de su padre r la devastación
de su caRa......
roja pareció pasarle ·por Jos OJOS
· ......
•::\1 e F L na •llamarada
• ,
1
-,, u ra •ranc1a.-grito.-¡::\Iueralaguerral
aquel_ hombre tranquilo, que no había tE&gt;nido hast.'l. entonc~s,nrngu11a idea ~ebelde, se levantó de pronto. El di&gt;sastre Je arranco a la somnolencia de la vida común y le despertó en Ja
J'd d ....
,rea1a
l'IIANUET, UGARTK
París.

Y

Mas al verme correr tras la. victoria.,
dejara de cantar, nadie se asombre;
que, aunque el arte será siempre mi gloria,
sé que, pa1 a triunfar sobre la. esco1·ia.,
antes que ser poeta .... huy que ser bombn&gt;!

¿No tuvo 11yer el viejo Continente
su Edad de Oro también, cua.ndo el poeta
dirigió el rumbo de la indocta. gente,
abrió el camino y señaló la. meta'?
Ta.l en el mundo de Colón, acaso
ha.lis. Orfeo una. lira. y un proscenio,
y domestica. fieras á su paso,
y a.cima el polvo a.l soplo de su genio;
porque á la. voz de Orfeo cuando ca.eta,
el exánime pueblo se leva.eta,
y, a.l ver la. lira entre sus sa.bias manos,
correo humildes á la.mer su planta,
ta.l vez no fieras, pero sí tiranos!
Nuevo mundo, nuevo a.rte! Y que no sea.
copia. servil de la. época. pagana,
ni sacrificio de la. noble idea.
en aras sólo de la forma. vana.
Es numen virginal el que me inspira
y á las alturas del a.zul me eleva;
por eso tengo, al empuila.r mi Jira,
vieja la forma, pero el alma nueva.!

trc•, gritand? fras~s e_ajonas. Los tres primeros saltaron por la ventana como SI pers1gmeran á alguien, pero el último descubrió en la
i-ombra el..cu~rpo &lt;!el viejo Kest y le hundió la bayoneta en el echo. El h1Jo mtento parar el gol¡ie y cayó herido
T ¡
t p
las tin ieblas......
·...... O( o es o en

Canto, para dar gloria. a.l berohmo:
ca.oto, para. dar vida. al moribundo;
canto, ¡.,orque tí la voz de mi lirismo,
Je arrancaré su lauro al combatiente
qua ose manchar con sangre el nuevo mundo
y en esP lauro envolveré mi frente!

A MIS COMPA!ih:Ros DE LETRAS m: GUATEMALA.

Para toda. orfanda.d mi alroa es un manto
y un firme escudo pa.ra todo pecho!
Nada me importa. el lenguaraz tumulto,
que arroja.ró. con mano despiadada.
mis perlas en el fango de su insulto;
nada me importa el sacrificio; nada.!
Luchando seguiré y haciendo brecha.,
basta clavar 1a silbaclora flecha.
de una. estrofa. en la. sien del enemigo,
a.u oque en la. furia de la lid deshecha.
no pudiese contar más que conmigo...
Cuando invoco á. las musas inmortales,
vuelvo los ojos á la patria mía,
y, al contemplarla. altiva en su congoja,
si Tirteo me niega. himnos triunfa.les,
Simónides me presta una elegíu;
y en vez de eomudecerme en el quebranto,
me envuelvo en mi bandera blanca y roja,
desespérome y sufro .... ¡pero ca.oto!

dar. Era un hombre cachazudo, que vivía en
medio del campo, sin mezclarse á las agitaciones de la ciudad. Si otros experimentaban
-el deseo de perseguirse y matarse, tanto peor
para elloe. Enrique Kest seguiría fumando su
pipa.
Las avanzada!:! del ejército francés llegaron
á cinco kilómetros de la casa. Grn.ndes gruP&lt;'S de t:oldados alegres se disperi:aron por la
aldea, chanceando con los vecinos y jactándose de derrotar á los alemanes sin mover los
brazos. Kest los regaló con tabico y vfreres.
Su hijo sintió no poder empuñar un fur-il. Lo
que pocos días antes le era indiferente, arabó
por llenarle de entusiasmo. Pero el viejo Kest
permaneció insensible. Ri regalaba á los soldados franceses, era para que le dejaran vivir
en paz. Con los alemanes haría lo mismo. No
tenía odio contra. ningún país.
La guerra les rodeó y les sitió en aquella
casa. Cuando las operaciones comenzaron, los
soldados se hicieron más exigentes. Llegaban
noticias entrecortadas y confusas de combates
parciales y tiroteos rápidos ...... Los alemanes
debían estar cerca ...... Las tropas cambiaban
de posición diariamente ......... Y la casa acabó por ser un puesto de avanzada.
Lejos de la vigilancia de los jefes superiores, los soldados se dejaron llevar á los peores

Domingo 28 de Junio de 1903.

ALBERTO FUSTER.

Ab! Cuántos viven la prosaica vida
de una vulgar codicia. sin encantos :
cuántos tienen el alma. ensordecida
por el enorme estrépito de tant~s
émbolos, y cilindros y engranaJ_es
- vértigo fragoroso, en cuyos giros
van cayendo en tropel los corazones,
la.s notas de los líricos cordaje~,
las angustias envueltas en suspiros
y las crucificadas ilusiones;cuáotos sordc,s así, no de las musas
pueden gozar con los solemnes cantos,
y las miran perplejas y confusas
horrorizarse á su presencia; cuántos
no oyen la voz del viento en la. enramada.,
ni la voz del arroyo en la espesura.,
ni la voz del abismo en la ca5cada,
ni la. voz de los dioses en la altura:
¿qué sabrán del ideal'! No sabrán nada.
más que el reptil de só1·dida. figura,
que se revuelca en fétido pantano .. . .
Sólo merecen el desdén profundo
del que proclama., sobre el o.1evo mundo,
no el artificio, sino el arte humano!

. Publicamos hoy algunas reproducciones de obrae del artista mexicano Alberto Fuster.
Albe;to Fuster es un heraldo de los nuevos ideales artísticos europeos. ltn sus obras podemos valorar la vida pálida y sutil ( extraída como un filt~o? &lt;le las obraA poderosas de l'I. antigüedad) que anima. las compos1c1ones de los modernos decoradores de allende el
ocl!a.10.
Los vigorosos espíritus de la época del Renacimiento bebieron á
grande~ ~ragos en la fuente pura y pródiga de los tiempos clásicoi.;
los esp1ntus moder!1os, desolados y posefoo1:1 por ardientes visiones
después de_ vagar por sel vas tenebrosas y enmohecidas y por llana'.
das polvorientas, asaeteadoi. por el sol, también han recurrido, para
ap,agar 1~ sed de su garganta, á la enorm&amp; y melanc6lica fuente de
~rnrmol im))oluto de la que mana el agua inagotable, fresca y cristali na ...
Sin? qu;,, pe~vert!dos ó codicio!'os, han querido mezclar filtros
Y bebedizos ,1 la hnfa mmaculada y han llevado á la serE&gt;nidad marmórea de la rítmica existencia antigua, la agitación urente de la vida
mod_erna; los ardores bermejos d~ la i-angre impulsada por las pasione~ mdomables; el espasmo nervioso del placer y del deseo.

Vosotros, no: mi espíritu se mira
en vosotros también.
Dadme la. lira;
inflamad con a.plausos mi deseo;
que al sentir una lira. entre mis manos,
sabré, de patria en patria, como Orfeo,
conjurar guerras y domar tfraoosl ... .

FUbl'ER.-Aspasia.
La belleza ad?lescente y majestuosa de la Citerea, la hermosura
C'_a.sta, y firm~ y vigorosa de In doncella antigua, se animan bajo el
cmcel y los pmceles de los modernos artífices, con las contracciones
doloro~ 6_agudame~te placenteras de las mujeres frágiles y adora_
bles, artificiosas y aruficiales, sonrien:es y perversas, frívolas y apa-

JOSÉ SANTOS CHOCANO.

Para "El mundo TIMstrado."

excesos. Como hacía frío y no había bosque
en las cercanías, destrozaron los muebles para '
hacer lumbre. Las mesas, los sillones y los
armarios huyeron por las chimeneas...... El
viejo Kest se guar&lt;l6 de protestar. Cuand_o
todo el mobiliario se trocó en ceniza, le obligaron á abandonar la cama. Y la cama ardió
como las otras cosas.
Una noche corrió la voz de que los alemanes estaban á tres kilómE&gt;tros. Los soldados
se pre,:ipitaron sobre las armas. Los oficiales
dieron grandes voces. Se oyó un fuego lejano ......... Y el combate se empeñó gradualmet.te ...... Los obuses comenzaron á caer sobre el jardín ...... Luego cayeron sob1e la casa... ..... Algunos muros se desplomaron ... _. ..
Y Kest se refugió en una de las últimas piezas, con su hijo.
Era una escaramuza seria. Se oyeron las
descargas, el ruido de las bayonetas que se
ajustaban á los fusiles y el clamor de u na lucha cuerpo á cuerpo. El fragor de las ar~a~,
el toque del clarín y los gritos, hacían adivinar la refriega. Los combatientes debían estar
en Ql patio mismo de la casa.
La puerta de la pieza donde se había refugiado Kest, cedió de pronto. Un olor acre de
pólvora entró por la abertura. Y cuatro soldados de caras bestiales se precipitaron den-

j

FUSTER.-Ca.beza de estudio.

FUSTER.-Magniflcat.

�EL MtrNt&gt;o ILUSTRADO

Domingo 28 de J unio de 1903.

FUSTER.-El Poeta.

sionadas, por quienes labora, y sufre y goza el
artista de nuestros tiempos.
Precediendo al vigoroso y lozano reto fiar del
Renacimiento, una savia enfermiza y aromada
fluyó por las venas endurecidas del viejo trouco clásico, en apariencia muerto y seco. Los
artistas de nuestra época, enamorados de un
ideal morboso, pero bellísimo, han apurado
ávidamente los restos de eee fluido y, con sutiles sortilegios de amor, han sabido extraer
su esencia para animar sus obras.
Como si eso no bastara, acudieron á la sabiduría supraterrena de los artistas i,,emibárbaros ó esencialmente civiles del Oriente, y
arrebatados por una fiebre torturadora, cimentan, embriagados y convencidos, el armonio' so edificio del arte moderno, que apasionará á
· la posteridad.
Inconformes con la naturaleza, cuando ésta
se muestra aviesa y contraria á ló que piden
sus espíritus, no vacilan en domeñarla, ajustándola al ideal que les enamora.
Muchas obras modernas, aquellas en que su
autor buscó la originalidad por «actitud» y no
fué original por convicción é impulso propio,
perecerán por extravagantes; pero las otras,
emanación directa de un espíritu, exteriorización de un pensamiento que se conoce á sí
mismo, vivirán perdurables.
Alberto Fuster, mexicano transplantado en
E uropa, ha encontrado allí su camino y le sigue convencido, tan sinceramente, que cuando se aparta de su manera de hacer, propia,
como adquirida por el pensamiento y el trabajo, no produce sino obras mediocres.
En cambio, cuando sigue sin vacilaciones
su impulsión verdadera, su dibujo es firme,
su colorido h ar monioso y sus figuras se agrupan en hermosos conjuntos.
Si acierta á no apartarse de la vía empren-

dida, si no se divaga con las bellezas, para él
falsas, de los senderos umbrosos y floridos que
cruzan el camino, llegará á una cumbre de las
más altas y favorecidas por los áureos reflejos
de la gloria.
En sus obras el pensamiento es poético y
poderoso y parece como que sobre ellos se inclinan con amor de maestros los más altos espíritus que han cultivado el arte moderno.
Que Fuster insista en sus labores y en su
estudio y ennoblecerá su nombre y ennoblecerá el nombre de su Patria.

C. T.

LOS CONSUEGROS.
Los muchachos se querían mucho; los padres estaban conformes; novio y novia eran
ricos por su casa ...... ¡Pocas bodas habrá en
el mundo como ésta!, decía la gente.
El padre de la novia, Don And rés, era magistrado de la Audiencia territorial; el padre
del novio, catedrático, profes0r de Química eu
la Universidad de***, ciudad donde las dos
familias vivían.
Los novios reunían todas las condiciones
para ser felices: jóvenes, guapos; ella con una
dote considerable; él con la carrera ele ingeniero terminada.
Llevaban seis meses de relaciones cuando
decidieron los padres ( que los dos eran viudos) realizar la boda el día primero de septiembre, en que Felisa cumplía veinte afios.
Su novio, Rafael, tenía veinticinco.
Dióse p~~te á la familia y amigos; anuncióse la petic1on de mano en los periódicos; la

FUSTER.-Tr!ptlco.

mt MUNDO ILUSTR.A.t&gt;O.
ciudad en «masa,» como suele decirse, celebr6
el pr6ximo feliz acontecimiento.
Y para conmemorarlo dignamente, los consuegros acordaron gastarse entre los dos veinte mil duros en crear algo de provecho para
sus semejantes. Dejar memoria de la boda.
La idea partió de D. Luis, el químico, á
quien ya debía la ciudad varios donativos importantes. Don Andrés la acogió con entusiasmo, y para mejor éxito nombraron Ún
juez de examen, un árbitro, un depositario de
sus planes. Quiero decir que se acordó en
una reunión de familia, á la que asistieron
más de treinta personas, que los padres y fu.
turos consuegros escribirían lo que pensaban
fundar, con todos los detalles y presupuesto
de gastos, y la víspera del día en que los muchachos habían de tomarse los dichos, se abrirían los pliegos delante de las familias respectivas y se destinarían veinte mil duros á lo
«que fuera.»
-No olvide usted, Don Andrés-dijo un
pariente suyo presente, -que en esta villa tenemos un teatro muy malo que amenaza ruina, y nos pasamos los inviernos sin distracción alguna.
-Más valdrá que piensen ustedes en un
hospital-observó un pariente de Don Luis.
--0 en una escuela.
-O en hacer reparaciones en la catedral,
que está perdida.
-Den ustedes premios á muchos jóvenes,
para que vayan á estudiar al extranjero...... .
Cada uno de los presentes tenía su idea
propia; los futuros consuegros les dejaron hablar, les dieron muy bien de cenar y se reservaron, naturalmente, su pensamiento.
Los novios, felicísimos y contando los días,
apenas se ocuparon aquella tarde de lo que á
su alrededor pasaba, pero algo tenían que
opinar, y así que se quedaron solos, Felisa le
dijo á Rafael:
-Tu padre y tú lleváis de residencia en la
ciudad ocho meses nada más.
-Los mismos que hace que te quiero.
-Tú y yo nos conocemos ya lo bastante;
hemos cambiado, á diario, ideas é impresiones; pero nuestros padres no se conocen tan
bien como nosotros.
-¿Qué quieres decir?
-Que le pido á Dios que esta noble idea
que tu padre ha tenido, no produzca disgustos.
-¿Por qué?
- Allá veremos.
-¿Van á estar en desacuerdo cuando se
trata de hacer bien? Tu padre propondrá algo que redundará en beneficio de sus semejantes; el mío, también; por consiguiente,
ésta es una lucha de nobles aspiraciones que
no puede molestar á nadie.
- ¡Ojalá que así sea!
Y siguieron su interrumpida conversación
amorosa.
Pasaron tres semanas, durante las cuales
los dos padres trabajaron en secreto en la redacción de sus proyectos. Indudablemente,
el químico era. más fácil en su t rabajo que el
magistrado en el suyo; porque éste se quedó
en la casa varios días y recibió muchas extrañas visitas, y su amigo no interrumpió su
vida ordinaria. AsP.diados ambos á pregu~~s
por infinidad de vecinos, extendida la not1c1a
de sus proyectos y excitada como parece verse la curiosidad pública, el magistrado propuso á Don Luis convocar á gran número de
personas en su propia casa y hacerles oír los
dos pliegos.
.
-Mi casa es muv grande-dijo el mag1strado. -Daré un «iunch» y celebraremos ,el
suceso. Además, en caso de duda, podran
votar.
- ¡Es verdad! Así se da gusto á todos. Yo
ya entregué mi pliego al alcalde ( que era el
depositario de los proyectos) .
- Y o le dí el mío anoche.
-Entonces, el jueves, á la hora que usted
quiera, mi querido Don Andrés.
-Voy á extender las invitaciones.
No se dan todos los días veinte m il duros
para una buena obra, y la curiosidad de la
ciudad estaba justificada.
d
La concurrencia al salón grande de casa de1
magistrado era numerosísima, y en ella o-

1

minaban las sefio:as. El alcalde colocó á su
derecha á los nov10s; á la izquierda á los padres. Todo el mundo estaba de buen humor·
la fies~ era de las que se ven pocas veces. '
-Ph~go del Sr: _Don Andrés Aznar-dijo
la aut,ondad mumc1pal, rompiendo un sobre
y leyo:
'
. «Fundación de un convento de monjas clansas, hec~a por los Sres. Don Andrés Aznar
y Don Luis del Olmo ... ... ... »
._
1!n aplau~.º cerrado resonó en la sala. D;;;;'.
Luis Y su _h1J~ _Rafael se miraron asombrados.
Don Luis d1Jo:
-No se puede unir mi nombre al de nadie

- ¡Tiene razón! Tiene razón!-gritaban de
todos lados.
yo, :im ho~bre de ciencia, voy á proteger !l monJas clansas?-gritó el químico.
_-¡Ya me habían dicho que usted era hereJel
-¡Yo no podía suponer que usted era lo
que eill
-¡Padn.!
-¡Rafael ~o...... ya te lo dije!
-¡ Las monJas, las monjas!-repetían cien
voces.
-¡Venga mi pliegol-dijo Don Luis.-Vámonos de aquí, Rafael.. ....

-ff

Domingo 28 de Junio de 1903.

A D~m Luis le han formado expediente gu.
bernativo.
EUSEBIO BLASCO.

, ~ola Y. triste, sobre el puente de la nave
BaJo el cielo opalizado por la niebla
'
y errab~ndas las pupilas en los ciel~s,
En los cielos y las aguas, ¿en qué piensa?
,. Es pola~a. S.iempre sola, bella siempre
Siempre tr1~te, lee ó medita. ¿Acaso suefi~
Con la patria sobre el Gólgota, 6 sü alma
Busca otra alma por los hielos de Siberia?
Lirio intacto, flor de nieve flor de Ensueño
Av~ errante que alzó el vuel~ de la estepa '
Cual seduce ]a nostalgia de sus ojos
'
y el encanto de su lánguida belleza'.
La luz pálida y difusa de la tarde
De la eslava los cabellos rubios besa
Y ~a nav? se desliza lentamente
'
BaJo el cielo opalizado por la niebla.
ISMAEL ENRIQUE ARCINIEGAS.

Rostand, A cadémico ,
Edmundo Rostand, el célebre autor de ((C rano de Bergerac» y de :el' Aiglom, ha ing y
do en la A~dem;a Francesa. Su presenta:~i~
entr~ los C&lt;lfi_m~rtales)&gt; se efectuó el día 4 del
come~te, s1rv1éndole de padrinos M. .Jules
Claret1~ y _M. Paul Hervien, dos de los miembros mas ilustres de ]a Academia.
Rostand fué recibido con el ceremonial de
costumbre por el vizconde Melchior de Vogüe
en e~,Palac10 de ~azarín, y su discurso de re~
i¡:pc10{1', pronunciado ante una concurrencia
-~ sedecta como numerosa, causó la admirac1on e todos.
d E~n~rvo académico, que cuenta hoy 35 años
te .ª Y que cubre la vacante que¡¡ su muere ~J~ra Henry de Bornier, obtuvo para ser
ef l! Acad JIDia, diecisiete votos. Seun ,°. a ec arado á la prensa parisiense su
propo~1,to era escribir en verso su discurs~ de
r?cepc1~n, pez:o hubo de abandonar esta idea
s1gurn o e~ eJem plo de otros poetas que co~o amartrne, Vft-tor Rugo y l\Iusset p'refirieron hablar en prosa.
'
- A 18: r~cepción de Rostand concurrió el seror 1.-Dmstro de Hacienda, Licenciado José
ves ipma~tour, que actualmente se encuent ra en aris.

J

:~rntt

Comprenderlo todo, es perdonarlo todo.
ToLsToY.

*

Es ob_ligac~ón !ndeclinable de cada hombre
el trabbªJ!1brj neo o pobre, todo hombre ocioso
es un n on.
Edmundo Rostand.

sin saber antes si la idea me parece buena!
Abra usted mi pliego, señor alcalde ..... .
El alcalde abrió y leyó:
«Fundación de una fábrica, que será de los
ob1:eros desde su principio, para lo cual Don
Luis del Olmo y Don Andrés Aznar les ceden
Y transmiten Ja cantidad de cien mil pesetas.&gt;&gt; .. ..

_}In rumor, algo como un rugido, interrum- .
p10 la lectura.
-¡Cóm_o! - gritó Don Andrés-¿Yo voy á
regalar m1 dinero á esa gen te? ¿Yo socialista?

Hubo un verdadero tumulto, un escándaÍoLos consue_gros se insultaron, Jos novios lloraban, la cm dad se dividió en bandos ...... pero ¡ay! la boda no se hizo, el catedrático renunció á su cátedra y se marchó con su hijo
mal vistos y censurados los dos ...... ; y hoy;
día de la fee;ha, el convento se alza flamante
y ha costado un millón por suscripción pú~
blica, y Felisa está allí con sus blancos hábitos, rezando y llorando su amor perdido y
b~scando con~uelos á 1e1us penas en el amor á
Dios, seg~n dice su santo padre........ .

J. J.

R OUSSEAU.

*

Adquirir el conocimiento de sí •
ha
· d
mismo es
,cer prov1s16n e indulgencia para los 'd

mm

~

PETIT SKNX.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

�Domingo lll de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

-¿A Dios ofendiste?-Sí.
¿Blasfemaste?-Sí. -¡Qué escucho!
¿Faltaste á tus padres?-Mucbo.
¿Ma.taste?-No; pero herí.
-¿Y robaste? .... Su dinero
le robé al grande y al chico,
como industrial, coµio rico,
como hombre y como usurero.
-¿Y mentiras?- ¡Infinitas!
-¿ Y deseaste mujer
ajena?-¿Pues qué iba á hacer,
si suelen ser tan bonitas?

1

-¿También los bienes ajenos
codiciaste?- Sin reposo;
be sido tan codicioso
como el que más y el que menos.

El Clavel de la Virgen.
El anciano padre Justo, oura de
la ciudad de Rubio, pedía limosna
un día para cierta obra de su iglesia en honor de la Virgen. Quién no
ha oído hablar entre nosotros dela
caridad y mansedumbre del Presbí·
tero Justo Pastor Adas? El pueblo
le respeta y le ama como á un varón justo, como á un pastor angé·
lico. Cuando salía á hacer alguna
. colecta piadosa entre sus feligreses,
na.die Je hacía mala cara ni se ex·
cusaba de contrihuir, aunque fuese
un hereje ó renegado.
Al pedirle la limosna á una hermosa zagala de Capacho, que se
hallaba en el mercado, ésta se encoge, se ruboriza y no halla qué
contestarle, por la sencilla razón
de que no tenía la pobre en aquel
momento ni un céntimo partido por
la mitad.
-No te a.penes,hija, que otro día
me darás, le dice el padre·Justo.
Pero la piadosa muchacha., vuelta

bolíva1·es. El rostro del noble anciano se llenó de alegría, dióle el
«Dios se Jo pague&gt; á la compradora y ,ya para despedirse,le propuso
otro negocio:
-Bueno, ya el clavel es suyo,
ahora de mi parte le voy á hacer
una exigencia.
-Con mucho gusto, padre.
-La exigencia no es otra sino
que me regale la flor para llevársela otra vez á. la Virgen. Qué mejor
destio,1&gt; puede dársela?
Rióse la piadosa dama de los negocios del padre Justo, y le devolvió con agrado la simpática flor,
que estuvo aquel día en manos de
muchas matronas y señoritas pudientes, que la compraban y la devolvían, por exigencia del padre
Justo, quien regresó á. su casarendido de cansancio; pero trasportado de gozo coa más de cien bolívares e1, efectivo que le había producido á la Virgen el bello presente
de la zagala de Capacho.
Cuando en la tarde del mismo
día, las voces del órgano, las nubes de incienso y los cánticos sagrados llenaban el templo en honor
de la Reina del Cielo, porque era
el mes de la primavera, el mes de
Mayo, el mes de María, entre las
muchas flores que adornaban el altar, descollaba fragante y gentil
el precioso clavel de l a capachera,
crecido allá. en el suelo húmedo de
ignorado cortijo y destinado á ser
joya de gran valor y ofrenda de
gran mérito ante el ara de la pledad
cristiana.

En fin, padre, mis pecados
han sido tantos y tales,
que no habrá. muchos mortales
más dignos de condenados;
Pero mi arrepentimiento
es grande y extraordinario
y al pie del confesionario
en este grave momento,
Vengo á pedirle perdón
y absolución de mis daños ....
El cura,~tras mil regaños,
entre cristiano y hurón,

LA PENITENClA.

9.-Colección de trajes de viaje y paseo.

flores que por el suelo hallé .... flor
ya marchita! .... entonces emprendí
mi camino sin volver la cabeza
atrá.s.
-Ellos se aman, que sean muy
dichosos, pude aún decir.

XIII
- Ya está.s de vuelta, Jaime?
-Sí, mi general.
-Oye, Jaime, tú tienes veintidós
ai!.os; eres capitán y caballero; si
quieres, te oasaré con una condesa.
Jaime sacó de su pecho la marchita flor del peral, recogida del
suelo y contestó:
-Mi general, mi c,orazón está. como esta flor; lo único que deseo es
un puesto en el sitio de más peligro
para morir como soldado cristiano.
Concediósele lo que solicitó .....

x,· .

.. A;ia: ~a."üd-~ ~i~1 i&gt;;;~bi~. ~~. "i~:
vanta la tumba de un coronel muerto á. los veintidós años en un día de
batalla.
X.

iPOBRE LOCO!
La. noche era fría y sere¡¡a como
noche del mes de enero.
En el obscuro cielo brillaban con
intensa luz esos mudos viajeros, estrellas que parecen vigilar,como los
mitólogicos ojos de Argos, la mareha de la luna tranquila, majestuosa, solemne.

Las calles de Lorca estaban desiertas; las puertas cerradas.
No se oía el paso firme del hom ·
bre malo que trosnocha, ni la monótona voz del sereno que vigila.
No había en las aceras rondadores. ni acechaban det,.á.s de las celosías las mujeres comprometidas.
En los ba!cones ni un bulto blan·
co; ni un-bulto negro en las esquinas.
Dormía toda la ciudad con el perezoso sueño meridional.
Si alguien era feliz lo era en silencio; si alguien era criminal, lo era
en la sombra.
El cierzo agitaba las ramas de
los corpulentos árboles de la Alameda como si agitara las cuerdas
de un laúd, y producía un sonido
estridente, agudo, constante.
En aquella &lt;espantosa soledad,&gt;
como ha dicho Ay a.la, había algo
que llegaba á. mi alma; en aquella
noche el corazón, agitado por las
eternas luchas de la vida, parecía
comunicarse al exterior y se dilataba ea placenteras y dulces expansiones.
Cierta misteriosa delectación en
el silencio r etrasaba mi vuelt a al
hog ar y contenía mi march a, cada
momento má.s pesada, porque sin
darme cuenta de ello,h abía recorrido casi todas las calles de la ciuda d
del Sol.
De pronto llegó hasta mí algo que
era como lamento y música; cantar y queja;nota de armonía vibrante, incomparable, sentida.
Y escuché:

«Ni me tienes que pedir,
Ni te tengo que pagar,
Si yo te enseñé á querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
Pocos momentos después una pareja de guardias municipales salió
de una estrecha y miserable calleja llevando una camilla al Hospital; en ella iba un hombre sin sentido; quizá desmayado, tal vez
muerto, quizá muerto de hambre.
Todo tiene fin en este mundo, hasta la curiosidad. En la sala de beneficencia vi al hombre sobre un
lecho.
Tenía la faz demacrada, los labios pálidos y secos, la frente más
pálida todavía y llena de tempranas arrug as, los cabellos desordenados, negros, sin brillo y adorna·
dos coi:i algunas canas. flores del
cementerio, que dijo el poeta; los
pies heridos y desnudos ; las manos
hinchadas; la ropa que cubría el
cuerpo del infeliz estaba gastada,
raída, harapienta.
Llamado el médico, se dispuso á
despert ar la vida de aquel Orj!"anismo iner te: todo fué inútil, había
muerto y su muerte fué ocasionada
p or un aneurisma.
- •Vea usted á este infeliz, me decía el doct or al aba ndon ar el hospit al; el amor le lanzó á. la indigencia, el amor le volv ió Joco , el a mor
le ha costado la vida. Y dicen que
amar es estar atacado de la fiebre
de la inmortalida d!
-Cómo! usted sabe .. . . ?
- Sí; es la historia eterna! l a.bis-

toria de ese desgraciado. Amores
contrariados, que hicieron en su
alma virgen más estragos que una
tormenta intertropical. Amó á. una
ing rata y pérfida mujer, hasta el
punto de perder el juicio y posición
social por ella; después, su eterna
manía era la siguiente copla,que re•
petía á todas horas:

.-

....

«N i me tienes que pedir,
Ni te teng o que pagar;
Si yo te enseñé á. querer,
Tú me enseñas á olvidar.&gt;
- Ah! sí ; recuerdo haber oído esta misma noche esa sentida copla.
- Pues no hay duda, amigo mío,
era la eterna canción del pobre lo·
co y con ella en los labios ha fa·
llecido.
Aba ndonamos el hospital y,yaen
la calle, al dirigirme á mi casa,me
dije:
Estar enamorado es una torpeza.
Estarlo de una mujer ingrata,
una desdicha.
Estar en amorado de una mujer
ingrata y perder juicío y vida por
ella, un crimen.
U n crimen en que ja más se castiga á. la criminal! !!
P obr e loco !
J UAN PEDRO BELTRÁN.

en sí de su sonrojo, se llevó lamano á. la cabeza, y arrancándose del
sencillo tocado un clavel hermosísimo, que era su mayor gala, le dijo con religioso respeto:
- Ya que no tengo dinero, lléve
mele esta flor á la Virgen en prueba
de mi buena voluntad.
El padre Justo aceptó el encargo
con su genial benevolencia.. El clavel era realmente extraordinario
por su hermosura, lo que le sugirió
un pensamiento que en el acto puso
en práctica. Abandonó el mercado,
se fué directamente á la casa de
una señora respetable y de proporciones.
-Vengo de parte de la Virgen á
proponerle un negocio, le dijo
mostrándole el clavel de la capac,hera.
-Oh, con mucho gusto! Pero qué
clavel tan hermoso, padre!
-Es una maravilla en realidad,
y el negocio es que usted se lo compre á la Virgen, á quien pertenece.
- Y cuánto vale?
- Pues la Virgen está abora muy
necesitada....... conque póngale
usted el precio que crea conveniente.
Comprendiendo al punto la señora la mente del padre Justo, tomó
el clavel con amable sonris a y le
dió en pago una moneda de cinco.

E.

BLASCO.

Virgencita, ¿tú no sabes
lo que son tu alma y mi alma?
Pues son como dos alondras
que se besan y se cantan;
como dos olas qué llegan
jugueteando á la playa,
y al chocar contra una roca,
se separan .... Se separan!. ...
Son nuestras almas cadencias
que juntas brotan de una arpa,
y en el espacio se pierden
y se mezclan con la nada;
son dos suspiros que al viento
van á morir; son miradas
que se confunden, se cruzan
y se enlazan .... y se inflaman... 1

Dijo :-En el día del juicio,
hijo, te vas á hacer polvo;
pero en fin, &lt;ego te absolvo,&gt;
por mí no sufras perjuicio .. . •

Fué á. confesarse un cuitado
que, por miedo ó repugnancia,
desde su más tierna infancia
no se había confesado.

El penitente, que en ascuas
estuvo mientras oyó,
de la iglesia se marchó
más contento que unas pascuas;

--Padre, exclamó con fervor,
mis culpas voy á contar,!
porque me voy á casar C
y soy un gran pecador.

Pero al salir por la puerta,
antes de doblar la esquina,
una duda repentina
en su mente se despierta,

Y á. no ser porque me caso,
pienso que no confesara,
de miedo que me causara
dar este cristiano paso.

Y es que, por tanto pecado,
el cura que los oyó, . ___¡
penitencia no le echó,
como es uso acostumbrado;J

-¿Pues tanto, hermano, pec6?
Dijo el cur ... con espanto.
Y él respondió:- Ha sido tanto
· que casi se me olvidó.
'

Y el cura:-¡Oh, qué bruto eres!
Dime, pecador vulgar,
«Si ya te vas á casar ..... .
&lt;¿qué más penit.encia quieres?&gt;

NUESTBAS ALIAS.

TULIO FEBRES CORDERO.

Colombia.

Dice:-Padre, á mi conciencia
repugna engailar á usted.
¿Se le olvidó á su merced
echarme la penitencia?

o Y por si tanta bondad
fué un olvido involuntacio,
tórnase al confesionario,
y allí con nueva humildad,

Son átomos que se unen,
son avecillas que viajan,
son esperanzas que mueren ....
As{ son tu alma y mi alma.
ADOLFO

A.

MÉNDEZ.

*
Decirt.e que eres guapa,
No es cosa nueva,
Y no quiero decirte
Cosas añejas.
Es un capricho,
Y o las cosas sabidas
No las repito.
Mas, como algo, amiga,
He de escribirte.
Una cosa al oído
Quiero decirte:
«Bella es tu cara;
¡Pero es más hermosa,
Ni,ila, tu alma!&gt;

10.-Detalles de tejido, bordado y pinturas para aplicaciones.

�..
Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
231

EL ESPEJO.
La. invención del espejo es de la.s
más antiguas, quizá la. más antigua.
de toda.s la.s invenciones. El espejo
vino a.l mundo con la. primera. mujer. Milton nos presenta. en el Pa.·
ra.íso. á Eva. mirándose en el cristal
de una. fuente. ¡Y eso que toda.vía.
no había. conocido á otro hombre
que Adán!
Esta. clase de espejos era. barata..
No tenía. más inconveniente sino que
había. que inclinarse pe.re. verse, y
la. postura. resultaba. molesta.. Es
posible que lanza.da. del Paraíso,
Eva. le exigiese á Adán que llevara.
consigo una fuente pe.re. que ella.
pudiera. mirarse siempre que se le
antoja.re..
Lo cierto es que entre los pueblos
de la. más remota. antigüedad se conocía. el espejo. Sólo que éste no
era. de cristal. Los espejos de cristal pertenecen á una. época. relativa.mente moderna..
En los sepulcros egipcios ba.n sido
halla.dos objetos de metal que por
su forma. indica.bao ba.bet· servido
de espejos. Probablemente los egipcios creerían que la. momia. de mujer no podía. estar tranquila. si no
tenía. un espejo al la.do.
Entre los judíos se usaban espejos de igua.l ele.se. La. Biblia. dice
que el mar de bronce del Tabernáculo fué fabricado con los espejos de las mujeres. Esta. debió de ser
la. prueba. más fuerte á que sometió
Moisés al pueblo elegido. ¡ Dejar á.
la.s mujeres sin espejo! Verdad que
no la.s deja.ría á todas. Esto habría
provoca.do una. sedición.
Los griegos y romanos usaban
espejos de una. mezcla de cobre,
antimonio y plomo, á la. cual sabía.o
dar una. superficie muy pulida. que
reflejaba. muy bien la.s imágtmes.
La.s personas ricas da.das a.l lujo
los usa.han de plata.. Algunos dicen
que también de ot·o; pero éstos tomaban sin duda la. parte por el to·
do, es decir, el marco por todo el
espejo.
Aquellos pueblos consideraban el
espejo como inseparable de la. mujer hermosa.. Por eso los pintot·es y
escultores solían representará Venus con el espejo en la. mano.
Estos espejos servían en un principio únicamente para el tocador.
Eran pequeíios, de forma. elíptica. y
con un mango para que los tuviese
en su me.no una esclava mientras
que la. seíiora. arreglaba su cabellera. y ponía. el carmín en sus labios.
Los espejos de gran ta.maíio fueron también usados en Roma, y á
veces servían para el adorno de la.s
habitaciones. Estaban clavados en
la. pared, y todos los días había que
limpiarlos cuidadosamente; por lo
cual a.l lado de ca.da uno había un
pedazo de piedra pómez y una. esponja..
Cuando el lujo de la Ciudad Eterna. llegó á un gro.do insupe,·a.ble,
había en los toca.dores de aquellas
orgullosas matronas espejos de plata. de cuerpo entero.
Así, decía. un escritor de aquel período que va.lía. más el espejo de
una. dama entonces, que el dote de
la. bija. de un cónsul en la. buena
época de la república..
En la. Edad Media., para.que todo
fuese característico de aquella edad
de hierro, los espejos eran de acero,
por ser este metal el q lie se traba.jaba mejor.
Pero ¿es que no habían observa.do los antiguos que el vidrio sobre
Guadalajara, Jal., Mayo 10.
Dice el Dr. Salvador Camarena: ((En mi concepto, la Emulsión de Scott es actualmente el
mejor medio para la administración del aceite de hígado de bacalao, de que disponemos siempre que es conveniente, en el tratamiento de enfermedades tan
numerosas que requieren su uso.
Es más fácil de digerirse que el
aceite puro, más fácil de tomarse
por su sabor, que no disgusta tan:
to á los enfermos, y sus resultados terapéuticos son tan ventajosos como los que se obtienen de
aquella preciosa suhstancia.»

á un alto grado de perfección esta
industria, los espejos de este género no prevalecieron.

RECETAS DE COCINA.
PASTEL DE GANSO

Escoged dos hígados de ganso
muy frescos y de un bonito blanco
ma.rfll; se cortan por medio y se
mechan con trufas cortadas en forma. de clavos. Se ponen en uua cacerola con 150 gramos de
trufas frescas bien limpias
y corta.das en trocitos; se
sazonan con sal, pimienta,
cuatro cabecillas de cl'a.vo
Y se tapa. la cacerola.. En
un mortero se majan 500
gramos de tocino y 500 de hígado de ganso
fresco, sa.zonándolo con sal y
pimienta., y ya
que esté bien
majado, se pasa
por un colador
fino.
Se reserva es•
ta especie dema.sa. en un a ca.zuela. y se prepara. otra picando muy menuditas dos bermos a.s trufas con
250 gramos de
jamón cocido;
11.-Traj ecito infa ntil.
cuando están
bien ma.ja.das,
una placa metálica. reflejaba bien
se deslíen con un vasito de ron de
la.s imágenes'? Sin duda.1a.lguna haJamaica y se pasa. por un tamiz muy
bía.nlo observado y hasta. lo habían
finito; en seguida se une esta. masa.
puesto por obra.; mas por la. clase
con la anterior y se echan trozos de
de vidrio que fabricaban, las imádoie gra.s,&gt; dándoles antes una.
genes no resultaban con nitidez ó
vuelta en manteca á fuego lento. Se
resultaban desfig-ura.da.s.
puede poner entonces, si se quiere,
Hasta que en Venecia y Mura.no
algo de picante.
se estableció la fabricación de crisTerminado todo esto, se coge un
tal, allá por el siglo XV, y se llevó
molde de los llamados forma Es-

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADen,er, _lusu City, Sl Loais, Chlcago, lew York.
San Franclseo J Los Angeles

tra.sburgo, se unta bien de manteca
Y se le pone en el fondo y todo alrededor una. ca.pe. de pasta. de un
centímetro ele espesor. De la. ma.Fa.
que se ha hecho se pone otra capa.
todo alrededor de la. pasta, y entonces se ponen trozos de biga.do y
trufas; se pone otra capa de masa.
Y _otra. de hígado, a.lterna.ndo, termrnacdo con la masa un poco eleva.da, de manera. que el pastel quede en fo1·ma de cúpula; sobre el todo se ponen lonjas de tocino muy
delgadita.s, y se hace con la pasta
una cobertera; después, con un cuchillo, pueden hacerse algunos dibujos en la. pasta..
Pero a.ún no os he dicho cómo se
prepara. esta. pasta. especial. A 250
gramos de manteca. se unen 500 gramos de harina ta.miza.da., y se echa.
en la. tabla. de pastelería; después,
en dos va.sos de a.gua, se deslíen 5
gramos de sal; se une todo y se trabaja, dejándolo luego reposar una.
ó dos horas.
Cuando el pastel se ha. terminado
y se le ha puesto la. cobertera., se
puede dorar la. pasta. con un huevo
oa.tido; entonces se mete en el horno, cuiáando que no esté muy fuerte, y se le tiene dos horas; se saca
bastante antes de la hora de comer,
porque debe servirse completa.mente frío.
CREMA BATIDA

Se pone en una tartera un litro
de nata muy espesa y se coloca en
una cueva muy fría, sobre hielo
molido 6 nieve, teniéndola. a.llí dos
horas; luego se coloca. este hielo 6
a.gua muy fría en una cacerola mayor, y se afta.de una tercera parte
de su peso de sal gorda, metiendo
en ella la. cacerola. que contiene la
crema.; a.iladid á ésta como una media cuchara.da. de las de café de goma tragacanto, 6, en su defecto, una.
clara. áe huevo batida y 100 gramos
de azúcar en polvo; en seguida. se
bate con un batidor hasta que haga
espuma., teniendo mucho cuidado de
que ~o se curte, para lo que podéis
a.íiadir un poco ae manteca. Ponéis
esta crema en un sitio muy fresco,
Y no dejéis pasar largo rato sin
servirla.. También se puede añadir
á esta. crema, para darle más consistencia y antes de batirla., pero
cuando esté muy fría, 20 gramos de
gelatina. derretiua. á la lumbre en un
poquito de agua.
La crema batida. puede aromatizarse con esencia. de almendras,
vainilla., café, chocolate, fresa., et-

cétera..

EL TESTAMENT O

Dtl 111■0.

sr. JlfZ01'1S,O f«baL

Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor pa rte de lo testado con•
sistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Com pania de S eguros
sobre la vida, de Nueva York.

•
Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comodores de
Harvey en la Lín~a d~ _Santa_ Fti,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, 1tmeranos y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. llan Franol•oa,, #íi,n. 8,, llll4xloo,,

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Hace pocos días que se practicó la
apertura del testamento del Ilustrtslmo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Illlnols.
La fortuna cfel distinguido prelado a.scendl6 a cerca de $125,000 oro americano; y segQ.n el Inventarlo que se ha
publlcado, los bienes que deJ6 fueron
como elgue:
Dos p611ze.s de • 'La Mutua.• • Compallfa de b•guros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,~oo
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumula.dos sobre una de las pólizas 9,329 oro.
Otra póliza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en etectlvo y en
Bancos. • . . . . . . 87,000 oro.
Entre las disposiciones del sefior Arzobispo, en su testamento, se hlclerou
stas:
A su hermana, senorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él basta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $:!5,000
oro cl'e una de las p0llzas de eeguro ;
a la eefiora Ana A. Feehan, viuda del
sel!or doctor l!Jduardo L. Feehan, hermano del sel!or Arzoblapo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, y $5,000 oro en
efectivo; a la Academia oe Mn Patricio de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catalina,
$10,000 oro de la t11tlma póliza; A. la
escuela • 'Santa Marta· • de enseilanza
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnole, que era la lnstltucl0n por ?a
que mAa se Interesaba el aellor ,uzo•
blepo, se eutreguon los $4,000 rest-ln·
4fe la tUthna póliza.

EL MUNDo ILUSTRADO

Domingo 28 de Junio de 1903.

Expllcadón dt
nutstros grabados.
Número l. Trajes de baño y paseo
son los que representa nuestro graba.do. Los primeros, confeccionados
con telas delgadas, son de bonita
forma y actualmente están muy en
boga en todos los establecimientos
balnearios. El segundo, hechura.
sastre, es un sencillo ti-a.je de play a, adecuado para. seño1·itas jóvenes.
~úmero 2. Traje de viaje, paseo
y visita., representa. nuestro grabado. El primero, de ta.Jle suelto, se
confecciona. generalmente con telas
de color gris, á fin de evitar la presencia del polvo; es muy sencillo en
su hechura y sola.mente debe procurarse que la. blusa asiente bien a.l
cuerpo, uo obstante la soltura. que
representa. El segundo traje, de
paseo, es muy seme.iante en su hechura. al represpctado en el graba.do número l. Sólo una. pequeíia.
diferencia en el tablea.do de la blusa., es el que constituye 111. variedad.
El tercer tra.ie, de visita, es verdadera.mente elegante y moderno. Lleva 1a blusa. un ancho cuellohombreras y una angosta. corhata de color
obscuro. La falda lleva al frent-e
una. ancha. cuchilla de lienzo.
Número 4. Graciosos vestidos
prima.vera.les de seda.lina. y foulard,
propios para seiloritas de ta.lle esbelto. Los dos, aunque aparentemente con recargo de adornos y de
difícil confección, son muy sencillos, pues los pliegues y plisés,
sobre todo, son los que dan á estos
trajes la apariencia. graciosa. que
tienen.
El primero se hace cruzar en la.
blusa por dos filas triples de angostos pliegues ribetea.dos con cinta. negra.. Eo las mangas se pliega
también triplemente el género basta darle la forma del graba.do. No
lleva.o puños. La falda, enteramente lisa, sólo lleva cuatro pliegues
SPmejantes á los del ta.lle y mangas.
Un listón ancho de seda, que se
hace caer en blondas, rodea. el ta.lle formando el cinturón.
El segundo traje es más difícil en
su hechura: el talle se hace cubrir
con un ancho cueJlohombrera.s de
encaje, y con este mismo enea.je se
cubre la parte superior de la falda.,
rodeando la. cintura. La falda se
plisea. finamente, y cerca de su parte
inferior se pliega transversalmente.
Una a.¡,licacióu de encitje se coloca.
a.l rededor de la parte inferior de la
en a.gua.
Número 6. Elegante traje de visita., propio únicamente para selloras
jóvenes. Un grncioso tul de gasa. de
seda. y recamado con aplicaciones
de eaca.je de Alenqon, cubre por
completo la tela del talle y de la
enagua. En esto precisa.mente estriba. la riqueza del traje, cuyos adornos pueden variar á elecct0n de las
da.mas. Lo que sí recomendamos
es que la forma de las mangas no
se altere en lo más mínimo, pues se
trastorna.ría. con ello la simetría. y
elegancia. del traje. El sombrero,
con adorno de gasa, colabora efic11,zmente á la. hermosa presencia
del traje.
Número ll. Graciosa colección de
trajecitos infantiles propios para.
&lt;sport,&gt; especialmente para el de la.
pesca.. En nuestro graba.do pueden

1.-Tra j es de baño y paseo.

verse vestiditos para niilos desde
dos a.!los de edad basta niilos de
ca.torce. La variedad de estos trajecitos se presta para elegir modelos con facilidad. Eo todos ellos
debe huirse del ente.lle estrecho 6
exagerado, pues eo los trajes de las
ni!los debe procurarse, sobre todo,
la soltura. para no viciar ni entorpecer los libr€1s movimientos.
Número 12. Elegante traje de reforma, confeccionado con tela. un
poco resistente, de color obscuro.
Estos vestidos reformas. que en
Europa se han generalizado sobre
manera., apenas si se usan en Mé.11:ico; aconsejamos á nuestras lectoras
el empleo de estos trajes, que son
suma.mente fáciles de hacer y llevar.
Las mangas de este vestido son
campa.nula.res. En la falda se colocan cuatro guías longitudinales de
cintas.

EL MENDIGO.
Es ~sta. un a historieta tan ligera.

y dehca.da., que a.l escribirla., temo

quitarle su frágil gracia y su tenue
sabor. ¿Luego por qué, cuacdo nos
fué relatada. una tarde, entre la. lujosa decoración complica.da de las
mesas modernas, por la .misma. heroína., una encanta.dora mujer, pot•
qué hizo en noscitros impresión tan
profunda. como para devenir, en este rincón de mundo parisiense, en
una de esas clásicas historias, patrimonio de ca.da grupo de sociedad, en las cuales la a.l usión está
siempre comprendida felizmente?
Quizá porque ella resalta. luminosa.mente entre las crónicas mundanas,
entre las ba.na.lida.des de la. política
y de la literatura. Quizá porque, á
veces,muy pocas pal&amp;.bras sinceras,
dichas por una mujer, son suficientes para mostrarnos la. desnudez de
su alma.
Se había habla.do de solicitaciones misteriosas hoy clasificadas y

nombt·ada.s por la ciencia, de las
cuales son pocos los exentos, y que
llevan invenciblemente á unos á
contar las .flores del papel de un
muro, los volúmenes de una biblioteca, todo lo que es adiciona.ble á
sus ojos; á otros á darse la ta.rea,
caminando en la. calle á lo largo
de una acera, de llegar á un farol
antes de ser alcanza.do por un coche que viniese detrás de ellos 6 la
campana de un reloj diese su último sonido; á otros, por último, imponerse cada noche antes de acostarse, prácticas extra.!las de disposiciones de objetos, de revisiones
de escritos y de cofres; todas las
ligeras enfermedades de nuestro cerebr9 contemporáneo, restos de monomanía y de locura., trasmitidos
de herencia. en herencia, y finalmente dispersa.dos por todas partes en
la. vieja. humanidad.
Y todas nuestras confesiones
nuestras debilidades, nuestras ridi~
culeces de maniáticos, recobraban
confianza con las confesiones de los
otros, admirándose de encontrarlas

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 25, Junio 21</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

�..
EL MUlu)O ILUSTRADO

Domingo 21 oe Junio de 1903.

,'\

•1
l

..,_

~-Ct

EL MUNDO ILUSTRADO

semejante!l dese.tinos? ¡Cantar! Preferible es que mate el tiempo viendo pa.sa.r las nubes.
Y la pobre madre, desconcertada
por estas burlas, llegó á su nido
indi!!'nada. contra su hijo por la
vergüenza. que sus absurdos proyectos le habían hecho pasar, y contra
el necio arte del canto, que desacreditaba á su niño, el pájaro azul.
Sin embargo, el pajarito, abandonando el nido paterno, como conviene á volátiles de cierta edad,
puso manos á la obra de uno que
había de edificar al lado del de sus
padres, y, según .el uso corriente,
quiso buscarse compañera..
Vió una jovencita gentil y gala.na,
que al borde de un riachuelo, en una
espesura de ogiacantos florecidos,
lucía sus plumas al sol, sonriendo
alegremente. ¡Qué encanta.dora eral
¡Qué bella.! El cora.zoncito de nuestro pobre pájaro palpitó fuertemente, y en honor de la pajarita dió á
los aires las magnificencias de su
canto.
A lo lejos la joven paja.rita. parec!a mostrarse reconocida, y entusiasmado en su lenguaje armonioso,
el pájaro azul le dió á entender la
dulce esperanza que alimentaba su
pequeí'lo corazón. Después se acercó V?l~ndo á su_ amada, á quien
acarició con el pico y las patitas.
Pero ella, no bien hubo notado el
azul pl urna.je de su amante, acometida de una risa loca, voló con ligereza., y de un vuelo llegó donde
estaba. un grupo de pájaros más
c~prichpsamente vestidos, y riendo,
riendo, les contó la audacia. de
aquel pájaro indecente.
Marchó el pobre pájaro azul dolorido y lastimado hacia el árbol

que le s~rví a. de asilo, donde estuvo
mucho tiempo llorando su soledad
A lo lejos, en el grupo de alegre~
pájaros, su amada se burlaba de
él, y todo~ reían estrepitosa.mente
con el cómico relatu de sus infelices
amores.
El pájaro azul, entretanto, gemía
Y gemía desolado. Un viejo roble
un roble de experiencia á quien res~
petaba.O: los demás árboles, tuvo
compasión de él, y adormeciéndole
al murmurio de sus ramas, le mostró en sueños el azul del cielo en el
fondo de las profundidades infinitas, los goces serenos y desconocidos que estaban destinados par a
que algún día los disfrutasen los
pájaros azules.
Y el pájaro azul, al despertarse
r~nunció á las embriagueces estú'.
pidas en que gozaba la turba inlJl:ensa de pájaros, y, fijando los
OJOS en el cielo, prometió no amar
en adelante sino el azul ide'a.l, el
azul celeste, el azul profundo é inmaculado del firma.mento infinito.
Alejóse de los suyos y fué á vivir
en I a.s espesas ramas de una. encina
que le prestó gustosísima su som:
bra. Y allí, embriagándose con la
música y con los a.romas primaverales, cantaba día y noche.
Y al melodioso ruido de su canto,
el arroyuelo alegre, deslizándose
por su lecho de arena y de musgos
verdes, resplandecía más en la
limpidez de su linfa.; la verdura. se
animaba con los más vivos colores;
las flores rojas, balanceándose en
sus cálices olorosos, exhalaban en
los aires embalsamados los suspiros más ardientes, los aromas más
exquisitos; las mariposas, en luminosos enjambres, venían tumultuo-

Domingo 21 de Junio de 1903.

Llegó fin de curso, me examiné y
obtuve buenas notas en todas las
a.signa.turas. La satisfacción de mis
padres se tradujo en algunas monedas de plata; y, ya con dinero en el
bolsillo, sólo pensé en realizar mi
sueño dorado.
Por última vez me detuve á contemplar el escaparate: á saborear mi
triunfo. Luego entré resueltamente
en la tienda.
Aquélla, sí: la segunda de la izquierda.
Guardé la pipa en el bolsillo y
pagué lo que me pidieron. Costaba
mucho menos de lo que yo había
creído y esto me hizo pensar en que
pude comprarla antes.
El ca.so es que ya tenía. la. dese&amp;.•
da pipa. y esto me satisfacía extraordinariamente. La cuidaba con carií'lo, la limpiaba todos los días, la
contemplaba cada cinco minutos.
Como era en tiempo de vacaciones, no tenía que estudiar y paseaba.
mucho.
Un día, al pasar por una calle,
vi, asomada a l balcón, una muchacha, blanca, rubia, con dos ojos
hermosísimos. La miré y desapareció del balcón. Yo seguí mi camino
vol viendo la cabeza atrás y pensando: ¡qué bonita es!
Al día siguiente volví á pasar por
la misma calle, y pude ver otra vez
á la niña del balcón, como yo la
llamaba, y al otro día también, y
al siguiente. Hasta que se convirtió
en costumbre imprescindible la de
ver la. rubia.
Por aquel tiempo, cuidaba mucho
menos de la pipa. Preocupado con
aquellos ojos azules objeto de mis
sueños y mis ilusiones, hubo vez
que pasé ocho días sin limpiarla, y
todo se reducía á pensar en la. niña
del balcón.
¿,Tendrá novio? ¡Bah! Aunque no
lo tuviese,no me haría caso. ¿Quién
soy yo? ¿Qué méritos tengo para
ello? ....

Al fin me atreví. Una noche, después de buscar frases durante cuatro horas, escribí una. carta.... como
todas las que se han escrito, se
escriben y se escribirán en casos
semejantes. Sin fecha, lacónica,
con el obligado principio de cSeí'lorita,&gt;dos puntos y media hora de
reflexionar antes de seguir escribiendo.
Cinco, seis ó siete . ... no sécuántos pliegos de papel emborroné para
poner en limpio la carta dichosa.
Y al día siguiente llegué, me detu ve frente u.l balconcito y . ... allá
fué _la carta por el aire basta llegar
arriba. Luege, como si hubiese hecho algo malo, seguí mi camino sin
atreverme á mirar hacia atrás.
Aquella. noche dormí poco, pero
fumé mucho. Quería suponer cuál
fuera la respuesta, y tantos argumentos como imagil:\aba en mi favor, quedaba.o dpstruídos porrazones en contra. Por fin, me dormí.
Esperando que llegase la hora de
ir &lt;allá,&gt; estuve toda la mañana.
paseando como un loco.
Cuando llegué frente á su casa.,
cella.&gt; estaba ya en el balcón; me
enseñó un papelito, I? dejó caer y,
como yo el día anterior, desapareció sin aguardar á que lo cogiera.
Al inclinarme para recogerle,
tropecé con una vieja que pasaba y
la pjpa. se me cayó de la boca. y se
hizo aí'licos contra las piedras. Y o
no hice caso, y marché apresuradamente en busca de sitio donde
leer con tranquilidad la deseada
respuesta. Me dijo &lt;que sí.&gt; Empezó
un~ ~mporada de chifladura y nos
quisimos &lt;eternamente&gt; .... dos meses.
Luego vino el cansancio; y, por
un motivo que no lu era., r eñimos
&lt;para siempre.&gt; Esta vez de veras.
Y ahora que ha transcurrido mucho tiempo desde entonces, rellexiono que me ba pasado con muchas
cosas lo mismo que con la novia y

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4.- T raj ea para bañistas.

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2.-Traje de turista.

murios, sin despreciar al pobre pajarito, lo pusieron al tanto de sus
secretos. Viéndole solo y entristecido, se apiadaron de él, le hicieron
su hijo adoptivo; le enseí'la.ron los
inefables cantos del a.mor, las
modulaciones extrañas y va.gas,
todos los sPcretos melodiosos que
en los días de prima.vera veían ellos
llota.r en el aire, y que, enla.1.a.ndo
las almas con una dulzura infinita.,
esparcían por toda la tierra. un ·
a.moroso encanto.
En aquella. escuela el pájaro no
tardó en instruirse, y después de
poco tiempo intentaba. él por sí
mismo encontrar melodías suaves
que incesantemente aplaudían las
mariposas de la vecindad.
Pero cuando saliendo de su aisla.miento, quiso hacer oír á los demás pájaros estas hermosas canciones, estos aires que tan dulcemente sonaban en el silencio de los
nidos, sus padres, enojados, le hicieron ca.llar. Los viejos, meneando
1a. cabeza, parecían demostrar su
disgusto por semejantes expansiones laríngeas; los jóvenes reían á
&lt;pico lleno&gt; la. audacia del pajarito
azul.
Cuando llegó á la. edad en que
podía. aletear por los aires, su madre, invitándole á salir del nido
paterno, le preguntó á qué quería.
dedicarse. &lt;Porque, decía ella., ya.
es tiempo de pensar en establecerse
y edificar una. mora.da; ya. es tiempo de emplearse en algo serio que
te proporcione un modo de vivir
decente y te permita tener un nido,

como los demás. Hacer lo que los
demás, ésa es nuestra vida.&gt; Entre
sus hermanos los pájaros, unos
aprendían á coger insectos por el
aire; éstos con su cola y sus pe.titas
recogían arena y cal para construir
sólidos boga.res; aquéllos sobresalían en la. lucha, é intrépidos ante
los picotazos, arrebataban á las
especies más débiles la. presa lastimosamente conqui~ta.da. ó el nido
pa.cientement.e hecho. En fin, todos
llegaban á gozar de una. posición
honrada., todos se ocupaban en algún oficio útil ó distinguido. Pero
él ¡,qué sabía? ¿qué podía hacer?
- Sé cantar - repuso el pájaro
azu 1;- a uiero cantar.
La pobre madre, horrorizada. ante la proposición de su bijo para
dedicarse á un arte bacía el que no
le reconocía aficiones positivas, fué
saltando de rama. en rama, en busca. de sus a.migas y conv1 cina.s. Y
gorjeando les contó la conversación que acababa de tener con su
bijo, el pájaro azul, y les preguntó
si podía tener esperanza. de que algún día cantase bien.
Pero aún no había, ac aba.do de
hablar, cuando las buenas comadres exclama.ron, riendo á carcajadas:
- ¡Cantar! ¡Oh Dios mío! ¡El pobre pájaro! Ese infeliz je.más podrá
llegar ni siquiera á edificar su nido.
¡ Si al menos canta.se como los demás! JPero lo que cantaesuna.cosa
chistosísimal ¡Ay berma.na! ¿cómo
usted, una. persona. tan discreta,
puede venir á contarnos seriamente

1

3.-Traje de paseo estilo sastre,

samente á saludar al pájaro azul;
las libélulas de a.las diáfanas, de
colores irisados ó azules, encendían
en los rayos del sol sus matices
dora.dos, sus encantadores prismas,
sus diamantes de mil facetas, y la
Na.tu raleza. toda cantaba en su honor el himno de la luz, de la alegría
y del amor.
En vano algunos pájaros perver•
sos le perseguían con sus burlas:
él olvidábase de todo cantando su
fealdad.
Además, la. N atura.leza, agr~decida., proveía á sus necesidades. Para
él vegetaban los granos m~s sabrosos en el seno de las espigas; las
zarzas y los arbustos le alargaban
sus humedecidas bojas; y para. perfumar sus banquetes, las flores reservába.nle en el fondo de sus cálices algunas gotas de su sangre purísima.
¡Felices aquellas donde ven~a á
posarse el pájaro azul, aquel páJ aro
que era el orgullo del bosque!
Así pasó el estfo para el solitario
pájaro; el estío, más corto que un
día de otoño, en perpetuo encanto.
Pero pronto las hojas comenzaron
á caer; laia: llores perecieron, las
mariposas huyeron, el sol quedó
velado por las nubes, y los ari:-o·
yuelos quejáronse monótona é m·
terminablemente.
Solo en el a.rbol deshojado, el
pobre pájaro azul, dando al aire
canciones tristes, tem blába de frío,
y la lluvia azotaba su plumaje _azul,
aquel plumaje azul tan despreciado.
Inútilmente las zarzas tomaban.
para él vedijas á )as ov~jas· que
pasaban. Sin sol, _su¡ ~bhg:o, llorando su primavera ext1ngmda, el
pobre pájaro, abandonado de los
suyos, se dejó morir.
Cuando murió el pájaro, hubo un
gran duelo en el bosque. Los árboles, agitando sus ramas, exhala.ron
hondos gemidos; los arroyuelos se
lamentaron tristemente, y un 'escalofrío de dolor corrió por todá. la
N atura.leza.
Mas los otros pájaros, indiferen•
tes y egoístas, a.rrebujad?s en sus
nidos, continuaron gorJeando Y
riendo tan burlona.mente como en

los días en que Je perseguían con su
risa. malvada ... . . .
Cuando la primavera. vistió al
bosque de nuevas y verdes hojas,
las ramas, agitándose, sacudían el
aire con soni¡los extraños, conca.nciones cuya tristeza armoniosa. encantaba al bosque.
Eran las queridas melodías que
el pobre pajarito infiltrara. en las
hojas, y que, penetrando en los árboles, había.ose dormido aletargadas como ellas, y como ellas despertaban ahora. adquiriendo nueva.
vida con la primavera a.morosa.
La noticia se esparció por los alreded01·es, y en los bosques, en los
melodiosos follajes, jóvenes y viejos se agrupaban para oír las aladas canciones; las jovencitas soñaban oyendo aquellos cantos, como
si un dios clemente les sonriera; y
todos bendecían a.l bosqueenca.,ntado, y los árboles que en otro tiempo habían prestado a.silo al pobre
pájaro abandonado, florecían cargados de años y promesas. r;ntoaces, también, los otros pá.¡aros,
aquellos que persiguiera.o perversamente al pajarito azul, acordándose
de que no podía resucitar, se enorgullecían con su memoria .. . .
PEDRO GONZÁLÉZ-BLANC0.

,,

La Novia y la Pipa.

Todos los días, al ir á la Universidad, pasaba por delante de a.quena tienda y siempre me detenía.para
contemplar el escaparate.
Había en él muchas pipas, una
colección completa. Desde la modestísima de cerezo hasta la más
lujosa. de ámbar y oro. Pero ninguna tan bonita como aquélla. ¡Qué
sencilla! ¡Qué elegante! ¡Cómo resaltaba la espuma de mar, blanca
y brillante, en a.q uel estuche de ter-,
ciopelo rojo!
·Hubiera dado cualquier cosa por
poseerla. Pero nunca tenía dinero
bastante para compra.ria. Debía
costar mucho.

5.-Vestido de calle, chaqueta torera.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Junio de 1903.

- A'•.-t.;:.,-,'
.,.

-

-

·,r

'

1

El Ptral dt mi PUtblO.
I
Recuerdo que á la salida de mi
pueblo había un hermosísimo peral
que daba gusto verle, particularmente á la entrada de 1a primavera.
No lejos hallábase situada la casa
del arrendador, el cual vivía con
su hija. Consuelo, novia mía.
II
Contaba mi novia diez y seis aflos
apenas y era un portento de hermosura; en sus mejill a.s aparecían tánta.s rosas como flores en el peral
por la primavera, y allí, bajo aquel
á rbol, fué donde yo la dije:
-Consuelo, Consuelo mía, ;.cuándo celebramos nuestras bodas?
III
Todo en ella sonreía: sus hermosos ca.bellos que jugaban con el
viento, su talle de diosa, su pie
desnudo aprisionado en pequeños
zapatos, sus lindas ma.necitas que
agachaban la colgante rama atrayéndola para respirar las flores de
oxiacanta, su pura frente, los blancos dientes que aparecían entre sus
carmíneos labios, todo en ella era
bello y encantador.
Ah! y cuánto la amaba yo!
A mi pregunta contestó con un
rubor que la hacía.más encantadora
todavf.a.
-Cuando empiece la próxima cosecha nos casaremos, si es que no
me toca ir 11.l servicio del rey.

IV
Llegó la época de las quintas y
fui incluido en el sorteo; á la sola
idea de alejarme de ella, temblaba
como un azogado; llegó mi turno y,
loado sea Dios! saqué el número
más alto .... pero Vicente, mi hermano de leche, cayó soldado.
Yo le hallé llorando y diciendo:
-Madre mía! mi pobre madre!

con la pipa. Mucho deseo de tenerlas primero; un poquito de indiferencia después; el hastío más tarde, y por fin, ¡á la fosa común! «¡al
olvido!&gt;
Y así tiene que ser, porque es ley
de la vida. Siglos y siglos hace que
los hombres viven de esta manera
y nadie conseguirá cambiar la mar~
cha de las sensaciones. En la escala
gradual están, primero las ilusiones, luego el hastío, más tarde el
desengaflo, después .... nada.
JOSÉ CAMPA-MORENO.

ta muntt dtl truxado.
Tranquila la noche,
La luna brillaba,
El ave en el bosque
Cantaba su amor,
Y allá en la espesura,
Oculta entre flores,
Alzaba la fuente
Su grato rumor.
En gótica reja
De altivo oastillo,
Se hallaba una nifla
De pálida faz;
Amante esperaba
Con dulce impaciencia,
Al hombre que un día
Robóle la paz.

Mas ¡abl que era inútil,
Que lejos se hallaba,
Del sol de la Libia
Sufriendo el ardor,
Acaso ya muerto,
Acaso luchando,
Mas siempre teniendo
Presente su amor.
La nifla esperaba
Su vuelta anhelante,
Y al cielo elevando
Sentida oración,
Rogaba ferviente
Al Dios poderoso
Que al fin bendijera
Su pura pasión.
Mas I ah I que u na noche
Tranquila y hermosa
Al pie de sus rejas '
Un bardo llegó,
Y en voz alterada,
Tal vez por el llanto,
De aquesta manera
Su canto elevó:
«No esperes, hermosa,
«Al ser que idolatras;
&lt;No esperes ya nuoca
&lt;Gozar de su amor;
cNo esperes que un día
«Su amor te repita ....
«Murió de un combate
«Al duro rigor.
«Murió, y de sus labios,
«Que en blancos tornara

I.

cLa pálida muerte,
cYo pude escuchar:
«-Ve,•y dile á la bella
«Que férvido adoro,
&lt;Que al pobre cruzado
«No llegue á olvidar.-

«Por eso me acerco
&lt;Al pie de tus rejas
cY elevo en la noche
cMi ca.oto fugaz;
«Por eso te digo,
«Oh niña hechicera:
c¡No olvides al héroe
&lt;Que ya duerme en paz!&gt;
Calló el triste bardo,
Y fuése ligero;
La niña quedóse
Llorando su amor,
Y en tanto la brisa,
Meciendo las flores,
Lanzaba en el bosque
S'u tenue rumor.
Y todas las noches
La pálida nifla,
Oyendo del ave
El dulce cantar,
Al fúlgido brillo
De estrella querida,
Se ve en su ventana
Gemir y llorar.

