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                    <text>Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2 de Febrero de 1902.

UN ALTO DE ASHAVERUS.
(Traducciones espeoiale@..,de "El Mundo Iluatrado.")
Era el día lo. de Enero, el cielo en calma,
terso; parecía de plata mate. Un planeta brillaba: Júpiter, el que no se extingue antes de los
fríos del alba. Llegó el tiempo de que se apagase. Lentamente, por el Este, del lado de París, ascendía un resplandor de luz rosa y malva. Después al nivel del camino blanqueado
por la nieve, aparecía u,na pequeña esfera de
oro.
-El Sol, murmuró Ashaverus tiritando.
Un pajarillo de larga cola emprendió el vuelo. Y con voz melancólica, extraña, arcáica,
Ashaverus repitió:
-El Sol.
Sacó luego esta consecuencia:
-Son las siete y cincuenta y oois minutos.
¡Pobre del viejo Judío Errante! Nunca había tenido relox, pero estaba acostumbrado á
reconocer los fenómenos que sucedían en el firmamento, y en ellos sabía leer perfectamente
la hora.
No se equivocó cuando dijo que eran las
ocho menos cuatro minutos. Luego abrió desmesuradamente loo ojos y la boca, y arrojó un
hondo suspiro.
Era natural; había caminado toda la noche,
y caminaba desde hacía tantos y tantos siglos,
que estaba verdaderamente cansado del largo,
del sempiterno camino. Aquel suspiro delataba mil y mil años de lasitud.
Pero aquella mañana el milenario vagabundo no estaba solamente agotado por la fatiga,
también se sentía transido de frío y acosado
por una hambre atroz. En Saint-Germain, en
Laye, en Croissy, en Malmaison, en Suresnes,
por todo eso que acababa de atravesar penosamente, no había podido comprar algo que comer, porque las tiendas estaban cerradas Y
hasta ·10s mozos de las tahonas dormían. Y
ahora, desde el Bosque de Boulogne, el Judío
Errante se enoaminaba hácia París, que el sol,
como un puñado de oro, perecía señalar allá
detrás de los árboles cubiertos de nieve.
Muy bonitos eran aquellos árboles, y tenían
algo de cómico. Algunos, en su blancura parecían pierrot ó muchachas que iban de boda,
de otros se hubiera dicho que tiritaban en camisa. Las altas ra:mazonoes cubiertas de copos
recordaban los gorros de algodón; la nieve que
pendía se antojaba flotante barba de anciB.llO
graciosamente pensativo. Pero con la nariz
amoratada como una berengena, el estómago
vacío, los piés deformes por el frío de la nieve y las correrías inmemoriales, Ashaverus no
tenía humor para divertirse con aquellos fantasmas blancos. Con la cabeza inclina.da, caminaba viendo únicamente sus pobres piernas
que no tenían reposo entre aquella agua congelada; de vez en cuando estornudaba á la antigua usanza.
-¡Atchil Brr .... brr ... ¡Por mis deseos!
Sus deseos, su triple deseo: comer, calentarse y descansar. Probablemente comería aun
cuando fuese un poco tarde; quizá el sol de
medio día le diese calor; pero descansar ....
¡Oh! no, descansar, nunca. No había conocido,
no conocería jamás la dulzura del reposo, el
goce de la inmovilidad. Lanzó un nuevo suspiro arcaico; después levantó la cabeza.
Precisamente llegaba á la puerta de la Muette, y aapirando el aire, pereibió olor de vian-

Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

das. Se le exitó de tal mroiera el hambre, qu{\
llegó á olvidar la excesiva fatiga; aipresuró el
paso, y sacando de la bolsa sus cinco sueldos legendarios, los llevó en la diestra nudosa, dispuestos para darlos al primer vendedor de comida que se presentara. De esta m,mera ~ internó en la calle de Passy, casi desierta y todavía silenciosa.
De pronto- dió con una panadería: de cada
lado de la puerta, en las mesillas, h&lt;tbía biscochitos, panes dorados y roscas calientes. El Ju
elfo Errante hizo un gesto de pla~er. Se aproximaba, con la mano ya extendida para tomar
cinco roscas, cuando se presentó á su vista una
muchachita de aspecto miserable que, con la
boca abierta y los ojos húmedos, admiraba
con extraordinaria codicia la mercancía del panadero. Era blonda, pálida como la nieve_ virgen que, á través de los bosques, acababan de
hollar los piés túrgidos é inquietos de Ashaverus.
El Judío experimentó un sentimiento desconocido. Retiró la ávida mano con que iba á tomar el pan, y bruscamente dió los cinco sueldos á la muchachita blonda y pálida. Después,
pronto, muy pronto, siguió su camino.
Sacó de nuevo cinco sueldos de su bolsa fatídica. Más y más apremiado por el hambre,
miraba á derecha é izquierda buscando otro
vendedor. En la esquina de la calle Guichard,
en el suelo de la iienda de un frutero, vió un
gran cesto de mimbre cargado de manzanas y
de naranjas mandarinas. ¡ Admirable suerte:
"Dos por cinco francos" decía una etiqueta.
Y rebosante de gula Ashaverus, se apresuraba
á tomar dos de aquellas naranjas perfumadas,
cuando se le puso delante la misma pobrecita
de antes, con los labios descoloridos y los ojos
llenos de lágrimas.
-¿ Qué quieres? le preguntó con dulzura.
Había corrido tras de él para darle las gracias por la limosna. Por segunda vez experimentó una gran sensación, y por segunda vez
también, dejó caer sus cinco sueldos enlamanita de la niña. Después, alejándose, volvi6 la
cabeza y le gritó :
-No puedo detenerme, pero si me sigues, t.e
daré más sueldos, muchos sueldos, para que
festejes el primer día del año. Quiero que hoy
comas pasteles ¡ toda clase de dulces. También
comprarás juguetes.
Y siempre caminando, llevaba á cada momento la mano al bolsillo, de donde sacaba cada vez cinco sueldos y los daba á la pobrecilla, que lo seguía maravillada, radi8lllte de alegría. Aunque pasaban cerca de muchos vendedores de comida y de fruta, el hambriento viejo vagabundo no compraba nada para él y, taciturno, se sorprendía de su valor, de su generosidad, de su insólita y magnánima caridad.
De cinco en cinco sueldos había dado una
docena de francos á la muchachita. Esta, por
su parte, ya dudaba de tener donde guardar
aquel tesoro, y además, ya estaba jadeante, sus
piernecitas se negaban á correr por más tiempo detrás de aquel viejo que era tan piadoso
como apresurado en su marcha. Dispuesta á
regresar bUSC!aba algunas palabras con que hacer patente su gratitud. Ashaverus estornudó:
-Atchí.
-Dioe oa bendiga,--dijo la niña blonda.

,/ ,

Y sin añadir más, hizo un guiño cariñ
y presentó al viejo su frente pálida. El Ju.
dio Errante comprendió la ternura de aquel
gesto; pero también comprendió que para ~
sar aquella frente le sería necesario detene
un poco. ¡ Detenerse, era imposible! lo sab
Sin embargo, hizo un esfuerzo supremo,
cuanto pudo sobre sus piés, se inclinó . .. •
La niñita volvió á decir sonriendo:
-Que Dios os bendiga· ....
¡ Oh milagro! Ashaverus se había dete
Abrazaba á la niña y permanecía inmóvil. F.
tupefacto, se frotó los ojos, se pellizcó la
riz. ¿ Soñaba? No soñaba. Entonces ¿iba
minando? Tampoco caminaba. Se sentía
trastornado con aquel prodigio, que no a.ce
ba á explicárselo, ni á regocijarse por él.
cuerpo se doblegaba al peso de tal cansa.nci
que instintivamente dejó caerse en el
lo. . . . ¡ Se había sentado 1
Era cierto, estaba sentado cerea de
banqueta, sobre un montón de nieve. La m11
chachita blonda y pálida se mantenía de pie
ante él, y en absorta beatitud, comenz6
nuevo á darle sueldos, con los que ella iba
nando su delantal que tenía recogido por
puntas inferiores. Ambos callaban, y cu
el delantal estuvo bien lleno, dijo la niña:
-.Ahora es necesario volver á casa, y e
parece que esta.is de menos prisa que an
debeis venir conmigo. Conocereis á mi m
Es tan buena como vos, aunque mucho
pobre. En nuestro hogar falta el lujo, pero •
duda que estareis más bien sentado que sob
este montón de nieve.
Ashaverus vacilaba. La muchachita insi
con las manos unidas en actitud suplicant.e
-Vamos, buen anciano,un poco de valO?
Levantaos y seguidme.
El Judío Errante se puso en pie con un m
vimiento casi automático, y siguió á la ·•
Atravesaron dos ó tres calles estrechas y eoli
tarias. De pronto la muchachita se detuvo.
-Aquí es. Esta es mi puerta .... T
tan, tan.
Una mujer abrió; el anciano entró solemnemente. Miró una silla y se acercó á ella co
esta preocupación angustiosa:
-¿ Podré detenerme de nuevo? ¿ Podré se
tarme otra vez?
Se sentó, y un gran suspiro de satisfacci6
llenó su pecho. En un momento se hizo
de lo que era aquel hogar, y tan pobre co
era, lo encontró agra.dable y suntuoso.
pués cruzó los brazos, cerr6 los ojos y se p
á reflexionar, para explicarse el milagro
que era objeto. Comprendió todo lo caritati
que había sido para con la niña, y que por
recibía una recompensa tal.
-Si, sí,- insistía, -he sido sublime. J
el mundo ha tenido un ser ta,n caritaitivo
roo yo.
Y para seguir mostrándose caritativo Y
blime, llamó á la mujer que había abierto
puerta, y comenzó á arrojarle sueldos, ¡ los e·
co sueldos! una, dos y muchas veces.
Sin embargo, sin que él lo previese, su gen
rosidad fué siendo menos y menos pura. Se 1
mezclaba la vanidad, y poco á poco el ego
mo. No era un sacrificio el que se imponía
J udio Erre.nte; todo lo oonirario, pa.lpa.ba

provecho que le traia su largueza, y también
el que le traería más tarde. Decía:
-Tomad esos sueldos, tomadlos 'Pronto buena mujer, porque tengo frío: Id por leña y encended un fuego muy vivo; tengo hambre:
Id por proviciones y preparad un copioso festín. Levantad esos sueldos, siempre los arrojo,
é id por vino; ahí teneis para comprar los licores más finos; traed cigarros de á. . . . cinco
sueldos, naturalmente. Es el primero del año,
dia de gusto !
Encendido el fuego y dispuesto el festín,
Ashaverus se sentó á la mesa de una manera
ruidosa y caballeresca. ¡Sublime! ¡Estaba sublime ! ¡ Había conquistado qué diablo! el derecho de sentarse, de calentarse, de sustentarse
como todo el mundo, y de beber mejor que
todo el mundo. Y apoltronado en su sitio, con
la espalda vuelta á la lumbre, comía con apetito brutal. De vez en cuando lanzaba verdaderos chorros de risa; se echaba hacia atrás y
se daba palmaditas en el abdomen anormalmente redondeado. Llenaba hasta los bordos ~
vaso, y lo desocupaba de un solo trago.
-A mi salud !-brindruba.-Estoy sublime!
Y o soy quien ha pagado el fuego, la comida y
la bebida; ,sí, yo lo he pagado todo!
A veces afectaba aires protectores; miraba con
soberbia la pobreza del tugurio; contaba historias que eran mentiras; aseguraba adorar
los viajes, los largos, los interminables viajes,
y que si hasta entonces con todos sus sueldos
no había comprado caballos y berlinas, era
porque le gustaba caminar á pié: en lo sucesivo quería reposar ¿ En dónde? Qué había de
hacer, por necesidad se quedaría en aquella
pobre casa. Sin embargo, exigía que la adornaran un poco; necesitaba tener un buen sillón, un buen diván y una buena cama. Sería
necesario también que las comidas estubiesen
á su hora, y el fuego encendido siempre.
-Quiero ser sublime, quiero pagarlo todo.
Pero ....
Pero en su entusiasmo, Ashaverus no advertía que poco á poco se iba levantando, y
que ya no estaba cómodamente sentado. Y,
dando un violento golpe sobre la mesa, dijo
con un tono lleno de jactancia:
-Pero creo que se me servirá bien!
Y acabando de pronunciar esas palab::as,
dió, á su pesar, un paso en la sala. Un gato le
rozó una pierna, é indignado tomó al felino y
lo arrojó por la ventana. Des'Pués quiso volverse á sentar, pero no pudo. Se puso lívido.
Sus piernas se agitaron, haciéndolo marchar.

El Presidente de la República Cnbana.
La República de Cuba, constituida hace poco tiempo, acaba de proceder á la elección de
su primer presidente.
Tomás Estrada Palma, que es en quien recayó el sufragio de sus compaitriotas, nació en
Bayamo, parte oocidental de la isla, el año de
1837. Comenzó sus ,estudios en la Habana, y
fué á terminarlos en Sevilla. España, volviendo luego á la isla para desempeñar por algún
tiempo la profesión de abogado.
Cuando estalló el movimiento separatista,
en el año de 1868, figuró personalmente, con
el fusil en la mano, entre los más ardientes
partidarios de la causa. Su respetable madre
lo había querido acompañar, dividiendo con él
las fatigas y los peligros de la campaña. Desgraciadamente la anciana cayó en poder de las

•

Vuelto en sí repentinamente, comprendió que
el anhelado reposo tocaba á su fin, y murmuró con desesperación :
-Yo tengo la culpa. Tan corta como ha
sido la tregua, ha durado más tiempo que mi
caridad.

Luego caminó á lo largo de la sala y salió,
avergonzado y con la frente baja.
Tomó la calle y se alejó á gran prisa, tan
Judío Errante como antes.

fuerzas españolas, y fué llevada á pié, por caminos fatigosos, bajo los rayos de un sol im-

resolvieron atarla á un arbol y aibandonarla.
No tardó en sucumbir á las privaciones, y sin-

J(enry ~aufl¡ier Vil/ars.

tió el agotamiento con todos sus síntomas horribles. Su hijo llegó para estar en su agonía.
Poco tiempo después, Estrada Palma debía dar
una prueba hermosísima de la generosidad de
su caráober, defendiendo á un comandante español ante el consejo de guerra. Obtuvo gracia
para su enemigo, y como la defensa calurosa
llamase la atención de sus compatriotas, les
dijo: "Adoraba tanto á mi madre, que no era
posible abrigar en su memoria el menor sentimiento de venganza."

placa.blie, y como era natural, sus energías la
vencieron al grado de que los jefes españoles

Fué despué.s tomado prisionero cuando el
gobierno revolucionario lo proclamaba Presidente de la República. Lo llevaron á Guibarra y luego al Castillo del Morro. Durante sú
prisión tuvo un rasgo que corre con la celebridad de lo -ainecdótico: Cuan.do se pasaba lis-

�Domingo 2 de Febrero de 1902.
ta en la prisión, se citaba su nombre,
y nunca contestó como los presidiarios: ''Presente," sino que ~uivo-

EL MUNDO ILUSTRADO

Et :MtJNDO !LtrSTRA:bó
dolores apenas salpicada aquí v :illá
de cont·1'1os goces. Vivimos toda una
vida aspirando, proyecta.neo, inten.
tando, tuchando y en el momento de
lograr no nos queda ID.ás que d
amargo resabio de haber emprendido mucho para lograr casi nada. La
dicha es e&amp;pejismo que suele desvanecerse cuando se cree haberla conquistado; el goce se evapora y se disipa al tocarlo; el dolor subsiste y
dura como el úniro medio sólido de
la existencia.

ca.ndo la palabra contestaba: 'Presidente,-agregando,-de la República. cubana."
Allí supo la conclusión de los t ratados de paz, fundados en las promesas liberales del General Martinez
C~pos, con los cuales se pnia térmmo á la guerra de Diez años
Fué puesto en libertad luego que
terminaron definitivamente las hostilidades, y luego salió para Honduras, donde el presidente Soto le dió
•••
el cargo de Director General de Correos. Algunos años después marchó
Los filósofos uar. vendo !Jl auxilio
á los Estados Unidos, para fundar
de los pesimistas y han dicho: la vida
un colegio en "Central Valley."
tiene necesariamente que ser mala
En 1895, los cubanos, seguros de
para el hombre; con solo ciue le pa1~ ª}'.U-da de los Estados Unidos, proreciera buena y con mayvr razón si
siguieron la obra de emancipación.
lo fuera, ¡ adiós progreso! ; adiós lup residiendo E:;trada Palma el Cocha por la vida! ¡ adiós selección namité Revolucionario de :Nueva
tural! ¡ adiós mejoramiento humano!
York, reemplazando á José Marti
~l hombre, satisfecho ch la vida, no
que había muerto en el comba~e de
Eerá jamás ese luchador heróico, ese
Dos Ríos.
trabajador infatigable, ese ambicloso
Recogió fondos, organizó la proinsaciable que conocemos como el ti.
paganda, dirigió los envíos de armapo más acabado de la especie. Satisment o, de municiones y de medicifecho y contento de lo que existe no
nas, destinados á los insurgentes. Y
propendería á reformarlo ni á meluego que se hubo realizado el triunjorarlo y quedaría reducido, como
fo de la causa, tomó tranquilamenfakir oriental, á la muda contempl:it e en camino de su colegio de "Cención de su propio vientre. El protral Valley."
greso tiene por látigo el dolor, y
Tal es el hombre á quien sus compor espuela el descontento, y puee
patriotas han te'nido la seguridad de
que el hombre progresa, y pues que
reconocer como enérgico y desintemientras más progresa más quiere
resado, y cuyos eminentes servicios 1--------=---:---:---:-:----:---- ----::--::--- - -1 progre~ar, no puede dar&amp;e mayor
lo elevan á la presidencia de la
Sr. Federico Henrlquez OarvaJal11
Delegado de la Répública D.)minicaoa, á l a 2"! Conferencia Pan-Americana.
prueba de su profundo, radical y
nueva República.
fundado descontento de la vida ni
Representa el partido conservador que juzga
mejor demostración de que la vida en sí misreforzar las huestes de los optimistas, probanque la independencia de la ''Perla de las Antima es mala. Y lléraclito gime.
do por a más b que el sufrimiento en sus dillas" no era viable ni profícua. sin la protec¿ De parte de quién está la razón y á quien
versas formas: neuralgia, desencanto, miedo,
ción de América.
asiste la justicia? Los psicologistas han terambición burlada, amor no correspondido,
proyecto fracasado, bancarrota propia, deslealciado en la contienda. Para ellos la vida no
tad agena, pesimismo, es una pérdida de fueres mala realmente; pero tiene necesariamente
que parecerlo. Una ley del aspíritu quiere que
za orgánica y de vida, y del placer en sus diversos géneros: ambición satisfecha, amor
el recuerdo del dolor y la memoria del sufricorrespondido, fortuna. acroot1D.tada, vigo.'r,
miento sean más prtin11ces y más vivos gue
salud, alegría, es un incremento de fuerzas
los del placer. A través del tiempo, de todo
y de vida. Siendo esto así, dicen, forzoso es
lo que hemos gozado queda pues, huella en
Desde que existe la humanidad ó por lo
que el incremento de vida supere á la dismila memoria. Llevamos un inventario casi
menos desde que el hombre ha. ~omenzado
nución ó merma de ella para que el hombre
completo de todos cuantos dolores y penalidaá da!se cuenta de ~a vida y de sí mismo, á
pueda subsistir y para que pueda -conservarse
des hemos sufrido y en nuestro activo de sa~arla Y, á, analiz!lrse, á juzgar de ella y
ca.da día mayor número de años. De otro motisfacciones y de goces faltan innumerables
á Juzgarse ~ s~ propio, dos principios opuesdo agregan, si en la cuna comienza el dolor,
partidas.
tos, dos criterios contrarios dos tendencias
es decir, la pérdida, el "egreso" de vida, y si
A semejanza de un mal tenedor de libros
div~rgentes se en-cuentran f~ente á frente y
el placer ó goce, que son la ganancia ó "inhemos anotado todo el egreso y solo una que
se disputan el derecho de valorizar la vida y de
greso" corespondientes, no vienen á compenotra vez y como por mero accidente el ingreso
calificarla de buena ó de mala, de aceptable
sarlo y superarlo, ¿ cómo es que el niño llega
en balance, resultamos en bancarrota, sin
ó de despreciable.
á adolescente, el adolescente á joven y éste á
estarlo realmente. Es e.;;te el primer origen
~ lado, los optimistas juzgan que sin
hombre adulto, acumulando siempre vida, videl pesimismo. El segundo consiste en creer
pe11wc10 de los contratiempos, de los dolores
gor, energía, talento, ciencia. y actividad?
que el verdadero goce consiste en "poseer,"
y de las crisis que entrañan y forman parte de
cuando en realidad el verdadero placer está
Mala la comparación: á los ojos de los fisiosu esencia, la vida es, en el fondo, a.oeptable,
en ''adquirir." Poder, gloria, riqueza, amor,
logistas el concepto primitivo de la . vida
~evadera, buena, en suma. No es el paraíso,
todos los bienes de la. tierra que nos parecen
equivale al absurdo de suponer un tlll~co
sm duda; pero tampoco el infierno. :No es jaudeliciosos, mientras bregamos por alcanzarlos,
agujereado que oiercle más agua que la que
ja, evidentemente; pero tampoco el muladar
suelen parecernos insignificantes cuando 'y&amp;
recibe y que puede, sin embargo, conservar
de J ob. Verdad es que existen la -enfermedad
los hemos logrado y nos juzgamos, equivoca·
por años su caudal líquido y durante muchos
y la muerte; la guerra y el vicio; la epidemia
da.mente, chasqueados cuando nos hemos sade ellos acrecentarlo hasta. colmarse. Y Hey el cataclismo; el desengaño y el hastío; pero
crificado por llegar á ellos, olvidando que el
mocrito ríe ... .
no lo es menos que existen la juventud y la
verdadero placer consistió en conquistarlos
.A estos razonamientos contestan los pesisalud; la paz y la virtud; la fuerza y la cieny en acrecentarlos.
mistas con el testimonio universal y apelan
cia; la ilusi?n y la esperanza; el amor y el
Ante estas razones los optimistas baten
al de los mismos optimistas. No; la vida es
p1~r; la riq~eza y el poderío. Para los optipalmas
y cantan victoria; pero en realidad
dolorosa y trisbe; y lo es no sólo para Job lemistas, el ego1smo humano, la sed insaciable
los
triunfadores
son sus adversarios. En
proso y miserable, para Hamlat ca.rcom;i.do
de goces y de satisfacciones, la falta de estoiefecto,
¿
de
qué
puede
servirnos, ni qué conpor la duda, para Otelo devorado por los cecismo y de filo&amp;&lt;&gt;fía práctica, son la causa de
suelo
traernos
el
saber
que la vida es en rea·
los, sino también para César glorioso y podeque la vida nos parezca, sin serlo en realidad,
lidad
buena,
si
á
la
vez
resulta evidente _que
roso, para Creso archimillonario, para Don
dura, triste, amarga, dolorosa é insoportable.
siempre nos ha de pareC'cr mala? Al hipoJuan
siempre
amante
y
siempre
amado
para
Si fuéramos un poco más "je m'enfichistas"
condriaco no le consuela saber que sus males
Napoleón siempre victorioso; y es más dolorocomo dicen los franceses, todo nos parecería
son imaginarios, si sus sufrimientos s~n
sa
y
cruel
para
los
más
grandes:
para
el
Danmejor y más estimable y la vida nos resultaría
efeotivos y á nadie se le cura una neuralgia
te, para Miguel Angel, para Felipe II, para
dulce y llevadera; pero da la desgracia de que
rliciéndole, como alguno~ médicos lo hacen:
Torquemada,
para
Ignacio
de
Loyola,'
para
nos pasa lo que á los inapetentes y á los dis"fü,
puramente nerviosa.'' Basta que una cosa
el Sultán de Turquía, como para el Czar de
pépticos, que echan la culpa á la cocina y al
parezca mala para que lo sea realn:ente _á los
Rusia,
sin
que
deje
de
serlo
para
los
desherecocinero de lo que, en suma, no es más que
ojos del interesado, y nos tiene sm cuidado
dados y para los humildes.
au.lpa de sus propias enfermedades, -cuan.do
el que la vida sea una fuente _brotante de
no tienen hambre, que el manjar es detestable
Basta tan sólo volver la vista atrás y resugoces si nos aparece como un semillero de doy cuando n,o lo digieren, que está mal condicitar en la memoria el pasado para quedar de
lores. Las observaciones psicológicas á ~
mentada.
ello convencido. El período más dulce de la
respecto podrán hacernos más justos Y eqlll·
Los :fisiologistas modernos han venido á
existencia nos aparece como una cadena de
tativos con los hombres y las cosas á que acba•

OPTIMISMO YPESIMISMO.

J?e.

Domingo 2 de Febrero de 1902.
decía el excén~ico español, hace unos cuantos centenares G.e años.
De entonces acá creo que no han variado
mucho las cosas.

camos nuestras desgracias y á que atribuimos nuestros dolores; pero no &amp;e ve cl~o como ellas basten jamás á. hacernos considerar
mejor la vida y á hacernos á nosotros más
felices. Sólo, acaso de un modo: haciéndonos
más sufridos y resignados.

~aqiel €ysseffe.

MADBIGAh.
Sea t u palidez la de los lirios
castos; no la. mortal de triste Ofelia
torturada por todos los martirios.
El óvaJ.o impecable de tu cara
tenga. el viviente albor de la camelia,
no la muerta blancura de Carrara.
Y en tu alma de luz caiga mi verso
como un rayo de luna sobre el terso
crú.stal de limpia fuente.
¡ Oh tú ! la pura
floración iderul. de la blam.cu:ral

HUMOR LIJERO.
LOBOS Y BUITRES.

'ii

Hay en todas las cosas una alma de verdád,
decía el filósofo. IIay en todos los tinterillos
una alma de maldad, digo yo que también
suelo ser filósofo, aunque mayormente no lo
parezca.
El bueno de IIugo en uno de sus juveniles
arranque de jacobinismo, escribió aquella frase, gastada en fuerza de mano&amp;eos periodísticos como una moneda de cobre: en todo pueblo hay una luz: el maetro de escuela ; y encima de ella una boca que sopla : el cura. Pues
este relumbrón retórico puede también parodiarse, aplicándolo al caso: en todo juicio menor hay una 1uz; el juez: y encima una boca
que sopla: el tinterillo.
El mal es muy viejo y aquí y en todas partes, mientras los códigos ''hagan" metafísica.
será irremediable. El criterio jurídico, según
aseguran los hombres serios, no ha tomado
aún con toda firmeza el camino positivo. El
Derecho, dicen eoos gentes, arrastra en su corriente muchos errores, sutilezas y arcaísmos
de las antiguas legislaciones.
Pero como á mí los hombres serios me dan
risa, sigo pensando en que es eternamente
cierto el aforismo de Don Luis Mejía: las leyes se han hecho para los débiles, como las
telarañas para las moscas.
Los patios del Palacio de J usticia se miran
á diario repletos de estos expoliadores famélicos que husmean al "cliente" ignorante,
asustadizo y torpe, para enredarlo en la maraña de un juicio y en actitudes vampíricas,
chuparle lentamente el dinero, la vida y la
conciencia.
Estos séres que se han pegado al Código
como insanas escrecencias, se denuncian por
el rostro, por la voz, por la indumentaria.
Los podéis ver recargados en las püastras
de los patios, incrnstados en las mochetas de
las puertas, retorcioos en las barras mugrosas
de los barandales; en corillos de ''kermesse,"
por corredores y pasadizos, decorando por todas paifus las desnudrui paredes del exconvento.
Da tristeza contemplar cómo el abogado decente, de modales finos, de caTa afeitada y ca. misa limpia, &amp;e roza y se codea con el rábula
.. i'
barbudo y sucio, de hongo informe, levitón
ornado de manchas y ,costurollleS, pantalón
raído y pringoso y zapatos chine&amp;cos.
•.. - · Antes, según reza el refrán, el estudiante
perdulario tenía su fin natural : llegaba. á boticario ó á ser sacristán. Los tiempos han
cambiado y ahora el desaprovechado preparatoriano toma dos caminos distintos de los de
antaño: ahora se hace periodista ó tinterillo.
Y así, de los de&amp;eehos de las e&amp;cuelas, del
'
comercio, de las oficinas, se ha ido formando
este batallón de rábul-as que, bajo la bandera
desplegada de la desverg¡ienza, explota á los
tontos y á los analfabetas.
El tinterillo, para lucrar -entra en los juzgados menores, en horrible contubernio con
un odioso personaje: el usurero. En el matrimonio fecundísimo de e;;tos. perVtrsos, el tint~rillo es como la hembra_ ~el usurero. Lo persigue, lo seduce, lo acaricia, s se acoje á él,
como para haoerlo un fuerte cómplice de sus
abusos. Un recibo, un pagaré, una libranza
un documento cualquiera, les sirven, reco~
en él los más sutiles arabescos legales.

.

Guillermo Eduardo s,monda.

PRIMAVERA.
Y a del Norte hermoso por los confines
el invierno su triste capuz repliega
y en su carro de ftor;;s torna triunf11.nte,
empapada. en perfumes, la primavera;
á su beoo fecundo todo palpita,
todo fulge radianie, todo &amp;e alegra,
y hasta. el cielo .se viste con desulmbrante,
de zafir y de fuego, túnica. regia.
Y al par que los celajes se tornasolan
y las flores derraman su pura esencia,
de'l. ?ansa.do cerebro por los rincones,
luminosa y potente, surge la. idea:
un hálito divino, de ondas vitales,
su raudal misterioso vier te en las venas,
.y anégase en ensueños la fantasía.
y en amor el espíritu mira el poeta.
~go: sie:nte en .su seno gestar el alma;
la msp1ración enciende nervios y arterias :
todo lo que sentimos nos adormece,
todo lo que m/ramos nos embelesa,
todo lo que soñamos nos acaricia.
y brota en nuestros cantos, hechos cadencias,
aur~as y crepúsculos, risas y llantos,
tealida.des y sueños, cielos y tierras.
Columpiado en la. hamaca de mis delirios,
mi ser eternamente dormir quisiera,
distanciado de un mundo que no comprendo
y el que nunca consigo que me comprenda,
ó acabar para siempre la eterna lucha
en que, autómata imbécil, lucho á la fuerza,
ya sin cota ni casco que me resguarden
y sin armas ni aliento que me defiendan.
Arturo Re,ea.

CLAVELES.

Cada vez que el rábula se ve atacarlo, se
enc~e de hombros y murmura: tengo libertad
para 'ejercer mi oficio. Convenido, amigo mío,
pero por lo mismo se necesita el funcionario integro que, dentro del criterio de la. ley,
haga las distinciones de justicia, y prohiba
que se confunda la ganancia lícita con el
producto Cl#:ll engaño, con la explotación dolosa, con -él despojo.
Los bu¡tres y los lobos que merodean por
el Palacio de Justicia, irán poco, dejando garras y colmillos entre esta,i, enérgicas resoluciones y sentencias.
Aunque, juzgando el caro con el pesimismo
de Mejía, el mal no tiene remedio: es la gota
de los Códigos. Las leyes se han hecho para
los débilea como las tela.rañas para las moscas,

Pugnas en vano y sin razón te engríes
cuando, por parecer más hechicé):a,
sueltas la. deslumbrante cabellera,
constelada de perlaa y rubtes.
Si sólo por tus labios carmesíes
Venus envidia. y despl~er sintiera,
pedazos mil su ceñidor hiciera
al ver tu sien ornada de alelíes.
Y se impondría tu hermosura ufana
si enseñan de tu busto entre las cintas,
del pétalo la egregia filigrana,
del cáliz la urna de olorosas mieles,
y de sus rojas ó nevadas tintas
el primor y la gracia los claveles.
Moisés llama Oaatellanoa.

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�Dooningo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Juego de lfiíl.a.s.

Por las víctimas de los terremotos del Estado de Guerrero.

PILAX, ocho a!'los; BLANCA, nueve; JULIA, once. Una
miso; una fraulein. En el invernadero de un hotel aristocrético.
[Las dos ayas cuchichean en un rincón; la alemana hace
labor de gancho; la inglesa esta. mano sobre mano, con aire
s~ilorial y dominador. Las tres nillas hablan muy animadas.]

Pilar.-Mirad, aquí en el banco lo ponemos
todo; :figura que son los regalos y el "trousseau." Yo me voy á casar, ¿sabes? Como la

hermana de Jacobita, vosotras venís á mi ca-sa á verlo todo; ésta (señalando á Julia) es la
mamá, y tú eres mi amiga. Bueno, todavía
no habéis venido; ahora lo arreglo yo todo, como en casa de Jacobita; yo estuve ayer con
"fraulein" por la mañana.
Julia.-Hija, tú lo ves todo.
Blanca.-Ve todas las funciones que oohan
en los teatros por laB tardes.
Julia.-A nosotras no nos llevan más que
al circo; no quiere m.am.á,; dice que es pecado.
Pilar.-Tu mamá. dice que todo es pecado.

Actual Casa de Correos en Chilpancingo.

Casa donde fué muerta la Srita. Felicitas Guevara.

nuestros corresponsales no tienen exageración
alguna.

Los últimos telegramas que llegan de la asolada ciudad de . Chilpancingo, nos informan
que los terremotos ocurridos haoe pocos días
destruyeron seiscientas catorce casas, cuyo importe, inclusos los muebles y mercancías de
los COilllercios, asciende á más de un millón de
pesos.
Las informaciones gráficas que han aparecido en "El Mundo Ilustrado," y que hoy
completamos, dan idea de la magnitud del siniestro,. y claramente se ve que las notas de

Estatna del Gral, Bravo y Palacio del Gobierno, destrnidos.

Una esquina del Jardín Central.

•••
Pero en medio de la impresión causada por
el desastre, llega la hermosa actitud tomaida
por la caridad siempre :p_ronta á concurrir á
las grandes desgracias.
U~ llamamiento hecho por ''El Imparcial"
ha sido bastante para que la sociedad niexicana y el pueblo y las colonias extranjeras que
residen en México, hayan aprontado un contingente para aliviar, siquiera en parte, la situación, aflictiva de los hijos del valiente Estado del Sur.
¿ Qué menos se podía esperar del buen corazón que abriga nobles sentimientos? La catástrofe ha sido tremenda, casi irreparable; grande, muy grande debe ser la voluntad para remediarla.
Se suceden en la redacción del diario aludido, escenas que fortificarían al que pensase
con mayor escepticismo. Hemos visto llegar á
ese obrero de traje desgarrado, que lleva sobre
sí el enorme peso de la luoha diaria, terriblemente diaria, porque ignora cuál será la vida
del mañana, lo hemos visto llegar á poner en
la columna de valores que está formando la
caridad, su humilde suma: unos cuantos centavos extraídos, con sacrificio, del jornal, pero
que resultan estimables hasta el extremo, dado que los tiende una mano franca y generosa.
Otras veces es un enjambre de chicuelos
que ll0i:,"'Bn sonrierulo,-dijérase que presienten la buena acción,-y depositan con franqueza la suma que sus padres les han puesto
en la manecita caritativa.
No ·ha faltado ni esa "cuidadora" de buena
cepa que en su a.ipasible anci~dad llega á ver
al niño encarg!IJdo á sus cuidados como algo

Tu:co, donde se sintieron con más intensidad los temblores.

propio, familiarmente cariñoiSO. Llega á depositar la menor suma, por ella y la mayor,
por su "bebé."
Los humanitarios sentimientos aunque
constituyan un deb~r, son conmovedoramente
gratos. Las víctimas de los terremotos de
Guerrero, han heoho vibrar la fibra noble del
pueblo, y la gratitud ya tiene tiempo para
conmover los buenos coraz,pnes.

Dooningo 2 de Febrero de 1902.
¡Ay, hija 1 ¿Vosotras no habéis visto nunca
un "trousseau? ¡Qué pavas!
Julia..-No lo he visto, pero sé cómo es.
Pilar.-Mira, aquí está la ropa bla.nca: las
camisas, los pantalones ..•.
Blanca.-Bueno; pero la ropa interior no se
enseña nunca en casa de la novia; se ve en la
tienda.
Pilar.-Pues en casa de Jacobita está todo;
hasta los corsés.
Julia.-Porque son unas cursis. No se enseñan más que los vestidos y los regalos.
Pilar.-Bueno, pues ento,nces quito todo
esto, que era la ropa interior, porque yo no
quiero ser cursi.
J ulia.-Oye, ¿ qué le ha regalado tu mamá
á la hermana de Jacobita?
Pilar.-Un imperdible todo verde con muchos brillantes.
Blanca.-¡ Qué tonta eres! ¡ Todo verde! De
or-0 verde, que es la moda, son las alhajas modernistas. Mamá le ha regalado una medalla
• de la Virgen del Perpetuo Socorro.
Pilar.-¿ Y eso pega para una boda? Tu
mamá regala medallas á todo el mundo. Ya
está arreglado; ahora entrais. . . . Pase usted,
¿ 'rú qué quieres ser?
Julia.-Yo, duquesa.
Pilar.-Ahora sí que eres cursi: ¡ como que
te voy á llamar yo duquesa! te llamaré por tu
nombre; ¿no ves que somos iguales? Digo si
quieres ser casada ó soltera, para preguntarte
por tu marido y los niños ....
Julia-Yo quiero ser viuda, como tía Teresa, y no tengo hijos.
Pilar.-Entonces tu hermana, ¿ qué va á ser
tuyo?
J ulia.-Eso, mi hermana.
Blanca.-No; yo soy tu am;~. · es muy soso
ser lo mismo de siempre. (Saludos, besos, etc).
Pilar.-El traje de boda. Lo he encarP.'ado
á París.
Blanca.-¡Pero tonta! si el traje de boda lo
regala el novio ....
Pilar.-Ya lo sé; ¿pero dei ~ ...~ de encarP-arlo donde yo quiera? ¿Lo va á comprar hecho?
¡ Tú sí que eres tonta .... !
Julia.-¡ Precioso! ¡ de mucho gusto! ¡Lástima de traje para un día!
Pilar.-¡ Hija! no digas eso; eso sí que no
lo dice n!IJdie. ¿ A tí qué te importa que el
traje no sirva más que para un día? ¡No eres
poco aprovechada .... ! Un vestido de baile,
de tul "naillete ;" otro de paseo, verde almendra, con piel de nutria; el abrigo -1.ra este
traje, todo de piel para alternar. . . . ¿Y esta salida de teatro ? ¿Y esta .... ?
Julia.-Bueno. Y á. todo esto, ¿ con quién
te casas?
.
Blanca.-Es ve.rdad; ¿_quién figura que es
tu novio?
.
Pilar.-¡ Mira que sojs tontas! Yo qué sé.
Ahora estamos jugando á esto; ¿ qué nos importa el novio ? . . . . El novio es lo de menos.
Va:mos á jugar con fonmalidoo, cQmo si fuéramos mayores. Aquí están los regalos .....
(Y sigue e.nseñando el trousseau imaginario).
Jacinto Benavente.

LA CORONA DE ILUSIONES.
Columpiado por manos amorosas
de la vida al vaivén meces tu nido, '
y en él duermes, feliz reciénnacido .
los mismos sueños que t endrán las' rosas.

..,

Entre un desfile de hadas vaporosas
una se acerca hasta tu ser d ormido
y tiende un velo sobre tí, t eJido
'
con vivas y esplendentes mariposas.

f t

Es la tela de puras ilusiones,
con la que vela Dios los corazone¡;
de.id.e el misterio de la tierna cuna.
¡ Niño ideal, corónate con ellas,
y ·llévalas cual círculo de estrellas
sin que se caiga de tus sienes una!

Esquina del Palacio de Gobierno donde es taba el De■pacho del selior Gobernador,

Colegio de Varones, situado en la 3a. Calle Nacional,

EN LA FAENA.

Salvador Rueda.

�º

Domingo 2 de Febrero &amp; 1 9 2•
Domingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

con sus pinzas, una robusta Araña 1ud~tr
arranca un pedazo de su m~nto
e sa n
azul, y, por último, un Muroiéla~o le rompe
los riñooes de un aletazo. La Mariposa cae ~erida de muerte. . . . y mientras que agomza
sobre la hierba, las Ortigas se alegran y los
Sa os dicen: "¡ Bien hecho!" .
~ la hora del alba, las Hormigas, que _van
al trabajo con sus saquitos y sus calabaci_tas,
encuentran el cadáver al_ bor~e del camino.
A nas lo miran y se aleJan SI~ querer e~tepe;¡ Las Hormigas no trabaJan gratuita::~; Por fortuna, una Cofradía de Necróforos pasó por allí. Sabido es que los Necr6foroo son unos bichos negros qu~ hacen vo-to de enterrar á los muertos; piadosamente
Es una pradera el escenario. La CocLinilla está dentro de
una tirita de sombra proyectada p0r una hoja de zacate. La
Marip0sa habla desde las primeras ramas do un rosal. El sol
ha pasado e l zenit, y va de prisa A su palacio de Occidente.

La Mariposa.-¿ Qué es eso?¿ Ya te vas? ..
La Cochinilla.-¡ Cáspita l Es preciso que
regrese esta tarde; considérelo usted.
La Mariposa.-¡ Qué diantre! Espera un poco; nunca es tarde para volver al propio domicilio. Y o, por mi parte, me aburro en casa.
¿ Y tú ? ¡ Son tan bestias una puerta, una pared, 11D.a ventana! Pero fuera están el sol, el
rocío, las amapolas, el aire libre y. . . Si es
que no te gustan la.s amapolas, dilo.
La Cochinilla.-¡ Cómo señora, las adoro.
La Mariposa.-Entonoes no seas tonta y no
te vayas todavía. Quédate conmigo. Ya ves,
la tempera~~ es b~ena, el aire es b\18.Ve.
La Cochlnilla.-S1, pero .....
La Mariposa, (poniéndola en la hierba).¡ Anda! Revuélcate en la hierba; nos pertenece.
La Cochinilla, (resistiéndose).-No, déjeme
u.sted; ¡ con formalidad l Tengo que irme.
La Mariposa.-¡ Chist! ¿Has oído?
La Cochinilla (asustada).- Qué hay?
La Marip06a.-Aquella codorniz que canta
con entusiasmo desde la cepa que vemos desde aquí. ¡Ah! La canción es muy propia de
esta hermosa tarde de estío, y desde el sitio
en que hablamos se oye perfecta.mente.
La Cochinilla.-Es verdad; pero ...
La Mariposa.-Cállate.
La Cochinilla.-¿ Qué ocurre?
La Mariposa.-.Mira á aquellos hombrei:;.
(Pasan algunos hombres).
La Cochinilla (en voz baja y después de
unos instantes de silencio).-El hombre es
muy maJ.o, ¿no es verdad?
La Mariposa.-Muy malo.
La Cochin:illa.-Yo estoy siempre temiendo que uno me 11-plaste al andar. ¡ Ya se TI!!
Sus pies son tan enorme y mis lomos tan débiles ... Usted, ¡vamos!, usted no es grande,
pero tiene alas. ¡ Esto es horrihle !
La Mariposa.-¡ Por vida del . . . Si esos
pesados campesinos te asustan, súbete á mi
espalda; mis lomos son fuertes, mis alas no
son de cáscara de cebolla como las de las libélulas y puedo llevarte á donde qiueras y durante el tiempo que desees.
La Coohinilla.-Muchas gracias, señora.
~o me atrevo ....
La Mariposa.-¿ Te parece difícil subir sobre mí?
La Cochinilla.-No, pero ....
La Mariposa.-Trepa entonces, inbécil.
La Cochinilla.-Pero con la condición de
que me ha de llevar usted á mi casa. Si
no .....
La Mariposa.-Dicho y hecho.
La Cochinilla (trepando sobre su compañera).-En casa tenemos la costumbre de rezar
por fa noche. ¿ Entiende usted.?
La )fariposa.-Sí ¡Un poco hacia atrás!
Así. Ahora salgo á escape. Silencio á bordo:
(Prrrt ! Se marchan. El diálogo continúa en el
aire). Nunca hubiera creído que yo era tan
fuerte.
La Cochinilla (asusta.da).-¡Ay, señora!
La :Mariposa.-¿ Qué sucede?
La Cochlnilla.-Pierdo la vista, siento vértigos; quisiera bajar.
La Mariposa.-¡ Qué tontería! Para evitar

cl mareo hay que cerrar los ojos. ¿ Los has cerrado?
La cochinilla (cerrando los ojos).-Si.
La Mariposa.-¿ Te sientes IMjor?
La. Cochinilla (con esfuerzo).-Algo mejor.
La Mariposa (riendo con disimulo).-Decididamente en tu familia no hay buenos aeronautas.
La Cochinilla.-¡ Oh! Sí.
La Mariposa.-Verdad es que voootras no
tenéis la culpa de -ue no se haya encontrado
la dirección del globo.
La Cochinilla.-¡ Oh, no!
La Mariposa.-VaIDOS, señora mía, ya hemos llegado. (Se posa en un lirio).
L1L Cochinilla (abriendo los ojos).-Usted
perdone, pero no es aquí donde vivo.
La Mariposa.-Ya lo sé; pero como todavía
es t.emprano, te he traído á casa. ck un Lirio,
amigo mío, donde podemos resfrescar; pa-semos.
La Cochinilla.-Si, pero no tengo tiempo.
La Mariposa.-¡ Bah! Nada má.s que un segundo.
La Cochinilla.-Además, aun no he sido
recibida en el mundo.
La :Mariposa.-Ven, te haré pasar por bastarda mía y serás bien recibida; vamos.
La. Cochin.i.lla.-Pero es tarde.
La Mariposa.-¡ Qué! No es tarde; escucha
la Cigarra.
La cochinilla (en voz baja).-Ademá.s ..•
yo . . . no tengo dinero.
La Mariposa (empujándola.-Ven el Lirio
convida.
(Entran en casa del Lirio. Cae el telón).

•••
Cuando el telón se levanta y el segundo
acto comienza, es casi de noche. Las dos
coonpañeras salen &amp; casa del Lirio. La Cochinilla está ligeramente embriagada..
La Mariposa (poniendo la espalda).-Ahora en marcha.
(Prrrt. Salen á escape. El diálogo continúa en el aire).
La Cochinilla (trepando con ardimiento.)
-En marcha.
La Mariposa.-Díme, ¿ qué tal te parece mi
Lirio?
La Cochinilla.-Amiga mía, es excelente;
entrega á usted su bodega y todo sin conocerla.
La Mariposa, (mirando al cielo.)-¡ Oh,
oh! Febo oculta ya la nariz tras la v,entana.
'l'enemos que anresurarnos.
La Cochinilla.- ¡Apresurarnos! ¿ Por qué
motivo?
La Mariposa.-¿ Ya no tienes prisa para
llegar á tu casa?
La Cochinilla.-Con tal de que llegue á
la hora del rezo. . . . Además, ya no está lejos .... á la vuelta.
La Mariposa.-Pues si tú no tienes prisa,
yo tampoco.
La Cochinil1a (con efusión.)-¡ Qué buena
eres! Ve:daderament.e no coonprendo por qu,e
no te quiere todo el mundo. Algunos dicen de
tí: es una bohemia, una refractaria, una poetisa., una danzante.
dice eso?
La Cochinilla.-¡ Vaya! El F..scarabajo.
La Mariposa.-Me llama danzante porque
tiene mucho vientre.

La Cochinilla.-Te advierto que no es el
único animal que te detesta.
La. Maripooa.-¡ Ah! ¡Diantre!
La Cochini1la.-Los Caracoles tampoco son
amigos tuyos, ni los Escorpiones, ni las Hormigas.
La Mariposá..-Es verdad.
La Cochinilla.-No hagas nunca la corte á
la Araña; le pareces feísima.
La Mariposa.-La han informado mal.
La Cochinilla.-¡ Ah l Las Orugas son de la
misma opinión.
La Mariposa.-Lo creo; pero dime, en el
mundo en que vives, porque al fin tú no perteneces al mundo de las Orugas, ¿ soy también
mal vista?
La Cochinilla.-¡ Diablo! Según las familias. La juventud está de tu parte; pero los
,iejos creen que no tienes bastante sentido
moral.
La Mariposa (tristement.e).-Veo que no
tengo muchas simp13,tias. En suma ....
La Cochinilla.-¡ Por vida mía! No pobre
amiga. Las Urtigas te aborrecen; el Sapo te
odia, hasta el Grillo cuando habla de tí dice:
"Esa. ma .... m ... m ... mariposa."
La Mariposa.-¿ Y tú me odias como esos
pícaros?
La Cochinilla.-¡ Y o, yo te adoro; se está
tan bien sobre tus hombros I Y además, tú me
llevas á casa de los Lirios .... ¡Eso es muy
bueno! Pero dime; si te molesto pudiéramos
descansar en alguna parte, ¿ estás cansada?
La Mariposa.-No hay inconveniente; me
vas pesando ya demasiado.
La Cochinilla (señalando aJ.gunos Lirios).
-Entonces, entremos y descansarás.
La. Mariposa.-¡Ahl Gracias. ¡Lirios!
¿ Siempre lo mismo? (En voz baja y con un
tono libertino). Preferirla entrar al lado ....
La Cochinilla (ruborizándose).-¿ En casa.
de la Rosa? ¡Oh, no, nunca!
La Mariposa (obligá.ndola).-Ven, nadie
nos verá. (Entran discretamente en casa de la
Rosa. El telón cM).

•••

Cuando empieza el tercer acto, es de no-che .... Las dos compañeras salen juntas de
casa de la Rosa ..... La Mariposa quiere llevar á la Cochinilla á casa de sus padres, pero
ella se niega; está completamente embriaga.da, hace cabriolas sobre la hierba · lanza gritos sediciosos .... La Mariposa se ve obligada
á llevársela consigo. Cuando llegan á la puerta se separan, aunque prometiendo volver á
verse pronto. . . . Y entonces la Mariposa se
va sola ¡ y de noche! También se halla aliro
embriagada; pero su embriaguez es triste: recuerda las cooúidencias de la Cochinilla, y se
pregunta con tristeza por qué la aborrecen
tantas gentes sin haber hecho daño á nadie ..... lill cielo está sin luna. El viento ru•.! la campiña está negra.
La Mariposa tiene miedo, tiene frío; pero
se consuela. pensando que su compañera e:;tá segura, en el fondo de una camita caliente .... Entre las sombras se distinguen algunos pajarracos not'turnos que atraviesan la
escena con vuelo silencioso. Brilla el relámpago. Perversos animaluchos emboscados en las
piedras se presentan á la vista. de la Mariposa, mofándose de ésta. ''Ya la t.enemos," dicen. Y cuando la infortunada, llena de terror,
corre de un lado á otro, un Cardo la da 11D.
pinchazo, un Escorpión la hiere en el vientre

agarraron á la Mariposa,.. difunta Y la arra&amp;traron hacia el oomentei:io · · · ·
al
Una multitud de cunos06 se agolpaba
paso y cada uno hace reflexiones en voz alta. Los obscuros Grillos, sentados al sol delante de sus puertas, dicen con gravedad: ''Le
detestamos cordialmente." '&lt;Vaga mucho por
la noche " añaden los caracoles; Y los Escar1Lbajos d; abultados vientres,_ -0ont_o~~dose
en sus trajes de oro, re~unaban._ ,~pemasiado bohemia l ¡ Demasiado boheIDla. .
.
Entre toda esta gente no se pronuncia m
una palabra de duelo por !ª pobre mugta;
solamente las Azucenas se merran á las iga1Tas y estas dejan de cantar.
.
La última escena pasa en el cementeno de

las Mariposas. Cuando los Nooróforos co~~~
yeron su obra, un SaJtón so!emn:
y
seguido el convoy, se apro:nm~ nza el e1o'gio
d.ejá.ndose caer de es~daad, coID.lt! la memoria
de la difunta. Desgra.ci amen
al
le
infiel; pernlB,nece con las patas
to gesticulando durante una hora ya.de
'
riodoe Cuando el or or condose en sus pe
·
b d nando
cluyó y los acompañante~ fueron a an ~ á .la
el cementerio, se ve salir de una tum a
Cochinilla de las primeras escen~. Deshecha.
en lágrimas, se arrodilla en la tierra fre5&lt;:a
de la fosa Y recita una conmovedora plegaria
por su pobre coonpañera que yace allí.

[:fosa

es

:Eil.án:

filfonso j)au~ef.

SABIDURIA ÁRABE.
Ali Mouna., que debía partir pare. Teherán,
á donde le llamaba la voluntad de Omar, Chá
de Persia, hizo pregonar qu: compraria á buen
precio cuantas piedras preciosas se le presentaran.
d
.
Una. tarde se presentó en la tienda e1 neo
joyero un hombre haraposo agobi~o por los
años. Llevaba en la mano un saquito que podría contener, á lo sumo, mil monedas de plata
y otras tantas de cobre, si fuese saco de guardar dinero.
-¿ Has hecho anunciar que comprabas todos los tesoros?
-Sí.
-No sé si tendrás bastante dinero para
comprar el que traigo.
El mercader se sonrió y, mirando la bolsa
del vendedor:
-Aunque estuviese llena d~ diaman~,exclamó con orgullo,-sobra dinero en IDl arca para pagarla diez ~eces.
.
-¿ y si lo que traigo fuera más precioso
que los diamantes?
_
-Ni que fueran perlas negras, del tamano
de una avellana, puedo pagártelas.
-Paréceme que te equivocas.
Con tanta seguridad hablaba el vendedor,
que el merca~er, a1;1~ioso ya de ver lo que contenia el saqmto, diJo:
-Está bien. Enséñame tu mercancía, y veremos si es tan precio...o.a como ase~. .
El hombre abrió el saquito con infimtas
precauciones. El comprador quedó pasmado.
Dentro de la bolsa ha.bia tres ó cuatro paipeleg
muy viejos, muy arrugados, muy manosead~;
dos ó tres ricitos de pelo; unas flor~ marchitas· un manuscrito empezado; la hoJa da.ma.sq~ada y rota de una ~ a ; una. moneda de
oro en que relucía el creciente; un trozo de
seda. verde grue~ y tupida como la del estandarte sagr~do; un caracol marino y otros cachivaches sin valor aiparente.
-¿ Y es este el tesoro que tanto me ponderabas, buen hombre?
-Te ríes, porque no comprendes. Sabe que
esos papeles, esas_ flores, ;sa m?n~a, esas cositas que desprecias, son 'Las _il~s1on~ de los
pobres." Gracia.e; á ella~, han vivido felices generaciones enteras de hombres que tenían que
doblar la e!'palda para trabajar la tierra, empuñar un arma para defender á_ su señor, pedir limosna. para. sustentar su Vlda. Por ellas.
la muchacha fea ha vivido resignada. y contenta. La divina Ilusión, madre de la Esperanza y de la Dicha, está encerrada en este 811.qUito,'Ya. ves si es precioso el tesoro que te ofresco. ¿ Tienea dineró buta.nte para pagarlo?

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1, ot{c[ X-t,

Alma pura.

-Te sobra razón, hermano; ni en mis arcas ni en las de Omar, que Alah guarde, hay
oro suficiente para -adquirir este tesoro. Pe
ro. . . . ya que á mano lo tengo, quiero comprar una parte de él.
-Nó. O todo ó nada. Quédate con la riqueza; pero no tendrás ni una sola de las ilusiones
de los pobres. El poder y el oro para vosotros;
para nosotros la divina Ilusión, madre de la
Esperanza y de la Dicha.
Marchó e) hombre. Cuando hubo aalldo clel

bazar, sintió que el viento del desierto soplaba sobre la villa, y vació al aire el contenido
del saquito, que bien pronto se esparció en
distintas direcciones.
Los que cavan la tierra, los basureros, todos
los que comen buscando por si mismos el sustento, son los que encuentran las Ilusiones
que i!l hombre haraposo no quiso vender al
mercader opulento, y que jamás anidarán en

el hogar de loa poderoeoa.
~

�1'omingo 2 de Febrero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 6.
alrecton LIC. RArAtL Rnr&amp; &amp;PINDOU..

MÉXICO, FEBRERO 9 DE 1902.

S ub~crlpd6a mu,•ual lorAnea, 1 l. 60
Idem. ldt:m. en la capital, .. 1..35

Gerente: LlJI&amp; RU'~ &amp;PINNU..

j)or las víctimas de los ferremofos de f uerrero.

1

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.

Un colegio particula(depositando su contins-ente en ta R~dacción de "El Imparcial,"

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

''ZULEMA."
La audición de Zulema, poema orienta!!, letra de Rubén M. Campos y música de Ernesto Elorduy, ha sido un verdadero acontecimiento musical. Todios conocíamos á Elorduy,
gustábamos de su música fácil, inspirada, original; en todos los pianos habían resonado su
deliciosa ''Aiirem," y en todas las reuniones
de sociedad sus danzas, lánguidas ltis unru:
como las que inspiran las brisas, los celajes
y las ondas d~ü Pacífico, y bulliciiosas y juguetonas las o,tras, como las que surgen de las
esmeraldas y las espumas del Golfo.

dulantes como gasas, En su instrumenuwión,
á la que Ricardo Castro dió toques magistrales, suenan las guzlas, vibran los flautines,
redoblan los tamboriles como en las ferias musrulmaruis y en los :regocijos africanos.
Pero lo que entre todo y sobre todo impregna su música, es un fuego devorodor, una pasión, intensa y wbrasadora, una inspiración
poderooa, espontánea, desbordante, como lo
son el fuego, la pasión y lia inspiración orientales.
Ehlas mediant.e, y dejándose arr-ebaitar por
su ímpetu y devorar por su ardor, el poema de Elorduy, toca á. veces á la grandeza
épica y arranca lágrimas y sollozos. Su sensibilidad es tan exquisita y su intuición artística tan profunda, que en fue.rza de sentir y
de vivir su propia músioa, se alza á las más
altas cimas del art-e y en allas de la fantasía,
que lo eh;va á las nubes, suele codearse con los
más grandes y con los IIL.c'lS sabios.
Si me hubieran dicho que Elorduy era capaz
escribir una página Wagnerian:a,jamáslo hubiera creído, y Elorduy ha escrito, sin embargo, el admirable preiludio que precede al dúo
de amor, y que es incomprurable. Si me hubieran dicho que era cwpaz de llegar á la grandeza épica y á la intensidad pasional de Verdi, lo hubiera siempre dudado, y esto no obsta:nte, ha concebido uno de los más arrebatados y ardientes dúos de amor que pueden
darse, dúo que eri1,a los cabellos, hace correr
ed. cailosírfo por todo el m1erpo, agolpa los sollozos en el pecho y a(!aba por transportar de
ent11&amp;iasmo.
En cambio nunca dudé de que hubiera podido eooribiT esos bailab1-es tan caraoterísticos,
en que se des~ñan en sus cascadas de plata
los trinos y gorjeos de los flautines, s1Jilpioodos de chispas de diamante por los pizzica-

SR. ERNESTO ELORDUY,
Autor:de la música de "Zulema."

Eilorduy, era un estimable músico de salón, ligero, agradable, un tanto superfic"ia[,
y su reputación estaba ya hecha en nuestro
mllllido musical íntimo, por decirlo así, en el
que venía. imperando por completo, haoe ya
años, y en cl que brilliaba oomo una de los
más amenos y más fáciles. Mas que todo, ern
una especie de "divebte," de cupletista, como
hemos dado en decir, impregnado de gracia
y de chispa, poco picarezco á la verdad pero
en suma medianamente profun@ y se.ntimimtal. Acu11relista de la música, pintor de
género, á quien nadie diroutía el tailento; pero de cuyos vuelos y mnpuje podía., en suma,
dudarse, por no haberle visto recorrer órbitas
amplias y vastos horizontes.
Los e.spíritus observadcmes, habían podido, sin embargo, discernir en él, grandes cuailid&amp;les y,en sus creacionle'S ''mignonas" y aparentemente frívolas, se encontraban notables
indicios de un talento superior; y desde luego: una personailidad y un estilo. Entre los
músi,cos de su género, se destacaba por
el vigorÓ60 colorido de sus composiciones
y por el. acentuado orientalismo y acentuado
relieve de su música; pero en suma, si á la
masa del público se le hubiera dicho que era
capaz de escribir Zuil.ema, casi todo el mundo hubiera movido esooptioa.mente la cabe?Ja.
Y sin. embargo, la ha escrito, y oon ella ha
triunfado y subyugado. 'Desde luegú, tuvo el
a.cierto de hacerrse componer un poema ori.e·noo.l. Elorduy es, en efecio, nuestro músico
orientalista. Sus persona:les aficiones, la índole de su talento, y. sus dilatados viajes á los
países del Levante, lo han impregnooo de luz,
de sol y de fuego. Su música respira las tibias brisas de las costas africanas, refleja la
luz candente y cintfü1.nte de los a$tros levantinos, las cálidas fosforescenoias v las blancas espumas de aquellos mares. En sus melodías campean la lánguida onduliación de los
flexibl€S talles de la~ haya&lt;leras y de las voluptuosas danzas de las al meas; sus armonías son
rica;,. rC&gt;mo ve,:;tidunas ele sultanas, bortladas
de oro, recamadas de pedrería, flota:nt.es y on-

tt MtrNDO

EL MUNDO ILUSTRADO
y enamorada Zulema, la artista espontánea. y
vigorosa que es la señor.ita Roig, se hubiera
r.evt1lado en lo que es, como una alma apasionada y orientaJ, si le hubiera sido dable representar á la vez que cantar su papel.
Conformémonos con haberle oído; la música vale lo bastante por sí misma para consolarnos de no haber gustado de las pompas
escénicas que supone y exige y formulamos,
para concluir, un iuicio sintético del auoor
v de la obra.
• Un renacimiento musicail viene hace años
inic:iímrlose en México, y á redimirnos de
la insulsez, del trndicionalismo y del bajo espíritu de imitación que impregnó mucho
tiempo nuestro arte lírico y lo degradó. Lentamente las orugas van horadando sus capullos para valar ya mariposas, agitando sus
pintadas alas. Tres habían visto la luz y volado libres en el e.spacio, libando nécro.res de
giloria: Yillanueva, muerto casi ail nacer para el arle; Ricardo Castro y Gu.stavo Campa.
F.lo,rduy ha roto á su Vlez el capullo, y la
mariposa no es menos brillante y pintada
que las otras.

)

"Historia de nn Pierrot."
H emo.s asistido en México, por primera vez,
á uno de los espectáculos modernos más amables y sugeremes que se conocen. Es una rara
di versión, de apariencia corrient-e y tosca, que
oculta, sin embargo, un fondo de arte y de
belleza verdade:ramernte admirables. Pudiera
compararse €Sta obra de Mario Costa á una
vasija de barro, fabricada á la buena de Dios
por algún alfarero primitivo, que poco se
cuidó de la simetría y esbeltez de los contornos y de la tersura y pulimento de la arcilla.
A primera vista no parece otra cosa que el
cacharro vulgar en dtmde abreva la sal T)()CO escrupulosa de la miseria. Pero el curioso inteligente, que venciendo su repugnancia de refinado, acerque por un instante sus labios al
borde del trasto innoble, experimentará una
sorpresa encant.arlora: el vaso de mal cocida
tierra, que no bruñó ni cinceló la mano del
artífic-e, está lleno de miel, olara, dulce y fragant-e como hecha oon jugo de nardos y zumo de azu~nas.
En efecio: en la "Ilistoria de un Pierrot,"
fa música no piercle, antes bien, precisa y
reafaa su caJ."áoter vulgar y frívolo, su forma

contrar un pájaro educado,_ de esos. que volruda y descuidada. De improviso, no cabe
tejeia11
en diminutos trapecios y brincan por
duda1,lo-es una impresión rápid11 y seg~ra,aros pequeñines. Y no : era el ave del pa~1s0,
oímos esos temas de circo, esas quebrad1z1:s Y
el ave rara, la de plumas de iris y los trmos
efímeras melodías callejeras, que acompanan
inmortales.
el gesto embadurnado del ''cl?w~1'' el. salto de
1.ta música de :Mario Costa suena á cascabeave del acróbata, ó la academ1c~ figura _de
l€S que retozan sacudidos por la mano de Mola ecuestre qUJe iingidamenie sonri&lt;: á un ~mo · pero dentro de cada cascabe!l se agita,
Yisible ado1rador. El oído no se engana: es mupar; producir el ruido, una lágrima endusica de pantomima, músi~a de cristal corr:~nrecida.
.
te, mús.ica cuyas metlodias, apenas anunciaSólo en la superficie es vulgar esta msdas se adivinan como los gastados consonantes
piración. Está dentro del molde áspero y d~de una e;trofa o:rxlinaria.
.
fectuoso como la mariposa dentro de la cn)las e,cucha&lt;l, de.•pués d-e una Yem,te&lt;na
sálida j el almiba.r de la fruta dentro de la
de comp-ases, e:&lt;ta mus_i9.uilla pegatsa Y
cásc~. De la pantomima tomó el nombre y
tristona. ¡Ah! ya escuoh3::s con atenc101;1, coel estiilo · la Musa se vistió de Pierrot, se
mo atraídos, como seducidos, por no se que
blanqueó' al rostro radi8lllU:, y salió rul tablado
sutil y exquisita melancolía, que surge lenta y
.
doliC'adamcnre de la burda trama sonora, co- • á hacer piruetas y contorsiones.
Pero abajo; en la orqueista, estremecida
mo en la noche, á traYés d,e los ramajes obspor un ailiento poderoso y fecundo, cama el
curos, pasa la claridatl amba;r(na de las ~streamor todas sus ternezas, solloza el dolor tollas lejainas. rn so,plo (1e poes1a vaga y tierna
das sus quejas, vibra la col.era todas SUB desescomienza á acariciar nuestro espíritu, y una
:pei,wiones, murmura la esperanza tedas sus
onda fresca y diáfana de amor, sube poco ~
plegarias, recita la ilusión todas sus estropoco hasta el corazón y lo refaerea como SI
fas.
fue~e un divino bálsamo.
Es una música hecha de luz y ensueño;
De aJ.Jí en adelante, el hechizo cada vez
una música que despierta las memorias dorm:ís violento realiza sin esfuerzo el milagro.
midas y las tristezas aJetawarlas; una músiLa de Mario' Crn,ta, no es una conquista; es
oa sonámbula, que, á tientas, va tocand~ oon
una seducción. No nos llama para combatir
sus manos ingrávidas muchas penas íntimas,
con nosotros; no nos dice quién es; no nos promuchos desenoanios ignorados, muchos ideavoca. :No,; dioe: mi obra es triviail, es llana,
les rotos y escondidos entre la sombra de nuesfácil acC€6ible, insigniíicante; es una histotra alma.
rieta' musicada con grada infantil y sencilla,
Hay un pooo de vioo nuestra en ese peruna de esas comedias grotescas, que de visonaje de circo, en ese pálido loco amante de
llorrio en villorrio, represeman ·los sa1timbanla luna, en ese Pierrot ca:riaoontecido que se
quis enharinados, ante la atónita imbecilidad
enamora de cuanto ve: de una costurera, de
de los aldeanos. Venid á ver y á oi:r mi panun deseo, del vino que sonríe en el fondo
tomima; Pierrot y Pierrotino, gesticuJ.arán á
compás de estos preludios de mandolina con
que pretendo describir las cómicas pasionE:5
de un histrión enamorado. Burlaos un tawtico vosotros -los habituales admiradores de lo
!&gt;e'no, de esta ingenua y alegre travesura liri,
ca que con un grueso encaje de notas envuelve una contrahecha payasada. ¿ Arte? Sí, el
deforme, el bufonesco, el grueso arte que
mueYe á risa á las multitudes y les enciende el
ánimo con un intenso goce de animalidad
satisfecha.
¡ Ah, embustero hipócrita, ah, pérfido engañador, que llegas con tu fingida mansedumbre, ofreciéndonos falsas pedrerías, sedas descoloridas y d-eshilachados oropeles! ¿cómo te
:figuraste que podrías embaucarnos con tus
embustes y hacernos cómplices de tus suwroherías?
Y lo comprendemos. La mentira de Costa
es sólo un subterfugio, un inocente ocultamiento, una ingenio::a travesuTa, un hábil
juego, una coql1etería. La inspiración del
músico canta en jau.la.
Dentro de las varillas doradas, empavesadas
de moños de listones chillanites, creíamos enSR. GEN ARO ARISTI,
Tenor inbérprete de "Zulema."

del vaso, de la mucha.cha que atravÚ!sa la caHe y que bajo su cofia de espuma, va haciendo
guiños picarezcos, deil naipe que le ofrece una
fortuna, del vicio que le ofrece un placer, de
la paloma que le recuerda la libertad, del
mundo entero que le promete la dicha y que,
como siempre, no c-umple jamás su compromiso.
Cuando el blanco iluso torna COIIl la mandolina á la espalda y el desengaño en el corazón, de su.s mil y tres aventuras tontas, entonces la música habla de nuestras angustias
y nuestros desconsuelos, y brilla humedecida
y salpicada por nuestro llanto.
c·omo esfuerzo artístico, es admirable la obra
de Mario Coma. En ella solamente falta una
cosa mperior á cualqui-er música, más emocionante que cualquiera melodía, más sonora
que cualquier instrumento, más elocuente
que cualquiera malla a!Tillónica; una cosa
que no puede suplir el gesto por más exprl:'&amp;ivo que sea, ni la orquesta por más rica y
bien combinada que se le supong-a : la voz
humana.

SRITA. GUADALUPE ROIG.
Primera intérprete de "Zulema" en México.

te de los violines y coloridas por los acordes
de las arpas; como no podía dudar de que llegara á traducir fielmente y con intenso y caraclerí&amp;tico color, cantos de baya.deras y melodías de bateleras orientades, ni esas barcarolas y malagueñias que mal disimulan en la
on,du~ante languidK;z de su por,te y de su andar el origien morisco, de donde provienJEm.
A mayoT abumfamiento, Elordruy es un músico romántico, impregnado de ternuras exquisitas, á ratos, y de nostalgias melancólicas,
á veoes. TO&lt;h) esto que, cronológ'ca y topográficamente, parece disparatado, se · funde en
una unidad de belleza, de poder y de pasión
incomparables, que hacen del poema uno de
los más ardien&lt;tes é inspirados que en el
país se hayan escrito.
¡ Cómo hubiéramos querido oírlo en escena, en las decoraJCiones y con el suntuoso vestuario q:iie exige! C~mo la música de Elorduy
es esenc1&amp;lmente pas1onrul y descriptiva, exige
el .escenario a.dreuado, el movimiento la. acción dramática, que vendría á compl~tarla y
á :realzarla, Y cómo la triunfadora, la. ardiente

tLtrSTRA:bó

SR. RICARDO CASTRO,
Instrumentista de la obra de ·'Zulema."

SR. PANTALEON ARZOS,
Director de la orquesta en la audición de "Zulema."

.Culs g. lfrblna.
madode '' l Jueves de El Mu¡¡do,"

bom1ngo 26 de Enero ~

H,O~.

,PENTELICA.
Te he visto, hermosa mía, he contemplado,
sin la odiosa y avara vestidura,
las curvas de tu cuerpo sonrosado,
la noble majestad de tu escultura.
Un sol de fuego en su zenit ardía,
como ciclópea, formidable fragua,
r el aire, que abrasaba, no movía
ni la flotante túmca del agua.
La bóveda celeste se incendiaba;
y en la playa rojiza,

SR. RUBEN M. CAMPOS,
Autor del libreto de "Zulema."

mustio el ganado, con pesar pastaba
el césped y la yerba, hechos ceniza.
En los bosques vecinos,
d&gt;ormía el tigre; el ave no poblaba
la triste soledad con dulces trinos:
sólo el silencio su dolor paseaba ... !
El calor te agobió, quemó en tus venas
la noble sangre que tu tez colora,
y tu frente, que fuera de azucenas,
rojo olavel tornóse. Llegó la hora
en que Venus volvióse á ser Señora
de las hodas serenas . ...
Tu.s manos agitadas desciñeron
el jubón y el oorsé de tu cintura,
y á tus plantas cayeron
las nubes de tu blanca vestidura,
fingiendo pedestal de mármol pario
á la estatua de carne perfumada
que el divino estatuario
en sus noches de amor tuvo soñada ...
¡Oh! blanca aparición, más blanca y pura
que las eternas nieves del Sajama,
déjame que contemple tu hermosura,
y si el loco deseo mi alma inflama,
que intente dibujar, virgen ó diosa,
tu desnudez gloriosa ... !
Suelto el cabello, negro cual la pluma
del jilguero que canta en la floresta;
la ooja negra, que el "Amor'' esfuma
en arco obtuso de mortal ballesta,
sobre los negros ojos,
mejillas de arrebol y labios rojos,
que ocultan perlas en coral prendidas;
soñadora la frente, que retrata
ilusiones de amor siempre queridas;
griega nariz, que la pasión dilata;
cuello de Diana que esculpió Falguiere,
braoos robados á. la Venus Milo,
seno de virgen que ser madre quiere
y que, al hincharse en pubertad fecunda.
se agita en intranquilo,
oculto anhelo de emoc:ón profunda ...
Mas, ¡ qué veo! ¡ oh dolor!: la tibia linfa
se estremece con plácido murmullo,
y es que la diosa ó ninfa,
del divino escultor gloria y orgullo,
como la Venus griega,
lejos de mi, entre las hondas juega. .. ,

R. ~qrl• Qalvarro.

�Domingo 26 de Enero de 1902.

LA VIUDA.
lill mundo entero parecía que se desplomaba sobre "eNa" paira aplastarla. con su inmensa pesadumbre. Todo caía. arruinado de
un golpe &lt;ksquicia.do en un solo estallido;
todo se desva.nooía como miserable humareda.
dejando p or único recuero.o de la rea.lid.ad
a.dora.ble de un rastro de dolor, el su.reo profundo de una amarguísima. pena; el dolor de
una vida segada. en primavera temprana, de
un amor mUJerto en albores de sol nacient.e,
de un hogar sepultado en la. sombra, asesinado . . ... ¡ Oh, qué grande, qué tremenda
ca.ida!
No fué el gdlpe rudo, brutal, de lo inespemdo. La desgracia, se anunciaba· desde hacía ya bastant.e tioon.po, y avanzaba paso á paso, sosega.damenite, como segura de que la
victima no escaparía de su zarpa. La enfermedad hacía sus progresos ILaJturaJJ:es, apagando
un átomo de vida cada día, desorganizando
urui. fibra, matando un rayo de virilidad; ca.da nueva aurora traía para el enfermo y para
ella la seguridad de un día perdido para la
esperanza, de un paso de avance hacia la
muerte. Pero en aquella lucha de la. agonía
pro1ongada, del dolor lento que nunca. acaba de herir definitivamente, encontraba el.la
consuelos para su pena, un resto de esperanza. que la alentaba.-Que viviera. "él," fuera
como fuera, y el.la quedaba contenta. Enfermo y todo, postrado en la canna, él representaba ahlí la vida, e.l porvenir seguro, el hogar
firme en su base.
Cuando el médico, llamándola apa;iie con
misteriosa reserva, dejó caer en su alma
aquel.las fatídicas palabras: "Esto se va. ...
Es necesario prepararle. Aquí sobra el médico .... ," sintió ella que todas sus energías se
derrumbaban, y ya no tuvo ánimo más que
para ll()lrar.-No; no era el médico el que sobraba; muerto él, sobraba también ella, ¿Para qué vivir, si con él se acababa todo, su
a.mor, su casa, su dicha? . . .
Las angustias del presente traíanla á la memoria las imágenes del pasado. Mi.raba hacia
atrás y encontrábase en su vieja casa de soltera, COIIl su madr.e viuda y sus hermanas, luchando con fieras inoertidum.b1'1€6, trabajando para sostener su _dec?rosa miser~a, y_ sofümdo con el porv001r dichoso del idealismo
eterno. El camino en sombras se do.minaba
después con duloes clal"i~arl.€8, y ella realizaba
sus sueños en aauella umón de las aJmas, S3Jlltifi.ca.do por Dioo en un día, inolvida,ble. Casada no hubo ya para el.la más que santas alegrías en el 88.Il!tí.s.imo hogar de sus amores.
Era un idilio monótono, soeo, como decían
sus hermanas, pero ¡ tan tierno, tan risueño y
ta.n honrado!. . . . Ella fué para él el ídolo,

la vírgen eternamente adorada en el altar de
su aJma, él para eilla, su vida entera, su ahna,
su Dios. El intenso amor ha.bíalo borrado todo, pasado y porvenir; vivía sólo para el presente, para él, que fundía en su cariño toda
la existencia.
Llegaba luego la lucha ruda de la enfermedad, soportada por el.la oon entereza admirable, sin sentir el menor cansancio, más solícita y más cariñosa cuando mayor debía ser la
fatiga. Noches de vela interminable; días de
trajín sin tregua; horas de agudo dolor, lar-·
gas como siglos; momenix&gt;s de terror que parecían UM eternida.d. Firm.e e-.n su pu.esto,
iortaJ.oo:iila por su cariño, que lentamente se
convertía en infinita piedad para aquella pobre juventud amenazada de muerte, suiríailo
todo con vrulor heroico, sin separarse un instante del lado del enfermo, recibiendo todas las punzadas del dQllor contínuo, CO!IItplaciéndose en devorar todas las angustias d,e
BU drama, amarrada al banco de su pena, por
las ligaduras de hierro de un amor sin límites. Cada momento de aquellos era una pena
más, una nueva angustia, porque cada golpe
&amp; tos y cada quejido del enfermo parecíale
un poco de vida que se perdía, una esperanza
que se escapaba. En medio del lento martirio,
agonía de su alma, iwariciaba, sin embargo,
una esperanza, la triste esperanza de aue no
concluyera el torm-e.nto, siéndole arrebatada
la preciosa vida.
En presencia del marido, disimulaba sus
fieros temores; los ojos acostumbrados ya á
'1a hipocresia, quedábanse enjutos, y el doilor
de dentro a:iil.uía á los labios en sonrisas cariñosas, para dar valor al enfermo; para dar valor á ella, que estaba muerta de miedo. Redobla11do su heroísmo, mientras la lucha conitinuaba_ sordamente en lo hondo, le a:lentaba
con ammosas palabras, engañándole como á
un niño con mentidas esperanzas. El, agradecido, confortado por las frases de ternura sonreía tristemen_te, frunciendo con grarr{ esfuerzo l,o~ labios en una sonrisa que era una
amargmsuna mueca.
Llegó, al cabo, el supremo trance sin dolor
sin asomo de angustia. J!ué un trá;sito de l¡
vida á la _m~erte rápido, tranquilo, sin un
solo retorcum~mto, en el suspiro de un sueño
sosegado _Y duloe. :Era al amanecer, un amanecer bnllante de lozana primavera· ol~das
de luz multicolor. inva?ían el esroo'io, atropellán~ose c~o s1 ~vieran gran priesa por
conquistar el mi peno de los cieilos · las negras siluetas de las casas y los árbol~ destacábanse vigoror,as, y la tierra entera su;gía del
océano de sombras, coronada por la,s aureotl.as
de flores de su santa. inagotable fecundidad·
e1;1 el ambiente respirábase, como esencia d~
vida, el poderoso vaho de salud que se escapaba de los robust06 senoo de la madre tierra.
Todo revivía con energía indomable, en lo-

Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

zanos brotes, mientras fa pobre vida del enfermo se escapaba del pecho, en un sollozo de
niño, apagado, imperceptible. . . . Vióle ella
entornar los ojos y sintió que le apretaba las
manos con fuerza; después hizo el enfermo
dos hondas inspiraciones de aire, suspiró y
quedóse dulcemente dormido. No tuvo fuerzas ella. para gritar; ni una queja siquiera se
~capó de su garganta; indinada sobre él, se
quedó también dormida, agobia.da por la fatiga, vencida por la pena . .. . .

•••
El de:sperta.r fué un sacudimiento de terrible crisis nerviosa. Como imágen de una pesadilla, acudió á su memoria la figura demacrada del muerto. Con ojos de loca vió en torno suyo, pero el muerto había desaparecido;
desolada, corrió por toda la casa, buscando al
esposo, como leOIIla que busca sus cachorros,
registrando por todos los rincones, creyendo
encontrar el cadáver escondido en cualquier
resquicio; pero el pobre muerto, durmiendo
ya en la sagrada tierra, había.se perdido para
siempre. Cuando se convenció de ello, los nervios ootalil.aron en formidables convulsi.ones
que hicieron tel1l€r también . por su vida.
No se la pudo hablar en muchos días. Aprovechando un descuido, se encerró en sus habitaciones para esquivar las miradas de todos,
huyendo &amp; sus hermanas, de su madre, en la
triste compañía de su duelo. Obstinada en no
responder á ningún llamamiento, negándose
á todo, permaneció cerca de dos días sin tomar alimento, como si se condenara á morir
de hambre; all segundo día hubo que echar
la puerta abajo. Encontrándola casi exánime,
y á viva fuerza le administraron unos caldos;
después hubo necesidad de llamar al médico.
A la desesperación rabiosa de los primeros
días, suceidió el dolor tranquil.o, silencioso,
más hondo y más amargo que el dolor que
esilallaba en la locura. En inalterable quietud
vivió semanas enteras, á sotl.as, recordando las
páginas adoi-ables del idilio y las dolorosas
del drama, encontrando en ca.da cosa y en cada detalle un motivo para ahondar su pena.
Como en los días felices, entraba ella en el
cuarto del esposo para arreglarlo con amorosa
sohcitud; limpiaba los libros, los que fueron
únicos amigos del mue,rrto; arreglaba los cachivaches del escritorio y ordenaba los pape•les, como si él hubieTa de venir á ocupar su
puesto en aquella meoo, á leer en aquellos libros v á escribir con aquellas plumas. Y _el
despacho del mar.ido era. para todos santuano
que nadie osaba profanar, donde sólo ella penetraba para adorar el recuerdo del companero. y llorar á mares sobre loo objetos que él
acarició con sus ojos y con sus manos.
Eran inútiles cuantos esfuerzos se hadan
para saoarla de la triste soled.ad en que se con-

sumía poco á poco. Cariñosamente ~on.sejábanla la madre y las hermanas, l?°ruendo en
el empeño todas su ternura, pero mfructuosamente. "Es una locura hija mía . .. Te estás
matando. . . Es necesario que procures conSQllarte que te distraigas. Ya que no lo hagas
por tí' hazlo por nosotras . . . "
Todo inútil. Obstin.ábase ella en V?,VIT ~
su soledad y nada podía toroer su resiste1;1cia
pasiva. Llegaban las pa~ie_ntes~ y las a.IDI~as
á visitarla, y á nadie rec1:Ha. _.todo le era m diferente; todo le produc~a dis_gusto Y repulsión. y así, viviendo en ai.sl.arrruento absoluto,
á solas con la imágen adorada, evoca:n.~o memorias del pasado, recordando de cont:11uo el
triste amanecer de primavera q~e se~aJ.ó el
ocaso de su dicha, pasaba los dms, S1n dar
más señales de existencia que las de su ~ant?,
como si toda la vida de aquel cuerp~ sm alma se hubiese enc001trado en los OJOS para
deshaoorse en lágrilrul.s . . .
._ .
El médico lo dijo terminantemente : '·(¿~ce días más &amp; igual vida y esto se h,t concl~do . . . Procuren ustedes que saJ.ga, 9-ue se distraiga, que olvide . . . . El sol y E:1 aire son los
únicos 11emedios. Esto es sencillamente un
suicidio .. .. "
,
Ante sentencia. tan decisiva no pod1a haber ya vacilaciones. Primero in teutaron r ~ucir la volunta.d indomable por la. persuac10n,
repitiendo las palabi~as del doctor, in vocando
otras mil cons1derac1ones; :p.6f0 la tenaz ~esistencia continuaba como &amp;P tes. . . . ; Morir!
Eso quería ella. Esta?3 de sobra. en el mundo
y quería irse m~y leJOO, muy leJOS, donde no
la molest-azra nadie.
Hubo entonces necesidad de a,pelar á ;a
fuerza sin consideración alguna. Y un dia
sacáro~la de su encierro casi arrastrando, Y
entre la madre y las hermam.as p~siéronle el
traje de luto y prendiéronle el triste manto
de viuda. . . No había remedio. Era necesario salir, tomar el sol, respirar el aire. Además estaban quedando mal con todo el mundo· había que devolver visitas; la gente murm~ía de ella y hasta pondría en duda pasión tan extrema.da . ...
Ella se dejó llevar á la fuerz~, coono _si la
condujesen arrastrada; abandono el encierro
y salió con sus hermam.as. . . . _Al atrayesar un
gabinete la luna de un espeJo refleJÓ su figura entem: el cuerpo desmadejado, vestido
desgarbadame-nte, como si la ropa fuese colgada en una percha; la cabeza mal peinada,
COill las ondas en desórden; el rostro huesudo
y terroso, que parecía salido d~ un sepulcro.
Mir óse ca.usualmente en el espeJO y se encontró horrible, casi repugnante . ...
Súbitamente rea.nimáronse en su espíritu,
los instintos de mujer cuidaidosa de su belleza y volviendo atrás, echó á correr rupresura-d;mente. Tras ella corrieron las herm.ahas,
temiendo alguna locura de la viuda incoruolable · pero la tranquilidad renació momentáI1Jeam'ente . .. La ''viuda" había coori.do el puesto á la "mujer," que en un impulso de femenil coquetería flrreglaba frente al tocador, l~s
descuidadas ondas del cabello y ocultaba ha.Jo
blanco polvo el terroso color de la cara enflaquecida... . .

.Ceón ifoch.

MADRIGAL.
Rosa que mustia y ajada
miras á tierra, apenada,
vuélvete á alzar orgullosa,
pues no hay una -Jilor, ¡ oh rosa!
que junto á tí valga nada.
Porque tú que te has erguido
entre la mata de pelo
de mi dulce bien querido,
puedes decir que has tenido
un trono encima de un cielo.
Cielo incomparablmnente
más hermoso y esplendente
que el de Dios, pues el de Dios
tiene un sol unicamente
y en el tuyo ¡ brillan dos!

Jo•

DOS SONETOS.

MISTERIO
I

SU AL MA
Su a.lma era un jardín abandona.do,
en cuya exuberancia caprichosa,
á la par que del bien la húmeda rosa
florecía Ja adelfa del pecado.

Y o fuí el horticultor enamorado
de su belleza agreste y misten~;
yo transformé en dorada manpooa
al torpe buho que asolaba el prado.

Formada con luces d,e estrellas y púdicamente velada por rayos de luna, de desliza
gentil y vaporosa entre las ennegrecidas ruina2 de una alma muerta parra ,la esperanza.
Una estela lUininosa deja á su breve paso
y huyen espantadas, á refugiarse entre las
sombi'll.S, las mariposas negras de mis dolores.

•••

Yo en mis felices horas de terneza,
arranqué de sus cailles la maleza
y en ca.da verde rama colgué un nido.
Y o arroyuelos formé de linfa_ clara;
mas no logré impedir que gei:mnara.
1-.i. espontánea simiente del olvido.

SU CUERPO.
Ou.ando triste y sólo me veía,
ella acercóse á mí, llena de anhelo,
ante mis ojos desgarrando ei velo ,
que sus caru1ootes formas enoubna.
Tal cual enciende la pradere. el día,
el amor inmortal venció mi due1o,
y en mis carnes clavó su gar;ra el celo,
en la torpe ambición de hacerla mía.
Loco aspiré ,el perfume de su seno;
loco bebí en sus labios el veneno
&amp; su falsa pasión; mas el delito
era la viida de su carne impura,
y sucumbió mi férvida ternura
.
en la hoguera bestial de su apetito.
A. González Carrasco.

EUNICE.
De la Academia en el pensil frodoso,
aspirando feliz auras serenas,
discurre en abandono deleitoso
la :reina d,el Cerarnico de Atenas.
Liberta jonia de sin par cultura,
la ailegre :hlunice con razón se uia.na
ail. ver cómo reiailza su hermosura
la prestigiosa eduieación lesbiana..
Saio la doctrinó, Safo la hizo
señuelo de la mente y de la vista,
ser enloquecedor á. cuyo hoohizo
no hay efebo ni anciano que resista.
Acompáñail.a Efipo, aquel v.alient.e
doríforo de riza cabellera
que conquistó el pentapio noblemente
venciendo al gimnasio en ai carrera.
Conocióla una tarde en que tañía
con gracia sin igual kelis sonora,
bajo el rojo velamen que lucía
largo trirreme de encorvada prora.
La juventud de Atenas agitaba
ramas de mirto en graito clamoreo,
mientr-as la nave hermosa se allejaiba
de los marmóreos muros del Pireo.
Iba llevando á Chipre la rienroe
turba de peregrinos bu!l.liciosa,
que ansiaba prosternarse reverente
de los amores anile la alba diosa.
FA la vió doolizándose ligera
por el ático mar, absorto y mudo,
y desde entonces de la blonda hetera
la dulce imagEn ahuyentar no puedo.
Porque su amor con el desdén no anuble
y al fin se muestre á su anhelar propicia,
Efipo entrega á la beldad voluble
el rico istmión que oon afán codicia.
Helios llega á su ocaso. EstaJla un beso,
nuncio probable de venturas hondas,
y ríe con erótico embeleso
un fa.uno que aparece entre las frondas.
Manuel A. San J uan.

Son sus O'jos de un encanto indefinible, sombreados por pequeñas manchas que los circundan: sus pupilas recuerdan ese ligero tinte verdinegro que colora al firmamento cuando descendiendo el wl á su ocaso, empieza á dibujarse en lontananza la hora. creprucular : sus pestañas son largas y sedosas : sus
miradas semejan relámpagos que rasgan el seIl'o de la nube tempestuosa, 6 rayo de luna
que besa dulcemente el rostro de virgen soñadora . ..
Un capullo entreabierto y ,en cuyos pétalos
a~ brillan las gotas del rocío; un era.ter, a1go
que condena; al~o que infunde es~rauza,tail
es su boca: ablSIIlo sin iond'O de dueloa y
miserias, cima deslumbradOT'a que acerca á
los espacios infinitos. . ... .
_ Cai~a flotante de delga.dos hilos de oro;
mestncable_ red en donde yacen prendida,., locas y trev1das esperanzas; piélago inmenHo en donde los hacecillos luminosos se quiebran, se bifucan ó se pierden; tal es su cabellera : manto sedoso y ondulante qu.e cubre
apenas las formas de virgen soñadora, . .

•••
; .. Líneas de incomparable pureza .. . ;
!11onstruo que debora cerebros y existencias... .
'ñait lux'' en donde la hum.anidad se pierd~ se extruj_a y se -consume .. .. . ; la eterruda.d en el instante . . . ; la creación dentro
del lodo ... . . ; locura .. . . .

II
Incógnita VIaJera de otros mundos ¿ qué
buscas en mi alma .. .. ?
'
A doquiera que tus miradas se dirijan encontrarán desolación y ruinas;. . . pedazos de
esperanzas . .. . , tedio, tristeza maldicio-

nes ... .. !

'

Nada ha quedado en mí de lo que en otro
ti;mpo . ambicionaba: en al pasad'.o, cenizas
aun oahentes por el recuerdo . . . . en el porvenir el fantasma siniestro de la' duda . ...•
¡ d~ la nada .. .. 1

•••
Incógnita viajera de otros mundos, ¿ qué
quieres tú de mí . . .. ? ¿ Qué buscas en mi
alma . . . .. ?
Agustl n Monterde.

DESDE EL TENDIDO.
Prende cárden'O sol sus flecos de oro
en los ternos de luz de los toreros
y . deja tm
mantillas y sombre;os,
mzado maúiz multicoloro.

!as

Al toque agudo del clarín sonoro
abren sus negras b~as los chiqueros,
y ya, garr'OOha en ristre los piqueros,
salta á la arena el arrogante toro.
Y comienza la lucha de la fiera
que el_ castigo ail sentir ,se desespera.
Y _embiste, y brama, y con furor se agita;
Illlentras el pueblo, en incesante broma,
c~o en los tiempos de la antigua Roma,
ebno de gozo y de entusiasmo grita.
Salvador Gut/ér rez 1111/era.

�Domingo 26 de Enero de 190! .

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO I LUST RADO

Los marinos del "Sz~hetJar:"

El "Szighetvar" anclado en Veracrnz.

te ca.ñcxo.es del cruooro, funcioniaron durante
los ejercicios, y tanto los oficiales como los
sirvientes de las piezas, demostraron destr.e-

La Comisión Militar .Mexicana á bordo del "Szighetvar."

za y conocimiento poco comunes en el maniej o de ellas.
A bordo de un carro especial del Mexicano, emprendieron su viaje el 16,
los distingui.d.oo h uéspedes.
Los varios pa.isajes del camino, reputado como el más
pintoresco de la República
produjeron la más gr.i.ta
impresión á los marin0s. A
Buenavista, estuvieron á recibi:r'1os poo: la tarde, los
señores Barón de Kaska,
Dr. Isidro Glu-ck, J osé Sanesching, y varios otros
mr€!1Ilbros de la colonia. El
señor Genera,I Francisco A.
Vélez Comandante Militar
de la Pla2a, y algunos ,Jefes de adta graduación en el
ejército, esmvie:-,lll en la
estación á d!l.r la bienvenida á los tripulantes
Además deil Comandante, Sr. Proprotnik.
c~b~1Mero· muy correcto, y marino notable,
vm1eron á la ca.p ital los siguientes individu~

Ayudante Brano,n, Francisco Pruschen, Dr.
Estanislau Burczinsky, Tenientes: 1\faximiliano Seltz, Marimiliallo Korb, Adolfo Potocnik, Edler von Lang, J&lt;"riederich Paugger,
Ingeniero Maquinista Franz Coci-ancig.
Cadetes : Bro:liin, Halm von Hrulmenbook,
Víotor Skublies de Pasenyo, .Alfredo V essel
C!lll1los Edier von Unosovski, Eugenio Tausch
y Barón Heine Geldern.

Las reformas anunciadas
Después de nueve año.s de vida con que
cuenta este semanario, y en los cuades se
ha estudiado con gran interés el gusto é inclinaciones de sus lectores, nos partec,e tener
muy indicadas las reformas que Llevaremos
á cabo desde el mes entrante.

Y alargando un poco este discurso, y cincelando con cuidado los arabescos retóricos, ya
puede buscarse coyuntura para finalizar, eso
si, porque es de cartel y exigido por el uso,
con estia frase chusca y gastada en fuerza de
IIIB.nosoos, como las monedas : ¡ El rey ha muerto, viva el Rey 1

"LOS M:ISEBABL.ES"
Con este número se reparte le p,enúltima en-

REGALO DF U# TOMO OUl#CE#AL

Desde el mes entrante, se repartirá -entre
los abona.dos aJ MUNDO ILUSTRADO y
CADA QUINCE DIAS, un tomo OOIIl1pleto
y encuadcrna,do, con ilustn:aciones. Así se
habrán reunido al fin del año, veinticuatro
tomos, cuyo vailor en librería exoede con seguridad al precio de la suscrición á n uestro
~ari_o.
Comenzaremos en la próXlma qumcena, con la colección de novelas ~ f &lt;mson_ du T.errail, ofreciendo que
por Illllgun motivo, la dejaremos trunca.
En Febrero se reparlirán "La Herencia
Misteriosa" y "Sor Luisa ó La Hermana de
la Oa.rida,d," en 11arzo, ''El Club dt' los Explotadores" "Turqlli:!63. la Peca,dora" y así sucesivamente.

La s ección para las Damas

Sobre la cubierta del "Szighetvar.'•

•••

PARA ESTE PERIODICO.

trega del penúltimo tomo, y lo que falta para
concluír la oh:ra, será repartido en cuadernos de_ á 32 páginas cada mes, excepto el_ finaJ. del tomo, que se repartirá con el
P;óxi:110 númer.o. Dicho reparto, corumi.tu!i.ra una verdaidera prima de compromiso y
se haoe por no dejar trunca la obra c o ~da; pu~ ~ cambiar la organización en nuestro p1mód1co, _n~ proponemos seguir aumentando la biblioteca de nuestros abona.dos,
p,ero no y~ ?ºn o~ras que por costosas, requieren larguuumo tiempo para su conclusión.

Sei:3- ampliada y se mejorará notablemente,
lo nusmo que otras secciones del periódico,
pues estamos preparados para haoer un gran
esfuerzo, con el objeto éoo halagar á nilllstros
suscritores.

de Enero de 1902.

con las ramas tensasydesnudas,pintada.al "estufino" sobre la franjacon tonodesepiadel horizonte ;~[a rugosacrestería, enrredadas y flotantes, á modo de girones de velos gris.es, anchas cintas de niebla, y, encima de todo ello,
un cielo de tinte indefinible, falto de luz y
carga,do de nublazones. Oon esto, y con decir
que el viejo Neva en el bolsón mill.,ares de
esperanzas y des.engaños, de sucesos tristes y
de ilusiones muertas, ya está el bro:?to del
primer cuad,ro trazado con pinceladas enérgisas exóticas y raras, cuadra poco con las vuldiría cierto amigo mío que, amant.e de las cosas exóticas y raras, poco á poco con las vulgaridades y lugar.es comunes. Para el segundo
cuadro, ya tiene que ser düerente la "factura," y empkarse un prooedimiento distinto,
y hasta si se quiere, antitético, bien que quizá
en esta pintura hayan de usars.e oolo.res emplearlos con más frecuencia, y líneas qwe requieran menos ejecución y :maestría en el
artista. Hay que tramr, con ''brooha gorda" para que dé el efecto buscado, á un joven rubio, imberbe, sonriente, en cuyos atavíos luzcan los áureos bo:rcla.dos, los reflejos
de las piedrr-as preciosas y los cambiantes de
seda. Adelánitase á pasos lentos, y con aire de nobleza distinguida, por un parisa.je invarnal, p,ero lleno de toques d,e luz y de suaves
dlaridades celestes. A este personaje se encara el poeta escritor, y en deprecación aca,démioo, ruégale, en nombre de los tristes, de
los desconsolarlos, de los buenos, que desate
los cordones de su escaroeJa de púrpura, y derrame á manos llenas las horas felices y los
dichosos presentes durante su reinado.

VISITA A LA CAPITAL.
En los primeros días del corriente, ancló
en Veracruz el Crucero "Szighetvar,'' uno de
los mejores buques de la escua,dra austriaca.
La. noticia de que el ComandaDJte y Oficiales de la tripulación visitaría:n la capifa1
tras una corta estancia en el puerto, fué recibida por la colonia austro-húngara con el mayoo: entusiasmo. Los miembros más prominentes, orgaruzaron en honor de loo maTinos, una serie de festejos, qu,e como el banquete y el baile en el Oasinlo Memán, fueron
la nota saJiente de la pasada srema.na.
Jill. crucero, que trae una misión simpática
á las aguas de México, por ser de paz y confrnitemidoo., es uno de los más modernos de
la flota austriaca. Fué construído en los Astilleros de P o.la, de donde salió el 29 de Noviembre dieíl. año. pasado, para harer su viaje
de prueba.
El buque desplaza dos mil trescientas toruj]adas, está dota.do con veinte cañones, y
811 t ripulación es de trescientoe diecimreve
hombres.
En presencia de una comisión mexicana,
que presidía el señor Brigadier José Maria
Pérez y que nombró la &amp;c:reitaría de Guer ra, se -rerificruron el 15, en Vera.cruz, ejercicios de fuego, muy notables. Loo w.in-

Domingo 26

¡ Y tan satisfechos que se quedan los ''buenos burgueses" !

Señorita Isabel Murúa.
de premios y en los discursos de fiestas cívicas.

LAS CRÓNICAS DE ENERO.
.Fin y principio de año : he aquí una oportunidad no desaprovecha,da jamás por ga,cetiHeros y cronistas.
Estos últimos, sobre ibdo, se la dan de
filósofos con sus puntas y ribetes de poetas
y en gram.des tiradas líricas, despiden el año
que se extingue y saludan al que llega, no
sin lanzar graves cargos al que deja el puesto,
y entonar hosanas y deshaoerse en cumplidos
para el que sienta sus 1'€2iles un instante después de las doce de la noche del 31 de Diciembre.
La retórica d,e estas piezas, (¡ buenas piezas!) literarias, no ha cambiado de mucho
t iempo atrás, y mucho me temo que no haya
esperainza alguna de trarufon:nación en ella,
asi como tampoco la hay en los brin&lt;lis políticos, en las revistas de teatros, en los versos

El añejo y usa.dísimo molde no ha cambiado, y la rereta para "oofeccionar'' esta el.a.se
de lllrtículos joco-serios, es traída y lilevada
por cuantos mozalvetes andan por ahí en las
librerías y redacciones, echándosela de escritores y periodistas sin permiso de la gramática, del sentido común y hasta de sus respectivas familias.
Ya sabe bien el que sobre. tan arduo y trasoend:entad. asunto va á exprimir el magín para
Menar una ó dos columnas de periódico, 1ue,
ante todo, debe personificar el año que terminia, en un vejete agrio, barbudo, mal encarado
y andmjoso, que con tosco bordón y .raída
y pesada bolsa de viaje sobre las espaldas, baja por la tortuosa cuesta de la montaña, holiando la rueve con pies desnudos, entumecidos y nudooos.

El fondo en que debe eneua,drar Ja figura,
tiene que ser triste : un campo árido, embl.mquecido por el hielo y esmaltado por el oro
viejo de las hojas secas-persistentes vestigios
del colorido Otoño-una veintena de troncos

X.

Y. 3 .

E N LUTADA.'
Pareces una virgen doilorida
De suave y meláneoliea. hermosUTa,
Y llevas en tu frente la tristura
de todos los qtre sufren en la vida.
¡Oh! divina sonámbula! Vencida
Por tenaz y constante desventUl'a,
Pareces una virgen dolorida
De suave y melancólica hermosura.
Con tu negra y doliente vestidura
Caminas por la selva obscurecida,
·
Y en medio del silencio y la pavura,
Por tu rostro de pálida blancura,
Pareces una virge,n dolorida.
P e d ro R. Zavala.

'

�Domingo 26 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

~es tem6lcres en Suerrerc.
Por la información que han publicarlo nuestros diarios en los últimos días, cou respecto
á los temblores ocurridoo la tarde de: lli del
corriente en una extensa zona del país, habrán visto los looto:res de "El Mundo Ilustrado" las propo.rciones que alcanzó el ienómeno en la histórica ciudad de Chilpancingo,
y en algunos otros puntos del Estado de Guerrero.
Las primeras noticias, difundidas por la

tos de la catástrofe, de los m01Tadores de aquellas comarcas, fu.é indescriptible: los edificios,
al derrumbarse, sepultaban aquí á una madre; aillá el artesano entregado á su tarea;
en el templo, á los que con sus plegarias demandaban el pan de cada día. Enmedio de la
confusión espantosa, del estruendo, las familias corrían á refugiarse á los campos vecinos, mientras un grupo de hombres arma.dos
con zapapicos y aza&lt;lones removía:n. los escom-

prensa con la vclocida.d del rayo, y ratificadas
en su mayor parte, después, por despachos
:particulares, y por telegramas del enviado de
"El Imparcial," produjeron como era de ~perarse, profunda sensación en todos los círculos sociales. El Observatorio MetoorOtl.ógico,
se vió luego invadido por una multitud ansiosa de noticias, y no fué sino después de algunos días, cuando comenzó á calmarse la excitación.

bros, para desenterrar á los infelices que habían quedado bajo ellos sepuJ.tados.
Cuanto aceirca del desastre han dicho los
diarios de la capital, resulta pálido, si se le
compll!l'a con el estado en que se encuentran
en estos momentos, Chilpancingo, Iguala,
Ta.xco, Tepecoo.cuilco, Chilapa, y otras poblaciones.
En· Chilpancingo, se celebraba el 16, eil pri-

bitó el Benemérito J uárez; pero en ésta no
se registran sino ligeros desperfectos.
El cuartel del H Batallón quedó reducido
á escombros y la tropa, provisionalmente, fué
á alojarse á una finca de la calle Nacional. La
estatua de Don Nicolás Bravo, que se levantaba en la plaza principal, sobre una columna
ele cantería, de seis metros, cayó incrustándose en el pavimento de la glorieta.

•••

Barrio de la estación del Ferrocarril, en Jojutla,
casi destrnida.

Estatua del General Nicoh!.s Bravo, derribada por el temblor,

mer aniversario de la toma de posesión del
señor Gobernador Mora, y momentos antes
de que ocurriera al fenómeno, recibía el funcionario en su despacho, las felicitaciones de
los representantes de los dist:rritos. Del Palacio
de Gobierno, sólo quedaron útil€8 algunas piezas del departamento de la Secretaría y del
Conserje; pues lo demás que no se derrumbó,
quedó á tal grado averiado, que amenaza desplomarse de un momento á otro.
La Es'C'Uela Normal de Profesoras y la Escuela oficial de niños, sufrieron tarrnbién averías de con$ideTación. La primera fué un bonito edificio. Cuando ocurrió el sini,estro, los
niños, Je la segunda, safü!ron á un jardín donde practican sus ejercicios militaxes, para ponerse á salvo.
En cuanto aJ Colegio Profesional y Normall. del Estado, está próximo á clausurarse,
debido á que por el derrumbe de algun-as paredes y las cuarteaduras de otras, está inhabitable. El Director y el Se.cretario del establecimiento, estuvieron á punto de perecer.
A hacer más triste el ou.adro que ofrecía
Chilpancingo, al o&gt;bscurecer contribuyó la
falta de alumbrado, debida á que con el temblor la maquinaria de luz eléctrica quedó inservible. Las calles, por la noche, presentaban un aspecto aterradcxr.
De las fincas históricas que se conservan
en Chilpancingo, la d·e Morelos, sufrió pocos
desperlectos; pero la del General Bravo, resultó muy averiada. En la primera, se firmó
la doolaración de la Independencia Nacional,
eil 6 de Noviembre de 1813. Hay en la capital
de Guerrero, otra casa histórica: la que ha-

•••

La intensidad del fenómeno, causó, además,
otra multitud de perjuicios, cuya enumeración no cabe en los límites de nuestro semanario. Algunas fincas particulares, quedaron
convertidas en montones de escombros y otras
amenazan venir por tierra.
Las familias, como dijimos antes, salieron
al campo, temerosas de que volviera á sentirse
el fenómeno, y algunas han plantado allí sus
tiendas, resistiéndose á volver á la oiudrud.
En los suburbios, se han instalado la mayor
parte de las oficinas públicas, y para no entorpecer los asuntos de Gobierno, se improvisó un jacalón de madera y zacate, que sirve
de despacho al señor Mora.

•••
Existe en la capital de Guerrero, un templo
de construcción muy antigua, ligado íntima~
mente con u_na ~e las páginas más gloriosas
de nuestra, historia. Ha.ce algunos años, el párroco trato de reformarlo, y hasta llegó á colectarse una buena cantidad de dinero; pero
se levantó entonces una ruda oposición y hubo de limitarse el sacerdote á la reco~rucción de una torre caída á consecuencia de un
temblor, hace varios años.
El templo á que nos referimos es la Parroquia, sitio en que se reunieron' los individ~os de la junta de Zitácuaro, con otroo pat:iotas, para formar el primer Congreso Constituyente, uno de los más preciados lauros ele
Don José María Morelos.
Los restos del General Bravo y de su esposa, se encuentran sepultados al pie de uno
de los altares. El templo está también vinculado con otros hechos salientes de la historia y se le_ considera como una reliquia de
eque~los tiempos en que los insurgentes, perseguidos por todas partes, sin recursos mantenían J?alpi~ante en el corazón del p~eblo, el
amor a la libertad y á la patria.
En la Parroquia existe también un objeto
histórico, de valía: es una campami. fundida.
á principios del siglo pasado. Esta campam.a
fué la que llamaba á congregarse en aquel recinto, á los miembros del pTimer Congreso
Constituyente.

Palacio del Gobierno en Chilpanci.ngo, destruido en su totalidad,

Este lugar, decimos, fué también sacudido
por el terremoto : sus paredes se ouartearon,
dos de sus bóvedas cayeron á tierra, con estruendo, y otras hay, que cruzadas por grietas enormes, vendrán también por tierra. La
historia sufre una gran pérdida.

población más de seiscientas casas inhabitables, á consecuencia de los desperfectos ocurridos en ellas y causados por el temblor. Las
pérdidas sufridas se calculan en más de tresoientos mil pesos.

•••
El empeño del señor Gobernador Mora, por
aicorrer al auxilio ele las víctimas, ha hecho
que éstas encuentren, si cabe, un lenitivo á
su infortunio. Personalmente ha reoorrido la
ciudad, el funcionario, distribuyendo cantidades en numerario entre las famriJ.ias necesitadas, y dando alojamiento seguro á los infe1:ices que en un momento quedaron sin hogar.
La filantropía particuilar ha puesto asimismo
en juego, todos sus recul'SOS, y aun de las poblaciones lejanas, se remiten sUJilas que las autoridades se encargan de distribuir á los pobres.
Para que nuestros leotores tengan una idea
de lo que el fenómeno del 16 significa para la
capital de Guerrero, diremos qoo hay en la

El centro del t.errible fenómeno, sin precedente en Chilpancingo, fué según datos
de la oficina Meteorológica, el Estado de Guerrero. En la carta de la República, señaladas
con curvas cerradas, se ven cuatro zonas: la
primera, que comprende eil territorio mencionado, donde el temblor se hizo sentir con
mayor intensidad; la segunda, donde se sintió
muy fuerte; la tercera, donde la intensida&lt;l
fué un poco menor, y la cuarta, donde el fenómeno fué débil. Las últimas curvas comprenden parte de los Estados de Moreil.os, México, Michoacán, Colima, Guanajuato, Querétaro, Distrito Federal, Hidalgo Jailisco, y Oaxaca.
El 17 vOilvió á sentirse el temblor en la
capital, en Tuxtla Gutiérrez y en Tehuantepec, repitiendo en este último punto el 18,
y en Chilpancingo el 19 y el 22.

Patio del hotel de Iguala, destruido por completo.

•••
En ningu.na de las zonas que abarca el plano formado por el Observatorio, causó el fenómeno destrozos y consternación tan grandes
como en Guerrero, donde ciudades entregadas
en plana paz, á una laboc de progr-eso y de
oTden, han visto en ruinas sus más preciados
edificios; destruidos sus templos, y rotas, por
tierra, sus estátuas; toda una suma de actividad y de trabajo incesantes.
El pánico que se apoderó en los momen-

Domingo 26 de Enero de 1902.

Casa del General Bravo, en Cbilpancingo, deteriorada por completo.

Parroquia de Iguala. [Se destruyeron sus torres.]

Sin alcanzar las proporciones á que llegó
en Chilpancingo el desastre, en otros puntos
d~l Estado, como decíamos, se lamentan pérdidas de más ó menos consideración y que
sól-0 podrán repararse á costa de nuev~ y contínuos esfuerzos.
Los relegramais anuncian que €n algunas p0bl11Ciones, el pánico llegó á S'U más alto grarlo.
En Iguala, además de un portal y la escuela
de niños, se denumbaron las torres del templo Parroquial, que se enouentra en la pintoresca plaza de los Tallllarindos. Como se verá
por nuestro grabado, las torres eran de construcción ~ moderna que el resto del templo, y. constituían _un bonito ornato para la
pobla.c1ón. La Ha01.~n~a de Atlixtoc, propiedad del General Fnsb1e, que iba á ser inaugura.da al día s.iguiente, sufrió grav€S averías,
sobre todo en la capilla, cuya cúpula se derrumbó por efecto de la sacudida.
Otr~ ta:1-to puedie decirs,e de Clúrlapa, donde
se registro el despJome de las torres de San
José y San l!'ra~cisco, sepultando bajo las ruinas á un estudiante y á una señora. Se derrumbaron también loo po.rtaJ.es y multitud de
fincas.
En Tupecoacuilco y en Copanatoyac las
casas del Ayuntamiento, son hoy moi::tones
de escombros. El templo de esta última pobl~.

�EL :MUNDO !LUS'l'RADO

Domingo 26 de Enero d.e 19ó2.

Domingo 26 de Enero de 1002.

EL MUNDO ILUSTRADO

ron a!lgunos derrumbes en las montañas, de
cmya.s cimas se desprendieron grandes rocas,
que se precipitaban sobre los valle.s y los barrancos.
En algunos puntos, las aguas del río Mezcala, salieron de su cauce, damamándose por las
riberas, y en otros lugares, los campesinos tuvieron ocasión de observar un curioso fenómeno : el alumbramieruto de corrientes de
agua subterráneas, debido á Jas grietas que
se abrieron en el terreno.
El camino de Iguala á Chilpanóngo, quedó
cubierto de predra.s, árboles arrancados de
cuajo por el temblor, etc. El cuadro que
ofrece toda la coma.rea es desgarrador.

cCas demolicioqes en j'lléxico.
•

•••

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Interior de la Parroquia.

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}_,

Sexta calle de Rea.

ción y la Escuela de Niños, a.sí como otras fincas, quedaron también reducidas á polvo.
Zumpango y Coatepec sufrieron grandes
averías. En eJ primero se derrumbó la escuela, resu:l.hl.ndo lesionadas la. DirootOTa y
ailgunas alumnas.
Una veroadera coincidencia c001tribuyó á
que Zumpango quedara casi totalmente destruido; P U€S en los momentos en que el seísmo se dejaba sentir con más fuerza, y cuando
sus habitantes salían en ma;;-a, en busca de
lugru·es seguros para. alojan:;e, se declaró un terrible incendio en una choza, que no tardó
en propagal.'f'e á los jaca,les cercanos y á aJgu n11s de las casiias que quedaban en piie.
Durante el fenómeno seísmico, se registra-

Aspecto de la demolición de la manzana donde se encontraba el templo de Santa Isabel,

EL TEMPLO DE SANTA ISABEL.
Damos en esta plana una fotografía del
camp o, lleno ahora de escombros, en que se
levantará el futuro edificio del Teaitro Na,.
cionaJ.
Toda una manzana, de las dos que adquirió
nuestro Gobierno para demolerlas y erigir
en su lugar el Teatro, ha sido derribada : vigas, vidrieras, capiteles rotos; masas informes;
es lo único que sobrevive á esa. labor lenta,
¡xaro destructora, de la. pica. En confuso des-

orden, operarios cubiertos de polvo, y carros
que orujen al peso de su carga de escombros,
cruzan en todas direcciones el campo· . . . Dentro de breves días no quedará de aquel hacina.miento de casas que todos conocimos, ni la
huella más leve !
Con la demolición de esa manzana, ha desaparecido para. siempre un viejo templo, el de
Santa Isabel; una de aquellas construcciones,
valga la frase de nuestros abuelos, hechas para toda la vida : recilllto de{,tinado, primero
01l culto religioso y d€Spués á necesiid.ades de
la vida comercial ordinaria.

Sa.nta. I sabel, como casi todos los templos
antiguos, estaba consagrado por tradiciones y
anécdotas y quizás, su desatparó.ción, para ailgunos, coneiñtuya una pérdida irreparable.
Nosotros quisimos guardar, del viejo templo, una impresión fotográfica para ofrecerla
á nuestros 1€-clores: -es la última faja de sus
muros, en los momentos en que va á desploma,rse. Y creemos que nuestros abonados
la verán con gusto, porque las aceras del frente de Sta.. I sabel y la esquina de S. Francisco,
estaban en ese instante llenas de espectadores.

QUERELLABAN LAS FLORES......!
Y así rimó sus quejas el lirio: Estoy muy triste
poirque este blanco traje con que el señor me viste,
no ee el más eucarístico ni el más inmaculado:
He visto algo más blanco !
Y el mirto enardecido, temblando de coraje
me dájo : Ya la púrpura. sangrienta de mi traje
ha sido superada por otra.; estoy celoso :
Yo he vieto allgo más rojo.
Crispando sus a-rterias la. viuda pasionaria.
gemía: No es tan negra mi ropa fune-raria.!
Y tengo mucha envidia, y tengo muc,hoo celos
porque hay algo más negro.
Y la magnOilia histérica, que lenta se consume,
l'lomba la derrota de su gen,til perfume,
diiciendo: Ya no impera la esencia de mi oolos,
Hay algo q11e es más suave !
¡ Oh pobres derrotadas! Depongan sus agravios
que mi sultana pasa, y ell. roio de sus labios,
la sorrnbTa de sus ojos, su aliento v su blancura.
son siempre más hermosos oue todas vuestras túnicas!

Aspecto de las bóved.;;, ele la Parroquia.

Cnsa Municipal de Tenango del Río, completamente
destruida.

...

~

Con detailoo tan sensibles como los que hemos transcrito, podríamos lJena;r nuestras
columnas; que tantos son los sucesoo lrumentahles de que fué víctima. el Estado Suriano,
y tan dolorosas las escenas que se desarrollaron en los momentos angustiosos de la catástrofe. Cuentan los ancianos de Chilpancingo, que no tienen memo.ria de sini,estro semejante, y que n'UilCa, por efecto de un temhl.or, ha.bían pre...&lt;&gt;enciado el espectáculo que
hoy ofrece la. ciudad de los Bravos.

Mucho ha perdido Ohilpancingo á consecuencia del terrible fenómeno, y mucho pierden también las pequeñas pohlacionles que
han visto desmorona¡rge las chozas de sus moradores, sus escuelas y sus templos; pero ese
carácter batallad{ll}' de sus hijos, tanto en la
guerra como en la paz, hará, no lo dudamos,

JOBE F. ELIZONDO•

•••••

TRÉMOLO.

Estarlo en que quedó la e~tatua del Gral. Bravo.

Palacio Municipal de Cbilpancingo, con notables desperfectos.....::l

que la reconstrucción de lo perdido sea pronto un hecho ha:lagador, para bien de aquellas
oomarcas dignas por sus antecedentee, del
más a,lto grado de prosperidad y de progreso,

La caida del último pilar.
Instantánea de ''El Mundo Ilustr1&lt;do."

D11ro, duro, duro, cual martillos en la fragua,
Los dedos crispados arrancan notas vibrantes
One suenan y men11n cual cayendo chorros de agua
Baio frondas blondas en las ondas incesantes.
Zumban y Ti tumban las notas graves del piano
Cual ck·lón que emerge de profunrl.a catacumba
~
'
-1 en roncos y broncos acentos habla el arcano
Con són seco y hueco como el eco de una tnmba.
Gárrulas, ligeras, cantan las notas centrales
I ,a canción perenne ele misteriosas ternura,:,
Y hablan, hablan, hablan con sus fáciles vocales
Hasta que se pierden en extrañas tessituras.
Entonoo, repican cual divinas campanitas
Las tiplei,-las niñas que aman los gráciles trinos- '
Y ríen )' trinan cual guijas que tienen citas
En límpidas linfas de murmullos ar¡rentinos.
Y fü\1 triunfa el trémolo. retreteante catara.ta
Como tiroteo fiero, frágil, raudo, seco;
Y el trémolo artista que los trémolos desata
T rema en las muñecas sus falanges de muñeco.
/IIIANUEL M . BERMEJO

�Domingo 26 de Enero ele 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

[L MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO 1.--NÚM. 5.

MÉXICO, FEBRERO 2 DE 1902.

Subscripción au:,uual forli.nea,

S1

Gerente: LUI&amp; Rtl'l'.5 &amp;PINDOLA.

Director; LIC. RAf'AlL Rtl'l&amp; &amp;PINDOLA.

P~RFUME D~ INYl~RNO,

60

Idt:m. ldem. en la c-.plts.1, ,. 1.25

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1902, Año 9, Tomo 1, No 4, Enero 26</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL TBRREMOTO.

EL :MUNDO ILUSTRA.DO
En la tierra se abren grietas como fauces
dev•orndoras; los lineamientos de las montañas
caru bian y se disfiguran; las colinas se transforman en valles, en montañas. Húndense ~n
los mares las islas y surgen de las ondas tierras, antes sumergidas. Los rebaños, presos
del pánico, se despeñan balando por la_s ladera.s; despréndense aludes d-e. las cordilleras;
huyoo los hombres c}3mando y rezando; _tod_o
vacila al rededor; todo amenaza, todo amquila; arriba, la morutaña que aplasta; abaj?, la
grieta. que. devora; y elcielo y losastrosas1sten

EL MUNDO ILUSTRA.DO
que el hombre C'On su labor le prepare presa
mejor cebada.
¡ Oh ! Ei-ta 8ólida corteza que pareoe bastante. á llevar el peso de nuestra grandeza Y, que
sirve de cimiento á todas nuestras empresas y
á tod11 nuestra civilización, es frágil, quebradiza movediza é inconsistente, y puede hundir~
se' y desquebrajarse en un instante. Soñam?s
en el mañana lucubramos sobre el porvemr,
proyectamos para dentro de millares de siglos,
é ign'Oramos ó nó sospechamos que la m~ntaña puede sepultar en un segundo, y la tierra
devo:raJ: en un m'Omento todos
nuestros sueños de gmruleza y todas nuestras esperanzas de furturo.
¡ Qué importa! Lo ~ejor _d~ la
vida es creerla eterna, mdefimda.
Nuestro mentir es romo el de las
estrellas, nadie, ni nosotros mismo~. vendrá á repr()l('harnos que
habíamos edifi&lt;·ado con arcilla y
C'oni::truído tan sólo. castillo.; en el
aire. En e,:pe1,a1Ml terremoto que
ha de aniquilarno;;, lo más seguro,
ya que no podemos preverlo, ni
evitado. ni atenuarlo, es seguir
,,iyiendo romo si jamá-; hubiéramos &lt;le morir.

No creo que existe calamidad compara~le,
peligro más inminente, ni plaga más temi?le
que el terremoto. Las víctimas de Chilpancmgo podrán á este_ respec~o reforzar el t~s~imonio de las de Lima, Lisboa, La Martimca y
otras tantas, que á mil~ares J?erecieron al capricho de un esperezanuento o de un estreme~imicnto de la corteza terrestre.
Contra cada una de las grandes
calamidades que puedan abat~rse,
como buitres, sobre la humarudad
y amenazarla de aniquilamiento y
de muerte hay un recurso, un salvamento probable, un medio posible, una escapatoria conoebibl~
un refugio im11ginable. contra la
inun&lt;l.a,ción, hay el arbol ó la montaña· contra el naufragio, la tabla
lecre~daria, el srulvavidas, la balsa° de "La Medusa;" contra la
erupción volcánica, el islote indemne de toda lava, 6 la fuga precipita:da, fuera del alcance de las
cenizas de los lodos y de las escorias; c~ntra el fuego del enemigo,
~r. ]Yf. Flores .
el baluarte v el parapeto; contra
la epide&lt;mia,'el cordón B"anitario, ó
la cuarentena; contra el hmmb:re,
las distribueiones de víveres y
hasta el canibalismo; contra el terremoto, nada ....
EL CARNAVAL.
Comienza por no ser })revisible,
por ser solapado y traidor, por
El Carnaval está gastado, no
acometer de súbito, de improviso,
nos sirve: como á viejo traje de
sin anunciar por medio a,lguno
saltimbanco se le ha caído illos
su llegada, ni dar su tarjeta de vioropeles y se ha rasga.do la seda;
sita.
nadie se atreve á disfrazarse con
La tempestad se anuncia de leesos harapos brillantes olvidados
jos, con sus nubarrones negros y
sus relámpagos lívidos; el b~ l'"en un rincón del tiempo. La humetro, oficioso, la anuncia antes
manidad no se satisfM!e ya con esde que despunte en el horizonte;
bis remini.scencias paganas, porel incendio comete siempre la imque oo ell-as ha bajado hasta
prudencia reveladora de dejar ver
fondo los vicios, y tornado á la visus espirales de humo, y de hacer
da sin secretos y con hastío. Ya
sentir sus olores empireumáticos
con el Carnavall no se sueña: no
el volcán, ruje, brilla y humea,
hay miesilerios en_ él. ! todo pl.!1-antes de acometer; la sequía pre~
cer ne~ita un nusteno. El sueno
oode meses enteros al hambre; la
rodea la tierra como una atmósguerra se declara y estipula antes
fera del espíritu. Desd,e los ángede desencadenarse; el terremoto
les blancos del cielo cristiano hasse arrastra, se disfraza, se oculta
ta. las huríes del paraíso de :Mahoy se disimula antes del asalto;
ma se tiende la arqueTia de los
el terremoto es una vil emboscaSr. Don José de Teresa y Miranda, Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario
su:ños. Lo entrevisto en la. fanta,.
de México en Austria, t el dia 11 del mes en curso.
da de la naturaleza contra el homsía, sin contornos precisos y en un
bre.
abismo de plata virgen, se impoEl pensa;dor medita, el poet-a. sueña. el jorne á lo que perciben nuestros ~tid?5 en
apacibles y sonrientes á tanta desolación y tannalero trabaja; el ave canta en el árbol, la fruel bullicio de la vida real, con lineamientos
ta ruina.
ta madura en la rama, el botón se abre en la
marcados y tintes aeguros. Loo azuil.eos lívidos
No; no hay nada igual ni nada peor. Necima del tallo; el ool irradia, el firmamento
deil crepúsculo seduoen ail. espíriitu contemrón, incendiando Roma ha.ce ópera cómica; el
esplende; todo canta, luce y sonrie ail. rededor
plativo: hay en ellos muchos e ~ _desconomar, sacudinedo y desmartelando el esquife se
nuestro. Astros y flores, hombres y animacidas, muchas vaguedades del inf~to que
eleva apenas al drama. La verdadera tragedia
les, montañas y valles, lagos y mares, cumplen
despiertan ideas extrañas y emociones nuecon todo su horror y toda su grandeza, está en
su tarea, consuman apaciblemente su destino,
vas.
el terremoto.
llenan tranquilaimente su misión. La gran
La joven casta que en la 3il.coba tibia, den~
Lo que tiene de más terrible, es que es subtraidora parece acariciarnos y adormecern'Os,
tro
de las cortinas del lecho, sueña con un
terráneo. No sé qué de grande y de noble, auncon sus celajes nos deslumbra, con sus perfupórtico
de resplandores, t~as el 3:bierto zafir
que sea asouad'Or, tiene todo lo que viene de
mes nos embriaga, con sus susurros nos adordel
ciclo,
y en él ve fa tunica de rueve de Sanarriba. El rayo el huracin, el fuego destructor
mece, con sus himnos noo deleita. Desenvuelta Cecilia, la esbelta, la purísima, la _qu~ en
éLe
Sadoma.
y
de
Gomorra,
son
en
el
fondo,
cave ante nuestra vista sus mágicos panoramas;
la clave divina deja posar sus manos mv1olatástrofes nobles. El hombre gusta de ser helas ninfas juguetean en las ondas, las hadas
das, que perpetuamente prelu~an el_ bimn_o
rido
de
frente
y
en
la
frente.
El
terremoto,
coaJ-etean en los aires; todo. gérmen se agita y
de
los .ángeles, está unida con vmculo mtangim'o el r,eptil, muerde el talón. Se combina y
fermenta, toda activioad se acelera; todo en
ble, al árabe sCJ1litario que ba,jo la techumbre
conlabula,
como
una
conspiración,
en
el
fonrededor nuestro canta el suntuoso poema de
polícroma y frente al amplio ventanal qll:e
do de los antros y de las cavernas.
la vida y todo nos convida á vivir.
corla un pedazo de azul profundo y lum~Y a es una secular asimilación de gases, lenDerrepente, un sordo rugido, un estremecinoso en el cielo que se encorva sobre la franJa
tamente desprendidos, que hace estallar las ca,..
miento brusco, y el nido se convierte en sepulde ópalo de una muralla de pa,lmeras, medita
pas profundas, como el vapor las calderas; ya
cro, el poema en elegía, la populosa ciudad en
delirando en el harem orientrul, en las Fá.una. combustión que, como un explosivo, escementerio, el idilio en hecrutombe; desplótimas inmortales que aguardan á los eternos
talla en la gruta subterránea.; ya la coIT'Oción
manse pesadas y 11gobiadoras las magestuosas
desposados con los ojos lánguidos y el beso
lenta de los pilares de sostén de un continente,
bóvedas, desquícianse las toCTes y húndenoo
qu:e nunca acaba, palpitandq sobre el carpor la imperturbable corriente de un río sublas naves del templo, sepultando á los fervienmesí de los labios. "La leyenda de oro" Y
terráneo; ya la precipitación oculta de un lago
tes y á los devotos, en medio de sus plegarias
el
''Korán" unen su poesía mís~ica en 1~ t!3-nen la hornaza de un volcán.
ail. Dios de las CaJtástrofes; en el taliler, las flequilidad de la noche; el incienso cristiano
ohas desquiciadas, aplastan al obrero y al paTodo ésto, oculto, igniorado, misterioso, traimezcla en las alturas del espacio sus nubes
trón; bajo los escombros de la cabaña
se
dor y pérfido. Arriba la paz, el trabajo, el proempapadas de ora,ciones, con las columnas de
oyen lamentos y gritos; los muros desplomagreso y.la grandeza; ahajo el trabajo de zapa y
humo impnignadas en voluptuosos deseos de
dos dejan desprender lienzos eI+t~ros y pesade mina, la combustión, la corrosión, la deslos pebeteros orientales. En el fondo de todos como rocas,
truoción ¡,reparada si~los antes, eri espera d~
do espíritu a.letea el 6ueño, Y por ~o, lo

Domingo 19 de Enero de 1902.

El Sr. Don José de Teresa y Miranda
Nuestro 11:[inisti'o Plenipote_nciru_;io. en la
corte austriaca, acaba de morir, v1ctrma de
una violenla enfermedad.
El señor de Teresa y 1fü'll.Jlda, fué muy estimado por 1-a sociedad l;l~xicana, y lo unían
lazos de parentesco pdht1~0 con la respet~ble familia del señor Presiden te de la Re.publica.
. .
.d di l
Damos á los deudos del distmgu1 o p omático el más sentido pésame.

El último deseo de Lord Byron.

,, 1

COSAS MUERTAS

/

...

:1

DAMAS DISTINGUIDAS.-Sra.•Alicia Goetschel de Goetschel.

•

los que ha bruñido el placer, l'OS que encendió
mismo en nuestros amores que en nuestras
el rumor, los que la gloria buscada ó E:l triunfo
tristezas buscamos á esa hermosa prometida
fugitivo prendieron entre las obscuridades de
que á ~da instante nos ofrece venir: la Fela tristeza,. Sumemos esos momentos, ag.rupelicidad. Ya en el Carnaval, estamos seguros
mos esos átomos de tiempo, y, de seguro, pode no poder ser felices.
dremos formar una lápida bastante grande
Agotamos la locura de los goces, y todavía
para. esculpir en el.fa la palabra Felicidad.
con la copa exbausta en la mano, p~imos
como la ebria de Campoamor, más Rhm, GaLa queja a:marga no debe estar C'Il nuestra
nimedes. ''E morto il carnavale." Nuestras asboca como un reproche cornti.nuo. Hay rayos
piraciones han cambiado de rumbo. Desdeñade sol en todas las lluvias del a,lma. En el remos una costumbre pensando que en la otra,
gazo de la amada, en k,s ojos de la novia, en
en la flamante, en la recién inventada por
la carta del ausente, en el aplauso sincero,
nuestr_os caprichos, vam'Os á encontrar la feen el libro flamante, junto á las mujeNS herlicidad.
mosas, frente á la copa, en cuyo fondo ríe el
vino delicioso, en todas parbes, á todas horas
¡ La felicida,tl l El probleo:na perpetuo, el
sentim'OS la caricia esperada de la maga bue;
monólogo de Hamlet recitado á todas horas
na.' Cuando llega el. dolor, es cierto que. despor ese "yo" trágico que llevamos siempre en
pedaza y tritura, que se detiene mucho para
nosotros. La Margarita del Fausto deshoja,
péta1'o á pétalo, una flore,cilla de las que Sierobarnos, que nos lleva al suplicio ~entamente; pero ved ya al extre'1D.o del cammo, como
bel puso en su ventana, para buscar la felicillega entre una nube de polvo el heraldo de la
dad. Aquella alma buena decía : ser feliz es
ser amado. Lady 11Iacbeth, ante las sombras
felioidad: -el olvido.
de una galería, pone un puñal en la mano tréSomos ingrrutos con la dioha. Musset tuvo
mula de un cobarde. Aquella ambición, hecha
razón. Hay recuerdos meteoros qu~ iluminan
mujer, pensaba: ser feliz es ser poderosa.
nuestra noche. ¿ Que son rápidos? ¡Bah! La
Harpagón, el a.varo clásico, tiende su mirada
existencia no dura mucho.
vidriosa al agujero de su hucha, y oprimiéndose con las manos la negra entraña, murmura :
¡ la felicidad! ¡ la riqueza! La calva cabeza de
* **
F'a'U.Sto, bajo el birrete diootoral, entre loo "infolios" y retortas de su en.te.nebrido gabinete,
Ha muerto el CarnavaJ.; pero no os asusreflexiona: la felicidad es la verdad. J ua.n
teis; nos queda tiempo toda-vía para inventar
V ailjea.n repetía á Cosetta : ¡¡i quieres ser feliz,
otra cosa con que soñraT en ser felices. La vida
sé bue.na.
con ser tan corta, tiene este lado bueno.
Y la verdad es que somos descontentadizos:
todos hemos sido felices. La dicha se agazapa
en los rincones d:e nuestra vida, pero no puede ocultarse tanto que alguna vez no la sor-,
prenda la memoria. Sobre ese lienzo brumoso
de los días que pasan, aquí y allá hay brillos
de lentejuela: son los instantes de felicidad,

"Entierra. mi corazón en Grecia, mano piadosa que cierras mis ojos, dijo lord Byron en
su último día; quiero que mi corazón quede
cruardado en el altar del arte.''
0
Esto era 11issolonghi, á principi!Os del_ siglo XIX, y mientras Grecia, d~sde las orillas
del Lepanto, se levanla,ba her61camente de la
tumba de su pasado glorioso.
.
"Cuando toques mis párpados, mano piadosa que cierres mis ojos, dijio ~or~ Byron en su
último día, no te arre&lt;lres s1 sientes temblar
tus dedos; 1;11is ojos se opondrán ~enazmente
á que los pnves de luz. llero ten piedad Y. valor al mismo tiempo, y ocúltame, ya exárume,
las miserias de la vida. La luz deil mun&lt;lo ha
tenido para mí todos los atractivos y todos los
desencantos· a.hora ya sólo tiene el pavoroso
hastío. ¡ Cie~a pronfo, por piedad, mis ojos!"
Esto era Missolonghi, á principios del siglo XIX, y mientras Grecia, en las orilas del
Lepanto, resurgía beróican:i,eni,,e de su pasado
glorioso.
''Cuando hayas juntado mis párpados, mano
piadosa que cierres mis oj,os, dijo lord Byron
en su último día, no los dejes, por piedad, hasta que ya no vuelvan á abrine. Mi alma luchará bajo tus dedos, y querrá. aún sail.ir, rebelde y altiva, en la postrer mirada. Pero la
mirada ha sido siempre fatal para mi deseo, y
por ella sie. ha extraviado mi espíritu en las
torturas de la impaciencia. Ahora a.nsío que
quede para que acompañe á mi corazón. ¡ Cierra, por Dios, las puertas por donde se extravía el alma!"
"Cuando abras mi pecho, mano piadosa que
cierres mis ojos, dij-0, lord Byron en su último
día, saca mi corazón, sin :fijarte en lo deleznable de sus fiffi'M, y entiérralo en Grecia, en
la urna del arte. Entiérralo pronto, antes que
lo toque el aire del mundo y su soplo corruptor. El aire del mundo trajo á mi pooho placeres hasta el cansancio y amarguras hasta la
desesperación. . . . Hoy ya tan sólo me trae los
duros ecos de la lejana patria, y el hiriente
3}amoreo de la constante envidia. Yo guardo
m mi corazón el más duro de llos recue:rdk&gt;s.
Protege, por Dios, mi recurdo contra la perlidia del mundo !"
Esto era en Uissolonghi, á principios del siglo XIX, y mien tras Grecia, desde el sagrado
Lepant o, reconquistaba heróicamente su independencia y nuevos lauros para su inrmortalidad.