T . S. AR.TONA,

6.-Vlstosa colección de trajes
de caEa y paseo.

V
- Consuélate, Vicente, yo soy
huérfano y tu haces falta á tu madre; en lugar tuyo me marcharé
yo ......
Cuando fuí á buscar á Consuelo
bajo el peral, encontréla con los
ojos humedecUos por las lágrimas;
yo nunca había.la visto llorar, y
aquellas lágrimas me parecieron
mucho más bellas que su adorable
sonrisa.
Ella. me dijo:
- Has hecho muy bien; tienes un
corazón de oro; ver.e, Jaime de mi
alma, que yo esperaré tu regreso.
VI
Paso redoblado! adelante! marchen! .... y de un tfrón nos metimos
casi en las puertas del enemigo ....
Jaime, manténte fi.t·me en tu puesto y no seas cobarde ....
Entre densas capas de negro humo que me opri.rníao e l pecho, uescubrí las relucientes bocas de los
caflones enemigos, que clamaban á
la .-ez produciendo grandes destrozos en nuestras filas; por doquier
pasaba, deslizaba mis pies en sangre aún caliente ...... Tuve miedo,
y miré tras de mí. .... .
VII
Detrás estaba mi patria, y el pueblo y el peral cuyas flores había.ose
convertido en sazonadas frutas: cerré los ojos y vi á Oonsuelo que
rogaba á pios por mí; y entonces
no tuve miedo.

8.-Traje de paseo.

7.-Traje de v isita.

Heme aquí ya valiente! ... adelan-

te .... fuego! á la bayoneta! ....

-Bravo, valiente soldado! cómo
te llamas, muchacho? .
-Mi general, me llamo Jaime,
para. servir á vuestra sefloría.
-Jaime, desde este momeo to eres
capitán.
VIII
Consu·e10, oh Consuelo mía.!. .. yo
capitán!. .. viva la guerra!... pero
no nos descuidemos .. . . adelante!
fuego! á la bayoneta!
-Muy bien, Jaime, eres un valiente; pero cuidado, muchacho, que
el enemigo se echa encima .... fuego
en toda la línea!.. .... mil bombas!
siguen los contrarios ganando te·
rreno, quién atrinchera el primer
pontón?
-Y o, mi general.
- Tú, capitán?
Y me dió su cruz de caballero en
nombre del r ey.
IX
Consuelo, Consuelo querida, vas
á estar orgullosa de mí. Ha termi-

na.do la campaña victoriosa para.
nosotros y pido mi licencia.
Henchido el pecho de gratas ilusiones, emprendo mi via.je,y aunque
el trayecto es largo, la esperanza
va muy de prisa .... Ya casi be llegado; allá abajo, tras de ese monte,
está mi país natal; el pensamiento
de que pronto repicarán las campanas por nuestra boda, me hace desvanecer de placer.
Ya descubro el campanario de la
iglesia y me parece oír voltear las
campanas.

X
En efecto, no me engaño, pero ya
estoy en el pueblo y no veo el peral;
me fijo mejor y veo que ha sido
cortado, según parece, recientemente, pues por el suelo y en el sitio que
antes se levantaba, aparecen a:gunas ramas y flores esparcidas acá
y acullá. .... qué lástima! tenía tan
hermosas flores! be pasado momentos tan felices cobijado bajo su som•
bra!. . . ...

XI
-Por quién tocas, Mateo?
-Por una boda, señor capitán.
Mateo ya no me conocía. sin duda.
Una•boda? y decía. la verdad; los
novios entran en aquel momento en
.1a iglesia. La prometida es ..... .
Consuelo, mi Consuelo querida,
más risueña y encantadora que nunca; Vicente, mi hermano de leche,
aquel por quien m1&gt; sacrifiqué, es el
.esposo afortunado ..... .
A mi alrededor oía decir:
- Serán felices, porque se aman.
- Pero y Jaime? preguntaba yo.
- Qué Jaime'? contestaban.
Todos me habían olvidado yll.!. ..

XII
Entré en la iglesia, me arrodillé
en el sitio más apartado y obscuro
y rogué á Dios me diera fuerzas
para no olvidarme de que era cris~iano... hasta pude orar por &lt;ellos.&gt;
Terminada la misa, me levanté, y
dirigiéndome al lugar donde había
estado el peral, recogí una de las

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El pájaro azul</name>
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        <name>La muerte del cruzado</name>
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                    <text>. ..

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Fot. ele "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

COLOR DE SANGRE.

•

La noche del 5 al 6 de octubre de 1789, una
multitud irritada, ehria de muerte, se agolpaba en los muros del Castillo de Versailles, pidiendo el martirio de la familia real. La reina,
sobre todo, atrae las iras del monstruo: «Es
necesario dei-trozarla, deecua rtizarla. "Un hombre dice: «¡C6mo me gustaría poner la mano
sobre esta b ... I" Al amanecer, algunos gritan :
«¿En d6nde Pstá esa s ... tunanta? iE8 menester arrancarla el coraz6n ... ! ¡Queremos cortarle la cabeza, guisarle los hígados!&gt;, [II. Taine, «La Revoluci6n," tomo I].- Las páginas
de la historia, á semejanza de los famosos ciclos de Vico, reproducen, con variaciones de
lugar y época, la misma mancha rojiza: todavía, como en los tiempos de Hámlet, «hay
mucho podrido en Dinamarca".
La t1agedia de Belgrado no tiene !.'iquiera el
mérito de arrancar de un hondo ,mfrimiento;
no es dolor trocado en ira: es sencillamente el
acto de ccregrei;,i6n" de un coro ele cortel:lanos
de 6pt-ra bufa. Ji:n este ambiente cargado de vapor de sangre humana, se antoja oír un airecillo de cancán, silbado por el histri6n l\Iilano,
el tirano offembachnei:;co del reino de Servia.
Sobre los cuerpo:-1 hechos pedazos se prenden
la¡, antorchas de una ciudad iluminada «a
giorno» y se organiza la fiesta en el sal6n que
ha dejado varío un catafalco. Frente á la indignaci6n de los pueblos civilizados, los autores del atentado s6lo tienen una frase, soltada rudamente al trepanar el cráneo del princi pilio de voluntad enferma: «¡Era un imbécil!&gt;, Y la orquesta preludia una cuadrilla.
Raspando al ruso, se descubre al cosaco;
raspando al servio, se descubre al eslavo subyugado por el turco; del ruso, tiene la ferocidad; del turco, la abyección. Corre mucha sangre de genízaro por esas venas. Por muchos
siglos esa sangre ha circulado lentamente, sin
que bastara la ignominia á ha:::erla correr con
mayor fuerza. Un día, el perro sumiso recobra sus dientes de fiera y entonces mata, no importa t. quién : los mismo á Miguel Obrenovitch, el soberano sin tacha, que á Alejandro,
el vacilante vástago de un «rastacuere» degenerado. El ruso injerto en este grupo de sometidos, ha hecho su aparici6n y se complace
en empapar sus manos en la entrañas de sus
victima.e. Un resplandor color de sangre ilumina e:;te cuadro de «bra vi» estremecidos por
el miedo.
Si fuéramos á buscar la ley de herencia, más
bien que en la desventurada Reina Natalia,
debiéramos tratar de descubrir los estigmas de
Alejandro en la truanesca figura de Milano, el
viejo déspota de Servia. Milano es el vicio hecho hombre. Todo lo que la degenerescencia
de una raza puede amontonar sobre un hombre, él lo ha recogido y sumado: es Luis XIV
y Lorenzo XVII, pertenece á la realidad como
á la opereta; no es un ser humano, es su ca:icatura; no es un tirano, es su mueca. Dícese
que Alfonso Daudet lo escogi6 como protagonista de sus «Reyes en el destierro»: todavía
me resulta más noble, más elevado, más digno este personajP que el «boulevardier" ele última fila, concurrente de los bastidores de un
teatrillo de barrio, abogado en el alcohol, héroe de suripantas y concienzudo «escroqueur»
de los garitos malafamados.
Servia, empero, soport6 con imperturbable
paciencia las brechas que este aventurero coronado abri6 al tesoro público. Cada vez que
el viejo verde se veía desplumado, corría á
Servia y se bacía pagar sus traro pas. ¡Y sus
compatriotas lo recibían con los brazos abiertos; tomaban parte en °us farsas, le dejaban
nombrarse generalísimo, jeft de policfa, inquisidor (dice el conde de Saint André, en una
biografía del personaje que apareci6 hace tres
6 cuatro años en las columnas de la ccRevue
des Revues"), le demostraban un afecto tierno
de hijos débiles por un padre pr6digo!
Había hecho mucho más que Alejandro para merecer la muerte. Pero el ruso dormía en
su cojín oriental. El puebL que gui6 Esteban
el Fuerte á la conquista, yacía en un sopor de
harem, se dejaba expoliar por el turco con go-

rrilla de pilluelo parisién. -Ef:ltre tan to, había
una reina, uña mujer, una esposa, una madre, que sufría, que sufre aún, la_ indeci~le
tortura del abandono y de la ingratitud: JSatalia. Unida muy joven al Obreno,·itch, Natalia Kechko, hija ele! un funcionario ruso,
acaso más bien por ambici6n que por amot,
la madre de Alejandro, alcanz6 en Francia lo
que su esposo no pudo encontrar en el destierro: la estimacion y el respeto. Hoy al dolor
de esta mujer, se unirán las lágrimas de muchas madres. Sobre los incendio!-! de pasi6n de
la corte servia caerán estas gotas de rocío.
Un día aquella abandonada experiment6 el
más rudo' dolor que acaso la haya angustiado
en país extraño: el viejo Milano la arrancó de
los brazos á su hijo. El tiranoide deseaba jugar al trono con el pequeño; era una presa que
poder explotar concienzudamente. El, capai
de apostar un reino á un «seco» de la ruleta,
apost6 á un albur la candidatura de su hijo.
¡Y ganó aquella vez! Ganó la intrus16n á las
arcas del tesoro servio, de donde salían á borbotones los luises que el valetudinario dPjaba
ir en sus orgías de bellezas pintarrajeadas!
Así se fué incubando el drama, que la dPbilidad de Alejandro no tuvo la entereza de
atajar. De la alcoba de esta borrosa silueta de
soberano inconsistente, ~alió vapor de perfume, que se troc6 después en ola de odio. El
genízaro vigilaba á la puerta, y un día la tea
que le sirvi6 para iluminar la orgía, se convirti6 en rayo que fulmina.
Belgrado se ilumina cea giorno» y la orquesta preludia una cuadrilla. Pero hay mucho
color de sangre en el telón que sirve de fondo
á esta escena.

ÚLTIMA NOX.
I
Es la noche. En el vaso de Sevres
que se yergue en la artística mesa,
derramando un ma1,ojo de rosas
-rojas urnas de mística esencia, los capullos levantan altivo8
SUR nacientes corolas de seda
y parecen mirar con delicia
los lujosos tapices de Persia,
el dorado artes6n de los techos,
los tibore8, los biombos que ostentan
-pesadillas de oro-las grullas
que en un campo de arroz aletean,
el blanquísimo lecho copiado
en la luna gentil de Venecia
y los muebles estilo Luis XV
que decoran la estancia opulenta.

II
Como un 6palo verde, la llama
de la azul veladora está inquieta:
ya, pupila curiosa, se abre;
ya, pupila cansada, se cierra.
En el lecho, la virgen, la pálida
febrilmente se agita, se queja
y sus dedos pulidos se crispan,
de la muerte en el ansia postrera,
estrujando nerviosos las sábanas
y el satín de sus carnes de cera.
III
En la alfombra, la copa en pedazos
ha caído. vertiendo la espesa,
venenosa mixtura que ha poco
apuró en su dolor la doncella.
Todo duerme. Tan s6lo se escucha
crepitar á intervalos la anémica
veladora de tintes violáceos,
que incansable, tenaz parpadea.
En el vaso de Sevres se agostan,
agonizan las rosas enfermas,
exhalando su tenue perfume:

Domingo 21 de Junio de 1903.

¡pobres flores! •.. es su alma que vuela
Cae un pétalo al fin. como gota
·
de ígnea sangre, en la arústica me~a
, otro m:íR, y otro y otro ...' '
y d espues
¡Es la muerte callada que Ilegal
IV
¡Y los pétalos i:iguen cavendo
y la luz de la lámpara acecha1 '
y al morir, en espai-mo angus tioso
con deleite y fruición se apacienta'
-dilatada pupila de sátiroen la carne lilial de la rn uertal
ANA

M. VALVERDE.

tas f f~stas dd forpus.
El Corpus-todo el mundo lo sabe-ha
perdido en México, y quizá en toda~ pa.rte11,
los factoreR más pompoi:;os de RU esplendor de
antafio. El brillante sol de la calle ya no se
refleja sobre los bordados de las casullas ni
snhre los ricos dorados de la custodia. La proce~ión tradicional se verifica bajo los domhos
majestuosos de la. Catedral y el repique de las
campanas tiene un prudente límite de duración. Cambian los tiempos y con los tiempos
cambian las ceremonias.
Quien lee las cr6nicas antiguas, quien en
las sabro~as de!lcripciones de Facundo se entera de las fiestns de Corpus de antaño, tal vez
sif'nta no haberlas presenciado; si el lector es
viejo y ccalcanzó" algo de aquellas fiestas, bien
puede ser el más acérrimo enemigo de las cosas de iglesia y, sin embargo, experimentará
cierta rara tristeza, suspirará contrito y 08
declarará que, «á pesar de todo,» aquellos
Corpu'3 eran de lo más vistoso, de lo que ya
no hay, de lo que se ha ido para no volver
jamás y de lo que no se olvida nunca cuando se ha visto alguna vez. Esto me han asegurado muchas personas que se permiten el
lujo de haber tenido uso de razón en tiem•
pos de Su Alteza Serenísima y que, por ende,
ya lo van perdiendo en las fechas que alcanzamos. Digo esto porque estoy íntimamente
convencido de que nuestras fiestas actualescomo los desfiles florales, etc.,-son evidentemente más artísticas que aquéllas; pero es
prurito de los viejos amar las fiestas de su ju. ventud, porque es prurito de los hombres acariciar voluptuosamente los recuerdos juveniles.
El Corpus de antaño, sobre el fondo de ~u
significación religiosa, tenía caracteres de fies•
ta profana y oficial. La reli¡?i6n se salía del
templo é invadía lo? dominios del mundo y
del Gobierno. Junto á las espirales de incienso, ascendían los humo:! de la pólvora mili ta r;
los místicos recamos litúrgicos de las casullas
y de las capas pluviales se confundían con el
brillo de las charreteras y de los entorchados;
la multitud adoraba, en una curiosa amalga·
ma, á Dios y al Poder. Y el pueblo se desbordaba jubiloso, r.on las pupilas abitas de orope•
les, sin darse cuent.a á punto fijo, si el sentimiento de alegría que lo dominaba era religioso 6 profano, místico 6 sensual. Graves autores
afirman que predominaba lo último.
El Corpus de antafio suponía todo linaje de
pteparativos: preparativos públicos y preparativos privados. Al propio tiempo que las
autoridades municipales soltaban las correas
de la escarcela urbana para que se adquiriese
la lona que habría de defender el largo trayecto de la procesi6n de los rayos solares, las
pequeñas autoridades domésticas, p¡1dres .Y
maridos, soltaban las onzas de á diez y seu1
para surtir de nueva indumentaria á la prole,
ávida de lucirse decorosamente en tamafia festi vi dad. Tenclida la lona y confeccionado el
indumento privado, llegaba el gran día Y. con
él la procesi6n magna: los poderes púbhc?s,
las comunidade~, los gremios y las corporac10·
nei', las escuelas y-lo mús vistoso-las Jro·
pas recorrían la ciudad precediendo y siguiendo al símbolo del Santo Cuerpo, que, encerra¡
do en rica custodia, conducía devotamente e
arzobispo, entre fanfarrias militares, cantos

El Sr. Arzobispo Alarcón y los Canónigos de Catedral, revestidos para Jaceremonia del Corpus.

litúre:icos, estallar de cohetes, batir de parches
y :clamoreos de campanas, mientras que el público bañaba con pétalos de flores á la magna
y ,brillante sierpe, que era emblema de todo
cuanto por aquel entonces significaba autoridad y fuerza.
Hoy que la práctica religiosa. no sale del
templo y que la línea de demarcaci6n entre la
Iglesia y el Estado ha dejado &lt;le ser metafísica, el Corpus ha perdido su pompa callejera,
y los factores de la procesión se han amengua-

do, suprimiéndose muchos y muy principales.
"'•
Esto no obstantP, las ceremonias con que
el clero metropolitano celebra las fiestas en el
interior de la Catedral, son suntuosas y atraen
innumerables, aunque más 6 menos devotos
espectadores.
Es el Corpus todavía una de las solemnidades que en México dan mejor idea de la esplendidez del rito cat61ico. El Metropolitano,
rodeado de las altas dignidades del clero y de

~umerosos sacerdotes, ataviados con lujosos y
neos ornamentos; los altares cuajados de cirios; las voces sonoras del órgano entonando
las melodías rituales; el pueblo, perteneciente
á todas las clases sociales, inclinándose devoto ante la custodia, forman un conjunto imponente que encuadra de modo majestuo8o en la
hermosa Catedral mexicana.
El Corpus en México tiene una nota curiosa: !orman parte de la procesi6n chicuelos
vestidos de Arcángeles 6 de tipos legendarios
de la c,róni~a religiosa. ~l indio Juan Diego,
aquel a quien se apareciera la patrona nacional, es el más favorecido por la elecci6n maternal de los devotos que hacen figurar á sus hijos en la procesi6n. Pero esta costumbre va
perdiéndose y á fe que esto no es de lamentarse mucho, pues como la estética no siempre
preside en los chicuelos disfrazados, á las veces resultan ellos una nota grotesca en el brillante cortejo que recorre todos los ámbitos de
la Basílica.
En_tretanto, en el atrio, las «tarascas,» las
«mu~itaSJ&gt; y la fruta deleitan al pueblo. En
l\Iéx1co y en España toda fiesta religiosa trae
con!.'igo una verbena diurna con mercancías
~spec~ales. Esto es ~ípico y pudiera prestarse
a curiosas observaciones hist6rico-psicol6gicas.
SARDÍN.

CANCION REMOTA.
Bajo la luminosa pedrería
del impasible cielo de verano,
con la nostalgia de un amor lejano
sentí el anhelo de la muerte fría.
Ella dijo su leve melodía.
en mi desierto corazón arc&amp;.oo
y la tenue caricia de su mano'
me embriagó de dolor y poesía.
Fué en una r;.ocbe cálida de junio,
-al fulgor de un dorado plenilunioque escuché la canción de la Sirena.

CORPUS.-La crug1a de Catedral.

Ni amé su ritmo, ni turbó mi calma·
pero en las horas tristes, en mi alma '
au melodía fúnebre resuena..
FROILÁN TURCIOS.

�bomi:lg? H de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

€/ flsesinafo oe los 1(eyes de Servia.
Honda sensaci6n han causado en Europa los
acontecimientos ocurridos la noche dt:l 10 del
corriente en la capital del reino de Servia, y
de los cuales tienen ya noticia nuestros lectores por la abundante información q~e acerca
del suceso han publicado «El Imparcial)) y «El
Mundo.,, Nos referimos al asesinato de los reyts de Servia.
El cable, que ha transmitido á todos los

sona. Nauruovitch se adelantó en seguida y
le dijo, presentándole un papel: ,,Queremos
que Vuestra Majestad firme este documento
en que está contenida la promesa de que Vuestra Majestad romperá con «esa mujer))-la reina consorte;- con «esa mujer,: de mala re_:)U·
tación que ha traído la desgracia á vuestra casa
y á la nación. En caso contrario, Vuestra Majestad tiene que abdicar.)) Ante exigencias tan
repentinas y amenazas tan terribles,
el soberano llegó al
colmo de la excitación y disparó un
tiro sobre el grupo
de amotinados.
Atraída por el disparo, la reina Draga apareció en la
puerta que comunicaba su alcoba con
la de su esposo. El
Rey quiso entonces
tranquilizarla, rogándole que volviera á su cámara; pero

Berlín de 1871, es uno de los pequeños países
de los Balkanes; se halla al Norte de Turquía
y cuenta, aproximadamente, con 2.500,000
habitantes. Alejandro nació en 1876, fué coronado en 1889, y pertenece á la casa de los
Obrenovitch. Cuando quiso ca~arse con Draga- viuda de un ingeniero que prestó sus servicios en los Balkanes,-la agitación del reino
fué muy grande y el mismo Gabinete se opuso con toda energía al matrimonio. Realizado
éste, á pesar de la oposición del pueb:o, de los
parientes del Rey, y aun de los ministros, la
antipatía hacia Draga fué creciendo cada vez
más hasta convertirse en odio, y las desavenencias surgidas entre el monarca y sus vasalios, Re hicieron mucho más palpables y sensibles desde entonces.

***

Sea ele esto lo que fuere, el crimen de qu11
hablamos resulta monstruoso, no sólo por la
alta investidura de las víctimas, sino por el
lujo de crueldad con que sus autores lo llevaron á cabo. En esta plana verán nuestros lectores el retrato del joven Rey asesinado, y el
de la soberana, esposa suya, que result6 muer-

EL MUNDO ILUSTRADO

ta fomlsl6n fomerdal mexicana en f entro
VSudamérica.
Han regresado ya á México loR miembros
&lt;le la Comisión nombrada por el Gobierno de
la Unión para promovPr en Centro y Sudamérica el ensanche de nuestras relaciones comerciales.
La Comisión Re muPst.ra en extremo f'atisfecha de la hri l lante :icogida de que fué objeto
en las diRtintaR ciudades que visitó, y abriga
la. esperanza de que sus gestionf's, encaminadas á bui:;car, principalmente, merC'ndos para
los distintos productos de la industria mexicana que pueden colocarse en aquellos paÍRefl,

Sr. León Signoret

disposiciones muy poco comunes para llegar
á ¡:¡er una artista de verdad, su carrera, sin
duda será una de las más brillantes.
En' estf' número publicamos el retrato de la
señorita Escobar.

LA LIMOSNA.

l::ir. Adolfo Christheb.

'

caminaban frotándose las manos mal cubiertas pasaban los ricos cupés, donde los niños
mdstraban tras los cristalPs del ventanillo su
aguinalclo de Navidad: al feo Pierrot, que reía;
y rápidos, llenando el aire ,con la l~ca fanfarria de SU!'l cascabeleF, corrian los tnneoR, dejando tras sí el eco de festivas canciones y de
risas sonoraR.
Cuánta alegría bajo el cielo plomizo y triste de aquella tarde de diciembre!
Y mientras todos pasaban é iban lejos como
en bulliciosa fieRta, allá en el lejano bulevar
-donde el vendedor de flores rumoreaba su
cansada melopea, - y en una esquina, un pobre cieguecillo, tiritando de frío bajo un roído
~ohretodo, tocaba el violín, implorando así el

,.

•

.

La señorita María Luisa Escobar, aventajada alumna del Conservatorio, ha sido de las
agraciadas con esa concesión, y bajo el amparo
del Gobierno, completa en la actualidad sus
estudios. Dotada ele una hennorn voz y con

Domingo 21 de Junio de 1903.

pueblos civifüados del orbe los detalles de la
brutal agresi6n y de sus terribles consecuencias, dice que los asesinos, encabezados por
los coroneles Naumovitch y Machín, se dirigieron en las primeras horas &lt;le la noche al
Palacio &lt;le Servia, en Belgrado_. mientras en
distintos puntos de la ciudad se apostaban las
tropas suficientes para impedir todo auxilio
que pudiera prestarse á los Foberanos; y que
una vez en el interior del edificio, los amotinados aprehendieron á algunos sirvientes, matando á otros á bayonetazos. Un joven, hermano de la Reina Draga, se presentó frente á
la turba en paños menores, y fué muerto también, en tanto que uno de los ayudantes del
rey Alejandro preguntaba á gritos: ¿Quién se
atreve á entrar aquí? ¿Qué significa esto?,, La
soldadesca le exigió entonces que se rindiera, y como no lograra intimidarlo, lo asesinó
en medio del desorden más espantoso.
El Coronel Naumovitch-agrega un despacho-abrió la puerta que daba á las habitaciones del Rey, valiéndose de una bomba, y dos
de los conjurados, uno de ellos enemigo acérrimo del monarca, penetraron á la pieza en
que éste se encontraba, y echaron mano á sus
rev6lvers. El Rey, que se había ya recogido,
les salió al encuentro, en traje de noche, y empuñando una pistola, pidió explicaciones sobre
aquel acto de manifiesta hostilidad á su per-

como la presencia
de ella en aquel sitio, recrudeciera
el odio que hacia
su persona sentían
los conjurados, éstos acabaron por
asesinar á los dos
soberano!". Algunos miembros de
la familia real y
dos de los ministros
del Trono fueron
muertos, asimismo, por los revolucionarios.
Esta es, en extracto, la narración que acerca del suceso ha transmitido el
cable. En cuanto á la C!Lusa que produjo el tumulto, la versión más generalizada indica que,
amén de otros• motivos que los sublevados
alegan para justificar su conducta, el que más
influyó en su ánimo, fué la tendencia del Rey
Alejandro á eliminar el elemento radical del
Gobierno y á poner en manos de un hermano
de la Reina Draga los intereses de la monarquía.
El reino de Servia, constituído, como el de
Rumania y Bulgaria, en virtud del tratado de

Había nevado mucho. En los árboles de los
bulevare,:, cubiertos de copos de nieve, parecía que hubiese brotado una tupida florescencia de blancos azahareFI. Las estatuas lucían
albas pelucas de escarcha. Y un viento mny
frío, muy cruel, levantaba el polvo helado de
las calles, azotando los rostros de aqnellmi que
trajinaban presurosos é iban dejando la huella de sus claveteados zapatos sob:·e las aceras
blanqueadas.
En medio del tumultuoso desfile de los
obreros y el barullo de las grisetas pobres que

redunde en beneficio de la clase
obrera y del come1cio en general.
Los señores Adolfo Chr~stlieb,
León Signoret y José Manuel Muñoz, que formaba~ la Comisión
mencionada, y que iban, además,
investidos con el carácter de Delegados de la Cámara de Comercio tuvieron oportunidad de pone;se en comunicación, durante
su viaje, con los comerciantes é industriales más prominentes de la
América latina, recogiendo de esta manera multitud de elatos é informes indispensables al objeto
que se propuso el Gobierno.
En Buenos Aires, la Comisión
visitó la Exposición ele productos
nacionales, tomando nota de las
condiciones en que se desarrolla la industria en la Argentina y
del monto de la producción. El señor Ministro de México en aquel
país, ofreció después á los señores
Chrístlieb, Signoret y Muñoz
un
,
banquete que se efectuo en uno
de los mejores hoteles.
ta á manos de uno de los que encabezaron la
conjuración.
El sucesor de Alejandro en el trono _de Ser•
via, es el Príncipe Pedro Karageorgev1tch.

pan de la noche. De aquella caja
descolorida y casi negra por el
uso, brotaba como un lamento la
melancólica romanza del Tannhauser: «La Estrella de la Tarde;))
con sus armonías sollozantes y
nostálgicas llenó de lágrimas á
otro mendigo, ciego también, que
en el opuesto extremo de la esquina temblaba de hambre y frío.
Aquel violín, pulsado bajo el
poder de la miseri?- y el _sufrimiento, gemía sentidas y tiernas
cadencias; á veces sus uotas sonaban como gritos escapados de
un alma herida, y luego languidecían, susurrantes, tenuPs, con
la dulce suavidad de un suspiro.
Entre tanto, su bella música sólo
era oída por el otro pordiosero,
que con el rostro bañado en lágrimas, permanecía como en un éxtasis, oyendo y oyendo aquelia
plegaria que venía de otra aln1a
desgraciada como la suya. De
pronto, y como si hubiese concebido una idea, echó adelante su
bastón, tanteó lo nieve, y paso
tras paso y resbalón tras resbalón,
se fué dirigiendo hacia el punto
de donde emergía la música.
Cuando llegó frente al violinista,
hundió su mano en el bolsillo del
pantalón, sacó de su profundidad
un centavo y con voz temblona y
llena de dulzura, dijo:

ALUMNA DEL CONSERVATORIO
PENSIONADA.

Con el propósito de estimular
á la juventud estudiosa, el Gobierno ha sf'guido la costumbre
de conceder una pensión á los
alumnos del Conservatorio Nacional de Música y de otros establecimientos de enseñanza, que
más se distingan por su aplicación y buenas facultades para el
ramo que cultiven,

Sr. José Manuel Muñoz.

-Tomad amigo, que tocáis
muy bien.

Srita,. Marra Luisa Escobar.

Y ambos ciegos cruzaron las
manos en distintas direcciones.
El caritativo pobre dejó caer el
centavo, qlle fué á perderse en la

�Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

nieve, y contento, paladeando la delicia de E'U
buena obra, volvi6 las espaldas y se fué, en
tanto que el mendigo del violín, cansado de
mantener su brazo tendido en es:r,era de la limosna, creyéndose víctima de un engaño
frunci6 el ceño, y pasándose la mano por lo;
ojos, se limpi6 una lágrima.

lina;i, y señorita Elena Moreno, que r!)present6 á la Prensa, llevando sobre un traje lila de
irreprochable hechura los nombres de los periódicos principales. Las señoras de Hnro, de
Méndez, de Lavíe,y las señoritas Schmidtlein,
Winter y Lizardi, lucían también primorosos
trajes.
El sal6n de baile, el patio y los comedores
estaban decorados con verdadera elegancia.
En las primeras horas de la mañana terminó la fiesta, quedando los concurrentes muy
satisfechos de la exquisita galantería con que
fueron atendidos por los señores Acho.

RAFAEL ANGEL TROYO.

nota dt Sodtdad.
Muy grata impresi6n ha causado entre la
juventud elegante el baile que el señor don
Guillermo Acho y su estimable esposa, la señora Micaela M. de Acho, dieron la noche del
ocho del corriente en su lujosa residencia de
la calle de Rosales.
Las damas y caballeros concurrentes á la
simpática fiesta se presentaron, en su mayor
parte, vistiendo caprichosos trajes de fantasía
que representaban anuncios comerciales. Entre las damas que más se distinguieron por su
originalidad y buen gusto en la manera de
vestir, figuran la señora de Acho, que significaba la Ciudad de París, la señora de Rivas Mercado, que vestía de China, la señora
de Castellanos, la señora de Galván, que llevaba airoso traje de sevillana, las señoritas
María Ramírez y Angela Honorat y la niña
Alicia Rivas Mercado. La señorita Hono.rat
vestía de ccimperial,» y la señorita Ramírez de
«Antigüedades».
Dignas son también d&amp; mencionarse por su
brillante concurso en la aristocrática reunión,
las estimables damas: señorita Concepción
Pacheco, «japonesa;,, señorita Margarita Contri, «anuncio de 6peras;,, Reñora de Dublán
«imperial;» señorita Angela Haro, ,&lt;primave~
ra;» señ.ora de Scherer, ccanuncio de fotografía;» seño~ita Carolina, Mac Manus y señora de
Martín, «Japonesas;» señora de Scherder, «Pie-

ta tumba dtl Soldado.

rrot;,, señora de Caso, ,canuiww ue cigar1u","
señora de Arzamendi, «china;» señorita Nelly
Nichols, «primavera;» señorita Machien Nichols, cmoche;» señorita Clotilde Herrán, «Fe-

El vencedor ejército la cumbre
Salv6 de la montafia,
Y en el ya solitario campamento
Que de vívida luz la tarde baña,
Del negro terranova,
Compañero jovial del regimiento,
Resuenan los aullidos,
Por los ecos del valle repetidos.
Llora sobre la tumba del soldado,
Y bajo aquella cruz de tosco leño
Lame el césped aún ensangrentado
Y aguarda el fin de tan profundo sueño.
Meses después, los ouitres de la sierra
Rondaban todavía
El valle, campo de batalla un día.
Las cruces de la tumba ya por tierra.. .
Ni un recuerdo, ni un nombre .. .
¡Oh! no: sobre la tumba del soldado,
Del negro terranova
Cesaron los aullidos,
Mas del noble animal alH han quedado
Los huesos sobre el césped esparcidos.
JORGE !SAACS,

Domingo 21 de Junio de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Pilril Toros del Jilrill ••••

ban de tres: la santera de la ermita del Niño
Cautivo, una vieja chiflada, y dos vecinos revoltosos y díscolos, de oficio ...... barberos.
¿Por qué se expresaban en esos términos? Los barberos por
chismes del oficio; la
beata porque....... era
beata.
Cierto es que don Malaquías hablaba siempre mal de los sacerdotes que llegaban á
apacentar las piadosas greyes de Villapaz.

Domingo 21 de Junio de 1903.

(Cuento Viajero.)

•

¡Gulírdeme el cielo de pensar y decir que
don Malaquías López, como le llamaban algunos, ó «ñon&gt; l\Ialaquías, como le nombraban casi todos, era librepensador, espíritu
fuerte, ó algo así! ¡Nunca! ¡Hay tantos que
lo parecen y que no lo son!
Además, ¿quién me ordena juzgará las perrnnas? Yo tengo mi propia, particular sicología, la cual me sirve para explicarme muchas
cosas, para darme cuenta de otras, y, por ende, para conceder á cada individuo justa y
merecida estimación.
Don l\falaquías era lo que Dios le había
hecho, y si hablaba como hablaba de los párrocos de Villapaz, se debe á que es parlachín
y suelto de locuela; á que le placía lucirse delante del alcalde, y le gustaba halagar el vibrante jacobinismo de J uanito Bolaños, el
normalista, director de la Escuela «Melchor
Ocampo," y contentar al boticario, que era
magnetizador y espiritista, y más dado á las
cuarenta que á los capítulos y fórmulas de la
farmacopea.
¡Qué babia de hacer don Malaquías! El
hombre tenía «fufú." y por ello le llamaba talentoso el desbravador de chicos; se carteaba
con altos personajes, se leía de cabo á rabo
los periódicos, y tratábase, á las veces, con diputados arbitristas y con señorones metidos
en el revuelto belén de la política. Itero más:
allá en sus floridas mocedades soltó el pelo de
la d~hesa y aprendió su cacho de latín en el
Seminario Palafoxiano.
Más de un siglo-si las tradiciones no mienten,-imper6 en el pueblo la dinastía de los
López, en cuyas manos habilísimas se mantuvieron siempre las navajas y el cetro de todo poder en Villapaz. Con Malaquías iba á
extinguirse tan ilustre familia; sí, pero se extinguiría gloriosamente, por manera digna de
tan ilustre abolorio y de un pasado tan brillante.
Don Malaquías no era ambicioso ni avariento de riquezas, honores y cargos. En jamás de los jamases quiso ser alcalde, regidor,
tesorero, secretario, juez, ó mayordomo de
cofradías. ¿Para qué? El con sus navajas y
sus tijeras se la pasaba «capulina.,&gt;

nadie decía oxte ni moxt~. El barbero ponía
-¡Bueno estoy-solía decir-para bregar
y deponía alcaldes, regidores y secretarios·
con mis paisanos! ¡Buen geniecito el mío patraía y echaba maestros; residenciaba tesore:
ra que ustedes, ilustres moradores de Villaros; armaba y desbarataba negocios ajenos·
paz, sufrieran mi «gemalidad!" Si algún día
decidía en los asuntos edilicios, y todo si~
( que no llegará nunca) mandara yo aquí, iría
aparecer en escena, desde el telar ó entre basde otro modo la procesión, y todo lo veríamos
tidores, con la purita verba, con vivísima
de otra manera. Sí, señores: metería yo en
charla, mientras el cliente aguardaba el turcintura á todo bicho viviente, me fajaría bien
no, mientras los parroquianos-que lo eran
las bragas, que no las gasto sueltas. y de arricuantos barbados y empelados alentaban en
ba abajo, todos entrarían por el aro, quieras
Villapaz-yacían inermes entre aquellas maque no: desde el cura hasta el campanero;
nos habilísimas, y en aquel sillón forrado de
desde el síndico y el juez hasta Melchor, el
bayeta roja, potro monumental y perdurable,
alguacil, cuyos gatuperios me tengo bien saque, llegado al pueblo en dichoso día, signifibidos! Y ...... ¡vamos á ver! ¿quién estaría concó progres.:&gt; altísimo de la cultura villapaciega.
forme con mi gestión política, administrativa
-Señor don Malaquías...... -llegábase diy social? ¿Quién? ¡Clarinete! ¡Nadie! Así disciendo el normalista-Hace tres meses que no
curro, así pienso yo. Y así se lo «canté," punme da un centavo el Tesorero ...... Voy ... ... y
tual y textualmente, al Gobernador, cuando
me contesta que espere yo; que ya viene la
pasó con los ingenieros y con los ingeniosos,
cosecha del café ... ...... ¡ Y apenas estamos en
y cuando vino con los gringos esos que hicieagosto! ¡Triste suerte la mía! ¡Estudiar tanron el ferrocarril, y ahora quieren aprovechar
tos afios en la Normal, para ...... llegará este
para una fábrica el salto de Comaloapan. El
punto!
Gobernador me dijo: &lt;&lt;Conozco á ustedes muy
-Hablaré con el Alcalde--respondía probien; sé lo que usted vale; es usted un buen
tectoramente el señor don :Mala.quías.
liberal, amigo del adelanto y del progreso, y
Y pronto recibía Bolaños cinco ó seis duros,
puede usted ayudarnos ...... en bien del Muen abono de los sueldos vencidos, durillos que
nicipio y con provecho propio. El Gobierno
necesita de hombres como usted. Villapaz só- . le sacaban ele apuros y le sabían á gloria.
-Don l\falaquías ...... -suplicaba un vecilo de nombre es villa....... Usted puede....... ))
no, Bardales ó Pérez. -¿Sabe usted? ¡Qué in¡Clarinete! ¡Vaya si podía yo, y si puedo! Pejusticia, estando como están los negocios, con
ro dije: ¡Nones! ¡Cada cual en su casa, y Dios
el café tan bajo! l\Ie han subido el derecho de
en la de todos!
patente. Arrégleme usted eso.....
Los viejos de Villapaz, y con ellos cuantos
-Yo me apersonaré con el Síndico. ¡Yate
allí vivían, hasta los extranjeros, declaraban
bajarán la cuota! ¿Qué es eso de cargar lamaque don Malaquías era muy «leído y escribino á las gentes trabajadoras?-respondía el
do;» que era persona sapientísima, con mucha
barbero.
gramática parda, y capaz de cortar un pelo en
Se apersonaba Malaquías con los ediles, con
el aire; que todo entendía, y que metidito en
el Secretario y con el Tesorero, y el quejoso
casa y encerrado en el obrador, tusando peera oído. Rebajábanle la cuota y seguía pa·
lambres y raspando jetas, charlando en la bogando lo mismo que en años anteriores, por
tica ó de plática en el mostrador de Indalecio
más que fuese patente la prosperidad del merBardales ( un hijo de Colindres, con trazas de
cader, y por mucho que el normalista, á pefuturo banquero), era el primer ciudadano de
sar de su ateísmo, estuviese á punto de rezar
Villapaz.
á gritos el padrenuestro en medio de la plar.a,
Como la fronda no S-3 mueve sin la volunun dia de tianguis, y tentadísimo de m~ndar
tad de· Dios, así nada era posible en aquel
al diablo la metodología, dejar los estudios Y
pueblo sin la opinión y el voto de la conspimeterse á predicador, ó lo que es lo mismo, á
cua personalidad barberil. Sabíanlo todos, y

D )mingo 21 de Jt•nio de 1903

Y eso que S. S. I. les mandaba de lo mejorcito que Dios le daba: curas jóvenes y viejos, teólogos y lárragos, mejicanos y ~xtranjeros ¡ cleriguillos guapos como. San Lms Gonzaga, y españoles burdos y reCios que habían
sido curas castrenses ó capellanes de barco.
¡Ni por esas! A poco de llegado al pintoresco
pueblecillo, cátense ustedes capitulado al nuevo cura, por esto, por aquello, ó lo de más
allá, y ...... ¡venga cura nuevo!
..
A no ser por causas de grave re!'ponsab1hdad prelaticia, el Obispo habría dejado sin
párroco á los villapaciegos. Conviene saber
que si la nueva víctima tardaba en llegar más
de ocho días, allá van ocursos al Prelado, y
allá ihan comisiones y delegaciones del pueblo, presididas casi siempre por el mismísimo
don Malaquías.
-Padre Domínguez-dijo cierta vez S. S.
I. á un clérigo de aspecto tímido y bondadoso, muy vivos y brillantes los ojos, mirada
inteligente y finos modales,-he dispuesto que
vaya usted á Villapaz.

•

periodista, para decir al Gobierno cien mil
perrerías y clamar contra aquella política retrógrada y contra aquella administración, que
importaban un anacronismo en las postrimerías del siglo de las luces.
¡Qué excelente y servicial don Malaquías!
Pero ...... ¡cuidado! ¡cuidadito con no tenerle
satisfecho en aquello en que cifraba su vanidad! Dígalo el maeetrito aquel que no regenteó la Escuela arriba de dos meses y medio.
El pedante mozuelo, á poco de tratar á don
Malaquías, '.)On quien tuvo acaloradas discusiones, dejóse decir, cierta noche, ~n un corrillo que el barbero era ...... un «¡ignorante!"
¡M~yor blasfemia no fué proferida, que sepamos, por boca satánica! ¡Nunca hi~iera tal,
mozo tan desdichado! De nada le valieron títulos profesionales, saberes esotéricos y recomendaciones de gente de pro. Alguno de los
oyentes contó el caso, y la «palabrita» fué causa de infortunio para el presumido lenguaraz.
Al saberla don Malaquías, alzó los hombros
desdeñosamente y se engolfó de nuevo en la
lectura de un periódico favorito. Pero, días
después, en cabildo p~eno, dió cuen.ta el Secretario de un memonal muy «punt1comado,
muy lógico y muy enérgico," dirigido al H.
Ayuntamiento por padres y tutores de cuantos niños concurrían á la Escuela. Pedían que
el maestro fuese despedido por inepto, y que
se trajera un profesor competente, de «más
ciencia » de «mejor personalidad," de «mayor
repres:ntación,» y que no viniera á revolver
el pueblo y á difamar á los vecinos.
Entre las firmas de los ocurrentes estaban
las de todos los concejales, de modo que no
hubo discusión y el normalista hubo de ha' día despn és, cargo, con sus
cer la roa.eta un
libracos y sin lograr que le fuesen pagados
sus alca~c~s, tomó camino en busca de tierras
más propicias y cultas.
No faltaban en Villapaz quienes dijeran que
don Malaquías era impío, hereje, protestante
y masón. Los que tales cosas decían no pasa-

Decía de ellos poco; pero eso era suficiente
para que los malaventurados rectores, á poco
de su arribo, tuvieran que tomar el portante.
La parroquia de Villapaz tenía fama. de
pingüe, ¡vaya que sí! como que, según cálculos, podía producir largos tres mil pesos; el
clima era bueno; la casa cural regularcilla; la
región muy rica en aguas regadizas, y el suelo productor de piñas fragantes y de mangos
melifluos.
Todo á pedir de boca; pero los párrocos duraban allí lo que dura en el triste una alegría.
El Obispo, aunque discreto y machucho, no
sabía qué hacer, y la fama del pueblo corría
en proverbio entre la clerecía:
«¿Vas á Villa paz?
Puee ...... pronto volverás."

-Ilustrísimo Señor .... .. -murmuró el sacerdote, repitiendo «in mente» las rimas del
proverbio.
-Sí, irá usted. ¡Ya no sé qué hacer con
esa parroquia! ¡Mucho tino! ¡Mucha prudencia! Y sobre todo, y ante todo: ¡suma caridad!
No hace ni un mes que mandé al P. Gorostegui, y esas buenas gentes ya no le quieren, y
me piden .. .... ¡lo de siempre! otro cura.
-Como V. I. lo ordene-contestó resignado el humilde levita.
-¡Bien!-prosiguió S. S. jugando con su
cruz pectoral -En Venta-Blanca se encontraré usted con el P. Gorostegui. Allí se verán
ustedes, probablemente almorzarán juntos y
él dará informes de aquello. El sitio es muy
pintoresco ...... ¡Ea! ¡A trabajar! ¡Que no fal-

�Domingo 21 de Junio de 1903.

te misa el domingo! ¡Que Dios Nuestro Señor
le acompañe, P. Domínguez!
Entre once y doce de la mañana, se encontraron en Venta-Blanca los clérigos. Almorzaron juntos en el portal6n de la venta.
-¿Qué tal fué en Villapaz?-pregunt6 dulcemente el P. Domínguez.
-¡Pésimamente!-prorrumpi6 el español.
-¡Pardiobre! ¿Sabéis que he sido capellán de
tropa? ¿Sí? Pues ni esa gentualla me di6 más
guerra! ¡Y, gu:i.rda Pablo, que eso sí que es
canela, y de la fina! Aquello no puede ser
peor. ..... en cuanto al modo de ser, vamos!
Y cuenta que las gentes son piadosas, dulces,
amables. Cuanto á costumbres...... ¡Pecadores! ¡Pecadores! ¡Hijos de Adán y Eva! ¿La
feligresía? Corta y con buenos caminos. ¿El
curato? Productivo. ¿La casa? Buena. Pero,
ya sabéis:
En Villapaz, si vas,
no durarás.

•

-Pues, entonces, compañero, dígame: ¡por
qué no permanecen los curas en ese pueblo'?
--¡Bah!-exclam6 estupendamente Gorostegui-¡Bah! ¡Tonterías!
-¿Cuáles son ellas?
-A ello voy.
-Oigamos ...... oigamos.
-Allí nadie va al templo, como no sean
tres 6 cuatro vejezuelas, la santera, que casi lo
es, el sacristán, el organista, el cantor y los
monagos.
-¿Pues no me decía usted, hace poco, que
los de Villa paz son piadosos?

EL MUNDO ILUSTRADO

-Como piadosos ..... . lo son!
-Pues entonces no me explico.
-Oídme.
-Atento estoy.
Acomod6se en el banco el P. Domínguez,
repantig6se en su tosco sillón el P. Gorostegui, y habl6 así:
-Son creyentes y piadosos. Ni la enseñanza laica ni los periódicos han sido parte á debilitar allí la piedad y la fe. ¡Si á las veces
me ha parecido aquello, salva la naturaleza
tropical, como remedo 6 trasunto de algún
pueblo encartado!
-Pues no acierto á comprender.
-Habéis de saber que hay allí un raspabarbas llamado Malaquías, tenido en opini6n
de sabio. ¡Bllfm pez! Acúsanle de impío, hereje y carbon&amp;rio; mas tengo para mí que le
calumnian la santera y los dos barberos enemigos del Malaquías. ¡Buena pareja!
El barbero paréceme hombre de bien, y de
los muy listos. No ea rana, y maneja á todo
el pueblo como .Maese Pedro sus títeres. Quise conquistármele, pero ya era tarde! Cuentan
que algo sabe; que hizo estudios de gramática en no sé qué seminario, y se tiene por fuerte en varias disciplinas. Pienso y creo que el
barbero ese es el menos borrico de todo el pueblo. ¿Os dije que intenté atraérmele? ¡Bien!
Pues era tarde. Es ~l caso que ......... llegáis,
mandáis al campanero que anuncie serm6u,
llaman á tal, la iglesia se llena, viene todo el
mundo ...... Malaquías «in cápite.&gt;, ¡Pardiobre! ¡Ni con la elocuencia de cien Crisóstomos,
mil Ambrosios y cien mil Agustinos, 1-'aca-

•
ríais fruto! Subís al púlpito, ponéis el texto
decís: «capítulo cuarto, versículo sexto» (lo~
que !ueren), y tenéis . delante al Malaquías,
pendiente de vos y haciendo señas de que no
aprueba lo que habéis dicho. Luego despuéfl
á la salida, allá se va de corro en corro, d¿
casa en casa, de taberna en taberna diciendo
y repitiendo que el cura es un ignor~nte; que,
como á todos consta, no sabe más que hH1&lt;ta

•

EL MUNDO ILUSTRADO

r?:1 bcSW 1__ -

Domingo 21 de Junio de 1903.

-«Hermanos míos: ¡Es infinita y portentosa la sabiduría de Dios Nuestro Señor ...... »

*
Hace más de diez años que el P. Domínguez es cura de Villapaz. Allí le tienes, lector
paciente, de enero á enero; allí vive querido,
respetado y muy contento de sus feligreses.
A menos que le hagan canónigo, que no le
harán, porque donde está es más útil, allí se
dormirá plácidamente en el Señor, y allí le
darán los villapaciegos cariñoso sepulcro.
Don Malaquías, ya muy viejo y lleno de
achaques, vive también allí, quiere mucho á
su párroco, le admira, le aplaude y le venera;
es jefe de los Claveros del Santísimo, preside
la Conferencia de San Vicente de Paul, se pasa la velada en la casa cural en amable tertulia, y sigue sosteniendo en sus manos trémulas y torpes, pero fuertes aún, el cetro del poder en el pueblo dichoso de Villapaz.

.-.

RAFAEL DELGAOO.

El Jllbum dt fiidalgo.
Publicamos hoy dos páginas del álbum de
Hidalgo á que hicimos referencia en nuestro
número anterior, y en las cuales se ven los autógrafos de los señores General Díaz y General don Mariano Escobedo.
El álbum, como dijimos, va á ser remitido
pr6ximamente al Museo Nacional, á fin de
que se conserve allí juntamente con los objetos que pertenecieron al Padre de la Independencia.

•
Novillada en Tlálpam.

~ .._/4...,_,.,.;;,---r

~~~_.=&gt;

P~

u::::::::::::::.r

12L..L,.,

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Diaz.

el «capítulo cuarto y hasta el versículo sexto.»
Le creen cuanto dice, y lo~ pobres rústicos y
las personas sencillas, que piensan que un cura debe ser un Santo Tomás de Aquino, no
vuelven al templo, como no sea para cristianar muñecos, para casarse 6 hacerse infelices,
que todo es uno, 6 á pedir responsos para sus
difuntos. Y no sé c6mo, porque allí no se
muere nadie! ¿A misa? El domingo, y eso....
uno, dos, tres ...... y paremos de contar! ¿Dijo el Malaquías que erais ignorante? No hay
remedio: nadie quiere oír la divina palabra.
Y en seguida: al Obispo: que mande otro párroco.
Termin6 el almuerzo, despidiéronse los clérigos, y caballeros en sendas mulae, seguido
cada cual de su espolique, echaron por caminos opuestos.
Sábado por la tarde, á tiempo que la campana mayor de Villapaz, una campana muy
sonora-orgullo y amor de los villapaciegos,
-convocaba al sermón, tres 6 cuatro vecinos
fueron á la barbería de L6pez.
-¡Conque tenemos nuevo cural
-Que será como todos ...... ¡El gran ignorante!
-¿Va usted á oírlo?
-¡Clarinete! Vamos, pues.
Don Málaquias tom6 el sombrero- un
fieltro pringoso,-arm6se de bast6n, cerr6 la
puerta del «establecimiento,&gt;, y en paso muy
gravedoso, charla que te charla por el camino,
se fué á la iglesia con la compaña.
Lleno estaba el templo. A no ser tanta y
tan grande la popularidad de Malaqufas, trabajos tuviera éste para ganar el sitio que había de ocupar con su persona en circunstancia
como aquélla.

ALBUM DE HIDALGO.-Aut6grafo del Sr. Gral. Escobedo.

Son6 la hora en el cascado reloj de la sacristía y el buen P. Domínguez, revestido con
roque~ lujoso, baja la mirada, el andar modesto las manos juntas sobre el pecho, apareci6 'en el presbiterio. Qr6 breve espacio, de
rodillas delante del altar, y lentamente, precedido de dos monacillos, dirigióse al púlpito.
Más de mil miradas estaban fijas en el párroco, el cual se santigu6, hizo al Sacramento
la reverencia debida, se cal6 el bonete, y volviéndose á la pilastra frontera, descubrió, 6
crey6 descubrir, por las señas que le habían
dado el sacristán y la santera, al famoso don
Malaquías, el susodicho pez.
. ,
Tras pausa prolongada, q~e. avivo en los
presentes el interés y la cur10sidad, en alta
voz, con acento clarísimo dijo el texto:
-«In verbo autem laxabo rete.»
Y tradujo:
-ccNo obstante, en tu nombre echaré la
red.»
Detúvose y agreg6:
-Palabras tomadas del Santo Evangelio de
San Lacas. «Capítulo: cinco millones, trescientos cuarenta v tres mil, setecientos noventa y nueve. Ve;sículo: cinco millones, doscientos treinta y tres mil, quinientos catorce. i,
Volviéronse todos á verá don Malaquías,
en cuyo rostro se manifestaba extraordinario
asombro.
¡Qué de interrogaciones en todas las pupilas! ¡Qué de frases admirativas en todos los
labios!
-¡Este síl-exclam6 el barbero, olvidándose del respeto debido á la casa de Dios, en

momentos en que el P. Domínguez daba comienzo á su sermón en estos términos:

Como un recuerdo de la novillada que se
efectu6 el 11 del corriente en Tlálpam, reproducimos una fotografía en que aparecen las
reinas que presidieron la fiesta y los aficionados que tomaron parte en la lidia. Forman el
grupo de ccsoberanas,» las hermosas Sritas. María Margáin, Enriqueta de la Garza, Luz Sagaceta, Mercedes D. Fernández, Refugio Zúñiga,
Ana Rovalo, Guadalupe Collantes y Paz Segovia, y el de aficionados, los jóvenes Fernando Zúñi~a, José Agüeros, Guillermo Landa y
Osio, Salvador Diego Fernández, Agustín
Agüeros, Julián Fernández, Enrique Buenrostro, Luis Zamora, Luis Agüeros, y doctor
de plaza, .José Arroyo.

NOVILLADA EN TLALPAM.-Grupo de reinas y aficionados.

•

��Domingo 21 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

..,

Guadalaja,ra,, á, 18 de mayo de 1903.
Sres. JORGE UNNA y CO.---San Luis Potosí.
Muy señores míos y amigos:
1eniendo que a,muebfar y decorar los principales departamentos de mi nueva, casa,, me_~irigí
á, ustedes encargándoles la, obra total, dejando todos los detalles á, su buena fe y honorabil1dad.

Domingo 21 de Junio de 1903.

·,

..~~.t·',.. ,,

Ahoz-a, que tengo todo en mi poder, no puedo menos que aanes mis plácemes por el excelente gasto y la, bue11:a, construcción quetemplearon ustedes en todas sus manufacturas, y me felicito po1·
la, buena, elección que hice de su casa, para, este objeto
Pueden ustedes conta,r siempre con mi recomendación y de preferirlos para lo que se me
ofrezca, en lo futuro.
De ustedes ufectísimo bJtento amigo y S. S.-]ost tutroo (firma,do.)

�CARTA A LAS DAMAS

"Señoras: el mayor realce de la belleza es un cutis fresco y limpio :
Cuando una dama conserva el cutis
suave, nl'.tido y lozano, cautiva siempre, y, sus encantos son imperdurables, sea cual fuere su edad.
Con el uso de la "AGUA TROPICAL" obtendréis una belleza imborrable y disminuiréis la edad, que es
todo lo que puede des~arse. Un par
de frascos bastan para convencerse de
esa verdad." Jeany W. Groshs.
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Los pedidos á. A. E. Betancourt.

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ARRUGAS PRECOCES
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Cur a el 98 por ciento de los enfermos del E STOMAGO E INTESTINOS
ra dicalmente por crónicas y rebeldes
que sean sus dolencias, esto lo conftr.
man las eminencias médicas del mundo, y la fama adquirida por este ELI-

DE sA1z DE CARLOS ~ I!a T~i A~NTA EN DROGUERIAS

-----------------------·---

EL MUNDO ILUSTRADO
lNO X-TOMO 1-NUM. 26

Ml:XICO, JUNIO 21 Df 1903.

Dlr edor: LIC. RAl'AU Rfl'lS SPINDOLA

Cif'r P.ntP: LUl!I Rfl'f&amp; &amp;PINDOI 4

TOMEN VINO SAN GERMAN.
ASMA
OPRESION
CATARRO
CUliC ON pronta y aaegurada con lo

pnt,os anfiasmattcoaG ªM BfER
11
COQUELUCHE

7los CIGARROS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1903, Año 10, Tomo 1, No 25, Junio 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

�Domingo 14 de Junio de 1903.

10.-CoJin doble para costura

tarlas.. . . pues cuando menos lo
esperes, te regalo un ramillete, Rafael!
Fué tema de muy detenido y grave examen para. Andrea aquel suceso. ¿Cómo habría entrado allí
Juanilla sin que nadie la sintiera,
y cuándo...... si aún era tan temprano .... , y por qué había hecho
aquello y para qué"! &lt;¡Pero qué loca
es esta muchacha!... Ella se figura que Rafael es todavía un chiquillo con el cual va á ponerse á jugar como hacían hace cuatro años.&gt;
-¡Oh Santísima Virgen del Cubillo, madre de toda pureza, reina
de la castidad inmaculada, muestra infalible de todas las viL"tudes:
no abandones el alma de mi Rafael. ... ; que nada anuble la mucha
luz de su entendimiento, que nada
mancille la suma limpieza desucorazón... Sostéole tú para que mantenga su vuelo allá en las alturas
de las águilas, mirando sin deslumbramiento de sus fuertes ojos el
sol y las estrellas; que no caiga. á
la tierra, se ciegue en su ·1odo y se
hunda en sus abismos!-decía Andrea desde lo íntimo de su alma,
cruzadas las manos, angustiosos
los ojos, exaltado el pensamiento,
en profundas y vivas emoc10oes el
corazón.
-¡Madre .... está usted mirando,
mirando, mi ramo de rosas!.. Bien
las he pagado, que no menos de dos
reales di al cabrerizo que del valle
las trajo, de un huerto de Brascoeles .... ; son mejores que las del jar-

11.-Cesto de seda para periódicos

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

dín de Juanillón ... . Voy á. llevárselas ahora. mismo á. la Vil'geo.
-¡,Vas al Cubillo?--exclamó suspirando llena de gozosisima satisfacción la señora Andrea.
-No es;tu&lt;lio hoy .... ; me es necesario andar . .. . , andar mucho.....
Tomaré por el camino más largo y
el más áspero ...... Me voy por la
sierra ....
-Pero estarás aquí al mediodía. .
Ven, que vamos á regalarte .... Comen hoy con nosotros todos los
criados .... Baltasar el del monte,
el mayoral y los mozos de labor;
en fin, basta la vieja Alejandra.
- Vuelvo antes del toque de medio día.
Salió Rafael, y quedóse asomada á. la ventana Andrea viéndole
marchar y como enamorada deaq uella apostura gentil, de aquel donaire, de aquel paso firme y aventajado en marcha, de aquel oaturalisimo y gracioso movimiento de brazos, de aquella esbeltez tao gallarda.
-Qué santo más resalao hace el
hijo de mis entrañas! - exclamó
· embelesa.da, boquiabierta, absorta,
• maternalmente entontecida.
Y cuando la corpulencia de Rafael fué amenguándose según se
alejaba, y así la figura afilándose
y empequeñeciendo, basta que allá
á, lo lejos fué sólo un puntito en la
senda, entre los trigales muy espesos moteados de encarnadas ama-

la pobre niña los consuelos religiosos y fué absuelta.

Rafael vuelva por el
camino grande, salga.o
á su encuentro y le bagan quedarse allí!. ..
Pero no; él no se quedará.. ¡Geotemásloca!

II
Al salir de la ermita, Rafael ni tornó por
la sierra ni por la carretera, sino que siguió
por la senda de los robledales, y se detuvo un
momento á. descansar
en el bosque de Peña.lona.
¡Oh floridísima primavera, que esto es la
juventud del alma, que
en ésta brotan los ensueños de la imaginación profusamente, y
así se bordan y resal
tan las esperanzas más
hermosas, que podrán
verse agostadas, incoloras, infructíferas, secas y vanas cuando el
ardor estival las queme,pero resistir podrán
9.-Modelo de bordado en punto
y trocarse en sustancioso, sabrosísimo y abundante fruto!
Sentado, para momentáneos redote, que predica con la inspiración
fresco y desea.oso, en una roca., badel Espíritu Santo!
jo los grandes árholes en la apre¡Qué misión habrá más a.Ita! ¡Qué
tada espesura, y entreviendo el azul
empresa más sublime! ¡Qué gloria
más luminosa!.. .... ¡Qué vida más
envidiable!.... Allí, allí, en aquella soledad modulaba sus no babla.dos,pero ya iospiradísimos discursos . . .. Luego ya no habla al pueblo, ni ya con voz resonante y elocuencia sonorísima. hablaba. al hombre; le hablaba sigilosamente, después de haberle escuchado .. Tenía
Rafael ante sí una conciencia expresando su confesión ....
Y los pajarillos del bosque, los
más cantarines, los más parleros
piab~o y gorjeaban á la vezó lueg¿
sucesivamente .... l1ucbedumbre de
verderones, jilguerillos, cerrojillos .... , gentecilla regocija.da. y alborotadora .... entre la que á veces
se veía á algunos piar como en secreto y con dulce melancolía . ...
Pocos se acercaban al punto en que
Rafael se ha.liaba .... ; oía.seles cantar á lo lejos ...... , pero de vez en
cuando alguno, ó más aturdido ó
más audaz, venía al árbol mismo
junto al que estaba tendido el joven .. y piaba temeroso y gorjeaba,
y de un vuelo huía, y así otro y
otros que de pronto asustadizos.. .
escapaban á esconderse en lo más
marañoso de la selva.
¡Parece que vienen á confesarse!
- se dijo Rafael.-Sus codiciosos
encuentros ...... , sus coléricos enojos, sus luchas .... , sus amores .. .. ;
sí, sus amores ..... y tal vez sus
12,-Costurero con carpeta bordada, de seda.
traiciones ...... , su fiereza .... , que
ellos, aunque lindos .. , la tienen... :
son bestezuelas; en ellos no ha.y la
polas, quedóse aún mirando Andrea
del cielo por los enredosos entrelarazón .... ,como en muchos hombres
para ver si luego podía distinguir
?es de los ramos y bojas, soí'iaba. el
no existe la luz de la gracia.
á su hijo ya en la falda del cerro,
Joven, pronunciando en sí mismo
Absueltos estáis, penitentes míos
masa lejana., bulto obscuro de conuna grande oración, en un inmenso
.... ,por Dios, según vuestra natutorno picudo y colores difusos.
templo, ante un populoso coocu1·so,
raleza .... En esa innumerable reu-&lt;;,Sa marcha.o&gt; el am~, &lt;señá&gt;
un a.sombrado auditorio.
nión de criaturas humanas .... que
ama.?-preguntó desde aba.Jo uno de
¡Ah! que es la paz la que él allí
allá, lejos de aquí, me parece oír ..
los mozos dirigiéndose á Andrea,
proclamaba á los hombres .... Que
en bullicio incesante ...... , tal vez
que estaba. aún en la ventana..
a.sí como apacible conjunto, amisexistan lasque vendrán á hacerme..
-Sí; ha. ido al Cubillo.
tosa. alianza, fraternal conjunción
la penosa confesión de sus culpas ..
-¡,Y no ha &lt;pedío&gt; el caballo?
de brazos, juntura amistosa de ma¡ Ellos vendran..... , me mostrarán
-Va á pie.
nos, armonía. de existencia semejasus almas y huirán de mi lado!
- Le llevaré el caballo á. la. huerban los árboles en aquel bosque.. ;
¡Veré el odio y sus extremos .... ,
ta. de la Cruz.
y tal vez allá en lo profundo de la
el amor y sus locuras!. ...
- ~A la huerta de la Cruz? ¿Para
tierra se perseguía.o y estrechaban
Predicar, ¡qué grandeza .... Con·
qué.
en sórdida lucha, por robarse la
fesar, ¡qué caridad!
-Pues porque le habrá. &lt;convisubstancia de la vida, las ocultas
Cuando volvió Rafael á su casa,
da.o&gt; tío Esteban. Ha salido toda la
raíces; así, de igual modo en la apadijo á su madre:
familia. á pasar el día de campo.
riencia hermanados, parecían los
-Y pensar que dentro de tres
Vinieron aquí por la. mula de su
hombres de aquel pueblo, que lueai!os ya. seré sacerdote, madre mía,
merced para la Juana.
go ocultamente, por la.codicia, por
y con todas las licencias necesarias
-¿Y á quién has pedido tú la mula sobe~bia, por la tenaz porfía de
para todas las facultades de tan alla, que asila prestas?
las pasiones, se destrozaban, se dita misión .... , me llena de regocijo.
-Pensé que su merced lo sabía.
famaban, se herían, se causaban la
La puse la silla.jineta de su merced
muerte ....
y la manta encarnada nara. mulliNo sólo la paz aparente, la paz
III
do.
verdadera, la paz íntima de los co- Siempre hacéis vosotros lascorazo!les.... ¡No la convención pa-Sí, sí, con Rafael ...... -decía
sas por vuAstra. cuenta y razón; fi.
ra 111ustar los egoísmos .... , sino el
con agónica voz Juaoilla..
gúra.te tú que yo hubiera querido
amor para extinguirlos!
-Bien, hija; con él ha de ser .... ;
ir hoy á Avila: ¿cómo te hubieras
La educación misma conoce dos
el señor párroco no está en la altú arreglado para servirme?
grados: el arte que domestica, y la
dea ....
Andrea. reprimió su enfado, y el
Y así fué llamado para confesar
e~eñanza. que instruye .... ¡No la
mozo, cabizbajo, sufrió la repreif..
edificación!. .... ¡No la gracia! ....
Rafael. ... ,y era la primera. "l'e~que
sión resignadamente, no sin confe¡No la imagen, el modelo amado,
á. ejercer iba tan alto serv1cw en
sar refunfuñando su torpeza.
que por amor en el modelo mismo
nombre de Dios pa1·a. una humana
-¡Vaya qué idea ahor1.1, de irse R
nos transforma.! ..... ¡Esta. sublime
criatura.
pasar tío Esteban y su bija el día
- ¡Cómo!. ..... ¿Es Juanita?-exciencia, esta divina perfección se
en el huerto! ¡No quiera Dios que
da sólo por el magisterio del sacerclamó con profunda. sorpresa.

Domingo 14 de Junio de 1903.

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Cuando Rafa.el llegó á su casa y
se halló solo con su madre en el
cuart? de ésta, abrazóse á, ella y
rompió á llorar,
-~e muere Juaoita. ¡Es un ángel
del melol ...... Oír su confesión es
como oír el canto de un p11,jarillo ..
¡Pobre, pobre Juanita! . . ..
An~rea frunció ligeramente el entre~Jo, como si un repentino temor
hubiera asaltado á su alma.
-Pero qué, ¿tanto te aflioes?
¿Te desesperas?
~
·····
-Me ha encargado dijese á usted .... ,_éste es su empeño, que ella
ha querido á un hombre ..... y que
éste es su único peca.do.
-¡~ un hombre! ¿y no te ha dicho
á quién?
-Eso _qué importa. Lo ignororespondió 'Rafael.
Pero esto lo dijo tranquila, reposada Y fría.mente, y luego añadió:
-:-Huirá al cielo ...... · ya habrá
abi~rto sus a.las y estará con eterna. 1uveot1;1d, con perpetua. alegría,
con gozo 10efable.... , poseyendo el
amor verda.dero,el a.mor inmutable
el amor_único, el amor eterno ... :¡~
presencia de Dios.
Andrea respiró; habíasele quitado un peso de la conciencia.
Rafa.el refugióse en el bosquecillo .... ,oyendo el ca.oto de un pájaro..... , leoguaj~ iod_escifrable que
pertenece al misterio en que sienten, babia.o . . . , viven las almas.
JOSÉ ZAHONERO.

J~~~
~

'

,1.

--

ta muJtr ts la Jutru.
En hermoso jardín, de calles enarenadas, de tlores que perfuman
árboles u~brosos, fuentes que mur'.
muran, brisas que besan, pájaros
que cantan, mariposas que deleitan
colibríes que zumban, sol que ca'.
lienta y tierra humedecida, persigue
el niño, jugando, á las palomas. Su
santa madre quita á la rosa las espinas, para que aspire sus aromas.
Más tarde, á la luz cambiante de
las ciencias, qoe marchitan la fe
enalteciendo la duda, en aras del
progreso, cruza el hombre la selva
obscura de la vida.
Y allí, sangran sus pies con los
guijarros del sendero abrupto, en-

-Va á confesarse .. .. ¡ah! y por
última vez ..... .
Palideció el joven ...... ; pero no
perdió ni en lo más mínimo la inmensa. energía. a.cumulada en su
gran corazón.
Tampoco su gra.veenteodimieoto,
su alma llena de fortaleza., se distrajeron por recuerdos de alegrías
pasadas, de juventud, de hermosura. . ... , de gracias..... y tal vez de
amor presentido ... .
Juaoita era una penitente. Na.da
más.
La vió allí, enflaquecida, palidísima, afanosa y desalentada por el
fuego de una fiebre que irremediablemente la. consumía ..... ¡Ob, qué
espanto l. ... ¡ aquella. tierna juventud, aquella dulcísima y hermosa
criatu1·a .... muriendo!
Sereno, valeroso, acercóse al lecho virginal .. , y cerrando los ojos
para ponerse reconcentrada.mente
ante la imagen de Dios que llevaba
grabada en su alma, Rafael oyó la
voz debilísima. y entrecor\ada de la
enferma..
Una vocecita que penetraba en
Rafael. ... , refiriendo culpas levísimas que el arrepentimient-0 abultaba ... . y haciendo .. la confesión...
de un amor .... , un amor desgracia.do .... , un amor sin correspondencia. . .. ¡ Ella, Juanita, había amado .... , amaba! .... No, no amaba,
no .... , á un hombre .... Se acusaba
de esto como de un pecado espantoso .....
¡Qué momento aquel! .... Lejos de
todos los ruidos de la vida, de las
voces de los hombres...... , el alma
de la niña confiaba sus pensamientos y sus sentimientos al ministro
de Dios! ....
Terminada. la confesión, recibió

='--?

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~

'

réda.seen las lianas, equivoca muchas veces el camino, lo hieren las
espinas, pícanle los insectos, estremécese á su pesar con las tempestades, destrózale el hombro la rama
que se cae y lo circunda. á las veces la tiniebla, abátele la decepción
y lo angustian los pesares, en tanto que en su derredor ládra.ole los
perr?s, las fieras rugen y silban las
serpientes.
A pesar de todo, allá va.-Tropezando y cayendo, sigue su camioo,-:--¿Qué fuerza le impulsa., la de
las ideas, ó la de los sentimientos
ó la de los idea.les?
~o son las ideas las fuerzas, en
mi _pobre concepto, en contra de la
tesis d_el grao pensador Fouillee.
Las ideas son el conductor.-Nos
l~evan por el sendero posible, transitable, en cada época.-El motor
son los sentimientos educados.
'
Y_ el combustible, el ideal.
Srn treg~a consumido.-Y sio cesar renaciente. Siembra nuestra
madr~ en el corazón el ideal.
Y riégalo la hermana..
Al andar de los tiempos, reverdece luego con los afectos de la esposa,. que lo hacen florecer.
Y cu~ndo se le cree seco, llega
á fructificar entre las manos delicadas, que os ofrecen su sabroso fruto! las de la bija {i quien se adora.
,Bendita sea la mujer!- Ideal,Poesfa,- Consuelo.
¡Fuerza de la existencia.!
GJLfü:RTO CRESPO Y MAit'l'INEZ.

13.-Colecci6n de trajes para paseo

�Domingo 14 de Junio de 1903.

BESOS.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
Tu faz resplandecía.
Con luz deslumbradora
De esa eterna alegría
Que vive cua.l Señora
Dentro tu corazón.
Temblabas, indecisa,
De miedo, de emoción,
Y en esa tu boquita,
Rojo nido de amor,
Un beso palpitaba
Inquieto, tentador.
Te a.cuerdas, mi tesoro?
.
Se unieron nuestros labios,
Y al contacto divino,
Un solo aliento fueron
Tu aliento con mi aliento;
Una sola. alma fueron
Las almas de los dos.
Después, enajen ado,
Ca.si loco de amor,
Cautivo para siempre
Del beso virginal,
Te dije,contemplando
Esos negros abismos
.
De tus hermosos OJos:
-¿Te acordarás, mi v ida,
·
De este besoi'-Oh, síMe respondiste,
14.-Trajec it o pa ra niño de dos a ños
-Jamás olvido yo

*. *.
Mar zo de 1903.

.R ta Soñadora.
Bien le sé: no disimules
los noctívagos empeños
mientras pasan tus ensueños
como parvadas azules ... .
Bajo estas hondas l unares
muestre, una carcajada loca.,
l a granada de tu boca
doble collar de azahares ....
Sé que tus labios_ cerezos
á menudo se comprimen
y a.sí parece que exprimen
como un racimo de besos ....
Y que tienes sed de arcanos,
porque cruzas por la vida
con l a mirada perdida
en horizontes leja.nos ....
Tal vez si nube de efluvios
te dibujan los ant?jos,
y miras reír l os OJOS
de muchos prín cipes rubios ....
Deja ya l as obsesiones
y escucha callada.mente
cómo se puebla el ambiente
de extrañas resur recciones . ...
Mojada en tonos sedeños,
alza tu voz de cisueza .. . .
y al cáliz de mi,tristeza
vacía el licor de los sueños!. . . .
Ar monías estiva.les
se sacuden en el piano .. ..
óyeme: soy castellano
rico de versos ducales ....
Y allá en las noches de estrellas,
cuando á los jardines bajes,
mis versos serán tus pajes,
mis estrofas tus doncellas ... .
ERNESTO A. GUZMÁN.

Gua.dala.jara, Jal., mayo 10.~Esto escribe el doctor Miguel Mendoza
López á los señores Scott &amp; Bowne,
de Nueva York: «Hace a lgunos años
que uso la Emulsión de Scott de
a.ceite de bacalao que preparan
ustedes, y he obtenido efectos muy
notables en el tratamiento de la es. crófula, de la tuberculosis, del raquitismo y en general en todas las
ocasiones en que el organismo está
debilitado. Me consta que la Emulsión está perfecta y que goza de
sus propiedades curativas, y me
satisface mucho el felicitarles por
su magnífica. preparación, que ha
contribuido eficazmente al alivio de
los males de la humanidad.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ORGANILLO.
Los dos viejos esperaban la
m uerte. Serenos y tranquilos, aguardaban el fin de aquella existencia. llena de pesares y de amargur as, y dulcemente se dejaban r esbalar por la pendiente que conduce al mundo de la nada.
E l inventor ya no buscaba, se declara vencido. Solamente y en v irtud de una postrera aplicación de
su espíritu inventivo, babía construido con piezas inservibles de
otras máquinas y con pedazos de
madera recogidos aquí y allá, una
es¡,ecie de órgano de barbarie informe, encerrado en una caja de
madera groseramente tallada.
De aquella caja salían sc,nes raros, armonías dulces, pl añideras,
tristes, lloronas .. . .
Este traba.je le había llevado al
inventor tres años de desvelos, y
los dos viejos sentían por el informe artificio, resumen de su existen-

EL TESTAMENTO.

cía miserable y consagrada á invPnciones que nunca tuvieron un
r esulta.do práctico, un cariño Axagerado, una afección que no a.certa.ban á explicarse.
Todas las tardes l a pobre vieja
arrancaba de la miserable máquina
sonidos que l a hacían soñar y quedar aletargada.
Un día,de repente,la vieja murió
como una luz que se extingue.
E l hombre quedó solo sobre la
tierra con su organillo.

··· ···············,· ·· ·· ·· ··········
No le quedaba más que su extraño amor por el organillo, y por este producto de l a industria vivía,
en él depositaba todo el ca.r iño y
todo el cuidado que puso en sus antiguas invenciones.
Poco á poco el pobre viejo se iba
quedando sordo. Cada día veía
menos. Los r uidos de la calle le
eran indiferentes.
El cor ro que le rodeab a, en cuanta. tocaba,se disminuía siempre y
las entradas eran ca.da vez más escasas.
Caso extraño! la caridad pública
iba cesando á medida que sus necesidades aumentaban.
Veía pasar indiferentes á sus protectores antiguos. Entonces1inquieto, volvía con más ardor a. mover
el manu brio del organillo, hasta
que agotaba sus débiles fuerzas.
Pero el miserable instrumento,
estropeado por el uso, había quedado silencioso. De aquella caja no
salía más que un ruido á her raje,
resultado de la cadena de tr ansmi·
si~n.
L as demás piezas, gastadas por
el r oce, habían quedado mudas, Si
por casualidad los transeúntes se
paraban á esc..1chal'le, en vez de
apiadarse del viejo, rompían á reír
al oír el ruido cascado del organillo.
El no comprendía quellas risas y
proseguía ayunando y moviendo el
manubrio. Se había quedado ftaquísimo, diáfano, se le contaban

los huesos, y así andaba por las
calles pensando siempre en la causa de ~u desgracia.,que no acertaba
á explicarse.
Un día, un tendero, un protector
&lt;;ue no le habia adandona.do, le diJo:
- Dígame, abuelo, usted se figur a
que toca. algo?
El mendigo no comprendió y el
otro añadió alzando la voz:
- Ese organillo no s uena.
-Qué?
-Que no suena,que no se oye n ada.
- Que no suena?... Nada.'¡ respondió el viejo, y echó á andarestupefacto.
Pansó que sería U!38. broma; pero
preocupa.Jo por la. 1dE¡a, quiso pr o bar lo que había de verdad, y en
decto, en cuanto vió un muchacho
se llegó á él con mucho cuidado s¿
puso detrás de él y rompió á to~a.r
bruscamente.
El chico no se dió por entendido.
Entonces el vieJecillo se quedó
a._tónito; l_os ojos_ espantados, como
s1 se hubiera abierto un abismo a nte sus pl antas. Desde aquel día fuá
víctima de una angustia horrib le,
resumen de todos los sufrimientos
oasados.
Las gentes le veían pasar pasmadas, y él maquinalmente movía el
manubrio del organillo mudo.
Durante días y días, meses y meses, el viejo continuó aquella p antomima; las gent.es,estupefactas, le
veían en los rincones más aparta.dos, con una persistencia de idiota, dar al manubrio de aquella caja
de donde salía un extraño r uido de
cadenas removidas .. ..

€xpncadón dt
nutstros grabados.

1
¡

.,

H . ALIS.

La mujer,por fea que sea, si tiene
talento, siempre sabrá aparejar su
fealdad á la belleza de algún adolescente.

.................................
ºSANTA FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;lusas City, St. Loais, Cbicago, llew York.
San Franciseo J Los Angeles

---------

Dtl TlllllO. sr. Jlrzoblspo 'f«ban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado con-

sistía en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en " La Mutua"
Companía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d(as que se practico la
apertura del testamento del Ilustr(sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A.. Feehan
en la ciudad de Chlcago, Jlllnols.
La fortuna d:el distinguido prelado a.scend!O ll. cerca de $125,000 oro americano ; y segQn el In ventarlo que se ha
publicado, los bienes que dejO fueron
como signe:
Dos pOllza.s de ' 'L a Mu•
tna.' • Compalifa d e beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. . $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados sobre una de las pOllzas
9,329 oro.
Otra pOilza de seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 87,000 oro.
Entre la.s disposiciones del seiior Arzobispo, en en testamento, se hicieron
etas:
A su hermana, seliorlta Ka.te Feehan,
que estuvo siempre con él ha.sta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d:e una de las pOilzas de seguro ;
ll. la seliora A.na A. Feehan, viuda del
selior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del selior Arzobl.spo, $25,000 oro
de otra de la.s p6Ilzas, y $5,000 oro en
efectivo; ll. la Academia de ::san Pa tricio de Chlcago, dé la que es preceptora
an hermana, Madre Marra Catallna,
$10,000 oro de la tl.ltlma pOllza ; ll. la
eecnela • 'Santa Marra· • de enseiianza
prll.ctlca para va.rones, de Feehanvllle,
Illlnols, que era la lnstltucl6n por !a
que mAs se Interesaba el se!ior /J rzoblspo, se entregaron los $4,000 resta'ltcs le la tlltlma pOllza.

1

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los p untos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,soñ renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH. -Agente General.
ta. San Franolaoo. # iln,. 8 11 Mtbc/0011

a. 11.

····························~····

Domingo 21 de Junio de 1903-.

Número 2. R epresenta nuestro
grabado un traje de turista de falda corta y de poco vuelo. La blusa,
rematada por un ancho cuellohombreras, es enteramente lisa. y no
lleva más adornos que tres aplicaciones de pasamanería, repartidas
simétricamente á ln largo de la
parte delantera del busto. Un angosto cinturón, terminado en pico,
rodea el talle y sostiene la falda.
Las mangas, deformacampanular,
se rema.tan en angostos puños, y
próximos á su parte superior llevan
dos angostos pliegues. La ena,gua.,
de siete cuchillas, es mu.v ajustada,
de poco vuelo y llega úoicamente
hasta la parte media del pie. Com•
plementa el traje un ligero sombrero de paja con sencillos adornos de
pluma y gasa.
Número 4. Dos trajes parabañista representa nuestro grabado.
El primero, de blusa y faldilla, se
confecciona con tel ade«Vichy,&gt; así
como los pantalones, que deben llegar únicamente h asta la rodilla. El
segundo, aunque su confección es
muy semejante á la del primero,
difiere sólo en la calidad de la tela,
en el adorno de la blusa, que lleva
solapas al estilo jacquet, y en las
cenefas de la f aldilla. y pantalones.
La sábana.capota de este traje de
bañista no debe tener un gran vuelo, á fin de que ajuste perfectamente
en el cuerpo. Son estos trajes de
bañista los que más alteración su• fren en su forma, pues la moda europea intrudece continuas reformas
en estos trajes, durante las anuales
épocas balnearias.
Número 7. Elegantísimo traje de
visita, confecciona.do de acuerdo á
los más exigentes figurines de la
moda, es eJ que r epresenta nuestro
grabado. La tela de foulard finísima, se atavía con plisé de seda,
punto de Inglaterra, aplicaciones,
etc. Para proceder con orden, man ifestaremos que el talle lleva un
rico cuello de encaje inglés ter minado en una ráfaga de borlas de
seda. El peto es de plisé de seda, y
las mangas, á esotilo enteramente
moderno,constan de cuatro grandes
pliegues; los pequeños puñoi1 son
muy ajustados y se componen de
encaje y gasa. Rodea el talle un
ancho listón de seda, que se hace
rematar por dos grandes bandas
terminadas con adornos de pasamanería y ráfagas de borlas. La
falda, de corto cuello, lleva en su
parte superior tres hileras de angosto plegadillo, y en su parte inferior una ancha cenefa de plisé de
seda. El foulard de la parte inferior,
se pliega ligera.mente y se hace terminar por una pequeña cola. El
sombrero, ricamen te ataviado con
plumas y sedas, es un precioso complementu para el rico traje.

EL PÁJARO AZUL.
Cue nto.
Había una vez en el fon do de un
bosque encantado un po bre p aj arito, un p á jaro azul, que, aún muy
niño , causaba con su plumaje rid ículo la desesperación de s u familia y la. risa de sus camaradas.

1-E lega ntes t ra jes d e paseo.

¡Azul! ¡azul! ¡un pájaro azul! ¡No
se había visto jamás en el mundo
aéreo monstruosidad p ar ecida!,.Podría permitir se eso de nacer vestido
de azul? Encarnado, bueno. Un
plumaje encarnado siempre está
bien visto. Es emblema de alegría
y de prosperidades sin fin. El encarnado, en el ardor de los días
calurosos, brilla- al sol con un respl andor triunfante. Gris, podía pasar. Es un hermoso color, es el color de moda. El gris tiene matices
delicados, y da al que lo posee un
r elieve envidiable. E l negro es, como todo el mundo sabe, el color
distinguido por antonomasia. Es
u n color amado por los p á jaros serios. El blanco es símbolo de una

alma muy bella. El verde nada tiene de extraño á la vista, pues se
confunde con el brote de las bojas
en p rimavera y con la pompa de los
bosques. Hasta el amarillo, ¡mentira parecel, puede pasar como color
agr a da ble. ¡P ero azul!..... ¡Dios
mío ! .... Todavía si estuviese matizado de manchas blancas ó negras,
sombreado con reflejos varios que
atenuasen su crudeza, ¡si este azul
fuese obscuro, argentado, dorado,
irisado!.... ¡Pero todo azul! ..... .
¡suciamente, estúpidameµte azul!...
¡E l azu ll ¡El color del tiempo, del
cielo , del horizonte infinito l...... . .
¡Puf! .. . . ¡Habría.se v isto nunca semejante porquería! .... Con un plumaje azul es indudable que no se

puede ser pájaro honrado. Y en
tanto que bajo un rayo de sol los
demás pajaritos marchaban alegremente por el bosque á corretear ó
á volar hostigándose á picotazos y
batiendo ruidosamente sus alas. el,
pobre pájaro azul , desdeñado, burlado, quedaba melancólico en el
rincón de un árbol á gemir su in(or-.
tuna.da suerte.
·
Y quedando solo, pensando en su.
desolación, oía en torno suyo, dulcemente, bajo la brisa que las agitaba, á las r amas, los arroyuelos
y las flores hablarse y murmurarse
al oído fantásticas y dulces histor ias con lenguaje misterioso.
Y los arroyuelos, las ramas y las.
flores, arrullándose con sus mur-

'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

------

checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
sión de rayos de sol de la amanecida.
Aquellas cartas periódicas eran
para Petra las rosadas auroras de
la ausencia., radiosas claridades
fugaces como relámpagos, que despejaban &lt;le cuando en cuando la
etei:-na noche de su forzosa sepai:-ación, por obra. y gracia de la malhadada carrera de medicina que el
no,io estudiaba. Y por otra parte,
s emejantes epístolas, jamás interrumpidas, prohaban bien á las
claras lo firme del cariño del estudiante, que es la ausencialapiedra
de toque del amor donde se depuran
y aquilatan las pasiones, y acusaba ser de muy buena ley la del que
con tan constante conducta. atestiguaba dónde tenía puestos sus pensamientos.
Dos, tres, cuatro veces, de la cruz
á la fecha, renglón poi· renglón,
párrafo á párrafo, se leía la muchacha todas las cartas. Estudiaba
el sentido de cada frase, la intención de cada inciso, el valor de cada coma., el enigma de ca.da hilera.
de puntos suspensivos, y con el alma. refrescada. por el blando rocío
&lt;.te los recuerdos y la vista anubla.da por las dulces lágrimas da la
esperanza, aprendía.se cada epísto1a punto menos que de memoria., y
no abandonaba. una hasta que otra
venía á reemplazarla. tres días después, tres eternos días que no acababan num.:a, como si Josúe anduviera en el ajo para alargarlos.
Y si al menos, y a que e1·a. la ausencia inevitable, hubiese podido 1·ecibir la muchacha más á menudo noticias del novio! . . .. Todos

la correspondencia no se perdía
cien veces por milagro divino, por
una casualidad repetida hasta el
infinito, qué sé yo por qué! Era cosa que no cabía en cabeza medianamente acondiciona.da, cómo el tío
Juan, el conductor, un pobre hombre que se caía de viejo, tardo por
el peso de los años, y según los maliciosos, por otros pesos que nada
atañían á la edad, y sí al fruto último de las viñas del término, sin
otro medio de locomoción que el
calmoso burro que le servía de cabalgadura, flaco y débil en fuerza

;
.-:-.--r~
,;¿,

'

-·

~,

4.-E legante sombrero de campo.

los días .... por una carta diaria
habría dado ella media vida! Pero
abl que el deseo tocaba en los lin des de lo absurdo mientras fuera el
tío Juan el rápido conductor del
correo, y mientras el silbido de la.
locomotora no ensordesiese con sus
ecos aquellos valles. Entonces, entonces sí que sería completa la felicidad de la moza, cuando el vapo1·, salvando las distancias,Ja trajese todas las tardes la epístolacodiciada. Bendito de Dios el progreso!

II
Pronto iba á cumplirse un afio
que los rieles de la vía férrea, cruzando montes y vegas en intermiaa.•
ble y doble líaea que formaba. elocuente dibujo sobre la tierra, tor11ban en el pueblecito de Petra. No
muy lejos de su casa alzábase la
esbelta estación, y todas las mañanas despertábale á la muchacha el
pitar de la máquina que llenaba de
silbidos alegres aquellos parajf's.
Ea,ya podía llamarsecontenta,yael
influjo de la civilización se extendía hasta tan apartados sitios, y el
estrépito de los trenes en marcha
ensordecía. allí el espacio coa sus
broncos rumores de terremotos; ya
la pujante locomotora, rugiendo de
impaciencia, venía todos los días
al lugar á decir á la anamorada
Petra, con el feroz silabeo del vapor: fu .... fu .... fu .... chas... chas...
fu .... fu .... fu .... vuii. ... Eo el vagón del correo traigo tu carta! ....
fu ... fu . . .. fu .... vuuii.. Entonces no
había ya temor de que se desbor-

EL MUNDO ILUSTRADO
dase el río, ni la. nieve importaba
un bledo, ni era cosa de preocuparse por los sueños del tío Juan,po1··
que aquel tío Juan de hieno, de
encendido vientre y potentes pulmones, no se dormía jamás ec el ejercicio de su cometido.
La moza creyó volverse loca de
jú hilo cuando se enteró del proyecto de h11cer tocar la línea férrea
en el pueblo, y co quiso creer que
fueran los hombt·es tos encargados
de realiza.i·lo. A su juicio sólo ángeles podían acometer la empresa,
porque á la muchacha no le cabía
duda de que la idea de enlazar el
lugar con la capital en que su novio estudiaba, procedía directamente del cielo. Iba por fi.c á tener la
anhelada carta diaria!
Pero ay I que el monstruo de hie-

rro fuerte y arrogante vico á hacer
bueno al pobre tio Juan,tan débil y
machucho. Al principio llegaron al
pueblo las cartas del ausente como
Petra deseaba; ella misma las recogía en la estación. Gon qué gusto le hubiera dado entonces un beso á aquella complaciente máquina.
que le t1,aía la felicidad en su seno!
Después el novio descuidó algo su
correspondencia; las enfermedades,
los quehaceres, los estudios .... Qué
triste le sonaba esos díus á la mu·
chacha el pitar de la locomotora!
Luego se pasaron algunos turnos
sin recibir Petra la epístola que le
correspondía por mutuo acuerdo
con su amante. La primera vez que
esto acouteció,echóle al tren la culpa. Bien podía haberse esperado
para recoger la amatoria misiva!..

Qué se le iba á hacer! .... Llegaría
á la siguiente mañana. La falta se
repitió, 1a muchacha esc,ri bió en seguida furiosa, amengua1·on sus entusiasmos por el ferrocarril, y ocuniósele que si el achacoso tío Juan
no la tl'Ría. carta diaria, en cambio
no dejaba de entregársela siempre
que ella salía á la puerta á espe1·a.rle.
Volaron ucos tras de los otros
los meses, cruzáronse entre Petra. y
su novio cartas explicatorias, los
celos metieron baza en el asunto,
se sucedie•on como consecuencia
pliegos enteros de acusaciones recíprocas, y el ausente concluyó por
no volver á coger la pluma para
escribirla y por darle un adiós defiaiti vo al pueblo.
Ec vano se gastó ella un dineral

de una penitencia continua, y allá,
allá coetáneo de su amo, cómo iba
á cumplir su importante cometido
según mandan Dios y las ordenanzas del cuerpo! Imposible! El más
leve soplo de viento era capaz
de llevarse en sus alas cartero y
rucio, sin contar coa que en el invierno se interceptaba el camino
por la nieve,3in tener en cuenta que
el campo todo se inundaba con frecuencia en la estación de las lluvias, merced á los arrebatos del
río vecino; pues basta ahora no se
sabe que comprenda al agua lo de
guardar á un funcionario público,
siquiera se tratase del tío Juan, los
fueros y preeminencias que le corresponden y que rezan los títulos
administrativos. Eso sin hacer mención de que el cartero echaba sus
sueños en el tránsito de la estación
del ferrocarril al pueblo, y de que
más de una vez se había dado el
caso de perderse pliegos con va.lores y aun la propia valija repleta
de correspondencia.
Pero si tarde, y en ocasiones con
veinticuatro horas de retraso, no le
faltaba á Petra nunca su carta dos
días á la. semana. El tío Juan llegaba á la aldea entre dos luces,
cuando la claridad huía monte arriba acosada por las sombras, y la
muchacha solía esperarle afanosa
á la puerta de su casa. Por fin,
tras de mucho impacientarse y tras
de mucho ir hasta un esquinazo
próximo desde donde se divisaba
la lejanía, asomaba á la entrada
de la calle la silueta. del conductor,
y anocheciendo entonces, de tal modo la alegría le llenaba á Petra el
alma de resplandores, que se le antoja ha el tío Juan el mismísimo
Apolo, dándole suelta á la explo5.-Colección de trajes de visita Y casa

Domingo 14 de Junio de 1903.
en sellos, inútilmente le envió epístola tras epístola hablándole al al·
roa; sólo obtuvo el más desdeñoso
silencio por respuesta, y entonces
la ruuchacha, hel"ida poi· modo tan
bru,co en su dignidad de muje1·,
mustias sus ilusiones, agobiada
por honda pena, tornó los ojos del
espíritu á aquellos tiempos dichosos en que tantas rabietas la p1·0ducía la calma de la cabalgadura del t\o Juan, y al considerar
las mucho más amarguras que el
tren le había. ocasionado, maldi·
jo con todo su corazón al vapor
y maldijo al progreso, sin caer en
la cuenta. la pobre despreciada que
la felicidad ha tenido siempre andares lle burro,mientrasel desengaño vuela con alas de locomotora.

�Domingo 14 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Ya, no pudiendo dudar
de lo que estaba dudando,
se dirigió al ronco mar,
que llega fiero bramando
la dura roca á besar.
Páróse un punto, y sereno,
del rudo oleaje al són,
dijo así con voz de trueno:
&lt;Acoge ¡oh mar! en tu seno
mi deshecho corazón.&gt;
Y desde pna. altiva peña
que al mar domin11. potente,
el infeliz se despeña,
como bramador torrente
que baja de breña en breña.

¡En su seno el ronco mar
aquel cadáver guardó,
y en su eterno murmurar,
por doquiera repitió
que murió de tanto a.mar!
Y el céfiro volador

murmuró en sus dulces sones,
de la. selva en el rumor:
&lt;i Mal hayan los corazones
que juegan con el amor!&gt;

PÁ&amp;INA DE ÁLBOI.
Hermosa, arrogante, erguida
Cual sacerdotisa. druida.
De las pasadas edades,
Tienes, amiga, el derecho
De agitar las tempestades
Si no en el mar, en el pecho.
Pareces la mensajera
De la esperanza primera;
Mensa.jera. soberana
Que anuncia. á los corazones
Las supremas emociones
De toda la vida huma.na!
CALIXTO VELADO.

OJOS NEGROS.
Con fijeza no es posible
ni a.un mirarlos un segundo;
ojos que van por el mundo,
de una luz irresistible.
El espíritu vacila
ante esos ojos tan bellos;
siendo negros, sus destellos
rojos son en su pupila..
6.-Saco-abrigo de viaje

Cuando la mirada encoge,
la. luz con más brillo arde;

luz en mitad de la tarde
que todo el fuego recoge.
Y son tantas las ha.za.i'ias
que al alma esa luz provoca,
que aún la. cantidad es poca
al sumarse sus pestai'ias.
Pestai'ias que en negros rizos
forman cortina de encaje,
y da. sombra ese ropaje
á la luz de sus hechizos.
Sin esa. sombra sería
la luz de sus ojos tanta,
que el mismo rayo se espanta
del volcán que traería.
Si brotan rayos tan rojos
del alma que los alienta,
¡bien haya quien se alimenta
con la. lumbre de esos ojos.

OJOS PARDOS.
Pardos son y soi'iadores!
que cantan todos los bardos;
porque son sus ojos pardos
ojos que inspiran a.mores.
Roban al arte el tamai!o
y dan belleza al semblante;
aunque de lumbre radiante
al mirar no causan daño.
Velan pestañas rizadas
irradiaciones tan bellas,
que servir pueden de estrellas
en las cumbres azuladas.
De su nacarado fondo
la parda pupila salta;
es luz que sube muy alta
porque sale de muy hondo.
Y en medio á tanto idealismo
que en su pupila rebosa,
no hay en su mirada hermosa
ni una sombra ni un abismo.
Ni la inquietud ni el desvelo,
en su retina se encierra;
¡así se sueña en la tierra
con los ángeles del cielo!

OJOS CLAROS.
Desde que sus ojos vi,
los miré con tal fijeza,
que en su mira.da advertí
lo raro de su belleza.
Son ojos raros, muy raros,
que alumbran, mas 'sin destellos;
porque son ojos tan claros
que la luz se pierde en.ellos.

Tanta. luz allí se encierra
que el pintor, de tonos falt&lt;'i
tintes no hallando en la tier:a
tiene que buscar más alto.
'
Algo que en los aires vive
algo que baja del cielo,
'
algo que su luz recibe
al descender á este suelo.
Al pincel todo resiste·
no hay tintes á su beld~d
pues su belleza consiste '
en su inmensa claridad.

RAFAEL.

Y es que no guardan enojos
ni pierden nunca la calma.
'
porque brota de esos ojo;
la claridad de su alma.

I
Luz clarísima resplandecía en los
grandes ojos, que grandes y hermosos eran, de Rafael; aquel esplen~or, _selia.l de otras claridades que
11 ~mrnaban su vigoroso entendimiento, denotaba. la alteza de su
alma así naturalmente ingenua
cuanto además por mucho enrique-

OJOS AZULES.
Ojos bellos, apacibles,
del color del mismo cielo·
color de las ilusiones
'
que forja tu pensamient.o.

ción determinada para que las palabras resultasen bien pronunciadas por el fácil juego de las llaves
aquellas del habla, tanto como la
voz se producía con fuerza y sonoridad en los robustísimos pulmones,
y se afinaba en ancha y flexible garganta. El cuerpo, de regular estatura y así en armónicos contornos.
Musculoso y ágil; y era el más vis-

sintiendo en mí que mi vida se partía en su vida; yo le acuné en las
palmas de mis manos para acercar
su carita á mis labios y darle el
primer beso, y luego le &amp;.euné en
mis brazos para darle mi pecho; yo
le crié,
le tuve á mi lado, yo le
enseñé rezar, yo le sostuve en sus
primeros pasos; yo le guié con el
índice de mi mano, siguiendo letra

lº

Marejaditas que ondulan
teniendo por lindo cerco
las riza.ditas pestañas
que orillan mar tan sereno.
Pupilas tiernas en donde
la luz se escapa en destellos
en diáfanas claridades
'
de hermosísimos reflejos.
Divina lumbre del alma,
nido de amorosos sueños,
azul~s, y siempre azules,
á tempestades ajenos.
Qué feliz el que se mire
en ese luciente espejo,
que refleja la ternura,
los ideales más bellos.

todos sus rayos, con los bienes todos, estaba en su alma; los dones
del Espíritu Santo, la prudencia, la
justicia, la fortaleza., la templanza.;
el dón de sabiduría, el dón de entendimiento, el dón de ciencia, el
dónde consejo.
-¡Se ha levantado ya!. ..... Iría
como siempre á la misa del alba...
Pero ¿por qué no ha vuelto?. . ..
Andrea empujó suavemente la
puerta del cuartito, asomó su ya
encanecida cabeza por el vano de la
puerta, y miró al fondo curiosa y
temerosa á la vez. No se oía ruido
3:Iguno en _toda la casa; mas de
tiempo en tiempo, el campaneo de
las cencerras de las vacas que estaban en el establo y el chaschás
del hacha del mozo que partía leños en el corral,se producían siendo inadvertidos por la cost~mbre
de oírlos.
La cama, la mesita de noche el
santo crucifijo colgado en la par'ed
el estante cargado de li~
bros, el baúl y la mesa de
estudio, todo lo recorrió
con sus ojos.
¡Ah!. • • ¡una jarra con
un ramo de rosas frescas
sobre la mesa!. ... ¿Qué era
aquello? ¿Quién había
puesto allí aquellas rosas?

Cuando á la beldad un día
se levante hermoso templo,
serás tú la blonda diosa,
la de los ojitos tiernos.
La de pupilas tan dulces,
á quien adoren los buenos,
al mirarse en esos ojos,
ojos de color de cielo.
B. Tío SEGARRA.

Repica, alegre campana,
No dejes de repicar,
Que cada vez que repicas,
Cada vez que al viento das
Tus metálicos acordes,
Que el aire lleva fugaz,
Nos dices: &lt;¡otro ha nacido!
¡En el mundo hay un ser más!&gt;
Repica, alegre campana;
No des tu doble jamás;
Que cuando doblas, tu acento
Es tan grave y sepulcral,
Que á todo aquel que lo escucha,
Profunda tristeza da;
¡Que es tu doble, de la muerte
el triste canoo triunfall
Repica, alegre campana,
No dejes de repicar;
¿Para qué infundir tristezas,
Pudiendo alegrías dar?
Mas... ¿qué digo? aunque quisie-

Escucha, amigo, el rumor
de las ondas cristalinas;
parece un canto de amor
que alzan las bellas ondinas
al poder de su Hacedor.
¡Ay amigo! si entendieras
como yo su dulce canto,
tan sereno no lo oyeras,
y tal vez, cual yo, vertieras,
al escucharlo, tu llanto.
Que en su vago murmurar
cuentan hoy, aunque te asombre
las olas del ronco mar,
'
la amarga historia. de un hombre
que murió de tanto amar.
De un hombre cuya pasión
tan pura y tan firme era,
que no había en la Creación
un ser que cual él sintiera
amor en su corazón.

ras

Adoraba á una mujer,
y en su célica hermosura
admiraba con placer
todo un mundo de ternura
sin mezcla de padecer.
'
Mas ¡ayl en noche callada
pudo escuchar con dolor
que aquella mujer amada
á otro hombr11 juraba amor
en la sombría enramada.

•

¿Son verdes?-Yo no lo sé.
¿Son azules?-No adivino.
Aunque tan~o los miré,
con sus matices no atino.

L.A. C.&amp;m:P A.BA.

UNA HISTORIA.

Al oír tal j urament.o,
un breve instante dudó;
mas volvió á escuchar su acento,
anduvo, y la.contempló
en amante arrobamiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

No tienen la irradiación
del rayo, que hiere ó mata·
s~ hay volcán, no hay irru'pción
si huracán,no se desata.
'

7.-Trajecitos de "sport" para niflos.

Solamente repicar,
Dando á la tierra alegrías,
Ofreciendo al hombre paz,
Como voz del alto cielo
Que eres, campana, tendrás
1'ambién que tocar á muerto,
Diciendo á la humanida:l:
&lt;¡Mirad que es corta la vida
&lt;Y pronto se pasará!
&lt;Mirad que viene la muerte
&lt;Sin que· se sienta llegar!&gt;
¡Ay! dobla, dobla, campana,
Con tu lengua de metal,
Que si tu doble á las almas,
Al pronto, tristeza da,
Es alegre, pues nos dice:
&lt;¡Un hombre va á déscansarl&gt;
En cambio... tu són alegre
Tristeza nos debe dar,
Puesto que dice á los hombres:
«¡Un hombre viene á penar!&gt;

J

~.-Coleccl6n de trajes Infantiles

cida ya con los acopios del estudio,
y llena de fortaleza lograda en los
severos y laboriosos ejercicios mentales de la meditación.
- Tengo orgullo puesto en mihijo-decía Andrea, -que aquí en el
campo se ha hecho robusto y de
muy segura salud, y allá en el semi•
nario ha sabido hacerse sabio con
toda prudencia y bueno como un
ángel.
Si iluminados tenía los ojos, trasluciéndose en ellos el brillo del
pensamiento, la frente era de amplio plano, despejada y tersa. La
nariz, ni pequeña ni grande, recta
y de noble forma, no demasiada·
mente saliente, ni aplastada; la boca, de labios carnosos y bien hechos; blanca la dentadura y firme
y pequei'ia., todo ello en la propor-

toso adorno natural del mancebo
un cabello de suyo rizado y de suave color castai'io, sin la feminidad
del rubio ni la demasiada braveza
varonil del negro.
Hecho estaba aquel joven con toda armonía de miembros, facultades de expresión, potencias del discurso y dones sobresalientes del 11;!ma para el peregrino arte de la elocuencia.
Suspensos todos los sentidos de
Andrea, atenta escucha.ha hablar á
Rafael. ... bien como si oyendo estuviese á un enviado del cielo, y
sentía entonces esa. incomparable
recreación, delicia celestial c,uasi
divina de contemplar la propia obra
y reconocerla como bien hecha.
--Yo, yo le tuve en mis entralias,

por letra, cuando aprendió á leer... j
yo le he hecho un hombre.... ¡Que
fuerte, qué sencillo, qué ilustrado,
qué justo, qué magnánimo, qué inocente, qué grande! ¡Cómo siente,
cómo imagina y razona!. ... ¡Cómo
habla!
Por lo serio parecía ya un sabio;
por lo sereno, correcto y digno, un
gran señor; por lo candoroso, un
nii'io; por austero, un santo ....
La gracia de Dios difundida con
todas las bandas prismáticas, con

Andrea tuvo un estremecimiento
Juanita, la casquivana, la traviesa, la alborotadora, la
peligrosamente hermosa Juanita,
había esta.e.lo allí y había puesto
aquel ramo .... para &lt;el santito.&gt;
Cumplía su promesa, mejor dicho
su amenaza, su temible amenaza.
No había olvidado Andrea las palabras de la chicuela.
-Sí, ¿eh? ¡Con que te gustan las
rosas, y tú en casa no tienes jardín,
y en el mío no te atreverías á corde terror...

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El andar de la dicha</name>
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                    <text>ELÍXIR ESTOMACAL DE SAIZ DE CARLOS.
Lo r ecetan los médicos de t odas las naciones; es tónico digestivo y antigastrá.lgico cura el 98 por 100 de los enfermos del estómago é intesti nos, aunque s us dolencias sean de más de 30 años de antigiiedad y hayan fracasado todos los demás medicamentos. Cura el dolor de estómago, las acedias,
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EL MUNDO ILUSTRADO
AN1 X-TOMO 1-NUM. 24

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CELESTE.
(Cuadr o ae Herbert Schmalz) ,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Junio de 1903.

·o IAS DE ROMA.
S. P.

EL PALATINO.
En algunas regiones del Asia ó del Africa. inex•
plora.da.s puede suceder toda.vía. lo que aquí su·
cedió: u-d pueblo de pastores, es decir, de nó_ma.des que necesita. fijarse en un lugar venta.¡oso
pa.r'a. la. defensa. de sus gana.dos; q~e inve~ta. ó
conoce el arado para hacer producir la tierra.;
que sin dejar de ser completamente pastor, comienza á. ser labrador, y que creyéndose rodeado
de fuerzas sobrenaturales, se pone en contacto
con ·ellas por medio de un grupo S3.CE:rdota.l, y
que sintiéndose rodea.do de fuerzas vivas (los
otros grupos que le disputan el paso ó el hogar),
entra. en contacto con ellas por medio de un grupo guerrero: un pueblo en esta. situación, se
encuentra. un conjunto de colinas en terrenos ó fértiles ó pantanosos, junto á un río, y allí
se detiene y lu,ha. por quedarse y lo logra a.l fin:
ésa. es la historia de Roma. na.ciente, á la que la
leyenda. (en buena parte fa.brice.da. por l?s griegos) ha puesto su marco de poesía. épica. y de
ensueño religioso. El cerro Fa.la.tino, alto de unos
cuarenta. metros sobre el pantano del Fo~o; defendido por el riachuelo del Vela.bro; domrna.ndo
la.s otras colinas de que estaba. aislado, era un
sitio admira.ble pa.ra. vivir y defenderse; allí los
roma.nos de la leyenda, que en el fondo son los
de la realidad, planta.ron sus cabañas redondas,
encerraron sus ganados que pacían en el pantano
y en los llanos próximos y se rodearon de una.
muralla de defensa; es decir, «ina.uguraron&gt; una
ciudad· es decir, para. concitarse la protección de
los dio~es, acudieron á los vecinos etruscos que
conocían mejores recetas para. esto, y el caudillo,
envuelto en el velo ceremonial, c_u mplió &lt;;on los
ritos augura.les y trazó un surco en la mitad de
la pendiente de la colina. cuadrilonga, levantando el arado en donde debían situarse las puertas:
a.sí definió la ciudad de Roma, cuyo recinto fué
sagrado, es decir, consagra~o á los dios~s, d_esde
·aquel punto. La profanación, el sacrilegio se
castigaba con la muerte: de allí la leyenda de
Remo el profanador y de Rómulo el inaugurador.
¿Y será. cierto que estas piedras, que estos bloques entre sí unidos sin cemento, por sólo el
peso son las reliquias de la &lt;Roma quadrata,&gt;
del~ que Rómulo fundó '? Yo lo deseo vivamente· a.sí podría decir que había visto materialmente '1a cuna de lo que ho.y es, no la raza, sino el
alma latina.
¡Oh! este Palatino, aun después que Roma hu-

Q. R.

bo dominado las colinas ·circunstantes, siguió
siendo la ciudad, por excelencia. Los roma.nos
veneraban allá a.bajo, por donde acabamos de
entrar, junto á la iglesia de San Theodoro, la
cueva en que la loba amamantó á los gemelos;
aquí arriba la casa del fundador, los restos de
la primitiva traza.; aquí estaba, por donde sube
la ca.lle pendiente que lleva al Foro, la puerta en
que ungía.o a.l entra.r ó al sa.lir los ganados
(&lt;porta. mugoni11.&gt;); juuto está el templo que
Rómulo ofreció levantar á Júpiter Stator [que
detiene], porque, como recordáis, lectores, los
sabinos, g ue tenían sus aldehuelas en las próxima.s
colinas, a.ta.ca.ron furiosamente á. los romanos
del Pala.tino, que les habían arrebata.do á sus
mujeres, y tal fué la embestida., que los romanos
pusieron pies en poi vorosa, y para contener aquel
pánico, RómuJo invocó á Júpiter, le ofreció un
templo y el buen señor les paró los pies y contuvo el corazón de los fugitivos. Y he aquí los
restos de ese templo. Muchos eruditos dudan que
estos vestigios tengan ta.maña. antigüedad; yo,
que no soy erudito, no lo dudo. ¡Pero si lo del
rapto de las sabinas es un cuento probablemente, me argüía uno de mis compañeros; usted
mismo nos lo ha dicho en la clase de historial
Sí, pero en primer lugar las luchas ent1·e los dos
pueblos, son innegables; los romanos se batieron
siempre, combatieron sin cesar, sobrevivieron á.
esas luchas y por eso fueron lo que fueron, la.
eelección se había verificado, eran los más aptos
para la vida.. Y díga me usted ¿qué camiao habría
tomado la historia roma.na, cuáa probable es
que nosotros no habríamos llegado á ser, si Júpiter no detiene aquí á los sabinos y les impide
tomar á. Roma, incendiarla y matar al ág uila en
el nido! Hagamos conforme á los sagrado s ritos
un sacrificio [mental] sobre estas piedras s antas.
Todo es emoción histórica. inexpresable en esta visita. Cuando en el lado de la Colina que ve
al Velabro, a l Capitolio, al mercado de los bueyes, junto al río («Foruin boarium&gt;) dice el guía:
aquí estu vo la casa de Cicerón, la que CJodio
hizo quema1· á. las turbas locas y que el Senado
hizo reconstruirá expensas de la República (como hizo la Asamblea con la de M. Thiers , quemada. por los clodios de la Comuna), se s iente
~alofrfo, como si las palabras fuesen una evocación, como si viésemos venir una sombra errante entre aquellas reliquias de un mundo materialmentemuerto, anímica.mente vivo é inmortal.
Hay mucho de artificial, de «voulu,&gt; en todo esto,
lo comprendo; p&amp;ro de estas a.ctitudes que tomamos ante nosotros mismos, se compone el ademán
total de la vida.

Domingo 14 de Junio de 1903.

mL MUNDO ILUSTRADO.

***

Augusto, cuando todavía se llamaba Octaviol
compró aquí una casita (precisamente la. de
orador Hortensio, el émulo de Cicer ón) y de esa
casita na.ció el Palatino imperia l; un siglo des•
¡:¡ués, ya. no vivía.en el cerro s agr ado más que el
emperador y su familia., con sus augusta.nos, con
sus libertos, con las servidumbres, en sus pal..
cios.
No sé si habrán quedado vestig ios de la casa
de Hortensio; si le&gt;s ha.y, no supieron mostrármelos los guías oficiales del Palatino. Lo sentí,
porque Hortensio fué mi patrón, como quien dice
el general vencido de mis primeras ambiciones
infantiles; ¡cuántas batallas perdimos juntos, mi
general ! ¡Como que Cicerón e.·a. nuestro contrario, y yo nunca logré, no sin amar¡rur~, ser ofi•
c ial de Cicerón! Veo perfectamente ea mis recuerdos sobre las paredes crudamente blancas de cal
del liceo en que á los once años estudiaba enMéri·
da, el escudo azul de los de Hortensio y el rojo de
los de Cicerón; éstos eran los primeros, los que
tenían mejores puntos de aplicación y de condueta. Los de Hortensio éramos los segundos, JO
siempre fuí de los segundos; no e1·a. de los ~egUDdos á veces, porque era de los terce;os; siempre
me ha sucedido lo mismo; me be res1gna~o á eUOml
hace tiempo, pero confieso que nunca qut~e á
jefe nunca· mi sueño dorado era ser de C1ceró11t
per¿ a.pena~ me acercaba un poco á él por 1'
historia por la aritmética ca.fa yo en brazos tle
HortensíQ .. . ... Y todo esto era ideado por nuel'
tro s anto y sabio profesor italiano_el senor M.,
galoni que según decían, había sido secretarfe.
de Ro~si c~ando éste fué asesinado en Roma;!
cuya vid~ anterior á su venida á Améric~ siempre quedó envuelta. para nosot1·os en el m1s'8ri:.
l a verdad es que lo creíamos ua cardenal fugi
vo. Pero volv!\mos á Hortensio, es decir, á Aft!
gusto.

***

li

Una ascención al Palatino se llam a en el
guaje de los guías ; visitar el Palacio ?e los
se.res. Y era. de ver la cara compungida de
amigo Pepe Velá zquez, excelente ~om paílero
viaje por lo consecuente y lo _pare¡o, como
decimos, pe rn que no había sido _pag3:do por
Gobier no como yo para saber h1stor1 a, cuan
se veía en a.quell o~ espacios rod~ados de m
de ladrillo ó d e ese r elleno especial _que lof
manos usaban y afir maban con ladrillos Y u
revestían de má rmol ó piedra, mur?s 3:ltís
á veces, y derechos ó curvos, pero 10fin1

desnudos, enormes esqueletos de edificios, con
los pisos destrozados en que apenas qu~dan
fragmentos de mármoles y sombras de mosaicos:
¡Esto es el palacio de los Cé~ares!
.
En primer lugar,d~s palac1os,&gt;deberíadec1r_se;
son varios, todos u01dos, es verdad, pero bien
car acter ísticos: Augu~to, que encontr:ó una Roma de ladrillo y la de¡ó de mármol, hizo el suyo,
modesto en comparación de los otros, cierta.mente· no era más que la ca.sa del patricio romano,
u~ poco ampliticada: el pórtico, la sala de rec~pciones ó audiencias («ta.blinum&gt;), luego el_per!s·
tilo (patio rodeado de columnas), con hab1tac10nes á lo largo de los cort'edores, y al fondo el
comedor ó «Triclinium;&gt; los adoratorios ó lararios, las bibliotecas, los ja.rdincillos ~nte;iores complicaban, pero no alteraban la distr1buc ió~ clásica. Pero la casa de Agusto quedó un
poco abandonada en tiempo de Tiberio, que odiaba á su padrastro y que se hizo edificar en la
parte de la meseta. que veía al Capitoli~ un palacio propio, pronto abandonado también_ ~or
su propietario, que prefería las nefandas dehc1asdel Golfo de Nápoles, la divina copa de coral y
oro y zafiro en que el cruel viejo engast~ ~in
cesar efímeros rubíes de sangre humana. L1via,
viuda de Augusto y madre d~ Tiberio, s~ retiró
también del ót&gt;sierto palacio á una cas~ta que
hizo decorar primorosamente por sus prntores
griegos.
. .
.
Un loco de ata.r subió al solio imper1a1 y no
quiso ser menos que su antecesor Y también tuvo
su palacio del la.do del Foro; míransedesdeéste
la. 3 ruinas del palacio de Ca.lígula sobre la casa
de las Vesta.les, á guis_a de gigantesco coh:J?e.nar
desbaratado y sin abe1as. Ca.lígula, para v1s1tar
á su berma.no Júpiter y acordar con él asua~os
del imperio ó regañarlo cuando fuera nec~sario,
se hizo levantar un puente entre su palaCJo y la
roca del Capitolio. O~ co~fieso que este megalómano infame, y sangmnar10 y depra.v_a.do, tal vez
porque deba. sospecharse que era un irresponsable divierte y hace reír un poco. A sus contempor án'eos no les ca.usó tanta risa y uno de ellos,
constantemente befado y ul~rajado por el César
demente, lo espió en el criptopórt1co (un largo
pasadizo oculto) y lo mató.
Claudio el imbécil, sabio filólogo_, qu~ no~ h_a.
dejado muy buenos datos sob~e la historia prim1tiva. de Roma y cuya hist-0ria privada es la d_e
una calabaza., diría. séneca, yo buscarí3: el símil
más bien en la zoología. que en la botánica., porgue es una de las n¡ás prodigiosas representaciones tauro-humanas que hay en los anales latinos, ¡lean á Suetonio y á Tácit? quienes duden!
no edificó na.da aquí. Su mu¡er, una señora.
pelinegra. que se disfrazaba con una gran peluca
rubia y acompaña.da de un&amp; sola esclava. se escapaba de noche por el criptopórtico, bajaba_ al
Foro Jo atravesaba y se perdía en los tugurios
infectos de la Suburra., de do~de regresaba antes
del sol, dassa.ta., sed non sat1ata;&gt; esta ~adama
Claudio se llamaba. Mesalina. en el pala.c10; en la
Suburra, la loba: ¿no será tod? est~ un chismazo
del amigo Juvenal? A Cla~d10, _cierto día que
había comido devorado, me¡or d1cho, uaa. ó dos
libras de bongos condimentados por la coci~era
Locusta un gran &lt;cordon bleu&gt; que solía gmsar
con sa.ls'a. de mu~rte, suc~di? en el solio el hijo
de su última mu¡er Agr1pp10a., hermana de. Ca.lígula, y que se había empapa.do en las ~áximas
mora.les de Séneca, el preceptor de su h~¡o, para
tener el gust-0 de hacer todo lo contrario; ¡pero
tanto que es para santiguarse) El tal hijo sellama.be. Nerón, que dejó el Palati_no, por chico y
por cursi y se fué á hacer p11,la.c1os á otra parte.
Buscaba 'buscaba.. Un díaseincendiógranpa.rte
de Roma\ habéis visto ese inc_endio en «Quo y:adis·&gt; es lo que ahí se ve me¡or; y Nerón d1¡0:
ést¡ es la mía. y sobre lace.;iza levantó uaa casa
de oro en cuyos jardines podía caber todo el
Palati~o. Todo allí era imp~ov_isado, pero enorme y no os repetiré l_a descripc1ó~ de las maravillas• Roma incendiada había sido para el s~premo' bergante imperial una lámpara. de Aladlno á. su luz habían surgido prodigios del suelo.
N~ era esto lo que le tenían á. mal los roma.nos,
sino que todo fuera para él; hasta entonces los
emperadores habían construido para el solaz del
pueblo; éste ante todo.
A esa tradición volvieron los Flavios, que reconstruyeron ma.teri~lm~nte una parte de Roma,
que hicieron un Capitolio de oro y elev_aron en
l a fantástica mansión neroniana. el Coliseo; ya
Roma tenía su inmenso «Circo máximo&gt; para. las
car reras y las luchas,el &lt;Circo llaviano&gt; era casi
r edopdo para los combates de gladiadores y de
fieras y para las batal_las na.v_a]es (&lt;na_umaquias&gt;). El último Fla.v10, Dom1cia.no, tirano
político del tipo de '!i_be;io, más espi.J?tab_le_ y
menos serio que el v1e¡o impuro de Ca.pri, erigió,
no una casa, para eso tenía la de Augusto, sino
un verdadero palacio en la colina imperial;