SRA. ALICIA GOETSCllEL DE GOHTSCHEL.
Nuestro amigo el conocido concesilcxna.rio
de anuncios, Benito Goetschel, contrajo matrimonio e.n París con la dist inguida y hermosa dama Alicia Goetschel, su prima, y la feliz
parej-a hra venido á radicarse entre noooúros.
La colonia -e.xtranjera, que cuenta en su sen~. con damas de ~otable_ belleza y de singuJ.an&amp;IJllas ,dotes sociales, tie~ una nueva joya
en la señora Alicia Goetschel, y ''El Mundo
Ilustrado" se complace en -adornar SUB páginas
con el retrato de tan behla d!lilil.ll&lt;.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

Et :MtTNDO ILtfSTRADó

EL MUNDO ILUSTRADO
puertas del palacio. Deberían ir para investigar la opinión que se tuviera del rey.

•••

1

Una lección para los Reyes.
(Cuento búdhico.)
Cuando el futuro Budha vino la décima
quinta vez á la vida, nació en Benarés, bajo
la apariencia del hijo menor de un rey. A ,;u.
nacimiento toda la corte fué al templo para
dar gracias á las divinidades, de haber dado
un sucesor á la corona, y colooa.rlo bajo su
poderosa protección.
Celebrada así la llegada del Bodisat al
mundo, fué después confiado á los vigilantes
cuidados de los brabamanes, de manera que
creció á la sombra del templo, haciendo hoorar con sacrificios cotidianos la presencia del
dios que le protejía.
No aJ.canzaba aun toda su viril juventud,
ni el pleno desarrollo de sus fuerzas había
llegado, cuando ya oonversaba con los sacerdotes y las gentes de todas condiciones que
atraía su pa.labra sagrada; en sus ojos brillaba
una luz de verdad y de gracia y un tinte de
bondad iluminaba de tal manera su semblante, que la multitud permanecía días enteros
escuchando sus consejiOS y mirándole, inmóvil,
fijos los ojos sobre él.

•••
Su reputación era ya universal en Benarés,
cuando abandonó esta ciudad, á la edad de
dieciséis años, para ir á Takassila, y educarse
en todas las artes.
Allí acsbó tranquilamente de desarrollarse,
difundiendo en su derredor el conocimiento
del espíritu y de la ciencia del alma, como
una dulce luz que guiase á los que anhelaran
seguir el buen camino.
Fué en aquella ciudad bienaventurada, llena de jardines siempre perfumadios con el

aliento de las flores, en medio de la pura armonía de la naturaleza y de los hombres, donde el futuro Budha llegó al tiempo de la primera santidad. En aquella época llegó á Takassila la noticia de que el rey de Benarés
acababa de morir .....
Cuando Bodisat ll€gó á su ciudad natal
vió que en signo de duelo, todos los bazares
los jardines y los arsenales estaban cerrado~
y que los arqueros sin armas, velaban
silenciosos bajo las arcadas que coronaban
las puertas del palacio. Atravesó la ciudad
desierta con la cabeza velada y, sin detenerse,
fué hasta la cámara donde reposaba el cuerpo
de su padre. Pasó arrodillado un día y una noche, orando, sin _querer to/mar aJ.i.mJento y
sm hablar á nache. Cuando terminó el segundo día, salió del palacio, vestido con gran
túnica de duelo y llevando la cabellera al modo de los ascetas para asistir á los sacrificios.
Luego que fueron observadas todas las ceremonias prescritas por las Santas Escrituras.
y d espués de la ascensión del fuego, que man~
daban los ritos enseñados por Zoutra de Kalpa, el nuevo rey volvió á su pal-aicio conducido por todo el pueblo. Tiraban guirnaldas
de flores á su paso, y con velos de todos colores hacían sombra á aquella marcha triunfaJ, porque aunque el extínto rey había dejado el más puro recuerdo de justicia y de verdad, se esperaba más aún del futuro Budha.
. . . Pensando que si hacía merecer á sus
súbditos una condición superior en otra vida,
él mismo merecería una nueva existencia más
feliz, resolvió dirigir personalment e el curso
de la justicia, sin permitir que alguien abrigara la más pequeña duda. De todas partes lle¡:raban comerciantes, soldados, servidores y
mujeres, reclamando justicia, y todos volvían
á sus·hogares satisfechos, alabando la sabiduría, la ciencia, la imparcialidad del nuevo
rey. Oomo el monarca reinaba con tanto
acierto, sus ministros mandaban de la misma manera, interpretando bien las leyes, sa,.

hiendo reconocer y respetar el espíritu que
las había inspÍ'rado y nadie maldijo de sus resoluciones. :Rápidamente los testigos falsos,
los perjuros y los que perseguían el vano fin
de la chicana, desaparecieron, y con ellos, el
ruido y el tumulto que generalmente acompa•
ña á los debates de un proceso. Aun cuando
los jueces permanecían sentados todo el día
en el palacio, no veían á alguién que los ocupase, y esto motivó una cosa extraordinaria,
que el palacio fuese clausurado y la corte de
justicia suprimida.

•••
Entonces el futuro Budha pensó así: "He
llegado á formar la concordia entre mis súbditos. Los campos están cubiertos de mieses
que prometen ópima cosecha, las calles murmuran con el ruido del trabajo; todos esMn
contentos con ~u suerte y con la del vecino,
tócam~ ahora_ mi;errogar á mi conciencia, y
despues de baJar a lo más profundo de mi ~er,
no mlver á la vida, sino purificado por la
abstinencia."
El rey se instaló en lo más recóndito de su palacio y, sólo, en la sombra de su . cámara, pasó un día y una
noche, meditando sobre su propia vida.
No encont!ó algo que pudiera reprochar; pero descon~1ado de este juicio, resolvió ve6tirse
con el traJe más burdo é ir por la ciudad pre~tando á los unos y á los otros su opiIDÓn.

Cuando volvió al palacio, no había oído más
que alabanzas á su sabiduría á su ciencia y
á la bondad reales. Ent one~ quiso saber lo
que se pensara en todo su reino hasta en las
fronteras ~s lejanas, par a ve..; si se encon~r~ba . a~gmen que le pudiera reprochar una
1D.Justic1a.
Con este fin, hizo venir cuatro correos reputados por su fuer za y su -a!tllidad y les ordeno' que marchase cada uno., por 'las cuatro

Los cuatro envia&lt;lios reales vol vieron algunos meses después; ninguno había encontrado alguien que se quejase. y sí, por el contrario, oyeron cómo el rey era alabado y cómo
todos los días se hacían los votos más ardientes por su felicidad.
El Budha, llegó á creer que se le alababa por
temor ó por ganar sus favores y vistiéndose
de la manera más sencilla, acompañado de un
sólo servidor, montó en un coche y abandonó la ciudad. Muchos meses pasó viajando
por sus dominios y en todas partes preguntaba la opinión que se tenía del rey y no ha•
hiendo oído más que alabanzas, decidió volver
á Benarés ....
Pero en aquella época, en el reino de Kossala, v,ecino al del rey de Benarés, había un monarca llamado Malika, cuya reputación de
justo y equitatiV10, había llegado á los puntos
más remotos de la tierra indiana. Cuando ascendió al trono, hizo paces con todos los reyes vecinos, y habiendo oído habla,r de la soberana justicia de Bodisat, glorificando los
rasgos de humanidad de este rey, le gustaba
compararse á él, no creyendo que le excediera
en algo.
Había visto que poco á poco, gracias á sus
consejos, la paz y la riqueza reinaron entre
sus súbditos; el hambre no asoló las comarcas; la peste no diezmó las ciudades y una cordial fraternidad, basada en la justicia y en el
respeto á los derechos de cada quien, unía todos los corazones de aquel reino para bendecir la profunda sabiduría del rey Malika. Este para asegurarse de que ni el más remoto
de sus dominioo había escapado á su justicia,
envió cuatro embajadores, por los cuatro puntos caroinales, para que interrogasen á sus
súbditos. Volvieron contando las alabanzas
que se hacían del rey, diciendo que nunca sobre la tierra había existido un monarca semejante. . . Entonces Malika, se disfrazó de
campesino, y acompañado de un sólo sirviente, montó en un coche para viajar y darse
personalmente cuenta de los pensamientos
de sus gobernadcs. Cuando pasaba cerca de
una ciudad, bajaba de su coche, se mezcl:a~
ba en las conversaciones, hacía que las mujeres le platicaran, preguntaba á los niños y
á los hombres, y luego abandonaba la ciudad,

sin haber oído más que frases de respeto y
amor.
Después de haber viajado así muchos meses, por todas las ciudades, villorios y aJ.deas,
aun las mM insignificantes de sus Estados,
no pudo encontr:ar una alma que le reprochase
una falta, y decidió volver á Kossala.
Pero el conductor del c-oche real ignoraba
el camino de aquella paJrte de la provincia á
que lo había llevado la voluntad de su amo,
y se extraviaron. Iban á trvés de una planicie,
cuando la noche comenzó á caer; á derecha é
izquierda los bosquecillos de tamarindos salvajes detenían el paso de las alas murmuradoras del viento. Detrás de los viajeros brillaban algunas estrellas; pero delante de ellos
las nubes iban acumulando la sombra.
Los caballos, fatigados y cubieroos de polvo, comenzaron á detener la ma,rcha; el sueño
les hizo abatir la cabeza.
Entonces el servidor 8€ puso á cantar dulcemente una improvisación sobre un aire del
país, que había aprendido hacía mucho
tiempo, y que se llamaba "Kizava'', es decir:
''lo que quita la tristeza." ....
Durante aJgunas horas enoontraron abrigo
en una cueva y deseansaron antes de buscar
el perdido ca.mino. Cuando surgió el alba,
iluminando la cima de la montaña, vieron
á sus pies una serie de planicies, montes, riachuelos; pero ni una ciudad, ni un techo, nada que les anunciase la presencia del hombre. Tristes y descorazonados volvieron á emprender la mar-0ha; el silencio de aquella soledad desconocida, pesaba dolorosamente sobre sus corazones y les infundía te,rror.
Llegaron al borde de un precipicio tan
profundo y tan negro que no se le podía distinguir el fondo. Crecían zarzas en las paredes y cuando una piedra se desprendía con
la pisada de alguno de los caballos, rodaba hacia el fondo, dejando oír durante muchos minutos, su chocar con las otras piedras; después el ruido di~minuía hasta perderse.
Una corriente de agua debía mojar las raíaes de aquella vejetación que se levantaba con
todas sus fuerzas hacia la luz; pero debía ser
profunda, tan profunda que no se percibía ni
su rumor. En una de las paredes del precipicio había una banda de tierra p or donde se
podía caminar; pero era tan estrecha que
apenas daba paso á un coche.
Ma'1ika se aventuró por allí y al volver un
recodo, los cabailos se detuvieron, rul mismo
tiempo que un ruido de ruedas se dejó oír sobre el mismo camino y apareció un coche ti-

:Domingo 19 c1.e Enero de i90~.
rado por dos caballos blancos, y ocupado por
dos guerreros. Uno era mucho más alto que el
otro, llevaba una coraza de oro y plata, un
casco pulido y su brazo robusto se apoyaba
sobre una lanza. Su rostro encuadrado en una
barba negra, tenía la gravedad serena de un
rey.
Los dos coches llegaron frente á frente y
ninguno de los cocheros podía pretender pasar primero.
.
Entonces el servidor del rey de MaJika
avanzó algunos pasos y gritó:
-¡ Quien quiera que tú seas, deja el camino
á mi amo el rey de Kossala !
Pero á su turno el cochero interpelaido contestó:
-¡ Sabe que mi amo, el rey venerado de
Benarés, no cede el camino á nadie !
Los dos servidores se detuvieron un instante. v los dos reyes se miraron sin cólera y sin
despr.ecio, admirando sus fuerzas y su belleza y sorprendiéndose de encontrarse igualmente grandes.
U no de los cocheros preguntó al otro la
edad de su amo, para que .el más ioven cediera el paso al de más edad; pero resultó
que ambos tenían los mismos años. Pregunt ó
en seguida la extensión del reino, y resultó
que ambos Estados eran igualmente extensos. También se averiguó que su~ ejércitos,
fuerza, renombre, casta, tribu, familia y número de mujeres, eran iguales.
Entonces el cochero dcl. Budha preguntó:
-Qué clase de jushcia es la que imparte
tu señor?
Y le contestaron:
-Conquista al bueno con la bondad; al
fuerte con la fuerza y ail mail vado con el castigo que merece. Y si taJ. es la justicia de mi
amo apártate de su camino.
Pero el servidor de Budha replicó:
-1\fi amo gana al sabio por la sabiduría;
al justo por la justicia; venoe al malvado por
la fuerza y al fuerte por la dulzura.
Dichas estas palabras, el rey de KossaJa y
su servidor bajaron del coche, desprendieron
. los caballos y libert&amp;ron el camino para que el
rey de Benarés, pasara.
Malika vo:lvió á sus Estados alabando al futuro Budha y el rey de Benarés puso como ejemplo al rey de Kossala, porque el verdadero sabio y el verdadero justo, es aquel
qne de día en día lo es más.

Juan }Jouchor.

��Domingo 19 de :Elnero de 1902.

LOS "MOMENTOS"
DE SAN S.4.LVADO&amp;.
La mañanita se levanta coma siempre, después de dormir de un solo tirón sus diez horas. Gris al primer bostezo. Se despereza,
opaca, sin ganas de levantarse; pero, tras las
cortinas, punza el Sol sus primeros rayos.
h'spía curioso el ojo redondo del viejo verde.
Es así siempre el Sol. Y con mucha más razón todavía, tratándose de una mozuela, fresca y deliciosa, como es el Alba; un capullito
de rosal en punto de abrirse.
Durante toda la noche ha llovido. Y cómo ha llovido! A cántaros. Y tras la ducha,
aparece el cielo de un delicado y húmedo color de "no me olvides": un cielito desleído de
acuarela. En el horizonte, el Volcán., venerable, se ha ceñido, como un árabe üejo, su
albornoz de neblinas. Vela el fornido viejo
en su letargo de años, el sueño y el día de su
pequeña ciudad, su cascarón de huevo. A
fuerza de tiempo, las. barbas se le han reverdecido, como á un dios de río y su joroba parece más deforme.
Los techos de zinc tienen reflej,os acerados,
opacos. De las rojizas tejas se desprende todavía, tardíamente, una que otra gota, que va
á estrellarse, como salivazos de borracho, sobre las aceras r~baladizas unas, llenas de huecos colmados de agua otras. Las calzadas están imposibles de lodo é inmundicias. Enmedio, el limoso resto del agua fangosa de la
"creciente", ofrece moldes de pies descalzos ó
huecos de cascos; entre las piedras, han quedado prendidos restos de basuras arrastradllS:
pedazos de periódicos, hojas, cortezas de naranjas, cabos de puros ...
Las calles tienen un aspecto nada simpático, nada poético.
Pero el despertar de San Salvador, no deja de ofrecer impresiones, á pesar de todo;
motivo para distraerse y hasta para borrajear
una crónica ó enfocar una maquinita fotográfica.
Se toma un tranvía de la línea del "Coro"
ó San Jacinto, ó Mexicanos, y se va á respirar,
á las afueras, un poco de aire fresco y saludable. Es lo mejor. Airecito recién salido de
la alberca. Vida nueva!
El callejo no presenta grandes atractiV'Os.
Si no sois, lector, amigo de la poesía bucólica, la del padre Virgilio, quedaos mejor en cama hasta las ocho, por lo menos. Si no, aprovechad el tiempo. Quien más temprano sale
del sueño, más vive. La ganancia es de horas, que enfiladas producen días y sumados,
años.

Et :MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
pobre bestia camina. lentamente, con la cabeza baja, como ramoneando algo que no encuentra nunca, ó tal vez recorriendo un hilo
de filosofías amargas, á pique de que resulte un discípulo de Schopenhauer. De cuando en cuando lanza un pujido seco, un fuerte resoplido, y su hocico va dejando un rastro de espeso vaho. El chiquillo no se preocupa de su cabalgadura, entretenido en gritar
á un compañero que se le adelanta, ó en silbar
un trow de "'l'c volví á ver'' ó algunos compases marciales de "Los Parranderos". De
cuando en cuando, vuelve la vista al "Pardillo", que le ve fijamente con sus n,cloudas pupilas, como sonriéndole. En una esquLila, el
carretón de una fábrica de hielo, deja ver en
su fondo, enfilados como largos libr'OS nuevos
en su tosco anaquel, las tranaparentes marquetas, mientras el mozo, de pie scbre el pescante y arrolladas las mangas de la camisa,
asierra una pieza, que gotea copiosamente. A
lo lejos, suena la campanilla cascada del afilador que -anuncia el paso de su mollejón ú los
dueños de herramientas que afilar. Un coche
tempranero, con el pescante lleno de maJetas,
rueda traqueteando hacia la Estación d~: Ferrocarril de Occidente, en tanto que ~obre el
lomo escuálido de los caballejos cae una lluvia de latigazos. Atraviesa la boca calle una
mujer que lleva sobre la cabeza un enorme

canasto de · verdlll"aS, y está á punto de ser
atropellada por el caballejo trotón de un leatropelladas por el caballe~o de un lechero,
que va á horcajadas enmedi~ de lo~ dos ~bollados cántaros de lata. BaJo el cielo triste,
tiznado de luz cenicienta, tiene la nota fresca y primaveral del canasto d~ la verdulera,
un irresistible encanto. El r0J0 apel1loso de
los rábanos, asoma entre el verde tierno de la
lechuga corriente ó la hoja acolochada y obscura de la "romana"; el apio, yergue su lanza
coronada, y entre las hojas del berro, todavía
húmedo y o-oteante asoma la cabeza del nabo
acuoso, red~ndo co:Uo una bOlla de marfil viejo. La mujercita, anudado el "rebozo" á la
cintura, camina ligera, á zancadas, con ese paso trote de nuestras indígenas, meciendo el
brazo que le queda libre y sin de~nerse para
tomar algún aliento. Va prec1Sa, porque
cuando llueve por la noche, la mañana se levanta tempraruto y de ~al humor. E_l reloj
de la Iglesia de San J ose, ha dado las siete de
la mañana. 'l'al vez no hay que creerle, porque anda siempre á la diabla y como si echase
sus ''tragos". ¡ Tiene ella tantas que le hagan
competencia!; sobre todo ese "español" de
los demonios, ese don Isidro, que todo lo da
casi regalado. Pero sus verduras se venden;
no hay cuidado. Sería un crimen venir de
Soyapango para no vender "ni medio!"

En los alrededores del Mercado, bulle la
muchedumbre como en una colmen~ las ab~jas. Por esas cuatro cal_les, el tránS1to es_ difícil. El tranvía, va repicando su campanilla,
pidiendo paso; mientras las carretas y carretones, encaraman sus ruedas·sobre las aceras,
ó se detienen, como atascadas por la ola humana. Entre el comprador y la vendedora, se
entablan diálogos .á gritos. Ruedan, por _los
suelos, los apiñamientos de doradas naranJaS,
ó las limas, de un verde de es1?1eralda mu;r
fresco y muy flamante; los rac1ID.os de iruneos, atraen las miradas é incit3.?- los l~b~os;
deslumbra el escarlata de una pila de p~tahayas", en contraste cercano con el oro caliente de las piñas coronadas. En los canastos,
brilla la blancura del ar110z, ó el azabache de
los frijoles, ó el marfil del maíz desgranado.
y no es extraño, entre un puesto de cebollas
y ajos y un amontonamiento de camarones Y
pescado seco, ver algunos ramilletes de f;ores,
ahogando sus aromas en aquel zahumer10 de
acres emanaciones. De un puesto á otro,_ pasa
la cocinera económica ó amiga del "siseo",
buscando lo más barato. Con su cesta al brazo Mademoiselle 'fourillón, trata con una
fr~tera mientras examina, con ojo avez~do,
las nar'anjas que "ese día están muy paliduchas" ó los "guineos que no han madura~o
bien". Mademoiselle 'Dourillón, no se deJa
engañar jamás. J&lt;Jn su hotel se come espléndidamente.
''¡ Sorbetes de leche!", grita un helade!o,
con su tubo colgado al brazo. ¡ Tan de manana!
Humean los puestos de comidas en el 1fercadito de Santa Lucía y en derredor, acun:ucados ó sentados en taburetes, los parroqIDanos deVlOran su taza de café con leche, su pedazo de torta de yema ó sus gruesas "pupuzas" de queso con "lorocos". Papini corre las
maderas de su puesto-sucursal, con su estantería repleta de botellas y latas, y trás el ID:ostrador de Escobar y Soundy, entr~ las pilas
de mantas y fardos. de zaraza~, discurre el
criado, regando el piso y barriendo.

¡ Estos amaneceres san salvadoreños !
El día se va entrando; pero el sol no asoma
su respetabilísima nariz. ¿ Habrá trasnochado?
.d ,,
Sigue el cielo de color de "no me olvi es ;
pero el Volcán se ha quita.dio Sil turbante de
neblinas.
Los relojes públicos campanean las ocho.
·1A casa ! El
café espera. Basta por aho•• ,
ra de "flanene· .

firfuro firr¡brogi.

Domingo 19 de Enero d.e 19◊2.

La destrucción en el lado de sombra.

La destrucción de la Pllza de Toros
de Puebla.
El escandaloso fin que tuvo la. corrida, d_e
toros efectuada la tarde del dommgo proximo pasado, en el coso de la ciudad de Puebla, ha merecido toda suerte de reproch';S por
parte de las autoridades, la prensa y el publico
en general.
Aun cuando no es el primer escándal? ~ue
se registra en una fiesta taurin~ en Meneo,
si puede conceptuarse como el prim.ero en sus
proporciones, éste á que nos refe~rm.os.
Nunca será justificado que un publico sensato se "cobre" el aburrimiento de una tarde
de toros, cometiendo actos que redund~n en
menoscabo de la cultura del pueblo. Le3os está la sociedad angelopolitana de merecer en
su seno á los promotores y "cultivadores" de
los reprobados actos cometidos lf!, tarde del
domingo pasado; pero Je ha cabido en desgracia, tamaña suerte y es de llllIIlentarse con
toda sinceridad.

•••
"El Mundo Ilustrado" cumple con sus lectores dándioles una serie de aspectos del coso
dest;uído, tomados de fotografías que expre-

Fot. Bustamante.

samente hizo para nuestras págin_as, el inteligente fotógrafo de Puebla, senor Busta.mante.
Los grabados dan una idea exacta del estado en que quedó la plaza después del es~án~alo y completan. p~rfect~~ente la d~scnpción
que nuestros diarios hicieron á raiz del lamentable asunto.

E:úOGIO A UNA ARMONIA.
Tú fuiste, en un remoto país, una armonía,
una nueva armonía brotante de la flauta
de Pan, sonora y suave como la melodía . .
que encierran los compases de una divma
(pauta.

Mi sér, entre la bruma de una melancolía,
en los mares lejanos que desconoce el nauta,
ansiaba aquel misterio profundo de poesía
de la nueva armonía brotante de tu flauta.
Y al misterio supremo, en la reveladora.
cantata dulce y suave como el verbo de un ave;
al amparo esplenden.te de una sangrienta au(rora,
sonó la rima muda en verso acorde y grave,
como aquella armonía de tu flauta sonora,
cantata dulce y suave como el verbo de un
(ave ... !
PEDRO N. ULLQA •

•••
Vamos ca.lle arriba ó calle abajo, como prefiráis, lector.
Poca gente transitando por las aceras; pocas puertas abiertas; ninguna tienda todavía
en servicio. La criada que, con el "pichel"
colgado al brazo va por la leche, hila su párrafo, que resulta pelambre de sus '·patrones",
aposta.da en alguna esquina con otras tantas
del servicio; ó "pela la pava", al fresco del
cielo caritativo, con su galán, que va con el
"tanate" del pan. En el dintel de los "zag"Janes", los cajones de basura, esperan el paso del tren de asoo, y en más de alguno, escarbando famélico con el hocico los desperdicios, algún perro flacuchento. Los vidrios
de alguna ventana cerrada, vibran al paso
resonante y pesa.do de alguna carreta. En
medio de la calle, á tropezones, marcha camino del Mercado, un chiquillo sucio y desarrapado, que guía un macho con sus dos arganillas á cuestas, repletas de carnes. Carne
Íl'€sca, ofreciendo sus colores sanguinolentos
á un escuadrón de moscas y moscardones que
marchan al par y rondan alrededor, se posan en las ancas lanudas del paciente animal
ó en las orejas, movidas a compás. (Asunto
para un booeto de pintor impresionista). La

EL CRIMEN.
Vivo en la sombra de infinitos maJes;
Negro es mi traje, mi cabaña roja
Iluminada por la luz que arroja
El vivo resplandor de mis puñales.
Mis cantos son salmódias funerales,
Mi verso la blasfemia que sonroja
Y mi hálito el viento que deshoja
Las vidas, como flores otoñales
De la sangre que riego, se hallan llenas
Las negras cavidades de mis venas
Y en mi afán de destruir, lucho y batallo
Abriendo heridas y segando frentes
Por eso amo el veneno en las serpientes,
Por eso adoro la explosión del rayo!
José F. E/izando.

....
CABEZAS DE GRIR:GOS.
Esculturas de Longinos )i"úll.ez.

El patio de los caballos despnés de la deetrncción.

Fot. Bustamante.

�Domingo 19 de Enero de 1902.

EL MUNDO I LUST RADO
Domingo 19 de Enero de 1902.

ASÍ E S LA V IDA..
-¿ Por qué te desesperas así ?-preguntaba con acenuo burlón cierta araña, que acababa, de tender una tala entre dos ramas de
un viejo árbol tapizado de coquetas trepador as, á una infeliz mosca que pataleaba desesperada al verse prisionera en el centro de la
red.
-¡ Quiero huir de esta prisión !---clamaba

BL MUNDO ILUSTRADO
manecía insensible é inmóvil, y la destrozó
con un golpe de su oola.
Un montaraz que trabajaba en la vecina
selva y que había observado atentamente
aquella tragedia, exclamó, .rupoyando su,
brazo derecho sobre la enorme hacha que descansaba en el suelo:
-Los fuertes devoran á los débiles y siempre encuentran excusas . . . ¡ Así es la vida!
Y empuñando el revólver que t raía en el
X

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA.-El lado de sol.

aquélla, estremeciéndose de miedo al descubrir cerca de sí á la araña, que avanzaba cautelosa, resbalando sobre los hilos de su tela.
- P ierde cuidado ... ah10ra mismo vas á librarte de ella.
Y sin perder más tiempo, hirió mortalmente con sus pinzas á la mosca, cuya sangre
serviría de pasto á su voracidad.
-¡Asesina!-gritó desde una rama próxima una hermosa calandria, afligida al ver
desangrándose á la mosca.-¡ Caro vas á pagar
tu delito, infame y asqueroso insecto !-añadió indignada.
Y abriendo las alas, voló sobre la araña,
le dió un feroz piootazo y se la tragó.
Saltó luego de rama en rama lanzando armo:niosos trinos, coono festejando su obra;
pero de repente una voz desconocida la hizo
enmudecer.
Miró azorada á su alrededor y sus oj:os inquietos no tardaron en descubrir una serpiente, que, enroscada al tronco de un árbol, le
decía con voz iracunda:
-Satisfecha debes ha,ber quedado de tu
crimen, ¡ oh calandria aleve!. al dar muerte á esa araña infeliz y laboriosa.

Fot. Bustamante.

cinto, lo descargó sobre el mísero lagarto, que
expiró á sus pies, mientras el montaraz r epetía con sonrisa feroz :
-Así es la vida!

Jllaría Jll. }'edemonfe.
ARGENTINA.

EL CARACOL Y LA ORUGA.
-¡A los piés de usted, señora oruga!
-¡ Beso á usted los cuernos, señor caracol!
-}Ie alegro de verla á usted tan de mañanita en sus verdes mafas .. . .

ELEGIAS.
-¡ Galante es el molusco!
-El . . . . ¿ cómo ha dicho usted?
-MO!lusco. . . . ¿ n'O ha sido usted clasificado entre elllos?
-¡Bah! motes que nos ponen los sabios.
-¿ Y qué mira usted con tanto deleite
'
que se le cae la baba?
, -Aquella rosa encarnada, que se ha abierto al naoer el día y que parece haber empapado sus brillantes pétalos en la luz de la aurora .. . .
-¡ Calle! ¿ es usted poeta?
-Debiera usted haberlo sospechado, al ver
mi vida "arrastrada" . ....
-¡ Ay, tru:nbién me arrastro yo! Mientras
mis hermanas, las mariposas, andan de gran
"toilette" y lucen por ahi deslumbradores trajes de raso, yo me veo en la última miseria.:..
expuesta al pico de algún gorrión famélico . . ·.
-Decididamente, la Naturaleza distribuye
muy mal sus favores, pero me parece que exagera usted en su estado, señora oruga; no debe encontrarse usted tan en la última miseria
cuando va cubierta de terciopelo. ¡ Que m;
quejara yo, que ando en cueros vivos!
-Pero, en cambio, ¡usted tiene casa!. ...
-Es verdad, soy propietario, pero tengo
que nevar mi domicilio á cuestas, lo que no
deja de ser molesto.
-¡ Se queja usted de su suerte!
-"¿ Suerte" llama usted al trabajo penoso
de arrastrarme con este edificio enóma? Le
aseguro á usted que á consultarme antes no
'
era yo el que nacía cairacol.
-¿ Y qué hubiera usted deseado ser?
-Más bien .. . . oruga,.
-¡Jesús! ¡ vaya un gusto!
-Compare usted, señora: usted vestida de
terciopelo, y yo. . . . ¡ yo sin camisa! Usted
durmiendo en blandos lechos de flores., bañad~~ por los resplandores de la luna, y yo en
sitios húmedos y obscuros, sin más candil que
ailguna menguada luciérnaga trasno;chado;ra.
Usted libre y agil, y yo abrumado bajo la carga de este "chalet" de arquitectura churrigueresca, que la Na.tu.raleza ha echado sobre mis
hombros. ¡ Cáspita! tlodavía no me he expli-cado tan raro capricho. ¡ Tiene unas cosas la. Naturaleza! ....
- No la critique usted, señor molusco.

I
'l'ú, racimo maduro y vaso lleno,
mujer de ojos azules y de carne
triunfantemente blanca; tú has venido
al ladlo mío á sonreír, cortando
con la curva hocecilla los colgantes
moscateles, riqueza de la parra . . . .
Se abre el pañuelo 1iajo, que colocas
como un jirón de sol en tu cabeza,
y se descoge, bajo de él, el rico
tesoro de tus trenzas despeinadas,
soonbreando tu cara, donde ríen
todas las alegrías de la vida.

II

Fachada'.de la:;:Flaza de Toros de Puebla.

-¿ Que no la critiqu e? Creo que me sobra
razón para . .. .
J&lt;)l ga~terópoJClo no terminó la frase; una
bandada de gorriones se precipitó sobre ellos,
y se apresuró á ocultarse en su vivienda ambu1
lante, para no ser víctima de la rapacidad de
aquellos bandoleros de las frondas, per o no sin
ver antes á la desdichada oruga en el pi® de
uno de ellos . .. .
Y entonces comprendió por qué la Naturaleza le había puesto "chalet."

burgo y de Ooburgo y de la gran duquesa María de Rusia, tía del tzar Nicolás.
Los divorciados t ienen una sola descendiente, la princesa Isabel, de cinco años de
edoo..

.-.

IWIIRO PRIETO.

DIVORCIO Dll PBINCIPRS.
E}l tribunal superior del gran ducado de
Hesse, acaba de declarar el divorcio del gran
duque y la gran duquesa.
Descendientes de una antigua casa de soberan os de Alemania que ha hecho un gran
paipel en la historia del Santo Imperio romano de las rui.ciones germánicas, el gran duque de Hesse-Darmstadt, es nieto, por parte
de madr e, de la extinta reina Victoria v her-

Gran Duqu e de Hesse-Darmt adt.

Todos los esfuerzos que se hicieron para
evitar la separación, fueron inútiles ante la
resolución de los dos esposos, á Jos cuales,
una incompatibilidad absoluta de caracteres
y de temperamento, hacían la vida común
imposible.

...

....

LA MUSA.
Ardorosa, profética, eloouente
viene al mundo la musa encantadora;
su blasón es el arpa 'fibradJora
que fecunda los sueños de la mente.
Bella como las hadas del Oriente
y envuelta en rósea claridad de aurora,

***
La avecilla quiso echar á volar, pero le fué
imposible: el terror paral_izaba sus miembros
Y se sentía subyugada por la mirada fascinadora del repiil . . .
-Grande hazaña ha sido la tuya al quitar
la vida á la reina de nuestra selva,--decía
poco después á la serpiente un lagarto, que
p~r entre un grupo de árboles había presenciado el nuevo y bárbaro crimen.
Y sin añadir palabra se lanzó con rapidez
sobre aquélla, q ue enroscada en el suelo per-

surge su inspir-ación fascinadora,
como Dios para el alma del creyente.
Princesa Vlctoria-Melita.

DESTRUCCION DE LA PLAZA DE TOROS DE PUEBLA-C
. orral de ¡ os toros desech..dos.
Fot. Bustamante.

mano de la Emperatriz reinante de Rusia..
Casó á los 16 años, con su prima la princesa Victoria-Mal.ita de Saxe-Coburgo-Gotha,
hija del hermano del rey de I nglaterra,
FJduardo VII, el difunto duque de Edim-

El estro de sus rimas interpnita
en inmortales versos el poeta
que en arias de la turba se levan.ta;
y ella, que es nervio, movimiento y vida,
sin agitar su frente enardecida,
como la alondra, sus anhelios canta.
Ct,16CIIIO IIOC,,

Hueles á mosto nuevo: eres profunda
conoeed1ora de las frutas ácidas,
y muerdes, cuando ríes, las jugosas
aristas de las hierbas en ,el huerto.
Sé de tu C8$a humilde. Te he seguido
por los largos rastrojos, hasta el blanco
pilón, donde descalza, estremeciéndote
cuando el agua r ebosa y te salpica
la piel nevada de los ipiés, te Lavas
las tentadoras manoo, con delicia
hundiendo los dos brazos hasta el codo
en el blando caudal, que los envuelve
con un murmullo de piedad.

III
Descienden
las nevadas pallomas á tu falda,
y esconden en el horno de tus labios,
para aprender á amar, el pico, ansioro
de besos incitantes. Se estremece
moviendo noblement e la cabeza,
en el silencio del establo, el potro,
cuando la falda r ecogida llena
de la avena crujiente, lo acaricias
hundiéndole en las crines abundantes
la blanca mano . . . Cabras y corderos,
y chiquillos menudoo, y gallinas
de crestas encendidas te conocen
y se acerean á. tí como se acer can
las doradas abejas á los anchos
rosales de los huertos; te re&lt;)iben
como un rayo de sol t us compañeras
en las fiestas del pueblo, y cuando charltl.Il

lios mozos abrazados á las mozM,
tu voz es como un ruido de.campanas
que hace saltar el corazón ...

IV
No esquiva,
no extraña á mis palabras desmentiste
la vida, que rebosa en tus labios
como una bendición. Te hablé de amores
y fuiste como tiierra que recibe
gustosa las semillas. La grandiosa
fermentación de la caliente siesta
hacía hervir la sabia en las delgadas
hebras del musgo, y en el huerbo espeso
los opacos olivos se morían
inflamados, rendidos baio el largo
beso del Sol. ¡ También mis besos fueron
largos, como el del Sol, copa de olivo,
cabeza de mujer, boca die niña
florecida de risas, hembra augusta,
que, al estrecharme contra ti, dejaste
colmados mis deseos! . . . . . ¡ Pairecía
que montañas y campos y verdura,
de húmedas grutas y redondos pinos,
recibían entonees mis caricias
y me daban, en cambio, su grandeza!
~IJUARD(! (W/jflt;lf!III~,

�Domingo 19 de Enero de 1302.

EL MUNDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 4.

MÉXICO, ENERO 26 DE 1902.

Sub~crlpd6a mez,.suaJ /orbe•, 1 l 50
Idem, ldem. ea I• capital, ., l.:15

Gerente: UJI&amp; Rl'.Y~ &amp;PINHlA.

Dlrecton LIC. RAl',UL Rtl't&amp; &amp;PINDOU.

PARROQUIA O~ CHILPANCINGO, destruida por el temblor .del 16 del corriente.

Ba.30 &amp;u na.ve se r~\l~Ó el rñmer Con8rllsQ Co~titil1.~te de la n.e?úbliQa,.
PLACER Y TRABAJO.

...
Cuadro de C. Larv,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

í

i·ig

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL 1\1UN"DO ILUSTRADO

El gran baile ofrecido por el Señor Presidente de la República
A LOS CONFERENCISTAS PAN-AMERICANOS.
Quedará en los anales de las grandes fiestas celebradas en :México, el suntuoso baile
ofrecido por el señor Presidente de la República á los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Pan-Americana, la noche del sábado 4 del mes en curso.
Según nuestros recuerdos, es la primera vez
que el señor General Díaz ofrece oficialmente
un baile, y tal distinción ha recaído en los representantes de las naciones que marcan ¡:us
territorios en nuestro mismo continente.
Rada más ll(!ertado y digno de elogio. La
fiesta en sí tuvo todo el brillo de la snntuosiclacl que quiso dársele.
La espaciosa fachada del Palacio Saeional
anunciaba la fiesta, con la ilnm:nación eléctrica que se usa en las grande~ Rolemnirlacfos.
Los carruajes tenían acceso por la puerta
c-entral, excepción hecha de los que condujeron al Señor Presidente de la Repúhliea ~' Señor Embajador ele los EstadoR T'nido,, que
penetraron por la puerta de Ho11or, donde daha guardia el Batallón de Zapadore~, vestido
de gran gala.
Los carruajes llegaban hasta el arco que
queda frente ·á la escalera presidencial, ~· loiinvitados pasaban inmeiFatamente á un Raloncillo tapizado de tela rosa y decorado con
multitud de plantas.
Luego se a•cendía por la amplia escalera
para penetrar al departamento destinado á la
fiesta.
El señor General Díaz, con una exquisita amabilidad, hizo á cada uno de los invitados los primeros honores de recepción, y éstos se tornaron en más estimables por la coopernción de la respetable señora esposa ele
nuestro Primer Magistrado, quien personal-

Extremo:del salón principal, con la entrada al Salón de Embajadores.

m~.al;e atendía á las damas en el Salón Amarillo, que fué designado para antesala del
baile.
Todos los departamentos públicos de la
presidencia, se dispusieron para recibir á más
de mil personas invitadas á la gran soirée.
Al lujo que ostentan los salones, se unieron
detalles artísticos de muy buen gusto, y se dispusieron, además, varios departamentos necesarios para hacer cómoda la recepción.
El baile fué de lo más animado que se ha
visto. Las numerosas parejas que se deslizaban suavemente como persiguiendo la on&lt;l'&lt;l
del ritmo, eran como la visión de un sueño de
juventud.

El Salón Rojo.

Los magníficos tocados de las damas, el brillante traje de los diplomáticos, el uniforme
respetabilísimo de los militares y el riguroso
contraste blanco y negro de la clásica etiqueta,
se confundían, entonando un cuadro que era
como una explosión de oro, pedrería y colores.
El suntuoso obsequio ofrecido por el señor
Presidente ele la República á los señores Delegados á la Conferencia Internll(!ional Americana, resultó dignísimo del respetable obsequiante y de los distinguidos obsequiados.
La sociedad mexicana debe estar orgullosa
del realce que prestó á la fiesta, y los señores
Representantes de las naciones de América
deben llevar á su patria el mismo grato recuerdo que de la gran fiesta queda entre nosotros.

EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Enero de 1902.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 12 de Enero de 1902.

EL :MUNDO ILUSTRADO

La moralidad del "Don Jnan Tenorio."
La prensa diaria nos da cuenta de haberse
trad~1cido al alemán y representado en Ale-mama, con e2..iraordin:uio éxito, el "Don Juan
Tenorio" &lt;lb Zorilla. El hecho en ,si mismo
no nos llama demasiado la atención. En estos últimos tiempos, países de otra habla que
la €spañola y que se habían mostrado esqui~º~ ~ la literah~ra y al arte ibero, en general,
1.mc1~n un movimiento de reversión y comienzan a hacer buena acogida á las producciones
de ese arte y de c~a literatura. En Italia se
ha cantado ya la ")[arina" · en los Estados
Unidos, repres-~-ntado "Eledtra." si bien aligerada de sus pormenores .filosófico~relig'osos;
en París mismo, ''La Gran Yía" tuvo un éxito
considerable, , "El dr,1ma Xue,o" ha sido traducido_ en va'i·ias lenguas y representado en
las capliales europeas, con gran aplauso. Tenía que llegar, pues, su turno á '·Don Juan
'!'enorio." Este turno ha llegado, respetándose
a tal punto el uso, que la presentación se verificó precisamenile un Día de Muertos.
Ese advenimiento del 'Tenorio á los teatros
de Alemania, no es, pues, lo repetimos sorprendente, ni lo es tampoco, en sur:ia el
aplauso entusiasta y el inmenso interés ~on
que fué acogido. La figura eterna é inmortal
d~ Don Juan se destaca más ó menos clara y
vigorosa en todos los literatos, porque es la
imagen misma de la vida y porque ella pone
de bulto y de relieve las pasiones aesbordantes, los ímpetus irrefrenables, los inevitables
extravíos inherentes á la juventud, coronados
y desenlazados por el amor y por su misión
redentora y regeneradora.
To~os, en grande ó en pequeña escala, en
palacios los unos, en cabañas fos otros ceñida
al cinto la espada, flotantes al viento'ia capa
y la pluma del chambergo, hemos sido ó so- f~1
ñado ~er, ;1no~ Tenorios seductores, como he- y;_'mos sido o sonado ser unos D'Artagnanes bi-. ·:zarros y animosos. Todos, en la juventud, he- '1.
mos amado aquí y allá, como liban néctares 1 ~
los coli?ríes en las flores ó como se posan_,,_',
las manposas en los árboles. Todos á se- ·• ·
mejanza de los ciervos, á la vez que 'hemos ,
sentido el amor, hemos buscado el combate;

Domingo 12 de Enero de 1902.

DR. DON JEt:&gt;ÚS ORTlZ,
Nuevo Arzobispo de Guadalojara.

afrontad.o y prorncado rivales, vencido ó soñado vencer enemigos; ceñido ó soñado ceñir
aureolas de gloria y sentido pesar sobre nuestra .frente á la vez las rosas y los laureles; y
para todos ha llegado un momento supremo m
que _el amor r_e~mplaza á los amores, en que
sentimos definitivamente :fijado nuestro destino y trazada nuestra ruta, en que la poderosa. é involuntaria sugestión de la mujer amada nos trae al arrepentimiento y á la regeneración; nos retrae de los dernneos, de las aventuras, de los vicios, y nod inclina al trabajo,
á la virtud y el bien, y en que, así como Doña
Inés saca á Don Juan del fango de sus vicios para llevarlo con ella al paraíso, así la
mujer amada, la única y verdaderamente
amada, nos arranca al mundo exterior, á la
vida ruidosa y aventurera, á la degradación
posible y á la decadencia probable, al vicio

Salón de baile adjunto al Departamento del Se~ado.

cierto y tal Yez al delito y al crimen, y nos
lleva de la mano, sonriente é inefable, á ese
nneYo y delicioso paraíso que se llama un
hogar tranquilo y feliz.
'l'otlo eso está muy bien, y es, además,
profondamente bello como profundamente
tilosófico y verdadero. 'l'odo eso explica la
popularidad del Tenorio, especialmente en
los pueblos ardientes, impresionable$ y soñadorea, y todo deja comprrntlcr cómo el drama
,1rranca aplausos y lúgrimas, atrae mullitude,, y cómo ha sido bastante á hac:er inmortal y glorioso al poeta que $Upo cantar ese
canto del poema univcr~al.
Pero lo que ~e entiemle menos, lo que Re
explica difícilmente, lo que casi raya en lo
inexplit·able y en lo ah,urdo, es que, el drama, bello en la forma y profundo en el fondo, tenga reputación ya hecha de un drama
moral, ejemplar. al que ninguna madre de familia deja de llenu á su~ luja,;, y sobre todo á
sus hijos, y en cuyas representaciones no $e
da {!l ca$◊ de que las señoras ni los caballeroi-:
más melindroso:,; abandonen los palcos y trinen luego escandalizados en la prensa, contrn
la decadencia y perversión refinadas dal arte teatral.
Es desde luego evidenLe que en el Tenorio
nada hay que ofenda los sentidos, y que lo
ol.,sceno, lo escabroso, lo verde y lo colorado
110 ~r~lan ni se ostentan
con el impudor y
el cw1smo que suelen ostentar en el género
chico y á veces también en el género grande.
En ese sentido; pero sólo en ese, el Don Juan
Tenorio es intachable.
Pero lo qn,e- sí clama al cielo, lo que subleva el sentido moral, lo que constituye un atr~
p_ello á todo sentinliento de equidad y de justi~1a ~, lo que c~mstituye, por consiguiente, la
fundamental mmoralidad del drama, es la
suerte diversa y contrai·ia que el dramaturgo
depara á sus personaje,;, y el hecho tremendo
&lt;le condenar al fuego eterno á las víctimas, y
de llevar al empíreo, entre luces de apowósis,
al nrdugo.
Don J nan ha deshonrado, herido, matado
á. lroche ~ moche, "un peu partou," como
chcen los frauce,;es, un tanto por dilebmtismo y no poco por siemple apuesta. En tiempos menos heroicos C]Ue los de capa y espada,
hubiera parado justamente en la horca ó en
el pre~iclio. Yíctima3 suyas, entre otras son
Don Luis )Jcjía,. que no rnlía, mo-ralment~ hablando, más que él, y el nobilísimo y caballeroi-:o Comendador, padre de la divina Inés.
Pue, bien, el noble Comendador da con todas
i-us virtudes y antecedentes en el infierno, y
Don Juan hare su maleta ele \"icios y se embarca para el cielo con el billete de favor que
Doña Inés le facilita.
8e dirá que el Comendador murió inconfeso é incontrito, en tanto que Don Juan e$capa de_ l_i~ ~~1ema á ben~ficio ele un "punto de
contnc1on . La especie es de todo punto falsa. Cofüta en autos ele una manera irreeusablc. que tan incontrito é inconfeso mnr10
Don Juan, malvado, como el Comendador
virtuoso. Cuando Don Juan va al cementer:i~
á _t~n~?r el fr~sco, en el último acto, ya "el capitan le babia matado "á la püerta de su cai-a ". El Comendador tiene buen cuidado de
poner á e,;te respecto los puntos sobre h
"ies"; y tan está seguro de lo que asevera,
que toma de la mano á Don Juan y á tirones lo invita "á pasaT á la caja", el-' ·decir. al
i11füirno.
Interviene e~tonces DoJia Inés y sir, preoc~par;;e poco m mucho &lt;le la angustiosa situac1on clel autor de sus días, excita á Don Juan
al arrepentimiento, al que ésw se presta de
buen grado. se lo echa á la espalda y lo lleva
ú gozar de las indefinidas delicias del paraíso
dejando al ComendadoT en la "purée" y co~
un palmo de narices.
¿ Es esto justo, es esto equitativo, es esto
n~or~~? Don Juan obtiene su perdón, arrepmhendose después de muerto y probablemente por la valiosa intervención de Inés
¿ cómo es, pues, que esta hija, modelo de virtudes, aunque enamorada, deja condenM' á su
padre por salvar á su amante que fué quien la.

sumió en la orfandad? Puede dm:se inmoralidad mayor, :iniquidad más grande, injusticia más inaudita? ¡ Qué se salven todos, enhorabuena! Pero pocas escenas pueden darse
en el teatro más corruptoras y más degradantes del sentido moral, que ver á ese perdulario entrar al c:elo, sin tener sus papeles en
regla, del brazo de la hija de_ un hombre, á
quien ha dado mu~rte, y_ á 9.Uien .P?:.- habersela dado sin preYio aviso m reqUisitos ltgales ha condenado al fuego etern:,.
El drama de Zorrilla, pues, en punto á moralidad, es irreprochable en la Í~rma, ;;:ll vo la.
eseena del primer acto entre Don J uau v su
pad,re; pero puede decirse de é~ que, como los
Fepulcros de que hablan los libros sagrados,
está blanqueado por fuera y hiene en gusanos por dentro, ó en términos más familiares,
que tiene la música por dentro.

Dr. y Lic. Don Joa quln U r-la ,

OROPELES LITERARIOS
Et artículo de la semana.

¡

De domingo á domingo se tiende la semana,
como de orilla á orilla de un río se encorva
un puente. No me desagrada del todo _este
símil, encontrado á la ventura en la pnmera O'Ofa de tinta que mojó mi pluma, porque
puedo seguirle, y hacer con él mis voltejeos,
mis prestidigitaciones, las obligadas suertes de
mi magia blanca. Gusto de encontrar un vocablo hermoso, refulgente y pulido como una
hoja de acero; me extasío al hallarme en los
rincones del entendimiento, hurgando y removiendo en el bazar empolvado del lenguaje,
un epíteto claro y sonoro, como una placa
de cristal á través de la que se vean las cosas
en o-astadas en iris; pero, cuando tropiezo por
ac~so con una metáfora cualquiera, viéneme
una aleo-ría loca, infantil, cosquilleante, y me
entran desde luego tentaciones de ampliarla,
de entretenerme con ella, de hacer como los niños que rompen un jugu:~e para SOIJ&gt;render
su mecanismo. ; Os acordais de aquel Jugador
•lel poema de Coppée? 'J'.,,-Lo lo había perd,·
~10, todo1 y se paseaba en la alta noche, pen.-;ando en el suicidio, por )Mi enarenadas callas de un jarclín público. N eva~a · _erl\ m~,~
noche de invierno, una noche de Navufad. 'i.
de pronto, el poeta de loa humild~s pone á S!l
héroe desesperado freute fi., una lmch mend1guilla que duerme el dulce snr-110 de sn inocencia, sobre un colehón de nieve en una de
las hancas del parque. ¿ Recordáis ahora los
divino~ ,·er~oú Junto de la niña está un
zueco en cuyo fondo ríe un luiz de oro: alguna 'mano carita ti va arrojó aquel sol brillante en el abismo tle un zueco. Cuando la rubia mendiga dejara de retozar, en sueños, con
los ángem, la moneda le diría: "mírame, perer.ocilla, que he estado esperando á que despiertes para darte pan fresco, leche blanca,
fuego sano. abrigo y felicidad. Soy el regalo
del hucn Dio,;; me trajeron tu;; amigos los
querubines que hoy bajaron al mundo cargado;; de recuerdos para las madres sin hijos, y
ele chucherías para los niños sin madre."
Y el jugador hurta el luis de oro á la mendiga, y huye con él, y se acerca á la mesa verde, y lo apuesta. La esfera de marfil corretea y brinca C'Omo una locuela, por la rueda
arlequinesca de la ruleta, saltando obstáculos
y recorriendo divisiones, en persecución del
número donde la fortuna le ordenó que ha de
reposar un instante. El jugador gana diez
luises, cien luises, mil luises, montañas de
luises, y cuando ha desmontado al banquero,
la mañana se asoma lentamente á los cristales del balcón, para recordar al crimin1il que
ya es preciso ir á despertar á la infeliz criatura. El jugador se levanta, corriendo atra-

Dean de la Catedral de México, muerto el martes 7
del mes en curso.

cloi-. Algunas monedas no salen tan mal;,~ª
prueba es que vosotros no me las rechazaJ.s
al instante; m-as, para aseguraros de que las
hice, restregacllas, sonadlas. . . ¿No es ve!dad .que son falsas, caballeros? Il'oy arr?Jº
este luis, encontrado á la ventura en ~ rmcón de la memoria: de domingo á dommgo se
tiende la semana, como de orilla á orilla de
un río se encorba un puente. Ilay semanas
tristes semanas solitarias, que infunden pavor y 'llenan el ánimo de melancolías_. Hay
semanas que son el Puente de los Suspnos.
Encajonadas entre los sucesos, unen lo presente y lo porvenir con un a~co_ de piedras n~gras, en las que resaltan _tetncos y_ fantás~;~
cos labrados. como "pesadillas petrificadas ,
abajo corre, obscura y quieta, c?mo un canal
ele Yenecia la corriente de la vida. A lio lejos vienen bogando l~s góndolas enlutadas en
que viajan los abatidos desenganos, Y que
sirven de ataúd á esas vírgenes muertas: la~
esperanzas. Cuando paso por ,un puent.E: as1,
mi literatura toma la monoloma del hor~~nte, el colór del agua_ y la_ tristez~ ~el sitio:
a,poyado en una maciza pilastra o asido á las
toscas barras de una reJa, me pongo á pensar, mientras contemplo la corri~nte dormida,
en jardines olvidados y marc~itos, en palacios deshabitados, en templos rumosos, en mujeres enamoradas y trisws. He aquí la causa
de que, en ocasiones, tengan mis artículos la
displicencia y el desaliño de la amante que no
espem al novio, porque llueve á la hora de la
cita, y que, no obstante se asoma á la ventana poseída de una re~ota y te~ca esperanz~Al escribir recuerdo mvoluntanamente la nma de Becquer, el poeta de mi juventud, destronado en mi admiración por los modernos y
artificiosos cantores:

viesa las calles, busca, encuentra á la muchacha y la sacude para despertarla: va á devolverle un tesoro por una moneda, á vestirla de
brocado, á casarla con un príncipe, como á las
niñas de los cuentos; y el jugador la llama,
la sacude, le alza la cabeza, le da un beso en
la frente; pero en van'◊ : la mendiguilla no
abre los ojos, está rígida, helada, ya la maló
la nieve; se tardó tanto el ladrón, que primero
vino la muerte; ya no despertará por no senUn cielo gris, un horizonte eterno,
tir el hambre, ni el frío, ni la soledad, ni la
y andar. . . anclar ...
desdicha ...
Pues así, como el jugador del poeta, s4lgo
Andar sí · la imacinación camina, entorpe' fuerzas,
'
º
· d'10 de
muchas Ycces de la literatura: he apostado y
cicla y sin
oblig1:1da
como e1 JU
perdido mi última metáfora, el último endela leyenda cristiana, á no detenerse: só.lo que
casílabo que me quedaba, la postrera frase que
cuando las semana, pasan sin ruido, cuando
tenía, los doblones de un poema, el luis de un
los días á semejanza del desierto, son monósoneto, el escuelo de una redondilla; nada me
tonos y'sin acic¡lentes, mi Ashaverus encuenqueda y voy desesperado, imaginando recurtra más pe:;ada ~u carga, más doloroso su cansos y abriendo tomos, en busca de una imasancio, más clespia.clada. su maldición. Cruza
gen con que pagar mis deudas. De pronto,
las asperezas del tiempo, ciego y abandona31 volver una página, al levantar los ojos al
do; es un Rdipo sin Antígone.
cielo, al Yer cruzar un pájaro, miro el luis de
En cambio, en las semanas ailegres y fosteoro--la metáfora, la frase, la estrofa-y se lo
josas las que atmvie$a altas y ligeras, cohurto á la nube, al libro, al ave, que, como el
mo ~ puente colgante, la bulliciosa corriente
ángel rubio ele Coppée, no saben lo que tiede la existencia, surcada de navíos empavenen. ,Tuego--¡ por supuesto !-y gano á vesad'OS, me place adornar la poesía, hacerla esces no sin grandes sustos y desconfianzas;
trenar vestido nuern, ataviarla con guiñ.apos y
mas, á la postre, vuelvo á quedar tan pobre
colorines darle el encargo de que componga
como siempre, porque en esta banca literaria
trofeos, ~uelgue oriflamas é improvise _arcos
todos entran ricos y salen miserables. No
de triunfo para que pase el suceso sensacional,
trato, por consiguiente, de devtolver con creel c1rama aplaudido, la ópera de música insces lo robado; antes, torno á cometer el depimda, la arti~ta célebre, el risueño y cascalito cada vez que encuentro oportunidad y
1.,eleado epis-o-clio. Tomo el goce, la animaes necesario. Bien quisiera decir á los que me
ción, el entusia:-irno de la atmósfera, saturaven llegar á la mesa de juego con el relucienda ele alegría. Y allá va el período cantante luis de oro y echarlo á rodar con :indifete, la voz recientemente pulida, el giro airorencia sobre el tapete: Caballeros, esta moneso y coqueto que se mueve como la falda de
cla no es mía; me la encontré en el arca de
una duquesita "siglo clieciocho"; allá va la
bronce de Ilugo, en el saco de viaje de Byimaginación, como el chico del cuento, "conron, en el "pequeño vaso" donde Musset betemplativa y rirneña, mirand'O con fijeza disbía genio y absintio. Pero no lo digo, con
traída cómo palidece en el horizonte el rosila esperanza de ganar y ele devolver el hurto,
cler de la mañana"'. La vida me compromesin que nadie se entere de mi falta. Creo
te ;me oh.liga á expresarme en un idioma menotar, sin embargo, que toclos me miran con
nos burdo, y hasta me aconseja las palabras
aire burlón y malicioso, como si me quisieque debo u~ar. Claro es que el pensamiento,
ran indicar que están en el secreto. Como
torpe y fatigado de continuo, deseara realime urge jugar, me Yeo precisado á dármezar los versos de Zaragoza:
las del desentendido y del inocente. ¡Eh! naA la sombra del árbol de la vida
da me importa, que cuando no hallo á mano el
Tendámonos henchidos de esperanza.
luis de oro entre los alejandrinos franceses ó
entre el viejo tesoro de nuestros prosadores,
Pero ya que no es posible, al menos, logra
apuesto uno mío, poniéndolo con aparente
divertirse, 4rrancando flores silvestres, aspidesfachatez, pero con exquisito cuidado, sorando frescas fragancias y viendo volar gobre el tapete Yerde. Aquí, para nosotros,
londrinas...
•
confesaré que soy monedero falso: suelo tener buenos troqueles, pero n'O metales preciosos; de suerte que, á hurtadillas, fabrico mis
luises con viejos latones, con estaños teñidos,
con rondanas de plomo, y me paso las horas
muertas, puliendo los relieves, aclara.ndo loo
bustos, igualando y abrillantando los dor~

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�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO
el medio rápido, cientí.ficamente, para matar,
con la poosión de un botón eléctrico, á la
mitad del género humano.
K obel es inmensamente rico, se asegura
que no sabe con precisión el capital quo po-

Participamos á nuestros
lectores que tenemos en preparación importantes ntejoras para este semanario, y
que las pondremos en práctica desde el primer número
del mes entrante.

EL PREMIO NOBEI~.
LO'S premios que el célchre Xobel, ha
puesto á (lispo,:ición Je las letra, :· de la filantropía. han sido ganatlos I)0r el ilustre Sully-Prudhornrne, y por el gran filántropo Fcderic Passy.
Ambos agraciados, son gloria~ francesas reconocichis por ,2;1 mundo entero y la opinión
de los de::;ignadores, ha ::-ido muy bien acogida.
Kohel es declarado conio el más raro y brillante tipo de la filantropía moderna.
Célebre hace veinte años, su personalidad
moral ha sido discutida de mil maneras preocupando hondamcnt!e los círculos políticos,
comerciales, artísticos y aún al pueblo mismo.

-J&gt;ero ¿ quién es Nobel?
Todo el mundo lo ~abe : es el autor de los
e-xplosi\-o., más k.rribles : nitro-glicerina, dinamita, 1júhora sin humo, el gran destructor
tle la tierra y ele. los hombres y, ¡ vaya una

Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

NOBEL.

paradoja!... es un filántropo, un hombre
que tiene horror á la sangre, un apóstol de
la. paz, que está conwmcido d:e, que las guerra)&lt; terminarán el día que sus consecuencias
~ean tan de,:a;:;tro,:a,: que equivalgan á una
hecatombe gcnN·al. Jrnagina, inventa y busca

see.
;:\u físico es extraordinariamente insignificante; pero don&lt;le quiera que se le V•~, produce la serie más rnriada ele sensacionJE:·s, se le
respeta, ~. le e1widia, se le admira, se le
critica.
X ació en ¡\ oruega; pero ~ le tiene por un
cosmopolita. De~tle su infancia no ha vuelto á
pisar las playas del Báltico. Sus gustos le
atraen hacia los Bst,a&lt;los U nidos; Prancia le
ocupa; Italia, es su R,"Sidencia; Inglaterra, le
interesa algunas ,".eces, por su espíritu práctico, y Ale1fü111ia le preocupa científicamente.
En el fondo es un hombre indefinible; soltero recalcitrante; ene-migo de las tradiciones
sociales que arreglan la cuestión de herencia:s;
decidido á no clejar su fortuna colosal sino á
personalidades merecedoras y simpáticas, con
exclusión de colaterales indiiereJltes é interesados.
Henry de Ilou:x, dice en una semblanza de
Kobel :
"Es preciso notarlo: el espíritu de Nobel
se ha vuelto hacia lo práctico. Ha excluído de
sus beneficios á los matemáticos puros, á los
músicos, pinto1,es, escultores y grabadores.
Para él, la ciencia de las cantidades y de
lo~ tamaños abstractos, no t iene utilidad, sino cuanilo se concreta á un d~cubrimiento
material ele fí,:ica ó química. En cuanto á los
artistas, parece haberlos considerado como los
proporcionaclores dJe diversión que venden más
C'aro el placer que procuran, ie.n tanto que los
poetas, los filó~ofos y los historiacfores le parecen los benefactores más desinteresados die
la ciencia moral."
Los premios d,3 Nobel, no significan más,
que las letras heredando la fortuna adquiridai
por la ciencia v la humanidad.
Los millonles de ~obel, son el patrimonio
ele lo8 que combaten por la más bella gloria
del pemamiento humano.

DE "ESBOZOS."
Sobre la enhiesta roca el sol de.-;ata
!os rayos ele su frente enrojecida,
pugna en las yemas por surgir la vicla
y ruge la pujante catarata.
(luebrados hilos de luciente plata
cruzan 1-a alfombra en el vergel tendida,
y en la fuente serena .Y adormic1a
el arhol opulento S(&gt; retrata.
Fn derroche de savia e~p011ja el grano
los bofonCf-l hincha .... rnmbalea
ia c1e:muda bacante en el cerca.uo
juncal que Flora con su aliento orea,
v en el lunar exúhero del llano
'un enjambre de besos aletea.
y

José 66mez Ugarte.

M. Sully Prudhomme recibiendo del Presidente de la Academia Francesa la felicitación Por el premio Nobel,

En la primera página de este número publicamos un r~trato del Sr. Gral. Don Porfirio
Díaz.
Es un cuadro mural del pintor Cusach, regalado al Señor Presidente de la República
por iel Estado 1de V eracruz. Figura en uno de
los salones en que se efectuó el baile á los Delegados Pan-Americanos, y atrajo la atenci6n
de los concurrentes á la fiesta.

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-•

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1

~

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1

&amp;~tomada desde el ángulo Norte de Palacio
ostenta toda su magestad y grandeza, y
da la mejor idea de
la arquitectura de
la Basílica
El Vafü, visto
desde lo alto del Peñón, es un panorama nuevo en que se
&lt;livisa la ciudad casi en toda su extJe,n 1
sión.
La planicie extensa y tristemente solitaria hace. contraste
con la vida que se
presiente en la Metrópoli.

Nuestro País.

1

...

-,._~•
--: f

·~·

Panorama del Valle, desde la cima del Peílóa.

◊&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;&gt;&lt;o
◊

La fotografía ha
sorprendido tres novedades de perspectiva que nos apresuramos á dar en est"J.
pagma para continuar la serie de
"Kuestro País."
El "P iop o c a t e1:ietl'' visto desde e]
pueblo ele Amecameca, es expléndidamle!llte hermoso. E!
turbante de nieve se
antoja la cofia de
una anciana que se
asoma á ver la vida
del pueblecito.

"

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&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;&lt;X&gt;&lt;X&gt;&lt;&gt;Og

La Catedral ele M~xico.

O&lt;&gt;OOOO&lt;X&gt;&lt;X&gt;

�EL MUNDO ILUSTRADO
_ Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

ANTÍTESIS.

-¿ Qué quieres, niña?
-Es para unos zapatos.
Hasta entonces, el zapatero se decidió á le,antar los ojos. Miró la gentil cabeza blonda de Lilí, que apenas pasaba del mostrador
de la barraca, y, con gran sorpresa, vió sobre
el mismo mostrador á otm per:;onita, muy
bien vestida, ¡ d.everas ! cuyas enagiiilla;;, un
poco levantadas, dejaban á descubierto uno~
piececitos muy bien calza&lt;lm:.
- ... los zapatos de mi muñeca, continuó
Lilí sin desconcertarse.
I&gt;apá Kolbus hubiera podido ,onrcir, ciwogiéndose de hombros, ó lanzar el di,cur,o ,;iguiente:
-Señorita, sois una tontuela. ,o ~ di,trae á un obrero honra&lt;lo por ,emcjantl', bagatelas. ¿ Acaso tengo tiempo que pcrcler remendando unos zapatos de muñl·c·a ~
En vez de sonreír ó regañar, ahandonó la
obra, se caló bien los anteojo~ y ,e pu~o á examinar con toda seriedad lo, pcqueño5 borceguíes. Les daba vueltas y mí1s vueltas entre los dedos, ennegrecidoA por el betún y el
oerote; los palpaba con sus ancho~ pulgarc:S
en forma de espátula.
-¿Los empeines? ¡H um! ¡Hum ... ! 1,Los
contrafuertes? ¡ Pchs ! ¡ Pchs ... ! ¿ La~ sue• 1as . .. ? ¡Oh! ¡Oh!
H izo toda una consulta ele doc-lor. con fruncimiento ele cejas y mueca de labio superior;
las sordas interjecciones dedamban la gravedad del diagnósfüo.
-Esto se ha ar-abado.
-¿ Costará muy caro? preguntó eon an,icdad Lilí.
-NI'.&gt; te preocupes : de toda, manera,- noo
arreglaremos.
-Pero ¿tardará mucho la obra?
-:Muchísimo. Yuelve mañana á la mi~nrn
hora.
-¡Bueno; pero sin faltar al compromiso ... !
Y convencida de la irnportaneia del negoeio
que acababa de tratar por sí sola, como una
p€rsona grande, Lilí se alejó estrechando á
su muñeca contra el pecho.
Al siguiente día:
-Buenos días, señor Kolhus; ¿ya está
eso?
-Aquí está, querida cliente.
Y colocó sobre el mostrador el par de zapatitos, no sin antes haberles dado un buen
golpe para quitarles el polvo.
-¿ Cuánto debo, señ'Or Kolbus?
-¡Hum .. . ! recoser los empeines ... reforzar los contrafuertes . . . untarlos con cuidado. . . Es una obra laboriosa.
Lilí de sonrosada que era orclinariamentc,
enrojeció como una amapola y halbutió:
-Es que .. . n'O tengo más de dos sueldos
que mamá me había dado para pasteles y los
guardé porque creía que con eso . . .
Y temerosa de una afrenta, se le veían asomar las lágrimas á los ojos.
P apá Kolbus meditaba con el aplomo de
un saca-muelas. En realidad, no había ni tocado los zapatitos de la muñeca, porque estaban casi nuevos y en excelente estado. Pero
no era de esos pedantes insoportables que pretenden ser necesario que se hable á los niños
en razón desde la edad más tierna, destruyendo sistemáticamente sus inocentes ilusiones.
Con su sabiduría de humilde zapatero, pensaba que las medicinas de los herbolarios tienen como mejor estimulante la. imaginación,
y fiado en esto, tomó más en serio su papel
en la infantil comedia.
-Bueno, chiquitita,-le dijo-guarda tus
dos sueldos y en substitución, déjame darte
dos besos, uno en cada cachete. Rs un precio de vecinos y quedaré bien pagado.
Lilí aceptó con la mejor voluntad del mundo, y papá Kolbus le dió los besos convenidos.
Mientras, el remendón reía de buena gana
y, bajo el tejado de la barraca, los zapatos viejos colgados en :festón, tenían aspecto de
" r eir" también.

..

LOS ZAPATOS DE LA MUÑECA.
~

Es~~:; eran u_n~ muchathibi que se llamaba Lih, y un v1eJo remendón que se llamaba
"papá" Kolbus.
La barraca del viejo remendón se apovaba
en el ~uro ~e la casa de los padres de la ·muchachita, y s1 esto, realmente no embellecía h
fachada, en cambio era muy cómodo para lo's
1!1orador,~, porq~e cuan~~ un zapato se "enj rr1~aba ' $.e tema el medico á la mano.
y luego que el vecindaje de papá Kolbus
no era del todo desagradable: de la mañana á

l.1 !1oche, d buen hombre cortaba cuero emJHIJaba la lezna, chiba tirones á la~ pitas' á la
_rez que _aco~pa~aha to_clos esto:; trabajo~ con
algu~a rnnc1onc1Jla ant:gua. lo c·ual daha animacwn y alegría á ,1quel rincón de la tranquila ralle ele provincia.
. Cierto &lt;!ía, dando martillaz·o~ á un tacón
,e acompanaba Ullll arieta má~ vieja que él: '
}largoton, Yida mía
}Iargoton, corazón
Bastará un panec·ito
l'am vohcrte, pura Yolverte
el apetito,

?~nJot, en me?io lle una bella floritura final
ue m errump1clo por una voz el•,1ra. y a fl au-,
lada.
-numo~ días, ~cñor Kolbus.
--Rucno_~ día~, muchachita mía -conte,tó
po:que e;;tmiaba justo que una p~lítica f;es~
))~i:,ada con otra, aparte de que hab' .
c1do en la voz á su
. .
ia 1econooducada y jamás ¡ec1mta, q~rn era muy bien
c·on sus deb
' a paAAr, deJaba de cumplir
eres.
JJero
como
la
obra
, no qmso
. d·sponer.
, l l
urg,a,
se a e 1ar ar.
·
Sin :,rnbargo, Lilí illtiistió:
-Senor Kolbus, señor Kolbus.

€~mundo Franl(.
Traducción especial :ae}EL MUNDO!]:Ll!STRADO.

..

Domingo 12 de Enero de 1902.

REFLEXIONES.

Sucede con las ideas lo que con los lienCada espectador los interpreta á su modo y ve en ellos lo que su
fantasía, su ignorancia, su conocimiento de la
materia, su particular estado de ánimo en un
momento dado, sus inolinacione~, y á veces la
O}Jinión ajena, cte., etc., ponen en las tales.
Y, sm embargo, la verdad, como el lienzo,
es una. ¿ Por qué, pues, tan variadas interpretaciones? A mi juicio, comiste en que estamos habituados á yer las cosas más al través
del prisma de nuestro temperamento, que
por el prisma de la reflexión. Cuesta mucho
más pensar que sentir y nos anticipamo, á
formar juicio en todo, mucho autt&gt;s que h1.
¡ Qué caprichos tan raros
meditación obre.
tiene el sino altanero!
T e;to, que corrobara el hecho necesario de
~on caprichos ele príncipe loto
las variadas interpretaciones, no quiere elccir,
barajando patricios y siervos,
sin embargo, que é~tas sean forzosament~
y poniendo con mano nervio,,a
ajustadas á la verdad, sino que la mayor pa:·la :flor en el cieno
te de las veces son prematuras, que la refiey la perla en los mares obscuros
xión no hizo todo su camino en el cerebro
y en las tumbas el último flll•go;
de cada intcrpretante. De haberlo hecho se
y estampando con furia
obtendría mayor homog.cneidad, mayor unide la noche en el lóbrego lienzo,
dad en el pensamiento colectivo.
pinceladas de luz-los cometa,Todos queremos pre&gt;'('ntarnos ante el públiy gotitas de sol-los lucerol'- !co un poco más sabib:- de lo que realmente somos, y de ahí la prcmaturidad al emitir nues¿Por qué la Pobreza
tras particulares opiniones y por consiguiente
es la madre de todos log sabio~;
la mayor disparidad de ellas.
madre seca de frente callo8a
Pero como esta '·mayor clisparidad." enjeny senos chupados,
dra á su yez "mayor suma de apasionamienque bautiza con sangre á ,-u,; hijo,
tos", y éstos obstaculizan más la lucha por el
y los deja después en el charco . ... ?
progre~, la realización de una Yerdad, de una
¿ Cuál será la pupila suprema
idea justa, es más difícil y tarda mucho más
que inspecciona este loco fanclango,
tiempo en actuarse del que realmente tarday no se obscurece
ría, si en todos 10:; cerebro, dominara más la
cuando Ye que en el polvo de P~Íl' a~l ro
reflexión que el sentimiento.
el sabio sólo halla
Por superiores, intelcctuailmcnte hablando,
un pesebre y después un calvar:o,
que
nos creamos al resto de los demás mortaal nacer un puñado de hierba.,;
les, presentaremos siempre este idéntico fey al morir una cruz y tres clavos ... ?
nómeno de la disparidad de interpretación
fenómeno pe&lt;:uliar en todos los partidos
Pensar ¡ay! que el hombre,
en todas las ideas. Y á veces el fenómeno es
que tiene alas de fuego y no mela,
mayor, precisamente porque, no obedeciendo
es puñado de polvo, lo mismo
á otra autoridad que la de nuestra razón
que la planta, y el bruto, y la piedra!
nuestra libertad de acción es también mayor. '
Pensar que la hermosa
Sugiéreme f:stas reflexiones el ver cómo se
de curva opulenta
ha interpretado la "libertad" en nuestro tiemserá. polvo, fué polvo y es polvo,
po.
com'o el bruto, la planta y la piedra!
Interprétenla unos en su sentido más ab¡Ah! Me:fisto se ríe de Fausto
soluto, sin fijarse que lo absoluto no existe·
.
, .
'
que pide cal ores y fuerzas,
sm ver que umcamentc se adquiere cada día
cuando ve á Margarita impasible
"mayor suma" de liberlad, pero "no toda" la
hilando en la rueca;
libertad. Tomada en el sentido más absoluto
porque el diablo agudísimo i::al)e
les lleva á negar la libertad ajena.
'
c¡ue toda esa inefable belleza
Otros
la
interpretan
sin
querer
tener
en
pasará como pasan las formas
cuenta ~a noción de tiempo y espacio que la
en la planta, y el brulo, y la piedra!
acompana, y su empeño llega al suicidio.
Otros aún la interpretan en el sentido inÜ{Jrazón arrugado no puede
dividual y egoi~la y para nada quieren tener
perder sus arruga¡,. ...
en cuenta que su libertad está íntimamente
El licor de l\Iefisto
unida á la libertad de los demás seres, que la
si en el vaso hecha nueya;; c~pumas,
liberta~, _ante todo, debe ser sociable, y por
no por eso el vaso transforma
ende hmitada por la libertad ajena y por la
la ya vieja y troncha,la figura .. .
idea de relatividad.
Podrá el sol al morir lanzar rayos,
Y otros aún hanla interpretado en el vulmas no pued€ escapar de la tumba ...
gar sentido de que si su libertad daña á los deIlusión, Ilusión: ereR múltiple!
más, éstos deben .fastidiarse como si la debiJ uvenlud, J m·entucl: eres 1ma !
lidad ajena no tuviera de;echo á vivir.
. Esta ;prematuridad de interpretaciones algo
Cuando en pesos icruales
ureflex1vas e~ s1e~pre dañosa, y aunque puese equilibre la eterni~ balanza
da que _JO mismo mcurra en tamaño defecto,
y hacia el humo las glorias
vayan;
esloy, sm embargo, perfectamente convencido
y la carne no vaya hacia el polvo
de una cosa, y es la siguiente: que pa1a ayu.
cuando todo tranquilo,
dar á que la cultura media de la masa se eleolv1_dando las fiebres pasadas,
ve, más cada día, debernos esforzarnos aig&lt;i
~ucne Fólo el ensueño profundo
mas en ser más reflexivos, cuando se trate dtJ
de una vida sin fin y sin vallas ...
avent~ar una opinión, y mucho más si el que
¡oh! entonces, entonoes
la emite lleva sobre sí la responsabilidad de
podrá haber la igualdad anhelada·
tener un público que le escuche. El escri~&lt;&gt;r
que mientras nos clave
'
co.m? el orador, es responsable de los errore~
sus dientes la Parca
que mculca al lector y al oyente; la buena vohabrá siempre esa antítesis :fij~
luntad no es bastante para disculparle
de todos los cuerpos con todas las almas!
Tengámoslo en cuenta.
·

El alma que estudie
las leyes eterna!\,
sentirá hacia la vida un de:&lt;preeio
que no habrá ya mayor en 1~ tierra;
y si abre los ojos
á la luz de las lunas serenas,
mirará que la sombra es precisa
para hacer resaltar las estrella~;
y amará ele las sombra,
]a!' masas inmensas,
al saber que la estrella no Yive
si no YÍ.Ye también la tiniebla ....

ics de los pintores.

y

n;

:José Santos Cl¡ocano.

J . Prai.

�Domingo 12 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO lX.--TOMO I.--NÚM. 3.

MÉXICO, ENERO 19 DE 1902.

Subscrlpcióa measual foránea, t I 5 V
Idem. ldem. en la ca pital, ., 1 .2 5

Gerente: LUI&amp; Rtl'I&amp; &amp;PINDOLA.

Dlrecton LIC, RAFAIL Rll'f&amp; &amp;PINDOLA,

Corrida del Domingo 5 de Enero de 1902.
1.-Mazzaotioi pasando de muleta.
2.- Fuentes rematando una suerte.
3.-Fuentes sacando el estoque á su segundo toTO.

-------- ---·-_)

4.-Una vara de ºAgujetas."

5.-"Lagartijillo" tirándose á matar su primero de Veraguas.

•

fot,lL u percio~Guadalajara.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>��BIBLIOTECA UNIVERS\T/&gt;.Rl~
K ALFONSO REYES"
FONOO RICl&lt;RDO CO'l/&gt;.RRUBl'-S

�MUNDO )LUSTRADO
•
J

Subscripción mensual foránea , 1 1 50
ldcm . Jdem. en la ca.pits.1, ,. 1.25

MÉXICO, ENERO 5 DE 1902.

Gerente: LUI&amp; RtTf&amp; ftPINDOU.

Dlrecton LIC. RAfAfL RfYt&amp; &amp;PINDOLA.

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PARA ElL A:Ñ'O NlJ EVO

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FONDO
RlGARDO COVARRUBIAS

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Domingo 3 de Enero de 1902.

EL

:-.re~no

..

"

ILUSTRADO

,;.

EL MU~DO ILUSTRADO

Domingo 5 de Enero de 1902.

r

El poeta.-No, no es obrar prwdentemente, porJUJcio. el más racional y el solo verdadero, el a~coholismo no es, en suma, sino una forro! _de sm- que dan á aquellos cuyos hijos matan, el don del
cidio lenta de la humanidad. El aloohollco se sufrimiento.
El rey.~Pcro ¿ crees tú que el don üel sufriaplica la doble corr.iente; unos meses, y por exmiento sea una buena cosa?
cepción,
unos
años,
vive
más
aprisa,
se
finge
goEn el fondo de todos nuestros grandes vicios
·E l poeta.-Sí, señor. '
radica siempre una virtud. Aquéllos no son, en ces artificiales, se provee de momentáneas y ficEl rey.-Islandés, hay como dos hombres en tí.
ticias
energías
y,
luminaria
en
medio
d~l
hura~án,
rigor y por regla general, sino_ exageracione~ 6
6 se extingue de súbito al soplo del v1ento, o ve Estás entre la muchedumbre, en algún alegre festorpes aplicaciones de ésta, y s1 alguna explicatín y pones un manto . sobre tus pensamientos.
.
ción, ya que no justificación, tienen nuestr?s. ex- pronto reducido á cenizas su combustible.
Se ~stá á solas coñtigo, y te asemejas á los raros á
Tal
es
el
hecho.
¿
Cuál
puede
ser
su
e~~bcatravíos, es precisamente el hecho de que :11c10 Y
quienes voluntariamente se escogería por amigos.
virtud suelen no ser sino dos momentos diferen- ción? ¿ De dónde nos vieue er,e afán d_e v1vll' de
¿ Por qué es así?
, .,
_
prisa,
de
agotar
nuestras
:fuerzas,
de
bnllar
como
tes del mismo fenómeno, de la misma manera que
El poeta.-Señor, cuando os quere1s )ianar en
el
relámpago
un
instante,
de
calentar
com?
la
las enfermedad.es no son otra cosa qut funcioel río, no os desvestís cerca de donde pasan los
nes fisiológicas excesivas en cantidad, ó ~jerci- chispa un segundo, para volver después al ~no Y
que van á la iglesia, sino que buscáis un lugar soá
la
obscuridad
definitiva
?
Por
qué
no
resignardas fuera de las condiciones normales de tiempo
litario ...
se
á
gastar
moderada
y
paulatinamente
la
vida
á
y de lugar.
El rey.-Naturalmente.
fin
de
prolongarla
largo
tiempo
como
lo.
manda
Así la avaricia, vicio feo y manía repugnanEl poeta.-¡Y bien! yo también tengo el pudor
te n~ es en suma más que una exageración de la imperiosamente el instinto de la conservación?
del
alma y por eso es que no me desvisto cuando
En
nuestro
concepto,
ese
concepto
de
la
vida
te;dencia sana y laudable á la economía y á la
hav mucha gente en la sala.
previsión; la gula no es otra cosa que el hambre intensiva, en oposición con la vida extensiva y duEl rey.-¿ Eh? Cuéntame, • J atgeir, cómo nas
templad.a á un diapasón más ~gudo; Lovelace y radera, es de origen social. La vida moderna, tal
D. Juan son patriarcas que ofician fuera de casa y cual la han hecho el industrialismo, la compe- llegado á ser poeta y quién te ha enseñado la
fuera de ocasión, golosos del amor, en suma; Car- tencia la constitución de las grandes agrupacio- poesía.
El poeta.-Señor. la poesía no se aprende.
touche y Rostchild se codean en pu1:1to á amor á. nes u;hanas, reviste una intensidad extraordinaEl
rev.-¡ La poesía no se aprende! Entonces,
ria.
Ideas,
actos,
paBiones.
emociones,
goces
y
poseer, nuestros reñidores de barr10 y de pulquería no son sino grandes soldados fu~ra de dolores se atropellan, se empujan, giran como un ¿ cómo has hecho?
El poeta.-Hc recibido el don del sufrimiencuadro, grandes capitanes y grandes ?onqmstad?- torbellino en rededor nuestro, nos arrastran como
res sin escenario adecuado, y no media diferencia el ciclón á la hoja muerta y nos imponen una su- to v así he lJegado á ser poeta.
ma de esfuerzo una cantidad de trabajo, una doEl rey.-Así, pues, ¿ el don del sufrimiento es
esencial entre un tahur y un agente de cambio.
Un vicio tan sólo parece escapar á esta ley, y sis de emoción 'superior á las fuerzas y á la resis- necesario al poeta?
El poeta.-Para mí fué necesario; pero hay
es el único que no hay manera de ex])licar como tencia humanas.
Caminamos á marchas forzadas en la existen- otros á quienes ha sido concedida la alegría, la fe
el simple extravío ó como el desempeño heterotópico ó extemporáneo de una función natural, 6, cia, doblamos las etapas, gastamos en un día más 6 la duda.
El rey.-¿ Aún la duda?
como la práctica extremada ó inoportuna de una fósforo en el cerebro, más musculina en las :fibras,
más
oxígeno
y
carbono
en
las
vísceras,
de
los
El poeta.-Sí; l)ero es preciso que sea la duvirtud. Ese vicio es el alcoholismo.
que pueden dar el organismo y el medio. Para da de la fuerza y de la salud.
A primera vista parece que el alcoholismo es tirar de la carreta en ese atascadero, necesitamos
J~l rey.-¿ Y ·cuál e$ la duda que no sea la de
á la sed lo que la gula es al hambre; pero una yo- látigo, y para salvar el obstáculo desmesurado, el la fnerza y de la salud?
ca de reflexión permite cerciorarse de que s1 al aguijón de la espuela.
.
El poeta.-Es la duda que duda aún de su duda.
!roloso lo estimula á comer el hambre, el bebedor
Como el soldado durante el combate. oonsUIDIEl rey.-Paréceme que eso debe ser la muerte.
~s totalmente extraño á la sed y que, salvo el mos en un día la substancia acumulada en un
El poeta.-Es más horrible que la muerte misagua lo único que no se bebe por sed es el alcohol. año; vivimos más vida y duramos menos años que
ma: son las tinieblas profundas.
El bebedor no busca satisfacciones estomacales el patriarca 6 el campesino. El luchador moderni palatinas sino malsanas excitaciones del espí- no busca en el alcohol el valor que le falta, la
€nrir¡ue :Jbsen.
ritu y repr~bados y contraproducentes estímulos fuerza que se le agota, la resistencia que lo abande sus funciones vitales que, á la larga, acaban dona y á la hora del descanso, la emoción intensa
por consumirlo, enervarlo y embrutecerlo.
á que está habituado, el goce excesivo y desmesuEl alcohol parece, pues, un enemigo incondicio- rado en medio del cual ha vivido y el olvido comnal. implacable é irreductible, de la humanidad, pleto y absoluto de la lucha encarnizada y de la
v el alcoholismo el único vicio no explicable ni angustia torturadora. Como el gladiador, sale de
Y o no me inspiro en lo que otros dicen,
Justificable por necesidades físicas, morales . 6 so- la taberna para entrar al circo y sale del circo payo
no me inspiro en lo que otros piensan,
ciales imperiosas, y por lo mismo, el ~ás och?so y ra entrar en la taberna. El alcohol, pérfido, lo
yo no me inspiro en lo que otros sienten,
repugnante de_ to~~s ellos. Aho_ra b1~n; es 1~~d- ceba momentáneamente, como el ogro, para demisible, en prmc1p10, que la existencia de VICIOS vorarlo en seguida y gira en el círculo vicioso de ni tampoco me inspiro en los que sueñan ... !
de ese género, sin origen fisiológico, sin :finalidad beber para poder combatir y de agotarse y aniMi musa aplaude lo que mi alma admira,
moral, sin contrapeso en el ~ien indirecto y le- quilarse á fuerza de beber.
busca su inspiración en lo que ama;
jano que producen al mal ·directo y actual que
ella se inspira á veces ,en lo que odia,
causan, sean compatibles con la conservación de
pero siempre en sí misma: ¡ es soberana!
la especie humana. La vigencia y generalizaMi lira no es hermosa, pero es mía,
ción crecientes de un vicio a!'lÍ, esencialmente
y como tal sensible y altanera:
destructor. durante al~nos siglos hubiera acabendice á la mujer que me comprende,
bado con la humanidad.
y á la vulgar y frívola desdeña.
La subsistencia y progreso de la humanidad á
pesar de la desastro.c:a -plaga, ha inducido á alguNatura, es su ideal : ella le inspira,
nos pensadores fisiologistas y T,&gt;sicólogos á buscar
con sus galas, trist.ezas y misterios:
á todo trance las funciones físicas y psíquicas á
siente el ¡ ay! de la rama cuando cruje
que pueda cooperar el alcoholismo y á explicarlo
y del nido que cae los lamentos.
en virtud de una necesidad. fundamental de nuestra organización, única manera de exnlicarse cómo
Siente del arroyuelo los murmullos,
no ha acabado ya con la humanidad y cómo es
de la brisa que pasa los arpejios,
FRAGMENTO.
que cada día se generaliza má.s y más.
de las flores marchitas el perfume,
En estos últimos tiempos han aparecino una
de la ola que espira los acentos.
serie de estadísticas curioi::as y "muy hechas",
El rey Skule.- ire hablarás de eso dentro de
M1 musa es caprichosa: le entusiasman
que tienden á probar que el alcoholismo es ron- poco.
los locos de la historia, sus loqueros,
1'€rvador de la. vida. En ellas se compara 1a viPero dime. Skalda, tú que has errado tanto por
da media de lo~ sobrios con la de los bebedores. países extranjeros, ¿ has visto 1~na mujer qu~ ame los que arrastraron grillos 6 cadenas
la de los sacerdotes de Baco entre sí. y ~~ t:ree al hijo de otra? Y cuando digo amar, entiendo y en el cada.loo 6 en la crnz murieron.
llegar á la conclu~ión, altamente consolaciora p:1ra amar no con un sentimiento pasajero, sino amar
Hay veces que se inspira en los palaeios
los cantineros y los consuetudinarios, de qne se con todas las ternuras del alma.
y otras veces se inspira en las tabernas;
vive en prouorción éle lo que se bebe y de que se
El poeta J atgeir.- Eso no acontece sino á las que en todo hay poesía, sólo basta
puede parodiar el aforismo: "dime lo que comes, mujeres que no tienen hijos.
saber sentir; digamos, ser poeta ... !
te diré lo que piensa~". en esta forma: "dime
El rey.-¿ A ellas solamente?
Siempre se inspira en la Virtud, la exótica,
cuánto bebes, te diré cuánto has de vivir''.
El poeta.-Sobre todo á las que son estériles.
A estas estadísticas, como siempre sucede. resEl rey.-¿ Sobre todo á las que son estériles? y en la sublime, Caridad discreta,
ponden victoriosamente otras que prueban preci- ¿ Aman entonces á los hijos de otra, con todas las en el pudor de la Honradez, la rara,
y en las cenizas de mi I&lt;'e, ya muerta ... !
samente todo lo contrario, y que evidencían que ternuras de su alma.
el alcohol agota y destruye la vida, que si artiEl poeta.-Sí, á menudo.
7omás lfíos &lt;;on~á/ez.
ficial y momentáneamente le da pábulo, en rigor y
El rey.-Y, ¿ no es cierto?, sucede que esas muen definitiva la consume más pronto, como la do- jeres estériles matan á los hijos de otra, despecha"......, "'• ~ wr- ..... ,
ble corriente, que da más brillo á la lámpara; pe- das de no haber tenido ellas.
'f
~:.1~$ÍV l
ro que acaba más rápidamente con el petróleo que
El poeta.-Sí. Pero eso no es obrar pruden- 1
la alimenta.
temente.
Según este modo de ver, que es, á nuestro
El rey.1 / Prudentemente?

Origen. social del alcoholismo.

1

;.

.

MI NÚMEN.

EL REY Y EL POETA.

¿ij!) ~ ~

1.-Sra. Luisa L. de Morla Vicuña.
2.-Sra. Julia Balmaceda de Toro.
3.-Sra. Eugenia H. de Errázuriz.
4.-Sra. Elisa L. de Walker.
5.-Sra. Emilia Toro de Balmaceda.
6.-Sra. Isabel Bello de Pinto.
7,-Sra. Ana Bello de Balmaceda.

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...
•

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.

.

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EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA PRIMERA~ PIEDRA DEL MONUMENTO ÁLA INDEPENDENCIA.
.
.
j en que el señor Cencr~l de División D. Porfirio

l)íaz Presidente Cofütitucional de' los Estados
Uniclos )Iexicano:;, proc:e&lt;lerá á coloc~r la primera
l piedra del ~fonumento ConmemoratiYo ele la In1 dependencia de )léxico.
I
E} proyecto ha ,_; (~O fornmlo por el ?eñor .L\rquitecto D . .Antonio füYati .i\Ierca&lt;lo, quien umge la
eontitrucción.
La ceremonia se verificó :-:egún el programa que
~e acrrecra. á c,ta aeta, que se deposita en un cofre,
~rm~1ch~ por el ~eiior Pre8idente de la Repúbiiea,
,ns Secretarios de Estado, los Reprc:-cntantes del
Concrrcso de la lJnión y ele la Suprema Corte ele
,Justicia, el Cuerpo Diplonhitico Extnuíjero, Tos
Subsecretarios de E,;ta&lt;lo. los Delegados de la Se,runtla Conferencia Pan-Anu,ricana, el Gobernador
lel Diiatrito, el Presidente clcl .\yuntamiento de
esta capital, el Arquitecto de fa obra y los emplea.los superiores de la Secretaría de Comunicaciones
.v Obras Públicas.''

El Seilor Presidente de la República y los Secretarios de Estado llegando á la glorieta.

Xo hace mucho tiempo que "El Uundo Ilustrado'' publicó el proyecto del Sr. l.ngeniero D. 7~ntonio RiYas ::\[ercado, que mereció la aprobac10n,
para levantar un monumento á los Héroes de nuestra Independencia.
Entonces dimos una descripción detallada, que
hoy nos permite hacer simples referencias, que
nuestros lectores ampliarán á su deseo.
El lugar elegido para levantar el monumento, es
la cuarta glorieta del Paseo de la Reforma, y desde
que dieron principio las obras de cimentación, se
levantó un cercado que limita el lugar en que
pronto ha de erguiroe la elegante columna conmemorativa.
La altura total del monumento es de cuarenta
metros, contados desde el piso del Paseo hasta la
punta de las alas de la figura que simboliza la
Independencia.

***
El jueves 2 del mes en curso se efectuó la ceremonia de colocar la primera piedra de este gran
monumento.
El señor Presidente de la República llevó á cabo ese solemne acto, en presencia del Cuerpo Diplomático, de los señores Delegados á la Segunda
Conferencia Internacional Americana, y de las representaciones de los Poderes nacionales.
A las diez de la mañana se encontraban allí los
seiñores Embajador Clayton, 11linistros de Inglaterra, .Francia, Salrndor, España, Chile, Paraguay,
Perú, Uruguay, Bolivia, Guatemala, Costaríca,
Ecuador, Encargado de N"egocios del Brasil, Primeros Secretarios de las Legaciones de Francia y
Guatemala, Attachés de .Alemania y Chile; todos
los señores Delegados, las comisiones nombradas
por la Comisión Permanente, la Suprema Corte de
Justicia, el señor Gobernador del Distrito, el Presidente del Ayuntamiento y Regidores, los altos
empleados de la Secretarl? de Comunicaciones, la
mayor parte de los Ingenieros que residen en esta
ciudad, diversas comisiones de las Sociedades
Obreras y :.Iutualistas, los representantes de la
Prensa y gran número de familia1:1 invitac1as.

pcnuienle ele una grúa, la piedra cuidadosamenle
pulida, que e,; la primera del monumento.
El señor Presidente, acompañado de sus ~Iini:;tros y de lo~ .demás t-011t-urrentcs. ~e dirigió a
a.que! sitio; ~e le presentó una curiosa cubeta de
plata )' una cul'hara de alba1Yl del mismo metal.
é inmediatamente tomó a&lt;¡uellos ifütrumenlos, baLió la argmuar.a; é inclinándose cuanto era necesario, la extendió en la superlieie que quella ba baJO
la piedra su~penllida, la cual fué bajada en el momento oportuno para que quedara adherida al cimiento del pedestal. Se depositó después un cofre
en un hueco que se había dejado en la parte superior de la piedra.
En seguida se cubrió con otra piedra, y la cerradura se soldó perfectamente, en presencia de
todos los circunstantes.

Esta acta, dc,;pué, de firmada, fué puesta dentro
del cofre, acompañada de un ejemplar de "El Imparcial," "El 'l'iern po," ")Iexican Herald" y "El
:.\fondo Ilustrado."
Se pusieron tamhién una colección de monedas
ele :México, una lira peruana que depositó el señor
:mnistro del Perú, y los retratos del señor Presi-

El Señor Presidente acompallado del Ingeniero Salazar dirigién
dose á depositar el cofre con el acta.

•••

dente de la República y los Secretarios de Estado;
retrato del señor Arquitecto y copia de su título
El cofre contenía el acta que daba fé de la so- profesional.
lemnidad, y que está conceb'ida en estos términos :
"En la ciudad de )léxico, a las 10 h. 30 m. a. m.
•••
del día dos de Enero del año de mil novecientos
La ceremonia reYistió gran solemnidad, y termiclos, se reunieron los subscrito~ en la Gran Glorie- nó con un lunch.
ta de la Calzada de la Reforma, á invitación del seEl señor Pre:;idente ab-antlonó el local en medio
ñor General D. Pranci~co Z. .:Uena, Secretario de rle una cariñosa ornción que le hacía el pueblo que
Estado y ele! Despacho de Commlicaciones y Obras h'.1-bía concurrido á las calzadas cerc~nas á la gloPúblicas. Mn el objeto lle a,ü,tir al solemne acto? !r1cta dondE¡_ se efectuaba la ccremoma.

•••
El ,programa de la solemnidad se reducía á escuchar un discurso del Sr. Ingeniero lbarrola; una
poesía el el in:;pirado Juan de Dios Peza; varios trozos musicales, ? pre,enciar el acto de la colocacTón
de la primera piedra.
Las piezas literarias fueron muy aplaudidas, las
musicales se escucharon con gusto, y dió principio la ceremonia principal.
Frente á la plataforma que debe ocupar el plano
de la base del monumento. se veía en el centro el
cimiento ya construido, y en uno de sus ángulos,

•.

El Seilor Presidente colocando la primera piedra.

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Domingo 5 de Enero de 1902.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de Enero de 1902.

asilo voluntario, que diera abrigo y recogimiento
á las muchas matronas y doncellas que vivían desamparad-as, y en el cual las señoras de edad y de
saber pudieran instruir á las doncellas en las labores propias de su sexo; y haciéndolas amar el trabajo, las alejasen, por este medio, de los peligros
de la ociosidad.
El 23 de Febrero de 1734, se concedió licencia
para oomenzar la construcción del edificio en el extenso terreno que hoy ocupa en la plazuela de las
Vizcaínas, disponiéndo-ae €11 a,quel entonces de la
suma de $G0.000, para la fundación y dotación del
establecimiento, y la primera piedrn la puso el l l
de i\Iayo de 1734:, el Dr. Don ..\fortín de El izacocchea, Obi.;;po de Durango.
Refiéresc que la idea partió de los señores Don
Ambrosio ?.fea,ve, Don Francisco Ecl1e,·e~te y Don
:llanuel de Aldaco, acaudalados guipuscoanos del
comercio de México, que paseando una tarde por el
sitio en que hoy se lennta el Colegio de la Paz,
vieron un grupo de niñas hermosas y entregadas á
la ociosidad, y de allí, compadecidos de la falta de
educación y el desamparo en que vivían aquellos ·
séres, resultó el propósito de fundar el colegio
subscribiéndose respectivamente con la suma d;
$80,000, $66,000 y $36,000.
Este capital se aumentó en breve tiempo hasta
un millón de pesos, la obra duró unos veinte años,
y con el fin de lograr que la institución fuera independiente en lo absoluto del clero y del Estado,

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Patio principal del Colegio de la Paz.

de la escuela primaria, así como en las llamadas especiales, que son destinadas á la enseñanza ae oficios ó conocimientos útiles para desempeñar empleos propios . para señoras y señoritas, haya un
movimiento anual de 800 alunmas.

• ••
La fiesta, simpática por su buena organización,
fué también conmoYedma y significativa, porqu_e
durante ella los Estadistas extranjeros que nos visitan actual~ente, han podido apreciar la laboriosidad, el arte, el buen gusto, y las aptitudes de la
mujer mexicana, que si en las aula~ ~e ilust~·a, eleva su nivel moral y aprende en el hermoso hbro de
la ciencia, cuanto es capaz de hacerla ser estimable
en sociedad, en las horas en que abandona esta empresa, dedica su imaginación y su labor física, penosa y abnegada, á conquistar conocimientos que
la consagran, ante el más exigente criterio, como
bendita reina del hogar.
Decorados con multitud de flores y de plantas
el vestíbulo, el espacioso patio principal y las amplias escaleras que conducen á la planta alta, el
aspecto del edificio no podía ser mejor: unían los
extremos de los -arcos y rodeaban las columnas,
gruesas guías de encino sembradas de flores rojas,
y tanto en los cornisamentos como en los mu:ros y
barandales, se pusieron guías de ramos de flores
exquisitas, completando el adorno grandes lazos de
tela; verdes, blancos y rojos.
Los pasamanos de las escaleras se cubrieron con

En el Colegio de la Paz.

•••

Terminada la visita, que duraría cerca ele una
hora, los invitados pasaron á la sala de Juntas, en
cuyo centro se colocó una gran mesa, }' en ella se
sirvió un lunc-champagne.
Después de esto, lw invitados v-isital'on algunos
de los departamentos del plantel, del cual .:alieron
después de la una de la tarde.
Centro de la E:,:Posición.
Adorno de:Ja escalera.

¡------------------------------

tuvieron los fundadores que sostener una lucha
prolongada, y que requirió grandes esfuerzos contra A u!oridades y Prelados, hasta que por
llegaron ~ ,lograr su objeto, después de invocar la
protecc10n de la Corona de España y de la Sanla
Sede. Esto no fué sin vencer positivas dificultades,
al gra&lt;l,o que alguno de los fundadores llegó á proponer a sus colegas que de no conseo-uir
la inde0
pcn~encia que tenían ideada para la inversión de
su drncro, deberían prender fueo-o á lo que tanta
lucha les había costado, y que
correspondería
e:n sus efectos á los fines que se habían formulado
s1 el esta°?lecimiento no _quedaba bajo las bases ele
absoluta. mdependencia antes citadas.
Desde 1732 hasta 1766 duró la controversia y
fué hasta el último año citado cuando se abrió' el
Colegio de San Ignacio de Loyola, para viudas
honradas y doncellas devalidas.
D~s~e aquella remota fecha al presente, el establ~crmiento ha pasado por una serie de aconteciIlllcnto~ que en alguna vez han hecho temer por su
porvemr; pero no han faltado nunca personas tan
abnegadas y caritati vas como los fundadores que
comprendiendo la utilidad del plantel y el respe~
que se debe á los capitales de los fundadores y á su
v?h~n.tad, hayan sostenido la existencia del establec~1ento, que al presente sirve de centro de educación á más de doscientas internas, y en las clases

fui

:o

Grupo do alumnas del plantel,

Un extremo de la Sala de la ExPosición.

pito, bordado á la acuarela, se veía una Virgen de
los Angeles que colocaron los fundadores en el coro de la capilla particular del Colegio, y que es una
verdadera joya de tanto valor artístico como material. La escultura está revestida de plata con esmalte azul; sus dos peanas son de plata maciza
con adornos dorados á fuego, y llama la atención
lo -artístico de su adorno. El rostro de la imagen es
bellísimo, las ropas perfectamente imitadas, y la
corona de oro que ostenta la Virgen en su cabeza, es un trabajo de mérito y de riqueza verdadera.
Adornan tanto la corona como la vestidura, 151
grandes esmeraldas, 201 esmeraldas más pequeñas,
413 perlas grandes, 986 medianas y 1,177 pequeñas, 14:1 diamantes, 23 rubíes y otras perlas muy
bellas y valiosas, así como adornos y cadenillas de
oro.
La imagen tiene en conjunto 2,293 piedras preciosas, se conserva en el plantel con gran veneración, y sólo tratándose de un acto como el que Re
celebra, se puso en exposición.

Exposición de Labores Manuales
. Los señores Delegados á la Segunda Conferencia Pan-~m~ricana, vi~.taron el antiguo Colegio
de las V1zcamas, la marrana del 26 de Diciembre
próximo pasado.
Con este motivo se dispuso una exposición de labores manuales, ejecutadas por las alumnas del
plantel, y fu_é, un_ éxito q1;1e habla muy alto en pro
de la educac1on ae la muJer mexicana.
El Colegio de las Vizcainas, conocido también
con el nombre de Colegio de la Paz es una de las
instituciones de beneficencia é instr~cción más an~
tiguas de México.
Tiene una curiosa historia, que narraremos á
grandes rasgos.
En el año de 1671. los vascono-ados residentes
en Nueva España, idearon la fu~dación de una
H~rmandad que sir_v~~se de centro á sus compatr10tas, la cual adqmno en breve espacio de tiempo
lustre :y renom?re, y ~ué de entre sus hijos de donde nació también la idea de fundar el Coleo-io de
San Igna?io _ó de las :Vizcaínas, con capital "particu,!a~, y s~n mteryenc~ón en_ su sostenimiento, adm11lli!trac16n y dirección, m del Estado ni de la
Iglesia.
La idea primitiva fué la de fundar una casa de

Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

preciosos ramos de pionías, rosas, violetas y otra
mfi.nidad de flores, y en los descansos, lo mismo
que al pié de las escalinatas, se colocaron tupidas
"serrés'' formadas con plantas exóticas de delicado
fullaje.
?-'odos los departamentos del patio principal, arcluvo, clases, sala de juntas, refectorio oratorio
particular y dormitorios, estaban abiertos y una
ojeada al pasa_r por enfrente ele sus puerta;, bastaba para apreciar en todos ellos, el aseo más cuidatl•oso y el orden más perfecto.
..\. las once de la mañana comenzaron á Deo-ar las
familias invitadas, que no fueron en tan gr~n número como se hubiera deseado, porque se tuvo que
tomar en cuenta la capacidad de la sala de la J&lt;~xposición, suficiente solo para unas doscientas personas.. Los concurrentes, tanto señoras como cabü~leros, esperaron en los coredores de la planta baJª la llegada de la señora Doña Carmen Romero
R;ubio de Djaz, que á las _?nce y ~inutos se presento, acompanada de la senora Sofia Romero Rubio
de Elízaga.
El salón de la Exposición era verdaderamente
templ? del trabajo femenil, donde lo más escogido
de la Juventud estudiosa depositó como inestimable ofrenda el producto de su labor manual cons. tante y delicada. E~ la plataforma del fondo, sobre un pedestal cubierto con un rico paño de pul-

Un lote notable,

�Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

La Revista y Maniobras Militares de fin de año.
);uestro ejército acaba de unir á las notas de
l.mllaute educación y disciplina que desde hace
mucho tiempo ,,iene ciando, una más, con las orlJlantcs maniobras militares y gran revista efectuadas en lo:, campos de la , aquita la mañana del
domingo 22 de Diciembre próximo pasado.
La ovinión de los térnicos más autorizados, y la
impresión agrau.abilís:ma de lo,; numerosos concurrentes á la solemnitlacl de armas á que nos refcmos, deben ~er tunbrl's de sati~fa(;c1ón para los
ameritados Jefes de nuestro ejército, y de orgullo para las tilas de oueclientes y aplicados ciulladanos, que forman l a clefcnsa ele la patria.
A la!&gt; !J h . 30 m . a. m. se presentó en el campo el
señor Pre:úlente de la Hepública, acomoañado de
los scüo re~ ) linistro de la Uncrra, Generales Ramírez, Villarcal y liuerta, lo~ '"attachés" militares
extranjeros y los J efes y Oficiale;; ele los Estado~
Mayore; del propio Primer "\l agistrado y Mini~tro
&lt;le
Uuerra;
á e,;ta comitiYa la ese:olta de
Guardias
deseguía
la Presidencia.
L n aaludo de honor al Primer )Iagistrado de la
).ación, ~ué hecho por una batería, con una saha
&lt;le .\ll eanonazos.
.A cabalio atrnYe~ó el campo el señor Presidente
con su comitiYa, y recorrió al trot e las líneas re-

1901

(*)

Requiescat in pace.

11111, .lll l l lll ·llllllllt tll
La Tr ibuna de honor.

E l Sedor Presidente de la República dirigiéndose á efectuar la revista.

vistando las tropas, y regresó á las tribunas, donde
era esperad~ por gran número de Generales y Coroneles, y siendo saludado por el Himno Nacional, que tocaron las bandas militares que estaban
á l os lados de las tribunas, y por un nutrido y prolongado aplauso, que partió de las mismas tribun as y de los diYersos grupo,, de concurrentes.
El señor General Reyes, ::\linistro de Guerra se
retir ó hácia el fondo del polígono, ¡me~ por gal~ntería para los señore, DellgaJos al Congreso PanAmericano, que a~istieron á la fiesta de armas, tomó el man e.lo de las fuerzas per;;onalmente.
Dieron principio la; maniobras de combate. Se
hicieron dos_ eJa::;es de movimientos: los primeros
en orden alnerlo por medio de un cle;;,pliegue de
com bate, y los segundos en orden cerrado.
Unos y otros alcanzaron el mavor lu icimento
y fuer on e:omentados c-on entusiasmo.
'
Terminó esta hermosa tiesta militar, con un so-

Parte del campo antes de principiar las ma11iobr as.

berbio desfile de las fuerza~, en colmnn-a de honor
por Regimientos, pasando al frente de las tribuna~
paraT h~;er los_ l~onores al P rimer )Iagistrado de
la li: ae1on, rehranck,~e en seguida para sus cuarteles.
Las_tril~unas de derecha á izquierda, y la numerosa s1llena coloc-a&lt;la en la prolongación de la línea, estaban l iteralmcnte llena~ por .familias de las
clases alta y me&lt;l ia de la so(;ieclad, y rotleando el
campo, ~oh~c toda la línea ele circun rnlación, inmema cantidad ele gente pre,enció las maniobras.
Frente ú las tribunas, á una distancia de 50 metros, se .levantó un~ graderh1 que fué ocupada por
los Oficiales Hcse_rnsta&gt;' y otras per,onas, que aeseosas de prc..,eneiar de cerca los movimientos despreciaron el rigor del sol y perm anecieron allí hasta que terminó el desfile.

está alerta, y contemplará. satisfecho la marc9a
tlel que sigue.
El, que ha logrado tantas conquistas,'! que realizó tantas proezas, en el orden c1entifieo Y moral nos ha enseñado la verdad de aquel hermoso
ap~tegma ele .Pe}letán: "el mun~_o marcha".
¡Adiós ... ! ): o. ¡Alerta! ¡ 1, umes !
La nue,,a aurora c,;plenderá sus tinta~ nacaradas, semcjam1o las con rnlsi-o nes del incendio;· la
naturalez~ de,;pertará conmovida por_ ~l piar ~e
los pájaros cantores; y las -flores abrmrn i:us caliee.3 y de~plegarán sus corolas derrochando sus
galas y pcrl'umes.
Pre1)arémomos no¡;otros al igual que la Xaturaleza.

El salmo de la muerte, el aclios al año que se extingue . .. . hé aquí la dolorosa misión encomendada {1 mi torpe palabra.
P erdón seiiorcs. Yo 110 puedo haeer traición á
mi;; convicciones, y tliré lo que picn,;o y lo qt~e
sien to, aum1ue rompa en pedazos una creencia
arraigada y profunda .
Desde las nod1es misteriosas del Apocalipsis,
cuantlo el Corclero J'a,;l:ual se dió en ouentla de
redención al Padre de la vid,1, ya el viejo ~ ocl enviaba su húlito sombrío de,;lle las regiones hiperboreas hasta las tibia,; campiñas tropicales. Y caían
las hojas y encaneeían los árbole~, y una mortaja 1
blanca cubría lo,; montes y los valles inundánu.0- 1
los con el hielo e::;panto~o de la muerte.
l'ero eso era en los tiempo~ del Apocalipsis.
Hoy, debajo de los c-opo" niml}atlos de la meve, se elabora la gcsta(;ión del reino vegetal. Cabe su manto genmnan los trigales, y la. dorada espiga yergue su fruto bienhechor, como una ofrenda de regocijo á la natumlcza fecundatla .
Hoy, la muerte es un accidente ilusorio. La
eternidad ha des,anecido su aspecto funerario, y
la vida la ha vencido, la ha connuistado, y la utiliza solamente como elemento de transformación
para sus fines eternales.

Domingo 5 de Enero de 1902.

La Plaza de la Constitución.
A Y }:,~ R Y HOY.

La plaza de ,.\rma.&lt;: de Méxic? ha sufrido á trarés de los tiempos trafütormac1one-s eomplet?s 9-ue
se acentuaron principalmente durante el ultimo
siglo. Entre los aconl,ccimiento.s qt~e en ella se _l1an
-e han cle$,UTollaclo, figura la erecc1ón ele la e~t~lua
ect1estre ele Cario., IV, i11augura,tla el 9 &lt;le D1c1emhre tle 17'.)6, en el centro de una ampla elip$e oue
oeu paba todo el e.spaeio comprendido entre _el Pa,
lacio Xae:1onal, la Catedral, el Parián y el Portal
ele las Flores.

¡ 1901 !
El primer vástago ele esa fainilia de cien niños
que c--01nponllrían la tribn gigante del vigébirno
1
siglo. . . ¿ ~e irá, perecerá:, ¡Oh, no'! ¡ cien veces
no! ¿ Cómo podrá alej,ll'~C quien toma su puesto
ent re nosotro,;? Y no es una ficción del simboL a actnal Plaza de la Constitución en el a11o de 1796. (Oleo antiguo. )
lismo. Reflexionadlo. Ya no marcha, es Yeru.ad;
pero es que ha cumplido su destino, y queda firme
l'ara ese día se levantó en el centro de la elipse
y redivivo como atalaya de mil generaciones,
Xuestra ofrenda bohemia será también granLll1 m.agnílieo pedestal cuya descripción se dió al
prendido en nuestro corazón, fotografiado en diosa.
público; per6 sólo pudo colocarse en ~lla una esuínuestra memoria y flotando en nuestro espíritu
¡ Oro, ineiell::io y mirra . . . !
tua provisional.
como los rayos bienhecliores que proyectan las lurara darle mayor atractivo á las fiestas que se
ces del inextinguible sol de su existencia.
celebraron, el Dr. Don José Mariano Beristain de
E l tiempo es inmutable.
¡Tan, tan!
E l caduco símbolo que nos lo muestra como un
¿ Oís? Ya 11 ega, ya toca á nuestras puertas. La Sonsa, Canónigo de la Metropolitana de México,
anciano de luenga barba y de rugosa tez, olvidó rnblime escena de Nazaret se reproduce, y un abrió un concurso poético el 24 de Noviembre, poque el tiempo es infinito y que como la esfinge -de coro de ángeles custodios conduce hasta nosotros cos días antes de la erección de la estatua, ofreciendo seis premios : para la mejor inscripción laGizeh sólo es mudo testigo tle la sucesión de las ,i1 divino niño.
tina; para el mejor soneto en elogio de Carlos IV;
cosas.
Acompañamos al año viejo para recibir digna- para las tres octavas reales mejores, alabando la geY o me imagino á los siglos, á los años, á los mente al q ne llega. ¡ Ilos,anna !
nerosidad de Branciforte, que costeó la estátua;
días, á los instantes, como á las unidade¡¡ tácticas
¡ Salve, anhelado heredero de los teso1'&lt;ls con- para un epigrama latino en honor de Tolsa, autor
de un gran ejército en revista. Dad Ia voz de quistados!
de ella; para una oda y para el mejor romanee
"alto", y cada soltlado, cada compañía, cada esPara tí son los clones que han acumulado los que describiera la P laza, pedestal y estátna.
cuadrón, cada brigada }' cada división, se irán
siglos, y tú los disfrutarás y lo.- aumentarás con
poniendo en orden de pie firme, sin que esa tregua majestuosa signifique la muerte del ejército. usura.
Que pase, que entr e; abrid las puertas ele
DeF-can1oando, pues, el año de 1901 no perece,
Para que se vean la, transformac:ones de la Plavuestra alma y que llegue ~1 heraldo, el paladin,
za
Principal, damos a&lt;lemá.s de la fotografía que
el nuevo _Lohengrin que nos lo viene á presentar.
representa á ésta, á raíz de la inaugura.cwn de la
[*] Despedida pronunciada por su autor en una fiesta intima
..finfonio €nríquez.
cstátua, otra del estado que guarda actualmente.
l a noche del 31 de Diciembre.

• ••

• ••

El Señor Miuistro de la Guerra y su Estado Mayor en el campo de las maniobras.

_L·a tribuna de honor .estaba oe:upada por los
rniembvos ~el Cuerpo Diplomático, la mayor part~ de los sen~res Delegat'.OS á la Segunda Conferencia lnternae:1onal ..\mer e:ana, y los más altos empleados_de la Fcdcrarión, á muchos de los cuales
a('ompnnaron :;us d1~tinguiclas familias .
. ~in primera línea á derecha é izqnierc1.a ele los
,.:1hales que O(;uparon lo~ seüores Secretarios de R,latlo, tonrn~·on a~icnto e_l señor Embajador Claylon, los ~f m1s~ros PllJrnpotenciario$, loa Eneargaclos ele 2' egoc10s, los Sc,cretarios de las Leo-acio0
nes Y los seiiores Generales del Ejército.
, A la~ _doce del día, el señor General Díaz v sus
Se~retar10.,: ele Estado-, abandonaron el campo; despue:; ele haber prese;1ciado el desfile de la columna
&lt;\e honor, que querlo al mando del señor General
\ élcz, pues el Hñor Ocneral Re)·es, que fué felicitado cal_nro~amcnte, rcgrc~ó del campo al terminar
la~ mm~1obn1,-, y ocupó rn lugar, á la izquierda del
•en or beneral Díaz, en la tribuna de honor
La conrurrenc-ia presenció la salida clel Primer
)lag.stratlo, y después comenzó á retirarse.

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La Plaza de la Constitución en la actualidad.

�EL MUNDO ILUSTRA.DO
Domingo 5 de Enero de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

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Xarciso, era llamado así, porque se parecía naturalmente á esta flor; no le gmlaba hacer más
qne l? que era bello, y no le complacía nino-ún
O
trabaJO. Ahora bien, mientras Xarciso era un
muchacho, su madre lo alejó del techo paterno y
lo &lt;:onfió á un maestro de escuel muy severo conocido por el señor Trabajo. Los g_ue le /onocían .. fond?, afirmab~n que el señor Trabajo era
u?- pers.onaJe -~uy digno, que había het ho más
1,!c_n!"' a l~s mnos y á los hombres que otro cualqtuera. O1ertamenle, no le ha faltado tiempo pa-

m ello, po:rque, según dicen, se halla en la tierra
&lt;les~e el d1a en que ~\.dán fué echado del Paraí,o.
Esto, no obstante, el señor 'rrabajo tenía una
figura se:era_ y fea, sobre todo, para los chicos y
grandes mclmados á la ociosidad, su voz era áspera y sus modales lo parecían muy desao-ra&lt;l.ables
á nuestro amigo Narciso. Durante tod~ el día
este ~e~rible maestro estaba sentado en su bufe~
te, vigilando á sus discípulos ó paseando por la
escuela con una varita en la mru10. Tan pronto
descarga?ª u!l latigazo en la espalda de un niño
sorprendido Jugando, tan pronto castigaba á una
clase entera, 9.ue no sabí~ la lección; en una pa111:bra! no temendo los, OJOS clavados en el libro,
nmgun muchacho podra gozar de tranquilidad en
la escuela del señor Trabajo.
-Jamás me podré acostumbrar á esto-pensó
Narciso.
Hasta aquel día :Narciso hahía vivido junto á
su madre, que tenía una fisonomía mucho más dulce que 1~ del anciano señor 'l'rabajo, y había sidio muy !ndulgente con su hijo. Por eso no es
de extrauar que el pobre Narciso estuviera triste
cuando ~ambió i.-u suerte y se vió alejado de la
?ue~a senora, confiado al pícaro maestro, que
JaJnüs le daba manzanas ni r.aslelcR crevcndo al
pareeer, que los niño;i y los· homh;·es l1an n;cido para _aprender y trahajar.
, Imposible que yo permanezca aquí-cuando hah1a pm,ado una semana en la escuela. Y o me ese-aparé p~ra irá l!uscar á mi madre, y al menos no
lr~pezare co:~1 qu:en 8ca tan insoportable como el
senor TrabaJO.
Así, al día siguiente, huvó K arciao y comenzó
-ms peregrin.acionc¡:¡ por el ·mundo, sin n1ás recu~~o que un poco lle pan y queso para almorzar y
un corto número, &lt;le monedas para sus gastos.
Pero aun no hahrn anda{lo mucho camino cuando_ trope~ó con un hombre ele grave porte que cammaba a pasos lentos.
--Buenos_ días, ru:iiguito, dijo el extranjero; y
aunque su : oz parec1a severa, no carecía de cierta
benevolencia. ¿De dónde viene usted tan temprano y á dónde va?
Na_rciso er_a muy franco, y en su vida había
1:°-entrdo, vaciló un momento, pero acabó por conf~ar que Re h~bía _salido de la escuela por la avers1on que le msp1raha el señor Trabajo y que
estaba decidido á bui,car por el mundo' un sitio
donde no volviera á v~r, ni oír h1:1blar del anciano
maestro.
- Perfe?t~mente-:-contestó el extranjero ;-en
ese ?aso, v1aJCrE:_rnos Jtmtos, porque yo también me
queJ0 ele ese senor, y celebraré haJlar algún punto
en que nadie haya oído nombrarle.
Xne~tro amigo Narciso hubiera preferido un
co~11panero ele su celad con quien coO'er flores á
?nl las clel camino, cazar mariposas ó ~osas seme.1ante~. Pero era bastante discreto para comprender que le sería más fácil recorrer el mundo
con un__~,omhre de e;x;p_eri~ncia. Aceptó, pues, la.
propos1?10n, y los dos s1gmeron su ruta como buenos amigos.
Pronto pasaron por un prado donde los seo-adores cortaban ~·erba y la extendían para que ~e secara.
K arciso respiró el ·perfume ele la yerba recién
segada, y_ pe~só que sería más agradabie aquella labor al aire libre, cerca ele los árboles en que gorj?aban los pajarillos, que aprender, encerrado lece.1_o~e,, y_ Rer 1·epre"!1-dido continuamente ~r el
, ieJo senor TrabaJo. Pero en medio de tales

p_cm;amicntos, mientras c,lalia mirando por encuua de la pared, retrocedió de n:ipente y Re apo¡deró de la mflno de su camara•da.
·
-¡ _Pronto, pronto !--exclamó.-¡ l [uyamos, porque sr no, nos cogerú !
-¿,Quié_n ?-¡1regu_ntó el extranjero.
-~l senor 'IrabaJO. el maestro de e&gt;cuelarcspon&lt;lió Xare;:so ;-¿ 110 lo distinp1e usted enlre log segadores?
Y_ Karciso señalaba con el cledo á un hombre
de cierta edad, que pa"recía el ,11110 de la pradera
Y de las gentes que ~egahan. !:-e había qu1tauo la
le~·1ta y el cl1aleco, y ,e pm,eaba en mangas de c--J1_111rn. El sudor corría por su frente; p~ro no JeJaba por e~o de meter pri,;a ú ::n1 o·ente mientras
e~·a_ de día: ¡ Y cosa extraña! I.A1~ faccioues llel
v1eJo granJero emu las misma¡,. del anci,mo señor
'l'rabajo, que debía á aquellas hora, estar en su
sala de estudio.
-Ko tem~ usted nada. Ese no es el mae,;tro
de ~uela, smo uno de sm hermanos que e,, el
granJero. Y se diCJ:C que éste es el más insupor~able de los dios. Sm embargo, no le incomoclará
~ usted, á menos de tomar trabajo en su granJa.
~arciso dió crédito á las J:!alabras de su acompanante; ~ro se alegró mucho de perder de vista _al granJero, que tanto se parecía al señor TrabaJO.
Los dos viajeros llegaron pronto á un sitio en
que, e~taban oonst:uyendo una casa. Narciso le
rogo a su acompanante que se detuviera un insta~te; porque daba gusto ver con qué de~treza trabaJaban dy manejaban sierras, hacha, y martillos,
Y no pu o men?s de pensar que él tomaría con
~-lacer aq~ellos mstrumentos para edificar para
~1 ~na ca-sita; porque entonces el viejo señor TrabaJo no se atrevería á molestarle en ella.
. l'ero cum~;ki le sonreía esta idea, nuestro Xarc1s0 aperc1b10 una cosa que le aterró y le hizo coger la mano á ;u c·amaracla.
·
-;-i Vámonos pronto, pronto !-o'l'itó.-·
0
1.\.quí
esta otra vez!
. -¿Quién? preguntó tranquilame11LCl el extranJero.
-i El seño_r 'Trabajo, reaponclió Xarci 80 ternbland_o. i Alh, aquel que vigila á Jo~ trahajatl1res '.
Es m~ m~estro de escuela; ¡estoy tan ,co-uro
e;omo
0
ele mt mismo!
1~1 extranjero siguió con la vi~ta la dirección
md1cada por Karciso, y vió á un hom hre de cierta ed~d, que tenía en la mano una reo-la
y un
0
campas.
•
_E~le perso~aje recorría la casa sin concluir,
nuilienpo madera~, dando instrucciones y exhortando ~ los otros a no perder el tiempo. Y donde
aparec13; su figura rugosa, los obreros sentían
~ue teman ~obre ellos u1;1 amo, y f\C ponían á ailenar _y martillear como s1 les fuera en ello la existencia.
-¡Oh~ aquél n,o es el maestro de escuela-dijo
el extranJ~ro.- Es un hermano suyo, que ha tomado el oficio de carpintero.
-Me al_egTO &lt;le eRo- rcpuso N arcii\o ;- pero si
usted qmere, celebraré el apartarme de aqui
cuanto antes.
9ontinuaron su viaje y oyeron muv pronto el
r~iclo &lt;~e un tan~b?r,y una corneta. Xarci~o aplico el 01do Y excito a su compañero á apresurar el
paso para ver á los Roldados. A~[ lo hicieron y
enconLraro~ una compañía de infantería, lujo'samente vestida, con sus fusiles al hombro. Delante marchaban los tambores y dos cornetas, que
toca?an ~na marcha tan bella, que :N"arciso se
hubiera JClo ele hucna gana tras ellos ha~ta el
fin del mundo.
. -¡ Si yo fuera soldado! se d'jo · el señor Traba10 n~ ~ atr~yería á mirarme á '1a' cara.
'
- ¡l aso bJero ! ¡:Marchen! gritó una voz fuerte
y ronca.
.
, N arc1so
se asust?, porq~1e la voz que se dirigía
a lo~ ~oldado~ tema el mismo timbre que la del
mae,~b? de ::~cuela. , Y_ ,cu_ando miró al Capitán
ele la Companrn, ¿ que vio smo el verdadero retra-

Domingo 5 de Enero de 1902.

habían andado mucho, habían marchado circularto del señor Trabajo, con un hermoso sombrero deros sombríos á través de risueños pueblos; pero mente. Vamos juntos, volveremos á la escuela.
de plumas en la cabeza, una. ca.saca galoneada, un rn t-Odas partes se veía la imagen del señor Trabar
La. voz del extr-a.njero tenía cierta cosa que recinturón de púrpura, y en la mano un sable en jo; se les aparecía como espantajo en los campos. cordó Narciso en aquel momento, siendo raro que
Si entraban en alguna casa lo encontraban sen- no lo recordase antes. Levantó los ojos y vió ....
vez de vara? Y aunque llevaba la cabeza erguida y se cantoneaba como un pavo reaJ, sin embar- tado en la saJa; si echaban una ojeada á las coci- las facciones del señor Trabajo; de manera que
go, parecía fea é insoportable, como cuando to- nas, allí estaba también. En toda cabaña parecía el queriendo huír del maestro, había permanecido
amo, y siempre tenía algún disfraz para deslizarse
maba lecciones en la escuela.
ttodo el día con él.
-Aquel es indudablemente el viejo señor Tra- en las más espléndidas regiones. En todas partes
Algunas personas afirman que el viejo señor
descubría
Narciso
alg(m
semejante
al
señor
Trabajo-dijo Narciso con voz trémula.-Iluyamos,
'l'rabajo era un mágico que tenía la habilidad de
bajo,
y
que
seg(m
el
extranjero,
era
un,o
de
los
inno sea que noo aliste en su compañía.
tomar el disfraz que le convenía, y que había que-Se engaña usted otra vez má,s-replicó con numerables hermanos del viejo maestro de escuela. rido demostrar á Narciso y á los que supieran su
Narciso
se
moría
de
fatiga
cuando
vió
á
algunas
calma el extranjero.-Ese no es el maestro de eshistoria, que la. asiduidad y el trabajo no son más
cuela, sino uno de sus hermanos, que está siem- gentes tendidas muellemente á la sombra á orillas penosos que el juego y la ociosidad.
del
camino.
El
pobre
niño
suplicó
á
su
compañepre de servicio. Dicen que e.s muy severo, pero
ro que se detuviese para descansar.
)Yaffaniel .)"lwf'7orn,.
nosotros no tenemos que temerle.
-¡Tanto mejor!-dijo Narciso;-pero no im-El señor Trabajo no vendrá nunca aquí, porque detesta verá la gente ociosa,-dijo el extranporta, yo no quisiera ya ver más soldados.
El niño y el extranjero se volvieron á poner en jero.
Al decir esto fijó la vista en el que parecía más
marcha y llegaron en seguida á una casa en que
se regocijaba una sociedad numerosa. Señoritas indolente y apático entre todos los apáticos é inde sonrosadas mejillas, hon;i.bres con la sonrisa en dolentes que estaban tirados en el suelo. ¿Y quién
era sino el retrato del señor Trabajo?
los labios, bailaban al compás del violín.
Este era el golpe de vista más agradable de que
-La familia del señor Trabajo es muy numerohabía disfrutado Narciso, y el que lo recompensa- sa, observó el extranjero. Ese es otro de sus hermanos, educado en Italia, donde ha contraído esos
ba de todos sus desengaños.
-Oh! Parémonos aquí !--dijo á su camarada- hábitos de ociosidad y tomado el nombre del "sigporque cl señor Trabajo no osará mostrar su cara nor Farniente." Pretende que vive cómodamente;
á un tocador de violín y á gentes que bailan y se pero en realidad es el más desgraciado de la familia.
divierten. . . . Aquí estamos muy seguros.
-¡ Oh! Vuélvame usted, vuélvame usted,--exPero estas últimas palabras espiraron en los laclamó
el pobre Narciso Uorando. Si sólo hay trababios de Narciso, que volviendo la vista por acaso al
músico, había descubierto la imagen del maestro; jo en todo el mundo, prefiero volver á la escuela.
-Héla aquí, dijo el extranjero; porque aunque
teniendo un arco en lugar de vara y manejándolo
con tanta destreza como si nunca hubiera hecho
otra coza que tocar el violín. Aunque tenía cierto
aire francés, se parecía, facción por facción, al señor Trabajo; y Narciso se imaginó que le invitaba
por señas á bailar.
-¡ Dios mío !-murmuró palideciendo.-Cualquiera diría que no hay en el mundo más que el
señor del Trabajo. ¿ Quién hubiera creído que
tocaba el violín?
-No es el maestro de escuela,-diio el extranjero.-sino uno de sus hermanos que ha aprendido
..;,_,,
en Francia á tocar el violín. Se averguenza su familia y se hace llamar el señor Placer; pero su
, ,;;h
nombre es el señor Trabajo, y los aue le conocen
-~bien, le juzgan peor y más d€Sagradable que sus
..........~"'hermanos.
-Le ruego á usted que continuemos,-dijo Narciso.-No me gusta nada la fisonomía de tal músico.
Prosiguieron su marcha por el camino real, sen-

r:.

..