Marcial y Sta.cío, el elegantísimo y el a_mpul~. sísimo poeta de la. adulación abyecta y srn lím1tes, nos han descrit-0 los portentos del nuevo
pala.ciú imperial, la sala de audiencias sostenida por soberbia.s columnas, decorada por altísimas hornacin11.s en que descansaba~ grand~s
estatuas de los dioses y en cuyo ábside Dom1ciano, á la usanza oriental, se hizo erigir un
trono (los otros emp~radores no lo habían usa.do); el peristilo de tres mil metros cuadrados,
y el comedor que se confundía. con el olimpo,
con el cielo, decían los poetas arrodillados; ro-

L a Casa de Calígu la.

deado (le jardines (nínfeos} y dispuesto á maravilla para esas orgías sin nombre que tan teatralmente organizaba Nerón y que el mancebo
El agábal, el emperador invertido, había de extremar y refinar con torpezas extra.humanas,
siglo y medio después.
Pero Domiciano era un culto; él regaló á Roma para juegos grieg'.ls, un estadio en pleno
Campo de Marte, que aún conserva su forma y
su nombre(«Circo agonale&gt;) en la pla.zaNavonn~,
con tan insigne pompa. &lt;fontana.da.&gt; por Ber01ni y su escuela. Otro est_adio hizo_ construir Domiciano junto á su mansión p.ilahna.
.
Los Antoninos conservaron los pala.cios sagrados · pero erigieron sus grandes monumentos fo;os templos, arcos, termas, en la. ciudad,
no 'en el c'erro imperial. Vino después el te1·cer
siglo: Septimio Severo quiso rápidamente hacer lo que los otros habían hecho sucesivamente para hacerse perdonar su origen y fisonomía
.africana. La verdad es que él y su feroz hijo
Cara.calla fueron constructores babilónicos;
para aprovechar una orilla del Palatino aún no
ocupada, prolongó la superficie haciendo substrucciones .,.igantescas que aún quedan, allí encima estab; su mirador, su «belvedere,&gt; desde
allí veía med ia Roma y asistía á. los juegos del
Circo máximo.
Luego vinieron los abandonos, las invasiones,

'
!
los saqueos furiosos y rápidos y los despojos
metódicos; mármoles y bronces desaparecieron
ó fueron mutilados: los mosaicos se hundieron
rotos; la maravillosa. túnica de arte de aquellas
casas dignas de los amos del mundo, fué arrancada en jirones y distribuida entre los templos
de la religión nueva ó arrojada al polvo y á la
incuria. del tiempo. Cuando los vi_rrPyes bizantinos estaban en Roma, solían vivir en estos
palacios a.penas habitables ya. La vegetación,
la incuria hicieron lo demás; los techos cayeron, y los muros, sin su blindaje de bronceó de
granito ó de mármol, vinieron al suelo y soterra.ron los pavimentos de incomparables mosaicos, dejando en pie eno1·mes fragmentos que
recortan en el cielo sus trágicos perfiles. Luego
los señores romanos del Renacimiento, los favo•
ritos de los papas, pusieron sobre todo esto sus
jardines y sus &lt;villas&gt; (los famosos jardines
fa.rnesianos). Ha.ce poco liega.ron los arqueólogos y la exhumación comenzó .

***
¡Qué fría estaba. la gris mañana. de Enero que
visitamos por vez primera. el Palatino; qué frías
las cosas, qué eternamente frías, qué muertas!
Visitamos: debía decir devoramos, porque nos
metimos por todas partes sin orden ni cronolo-

Restos de la Roma "quadrata.''

�bomingo 14 de Junio de 19M.

F.lL MUNDO ILUSTRADÓ

EL MUNDO ILUSTRADO

gía,con desesperación de nuestros cicerones; los
&lt;bedekers&gt; no fueron desenvainados. Corría un
remusgo por entre aquellos lamentables esqueletos que nos llegaba al nuestro, glacial y penetrante; parecía un soplo de ultratumba; nos
sentíamos clareados como los palacios á través
de cuyas arcadas veíamos discurrir las sombras
de los Augustos y Domicianos bajo las especies
de mises de habla inglesa que escogían las ruinas para flirtear con sus blondos compañeros,
ó asestaban los kodaks á los muros que erguían aún en el espacio helado sus lamentables
fragmentos de donde caían grandes trozos de
sombra que parecía hecha de siglos, y añoranzas y silencios ....
Entramos en el criptopó1·tico que corre al
margen de los palacios de Calígula y Tiberio.
Es un amplio pasadizo cerrado completamente,
excepto sus extremos, y que recibe la luz por
lumbreras cuyos bordes el tiempo hacarcomido.
Es un verdadero túnel, tan alto, que parece angosto; el revestimiento de bóvedas, muros y techos ha desaparecido, sólo quedan los últimos
pilones de ladrillo que sostenían el empuje de
las bóvedas y hasta ellos están en parte desbaratados; por aquella sombra casi nocturna, acá
y allá encharcada de claridad glacial que caía
de las aberturas cenitales, discurríamos en silencio, cuando el guía nos dijo: aquí mató Cherea al emperador Ca.lígula. Contestamos á una
y sin pensarlo: hizo bien, y seguimos nuestro
camino. Pero al frío material que nos hacía tiritar, unióse desde aquel momento un frío de
otro género, un frío moral, diríamos; aquE'I ambiente que nos parecía siniestro, se volvió trágico. Y veíamos al muchacho aquel de veintiocho años, cabeza pequeña. en un cuerpo enorme,
con el rostro de vieja lívida en que los afeites destinados, no á. hermosearlo, sino á. darle un aspecto aterrador, no acertaban á disimular las
arrugas y parpadeos seniles, con la implacable
senilidad del vicio; lo veíamos caer con la cabeza partida al primer golpe del fierro de Cberea, bañado en sangre y levantándose y cayendo nuevamente bajo los puñales. Su guardia
germánica había tomado otro camino al subir
del 1!,oro, en que se habían celebrado unos juegos en honor de Augusto, y no lo pudo socorrer; su tío Ulaudio, que le seguía de lejos cojeando, y con la cabeza, trémula como si en lugar de cuello tuviera una espirnl de alambre, y

la boca siempre abierta y Jlena de baba y de
gula, se ocultó detrás de una tapicería,de donde
lo arranca.roo los germanos enfurecidos y lo hicieron emperador.
Entramos en la casa de Livia; si estas pinturas son de su tiempo, era una gran aficionada
al arte puro, madama Augusto; un paisaje, una
calle de Roma, un tema mitol6gico (Io guardada por Argos y salvada por Mercurio), y ornamentación decora.ti va en varias partes, esto es
todo; es bastante µara dar idea del admirable
sentimiento pictórico de los artistas que por
aquí pasaron hace veinte siglos. De vuelta de
Pompeya quisimos rever estas pinturas; no, ninguno de los frescos de la ciudad muerta (y :.on
ct:!ntenares) es superior á éstos ni en dibujo ni
en delicia de colorido; parece que los siglos les
han puesto delante un cristal ligeramente ambarino, pero que les han conservado mejor sufres•
cura y su encanto.
Dos horas ¡rastamos en recorrer pórticos, salas regias, triclinios, basílicas, exhedras, pedagogios (escuelas ó efebias de jóvenes soldados
de la guardia imperial), grandioso todo, triste
todo, como que no hay nada; sí, si hay, 1estos
e.le ¡rnredes, lu.s suficientes para marcar las masas de los edificios, algunos a1·cos que parecen
ojos eoormt&gt;s sin pupilas, algunos paredones de
ladrillo y tierra que parecen milagros de equilibrio, todo hueco, todo vacío, tl'uzos de un cadáver inmenso disecado implacablemente por el
tiempo. Esto, el Foro mutilado, los bustos y las
estatuas que se custodian en los museos, producen la impresión de que es Roma un anfiteatro,
el supremo anfiteatro de anatomía ....
Lo que está en pie son las sustrucciones del
palacio de Severo, varios pisos de arcadas que
muchos creen un palacio en ruinas y que son los
cimientos de la postrt,ra de las casas imperiales ..... De encima d!l ellos se ve la traza dttl
Circo máximo y los 'fragmentos albeantes del
cementerio israelita y el Aventino escueto enfrente. Aquí abajo estaba un pórtico de varios
pisos (&lt;el zeptiiooium;&gt; JI) destruyó Sixto V para apl'Ovechar el material) erigido por el eropel'ado1· africano, con obj!lto de servir de perspectiva final á la vía Appia, que se ve salir de
Roma entre ruinas y pe1·derse en Ju. maravillosa
melancolía de la campiña roma.na, entre relic¡uias y sepulcros.

***
De estas visitas sale ?ºº cabizbajo,

silencio-

so, como cuando se deJa una casa mortuoria
como cuando se ha visto un cadáver......
'
¿Habrán hech? bien_ lns arqueólogos en exhumar esta Rom_a imperial de su tumba gigantesca, para satisfacer una cu1·iosidad que no se
sacia, que no puede saciarse'! Pero ha.n violado_ así el miste1·io, es dec_ir, la poesía de estas
ru10as. ¿No estaban me101· ba¡o sus jardines
~aroesios y su villa Milis, sombreadas por los
cipreses negros, y los cedros verde~, y las enci•
nas ahora. quemadas por el invierno y las higueras que descienden opulentas y frondosas
(en estos momentos son huraños esqueletos gráciles y feos) de las hignt&gt;ras de los tiempos de
Rómuloi' ¡Cuánto indefinible encanto habría en
esta Roma sagrada adivina.da entre las llores
y ahora vi~ta en fra~n-!entos irreparables ent~
las narraciones fast1d1osas de los &lt;cicerooep
uniformados!
Sí, pero cómo ayuda todo esto que se ha exhumado á la evocación. ~l espíritu trabajosa y
dolorosami,nte, pe1·0 por la herza, pero inevitablemente, complt&gt;ta los muros, rehace las bóvedas, pone ea pie las columnatas, restaura los
estadios y repone los mármoles, ll1·ooces mosaicos, jardines y fuentE's (¡ohl lu.s divinas' fuent¿s eternamente wurmu1·antes de Roma), y todas
las líoeas se completan y reto1·na el encanto de
Jos cu.piteles y el relieve de los frisos, y cuelgan los cortinu.jes asiáticos en las entradu.s de
lus tl'iclioios, y las estatuas griegas sonríen ó
cantan en sus nichos ..... .
Y un inmenso regocijo se difunde en el alma
se ve alzarse y vivir lo ideal. .. . Y vienen lue~
golas sombras, y cuentan todu.s ellas su drama
su idilio, su risu. .... Un grafito por aquí encon~
trado y que se conserva en un museo, representa á. Cristo en forma de asno crucificado; ésia
fué la primera impresión que hizo el cristianismo sobre el pueblo romano; entre esa caricatura y la transfiguración de Ra.fael,¡qué transformación! ni las de las edades geolog1cas pueden
servir de metro á estlls tru.nsforwaciones del alma! Vida intensa del almn hecba de nues,ra comunión con los muertos: ¡Oh Roma, oh Roma, á. quién no has du.do el derecho de llamarte
Roma míal
JUSTO SIERRA.

j

PÁGINAS DE VIAJE.
LOS PEDOS DE LUCEBR!.
Carlos Sarrus, un exquisito crítico de arte,
ha escrito, no recuerdo con qué motivo: «Todo hombre tiene dos patrias: la suya y Francia.»- Y yo creo que todo hombre nacido en
país libre, tiene también dos patrias: aquella
en que nació y Suiza, d hermoso jirón coronado de picachos blancos, tenuemente asomados á. la superficie de lagos azules.
La libertad es allí una función orgánica;
parece que baja arrastrada por el viento que
desciende de los ventisquero¡¡, que brota con
la generosa savia de las viejas selvas de pinos,
que se esparcE: con las corrientes de agua,
que se alza en himno en las gigantescas moles de granito que escalan el cielo. Pero ¡penetrad más hondo! Poblad aquellos valles,
sembrad-como el Diablo de la leyenda-caseríos y «villas,» suspended nidos humanos en
aleros de abismos, y siempre veréis la simbólica flecha de Tell partiendo el corazón de
Gészler.
Y martilleando tenazmente sobre esa idea,
en aquella rosada mafiana estival, frente á las
agudas agujas dt- San Ligero, vino, de pronto, una aparición á descubrir el secreto de la
gran fuerza harmónica que sentía latir en torn-o mío. Aparición minúscula, casi insignificante, baladí, fugitiva para los ojos de un
viajero presuroso, que sólo procura abarcar
los contornos gruesos, las líneas de relieve:
un cochecillo cargado de botes con leche, tirado por un perro. ¡Ah! sí, es verdad! La libertad es fuerza, porque es acción, porque es movimiento, porque es trabajo! He ahí el secreto.
Sólo los pueblos ricos son pueblos libresha dicho un estadista ilustre;- pero para ser

rico, es necesario que el mazo golpee el yunque, que el agua mueva el molino, que el
músculo atirante el brazo, que la máquina
haga andar la fábrica, que el buey arrastre el
arado, que el perro conduzca el carro. Y una
ráfaga de luz pasó sobre la blanca ciudad policroma, rebosante de los ruidos de la vida. Y
pasaron también por mis oídos las varoniles
estrofas del poeta de "La Camparn/':
''Afianzado en el suelo fuertemente
ya el molde está de recocida greda:
hoy fabricada la campana queda.
obreros, acudid á la labor."
Y como para responder á mi evocadón, de
lo alto de las torres de la ''Hof-Kirche" comenzaron á descender las notas broncíneas
que como clarines de combate llamaban á la~
huf:stes alegres, á las que cantan la victoria
en la tarea, á las que responden (t la energía
de la naturaleza con su energía propia y fecundan la existencia con la simiente viril del
impulso.
Minutos antes, desde el Restaurant del
Gütsch, á. doscientos metros de altura, Lucerna se me había aparecido dormitando al pie
del círculo de montafias que la rodea como
si quisiera protegerla de las 'lliradas lividas.
El sol se había alzado perezosamente, envuelto en un tul de brumas, y lanzaba sus dardos
sobre el Reuss, que se deslizaba presuroso bajo bosquecillos obscuros; aquí y allá chispazos rojos sobre el albo crestón de un~ monta.fía. Dormitaba la bella ciudad policroma
arrullada por las rítmicas ondas del lago.
'
Ahora, el sopor había huído y la robusta
potencia de un gran pueblo se hacía sentir en
las avenidas, repletas de turistas, llegados de
todas parte:&gt; del mundo, para contemplar espectáculos de naturaleza, indiferentes á este
otro espectáculo del hombre en acción de la
vida escapándose á borbotones, para h¡cer an-

dar una idea, para mover una maquinaria que
reclama que ninguna ruedeci!la esté ociosa.
Un criminalista moderno ha sofiado que en
la puerta de cada prisión se coloque una leyenda: c(Aquí, el que no trabaja, no come.•
Pero, de esta suerte, el trabajo resulta un castigo, es algo cruel y duro, determinado por la
ley de la existencia, justiciera, en el fondo,
ma13 impuesta al modo que los antiguos caba•
lleros cristianos imponían el amor á la humanidad predicado por el Cristo: á tajos y reveses. Someterse á esa ley, es ya una pena;
aceptarla con regocijo, hacer de ella un cimiento en que sustentar un edificio, es haber
glorificado el supremo objeto de la Creación,
al que une por un misterioso reguero de ener•
gías invisibles al gusano con la flor, al hombre con el astro.
Y en esa rosada mafiana de Lucerna, frente
á aquel cochecillo tirado por un perro, medité
largamente, mientras de las agudas agujas de
San Ligero caían las notas broncíneas de la
campana que llamaban á las alegres huestes,
como clarines de batalla.

'i!fad:.t ~ ff!it6
~

La despoblación de un país es el suicidio
de una raza.
ROOSEVELT.

El matrimonio es el principio del divorcio.
RENAUD,

Domingo 14 de Junio de 1903.

Escuda torrtcdonal para muJtns.
Próximamente se inaugurará el edificio que
por acuerdo del Gobierno del Di~trito se construyó en Coyoacán con el objeto de establecer
en él una Escu~!ª Correccional para mujeres.
La construcc1on se encuentra situada en terrenos c?lindanles con l:ian Angel, se divide en
dos secciones, afectas, una á la educación corre.:cional, y o~ra á la corrección penal, y
consta de dos pisos. En el superior se encuentran los dormitorios, lai; celdas ó 1:-eparoc la
enfermería y sus &lt;lependencius; y en d i~forior, los departamentos de recreo, ei;cuelas,
talleres, comedor, bafios, etc.
Acerca del régimen i11leriur de la Eocuela
la educación correccional com prenderú, sPgú1~
sabemos, un grupo al que deuen ingrei;&amp;.r las
acusadas menores de nueve años á quienes las
autoridades apliquen la reclu.,ióu µreventivu
y otro, que se formará con las we11orei; &lt;l~
veintiuno y mayores &lt;le calorce que el Gol&gt;ernador del Distrito uian&lt;le internar {L la Escuela para auxiliará los padres &lt;le familia en el
ejercicio de la patria poteRlad, Ri fuere necesario. Al primer grupo perlcnecerán también
las menores de catorce años y mayores de nueve que sin discernimiento infrinjan alguna ley
penal.
La segun&lt;la secc1on comprenderá un solo
grupo, debiendo formari:e éste por las mujeres
de catorce á dieciocho años de edad que hayan
sido sentenciadas juüicialmente.

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Escuela Correccional de mujeres.-Perspectiva del edificio.

***

Por lo que ve á la distribución interior del
edificio, la parte que ocupará la Sección Primera se compone de un dormitorio, dos salones para escuela, cinco piezas de c,separo,,, cincuenta celdas, un patio para ejercicios físicos
y recreo, un departamento de talleres uno
, un locutorio, un comedor
'
para en fermer1a,
y
una sala de aseo. La parte destinada á la otra
sección, consta de cincuenta celdas-dormitorios, que, en caso ofrecido, sérvirán para incomunicará las reclusas responsables de alguna
falta ; salones para escuela, talleres, enfermería, etc., etc. Además, en la planta general
del edificio, quedan incluídas otras dependencias, como son las habitaciones y el despacho
de la Directora, los almacenes de productos
de los talleres, los baños, la botica, la lavandería y la cocina.
En suma, la construcción obedece á un proyecto condenzudamentE: estudiado y está sujeta en todo á las condiciones higiénicas que
requiere un edificio de su naturaleza.

LA. NAVE DEL REY.

..

Fachada Principal

En el bajel vetusto de la vida
Como galeote arrastro mi cadena,
Y es para mí la suerte fiero cómitre,
Rudo, tenaz, y firme en su tarea.
Desde que apunta el sol, y tinto en sangre
Rompe las nubes negras,
H asta que oculta en cenagal pestífero
Su máscara siniestra,
Fijo en el banco, en medio de la turba
Que vomita blasfemias,
Brego sin esperanza, y á la cólera
Del Ponto pido fuerzas.
1-.ocuTOP ,
Al empuje de todos junto el mío,
.
Y avanza la galera,
Sm recelo de sirtes ni de ráfagas,
En pos de las tinieblas.
Si desfallece el corazón, y el remo
En mis brazos flaquea,
¡Guayl- grita el capataz, y vibra.el látigo
En mi espalda sangrienta ...
¡Cómitre! ¡ No desmayes ni perdones,
Ni compasión me tengas!
¡Chasca el rebenque! ¡Mátamel
Y ... acaba tu faena!"
RAFAEL DELGADO.

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Un patio de la Escuela Correccional

�Domingo 14 de J unio de 1903.

E L MUNDO ILUSTRADO
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EL MUNDO ILUSTRADO

de verba, interrumpida solamente por los acentos dulcísimos de Michonnet en el monólogo
y por el duetto de Adriana y Mauricio, duetto
breve, pero lleno de sentimiento. En intervalo muy corto, asistimos á uua sucesi6n de escenas c6micas, vivaces, llenas de sinceridad
[ especialmente en la música] .
Eu el segundo acto, «l'andante mesto» para
tenor «l'anima hos tanca» es una página inspiradísima, así como el siguiente dúo entre
Adriana y Mauricio, «noh e certo dei piu comm uni. »
El int.ermezzo ( que ha llegado á ser obligatorio), es otra de las páginas que se imponen,
y no cabe duda que el dúo de las dos mujeres,
si bieh por su efecto escénico recuerda el de
«Gioconda,» produce p rofunda impresión por
su fuerza dramática y sobre todo por su condsi6n.
El tercer acto comienza con una introducción originalísima. La declaración del Abate,
á guisa. de minueto, es deliciosa y pintoresca,
pues nos da el color local de la época con una
fidelidad admirable.
El «racconto» del conde de Sajonia, lleno de
bélico ardor, y la gran escena de Fedrá. recitada por Adriana, son los puntos culminantes
del acto.
E n el cuarto son muchas las bellezas para poder enumerarlas superficialmente. El
triste preludio, los tiernos acentos de Michonnet en el "duettino» con Adriana, son páginas
sentidas, soberbias, que se podrían llamar
psicológicas. H ay en este acto un crescendo
de bellezas musicales á las que da fin la frase
magistral «no la mia fronte che pensier non
m uta,» elevadísima por su inspiración y por
su concepto; frase repetida después por los
violines, en los momentos que preceden á la ca•
tástrofe, y que conmueven en lo mfls hondo.
Lo repetimos u na vez más: el maestro
Polacco imprimi6 tal fuerza, tal unidad, tal
intensidad emocional en la obra, con un talento que es tan grande como su esfuerzo, que ,
él se debe m uy particularmente, el aplauso
unánime tributado á. Cilea desde aquí.

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A n d a11 ~e ~11~ t e\~S •

-

PROYECTO DE PALACIO LEGISLATIVO.-La gran escalera.

El Proyecto para el Palacio Legislativo.
Para completar nuestra información relativa
al "proyecto de Palacio del Poder Legislativo
que formó el notable arquitecto francés M.
Bénard, publicamos en el presente número un
dibujo que representa la sran escalera de honor.
Esta escalera, en caso de que se_construya,
será no sólo de la!:! más hermosas que existan,
sino también una de las que, con justicia, merezcan ser consideradas como monumentales.
Las galerías que rodearán los dos grandes
brazos que conduzcan al vestíbulo situado entre el peristilo y la sala de pasos perdidos,
ostentarán primorosas columnas de mármol
amarillo de Siena, siguiéndose en el desarrollo
del proyecto un estilo verdaderamente grandioso, tanto por la riqu_eza de la ornamen~ci6n como por la magnitud de las proporciones.
La escalera, con las galerías, ocupará una
extensión de dos mil quinientos metros cuadrados, aproximadamente.

ADRIANA DE LECOUYREUR.
Opinl6n solirt ti maestro €lita.
Francisco Cilea es un poeta que une á su
verdadero talento una gran modestia. Jamás
hl:l presentado con bombo un0 solo de sus trabajos, ni se ha dejado seducir por éxitos fáciles. ¡Ama el Arte por el Arte! Esto lo ha probado tantas veces cuantas ha presentado un
nuevo trabajo, hecho, no en épocas, tijas sino

después de períodos de tiempo relativamente
largos, durante los cuales poco ó nada se ha
hablado de él. Es, en una palabra, un maestro
y un artista.
Lejos de seguir la escuela alemana ( empresa ardua y que acaba por absorber y borrar la
personalidad\ ha cuidado de conservar la
sencillez y claridad de su técnica, que indudablemente es la más aristocrática de las de los
compositores italianos jóvenes.
Fueron sus primeros trabajos la «Filda» y
la "Arlesiana». Esta última es una joya cincelada. Tesoros ele armonía, esbozos melódicos
vagos y origint1.les, coros conducidos con admirable maestría; toda la ópera tiene un sello
de melancolía extrafia y por momentos dolorosa, que deja una impresión indeleble.
El maestro Polacco, que dirigió la Arlesiana en Milán, dice que Cilea podría llamarse el
Massenet italiano.
La Adriana de Lecouvreur ha tenido-y esto es indiscutible-gran éxito entre nosotros.
Todos los trozos fueron aplaudidos y bisados.
Estamos, por lo tanto, S('guros de que la enfermedad del tenor Amadi fué la única causa
de que la «Adriana» no fuera la obra preferida
en la actual temporada. Tanto el conjunto como la «mise en scéne,» fueron cuidados escrupulosamente. A una. y otra. cosa se dedic6 con
amor el maestro Polacco, y lÍ él debe Cilea. el
mayor tributo de gratitud. Puede decirse que
ningún detalle fué olvidado y que para obtener la seguridad, la fusión deseada., no omitió
la empresa sacrificio alguno, hasta el de retrasar varios días el principio de la temporada.
No es del caso hacer aquí un esturlio crítico dfl la ópera y d,ebemos limitarnos á citar los
fragmentos más notables de esta partitura, que
hará época en México.
El primer acto es una comedia lírica llena

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-La mujer es una segunda alma de 11uestro ser, que bajo forma diferente, corresponde
á todos nuestros pensamientos, que despierta
á todos nuestros deseos que enciende, y á todas nuestras debilidades que llora.
-No siempre se han de refrenar las pasion es de los nifios con la severidad, ni siempre
se han de acostumbrar á los mimos y ca.ricial!.
-No todos los que leen saben leer.
-La variedad deleitael entendimiento.

Domingo 14 de Junio de 1903.

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EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Junio de 1903.

LAS TORRES.
Serena!:', sobre la agitaci6n tumultuosa de
las ciudades, las torres de los templos yerguen
sus austeras siluetas.
Divinas viejas, hijas de las montañaR elevadas al cielo, como formidables plegaria~, por
todos los que han amado, por todos los que han
sufrido, por los que pasaron por la tierra con
la mirada fija en la altura, ~urlicantes y espe.
r&lt;tnzado!', contt;mplan indecisas, con las órbitas vacías ae sus ventanales, la ruda lucha
moderna de seres que jamái; convierten sus
ojos á los cielos.
Nuevos edificios de zinc y fierro, semejantes á carapachos gigantescos de monstruos antediluvianos, interceptan el horizonte que antes las torres dominaban; y las voces de las
campanas que llaman dulcemente á la oraci6n, se pierden entre el tumulto de la calle y
el chillar discordante de los silbatos de las fábrica!!.
El vigoroso empuj6n de la vida moderna á
veces derriba una de esas torre:1, U!!a de esaa
plegarias de piedra, para aprovechar ~us escombros formiaables en alguna raquítica construcci6n moderna.
Los gigar,tes van cayendo uno á uno.. .
Otros nuevos se levantan; pero frágiles, artificiosos, ccind ustrialmente» fabricados, evidenciando una fe insegura de sí misma, y que e.i
manera alguna recuerda los impulsos generosos y ardienteR que hirieran exclamar á los
canónigos de Burgos: «Hagamos un templo
tal que la posteridad nos tenga por locos.»
Las torres viejas, leprosas, desconchadas,
heridas por el rayo, maltratadas por la tempestad, desniveladas por los temblores, aparecen austeras y venerables sobre la marejada
de azoteas y se perfilan en el fondo azuloso de
las montañas.
Y esas viejas adustas tienen dulzuras maternales. En las oquedades de sus murallas
se abrigan las palomas que cruzan á veces en
bandadas estruendosas por cima de las calles
apacibles de los barrios lejanos, y en la ti?na
fértil de luengos terrenos tr_aída por los vientos y depositada en las cornisas, á las veces,
una leve flor silvestre crece y prospera, perceptible apenas como la sonrisa de un infante
en el regazo de su madre.
Por las noches, bajo la 11 u vía y los nublados, las torres son pavorosas¡ crujen, y se lamentan y dan libertad á. sus otros hijos, malos,
rapaces y siniestros: los buhos y las lechums.
Si las torres son mnjestuosas en las poblaciones si imnoblecen y decoran las sombrfaa
calles 'metropolitana.~, en los campos, humil•
des, sencillas, encaladai::, perdidas com_o velas
lejanas en los mares esmeralda del ~r~go que
comienza á apuntar, aparecen fam1h11res Y
hospitalarias.
El viajero que rPgresa de apartados lugarea
no puede contemplar con los ojos secos la torre del templo donde aprendió á rezar al lado
de su madre, aunque los fupgos implacables de
la vida hayan re8ecado su coraz6n.
¿Caerán algún día las torres? ¿Se ca~sarán
de implorar esos enormes brazos su_µh~ nteB
que se tienden hacia el cielo? ¿Substttuiran _á
los gallardos contornos de_ los templos, la~ 81•
luetas toscas de los cobei't1zos de las fabr1caa,
semejantes á bestias.grises que hozan, y á_las
gallardas líneas &lt;1e las torres un fúnebre eflZ&amp;•
miento de chimeneas?
Las torres son maj&lt;&gt;stuosas, benévolas, cordiales y hospitalarias; las torres se ende~ezR~
como símbolos sobre las muchedumbres rneb·
nadas; ,;e proyectan hacia el cenit como noblell
pensamientos. No temen; maternal~s y roblli"
tas atraen á los lastimados de la vida con 811
aspecto y con sus voces y les brinda~ la P8'.
numbra. pacífica del templo, adormecida por
un tibio olor de incienso.
la
Sobre las miserias metropolitanas, sobre
lucha vil y dolorosa por el mendrugo, las
rres, esas divinas viejas, bijas de l~s monta
fias, yerguen sus austeras siluetas, 1!11plorando del cielo, ciego y mudo, un perdon .........
una bendici6n tal vez.
C. T.

t°:

TORRE DE

~~

JUAN

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 14 de Junio de 1903.

EL ALBUM DE HIDALGO.
Pronto será remitido al Museo Nacional el
álbum que el Benemérito J uárez mandó poner
en la casa que habitó en Dolores el Padre de
la Independencia, á fin de que escribieran eu
él sus nombres las personas que_ visitaran el

Juárez, que aparece e~ la prim~ra página, el
registro de firmas se abrió,el_ 6 de JUDIO de 186~,
ocupando las primeras pagmas, con sus rúbricas los miembros del Gabinete republicano y
otr~s hombres notables adictos al inmortal
plebeyo de Gnelatao. La parte del álbum en
que se ve la constancia, está deteriorada, casi
por completo, y entre las pocas firmas que
se distinguen, figuran las de don Jesús Terán

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ALBUM DE HIDALGO,-La primer:i plígina.

histórico edificio. El álbum, lleno literalmente de autógrafos entre los cuales existen algunos de personajes que tienen en nuestra historia un lugar distinguido, es un volumen de
trescientas fojas, aproximadamente, está empastado con «tafilete» rojo y en la tapa superior
ó principal tiene, en letras de oro, esta inscripción: «¡Honor al primer caudillo de la Inde: pendencia de México, D. Miguel Hidalgo y
Costilla.» Según la constancia, firmada por

y don Juan Antonio de la Fuente, Secretarios
de Estado, y las de don Francisco Zarco, don
Manuel María de Zamacona y don Francisco
de P. Gochicoa, Diputados en aquella época
al Congreso de la Unión reunido en San Luis
Potosí.
.
En otra página, y encabezadas con la fecha
i&lt;16 ·de Séptiembre de 1864,» se ven las siguientes palabras puestas por el Archiduque Maximiliano de Austria el día mencionado: «Uu

EL MUNDO ILUSTRADO

pueblo que bajo la protección y con la bendición de Dios funda su Independencia sobre la
libertad y la ley y tiene una sola voluntad,
es invencible y puede elevar su frente con orgullo.i,
Las frases anteriores, pertenecientes á la
arenga que el día anterior pronunció el Archiduque desde la ventana de la pieza de estudio
de Hidalgo, para celebrar la insurrección de
Dolores, fueron escritas
en presencia de la. numerosa comitiva que lo
acompañó primero á un
Te Deum, cantado en la
iglesia parroquial en acción de gracias por la Independencia,y después á
un banquete que se dió
en su honor y al cual concurrieron los veteranos de
1810 que se hallaban presentes en la población.
Para escribir en el álbum, Maximiliano tomó
asiento en la misma silla
y se apoyó en la misma
mesa en que lo hiciera,
sesenta años antes, el esclarecido párroco de Dolores.
Juntamente con Maximiliano, firmaron en el
álbum don Juan de Dios
Peza, Subsecretario de
Guerra y Marina, don
Sebastián de Scherzenlechner, que había sido
ayo del Archiduque, que
lo awmpañó en su viaje de Miramar á México
(River~ «Anales del Segundo lmperio,,), y que
á la sazón fungía de Consejero de Estado; don
Angel Iglesias y Domínguez, Secretario de Gabinete del llamado Emperador y médico consultor
de su Corte, y el Coronel
Miguel López, que mandaba el primer regimiento de la Guardia Imperial. La firma de este último está burdamente tachada y sobre ella, casi
ilegibles, se ven los nombres de los que la tacharon y la declaración de
haberlo hecho así.
Otras firmas de personas adictas al Archiduque, aparecen también
en el álbum. En las demás páginas, i¡e encuentra una multitud de autógrafos que sería imposible enumerar: existen en ellas, de los señores General Dfaz y del
General Escobedo, de
Miramón y del Licenciado don Joaquín María
Escoto, acesor del Consejo de Guerra que sentenció á muerte á Maximiliano, y de otros hombres prominentes. Firmas enteramente desconocidas y ((pensamientos»
que, por lo incorrecto de
la forma y lo vacío del
fondo, revelan haber sido
escritos por gentes rudas
y sin ilustración, llenan
algunas páginas del libro.

***

Hojeanqo este álbum, se experimenta algo
así como la impresión que experimentamos al
recorrer un cementerio. Del mismo modo que
descubrimos en éste, junto á la tumba de un
homore ilustre, el sepulcro de un hombre sin
fama y sin gloria, vemos en él, junto á la fra.
se concisa y elocuente del pensador profundo,

la palabra sin brillo del humilde hijo del pueblo. Liberales y conservadores, enemigos en
los campos de batalla, han estampado en él
sus firmas, como si todos, olvidándose de que
lucharon sin tregua por ideales muy distintos,
se sintieran, antes que todo, mexicanos.
Esta ofrenda al Padre dti la Independencia
no puede ser más hermosa, y desde el punto
de vista en que la consideramos, merece que
se la tenga como muy
digna del libertador.
Nosotros hemos querido dará conocer ánuestros lectores algunas de
las páginas más notables
del álbum, y en este número publicamos la que
contiene las firmas del
Benemérito de América y
de sus leales partidarios
y la que guarda las palabras del Archiduque de
Austria.

IMPRESIONES DE ESTÉTICA

La Palabra

Domingo 14 de Junio de 1903.

recuerdo; que cuatro voces unidas por un misterioso enlace, os den la imagen vibrante de
algo muerto en vuestro ser ó despierten en él
una hueva tristeza ó evoquen una visión de
hermosura... Que la palabra, en fin, tenga un
ala; que suene y resuene como un cántico; que
vibre en ella un espíritu, y diga, en un c,olo
ritmo, algo de lo que sentimos y de lo que
pensamos.

ARBOL DE FUEGO.
Arbol, bajo la púrpura florida
De tu copa, que Mayo ha engalanado,
Acaso alguna vez mi bien amado
Llegue á buscar tu sombra apetecida.
Para entonces la música sentida
De tus pájaros, guarda enamorado,

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En el verso puro ó en
la prosa tenue y honda,
' 7 ~ ~ ···U
la p~labra debe ser un
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canto. En cada vocablo
ha.y un espíritu y un rit•
mo. De aquí el poder
mágico de la música sagrada del estilo. La palabra es, en verdad, una
milagrosa harmonía; pero más intensa y múltiple
que cualquiera otra, toda
vez que puede expresar,
con sonidos precisos, los
más complejos estados de
alma.
Oyendo una suave sonata de Beethoven so:ñ.áis
dulcemente con tristes
cosas de a.mor y de dolor,
interpretando, de singular manera. su melodía.
Pero por más sinceras
que sean vuestras emocione.s, no podríais asegurar que fueran las mismas
que, al concluir aquella.
música, sintiera el divino
Ludovico. Las palabras
de una frase- tomadas en
su sentido absoluto como
harmonía y como pensamiento-sí os dan la idea
de la impresión precisa
que sintió el autor al darles vida y espíritu.
Es tan pobre nuestro
vocabulario, que á veces
-cuando la sutilidad de
nuestro ser quiere manifestarse en una forma diáfana y cristalina- deseáramos inventar palabras
y fórmulas profundas que
expresaran todo lo que
nos hace estremecer, sufrir ó gozar. Porque consideramos &amp;ntonces como
una profanación el tener
que usar los vocablos banales y las míseras frases
de cliché para decir cosas
ALBUM DE HIDALGO.-Autógrafo
hondas y puras que han
dormido un largo sueño
virginal en el fondo de nuestra alma.
Que no sea una melodía monocorde, sino
El esteta debe amar, sobre todas las cosas,
una polífona canción, amplia y sonora, derra•
la extraordinaria melodía de las palabras. El
mando sus notas como una cascada de pedredebe descifrar el sentido oculto de cada una
rías fulgurantes.
FROILÁN TURCIOS,
de ellas y hac'3rlas vibrar y harmonizarlas de
tal modo, que una frase sea el molde sagrado
de una pena ó Je un estremecimiento.
Que en una línea de prosa ó en un verso el
alma humana halle una dolorosa palpitación,
ó _una brusca sacudida ó la melancolía de un

de Maximiliano.

Y en el soplo más fresco y _perfumado
Envuelve á la que es vida de mi vida.
En tu manto imperial de tintas rojas
Envuelto, la canción de los amores,
De sus labios es bueno que recojas.
Bríndale tus tesoros y esplendores,
Bésala con el beso de tus hojas
Y báñala en la lluvia de tus flores 1
VICENTE AcosTA.

�Domingo 14 de J unio de 1903.

EL MUNDO I LUSTRADO
lilL MUNDO ILUSTlliDO

LAS CAMPANAS.

§

arzo se había enamorado Biasce. Dos ó
s noches que no conseguía. conciliar el
sueño. Sentía. en todo el cuerpo hormigueos, ardores, picaduras,como si de un
momento á otro fueran á salirle dela piel, á millares, yemas, ramitas, rn.1nojr,s ele rosas sil ves-

tres. Hasta el fondo de su cuchitril entl'aba, sin saberse por dónde, fragancia nueva,
fragancia fresca y áspera de savia en movi miento, de almendros floridc•s .. .. Por Santa Bárbara. protectora.! La última vez que vió á Zolfina,
precisa.mente era en un almendro donde se apo·
yaba, contemplandu dos velas
en alta mar. Y sobre su cabeza
extendíase una a.legre blancura
balsámica que cuchicheaba al
sol; y á su alrededor veíase la
azulada florescencia ae un oleaje de lino; y en sus ojos había
dos vincapervincas abiertas y
debía de tener también flores en
el corazón.
En el camastro, pensaba de
nuevo Biasce enloqi..ecido en toda aquella luz, en aquel desbordamiento de vida primaveral.
Ya la línea extrema del Adriádico se iluminaba allá abi,,jo con
las primeras miradas tímidas de
la aurora cuando se levantó y
trepó por la esca.lera de palo
hasta los nidos de golondrinas,
hasta el rema.te del ca1npa.nario.
Flotaban por los aires voce~
indistintas y extrailas, semejantes á fugitivos alientos jadeantes, á res¡,iraciones de hojas, á
roces de brotes verdes, á susurros de alas. Dormían aún las
casas acurrucadas; parecía dormida á. medias todavía la llanura, cubierta con cortinas de leves nieblas.
De trecho en trecho, sobre
aquel inmenso estanque, balanceaba. el céfiro los árboles: en el
fondo, las colinas moradas se
degradaban en tonos más delicados, fundiéndose en el ceniciento horizonte.
En frente, el mar centelleaba
corno una faja de acero, con alguna vela obscura en la penumbra. Dominándolo todo, la fresca diáfana serenidad del firmamento, en el cual las estrellas
una tras otra iban palideciendo.
Las tres campanas inmóviles,
con el hueco vientre de bronce
adornado de arabescos, a.guardaban que los brazos de Bia.sce
arrojaran vibraciones triunfales á las brisas matutinas.

Y Biasce cogió las cuerdas. Al primer impulso, la campa.na mayor, la Loba, se estremeció
profundamente: dila.tóse, estrechóse, volvióse á
di latar su ancha boca: una ol a de sonidos metál icos, seguida. de una especie de mugido pro•
fundo, cayó sobre los tejados todos, se propagó
con el viento por toda la orilla, por toda la lla•
nura. Y los tañidos se precipitaban,se precipi•
taba.o. Animába.se el bronce, semejante á un
monstruo loco de ira ó de amor, oscilaba. espantablemente de derecha á izquierda, enseñaba la
boca á las dos aberturas, soltaba dos notas _am•
plias, profundas, unidas por contiouo zumbid~,
rompía de pronto el ritmo, aceleraba el mO!l·
miento hasta. confundirlo en un temblor de cns·
talina harmonía, que se ensanchaba. solemnemente en el espacio.
.
Aba.jo,las ondas sonoras y las o nd a.s lum1no·
sa.s arrojaban de las campiñas al s ueño, su?ían
las nieblas como humo, se doraban , se disol ·
vía.o suavemente en la claridad ma tutina: los
ribazos tomaban color cobrizo. Y súbitamente
oyóse otro sonoro tirnbre al repicar de la E~trige, agrio, ronco, cascado, parecido á u n ra.b10so
ladrido contra el rugir de una fier a . . .. Y des·
pués resonó el martilleo rápido de la Cantor~,
martilleo alegre, límpido, ágil, revoltoso, parec1•
do á un diluvio de granizo en una cúpula de
cristal.
Y luego se escucharon los lejanos ecos de
otros campanarios que despertaban : el ca_mpa•
nariode Sao Roque, allí abajo, campanar10ro·
jizo oculto entre encinas; el de Santa Tere•a,
enorme pilón de azúcar horadad&lt; ; el_ de San
Franco, campanario de convento . .. . d iez, doce,
quince lenguas metálicas que vertían e~ el cam·
po las sanas y alegres variaciones del himno do·
minkal, en luminoso triunfo.
Aquel estrépito embriagaba á Bias~e. Había
que ve1· al chicarrón huesudo y nerv10so, con
una gran cicatriz rojiza en la frente, menear
. jadeante los brazos, aganarse á las cue~das
como un mono, dejarse arrebatar por. la irresistible fuerza de su Loba querida, subll"Se á ~o
más alto para dar los últimos impu lsos á a
Cantora, mientras 1·etemblaban sordamente los
otros dos monstruos domados.
Allí arriba era un rey Biasce. Las espesas yedras escalaban la añosa pared descon~hada con
juvenil arranque; enredábanse en las vigas de la
techumbre como en troncos vivos; vestían los ro·
jos ladrillos con tapiz de hojitas correosa~,
lucientes, parecidas á las placas de esm~lte, do¡.
ga.ban por los anchos aleros como reptiles e
gados y pululantes;asaltaban las tejas animadas
por los nidos, nidos viejos y nu1::vos, llenos
dal gorjeo de amorosas golondrinas. Al po

1:

/r:

Biasce le tenían por loco, pero al lí arriba era
rey y poet a . Cuando se combaba el cielo sereno
sobr(;l la florida campifla, cuando el Adriático
brillab a con chispas de sol y anaranjados velos,
cua ndo ll enaba las calles el tráfico, permanecía
en el r emate del campanario sin hacer nada. como salvaje halcón, aplicando el oído al costado
de la L oba, del terrible y soberbio animal que
un día le babia descalabrado, y de cuando en
cuando le daba un golpecito con el dedo doblado, p a r a escu~bar sus largas y deliciosas vibraciones. Cerca de él relucía la Cantora como una
joya en su envoltura. de arabescos y cifras, con
la im agen de San Antonio en relieve; más lejos
la Estr ige mos~~aba la panza, vieja ya, surca~
da por una rend1Ja en toda su lo ngitud y con los
bordes desportillados.
¡Cuánta meditación junto á las tres campanas,
qué va¡rabundear de sueños extraños, qué arrebatos lírico s de pasión y de deseo! ¡Y que ga llard a e r a y her mosa la imagen de Zolfina, surgiendo de aquPl mar de ondas sonoras, entre los
ardores del mediodía, ó desvaneciéndose á la ho•
ra. del crepúsculo, cuando l a Loba sonaba con
tonos cansados y melancó licos, y espaciaba sus
repiq ues b asta morir de languidez!
E ncontrá ronse una ta1·de de abril en la pradera, tras los nogales de la Monna, bajo un cielo
opa. li no en el cenit y con manchas moradas hacia el Poniente. Tara.reab&lt;1. ella segando hierba
p a ra la vaca preñada. Subía le el olor pr imaveral á l a cabeza y le daba vértigos, como los vapores di&gt;! viuo dulce en octubre. Al inclinarse,
le r ozaba á veces la falda la desnuda carne, levemente, como acariciándola, y el placer le hacía entornar los ojos.
Biasce andaba contoneándose, caída. haci a
atrás la gorr a, con un ramito de claveles en la.
oreja . No era. mal mozo B i asce. Tenía ojos
j!'randes y negr os, llenos de campesi na. tristeza,
de u na como nostalgia, ojos que recordaban los
de los a nimales cautivo~. Además, tenía su voz
cierto enea.oto, algo hondo que no parecía humano. No conocía ni modulaciones, ni flexibilidad
ni morbideces. Allá a rriba, juuto á sus campanas, a.l aire libre, á toda luz, en la gr an soledad, h a bía aprendido un lenguaje lleno de sonoridades, de notas metálicas, de imprevistas
asperezas, de profundidades guturales.
-¿.Qué hace usted, Zolfinar
- Heno par a la vaca del tío Miguel, eso bago
- respundió l a muchacha rubia, que seguía encorvada. para recoger la hierba, palpitante el
seno.
-¿Nota usted la fraganc ia , Zolfina? Estaba.
yo en lo alto del campanario; miraba las barcas
que el viento griego empuja mar adentro, y ha
pasad o usted por abajo , cantando.. .. Cantaba
usted &lt;F lorecillas Cam¡,estres.&gt;
Se calló porque sentía algo e n la garganta.
que le ahogaba. Silenciosos ambos, escucha ban
el arnplio susurro de las nogueras y el murmullo del mar lejano.
Bia.sce, muy pálido, acabó por inclinarse tambié n hacia l a hier ba, y entre aquella. voluptuosa

frescur a vegetal, sus ávidas manos buscaron las
de Zolfina, colorada ya como una b rasa.
-¿Quiere usted que le ayude?-dijo de repente.
Biasce le cogió la muñeca.
-¡Déjame!-murmuró l a pobre muchach a con
desfallecida voz.-¡Déjame, Biasce!
Su arnor crecía como e l heno, y el heno subía,
subía como una ol a, y en medio de aquella marea. ver de, Zolfina, er guida con un pañuelo rojo
atado á la cabeza, parecía. una espléndida amapola. ¡Qué alegres retornelos entre las hileras
bajas de manzanos y morales blancos, á lo largo de los matorr ales cargados de nísperos y madreselva, por los carnpos donde amarilleaban
las coles flo r idas, mientr as a ll á a.bajo, en Sa.n
Antonio, la Cantora bacía. variaciones tan alegr .is que parecía una urr aca en celo!
Pero una mañana que la esper aba Biasce en
la fuente con un ramo hermoso de alelíes r ecién
cogidos, Zolfina no acudió. Estaba en la cama,
con viruela negra.
¡Pobre Bia.sce! Cuando lo supo , se Je heló la
sangre y se tambaleó más que la noche que Je
rompió la cabeza1la1Loba.; y 1no obstante, tuvo

Domingo 14 de J unio de 1903.

que subir al campanario y romperse los bra-zos
tirando de las cuerdas, con la desesperación en
el a.lma, entre el barullo del dorní ngo de Ramos,
ante la insultante alegría del sol, de las ramas
de oliva, de las telas bonitas, de las nubes de
incienso, de los cantos y de l as oraciones, mientras su pobre Zolfina. sufría, sabe Dios qué tormentos, virgen bendita, ¡sabe Dios qué tormentos!. . ..
Tuvo días ter ribles Biasce. A l c:ier la noche,
rondaba alrededor de la. casa de la enferma, como un chacal en d~rredor de un cementerio; pa•
rábase á veces ba.Jo la ventana cerrada iluminad!!- por dentro, y, con los ojos henchidos de
lágr1was, veía. pasar sombr as por los cristales;
aguzaba el oído, se apretaba con la mano el pecho, quebrantado por el ahogo, .Y seguía dando
vueltas como un loco ó corría á refugiarse en el
camp_anar io. Allí pasaba de noche largas horas, Junto á las campanas inmóviles abatido
por inmensa angustia, más lívido qu~ un cadáver. Aba.jo, por las calles inundadas por la luna y por el silencio, no pasaba un alma. Delante, el mar triste y rizado que rompía con monótono rumor en I a desierta play a.: arriba el cruel
azul.
'
. Y más lejos, debajo del techo que apenas se
vislumbr aba, Zolfina agonizaba tendida en la.
cam~, sileo~iosa, corriéndole por la cara ennegrec~da cuaJa~ones de materia purulenta., ca.llad_a siempre, mientras palidecía la vela en la claridad crepuscular y se convertía el cuchicheo de
las plegarias en explosión de sollozos. Dos ó
tres ve'?es 1!3".ªºtó la cabeza rubia, penosamente,
cnmo si quisiera hablar, pero las palabras se le
queda.bao en la garganta, y le faltaba. el aire
l a abandonaba la luz. Movió los labios con abo~
gado estertor, como un cordero al cual degüellan, y se quedó fría.
. Bi_asce fué á ver á su pobre muerta. Alelado,
vidr10sas las pupilas, miró el ataúd engalanado
con frescas flores, bajo las cuales se exk,ndía.
a quella.. podr edumbre de carne joven, aquella
«;:orrupción de humores descompuestos ya deba.Jo del nevado lino. Miróla un momento mezclad!&gt; con la_ muchedumbre, salió, volvió á. su guarid!!-, subió la esca.lera de palo hasta la mitad
cogi ó l_a cuerd~ de la Cantora, Je hizo un nud¿
corredizo, metió el cuello en él y se dejó colgar
en el vacío.
La~ sacudi~as ~el ahorcado hicieron que,
rompiendo el s1lenc10 del Viernes Santo, lanzara
la Cl!-ntora,_ con u~ relámpago luminoso, cinco
ó s~is rep1q ues rnesperados, alegres, argenti~os. una.bandada de golondrinas surgió del teJ ado hacrn el sol.
GABRIEL

D' ANNUNZIO.

�Domingo 14 de Junto de 1903.

EL MUh.0O ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Uisita dd RtV Eduardo 41 Papa.
Publicamos en este número un grabado que
representa la visita del Rey de Inglaterra á S.
S. León XIII, en el Vaticano, durante supermanencia en Roma.
Siguiendo la costumbre estable~ida,_ el Rey
se dirigió del Quirinal_ á la ~mbaJa_da !nglesa,
para ir de ella á la. res1denc1a pontificia, don·
de le aguardaba el Papa. Al penetrar el coche
que conducía al Rey en el patio de Sa~ Dám~so el marqués de Sachetti se adelanto á abrir
la 'portezuela, presentando en seguida al_ soberano inglés al Secretario del Ceremoi:i1al, al
jeíe de los guardias n~bles y á ott~s dignatarios. Al pasar del salon del trono a la antecámara secreta. León XIII !'!alió al encuentro de
Eduardo VIÍ, estrechándole cordialmente la
mano. El Papa Vtstía sotana blanca con muceta de terciopelo rojo.
.
.
La entrevista duró más de qumce mmutos.

EL VELO.
En la sacra montaña de oro, bajo la bóve- ·
da de oro incrustada de diamantes, tamaños
como sol~s- los majestuosos personajes del
Triángulo, Brama, Visnú y Siva, dedicábanee á combinar, por primera vez, las fuerzas y
acciones necesarias á la existencia de un mundo. Mundos eran-pero en potencia solam~nte- aquellos inconmensurables globos _diamantinos, magníficos, trasparentes, pero mertes y glaciales, semejantes á facetad~s trozos
de hielo· y para que desde sus entranas á su
corteza ~e desarrollase la intensidad ardorosa
de la Vida, era indispensable manchar su limpieza y apagar sus lucee, encenaga~ en barro
su cuerpo cristalino, convertir en tie~ra sombría lo que era refulgente piedra preciosa.
Y no bastaba la transformación en lodo pa•
ra producir la vida: se_ ,requería al_g o más terrible aún. Los del Triangulo se m1ra~on ~ensativos, vacilando; adivinaban el misterio y
sabían en qué condiciones se desenvuelve la
Vida, por ley fatal. «La Vida-dijo ~rªD?ª, el
creador-es sensualidad, perpetua mqmetud
de la carne.»-«La Vida-declaró Visnú, el
conservador-es interés, incesante estímulo
gástrico.»- «La Vida-respondió Si va, el destructor-no es sino odio, combate, mue~te.»
Callaron un momento, indecisos y contristados. porque no acertaban á dar á la Vida otras
fórmulas bellas y nobles; al fin Brama elevó
su voz. :con todo eso, es preciso que la Vida
sea. .11 «Sea»-repitieron Siva y Visnú.
.
Descolgando uno de los solitarios que tachonaban la bóveda-no de los mayores,-

Visita del Rey Eduardo :i Le6n XIII.

Brama lo hizo girar rápidamente entre las
palmas de sus manos, amasándolo. El ?ri_llante globo perdió su claridad y se conv1rt1ó en
masa ignea que despedía sulfurosos vapores
y exhalaba'llamaradas volcánicas.
Poco á poco el globo se fué apaga_ndo y enfriando, y apareció, á manera de gigante cu·

bierto de vello, revestido de vegetación densa

y colo~al, selvas intrincadas y húmedas, pobladas de alimañas monstruosa.a. Se las veía
luchar, disputarse la hembra? el pasto, romper y pisotear troncos y rama.Je, ensangrent.ar
el suelo virgen. Brama, el cr~dor-desde el
inmenso cáliz de loto que le sirve de trono Y
asiento,-contemplaba tristemente el esti:ago¡
Visnú, el conservador, reclinado en su hoJa _de
higuera, sonreía; y Siva,el destructor, el ebno,
el de cuádruple rostro, que luce sobre _la. _cabeza el segmento de la luna, reía con Júbilo,
respirando deleitosamente el olor de la sangre.
-La naturaleza no es sino guerra. y desorden-dijo al fin Brama pesaroso.-Falta en
ese mundo la luz: falta el pensamiento. Sobre
los apetitos ciegos y las fatalidades físicas po~dré á un ser capaz de inspiraciones meta~ÍSJ•
cas, que busque la perf,icción, sepa _dommar
sus sentidos coro¡ renda los Astras, rnterpn_,te el Verbo practique con pGreza y austen·
dad el Hacrificio.
·
-Y á ese ser - pregunt6 Visnú-¿le harás
inmortal'? ¿Le eximirás del dolor? ¿Le comu·
nicarás tu divina esencia?
Antes que Brama respondiese, Siva, el de
la piel de tigre, alzó furioso sus cuatro braz08
armados.
- Nada puede ser inmortal ni divino en ese
mundo que acabas de crear-grit6.-Pertenece á 111. corrupción y me pertenece, por conll8cuencia. Vosotros' creáis y conserváºis para que
..
yo aniquile. Soy la única erdad,_ la definitl:
va. En mí viene á parar y a re~um1rse la crea_
ción. Ese s3r superior que quieres ~acer ~
recer en la Tierra, engendrará, se ahmen llar'
morirá. Es mío. De su cráneo haré un co 1
que será el atributo de Si va.
. , Vi.s-¡Oh rojo Siva, insaciable!-profino

y

y

Panorama de la ciudad hacia el N. 0.-(Tomado desde Catedral) .

nú.-Yo te digo que esa criatura racional,
consciente, no se contará en el número de tus
víctimas. Si es capaz de reflexión; si puede
saber lo que traen consigo la vida y el inevitable hado; si tiene la certidumbre de morir
al fin, de!!pués de tantas penas, anulará con
su voluntad la creación; suprimirá el dolor no
engendrando; arrancará la raíz del árbol amargo, y se salvará salvando á su especie. ¿No es
cierto, Brama? El ser que posea luz de pensamiento, ¿Re avendrá á vivir?
Fl creador, con serena y luminosa sonrisa.,
extendió In mano y señaló al último término
de la montaña ele oro, en el cual se divisaba
una pagoda de paredes de turque~a. Ante la
escalinata de aquella pagoda hacían la guardia extrafias figuras: una era de varón, formada de floreii, lotos azule~, alteas purpúreas,
rosas de A_lejnndría de encendido corazón,
azucenas de aroma que perturba el sentido;
dentro del pecho de la figura ardía fuego devorador, pero las flores no se marchitaban,
porque brotaba de ellas incesantemente copioso rocfo de llanto. La otra figura cambiaba
de aspecto á cada instar.te: movibles placas
multicolon:s parecían girar y desvaneceri!e,
borrándose cual los olas al contacto de la playa, sobre los contornos fingidos de un cuerpo
juvenil, onduloso y serpentino. Tan pronto
se cubría de sombra como irradiaba luz; ya ee
envolvía en gris humareda, ya se irisaba con
las dulces tintas de la aurora. Hubo un instante en que la envoltura fantásticafse rasgó,
y bajo el prestigio se divisó un esqueleto ..... .
De la pagoda de turquesa vieron entonces
Siva y Visnú que salín una mujer, y la reconocieron al punto. Era la esposa de Brama,
mndrP, y matriz de todos los seres, con múltiples encarnaciones y varios nombres. En tal
momento se llamaba Maya, y no podía llamarse de otro modo, pues la envolvía de pies
á cabeza, recatando por completo su hermosura sin par, el maravilloso velo que tanto envidiaban las otras diosas, consortes de Visnú
y de Siva. No s6lo la envolvía, sino que arrastraba. y flotaba en torno de la divinidad en
pliegues de elegancia regia. Los que la miraban acercarse quedaron deslumbrados. El velo no se podía comparar á nada: se supondría
entretejido con hebraA de sol, rielares de luna, titilaciones de estrellas, reflejos de agua
profunda herida por luz de antorcha, destellos de rubí oriental, suavidades de oriente de
perla, claridades de pupilas, relampagueos de
hojas de armas, hilos de seda invisibles á fuerza de finura, diáfanas orlas de encaje de cristal. A cada paso de la diosa, el aire vibraba y
refulgía.
Al llegar cerca de los tres personajes, Maya desvió un poco el velo y enseñó su risueña
cara celestial.
-1\Ie encargo-dijo-de que el hombre se
avenga á vivir. Bajaré al mundo, llevando
conmigo á la pareja de guardianes de mi pagoda-el Amor y la Mentira,-después, desprendiéndome de mi sagrado velo, envolveré cofl
él toda la superficie del globo; y el hombre no
verá la t&gt;xistencia siuo al través de este tejido
mágico. Seré para la especie humana la mayor bienhechora; la conduciré, velada, hasta
el último confín del dolor; y la envoltura del
velo de ~laya, á quien los mortales nombrarán «Ilusión,x cubrirá sin tregua lo descarnado y lo horrible de los destinos humano!l.
Absortos ante la diosa, los del Triángulo callal&gt;an, a.probando el discreto ardid con el cual
haría tragará los míseros mortales el anzuelo
de la existencia. Sólo Yisnú, que tenía un espíritu crítico muy refinado, rumiaba una objeción.
-Divina madre de los seres-resolvióse á
de&lt;!ir por último,-tu idea es excelente é ingeniosa, y ·yo aseguro que dará feliz resultado;
pero... ¡itlivino un inconveniente grave. Tu
rústico velo es de un tejido tan delicado y sutil, que cuando envuelvas en él al globo que
tu esposo acaba de acondicionar para la Vida,
la agitación de los hombres romperá la mágica tela, y entonces, por el desgarrón, se verá
la realidad desnuda.
Maya cruzó sobre su seno pequeño y redondo los brazos torneados, y con profunda piedad, suspiró:

-¡Ay del que la vea!
-No importa-rugió Siva, triunfante.-El
velo de la celei,te Maya está vivo, y por donde se rompa, se volverá á juntar de suyo, naturalmente.
EMJ:r..rA PARDO BAZÁN.

LA MUJER DANZANDO.
Danza, mt.jer, porque las-aguas corren
•
y las fl,ores derraman
perfumes de placer, y las estrellas
se de.Qhacen en lágrimas.
Danza saliendo de la muerte obscura
que oprime tus espaldas,
y las dos flores blancas ele tus manos
en la noche levanta!
Ofrécete al continuo movimiento
de la vida que pasa;
loor etemo á la actitud cambiante
que transparenta el fuego de las almas!
l\Iueve la flor dorada de tu cuerpo
al compás de la danza;
deja empapado en tu perfume el aire
y derrocha la luz de tus miradas!
Como incensario tu cabeza ondule
coronada de llamas;
como incensario del amor oculto
bajo las ricas aras.

Domingo 14 de Junto de 1903.

Entrégate á las danzas! A mis ojos
brilla tranfigurada
bajo la lluvia musical, que llena
de un chorrear de fuente tus entrañas.
Te haces sagrada hundiéndote en las olas
de la música vaga;
todo tu cuerpo, abriéndose, descubre
el interior misterio que lo embarga.
l\lujer danzando, enamorada viva,
tus hombros s;e adelgazan
como corriente de agua por la noche:
tus pupilas se agrandan!
Eres como milagro que !'le inicia
bajo el cambiante velo de las danzas;
como suave nenúfar que se mueve
con movimiento oculto sobre el agua. •
Se ha desprendido mustia de tu frente
la primera guirnalda;
se han desprendido mustias de tu espíritu
las ideas prestadas.
Tú sola reinas en In Danza.
Ruedan
flores blancas de almendro por tu espalda,
te envuelve una luz suave, y por los ojos
se te derrama sobre el mundo el alma.
Dijérase que el Universo entero
copia el compás alegre de tu danza;
que, oscilando, las flores
la imitan encantadas.

ESTUDIO FOTOGRAFICO.-(Rawel).

EDUARDO ~IARQUJ::-.A.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

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modo dt bam colom liquldos para
¡,intar tn miniatura.
X:NCARNADO

Tómese una libra ele p alo Brasil en peelacitos menuelos, se
echa por' capes en una reelomar ele
vielrio ele cuello largo y ancho, ele
cabida cuatro azumbres; echada la
primera, como ele tres á cuatro dedos de altura, se echa encima una
onza ele alumbre hecho polvo muy
fino y bien tamizaelo; se prosigue

ele! mismo moelo hasta'formar cuatro capas ele alumbre y cuatro el_e
pelo Brasil, cuielanelo que la última sea ele alumbre, sin que entren
ele éste en la composición más que
cuatrb onzas; Jlénern elespués lareeloma con orines ele hombre, que se
tenclrán prevenielos; pero sin ech ar
el po~o que forman regularmente, porque enturbiaría el color;
póngase elespués la reeloma b!e_n cerraela y no muy llena en un s1t10 en
que el sol tenga toda su fuerza. posible, por un mes, y pasado dicho

2)

••
'

9.-Ricos trajes de verano, para paseo y solrées,
10.-Varlada coleccl6n de monogramas, para marcas,

ti$
tl

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

tiempo queda hecho el color y sirve
para pintar en miniatura.

muy espeso y muy dorado, á un
punto muy fuerte, que se vierte sobre el pastel para hacerle &lt;glacé&gt;.
También podéis emplear para el
pastel un molde en forma de corona
y poner en el centro, al mismo tiempo de servirle, una exquisita.crema
blanca batida.
Si queréis hacer un «Monte Blanco,&gt; se pone la pasta en un molde
liso de forma redonda; al sacarle
de dicho molde se le
adorna y cubre por
completo con cremabatida, echada. á cucharadas grandes figurando
las rocas, se espolvorea sobre esto azúcar
cristalizada y se pone
uno ó dos minutos en
el horno, que debe estar
muy fuerte.

:MORADO.
Este se hace del mismo modo que
el anterior,· con la sola. diferencia
que ha. de ponerse campeche en lugar de Brasil.
VERDE.

Se disolverá cardenillo en vinagre destilado, y después de filtrada
la disolución por un papel de estraza, se pone á evaporar hasta que
pierda la humedad, y queda concluido.
AMARILLO DE LIM6N.

Se toma una redoma semejante á
la que queda indicada; se echa dentro grana de Avignón quebrantada;
se llenará de orines clarificados,en
los cuales se haya disuelto media
libra de alumbre de roca pulverizado; se tapa bien y se expondrá al
soló encima de un horno en que se
cueza pan, por espacio de un mes,
y al cabo de este tiempo ya se ha·
llará hecho el color.

Es tan fácil engañ.a.rse uno á sí
mismo sin advertirlo, como difícil
engañ.ar á los demás sin que lo
noten.

RECETAS DE COCINA.
TORTA DE AUIENDRAS.

Apl"oximadamente se toman de
harina cua.tl"O onzas, okas cua.tl'o
de manteca fresca é igual cantidad
de azúcar en polvo; se machacan
tt"es onzas de almendras dulces, se
afta.de corteza de limón ó una ó dos
cucharadas de flor de naranja, se
echan cuatro ó seis huevos bien batidos, y se mezcla todo en el mortel"O para hacer una pasta; se toma
una tartel"a, se unta el fondo con
manteca y se hace cocer á fuego ·
lento con lumbre debajo y encima,
y se fwma. la torta, que se puede
servir fría ó ci,,liente, pero echándole siempl"e azúcar en polvo pol"
encima.

El secreto que dejáis escapar, es
como lfn enemigo á quien dais Ji.
bertad. Al momento se volverá contra vosotros mismos.

Bordado para cojines.

Al día siguiente se sacan lascastaílas, escuniéndolas bien, y se hace que el almíbai- cueza un poco,
pet"O un poco nada más; entonces se
echa sobt"e las castañas, y esta operación se repite cada veinticuatro
ho~as por e_spacio de cua.tl"O días,
temen do cuidado de que en la última
cocción llegue el a.lmíbat" al punto
de cat"amelo (34°). Las casta.nas se
han convertido en dulces; a.hora,
para que sean «glacés,&gt; hay que
sumergirlas en un almíbar a! punto
de caramelo, se las escurre y se las
seca ligeramente. El &lt;marrón glacé&gt;
no se conserva mucho tiempo bien;
se ponen las castaílas duras y co
rreosas.

*

PASTEL DE CASTARAS
Se toman 150 castañas y se las
quita la cáscara; se las pone á cocer en agua hirviendo y se las quita
la piel; se majan luego hasta que
queden perfectamente molidas, y se
las echa una media libra de azúcar
en polvo, la cáscara molida de un
limón, un poco de vainilla en polvo
y un vaso de leche. Esta pasta se
bate fuertemente con una cuchara
de madera y se pone en un molde
untado de manteca; se pone á un
fuego moderado y se tiene cociendo
una media hora. Cuando el pastel
se ha cocido, se saca del molde y se
hace con un poco de a.gua, azúcal"
y el jugo de medio limón, un almíbar

.................................
"SANTA FE," LA MEJOR RUTA

,

ADenver, ;Kansas City, St. Loois, Cbicago, llew York, .
San Franciseo J Los Angeles

La vanidad vive de la lisonja y
el orgullo se nutre de sí mismo.
PARA CURAR UN RUFRIADO IN UN DIA
To.me las paaúllaa Launtea de Bromo-Qalalaa.
SI botiCl&amp;rio le devolver, aa c1111ero al Do M catL
La lirma &amp;. W. GrOff M baila 1111 oada cajita.

Méxicc•, D. F., Marzo 7.
Desde que conozco la Emulsión
de Scott de aceite de hígado de
bacalao con hipofosfitos de cal y
de sosa-escribe el Dr. Don Francisco Gutiérrez,-la he aplicado en
niílos de ambos sexos de constitución delicada. Las funciones intestinales se ha.n conserva.do bien, y
pronto se ha hecho notar el robustecimiento de las fuerzas.
Sirvan estas palabras á los Sres.
Scott &amp; Bowne de satisfacción y
estímulo, para seguir elaborando
tan magnífica preparación en bien
de la humanidad.

~ -...........,!'!l'JIJi'l'!!llll!llll!R!!I"""

EL TESTAMENTO.

Dtl 111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $125,000
La mayor parte de lo testado consistía en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mutua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

TORTA DE ARROZ.
Se pone una media libra de arl"oz
á cocet" y se le va echando poco á
poco un cuartillo de nata de leche
y un tt"ozo de manteca, la segunda
col"teza de limón y sal; cuando el
al"roz está bien espeso, se quita el
limón y se deja enfri:,,r en Otl"a vasija, aíladiendo seis yemas de huevos batidas con azúcat" y cuatro
clal"as batidas con una ó dos cucharadas de flol" de nat"anja; se unta con manteca una cazuela ó el
molde de la figura que se quiet"a
dat" á la tol"ta, polvoreándola con
miga de pan; en ella se echa el
al"roz y se pone al hornillo con mucho fuego en la cubierta. Cuando
la tol"ta haya tornado color suficiente, se le da vuelta sobl"e un plato. De este mismo modo se hacen
las tortas de fideos, de sémolas, etc.
MARRONS GLACÉS
Se escogen castaílas muy gol"das
y se ponen á cocel" para que se
ablanden un poco; en cuanto se ponen harinosas, se retfran, y entonces se las quita la cáscara y la piel,
haciendo esta opei-a.ción con mucho
cuidado pa.t"a que no se desmenucen
entre los dedos; se van echando en
a.gua fría, pat"a. que se consoliden un
poco, en un recipiente cua.lq uie~a de
cristal ó loza; después se hace Jarabe de a.zúcat" á punto de a.lmíbal", y
allí se meten Ias castaílas una á una
y con gran cuidado para que no se
rompan.

Explicación dt

nuutros grabados.

*

COLOR DE ORO.
Tómese una libra de achiote en
pasta, se disolverá en seis azumbres de orines,se cocerá esta disolución en un caldero de cobre por una
hol"a., se echa después med~a libr_a
de cenizas gt"avelada.s, se tiene cuidado al echar dichas cenizas á fin
de que no suba el licol", porque s~
frá todo poi:' la boca del caldero, si
éste no es muy grande; se deja que
cueza todo poi:' media hol"a; se separa del fuego y se deja reposa!:'; se
saca lo clat"o de él y se gual"da. en
botellas.

Domingo 14 de Junio de 1903.

Hace pocos d!as que se praetlc6 la
apertura del testamento del Ilustr!sl•
mo Sr. Arzobispo D. Patricio A. Feeban
en la clndad de Cblcago, Illlnols.
La fortuna O:el distinguido prelado as~ndl6 11 cerca de $125,000 oro ame•
rlcano; y segt\n el Inventarlo que se ba
pnbllcado, los bienes que dej6 fueron
como signe:
Dos p61lzas de ' 'La Mutua.' ' Compa!l!a de beguros sobre la Vida, de
Nueva York, por $25,1,00
oro cada una, 6 sean. , $ 50,000 oro.
Dividendos acumulados eobre una de las p6llzas
9,329 oro.
Otra póliza de . seguro. . . 14,000 oro.
Acciones en efectivo y en
Bancos. . . . . . . . 37,000 oro.

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.
ta. San Franol•oo11 lllím. 8 11 Nlé•l0011

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Entre las disposiciones del sefior Ar·
zoblspo, en su testamento, se hicieron
atas:
A su hermana, sefiorlta Kate Feeban,
que estuvo siempre con él hasta su
muerte, $40,000 oro en bonos y $25,000
oro d'e una de las p6llzas de seguro ;
11 la eefiora Ana A. Feeban, viuda del
sefior doctor Eduardo L. Feehan, hermano del sefior Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las p6lizas, y $5,000 oro en
efectivo; 11 la Academia de :san Patrl·
clo de Chlcago, de la que es preceptora
eu hermana, Madre Maria Catallnn,
$10,000 oro de la o.ttlma p6llzn; !l la
escuela • 'Santa Maria' ' de enseilanza
prl1ctlca para va,rones, de FeehanvlUe,
Illlnols, que era la lnstltuclón por :a
que mas se Interesaba el selior /1. rzo·
hispo, se entregaron los $4,000 resta-:ites d'e la 1lltlma. póllza.

Número l. Este grabado representa dos trajecitos infantiles y un
vestido primaveral para.señoritas y
jóvenes; los dos primeros, de sencilla confección, tienen un elegante
corte, ajustado en todo á la moda
actual. Los anchos cuelloshombreras y los pliegues de las pequeñas
faldas constituyen el único adorno
de estos trajes infantiles. El traje
para señoritas hecho con tela de un
dibujo muy fino, consta de una falda lisa que por único adorno lleva.
un ligero plegadillo en la. parte
inferior; á lo la.l"go de la falda y
en la parte delantera, únicamente
corren paralelas dos aplicaciones
de cintas.
El corpifto lleva en el busto, además de menudos pliegues transversales, ti-es anchas aplicaciones de
tela rameadas. Las mangas, de
forma campanular, terminan en
ajustados puños de gasa y encaje.
Número 2. Traje de casa, para
seíloras recién casa.das. La tela es
de buena consistencia., y en la confección del vestido no se emplean
más adornos que un elegante cuello
de encaje en el corpiño y dos listones de seda. en la. parte inferior de
la. falda. Esta se corta de manera
de darle un vuelo de diez pliegues.
Los listones de seda se rematan en
la parte ·delantera del traje en dos
rocetones. El ancho cuellohombreras de encaje es de los llamados de
esclavina. La blusa se table~ haciendo juego con la falda y se aJ_usta
en la cintura. con un angosto cmturón de seda.
Número 5. Rep1·esenta nuestro
grabado dos trajes de visita y uno
de casa. Los pri':°eros reúne1:1 á su
vistosa confección la sencilla Y
original elegancia .del ~dorno.
· Aplicaciones de en?a.Je y cintas se
aplican á los corpiños, que, en su
parte delantera, imitan solapas.
Los anchos cuelloshombreras de
estos trajes cu bren pa_rte de las
mangas y ca.en por deba.JO del adorno delantero de la blusa. Los puños
son menos ajustados de lo que generalmente se acostumbra., pues
en este sentido se va i_nicia.ndo u~a
ligera reforma en la mdumentaria.
femenina. Nuestras lectoras pueden
separarse un poco de los modelos
iniciando en sus trajes las reformas
que creyeren convenientes; pero les
aconsejamos que no se aparten '!1u•
cho de las reglas generales. S1 el
vestuario femenino tiene á veces
grandes dificultades y aun extra.vagancias no podemos á nuestro antojo endtendarlo, ni mucho menos
innovarlo. Los grandes centros de
1.-Trajecitos infantiles y vestido de casa
cultura. y los grandes tall~res de
véstuario dirigidos por hábtl man~
y concienzudo criterio, son los úni- ~la parte delantera. queda abierto en
cos autodza.dos para ma.t"ca~ las
forma angular; dos bolsas de carépocas de evolución en el tra.Je fetera completan la hechura. de &lt;:ste
I
menino.
abrigo. Este no V!1' entallado, s1~0
antes bien se le deJa que forme ~lleNúmero 6. Elegante saco de viaje,
Los días en que á Petra tocaba
gues na.tura.les; ha de ser demasiado
confeccionado con te! a de color, la.•
recibir carta de su novio, eran de
largo, de manera. que sólo quede
bra.do y de medio tono, á fin de
un martirio punto menos que invisible una pequeña parte de la. falocultar en lo posible la caída del
quisitorial para el manojo de ner·
da.. El sombrero qu~ represe1:1ta
polvo. El corte es el d~ un paletó.
vios de la muchacha, bien que nada
nuestro grabado, tam_bién es de viaLleva. este abrigo dos hileras debodesasosiega é impacienta tanto coje y no debe usarse s10 un velo tutonaduras, y en los puños ~o~lados
mo las proximidades de la ventura
pido y vasto que cubra la cara de
de las mangas se hacen luc1~ igualque se a.guarda con ansia. El colas viajeras.
mente cuatro botones metálicos. El
rreo debía llegar a.l pueblo a.! anocuello esclavina es cuádruplo Y en

IL ANDAR DE U DICHA.

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checido, pero eso hubiera. significado puntualidad en el servicio, y no
se estila.o ya antiguallas semejantes. No pecaba, sin embargo, el retraso por lo exagerado, que á lo
sumo, y estirando mucho, alcanzaría media hora larga; pero los tales treint'\ minutos se le antojaban
treinta siglos á la moz:,,, y no era
sarta de pestes que digamos, la que
soltaha de su preciosa boca contra
todo bicho vi viente, nacido y por
nacer.
Si no podía suceder otra cosa! Si

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
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entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL CLAVEL ROJO.
En ese sitio el río separa á sus
orillas con grao distancia, se ex•
pande de golpe. Sus aguas,que ron•
cas de rumores han escarbado sin
tregua. entre arenas, pe!lascos y
troncos ca.idos, llegan cansadas,
¡vienen de tan lejos! .... El impre•
visto ensanche las contenta., y se
dejan resbalar tranquilas, haciéndole a.l Sol un cristal inmenso en
que maca.brean sus rayos: la. super·
ficie disimula. temblores en sonrisas .... es que la corriente no des·
cansa., y desde el fondo marca sus
musculaciones.
Los sauces hacen militarmente la
línea compacta. y umbrosa; con la
mirada hipnotizada en las ondas:
filósofos llorones del verde secular,
creen en el flo de todas las cosas
con fatalismo de doctrina. pobre, y
allí e~tán desde que nacen, espera.o•
do la última onda.
Haciéndole carrera al río, va constalándolo una franja de tierra blan·
cuzco., muy tenue y muy amiga del
aire, con el cual juguetea. levantándose á él al menor cosquilleo de
cualquier vientito transeúnte.
Es el ca.mino: Pasó una vez un
hombre, después otro, y otro y mu•
chos; sus cabalgaduras dejaron miles de huellas sobrepuestas quemataron los gérmenes de la vegetación
más atrevida; las carretas pesadas,
de poderosas ruedas ,chirriantes,
concluyeron el croquis con líneas
profundas. La tierra triturad a, amasada., vencida en su afán celoso de
maternidad, se hace ahora fangal
con las lluvias y polvo sofocante
con los soles: es su venganza. El
hombre cruza por ella impasible,
acarreando la vida, para eso se ha.ce caminos, con la mensura infalible del rumbo ó la fuerza incontrarrestable de la costumbre.

...

:...

Al trotecito y bien sentado en un
ruano nervioso de linda pinta, viene un paisano joven y simpático.
El chambergo levanta el a.la sobre la frente, dejando completo el
óvalo de una cara donde la alegría
va haciendo dulces rozamientos.
En el cuello está anudado con coquetería. campera, un pa.iluelo de
seda negra, y en el nudo va apreta.•
do por el cabo un soberbio clavel
rojo,que en el plegado lujoso de sus
pétalos ha de llevar signos ó palabras legibles para el joven, porque
lo contempla á. cada rato y pasan
por sus ojos brilla.zones de gozo.
Viene de verla y ella se lo ha da·
do. Viene de allá, y no se explica
cómo viene pareciéndole que allá se
le ha quedado alguna cosa.
Ella es una linda criolla, moro•
cha rosácea; tiene la epidermis del
rostro tostada. por la resolana ar•
dedora. de los campos, pero en el
seno hacen su color de vida los glóbulos sanguíneos: es un clavel regio que da a.romas en tibieces ener·
vantes.
El fuellazo de un viento vagabundo barre el camino bajo las patas
del ruano, y Je levanta por delante
grandes espirales de polvo que se
retuercen pesadas en el espacio, como vestiduras perdidas de hadas
de poetas románticos. En las dislocaciones indolentes de una que va
á esconderse entre los sauces de la
orilla, ha visto el joven algo como
figura de mujer, y a.tajando el resuello detiene al ruano ....
Después, se sonríe con gusto: ha
visto fantasma. de enamorados .. . .
Su prenda palpita f:n su imagina-

EL MUNDO ILUSTRADO

• EL MUNDO ILUSTRADO

cióo ardiente, por eso los ojos en
todas partes le dan formas. Entona
una décima. muy sentida mientras
el ca.bailo vuelve á su trote.
Llegan á una sendita. que se escapa del ca.mino¡ baja á meterse en
el río: allí est el paso.
E l ruano tantea el terreno bajo
las a.guas, se asegura que es el de
otras veces, y entra. Aún no ha llegado á la mitad del vado cuando se
siente detenido con la sorpresa. de
una sofrenada imprevista: el joven
ha hecho cierta exclamación un poco dura y se ha quedado con la vista ansiosa persiguiendo un objeto
que la corriente se lleva en su a.puro: es el clavel que se ha escapa.do
del nudo en un descuido de su due·
!lo. Cosa perdida. Iufinita. tristeza
hace en el paisano la suplencia
de su reciente regocijo.
Ya no ve más la Oor por mucho
que a.largue la vista por la superfi·
cíe inquieta de las aguas.
Sigue pasando.
La imaginación, artista pícara
que mala.barea. á. su ca.pricbo1 con
todos los acontecimientos de la vida en que las preocupaciones le
ayuden, esta vez se a.socia. á la. superstición de los amores sencillos,
y le hace pensar al joven que, así
como al clavel, puede llevarle su
prenda la corriente de algún otro
a.mor más impetuoso.
La broma. del polvo del camino,
se renueva en su mente con seriedades de persecución intencionada.
Ha vadeado el río.
Esa otra ribera es una. cuesta,
porque el nivel de la tierra se levanta por sobre los sauces; resultado
de los tra.bajos prehistóricos del
agua cuando se abrió camino.
El joven, siempre pensativo, su~ la cuesta y se detiene arriba: su
vista aba.rea buen a parte del río.
Las aguas siguen corriendo y con·
versando incansables: ¿por dónde
andará el clavel?
En cada burbuja, en cada remolinito espumoso, el enamorado paisano ve un punto rojo..... . En las
orillas, donde los raigones detienen
para su adorno algas y yuyos
arrancados y les hacen formar guir·
oa.ldas de tallos y filamentos, hay
grandes manchas rojas, como ramos de claveles .... En la.s alisaduras que hace la correotada donde
pasa con más fuerza, huyen infinidad de claveles rojos ...... . En los
giros circulares de las aguas de los
rema.nsos,se persiguen unos á. otros
muchos claveles rojos ...... Y en el
ensanche, sobre las aguas lisas,
ha.y una flotación uniforme y como
dormida de claveles rojos! .... los
rayos del Sol cbicotean en la supe. ficie como víboras rojizas perseguida.si
El paisano abre los ojos con espanto, aprieta. el chambergo sobre
la frente, arrima un bárbaro lonja.zo al ruano y dese.parece.
¡Ha visto el río todo color de san·
grel
VICENTE Rossr.

tas nocbts dd J;ogar.
Tienen las auras rumores
que el arte no osa imita.r,
tienen las campiñas flores
y los tiernos ruiseñores
mela.ncólico cantar.
Tiene el cielo mil estrellas,
de las noches alegría,
el mar tiene perlas bellas

3.-Sendero de seda para mesa.

Domingo 7 de Junio de 1903.

cio!}es Y quiero que ha.ble usted con toda franqueza.. ¿E~toy en verdadero
pehgro de muerte? ¿No hay salvación posible para. mí?
El doc~r vaciló un momento y al fln exclamó:
-1M1entras hay vida ha.y esperaoza.l
. -:-No me oculte usted la. verdad, porque se trata de un caso de con·
c1enc1a. que ~eseo resolver cuanto antes.
. -Pues bien; ya que usted me lo exige, debomanifesta.rleque no hay
t 1empo que perder.

.-

II

Lleg:ó la noche, cesó en absoluto el ruiilo de la ca.He, y el enfermo
convenc1do de que su muerte era inevitable, resolvió abrir su corazó~
á. su esposa.
Catalina Louvier, que no había podido dormir
más que una hora., había entra.do pa.ra sustituir á. la.
enfermera. que velaba á su marido.
r
El paciente rechazó la medicina que su mujer le
daba, y dijo:
--;.Pa.ra. qué? ¡Todo es inútil, Cat&amp;lioa.! ... ¡No hay
remedio para mí!
-Estás en un error.
-Siéntate y hablemos ...... por últi·
ma vez. Creo que moriré esta noche, y
por tanto,es preciso que nos despidamos.
y

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2.-Trajea de primavera, para paseos campestres.

que sienten tristes querellas
de aquellas que el a.Iba envía..
El humano corazón
tiene continuos pesares
que endulza nuestra ilusión;
y tienen muy dulce son,
si es que se aduermen, los mares.
Que todo lo que en el mundo
puede atraer nuestra vista,
desde el cielo á lo profundo,
lo hizo en bellezas fecundo
el incomparable Artista.
El ~ue, cual prueba de amor,
nos d1ó una joya. sin par
de inapreciable valor,
lenitivo del dolor,
en las noches del hogar.
Noches del hogar benditas,
terror del rey del A veroo
vosotras sois florecitas '
que nunca os miráis marchitas
por decreto del Eterno.
Vosotras sois, á. mi ver,
para el hombre, noble escuela
en. donde aprende el deber;
sois un mundo de placer
donde alegre el alma vuela;
sois una fuente serena.
donde al beber el sediento
y descansu.1· en su arena,
deja que su triste pena
lejos se I a lleve el viento.
En la sociedad huma.na.,
noches del bogar, sois luz,
dando prueba. que no es vana
esa doctrina cristiana.
cuya enseña. es una cruz.

•

En vuestro tranquilo seno
sólo se baila la verdad,
sois la perla, sois lo bueno,
del mar del mundo.y el cieno
lo que llaman sociedad.
Por experiencia lo sé,
que en el mundo lo a.prendí,
pues sufriendo averigüé
que amistad, a.mor y fe
el hogar tiene tras sí.
Mientras que &amp;.quese bullicio
al que llama.o sociedad,
es el impe1·io del vicio,
es el infame ejercicio
de mentir sin dignidad.
Noches del hogar benditas,
sed vosotras, noches mías,
las que consuelen mis cuitas¡
huyan de ro( las malditas
noches de impuras orgías.

Grabado B.

\.
¡,

1

•

Huyan, sí, como el va.por
que muy lejos lleva el viento
con su soplo volador;
huyan como el resplandor
del relámpago violento.
Y tú, veo, no huyas de m(,
noche del bogar sagrada.,
pues que en el mundo aprendí
que bueno no existe nada
si es que no se funda en ti.

UNA CONFESIÓN.
I
El enfermo se incorporó penosa•
mente en el lecho. Al caer la tarde,
aumentósele Ia fiebre, inundándole
de sudor y haciéndole presentir una
noche horrible.
Hacía dos meses que la. enfermedad le ten(a. postrado en cama y, á
pesar de su antigua robustez y de
sus cuarenta. años, había agotado
casi todas sus fue1·zas.
Además, le atormentaba la idea
de un secreto que no se atrevía á
confiar á na.die. Su mujer era una
santa, y no osaba decirle Jo que
tanto le torturaba.
Enrique Louvier manifestó que
deseaba quedarse solo con el doc(·
tor Depas, que aquel día. le baca
la tercera visita.
- Doctor- dijo el enfermo- te!lgo
que tomar importantes determina·

$.-Variada coleccl6n de trajes de visita, paseo Y reunl6n.

Catalina, que no podía contener sus lágrimas, di·
jo á su marido:
-No te desesperes y ten confianza en Dios.
Louvier miró á su esposa y le murm_ur6 al oído:
-No he deja.do de quererte nunca y siempre te he
admirado por tus virtudes. ¿Serás capa.z de tener a.ho•
ra un rasgo sublime de caridad y de per~ooar á un
moribundo? Muy dolorosa. me es la coofes16n que voy
á. hacerte: pero sería un misera.ble si no ~abla.ra en
~stos críticos momentos. La vida es una serie de con•
tra.dicciones. ¡Perdóname, por Dios!. .. Tengo una. amiga y una bija .... Una. pob1·e niila. de nueve a.ilos .... No
me eches en cara mi mal proceder, porque no tendría.
fuerzas para soportar tu justa indignación. ¡Qué_ v!I- á
ser de esas dos infelices!. ... Viviendo como be v1v1do
de mi, trabajo, no me ha sido posible asegurar su porvenir. No sé cómo se mantienen desde que estoy enfer·
mo. Tu dote está intacto ..... Con lo que roe pertentiee,
procura que no se mueran de hambre. ¿Lo harás así'?
;.Me permites morit· tranquilo? ¡No me conde~es, Y_ ten
lástima de tu desgraciado esposo! ... ... Be.Jo m1 a.1mo'"-qnR ....,...nnt1•n"6" .,., c;obre con el nombre de esa
mujer. ¡Ya lo sabes todo!
Catalina. estaba a.nonada.da. al pensar que su ma.•
r1do la había estado eoga.!'iando por espacio de diez
a.!io~

Grabado A.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

1

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

_Sin ~mbargo, á pesar de su hu•
m1llación y de su enojo, mostróse
compasiva con aquel hombre que
momeqtos antes de morir se entregab_a en cuerpo y alma. á su generosidad.
. -Te juro-exclamó la. sa.nta mu•
¡er-que no carecerán de na.da.!

III
La. naturaleza. dispone de recur·
sos superiores á la. previsión huma.na.. Enrique Louvier tuvo a.l día
siguiente una. crisis terrible, á la.
cual nadie creía. que pudiese resistir. Al amanecer durmió tranquila.mente, y el doctor Depa.s no volvía
de su asombro a.l ver el cambio que
en el enfermo se había operado.
-¡Es un caso extra.ordinario, un
caso nunca visto!-decía el insigne
médico.
Louvier recobró la salud y su
convalecencia. fué muy rápida. Aunque muy débil, levantóse al cabo
de po~os días, completamente fuera.
de cmdadv. Sin embargo, en su
rostro se refl.ej aba. la. viva inq uietud de que se hallaba poseído. No
se atrevía á. mirar á. Catalina., que
siempre ámorosa. y compasiva., no
dejaba. de prodigarle todo género
de atenciones y cuidados. ¿Qué fatalidad le había obligado á martirizar el corazón de aquella. santa.
con una. confesión completa.mente
inútili'El recuerdo de a.q uella escena
íntima. ante el umbral de la. muerte,
le ca.usaba verdadero espanto.
Aunque Catalina. Louvier procuraba estar siempre de buen humor
para animar a.l convaleciente, notábanse en su rostro las huellas de
la. traición de que había sido víctima..
Su marido sufría con los pesa.res
de su esposa., comprendiendo que
ésta. los ocultaba piadosa.mente para. respetar la. debilidad de un enfermo vuelto por milagro á la. vida..
Pero, sin duda alguna, habría de
llegar el momento de una. explicación, en que Catalina. le reprendie•
ra. por su conducta., y en su dignida.u de esposa. ultra.jada, le indujera. á elegir entre su pl'opio domicilio y el otro hogar cuya. existencia. había confesauo. ¡Qué cruel era.
todo aquello!
La. muerte borra. muchas faltas,
pero son pocas las que la vida perdona.. Una vez salva.do Enrique, no
era. posible que Catalina. olvida.se
la. grave ofensa que su esposo le
había inferido.
Louvier veía venir el castigo y
hasta el momento de una sepa.ración.
Un día en que le pareció que Catalina. estaba triste y pensativa.,
trató de a.bordar de frente el asunto .... ¡Ah! Si hubiera. podido inventar una medida salvadora.. . ... .
-Hija mía-dijo el conva.leciente,-ya. sabesqué esfuerzo tan grande me- costó la. confesión que te hice
cuando creí que iba á morir ....
Catalina. se estremeció convulsiva.mente. Los celos que procuraba. /
ocultar le destroza... ¡
ba.n el corazón. No
. '1
obstante, sintió in'
mensa. piedad por a.quel hombre que en
tan a.pu rado trance
le había confiado su
secreto. Adem á s ,
aquella confesión la
había hecho &lt;in extremis,&gt; y, por tanto, ._,,
la magnánima espo - /
sa. se consideraba co- · . ·
mo un sacerdote que,
después de haber absuelto al penitente1 no tiene derecho a
recordar sus pecados. Tal vez entre
las ruinas de su
amor na.cía en ella.
algo maternal en favor de su marido.
. -¡Ah!- exclamó
· Catalina. con un acento de angelical
bondad, en que se
revelaba. un esfuerzo heroico sublime. -¡No sé de qué me habla.si
No recuerdo nada de lo que me dices. Tenías una. fiebre altísima
aquella noche y no hice caso de tus
palabras. ¡Qué modo de delirar!.••

1

«¿Qué gigante habrá lanzado
proyectil tan colosal?&gt;
¿Qué ser todopoderoso
le impulsó con tanto brío?
.... Pero al fin llegó el Estío;
fueron á ver al coloso,
que espantando al más sereno,
descendió por la. vertiente,
y hallaron .... á la. serpiente
revolcándose en el cieno.
No me importa, ni me extraña
que, haciendo lo ínfimo enorme,
la opinión pública forme
el alud de la patraña.
A impulsos del ser más vil,
la indiferencia se mueve,
pero se funde la nieve,
y sólo queda. el reptil.

CUENTO.
Voy á contarte una. historia
que me con ta.ron dos .llores,
y que es historia de amores
que siempre va en mi memoria.
Fíjate en mi narración
porque a.sí que la. comprendas,
es muy fácil que algo a.prendas
útil á tu coraz_ó n.
En una hermosa mañana
del hermoso mes de abril,
en un bético pensil
brotó una rosa temprana,
de a.roma tan delicado
que todo el pensil llenaba,
y 4.ue aquel que lo aspiraba
de ella. quedaba. prenda.do.

I

LEOPOLDO CANO.

Era, en fin, entre las .llores,
lo que eres tú entre las bellas,
la envidia de todas ellas,
la reina de los amores.
Un clavel enfrente había
que con frenesí la. amaba,
y que con ella. soñaba
y que por ella. moría.
Ma.s la purpurina. rosa,
viendo lo bella. que era.,
no reparaba siquiera.
en tal pasión amorosa..
Pues que sólo daba oído
por ha.lagar á su orgullo,
a.l placentero murmullo
de un ar.royuelo escondido.
¡Ay! del mísero clavel
que por la rosa moría;
que ella insensata. no oía
su desventura. cruel.

7.-Cojín de seda y pintura.
Una tarde, al resplandor
último del sol poniente,
alzó la. rosa. la frente
y pudo ver,con dolor,
que el arroyo murmurante
á quien oído prestaba,
dichoso y feliz se hallaba
en los brazos de su amante ....•.
Entonces miró al clavel,
pero marchito lo halló,
y sin amor se encontró
en el seno del verjel.
Y como si no es amada

¡Ay de la galana rosa
que en el arroyo fiaba!
sin ver que éste idolatraba
á una. fuente rumorosa!

.. ····················· ...... .

·····. ······ ......... ·········
····················· ····· ....
.... .. ..... ······ ············.

,_J

•t

1a flor,no vive ni un día,

allí empezó la agonía
de la. rosa delicada.
Y .... todo su mal ¿cuál fué?
el confundir por orgullo
de la lisonja el arrullo,
de amor con la. pura fe.
F. SÁNCHEZ A.

¿QUÉ SERA?
¿Será una mujer hermosa
que al mismo sol cause enojos
con el brillo de sus ojos?
¿O será a.ca.so una diosa?

Si alguno te dijere, bella niña,
que no te quiero yo,
pregúntale si odiar pueden los hombres
á la lumbre del sol.
Si alguno te dijere que inconstante
busco de otra el amor,
pregunta. si es posible que en el
· mundo
exista más de un Dios.
Y en fin, si algún infame te asegura
que ingrato te olvidé,
¡pregúntate á ti misma si es posible
y responde después1
F. LóPEZ,

No lo sé, jamás la vi,
que de mí se ba.lla. muy lejos,
de sus ojos los espejos
no me retrata.o á mi.
Mas .... en la noche callada,
cuando la argentada luna
se refleja. en la laguna
de sí misma enamorada,
Cuando triste el ruiseñor,
eleva al cielo su canto,
c11.nto que parece el llanto
de uno que muere de amor,
Allá en el cielo estrellado,
pienso que miro su rostro,
y al contemplarlo we postro
de su belleza prendado.
Buscándola sin cesar
voy vagando pot· el mundo,
sin que á mi dolor profundo
un término llegue á hallar.

_•i
.. ~f
·,

Y por eso en mi angustiosa.
situación,por donde voy,
siempre preguntando estoy:
¿Es mujer? ¿O es una diosa?

F.

SANCHEZ A.RJONA.

LA CALUMNIA.

5.-Tres elegantes vestidos de teatro y concierto.
¿.Cómo quieres que me acuerde de
los disparates de un enfermo durante su delirio?

P.

GINISTY.

Ha.y personas muy honrada&lt;: que
suponen haber hecho buena com·
pra, cuando creen haber robado al
comerciante.

*

3:1 infortunio y la lucha. hacen á
los hombres generosos y les dan un
temple de alma de granito; la tor·
tuna. y el poder los hacen suspicaces, ingratos y tira.nos.

8.-Delantales de punto Y seda

j

Por hacer injusta guerra
á una paloma inocente,
desplomóse una. serpiente
de las cumbres de la siena.
Dió una vuelta y luego mil,
y por la ladera., 1:10 breve
rhdó una bola de nieve
cuyo núcleo era el reptil.
Tanto el alud aumentaba,
con tal estruendo caía,
que en el va.lle se creía
que el monte se desplomaba..
Al ver la masa glacial
decía. el vulgo admirado:

6.-Silla de comedor, estilo "Renacimiento."

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>-----------------------------------------------Si aprecia usted la suavidad
y resistencia de su cutis,

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MlXICO, JUNIO 7 Df 1903.

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PROYECTO DE BENARD,

PERSP ECTIVA GENERAL,

DETALLE DEL FRONTISPICIO

�lllL MUNDO ILUSTRAD(')

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

fin de la r:J? Onarq11ía primera al Capitolio, por
los T arqurnos; más allá en desorden, unos delante de otros, todos semiocultos, escalonando
sus p_ór ticos, sus frontones, sus columnatas, las
ba.síllc~s, los templos, los arcos triunfales, y
más ba¡os los monumentos honorarios, las exhedras ..... .
E l crestón de roca que uniera durante toda la
época r epublicana el Quirinal y el Capitolio y
que hacía par angón al Palatino bordando y encerrando el Foro, había desaparecido y los Antoninos h abían colmado la i nmensa brecha con
nuevas pl_azas, nuevos Foros, nuevas basflicas
s untu_osís1mas, nuevos templos, cuyas reliquias
constituyen hoy algunos de los más selectos
ejemplares del a r te greco-roma.no y por encima
de cuyos tejados ele bronce dorado se percibía
en el remate de altísima columna rodeada por Ja
espiral esculpida que conmemoraba y conmemora aún los _triunfos de la guerra dácica, la estatua de Tra¡ano el gl'an emperador español· hoy
existe la. m_armórea columna regiamente p~tinada por el t1e~po, pero S . Pedro remata sin gracia el soberbio monumento militar.
Consta ntino, siguiendo los 2igzags de la vía
sacra., a v anzaba por la hondonada ael Foro
rodeado por los senadores que cantaban h imno~
le~tos en los ritmos tradicionales y ofre1ía.n
gmrnalda~ y coronas, ceñidos y vigilados por
los pretorianos galos á cuyas espaldas se arremohnaba y aullaba en las escalinatas, en los
pedestales, en los terrados y en las bal austr a d as
la plebe a nsiosa como siempre ele ser la protagonis ta de las fiestas triunfales ( csenat us popu•
l usque romanus S . P. Q. R.)&gt; A medida que
av3:nza b a surgían . á su paso, .casi apiñados,
casi formando también una multitud inmóvil de
mármol y bronce, las columnatas de las basílicas en q ue se reunía á la sombra la perenne
asamblea. de los desocupados r omanos del in número pu~blo ávido de di vel'siones y 'regalos,
de pan y v_rno, de san3"re y combate y lujuria,
aquel a quien se apell idaba cpanem et circenses&gt;
y con é l c o nfundido el grupo inquieto é insolente de los negociantes que trataban y discutían
sus asuntos en que estaban complicados los intereses económicos del mundo. A la derecha
del Arco de Tito, el emperador pudo contemplar
el coloso neroniano trasladado á las graderías
del templo levantado por Hadriano á Venu~ y á
Roma (madreé hija) de él na.da queda· luego
y~ e_n ot ra direc~ión, los templos que a.y~t' ha.bí~
er1g1do Maxenc1u, su hermano político y su ven·
cido y su víctima, cuya lívida cabeza enai-bolaba
un hastia rio en el séquito del tri unfador: allí
escogió su b asílica Constantino, aún perduran
sus tres arcos y sus muros ; nada hay más im-

ponente en las ruinas del Foro. Desde allí pudo
rer algunos fragmentos de las multiplicadas coumnatas de los foros de Vespasiano Y Nerva
~etr~s del templo de Antonino y Faustina (bo '
i¡¡-lesia de ~-Lorenzo in miranda) Y de laespléidida basíhcaEmilia (quedan algunos zócalos
al!,l"unas columnas restauradas; allí acaba ó co:
~nenza la calle Cavour). Siguió su ruta asediaa por las estatuas y los monumentos votivos
rodeados de balcones en donde se hacinaban
~asta ahogarse las familias de los descendientes
e ~arones más ó menos ilustres que habían lo·
gra o e 1 honor de una columna ó una efigie en
el Foro Y. esta plaza, nunca gt·ande, se tornaba
un_ laberrnJo de vericuetos gracias á aquel
e!lJ am bre sin orden ni alineamiento de construc•
f iones en_tre las que se desarrollaba como podía
a ':fa trrnnfal. El imperator , con el rostro va·
roml sombreado no sólo, afortunadamente para
il, por la cor ona de laurel, sino por los velarios
Re s~da, a.quí Y allá tendidos, se deslizó entre la
eg1a Y el templo de Julio César, el'igido allí
d_ond~ el_ cadáver del padr e del imperio había
sido rncrner ad_o; saliendo al templo redondo de
Ves_ta Y al ~trio de_ las Vestales, pudo ver de
arr i~a. aba¡o, la gigante y terrífica estatua de
Dom1ciano; debe de haber gustado más del aspect~ del esbeltí_simo templo de Castor y Pollux.
Al pie del Pa_la.tmo franqueó el arco triunfal de
Aug~sto, d~¡ó á un lado la recién incendiada
basílica Ju~ia ;¡: se detuvo antes de pasar bajo el
arco de Tiberio. Descendió de su carro · entre
este arco y el de Septimio Severo (hoy en pie to•
davía.) se extendía el muro rostral, la tri buna de
las arengas en cuyas extremidades se hallaban
la oquedad que se denomi naba ce! onbligo&gt; (el
centro) de Roma y la ccolumna&gt;miliaria de oro
de donde partí~n todas las rutas del imper io; no
en es_e muro, srno en el de la tribuna Julia esta•
ban rncrustadas las rostl'as ( proras) de los navíos captura.d~s por Augu,to y Agdppa en la
bat~lla de Act1um en que el primero ganó el imp~r10 del D?UJ?-~ºi en éste, aunque no era el de la
tr:1buna prim1t1va que estaba en la. antigua cur ia, se ;v~ían, sin ernbar~o, las rostras de una.
mod_est1s1ma hazaña naval; ésta era la tribuna
d~l 11np~r10, aquí hablaban al pueblo en apren ·
dtdo::_ discursos d_e aparato los emperado1·es; allí
a.n~a.no habló Cwerón una sola. vez, a l menos:
ab1 estuvo clavada su cabeza; la boca entreall1e1·ta. ;)'. seca de donde brotara la maravillosa
elocuencia de los apóstrofes clásicos, mostraba
la lengua negra desgar1·ada po1· el implacable
~lfiler de oro de la. odiosa mujer de Antonio.
1P!é!rO qué _honor supremo y cuán merecido en su ma! i Servir de epitafio á la libertad de Roma.!
Constantino,según nos cuentan los bajorrelieves

DÍAS DE ROMA.
S. P.

EL FORO.
Bien ornado el espíritu con efigies de emperadores, imágenes de l a loba cívica, y lineamientos fisonómicos de personajes romanos duros, fieros, r esueltos, materi a a.masada con voluntad y acción, hay que empujarlo en su carro
de sangre y nervios por una de las rampas que
costean el Capitolio rumbo á la amplia hondon a da del Foro. Y a cu ando se le ve desde Jo al to
del campanile capi tolino, l a evocación es poderosísi ma. El a l ma, el genio, &lt;el daimone,&gt; el demonio de Roma surge de entre aquellas ruinas
de todos los siglos; se siente el calofrío del contacto con la eternidad en la for ma de l a muerte
de las cosas, per o de una muerte que no muere,
que ya bo mori rá, que acompañará al hombre
hasta los días en que venga á agonizar aquí en
un grupo flébil y sin voz, aquí donde otro grupo
se levantó de su pantano, domó y saqueó al mundo antiguo y durante seis siglos paseó por esta
estrecha cvia sacra&gt; de los triunfos su botín de
guerra compuesto de las maravillas del arte de
todas las civilizaciones, de los exotismos pere•
grinos de todas las barbaries, de los tipos de
todas las bellezas, de todas las virtudes, de todas las bajezas, de todas las deformidades, de
todos los miedos, de todos los dolores y las
muestras de todas las costumbres, de todas las
industrias,y los productos encantadores ó extraños de todos los climas. Y nos parece oír los
ecos del trompeteo de los buccinadores, del r uido de las ruedas de bronce de los carros contra
las baldosas, de los galopes árabes ó africanos
en tropeles de colores, de los himnos de los sacerdocios y los 1&gt;asos lentos y formidables de los
elefantes y los Chmellos, y las canciones obscenas de los soldados en torno de sus enseñas altas y el infinito clamoreo del pueblo incrusta.do
en los monumentos, en los atrios de las basíli·
cas, en las escalinatas de los templos . . Y la aud ición se complica con la visión y se mira desembocar del arco de Tito en lo más alto de la
vía sacra, úri ti'iunfadór sobre un éafrb de marfil y oro, un Sdpión, un Pompeyo, un César, un

Q. R.

Germánico, un Trajano .. Y se adquiere conciencia de que la onda de luz y de armonía queparece hacer flotar la clámide de los imperatores,
todavía mezcla sus vibraciones á nuestr a vida,
á nuestra h istoria, á nuestra pasión , á nuestras
a lmas.

***

Por ahí, por donde veo, desde la rampa del
Capitolio los gigantescos y quebrados contornas del Coliseo, en el llano que existía entre el
·Esquilino, el Celio y el Pala.tino, en donde Nerón
erigió su cdomus aurea&gt;,frente á l a que se levan•
taba su estatua colosal (un coloso que dió a l
circo de los F lavios el nomb re popular de cColoseo,&gt; de donde hemos hecho &lt;Coliseo), allí se
organizaron alguna vez sin duda, las interminables panegiria.s de los últimos triunfos imperiales, que en los grandes tiempos de la República
y el alto imperio partían del campo de Marte.
Ahí precisamente está el arco de Constantino
pesado, grandioso, melancólico, fabricado con
despojos de otros monumentos; ahí para pene•
trar en la vía sacra debieron haberse formado
ea orden de marcha sus legiones semi bárbaras
que en lugar de enseñas llevaban el lábaro, en
que se expresaba que el emperador había vencido á M axencio, no guiado por la cruz, como
diríamos ahora, sino por un impulso divi no,
cinstinctu divinitatis&gt; y ésta fué la primera fórmula de transición del paganismo á la religión
de Cristo. De ahí los triunfadores (primer cuar•
to del siglo IV) 6Dtre las multitudes abigarradas
que se apiñaban y desgajaban desde las pendientes del Pala.tino hacia la vía sacra, subieron
hasta el Arco de Tito, situado en Jo más altC&gt; de
la Velia y todavía hoy en pie; pequeño en eom•
paración del Arco de Constantino, ornamentado
con relieves que recuerdan las victorias sobre el
pueblo judío, del hijo de Vespasiano, del cap•.
turador de Jerusalem, del destru_,ctor deiTemplo.
Y viniendo del Goliseo y de-1 Arco de Constanti~
no por la pendiente aún embaldosada con las
mismas piedras que pisaron los caballos de los
Césares triunfales, quedan, cuantos pasan á la
sombra del Arco de Tito mucho tiempo para.dos,
clavada l a vista en los relieves negruzcos que

representan los despojos del Templo, entre los
que descuella el candelabro de los siete brazos,
y una indecible angustia. se apodera del espfritu:
sobre vencedores y vencidos el tiempo ha pasado
su segur niveladora: ni patria judía ni imperio
romano; sólo quedan,sobreviviendo á. las ruinas,
dos a l mas: el alma de la Biblia y la del &lt;Corpus
Juris&gt;, siempre en contacto, siempre en lucha,
incompenebrables y encadenadas la una á la
otra; el Evangelio que fué el puente no fas uni•
mismó, las ligó .. ..
Dejémonos de psicologías históricas, y a que
todos los puntos de vista parecen dar momentáneamente l a impresión clara· de la verdad, que
se desvanece pronto ante la ve1·dad de la impresión contr aria, y sigamos tres minutos á los
soldados de Constantino que al ver los r elieves
del arco de Tito, deben de haber lanzado l:lr·
guísimas exclamaciones antisemitas. [Sé que
no era éste el camino habitual de los triunfado•
.res, pero supongo que Co;;stantino quiso reco•
l'l'er toda la Vía sacra). Cuando de Jo alto de
su carro esculpido arrasti·ado al paso po r cuá·
driga jadeante y espumeante, el Augusto que
una. década después iba á ser señor del orbe ro·
mano para despojar á Roma de su preeminencia.
imperial, lanzó una larga mirada investigadora
hasta el Capitolio que cortaba el breve horizonte con su doble frente coronada.y todo elcForuro&gt;
surgió ante él como un tumulto de palacios, de
templos y columnas. A su izquierda. la casa es·
pléndida de las Vestales en cuyos pórticos altos
~e agrupaban las vírgenes sagradas q ue pro~to
i ban á ver apagado el antiguo hogar de la ciudad, el fuego de Vesta, que sería reemplazado
por la lámpara de arcilla encendida e n las catacumbas, cuyo resplandor iluminaría a l mundo.
Por encima de los pisos superiores de la casa
de las Vestales aparecían las exuberantes v~rduras del Palatino coronado por los palacios
imperiales que se escalonaban en las pendientes
del cerro y se acercaban al Foro, al que se descendía. por amplia escalinata ó por estrechos pasadizos. Allí abajo estaba, en el templo de _vesta, redondo como las primitivas chozas latm_a.s,
en la &lt;Regia,&gt;·la casa del pontífice rey, el mdalo
religioso de' la Roma primitiva, trasladado

EL Foro, desde e l Capitolio

Domingo 7 de Junio de 1903.
pobrísimos de arte de su a r co triunfal h abl ó
allí. ¿Qué dijo? No sé, mas fué furios'amente
aplaud!do, aclamado,cantado, incensado y siguió
su camrno por la dur~ pendiente del Capitolio,
por la rampa de la victoria cclivus victoriae&gt;·
dejó á un l ado el templo-tesoro de Saturno (d~
él q~eda un gran fragmento) que forzó César para -p1llarlo en sus ~fas de lucha; el de Vespasiano, un poc~ más leJos; el famosísimo templo de
l a Concordia, que se había convertido en museo
en que los t riunfadores depositaban lo más selecto y curioso de su botín de guerra en aras
de ~na diosa que fué la de los grandes' días im•
periales en que la cul tura heleno- latina satur ó
al mundo de entonces y preparó el nuestro, y por
fin_ llegó al templo de Júpiter capitolino todo
ch1spea'?-te de oro: techumbres, chapiteles, ba•
ses, _relieves, p uertas. Allí aquel cristiano ya
bautizado, ~egún cuenta una piadosa tradición
(falsa, lo digo con escándalo de nuestr o cícero•
ne) que nos h a valido e l admir able bautisterio
de San Juan de Letrán, aquel cristiano q uejamás _l~ fué de corazón, cumplió con los r itos
trad1c10nales, consagró sus triunfos al D ios de
la potencia romana y supongo qué después se
iría á comerá cualquier parte, porque debió lle•
var una hambre atroz ... . . .

***

~il- d?scient_os veinticuatr o años después, al
prrnc1p1ar el segun do tercio del siglo XVI otro
César, otro A ugusto, el emper ador Carlos 'ven·
tr~ba en triunfo en Roma, exactamente por la
m1~ma,ruta _que el fundador del cristianismo político u oficial : la t1·azada por los a1·cos de Coas•
t~n~ino, de Tito y, desviándose un poco, de Sep•
t tmio Severo. L~s roma_nos habrían dicho que
aquél no er a un triunfo, srno una &lt;ovación ,&gt; pues
que el emperador, armado de punta en blanco
cabalgaba sobre un corcel de Andalucía. vestid¿
como él de acero, bajo las flotantes gu~ldrapa s
de púrpura. y oro. ¿De quién triunfaba. el señor
de España y las Indias, de Alemania y los Paí•
ses ~fajos? De los i_nfieles africanos que sólo á
medias había vencido; de Francisco I vencido
antaño, pero á quien ahor a se disponía' á vencer
de nuevo_ (lo 9ue no logró,_pbt· supuesto) dentro
de ~1-anc1a misma, por traidor á la cristiandad
Y _aliado de lo~_musulmanes;en realidad de qu ien
tr(unfaba el h1¡0 de Juana la Loca era de Roma
misma, que á pesar de los años transcurridos n o
podía_ reponer se, ni !se repondría. jamás, d~ la
rnvas1ón de las bordas de Car los mandadas por
Borbón y que dejaron muy atrá~ las de los godos y los vándalos, los sarracenos y los norman·
d_os ... . Aquello había sido odioso, horrendo; l a
crndad etern a, era u na eterna rui na, aquella rui-

�Domingo 7 de Junio de 1903.
na fué estropeada y pillada con una rabia sin
nombre .... Es la más espantosa profanación de
cadáver de que hace mención la historia.
Dice Rabelais que para planificar el camino
del emperador austriaco, el Papa había hecho
arrasar más de trescientas casas é iglesias; ¿qué
era, pues, aquellaplazaquerecorríaCarlos, bajo
el palio, seguido de sus españoles y alemanes y
rodeado de los cardenales rojos, los senadores de
o.gaño?Eracil campo vaccino;&gt; fué el Foro. Era
el sepulcro del Foro. Casi estaban ya al mismo
nivel el pie del arco de Tito y el trozo del arco de
Septimio Severo que aparecía á medias entre los
escombros;éstos,comounlago demármol martajada y de poi va fijado por las malezas y los
abrojos, venía desde la Velia y cubría toda la
base de la colina del Capitolio, y ahogaba los
plintos de las columnas de los templos de Saturno y Vespasiano y ocultaba otros templos y
basílicas bajo su masa formidable de fragmentos.
En lo alto del Capitolio (existe un grabado de
la época reproducido en la edición italiana del
Gregorovius) no había más que una especie de
convento fortaleza en el centro, con su torre [fué
la torre de la comuna romana que repicó tantas
veces la libertad y el tumulto trágico1, algunas
casucas en donde estuvo el templo de las puertas
y los relieves de oro, y en la cima en que se
alzaban la ciudadela y el templo de Juno, la
iglesia de Santa María de Aracreli. Aquí en
donde recuerdo estas cosas, sentado en una base
de columna de la basílica Julia, estoy á siete ú
ocho metros del nivel del piso recorrido por el
caballo de Carlos V.
Todo había sido sistemáticamente demolido
siglo á siglo, los edificios habíanse tornado
canteras para las iglesias circunstantes ó habían
sido transformados en ellas; el Coliseo, los arcos
triunfales, los sepulcros imperiales habían sido
convertidos en fortalezas y ceñidos de torres y
coronados de almenas por los gerifaltes de la
nobleza romana medioeval en perenne reyerta,
los Frangipani y los Ambaldi y los Orsini y los
Colonna .... La gran figura infortunada de Cola
de Rienzo, se yergue y domina casi pura, casi
rumana como la de uno de los Graccos, esta tempestad de diez siglos de pillaje, de destrucción,
de crimen, de horror y poesía. (Estoy quizás
i mpresionado por Emmanuel, á quien vi anoche
representar un Rienzo grandílocuo, sober bio y
teatral. ... )

***

1 '

Discurrían por entre aquellas reliquias los
grupos de colegiales vestidos de sotanillas, negras éstos, rojas aquéllos, azules ó verdes esotros, dirigidos por sus profesores, que les explicaban aquel museo único .... Yo seguí á les que
pude entender: visitamos juntos el atrio del templo de Vesta, vimos la fuente, descubierta en esos
días, en que habían abrevado sus caballos los
dióscuros de;pués de la batalla del lago Regilum,
admiramo" por la décima vez el fragmento del
templo á ellos alzado con sus tres deliciosas columnas corintias,estudiamos las ruinas dela casa
de los pontífices, cla Regia,&gt; las del templo de César, y de las rastras alli levantadas por Augusto;
fuímos á ver los restos de las otras rostras, es
decir, de la otl'a tribuna delas arengas, junto al
arco de Septimio Severo, descendimos ahí cerca
por una rampa al fondo de una oquedad en
donde hay una piedra que el tiempo ha gastado
cónica.mente y en donde hay letras arcaicas que
parecen griegas; subimos para oír al profesor
hablar del lugar en que había estado el primitivo
Foro, poblado de tiendas ( &lt;tabernas&gt; decía u los
romanos) y sobre él, en un vasto terrado, el
Comicio, el lugar de las reunionés públicas de
aquella ciudad de patricios de cuyos derechos
estaba la plebe excluída, y dominando al Comicio, la Curia, e.n donde el Senado, que luego se
reunió en diversos lugares, celebraba sus sesiones. Todo esto lo cambiaron ó destruyeron los
primeros césares. Luego nos paramos frente á
las ruinas del templo de la Concordia, de Vespasiano; al pie del que es hoy palacio del Senador,
en donde reina el síndico de Roma, don Próspero,
vimos las ruinas del Ta.bulario (archivos), las del
pórtico de los doce dioses ( deorum consentium),
y á nuestra izquierda las columnas altísimas de
Saturno y en el centro de esta región la última
obra de la adulación y de la abyección de la
historia de Roma expirante bajo la tiara: la columna levantada, siendo papa San G1·egorio
Magno, al abominable tirano bizantino Focas.

***

Id á ver el F-oro y, si tenéis unos trozos de
columnas y templos en la memoria, es decir, unos
fragmentos de historia romana (es mi caso), decidme á quién veis, á quien sentís discurrir incesantemente por el Foro, quiénes el protagonista
invisible y presente en aquel prodigioso doro
escénico.&gt; El, el gran seductor de la historia, el
que surge más vivo, más viril (et terrible afeminado de que habló Cicerón) del libro clásico de
Mommsen y de las teorías aristocráticas de los
nietzcbeanos y de los ensueños de transformación
r(:lvolucionaria de los demócratas, el que hizo
· posible la transformación romano- helénica del
mundo y nos hizo posibles á los latinos ele hoy
el calvo de la corona de laurel. ... Julio César'.
Aquí vivió [en la Regia], de aquí salió atropellando los_presagios y las súplicas. de su mujer·
por aquí fué al pórtico de Pompeyo [un poc¿

EL MUNDO ILUSTRADO

lejos del Foro, cerca de donde nosotros, á pesar
de las heladas lluvias nocturnas del enero romano, vamos á ver al gran actor Novelli ene! Teatro Valle], aquí en latribunade las arengas fué
expuesto &amp;u cuerpo esmaltado de heridas que
parecían labios clamadores de venganzas, allá
fué incinerado en medio de los alaridos del pueblo cosmopolita .... de esa pira pa1·tió la transformación imperial de Roma y del mundo ....
Cierta ocasión en que después de visitar Versalles y sus galerías de pinturas militar s, mi
infortunado Jesús Contreras y yo hablábamos de
Napoleón, insensiblemente pasamos á César, su
abuelo, y el joven escultor me decía: ¡qué escultórico fué ese hombre, qué conjunto de ademanes
estéticos su historia, qué actitudes, se podía seguir su vida con una serie de estatuas, mármol
unas, otras bronce . ... I Y 1·epasábamos: pagando su rescate á los piratas y prometiéndoles
ahorcarles, llorando al pie de la estatua de Alejandro en España, pasando el Rubicón, forzando el templo de Saturno, diciendo en el
Adriático al barquero: c¿qué temes~ vas con César,&gt; apartando de sí la cabeza de Pompeyo,
atrayendo á sí la cabeza morena de Cleopatra,
escribiendo al Senado la famosa misiva cvinevi-vencí,&gt; domando á su ejército amotinado con
la sola frase despectiva «quirites&gt; [paisanos,
dirían nuestros soldados], rechazando la corona
regia (él, que por su cargo de pontífice era el rey
de los sacrificios) quP. le ofrecía Antonio; luego
envolviéndose en la toga al ver el puñal de Bruto, y despufs, ya muerto, recolocado el laurel
sobre la frente lívida, su lenta aparición casi de
pie en el féretro (gracias á un artificio de Antonio) ante el pueblo de donde sacaba fuerzas para aplastar á la aristocracia que impedía á Roma gobernar en paz al mundo... «Cuánta estatua,
cuánto bajo relieve hay en esa historia... &gt;me decía mi amigo. .. cEn mi corazón está César, dijo
el poeta latino, allí tiene un templo.&gt; Así en el
Foro .... . .
JUSTO SIERRA.

APLICACIÓN.
Sentada en la Explanada, bordaba una labor amarilla de belludo estambre persa.
El cielo estaba azul, y el monte como una
trarn·parencia luminosa.
Bordaba.
Redondas nubecitas blancas flotaron y el
monte se puso como blanca tiza.
'
Bordaba.
Un joven poeta
pasó: saludó .. . .. .
Todo era gris como plomo; el monte había desaparecido.
Ella recogió su
bordado amarillo y
se fué.
De nuevo el cielo
estaba azul, y el
monte como una
transparencia 1uminosa.
Sentada en la Explanada, bordaba
una labor amarilla
de velludo estambre persa.
Un joven poeta
pasó, y ealudó ..... .
.1!,;l cielo estaba negro, con un millón
de estrellas blancas.
Ella estaba sentada en su cuarto y
bordaba su labor amarilla de velludo
estambre persa.
El joven poeta
miraba el cielo negro y el mill6n de
estrellas blancas.

La opinión pública: he ahí una ¡,otenc·
qua se forma de la audacia de unos pocos y 8
la cobardía de los demás.

Jª

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 7 de Junio de 1903.

COSTA DE IlEAUREGAD.

¿Qué podemos desear mejor si no un bello
sueño seguido de una hella muerte?
V. CHERBULIEZ.

Lo qt~e _ent~n_demos por justicia es á menudo una InJUst1cia en nuestro favor.
BARBEY D'AUREVILLY.

S i un pensamiento de tres líneas no merece
que se le dedique un capítulo, no vale nada.
REVEILLERE.

SAN FERNANDO.

monumtntos qut Duapartttrán.
El proyecto de erección de la rotonda y del
cenotafio que formarán el Panteón Nacional
en terrenos del Hospital de Dementes, com~
prende la apertura ele una calle, á través del
cPmenterio de San Fernando, que corresponda á uno de los cuatro pórticos q ue deben
dar acceso al edificio.
Con este motivo, el cementerio que hace
largos afios existe, por decirlo así, en el corazón de la ciudad, y en el que se hallan sepultados algunos de nuestros héroes, desaparecerá totalmente en plazo más 6 menos corto,
transladándose los restos mortales que en ál
se encuentran, ya sea á los demás panteones,
ó _bien á la cripta del Panteón Nacional, según
que pertenezcan á simples particulares 6 á alguno de los hombres ilustres mexicanos.
Los monumentos de Juárez, Zaragoza, D.
Vicente Guerrero, y algunos otros, serán reconstruídos en la cripta, según el proyecto
respectivo, á fin de que se conserven allí, juntamente con las urnas que guarden las ceniw
de los caudillos de la Independencia.

PETER ALTENBERG.

Las mujeres tienen siempre la mirada más penetrante que los hombres;
y siempre que se
cruzan nuestras miradas con las de
ellas,recibimos nosotros la primera
herida.-E. ABOUT.

El mejor amigo.

( Fot. Arriaga.)

l. Monumento del Gral. D. Ignacio Comonfort.-2. Capilla del Gral. D. Martín Carrera.-3. Capilla de D. Vicente Guerrero. - 4. Monumento de Juárez.-5. Monumento de Zaragoza.- 6. Monumento de D. José María Lafragua.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

PSICOLOGlA CALLEJERA.
RÓTULOS Y MUESTRAS.
Irse por los barrios, dando de mano al ocioso vagar bulevardero y al olvido las figuras
europeizadas de los que pasean por las pulidas
calles del centro, es placer que á poco de gustarlo agrada y se mete muy adentro del &amp;nimo; y que, muy luego, &lt;le placer se cambia
en tarea de observaci6n grata y fecunda.
No son por cierto las bellas muchachas elegantes, que todas ellas parecen iguales, ni los
holgazanes cclagartijos" del bulevar, los que
pueden proporcionar datos, apuntes y documentos, para una obra de aliento, ya que todos ellos se esfuerzan por copiar al pie de la
letra y con éxito dudoso, los trajes, el porte y
hasta las muecas de los figurines europeos 6
de allende el Bravo.
Por los barrios, no; por los barrios la vida
nacional se manifiesta nuda, y completa y latente, en todas sus manifestaciones. De éstas
pudiéramos apuntar muchas; pero hacerlo no
sería leve faena, por eso ahora nos queremos
referirá una sola de ellas; á la más vistosa y
abigarrada, que se proyecta en rabiosos colorines sobre las fachadas y atrae las curiosas
miradas de los extranjeros.
Nos referimos á las muestras de los establecimientos populares.
Para muchos, para la mayoría, esos pintarrajeados muñecos, esas gordas letras pretenciosamente adornadas, que decoran los frontis de tabernas, fondas y cafetines, no son más
que muñecos y letras más 6 menos mal embadurnadas; mas quien se detenga á considerarlo, encontrará, sin duda, una significaci6n
oculta á r6tulos y muestras, que no pocas veces esconden graves misterios, y evidencian,
otras, sinceras manifestaciones del alma popular.
Hay muestras pretenciosas que están clamando á voces la erudición trasnochada del
traficante, adquirida aquí y allá, en rancios
tomos de novelas por entregas.
«El tocador de Venus., " ccEl brindis de Galatea,» ccLa Babilonia de los Artesanos,i, «La
guerra franco-china,i y ccLas glorias de Baco,•
pertenecen á ese género; que al leerlos, no parece sino que ve uno al gordo jicarero 6 al comerciante en ínfima escala, sentado detrás de
un panzudo barril y dándose un atracón de
literatura al por menor, que le pone los pelos

de punta y remueve coh imágenes ardientes
de guerra, de amor y de heroísmo su espeso y torpe intelecto.
ccEl Novio de Tacba,ii ccLa hija del Drenaje,» ,c:Mientras,&gt;i ccAquí dije,i, ,,Son las diez,i,
pertenecen á un género de humorismo muy
nacional, osado, grosero á veces, colindante
con el insulto y la agresi6n; pero que colma de risa los labios de los bebedores de
plazuela y les pone llamaradas de regocijo en
la mirada.
ccEl Rey bueno,» ccLa Alegría de la Huerta,»
c&lt;Una noche en peligro,» ccLa Chanza,&gt;i «El Va- .
seo» denotan ideas adquiridas acá y allá, en
los azares de una vida accidentada, que ha conocido los rincones mohosos de las bartolinas
y las galerfas de los teatrillos de barrio.

***

Alguna vez supimos que alguien proponía
que se evitara á los comerciantes esas chuscas exhibiciones y no se les permitiera poner
más que la raz6n social frente á sus casas.
Mala iniciativa, contra la cual se hubiera pronunciado, de poder hacerlo, el conde Buff6n,
porque el estilo del comerciante está en la enseña de su establecimiento, y, como sabéis,
el estilo es el hombre.
Un poco de observación de parte del parroquiano, le ahorraría graves disgustos y molestias. Nadie que no fuera reñ.idor de oficio
pondría los pies en un figón que se llama
"Las glorias de los valientes," y muy pocos
acudirían á la abacería que lleva por nombre
"La peste bub6nica."
Considerando así las muestras, como proyecciones de la personalidad psíquica de los
tenderos, nadie podría llamarse á engaño, y
las relaciones entre parroquianos y tenderos
serían suaves y deleitosas cual si viviésemos
en la edad de oro.
Por desgracia sucede que ni el comprador
se preocupa por tales futesas, ni el tendero
suele, á menudo, ser quien idea é imagina la
fábri ca de su fachada, sino algún pintamonas,
desfarrapado, que por ganarse el pafl ideara
no digo cosas tales como se ven en r6tulos y
muestras, sino la propia invención de la pólvora.
Para combatir la degeneraci6n, se añade, al
ejercicio escolar, el ejerci~io esportivo, ambos
exagerados: esto es lo mismo. que quemar la
vela por sus dos extremos.
ROMILLY.

Si se abriera á las mujeres la puerta de todas las libertades, las honradas y las prudente!' se negarían á entrar.
ACKERMANN.

MIENTRAS .

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J:
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.

..

Domingo 7 de Junio de 1903.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

BARBE
~e Rt;tw l'~ '/

Curre1 ,.1 r'ela

D. RAFAEL DELGADO.

Notable novel ista mexicano.

Pancho el Tuerto.
Cuento Viajero.
Después de aquel discurso tan erudito, repleto de citas de fil6sofos y de soci6logos, desde Arist6teles hasta lo más fresquito de los
tomistas al uso, el Dean sorbi6 un polvo de lo
más rico, se limpi6 las narices con el rico pafiuelo de seda, doblóle poco á poco, arrellanóse en el comodísimo sill6n, y se prepar6 á escuchar atentamente, seguro de no ser vencido
por su antagonista, y dispuesto á replicarle si
era necesario.
El vejete, famoso gregoriano, discípulo de
Rodríguez Puebla y compañero del Nigromante, hizo una mueca, un gesto de mico, se
colocó sobre las rodillas, asiéndole por los extremos, el bastoncillo de áureo puño y pulida
contera, y, vivísimos y chispeantes los azules ojos, las cejas m6viles, tremulillo el mento, fluctuante la sonrisa, se expresó en estos
términos:
-¡Norabuena, sefior y amigo mío! Allá va
un sucedido! Erase que se era, hace muchos
años ... ..... . en aquellos felices tiempos de Su
Alteza Serenísima, cuando la ciencia y los saberes todos residían en clérigos de campanillas, frailes graves, «Doctores de la Ley» y licenciados «in utroque,» y ante todo y sobre
todo, en mi grande y respetable amigo don Lucas Alamán, un cierto individuo, Francisco
de nombre, á quien todos llamaban Pancho.
Decidor y agudo cuando estaba en su juicio,
subía y bajaba en pos de sus amigos [que los
tenía por docenas y muy generosos], á quienes entretenía gratamente con dichos, coplas
y cuentos,sazonados á veces con uno que otro
remoque.
Pancho estaba en todas partes: en los corredores de Palacio y en el torno de las Capuchinas; en el pórtico del GraIL Teatro de SantaAnna y en la portería de Santo Domingo; en
los bancos de las cadenas, en conversación
con pensionistas famélicos y estudiantes de

tuna, 6 en la célebre alacena de don Antonio
de la Torre, de charla con literatos y gaceteros.
Era conocido de mil personas conspicuas y
de viso, las cuales solían premiar sus gracias
con una columnaria 6 con un medio nuevecito, y lo mismo «se trataba,,-así lo decía élcon el canónigo Moreno y Jove que con el
Ministro Tornel; lo mismo con los c6mioos de
Puesto Nuevo que con los frailes de la Merced; lo mismo con don Lucas, tan seriote y
estirado, que con don Marcos Arr6niz, quien
á pesar de su melancolía, era festivo y bromeador.

Pero también le conocían en otras partes ...
en todas las pulquerías de la Muy Noble y
Leal ciudad de México.
Lépero más listo y agudo que él no se produjo nunca, ni le hubo más típico en la ostentosa y envanecida capital, desde los tiempos
venturosos de Bucare]i. Pancho parecía fa.
vorecido por el cielo con milagrosa y rarísima
virtud, con esa que á pocos santos fué concedida, y de la cual goz6- según consta del respectivo proceso-San Alfonso María de Ligorio: del d6n de ubicuidad. Era como el aire
que por doquiera se colaba sin ser visto ni esperado. ¡Qué de veces al bajar del acuerdo al-

gún Ministro, Tornel 6 Alamf\b, al descend~r
del púlpito el obispo Madrid; al salir del «~1glo1&gt; Guillermo Prieto, 6 al llegar don Muc10
Valdovinos á la librería de Andrade, ó á la
«Gran Sociedadi&gt; Panchito Zarco, no se encon·
traron con la carucha de Pancho, siempre
amable, siempre risueña, siempre simpática!
¡Y qué cara! ¡Por S. A. S., por la Or~en de
Guadalupe, que otra mejor y más típ1~ no
iba ni venía por Plateros, ni lucía en la Viga,
ni se paseaba en la Alameda! ¡Bueno~ ratos
que dió .Pancho al Conde dE! la Cortina, el
tremendo aristarco de «El Zurriago,» vapulador de las literaturas' 'crucificada'' y«fiorida!»..
- Y ..... [á propósito, sefior Dean] ¿no cree
S. S. que buena falta que nos hace, al presente, el señor Conde, con su periodiquito Y su
presunción y su "Diablo en el Baile?" Pues.··
como iba yo diciendo ... ¡Buenos ratos que gozaban oyéndole en la concurrida alacena, en
aquel mentidero de sénecas y de poetas melenudos, en aquellos portales por donde arrastró aus desengafios amorosos, muy embozado
en su capita, el infortunado Rodríguez Galvánl
Nunca pedía el buen Pancho, y todos le
daban; nunca se ponía en acecho de un protector. y siempre el dadivoso le tenía delante.
-¡Ya no sé qué hacer!-dijo en cierta oca·
sión el obispo Madrid.-¡Qué haré con ese
hombre! ¡Si hasta en la cátedra sagrada ~e
tengo delante! Me salta al paso cuando baJO
del coche; doquiera me lo encuentro;.P.ºr
doquiera le veo ..... , ¡Creo que le he adm1ms·
trado más de cien veces el sacramento de la
coufirmaciónl
,
¡Claro! S. S. I. era generoso en demas1al
Como que en su casa, según dicen, y de ello
pudo dar fe don Tomás Gardida, se gastaban
mensualmente más de cuatrocientos pesos.... .
en ..... chocolate!
Lo malo estaba en que Pancho.... bebía de
tiempo en tiempo más de la cuenta; ~ue- era
muy dado al blanco líquido y á las m1xtel.as,

y que se echaba unos zarambecos y cogía unas
monas, que ...... ¡Jesús ~os valga! ¡Cuántas noches no le dió la Diputaci6n c6modo y oportuno hospedaje! Sepa Vd., señor Dcan, que
no gusto de hipérboles, pues, como solía decir don Luis de la Rosa, por la hipérbole estamos en México como estamos. ¡Todo es aquí
uua hipérbole! No gusto de exageraciones, ni
hay motivo para que yo difame tan cruelmente á. Pancho el Tuerto. ¿Tuerto dijt:? Tuerto
era, ni más ni menos que Camoens y que Bretón, mi amado Bret6n de los Herreros, "gloria y regocijo del teatro español." ¡Qué aficionado al pulque! Desde Regina hasta el Carmen no había bebedor que se le igualara!
Pero, vamos al cuento.
Cierto día un día solemne en que repicaron
'
.
todas las campanas,
en que "rugieron
sonora;
mente los cafiones," en que S. A. S. ostento
en la Insigne y Nacional Colegiata prestigioso
manto, Pancho, que, por fas ó nefas, se congratulaba con todos en todo regocijo público
6 privado, fué á la Villa, y de allí volvió haciendo equis, cantante y turbio, más que turbio crepuscular, y llegando á Santa Ana, camino de su casa, que estaba por el Carmen,
dió en la tienda de un rapabarbas, amigo viejo, maleante si los hay. Allí cayó, y allí lo
recogieron ...... caritativamente.
Diéronle blando lecho en una estera, junto
€\ la piedra de amolar, cerca de un par d.e gallos giros, convalecientes de ciertas les10nes
gloriosas recibidas en San Agustín de las Cuevas; junto á la pared, en la cual, en marco
desportillado pasmo de la parroquia juvenil,
alardeaba de'su hermosura Di-ana de Poitiers,
muy del brazo de Francisco I, y no lejos de
una guitarra mugrienta y resobada, fiel compafiera de su dueño en sus afortunadas amorosas conquistas. ¡Malísimo ambiente el de la
frecuentada barbería! ¡Qué fetideces de pomada de rosa, de canela y de contrahecho maca~r! ¡Cuán acre el tufillo de la plebeya bandolina, y qué nauseabundo el de la jabonadura
evaporada en la reluciente vacía de cobre! La
tienda, caldeada por el sol vespertino, a.rdía
como un horno, y en ella zumbaba; un enJambre de moscas pr6fugas de la carmcerla fron-

tera. Pancho cayó en el petate como piedra
en barranca, despatarrado y hecho una i griega. ¡Cataplurnl ¡Y á dormir la turca!
Traíala de las mejores, de las indómitas y
largas, de esas que duran un día.
El Tuerto roncaba ó parecía roncar.
Fígaro es malévolo. Se le ocurri6 esa vez
hacer una de las suyas. ¡Qué no se le ocurre
á un barbero!
Mientras uno de los aprendices, puestos los
pies en la cabeza, se lanzó en busca de una
mortaja, el maestro, con ayuda de los otros¡buen par de pillastresl-levanta.ron {\ Pancho
y le subieron al potro, digo, á la butaca.
Y ...... y ...... le abrieron cerquillo: un cerquillo clásico, elegantísimo, como aquel tan
donairoso del P. Navarrete, insigne Mayoral
de la Arcadia Mexicana; un cerquillo de comisario, 6 de orador cris6stomo; superior en belleza á la más aristocrática borreguna. ¡Como
que nu13stro barbero lo era de dominicos y
mercedarios, gentes de mucho gusto y de supremo coramvobisl
Quedó Pancho, en un dos por tres, sin pelo
&lt;le barba. con un i;,oberbio cerqui1lo, y con un
copete que pondría envidia en el más lindo
cacatúa, si cupiera pasión tan fea en pajarillos tan hermosos.
Luego, dejáronle en pañaletes, peor que si
fuera mendicante; vistiéronle la mortaja-que
no fué cedida por amor 9-e Jesucristo, -y listo de este modo el pobre Pancho, y por ta]
manera entrado en religi6n, le sacaron á la
calle, le tendieron al borde de la acera, y n1lí
me lo dejaron.
Allí le recogió la ronda, Ja pacífica ronda
del barrio, la cual se mostró piadosa y compasiva con el franciscano, con aquella reverencia
por el pulque embriagada y caída en miseria
lamenta.ble y atroz.
Mandáronle por r.ordillera á San Fernando,
al Colegio Apostólico, pues de allí debía ser el
desdichado religioso.
Turulato se quedó el portero cuando le entregaron aqud cadáver, que cuerpo sin vida
parecía Pancho, y con ayuda de tres donados,
le llevó á una celda, mientras otros iban á dar
aviso de lo acaecido al R. P. Guardián.
-¡Válgame Nuestro Padre San Francisco!
-exclamaba el portero.--¿De dónde será este
religioso desventurado? Pero, en fin, ¡quede
en esta santa casa ~on
la gracia de Dios!
Nuestro hábito viste,
y«bajoel sayal hay ál,1&gt;
y si no es de los nuestros...... que ordene el
padre Guardián lo que
mejor le plazca.
El buen anciano
abrió la celda. Echaron á Pancho en un
camastro, no más muelle que la estera de la
barbería, y allí le vió
el Guardián, que no
pudo dieimular su disgusto.
-¡Por caridad! ¡Dejadle en paz! Veladle,
cuidadle, y cubramos
la desnudez del Patriarca con la piadosa
capa de Jafetl
ilil- il-

Tempranito,no bien
dijo misa, acudi6 el
Guardián á la celda en
qu-3 estaba el desconocido religioso. Entr6se de pronto, severo