~~

binete de la humilde costurera, sobre el tocador
sencillo ó en la democrática ·mesita á mil usos
destinada~ me gusta verlas en la rulcoba nupcial,
como testigos mudos de la ansiedad creciente del
novel esposo y el rubor de su dama palpitante; me
LAS FLORES.
gusta verlas, en fin, donde el amor ríe y vierte
perlas; donde canta con música ele besos.
Así, así me gustan las flores!
Son el símbolo de la hermosura y del amor.
Un ramo pequeño, bello, artístico es el obseLas flores, sobre el pecho de las béllas, seducén; quio que más aprecio.
en el ojal del saco de un joven, gustan.
Si descansan sobre el seno de unai anciana, se
vuelven cursis; en el iojal de la levita del teñido
vejete, causan risa.
LO QlJ'E ME DIJO MI B:ADA.
Han nacido para la juventud, para realizar el
idilio.
Sobre un féretro pierden su belleza; en la orgía,
repugnan. Su aroma sua,e, delicioso, se torna en
.... Invoqu_é á mi Hada y mi Hada apareció,
acre, insoportable. Es que entonces huelen á carne envuelta en ligeros tules, semejantes á la niebla
de cortesana.
que flota sobre la campiña de los países brumoMe gustan mucho las flores. Si fuera poeta, á sos.
ellas cantaría; si músico, para ellas compondría
Inclinó su frente pálida sobre mi rostro demamis romanzas más sentimental.es; si pintor, las crado, y quedo, muy quedo, me dijo al oído:
trasladaría al lienzo.
-¿ Qu~ deseas? ~ Quieres flores, perlas, pieSobre la planta que les ha daclo vida, en el ex- cl!as P;·ec1osas que b7;1~en con la luz del rayo; instremo de la ramita bambaleante donde reposan, pirac10n para_tus pagmas, pergaminos para grabañadas por el rocío, besadas por el sol. . . ¡ así bar tus ensuenos negros de escéptico sin esperanza?
me gustan las flores!
-No.
En el florero de lujosa sala, donde se espanden
sentidas notas musicales, donde r epercuten &lt;iarca-¿ Qui.eres una paletai prodigiosa con todos
jadas argentinas que brotan de hermosas gargan- los matices del Arco Iris? ¿ Quiere; el don de
tas de alabastro, me gusta ver las flores.
t:asladar sobre la tela inse1:5ible una gota de roY me gusta verlas también en el modesto ga- c10, temblando sobre la hoJa de una violeta? O

PAGINAS CORTAS.

quieres pintar la luz que se agita la ola que se
quiebra, la mina que estalla.
'
~No. N~ quiero flores, ni perlas, ni piedras
P!ec1osas; m los colores del Iris para mi paleta,
m la gota tembladora del rocío ni la ola que se
quiebra, ni la mina que estalla. '
-¿ Qué quieres, pues?
- Quiero ver, por un instante el alma de una
mujer; de una mujer que ha dos lustros adoro
por su perfil de estatua griega y su sonrisa de
quernbe.
Y ento~ces m\ Hada_Azul hijo un gesto que no
comprendi, sonnóse tristemente y me tliio:
-:Ah! mi _niño po~ta, d_esheredado de cítara y
de lJra ! QU1eres lo 1mpos1ble; quieres lo que no
puede el Creador. Eres sacrílego ... ! porque el
alm~ de la mujer es algo tan puro, tan etéreo, tan
sublrme, tan perfecto, que tu pensamiento solo
podría empañar la. de esa niña que amas por su
perfil de estatua griega y su sonrisa de querube.
Y e~ Hada se desvaneció lentamente, C'Omo esas
nu~ecillas blancais que flotan en el fon.do azul del
honzonte.
Leonardo A. Bezzano.

�Domingo 5 de E ner o de 1902.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL /Y\UNDO ILUSTRADO

-~-~u~

-~

AÑO IX.--TOMO I.--NÚM. 2.

N

Director: LIC. RAf'AtL Rtn&amp; &amp;PINDOU.

MÉXICO, ENERO 12 DE 1902.

Subscripci6n m easual for4!1ea, f
J&lt;km. /dem. en la oap1tal, "

Ge rente: LUI&amp; Rtlt&amp; &amp;PINDOLA,

J~,,tán &lt;·on::titm·enclo actualiclacl las corridas de toros en la
l'laza "}Jéxico'", ·en que alternan los matadores Mazzantini y
Fue11te:-;. Por ese motiYO, damos en etita página algunas instantánea:: loma&lt;1a~ en la última torricla.
1.-Uua buena vara de uPepe Largo."
2.-Mazzantini perfllll.ndose en su primer toro.
3.-Fuentes entr Ando ll.' matar el segundo toro.
4.-Calda en deecuMerta y Fuentes 1&gt;reparando un magnifico quite.
5.-Mazzantini entrando á matar su segundo toro.

POB.FIBIO DIAZ, General de División y Presidente de la Repú blica Mexicana.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

�Domingo 30 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

MINIATURA.

Nuestro Ministro en París.

I

1

El señor Don &amp;bastián de Mier acaba
de ser nombrado Ministro de México en
1
Francia : nombramiento acerta.do honra
merecida. El señor de liier ama'profundamente iá su país, no pertenece al grupo, reducidísimo por fortuna, de los que
después de hacer ó de theredar aquí fortun as que el avance nacional ha triplicado
sin que ha.yan ib.eoho para ello el menor
esfuerzo, profesan por su tierra natal una,
religiosa indiferencia. Nuestro representante en París, ha hooho del honor mexicano ~a espe~ie de honor propio, no
desperoic1a med10 de poner de relieve los
esfuerzos gigantescos que ha hecho nuestra P atria bajo la dirección del Presidente, y ha Jogrado en las cimas de la sociedad europea en Inglaterra y Francia, rectificar muohos juicios hostiles disipar
muoha ignorancia desdeñosa y hacer volver hacia nosotros los ojos de muohos próceres de la ciencia y del poder.
Ant.es de ser el representante oficial de los Estad os Unidos Mexicanos, ha sido en cierto modo
nuestro representante social. Durante la Exposición, en que el buen suoeso de nuestras e:xihi'biciones debe tanto á su deseo de acertar y á su inteli-

l.

,,.

Desde ha tiempo el espíritu sabia
que ibas en él, 11 destilar tu encanto,
sin poderse ex,plicar, cuando sería,
ni tampoco por qué tardabas ta•nto.
Aquella soled.ad en que vivía,

y que piaidosa recogió mi llanto,
al oído también me lo decí,a,
endulzando mi eterno desencanto.
Llegastes &lt;á, mitad de mi camino . .. ,
en el instaJ:1ite en que sintió el anhelo
avidez de aspirar algo di,vino;
y fué itu aparición en mi ansia extrema:
un crepúsculo de iámbar en mi cielo,
ry en los laibios, la EStrofa de un poema.

II
Era mi corazón urna sagrada
á donde iba .sol tando á ca.da día,
gran.os &lt;le incienso que mi .amor prendía
oon el fuego que alienta tu mira&lt;la;
fué en mis sueños tu espíritu, cascada,
que ,de lo alto, á mi espíritu .c aía,
ry por la a,ltura misma constelada
un enjaa:nbre de estrellas parecía;
ry fuistes en la forma la escultura,
ca.paz de r evelar al sufrimiento
que aun existe Uilla gota de ventura;
y por eso después el pensamiento,
ail perderse tu blanca vestidura,
voló muy alto y se. abatió sediento.

III
¿,Cómo hablar tu• lenguaje, si no existe
en el ;-laibio, una frase que no lleve
a&lt;;a, cáld.encia entumecida ry triste
de la hoja seca, que la racha mueve ?

r.:.

¿ Córp.o enrontrar la frase que se viste
de fue/fo y de calor, y que se atreve,
á entreabrir el botón que se reSliste,
y á fundir los criistales de la nieve?

Y sin. embaDgo, icuando ví en tus ojos
la húm€id~ claridaid que ahí se hospeda,
ry tu faz, inundarse de sonrojos;
el amor tan.tas veces contenido,
al ESCaparse vacilan&lt;lo queda
de mis trémulos lalbios suspendido.

IV

,.
!

-

A medida que ha:Maba ; esa corriente,
fué más robusta, más nemosa y viva·
y el lino inmacula,do de t u frente
'
á €6$ pa,labms abatiéil!dose iba.
Seguí hablando, y después, así tu mam.o
semejante á una f lor qué abre el verano '
por la ihúmeda tihieza que almacena· '
'Y al sentir el oontaoto de la mía,
'
fué cerrando sus dedos, cua,l lo haría
con ¡sus débiles !hojas la azuoona.
'

V
¡ Qué ldelioiosa sensación aquella !

DAMAS MEXICANAS.--SRlTA. CONSUELO MOGUEL.

Ella que fortifica y que levanta ·
Y el molde perenne en que vacía '
el amor sus arrullos cuail!do c~ta •
e~la q~e ha:bla por fin, y que al oíd~,
viene '.1- ,decir, lo mismo que diría,
un páJaro, á otro pájaro en su nido.

VI
.Aspiramos la flor de los amores ·
nos oontamos las íntimas tristezas · '
y sin quererlo oasi, ·1as cabezas ·'
se iuclinan semejaa:i..tes á las flores.
Ha sabido miis íntimos temores
su~ sus iimantiles ligerezas;
'
y Slil quereTlo casi, las ca.bezas
se inclinan, semejaJ1tes á las f.lores.

abrió su ciliz l a truner estrella !

Luce el alba por fin en los alcores ·
nu~tras almas invaden las tristezas; '
y run quererlo casi, 1-as crubezas
se·inclinan, semejantes á las flores.

Aun de la tairde está. viva la ihuella
en las cimas que hospedan á ,l os hielos •

-Dame un beso y después uo haya temores.
-Toma un ·beso y después no haya tristezas.

¡cómo el iarrnor nos ÍIIl.undó de a'll1helos ·
y cómo, en lo irufinito de -los. cielos '

'

..

(f

.,.

.,

1

Y se agolpan los hondos desconsuelos
que no ham. de herirme, porque estoy ~on ella.

L a frase iha ibrotando lentamente :
since'ra, musical y persuasiva,
para e,gitar después convulsamente
el lago de tu a1ma pensativa..

':'

Sra. Guadalupe Cuevas d~ .Mier

y al decirnos adiós, nuestras cabezas
se inclinan semejantes á las flores.
_i Bie~ _sé que se~ así! mi amor lo e3pera,
nu esp1ntu lo abriga eternamente
que este canto naoido en primaive;a
iba de hablarte de mí cuando esté ausente.

Ha de hablarte al oído cuando muera
cuando se hunda la taDde lentamente '
cuan&lt;lo el otoño 'a rrastre en su carrer~
las muertas hojas que arraincó Ílll,clem~nte.
F~ un instante que amarrnos, y lo dsj'l,
mutilado tal vez, tal vez sin galas
cual una rama por el viento trunc; ·
al pensar qu: el recuerdo es el rreflej~
de un e~~urno de a,mor, que aunque sin alas,
y aun v1en&lt;lole ,mor&gt;ir, no muere nunca.

]Yliguel J&gt;ereyra.

gente laiboriosidad, el señor de Mier recibió, en
compañía de su bella y elegantísima señora á. tod? til París selecto de aquellos días de oos~opoli~smo, e~ el Pa,bellón de México y nadie ha olvidado m el serio encanto de aquellas fiestas, ni
la amabilidad exquisita con que hacían los ,honores de la casa mexicana el Comisario GenéTal y
su familia.
Lais relaciones que una coroial sociabilidad conquistó entonces a,l señor de :Mier han persistido,
su contacto con el mundo oficial é intelectual se
iha acentuado desde entonces y sólo así se explica
cómo ha podido reunir en un haz apretado el
grupo de personas conspicuas que van á encargarse de presentar ,á Europa al México de nuestros días en un libro que será de primer interés.
Todo cuanto hemos apunta,do es, aunque enco~t~co, justo. Pero tiene derecho á ser parcial
el v1aJéTO mexicano que encontró en la espléndida
mansión de Neuillry en que el señor de Mier reside en compañía de su venerable madre, de su esposa y sus hijas, deliciosos ejemplares de la flora
mexicana, tan noble y cariñosa hospitalidad de
esas que mitigan nostalgías ry siembran gratitudes
perdurables.

Sritas. Leon or y Guadalupe de :Mier y Cuevas.

EL AMOR ANIMAL
Y E L A M OR HUMA N O.

Cuando hundidos los flancos, secas las fauces,
inyectadas en sangre fas pupilas, husmea,ndo y aspirando las lentas y al'difJil.tes brisas del desierto, la pantera busca con ahinco y ya con rencor
la presa que íha de saciair su hambre, su instinto
predominante es destructoT; busca la ,lucha, ·a nhela el combate, se recrea de antemano con las
contorsiones ry il.a,s coil!vulsiones de su 1Víctima;
mira con anticipación su piel desgarrada 'Y cruenta, sus miembros fracturados y las entrañas esca,pándooe de las -0avidadt'S, los ojos salidos de las
órbitas, Jas vísceras arrancadas de sus alveolos, y
se baña en un ensueño de voluptuosa carnicería.
Llegado el -momento de la, acometida, su sarpazo es brusco y su dentellada bruta,l; desgarra,
fractura, destroza y disper&gt;Sa; baña en sa:ngre humeante sus fauces y sus patas; hun&lt;le la cabeza en
los restos palpitantes; mastica con furoT, y un
gruñido sordo ry -0ontinuo ·de sUiprema. sa,ti&amp;facción
se esca,pa de su garganta seca de placer.
IDl bipopóta'Illo sediento atraviesa como un proyectil el tupi'do juncal; huella flares, despachurra
.frutas, trunca espigas y destroza cañas; aniquila
laboriosas hoowigas, derriba a.divos colmenares, y
va indiferente, rectilíneo, impávido, sembrando
ruinas, en busca de la charca de fango en que se
baña, ó de la lima en que extingue su sed.
El ciervo (fil ibra.ma causa espanto; enhiesta la
coronada frente, •luminosa ry siniestra la mirada,
hirsuto el pelo, desaifía, aoomete, combate, siembra cadáveres de rivales á su ,paro y se rodea de
un círculo de 'Víctimas, y luego, victorioso y feroz, se a.podera de la hembra, la golpea, la mal-

J. s.

Sr, D. Bernardo de Mier y Cuevas.

Domingo 30 de Junio de 1901.
trata, y á cornadas la lleva á las esp&amp;suras de la selva y á las escabrosid11des
del barranco.
Así son todos los apetitos animalc~,
ciegos, rudos, destructores; el sér que ha
de satisfacerlos no es objeto de mimo, de
s~mpatía, de aiecto, sino miás bien de
odio y de rencor, ó de desprecio. El
cerdo se arroja sobre el barreño de desperdicios, lo rompe, lo tritura, coone y
Eisotea, parece como que necesita sazonar
el manjar con fango.
Hambre, sed, amor, todo es en los animailes estúpido y rectilíneo ; arrullos,
apenas las tórtolas; cantos, apenas los
ruiseñores; seducción y deslumbramiento, apenas los pavos. Los demás arumales tienen concubinas á quienes torturar y
no esposas á quienes amar; siervas de
quien€-S ha,cerse servir, y no compañeras á
quienes amparar. El amor que consuela,
defiende y proteje les es desconocido, y el
más refinado egoísmo preside la satisbcción de sus necesida&lt;les y de sus ¡q&gt;etitos.
El hombre, que tam.to ha poetizado el
3Jillor, que tantos himnos le ha cantado,
que de tantas flores lo ha coronado, tiene
á cada paso regresiones á la animalidad; impone
á la mujer sus ca.priohos; la encadena, esclava;, al
carro de sus triunfos; la roba, la engaii.a, la
pierde y la mata so pretexto de amarla.
Abunda quien crea que el amor no impone otro de-

Sr D . Sebastfan B. de 111ier.

ber que el de llagar á la posesión del sér amado, por
la astucia ó por la fuerza, y que su misión esiá
cU!Ill.plida cuando fa posesión se ha realizado.
DeshonDa, miseria, ·abandono, escarnio, sedioia,
todo eso viene después; ES el precio á que pagaa:nos
la abnegación de ,la, mujer, sus i,acrificios, su pudor de virgen, su prestigio, su virtud y su porvenir.
Don J uam., Lovelace, como la diosa de la India,
pa8€l!ln su carro triunfal sobre cuerpos vivos y
palpitantes de doncellas delumbradas y ciegas de
amor, y dejan tres de sí corazones desipedazados,
vifürs truncadas, esperanzas desgarradas, felicidades aniquiladas.
La mujer no es un sér con dE-Teohos mdiscutibles al rufecto, 11 la simpatía, ,á la compasión siquiera de su seductor; no, es un instrumento de
placer, un-a presa que i,e despedaza y se devora,
.una caña cuyo jugo se bebe con delicias y cuyo
bagazo seco se tira al •basurero.
·
Y cuando deshonra-da, perdida, condena.da :í la
vergiienza ry a,l dolor, l-a víctima pregunta á su
verdugo el por qué de su ·despiadada crureldad ·
éste contesta:
'
-Porque te amaba, ry 5610 haciéndote infeliz,
deshonrándote ry hundiéndote en la miseria y la
desgracia, ipodía hacerte mfa.
Eso, sí es amor, es el amor animal, at ributo •d e
la,s bestias y no de los hombres. El a.mor humano
es piadoso, oompasivo .y agradecido; es amor que
anhela y procura el 'bien del sér ama&lt;lo; que trabaja para que subsista, _que lucha y combate p.a-

�•
Domingo 30 de Junio de 1901.

EL :MUNDO ILUSTRADO
Domingo 30 de Junio de 19Dl.

EL :h1UNDO ILUSTRADO

ra protegerlo; qiie .liga ipor toda la vida; que obliga en justicia á pagar con sacrificios, con bondades, con dulzuras los goces que ha procurado y
los dolores y ,angustias que ha prodigado.
A-mar, es consagrarse á la felicidad del sfa
amado; ry quien por satisfacer su amor, impone
dolores y torm€-ntos &lt;y condena al objeto de su
amor al sufrimiento ry á la afrenta, ha renegado
de sí mismo, ha deiadci de ser un hombre para
convertirse en una fiera, se !ha segregado de las
leyes fri.umanas para encenegarse cu los apetitos
anima,les1 ry no merece más que el odio ó el desprecio de l,as gentes honradas.
La ete,rna, lucha ib.umana á través del tiempo y
del espacio, tiene un :fin supremo: substituir á
la organización. imperiosa el alma racional; al
instinto brutal, el sentimiento noble; al sacrificio de los demás, la filantropía; al deseo, el amor
á la lujuria, el matrimonio. al enjambre, la familia. Y quien abdica de los ·deberes que la humanidad impone, debe quedar fuera de las leyes
humanas.

J)r. )ti. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESU MBN.-La r esurrección de la música - Operas pooulares -La música anti~1Jaylos vicjoscant 1ntes -L,as obras
modernas - Bohemia. - Carmen. - Los Galeotes y Julio
Ruiz.

Ha sido esta semana para los dilettanti, á man.era de inespeI'ada fontana, de fresca y brillante linfa, abierta de improviso, á pleno sol, en la
arena tostada del .desierto.
Iban los caminantes fatigados y sedientos, y el
milagro bajó en un rayo de luz que hirió, como
un ,v¡;nablo de oro, la. tierra, para que de la herida 'brotase aquella sangre transparente.
Los melómanos esiim de plácemes. El aire se
ha llena.do de sonidos. U na estimulante ráfaga
de entusiasmo ha sacudido el viejo teatro de San
Fel-ipe. Tal parece que despertamos de un sueño
largo y alegre, durante el cual hubiésemos estado es{mchando ruido de cascabeles, serenata de
mandolinas, y pasacalles de bandurrias.
La zarzuela 1ha dominado el teatro, lo ha invadido, y se ha adueñado, como una conquistadora,
del gusto.
Sin emba;rgo, cuando nos ,isita la ópera pierde
la zarzuela una buena parte de su público.
La Compañía que ac.a:ba de visitarnos y 41ue ha
abierto la temporada de Arbeu, es de las que llaman populares y que, descle el punto de vista del
arte, prestan un gran serYicio á la cultura humana, en cuanto que democratizan las obras exquisitas y arrojan en las masas el germen fecunclísimo del amor á la Belleza.
Hemos oído ahora algunas óperas viejas. Y n os
confimnamos en nuestra opinión. Ya oara nuestro temptTamento e)lfermizo y neurótico, no tienen encanto las fiorituri, los arabescos de trinos,
las mallas sutiles de gorgeos, las explosiones de
"fermatas", todo ese aegre ju ego de las notas,
todo ese fino desgrane de escalas y apoyaturas en
que se deshace la vieja música, como una nube ,,e
deshace en rocío.
Los maestros modtTnos nos emocionan, nos ~ttcuden, nos subyugan con una música dolorosa y
fuerte, en la cual la YOZ humana entra como u;1
elemento de la polifonía.
Es claro; ya la voz no canta sola, cwno antes,
seguida sumisamente por la orquesta, como un.a
reina por los .cortesanos obedientes; ya no es
soberana y señora, iá cuyo mandato iban los instrumentos orquestales subrayando con timidez las
melodías; vibraban con delicadeza las CUtTdas, trinalban con dulzura las maderas, y de vez en cuando, los latones, á la sordina, intervenían en el
acompañamiento con sus quejas metálicas y duras.
Y a no es la voz humana la única todopoderosa
y expresiva en el concierto de los sonidos; ya está
descoronada, y aunque conserva la nobleza de su
linaje, ha perdido su omnipotencia. El arte antiguo se preocupó mucho en hacer de las gaDcrantas nidos ele ruiseñores, y de las aéreas tram~ de
esa música angélica y candorosa cuelgan, á manera ele ornatos y guirnaldas, las más jITTiales y
deliciosas sutilezas del canto.

Sr. Lic. Juan A. Mateas,
Dramaturgo que cel~br6 sus bodas de oro la noche del
martes 26 del actnal.

No -haibía entonces pasión sino ternura, ni
tristeza sino melancolía ... ¡oh! lan lágnml:l5 no
eran tan amargas, ni las quejas tan hondas, ni el
dolor tan ,desesperante y huraño. ¡ Oh, Bellirn.
Tubió como las mieses, dulce como los ángeles,
joven como la aurora, melancólico como el ocaso,
tú eres un símbolo. Tu música, corno la de Donizzetti nos aburre un poco y nos em1mlaga bast¡mte; es un rnso colmado de miel que cuan.do alguien lo acerca ,á nuestros labios nos repugna porque ~-a estabos habituados ,á los acres y malsanos
sabores. ).l;úsica sana pero sin nervios; sin vigor, sin estremecimientos, sin angustias, requiere cantantes educados hasta lo imposible, voces
sujetas á largos y difíciles estudios, vocaciones
decididas,, óDganos pri,ilegiados, que venzan á la
naturaleza iy ihagan del grito, del suspiro y del
sollozo, primores ·de notas. Para tal especie de
cantante,, toclo rumor debe quedar dentro clel pentágrama: es ésta una terrible gimnasia de las
cuerdas vocales, en las que se enredan y suben y
hacen los sonidos inauditos escarceos, como ágiles y pujantes acróbatas. Pero el ideal artístico
ha variado de rumbo. Las óperas nuevas no necesitan esos ,gloriosos esfuerzos.
Poner música á cuadros vivos, encerrar en la
pauta caracteres, dar á cada grito su nota, á ca.da
frase su entonación, pintar líricamente tipos que
vibran ,y Ee convulsionan cerca de nosotros, ha sido la asniración de los nuevos compositores. Las
tentativas han resultado soberbiag,
En esta época, al terminar un drama, cuando
cae el telón rápidamente, después del alarido de
"Carnllería" ó del sarcasmo de "Los Pa.yasos",
queda en nuestros oídos, por mucho tiempo, como un rumor de océano remoto, el eco persistente del gran dolor humano que se queja en las
óperas modernas.
Sin embai,go, para mí como para muchos, es
un placer amruble quedarme &lt;le vez en cuando,
en mi cuarto de tra1bajo, rodeado ele mis amigos,
y á charla de&amp;hilvanada y saltante, recordar entre risa y risa, burla burlando, mitad á ironía y
mitad á admiración, frases, motivos y melodías de
Donizzetti y Yerdi, música que cantó en nuestro
corazón los himnos celestiales de las ilusiones
recién nacidas.
Ahora no vamos á un teatro á soñar con las arcaicas inspiraciones &lt;le los maestros paganos; pero no ob,tante nuestros aplausos y nuestra decicl.ida admiración por los flamantes maestros italianos, no podemos menos de volver alguna que
otra vez á las óperas viejas, como se vuelve á un
parque abandonado que de tiempo atrás conocíamos primaveral y florecido.
Y 1he aquí que ha llenado la semana "La Bohemia" de Puccini. Nos visitó 1Iimí. Es imposible olvidarla, ni dejarla ele ver por muchos días.
'S'ada hay tan tierno ni tan conmovedor para nosotros que conttmplarla del braw de Rodolfo,
mientras cae la nieve en la mañanita gris y triste

en que prometen dejarse los dos bohemios cuando vuelva la tierra á cubrirse de flores.
Del idilio callejero nos queda siem_pre una memoria dulce. Van y vienen las gran.des óperas,
las opulentas, las magníficas; nos entusiasman,
nos arrebatan, nos sacuden; pero ~o bien desaparecen, cuando nos preguntannos : ¿Dónde está
}Iimí?
Ahora acabamos de llorar con ella; volvió, como
de costumbre, muy tierna, muy linda, muy sumisa.
La .fresca ry deliciosa música de Puccini fué interpretada de un modo exce1ente por los artistas
de la Compañía La,mbardi, sobre todo, por el tenor Rambaldi y la sopra,no Lery.
También, aunque un poco desgracia.da, hemos
vuelto á oir la "Carmen", que es como si dijéramos la clave &lt;le la música mod-ema.
lle aquí una sensación de la música de Bizet :
Sobre un muro blanco, del que se destaca el dosel del emparrado, cfuispea la luz: una luz fuerte, cruda, de tarde primaveral, que hiere los ojos
y sacude y quiebra en el aire la urdi1Illbre de oro
del sol. Las pupilas, lastimadas, se empeñan en
recrearse en aquella contemplación dolorosa, como si las hipnotizaran los resplandores. La claridad es una fuerza: atrae como eLabismo. El
resplandor ·se impone. La manifestación de la
vida, cuando es brillante y vigorosa, seduce y domina.
Sangre y sol; é'SO es Carmen. Resplandece y
d~slumbra. Las notas de esta partítura genial,
vibran como átomos luminosos. Tienen, en 1n.
pauta, la, inq\lietud de las luciérnagas en el follaje. Forman una música que oímos, y, por una
erlraña rela,ción--qui.2lá porque despierta rccuer,dos de cuadros y lecturas-"vemos". Es música que pinta. 1\Iás que ninguna otra, tal vez,
reproduce oon una pasmosa exactitud el color y
la línea. Los sonidos poseen matict'S y contornos.
Cada melodía se combina en la imaginación con
un lienzo en movimiento.
Canta y dibuja Bizet en esa obra, los t1pos de
una España que vive en los versos de Rueda y en
las pinturas de 1\Ia.drazo, c'olorida, apasionada,
viYaz, tierna ,h asta la caricia, impulsiva hasta el
asesinato, graciosa y bella hasta el encanto.
1Iuchas veces se me .ha ocurrido preguntar :
¿ es realmente española la iheroína? Parece que
no; parece que á pesar del man'tón, de la mantilla, del cla,vel de púrpura en el peinado y de las
pupila_s árabes, obscuras y pavonadas, Carmen es
una gitana que para engañarnos se vistió de andaluza.
La aplaudimos y logra conmovernos porqÚe es
humana. No es una española, es una mujer · es
la mujer.
'
El viejo Shakespeare clecía : Pérfida como la
onda. i Aill ! peDdone ustc-d, sEñorita, esas filosofías no vienen al caso v suelen ser faltas de educación.
·
)1e desdigo y me ac:Tui~ro á la opinión de usted :
el p◊tta inglés no· supo lo que dijo.
Y con "La Bohemia", y con las hermosas comedias ele los Quinteros, ''Los Galeotes" y uEl
Patio", que son por hoy el atractivo del teatro rlel
Renacimiento, la semana se ha pasado aplauaiendo, cuando no á los italianos, que tienen muoha
voz, á J ~lio ~uiz, que no tiene ninguna, pero que,
en camb10, tiene mucha gracia.

.Cuis

~

lfrbi11a

MYOSOTIS.
~

Cuando gima la brisa entre las frondas
Y en el bosque la tarde haya caído,
Como un canto de amor irá á tu oído
El amoroso ·arrullo de las ondas.
Y en l,ánguido vaivén tus trenzas blondas
Se mecerán, y -el pensamiento ;herido,
Bu;,cará como tórtola su nido
Para llorar con tus tristezas hondas.
Encubierta en su clámide sombría
V ~ndl'á la noche, y cual sentida quéja
Oirás que el viento esta canción murmura :
-No me olvides jamás ¡oh! amada mía ...
Y cual dulce esperanza que se aleja
L a canción. morirá, doliente y pura!
Antonio H. Altamirano.

CONTRASTES.
SOL Y SOMBRA.

"'.

En el palco, que era un ascua ele colores chillonc;., clestac-ábase una :figura ele mujer, más rubia. que el sol y más bonita que la Virgen c1el
Pilar, y á su laclo, acechánd~la sin piedad, abría
el varillaje de un abanico negro una señora demasiado joven y hermosa para vestir su jurnntud
y hermosura con el rugoso traje de suegra ...
En la arena, húmeda y removida, iba dejando
coágulos de sangre un caballo, herido traidoramente en el pecho. ("Palmas y olés"). De lo alto
caí.an mazos de puros, sombreros de ala ancha,
blasfemias irritantes y juramentos que chorreaban
odio ...
Cuando ella se miraba con timidez en un.os
ojos que no la perdían de vista, abríase el vari' llaje del negro abanico1 y aleteando pausa,damente, ocultaba la cara de aquella rubia, cara
de cielo sin nubes ni manchas. Era el mariposear
de la sombra sobre la luz ... el -aleteo de un murciélago sobre una florecilla azul .., .
El caballo, herido en el pecho, sacudía oomicamente la cabeza sobre un charco de sangre. De
arriba rodaban tempestades de entusiasmo, y el
,público pedía con vocés de muerte : ¡caballos ... !
¡caballos ... !
¡ Cuán bonita estaba! ¡ Con cuánta dulzura mirábase en los ojos que no la perdían de vista . .. !
El varillaje del abanico extendíase como una
mancha negra sobre una hoja de magnolia, y por
un espejismo de la c1istancia, semejaba un crespón de luto velando unos ojos que se miran todavía y seguirán mirándose á través de las sombras del tiempo ...

.,Cuis ]Jonafoux.

=--7c1
SritJi~ ..,az Cortinn, Lolita. L1tncla y Camacho, Lolit,L Rubio, Elena l'ortillo y'Cucv'ss Jo~efina Noñez Prida, Lolita de
Ja Vega. ,1 n ria Portillo y Cuevas, Luz Garcf°" 1... astañeda, Marra Tertsn. Limantoar, Josefina .Algara, Me.ría Algara,
y ~J "1'1,1. "'atilde ltuénte.

EL SOLLOZO.

De primera comunión.
.Niñas Bnetamantc, de Puebla.

LOS DOS CORAZONES.
Como fuente de luz y de poesía
se eleva el sol, y u divina llama
por la creación inmensa desparrama
ríos de amor y mares de alegría.
Como un eterno manantial, envía
misericordia á cuanto vive y ama,
y en luminosos piélagos inflama
almas y cuerpos, desatando el día.
Al corazón universal copiando,
ve ¡oh, corazón del hombre ! -derramando
del sumo bien ·l as bieruheohoras palmas.
Y ni apagado ni jamás rendido,
¡sé como sol sublime suspendí-do
en el cénit radiante de las almas !
Salvador Rueda.

H e nacido en los acordes de los tristes violoncelos,
fe forjaron mis arterias con gemidos de las violas
Y $Írviéntlome de nares las tranquilas barcarolas
Por un mar ele desengaño,; llego al mundo de los duelos.
Son guirnaldas de mi frente cabizbajos a&amp;fodelos
Y en las almas donde habito, almas triste:s, almas solas,
Cuando rompo entrecortados los suspiros de mis olas
Se de,granan las plegarias en sentidos ritornelos.
l~n las márgenes del Llanto, mis hamacas balancean
Y á su pe:,o, los Dolores, como sáuces cabc-cean.
Soy oepsible, quejumbroso como el ritmo del oleaje,
)Ie remedan los clamores de la brisa entre d ramaje,
)Ie remedan los lamentos de las fuentes que se quejan,
)Ic remedan los rumores de las alas que 1:e alejan!

José€. €/i~ondo.
CANTARES.

La infancia nos da sus lirios,
sus rosas la juventud ...
¡Y sirven sólo esas flores
para ornar nuestro ataúd !

El crepúsculo es mi hermano
porque siente mis tristezas.
Su recuerdo es breve tarde
su esperanza. . . noche n~ra.

T engo mil preoentimientos
que me torturan el alma;
v es que el aire de la muerte
está rompiendo las ramas.

Cuando la tarde se muere,
maclre, te &gt;b¡;·so muy triste,
porque la tarde me anuncia
que también has de morirte!
José M. Bust/llOB•

�Domingo 30 dé Junio de 1901.

.'

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

l. Hacienda de plifa en Tehua.,tepec • 2. o //, d 1
cán de Oollma.--s. Jardln de s. Marcos, •A;,,;as'::a1ie:,::e_~~o t,et!'::8
•
•
"

.
:,::,:::='•;•3.
En e!ria de Ooatzacoalcos.--4. El volis ongo.--,. Una parte de/lago de Zirahuén.

s. Plaza Principal de Aguasoallentes.--9. Un paso en el ria de Tehuantepeo.--to. En la Arameda de Bhlhuahua.--tt.
/Presa en el ria de Santiago.--12. Plaza de Frontera. Tabasoo.-•13. En las '"'albercas•• del Valle de Santiago; laguna e11 e/
cráter de un voloán.--t4. Wlárgene• del ria de Tehuantepec.
Las fotograllas que ilustran estas dos plari,nas, son propiedad de Waite, fot.

�EL MUNDO ILUST ~ADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

EL BUEN CONSEJ.O
Santiago, 26 afios.-Francísc.Íl, berm'lna de Sanft:ago,
1 7 años

[ En e .sa de S.aotiago J

SANTIAGO.-¿ A mí es á quien visitas?
.FRANCISCA.-Si, hermano mío.
SANTIAGO.-¿ Y á mi mujer también sin duda?
FRANCISCA.-No, puesto que no está aquí.
SANTIAGo.-¿·Cómo lo sabes?
FRANCISCA.-Acabo de verla en nuestr-a casa.
SANTIAGO.-¿ Ha ido á casa de nuestros padrE.-s?
FRXNCISCA.-En este momento. Aún apostaría

\
I

J

que está allá todavía.
SANTIAGO (fastidiado).-¿ Y te ba hablado
de .. . ?
:F1UNCISCA.-Ha hablado y llornc1o.
SJ.:-;TIAGO.-¿ Y te ha puesto, al corriente?
FRANCISCA.-¡ Sí, Dios Santo! y por eso me h e
apresurado á venir ; n€.cesito que hablemos larg uillo.
SANTIAGO.-Ya te escu0ho.
FRAXCISCA.-¿ E s verdad que querfas divorciaros?
SANTIA.Go.-Pura verdad. Estoy de ella basta
el copete.
FRANCISCA.-Pura comedia.
8ANTIAGo.-No; drama, verdadero drama.
FRANCISCA.-¡ A los dos añ os solamente !
SA:-;TrAGO.-P€.TO ¡ qué par de años!
Fn.A.NCISCA.-Ella ~e queja de tí y mucho; y si
lo que me diee es exacto ...
SANTIAGO.-¿ Qué te ha dicho ? .

:FRA.NCISCA.-Ha soi,prendido lllla carta. ¿ LTam¡is · á 0t10 nece.dael ?
S..1ÑTIAGO.-¡iCómo ! ¿ Se ha atrevido á refe-.
rirte la historia de la carta ?
FuNCISCA.-Sí. ¿ Qué te admira?
· "SAN'l'LI.GO.-Es inconveniente . mezclarte, á tí
que no eres. casada, que no sabes nada ele la vida, en todas estas "manipula_ciones" lntimas.
FRANCISCA.-¡ Si tú crees que ella me ha enseñado algo y que me ha arrancado ilusiones con
la historia de tu carta, bien que te equivocas!
¡ )lis ilusiones ya volaron, y qué tiempo hace!
SA.KTIAGO.-¡ En todo caso, no deberías gritarlo
tan alto!
FR..1xcrsc.-1..-1Iarta ha hec,ho mal en tomar la
cosa por lo trágico. En su lugar yo habría reído.
P ero, ¡ vao·a ! Es excusable : encuentra una carta
de mujer, una carta de amor dirigida á tí . ..
SA.N'l'IAGO.-¿ Y dónde la encuentra, si te
place?
FMXCISCA.-Ei;¡. un caj ón.
SAXTL\.GO.-¿ Qué cajón? El de mi escritorio
cuya llav€ se me olvidó sacar. Revuelve mis papeles, y yo no admi to eso.
FR.lNCISCA.-Buscaba.
SAXTIAGO.-¿ Qué, qué buscaba ? )Iolestarme,
no otra cosa.
FRAX0ISC.A.- Es posible. Pero, ¿ de quién es la
culpa? Twya.
SAXTI.AGo. -No, hermanita. Esta car ta .. ..,
puesto que es necesario que me explique contigo
acerca de ella . ..
FR.Axcrsc.A. ¡ S í, vamos ! con franqueza; te lo
suplico.
SA.NTIAGO.-Pues bien, eso no es de a,h ora . . .
¿ ComprendE.is? Eso es viejo.
F1L-1.NCISCA..-¿ D e alguna anterior?
SL'\'l'IA.GO.-Sí, justamente. Yo la guardaba
como r ecuerdo.

- ·'

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Junio de 1901.

··LA EXPEDICION MILITAR CONTRA

#os· MiYAS.

LA TOMA DE BACALAR.

U n a gabarra blindada.

Con muy importantes detalles, nuestros diarios dieron á sus lectores un extracto de las principales perirpecias ocurridas en la expedición militar que marohó á someter á los indios mayas sublevados en la región occidental de la península

Gran Guar dia en la entrada N. de la plaza.

tos días en que la recupera nuestro Gobierno para
incorporarla á la maroha de la civilización.
En la agrE.-ste s11blimida-d. _de aquellas abruptas
serranías, el ti~mpo 'Y la ignorancia hicieron ruinas; el primero, pasando lb.oras monótonas, golpeando con su martillo ..silencioso .sobre los techados y sobre los muros de la ciudad perdida; la
segunda, imponiendo inmotivados rencores en
contra de la maroha de la ciivilización.
Consid€rese, juzgando ipor lo que s-e ve en los
grabados que representan 1'8.S Grandes Guardias
en el Norte ry Oeste de la p laza, cual sería ·aquella vida. de salvajismo, pasada entre ruinas y ma-

r a penetrar en 3b"1las poco prc!undas; son bastM1te grandes para con.teñer los hombres necesarios para la defrnsa. y el a.taque ; tienen además
un blinda.j e que preserva á las fuerzas de los
efectos del fuego del enemigo.

á

)
FRANCISCA.----Oon su retrato. 1Iarta me ha dicho que con la carta había un retrato.
S.AKTIAGO.-¿ Tu ba dicho eso también?
FRA.NCISC.A.-De una m uc:bacha muy guapa, según parece.
S.A:-;TIAGO.-:No fea, en efecto. ¡ P ero tú comprendes, cuando vohí á casa, :Marta estaba furiosa, con una cara! Supuse luego que haibría algún

Ho.

FRANCISCA.-Todo.
SANTIAGO.-Uarta está l oca.
~RAKCISCA.-De, pe$aI".·
SANTIAGO.-No. Loca ele locura, ele celos. Busca cosas imposibles y sospecha necedades.

pobre muchacha, de quien guardaba un papelillo
de cuatro líneas !
FM.NCI~cr-¿ Te atrer~rías á jurar que no h as
amado.sino á una mujer antes que á la tuya? ¿ Te
atreverías?
·
SAXTIAGo.-:~fo.
FRAXOISCA..-¡ V aj'ª ! Siquiera er es menos
~entiroso de lo que creía. Además, conmigo,
bien sabes que no pasarían tus mentiras.
SANTIAGO.-¡ Bonita conversación la nuestra!
FRAxc1scA.-Acuél'Clate de tus tiempos de estudiante, á partir de tu curso de Retórica . .. ;
las cartitas, los guantes, los pañueloo, que tú me
dabas á guardar en mi r opero de luna, bajo mis
camisas de dormir, para que papá y mamá no
las pescaran.
SANTIAGO.-¡ Cómo! ¿ Hacía eso? ¿ H e hecho
eso?
FR.-1.xcrscA.-;iIuchos años.
SAN"TIAGo.- P erdóname. ¡ Qué inconciencia !
FnANCISCA..-Pno no pongas esa cara de entierro. Es curioso. Allí he aprendido la vida,
sin tener que experimentarla yo misma. Eso me
ha formado de la mejor manera que pudiera desearse. ]ifo ha avispado ... fraternalmente. Los
ih.ermanos graneles son la verdadera escuela de las
muchachas.
S.ANTI.AGo.~ Cállate. No hables así.
FRA.NCISC.A.-Sí; volvamos á )farta. Hay que
hacer una cosa: besaros.
SANTI.AGo.-Nunca. L a mordería.
~~.AKCISCA.-~lordeos, pero besaos. Ya que
estais casados, hay que aguantarse, cueste lo que
cueste. ~oy conservadora. Cada vez que haya
un agrav10 de uno para el otro, éste debe decirse : " H e aquí una ocasión para probar mi superioridad mostrándome generoso''
SANTIAGO.-Estás terrible.
FRA.NCISC.A.-Estoy despojada de artificio.
S.AXTIAGO.-:No hay ideal para tí.
FRANCI~CA.-:-Y rpara tí el ideal es la hipocresía;
no para m1. Digo lo que es. Juntaos tú y tu mujer. T endréis todavía muchas eswnas muchos
gritos, mucihas lágrimas y después alo-~nos momentos felices, por esto ó por lo otro, pesar de
todo. No apuntéis en vuestra cartera más que
los m~m~n~os felices. La vi-da es un t riste pe:scaclo, ms1p1&lt;lo y con espin as . . . lo que hay que
hacer poco más ó menos es variar las salsas. P ero es preciso comenzar por aceptar al pescado sin
protestas y humildemente.
SANTI.AGo.-Pero tú ¿ te casarás?
FRA~CISCA.-----No me inclino muoho. Pero, vamos, s: me caso será como morirme, para larguísimo tiempo. ~li marido hará todo lo que quiern, no flaqueare nunca; firme hasta el ú ltimo minuto. ¡ Alh ! ni se des!haní de mí tan fácilment~. Y? le devolveré todo lo que me b aga; pero
sm deJarle.
SANTIAGO.-¡ Tendrá para divertirse!
FRA~CISC.A.-Volviendo á lo otro, ¿ nos hemos
entendido? ¿ Puedo ir á buscar á Marta y arrojarla de nuevo en tus brazos?
SANTIAGO.-Tienes modo tan singular de arreglarnos que, por lo h ermoso del procedimiento no
puedo resistirte. Ve á busoor á l\Iiarta.
'
FRANCISCA.-"¡ All r ig'ht !" Y no elogies mi
manera de obrar. :Me ha servido para otros, antes que para tí.
SA.NTIAGO.-¿ Quiénes otros?
F~:-;crsc.A.- Pa:pá y mamá, vamos. L os he reconCJ hado más. (Saca su reloj) . Fúmate m paz
un haibano; ,dentro de media hora te t raeré á mi
cuñada. (Sale).
'

FRAXCISCA.-Toda una madeja, dil1ás.
SA.XTI.AGO.-La be abrumado á preguntas ; ha
estallado y me ha montado en justa cóltTa. H an
salido unas palabras ...
FR.A"NCJSCA.-¿ Desa,graelaibles?
S.ANTI.AGO.-Algo más que eso; y de palabra en
palabra . . .
FRANCISCA..-Han llegado hasta querer separarse .. .
S.ANTI.AGo.-Precisamente. T e confü-saré que
estas escenas se repiten con demasiada frecuencia
y ya estoy cansado, molido.
'
FRANCISC.A.- L o mismo me decía ella, hace
una média hora apenas. Sin embargo, no veo
que esto sea tan grave.
SA.NTIAGo.-¿ Qué le falta para serlo?
FRANCISCA.-Uarta ha sido una tonta con registrar ~s cosas en tu ausencia. Pero ¿ no eres tú
un imb~cil-si lo que dices es verd~d-al guardar cartas y retratos de tus "ant€.Tiores", ya que
te-ha$ casado?
~-tXTI.A?-º·_:_i ?I is "anteriore, !" ¡ Diríase qu e h e
temdo trernta mil ! ¡ Todo se reduce á una! ¡ Una

€nrique .Caveoan.

Curioso árbol incrustado en el muro de una casa en minas.

Gran Guardia en la Entrada O E . de la plaza.

yucateca. :Ca toma de Bacalar, so_bre todo,_ ha
sido descrita con el interesante colon do que tiene
· la carta íntima de un militar que concurr ió á la
ocupación y que narra sus impresiones á su espos;~ca-lar es una vieja ciu d,a,d de la península, y
cuenta en su historia !haber sido invadida y casi
d6-struída por los indios mayas á mediados del
siglo que pasó.
Las fot&lt;&gt;oo-rafías que aquí publicamos dan u~a
idea de lo vetusta, de lo abandonada, de lo salvaJe
que ,h a vivido lá poblaciói;i de Bacalar hasta es-

Choza d e j?Uano de los indios rebddls.

J'equeño puesto en Jas trincheras.

lezas ~ ensombrecida por la ausencia de _horizontes, que la esp€sura de la serranía se obstina en
hacer.
No insistiremos en contar á nuestros lectores los planes d~ ataque
que ideados desde esta capital por el
señor General Díaz y el señor General RE-'}'es, y puestos en práctica
por los ,señores Generales Bravo y
de la Vega, bastaron para tomar posesión de aquella importantísima
parte de la República. "El Mundo Ilustrado" llega con su nota
gní:fica y cumple así los compromisos que de E.-sta n-aturaleza tiene para con sus lectores.
Entre las ilustraciones que en esta plana habrán de encontrarse, está una de las gabarras blindadas
que entraron á la laguna de Bacalar en la ocupación de la plaza.
Las gahanas son una especie de
canoas descubiertas, construídas pa-

Estas embarcaciones fueron muy útiles en la
torna de Bacalar, aunque cuatro de ellas encallaron por lo hajo de las lLc,"1las.
Otra de nuestras ilustraciones bien sugestivas
es un pequeño puesto en las trincheras de la población tomada. Tiene además el curioso detalle
de un árbol que ha crecido sobre un angosto y
ruinoso muro, abrazándolo con sus raíces que le
sirven de sostén.

Barraca Ftrmada en el centro del Fuerte.

�..
Domingo SO de Junio de 1901.

• t

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE LA DAIIA

LA ULTIMA FIESTA DE TOROS.

DEL ABANICO BLANCO.

Casi no hay agrurpación de cierto carácter que
se haya quedado sin llegar al redondel de la plaza de toros para hacer una :fiesta con pretexto de
lidiar novillos.
La última tarde de toros en la plaza "México" la prepararon los artistas del Teatro Principal.
Todos tan conocidos, todos gozando de simpatías en el público de México, era natural que la
fiesta resultara animadísima y en extremo concurrida, quizá exageradamente concurrida, puE1sto
que los diarios nos dan noticias de varias desgracias ocasionadas por la impetuosa ola de entusiastas que forzaron las puertas de la plaza para
penetrar á los tendidos.
En éstos se notaba una concurrencia escogida,
y con mayor razón en las lumbreras de ambos pisos.
Los artistas del Principal hicieron una verdadera fiesta bula y no se espera:ba, ni ellos querían,
que fuera de otro modo.
En la caricatura tauromáquica abundaron detall~ chuscos, muy chuscos y muy arriesgados; es
decir se demostró valor y magnífico deseo de hacer pasar una tarde agradable á los numerosos
invitados.

Tchulllllg-Tsen, del país de Soung, era un literato que llevaiba la saibiduría hasta el completo
desproodim~en.to d€.· todo lo perecedero, y que, como buen &amp;tino que era, no creí&amp;. en las oosas eternas. !No tema, para dai: gusto á su alma más
que la oonciencia de que "era distinto de los' otros
hombres, que se fatigan por adquinir inútiles riquezas y vamos honores.
Y tan honda era esa satisfacción, que después
de su wuerte lo proclamai'◊n diohoso y digno de
en,vidi,a.
Una mañana que andaba ,á la ventura por las
márgenes floridas de la montaña N am Hoa, insensiblemente se encontró en el cementerio en que,
conforme á los uros del pafo, reposan loo muertos
bajo montículos de tierra removida. Mirando
aquella innumerable serie de .tumbas, el l~terato
meditó sobre el destino de los hombres.

PARÁFRASIS DE STECCHETTI.
PÓSTUMA.

LA MARGARITA.

HIEl:.O.

Si cuando llegue la nocturna sombra,
Al a1rir con sigilo la ventana,
Piensas que escuchas una •voz lejana
Que se queja doliente y que te nombra;
Si de los prados en la verde alfombra,
Cuando brille la luz de la mañana,
En la flor que tus tren.zas engalana
Sorprender una lágrima te asombra,
No imagines que es gota de rocío
Y que te engaña un triste pensamiento;
Sabe que aquel es llanto, y llanto mío,
Que no se queja entre la sombra el viento,
Que yo me muero, y al morir te envío
Mi última trova y mi último lamento.

SOIJ la blanca sibila de los prados ;
DOIJ respuestas de armor, ry con mis hojas
Digo si son queridos ó engañados
Los que me cuentan íntimas congojas
Soy la blanca sibila de los prados.
Vive amor entre dudas ry temores:
'J.1:iemo y esquilvo, triste r:f venturoso,
Une á la claridad de los albores
Las sombras del ocaso misterioso,
Vive amor entre dudas y temores.
¿ Me quiere ó no me quiE-Te ? es el problema
Tormei:.to y dicha de la vida humana;
NosoJras resolvemos el dilema,
Pero vosotros preguntáis mañana:
¿Me quiere ó no ... ? y eterno es el problema.

Deja que mis dolores te confíe:
La páli,da beldad color de cera
No llora nunca, ni jamás se ríe,
Aunque en mis •brazos se abandone entera.
La nieve de su ser no se deslíe
.Al claro sol de voluntad sincera;
No haiy en sus ojos faro que me guíe,
Ni entre sus besos alma que me quiera.
¡ .Ary ! cuántas veces en mi obscuro lecho,
.Ardiendo en la pasión que me devora,
Entre mis brazos con furor la estrecho,
Y me sorprende la indiscreta aurora
Llorando, al contemplarla, á mi despeoho,
Helada siempre, y siempre tentadora.

Francisco fi. iJe ::Jca~a.

(
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:::¡:~, ..."!. ....,;,,.

'":._.:·

Edlflclo de la Aduana Fronteriza de Nogales, Sonora.

- . ;:-:~~

Propiedad de Waite, fot.

-V'lllIIlos, dijo, este es la encrucijada en que
rema.tan todos los caminos de la vida. Quien llega á la mansión de los muertos, puede estar seguro 1de no volverá 'lll'irar la luz del día.
Na.da tiene de extraordinaria ·esta ii.dea; pero
resume !bastante bien la :filosofía de TohuangTsen ry [a de los clunos. Los ohinos sólo creen en
una existencia, que es aquella en que ,:en :florecer
las ,adormideras al beso dE.•l sol. Segun que son
inclina.dos á la melancolía ó á la seren~dad, los
consuela ó los desespera la igualdad de los humanos ante el sepulcro.
.
Por eso tienen, para distraE.TSe, una multi_tud
de ,diosecillos verdes ó rojoo que suelen resumta.r
á los mueritos ,y ejercer la magia entretenida. Pero Tohuang-Toon, que pertenecía á la secta orgu1-losa de los :filósod'os, no pedía consuelos á dragoncillos &lt;le poroela;na.
Paseando un ,día sus pensa;mientos entre aquellas tumbas encontró á una j◊'Ven que vestía tra~
je de luto,' es decir, larga túnica .blanca de hechura sencillia y sin ·adol'J'.l.os. Sentada cerca de
una tumba, aig.i,taiba un aibainico MaJ?-co sobre la
tierra aún Írffica del túmulo funerario.
iSintíendo -curiosidad de conocer los motivos de

acción tan extraña, Tchua.ng-Tsen saludó á la joven oortesmente y le dij o :
-¿ Me atreveré, señora, á preguntaros qué persona yace en e.sta ,tumba y por qué os tomáis la
molestia de hacer que desaparezca la m.erra que la
cubre? SOly :filósofo; inve.stigo las causas y he
aquí una que ignoro.
·
La joven continuó moviendo su abanico; se
ruborizó, bajó la cabeza y murmuró algunas palabras que el sabio n.o entendió. Renovó muchas
veces su pregunta; pero en vano. La jov€.n no
hacía caso de él, y parecía que su alma había pas~do por completo á la ma;no que agitaba el abanico.
Tchuan,g-Tsen se alejó contrariaido. .Aunque
bien supiese que todo no es ,sino vanidad, era, por
costumbre, inclinado á busca;r -los móvü.les de las
acciones huma.nas y particularmente de las de las
.mujeres; esta especie de criaturas le inspiraba
curiosidad malévola pero muy• viva.
Proseguía len.ta;mente su paseo, volviendo la
cabeza para ver tod.aivía el abanico ibatien:do el aire como las alas de una gran IDl!-riposa, cuando, le
sorprende una mujer vieja, en quien no se había
:fij.aido al prinoipio, haciéndole señas para que le
siguieTa. Le llevó á la sombra de un mon,umento
más elevado que los otros y le dijo:
-He oído que hicísteis á mi ama llPA pregunta
á la que no ha contestado. Pero yo satisfaré vuestra .curiosidad por un sentimiento natural de simpatía y esp€.TM1do que me da.réis en recompensa
con qué comprar á los sacerdotes un papel mágioo que prolongará mi vida.
Tchuarug-Tsen sacó de su bolsa una moneda, y
la vieja habló en. estos términos :
"La dama que •habéis visto sobre una tumba es
la señora Lu, viuda de un letrado llamado Tao
que murió, hace quince ,días, después de larga enfermedad, y esa tumba es la de su marido. Amábanoo con gran tel'nura; aun, casi agonizante, Tao
no podía resolverse á abandonarla, y la idea
de dejarla en el
mundo, en la :flor
&lt;le su edad y de
su belleza, le era
completamente
insoportable. Se
1'eSignaba,sin embargo, porque era
de caráckT muy
dulce y su espíritu se sometía
fácilmente á la
iilecesidrud. Llorando á la cabecera de la cama
de Tao, la que no
había abandonado durante la enfermE--élad, ponía
á. todos los ,dioses por testigos
de que no le sobreviviría y de
que con él partiría su .sepulcro como había partido su leoho.
Pero Tao le 1d ijo :
-Señora, no juréis.
- Al menos, replicó ella, si debo sOlbreviviros,
si estoy ooILden.ada por los Genios á ver todavía la
luz del día cuarriido vos no la iv~is, sabed que no
consen,tiré nunca en ser la mujer de otro y que
no tendré más que ll'l1 esposo como no tengo más
que una alma.
Pero Tao le ,dijo:
-Señora, no juréis eso.
-¡Oh! Too, Tao, dejrudme jurar al menos que
en. cinco años 001nrpletos no me 'Volveré á casar.
Pero Tao le dijo:
-Señora, no juréis eso. Jurad solamente que
guai,daréis :fielmente mi 1memoró.a mientras no se
ihaiva secado la tierra que cubra mi tumba.
Lu lo juró sol0mnemente y el buen Tao oerró
los ojos para no volverl.os á a:brir. La desespE.Tación de Lu exoedió á todo lo que pueda imaginarse. Ardientes lágr,imas devoraban sus ojos.
Rasgaba, oon los puñalillos de sus uñas, sus juegos de porce1a.na. PE-TO todo p.asa, y el torren~t:l
de su dolor acabó de correr. Tres días después
de la muerte de Tao, la tristeza de Lu habíase

Domingo 30 de Junio de 1901.
vuelto más humana. Supo que UJJ1 joven, discípulo de Tao, deseaba manifestarle cuán,to participaba de su pesar, y juzgó {X)tn razón que ella no
podía excusarse de recibirlo. Le recibió suspirando.
Este joven, que era mur elegante y de hermosa

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apariencia, le ,habló un poco de Tao y mucho Je
ella; le. dijo que estaba encantadora y que ya la
amaba, y ella le dejó decir.
El prometió volrnr, y esperándole Lu pasa todo el día sentada cerca del sepulcro de su marido,
donde la ihaibéis visto, secando con su abanico la
tierra que cwbre la tumba.
Cuando la anciana ,terminó su relato, el sabio
Tahuarng-Tsen pensó:
-La juventud es corta; el aguijón del deseo Ju
alas á "ellas" y á "ellos". Después de todo, Lu
es una honrada persona que no qui€.Te violar su
juramento.
Este es un ejemplo para las mujeres blanCM de
Europa.

flnafolio France.

LIBERTADOR.
--;::,,.J"-&lt;::,

Ser ó no ser, jamás fué para él, como para el
trágico, problema pavoroso : no le intimida la
muerte ni la desea; la vida ni le seduce ni 1e pesa,
y en la alta serenidad de su mente las mira con
igual indiferencia. El oro no tiene para é'l tentaciones, nunca lo preocupó. La glor&lt;ia no le
atrae, ni le deslumbra : él es su,perior á ella.
.A'llla la libertad : toda la libertad, la suya y
la ajena : no concibe unos derechos y unos deberes, sino la plenitud del derecho y la plenitud del
deber.
En donde él comparece y los encuentra cerceniados, protesta, evangeliza, inflama la multitud
con el verbo de su apostolado, la arra&amp;tra, arma á
los desposeídos, y al reflejar de su espada fulgurante; más temible d'eSpués de cruda revés, lleva
sus legiones por entre lagos de sangre, por sobre
ruinas iy lb.ecatom'bes, á la victoria sin nombre del
derecho sobre la fuerza.
Como el dios de llllS leyen1das orientales, crea
de la nada, hace la luz, fulmina, habla de entre la
zarza ardieTu~e, cruza en un carro de fuego d€S1umbrador por entre las genites asombra.das. Tiene de César y de Es,parúaco, de .Arminio y de BóIívar, su ju&amp;ticia es asoladora, y su generosidad
fecundísima.
Cuando asienta el ,pie en las nubes de la dumbre, impone á los pueblos redimdios la libertad,
la libertad intolerante, sin coo:npromisos ni remiendos, la que arrasa el templo, y leva:nta la escuela; la que silencia los embaucadores; la sublime atea que le reconoce y le respeta á la vida
todo lo que a, de ella; lo que es del cerebro, la razón; lo que es del corazón, el amor; lo que es del
'Vientre, el hrumbre. La que tala la maTaña primitiva, riega el suelo .con 1a samgre de los ~rugados
rebeldes, y desde el zenit, sol sin ocaso, calienta al
aimor de sus rayos los venideros gérmenes, y hace
brotar de la calcinada tierra las razas nuevas.
No ha venido aún el libertador.

C!ésar 3umefa.

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Domingo 30 de .Turno de 1901.

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;EL MUNDO llJU,STRADO

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1.

FONDO
HICPRDO COVARRUBIAS

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor animal y amor humano</name>
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                    <text>Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

�Domingo 23 de Junio de 1901

LA HISTORIA DEL HOMBRE
QUE SE HIZO SABIO
Hurb&lt;' en otro tiempo un mozo bueno como el
;pan 'Y guapo corno un San Miguel ,de retaJblo. Le
llamaban Homobono y era. la adoración de las
genws que le conocían.
iSe desvivía por prestar servicio á los extraños,
por -ayudar iá los amigos, por favorecer á los enemigos y por confort-ar á los desvalidos. Con él hallaban con.suelo los tristes, pan los menesterosos,
juguetes los niños pobres, amp~o las viudas, carida,d los perseguidos, iy los hastiados entretenimiento.
J,unto á Hornobono no era posible estar desazonado, porque las desazones se ,alejaban de él al
mirar €,•l resplandor de santa alegría que se escapaba ,d e su alma ,t ersa, ipura. 'Y unida como el agua
de un estanque limpidísimo, y de 8'11 :fisonomía inocente ry sencilla.
Pero Hoonobono, que hacía dichosos á tantos, no

EL MUNDO ILUSTRADO
Homobono se sentía ,conmovido; pero mucho
más conmovido se sintió cua,ndo oyó rdecir al Doctor : "Eso se puede obtener artificialmente, mediante una operación sencilla".
•
Al •día .siguiente, el chiquillo aquel, hecho de pasta de ángeles, ocurrió á la ca,sa de Aborym para
preguntarle qué operación eta aquella. Opuso el
Doctor algunos reraros, per.o al fin convini€-Ton en
que esperarían el momento propicio para hacerla.
Por esos tiempos murió en la ciudad run sabio muy
grande; un hombre que 'b.a,bía id.€-j ado :fama de conocer todo cuanto habían alcai11Zado los hombres,
y murió asistido ;por .Abo:nym, que estuvo en su
compañía ib.asta ,u n rato después que se hubo extinguido todo aliento vital.
A poco entró el Doctor 1á la caisa de Homobono,
y como lo encontrara dormido se apresuró á partirfo el cráneo y á sacarle el cerebro, substituyéndole cél,u la por célula, lóbulo por lóbulo, hemisferio por ihE!ll1isferio, el que !había arrancado al sabio que acababa de morir. Luego, aplicando no sé
qué ungüentos y pronunciando no sé qué frases de
1

EL MUNDO ILUSTRADO
críticas le escocían y molestaiban a1Unque fueran.
finas ry comedidas.
Y a no era el ;paño ,d e lágrimas de los tristes, ni
la iprovidencia de los irufelices, ni la admiración
de los buenos. En los mismos en quienes antes
había visto amigos y hermanos, vió des,pués émulos y enemigos; en los mismos labios donde estaba
~auro de cosechar ,alabanzas y bendiciones, estaba
seguro después 1de no alcanzar sino censuras y dicterios.
Al mismo tiempo se sentía triste, triste con rfiris•teza inacabable é infinita. Las penas de la vida
le habían asestado antes tiros que se embotaban ~
su co¡aza ,d e resignación; aihora lo herían con fle.ohas enerboladas que se le entraban por la carney se la &lt;lestrozcaban.
Cosas que antes ,n o sentía sino como rasguños
en la epidermis, ahora eran dolores que lo martirizaban, quitándole el hambre y el sueño.
.A!dioo su alegría, su mansedumbre, su bondad,
su equilibrio, todo lo que lo había acompaña.do en
su vida anterior. Problemas á que no había concedido ninguna importancia ó apenas importancia
teórica, después lo atormentaban y atenaceaban
sin descanso; negocios que le ihabían parecido insignificantes como granos de mostaza, después se
le :figuraban enormes como montañas de .h ierro;
personas en cUJya excelsitud había creído, se le presentaban como ruines y para poco, á causa de queno eran sino buenas, y no podían competir A::on Homobono que alardeaba de intelectual..
Y así, atovmenta.do por odios, ,pasiones, dolores,
problemas y penas, Homobono se atravesó un día,
con un tiro certero, aquel cerebro que no caminaha de acuerdo con su corazón, y que, por contera,
no era suyo y lo hacía sufrir ,t anto.

Y. Salaoo filvarez.

NOTAS DE VIAJE.
~

OS.IZABA.

era dichoso ni vivía contento. Le enMgrecía los
días y le turba.ha las noches la pena de no adelan.ta,r en sus estudios, el dolor de no saber tanto como otl'OS clricos de S'll edad, que lo dej,a,ban emboba.do con sus habilidades y con 'Sus discursos. Y
cuando Woo envi.diabam su ecuanimida.d, su looganimidarl, su pureza de intenciones ry la belleza
de su -alma, Homdoono sonreía pensando que mej_or le ihubiera valido -conocer el "trivium'' y el
"quardrivium", y discutir acerca ide si Aristóteles
había tenido ó no razón en tal ó cual pasaje de su
Etica.

•••
Conocía Homdbono á un gran :fisiólogo y anatomista de muoho fuste, á quien llamaban el Dootor
AJborym, noonbre igurul al de uno de los diaMos
IIDÓS terribles. Quizás lo hruya sido, coono se verá
rpor la obra.
U na. noche se hablaba del don de sabiduría y de
la importancia de tenerlo. Se mencionó á Salomón, que prefirió la ciencia •á la riqueza ry al poder; á los prafetas y á ,l os iluminados, que poseían la salbi!duría infusa; á la,s. pitonisas, que vaticinaban lo futuro; á los apóstoles, sobre quienes
descen:dió el Paráolito en lenguas de f,uego; á
Raymundo Lulio y Franci'Sco ide Asis, que de caballeros ,brillantes, ,pero llenos de ignorancia, se
habían conver,tido en pozos de ciencia, en varones
del ,Señor que vencían á los herejes y quitaban almas tá Satanás; á Cornelio .Alápide, que siendo un
niño casi idiota habí-a recibido una pedraida prnviden.cial que le ib.abía ,despeja.do el entendimiento,
de manera de poder descifrar con claridad nunca
vista los mi'sterios de la palabra divina.

abracadabra, dejó á Homobono, al perecer bueno
y isano.
,Cuando el mozo despert-6, smtía un ligero dolor de cabeza y nada más. Cogió s-u libro de texto,
y como si ihubiera desgarrado Ulla venda, empezó á
entender cooas que antes no alcanzaba., á vislumbrar horizontes que no conocía, á 'llotar reladones
que no !había distinguido nunca. Luego le vino
algo como flujo de pal.abras oon que lograba explicar elegante ry ricamente, con frase colorida y exac,ta, todo lo que sentía bullir en su interior, y se
conoció orador, poeta, estilista ry apreciador de la
belleza.
Los con.discípulos de Hom.obono caminaban de
sorpresa en soi:presa :y se hallaban acordes en que
al mudllacho le había "salido talmto". Hoy escu&lt;Jhaban una conferencia de Hoonobono acerca de
electri'.ciidad, luego ocurrían á gozar de 'll'llO de los
:famosos discursos con que arrebataoa al audi.torio,
después iban á la representación de uno de sus
dramas, 'Y cuail!do llegaban á su casa leían alguna
disertación en que el antes atraisa,do estudia,nte desenvolvía nociones y plantaba teorías nuevas sobre
derecho de ,gentes, :filosofía ó estética. Y lo -más
gracioso era que todos esos trabajos suyos parecían como la explanación, como el desarollo, como
€1 corolario de los que hrubía emprendido el in.signe Sapiens, el grande hombre ,difunto.
Iban todos los días á más la fama y el respeto
que rodea.'ban iá Homobono; pero él se sentía más
y más infeliz á medida q11e pasa!ba el ti€-mpo.
.A su serenidad, á su paz interior, 'á su nofile y
elevada ecuanimrdad sucedieron bien pronto el
hastío, el des€-ncanto 'J la duda.
Las a,laibanzas lo dejaban contento; pero las

.Al entrar en la ciudad, busqué en vano la elev~da cima que le da su nombre. No ,la. vi. Una
cortina de montañas de un ver.de oboouro cerraba
el ihorizonte; era u.na muralla ondulante en la queligeras gasa.s de nubes prendían sus estandartes
victoriosos.
Vista desde la avenida principal, .aquella serranía semejaba yawT en un sopor ,perezoso, en un 1~
ta.rgo solemne iy gra.ve.- Sin querer acudió á mi
meim.ori,'l; UI1a vieja impresión, á la primera lectura del Guillermo Tell ,de Schiller. De aquelloe
montes, austeros y -silenciosos, de aquel rincón de
illaturalezca absorto en su propia vida, bajaba ail
valle rumoroso, E-ntrecor.tado de bulliciosas corrientes de agua, un soplo ,de vaga melancolía., un
hálito de somnolencia impregnado de no sé en
qué extraña dulzura.
En las abras, un matiz violáceo se desleía á la
1-uz del sol, en tanto que harapos de ,b rumas se
colgaban en el ramaie ·de un cerro, ha,ciendo aparecer los árboles como en.vueltos en un velo· de:b.umo.
Desde e;l puente de la Borda vi al río desprenderse en cascadillas, huir entre guijas, lamer los
pulidos troncos de los platanares, sai1tar con su
crin suelta de espumas, inmovilizarse en un remanso y llenar pequeñas ipresas, dando mavi.mient&lt;&gt;
'á maquinarias cUJyo llllmOT sordo se armaniz;a;ba con
la muda severidad de las .m~tañas. Y por todas
partes el cerco de granito, la silueta. de aquellos
gigantes gibosos, como centinelas de la ¡población,
como EScudos arrojados por ti.tanes guerreros des•prendidos de allá, de la gran pirámide, del coloso
de blanco penadho perdido en el espacio.
Y el "rum'' "rum" del agua, el glutineo cavernoso de los molinos y de las fálbricas, con su nota
sorda, com.o de colmena, acusando UI1a vida enérgica, una actividad sostenido, en medio de la callada solemnidad de los montes.
A11 pie de las alturas, por misteriosos caminos,
'Pºr ,senderos ignorados, el agua -se ib.a desliw.do, á
- ocasiones á saltos 'bruscos, ya en callejones tort~osos. Viene blanca ry transparente porque el cielo se ha mirado en ella y las b\Strellas se ih an '8.SOmado á su cauoe; viene rápiida porque ,l a seduce
el vértigo; viene cantando _porque se siente alegre de romper su cár cel de hielo.

Domingo 23 de Junio de 1901

C001ocedores ,fa tan grandes mereEl hombre la espera abajo, la da
cimientos, varios literatos ocurriede :pa•letazos, forceiea con ella, la
ron. hace tiempo al Congreso de J adetiene en su curso, y acaba porr
lisco solicitando se pensionara · al
apresarla. Pero e¡la se hace la dóseñor Rivera, que gastaiba su fortucil, la mansa, se deja guiar, y á pona., por cierto no corta, en la impreco recobra su libertad, vuelve á ser
sión de libros útiles y ro la in.stru.cla señora de los campos, la que pasa
ción del pueblo; pero la Legislatucantando y recoge por un momento
ra, basándose en consideraciones
cuadros y espectáculos en su lienzo
que
desconocemos, negó lo que se le
líquido, ,para olvidarlos ,al momento,
pedía, y que en concepto nuestro
la inquieta, la 'Voluble, la tornadiza.
era de absoluta y extricta j,u sticia.
Y a ha saL.::.., de los subterráneos,
ya abandonó los reductos, y aihora
salta y se atropella €-n la llanura.
(i)
Ha trabajado mucho, y ahora descansa en su leoho, en algún prado,
en donde el beso del sol la transporEl sin'Vergii~un tipo social,
ta á los aires, para ciwr de nuevo y
tproteiforme, invasor, unüorecente y
s1:;T llevada al taller y de nuevo concaracetrístico de ciertas razas, puequistar su -independencia y de a:i.uevq
blos y épocas, si bien generalizado en
rodar y ser batida y hecha polvo,
todo el mundo y difundido en toda
vapor, incesantemente, eternamente,
la humanidad. Tratemos de defiatada á su cruz, suj€-ia á su martinirlo y comencemos ,p or distinguirlo de los tipos congéneres y análorio.
gos. Llámase sin vergiienza al homOrizaba es la ciudad del agua; se
bre que se ha echa.do á la espalda
la ve coagulada en lo alto de los
la d1gm.idad, por más que lleve de
montes, corriendo en sus ríos, sofoella la máscara ; que ivive sobre el
cada en sus pasadizos subt~rráneos,
rpaís, sin trabajar; que explota á sus
en el humo id.e las fábricas, €-n la neamigos, parientes y perso~as de esblina de los montes, en •l a savia de
timación1
les exprime el Jugo y les
las plantas; circula, va y viene, cochu,pa la sangre ; es el Tartufo de la
quetea, ,huye, se arremolina, brinca
honradez y del tra!baj o ; el Yago del
y apasionada ·de aquel pedazo de
jaque y del sablazo. .Distínguese
tierra no 'Puede abandonarlo nunca,
del mendigo en que no tiende 'la ma..y cuando ihwye rpor una senda vuelve
[10 sino que pone planes; del timapor otra y si se despide por la tarde
do~, en que no exipl~ta. la c~cia ó
regresa por la mañana.
1a ambición de sus 'VHJfamas, smo su
¿Qué son esas nUJbes? me preguncompasión y su buen oorazón, y del
táis. Son una promesa de regreso. 1•
ladrón, en que no en:i-plea ~ edios de
El agua se va r.iendo por el cauce L----------------::-------:-:--=:-----------1 violencia, sino de persuaci6n, y en
del río y vuelve llorando por la tarde
5r, Dr. Presbltero Agustln RIWJra.
que no despoja, sino rec~be. . .
en gruesas lágrimas.
Hay
tres
tipos principales: el ~mverguen~a
Está celosa id.al azul del cielo, de los dorados del siglo XVIII , ailgo á manera de un Feyjóo me- Heráclito, el sin vergiienza Demóonto y el sm
xicano. Como el insigne benedictino orbitense,
rayos ·del sol, da los parpadeos _de las €Strellas ; ha consagrado el Dr. Rivera su pluma al d.,;,_•u- vergüenza Catón. Heráclito se _presenta llor~,
qui.ere ser la venoedora~ la favorita, y por eso ~o gaño &lt;le errores comunes; como él, está dotado abatido envuelto en levitas grasientas; pero digdeja que el astro del día se en.señorée en el horide amplia y enciclopédica instrucción, y como él, nas. Víctima de la fatailidad, perseguido Y agozonte y por eso ,también se detiene agazapa:da en
posee un grande y sereno valor civil que lo impul- biado por el destino, su vida ha sido _Ulla no in~
las aÍtu.ras. Desde allí .acecha, desde allí vigila,
-sa á decir su opinión, aunque hiera intereses, con- rrumpida de contratiempos y desgracias. Cal~J!lly como el amor puede más que el despeoho, baja
traríe tendencias y ofenda á personas é institucio- c1ades inesperadas dieron al traste con. s:u patrunovelo::mente y posa su beso fresco en la tierra, que nes. La verdad es su ídolo y su noxma, y como el nio, pilladas é in:.fideli,da,des de sus asociados y deda esp€-Ta anhelante.
historiador romano, se ha formado el propósito pendientes disiparon en _h:i-rmo el fruto. de su trabajo; su abogado lo traic10n6, su médico le curó
No recuerdo quién_ha llamado á Orizaba el Man- &lt;le sentir lo que dice y decir lo que siente.
chester de México. Encuentro la frase exacta Y
Perteneciendo el señor Rivera al sacerdocio ca- la cura; su mujer, siempre en estado y con un
la ihago mía.-Desde la callle principal se me anto- tólico, que, como se sabe, es una corporación ce- niño en crianza se encuentra afectada de un ma,l
ja encontrarme sobre el puente de un gran "stea- rrada en que todo cuanto se ,pie~sa y se ejecuta es incurable y di~pen.dioso; le llueven los hijos !
mer'': una p.aJpitación interior conmueve el b~- conforme á pauta invariable, na sabido ser sin- las enfermedades; ti6ne siempre de turno dos ruco rechina Ja máquina, escá.panre hondos resoph- cero y honrado, sin contrariar los dictados de su ños con escarlatina, uno, por lo menos, en agonía;
d;., y toda la n3:-ve trepida y vibra mi ~dio de conciencia. Sacerdote ejemplar, es también es- en aquel momento na.die se ha desa:rinwo en
aquel océano verdoso en el que las m01~~anas se- critor liberal ejem'Plarísimo y tiene amigos y ad- la casa, ni haiy con que enterrar á la. cunada.
Todo el mundo lo a,bandona; nmg-una mano
mejan olas gigantescas.
.
miradores en todos los laudos.
se
le tiende; el ministro, antiguo compañero de
.Alllá va el navío, con su pesado cargament~ ;
Contar las obras que el señor Rivera. ha escrito,
las chimeneas vuelcan al espacio sus bocana.das c~- á partir del trabajo sobre la posesión que sa?ó á colegio, ínitimo de la familia y que debía tantos
lidas, la hélice bate el agua, la azota, y en medio la luz el año cuarenta y cuatro del pasado siglo, favores, le ha quitado el empleo por colo:car á un
del valle extático se iescUGha el eco aihogaido de una sería tarea imposible. Creemos qúe no bajan de ahijado; el otro ministro le ha prometido coloenorme cdlmena el coro grave de una poderosa cien los libros, opúscufos, folletos y hojas sueltas carlo; pero no ha.y vacante.
-Y aquí me tienes, en 11.1. última, sin cuartilla
eIDergía que mu~ve á aquella ~mbarca&lt;:ión, balan- que el sabio lagueru;e ha publicado. Too.avía hace
ceada por un hálito de las brisas marinas que .se pocos días, á pesar de sus setenta y siete añoe de y sin más apoiyo y protección que tú, que nunca
han abierto paso entre los cafetos y las gard,3n1:1;;; eda.d y cincuenta y siete de dedicarse al tr~bajo me has abandonado ni me dejarás perecer ... !
Dem.ócrito no gime, ríe; no solloza, oh.arla;_es
intelectual, el señor Rivera aca:ba de obsequiar á
d0 la tierra caliente.
Al pisar tierra orizabeña, en el fondo de 1~ .,i - sus admiradores 1::on un nuevo libro en que r ebate de una ex-pansibilidad y de una verbosidaid innalenciosa serranía buscando un all.to de las tnst1- á los deturpa.dores del hfaoe Moreno, cuya glo- gotables, ostenta gran aplomo, es con:fiazudo, da
zas del ''boulev;rd", ihe sentido un aliento con- ria el señor Doctor sacó de 1~ obscuridad en que palma.ditas em. los hom'bros y una espu.mi:t8, blanquiz.ca de triumfo brota siempre de sus labios. No
solador : aJlá arriba, la eterna, la ÍJD.acabreble fuer- yacía.
Pero si son de alabarse la amplia información, ostenta desgra.cias, exhibe esperanzas; si cuaja el
za que preside á la vida de la naturaleza; en la
ciudad crepitante, la redentora energí-a de un gru- el criterio honrado y el sincero a.pego á la ciencia negocio que trae entre manos, "se ar'ID.a" y sale
po humano que forja en el yunque las aceradas ar- que demuestran los trabajos del señor .,Rivera, más de apuros. Tiene confianza en el porvenir y admas que han de servirle en la gran lucha por la respeto merecen el patriotismo, el amor á la tierra miración y cariño por su víctima.
mexicana y el expontáneo y nob-le cariño que pro-¡ Pero vi.ej o ! ¡si estás famoso ! ¡,gordo, coloexistencia.
fesa á los hombres que han hecho bienes á Méxi- rado y con un por:venir brillante ! Por más que
&lt;!arios 2Jíaz 2Jufóo.
co cualidades que resplandecen en esos escritos.
te 'Veo poco sigo atento tu carrera y celebro tus
'Al revés de otr3JS ,personas de su ejercicio, el triunfos. Yasé ... yasé ... , no te hagas "guaje",
señor Rivera se ,distingue por su adíb.esión á todo que juega tu candidatm:a para cierto gobierno de
lo grande y bueno, sin curarse de que pertenezca Estado.. . Hombres cmno tú son los que neceó no á tal ó cual bandería ó fracción.
sita el país y oja;lá y todos 1os gobernantes fueran
En todos los libros del señor Rivera resplan- de tu talla; ¡ otro gallo nos cantara! ¿Y la direcHonramos hoiy las columnas de nuestro semana- dece un estilo puro, pero exento de amaneramien- ción del Banco,? Si no te la dan se hU!D.den !
rio reproduciendo el retrato del digno anciano que tos; ocurre muohais veces á la anécdota, al rasgue ¡ Qué saben los accionistas de finanzas! Contigo
hoy por 1hoiy es el decano de los literatos ~e la Re- típico, á la frase que anda en ·boca del vulgo, y sería otra cosa y ya verían si se prosperaba ó no.
pública. El señor Dr . Don Agustín Rivera, sa- de ese modo resultan su dicción expresiva, su
cerdote jalisciense ,de clarísimo ingenio y luces su- frase clara, su idea exacta y su conjunto armonio(1) Lease: Los sinvergüenzas.
periores, es 'lln polígrafo como los hubo á :fined so y bello.

"LOS GALEOTES"

1

.-.

EL SR. DR. PRESBITERO AGUSTÍN RIVERA.

�•
Domingo .23 de Junio de 1!)01

EL i\fUNDO ILUSTRADO
EL :MUNDO I LUSTRADO

Con que ·t e dejo ... porque tu t~ompó es preci~
so; si puedes, ,á,rmame con
a,lgo mientras se arregla
mi asunto ... ¿No obligarás á un ingrato?
Catón jamás _eide dinero. Austerv y digno,
se abochorna,ría de recibirlo. Busca trabajo honrado, no importa cuál,
J:!i.n,guno es dewonroso y
él no tiene pretensiones
ni preocupaciones. Una
jefatura de sección, una
curul, cualquier co,m en
la que eche los pulmones,
si es preciso; ipero que le
permita ma;ntener incól uane el nombre de su padre
y Jai!ignidad •de su fa.rnilia. Es desgraciado y pobre, no por pereza ni -por
vicios, sino por dignidad,
por eso dejó el empleo,
:por que lo humillaban y
lo trataban como trapo
del suelo. · Le ofrecieron
u.na colocación en la Casa
de Moneda; pero lo sometían al vei.amen de registrarlo al salir. En
una pagaduría en que había -vacante se permitie,
ron el lujo de exigirle .
que caucionara su manejo, á él, á Antonio Péxez ! Como si de antiguo
no fueran su nombre y su
familia conocidos y honxa,dos, aunque pobres!
El hecho es que tanto
HeI'áclito, como Demócr.ito, como Catón, son
;perezosos ó 'Viciosos, ó
ambas cosas; que ni la
fatalidad deja de persése¡,,o-uir a:l primero, que
suele tener que enterrar
dos ó tres ve&lt;!e's á su misma cuñada, ni se arregla
jamás el negocio del segundo, ni encuentra el
tercero fflllpleo J_ ocupación análogo á sus antecedentes y á su dignidad.
-Dispón del cadáver
de Sofía~os dijo exa1brupto Heráclito.
-¿ De Sofía? ¿ Pue;;
Mn,e. Blondel,
no la enterramos )'d. en
Bspos,i del S r. Ministro de F r ancia, llegado recientemente a l pafs.
Enero?
-No, tonto, á quien ente:rramos en Enero fué Don 1Iiguel, el honaohón crédulo, tan bu.eno como
lL Luda.
. tonto é-idea profuooamente r eal y humana,- Fracasó el monopolio de los nenepiles-ex- fomentador inconsciente y estimulador asiduo de
clamaba Demócrito--y rme he qu,ed.ado sin icuartilla. los íicios y de las malas mañas de los Galeotes.
-¿ Pues no piintaba tan bien?
El tipo de Don Miguel, con quien nos codeamos
-+Sí; pero el administrador sf! largó con el di- á diario en todas parte:s, entraña la filosofía de
nero y nos sentó á todos.
la pieza, á saber : que hay sin vergiienzas porque
-¿ Y los lrudrillos de arena. aglutinante?
hay quien practica el bien sin discernimiento, á
-¡ :Xada; que nos birlaron la patente y mi abo- ciegas, á troohe y moche, y sin saiber á quién ni
gado me cobra las perlas de la Virgen!
importarle cómo.
-¿ Y los automóv-iles de tracción animal?
J€iremías el bueno; pero un tanto cuanto pesi-Pues y la epizootia. .. Hemos perdido más mista y egoísta. En fuerza de pesimismo y de
de cinco mil del águila.
egoísmo adivina á los Galeotes, los presiente y los
Y así por ese orden.
denuncia, sin conse.:,o-uir otra cosa que hacerse reEsta clase de tipos y las situaciones económicas gañar y maltratar. Es, á nuestro juicio, el persoy .dramáticas que de su acción social derivan, son naje capital de la obra, por:que representa el buen
los que, de reoli€.ive, con una realidad palpitante, sentido y la prudencia en medio de cinismos sin
con una veroa festiva, con una vi-s cómi-oa vigo- escrúpulos y de virtudes y ben&amp;ivolencias sin mesura.
rosa, con un fon.do de profunda filosofía y una
En el desempeño, muy aceptable, y á ratos
f orma ir.reprodhable, nos ofrece y presenta la deli- iverdaderamente br,illante, desouella Julio Ruiz,
ciosa comedia "Los Ga,leotes", de los hermanos que hace un Jeremías magistral. Los demás cumQ uintero, representad.a últimamente en el Rena- plen ,y algunos como buenos.
ieimiento con un éxito colosal.
El núblico, llena .el teatro y hace bien; pel'o
Moisés Galeote enoarna á Heráclito ó Demó- hará mejor en aprender lo que la obra. enseña: el
crito, según el caso, y es el -tipo acabado del sin- tacto en el ejercicio df! lá. virtud. Sólo quemánvergüenza, vicioso y perezoso. Oaton, el sinver- doles el pasto, podremos acabal' con esa plaga de
güenza digno, altivo y ,p rofundamente J&gt;t,TVerso, parásitos que pululan en nuestro medio y en
-está simbolizado en Mario y trataido de mano nuestra época.
;naestra.
A~ !rudo de estos dos tipos del mal, evolucionan
2'r. jYf. flores.

Domingq ·23 de Junio de 1901

LIRA MACABRA

~

¡ Quién forjara la historia de aquella lira, lira macabra y primihva
que Safo hubiera tenido
por obra de las Furias !
Sirve de base al ateo y
de caja a,rmónica al propio tiempo, ,un cráneo de
mujer que aún conserva
restos de la corta, espeEa. cabellera.
Ofician de
brazos las astas ligeramente ai,queadas de una
cabra montés. Tr.icorde
es la lira como la del
Padre Apolo. El plectro desapareció, acaso
con la mano del artista
que la pulsaoa, joven
guerrero ó viejo agorero
a,nónimo, sacerdote de la
tribu. ¿ Fué d cráneo
aquel de una pulida etío;pe, estatua rudamente ta11.ada en un bloque de
carbón; ó de una Venus
cafre; ó fué sólo elegido
al Maso entr€· el osario
por más sonoro y resistente, al cabo de un festín de caníbales ?
Bestia de carga fué en
vida esa mujer, y animado iru;trumento que vibró
sólo al choque de rudas,
s-alvajes sensaciones. Ni
el sol que le caldeaba la
piel, ni la flora y la fauna cuasi monstmosas de
sus selvas, ni los lagos
que reflejaban sus formas, ni las estrellas que
iluminaban sus noohes,
encendieron jamás una
idea en la tinieola de su
mente. El terror á lo
ignoto, y la melancolía
de la vida esclava, fuemn los polos de su mundo psíquico.
Luego lo cóncavo de
su crráneo ,vaciado y blanqueado por la muerte dió
voz iá la lira, y lanzó á la
puerta de una cabaña, 6
á la riba de 'l1Il río bárbaras sonoridades, acentos de una lengua en la que los humanos expresan
emocion&amp;, e.speranzas é ideales, que no son para
traducirse en palabras, misteriosas radiaciones del
ailma que sólo el alma entiende, cos.as de ilusión,
de amor, de fe: suma poesía.
La voz de 1-a muerta que en vida no s"inquietó
de su fin, ni alcanzó ' á darse cuenta de que era
su sino dar de su seno nuevos guerreros &amp; futuras madres; la voz de la muerta conmovía, alentaba, elevaba el espíritu de su pueblo. En a,quel foco sonoro se concentraba cuanto la selva, el sol, y
lagos y estrellas d€'cían á a,quellas :mentes.
¿ O fué acaso el instrumento aquella lira sacra
que sólo rpara los dioses sonaba, cnáneo de la intocada hija de un rey, inmolada-como la Efigenia de Algamenón-en aras de rnna colérica divinidad á quien aquella sangre habfa de ruplacar?
¿ Por ventura _el mago-el sumo saoordote--no
más, hería sus cu€·r-das, y al resonar, post:rábase en
tierra la muHitud, iporque creía sus acentos eco y
remedo de la voz de fo infirrµto, de la universal
y suprema inspiración de todos, condensación del
ideal y de fa conciencia crepusculares ,de una.
raza ... ?
¡ Quién forjara la historia de aquella lira !

@®~(

.
o

o

~~

o[rn

• 1

Oésar Zu111eta.

R o m anza sin p a la b ras.
Cuadro genérico.

�"€/ ]YfuniJo :Jlusfrado,"

•

MOZAB.T EN CASA DE MADAME D

Junio 23 de 1901.

OMPADOVR, Cuadro de V. de Paredes.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 23 de Junio de 1901

Domingo ~3 de J~io de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

. . T.
~

.• e

,7

!WIH~l_~==·:.a .

Orquesta Lerdo de Tejada.

(;uadrilla de tore&gt;ros y Orquesta Lt-.rdo dt· T1•t1ula.

La orqu~ta que formó el popular :filarmónico mexicano Miguel
Lerdo de Tejada ya es conocida de nuestro público, y se recuerda que
nJ dejó mala i,mpre,$ión en sus ejecuciones.
; Los :filarmónicos lucen el traje de charro, que es típico en nuestro
país.
Es una de las exhibiciones que más se han aplaudido en las "Calles de México".

El día de la inauguración de las "Calles de M.éxico", la nota. más
llamativa fué la lidia de toros hecha por el espada español Eduardo
Leal y su cuadrilla, formada de los banderilleros Sevel'ino García, Francisco de Dogo, Luis Leal y Antonio Méndez.
Aunque la fiesta de toros no es netamente mexicana, sí está muy
aceptada en nuestro país, y de seguro por eso figura en el simulacto de
nuestras costumbres.

Orqueitta U:1,tca de Salterio~.

Verbena popular en las calles de l'tléxico.

La víspera de la inaU¡,"'llración de las "Calles de ~léxico", se organizó una verbena popular, en la que tomaron parte todas las personas
,contratadas para ~r á emibir sus habilidad€'S en la feria.
Todos lucían los vistosos t r ajes con que habían de presentarse en
.Público, y del pintoresco conjunto da una muestra la fotografía enviad-a
.:por nuestro con:es.ponsal.

..,

Marra Sore1, primera bailarina.

Desde que el correspoo1sal de los diarios que
edita la casa fundada por "El Mundo Ilustrado",
&lt;lió una crónica completa de la fiesta. que se efectuó en la inauguración de las "Call6s de México"
(un lugar que figura en la Exposición Pan-Americana de Bu:ffafo), creímos que en materia informativa el CU'ffi'Plimiento ha sido exacto, exce¡tuando aquello que corresponde á la informacion
,gráfica de este semanario.
A cumplir vienen estas páginas, que llenan las
fotografías enviadas por nuestro corresponsal y
que son una ex•acta. adición á las descripcion€S y
motivos que para sus cartas ha tenido.
Nos dedicamos en es.to á dar una noticia gráfica por excelencia : En aquella tierra extraña está
un grupo de compatriotas que si en su forma típica no Rueden dar más que una idea,--siempre
exótica,-de nuestra manera de ser, no dejan de
rpert6'1.1ecer á nosotros.
El danzón de Lerdo de Tejada y las desafinaciones de las que allá than ido á llamarse tiples,
son á veces nuestros aplausos. ¡ Quéjense los que
baten palmas sin tón ni son ; ellos llevan su pequeño contingente á lo que naciendo en lféxico en
d "género chico'', va á correr en . . . cualquier
género.
"El l\Iundo Ilustrado" trata de ser en estas veces una revista granea, tal cual la puede tener
una nación europea.
N,uestros lecto1'EJS deben e:;;tar impuestos de
ello, ya que por la adaptación que hemos querido
!hacer, tenemos en nuestro favor plácemes muy
respetabks.

El cuarteto de M1ulmb6u

El reel.amo, en e11pera del piibllco.

En el kiosco que aparece en esta fotografía es donde se exhiben las
"tiples" y ,bailarinas momentos antes de que dé pl1Íillciipio el ~pootá.culo
por tandas.
En la plataforma aparece todo el ek-mento femeni,n o ataviado con
los traj~ .mexicanos y .• . extranjero s con que se presentarán en el es-cenario.

Este "recla,mo" es como
barrio.

Aurora Rosetti. primera bailarina.

el "paseo" ó "convite" de

Formada por loo princiipales ejecutantes de saltéTio que hay en l\féxico y por los tocadores de guitarra y bandolón que se reconocen como
sobresalientes en 1-a manera d€· ejecutar en esos típicos instrumantos.
El conjunto de los ejecutantes es a,,,&lt;rradable, y recuerda los alegres
acordes que se pierden en las "ohi,nampas", en nuestros populares paseos de Santa Anita.

ll!l1

circo de

Formado por indiv-iduos oriundos tlel Estado de Chiapas, asiste á
la Exposición de Buffal-0 un cuarteto que ejecuta en un instrumento
llamado "Marimbón".
En la •Irul(YOr parte de nuestra República este instrumento es desconocido, y sólo de vez en cuando se exih&lt;i:be en algún circo ó espectáculo popular.
La música de este cuarteto es exótica, aun para los mismos mexicanos.

�Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Junio de 1901

élue6la. - fi&gt;amas distinf.,uidas.

LA CREACION.
TEOGONIA TRIQUE.

(*)

I
... Y el viejo NEXQUIRIAO, grande iy radioso
De vida y de poder, tendió su inmenso
Ojo de luz sobre el obscuro y tmgico
Vacío de lo negro ...
Y vió-----ld.e sus pupilas
Inmensas á los vívidos destellosLa informe masa, oomo embrión estéri'l
Del vientre sin calor del Universo . . .
La tierra "no era'' a;ún, necesitaba
Para rvivir del creador aliento.

**•

Srlta. An,ella Hierro.

,

RESURGAM.

Los frutos rojos y aromadas rosas
Y en el erial sin fe, páramo yer'.o,
Urc:nrán otra vez las tuberosas.

¿Y es esa tu pasión? Nieves caídas
Que arrastran las lozanas tuberosas;
Ondas sin un rumor, ondas dormidas . ..
¡ Páramo sin claveles y sin rosas!

No importa el huracán de lo pa,sado
Si haiy algo que escapó de la porfía:
Se tiene más a;mor si se ha llorado
Hasta llorar á mares la agonía !

Remanso que no bulle ni murmura
Ni guarda los matices de la vida;
Arbusto desgajado que á la altura
Eleva su hojarasca entristecida.
Enhiesto ,peñascal, antro vacío,
Océa,no sin azul donde el mal flota,
Un corazón sin fe, muerto de frío !
Un mar que se esca;pó, gota por gota!
¿Y es ~a tu l)asión? ¿ Cómo la nieve
Podrá formar la vida de las almas?
Dile á tu corazón~on ansia bebe!
Dile al remrunso aquel-besa las palmas !
Presta cail.or y luz al oleaje

Srita. Sara Rodile••

Roon.pe con las mentidas convenciones
De los torpes ilusos del dereoho.
¡ Cómo puede sa!ber de corazont'S
El que iII.O lo ha sentido entre su peoho !

Srita. Esther Mlrua.

Y tiñe con a;Ll&gt;uras las corolas ;
Reviive con tus ,bé'SOS el ramaje
Y al m'cl,r de tu pasión vuelve las olas.
Entonces brotaran en el desierto

V en y reclina en mí tu ri;gia frente
Y deja que me asome en tu mirada;
Verás como retorna el Bien ausente
Cual de 'lill cielo meior otra albora.da.

Y así en mi corazÓID., decirte -¡-m ía !
liIJ.undarme en la fe de tus amores
Y beber en ,t us labios la ambrosía
En pago de miti versos y mis flores 1

,fidalberfo Carrieoo.

Y pensó Nexquiriác: ¿ Por qué estoy solo
Si solo me entristezco?
Sin los !hijos la vida no es completa,
Tener hijos "es bueno ... "
Y al influjo divino
De su creador, fecundo pensamiento,
Brotaron nueve dioses formidables
Y distintos también de su cerebro :
"Shischéc", dios de la Tierra; el luminoso
'íNaác", señor del Sol; tibio y sereno
''Yaihuí", dios de la Luna; el ígneo ry bravo
"Cuhuí", ,señor del Fuego;
"Cunmá", dios de las aguas; el tonante
"Na:néc", dios de los aires; el del hielo
Blanco ''Yu!huéc" ; el pállido y temible
"Nimá", dios de la muerte y el horrendo
Y tentador y cínico
"Chunguy", dios del Infierno 1
Y después N exquiriác miró gozoso
La creaci6n éll. su principio y, lleno
De esperanzas y amor, llamó á sus hijos
Que se agruparon obedientes luego;
Y díjoles :-"Sihisohéc---aher.mano vuestro-Se encuentra débill. y sin fuerzas para
Secar la tierra ... ¿guién su noble esfuerzo
Le prestar.á para aiyudarle .. . ?"_;y nadie
Contestó. Y N exquiriac, rugando el ceño,
Dijo á Cuihuí, su hijo,
-"¡ Oh, calor de mi cuerpo !
Baja á la tierra y •hasta que te llame
El lodo seca con tu ardiente fuego''.y sumiso Cu!huí bajó al instante,
De aa tierra introdújose hasta el centro,
Derramando tan inerte
Calor en ella que la tierra, ardiendo,
Hizo temi;T á Nexquiriiác tremenda
Formid1:11ble explosión y, con empeño,
Llamó al mismo Cuhuí; (que no le oía,
Y echaba más calor desde su cootro),
Entonces temeroso del peligro
Dij o á Cunml't, que apresuróse presto,
-"Oh, sangre poderosa de mis venas,
Desciende hasta la tierra en donde el fuego
De tu hermano •Cuhuí romperla amaga;
Arroja en ella tus torrentes frescos
De aguas á raudales, pero no ,t e irrites

Y ahogues á tu hermano que está dentro". Arm6le de sus amnas más temibles,
Raiyos y roncos truenos;
Y por si no bastara,n las corrientes
Del agua de Cun.má, por coro.pañero
Le dió á Yuhuéc, el imipasible y triste
Blanco dios de los hielos!
Y les dijo á los dos :-"Enfriad la tierra,
Apagad el incendio!"Derrepente la tierra, obscurecida,
Como en loo tiempos del vacío negro,
Miróse circundada por compact0;,,
Obscuros nubarrones gigantescos,
Que se agitl!Jban sin cesar sobre alla
En medio de relámpagos y truenos !
Era que el dios Cunmá cumpliendo estaba
El paternal consejo ...
Y llovió tanto, tanto, que las partes
Cocidas por al fuego,
Formaron las colinas, las montañas,
Las costas y los cerros;
Y el lodo blando aún, que se deshizo,
Convertido en torrentes y veneros,
Rodó á la parte ba,ja y se formaron
Lagos y ríos, mares y arroyuelos ...
Y Ywhuéc impasible, que hasta entonces
En futil inacción pasó su tiempo,
No teniendo qué haoer buscó un asilo
En los montes enhiestos,
Y formó los voilcanes,
Blancas y abiertas cúspides de hielo
Por donde, á veces, irritrudo, sopla
Ouhuí su aliento de ceniza y fuego !
•Mas temiendo otra vez ·nuevos peligros
Nexquiriac, ,padre tierno,
Dijo á Nanéc, á su impa]¡pable hijo,
-"Olh, de mi ser aliento 1
V e rápido á la tierra y soplo activo".y fué N anéc y con su soplo hizo
La -arl;mósfera y el viento.

*-

*

Y el equÍllibrio "fué ... " pero las sombras
Envolvían la tierra con sus velos;
Y del gran Nexquiriác ante el mandato,
El dios N aác y el dios Y a.hnú partieron
A derramar su luz y sus destellos;
Juntos salieron y, volam.do juntos,
.Miró Y ruhuí un conejo,
Imprudente detúvose
Y activo perai,gu:iólo hasta cogerlo;
Mas all querer recuperar la marcha
Y comerse el conejo á un mismo tiempo,
El animal se le aitoró en la boca,
Y al seguir el sendero
Por do Naác marchaba apresuraldo,
Ni le pudo alcanzar ni llegó á tiempo .. .
Era del mundo la primera aurora!
Ráfagas y reflejos
Inundaban la tierra, ail.borozada
Del sol al primer beso .. . !
Yahuí, la luna, desde entonces triste,
De honda aflicción y de pesar intenso,
Pálida sigue al sol y lleva siempre
En la boca el conejo!

II
(*) Pera la formación de esta Leyenda el autor se ha inspirado en un pequeño folleto publicado en l.893 por el Sr. &lt;;ayetano Bsteva qttien-según el Sr. Man.ne! M'artfn~z Grac1da
-recogió la tradición de boca de los indios entendidos de la
tribu llamada trique •Bl trique (dice el miamo Sr. Martfnez
Gracidal es idioma de la filiación mixteca y se llama aof porque muchas palabras terminan en trae, trec, trie, troc, true 6
en crac, cree. cric, croo, era.e Hay ~os trac1icioncs respecto á
la trib-a La primera es que eran m1xtccos los que la formaron
y qU.e, resentidos por algo, cambiaron s~ idioma. La .segunda, qne dich'&lt; trib11 ee un grupo de yaq!'11s q11c los mixtecos
t'raieron cautivos. Lo cierto es qne la tnbu es montarás. muy
valiente. de com plcxión robusta y que difiere mncbo en )os
12s0s y costumbres de los mixtecas, d.u.nque no en los rasgos
enrrales fisonómicoa. 1&gt;

Así la tierra "fué ... " pero falltaba
Algo que la creación engrandeciera;
Sin áiiboles, sin florEiS y sin hombres,
La tierra era una inmensa
Triste extensión sin :fin y sin objeto ...
Y, á la voz de la magna omnipotencia
Del viejo N exquirmc, los siete dioses
Obreros de la tierra,
(Pues Nimá el destructor jamás creaba

Y Chunguy sólo amaba sus blasfemias)
Reunidos en la atmósfera regaron
'
De gérmenes proilí:ficos la extensa,
La inhabitada y lúgubre
Arida superficie del planeta ...
Y surgieron las flores y los árboles
Los animales nobles y las :fieras, '
Y "N dajá" el pensador, el primer hombre
Y la primera mujer, "Numá", la excelsa! '
Ambos reyes del mundo
Mientras no contrariaran los mandatos
De la Deidad eterna !
Y con los dioses admiraron todas
Las grandes mar!IIVÍllas y bellezas
Y dominios inmensos que á sus plantas
Les brindaba la tierra;
Y los dioses pusieron en las frentes
De la gentiil pa.reja,
Una corona, símbolo de mando,
De gloria y de grandeza.
Y así los siete dioses les dijeron:
-"¡ Oh, N dajá., hermano nnestro 1
¡ Oh, N umá, corazón de la existencia!
Cuidad vuestra corona cada uno
Cual sin igual presea ;
El que mandó ponéroslas os sigue
Y vigila también, siempre, al pie -de ella,i
Si alguno de vosotros
'
O vuestros hijos á O'lvidarlas llega,
Las tomará quien os las puso ruhora
)
Y por siempre jamás vuestra grandeza
P erderéis ¡infelices ! mientras toquen
Vuestras plantas la tierra 1

•••
Y N exquiriác entonces, entusiasta
Con su obra magna, convocando á :fiesta
Al rebelde Ohunguy díjole :-"Llama '
¡ Oh, dios de los infiernos ! con p:resteza,
A cuanto músico halles en el orbe
Para que en grmde, universal orquesta
Cante la vida de la tierra; corre,
Para cum'J)lir mi mandamiento vuela";y viendo que Ohungu~, cual siempre cínico
No acataba su voz, tocando "¡ alerta !"
'
Llamó á cantores, músicos y bardos
Y clamó : derramad vuestra selecta
Armonía -de notas y de cánticos ...
Y aquel suolime himno gigantesco
De vida y de placer, la furia horrenda
Despertó de Chungu¡y que, en alarido
De embravecida :fiera,
Llorando por la dicha de los hOlffibres,
Sacudió su flamígera melena
.
Y, en vez de destruir como pensaba
La inusitada :fiesta,
Oía, con doilor de condenado,
La música soberbia...
Hasta que huyó, iracundo, á sus sombrías
Recónditas cavernas
En donde desde entonces vive oculto
Miímtras brin.da N aác su luz intensa,
Y solamente de Y aib.uí á los tibios
Ful~ores ó en las tétricas
Noches sin luz---&lt;!on la figura humanaTentando á los mortales se pasea!

Jr{lguel .}Jolaflos Cacho.
Chihuahua, 1901.

1

•

�,

Domingo 23 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 26.

MÉXICO, JUNIO 30 DE 1901.

DtNctor: LIO, RAFAEL REYES S-PINDOLA.

GITANILLA.

Subscripcilm mensual for4nea, I 1A
Jaem ,aem ,m Ja OapUaJ, 1A

Gerente: ANTONIO ClJYAI.

)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 25, Junio 23</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Exposición de Buffalo</name>
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                    <text>Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

�Domi~g? 16 _de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

LA AMENAZA.
-&lt;::::&gt;,--~
Aquella casita nueva tan cuca, tan blanqueada,
tan gentil con su festón de vides y el vivo coral
de sus tejas flamantes, cuidadosamente sujetas
por simétricas hiladas de piedrecillas; aquellos labradíos cultivados como un jardín, abonados, regados, limpios de malas yerbas; aquel huerto poblado de frutales escogidos, de esos árboles sanos y
fértiles, ,placenteros á la vista cual una bella matrona,-me hacían siempre volver la cabeza para
contemplarlos, mientras el coche de línea subía al
paso, levantando remolinos de polvo, la cuesta más
agria de la carretera. Sabía yo que esta modesta
é idílica prosperidad era obra de un hombre, pobre como los demás labradores, que viven en madrigueras v se mantienen de berzas cocidas y mendrugos de pan de a:naíz, pero más activo, más emprendedor, ·dotado de la perseverancia que caracteriza á los anglo-sajones, de iniciativa y laboriosidad, y aue, á fuerza de economía, trabajo, desvelos é industria, había llegado .á adquirir aquellas
productivas heredades, aquel huerto con su arroyo,
y .á construir, en vez del ahumado y desmant.elado
tugurio, 1a vivienda "&lt;le señor", saludable, capaz,
aspirando y respirando holgadamente por sus seis
ventanas y su alta chimenea. .. A veces, desde el
observatorio de la venta'Ililla del de.startalado coche, veía al dueño de la casa, el tío Lorenzo Laro•
co, llevando la esteva ó repartiendo con la azada
el n(\,&lt;JTO éstiercol fecundadol', exponiendo al sol
sin recelo su calva Sl1clorosa y su rojo y curtido
cerviguillo, y admiraba involuntariamente aquella
vejez robusta, aquella alegre energía, aquella
complacencia en la tarea . y en la posesión de un
bienestar f!anado á pulso y á puño, sin defraudar
á nadie, honradamente.
Un día,--1legando el coche al alto donde ya se
registran los dominios del tío Lorenzo,-noté con
sorpresa completa transformación. En las heredades en barbecho crecían cardos, escajos y ortigas; la mitad de los árboles del huerto aparecían
tronzados, secos algunos; el arroyo se había con,ertido en charca; y en la fachada de la casa solitaria pendía, á manera de colgajo de carne desrorendido por cuchillada feroz, una vi&lt;lriera que
desgajó sin duda la racha clel huracán. ~fi exclamación de asombro y pena determinó silenciosa
y astuta sonrisa en el aldeano Que, sentado frente
á mí, descansaba la barbilla en el puño de báculo
del inmenso paraguas rojo-el clásico "paraguas
de familia'' tan querido del campesino gallego.Guiñó los ojos sagaces y esperó con sorna la pregunta infalible.
-lfi amigo, ¿ sabe si es que ha muerto el tío Lorenzo de Laroco ?-pronuncié con interés.
-Morir, no murió-respondió el aldea1J10 pesando las palabras cual si fuesen polvillo de oro.
-¿ Pues cómo veo todo abandonado y hasta la
vidriera rota ?
-La casa se vende y las tierras también-declaró el buen hombre, con la misma solemnidad y
diplomática reserva.
-;. Pero y al tío Lorenzo? ;. Qué le pasa?
-El tío Lorenzo, ¡ pst. .. ! dicen que embarcó
para Buenos Aires.
-¿ Y por qué? ¡ Un hombre que le iba tan
bien aquí!
.
El labriego meneó la cabeza. adelantó el labio
inferior, se encogió levemente de hombros, apretó
el cayado del paragvazo, y al fin soltó con énfasis :
-¿ Y qul· quiere, señora? ¡ Cosas de la "fertuna", que "vira'' como el viento!
Conociendo algo la psicologí~ de uu~tra gente
aldeana, C(?mprendí que aunql1e. preguntase y repre¡-(untase, no sacaría en limpio· la historia dramática que me hacían presentir iiquellas truncadas
noticias. Por sne-rte, al día siguiente, cuando s.•
lía.mos de la misa ma:vor, me dí ele ma.nos i boca
con el médico Don Fidel, sujeto de habla expedita y bien informado de la chismo_gr,1 Et rural.
Apenas toqué el punto del embarque del tío l.orenzo, exclamó vivamente:
-Ahí tiene usted uno que no emig-r,1 ni por falta de recursos, ni menos por sobra de C"&lt;ii&lt;'ia. :::l,1tisfecho vivía él en su casita preciosa. v crin rns
frutales y sus hortalizas, y su hórreo rén,rtir11do
maíz, y su panera llena de trigo, como el emperador en su trono. Era un "filósofo" a:llá á su manera el tío Lorenzo, y comprendía que vale más
pájaro en mano. . . Pa-ra quien sabe ag-enciar y
vivir, América está en todas partes... ¡ No me 11)
dijo pocas veces, cuando veía emigrar á los mozos!
Y hasta aseguro yo una co;:a, y ]a aseguro porque

estoy en autos: que va ese hombre herido mortalmente por el golpe y la aflicción de dejar lo que
tantos trabajitos le costó adquirir, ¡ porque si cree
usted que allí hacía germinar las cosechas el abono, se equivoca: cada espiga era una gota de sudor
y un átomo de voluntad del tío Lorenzo ... !
-Pues si no se ha ido por 'D.ecesidad ni por lucro, ¿ á qué santo se fué ese hombre ?-pregunté
sintiendo que mi curiosidad se redoblaba.
-Se ha ido. . . ¡vel'á usted .. . ! por nada; por
una aprensión, por el fantasma de un daño ... por
una palabra, por algo que se desvanece en aire.
Se ha ido por una amenaza. . . ¡ Una amenaza de
muerte, eso sí! De verns espanta observar lo que
labra en nuestro cuerpo una lima espiritual, una
idea. ¿ Usted recuerda al tío Lorenzo? ¿No le
.eía todos los años al pasar? Pues ya sabe que era
un viejo de los que aquí llaman "rufos", colorado, listo como un rapaz, el primero en coger la azada y el último en soltarla, y chusco y gaitero él
con Jas mozas, y amigo de broma, y sin un alifafe
ni un humor, ni un dolor en los inviernos; como
que en diez años que llevo aquí sólo una vez me
avisó, para curarle una 'mordedura que le había
dado en el hombro un burro muy falso, un garañón que tenía. Pues si le ve usted poco antes de
embarcar, no cree usted que es el tío Lorenzo, sino
• su sombra ó su cadável'. Se había quedado en Jos
puros huesos; la ropa se le caía; Ia cara era del
color de este papel de fumar, y los ojos 1~ revolvía como los de un loco, así, á derecha é izquierda,
y la ,cabeza así, mirando si venía alguien á herirle
á traición ...
-¿ Y qué mala alma le había jurado la muerte á ese pobre diablo ?-murmuré, para atajar las
descripciones del médico.
-¡ Sí ahí está lo raro !-exclamó él, exaltado
por los recuerdos.--Nadie, ó poco menos que nadie; su propio :·erno, un majadero, un pillete de la
curia. El tío Lorenzo no tuvo de su matrimonio
sino una hija, muchacha muy buena y muy apocadit.a, que se enamoró de un escribientillo de Brigancia, y contra gusto del padre se casó con él, muriéndose de allí á poco, ó porque su marido la maltrataba, que es lo más pl'obable, ó porque ella era
de complexión delicadísima. No quedó sucesión.
El tío Lorenzo, entonces, ya empezaba á prosperar,
á hacer compras, á tener "pan y ,puerco".
En estas, el escribientillo se metió en no sé qué
gatuperios ó trnpisondas de falsificaciones, y lo
echaron de la notaría y de todas partes : se vió en
la mayor miseria_, y se acordó de su suegro, y se le
presentó una mañana, mientras el tío Lorenzo andaba arando. ¿ Le sacó ó no le sacó, de aquella
,ez, tajada? En la aldea dicen que sí, porque después se le vió por las romerías bien portado, muy
majo, de botas nuevas, jugando y empinando el
codo. PeTo ya sabe usted fo que son estas cosas: el
que chupó quiere seguir chupando. Parece que
cuando el tunante ese volvió á pedir dinero, el suegro levantó la azada y se la enseñó gruñendo: "Ahí
tienes lo Que te puedo dar: agarra ésta y suda como yo sudo, y comerás y lograrás remediarle". Y
el yerno, echando mano al bolsillo y sacan&lt;lo una
faca y abriéndola, contestó así mismo: "Pues en
pago ele eso que me das, te daré yo esto en las tripas; tan cierto como que se ha muerto mi padl'e.
Suela y revienta ·v junta ochavos, que el día que
estés más descuidado. . . con esto te encuentras.
Hasta la vista ... hasta luego".
Y usted preguntará: l. era hombre el yerno de
cumplir esta amenaza? Pu.es aquí está lo bueno,
Y por qué- dije que el tío Lorenzo emigró huyendo
del fantasma de un daño, y no más que del fantasma. X adie de los que conocen al escribiente le
suponía con ag-allas para cometer un crimen: porque una cosa es chillar v echar una bravata, y otra
hacer . . . ¡ Y quiá ! Si tampoco .Jo creía el tío
Lorenzo. Es decir, no lo creía con la razón; pero
como la razón es la que menos fuerza nos hace, y
como la imaginación estaba impresionada, y como
el tunante se dejaba ver en los alrededores y le
rondaba la ca~a )' se le presentaba de repente salienr1o de trás un árbol, el tío Lorenzo empezó á
guillarse. . . ¡ porque no somos nada, nada ! y le
enfró una especie de fiebre coticliana, y recuerlclo
(]Ue me llamó á &lt;'Onsulta. . . ¡ Una consulta bien
orig-inal ... , una consulta del alma!
"Oiga, Don Ficlel, Yo estov malo de una idea
que se me ha a.¡1;arrado ... y no piense: me hago
cargo, señor, de que esta idea del demonio es una
"tontidad ... " Deme algo. Don Fidel, porque
puede 'SeT que con una reretita se me quite: que yo
he oído que estas cosas de ]a cabeza también se
pueden quitar con remedio~. EUo enfermedad pa-

rece, porque cuando me siento algo mejor conozco
que estuve aloquecido, y que ni tengo pizca de
miedo á ese trasto, ni él es hombre para ponerse
conmigo cara á cara ; y si veo esto tan claro como
la luz que nos alumbra, ¿ en qué consiste que sueño
con "él" todas las noches, y de día, ouan&lt;lo salo-o
0
al trabajo, voy mirnndo siempre para atrás, y
hasta juraría que siento que me meten una cosa
fría por los lamos ... vé? aquí, aquí; que me duele, que ni respirar me ·deja ... " Yo, naturalmente, le desengañé. ¡ Esto no se cura en la botica !
Si fuese reuma, se lo quitaría con salicilato; si
fuese dolor de costado, vejigatorios y sangría . ..
¿ Pero cosa de allá del pensamiento? ¡ Sólo Dios !
Y el tío Lorenzo-que en medio de todo era terne-me dijo así, unos días antes de la marcha:
"Don Fidel, soy más hombre que ese malvado, y
se me pone entre las cejas que lo me cumple hacer, es,-antes que estar siempre con susto de que
me mate,-irme yo á él derecho y partirle ,la cabeza
con el azadón .. . y dejarlo en el sitio. Y ya no
sueño con la muerte que él me dé, sino con dársela yo; y tengo unas ganas atroces de verlo tendido ... y como no quiero perderme ... ni condenarme. . . ahí está, me voy á América. . . vendo todo. . . ¡ Al fin de mis años, á rodar por el mundo ... !" Y lloraba el viejo como un chiqui:llo, al
decirme esto . . . que, vamos, me conmovió también á a:ní.
-Según eso, hizo bien en marcharse ...
. -¡ Ay, señora !--1:ruspiró DO'Il Fidel.-Sí, haría
bien. . . Pero, ¿qué sabemos? El hombre no
puede huir de su suerte ... Ayer, en el vapor alemán, he visto embarcarse al yerno, al de la amenaza que estaba pereciendo de necesidad aquí ...
y también se larga á Buenos Aires.
.

€milia j)aroo ,Bazán.

AMAZONA.
Llevas la bota ceñida,
larga y a,ncha la polfora
y en un mechón recogida,
como serpiente dormida,
la &lt;lorada cabellera.
Tiembla impaciente el corcel
bajo el mandil con corona,
'
pero tú saltas sobre él
y le acaricias la piel
con el traje de amazona.
Tu cuerpo glácil se arquea
como el tallo de un rosal
y cuando el potro escarcea
lo tdominas á tu idea
con la espuela de metal.
Rutila al sol el miraje
de tu sombrero de copa
y das encanto al paisaje,
oorque eres en ese traje
la más gallarda de Europa.
Tu ma'D.o nerviosa y fina
que bajo el guante hormiguea,
tiene la rienda y damina,
porque e.s mano femenina
y aun hiriendo, lisoujea.
Y cuando el noble animal
se arranca en un torbellino,
tu cuerpo primaveral
parece el weño genial
de un artista florentino.

jrfanuel lfgarfe.

AMOR NORMAL

X o hay parn que traigamos á cuento
una vez más las cualidades de entendimiento, corazón y carácter que adornan
al señor Sierra, porque esas cualidades son
bien conocidas de los lectores de este semanario. Culto, con una cultura tan alta
como la que pocos, quiZJás ninguno, podrían presentar en el país; inteligente,
con una superioridad ele intelecto tan
electiva que en cualquier lugar del mundo llamaría la atención ; bueno, con esa
bondad que sólo tienen las almas grandes
y selectas, el señor Siena es una de las
más hermosas y conspicuas figuras de
nuestra patria.
Su instrucción en asuntos pedagógicos, su largo y fructuoso magisterio, el
amor con que la juventud lo mira y el
amol' que él tiene á la juventud, lo hacían
á propósito para ese nuevo y delicado empleo. El señor Presidente de la República ha comprendido bien esas cosas, y
por eso lo ha llamado á un puesto en que
el auxilio de sus luces puede ser más útil
que en parte alguna.
Enviamos nuestro Tespetuoso saludo al
:i\Iaestro Sierra.

Y AMOR PATOLÓGICO.
El amor es una ley natural, una necesidad del corazón, la base sólida é inconmovible de la famil.ia y ele la sociedad.
Por el amor se vive, por el amor se trabaja y se obtiene, se lucha y se triunfa.
Amol', en todos los modos y las formas;
á la mujer, á los hijos, á la madre, á los
amigos, á .Ja patria; es la función suprema, el arranque de todos los empujes, el
punto de apoyo de todas las fuerzas, el
foco de que irradian todas las eneTgías.
El mundo interiol' tiene su gravitación
como el mundo planetario, y esa gravitación es el amor. Estímulo de toda actividad y móvil universal de la acción, el
amor, como el ejercicio de todas ,las actividades humanas, d&amp;be ser un plaeer;
amal' debe ser un goce y una satisfacción.
El amor normal, natural, debe ser fuente
de goces y no semillero de dolores, foco
de luz, y no antro de tinieblas; estímulo
y energía, y no abatimiento y desolación.
Se debe amar riendo y cantando; derramando flores y entonando himnos. El
amor debe convertil'nos en atletas gozosos, en Juchaclores regocijados, en pailadines expansivos. Amar, como respirar
y como vivir, debe ser función y emoción
expansivas, plácidas y dulces.
En nuestra raza v en nuestro medio vemos generalmente otra cosa y á veces todo [o contrario. Cupido no es para nosotros un niño juguetón, rozagante, sonrosado y feliz, sino un Cíclope brutal, arrebatado, impetuoso y ciego. Para nosotros
el amor no es Venus esplendente y sonriente, mecida por las olas en su concha ele nácar, salpicada
de blancás espumas y circundada de iris matizados y brillantes; es Gorgona ceñuda, coronada de
víboras, espumante y furiosa. Nuestro amor no
es alborada, sino tempestad deshecha ó noche sombría.
Amamos como quien delira ; en medio de visiones y fantasmas; como quien enferma, en medio
de calosfríos y de ardores ele fiebrn. La época de
los amores es período de crisis, que anemía, que
devora y que consume. La virgen inocente y cándida se siente desfallecer y morir; f!alidece, se marchita, enierma, sufre y llora. Extrañas melancolías invaden su espíritu; un abatimiento profundo enerva su voluntad; la risa se borra de sus labios, las lágrimas empañan su mirada; huye de la
sociedad, busca el aislamiento, desdeña el placer. El adolescente, juguetón poco antes, alegre
y satisfecho de vivir, se siente sacudido por impulsos desconocidos, se hace irascible ó insociable,
abandona el trabajo ry se entrega á la meditación,
borronea estrofas, olvida .á sus amigos, desdeña á
su familia; un sentimiento nuevo excluye de su corazón todos los otros y, absorto y ensimismado,
pasa por la vida como distraído y exhaviado.
Apenas contrariado, el amor reviste formas furiosas y agresivas; celos, iras, enojos, furores inmotivados, desesperaciones injustificadas, sacuden
el espíritu como la tempestad el esquife, y se entreven inminencias de naufragio. No correspondido, el amor impele al vicio que aturde, á la orgía
que degrada, al crimen que infama, y al suicidio
que aniquila.
Es claro que nuestro amor es enfermizo, patológico, anormal; que trabaja á contra pelo y á
contra filo; que, alterado en su ésencia por nuestro
temperamento y nuestra educación, va contra sus
naturales fines y trabaja contra sí mismo.
En los países del Norte, en esas razas apacibles,
serenas y ,tranquilas, el amor es nol'mal, porque
aunque intenso es tranquilo; ,porque es creador y
no destructor; ,porque completa, endulza y corona
la vida, en vez de mutilarla y amargarla. Allí se
ama como se respira, apacible y dulcemente. Las
razas del Mediodía, impetuosas, ardientes y soñadoras sienten, como ciertos tipos orientales, la voluptuosidad del dolor; toda sensación intensa,
desmesurada ry brutal les procura goces, incomprensibles, pero reales, y hacen &lt;lel amor cilicio,
&lt;disciplina, potro y hoguera para mejor sentirlo y
mejor disd'rutarlo.
En esta modificación radical del sentimiento,

Domingo 16 de Junio de 1901

IMPRESIONES DE LA í'SEMANA.
R.ESUMEN: La lucha de los teatros. - Género grande.-La resurrección de la comedia. - R.eminiscencias de los viejos
tiempos.
Sr. Lic. Justo Sierra.
No:nbrado recientemente Subsecretario de Instracción Fúblioo.

han tenido entre nosotros más parte la educación,
que el temperamento y el medio exterior, e~pecialmente el literario, que la índole de la razn. Nuestras bisabuelas del régimen colonial no conocieron
ose amor que enferma á nuestras hijas y las tortura. Amaban apacible, dulcemente al esposo que
se las destinaba, le eran fieles y sumis-as, y se conformaban con la dosis de monótona felicidad que
se puede encontrar en el fondo del gineceo. La
juventud masculina de entonces era sosa, inerte,
tranquila, un ;pooo hipócrita; pero nada tumultuosa. La casaban con quien querían y se dejaba
casar sin protestas y sin rebeliones.
Con la emancipación rpolítica, la difu.;;ión de las
luces y la invasión de la literatura romántica, comenzó el amol' á hacerse eniermizo, teatral, extravagante y extremado, y sus formas anómalas se
difundieron como una epidemia, dominando casi
medio siglo T prolongando su acción hasta nuestros días.
Pero en fuerza ele ser agudo el mal, no ha podido ser dura&amp;ro; una reacción saludable comienza á sentirse y acentúa sus efectos. Bajo la
influencia de una educación menos literaria, ele
la difusión ele mejores usos sociales, ele la generalizaeión de ideas más sanas por más positivas y
más práctieas, la fiebre comienza á mitigaTse, los
fantasmas clel delirio á disiparse, las agitaciones
convulsivas á calmarse. El amor, gradualmente,
de enfermedad va volviendo á su categoría de
función, y de estado anormal del espíritu vuelve
á su carácter de sentimiento necesario y natural.
El romanticismo, pasado de moda, comienza á
caer en el ridículo, como los "cabriolets" y "manteletas" ele 1830. Se ama hoy con igual ardor;
pero con mayor sensatez; con la misma ternurn,
pero con más lucidez y Teflexión, y esa evolución
es· benéfica, porque toda pasión ciega, ingobernable é irrefrenable es perjudicia] al bienestar privado 3' á la felicidad social.

:Or. ]Yf. Flores.

D. JUSTO SIERRA.
Las últimas modificaciones en el lfinisterio ele
Justicia é Jnstruoción Pública, de que hemos dado oportuna euenta, han traído como una de las
novedades principales la entrada del señor Licenciado Don Justo Sierra á &lt;la Subsecretaría de
Instrucción Pública, una de las en que se dividió ese importante ,departamento.

Los teatros han entrado en lucha. En
d Principal se presenta el sainete líri1,o_.
acompañado de la petipieza y de la revista, ,trmfadas de melodías pegajosas; en Arbeu se anuncia la ópera italiana, que trae
uncidas al viejo repertorio de: V erdi, algunas
'f rías obras modernas. Este teatro sacude
sus palcos empolvados y se prepara. á rivalizar con
el Princiipal; y ambos son como dos ancianas coquetas que entran en lucha amorosa para conquistar al ,público, que suele ser un amante exigente
y descontentadizo. Sin embargo, miTadas, sonrisa.s, promesas, citas, nada escasean el Principa;l y
Arbeu para adueñarse del galán.
Emprenden la conquista de este trasnochador,
con todo el entusiasmo de la primera juventud, como antaño, en las buenas épocas de :Moreno y el
Currillo Pastor. Sólo que el Principal está seguro de su triunlo, por ser el mejor vestido y ,por
saber llevar, como la Eloísa de Argensola, "aquel
blanco y carmín", que esconde su vejez. "¡ Es
tanta la verdad de su mentira !"
Arbeu tieM, en cambio, y á pesal' ele su a.,pecto enfermizo y pobre, el atractivo de presentar un
espectáculo culto.
Bien es verdad que, ·á su vez, el vetusto coliseo
parece como que quiere despertar á las obras serias, á, las antiguas, á la:s que durmen, como los
gigantes dé los cuentos, un sueño de hechicería y
ma,leficio, en el fondo deil archivo. Quizá con eso
pueda el teatro del "género chico" enamorar al
público. Esas obras antiguas, de tres actos, tienen espíritu español; caminan caballerosamentey con bizarría, y aunque se les conoce que ya están,
entradas en años, revelan al instante su lejano yalto abolengo. Han venido á menos, pero poseen.
algunos rasgos de sus nobles antecesorns. Ya apenas se les conoce; pero fijándose bien y con interés, se les nota que son ele la familia de trovadores y castelJanas, de reyes y de cortesanos, con
los que llenó Don José Zorrilla toda una época
dramática. Tienen versos bonitos, discretos, sutilezas, arranques de honor, juramentos, y música seria. El recitado imita á Calderón y á Lope;
el canto á los maestros italianos; un poco á Rossini, un poco á Bellini, un poco á, Donizzetti.
¡ Bonita música! Cansada y envejecida, pero con
a,lgunos números inspirados.
Pero el Principal y .Arbeu no están solos en esta lu?h~- El Ren~cimiento, nuevo y emperifollado, s1 bien algo distante, espera la cita del novio
audaz y rondador. El Renacimiento es la novia
joven; Arbeu y el Principal son dos jamonas dé'
buen parecer todavía, pero á las que no les sienta.
muy ,bien ya el deseo de enamoramiento y aventuras.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
''La laguna.", como cariñosamente la llaman los
moradores de aquellos rumbos, está limitada, por
decirlo así, ipo-r una serie de pueblecillos ouya vitalidad estriba en la exuberancia de sus campos
y en el decidido amor de sus ,habitantes al comercio y á la industria.
Entre estos pueblecillos, se levanta ahora la
moderna población de Ohaipala, en primer término, con sus "ahalets" airosos y sus palacios veraniegois, pletóricos de luz y de aires sanos: allí acuden, año por año, las familias más distinguidos
de Guadalajara, y multitud de extranjeros, que
vienen en •busca de mejores climas, escogen aquel
lugar privilegiado como asiento de su residencia.
Tizapán el Alto, es otra de las poblaciones ribereñas que más seducen á los visitantes, por el
extraordinario desarrollo de sus elementos de vida, y lo activo de su comercio con las demás plazas de la laguna. Cuenta Tizaipán con bonitos jardines y oon un servicio completo de alumbrado
eléctrico.
J amaiy, que ofrece muoho interés por su producción agrícola, presenta á la curiosidad de los veraneadores un monumento--que damos á conocer
en grabado-erigido en honra y gloria de Pío IX,
en vida del Pcmtífice, por un Cura á quien sus feligreses vieron como á santo bajado del cielo. No
haJy entre ello,s quien tenga noticia cabal de su
ingreso á la parroquia; casi ni del tiempo en que
acaeció su muerte ; pero todos saben que el sacerdote, en la época de la Guerra de Reforma, recibía
«cargamentois de pesos", que tan pronto venían á

Domingo 16 de J unio de 1901

Departa m ento de est earina s,

del patriotismo indoma,ble, y la Isla de :Uexcala,
ahora abandonada, fué teatro de las más gloriosas
hazañas. Pocos años después, Don José de la

Cruz mandó construir un presidio en la I sla, que
es el que, en ruinas, representa nuestro grabado.
El laao, tal como muchos de nuestros lectores
lo con~n, es sin duda, como nos decía el americano amigo nuestro, el punto más pintoresco de
la Reuúhlica. La benignidad del clima que se
disfruta en sus riberas, la feracidad de los campos que se extienden por todos los rumbos y la
importancia que encierran sus elementos de vida,
son más que suficientes para levantarlo, no mu:y
tarde, á la ma,yor altura.

Incendio de una casa empacadora.
Don José de Tere:ta Y )iiranrla, nomhrado Ministro de México en Austri a, y :su C;,,posa señora Luisu Rorrero Rubio de Teresa.

¿ Y con qu~ ;piensa el Renacimiento vencer? Con
la comedia.
Desde- tiempos remotos, desde los tiempos legendarios de Guasp de Péris y de Galza, va perdiéndose en México la afición .á las compañía,s de
verso, á esas que solazaban á nuestros 'Padres con
los dramas de Peón Contreras y las comedias de
Mateos. Se iba, en aquel entonces, al teatro, para experimentar la emoción estética, suave como
una caricia. Todiwía el genio de Ecfüegaray, descompuesto y lívido, como un agonizante desesperado, no aleteaba en la escena española; todavía
no se sentían en el teatro los crispamientos trágicos, á que de veinte años acá, nos tiene acost umbrados el sublime forjador del "Haroldo".
Después de aquella .tranquila edad vino la decadencia, y en seguida, como era de rigor, la "invasión de los bárbaros".
Un.a furia inusitada, un frenético desvarío,
rasgó ;las ,decoraciones del "Trovador", arrancó
á los artistas los toneletes recamados, destruyó el
repertorio, hizo pedazos, hoja por hoja, los versois arrobadores de García Gutiérrez y de Peón,
los áticos y fáciles romances de Bretón de los H :rreros, las vivas y encantadoras escenas de Zorri•
na, y arrojó en el ,teatro los ,primeros gérmenes dt'
estas hortiga.s espinosas que invaden los tablaclJs
y amenazan ocultar para siempre los viejos telnnes, -los jardines bañados de luna, los castillos
coronados de peñascos, las columnas de jaapr;,
las prisiones sombrías, donde amaron y sufrieron
"Manrique" y "Don Alvaro".
Marí3 Guerrero, fué una hada del Arte, y con
su vara mágica, sacudió el letargo del drama español. Aún recordamos con una delicia mezclada
de tristeza aquella resurrección. Y ahora se no!3
presenta la comedia, mejor diremos el sainete, el
juguete cómico, la gracia española dramatizada.
La comedia nueva, cosmopólita, á esa que se
-viste iá la francesa, apenas ha coqueteado con nosotros; no,s la trajeron las compañías italianas. La
admiramos por nerviosa y por lo bien que sabe
interpretar nuestras penas y nuestras alegrías;
pero le hicimos poco caso cuando nos visitó; estábamos muy ocupados con las "barbianas" y los
..J'ohulos" de Chueca y Valverde, con "Pepa la

l!'rescaahona'' ? la "Menegilda" de "La Gran Vía".
Porque nuestro gusto iba bajando de nivel1 en un
declive peligroso; venía del "boulevard" ,pintoresco de la ópera francesa y entraba decidida en
las tabernas y barrios de Madrid; se cansaba de
estar en los brazoo de "Madarue Favart" y la
"Bella Perfumista'', y dedicábase á bailar flamenco con "Niña Pancha" :y la tía Antonia de la
"Verbena''.
El ta1lento perspicaz de Ricardo de la Vega, la
fina observación de Vital v la música de Caballero, solían ~ndemnizarnos
tanto de los ohistes
de cuartel y de eoplas de púrpura.
Alhora se no,s presenta en el Renacimiento Julio
Ruiz, que es un actor cómi.co muy c'hispeante, ingenua y ,burdamente gracioso, representando tipos
madrileños que le han conquistado en España
una fama popular. J uilio Ruiz, como el vejete de
la "bande joyeuse", viene danzando en medio efe
una fila de mujeres herrciosas.

un

y Austria-Hungría.

Se !ha designado al señor Don José de Teresa
y )firanda para que desempeñe el pUE:sto de Mini.stro de )féxico en Austria Hungría, al reanudarse las relacione;; diplomáticas entre los dos
países.
Este nombramiento no ha sido ratificado por la
Comisión péTmanente del Congreso de la Unión.
Podemos estar seguros id.e que nuestro país estará bien representado, pues el señor de Teresa
E:s un cumplido "gentleman", y la señora Romero Rubio de Teresa irá indudablemente á figurar
en primera línea en la corte vienesa, pues á ello
le a;yuda su belle:za y sus cuailidades morales.

POR EL LAGO DE CHAPALA.

~

¿ Cuiál de los tres teatros vencerá al :fin? ¿ Cuál
será el preferido ?
· Entre tanto el público del teatro, el público
inofensivo é inocente, se divierte.
Y es que un espectáculo teatral es 1la diversión
de la fantasía, un juego infantil del espíritu; es
la casa de muñecas, es la guerra de los soldados
de plomo de la imaginación. El mll!Ildo real se
vuelve ,niño ante nosotros y nos entretiene con
fingido,s sucesos que no son y seres que no viven.
Como mudhacho travieso que oo propusiera asustar á tímidos rapaces, se pone al máscara adolorida y nos hace llorar, ó bien se disfraza con la
máscara alegre y nos contenta.
Cuando al bajar por la última vez el telón nos
levantamos del asiento y atravesamos el vestíbulo
de cualquiera de ,los teatros, se nos antoja que
despertamos de un sueño.
Y, sin embargo, en esta lu.oha, el Arbeu, el Principa'l y el Renacimiento, puedoo hacer juntos la
conquista de su galán. El buen mozo t iene caricias para sus tres amantes.

.Cuis

LAS RELACIONES ENTRE MEXICO

g. Urhina.

"Créanme ustedes-nos decía un americano
mu.y conocedor del lago de Chapala,-que lo más
he11noso ~on que cuenta su ,país, tratándose de
puntos pmtoresco.s, es la "Laguna" : la conozco
por Jama y por Tuxcueca, por las mil rancherías
y pueblecillos que la rodean, ry por todas partes he
visto, en mis excursiones, los más encantadores
paisajes ry los más risueños panoramas".
Y en efecto, este buen ,americano da cuenta y
razón del lago y de sus alrededores, como quien
~b!a de su propia casa y de los rinconoitos que la
limitan. El nos ha llevado-en media hora de
agradable conversación---0.e Ohapala á Ocotlán, y
de Ocotlán á La P alma, una primorosa finca de
campo que se asienta sobre }as riberas de la laguna, en territorio miohoacano, sin que durant e
nuestra larga travesía hayamos e •rimentado
cansancio ó fastidio.
Lo que vamos á contar al lector tiene más de la
coseoha del "tourista" que de nuestro sayo : él nos
ha referido sus viajes, y no hacemos, al transcribir sus impresiones, más que dar á '1a ihoja tersa de
su narración una que otra pincelada.

Departamen to de j a bo nes finos.

sus manos como eran empleados en obras de benffiicencia ry ornato de la población.
Este monumento, por la manera con que están
trabajadas las figuras que lo a~ornan y l~s detalles de su arquitectura, esvá cub1er.to materialmente de inscripciones en relieve que recuerdan ora
los hoohos más notables del Pontificado de P ío
I X ora la declaración dogmática de la Inmaculada 'concepción, ó bien 1os rasgos más salientes del
sucesor de P edro.
Remata el curioso monumento, que mide más
de doce metros de altura, la estatua esculpida en
piedra, del Pontífice, es~ re"'.estido de u~a especie de estuco, y ,tanto la in:fimdad de motivos que
entran en su ornamentación, como el labrado de
los "nichos" ,y columrn1s, indican que fué obra de
lar_g-o tiempo ry de paciencia ex!remada.
.,
En Ocotlán los viaieros expenmentan sensac1on
mUJy distinta; el puebl~ esbá situado _á ipoca d~tancia del lago y se asienta á la orilla del R10
Gra.nde, an. el punto que toca el Central Me~icano. Esta circuMtancia, hace que se la considere
como un verdadero puerto, y las embarcaciones
procedentes de- los distintos pueblos que rodean la
laguna, acuden ,á. él, por el Río, para dejar á bordo de loo trenes su cargamento de frutas y verduras y los variadois productos de la pesca.
El lago dé Ohapa,la tiene tan:bién. s1!- e.popeya
en las luohas · de la Independencia. Alh se mantuvo durante cuatro a.ños- 1812-1816-el fuego

Un desastre producido por el fuego acaba de
destruir una de las casas empacadoras de México.
El siniestro fué terrible; las pérdidas ascendieron á. cientos de miles de pesos, y sólo por una
gran fortuna pudieron E:vitarse las desgracias
personaks.
Lois bomberois,--ese cuerpo de valientes,--desplegaron toda la actividad que el caso requería,
no tratando de sofocar el incendio, porque era
cosa imposible, pero sí maniobrando de mllJllera
de cortar al terrible elemento toda comunicación
con los edificios contiguos y algunos departamentos de la casa.
P odemos dar una idea del siniestro en los tres
grabados que se encuentran en esta página.

P atio de los depa rtament os de jamones .

��Domingo 16 de J unio de l!JOl.

EL lWNDO ILUSTRADO

E L MUNDO ILUSTRADO
.

De.mingo 1G de Junio de 1901

.

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ERA~(Jí11
YJr.
'

o e~~- ,\11

~a cu~rilta forGra.

Pff .ft \

Vela el alzado seno la mantilla
ocultando el misterio del decoro
y eJ. ,pueblo alegre en resonante ;oro
grita al verla llegar : ¡ viva Sevilla !
En las ,gradas, la gente luce y brilla;
rueda la luz en cataratas de oro,
y al son agudo del clarín sonoro
rompe marcha la espléndida cuadrfüa.
De la plaza se eleva un clamoreo
al ver la gracia del gentil paseo
que marcan los toreros andaluces.
Y del bizarro andar á cada paso,
por los trajes brilllantes de oro J raso
corre un temblor de palpitan.tes luces.

lt

Pot. Ramoo.

Sofrador Rueda.

En el álbum de una pálida.
Como ro~ sin sangre, corno lirio c1e niere,
Como anémica luna que sus ráfagas llue,e
En el bosque sin hoja~ de un paisaje irn-ernaJ ;
Así muestra~ el órnlo de tu faz hechicera:
11e parece tle mármol, mú parece de cera,
Es su virgen blancura la blancura lilial.
Tú iluminas la n~he "&gt;T ob,cureces el día;
Nos a.bre,·as en ondas de inmortal armonía
Cuando hieres las cuerdas del sonoro laúd.
Como Ofelia á tu paso dejas mirtos dispersos,
Y cantando desgranas el collar de tus ,ersos
Empapados de aroma de feliz jurnntud.

¿ Por tu noble apostura, por tu rara elegancia,
Eres una princesa de la corte de Francia
Cttyo escudo blasona tu alta estirpe en su lis?
¿ Cómo un ramo de gracias donairoso y coqueto,
Al gemir de las violas has bai,la,do el minueto
En el rico palacio del galante Rey Luis?
Tú que tíenes los ojos de torcaz mexicana,
Tú que ostentas el cutis de camelia temprana,
Tú que envuelves tus formas en la nube de un tul ;
Tú que unciste á tu carro dos sagradas palomas,
Tú que todo lo allegras, ilumina.s y aromas,
Desposarte mereces con un Príncipe Azul.

Pot. Torres.

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Mrtt111ttm/ ,• .,., .,.,, WM»MEIIM'IIVIDI\CMV~

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La no,illada de los estudiantes de Medicina

DOLIENTE.

&lt;:::&gt;-.--&lt;:::&gt;

Ha llegado á ser u,n a nota no vulgar la de la

serie de fiestas tauromáquicas que vienen or~ani-

1- A la llegada de los pescadores.
2-Vlsta de Ocotlán.
3-Nlonumento á Pio IX en Jamay
4-Garlt6n del Presidio de Nlexcala ..
S•Orllla del pueblo de Nlexcala.
6-Ruinas d•I Preeidio.
[Véase el texto.}

zando los estwdiantes de 'las Escudas profesionales.
Las familias distinguidas que concurren á los
espectáculos; el tinte de elegancia que ee advier t€en los detalles de la organización; el personal d€
l.as cuadrillas y, sobre todo, la exquisita finura de
los grupos de señoritas que acceden á presidir la
1ksta, entra,ndo á ella en el tono necesario al
&amp;:an acorde de juventud que impera en los entu111astas espectáculos taurinos, hacen de unas tar.Ies que antes eran quizá inadecuadas á la catego~a mor al de los estudiantes, tardes de gr ata
ammación, de elegancia, de vida social.
En esta nota nos referimos especialmente á la
1k-sta que organizaron los estudiantes de M:edicilla. Fué, en verdad, toda una señora fiesta.
Engalanamos esta nota con una impresiór i el
J&gt;ailco de las r.einas: siete hermosas señoritas pertene:cientes -á muy distinruidas
familias de n ues0
tra sociedad y, complem entando, incluímos un
grupo de los improvisados toreros.

Y o la he visto en mis sueños oaliliada
P asar sin mirarme
Y per&lt;lernne en [ia sombra, d-ejaindo
Un vago recuero.o de aroma en el a,ire.
Y o la he visto, de blanco vestwa,
Etérea, &lt;listrunte ...
En sus ojoo azules mareaida .
De un duelo infinito la huella 1mborroble.
Y he sentido en el ailma angustioso
Aftán 1de irritarle :
· Oh doliente! Qa tierra aibandona,
Que' el cieno salpica, tu veste a,lbeam.te . . . 1
Aún la miro Y l.ia lloro: es la :misma,
La misma que mtes
Ha.s-ta mí descendió, eoronada .
De mirtos y r osas, risueña y tn unfa'IJlte ...
i Pavorooo misterio!-¿ Qué ocu1to
Poder iimplacaMe
Te arroj 6 dew~ el ci~lo, ial iabismo,?
¡ A quién ofenchste, s1 tu eres un angeil 1.
Fsrnangr-ana.

Y o me siento celoso de las flores de armiño
Que en la comba nevada de tu leve corpiño
Aprisionas y hieres con agudo fistol;
Y me siento celoso si tu mano de reina
El toisón de tu gato acaricia y despeina
Arrancando en lo obscuro como chispas de sol.
¡ 011, gentil rosa blanca, quiero ser luminosa
Ailba llena de fuegos y entintarte de rosa;
Darte un beso en el cáliz sin tu albura manchar r
¡ Oh, diamante lumíneo de sin par agua pura,
Quiero ser garra de oro de tu cruel montadura:
Oprimirte sin tregua, pero hacerte brillar!

Juan jJ. ~elgado.

�Domingo 16 de Junio de 1901.

Domingo 16 de Junio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRAI&gt;O

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS OBRAS EN E~ PUERTOjDE MANZANILLO.

-·

r ¡¡ ;¡¡

DEFENSA Y SANEAMIENTO.
Los grabados que publicamos hoy, darán á
nuestros lectores una idea aproximada de la importancia de las obras que por cuenta del Gobierno se llevan á cabo en Manzanillo, con el fin de
hacer de este puerto uno de los principales de la
República.
Las obras á .q ue nos referimos, encaminadas al
saneamiento y defensa del puerto, consisten en la
construcción de un malecón y un rompe-olas y en
la apertura de dos amplios canales que establezcan la comunicación de las a.,,oUas del océano con
las de las 'lagunas que rodean la ciudad y que, por
sus condiciones especiales, son una amenaza
constante para la higiene.
El -primero de ,nuestros grabados representa,
por medio de una línea de pilotaje, la dirección
exacta del malecón con respecto á la playa. Su
objeto principal, como se ve, es el de impedir que
las olas sigan carcomiendo los bancos de arena
sobre los cuales está edificada la población.
En sentido vertical al muro del malecón y sirviéndoles éste de punto de arranque, se establecerán cuatro muelles de do.scientos metros de longitud por veinticinco de anchura, guardando entre
sí una distancia de setenta y cinco, para formar
los "docks", de manera que en cada uno de éstos
puedan refugiaIBe hasta cuatro buques de los más
grandes. El fondeadero tendrá una profundidad
de ooho y medio metros.
Hacia la parte occidental de la bahía, se constrnye el rompe-olas, que protejerá el puerto de la
invasión de arenas mQIVedizas que azolven el fondeadero, amenguando la acción de los remolinos
y contra-corrientes, para que las embarcaciones
puedarn acercarse y alejarse, acortando velas, sin
el auxilio de remolcadores.
Las obras de saneamiento son quims de mayor
importancia que las de defensa. Para llevarlas á
cabo, se proyectó y está ejecutando la apertura de
dos canales : uno que comunique la laguna de
Cuyutlán con el mar, á través del cerro de Ventanas, y otro que permita la inundación de la de
San Pedrito por el océano, aprovechando en parte
el lec.bo de un río.
El canal de Ventanas, que representa otro de
nuestros grabados, est.á aibiedo en casi toda su extensión en roca firme, ry tiene un desarrollo de
ciento cincuenta metros por nueve de sección media.
De· esta ma,nera se conseguirá que las lagunas dejen de ser un foco de infección; pues es bien sabido que el agua del mar, en las épocas de las altas mar~s, lleva á ellas multitud de animalP.s y
desechos, que entran al estado de putrefacción tan
pronto como pasan esas épocas y se evapora el
agua estancada.

Para la ejecución de estas obras, la Empresa
contratista tiene actualmente insfalados más de
veintiún kilómetros &lt;le vía férrea y una maestranza montada conforme á lo.s adelantos modernos.
Con la realización de estas grandes mejoras,
que estarán terminadas dentro de dos años, el

Para este caso, se ha proyectado la prolongación
del muro de defensa de la bahía hacia el Oriente, para con.struir otros cuatro muelles de dimensiones iguales á los que dejamos apuntaidos, aiprovoohando otra ba!hía que se extiende hacia ese rumbo, separada por una hilera de peña,scos.

Un detalle de la misma fachada.

Fachada del Palado .\lunicipat dd Uro

departamentos _de )Iineralogía y Petrograiía, á
la izquierda., y Estratogra,fía y Paloontología á la
derecha. El centro de la •planta se desti"''Lrá á
La iniciativa de Hacienp.a, aprobada últimamen- )fuseo, constrwYéndose un espacioso salón, y hate por las Cámaras de Ja Unión, sobre empleo de cia la parte posterior se instalarán las secciones de
una parte de los sobrantes del Erario, en obras Vulcanología y Seismología y otras dependenci,as.
En el piso superior se construirá otra serie de
materiales que reclama el desarrollo y cultura de
salones
para las oficinas de la Dirección, el Archila capital, comprende entre sus puntos principales, ·
lo relativo á b construcción del Instituto Médico vo y los dapartamerntos de Geología, Fotografía,
Dibujo de fósiles y topográfico, Laboratorio, Esy del Instituto Geológico.
Del primero de esos edificios dimos ya una tadística. y Química, principalmente. Corresponidea, publicando en nuestro semanario una foto- diendo al salón del Museo, que se construirá en el
grad:ía del proyecto. El grabado que ofrecemos primer piso, se levantará otro de iguales dimenhoy á los lectores de "El Mundo Ilustrado" co- siones, en el piso superior, para la biblioteca.
El edificio, tal coono a.hora se encuentra en consrresponde al segundo.
El Instituto Geológico se construye hacia el trucción, da muy buena idea acerca de su suntuocostado Poniente de la Alameda de Santa l\íaría, sidad.
y es un bonito edificio, de corte moderno, compuesto de una plrunta de basamento y dos pisos.
Al primero de estos dos pisos se tendrá acceso
por una MD.plia escalinata que ocupará el centro
de la fachada, pasando imnediatamente al vestíSe an1mciaba para ayer la inauguración del Pabulo por tres puertas de rema.te ,smni-circular,
distribuídas en el muro del frente. Hacia el fon- lacio )funicipal oo. el mineral del Oro, pequeño
do del vestíbulo estam la comunicación con la pueblo que iha ido engrandeciéndose de poco tiemescalera, y á uno y otro lado las entradas 'Para los po á la fecha .

EL INSTITUTO GEOLÓGICO.

EL PALACIO MUNICIPAL DEL ORO.

Hace diez años, su población era ele mil habitantes, y ahora cuenta con algo nci.s de doce mil.
La ciudad puede considerarse .dividida en dos
partes: lo que fo-i;ma el antiguo pueblo, que ocupa un espacio reducido en la parte más baja, y
la nueva ciudad, que se extiende á la falda del
lomerío, con sus calles bien trazadas y orientadas,
y en donde se ven casas primorosas de estilo
americano, y hasta 1de cna,tro ,y cinco pisos. •

***

El Palacio Municipal es, como puede verse en
nuestro grabado, una construcciórn moderna.
El terreno para la construcción, fué cedido
gratuitamerute por el señor Augusto Shalber, Gerente de la negociaciórn "La Esperanza", y la madera empleada en el edificio, es regalo del señor
Hoster, Gerente de la "El Oro Mining Co." Puede calcularse el valor de los regalos e:o. cerca de
treinta mil pesos.
El Gobierno lleva gastados hasta ahora veinte
mil pesos en el edificio, sin contar el precio del
mobiliario. Dado el ,tipo de Jos salarios, el costo
del ma,terial y el precio que alcanza ahora la propiedad en esa población, puede asegurarse que el
Gobierno ha adquirido un edificio magnífico, á un
costo relativamente insignificante.

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Vista general del Puerto.

Puerto de Manzarnillo que goza fama de insalubre
y que no ofrece para las embarcaciones las comodidades de una bailiía bien acondicionada, será
uno de los primeros de la República, puesto que
con la prolongación del Ferrocarril del Sur d€
Jalisco, hasta el Pacífico, aumentara considerahlemente el tráfico mercantil entre las costas de Sina:loa, Miohoaron y Tapie.

La reciente partida del señor Ingeniero Smoot,
contratista de•las obras, para los Estadoo Unidos,
parece que se relaciona con la mira de que los
,t rabajos se apresuren notablemente hastf). llevarlos á término. Según hemos sido informados, se
tiene también en proyecto la instaJación de un faro en el puerto.

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Facbt1.da del Instituto Geológico.

E,rplotación de canteras.
Canal de Ventanas.

�Domingo 16 de Junio de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 25.
:JMreotor: LIO, JU.FAEL REYES Sl'INDOLA.

MÉXICO, JUNIO 23 DE 1901.

Subscrlpcf.ófl, mensuai f orffflea, I 1.M.
Idem '46-m ,m la OapHai, 1..11.

Gerent e : ANTONIO OlTYAI.

Fot Felipe Torrea.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

1.tl,
Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

�Domingo_ 9 de J unri.o de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 9 de Junio de 1901

EL ilIUXDO ILUSTRADO

LA HERMANA PEQUEÑA.
I
Eran tres herma.nas: las tres bonitas, las tres
discretas y las tres pobres.
El padre se llamaba Don Ambrosio, y era cesante desde el 29 de Septiembre.
Podía vivir con comodidad, po1,que había ¡¡horrado "un poco"; pero las niñas no tenían dote.
Una niña sin dote es un punto negro en la sociedad modema, porque la sociedad moderna es
posifü·i,,ta.
Las tres niñas de Don Ambrosio esperaban, sin
embargo, casarse con un millonario cada una.
La Yida que hacían era, según ellas creían, la
más á prop6,,ito. Era una. vida, sin embargo, que
á Don Ambrosio le traía á mal traer, porque el
pobre hombre no podía con el gasto que traía consigo.
Porque las niñas, ó, por mejor decir, dos de
ellas, Luisa y Aurora, no
perdonaban dive1rsiones Tui
turno preferido en día de
moda. Iban á pa~eo todos
los días, al teatro todas las
noches, de cuando en cuando á un té, de cuando en
ouando á un baile.
:Modesta, no.
:Modesta, que era la má,,
pequeña y la más bonita,
parecía la más neja de la,
tres por su ca.rácter.
-¿ Pero te educas pa1·n
monja ?-le decían sus do,
herl'tla!nas.
-Dejadme, yo sé lo que
lllle hago.
Y la dejaban y se marcha.iban todas las noches al
Teatro Real, 6 al E,pañol,
ó al de la Zarzuela. Don
Ambrosio ¡ es claro ! hacía veces de "mamá"
porque era riu&lt;lo y las niñas no habían de
solas. También iba con .ellas Isidoro, un pobre chico, emp_lea~o coi\d!? mil reales en un n:1inis~erio y
oue soha _p~gars~ , como se suele decir, siempre
que la fam1ha tema. un palco ó un coche alquilado
para pa&amp;eo. ·
. - I si_doro es un buen chico,---decía Don Ambros10 ;-tiene poITonir . ..
_-¿ Porvenir ?---decía L~isa.-¡ Bonito porvenir l
Die~ mil reales y republicano, y ahora que ya á
vemr la monarquía . . .
-¿ PoITenir ?-añadió Aurora.-Ya le he visto
cesante tres veces en cuatro años.
-En ca~1:bio,--observaba Don Isidoro,-tiene
IJ?-UChos ?ficios : porque, además de su sueldo, gana
cmco mil reales como administrador de una casa
~e la calle de l'.1- -~chue-a, y cuatro mil que viene
a s~ar
com1s10n vendiendo vinos de Jerez ...
i que! ¡ si el Isidori~ es una hormiga!
Y era v~rda:d. Isidoro era una hormi¡:mita. N 0
habJa ~ed10 de que convidase nunca á las niñas al
ca.fe m las _comprara un cartucho de caramelos.
Cuando iba al teatro, "acudía" cuando se empeza?a el segundo acto, por no verse en el comprom iso de tomar las entradas.
Dejab'.1 ~ue Don Am?rosio comprase "La Correspondencia para pedirsela prestada, y luego se
q~edaba con ella, y al cabo de tres meses las vendía todas l!;l peso y se ganabá tres pesetillas.
Pues senor, como digo de mi cuento las chicas
se ponían muy tiernas cuando las miraban los "gomosos", como dicon ahora. En la casa .eran presentad?" muchos de ellos; las niñas se trataban con lo
meJor de la corte.
Y 1\Iodestita, siempre muy seria y siempre en
casa.
Un día, Don Ambrosio ganó sesenta duros á la
lotería. Las chicas alborotaron la vecindad y no
pararon h~sta conseguir que los sesenta clur~s · fu,2ran repartidos á partes iguales.
Luisa con sus veinte &lt;duros se compró un v,J,tid_o de ~edalina morada. que adornado con uno, 1.erc~opelitos negros yqué sé yo qué, resultó eleg:mtís1mo.
Aurora abonó tres butacas de "callejón" en el
'l'eatro de la Zarzuela, CO'Illo quien sabía dónde ~e
colocaba. ilfodesta se gual'Q.ó su dinero y una noche, mientras las "chicas", como decía'e'na, salia-

¡;

?e

ron al teatro, salió ella con la criada, una criada
ele treinta años de servicios en la ca:sa y á quien
desde niña llamaban la "Chacha", y volvió al poco
rato con dos gallegos, portadores de una gran caja de madera, que llevaron al cuarto de Modesta.
L'.15 chicas -rokieron del teatro á las doce y
media, tan contentas, tan satisfechas ... el vestido
de Luisa había hecho furor. . . habían dicho á todos sus amigos y amig-as que se habían abonado ·
Don Ambrosio venía echando pestes de Salas y d;
la Zarzuela.
-,.: Qué tienes ahí ?---dijo Luisa reparando en el
cajón que había traído )fodesta.
-Kada,-respondió la hermana pequeña tapándolo con el cuerpo.

-:-¿ A ver, á ver qué has comprado ?-dijo Auronta.
-¡ X ada ! ¿ Qué os importa?
-¡Ay! ¡qué hurón! Apuesto á que es al"'una
tontería.
"
-Serán libros viejos.
-Algún retablo.
-¿ Es un organillo?
-Vamos, no seas simple, enséñanos tu compra.
Modesta se reía y no enseñaba lo que había dentro de la ,caja. No hubo medio de descubrir el secreto. Don Ambrosio asee-uraba nue sería algún
regalo nara. é-1, oue cumplía sesenta y cinco años
dentro de pocos días.
Las ,"!'
c 1~ca~" , con sus t rapos y sus prO'Veclos para ~l día siguiente, no vol vieron á ocuparse del ta.PUJO.
. Se dunnieron soñando con un batallón de nov10s, y se despertaron di&amp;puestas á molestar á la
hermana pequeña.
Por~:ue, eso sí, ~e reían de ella, la criticaban su
reclus1on vol_untana, pero la exigían que las peinase, que les diera el plan de un vestido, que las colocara las flores en la cabeza ó en el nelo. Modesta
era tan mañosa, aue todo se lo encontraba hecho.
Un día que fué Isidorito á verlas por la mañana, le dijo Luisa:
-¿ No sabe usted que mi hermana ha hecho
una compra?
-Ya lo sé,-dijo Isidoro.
-~ Qué es fo que sa,be usted ?-dijo l\Iodesta enlX!ndida de cólera.
--¡ Ah !-dijo entonces Isidoro poniéndose morado ;:-creí que me decían ustedes otra cosa.
Lmsa )' Aurora se miraron.
_-Pues sí, seño_r,-dijo Aurora,~ha. comprado
~i hermana un bicho que está encerrado en un caJ0n de madera y no se puede ver.
-Debe ,ser un anima,l ucho raro,---dijo Luisa.
Y se reian como unas bobas.
Isidoro cambió ele conversación.
-;. Saben ustedes que se casa el Vizconde?
Aurora se puso nálida.
-Xo puede ser,--exclamó.
-¡_Vaya si puede ser ! Como que acabo de oir
la pnm~ra amonestación en la iglesia de San Luis.
-¡ T1tere !-murmuró Aurora.
Y se marchó á su cuarto.
-La verdad es,-dijo Luisa entonces;--que no

tenía ninguna necesidad de haber hecho creerá mi
hermana Aurora que. estaba enamorado de ella.
Don .Ambrosio, que oía la conversación "ech'
un sermón''., diciendo que sus dos hijas ~ayor~
e~·an unas smiplcs, que se creían todo lo que les decian los hombres, y oue ...
En este ;111omento _entró la "Chacha" y dijo:
-:-Ahí viene la criada del cmtrto principal que
qmere hablar con ustedes.
-¿ Con nosotros ?-dijo Don Ambrosio.
-Eso dice.
-Llame usted á mi hija Aurora y recibiremos
todos á esa criada.
Vino Aurora llorando.
-¿ Qué tienes ?-le dijo su padre.
-Xada, que me he pinchado.
-~o será de coser,-dijo Modesta sonriendo.
-): o, porque no soy tan "cursi" crono tú.
Entró la cri~da del principal y dijo: ,
-Buenos dias, ¿ están ustés "giienos ?"
. :1)on .Amb:osio contestó por todos, y la criada
diJo en se¡;1.11da.
-Pues ... dicen mis señores que á ver si hacen ustés el favor de no armar ese ruido por las
no~hes,. poroue no lo puen aguantar, y á más que
está 1111 amo enfermo ...
Todas las personas que había en la sala se miraron.
-Ruido. . . ¿ aquí ?-dijo Luisa.-¡ Si nosotras
Yamo,; todas las noches al teatro, y en cuanto venimo;; nos aMstamos !
La "Chacha" .r )Iodesta se habían puesto muy
coloradas.
-Diga usted á los señores,-exclamó :Modesta
por fin,--que está bien, que no habrá más ruiuo.
Arpena_s se hubo marchado la criada del principa.l , llone:on las preguntas sobre ilfodesta y la
cnada antwua.
-¿ Se pu~de saber qué pasa en mi casa por las
noches ?-gritó Don Ambrosio.
-¿ Es decir que aouí hay "jarana'' en cuanto
nos vamos ?--exclamó Aurora.
-~ Te pasas la noche bailal1do, hija mía ?-pregunto Lmsa.
1\!o~esta se ech? á llorar y se marchó corriendo.
Ya ;ban á seguirla todos, c~ando Isidoro dijo:
-No es nada. Don Ambrosio; yo les diré á ustedes lo que nasa; dljenla ustedes llorar. . . se ha
asustado, nero. . . en fin, todo se arreglará ...
hasta otro rato !

II
Desde aquel día ilfodesta fué objeto de todo "'é•
nero de_ bromas? que se h~bieran prolongado ha~ta
con~ertuse ~n msultos, si un suceso inesperado no
hubie:a Yemdo á absorber toda la atención de la
familia.
U:na_ noche al volver del teatro, D.on Ambrosio
se smf:ó mal_o; ~ la madrugada se sintió peor, y á
1~ mana.na s1gmente dijo el médico que no durana tres días, porque tenia na,da menos que una
pulmonía fulminante.
-Sí,-dijo Don Ambrosio, que enfermo y todo co:iservaba su ma1 humor y su franqueza.-Se
e~penaron ustedes en que con sesenta y cinco
anos fuese todas las noches al teatro á los bailes.
al demonio, ¡ y es natural, reventaré como uná
bomba!
Luisa_ y Aurora cormprendieron tarde que el
pobre VieJ0 tenia razón. y lloraron desconso1adas.
Isidoro entró e?- la a~c?ba, y dijo:
-Don Ambrosio, qmsiera revelar á ustedes un
secreto.
. -Dejadnos solos, dijo el enfermo á sus tres hiJas.
-~o,-dijo Isidoro ;--que se queden
Y habló de esta manera:
.
-Yo, señor, hace mucho tiempo que tengo pensado casarme con Modesta.
El enfermo, Luisa y Aurora se quedaron estupefactos.
_-Y como ella Y.Yº somos pobres,-continuó
Is1doro,-hace m~cho tiempo también que,. contando con el permiso de usted, estamos preparando
la boda.
Luisa Y Aurora, aunque parezca extraño, rechinaban los dientes.
,-:-¿ Se acuerd8: u~ted de a.quel cajón que tanto
excitaba . la curiosidad de estas señoritas ?-preguntó Isidoro.
-Sí, sí, ¿ qué era?
-Pues era u_na máqu~na de coser que adqutrió
Modesta á medias conrrugo, y con ella y dos piezas de tela que teníamos compradas con nuestros

ahorros ha hecho Mod~ta en tres ,meses todos los
trapitos p ara nuestra casa y un equipo modesto de
novia. Mientras ust.edes se divertían y gastaban
dinero, Modesta y yo ahorrábamos y hacíamos
nuestra cuenta. Ese era el ruido que tanto moles-

:"lÍ .

. , ~]
~

. '

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'

fiaiba •á los del principal.
La máquina de coser,
que parece una tormenta
d6Shecha.
Don .Ambrosio se incorporó en su lech-:&gt;,
extendió los brazos y en ellos se arrojaron
Modesta é Isidoro, ani011tras fa voz del padre decía:
-Hazla m'll(Y feliz, que es 11Il11Y buena ...
¡hijra mía ! ¡bendita seas !
Diez minutos después, espiraba sin haber dirigido una palabra á Luisa ni á Aurora.

III
De esto hace un año. Modesta y su marido son
los esposos más felices del mundo. Modesta, sin

LAREGENERACION DEL HOMBRE
POR LA MUJER.

El hombre es le que la mujer quiere.
iN'ada nos deja más in.diferentes que las cosas
importantes, ni nos ih.ace aná.s gracia y causa más
risa que los asuntos serios. Tomlll!Ilos interés
desmesurado en las fugas de tiplles, y dejamos á
un lado las predicaciones de los apóstolflS y l os descubrimientos de los saJbios; eJl último chascarrillo
nos trae ipreoorupados, 'Y dejamos .pasar inaid,vertid&lt;&gt;
el último iDJVento. De 'los ipe:r&gt;iódioos, leemos 1a
gacetilla; damos calaba.zas al drama por el género chico; preferimos l a música de baile á la de
Clámara, nos enojan las novelas tendenciosas;
gustamos de los cuentos escaibrosos; dlll!Ilos todos '1os Tolstoi y todos 'los libsen por un buen
Paul •de Kock, ry Wdos los órganos de catedrales
por u.na, buena "mario:nlba" chiaipam.eca.
En ese ,desdén y en ese olvido de todas las cosas serias, sensatas, útiles 'Y practicas, ha caído
un hacho trasoorulental. La simpática iniciativa
de un., joven, simpática talmibién, ry su idea genial
de ipr'Jllliiar con s,u oora.zón ry con su mano aJ. más
estudioso y al !Il'.lM inteligente de sus pretendientes, a-penas tha merecido una vaga mención en. la
'Preru;a ;y oo.a vaga sonrisa oo el rpúl:füco.
Y sin embai,go, la idea es feliz, es sana, es progresista, es moral y es trascendente.
El amor de '1a llllfU.j er ha sido siempre un gal,a:rtdón. Con él premiabam. las damas espartanas
al gl\lerrero IJ'Il!ás &lt;vallien.te, al atleta más robusto y
más ágil, 311. corredor más rá'Pido. Las altas cortesanas romanas da1ban su corazón á los vencedores
en el ciroo. En '1a edad lllledia, .las ialtivas castellanas ti.ralban su guam.te á la irurena del torneo, y
da1ban ron €11 su mano al paladín que 'lo irecogía.
En la época actual, sigue siendo el corazón de
la mujer, pramio ó recompensa de otro género de
proezas ry de otra suerte de hazañas. Suel~ conquista.rlo el que mejor anuda su corbata, el que
viste oon la firma del :mejor sastre. Lo obtiene
• con mayor facilidad q11-Íen ppne en linea de combate más caibahlerías de sembradUJra, ma,yor número de- cabezas ,de ganado maiyor, más y :mejor saneadas fi.nicas, ó tí-bu.los ,al portador menos depre-

embargo, tiene u.na pena. Su marido le ha prohibido todo trato con s,us her,mana.s. Luisa y Aurora, sin nadre, sin educación, sin recursos, h an acabado por ser dos a,ventureras. . . ¡ Era natura,l !
En "La Corresponden- cia" del otro día se lefa el
siguiente anuncio : "Se
vende una máquina de coser casi nueva; en la calle del Bonetillo, número
17, cuarto sotabanco".
Modesta y su m.a.rido
leyeron este anuncio y se
les arrasaron los ojos de
lágrimas.
-¡ Es mi máquina!dijo Modesta.---¡ El secreto de nuestra felicidad !
No me la quisieron dar
cuando me ca.sé, y ahora la venden ...
~Para ir al primer
baile de m.áscaras de este
año,-dijo l&amp;idoro con
desprecio.
-¡ O tal vez para comer mañana, I sidoro ! dijo Modesta.-¡ Ve y
cómprala !
Isidoro la ha vuelto á
comprar y 0011pa el luga,r
preferente del ga:binete
de s,u esposa. Luisa y
Aurora no necesitaban venderla para comer, porque
no les falta dinero. La vendieron porque la mfáquina en la casa era un mueble ridículo, inútil.
¡ Poroue es una máquina de "coser", y esas desventuradas. . . no saben l

rpaís y de su época, y del lagartijo se 'habrá. hecho
hoonbre.
La empresa es tenta,dora; la mujer frivola conspira. contra su bienestar y su felicildad; por tener
novio elegante, ibrillam:te ,y celebra,do, no conquista
más que un IIIlarido v~sátil, infiel, mund!llllo é indiferente.
'
La joven precursora, e11y-0 nombre ignoramos,
ha dado 'llil ejemplo que, de ser seguido, redun.dará en hien d~ la II1JUjer y de la patria, y si hace
prosélii.tos, IIIlerecerá !lugar aparte y escogido entre
las mujeres nobles y buen.as con que se honra la
huonanidad.
'lll1

.
.
EL OBRERO HÚNGARO.

Jr. )Y!. Flores.

Haibíamos aca1bado por refugiarnos, Gustaivo
ClllIIlpa y yo, en el fondo tele una cervecería, en el
Gros Caillon, á donde lle~bam., crono un coro
lejano, las notas desunidas, fragmentadas, de la
fiesta. La pereza nos invadía, una gran :pereza de
espíritu, u.n agotamiento moraJ, despuá, de aqueHa tarde de emociones intensas, variadas, ca,yendo crono 'Uila lluivia de colores, de sonidos, de siluetas, .de paisajes, de vida. Y buscamos una hora
de reposo, un alto, en el que poner en orden
nuestoos ideas que se esca,paiba,n por los l¾:,&lt;JU.jerillos
de nuestra :memoria, algunos 11D.inutos de calma en
aquella. ciudad febl'il, hidro-oxigenada ¡por [os
gritos, las luces, las banderas, la gloria de los pa[rucios, el m~mrento, l'a fuerza en acción, lai
gran fuerza r adiante del rpr'Lwer y •de la primavera, propagaida en ol€adas deslUlll!bradoras, en soplos de t r~unfal energía.
Y aquella sala, muy sola, muy tranquila, muy
burguesa, en los ·dinteles Jnismos del Certlll!Ilen, se
nos apareció como un rincón de paz, crono un
-éuseblo blasco.
pequeño santuario @ el que poder adorar nuestros recuerdos, nuestras 1lejamías, nuestros seres
queridos, un oasis de ,amor i!n el inacaba:ble desierto de la indift:rencia loca y bulliciosa. Ha,y en
cía.dos. También l-0 subyuga el que ha corrido el ootazón huma.no-¿ no lo habéis advertido?mayor número de aventuras, el Lovelace más rufor- una 'Predisposición á hacer surgir los contrastes,
tunado, el calruvera más empedernido.
los claro-obscuros, las antítesis, en ooya virtud
En suma, ,,n el pasado se lleg,a:ba al amor por nos oom;p1iaicroru&gt;s en salpicar tas mayores alela ostentación de la fuerza, de la agili'&lt;lad y del va- grías con las gotas amargas de nuestros dolores.
lor, y en los tiempos que corren, lo disfrutan y ¿ No habéis experimentado nunca, en :m.ooio de un
obtienen los goonosos, :los ricachones y '1as perdula- luminoso lienzo murrdano, la necesidad irresistil'ios.
ble de encerraros dentro de vosotros mismos, de
De 0!hí una aoontuaida decadencia de la juven- per,manecer solos, ,i rrevocaiblem@te solos, mientras
tud. La llllujer es la gran educadora, el excitan.- más abandonáis 'Vuestros sentidos-ese otro "yo",
te más poderoso de nuestras energías, la brújula ci.nsubstancial y efímero, que todos llevamos- á
de nuestra actividaid, la 11D.eta de nuestras aspira- 1as agitaciones del llllundo externo ? Y en ese esciones. Guam.do Ja mujer sabe d~cir : "Vuelve tado de conciencia vivimos, Gustavo y yo, unos
con tu escurlo ó sobre él", hace héroes; cuam.do cuantos llllinutos de 'llruestra 'V'ida propia, muy ini mpregnada de místicos efhwi os vue1ve la vista tensa, muy honda, a.llí en el espacio de aquella
á lo a1lto, 'Y responde á cada jmamento y á cada saila ouaidrangular, de rojas banquetas y mesas de
,promesa señalando el ciEilo, haoe apóstoles y anár- mánmol, oon un viejo piano en '1lil rincón silenm.res; si ama 'la. •poesía, enciende inspiraciones ; ciosa, desierta, sin otros concurrentes qu~ aquesi la ciencia, rpromueve estudios y suscita descu- llos dos :mexicanos soñadores, muertos de tristebrünientos.
m ry de tediio en la victoriosa noohe parisiense; y
Ouando lo que ruma es "la grona" y la opulen- algunos ipasos, un gran diaiblo,~ombrero blancia; ouando, r ormiántica, sueña con D. Juanes y do, de falda, 0JI1.rplio saco, figura de obrero ~ue
con Wertiliers, crea 'lagartijos, icodwiosos, cala.veras d.evoralba con gentil apetito un trozo de 'carne
'Y suicidas.
aoom'Pañándola. de prolonga,dos tragos de cervez~
De ahí que esa niña, que se ofrece oomo pr~o negra.
al estudio, á la apil.i.cación, aJ. trabajo y á la cienPoco á poco la ~eblina que ®lpañ&lt;Lba los objecia; que no se deja dé&amp;lun:nibirar con diamante~, ni tos se fué desvam.ecie~do, se impuso lra realidad, y
atmdü con ¡paJ.abras canden.tes, ni extraviar por faltos_ ,de algo más mteresante, :fi.jrumos nuestra
enJfemnizas ¡y románticas ivirtuldes, :venga á ser ateno10n en aquel compañero inéSperadp que el
entre nosotros '1.lll. sér excepcional, und atrevid·a y azarr- haJbía puesto en nuestro camino y que teníagloriosa innoro,dom, la precursora de u.n m1evo v llllos la seguridad de no volver á ver nunca. más
noihle aipostola,do 'Y la redentora de una ju.velltud que se :hundiría en el inmenso tropel de horuhr~
hoy frívola y mañama seria, hoy apática é inú·.ll y que 1haibía cruza.do, que cru.zaTia ,aún nuestro camañana la.boriosa ;y íeounda, encen-.ugada hoy en im.ino. .AJto, foerte, de un rubio de ensueño con
el vicio y sedienta de placeres fáciles, y en.tnga.ch ojos de color verde iprofundo, en los que briliaban
mañana á Ja labor fecunda y aJ. trabajo seri~-runos rpuntitos acerados, rostro de bondad suave y
Supongamos que encuentra mta,doras; qn.e, á can.dQll'~a: con un halo de 'Vigor, un pino del Nor•
su ejemplo, tddas las 11D.uñecas deliciosas y frí·v◊h,, te enroJecido por un ra,yo de sol del mediodía. Hadam en prefe:ro.r a,l más honrado, al más trabaja- b~ iacaibado de cenar-de devorar7
ya en sus
dor, al anás inteligente, al más ¡probo y aJ. más ,¡a- lfilll'adas se asomaba una flairna de ,gula satisfecha•
bio, a:ntes 1de :muoho, el en.jambre dorado invadi- una ~egría sana, cronunicativa, un.a alegría d~
rá los talleres, las escuelas, 'las oficinas; explotará raza Joven, plegaba en una sonrisa sus l abios de
minas, ilabrará. can:n¡pos, fundará. lalborrut.orios
de esfuerzo, de amán nobl€ ,d e hwha de
. :v la mariposa se transformará en' voluntad,
lanz-ará. negocios,
hoa:nibre resuelto á cumplir alegremente su oficio.
abeja. Un renuevo de actividad surgirá. del seno Y erufocando el ouadro que tenía delante se ledel ocio; la cantina. 'Y el d'll.b se vacia:ráin y se lle- ivruntó, y después de pedirnos excusas 'en un
naren l as colmenas del tralbajo, y la j,uven.tud ~rancés dep'.1.oraible, fuese deredho al piano y deperezosa y viciosa. se transfOIUilará. en una legión JÓ errar sus manos~-grandes, anchas, nervudasde hombres útiles, ,d e ciudadanos •dignos de su sobre el vetusto tecla,do.
1

�Domingo 9 de J ll'll!Í.o de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

¡Dioses! ¡ Qué ejecución! Una fantasía del
" T rovador'', icorregida, a~nta.da, reclificada,
con fragmentos de su invención, con trozos iJllllprovisados, cambiados todos los tiempos, invertidol'
todos los efectos; un concierto iinimaginaible, absurdo, 'lllla pesadilla musical, que hacía saltar á
Crum.pa sobre su asiento. Acabó la cencerrada, y
el ejooutante, siemipre sonriente, con su sonrisa
fmnca iy comunicativa, nos reiteró sus disculpas.
Las manos anda:ban torpes; el mazo, el martillo,
lwi 'haibían echado á perder, ipero el amor al arte
quedaba siempre, en medio de sus correrías para
buscarse la vida, que lo haibían llevado á Pa.rís,
en donde los traibajos de la Exiposioión haibían
creado UID.3. activa demanda de brazos. Y luego nos
enseñó sus papeles en regla, su pasaporte, sus certiificados, escritos con caracteres desconocidos para
rnosotros, run montón de papeles con líneas cabalísticas, con gruesos rasgoMs, que él trataba de
explricarnos en su lengua.je lento y torpe, en el que
cada palabra tenía la ine~periencia pero tambiérn
la fuer~ de las motas
que había arrancado al
piano.
Era húngaro, magyar,
y venía de las orillas
del Danubio, á marchas
lentas, de comarca á comarca y de ciudad á ciudad y de villa á villa; era
húngaro, y al decírrno~lo
resplandecía en su cara
el orgullo de pertenecer á
un país valeroso y enérgico, conservado en toda
su tradicional pureza en
medio de la lucha en defensa de su nacionalidad
abatida, sofooada ; era
húngaro, de Monok, la
ciudad del gran patriota,
de Kossuth, el héroe, el
" leader", el desterrado,
el vencido glorioso que un
día había osado lanzar
contra Francisco José el
j'llramento de Aníbal.y se desborda:ba su entusiasmo á. torrentes, se esparcía sonoro y fresco (•omo una corriente p1:ce:ipitada de un ventisqi..-:n.
Em la fuerw., era el ,igor, era la acción sa111:.,
alegre, era la vida irradiante de la voluntad l;t'
una raza j oven que todavía no ha sentido, en las
desgra-cia.s que la han
atormentado, el morbo de
su decadencia.
Y mientras yo tejía, entre las confusas perspectivas ·de aquella c:tótica tarde, la., líneas del Poooll6n de Hungría, con sus esculturas y sus ailtares, sus armamentos y sus túnicas, sus misales y
sus espadas, Gutavo Campa se dirigió al ipiano y
dejó escuchar una tanda de los bailes de Brahms,
allí, -en aquella sala solitaria y olvidada, en medio
de la fiebre -de la fiesta.
¡ Ah ! La imipresión que el inusitado torrente
armónico hizo en eJ espíritu de aquel coonpaiiero
de u,na hora, á quien ·nunca .más deberíamos volver á ver ! Como a:novidQs por •poderosos impulsos interiores, todos sus miembros pusifaonoo á
seguir [os caipriehosos giros del bailable; hízose
llllás comunicativa, más saludable, su buena sonrisa fran~a, y por sus ojos de color pasó una niebla
q'lle se condensó en una larga lágrima que rodó,
rodó lentarmente 1hasta tocar los ilahios de aqúélla
boca enérgica !
Y yo sentí que mis pU!pilas se anublaban y por
mi espfoitu :pasaba. la amada sombra de Ja Patria.
A la :mañana siguiente, al recorrer la prensa
del día, y entre los "hechos diversos", leí que la
noche anterior había ,sido asaltado y muerto, en los
amplios terrenos del Gros Caillon, un obrero ex.tranjero, ,por una ban:da de mrulhechorfis.
Y pensé en el músico de la cervecería, en el
:niagyar expatriado, en el obrero de cabellos rubios
,color de ensueño y de ojos verdes con puntitos
:acerados.

(;arios _Díaz :Oufóo.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
RESUMEN.--Arriba telón.--La comedia española.--Sainetes y mujeres.
--El realismo escénico.--Las dos risas.--La agonía del teatro.
Muy pronto, hoy mismo, quoizá, va á abrirse er.
México una temporada de comedia española. En
este género de piezas &amp;ricas, de juguetes cómicos,
de sainetes, han sido siempre maestros y consumados artistas los ,poetas dr,a.máticos españoles.
.AJhora misma dominan en esa clase de fecundo
teatro, Javier de Buiigos, Ricardo de la Vega, VitaJ Aza, López Silva, y últimos en tiempo aunque no en lugar, los andaluces Quintero, que escriben con tal gallardía, elegancia y chiste desenfadado y natural, que no parece sáno que en ellos

se ha concentra.do la alegría Juminosa del cielo de
su tierra.
Esas obrillas, filigranas de realismo escénico,
podrían ser cOWlparadas á esas muieres que con
su irresistible gracia y su fácil donaire seducen
desde luego, no ibien se las mira terciar el mantón,
:poner los ,brazos en jarras, sacudir, con 'llil provoeativo 'ffiO'V~miento de cabeza, las f,lores del peinado, y retocar, con un guiño chorreante de malicía. sus canas llenas de pícara y sensual coquetería.
Y estas reales mozas, son descendientes por línea recta y sin cruzamientos espúreos, de las majas de Don Ramón de la Cruz, y si no fuese por
riertas diferencias y reform,\.$ en la indumentaria,
bien que algu•nas sean ligeras y de poc.1 importancia, se las creería Jas propias "Castañeras picadas",
las "Escopeteras", Inesilla, la de "Pinto", ó María la de "Los majos vencidos", vivificadas por
un poderoso y sobrehumano soplo, y vueltas -al
teatrn para recreo del púl:&gt;lico inteli¡imte y letra&lt;.....,.
En general, todos los sainetes modernoo son un
primoroso y acabado traibajo, son fieles ;y coloridos
,asuntos de la realidad ibien obseiwada, son pedazos
rle vida sociall tomados "d'apires nature",
plenos de luz y movimiento y ihasta con sus granos de refilexión y filosofía, espolvoreados, aquí y
allá, entre chist.e y chiste, para no obligar á fruncir el ceño iá. las "alegres máscaras".
Algunos, particularmentt!, están escritos con
un gracejo espontáneo, con soltura e~uisita,

Tienen rasgos deJicadoo, iliálogos de una. viveza
admirable, escenas regocijadas 'Y, sobre todo, personajes coipiados con cuatro línea¡;, á trasos gruesos-siluetas á lá.piz-,que dan claras muestras de
un fino espír.it'll de observación.
La llaneza popular está depurada en estas obras
hasta donde el arte lo_ permite, y tras el lenguaje
burdo-un caló expresivo y cauda.loso-se a divinan
las suaves mflexiones de nuestro idioma.
Haiy-es preciso-__porque así lo exige el géne- ,
ro- .;us equívocos y licencias, pero lle~ , una tan
coqueta envoltura de gracia, pasan tan disimulados y airosos, que sólo los oídos -malévolos pueden
percibrirlos, como sólo los li.ibertinos, descubren, á
prim- a. vista, á las ,perdidas q'lle se disfrazan de
señoras.
Los sainetes que ahora se estilan, por lo camún
no tienen a:rgumeilto; mas á pesar de eso suelen
tener intención y casi, casi una tesis, que es una
perogrullada, por supuesto, qu~ no se hian de ir
á buscar en estos juguetes, loo misterios y problemas de Hamlet.
Sin embargo, labores son éstos del ingenio, joyas corrientes, pero, por diversas partes pulidas
con delicadeza, y con una que otra incrustación
de cr,istal que, desde lejos, prod1Uce el efecto de un
dirumante.
Suelen los clristes en que abundan estas obras ser
burdos y pesados en demasía, á lo menos para nosotros los americanos, pues en Españá, según se
cuenta, son de uso corriente los que se transportan al teatro; claros suelen también ser los eufemismos, y subi&lt;las de color. las alusiones; otras
obras, en cambio, •hay y se diferencían de éstas,
en la delicadeza de su expresión, tanto más notable cuanto que imita deliciosamente la enrevesada
jerga poipuliar. Ahí están las escenas de López Silva para confirmarlo; pero agrupándolas todas,
puede afirmarse q'lle viven y son aplaudidas porque no llegan á lo soez ni despiertan esas carcajadas villianas que son, en lá. zarzuela de mallas, por
ejemplo, el himno triunfal de la grosería.
Por el contrario, esos vulgares proverbios, esas
picarescas imágenes, esos velados equívocos, provocan la risa rumable, la ligera, la aristof.anecia, la
que se confunde con -la sonrisa, porque apenas entrea:bre los labrios, la que suena dulcemente, como
si fuese la M:aroha real de la Alegría.
Esa es fa Jue nos aseguran que vamos á oir ::-n
el Renacimiento, con la Compañía de comedia españo1&lt;1, y con ese veterano de la "v,is", Cj-e' se llama J'lllio Ruiz. Ko falta, es natural, quien desconfíe.
Mas, por de pronto, se nota entusiasmo por
asistir á. este teatro, y á los otros, al P rincipal,,
con sus tiples semi-desnudas y sus revistas oonsonas, al Arbeu, donde próxima,mente se yesentará un cuadro de óipera italiiana, y á este Renacimiento con su nuevo espootáculo.
¿ Y haiy así quien diga que el teatro agoniza?
¿ Efectivamente sucederá esto? El tema es viejo y algo gastado.
Yo pienso, dice un crítico, que el pueblo, el
que forma el gran público, hoy no se identifica con
las obras de lia. escena, y fácilimente deja que le
ganen la vol'llntad y el gusto esos espectáculo&amp; de
h'.3'ja estofa, híbridas creaciones, productos de vanas artes :mezcladas con muohos vicios. Y la
parte selecta de la sociedad milta, los e.&lt;\PÍritus mejor educados, de gusto más puro y fino, nrefieren
~ozar ~ solas la belleza menos estrepitosa y más
simpática ,á, sus int4nas aficiones, más importante,
más espiritual, ,más profunda, anás humana que la
que ofrece el género é. la moda.
Muchos piensan que esta decadencia general del
teatro es iinevitable.
Y o opino con los más que para la sociedad presente, es la n01Vela género más propio que el teatro; pero no creo que estas fol1lllas distinbas del
Arte lhan de ser sucesivas, sino que pueden y deben coexistir, aunque unas ú otras predominen
seg{m •los tiempos.
Hoy, el .predomiinio es, sin duda1 de la novela;
pero no po--:- esto se anunciE! como necesaria la rui~ •del teatro, ni se diga que por estrecho¿ ini, ..di.mente p_ar~ l,a. misión del arte actual, y convencional, y hmitado, debe mo:ri.ir, ,pudiendo, como pue-de, mejorarse, ensancrhar sus moldes aspirar á
nueva vida, en restauración _proveohos~ para él y
para los progresos del .espíritu colectivo.

.Cuis &lt;;. Urbina,

Domingo 9 de Junio de 1901.

Fot. de M. Torres.

Tal era el cuadro. De su fondo umbrío
Se alzaban rachas de rugientes notos
Que hacían caer en el hogar vacío
Las aves muertas y los nidos rotos.

EVOCA...\.Cl ÓN.

Llauto y caricias en doliente coro
P.rinué á tu mal en su terrible exceso,
Mas no nudiste n i escuchar mi lloro
Ni responder á mi angustioso beso.

Mustia la faz, enmarañado el pelo,
La voz deshecha en discoroantes notas,
Y en la actitud de quien implora al cielo
De pie en el nido con las alas rotas.

Inútil era que en los firmes lazos
Que enca.denaban mi dolor al tuyo,
Te sacudiera en mis convulsos brazos
Y te incensara con ardiente arrullo.

Tal era el cuadro en que á mis ojos fuiste
Flor an-ojada á la aridez de un yerno
Donde se alzaban en connubio triste
)fi alma convulsa y tu cerebro enfermo.

. Luché ante tí por desgarrar la trama
De la tiniebla que á tu sér cubría,
Sin ver que tú eras la inconciente llama
Y yo la sombra que en la llama ardía.

Ese era el cuadro. Su recuerxlo deja
En mí una extraña sensación de espanto
En que te miro balbutir la queja
Y trás la queja modular un canto

Inquieta ó triste, ó aipacible ó ruda,
Siempre te hallé, mientras duró la brega,
Para la voz de nuestros hijos, muda,
Para el raudal de mis pesares ciega.

Mientras la fiebre en su furor dejaba
De:::-coloridas en tu faz las rosas,
Tu frente herida sin cesar giraba
E n un abismo de infernales cosas.

Horas eternas, pavorosos días,
Noches sin luz, cOIIllo el insomnio largas,
Como las cuencas del sepulcro frías
Y como el soplo del tormento amargas.

Como una flor descolorida y mustia
Te ví en mis noches de aflicción ardiente,
Trás un acceso de febril angustia
Sobre mi pecho doblegar la frente.
Jamás te he dicho que vertí mi llanto
F.IIl erupciones de dolor que ignoras,
Cuando alternabas tu Horoso canto
Con el clrumor de las nocturnas horas.
Jamás t,e líe dicho que ante tí de hinojos
Ví extremecerse, en tu inquietud de loca,
Con refulgencias de ansiedad tus ojos,
Con carcajadas de dolor tu boca.

Y en ese .mar de sensaciones rudas
:Miré caer mis esoeranzas yertas
Unas tras otras, como sombras mudas,
Sobre U'll osario de ilusiones muertas.
Por eso siempre en las memorias mías
Irá el recuerdo de esas noches largas~
Como· las cuencas del sepulcro frías ·
Y como el soplo del tormento amargas.

jJe11ifo Fen fa nes.

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F.L

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo_ 9 de Junio de 1901.

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Fot. de. M. Torr~.

\tr~-rno 1LUSTRA1)O

�'Una gran empresa &amp;tezicana.---clerrocarriles cXi6algo 9 cXor6este.

-Estación de Tizayuca.

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.

.

Estación de Somorriel

1

o.

Fachada de los Tallerce.

!'

•

Sr Lic. T,,mli.s \1 H 11cern,
~uperiutendente

Construcción del Pnente del Tecolote.

.A.t.entos á los adelantos del _eaís, tenemos la
satisfacción de presentar á nuestros lectores el grado de prosperidad que una empresa mexicana, la
de los .l!'errooarriles de Hidrugo y del Nordeste, ha
'aJ.canzado en el corto tiempo que tiene de explotar
las vías que ella construyó.
Los datos siguientes los adquirimos acercándonos á un alto empleado de la Compañía.
Las líneas que pertenecen actu.aJ.mente á los
Fel.1l'ocarriles de Hidalgo y del Nordeste tienen
una l-0ngitud totail. de 214 kilómetros. De ést-Os,
161 pertenecen al primreo y los restantes aJ. segundo. La,s dobles vías en las estaciones, alcanzan 'llila longitud de 19 kilómetros.
La línea más corta en proyecto hasta el puerto
de Tuxpan. tendrá una longitud aproximada de
250 kiil.ómetros, desde su unión c&lt;Jn la vía actual
en las cercamías de Santiago, de m-0do que el
pue!to de Tuxrpan quedará á 380 kilómetros solamente de la ciudad de México,
El anoho de la vía es 3 pies ingleses-914 milíimetros. El :menor radio de las curvas en la vía
construida es 150 metros, y la mayor pendiente 18
milímetros por :metro; en la línea por C-Onstruir,
según los estudi-OS hechos hasta hoy, el radio tendrá que reducirse á 80 metros y las pendientes llegarán á 25 a:nilimetros.
Los rieles son todos de acero, de 40 libras por
yarda, y los durmiente~ de encino casi en la tot.alidad de la vía, pues los pocos de ocote que aún
quedan se están substituyendo rá,pidamente.

V•
Las obras de arte de importancia, son el puente
sobre el Gran Canal, el del Tecolote y el de 'l'ortugas, éste úJtimo notable rpor su ligereza.
En nuestros grabados se ve uno que se refiere á 1a
construcción en el puente sobre el Gran Canal,
del pilotage que sirvió de cimiento á los estribos,
habiéndose claivado en cada lad-0 45 pilotes de 15
metros de largo y 45 centímetros de diámetro en
la cabeza. Otro grabado representa la construcción de la bóveda de ladrillo rpara recibir el terraplén en la barranca del Tecolote; se vf! el andamiaje oonstruído provisionalmente para dar
paso .á la vía mientras se terminaba el puente de-finitivo.
El número de estaciones actual.a:nente es de 20,
siendo terminales las de Paohuca, Irolo, Tortugas y México; ésta última, situada en Peralvillo,
y cuyo proyecto es obra del Ingeniero Antonio
Caso, está en construcción, y contiene Mnpliarmente todas las dependen-cías necesarias para un
buen servicio de pasajeros. Su fachada es de la
fü1111osa cantera de Pa.ohuca, con la que ahora se
construyen todos los edificios de importancia.
El Ferrocarril está provisto abundantemente del
agua necesaria para el servioio de sus trenes, habiéndose invertido un ¡fuerte capital en consegui1 lo, pues es provel'hial la escasez de agua en la
comarca.
Eu sus esplfodidos talleres de Peralvillo, const_ uye carros de carga y a,un de pasajeros y hace
_, reparación de sus locomotoras. Entre ~uestros

Estació.1 terminal de México. Peralvillo.

Sr. D. Ga brid Menctra,
Gerente Gmual.

Sr. Teodoro CheTannu:r,
Maestro u1ecánico.

~r. Fn1ncisco Barrera,
Ingeniero.

---Z:1"1:NtCO---

.

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•'C,.,..,"i.º

Plano~del trayecto

los:ft"rr oC'arriJes

arabados, e,;tá el de la .fachada principal de los
talleres construídos de ladrillo y tepetate, y los
que se ;,efieren al interior del salón de maquinaria. y á la fundición, estando tomada l?- fotografía de ésta última en el momento de salir del horno el metal fundido, viéndose á la izquierda del
grabado la operación de llenar las cajas con dicho
.metal.
El númer-0 de trenes que diaria,mente recor.ren
la vía es de 18, siefülo 6 de ellos especiales de p-a::;ajeros, 4 mixtos y 8 de mercancías. _Cad!l. trnn
de pasajeros camina en los días ordm,,t·w3 con
cinco coches; los trenes de pulque llevan de 15 á
20 carros. La Empresa posee actualmen~l' 24 locomotoras de los diversos modelos que mue3tran
los gra:bados, siendo 21 de ellas de la conocida
fabrica "Baldwiu Locomot1ve Works". Llanu1 la
atención el perfecto esta.do de estas máq~i1;1a.s, pu~
diendo asegurarse que en tan buena cond1c1ón esta
la número 1 oonstruída en 1883, como la numero
2-! que ent;ó en servioio el año próximo pasado.
número de carros de pasajeros es de 41, y de
carga 210.
La Empresa tiene establecidos ó subvencio1:a,dos
servicios de carruajes para Zacatlán, Huauchinango, Huascazaloya, lluayacocotla, l!ineral del
ühico y Cumbre de Pahuatlán. Ree1en_t~mente?
el señor Mancera ha cooperado con el Gobierno ~0L
Estado de Hidalgo á la apertura de un camino
carretero por Iluayacocotla á Zacua~t~pán, y de
su propio peoulio ha reparado 5 kilometros y

Ei'

abierto 4 nuevos en el crum.ino á La Cumbre de
1,ahuatlán. 'l'ambién ha construido 1ti en el de
l'a.clmca al :Mineral del Chico; la distancia entre
estos dos puntos, debido al nuevo camino_ se reuuce á las d.os terceras partes, y á la mitad en
t1runpo.
.
El número de personas ocupadas en los diversos ramos del Ferrocarril es 880; de ellos, 260
en "las estaciones, 230 en la reparación de la vía,
150 en los taJ.leres, 100 en los trenes, y el resto
en servicios diversos.
Jill número de pasajeros transportados en 1899
fué de 264,000, y en 1900, de 280,000. El número de toneladas de carga fué de 190,000, y de
240,000, respectivamente, en los dos años citados.
Las rntrada.s brutas al año, pueden estimarse en
$ 900,000. Esta cifra nos sugiere un sencillo
cálculo, que S011I1etemos á la curiosidad de nuestros lectores :
El flete actuaJ. por ferrocarril es, cuando más
una tercera parte del que _antes se cobraba en ca rros 6 diligencias; por consiguiente el público
ahorra anualmente haciendo uso del Ferrocarril de Hidalgo, $1.800,000. La. subvención total pagada hasta ahora por los Gobiernos General y del Estado ha sido de $ 2.000,000; de manera oue la Nación recibe ANUALMENTE la cantidad que el Gobierno ha dado una sola ve~. Haciendo este cálculo extensivo á los otros Ferocarriles, y teniendo· en cuenta gue la red actual en

•

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Locomotora núm. l.
Locomotora núm. 16.

�J)omingo 9 de Junio de 1901.

7

Construcción del puente del Cran Canal.

•

La riqueza de la co- ------ - marca que la línea
atravesará entre Santiago y Tuxpan, es
prodigiosa: 1Iagníficas
maderas preciosas y
de construcción, como
cedro, aguacatillo, caoba, ébano, zapote, chijol, etc., etc., maderas
de tinte como moral,
sangre de drago y
otras; adc,mái::, árbol
ele hule, carbón de
piedra, ohapopote y
petróleo. Respecto á
produotos agrícola~, el
terreno es inmejorable
uara el tabaco, café,
caña de azúcar, frutas de toda especie y,
por último, la ·vainilla, más y más apreciada cada día.
Publicamos los retratos de los señores
Don Gabriel ::\lancera, propietario y Gerente
General del Ferrocarril y tle su sobrino, el Sr. D.
Tomás, del mi:-imo upelliJo, 8uperinten&lt;l.ente General. El señor Don Gabriel ::\lancera es lp que

la Hcpúhlita es u.e 15,000 kilómetros y el Ferrotarril u.e llit1algo sólo tiene 200, re::;ulta que la
~ ación utiliza. auurumente $150.000,000.
Se
tomprende así que hi gran prosperidad que á
)léxico han tl.a&lt;lo ,ms vías ferreas, y la buena inn:r,-ión del dinero que un Gobierno progresista
como el nuestro, haee subveneionado los l!'errocarrile-,. El Ferrocarril de Ilitl.algo se principió en
Paelmca cl año t1e 187!), :;iendo propie&lt;lad del Gobierno tlel Bslado; en 18ti0 fué tra::;pasado al
Br. Don Gabriel )Ianeera, su actual poseedor,
habiendo llegado á !rolo en 1883.E: servicio de
pasajeros se hizo por el Ferrocarril 1'Cexicano ó
de Vcracruz hasta t::l año tle 1889,en que terminada la vía á 'rcoloyucan, los trenes de Hidalgo
pasu:han sobre los rieles del Ferrocarril K acional
ha~la la Ciudad de México. Construi&lt;la la vía
del S orJeste entre 'l'izayuca y la Capital en
li:&gt;90 c-e~ó el serYicio anterior; el año de 1893 los
riele;, llegaron á la ciudad de 'Í'ulancingo y en
1897, á Tortugas, punto te1.1min:tl actual del Ferrocarril 11 iua]go. ·
•
El ponenir de esle Ferrocarril es brillante.
Consti'uiJa la línea á Tuxpan, qne es la más corta de la Oiuclatl. de )léxico al Güllfo,y el puerto,
que 'quedará en condiciones análoga.~ ,al de Tampico, el cornerc:io einropeo seguirá forzosamente
este Jerrotero. El 11io de 'l'nxpan tiené en su tlesomboc:adura 500 rneLros de anchura y 7 metros
de profundidatl.; con;;truíclas las escolleT-:l.S y
dragada la barra, la corriente del río hará bajar
ol fonJo, y los vapores, aún de gnm calado, poJrán entrar al pueTto quedando completamente
al abrigo de los foertes vientos qne frecuentemenle azotan las cMtas del Golfo. En 'l'ux1)an y sus
eel'C·anías la fiebre amarilla es rarbima, siiendo
~ciialados los caBos que de ella se han conocido.
Puente de Tortugas.

Interior de los talleres.

se llama un carácter: muchos obstáculos sé han
presentado á su paso,
grandes dificultades se le
han ofrecido en su tarea,
y con admirabie energía,
con una constancia digna
de lodo encomio, ha continuado imperturbable su
empresa ha,;ta vencer to&lt;las la-1 etapas con satisfacción de propios y extraflos·. El Ferrocarril
ha siclo construído casi
rn ~u totaliclad por el señor l n "eniero Antonio
Caso, q;e ingresó á esta
empresa úl mismo año de
su fundación. Este r,eñor
ha sido hábil y eficazmente secundado por el señor
Ingeniero FrJJJ.oisco Ba-

Domingo~ 9 de Jumio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO !LUSTRADO

VERANEANDO.
Hablábamos tres ó cuatro amigos, en amable paciente, y lo demostraba haciendo fulgurar sus
compañía, en uno de muchos sitios de reunión, negras pupilas.
Sobre úl pavimento de la calzada, las esferas
acerca ¡ naLurahnente ! de las mujeres y, muv
principalmente, de las mujeres hermosas, cuand; amarillas ó rojas rodaban al impul,;o del mazo;
uno de elloo, entusiasta é impulsivo como pocos · r&lt;'Ía Rosita l)ommier,-un bibelot precioso y juexclamó, dlirigéndose á mí:
' g-uetón--con una 11isa ele pájaro que escapa, y
-Si usted hubiese pasado, hace unos cuantos tnando yo pasaha cerca Je !Babel Zárate, ella tuvo
clías, el instante de complacencia de que yo he la galantería ele voher,:e á mí. para decirme, cirnbranclo su cuerpo como un tallo lilial:
gozado ...
Y me refirió Como, 1111 domingo
del mes de Mayo, pa~camlo por los
alrededores, había hallado en Coyoacán una plaza, y bajo hts enramadas del parque, una catlena de
rosas virientes v un coro lle :;onri~
sas argentinas. ·
Hablaba con rntu~ia"mo !al, exponiendo de tal modo sus impre~ione-s, enamorarlo cie~o de la belleza,
que creí ele buena fe en que el ca f&amp;
y el sofocante calor ele la estación
perjudicaba el e;::taclo ncrrioso de
nuestro amigo.
-Yaya usted y se conrencrrá; no
hay nada más he1111050 que esta estación en algunos de n nl',.;tro~ ¡meblos cercanos á la rapilal. ~\quí no
se respira, no se rive, no se Yen más

Interior de los latlt:res.

rrera. El último de los retratos que publicamo,
pertenece al Ji mHlo se flor 'l'eo&lt;loro Uhernnnier, q ne
()(·npú el pue.:to &lt;le maestro mecánito ha,;ta su
111 ucr! e en F\-h, éro &lt;lcl corriente año. La instalación de lo•s talkres y el
magnífico estatl.o de todo
el material roJante, son
debitlos á su pericia y actividad. Su hijo, el señor Francisco Chevannier, oeupa actualmente
el pue.sto ué maestro mecánico: es un j oYen instruítlo que perfeccionó
su;; conoei mi entos en la
Fábrica lle BalJwin, en
l'bi ladelphia.
La estimación que el
público demue,-tra á e~te
l'en'cl(•11Til y su estado
floreeiPnte, reconocen por
canrn el excPlente se1Tic:io y la complcfa regularitla&lt;l ·ele su~ lrenes, pue~
10;; horari&lt;)._~ se cumplen
con tocla exactitud. Respecto á accit1cntes, son
tan raros y ele tan poca
consideración, que basta
citnr el hec-ho de que en
l os 18 a fios que la vía
llern clú ~er explotada
por rapor, se han transportado no menos de
:3.000,000 de pa;,.ajero~.
sin lia.l,er muerto uno
solo.
Pant trrminar, una
p,nticularidr1d notable y
tal vez únie;t en los ferrocarriles del paí,: En las
J
líneas de Hidalgo,no hay
un solo empleado extranjero; todos, sin excepción, desde el Sr. M:anrern hasta. el último ele los opcrariw son mexicanos; el iN1zo y construc,ción han sido hechos por
Ingenieros mexicano.,;; la administración est.á á
rargo de empleados mexicanos, y en el serYicio
de trenes, locomotoras y taUC'1·es, sólo se emplran
_,. ~r han emplea.clo siempre obreros mexicano~.

***
Por esta amplia nota informativa que damos á
los leotore~ ele "El :\hrnclo Ilustrado", podiiá ver~P que la iniporla nl'ia de la c1mpn•fa clt' loo ]i'crrocanilr;; Ilitlalgo y :Xordeste, es verdadera y digna &lt;lp t,rner,c en c-on~itleración, para que sirva de
Pjcmplo á lo,; hon,bre~ tt11e, eontamlo con _potlcrosr'.~ rlomcnlos pecuniario,, ile1'C'c)noecn lo que purtleu llegar á valrr la.s g-ranch'~ empw;;,1s implantadas rn )léxico, á la hora cm que el florecimiento
inJ11Sirial empieza á cimentar:;,e y la protección del
Gobierno está peifectaiillente de acuerdo oon la:;
ideas de engmndecimiento y progreso del país.

to á la Belleza enciende sus pebeteros. Rosita
Pommier, 'l'ercsa Salgado, llevan en sí toda la
gracia del ingenio francés, todo lo picaresco y
enloquect:dor del espírih1 latino; Emmy Biitner
pa,a silenciosa y arrogante, la sombrilla abierta
sobre el homhro, como una encamación del arte
plástico.
l'uando el Yerano vuelca :sobre la capital el
ínc&gt;go Je todas ::u,- fragua,;, y lit eiuda.d se calcina
enn1elta por Ja roja clámide Jel incendio estival, Coyoacán abre de par
en par las Ycrja~ ele ,;ns '·l'illas", estallan sus ca pullM, ~acullcn st1 follaje los f1'&lt;•,no,; y Ju; ,:tuccs, Y, cuando' la ll'Ol"hC 11:g,~. al pie de cada reja
canta una estrofa tlc RlllOr.
Cuánto daríai,; pol' YiriT ali siempre; por lanzaro,; al rnh, llcvanJo
por el talle á Tcre., a Rivas; por
charlar al lado dr Emma Pommier,
de .To,efina Ilal'o, ele Tar,-ila. Sierra. flor c1e ingPnio v &lt;le virtud.
Cuánto diéi~ai,: ponrue las inmulah]e;; li.,yeg rle la nat11r,1leza, rornpienm ~t1;; t·,ulrua,: de e,-cla1·ihul, y
en l'l'Z de la ,:ucc,-ión da los ! iernpos
y tle la~ e.,.:lationc&gt;,:, qurclara utm etern,1 juwntud YÍYicla l·n un perpetuo
··r&lt;'nmeo'·.
Y cle.,pué" ele Yagar rn el grato
pnehkl'illn, junto á lns rosales en
flol' ~- rntre la pajarc,:ra algarabía.
dP ]a,: .i ugaclora.~ rle "ericket'', con
t111é enorme pe:-al' n· uno á lo lrjo,; la
grnn t:iu&lt;lad. la t",Íl1111,1cla en!re brum,1s lle p()lrn, ebria ele mm·imiento,
c-on su~ asfalto.~ enfel'lno,: ele insolación, con su,; largos arnnitlas barreteadas por la fiebre de embellecimiento ...
Y el monótono chirrido del trolev
finge una burla. para los que vol~
Yemo~ á la melrópoli, abandonanclo
fa plácicla Yi cla del pueblecillo veraniego.
A. González Carrasco.

1

•

que nubes dé polvo y edificios á medias; no se vcm
más que semblantes abrumados y trenes replutos
d e gente que se impacienta por todo ...
Y una mañana dominical en que el sol é.~plend.ía como una onza. ele oro'. hice mi eniracla en
COl)"oadm, trémulo de emoción y de anhelos,_ de
inquietud y de esperanza. E,-taba en el récmto
de la Belleza.
El cricket; ¡ qué hermo;,o pretexto! Allí en el
parque, bajo las arboledas ,c~·clú-claro, csb?lta ,Y
graciosa, llena de amable scnc11lez, fué Julut Zarate quien me dijo sonriendo_:
.,
,
- No llega ustecl en la meJor ocas1on; aun faltan muchas y no sé si vendrán á tiempo. .:i, ?
-¿ Pero es que usted cree lo que me w.ce.
-Sí· mire usted en derredor: falta Gila O' Gorman; f~ltan las Sierra; faltan. . . . .
•
,
La interrumpió Emilia l\Iiranda_ ~v1tándol'.'- a
tomar su puesto en el juego. Enuha estaba JJID-

-Aenérdese uslcd de que yo quiero mucho á
mi pueblo, para que no diga de él más que cosas
bonitas.
Y me lo l'ceomendaba todal'Ía ...
-1Iire usted, co,mpañero fotógrafo, mire usted
qué hermosa adquisición seria si lográsemos obtener una instantánea de Emmy, lanzando airosamente el "gallo", con un golpe de cesta ...
- ~i lo procure m;ted,-mc contestó el fotógrafo-allí se velan todas las placas.
•
-¿ Porque no hay luz suficiente .. . ?
- Al contrario: por sobra de luz; es cmno el
sol : hay que verht con cristales ahumados ...
Ante Emmy Biitner, grave y hermosa como un
monumento de arte, la admir ación estalla y_ el cul-

�Doming~ 9 de J un.io de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
con el noonbre del señor General Don I gnacio A. Bravo.
Subsanamos hoy esa equivocación, publicando
los retratos de los dos distinguidos militares.

D~mingo 9 de Juiruio die 1901.

\

LA PRÁCTICA TOPOGRÁFICA
DEL COLEGIO MILITAR.

SR. GRAL. IGllfACIO A. BBA VO.

Nuestros lectores advertirían de seguro la equivocación que sufrió el formador de este periódico,
haciendo aparecer en el número pasado, el retrato del señor General Don Abrruham Bandala

~
~

Año por año, los alumnos del Colegio :Militar,
pertenecientes á la clase de Topografía, excursionan por algunos de los lugares más á propósito
del Valle de México y más lejos aún, ejercitándo,;e e:q. la práctica del levantaonicmlo de planos y
demás trabajos concernientes á la Topografía -:-.lilitar y á la General.
Desde el día 6 del mes próximo pasado, los
alumnos de ref.erencia, divididos en dos grupos,
uno á las órdenes del scñór Capitán ele fütado
;1Iayor Especial, Grrgorio Zcrmeño, que es el que
practica la 'l'oipogrnfía General, y el . segundo,
mandado por el señor Capiüín de Ingenieros ·
Prancisco Aguilar, dedicado á la 'l'opogrnfía Militar, llernron á cabo los trabajos aludidos, teniend'o
el primer grupo, como Z-Ona de levantamiento. h1
región comprendida entre el pueblo de Cuajimalpa, Ranchos ele Santa Lucía y el Naranjo, camino .al sur de éste, 1\meyalco. Santa. Ro~a, 'l'la Henango y Cuajima.Jpa, llevando como fin el que 1-,
tria,ngulación correspondiente ha de qnccla r li~ t ·
cla con los vértices que fueron establecidos durante
la práctica del año de 1892 : Molino ele 13ezares y
Rancho de Santa Lucía, con&gt;titnyendo a,í uno ele
los lados de la rccl.
Los alt~m11os de Topografía 1[ilitar, en núnwro de 36, ;practicaron la Topogr:afía en los terrenos
eornpr,encliclos entre la Loma Horno, Rancho La
Ycnta, Contadero y Cuajimalpa,• por el Oe~te ;
por el Este, el camino de Cuajirnalpa, Tlaltcmango
y Santa Rosa, y por el Sur, Santa Ro$a, convento
del Desie1-to y Loma del IIorno. La línea divisoria
de ambos trabajos, estaba constituíd.a por el camino
de Cnajima.lpa á 'l'laltenango y Santa Rosa, y sobre ella se escogieron varios puntos como vértices trigonométricos que, ligando las dos triangulaciones, servirán para la rectificación de los trabajos.
'l'erminados el día 6 del presente los trabajos

LAS RUINAS DE MITLA.

____ __ ____

......,

_,__

..,,.._,.....

;_

EB. GJI.AL. A BJI.A.ll.A.lll BA.llfDALA.

de campo, los alumnos, después de una permanencia ininterrumpida de un mes fuera del plantel,
se entregan en éste á las operaciones de gabinete,
como son las de cálculos y construcción.

= = , o o o = = = ==

L as ruinas de los •palacios de Mitla, r.starían
próximas á desaparecer si el Gobierno, de;-;pués
del infonme que rin~ó el Inspector General eleMonumentos Arqueológ,i.cos, no hwbiera proced-ído con t.oda actividad á ordenar las obras necesarias para la conservación.
P ara dar una idea del estado que- guardaban en
el siglo XVII esas ,ma.rruvillosas obras del arte
tulteco, recurl'imos á 1¡na descripción hecha por

el cronista Padre Burgoa, que las visitó en
aquella é_poca.

Burgoa, nos dice a1 referirse .ai .~ fi.cio dle las
seis colwmnas, que los techos que ,cubrían aquellos aposentos estaban formados con "grandes lozas ta,n parejas y -ajustadas que, sin mezcla ni
vetún ,alguno, parecen en las junturas tablas traslapadas, y todas las cuatro salas siendo muy esipa.cios-as, están CO'll un mismo orden cwbiertas con
esta forma de ibovedaje", en la actualidad, ninguna de estas salas conserva sus techos, quedando tan
sólo techado desde aquella época el pasillo que
conduce -del salón de las columnas al patio interior.
Sigue el dommico su descripción y en ella nos
dice : ··las cuadras eran cuatr o altas y cuatro bajas". Así pues, á juzgar por lo que uos dice el

cn,.oiista, el erl i.dieio cwya parte exterio1 damos hoy
en nuestro ,pnmer gnhado, constaba de dos cuel.'pos
de los cuales hoy conserva sola.mente uno, del cual
tomamoo dos vistas, la primero ant es de las obras
de conservación que última.mente se le han heoho, :y la se,,"'ll'Il.da del estado en que hoy se en,cuéntra.
El otro piso de que nos habla el referido Padre
Buvgoa, &lt;lesa.pareció por completo, lo mismo que
lias grandes lozas que formaban la techumbre del
primero y el pi.so del segun.do.
Con anter.ioridad ,á las obras que hoy se han hecho, todos ,los muros del edificio estaban próximos
á derrumbarse, por la destrucción del muro de
sostén que formaba su plataforma y que era el

�Domingo 9 de J U!IlllO de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo fJ de Junio de 1901.

EL l\lUXDO ILUSTRADO

La Exposición Pan -- Americana
EN BUFFALO.
A juzgar por lo que n~ cuentan las crónicas de
los corresponsales mexicanos en el Certamen
Pan-Americano q1Ue en los actuales días se efectúa en la ciudad de Buffalo, las promesas de suntuosidad y de b'enéfico fruto están cumpliéndose
en ·la feria que pudiératlllos llamar del X uevo
)Iundo.
El acto de inauguración revi,,tió el ca.rácter dE:

. que aseguraiba la estaibilidoo de la construcción,
así como los sillares y primera guarnición de las
paredes exteriores que formaban el templo.
El te-rcero de los grabados que hoy publicamos
da á conocer el edificio de las colUJIIlnas, -la galería Sur, a1I1tes ;y después de habérsele practicado
las obras de que nos ocupamos.

Hoy todos ' ')S cerramientos de las puertas se
encu&lt;fütran asegurados con potentes viguetas de fie-rro, así como las lozas de la bóveda del pasillo,
entre el salón de las collltIIlnas y el patio interior,
todos los muros de la construcción han sido há-

bilmente reparados recobrando sus antiguos plomos y nivel€s.
Durante las obras que se emprendieron para
reparar estos edificios, se descubrió un notable sepulcro, que daremos á conocer próximamente.

nes. Los csfuerozs de los armadores alemanes en
e:;t-e ·sentido, habían lleo-ado á ta,l ptmto que §e
llegó á creer, por un mimento, que ha.bía'.n triunfado en la competencia, sobre sus rivales los ingleses. Al gigantesco "}Iajestic" inglés, opusieron los alemanes su poderoso "Kai:ser Wilhelm".
. La satisfacción del triunfo no duró rpor muoho
tiempo. El 4 de Abril del año en curso Inofaterra
lanzaba desdé sus astilleros de Belfast 'su l;ermano
' los na,víos
vaipor "Celt·
•1c.,, que es e1 más ar.anide ,de
que hay3ill.. cruzatlo la inmensa superficie de las
aguas, y ciertamente, pm:a un ojo ac0--,"'iumbrado
á rnr esos grandes Leviatanes, no impone tanto el
gran ,tamaño, co11110 la gracia y gallardía del gigantesco buque. :Xo iguala el "Celtic" en velooidaid Y lujo del decorado interior al "Oceanic" ·
pero sí tiene la seguridad y confo1i de éste.
'
El tonelaje del "Celtic'' será en conjuruto de
20,880 toneladas, e.s decir, 1,265 más que el del
'·Great Ea.,;tern". Su desplazamiento en la línea
de flotaeión será de 37,700 toneladas. Tiene 700
pie,;&lt; ele largo; 75 de ancho ,y 49 de pumtal.
La botadura al agua del gallardo navío, se hizo con toda solemnidad, ante millares de espeotaldorc0. que prorrnmpieron en entusiastas y espontaneos aplausos al ver deslizarse suavemente el
buque sobre la superficie &lt;le las ondas.
Altos personajes pre.0 enciaron el acto. Allí se
,eían entre otro~, la Conde1-a de Cadog-arn, Lord
Londonderry ~· el Lord Co1--regidor de Belfast,
quien. en men~aje ,c1e felicitación, dió cuenta ele
la botadura del "Celtic'·.

n11:1, una ~1rnpatía que á ,·eces ha pasado de todo límite.
Tal nos dicen las crónicas españolas, tal cuentan en -multitucl de chascarrillos los escritores
Iesti vos ele la península ibérica.

...

Nuestro cuarto grabado representa el costado
Noroeste del exterior del .Salón de las Columnas,
que ,amenazaiba su irumediato derrumbe, _puE:S tenía ,un desnivel de veinticinco centímetros, una
enorme cuarteadura y grandes huecos producidos
por las piedras que se habían. caído y de las cuales algunas haibían sido robadas ; en el quinto
grabado se ve ya el citado costado con las reparaciones que se le han hecho.

JULIO RUIZ.

.

Ya ~e no~ anuncia él fin ele la trarnsía del tra.,atlántico que trae á bordo el personal contratado
por la Empre,a
del RenacimientoJ •para inauru•
' o
rar, por pnmcra yez en }léxico, una temporada
ele c;:pectác:ulos en que entre por único elemento
escénico el arte cómico.
Que ello ~erá una novedad, está fuera de toda
eluda; pero l1ay que ver si los artistas correspon·,l en con :&lt;us facultades al honor de ser implantadores de un género de fiestas semejantes.
Ilay por de pronto una -promesa. La dirección
del cuadro artfatico e:;tá en manos del más reputado actor cómico e.spañol. Julio Ruiz es un cómico á quien se le anuncia una carrera sin ocaso.
Ha mantenido por el mayor tiempo que pueda
in·e.scntarse un actor nocbe á noche ante el mismo público, un nutrido aplauso, una risa conti-

Las cuatro salas se encontraban muy destruidas,
y los visitantes, tan numerosos en estas últimas
fechas, se larrnenta:ban de ello.
El señor Don Leopoldo Batres, Inspector y
Conservador de MonUlIIlentos Arqueológicos, procedió á dirigir las obras apropiadas para couservar estas valiosas ruinas ; recogió la mayor J!arte
de las i)iedras que se habían caído y las que habían sido robadas y fueron colocadas con toda escrupulosidad y cuidado en los huecos en que falta:ban; á los muros se les ha dado nueva solidez,
sin perder en lo más mínimo su carácter de antigiiedad.

JULIO B.lTIZ.

Sea ello Lodo lo que· dicen, sea menos, habremos
~iempre de eopé1rar una novedad que á su debido
tiempo justi.preciará. nuestro púhlico.
~;r--;::,.

En nue:::tra edición pasada dimos á nuestros
lectores los retratos de las damas que figuran en
la Compañía á que esta.moa haciendo referencia.
Con excepción ele la señora Roca de Chico, todas son desconocidas del público mexicano.

c ,a .pitá.u Sa.muel Ga.rcia. Cuélla.r,
Jefe del contingente militar mexicano en la Exposieión
de Buffalo.

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
Correctarrnente impresa en Barcelorui., acaiba desalir de las prensas de J. Ballesoá y Coonp. Sucs.,
una colección de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiteriaL
La obra se halla de venta á
CINCUENTA CENTAVOS
en la Ll.brería de Boure.t, calle ,del 5 de Mayo, Librería Moadrileña, calle del Coliseo Viejo, la de
Mauricio Bu&lt;lin, calle de San José el Real, y en la;
oasa del Editor, calle id.e San Felipe de Jesús.
Se vende también en la Adn:nin.istración de
nuestro diario, en donde se reciben pedidos para
fuera de ,l a capital.

LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA REPUBLICA
1
_,•

alta solemnidad que le correspondía, y la serie de
fiestas ha daclo p1,incipio, no sin ciertas notas de
chocarrero exotismo de que ya nuestra prensa se
ocupó, poniendo las cosas en rn verdadero lugar.
El contingente que la República .\lexicana ha
prestado al Congreso Pan-Americano es amrplio y
puede da¡¡- 1ma idea de nuestro ade'lanto moral y
material.
Ya los lectores de "El )fondo Ilustrado" conocen el proyecto según el cual se constru:r_ó el Pabellón donde )léxico exhibirá sus producciones.
La instalación estaba rpara terminarse en estos
días, y quizá á estas fechas la ina1le,&lt;mración se ha
efectuado.
fül confangente militar enviado por la República ha sido objeto de consideraciones por parte de
las aut01·idades aIIIlerica.nas, y está llamando poderosamente la atención todo el grupo ·de militares de las tres armas, que fueron al mando del
Capitán Samuel García Cuéllar, cuyo retrato inclnímos en estas líneas.

·-·

EL BUQUE MAS GRANDE DEL MUNDO.
No se conforma Alemania con que la vieja Inglaterra domine en absoluto con .;us buques, en la
vasta extensión del océaino, y ,sí e¿;tá convencida de
que Gran Bretaña es la señora &lt;le los mares, por
su marirna &lt;le guerra, con gram afán le ha disputad? en la mercante, la primacía en alcainzar el
l:ImUJlil en tamaño y velocidad -de las embarcac10-

rr:á-

"CBLTIC".-El buque mlis grande del mundo.
' 1

�Dom.iJJgo 9 de J ucnio de 1901.

EL ~IUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 24.
JHnctor: LIC. RAFAEL REYES &amp;PINDOLA,

~

MÉXICO, JUNIO 16 DE 1901.

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AUTORETRATO DE REMBRANDT.

Subscri¡,ci-On men,aual ford!l'ea, I 1.50.
I deni 1dem ,m la Cap1,t a?, 1.1!5.
Gerente: ANTONIO CUYAS,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

�"EL RÍO HONDO."

so, y el puente esbclt-0, arrogll/Dte, seguía con orgullo enl·azan&lt;lo las &lt;los montañas para que sobre

Aquel río era ma,lo, muy ma,lo, pervel\So, vengai ivo, odiooo, in1rnmrnno.
Cuando á diario &gt;'e retorcía siguiendo con su
cuerpo sinu-o.,o J,1 mü,ma ruta, a:moklán&lt;looe siemp r e á kt mi,-·ma fornna, refunfuñaba írnses de odio
inmenso, o&lt;lio que, porque no podía &lt;lesboroaTue,
a u.menolaba á CHllla in,-tan,te, v crecía, crecía ha.,ta
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EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Junio de 1901.

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mortifirn.r á úl ..fü.-rno ,-u lll'-arrollo, ha.sta fo1comodarlo, porque no 1&lt;&gt; &lt;•a 1.·ía dentro del pecho.
'.:Río Hondo" Je 111-amaban, segimu:nente por
burla; á él que, a.pena"' t:-i tenía. profundidad par-a.
cubrir á 1m ,leic:hón !
Después {1e mucho tiempo en que corrió libremente por el eaanino que desde su primer moment.o tle v-i&lt;fa, amorooamente le trazara su buena
madre Niaitumlcza, de,;pués de mucho tiempo en
que an-tl'uvo i,noo'llH•ien~elllente por la e-asa. que ella
le ha,bía &lt;lado, un día 1m hombre vino á esclavizarlo ; verdaderamente ocliaha con mucha ju~ticia á
esos hombres que habían venido á transformarJe
su casa, que habían venido á obligarlo á seguir el
camino que má, &lt;:onvení•a á lo., intereses de ellos
mi~moo, y temero.,os de que, eomo un -perro fiel
dejara algún clía la c-a.~a á que había si.do llevado poI la fuerza. para -voh-er á la &lt;le eu anti¡rno
amo, le ha,bía.n formado con giga,nte.s.cos bloque,;
de ro,JlaJ,a,s piedra,- una gran (:árc-e,l. •

~

Después sobre Hl cuerpo vihorn°co, humiJ.lándol o, viiLlpendiámclolo, habían hecho pasar la locomot.ora audaz que trasladaba á los maldecid%
h01ID.bres de -ciudad á ciudad.
Y en vano, él rnmi8Jndo á diario su odio, había
mordido ~e.s piernas férreas del puente; 6ólo se
lleV'a,ba en Ja boca desesperainte sabor ferrugino-

ellas corriera el tren .
Muchas veces había desea&lt;lo trag,ar en sus
agu,as frías, e,;p1rmoH1..s, coléric--a,-, al tren que infutua&lt;lo pa,:,;aba resoplando arriba &lt;le él.
Cuando ,la Xaitura]eza toda se enrojecía de eóJera, cua.n.do el rayo tronaba y tcfüa de p(urrnr.t ci
espacio, cuan.clo por rabi.a 1llor.aban los cielos abun&lt;lantemente, empapando la tierra, cuan,~o .-e o:a
por tod,a;s parte.; el grito de X atura. furiosa, c:i
había querido tomar parte en el concierto de furor, y &lt;l~bordar,;e y arra~trar árboles torcidos, ganad&lt;, moribundo.,, hombres a.gonizant~, sobre todo, hombres; y no había podido ::calir &lt;le su jauJ,a : la rabi.a Je había eongestionado el rostro, le
habb amarillecido e-1 ,emLlante, y ¡ nada más!
¡ l'émo h:ibía rlefearl.o . arrebatm- atlguna vez á
un hombre, apri~ionJrlu entre sus
g-arra,:, em·oherlo entre sus brazos
k' ~
líquidos, arra;;trarlo contra las roca:-:. golpL•arlo c-ontra las pulidas
pie&lt;lra~. arredondadas y brillantes
C'0mo c-aheza:-: C'aha,:, y obligarlo á
heher ag-na, mue-ha agua, hasta ahitarlo J);lTa que "e dese:;perara; lle,arlo ha~ta allá, hasta aquel desniYd de :,U kc:ho, en donde al caer,
él rt.'Ía 6trepito,,am'ente, con risa
) .~ritantc. borbotada. espumajo;:a, co~ériea, &lt;·orno ri,a de atacado, y despué,; arrojarlo, dc,;peñarlo, para. ver
c:Úlno ,altaha en petlazos el cuerpo. y
cúrno la ,ang-rc teüía las aguas rojizamwte; entonces habría podido saoiar $U~ an,ia, de Ycnganza, saborE:ando con
placer tigre,&lt;:o la caliente ~mgre humana.
i::iólo una vez había UeYado en o,;us Muas el
euerpo de un hombre, y ero había sido m1 hombre
muerto. llll icr1feliz, cuyo matador, había pretendido ocultar el crimen. pero él no, nunc-a había
matado á un huma.no ; lo~ más débiie.:, cuando estaba más a:iratlo y había. pretendido ahog-arlos,
Jo había:n dominado, ID habían ,·encido rasgándole
las entrañas con la~ manos,
a.briéndo,e paso á braz'lda~
entre las ondas, cuya perfidia resulb1ba estéril.
Todo~ lo burlaban; has,,...
ta un niño una vez, desde
la ventanilla de un coche del
convoY, le había lanzado un
escupitajo, y él, el "Río
Hondo", que llevaba agua
de sobra. para haber ahogado al soberbio ch.iquililo, ¡ no
había 'Podido contestar el
ultraje!
Todos lo ofendían, lo desprecia,ban; los toros se complacían en profanarlo con
las groseras pezuñas, y los
cerdos iban á saciar la sed
en Sfü aguas, la~ pobre;; aguas de un río infeliz. Las mujeres iban á
la orilla. y se inclinaban sobre él para mancharle las
aguas, para teñír;,elas con
el jabón.
;, Cuále.., eran en cambio ~m gocc,s? Bien esc-a1:,w; recordaba ,-o!lamente co,n p!a(:er, el acre y iaromooo sabor &lt;le tia;: flore.:. que .;e le deshojaban en
el seno, y las caricias con que había bañado los
&lt;:uerpos blancos de unas &lt;loneellas que habían ido
á buscar frescor en las ondas ese día limpias y
puras. .. Tenía razón para haberse vuelto malo,
pervenso, ,engativo, odioso, inhumano.
Aqueil.!la tarde calurm:a, prorncadora de bochornos, ondufaba perezmamente, bostezando su fastidio; miraba con indiferencia. á los pájaros que en

sus ondas iban á saciar la sed, y arrastraba sin
conciencia ilas fJore;; que, como ciesva.necida.s, como nooeídas del vfrtigo del abismo, se le venían
encima, se le hundían en sus aguas, cuando él
les besa!ba los pies de los tallos.
- Respim.'l1clo como siempre, fuertemente, acompasadamente, segtúa su paseo forzado, intel'minahle, mirando ail cielo con fijeza, como interrogándolo 1perennemente.
Sólo acompañaba a1 rumor &lt;le su deslizamiento
uno que otro mugido, el suave trmar de aJgun~
aves y el chirrido de las serpientes que arrastra-

han oomo étl los cuei,pos siruu.0606 CO!IIlo el suyo,
por entre la maileza enmarañada.
Vió aparecer á lo Jejos lllla i-ndígena que llevaba á cuestas sujet.o con el rebozo, 8Jl úJtia:no fruto
de sus amores con el hombre que la había abandona&lt;lo, y en Ias manos y en Ja oabeza y junto al pecho &lt;:argaiba los vegeWes para vender en el mercado.
Detrás de la indígena y cargando rbambién ya un
haz de yerbas sobre ,l a espalda, oamiruLba &lt;li.ficuJ.tosamente U!D.a ohiqui1la. Las &lt;los seguían la ruta
del " Río H ondo" y el río on&lt;lula.ba perezosamente
mirando con fijeza al cielo, cuyas azulosjdades y
blancuras se ae retrataban en la prupila. La niñ·a
se inclinó para reco~er en el hueco de su manecita 111egra y ma,ltratad~ un pooo del líquido con que
apagar su sed de C'8lllma1J1te. La madre seguía ~r0 tando, con las verdums para vender en el merc-;\do, carga.das sobre Ja cabeza junto al ped1-1 y c:1
las mainos.
La niña resbailó bajo el peso de su fardo y
cayó violentamente al río, sin servir!le las ra;rn~5
á que se asió, y que Hevó empuña,das a,l agua. Su
grit-0, su ¡ay ! de &lt;lolorooo e.o,pant-0, hizo· volver la
cara á la indígena cuya tez ob.~cura se empaliclcc1-'.i.
. -¡ Hija, hija !-gritó J! indígena, como si ~¡uis1era detenerla, pero el no, como un ladrón q:,r,
1
haJtla :inesiperadame'lte Ja oportunidad de Mc1.1r
sus ansias de clept6mano, corría ya abrazando e-iitre sus brazos Jíquidoo el oue1'Pecito inocente.
La mru:lre corrió también; dejó caer los ce,;:tos que 1levaba en las manos, y .a.segt1rando al
chiquil,lo que llevaba en las espa,ldas corría con to- ·
das las fuerzas ,de sus oiernas nervudas y negra.,,,
y con toda la Ye-loci&lt;lad que le pe1mitía el pe-o
que soF¡:&gt;Ortaba.
-¡ Hija, hija, Yirgen Santísima !-gritaba
mientm.s perse__01J.1ía el cuerpo volteado mil vec~
por ua fuerza de la corriente contra las pulida.,
piedras, arredondadas y brillia,ntes, como cabeza,;
catlvas.
Eil "Río Hondo'' dejaba oir .su murmullo, coono
ri.sa bmlona, criminal, y jugaba fe1iu8Jlllente co:1
su pr~a.

Hubo un momento en que unas rarrnas i;ahadorns afianzaron las ropas &lt;le la niña, pero lue¡r,)
el río Oll!idarlosamente Jru; desprendió, y siguió
ooelainte en su carrera, lileva.ndo eJ cuerpecito en
mortales vo1tejeos. Co.nira el vértice de una piedra piramidal golneó J.a pequeña -cabeza, y las
aguas se colorearon CO!ll la samgre que brotó de la
hel'ida.
La indígena, sudorooa, con los labios sooO"', los
pies saiilgrámd-Otle, y Ja cabellera opaca y lacia
a;rreibatada por el viento, seguía corriendo y gritain&lt;lo tras el cmerpo de su hija.
Al fin llegó el río con su presa a.l ªsalto"', al
despeñadero, y se detuvo un instante oomo para
tomar fuerzas y para gozarse más en su perversa
labor; baJanceó un momento, cual si la arrullai::e
p~ra que entrara en el sueño eterno, á la idébil
cnaiura, y la empujó, la arrojó entre las aguas espumosas que caían estrepitosamente, OO!ll. sonidos
de caroajada.
La madre vió, vió horriblemente como rebotaba
contra las rooos el cuerpo hijo de &amp;u cuerpo,
aquel ooenpo casi desnudo, de carnes obscura;::,
en las que hrubía muchoo labios rojos de las heridas recién aibierta.s, vió cómo se despedazaba oon-

iro. los peñiasoes Java,dos con,tinu.a,menie por Ja.s
.aguas espll!IIlosa.s y coléricas.
Ya no pudo ver más el cuerpo que tragaron ávi-darnente J:as aguas cri.mmatles; y a.-somándole :la
•paMdez &lt;le la ,aingusti': por las mejillas o~curas,
-sudor()(Sl8., oon los J.ab10s seco.,, ooa las Jágrimas
rdda,n do, con J.a cabeHera lacia y opa,ca azotaa.a
por el __y,i e:zi,to, oayó de rodiltlas la indígena al bor·d e del abismo. Y á sus foascis cortadais, oraciones ó quejas, y al llant-0 de la cria,tura aterroriza..da que llevaba á las espaldas, hacía eco el "Río
Hondo", que des.pué-&lt;; de su '·~rnlto'', :seguía aillá.
~bajo, muy abajo, en el fcmdo del abismo, desli1"í ndose tranquilaimente, onduh1m.do hip6critamente, rmnedando con su murmullo, el sonido de las
plegarias &lt;le la !indígena; aquel rfo era malo, muv
ma1lo, perverso, odio.,,o, vengativo, inJmmano; ~l
"·Río Hondo'' se ha,bia vengado de loo hombres en
aquella 'DÍlia, su primera víctima.
Y 1a noche &lt;lej.aba caer -lentamente i::obre aquC'l
&lt;llUW.ro, su pesado y espeso telón ele sombras.

Francisco 3árafe iiui~.

LAS RUINAS DE ITÁLICA.
'· Estos Fabio ¡oh dolor! riue ves ahora."

Angela Peralta, re.,;uelta á arruina.r:;.e por forn~utar el arte, había deci·dido dar á conocer en
:M.éxico el g':ram.diobo, el incompara,ble Requiem de
Ver&lt;li. Yo, como dioo de sí mismo el duque de
Mantua en. Rigoletto, era "stt1dente e povero", y
fracasaron todas mis combi-naciones .financieras encanünadas á "allegarme los recurso,, necesal'i.os",
los seis reales fuerte,; que costaba un asiento de
galería. No pudiendo asistir á la ejecución., determiné concurrir a.l ensaiyo general, procuro.u.dome
un r ecibo de abono, '·credeooial" indispensable para ser admitido á él; pero en todo el "mundo escolar'', único que yo frecuentaba, n.o había un solo abonado que pudiera facilitármelo.
Fallidos los medios financieros y los de as.tucia, decidí forzar la consigna, penetrar en la plaza ¡&gt;or la fuerza, y presental"ll'le al ensayo 'Con &lt;lesi1lant.e, "taconeamdo gordo'', como quien enh-a on
8U casa., y burlar con mi -aplomo la vigilancia de
los cancerberos. Así lo hice, tuve éxit.o en la priruera puerta; pero en ,la segunda me cerraron el
pa:-o y me quedé rabioso y taciturno en el vestíbulo. Tuve entonces una idea genial; el Conserje
del T eatro tenía su habitación oo C'l tercer ipiso,
y se entraba á. su casa por el pasillo &lt;le loo palcos
terceros; esa puerta debía de estar abierta y acaso
desguamecida, y si así era, desde los pakos podría
,oir el ensayo. Subí entré y vencí, y pude, sin ser
notado, colarme en un ,palco. ¡ Qué 1J1oohe ! Desde la ohscuri&lt;la,d de mi palco absorvía á torrentes aq uellas maravillosas armonías, aquella música
vigor osa, sabia, j.nspirada, la mejor, aoa.so, de
Verdi, ejOOUJtada á la perfección por artistas de
primer orden, y por imp~nentes masas corales é
rnstrumentales. Gocé cuainto no e., decible, me entregué á. las inten.sa.:, volu.ptuooidades de mi arte
favorito, IV realzada oon las excele,ncias del fruto
prohibido, aquella audición es en mi recuerdo la
tnás deliciosa de ,toda., cuantas he pod,iclo cli-sfrutar.
Ooncluíclo el ensa,_vo, salí á t.ient.a.s por el obscuro pasadizo, llegué á '1a puerta. . . Esta:ba cerrada y yo prisionero. ¿ Qué hacer? Llaimar, des-pertar á los criados del Oonserje, era exponerme
~ provocar un escándalo y á ~e.r tomado por ~n
laidrón. Quedarme solo en aquella obscur,idad
Y oon um frío siberiano, me a,terraba, y largo rato
no su1x- qué partido tomar. Dooidí quedanme, pa1.&lt;~r aillí la noche y salir de madrugada, cuando saltera;n loo 'Criados ó la familia del Com1erje.
Arreglé una cama oon &amp;illa.c; y me r~té en ella.
Tenía UIJl miedo horrible; sentía. sin verla, la inmensidad de la nar;·e poblada. de tinieblas; me
~brumaba el sepuforal silencjo oue me rodeaba;
creía sentir el "aquel-are" de las ratas entre las
lunetas y en los pasadizos.
_Pooo ,á poco me invadió el :meño; una vez dorInHlo, aquella.&lt;, sombras Ee poblaron de visiOIIle.s y
fa;ntasmas. Resuscitaron para mí todos los artis~a:s _v evoluciona.ron á mi vista. los personajes de
~pera y de &lt;lraima que había podido admirar ein
el grain. coliseo. ¡ Qué epopeya ! Para mí volvió
á canitar Ja Cortesi ''La N onma" "La Meidea" y
T ramata"; me veía., muy niñ~ ,aún, absorto en
...~ ;Oilli.erruplación de la SIOC'erdotisa Druida y arroll!IAlO por los sicentos de su mágica !plegaria á la
luna, cuyo elíseo surgía ililmenso y brillante de en-

;'1,a

tre las espesuras dE,l bosque sagra.do; tan absort-0
y arrobado que, ipor más incli'lla.rme y mejor ver,
perdí el equili!brio, basculé sobre la -barandilla del
pa:loo y, á no detenerme alguien de las ropas, hubiera ido á e.,.trellarme en. el patio.
Despllés de la Cortesi; la V estvali reV'istió la armadura de plata de Romeo, y surgió &lt;le.,;lumbrante
de belleza, llenando la nave con las vibraciones
de su VOZ robusta y melodiosa. Mujer singular,
con. todos los in.stintos y los hábi.tos de u.u hombre.
Dicen de ella que en. su casa ve.~ía traje masculino, r,icibía á slll:l íntimos en la ma.ñana, de ·'bata."
y •·gorra griega", e;,)lM un magistrado; Yes-tía después ,;u amazona, paseaba. á cahallo, y remataba
zambnlléndo.-e en el e.-;tauque de ''El J oridán.",
y lut&gt;go tinm&lt;lo el rifle y la pistola, y "apostando
mr;.,,oas '' con l0t:, mejores tiradore,., de ::\Iéxico.
Un día re--spondió á una. audacia de galán con un
bofetón terrible, y acto continuo le envi6 dos padrin~. El adora:dor no hallaba qué hacer; no
1)0día batir~e con una mujer ni be ,a trevía á dem0::;trarle miedo por sus habilida.de.-; de tiradora. El
infeliz encauec-ió en veinticuatro hora,; y &lt;lió la
más cmnpli&lt;la ,,afüfacoión á la. ofendi&lt;l,t. En otra
oca.--ión, a~albv]a la diligencia en que caminaba,
di,1pe1~ó ú riflazoo á los foragidos.
i Cúmo analizar aquel desfile de sombra.", que
no en1n má;., que rec:uerdl)., ! Ahí Tom be,;i y la
~\..Iba ~" ama:ban y morían suspirando canciones y
gimiendo roman~lli~; ~fazzoleni, conmoviendo el
a.rte::-0naclo con los eco.~ de su voz de trueno; Biachi
gorjeando c-omo tma. alondra., Maffiei resonando
como una campa,na mayor; Angela Peralta oa.nta1ndo como sólo cantan loo querubes; Tamberlick
caballere.',{.'O y apue;;to en l\Ianrique; nú,;tico é
in«pira:d o en Polliutto; travieso y juguetón en Almavirn; Ga,~er, el Fígaro ideal, el eantaute
mae..;-tro •·con quri.en murió su escuela''. flotando al
viento la capit,a roja de l\lefistófole8; brillando en
i-;us mano;; el puñal de Saint Bri.s; sugiriendo perfülia.-; y crímenes á Otello, siempre inspira.do,
¡e,iempre gnm&lt;lioso, siempre encaruando su personaje, re;uscitándolo, creándolo 6. veces de todas
pieza.,:; y &amp;1.oándolo de la nruda. Y Sborti el genial
y Guiclitta Galaz2,i, la ardicntP,, la irL,:;pirada, llorando la;; ingmtitud&amp;s de Faon y yendo á la
muerte como Jo,; áng-el~ van al cielo.
Inrno,;,ilble seguir; la historia del Teatro Nacional e, ca3i la historia del arte teatral en la segunda mita,d del siglo XIX, uno. y otro se han casi confu1Hlido é identificado, han segui.do la misma ruta. fluctuado en el mismo oleaje, escalado
]a,., mi~ma·s luminosas oimas 0011 la Ris·tori, con
Sarah, ron Coquelín, con Valero; descendido á
idéntu:o, abismos ron la farsa zarzuelera, con el
g&amp;nero chieo, con la bal'barie acrobática; atravesa,do lo., mismos pantanos con la opereta obscena
con la canción pic-are;,ca; sufrido lO!l mismos echp~
~ y las mismas ocultaciones, degrarlándo;;e y ennoblec-iéndry.;:e juntos, y ofrecióruiooe á la admiración de la.,:; multitudes. sal.pi-cados de manchas v
lunare:- COJJllO el sol; pero refu1o-entes
V des,lum0
bra&lt;lore,&lt;; eomo él.
Hoy, del Teatro má, glorioso de América. no
quedan sino escombros y un vacío que acaso no llenemos ja1_ná,-:.. Y ~ los que vivimos lo mejor de
nue.-.tra ,·ida 1dent1fic.a.doo ron Ru.s triunfos v con
la.., creac-ion~ del avte, ~10 noo queda sino po.sear
i::obre su,; rtuTifü;, oon el libro de Olavarría y Ferrari, que ha escrito su epopeya, en las manos, y en
lo,, la.bios los versos del poeta.
E,;too Fahio, ¡ oh dolor! que ves ahora . . .

_pr. }Yf. Flores.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
.e;:::.,.~~

Los conciertos de la Sala Wagner.
Ha siclo e..:;ta semana un anuneio de ~rima.vera
líri&lt;"a. La sala \Yagne-r ha acogido con su acostumbrada ho,,1&gt;ita,liidad. a.l cuarteto Saloma y al
octeto '·i\Iéxu:·o··.
Kos parece increíble, en el desierto de la vulgaridad mu~ical en que vivim&lt;&gt;R, encontramos,
por unas cuan las horas, do.-i oasis. Y hemos reposado, como en tm sueño ideal, en 1:-a música de
cimara.
Música de cámara: una velada ele invierno
una llama.rada generooa. de chimenea, infantes dor:
miJd.?5 en el regazo de la madre, u,n perro fiel de
ca.musa blasona&lt;la, husmeando los tizones en actitud de esfinge, un interior germano, mudo bie-

Domi~O'O 2 de Junio de 1901.
nestar, y la musa de fas sonatas, en su infancia,
iniciando una frase inocente, como las frases de
los niños.
Ha,bla á loa corazones a,mplios es-a música clásic-a.. Nada hay en ella pequeño. Parece ser como el eco de la N aliuraleza que la ha inspirado al
cerebro &lt;le sus hijoo. En ella se en-cuentra al rumor g rave de loo h0;,que:;; primarera..s :solemnes,
noohe;; augustas, patéticos dolores, elegía.-i á grandes hécoe,;. En ella hay silencio,; :;olemue.s que
parecen de vieja ca.tetlral; acordes que suenan al
espíritu como llamamientos de vieja. catedral;
lentitudes graves y al'i&gt;mpa..:;.adas que envían procesiones de levita.s y venera.bles patriarcac~; dulzura.s que son bLa,nclM plegarias ele ,,Práfica.~ voces.
~Iú.,ica. &lt;le cámara. Y me entri;.tece pensar
que en e.-;ta época en que la humanidad llora por
carencia de sueñoo, no haya sino unos cuantos devot()S que acudan á la sala Wagner, para tener un
pun,to de recogimiento, y mirar sugestionados
por e,as melodías de otro.~ tiempos, las divinas
viéonct, que aC'Uden, com1&gt; al má.gi,co éfecto &lt;le un
conjuro, llamadas por l¡1. voz cantante &lt;le los violinc.~ y la grave súpli&lt;'a de los violoncello.~. Dos
noche.s de concierto en la ~ala W~ner no.-:: han
~ejaao una proJ'wnda impre,,;ión de enrnnto y
sueño.
¿ Y ,,ahóis lo que hemos ;;entido? Pur-~ oid.
Cuando estéis ,un poco tristes, sentaos á la orilla &lt;le un río, en una tarde ;;erena. Cont('mpla&lt;l
el agua que pa...,a, clara, ondwLante y rumorosa.
Ahsorbeos. Allí, bajo la placa de ori~tal que os
salpica de rocío el rnstro, se agita otro mundo,
está otra naturaleza : un cielo que centellM más
luminoso, unas frondas que se mueven más lejanas, un ambiente má-, puro, por donde cruzan los
pájaros con las alas in,móvilw y tendida,-, Hay
mucho que ~e e,;fuma, que se de.svanece, que nos&amp; a,lca.nza.
Y entre ta,nto que el l¾:,&lt;&gt;113. corre por aquel cauce de zafiro, peu;;ad en vuestras tl'istezas, en
vuestros 8JIDores, en vuestros desengaños, a.rruJ:la.do,s por el eterno cauro, por el misterioso monólogo de la linfa, cuyos sonidos traducís con la maravillosa intuición del sentimiento .. .

Honras manchadas.
Traen los periódicos cliarios u.na noticia que
quií'iá haiya pasado inedvertida. para mucha,; pobres
gentes que no J1w:;mean, como otras las hm•ll is del
e:,;oándalo. La tal noticia está semi-vehd1. cnstarrnente encubierta, y aunque no por vulgar deja
de ser triste, pasa enitre las demás sin de.spertar
la curiosidad, ni dar pábulo á la murmuración.
Es un cuento vulgar en el que los per5onajes
se llama.in "él" y "slla". ''El" es seu&lt;luctor; "ella"
la víctinw.. El tercer personaje es un ¡&gt;&lt;&gt;hre joven. que llega más tarde, y ail conocer al secreto,
retira su palabra de .ca.samiento y hace pública la
deshonra de su prometida.
Los periódicos no dicen loo nombres; pero loo
nombre::: importan ,poco. El problema. e,, viejo:
una. mujer oaída en eil infame lazo de un amor
mentido, ma,nchada en la blancura de su ca;;tidad,
;, puede elevarse hasta el matrimonio? ¿.puede, sin
mengua. caminar por la. vida de ,l,a mano de un
hombre honrado?
¡ Ah, é ' Cuando la mujer &lt;le~pués de la falta,
ruge como leona ante los fragmentos de su honra mancillada, cuando víctima tle tm perjurio
armor,ooo llora ha;;ta. borrar la. huCJlla de la carici-a
lasciva, y de«pué;;, sufriendo mtwho v ocultando
mucho su vergiienza, s·iente que entra por fin en
J,a conrnba ;10,mbra de ºl\ espíritll el hábito perfuma.do de un aimor nuevo que Jp dice: Yo beso
los ojo..o. que se humedecen con lúgrima.i;, y las
fr~ntes 11ue guardan los pensamientos puros; vo
vierto bálsamo de cnnsuelo sohre la.« a,Ja,.~ heridas
para que ,;anen y tornen á volar; yo despierto esper~nza, en_ las a.loma.,;¡ cansada.", y pongo, en silencio. ~onn,as ca.'ltas en 108 semblanhiR trist"s ·
·!•~ pe1'&lt;lono. :''º olvido ... , entonces, elevada, dig~
mfic-arla. asc1en1le d&lt;'l fango de la cul1)a la mujer caída. ~· pueile abrir los bl.'azos al ooposo la
conciencia al clebe,r v las puertas del hoo-ar
hon0
rado.
"
¿ No e;; ve1xlad, pensativo Dumas II, que opinas lo mismo, tú el glorificador y el &lt;le'1:ensor de
la. perpetuamente déhil, de la. eternaimeute herida? ¿No es vevdad, buen Miohelet rrran compasivo, viejito de nieve cuya cast.3. ' ~u-risa. ile
abuelo_ feliz. no ha pleg~~ nunca la:bios más vuros, m servido de expreswn. á. alma más noble y
san.f.Q.?
·

.Cuis

g. llrl&gt;i,lfa.

�Do1~ingo 2 tl~ J uuio de 1901.

ll',T. MTTl\'nn TT,TTR'l'RA ní'

EL MUNDO ILUR·TR A no

Doming,o 2 de Junio de 1901.

w

.

VIOLETA S.

--

':.;.-•-~

~

ue c.n pos dol bien sumo
ail cielo caminan.
'l'a,mhión J.as trmnaintes
leve., carnpani:llas
de la eILredadera
que tu man10 cui,da.
Y ('S blanra la re;;te
que al lieBamue agita
la pá,l ida mu a
de mi p~ía.
Si fie.~ta hri.Ilante
Falones aninrn,
&lt;le blacr1e:o Fe visten
&lt;louoollao; a,lliva,:;.
... A.5í te coaoomplen
mis ojo.~, el día
que nuestro;; amon.'$
0

NEVANDO.
I
Yo adoro la nieve
~Jt, ¡lije á mi niña,
miranuo loo CO])OO
cubrir la alt,a c~ma.i Beruht.o lo blanco ... !
_\mor ~imboliza.
pureza y en.:;ueños
y pr~peros dfo~
Color bla,nco luoen
ilas alm.is OOI1J(litas

d

II
¡ )Ialdita la nieve!
-gPmí esta al hora-da,
mi raudo lo.:; copn,;
l&gt;e.,;ar mi ventana.

LA ESTATUA.

___ XHico

- ,.. J o~
,

A/

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...
I

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y
1

~

;i~;

ciclo bendiga ....... .

i Qué tri.-te In bhwco !
Do,lor trae a.1 üilma.
:;inicstro..-., ¡tfane:,,
memoria.~ amarga.;

.......................

Nicw en los ca\Jello.;
de la gent.c anciana
que en l'rú¡:dl-0, gl-oria,&lt;;
-no fía ya nada.
NiHc en bs canciones
un hcimpo lozanac-,
al Bopb focmulo
de noblr c.0 peranza
Y nieve en la d •n~a
tomida morlajia,
po,;tror ataYío ... ,
rnpaje qu,c e.;panta ...
Ye=tida ¡fo bhrnco,
{lt&gt;jó mi ador11d,1.
¡,,w rnÍL~ limpio ci r,Jo
d gris de Cantabria.
Yt~tid.i ele blanco,
la ví una mañana,
del tempfo -0011 otro
salir uespo;;:acla !
Lul• Barre ria.

Bl.vw.1:; vic:lefa-. que al c·aer L1 barde
:\le -.o,n rcí,tei.i deodl' t•I ,hfarnlo ,ono
l)p Laura, rina.ndn ,1k ,u., helllc,, ojo,Amor, aJ verme. .-e l,rnzó á mi pecho:
B:•.1nrn:,; vic,leta,- &lt;JUl' nl nwdiar 1a noohe
{)., ,le,pwnt1H:ei., 1h,l hakón, á tiempo
()ul' inquieta Laura. ,tparet,ió y, ('rI'&lt;l.Ute,
Allá, (•:1 lo azul, pa:I i•t1Pl:iú m1 hh·l'J1) ...
Blane;¡¡¡_, v;i-oleta.,: L'mbri,1gatl mi allmra.
C,u vue,,tro a.rl&gt;ma virg-in;1 l _,. al meno,;,
Ya qu1\ ú mi;; oj&lt;}, Lt oeultó la ,1m1b~a,
\'ueln1.n mis ojo, ú mirarla en ;.iuern&gt;s . . •
l,'ERNANORANA.

LA RISA ETERNA.

Cuan,lo p:1,-a,11 lo, dl'1ln,, de la_ brisa,
ln mi,;mo que por CUl'rda,- rn11.,1c,1,les,
rozmulo lo.., ,0010rr~ ma111rntialL'&lt;',_
lo-,; truec;t t'll riza.~ que p,tl't.'Cl'll nsa.
Y ,;i el alha dl'rrúma-l' inderisa
pnr la., hoj,:1,- ,le eien c:añawrales,
.-imulan rh,l rodn lo~ C'ri,:talL':i
reir a·!e,gre que ht luz iri"ª·
SP abren &lt;le ri~a l,b fr,l it'e, flores;
e-nvolvióndo.•c~ en ri"as ele fulgore~
bailan la" hoja~ ,,u ligera danza.
Y es que ooha Dio;; como infinito Jllil¡nto,
sr,•bre lo etel1Ilo 1lel humano llanto,
el eterno reir de la o,perainza.
8ALYADOR RUEDA.

-:--- _Tny A~ D ""&gt;L PA ~s ll,.JR.-A/rededores de Tizapán.

De lo,; follajes híunedo~ hajo la grata somh1 a
qne con ~n~ mil encaje~ la_ exten~a fuen~ ampara.
~L,hrc um:sgo~a ha,e. que finge muelle alfombra.
en pie se halla la Yé nu~ dt• múrmol de l'arrara.
La luz baja tmnquila ck:;de el t'ah_l'llo unrlo;;o
hm,ta el pie. que :rn,,tenta :;u e~vlend1,t lez-herman,1
de lo" fn1gante~ lirio~ ;-tic :'U gloria orgnllo,:o
triunfa el .•\rte, exhibiendo :su de,mndez pag&lt;1nt1.
Doquier que la lur. bl':'-a rn~ forma,-~ d_l&gt;,,earÍl
;:cutir en ella el ,;opio ele un e.,treme-&lt;.·11111cnto;
junto á ella el ,·iento pa,a ....,· hallúnclola tan fría,
tan 1m1tla y tan hl•rrn1r.:a, :-e '"ª quejando el ,·iento
Y la ll~via anhelara pre1Hler"t' á BU" cabello,,
c·rimo gota~ de iri~ r¡ne H' intt&gt;ndian al rayo
del ,ol, ó bi1.~n la I una rnirarht ú m, U&lt;-'~tellos
inclinar la cahC'za con ideal tle,nrn~·o.
Perdida~ ~u, mirarla~ ,-in lnz, en ln infinito.
el ,iento, el sol. la lluvia le dan ~u~ 1lelei~o~as
c·aritias. . . En ,-u t1H:o pecle~tal rle gran1 to
11i la, arn.- la alegran. ni la embriagan la,- ro;:a-:.
C1rnnrlo la tanle ríe "obre el ;.,angrit-nto Oca,o,
un soñador arti~ta que cruza mn1lo ~- ¡rnwe,
ante la erguid;t e;:tatua detiene el btrtlo pa,,o,
y ;:u mirada en ella ;;e vosa como un are.
· Y ante aquella mirada ,cerena ~- rloe:uente
c¡ue Ya del brazo al tor:&gt;o. ,,le! tor:&gt;o á la garganta,
he~atla· por un hálito dP ,icla. Yénfü ,iente
que en ,,u interior hay algo que ;:e e~treme&lt;:-c Y
( canta.
Bajo la tez que un día pulió el buril_ ;:c&gt;reno,
areleracla y lot'a la ;:ang-re corre: un nrn
rubor ,-ube á ;;n r&lt;r.-tro: ha.in el hintharlo :&gt;eno
por &lt;"l arti,;ta :;iente l'-U c-orazón rautivo.
Al soplo ele la ,itla. la ,&lt;1iáfana aureola
dr•l pensamiento Yie1te ,-u lnz. ~· la ama1,g-u1·a.
de lo,, humano;: goc·e~ wdadM, tri,-te ~- sola
rn su actitud inmú,il lamenta la est'ultura.
Amar qnisicra entoMes : amar con la Yche-mcncia
&lt;]Ue arra:;;tra á la hembra ardiC'nte de earne !. luz
, (formada;
.:e.u ti r;:c por ('] brioso coreel ,ele la r1em&lt;&gt;m·ia
á espacios infinito;: de pronto arrebatada.
Y sentir la sonrisa del apurado g-oct&gt;
en sus húmedos la.bios &lt;le rubíes c·,1rnales.
~- abrir los tersos hr?zos. y e;:tre1~1ecer~~ al_ roce
d e un pecho ardiente, lleno lle 1mpac1enc1as sen( ;:uales.

.... . . . . . ...... .. ... . ......................
Y cua,n,do ya h noche su velo ha de;;pl~ado,
cubriendo dei Poniente la luz risueña Y ,iva,
la estatua á sentir vuelve su blanro to;·~o l.-L1r~o
á tiempo que el artista se aparta ~e ,-u li1,lo,
irguiendo la radiosa cabeza pemativa.

fi. ~onzá/ez C1arrasco.

Los que veranean. salen á recorrer los campo,;, Jo,~ jardinc.., nue ciñen 1~ pul-hlecillos donde
'})refieren pa...ar la calturosa estación.
_Los ,paisajes más gratos saltan á ,;u vi.-ta, ~- hair lugares que llegan á ser predilectoo, por la
pla~1dez de ?u panoraa:ua, por las sombra.;, de lo-- follaje,o ó por la fre:;cura que les prestan las cristalmas contentes.
·
~fuchos de esos luga,res son a,n ommos; !'e le, cle.-igna con el primer nombre que salta á los
la.hios; n060tros. al recoger las impresiones fotognífica$, loo llamaremos tamhién c'ln u•1 nY·i-::
arbitrario, son "joyas del paisaje".

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- - ll""l'&lt;&gt;n.llTll'l'
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�~L MU:KDO ILuS·TllA.DO

Domingo 2 ~e J uuio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA PAZ UNIVERSAL.
. ... .

PAGINA l\;fILITAR .

LOS DELEGADOS MEXICANOS AL TRIBUNAL DE ARBITRAJE.

\

El ooñor Presi·dente de la República aco•rcló le~
fuera conferido el inmediato aseen¡;o á ocho ami,:ritados Jefes del Ejército, como j1ustifkado prnmio
á los importantes fief'Vicios q11e han pm--tado á la
Patria y á la coloctiv-ida.d de que forman interct;a.nte parte.
g¡ ~eñor General
D. Joaquín '.6. Kerlegancl e~ de la pléyade de patriotas
&lt;1ue en l~ campos
de bata11la _v en épocas de lud1a c•ruentoa, han ofrecido i:;u
.~a•ngrú }' ,-u,; ~crvieios en holoeau¡.lj;o
de la~ ~anta, c:au.,,acl
de la Patria.
Su hoja de ,-erYicios militan,, e, una
¡.:erie d-e honro,a~
no11a..-, a,í cerno ~u
vida privada C'::! un! sue~\,i(m ele atto" irreprodiables, porque el senor l\.erlega,11&lt;1, adeiiná, ele ser
un valiente soldado, es un cumplido caballero.
Xo solamente ha srrvido á la nat-i&lt;'.m wn ,:u
í',rpacla,. sino q~w ha ,~e~empeiia,clo pm.,..to,, de importancia, habienilo sulo electo Uoberna,clc►r Cone-titucional. del E"tado ele C'ampeühe; v ant-i&gt;, de
a:hora ha etfado tarnbié.n a,l frente ele una Zona
)Iilitar: 141 12a., que radi(•a rn Ync·atím.
El Ejecutivo ha tenido en cuenta t•.-to., mérit~ al c-oncedcr al H•ñor Kerlegarnl d grado de
Ueneral ele Briga,da, design,índolo la ~e&lt;-retarfa
de Guúrra para desemJ&gt;cñar c-1 ra rao de Jefe de la
va. Zona :\Iilitar.
h
, Don Lauro _Yillar, aetual J&lt;'fo cíe] 2-lo. Batallon de Infantena, e" :;ihora, en virtur1 del a-censo
c:on que fut agraciaclo, GenPral Brigadier.
:\Iuy joven, o-asi niño, ,:-;e filió en Pl Ejército,
ron el grnllo ele Alférrz, el año ele
18G.''i. Hápiilamente obtuvo los a&lt;-cen;,,os ~ub.-eeuente;:, y
en ll:i89, era dado á
rec·onoc-er como Coronel de Infantería
pe1man('ntc.
Ha ~ido ,,iempre
un militar pumloJloro"o \' un comJJl{•to caf1allero. ba-tante e,timaclo ele
i-u, ,:uperiorn-, qneriLlo ele ,:u subalterno,} apreci~clo por H10. amigos particulare,.
se registra en su hoja de ~e-rvi&lt;:ios nine-ún
&lt;-a;tJgo, Y hay ano-taeione~ honro,.;í,;imas er; el
nn~~10 expediente. Fué hecho pri,-ionero en la
aec_wn del puerto de San José, campaña de San
Lm "- Poto'
· tH·ol ,a numero~as accione,
81 , Y h a as1s
1
&lt; e gu~i;ra, teniendo siempre unn Yida de condante acc1-0n militar.
El Brigadier Don Miguel )forales e;;, 11110 ile
1 ~oldados que pueden conta~e entre lo;; de la
. vieJa guardia'", á pesar ele que es relatiYa.mcnte
J0; en; pero vimo iá la vi&lt;la militar en la época de
mas 1:1da pruel&gt;a para la nación, v ha sufri&lt;lo la-;
pednahdades de los más asiduos y 'fieles defefüores
e la Patria.
_ F ue' de los que se encontraron al laclo del sen1or Ju_árez en la fmntera, cooperando á ,,o,,tcner
e Gobieron en Paso del K ortc.
Tomó parte activa en el sitio de
Querétaro, y su hoja ele servicios está
lle'I!a de accio11P·
meritorias, qu
-tifican la de.,1g,rbción que del agraciado ha hecllo el
Supremo Gobierno.
Los jefes y subalternos del Sr. Brigadier )forales ma'llifootaron satisfacción por el ascenso
del militar.
--

La ,-pn,-,wiún L'n L'I año de 18!Hl la con~tituyú Lt
e,.m·oc·ac·ión de un er,:i~re"o Lle paz, 4ue 1h•hía k11er 1,or d&gt;Jt•tn rc,tringir lo, armament.11,:. ~ujehtr
la., futura~ c-uutir,:ws interiuwiorwl-.•,: ú ,trbitrnje,
l'-tnhlL•c·l'r rC'g-la:- para hacer m;\,; humanitaria la
~uerra y anular é-ta ,:i era po,iblc.
1·11 j,wen ,:ilenc·io,o ~· pen:,a.t1nr, un alt-rui~ta,
(¡uizá, un mí,ti{"o-XiM'.ás de R1&gt;manoft'-dt"::'&lt;k
pl forlln ¡]p la Hanbt Hu,ia C()n:i;regaba ú lo.: peritn,- r!l la "razón ch- la ,-inrazón", pam iuterrog,trk~ ,-,&gt;hn· la ma nent d1! mqw,li r fu tura,.:
c·:1rnic·l'rÍi1,:, ). m-reglar confp~rne á ju,ticia ln-- ,li,¡nttas ch• ptwblo:&lt;.
Al l limu1mirnto ,le\ jon~n C'z,1r re,,-

,

Por partt&gt; &lt;lt• }iéxieo. tan honro,:n.- nnmhramil•nt l• retayerl)ll en la,; ,i¡ruil'1Üe:- pr1·-r.•na,- : ,p110r
Lin•nciaclo D&lt;&gt;n )fanut'I .\,píroz. Emh,tj,ulor 1h·
Yúxicn en Jo,-, E,-ta.1l , l'ni,lo-:-, seíwr Litenti;1•lo
,T i.cé )1. Uamhna. 8uh,c•crl'tario 1le Hclaeiont•,- Exleriore,; · ~eiior Licenc:iallo Don .\1 fr;.&gt;1lo Ch,tn ,..,,
I&gt;:putacio al Con¡rre,o d1• la rniún, y ,efüir Lin·nc:aclo Don Ut":i,ll'r1 lfaig-o--a. ~Pnailor cll' l•b
l•&gt;tad,), Uni&lt;h), )lc•xieano,-, l'll_l"t&gt;.• retrat.&gt;:- públ:uu110~ h•)y.

]•:~ncliú prinll'ro h1 gt•ntil Ouilll-rmina ele
Holanr1a. rr{·ién a:-crndida al tmno glor io:-11 de h-- Or,rngp,; y cle,e,1.•m de m1)~trar
-,.u,- hL•nnr.,o,-; ;entimil'nto,-; y l'll uno &lt;lt'
l.1, p,thwio:- qm• ¡&gt;&lt;),1•en l1M rey••s dt' a,¡UL'l
p,1í, ,(• n•trniú la d&lt;)ita y trn,s:t•11th'ntal
a-amhk,1.
Pt•'Jl&gt;!'C·ia,; nrn, rn,olucione" vit'1ien .
di cu:-i1"1l'., :0t• cnc:i2"1111l'n y difit·ultailL•- ,e
11ron:11,•1.•n. _I" al fin termina, el ('l)n.grei-o: c,ra un himno ú la paz, un ditirambo
c.í la ju,titia. una ,-cric de nnblPs y lenrnta.da, ,1-pirac-iom•s el re~ultado th· la
0

a,,a.ml:lca.
Pero ú potn truena l'l cañún. "L' oyrn
grito-- ch- rahia y alariLlo,; de 111•,¡kc-ho :
ingfo"t', ~- húeros luchaban en 8ml-a\fric-a
('On furia nunea vista, y á pe,;,ur de Las
a-1piraeiom•., 1lt' Xicolás &lt;le llnmanoff. de
Jn,.; y oto.- ele U ni l lcrmina y de la,. re,-0ht&lt;·ione, de lo.s doctorrs, una nut'rn guerra a::-ola al planeta ...
;, ()uit•n· p,lo dPc-ir que el Cm1¡rn.':-O ha~·a :-i&lt;lo inútil éi de ~imple a1&gt;;1.rato? Xo;
quien• 1ll'l'ir t.rn ,;/)Jo que lo que un ·orador ilu,-tre 11,tmaha "h1~ i1npm\.•za~ natiya,; tlc, la rl.'alidad"', tit'llL' que prcpomlrrar
por mucho tiempo, á pe,ar d~ todo$ lo,
dL&gt;;eeo, clt&gt; los idiólog~.
J)p Arnéri~-a Rólo fueron com·oc:a11a, ,ln•
naciont'-- al Congre~o: lo~ F&gt;tado~ rni,, ,__ y }Téxi("O; ,v nue,,tro Gobi1.•rno, c·orreo,pondi&lt;'ndo á ese honor, de:::ig11ó á dos
de nm'-tro.s m.á.s di,:tingui-dos diplomático,:. los se:ñorr,; Don Jo,;ú~ Zenil y Don Se&lt;bastián de ~1ier
y Cefo.
En &lt;'l prntocolo re,-pcctivo, ,e e:-tipuló que eada
una de la.;: naciouc, rcpre,-.entada,- d(Signaría de-lega&lt;los que, en ca~o OfN,&gt;cido, dirimit•ran las dis-puta5 que surgieran, si a.-;í lo de~eab,tn los pueblos.