el aspecto, duro el rostro, agitando el cordoncillo seráfico, como siempre que iba á
reprender. Hallóse á
Pancho sentado al borde de la cama, en momentos en que apuraba sediento el búcaro que le pusieran cerca los legos vigilantes.

Domingo 7 de Junio de 1903.

-Hermano.... . ¡Alabado sea Dios!- dijo
el Guardián.
Pancho le miró de hito en hito, sorprendido y atónito.
-¿Cómo se llamasu reverencia?-prosiguió.
-¿De qué colegio viene? .... ¿Cuándo llegó? ...
¿A qué vino? ..... .
Pancho no contestó. Miraba con asombro
cuanto le rodeaba: el escaso y paupérrimo
mueblaje de la celda, el camastro, el crucifijo
sangriento colgado en la pared, las disciplinas
crueles, pendientes de un clavo.
Veíalo todo como á través de un velo, y envuelto aún el infeliz en los humos alcohólicos,
no se daha cuenta de lo que tenía delante, ni
acertaba á responder.
-¡Responda, hermano! Responda y dígame de dónde viene y cuál es su nombre.
- Francisco.
-El hábito lo dice, hermano. ¿C6mo se
llama?
-Francisco.
-¡Su nombre!. ... ..-suplic6.
-¡Ese!-replic6 el «Tuerto,1&gt; impacientado.
-Su nombre ..... .
-¡«Posi&gt; ya lo oy6!
-Sepa que le han traído de tal modo que
ha causado escándalo gravísimo en la Comunidad; que ha escandalizado en plazas y calles.... ... . .
- «Posi&gt;.... no es la primera ...... ni la última, padre!
Frunció el ceño el Guardián.
-¡Sí, hermano!-replicó.-Merecéis castigo ..... .
- ¡Castigo, eh?-,-y se echó á reír.
-Si.
-¡Qué sé yo! Lo que sé es que estoy crudo, padre; pero....... muy crudo! ¡Vaya que
«pítima» tan rebuena! Qnien tiene la culpa es
mi compadre «Tanasio», que «juéi&gt; quien me
la ofert6, frente al Pocito, cuando pasaron los
lanceros del «Cojoi&gt; ...... Me eché tres jícaras.. .
tres jícaras grandes, «ansinota». Pero como yo
no «ninguneo, ,&gt;á «naidenii... .. «posi&gt;.... ¡entré
al quiero! ¡«Posi, qué ya no hay hombres!
-¡Hermano!-suplicó el Guardián.-¡Por
las llagas de Nuestro Padre San Francisco!
¿De qué Colegio viene? ¿De dónde viene?
-¡«Posi&gt;de mi casa!
-Dígame su gracia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
CÁMARA DE DIPUTADOS

Como lo muestra el dibujo, esta sala sería
dotada, en el fondo, de un gran nicho para la
instalación de la mesa de la Cámara y del
Congreso: sobre él, una plancha de mármol
obscuro, con la inscripción «Lex», simbolizará la glorificación de la Ley, para lo cual el
autor del proyecto ha creído que no sería mal
el circundar esa palabra de una decoración
radiante, tan rica y tan pomposa como fuera
posible. Ha hecho eRfuerzos, además-y con
éxito,-para que esta decoración pueda ser vista desde la entrada.
DIBUJO GEOMÉTRICO DE LA FACHADA

PA L ACIO DEL PODER L EGI SL ATIVO.-( P royect o de Bénard),- Fachada principal

-¿Mi gracia? ¡Ujú! «Pos&gt;&gt; Francisco García ...... criado de «usté»I
-:Mire su reverencia, y repare ... .. .
-¡Yo no reparo .... .. ¿eh!
Comprenda que ha. deshonrado el hábito
que viste ..... .
-¡Ja.... .. jajá!-respondió el «Tuerto».¡«Dealtiro» me «tantea»!
Vióse Pancho, y abrió tamaños ojos, y alzándose el sayal, contempló su interna desnudez.
-¡Oiga, su paternidad!- se apresuró á decir nerviosamente.--¡Oigame!-y volvía la
mirada por toda la celda.-¡Téngame «pacencia»! ¡Yo no soy fraile, ni lo he sido, ni quiero serlo! ¡Si yo tengo mi mujer!., ....
-¡Jesús nos valga, hermano!
-&lt;,Veasté». ¡Queme traigan un espejo! Quiero verme el «frontispicio» ... porque la «verdá»,

la «puritita verdá»: yo no soy fraile. ¡Un espejo!
-Est1i hombre está loco-pensó el Guardián.
-¡ Un espejo! ¡Un espejo!-repitió irritado.
Trajéronle lo que pedía, una luna opaca,
única en el convento.
Vióse en ella Pancho una y cien veces, pálido, trémulo, salientes los ojos, y tras largo
silencio, exclamé&gt; entre resignado y burlón:
-¡«Pos» ya soy fraile!
-¿De dónde vino? ¿Cómo se llama?-insistía el Superior.
-¡«Pos» no sé! «Veasté» ......... Vea su reverencia; que vayan á mi casa, á la plazuela
del Carmen, y allá, en el siete, junto á la pulquería de don Tiburcio «el Timbón&gt;,, allí vivo
yo; que entren, y eu el último cuarto, ¡hasta

RAFAEL DELGADO.

1903.

de mármol blanco, flanqueada á derecha é izquierda por columnas de granito color de rosa, sobre las cuales se alzan águilas mexicanas de bronce dorado, vese un pórtico con un
frontispicio en el centro formando, en su conjunto, una entrada digna del «Palacio de las
Leyes.» Este frontispicio- triple puerta de honor del edificio-sería, á lo que parece, construído con columnas monolíticas de granito
pulimentado, de mármol y de bronce dorado:
se cree que podrán encontrarse esos monolitos en el país mismo.
Tras del frontisoicio, donde hay un verdadero pomco -.e .:-.-:nor, y sobre el fron tón en
que se ve ufl bajo relieve de bronce dorado,
que sepresenta á la República Mexicana ?f.r~
ciendo á sus hijos los beneficios de la cJVJh·
zaci6n moderna, aparece el coronamiento fi.
nal, el majestuoso dombo de la Sala de Pasos
Perdidos, cuya silueta viene á completar la
harmonía del conjunto.

GRANDIOSO PROYECTO.
El Palado del Podtr [tglslattoo.
Publicamos en el presente número algunos
de los detalles principales, así como 1a perspectiva general del proyecto que, para la construcción de un palacio del Poder Legislativo,
ha hecho, por comisión del Gobierno, el notable arquitecto francés M. Benard.
Puede juzgarse por nuestras ilustraciones
que el edificio, en caso de construirse según
este proyecto, habrá de ser colosal y espléndido así por la disposición y belleza de sus form~s como por la riqueza de los materiales que
en él habrán de emplearse. Tal magnificencia es digna de la Representación Nacional de
un pueblo libre.
A grandes rasgos daremos uria explicación
de nuestras ilustraciones,y algunos datos biográficos del distinguido arquitecto á que nos
referimos.

SAL.A, DE PASOS PERDIDOS.

PERSPECTIVA DELA FACHADA·

Este ~ibujo muestra el conjunto del monumento proyectado. En lo alto de la escalinata

adentro!, allí es mi casa, y allí están mi «probecita» mujer, y mis «probes» hijitos..... .
Pancho, acongojado, llenos de lágrimas IOI!
, ojos, siguió diciendo:
- Y que pregunten por mí, por Pancho el
«Tuerto». ¡Si no está, ése soy yo! Y ...... si está .... «antonces» ...... &lt;can tonces»... .. . ¡El diablo sepa quién soy yo!
Le reconocieron los legos, y se explicaron
lo que había acaecido.
Echóse á reír el Deán, y el vejete agregó:
-¿Ve Su Señoría cómo no es cosa imposible perder la conciencia?
-¡Ja....... jajá!. ...... Señor mío: ¡no me
venga usted con cuentos de Boccaccio ó de
Tirso!

M. BENARD, distinguido· arquitecto francés.

Una gran sala magnífica, dará acce~o á. t?·
das las partes principales del edificio. Sm
embargo, el puesto de honor estará reser':ado
á la sala de Sesiones de la Cámara de Diputados, que deberá servir también para las del
Congreso General. •

i

Este dibujo permite ver el carácter arquitectural sobrio y grandioso que el arquitecto pro•
yecta imprimir al edificio.
Las columnas que forman el peristilo son
de orden corintio; las de los p6rticos late!ales1
de orden j6nico.
Estos p6rticos están decorados con nichos
monumentales, destinados á colocar en ellos
los símbolos de bronce y de mármol de los
grandes hechos gloriosos de la historia mexicana: les formarán cuadro, mármoles harmoniosos de colores, destinados á hacer resaltar el
mérito de los gr,rnitos puiimentados de lascolumnas.
Las del peristilo, hechas también de granito, serán de orden corintio y sostendrán un
átbo decorado con estatuas de mármol blanco, que representarán las virtudes cívicas.
El fondo del peristilo estará adornado con
un mosai".!o hecho sobre oro, que represente
los beneficios de la paz. La perspectiva general del edificio puede verse en nuestra primera plana, así como el p6rtico central.

EL PERRO NEGRO.
Envuelto en una polvareda blanquecina cam_inaba el ejército, al caer de la tarde. Asr.endia J?Or un árido escarpe, erizado de ásperos
gramtos ........ .
El ~ol en el ocaso semejaba una fúlgida flor
~:1~grienta, y sobre los campos callados, la
umebla empezaba á tender su ala misteriosa.
D~ pronto surgió de un grupo de árboles
petnficados un perro negro, un macilento perro negro, que con sus ojos casi humanos miraba largamente á los guerreros que pasaban,
rudos y fuertes, con el fusil al hombro.
Los miraba en silencio· y la mancha de sombra de su cuerpo casi se perdía en la sombra
del crepúsculo.

Domingo 7 de Junio de 1903.

era la Muerte . ........ un soplo de lo desconocido pasó por nuestras cabezas .... .... .
FROILÁN TURCIOS.

EN RUINAS.
En un rincón distante de la aldea
Alzábase aquel templo solitario
Con su blanco y ruinoso campanario
Que el tiempo con su mano a¡rnjerea.
El viento por sus bóvedas pasea;
Roto se ve en el suelo el incensario1
Y el pobre campesino vfoionario
Al pie de los altares curiosea.
Deshecho se halla el púlpito: en las naves,

1
EL ARQUITECTO

El señor Benar&lt;l es un arquitecto distinguido, como bastaría para demostrarlo este
proyecto, cuya perfección es tan grande, que
las fotografías que de él publicamos, parecen
tomadas, no de un dibujo, sino de un edificio
ya construido.
El mérito del señor Benard ha sido reconocido en su patria, donde obtuvo el «Gran premio de Roma,&gt;, que, como es sabido, significa
la consagración del talento de un artista.
Además de Italia, el señor Benard ha recorrido la Grecia. En ambos países estudió los
monumentos clásicos de la antigüedad y del
Renacimiento.
En Francia ha hecho trabajos muy notables.
En 1899 venció en el Gran Concur¡,o Internacional para la Universidad de California.
En jnnio del año pasado obtuvo el premio
«Jean Reynaud» de la Academia de Bellas
Artes, que es de un gran valor, porque sólo
se concede cada cinco años y aspiran á él los
mejores artistas europeos.
Actualmente, Benard se halla en l\Iéxico,
para dirigir la construcción del palacio legislativo, en caso de que su proyecto ee lleve á
cabo.

EN CAMINO.
Como voz de socorro en la espesura
De solitaria selva, hasta mi oído
Llegó en alas del viento tu gemido
En el rudo breñal de mi tortura.
¡Cuán presto mi dolor y mi amargura
Disipó tu clamor! ¡cómo rendido
En tu auxilio acudí, dando al olvido
El peso de mi amarga desventura!
Me porté como buen samaritano;
Ungí tus llagas con mi propia mano
Y en seguro lugar te dí hospedaje.
No espera premio la nobleza mía;
En paz te quedas, ilusión de un día;
Yo tengo prisa y seguiré mi viaje.
E.

GONZÁLEZ MA:RTÍNEZ.

La Cámara de Diputados, según el proyecto de Bénard.

Pasaban, pasaban los viejos capitanes, los
j6venes soldados........ .
Luego, ante un alegre muchacho que se movía penosamente, el perro ladró de una manera honible ......... Después laoz6 un aullido
lento y quejumbroso, una especie de lamentación lúgubre que, bajo el cielo sombrío en la
hora fantástica, impresion6 angustiosa~ente.
Al anochecer de la .ú ltima jornada una bala traidora arrebató la Yida al pobre' muchacho ...... .. .
Estaba allí, sobre los duros guijarros del
camino, con los ojos abiertos, frío y ensangrentado.
Entonces, recordando la espantable escena
macabra, el aullido lúgubre resonando en la
distancia, al comprender que el peno negro

Entablan ~us polémicas las aves,
Y en med10 del horror de aquellas ruinas
Donde hacinados yacen los escombro~1
Encógese el incrédulo de•hombros
Y levantan su hogar las golondrin~s.
BONIFACIO BYRNE.

En las almas más grandes hay siempre sit~o~ débHes en los cuales duermen las superst1c10nes.
A. THOMEREAU.

¡Qué moralistas tan singulares somos! Abrumamos de injurias á la mujer caída y de burlas á la que envejeció sin caer.
ARMAND SILVESTRE.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 7 de Junio de 1903.

Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS MONJES.
El Ultimo Sutño dt tabart.
Cuando Tabaré hubo muerto, y de su flanco herido la sangre partía, como un ancho y
espumoso torrente rojo, su alma, en la forma
de una minúscula mariposa blanca, desprendi6se de la carne heroica que la guardaba, y
agitando sus alas de espuma y de seda, se prepar6 á remontarse hacia el inmenso cielo azul.
En el claro del bosque, junto al guadal vecino, la humana forma del indígena yacía rígida, llena de la serenidad augusta y solemne
de la muerte. El ancho pecho del cadáver se
destacaba como un escudo de bronce sobre un
manto de púrpura. La mariposa roz6 con las
alas una burbuja de sangre, y coloreada de
blanco y rosa, se fué por los aires, bebiendo
con su diminuta trompa combada el polen de
oro del sol.

El alma de Tabaré, gloriosa en la poesía de
aquella tarde llena de quietud, vi6 llegar al
crepúsculo desplegando sus infinitos tules violetas y pensó que era ya hora de dormir el
largo sueño de los siglos futuro~. En aquel
instante se entreabri6 en los espacios la corola
de luz de una estrella.
La blanca mariposa, coloreada de rojo por
una gota de la sangre indígena, tendi6 su vuelo hacia el lucero que la besaba con sus infinitos labios de luz; pero mientras ascendfa,
lleg6 hasta ella el vaho de la selva, el hedor
del limo del río padre, el hálito inmenso de
la-campiña toda.
Vi6 entonces que el astro estaba muy arriba, que cuanto más ascendía, más lejana se le
antojaba aquella lágrima del cielo; y volvi6
hacia la tierra, para tener por tumba algo que
fuera color y potencia, vida y perfume en la

rías, dulces flores del llanto y de la muerte
riegan la · sangre de Tabaré, con sus pomo~
pequeños y aromados, por sobre las ?uchillaR,
á lo largo de los pantanos, en los Juncos de
las cañadas, ante ese cielo que vi6 morir al
amante rudo y supremo, bajo su inmensa serenidad azul.
GOYCOECHEA MENÉNDEZ.

Leyendo La Divina Comedia.
En la última página de El Infierno del Dan~.

¡Oh tú que tienes los cabellos canos!
Tú, dime: en el camino de la vida,
;,Nadie llega hasta el fin de la partida
La frente pura, cándidas las manos?
Dime si por ventura son hermanos
E11:oísmo y virtud, fuerza y caída?
¿Nunca entran sin terror á la escondida
l\fansi6n de los recuerdos los ancianos?
El juez, el acusado y el que acusa
Se miran con rubor que á todos quema:
Hnencia de maldad, ¿quién te rehusa?
¡Poema del rey Pecado es tu poem11!
Dante: ¿quién está en pie? Tu noble Musa
Clamando sobre todos ¡anatema!
FRANCISCO GA VIDIA .

MARUJA.

Proyecto Benard.-Sal6n de pasos perdidos del Palacio Legislativo.

Cruzó por la llanura, pas6 por sobre la selva, contempl6 á la distancia las cuchillas onduladas, fecundas, perfilando el horizonte en
suavísimas combas; sigui6 hasta el río padre
que lleva sus aguas límpidas hacia el río inmenso, cenagoso y mugiente; trazó giros voluptuosos entre las cortaderas de largas hojas
aterciopeladas; se deslizó por las totoras que
enarcaban sus tallos cilíndricos, vibrantes ante
el viento de la tarde y se detuvo un momento
sobre el verde radioso de un viajero camalote.
El sol, en el último período del ocaso, desgranaba todos sus bermellones y fundía el nácar de las nubes en 6palos intensos y deslumbrantes. Las cigarras comenzaban á suspender
sus eternas sonatas monocordes, las palomas
guardaban en sus buches sus melanc6licos
arrullos y entre las hojas de los sarandíes comenzaban á rodar las titilantes lágrimas del
rocío.

última esperanza del dolor y de la muerte.
Penetró en el bosque hirviente de savia, se
posó sobre los rosales salvajes, en la grana ardiente de los ceibos, en la dorada fruta de los
ta.las, en las largas varas enhiestas de los cardos morados. Y así, errante y solitario el espíritu de Tabaré, marchó por la eelva. hasta
que de pronto cay6 en el búcaro entreabierto
de una dulce mburucuyá.
Y el bosque entero floreció en pll.Sionarias.
Alma de dolor y de ensueños, agigantada
por la muerte, divinizada por el amor; alma
pura y sañuda en la cual barbotaba el genio
de la raza, toda la fiera expresi6n del charrúa;
alma melanc6lica, amargada errante, alma
toda perfume, toda color, toda caricias, ella
fué el germen potente que encendi6 el fuego
de una roja pedrería en el fruto combado de
las purpúreas mburucáuyes.
Y desde aquel instante, las leves pasiona-

Hace tiempo, cuando vivía en San Petersbur&lt;10 acostumbraba, al tomar un trineo de
alq1~'¡1~r, emprender conversación con el cochero.
Me agrada en especial charlar con los que
hacen el servicio de noche, pobres labriegos
de las cercanías, que vienen á la capit11l trayendo carricoches de mala muerte, embadurnados de ocre y tirados nor un jamelgo, á ganar el pan- la renta para el amo.
Cierto día llamé á uno de estos tales. Era
un mozo de veinte años, fornido y robusto, de
azules ojos y colorados carrillos. De su remendada gorra, calada hasta. las cejas, se escapaban las sortijas de su rubio pelo, y un tafetán,
roto y menguado, cubría á duras penas sus
anchos hombros.
Pareci6me que el bello rostro imberbe del
cochero estaba triste y sombrío; charlamos, y
noté que su voz resonaba dolorosamente.
-¿Cómo tan triste, hermano?-le pregunté.-¿Ti&amp;nes alguna pena?
Al pronto no respondi6.
-Sí, Barino, tengo pena-dijo al cabo;una pena tan grande que no hay otra como
ella; se me ha muerto mi mujer.
- Según eso, la querías mucho.
El mozo, sin volverse, agach6 la cabeza.
-Barino, la quería. Ya va á cumplir el octavo mes y no puedo olvidarla. Es uha cosa
que me roe aquí en el coraz6n, y acab6se y yo
no entiendo por qué se murió: era joYen y sana. En veinticuatro horas se la llevó el c6lera.
-¿Y era buena tu mujer?
¡Ay Barino! -suspiró hondamente el pobretín,-éramos tan amigos! Y i,e há muerto
sin mí.. .... Desde que supe aquí.. .... pues.....
que la habían enterrado, al momento eché á
andar para la aldea ...... para mi casa. Llegué ...... era más de media noche: entré en ella,
me paré en medio y llamé muy bajito..... Ma. ...... eh , M aruJa......
· l
ruJa
. Y nada, nada más
que el canto de un grillo en un rincón ..... .
Entonces me eché á llorar, me senté en el suelo y pegué en él con la mano, diciendo :
-¡Ah vientre hambriento, te la has tragado; trágame á mí tambienl María....... ¡Ay
María!-repitió con enronquecida voz.
.
Y sin rnltar las riendas de cuerda, se enJUg6 una lágrima con su guante de cuero, lasacudi6 de soslayo, agach6 lo.3 hombros y no
pronunci6 una palabra más.
.
Al bajarme del trineo le dí buena propma;
saludóme hasta el suelo, quitándose la gorra
con ambas manos; volvi6se y tom6 un can8ado trotecillo sobre la helada sábana de la calle desierta, invadida por la bruma gri.3 del
frío de enero.
!VAN TOURGENEF.

I
¡Austeros monjes que tenéis por mundo
la soledad solemne de los claustros,
en los conventos lúgubres que oponen
muros de piedra al torbellino humano!
Que os encerráis entre paredes frías,
sin más adornos que los viejos santos
y un Cristo agonizante que alza al cielo
los tristes ojos cuando está expirando;
que ante la imagen del dolor supremo
meditáis en recónditos arcanos,
suspensa el alma, el pensamiento absorto,
por infinito amor trasfigurados;
que veic; lr humanidad y sus pasiones,
el amor, el orgullo, los encantos,
reducidos á tétrico resumen
en la espantosa desnudez de un cráneo;
6 bien, hundidos en las toscas sillas,
la cabellera entre los dedos flacos,
inmóviles cual momias que los tiempos
hubiesen al pasar patrificado,
en lenguas muertas releéis las páginas
borrosas ya de los infolios raros,
al alma y á la vida y á las cosas
el principio y el término buscando:
vosotros, desertores de la tierra,
sin pasar el umbral del camposanto,
decidme E&gt;i es muy dulce ese silencio,
si allí el dolor no llega á conturbarosl

II
Cuando ferviente la plegaria brota,
cuando se eleva en vuestra voz el canto,
¿no hay otra voz interna que os suspende?
¿no hay otro acento que interrumpe el salmo?
En las serenas noches silenciosa.a,
cuando el cielo se a.dorna con sus astros
y recorréis con la capucha vuelta
los corredores y los anchos patios,
¿fio os detenéis de pronto cual si oyerais
un eco evocador que os ha llamado

y el ligero desliz inolvidable
de presurosos, conocidos pasos?
En ei;as horas en que duerme el mundo,
en que se siente el súbito aletazo
bajo el cual se despiertan los recuerdos
y se pronuncia un nombre ya olvidado,
decidme si no oís en lus rumores
de la noche ese nombre que os foé caro
y el soplo de la brisa no os parece
un beso tentador sobre los labios;
si al penetrar por el follaje obscuro
la luna no os engaña con sus rayos
y creéis ver en la penumbra el halda
m6vil de un traje vaporoso y blanco;
si vuestra mente vaga1osa entonces
no se espacia en recuerdos ya lejanos
y no sentís inmensa pesadumbre
que hace rodar por vuestra faz el llanto ..... .
Ah! decid si olvidáis, si á vuestras puertas
no acuden en tumulto, golpeando,
los fúnebres fantasmas del recuerdo,
que vienen de la noche del pasado!
¿Ya sois libres? El último refugio
adonde huísteis del dolor humano,
es quietud, es olvido, es la sofiada
ma.nsi6n feliz de espiritual descanso?
Y o sé de la leyenda de un austero
monje, á quien muerto en su sitial hallaron
sobre un libro de antigua biblioteca.
reliquia del convento y de los años-'
, .
'
muerto sobre una pagma
en que había
como señal de algún pasaje extraño, '
prenda de un grande am~r desconocido
una guedeja de cabellos áureos.
'

¿Qué dijeron al monje esos cabellos?
¿Qué singular y misterioso encanto
se desprendió de aquellas hebras de oro?
y quién las puso en el ritual sagrado?
¡Oh mujer! oh belleza! oh triunfadora
más poderosa que la muerte! En vano
tiene abismos el tiempo, el mar distancias
el alma frío, y soledad los claustros!
'
lSAÍAS GAMBOA.

�Domingo 7 de Junio de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL M1JNDO ILUSTRADO

€1 marquts dt montttmy.
é!or d~an é!oujoulal.
(Traducción de "El Mundo Ilustrado.")
CONCLUYE.

Cuando Sofía volvi6 á bajar al patio, la primera persona con quien se encontr6 frente á
frente fué Montcerny, al cual se acerc6 tímidame~te, cual si quisiera hablarle, pero luego
qued6se sin saber qué hacer, tan confusa que
él, aunque desdefiosamente, se a~i_adó:
-No temáii1 nada, sefiora, le diJo; como no
estoy aquí por mi voluntad, desgraciadamente no podré libertaros de mi presencia; pero sí
os ofrezco que me mantendré á una distancia
tan grande de vos cuanto las dimensiones del
patio lo permitan.
Iba ya á alejarse cuando ·ella le detuvo colocando suavemente la mano sobre su brazo.
-¿Estáis aún muy disgustado conmigo? le
p regunt6.
. .
.
.
Sin su voz acariciadora y sin su cándida
mirada, Montcerny hubiera podido creer muy
bien que se burlaba de él.
Sofía repuso con el m ismo tono de niño que
se excusa por no haber aprendido la lecci6n :
-Ya sé que hice muy mal yéndome de
vuestra casa sin vuestro permiso; pero no tengo la culpa: ¡me fastidiaba tanto!
Refirióle en seguida cuán largas le habían
parecido las horas en aquel palacio, en el que
le parecía hallarse perdida, intimidada, además, por la presencia de aquel m~rido, más
viejo que su padre y aun más seno. Lo que
sobre todo había colmado su aburrimiento,
fueron las reuniones de sabios y filósofos que
se efectuaban en la casa de Montcerny.
-¡Oh!, dijo, creo que al fin me hubiese ~esuelto á fastidiarme sola con vos; pero aquellas
gentes que sólo hablab~n de. cosas incompre~sibles ... nada más su vista me tornaba estúpida, y si alguna de ellas me dirigía la palabra,
por el temor de contestarle una necedad, me
sentía tentada de echarme á llorar.
Por ese tiempo, la h ija mayor de M. de
Valseney habíase casado, y al venir de provincias á París para ser presentada en la corte, se
detuvo en la Capital algunos días. La tristeza
y el desmejoramiento de su hermana la sorprendieron; crey6 qu~ era la víctima de _un
marido de carácter agrio y celoso, y movida
por la piedad, ofreció á la niña que se refugiara secretamente en su casa. Sofía se rehus6
primero, pero el fastidio venci6 muy luego sus
resistencias.
-Tenía el proyecto de escribiros inmediatamente después de mi partida, para suplicaros que me dejaseis vivir con mi hermana;
pero encontraba tan difícil decirlo, que fui
dejando mi proyecto de un día para otro, hasta que acabé por no escribir nada.
A pesar de un resto de resentimiento que
contra ella sentía, Montcerny no pudo evitar
una sonrisa, al escuchar el cándido acento
con que Sofía exponía sus infantiles excusas.
La conversaci6n continuó en un tono más
amistoso. Sofía, más segura ya de sí misma,
habl6 de la prisi6n, donde parecía verlo todo
de color de rosa.
Esto hizo que Montcerny recordara al caballero de Raynald, que fuera arrestado al mismo tiempo que ella.
-Os sentís feliz en esta cárcel, la dijo, porque vuestro amado esiá aquí con vos.
Ruboriz6se ella y ocultó su rostro entre las
manos. Luego, separando un po~o los d~dos,
le mir6 con ojos á un tiempo tímidos y nsuefios y escap6 corriendo.
.
Al día siguiente fué un poco más explícita;
Montcerny ya no la intimidaba como antaño,
pues la común desgracia establecía una especie de igualdad entre ambos.
-Hace mucho tiempo que el caballero de
Raynald es mi apasionado, dijo en el lenguaje extravagante de la época, y confieso que
soy sensible á su fuego; pero antes de estar

presa, jamás me atreví á hacerle conocer mi
sensibilidad, temerosa de dejarme arrastrar
más allá de los límites de la virtud.
Medit6 un momento y repuso suspirando:
-Eso me ha hecho sufrir muchas veces,
porque ¡es tan duro hacer desgraciado al hombre á quien se ama!
Refiri6le entonces á Montcerny c6mo hr.bía
sido que habiendo caído ella enferma, no pudo
seguir á su familia cuando ésta había emigrado y cómo el caballero Raynald, decidido á
no' abandonarla, quiso esperar á que sanara
para emigrar, y que en cuanto se halló ella en
estado de poder viajar, le ofreci6 acompañarla
á Viena, donde residía su familia.
Pero las diligencias que hicieron para procurarse pasaportes, llegaron á parecer sospechosas y por esa causa fueron detenidos la
víspera del día fijado para la partida.
Mientras l\fontcerny escuchaba este relato,
buscaba co!l los ojos á Raynald, que iba y venía á poca distancia, lanzando á hurtadillas
inquietas miradas á Sofía y á su interlocutor.
Al marqués, sin que supiera por qué, le disgnstaron tales miradas, y esta sensaci6n de disgusto fué acentuándose más tarde, pues lleg6
á ser para él una costumbre reunirse con Sofía en el patio, y como el caballero no dejaba
nunca de hacer lo mismo, bien pronto cada
uno de ellos sinti6 una secreta irritaci6n contra el otro.
De tal modo que uh buen día Montcerny,
reflexionando, comprendi6 que estaba celoso
y se vi6 obligado á confesarse que lo que por
Sofía experimentaba era amor, sencilla y simplemente.
Desde que hizo tal descubrimiento, se puso
tristfsimo; la muerte dej6 de serle indiferente
y comenz6 á reprocharse no haber sabido conquistar oportunamente el cariño de Sofía.
Otra cosa le ocupaba entonces el pensamiento:
la felicidad de la Naci6n, la que, en cambio,
maldito si se ocupaba de la de él! ¡Y cuán
estúpido el orgullo que le impidiera buscar las
huellas de su mujer! ¡Con cuánta facilidad se
había dejado ganar la partida por aquel impertinente caballerete!
En semejante estado de ánimo, apreci6 las
ventajas del sistema político en vigor, que suprimía las dificultades de los ciudadanos suprimiendo á estos mismos. En efecto, ¿,qué rivalidad podría haber entre él y el caballero,
respecto de Sofía, puesto que les iban á guillotinar á los tres?

***

Una mañana, un rumor extraordinario circul6 por la prisi6n; una noticia tal que emocionaba á todo París y que los carceleros no
pudieron reservársela: los diputados habíanse
sublevado contra Robespierre, y los triunviros
habían sido acusados y arrestados en medio
de hurras y gritos de liheraci6n.
¿Qué resultado podría tener semejante golpe de Estado para los infelices encerrados en
las prisiones? Eso era lo que iodos discutían
aquella mañana en el patio, sacados de improviso, por tal noticia, de la apatía en que les
sumergiera la certidumbre de morir.
E l propio Montcerny sinti6 que su coraz6n
latía más rápidamente y se apresur6 á reunirse con Sofía, que permanecía pensativa, sentada en un banco situado en Ur\ rinc6n del patio.
Creyendo Montcerny que tal vez ignoraba lo
que ocurría, quiso comunicárselo1 pero ella le
interrumpió diciéndole sencillamente que lo
sabía todo.
-¿Y tal noticia no os causa regocijo?, pregunt6 sorprendido.
-No, contestó ella sacudiendo la cabeza.
Aunque me pongan en libertad, no por eso
podré casarme con mi amado, y sin él, ¿para
qué quiero la vida? ...

Montcerny entonces comenz6 tímidamente
á defender su causa.
-Sofía, dijo, he olvidado ya por completo
mis quimeras de antaño, y si llegásemos á salir de aquí, todos mis. pensamientos serían
parn vos.
Pero vióse obligado á callar ante la confusi6n que ella mostróle oyendo tales palabras.
Precisamente en esos momentos el caballero
se aproximaba y Sofía le acogi6 con tanto placer, que l\fontcerny comprendió cuán poco la
interesaba lo que acababa &lt;le decirle, y se
alejó triste y colérico, lleno de amargura el
corazón contra su rival.
Como en sus idas y venidas por el patio
pasaba ante la ventanilla del portero, pudo
ver á tres hombres con carmañolas rojas que
permanecían frente á la portería. Uno de ellos
tenía en la mano un papel y lo leía en voz
alta; eran los delegados del Tribunal Revolucionario que venían á llamará algunos de los
acusados.
·
Montcerny, á quien la víspera tal espectáculo hubiese dejado casi indiferente, sintió un
estremecimiento pensando que tal vez, yacer-'
canos á la libertad él y Sofía, aquella úl tima
embestida de la muerte iba á arrancarlos de
la vida.
Detúvose tan inquieto y vacilante, que la
portera comprendió sus pensamientos, se sintió movida á compasión por su ansiedad, y
aprovechándose de que su marido y los otros
tres hombres charlaban sin reparar en ella, se
acercó á la ventanilla y le dijo á media voz:
-No temas, ciudadano, he leído la lista y
tu nomb:te no figura en ella.
-Pero y ... ¿ella?, pregunt6 Moñtcerny muy
conmovido, designando con los ojos á Sofía,
que conversaba con Raynald en el extremo
opuesto del patio.
- Ella tampoco.
Luego, dirigiendo hacia los dos j6venes una
mirada impregnada de vaga compasi6n, la
mujer repuso:
-Solamente está su enamorado. ¡Pobrecillal. .. ¡mucho va á llorar!
-¿Es del caballero Raynald de quien habláis'?
La conserje hizo un signo afirmativo y él se
alej6, intentando reprimir una alegría que le
daba horror.
«¡Pensar que me he creído bueno dura nte
cerca de sesenta años!» se decía, dirigiéndose
lentamente hacia el banco donde estaban sentados Raynald y Sofía.
Ahora, á pesar de todo, al verles tan jóvenes, tan hermosos, inclinando sus rostros hasta casi tocarse, una especie de piedaJ despert6se en él. Al verle venir Raynald, se alejó
precipitadamente sin pretender ocultarle su
emoci6n, y Sofía se enjugó los ojos á toda prisa:
Incapaz como era de disimular una emoci6n,
cuando Montcerny se dispuso á prepararla
nuevamente á la idea de ser separada de Raynald y comenzó á hablarla del porvenir, diciéndole:
· -Vamos, ¿habéis reflexionado? ¿No queréis vivir conmigo si permiten los acontecimientos que salgamos de aquí?
Ella no pudo más que responderle sollozando:
-¿Y á él, á mi pobre amigo, deberé abandonarle?
En vano él quiso objetarle que el amor no
dura toda la vida y que tal vez 1-1.egaría día en
que se felicitara de haberse visto separada de
su amigo antes de haber sufrido su frialdad 6
sus infidelidades.
A todo respondía ella moviendo la cabeza:
-No le conocéis, ni conocái:i su corazón;
nunca me será infiel, y si le abandono, jamá8
encontrará consuelo.

Y como viese que Montcerny parecía no
creerlo, acabó por irritarse.
-¿Entonces creéis que yo me acostumbraría á vivir pensando que él me olvidaba por
otra mujer'/ Sabed que mejor quisiera verle
muerto que infiel.
Montcerny, poco hábil en cuestiones de astucia, comprendi6 que su dédalo de preparaciones para nada servía y prefirió decir la ver-

dad:
•
-Pues bien, nada temáis, ninguna mujer
os lo arrebatará, puesto que va á morir.
E nhiesta ante él, pálidos los labios y los
ojos dilatados, gritó:
-¡Mentira!
Nada contestó él... cay6 sobre ambos un terrible silencio.
Pero de improviso, comprendi6 Sofía en la
expresi6n del rostro de .Moutcerny que éste
no ha?í~ mentido, y repuso con voz que pasaba sibilante por entre sus dientes apretados:
- ¡No quiero que le maten!. .. ¡no le matarán!
El callaba sin encontrar qué responder á
esa locura.

téis de tal manera?, preguntó Montcerny tristemente. Y le record6 el ridículo que había
desafiado por salvarla ~~l _claustro, y luego,
¿alguna vez le había dm gido una expresión
dura, le había causado nunca el menor sufrimiento? ¿Cuando ella le abandon6 había intentado siquiera vengarse? ¡Y he ¡quí que le
~bandonaba nuevamente ahora que estaba vieJO, descorazonado y solitario!
Sofía escuchóle primero con feroz indiferencia, pero luego sintió que su voluntad se doblegaba, comprendiendo que Montcerny dflcía
la verdad, y que ella no tenía la libertad de
morir. Su rebeldía cedió el lugar á una inmensa desesperación; volvi6 á caer sentada
sobre el banco, ocultó el rostro entre las manos y lloró silenciosamente mucho tiempo.
Cuando al fin levantó la cabeza, Montcerny
se aterró al observar su extraviada expresión.
Sofía, que no había temido la guillotina cuando se trataba de ella misma, ddiraba de miedo pensando en la ejecución de Raynald. Frases entrecortadas escapábanse de sus convulsos labios:
-¡Sin mí se habría salvado!. . .. porque estaba;yo .enferma.:se quedó en Francia... ¡Dios

Domingo 7 de Junto de 1903.

***

Por la tarde, cuando se efectuaba la sesi6n
del Tribunal revolucionario, Fouquier Tinville interrumpió con mal humor al actuario
que llamaba á los acusados, al v.ir levan tarse
al que contestaba al nombre de Raynald.
-¡Un error más! gritó el acusador público
á ~u ~ubordinado. ¡Qué dices tú ahí que tiene
vemh cuatro años! Ponle por lo menos sesenta ... ... ¡Vamos, corrige el acta de acusación y
pron to, que no tenemos tiempo que perder !
~sta sesi6n, la ~!tima del Tribunal, fué muy
agitada. El presidente Dumás fué arrestado
antes que concluyera la audiencia; pero después de deliberar, los jurados dicidierod continuar en su ausencia y dictaron el veredicto
de muerte.
•
Algu nos instan tes después los condenados
al dirigirse al lugar del suplicio, pudiero¿
creer qu_e se verían salvados, pues el pueblo
enardecido por la prisión de Robespierre, tra:
tó de cerrar el paso á la comitiva y libertar á
las víctimas.
Desgraciadamente el General Haniiot, que
recorría las calles con un destacamento de
hombres a rmados, dispersó á la multitud y
e~colt~ la última carreta basta el lugar de las
eJecuc10nes.
-Esta vez, por lo menos, pens6 l\fontcerny
subiendo las gradas del patíbulo, puedo estar
seguro de no arrepentirme de mi generosidad.

SOL DE SANGRE.
Por inmensos caminos solitario¡;,
H uyendo de ignorados campanari~s
Los peregrinos van, faltos de alient~
Y de aldeas siniestras y lejanas
'
Les saludan al paso las campanas
Con notas que cabalgan sobre el viento.
E l horizonte, bajo el sol, se dora,
Manchado por la .•angre de una a urora
Que se teme á la vez y que se espera·
Las nubes se amotinan y se empujad
Y como buitres, al huir, -se estrujan '
En el espanto de la noche negra.
Tiembla y cede la tierra bajo el peso
Se abre un abismo en el dintel del bes~
Y todo es sepulcral, como una luna;
Sólo se oye el rumor so.rdo y la queja
De aquella muchedumbre que se aleja
Con fatigas de mar hacia su cuna.
En la sangre del sol busca su origen ·
Torvos y extraños sentimientos rigen '
Su reflujo fatal hacia la aurora
Y jadeante, vencida y sin alie~to
Se arrastra latigueada por el vien'to
Royendo el amargor que la devora.'
-¡ Quiera Dios que me maten con él! continu6 cada vez más rebelde y exasperada! ¡No
se lo llevarán sin mí!. ..... ¡No lo quiero!
- Debéis resignaros, dijo él gravemente, no
sois duefia de salvarle ni de morir con él.
Pero Sofía no. le escuchaba; un pensamiento súbito había cruzado por su mente.
-Hay mujeres en la lista; yo sabré cuáles.
son ... buscaré á una de ellas y me arrojaré á
sus pies para suplicarle que me permita ocupar su lugar en la carreta.... ¡Qué importa el
cambio á esos miserables con tal que esté completo el número de sus víctimas... ... Ellos no
miran ; ¡matan!
Decía la verdad; poco tiempo antes habían
guillotinado á Raint-Pern, padre, en lugar
del hijo, y Fouquier Tinville ni siquiera había
notado que le entregaban un condenado _c aduco en vez de un joven.
Montcerny retuvo á la joven por una mano:
-¿Y yo, Sofía, si vos morís, que será de
mí?
Ella se desprendi6, contestando duramente:
-Os pasaréis sin mí, como lo habéis hecho durante cerca de sesenta años.
-¿Qué mal os he hecho para que me tra-

mío!. .. ser la causa de su pérdida y no poder
siquiera morir con él!. ..
Montcerny ya ni siquiera pretendía consolarla; con la mirada fija en la tierra reflexionaba, y por fin dijo, como hablando consigo
mismo:
-Sin embargo ...... si yo le salvara ..... .
Sofía fij6 en él una mirada de loca, y cogiéndole ambas manos con tal fuerza que las uñas
le penetraban en la carne :
-¡Salvadle! gritó ¡salvadle y haré lo que
queráis!. ... .. ¡Me iré á vivir con vos!. ..... ¡no
volveré á verle nunca!. .... . ¡Le olvidaré si así
lo queréis; pero ...... salvadle!. ... . .
Se oyó el tañido de una campana y los prisioneros 'comenzaron á abandonar el patio.
-Id con ellos, dijo Montcerny; aún no puedo deciros lo que haré para salvarle, pero ¡tened confianza en mí!
Y cuando ella se alejaba tambaleando de
emoción, voivi6 á llamarla:
-¿No me diréis nada autes de partir, Sofía?
Ella junt6 convulsivamente las manos y repiti6:
-¡Salvadlel

Y mañana al triunfar, cuando derribe
La_ absurda sociecJad que la proscribe,
Brillará _como un sol á nuestros ojos.
Sus pupilas extrañas y dementes,
Empapadas en púrpuras ardientes
Parecerán dos corazones rojos.
'
Sus manos, impacientes de batalla
Removerán la gigantesca hornalla '
Donde alimenta el sol sus encarnados
Y en la ruda apoteosis del incendio '
La Plebe se alzará como un compeddio
De t.odos los sollozos ignorados.
MANUEL UGARTE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

�EL MUNDO ILUSTRA.DO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 31 de Mayo de 1903.
el roncón del instrumento, cayó sobre el hombro de Joan como acariciándole; y la gaita, agasajada y
requerida por su dueno, lanzó de
su vientre de pellejo una sarta de
notas dulcísimas, con vibraciones
de burbujas de agua, infiltra.das
del ritmo melancólico y grave del
canto llano. Y Antucho,requiriendo
del cofre unas ca.stailuela.s, y repiqueteando sus medias hojas de boj,
y Joa.n tocando á. todo moflete la
muiffeira, endereza.ron sus pasos
hacia las arboledas y merenderos
de junto al río.
.
Pronto hicieron alto en el pruner
tabernáculo que halla.ron á. mano
en la cuesta de San Vicente. Entra.ron remojáronse las fauces con
unas c'opa.s de lo a.ilejo, bailotea.ron ensordeciendo con el taconear
de los borceguíes en el piso de madera( y entre las risotadas del t~bernero y el cuchichear de los chicos que habían acudido á la. puerta
al oír la toca.ta., se embucha.ro!!
unas tablas de bacalao y unos pimientos fritos con tomate: después
se larga.ron como una. tromba. La
segunda. estación fué en el paseo de
la Florida; dieron fondo en un figón
y se echa.ron al cuerpo otros dos
medios vasos de tintillo, soplándole antes la espuma á. estilo de veterano. Desde allí ma.rcháronse al
lavadero de Perucho, el paisano d,e
las rías bajas; era imposible dejar
de visitarle en un día tan seilalado
como el del Apóstol. Atrave:,a.ron
la porta.da. de picuda crestería., emba.d urna.da. con tizo~ celeste,. ~oceando con ímpetu ¡ viva Carril._. ...
y en seguida baja.ron la e~caler1ll a.
del lavadero, talla.da. en tierra., ensordeciendo con la lluvia de armonías de una. alborada. El Perucbo
salió á recibirles en mangas de ca.misa.1 rebosándole el contento por
los p oros de la cara y gritando con
cierto dejillo flamenco que se pe~a.ba. de cachetes con la acentuación
nativa. ¡Olé lus salerosos!. ... Allí

MODO DE TEÑIR EL HILO ENCARNADO.

:Me han dicho, y quiero saber
si lo que me han dicho es cierto,
que cruel en de'masía
con los hombres estás siendo.

Tómanse para cada ocho libras
de agua, una onza de nueces de
a.gallas machacadas, se dejan en infusión veinticuatro horas; pasadas
éstas,se poae al fuego y se hace hervir por algunos minutos, a!Iadiéndole para cada libra de a.gul\ seis
granos de sal común.
Después de haber pasado dos veces por el bailo sob1·edicho,se pasa
á darle el alumbre, cuyo baño se
compone del modo siguiente:
Se hace hervir el hilo, guardando la proporción; por cada catorce
onzas de agua, tres granos de alumbre de Civita.vecbia, por algunos
minutos; se saca, se seca y se repite
esto. operación tres veces; sería mucho mejor valerse de orines en lugar
de agua.
Luego se le da otro ba.ño compuesto de potas a, un poco de arsénico blanco en polvo y un poco de
a.lumbre, se pasa. el hilo por él y se
seca.
Después de seco se le do. el tinte
pasándolo dos veces por la rubia,
guardando la proporción para cada seis cuartillos de agua, dos onzas de rubia ó sean dieciséis onzas
para ca.da cuatro libras de agua,
hasta quedar bien teñido y lavado.

:Me han dicho que á Rafael
desechaste por moreno,
y que á su primo Luís
por estar un poco grueso,
y por iguales razones,
que á la verdad no comprendo,
sé que desechas mil hombres
que otras los juzgaran buenos;
Dime ¿es ésta la verdad?
Dime ¿,es aquesto lo cierto?
Me miras, y silenciosa
bajas tus ojos al suelo;
¡a.y! niila, to1·pe anduvistes
para escoger el sendero
que esta. miserable vida
torna en edén de los cielos.
Ten presente, bella niña,
la de los rubios cabellos,
que tu tiranía de ahora
has de pagar con el tiempo.
O mudas de parecer
(es lo que yo te aconsejo),
ó has de ser gran solteroaa,
ó carga contigo un memo.
8.-Blusa de talle para casa.

y por parejas bailaban sin des~anso al soniquete de los guitarrillos
de los ciegos, moviendo ~n. rumor
de oleaje, roto por los ch1lhdos de
los que se llamaban y por el vocear
de los vendedores ambulantes de
cascajo.
La llegada. á la alameda_ de los
dos compinches, fué a.cogida con
gran bullicio, y el resonar. de la
gaita suspirando en un arpeg10 continuo reunió en torno de Joan un
enja~bre de paisanos y paisanas

ras del país y los castaflos de l_a.
tierr&amp;., con un buen golpe de lágrimas en el pecho que se le escapaba
á Joan por el roncón de la gaita. y
que Antucho tenía que tra.garse,
se les echó encima la noche.
Pero después, uno con las castaliuela.s en el bolso y otro con la
gaita desinflada y muda, más tuertos que derechos, medio dormidos
por el peleón que llevaban en la
andorga y sirviéndose de mutuo
apoyo, subían por la cuesta. de San
Vicente, diciendo Antucbo con voz
sollo lienta:
-Paréceme que el Seilor Santiago le estará coatento de nosotros,
que bien le hemos festejado desde
aquí. .....

El Páiaro Raro.

9.-darrendero de seda.

se acabó el reinado d_e las conas y
dió frincipio el del Jarro. Había
en e lavadero gente del país, Y en
un santiamén se formó corro y s_e
bailó en rueda entre la red de tomizas delos colgaderos, sazonándose
el jolgorio con dos ó tres rondas
que dejaron chupada. la panza de la
bota. Qontinuaroo luego ~u ruta
jadeantes y sudorosos, tan mseguros y tardos ya de ca1M:za como de
pies, viendo dos estrelhta.s que les
seguían á. la altura de sus !111ra_da.s
y que no era sino el enca.od1lam1ento de las propias pupilas; aún se
detuvieron í1 enjuagarse en otros
merenderos del ca.mino, y en éstas,
había el tiempo vol~do, Y á p~nto
en que daban las seis en el le¡aoo
reloj de torre de Pa.lacio1 llenando
de campanadas las umbrías del
campo del Moro, frit\JS y ahogados
por el bochorno, desembocaron ambos amigotes en la. alameda de la.
Virgen del Puerto.
Era. aquella tarde de bulla para
la pobeda. costera al río. lJ:l sol
iba.se despaciosa.mente á dormir por
los pinares ce la Casa de. Campo.
E tre los árboles blanqueemos por
el\olvo y mustios por la sequ~a,
hormiguea~a. una. muchedumbre
mensa de c riadas de poco pelo, hor
y soldados de
de Comestibles
.
ltera.s
última qurnta,
ech á n d o1as d e vet!'raoos y corridos, que en grupos

RECETAS ÚTILES.

hablemos los dos un rato,
quedo, quedito, muy quedo.

ávidos de dar gusto á las piernas.
Por fin Joao puso en movimiento
los dedos, cesó el calderón eterno
y ¡anden las penas! .... vibró eoel
dol&gt;de la gaita la. muiñeira, comenzando el baile, que después de sus
va.riadas figuras, concluyó con el
clásico caturuxo,&gt; mezcla de vocerío y de lamento. Y una danza de·
trás de otra., se le pasó el tiempo á
Antucho repiqueteando sus castailuelas y á Joan sopla que sopla, y
entusiasmados, sin poderse a.pecas
tener en pie, con un volcán en la
cabeza y un ruido de tormenta en
los oídos, recordando con más fuerza que nunca en aquel hervir de
horno, los cánticos de las majado-

A una ciudad populosa
de nuestra. patria muy lejos,
en ocasión que unas fiestas
celebraba alegre el pueblo,
un cazador de la Arabia,
ó de m,\s lejanos reinos,
se presentó con un pájaro
que, según los que lo vieron,
ni en la mente de ua poeta.,
ni de un loco en los ensueilos,
igual pluma.je se ha visto
ni más bellos movimientos.
El cazador lo mostraba
(pues deseaba venderlo)
á. todo el que pretendía.
admirar aquel portento;
mas ápesar de que fué
á a.dmirarlo el pueblo eatero,
no hubo ni uno siquiera
que p1·eguntara. su precio;
y era porque el paj&amp;1·ito
tle aquel plumaje tan bello,
aunque niaguno otro dón
le había concedido el cielo,
se alimeataba con polvos
de oro y de brilla.ates hechos,
por I o cual todos decían:
&lt;Pues seilor, no lo queremos;
pues teniéndolo pintado,
nos aho1·ramos todo esto.&gt;

Estos tres caminos ha.y,
yo te lo digo en secreto,
y para que no se enteren,
quedo, quedito, muy quedo.

MODO DE HACER EL EXCARXADO LIQUIDO MEJOR QUI-] EL CARlliN.

EL JUEZ Y EL DIABLO.
euento 6trmano.
En cierta ciudad de Alemaaia vivía. un hombre llamado Scbwarz,
poseedor de muchos cofres llenos
de oro y plata, pero er_a. tan duro
con los pobres, tan v1c1oso, tan
malo, que la gente se ~dmi1·a.~a de
que 1a. tierra no se hubiera a.b1ert-0
para tragarlo. J&lt;;ste hombre ejercía.
las nobles funciones de juez, y en
este noble cargo cometía. toda especie de iniquidades.
Una maña.ca salió para ver sus
viñas y en el camino se encontró
con el diablo, vestido como un seilor Schwarz le hizo un gran saludo preguntó le políticamente quién
era y de dónde venía.
-}1ejor sería- respondió el elegante desconocido-que no contestara á vuestra preguata.
.
-Pero yo quiero que respo_ndá1s
- replicó el juez- y es necesario que
os decidáis á hacerlo. Soy todopoderoso y nadie se ati-eve á resistir-

y

me. Puedo al instante, si me conviene hacer que vayáis á. prisión
y que' os impongan un castigo.
- Si es así-respondió el desconocido -cedo á vuestraicuriosida l.
¡,Me p;eguntáis quién soy? pues sabed lo: el Diablo.
-Ilum- dijo el Juez-¿qué vie1?es
á hacer aquí'?
-Hoy es día de mercado en vuestra ciudad. Veago á tomar lo que
seriamente me den.
- Bien- dijo el juez,-haz tu negocio. No tengo ningún deseo de
impedírtelo. Pero quiero acompanarte para ve1· lo que te darán.
- Mejor sería que no asistieras á
este espectáculo.
-Quiero ver cómo tomas lo que
te dan. Do quiero, aunque me costase la vida.
-¡Y bien! vamos.
Los dos se dirigieron á. la plaza

•
Padres que sin gran fortuna
y bellas hijas teniendo,
las enseñáis á. que gasten,
no olvidéis aqueste cuento;
que mujer que en ostentar
gran lujo cifre su a.ah~lo,
sia que atesore otras pre ndas
que puedan compeasar esto,
es como el pájaro aquel
que nadie quiso en el pueblo,
y conde náis vuestras bijas
á. celibato perpetuo.

CONFIANZAS.

m:
11.-Corbata suelta para blusa.

Vamos, sié ntate á mi lado, •
niña de rubios cabellos,
desechando tus temores,
pues quitro que a.qui en secreto

14.-Modelo de tejido para
aplicaciones.
10.-Vista posterior del grabado n(ímero 7•

del Mercado, donde había mucha
gente que compraba ó vendía. To•
dos se incliaaba.n humildemente ante el temido juez y su compa.ilero.
Schwa.rz se hizo traer dos va.sos
de vino y presento uno al Diablo,
diciáodole:
-Toma, te lo doy.
El Diablo rehusó, sabiendo que
no se lo daba francamente.
Cerca de ellos pasó una paisana
conducieado una vaca. que, tirando
del cordel, corría de derecha á izquierda., y fatigaba de tal manera
á la pobre mujer, que en un acceso
de cólera exclamó:
-Pícaro animal, que el diablo te
lleve!
-¿Oyes?-dijo el juez á su infer·
nal compañero, toma esa vaca. Es
tuya.
-No-dijo el Diablo- No es da.da seria.mente. Si la tomo, esta mu•
jer lo sentiría. por mucho tiempo.
Un poco más lejos, una. madre
reprimía á su hijo, y viéadolo rebelde á la lección, exclamó con
aceato de desesperación:
-¡Que el Diablo te lleve!
-Este-dijo el juez--es un nií'lo
que te lo da.a. Tómalo.
-No-respondió el Diablo,-no
me lo dan seria.mente. Si lo tomara, esta desgracia.da. madre no cesaría. de llorar.
Schwarz y su compañero coatinuaron caminando en medio de la
multitud. Encontraron á dos obreros que disputaban con furor. Uno
de ellos, después de haber colma.do
de injurias á su antagonista, le dijo: &lt;Lo único que deseo es que el
Diablo te lleve.&gt;
-Toma ese robusto mozo-dijo el
juez,-ya ves cómo te lo da.
-¡ Ahl-dijo el Diablo-el queparece dármelo lo estima mucho. En

este momento la cólera y la embriaguez lo ciega.a. Si llegara á perderlo, tea dría ua profuado pesar.
En este momeato una pobre vieja, cuyos vestidos anunciaban la.
pobreza y cuya cara pálida y flaca
anunciaba. un profundo dolor, se
detuvo a.ate el juez y le dijo:
-¡Que te venga~ todas las desgracias! Tú eres rico y yo soy pobre y me has quitado la única vaca
que era mi único recurso. No te había hecho ningún mal y me has reducido sin pieda.d a.1 último grado
de miseria. Invoco la justicia del
cielo. Le pido que castigue tus iniquidades. Le pido que el Diablo te
lleve en cuerpo y alma á los profuados infiernos.
-¡Ah! esta vez- dijo el Diablo diri¡¡-iéndose al juez-se ha dicho una
palabra. sincera, se ha manifestado
un deseo que parte del corazón. Tomo lo que con ta.a buena gana se
me ha dado.
Y al decir estas palabras, tomó
del pescuezo con sus garras al juez
y desapareció con su presa.

Se toma una onza de carmín del
mejor, se pone á cocer en una olla
de barro ó de loza nuevtt. con medio cuartillo de agua muy clarifica.da, se deja cocer por cuatro ó cinco minutos, se echa poco á. poco en
ella la. octava parte de medio cuartillo de espíritu de sal amoniaco,se
deja cocer el todo por espacio de
dos minutos, se pone después á enfriar y se deja en reposo veinticuatro horas en la misma vasija; pasa.do este tiempo, se vacía el licor
por inclinación,ó sea decantación,
en una botella limpia, hasta que se
descubra el sedimento que ha hecho
el color.
Si después de sacado el primer
color,s.-i vuelve{~ cocer el sedimento que quedó en la olla. y se emplea
la misma cantidad de agua de espíritu de sal amoníaco,resultará un
encarnado fino de color de rosa bueno y natural.

JAVIER MA?.llER.

Los que busquen con empeño la
verdad llegará.o á encontrarla.
Crear el hogar es crear la familia· el alma del bogar es dulce y
be;éfica para aquellos que le tributan el amor y el respeto.

13.-Elegante esclavina de gasa
y listones.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

l)om!ingo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO
no abres el fúnebre muro
como un tiempo los crista.les
de tu reja.?

EL AVARO.

A. PRAT,

En lo más abrupto y solitario de
enmarañado bosque, un andrajoso
y escuálido anciano tanteaba. el terreno con un bastón y dirigía. inquietas miradas en torno suyo, reconociendo minuciosamente el terreno y el hueco de algún afloso
árbol.
Buscaba sitio seguro donde esconder un gran bolsón de monedas
de oro, que llevaba á cuestas con
gran trabajo.
El pavimento de su buhardilla estaba literalmente repleto de dinero;
ya no cabía más; era preciso guardarlo en otra parte.
Samvel, que así se llamaba este
viejo judío, hubiera vendido su alma al diablo, á ser éste tan tonto
que quisiera comprar lo que ya era.
suyo.
Pues, señor, cuando más atareado estaba Samuel buscando un escondrijo, se le apareció, sin saber
cómo ni por dónde, una hermosísima hada, envuelta en una. gasa
color de rosa, que apenas velaba
sus mórbidas y esculturales formas.
Otro se hubiera animado al ver
tan seductora aparición y segura.mente no se satisface con menos de
declararse e;clavo de sus ojos dominadores y brillantes, intentando,
por vía de prueba, darle un abrazo.
Pero el avaro creyó que le iba. á
arrebatar su tesoc·o, y abrazando
el saco del dinero, cual si fuera un
hijo de sus entrañas, se puso á llorar como un Jeremías, rogando por
Jehová á aquella señora que le hiciera el honor de retirarse.
-¡Necio!-le dijo ella.-¿Qué me
importa tu oro si á mí me sobra?
Y o quiero bacerte una merced; acabas de desencantarme tocando con
un bastón la roca que me apl'isionaba ..... .
-¿Y me vais á dar dinero? preguntó Samuel con ojos chispeantes
de codicia.
-No tal; algo mejor que eso.
-¡Dios poderoso! ¿Hay algo mejor que eso, acaso?
-Tú juzgarás: toma este frasco
que contiflne el «agua de la vida;&gt;
cada gota de esta agua que bebas,
alargará un año tu existencia., a.un
cuando estés ya en la agonía.; el
frasco contiene trescientas gotas,
por lo tanto te doy tres siglos de
vida..
Sa.muel tomó con mano trémula
el precioso donativo, y la. hermosa
hada desapareció.
Apresuróse entonces el viejo á
enterrar el oro que llevaba y regresó á la ciudad, anunciando inmediatamente que vendía una a.gua
maravillosa que alargaba la vida;
el precio de cada gota. era de cien
monedas de oro.
Apenas los ancianos más pudientes se enteraron del suceso, acudieron, más numerosos que las abejas
de una colmena, ácasa. de Samuel,
que despachó bien pronto casi toda
el «agua de la vida.&gt;
La casa del avaro estaba. llena de
dinero; Samuel se revolcaba. en él
frenético de alegría deseando cada
vez más, más ..... .
Pero su salud se resintió; como
era muy anciano, no tenía ya ni vista para reconocer las monedas, ni
inteligencia para contar tantos caudales; sin embargo, no se atrevió á.
tomar ni una sola. gota del precioso
líquido, por&lt;i_ue las vendía ya al
precio de un millón; sólo los príncipes se las compraban.
Por fin; no le quedaba más que
una gota; Samuel agonizaba sobre
montones de oro .... podía alargar
un año su vida...... pero ¿cómo, si
aquella última gota. ,alía un imperio?
Cuando ya ca.si daba. las últimas
boqueadas se decidió á beber.....
pero entonces llegó á su casa un
rey muy anciano, le ofreció su reino por la. gota del «agua de la vida e el a.varo se la. dió, y apenas
ter'minado el trato, exhaló el último
suspiro.
RAMIRO BLANCO.

PARA CURAR UN RDFRIADO IN UN D1A
Tome laa pullllaa Luantn d• Brom.~
BI boticario le devol•er, 111 diDaro al ao .. can.
te firma E. W, Gron .. halla .. Dada oajlta.

Toluca, Méx., Marzo 21.
La presidencia del Consejo Superior de Salubridad de Toluca
Estado de México, ocupada po~
el Dr. Juan N. Campos, revi'sti6
sin duda, de peso, autorizaci6n é
interés á las siguientes palabras
firmadas por ese facultativo:
"Con buen éxito y en gran escala he venido haciendo uso durante muchos años de la Emulsi6n de Scott, notando que en
muchas enfermedades, como en
la tuberculosis, escr6fula, etc., y
sobre todo en la infancia, da resultados superiores á los que se
obtendrían con cualquiera otra
preparaci6n de su género.
15.-Detalle de bordadura.

EN UNA TUMBA
Abre tu sepulcro obscuro,
oye los ecos mortales
de mi queja..
Abre ese fúnebre muro,
como un tiempo los cristales
de tu reja.
Deja que arranque á mi lira
todo lo que siente el alma
que te a.dora;
oye que por ti suspira
en esta lúgubre calma.
como llora..
Rompe los eternos lazos
de la muerte que te oprime,
seca flor,
Y ven, hermosa., á. mis brazos,
que no es para Dios un crimen
nuestro a.mor.

Explicadón dt
UUHtrOS

EL TESTAMENTO.

Entreestas pálidas flores,
de un ciprés bajo las ramas
aún te velo;
ven á escuchar mis amores,
ven á decir que me a.mas
desde el cielo.
Despierta á mi voz y dime,
si viviendo en esta calma
vuelvo á verte,
¿Por qué el cuerpo al alma oprime
si vive después el alma
de la. muerte?
Sal; ¿no sales? ven; ¿no vienes?
cual de mi lira. al acorde
te lo imploro;
¿no ves qué triste me tienes?
¿no ves de la tumba. al borde,
cómo lloro?
No abres tu sepulcro obscuro
ni oyes los ecos mortales
de mi queja;

.................................

;

"SANTA FE,''r LA MEJOR · RU·TA
ADenver, ;lansas Cíty, St. Loais, Cbicago, llew York,
Bao Francisco J Los Angeles

Dtl 1111110. Sr. Jlr%Oblspo Jttba1.
Los bienes fueron valuados
en$ 125,000
La mayor parte de lo testado e
sistia en dos p61izas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañia de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos d1u que ae practlc6 la
apertura del testameuto del Ilustrfatae
Sr. Arsoblapo Don Patricio A. ll'Mlau
en la clu... de Chlcaso, Illlllola. i .
lortuna di dlatlneuldo prelato - ·
'16 A. cerca de $1211,000 oro amert-;
7 eeg11n el lllnntarlo que H ha pull:1cado, IOII bleDes qu• •eJ6 tuero• eeao

•~e:

p61lzu de • 'La Mutua," Compaft1&amp; de Besur011 IIObre la Vida, ele Naeva York, por ,211,000 oro
cada una, 6 ee1111. • • •fll0,000 tN
Dlv141endot1 &amp;ell!!lula4011 IIO••
bre UDS lle tu p61lua, • 11,121 ON
Otra p6llza de •eeuro. • • H,000 ON
Acciones en efectivo 7 e11
BanC011. • • • . . . • . 87,000 oro
Entre lu •1spolllclone1 del 1ellor ..u1oblspo, en iru testamento, N blcl•ro•
Dos

élltu:

A su berm1111a, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con l!l huta H
muerte, ,40,000 oro en bonos 7 ,211,000
oro •• una 4le las p6II.H1 de •ecuo:
l la sellora Auna A. Feehan, viuda 4•1
sellor doctor Eduardo L. B'eeb.u, hermano del sellor An:oblspo, ,25,000 oro
de otra de las pOllzas, 7 $5,000 oro en
efectivo : l la Academia de San Patricio •e Chlcago, de la que et preceptora 10 hermana, Madre Harfa Catalina,
,10,000 oro •e la 1Utlma póliza: , la
esc~ela ''Santa Haría'• de ensellanu
pr4ctlca para varones, ie Feellanv111e,
llll11ols, que era la lnstltucl6n por la
que m4B se Interesaba el eellor .A.noblspo, se entregaron 1011 ,4,000 re■taa·
tea 41e la 111tlma 1)61111&amp;.

-------------tiran Joyería y Relojería
la. Dlatero~ 12 y 14

Martín Schafer y Hoo.
•

Se reservan camas en Carra Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harv ey en la Línea de Santa Fe soií renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios 'y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente General.

ta. San #,aano/•001 llflm. 8 1 WIIJxloo1

a.#.

r
ARTICULO$ "ART NOVEAU'
AGENCIA DEL RELOJ OMEGA

••••••••••••••••••••••••••••••••• ------

Pídase Cat4logo, Apartado !!7 L.

"

grabados.

Número l. -Trajes de paseo. El
primero, de blusa. corpiño, es de
elegante forma, como puede observarse en el graba.do. Córta.se el ta.lle á. semejanza. de torera, y el fondo
se confecciona. con fina gasa de seda.
bluseada. en pequeñísimos pliegues.
Parte de los hombros y las extremidades de las mangas y solapas, se cubren con anchas
cintas de una. tela. que no presente gran desacuerdo con la.
del vestido. Un cinturón de
seda. ajusta la falda, que es
lisa y de siete cuchillas. Por
lo que hace al segundo figurín que representa. nuestro
grabado, puede verse desde
luego la sencillez y corrección
de su corte. No lleva el ta.lle
otro adorno que seis pequel'Ia.s pa.sa.manería.s en el frente y dos iguales en las mangas. Un estrecho cuello de
encaje remata la parte superior de la. blusa y la inferior
de las mangas, formando los
puños. La. falda. es entera.mente lisa. y sólo lleva en su
parte inferior pequeños adornos de pasamanería., colocados de trecho en trecho.
Número 2. Elegantes trajes
de prima.vera propios para
señoritas de esbeltos talles.
El primero lleva un ancho
cuellohombrera.s de enea.je inglés, rema.ta.do en la parte
anterior por dos medallones,
de los que cuelgan cordoncillos de seda. termina.dos en
pequeñas borlas. Un angosto
peto de plissé luce en el centro del ta.lle, que termina en
dos grandes solapas angulares, de enoaje también. Las
mangas van cortadas en ángulo en su parte inferior, llevando un ahueca.do de encaje y puños estrechos de la.
misma. naturaleza.. Estos son
los únicos adornos del corpiño, pues por lo que hace á.
la. falda, ésta. sólo lleva pequeñas gnía.s formadas con
tiras de punto y que partiendo de la cintura., terminan en
la. parte inferior de la enagua..
El segundo traje es de gasa. de seda pliseada, en el
que tanto el corpiño como
la. falda. son enteramente lisos. Lleva el primero por únicos adornos un a.nchocuello·
hombreras, remata.do en picos, Y
cerca del hombro izquierdo un gran
moño de listón de seda. Las mangas
son lisas y solamente los puños son
de punto, imitando a.l cuellohombreras en su forma y disposición.
Llev a.n también los puiios pequeñas
rosetas de listón de seda., á semejanza de la. que luce el corpiño.
Graba.do A. Vestido reforma. para
paseo campestre. Los trajes de reforma. no han sido aún muy generaliza.dos en nuestro país, debiéndose esto, indudablemente, á la. poca
propaganda que de ellos se ha hecho. Nuestras da.mas ha.rían bien
en lucir estos vestidos. El que representa nuestro grabado, es de una.
tela. ligera y propia de la. actual

estación. Armado el fondo, cúbrase
con la tela. dándole las disposiciones del modelo. Se imita una. sobrefalda bordeando las extremidades de éste con cordoncillo de seda.,
y con éste mismo se dibujan los
diferentes detalles del vestido. Una
aplicación de tela á cuadros imita.
el cuellohombrera.s, y en la. parte
inferior de las mq,ngas, en pliegues
volados, otra porción de tela á. cuadros. El conjunto del vestido resulta vistoso y elegante,

tos 'fósforos dtl Burro.
Sosteniéndose por instinto, haciendo esfuerzos heroicos para no
soltar el ronzPl que se le escapaba
de entre los flojos dedos, sintiendo
que dos manazas de plomo le tiraban de los párpados y le cerraban
los ojos, adelantaba. por el sendero
el tío Agallas, dejándose conducir
por el macilento pollino, que, a.bruma.do por el calor de aquella. tarde,

1.-Trajes de paseo.

Grabado B. Elegante traje refurma para paseo. Nuestras lectoras
harán bien en fijarse detalladamente
en este figurín, q1..e es uno de los más
hermosos en cuestión de vestidos
reforma. El ancho cuellohombreras
esclavina, la imitación de un saco
paletó mediante cinta obscura. de
seda., las hermosas mangas ca.mpanula.da.s y el sencillo y elegante plega.dillo de la falda., son factores da
armonía. y de buen gusto. Sen_cillísimo en su hechura., este traJe representa una labor doblemente difícil de lo que en realidad es. En el
centro del cuello se anuda. una corbata. rematada en dos peq ueña.s
bandas que terminan con borlas metálicas.-MARÍA ANTONIETA,

caminaba. con las orejas gachas y
la. cabeza caída, entrega.do al sueño y sin acortar por eso el trotecillo. Los mozos del lugar que trillaban en las eras, acertaron á distinguir, alejándose hacia la trocha,
la figura del labriego moviéndose
con un ex:traño balanceo sobre el
rucio, y exclama.ron, entre cantar
y cantar: ¡ buena la lleva hoy el tío
Agallas! ..... celebrando la aparición de su convecino con recias
risas.
Y buena la. llevaba. No había más
que ver sus mejillas arrebola.das,
sus sienes llenas de sangre, sufrente encendida con ese calor ardiente
de la hierba quemada. por el sol,
sus ojos vetea.dos y sus pupilas sin

Domingo 7 de Junio de 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Blusa de talle</name>
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        <name>Confianzas</name>
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        <name>El juez y el diablo</name>
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        <name>Lejos de la tierra</name>
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        <name>Sombrero de verano</name>
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        <name>Traje de viaje</name>
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                    <text>Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�DomlLngo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MU?IIDO ILUSTRADO.

son más sencillos en su hechura y la sola. vista
de los grabados lo manifiesta así. Esta colección de modelos es indispensable que aparezca
en todos los hogares, pues como hemos dicho
ya, hay aquí sombreros para. todos los gustos y
condiciones.
Número 2. Variada colección de trajes de visita y de casa, todos apropiados para la actual
estación de primavera.. Nuestras lectoras harán