1,.a ,. el c:lamorco dt' la:- fiL•-b1, ext raor&lt;1i na ria.mente ,untuo,.a., con que ,-p -alu&lt;laba al Jde dP E~hulo
t•n ca,la una de la,- c-iutladl', que 1·i-itaba L'll ~u
exrur-.ión.
La re,petahle ,-rii.ora :\í ·Kinley rnfonui'&gt; rPpc-:1tinamrnte, cuando el riajL•ro _1· -.u -équito lh•gab:m ú la ciudad de :-;an Frnm·i:'tO Californi,1.
El c-able t,nuts,mitió in'lllL'Lliata i1otic:ia á to.lo el
mundo, Y la pre1w1 diaria diú cuenta &lt;l,•tallatln de
todo~ y rnda un.o Lll' lo,. mornp1tto~ de la enl"ermeda1l
de
tan
di~tinguilla
¡¡¡1&lt;·ientc.
La c·onn1c&gt;eiún en lo, E,tado, de la
Rc,púb•lic:a lkl Xort&lt;.• fué gran1k y c-on
Plla ~e pu,;o dl' manifie~to la cstima1·iún
qut&gt; el purblo dL·l YC'eino paí- tie1w por
,-u actual j&lt;1fr.
Por fortuna . despué:&gt; &lt;le rnrio, c1ía,; ue
c-..-peet&gt;u.-iún, la ,eñora ::\Le Kinle~· 1wohró
en al~o ;u ,alud y lh•garon á funilarse
l.t, L'-J&gt;l'ranz,ts &lt;ll' t¡llC' el lanwntahlc a,i:eidcnte no tL'IH1rht c·on:-;N·UC'neia• fu1w,tas.
A,í fué. PrOJito llegó una franca
conyak.-&lt;·encia, y l'l viaje, Yi&lt;&gt;lentamL•nte
in tNrtunpido, pudo refürnclar:'C.
Las rtVC'J&gt;t ione.,, Jo,-; bailc--. y las fic~ta, ¡rnpttlart•~ que ,L' tc•nÍiln prepara,las en
la ciudad ele ::--an Franci,C'o. no pmlieron
efrctua1·H: con la. e"plendiilPz acorclad:1,
pon¡lll' ln, Yi,1jero,; roh·ieron á emprender ,-u ruta c·uamlo la ,t·iiora 1IcKi n ley
se eneontraha aún deli&lt;:ad,1.
En la actualidad, la, salud de la lfütingttida. paciente NJ muy relativa.

,?~

X m•,-.tro gobit•rno lrn nomhrailo tres
num·o,; delega.dos al próximo Congri,.so

En el viaje que a.cuba de efectuar el Prc:-;irlente

c1e loR F.r.,tadoo Unido~ á travé.;; del territorio de
,la Unión del Norte, ocurrió un accidente lamentable que acalló, aunque :SÓio fuera por algunos

Pan-A.aneric:ano que habrá de celebrarse
en e.-ta eapital.
El a.umento de- la delegación e:;taba.
anunciado de,,1tle que se expidieron los
nombmmiento,-, de que dimos cuenta á
nues~os ledore.:; en el número pasado de
bte rema.nario.
.. J
, . ... per.,:onas de~ignadas ahora son los señore.~
Lieenciados Alfredo C!1avero, )Ianuel Sánchez
~Iú rmol ~- Emeterio de la Gar za (jr), que de8empeñará el cargo de :;&amp;gu11do Secretario de la Comisión, habiéndO'le tocado desempeñar el primero
señor Godoy, Secretario de la Embajada rnex.ica~na en Wa.;;hi11t,oton.

n!

l:&lt;:)l Brirraclier Don
Agw,tín García Hernández emp!YtÓ ~u
carreJia 41esde la clase de trooa. y en Sonora se ha. distinguido por lo., importantes se.rvicio,oue ha pre:,ta&lt;lo en
la campaña del Yaqui.
Ha sido Jefe de
varioo Cuerpo~ y
en la actua.lidad lo
es del l 2o. Bata.
.
llón dr Infantería
re.s1denc!a en Torin. Es un militar pnnd'o-no~
10,0 Y a•11:1er1t~ño, y su a;;cen;:o e; bien merecido.
Don Victoriano Huerta hizo sus estudios en el

:ºn

J

'

~-º

EL CONGRESO PAN-AMERICANO.

LA SRA. McKINLEY.

Domingo 2 de Ju~ de 1901.

'

SB. Gil.AL. IGllACIO A BBA VO .
A cnyo mando la columna t-:xpedicionaria al cAm~~1{a¡C~~:~eldes mayas, llegó a l pueblo de (. h&amp;n

Col!:'gio Mili~ar, y es un Jefe pundonorooo y ele
rele1·antes ruentos, asi como de muy bastos conocimientos técnicos.
. Después de haber ingrei:ado al Cuerpo de Inge~eros con el carácter de Teniente, ha obtenido por
ngurosa escala sus
'&lt;!:,('ensoR, y tiene
una envidiable hoja de servicios.
Desde hace algunos años quedó co'lllisiO'Ilaclo v rnn
opción á su empleo,
en el Cuerpo de
Estado Mayor, para mandar el 3er.
Batallón ele Infantería, que guarnece actualmente la
plaza de Ohilpancingo.

:f-:1 señor Brigadier Don Julián
J aramillo o;; uno
de los Yiejos soldad~ ; desde el año
de 1846 pre.~ta sus
im,port.ant.es servicio.;; en el Ejército,
siendo actualmente
,Tefe clel Batallón
de Inválido.~.
Ha merecido la
C'ruz de Con:;tancia
ele primera clase, la
que le fu{ concedi&lt;la por ha,ber combatido en el territorio de Puebla, y el Escuelo
ot.or:i;ado por la acción de Ohurubu-;eo, así cerno
numerosw diplomas.
l&lt;'ué prisionero en la éuoca de la intervención
americana, pero logró evadi,rse ele la pri:&gt;ión, yendo de-;de luego á presentar8€ á la~ fuerzas de
nueo,;tro Gobierno.
Es liberal por exoolencia, y su, a,cendiente;;
tuvieron singular fama por halier !leYa,do á cabo
he.dios extraordina,rios en la ludia por la in.depemleneia nacional.
El señor Bri~adier Don ?ifclitón Hurtado fiel
pa1iiil~r_io de la causa liberal, P:&gt; uno de los 'bueno", m!lrtare;; con que. ~uenta el Ejéreito.
Hu mgre:;o al 1Serv1c10 de las arma,- data de
186(j, ! e_n ~11 hoja de servicios no ,,.e regisura ni
la,; 1ni~ ms1gmficante falta al cumplimiento ele
"-t:s ck•búrei', y eo."a singular, en má~ ele treinta
ano,; que han tran.;;currido dewe que
~
sentó plaza como
Sargento lo. del
Batallón de Ti,radores de J aliRco, no
ha llegado á solicitar ni una hora de
liC€ncia para faltar
al servicio, del cual'
siempre ha sido e,;clavo.
Combatió contra
las fuerzas imperialista,-, hizo la
c:ampaña del Sur, y
·
lucihó contra lo.-; sublevados de Ycracruz conocidos
con el nombre de "Comuneros".
Estuv~ e,n el -sitio de Queréta,ro, y e:;ta ao('lon
le couqu1~to la c?ndecora.ción re"pec:tirn, a~í como
le fuer_on confendas la medalla por la acción fl.!
la ::\IoJoncra. y las Cruees de Con,tan&lt;:ia de segunda y tercera clases.
A más de otr~ delicadas comi~ione:&gt; que siem-.
pre ha_ des~mpenado, en la actualidad, y desile
ha.ce d1cz ano:&gt;, es Secretario de la Comandancia
)1ilitar.
El sefior C'oronel Doo Felipe ::\Iier fué almnno
del C?legio }Iilita.r, y ha obtenido ens ascensos
por ngurosa escala.
Tiene una magnífica hoja de sen·icios y es un
pll'Ildonoroso militar.
. Corta es su carrera, pero le han sido conferidas
importantes comisiones que ha desempeñado á.
satisfacción del Gobierno.
¡ ·'·
El señor ::\Iicr
obtuvo el grado de
Coronel, siendo {lesde luego destinado
al mando del 260.
Batallón, que l'1e
encuentra de guarnición E:n ::\Iorelia.
Ultimamente prestó Íllllportantes servicios, siendo aún
Teni..ente Coronel,
en el Estado de
Guerrero, y el señor
Presid~ntc de 1~ _República, en recompensa á
esos mismos servicios, -~ord6 le fuera expedido el
despacl10 del graclo ID1htar que disfruta.
~

.

Cumpliendo una promesa h echa á nu(:Stros lectores, publicamos el retrato del Sr. General BrnYo.

�D-0nüugo 2 de Junio de 1901.

.EL lIUXDO ILUS·Til.ADO
EL MUNDO ILUS·TRADO

1/

(Í

------- --.--

·---- - - - - _:_

-

-

- --

- •.

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Domingo 2 de Junio de ~901.

Otro lugar de nue3tra República que atrae numerosos
vi~itamtes en el tiempo uel verano, es ('.)bapala: un puerto pc,¡ucño en un pequeño mar.
Allí se tiene todo lo apetecible en la cáhda esta&lt;!ión :
hhias, air€'8 aspir~dos en la planicie amplia de las aguas,
fre::,&lt;:ura de las noohes lunaTe", que poetizan su luz en el
HHl\"e encr~pamiento del ole-aje.
En las playas del mar c,hapál iro, los acaudalados han
hed10 construir "cihalets'', al modo de los que vemos qu~
bordean nuestro arist0&lt;:rático Paseo de la Reforma. En
el tiempo del ver aino, se orgfüJi~an excul"Siones á los pueblo~ ribereñcs y ellas son como los "días ele campo" que
llamamos por acá.
Esta plana de grabados cla nna imoresión ele la hermosura y de lias escena" ele aquella ~stación veraniega, que
no por poco frecuentada, cleja de ser de la;; más importantes de nuestro país.

�Domingo 2 de J u,nio de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 23.

MÉXICO, JUNIO 9 DE 1901.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subsrripci6n me11s11al for4nea, I 1.5'.

I dem ídem en la Oapuai,

1.tl,
Gerente: ANTONIO CUYAI,

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TIPO MEXICANO.
Fot. &lt;fe M. Torre ,.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�Domingo 2G de )layo le 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
DOllllingo 2G &lt;le Mayo de 1901.

CARTAS A URBINA.
-&lt;::::,..~,&lt;::::,.

(CülH.:LUYE}

LAA vrim&lt;'rn~ hoja~ del libro ~on "manchas'' de
París, t·cHno lo,- pintor&lt;-,; dicen, •·total(.'S'' de la última E.,pO&gt;'ic-ión. ''gloria. de los ojoc," como dice
--el poda: artÍ&lt;·nlo,, p;morá.mi(·o,; á tra.vé;; de ouyas
línea,, :-.(' mtrel'é la mar &lt;le ánguln, y currn-. de pimimicle,; y lwmi,.ferio,., de gri,-e-. y oros, de .,;mnbra &lt;lifn&gt;"a e.,triada de luz que constitnye el a,&lt;
ped.o d1· e,,te Parí,; qui' h,a&lt;-e -indelini&lt;lo. que h,ke
.infinito :-ll pt•rp&lt;'tuo 1·&lt;'n·o •de bruma. Y cuando
c•l viajt•ro dc,,-ei&lt;'n&lt;le ele la torre Eiffol, ( el penacho &lt;le ( \_n-ano ele Parí~) es para bu:l&lt;'ar detalle,,
de art&lt;&gt;, para mNt•r,.e !'n 1m :,;urnario dorado y elcg~n~.e de la e•voltl(·ión artt-tiea &lt;le Italia. para medir a un e"Ntltnr &lt;ll'l tamaño de fü&gt;din grande l1;1-t'.1. en ,;u~ er~·or&lt;•;-- haric•11&lt;lo_. por eierto eon ex-qnis1te1:t'&gt;- &lt;le &lt;·r1tc·rio im·apaz de pedantería, el nHÍ5
acertado juü·io 1¡ue del in,ignv y ohsc·nro escult.or del bloque de Ralzac "e ha hecho ha,-ta hov.
Y (:()lll0 no hay C0:-a que ~eduu·a mits á esto.s
a&lt;loradore,- de la ~11.·31:ia, que ,-011 Jo,; p~N.1,, q1ll' la
fuerza ( que t·nantlo e-tá al servicio de la inteligt•n&lt;:ia. t~ también una belleza v tambitn e;; una
gracia) nue,tro pe1,egrino -:e nwte entre los anofoi;ajom"" de _\ méric-a Y tci,do Jo elh:nentra digm~ de
alabanza, y rn:-i todo digno tle a&lt;1mirac-ión y puede que razón t&lt;&gt;nga y la ti&lt;.'n&lt;:- de seguro y no sé
por qué ,e tk"::"caría que no la tm·iera tanto.
Las líne,1,- con-:agrad;i,; á O,ear Wilde, el p()('ta
estigmatizado :-obre quien hizo llover la soeie&lt;lad
fu&lt;'go de ,·ilip1mclio é il-,11.1ominia como el que cayó del eielo bíl&gt;lieo :-:obre i:;oJoma, son magníficas
de pit'!(la1l y :-erera tri-teza. Tiene en él fr~e~,
Darío, c¡nc 1mm-tran ('orno .su fontashl á pc&gt;-.:ar ~le
l:lus ~ig,mte:;¡_·a,- ala~ condorina"' no sale de la atmó::-fora de la r,1zón ~· tle la realidad y que no es
cierto &lt;¡ne la genial idea poéti&lt;:a, el e.-tro, que loil
académico,: di1·en, -,ea una enfermedad de la mente, un,i vt":iania, -:ino una afirmación extraordinaria de la facultad de percibir lo bello. Tiene en
e-5C juicio pensamientos suprema.mente hermosos
como é-"te, que :-erá lo único que del libro cite yo,
pue-to que, rechwido á fragmento,:, lo haría entrar
t.o&lt;lo en el prólogo. ' •Wilde no comprendió sino
muy tarde que los clones sagrados de lo invisible
:son depó,;itos que hay que saber guardar, fortuna., que hay que :aaber emplear, altas misiones que
hay que ,-aber c11mplir".
Y a,-í vive París Rubén Darlo y París vive así;
de la Expo,;iciún á Krnger. de i:;wedemborg it Sach1
Yaco, de -la Opera á "la Boite á Fursy", de Lohengrin á los 'rrabajos de Hércules, del abate
E~tourneau á ''la belle Otero"; de un sermón de
Bo,-;;uet exclamado por ~Io1met Sully á una "com1plainte'' fnnero-porln0i,o-ráfi.ca del "cabaret &lt;lu
nea,nt". Y to1lo esto t&gt;e refleja, no con precisión
fotográfica, ,:ino con venlad ,de Yida. y de poe-sía en
el libro del poeta; á fuerza de ver risueño y "&lt;:harm&amp;" á este París que lo ha fascinado y hecho suyo, que lo ha hecho su mosca de oro en una telaraña mara.villo$amente irisada por la luz de un sol
que parece el lustro que alumbra la escena ,de la
eterna comedia, i:e ha vuelto pesimista; 'Y suavenwntc y con fa. "noncha:lance'' de un ''&lt;lilett~nte·· pone en su honda. esta piedra: "como ten ero
m11y ])()Ca vida. social tengo todavía el mal gusto de
e:eer. en Dio;;, un Dios que no está en San Sulpioo m en la :M agdalena y creo que ciertos sucedido.-, c-omo lo cl~l Bazar de Caridad y la singular
muerte de Fehx Fam·e, son vagas señas que hacen
lo,; guarda-trene,, imi;::ibles á es.ta locomot.ora que
va con una pre,-ión de todos loo ,diablos á estrellar1::-e en no ~é qné parN1{m c1e la hi;;t.oria y á &lt;:fü•r
en no 8é qué abismo de la eternidad''.

***

;, Será que nurAro poeta. encuentre que lo que
li~a. y apriet~1 en 1m haz &lt;le placrr y dC' gn,-to to1da,, ec--:a,; üi,-írnhola:s rn:mif&lt;'~t.wioncs d&lt;•l París
que tanto ama. ,-in emhargo. e,, un :;igno misteriot-0 que l'!'"i•&lt;1e en Ia. .-ombra. y tm C'l ma,l y que un
"1fané 'l'ek(.] Farés", rrlampag-iwa, invi,ihle C'll
las ll&lt;X·h!':-' ele la moderna. Bahilonia? Lo cierto
eB c¡u&lt;' &lt;le impro,·i"o c1C'-'l'rtó del Parí,- de 1~1 Expo,:ición ( und ro.sa mon-.trnosamente ,admirable y lo&lt;·a., &lt;'(lomo un laberinto de gemas que fulgurarnn,
rieran y cantamn y a,l mi,-mo tiempo ordenada v
armoniosa cual una sinfonía de Beethown) y ]111yó á Jba;lia. Tuvo razón. A IiJailia. i-e debe· liuir
Fiempre; Italia es al refugio divino de toda. alma
on pert&gt;p-inarión : todo hombre que tenga el e.,tigm1a cfol amor á lo bello en t-11 frente o&lt;lebe ir allí

EL MU:t-fDO ILUSTRADO
debe aha-ntlonarlo foclo por ir a,llí, &lt;lebe ir á oír lo qui:,.tadorc~·, de Sor-0 M. de Heredia a1 pa~r &lt;:}
que Italia le &lt;fü:e, peg-ando todo al e--píri,h1, todo Eeufülor; no e,-pañol porque tenéis el estro demael i;cmtimien!Q al c-orazém de la di0t,a,. y an..'&lt;1nltar- .-..iado c-repu~&lt;:nlar y o.1mpuoot.o &lt;le demasiado tomla dC'rntarnc-mte y ,;entir el ritmo ..orpren,lente &lt;le pli&lt;·ado, mati&lt;-e", par-a. que pueda .ser su me-dio navida en c¡ue la naforaileza y el art,&lt;• riman en tura! el &lt;le Jo,, oolore5 franco., y ailtos que ama ¡11
nn pcw.•ma ,-in fin.. . ¡Oh! ltia.lia, Ita,lia, -m:ulre mn-:a e,-pafiola :, que tienen e,l .don &lt;le irritar á
&lt;le tula poe,,cía, &lt;le:;.pO&lt;Ntda. ele todo an,-11('ñ0, Yit-iím nut•,tro e,irnio amigo Santiago Rusiñol á t,uw►.;
de amor ,y de bel1leza apenas e4re&lt;:ha&lt;la cu.mclo pit..; t()(fo,, ]o,. días pone, sin embargo, el )h;,lid.t-.-rnnt'&lt;·ida &lt;•ntre 1&lt;18 brazo.: .. . !
tc•nánco ,-u &lt;-opa. &lt;le oro blaneo y de azul en(enRnh&lt;&gt;n Darío entró á Itali.i. como i,;e ch•he entrar, &lt;lido.
c-011 la dt&gt;vo-eiún i11gem1a111ente pa~ana de• un e,itúsí. ,,oi., amerieano pan-amrric-ano, porq11t' Pll
lion. ik~pue"t,&lt;i á arrodillaro:e en lo:a: ('ah-ario,, (:on- Y1w-trth H'l'"&lt;•-• t·uamlo ~e l&lt;M ~s.cucha atent.a.nwnwrtido,: en T,1bore,;:. ante Je-; Cri,;,to,--Apolo,-;. an- te i,:111c•1rnn n1mores 0&lt;·eánieo¡,, murmurios &lt;le ,;p)te 1~1- ma!lom1,, y Jirio-: ,de Angéfa·o. nardo,, de Y,1,, \' lm1mulo,- de ,:.atamta$ andinas, v si el CÍ,;rn,
Boti1·1•lli, rn,fü, de ternura dr Rafa.el. dt' dolor ,le c¡iw ·&lt;·• nHAro p.íjaro herá.ldico, boga· ,-in ce;,ar &lt;'&gt;!;
J )oh,i, (le Yit1a {le An&lt;lrra del ~m-t-0 y &lt;ir C'-ielo ,le Y1H-,.tr,1s fa¡_ro,, heléniocs en bul:'ca de Leda, el
fü,l]ini. .•h í hizo: t&gt;l arte en Italia: wnmlo mi~ eondor rnl'll' t1'ija.r á grandes :-alto,;; alados (fo tile!"torP", Je fué c,omo un diamante belmlo fat·eta ma 1•11 eim,1 1•n nm,tra., e..,;trofa,- Épic,1,,; sois a.;1eá f1aN•h1. luz á lnz.
ri&lt;·a-no por la t•xuberant,ia tropical de vuestro tt•111Emp1•zó á rezar ~u m-ario de poeta, por G(•no- p1·_r,1111t•nto ,1,l travé._ del cua1l :,;enth lo bello, y
Yn, 1'1.,a, Homa, Xápolt'-'-. . .
.\llí lo dc•jé yn á -..o:s de tod,1., parte,-, como solomo,, ,-crlo l&lt;Jti ametra,b {le e.,te .libro m.1 611.nífa-o; la., cuenta., ele oro rie-.ino0 !por na 'Íac-iil idad can que repercute I'!\
Je pae;an, Jent.ampnte il(·.iric-ia,da,, por 11~- dt'd11,. Y111·-tn1 lira 1mlieordp la. nn'1;;ica de toda la lirn
En tod,l;; pai1t.,., &lt;lite ,dg-o_. (le.,1mé., de tanto,. y humana Y la 1·onYrrtb &lt;'Il mú,i&lt;'&lt;'l. \'Ul½tra .. .
tanto,-, qne ,-e oirá ,-.i&lt;•mpre, porque &lt;kja hablar [1
Yo, m; &lt;¡tlt'réi., :-er •le nalli&lt;'; la:- únioas palal,ra..:
,-u alrna. . . ¡ ()ué bit·n tran,mit.illa al Jp&lt;:tor J,1 de pro-a qne he enc-ontra:Jo r.n "Pro,-a,, profa1rn,._'7
nrnm,·illcHt fri,,kza. ~- :,i)eneio de Pi., a, e-1 gran .,.,n nn ··a,lzo l'l puente y me encierro en ,1ni t,m·~
.. c&lt;1111p:i-~.rnto" ue m;'trmol cu_rns tu·:11\ia, .- on fa ll' ,marfil .. 1¡,w aprit•ta11 e] corazón : YChe:l á la
T9rre i,ndinada, el Bauti,-terio. d ])uomo ~- d hmn,1nitla11. n1hetl al pueblo nue,tro JY:l,lr,•. á
nli:-mo &lt;·ampn..;,anto ('&gt;Jl que p,n·c&gt;te c¡nL• oye 11no pt•,m· 1le Ynt•Ar.1, mano-,. 1de marqué.-, á .\mé:·i1·,L
JJOr dl1!.mte b, 1p•J,o..; d11l Dante y por &lt;1l'tr;í, lo, de 1nw-tra ·m,Hln•, á pt,-ar ,de vue,-tra &lt;'llrta de 11,11.uDio, . . . ¡(lh! &lt;·on qué piedad -e adora ,1llí &lt;'11 raliza(·iún 1·n fa. r!'púhlic-a. de ..\,pa-,ia y &lt;le l't•riaq1wHa tn•nwnd11. tran,-q11ilida1l la dt•-nwlt&gt;z y la k'c•,. Lo, 1pDt•ta,-, ch•hen sen'ir.,e de "n lira. pam
pnhrew &lt;le M¡n&lt;'l ~it.io &lt;lecomdo de ¡,;o,mbra, &lt;le &lt;·i\'i:liz,1r. para domeñar mon,;.fruoo, para J.leY.1rl,1,
fn&gt;;;(•o., de Uazzoli y tle Oreag-na, de rdiqnia~ de t•n po- -..u_rn ha·,ta la eima. en 1Ja mont.aña. .-ant:1 t!ll
,-;epuk1\•,.. y de un mmHlo de hi-toria y prw~ht. .. que ,e atlorn t·l 1'&lt;leal.
¡ Y &lt;•n Homa . . . ! La Roma de Rnbén Darío, .
7usfo Sierra.
e~ la Hmna de~! Pontífke, e.,; h1 lfoma de que tonu
pc.,-e-:ión Pedro f'll el Circo &lt;le X erém de ''(2uo Ya(li;;", ~1llí mi.-mo, quizá", do11&lt;lc hoy ~e lt•ranta la
zaúli&lt;·a t,i-aratla. &lt;-on !~1, giga:nte.-(•a eúpula •ele )ligue,!
s\ngc,1. . . Las protc,-ta,:, las ro.-crrn,:, la,,. ne~acio11L1, ante e-e diYini:;mo hierát,ioo que forma hinLlq::ó la noche, d&lt;' un cielo ob,curamrntr roque &lt;·on Ja,; ,mi,-eria;; y la;; naqurza.,; má, tri.--te, &lt;le
ila hnmanitlnd se dit-;iparon &lt;:m111&lt;lo tocó eon labio~ jizo, ,,in una nífaga de luz, sin un destello, envolre,erentes •·el anillo del pe:;&lt;&lt;:Hlor''. Tiene pala- Yiernlo á la. t-iudad en una niebla espe,a que ra.,l,ra.~ ene-&lt;Lntadora.s pam León XIII, de admi1'i1- gahan &lt;:on trabajo los focos elé&lt;:trico,;.
Había &lt;:aído &lt;:opio,-amente nieve, durante todo
('ÍÓn, _de ~rn1or; tanta gallardía de intPligenc·ia y
,de n1la. 'C1C'ntro del tran,-parente fona,J (1e a&lt;pwl el día, sobre la X neva Orleans; los parque,, la-.
cuerpo que pare&lt;:e una lámpara de altar en un plaza~., Ja,, ('Hile'$ ~ cubrieron &lt;le un lienzo blan~i;itnario oro todo, mármol t.o&lt;lo. arte todo, todo co; de,pné~ Yino la hela.d.i., cristalizando ai¡url
Ra.fa('I], todo )Lig,uel Angel, todo Pinturridlio. to- sudario, inmovilizamlo el agua en los surtidorl', de
do l'ánorn . .. fo ;;ecln&lt;:e, lo atrae. lo arrodilla. la, fuente,, cuajando imnen~os bloque;; flotanTiene rozón, el e,;pedáculo e.-; ,;oberhi() : e,-to~ te, ,obre la andia corriente d&lt;.&gt;l río.
Y aterido,., con &lt;'l mal de la patria, como ,;i tohombres &lt;le i&lt;leal en ilucha eon un mundo son la
ohm de arte (le Dio.,. ¡ Cómo be,,;a la;; manos del do a&lt;¡nel frío hubiese caí&lt;lo sobre nuestros e.,píriPontífice, manos fh1ídas, bendrei&lt;la, y trémula~, tu,, habíamos a(-abaclo por refugiarnos en el ( 'lub
manes hecha., &lt;1e alma Y ,ele bondad, c·uYa b-hln- ele la Pren,a, en "Canal Strcef', en la amplia
cura imrnwnlada se conÚnúa 3· ,e c-ompleta en la avenida que raracteriz,1. á la 'Poblaóón, dándola perfiles ele 1merto coomopolita, de gran centro humamí;;tioo bhmcum de ,la hoot.ia . ..
En Sápolcs, á oriUas del golfo de luz. de cuyo no, :-in fisonomía propia, un gran mercado ilnarífondo de zafiro viene y emerge ante Jo, ojo;; arro- timo en el que '-e reun~n todas las civilizacio1w~,
bado,, la füor &lt;lel arte antiguo, del arte eterno, J,I todas las razas, en un fondo abigarrado que la
flor de amor, e-nitre ,la tumba de Yirgilio y la tum- nieve había como desleído, como opacado.
¿ Por qué·, en medio &lt;le aquel remolino humano,
ba de Tiberio, entre lo,; oráeu!lo,; de la ~ibila y la.~
en
aquel hormiguero de hombr~, nos sentíamos
00.1,;1.ntola.s de Carmelina, yo he dejado al peregrino. .. J-untos lo encontraremo~ vorotra-~ y yo, en tan ,-olo$, tan desamparados, tan lejos, tan inmene,.t.as página;,, en Florencia, en Yene&lt;:-ia. . . Y -,amente lejo,::, de gent~ y cosas amadas? F ren¡oh! e:-pectáculo jnrompar.al&gt;le, el de un poeta te á la eintilant-e bocaza de la chimenea, viPndo
que transmite al mundo on vibraciones la perenne encender,,e lo¡¡ terrones de carbón, crujir, de-J1a1&gt;11g('-,-tión de ('l"'ill' co.;as en que !."l H ombre y Dio;; cer,e en cenizal', dejáoomos ir el pensamiento, la
han rirnlizaclo c'&lt;l;;i en crear belleza! )las 110 CT&lt;'&lt;iit- Yoluntad, invadidos por una laxitud aflicfo·a. por
que Rt1bén &lt;:,ibalga f'iempre en P&lt;'ga~: pie á ti1•- un c1e--mayo ele esfuerzos, mientras el coro ele la
rra. v ron la ri emla de :$ll eorrel lírico al brazo. ''il ciuclnd en fü,sta ascendía confusamente crono el
méric Péga,;.,,c au vert'' e-orno dec-ía c•l anee,tro rumor de 1111 mar lejano.
Hu~~· E-=t_e "yert" e.~ aqlú el rnmP._O de la ob~er***
Yac1on rc-ali,-.La, penetrante, exaeta, del medio ,-;o.:\,-1•Pndía aquel soplo de un gran cuerpo qnc Á
c-ial que el viajero atraYic;;a. Di&lt;·e lo que w, t0&lt;lo no;;otro,, ,-e nos antojaba sin alma formado &lt;le
lo que ve y en ,;u retina nada ~e deforma : una.:; co:-a,; toman mayor rclie,e que otras y l":,O e:; to- millare.-. de ,-ombra;.;, deslizándose sobre el :resplandeciente granito &lt;le las aceras, recortando sus nrdo ...
gras Biluetas sobre e.l inesperado resplandor de
Ht_ihén sigue pereg-i·inantlo, ,c&gt;¡rnirá por mu- una antor{'ha. Y la impresión de que aquello~ hom&lt;:ho tiempo: ahora H de bulernr en bule- bn.,, no pen,aban ni sentían oomo nosotros, c¡uc
Yar, rxqui.,itarncnte c1iYrrti&lt;lo por J•l fantá.:;tieo
desfile dc•l Parí,, erepu,-cular !. ,nOC'tuino ante lo., nna rnz que demandase socorro se perdería en aqnel
~le,;ierto de indiferencia y de nieve que nos rod&lt;'ll·
"bocb·· : m&lt;la Yieio ca:'cabele.ante rle midac·ia y de
locura, cada. Yirtud alP_!!rcmente di,-fraz,H1a. &lt;le Yi- ha, ,e apoderó fuerfomente de noRotroR, en aquella
hora eme!, impregna.da &lt;le visiones y recuerdM.
cio lo "'orprende, lo rctic,ne, lo co11mucye ...
;, ne cuántos borrosos rastroi-, de qué fugiti\'as
huella~ se formaba aquel estado de eoncien!'ia,
;, Por qué dicen que ,n o ~ois un poeta de Améri- que despué, he tratado de analizar, disecando &lt;'8,e&gt;.a, 1;1i_ querido gran poeta ('Oooial y bueno, bajo cla ~n-ación, siguiendo el impreciso reguero hasfa pahida m{h'IC'ara, tpor qué ? Pues no $0¡.S de ta_ llegar al mana:ntial de que surgía aquella coFrancia, porque aQmque vue,.-.tro ,er,-o habla, no rriente amarga? ¿ Era que nuestros espíritu-: c-alfa lengua, pero f.Í e-1 verbo franc-és, encendéis so- ?eado~ por los bermejos rayos del sol del trópic·o,
bre í,l e~as con,-.&lt;te-laciones nuevas que ven "los con- rnuntlados de claridades, necesitados de calor M

et,"

horno, se sentían ahí entumecidos, corno palmeras cubiertas de una caip-.i. de e:icarcha? Y de
pronto aeudió la expliclli:ión p1·e0i:;a, neta, punzante, ¡¡brumadora: era la tristeza. ,in COthuelo de
que 1.1rra-.trába1110:i todo.o !Ob dolorus de muchil.-,
generaciones, los ::mfrimiétltos t!e una raza, y que
en aqul'l momento vivido -:e hundía en nosotro~
todo un pa-:ado, toda una historia, todo un mund.o.
¡ á h, ,nl bermojo del trópico, rívida., tlaridade:,, triunfadol'as fie:::tas &lt;le luz! ht nieve había
caído topio:-aJllente, ;:;cpultándola,-; y mil•nt ra.,, la
Nue-rn Orlean, dejaba oir el coro tld hnrmi~uero
humano &lt;:-u morimiento, no~otros pcrmanet•iamo,
\

•••

Y d ,;Ímbolo surgió palpitante y terrible: el
pad1'&lt;:imit•nto ar-erbl), ,-in cum, (le la i I u,-ión en
eontado con la rt.'alidad; el ··morbo" de ln::: que
aman !'I dolor y ,.e complacen en reit.erarlo, bn.-ean&lt;lo en ti la, !,as fut&gt;Jltk':i de lit vida lo-- hitido~
angu,-.tiatlo,. las \"ibra&lt;:iones trágiea:-; padecimit'nto n•110rn,lo inc-e,-antement.e, per:-t&gt;guido --iL•mpre,

. /

1

CHOP IN.

ró~ico había lleg¡),lfo tan cruelmente hasta mí, jamas había roza.do fibra:, mái:, del-i.ca.da."-, más ocultas, más de.-&lt;:onoeiuas.

r

ahí vi!'ndo como lci3 enc-en&lt;li,do;; carbone,, ele la
c•himent'a :-e de-:hadan en ceniza,, refn!!ia1lof en
nue, tro, n•tuer,los, -adonnecido,, en nu~,-tra~ ,·isione,-. qm• no eran nu~"Stras únicamente, ,-ino dt'
to.lo, lo, que ante:- de no~otro, habían atrave--ado
]►Jr e,t.1, terriblt\, crl5-is Je) de.-.ampa.ro, frt'nte á
un eielo ,in de:::telloti v un desfile rle hombre, ,;in
punto 11e unión con 1Íue;;tra.s se1\:&lt;.icioue,,.
Y ,-úbitamente, como obedeciendo á una neee@itlad ,-uprellla, como para abrir la arteria. mi
C'0mpañPro ,;e aoercó al piano y dejó &lt;'orrer todo
a(¡uc!. raudal doliente, lo,s idea.les entenebridos, la~
JWotesta-:. Jo;; solloz0:,, el ge-mido lento y proloul,l:,ldo de lo, eternamente deseonsol,Hlo,, de lo,- heridos por l'l mal incurable del ensueño. ¡ Chopín !
Y la in&lt;•i,iira. melodía ~e e.,parció eu ond,1,.,; doloro6;h, :;&lt;&gt; dt•·granó t•n ayes. ,Í&lt;lln1Í, el iri-;pirado neu-

qnt• ,tparc•r·r en Jo, labio, que no-: piden hc,;o~, qucflort&gt;e1• L'll In.; rvmwro-- dt• la vriman~ra, que --e
mPzela t·n l.l plt•garia. que 110:, ac:ompaña en nue~trn~ noelll's de orgía. que llanrn á toda-s horas :'t
nue,-trn eorazÍ&gt;u, para ilt&gt;eirnos: ¡Llora! LIOJ"l
inc·on:,-ol;1hlemente la inútil exi,t@cia. llora la.,;
nlt•gría,-, llora el amor, llor-a ,.;ohre t-0rla-- las de,Vt'ntu ra,- dc&gt; la tirrra; ,.u fre todos los dolores, qu~
por la ley inexorable te han leg.Hlo todo,s lo" hombre.,: golpea ,;obre tu,, tri:-.teza.,, fecunda tu vilb
ron el II an to.
Y 111 it&gt;n tras ~obre la X 1ieva O rlean, pe..:a ha un
C'il'lo vrofundamt•nte rojizo, la dolie-n te melo,lía
"" rlesgranaba eu ¡&gt;U11za,;tes aye,;_. en onda,- dolor05a.s ... !

D. FELIPE RAMÍREZ YALDES

gido Nitre do,; va~()iJH'., en un aoci&lt;lentc ,le frrroea.rriJ, '!' iu~ü-nnó Pn trP lo., carro., ua..-.i "tcll'-.&lt;:O·
piatln,,·, t•mpujó cnr1 vigor .Y los ,c1paró l(} ha.-=.tdnte
para librar wl in l'e-liz c•a,ricatu flista ma,•.h,t&lt;:,1 lo Y
a,fixi,1rlo &lt;:0111.0 t'nfre la., planch,1,, ile unr.l. pren,-;1
hitlráuJ¡iea. LndNtba C"omo Pria.n, c,-Q"ri-111 ia C&lt;~HH&gt;
Pini. timba al hl1tn&lt;;o c",mo ,JW:111 .Jo.,é Buz. ,1zaha
•·• ,mo Rt:'né .'.\[a.-,on; j-aripPaha 1·1&gt;11M Yt•h1 ,'i U-,·mzález .\ra.g-{&gt;n, y l'r&lt;1 primer e,;pa,la l!!ll la" nm·ilfathl:-l dt' afic-ifo1.
En p1mto á in,,lru&lt;.'t'iún, la ,-uy-a era n1,t.1 Y
com¡&gt;ll'ta.. Ha.bhba varia., l&lt;•ngt1:1.:, eonn.cía Ja m;1¡..:ia _v 1la,, eieni:ia,, 1llC'1dt.a,, ,.,a,bía las fiírn1ula-. de la
rrnc·,1t:iún, 1lcl C()IJljuro y dl,l exor,•i~1mo. S:1hía lllt'·
1lici-na v tN&gt;-"CÍ,i reme:li,i,; extra1io, !. pot!.·ro-o-.:
ante,- que el Doctor .'.\fartínPz d,•I Híú ,lpl i&lt;·,1ra t•l
t&lt;loroformo en ~H•x ico, y,i Dm1 F\,]i¡)(' R,1,mírez 1li\'l'rtía ú :-u :-&lt;.&gt;rit•,liitl, lta-ui{mdole fl"'pir.1,r á t t'a\'!!4
'11· un;i 1~•p ►11jita Pmpapa,la dt• Llll lí11ui"11&gt;, lo que
1imdu~·ía "l'fü..;1.Ci&lt;)1W., t&gt;xtrnñ,i.,, y cn,-:ueño,.; f:u1tá,,.
LC'i;,,. Po,;cía un }wrharin muy rieu y eje-m,plare,
d!' pip,li,,i., pr1.~.:in,,_á.._ y dp ,1.nimale-, ran,.,. "l'Olll·
J);&gt;nía'' huo,;I)¡,;_ l'\traía Y orifi&lt;,aba muola.-.. .;,¡¡_}¡L¡
aplicar n•n-cl,aje~ y apó.,ito.,.
llilihía leído 111ud10 ,, .,P ilf'01-:¡lab.i rle todo: contaba cuent~.,; ,h•J ieio,-•ll", r1•ei-t,ah¡¡ pop,Íai.,. hada monólogo,,. Tenía -1111 e.-toreo,&lt;.-opio 0011 ,;_,t¡1ts clt&gt; todo., lo. . paÍ:;l•", ti,po." de tmfa., fa,~ raza.,, 1&gt;a,norama,
y pe1~,p1x!tivas Je toJa..-; ia., labitu&lt;les.
Su,- ~l'·
,-ione- de linterna. mágiC;l," de fbi&lt;,a recreatirn, tle
química. divertida, &lt;'lU.S ex:perimentos en a,c·í1..~tiea,
t1lectrici1lad _y óntica. eran sorprendentes en aquel
año de gra.ci&lt;1 &lt;le 18ti2. Había inventa&lt;l.-o 1¡1pamtoo,

UN HOMBRE PRODIGIO.
~ _juzgar por su3 in&lt;.-ontal,.le;; aptitu,le,- y ~umufüplt\, ha.bili1la..le.,, Don .Felipe Ramín•z d.t•he
h ruber l!'ni,lo tanta,-; &lt;:a.bcza.., como la hidra, y t,antos bmzn, ("OlllO Briareo. La li,-t.1 de ,,u,; capacida.de.-, 1lt• la.,, arte,; que prad,iewha, &lt;le los oficio,,
&lt;¡_ue po,,.eí.1 ,v ele li&gt;.:; ecinoeimientos que wlma&lt;.-enTuba
ocuparía un voliLllien y podría formar un c,ttá!ogo razona lo dl' }¡¡, acti~nidad hullHlJl&lt;l.
Lo trati• ~- yi,-..itó mi &lt;'ilNJ., ,-iendo _yo niiw, dur ante aii1,.,, y &lt;..ula Yi-,ita er1;i una ..orpre--u., uu
~ttractirn nut•rn. un e.spootá.l'Ulo ó una ex.hibición
llrn.::pL'r,Hlo.-, 1111 ,,crvicio (¡ue pre,.;ta.ba y 1le que
n~ ;.e le &lt;·n•ía. c·apaz, la o-;tenb.wión de un c:,rnoti1111ento &lt;¡lit' no :&lt;(' le :,0:;pcthaba. Cua.n&lt;lo 1--c creí.a
&lt;¡ue l!abía '·rncia, lo :;u NU,~;· ,;e pre,&gt;c&gt;ntaba t&lt;m la
a}forJ,t Jli•ll/1 ; j,1máo-; lo¡rrnba agot.í.r.,ele ni a.c&lt;&gt;rrala r,ele; h,:d,a frente á la., cue,-tiono,; má., arduas
Y rnria1la-: daha oiillla á 1-a.., empre-a.."\ má.~ ui.,-imbola,,; i-erda p:ira ti:,Jo, :;e pre4a.ha. á tiodo, y cuando todo lo habhl hed10, toda.vía le queda.b:a algo
por ha.c¡'r,
Con&lt;·rPtl•mo.,, rnumert'moo y cl~ifiquerno:-,: En
el ?rden de l¡¡_ adivÍl&lt;lal física era g1mna.~a, pt'lotar1, buzo, equilihri;;ta., jinete; :,;u fuerza era la
de un Hérctcl.c,:&gt;,, y su agiLi&lt;latl la &lt;le u-11 sa.lt~mha.nco. Por :,;wlv--ar á Oonsta.nti.no E:;calantc, co-

earlos 2&gt; /az 2&gt;ufóo.

in;:tituído experienc.•i·as y hecho demo.-tracione.i,
y bu.-.&lt;·aba por aquel entonces Ju direc&lt;:ión de los
globo,;.
Como prt•.,titligitador no tenía precio; entre sus
maIHb dt..,.,1pared:m reloje:s. ,;ortij,1:;, d1ád1aras y
,;e tran,,for.maban cu f1lon-,;, en paloma~, en flameaje;; dt• li"tont&gt;1,; y ca.,;t:iLd.as d1• ,1ga;;ajo~: con reflt•etore, c,,.pecialc:; n-.,tía á la-: danm, &lt;le hacfa.,, tle
,-íllicle,. .Je ninfa,-. Y ponía oreja,- de a-no y u1erno, de .¡JL,monio á Jo::: uibaLlero,.
l&gt;ibnjaba y pintiaoa que era un pri111cw; pra.ctieah,1 t&gt;l r et rato in"tantJneo y la -.ilueta pican•,t·a, tt caril'atura ritlí&lt;:uJa; &lt;·011 1111,1-. tijerit.i.,, y
un papL•l doblado re&lt;'&lt;&gt;rtaba e,1.,;itH,-. jnrtlinc.~, plant,i.• , anima.le~. .\. W(·,'~ lleniha l&gt;arro \" hacía bu,.t· ..-. · JaiT,ml'-. t•4atn;1,. Con ,u l'.Orlil¡;luma.,. y un
lK·dazo tle madt·m c~&lt;:u·lpía mublL•,- y !.tbraba pr1rnoro.-,1- dmelwrúai.-;. Era &lt;le gr,rn fuerz,i en kLll
f.:On•- &lt;il' e;~Illl•lote Y (•n el alambre toreido.
l\•m lo tJlll' tenía· ante todo y ,-obrl' todo ern un
t,~INüo 111t1:.,i&lt;:a,J ,de primer orc1c11, 1111 ,·erdatlcro gt-nio. 'J',x-a.ha t ~Jos •ln., in,-trumt•nto, &lt;:onocido.., y
otro- &lt;le ,.u inn•nción, c-on gran bahi-lidati, &lt;.-oa
.:-l•nt·imiL•nto l'\&lt;¡tlÍ.,ito, (•on arte incomp,irable. Era
guitarri.,ta. ha1Hloli•11i,,ü1 y lr.1ji~t.1; manejaba el
mT,1 c-on .-'lb[Jl'riorida,1 ineontt.-,;tah'le; el darinet!',
t·l ob,Jl•. el Ull'll•&gt; no tenían para él ,-e&lt;:rcto--. y Jaha á Jo-: brom·(•• ;Ja~ sc&gt;norida.llt'&gt;' mú~ exqui:&lt;ita.,, tLl
piano. timh1x•- de-eo110&lt;·ido.,, a11 órgano te-lestes arlllt UÍ.1,.
Su in4nrn11•nto prt·lliile&lt;:to Na la flauta, y como
fl.1uti,ta uo él'L'&lt;l &lt;tut' hay~1 tC'nid-o rirnl. ,-i e., que
1ml'th• flL•gar :'t tPnerfo. Tenía fhrnhh de ébano,
&lt;le t·ri,tal y &lt;ll' plata, había ti4tuliado :-u ., onoridad
y •IL• 1'fodo-, hahía t•m·ontn1do c·omhina&lt;:ioncs de
llan~ Cjlll' , úl o ól llHll1!'j.1-ba. y b1I,M1m(lo agujt'r&lt;l&lt;i
&lt;le &lt;JU&lt;' ,-í,lo él "&lt;' .-erría, J)rodnt·il'Illlo a.,í efoctog
tll'•,.:Jlo¡_•j l,►.- y "'Orpn•mk•ntl'~. l'on ,-u flauta. de
plata ..-tl pred'IL•d,a. i111it~1ha tod1), fo., in,tn¡,¡n~nto.- ,. to,la la ~,llurnkna ::;onora. Ilahía eJl dfa
.trrullu., (ll' túrtd a,-. trino• &lt;lt• ji,lp:ut&gt;ro. ,.onori,la,dL•.- ,11•món iua, ec-mo la,; ele•! rnnk1to Y dl'l zenzon1-ll': rnurnmlfo, 1llc l't•h-as Y &lt;ll• arroi·o~ zmnbi,1106
de hri.- a, y dt• aheja.,: h~bía l'h1nto~ y' ri&gt;',l.-, d,lmon•,- \' l'ltg-i(lo,.. y aqnt•lla f.lauta em toila la mú~irn. Tocando trá,- de una cortina ]Jecraha ú no
.;;:11.&gt;cr,e l'n qué i11..::tn1;111ento ejt'c-utaba:
&lt;lía en un
c·onc:i1•rto toc·ú t•l trémolo de Heriot en e1 "axofón
y &gt;l' c-rl'yó t¡nl' l'jt'l·ut;1ba en c,l riolín. llahía arrcg'lad.o rn ffauhi de plata de tal :'nc1ie. que to,la.~ .
la..- ,],J;n·e,- q1w.lahan ,1,l akancP de lo~ tfodo• {le nna
,-ola m:mo.
-Por .,.i mt• quedo manco--&lt;lt·da.
. El &lt;lía clPI ,.¡ 11ic0 tro de San ,\ ng-el &lt;'l' h-timb rf'rrn11wntt- la mano izquierda traitando de -ah-ar á
E~t.dantt•. Por la 11oc:ht&gt; :;e :pn•-t'11tó t•n c•l t,t&gt;J;Ltro
&lt;.•on ,-u braz.o 1•n c-ahrc~ti,1lo y l·':·11 una ,ala ma,:11&gt;
t cK·ó tcNno jmná, hahía to-c:,ido, ~ig-uió á .\1wtlla Peral ta t•n lo.- giro, n·rti¡!'i,no.0 n-. dt• )-11,, tri no: y ·ªQTgeo,. · ol púhliro. arrl'l:ata.tlo. h· trihutú ·una 0:ran
o,·c1-tiú,1.
Poil ía. á !,t \ l•Z. l'jt·tutar e11 el pía 110 y la flan ta
]' .
.
'
Y , ~ 1a 1mpr~)11,ar arrt•¡do~ ele -mú,ic·,1 1¡11&lt;• eje&lt;·ut.ab,1 l~l , .-lo. a l:i Yf'Z, en .amho~ in:'tl'lllllt'nto.,. Y
no c•ra nn ~i111ple ejel·ubrnte. úno un arti~ta c&gt;n la
má- 110hlt• at·l'nlÍón de ,]a pa·lahra: &gt;'entía la ,míL,ica. _la Hnrah:1. la gNnía: tran,-fufülfa en -.u a.t1-litorw h -~un rt'llhl ~nw,c•ión 1ni1,i&lt;•.;1l, la ,nprema de
&lt;'HH1,1011¡,,: oyendolo -sr :-t•ntían c·,1-lo,frío,. u &gt;rnan p,,r l 11 C'lll'rpo tra:;mlon•s. ,e ~t'ntían ,·a1"lti
eriza111•ip11ta,.: &lt;k u~hell&lt;}.,. 1111&lt;10~ t'n 111 ~arg.urt.1,
;:cl_&gt;n•,,ailto., clt· :-r:i!,lozo t•n t&gt;l lll't,ho, nnhlazón de Hgnnrn-.. rn In., ojl}~.
;, lln~ ha -:id,, &lt;le él? ¿ quién ha rnelto á oirl &gt; y
á ,1d1111 rarlo~ ;.quién l':' el ,Jpirntario (lp •IL, Jaurele, ~ ;, en qué tumha rep(),-a. ~i ha 11rnt•rtn? ; en qué
t·a,·prm1 ,e h,1 fl'Íugiado. ,,i t1ún ,in,?
.,
rn (lía. ~111rante p] lfamaclo impt&gt;rio. h- Arehi- .
1lnqtH's lo oyeron y Jo a1lmi1-arnn: par,1 darse aire
d~· )h•tt'fl,a, y &lt;:l' protec-ton-s dt•I arte y dt&gt; p pufa.nzilllorc-. l'll l·,11ro1m. del genia 1rntional. )1) t'lllhai:c·aron ~- ~•&gt; mandaron a,I rxttanje:ro. P oco 1fo;pu~,-, ,-e :-1_1p1t&gt;ron aquí "lL., tritrnfo~ en Parí,: de.,)~ne,- --&lt;' rl130 '.!lll' hahí,1 ing-rt,,11]0 á la on¡ue-t.a ele
~La )l:'nt·,la , &lt;le BnL-C-la'i'. ·'" ,k-pué.-. . . nada.
},l g-1·n1n ,.l, (•nrnh-ió Pn una nuhl'. :-e hun,dió ('·1
1a ,-olll'l_►ra ~· 1lt1,;;1par~i{_► para ,-.iL•mpre. ])1•.;.c,a,!1,,t,
a~-a-o. 1g11or;1d'.1 ~- ,pe1•d11lo. t&gt;ll &lt;·ualquier •·i•me11.tcno nilgar. l,,i.10 uua lo,a Pn &lt;¡nP -.u, a1lmira,dore,,
no han podicfo depo,;;itc1r una &lt;·orona y ,;obre la
cual la. pütria no ha pol1ido p:r.a har ,-u· nombre y
¡;,u glm·ia.

m;

.

Ja:

�Domingo 26 de :.Iayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

[L

c:1mpresione.s de. la _semana

f

LOS DOMING OS DE AHORA.

Ido el Circo ~- envejecida la zarzuela, nos hemos
quodado por ,a,lf!ilmo-s día,s sin espectáculos de atractirn. Entre tanto cambia este aba,tiinriento teatra,l :no se sabe qué hacer de Jos dOllilin!!'os.
La ci,uda,tl o.0 tá nerezooa; deja que el sol tienda p&lt;&gt;T las crulles, sus brrllantes -paños, y que el
cicJo se inunde de luz. La ciudad e-stá perezosa;
1-e rompla&lt;·e en 0011.Servar el sopor del sueño, el poly j,1Jo de oro nue la noohe arrojó en sus párpado;,,
~e aooma á Jos balconos v bebe á torrentes la vida
&lt;¡ue se e;;ca;pa en on,cl,a,,;; t-ihia,~. En las a\·e1iidas los
traruseuntes toman aire &lt;le fiesta, af.loian el paso,
f:e abandonan á una laxitud extraña, á una e~pecie de embriaguez que pone vidrios de coilores en
la ima._g,inación. Yan un poco al azar, aYentme1:os del aire y &lt;le la luz, y, toman parte en la grau
fiesta de la nahrra,leza.
Y por las mañanas en la Ala.meda, y por la,, i.ardes en la Reforma, la multitud cdebrea como 1,n
re:ptiil de eseamas an.ulticofores. Es allí donle las
músicas militares ha(!en oir sus fanfarrias sonoras.
Las notas ¡;e idi,;:eminan bajo Jo.; árbole.s acarician-

ILUS·TRADO

"2I~ EJERCITO MEXICANO.'' (1)
Llernl?a, razón Fígaro (maestro insigne de p.-?r:c-dista,s) cuando escribía. que una de las dificu·ltdes más grandes en que puede verse uno del ofi.&lt;.o, es tener que a,na¡1izar el libro de un ministro.
Y no porque un ministro ,:;ea incapaz de oscribir
,e,bras excelentes, sino precisamente por lo oontmrio: el ologio que fürigido á un particular parecl'
muestra de alto y gencl.'Ol-o altruismo, cuando se
de-di-ca á un hombre de posioión encumbrada semeja lisonja vi,l y repugm.ante. Pero cómo ha de ser;
la justicia. se hizo también para ,lo.s a.1tos personaje5, y hay que discernütla á rie;:go de que formen
catáilogos del pobre foliculario, las gentes que no
•&lt;:reen 'i'e pueda mencionar á la república de Venecia sin que luego se almla. á su próximo ma,trimonio
con el gran Turco.
El señor General Don Bernardo Reves ha he-cho un trabajo excelente acerca del cjéi·cito mex'Í•
-c·a,no: ila historia .fiel y oompletn de esa agrupuc-ión, mootram tlo de qu.é rna,nera ha ernlucionado
hasta converLirse de inmunda y repugnante oruga,
&lt;•n '·mariposa angélica que rnel.a á la libertad y á
h jn::.ticia", á despecho &lt;le todos los oh.::.táculo:;
y &lt;le -tmlms ,lias difioul-tadc,.
· X.a.die mejor prepara&lt;l-0 que el ~cñor General
Reyes para rea.1izar ooa tarea : conoce y ama al
ejércit-0, conoce y ama su hi;;tori-a, y ama y conoce
&lt;'Orno pooo.s ílas ciencias que podía,n dar.le lucoo
~ ara apreciar el éxito y l,as condiciones de en-c,;ientro.s y bata1las, de plane.s y campaña.;;.

SOL Y LLUVI A.

J&lt;~I ,;ol reh1mpaguM colériramente e-orno un di,1,;
irritado y ,-u" flechazos de fuego hieren lo;; picacho.-- de la ,erranía. Está en el zenit. La ciudad
¡percwN! rdmlle con ondulaciones lentas dé una
' 'hanoum·&gt; oriontal. En las caJ1tia1a.,, el fo1tiineo
&lt;le las &lt;:opas ,:e rnezt'la al chorro hiniente de las
careajada.-&lt;. E,l ajenjo YCl'de p-á,lido &lt;·orno un tallo
JHlCYo, ,::e iriza esparcicrndo su 1Jér.fülo aroma. La
&lt;:crvez.i-rubia cual campo &lt;le triga.le.::, elc,-a del
fondo del rnso ,ms ,locas burbuja.,. :\Iuy pronto la
multi,t-lHl abandona el boulmTard, fugiti ra &lt;le-1 calor,
y queda el ígneo moTiarra dueiio de las &lt;:11He", tendiendo Jienzos sobre el empedrado, taipi.c.-e.-- amarillo,- en l&lt;:1s ba-klo..·,as, c-a-l&lt;leando el agua lle lo,;;
estanque~, inu])jclando de oleadM flamígeras el ~pacio, haeiemlo circU'lar sus átomoo lle ,angre disne,lta en la gran arteria ele,l l;niYerso.
La c,imfod yac:e en un oopor &lt;le sie,,.ta; c-1 a,fa.1to de l,M cal.le.~ despide hlmbrc a,l contacto del
;prolo,nga,do be..-«&gt; del :::ol; el rnloj bate e-1 ala v-ibrantc de ,m ca.mpaarn. El cieilo se ineendia en torren-too de púrpura; un ruliento ele hornaza flott1. como
1111 va•por de fra.gua, !Y á lo lejoo, en lo,.; términos
oolor de acero &lt;lel horizonte, las ineomta.nte~, las
"hijaB de~ viento·', ,]as 1rnbos, va,n dl\"-plegall]&lt;lo s11
'l't•la negr,a, y se &lt;leslizan, se dcsliza,n, trayendo en
1.-&gt;11 ;,eno ol fresco licor que despe1,tará á la tierra de
ECU modorra.
Porque la Jltn-ia os la bandera blanca, la lJ.;mitlera de paz que agib •la. ,primavera. ~in dla, las
:rcli"as no ,:,e a,brirían ui habría ttuos de amor de rama en ra'llla.
¡ Cómo de.,;;eamos ahor a, cómo a.nhefomos que
Jleguen e-:as ta.11cles perezooas, empapadas en brunu1.-;;, que caen lenta:mente y se dffihac-e,u en la mo~iotonía gri,, clel crepúsculo! Pasan •lfü• nubes como arrastrando sueños, amontonándose en bloques
informE1.:;, en masas indecisas; ruedan, se agrupan,
riñen bataJlas gigantescas, i&gt;Rlpicadas &lt;le lágrimru,
y de fa sa,ugre anénúca ele un sol moribundo que
fe a.sorna á tra,é;; ide Ja cortina. ele '1a niebla; esas
tardes en que l,a Jhrv,ia ,teje sobre la ciu&lt;la.d un enea.je imp81lpahle, la cubre de blorn.las líqni,clas, de
un velo movible, rmientras ,allá arriba un relámpago traza en el e,..:;oudo iniinito quién sabe qué fulgiirantes caracteres !
Y cuando illueTe, ca&lt;la gota es un tono mate que
E-urge de iim,pro\·iso; un repentino pincelazo. Y el
agna rima, con su mur,m'llllo punzador, sueños y
mel0JI1colías.
¿No os ha ;;orprenchtlo nunca el ehnba;;co, bajo
fas áff•a:clas del bosque? Se diría que en la impemrlr-aWe roo de frondas se abren milJares de pnpiiJas ver&lt;les-Teucles, como las que eaJlÍÓ el poeta seviHa•no--quc nos ,núran irónicamente. Cabecean
los árboles &amp;ioi]diélllclose la mojada cabl'llera, $e
oyen aileteoo, susurro de hojia", v el grito agudo ele
nlgún náufrago del aire, 1-a.~gando el ritmo lento
del a.gu.acero. Buen chaparrón; ¿ cuándo e~c-ribirás en el cs-pacio ,tu hossana pi-oTidente, rn himno
E&gt;&lt;moro. v tu,: C$lrofas de apacible-:,· &lt;luke armonía?
;. Cuándo penetrarás en la tierra para remornr sus
0lvidooos gérmenes y colaborar en la gran obra de
la vida imperecedera?

1ru~rno

1

***

En las setenta y seis págmas del libro :;e rf'Corre-n todas las etapas de Ja hii.,,toria •del ejército,
closdc las rulgaraidas de las primeras tribu,;, que
&lt;'e entraban por ila,s tierras del contra.río tailándolo
.v destrozáind01lo todo, hasta el núcJeo aclual, científico, inteligente, dotado de todo;, lo.~ adelantos
modernos y en posi,bilida,d de rechazar los ata&lt;1ues de cualquier ~rupa.ción de la misma clase.
El señor Reyes siente y compren.de la guerm,
e-.;a niveladora. de hombres y rams, esa condición
de la vida, que no crece ni med11a sino por medio
-ele ila muerte. Y lo que es más, comprende la
poruía. del ejército, admira el color y '1a línea en
un escuadrón en movimiento, se siente excitado
evocando Jas voces de manido loo irnibos de venci&lt;lw ? vencedores, y ailca.nza oomo illi!nJ;UllO la dicha
de morir aitravesado por una hala, en un hernio.so
,e-ampo de trigo, ",con el amor en el a[ma y el ciefo en los ojos".
Sólo así se expli,ca que al tratiar de loo roeiiJhica
y sus .coetáneos habile de aquella:s grandoo é inú&lt;t.i~es oar,n,i.c.erías, con dialooto de ar ti.sba y frase
&lt;le inspimdo. Se cree mirar, all leer sus descripóones, á loo oaba1le;:08 águilM, 1leones .Y tigres, con
fit!S ca:soos hechos de Qabc-zas de anima.les, á los
6oldados oon ilas oa.ms embija.das de rojo, y OS·
tentando en las cabezas ,los penachos de viva plulllería; en ,1a.s 'lllaJ11os il.a.s armas de obsidiana y oro,
y en ·los "chim.a1li'' los espejos de pirita. Como
e.n el esoudo ide Aquiles, las figm-,as tienen voz y
movimionto y vida, que han a.clquirido al pasmoso
eonj uro dcl arte.
Pero si cl ,colorista y el dibuja,nte encantan, el
;pensador subyuga y cenvence. A pa11tir de 1l a
c-onqui.sta, vemos •salir de entre los oficiales de las
menguada., miJioias provinciales, con sus grados
adquiridos "por -cu,amto vo.s'', á lo;; mestizos conocedores de la tierra, grande.,, cahallistas, altivoo,
Ywlientes, des-preciaidorcs ele lo~ ('$pañoles y segurc,s de poller ·ser en adela,nte ,}03 dueños ele lo conquistado.
Trias fatos vienen los insurgente,.,, aleccionados
en la dura escuela &lt;lel atú1·imien.to, creando un
grupo tan ,anre.ta.&lt;lo y trun unido en su aparen te
h eterogeneidad, que viene á ser, a,nda,n,do los años,
el centro del eiéroito actual.
La fusión !iturb1di.:,ta, no resulta una combinación, sino una mezcla. l n,clependientes y rea,listas
podían comb.aitir,,e, podía,n ayudarse, nunca. podían
unirse ni superponerse: era,n como los gmmtes;
&lt;le la núsma forma, pero incapaces de servir para
la misma mano.
Todas la-s guerras &lt;1Í viJes sub'3ecuerntes fueron,
a.sí lo demuestro el señor Gener.al Reyes, el imyrn1so de ,los dos organismos, el amtiguo y el nuevo, ']'.)Or eJ11¡&gt;wlsar el cuerpo e)..-iraño que habían i,ngerido.

r

Damas me,clcanas.--Srlta. Maria del Carmen Margaln y de la Garza.

do pcoueños oídoo aterciopeladoo, y µrenden en los
~.píritus estrofas Hrieas, anhelos vagor~, Iocos
det'eo3.. Las sedias se irisan, y ip1wucen al arrastrar,e por Ja arena del parque, secretros sutiles de
arroyuelo que corre bajo arquería &lt;le rooas. La
primavera ha encontrado su ni,clo en todoo los &lt;Yjoo.
Se beben ,las IIlliradas como copas ele buen vino.
Embriagan los perfumes, loo ma,tice.;, las media~
palabras, Jas pupila$, el movimiento de Joo abam&lt;:o-. que abren sus afas, la músim . .. y el excelente veci.tnd,ario se &lt;1eja llevar por esta. oleaida poli&lt;:roma, por esta ráfaga de la alegre dioha ele viYir que oonvierte en ¡¡,ueños de oro las obsicll118S realidades de la existencia.
Y entre tanto, reina, aiosoluta, Su ltfaje.s,ro&lt;l, la
Tanda.

.Cuis

g. Urbina.

AMOROSA
~hirgcs d'eintre mis sombras, promebioo,
0omo un arrnanecer pllácido y beilJlo;
Y deFipiertas á mi aJma entumecida,
Oomo á fas aves nnaiinnil destello.
Ha :muoho de mi suerte me querello,
Ha mu.cho que la cailma apetecida
No impr.ime, por mi mal, su Maneo sello
En ila.s págilllas negras de mi vida.
Como una redención, ¡ oh, du:lce amada.!
A mis hondas fuinieblfos te ,a,proximas,
Y es a-ntorcha de amores tu mirada !
En pago de ese bien, desde mis cimas,
Raoia ,tí, que eres owmbre y albomda,
Como illOlas de amor vuelan mis ril)1las !
QUIRINO ÜRDAZ,

SIN CORAZON.
Cuando en el pecho corazón tonía,
X o cesaba, era eterno mi sufrir:
Era un ve1,dug-o el que albergaba dentro;
Era un infierno el que lOevaba en mí !
Yo Je decía: corazón, ¿ qué anheila.s i
Y él Tedoblaba su cruel latir;
Hasta que ya desesperado, un día,
.\.l,ríme el oecho v le arrojé ide allí.
Cayó á 1las ,pl3JD.fas de 1tna virgen rn'bi,a
De ojos de claro, espléndido za:fir ...
; Oh, corozón ! tú eres feliz con ella,
Y yo dichoso, corazón, sin tí . . .
FERN.ANGRANA,

EL BAB,DO.
Y al .fin pulió [a estrofa; sus cantares,
En la g-ruma sutiJ, encuentran vida;
Vibró todo su ser, y &lt;lió cabida
En e;l terso rorudel á sus pesares.
Ya formó una corona de azahares
Que en cabero. gentil, dejó ceñida,
Y en la ga.ma exquisita, imfum.dió vida
Con místico placer á sus pesares.
Eniermo soñador, en fos '81ltaires
Del subláme ideiaJ, oums tu herida;
Canta ahora á la virgen de tus dares
Tú que pules la estrofa, y tus caintares
En el terso r-oudel, encuerutrrun vida.
JUAN

R. ÜRCJ.

(1 \ "El ejército mexican.o ."-\fonografia ei;crita en 1899,
por c1 General Don Bernardo Reyes para la obra ''México.tia e1rolaci6n social " Edición especial. México. J. Ballcscá y
era , sucesor, editor. 1901.

S r. F ra.ncisco A . d e I caza,
Primer SecreOO.rio de la Legación de .néx.ico en E.spaña ·

Yiene la refol"ma y reaparece el iru;urgente, el
sc1dado dul puehlo, e,I mi,-mo que por once años
h,tbía combatido la tiranía y los privilegios, y fu.nda ol ejérc-ito ~meYo, c,l ejército que ,,e opuso y
destruyó al &lt;le gener-J.le•s nombrados de.,,de que se
ha11la.oo,n en el dau1;tro materno, ó por móviles en
que el vai!or y .la 0ien&lt;'ia entrah,'l.n por muy poco.
Y ese ejérciit.o de licenciados rneltoo generales, &lt;le mancebos imberbes recién e.scapados del
colegio. ide oaoora,les y de ranchero;; que ol día
runterior Jll8bfan dejado el lazo y la mancera, apoya
la expedición de 1J1uevas leyes y el oa.mbio del modo &lt;le ~er rsocia,l, combate oóntra el enemigo extrainjero, fusiJa el retroc-e:-o y 1la tradioión en el
Cerro &lt;le las Ca:rnna,n,as y prepam el oa,rnpo para
el progreso materia,! y moral ,de )Iéx-ico. ¡ Que se
dig-a. si 1ma a.grlllP'ación a;;í, 110 merecía un Iibro
tan ga,lrra.rdaimente escritó, y si no era -a@nto qtte
debía tentar el áni,m o y ilo., brío.s de un traJbajador
como el seúor Genera,] Reyes, reJ,a tar esa larga
serie ele proezas, ,ailtitudes, mÍl;erias, gilorias, pequeñeces, heroici&lt;lades, sufrirniffiltos y goce.s que
forma!ll el lote del eiércit.o mexicano!
A menudo se ,nota en el trabajo del ;:eñor ~Iinistr-o, que pone coto á .;u admira.eión, refiere en breye,3 dineas lll!la hazaña ó trunoa una reflexión: es
que el espacio Jo constreñía y lo maniataba; pero
como para la ejecuc-ión de esta parte ele 1fExrcoSu EVOLC.:CION SOCIAL, el Sr. Gral. compiló datos y
a.ounu1ló materia,les iprecio."-Ísi.m~ y muy extensos,
no pa,sará m ucho tiemno ,sin que vea,mos completa
la historia 1111ilit.ar de México
.
Pero aparewa ó no ese tomo, que dc~eamos todoo los amantes &lt;le nuestri-ai3 ro,as, el que conocemos ya basta para acreditar a,l señor General Re:VE.I'."' -de docto investigador, peruador concienzudo,
e:criitor eleg1ante y arti.,ta de noble y elevada pro,;apia.
g¡ romano decía: ó ejecutar cosai~ dignas de ser
e,cr1tas, ó eiscri'hir C058JS dignaJ, 1Lle i;er lcícla..,;. El
-,eñor Genera'! Rm·e.,, nue ha he-cho tanta."' co.-;a.5
dignas de relar,a,1,se. 8'0-cribe ta.rnbiét1 cosas merecedoras de que fa-; lea quien ame y rrupete á esta
pil.tria. nuestra, talll e,,c:arnecicla en otro tiempo, en
plena regeneración ahora.

V. Sa/aco filvarez.

El Sr. Francisco A. de Icaza.
En esta,s brerns líneas no tratamos de mostrar
la si•hieba arUstica deil diiplomáti-co-pocta que
C'()IIl tanta honra q)ara no.sotros
rcpr~nta en la
conte de Qas Eapafuas el arte y h cll'.ltura mexicanos; Icaru. merece un estrudJio serio y maiduramente pensaido, y hemos de ccmsagrárselo cuaiIJ:do tenga.mas para ~lo tiempo y lugar.
Cuando hace quince años pactrió nuestro rumigo
rumbo á }I.adrid, ,a l laJdo del inolvid;a¡Me General

O,m1ingo 2G de Mayo de lD0I.
Rivia Pafaoio, había hecho ya eooayos importa,nt~
que Je tenían gmnjea.do el puesto de Secretario
del Liceo Hidrulgo, de gl'ata reco11daición ;_ pero no
se .figuraba nadie gue alcanzara el merecido nom'"
bre que aihora goza.
..
La pub,licación de "Efímeras" fué una. positiva. revelacióñ: había en aque~las pocas páginas un
poeta (1do1Jlado" ( per.dónasenos el vooablo) de
pensaidor, de erudito y de hombre &lt;le finísimo
gusto.
Lo.s críticos más eminentes de l\fad.l'iid, lo mismo
Balant que Julio Bureld, Glarílll qne Joo portugueses y catafanes, ser1rularon el a.parecimieruto de
aquel nuevo astro con 'f1'illles [am.tlaforiias que demostraban ,su ootusiasmo.
Vino -luego Ja uueva colooción, "Lejanías", acogida con oo menores enoomiios !por el pú:l:&gt;'lico y la
crítioa. Se veía wl,lí a1l poeba más seguro, mis oonoeodor ele su arte, esc1~ihiendo en una lengua
más sabiallllente e.-;tudiad.a.; ~)ero con ,la ~nspiración, oi cabe, más briosa y robus.ta que en el primer delicio.;o libro.
No sólo ila poo..,ía ha cwl,timdo el señor de leaza: ,,11 '·Exrumen de críticos" ca.usó sensación no
sólo por oierta.-, revelaoione., qne rontenía, 6ino
por su fonclo de ciencia y pl)r su c.;;tilo impecable.
Su nuevo e.,tudio a.cerea ,de .l,as novelas ejemplares
tle Cerva.ntoo no sólo mereció el premio que le otorgó el Ateneo de ::lfadrid m~tliante el diolttmen
de un jurado respetabilii.-;imo, Aino ios más lioonjeroc- juicios de eminenoias del al'te.
Bl ;;eñor &lt;le Icaza, cuyo retmto publicamos,
fioEcitó y obtuvo del 1Iillisterio de Relaciones permiso para velllir á su patria. La gente &lt;le letl'"as,
que .aqui-lata y valora como se merecen los méritoo dm jovenu diplomático, celebró su presencia
ron banquetes y gim,; caJinpcstrcs muy awimaidos,
&lt;le entre ou)',as fie.sit-as oportuno nos parece ha(!er
anención de ila comida que ile ofrecieron los señores :de Cont.reras en su ;precioso "cottage" de las
Fuente;, Brotante;:;, y del almuerzo que en las cerca,nías de Tilá.lpam le dieron el Dirootor y redactores de "La Revista Moderno.''.

La independencia de la República Argentina.
La República Argentiua celebró ayer el aniversario de la Independencia, ,proclamada en las
Provincias de la Plata, por un grupo de patriotas
argentinos, el 25 de Mayo de 1810, cua,tro meses
antes q'lle entre nosotros estallase el griito de Dolores cuyo últi1mo re.suHado fué la Indepen,dencia
de nuestra patria.

El actual Pre.,i.drnfr de .aqu&lt;-l país T eniente
Genera,! señor Don Julio A. lwe-a, c~yo rntrafo
acompaña estas línea,~, ha contribuído poderosamente con su recto y jniciooo Gobierno al ensanohamiento de las i·elacioncs come1-ciailes de la
~rgenbina, haiciendo cesar la.e, diferencias que últii:namente ?e han StL-;c-itado con su vecina. la República de Chile, en cuyas oue.o,tiones e-1 Presidente ha
dei:nootra,do adnrirahles dote; de di1plomátioo intehgente, que honra.11 á su país.
Saludamos á la Repúbl ioa he11mana. en el ainive1~rio de s~ Independencia, de::.eando que no
vea mterrump1da &amp;u era de progrooos y que marche
como hasta a,hora, al frenite de las R~públi~
S ud-aimerioam.as.
ERRA.TA.-En nue,¡traedkiónpasada aparecil\ untlt f
qu;c!ecla: ··B¡ Sr Obispo de Campeche;" debió decir: •·gJ~ 0
Ob,spo de Chiapas."
~r.

�:Oomir¡go 26 de ]Y1ayo

''él }V!undo :J/usfrado."
tuación apropiruda para que
e&lt;OO será, un importante centro
del t~:fico internacional y qu~~e quedar a.sí,_ se. c~ervarían una:&lt;&gt;.
cond1c10nes que paro lo futu serían perJudic1ales en muchos
sentidos a1l Gobierno nacional. ro
·
Para tal acon&lt;licionamient se ha resuelto la compra de ];1.
ciudai&lt;l de Coo.tzaroaJcos y Ia i:vereión, según cálculos aproximados, de dos mill{)fJles de pesos ra indemnizar á los propietarios

oe 19&lt;)1.

\

y &lt;lej ar á la ciud~~l en el e,;t.ad~ue se desea.
. .
.
Esta. resoluc1on, está e&lt;tudiaJa, en forma _eqmtatirn y Yent'lJooa. para los vecino.~.
To&lt;la la ci udad pasará á ~er propiedad de la Fec1era.ci6n. :, dependerá cliredamcnte del Gobiemo Federal, de acuerdo con la reforma del artíc•ulo 123 de la Constitución, que se acaba ele aprobar en el C'o11greso; pero lo,; propietarios que recibirán íntegro el
valor de ;,u.,; &lt;-a;;a.., y solare,; en ,irtud de un contrato &lt;le "enfiteu,,.i:,",
ó arrendamiento, podrán seiruir ririendo allí y &lt;1edicándü;'e á la
explotac:i{m de 1-us tierras ~r el e,,--pacio de noventa y nueve afios,
Y por c:-to pagarún una renta del cinco por ciento sobre la cantidad
en. que ,;e rnlnú el forreno oeupaao.
E~to e, de lo más Yentajo.;o, pues equiwtle á realizar la propied,u1 en ~u jfoto rnlor, seguit,oi,frutando de ella por un réc1i-

Viéne.:'C hablando clcsdc bate tiempo, de importante;; obras r¡ue
se están llevantl-0 á e.abo en l-0" pucrto:s ,le ~ali1rn Cruz y Crntzacoo,lcos, obras muy nec·c,aria.~, pue:sto que &lt;.'On ella,- ~e en&lt;-amina
una dota.ción de seguri-da,des contra los riesgos del nrn1\ de la antihígim1c y de l.as &lt;lifi&lt;."ult.adc, del tráfico y del comercio.
Las obm:,; á que no., v.am0&lt;. á referir constcm de &lt;1o..~ grandes
ópcra.ciones: ,la ele a.,egurn~11icnto de ví,a,; herrada, y hi de los puer' tos que m&lt;á,s arri&lt;ba citaimct0 •
He,..~to ~le! fcrr~,arril, el termplén y la vía herrada. se ha:1
termina-do desde hace tiC'-mpo y e,,tá a,hierta al tráfko; pero fa Yía
adual no reune ·la,, concli,ciones ,nece.,arias para ,u n tráfico e:on,-iderable, y á esto se d ebe que F-e hayan emprendiido trabajos de tanta
imporkLn.&lt;:ia como Jo;; ,,iguiente.- : de.;viaóón &lt;le algunos tramo.;,
ampliación ele cun a;-; para dar mayor seguridoo á 1a Yía, y reconstruoción de puente,-; y ,alcantarül~ que son numero,,í~imos en la
línea, pues sólo puentes hay oc:hocienk-,.
T ambién t:'e cd.án s,uh,tituyemlo los durmiente;:, y acerca de
est-0 hay un dato muy ourio,;o que &lt;lemuootra el grado de riqueza de
aquollas régiones: ,la. mayor parte de esos durmiente•, ahora ifüervit,les, ¡;on &lt;le ,miademl', pree:ic;-as de las 11J1M es.timada,;,, como caoba,
guaymcán, leche de l\faría y otras. L os que actualmente se ootán

p:miendo ~o-a tic pino c:rco...o-h'Klo ha,,;ta el c-orazón de la madera,
preparadón co·n l,a cual ::e tiene la seguridad de que re,.ü-,,tirán á hi
,w&lt;:ión del clima.
Xo obstante la impor:"1.an,:;ia -ele estos trabajos que son, sin duda. lo,, princip,a,lc-3 vara. Hevar á cabo la obra má~ c-ompleta para el
tráfi.oo entre la., apart~wlas regionoo del Sur y del X01,te de nue,~tra
Hcpública, hay aún otro proyecto que el Gobierno ha r e.;uelto llevar á cabo para c,;&gt;ronar la magna l,abor de abrir nuestro comercio
al muooo entero, l ~ mii:.m-0 al Asia que á la Europa.

t~ á ]a_, &lt;le Tampico. Consi::ten en la consti,ucción de dos ma lec:onc6 que en J,a parte superior, tienen un espesor &lt;le 20 metro:; y
e,tán hoohos con un basamento de cantera traída á c1:,1tancia de
riento setenta kilómetros. Sobre esa ba -e se c➔ián colo-c.-ll'do e:normes bloques de •piedra ar tificia1, hasta dejar conolní&lt;los los muros
cole-cado:;; uno frente del otro, cm dirección oblicua, para producir
d en&lt;:a'l1,,amiento.

o -

***

Nos referimc;;; al a,condiciona.micnto que trat a de dársele á
la áu&lt;la.d de Coa.tz.acoalcos, que en la actualidiu.J no ofrece una si-

que el río, á poca distancia del mar, alcanza una profundi,clad ele
quince metrcE:. Pero en el cruz.aaniento &lt;le las aguas del río. con
las del mar, se han acumulado las arenas, formando una b.iura mov0diza y muy peligro-.:=a, que e.n los tiempos noI'male,, no tieaie más
que uno,;, trece pies de profundida&lt;l, que &lt;lidminuye toda1•ía. durante el mal tiemuo.
Para lograr el objeto, se están Llevando á cabo, 'Obras semejan-

Tcrminada,s t.ooas las obras á que nos hemos referirlo, la gran
labor á que hacíamos alusión más arriba, Cti decir, la apertura
de nue,;tro &lt;:Ctl'Ileroio al mundo entero será un hecho. Y con más
seremos un centro de tráfi&lt;-o c'◊·ij tales condiciones q'lle, á pe~ar del
Camü &lt;le ~ie.a.ragua, el tráfico por nuestro territorio será. más venta,jo,;o, porque se ahorro mucho tiempo de navegación y los flete,; Eerán mmios crecidos.
Se cak-:ula que el tráfico interna.ciona,l puede a~ender á dieciocho miHones tle tonel.atlas por año.
K o puede haib€r ma~,or importancia en estas obras, de las
cuales tanto bien e::ipera la X,ación, y esto justifica que se iprocooa.
cen tanta actividad.

- -- -----.. ·---- -- ----------- ----' (

. ..
Embarcación en el Río Coatzacoalco1.

to todavía. menor que el de cna:lq1$ra hipoteca, y tener además ca.pi tal paro. enS311'.lohar los negocios.
Por otra parte, ese ~to, que no lJ.ern miras egpecu,]a,tiva.5,
nada significará por las meJoras de gran trascendencia que están
resueltas y se han comenzado á ~Aer en ipmctioa.
R~tas obras serán destruocJOn de los malecones, procurando
una nivelación perfeota. has~_do:de s~ P?sible, un buen drenaje
y mejoro.miento de las condicion · sa.nitar1as. A este respecto se
ha coonenzado á cegar una. gran pantano que rodea toda la parte
Sur de Coatziacoailcos, Y que oons~ntemente tenía hasta un metro
de agua.

El R ·o de Coatzacoalcos desde la plantación Columbia.

Los trabajos que se lleva.~ á cábo e~ el puerto á que ,n os venimos refiriendo son de ma,yor ian~rta.ncia que los emprC'lldidos en
el &lt;le Sa,lina Cruz.
,
·teue'd
1
Se trata de que la comen . ...,rio e Coat~oailcos, bien enc&amp;usada, Ji.mpie la barfa. que basta: a.hora ha.ce ionposi'ble el tráfico de ese puerto, no obstante que está, perfectamente abrigooo, y

81 Fu&lt;rto y la Adtlana.

[Las k tc&gt;grafru qut ilustran &lt;Sta ¡:lana se" propitd~ d de Waik, fot.]

�Domingo 2G de .ofayo de

rno1.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
rumerica.no, en que tain discreta.mente secundó la
alta labor del .maestro Sierra. E)l ta:lenfo esencirulmente pr.á.ctioo de Don Pablo, IS'U perspicacia inooba ry su competente y l&gt;ien dirigida ouJ-ture, lo
ha.cen esencialmente apto para el desempeño de la
u,ueV"a barea en que le toca servir á s,u patria.
EL SR. Lrc. D. ALFONSO L.\NCASTER JoNEs,
miemb1'0 de ,la Oá.ma1,a &lt;le Senadores, es un or~or
de gran brío y tiene oonooimientos especiales en
a;s.u,ntos americanos, en los que ,puooe lilamru:se una
e.~peci,aJida,d.
Er, SR. LK D. EmLIO PARDO (jr.) tiene una
gra,n cwltura, un gran entendimiento y un gran

LOS DELEGADOS MEXICANOS
AL PROXIMO

Congreso Pan-Americano.
EnciP1Ta inmoru-a importanóa para el porvenir de A mfri&lt;'a 011 general, y en e.~peoi,a,l para
nue,-tm mu:ión y ,-.u desarrollo, ,\.a rnunión del
Congre--o pan--americ-a.no, que en el moo de Octubre ,\' juntará en C.'-ta ciudad.
A fin lle que ilo repre.scntcn pre~tando su con-

'

Sr Líe Gena ro Raigosa.

e;riterio. Su. con()('imiento de las cooas del país
lo hace e,pec1a,lmonrte ,a pto para el druemveño de
la tarea que ;,e le ha confcriido. Es también uno
de los pocos hmfü\nistas ecn que cuenta :'.\léxico,

Sr. Lic. Emilio Pardo, Jr.

Sr.

tiugo?te en el e,-clarec~miooto ,de las múlt1ples
cuei:•t1011&amp;, ~ujcbM á 1:,u estudio, así como para que
entienda.n N1 la preparación de los trabajos preliminares, el Gobiel'llo acaba de designar á alQ1UnOS
&lt;le lo,- má,,- conocidoo miembroo del foro del° país,
que e:;.tamos seguroo •dará,n buena.;; cuentas de sus
&lt;lolic,a.da-, comisiofü'..,-.
EL ~u. Lic. D. Gt;XARO R-1rnos.\ disfruta hace

LAQUINTA DE SALUD

CENTRO DE DEPENDIENTES.
La agrupaciém mutnaJi~ta y recreativa "Centro &lt;le Dependicmtes", marcha en contim10 progreso dl\&gt;&lt;le la fecha en que füé fun&lt;lada..
La sooiedad mexi-0a,n,a ~e ha d.aclo
ouenfo. ,de todos los adelantos que para p1'0por-0iona1'8e t;aJIO recreo, los
miembros &lt;le la agmpación han lleYado á cabo.
Primero fué O;a ooquisición &lt;le ll'll local elegante, ampllio y ,cómodo -donde
'\. poder :irnsta,lar ,lo,s sa:looes &lt;le reunión
euoti-diama y 10:; en que se recibe á la.;;
familias de los socios en lfill fiesta,s que
c,-on frecuencia organiza el Centro.
:Muchas son las pcn;onas que han vii:it~1,clo esos sa,Ione;;, y están de acuerdo
en que el !lujo y Ja ccun&lt;xli·da,d pre.si.den
cual corresponde á •l a tli;:.ti,n ción con
que ha ernpez.1,clio á vivir la oocied.a,d,
que hoy por hoy, es Jamás irnpo:r:oomte
&lt;l6. &lt;'Uant.as, en su género, ee han establecido en Méxioo.
El !lluevo paso que el Centro de Depen&lt;lienites ha &lt;láJdo es la fundación de
una Quinra .de Sa:lnd ¡para. los socios
que no cuenten oon farniJia radica,da
en esta ,capital ó para .a.quelilos que sus
padecimientos exijan ·la constainte rut.ención médica en hlgares adecua.dos en
higiene y cmnodidad.
La inaugi.m1c·ilón de ua 1ntilfaima
Quinta 1,e efootuó el domingo próximo
pasaido, ,presidiendo el acto la distin-

,•~1,la.s que e;,l;án ya. perfectammlte di,--pucst-a,, para prestar los servi&lt;·ich á que se ,desti•nan, llevan loo
nom hrc.~ de ,l.as distinguidas señoras
)Iaría Cafü11s de Lim3111tour, Aurelia
Oehoa &lt;le He_yes, Amparo Escalante ele
Corral Hemnelin&lt;la Paz o.e Ziimbrón,
y ~eñmitaee María Tere,a Limamtour y
Calias y Luz Gareía.
~ uc.-,t~ tlootores rvemn en e;;t.a. página nn gl'l.1,00 tcimado después del a.c-io
in.aug1m1,l y el interior de una de las
sala.~ que, como loo demás departa.mei1t◊c- de la ()uint.a, eshíin muy bien amueblados.
De la ,Ttmta. Directiva ael Centro &lt;le
DE•pt&gt;n&lt;li(,nte., c·oncurrierou los señores
P1v~id(•ntc Emilio Cuenca, Secretario,
Amlre, Barril,], Subosecrem.rio, Fidel
(fon~t,lez, y lr.s Vocales Guillermo
C'l.ark, lfa·ardo Burriel, G~bino Górnez, E-nriqne G. Villa, Olemente
Hernández, Mmnud Rold,án, Santiago
Barrena, Manuel Sánehez, Rufino Ceforio. Etl personal médieo de la Quin1.a.. ful tmmbién invitado y presentado
á loo socios con&lt;:urrentes.

1 '

Y une á sus dotes reconocidas de pensador un.a
elegante y perniuasiva pailabra.
'
EL SR. Lrc. D. PA~Lo MACEDO, ha sido obje. to de grandes y merecidas distinci.ones con motivo de sus trobajc&lt;S en el último congTeso hispano-

1-

Sr. Lic. Francisco oe la Barra.

Sr. Lic. Pablo_Macedo,

E conomía en ólUS relaciones con la moral y el derecho, que pronunció en el Concurso cien,tífico de
l 898, Llamaron la a tención de todoo Jos hombres
pensa.dores.
. ~ pesar de su wrta edad y &lt;le su rooioo.te' iniic1ac1ón en loo íllegooios, el SR. LIC. D. FnA ~cisco
DE ~.1.. BARRA tiene gran Tepu,taoión científica en
México, y es muy a.prociaido por su honradez y
ta.lento.

f-CÍ~

z.

S... Lic. Alfonso Lancaster Jones.

murho;: añoo de grande y merecida nombradía:
puede llamarse uno de nue.«tros más sobresaliente.~
intelectuales. Ü-Om? sociólogo, oomo ,pensador y
wmo abogado, e,3 iv1,-to como una de las fürura.-i
0
-más importantes de ~léxico.
EL SR. Lic. D. JoAQUIN D. CAsAsus, que ha
Tepresenfa&lt;lo con sumo lmllo á &lt;la nación en congresos interna.ciona,les, e~ un economista. de rara
y v-rusba instruoción, de amplias mir-as y ,eleva:do

Drunin,go 26 de Mayo de 19~1.

ª"

_J'

Sr. Lic. José L 6pez Portillo y RoJas,

ILCSTRADO

gui(la ~eñorita Luz Ga,rcía, 300mpaña&lt;la
del H•Jfor Uobenna~lor del Distrito, del ·
Feñor V (•ffil'(•il.ulo Amgol Zimbrón y
dcil Feñor Don 'l'dt&gt;,foro C'·rarcía.
La con&lt;-111-rcn&lt;:i.a. de ,socio,; y per;;onas
invifacl~b em numero;;a.
El rp.at io y corredora, ele la Qnint 1
rle ~alud e.,r.aban •dt'OOrad,o., co•, ban- .
&lt;leme; y t rofo~ ,de lo., ccJores wcsi&lt;·a•
n0o y e:.pa.ñoles.

JJ8L

Lic J oaqafn D. Casas6s.

conocimiento de los hombres y las cosas : su intervención en el Congreso tiene que ser altamente favorable para el país y ia,Ltamente honrosa para s11 pen;ona.
EL t:;R. LIC. D. JosE LoPEz PORTILLO y RoJAs
ha dedicado también sus vigüias a!l estwdio de '1a
Economía pi)lítioa, oiencia en que ha logrado sobresalir pub,lica,udo estudios que, como el de la

)fc:xno

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�Domingo 26 u.e 1la.yo de 1901.

.l!}L .MUNDO lLUS·TRADO

Poming-o 26 u.e l\fayo &lt;le 1901.

EL_ MUNDO ILUSTRADO

MÉXICO EN .LA REPUBLICA ARGENTINA
La República Argentina es u'lla &lt;le las nacione~ Jatmo-americanas que más han progresado, y
cloncle el creciente ,d~arrollo del comercio se ha
ht•cho notar en grande escala.
Entre ~léxico y la hermana reµúulica, siemp·re
ha habido las más coroiale;; relae:ione:::, y se han
ac·ent11ado rná.. en c,;1,ot;
último., año•,, , por el aumento i&lt;le comercio entre
lo., &lt;loo país~.
Oportuno nos parece
pre.,entar á lru ,lectores
{le ''El Mun&lt;lo Ilustrado"
c-1 retnito del i"cñor Juan
Uuilfreire, Cón..;u,l ge01eral de .1'J éxico en la Hepúb,l ica Argenti,na, que
adualme-nte oe en&lt;:uentr.i
entre n0---0troo, de~puó.:l
(le ha,!x)r vüüt:ado loo ti-abajoo preliminares pa1,'l
la. J&lt;Jxp ~,, ición de Buffalo.
}&lt;)\ "eñro Guilfreire es
de.:-tenclionte &lt;le w1a noble familia portugu('!,a y
ha si,t1o t-iernpre adieto á .t
mw,tra patna. FJS un
profnn-do &lt;,-onocedor ele
]05 at1cla,nt0b y e..,tado fina,n&lt;:iero &lt;le ·:México, y
c~t.a:s órcm1:::tancia,; le
grangcaron el clistingui•
do p11esto que oou JYª·
Dam~ también á nuestro,., lectores una v1~ta, Jt·
la pal'te prinoiprul del cd1ficio del Con..;ulaido ge11cral de México en íl,wnos
Aire;,, que se encuc•utra
situado en la .\venida de
Mayo, que e; la más gra•,diOAA &lt;le Bueno,; Aires,
tanto por -::;u tráfico cuanfo por il,a magnifkencia
de los edificio-::; que en
ella se han construído.
El edificio del Consulado es elega,nte, oon es~ilo enteramente moderno,
y tiene en su interior el

res diferentes cuerpos de milicia para ejercitarse
en el tiro, señalando el Gobierno determina&lt;lo
premio al mejor tirador.
CO'rno una galantería para la República ATgentin~, tocla-s la,, ,rnacioncs allí re~re-senitadas Beñafarc.a tm premio para el que Yenciera.

r

E l sifón en el Canal Nacional.

!"uente soorc el Cana.t.

¡mnt-e de terminar. fa con,tru01·ión
dt&gt; un sifón que permitiru. el pá.~o
Lajo el cauce del Canal X.a,ciond,l, del
río de la l)it,da.d, que ha ~iido th~-viado de su a.n•tiguo cutbO y l¡ue
,1trarn.;ará el punfo ,citado.
La olmi es grnrnlio;;a .v pre,--tará
ó la ca.nital grande~ servicio.-, pue-,
c., un coml}lement.o Je la,; ◄)br,L., J ¡,l
Dt•--acriic ,del Yalle -de ~féxi.00, que
C(~n tainfo éxito ~e llevaron á ca.l&gt;o.
l~-1 sifón consta en ·:su ·?arte e-ene:irul de ooho oou.(_lucto:-,·1le forma cua~1 tra'lsporte de las canoas
drRngular que •~e ha:n coloou.h
tran_-•rer.:sa.lmente al e-anal, form,ic,los de grue..-rcL:, q,ae ,-e reu~1c y a ·umul.a en las 7.a.njas y campus
UmJi,na.s !de fierm •de ht re.,i,tL'neia ,ne,c&amp;ari.a y
a.dvaieent~ a.l ( 'a.n~1,I.
de..-um;,ando sohre una., obra~ de ma,mpo.,tería.
En 1'1. ,pa.Pte que c·orre.,,,pon&lt;cl.e á ~a ,terminru::ión
&lt;&gt;tt&lt;' ,a.l decto se hiciemn. ;-4,)bre Jo , c.-ondudo-s rc- · dt&gt; lfr.-i comhwto., por &lt;.l on-dt&gt; va á •.1Jlir el ,a.gua •&lt;lel
f'erido" ,~e han colf}(.·a&lt;lo una, serie~ de lámina,5 rfo le. la Pieda,d .,e ha leviainta,do un puente ( cu'lmidas ('Iltre .,;Í p i)r fuerte, rnmad1e, &lt;le fierro y
ya f .)tt)grafía ,pre~enbunl)::) "! que tiene por obque eoru,titThirán el ea.LL;;e llel Ciwail K.a,cio.n.a.i, jeDi) dar el p;ll&gt;{) á lo•~ que atravie,en ,la calzada,
como ,-,e re por la fot!&gt;¡rra.fía que presootamo6. A pum fo11n11a en t'.•I:' ¡nmto part&lt;' de eUa.
un lado v otr o de é,te .•e pmlo:icrm·.á,11 las lámimi.s
El puente tiene do~ are-o~ de mump~terí,a, cofornum&lt;lo los ladcs ó p,tre-tle.- 11;1 &lt;.\mal.
rre.,pnndiernfo tí ca1la uno ele e&gt;llos cuatm &lt;le los
A la entr.a1da del ;:;ifún v -,ohre unos muros de
eon•,luctos, tl•nien·1lo en ~u -T&gt;&lt;trte inferi-o r las detm:¡vmpo,;tcría que la re.,gu~nda,n ,-e han eon:.;truí- fon,·,a~ nece,;aria.~ p,arn irn¡wdir oue la fuer te v
do do,- Yáhula~ automática- ,le fierro que, según COlli~t:truk cnn•ie,¡ltp dl'l a.gua q,ue forma e,l río
fa mayor ó mC'nor pre.-iún ,h•l ,¡,gua quedar.in ce- mii,ue ó de.-.truyu la ha~c y e{)ntrihu.nt á la c.tí&lt;la
1·rad,t:- o al&gt;ic•rfa.,, permition-ilo el p;,1,,0 del ag11a del puente.

Otra de las obrais que .se ha.n em1m•111dido ha.jo ,la custodia del jefe
,de e,s;J, di,isióu, señor Ingeniero
Cantos Borgati.ha y del Ingeniero
Alfredo Dí,az Yiala.d.éz, :;u ayudante,
c.-, •lra. li,mpi,a del ÜllJnal Xa.cional,
cuya oper-a,ción no se cfectua.oa de5de hace once años y, por •lo talllto,
el fango removiido y iarrastrndo por
la., con,ienrtes, había ,a_-;ol va:do ~u rou&lt;-~, haóc-ndo oasi impO:'ible la cornie.nte del .a,g-u-a, ha11lámlo;;e, por Jo
,ta,nto, ca:;i e~tanwada.
La. ÜCJlllliéón idespué,;; de hacer la
liurnpia del Canal de ~Iatlapalco, ha
empren&lt;lido 1,a de,! Naoional, qne e:;
el central, en cttya obra i-:e emplean
aictualmente má:, de qui'llientos hombres, ;,.iendo rnece..'!3.rio saeer un metro de prof1muliltLad de a:soke que se
ha1bía acwuwlaiJo.
Como con.oocuBnoia nruturail de
estru; ~bms M venido la su::cpensión
del trafioo de canoas que se hacía
por el Canal, siendo es-te el 1H·ino.i,pal y oasi el
únioo 1rnedio que emplea,n los iniligen.as &lt;le Ja.maic-a, 8a.nta Anita, Ixtamko y Xochimilco para el
t ransponte de su.,, verduras :r deimá,3 produc·ciones
agrícoll:l.$.
Lo..~ indígeMS ~e ha,n v-i,,.to en 1-a preci!-a nece8idad tle trllJlhl.porta.r e.n carros s.u, canoas (como se
ve en la fo,tografí.a aldj.unta) ó. lugar~ en que hal!ia agua., ¡&gt;ucs ex;pue,,ta"' á la intemperie se les
de.-,tmyen ó detcri,or.ain.
Como las obr.a.s del de..¾1."-olvameuto 8e pro&lt;iiguen
oon tanta activida,J, el tráfko no ,clumrá interrunc~&gt;i.lo, &lt;le,,.pué@, de d0c, semana,- ~llfu;, reanudúllll o,;u
entonces bajo .mejores Clln&lt;licione..., la. mn-ega.ción
&lt;lel Cana,l.

T.a. demolici611 d.-1 T.-atrn Na&lt;'lonal.
La magna obra. tle embolll'einnie.nto de la ciudad, que ha &lt;lado principio con la pro\ongac' Jll
&lt;le la Aveniila del 5 lle }fa.yo, turn tlll m ,nuento

blico itr~ ,impre,..,ionc-" que reprc~e,nt.arr el ifüt.a.ute
último del Ooli,eo, que de hoy en má~, vivirá en
C\ ,b -'¼.'Jl~acione.,
q,ue ge-neralunente €e titulan :
''lo que fué''.

En el Canal de Santa Anita.
LA COMISIÓN HIDR'.lGRÁFlCA.
"G n~ de las &lt;'ec,c•iouc,~ de l,i1 C'o111 isión Hidro,¡1:ráfü:a X nvimia.!, en ,m
divi"ión del Valle de )léxico, ha
emprendido dt'B&lt;lt el ml",, &lt;le N ()vit,mlll"e del a.ño pa-a.Jo, y t:1-.hí ú'

Ultimo aspecto de la d~molición.

¡so]emnl' 1tl rh•rri bar la íütima línea lle &lt;~)lumna:o,
oue ma.rcah,1,n el límite &lt;lr lo que fué, por la oalle de V erg-ara , el gran Tea.tro X aciona,l.
Conw re&lt;:uel'do Je e..--e momento, dam0::, al pú-

Sr. C om, Juan Gu1lfre11e.

l

lujo que le corrosponde.
J&lt;Jn cierta ocasión muy reciente, la Argentina
convoe:ó á todo el ejército, promoviendo ejercicios
milit.ares, y prometiendo premios de consideración
á los que en ell&lt;&gt;5 triunfaran.
Con este motivo, se reunieron en Buenos Ai-

El que ofreció )léxico fué notable por su original i1lad. Coni,.i,:,tió e-n un gran sillón de ébano, deil
siglo pa«ado, y ,;,.e &lt;le.~ignó par.a. que, á nombre de la
República, fuera otorgaido al vencedor en el certamen.

LA CIUDAD DE COATZ.A.00.A.LCOS,
!d.inntos dcspufs.

La demolición consumada.

que v,a á pasar á ser propiedad de la Federación, oon el

fin de ponerla en cond.ioiones de que pueda ser

1lJ1

cómodo centro de tráfico internacional.

�•
·Doo:n.ingo 26 de Ma.yo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

LL
AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 22.
J)treotor : LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

'MUNDO ILUSTRADO
MÉXICO, JONIO 2 DE 1901.

Sttb8crlpc!6n meMt1al forl!nea, I 1.51.
ldem idem en la Oapuai, 1.U,

Gerente: ANTONIO OUYAI,

Monumento á los Héroes de la Independencia Nacional.
En el cerebro de todos los mexicanos ha vivido la idea de gratitud hacia lo- ,lenodados patriotas que, á co-;tn. de f'US bit.ne,tar,t&gt;• ,Y de sus exi.~tenóas,
inicia:on la ruptura de la cadena. que esclavizaba á la patria de Cuauhtemoc y fa hacía vivir en la abnó,d'era de t.ributarim10, al pie de un trono á cuyos
;,elLlanos ll~aban las olas de sangre dt: una conquista y los navíos de oro en qn~ hubiemn de convertir-e los bajele.~ incendiado,; por el más aventurero
u~ l·, conquistadores.
Los mexicanos pagamos constantemente la deuda de gratitud hacia lo:: 1,1'&lt;,hombre-, de la Pah'\Ía: el recuerdo v la veneración son tan grandes como
lu, acciones de lo: héroes de _l~ luctuosa y bendita épOéa nacida en 1810 y muer t·~, tn medio de himnos de gloria. en 1s·21; los nombre~ de los patriotas de la
Libertad se ensenan á los runos antes que las primeras pa:labras de la oración maternal, porque en to&lt;l.os los corazones e,;tá que los nombres de Hidalgo y
0

~-~------77

1Iorelos son también una oración; la idea de indepell'dencia se arraiga con poderoso vínculo y por eliJa se hacen de~preciabie~ todo,; l◊li bi,.mes, y amables todos los sacrificios.
Pero,--coono en todas las hazañ as llevadas á cabo por una colectividad,-m11cha:1 glorioeas vicla:1, muchos nombre:-, mucha,; accione,; heróicas han q·ic·&lt;ludo. OC"llltos en la penumbra de la enorme luz que nimba las frente~ de los iwrnbres qtre so'll símbo•lo de nue~tra Libertatl, y l.1 Patria no pu:do olviuar
· E-.,a ctreunstancia.
De allí viene la idea del suntuoso monumento que va á construirse en 01 l'a"eo de la Reforma, y del que ya se ocupó extensamente "El :Mu:ido
lb~trado''. Tal obra significará, cómo lo dijimos, una per,petua.!ión de la u;cmoria de la ~anta lucha, de la~ heroici&lt;latles anónimas, &lt;le la idea redení:&gt;ra. E,"to era una deuda, una deuda enorme de gratitud y de patriotismo. Ella la cumiple el primer Go,biern-0 de la Paz en noml&gt;re del pueblo, héroe
·dt·l ir!bajo y descendiente de aquel que fuera ra.yo de la guena.
,
,
_ .
,
.. .
. El monumento á los Héroes de la Independencia, cuyo proyecto •darnos a rvnO&lt;'er a 1rne,tros lectore~, tiene un caracter tl,1,-,tmto del que en líneas ante1·1orcs citamos: es 1l!Il relicario de la Patria; en él estará á perpetuidad el res te, material de la glori&lt;&gt;Ea lucha por la Independencia.
Aprovechando la resotlución dictada ,por ia Secretaría de Comunicacio11p" y Obras Públicas, para que se erija una plaza circular cruzada por las ra, lks de Humboldt y una nueva calle que debe abrirse en la dirección de la fachada clel tern~llo cle Sam. Fernantlo hasta la eadle de Zarco, ha siclo apro'4)a,do el proyecto que, para el monumento, presen-tó el señor Arqui•tecto Guillermo de Heredia y que ya alguna vez dimo., á concx:er en boceto.
La plaza mide un di.imetm de cien metros, y está limitada por elegantes J)órticos de est\-lo dórico. La altura de la monumental obra corresponde
-~prox1madamente al dol:lle de la que tienen los edificios cercanos, con lo cual Ee logra destruir todo mal efecto, en lo que respecta al lugar elegido.
"Úe

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 21, Mayo 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�Dooningo 19 de M~o de 1901.

CARTAS A URBINA
"C&gt;~~

París, Abril de 1901.
La casa editorial de la Viu&lt;la &lt;le Ch. BouretParís-M:éxico-dará á la estoon.pa en estos días
un libro &lt;le sensaciones de París y de Italia, de
Rubén Darío.-Mándole ·para "El Mundo", Luis
muy queri&lt;lo, las líneas mías que 1e sel"Virán de
prólogo.

Peregrinaciones por Rubén Darío.
He aquí un poeta diwutido: es :im.discutibl~.
Sin reserva alguna es un poeta, y sólo eso _es qUIzás, pero lo es en toda la fuerza connotativa del
tlTmino. ¿ Un gran poeta/ No hay grandes
poetas : hay ll)OOtas, astros de luz propia l hary los
otro; los de luz reflejada, somos lw mas, somos
los planetas, Rubén tiene _su luz en sí_ mismo.
y a lo dijo .el mundo hispano-americano y todo
lati'Il'O comienza á saberlo ya; RuMn es 1ill poeta.
U:na de estas .noches atroces, de frío, de bruma, de
agua, en que i&gt;arece q;ue llueve barro EObre las ~lles de París y que son, sin embargo, muy oficial
v JDUY astronócmicamente "noohes de primavera"
leía yo, pala&lt;lcln.dolas con del~a~ión morosa,
cQll'.Ilo .diría un teólogo, las coonposiciones que, por
un capricho un poco enigmático ó un poco iniain:
til, llama el a.ufor "Prosas prO'Íanas". Las tales
prosas son poesía ipura, arte puro, copas de bohemia tazas de S'évres, cálices ·ele oro 'Y ,gemas de los
teso;os de las i&lt;l'lesias italianas, anforinas del Ce:rfunico en las iua·les ha vertido Rubén esencia de
su a!m'a forma-da CO'Il los instintoo que suben al
a1ma deÍ fondo de .nuestro organismo y la rooota'Il
y la hacen opaca como la sangre; formada con el
dolor que conmnica á la nuestra todo con.tacto
,con otras almas ;y tornan su esencia transparente como las lágrimas; fornrnda CO'Il lo que recoge
lfffi.estra aluna ,de átomos emanados ide un sol oculto ( en poesía es evidente la teoría de las emanaciones, a.e imágenes S'.in eontori:o proyectadas _por
un mu'IJJdo no visto, por el univenso que empieza
allá donde eJ unirverso acaba .y oue trasmutan la
sombra en misteriosa é infinita claridad, y ponen
en lo imterior de nuestra vida una lámpara. de a:1tar que ,pairece á veces apagada, cuando !':pentinamente nos inunda de eso que Hama deliciosamente el 'J)Oeta "1\lila -dulzura &lt;le luz".
Pero, dice una crítioo, si de e.sos elementos de
sonsualis:mo y misticismo que, efectivamente, suelen ir ju.ntos aJ. grado -de que el segundo no es más
que el erotismo imantado bada Dios, si de eso se
compone la inSIJ)iración de Rubén Darío ¿ por qué
hablarnos de ánforas de Atewas, de cálices de Cellini y de crist.iailes de Baccara.t; es bella la forma
de esa inSIJ)ira.ción ? ¿ Son bellos esos versos?
Tienen, res'POndo, una gran música extraña, que
sorprende primero, que parece un .reto ,á todas las
reglas ·de fa m&amp;trica y la prosodia, pero luego, á
medida que es leída atentamente, se filtra en el alma gota á gota -de miel y la anes.tesia y subyuga.
En primer lugar es suyo el instrumento poético, enteramente suyo, quiero decir que Rubén lo
doonina al grado que parece sn creador, que él es
el ,inv61'.l.tor de su anodo de hacer versoo, y ese instrumento es un "orquestrión" : clarín, flauta, címbaJ.o, :arpa, violí.n y lira, todo lo p1tlsa por igual.
No 'Sé si aJ.guno ha'.)'a dudado jamá,s de que este
poot::. fu€!3e capaz &lt;le cililoelar su estrofa en mármol &lt;Jlásico CO!IIJO Leconte de Lisle y N úñez de
Aroe ó en bronce como H ugo y Díaz ~Jirón ó en
arcilla de Tanagra como Campoarrnor y Banville;
muestras de su. destreza de e;,cultor ha da.do no
para olvi&lt;ladas; pero es músico v es músico wagneriruno. El Doctor Max Nordau que lo admira
(hemos conversado mucho con él) debe de aborrecerlo T)Or este oa.pítrulo y Rubén que es un retador soberbio y silenciooo--su silencio suele tener
sabor de desdén-se ha resigina:do á figurar en la
pTóxima edición ,de "De,generescence" al calce de
Verla.me iJ Mauricio ::\Iaderlink. ¡ A.sustado debe
estar con tamaña cüilllpañi-a. ! Y, sin embargo, el
Doctor N ordau tendrá razón en clasificarlo entre
los tipos de il.a familia de los "degenerescentes",
que pudo muy bien llamar "regeneTescentes",
porque in'\'ltil es negar que si Wa.e-ner y Verlaine
no han crealdo un.a. forma nueva del arte eterno,
sí h;i:n esta&lt;lo á p1mto de hallarla -v el rprimero la
ha hallado tail vez. Y yo no sé si es cierto que el
verso de nuestro poeta es en reaJ.idad el deJ a,ncestro Gonzalo de Berceo engastado en joyas "modera style" ó como con elegante ,donaire dice:

Y yo procuro que en la luz resalte
Tu. antiguo verso cuyas alas dow
Y hago brillar con mi moderno •:smalte,
esto es para saibiamente dilucidado entre qu1ene~
como Rodó en el estud,io admirable ,de "Prosas
profanas", 'estudian al microscopio el talento de
Da.río v al telescopio s,us poesías, que son eBtrellas; yo sólo veo en mi interior las reliquias que
allí han deja&lt;lo eso,; cueJ&lt;¡:&gt;os ?el~tes al pasar por
mi atmósfera menta,J. Lo evidente es que ha entrevi,sto y nos ha hecho entrever un color más en
la poesía oastellania.. un ultra-vi~leta que 1:1º conocíamos; que nos ha heoho sent~r un somdo, ~ás
no percibido antes de él; y repit? que e5 mus1c_o
wagneriano en verao español, no solo _por la prod,1ofosa variedad de su métrica que, cierto, va ma;;
~1lá del metro de los primitivos algun38 veces,
sino ipor el ritmo apropiado por tal modo al tema,
que es probable que un oído fino, ªlll: cuando ~uese el de un ignaro en lengua espanola, pudiera
inferir u. e. de la "marcha triunfal", por sólo su
rewnancia, que se trataiba de algo heróico y bélico y que de 1a composición que se intitula: "Era
u.d 'afre suave'' verdadero "memet" ora.l, que se
trataba de alo-o 'del antepasado si!do que pasó, efectivamente "~tre los sohlozos ,de los violoncelos".
Nadie ignora cuanto se ha disoutido su técnica sus procedimi€'Iltoo métricos, y cócmo han caísobre sUB hombros desdeñosos, "conff&gt;tli" y
serpentinas de iparodias y censuras: Rubén ha .;.,,cudido impávidamente su túnica apolínea con b
secreta runargura del que qui-siera ~r re3pefa~~ ;I
comprendido en la dolorosa lab,):- y •~x•¡u1~m1
de . . . .A..;í ,dice:

ad

Yo persigo una forma que no encuentra m: estilo,
Botón de pensamiento que busca ser la rooa

........................................ . ..

Y no hallo sino la palabra que huye
la iniciación roelódioa que &lt;le la flauta fluye
Y la barca del sueño que en el espacio boga ...
De mí sé decir que, sin que arrastre siempre
mi asentimiento en su.~ ensayos, me encantan
siempre y sueilen convencerme. Pero _sería mejo,r
prescindir del verso ~ntes que _d~rti?ula~l? as1
y hacer bella prosa, dice una cntica. 1 -~h . , b~ 1
•
Lo oollo es abrir á la estrofa su dora!C1ia Jaula clasica dejarla volar y peroerse en el horizonte y haoerl~ volver aJ. .reclamo. Y es de ver en las osadías métricas de nuestro liróforo como los acentos se multiplican, las cesuras se compl~c3:11 y la
frase métrica re diso-r~o-a y saJ.va el límite del
largo alejandr:i.no m;norimo primitivo ~in llegar
á duplicarse, á harer de un_ verso ~os ~5tapuestos sino ma,nteniendo ;;u umdad mistenosa en el
al~a misma de su estructura. La teoría de la
melodía ideal que ha fOTJllulado el poeta en un
preámbulo que va á desencadenar una tempestad
literaria, no me convence, porque no define nada,
puesto que esa melodía puede encon.tra:rae tanto
en el verso de Reine como en la prosa de Loti; &lt;le
lo impreciso de esa teoría ha resultado el ensayo,
no d'igno &lt;le aplauso, de mezclar á la prooa el verso en combinación íntima. Xo, no es porque cada palabra tenga un alma por lo que el verso de
Rubén sería verso, sino porque siempre conserva
el tema ry ;;e agru,pa y cristaliza en una -unidad musical ; esto es un arte consumado y aquí, puede decirse, no apren&lt;lido.
Sugerido sí, ~ugerido por el medio poético á
que se ba apropiado mejor el alma rítmica de Rubén Darío. Toda, ó casi toda, la nueva generación literaria en Francia, en todo el grupo latino,
pugna por hallar un mundo n'llevo en la métrica;
está en ci'Ilta la musa decadente y nada más interesante que este traba.jo de gestación, pero ,no será~
un Mesías lirico el que nacerá, será solamente un
BenjalIIlín. Después ,de Víctor Rugo que apuró
cuanto había de color, de música y de plasticidad
en la lengua poética francesa., Leconte de Lisle y
los parnasianos para renovar, sin romperlos, los
moldes eternos del alejandrino, lo hicieron sonar
ó con mayor dulzura ó con mayor fuerro, pero
siempre acomodándolo á la expresión de ideas cada vez más objetivas y concretas, verdadero realismo lírico, que se acercaba sin cesará un arqruetipo
de mfürica oral capaz de traducir fónicamente la
imagen y que el día que sea alcanzado por el poeta en vez de palabras escribrirá notas. El pamasiS1ID.o desde Leconte de Lisle hasta )L de Heredia
ha sido domfo'ado por ese afán y todos sabernos
cuan venturosos han sido sus hallazgos y como ha
dotado á la lírica y la épi.ca francesa de una ma-

Domingo 19 de 11ayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRA.DO
ravillosa colección de medallas y bajorreli~es imperecederos. Pero ese afán de encontrar á ,la poe&gt;1ía una forma de elentalmente distinta de la prosa
continuó inexti%O"Uible; al grado de que l,as palabras llegaron á tener para la generación de poetas
post ,parnasianos, un ,sabor de sonido en el verso,
casi inde,pendiente de Sl\l significado, y el verso
resultó indeterminado, lo que lo convirtió en una
e.~peoie de ensueño verbal que en los grandes poetias &lt;lecadent.ri.sta.; tiene un encanto extraño y responde á lo que la noción de poesía representa de
vago, de inexpresable, de misterioso. Entonces
las ,palabras cuya acepción se e~fwmaba en no sé
qué onda rruusical adquirieron un valor simbólico
y La fra.;;e poética fué una alegoría apenas penetrable á otro q-ue no fuera su autor y la poesía f.u.é
esotérica, sólo inteligible paro los asociados. Esto la sentenciaba á muerte; perdido el con.tacto
con el medio social se desoxigenó y murió entre
Verlaine y Mallarm.é, pero dejando como reliquia
un verso capaz de ernancilpa:ree de la métrica antigua, capaz de expanS'iones 'Y retracciones imprevistas, sin perder la unjd,ad rítmica que lo constituye v como recuerdo á H enry Regnier, á Ve:r,ha-eren, á. Rubén Darío . . .
Nuestro poeta ha sido en el mundo de habla española el más conspicuo representa.nt.e de esta
gran tentati'Va de haoer hablar á 1-a. poo.~ía un verbo nuevo y no ipuede decirse que no la haya realizado. Lo sing:ular es que profundamente sujerido por toda la poesía francesa de la última generación, ha sabiido rolmstecerse con la asimilación
y ser original como se debe ser, no empeñá.ndose
en decir lo que otros no han dicho nunca, sino esfurzándose en ser una persooialidad oada vez de
mavor relieve.
H-1 idioma español con sus palabras precisas
hasta la rigidez, se defendió de forzadores, tpero la
verdaid es que ha adquirido &lt;;U métrica mi:.tice3
nuevos, CO/JilO -dij.irnos ya; y afirmábamos que el
hijo flama.'Ilte era un Benjamín y no un Mesías,
porque si España ha agregado una cue:nda á su
lira no han sido ,suprimidas las otras. N'úñez de
Aree seguirá haciendo admirables versos y Rubén,
como suele ta.mbifo, los hará admirables; 1'a poética "decadentista" no es, en mi co'Doopto u.na renovación, sino una i1Dnovación.
Al sel"Vieio de esta causa ,ha puesto el poeta sudamericano un aLrna en que la sensibiliidad artística es una hi,perestesia., un temperamento prodigiosamente voluptuoso que -cmwierte en una especie
de agonía el a:mor por la forma v un dón de reducir cuanto le dictan sen-sibilidad y tempera.mento
á fórmulas selectísimas que comuni.can la emoción
del poeta y la prolongan en la vibración de las
almaa,
Frente á algunos a&amp;pectos de la civilización hu,mana, un poeta a,sí dotado. debe ser un caso interesantísimo, me decía yo al &lt;JOIIIlenzar la lectura
ele los apuntes de Rubén en su viaje ipor Italia y
París; y me tdis-puse no á viajar con el poeta, sino
á ví,ajar por .dentro de las impresiones del ,poeta.

periódico de Buenos Aires ¡hay periódicos mteligentes en este mundo, digo, en el otro mundo!
y "forzado" es la palabra, ¡ cuánto se conoc-e en
lo.s comienzos de algunos de sus trabajos el esfuerzo atormentador del poeta. por exteriorizar su
impresión en lemguaje &lt;le viajero, por precisarla
&lt;&gt;mindo es imprecisa, en recostaTla cuando es va~
,ga, en darle forma cuando no tiene contornos, en
reducir á unas gotas de agua clara que ha de beber cualquiera, el celaje sutil que "fla,ne" por
nuestro cielo! Pero mientras murmura sus primeras líneas pa¡;a una metáfora ante la playa de
su )fediterráneo (mar interior) una trirrern.e de
marfil ó ébano, purpúrea la vela triangular y trilpUlatla por oceániillas de~nu&lt;la.$ dentro de su gasa de oro, y nue.-tro autor se embarca y sigue el
hilo de cristal de su sensación y de su ensueño.
Continuará.

Jusfo Sierra.

·-·

LA TOGA Y LA TALEGUILLA

gros y de las caoostrofes de la barbarie. Esas hecatombes &lt;le animales inofensivos que se llaman
partidas de caza; esos torneos á }a pelota. que se
Haman "baisse-ball" y "foot-ball"; esas ii.IJJIDinencias de desnucamiento que llevan el aristoc1•ático
nombre de "staple chasse", y con anayor razón el
pugilato y fa corrida de toros, son espectáculo;; y
diversiones bárbaras y necesarias, también, en el
fondo.
Desterrar las ,diversiones peligrosas y dolorosas
'])ara sí mismo ó ,para, los animales, es dar muerte
á la vida gimnástica y con ella al vigor, á la salud, á la energía físiro y moral de las razas. No
es con Emulsión de Scott ó con hipofosfitos de
Ohurchill como se -puede formar un pueblo robusto, resistente al trabajo, animoso en la lucha,
estoico ante el dolor y valiente ante el peligro, y
son la natación, la equitación, la caza, la navegación á remo, la gimnástica, e11. todas sus forma&lt;.,
y en todos sus modos, las que pueden regenerarnos,
combatir nuestro raquitismo, acrecentar fa productividad de nuestro trabajo, nuestra longevidad y
,disminuir la cifra de nuestra mortalidad. Tratemos de pra-cticar las forrrnas menos salvajes del
spoTt; pero no lo anatematicemos, antes •bien, difunclámoslo en las clases medias y altas, anemiadas por la inacción y la vida sentimental y mundana.
Mala es la novillada; pero peores son el baccarat y el "paco chico"; nuestros altas clases y las
medias tienden acentuadamente á un afeminamiento peligroso. Antes "charreaban", brillaiban
en el "jaripeo" y la gimnástica, hoy propenden al
manejo del abanico.
Y francaemnte, prefiero ver hoy á un futuro
abogado pasando de muleta, á verlo mañana emipomadado y melindroso. jugar con e-1 ramo de violetas ó hacerse aire con el pañuelo bordado.
El país tiene bastantes mujeres; lo que cada día
necesita más, son hombres.

Ciertamente nada hay más incongruent-e y más
ridículo que imaginarse á Cicerón frotado de gra68 y luchando en el Circo, á Ortolan disfrazado
-de Jockey, corriendo en Longchamps ó en Chantill,• ó á Don Alonso el Sabio re,•e.sti,do del terno
,de iuces y bo,squejando un recorte ó rrunataudo un
quite.
l·ua tendencia austera ~' puritana que emana
,del anacoretismo medio-ernl, se refuerza en las
eabezas redondas de la re\'Olución ingle,a, se transplanta. entre los "ciudadanos'· franc~es, al ejemplo de Franklin y de \\'ashington, y a{:aba por en«arnar en la impecable y ~iniestra corrección de
Robespierre, nos inclina á la circuU&lt;,pección, al
buen parecer, á la dignidad profesional, de tal
,.Pr. )Yl. Flores.
~uerte. á la inmo'l"'ilidad faquírica, á la seriedad
.sa~erdotal, á la dulce serenidad apo-itólica. con tal
fuerza, que ya no concebimos á Enrique IV á -cuatro pies haciéndose cabalgar por su familia, ni
imaginamos á Gambetta hacie'llllo sentidillas, ni á
Juan Jacobo haciendo planchas. por más que re
••tiró·' algunas monumentales en su Yicla y en sus
obras.
Los nuevos enemigos.
Apenas un rnuchaoho sano. colorado, sanguíneo
La
información
de policía de la sema,na ~e ha
J retozón se Tecibe &lt;le .abogado ó de médico, des{'mpeña un '·pue,:,,to -público" en un juzgado me- entr~tenido en pormenorizar un suceso, no originor ó en .la sección médica de la Comisaría de su nal ni extraño siquiera: se trata de un hombre,
dem~rcación, ya se le exige una cara de palo, un reTestido de los poderes canónicos, y que, tentado
&lt;:ontmente de policía urbana, un aire &lt;le propa- por la ambición y el amor-las &lt;los frutas prohig-a.ntl1,,ta ,eva!1gélico. Ha de hablar poco y ca:mpa- bidas para él-huyó con cincuenta mil pesos y una
nudo, frunc1r leremente el entrecejo, toser -de rnuchacha seduci:da. Dejando á un lado el a:;•C'uando en cuando, rn.;tir levita negra cruzad~, pecto moral de este doble delito, quiero ver sófo su
d~har las corbata,- Yistosas, proscribir la car- aspecto_ romático, :r encuentro que, con excepción
~el t~·aJe talar del sacerdote, el episodio carece de
ffiJacla sonora ó el chiste salpimentado.
Otra cosa, sería un ataque al decoro profesio- rnteres real y es de los que se olvidan en breve.
~al, ó ~ la dignidad de la posición, al res.peto que Estas noticias serían de uua aburridora. iooio-uifia s1 mismos "- á los demás deben los hombres en- cancia, si en ellas no apareciera el tipo del héroe
mpetados; ~ería prostituir "la misión sao-rada" de novelesco, de folletín, hecho con un poco de Roquienes tienen cano-o de armas y el apostolado au- ~ cambole y otro poco de 1Iontecristo. En el caso
git,to de los gua1•dianes de la ·propiedad. del éle- presente el héroe se ,complicó con Claudio Frollo.
recho, de la vida Y de los porta-antorchas y porEn general, el .seductor ó el ladrón de levita
ta-e~ta11d,artes ele la huma.nida,d.
hacen un gran papel en lo., anales del crimen. El
A tal pUilto, que muchos distinguidos miem- ladrón ele ~evita, sobre todo, por ser un misterio~ros ~el foro ó del protomedicato, que por higiene so persona.Je que se presenta en la sociedad con
iban a fracturar,;;e brazos y á aplastar,&gt;e narices ~os aparatoo?s modales de un actor, de un galán
(l:J. _la noble práctica de la bicicleta, vieron di~rniJoven, que Tiste con elegancia, sabe bailar "boston"
nuir perceptiblemente la consideración, la clie.n- y habla del honor corno de un ideal ya conquista·
tel.1 Y _los hononnios tle que disfrutaron mien- do y seguro.
t~ resignado~ á la anemia y á la di::,pepsia, vivieEn las sociedades exquisitamente civi.Jizadas se
~on e~ la i;em1-ob5euridarl ele HIS de~,par-hos y con- presenta e~te caballero con bastante frecuencia, y
t,uJtonos y en la inmoYilidad e~tatnaria de sus "'1:1'~ proeza.s: hallan en ellas campo libre y rico. La
&lt;&gt;cupaciones liaoituales.
nd~ de &lt;.\,tos hombres debe &lt;le ser interMante y
De a.hí el eo.cándnlo' el "tole tole .. que se armn curiooa ¡~or cxtr_emo; debe de estar c0011puesta d·e
~ada rez que se anunc:ia una 110,illada de los alum- e.scena., Joco-sena~. como las memorias de Casa·nos del Seminario ó una función ele acróbatas afi- nov~, eon un gran fondo de filosofía callejera, per~ionaJos de los de la E.,;euela de Cieo-o,,, Este gé- n~rhda v amarga, en cuvo ntl&lt;Tar pesimismo no
nero de -dirersiones, sobre ser calific~las de bároa- palpitará otra cofa que · una devoradora
de
Y &lt;le ~erlo realmente, pugnan tanto con las placer y un sensualismo encanallado y brutal.
~; eas que tenernos ó fingimo:; profe~ar respecto al La ed~eación les ofreee p()derosos recui.·sos para
augu~to sacerdocio de' la ciencia". que tentado, llernr a cabo sus fechoría.,, y la moda y la urbaninos remos de tirar al basurero el fonó&lt;Trafo ó lo~ dad ponen á su disposición ao-radables
disfraces
O
rayo~
X,
si
lleza.mo~
á
averio-uar
que
Edis:on
hace
para
ocultar
sus
intenciones
y
malevolencias.
e! t ·
"
o
,
tlP O .~n,m10 ó que Roentgoen ensaya "la salva- Son hábiles prc,3tidigitadores, comediantes de
ora en el trapecio.
buena e.souela, y andan por e.sos mundos undiendo
corrida de toros es un espectáculo bárbaro, planes y fraguando a.(;eohanza;; entTe el estruendo
; vaJe._ sangriento, y la novillada lo es también. ele una orgía inacabable, como si la sociedad fuera
on:emdo; pero todo sport es bárbaro; la vida es- para ellos, lo que para los romanos de Petronio fué
:{b~'a es l\na momentánea regresión al estado la casa de Trimalción.
WlJe Y una parodia de las luchas, de los peliNo era común entre nosotroo este peligroso

IMPRESIONES DE LA SEMANA

1

AI voliver de un viaje ,á ItaUa leí una. buena
parte de estas peregrinaciones que va el lector á
conocer, que conoce ya, porque no le supongo el
mal gusto de comenzar este libro por el prólogo
v la verdad es que todo prólogo debía ser epílogo
y ser -colocado ,aJ. fin, porque ese es el orden raciona·l puesto que nace después de la lectura de l_a
obra, en la mente del prologuista, y el orden habitual potque nadie va al introductor sino al autor
cuando se trata de literatos de a,lta talla.
Rubén no sólo es aJ.to ,intelectual y sensitiva"I
mente, sino físicamente; es el suyo un cuerpo que
á puuto ele ser atlético se debu,vo negligente y perezoso y escondió una resistencia férrea á todos
los "surmenages" bajo una piel pálida ,patinada de
bronce y U'Ila alma de artista afinada hasta el dolor, en un c1iáneo que revela su cúpula mí;;tica
bajo la cabellera obscma cuidadosamente peinada
y detr-ás &lt;le unas pupilas coilor de tabaco, frías Y
silenciosas mientras no afocan uno cualqu ien de
·los infinitos aspectos de lo bello, que entofü'es hrilla en ellas una llama concentrada de pasión y de
ioce. Así atraviesa el poeta hispano-am.erican &gt;
la Europa de la civiJizaeión, grande, lento, siei,·pre bien perjeñado y elegante cOIIIl.o quien "fla- ·
ne" por un inmenso bulevar.
¿ Quién no cae en la tonta tentación de escribir
sus imipr~iones ,de viaje en general, y de viaje á
Itaha en particular? Rubéru. Darío se ha visto
forzado á hacerlo así; á eso vino, enviado por un

:~$

.rª.

sed

embau.ca&lt;lor. N u.estro era y henchía las cárceles
el tipo del ladrón miserable que, por lais noches,
en las calles solitarias, hlll'taba puñal en mano,
y oohaba á correr con el reloj y la bolsa, á Sil._ leJallO escondite, á su tenebrosa Corte de 1?5 Milagros. Kuestro era el haraposo, cl ha,mbnento, el
vagabundo, que, ignorante y ~~úpido, arrebataba á la exi;;tencia para poder v1vu lo que ella no
le .daba de bu.en grado. Pero este unarhechor era
fácil de conocer, y la policía lo atrapaba con facilidad entre sus mil y tres tentáculos.
1Ias al ladrón refinado, al elegante, al que flanea por el "bou.levard., del brazo de sus rumigos
aristócratas, al que asiste á teatros y ''clubs ',
juega al baccarat, va en carruaje al paseo, galantea á las perdidas de moda, y desafía á los que se
atTeven á poner en tela de juicio su nobleza, á
ese autor &lt;le estafas y enganifas, á ese flamante
Picolet, que alguna vez, como ahora, se disfraza
de sacerctote para engañar á las almas piadosas,
á ese no le veíamos aparecer sino de cuando en
cuando en los anales del -presidio.
Hoy nos dallilos cuenta de que nos invadió la
plaga, y que la propiedad tiene un nuevo enero'.•
go, más terrib-le que el pobre ratero que v,1 eutre
1a multitud, avispado y audaz, busca,ndo la punta de un pañuelo que extraer, y que el legenct&gt;1.áo
salteador de caminos que, a,ntaño, iba por escarpadUTas y vericuetos, exponiendo la vida, en persecución de algún convoy i:maginario.

Madre piadosa.
Un gran hálito de vida estremece y resquebraja
la tierra. Bajo la corteza afelpada de los can1pos se 01·en bllllir y cantar los misteriosos manantiales de la savia. Por las mañanas las frondas
desperezan su,; i'aimaje,; y los extienden en el vacío luminoso y azul, como brazos que buscan en el
aire algo invisible de qué asirse. Ll~an loo céfiros cargados ,de nólen y por todas partes lo avientan y derraman. La naturaleza oue se ;;iente hermosa 1:1onríe con una placi&lt;lez de matrona fecunda. Todo está alegre y satisfecho. :01 amor labora en su infatigable y divina tarea. Los pájaro~ se dicen ternezas, se buscan los insectos y se
persiguen las marvpo,;as. Hasta la eiudad llega
e,;te ;;oplo viYificante que parece un gran snspiro
de cariño.
-1Iira cómo soy buena-nos dice la sublime
madre ;-mira cómo hay todavía en el U niverso
fuerzas para crear la.; cosas bellas. ¿ Qué empeño
tienes, e.,píritu adolorido y escéptico, en entristecerte y en renegar de 1uí, que no te desconozco y
que te amo? :'.\Ie ves tri.,te como tú, y como tú,
fatigada J doliente, .poTque me ves á través de tus
lágrimas. Seca tus ojos para contemplarme; soy
la n,1isma. Bi'1:;_came en cualquier parte y me hallara~, ~· llenare tu pensamiento de ideas nobles.
Flores abajo y arriba estrellas, claridades y perfu~e;;, despertarán en tí esperanzas dormidas y
har~n _gen~una_r nuevo., en,rneños. Eres torpe y
sera.s mfel1z -s1 cruzas por la vida sin amarme.
¿ Qué ha-rían tu-s anhelos sin mis horizontes? ¿ Qué
harían tus placeres sin mis rosas? ¿ Qué harían
tus ideales sin mis aEtro.s? Eres el aiutor de tu
desdic,ha. Si, como antes, llorara,s en mi seno encontrarías la mi.5ericordia infinita de mi se~nidad ." hallarías la firmeza y al aliento que has
perdido por querer existir fuera de mí. Inútiles
S?Jl bus complicacione;;, vagas y estériles tus ansias. bolo mi sencillez es eterna y es fuerte y
es tcdopoderosa. Anepiéntete ,../ ;,en, que ¡ún
tengo bálsamo para curar tus heri&lt;las, soplo para orear tu llanto, ailas que prender á tus ideales y
ter1;ur.a~ con que an-ullar tus :,,entimientos".
1 1111e11tras tanto, al caer la tarde, sobre la vulgar melancolía de la ciudad fa,ngosa, los hálitos
ele las cercanas campiñas murmuran misteriosamente e~as palabra;; consoladoras. el alma, como
una en~-ei'l11a que ya no espera aliTio, pien~a en
que me,1or que _todo E.\',O, es descansar en el fondo
de la sombra sm fin y sin estremecimientos.

Género chico.
Y ~ada que~a, por hoy. en los teatros, digno de
menc101;1arse s~no el ''género chico", oomplicado
de sentimentalismo y ternura, no siemore de buen
gusto, pero que conmueven á la muLtitud ávida de
beber en, un 8-?rbo, la ~isa y el llaJJ1to, el dolor y
la alegria, qumta.esenc1ados en esos bocetos de
drama e1;1 lo.s que á wces resulta bien entendido
el complicado mecanismo de la vida real.

.Cuis ~- Urhina.

�EL :MUNDO ILUS1'R!.DO
Domingo

1!)

de 1fayo de 1'901.

Domingo 19 de 1fayo de 1901,..

EL MUNDO ILUS'TRADO

LA REINA DE LA FIESTA DE MIXCOAC.

ezposición 6e flores en eogoacán

En la kermest.e efectuada el domingo último e-n el pue~lo de
l\1ix,coac, se a-c-orcló que lo--; coneurrent-e.s _entre-gara_n su voto a una
wm,-ión nombrada al efecto, para elegir una rema de la alegre
fi.e.sta.
•
, d
El entusiasmo reinó tot1o el día .v á €'I ,:e mezch1ba el mteres e
saber ú euál de aquella multitud Je belleza,, tocaría triunfar en la
elección.
!,o,, jóvenes se el'forzahan porque vencieran su,; rnspectivas electa;;, había lucha electoral, propaganda,; P-alantc:c., proclama,; de .l~
partidob, et&lt;!., etc. La animación llegó á su colmo c•uando se participó que la urna de le,.; voto,; iba á ~er abierta y se procedía á conocer el
rc.,ultado de la:, e}eccioncs.
Los vota.nte.;; ce agolparon al local de la "rifa·,, y trc.., per::ionas
rc-cpetabl~ dieron fe de la J.g,llitlatl de los procedimientos.
'l'ras el último papelillo que s1lió ele la urna ::,e cfosbordó el entusia.,mo, proclamando á la. rt&gt;i na de la fie-,ta.
La electa. era la ~eñorita ~Iaría Elena Licéaga, joya ele la juventud mexicana por su belleza, rn donaire .v ;;us virtudes.
"(;na mayoría de l'C'tO\&gt; la hab1a elegido para que reinara en laa
hora-s de la fiesta, lo mi3mo que reina en el hogar y en los salones, en
ltt vida íntima y en la vida sccial.
Los elector,e;, quedaron complacic1ísimos de ::;u triunfo.: y "El
:i\fundo Ilustrado·,, que engalana i-us página~ con el retrato de_ la "Rei1ia de la fiesta", aplaude la elecció:i y felicita á los que _realizaron
feliz idea de crear la monarquía de la Belleza en, med10 de la ma,s
alegre de la,, fiestas que la e3tación veraniega hace en los pintorescos
;. u1;.bloo del Valle.

Al acto de la inauguración concurrieron muy
di,:tin"ui&lt;las per.-;onas y ful prc,,-idido por la i_;e' ac;ompana
- da
ñora "Ana Acosta de Gonza'l ez. C'o:;10
&lt;le las señoras de llegewi,ch y de O'Gorman.
La ceremonia se redujo, como en otros aiio~, á
varias piezas musicales ejecutada,,; p-OT u:1a bancfa militar y una di:::ertac:ión ,;obrn flon&lt;:Ultura
que en e.,ta n!z tocó pronunciar á la :;eiiorita Carolina Ale:ocer.

•

Bl di,=cuf'So de apertura fué á cargo &lt;le la seii.orita )laría Arias y abundó en fra~es de aliento
para quiene,, dedican su~ labore.~ al cultivo de los
proclnctos de la Xaturaleza que adornan el hogar.
Al acto concurrieron también los señores General )lanuel González Co,,;ío, )Iini:-tro de Gobernación, Ingeniero )Ianuel Fernández Leal.
Prmidente del Coll3eio ele ~\.clrninistración de los
Concufüo,, Doctor Fernando Altamirano, Director del Instituto )Iédico X acional y el Ingeniero
Jesús Galindo y Villa.
Las expcsicione;;
organizada,._ por fa
Sociedad de Concur,;o,- de Coyoaetl;:
lian ,;ido siempre
coronada,; de éxito,
y lo;; resultados que
repcrtan á la hortiEl domingo próximo
cultura, y cría de
pasado :;e inauguró la
ganado, ave.; y pesexta exposición de floces, son innegables.
rres, pája:ios y peoos de
Xo cabe duda
ornato, en el edificio de
que la floricultura
Concursos que la Socieha údo la princidad respectiva tiene esfapalmente favorecida
blecido en el •ointorefcO
descle la fundación
pueblo de Coyoacán.
de loo Concursos y
Al certamen actual
esto es lo más nahan concurrido la mayor
tural, da&lt;las las proparte de los ex.positorei&gt;
digalidades del buen
que en otros año,- pre.~endima que reina en
ta ron sus cultivo;; y, quien
· nwestro VaHe, de
haya seguido los paso.;;
la tierra donde broque la ornicultura piscifan los jaTdines que
cultura y floricultura
como una aureola
han ido marcando en
de eterna primavenuestro país, notará á
ra oiñen á la ciuprimera vista que el adedad que se posa solanto eoritinúa.
bre el histórico lago.
Loo ejemplaTes de p-áLos &lt;!uiltiva.dores
jaros y pece., son poco
de flores tienen en
r:t!.!llerosos; los de las flolos anuales Conourres .consiituven vendadesos un camno donramente la exposición, y
&lt;le exhibir sus esson muy notables.
fuerzos y acepta.,r
Los floricultores ele
Sra. Luz A.costa de González Coslo.
los estímulos.
Ccryoacán, San Angel,
Concunen tiam-- •
Tacubap, :i\Iixco.ac y pueblecillos &lt;lel pie del bién á los Certámenes muchas señoras afectas á
Ajusco han llevado un ma,,&lt;&gt;-nffico contingente. la florioultura, enviando los mejo.res ejemplares
Llaman la atención varios ejemplares de clemáti- que adornan sus jardines, sus patios y sus correde morada, azahalias, geranios, naranjos "enanos", dores.
árboles de hule, begonias, bu~mbilias y galat.eas.
Damos en esta página los retratos de las res.petaHay una enredadera con flores de color lila, com- ibles señoras Acosta de González Cosío, que se
•pletamente desconocida en México.
dignó presic1iT la apertura del último Concurso,

!ª

Grapo de expositores.

y )Iorcno de o·o-orman, una de la~ tlamas que la
acompafüm:,:i e:i la pi c~itlencia.

:::;entimül:l infi-

\
(

1

l

II

/

/

Sra. Moreno de O•Gorman.

nito no poder p,re.•entar á numtros lectores el retrato de la señora H egewisch por habernos sido
imposible obtenerlo.

Señorita Maria Elena Licéaga.
Reina de la fiesta de Mixcoac.

EL ALMA EN VIAJE
~

C'omo quien nada de la vida cilpera,
Ali-rota, sin fuerzas, sin bravura,
Cansada de vagar por ia e.,.pe,mra
Ya el alma en pos de su ilusión postrera.
Arnr, cuando reinaba Primavera,
X o fué á su ulanta la jornada -dura ...
Ma,, hoy ¡ cuán triste uor la "selva obscura"
Carnina el alma, p-álida viajera!
Ya no hay cantos de amor en la enramada
Ni -,,uspiros ·ael aire entre las on&lt;las,
Sorprendióle la noche en la jornada;

Y avanzando al azar, bajo la" frondas,
E n el Ensueño fija lá. mirada,
Con su dolor y su.;; tristezas hondas.

Salvador 9ufierrez )Yájera.

CONV ALESCIENTE.
Sentada al borde del lecho, la convalesciente,
J&gt;álicla Y bella lo miraba con ternura, á él, arrodiHado á. sus piés, como en oración ante una imai;en. Era un delicioso instante de la luna de miel,
que jamás en los muchos años c1e su vida habí.a
&lt;·e.,ado de iluminarla. Al través ele las cortinas
d~~cubríase el plantío, mitad huerta, mitad jardm, que circuía la cabaña; y la arboleda, como un
bosque, se extendía verdeando á la distancia. El
sol de Junio inundaba en luz el ámbito.
_Pero á quién ó qué veia él mientras la estaba
rn1rando á eUa No contemplaba, sino meditaba.
Medalla de premio á loa expositore1.

El pcn~amiento corría muy tejos clr
donde e~taban intonsamentc fijo~ sus
ojos.
Al comprenderlo
se sintió abandonada, sola ; una gran
tristeza le la-stimó e-1
alma; tuvo celos,
agolpáronsele las lágrimas á los ojos,
y se abrazó á él, tréLAS RBIN S &lt;D la novillada de los e;tndlantes de Jurisprodencia,
mula de miedo.
-¿ En qué piensas? le dijo al oído, con voz de llanto. ¿ Por qué
te has ido lejos de mí?
El despertó, y librándose del brazo convulsivo,
~
la asió por entrambos brazos y la miró alelado,
Si no acepto caer en penitencia
sumido aún en la estupefacción de su ensueño.
¡ Te Eeparaa de mí? ¡&lt;luro castigo l
-Amada, la dijo al r ecobrami, vengo de ver
f'ua.ndo á mi lado e3tá:;, Dios es conmi61).
cosa;; indecibles. Pensando por qu,é te quiero ~•o
Tú ere3 mi amparo, e:,cudas mi conciencia,
con tantos amores, se ha ido como por go!pe ele
revelación mi pensamiento más allá ele la vida.
y durante unos instantes he tenido la visión de
l~l no rn-1e mandará la de,wentura
mundos que juntos hemos recorrido y el recuerdo
Ri me baña la Iuz de tu mirada;
de exiRteneias que juntos hemos atrave,;a&lt;lo. U na
'\.-o no puedo temer la noc,he ob,,cura
nz fuis-te la hermana mía, y éramos gemelo•. Una
l\lieutra'." brille en tu:; ojos mi a!borad.1 !
vez en un paisaje blanco fuiste la noYia mía, te
perdí ail pie del altar, )' fuí viudo sin ser esposo.
Si me miras, yo t"é que mi~ agra,vic,a
l;na nz fuiste la madre mía, y yo me removí
enojo~,
en tus entrañas. Acaso un día {11 juntarnos fuimos PeHlona Dio,:, y calma
Por
la
oración
que
;:ale
ele
tus labios
chispas ele $01, ó gota de rocío .... y ahora entienCuando tiene.:i mi imagen en tus ojos!
do por qué tocloR los amores humanos se juntan
v vibran en mí, cuando mis labio!' besrn tu frente,
&lt;Juirino órdáz.
ó se b~ben mis ojos la luz de tus pupilas.

LINEAS.

"U"'

***

Y disipados los celos de e1la por tan adorables
incoherencias, sonrió en su orgullo de mujer al
oírlo delirar de amor, y mentalmente rió de las
~isiones de su amado.

~

�•#ti jtlundo :J/usfraoo. '-'

Jrfayo t~ de

f~()f.

ESTACIONES VER!mEGAS.HHTACUBA,, POPOTLA Y ATZ:CAPOTZ:ALCO.
Dejem06 á la populosa ciudad velada. por la
nube &lt;le sutil ,polvo que escapa por las desgarradura.-; de sus vías públicas.
Elija'lllos una de las cuatro seculares calzadas:
l!\, ooeidental, Jª que por ella iremos á más de un
si-ti-0 ele imperecedera remini~cencia histórica, ya
que ella nos conducirá á dos de las más simP'áticas
viLlas de nuc,,;;tros soberbios alrededores: Atzcapotzalco y Tacuba.
Siguiendo á lo largo de la antigua calzada, llegamos á Popotla, por ,fo, 'll'li&amp;ma ruta que cruzó el
puñado de valiC'J'Jtes arnntureros después &lt;le la
derrota de la trágica "Koche 'l'riste"', precedidos
de su intrépido Capitán.
Ya e-tamo,, en el pueblo &lt;lel "ahuehuete histórico·'. La calle principal, limitada por casas &lt;le
sencilla ~1pariencia, pro,istas de jardines y medio
ocultM detrás de ,l a fila de árboles de ]as aceras,
se prolonga en leve:; curvas hasta ligar.se á Tacub-a.
Oontinuan&lt;lo la excun;ión por la calzada, á la
sombra de su vetusta arboleda, llegamos á Atzc-apotza.lco, la poderooa &lt;le antiguos tiempos, la simpática vi,lla del presente y la localidad veraniega
por excelencia, del porvenir, que á sus illllllediaciones tiene el girón más delicioso de un booque de
ahuehuci€E añosos.

***

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Popotla, Tacub,a y At.zcapotzalco tienen inmigración veraniega, pero es may-0r el vecindario estable y á ello contribuyen las condiciones ·crimatológicas y .sanitarias &lt;le las localidades.
Quien haya vivi&lt;1&lt;&gt; en cualquiera &lt;le estas villas, solamente obligado por condiciones especialisimas, S&lt;l arrancará á su pesar, de aquel medio.
Exi.;t,e una unión absoluta entre las familias
que constituyen la escogida sociedad, común para
los tres centros habitados.
La estación prirrnaveml viene de añ-0 en año á
estrechar estos vínculoo de simpatía mutua, y las
excur-,;iones campestres, los festivales íntim{)t',, las·
reuniones en loo paseos públicos, los "combates
de confetti" en -los jardines se sureden con frecuencia; y como el sitio elegido para la cita tiene
que pertenecer á una de las loca.lidades, indiferentemente, las otras contribuyen con su c-ontingente
de juventud y belleza, y así se reunen en arn1onioso grupo, Lucecita Segué, la lrnrrnosa; las arrogantes Sofía Alcalde y Emilia Poppe, las agra.ciadas }.farí,a Palacios, Maria Lezame., Lucifa Mar-

Un lnnch al aire libre.

tínez. Lurpe H&lt;&gt;rrera y la decidora Berta Larrañaga, fog virtuooas Anita, Lupe y Lola Cú,antes, las
!'irnpáticas "t'rorita.c; Cre&lt;'po, Herrera, Robert, y
totfa una legión ju,enil entusiasta r bull;cio,.a.
Y la Primavera hace de eite co~junto de grncia.c; un ramillete juvenil, con el cual engalana du:ra;nte las calurosas tardes los jardines y sitios más
pintore:,cos &lt;lel rumbo.

Alameda de AtzcapotzaJco,

r--------------------------mo~ que no inc-uba1JJ. P or &lt;".-o &lt;lame&gt;., hoy á nuestros
1-ec:tore..~ una impresión de la vida nueva que se
agita en pkí&lt;:ida ole-a.da por aquellos poblad06,
donde los recueNlo.-, del p-a"ado hi~tórioo ponen su
nota mag&lt;.,.stuosa en la armonía &lt;le los a&lt;lela.ntoo
'
del confort y de la apacible vida.

Lo~ que abandonan los salones pa.ra ir en busca dd ambiente puro, Jos que trás el vértigo de
la vida de la ciudad se dan cita en la quietud de
los campos y llevan sus ojos á mirar loo h orizontes diManos, ya que tanto tiempo han visto la
bruma de polvo que levanta la población bullicios~; pronto &lt;&gt;ligirán pa_rn estaciones veraniegas las
v1llru; de Popoíla, Tacuba y Atzcapotzalco.

***
Las tres villitS po~n, OOlll-0 las,lllejores de
nue,;trru-: poblll('iones veraniegllB, todos los elementos de comodidad y bienestar apetecibl(I). Alumbro.do eléctrieo, saneamiento, obra que en Tacuba
y Popotla próximamente 1l€g8rá á ru término, y
,en AtcapotzaJ.co va á ser llevada á cabo en breve;
aseo y pavimento en ,us vías públicas, habitaciones confortables, "Ch,alets" de gusto, siti&lt;X! de recreo delici0t,os y alrededores pintoresros, jardines
y otros elementos de uti1idad y omató.
Cuando la tracción eléctrica quede e$lablecida
en sus vfas de comunicación, lo que11eri bien pronto, sin duda alguna que vendrán á ~ preferidas
Una calle de Atzcapotzalco.

A medida que la metrópoli extiende sus harria.da:; hasta tomar por límites lo que antes eran
alejadrs puob)e-cillos, $€-rá necesario que loo veran:antes bu~qm,n refugio en los campos que l¡oy
cu-cundan las ~tacicmes veraniegas, y nada más
á prop&amp;.ito que los .alrededores de lr.s villas ~
que no.~ hemat- ocupado.
Vale la pena recorrerlas, aspirar sus a,mbien~
ourear un momento ele vida nueva en su vieja ;
tranquila vida.

astas poblaci&lt;JDes, corno estación .de verano, por
una mayoría de las familias acomodadAs que emigran &lt;kl la 'metrópoli.
'I'acuba'Va y sus inmediatas villas ·han E;ic1o hasta hoy las predilectas: han atraído, han f.awinado;
pero ahora la ciuda,d de los Mártires ha llega.do á
la caitegoría de vcrda.dera ,ci&lt;udad, y l,a estación veraniega quiere ambientes &lt;le campo y no apeteoe la
atmósfera que tiene en suspenso gémnenes propios de loo grandes centroo poblad°".

***
Los emigrantes de la esta.ción primaveral, deben
salir en busoa. &lt;lel dima sano, &lt;lel aire ,puro, de los
horizontes &lt;le!',peja&lt;los; debe abandonarse el salón
para ir al campo en pos &lt;le la traquiliclad idí!ica
Y de la sal ud, que tan mal i!recha anda en las ciudade.'&lt;.

Jardín de l'opotla,
Bn el jardín de Tacuba.

Datos estadísticos loca1€S vienen C'J'J apeyo de
que : Atzcapotzalco es la población del Valle que
registra un número mfoimurn ,ele defunciones, y
1a.s enfermedades de cierto género que con alarínante frecuencia azotan otras loci.li&lt;lades de las
cercanías ele la capital, ~on ,por aquel nunbo exotisBajo un ahuehuete secular.

�Dorui~go 19 de :Mayo de 1901.

...

EL ~fUN"n o TT,Trn·l'RA DO

EL ::\IG:XDO ILCS"1'1L\DO

Doruingo 19 de ::\fa.ro Je 1901

.,

Un aspecto del choque de trenes del Ferrocarril Nacio nal llexican o,

El Sr. General Epifanio Reyes.
+ 14 de Mayo d e 1901.
En la madr ugada del martes último dejéi d0
existir en la ciudad de :\Iorelia el 8€ñor Grn::!t';tl
Don Epifanio Reyru, víctima de una antig1rn :, fección.
La muer-te vino inesperada: el ~ñor General h.i-

CJmpañcrw, 1-e:ip&lt;&gt;tado de sus inferiores, y .;;u valor hido las primer'aS ótdenes, pasó coono familiar
á toda prueba, no desmentido jamás en los cam- de1 Obispo de e83 ciudad, que lo era entonces r i
J}J:&lt; de bata! la, lo hizo acreedor al aplauso gene1eñor CarlM Colima y Rubio. Fué &lt;le:;.pué.;; Sern.l. B!:l los anale,; de la historia de nue.,tras lu- cretario de la Mitra y acompañó al señor Colim;t
cha::, figura en distinguido puesto el nombre y las á un viaje á Roma, .v obtuvo en aquella cioo•ad, d
proeza,:; del amerita.do militar que acaba de morir. grado de Doctor en Teología.
Hizo su carrera desde soldado raz-0, y hay un
A su regreso pa.ió al Cabildo Angelopolitano,
detalle mtable en su vida de soldado: ingresó al de5pués de haber rle-:cmpeñado el Curato de San
Batallón de '·Supremo.; Poderes", perteneciendo Marcos, de Puebla.
aún á la da.e dti tropa, y por rigurosa escala fué
Por remoción del Doctor Moreno, Obispo ele
conquistando rápi-damente unos tra., otro los asChiapas, fué designado el señor Luque para ocuC('IE-0,,, ha::,{,a llegar á obtener el grado de Coronel
par e~a diócesis, .v fué consagrado en la Catedral
del rui:;mo cuerpo; Jefe superior, es de"ir, fué
de
Puebla el 27 de Dioiembre de 1891, por el se.Tefe primero del batallón de q ne había ,;ido si mñor Labastida, Arzobispo de México.
ple soldado.
Al morir, era el Pcñor General Reye., Jefe de
hs Arma,-; en el E~taclo de Michoacán, donde se
l&lt;~ queria y se le re,pet.aba.

E L ACORAZADO ¿\.MERICAXO "WISCOXSIX", que visitó las aguas mexicanas tocando Bahía ~fagdalena, en su viaje á l$a.n Francisco
California, donde debía haber ofrecido un gran baile á bordo, al Presidente }fe Kinley.

EL C H OQUE DE T RENE S

EN EL NACIONAL MEXICANO.
La pr('ll"'il diaria detalló el dc,,-astre ocurrido á
do.; trenes de carga que corrían en senti&lt;lo contrario ;;obre la vía del Ferrocarril X acional lfexicano, en el kilómetro número 4-!.
La de:&lt;eripció-n del siniestro fné hábilmente hecha Por los repórten; y de ello pueden darse ouenta lOl' lectora~ de "El ~Iundo Ilustmdo", por las
&lt;fo,~ fotogr-afíag que lm encuentran en esta página y
que dehemo,; al inte,ligente aficionado señor Luis
B.;pin~a y Cuevas, que de una manera ca.sual fué
Yiajcro en un tren q.ue llegó al punto donde ocurrió el ehoque pocas horas despuég de sucedido.

La Avenida del Cinco de Mayo.
MÉXICO FUTURO.
De pocos añ-0s á e.;ta parte, la ciudad es objeto &lt;le nna tran,,f01 rnación completa. Los ca,-eronu ele pesados muros y ventana,s desiguale,, lo,:
cuchitrile~ estrech~ y rnmbríci', la,; calleja,; tor-

l,ía &lt;.x,tar1o durante el día anterior pcriccta.mcntc
.cJ.,ü :;11lud; por la noche, se recogió como de costumbre, temprano, sin que hasta e.;-e momento se
J1ul&gt;,iera presentado ni el más leve male.,t.ar.
+ 12/le Mayo de 1901.
Poco &lt;l~1JUÉ:3 de [¡15 tres de la madrugada, fué
Acaba de morir uno de los prelados más virde,;pertado por los dolores de Ia enfermeda.cl qur turuos de la iglesia mexicana, el señor Dr. Don
lo arrebató de l::i vida. Cuando las personas de ::\1ariano Luque Ayerde, Obispo de Chiapas.
la familia se ,dieron cuenta del lamentable succf~ra mu.v conocido en esta cintlad, en donde ha60, la riencia no podía ya prestar auxilio alguno.
bí·a permanecido -en distintas épocas.
El finado General fué un completo caballero
Estuvo en el Concilio de Antequcra, y en la.,
~a ció '(E'n la ciudad de Zacapoaxtla, Estado de
y pu1Hlonoroso militar. Por la primera de estas
fiesta-,
de la Coronación de la Virgen de GuadaluPuebla, siendo sus padres unos honrados labracualidades se conquistó simpatías y a.fecto;; entre
pe, celebradas el 12 de Octubre de 1896.
&lt;lorc.;;
de
aquel
Di.itrito.
En
Diciembre
de
1837
toda, la~ personas que llegar-on á estar en conLas virtudes del finado Obispo, le hicieron
tacto con él; por lo segundo, fué e:;timado de sfü muy joven aún, fué mantlado al Seminario el~ acreedor al cariño de sus diocesanos. Murió a
Puebla, donde hizo su earrera. Habiendo recila eda.d de 72 años.

El Señor Obispo de Campeche.

~e cduma el )léxico ele nuestros mayores, con su,
c'.lnt-0rnos c'.e ciudad antigua y con sus casa~ poblada;; ele leyenda,;, para ceder su lugar á la metrópoli moderna, de air0cas construcciones y recia contextura.
,jléx:co, á difere!lria de Xurcnberg, Ye:.ecia.
y otra,; viejas -ciudades europc.:1s, no tr--ata de curii:~rvar las angostas calleja,, lai; ca,-as mdioevalc,, le,; muro,- de.,ron&lt;'haclo,- y con la pátina {Ju..,
le, h,1 imprefo el t:empo: lejo;; d~ querer perpetu11r el modelo viejo, tra ta de com·ertine en_ ciudad rnc,•lerna, con amplias calle.;, cac;a., higiénica ~, paYimentos perf.cctamente macadamizado.; y
limpio.,; pa,eo,, bordados de árbolc.,; por cuyas hoja, cli~curran aire.;; purc2, agua., bie-::ih2clwra8, .Y
vida &amp;1na v c1nfortahl-e.
Xo rnbemos _.,i con e~tas ref'.lrma~ ganará ó perderá d arte; no ~abemo., si lo.;; anti::uarios y e.~tudic ,os -i!eplorarán oue tal ó cual recuerdo se ob~curezca : lo que sí sabemo,, -es que la civilización
ar.!w.,1, e (;TICia,lm ;,::? te uü]it.aria y pTáctica, q1K)
trata ,ólo de hacer má, larga, alegre y cómoda la
virla ele los h cmhres, exig-c esas mutilacion-es .v
e,,c , sacrificio~. A bien que en }léxico esas cosas
c-~t:án evitaidas; pues los monumentos viejos que
valen la p,m:,a son tan raros y tan solícito el emprño del Gobierno ,p or con»ervarlo~, que pueden
compadeeerrn perfectamente e l afán de mo&lt;lerni-

zc.ción
Yiejo.

v las exigencias

de los amantes

de lo

Le-.,; lac-erinto., de encrucijadas y vericuetos han

,.

CALLEJON DE BETLEMITAS.
C'asas que se derrnmbarán,

i~lo poco á poco de.,,aparee1endo, á medida que el
tráfico se extiende y se
dcrrruna el movimiento
por las arterias ele la .::apita], como una oleada
~e vida y ele gloria que
incuba nu-evc,3 ideales y
11 ntre
planta~ jóvene,.
-\.b1:ir calle,;, aunque al
abrirlas ~e borren las
hnellaR de una trarlición .
alinl'arlas, l1acer de ella~
lo que deben ~er, en una
palabra, ha s~&lt;lo una de
las miras co:nsta1Ul-A3.s de
Illll~tros Ayuntamien tos
desde 1861 á e.3ta f e,...ha. '
1

-·

-)Njf1!F_-~

---ic..

a

P ORTICO DELT~ATRO NACIONAL.
En demolición.

Aspecto de las primeras operacion! s para dejar la vla libre.

tuosas y mal orientadas, las plazas desnudas de
pompa .V de ornato, se tornan en j,ardines y alamedas que son encanto de los ojos, en avenidas
aseadas .v rectas, en edificios que absorben á torren~ la luz y en palacios suntuosos y gallardos.
Por todas partes se observa una fiebre de reconstrucción, y en me&lt;lio de una nube de polvo

TEATRO NACIONAL.
La dcmolici6o por el interior.

***
Quien haya conoc:&lt;lo,
antes de ese año, -en el c@mz&amp;n de la ciudad aquel
hacionamfonto de ' man-

�EL MUKDO ILUS-TRADO

Domingo 19_ de :Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUS•TRADO

1 '' - ' - - - - - ~ - - - - - - - '
AV~NIDA DE LO:i H OMBR~S ILUSrl{~:,l ( vlAtU:,CALA,)
Acera norte d e la manzana que dt:utrartc-ttá.

zanas y aquella re:-d de obscuras callejuela6, que
se llamaron convento,; de Santa Clara y Ca,puchinas. de San Franci,.ico y San Bernardo; callejenes
de }lecateros y de la Akaicería, y conozca lo que
son ahora. las calles de Gante y de la Pa•lma~ y
la aveni,cla del Cinco ele ::\fa.yo, experiment:¡,•á, s;u
cltl(la. algo a;;í como una mezcla ele sati:;facción y
s6rpre,-a.
La, nece.~id-ades de la óudacl ex1gia11 campo
más amplio á la coniente ele los neg0&lt;:io,;, y la
Reforma empuñó la barreta, paoeando en .;ón de
triunfo por sobre lo~ esrombros de los &lt;lerruído.;
monasterio,,. Se derribaron claustros; ~e hicieron
vrevalecer :;obre los intereses de los poco;; lo., intere;;e;; de la ma}'Oría. ~- donde antes se lernntahan
pocilgas!' madriguera;;, :e•e establPcieron vías u.ecomnnic-ación para encauzar &lt;-1 tráfioo, regularizando el movimien to. Así quedaron abierta~ mucha.,;
&lt;le nue~tra~ calles priilCipales y la que ahora nos
ha t1au.o materia para este artículo.

CALLE DEL MIRADOR DE LA ALAMEDA
Acera poniente de la manzana que desaparecerá.

también por otro sitio (el callejón de la Ci&gt;ndesa) santilicado por una anécdota. popuhtr-la del
encuentro &lt;le Jos hidalgos que ca,minaban en coche y entruron por los extremos del callejón, encontrándo;;e frente á frente sin que ninguno quisiera retroceder, por considerar determinación ta11
gra\'C como desdoro de su nol&gt;leza y alcurnia.
L,1. estrechez del callejón no permitía el paso de

,u totalidad para establecer en la plazuela que se
forme, el Teatro Nacional.
1' uestros grabado,, repre3entan la.5 casas y manzanas referidas, tal como pa;;ar-án á la hi,,toria.

FRAGMENTO DE LA NOVELA

"fDOLOS ROTO S "
~

Ultima d e Díaz Dom(ngu,z.

Alherto Soria recordaba siempre con di,,cru,;te,
los día~ de incertidumbre y dolor que sigu~eron
al término de sus e5tuu.ios tilosóficos. Xece.sitaba
en esos días elegir carrera, ~egún los deseos de su
padre; y ante lo difícil &lt;le aeertar en su elección
mantúvooe un buen e.,pa.cio &lt;le tic,mpo in-esoluto.
AdiYinaba, merced á ,;u inteligencia clarísima, lo
dcc:isiro y grave del moment0. Otros de su misma
edad, compañeros ~uyo., en los banco,- de la escuela, tranquilo~ é indiferentes nor inc81pacffi de reLa. iniciativa del E&lt;'ñor Secretario ele Hacienflexión. descuidados del pornm.ir, ,;;e disponían á
da. sobre empleo .de diez millones de pe.,oo en
tomar,
al menor impuL,o extraño, por e:-1 atajo más
obras y mejoras• que reclama -la cultura ele la capróximo, así como tropel &lt;le sufriu.os corderos
pi~al. comprende, entre flls capítulos más i-mporobC'dientes á la voz y al carndo de w1 pastor irnotante;;. la prolongación &lt;le h1 calle del Cinco de Jfarante .. Yíctimas &lt;le un si~.tema &lt;le enseñanza: toyo hast.i ~anta l8ai&gt;el. la formación de una plado rapidez, con el que ,:e pretende madurar cerezuela en el lugar que ahora ocupan las manzan,•s
hroB v pulir inteligencia,:. rnmo ;:e mueYen máquique 10epara el callejón de e,,e mismo nombr-·, :· l:1
na3 por fuerza de elec:tricidac.l ó vapor, en casi toc-on.~trucción del Teatro Nacional en la p'.,1í:1wta
do~, precozmente amaneradog. era ya impo;:ible un
referida.
de.-arrollo na,tural, am1ónico v 0 ereno. CondenaPara la cjecuC'ión de mejoras tan necc~arias f''l·
do~ á l'.1- fatiga prematura, ·e n ello,, eil germen
ra el embellecirni&lt;:nto &lt;le la ciudad, habrá, tocbpnmordrnl, J)Toducto de la he1-encia y el medio,
vfo, que borrar las huella.~ de muchas trarlicione":
germen en cuyo regazo van la-&lt; aptitudes y enerel colisoo &lt;le la ca1le de Yergara, co11Yerti&lt;lo ahora
gías de cada individuo. había muerto ya bajo un
~n e2~ombro,, pero que aún nos recuerda los tiemfárrago de influencias contradictorias. ·ó en balde
pos de ~u L\.lteza Serení,-ima, las vieja, impresiotrata.ha de c1'i,•cer, permitiéndo-,,e de cuando en
nw artísticas y toda una historia de aventums,
cuando
alguna _protesta efímera. l"no:;, los más,
CALLEJON
DE
SANTA
ISABEL.
desaparecerá para siempre, y ;por el sitio en que
e;,c_uehaban
y seguían resigna-dos un consejo cualDesApq_recerá
por
completo.
antes l'e levantaha el teatro, rodarán rnuv en breqmera;
otros,
los meno;;, y de estos pocos era AlY•e loa carruajes, profonando cenizas que á mu- un coche al costa.do del otro; )' los hildalgos-que
b~1io.
caían
en
confu,l'ión y duda, sin atinar, casi
chos parecen sagra,u.a;;.
según el dicho de concienzudos croni,;ta.-:; no llemnguno de ellos, la carrera mejor avenida con sus
La futura avenida Ml Cinco de ::\layo, cruzar-á garon á ,dirimir tan raro encuentro á tajos y man- gustos é inclinaciones.
dobles - permanecieron
En el seno de la familia Soria se discutían oon
allí t1-e.,; día.~ con su,, no- frecuencia las probahilida.des de éxito feliz de caehos ha.,_ta que ht autori- da profesión en particular, pero nadie t01IDaba en
darl hub0 &lt;le convencer- cuenta las aficiones mismas de ..\.lberto. Su padre
los de que debían retro- e~otaba por la medi-cina ó las matemáticas· su tía
ceder y salir pJr donde materna, la tía Dolores, estaba sólo por la~ mateentraron.
máti&lt;:as y hacía ascos á la medicina como á un
P ara la prolongación ~licio J?0r demás plebeyo. Entre tant~ Alberto, el
de la a1·cniJ¡t ha:ita San- 1.1~1co mtere.sado, no mostraba amor decidido por
ta li,abt•l tendrán proba- m:1glli?-o de e~s estudios y profesiones. Sentíase
blemC'ntc. que rlerribarse mas bien_ atraido hacia el e6tudio del derecho, en
las oasas 11 y 12 del ca- parte ~or ser la ciencia del derecho la preferida
llejón de Betlemita.s, la de su tio paterno, el pOllítico de la famili~ llama2 de la Conde.3a, el mu- do Alberto como él y á quien él a.doraba, en parte
ro de unas caballerizas 1)0rque en la profe&amp;ión mirnia del abogado algo le
que quedan al frente, y seducía. ~o le :,educía el e~tuc1io mismo del &lt;lelas números 2 y 3 de la rec,ho ni el de sus fuentes históricas. Lo seducía
rnlle de l:lanta kibel.
al faz menos científica y rná8 brillante de la proLas n.anzana.~ que li- fesión de _abogado, idealizada por la figur-a del
m ilan las calle-P- del 1Li- abogado trmnfador en causas célebres.
rador de la AlaJ!Ileda y
X ada le parecía tan glori°''° como encadenar á
Puente de San Francis- los adversarios, le~·es y jueces. con la cadena de oro
co, la Aveniu.a de los rle la palabra bella y el ge~to noble y persuasivo.
Hoonbres Ilustroo {}:t:a- E~te parecer iba en su alma licrado á la emoción
riscala) y la de Santa más profunda v turbadora de su ~do-lescencia : emoCALLEJON DE LA CONDESA.
Será crnz'ldO por la futura A venida del 5 de Mayo.
I sabel será.u arrasadas en ción experirne~tad-a cuando fué á un teatro por la

•••

primera -rez de su V'ida, y pullo ver desarrollarse
en la escena, majestuoso y deslumbrador, un drama perfecto. Los períodos hamnoniosos y correctamente &lt;leclamados, el ai&lt;lemán sobrio y feliz de
algunos actores, los gr.itos dolorosos de los perso-najes toonai&lt;los de la vida real, eil centelleo de las
1111ces y las joyas, y los aplausos de la multitud le
turbaron hasta dar á su fantasía la ex-altación de
u.na embriaguez violenta. Aquella noc:he le fué
imposible dormir, los oi~os llen~ con ~as pa1pitaciones de todas sus -arténas, los OJOS abiertos en la
sombra y empeñados todavía en representarse los
episodios más notables del drama, pensando unas
veces en los actores como en entes casi divinos,
ccmsiderando otras veces al autor oculto de aquella urd-ionbre de verda&lt;l y poesía, desarrollada en
la escena, coa.no una cima insuperable &lt;le grandeza
y de gloria. Mi.11 sentim~entos nebulosos despertó
esa emoción en su alana cerrada aún de adolescente. Pero A-J.berto no supo leer ni siquiera adivinar en su emoción el secreto de su destimo. Y por
muoho tiempo después, al recordar su tumultuoso
estado de alma de aquelJ,a noche, lo atribuía á veleidad oasajera de &amp;U temperamento 1II1presionable.
Deseando, por una parle, acabar con sus viacilaciones infi.nítas; queriendo, por otra pa~, huir de
las estériles disputas provocadas por esas mismas
vacilaciones en el seno de su -familia, decidió en
uno de .esos arranques ,p eculiares de los ca:raderes
incoorupletos, débiles ó eniennizos, abramr la profesión del ingeniero. Sin darse ouenta exada de
lo que habí-a -pasado por .él, se encontró irremediablemente en~olfado en el estudio monótono y
frío de las matemáticas. No faltó quien le infundiese esperanzas y aliento: muchas voces optimistas le hablaron &lt;le un por:venir muy próximo, lleno
de cosecha a,bundante reseIWada á la ingeniería.
En efecto, por el país en oal1JI1a pasaba un soplo
regenerador careado de bendiciones y promesas.
Nadie guarda&lt;ba miedo al espantajo de 1a, guerra
civil, como si ésta no pudiese volwr de nu~o á
transformar campiñas prÓ&amp;peras en desiertos, y
ciudades florecientes y ricas en asifos de mendicidad y montones de escombr&lt;Y::!. Muchos se crefan
en el principio de UD'a larga era de bienandanzas,
y esperaban, como fruto de orden y paz, el nacimiento de nuevas industrias y nuevas riquezas,
á cuya fol"Jllación y adelanto contribuiría, más que
ningun otro, el ing-eniero C()IIl sus luces.
Apesar de todo, en el curso del ,primer año, eu
esfuerzo de voluntad se rompió más de una vez, y
á oada rnptura vivió momentos de dolor y días
pálidos llenos de tristeza. Su -manera rigurosa de
concebir el deber, ayuda.da luego ,por la co"tumbre,
venía á ser el solo aguijón de sus bríos. Trabajaba &amp;in entusia..."1Ilo ni amor, no consi-deran&lt;lo sus
estudios como destinadúS á embellecer y fecun&lt;la.r
su vida, sino como simple tarea indispensable y
enojosa, al fin de la cuaJ emprendería otra &lt;liferente. .:lin embargo, estudiaha con tenacidad heroica, dejando pasar la juventud _grave y rígi&lt;la,
como una virgen privada de risas, cantos y besos.
Sin ligerez.as amal&gt;les ni oalavera&lt;las ingenuas, su
vida se desliza,b a como ,austera vida de monje en
la estrechez de los clruustros. Sus labios, resueltos
á conservarse puros, rechazaban el bebedizo de los
a.mores fáciles. Y fuera de doo ó tres runigos con
los cuales, de tart1e en tarde, .gozaba de grato esparcimiento, nada le distraía de i;:1.1 em~ño en terminar pronto y bien sus estudios.
La tensión de su voluntad la sostenía el señuelo
de una J)Tomesa. Su padre Je había ofrecido enviarle á Europa á coronar su carrera. científica, ganando en lo~ grandes centroo del v,iejo mundo mayor suma de cienicia, y preparándose. por el solo
hecho de cruzar €'1 oceano, un éxito más feliz, como
creía y ase,gui,al&gt;a candorosamente el viejo Soria.
Por fin llegaron los últimos exámenes, y con ellos
aproximase el momento ide la partida. Soria, pasados los exámenes, experi!l'llentó un bienestar infinito, como quien se ve libre de una obsesión ó de
una ~ran pesadu.IIJibre. Su voluntad, como después
de largo encogimiento, se desper-ezaba fuerte y gozosa. Y sentíase tan ágil, desembarazado y lleno
de confianza, como si ,,e haillara en el ,erdadero inst~n_te oportuno para dar 1111 objeto á su vida. Su
&lt;lil1,!!'encia anterior $e le aparecía como simple deseo de llegar pronto al descamo, y su austeridad
como treta de refinado para mejor saborear todas
las delicias .,.. blanduras. Durante muohos meses,
desde ant'es de emprender vi'aje haista después de
su llegada á París, la primera ciudad en la cual había de fijarse á compietar sus estudios, vivió en el
tnás Profundo re-poso. Desa-parecida la ten.sTón de
su volun,tad, la alegría de vivir, que hasta entonces

había pasado cen:a &lt;le él como un torrente .mudo,
empe'ló á conq•u istarle. El torren.te mur.muraba,
canta.ba, convidándole en sus cantos y murmurios
á beber de la onda ter3a y fugitiva. Y sus labios,
llenos de juventud, se inclitnaron -sobre la onda como una flor sedienta.
:Mientras la vida se le insinua,ba, amable y risueña, en s:u alma despertó, á favor del reposo y del
medio parisiense, un germen dormido. Y del germen brotó, derramándose como savia. invisible por
todo el sér i-ncontaminado de Alberto, una iuerza
nueva que carda vez más afinaba sus ojos, afinaba
su piel, a1inaba sus neI'ViOS y le hacía buscar, casi
á pesar suyo, en los séres y las co.sa.s, la graoi,a y la
harmoní-a. Aquella su emooión turbadora, ex,perimentada de niño quando fué por la primera vez
á un teatro, se renovó más clara y á menudo, revelándose al fin como un instinto, como un sentimiento irresistible, nacido con él, indispensable par.a él, sentimiento vivo y delicado de la Belleza
harmoníosa.
Conocía de antes algunos de sus compatriotas
residentes en París y dedicados al estudio: médicJs
en su ma'Vor parte, raros i-ngenieros y unos pocos
artistas. Entre sus compatriotas no cultivó " Fostuvo oonistad verdadera si-no con Emazábel, médi&lt;:!1\
.'· !¡.:lesias, arlista, pintor y oocultor á la v,~z, ::;.mdenado á sucumbir dos años más tarde é:n p:l~na
e21peranza de triunfos. Igl~ias y un joven argentino amigo de I glesias, llamado Canes, pintor y
discípulo de Laurens, fueron los camaradas predilectos de Soria. Con ellos visitó los sitios más
frecuentiados de los artistas, los t alleres-escuelas
los grandes museos y las exposiciones ocasionrules
de escultura y pintura.
Semejantes excursiones, en los primeros tiempos las hizo, ó creyó hacerlas, con igual placer con
que hada excursiones {¡ los a,lrededores de París ó
visitaba las casas de curiosidades, regalo y diversión de la ociosa gente bulevardera. Pero poco á
poco se marcó su predilección por las excursiones
artísticas, v en estas creció ,de un modo casi na~ipable el caudal de sus ideas y gustos estéticos.
El grano de oro de su a:mor aJ. arte, pTimero apenas per~ptible como diminuta chi~a de luz, muy
ligero alcanzó las proporciones de filón rico y profundo. Soria saboreó pronto una a,legría nueva,
la alegría de conocer, con sólo echar una ojeada
sobre un mármol ó una pintura, los ;primores y excelencias de la. obra, y se ejercitaba en ai&lt;livinar,
así la escuela á oue pertenecí-a la obra como también el nombre del artífice cuyas manos movieron
el nince.l ó encerraron en la piedra de la estatua
la llamfl de la vida.
C11ando ou:iso reanuclar ·la interrum'O'ida labor
de sus estudios de matemáticas, advirtió y pudo
menir en toda sin .ma.g nitud el cambio asombroso
realizado en él por el hecho de vivir en una. atmósfera de arte. Conoció tristezas é incertidumbres
análo-gas á Jas que ha,bía probado en los penosos
principios de su carrera. Y en ese esta,do de alma consideró como una fortuna loe; obstácu1os que
Fe oP'Usieron á su a&lt;lmisión en la Escuela Central.
Todo extra,njero se tropezaba con esos obstáculos,
v -para vencei-los debía dirigirse al ministro de
Instn1cción Públiea francés y reclrurnar ,la intercesión del renresentante diplomático de su naís en
Frn.ncia. Pero Soria en vez de combatir las difi&lt;'uliades v ;vencerlas, más bien lae exa~eró. asién&lt;lose de ell-as como de un ánCOTa, valiéndose de ellas
coJl'lo d~ un rrrerexto. para no turbar su vida cómoifa. v feiliz de curioso de arte.
Al cabo de un año, a.nenas había oído en la Sorbona lai- con:ferenciais de un profesor de álirebra;
v si estaba muy atento á las expliCllciones del nrofesor al dejar el anfiteatro las oohaba en ol vi&lt;lo.
para' no recor&lt;lnr r:-ino J.as obra,; recién admiran as
en TY111,eos v talleres: cuadros hermosos y nobles
es&lt;&gt;n1turai:. ·
Sin f'mhiircro, b~io su caJma, en a1)aTiencia dicho!'a. nncía r1e cuando en &lt;'nando 1.m vairo rernorrlimiPnto: va~ repre&lt;'e:ntaba. con tristeza lo inútil del
esfuerzo· contim10 de HlS larg-os añ111S de eQtudio ;
"i:t nensaha en lo q11P su nadre. ronfiado v bondadoQo. PStaba e¡:nnnndo tal vez nf'l hijo ausente.
En la romnañía dP falesias y Cal1e;;. y PO'l" su género ele existPnda. hubo de conncer 4 muchos artiF-tiis:. Pntre e-llos á nno 011e sobTf' él f'if'i-eió 11na
influenria indiccutible. Se 11arnaba J ooé Ma,ITT-iñat. Era uno ele e,Q~ hnmbreQ de talento no m11v
i:rrande. pe,.n rl" volunta,d ,prodie:ioF-H. oue van deia.n do nor donne paF-ail'l una im-presión de fuer,:ii v
de salud. con la &lt;'ual dominan v subyugan. Pintor. joven cmno de un~ treinta añ()S. nacido en
Cuba, de padres españoles, estrecho de frente, ce-

Domingo 19 de Mieyo de 1901.
jijunto, y ba,stante seco de carnes, desdeñaba muchas cosas: desdeñaba el oro, desdeñaba la mujer, desdeñruba las letras, desdeñaba la polític-a.
En él no cabían sino dos iéjeas, dos pasione,.,, doo
fanatismos : la in-de-pendencia de su pafa y la gloria de su arte. Su amistad fué para Soria corno
un baño de energía, .Y en Soria completó la obra
de muoho ante;; inicia,da por el medio. A poco
de conocene, ya eran verda,deros amigos. Y como
J o;,é ::\fagriñat se hallaba m vísperas de realizar
uno de sus mejores sueños de artista, el viaje ele
Italia, cua.ndo llegó el momento de partir, nada
le fué tan fácil como llevan&lt;l de compañero á su
nuevo amigo Alberto Soria.
Seis me3es duró el viaje, la peregrinación artística de ciudad. en ciudad, ccrrno de santuario en
saniuario; seis meses llenos de luz, vividos €'Il la
S9b&lt;rrada comunión de un mismo ideal de belleza.
A la curiosidad noble de los dos romeros no ,;e e~condió un solo punto en donde hubiese florecido
una escuela de arte, ni la menor al{lea en doncl.e
rnn ru-ma de ar.tista hubiese dejado alguna de $ns
vibraciones más puras palpitando eternamente en
el fresco ó en la tela, en el baiorrelieve ó en la
estatua. Pero sobre todo, Florencia 1os turbó los
,
'
mareo, con el oceano
de esplendores de sus i.nfinitas
obras maestras, con su.i mármoles y bronces alzados entre c~ricias de sol bajo los pórticos, en las
plazas públicas, en las "log-g-ias" anahuro:;as y clar as, con sus ma'.}'ólicas suspendidas de los frontones de edificios vetustos, como sonrisa!'l de áng-e1~ extraviadas en un rostro severo, con sus palacios Henos de anajosta:d, cuya gracia y hm•monía se
funde en una atmósfera aleP"re v sutil en un cielo azul, delicaido y vibrante.
'
Florencia despertó las últimas rebeldías del ¡, 1ma de Mria y determinó el cambio de éste. El
punto de partida de su transformación fué un
,pensa_mient~ sacrílego acaráciado algunas veces por
él baJo la cupula de la Sa..,o-restía Nuova entre los
ricos mausoleos de los nfédicis, mientras ad.miraba
como en éxtasis la célebre Noche de Miguel Angel.
Ante aquellas figuras no acabadas, tales como un
tesoro aoena~ presentido de formas beUas y líneas
poderosa~, &lt;lió~ una vez á pensar si nadie podría
&lt;lesentra~ar la idea y completar la obra i nclusa de1
maestro mcornparable. Después de relampa!!"llear
en s~ alma, ese pensamiento no se extinguió d~ improviso como el relámpago. Lo asa:ltó varias ve~' lo persiguió, lo dominó, lo poseyó, como una
m~agen de voluptuo,siidad á un débil cerebro de eremita.
Años más tarde, al recordar esas reflexiones que
le s~g,erían las obras no aca:badas del maestro, las
co~s1~eraiba, aiverg-onzándo,se de el.tas W1 poco, sacrilCITTo. y ~ocura. Sacrilegio y locura le parecía
tocar, smuiera con la imaginación aquellas formas. "Mejor están así, nensaba. :hfejor están así
en su crepúsculo doloroso; quizás más bellas, se~~
ra~ente más "'Uras. Semejantes á flores entreabiertas, vivierndo en larte la 'Vida gloriosa tde la
º?l'l: acabada. en parte escondi-clas aún en el misteno 1mpenet:able del tr?zo de mármol sin pulir, parece co.n:io s1 esas creaciones del mayor de lor arti~tas hubiesen tenido, por un momento concieneia
de su perfección futura, y en el supr¿mo orguÍlo
de su belleza, se hru.bieran quedado en los umhrnles_ de la vida, temerosas de ser profanaidas, y ilesdenosas de me:z&lt;&gt;larse con la fealdad inquieta y vann
de los hombres".

CUENTOS NERVIOSOS
POR

Carlos Díaz Dufóo.
~orrectamente impresa en Barcelona, aca1ba &lt;le
salir de lia~,prensas &lt;le J. BaUescá y Comp. Sucs.,
una c?'leoc1on de cuentos, que su autor ha llamado
"nerviosos". La edición :fina, elegante y en excelente papel, se recomienda por su parte maiterial.
La obra se ha.lla de venta á
CINCUENTA CE:XTAVOS
en 1~ Libreri~ ~e Bouret, calle del 5 &lt;le Mayo, Librena 11fiadrilena, calle del Coliseo Viajo 1 d
Mauricio Budin, calle de San José el Rea·] ' ª le
.:, 1 Ed't
' Y en ª
oasa ue
i or, ca,~~e Id.e San Felipe de Jesm;,
Se ven~e . tamb1en en la Administración de
nuestro diano, ~ donde se reciben pedidos para
fuera de Ja capital.
'
LA OBRA V ALE CINCUENTA CENTAVOS
EN TODA LA. REPUBLICA

�..
Domihgo 19 -~e :rtiayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL
AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 21.
~

: LIO, JU.FA.EL :&amp;EYES ltPINDOLA.

MUNDO l'tUSTRADO
MÉXICO, MAYO 26 DE 1901.

Subaorl¡¡ct61' mensual for41'e0, I t.11..
IrJetn, ídem en la CapUal, 1.-,
Gerente : .&amp;.NT01íl0 011TAL

ESClJ'CHABDO,
Cuadro de .l.lma-~a4ema.

............. ¿• cuántos

dedos son éstos?
ACHILLH-FOU LD (Mlle Georgu),

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Cartas a Urbina</name>
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                    <text>Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

�~om.ingo 12 de Mayo de 1901.

MALDICION DE GITANA.

brindarrnos alegremante por que .,e des'Illlntiesc el
augurio. Y 11abía allí un señor que, presumiendo
de &lt;n-acioi;o di J. o con sorna : ·•r.:; muy malo c-o'
mer0 trece . .' . c·uan.do solo
hay corn1.da para doce" .
A la ma&lt;lmcrada ,;iguiente tomamos el tren y
,-alimos hacia
(;azadero. La expedición -se pre:.ental,a magnífica: la temperatura era, &lt;:o_m_o de
mediado, de ::,eptiembre, templada y delic10::c_a;
cada tarde lo~ zurrone:; Yolrían ate.:;taclos de pieza.,, y pam mayor ,-ati:;faec·ión. no,, habían anunc:ia&lt;lo que andal,an re.:--e~ por el monte, y ~l!e el
prinwr ojeo nos prometía rico botín. Dec1duno,;
que e.,te ojeo princi1Jia,c un miérc:_ole-s por la maüana, y apenas cle;,pac-ha.da,.: la,- 1~11g-as y el ch~olate. ~alimo;, á &lt;:ahalgar lllll'-tro,; )Af·o.,, qne no;; espe1·aba,n á la :puerta, entre el tro¡k'l de la- e.~opeta,;

Siempre que :,&lt;J trata. entre g&lt;-'nte con preten::-iones de- instruícla, ele agorería, y supcr;;ticiom~, no
h ay nadie que no ,;e cle(;hire exento tle miedos pueriles, y pwnto meno~ de,enfaclado que llon Juan
frente á lai; e.~rntua,; de ~u, ríttinrn:'. :X© ob~tante, tran~curridos lo~ diez minutos tonsagraclo1, á
alardear ele es-pírit u fuerte. cada cual ,:al,e alguna
historia rara, algún ~utediclo inexplie:al,le, una
'•coiucidencia·'. (La, e:oin&lt;:ühmtia,, hat-en el
gasto) .
La ocasión más frecu:nte \le lrnbfar de super,,ticione1S la ofrecen los c:onvite
De los t·atorce ó
quince invitado;; ~ cxe:u~an uno ó do,;: al €sentarse á la mesa, alguien nota que son trec-e 10-~ c:omensa.les, y al punto decae la animación, óyen::;e
forzadas risas y chanza,- poco ,:incera;;, y los amer.&lt;le la casa se wn precü,ado,:; á bu,.:.car, a1mque sea
en los infierno,;, un número catorce. Conjurado
:ya el mal, sino rt:'nate el contento, las ri~ita~ de
la;; señoras tienen un soniclo franco; -e Ye que lo,pulmones respiran á gu,:to. ;, Quién no ha asistido á un epis0&lt;lio de e,,ta índolt?
.En el último que pre,enc1é pude ob~cna1· que
Gustavo L izana. mozo a~az de:&lt;preocupado, era el
1111ás carilargo al contar trec-e. y el que tle:-fmnció
el ge&amp;to cuando fuimos e-atore-e. Xo hada yo tan
superst~ioso á aquel infatigable cazador y "sportllllan ·,, y extraiiándoone ,·erle hasta demudado en
~los iprimeros momento~. á la hora del café le llevé hacia un ángulo del saloncillo japoné.•, y le
-interrogé directamente.
-una &lt;-oincidcncia-r{&gt;spondió, como era de
ipre-umir; y al ver que ~-o sonreía, me ofreció con
un ademán el sofá bordado, en &lt;:uyos cogines una
illandada de grullas blanca.., eon patitas rosa volaba sobre un cañaveral de oro, nacido en fant,ástica laguna; se sentó él en una silla ele bambú, y
rápidamente, ootrecortando la narración con agitados movimientos, me refinó su ·'coinoidencia"
del número fatídico.
-Mis dos amigos íntimos-los de corazón'
eran los dos ohicoo de )Iayoral, &lt;le una familia
extremeña antig,ua y pudiente. Habíamoo estado
juntos en el colegio de los jesuita;:;, y c uando salimos al mundo, la a.mistad .se estrechó. L lamábanse el mayor Leoawio y el otro Santiago; y habrá usfod visto ipocas figura:.s más hermosas, pooos muchachos más simpáticos y pocos hermanos que tan
("ntrañablemente se quisiesen. Huérfan os de padre y matlre, y dueños de su _hacien da, no conocían
tuyo ni mío : bolsa común, con.fianza en tera, y á
IJ.){'$ar de l a diferencia de caraderes-Leoncio
nerv.ioso 'Y vehemente hasta lo 8umo, y Santiago
negras y la gresca y alborozo de los perro;;. Como
&lt;le u n genio igual y pacífico-inalterable armonía.
tengo tan pre,;ente., la,; menores cir~W1St.ancia.s de
A mí me llamaban, en broma, su otro hermano,
M¡uel día, recuerdo que me _extrañó muc-ho la fuy la gente, á fuerza de vernos unid()!,, h abía lleria con que lo,,, animales ladraban, y al asomarme
grudo á pensar que éra:mo,-, cuando meno~, prófuera . ví, apoyándo.se en uno ele los postes del emximos ;parientes los Mayoral y yo.
parrado que sombrea:ba la puerta, á una gitana
Apasionados cazadores los tres, nos íbamos seatezada, escuálida, andrajosa.
manas enteras á las dehesas y cotos que los MayoPodría- tener sus veint.e años, y si la Sltciecla.d,
ra.l poseían en la ~fa.ncha y Extrema&lt;lura, clon&lt;le
h~ de euanta alimaña Dios crío, desde peroices la descakez v la,s greña;, no la afea.."-Cn, no carecería de cierto ·salvaje atractirn, porque loo ojos briy conejos hasta corzos, venado,, jabalíe,, ginetas
llaban en s-u faz (-etrina · como negros &lt;liamant~,
y §ratos monteses.
los dientes eran piñones monda-dos y el talle un
COlll buen refuerzo de 8€-copetas negras 'Y una
junco airoso. Los pingajos de su falda apenas
jauría de excelentes podencos, hadamos cada ojeo
cubrían ;:.us cle.mudoo v delgados tobillos, y al cuey cada batida, que eran el asombro de la comarca.
llo itenía una ;;arta -de vidrio, mezclada coo no sé
De €!."tas excursiones resolvimos una cierto día de
qué amuletos. Dij·e que sus ojer.c brillaban, y era
1'4an Leoncio; no cabe olvidar la fecha. Kos hacierto· brillaba1.11 ele un modo raro. que no ,;;upe
bía convidado juntos una tía de los Mayoral, seüora di,-cretí-sima v madre de una muchacha en- de.finir: los tenía clavados en 8antiaP-o--que, lo
repito, era un mlH:.hac.,ho arrogante, rubio y blancantadora, por quien Santiago bebía los vientos :
co,
y en aquel instante. subido al poyo de montar
sutilizando mucho, creo que esta pasión de San:v
con un pie en el e5tri,bo. c-on ,su ;;om brero ele alas
tiago tuvo su ;parte de culpa en la de&amp;gracia que
ancha•, ;;u bizarro capote hecho de una manta zasucedió : ya diré por qué.
morana. de vuelto e:uello ele terciopelo Yerde. y
Ello e~ que nos reunimoo en la C8'~, donde, con ,ms altos zajone, de caza. que marcaban la deremotirn &lt;le la :fiesta, había otros varios convidados :
r-hura de la pierna. aún parecía má5 a,puesto y gaamiguitas de la niña, señores fonnales, íntimos de
llardo.-Y á Santiago fué á quien dirigió sus lela marruí. . . Y yo, que jamás contaba entonces tanías la egipcia. soltándole esos requiebros raros
los comensales, al pa.,.ar al comedor, involuntaque gastan ellas, y ofrooiénd~e á decirle la buenaria.mente, me fijo en lw platos. .. ¡ Eramos treTentura. En aquel momento. :-;a11tiago, de i:egnro,
c:e, trece justos!
pern:aba en el dulce ro.,tro de ;::u novia. y el conKi se me ocurrió chi:;tar: por otra parte, no
traste con el de- la gitana dehió de cau~arle una
f'{'Utía aprensión. Estariam06 á la mitad c1e la co- impre-o.ión de repn,!;Uanc-ia hacia é.,ta : porque era
mida. cuando lo ad1·irtió el ama ele la ca.&lt;:a, y dijo galante con toda;:: la.::: muiere;::. y ,-in embargo, solriéndose:-"¡ Hola ! ¡ Pues con el resfria.do &lt;le tó una frase dura y ha;::ta cruel, una fra"e fatal ...
.Julia, qu.; la impidió venir, nos hemos q11__ecado vo a,-í lo creo. . . ·
en la docena del fraile! No asustarse, senores; · - ;. Qué buenaventura vas á darme tú ?--exclamó
q1ue aquí nadie ha cumplido los sesenta más que
Santiago.-¡ Para tí la qui.o.ieras ! ¡ Si tuvieses Yenyo, y m todo raso seré la e•CO!!irla ''.- ¿ Qué liabíahP-n, no "f'ría 0 tan fea :r t r:1 11Pg:ra, r-hic¡uilla !
inos de hacer? Lo ec:Jiamos á broma también, y
La gitana no se inmutó en aparicne:ia, pero yo

cl

0 •

111

.lL

EL •.1:UNDO ILUSTRADO
noté en sus oios aluo que parecía la sombra de U1l:
abi~mo; y fijándolos de nuevo en Santiago, que
~ta,ba á caballo ya, articuló despacio, con indiierencia atrorl y en voo ronca :
-¿:No omere.,; buenavent1:11'as, _jermoso ? Pues
toma maldiciones. . . Permita Dios. . . P emnita
Dio,-. . . · nue vayas montado y vue!Yas tendido!
Y o no sé rnn qué tono pudo decirlo la malvada
que nos quedamos ele hielo. Leoncio, e~ especia(
tomo adoraba en 1,u hermamo, se demudo un poco
y aurnzó hac:ia la gitana en actitud amenazal:ira;
lo::, peno,;, que conocen tan perfecbmente la,;; in1 l·ncione;; de ,-;u,; an1os, se abalanza-ron ladrando con
furia: uno de ellos hincó los dientes en la pierna
\lt•snucla de la mujer, que dió un chillido. E 6to
l&gt;ast-0 para que Leoncio v yo, y todos, incluso Santiago, nos distrajésemos de la maldición y pensái-t•1110:; únic-amente en salvar á la bruja m oza, en
rie.,go inminente de ser -00.itrozada por la j auría.
Contenido,; los pt-rr-OS, cuando volvimos la cabeza. la gitana .va no parecía -por allí; sin duda se
había pue.:--to en c·obro, aunque nadie supo por
dónde.
Al llef!ar aquí de su nanación Gustavo, me hirió de súbito un recuerdo.
-E;;pere 11sted, e.,pere usted . .. - murmuré
re'-·a,pac-itando.-C'reo que cooozco el final de la

::ircxno

ILUS'THADO

EL SEROR LICENCIADO ·

un verdadero palacio con;;truído á
todo cooto y de arquit-ectura moder111,nma. 8~1 situación 110 pudo ser
mejor,
puesto qup el lugar e-n que i'C
El Secretario particular del señor
eucueutra
ei.,tá ·llamado á ser el punMürí$tro de J usticia es muy conoto
rná,:
c-t'.ntrico
de la rnpital. h,1lláncido en )léxico como joven de ta&lt;lo.--e
muy
cerca
cld Pala&lt;'io del Polento é intachable honra.dez. Su cad&lt;.&gt;r
Lf&gt;.gi~ati,
0,
entre
el Palacio :Narrera ele abogado fué de las más brieional
y el Castillo de Cha,pultepec.
llantes que se rE\,oistran en la EscueLa ¿citada del edi.fieio adquiriuo,
la &lt;le Jurisprudencia, de donde fué
como
,-.e puede ver en nuostro gra~:kx:retario por muchos años, y probado, es ~untuo.:a y llama la atenfosor &lt;le u,u r3Jlllo muy importante
ción
entre todas las que figuran e11
dl'l derecho.
primer
término on el rumho de la
El ,;cñor Don Ju5tino Fernámdez,
s\rnni&lt;la
J1uí.rez. Patoni y la Reque Ita ,dirigido por tanto tiempo la
forma.
E,;cuela citada, ha sabido distinguir
La,- ofi&lt;:ina., ·'" :-alonc-- ele rcce-psiempre al señor Víctor lfa:nuell
ción
nrn á ;;cr elegantemente amu1•(\¡,;ti,llo, y hoy lo tiene cerca, segublados,
,pmria.-, cierta,- imli.,,pensables
ranwnte como umo de sus ni:{1,5 lean•forma, y apropiaeion&amp;, que 8()'l
le., y út ile-,i amigos.
naturale;: a,l conrc-rtir u,n palac.-io particular en edificio público.
Pero ninguna &lt;le la,- obra, que hahr-:rn de emprender~e ~on de aquclla11
q1~e puetla;n tardar ó dañar on _ Ío
n (,~de que las obras del Palacio
rná,; mínimo d riqubimo docorailo
Nacional comenzaron en la. parte
que O•-tenta,n Jo,; murales y techos,
oc·11pada por fa Pre.,idencia y por la
L~pecialmcnte del "alún &lt;principal.
&amp;'{·reta ría de Relaciones Extt&gt;riore.,,
T&lt;)rla, la,, ofit·ina:- públic,1;; parece
c-it el ala derecha del Pa.Jacio menfllll' tit•1uh,n á aproxima1~,:e )' har~r
c-iona&lt;lo, el Gobierno trató de a.dquisu núcl&lt;"a en la parte donde la ciurir un edificio apropia-do para la Se&lt;la&lt;l
má, herrnoi;:a y má,; amvlia.
e:rctaría de Relaciones Exteriores.
E,-to. f'in eluda alg1ma, que tieAdemá~, se de-sea.ha que la men,
ne una ,lita con,·c11if&gt;ne:ia y gran i:1eionaua Secretaría estlw,iera en un
kré- •para eil público, l)Ol"que lo, ll('edific,io adecuado para reicibir ú los
goeio,, se facilitarán má.s ~· lfü, c&gt;SR. LIC. V IOTOR MANUEL CASTILLO,
n•pn'&gt;-t-ntan tes de los Gobierno., de
morli·dacles
de c-omunicación :-erá:1
Sc-cret a rio particular d el Ministro d e Jn st ida.
1,),- paí::es con quienes México cultini.a:rnre.--: y má...;; ¡mic-fa·as.
-va rl.'laciones, y que tienen que ocurrir frecuente- e-lega.n,tes, habit'111lo tlc.~idido la aidqui1,ición de la
Dentro de poco tiempo, la ea;:a quedaru á la di~mente a l despacho de-1 señor ) [ini~b-o.
del sefi.or Don Frwnci._q,-o E~pin()¡-,a, situada en la po-ición del Gobierno, é inmediat.111H:mte s,e da.1~1n
Se e.,;;tudió la easa más eom·eniente, y ,,e JHl:;.() e:.tl le de P atoni.
todo,, lo...: pasos para la trarulaci&amp;n &lt;le las oficina..&lt;,
atenti ón en .arias de las mejor 8ituadas y má,
La referi1fa ca.-a e,- notal&gt;le por su ek•ga,:1-::ia, á ,-,u nnt•1·a reside-ncia.

Víctor Manual Castillo.

0

La Secretaría de Relaciones.

l"'

-- - ---- -

1

•

•

DJ1u.i.ugo 12 de Maiyo de 1901•

hi,toria . . . Cuando usted nombró á los :Mayoral,
empezó á trabajar mi cabeza. . . El nombre '·me
,sonaba . . . " Se me figura que conozco á los dos
hermanoo, y ya voy reconstruyendo su figu ra . . .
Leoncio, vivÓ, moreno, delgado; Santiago, ru bio y
algo má,, irrueso. . . ¿ l&lt;'ué en esa cacería donde . .. ?
-Donde Leoncio, creyendo disparar á un corzo. mató á Santiago de un balazo en la cabezare,1)0n&lt;lió lentamente Gustavo, cruzando las manos
con involuntaria angu.stia.-Santiago "volvió ten.
elido . . . ., Perdí á la vez mis dos amigos; porque
el matador. si no enloqueció de repente, como pasa
en las novelas y en las comedias, quedó en un estado .de perturbación y de alelamiento que fué ~recienclo cada día; y q,uizás por olvidar oortos JD'itante&lt;: la horrfüle escena, se entregó-€} que er,i
tan forrnalillo que basta le embromábamos- á mil
exce.;os. a('a bando así de i&lt;lioi:lizarse. ¿ De&amp;pués
de saber e;,ta "coincidencia", extrañará usted que
me agrade poco sentarme á una mesa de tre-c,!?
Por má:, que quiero dominarme, se me conoce el
miedo. . . ¡ El miedo, sí; hay que llamar á las
co,as por su nombre !
-¿ Y volvió á parecer la gitana ?- pregunté
con e:nriosidad.
- ; La gitana! ¡ Quién sabe á dónde vuelan
e:-a.o. cornejas agoreras !--exclamó Gustavo sombríamente.-Los de esa casta no tienen poso 11i
pa~adero.. . Como dice Cervantes, á su ligereza
110 la impiden grillos, ni la detienen barrancos, n 1
la contrastan paredes... Cuando velábamos al
pobre Santiago, y tratábamos de impedir que ~e
;:.nic·idase el deses.perado Leoncio, va la bruja debía
de estar entre breñas, ca.mino de Huelva ó de Portugal.

€n¡i/ía j)ar:Jo ]Jazán.

--

- - - -- - - - - - - - - -·----- -

· -- -

FACHADA DEL NUEVO El'IFICIO DE LA SECREfARIA DE RELACIONES.

�Domi.n@l 12 de Mayo de 1!.101.

IP.;• , -- , - -

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

La propaganda protestante
EN MEXICO
-::::,,.~-&lt;::::,.

La-s in;;tituciont.,; rd·igio,a,-; t omo las polítie1s
y las l,()(•j¡¡Jt", son mrn re,nltante superior del tipo moral de tau¡¡ r¡¡za y cle C-ll.t~a pueblo, ele ~11"'
a'llt('('.edente,; bi;;tóric:o,, de ~u c:lima, de la luz de
su bol y dd zafiro tl&lt;' -u cielo. Emanan tanto. dt'l
corazón humano corno ele la naturaleza exter10r;
)iC forjan al calor de lo,; 5&lt;'J1timientoo, á la lnz de
la ciencia 10&lt;.·1\l y contlen,-an en breves dogma,- y
en contados vot~- tollo el ,:.ér mor,11 y material de la
socic&lt;lad en que imperan. ,\.~í como la flor e,: la
condensación de toda la &gt;avia y la obra de toda
Ja vida de la planta; que á darle forma, cc~lor. per~
fume, á rf'vortar t,tpriehosamente sus petalo.:, a
hilar ;;u,; e-;tambr&lt;&gt;~ v á ahuecar ;ms carpelo.- contribuyen clt&gt; un latlo ·1a raíz, el tallo, las hoja,, todo_« lo!'- tejido.e;; v lo~ ór¡nmos dd vegetal. y_ ~lel
otro la,- In:¡,_,¡,_ frr-c:a" ó ahn1~aila,-. lo&gt; ra}'O" nhio~
ó candente,- del ,ol. la~ linfa; pura!'- ó turbia,: del
arrc,_vo. )' que en tal virt~Hl, cada phrnt,a ~iene ,1~
flor e-orno ~u fruto prn¡no~ v tarac-ten;;hc·os, a:;1
c11da puPblo tiene -u reli~ión . p,-pecial, ~~l tlc~ma
propio, su tnlto pl'tuliar.
,-i,-te-ma d~ c·ienc-rn,- _y
ele Urr:nmla, lwd10 ú la nw1hcla de ,-u mi&lt;'lPctual1dad, de ,-u 111oralicla1l. fl¡, -u t',trnc-tura plllític-a,
de :;u-: trae! icionl'- y de• ,-u llll'tlio.

,-n

***
En la ·antigua Urt&gt;&lt;.:Ía. arü,ta. inrdigc•nte. gimná,t.ita y pl.í,-ti(:a. y t&gt;n JUl'tlio de una nat_urale~a
benigna. to&lt;¡ueta y acic--alacl'.1, brota una mnologia
1)1lramente poHic·a. c:nyo:s d10.-e~ "ºn obra tle e,,t_atuario, ardiente, p,na amar, ágiles para ~om~atJr,
ht&gt;T'mo,w tlt&gt; farm,1, tlialéc:tito~ y un poco rntngantc"', arnabfo,-, l'll suma, y poco temibles aun _en;mt~?
nu11H.•j&lt;.•n como Júpiter rayo,; _&lt;le ··entre ba:s_talor&lt;."5 ,
ec,griman trid~nte.:; c~e ahn-acen de acce5ono,- ~-omo
N('ptuno. ó ".fuero,,'. de Benf:{,l)a como_ P_luton.
El culto es aln ba1le.s de mnfa!'-, de:;files de teorfa,. jue"OS olímpicos eáutico:; Y. á rato~. baca11c1le,; ·galante,; bajo tien~la,.; de níu:pura ó bóYeda.s de
mármol, entre nubes de Yapores perfuI?ados y
..obre tapie-es de flore,. En el altar se mmoJ~n
palomas ó cordero~, y :;obre el ara se queman mciensos.
Los dio,es, 011 EscafüEnaYia, "ºn de5me., ur,ulos y
mon,-.truo:;o,,, sanguinario;, como fie_ras, tenebrosos y
de perfil incierto como con&lt;lensac1ones de bi:11ma.
Son la expresión poética de la ~aturaleza i~de~
mente, del clima húmedo y lluvioso, ele la tierra
fnngo,-a. Habitan selra:;; impenetrables de pmos
gigante"c:o,, salen ~e ~hí para hacer_ la gt1::ra al
hombre y para amqmlar, co~o la munclacwn, el
hura&lt;-án ó la tempestad, ~u bien y los frut~ de su
trabajo. Es una mitol_ogía_ de_pueblo~ tac~turnos,
torturados por su conc1encia siempre mqmeta como por una naturaleza pródiga tan sólo de catástrof~~;

***
J ehoYá. dios de un pueblo per~eguido, e,c::l_aviza•
do ha,bitánte de una tierra infecunda, es dios de
la; iras, de las batallas; especie de monstruoso
cacique gruñón é irascible, sien:i,pre con el ~n3:tema en los labios y la fulguracwn en los _OJOS.
El catolicismo es la religión de los débiles, de
los oprimidos, de los hombres y de los pu~~los que
nece;;itan la disciplina, la regla, la pres1on y_ la
prot.ctc-ión de la autoridad; de aquc!la~ raza,; ::;on~dora,, y apáticas que, como la::- cuatlngas, necesitan á ia vez del látigo que a,,uza y del freno que
gobiema y contiene. ~u ?:1lto t_iene todas las pomp-a~. el brillo y las magmfü:encias de la~. c-eremo;
nías de corte; de los homenajes qu~ se tn))l1tan a
lo,: ,oberanos absolutos. Las alta,, Jerarqma, e~l~siá,,tic:a;, acaparan el p;ohierno t?mporal :· e,p~ntual, gobiernan á los fieleti como a ::-ieryo,-.. ayndandolo-. impartiéndoles con;:.~1el~ y e,;peranza"; pero c-obrándolc-s tributo y eJere1endo ,,obre ello, un
de,;pot i-mo :,in límites.
. .,
El protestanti,,mo e:; rehgion de ho~1bi:e, c¡ue ,e
han lwd10 el propó:,ito de gobernarse ~ :-1 !m,-mo~,
de mantener,e inviolables de rn ront1encrn, clec1clido,- á :;er ~· á permanecer libre,, á gobernan-e pc~r
sí mi,mos en lo político y en lo moral. E-._ rcltgión tle pueblos prác-tico,. au_steros. poco , onadore.s v poco ilu:;os, oue de~precrnn la fomrn con _t~l
ele llegar a'l fondo, y á quienes lo :real y _lo po::-1t1vo prc"enra más que lo i,le al Y lo rntang1l,J..,_
El c:ulto corre.• pondc al dogma, au::,tc ro, ~l YCro,

monótono. dei;proYi,to tle pompa y de lujo. y 110
pretende tlL':-'lurnbrar ni marea_r ni tomtt~ por sorpre.-.a al alma. rt.'(;J'e-,mdo la ni::ta y ,H.:arH:rnndo el
oído. E,-ta religión c:arec:e de ca,sta sa&lt;.i.'rdotal y
de dt•ro regular. oficia en :,lIB templos el tendero
de la {'.•quina; y deja libre.." á los fieles, po11!ue c:arece &lt;h' jerarquía.,; ec:le,iú~tica~ que lo dommen y
de in~titucione;; ~ac:ra111entale,.: que lo e:,:tlanc-en,
que lo :,;ubn1g1ll'n Y oue ab~onan ,n pen~miento y
-,u ac:tividad.

***
En virtud de e,-.ta estret;ha clepenclene:ia entre el
--ér moral y el c:arácter del hombre, y del me-dio
en que vi,e ·· la religión que profesa, ó_mejor dicho, que e:; ca.paz de prof~ar, no e.-; po,nble transni tomarlas de una -planta
plantar la,; reli«ioner.,
humana, para ingertarla,; en otra, a menos que n_o
~ean muy análoga-, c:asi idéntic:M. A tan~o eqmvaldría e~to, e-orno á pretender ingertar la Y1d en
tronco de la entina, ó á tran~plantar la palmera a
la~ regione,, hiperbóreas.
E•e trnn,-plante v e,-e ingerto se lograi_i. en ap~rienci,1 mue:ha,; Ve{:e,-; pero pota;; en realidad. :::,e
logra hac-er católieo, en China v en la _India como lo logró E~paña en Amfrica; -pero "1 :;e rasea
la corteza para lm,tar el núcleo, &amp;e percíl)c c¡ue el
ingerto no ha ' ' prendido'' y que la comunidad &lt;~e
dogma,-.. tle fe Y de principioR es tan ,;ólo comumdad de nombré, y analo¡óa de aparie,nc:ia~.
El inclio anwri&lt;:ano ~i&lt;111e ,ienclo idólatra con
C'l nombre ele l·atólico: ,uele esc-onder bajo el ara
del altar erist iano PI ídolo azteea: adora con las
denominaciones dt•l ~antoral romano las clivinicladt&gt;:s primitirn~: ha adoptatlo del culto todo lo que
él puede tener tle iclolátrieo: pelea por _la Guadalu:
pairn l"Ontra la Yirgt•n de lo;. Remetl1os, como s1
fueran tliYinitlade,- cli-tinta;, v no una sola: sus
~anto, loe-ale- ,-e lrnc-en pe~ado/ cuando ,e le,; quiere tra.,;latlar ú otro templo; adoran al Santo X1ño
de ~u aldea Y lo sobreponen al ele la rauc:hería ele
al latlo, m,-Ínife,tación profundamente idolátric-a: nractic:an los -atramento,; conjuntamente con
la bruinía Y lo,; malefitio,-; tienen sus brujos y
~U:- ·'n;1lmale¡,·· al lado de sus cura.s y vicarios.
Lo que les pa,a con el t,ttolic-i:ID10 les pa..-a con
mayor razón ccm el prote-,;tantismo. E"te no tiene,
no ·puede hacer presa sobre el indígena; toda propaganda ~e e.,;trellaní ant-e la propern,ión idolátrica
v ante la uecesi&lt;lacl c¡ue el in&lt;lio experimen,ta de ser
gobernado, concluc-ido y guiado por la autoridad
del c-aci&lt;¡ue ó del eura. X o sienel o reflexivo. ni
personal. ni imle-pendiente por carácter ni libre
por temperamento. la religión protesta1~te n9 encuentra ba,;e ni estímulo en su cerebro m en su corazón. El culto au,;tero, e-1 ceremonial monótono,
la adoración abstracta, dejarán indiferente y
frío a,l indio que ama el $anto ele madera, la imao-en esculpida en c:antería, el baile y los cohetes
;l mezcal v el pulque de la verbena, ·y si nominalmente CB católico por el culto aparente y por la
presión de la autoridad religio;;a representada por
el clero, la religión protestante que no habh1 á
~u;: sentido,, ni le ofrece otras perspedins que las
de una libertad de conciencia á que no aspira y de
una indenendencia per;:onal. política y social, cuya necesidad no siente, no hará camino ni pro;;perará en la raza indígena.
El mestizo semi-ilustrado preferirá eternamente lo misteriooo, lo pintoresco. lo suntuoso y lo fantástico del dog:ma ·y del culto católico,-;, que lo
atraen con su;; pompa::&lt;. ·q ue lo seduc-e-n con su poesía, que lo c:onsuelan con sus promesas y lo alientan eon sus esperanzas á las severidades y desnudeces del rulto protestante; y por pereza de espíritu,
por hábito ele tomar las icleas ya hechas y por pereza ele formár&lt;elas él mismo, no será jamás prot~tante.
En cuanto al mestizo ilu~trado profesará ó el
catoliciRrno atenuado _y filosófico ele los Causin y
ele los P. Janet. el dei9lllo vago y acoonoelalicfo de
los Robe:-piérre: el ateísmo franco ele Anacarsis
Clootzs, ó el atei.smo científico de H. Spencer.
Pero materia prima para el protesfantismo, no
la vemos ni creemos que se encuentre, y reputamos
infundados lo;: temoreR, más bien aparentes que
reales, de ver desidolatrizado y descatolizado al
país. Entre tanto. la propaganda protestante nos
presta excelentes serricios de enseñanza del pueblo y de beneficencia, y debemos dejarla tranquila
hacer su parte de obra sana y benéfica.

.

e:

IMPRESIONES DE LA SEMANA.

vitudos y miserias. Es un soonetido no un desesperarlo. Quiere vivir vegetativa y 'brutalmente
c-omo está acostumbrado.
'
P ero en la ciudad, las primeras capas sociales
l:' han arrojado su miasma mortal. Le han dioho:
no sufras, mátate, y él ha obedecido como suele
sin ,aruí.lisis ni prot_estas. ¿ Será cierto que comien~
za a perder el ms.tmto de eonsc1-vación este primiti,vo r De ser así, tal síntoma de ·debilidad es alarmante. La di¡,;;omanía popular comienza á entrar en un perioclo agudo de demencia. Dentro del
1ipemaniaco comienza á aiparecer el suicida.
Y a nos hablarán los sociólogos de este doloroso
ft&gt;nómcno.

Mendigos y suicidas.
Según han reícri&lt;lo lo, perió&lt;licos de la ,-emana, lm, niiios que mendigan forman ya ún ejército en aumento.
Ya, en otra yez-hace mucho tiempo--he anotado esta impresión dolor&lt;&gt;t;a. En efec;to, decía entonces, cuando la prOCC$iÓn de carruajes vuelve dela Reforma, y nuestra gran avenida se anima porun morumto, p-a.ra tomar á poco á la habitual hristeza, síntoma de nuestra anemia social, puede el
obserrndor notar un curioso fenómeno y hacer una
entretenida e;,taclístic-a: ya en )léxico, no hay ó casi no hay pobres graneles. Todos son chico!'. Porcada anc-iano que pasa implorando la caridad públic-a. nor cacla leproso que cruza. haciendo una
verda,clera exposición imperial de llagai;,, por ca:da
harapo humano que se arra-str-a sobre el asfalto. p()rcacla (•nfermo, por cada mutilado, hay cineo, diez,
veinte niiios que explotan el más rico filón en la
üila de los pueblos civilizados: la mendicidad.
Es asombroso pasar rt-vista á esta infancia harapienta que se escurre, como agua fa'llgosa por 1m
e-anal de mármol, por la:, prinápales calle,, ele la
c-iudad. Es un pueblo ele mendigos liliputiens~.
Atnwe:'amos por entre una hampa diminuta como por un campo de e.,;piga~. Apena¡; nos llegam
á la rodilla los de estatura más elevada. J&gt;or
nne.-tra.-; piernas abiertas puede pasar la muehctlum brc e-orno un ejéreito por un arco triunfai.
Ilugo ~e hubiera admirado de ver tan bien representada su ''Corte de lo~ )Iil~«ros" por una eom~
paliía infantil.
Ya los viejos encontraron apoyo; ya los hombres
hailaron trabajo; ya nada más los chicos se quedan --in pan; ya sólo la niñez está indigent&lt;'.
Bien recuerdo que ruando hablé de esta,~ cosa,, acusé á la inmoral caTidad p-úlYlica, á la li1110:;na c-allejera, al "emtavo·' ambulante, de mantener e.,;ta exnlotae:ión ele chiquillos.
A .•ro esta noticia es menos terrible que otra qne
tambiln ha llenado las notas de policía de la ,-emana: la gente del pueblo ;,.e suicida. Este&gt;-~ atentados contra la propia existencia, en la masa popular que vive una vida primitiva, uua vida clr. in-tinto groi&gt;ero. zoológirn, sin reflexiones ni refinttmientoo, nos traen 1m hondo v extraño descomuelo.
La epidemia ha cundido. ·La mala l'-avia no ,;:ólo marchita las flores, tue,;:ta hu, ramas y pndre llh
fmto;,, sino que también H''C·a y envenena las raíce;,. Los hombres ele nu(';.tro pueblo. con sus pasiones salYaje,,, ;,us cefos de rna(•ho y sus rabias de
fiera, se enfurecen ~· matan. Tienen aún en el
seno ele la sociedad las costumbre~ reminiscientt&gt;S
de la selrn. Pero la bestia nunca rutenta c-ontra
ella misma. _\.rna m garra y su guarida. y .,e aferra á la existencia corno un tronco al terreno. E.t
capaz de todo por ~alrnrse. r: Cuándo se ha herido
un león con Sfü rnisma8 zarpas? ;. Qué lobo se ha
inea{lo los colmlilo~? Solamente .,;e quita la vida
el que piema en ella. el que teme t:&gt;l dolor, el que
pierde la fe, el de.,:deñad9 por la e,::pcranza.
El mal de "'erth&lt;&gt;r no c-ontagia sino á rningin,1cioi1es virns, á frentes meditabundas, á corazom'-;
inflamarlo;:. Es un exquisito tra,:torno del pca--amiento: e, un delicado extravío clel sentim (·lito.
B,- también, en rnnchoR eas05, una locura de imifación : una contagio,a fiebre de notoriedad y de fama. Los P.árrafos de gacetilla, las narraciones melodramática~, lo;: "entre-filets" espe-luznantes, han
atraído á buen número de incaut os. i Qué dicha,
inocente-mente tonta, la de sacrificar la vic.la por
un e,efodalo de prema que traiga en lenguaa
nombre;; ob,,cnros y episodios vulgares!
.
Pero e;;ta drgenera&lt;·ión burgue,a la tienen qmencs hau es.tado ¡,.uh,crito~ al gabinete de lectura Y
se saben ele coro á Pérez Escricb, á Ponson du Terrail y á Fernánckz Y González. El indio analfabeta no conO&lt;'e •l a idea de la muerte. del aniquilamiento. de la nada. En su fetichismo embrionario
:v n ebuloso tiene plena seguridad de vivir s~empre.
Rus rito8 ft'mebre,;:, que parecen egipeio!'-, lo mdic3m
hien : en tomo de los sepulcros pone ca:da ano,
Tiandas ~, golosinas, para que se alimente la ma:
teria inestinta, que no pierde nunca su forma, nt
sus apetita,;, ni sus de,;eos. El indio no puede ser
cristiano: no se imagina almas s in cuerpo. Su t~ca y sangrienta idolatría se transformó en otra mas
bondadosa y más amable. Es melanoolico por natura·leza, y, además, por una larga serie de escla•

Domingo 12 de Mayo de 1901.

El Congreso Científicode Montevideo.
N"o pueden ser más halagadoraB las- no 'icias recibida:; en esta caJ)it.al respecto á las
distinciones y triunfos que ha logrado el señor Licenciado Emilio Pimentel, conocidísimo en
México y nombrado por nuestro Gobierno para que
representara á la República en el Congreso Científico efft!tnado en el Uruguay.
La prensa ele Montevideo se expresa con frases que deben ,;ati::;facerno,;, al hablar del delegado de )léxico; y es que el Licenciado Pimentel ha
¡:;ahiclo c@rres11on&lt;ler á la merecida di:;tinción de
que fué objeto por parte de nue,,tro Gobierno.
Bien conocidos son ,;us talentos, sus méritos ~ocia,les y Hl altura científica, y el ruidoso triunfe
que en aquel país ha alcanzado, no era nada remoto, porque iba al seno de una agrupación de hombres de ciencia enviados por todas las Repúblicas
latino-ame,ricanas.
Desde la st&gt;sión preparatoria, el señor Licenciado Pimentel fué honrado con la elección de Vicepresidente del Congreso, y se presentó con ese carácter en la solemne sesión de apertura.
Esta fué todo un acontecimiento. El Licenciado Pimente-1 hizo uso de la pala.ora y fué calurosamente aplaudido. Las damas y señoritas le arrojawn flores y ramilletes desde los palco;;.
Así fué, pues.•, que desde la sesión con que el Congreso inauguró su~ traoojos, el distinguido representante de ::\léxico obtuvo señaladísi•mo triunfo.

El mes del rocío.
Dicho se e:;bá que Mayo es el })(:rtnrbador &lt;le la
metrópoli. La ciudad se va quedando sin fiestas.
¡;in fl~re;;, Y, ~in mujeres elegarntes. Las recepcio:
nes anstocratical&gt; se han convertido en bailes cam.
pe,;tres.
Las flores~ _natural-no quieren estar solas,
y las pocas que vienen bostezan de fastidio en 1~
apretados hares ele los ramilletes v se :marchita'll
hajo la cúpula de cristal del merca:do.
Todo está solo : hasta la parte de alambres del
telégrafo donde los pájaro~-notas con alas---es&lt;·ribían sus aéreas melodías: romanzas de Massenet
_., canciones de Tosti.
• .Ei, cambio, la--, aldehuela!' de los alrededores e,;tán loca? de. con ten to. ¡ Qué frescas, qué alborozadas, qt~e. pnmaver-a'les, amanecen las campiñas!
¡ Qué· pahdamente azul se ve el horizonte!
E n la mañana, cuando el allJa da los buonos días
de;;cle la cumbre de los volcanes, el paisaje no se
muestra muy alegre, porque la luz está melancóli&lt;'a. Despierta muy páli&lt;la la Tirgen. ¡ Pero cómo
travese-a. e,! rocío en '1a diafanidad del aire! Salta
en polvo de diamantes y todo lo salpica. Los átomos blancos pone,n un cinturón ele elari&lt;la:d en el
c-o~lete de las rosas, un aderezo en la veste inmaculada de los lirios, un jo}·el en el pomposo per•aeho de los claveles, un broche de 'Perlas en el
lnt.ón de las margaritas, y una gota de luz en la
flexible púa de fas yerbas. Cómo ruedan de los copos, de rama en rama, de hoja en hoja, las menucuentas con que el juguetón aljofar apedrea
lo.~ á rboles .. .
Y ese es Ma_y~, el mes de las mañanas llenas de
frescura y de las flores Hena.s de rocío.

na.s

Ecos teat rales.
Como apenas hay rumores, los ecos son mu.y poHelos aquí: los beneficios de
Bell y la despedida de Nina Pa.ck.
Bell es el ídolo de los niños y la Pack ha sido, en
la temporada, la adoración de los "dilettanti".
Lo~ ~pectá?ulos ofrecidos en honor de uno y otro
ha1'. sido ruidosas manifestaciones de cariño. ¡ Oh,
vivir en, un aura de aplausos, debe ser una de las
l'.:J, as mas be!la.s de este mundo !
e:&gt;S v muy débiles.

A las siete de la mañana, el señor General Bravo ocupó, sin resistencia, el pueblo de Chan Santa
Cruz.
·
El fausto acontecimiento causó en Yucatán la
mejor impresión, y el. Gobierno del Estado élió los
primeros 'Pasos para erigir una estatua al General
Díaz en el Paseo ~fontejo de Mérida, y declarar
hijo &lt;le Yucatán al señor O·eneral Bravo.
El señor Presidente &lt;le la República ha recibido
calurosas felicitaciones de las Cámaras de la
Unión, de las Colonias Yucateca y Campechana
residentes en México, y de todos los wltos funcionarios, por la ocupación de la Ciudad Sa'llta de los
mayas.
La gran energía organizadora del señor General
Díaz, secundada eficazmente por el señor Ministro
de ,la Guerra y los Genera,les Ignacio A. Bravo y
José :U. de '1a Vega, encargados de las operaciones
de la campaña, son los factores de este triunfo de
la civilización, que con t..l.'Ilta justicia aplaude la
República entera.

.Cuis ~ - llrhlna.

Sr. Lic . Emilio Pimentcl.

LA CAMPAÑA DE YUCATAN
Aoenas en nuestra edición pasada dábamos una
nota gráfica de los notables trabajos efectuados en
el corazón de las intrincadas selvas de la penínsu1~ .yucateca para traer á la vida de la paz y de la
&lt;·1 v1hzación -á las tribus de los rebeldes indios ma_vas, cuando tenemos la satisfacción de dar cuenta
"&lt;le un hecho de resultados trasceJlldentale.s en la
('ampaña.
_ Eil día 4 del mes en curso, á las siete de la ma.1.1ana, las tropas federales al mando de.l señor Gent•ral Ignacio A. Bravo, ocuparon el famoso ¡m.ede Chan Santa Cruz, cuartel general de los
1
~&lt;l1~ rebel-des, residencia de sus cabecillas y relicario de su,; snpersÜciones.
Este J1echo ha cansado una sensación agradable
~n toda la Repúhlica.
. La 1&gt;revisión con que la;, tropas federales mar('haron -sobre Chan Santa Cruz, dió el resultado que
lo~ aidelantos de la cie ncia militar requieren. Las
f ierzas caminaron sobre la brecha que abrían con
11
~ s trabajos de zapa. En las cerca,nía;; del pueblo
1c Ohan Sa'llta Cruz se encontraron á los indios re){•Ides bien paraoet~os; pero con un .ata.que de
f lanco, las posiciO'Iles quooaTon -abandonada;;.
. La madrugada &lt;lel día 4, las fuerzas del Gobierno avanzaron B&lt;&gt;bre el punto objetivo, y los rebeldes huyeron -por las veredas rum1bo á los montes.

!,'o.

1

Sr General José M. de la Vega.

El trabajo pre.,:entado por el Liconciado Pi.rncnt~l _versó sobre 1-~ determinación del c-a.r-'acter jund1co del extranJero en México, sn posición ante
el derecho comercial y el derecho civil ante las
legislaciones mercan ti( y penal, clemostra:ndo cómo
la _legislación proteje ál extranjero, y cómo adqmere por la naturalización los mismos derechos
que el ciudadano del país, á excepciÓ"l del de ocupar la Presidencia de la República ó el caro-o. de
lfinistro ele Estarlo.
"'
Casi en toda,s la~ sesione,; q ne se efectuaron el
señor representante ele l\Iéxico hizo uso de lapalabra, y su opinión encontró eco. en el ma.yor número de cMos.
. Cada vez que el Prc:üdcnte del Congreso anirnc!aba _que el Lic. Pimentel tenía la palabra, ef distmgu1do grupo de &lt;loctos aplaudía 8atisfecho de
prepararse á oír la cloc-uente fra;;.e del Li-c. Pi mentol.
Su trabajo científico no sólo fué aprobado si.no
recomendado oficialmente T&gt;Or el Cono-reso 'como
muy interesante.
"'
'
Los cooigresistas resolvieron por voto unánime
nombr_ar ~l representante de México para que fuer~ ¡;u mterprete en la tribuna, en la M lemne sesión de clausura, y el Licenciado Pimentel aceptó
el. cariro, pronunciando un discurso entusiasta y
bnllarnte con fra;,es &lt;le gran sentimiento y de arrebrutadora elocuencia.
Felicitaim.os al Gobierno por el tino que tuvo
al hacer la elección de representante, y al señ&amp;r
Pilllen.t.dl por sus triunfoo.

�•'€/ )rfu11do :Jlusfraoo '

jrfayo 12

oe

19ót·

LA FIESTA DE ANIVERSARIO DEL 5 DE l\ 1A YO DE 1862.

•
LA. REVISTA..
Luego que terminaron las maniobras militares y las tropas quedaron dispuestas para que el reñor Presidente p~sara r~vista, el alto funcionario,acompa.ñado del ~r
:Ministro de la Guerra y de los demás Generales que se encontraban present&amp;-, ocuparon los carruaJes abiertos. Junto al ocupado por el señor
Presidente, iba el General en Jede del Cuerpo de Ejército, todo el Estado Mayor y la Guardia Presidencial.

5 DE MAYO DE 1901.
La última celebra.ción del aniversario de la glori~ batalla del 5
&lt;le Mayo, fué un acontecimiento militar y una oporlumitlad más para
que todas las clases sociales rindieran homenaje de gratitud y simpatía
&lt;á los grandes héroes de la memorable jOO"JIB,da.
Se efectuó una de esas agraidabilísimas manifestaciOOO! del vakrrdisciplinario de nruestro ejéreito, poniendo en práctica algunas maniobres, á la vista del señor Presidente de la República yde otm3 distmgnridísimos militares, ante los repre;;entantes de las naciones amigas,
ante 11n grupo de la más granada sociedad y ante la enorme masa del

LOS SIJPERVIVIE:NTES 1:NVALIDCJS
Son cinco los supervivientes inválidos de aquella glorio!'a jorna,da: Francieco Sánchez, ciego.
$argento, :efiere patéticamente su desgracia, y
mue,;tra orgulloso de haberla ~ufrido defendiendo la patria; va siempre acompañado de su hija, aue le sirve de guía), A¡rnstín ~fartínez, Mariano
Espíndola, Luis P,arada y Felipe Longo; todos llevan con orgullo sus eondecoracione~.

,e

pueblo, que ta:nto se satisface en mirar á
los defensores de sus derechos demostrando S'US valeres militares.
El sitio que se eligió para que las tropas evolucionaran, hasta disponerse á que
el señor Presidente de la República pru:;ara r evista de ellas, fné la extensa pla.niicie
ele "La V.a.quita", terreno muy apropiado
para ol efecto, por su amplitud y nivelación.
8e ma,ndó construir una serie de tribuna~, desde donde el público invitado puuo
pre8ffi1ciar có.mdoamente la gran ceremonia militar.
Una gran parto de la sociedad mexicana cóncurrió á la fiesta, prestando un im1provisado atractivo la elegancia que las
damas lucían y la nota alegre de los colores de los trajes -de la estación primaveral.
La tr-ibuna colocada en el centro era la
de honor, y allí se iBstaló el señor Presidente de la República, aoompañado de s,us
Secretarios de Estado, varios diplomáticos y los más distinguidos militares de
México.
Desde las primeras horas de la mañiana,
la ciud,a,d se puso en movimiento para
asistir á la fiesta militar. Con la multitud fueron también los atractivos del pa-seo matinal del día de fiesita. La oiuda,d
i,e concurno
hasta ya vecina la tarde,
cua,ndo el :regreso de los miles de almas
que había'Il ido á los campos de la fi~ta.
militar inva,dió el núcleo de las avenidas.

L&amp;S TRIBlJNA.S.
El señor Presidente de la República aban&lt;lonando el campo &lt;le la revista.

EL GEWBBlL :U .JEFE.
El señor Gener:.l de División Don Francisco ~lez Y su Estado Mayor, se situaron en el centro
del campo, precisamente en la línea do~
efectuarse la gran revista, y saludaron la
llegada del senor '11:S!Qente de la República.

J-

en..!~,

EL &amp;VA.NCJE.
Los movimientos de la infantería, al avanzar, fueron notabilísimos; la maTOha de frente al
paso redobla,do ya era de mérito, pero la que, manteniendo su ahneaimiento, efectuaron el paso veloz, no se había presenciado de manera más notablE'.

DEL ESTADO JIA.YOR PRESIDENC:IA.L.
OOLOC:A.OIDN-PBUIITIVA. DE LAS TBOP.U.

�Domingo 12 rh• M:-1vo ilf' 1901.

Domir.go 12 de Mayo de 1001

EL ::\HiXDO ILUSTRADO

FL MTTNDO JT,TTR'I'RA no

Jlionumenfo á los ?{éroes ae la :JnOependencia
El Supremo Gobierno de la República ac-aba d~

aprob1n· d proyeeto de un monumento á 10:- hér()('i' de la Independc-ncia. formado por el :,.eüor
ln"eniero Don Antonio Rivai; Mercado.
La obra ~ Yrn1ac1eram('Dfe grandio~a. y c·o-rrt"'l)ODde á la menwria á que e~tá de:..tinada.
El lugar elegido para la c·onstrnc-c·ió11 e,- la c-ua,rfa ()"lorieta &lt;1el Pa&gt;'('() de la Heforma, la gran e-alzada que ya luee tres
obras c1e arle. y entre
ellas el notabilíi'imo monumento á Cuautemoc.
El proyec-to de,l seüor
Ingeniero Riva,S )Ie,rc-aclo es una concepción artística: sobre una plataforma que deberá tener un metro y medio de
altura, se levanta un
zócalo de d0&lt;: metro.;; V
medio de alto por 12
metro,- de lado. A la
plataforma se asciende
por cuatro escalinatas
de granito, y en los ángulos se colocarán cuatro obeliscos &lt;le granito
rOAA de Escocia, flalilqueados por ba,laustrada~ de la misma piedra;
pero de color gris.
El zócalo tiene en los
á.ngulos, cuatro pedestale,, con estatuas que repre-;:entan la Ley, la ReFistencia, 1-a Fuerza y el
Progreso.
En el cent.ro de la
fa.e-hada principal, que
e,; la que ve á la ciudarl,
lia)· una puerta sobre la
l'Uale-5ttÍ una alegoríadel
pueblo mexicano.-fuerte é invencible en la lueha. dócil en la paz.un león guiado por dos
genio~.
El zócalo descrito soporta un pedestal que
tiene S€is metros de altura, y en un tablero ornamentado que sirve de
fondo á la alegoría que
hemos citado, está una
in~c-ripción que dice :
Por hacernos vivi•r
dieron la vida
La Patria los venera
agrarlecida.
Sobre este pedestal es
donde irá colocada la
¡zran apoteósis de la Independencia.
La figura del venera,ble Padre de la P atria
~ levanta en el centro
teniendo á su derecha
?Iorelos y á su izquierda
a Guerrero; una m ujer
(¡ue simboliza la P atria
les ofrece laureles v
0 t:a figura alegórica': la
Historia, recoge sus
nombres en el gran libro de las épocas. La
~tatua de Hidalgo esta colocada á mayor altura que las de los héroes ::\Iorelos y Guerrero, y debe destacarse dominando la artística composición.
. En los cuatro ángulos del pooesW se colocar-an otras tantas estatuas de los principales hér~ de la guerra de I.nd~dencia.
d :Sobre e.ste pedestal que hemos descrito es donde
~~cama 1~ cohunna, parle principal de la compo-a -~Jón. Tiene &lt;loo metros ochenta centímetros cíe
iametro y veinte metros de altura. En el pri-:e~ tercio está esculpida una Fama, preciosamen,obre el grupo principal de los héroe::1, y sim-

•

á

que r&lt;•pre-enta la l llllt•pt·1uk•:1c-ia. Ru col-Ol',lcÍÓn
pai1i• má~ alta del monnml'llto signific.-a el
triunfo de la idl'"d.
La altura total c1el monumento, contachi tlt'~de
TLn ,millo rmrnml'nt,1.tl() c·m1 ft':'ton~ \' c·aln.-'Zil&gt;' d&lt;•
lt&gt;ún. El fn~t(' tlt- la c:olunma lo a el ornan c-mit ro el pi,o ele! P.a..seo lrn"ta la ~rnnta. de las ala,- de la
-palma., li~ada.• á él 11or cfo.- anillo", y llcra,n in,- al{•goría cnlminmlle, E'$ de tuarenta metro~.
El matt'rial que -.e empl&lt;&gt;a1it paTa la con,truccri pt()&lt; nom hre,- l1P 0h€'r◊e~.
·
El &lt;·npitt&gt;l c1e e,tilo c-orintio, e4,'t c·o:14ituít1o c-ió11 será piedra blanca ele Pachuca, mármol bhmc·o &lt;l.e Carmra, para }a;g
r•tatuas de Hidalgo,
)lorelos, Guenero y l&lt;nl
hérces que deban oc-una r lo$ pedesiale:: de los
ángulos del Zócalo. Las
farola-, de lós ol.&gt;t'h,&lt;:o➔
Y el león serán de urouce wrde antiguo. y las
estatua~ alegóric-a,- de
bronce .florentino. ~úlb
la fi!)'ur,a de la Inclt-pt&gt;nde-ncia, a~í como la
puerta y el barandal c1el
c-hapitel serán de Jirolll-e
dora·rlo al fuego.
Ta n luego como el
monumento que ilrjamM de,erito merec-iú tt
aprobación del Gobi&lt;•r110, se procedió á Pfl-'l'tuar 1-as obras preliminares que ya hac-e YHrios c1ías se están &lt;-ignienc1o en el conenrrido sit.io que ya apuntamo.~ más arriba.
Eiate nuevo monumen to, que vendrá á prestar un atrac1ivo más al
hermoso Paseo de lit Ri·forma, tan justamente
conceptuado COIJl10 11110
de los primeros clel
munc1o, era también 1111a
deuda de gratitud que
la nación mexicana tenía que saldar con,
los hombres que lucharon por hacerla intlcpendiente y libre.
Era muy justo que la
obra dedicada á la memoria de tan gloriosos
patriotas fuera digna del
objeto. rral se ve en el
pro_ved.o &lt;le] señor Ingeniero Ri,as 11lercaclo: la
artística sencitl.lez q11e
pre,:ide en todo el conjunt-0, la severidad &lt;le
e~tilo, la concepción alegórica son d.ignas de fi~
gur&lt;11· como figuran, en
mm obra que quiere }a
inmortalización de grandes hechos.
La a:ltura. del monumento no la. tiene otro
alguno erigido en la
metrópoli, y esto tamhién tendrá su grado d2
.importancia.
A la ao.ministra.ción
pública actual, á la que
ta1J1tas y tam.tas obras
monumentales le ha tocado llevar á cabo, desde
las que pertenecen al
orden moral hasta las
materialeF. dd1ía ronwponder la erección del
principalnw-nte por cuatro águila?, mexicanai::.
Los detalle,-: gmerales r1e la composición for- ~ímbolo que encendiera en las memorias el reman también 1111 ,-ímholo: la c·olumna, en el or- cuerdo sagrado de los primeros luohadores por la
den arquitec-túni&lt;'o. :r el león, entr&lt;' los mamífe- Independencia lle la Patria.
Este 8ignifieativo monumento sabrá unir en ei:ro~, rep,re8('1Jlian la fuerza: el águila, e;.; ~ímbolo
de lo -triunfal. de lo que clomina. Los tret- elemen- trecho recuerdo la idea de los héroes muertos µor
conquistar la libertad y la de los que s.upieron hato-~ citados cuhniJHm en ki compoP.ición.
Sobre el C34)itel de la rolumna hay un corredor cer un clón de e~a conquñsta.
El ~ímbolo de "león c16riF', est.á. felizmente aplicon oo.mntlal de bror-Jc.-e. Se a,;riende á él por un
caTacol que eRiá en el interior de la columna.
cado á nue;tro pueblo. En realidad, es una fuerEl rmon~1me,nto ice corom1 con una :figura ala.da, za manejarla por el soplo del genio nacido en plebnliza &lt;lar

¡¡]

,·it&gt;11lo en la, 1101,1,- &lt;le

-11

darín , ]a¡;

haz;nia,. 11t• lo~ _gr:1ntlt.•, patriotn,.
E-te krt·io l',tá ,eparnclo rlt• l();; ,.npc·rinr&lt;•- p,IT

&lt;·n la

�EL lrDNDO ILUS•TRADO

Domingo 12 J.e Mayo de 1!)01

1&lt;'.T, MHNDO

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Domingo 12 de Ilfayo de 1901.

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Frente del monumento.

Piso.

Interi6r de la columna.

n•o c:ampo dt• la paz, en medio del himno e--tt"Uendo..,o del trabajn .Y en el ardor luminoso del progre•'º que trae felicidade,,, honra ~- grandero.
La obra del ,;eñor Ingeniero Riva» 1Iercado, es,
por tndo~ coneepto,;, ele gran mérito, ~· la a,proba-

C',,m q tH' {'l Supr&lt;?'mo Gc-hil' rno ha lwdw 1k l.'11a ,
m,rnifü•~ia que lw_v ,tm pli tud ele conocimiento, ,eh•,·ciún refinad a y ex◄1u i,;i ta _v ren •rente re..:ti tud
haci a lil g rarnlcia i,nrnortal del pa~atl &gt;.
('orno quiera r¡ue la obra pr-o_
n~d.ada por el 8f'-

ñ or Ingeniero Riva.;; liercado, se pu.so en p1•áetica
imnediatamente después de la aprobación oficial,
e,,; de esiperarse que dentro de poco tiempo el monumento estará concluído, herunoseando el paseo predilecto ele todas las clases sociales de la metr&amp;poli.

El Ferrocarril de Tebnantepec.
~

Ofrecernos hoy á nuestr os lectores una serie de
grabados que repre;,.enta los sitioo más pin torescos que toca en su itinerario el Ferrocarril N acional de Te-huantepec, y las reparaciones que actualmente se llevan á cabo en la vía.
P ara la ejecución de estas o.b-ras, entre las cuales se ~-uentan l~s de afianzamiento y desviación
de la lmea en u1Yer;;os tramos del camino ha sido _necesario abrir brecha á través de bosqu:is inaccesibles y aprovechar algunos yacimientos de cantera para lo~ puente,:..
En los puertos &lt;le Coatzacoailcos y Salina Cmz
que une el Ferroc·arril, se han emprendido tambié~
algunos t raba.joo de importancia, como estable&lt;:imient.o de muelles }' rompe-olas, con el fin de que
aipai.-ertcan todas las ,·entajas ,posibles á los buques
de mayor calado.

PAUCIO LEGISLATIVO DEL ESTADO DETLAXCALA.--INAUGURADO EL DIA 10 DEL CORRIENT"C:.

l. Rompe-olas en Salina Cruz. -2. La vía en el
kilómetro _1,93. -3. El río Malatengo.-4. Casa de
la Compama en el campo.-5. P uente en eil kilómetro 238.

�JJomi.n,g-0 12 de Mayo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
A~O VIII--TOMO I--NÚM. 20.
:Director: Lle· :RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, MAYO 19 DE 1901.

Sttbscripci6n mensual for6nea, I 1·50•
ldem ídem en la Oapital, l.!5,

Gerente : ANTONIO CtTYAS.

=-Compartiendo el pan.
Terracota d e Brandftetttr.

EL ECO.--Cuadto de Seifert.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 19, Mayo 12</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

�...
Do.mingo 5 de !fayo clo 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO I LUSTRADO

•

Lu1sA.-No wy buena. Bien, á
pesaT de eso, he notado desde hace
aiJgunos años, una cosa que mucho
me lastima . . . , pero muoho. . . -Y.
es que á tí sie,mpre _se te esté pi;
) diondo e,n matrimomo, y nunca a
mí. 'l'e han JJO?ido once voces en
· dos añoo y med10.
ANI'rA.-A tí también. Sé justa.
LursA.-Sí, á mí una vez, me
pidió el ~eñor Chatca.ublane, que
tenía se.-;enta años. . . y que es
cojo.
.
ANITA.-¡ Pero muy neo! ¡ Tan
rico él solo como mis on~ pretendientes reunidos!
Luis,1..-Es c-ierto. Xeeesario es
confe.sa,r que ya es algo; pero no
es oomoarable con lo tuyo. Todos
los jóvenes, todos aquello.; ta.n
gua:l)()S que á mí me ha.brÍ8Jil a~rada&lt;lo eran los que te pechan.
Sien;pre An ita; X unca Luisa.
AXITA.-:Me entristec&lt;,&gt;s.
LL'ISA.-Calla, muchacha. Cada vez _pasaba ~o
aniiIDlo con papá y mamá.-"Señora, senor, decia
el joven emocionado ( ó la persona respeta1?le envía.da ei!l su luo-ar). tengo el honor &lt;le ,pediros la
ma,no de vu~ra hija.-¿ Luisa? se apre:,uraba
á decir mi mamá, que tiene g;andes_ deseos de
colocarme.-No, Anita, res-pondia el JO'Ven emocionado ( 6 la persona respetable). E?tonces? no
sigamos, rnñor, declaraba papá. No S?L~, el pnmero q,ue pi,de á Arrita; pero es una dec1s1on irrevocable entre nosotros, &lt;le no ca~ar á la menor ant,es
Nle á l.a ma,yor. Cuando Lmsa se case; r,a veremoo. Hasta ent-0nces tenemos el pesar. . .
Y el
joven emociona&lt;lo ( 6 la .pe:8?na respeta?le) se
marchaba confuso. Al iprmc1p10, no _le hacia gran
ca~o á eso. Me decía: es un3: oa.sua~1~ad ~
v~ndrá mi turno. Uno de estos chas sera a m1 ~ quien
le toque. Pero los meses transc·urrían y m1 _turno
no llegwba; era el tuy? quJ re~tfa . .. Amta. • •
Anita. . . Todos quenan -a Anita. Compr~ndeTás que á fuerza de tanto, he acabado ¡vamos. por
notar. nor C01l)J&gt;rernder.
?
ANITA.-¿ Y no me aborreces i
LUISA. _ ¡ Hasta 1a rnuertl'.
ANITA (alaI1IDad.a).Pero no ha Aido rulJM
mí.a, te lo juro. N u nea
he hecho nada para .. .
LUISA.-¡ Bien lo sé,
linda! ¡ Quererte ! ¡ Vamos ! ¿ Cómo no ? Sólo que me he visto obligaJda á confesarme que
yo no a.gradaba. Es boohorooso, es el colmo de
u.a humilhlaciim. . . todo
lo que tú quieras. :Mira,
en los bailes, "ellos" nunca me invitan.
ANIT.A..-Hamn algo
mejor que eso.
Lms..1..-¡ Ah, sí! Platican los valses conmigo,
en vez de bailarlos. ¿ Te
Í!IIl.aginas que soy tonta?
En esta época, el hecho
~ que los hombres prefieran la conven,ación de
una mujer joven, al pla\,
cer de estrechar,la y llevarla en sus brazos, ¡ buen
síntoma para ella! Bien,
p,ues es lo que me digo:
¿Por qué papá y mamá se obstinan e:l no conceder
á Anita á todos los que la han pedid&gt; ?-Porque
piensan que me lastimaría de que Anita se casara
antes que yo, y que más trabajo me costaría después
"encontrar". ¿No es ew?
ANITA.-En cuanto á eso, tienen razón. Tú eres
la mayor; tú debes casarte más pronto.
LmsA..-Sí, pero á condición de que agradase;
y bien sé que desagrado.
ANITA.-¿ Estás segura?
LUISA.-¡ Desagraido, puesto que nadie me hace
caso, y voy á cumplir fos veintisiete años !
ANITA.-¡ A lo último va lo mejor!
LUISA.-No; no me hago ilusiones. Así es que
la única solución, ya lo hé pensado, es no casarme.
Y estoy resuelta á ello.

ij

¿cuÁL DE LAS DOS?
LUISA, 26 ailos de edad.
ANITA, 17 ailos.

Luisa entra, sin hacer ruido, á la pieza de Anita,
y se detiene, contrariada, al ver á su hermana llorando.
LmRA.-¿ Qué tienes? ¿ Por qué llora.,_?
ANITA ( di.~gu.~ta&lt;la por verae sorprendida).Por na,d,a. V rumos, se acabó.
LmsA.-Dime, ¿ por qué lloras, _preci~sa?
ANI'l'A.-No lo sé... Los nervios. El tiempo.
LUISA.-¡ Vaya ! Voy á tledrt('lo; es por lo de
ayer.
ANITA.-¿ Por lo &lt;le a ver?
,
LmsA.-Ko intentes engañarme. Es a ca11Sa de
la respuesta que dieron ayer papá y mamá ~ ...
ANITA (con· precipitación).-¿ A ese Joven?
Pues no... nunca.
Lm SA.-Sí. .. , al señor Pa.blo Reynau&lt;l, el que
te pidió en matrimonio.
ANITA.-Te lo juro ...
LmsA,--No jmes... Es inútil ocultarlo. Y
á mí· á tu her'mana mayor. ¿ Lo he adivinado?
Aii1TA (con dificulta&lt;l y en voz baja) .-¡Sí!
LursA.-Lo hubiera apostado. (Tomándola por
el ouello).-Bésa.me pronto y fuem:e.:. Es una necedad, ¿sabes? apenarte por pequeneces, por un
señorito ...
ANITA.-j Un marido!
.
.
LUISA.-¡ Bonito! Por un marido que se pierde, se encuentran diez.
ANITA.-j No trunto como e;;o ! ¡ Tú, que eres
huma, haihlas con una llaneza!
LmsA.-¿ Qué quieres ·decir? .
,
.
A~ITA.-Nada. Sino que con11enzo ya a fastiidial'IJlle. ( Con voz trémula). Me siento humillada. (Llora).
Lr.ISA.-;. Qué es lo que te humilla?
ANITA.-Eso de ser siempr-e pedida y nunca
dada. Aoa:ba por saberlo todo el mundo .. . donde
q uiera en París y -aun en provincia ... y eso me
.:1: ' : " ¿ que
' h ab ra
'
daña · 'si nada se' corruprend e, se wra
en~? Algo enorme evidentemente". ¡ Se creerá,
tal vez, en que tenga yo enfer. . . enfermedades
ocultas! (Llora).
~
.
LUISA (contemplándola). - ¡"\_amos, necrn_ !
Siempre pedida . .. Y tú rt~ queps ! ¿ Qué dirías, pues, si te hallara,; en m1 lugar; Y.º. que nunca he sido µed,ida, que paso desaperc1b1da, como
si no existiera? ; Eh ? ¿No encuentras nada
que cwitestar?
ANITA.-j Lloraría diez veces más si así fuera,
he ahí todo!
LUISA.-¡ 1\fucho adeJ.antaría con eso ! ;_ Crees
que eso
llevaría más pronto al altar? Yannos,
nb te afane,s, y enjuga tus ojos. D entro de muiv
poco--reouerda bien lo que predigo-todo va i
carrnbiar.
ANITA (incredula).-¡E.h !
LnsA.-Nada de ¡eh! Todo va á caimbiar, porque he tomado un partido. Cuando, e1:traba 3.9;iií,
hace 1m momento, precisamente vema a anunciartelo. ¿ R'lt,ás tranquila?
ANITA.-Sí; pero no adirvino.
LmsA.~Escuoha. Te quiero con todo mi corazón ¿ea.bes ?
ANITA.-¡Yo también!
LUISA.-¿ Estás muy segura de que no estoy celosa de mi querida. Nita? Todo lo que te pasa de
b,;eno de venturoso, aunque sea á costa mía, ¡va'
. ,
,
mos ! me pone má.s contenta que s1 a rm me pa·sara.
.
ANITA.-Eres muy buen-a.

me

tª

ANITA.-¿ Tú?
LUISA.-PO'l' Dios que sí. ¿ Para qué empeñar-.
me? Ya me consideTo solterona. Pronto, de5pués de la comida, voy á anunciar el as1mto á
papá y mamá. Iinsisti~n un _poco, por afecto, por
política. porque me q.uienm bien e1;1, el fondo; pero
ellos mismos une darán su aiproooc10n, y &lt;le aquí á
una semana, á lo más, nuestros amigos, m1e5tras
relaciones' todo el mundo sabrá
que Lui-sa Duro.
.
cher ha renu,nciaélo al rnatnmomo.
ANITA.-¡ Tú eslás leca. . . Y yo estoy mortifi..
cada!
LmsA.-Entonces, chiquilla ... , entone()$; lo,;
on&lt;-e jóvenes que se desesneran_ cles,de )1ace dos añO!&lt;,.
cuando fueron tan mal rec1b1&lt;los (sm hablar &lt;lt-1
duodécimo de ayer, de ese Pablo Reynaud, que no,
te es indiferente, si doy crédito á_ mi ~netrarió1
de her,ma:na mayor), antes de qumce dias van á
volver todos á la casa, para pedirte de nuevo. Xo

tendrás más que el bocliorno de la eilección. l l)ll.~
,; mamá estarán obligados á dejarte hacer. ¿' e,; romo nas una tontuela con llorar? Buen&lt;- , · ·:~'"º
no abres la boca? ¿ :N"o me besas? ¿ En que piensas?
.
.
ANITA (muy emocionada).-P1enso . .. pl('mo
que eso es tan hermoso . . . tan sublime y noble. • •
LUISA.-¿ Vas á volver á las an~adas? ~
ANITA.-. . . Que yo no lo qwero. , :N o, n,r.
acepto que tú te saicrifiques as1 por m1.
LUISA-¡ Pero si no me sacrifieo !
ANIT¡_-Sería una miserable si tedejara.
LUISA. - ¡ Ohist ! Buenas nochet:.
(Hace como que sale).
ANITA.-N"o te vmyas.
T.msA.-Entonces, deja de tledrnecedades.
ANITA.-N"o ;:.(YJ
tain casqui 1':!ll-t r,1mo piensas, ¿Yndad, Luisi ta ? ¡ Soy

~-abellera, por la que te ha ofrecido el peluquerodoscientos francos .
to, "paneaux"' de arle, espejos, constante ir y venir
humano, una orquesta zíngara, coro de charla
LUISA.-Yo soy vieja, y tú eres joven.
~
multicolora, ojos suplicantes que os piden la liANIT.A..-Yo te alcanzare muy pronto.
Sí,
amigo,;
míos;
si
no hay "vida de Bohemia" mosna de un plato caliente, un ' 'bock", un "sandLu1sA.-Tú tienes cincuenta mil francos más
que yo, de nuestro tío Andrés .. . En fin, tú lo tie- en Park ha)' bohemios, tale8 como desfilan en la "ic-h", y risas y saludos y palabras que lastiman, y
obra ele Enrique ::Uurger, tales como acaso un po- acaso-¿ sería verclacl ?-hasta sollozos y lágrimas.
nes todo, y yo nada.
co convencionalmente, los habéis visto pasar Así, á vuelo ele pájaro, percibí el cuadro.
ANITA.-Protesto.
Lt'ISA.-Xada. . . ó no mucho. ¿ Para qué ninJbados por la dolorosa música dc- Puocini--que,
Y al extremo, C'll una mesa. como a:bstraídos en
-estorbarte el carmino? Lo que yo hago es muy sen- dicho sea entre paréntesis, no ha llegado á pene- una existencia propia, como en un mundo aparte,
d llo, Y no ha.y ni que agradecérmelo. Xo hable- trar en la capital francesa, no tan incisivamente e;;taban ellos-Rodolfo, Colline, Schattnard-con
como en Jiéxico, á lo menos. Para tropezar con sus largos levitones románticos, sus sombreros de
mos más de eso.
ANIT..1..-Sí, hablemos. ¿ Y sabes la verdad? elloo es preciso-; quién lo creyera !- aban clonar el anchas faldas, rns cor,batas flotantes, su pipa en los
¿ Quieres saberla? Si una de las dos debe sacrifi- Barrio Latino, elejar muy atrái' la ~ilueta eune- labios, sus largas melenas, como desprendidas de
oam!. . . ,pues bien, ¡esa seré yo!
L t:1S.A..-¡ Yaya!
.Ax ITA (exalt,ada) .-¡ Sí, yo!
L rIS.A..-j Ahora Mlimos con otra!
.AXITA.-P~ro ¡ vaya ! mira: puesto que yo soy
siempre la pedida y nunca ,tú, es, pues, mi presencia la única que ocasiona todo el mal. Yo te eclipso, te hago S()mbra . ..
Ll'rs..1..-¡ Estás loca!
AxITA.-Si yo dijera que rehuso á casarme; que
-quiero quedarme soltera, eso volvería todo á su
lu.g-ar, y e!',tarían obligaelos, ellos, Jos doce aspiran tes. á dirigirge entonces á tí. ..
LUISA.-¡ O á otra, inocentona!
A~ITA.-Inocentona ó no, no me arrepiento de
)
-ello. So~· yo quien no &gt;'e casa. ;_ Está claro?
Lrrn::J..-Xo, soy yo, la mayor.
·1'
AXITA.-Yo, la menor.
LUISA.-Escucha ¿quieres? ¿ Lo jugamos á cara ó cruz?
A xIT.1.-Xo; no son la suerte y el azaT los que
-deben regir e-osas tan graves.
·
Lns..1..-¡ La ~uerte y el azar, son Dios! La
P_roYidencia ·pued~ 'muy hien iluminarnos por me-d10 de una monedilla. ( Saca de su bolsa una pieza de cobre) .
ANiu.- Tienes razón. Cruz, yo soy quien de'be quedar soltera.
LüISA. Y:a á ser cara, yo, por eonsiguiente. (Se
prepara á arrojar la moneda) .
AxrTA.-Espera. (Hace el signo de la cruz) .
1Va ! (E~ lanzada la moned,a).
LCTSA ( que vió primeramente).-¡ Cara ! He grC'cicla de Xue,tra Seüorn, perder de vi~ta las fi- una neJa pagma de la imhorrahlc llóvela d~l hol°"as aguja, de la Sanhl Capill.t, eruzar el río. el hemio. ¿ Era po:::ible aquel prodigio?
.
g anado. ¡ X o me casaré nunca!
"mal'lstroon ., de los bon levare,;, y subir hasta
Sí, y "Crueta-mi compañero ele aquella no:.\lontmartrc. el barrio de las alegn•~ noches, el de che-me explicó la "cosa··: parece que el Ayunca,mbiantes rMagas de luz, el de la mu,a irónica t~niento de París subvenciona á un gru.JJO de ,.li"" mordente, el de los '·cabarets·· maeabros, el de t1sta,- con objeto ele que ellos conserven la \r9_,:;ia pleo-aria de pietlra que se alza. allá arriba, eu eión bohemia en la oleada de compolitismo que
lo aiti -del cerro, de las redondeces hrillantes ele va inundando P arís. EllM son los encaro-ados de
la ba.~íli&lt;.&gt;a g-ótiro-bizantina ( el Sagr,1do Corazón). reüYir to¡]a una épo.:a. ¡ .iy ! bohemios e;_ la
Aipenas habéi:; pisado aquc-lla amplia barriada, riencia, bueno~ burgue~c.&gt;;;, en el fondo, cobij 1dos
rlc boulernres e~pacio::;os y plazas trazadas en se- en el pre.:mpue,;to, al abrigo de la~ prirncione,, c,imicírculo, sentís la impresión de que o, encontráis merciando c-on una faba mi~eria, buenos chicos, á
en otro París, con otros habitante~, que o,; hablan })esar de todo, que explot.rn el "físico ele su empleo''.
otro fran&lt;·és, os miran de distinto motlo; es una
Y como una ráfaga llamó á lo~ umbrales de mi
capital que no habíais couocülo, que nunca ha- memoria fa negra existencia tlel autor de !aq
bríais ,o,pechaclo. í entonces encontrúi,; que los '·E~c-enas·•, la lucha cle~e,:cperada contra la mi,;cgrandes boulernre~~la primera i'irc-na clel viaje- ria: las largas nod1e~ sin fuego, los días de '.!Vllro--i'Oll duma,iado "ra~ta··, lo-: véis cur;,i,-:, faltos
no ... todo 'C'l prolonga-1lo martirio del pobre, :tliurele color. con su miseria v ~u plarer confc-ccio11a- ger, que clc.&gt;scan;:a en el cementerio de ese 01:&amp;,no
clo;, ex-profeso para el foi·astero: te,néis )a imp~·e- barrio ele )Iontmartre. en el que su recuerdo sirve
~ión ele encontraros en la verrlndera cm•tlacl-fie- aúin de porta-estandarte de la juYenh1cl que sueña.
AXIT.A. (triste).-¡ Pobrecita ! ( Con lá,,"'fimas en
bre, que no se recata. no se disimula, no hace su
:.\Iur,ger, el gran sacerdote de los "bebeL1or~
1os ojo, ).
''po~e·:, es sineeramente franca, cle_scaradamente de a¡rua ", arra~tranclo su pobreza de aquí para rillá.
LnS.1. (febril, besándola con nerviosidad).- franea. brutalmente franca. en mecho de sm ex.- comiendo cuando se podía. escrihic-nclo para toda.;;
Pero ríe, X ita; ¡ e;; la primera wz que tengo travíos, de sus vicios y también-¡ oh sí, también! las hoja" impresas, redactando anuncios de somsuerte!
---&lt;le sus altas in5piracione&lt;'.
brererías, trabajando ,ün resar. trabajando siemAllá, en la cúspide ele la calle r1t' Yídor :i\Iassé. pre, ¡Jorque sin el e,:fuerzo continuado, persistente
7(e,,ry J:avedar¡.
la "Boite á Fuffy'', el antiguo Gato X egro, fun- sin altos ni Yecilacione•. no hahría tenido su pan,
Traducido para El :\fundo Ilustrado."
dado por el ingenioso Sali,-, el gr:.m S_alis, perio- -¡pan, Yel'cladero pan !-con el que se regala,ba
dista. -poeta. d~ora-clor, tahernero, arb,,;ta. el re- como un sibarita: )IurgeT, muerto en plena bofno-io hoy ele los cancioneroi'-FUri'V. Hispa, :.\Ion- hemia.da aún, llernndo en flU solapa la roseta de
t~a-de donde ,-m•o-e la ~átira polític-n, la copla la legión de honor, enterrado gratuitamente conAMÉRICA LATINA.
.
ª'
1a "B01.te'' , e;; elecir,
.
~loliente.
la c-strof a "1
e el Ctia;
dnciclo piadosamente bajo un mármol pao-aclo
por
0
la caja, en la gue apenas caben clo:::-cienta;; p~rso- subscripción pública ... '.
L~~ palma~ ~on la gloria, y los palmares
11a;,-mihlic-o rxquisitamente refinado--que· nven
Y C\'Oq1~é _a9ue1la canción de ")Iusette", que el
•c-ubnr ele gloria á América parecen;
de la nota del momento, del h&lt;'cho actual, una vi- poeta e,cnbma tal vez en una bulliciosa noche
lo,s mares son lo inmenso. y la o-uarnecen
da compendiada, ele medias palabra"!'-, _g-uiños, son- como ésta, acaso en esa misma mesa en donde desvastos c,pejos de estruendosos ~mares.
Tisas. wna atmósfera de abreviaturas de la que es P."ranan su buen humor los traficantes del desvenL~~ ríos son poesía, y con cantares
difkil satm-ar,e.
turado ausente:
1as lira~ ele cien ríos la ensordecen ·
En el foco del Boulernrcl Clichv. la., dos aspas
H ier, en V()'.Yant une hirondelle
l~s montes son grandeza, :v la enalt;cen
e,n-mesí~ del '':.\folino Roio'·, sa.lón canalle~co.
Qui noui:- ramenait le printemps,
cimas de cordilleras seculares.
feo. monótono. que ~e rnfoca de una mirada y
J e me suis rappellé la belle
h Raza que cara al sol. libre camina,
eme di~gmta á los pocos momentos. Fr.- la harn11a
Qui m'aima quand elle eut le temps ...
uncl~ ,m apocalíptica retina
&lt;le] vicio, una harnrna que no ~e toma el trabajo ele
( A?er, al ver á una golondrina que nos traía
del bem1Jo venidero en lo profundo.
disfrazarse, se exhibe tal como e~, turlmlenta., ha- la primavera, me he acordado de la hermosa que
ra,posa en medio ele rns encajes, pintarrajeada, me amó cuando tuvo tiempo . . . )
Y á sí misma se mira triunfa:dora,
con aP€titos á flor de cara, la ca.lavera del bulón
la. hostia elernr. sublime ~, redentora,
¡ Y sentí el deseo de arrojar á los mercaderes
trás el colorete de la ninfa. Y hufa para refugia- del templo!
'"Jue ha ele mirar arrodilla.do el mundo.
ros en cualquier parte. ; En dónde? En el priSa/va?Jor l{ueda.
&lt;::arios 2Jíaz j)ufóo.
mer café que tropezáis-Place Pigalle--salón vas-

LA BOHEMIA EN PARÍS.