bien en fijarse detenidamente en estos figurines
que sirven para marcar la transición lenta del
vestuario femenino, de acuerdo á los más estrictos principios de la moda moderna. Si los vestidos &lt;reforma&gt; y &lt;princesa&gt; estuvieron en uso durante algún tiempo con mucho éxito, vienen ahora las modificaciones de esos trajes, ó metamorfosis lentas, como se les ha dado en llamar. Al talle
ajustado y formando una sola. pieza con la falda, se subs~ituye boy por un corpiño elegante y
que forme ¡uego con la enagua. Poco se usan !as
blusas sueltas, ó sea de distinta tela á la. de la
falda, pe1·0 aseguramos que pronto volverá esa
moda que tan en auge estuvo por algún tiempo. El
traje obscuro, uno de los que a.parecen en el cen.
tro de nuestro grabado, tiene varias y hermo-

sa.s aplicaciones que imitan motivos de uva y que constituyen el
cuel)o de en_caje sobrepuesto. Confección de igual naturaleza se encuentra en los puños, cayendo con
!sraci_a y delicadeza sobre la parte
inferJOr de las mangas campaña.
Por lo demás, un estrecho cinturón
de cordoncillo de seda, rodea el talle:
dándole un aspecto de esbeltez. La
falda, t_ableada en la parte delantera., es lisa en el resto, con excepción
de la parte inferior, que ostenta un
angosto tableado que la agracia. El
otro de los vestidos que se encuentran al centro del grabado es también de preciosa confecció~ y fácil
hechura. Uno de los elementos de
ma,ror gracia con que cuenta este
tra¡e, es el cuello esclavina que cu
bre parte del corpiño y los hombros.
Las mangas se adornan con tres
b?tone~ de metal colocados á igual
d1stanc~a unos de otros y teniendo
en medio pequeñas aplicaciones de
cinta. Una corbata de gasa de seda
que rodea por entero el cuello, coro'.
pleta el adorno de este elegante ves.
~ido.
Número 3. Presentamos aquí á

€xplicadón dt nutstros grabados.
Número l. Seis elegantes y vistosos sombreros de verano
representa nuestro grabado. Todos son de última moda y
se estilan mucho en los principales centros de reunión europeos. Tocas, sombreros á la pastora, de paja y velo, de
jardinera, etc., etc., se encuentran aquí. Para su confección, que es muy sencilla, basta solamente
tener materiales de buena calidad y sujetarse en todo al modelo, aun cuando sea permitido hacer las innovacior.es que las sefloras juzguen oportuno. El grabado de¡
centro representa, además de un
elegantísimo sombrero, un exquisito y costoso cuello de encaje á
la esclavina, y que rodea el busto
hasta una. altura próximamente de
la tercera parte del talle. A la forma
de paja de este sombrero se orla.
con fino plissé de seda y listones
también de seda y de un ancho regular. Flores de diversas clases
y policromatizadas completan el
adorno. En la parte posterior del
bonito sombrero se hace colgar,
con gracia, un pequefia guía de flores y listones. Los demás sombreros

2.-Colecfi6n de trajes de casa y paseo.
3.-Colección de trajes de visita y casa.

Domingo 31 de May-0 de 1903.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Dommgo 31 de Mayo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Siguió lloviendo en los días sucesivos, y no los hubo tampoco
mientras mi madre y yo permanecimos en la capital.
Partimos para el pueblo, y llevé á
mi país el amargo sentimiento de
no haber podido lograr mi deseo y
la vaga esperanza de realizarlo algún día.
Con tal motivo me decía: Volveré á París, y en París satisfaré mi
ardiente anhelo; subiré al coche de
las cabritas y realizaré mi secreta
ambición de pasearme en él por uno
de los jardines de la gran ciudad.
Cuando fuí á la capital á proseguir mis estudios, era ya demasiado grande para tomar asiento en el
coche de mis ensueños.
Mis compafferos de paseo se habrían burlado de mí, y por lo pronto no tuve más remedio que renunciar á, mi tenaz propósito.
Crecí y he envejecido sin subir al
coche de las cabritas_. Y ba s ido por
culpa mía, porque si bien me arrastraba el deseo, con_teníame la vergüenza. Un hombre- :&lt;1ecía yo para
mí -un hombre á quien han represe~tado obras en el Odeón, un candidato al Instituto, un i:o,dividuo
que pasa por persona seria y formal ·puede pasearse en un coche
tirad¿' por un par de cabras? Y no
me resolvía á subir, y veía pasar y
pasar ante mis ojos, como una visión irónica, el eterno, el encanta¡ior el glorioso coche con sus casca~les sus bridas y una multitud
de niño's en el interior.
Han transcurrido los años. He
perdido todas las ilusiones, y no
tengo más que recuerdos; y en honor
de la verdad, bendeciría al destino
si á todos los goces de_que me h_a
p~rmitido disfrutar, hubiese añadido la dicha de hacerme pasear en el
coche de las cabritas. ¡Y pe1;1sar que
he de morir sin haber realizado el
sueffo de mi nifiez "! de mi juye:o,tud!
Lo cierto es que mientras _vivimo~,
deploramos alguna decepción sufrida pues todos tenemos nuestro coch; de las cabritas, al que no hemos conseguido subir jamás...... .
-¡Dame otra copa de Kummel,
Julio!

Domillllgo 31 de Mayo de 1903.

(.

.. ········· ........... . ........ ... . .

4.-Traje de bata suelta, para hogar.

nuestras lectoras una colección
completa de trajes de casa, visita y
paseo. También ajustados á las últimas reglas del vestuario femenino, son de corte elegante y hermoso
aspecto. El 9.ue aparece en primer
término, es quizás uno de los mejores. Las graciosas culebrillas de
cinta que se hacen aparecer, tanto
en el talle como en la falda, son un
poderoso elemento de distinción y
de buen gusto. El tableado de la
enagua. da principio desde la culebrilla superior y termina. en la parte
inferior del vestido. El resto de la
falda debe ser enteramente liso,
para lograr con eso que resalte más
el bonito adorno. En la blusa se
sigue disposición análoga á la de
la enagua, con excepción del peto,
que luce unas guías de pequeñas
aplicaciones. La. tela deberá ser de
un color obscuro, y debe procurarse
que el encrespado del sombrero haga juego con el vestido. Otro delos
grabados inferiores representa un
sa.copaletó de esbelta forma y sencilla hechura. La gracia principal
de este saco consiste en los dos anchos ribetes y cintilla maravillosa
que se colocan á, los lados de las
solapas y en la parte inferior de las
mangas. Por lo demás, basta abrocharlo con tres grandes botones
metálicos ó de concha. El paletó, aunque á primera vista parece
suelto, no lo está en realidad, pues
debe llevar su pequefio entalle, para
que siente con gracia.

5.-Vestido de calle, para señoritas.

.€1 eocbt 4t las fabrltas.
Una tarde, mientras fumábamos
y bebíamos alegremente, decía.nos
el poeta Cbantepleure:
- He tenido en mi vida grandes
triunfos; amores venturosos que me
han hecho llorar, y amores desgra·
ciados que después de ocasionarme
mil torturas, me han hecho reír;
grandes éxitos teatrales y grandes
éxitos oratorios, porque también be
mojado mis labios en el vaso de
agua azucarada del conferenciante;
be recibido profundas cartas de mis
adoradoras, y todo esto, amores,
aplausos, honores y distinciones,
constituiría lo que comunmente se
llama una existencia feliz, es decir,
menos del!graciada q1.1.e la del prójimo, si en otro tiempo hubiese yo
realizado una aspiración y gustado
un placer que be deseado toda mi
vida; si hubiese pvdidQ, se van ustedes á reír de mí, pero no hay que
burlarse de ningún ideal, si hubiese
podido subir ..... .
-¿Al Capitolio?
-No, á u"n coche tirado por dos
cabritas.
Y al oírnos reír, affadió Cbantepleure:
-Sí, seffores; me refiero á ese
coche de dos cabritas que ven ustedes en las Tullerías y en los Campos
Elíseos, transladando de un árbol á
otro un cargamento de niffos. ¡El
coche de la!! cabritas! Esa ha constituido toda la ambición de mi vida

y no be podido verla realizada jamás. ·
Desde mi infancia, hasta la edad
de cincuenta affos, no be cesado de
decir para mis adentros: ¡Qué dichosos son los niffos que pueden
pasearse en el coche de las cabritas!
·
Un día que mi madre, hace ya de
esto mucho tiempo, me trajo desde
el pueblo á París, donde la. llamaban asuntos de familia, vi por primera vez el coche de las cabritas en
el jardín de Luxemburgo. Le vi con
sus bridas de cuero rojo, con sus
cascabeles y con un muchacho que,
vestido de terciopelo, gui¡i.ba el
vehículo desde el pescante con su
látigo en la mano:
-Quisiera, dije á mi madre, subir
al coche de las cabritas.
- No, hijo, hoy no es posible.
¡Mañana!
Y durante toda la noahe no hice
más que pensar en la promesa de
mi madre y se me aparecía en sueffos el coche de las cabritas, los
cascabeles, las bridas, el látigo y
el muchacho vestido cte terciopelo.
También iba yo á sentarme como él
en el carruaje y á estimular con mis
voces el paso de aquellos animalitos.
Amaneció al fin el deseado día, y
llegó esa mafia.na que el hombre está condenado á esperat· eternamente.
Pero ¡oh desdicha! Llovía á mar es en París y no había coche alguno de cabritás en los senderos y
a venidas de Luxemburgo.

No hay que desconfiar nunc3: de
la realización de nuestras aspiraciones.
En los primeros días del último
otoño encontré á Chantepleure en
el parque de Monceau. El célebre
poeta estaba muy cambiado. ~enía
la cabeza cana, el rostro macilento
y la mirada triste.
Víctima de una parálisis iba, sentado en un cochecillo mecánico y
conducido por un criad&lt;;&gt;, que le
acompaffaba como á un mño.
Al verme se sonrió é indicó al
criado que se detuviera.
El pobre p~_ralítico me alar gó la
mano y me diJo:
- ¡Ya ve usted cómo al fin se han
cumplido mis deseos! Antes de morir me ha deparado el destino lo
único que me faltaba. Ahí tiene us•
ted el cochecito de mis ensueños.
JULIO CLARETIE.

7.-Traje y saco de viaje y sombrero de verano.

LEJOS DH LA TIERRA
De los diez ó doce compinches
que dormían hacinados en la nauseabunda alcoba, sólo quedaban
Joan y Antucbo, Jos amigos inseparables, paisanos por dos veces
como nacidos en la misma provincia y en la misma aldea; los demás
a_guadores habían ya. dejado la. vec!ndad de Manzanares, unos para
siempre, apretando en el bolso de
estambre, de hechura de culebra,
los pesos duros con que contaban
para r edondear la hortiña, com6.-81usa de cuello homb reras.

prándole al vecino el terreno colindante, y otros, que aún no podían
traspasar su plaza, de temporada
tan sólo, para ver qué tal iban la
muje1·, la vaca y el maíz.
Aquella ma!lana despertóle á
Joan el sonoro campaneo con que
la iglesia próxima saludaba al sol
naciente; el adormilado mozo se incorporó en su jergón de paja, se
restregó los ojos al moverse perezosamente, bostezó dejando escapar un aullido y murmurando: ¡Mira la torre qué buen humor le tiene'.
y de pronto, avínole al hombre la
memoria, recvrdó la fecha del día,
y abotargado aún por el sueffo, ex-

clamó poniéndose en pie de un respingo:
¡Lléveme el demonio si esas badaj.,.das no son las de la gr·ande de
la catedral! ....
Creyóse en la tierra, junto al Sar,
vereda adelante en derechura á la
ciudad del apóstol, bajando el Pedroso, y basta le pareció oler el
perfume a.ere y salvaje de las misteriosas corredoiras de sus camp1ños nativos. Pero poco á poco fué
despabilándose y volviendo á la
realidad; su lucidez arrambló con
la hermosa ilusión á la manera que
el v iento arranca los vilanos de las
sementeras, y dejando esca{lar , µn

suspiro de las hoyadas del pecho,
ri:iurmuró con pena: ¡Maña, que lástima que no le fuera verdad! y agarrando por un pie á su amigote, le
gritó sacudiéndole: ¡Arriba! ..... .
¡no seas tardón! .... como si el:pobre J oan temiera estar solo con su
tristeza.
Antucbo cesó de roncar, se levantó y se quedó sentado en la cama·
no desplegó los labios. Luego pen~
só en el día que era, y tendiendo su
ID:~nte 13:s alas al valle de Ulla, le
diJo el mozo á su amigo: ¡,Qué harán ahora en ca.sal' .... ¡Hablaron
del país! .... ¡Toma! .... Sus nenas
estarían vistiéndose el mantelo de
lujo,el de broches de plata, para ir
á la Santa Catedral á misa mayor
y adorar la pértiga del Seflor Santiago! ...... ¡Buena maffana para
el buey marelo que andaría á sus
anchas pastando orzagas y trébol
por las praderas! .... Por supuesto
que la gaita habría empezado por
l&amp; mañanita á. tocar la alborada en
los pinares y en el robledal!. .... . .
¿Te acuerdas de Manoeliño el gaitero? .... -¡Sí que me acuerdo!. ...
¡Partióse á, Buenos Aires! ...... La
nostalgia les agobiaba; un buen rato permanecieron callados y al fin
Antucbo levantó la cabeza y exclamó: ¡Vaya que ser, hombre!. .. . ..
¡Pues si nos dejamos, que nos pueda la morrifla! ..... .
Ea, fuera penas y á divertirse
Pusiéronse ambos camaradas su~
chalecos de raído veludillo, única
prenda que conservaban del campesino traje, y abriendo Joan el
arcó~ de la ropa, sacó la gaita
querida; la abrazó con cariffo• me~ióse el punteiro en la boca; ;opló
10fl.3:ndo los carrillazos; el fuelle,
vestido de azul, se hinchó basta estalla_,. de esponjoso; cubrió y descubrió con los dedos los agujeritos
del embudete, haciendo las notas·
el fleco de torzal de seda grana'
que guarnecía en un cairel colgan~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, De las Damas, 1903, Año 10, Tomo 1, No 22, Mayo 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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�Dom!Lngo 31 ae Mayo die 1903.

EL MUNOO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

J:a Eitncia dt la Escoba.
El polvo, he ahí el enemigo.
Y no es un enemigo de broma que combata
en orden esparcido y cuyos embates puedan
esquivarse fácilmente con sólo una poca de vigilancia; es un enemigo que tiene el don de la
ubicuidad, un enemigo de cada momento que
nos envuelve por todos lados, ~in tregua ni
compasión, arriba, abajo, á la &lt;lerecha, á la
izquierda; combate por dentro y por fuera, de
noche y de día y para él ningún sitio es neutral, ningún sitio es sagrado, ni nuestras más
íntimas ropas, ni nuestros bolsillos, ni nuestros ojos, ni nuestros bronquios, ni los poros
de nuestra piel; aparte de aquellos que emplean el agua como vehículo de propagación,
casi todas las enfermedades "evitables" penetran en el organismo en forma de gérmenes
impalpables, que es como si . dijéramos de
polvillos vagabundos. ¿No acontece esto trat.ándose de la tuberculosü1, cuyo bacilo llega á
poblar materialmente la atmósfera de los lugareR infestados, que en nuestros días son los
más? ¿No pasa lo mismo con los gérmenes del
tétano, de la difteria, de la erisipela, de la
influenza?...... .. .
He aquí por qué la supresión del polvo
[dust abatment] preocupa á las autoridades
municipales y sanitarias de Inglaterra tanto ó
miis que la supresión del humo [smoke abatment]; he aquí por qué en los cabildos ingleses se discute tanto y tan hondo acerca de lo
que pudiéramos llamar la ciencia de la escoba, cultivada en aquel país por recias manos
reforzadas con ingeniosos aparatos, y en México por manecitas fomeniles que empuñan
el rudimentario utensilio de "popote" y acarician con él los pavimentos, ya que la anemia
nacional no les presta vigor para otra cosa. Y
á fe que tienen razón aquellos previsores magistrados, porque en breve se hablará de la
cuestión del barrido como se habló de la cuestión de Venezuela y como se habla de la cuestión obrera. Sólo que la cuestión del barrido
es de mayor trascendencia, y en toda empuñadura de escoba podría escribirse con doble
intención el shakespeariano ''To be or not to
be" como un símbolismo de que la ciencia de
la escoba es una cuestión social, de vida ó de
muerte.

***

¿Queréis, señora, que os diga lo que hasta
ahora se ha resuelto sobre el particular? ¿Queréis conocer los prolegómenos de una ciencia
que soléis practicar casi en carácter de sport?
Pues, ante todo, sabed que ha sido resuelto,
sin discusiones ni réplicas, suprimir el barrido en seco. Esa resolución es el alfa, el principio fundamental, la regla esencial de la ciencia del barrido. ¿Por qué? Por la razón que os
obliga á envolver vuestro peinado cuando empufiáis la escoba: porque el polvillo, removido á locas, sólo cambia de sitio, pero no queda suprimido. Es, pues, un verdadero axioma, a~eptado por todos los doctores de la n ueva ciencia, que el barrido en seco eólo remueve
el polvo, diseminándolo y ampliando su acción
maléfica. Bien; ¿pero cómo debe procederse?
Este es, en la actualidad, el nudo de la cuestión, y ocúpanse en desatarlo con tino muchas
eminencias científicas.
¿Sonreís, señora? ...... Sí, es claro que-pensáis-no debiendo barrer en seco, lo primero
que deba hacerse será humedecer el pavimento. Y tenéis razón, ésa es una deducción lógica y hasta ella han llegado las eminencias
científicas de que os dignáis reíros. Mas, ¿con
qué humedecer los pavimentos? Agregar agua
de la que usamos generalmente en las casas á
polvos infestados, no nos parece óptimo; pero,
convengamos á priori que el agua tiene el don
de aumentar la pesantez del polvo, impidiendo que éste se levante en nubes y permitiendo
que sea retirado de la circulación con facilidad
relativa. Pensad, empero, que la humedad
favorece, en vez de contrariar, la pululación
de los microbios, y que hay motivos para suponer que exalta y excita la virulencia de esos
minúsculos enemigos de la humanidad.

Pensad que los efectos del rocío no dura~
sino por algunos instantes y qu~ luego la aridez y el polvo vuelven á entromzarse con mayor intensidad que antes. Pens~d, en ~n, q?e
si ese procedimiento ee de práctica reahzacion
para las calles, plazas y ca?1inos públicos,. ~s
de aplicaci6n menos apropiad3: en los d~micilios sefialadamente cuando se tienen pavimentos 'encerados ó cubiertos con alfombras más
ó menos ricas. ¿Qué hacer, pues? ..... .
Tratándose de las calles y de las vías férreas,
los americanos se han servido del petróleo, al
parecer con éxito pero esa substancia sería
todavía menos ad~ptable en el domicilio. D\cese que hay substancias ligeramente oleaginosas que sin los inconvenientes del petr6leo,
poseen las cualidades de pesantez para uso en
los domicilios, pero no se han hecho comp~obaciones precisas á ese respecto. Por lo demas,
esas substancias fijarían, si? duda, sobr~ el p~vimento los gérmenes patogenos y casi eqmvaldría ese resultado al de introducir y detener al lobo dentro del redil.
1Pero el torbellino del" polvo es cosa tan tremenda! Para darsf\ buena cuenta de él, es preciso haber visto, por ejemplo, la angustia q_ue
se apodera de los enfermos cuando se realiza
el barrido en una sala de hospital. Por eso se
ha condenado sin apelación el barrido en
seco.
Hoy, muchas eminencias científicas trata?
de resolver el problema, tratando de descubnr
una fórmula que á la substancia absorbente
del polvo una algún principio microbicida,
adaptable al rocío de habitaciones. Pero las
eminencias buscan, buscan, y hasta ahora no
han podido encontrar lo que precisamente
buscan ..... .

***

¿Os imaginabais, señora, que una simple
operación doméstica pudiese preocupar tanto
á los austeros sacerdotes de la ciencia? Es un
hecho, señora, y tal vez vos podríais ayu~ar
sus investigaciones con las enseñanzas valiosas de vuestra experiencia.

da de tempestad que azota el mar, rugió sobre
los ámbitos de lo inconmensurable.
-Soy yo, la Envidia!

Domdn·go 31 d,e Mayo di8 1903.

RAFAEL ANGEL TROYO.

CUADROS RÚSTICOS.
I
GLORIA MATUT1N A

Despunta el alba. El espacio esple!!de
Como ascua de oro, y silenciosa y grave
La noche deja la imponente nave
DonJe sus gasas enlutadas prende.
Entre lal:l chozas la oración asciende,
La prole ríe con preludios de ave
Y esbelta criolla de semblante suave
En limpia manta el desayuno tiende.
El cerdo gruñe en el chiquero. El gallo
Despierta jubiloso su serrallo,
Mieatras ladra el lebrel con voz de asombro

Y sigue al labrador, que satisfecho
Va hacia su campo con la fe en el pecho
Y la herramienta del trabajo al hombro.

II
POLICROMA

Respira el campo con rumor de ignotas
Voces de idilio. El aljófar rueda
Sobre los montes, y á la luz remeda
Diamantee raros de soguillas rotas.
Se oyen ecos de cántigas remotas,
Alisa el tordo su plumón de seda,
Y oculto el papagayo en la arboleda,
Alza su voz de alharaquientas notas.
Muge el ganado; con acentos broncos
Suenan las hachas al herir los troncos,
Y mientras mueve con paciente mano

SARDÍN.

El fantasma dt la gloria.

El labrador en su heredad la yunta,
Fresca ilusión sobre su fe despunta
Como despunta sobre el surco el grano.

III
MEI&gt;IO DÍA
Del borde del camino sembrado de maiezas. voces invisibles gritábanle: adelante! suChorros de luz reverberante y roja
bel no desmayes! y animado por aquel him- · Derrama el sol, y por doquier palpita
no sonoro que parecía empujarle, arremetía
Vital impulso que al trabajo incita
con frenesí las espuelas en los ijares del bruto,
Y nueva savia sobre el campo arroja.
que con las crines al aire y las narices inflamadas por el vértigo de la carrera, subía, suTras el arado que á la tierra afloja,
bía, subía, como la bestia del Apocalipsis, caCanta el labriego, bajo el sol se irrita,
mino de los cielos.
Y la epidermis de su frente imita
Adelante! sube! clamaba otra vez la mucheObscuro bronce que en sudor se moja.
dumbre invisible. Y con la lira de cuerdas de
oro á la espalda, que semejaba una rubia caLa fe lo anima, y aunque no se rinde,
bellera mecida por el viento, y con las obscuras
Suelta el arado y á la inculta linde
melenas alborotadas como el oleaje de un mar
Avanza y se hunde en matorral espeso,
negro, aquel soñador,que parecía un guerrero
Donde le ofrece su consorte alivio
veía ya desde la empinada vía fulgurar entre
Uniendo al jugo del almuerzo tibio
las bruma!' de la altura de la cima, la cima
La miel ardiente del amante beso.
coronada de astros, bajo cuyos resplandores
había tantas veces dormido sus ensueños.
IV
Ya se acercaba; los feroces cascos del blanco
corcel leventaban chispas de oro del camino
RETORNO
tapizado de estrellas. Ya se acercaba, cuando
. aquel potente vuelo de bestia divina que desEn el rigor de la enervante siesta,
garraba las nubes y que no había logrado deMustia se mueve la ondulante caña,
tener Júpiter con la cadena de sus rayos, paY en la laguna con pereza extraña
róse momentáneamente. Un fantasma, una.
Inclina el bruto la cansada testa.
beldad le sujetaba las bridas. -Quién sois, que
El campo vibra con rumor de orquesta,
así osais determe·?- gritó el jinete consternado.
Pasan las horas, el fulgor se empaña,
-- Yo... -murmuró dulcemente el fantasmaY en el bosque, en el llano y la cabaña
la buena hada de los viajeros extraviados; déTiende su red la obscuridad funesta.
jame besar tu frente de pensador gigante é indicarte el verdadero camino de la gloria. Y
Todo reposa en la inacción; la vida
apartándole de la senda que recorría, le conBajo
el nublado y la quietud se anida;
dujo á otro camino.
El perro aúlla con marcado asombro
-Por aquí, le dijo, y desapareció luego.
De nuevo el bruto se precipitó en rápida:.
Y sigue al labrador, que satisfecho
carrera. A poco la noche descendió, vino la
Vuelve
á su choza con la fe en el pecho
confusión de las sombras, y el hielo mortal
Y
la
herramienta
del trabajo al hombro.
del abismo que se abría bajo los pies .....
Entonces una carcajada espantosa, carcajaBENITO FENTANES.

EL SB. GENERAL LUIS PÉBEZ FIGUEBOA.
El día 23 del corriente dejó de existir en
Tlalpam el señor General de División Luiio Pérez Figueroa, uno de los jefes del Ejército más
r?sp~tados y queridos por su lealtad á las instituc~o~es ~epublicanas y su amor á la Patria.
Ongmano db Salvatierra [Guanajuato], el
's~ñor Pérez Figueroa comenzó su carrera militar en 1853, sentando plaza de Subteniente
~e Inf~ntería; en 1855 fué ascendido al grado
~nmediato superior, y, gracias á su conducta
•. irreprochable, su carrera fué, á partir de esa
1
época, tan rápida como brillante. En 1866 se
· ' le confirió la banda de General de Brigada, y
·. u~ ~fio más tarde la de Divisionario. De los
disti_~tos combates y escaramuzas á que concf rrio, Y que fueron 78, sólo mencionaremos
e asal~o y toma de la plaza de Chilapa, la
ocupación de Guadalajara en agosto de 1855,

la defensa de Matamoros Izúcar en 1861, la
célebre batalla de la Carbonera y la ocupación
de México en noviembre de 1872, acciones de
armas en que el distinguido soldado demostró
su inquebrantable valor, poniéndose siempre
al servicio de la causa liberal y de los verdaderos intereses del pueblo. Las condecoraciones que le fueron. conferidas, tanto por el Gobierno General como por los Estados, acreditan su brillante comportamiento militar y lo
hacen acreedor al aplauso de sus compatriotas. Al morir, el señor General Pérez Figueroa poseía la Condecoración de la Paz, la Cruz
de Primera Clase, la Medalla Honorífica del
Estado de Veracruz [ decretada en 1868] el
Di ploma por la batalla de la Carbonera, la :Uedalla por el asalto y toma de Puebla, en 1867
y la que se confirió por el Estado de este nom~
bre á los que combatieron en su territorio contra el llamado Imperio.
El sepelio del señor General Pérez Figueroa

se efectuó el lunes por la tarde, con los honores de Ordenanza, concurriendo al acto el señor Pr-esidente de la República, los jefes del
Ejército más caracterizados y ufi gran número
de particulares.

Sólo por un conocimiento de las consecuencias naturales obtenido experimentalmente, es
uor lo que los hombres y las mujeres se detienen en la pendiente del mal.

*
Los nifios que han sido más castigados rara
vez hacen los mejores hombres.
'

*
Es tan fácil engañarse uno á sí mismo sin
advertirlo, como difícil engafiar á los demás
sin que lo noten.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domdtngo 31 de Mayo die 1903.

lontananza florida, una música vaga que se
acerca y se confunde con la música del mu
A veces arrastra una pied ra, una rama u~
puñado de hojas secaR, hasta las aguas. '
Saltan chispas de plata entre las ondas· un
círculo de luminosa pedrería se dibuja el
11gua y va creciendo. extendiéndose hasta per.
derse, como un sueño que se desvanece.
De improviso un murmullo, lejano, se per.
cibe. Una silueta blanca se destaca sobre el
fohdo azul.
Es una mujer que camina lentamente hacia
el mar.
Su cabellera recogida en lo alto, brilla como
8 i fuese de oro macizo, cincelada por un art{.
fice exquisito.
U na guirnalda de rosas blancas, como un
enjambre de mariposas en t~rno de áurea fronda, circunda la cabeza gentil.
Las pupilas, húmedas, brillantes, tienen el
color de una hoja &lt;le laurel, em papada de rocío.
Las cejas, negras, tienen la cun·atura altiva y gallarda de los arcos de triunfo.
Las pestañas, largas. dibujan una sombra
leve en las mejillas pálidas.
La nariz, recta y delicada, reposa sobre una
boca fresca, encendida como el pétalo de una
roja flor.
Envuelve su cuerpo una túnica blanca, sin

:n

Fachada de la Legación de Cuba.

EN LA LEGACIÓN DE CUBA.

j
l

1

&lt;¡
l

Con motivo de haberse celebrado, el 20 del
que cursa, el primer aniversario de )a entrC'ga
del Gobierno de Cuba, por los americanos, al
Presidente electo para regir los destinos de la
nueva República, el señor General don Carlos
García Vélez, Ministro Plenipotenciario de
aquel país en México, _ofreció á sus numeros~s
amistades y á los miembros del Cuerpo Diplomático, una recepción que se efectuó el
mismo día por la tarde en su elegante casa de
la calle del Ejido.
Los salones de la Legación fueron visitados por lu mayor parte ~e los representan!es
de los Gobiernos extrnnJeros, por altos func10narios de la Administración Pública y por familias y caballeros de la buena sociedad. E l
sefior Ministro y su d istinguida esposa, la señora Ibor de García Vélez, atendieron con exquisita cortesía á los concurrentes, y durante
la fiesta la música del Estado Mayor tocó en
el jardí~ anexo al edificio aires nacionales y
cubanos, el himno bayamés y trozos de las
6peras más celebradas.
A propósito de la recepción á que 110s referimos, publicamos hoy fotografías de los prin-

cipales departamentos de la Legación, acompañándolas de dos grupos: uno en que aparecen el señor General García Vélez, su esposa
y su hijito, y otro que repreRenta al mismo
señor General tomando el café con su Secretario.
Los salones de la Legación están decorados
con suntuosidad y P-legancia.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Las pupilas quedan fijas, como si contemplasen algo con ansiedad.
Los labios se descoloran, el cuerpo se estremece, se alarga un poco y la cabeza cae hacia
atrás, inmóvil.. ... ... .
Dársanis ha cumplido el juramento que hizo ante el altar de la diosa Afrodita.
Su amado, el hermoso Fanes, llamado por
su belleza «EL Apolo ele Lesbos,i, partió hacia
el desfiladero de las Termópilas á luchar contra los persas, bajo las órdenes del rey de Esparta, el héroe Leónidas, por la libertad de la
patria.
Antes de partir, Dársanis juró que si su
amante tornaba de la guerra, sacrificaría, en
holocausto, un toro blanco; y si moría en el
combate. jnró morir ella también.
Aquella noche llegó á Atenas la noticia de
la muerte de losguerreros helenos, cada uno
de los cuales se convirtió en un héroe, nimbado de gloria.
Dársanis peinó sus cabellos, se ciñó una
guirnalda de rosas, como si fuese á una fiesta,
y sih derramar una lágrima, sin proferir una
queja, sin decir una eola palabra, salió hacia
el mar, llevando un pomito de nácar que su
amado le había traído del país del ámbar, lleno de exquisito perfume oriental, y que ella
después había colmado de un veneno que causaba la muerte con rapidez; y bajo un laurel,
el mismo que conservaba en su corteza su

FLOR DE ATENAS
Rumorosas y azules, las ondas del mar, lentamente rnn á morir en la playa arenosa, suave como un regazo, en donde se reclinan, leYeR y acariciantes, las dormidas a_guaf'.
Tiembla la luna en la superficie trémula y
ondulaIJte,y en ella se refleja un cielo intensamente azul.
A lo lejos se yerguen, majestuosos, ga)lardos como símbolos de · heroísmo y d9 triunfo frescos laureles, pámpanos y mirtos, que
b~lancean sus frondas, como inmensos pabt:·
Uones, de esmeraldas, épicamente tremolados
por bélicos titanes.
A veces un viento impetuoso produce, en la

RAFAEL RAMOS PEDRUEZA.

México, abril de 1903.
La fvrtuna es madrastra ele la prudencia.

LEGACION DE CUBA.-Tomando el café.

mangas, como si la rodease una nube, platea·
da por la luz.
.
,
Es pálida blanca, bella, sE&gt;meJante a
tatuas mardióreas que alumbra la luua en{"
pórticos de los templos, en las plaza~, en 81
monumentos.
tó. ,
Se llama D{usanis, es bija de un re
sabe muchas canciones, cono~e los vers~s hao'.:
divino Homero y de la ardiente Saío,..
bla la lengua ele los egipcios, ele los femClC,,
de los persas.
rdt
Los poetas de su tiempo la ll_aman «Flo
Atenas," «Perla griega" y depositan en el p6rtico de su casa ver¡.:os y flores.
Flor
Pero.... ¿por qué la bella Dársanis, 1ª • ora
de Atenas,» la «PBCla griega,» se halla ah
tan entristecida?
.
r,abeLentamente sigue su camino, con _ls 1)81
za inclinada bajo el peso de una mme
amargura.
.
. e·
Bajo la sombra de un laurel se cletien lÍ 108
.
rayos de la luna penetran á ~ravés del
como finísimos prismas lummosos de P a
de cristal.
el rOI'
Ella se recli~a .s obre el musgo, con labiCJ8
tro al cielo ... ... Vacía después en sus
el contenido de un pomito de nácar ... ···d
Brevemente palidece su tez, en torno , 8,.18111
••
.. ble raplU11
ojos se esfuma haciéndose más v1s1
mente, un círdulo color de v ioleta.

la.~¡e-

ndi

'1 :!;

A medida que los hombres van conociendo
mejor las leyes de la vida, confían menos en
sí mismos y más eh la naturaleza.

*

El salvajismo engendra el salvajismo, y la
dulzura engendra la dulzura.

.-.

LA. MÁS FERMOSA.
Que siga el Caballero su camino,
agravios desfaciendo con su lanza;
todo noble tesón al cabo alcanza
fijar las justas leyes del destino.
Cálate el roto yelmo de Mambrino
y en tu rocín glorioso altivo avanza;
dei-oye al refranero Sancho Panza
y en tu brazo confía y en tu sino.

*

No temas la esquivez de la Fortuna:
si el Caballero de la Blanca Luna
medir sus armas con las tuyas osa

*

y te derriba por contraria suerte,
de Dulcinea, en ani-ias ele tu muerte,
¡di que siempre será la más fermosal

La historia del mundo muestra que las raz¡¡s
mejor alimentadas han sido siempre las más
enérgicas y las dominantee.

El Sr. Ministro de Cuba, su esposa Y su hijo.

LEGACION DE CUBA.-Antesala.

LEGACION DE CUBA.-Sala de recepciones.

un dios que explora el horizonte, con sus miradas de fuego y de luz.
Una claridad intensa iluminó todas lascosas, se verti ó sobre el mar, como un polvo finísimo de oro y de cristal.
Súbitamente las aguas parecieron esconderse bajo aquella luz.
RE&gt;splandecieron las hojas de los árboles, como si fuesen de esmalte. y en todas partes se
difundi6 la forma y el color.
Dársanis, con la inmovilidad y la rigidez de
la muerte, irradiaba con sobrehumana belleza. intensamente blanca y pálida, coronada de
rosas, con los brazos entreabiertos, con la divina cabeza hacia atrás, pareciendo dormir un
sueño infinito, de paz y de gloria.

·-·

Domd!llgo 31 de Mayo die 1903.

los avaros guarda"r1 su te~oro como si efectivamente fuese suyo; mas temen servir~e de
él como si en realidad perteneciera á otro.

ENRIQUE HERNÁNDEZ M:ryARES.

,

nombre y el de Fanes, el m ismo que había
arrullado con su música de frondas el idil io
pasional , cumplió el juramento hecho ante el
altar de la Diosa del Amor.

(

············· ······························. ·· ·············

Lentamen te, tras el mar, surgió una claridad azulada, hacia el Oriente; después se hizo
rosa, luego pu rpúrea.
Las onda~, tembloro!'aR, parecían á vecE's
quedar inmóviles, cu¡¡jadaR por la frescura del
a lba, matizándose &lt;le color de violeta, con frn.n~
jas ondulantes de un oro rojizo y &lt;lesluml,rnd or.
En la lejanía, por la parte de la ciu&lt;lnd, f'e
perfilaron, bajo un cielo pálido, las tt&gt;chumbres de los templos, las cúspides de los monumentos, luciendo la blancura de sus mármoles y el tono ohscuro de sus bronces.
La luna se ofuscó lentamente, como una esperanza que se aleja.
Las corolas de las flores se colmaron ele rocío.
Las frondas ee poblaron de rumorel'..... los
pájaros en sus aéreos palacios de esmeral&lt;lal',
cantaban.
Un soplo de brisa matinal deshoj6 algunas
rosas de la guirnalda que ceñía los cabellos de
la muerta.
•
Sobre la cumbre azul de una montaña apareció el sol, rojo, enorme, como el rostro de

I.EGACIQN DE CUijA.-~I c;omedor.

~-~.,_l,:.
...
~

i..--

-

,

-

�Doon!Jngo 81 de Me.yo de 1908.

1!)L

MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRA no.

Erupciones del "Colima."
1.- 26 de Febrero de 1872.-11 a. m.
2.- 13 de Agosto de 1872.-11.55 a. m.
3.-24 de Diciembre ide 1872.- 11.55
a.m.
4.- 5 de Enero de 1873.- 8.25 a. m.
5.- 19 de Octubre de 1900.-7 a. m.
6.- 15 de Febrero de. 1901.- 10 a. m.
7.- 2 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
8.- La misma, l\. las 8.30 a. m.
9.-5 de Marzo de 1901.- 8 a. m.
10.-La mdsma, á. las 9. a m.
11.- 15 de Noviembre de 1901.-9 a. m.
,2.- 2 de Diciembre de 1901.- 8 a. m.
l3.- 18 de Diciembre de 1901.-4 p. m.

EL YOLCAN DE COLIMA.
El período de plena actividad en que se en-cuentra el «Colima,» ha despertado en todo el
·país el más vivo interés. Casi diariamente se
tienen noticias de haber ocurrido una nueva
erupción, y por más que hasta hoy no se hayan registrado pérdidas de vidas ni de propiedades, como aconteció hace pocos meses en
una extensa zona de la República á causa de
las frecuentes erupciones del Santa María, el
pánico cunde entre los moradores de los pueblos situados á corta distancia del v0lcán, y
el temor de que sobrevenga una catástrofe es
cada día más grande.
Hojeando un estudio que con relación á las
erupciones observadas en febrero y marzo de
este afio, publicó el sefior Presbítero José María Arreola, encontramos que el «Colima)&gt; es,
desde tiempos muy remotos, un volcán activo,
cuyas emisiones de vapores y cenizas se recrudecen en ciertas épocas hasta adquirir un carácter violento; que ha habido una semejanza
notable entre los diversos períodos de actividad, anotándose únicamente como extraordinaria, la formación de un cráter secundario en
1869; y, por último, que por las obs~rvaciones
hechas hasta hoy, se viene en conocimiento
de que el «Colima&gt;&gt; nunca ha derramado sus

lavas, debido, sin duda, á que su fuerza
impulsiva no es suficiente para hacer que
laR mismas lavas rebasen los bordes del
cráter.
,........_
Sea de esto lo que fuere, sí parece indudable que las erupciones del volcán
&lt;&gt;curridas en los últimos afios, han sido de
las más notables, y que pocas veceR se había visto la montafia coronada de fuego
con tanta frecuencia ; pues sólo en el corto período comprendido entre 1899 y
1902, se registraron más de doR mil, produciendo á veceR, ligeras lluvias de cen izas. A principios del corriente afio
disminuyó sensiblemente el número de
erupciones; mas á partir del 15 de febrero, el volcán entró en plena actividad, y
de entonces acá, muy sefialado es el día
en que no se registra una nueva erupción. A consecuencia, indudablemente,
de lit. constante emisión de gases y de los
productos arrastrados por ella, el cráter
sufrió hace poco una deformación, observándose otra en los pri meros días dP,
marzo.
Por lo que ve al espectáculo que preRenta el volcán durante las erupciones, es
bellísimo. La enorme columna de humo
arrojada por el cráter y á merced del viento, se resuelve en figuras caprichosas, que
al ser bafiadas por los rayos del sol, afectan los
cambiantes del ópalo, y que van, po~o á poco, esfumándose hasta perderse en el horizonte.
De este espectáculo imponent,3 y grandioRo
dan una idea los grabados que ilustran esta
página y que son copia de una curiosísima serie de fotografías que nos fué enviada por un
respetable caballero. Como lo notarán nuestros lectores, algunas de esas fotografías no son
directas: están tomadas, indudablemente, de
pinturas que en vista de grabados antiguos
fueron hechas ex profeso, ya sea por el mismo fotógrafo que las firma -el sefior R. R.
Rivera, de Colima,-ó bien por alguna otra
persona, para reproducir, con más ó menos
exactitud, las erupciones que representan.

PÁGINA DE ALBLJM.
Yo creí ser inmune á los amores
-viejo lobo del mar de la existenciay, oh sirena de cantos seductores,
ante tus atractivos tentadores
nada valen mis aí!o! ni experiencia.
Oculta, y misteriosa, y bella, y rara
cisterna, te hallo en medio de un camino
monótono y desierto cual Sabara,
y me acerco á tu algente linfa para
refrescarme,1sediento peregrino,

Domdl!lgo 31 de Ma.yo de 1903.

Y calmarás mi sed, la sed ardiente
del erotismo que mi anhelo fragua;
más como el mal en ti vive latente,
al ver mi r ostro en tu cristal fulgente,
tal vez con cieno se revuelva el agua.

*

Tus ojos asesinos! Que me vean
los que están por sus víctimas l uctuosos
y fingen, cuando inquietos parpadean,
Mariposas nocturnas que aletean
bajo dos arcos negros y sedosos.

*

Ya el amor me levantá y engrandece,
comienzo á presentir dichas supremas,
y todo mi organismo se estremece
viendo tu combo seno que parece
un colmado tibor de crisantemas.

*

Para un himno triunfal tu voz afina,
suelta de tus cabellos el follaje ....
Como al roce del arco el violín trina,
quiero al besar tu boca venusina,
que vibre de tus nervios el cordaje.

*

Mi alma intenta olvidarte, y sólo veo
que vuela á ti desatentada y loca:
cabalga mi razón como Perseo
en el bronco P egaso de un deseo
que por dantesca cima se desboca ....

*

Tan magna es tu bondad cual tu hermosura·
y pues de mi desgracia no te mofas,
'
rayo de sol, desgarra mi negrura;
gota de miel, ~ndulza mi amargura;
ala de oro, levanta mis estrofas.
México, mayo de 1903.

JUAN B, DELGADO,

�Domingo ti de Me.yo die 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Elb MUNDO ILUSTRADO.

Dom11ingo 31 de Mayo die 1903.

1/(islorias de él'iedra.

SAN AGUSTIN
I
Cuentan los cronistas que por el año de
1533 llegaron á la capital de Nueva Espafia
siete religiosos de la Orden de San Agustín,
hospedándose primero en el Convento de Santo Domingo, donde permanecieron cuarenta
días, y después, en una casa de la calle de Tacuba, de cuyas señas y ubicación no ha llegado hasta nosotros noticia exacta y verdadera. Fray Francisco de la Cruz, vicario provincial, Fray Jerónimo de San Esteban (a) Jiménez, Fray Juan de San Román, Fray Agus-

monasterio y del templo, pagándose á éstos,
á guisa de salario, dos reales por cada seis
días de trabajo; pero, como rentas tan seguras
y jornales tan exiguos no fueran parte á que la
obra se llevara á término con la celeridad deseada y la magnificencia á que estaban tan
acostumbrados los frailes, el Emperador Carlos V la tomó á su cargo, y en 1587 se dió por
concluida, habiéndose gastado en ella algo más
de $160,000. Varias veces-como observa el
Sr. González Obregón-se hundió parte de lo
construido, á causa de la naturaleza del terreno, «sin embargo de que se tomaron las precauciones de sacar el agua de los cimientos
con bombas y de colocar allí grandes trozos de
piedra sólidamente pegados con argamasa.»(1)
Con todo, el edificio permaneció en pie largos
afios, basta el 11 de diciembre de 1676, en
que fué destruido en parte por un formidable
incendio que redujo á escombros el templo
primitivo.
Don Antonio de Robles en su «Diario de Sucesos Notables,» dice, hablando del siniestro:
«Con ocasion de celebrar la aparicion de Nues«tra Sefiora de Guadalupe, se prendió fuego
«por la plomada del relox en la iglesia del

•

,,sus cruces todas, y el clero y el Cabildo to«dos muy tristes y confusos como si fuera ei dia
«del juicio.,,
Pronto aquella tristeza se trocó eii alegría y
la confusión en tranquilidad, pues el 14, á buen
temprano, salieron los agustinos á recoger limosnas para la reconstrucci6n del templo y en
ese solo día lograron reunir cuarenta mil pesos.
El 22 de mayo de 1677,
con asistencia del Arzobispo D. Fray Payo Enríquez de Rivera, se puso mano á la reconstrucción, colocáfidose la primera piedra del nuevo
edificio, á la izquierda de
la antigua fachada; y tal
fué el gasto erogado en la
obra, que al informarse
el Rey Carlos II de la suma que se había invertido en la fábrica, preguntó, asombrado, si los muros eran de plata.
II

Antes de seguir adelante en nuestra narración, veamos lo que acontecía en el Convento
de San Agustín por los años de 1650 y 1655,
dos de los más borrascosos en la historia de
la Orden.
Don Gregorio Martín del Guijo, en su ,&lt;Diario de Sucesos Notables, i&gt; refiere que el 1~ de
septiembre de 1650 present6 al Virrey el Maestro Fray Juan Guerrero un (&lt;buleto» de su Generalísimo en que se prevenía que, á la muerte del Provincial, entrara á. ejercer sus funciones el mismo Guerrero. Quejóse Fray J uafi
de que el Definitorio había elegido, sin derecho, á Fray Andrés do Oñate [ ele Guatemala], Vicario Provincial, por muerte del religioso investido con tal carácter, y de que aquél
«venia ciego é impedido del uso y ejercicio de
su oficio.» El Virrey decretó se enviara el me-

El templo de San Agustln.-(De grabado antiguo.)

tín de la Coruña [a] de Gorma, Fray Juan
de Osaguera, Fray Jorge de Avila y Fray
Alonc¡o de Borja, que así se llamaban los siete agustinos, hicieron su entrada en la poblaci6n el 7 de junio del referido año, y en cabildo del día 30 se presentaron al Ayuntamiento solicitando se les concediera sitio
á propósito para construir ,,su casa.» Dióles la
Ciudad un terreno situado por el rumbo sur y
conocido entre los indios con el nombre de
Zoquiapan (,,lugar cenagoso») l,)Or encontrarse
en él un manantial, y ocho afios más tarde28 de agosto de 1541- dieron principio á la
construcción, tanto de una iglesia como de un
convento, colocando la primer9. piedra el Virrey
D. Antonio de Mendoza, la segunda el Arzobispo Fray Juan de Zumárraga, la tercera el
Prior de Santo Domingo, la cuarta el Guardián
de San Francisco y la quinta el Vicario provincial de la Orden. Por Cédula Real,el pueblo
de Tetzcoco fué el designado para acudir con
sus tributos y con Kpeones» á la edificación del

«Convento de San Agustin, y en dos horas se
«quemó toda la iglesia y altares; fué noche fúe
«nebre. Asistió su Divina Magestad Sacramen,,tado con el Cabildo [eclesiástico], Ciudad
,,[Ayuntamiento] y Audiencia y el Sr. Arzo(&lt;bispo Virey; que procuró remediar no se
"quemase todo el convento y cuadras circun"vecinas. Asistió Jesus Nazareno y todos los
"santos de las Religiones. Concluyó aquella
"noche. Aunque dur6 tres dias el fuego no su"cedi6 muerte ninguna. Sefué S. E. á las on(&lt;Ce de dicha noche.»
;:- Dos días después, según refiere el mismo D.
Antonio de Robles, el Arzobispo dispuso unn.
procesión deprecatoria ,,desde la Catedral al
hospital de Nuestra Señora,, (hoy de Jesús).
dba el DPan, agrega, con el Santísimo y Nues«tra Sefiora de Guadalupe, con plegaria y le,&lt;tanias. Fueron las cofradias y Religiones con
(1) «México Viejo.&gt; - Edición de 1900.-Página 140.

-------

Fraile Agustino.

Un bajo relieve de la fachada principal del extemplo de San Agustín.

morial al Definitorio; se reunió éste, y admitida la orden del Generalísimo, mand6 que todos los religiosos la firmasen, declarando
Provincial al dicho Guerrero. Esto no fué de
agrado del Virrey; pues, tan pronto como tuvo noticias del caso, ~vió correos á Gua.terna·

Extemplo de San Agustín.-Estado actual.

la que llamasen á Oñate, y habiéndose éste
presentado en México por el mes de septiembre de 1651, el Real Acuerdo mandó que «sin
el? hargo de cualesquier letras ó actos que en su
virtud hubieren hechoi, (los religiosos) tuvieran á Fray Andrés por legítimo Provincial. ..
''A su ejecucioñ [ del AcuerdoJ vino la Sala
"del Crimen y Guardia del Virey-dice Guijo
"-causando notable alboroto por el reino, y
"llegados á la puerta reglar no les quisieron
"abrir, y considerando que queriau echar aba"jo la puerta, les abrieron las de la iglesia y
"notificaron al Definitorio la dicha provision,
"y tan solamente la obedeció el Prior del Con"vento y el Definidor Betanzos y los otros
"tres y Rios no; con que se dió cuenta á las
"nueve de la noche al Virey y Oidores; y á
"estas horas se despachó la segunda provi' 'sion y respondieron lo mismo, con que se
"fueron los alcaldes y guardia y quedó el con''vento en un infierno de disturbios»........ Al
siguiente día no se dijo misa en San Agustín;
volvió la Sala del Crimen «con mayores estruendos, » y poniendo «guardas en la puerta
reglar» consiguió que los revoltosos definidores prometieran guardar á Frav Andrés obediencia. Ríos fué poco después desterrado.
Pero si este capítulo es digno de llamar 14
atención, el que se refiere á Ja muerte del
Maestro González ocurrida en San Agustín el
21 de octubre de 1655, pinta, admirablemente, el grado de relajación á que por aquella
época habían llegado los frailes: ,,A las
once horas del dia estaba bueno y con salud
Y en pie el maestro Rodrigo Gonzalez, padre
de provincia del orden de San Agustin y de
los de la parte de España, y á las doce de dicho dia se murió; y habiendo averiguado su
muerte se halló que lo habian muerto entre
dos legos de dicho Orden ...... por robarlo; y
fueron luego puestos en prision, y sabida por
e~ Virey la maldad, despues de enterrado el
difunto envió médicos y cirujanos y escribano Y desenterraron el cuerpo y se &lt;lió fe de la
puñalada.» Guijo se ocupa después del proceso de los asesinos y de las honras fúnebres del maestro González, en los siguienteil
términos: «Procedió la Orden contra ellos segun sus reglas, y teniendo sustanciada la
causa y ellos confesado su delito, le celebraron
sus honras al difunto el lunes 8 de Noviembre

en el convento de San Agustin con toda solemnidad, para lo cual convidaron al cabildo
seglar y todas las Religiones y clerecia, y ocurrió todo el reino y predicó el maestro Fray
Miguel de IJonsuegra, y con lugares singulares
de la escritura prob6 la maldad de los homicidas y ponderó las virtudes del muerto y haber tenido los puestos principales de su Ord&amp;n
y sido Provincial y tener de hábito cincuenta
y dos años: púsosele un túmulo muy magnífico á costa de la Orden, y concluso el proceso, provincial y definidores i::entenciaron los
deli u cuentes á doi:cientos azotes, cárcel perpe-

tua y comer tres dias en la semana en la piedra, y recibir dichos dias disciplina de vuelta,
y que se les diesen pan y legumbres cada
tantas horas, con pena de pecado mortal á sus
frailes para que les den carne, y en virtud de
esta sentencia, los sacaron jueves 11 de Noviembre á las 9 horas de la mafiana por los
claustros bajos del convento con sus hábitos
blancos menores y aprisionados y con voz de
pregonero que decía su delito; los azotaron
con disciplinas á la redonda, y todo el convento estaba con las capillas caladas arrimados á las paredes hasta que Re acabó el acto y

Sil!~ría de San Agustín

�Do!!nffngo 31 de Ma.yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
EL MUNDO ILUSTRADO.

luego volvieron á emparedarlos, interin que
su Señoría ordenaba lo que conviniese; y este
castigo fué público y á vista del Reino.» (2)

III
Abandonamos aquí al verídico testigo presencial de· los sucesos narrados, para proseguir
la historia del monasterio y del templo de los
agustinos, apoyándonos en lo que sobre la
materia se ha publicado por diversos autores.
Como los mercedarios, los religiosos de la
Orden de San Agustín procuraron á todo
trance, con el transcurso de los años, ensanchar su convento. En 1575 solicitaron del
Cabildo licencia para construir un pasadizo
elevado que comunicara el monasterio con un
solar que había á la espalda y que les pertenecía; opúsose á la solicitud el Corregidor,
alegando que la construcción proyectada acarreaba grandes inconvenientes, y llevado el
asunto á conocimiento del Virrey, éste resolvió que era de accederse á lo pedido, siempre que la obra fuera
de arquería y que estuv1era hecha
de tal modo, que el arco no impidiese ni entorpeciera el paso.
El arco,que se derribó en 1825,
&lt;lió origen al nombre que lleva
hasta nuestros días la calle situada entre la del San Felipe Neri y
la de Jesús.
No satisfechos con el triunfo
que habían alcanzado, los agustinos intentaron, en 1597, incorporar á su convento la calle del
Arco, que, según el señor González Obregón, no sólo estaba formada por la que hoy se conoce
con este nombre, sino también
por todas las que con-ían en la
misma linea, tanto hacia el
Oriente como hacia el Poniente;
pero, como los vecinos acudieran
al Cabildo en demanda de que se
negara á los frailes lo que pretendían, éstos presentaron entonces un nuevo escrito sosteniéndose en la solicitud que habían elevado al Virrey y que estaba pendiente de resolución. De paso
diremos que los quejosos recusaron á algunos regidores, oponiéndose á que conocieran del asunto, por tener entre los agustinos
parientes y valedores, y que, en
su empeño de no ceder á las exigencias de los peticionarios, llegaron á amenazar al Ayuntamiento con exigirle, si su resolución era favorable á la parte contraria, daños y perjuicios.
A pesar de tan fuerte amenaza, el Cabildo opinó que podía
permitirse á los Agustinos cerrar la calle, y en 6 de mayo de 1597, el Virrey de Zúñiga y Acevedo ordenó que el Ayuntamiento resolviera por sí en el caso. Falló éste
en sentido favorable para los rnligiosos; los vecinos apelaron ante la Real Audiencia, y el
pleito que se siguió con este motivo, fué largo y muy reñido. Una y otra parte presentaron
pruebas y testigos, y la Audiencia, por fin,
vino á dar la razón á los quejosos; pero no pararon allí las cosas: los ver.cidos en !a disputa
suplicaron del fallo pronunciado, ·y corrida una
multitud de trámites que sería largo enumeiar y que dió origen á diversos incidentes, el
Rey puso punto final en el litigio, confirmando lo hecho por la Audiencia.
Más audaces que los agustinos, fueron,
sin duda, los mercedarios; pues el cronista
Pareja, al hablar de una calle que incorporaron t. su monasterio, escribe que, por consajo del Virrey, y ya que no les era posible
arreglar nada en el terreno jurídico, se proveyeron una noche de materiales é instru-

1

1
(

l
1

1
J

t

(2) No obstante carecer el anterior relato y los
demás que hemos transcrito, de la ortografía usada por los cronistas é historiadores de la época
á que se contraen, nos ha parecido conveniente
reproducirlos tal como se encuentran en la única
edición de los &lt;Diarios de Sucesos Notables&gt; que
se conoce, y que fué hecha en México en 1853.

mentos de albañilería, y sin que nadie los
viese, cerraron la calle anexando el predio á
su convento. Los vecinos, que no encontraban
al siguiente día la salida, ocurrieron al Virr_ey
quejándose de los frailes, y su Excelenc_,a,
continúa Pareja, respondio á sus instancia~
que "¿qué había de hacer á una Religión que
para mayor conveniencia de su convento, ~abia cerrado aquella callejuela?; que lo tuviesen á bien y se portasen bien con los religiosos, que no les estaría mal tenerlos por amigos»......... La respuesta del Virrey no podta
envolver una injusticia más grande; y, sm
eru bargo, los vecinos hubieron de conformarse con ella, consumándose así uno de los más
escandalosos y manifiestos despojos.

IV
Volviendo á San Agustín, parece que los
frailes no pretendieron en lo sucesivo ensanchar &lt;CSU casa," como ellos decían. Esta, como

sos, existe ahora en el salón de actos de1 Colegio de San Ildefonso.' '
Réstanos sólo hablar de la capilla del Terc_er Orden, c~ya f~chada, ennegrecida por el
tiempo, comienza a desaparecer tras los sólidos muros que se están levantanclo jnnto
á dla. La capilla fué dedicada el 12 de diciembre de 1714; tenía el altar mayor haciael
lado sur, y la puerta principal hacia el extremo opuesto. En la actualidad está convertida
en sala de lectores de la Biblio'teca nocturna.
Para concluir, sólo diremos que el CO!lvento
sirvió de cuartel á los invasores norteamericanos, y que al ser exclaustrados los religiosoa
en virtud de las leyes de Reforma, Re vendió
gran parte de él á algunos particulares que comenzaron á derribarlo desde luego y levantar en su lugar algunas casas. Los hnmanoe
Gil y Alonso González de Avila, degollados
en la Plaza Mayor de México el 3 de agosto
de 1566, por hallarse comprometidos enlacélebre conjuración d&lt;: los hijos d"
D. Hernán Cortés, fueron ~epultados en el templo y allí permanecen hasta hoy sus cenizas.

i

FUERA DE MÉXICO.
EL 5 DE M.A.YO.
· En Laredo Texas, fué celebrado con verdadero entusiasmo por los mexicanos allí residentes, el aniversario de Ja batalla librada
frente á Puebla contra las tropas intervencionistas francesas el 5 de Mayo de 1862.
Los americanos, en ésta, como en otras ocasiones, se unieron al regocijo de nuestros compatriotas, y las autoridades locales, por su
parte, facilitaron á los organizadores de la fiesta cuantos elementos creyeron necesarios para que revistiera la máyor solemnidad. Entre
otros acto~ igualmente lucidos, se efectuó por
la mañana una procesión de carros alegóricos,
y una ceremonia cívica, durante la cual se
pronunciaron discursos patrióticos. Numero-

J. G. U.

El Último Esclavo.
Recia espalda y anchurosa,
corta frente, cuerpo bajo,
y la pasa entrecanosa
como gris espumarajo.
Tez abrupta, sin perfil,
cual escamoso terrón,
donde blanquea el marfil
en la grieta del carbón.
Vino en un barco negrero,
del Africa occidental,
y le atezó máR el fiero
toque del sol tropical.
Cual profundos harponazos,
de la esclavitud testigos,
.muestra en tobillos y brazos
las huellas de sus castigos.
Sin encono y sin piedad,
cuando el cubano guerreaba,
peleó por la libertad,
sin saber por qué peleaba.
Y cOJ,cluída la guerra,
premiado por el desvío,
y echado sobre la tierra
á la puerta del bohío,

Sillería de San Agustín

todos los edificios de su género que había en
la capital de Nueva España, era espaciosa y
muy rica; su puerta principal veía al Norte,
por el lado Poniente tenía otra, y una por la
parte posterior, 1ue se llamaba ''falsa. ' ' Dentro del monasterio existía una huerta poblada
de numerosos árboles frutales, y en cuanto á
las demás dependencias, el claustro bajo estaba decorado con una serie de cuadros de Cabrera que representaba la vida de San Agustín, y el sup~rior, con otra que reproducía
los pasajes más culminantes de la vida de
Cristo. Había, además, algunas otras pinturas de mérito colocadas en la sacristía.
El templo, que ocupa actualmente la Biblioteca Nacional, era uno de los más suntuosos;
el altar mayor veía al Norte, y á uno y á otro
lado de lo que es ahora salón de lectores, se
encontraban las capillas y los cubos de las
puertas qm. comunicaban con el atrio y con
el convento. Cerca de la entrada principal se
encontraba el coro, y en éste, dii:e el Sr. González Obregón, "una preciosa sillería hecha de
maderas finas y compuesta de dos series de
sillas, unas bajas y otras altas. En ellas se hallaban tallados primorosamente 354 pasajes
del Antiguo Testamento, desde el Génesis hasta el Apocalipsis de San Juan. Parte de esta
sillería, valuada según se dice en 240,000 pe-

Mientras tuerce á su manera
la vitola de un habano,
y del café, en la caldera,
tuesta el oloroso grano,

PROCESlON ClVlCA EN LAREDO TEXAS.
-Un carro alegórico.

sas familias, tanto mexicanas como americanas, concurrieron á la referida ceremqnia. En
Ciudad Guerrero (Tamaulipas), se efectuó
también con motivo del glorioso aniversario,
una fiesta análoga á la de Laredo, y en Hidalgo del Parral, fué solemnemente inaugurado un monumento erigido con donativos particulares al Padre de la Indepeñdencia.

Desfilan ante sus ojos,
por la vejez azulados,
cual nostálgicos despojos
de tiempos nunca olvidados,
El verde cañaveral,
el trapiche y el batey,
su verdugo: el mayoral,
y su compañero: el buey;
Su tambor y sus verduras,
su couuco y su machete,
del cepo las cerraduras
y el herraje del grillete;
Sin que, en su antiguo gozar,
nuevamente su alma vibre,
y siñ saberse explicar
la ventura de ser libre!. ....... .
MANUEL

S.

En este número
verán nuestros lectores las fotografías
relativas á los actos
mencionados.

LA IIARIPOSA
La linda niña había bajado al jardín
aquella mañana, y
después de coger un
ramo de flores que
prendió con infantil coquetería eu su
seno, tomó la redecilla y se puso á co- ~
rrer tras las mariposas que en rápidas curvas burlaban
el afanoso empeño
con que se veíal\
perseguidas.
Después de mucho batallar logró la
.niña atrapar una de
las más hermosas,
y colocándola cuidadosamente junto
á las flores, se dirigió jadeante á su
madre para ostentar
el triunfo conquistado. Pero cuál fué
su decepción al ver
que el animalito, en
su afán por escapar
de. la prisión á que
se le redujera, había sacudido las alas
con tanta desesperación, que las flores del ramo habían
perdido sus pétalos,
y el lindo polvo que
fué gala mejor del
insecto yobjeto único de la constante
Monumento á Hidalgo en Parral
aspiración de la niña, había desaparecido manchándola el vestiTodas las virtudes de la mujer son suyas
do; y que de las brillantes alas sólo quedaban
propias, mientras que sus vicios son nuestros
dos hojas secas y descoloridas que se agitaban
y se los enseñamos.
temblando en convulsiones de agonía.
"'
La niña sintió entonces' oprimfrsele el coEl taiento es la riqueza, el tacto es la morazón, y una lágrima corrió por sus mejillas;
neda corriente.
pero la madre trató de consolarla diciendo:
,,Así, hija clel alma,· son las ilusiones todas
de la vida. Corremos afanosos tras ellas para
alcanzarlas, y una vez conseguido nuestro objeto, el placer del vencimiento dura apenas un
breve instante antes de trocarse en desencanto; el palacio forjado
en nuestra mente se
derrumba sin estruendo, pero lastimando el
corazón, y un viento
de otoño cruel arranca
los más bellos adornos
del paisaje que forjó
nuestra mente, para
que los troncos, cubiertos de la nieve que
trae el invierno, eleven
sus ramas secas al cielo como si fueran brazos descarnados que
piden les haga renacer
á otra vida mejor, donde no haya dolo ni engaño; sino donde es
eterna la primavera
Una calle de Laredo durante la procesión.
del alma.»
G. S.

PICHARDO.

Mayo, 1903.

Habana, 1903.

Domllalgo 81 de Me.yo die 1908.

LAMAR.

*
. Feliz quien escarrui~nta en los primeros peligros, pero es más feliz el que escarmienta en
los peligros ajenos.

*
El acto oficial en

c.

Guerrero,

No hay oficio vil en las manos de un hombre de bien.

�Dom:mgo

at de Mayo de 1908.

Eh MUNDO ILUSTR.ADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

bres en «ia» y había tantas J ulias Sofías y
E milias como hubo, treinta afios ~ás tarde,
Claras y Eloísas.

***

E ra l\Iontcerny un hombre demasiado honrado para considerar de otra manera que como
una adopción su matrimonio con una niña de
catorce afios. Aun llegó á tomar su papel de
padre tan en serio, que Je propuso á Sofía proporcionarle maestros, si quería continuar su
eaucación. La mueca con que la niña acogió
tal proposición, le hizo sonreír y optar por
dejarla en libertad para que jugara al volante
ó saltara á la cuerda en su jardín.
Bien p.-onto, aparte de la vaga solicitud que
por deber atestiguaba á la jovencita, dejó de
ocuparse de ella, pues absorbían su espíritu

El marqués dt montttmv.
d'or

'1ean d'oujoulat.
(Traduccl6n de " E l Mundo Ilustrado.")

No fué poco el asombro que caus6 en los corrillos filosóficos que Voltaire, Diderot y d' Alembert habían dejado tras ellos, cuando se
supo que el Marqués de Montcerny había contraído matrimonio.
El crónico Grimm no perdi6 tan bella ocasi6n de consignar una notita burlona en su
gaceta: «Muchas veces hemos oído á nuestro
a.migo Montcerny declamar contra el abuso
bárbaro que autoriza á los padres para que dispongan de sus hijas antes de que hayan llegado á la edad de la razón, y pronunciarse
contra esos matrimonios antinaturales en los
que el marido se acerca {\ la decrepitud, mientras que la mujer juega al aro todavía. Pues
bien, como es sabido, Montcerny pasa de los
cincuenta afios,y su joven esposa, á lo queparece, apenas llega á los catorce; por lo tanto,
hay que admitir que los filósofos no siempre
son consecuentes consigo mismos, sobre todo
cuando el amor a.nda de por medio.»
Engafiábase Grimm: Montcerny no eSU\ba
enamorado ni era inconsecuente, y su matri.
monio no era más que una acción generosa.
A aquel gran escéptico, á aquel intransigente
demoledor de prejuicios, animábale un espíritu caballeresco que le impulsaba á convertirse dondequiera en el defensor del oprimido.
Su generosidad y el horror que le causaban
los injustos privilegios del nacimiento y de la
fortuna y que, vagamente, le hacían considerarse como culpab!e, por haber nacido rico y
noble, le habían conducido á meuudo á ser la
víctima de intrigantes c0n los cuales se considerara obligado á reparar las iniquidades de
la suerte.
Demasiado inteligente para no comprender
que con frecuencia había sido engafiado,y demasil\do bueno para no dejarse engañar de
nuevo, había tomado el filosófico partido de
resignarse á esta. incompatibilidad entre sucorazón y su talento.
Su matrimonio habíase decidido en estas

circunstancias: un pariente suyo, M. de Valseney, le había pedido hospitalidad en su palacio por breves día@, mientras arreglaba la
entrada de una de sus hijas á un convento. A
Montcerny le sorprendió desde luego la extra•
ordinaria tristeza que parecía abrumar á la niña. Habiéndose encontrado á solas con ella,
la interrogó con benevolencia; y la'jovencita, á
quien sólo el temor que sentía por su padre le
había dado hasta entonces ánimos para contenerse, estalló en sollozos:
-No quiero ser religiosa, dijo al fin llorando desolada; mejor quisiera morir que entrar
al convento, pero en vano he suplicado á mi
padre; no ha querido oírme.
-Trataré de hablarle en vuestro favor, dijo Montcerny muy conmovido.
Ella le cogió la mano y ee la besó en un
arrebato de agradecimiento, lo que les dejó
tan confusos á uno y á otra, que se separaron
sin saber qué decirFe.
Ese mismo día Montcerny emprendió la tarea de convencer al inflexible padre de au joven protegida; pero todo fué inútil. Valseney,
que no quería dotar á su hija, no veía para
ella más perspectiva que el claustro; según él
la muchacha debería someterse á su voluntad'.
y de seguro que el cielo le otorgaría la gracia
de concederle vocación, pam recompensar su
obediencia filial.
Montcerny, agotados sus argumentos acabó por decir:
'
-Pues bien, yo la dotaré.
Pero entonces el otro se enfadó, considerándose insultado por esa oferta de una limosna,