ªP" ·

11

capaz yo también de infinidad de c·osa!' buena." r
Lu~SA.-Pero estoy seguro de ello, hij~ta. ro_nozco tu oorazón; y si tú estuvieras en nn In~ai,
· apuesto á que obrarías ,lo mismo que yo.
ANITA.-j Oh, isí ! seguraimente.
LUISA.-¿ Lo ves? ¡ Si eso es naltura,l ! So/ 11;1
obstáculo, una muralla. Soy fea, y tú eres boi:ita. . .
~
ANITA. No es cierto. Tienes tú una sober ,.i

si'

Domingo 5 de Maiy-0 d-e 1901. ·

�EL :hffiNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de 1foyo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
~

AIRE Y POLVO.
El aire, como pillín de barrio, gu,,ta de jugar
eon la tierra. Hace l"0:,,1.-; inauditas con la ba~ura de las calle~ : l1¡uilihrio-5 de acróbatas, juegos de
$alón, c-ontor,.ione::. y :salto$ imposibles.
Y, á toclo correr. riendo y ,;il'bando por ren(lijas
y rejas, lernnta el poh-o 1:011 ,;u soplo traYibo, y
lo arremolina. en largo:- ('lllbullos gri,;e$ y giratorios, ó lo plie-ga y cle,-.pliega 1)0r el espacio, á modo de flámulas inquieta;: Y banderola,, ondeante;:
ó lo enrolla en aros pirotécnico,; que YOltejean ha::.~
ta deshacer&lt;:.e en hl Mmó,-.fera, ó lo aYienta, en fin,
á puñadas loc:a::&lt;, ::-in tón ni són, á esta Ycntana,
á aquella m,1ceta. ,;Í la &lt;:ortina de e::;o,, 1balc:one"', al
hueYO de cri,-tal .c·uaj,1do de la luz eléctrica, y rnás
alto, al tejido de alamb1:e:, donde .-;e pa;:an la Yida
haci~mlo ,ms ejerc-i&lt;:io,- gimnásticos, golondrinas y
gornones.
En e:5tas calient(&gt;5 tarde,: de _\lJril v )IaYo, e,;
de ver~e cómo á pleno sol, fa briea el Y1.ento: en L-'l
azul dorado MI aire. :-fü efímero::&lt; y tran"-parentes
A"Obelinol", ,ms cortinajP" C'Olor de 1perla. ms tela,;
diáfana-:5 franjeada,- ·de luz. sus humarer1a:S llenas
de chisuas v fnl¡!ore,-, ,;u:; remotos Yaho,:; v neblina;;, sus ga,-as flotant(•:; que em·lwlYen Ja,," lejanías, los últimos término~. los horizonte;; en una
indecisión de l'n,uei'ío. P ero el aire, muc:hac:ho
perver8o. no finge toda~ c,tas decoracione~ teatrales por el i:;im1)lc p:usto &lt;le recrearse con ellas y ele
ser admirado de la,; gente.;. Es alegre, parlanchín
y gracioso; pero e,, también gro~ero, y mal intencionado y a;;tuto.
Ya nor esas calle;:. mn~· pa$0 á pa::&lt;o, abanicantlo
los ro;,tros ;;:udoroso,-, bLwmclo nwjillas, rizando plumas. arrebatando a(¡ní ~· alM. ele los jardines públicos. de este árbol. ele la otra planta. una fragauci,1 que diluir; ~oplando, soplando sin fuerza
sin_ e,-trépito, :para que el petlazo ele papel yucle
fin1a uoa mariposa hlanrn. ó la hrizna de hierba
brinque como un in;:ecto sobre el agua aceito,sa
ele! charco, y ;;:alten ~· ru&lt;.&gt;den Y se arrastren por el
suelo, una hilacha r0i'l como el ala de un colibrí
una colillR &lt;le cigarro no apaga-da aún como un¡
lnciémaga heritla. una hoja seca corno un e;;carabajo, un corcho ele botella: como nn carro de combate ,en miniatura, un •¡&gt;etlazo de Yidrio' una cinta,
l a cascara de una fruta mondada, todo ese ejército mi!1-úsculo ~e las cosas inútiles, que el aire
rrnue\'C a su antoJO y pone en illlarcha caprichosa.
¡ Oh, qué buenas y cleJ.icaclas caricias que nos
hace! Le som'(&gt;imo~, no nos quejamos ele él, se
nos ?lvidan por largos ratos sus malas pasadas y
sus mconsecueneias. ¡ }Iirad qué manso está !
~o juega con las ,eletas, ni con los rehiletes de
los tubos vcntiladorE.'$, ni siquiera se pone á sacudir, como mozo mal hu.morado, las banderas.
Sólo mu'.V arriba, mu_y arriba, sobre aquel cerro
violeta, se distingue que está escardaDJdo y desflecando nubes, con mucha lentitud y mucho juicio
Pero eso que hace allí en el cielo no es una diversión, es un trabajo.
Y repentinamente, como chiquitín nervioso q1~e
s~ cansa. de estarse quieto. acelera el 'Paso, t r ota,
tira los ~uguetes ql~e moYía á compás, los rompe,
los estruJa, Jos arroJa muy lejos, y en seguida emprende la carrera, desatentado y ciego, arrebatando sambreros, echando tierra á los ojos, levantando faLdas, con cínica grosería, cerrando y abriendo con brusqu~dad vildrieras y puertas para que se
rompan los cnstales, entrando y saliendo por to{las par~ como "ratero" roerseguido, y moviendo
de su sitio las cosas que halla á mano: de aquí
un mueble, de allá un cuadro, de la mesa una
copa, de la cama un cojín; en los corredores qui ebra las guías de la.&lt;i enredaderas, y en las azotehuelas ... ¡oh! allí infla la ropa tenrlicla, la arranca de los cordeles, se la lleva á la calle la eleva
Y, h~ ele ella, cometas de, nieve y pájar~s de fan~
tasticas formas. Cobra bnos, casi se enfurece con
el ruido y la algazara que produce: las gentes que
gritan! las cosas que c~n. los -perros que ladran,
las hoJadelatas que rechma&lt;n, el estrépito de los vidrios rotos, el crujido de las mader as, toda la alh'.1-raca oue provoca es para el viento, como una
diana, como un canto guerrero que lo anima y lo
entusiasma en sus audaces ry desordenados retozos.
Bien es cierto que la ciudad sirve ahora á este
loeuelo, como nunca, para sus burlas v correrías:
muros y ciudadelas de adoquines, cordilleras de
ca~cajos, volcanes ·de grava, serranías de arena,
ab1~mos -de Jodo, grutas con est-alactitas de fanao
,.., ,

y

lagos artifi&lt;:iale~, eavernas; la da pública accidentada hasta lo inverosímil, por quién sabe cuántos
&lt;liabólieos trabajos del pr ogre,,o. Tiene el aire,
por lo mirn10, un precio,o campo de operadones;
niric:uetos. e,,c:onclites, ,;alidas falsa:;, ~· pertrec:hos
de guerra. como no i-e lo,, hubiera soüado.
L os bueno,.; habitantes de la ciudad ,;ufrimo~ las
trav(•sura:; de e,;te jocoso cantante de n11H.lri!!ale,;,
qne á &lt;:ambio de su.s pui'íaclos de polro, t1e :sus intempe,;tiro,i arrt.&gt;bato;,, de ,ms cle:-agradable,.; fec-horía,;. iH&gt;:- trae bocanadas de primavera que &gt;1~pin1mo:- á grande,: ,:orbos, como rejureneciclos tambié,1
por el &lt;:áliclo aliento de Yida que llern el polen de
flor en flor. el germen lle grano en grano r !a :,legría ele c-orazím en corazón.
•
¡ Cuán tli4into es e,;te viento {le _\ bril y )layo,
efte hálito de amor, e;:te in_;ufrible Y maiio,;o chiquitín de barrio. que juega con tieri·a y ba-ur;t•.; .í
pleno ,;ol, ,u"1oroso y de;:enfrena,,lo, al otro. :11 frío
,. mclaiic-ólic-o I ic•nto de X o,·icmbrc Y Dicien:brc.
~¡ que arra,-tra hojas muerta., por jarclines .,· ('amino", a I canta-baladas tri~te:i en ht,, n1m,1.::- t!C;~nuda,:, ,1! Yiajero ilwernal que n--c:orre la,, calle,:
por la,: noehe,:. quejándo::e lúgubremente y deja11do lágrima,: en los cristales de las Yiclriera, !
E,,e ni ,1lza polrn. ni sacutle c-ortina,s. ni tiene
al iento,; para abrir puerta:;, le,·a,ntar faJ.da,; Y arr,~hatar sombreros. };,; débil y e,tú enfermo ; 1io jue•
ga, no ~onríe. no fabrica efímeros gobelinos, ni
finge humaredas cuajada~ de chis-pas y fulgore,:;
pa,;a. pa:;a to•Ül&gt;ntlo, con su ca:;cacla tos de tube.rculoso. friolento, entrapajado, quejumbroso, ha.blánclouo,; al oído ele eosas amargas y de ,qlC'ños clesYanecidos: del amigo ingrato, de ,la mujer infiel, tle
la noYia muerta. de los muros ruinoso::&lt;, de las enredaderas que el hielo quemó; en el alma de las
ilusionp,- extinguidas, y en el camposanto de las
tumb,1s o! ,·iida.das ...

¿VAMOS AL CAMPO?
Y todo el mundo se pregunta ho~·: ¿ Y0mM al
campo: ¡ Ah. sí! L a animación y la vida Yeranean ; han emigrado hacia los pueblo;; pintorescos que &lt;:iñcn la cil1dacl.
El más cere:ano es Tacubaya. Pero Ta.cuba~·acreo haber tlicho otra vez-es lrna lujooa aldea ennoblecida. Tiene aires de señora, humos aristocráticos de dama linajuda y apenas se le echa de
Yer en uno que otro pormenor aislado, la rústica
simpli0idad ele su origen.
Allí las casas tienen porte de palacio~, pórticos,
columnata;;, altas rejas de fierro, ,;evera~ fachadas. Apenas en los barrios se ven tapia~ carcomidas sobre las cuales asoman la c:abeza algunos árboles curiosoo.
'l'acuba~·a no es aldea, ni es campo. E;:: la prolong-ación, en Yer&lt;le, de la ciudad, con todo~ sus
orgullos ~· Yanidades.
Campo, ::\Iixcoac, San Angel, CoYoacán, Tlalpam. Por este tiempo, y en estos pueblos, se celebran fie,-ta,; donde no hay má,s $etla que la de
1as magnolia~. ni más terciopelo &lt;¡ll'e el ele los pensamientos. ni más esencia que la ele las Yioletas, ni
más galanterías que las ele los ojos: fiestas deliciosas que valen más que las que pasan baio el artesonado de oro. con deslumbro.mientos de bujias,
en una atmósfera enervadora ~· pesada, donde el
labio sonríe con tristeza, y se entabla la lucha. de
las -pasiones mezquinas, y ron,da, silencioso, el pensamiento, en busca de una mirada cariñ~a.

.Cuis 9. lfrbina.

DE " ...~ TICAS."
A LIDIA.

¿ Por qué si ora te hablo, tus enojos
Despierto luego ?-No como antes eras
Eres hoy, Lidia . . . Si me ven tus ojos
Son tus mi:raclas fieras.
Hoy de tus labios para mí el reproche
Sale y burlona la sonrisa altiva;
Llego á tu lado en la callada noche
Y me apartas esquiva . . .
Como lebrel, por donde vas, tu paso
Sigo y te asedia mi amoroso ruego :
¿Ya no te enciende del amor, acaso,
El misterioso fuego . .. ?
¿Huyes ... ? ¡ oh, Lidia! volverás ¡ oh, Lidia!
A este lugar á encaminar tu huella;
La que por bella te ha causado ell'Vidia,
Te encelará por bella ... !

Fer,,angrana.

Domingo 5 Je )fayo de 1901.

EL MUNDO ILUS·T RADO

La mn1er y la~ profesiones liberales
Justicia y conveniencia
l'au.a. YCZ que ~e anuncia el ingreso ele algmia
llama al foro, ó su admisión como doctora en me-:
dicina, la opinión se eonmueve, las ''gentes sensatas" ,,uspiran ó protestan, los espíritus conservadores se alannan, y por donde quiera oo ven manos que _,e alzan al cielo, ojo,; que se tuercen con
patélica expresión, labios que ::.c pliegan en irónica "onri:::a y YOc:es l¡ue cila:mau contra el libertinaje femenino, y que presagian que "lo:; uio$cs
:,e Yan", y aca:;o p,1n1 no Yolver.
El editorial amenaza con la ruina clel hogar, cl
abandono de la familia, la extinción de la raza•
la gacetilla ó la c:aric·atura exhiben en trajes y si~tuaeioncs ridículo:::, á las emancipadas, pintan al
hombre meciendo cuna,; y á hl mujer practicando
direcciones ó pronunc-iamlo alegatos, y la $0('iedatl, ante tanta declamación y tanto cle~pill'.arrode indignación y de ,,11 ática, se siente realment e en peligro, tiembla por el porvenir, y reclama.
dd gobierno medida;; :'alrndoras y resoluciones
exrre.mas que impitlan esa deserción en masa, del
hogar y del deber ma-terno, &lt;le la más bella mitad
del género humano.
Y mientras del gohiemo ;:e exigen medidas re:'i.ricti ,·as v exelu~iones 'draconia,nas, clausura de·
puerta.s y· barraje,i ele c-aminos, á la mujer se ledemuestra por a más b su incapacicla&lt;l, su radical incoonpetencia para otra carrera que no sea la
de "gallina de Yiurio... y se le ha.ce cargo de tonciencia de aspirar, ,-iendo mU'cla, á la elocuencia,.
siendo tonta, al estudio. siendo ignorante, á la
ciencia, siendo manca . al trabajo, y 1,e le pinta
como única, em·idiable y sublime su misión de''úngel del hogar''.
¿ Angel del hogar? convenido, señores mío,;.
pero no hay que olüclar que también los {mge]eg
comen, cuan&lt;:lo no lo son sino en sentido metafórico, como les ;pa~a á los clel hogar.
El problema de abrir ó cerrar á la mujer la, carreras literarias y las profesiones liberales, es unode los numerosos casos que registran la historia y
la evolución social, &lt;le conflicto, 'V de conflictog-raYe entre las exigen{'ias de la necesidad y los.
altos interei,es &lt;le la iu..-.ticia.
La comenienc:ia impone la división del trabajoentre el hombre y la mujer, la consagración exclusiva, ó, por lo meno,;, preferente, de ésta ú1tima
á sus funciones maternales, á la crianza y euucación 'Primera de los hijos, al cuidado y vigilane:ia del hogar; pero, á la vez, la justicia más extricta exige r¡ue ú nadie, hombre ó mujer, se cierre
ningún camino, ni se le vede la práctica de cnal&lt;¡uier mOllo hone::;to de Yivir, si tiene voluntad Y
aptitud para e-e ejercic-io.
Subsistir, ganar con el trabajo honrado ~l pan
y el abrigo, he ahí la primera de las neces1dal~CS
humanas. "Priu;: e~ esse". pTimero es ser, c~istir, decía la sabiduría antigua, hoy, reconocrdocomo principio práctico por todas las socie&lt;lades
culta;; y ,por todos lo, pueblos civilizados. A e;:a
necesidad vital y primordial debe corr6:'ponder
una libertad tan neces.aria, como la neces1.dad deque deriva : la libe,rtad de trabajar honestam&lt;.&gt;ntey de. buscar la subsi~reneia donde quiera que honraclame11te pueda encontrarse.
.
Y a ho~• no ha y en lo~ pueblos civilizados lll can eras cerradas, ni círculos infranqueables ; en l_a
muralla china oue cerraba los círculos aristocr-áticos, se han abierto brechas y se han hecho p-ieta,
á través de las cuales pueden pasar los plebeyos~
los paranetos gremiales cayeron al golpe dcmoled~r
de la R evolución Francesa. Hoy no quedan sino vestig-ios de los antiguos gremios, y eso_ fan
sólo en algunos paí~es. sin el foro, y el notarrn&lt;l?.
y en todos la política y la.s funciones gubernati-vas.
En esos conflictos de la conveniencia con la
ju;;ticia, la ev9h1eión se hace en favOT de ésta última. Razones de com·eniencia que parecieron_ ~!'"
Jnueho peso mantm-ieron en los pueblos hoy &lt;:1n] izados la eBCla,vitucl, los ¡rremios, las carreras vedadas á todos con excepción pe unos cuant~s, ~,
paso á 'Paso, la justicia ha triunfado, derr~b~do
obstáculos, minado barreras, aniquilado pr'.nlegios, rnto cadenas, eirnaJUeipado clases s~i_ale;::.
-pueblos y razas. A cada triunfo de la justicia ;:r.
ha producido una protesta. se han formulado lrcmendas -profecías, anunciado el desquiciamient,,
social. A la emancipación del esclavo se e1pusier, n
las mismas razones qne á la emancipación rle J,i-

mujer, y lo~ . m!smos sm1estros augurios presidieLA TUMBA
roa al ruclvemm1en to de la democracia. Los conserradores ele la época, corno los de hoy, se pre_guntal1an : "~i damos á todos los homb-res acceComo se sabe, Gam"º á toda::; las carreras y derechos al o-obierno de
,,u? í'c&gt;;nejantes, ;. quién cultiv~rá los ~ampos, fa- bett.a está St-pultado
lmcara los artefactos, explotara la~ mina;;? Todo•s en Xice. Cuando mulo, ag-ricultores, todos los obrero,. de,:ertaran del rió, el 31 de Diciembre
eampo y del taller, y tl~ cada hombre de trabajo de 1882, se quiso tran~habrc&gt;mos hecho un canrhdato. La ruina socia'! se- portar el cadáver para ,
rá la consecuen,c,ia. Gohernemo.~ nosotros mien- colocarlo en el Pan- '
tras el siervo nos mitre, so pena de ver antes de toon de París, pero el
rnu('ho, reinar la miseria y el hambre,
imperar ,p adre del célebre tri• la degradación _v la anarquía en el seno de la am- buno se opuso. con,-.ideranido que los cambio:;
bición de t c,dos··.
Los mismos argumento~ de ho,·. Ante, se rpolíticos harían que no
c-r~yó que la. ig_uaklad. política de;,-iaría al pue- se , 1iera oiempre eon el
hlo ·del trabaJO mclustna·I; ho_r se juzga que el tra- mismo l'CRpeto la tumbajo pol\tico, jurídico, científieo ó literario alejará ba de su hijo.
Las roronas que haY
á_ la mnJer _del hogar. Antes :-e invocó la i11ca:pac-1tlan. del sie1:vo y del pueb)o para el trabajo inte- continuamente e-11 el
lectnal super1_c~r, y hov s~ mvoca la &lt;le la mujer. monumento son numes\nte, ,e nrecl1Jeron la ruma de la industria. la in- ros1s11na,;. v forman
foeund idatl del suelo, e-1 abandono de las acti.-i- una Yerda,dcra pirámi&lt;l_alle:-- lnunildes, _-por i'Cguir l~s ma.,as las mperfi.- de.
Las Sociedades ele
c-1e,,. de la amb1c1oi_1 y per,egmr los espejismos del
·poder y de la gloria; ho_v se nos predicen la deso- gimnástiea que fueron
a Xic-&lt;.' cou objeto de
1aeión y la ruina del hogar.
Lo, ~iniestros augm·io,, no ~ han realizado: le- tomar parte en un gran
jo,, de despob-lar campos y talleres. la libertad y concu1~0. a,proveC'haron
la democracia los han repoblado ; lejos ele aní- estar e,erca de la tumba del gran pe11-,;ador.
,quilar el trabajo lmmano. lo han fecundado.
Le emancipación de la mujer no dejará desier- para rendirle un hoto:· abandonado el hogar. Lo:- dc-reehos que la so- menaje.
La manifestación r e- 1
•eiedad le otorgue no podrán sofoear ,ni extinguir
,en ella los instintos naturales, or!!"ánicos v domi- sultó imponent(&gt;. :::.e
nadores con que la naturnleza la ha dotaido . . Sa- depositaron eoronru; á
·brá ser madre )' esposa. á pesar ele ser doctora ó nombre ele la ciudad
abog-ada; la sociedad no se habrá desquiciado. y de Xice, de la Asocia-e- JJre,·isible que mejoN&gt; con:::iclerablemente, v una ción gambettista y de la ruióu d~ la,; Socieclaideo ele
Gimnástica.
wz más quedará demostrado cuán benéfico
i"eJ[. ('az-alet, hizo füO de la pala:bra. y dijo r¡ue
_guir las in,:piracione-: de 1a ;u,,ticia. De la justicia. oue no es. e,n ;,urna. sino la expresión n1ás Gambetta no perteneció á ningún partido político,
que él era la ]fraiwia toda. Que .desde el fondo de
noble y más alta de la conveniencia.
aquella tumba parecía surgir una rnz dieiendn:
"Ja.mits clere&amp;peré. no dese.,.peréis nunca : tln-e paciencia. sed pacientes".
M. Ca.zalet deposiw corona.; á nombre de ochenta mil pe1'5001as. :Fué una verdadera fi~ta de arte floral.

DE GAMBETT A.

¡

es

¿ Xo sa.oos quiéu soy yo?

Dr. Lic. Don José de Jesús Mota.
Acaba de ser electo Abad )Iit.rado ele la Colegiata de Guadalupe, el sei'íor Dr. Lic. Don José
de Jesús Mota, cuyo retrato encabeza estas líneas.
Es él el decimo séptimo Abad de aquel Oabild:°· en el cual peranane&lt;'ió desde el año de 1892,
siendo prebendado de la Villa de Guaidalupe.
El nuev'O Abad nació en 'l'olnca el lo. de Enero de 1834.
Desde la más tierna eLlad re,·eló sn'5 inclinacione,, por la carrer-a eclesiástica. y no obstante la
&lt;&gt;pr,sición de sus padres que que.rían hacer de él
llll comerciamte, vino á, :México é ingrew al Seminario Conciliar.
Empren!clió brillantt&gt;mente su~ e;;tudios. ;y recibió las órdenes defin-itiv,ac en Diciembre de 1857.

Soy un obscur()
bohemio, qne se acerca á los ttmbrales
ele tu pa.J.a.cio á clemandar el puro
ra._vo de tus pupilas sidc1,;ü es.
Ko me insultes abriendo tu e,-;c-arrela
pam a,rrojarme una rnrn1eda de oro;
si es -verdad que soy pobre. mi alma a.nl~la
enriquecer:'€ con tu amor:
¡Te a-doro!
)Iira, ,no sa~ tú que &amp;i por fue-ria
so}' agrieba,do tronco _yia marchito,
tú puedes e,er mi ool de p r in1.av~l"'a:
béMme co11 tu luz. Y.,. 1'05ucito.
Si vegeto entre hreloo y oongojas
Rin dar sombtro á úwnsado.'l peregrinos,
hazme feliz cubriéndome ele hoja,.,
hazme feliz Herníndome die trino.~.
Dej,a que huya mi tris!Rza honda
en el iefluvit0 ast11a,l ele tus mira.da.~;
yo quiie-ro oor el árbol cuya fronda
c-obije á !.as nalom&amp;, fatigadas.
Fuiste á P.arÍt&gt;. la tierm de La .diosa
que bajó ck,l azur, Ja Poesía;
la ti.erro en don&lt;lie iagita bullicio.-,,a
sus c rótalos &lt;le plata. la alegría.
Donde Pierrot y Colombina inquietos
fla,noon por los ,anchos bulevares,
haciendo c-a.larubures indi..~cootos,
y desg1ianarnrlo c~nh-1&lt;1- populares.
Donde el amor que la rnuje.J.· i.ompira
hiere v mata. cruel como verdugo,
y en donde truerna La g,igante lir-a
"de un gran Emperador'': el v~j-o Rugo.

La Tumba de Gambetta.

Entre liU:, ])Cl\~ona,. que s(' enC'nntraban reunidas
al pie tlel monumento, estaba la , eñora LerisGambetta y el lugarteniente J ouinot-ll-a.mbetta, en
1,epresentae:ión de la, familia ; el General AudTé
)[inistro de la Guerra. Delea:;sé, }Iinistro de ~
lc1JC·iones, y lo,; ;,eñores Etiene, tliputado. Cazot v
Blooh, pre8idente y vicepre~idente ele la Aisociación
gambettista ele París; l'azalet. presidente de la
rnión de la&lt;" l::lociooan.e,i de gimnhtica. V )IerillÓll
presidente de la,: l::lociedacle~ de tiro. · Esta ma.~
n·i festación e,-,- la nota en h1 ürónica europea.

Y te fui.,tie . .. v al1:ve:; h.J« dolores
cuail tigm, d,e,;g,ariiaron má., mi. herida ...
y suirí de tu au.~nei,a lo:; vigore:- ...
y envuel!Ja, ,en sombra.• ,,e quc,cló m,i vida ...
. ~ Ay ! no pude S€1!1Uirte; fuí el risuefto
111110 que hace pompa.-; con l,a e:5puma :
llc,no de íri5 se rompió mi .sut.&gt;i'ío
y lloré ia,l verlo com°'€'1'tido en !&gt;ruma.
Pero vinást_e ¡oh [10-.::.a oompl1allera
que de Buckrngham 'Ya.les el tesoro
111;¡1,pipcx,.°"1, jo~'w11bc á quien Qu,iisiem
prend-er las ala.~ ron fo,toless de om !
, En tu,;: ojos de tórboLa, en que arele
a h1 R&gt;z el aplau_,,-o y ,el 1,en1'0&lt;.:he
har ale-o de l,a,i lure-; de lia !Ja,rde'.
ha,y algo ele !.as i-ornhra.;; de fo. noche.
El rojo _de La saüa que te anim
11? i,t! distingue en tu ::'emblante impreso ·
6olo ~ngra e:1 t u hoca-f1'€-S,a opimia- '
que lmmcla miel al colibrí del be.-,0 .
Se iarntojia tu l&gt;eJ.dad por ila lumínea
red rl,e wmas azule:- de tu c,a,m
lámpara .ard_iente en fo1'lfül de· apolínea
musa ei'C'ulp1tla en mármol el~ Oarmm,.
Xa?a tengo; no l uoe mi boardilla,
hu'.1cl1d,a en la penumhm, ni un orn,abo ;li 001110 üantes0a pe,s,adill,a
solo cruza la sombra ele mi gato.
)la.-:; R'Í tus ntanos hlamAIS y ducales
no ,podré nunoa nauüJa,1· de ·g,euuas
"
,-.
'
aoo.~ ¡med'11 en veroo;::
llll1Sicales
d.arte Yida inmornal en mis poema.'3.
Y a:mos, deja á mi amor la. puerta franca
abre tu COl'azón á mi roriño
'
Y que en él cuelgue una cwn.'it,,a blanoa
par.a mecer mi ,sll('ño, oomo á un niño.

ª!

Juan jJ. ~e/gado.

�EL lIUSDü IL""GSTRADO

nnmin!!'O !'i rl¡, "\f::wo de 1901.

EL :MUNDO ILUSrr&gt;H.ADO

Domingo 5 de :Mayo de 1901,

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.

Las ,istas que publicamos en estas planas son una noticia
gráfica de los trabajos emprenili&lt;1os por el Gobierno de la
República, para reducir al orden á los inidios mayas, que e1~
las intrincadas serranías de Yucatán luchan por no entrar ,l
la vida de la eivilizaieión y del progreso.
X uestros diarios, que siguen una información detallada ~
oipO'rtuna de la calillpaña contm los mayas, han cit,atlo casi
todos los puntos que damos e-n estas fotografías, y los lectores no neoositan de una descripción minuciosa.
Uno de los principales trabajos que se han llevado á _cabo
en la Co.;ta Oriental, es la construcción del forrocaml estiratégieo. Está hecho para unir el puerto de Xcalak Quebrado, en el mal' Caribe, con la Ensenada de la Aguada, en la
bruhía de ühetumal.
La eonstrucción se llevó á efecto según el proyecto aprohac1o
por la Se\'.'retaría de Guerra y hecho por el )Iayor ele Jnge11ieros Rafael Pacheco.
1. Puerto de Xcalak.-2. Trabajoo de constJ"llceión clrl ferrocarril e.stmw¡rico en el sexto hÍómetro.-3. La vía férrea
en el segundo kilómetro.-4. La tropa pasando revista cle}a~te de la barraca número 1.-5. Remolcador construíclo ulttmamente en el puerto de Xcalak.

L1 Yia tiene una anohura de se$€nta centímetros, y una
longitud de poco oná,.; de 0&lt;,ho kilómetros, atravesando en :m
mayor parte por estero~ y l,,i.gm1a::.:. Esto obligó á que cSe construyera un terraiplén de treo,, metros y medio de anchura, que
también facilita el Pª"'º de lai; tropa,~.
En alguna ele la., vistas que figuran en estas plana:.:, :-e ve á
la tropa pa~,ando revista &lt;le comisario frente á las construccione,, de maid.era que llaman "barraca.-,", y que, como puede
advertirse, ,;on amplios departamentos donde lo,; soldados
pue-tlen de~carn:ar c·óm0&lt;lamente.
_\. la vez que nue~tros l€'L·tores &lt;'C informan, por me-c1io de
esta noticia grMica, del e::.tado de los trabajos á que hacemo;;
referencia, pueden ruclniirar los herm0::-os p-aisajes de aquel
rincón ele nue:::tra República, 'donde un puñado ele ignorant.-,: lp1·anta una bandera c,ontm la causa más noble en que , e
ha rn,peiiado el vigor y la ,abiduría &lt;le nuestro Gobierno.

l. Yi$ta del muelle en el puerto ele Xcalak.-2. En el primer kilómetro de la vía. del ferrocarril esfratégico.-:3. Antiguo muelle del puerto.-4. Las oficinas de la C'apitamfa.-·
!í. 'I'rahajo,, de construcción del ferrocarril en el cuarto kilómetro.

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�Domingo 3 &lt;l.e Maiyo d'tl 190 l.

EL 1fU}.7)© ILUS•TRADO

Domingo 5 de Mayo de 1901.

EL MU:N DO ILUSTRADO

EL VIAJE DEL PRESIDENTE
DE LA

BEPDBLIOA FRANCESA
LAS FIESTAS EN TOLON

(

!

PRIMAVERA
Hoy, que la estación florida impera: en que el
Eetío :;e anuncia á rato,, con ,::u soplo ardiente. en
(•ada ciudadano de la metrúpoli Jes¡,iérta;.e el recuerdo grato de las fresca,:: enramada.~ y ..los saludable:; pasatiempos, .Y nue,;tra buena s1x:"iedad emigra. alegremente ifün-ata. 1ll' la polvorienta &lt;:,ipital.
q~ie fué :;u refugio de hwierno, á la ·• villa'" gra~10:-a en que la aguardan la&gt;&lt; eancio11t"~ rle lo~ páJaros y el nerfume tle las flore~ re.&lt;:ién abierta,;.
La cinda.&lt;l qfü:, la hov ab,rn&lt;lonada. en pncler de
aqtw'Jo:; que. ligado, por la cadena rle la,:: ne{·t',-i,la&lt;le,, ó los debe~. suspiran en nrno por la
pla,ei&lt;lez de tales refugio~. por el aire embalsamado ile los ))arque.; y el nm1m &lt;le la:- eorrien1:e:::
hul!i{·io;:as.
El campo nos llama, n~ atrae imperio-amente
c-on ;:u,: mañanas fre&amp;:a.-; y ,-u~ noches tranquila:-:
con fU-. bailes ca.m,pestre~: rnn :-u., alegr€'&lt;&gt; excur:-ione::-: wn la hermosum de -.u,a pai~aje::. y la de,;1umbraJora sonri:,a de su,- mujere,,,.
HoY. el extmnjero vi;;itant€ de;:;eo.,o de eo,10c-t1 r
lo mú:- he11mo~o y culto de 1me,,tra soc·ie'llad. nraría infructu~aniente por ea~a,- y aveniJa,; d~· k
metrópoli; procuraría vanamente ·•flirtt&gt;ar" Pn lo,;
~alonc,. de rná::; renc,rnhre, en e~ta époea en qu,:
nue,:tra:- c1an111..::; han tocado á la de,:banJ,1d,l.
En Primavera, nuestra reina Belleza abandona
el Yiejo c·a;;,erón de su~ antBpa.sa,(10,.._, trau,-,pone la"'
' fronteras de rn refugio. v va,,e allá, más ceuca de
las azules montañas en que se hunde el sol. Sl'guida por ;,u eorte, por la corte má, fi~l que monar&lt;'a
alguno ha "'oiiado.
~A una le¡rua de la capital. º" a,car1c1a el semblante una bri~a nue\·a, un nuevo ambiente que
trae con:oiiro el "'entimiento del biene;,.tar. de la
libertad: '·la joie de vivre.. 110:, envuelve. C'hapultcpec de::.pierta en nue.5tro e,.píritu la devoción

á lo grnnde: Tacubaya. San Angel. :)[ix-coac, el
amor á la BL'lleza, al sol. al aire libre.
En ead,1 ])()blación ,·eraniega 1100 rodea y no,.
persig~&lt;' el olor ele la--, "estrella,s'· y loo jazmine,;, &lt;le
lo~ hel10tropo~ y la... azák&gt;a.s: ramilletes aqui. ranullete5 aculla. flores. flores por doquiera.

ala del c-hilapeño, al lado de la rubia metropolibna. y. cu·rndo la mi~a acaba, p~r las p:1Prtli$ Jel
templo ,,e desborda una legión de mariposas ro
ja,;, azule,.., blancas, que ríen y charlan bajo las
alamedai,. con la luz en las pupilas y el rebozo de
seda á la cintura.
l'oyoa-cán. acaso el primero por la hermosura de
$lis jubilosas habitantes, por sus espaciosos jarcltne:;;, salpicados de modernas construcciones, por
~u eonjunto, en fin, es u,na promesa cumplida ea
Prwnaivera; y la población de nuestra capital, que
sabe cuánto dt&gt; atractivo y bello encierra, huyr,
apenas el día de descanso llega, de nuestras fati .!!'º"ª" avenirla,:;: repleta los tramías. luchando á
brazo padido, ,rn,üosa de otros panoramas, y ,ll
di::,gre.¡ran,e de,-rle e-1 Bosque hasta la lejau:1 ciudaid de Las Fuentes, encuC'lltra en Covoac!Ún m1-1
Plaza que e-s r.;ás bien una fuente Castalia.
Allí, en aquella plaza, frente al viejo p1lae:io
,le Don Hernando el Cosquistador, surge otro rt'( ue1 do que se aduna al de éste, s001ana por ~emana. E- el '·tiangui:i'·, modificación de lo que fué
'll un tiempo, eco de las trausaccione,
n ncsm,,
antepasa&lt;lo,- los dueño,;; de esta tierr:-1. Troy, el
··ri.m~ni,s'' no tiene aquella significaci in; ,?l &lt;linero v lw añ01, han hecho de;,.aparecer a.que:la
aiieja práctiea. y el canje de la~ me-rcancía:, está
a:lmlido por el de las ruinJJdae- y las sonri'-as.

El Pn1 ~idente dt• l,1 fü•públiea Francesa, :)L Loubet. acabn. de haeer un viaje á
bor•clo del naYÍO almirante :de la e:;euadm
francesa "Saint-Loui,;"', y después de haber ,: ;i;;ticlo, el lune" ele Pa,..eua. á la fie"ta ft&gt;ileral de lo~ gi mrnbtico~. en X ice, ~e
diri¡:óó á Tolón, donde el dm¡m• de Genes. tío del rey Yktor :)faunel III v Almirante tle la flota it,1lialli1, á la c-.ahL;za tle
una re:;petable C'WtHHlra, fué á ,;alutlar al
fun&lt;:ionario francé_.: á 1wmbre ,llel ~obenino de füilia.
El 9 ele 21.bril ,,llió la e-C'uaelra fnrncc•,j
ele Xice, rumho ú Tolón . &lt;:onduc·it&gt;1Hlo á
:)L Emile Louhet.
De:'lpué:; del meelio día elt•l 1IJ th• _\hril.
el funcionario franc:é,- n•tihió al duque tle
Gene-:, en la Pre.fedura :)[arítima. lnnwcliatarnente :)I. Loubt&gt;t c:onrre,pornlió la
Yisita, pa"amlo á bortlo del "Lepanto...
En el Yiaje no ,;e ,:11,peJHlicron lo-: fr,tejo", hubo ,;untun-a,; r€Ct'p&lt;:ione, 1le la,
autorida:de" -:,· tle lo,; c-uerpo,c con"tituhlo,..,
un gran banquete en d .\r,enal, un almuerzo á bwdo cld "Le,panto". y la serie
ele fie•tas Ee e:erró eon un banqt~ete ofrecido por la ciudad de Tolón.
Figuraron al frente de lo.; 1111Yíos que
formaban lt1s €,-cuadras fran&lt;:ba é italiana, lo;; mJÍ,; ameritado,; marinos ele ambas naciones.

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(

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La cor1lialitlacl de las frarns que camhiaron lo,: do~ &lt;.'llc:umbrados pN·,:onajcs
que 1·iétahan la c-iuda'Cl de Tolón, dieron
la mejor idea tll'l e.,tado que gmmlau las
rt'lac:iones a111istosas entre Francia é
Italia.
)l. Lonbet regre,ó á París dt• 0 pués tle
haber pasailo cuatro elía~ en la,:; fk-ta~ ú
que hacemos referencia.
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(

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EL DlJQlJE DE GENES,
ALMIRANTE DE LA F LOTA ITALIA NA.

ce

***

Llega el domino-o, y las flores !. los frutos aumenta,n: llega el domin¡ro, y las lindas veraneadoras true&lt;:an el moderno templo de pesados cortinaie,;: nor la ,·etrnita iglesia rural: t&gt;l humilde floricultor de almi,donaida blusa. ora, hincarlo ~obre el

Las fie,-tas populares y los engalanamicntos que la ciudad ele Tolón lució para
rec:ihir á ,m distinguido huespoo, fueron
ele lo rnás suntuoso que ~e ha visto. Lo5
a reo:; triunfale,-, las tlecoraeiones de las faeha&lt;las, la regia elegan&lt;:ia que ec tle,-plcgó en l.1 tli,;posieión ele los $,Üoneg donde
~e efeduaron las reeepciones y los b,rnquctc,, hicieron del ,iaje del funcimrnrio
Ir,rnc:és algo ~emt&gt;jante á lo,;; feerismo:; de
un c:uPnto.

Sin embargo, ante el viejo edificio que recner·
rla las hazañas ele Cortés, la s-ensación de la con·
11ui,;b1 y la tiranía, á través de loo años tram ;l!.-6dos, se renueva en el espíritu cuando la mú,ic,1
d?1~ünical no,, reune y el baile campestre da princ1p10. ¡ Av de mí ! que yo he ido á Covoa.cin en
po:&lt; de liberta:d y e~parciiuiento, V \'Oh-í esdarn de
cien sonri;;as, que ejercieron en 'mí la tiranía ele
la felicidad entrevi!'-ta é inalcanzable . . .

fi. (;or¡zález Carrasco.

.A bordo del "Lepant&lt;'," navío almirante de la esctt,u1ra Italiana.

Los füWío, &lt;le la~ e,cua&lt;lras que con&lt;:uI"l·ieron al viaje presidencial fueron en
número de Jie&lt;:i-eis : ooho frant:e:!e.-- -:,·
0&lt;:ho italiano~, entre los que .figuraban el
gran acorazado "':-\ardegna", el cnwerotorpedero ''~\gonfaf·. el acorazado ''C'harles :)Iartcl", el "l'a,saru" y el "('hateaurenault"; lo:! más poderosos navíoo tle gnerrn que Francia é Italia. poseen.
La prensa frm1el,,.,,t hace la rná, minnc-io"a tle;;cripción tM viaje de M. Loubd, y
&lt;la &lt;:uenta ele la~ i1npre,;iones que el signifieatiro s,1lu&lt;lo del n·:v YfotoJl :Manuel IlI.
ha cau~a&lt;lo en lo- eírculos polítrc•o, Je
Franc-i,i y en el ánimo &lt;le los ipromi1wnt(..,.; miembros de lo.s partidos de mús caraderizada repre,entac·ión.

�Domingu 5 de M,a;yo de 1901.

UNA SEPARACIÓN.

EL lfUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS-TRADO

A Yeoos la vecindad era puesta repentinamente
on conmoción por U!ll chillido ootridente.
-¡ Concha! decía todo ol murudo.
Era Concha. L a desgraciada víctima, después
'lle enderezar á su tirano Lodos los graciosísimos
epítetos aprendidos en cincuenta y cinco años de
averiguaciones, :-in lograr sobreponerse al diccionario del e.,poso. lamaha al fin un grito formidable. Acudía!ll los vecinos é inrlefecbblemente se
veía ú SuLpicio poniéndose en salvo escalera á bajo
v á Concha lanzándole d esde la meseta el último
calificativo.
Los mimeros auxilios de la ,ecindad se prodig,aban á Concha, )' era de rigor que se redujesen
á dejarla hablar cuanto quisiera, hasta que desfoga.,,e la ira. Cuidado oon compad~rJa y decirle
que no merecía fal suert~ y que su marido era
un desdichado: aun cuanclo parecía apagada, volTía á arder y á protedtar que ella lo había querido Y se lo había procurado; que lo oue era su Sulpic-io lo -,abía ella i-ola, y n arlie má" debía saberlo,
y qu(' 'Iladie ~·iruera á en;;eñarle á leer en el corazón de su Sulpicio, que ella 8e sabía de memoria.
y que en el fondo ''ér' valía m'&lt;ÍS nue mnoho,:.
J&gt;a.;.a.do el exc,e,;o y libre rle gente la me,:-eta, la
anciana entraba á .,m habitación. Temblándole
la 0aheza entre su ~nm 0ofia ele encaje negro, diri-

conmovido 3/Ilte un extraño, Concha recordaba
cualquier olvidada compootura,yescnrbaba enelfon-,;:::..JI-,;:::..
&lt;lo de su bolsillo, buscando el &lt;leclal y el alfiletero
I
Entonces yo ó toma,ba la puerta, ó me :r&gt;onía
mirar :á la c,alle, ó fijaba los ojos en un libro ó en
rna &gt;habi-tación de La calle de Baguita, era dooun cuadro.
de yo vivía entances y est:lba situada indudableSulpicio se acercaha ú Coneha, y Concha se volmente más alta de lo preciso. l l e lo decía á mí
yfa
un voco hacia Sulpicio; luego otro poco ammi:;mo cuatro ,·eces cada día, la~ cuatro veces que
bo-s: ~- mirando por el mho del ojo ,cía yo est~
subía Ja,s ciento doc-e esoaleras de mi excelsa mod1ar;;e lae, man&lt;&gt;" tembloroo·as, ac-erca1.1Se dos rostros
rada; pero como una vez aniba, disfrutaba de un
iluminados p◊l' espléndí,cla ¡:;onri.sa, :r caer aos lámagnífico prunonuua de tejados :y chimeneas, no me
~ri rna;: enoanzacla.• por los s.ureos ele las profun&lt;lecidía-á dejada. Además, en c·uatro mo.,es hada,, ,arrugas. Finalmente H' ahmzaban. Y yo sebí~t conocido á toclos los vecÍ!no,;, y por lo com(m
g-t1ía mirando á otra 'J)art-e. ó me ,oh-ía descui'dada.
entre los vecinos de una ea,;a siempre hay alguno
mente ó decía que hacía un .;ol magnífk-o cu&amp;nde quien se debiera e.star lejoo.
do lloYía á cántaro~, c,-onsiclenrndo que aquell,as
Allá conocí el matrimonio más Pxtraño que puelágrima., era11 jóvent'l' y aquellas sonrisas dignas
,de imagiuarse. Decir que Don Sulpicio y D Dña
de la primawra de do,: rostro,; l'\0111'0."ilClos.
Conc-ha eran legítima mitad uno de otro no sería
Sin embargo, urua .-ez fué tan tremenda la bometáfora; que entre ,los dos no sé si tendría.u carna,.,;:e:a,
que ,para co11.,c;.,01IiT que las dos na.-es enne ~- músoulos en cantidarl suficiente }Jara formar
tra.~n
juntas
(&gt;Jl el puerto, se nec-esitaron muchas
mia c·riatura humana medianamente de5an-ollarln.
hora,y
mt1cha,
embaja,cla.,:. L a palabra "separaSmnan&lt;lo sus navidades pa. ,aban de siglo y medio,
&lt;·ión.. había ::;i-uo prmnrnciacla por ambos y nin.~- ~i con la imagfornción ( no con;-;entía otra oo•a
guno quería ~er el primero en desdec·ir;-;e.
el ·dl'c·oro), ponfo á Doña Concha, de pie sobre el
Parn burlar la alte-ruatiYa cliplomát.iC1;1. los dos
c-ráneo de Don S ulpicio, tenía que conformarme
,c,e habían itlo ele ca,a, por .¡:i tío,, dizer:so.,:. La
á wr la cabeza de la Yf'nerable señora, romper el
&lt;·riada. una muc·hacl1a metlio imbécil. que los doe
tocho y pasar al otro lado. Y cuenta que deMlc
Yiejo.• habían Tecogido, no comprenclht na!la de lo
el rnclo al techo de mi habitación había tl'(".&lt; meocurriclo. fuera de que sus amo.• habían &lt;.alido uno
tro,- y medio nada e.;('a,.,o,.
tras otro. )fe gen_té junto á la chimenea y espeCon c,,tos rlat.os aritméticos poclrá cualquiera ir
ré, atizanclo el fuego. Era 1.111 hermo~o día de infol'111ando la imagen de amhos cónyuges, y los veYierno; el sol daba en lo.s orii:tale., y lo~ tizones
rá {"Orno yo los wo en mi memoria, largo,, flacos,
chisporroteaban alegros.
·
e"-c·uáliclo..;, con las cabeza;; cana5. lo.s ro,tros ,,ur)[is p en~ami(•nto¡;, también lo e.stahan.
c·aclo, rde ~l'mga,s y los ojos hundidos y brillante,.
Proc·uraha ac1iYiirnr cnál de lo~ dos regresaría
YiYían junto:;; compartim1do el lecho. la me~a
¡wimero á ea,,a. . . ¡,Cuál? ('onc-ha sin duda.
Y ,la,, tribulHciones ele cinc·uenta Y cinco año, de
Nn ar¡nel in-tan te oí el ernj ir dt&gt; una falda, me le1natrirrionio: ,e habían mirado tanta&lt;! n.&gt;ce,;, l]UC
Ymité, me rnlrí ... y me encontré frente á Doña
p0&lt;:o á poco sus ro.stros se habían hecho semejan.\.ntonina, la joven ,:iucla del pi,n te11C-&lt;.&gt;m.
te,-, tanto que á no ·Fer por las na.Tices. cualquiera
La ,-eíiorn pareció ar-:ombrada al w•rme y se moshubiera creído que Concha y Sulpicio eran herkó
&lt;'Onfnndida. Habiendo entrado c·on la conmann;,. Pero la, 11arices no habían cambiado; hafianza habitual. quería demostrar que no había cobían q uei•ido consenar su prístina fonna : y e, de
metido una imliscre,ciún :r miraba á todas partes
asclwnir que en mi Yida he ,i.sto má--; ant.itéticas
para ,er ,i lle_g-aba algi.mo .í rforme á entender
Jrnriees : la del marido, corrn, corno pico de águic¡ue
ella tL&lt;taba ,ele 1.m anti_g-uo derecho.
la. parecía curiosear impertinente cuanto entraba
)fe incliné re,-;petuo,-;amente é iba á hablarle.
en h boca ; la de la mujer, ,uelta hacia arriba,
Re me adolantó la Yiucla.
1
corno .prudente te;,tigo que se atra,;a cuanto puede
-¿ X o e•tá en cac-:a Dofüt C'onc:ha ? elijo.
))ara 110 impedir la entrada á los bueno,-: boearlo.s.
-Xi Don Snlpicio; c~toy e-perando á él ó á ella.
E,-ta~ comparaciones no son mías: se hicieron en
-Y yo bu•caba á uno ó á otro. Yol,eré ...
la mesa de lo, cónyuges, cincuenta y cuatro nños
Pero el saber que ambo~ e,tahan á la ,ez fuera
y or1:ee me.0c, antes, en un momento de recíproca
ele casa. pareda inquietarle ha,-ta,nte ~- no se iba.
cól&lt;'ra, producida por 'llO sé qué saLoa que sabía
-Si desea usted e-opt&gt;rarle-. Yol Yt&gt;ré yo ...
á humo.
-C;racias .. . usteel wnrlt~í. vrohabll'l11e1Jte para ..
Fué la primera nube de su cielo, pero m1be
-Para lD mi~mo . ..
forribl{'. que a.•í como de la ~alsa había :pasallo á
Dic-ho a::.to. me .-eparé como imitándola á palas narice;,;, nasó de éstas á las costumbre.~, y de
~rur a&lt;lelnnte, y un minuto rle,0 pué:- la Yiucla ocupaé-3ta~ al c,1rácter &lt;le los eónvuQ"es. Con~ecu¿ncia
ba mi puesto junto á la c-hiimM1ea y yo uo me
fué la -d eclaración ca;-;i .•imultáne.a de que la eaclena
marchaba.
d~l rnatrinionio no había atado nunca á otrm qu"
La joyen no me conocía. pero yo la c-onocía perl a llernsen tan á disgusto. Cond1a hahló rle vol- gfa m1 d;,."lTerlor una mirada, bajaba cl0:; tramos de
wr á ea,a de ~tb padre,. Sulpicio quería que rnl- l',ca.lora .r llamaba en la puerta ele Doña Antoni- fectamente ; muchas wc-es, do~lle mi ,entana, que
,i&lt;",e sin pérdida ele tiempo: l)eTO como hacían el na, joreu Yiurla &lt;]ne Yiría con un tío lleno ele acha- e.;itaha ,:obre la .:m·a, había examinado atentamenYiaje de no,ios v lo~ padres de Coocha estaban á que.., amigo de Don Sulp,icio. Concha sabía que te el color de sm· cabello;;. aguardando en rnno á
cint:nenta leguas rlel lugar del primeT catadi.,;mo su '·hombre'' qu&lt;'ría mucho á la joYen señora y que ella me cliec-:e oca,ión ele eonoce-r el e-olor de
ms pupilas. Fna Yez la ahuyenté tosiendo, y desmatrimonial, se difirió la cosa.
lejos de .;entir eclos por ello, imoéaba su intercede entonces tuY&lt;' lmeu cuirlado c1e no to,;er en la
Sin embargo, la gran palabra "separación., re- sión para hacer la,s pact&gt;s.
,entana. Ahora, aquello~ declito.~ &lt;]ne había Yisto
tum M entre la borra~c.t.
Casi al mismo tiempo, el consorte fuo-itiYo vol.\1 día siguiente con.:;ideró Sulpicio que el vir- ,ía furtivamente á ca:-a, subía jadeante la e..::.calera t('clear ~obre el antepecho, tenían la;, tenaza.&lt;; de
la chimenea. y aquel ro•tro que er-a &lt;;a;,i un misginal tesOTo ele su carnpañera le había i-ido otor- r entmba en mi habitación impetuosamente.
t.erio para mí, sC' me rnootra ba rle c-erea .
gado ante el ara : 1,ecordó las palabras d0 un tierSabía que Concha me quería. como á un hijo,
¡Ah! ¡ Doña Antonia era hemnoi;a. ó al menos
no discur¡;ito de su &gt;"-uegro; recordó que había ju- que u:na pa,labra mía ej ercía g-ran influencia en
me ag-raclaha mucho!
rarlo ''ha&lt;:erla feliz" : recordó uua multitud de ~u ámmo y me confiaba la misión de devolverle
\iéndome en pie, me hizo cm-tés iudica&lt;&gt;ión;
huenos roouerdos: pen~ó una legión de pensamien- la tranquilidad doméstica.
::;rotéme:
e~permnos en silencio algunos minutos ;
to,: l.'abios, y compronrlió que su ·d eher era reclucir
no 'YE"BÍa nadie.
á roncha á YiYir bajo el con?ugal techo.
II
. A p9co .nos parc,ció mal aquel silencio, y para
P or su parte la espo;:a, discreta si la." hubo, haA mí el papel de conciliador no me oo.;tal,a rrn:- rnte1'l·ump1rlo, ella me habló de SuJpicio '" yo de
hfa recordado l◊l&lt; consejo;; de la mr.dre, el "sí" 'Pro·
cho y no (:reo que le costase más &lt;&gt;l sm·o :í Doña Concha.
nunciado ante el .¡,accrdote, la envidia ele las ami- .\ntonina.
•
ga::. solterona-~. A su mente acudieron elisc·retal.'
Ctrnrnlo ~upo el papel que ~·o d esempeñaba desCua-ndo me , eí~ Concha, no me dejab-1 Jecir rle que tema ht suerte de ser ,ecino de Jos dos anreflexione.o. .sobre el clolor de Jos suyos, ,, la i,e&lt;&gt;reta alegría, y fingida COlllipa,~ión rle ~u.,i compa- una palabra de 1111 encargo, estrechaba entre sus ciano,, la Yiucla sm1rió lio-eramente. ¡ Qué g ra11eraR, y comprendió que, bien mimdo el asunto, no dos ~1-~ugaLla"' manos m i clieistra, y con un mud,, cio,a sonrirn ! i qué dic~nt.e; tan hermosos !
; Qué ele-gracia ! elijo poco cl~pués ; ¡ pasar cin&lt;'ra. malo Sulpicio. y que á no ser por aquella mal- mov,1~1ento de cabeza r una. mirada -al techo, me
dab~ ,ª entender ·~u doloT por lo oc•nrrido, su in- cuenta y cinco afio~ juntos sin con~'üguir entend~r•e 1
dita "-&lt;'liFa que ;,abía á humo . . .
ele YoJYer al tálamo y su 0!!ra,titud por mi
-Debe "Cr una pena. ob.sené; lX'il'O indudableruando Sulpieio se presentó con la más ag-ra- tencwn
buena obra.
·
m ente se quieren.
dahle de sus sonri.:a,,::, Concha fonía iluminado el
Era cvide11te_ que Cancha no podía Yivir separaLa ,inda hizo un gesto ~· no rospcmclió palabra.
:ros.tro por la nuá:=,, a¡rradable ele las suyas: ~ e&lt;ida
de ;:;u, Sul_p~c10 )' que rreía que Sulpicio tamtrecharon las manoo, se rtbrazaron apretadamente
-Estos
inciclent€1., son para ambos como víenpoco podia v1yu• i-m su Concha. Se amabam coy firmaron las pa~.
tos
que separan tl[)a ola de oha ola, para dejarlas
· Pero bien entendido que l1110 y otro quedaban mo $e hab~an amaelo siempre, con amor batallado; p~sa:cla Ja tormenta, formrundo la superficie de un
~· peuclenc1ero, pero se amaban cuanto se pueden
i::ujetos á ob;:ervación.
nnsmo mar en calma. X o oreo que dos personas
amar dos sobre la tierra.
AquE-lla obserrnción, tras mil borrascas i¡ruales,
puedan YiYir juntas, &amp;in un poco de borrasca.
Cuando
el
arr~penti,do
o.;poso,
que
no
esperaba
había lle_g-ado hasta el enarto piso de la ca.lle de
Estaba visto: la vi11Lda :no quería soltar pr- 1elas:
~ra C0"".3, ~parec1'.t en el hueco de la puerta, finBagutta, T duraba todavía.
b~jó la ca?CZa y COll'llenzó á r~vo1'ver con impacien•
giendo md1ferenc:1a Y cfoscuido, para no aparecer cia
Ja cemza. Cafüé.
0

á

0

- ¿ Qué hora es? me preguntó, advirtiendo que
.su silencio me ofendía.
-Las emiatro.
- Es ta,rde; tengo que irme; volveré ...
- Fialtan, ~in m01lltr, tn.&gt;ce minutos para la:;
cuatro .. .
L1., viuda sonrió y :no H! fué. Sin saber la c,m.
~11 mi cor,ttón rtpitaLa á fin.:1'1.
En e-,,fo .-e pre.,entaron Sulpi,,io , ('.,!·e\1,t c:ugid~ ,ip la;;; mano,.;;.
-¿ Está he&lt;:ha la paz? preguntamoo Antonin1t
y yo, simultánoomcnte ecin Jo,, ojos.
- Sí, ;!,eñoro,, nos respondieron en igual forma
los cónvu~e,a.
-Había Ve'ni,do á visitartla. elijo en alta voz la
v,iuda á Conc·ha : a1horn e\' tarde y me marcho.

Concha estabn ele buen humor; 911, arrng:1s
t.(.uian la rnoYilida&lt;l ele la~ grande.; alegrías y su;,
ojil]()l: cle.,,peclían relámpagos.
-~iento no lrnber ~t-a(fo en casa, pero al men o,: le ha hecho compaüía Don Carlos.
J:a relación en que la anciana nos poofa t1izo
latir con má,.&lt;; fuerza mi corazón y obsen-é qtH' 1a
viu da se ruborizaba.
F uéEe: yo ~a.líen i::cguida . . .
Y pa.sé · todo l"l día pensando en la ;iu-cl_a. ~- l -1da la noc-he ,;oñando con ella, y al dtá ¡.:1gu1enk
e.~tuve la mañana enter-a (;"11 la ventarnt para verla.
y tuYe la fortuna de que ella me vio.se y l&lt;'Yanta~a la c-abezll para salurlarme. y &lt;lura,ntc&gt; un mc&gt;~
seguido no dl'jé &lt;le a,somarrn~ á lag mi1-ma.~ hora8
á la Yentana. i:;iempre ron igual fortuna . .Y. ~l!Hl
vez me atrel'Í á so1n&lt;"irle, v otra vez se atre\'10 la
Yiu,cla . .. y á los cinco me.s~ v ocho día.~. yo apr~t aba l~ítimamente ~&lt;1Qr&lt;' mi corozón ii _\ ntomn a . .. que ya no era viuda.

III
Bramo,: felice,;. Vivíamoi;; en una ca.sita l&lt;'jo;,
dPI bullicio de la ciudad; nuec;t.ras rentana:&lt; ~o
daban á e;asa &lt;le incómodos vocinos; C'I ,;ol verna
á vi~ita11J1os al amanecer y no8 dejaba pcx·o de$1més del Jneclioclía; la luz llaba coJorcs tle fit•~ta al
flamante mobiliario.
.
El ainciano tío de Antonina, 110 había querido,
8eg1'm solía decir, traer Fus achaque,_ al ~C('J:'? común ele la nnel'a casa, y se h:ibía Hlo a v1Y1r al
e-ampo con nna hermana suya.
_
. ,
La compañía ele nuestro-.&lt;; s11en~, d(' nueh~:;
planes, el\'l. i;uficiente; cualquiera otro hub1C'ra sido t~tio-o importuno. Fantasmas de color ele r osa pohla¡Ja111 nuestms sonrosadas c,;ta.ncias.
por-venir i'e nos aJHtll'(."Cía en los i.meñoo ¡ y los tc~iamos
tan hermosos! E,s &lt;le advertiT que Ant.onma t~11ía mocla:l es cli,;tinguiclo.;, s-O'llrisa clulcísima, mirada serena, YOZ armonizy.:a como palabras ele coni;nelo, " tal m odo de acercán-eme, de pinerm~ la
mano f;-()1Jro el hombro. v ele rlecirme
te qmero
mucho'' ,;in d ecirme nada, que me hubiera pasado
horas f'flltera,~ cle-vorándol-a con los ojos.
,
Tenía
oolo defecto : al paAAr ae un cuarto a
otro cerraba las pu('rtas con violencia. :Much~s
wce;;, arrancado á mis iaintasíaf'l por aque~ ~strenito, me hubieTa dejarlo llevar ele_ un movimiento
ele ira, ~i no se me hubiese d~enoJailO al punto su
cmrita de r osa.
·t el
,\ p€6ar de es-to, el corazón segula palpi an

E!

,m

°

alegremente, y no hubiera podido aoomodarle á
un latir menos violento.
Es también de advertir que yo c,ra ,patra mi mujer un hombre poco menos que perfecto. .N'unca
Ja dejaba sola, ó rara vez y poquí..;imo tiempo; no
la oontradC(;ía me: a'Ilticipal.Ja á -,,us dest&gt;o,;, sblo
1
la hablaba paÍabra.; buena.s y hada
;
1iiñ~rías
p:JT tenerla contenta. l'ero tenía tamb1en m1 defootiUo; me di,,-traía at rozmente : había momento,;
en que poir seg,uir famtá.otica,; &lt;1uinwra.,, no ~&lt;lver~
tía q,ue ella sonrion&lt;lo me pcdfo una sonrisa, o
co,~~taba ~n Ulila gra.~•e iudimwión &lt;le cabeza ~
una pregunta bml onn. Hubo día que me 1110;.;tre
má,,,; di~traído ouc ele cootu11nbre )' t•lla cerro ln
puerta con más fuerza. &amp;capó~eme un ¡.oh! eUa
lo oyó y yo 1lo sentí mucho. Pero en van?. Otra
vez Antomna me
clejó pensativo, sali~
ele puntilla;, y ce~o
la puerta con m1 l
p:rec-auc:iones vara
no ha.cer ruido. El
&lt;"!&lt;t!"ucmdo de las
fraguas iniernales
no me hubiera heeho saatar más rá-piclament.e de la silla. La cogí, la
abracé y reimos ele
muv buena gana.
Pm~ el lüelo e-staba
roto: no-,:; ha:bíamos
clicho lo que pern,(1bamos ¡ no éramo,;
períoctos !
.\ pesar ele sus esfoerws, Antonina
no lograba corregirse; sólo cuando
ha,bía poca&lt;lo, tomaba \m aspecto en!! e
dolorido y alegre,
que la hacía m&lt;1~
bclla.
Cuanto á mí, ó movía la cabeza, ó abría ooocrnemente los ojos al ser sorprendido en ilii,trareión
flagrante. Pero no nos erurnendábamoo.
La luna ele mieil duraba hacía muchas lumas, sin
que la más ligera sombra hubiera obscu:reci&lt;lo
nne,tros rostros enamorados.
Fué un día, un mal día del s-ofocante Julio, en
&lt;1ue e,l sol es ta:n abrasarlor y el calor tan insufriMe_ Ella jura que fué la primera en decH"me:
"qui,,iera &lt;'aber qué diablos pioosas siempre con
la cabeza á pájaros; sí, quisiera -¡¡aber .. . " peiro
no la cre-ái-,, la primera ofensa partió de mis labio~ f.:'11 forma de una breve interjección, que 110
pude contoner con los dientes, sino cuam,do ya estaiba rná~ de la m itad fuera. Sea como quiera, lo
C'ierto fué que uno de nowtros resipo,ndió con 1.ma
l i¡rera inrpertinencia, el otro con ofoa menos leve ;
Juego vino una burlita, lueg-o otrn, y á la pootre
.\.ntonina con loo ojos llenoo ele lágrimas y el
tnrazón de angustia.
En otra o-cas-ión, el mismo exorrlio, nos llevó al
mi}~110 epílogo, y en otra, pasó más adelante.
-~emej•a ntc vida es ~nsufrible, ilijo mi mujer.
-;. De veras? conteste yo por molestarla.
- ; De veras! i Ah! ¡de veras! Ya mbía yo
qu&lt;' ~tahas can~a&lt;lo de mí; ha.ce casi u:n año que
¿,_,fa, l.'ujeto á la cadena.
-Di&lt;-z meses, repuse.
-Que te han parecido rliez años; lo he advertido
hac-e tiornpo · nuestra dicha ha rlurado &lt;lema.~ia(lo. ¡ Qué d~gra-ciada seyy ! Acabarás por detR.stam1e, si cisque ya no me detestas; pero yo tamb1t,·1
aeabaré por detestarte.
Pcn.,aba coi;erla en brazos y á Llevármela por
tadas las habitaciones; con toda su cólera, &lt;lanelo
vudtas hasta que grita.se "¡ basta !" riendo; pen..'-~ha arrodillarme á sus pies y rooitar'le todas mis
matrinwniales jaculatorias, y luego _abruma11la á
h(•~O$. has-ta obli~arila á deponer sus nas; penf'nba
to,clo lo bueno que puede pensar el marido dC' la
rn('jor pasta. La m~ré con disimruJ.?, sorprendió
mi mirada v me volvJ6 la espalda ; d1 un paso haC'ia el1la v ~ dirigió á otro C'llarto . . . y yo, re;;entido, tiré por el la'do opuesto y bajé la es?alera, lleno de remoroimientoo, antes de curnphr la
ten-ible vengM'lza.
. .
.
Sin poder alejarme de aque1 sitio y vol-viendo
de cuando en C'Uando la vista á la casa doorde estaba ,mi felicidad, dí algunas vueltas por los alrededores.
Se me venían á la memoria Concha y Su1picio,
los buenos amigos de la otra casa, y me clecía que

m!

Domin¡,ro 5 de Mayo de 1901.
no tenía yo quien desempeñase iunto á Ant001ima,
los b,11(.•no.s oficios de: pac1fica&lt;loc, y que por otn,1
parle no hubiera con.,;e,nti&lt;lo yo que oo oonfia,;en a
cualquiera.
.,
Es la primera ,,ez, pe,nsaba, pero ¿ qll'len 5abe
6i ,erá la úiltima? Tongo que volver, con.mlark1
todo lo p&lt;Mibue y a,seP-urarlc que no n~. enfo l~rcCJnos nnn&lt;;n. . . i. Y si en lugar ele rec1-b1rmc IJtei:i,
se haee de pe-neas? ¡ Ay ! no sé cuánto darfa porque contesta,;e con lm beso á mi prime11a pala~1;a
eariño-~a y no Ee hal&gt;lasc más ele] asunto y pasat:'etnc..,; del lla,nto á la ri;;a ! Esta.~ reflexio,m•s me
Hevaron dos ó tres veces h~t:\ta la puerta ele mi
e-asa y me hicieron ret.00&lt;.'ecl.er otras tan.tas. l:&gt;cshice por último el encan1to, pasé el porta.! ele un
brinco, subí ele cuaitro en cuatro las escaileras, .Y
en un instante me hallé frente á Antonina, &lt;]'ltC
salía lloro..,a á re&lt;!il&gt;irme á li!. puerta.
He cubría ('l rostro con la,s mainos y no me ckd.a
nada. Abracé su ta,~le y la llevé al rocibi,miento;
la &gt;enté ,:;obre mi;, rodillas, le separé oon ilul&lt;'C
violencia las ma,nos, ac.el'(J_ué mi rostro 'llll suyo y
Je pi(lo perdón por mi falta. P ero en vez de ¡wrdonarme, p1'0'ilrun1ipió en sollozos, me echó k,, lm1z&lt;re; ail cuello y aipoyó en mi h()IIDbro la cabeza.
~Ie latía el corazón fuertemente; la adi.fud de
Awtonina SllflO!llÍa una desgracia. ¿ Qué ha hí.1
oourrido en mi aim-.encia? Nuevas caricias: ciC'l'l
il]}quietai; preguntm:, y el]} fin otro suspiro y e,fa
exdamación :
-¡ Ha muerto !
-;,Quién?
-¡ Concha, la pobre Concha!
Callé.
.\. deciir rnroad, no lo sentía mucho: la bu&lt;.•1w
fcñora hada tiemipo q ue Jia,bía cumplido los :lcienta y el paraíso ha.bía e.-,perrudo bastaa1ite la entrega
de aquel nuevo pem-a,mi&lt;no. -pero res-peté el dolor
de Antonina. Cua,ndo acabó de llorar, sa1C1uli1l la
caihe"za, _v dijo coo voz mpagaida y melancólica :
- ¡ Ya están reparados!
-¿ Quién te ha dado la noticia . . . ?
-rna amiga que l1a estado á visitamne; lapobre Concha murió anteayer casi repentinamrn1lt'.
- ; Y Sulpicio?
-be,:,--esperado; no habla Ullla palabra; está como
lelo.
-Ilabrá que ir á visitarle.
-¡Oh! sí, aillda en seguida.

F-uí.
¡Ay ! Eil corazón del a,nciano no había ipoclido
resistir la angustia de la roledail, y á la noohe, pocas horas después de haber si•do lleva'da su compañera, se había tendido en el lecho soilitario, seguro
de no v-er otra ll!urora.
El cadaNé:rico rostro parecía soru.-eir tri6temente
_v deei:rm.e que ni la muerte había querido verlos
separa.dos.

Yuelto á casa, con el corazón triste, pero con
tristeza duilce y reparadora, no dije: na.da á Antonina, la cual supo lo ocurrido por otra pel'ISOna,
que lo refirió en mi presencia.
Apenas quedamos solos se apretó llena da terror contra mi pecho.
- i Carlos!
-¡ Antonina !
Abrió los ojos como para leer en mi pensamiento y rnurnruxó lentamente estas palabra." :
-También nosotros ¿verdad Carlos?

Salvador Fari11a.

�Doo:ningio 5 de M:,a,y-0 de lDOl. •

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO tLUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 19.
J&gt;lrector: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA,

MÉXICO, MAYO 12 DE 1901.

Subscripclm me11suai foránea, $ 1.50.
I dem ide1n en la Oapital, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

BELLAS ABTES.--LA. VIUDA DEL PESCADOB.
Cua dro de Aquiles G•.aochi Taylor.

Rcmbrandt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>México, D.F. (México)</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aire y polvo</name>
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        <name>América Latina</name>
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        <name>Bohemia en París</name>
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        <name>Campaña de Yucatán</name>
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        <name>Mujer y profesiones liberales</name>
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        <name>Primavera</name>
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        <name>Tumba de Gambetta</name>
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                    <text>!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

�EL 1IUXDO ILUS·TlL\.DO

Domingo 28 &lt;l.e ...\.bril lle 1901.

DE EUROPA
UNA TUMBA.
~

CARTAS Á URB[NA.

Seca, glaciaJ, muy doloro,;,: á lo.,_JJie;; y h1,- ,m,~nos y espléndida_ y pura, iue en ~ iza ),t pen~1lüma !111añana del siglo; el Sol e~taba alh, no cab~a
kl'Uida, v11c:;t.o que lo veíalJllos, _él era &lt;1men p_arec1_a
no verno,s • su eléctrico faro mcande,cente 1luuunaiba sin ~alent.ar; el aliento hela~1o de, l?s Alpes
no lo dejaba entibiar .;;iqrne1:,1 la, .sm r~tonca, azu.l
amósfcra; el pallre de la nda, e5 decir d~l calo1,
tenía de malgrado la cri;:talina ter"ura del cielo, palideces y •de-.,;mayac1a,; blancura,; de ,;ol de fin_ dd
mundo. Co11 -su látigo de ;,eüa pun teado de ~1elo,
el amable cefirillo nos azotaba la cara t'.e lo lmc1-0.
De 110 crrian cosa ( me tra,duzco voco hln·eme1~te)
nos ,::en~'ían los «ohretod{',; y las manta,,; mas 1bamo~ contentos á visitar á Xiza. e11 m pan~rama, Y
á Gambetta Clll "u tumba: por eso ~ubiamo.s la
rampa dél Jardín c1u Chatean.
Quedó á nue"tra mano lia playa t~e p1a1a. Y z~firo decorada por un hn1o &lt;1e p,llac10~ ~- •y1lla,: ,
y c:11zado por la. ramb!a, lentament~ con:a: d~ l~
"Promcnade &lt;le,; irnglais-', y comcnza,¡110" a. ,_en
cer la pencliente de una colina e-calomH1a de ~~T&lt;.1ines v bosquccillos verde,, á pei'ar de la_ est'.1c1on.
Ibamo, iclejaul'&lt;lo abajo arroyos de ,1gua lnnpia, e~
cuyas orillas alineaban la.;: larnnderas ,ms say,~"
de colore3 rem,111ga·d,1s ,;obre la::; cfo,~_mlas y,'.ntornllas y la::i ca,a&lt; apiñad,1s de la ~ 1za ¡meJ~, qu:
·ailm'."aban en busca -de luz ,ms cabeza:- "alp;ca•da,,
de ,~-.1 tanilla,s YCI'Je-,·iejo, y cubierta,; con selll1o-.s
sombreros de alegres teja,; ele ~Ia~·,elhi. Pron_to
se c,condió entre las ramas (~; los arbole,, que ~ería inju~to llamar "e,,c-ueto,; y a·tlnla_llor llamar
"repué.,tos'', el montón de casa.;:, y no vnnos_, de
laclo v otro, sino ,·crdnra un tanto mar~~1ta, .,m
otras· J'lores que los ro,-tros de ~]~unos ll)no,; Y d_e
· 1e,a,, Jugo,a,,
·
, · y 1·t1b1a·". 1·1,
alguna~ mg
,,_ ma~·, y de"teñidas las otra,;, como flOTes _de 1m1er1:10.
Delante de. no,otro., un rac11no amanllcnto ac
regocija-dos estudiante:, japone,e.-, ~rmado,: •ele, sendas kodak,:, colgaba de un can_-uaJe que ,;ub1~ la
cue,ta, á e,;cape; n ido de\)í l~e&lt;:1r, que no_ ra?1mo,
. e del crru¡Jo aquel sallan canc1onc11la" _ &lt;le
po1qu
e
.
,
t
l , e,·ti··rnas
frases picadas, estrudentes o ~u ura e,_. •' ' ' ,
capaces de matar &lt;le pena á los e;:con:hdo,; y
dos 'Plliseñores de aquellas arbol~da,, cloloro,d
mente cri&lt;'paicla;; de frí?. ·; .\.haJ?, el _ruare~ e
= 1·a aztil del ruar volna a crecer a '11ue5tra. v1st~,
•''-•' ' ' '
'
-f
]
1 hor1
v se complicaba &lt;le lejanía:; e~ m1rn·t as, e e. . :
~ante;; indecisos, yc]a"1os levemente ·de b~'l1ma_~ opa
linas su"eric1orcs de la sen sación c1e 1o mfimto:t· ·
rn ;um;r de a!rlla Q_ue caía en dos ó tre,, pal,p1_a cione~ sonora;; eque comtituían con _su crish1hna
monotonía un ;itmo, una canción antiJaponern; po.r
.
cne1a:na
ele lo·
- ,, ,'ir'·o·le··
" " corrh' una balaustrada] maid
mórea. de gran e5tilo, c]á"'icarnente ele-cara( a e
trepadoras; de su ba;,.e brotaba um~ eornba~1a
~ran'i'IJ)-uente cortina ele agua, que eaia en una ~
;,a ,·, ln('f[o en otra entre fa, roca,; de una.. ~ru a
0
" ,
'
'
,
t l crt11J as v
artificial, y clo.,pués ss escurrnl " 11 re_
o .· • ~
va eneauza-cla, pa,;;aba a nuestTO lado hgern, canta11
te y clar a.
.
,, 11'
J, y
Llegamo;; á 1a metieta del "chatean : ,1. l n? 1,~.
&lt;'füitil1o Yiejo ó nueYo, y aquello es el Jarchn_ ~ ~
una fortaleza c0tmó podía serlo de 1ma er11~1ta'
hay uno,; cuanto., buh011ero;,., (!}le ,agan
d~
quiera, en husca del "forastero , ha)_' ve1H1e or:,~
&lt;le 1110,-,aiquilfos florentino$, &lt;le TOsai,os roman;~,
ele cajas ele Sorrento.. Ila)·, ademá,, un ~~m ,e
armado de un telescopio. La muralla alpm,1 ~o~
ºti·· rotas cornirn;; de ni eve color ele rosa, cerca e
"horizonte
"
'
· arn'b a, en c_eil'
] · edor ,
tcrre,tre y al)aJo,
:Xiza, '-Obre •u~ colinas acic~lada~ el~ mansiones ~eñoriale• y de hotele;,. J11~s senorrnles todav1~~
m·1rnífieo~ C(1ificios que gntaban, como ad,ened1
0
'
·
z0-.:;.
;,.u hermosura arqm• tce t'01uca,
"-upremamente
,
"confortable'' Y cle1icio~am&lt;&gt;nte presm;into"a y barbara; al,lí e3 donde se envul'lvc e~ marmole:&gt;,,enterrat1o", que son incomparables 'belvederes .' en
''halls" v "alería;; &lt;le pi01lra" ~' e;;tuco, .. cuaJa:das
ele l)lantat rara", el activísimo "far mente" de
la sociedad elegante, que va a1lí ó en bmca ele atmó"fera tibia, c1c viento salado, un poco e~fem~t
v delicada dd cuerpo, ó e~ busca &lt;le.l ca~i~o,
~Iontecarlo. Toc1o &lt;&gt;so md1d~ entre pr~me, a,,
']'Jáhdas realicladc" de vegetaciones de,tmaclas á
triunfar en Floreal.

:~n

.n:u:

.i

ª:.

Pºa

i

Al marcrcn de todo e,te panonuna "accidentado'' ( la .\.~adernia pregunta en e,-tc caso_ si --el accidente" fué crrave ó leYe) que nos dommaba, nos
rodeaba ,. no::=' deoboi,daba, :;e abría un amplio segmento de la ·'cóte cl'azur·', y allí ,e clavan los ojo3,
y de allí nos fué prcci,;o arrancarlos pam ver
con el teleocopio el hotel que se ~onstruye par~ 1~
reina Victoria, y á donde la rema n? ,vendra, a
pe~ar de &lt;iue ,;e la con"idern c':1~10 la Je_fe augu~t,a
de la cc1onia extrnnjern en ~ iza, y ,;1 me clec1s
que esta profecía e.-tá formulada de,pué, de l~
muerte de la gorchl :'eñora augfüta, _os con!estare
que os pa,áis de foto3. El telesc,c,p10 '-'Cgma, entre tanto, mc,trírndono·~ á má~ de otros hotele•,
como el ''Riviera Palace·'. insolc,ntcs de "lujo y de
'·modern style" arquitedónico, los Ínt\rte,; ocultos en la" altura•, 1)ara defender la abierta rada
de Xiza y la ele Yillafranca; en 1111 ventisquero
una galer'a. larga cerrada Cfü•i herméticame!lte por
la nieYe, unos hC&lt;Jnú,culo:- entraban ~· ,ahan por
allí, era un cuartel de alpinos, enga;,tado en el
cuarzo ,del "glacier''. Y .-oldan lo;; ojo:; al m_ar,
al mar c¡ue por uno !' otro lado acotan Beauheu
v Antihe,- : aquel azul tiene a1ma; azul como. los
ojo,- de la blonda que se am~, tlukeme11te re_.-p1rador cle,ma-rnt1amente dornlH1o; en el horizonte
el perfil dei "~teamer" que pa-a como ,i est_twiera
e11 el aire, como un buque fanta,ma, aiado, nTe,~l:
y allá. allá, una fugitiva siluebl montano·.-a de Corcega, apareciendo y de::;apareciendo en el campJ
&lt;le nue::tra lente.
,
· Una hora de c011templación ! ¿'Gn día habn_a
ba!tado? ¡ Oh ! mi querido amigo, fütl'd que vibra tanto bajo su ,,onri::;a muelleme1:te ~enrnal Y
buena 6· cómo habría hecho para cleJ,ll' la plataforma, aquella y el cuadro aque1·,
: F'ne' para nn'
un dolor, pero tenía que cumplir con un deber
social, vi,-itar á tm, amigo de mi juventuc1 que p~r
allí e~taha alojado ... en un oementerio "au_ c1metiérc, cocher·' y bajamos uno,, ct~antos nunutos de rampa, cortamo3 por un cmnmo entre ~1prese&gt;' y pino;;, y llegamos á una puerta cualqmera abierta en un muro blanco, e.0 a puerta e,taba
,n.iarnecic1a de un guía de ~enukros charlatán como
tcdos lo,; cruía,, é italiani,.ta aclemá,;; é,,te no estaba confo~me C'l-11 la anexión de Xiza á Franci,1.. .
Grandio,::•, mamoleo.-, derroche de mármol
bla11co, alabastrino ~- tierno, de Ca$tclino, ó duro,
con1ipacto, mate, dernizador, de ~arrara; alguna~
idea~ poéticas ó patéticas traduc1?as en. figura~ o
&lt;Trupos agradables, suaves á la v_1sta, tnstes; a~~eles que oran v vuelan, personaJes dolorosos tr1~iales, con la. trivialidad c1el sufrimiento, estrltuai:; de per,onas vivas, especies ,d~ fotografías. escultóricas, tan exacto, tan mecamco, por -decHlo
así, es el parecido, un pad_rc, um1_ma.clrc, guar~1a1ido con prosaico y simpático reali~,mo, el _realismo
del yc•tón , del botín, del :fieltro, idel tJ-aJe-sastre,
Ja, tumba de un hijo; lindo bebé, si el medallón
delicioso no miente. T oc1o muy bien, poco, nac;a
coúmovec1or natura1mente, pero que con la fna
albura de 1~ pie'dra subra:ya la tristeza inquie:,ta,
1111 gustiante, que todo_ camposanto -prod~ce. , I or
lo demás, es muv bomto esto, verda&lt;lero Jardm de
SEl])ukros que florece en mármol, compuesto de
grandes peldaños en la colina. Entre. ~1os sepulcr ones, una tumba, que parece de un m n o, con _su
rejita de hierro baja, escond1&lt;la entre coronas ':1eja~, una que otra de,po1"&lt;:clana, una de ella,;, en un a~oulo ele flores ne"ras, y un letrero blanco que clccia
7'un; parisienne'~ ''. \.qní e,;", 1105 elijo el g-i_1í_,1.
y l eímos, en efecto, sobre aquella modesta láp1-.
da ele obrero, el nombre de León Gambetta.
Estábamos un poco desconcertados; yo esperaba
un monumento ihermoso y sonoro, parangón del
que pronuncia ~u grandilocuente arenga. Je piedra
y bronce en la plaza &lt;lel "Carrou,,;el", no ese modesto palmo de tierra imlecorn-do. Pronto me resigné con emoción rápidamente profunda á la noble filosofía de aquel sepulcro, era como el brocal
de un pozo de silencio en torno de la sombra de
aquel hombre de ruido sonoro, de verbo at~·onador
y aipasionado, de aquel estampador ~e v~brantes
dardo, de frase.; heróica;; en la conciencia de la
Repúhlica nueva. Pr01ito comp_renc1í: ¡ah! cuán
bueno e, para cuantos han suscita-do tempestades
con la palabra, en este mundo, esta soledad de la
muerte, este acurruramiento en la tumba, este
incógnito de que reviste lo h1;111:ilde y lo _P;C!ueño;
porque e.•ta tumba casi es anomnm, es dificil descifrar el nombre, e&lt;;tá mezclado á otros, á los de
su padre, su !111adre, cuyos restos allí también
yacen. ¡Oh! iran hijo pródigo que encontró en
1m sevulcro todo aquello de que había desertado,
para cabalgar en el huracán y embocar la trompe-

Domingo 28 de Abril de l!l0l

EL :MUXDO I L'GSTR..\.DO
ta de bronce, t0&lt;1o, solar, familia, religión ... 1Jno
que otro viajero ó piadoso ó curioso pasa por
aquí y ;e inclina; una mano anónima suele depo:-itar aquí una corona, una mano de m11J·er •po.,
1
' ~
día ser otra? ¿ 0, 1uen es¿ ¿ a que lo Yió acron·izar, la que recogió su último suspiro? ¿ Ell~? u
otra, ¿quién sabe? París, una parisiense e, Parfa. que &lt;.fücutió, insultó, aplau,dió á Gambetta y
el dfa ele rn muerte se sintió triste y comprendió
que lo amaba ¡como que él también la amaba con
amor ele León! Ya nada nos queclaba que ver en
aquel minú,culo terreno y no oueríamOil abandonarlo; e.s que quien fija la mirada en tma tumba
Ye para. dentro de sí : yo Yeía en mis recuerdos;
mientn1s subíamos por otro gran peldaüo á una
e2pecie de glorieta. en donde han lernntado los nicenses una altísima pirámide de palo negro, cubierta teda de las coronas allí llevadas el día del
entierro del trib,mo, ya mai,ohita;;, desteñidas y
reducidas muchas á su e.;;queleto de alambre, yo
Yeía en mis rceuerdo;;. En el centro de e:;a visión interna se dibujaba la figura del gran latino, que lo mi;:imo habría suscitado tormentas y aplacado tempesta·cles en París, en Roma ó )[adrid,
que en )léxico, Buenos 4-\.ires y Río Janeiro.
Todo lo tuvo : la exuberancia clel franc·és meric1iona l. la a:ptitud ele aquilatar lo-s matice~ del
francé, de Parh, la tenacidad apasionada y soberbia del e,mañol, el calor y la sonoridad rotunda del iperiodo, envolviendo el concepto astuto y
rntil del italiano; cierto, era un latino. Y adcmá;:, rra mío. yo ,me considcraha con ingenua y
pueril vanidad, autor de Gambetta hasta cierto
punto: iuí yo su ob-'curo, su ignorado, su insignificante Bautista: yo lo predije. )fas esto merece capítulo aparte.

y

***
Corría el afio de 69; Gonzalo Esfoya y yo éramuchac,hos, acabábamos de salvar los veinte;
Altaminmo era joven, y comunicaba jmentud
con el -ardor y la luz de su palabra. Fundamos
un semanario de literatura : el Renacimiento. Altarnirano era el diroctor, Gonzalo, el editor, Jo que
prueba su jmentud sin necesidad de recurrir á su
fe de bautismo. Bastante honrosa acogida tuvo el
perióclico, ni siquiera censores é insultadort&gt;,, nos
faltaron para asegurar el buen éxito ; gu~tó mucho su imparcialidad, su tolerancia, su entu;:iasrno por lo bello, su fe en lo porvenir ; de toJ~ los
ámbitos del país re.:pondían á nuestro repique de
alba, poetas, &lt;':i'Critores, amigos; mas no tenía una
suh.scripción importante, un número bastaba para
varias familias, y los gastos no eran flojos; los ,redactores estábamos pagados : 25 pesos por articulo, Altamirano, 15 yo. ¡ Toda.vía hoy ~st? hono~
r ario es importante en la prensa de )lex1co, como lo sería entonces !
J,}ra p1,:;ci&gt;o inflar la sub~cripción, po1wr un
buen señudo á los lectores posible", ¿cuál~ ,un_a
norcla 9e sen~ación, que atraje~e al grue::o pu?hco, como dcciamo;; en nuestro francés e,p,1ñohzaclo, por el c;;tilo de la.~ c1e P on;,on ó Fernández
y González, ? que fuese contemporánea JJal'll que
pareciese "novela ele -clase'' .
.
,
Y yo que, como literato, puedo ser defirn clo '.1,1 :
un novelista que no hizo :;;u novela, fuí e,cog1do.
en un conciliábulo celebrado en casa ele P e1lro
Peón y Regil (un caballero andante, todo :1:gancia, todo bondad, todo honor), para l'ªC'TJlnr
aquello. Roberto E,,;te.-a bautizó al futuro
pentón con el nombre c1e "El .\.ngel del Ponl'mr' ·
y c1rnnc1o c1cl "complot"' tuYe noticia, en tot~ª". las
eS(¡uinas de J[éxieo se anunciaba el aconh:11n1ento : "· El A1wel del P onenir !'' ;. qué cliahlc• ~1
"'
•
"' t .
·"
rá e~to?
interrogaban
lo;; burgueses
ll1 nga(1°':.
( no se dirá que no escribo en español), y yo. nu1o
"intrigado'' que ellos me c1irigía la misma pregunta. La noYcla debia ,:er como una trama 1lr Pon·
,:on bordada por Yíctor Rugo y sobre a:-unto mex~cano contemporáneo : escribí u_n prólogo &lt;1;.it
nendo decir algo que no -s upe decir y q_ne no, •1 ,
itó quien, tornándome en serio, me e:xphcara ,1 mi
mismo, al autor; pero gané así quince día•. Luego cmTl&lt;'Cé á ensartar capítulo;, de pueril ida&lt;)"~ Y
tontería~ empapadas en un donjuanisrn? sahniCO
é infantil; y como redactaba. mi fárrago cuando_ ya
el material uwía. para el periódico ,, en hi 1,m·
,...1o,. accm tec1m1en
· · t oo d el tl1' ,&lt;J :-ohan
prent a nusma,
r.
proporcionarme teatro para exhibir mi~ cp1-01
(mi n oYela se componía de puros episodi?"'• 1 n'~~
n ía argnmento). y un res11iro, como c1er1 mo~-. h
0
podía utilizar en la bmca clel argumento smorlr-, •
-El tema era éste : la mujer mexicana será e nn-

111 0:;

~r:-

:º t

&lt;rel del porYenir, ella nos salvará socialmente, pero
;e re-Q'enerará por el sentimiento religioso, suhstiturente de la devoción y la superstición; el rumor
la Patria será parte integrante de esta religión,
.camo en los Estados C ni&lt;lo::;.-Tal era el tema;
quizá si hubiese durado algo más el "Renacimiento··, habría dado con el argumento. ¿ Quién
sabe?
Cierto día, y eruno me ocupase en preparar el
materiul del pliego ele noYcla que debía salir ,tl fin
de la ,emana. recorriendo l o~ periódic-os francese,:. tropecé cori el discurso de liambetta (joven
abogado. popular ya en el barrio latino, pot su
inflamada eloe:uencia y su republicani~mo) . pronunciado en defcm.i de Delc.&gt;&gt;duze. el comunii'ta
terrible Y heróico de 72, con motivo de una manife,taci'ón hecha en honor de Band ín. YÍC'tima
del qolpe ele E~tarr1o napoleónico. El c1i,cm·,o me
entu~i,w11ó, y no era para meno;:: : la gran reputación J¿Olítica que había atraído al elocuente rneri-dional. me cnloqueda de contento ; :· enamoréme
del t ribuno, y ture la conYicr:ión de que iba á abrir
honclbimo s,urco en el ad,·enimiento de la Francia nuern. Lo acli\·iné, lo pre~enti, lo pred en medio del naufragio elel i,mperio, que todo anunciaba
ya, ¡,,urgiendo y c1ominanr1o en lo:: momentos en
que la in'&gt;asión triunfante teñía del rojo de las
ceniza~ rnlcánicas, la aurora ele la tercera R epública.
Lo hice entrar en el acto en mi narración. con
su inic-ial G., y fragiie una fantástica conspiración
anti-imperiali~ta, y en una reunión secreta de los
conjurado;;, planté á Gamlx,,tta fren te á un bfüto
de Danto·n y puse en sus la,bios tal arenga. que
parecía el boceto de una de sus ardorosa-. proclarna\3 de T ours : no exagero el tino de mis dones
proféticos; en la defensa de Delescluze estaba todo, el grano, la planta, el árbol. . . Facifonep,te
se reme,moraba á Danton. y la tremenda situación
en que se irgiuió ,sobre e,u ·patriotismo frente á la
im-a--ión del territorio; de aquí la asoei:i-ción de
ideas " l'l Ya ticinio . ..
P a5Ó el tiempo, corrieron los años; aquella página había sido la penúltima ó última de "El
Ancrel del Ponen ir•·; el " R enacimiento'' había
mu~rto. La 11ovela sensacional no lo había salvado. tal •Yez lo había comprometido un poco.
Pero lo mató el mal suceso ,de una generosa terntatirn: ouisimos de mu.Y buen grado, á fe mía, adei:ezar un terreno neutral de buen gusto, de respeto
mutuo en el amor ,desintereAAdo clel a1•te, en donde ,
pudieran comi1"'ir opiniones y ~redos distint~s y
aun contrarios; creímos que :pomenclo en una cuna
muy elernda aquellos "t.a111pla serena'' de las !~tras y la.s artes, poclría,n descargar de St~ ~lectnciclad las últimas nubes de la borrasca pohtwa que
acababa de pasar. Y no; inesperada1111ente a,pareció un periódico enarbolancl'o la bandera negr-a del
odio p olítico, ele la intrausigen~ia r eac~or~ y d e~
dese-o, mal disimulado. de regresiones crunmales o
i mpo,ibles · haJ·o ella fueron á abrig-arse muchos
' colaborador,es,
.
. . to ''
de nuestros
y e1 "Renac.umen
murió de eso principalmente,' de "Comonfortismo" ,
ec,mo decía Guillermo P rieto; y de la brusca
"alerta·• que á la aparición del órgano reaccionar io había resonado en el campo liberal, ,-uceclió una
apai&lt;ionada conmoción, de que brotó la sociedad
de ltbres pensadores, y el combate r-t~d?. d~perado á Yoces, contra l a Iglesia y el cnsti-ams.mo ; en
esa sociedad, ,bajo la direccióu de hombres co~o
l os seüores Altamirano y Baz, fuimos todos los JO·
vene,,, á esgri.11J1ir m1estras primeras armas de pol;mistas h eterodoxos : Sánohez :\Iármol. J oaqum
B amnda, Kicoli, Bulnes !. muchos otros ...
Ga,mebtta había ascimdido en Francia al puesto
de dictador monal de J.,a R epública, de;;pués de la
muerte de Thiers y del aborto del "complot'' monarquista de )lavo. El Barón ('-,osotkowski, que
con nosotros fraternalmente "literateaba·· ( como
110 diría mi sabio é inolriclable Peñita, ni amena~ado por un puñal), !' que había sido un profeta
mío y que lo e.s toda-da ( como que no ha llegado
' .
de "El
~l Mosía;,.), se apodero' &lt;1e aq ne11a pagma.
. .
An"el &lt;lel Ponenir'' en que consta.ha m1 ,abc1nio~ mostrósela á Sp1~ller en París. y é~te á Gambetta, quien, según me cont~ron, hab_rrn ~eseado
conocerme. Ya dejé en sn tumba m1 tarJeta de
vigita ... Treinta años l espués ...

de

** *
¡Diablo ! cómo se prestaba todo aqtiello á filosofar sobre la vanid,ald de la vida, á recordar la Sagrada, Escritura, Séneca. el monólogo de Hamlet,
¿ qué sé yo? L os cancionista~ de Montmartre en

París, á vmelta de una de e~a,, co-pla.s capaces de
ruborizar el peto de hierro de un sargento de corace1'0',,, tienen oe:urrencia,, melanoóli-cas como
ésta :
La de e.,t nünc,
rn peu d"amour
rn peu de haine
Et p1ti,. . . bonjour.
La Yie es.t brhe,
rn peu a ·e,poir
n pen de rél-e
Et pni;; ... bon, oir.
Y e:-bb enclec-l1a, me parl'cen _condcn~ar con
ba~tante gracia to1la la fi lo,,ofía melanc-ólica ele
Halomón y de S hake:;peare. A ella,, me atengo, y
en ella:- pefüaba cuando. al día , iguicnte, el último
clel ,iglo, por c:ierto. }Ianuel _,· yo :-ubíamo:,; la alt&gt;gr-e cup.,ta, en que l',rn1w~ ti1:11cle al sol rn falda
de ",·illas'", palacio, :· jarcline-,.: allá abajo al traYé, de los cipreses negro- ,&lt;t• ,·cía el mar azul. . .
una estrofa &lt;le ese H orario. que en ,,u ::&lt;alón elegante nos ha pre:'Cntado Ca"ai'Úi' á lo,.: mexicano~. Los
jardines, las arboled,b de la gentil Canne::- 110" parecieron un tanto de,oladoi' ,. lúg-uu1w: lo;: árboles parecían alargar rns largo" cuellos c1e-.nudo;:
por encima. de la,, tapia.,. pensando en la PrimaYera, y pregnnt.ar: ".\.na. hermana mía, ¿ no la Yes
wnir?"
Pocos min,uto:o de~pués, nos sentábamer.; en el
hotel del " P rínci,pc ele GalC's.. á la mesa de la señora de Fernández, espo,.a de nuestro a,ma.ble amigo el cón:ml de :\léxico en }Iar~lhl. Conté á J uanita como llrumamo,, los mexic-anos á nue,:,tra bella
com~n;;al, mis impre.siones del c,ementerio ,de Xiza.
m recuerdo de Ga.mbetta la eonmo,·ió, y mi entusiasmo por éi, y la espiritual parisieme, con_~onai,re intranscribible, no,, narró á su Yez, la n,nta
que, siendo ehicuel,1, había hecho en compañía de
sns padres "aux Jardies", para ,·er el cadárer del
Tribuno : nos d ~jo la silencio;;a corriente lm111a11a.
que de París se cle::iprendía en dirección de la c_asa
de muerte · la modestia casi humilde de la habitación rústida, la gran figura serena del león m uerto, oue parecía ya un bronc.,e. la cabeza roc1ea~la de
la recria melena. las palmas. las flores, el :fn o ...
Y lu~go el duelo de París. de Fra~1cia. la Cán!ara
de Diputados, como si fu~e la gigantesca tribuna -de un pueblo. con su inmenso "relum'· negro;
la expos.ición del féretro en rn ])irámide de corona;;, Víetor R ugo con sus nietos de la mano, cle:;;p lomándose sollozante al pie del catafalco; era _el
,sumo pontífice de la poesía. oficiando en los funer,ales ele aquel para qu ien había Yisto en
R epública el s,upremo derecho, mas en la Patna. el deber su.nremo. K o, ~ta.s frases. no estaban en la
narración de nue;,tra el egante huésped. ,:en mías,
el olorcillo retórico las denuncia; l o que contó ella
era más natural. m.is sentido, mejor . . .
Se trata ahora de exhmnar los re;;tos ele Cra,rnbetta v trasladarlos al Pantheon. L o siento: sí.
mármoles. -pórfidos. b ronces en los Foros y las Agoras al r epúblico, ¡il orador, a1 pa t riofo . . . P er o
luchó muoho, rugió mucho. batalló mucho, ;,eransó mucho: dejadlo quieto dormir junto á su madre.

r

!ª

7usfo

Sierra.

P ,ufa, Marzo de 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Locuras de Abril.
La semanl.l, se ha compuesto de unos cuantos
días airosos y ardientes, con sus tardes nubladas,
,ms nochei, ,;;in estrella,,, y sin promesas de lluvia
á cada pue::ta de sol. La naturaleza, en nuestro
clima, es caprich0&amp;1, casqu~rnna, ?oqu~t~. K ar
die puede preYer su rnlub1hclad, 111 adivmar sus
intencione,. Bn l as mañanas frescas, azules, pttra,;,, bañadas de luz que ríe en la transparencia
del aire y que cae como una gasa sutil sobre todas las 'cosas, no es posible presentir los m('clios
días tropicales, ele hoi:izont.es que hierven ei: oro
y de claridades que ciegan ~- abochornan, m las
tardes morenas y ooacas, que hacen palidecer las
refulgencias y entristecen y empenumbr~n los_ cielos. La noche suele ser más loca toda na; pnme-ro sopla hálitos invernales, cefi.rillos d~ Novi~bre, f(Ue punzan 'Y entumecen,; en segmda. exprime alrunos nubarrones sombnw. que arroJan por
aquí
por allí gruesas gotas que estalhm en vi-

y

&lt;lrios y muros, como si se quebrasen al chocar, y
luc"O trás indecisione:; é inquietudes, cuelga muy
o '
en lo alto, un segmento de lnna, que paree:e como
c:,,111alte engastado e11 ónic-.es, y el nento suave y
tibio que nos acaricia, perfumánclono,::, como la
re::-pirae:ión de una mujer hermosa, se e11car~1 &lt;.le
decirno2o :-¡Tontos!, no t engáis miedo;_ 1103 hemo::1 cfüfrazado por capricho; pero el c1t&gt;lo c--~á.
lumino:;o como oiempre; yo soy aura ele .\lm!,
é,;ta es una noche ele prima.1·era.
Puck, limpiándose el sudor de la frente, ~- riéaclo,e del cha:,;co. p,1~a á todo correr por h1s c,1 ll1:3
ele la ciudad. Ya, rumbo á los jarcline,; de los alrecledore.,, en bfüca de su, amigos los silfo• y las
]u1e1as, que, á esa~ hora&lt;', se pe1:~iguen de ro:;al 1:a
ro,-al: y cada be~o sm·o se enciende y niela y rs
una luc·iérnaga: ha)· inucha,, muchas; c~rnlquie.-:1
diría q1w ~e e.,tán incendiando lo" ramaJc,.

ósculos malditos.
; Lo, be:;os que se dan dos bocas enamora.das se
hacen luz :' Ojalá, no,ia curiosa; tus la,bio~_ :;crían entone&lt;.•, un nielo de cocu1·03. Al contntr1(}-si tú Yiern.,-lo::- br-,;os furtirn~, los be,os que buscan la :;ombra. ~- que -se ocultan para juntar::-e con
miNlo. e-orno ladrones que acechan, lo" b~o.; tembloro,os, n1pic1os. que saben que no son ho1uados
ni buenos. los l&gt;e-,os que dejan en c1onde se posan
una quemadura ele deseo,. lo;; be$o, hip?critas,
que comienzan implorando y acaban proshht~·E:ndo, no se hacen luz-¡quia !-se hacen semuah~mo, Yoluptnosiclad. dolor más tarde, y remordlmiento Y crimen y muerte.
Piensa un poco· en los :-uiric1ios de la ;;emana.
T od0$ han f'ido. $egún refieren las noticia$, causad05 uor amores mentido5. por fal$O$ juramentos,
por n1 lgares desengaños. P ue3 esos suicidio;; son
besos malos, que dej,a ron ¡:;u huella amarga y que
Yertieron Sfü ju¡ros '\'eneno;;:03 en los corazones..
E stos pobres de espíritu que se arrancan la vida cle~esperadamente, seguros ele que han anegado el uniYerso cn una lágrima, y de que marcan
det-rás de sí un raéro &lt;le acl,miraeiones dolient~.
son los Abelardos de la. gacetilla. los Rom('()S del
"reporterismo", los amantes de Teruel de la tercera plana, los Otelos &lt;le sai~ete, los in$Ígnifica_ntes enamorados de la celebm1ad y &lt;le! ununc10,
formas ideales para ellos, de la apotcósis y ele la
gloria.
11Ias esa$ rnniclades qne estallan al fin, en un
momento de decisión inconsciente, pa ra ar.rajarse
en el misterio .de la tumba, como quien salta. 1m
abi~o, inseguro &lt;le llegar á la orilla opuesta, crecieron, piénsalo bien. al impuro contacto de los
besos ladrones, ele los besos criminales. de lo, besos que se juntan furfo·amente en la sombra 1 por
temor de qtte los sorp1-endan, de loo besos lasc1rns,
que son como á manera &lt;le mordida;; atá,·ica¡:;, ve•ticrios
,;al.ajes de las luchas. sensuales
en las sel,,.,
. .
,a,s primiti,·as. E stas rancias msanas, que no
t raen el amor, ó que lo traen mezclado á d~os
é impurezas, no i:'C hacen lnz, ,como los besos de lo_s
silfos en las noches primawrales. se hacen dolor,
rrimen y muerte v engcn&lt;lran estos suicidas triYiales que se tie~den al paso de un tranda eléotrico 'J)aTa ser triturados. ? figurar unas horas después, efímeramente. entre lo, ensangrentado;; oropeles de las nota¿; de ipolieía ele los periódico~.

A ves inquietas y jaulas vacías
El R enacimiento cerrará sus puertas sin estrépito, lentamente, como si quisie~e to?a.Yía pei:manecer abierto y seguir albergando a los arltstas
franceses. Ko es posible; los artistas se Yan . quieren irse. aletean como pájaro¡:; inquietos. y emvren tlerán el ruelo no bien les abran la jaula. Será muy nronto; hov tal yez; maítana qui~á; en
hren:?. · La temporada, ha sido una de las !11liÍs difíciles y alborotadas. Y siguie11.do el símil, puede
asegurarse que para esas ~a,ves que Berriel nos
trajo en banda&lt;la, no ha Gidé&gt; el Renacimiento
jaula de oro. Ko hemos enriquecido su prisión
artística : ellas, en cambio, nos deleitaron, nos
arrullaron á trinos y gorjeos. De cuando en cuando, por entre aquellos delicioso.~ pÍOi!. se alzában
algunos graznidos, algunos gritos coléricos : y era
frecuente oi r como se interrunupían aquellas armonías de Filomena, aquellas serenata,- de ruiseñore11, con garrulería y aletazos y bullicio de -pajarera alborotada. Sonaba uno que otro silbido,
eaía una que otra nluma arrancada l)Or los picotazos, v, á poco. volvían á salir de las gargantas
harpadas los divinos cantos que embargaron en
un éxtasis sec\llar al monje de la leyenda.

�•
Dnmingo 28 de Abril de 1!)01

EL irnKno TT,TTS·T R A no

EL 1IUXDO IL1:'S'T'RADO

El c-arácter del comediante ha incubado en el
)JaeMroom, y de ahí su volubilidad de veleta, y
~u;; ímpetus de torbellino.
.\demá~, si bien se mira, el carácter del arti$ta
e,, el propio y peculiar de todos los seTe., mimado~
de$de el perro faldero hasta el príncipe de la $an~
gre. Hoy lo;; artistas, en general, y los dramátic:o,; v líneos, en particular, son los priYilegiado,,
ele la suerte. De,d~ el momento en que Lian¡¡ •',
Poug-gi desmonta bancas con el dinero de las hi.Cuis 9. lfrbina.
jas de familia; en qué hay cantatriz que gana en
una noche lo que antes no hubiera ganado en un
año: en que lo-, incensarios de la adulación han
L.(
tran,-,portado rns penates de los nalacios á lo:; has...;;::,..JI &lt;;:&gt;
tidores: en que los pueblos fanatizados deAmcen
los caballos, v tiran de las carroza3 de las Dirns •
Lo primero que un ª:t~sta hr;eJ O &lt;lrarnfÍ(ic:?, '&gt;'
en que las niievas Danaes se bañan en oro líqui~
sobre todo' lírico-dramabco, deben tener, a JUZ(lo :' llt1e,·"r1
d.10
" para ellai&gt;,
- ,}'ª no flo1•n,:,
•., sino d1·a,111,·'n"
,
te•·. e11 que la prefüa levanta pedestale3 ,.· (le1·fica
""ªr nor el uso' es no belleza, talento,
d 11 voz,I e,tu
·t 1,¡·1·
1,ino un carácter de todo~ lo., ia) OF.
rri ª .1 1ruezzo,-;,01J1·a110•
de cafe-co'1c1·erto . . . ,· ,,' " ,·1c·•li&lt;'&gt; '·
~ dacl, ca1)richo5 loco:;, genialicb&lt;le5 , t!Xtrarngancias,
,.·a 110 puede C'ontar;::e con la modc:;tia, la hu· 1111·1de:;contento cró:nico ,, militante, amor el esme-~uradO
dad, la disciplina. la bonclarl n,lhlal escánchllo, mal humor -empiter- ~ - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - ¡ ral y la condescenclen&lt;:ia del arti,'t 1.
no tal parecen "'cr las "gracias ele
~\. fuerza de amor al arte ., ,le
e,,t'.Hlo'', lo., atributos profesionales
aplauso al arti:'ta, hemo, ac·1.hncln
inherentes á e::a noble carrera.
por llegar á la época ele X erón y 11..,&gt;
X o es la carrera artística la única
Tiberio, y un día de ésto~. ,ahre,11.,-,
que imprime al cankter mo.daliclaque Irette Guiubert, nutre la• ;;:n·de:; peculiares, ni la única que tenpas de sus estanques co11 carne rl"
ga ,-u p~ic:ología especial. Toda:,
empresario ó con ;:angre de :'egun.lo
la:; profesiones dejan ,m huelle! er~ ~l
apunte.
e,1)íritu Y en el modo &lt;le ser mdlVlYa ahora la;; alime11ta con ln nwdual. El capataz d-e chusma e3 hijor de la nue"tra; con nue,tro didrófoho; el coronel ele regimiento,
nero.
imperioso y alti,·o; el abog~do, alambicado y sofístico; el clenti::.ta con~r. }Yl. Flores.
fina con· el vendedor de panacea;; y
con t.'l prestidigitador; el pedagogo
varticipa del fraile y del juez de regi,tro civil; el peluquero es melo;;o y bailarín; el médico "oficia" con
SUBSECRETARIO DE JUSTICIA
&lt;:ómica gravedad y lanza sus ·'¡hum!
i hum!'' c?n la ser,icdad del pe-daLa remoción cld señor Licenci,tgogo, Y asi por ese orden.
do Baranda ha traírlo, como em M X aturalmente, y por "paridad de
tura!, gra,ude;; cambio:: en el imporrazón ", á medida que ,;e es un profetantísimo· departamento ele J u;tic-i,1,
:;ional más ·distinguido y ·de más alque por tantos aüo.a regenteó at1uel
to copete, ;,e accntúa11 loa "atractifuncionario.
vo,,·' de carácter y las "virtudes" in"C'na ele las Yariacione~ que _,.
hcrentu al oficio, y lo:; artistas no
efectuaTOn, ,,. que por cierio, el púe~ca pan ¡ qué van á escapar! á esa
blico esperaba, fué la de sub,ecn•talev 11atural. .\,:í Sarah Bernharclt,
río del ramo.
t¡ue. entre paréntesi~, no se llama
En Yez del scii.or LicenciaJo Don
~arah ni ~e apellida, BernJrnrdt, es
Juan X. García Peña, que de,empeloca de atar é histérica por los cuañalia ese eleYado pue:,to dc~dc h,itía
tro costados; Co(¡uclín ha armado
mucho,; año.~, fué nombrndo el ,:ec,ula lío á la Comedia France;a v
ñor Licenciado Don Eduardo Xoaun á las extranjera,:, que canta :1
voa, :.Iagistrado de la Suprema Cort·Tedo; .Jame Hacling tiene un&amp;s
te de Ju,;ticia de la S ac.-rón.
amenidade,; de car,ícter que la hacen
El señor Xorna, que tO(la\'Ía e:;
inabordable á empre3,uios y colegas:
joven, está destinaclo, sin duda, á
J nana Gramir la h,t emprendido á
colaborar activa ,, eficazmente en ht
bofetada limpia con los "negissenl',;''
la,bor del señor )Ünistro }'enün.1ez.
Y co11::,ueta.;;.
El conocimiento que po,;ee del pcrYiniendo á ejemplos más n::cinsonal de la jurlicatura, su in~truenale;,, por decirlo a,;í, ¿ qu,,m no reción amplia y bien cimentada en t~cuerda la,, bla,;femiaa con ;')lll!
do lo que atañe á la legislación nEduarclo González ,;aJ,picab,t ''sotto
gente, su antiguo y probado amo r
voce'' las piadosas :repre,:entac:iones l- - - - - - - - --R--L
- l-C-.-- . _E_D
_ U_A_R_D
_O
__
N_O
_ V
_ O_A_,_ _ _ _ _ _ _ _ por las instituciones liberale~, lo de,;0
8
de •· El Redentor del )fundo?"¿ quién
Subsecretario de Justida.
tinaban e,pecialrncnte para el deliha olvidado la acometivirh,1 d,: ,\rnacado empleo que ahoTa sirve.
lía Gómez ?, pues, y ¿ aquel tenor que Got,skowski nerviosidad y su hi,,terisrno. Desde luego, el arte
m señor X ovoa, que e;; ori¡ónario de Puebla, hinos trajo y que cantaba siempre en estado "coma- mismo. El arfüta dramático vive dentro de un zo $US e3tudios en la ciudad de su nacimiento, deto"o·•, como dicen en las comisaTías, estado del que mundo artificial v e2encialmente emocional. La mc".trando inteligencia, probidad y &lt;dedicac_ión i
sólo salía á intervalos, para emprenderla á bála- interpreta-ción de ·sllti papeles le exige la imitación radicado luego en el Estado ele Chihuahua, :S1rn_o
zos con sus compañeros de luchas y de gloria?
de las emociones encontradas, más dü,.paratadas y en él importantes y delicados puestos en la acl nuSon deliciosos, encantadores, despiertan con su más incompatibles. Hoy es Castor y mañana Ya- nii;;tración de justicia. En la Suprema Corte,
genio la·s emociones dormidas, hacen gozar paraí- go; media hora después ele haber llorado, tiene revi~ar d Código de Procedimientos Federales, ,_1,1
sos, elevan el alma y sacuden el espíritu; pero hay que reir; á la ternura sucede el odio; á la virtud como en el desempeño de sus ordinarias ocupac1~·
que tratarlos con pinzas, de lejO'S, dwdc la barre- el vicio, á la lealtad, la infamia. Por poco talen- nes de iiagistra:do, dió á conocer ,si&lt;])gulares cuaihra, sin ponerse en contacto con su penumbra, to y poca vocación que ;,e le suponga, el artista dacles de discreción v entendimiento.
poTque ;;i no ¡ adiós ilusiones! ¡ adiós encanto! acaba nor sentir, aunque e;:fumada:;, y á Yeces en
El señor Xovoa es miembro ele la Academia. de
¡ adiós espejismos! Desdémona, á la distancia de toda ;;u intensidad, las pasiones que imita. Su L~is!.ación y Jurisprudencia corre;;pondientc J.•
la vista distinta, suele ser una. gorgona; Guzmán sensibilidad moral pasa de la zona tórrida á la la. Real de Madrid.
el Bueno, á tiro de beso, juega, se embriaga, sirve glacial, del nivel del mar á la altitud del HimalaAl recibir su nombramiento el r€'))etido ,eñor
al Imperio Y suele tener sus hijos en la cuna; la ya; su vida emocional e~ un caleidoscopio, su vida Licenciado Xovoa, tm-o que pedir pernuso p,tni
st
1
Casta Susaina. • • peor es meneallo, Y•todo
· l , un t orm::
1,-11·mo; su carac
' t er ~e re;;1en
· t e ae s=.
•&lt;&gt;ra"-"e
d e o,
·
pas1ona
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•~ del alto ( uerpo Jt1d1·c1·a1 ,."~ qtie pertel
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con acompañamiento, no · e e orque;; a, smoh e_grid
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·1·a
1
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n""1'·•,
y
co11c~.:i1
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le ft1e', p1·e~to' la ¡¡rote5fa el~
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e-sa movilida y e e esa instab1 1 ac, y aca a por
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tos, gemidos, crisis nervmsas, espasmos, orri es
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t
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ley, ~ntrando desde lueg-o al desempeño de sn nuecatalepsi-as rígidas, carcajada., histéricas y espu- ser mov1 e, rns ª''J e, capr1c oso y ex ravagante. 1 "O encargo.
~
en vez de criar á los niños en la cuna, se les criara '
mas
en lOR
labios.una &lt;le esas falanges de candul- en " e1 vol a dOT"~ acal)anan
'
_,,,
Ya se habl,a de 1·mpo1·tante~~ pr"-vectos
de breforPara
gobernar
por no pvuer
est ar
v.;
sianarios, se necesitan energías de contramaestre, quietos, irían, vendrían, girarían, para volveT al mas, que al ser aprobados, se llevarán á ca O ra
habilidades de diplomático, valor de paladín, es- medio y al espectáculo á que están habituados. bien de la mejor administración de Justicia.

Los devotos de la música, ele la belleza y de la
gracia, se hubieran quccla·clo, co1~10 el mo!1je, oyendo á los ruiseñores franceses siglos y ,,1glos.
Pero los ruiseüorea no pueden, ni quieren quedar,c. ()ne le.s abran la jaula y que vayan á bll5t:ar, en ~u yuclo errátil y libre, lo qu~ aquí no pudimos darles: fruta;; maduras que picotear, fronda:; -:,· ramajes en que hacer nido.;:, y un buen ~ol
de alegría en que bañar las alas.

ARTE E'~ HISTPRJSMO

toici&gt;'1J110 de múrtir .r ternros de Creso. 1Iientras
en el e::cenario giran ninfa;;, cantan querubü1e::,,
vuelan ángelc$ y de:,Jilan dioi:;as, entre bastidores
~:e ck.;enrnel r'-'n, concéntrico•?, media docem1 de
círculos del infierno; mientras al "fuego &lt;le la
rampa.. triunfa la virtud Y cae vencido y anonadado el ,·i;;io. entre lo,; e,cauces .,· lo,; segundos término~, de,enn1dve ~u" anillos de ecrpiente la enYic1ia, e.-pumea el re1:cor, ruge el odio. azga la codicia. intriga el celo: v mientra., frente á la concha corren alada3 ];¡-; e.'trofa~, revolotean lo5 humi5tiquios y brillan las tropa~. trás del telón de
fondo re"uenan las palabrota1,, e~1tred1ocan las
interpdacione&lt;, fulguran los insultos .." silban.
como -aeta,, les eha,can·illos crueles y las burlas
sa•ngrientas.
";_ C'ur tam yarie r· ó lo que es lo mismo, ¿ de
que, elepende e-o.? ;_ por &lt;111e, e;:as gen t es son a,,1,'
,
1o ,er e]e ot ro rnoc]o.?
puctienc
·
,
· ·
.,'1 uclrns circun•hmcias
concurr.en a, Cie2qu1ciar
· mcn t a1 e1el artista,
·
e1 eqm·1·1
1 ir10
y a, f ornen t ar ,u

v

•

"

Domin~o 28 de Abril de l!lOl.

"

El Sr. Lic. Eduardo Novoa,

Los prtncipes aa.1triacos, y los dcmts invitados á. la inauguración.

r

Kohlo, fot.

La Capilla del Archiduque Maximiliano

Altar con el caadro "La Pieda d ."

Nuestras ih1straciones de 03ta plana, Sl' rc•fi.rren á la inauguración de la capilla que lJ-, com•
patriota.;: y amigos del Archiduque Maxi1mlia110,
hici-eron construir en el Cerro de las Campan is,
á in:maJiacione3 del sitio en que fueron ejecutados
el referido Arx:hiduque y los Generale-,; :Miramó11
y Mejía.
La capilla, severa y de una arquitectura tan
moderna como sencilla, se levanta en aquel cerro, qu-2 un drama naeional ha hec-ho célebre en
la historia, y desde aquel sitio se distingue el panorama de Querétaro, que repr,e&lt;;enta otro de
nue:itro3 grabacloo.
Bn el interior de la capilla, se ,,e una buena
ornamentación. principalmente en el a~tar, en
cuyo centro se colocó un cuadro mn.gnífico que
n-.¡.ir-~se.1ta "La Piedad", v fué traído de,&lt;le Austria.
El acto inaugu,r-a•l fué solemne; ofició, por prim:.-ra vez, en el t€'mplo que acaha:ba de b:mdeci~,
el Ilmo. señor Ohüpo de Querétaro, y asistieron
ií la ceremonia los Príncipes austriacos que actualmente se •encuentran en México, el señor Doctor Kaska, algunos miembros de la familia M:iramón y otra·s muchas personas de Qucrétaro y
c1(.' :México, que fueron invitadas.

A la e ntrada de la capilla.

ª!

v

..
Panorama de Qaerétaro, dehdc el cerro de las Campana.a.

Kahlo, fot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Abril ele 1901.

Domingo 28 de Abril

EL MUNDO ILUSTRADO

ele ,1901

'

DEL NATURAL
T 8!11to en el llano como en el monte,
y ante l,a curva del horizonte
'l'iende 1~ noehe su inmenso ehal;

Grapo Artístico.
(_.

El Ti&lt;,mpo .

LA APERTCRA DE LA EXPOSICION
DE BUFFALO
En la semana que va á principiar ce verificará la solemne mauguradón del primer
eertamen internacional de este siglo, que ha
despertado gran entusia:;.rno é interé,; no
lo en loo l~statlos Unido,-,, .~ino en todo el
Uontinente Americano, por los muchos ·beneficios que de la gxpo,;ición Pan-Americana ,;e esperan, y la,,; agradables ,-orpresas que
ha preparado á los viajeros el carácter emprendedor de nuestros vecinos del Korte.
El constante "reclame" que lo,; concesionarios han venido haeiendo desde hace un
año, la actividad que han empleado para levantar hermoi:;os edificios y acaparar distracciones, a,:í como la buena acogida que tuvo
la. idea entre los gobiernos totloo de e:;te continente, han sido factorei:; 1:-nficiente,; para
que e,té lle antemano a::;egurado el éxito de
la Exposición.
.
.
El conting-ente que la,-; naoonc,; amcncana~. inclfüin• nue:otm Hepública, han enviado al certamen, es de vcrdaclera importancia, y los visitantes podrán conocer al,lí todos los productcs de esta vasta porcion e1e
tierra, sus riqueza~, -~u,: elementoe todos y el
grado de &lt;'Ultnra y pro:;peridacl que ha alcanziulo r arla país.
Como r esultado de este con ocimiento, es
indudable que se estrecharán más y más las

w-

...

Sobre la vida la calma impera
y bajo el cielo que rebervera
Todo es silencio y obsouri,claid.
E l austro sopla. Vulcano enciende
Su roj a fragua, y airodo prende
Sobre una choza su resplandor,
Mientras el eco de 1-a. calm'pana
Como un sollozo oue se desgrana
Convoca al pueblo con su clamer.
Las llamas vibran y tal! parecen
Aves tle fuego que se extremecen
Tendiendo el ala bajo el capuz,
Y entre las turbas que se alborooo.n
Se oyen blasfemias y ayes que brotan
En los espasmos de su inquietud.
Y el austro sopla, mientra.5 ufana
La yoz solemne de la campana
Remed-a el eco de wn gran dolor
Con que las allm-as en su .impotencia.
Desde sus sombras piden clemencia
Y en 8118 aDt,171\J.Stias claman á Dio;;.
Crece el ~anto. La plebe heróica
Reta el peligro con alma esto.ira
Y de las llamas se ven smgir
Hombres que triunfan, héroes que brillan,
Que nunca lloran ni se arrodillan
Ni tiembloo nunca, para morir.
Ebrios de orgullos, en su fiereza
Rompen cercados y con presteza
Sobre los techos saltar se ven,
Y dando al viento sus voceríos
Del fuego libren á los bohíos
Que están expuestos á perecer.
Esas falanges de seres rudos
Que sin aceros y sin es.oudos
Retan á muerte la adversidad,
Xo necesitan de la violencia ...
Porque en la sOIIllbra de su indigencia
Todos son héroes por voluntad.
Siempre que el eco de la campan.a,
Como un sollozo que se desgrana
Llama á tus puertas con su clamor,
Admiro, ¡ oh rpueblo ! tus heroismos
Y me entusiasman los paroxismos
De tus grandezas y tu valor.
N"ingún empuje tu fuerza abate,
Ciñes un lauro por cada embate
Y en la inconciencia de tu poder
Llevas la púl'Pura en tus andrajos
Y en tus miserias y en tus trabajOf.
Eres la patria y eres la ley.
Siempre ere!, ¡rranoe. Tu eterna gloria
Brilla en las pá§rina,s de la hücforia
Envuelta en nimbos de claridad;
8iampre eres grande. v ante tus manos
'l'iemblan los cetroo de los tiranos
Y respland~e 1'a libertad.

✓

(
,
_-;."':

~

Entrega. de la bandera.

p er¡ifo Fenfar¡es.
relaciones comerciales entre los pueblos; surgirán nuevas empresas, y los menos adelantados tendrán oportunidad de aprender.
Por otra parte, según hemos indicado y.i,.
á la conreniencia y utilidad que ofrece la
Exposición, se reune el sinnúmero de atractivos del arte, las novedades originales y un
gran número de diversiones que aseguran
á los visitantes una estancia agrada.ble en llk
bien acondicionada ciutlad de Bu.ffalo, que
situada á inmediaciones del Niágara, cuenfa con preciosos paisajes y agradables paseos.
Esto, seguramente, motiva el entusia.srrnoQue por todas partes se noia para visitar ~a
Exposición, entusiasmo de l cual participamos los mexicano$, como lo demuestra el
11úmero de excursionistas que han comenzado á salir de la capital y de los Estados.
Nuestro deseo oe q,uc el número &lt;le visitantes aumente, es justificado, porque tenemos la convicción de que México e,&lt;; d
más interesado en el certamen, ,por los beneficios que 'J)Ueden resultamos de que senoo conozca -perfectamente, se aprecien nuestros recursos, nuestras fuentes naturales d&lt;'
rioueza, v la buena orgn.nización que en eJ
orden polí~ico y sooial hemos alc3lllzad.o.

UNA CEREMONIA IMPONENTE.
Hace muy pocos días, el Presidente Loubet, de la República Franca;,1.,
presidió una ceremonia imiponente, á la que asistieron numerosas personll.8 de
P arís: la antreg,a de bandera á los alumnos de la Escuela Politécnica, qua,

COflllo es bien sabido, es ~a ~e las más bien montadas en Europa. De ella
sa~e lo m~s grana~o del eJercrto fran'?é~, qrue tan distinguido es por su &lt;lisciphna, su mstrucc1on y sus adelantos e mova.ciones an la ciencia de la o-uerra
como por el valor de que en todas épocas harn dado muestras los simpátko' hi~
jos de la gran República.
"
La ceremonia revistió la mayor wlemnidad, y el Prooiden,te Loubet a,l hacer
la en~rega del ~tandarte, pronunció un _d~scurso lleno de patriotismO: y sanos
C?nseJos á los JCYV'Emes a,lumnos, que recibieron su enseña con positivo en lns1asmo.

. pe

la Escuela Poli!écnica han salido_ ~os que hoy son jefes notabl es rlc,l
eJército frianc~s, y también de entre los h1Jos de aquel plantel han nacido lo~
más notables m~entos_ d~ armas de tiro rápido, movilización, fortificaeiún y
obras de zapa é mgemen.a.
En lo que más se han distin_guido es en la iparte teórica, reformando '.a
~rdena.nza, reg,lamentand_o_ los tnbunales militares ó introduciendo modiflc.1e10-nes de trascendente utihdad en la táctica.
.Ac~pañaro-n al Pr~idente Loubet, el Ministro de la Guerra y los derrni,;
Secretan.os de Estado, qmenes des~ués de la ceremonia pudieron apreciar 1os
adelantos de los alumnos, presenciando ordena:das maniobras.

***

Bl Presidente Loabet en la Escuela Politécnica.

Al _m~&lt;lio día ,se sirvió un magnífico oa:11quete en el salón-com~til' del
es~aibl_ecnmento, y 3: los postres, se pronunemron entusiatas brindis
or el
e;¡érc1to, la prospen~ad de la l!lr~ncia y el acierto de sus gobernantes. p
En estas alocuciones, tanto Jefes como oficiales y .alrunos alumnos demostrairon magníficas dotes oratorias.
º
'

�Domingo 28 de_ Abril de 1901.

CON PREMEDITACIÓN,
ALEVOSÍA Y VENTAJA.
~

La bayoneta dcl fus\1 •de un guardián perezoso,
que de c1rn¡ndo en cu•a.udo d-aba vue1tfili frente á la
puerta.; un naranjillo raquítico, que no medrabr:
por c·l "topeta.te" en que edtaba ,;entado y por la,s
injurias que le infligía el brazo seglar de los chiquilks de la &lt;Jl&gt;Cuda cereana; más lejos, un fragmento del kiosco que, con el producto del disimulo
tlel juego y con la~ multas á los ebrios, había lt'vantado el Coronel Regato, Jefe Político anterior;

EL MUNDO ILUSTRA.DO
Arrojaron á Mlanuel, así se llannail&gt;a el borrachín,
en el "oajón" de la cárcel, oogosto pasadizo que
pre,c-c&lt;lía al patio, y lo dejaron allí para que despertara y se diem c uenta de lo que le había pa&amp;ado.
Habría transcurrido una hora, cuantlo Manuel
Sl' eaiperezó; sen tía \!Il gmn ama rg-or de bo,ca, doloros e:i lais extrC'mida'dl";;, falta de fuerzas y pe€..tdt&gt;z en la cabt&gt;z1i.
No Eabía Mmde estaha; v&lt;'Ía una rnyita de luna
eola1'&lt;'e tímida y vereunzante por entre dos altisima,; ta,P';a,;,; olía á a&lt;¡uf'llo qul' hiw á Don Quijote lapa~c las 1mricl'&lt;l y volver la can1 la noche
ele los batane,;; .Y oía un C'Ol"O tri,;tc, dC' voces ronca,.,;, aguardcnto;,as y virilC-'-, mez,cladas á otras
chillona:- Y halbucií'n!P~.
quizín ele ·mujer ó ·l~ 1:1110, que cntonahao nna
eanción llena de r:wl:rncolía, {'cm un üBb-i!,iilo
que se rt&gt;petía á c•trl t rato:
El mar1'0SÍf"ga f:l;U ira,

Rerlfmense encwrcclado&lt;ó!,
tiliem bros y bienes p~rdiidos
Recobra.ll muzos y anciano• .

y on último térmirno, una oasooa de dos piso.;,
enjalbegada dCl,{le los cimientos de can tera hasta
la .cornisa .de ladrillo, y que en letras ohillonas,
estrepitosas ry fantásticas, obra de un Cheret de
ollita, ostentaba. esta letra:
arta utilidad
ouiade• Ma,-tlnez ,J hijo.

lle aqui lo que, asomando las testas alborota&lt;.las, p@r lo,; en.oumes barrotes de la reja, podían
ver los detenidos en la cárcel municipal de Xilothí.n.
Algo m\Í.,,; vieron un día~ JU111io, amén de unos
c uantos cerdos que se bañaron ipor padfieo turno
on el charco in.focto situado frente al cuartel; y
ese algo, fué la entrada de un muchachón hasta
de iveintitres años de edad, atezado de color, guapo de facciones, con un bigotillo negro, que parecia mü.n-Oha de tizne pue.,ta adrede en el labio su1:ierior, y ccxn una terrible borra:ohera en el cuerpo, que no le consentia caminar por su pie, y lo
,obligaba á ir en medio de dos joayooes.
L o~ ,cuales, eran un par de indiazos que no envidiaban á los dd señor de Oazarín IJlW.S que el
color, ,poro que allá se les ~ban en corpulen&lt;:ia;
vestido,i con p11,ntalones azules levamtados ca.si hasta l as rodillas, y dejando ver, de los calzones de
manta morena. y mugrosa, más de cuarta ry media;
oou ,c!rnquetines más rotos y dcshüacha.dos que el
1mntalón; y con quepis forrados de blanco que,
on la,., hirzutas cabezotas de los ''polecías", como
les llamaba la gente, venían pequeños como solideo;; .arzobispales. Bn la mano y como signo de
autoridad, llevaban sendos garrotes de encin o capaces de abatir un árbol, no -digamos un hombre
más ó menos bion plantado.
Presentaron al ebrio en la. alcaidía, cuartucho
1,liente á hwmodad, á tabaco y -á ,desasoo. Allí lo
despojó el al("aide, Don Pancho, de los pocos realos que llovaba, de una "trigueña" repleta de teq•uila, dé su ,1ombrcro ga.Jooeado y &lt;le una navaja de ,muelles; dej.ándole sólo ,u n joronguillo
"&lt;ihano", que oscila:ba en los hombros del mu&amp;¡,aoho oon los vaivooes de éste, y un paquete, bast{tntc venido á menos, de cigarros "Cho¡ritos".

BntonCI'~ ¡,.e 1~1 ·rnló,
por cierto tambale-ándO:'·C,
c•l ebrio dc•l joronguillo,
,c att&gt;rcú ú la puerta. \de
tlon&lt;lc t'al ían los cantos,
y vió quince ó veinte sujc•to:;, entre hombres y
rnuchaohos, que lo miraron con extraJi.eza y a&lt;lmi ración.
Los que cantaban, se
calla,ron; cesaron en su
lal&gt;oT dos que trenzaban
i;ombreros de palma á la
luz de un caoo de vela
de sebo pue.;to sobre un
ladrillo, tres que fütaban
encaramados e n las ventanas que caían á la .plaza, ce:-aron de chllJflar oon
su;; coirna.s, y uno que refería cuentos de ruparecidos, dejó la narración proci~am_entt• en cl punto en que el arriero, siguiendo
los OJOS d•e lumbre del fanta,ama lle"'ó al arro•·'.)
de las Ortigas. Sólo un ,·icjo q~e ya';;ía 1,obre ~,
petate cle.sbarbado, cu bi,erta con una &amp;tbana pringosa y reclinado en una al•mohada roja cm otros tiempos, siguió quejúndo~e, cara á la pared, sin dar;;e cuenta. de lo ocurrido.
- Pero ;,qué sucediú, maestro? dijo el "Aguilón", con tono de bur la.

EL MU:WDO ILUS•TRADO
-¿Ya se le pasó, ámigo? ¡ Qué buená se la
puso! Para que no digan q,ue son prestadas, ~xe;lam6 el "~fono de hule".
-¿ Qué fué, "valenciano?'' ¿ Pues no te ibas
á casar? interrogó el "Curro".
Y Manuel no sabía qué re.;pooider, porque de
nada se acordaba. . . Sí, cabalmente iba á casarse: pc-ro ¿porqué habíia ido á oarar á la oárcel ?-pue~ aquello era la cárcel, sin duda.
L\h, sí; ya tenia prp~cntc todo: ese día le habían
dado la lwndición por la maüana; luego había habido g1i;tn cornida-sc,pa &lt;le arroz con huevo cocido, guajolote en mole, frijoles y toquila á pasto-había bc&gt;bido 111,á,,; ele la cuo:ita, y como gritara
y escandalizara un poco, Vi{'cntc, el gendarme, había cargado con él ha:;ta la prevención. No había
cuidado; negocio de m10 ó dos pe.,;os al día . ..
guil:'ntc.
Cuando sonaron las ocho, el cajonero ordenó el
silencio en el calabozo, concluyeron los cantos y
los relatos, cacla quien Pscogió su sitio en el sue,lo,
tenc1icn&lt;lo la frazada ó el petate, y hasta hubo
quien regiara. al r ededor,. como codón sanitario,
,ohorro:,; de atole blanco, para pvitar la iiwai3ión
de aquello;, ani1malcjoR que Sancho sintió, á pesar
tlc balwr pa,¡¡wo la línea.
L os cri,minales aquellos no carecían de sueño, á
pt•.,;tr de los pecadillos que les acumulaban; dormían ve:,;acla, sonora .v tranquilamente, sin dár~ele3 un ardite rle oue l.os mir.ara ó no el ojo aquel
que perseguía á Caín.
Sólo velaban el viejo enfermo de tumor hlanc::i,
que interrumpía el silencio con los continuos"¡ Ay,
a.v, av ! ¡ Ay, Dios mío! ¡ Ay, María Santísima!
¡ Jesús, Je-sús me ayude!" ; y Manuel, que á retos
se sofoca1ba, que á ratos sentía frío glacial, y que
continuamente se revolvía de un lado para otro,
como buscarndo suelo menos duro.

vez este piropo: "quo bueno e:;t,iha para mandar
un batallón·' .
El ::,ecretario, huizachero qut&gt; se había hecho
,·iejo en el em1Jeño imposible de dirio-ir por el camino de la ley á lo.,; jcfed político~ que :;e habían sucedido en Xilotlán desde hacía veinte aüo~
empezó á llamar en voz alta:
,,
-}lanuel ele Anda, á la me,;a.
Y anmzó }la1rnel, pálido, tembloroso, inyecta-

Domingo 28 &lt;le Abril de HIUL

chico; él había exagerado de ~eguro los clesórcleneti ~tle su borri:chera ; quizás él se la procuraría.
í el~ dedu&lt;:c1ún en deducción, y de cavilo:;idad
en canlo-s1dacl, :'lfanuel concluyó por decirse y por
creer, que no sólo el tal Yicente ''camelaba .. á su
mujer (aoenas podía llamarla a,.:í c:uamlo 110 había durado en ,u compañía sino dna,;; cuanta~ horas), sino que ,Juann era infiel. y había obrado de
,1c:uerdo con el pícaro engañadoi·.