y poco faltó para que no abandonase la casa
de su huésped en el mismo instante.
Montcerny, descorazonado, volvió á donde
estaba la pequeña. Encontróla jugando en el
jardín con un perrazo cuya amistad se había
conquistado; la animación del juego había
desordenado sus cabellos rubios, de un rubio
ceniciento, y en su rostro, hinchado aún por

el llanto reciente, una expresión alégre ha bía
reaparecido, porque la viveza de su imaginación le representaba ya como certidumbre lo
que apenas acababa de entrever como esperanza.
Pero el aire de tristeza con que Mont..:em y
se le acercaba, la desencant6 de improviso; él,
sin embargo, no se atrevía á hablnr, turbado
por la mirada de terror que fijaba en él la nifia. Para acabar má'! pronto, adoptó un continente brusco: «Malas noticias,ll exclam6.
No tuvo tiempo para decir máe. La niña,
sentándose en la escalinata y ocultando el
rostro en su delantalillo de muselina, se entregó de nuevo á un desesperado llanto.
Montcerny alejóse suspirando, dominado
por una piedad aún más profunda. Por la noche no pudo dormir, y durante sus largas horas de insomnio fué cuando le vino la idea de
casarse con su amiguita. puesto que no disponía de otro recurso para rnlvarla.
Vacilaba aún, por temor al ridículo; pero
al día sefialado para la entrada al convento de
la pequefia de Valseney, el apenado rostro
acabó de enternecerle y, sin permitirse más
reflexiones, pidió á M. de Valseney la mano
de su hija..
El padre no se hizo de rogar; lo único que
deseaba era desembarazarse de la. nifia, Y
Montcerny fué preferido al convento.
El matrimonio se efectuó en un plazo cortísimo. M. de Valseney regresó á su provincia,
y el recién caeado, cogiendo un reqpiro después de tan precipitado acontecimiento, ex_Pe·
rimentó la seneación del hombre que desp_1erta de un suefío, sino que no le era posible
creer que hubiera sofiado, puesto que la rea·
lidad tangible, el «cuerpo del delito,» como
decía él mismo, permanecía. á su lado, en la
persona de Sofía de Valseney, marquesa de
Montcerny.
La nifia se llamaba Sofía como Mme. d' H ou·
detot, la moda estaba entonces por los nom-

gran revolución pacífica. Habíanse ya reunido todos los invitados,cuando Montcerny notó que su mujer, á la que ha.bía olvidado por
completo en medio de sus ensueños políticos, no estaba en el salón.
Suponiendo que se retardaba en el tocador,
envió un lacayo á la marquesa á suplicarle
que viniese á recibir á sus huéspedes.
Mucho tardó la respuesta, h ubo idas y venidas por el palacio, balbuceos, exclamaciones ahogadas y, por fin, el mayordomo, con
aspecto conmovido, vino á pedir permiso á su
amo para hablar con él á solas, y de sus labios, en la puerta del gran salón de honor lleno de invitados, supo Moctcerny que su mujer había huido dos horas ante.., en un fiacre,
en el que llevaba, por todo equipqje, una caja de sombreros con el más bonito de sus gorros de encaje, y dos
canarios de Holanda
domesticados, por
los que sentía un
singular carif\o.
La catástrofe dejó
á Montcerny impasible en apariencia;
volvi6 á donde estaLan sus invita.dos y
les previno sencillamenteque la marquesa, atacada por
súbita indisposición, n9 podría presentarse el.l la comida.
Desgraciadamente algunos lacayos,
instruí dos porla servidumbre del marqués, habían deslizado va á hurtadillas la· noticia á 1,us
amos, de manera
que la reunión destinada á celebrar el
advenimiento de la
libertad y la justicia, pasó toda ella
entre miradas de reojo y secreteos disimulados.

Domingo 81 de Mrayo de 1903.

que Isabel de F rancia y otros veintitrés condenados, de los que doce eran mujeres, eran
conducidos al patíbulo; Montcerny saludó y
permaneció inmóvil, con la cabeza dPscu bierta,
basta que acabaron de paear todas las carretas. Un agente del comité de su demarcación
encontrábase allí casualmente y le denunció
como culpable de haber demostrado simpatía
por los enemigos del pueblo.
Esa misma noche fué aprehendido el marqués y encarcelado en la priEión de Luxemburgo.
Como verdadero fil6¡,ofo que era, ho se sintió muy conmoYido por la aYentura, pero al
día. siguiente, al bajar al patio, qued6 m uy
sorprendido al ver hasta qué grado participaban de su estoicismo sus compañeros de infortunio.
Hombres y mujeres conversaban con animaci6n; ee formaban grupos en el vasto patio; se reía; se contaban cuentos y se trababan
empeñados partidos de diversos juegos. Por
algunos Jugares vagaban parejas de enamorados, tan absortos en sus pláticas, que no prestaban atención á las ruidosas distracciones de
los demás detenidos.
«¿Qué, caballero, podréis dudar aún de los
sentimientos que abriga mi corazón?.11 dijo de
imµroviso junto á Montcerny uua voz que le
hizo estremecer. Volvióse y pudo verá la joven
que acababa de rozarlp, al pasar; iba de bracero con un joven y al hablarle Yolvi6 hacia
él la cara, de manera que el marqués, de pronto, sólo pudo ver su talle gracioso y los bucles
rubios de su cabellera, esparcidos sobre su espalda; pero un instante después, la joven,
atraída por la influencia de su mirada, volvió
la cabeza, y l\fontcerny reconoció á Sofía de
Valseney, crecida, embellecida, radiante de
juventud y de hermosu ra.
También ella le había reconocido y su turbación fué tal, que solt6 súbitamente el brazo
de su amigo y se refugió en la prisión.
Entretanto, ~Iontcerny se había informado
con los guardias y por ellos había sabido que
su mujer había sido arrestada en compañía del
caballero de Raynold [ el mismo joven de
quien la había visto acompañada], y que ambos estaban acusados de haber mantenido sospechosas inteligencias con el extrar,jero es decir, de haber intentado procurarse pas~portes
para atravesar la frontera.
(CONCLUIRÁ. )

elevados intereses: el rey acababa de decidirse á convocar los Estados Generales, para satisfacer el de@eo de reformas manifestado por los
partidos filosófico y económico, á los cuales se
adhería casi toda la nobleza de Francia.
}fontcerny estaba en el colmo del entusiasmo; temía que la vida no le alcanzara para
presenciar la era de emancipa?ió~ y de fraternidad en pro de cuyo advemm1ento habían
con tanto ardor trabajado él y otros pensadores de la época. Con la imaginación llena por
el pensamiento de la edad de oro, que iba á
florecer de nuevo, apenas si tm•o ocasión de
notar el cambio, cada día más acentuado, que
se efectuaba en la manera de ser de su joven
esposa. Esta ho reía ya, ni saltaba á la cuerda; pálida, melancólica, taciturna, errab:i,
desde el alba hasta la puesta. del sol, á lo largo de los corredores, por los salones, por e!
jardín, como si buscara alguna cos~ que m
ella misma sabía qué fuera, con la mirada vaga y los labios cerrados.
Dos ó tres veces que Montcerny, por casualidad notara su extra.fía actitud, quiso interroga~ á la doncellita, pero ésta, invariablemente respondía: «No tengo nada» y luego se
echaba á llorar. Creyendo que se tratab~ de
un capricho infantil y pasajero, no volvió él
á ocuparse más del caso.
La v{spera del día fijado para la apertura de
los Estados generales, celebr6se un gran banquete en el palacio Montcerny, en honor de la

Ningún esfuerzo
hizo Montcerny por
encontrar á la pequefia fugitiva,aunque estaba persuadido de que el m0ti vo de la fuga debía ser alguna intriga de amor. Pero desdefió vengarse.
Sin embargo, el golpe fué para él mur duro. Aunque Sofía jamás ocupó un gran lugar
en su afecto, encontrar tan grande ingratitud
en el corazón de una criatura tan joven, le
conmovió dolorosamente: era éste el más amargo de todos los desengaños á los que s? generosidad le había expuesto con frecuencia.
"Si este suceso no me cura para siempre de
mis sentimientos caballerescos, me convenceré de que soy incorregible,ll se decía á sí mismo cuando el recuerdo de su mujercita atravesaba por su espíritu.
Pasaron cuatro afios. Montcerny, después
de haber seguido con profunda angustia las
peripecias de la revolución tan deseada por
él se había disgustndo de ella y vivía solo,
e~ su palacio, rodeado de sus libros. Su creencia en la felicidad humana, la creencia que le
apasionara de!3de su juyentud, había caido e!1
tierra convertida en rumas, pu1::s ahora tons1deraba á. los hombres demasiado perversos
para que pudieran jamás ser felices.
Durante largo tiempo, á pesar de los peligros de la época, su tranquilo y desdefioso valor le conquistó una especie de segu~idad,
pues el peligro se aparta de los que no mtentan huír de él. Para que le arrestaran fué preciso que Montcerny se acercara de propia voluntad á la guillotina.
Un día encontró á su paso el convoy en el

TEATROS,-Soledad Alvarez e n "La Sargenta.'

�Domfflngo 31 de· Me.yo die 1903.

l!Jb MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

Invitados y oficialidad á bordo del "Pri.,z Adalbert."

El "Prinz Adalbert" en el muelle.

Tu Línea Hamburguesa Amerkana.
EL "PBl!fZ .&amp;D.A.LBEBT"
Los principales diarios de la capital dieron
noticia á sus lectores de la simpática fiesta con
que se celebr6 hace poco en Veracruz el arribo
del "Prinz Adalbert", primer barco de la
"Hamburg Amerika Linie" que toca las costas mexicanas.
·
La llegada del hermoso trasatlántico, que,
á primera vista, parece una nota común y corriente én el movimiento diario del puerto,
reviste, sin duda, capital importancia; pues
con ella ha quedado establecida la comunicaci6n directa de nuestros mercados con los mer-

cados alemanes, realizándose de esta manera
uno de los proyectos más fecundos en beneficios para el comercio y para la industria del
paí~.
Bajo este concepto, el servicio de la nueva
línea de vapores está llamada á influir poderosamente en el desarrollo de la riqueza nacional, y es de aplaudirse el empefio con que
la Compafiía ha llevado á cabo su establecimiento.
Los Sres. Chrístlieb y Rubke, representantes, en esta capital, de la Línea Hamburgue-

Un camarote del "Prlnz Adalbert".

sa, hicieron cuanto estuvo de su parte para que
la inauguraci6n del servicio revistiera el mayor lucimiento, y sin temor de equivocarnos,
podemos decir que pocas veces habíamos asistido á una fiesta tan bien organizada como la
que se efectu6 á bordo del "Prinz Adalbert"
el 10 del corriente.
En un tren especial -del Ferrocarril Mexicano, compuesto de tres lujosos "Pullman" ,salieron los invitados rumbo á Veracruz, el 9
del presente por la noche. Entre las persor.as
que ocupaban los ''Pullman'', vimos á los sefiores Ministros Plenipotenciarios dtl Jap6n y
de Guatemala, á la familia Chrístlieb, al señor Rubke y esposa, al señor Diputado Daniel García y señora, al sefior Mateos Cardefia, Secretario particular del Sr. Ministro de
Gobernaci6n, y á otros distinguidos caballeros pertenecientes en su mayoría á la Colonia
Alemana.
El 10, á medio día, llegó el tren especial á
Veracruz, siendo saludado, al detenerse en el
muelle con los marciales acordes de los Himnos Nacional Mexicano y de Alemania, ejecutadqs por la banda del "Prinz Adalbert."
La oficialidad del barco recibió á los invitados en la escalera, conduciéndolos á los camarotes previamente arreglados para sus "toilettes." El adorno que lucía el trasatlántico era
hermoso: multitud de flores y plantas tropi~
cales festoneaban sus bordes, apareciendo á la
vista del público vistosamente empavesado
con las banderas de todas las naciones. jj;n el
puente de popa había dos fuentes artificiales
que realzaban notablemente la belleza del
adorno.
En cuanto á las magníficas condiciones del
· buque para el servicio, quedamos gratamente
impresionados de nuestra visita á sus principales departa'llentos. Sus camarotes, amplios
y elegantes, son para dejar satisfecho al más
exigente en materia de "confort;" el salón de
sefioras y el corredor, están decorados con

verdadero lujo, y tanto en los pasillos como
en las escaleras, se echa de ver desde luego la
magnífica distribución que supieron dar al
bflrco los coni-tructorei-. Durante nuestra visita pudimoR ver los camarotes especiales para familias con que cuénta el "Prinz Adalbert": r,on notables por las ventajas que ofrecen desde el punto de Yista de la comodidad,
y están amueblados con mucha elegancia. En
fin, el trasatlántico está dotado de todo lo necesario para el buen servicio, y es indudable
que será, en lo de adelante, el preferido de los
viajeros.
Acerca de su construcción, capacidad, etc.,
sabemos que fué construido en los astilleros
de Bremenhaven el año pasado.
Desplaza 6,530 toneladas, tiene de eslora
413 pies, de man~a 42 y de puntal 105, y el
número de sus tripulantes es de 112. El total
de cami..rotes de primera clase puede contener
135 pasajeros, y en tercera clase pueden viajar c6modamente hasta 1,200 personas. Hay
en el buque fábrica de pan y de hielo, biblioteca, refrigerador, sala de fumar, peluquería,
Y un departamento muy amplio para ganado
y aves de corral. El alumbrado es eléctrico.

DoimJlingo 31 de Mayo ae 1903.

quío. El aspecto que ofrecían estos departamentos llamó justamente la atención. Guías
de flores enredadas en las columnas y prendidas á los muros y al techo, constituían el primoroso adorno que ostentaban los salones.
Durante la comida, tanto el Capitán del
barco como los oficiales principales pronunciaron entusiastas brindis, que fu~ron muy
aplaudidos.
Por la tarde, después del banquete se organiz6 una excursi6n en botes por 1~ bahía
con el objeto de que los invitados pudiera~
conocer de cerca las grandiosas obras del puerto. La tertulia que se efectu6 por la noche á
bordo del buque y á la que concurrieron numerosas damas de la mejor sociedad de Veracruz, fué el broche de oro de la agradable fiesta inaugural. En medio de la mayor animación se bailó hasta !as doce, hora en que las
familias abandonaron el buque, y loH concurrentes que debían regresará México tomaron
asiento en los "Pullman." Al regreso se sirvió un almuerzo en Esperanza.
Es de consignarse, con encomio1 la cariñosa acogida de que fueron objeto ta nto de parte, del Capitán del buque, Sr. "\Vett, como de
los oficiales, las personas que asistieron al banquete y á la tertulia; pues en su afán de cumplimentará los concurrentes, los colmaron de

***

A las dos de tarde, los convidados pasaron
al comedor y al sal6n de navío, donde debía
efectuarse el banquete dispuesto en su obse-

"PRINZ ADALBERT."-EI

comedor.

atenciones, haciendo así que la visita al
"Prmz
. Adalbert'' fuera,
' para
' todos, verdaderamente agradable.

*
En estas páginas damos á cono&lt;::er algunas
fotografías del buque, á fin de que nuestros
lectores puedan formarse una idea de lo bien
acon?icionado de sus departamentos. Por lo
demas, son dignos de elogio, tanto la Compañía "Han;b~rg Amerika ~inie" que ha llevado á la practica el pensamiento largo tiempo acariciado, de establecer una ;ía de comun~cación rápida y segura entre Alemania y México, como los Sres. Chrístlieb y Rubke sus represe~tantes, que supieron, de maner~ tan esp~é~d1da, cele~rar la inauguraci6n de un servi~10 d_e tanta i~p~rtancia para los dos países,
y a qmeJ:~S los mvitados les quedan altamente agradecidos por las numerosas atenciones
que les dispensaron desde su salida de México hasta su regreso.

"PRINZ ADALBERT,"-La cubierta de paseo.

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MlXICO, JUNIO 7 Df 1903.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

�EL MU!IIDO ILUSTRADO.
J!lL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 14 ICle Ma¡yo de 1903.

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tía á ella en el corazón al par que
en los oídos. Y como todo se cumple, se largó el sol á dormir, la libertina de la luna, despreciando el
descanso del honrado lecho, salió
de bureo por el horizonte y Casildita, muy peripuesta de traje de
percal de florecillas y prendido el
velo á la cabeza, se fué con su madre y con las del entresuelo de al
lado á la verbena.
¡Qué decepción!. ...... El alférez
no estaba en la puerta. ¡Y ella que
se Je imaginaba aguardándola trocado en una estatua! ...... A la verdad era muy chocante semejante
falta, porque saberlo sabia él de
sobra que ella bajaba á la verbena,
por el hermano de las del otro segundo; así que no era picotero el
chico. En fin, no había más remedio
que resignarse; tal vez esperase el
oficial más abajo ó les saliese al encuentro. Esta contrariedad amargó
el humor de la muchncha y le echó
la llave á sus labios. ¡Qué callada
vas!-Je dijo una de sus amigotas
del eotresuelo. Casildita, abrumada
por atroz angustia, no replicó; llegaban á la cuesta de San Vicente y
la gallarda figura del alférez no había aún saltado de la p mumbra; de
allí á un rato se internarían en la
fiesta y entonces sería punto menos
que imposible toparse con el oficial
entre la muchedumbre. La zozobra
de no ver á Eduardo en la verbena
comenzó á invadir el ánimo de Casildita, pero aún había tiempo y rechazó la sospecha con todas sus
fuerzas, haciéndose á sí misma reflexiones engañosas y procurando
a.pagar el brillo de semejante idea
que fulguraba á su pesar en su cerebro.
En éstas y las otras la verbena
hervía en la obscuridad con una

bullanga atronadora como si el
monstruo de las tinieblas ru!?iese en
la sombra, de júbilo. A trechos olía
áhoja nueva y á trechos á aceite frito, y por entre la~ copas de los árboles subía en un vahoespeso y compacto el polvo del piso levaota.00 por el
andar de la multitud, la negra tufadera de los candiles de petróleo de
los puestos, y el zigzag de picante
humazo de las buñolerías. Dos hileras de tenduchos se erguían á los
lados del camino desde la puerta de
San Vicente á la ermita, como una
pro&lt;¡esión de negras siluetas, y el
tropel de luces que temblaba en la
ronda hacía sospechar que las constelaciones habían mandado una comisión de estrellas á la verbena.
De allá, del río, venía.se de cuando
en cuando una racha de frescura, y
en los lavaderos iluminados con farolillos de colores, estallaba una
alegre algarabía de acordes de ¡ruitarra, compases de acordeón, palmas y cantares, mientras del paseo,
trocado en un macizo de gente, salía un rumor inmenso y mareante
de muchedumbre cortado por el
campaneo de la modesta iglesita de
la Florida y por el pitar de la locomotora de la vecina estación del
Norte.
Las amiguitas de Casildita. se divirtieron mucho en la verbena gracias á unos conocidos que les deparó la buena fo1·tuna, gente joven,
estudiantil y charlatana, que habló
por los codos con las del segundo.
La muchacha, en cambio, apenas
dió señales de tener lengua; devorada por el despecho y entristecida
por el desengaño, se desojó inútilmentequeriendo desgarrar las tinieblas en busca del esquivo amante,
y al fin, persuadida de que nada
podía esperar ·y a de la noche, pica-

v! a no hao acabado de madurarse
ni de cogerse; aún no han llegado
más que tres instancias de muchachas no favorecidas por la belleza
y 9-ue desean lavarse con el aguad¿
mi madrugada, y hastapasadoma.fiaoa vendr_á.n muchísimas, porque
la declaración espontánea de fealdad cuesta trabajo hacerla y 00 se
hace hasta última hora ... : En fin
amigo Verano, yo lo siento mucho'
pero... .
'
-Pero no puede usía.venir ¡Y 0
que.había dispuesto el viaje á 'fiaravilla.!
-Entonces vaya usted de mi parte á San Pedro; acaso él esté ya
preparado ....
-Así lo haré, pero . .. . usía usía
el' el ~a!1to de mi devoci~n, ~l que
!º qmsiera para compañia de via¡e... Vaya pues, nolemolestomás
¡cómo ha de ser!
'

i,
;l¡• •

••

• !-

~

~·~

~' - ' '!

'.!:.-

6.-Elegante traje de paseo.

ficción y cuidado que visos tenia de
realidad! .. , . . Nada, que acabó de
rezar el último Padre Nuestro, metióse en la cama pidiendo como
siempre á San Antonio que fundiera el alma de hielo del alférez y le
moviese á confiarla su pasión silenciosa, y al breve rato, antes de dormirse.. ,. ¡qué susto tau grande!. ...
~urgió de pronto en la pared un resplandor vivísimo, la estampa del
¡anto se iluminó toda y la efigie, la
propia efigie del seráfico varón,
entreabrió los labios y atisbándola
con ojos cariiiosos, le dijo á la mu•
chacha en dulce tono: ¡ten pa.cien
cial ¡hijita, ten paciencia, que sólo
los mansos triunfan! Mira, yo influiré sobre ese chico y haré que te
se declare esta noche en I a verbena.
Ella pensó morirse de gusto al oír
esto y á pique estuvo de replicar:
¡le cojo á usted la palabra, señor
santo!.. . . . . . Después se borró la
resplandeciente figura y tornó á
quedar en tinieblas la alcoba, y después todo se la volvieron á lamocita o1icia1es de caballería y jolgo·
rios verbeneros, sin saber cómo se
halló en las alamedas de la l!.,lori.da, de charla cun su anhelado novio
y al fin . . ..... al fin, como el santo
lo había prometid0, el diantre del
hombre vomitaba por aquella su
boca de esfinge cuanto le be1·vía en
las hoyadas del pecho. ¡Dios mio,
qué felicidad la suya tan codiciosa
y tan esperada! ... . .. Luego, cuando iba á responderá las instancias
del amante, se despertó; el sol entraba ya por las rendijas de los
cerrados balcones y su dicha era
toda.vía. na.da más que una promesa.
Pero la esperanza, eu vez de orear
las venas de Ca.sildita, le encendió
la sangre con el fuego de una impa ·

ciencia devoradora.y su comezón no
le dejó b:ora tranquila en todo el
día. De ordinario echaba veinte ó
treinta minutos en pergeñarse;aq ueJla mañana empleó el doble; tenía el
pelo más enredado que nunca y casi
había olvidado de pronto el arte de
peinar. Al cabo se arregló como
pudo; muy acicalada y muy linda
con su blusa á tablas, de casa, requirió la aguja de ga.nobete y se
sentó á hacer labor junto á la vidriera y sobre una silla alta para
dominar la calle, Cuidando poco
de la colcha y mirando mucho hacia fuera, se le marchó á la mucha•
cha el tiempo; en éstas dió las doce
un reloj de torre cercano, y entonces, nerviosa, desasosegadai anhelante, se olvidó del hilo y de ovillo
y clavó los ojos en la esquina. ¡Ya
no tardaría Eduardo en pasar de
vuelta del cuartell ... . .. Era su hora de costumbre. ¡Sin embargo, se
retrasaba! . ... . Algún servicio imprevisto, alguna orden extemporánea ...... ¡La maldita malicia! ... .
¡Por fin!. ..... ¡Ahí está!. ..... Casildita entreabrió sin ruido su balconcito bajo, de entresuelo, y el
mozo apareció por la acera de en- .
frente, mesándose las diminutas
guias del na.ciente bigote, con la
ruano izquierda en la empuñadura.
de la espada y bailando mejor que
andando de puro jácaro y presuntuoso. Sin dejar de contonearse en.filó la vista con énfasis á los balco--~
nes de la chiquilla y la saludó son"'~;.
riendo, siguiendo luego de largo.
,;:if,,;•
Casildita le contestó y le devo1·6
con hambrientas pupilas contemplando cómo se ale.jaba, guapísimo
con su entallada guerrera celeste y
sonando los clavillos de las espue- C:X::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;CX::X::&gt;i:=,cx::x::&gt;:=CX::X::"
las con un rim rim.que le_¡repercu7.-Vestido ptiseado para reuniones.

s.- Colección
da por el aguijón de los celos, cargada de rosas, con el bolsillo lleno
de avellanas, indiferente y extraña
á la alegría general, regresó Casildita á su casa á ,unto de las doce.
La muchacha se retiró á su cuarto en seguida: ansiaba estar sola
para abrir la válvula á su pena.
Recogióse, pues, al poco rato, y antes de acostarse, congojosa y abstraída en sus melancólicos pensamientos, toparon sus ojos con el
cuadrito de San Antonio colgado
en el tabiq11e. Lavistadelaimagen
trájole á la moza á la mente el recuerdo de su ensueño; sintió honda
amargura al considerar ..,ue no se
había cumplido su hermosa pesadilla henchida de promesas de felicidad, y de pronto, con un arranque
infantil, enojada.y llorosa, exclamó
resuelta volviendo la estampa de
Sao Antonio de cara á la na.red:
¡Castigado!. .....

DE VIAJE.
- Estoy que no me llega la c_amisa al cuerpo. La hora de p~rt1r se
aproxima, y aún no ha parecid? P?r
aquí ninguno de los santos ~e J.u~10
que me µ1·ometieroo, en prrnc1p10,
acompafiarme en el viaje. Pues como me llamo Verano, yo no voy
solo á la tierra para que me reciba.o

Domingo 24 de &amp;¡¡yo d~ 1903.

de trajes infantiles.

como á un cualquiera. Cuidado que
mi Gaceta oficial, el almanaque.
anuncia con tiempo mi arribo al
globo, y ni una.mala música.envían
los mortales á la estación para hacerme los honores que me corresponden. Es muy ingrata la humanidad; pt)r el más mínimo pretRxto
endilgan un día de fiesta, y para mí
todo son maldiciones y denuestos, y
diatribas. Yo animo la savia, doy
vigor á las semillas, soleo los surcos de los campos, sazono los frutós, doro los i::-ranos, llevo coomig:o
la vida, y ni los poetas me cantan,
ni los humanos me quieren. mientras todo son odas y alabanzas para el Otoño, que les inunda, para
el Invierno que les hiela, y para.esa
coquetilla de Primavera que da á
sus amantes el calor de sus amores
para Juego matarlos con sus fríos
repentinos. ¡Mala tormenta, qué
Poaoos y miserables son los hombres vistos des.de la altura! .... En
fin, nada gano con desesperarme;
llamaremos á mi secretario, á ver
si los santos se hallan visibles!. ...
¡Bochorno! Hágame el favor de
anunciar á San Juan mi visita.
Ya se conocía en el horizonte el
humor de perros que padecía el Verano. Eslabones de plomizas nube11
fbaose soldando en el e11paclo en
interminable cadena, y como una
gasa impalpab,le de caliginoso polvo descendía á la tierra, ªiobiando

á las oleadas de espigas de los sem-

brados, que dobla.han sus cab~citas
car¡radas de granos, sin 'poder levantarlas por la jaqueca. No se
movía ni la más ligera racha. de
viento; las hojas de los árboles se
doblaban mustias .. buscando en vano un poco de agua donde refrescarse; la Naturaleza, amenazada de
cona-estión, sudaba vapor por todos
sus porps: las aves batían sus alas,
sin encontrar alivio ni aun en las
umbrías, y sólo las cigarras egoís
til.s se despepitaban cantando á voz
Pn cuello: ¡g-uirrf, guirrí, goirri, el
Verano está aquí!
- ,:.Conque San Juan recibe, Bochorno?.. , ¡Pues vamos á verle!. ..
Servidor de usía, señor santo. ....
-:-;Hola! . .. JUsted por a9-uí mi
am1¡ro Verano ..... ¿Y va bien.1
-Vamos tirando, ..... é.Y el bo•
rrego?
-Está á que Jo esquilen. Pero le
veo á usted ya en traje de camino.
-Sf, señor, y á eso vengo. ¡Ya
usía recordará que me prometió
acompañarme!
-Si podía, pero me es imposible:
y crea usted que lo siento. Basta.el
24 no me desocuparé de los asuntos
urgentes que me abruman. Mire us.
ted: todos los años le prometo á
San Antonio ir con él á la tierra, y
todos los años hace el viaje solo,
Es mucho cuento: las peritas de Il)i
nombre, que yo he de llevar, toda,-.;;,

-No hay que apurarse, Verano·
con San Pedro no va usted mal tam:
poco .... Es un apóstol. ...
De pronto saltó el aire de cuadrante, alzóse como una tromba de
polvo y un viento de fuego se llevó
en sus alas tejas y hojas en imprevista acometida. El Verano siguió
echando tacos y ternos en busca de
San Pedro, cayeron algunas gotas
como pesetas, brilló un relámpago
entre dos nubes de plomo, y ¡bum...
buurruml. ... estalló un trueno seco
como un disparo, á la vez que lanzaba el Verano un juramento.
-¿El señor San Pedro?
-Sí, señor, ahí en la portería·
pase usted.
'
-¡Tanto bueno por estas alturas!. .. Ya se me antojaba que andaba usted cerca.
-Y á m_í, que sentía uncalorcillo
muy pega.Joso.
-Pues aquí me.tienen usías, y á
la verd~d que me _alegro de encont.rarlos ¡untos, senores San Pedro
y San Pa_b lo .... ¡Vengodepartede
San Juan!. .. .
. -No necesitaba usted recomendac10oes. ;.Y qué desea el Bautista?
-Pues nl!-da...... que él se había
comprometido á acompaflarme á Ja
tierra, pero sus negocios le impiden
que hagamos el viaje juntos y entonces me dijo, dice .... acaso San
Pedro y San Pablo puedan servirle
y adi:Jantar la partida .... háblales
de mi parte ..... .
- ¡En qué mala ocasión viene usted, Verano! Es de todo punto imposible precipitar mi marcha; casualmente ayer he mandado la. cerradura de la puerta del Cielo á que
la P?ngan llave inglesa, y no estará lista hasta el 2'i .... ¡Cómo ahaQdono la portería!, .... ¡Así que 00
haya tunos en la tierra en acecho de
mis descuidos I.... Pero tal vei San
Pablo ......

�Domin~ 24 de l\fa\yo de 190!.

EL MUNDO ILUSTRADO,

EL MUNDO ILUSTRADO

-Yo no; he de llevar á la tierra
mi epístola, y la tengo "'º casa ~el
encuadernador .... De lo contra.no,
ya á usted le consta que le complacería con mucho gusto.
- No, no;_por mí noquieroquese
moleste nadie ..... .
-¡Vea usted si Santiago!. ...
-Está en ca.mpaña ..... .
-¡Qué contrariedad, Verano .... !
-¡Qué le vamos á hacer ... . ! paciencia .... vaya, señores santos; no
quiero molestar más.
-Usted no molesta nunca.
1Parezco un apesta.do! ¡Nadie
quiere venir conmigo!..
.
¡Exhalaciones!... . . . . Pues me iré
solo á la tierra, y como me p_ongan
mala cara, les voy á sacudir una
tormenta que no va á quedar títere
sano.
y el Verano se puso en marcha
jurando como un demonio, y el temporal ai:reció trocándose el chaparrón en una lluvia deshecha. Sopló
el huracán con furia doblando veletas y tronchando árboles; las nubes se atropellaban pegándose de
jironazos; unos tras otros los r~lámpagos empeñáronse en fundir
los pararrayos; en un terremo~
continuo pugnaban los truenos por
ensordecer el rugir del vien~; huían
los pájaros asustados srn saber
dónde esconderse, y miE:ntras,_ un
grupo de segadores refugiados ]Unto á las tapias de una casucha, decía tristemente contemplando los
mojados trigos.
-¡Va.va un humor que trae este
año el Verano!

EL REGALO DE S. PABLO
-Dios os bendiga!....
.
-El señor San Pablo .... Bien haya su merced!....
.
- Cuánto me alegro de veros, hijitas!. ...
-Pues bien creímos nosotras que
habíamos hecho el viaje en b~lde y
que nos teníamos que vol ver sm poderle besar la orla del sayo!. ...
-Qué, si no me dejan e_n paz _d~sde amanecida!.. .. A las cmco v101eron á cantar diana los pájaros nuevos y, es claro!. ... hubo que_obsequiarles con cañ~mone~ y alpiste .. :
Luego bajé á mi ermita, á ver s1
estaba á punto y colgada,y fn cuanto me atisbó la pobeda, comenzó á
murmurar con su follaje: eel saa.1.1,to!. ... eel saauto!. ... Para q~é quisieron más las rosas .... ArroJá.ronse en tropel de capullos sobre mí,
pidiéndome por favor un sitio entre los candeleros del altar; enterá.ronse de mi presencia los pollos y
los perdigones y me rodearon en
pelotón gritándome á ¡,íos y golpe~:
trigo .... trigo .... Un cohete subió
á. contarle al sol que estaba yo allí,
y el sol se empeffó en romper la techumbre del alamillo para saludar·
me, la campana se lanzó á vuelo,
se alborotó toda la romería. y ....
sa.lí escapado .... Si no,me paso el
día en la hoyada!
-Pues á eso venimos nosotras
las hermanas de la archicofradía,
señor San Pablo. Hemos concluido
la novena de su merced, y mientras
se rifaban en el atrio las tortas de
nuégados, nos hemos acercado en
una correndita á felicitarle ....
- Muchas gracias, hijitas,muchas
gracias!... Y qué tal os va en vuestro nuevo estado? .... Qué tal el nido? ....
- Muy bien, señor! No hay nada
en el mundo como el matrimonio!..
Qué bueno es . .. Mejor que la primavera! ....
- Vaya, vaya, me alegro!. ... Veo
que habláis de la institución con
verdadero entusiasmo!. ...
-Mi-re,señor San Pablo, tod? es
cuestión de maña! A los maridos
debe ponérseles como los pichones
caseros: á medio vuelo, sin que
nuestros amados esposos tengan necesidad de advertir las plumas que
les faltan ... .
-Qué? .... Qué decís? .... Ese repiqueteo de esquila que sube alborotando de !a•pobeda,no me ha dejado
oír vuestras últimas frases!. . . .
-Que la felicidad de la mujer se
funda en que sepa mandar aparentando obedecer!.• ..
- Ji. ... ji. ... ji. .. . Por ahí, por
ahí os come el de~onio, por el afá11

9.-Barrendero de seda con aplicaciones de cinta y encaje.

de poneros los pantalones!. ... Las
mujE'res sois muy codornices!. ...
-Pues los hombres tienen la culpa, señor santo!. ... Nada estimula
á la libertad como la prisión!. ...
De solteros la meten á una en un fa•
nal para que no se la pegue la m_á.s
ligera mota,y de casados nos encierran en una jaula... Díganos su
merced si eso es vivir! ....
- Pero cuánto sabéis para reciéu
casadas, hijitas! ... .
-Bah, seffor! .... -Cómo se ve
que su merced es la bondad pura y
no anda al tanto de lo que sucede
ab~jo! . . .. Las mujeres y las rosas saben para qué nacen desde
niñas.
- Eso quiere decir que estáis pesarosas de pertenecer á la herma.o-

dad de mi amigo sa.n Marcos ....
- Cá, no señor!. ... Ncsotras hemos sido muy afortunadas y en
prueba de ello que acordamos venir á darle los días concluida la novena. .... y á la vez .... si su merced
no se incomoda! ... .
- Qué me dais aquí? ....
-Náda, señor San Pablo, no va·
le nada, pero tenga su merced en
cuenta, más que el obsequio la in·
tención y el fe1·vor con que se lq
ofrecemos! ....
-Pero, hijitas, por qué os habéis
inr.omodado? .... Vamos, yo siento
mucho lo que habéis hecho.y no os
lo rechazo, porque no lo toméis á
desaire ....
- Pues no faltaba otra cosa, señor santo!. ... Conque traíamos los

•••••••••••••••••••••••••••••••••

..SA~TA~ FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, lansas Cíty, St. Louis, .Cbicago, New York,
San Francisco J Los Angeles

~---~"""~IP\

DomilaJ.go 31 ile Mayo de 1903.

cinco sentidos puestos en el regalillo!. ... Así se acordará su merced
más de nosotras!!. .Chiss .. pum!. ...
Ea., la pólvora comienza y su merced no puede dejar de 11.sistir á los
fuegos de la. romería! .... Echenos
su bendición[ que el año que viene
le volvamos felicitar . .. .
- Así sea,hijas mías! .... Idos con
Dios ..••
Y de que las mujeres se alejaron
perdiéndose en lontananza, muerto
de curiosidad y sin vislumbrar lo
que aquello sería, abrió el seffor
San Pablo la preciosa caja de roja
felpa que Je habían dejado sus devotas, y sacó del estuche un volumen en folio, ricamente empastado
en tafilete y cerrado con broches de
plata. El apóstol se sonrió con plácida dulzura, el suave resplandor
de una intensa alegría le iluminó el
semblante; abrió con febriles manos
el tomo y en la primera página,
descollando los garabatos negros
de los renglones sobre el fondo pajizo de la vitela, leyó la dedicatoria del libro, que decía á la. letra:
&lt;Al señor San Pablo, consagran
este ejemplar de su Epístola en recuerdo de la que oyeron en la sacristía de su parroquia el día de la
boda.- Varias casadas.&gt;
San Pablo se sonrió con expresión beatífica, y murmuró complacido: Qué buenas son! .... y guardando el tomo en el estuche, se lo
echó bajo el brazo y se fué en busca de San Pedro para irse á la romería que le llamaba con el bullanguero acento del repiqueteo de la
campana.
PARA CURAR UN R!SFRIADO (N UN OIA
Tome las pastlllaa Luaote■ de Brom~olalu.
Bl botiClllio lo devolver, 111 di.llero 11 oo M cura.
La 6rma 8. W. GrOTe M halla eo cada cajllL

México, D. F., mayo7.-Mees
grato manifestar- escribe el Doctor Francisco de P. Leal - que me
es muy conocida la preparación
llamada Emulsión de Scott, y que
la recomiendo con bastante empeño á todos aquellos de mis clientes que se encuentran demasiado
linfáticos, lo mismo que en los escrofuloso~, pues son muy satisfactorios los brillantes resultados
que siempre he obtenido con dicha
preparación, la cual posee ta.m bién
la cualidad de no ser desagradable
ni Á los niños, que son los 4ue hacen mayor consumo.

EL TESTAMENTO.

Dtl Tllmo. Sr. Jlrzoblspo 'fttbat.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado c
alstla en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.

Hace poco■ dlu que ee practlc6 la
apertura del testamento del Iiuatrtalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. Feellu
en la ctu•a• de Chlcago, Illlnola. La
lortuna di distinguido prela•o ucea•
1116 l cerca de $126,000 oro amerlcH!;
1 aegdn el lnnntarlo que ae ha poli l•
tado, 101 blene1 que •eJ6 fueron ~me
llsue:
Doe pOllzu de ' 'La Mutua,' • Compallfa de Betra·
roa sobre la Vida, de Nueva York, por $26,000 oro
cada una, 6 sean . . . •,110,000 oro
Dividendos acu'!luladoa ■obre una lle la• p6llzaa. • 11,829 ore
Otra p6llza de aeguro. . . 14,000 oro
Acciones en efectivo 7 en
Bancoa. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre lu •1spoetclonea del aellor Uzoblapo, en 1u testamento, ae hlcteroa
Mtaa:

Se reservan camas en Carro Pullman para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comódores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,so:ó. renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á
w. s. FARNSWORTH.-Agente Genera.L

la. San Franclaoo11 #flm. 811 MtJx/0011

a. ,.

····························~····

A au hermana, aellorlta Kate Feehan,
que estuvo siempre con él ha■ta ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 7 $25,000
oro •e una de las p6llzu de ■esaro ;
l la eellora A.una A. Feehan., viuda del
aellor doctor Eduardo L. ll'eehu, hermano del sellor Arzobispo, i211,000 oro
de otra de laa p6llza.a, -, $5,000 oro en
efectivo; l ·1a Academia de San Patrl·
clo lle Chlcago, de la que ea preceptora su hermana, Madre Maria Catalina.
$10,000 oro de la 1Utlma p6llza; &amp; la
escuela • 'Santa Marta'• de ensellansa
prActlca para varonea, de FeebanvUle,
llllnola, que era la tnetltucl6n por la
que mAa se Interesaba el aellor .A.raoblepo, se entregaron 101 $f,000 reatan·
tes •e la 1!ltlma p611sa.

1,-Elegantes sombreros de primavera.

¡
1

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, Para el hogar, 1903, Año 10, Tomo 1, No 21, Mayo 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 17 de

~

EL MUNDO ILUSTR&amp;DO.

de 1908.

deja en la esfera azulada;
la corriente de la vida
,:.qué deja en el mundo? Nada.
Que así cual rápidamente
se eleva, ca.e tu torrente,
y de la vida trasunto
vas á goza.r solamente
de vida en el aire un punto.
Viendo esa fuente serena
pensó olvidar sus enojos
el alma. de angustias llena;
del manantial de su pena ·
fuente le sobra. á mis ojos!
Y adiós! que en celos ardiendo
el volcán que mi alma abrasa
en vano apagar pretendo:
también mi vida se pasa
como tus onda.s: gimiendo!
De sesenta minutos
consta la hora,
y unas veces es larga
y otras es corta,
Quien no lo crea,
ten1;ra un día de goces.
y otro de penas.

PARA CURAR UM ffUFRIADO IN UN D1A

Tom&amp; las _paetlllu Luantea dt Bromo-Oalalaa.

11\l boticario le devolved III dlnito d 110 M cva.
La firma K. W, GrOft H baila u oada.oajba.

EL TESTAMENTO.

Dtl .1111110. Sr. Jlrzoblspo ittban.
Los bienes fueron valuados
en $ 125,000
La mayor parte de lo testado e ,.
alstia en dos pólizas de $25,000
cada una, tomadas en "La Mútua"
Compañía de Seguros
sobre la vida, de Nueva York.
Hace pocos dlu que ae praetlc6 la
apertura del testamento del Iluatrfalmo
Sr. Arzobispo Don Patricio A. hüq
en la clu•at de Chlcago, IlllnolL La
lortuna dl dlstln¡uldo prela•o uceaU6 f. cerca de $125,000 oro amerlca■e;
1 seJ11D el Inventarlo que ■e ha p11ll'.lcado, loa blene1 que tej6 fueron ce1lcue:
Doa p6llzaa de ' 'La Mutua,' • Compallta. de Secu·
ro■ sobre la Vida, de Nueva York, por $25,000 oro
cada una, 6 sean. . . . $50,000 ero
Dlvl•endo■ aCU!!lU!a4o■

Valle de Bravo, Méx.,Enero2.
-Soy el primero en reconocer
-asegura el Dr. Vicente Beracochea, Médico Cirujano de la Facultad de Guadalajara, Jaliscola gran bondad y el siempre seguro éxito en la curación de las
afecciones pulmonares por la
Emulsión de Scott, pues en la
práctica de mi profesión, durante 11 años, siempre he encontrado una poderosa arma para combatir la tuberculosis pulmonar,
la escrófula, el raquitismo, estado caquéctico y debilidad constitucional, en las largas convalecencias, en la bien preparada
Emulsión de Scott que fabrican
JOB Sres. Scott &amp; Bowne.

1
u

1

tt~

• &lt;

.

10-

bre una Ce las póltsaa-. . 11,829 oro
Otra póliza de seguro. • • 14,000 oro
Acciones en efectlTo 1 en
Bancos. . . . . . . . . 87,000 oro
Entre laa • 1spoelclonea del aenor Arzobispo, en au testamento, ae hicieron
é■tas:
.
A au hermana, seftorlta Kate Feehu,
que estuvo siempre con él haata ■a
muerte, $40,000 oro en bonos 1 $25,000
oro lle una lle las p611zaa de ae¡uro ;
a la seftora A.una. A. Feehan, viuda del
11ellor doctor Eduardo L. Feehan, hermano del seflor Arzobispo, $25,000 oro
de otra de las pólizas, 1 $5,000 oro en
efectivo ; A la Academia. de San Patrl•
clo de Chlcago, de la. que ea preceptora su hermana, Madre Marta Ca.tallna,
$10 000 oro lle la tUtlma. p611za.; l la
esc~ela ' 'Santa Marta' • de enaellanaa
prf.ctlca para varones, de Feehanvllle,
Illlnola, que era la. lnstltuc16n por la
que mli-B se Interesaba el aellor ~noblspo, se entregaron los $4;000 réltaD·
tes • e la dltlma póllsa..

1-

· ~~~:
·• --.-'

• •

.................................
..SANTA¡FE," LA MEJOR RUTA
ADenver, ;18Dsas City, Sl Lou.is, Cbicago, l'few York.
San Francisco y Los Angeles
___
~--,,.;,;;..

~

....
Elegante bata de casa.

Á UNA FUENTE
Ved sus soberbios caudales:
como plateadas centellas
los impetuosos raudales,
en guirnaldas de cristales
van á bordar las estrellas
O brotando confundidos
entre lirios y abedules,
van por las auras mecidos,
arcos de perlas,perdidos,
en los espacios azules.

Y apenas á orlar se h.treve
con su planta el firmamento,
menudos diamantes llueve
con sus penachos de nieve
engalanándose el v lento.
Ya su raudal espumante
la luz del sol centellante
baña en coral y topacios,
queriendo atar los es¡Íacio·s
con sus eintas de diamante.
Y matizando las flores
caen sus gotas, que al verterlas
tornasolan los albores;
pintan iris de colores
en la lluvia de sus perlas.
Ya inquieta rielando mueve
en caprichosos reflejos
las blondas de gasa leve,
ó ya con rizada nieve
orla quebrados e;;pejos.
Ya coronas argentinas
dibujan sus manantiales;
cóncavos caen sus cristales
sobre gayas clavellinas
tornasolados fanales.

,,.,,,.,.,.._.,...,.....,,,..,.,

♦

Ya sus hilos enlazando
los teje en trenza rizada;
ya su corriente quebrada
quejosa va murmurando
en sonorosa cascada.

,,¡

O ya con nudos de perlas
redes tiende al firmamento,
y el viento ayuda á tejerlas
y luego por no romperlas
se queda parado el viento.

Y á las luce! matinales,
entre albores de corales,
por el espacio, esplendentes,
van sus rizados cristales
en enroscadas serpientes.
Ya gfran veloz, surcando
cual cisne de nívea pluma
columpios del aire blando,
los espacios argentando
globos de rizada espuma.

1;-n
1

Ya ensortija entre crespones
su melena vagarosa;
ya de sus mismos florúnes
en soberbios borbot.ones
va murmurando envidiosa.
Ya en rizos abrillantados
nublando la luz del día,
se elevan ó caen lanzados
del cielo en aljofarados
diluvios de argentería.
Mas ayl que presto agotando
t us tesoros transparentes,
breves gotas destilando,
por tus perdidas corrientes
te quedas como llorando.
Como el viento, de pasada.
nada tu huella perdida

'

1.-Colección de trajes para casa y visita.

Explicación dt
nutstros grabados.

♦

Se reservan camas en Carro Pullmltn para todos los puntos
en los Estados Unidos. Los Restaurants y Carros Comedores de
Harvey en la Línea de Santa Fe,son renombrados en el mundo
entero. Para precios, itinerarios y otros informes, dirigirse á

.

w. s. FARNSWORTH.-Agente Generai.

ta. San Franolaoa, llt'ím. B, Mthclca,

!

a. F.

•••••••••••••••••••••••••••••••••

Número 2. El traje que representa
este grabado, es propio para paseos
campestres, no sólo por su color
cl aro y el adorno floral del som1?rero1 sino también por su senc1ll_a
confección. Aun cuando ésta, á primera v ista, aparece un poco complicada, no lo es, pues basta un
doblecuellohombreras de campana,

ribeteado en la parte anterior, con
cintillas maravillosas. El escote, en
pico,secubrecon encaje de Alenq6n,
y un pequeño broche de pasamanería, de cuatro puntos, da nacimiento á una pequeíla corbata de encaje
remat a0a en peq uei'las borlas. El
corpii'lo se tablea en el frente y blusea en los lados. Un cinturón de
seda negra, rematado en su parte
delantera y en el centro por un broche metálico, rodea el ta.lle. Las
mangas se hacen llegar un poco más

abajo del codo, y desde este punto
principia. el puño, de finísimo enea.je, que casi cubre por completo las
manos y que lleva en el centro-una
aplic!,lción de seda. igual á la del
cinturón. La falda se tablea en dos
en la parte delanter·a solamente·, y·e1
resto es liso, llevando únicamente
en su parte inferior t.os superposiciones, á manera de cenefas, de la
misma tela.
Número 3. El hermoso saco de
punto y seda que representa. nues-

tro grabado, se corta según los
mismos moldes de matinée y se arre,?la de modo que el ancho cuellohombreras caiga en forma de esclavina, tanto en la parte anterior como posterior del cuerpo. Una corbata formada con cintas de terciopelo, cae desde la parte superior del
cuellohombreras, y una gasa de
seda cubre la parte superior del
cuello. Las mangas debe procurarse que sean lo más anchas posibles
en su parte terminal.

�'Doming'O 24 de Malvo d-e 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.
~L MUNDO ILUSTRADO.

ajustan á los miís estrictos. princi·
pios de la woda y son de vistosa á
la vez que sencilla conferción. La
fantasía fecunda de las 1·einas de la
moda. buce que los fi¡rurines difie•
raa unos de l11Q otro, á voluntad y
cap1·icho de las cortadoi:as,. pero
esto no obstante, todas persiguen
un mismo fin, como son la lenta .
transformaci6n de los corpiños y el
ma1 cado impulso hacia el estil.o reforma. Como puede verse en los
vestidos de este grabado, los t1\l1Ps
son de fantasía y constan de multitud úe tal.Jlea.&lt;los y pasamanerías de
cinta.
Número 8. Variados trajecitos
pa1 a niños y niñas representa. PI
grabado á que nos r~ftorimos. El
traje para niña de 10 á 13 afios, es
&lt;le muy bonita. vista; tanto el corpiño como ht falda se tablean estrechamente, y de la misma tela se
forma un angosto cinturón µara el
talle. Pu1· lo demás, sólo un am:ho
cuello lle encaje forma el adorno de

La Chispa Eléctrica.
-Nada, que nome acuerdo ni una
. jota. de loquP repasé anoche ... . Está visto; como no traslade á otra.
Universidad la matrícula, no voy á
aprobar la Física en la vida. ¡Luego esos catedráticos son unas fieras
en los exámenes!. ... ¡Vaya un modo de preguntar! .. ¿ Dónde he guardado la petaca?...... ¡A que me la
dejé sobre la mesa de noche!. .¡Vamos, no: por fortuna. 1a tengo e n el
bolsillo!. ... Anda, anda, qué jaleo
traen los grillos entre la ye1·ba! ....
Si tuvieran que estudiar, no cantarían tanto! ..... ¡Ya Jes daría yo el
preparatorio de Medicina. para que
se divirtiera.ni. .. ¡Valientes holgazanes!. ... ¡Pues señor, encenderemos un cigarro y á trabajar!. ...
¡Buenos domingos los del mes de
mayo!. ...

Y el mozo sacó un pitillo, le mudó el papel con ágiles dedos,le prendió fuego después en la llama de
una cerilla, chupó con deleite, y
arrojando humo por boca y narices,
abrió el barrigudo volumen, forra.do e n un periódico, y clavando !os
ojos en las páginas del libro,se dispuso á hundir su entendimiento en
los abismos de la ciencia. Todas las
maña.nas entre cinco y seis, llevando un tomo bajo el brazo, entraba
aquel joven en el Retiro, dejábase
atrás el estar.que g-rande, tomaba
por el paseo de coches, y apartándose de la monumental estufa, tiraba por la parte opuesta y sesenta ba sobre el musgo del terreno enmarañado y casi virgen que se empina sobre el antiguo olivar de Atocha; allí se pasaba entre distraído
y estudiando tres ó cuatro horas;
almorzaba después un trozo de carne fiambre ó una tortilla. fría, y se
iba luego á clase á punto que sonaban las diez en el reloj del Ministerio de la Guerra.
La lección que le tocaba repasar
aquel día era tremenda.: 1a eJectri·
cidad. ¡Qué disparate de lección! Y
la tenía e n blanco. Sólo sabía en
el asunto que el rayo c11e cuando
hay tormenta. y que los truenos meten mucho ruido. ¡Pero las ca usas! ... ¡Dios nos dé que dar respecto á las causas! ..... ¡no había más
remedio que aprenderlas!. .... ¡Esa
definí&lt; i ín! ... ... al diablo no se le
ocurriría. perjeñar definiciones tan
enrevesadas! ...... ¡La chispa eléctrica es .... la chispa eléctrica es ..
es . .. Nada, no sabía lo que era. Y
el estudiante abda el libro, leía dos
ó tres líneas á escape, lo volvía á
cerrar y trataba de decirlas de memoria mirando al cielo. Pero ni por

ésas.

2.-Traje de paseo.

Por lo que hace al hermoso tt:aie
del calle que reP,resenta el otro grado debemos manifestar que el corpiflo, enteramente liso, lleva un
alto cuello redondo de encaje y
grandes aplicaciones de este mismo
~nea.je á los lados del talle, de manera de imitar torera. Las mangas,
también enteramente lisns, llevan
p1,1t\os estrechos de ~ncaje. De la
misma tela del ·corpiño y falda, se
forma un ancb~ cinturón que rodea

el talle y que se hace terminar con
largo pico en la parte delanter¡1,,
Cerca de lá. cintura. rodea á la falda
una cinta de encaje que, más angosta, parte' del centro y sigue á lo lar•
go de la falda para no terminar
~ino en la parte inferior. El resto
de la enag-ua eQ liso enteramente y
só·o se plisea lo más menudo posiblP.
Número 4. Todos los· vestidos represen~ados en este ,grabado, se

este vestido. Los trajecitos i nfantiles varían en su confección, µero
todos llevan anchos cuelloshombrera.s y adornitos de encaje.
Dióle á un mulo cebada
El buen Zibulo,
Y una coz como un templo
La.rgóle el mulo:
La gente innoble,
Por eJ bien que recibe
Devuelve coces. ·

Aquella mañana se distraía el
mozo con harta frecuencia; su sangre le hormigueaba en las venas
pidiéndole uu paseo y corno pro•
testando de semejante taob.servan·
cia del domingo, cualquier cosita
tiraba de sus miradas bacía el es•
pacio.
El agudo silbo con que se despedían de la cercana.estación del Mediodía los trenes en march a, hacíale· levantar la cabrza, aparta·
ba los ojos del libro y se quedaba
atisbando por entre los jirones de
ramaje; primero veía un buruujeo
de humo blarco, después 1..na cule•
bra pardusca que se alejaba rast1·eaudo ea l¡1, lontananza: el treo.
Las 01·ug-as subiendu y bajando
po1• sus hebras de luz, trrándose al
suelo desde las ramas fingiéndose
las muertas cuando el joven las
hurgaba los anillos con su bastón,
le a1Tancaban á cada instante del
estudio, filtrándole en el ánimo con
su anda1· remiso una invenci ble pe·
reza..
No µa1·ec(a sino que las rnaripo·
sas Sl:l habían dado cita en tal pa·
raje, y locas, inquietas, en un re·
vuelo continuo, corno espantadas,
cabrilleándoles el polvillo lumino·
·so de las ¡1,l a.s al bati1· el aire, pa·
saban y repasaban por junto almo·
zo; por fin, una se posó un mo~en· •
to 1:n el tomo doaae el estudiante
leía. y se alzó en seguida perdiéado·
se en la altura. El estudiante aparó•
tó los ojos del volumen, los eafil
por entre los desgarros de la arbo·
Jeda d e lilas y se quedó conte~plan·
do con fijeza, con algo de triste en

'

las pupilas, la campifla que se descubría por la rotura del rama.je,
verde, bordada en primer tP.rruino
con alguaas cenefas de vegetación
amarillenta á lo lejos y corona&lt;l~
al fondo por el azuloso cerrillo de
los Angeles vecino á Getafe. Lamañana. era esµléndida y el b1·uta.zo
del sol doraba el paisaje con un
inmenso y deslumbrador reflejo de
fragua.
De pronto sacóle al mozo de su
éxtasis cierta. repentina explosión
de risas juveniles satu1·adas de reuocijo y alegría. Incorporóse sobre la yerba y miró; á pocos pasos,
a.l pie de un árbol, descansando en
el musgo, había una pareja deliciosa. Ella era una rubia fresquísima,
delgada, turbulenta, apenas frontera en los veinte afios; vestía un
airoso traje de percal azul celeste
y por bajo de la laldaens~ñaoa los
menudos pies calzados con zaµatitos rojos y dos preciosos ananques de pierna blaodameníe contorneados por lisa media pizarra.
Junto á la niña, con el chaleco desabrochado y la corbata suelta, mir a ndo á hurtadillas á su compañera, se hallaba un mozo ba1·bilampifio en actitud de tigre acechando
la presa. sobre la que ha de lanzarse; ella trascendía. á la legua á costurera; él olía sin género de duda
á estudiantillo, y ambos jóvenes y
llenos de vida formaban un todo
radioso, sonriente y adorable.Conc luían de almorzar; aún se veían
por allí pellejos de salchichón y
papeles con manchas de grasa y dl:l
postre; de sob1·emesa, satisfechos y
felices retozaban sin levantarse del
suelo; ella. le apedreaba con un chaparreo de lilas que acoplaba del
montón que en la falda tt:nía; él se
defendía Je la. lluvia de lilaze&gt;s esquivando el cuerpo y poniendo el
brazo para. ]tbertar la cara, y en
medio del combate se reían como
descosidos.
El estudiante de la física no pudo
más, se alzó con brusco arranque
como despedido por la tierra,envi ó
el libro á dos metros, de un puntapié, y pegando una patada en el suelo y estirándose con delicia para
dominar la galbana, exclamó á media voz:
-¡Váyase la ciencia á la mi!,mísim a. y que estudie eJ cemícalo del
Preste Juan!... ¡La chispa eléctrica. es eso, el amor!. ..... ¡Me voy á
buscar á mis amigos á ve1· si quieren que nos vayamos de bureo con
las de la. tiend;,, de modas! ....
Y echó á andar muy decidido sin
a.cordarse del volumen; pero al llegar junto al tomo terrible, lo vió;
a.vínole la reacción; antojósele que
en vez de su nombre decía en el ¡,e·
riódico del forro: «suspenso,&gt; en
garabatosas letras azules; la descarnada realidad se le impuso: él
podría ser (:!esaplicado, pero tenía
pundonor y conciencia; junio esta1:!a y11, á. la puerta y apena$ si sesa.·
bfa. (los lewas,
Ent,onceii ¡¡e detuvo, ¡¡e agachó,
~ol~ó un juramento espantoso, cogió la física, eicha.ló un profundo
auapiro, tornó á 11entar11e y volvien·
do á. abrir el libro, murmuró ha.•
ciando un mohín elocuente:
-¡ No jeringuemos ... . y no jerin•
¡uemos, que también la chispa eléc•
trice. son las calabazas!

BL REY. YEL SABIO.
Por los tiempos en que César
daba que hacer á Pompeyo,
tuvo lugar esta historia
que hoy relataros pretendo;
pues si es que la escucháis
lo mismo q-ue yo deseo,
tal vez os ensene algo
de lo que saquéis pro vP~bo.
Escuchad, que ya comienza
la narración de mi cuento:
De las tierras del Oriente
en un apartado extremo
murió un rey, dejando un hijo
m.uy joven por heredero
de sus inmensos Esta.dos,
sus tesoros y pecheros.
El nuevo rey, al mirarse
en tan elevado puesto,
pensó eternizar su nombre
con tan mágnffi.cos hechos,
que otro rey con igual fama
no conocieran los tiempos.

Domlngc 24 de Maiyo de 1903.

S,-Confoccl6n do punto bordado y Hda y traje de paeeo para ae~orae J6venea.
Mucho pensaba el monarca
buscando seguros medios
para en un plazo muy corto
ver realizados sus sueños.
Al cabo un día decidió
poner guerra al mundo entero,
y hacer sus viles esclavos
del mundo todos los pueblos.
Mas una tarde.en que estaba
presidiendo su conse¡o,
al que pedía parecer
sobre su bélico intento,
vió que cuando lo aprobaban
sus más nombra.dos guerreros
y casi todos sus sabios,
uno de éstos, ya muy viejo,
en apartado rincón
guardaba él solo silencio.
~ I rey á él se dirigió
de esta manera diciendo:
-¿Qué piensas de mi ambición
y qué piensas de mi-.intento
de usar la sangrienta. guerra •
para realizar mis sueños:&gt;A lo cual el sabio dijo:
-Señor, ha m•Jcho que vengo
estudiando de este mundo

el admirable concierto;
por eso é. deciros voy
lo que observo hace ya tiempo.
Siendo este valle de lágrimas,
de orgullo y ambición centro,
Dios concedió á cada ser,
prob~ndo así su talento,
medios para que pudieran
mediante un prudente esfuerzo,
el hacerse superior;
y de esta manera vemos
que al leon le dió las garras
con que reina en los desiertos,
al águila el corvo pico
con que domina. en los vientos,
y al hombre dió la. razón,
que reina en el universo.
Si queréis, rey y señor,
alcanzar renombre eterno,
no os confundáis con las fieras,
sangre de hermanos vertiendo;
que las conquistas de sangre,
conforme lo que yo entiendo,
«son tan sólo calla. seca.,
que puede tronchar el viento.&gt;
Haced que el más ilustra.do
de todos sea vuestro pueblo,

y con la raz6n que manda
seréis rey del universo.

*

Que el hombre que usa de manos,
razón y lengua teniendo,
dejando de ser un hombre,
casi se iguala al jumenr,o.
Hizo comprar don Andrés
Tres libras de carne, á Inés;
Y como faltaran dos,
Exclamó: «bueno, por Dios!
Dos libras de sisa en tres?
EJJa echó la culpa. al gato:
Y él, por ver si era comedia,
De una balanza en el plato
Puso a.l. gato...... y el ingrato
S61.o pesó libra y media!!

*

Un tuerto se reía
A un bizco viendo,
Y el bizco se chungaba
Al ver al tuerto.
Al estribillo:
La Humanidad es toda
Tuertos y bizcos.

�Domingo 2~ 'de Me(yo de 1903.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO.

LOS CRIADOS.
e6•o dtbf dlriglrH t i Hl'lllclo CllHdO s61o u
llflt IU Cl'lld.l.

4.-Variad a colecc i6n de trajes para
casa, visita y paseo.

Unos versos te ofrecí,
pues no me pedistes más,
y yo no falto jamás
á la palabra que di.
Otros genios cantarán
de tu rostro 1a belleza,
de tu alma la pureza,
y aplausos mil te darán.
Mas lay! que yo sola.mente
puedo ofrecerte en mi anhelo,
pues genio no medió el cielo,
pobre flor para tu frente.
Acéptala, y, cariñosa.,
no arrojes mi pensamiento
cual los suspiros al viento,
Ajándolo desdeilosa.
Que él, aunque modesta flor,
simboliza. mi ca.rilio,
que es tan pll.rb como el niflo
y grande como el dolor,

En to las las casas de familias
modesta.s, una.de las cuestiones más
importantes es la. de los criados·
no habrá seilora formal y reftexiv~
á quien no preocupe mucho la elección de sirvienta, puesto que en mil
ocasiones es preciso confiarla el
cuidado del hogar, aun á cambio de
recibir mil desengaños por su incuria, su desorden y su despillarro.
Se dice generalmente que los buenos amos hacen los buenos criados, pero el axioma no es siempre verdad; hay infinidad de amos
que poco á poco se van haciendo
excesiva.mente severos con sus criados, porque habiéndose mostrado
indulgentes durante algún tiempo
no han recibido más que ingratitudes; claro está que, de una y otra
parte, muchas veces pagan justos
por pecadores.
Eotremes en materia, suponiendo
que una muchachita llega directamente de su pueblo á México ú otra
ciudhd, sin haber servido aún en
ninguna parte.
Supongamos igualmente que la
futura sirvienta., sin estar dotada 1
de inteligencia superior, posee la
dosis necesaria de comprensión,
buena voluntad y buen ánimo, sin
lo cual es imposible llegar á un estado satisfactorio. Pues bien, hay
que tener presente muchas consideraciones.
l?' Para hacerse obedecer hay que
saber mandar: esto, que parece muy
sencillo á primera vista, no es tanto como se cree.
Desde luego se comprende que las
señoras de cierta edad son mucho
más expertas en esta materia que
las a.mas de casa muy jóvenes; á éstas les fa.ita la
práctica, y por esta razón
suelen ser exigentes é intransigentes; veían en casa de sus padres algunos
a.busos, pero como allí no
ha.cían más que un papel
pasivo,seca.lla.ban, prometiéndose que cuando estuvieran en &lt;su casa&gt; no lo
consentirían, y queriendo
hacerlo mejor, caerán en
el extremo opuesto, comprobándose una vez más
que lo mejor es el enemigo
de lo bueno.
2 ?' El ama de casa debe
tener el carácter dulce y
paciente. Na.die puede iJnaginar las reyertas domésticas, la animosidad y el
resentimiento que provocan en la persona colocada en condición inferior, el recibir
las órdenes. imperiosas dictadas
con impaciencia. Inmediata.mente
la tendréis presa del desa.liento1
y por su despecho no comprendera.
lo que se la manda y se imaginará que no lo comprende nunca, Y
en lugar de concentrar sus esfuerzos hacia el bien, se encerrará en
su torpeza y obstinación.
3?' No hay que exigir á ninguna
sirvienta una suma de traba.jo desproporcionado á sus fuerzas y á su
edad ; ésta es una cuestión de humanidad, que muchos amos descartan á: sabiendas.
Desde la llegada de la recién venida (á la que llamaremos Catalina) debe ponérsela en posesión de
su CQarto; suele ser éste un cuarto
pequeilo, muy caluroso en verano y
muy frío en invierno, pero esto es
secundario ( por lo menos para el
plan qúe nos preocupa) ;sería de desear que fuese una. habitación dé -

5.-Sencillos vestidos de

buenas condiciones, pero 1as exigencias de la vida son tales que las mejores intenciones se encuentran paralizadas por tiranías independientes de nuestra voluntad.
Sin perjuicio de que la habitación
sea mejor ó peor, debe estar siempre muy limpia y tener una cama
decente. Hay casas en que las ropas de cama destinadas á los cria·
dos no se pueden mirar; bajo pretexto de que era nueva y los criados precedentes la han destrozado,
a.provechan las seilora.s toda la
vieja, porque dicen que el cuarto
de la criada nadie lo ve; es un cálculo falto de lógica, porque como
la criada que entra 6 D la casa ve
la ropa en mal estado, no la toma
afición, no la cuida, y por lo tanto
dura menos.
Doy por supuesto que vosotras
no sois de ese sistema.
Diréis á vuestra Catalina: &lt;Aquí
tiene usted su cuarto, está muy

campo.

bien arreglado y yo deseo que lo
conserve siempre en este buen orden; advierto á usted que vendré
de cuando en cuando á visitarlo.&gt;
Es un detalle muy importante y para el cual nunca se tendrá excesiva.
tolerancia. La criada, aunque sea
muy madrugadora, nunca debe ponerse á los quehaceres sin lavarse
y peinarse. Su vestido, para los
trabajos más rudos de la mai'lana,
puede ser más modesto que el que
se poüga por la tarde; pero de ninguna manera debe permitírsela que
se pasee por toda la casa en enaguas, por reservar su vestido, con
un delantal sucio y desgrei'lada.
Nada produce peor impresió.n en
una casa como la vista de una muchacha desaseada y que arrastra
los zapatos, produciendo una sinfonía muy desagradable. Catalina.
debe dirigirse desde su cuarto á la
cocina, y su primer cuidado será
ence¡¡der lumbre para. hacer el des a-

Domln.gK) R de Ma,yo de 1903.

yuno; mientras se calienta la leche,
el agua, el café, etc., se limpia el
comedor, principiando por levantar
las cortinas en los alzapai'los, doblar los tapetillos sueltos, cerrar
los cajones de los aparadores y las
puertas que estén entreabiertas. En
seguida abrir de par en par los
balcones; claro es que consigo ha
debido llevar escoba, zorros, plu•
meros, paños, en una palabra, todos los utensilios necesarios para la limpieza. En invierno, antes
de barrer, debe quita.r la ceniza á
la chimenea y prepa.rar el fuego.
Si la habitación es grande, la. barrerá en dos ó más partes; la basura que se traslada. de un punto á.
otro,se disminuye en los traslados
porque se a.loja. en las hendiduras
del piso.
A primera vista conoceréis si Ca.ta.Una es torpe ó lista; en el primer
ca.so la corregiréis en seguida sus
torpezas, á fin de no deja.ria. ad•
quirir malas mañas; la diréis que
la escoba debe manejarse suavemente sin lanza.ria. adelante con rapidez, porque se aumenta mucho el
polvo. Conviene barrer en el mismo sentido en que esté entarimado,
para que las ranuras más 6 menos
grande~ qu~den bie~ limpias, y
la obligaréis á re.imr las basuras para echarlas en la lata ó espuerta destinada á ella.s, y no meterla.s bajo la trampilla de la chimenea.
Termina.do el barrido, se frotará
ell suelo con una rodilla de la.na
envuelta en una escoba vieja; bajo
los muebles poco elevados del suelo
se pasará el pai'lo con ayuda de la
escoba, cogiéndola por el mango
para que llegue bien á los rincones,
y esta precaución ha.y que tenerla
t.odos los días, para que no se baga
ta.mo bajo los aparadores y en los rincones: el trapo debe sacudirse muy á menudo.
Antes de limpia.r
los muebles conviene
esperar un rato para dejar caer el polvo, y es el momento oportuno de recorrer con el plumero las galerías de las
cortina.s y todas las
molduras donde alcance la mano.
La. limpieza de una
habitación requiere
método, cuida.do y
minuciosidad ;ésta es
la piedra de toque de
la limpieza; en la
manera de manejar
los muebles y limpiarlos se conoce en
seguida si una. muchacha. es cuidadosa.

ICASTIGADOI
Aquel día se levantó Casildita.
con un dolor de cabeza terrible; las
sienes le tableteaban y le ardían
como si le pasasen un ascua por la
frente. ¡Qué noche tan atroz! ..... .
En cua.nto se acostó comenzó á soi'lar y no le dejó basta muy entrada
la mai'lana la pesadilla. Sin embargo, la muchacha sentía el despertarse, y lo primero que hizo al abrir
los párpados fué ecbar una tierna
mirada á la esta.moa de San Antonio, colgada en el ·tabique á la cabecera. del lecho, y sonreír á la imagen; diríase que le daba. las gracias
de algo, con los ojos.
¡Y vaya si se las daba!. .... ¡Así
que el santo no se había portado
con ella poco bien! .... ¡Qué locura
son los suenos!.... Todo fué una,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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