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II
La del alba sería, cuando las puertas se abrieron y empezó el trafago en el interior de la pri~
,:;i.ón.
Dos reos que no eran de peligro, salieron y reg resa~·on á poco con el "toro'', que se componí&amp;,
por cierto, de atole blanco y "semitas" duras· dos
armadoo de escobas, fueroi1 á barrer la pla~a;
cuatro, que ,habían ingrooado el día anterior, marcharon á la "calificación'' cerea del Jefe Político.
Que se llannaba Don Pascual Torres, tenía el
grado de comandante de guardia nacional, usaba
chaquetas que le cwbrían e.0 casamente lo~ lomos,
bigotes mustios y dolientes, como sa,uces llorones, ojos tierno,:, que se Iimpiaba con un paliacatc
suavecito, y voz que le había valido má.s de una

de oros ,egunda mozo'· ; "¿Corre?., "Puede,,
"Carnonina·,, ·• X o meta mano, porque lo cortan .. ·,
)Ianuel se embozó en el joronguillo, para librar:;e del relente, y para no ser c:onoc1do; evitó
el chorro de luz que :;alía de '·La Lluvia de Oro",
tienda mixta que estab,i abierta todavía, bajó por
la calle do la Cruz, sig-¡üó la tlel 10 de Junio, y
salió, por fin, á la del Camposanto.
Allí se detuvo frente á una casuca que dejaba
salir tímidamente algunos rayos de claridad, por
las rendijas ele la Yentana, oh.,cervó un rato, y, al
fin, vió salir á un hombre, Pulido, el mismo Pulido, en cuerpo v alma .
:'llanuel se hizo ~o, pecho~o, fingiendo retroceder al ver al gendarme: é.-te. que PU todo pen;:aba
menos en que ,:aliera á curar ~u~ dolencia,3 aquel
médico de la honra. ce le dirigió, zañudo y feroz.
-Alto ahí, amigo.
Y como }Ianuel siguiera andando, el guarcLán
del orden se le encaró re~ueltamente :
-Le digo que :,e pare. . . ¡, Qué armas porta?
:\Ianuel ;:e cletul'o como ~obrecogiclo; alzó los
brazos para que Pulido le regi,ctrara ; i'e tapó la
cara con el embozo. que ~e le arrolló al rededor del
~uello, y ocultó el cnc:hillo entre la mano y la muncca.
El gernlarme e;:culcabn la eintura v los flanco~
ele )[a1:u~l; cuando é:&lt;te, con mo,·irniento r-ápiclo,
~e urcc1µ1to sobre ,::u enemigo y lo acribilló á pufialada;;-Yeinti;:éis clc~cribió la fe judicial, de ella,
tre;; mortale;;.
Violentamente ,·ohió 1fanuel á la cárcel : no
había un ;:olo fra11&gt;eunte, la tienda e~taba á oh~cma~ ~· la candileja del portón casi apagada.
:'.\Januel ,e cletmo ante la puerta ele la alcaiclía
Y oyó lM comentario-s que provocaba la salida el~
un
ele bastos:

dos los ojos, rncilante el paso, cubierto con el zar;tpe, su compañero in::;eparable de a venturas.
-¿ P or qué te "trajieron ?" preguntó Don Pascual.
-Señor, por cosas de la bonachera. .
- ¿Qué ili_ce el parte, amigo Don :'lfotco?
- .Por ebrio, escandaloso, faltas á h policfr, v
haberle "rompido" el chaq11etín al gendc1t1.r,c \Tit-ente Pulido.
- Treinta _días, si~ multa. dijo el magi::;tratlo.
-Pero, senor ... rnterrumpió el chico, casi llorando.
-Ya está dicho; vamos al otro.
, Y el propio Pulido eri::pujó á ~Ianuel hast.1. lt
caree], 8in dejarlo decir ni esta boca es mia.
. J?e _nada sin,ió que, 1m rato después, fuera la
v1cJecita madre del pre;:;o á pedir "el favor v la
caridá" de que dejaran libre á su hijo, y á preguntai: "en cuánto topaba" su salida.
EJ Je~e era inexorable siempre que se trataba
rlc agr~1ones á la policía, y de nada v:il;:,ron rneg~s m lloros, ni ofrecimientos de dinero ó de c,1m1enda.
tres días, •v )Ianuel seauía
desazonado
1P asaron
,
o
a~ emas; en vez de mimos y chicoleos amorosos, tema bromas, gritos, blasfemias é insultos; en vez
~le su mujercita, blanca y cariñosa, veía á la vicJa proveedora, gTUñona, ás,pera y antipática; en
vez de su cama blanda y sabrosa, tenía el sucio
duro, plagado de insectos y mal oliente.
Si la primer noche le había quitado el sm•fio
el malestar de la semi-embriaguez, las otra3, ;:.e lo
ª!rebataron las tristes imaginaciones, las c«riloSHlades y el mucho pensar.
'f!n día, recibió un paipel de un su amig), l)'JC
dccta estas ó parecidas cosas :
''.~Ianu el de And.a.-Te saludo con ap recio y
c~rmo. T e mando una libra de azúcar, tres cajetillas de cigarros y dos cajas de cerillos. Yo veré
81 puedo conse,.,&lt;TUir que el jefe te dé libre; pünJne
ahora anda "camelándote·' á Juana tu muírr el
"cuico" Pulido. Es cuanto te dice' Pedro l\lL:~tínez".
d 1Ianuel vió entonces algo en que no había pern,ao. Sí, de Pulido le habíau dicho que cortejaba
á la muchacha; á él se referían las retioencias de
sus amigos, cuando trataban del matrimonio del

III
"C'na noche, Don Pancho, el alcaide, pasaba la
Yclada en comp.i.ñfa de tres amia-os suyos entre
.
fi guraba con mucha honra
r,
'
qmene.;
el centinela
de
la cárcel.
1Ianuel dejó á ;:ns compal1ero6 discutiendo sí era
mejor,
para abrir las nuertas
Y pa;:ar de incó"'.
~
.
b
mto cerca de los soplones, la oración del Ju,.to
Juez ó la ele la Rombra ele .'eñoT San P edro
cuando ee encaminó al "cajón··, don ele estaba 1~
puerta de salida á la calle.

Un cojo se fué á la fiesta
Y e-n la cuesta se dttn vo;
Hay cojós que tienen madre,Pero este ni madre tuvo.

Empujó la puerta de golpe, se tendió entre
los compañero;;, cubierto con su zarape, y fin,,.ien&lt;lo gran atiombro, alzó la cabeza al oir á Don Pancho, que al cabo de un cuarto de hora entró diciendo :
-Encomienden á Dio;: á Vicente Pulido· ahí lo
llt&gt;nm "tirante pal he~pital".
'

V. Salado filvare~.
)léxico, 1901.

MI PADRE.
Rostro de a,ceta en que el dolor se advierte
Como el frío en el disco de la luna
;\[irada en que al amor del bien se 'a&lt;luna
La firme Yoluntacl del hombre fuerte.
. Tuvo el al!11a más tri$te que la muerte
8)n q11-e su_fnera alteración alguna,
1 a al sentir el fa,·or ele la fortuna
Ya los rigores do la adver;:a rnerte~
Abr~sa,do de férvido idealismo,
DcspoJada de sombras la conciencia
Sordo del mundo á las confusas voc~;;

'

En la corriente azul del misticismo
Logró apagar, al fin ele la existencia,
Su sed ardiente de inmortales goces.

.....

A LA PRIMA VERA.
Rasgando las neblinas del Invierno
Como velo sutil de níveo encaje,
Arparee€S envuelta en el ropaje
Donde fulgura tu verdor eter~~El ciel o se colora de azul tierno
De rojo el sol, de nácar el celaje '
~ basta el J?Ostrer retoño del boscaje
'I orna también tu verde sempiterno.
Abrió con un cuchillo que un compañero le b:tbía ,:endido, el viejísimo cerrojo, que dataiba de
los tiempos virreinales, se caló un smnbrero que
SMaba el correccional que salía á mandados y
con pasos tácitos, llegó hasta la puerta de la ':iÍcaidía, por si acaso estaban alerta lo,: empleados;
no, no había cuidado: sólo se oía, en fragmentos v
á trechos: "Patas de sota, dos seguro"; "Caballo

j

j C~n t~iste me parece tu llegaida !
Qué msíp1dos tus dones conocidos 1
!Cómo al verte el hastío me cons~e !

M:1ere al fin, creadora ya agotada,
O brrnda algo de nuevo á los sentidos ...
i Ya un colw, ya un sonido, ya un perfume!

.]ullán del Casal.

•

�EL MU~"'])O I L US·TRADO

Domingo 28 de Abril de l!J0l.

HEROÍSMO.

7

-

---~--~

El buen Yiejecit_o, hundido en su butaca de severo a~pecto patrian:ctl, ~t•~tejaba con ing,mio~o
alborozo, la~ trave~uras p1earezcm; &lt;le blll&gt; nieto.
(;o~ l,~ volubilidad cara&lt;:Lc_rí¡_tirn de todo e~pírit:;
m .fa11t 1l,_ ,~t1uclla allu!raqnwnta chiquillerfa, fan
pron to. m1crnba un Juego como lo dejaba, para
1mpronrn1: otro que_ de mom~nto creía de mejor
sabor i Como se annnab,1 el apergamimu1o ro:;tro
del abuelito, mirando á aquellos euatro diablillos
ado!·ables que tan_ sabrosamente ~e divertían, ya
h,w1endo de una ~1lla una trilnma, ya convirtientlo
un dinh~ en parap&lt;'to de combat~. ya simulando
c:on el a.1uar un redondel ttlllrino, )"¡\ impro,·1-,llldo eJerc1c10s de grnma:;ia,_ en donde, á lo mejor,
aeab,1 alguno de ellos, llor1queando ú riiiendo con
los dcmús, Aquella nodie, el humor tl&lt;! la mamá no etitaba en disp?sició11 de s~&gt;por tar por mucho tiempo la algaralJia de su~ h1Jos, que lle seguro, hulncnm pue~to en movm11ento Joi:; mueble8 de
la safa, s~ no es, por estas palabras enérgi:;as que
llegaron a sus 01ctos: i .J:&lt;:n JU1c10, mii.o~, basta ya
de gr itar ... _ ¡ á dormir todo el mundo !

~ i -

.,1111""'

;rÍÍ

:..

Cuarte l de San Diego, en Tacubaya.

NURVO OUARTRL. EN TACUBAYA.
Nuestro o-rabada relati,o representa el cuartel de San Diego, L'll T :1cnbaya, edificio ~ocientemente con:c&lt;truído bajo fa. dirección y según proyecto del
Ingeniero ~I ilita.r. señor 1foyor Bafael Pacheco, aprobado por la Sec1-etaría
de Guerra.
En el nuevo cuartel, no e;; la arquitectura moderna de su fachada, lo
que más l lama la atención. no obsta.nte que. como puede verse en la ilustración. el e::;tilo e,, se,·ero; correcto. y no c:arec:e de detalles que tienen mérito {IJrtí~tico. Pero lo verdadera.mente notable e~ la di,;tribución que ee ha darlo al
umplio local, á fin de que la tropa en él alojada, ·dü,frute del mayor número
de comodidades.
A eAe fin han tendido los e-o-fuerzos del Gobierno, al emprender las obraiS
rn.á• recientes en los cuarteles. v mucho se ha logrado á este respecto: las cua dr.a...~ del cuartel á que nos refer imt&gt;&lt;- son arn.plÍa:ó, de techos altos, bien venti_lnda:ó, y con~truída5, en rnma, con aoatamiento de todos los preceptru h igiémco~.
Lo;: patios son a mplio,:, --:,· los maoheroo. la enfenncría. la veterinaria y
l os demás departamentos que pudieran perjudicar el buen estado san.itario de
la, tropa, ocupan la parte posterior del edifici-0, e5tando bien alejados de las
cuadra.,;. depósitos de armas y demás sitios donde los soJ.d-ados permanecen
constantemente.
En la pla,nta alta del edificio están las oficina_s; como son la Comandancia, la 1 [a_yoría, la Pagaduría. Detall de _l~s companias y los pabellones de los
oficiales. amplios y perfectamente acond1c10nados.

MORELIA.
El adelanto que se nota en el centro del paíc, avanza l~asta la periíer~a..
Ca.si no pa~a día sin que demer.; noticia: ya en es~ semanario, y~ en los dta1·ios qtte ~alen de n uestra casa, con la maugurac10n de una n~eJora, el arreglo de un viej-0 edificio, el cambio de tal ó ?u_al detalle, 9ue s1_gmfican apego
á la vida urbana rerularización de las cond1c10nes de ex1,;tencrn de la comu' º
·
nidacl, ó embellecimiento
de una fracción importante e1 pa1s.

a

Palacio de los s urremos Poderes.

Domingo 28 &lt;le ~\.bril de 1901

EL ~IUXDO ILCSTR.\.DO

,,

-

·

vertían lágrimas de desesperación ante la sombra
c,peluznante &lt;le una lucha enorme tiue ruo-ía en
'
o
u1mpma" y montaü.as, en aldeas y crndades.
¿ t_ u,,tetl pel~ó en c,,a guerra, papasito.? preguillo &lt;:011 nu.:res el menor de los &lt;:Jncuelo,;.
. ·aub1er~1 peleado de,-tle el princip10, hijo mío,
"! ,no hub1e~e :;ido por un defecto de mi organizac:10n, que me excluía del senicio militar. Sin
embargv, también tuYe mi,; luc:has y también fuí
héro~. .Hi relato les Llirá de lJUé m,:nera.
::\Iientras Jo,; corazones se rnflamahan por todas parte:- al llamamiento angu:--tio~o de la ilatrrn, yo luc:lrnba en el seno ele mi hogar contra un
podero~o enunigo: la mi~eria. ::\lientra:- otro:::,
con el arma en la mano y el heroísmo en el semhl,mte i'OÜaban en el triunfo lle la República,
yo, ton la de,e,peración en el alma v la duda en
el 1:0,tro, :,:oüaba c-on la conqui~ta lid pan,· del
abngo_ para mis hijos y mi c,po;:a. Con flis saeudunwnto~ y H1s ua;;, la gu~rra trajo la muerte
del trabajo .,· la paralización de los negoeiog, que
ante~ me proporcionaran los medios de nuc;;trn
Rub;::i:-tcncia. En tan crítica ~ituación, tlwe que
malbaratar IM pocos hienc,; que tenía, con.~umirno&gt;&lt; nue~tro~ lkqueños ahorro,-. Y como era de csP~'rar~e. _llegó el. lll?l11ClltO rnpremo en que 110 tenm m b1enei-, ¡11 drnero. ni trabajo. ~entimo,; el
lnt1gazo &lt;lel hambre; hubo día::; tle pruebas &lt;loloro,a", en que la lumbre no ~e oyó chi,porrotear
-en nue,tra ca~a; días tremendos en eme mis hijos
lloraban sobre Jo:=: e,:comln-of; &lt;le nue~tra miseria,
y si11 que en su,; labios pudié~emos poner más alimentos que los besos de nue~tro cariño Y el llan"I to 11,'. 1111r&gt;,tra dr,:e,perac:iím.
•
1Ii pobre mujer, que DioR guarde en su alto

yenda. Hubo algunos que con pasmosa seriedad,
asegur,1b,m &lt;1ue mi alma penaba todas la,; noeht•;;
en torno de mi rn~a; otros decían, que :;obre las
tapia,, de nue~tro Jal dí 11, aparecia una figura extraüa que ~e quejaua con aecnto rcprimwo, y no
faltó quien diJera l!lte Yl'Íll la ~ilu:.Jrn de un caballo blanrn que ~e pateaba por los portales del
euartel, aiiactwndo tomo ,·erdad, que c,e caballo
era el mi~rno que yo había moutallo la noche lle
mi :,upue,ta muerte.
'
Pero bien, abuelito, exclamó uno de los niüos,
con inYencilile cuno,-idad: ~i u~tcd no había muerto ~ cuál era el paradero de :;u vida? ¿ En dónde
e~taba u,-.te&lt;l :'
'
}luy c:er.::a e,:,taha "!º· hijo mío. Doce leguas
solame!1te. !lle óep,~rab,m del hogar querido, en
que ~11~ hIJo¡; y m1 eFposa oraban por el tle,;urni;o
de nu alma. t'011 el cle~eo infinito de morir ó
triunfar, rnrrí, tnm,fig-urado por la mi,eria, en
pos de mht muerte noble; ,-alí de mi ca~a con la
l'inie,-tra an~icc1ac1 de ~,1crificnr mi vicla; de morir
n~iltamlo á lo,; que ~-o creía culpablet; de las de~gracias &lt;¡ne nos afligían.
. In~orponulo ú la guardia nacional de la ¡&gt;.,bl-ac1ón a donde me tra~ladé, qui~e que la patria me
c:ontara en el número de sus obscuros defensores
~- con la frente erguida por la rabia y con los ojo~
mye:::tados por el dolor, luché unido á mis herm,mo:;. ante la; trinchera.; que el enemigo había
lernntado en 1,as afueras de aquel centro de~conoc1do para m1.
La _ví~pera del combate, mi desecperación _v mi
aturd1m1ento se aumentaron con la noticia de la
enfermedad que postraba á mi mujer. El destino redoblaba su fiereza contra m i vida. ::\Ii única
saln1ción "ería la muerte.
Sacudi_do por el mar de mi8 pasiones rugiente~, Y sonando con el be,;o redentor de una muerte heróica, me lancé sobre el enemicro con ira1
.
.
o '
cun 1a;; le a~1mal ,~lva.1e, con arrojo;; de c-partano. El nudo estrnlente de la fusilería rcanin;i-aba _mis ansias; el zumbido de Ja,-; balas enardecia m1 san_gre; los lamentos de los soldados moribu~~os redoblaban mis anhelos ele martirio, y
~ln:1endome paso con el acero ele mi e~pada, cnro.1eeHlo de san_gre, salté á la trinchera. arrebaté la
h?nclera al enemigo, y re~petaclo por la muerte v
v,c_torcado po1· mis compañcro8, obtuve al si~
g:lllentc clía, como premio á mis arrojo,-;, una c-ons1derahle ,:urna ~e moneda,- de oro y plata, que envueltas en los g1rones tricolores del pendón enemigo, corrí á ponerlas jubilorn en las manos de mi
pobre familia.
~ Y Por qué llora usted, papasito? exclamaron
asombrados los chicuelos.
, u\v, h_ijos _míos ! Porque recuerdo que el ho~m de mis trnmío,; llegó tarde. :.Ii esposa rn me
iba en una lenta y c,1lhHla agonía.

.
ª

Res idencia del Sr. Gobernado r,

De esa ley no podía eximirse el progresi:;ta Estado de ~Iichoacán uno
de los 111ás imiport.ante~ entre lo,, que forman el concierto de la f ede;ación
rnexica,na.
. Obras_ importa~!ísimas de minería é irrigación que se emprenden en lo.,
D 1str~tos, 1~troducc10n de g~·arn:le~ y poderoso;; capitales que vivifican la ind usbna y alientan el comerc10. útil :' conéder-a.ble inmio-ración han tramformado las condiciones económicas del antiguo paía de l;,, tar~os.
. L a capital del_ Estad?· que encierra recuerdos históricos y paisajes de
ipnmer orden, refleJa admirablemente el im,pul,,o que le ha impreso la boi¡ancihle situación actual.
Se han J?lantea?o en elLa mejoras de primer orden; mejoras que demue5ilran el platmble afan de cuHura en buena hora introducido.
Las Yistas que public~mos hoy_ son particularmente sugesti.as : representa una de ella.s el palacio de gobLemo, uno de los más hermosos edificios
que en los Estados h~lla dedicados _á albergar los poderes púiblicw; se ve en la
otra. el 1Ionte de Piedad, que encierra la institución destinada á salrnr á la
gente pobre, de la usura y sus con:,~uencia.o; ~• muestra l.a tercera, la casa del
Gol&gt;e,rna:d?r, moderna conA~·ucción de~tinada á morada particular del primer
mandatario de aquella porción de la Bepública.

Monte de Piedad.

jJer¡ífo Fer¡far¡es.
Cosamaloaparn, Abril lo. de 1901.
i Pero, mamá, si ya no vamos á gritar ! exclamó
J ofü1uin ito.
- _..
i i E n juicio he dicho! !
El alegre viejecito reía más y más, al ver las
caras compungidas de aquellos diablillos mofletudos y travieso!', que se agrupaban mañosamente en
t orno de su butaca.
i Que n os cuente un cuento papasito ! dijo el
menor, en un arranque de júbilo repentino.
¡ 8í, sí ! un cuento, respondieron los demás.
P ero un cuento que sea verdad, repuso Joaquinito. ,\ lguno ele esos cuentos en donde hay riñas
de ~oltlados, y tiros y muertos y .. .
j Xo, no ... ! ¡ yo quiero uno de esos en que aparecen duendes ... brujas ... y fantasmas! contestó P aquito.
:Huy bien, hijos mío!'. Voy á darles gusto; pero se están muy quietos. i Cuidado quien me interrum pa!
Yoy á presentarles, aüadió el abuelito, una de
tantas páginas doloro~as de mi larga existencia.
El cuento que les voy á narrar es histórico .. . tal
como J oaquinito lo de!'ca. l&gt;ongan atención.
Era una época de aflicciones y &lt;le~M,tres, en
que nuestra patria luchaba con helénico hcroismo poi" arrojar ele rn rnclo, ensangrcnb1&lt;lo ya pot·
conYu]siones inte~tinas, la8 armas de las huestes
napoleónicaF, que la inYadían. Era una época en
que la guerra a~olaba nuestros campof-, debilitaba nueFtras íuerzaB, conl"umía nuestras riquezas
Y efüomhrecía nue~tros hoo-ares; época. terrible de
dolor y de miserias, en ql1~ nuestras familias azoradas por la guerra y afügidas por el hambre,

reino, no turn eEcrúpulo en cle~empeñar los trabajos de mayor rudeza; :· en su afán de aliviar nuestro infortunio, ha~ta llegó á lavar las ropas mugrientas de los Folclados que guar)lecían la población. pero aun a~í, no bastaban los e,casos producto;; de sus faenas para llenar el presupuesto de
nuef'tra&lt;; más apremiantes necef:idacles. Entonces pen~é en el suicidio; juzgué como verdadera
fcl icidad el descamo de los mu~rtos; sentí impulsos ele arrancarme la vida· pero la rectitud de mis
principios morales y la pureza de mi credo religio~o, me hicieron retroceder ante aquella monstruo~a idea que de rironto ví como única tabla de
s-ah·ación en el naufragio de mi vida. Pensé darle otra solución al espanto,o problema de nuestra de~graeia, ? "MT/1 ello abandoné mi casa en
plena noche, salí sin que nadie me ;;intiera y corrí por caminos y veredas, en pos ele la gloria ó
&lt;le la muerte.
~Ii e~porn. que conoc-ía los sufrimientos que atenacea han á mi espíritu por aquellos días; que b,,.
bía oído en mis labioB el rugido de las más negras maldiciones, tan luego como notó la f,•lta
mi pre~encia, me creyfi víctima &lt;le ,tlgun,, riña
c011 1a solclad6••11, á quien mtts r1e un;L ve¿, tuve
ocasión de insultar, con motiYo ele las ropas que
mi mujer les lavaba. 1Ii pobre esposa lloró mucho: lloraba noche y día ante las sombras de dos
fanta,:mas aterradores: el fantasma de la miseria qué la oprimía, y el fanta~ma de mi muerte,
que no dudaba ni un momento. Los \'ecinos del
barrio adornaron el alarmante caso de mi desaparición con las quiméricas creaciones de la le-

ae

DE VUELTA.
~

J&amp;'"'&gt;

Por fin te vuelvo á ver, h-0gar querido,
Llamo muy quedo hacia tus puertas· 1·abre!
¡ Al_lá muy lejo;; te creí perdido!
'
De.1a ele nuevo oue mi clioha labre
Al soplo de tu amor, mi pobre nido.
Que e;;p)cnda la alegría y ~e levante,
Que se alcJe el sopor de la tri,-.tcza,
Que vuel~·a el entusia,mio y que se cante
La et'tr_?fa llena c~e pa;:ión, traviesa,
Que sonaba en 1m cuarto de e;;tudiante.

¡ Cuántac; veces surgiste c1e mi mente
Al calor del recuerdo, y me alcnta;;te
En metlio de la noc:he lentamente
8e hizo luz en la s-0mbra y me lhtllll~ste
Diciendo con ternura: vente, vente ! '
)fas tornaré á la lucha: así es la vida
Perenne campo de mi~eria abierto,
Otra vez te daré mi tle;,petlicla
Y por la ardiente arena del tle~ierto
Emprenderé de nuevo la partida.
Anhelo combatir: sereno y mudo
Pelearé por el triunfo y por la gloria,
Y he ele tomar tras el combate rudo
A traerte el laurel de la victoria
O tendido en el dor30 de mi escudo.

e/las

.c.

i:orres.

�Domingo 28 de ~\ bril de 1!101.

~L MUNDO ILUSTRADO
.AÑO VIII--TOM0 1--NÚM. 18.

MÉXICO, MAYO 5 DE 1901.

Bubsr rlvcl&lt;ln men,sual forll-noo, $ 1.5(1.
Idem &lt;dem en la Oap.tcú, l.!5.

::Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

Gerente : ANTONIO OVYAS.

s,UIUIU IUIU IUIU IU IUIUIUIUIU IUIUIUIUIUIU IUIUIU 1 UIUIU!UiUl UIUI U IUIU IU!U,U IU IUIUIU IU IUIUIUIUIUIUIUIUIU IUl~ IUIUIUl ·u

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U1u 1u 1u 1u 1u!UI UIU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIUIU IU IUIU lUIU IU 1 UIU IU IU IUIUIUIU IU IU IUIUIU IU IU IUIUIU IUIUiUIU IUIUlrlUIU IUI~=
DELICIA.
Cuadro de Bugeoio Bpiro.

CANCIÓN ORIENTAL.
C nadro d e Yico.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>I&gt;omi'llgo 1-l ele Abril de HIOl.

EL i\IU.NDO I LUS·T RADO

~L /\'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
l)lrecW ! LIO. JLU'AEL REYES SPI NDOLA.

Sv1&gt;6crlpctón menauai fOf"lffle(I, I La.
Júem ide11, en ta 0 apiia1, J.ti.

MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

..

Gerente : ANTONIO OUYAS,

'. ,

*·*·,.._..,.....,.....,.....

!
l

j

!1

LA ·soRPRESA.
Cuadro de Blokingman.

�Domiingo 21_~e Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL I-IO~JfBRE INVISIBLE.
H. G. Vells es uno de los escritora; humoristas
que en estos últimos años han JJ.'arrnarlo más fuer•
tero.ente la atención del públioo europeo, por la
la origina.lidad de sus escritos y la e&gt;.iraña colora•
ción de SU6 paradojas. Wells no es un continuador de Edgar Poe, por más que en sus obras se
:revelle la influenci',a. que el escritor americano ha
ejercido en el espíritu del escritor inglés: su humor, incisivo y cruel, doloTOSo, á ocasiones roa.cabro, -arranca siempre de la readidaid ; sus fantaseo'i
son proyecciones inmensas de verdades oomunes
y corrientes. Juega con la ciencia, como un oirquero iu~a COlfi sus hijos: amá,ndola mucho, pero
oo;locándola, obilgánilola á hacer piruetas gro•

tescas.
Sus novelas, sus cuentos, están impregnados de
ironía amarga y honda, que se disfra?.a mnl
con fas -anim8Jdas peripecias de los relatos. La
"Guerra de los mundos", la "Máquina de explorar
o! tiempo", la "Tul.a del Doctor Moren.u", son
ooras que han alcanzado
notable resonancia. Ultiman:nente, el "Hormbr:!
ln'V'Dsible" ha venido á
coronar el éxito. Y es
que el "Hombre Invisible'' contiene la mayor
dosis posible de la fuerm intelectual de W ells.
Griffin es un sabio depravado, in.fin.iitau:rumte
más depravado que el
protagonista del ''Discípulo" de Bourget, un coloso del mal, que suefü\
con extravagancias funestas, no ya inútiles sino
nocivas á los intereses de
los demás hombres. Tenaz y estu&lt;lioso, ha llegado teóricamente al descubrimiento de un secreto que puede hacerlo inmorta.1 : la decoloración
del cuerpo buma:no.
Las premisas ile que
parle, son de una extra.ordinam solidez, y aquí e:;
precisa.mente en donde
hay que admirar á Wells.
La hipótesis es irreprochable : todas las suhstbancias que componen el
oueI'pO del hoon.bre son tmn..pan'nlt&gt;S; la carnr, los
músculos, los mismos huesos, p11ed.en llegar á no
reflejar ninguno de loo royos de luz que absorben;
lo único ,que da fomna á este cuer&lt;p0 son los glóbulos rojos de la sangre, en forma tal que si fuera
posible decolorar estos glóbulos, se llegaría á la
Jnvisibilida.d.
Y ya lanzado en esb.1. vía, Giffrin consagra toda
su energía, que es grande, y todos sus conocimien•
too, que son muchos, á preparar una substanc1,i
que dé el obja.f,0 rupeteciido. Y acaba por descubrir esta substancia.
El primer -ensayo lo pract.ica con un go,to, y (',
de ver ,la extrañC7x'L que ca.usa ver &lt;los puntos lumi!llORf&gt;S en el espacio-las dos puipilas del felino-Y oi•r maullar á un animal ami;ent.e.
· X o C'ontento con est:a. experiencia, el protagoni,;ta de la obra l"e somero él mismo á la ,prueba, y
se hace invisible.
Narrar todas las devcntura.s &lt;le este personaje y sus verdaderas infamias sería llena1r mucho;:
números de nuestro ,somanario. Nos contentamos
&lt;'ffil referir la lucha sostenida par el Hombre I nvi~ible contra una multitud que pretende apoderarre &lt;le él, en una -posada á la que ha llegnclo, oculfondo &lt;&gt;l r&lt;&gt;.&lt;ttl'O tras de 1ma barba -pootiza, uno;;
anteojos, v una diversidad de vendajes que ocultan su rostro incoloro.
La escena es de lo más sug~tivo y original que
h11,ya podido escribirse. Pueden nuestros lectores juzgar por ellos :mismos.
Ullla

y permaneció ahí como hasta modio día, oon la
puerta cerrada y baja.das las persianas d e los balcones. Después de la expulsión de Hall, nadie
se atrevió á entrar.
Durante este tiempo había almorzado, é hizo
sonar el timbre de un modo prolongado y furio•
eo. No se le hizo caso.
Por último, Hall, acompañado de Wadgers, se
resolvió á reclamar Ja opinión y el auxilio del magistrado, señor Suckleforth.
¿ En qué pasó el extranjero estas horas? No
se sabe . De tiempo en tiempo se le oía dar grandes pasos; por dos veces se escuchó juramentos,
blasfemias, estrépito de muebles y boteJ.las rotas.
El gru'J)O de curiosos aumentaba incesantemente.
A las dooe, el huésped abrió de pronto la puerta y apareció en el dintel.
-¡ Señora Hall! !,Jamó.
Ll~ó ésta, al &lt;'llho &lt;le un momento, un poc,

-

Y ol público huyó horrorizado.
Era más espantoso de lo que podía esperarse..
Júzguese si no: en luga,r de las cicatrioes de 1a,.
deformidades que se esperaba en esoo aer:iblan~
¡ no se vió na.da l ¡ nada l ¡ na.da ! Y todos se Pn!•
cipita.ron ,t umultuosamente.
En la aldea, _se esoucbaron los clamoreo, ; se vi6salir á la multitud, de la posada, una verdadera
desbandada. E inmediataimente, jóvenes y viej011
hombres y mujeres, acudieron en tropel, llenan~
loo alrededores del establecimiento de la eeñ,ra
Hall. Aquello fué una Torre de Babel.
Pocos momentos después, una prooesión, ht&gt;ndiendo á la muchedumlmi, se dirigió resueltan:en.
te hacia la posa&lt;la; abría la marcha el señor H.~J
muy enca.rna&lt;l&lt;o, pero muy decidido; despué.; eÍ
señor Jaffers, agente de policía del lugar; l;egoel prudente señor Wad~ers. Iban provisto&amp; o.e un
mandato de aprehensión.
La mufütud seguía proporoicman:do &lt;latos muy
contradictorios acerca de,
los sucesoo.
-Bueno, dijo Jaff~
que tenga ó no cabeza,
debo aprehenderlo, y le&gt;
aprehenderé.
El señor Ilall ee enea.minó hacia el salón, cuya
puerta encontró de par
en par.
-Agentes, ordenó, cum~
plid vuestro deber.
Jaffers entró, detrás de
él, Hall, y el último

&lt;?arios j)ía~ J;ufóo.

.....

QUIETISTAS Y PROGRESIVOS

Woogem.
En la semi-obscuridad

de la habitación, vieron
al cuerpo sin cabeza, con
un pedaw de pan y otro
de queso, en ambas manos, siempre enguantadas.
-¡ Es él I exola.mó Hall.
-¡ Por todos lee diablos I se eyó decir deedepor encima del cuello.
-Señor .. declaró Jaf•
fers; con cabeza ó sin ella.
tengo une. onden pen
apoderarme de su cner•
po. . . y como el deber e.1
el deber ...
..,•
/
~--¡ No me toquen uste•
sof&lt;&gt;&lt;:c:1,Ua, i,,:,,v a.uw.:, '!"'e uxto, lu.nosa. 8u ma- des! gritó aquel cuerpo,ecbrund~ hacia atn\s.
rido permanecía aún ausente, y se había prepara•
Y repentinamente, lllrrojó al suelo el queso y el
do á la escena, llevando en una ba,ndeja la cuenta pan, quitóse uno de los guantes y lo lanzó a.l 1'08·
del hospedaje.
tro de J affers. Este, para cortar toda discusión,
-¿ Quiere usted arreglar ·l a cuenta? preguntó. se apoderó de un puño sin mano, que retuvo vigo-¿ Por qué no me han traído el almuerzo? rosamente, no obstante un violento golpe que re·
¿ Por qué no han venido cuando he llamado?
cirbió en una piema. Entonces comenzó una terri•
-¿ Y por qué no me paga usted '1o que me dobe? ble lucha entre el huésped y el agente. Trope·
- Hace tres días que Ja he dioho que estoy es- zaron en una silla y cayeron juntos.
perando dinero ...
-¡ Apoderaos de los pies ! prorrumpió J affel'I!.
-Y hace tros días Que le contesté á usted, que
El se11or Han trató de obedecer la orden, poro
yo no tengo obligaciÓ'll de aguardar que le manden un puntapié apliood.o á los riñones, lo dejó por~
ó no dinero.
momento inmóvil; se batió en retira.da, yendo a
La CO'IlCurrencia estimó que la señora Hall ga• trop&lt;&gt;zar con las personas que haibían Mudido al
naba terreno.
estrépito de la lucha, dispuestas á prGotar su a.yuoa
Repentinamente, el extranjero elevó una de su-, á la ju!'.ticia.
manos -períccfamente enguantadas.
-¡ )fe rindo! dijo el extranjero, aunque tuviese
-¡Basta! dijo con tal violencia., que cortó la á .Teffe1-¡,, contra el suelo.
voz á su int.erlocutora. ¿ No comprende usted
Y S&lt;' k-vantó ca.&lt;la vez más y má&lt;i sorprendente.
que yo no soy. . . lo que ooy ? Se lo probaré .. . sin cabeza " sin manos, porque después del iz¡ Pardiéz ! ¡ se lo probaré!
quierdo, se había quitado el guante derecho.
Se llevó enitonces la mano á la crura, y cuand,,
- ¡ Ya ba,;ta ! agregó.
la Tetiró, ¡ había, en el lugar del rostro, un ngujer:&gt;
Era l!Üraño oir ~ta voz que parecía salir deI
vado.
negro 1
-¡ Tome usted !
Jaffors se había levantado y saoó un par de esY dando dos 'Pasos atrás, tendió á la i;eiior11 poi::as.
El extranjero babia comenzado á despojarse de
Hall algo, que ella, azorada ante la tramfon:nada
:fisonomía, aceptó maquinalmente. Al ver lo que sus vestidos, y detrás de ellos no se descubría tam·
era, lo deió caer, Janzando un grito espantoso, y PO&lt;'O nada, al igual que en el sitio que debía ocull'etrocedió va.cinante. Era la nariz-una nariz par la cabeza.
- ; Pero, exclamó de pronto uno de los presc~rosada y reluciente-&lt;iue al chocar contra el sue•
tes, éste no es un hombre! ¡ Estos son vestidos s1 11
lo. dejó oír el ruido de un obieto de cartón.
Se Quitó los espejuelos, su sombrero, se arrancó cuerpó ! ¡Mirad!
Y la voz aérea, cada vez más airada:
El extranjero había entrado en la pequeña sa- la barba. y -por último, las vendas que ocultaban
-¡ Y, sin embargo, aquí estoy [ ¡ No es culpa
la del albergue, á las cinco y media de la mañana, &amp;us mejillas.

•••

mía ser invisible! No es una razón para que rne
,destrocen los imbéciles de Yping.
-¡ Ah ! rc~pondió J affer¡;. Eso es otra cosa.
Nada me importa que sea ó no sea usted invisible.
Yo tengo una orden de aprehensión ...
- ¡ 'l'ontorías ! dijo la voz.
-~crán, pero el deber es el dober ...
-¡ Entonco;:, cúmplalo u~ted !
y de pronto, el fantasma se sentó, y antes de
•QUC' naidie hubiera pensado en estorbárselo, principió á &lt;1uitar~e los zapatos .. . los panta:loncs ...
-¡ Dek'nedlo, prorrumpió J affens, que 3l cabo,
compren&lt;lió lo que iba á ocurrir.
Se apodcwó d&lt;&gt;l ,chaleco ... que ~e le quedó entre
las mamo;-. Por último, no quedó más que la cami~a, cu)º" faldmws flotaLan e,n la lucha.
-¡ No lo soltéis ! recomendaba el agente.
Y todos los presentes se precipitaron sobre esta
-camisa, que era -lo único que quedaba del extranjero.
Una mang:i a¡:&gt;licó un terrih1e golpe, en plena
faz, á J affers, y derribó á otro hombre.
)fomento', después, la ca.misa se elevó. como si
Fe tratnra ele quitar de um cuerpo por encima de
la cabeza.
,foffers l"{' apoderó de clla, pero sólo contribuyó á arrancarla del cuerpo. Ahora, no había rastro de aquC'l hombre.
Los golpes :menudeaban; alguien tropezó con
:algo que ~ interponía á tm paso.
J affers lanzó una exclamación de tri'llllfo : ha•cía wna. pr0.,a inv,isible. . . -pero, repentina.mente,
-dió una volte-reta sobre sí mismo, y cayó ruidosa1nente contra el fmelo.
Y así &lt;lega.pareció el Hombre Invisible.

t

Lo primero que se le ocurre á un obrero extran_jcro, francés, iínglés, yankee ó español, en cuanto
tione un J:&gt;c,,;O, e; c&lt;Ymer; si tiene roáis, vestir, y si
má.~ aún, eomprar muebles, vajilla, cromos para
.adorna;r 1:,u tu.arto, nava~a de afeitar, y cuanto
pueda haocr más cómoda y agrada.ble su vida, y
dar mayor decoro y respetabilidad á su persona.
Desembar&lt;:a una remesa do esos ga.ch,1pmcitos de
-entrepuenk, que acabarán por ser banqueros y
hombres de &gt;&lt;uperficie; vi,,ten una bJ&lt;usa ó chaqueta y un pantalón de lienzo, alpargatas y bonete ro.jo ó an.l ; tm una maletilla, traen una camisa de
refacción: de dinero, ni su luz; en la bolsa, una
,cart.a de nro-;enta(!ión. Apcní1S desembarcados, se
sot{'rran en el abarrot.e y no se les vuelve á ver en
.mucho tiempo; comen queso añejo y pan, beben
.agua, d'llcrrnen en el ta,panco ó en la bodega de la
tienda; trabajan &lt;le cill(;O de la mañana á. doce
-de la noche; cc,mo Xapolcón, duermen cuatro 6
-cinco hora,:, &lt;·on el sueño sonoro de los leñadores.
'rres '111(.\~e~ da•:pués, va asisten á la corrida ó á
la tanda, r{•\·{',;tidos de" un flux correcto, camisa
,albeando, c-orbata de seda rrmlticolora, botín de
-charol y fieltro de hola. Al año, habitan un cuarto amplio, cómodo, con cama, ropero, lavabo, espejo y rctrntos en un "passe par tout"; gastan
·calcetín de• hilo de e;;cocia, reloj ~e plata, leontina
de &lt;loublé y sortija chaipea&lt;la. A esa altura, ya
tienen sus ahorritos en la casa., suelen tener parte
-en las utilicla&lt;les, ;prestan con logro, et.e.
Cineo ó ~is años de:,--pués, se establece'D por su
•cuenta, en "La Giralda", ''La Ciudad de Santan-oer'' ó "el P uerto de Bilbao"; ruedan coche, tienen
m~a espléndida y ,palco en cl teatro. :&amp;s enton&lt;'es cuando &lt;&gt;e casan con una rica, y acaban por va•
rear la plata; fi~ra,n en Juntas Dirootivas y Cont&gt;ejos de Administración; hacen fuooaciones ipia-d?Sas ó de beneficencia, en sus pueblos, y viven
r1&lt;'os, felice.~, en general. buenos esposos y bueno~ pa,d~. amamtl':'I v amados en su hogar, temi"110!\ Y temible,- en el ''estadío'' de los negocios.
Lo mii.mo el francés, el italiano, el inmigrante
extranjero, en ~eneral ; sobriedad, economía y
trabajo, al principio; empuje y audacia, des'P_ués; prirn.eion&lt;"S de todo ~énero, al ompezar, satlf-facci001(";, ele todas naturalezas, al concluir; juventud agitada y azarosa, ry Yeiez tranquila y próspera; tal es l'&gt;lt vida, y tal es el único ideal posible
de la vida, en (';\tos .tiempos de in&lt;lustmli.s-mo, de
competencia comelX"ial, en qrue el hombre se hace á sí mismo, y no hereda, sim.o {!lle tiene que la•
'brarse una -posi,ción y im porvenir.

u.e

EL :MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 21

Ese conrepto (fo la virla, es racional y dr alta
com•&lt;miencia pri,vatla y pública. En la juventud,
el trabajo es el placer por cxceleneia, la lucha tiene atractivo,; y encanto,;; oon la plenitud cl1' toda.e:.
las energía..~, coi11cidc la culminación , l&lt;• todas las
a'Ptitudc.s: C's entonres cuando hay mayores probahili&lt;la1d~ de triunfo. }&gt;ara la vejez, el descanso;
para la juyentu&lt;l, rl trahajo. Porque a~í lo enticnd&lt;&gt;n y a;;í lo praotican, prosperan los cxtranjerol'\ que noo vimwn, y porc¡,uc nosotros lo entcndemo,- y practic:amo, al rcri..,., los Y&lt;&gt;mo;:. aclPl,rntar,
mfr•tltra,; rl'troc,01lrmos, y llt~a.r á la. meta. mientras no~ quedamo~ C'n la estacada.
Kue,-tro coneepto de la ~·i&lt;la ~ entcrament'.!
contrario. Para no.::otr~. la juventud no es la
&lt;'nora del trab,a.jo. i;ino la del placer; e~ ]11, prinHwera con su,; flores, s-us p&amp;frnm~, sus bríos y
~·ns mari pO:'aR. Inspirado,; en el poeta:

Pónenme en la florida primavera,
Como primicia, espléndidas guirnaldas,
V erdes espigas de las tiernas mieses,
Yiola amarilla, adormideras áureas,
Calabazas, manzanas olorosas,
Y ma á la sombra del parrnl criada:
Y de una cabra ó chivo, ¡ roa,; calladlo !
La sangre alguna yez corrió en mis ara!&lt;.
De tanto honor en cambio, yo defiendo,
E.~te huerto y sus vides, de a,;c,chanzm,1.
Aquí, ¡ oh, roanceb~ ! evitad los huno...
Id del rico vecino á aquellas granjas
Que un Priapo de ellas negligente cuida;
Allí os lleva esta senda sin tardanza.

Di~frutamo~ por hoy de la ,ida
¿ Quién el sol de ,mnñana \'C'rá Í'
PriYacionei::, a,horro, trabajo a.siduo, edificación
lenta y la:borio,;a del ponen ir ... tonterfa; la juventud i;e hizo pam g-07,ar, para amar. La juventud e,; una mariposa, que va ,ele flor en flor, l ibando néctar y agitando sus alas doradas y v1stosru,.
¿No,; ca1yó la lotería? Puos en v~z de abrir un
tondajón, organizamos una tamalacla. ¿ Nos subieron el imeldo? J&gt;ues un bailecito de compadres. ¿ Ilcrooaanos á un pariente? Pue:s un almuerzo en 8an,ta Anita.
Para no;:otros, ahorrar e,; un vicio repugnante;
la alcancía del pu"C"blo oo la taberna. Vemos, con
lástima., y acabarnos por mirar con cdio, al hom
bre mctód ico, económi&lt;.'O ' 'guardón .,, parsimoniooo
:v preYisor. ·
Kue~tro placC'r d&lt;' dio:,f'l-i, es echarnos en la bolsa el ga-:to :v ol~eauiar parásitos en la &lt;:antina.
('ompram&lt;&gt;:; reloj ho:v, v mañana con;;ulta.mos Ir.
hora en &lt;&gt;l boleto: vivimos en los eternos tranc~
de la rC'nta que se eumplc, del pagaré que "'' ye,11ce-, de la prenda flUC c:.c pierde ; abrimos todo.; lo-,
días un agujNo grande. para tapar otro cinc_,;
cuando ya C'Stamo,; C'&lt;r.1 el agua al cu&lt;'llo, empe:,:.!mos lo que quecfa, y vamos á tentar fortuna al
garito.
Solemo-- tener á nm.,,.tra mujer encerrada, porque no tiene con qné salir, y á nuestros hijos sin
o..~uicla. ipomue no hay ron qué pagarla; pero da-•
mos cuelgas los &lt;lías ele -santo, pagamos copas á
todo biol10 YiYi&lt;'nt&lt;', Y ~olemos srutener "casa chica" al lado &lt;lC' la "casa grande".
Pero ¡c-;;o i-í ! puede oif;"e nuo,,.tra. boca cuando
ha.blam0:; &lt;le leo; extranj&lt;&gt;ros, que ele todo nos desff)Ojan, qu&lt;' dc todo Re apoderan, que nos han quitado nue.-.tra.s mi'l}as, nuestras tierras. nuestras casns, nue,,tra.s riquezas; que Yiven opulento¡; en un
país que es nuestro; que nos han de-saloja.do del
rnercatlo nacional. que comen nuestro trigo y beben m1estro vino, lucen nues.tra.s joyiu,, habitan
'llucstroo palacio:,, y pasean en nuestros jardines.
¡ Pero, qué cJa,-e de gobierno es éste, que tolera
FCmejantes a,lrn.sos, y que no aplica el artículo 33
á loo expolia,dore; del pueblo, á los vampiros de
nuestra. riqueza, que tienen la insolencia de salpicarnoo con lodo, desde ,;u,; lujosaE, carretela;,!
-¿ Pues qrué gobierno ha de ser? ¡ Un gobier no "ayaincado", afmncesado, españolizado, inglesado é it.alianiza.do•.. !

j)r.

Jr!.

Flores.

.'..bril de 1901.

Oda XX.

Yo, aunque con arte rústico labrado,

Yo, pobre tronco de álamo, ¡ oh, viajero 1
Estas tierras que miras á la izquierda,
Esta casa de campo y este huerto,
Que son de un dueño humilde, dt' la mano
Rapaz de los ladrones los defiendo.
En primavera adornánme con flores,
Espigas rubias en verano tengo,
Pámpanos verdes v uvas en otoiio
Y olivas glaucas en el duro invierno.
Llenas de leche, á la ciudad, las ubres
Llevan las cabras que á mis pastos fueron,
El cordero engordado en mis apriscos
Colma de oro la mano de su dueño,
Y ensangrientnn las aras de los dio~s,
Mientras mugen sus madres, los becerros.
Así, pueB, á este dios ríndele c•ulto,
Y de él tu mano aparta, ¡ oh, pasajero!
Lista la cruz está; ¿ por P óllux, dices?
¿ No obedeces? venir mira al labriego ;
En su brazo robusto, en dura clava
Pa~a tí trocarásc aqueste leño.

Joaquin J&gt;. &lt;?asasus.

EL SOLAR.
Mustia la parra está. Y a. su follaje
sobre el roto balcón wmbra no vierte;.
en el viejo solar, todo pregona
la calma de la mum-te.
Huyen medrosos pó.jaroo del huerto
rico de zarzas, huérfano de flora,;
no 3Jlegran ya la vida en su roointo
•a romas y rumores.

¡Venerable .m'llllsión, ruina eagroda !
podrám los años ()()IIl segur impía
tus glorias cercenar, más sitffillpre grande
te &amp;ueña eil aJma mía.
Y

e¡;

consuelo aJ mortai que penas HOll'&amp;

y por la cu€S'l:,a del dolor 81Vama,

cantar recuerdos si perderne esoucha
la voz de ln cspe,ra;nza.
Ora miro llegar cabe tus muros
brava. le¡¡:ión de nobles pailwfo:ies,
sus trnmfos dec-antam.do al són guerrero
de trompas y clarines.

CATULO.
Oda XIX.

¡ Oh, jóvme.,, ! vo ROY, árida encina
De un labrador por la i-egur tallada:
Quien, c-i-tas tiC'rra¡,, y palustre choza,
Cu~·o techo r,; de juncos y de cañas,
Protege, para hacer que año tras año
J,legul'n á H'r más nrósperas entrambas.
Como á un clios me ¡,,aludan y dan culto
Padre é hijo, los dueños de
granja:
Cuida aquél. c-on asidua. diligencia,
Que las yerbas y eRpinas, anartadas
Se encuentren de mi templo; lleva el otrc
Pocos presentes, más con mano larga.

la

"Amor y fe", tal reza la &lt;livisa
que en batai1Jas y pace.s los escu.cki. :
cántabroo son v el alma nunca abrieron
á vergonwsa duda.
Y a deil hogrur ~·oco }as velada.a
donde juntos vasallos y eeñora;,
gozosos oolebraran el romMJre
de tiernos trovadores.
Y ~ apa:rtados continentes, oigo
ma:ldec1r de su trágica fortmna
á gente.; ne l~ estirpe que en tu seno
halló gloriosa cuna.

�Domingo_ 21 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

Doo.ningo 21 de Abril de 1!)01.

¡ Oh mutación íatí1dica ! Mra.ñana,
busmndo en en.as próiligo venero,
l a paz sol€!1IlDe de tus santas ruimis
profanará el minero.

EL NUEVOSECnETARIO

--- DE JUSTICIA.

Y enoonegadoo eorre:rá,n entonces
entro escoría.s de cumbres y vertient.ee,
los arroyos que tintos GB mirairon
on sangro de vailientes.
Cuan&lt;M&gt; en temi,da.s noohes invern&amp;l.6!
hayas y pines rcimpa d aguacero,
¿ á qué puerta, la tuya -deíi"umibada,
se llega,ru ol prulmero ?
No pe,ra tí íccrnrndo wl de lfa;yo
oiel~ y tierrra de esplendores viste;
más digua luz te da oáli&lt;lia lWla
orácuilo del trism.

Yo también como tú, prósp,eros &lt;l¼te
e.lejarrse miré, y en mi auebran-to,
oon nuevas gilorias perturba.r quisiera
tu paz de c:.bm;pooanto.
U ay ay. á mi cl.arrnor sólo responrle
n,egra visión fugaz oruz,amdo el ·huerto :
"Canta lo porvenir .. . Hora., poeta,
}a tr.a,di&lt;:ión hia muerto.

.Culs jJarreda.

Nuestro ejército, en lo general, tiene grande~
simpatías en aquella nación, y muy páncipalmente nuestras bandas militaN'.'S, y los rurales, vistiendo el traje nacional -de charro, han de,,pertaiJo si.cm-

terna.cionales, su,; servicios han sic1o ina,preciablr,
en la caarupaña, en guerrillas, las targas cerooda..,
ry el ma'Ilejo de la reata, q'lle supieron convertir en.
un arma terrihle para los enemigoo.
I~n la época. actual, en plena paz, Sl.18 servicios.
·son no menos importantes, pues á ellos e.,,.tá confiada la rnguridad de los caminos, la custodia 00
las estaciones ferrocarrileras y la persecución deloe bandidos.

***
Además de loo rurales, irán otros grupo;, de soldac~os ele las troo armas : infantería, caballería 'J
artillería, que escogidos también -entre lo más selecto de los cuer,pos, tendrán oportunidad de (!emostrar la disciplina y buena in:;trucción militar, que en los últimos años es un honroso distintivo del ejército nacional.

Corno se sabe, el señor L icenciado Don
Joaquín Baranda, Que
por cerca de n~inte
aiws ejerció el puesto
de Secretario de J usticia é Instrucción l)ública, hizo en &lt;lías pasa•do,:. dimüión ele su
elevado encargo.
De,,de que el señor
Baranda dejó el Minit&lt;terio. se hablwba,
para substituirlo, de
muchas y mur di;;tinguida;; personalidades;
pero los comentarios
cesaron el jueres, tlí:l
en que ~ supo era e:
llamado á la importante Socretaría de Estado, el señor Lic~:ciaclo
Don J ns tino Fernández.
El señor Licenciado
Fernández es un "vicux de la Yicille". un
l uchador por lo;; i,dea]e,: moc1erno$, que acompañó á lo~ inicra.dore,
&lt;le la reforma y á lo,
enemi~o~ de hi interwnc-ión
Allá c uando e l l au rel se cofsecbaha

,con mttt·ha sanl?re n mucho
[sufrim iento

***
La banda &lt;le artillería, al mando de su diroctor
señor Capitán Pacheco, 1IDarcha también, y con toda anticipaeión ha estado ensayando para aumentar su repertorio con piezas model'Ilas y e,;cogida,,
que S(\,O'\lramente agradarán y valdrán á nuestro,;.
IIIlÚsicos rui-dosas ovaeiones, semejantes á la.; que
alcanzó en otros años la banda del So., hoy de Bst.ado Mayor, bajo la -dirección de loa inol'idablc~
Maestros Pa;yén y Santibáñez.
La ma•rcha ee efootua'l'á, según se sabe, en 1~
primeros días del entrante Ma,yo, y la ciudad norte-americana de Buffalo, que tendrá como buéa&lt;pedes á 'Iluestros soldados, prepara en su obsequi;&gt;
Jos onás exquisiloos agasajos.

BURALE.S EN BUFFALO.
Nuestras ilustraciones representan Jn_q grup~
de Rurales mexicancs que foI'lllarán parte &lt;le la
fuerza armada, que, iprevii.o permiso de las Cámaras, irá á Buffalo el próximo mes de Uayr., al
inaugurarse la grandiosa Exposición, preparada
con tanto cuidado en la citada población de la vecina República.

pre curiosidad y admiración entre el pueblo americano.
El grupo que maroha, ha sido escogido entre lo
más granado de los cuerpos, y siendo m~&lt;&gt;11íficos
charros, podrán l,ucir los elegantes trajes, buenas
monturas y briosos caballos, que se le.s han destina.do para el viaje, que será para ellos no sólo
de recreo, sino también de utilidad, porque tendrán oportunidad de conocer costumbres, visitar
los mi.arteles arrnericanos, etc.
P or supuesto, que además de lo mucho que
gusta á la gente
americana, ver á
nuestros soldadoti
c.on sombrero galona.do y traje de cuero, no es desconocido allí el mérito v
buenos servicios qu~
han prestado estos
cuerpos, entre lw
cuailes ha haibid0
siempre hombres de
rarro valor é irresistible empuje.
Los rurales están
muy lejos de ser un
simple adorno en
nuestro ejército : en
épocas aeiagas, muy
esencialanente
wuootras luchas in-

en

'

..

. )Ii amigo encendió un ciganillo, ~- me contó BU
i-1da en un apólogo, con fra;;es amotinadas y con;fu,-as, que ¡rnlopaban bajo el bumo:
- Lenta.mente, murmurando una e;:trofa. mm·chaba el ;:oüador con rumbo á la c,iuc1ad. por el
camino de la aldea. Abandonaba la e-alma de lo:::
c-ampo5. 1)ara e'Illpren&lt;ler b Yida, e3a peregrinac-ióu
ent re lo,, espectroB. Y mientra~ andaba y andal}a, hundiendo l°" ojo~ en las torr°" ). de,;trozantlo, al ipasar, las flor~ silvestres, el ~ol-un ,-ol
extr~ño ele otoño,-fijaba sobre sm espa lc1a,- una
pupila roja, que le empujaba á la brega.
~a inme,nrn. metrópoli hacinada y humeante,
alma ante el las puertas·&lt;le su garga'llt.a de Le,·iatha.n . E ra un amontonamiento mon:&gt;truoso de YiYiencla,s grise3, cle donde se alzaba un lamento
sor do.

Jllaf/ue/ lígarfe.

�Dooningo 21 ele Abril ele 1901.

EL MUNDO IL USTR_\ DO
gnna;; e:;trofas, es una escena del sueño de una
no&lt;:ho de vera.no? Es poesía que huele á juventud, que alllla á la naturaoleza y que, penetrada ele
sus ;;:ecret~, los cama en un lenguaje fino y sutil
como teiidos de luz.
&gt;
Y un compañero mío, amante impenitente d"la :&amp;,lle7.,a, me sugirió el pensamiento :
~
¿ Por qué-me &lt;lijo-se obliga á nuestros j óvefü~s poetas á cantar en esta.; fiestas los himno~
triunfales de las flores? No son ellos los ou() 11,_
ben hacerlo; es una mujer, es la mujer, que 1·')D?:)
excla'llla 8antacilia en su tierno a,pólogo ·'u11ció
ial par de las estrellas y las flores". La.s mnjerC',;
están en perpetua comunión con sus naturak.:; hermana.~: la,, del cielo y Jas de los jartdine;;, Hay
ll)Or ahí divinas boca;:, de las que mana el wrs¡,.
oomo la miel de los panales, y esos laibios, sc,;1 le~
mejores pam entonar la a'labanza. Una mujerharía prodigios &lt;le "La )lisa de las Flores". ,. Q:,ti
mejor .,:ace1"&lt;1ote para este paso de la sagrada litur_gia?
Comenga1111os en que mi compañero tiene razón.
¿X o te parece, niña de los ojos claros, que, á diario, hojea,; los libros de Gutiérrez N-ájera?

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Abril fué azul en otro biempo. Oberón, coqueto
y fre;;co, eon auroras rosaela.s y tarde;; airo~as, ~e
adelant,1.ba á ofrecer su primer ramillete de azueem1,-, á Titania. Hoy no. Abril se pre,;enta pesado, y enrojecido con fulgor€'S de fragua. X o c.s
ya OIJ.erón, e~ Yukano.
Yec1lo ·si no, cuando ata,1,dece. El cielo se incendia por momcntC&gt;b; brochazos ele púrpura culebrean á lo hmrn c1t'l horizonte. El ,_.;ol tiende su
pe.;ada tela de oro, de montaña á montaña; la tie-rra, caldeada, ,e rc,quebraja; el pantano, de bordes blanqui.;co,; y ,1g-rietado;,, como labios ;;e-diento.;, lanza con de:'e&lt;"peración y para defender.;e ele
las quemadura;; del aire, las im·isible,s y envenenadas ~aeta,: dd mia:.'ma, que, á ,ec-e;:, van á davar~e en la inrnó\'il v moho.;a e.';&lt;JJ!erolda de la ciénega.. Lo:; árhole~ ele lo.;; jardine., público~, _ya reverdeeido,: v pompo~o,;, c:hupan con avidez las primera,: gota,- de agua que humedecen h1 tierra.
La:: cúpulas de lo;; templos relampaguean de ira,
y ,-e empinan para atisbar en el horizonte el negr ~
vela.me-n de la tormenta.-,.; Se habrá perdido rn la
alta mar c1el cielo el gran "Buque Fimtasma ?''
Al pone1"i'e el ;;o], y ya en los últimos instantes
del crepú,,.e:1110, el espeso cortinaje ele ]a sombro
no pue&lt;le cubrir por entero la roja hornaza &lt;le la
fragua--que por mucho tiempo. queda aún lanzando las chispas de sus CiHbones inflamados sobre ]a;; cre;;ta,- de la ¡;crranía.
A la maii.ana-¡ qué tristeza !-las espigas de ]a.,
,-;ementera, han caído heridas v moribundas; los
trigales parecen campos de bat~lla; se adivina lo
terrible de la lucha, ha:V muchos cadáveres en los
smX:o.,; las campiña,s semejan pueblos batidos y
tomaidos por a.salto; }as rosas se deshojan á los beSDS lujuriosos de la luz, y }as aves se de~piloman
al bor&lt;le del camino, atra,esadas por la flecha de
Ulll. ra_yo de ,sol.
lfas, según aseguran los sabios, pr onto Su )fajesoo.d va .á ser vencida. El cielo, cuando eso suceda, se mancha·rá á trechos, ron alburas radiosas
y refresca1J1tes y anch as franjas de nubes cenicientas. Los árbol-es, hO'j' amodorrados y tristes, comenzarán á ba.1ancear sus copas húmedas en señal de afiegría; charlotearán los pájaro,•, bajo las
frondas ench~quiradas por la lluvia, y las golonc1rinas giraren lentamente al rededor de la cruz
de los c-ampanal'ios, entonando sagradas letanías,
como monjas en procesión.
Y ent,onces, en las tardes lluviosas, cuando el
agua lani el esmalte dol horizonte- ¡ oh. YO.-otra,,
las jówne,s romá.nticas !-podéis pouer en práctic-a el delicadO'"'nmdrigal de,l poeta; escribir con el
dedo sonro,rn&lt;1o, sobre el opaco vidrio de la ventana, el nombre del amante. Así, aparecerán las
letras azule;;:, como trazadas por las manos ele lw
ángeles, en la tranquila diafanidad del ciclo.

Las fiestas d e la s flores
En los pueblos cercanos, comienzan á preparar¿ Que quién las prepara?
Es inútil preguntarlo; quien hace siempre esta5
eo:-:as. el g,ran florionltor, el Sol. Hay que conv~11Ír oo que á este ca,baJ.lero se le deben los prodigios de })€talos y de ramos, que trae en su delantal de li110 la, señorita PrimaveJ'a.
Las flores viven· ¡;;on almas de runjeres coquetas, que hicieron'. sufrir en la anit:eri?r existencia á, muchos jóveru?S enamorados y sensibles. To•clós los poetas ,cantan en sus estrofas el amor de
las rosas, la castidad de lo.s lirios, ó la ternura de
Ja;: ,io]etas.
)Iaurnel Gutiérrez Xájera tiene un encant~dor
"pa,;;tiche'' linguiano lleno de fantástica ammación. ¿ So conocéis la ")fo:a de las flores?" Recordad qué sencillos y qué divinos versos. Pare&lt;:e que Andersen se entretuvo en rimar alguno
ele sus cuentos.
Corre por esas estrofilrla:s de arte menor, hechas como al paso ele un ensueño, savia virgen .Y
prima,eral.
Al leer!l.as, Ee pregunta uno si no están regadas
oon jugo de azucena y perfumadas con agua de
alhelí. ¿ Habéis oído algo más bello que esto? :
V rumos al templo. Hoy es fiesta;
tulipán dirá el sermón;
en la misa, gran orquesta,
y en la tarde, procesión.
Pafomas y codornices,
r"n hojitas de azahares,
;;:c las fiestas c1e las flores

EL ~UXDO ILUS·TRADO

Domingo 21 de Abril de 1901.

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·---~Í\'.-!-=

Las figuras de la ópera

Nina Pack.

remien&lt;lan sobrepellices
y c001.cponen los ailtares.
un pobre topo, el -más mandria
y apocado, barre el coro;
¡ hoy va á cantar la calandria,
la ca-lanc11'.ia ele voz de oro!
Será e,l zenzontle, tenor,
jilguero, primer violín,
y mae,~tro director
el arrogante clarín.
La pila ele agua bendita
que está en el rincón umbrío
es silvestre margarita
llena de fre..."Co rocío.
El can,de-labro mayor
p,; una hermo,;a arat1caria
y aquel altar, siempre en flor,
es de Santa pasionaria.
)Iil cazoletas de almendro
perfuman el tabermículo;
ya viene con mitra ~· báculo
monseñor el rododendro.
Yan los bre,·es aretillo.i
repicando e:ascabele~.
y cleh á,s rojo3 chn·ele;;
veftidos de monaguillc.•.
Del c-0ro bajo la,; rejas,
iah.,:orta;; en ·"U.S plegaria~,
H' agrupan laR trinitaria:;
que tieuen cara:; de vieja:a.
A la came,lia patricia
y á la azalea pispiréta,
ve la azucena novicia
con •"US ojos ele violeta.
En ,u sitial la dahalia,
como priora ~e e•ponj a,
mientra,, la tórtola monja
entra de sayo tY ;;audalia.
En cambio, ¡ qué jubilo;;:a~,
cr11é frescas y qué elegante;-,
eRbí.n laB jóvene~ ro,;a,;,
¡ qué imlt'voto,, :-us. amantes!
Aquel que de negro visk,
el de las grancle~ ojeraF,
es un pensamiento triste.
¡ Sufre mucho ... ! ¡ Si supieras !
)las · silencio! ¡ de ro&lt;lilla.s !
Ya el monag-0 .ele roquete, ·
girar hace el rehilete
de azulti.nas campanilla,,.

¿ Verdad que esta poe.--fo, ele la que tomé al•

Pronto nos dejará la ópera fra'll.Cesa. H an principiado ya, según parece, los preparativo;; del
viaje. Dentro de pocos días, la t€!111porada no sera más que m1 recuerdo; luego, nada; el tiempo,.
que es un lento demoledor de memorias, se encavga de estas desapari&lt;::iones. Viene una impresión nueva, y en seguida otra, y así, de :iill1presión
en i1111presión, se envejecen y marchitan las remembranzas, y al fin, &lt;Caen como flores secas, que
el viento arrastra y deshace, y avienta, entre nu,
bes ele polvo, por llanuras interminables y sol itarias.
Los artista.; de la ópera se 'l'an. Para ello,, e~ta.
exi.stenoia i1J1quieta es una necesi.dad.
Ei,:rar de dima en dima es un i11-s,tinto
en ciertos genios, como en ciertas a,es,
dijo un poeta.
.
Sin embargo, a1lgunas :figuras, se quedarán en
nuestra memoria, por largo tiempo, como grabadas €'Il ella profun·dam€'Ilte.
La más imborrable, tal vez, de esa.; figuras,
i;erá :Nina Pack. Vivirá más que la risueña )Iontbazon y la €€(;11ltórica. Bonheur.
¿ Por bella? Xo; la perfecoión ,de la línea, la
curva de ánfora del torso, la pulida. redondez del
cuello. como el arranque de una columna ele mármol, el perfil helénico del rostro, sereno y puro,
como el bajo relieve de una medalla antigua, no
caracterizan á esta mujer exrtraña, cuyo ;;uge, tivo
poder e;-cénico produce una im-mioible y ca,i doioroFa f,ascinación.
Al contrario; Xina Pack está en el límite pre- .
ci,o en que la ,hertmosura comienza á perder su
dominio plástico. y á conYertirse en otra CO$a, en
nobleza, en maje,,,tad, en atracoió1J, en soberana y
suh_yug-adom simpatía.
Bn la Sala del Louvre, junto á la Sublime 1Iu·
tilada. X ina Pa,ck no pooría rivalizar. Pero an ·
te aquella serenidad augusta de la cliYina dio;a
pagana, los inmeneos ojos, los ojos lle110s ~1e milagro y de eru;ueño de los artistas~los grande;;
ojo-, de Ladv Li~ia-des.pertarían un Térligo ele
a0ismo, un ignoto deseo de amor, complicado ele
sem::ualida&lt;l y de amargura.
En "La Vimndiere", de Goda:rod, la Pack ha clerroohado to&lt;la su ternura de mujer, como en la
"Xavarrai;:,e" prodigó su pa,-ión de hembra enloquecic1a. El público cfo México ~nardará por muc-hos mios la imagen de la sugestiva artista fran·

¡, a
¿Qu o Vadis? e n el teatro de la Puerta Sau Martín: En el Circo,

fingidos un0$, reales y con valor histórico los
más; el e:,cenario inmenso en que la tragedia se
desarrolla : el foro, el coliseo, las terma~, las catacumbas, eran elementos bastantes para conseguir
deslumbrar y admirar á cualquier público.
Reproducimo~ el -cuadro en que Ursus, vencedor de la fiera, lleva en sus brazos, ante el palco de
Kerón, á L igia, á quien acaba de salvar, mientras

se dirigen hacia él Yinicio y Petronio. El suelo
está lleno de ca&lt;láYere:; &lt;le cristianos, erizado,, de
flechas.
Otro cuadro, menos grandioso, obtiene todavía
más éxito. Es el en que se mira á Petronio "ár-bitro ele la.s ele~ancias romana;;·', sorprenclie~do á
su esclava Eumce besando los labios de mármol
de la estatua del dueño que ama.
'

lla sido también muy a,plau&lt;lida, la eocena en
que :Nerón ~l~toriza al tribuno Vinicio para casa:~e con L1gia, y ordena á la emperatriz Popea
cen1r al cuello de la hermosa extranjera el collar de ópalos con que la oh.sequía.
La obra fué representada en el Teatro de la
Porte Saint )Iartin, en París, y obtuvo un 0o-ran
éxito.

ce.•a.

.Cuis ~- Urbina.

dQUO VADIS? EN EL TEATRO.
La afortunada ¡ vaya si es afortunada ! y bellísima ¡ cómo que es ,bella ! 'llovela de Sienckiewik",
"Quo vadis ?", de-;;pués de dar la vuelta al mundo,
trdaueida, oomentada, alabada, censura{la, r eim·
presa, y hasta expurgada para el uso de la juventud, acaba de sufrir un arreglo para el teatr o.
La obra perden{1 en interés literario, en -:abor
ele época, desaiparecerán ,de ell.a la.s brillantes Y
concienzndas descripciones históricas, que tanto
han pasmado á los eruditoo; pero ganará en dramatismo, en ,interés, en ,vitalidaid -v en energía.
Poco,; asuntos 'J)lleden ser llevados al teatro, con
más éxito que el de "Quo va&lt;lis ?". La lucha ele
&lt;los mundos, de dos religiones, de dos civilizaciones; el aJJarecimiento de personajes Jegendarios Y

¿Quo \"adis? en el teatro de la Puerta San Mart!n: El collar d-, ópalos.

�EL MUNDO ILUSrnRADO

Domingo 21 de Abril de 1!)01

EL MU}fDO ILUSTRADO

LAS OBRAS PUBLICAS

DoDl!Íngo 21 de AbriJ de 1901.

LOS OFICIALES RESERVISTAS

EN LA

La ini.cia.tiva, seoundada ya en toda la República, para la formación de un cuerpo de "Oficiales
Reservist.as", está dando los mejores resultados· se
ha.u fundado academias para que los jóvenes
criptos adquieran la nocesaria instrucción militar,
tarea de la cual se han encargado inteligentes jefes facultativos.
En México, las academias e.stán bajo le. dirección de los señores Capitán lo. Miguel Ruelas, y
2o. Gusfavo Adolfo Salas, quienes llevan como
ayudantes á lo;; Tenientes Ernesto Ortiz, Emiliano L ó;pez .l!'igueroa y Genaro :B'rías.
Con la academia que se verificará hoy, van cinco que se celebran, y el empeño que han demostrado los 250 jóvenes inscriptos hasta ahora, hac-e esperar ya q&lt;t1e mu:y pronto adq&lt;t1iriron los conocimientos necesarios para sustentar el exMnen reglamenbario.
Nuestros grabados reprc...&lt;:enfan las clistintas secciones haciendo ejercicios de la escuela del recluta, en los campos que quedan fnmte á la E!'Oltela
de T!i.ro de San Lé.zaro, al mando de los instructores, cuyo número tondrá. que aumentan-e al aumentan:e el de jóvenee q&lt;t1e ~octmden la provechosa iniciativa del señor Secretario de la Guerra.
¡1

CIUDAD DE MEXICO

ins-

Xo eabe duda que hl recon,;truc:ción de lo~ payi,mento,.; ck la ciud,1u de :\Iéx1c:o. con4itnre una
de la:; má~ grande" mejora:; para la :\J-etrilpoli, \
permiten a,;egurar el embellu.:imiento de ella, tan
pront:&gt; e;omo la:; actuale:- ohra,- emprenJida~ con
loable actiridad. ,e hayan krminatlo.
E~ cierto que lo, vecino,; ele la oapital. ,mfren e'Il
e,:to,-. moonento,; la,~ mole,;tia~ inherente, á esta
(·la~e de tmhajo:a:; pero, á juzgar por el arnnce de
é,-to:;. muy pronto ,;e verán recompensada., e.sas
molc-"ti,1,... con lo~ beneficio« de una ciudad sana,
limpia ·y henno~ame-nte pa,rirnenta,,hl.
La C'ompaüía ,1,mericana '·Barber·', que, según
~l' sabe. cekbró un contrato eon el A,·untamiento, pant construir en la,.; ca.Hes pi-"o~ a~fáltieos, e~
una tle las do3 que 011 la actualidad i'e ocupan de
arreglar la~ calle;; de la capital, y por creerlo de
interé,: público. vamo;; á dar ligera cuenta de las
obra.: qne ha ejecutado y de la manera cómo construye rns pavirnentM.

***
L os piws que hace la "Barber•· ::on de tres- cb .
ses; la.s cla..,:;cs "A'' y ·'B", ~e con:;;truyen colocan-

L _____

ºJ

La propagafüht Ul' la itlca, t&gt;tlCOnH:nüada á personas de 1wtoria acti vi ciad y bien relil(:iona&lt;las e.1
toda la Hepúbliea, ha ,&lt;·clo Í"t1ctor de primer orden
en el éxito alcanzado. puc,- han clirigicl-o invitaciones ú tona; parte&gt;.~, lrnn organizado la crroción Je
academias, y con tino di:¡,rno de elogio, han sabido atraerse al c&gt;lcmcnto máll á propósito para el

de que invariablamente han &lt;lado muestras su:;
l&gt;uenos hijo.;; pero es indudable que no sólo valor
y wonegación son necesarios, cuando de una manera
provecnosa fe trata de servir á la Patria. La guerra moderna requiere instrnceióiJl, buen manejo
de las airmas, conocimiento ele la táctioa, práctica
y pericia, que es lo que adquiriran los oficialc•re::er'Vista$, para poder, en un momento dado, ponen;c al frente de un grupo armado y engrosar las
filas ele los defensores de nues,trns instituciones y
nue.stra autonomía.

fin (JU&lt;' se persigue. Este elem~:rlto e.,;tá en la..~
agru pa&lt;:iones e.;,tudiantiles, simpáticas en tod.11-;
rpa.rtcs, siampre di..:;;ipuest.as á lo noble _y e.levado, y
un aptitudes de llenar debidamente su honroso y

1

Aplanadora de vapor,

&lt;lo primero una ba•e de concreto hidráulico, ;;obre
é,:;te el concreto llaimado "binder'', y encima ,;e extiende la lámina asfáltica. Ira diferencia entre
esta:; dos cla,;es, consiste en que la "A., tiene mayor eopesor que la '·B''. La cla;;e «e;·, e.s igual á
esta última, con excepción ele la báse, que en lugar
Je concreto, se compone de un empedrado, una cana de arena y en seguida otra ,ele aüoquines usaclo.;.
Tanto la Compañía ''Barber", como la '·Xeuohatel ·. que e::: la otra Compañía parimentadora.
trabajan en hi.s calle~ una temporada comprenclit1a
entre los meses de Octubre á :\[ayo del año ~ip;uiente. y stÍ.,,pcmlen ,;u,; labores di.uante la época
ele Huvia,;.
En la temporada que va á terminar, y que dió
princinio el 26 de Octubre ele Hl0O, ha construido
ha~ta ho~· las siguientes calle;;: l a. y 2a. de la 1Iontcrilla, Bajo,; ele San Agu;;ín, Han Agustín, Joya.
Don Juan :\fanuel, Capuchina;;, Cadena, Rafas,
San Bernardo. Arco$ de Sat11 Agustín, Jesús l'.azareno, Estampa de J esús, Bajos &lt;le Portacoeli.
Flamencos. Lerdo, Angel, l a. de 1fesones, Puente
rlel Eopíritu Santo, J es&amp;,, la. de Brruela.s, 2a.
de Berlín ,, 3a. de Londres, ( e~tas tre~ ca:lles son
de la Colonia ele! P aseo); (lrnprovent Co.), Colegio de Xiña~, Palacio Xacional, 3a., 4a., 5a. y
Ga. de Bucareli, y la Glorieta, entre la 4a. y 5a.
Superficie total ele pa,·irnento con;;;truído :37,133.53
metros cuadrados.

•••
Obras del drenaje.

tina; pero tal estado de eooas, tan provechoso y
con tanto afán sootenido, no 110s autoriza á vivir
descuiid,adw y á no estar prevenido.s para cualquiera emerger.cía, en la cual la Patna demandara
nuestros servú.cios personales.
Seg'llra.mente, que en caso ta,n remoto, por fortuna, al llamado &lt;fo la Patria, respondería el valor

ma tle do;; mil quinientos metros cuadrados al día
si bien ha,,ra hoy no ~e ha podido llegar á este lí~
mite en el trabajo, debido principalmente á que
fa..,, calle~ angosta..; y con vías férreas, no permiten
la ra.pidt&gt;z en la construcción. Es de nota1'$e que,
tanto cd tráfico ferrocarr ilero, como el de lo5 peatone,:, no se interrumpe en manera alguna durante
la,, obra.,., y el tráfico de los demás vehículos .;:úlo
e" intercepta&lt;lo por unas cuantas horas.
En los tn1,ba,jos de fábrica de esta Compañfo
~ en la,, ,:-:uadriLla~ de las e:alles, se emplean d,'.
tre-&lt;:ientos cincuenta á cuatrocientos hombre;; cl1ariamente.
8abemo~ qut&gt; no estando satisfechos ni el l'resi(bnte de !a "Barber'' ni el Gerente, que reBiden
en X neva York, ~e van á hacer algunas reformas,
tanto en la instalae:ión ()()llllO en la man era de dirigir los trwbajo..~, á fin de que en la próxima temi_)Orada, Be puefü1n con.struir treinta mil metros
cuadrados de pavrmento, a.l mes.
La otra Compañía contratista es la "Xeuchatel", y también ha p rocedido á construir pavimentos asfálticos, con su procedimiento que difiere
bash1nte del de la "Barber''. La. "Neuchatel'' ha
t.emninado ya los paviiñentos de las sip;uiente,
vías públicas: calle cerrada de Santa Teresa, Seminario, frente de la Catedral, y Empedradillo.
Próximamente, dar.í principio á ias obras, en la.s
ealile~ de Plateros.

***
La, idea por otra parte, no sin razón, ha sido
acogida con heneplácito y entusiasmo por la juventmd mexicana, que piensa, que aspira, y que

***
_En la :m-'.1-J'.ºr. parte de ~os Estados de la República, la 1mciat1va ha tenido la misma buena. acogida, así es que con funda,men.to, se espera que
antes de u n año, si los jóvenes continúan oon la
misma dedicación y empeño, quedrurá fomnad.o un
buen cuer,po de oficiales reservistas.

Nuestro;; grabado::- representan varias de las ca-

La instatlación que tiene establecida en México la Compañía á que nos verumos refiriendo, e~tá caleulaiila para construir una superficie máxi-

l)e.; mencionadas, con el pav•innento en comtru~cióin. T,unbién, algunos de ellos, muestran el p,~a-1o actual de varia" YÍa\, ~)úblicas, CO'Il. anotivo de
la~ ob.ras del Sane,tmiento.

***
tiene criterio bastante para. comprender l os deberes que la Patria impone á cada uno de sus hijos.
Hoy, es c~erto, estamos en plena paz, n,ad.a hace •~ar, m remotamente, en los peligros de una
eontumda internacional, ó de una revuelta intes-

Aplanadora de mano.

Empedrado preparatorio para el pavimento de asfalto.

Por ot~a parte, los oficiales r~ervisros, una
vez ootemdas sus patentes respectivas, y cumpliendo oon el regla,mento á que han de eotar sujetO!',
rudquieren deroohos q'lle pueden SCTle-s altamente
iprovechows en su vi&lt;la pú blica.

patrióiioo encargo, CO'Il. tanta más razón, cuanto
'.Jne esa nueva generación, que hoy estudia y s9
üu,stra, será la que imañ.ana estará al freinte de los
de::,ti!llos de la Nooión.
~

�EL :1u1-no ILUSTr•.ADO

Domingo 21 u.e Abril de 1901.

Domingo_,2 1 de Abril de 1901.

EL MUMDO ILUSTRADO

LA~CHITAS
El t:tulo puc~to á la presente narración, no es
el dim nutivo de "lanchas", como á primem vista
ha podido figuran'le el lector; sino--por más que
de pronl&lt;) se le resista crcerlo--cl diminutivo del
apelli&lt;lo ·'Lanzas", que á principios del pasado
siglo llevaba en México un sacerdote muy conocido en tasi todos los círculos de nui:istra sociedad. Xombrába..~lc con tal derivado, no t'ltlx.~mo-,
si simplPmcntc en señal de cariño y confianza,
ó si también en parte por lo pequeño de su estatura; mas ¡;ca que mi litaran entrambas causas
juntas, ó aiflacla alguna de ellas, casi seguro e;;
que la$ uominaLa la sencillez pueri~ del personaje, á quil'n, por su carácler, .e aplicaba generalmente la frase vulgar de "no ha perdido la gracia
del baut'~mo". Y, como por algún defecto de
la orranización ele su lengua, claba á la "t'' y á
la "c", en ciNtoR casos, el sonido de la "ch", convinier'n ~us amigos y conocidos en llamarle "Lanchitas'', á ciencia y pa(!iencia suya; e:· poniénclo,•t~ &lt;lt' -allí á pxo Jo,- que q,ui.:;ieran designairle con &amp;u v-erdadero nombre, á malgastar tiempo y saliva.
;, Quién no ha oído alguno de tantos
cuento.,, mfu, ó menos salados, en que
Lanchit11s funge de .protagonista, y que
la t ra,&lt;licióin oral va transmitiendo á l.t
nueva generación? Algunos me hicierron rei-r más de veinte ,años ha, cuando acaso aún vivía el personaje; sin que
l as ipreocul)l.i,cionc;; y agitaciones de mi
malhadada carrera de period,ista me dejaran tiempo ni humor de procurar su
conccimien.to. Hoy. que, por dicha, n.)
te:n¡.ro que il ustrar ó rectificar ó lison •
jear la opinión pública, y que por de~ dicha voy envejeciendo á g,,andes pasos,
qué de veces al ~uir en el humo de mi
cigarro, en el si,lcnoio -de mi alcoba, el
clll'SO lde las idea~ y de l os sucesos que
me visitaTOn en la: juventud, se me ha
,presentado en la especie de linltern:i
Itlágica. -de la im,ai;,na.ción, Lanohitas,
ta,l oom.o 1ne lo describieron &amp;ns coetáneos, limpio, manso y sencillo de -corazón, envuelto 'C.Il sus hábitos clerioalcs. avanz,mdo por esas cal,les de Dios
oon la cabeza ;;iempre descubierta y
los ojos en el suelo: no dejan.do a.soonar
~n sus 1&gt;lática11 y exhortaciones la erud,ición de Fenelón, ni la elocuencia. de
Bos.suet; pero pronto á todas horas del
día v de la a1oche á socorrer una necesi,daid, á,prodigar los auxilios de su ministerio á los moribUll'dos, y á enjugar
!as J,ágrii.mas de la viuda y el huécla:ao: y en materia de humildad, sin término de
comparación, puri; no le hay, ciertamente, para la
h umildad de Lanchitas.
Y, sin -embargo, me dicen que no siempre fué
así; que si no re,•ibió del cielo un talento. de prim er orden, ni una voluntad firme y altiva, era
h ombre ~1edianamente resuelto y despejado, y por
demás estudioso é investigador. En una época en
que la fe y rl culto católico no se hall~b~ ~ discusión en e;;;tas comarcas, y en que el CJerc1c10 del
sacerdocio era relativamente fácil y tranquilo, bastaban la pureza d_e C?f'tumbres,. la ?bservan?ia_ de
l a disciplina ecles1áshca, el ordmano conoc1~~e~1to de las ciencias sagradas y morales, y un JU1~10
recto, para captarse el aprecio del clero- y el respeto y la r~timación de la :'°ciedad. Per? Lar,zas, ávido de i;abrr, no se babia dado por satisfecho
con la instrucción Ecminarista; y en los ratos que
el desemprño ~r sus _obligacio~cs d~ capellán le
dejaba libre;;, profund1z~?ª las mvestigacwnes te?lógicas, y, con autonzac1on ~e sus prelados, seg\11ª
curiosamente las controversias entabladas en Europa, entre adversarios y defensores del catoliciflmo · no Riéndole extrañas ni las burlas de Voltai;e, ni ]as abrnaciones de Rousseau, ni las ab;,traccioneR de Rpinosa; ni las refutaciones victoriosas qur provocaron en su tiempo. Quizá hasta
se haya dNlic-ado al estudio de las ciencias naturales d·es-pué~ rk ejercitarse en el de las lenguas anti~as y modernas; todo en el límite que la escasez de mari;tros v de libros nermitía aquí á principios del si~lo. Y este hombre, super!º: en conocimientos a la mayor pari.e de los clengos de su
tiempo, consultado á veces por obispos y oidores, y

considerado, a~aso, como un pozo de cie:icia por
el vulgo, cierra ó quema repentinamente sus libros; responde á las consultas con la ri~a ele la
irfancia ó del idiotismo; 110 vuelve á cubrir~c la
cabeza ni á levantar del suelo sus ojos, y Fr c.-onvierte en personaje de broma para los chicos y para los desocupad ,is. Por rara y peregrina qne haya sido la tramformación, fué rral y efectiva; y
he aqui cómo, del respetable Lanzas, resultó Lanchitas, el pobre clérig-o que se me aparece entre las
nubes de humo ele mi cigarro.
No ha muchos meses, pedía yo noti:!ia;: dr él á
una persona ilustrada y formal, que le trató con
cierta intimidad: y, corno acababa de figurar en
nuestra c011versación el tema del espiritismo, hoy
t'n boga, mi interlocutor me tomó del brazo, y,
sacándome ele la reunión de amigos en qne el-tábaino1', mr refirió una anécdota más rara todavía que
1a trani:formación de Lanchitas, y aue acarn la explique. Para deiar consig,1ada t~ l ané&lt;'dota. trazo estas líneas, sin meterme á calificarlo. Al ca1,0, si es abl,urda, vivimos bajo el pleno reinado
de lo 11bsurdo.

,,.

~ o recuerdo el día, el mes, ni el año del suceso, ni si mi interlocutor los señaló· sólo entiendo
que se refería á la época de 1820 á 30; y en lo que
no me cabe duda es en que se trataba del princicon algunos amigos suyos, por el rumbo de Santa
pio de una noche obscuTa, fría y lluviosa, como
suelen serlo las de invierno. El Padre Lanzas
tenía ajustada una partida de malilla ó tresillo
Catalina Mártir; y, terminados sus quehaceres del
día, iba del centro de la ciudad á reunírseles es•1
noche, cuando, á corta distancia de la casa en que
tenía lugar ]a modesta tertulia, alcanzóle una mujt"l· del pueblo, .r.i. entraJdt en aüoo y rni.::uabll'menre v€'.stida, quien, besándole la ma,110, le dijo:
-¡ Paidreci to! ¡ Una confesión! Por amor de
Dios. vé-ngal'e conauñgo S,u :Merrod, pue., €'1 cuso no
a,dmite espera.
en solicitud ele los auxilios espirituaJes que se le
Trató de irúormarse el Padre de si se había ó
no acud~do previamen,m á 'la parroquia respectiWt.
pedían; P?ro la mujer, con frase ,bre,-e y enérgica,
Je contesto que el interesado oretendía que él 'Pl'eCJ.Sallnonte 1\c con:fesa¡ra, y que si €e malograba el
momento, pei;aríia sobre la conciencia del saoorn.ote; á lo cual éste no ilió más respuesta que 0ch11r
á andar detrás de 1la vieja.
Recorrieran en toda su longitud una calle &lt;le
Pon,i,entc á Oriente mal. alumbrada y fano-osa
:vien&lt;lo á rnhr ococa ,d el Apa,rtrulo. y de' allí ~a:
ron haciia el Norte, hasta torcer li. ma,no düreeha
y dctenm~&lt;' en una misera.Me aocesoria del callejón
del Padre ucuollil. La puerta del cuartooho estaba nada más entornada, y empujá,ndola simplemente la mujer, ponciJI"ó en 1a habitación llevam-

&lt;lo al Púlre La'Dzas de una de las extmm.idades
del mam.teo. En cl rincón más amplio y &amp;obro una
o.:¡tera suoi•a y medio de.sbJ.ratiada, estaba el paoiente, cubierto con 1.Llla f.r.az¡¡¡da; á oorta d,i.sbaJncia
u,oo ve'a de sebo puesta sobro un jarro boca aba:
jo en el suelo, daba su t':', (ti•A luz á toda l,a pieza,
enterarmente de~annueolaida y con las paredes llel[lfü&gt; de tela.rañas. l"&gt;or torrible qtre rea el cuadro
más ,ac,aba.do de la i ndi~nc:a, 11.-0 .da.ría idea del
desm~ntelamit"&gt;1rto, ,do:;a..~o y fobregu.ez &lt;le tal h.abibación, en que la roz humana parecía apaga™C
ain.tes de sonar, y cuyo piso de tierra exhalaba el
hedor ospeci'l.11 de tl::is sitios que oareoon de la menor ventiJa,oión.
Cuando el Padre, tomando la vela, i;e acercó a-1
paciente y •levantó con suavidad la :frazada que le
ooultabu por completo, do,cubr,ió.se llilla cabe-zia
huesosa y enjuta, amwrraida oon un pañu,clo amariUento y á trechos roto. Los ojos del hombre est.aba,n cerra,dos _y nobablemonte hundidos, y la piel
de su rostro y de sus manos, Cruz!lJ(l,as sobre el pecho, a,!)aroniJaha ln sequedad y rigiiuez &lt;le la &lt;le 1~
momi,as.
- ¡ Pero C'Ste hombro está m uerto!
exclrumó el Padre Lanzas dirigiéndose
~ la vieja .
-Se va á confesar, Pai!Teci.to, respoud ió la mujer, q,uimnrlole la vela,
q·lK' fué á poner en el rincón IM!3 d ista.nte tle lii pieza, quroando casi á obscura, el resto de ella; y al mismo
tiempo el hombre, como ¡:,,i quisiera de mootrar la wro.a&lt;d de la'S palabras de la
mujer, se inrornoró en su petate. y comenzó á recitar en voz cavernosa. pero
sufioientcmen te inteligible, el "Confitc&lt;&gt;r Deo".
Tengo que ab11ir .aqní un paréntesfa
á mi rnarraci&amp;n, pues el digno sweroob
jamá."I á aJl'Il11l naf'id,a r'l'firió la extr.rn~
y probable,men~ horrible confesión que
iiquella noohe le hicieron. De algunas
alu'Siion~ y !l'.Iledias prulabras suyas se
infi(}re quie a,l comenzar su relato el penitenbc, se rofcría á rochas tan remotas,
que el Padre, c1'8yéndole d-ifuso ó &lt;livagado, y comprondicmdo que 1[10 había
ti01l1f])o que perder. le excitó á concrctari,ie á lo que i.mporta;ba; que á poco
c•nbcndió que aquél se daba por muerto
ele mmohos años atrás. en cireunstanciM
violeinta.s que no le habían permitido
de¡,cairgar su oonciencia como había
acootumbrado ped~rlo diariaimenoo á
Dioo, .aun en el olvi'&lt;lo casi total de sus
debcl'(\C; ry on el reno de los vicios, y quimíi~ hasta -del .criqnon ; y que por permiFión divLna. lo ha.cía en aq,uel momento,
viniendo de 1a. eternidad para voh-er á
ella. inmooiatarrnentc. .Acostumbrado
Lamzas, en el la.rgo ejercicio &lt;le su minisbcrio. á
l.os defüios y extrovrura,ucias de los febricitantes 'f
de los d~, ,no hizo ma;vor aprecio de tailes declaraciones, ju~ndolia,s decto del extravío a.normal
ó .inveterado de la raron deil enfermo ; contentJándo.&lt;:e con exhortarle al arrepentimiento y explicarle lo grave dd tramce ,á que esmba orillado, y oon
abs,c,lverle bajo 1~ condiciones neces-arias, supu~tas la oer.tun·bación meruta:l de que le COI1.Biiélernba
do.rn.ina&lt;lo. Al pron,uinoia,r }as últimas pa'la.bras
del .rezo, notó q1Ue el homhre haibía vuelto á acostanse; que la \·icj,a no e,;,.taoo. y,a en el cuarto, y que
la vela, á ounto de 00111,mniTSC por completo, despedía sus Úil.ti111ms -\ ttC"CS. Llegando él á .Ja puerta,
que oerimrunecía en.tornaida, quedó la piem en profunda obscuridad; y, Mmoue l!Jl salir atrajo con
rnavidad Ja hoja enhroobiertia, oorróse ésta de firme, como ,sí de adentro la hubieran ron.pujado. El
Pad:re, que &lt;eontiaba con hallar á la. mujer de la
pa,rte de afuera, y con recomen.dairle el cuidado
cfol mor.il&gt;uindo y que volviera á llama;rle á él mismo, 0,u n á des.hora, si advel't:ía que recobraba aquél
la razón, deeconoortó,oe al no verla; esperóla en Y:1no duranbc algu,noo 1ninutos; qu,i so volverá entr'l~
en '1a ac-cesoria, ;;;jfll ron;;~au,inlo, por haiber quedado cer,roda, como de firme, la puerta; y, apreta.ndo
en la calle la ob-o,curi1il1a1d v l,a. liluv,i,a, decidiósr. al
fin, á alejm~e. iproponiénd~ efocbu'all', al siguieate día muy tompra110, nuev'!l. visi!ta.
Sus compai'íoro~ fl(' m,aliUa ó tresil,l o k re~,bieron amistosa y cordirumente, .aunque no sin reprocharle su i:ruicranz&gt;a. La hora de la cit,a había,
en efecto, pasado ,y,a. con muc.ho, 'Y Lanzia.s, sabiéndolo ó sospoohámdolo, había venido aprisa y es-

taba. sudando. Echó mamo al bol,
eillo en bus'Ca del pañuelo para
lin:npiarse fo freute, y no le halló.

No &amp;e trataba de un pañuelo cual•
quiera, sino de la obra acabadísima de alguna de S'llS hijas espirituales más consid&lt;eradas de él; finísinw. batista oon las iniciales del
Padre, primorosamente bordada.~
en blanco, entre laureles y trinitarias de ¡rusto rmás é menos mon .
ji,l. P revalido de su confianza en
la casa, J.lamó al criado, le dió las
señas de la aooesoria en que 5ei:,&lt;&gt;u!'8l!Ilente h81bía dejado el pañuelo,
y le despachó en su busca, sati:sfecho de que se le ,presentara así,
ocasión de tener nuevas noticia~
del enfermo, y de aplacar la inquiet ud en que él mismo h®bíia. quedado á
su respecto. Y oon la
fruición q ne produce
en una noche fría y
lluv:iosa, llegar de la
caL1'e á una pieza abrigada y bien alumbrada, y hallarse en amiotosa compañía cerca
de una mesa espaciosa,
á punto de .comenzar
el juego que por espacio de más .de veint.e
años nos ha entretenido una ó do.s hora3
carla !!loche, repantigóse n uestro Lanzas en
uno de esos sillones de
vaqueta que se h.allabai:n frecuentemente en las cel&lt;las de Jos monjes,
y que yo 'Prefiero ail ,más pulido asiento de brocatel
ó tereiopel? ; y encendiendo un buen cigarro habano, y arroJando boca.nrudas de humo aromático al
colooar ~us cartas en la mano ,i zquierda en fo-:m_a
de aoo.mco. y como si no hiciera más que continuar
en voz alta el hilo de sus reflexiones relativas al
penitente á quien acababa de oir, dijo á sus oompaiíeros de tresillo_
- ¿H an leído ustedes la comedia de Don Pedro
Calderón de la Barca, inti.tulruda "La Devoción de
la Cruz?"
.Atlguno de loo comensaJes la conocía, y rooordó
al vu~lo l,as principales peripecia.s del galán noble
y ~1ente, a.l par.r que corrompido, espooie de '.l'enon o de su época, que, IDJUerto á hieNo, obtiene por
e~ecto de su constia.n.te devoción á la ~o-rada in.sigma del orietria.no, el raro privilegio de ccmfesa:rse
~ omentos ú horas d1:Spués de haber cesado de vivir. Recordado lo cual, Lanzas prosiguió diciendo, en tono entre gra.ve y festivo :
- :No se puede n.e~r que el pensamiento dal drama de Calderón es altamente religioso, no obstante que algunas -de sus esoonas causaríam. pooitivo escándalo hasta en los tristes días que rulcanza,~ os. . Jifus, para que se vea que la.s obras de iinagmam6n suelen causar daño efootivo aun con lo
poco de bueno que c001tengam., les diré que acabo
de confesar á UJ1 infeliz, que no pasó de artesano
en s?- buenos tiempos; que Hfh:T111,; :;:1bh. 10':'r; y
que, mdudablemente, había leído ó vist.o "La Devoción de la Cruz", puesto que, en fas diva.ga(!iones
de su razón, creíia. reproducido en sí mismo el mila.g,ro del drnrrna .. .

-¿ Cómo? ¿ Cómo ? exclrumaron loo comensales
de Lanzas, mostrando repentino interés.
-Como ustedes lo oyen, a'lllligos míos. Uno de
!os mayoTes oootáculos ,con que, en los tiempos de
llus_tración que corren, se tropieza en el eonfesiona.no, es el deplorable efecto de las lecturas, aun
c~e aquellas que á primera vista no es posible cahfioar de nociV'!lS. No pocas vooes me he encontrado, bajo Ja piel de beatas compu,ngidas y feas,
oon runimosas Casamdras y ti€'Til.as y remilgadas
Atala.s; algunos Delincuentes Honrados, á la manera del de J ove1lanoo, han r~bido de mi mano
la absolución; y en el OOl.l'ácter de muchos hombres
e.esudos, he advertido fuertes cooatos de imitaci_ón de las fechorías del "Periquillo" de Lizard1. Pero mn!?'U.D.o tan preocupado ni porfulrlo corno mi últim; penit.ente; loco, loco de remate.
i Lástima de alma, que á vueltas de un verdad.ero
arrepentiluriea:it.o, se oo.tá en sus hoce de que ha.ce
quién sabe cuantos a.ñoo dejó el mundo, y que por

ailtos juioios de Dios... ¡Vamos! ¡Lo del prooo.gomsta del &lt;lmma oonsaibido ! Juego .. .
En ~~ momentos se presentó el criado de la
casa, dic1enrlo al Padre que en v,a,no había llamad~ dura~te media hora en l,a puerta de la accesoria; habiéndose acercado, al fin el sereno á avisaiile carimtivamente que la tal' pieza y l~ oontiguas, llevabian. mooho tiempo de estar vacías, lo
cua~ le cons~_oo. pmeclan:nente, por razón de su
oficio y de v1VJ.r en la misma ca.lle.
Con extrañeza oyó esto el Padre; y los comensales que, según he dicho, habían ya tomado 1nterés E:n su aventura.,, dirig.iéronle nueva; preguntas, muán&lt;looe unos a otros. Daba. la casualidat.i
de ha1larse _entre ~llos naoo. menos que el dueño de
las accesonas, qmen declaró que efectivamente
así éstas oomo la oasa. toda á que pertenecían lle~
vahan cuatro años de va.círui y cerradas á ~nsecuencia de estar pon&lt;liente en los trib~aJes un
pleito en que se le disputaba la propiedad de la
finoa, y no haber querido é-1, enitro ta,nto haoor la.a
reparaciones irndispensaibles para arrendarla. In-dudablemente_ Lanzas se había equivocado respecto de la localidad por él visitada, y cuyas señas,
em embargo, correspondí31Il con toda exactitud á
kt fin-ca cerr~a. y _en pleito~ á menos que, á excusas del prop1etano, se hubiera cometido el abuso de abrir y OCl1par
accesoria, -defraudán&lt;lole
s~ rent~. Interesados igualmente, aunque por motiv~ diversos, el du~ñ? de la casa y el Padre en
sahr de duda.s, oonvm1ewn esa noche en reunirse
á otro día temprano, para ir jun.tos á reconocer
la. accesoria.

¡,ido necesario desembarazar de tierra y t e l ~ r
pól'. medio -&lt;le clavo ó estaca, &lt;:'l agujero de la ecrrrud1ua, se abrió al fin la puerta, ,,a.liendo por .U:i
el aire maJsano y apes.tooo á humedad que Lanzas
había aspirado alií la -noche anterior. Penotraro..i
en el cuarto nuestro clérigo y el dueño de la finca,
v á pesar de su oh.scuriidad, pudieron notar de.-;&lt;le
Juego, qu~ estaba enteramente desho.bita&lt;lo y sin
ml1ebJe m rastro alguno de i111qu.ili,noo. Disponiase el dueño á salir, invita111do á Lanza,s á seguirle ó
preood.erle. cuau&lt;lo éste, renuente á convencerse
de que había úmplcmente smiado lo de la confesión, se dirigió al ángulo del enarto cm que recordaba haber estado el enfermo, y halló en el suelo y cerca del rincón, su pafiuelo, que la esoasí,;ima hlZ de la pieza no le había clejiado ver antes.
Recogióle con profunda ansioo,acl, y COI"l'i6 hacia
la puerta para exa.mimarle á toda la olari,dad del
dí~. Era el suyo, y las marca.e; bord;Ula.; no le
deJ11h~n duda a.lguna. Inundados e,n sudor su
i'&lt;"lnblant.e y s~1s ma110$, clavó en el propietario de
la fine.a los OJOO, que el terror par&lt;.&gt;da ha(!eT saJir
de 8US órbitas; 00 guardó el pañuelo en el bolsilfo, d&lt;&gt;eeubriós.e la cabeza, v salió á la calle con el
sombrero en l,a mano, deJánte tkl propietario
q11 ien, después ,d&lt;' _haber cerrado Ja. puerta y entre~
g1ulo á su clepei1(licnte el ma,nojo .de lJ.aves, oohó á
~,n,rlar _aJ },a.ido del Padre, pr('guntándole con oierta
llTI'Pa-01e11(!ia :
-Pero ¿ y cómo se exphca ust-0&lt;.l lo acaooiiél.o?
Lanz_as le vió con ~cñal~ de cxtraííez•a, como si
n~ httb1era romprend1do la pregunta; y s:iguió carnmando con la cabeza des&lt;.:ubierta á sombra y á
¡;~}, y no se )a volv:ió á cubrir desde a.qual punto.
Ouando alguien le mterrogaba sobre semeja.ufo rareza, con~estaba con risa oomo de idiota, y llevándos? la &lt;h~trn. al boJ._;-iJJo, parn cerciora.roo de que
tema
el pañuelo,
Con infatio-,al&gt;Je
constan.
. consigo
.,
o
cia s1g1Uo desempenando las tareas más modestas
dol ~isrberio sarerdotal, dai!ldo seña.loo.a preferencia á las que más eu contad.o le ponía.u con
~os pobr.es y los niños, á quienes mucho se a.semeJ~ba en sus conversaciones _Y eu sus gustos. ¿ Tema, 8(!8001 p~ente ~ pasaJe de la Sagrada Escritura relativo a los parvulos? Jamás oo le vió volv~ á &lt;hl:r eil menor indicio de enojo ó de iinpacienc1,a,; y s1 en las ca,Hes ern casual ó intencionalmente a~ropellado ó vejado, conti'Ilua.ba su carm.i,no con
la vista en el suelo y moviendo sus la.bios como si
orara. Así le suelo coo1teimplar todavía en el sile:i,ci? -de m.i rukoha, ootre las nubes de humo de
m1 cigarro; _y rue pregunto, si á los ojos de Dios
no era Lanchitas más sabio que Lamzas y si los
que noo reíamos con la na1.1raeión de &amp;us.' excentricocl..a.&lt;les y s1n1ipJ.ezas, no estamos, (}11 re.alid.rud más
trascortla.c1os que el pobre clérigo.
'

Diré, por vía de a,p én&lt;lin\ que poco después de
su
al 1-ccon.,truir alguna de Jas casas del
et.!leJon deil Pad•re Le.ctlfma. extrajeron del mur-0
mas grueso el&lt;&gt; 1ma p:ew, (¡ue ignoro si sería la

.m:;ertc,

!ª

Aun no eran 11;3 ocho de la ma.frana siguiente,
cuando llegaron a su puerba, no sólo bien cerrada
sino mostrando entre las hojas y el marco y en eÍ
ojo _de la hlave1 t.elarañas y polvo que da~n la segundad maoorial de no haber sido abierta en algunos años. El propietario llamó sobre esto la atención del ~adre, q~ien retrocedió hasta el prinoipio
del ~ leJon, volV1endo á recorrer cuidaid.oisarnente,
y gwán&lt;lose por sus recuerdos de la noche anterior
la dist.ancia que mediaba desde la esquim.a hast~
el cu'!llrtucho, á cuya puerta se detuvo nuevwnente
a¡;,eguran-do con toda forrnaJidad ser la misma po;
donde había entre&lt;lo á confesar al enfei.imo, á menoo que, oomo éste, no hubiera pordido el juicio.
A creerlo así se iba inclinando el propietario a;}
ver la inquietud y hasta la angustia con que
zas examinaba la puerta y la calJe, ratificándose en
su.s afirmaciones y suplicándole hiciese abrir la
accesoria á fin de registrarla por dentro.
Illevaron allí Ulil. manojo de llaves viejas tomadas de orín, y probaindo algunas, después d~ haber

Lan-

t

\

consa?ida aooes?ria, e.r e"q uelc&gt;t o de UJl hom bre qnc
pa.recia, haber sido e mparec.lado mucho tiempo ant.es,. y a cuyo ~..squcleto se &lt;lió sepultura cou las
delndas formrul11dacles.

J"osé )tlaría lfoa ]Járce11 a.

�!)cmimgo 21 de Abril de 1901

RL MUND0 TT~US':!:'RADO

EL

.Mu No o ILUSTRADO

AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 17.
:J)irector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA.

MÉXICO, ABRIL 28 DE 1901.

•

Subsc,·/pcMn, ,netlst1al foránea, $ 1.50.
I de11i idem en la Capit11l, 1.!S,

•

Gerente: ANTONIO CUYAS,

VOLUPTUOSIDAD
Fotograf[a de M. Torrrs.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 16, Abril 21</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El hombre invisible</name>
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        <name>Justino Fernández</name>
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        <name>Rurales en Buffalo</name>
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                    <text>Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO
Do.mingo H de _.\bril de 1901.

PAGINAS DE VIAJE.
UIIA ASOE/101011 AL RISHI.

El Lago de los Cuatro Cantonc~--el Vierwaldstaetter :-lee-extiende rn manto azul brillante, en
forma de una ::l irregular, de una cruz extraña, batiendo con c,TuS lew..s ondas }as verdes riberas, rucogiendo en las tramparcncias de la superficie
los picos corona.dos .de nieve, loo multi«ilores &lt;:aseríos, laR nubes que á modo de girones de tnl, cruzan á i111terYaloo el cielo, de un azul tan límrpiclo
corno &lt;'l ele las aguas.
A l&gt;ordo de un gallardo "steamer '', de una.
blancura de cisne, en medio de urui multittvl
corn:mopolit.a, en el foco de un feslfn &lt;le ma,tic·c-.o.
que e~ta.11an en lo..s trajes de n-rra porva&lt;la &lt;le vi:1jero,; Yciúdos tle todas pari;(&gt;a del mumlo á 1-eF-pirar (•l e;;tío ae Suiza. nota.e; dispersas de un C'ON
chil Ión, en el que se mezelan las voceP- de una. multitud de idiomai::, Yernos desfilar los pueblecillos,
huir lll,; montaña~. (•orrrr los jardine~. circ-mdos
de una barrera de montaüas, abrupta~, t•~c-arpadaf.:.
de un tinte obscuro la,; miaB. rojiza,:, azulada,:, liliale~. la,; otras, á pedazos de verde e~truendoso, ya
de un tono de mar profundo. con salpicadnras d~
e;;pnnrn de niew cu las cúspideR, esfumadas en el
amplio :St•micírcnlo del horizonte.
Y a,-;[, en aquel roc-ío de entonac·io11ei', en aquel
com·ierto de colon•s, en el que la. vista recorre momentímcamente toda¡: las descomposiciones de la
luz. lwmos dejado atrás á Lucerna, con sus plano,-; muelles, su Yiejo puente medieval, !'Su macizo
torreón lacustre, las agujai:: plmzantes de su catedral campestre; ~· atrás ¡.:e quedó también Wegi,-;,
la deliciof-a aldea envuelta en una espesa red de
wrc1urn, la línea en o~ados zig-zags del Ferrocarril de San Gotardo, para no tener al frente sino
la mole sinie,;tra del Pilato,;. los contornos semifantái'ticos de loi- ~Iitos de Brunnen y el osado perfil dt•l Righi, mole, eontomo;. y perfiles reflejados, á intermitencia,-;. en el sereno lienzo del lago,
ensanchado á medida que avanzamos.
De pronto, el sonido alegre de una campana nos
anuncia que hemos llegado al término ele nuestra
t•xcur,-ión fluvial: Yitznau, en el fondo de una
prq1.1cña bahía, un pucblec-ito Ralpic·a&lt;1o de flore~
v arbustos frutales, C'on un aliento ele primaYera,
á, la sombra &lt;lel monte rnya asceni-ión vamos á
en~.prcn&lt;ler. Desde el cmbarcadC'rO ~(' distingue,
preei,;a, segura, una. buena porción del trazo ele la
YÍa férrea ; una línea osada. no que c·arnrolca. sino que asciende, por los e,:tribos del Righi. Reíos
ele las penclienteF- de nuestro c·amino de hierro de
Orizaba á Maltrata; hay ahí algunas que pasan de

18, -W y 2-1 por ciento. Se va casi en el aire, al
bor&lt;lc del abismo, que cada minuto que pasa ahon&lt;l.i más y más; la cremallera se afianza de escalón en escaló11, con un movimiento brusco, con un
sobresalto que, durante los primeros minutos de

Domingo 14: de .Abril de 1901.

EL ID:"NDO ILt'S·TR.:\.DO
camino, os infunde pavor. pero al qne llC'gáis á
ac-ostnmbraros poco á poeo.
Extraño ft&gt;nómeno ae la visión: los árboles, lar,
casas las misma~ montaüa~, paree-en t~ner la in~lina~ión del tren en marcha. Yeis edificios que
se bambolean, f.:in desplornar~e: bosque~ como doblegad..,,s ~or un poderoso aliento invisible; t~é!.o ~
inclina á Yuestro paso, y deF-de el vagón al aJre h-

nuestros vestidos, y el aire, muy violeuto ahora
amenazaba derribarnos por una de aquellas pen:
clienks.
Buscan&lt;lo un refugio, dimos en la e~tación del
camino de hierro, y tras una mirada postrera, tras
un adiós, quizás eterno, tomamos nuestros puestos, v comenzó el descenso.
Y ·al llegar á Vitznau, todavía 1l11 bermejo raye&gt;

Tan sólo el viento de la tarde fría
su pensamiooto embarga un breve instrun.te,
y alza el velo que cubre su sembl'1.nre
y á la frialdad del viento desafía.
'r e ví flotrundo enmedio de 1a sombra,
en el triunfo ideal de tu blancuro:
tenías por retrete la €Spesure,
y el césped de la orilla por alfombra.
Agitado tu pooho alabastrino
al oalor estival de aquella noche,
tu belleza triunfu.J. abrió su broche
como se abren las filores del espino.
La luna tamizaba sus destellos
en la.,; trémula.s frondas argentiirui.s
y brri.11-aban las go~ cristalinas
en l~s hebr~s de m.1el de tus cabellos.
Cuando los tersos brazos ext.end.ías
esp¡1r(;iendo el cabello enmaroñado,
de J.,-a uoohe tu cuerpo destacado
un Cristo de alabastro pared,as.
¡ Oh violeLa de Pairma ! ¡ Oh, lirio l ¡ Oh, rosa!
Cuál 'tu b~a.ncu.ra d~lumb_ró mis ojos,
y cuál sm·gieron apetitos roJos
del seno de mi alma tormentosa !

j

L
bre, fuertemente cogidos á la baramlilla de la ~?rtezuela, en una incómoda postura, prcsencia1s
aquel disloque c~e la 111:turaleza;
,
El aire ~e ha ido haciendo mas penetrante, mail
incisivo; baja de los vntisqueros, trae c-aricias
heladas soplos que entran en las carnes; llega
cargad~ de olor acre, y á las veces, arrastra partículas de nieve. Hemos dejado el Yerano en el
lago, y media ~1or_a de march~ nos _ha trasladado
al corazón del mv1erno. Aqm y alla, á pocos metros, sobre nuestra cabeza, á nuestros pie~, blancos picachos, capuces albos, crestas rnmaculaclas;
y en el fondo, el lago más azul todavía, más azul
que nunca, loF- manchones de Yerdura, el diluvio
ele flores que ha puesto matices rojos en el manto que e~vuelve á Yitznau.
Se detiene repentmamente el tren en una de
las e$taciones, y bajamos 1m momento á rngcr flores de los Alpe&gt;', unas estrellas blanrns, que semejan copos de algodón, con las que hacemos un ramo níveo; compramos un canasto de fresa&lt;-, otro
ele duraznoi-, y nos acomodamos-¡ acomodarnos!
-en nurstro Yagó11. Reguimos. A cada hueco
que abre el trayecto, un panorama nue,:o, lUl
nueYo lienzo. saludados con gntos de entusiasmo.
Otra media hora, y la cremallera se detiene definitivamente: estamos en Righi Kuhn, en el Yértice de la montaña.
Una aneha plazoleta, algo á moclo de cráter,
una gran plataforma, en la que se han instalado
una docena de lujosos hoteles, de restaurantR, de
pof'adas, ele cantina¡;; y dominando toda? estas
construcciones, una atalaya con su torrecilla de
maderas desde dom1e $e contempla el espectáculo
más hen'noBo que puede presentarse á tourista que
rC'corra Suiza.
Uncia el Sur, def:C11Yo1Yiéud0Fe en un amplio
semic-ír:.:ulo la cadena de los Alpes, en la que se
destacan ~uf:' picos más notables, blam·oR, ocres,
verdoso:=:, á mayor ó menor distancia, marcando
puntos lucientes, líneas indecisas, en una C'alma
grave y angu~ta; al R orte, el lago de los Cua~ro
CantoneR, á 1,863 metros de vuestro obi;ervatono;
la capilla de 'füll, como un altar flotante; el Zu¡_{
i·ke, el lago más límpido que pueda exii;tir en Suiza, y rnbre el cual, _una bandada de aves pro:vecta
1111a ¡:ombra movediza; la mancha obscura de la
~cha Xegra; y (;astilloF, campanarios, aldeas, "villas·'. hoteles, "mazot:;'' (chozas), ei:;parcidas en
aquel diYino lienzo, que es preciso contemplar
tras de cristaleR ele colores, ya que la fuerza de la
luz hiere implacablemente la retina.
ImpoFible arrancarse de aquel espectáculo. Y
no nos hubiéramos arrancado de él, si rma de esas
frecuentes tempestade:=: que eFtallan repentinamente en eE&gt;as alturas, no hubiera pueF&gt;to 1m velo de
nubes bajo nuestras plantas. La lívida claridad
de 1111 relámpago nos envolvió por un momento,
y el eco de un tn1eno corrió por la serranía, envuelta ya en 1ma gasa de niebla,:.
El espectáculo era ]1ermosamente a~errador, pero endiablatlamenlc ne~goso. La lluvia empapaba

ele ~ol iluminaba la florida clámide de la aldea,.
mientras arriba, una cuchillada de luz rasgaba el
negro crespón que ocultaba la cúspide de la montaña.

R'Í&lt;iiste al oa.bo, silenciosa y rápida,
y, al pensar que era de otro tu belleza.,
urna ,nube de insólita tristeza
cH,yó en mi corozón, como una lápida.

Y.a no es la acacia que en Abril perfuma,
sino la adelfa que el Amor inflama,
.v, embr:iagnaite y sutil, doquier derrama
el atriactivo de su gracia suma.
El placer, que en su pecho oocontró asilo,
ex~i.ltáindola al trono de la orgía,
en su rostro, prodigio de armonía,
dejó la huella de su torpe estilo.
La somb,rilla en los hombros apoyada,
y por la espalda el chal ba.j,ando en rizo!',
luce la juventud de sus hechizos,
por el primaYeral soplo embriag,ada.

En sus profundos ojos nazareno;;
asoma cual un a.,;tro la concioncia;
a.ún vela el rubor ele la inooencia
la cruel hermoimra de sus senos.
De la danza campestre fotiigada,
y más riente aún que el claro &lt;lía,
d-e un apuesto galán en compañía
descanso busca bajo la enramada.

Algo dice temblamdo en sus oí,do;:,
del galán la palabra c8Jl'iñosa
y vacila escuchando unia armoniosa.
música que acaricia los sentido-.&lt;;.
Mas la grata beldad se aleja en bre,-e,
por extraña emoción su sér turbado:
el rostro sonriente se ha tornado
en un lirio más blanco que la niew ...
Y en U11 amable encanto prisiooero,
sueña el devoto de la esquiva diosa
ser el Abril de aquella tierna rooo.
y abrir su cáliz al am.o.r primero.

fi. &lt;;onzález Carrasco.

~fas bralla aÚ!ll el resplandor feboo
de c...s.a at:mcción que á mil amantes doma,

y ante el odioso porvenir que ru;oma,
má,i ardiente y voraz surge el Deseo.
Aún no ha caído; aún guarda su semblante
la expresión tentadora de otros días;
huy en su aoonto grata;; melodfus
:y beso.s en su boca llameante.

La vida será un hinrno d,e ventura
~rán sus sueños de placer hermo;-. mientras ha1y,a dos bmzoo amorosos
&lt;¡ue la ofrezoan un lecho de ternura.
La YÍ en la orgía alegre y complaciente,
Y, noseí,do de m.o:rbal trr.is~.
-creí ver en 1a luz de su belleza
la última flor de la e,ba.ció:n muriente ...

lweostada en los muelles almohadones
del carruaje en que ostenta su hermosura~
pasa, oomo el adiós de Tulla ventur-a,
al sonoro tirotarr de los fri.._o.ones.
. A la dorada luz del sol pou,ioute,
mcéndia.se el trigial de sus cabellos,
Y demelve al Ocaso mil destellos
su pupila serena. y elocuente.
Yaga bajo los árboles sin hoj-a.s,
~udiferent.e á lo que en tomo mira,
~n~furonte á La ;pasión que inspira,
;ndifeoonte á ,duelos y congojas.

I&gt;or hallar en sus ojos La ternura,
ó en sus trémulos labios el furtivo
beso en que estaUa el cor-&lt;LZón c,a,utivo,
el alma diera la mayor ventura.
Mas on su C()IJ_,azón, mudo á porfía,
el Amor nunca difundió su esencra,
y cruza el erial de la existencia,
fria como el Invierno, siempre fría ...

Tacubaya.

fi. ~onzá/ez Carrasco.

N INAPACK.
ARTE OLÁSIOO Y ARTE REAl:.ISTA.

:K ina Pack, llegó, vió y venció; ha cautivado al
público, subyugado voluntades, encendido locos
entusiasmos, y contra lo que va siendo ya habitual y normal en estos tiempos de reputaciones
usurpadas y de reclamo á alta presión, };ina Pack
e:; digna de sus triunfos, merecedora de su gloria, y posee, efectivamente, un gran talento, con
destellos de genio.
He aquí cómo la comprendo y por qué la admiro tanto, ó más que la masa del público.
m arte lírico dramático, ha sufrido en los últimos tiempos una evolución d0lorosa; pero fecrmda; casi una revolución. El arte antiguo era artificial y convencional. Por sus libretos y sus personajes, era lllÍtológico y legendario ; traía á la
escena á los héroes, á los paladines, á los semidioses, y narraba sus proezas y las portentosas
aventuras de su vida; mezclaba, á menudo, el elemento sobrenatural al juego de las pasiones y á
la trama de los sucesos . Sus protagonistas eran
reyes, santos, sátrapas, conquistadores, tocaban
apenas con su planta la tierra; hablaban ese lenguaje rngo, abstracto, simbólico, propio de los
personajes bíblicos y de los antiguos poemas épicos. Con Corneille y Racine, cuyas tragedias han
dado molde y libreto á tantas óperas, los personajes llegaron al sumum de lo acompasado, de lo
magestuoso, de lo noble, como con los poemsa religiosos y mitológicos habían llegado al colmo de
lo solemne v de lo hierático.
En el drama lírico primitivo como en la tragedia clásica, no figuraban propiamente hombres de
carne y hueso, con sus miserias, sus imperfecciones, su complexidad de naturaleza, su mezcla de
gra·nde y de mezquino, de sublime y de ridículo,
sino meros símbolos, pasiones puras, tendencias
abstractas.
El arte de interpretación tenía que ceñirse á
esa concepción. Los artistas tenían que no ser
hombres, como no lo eran loi-: personajes que encarnaban, y el modelo para el intérprete •.Jra, rn
suma, la estatuaria griega que había escul p1clo m
mármol las actitudes, la expresión fisonóm1&lt;•:1, el
porte y el ademán de los serC's sobrenatnralP.s y
las virtudes, vicios é ideas abstractas.
Sobre el tablado no había, pues, más que actihlcles nobles, posturas académic-as, lentos desfi Je,-,
de teorías. Los grlndes intérpretes huían del
movimiento natural, de la expresión genuina, de
la aditud real y humana, para copiar de los rnui-:cos de 11iJ.1tunt y escultura. Para cerciorarse de
rllo, hay que ver á Sarah Bernhardt, en Fedra, ó
á }[ad. Delna, en Orfeo. Se c-rce estar ,isitando
el 1Iu~eo del Vaticano ó la Loggia de i Lanzi,
y toda la serie de los trágicoi- líricos ó dramáticos
i;i¡{uieron la tradición por ser la única posible.
.\demás, como por regla general la música no seguía sino muy ele lejos la intención dramática, no
era poRible humanizar la tragt&gt;dia lírica, clando al
c-anto las inflexiones propias de la pasión del momento Y de la situación escénica.
La situación ha cambiado después, y con ella,
la~ condiciones de la interpretación. La ópera,
que toclaYÍa con Wagner se desarrolla. entre las
brumas simbólic-as de la leyenda y se cierne sobrei

las nubes mitoló&lt;Ticas á prodigiosa altura sobre la
hwnanidad, comienza, como el drama, á descender al mundo, á pintar hombres, á crear seres
reales de carne y hueso, y á desenv~lve~ no las epopeyas de la leyenda, sino las peripecias reales ó
posibles de la vida humana.
1leyerbeer, en los llugonotes y Dinorah, Bizct,
en Carmen Gounod, en ifireille, y después la pléyade mod~rna, Puccini, Mascagni, Leoncaval_lo,
Charpentier Giordano Brunneau, han descendido
franca y audazmente ó. la tierra y pintado, en música, al° hombre, sus dolores y su vida.
A esta concepción rcafüta del drama lírico, _ha
tenido que corresponder _una nueva forma d? mterpretaeión. A las actitu&lt;les es?ultur~lef\. a los
ademanes llamados nobles, á las mflex10ues severas de la YOZ, han tenido que substituirse la plástica v la dinámica humanas. Después de Adelaida· füstori Elconora Duse; dei:;pués de '!'alma,
Coquelín; cl¡spués Je Sarah, la Rejane ~' Nina
Pack.
Xo puedo ha(;er mejor elogio de Nina Pack, _que
compararla á la Hejane, con cuyo talento tiene
el suyo tantas afinidades, sin dejar de ser tan
personal.
Como Rejane, Kina Paek vive, siente y expresa
sus personajes; como Reja.ne, Nina Pack es mujer y no estatua, paquete de nervios y no figurante de ballet; alma ardie11te y apasionada y no
moldaje de museo. Como Rejane, Nina Paek estudia, si es que los "estudút", sus movimientos y
sus actitudes en la vi&lt;la, en los hombres y no frente á las e,:tatuas y frente á los espejos; como Rejane, poco importa á :Nina Pack que una actitud
sea poc-o noble, un movimiento asimétrico ó una
i11ílcxión 111da ó áspera, si son verdaderos, reales, eft.ctivos y adecuados á cxpre~ar la pa~ión que
la domina ó la ~ituación en que se encuenrta colocada; como Rejane, Nina I&gt;ack deja entre bastidores su coquetería de mujer. y sus refinamientos
de mundana, para revestir la piel de su personaje,
y trasladarlo fiel v completo al tablado; como ReJaue, en suma, Nina Pack es sacerdotii;a de la
verdad.
Por eso es tan grande y tau admirable; por eso
arranca lágrimas y sollozo;,. por eso conmueve y
apasiona. Su arte no es oropel sino oro fino; su
talento no es artificio sino sensibilidad; y por eso,
porque no finge sino siente_. porque no representa
sino vive: -por eso su organización se consume, su
rostro se demacra y palidece, sus carnes se enjutan y ha acabado por concentrarse en sus admirables ojos de criolla impetuo,;a y arrebatada, todo el
calor de su sangre y todo el fuego ele su iuFpiración.
Nina Pack es por excelencia la artista lírica
moderna, realista, naturalista, y si no puede dar
modelos á Ra~ael. RÍ puede inspirar cua&lt;lro~ á Gericault.

Á LA TRISTEZA.
Compañera del alma sin fortuna
que perdidos lloró stieños y bienes,
la tierra toda por esclava tienes
y es el pecado original tu cuna.
¿ Cuándo libre de tí ... ? Como importU.Ra
pasión cruel, tinieblas me previenes
ora mande fulgores á mi¡; F&gt;iene¡;
ra~·o solar ó beso de la luna.

Eres en el azul nube sombría:
celos y vanas quejas entre amantes;
hartura en el bullicio de la orgía.
A tí la inspiración vfre sujeta;
y te deben sus triunfo;; más valientes
lira, cincel, pentágrama y paleta.

.Cuis ]Jarredtr.

�eCcs Jf{ártires 6e c1acu6aga

IMPRESIONES DE LA SEMANA

4r0s sitios Ristóricos
heridos y á los departamentos de los prisioneros.
Hay una matanza espantosa.
En el jardín del edificio, mueren acribillados
el General Don Mariano Lascano, que durante la
acción se había portado heróicamente, el joven
José :María Arteaga, el Capitán José López y el
Teniente Alberto Sierra.
Los verdugos no quedan satisfechos. Arrancan
también á los médicos de las salas del improvisado hospital, y los llevan al suplicio.

lugar del trágico suceso, á reclamar á sus deudos
para darles sepultura, y se les negó este último y
tristísimo consuelo.
El atentado produjo la indignación general, y
los mismos verdugos, atormentados por el remordimiento, se arrojaban unos á otros la responsabilidad de los crímenes.
En el cementerio de la pobre iglesia de San
Pedro, fueron á dormir el eterno sueño los patriotas sacrificados. Hoy día, hasta los cimientos de

del ensueño. . . y de les oficiales ingleses; "Herodíade", la incestuosa y sensual judía que ...

''Herodiade."
Que ha salido de la fantasía de liassenet toda
vestida de esplendores. Esta ópera, divina de terEn los periúd1cos diarios se ha discutido, d u- · nura, de vaguedad y de color, posee un encanto
rante la semana, si las compañías italiana., que semejante al que encierra en sus páginas admirahemos oído, fueron: mejores -ó peores que la fran- bles el trabajado cuento de Flaubert. En las pá-cesa que ahora "'.hace" temporada en el Teatro ginas musicales del compositor y en las páginas lidel Renacimiento.
terarias del novelista, hay una suntuosidad, un luBien vistas Ja,, cosas, son incomparables lo,; re- jo, un vigor de matices, un aire histórico, real, _v
pertorios de una~ y otra. En la italiana, es prP- poderoso, parecidos, afines, como brotados ele ins-eiso el "Trovador"'. Es como el capitán del ejérci- piraciones gemelas, en dos distintas manifestato lírico. :::le h- uistingue desae luego erguido, ciones artísticas, valiéndose de la sugestión del so.arrogante, hermtl~O; en los hombros, la capa blan- nido ó del poder ele la palabra. El cuento y la
ca como un manto; la coraza bruñida y reluciente, ópera se completan. Son dos obras de estilo pu_y sobre el ca~eo deslumbrador, el airoso plumón, ro, sobrio, diáfano: al través de ellas, se ven temflotando al viento; colgado al cinto, trae el laucl, h]a,. lrs joyantrs túnicas orienta1es, los brazos
-en cuyas cucrd,1,- duermen lo~ cánticos melo&lt;lio.,;os, y·apretada L'll la mano clie~tra, como apercibido al combate, la espada desnuda, como un manojo de resplarnlores.
llanriquc, Ps d Cid clel repertorio americano.
Encabeza la hue,-te. Yiene :-iemprc á México, ele
bracero con ·· .\ i1la' la ct:cultura de mármol ne_gro, uara que formen raro contraste la cabellera
rubia y ensortijada ele! troYad.or, con d cabello
&lt;le ébano, que ~l' derram::i. caiidaloso -y lacio, del
turbante rojo ha:-ta las desnudas espaldas de la
-etíope.
Atrá~, caminanclo á paso lento, c-cmo en el éxtasis de un sueño, viene la '·:-,onámbula··, la niña
enamorada qui' trasciende á flores; Yiene la "FaYorita·', lánguida. triste, cle~e~peranzada, pálido y
lacrimoso el ,;rmbla.nte, que encuadran las ob~curas tocas, y con la mirada fija en un punto del e~pacio. ante la pe rpetua visión ele un trágico infortunio; vien ' ·'Fausto··, ebrio de dicha, ele la
mano ele una llama hecha hombre: :\lefistófeles;
viene 'l'raviata. filtrando rn Y0Z de tísica en un
-canto de morihuncla; y un poco lejof, en tropel
arrebatador, viL'tien los "Hu!!onotes··, rntonando
los himnos calvinistas. desgranados á cada instante, nor las frase:-; tiernas y los gritos frenéticos de
una pasión sublime; la "Africana'' Selika, recordando sus trágicos amores, al morir bajo la som bra del árbol funesto; " Roberto el Diablo··, en
pie dentro de una ráfaga de luna, )' absorto en la
•contemplación de una silenciosa danza de "wollis"":
vienen " Otello", enfurecido. el romántico "Hernani'' disfrazado de peregrino, el corcovado "Rigoletto'', envuelto en las obscuridades de la borrasca, la d ulee " Lucía'', suspirando las palahra~
·de su delirio, y al fin, muy remotor1, como perdido~.
&lt;lesvaneciéndoce en la línea del horiwnte. la
blanca armadura de Lohengrín, j unto á la c1wl
yergue su cuello el simbólico cisne; la gruta ,1 •
Venus, dentro de la que " Tannhauscr·· entona &gt;&lt;ll•eanciones lúbrica,:, y extrañas, _y el r ostro doloro~&lt;&gt;
de la " Judía'', iluminado por el resplandor d,
púrpura de la hoguera. Más al lá, quién sabe, un;1
multitud ele cn'aciones célebres q11e casi nunca llegan, que i:;e qned,tn en la línea del horizonte, _1·
iJue miramos. como en una apoteósis, sobre la L'll
bierta del "Buque Fantasma··.
Pero las compañías italiana;;, que prometen mu•cho, jamás lurn poclido r ealizar sus promc~ao. Se
acerca el "Trovador'', lucha con "Hernani"': aparece "Traviata'', .Y ~e arroja sobre los cornbatiPntes nara separarlo~. y llama en rn auxilio al bufón
fle la tempqrada v á la loca de la casa; pC'ro la ef- cocesa Luda y el cascabeleado Triboulet. no logran siempre, ·á l)C'~ar de sus e¡;fuerzos, aplacar la
cólera de log rivales. Por lo común, Manriqur
vence: se que11a t'll pie y dispuesto á continuar sus
Mad. T.alc:,c:is Cil "Herodiade ''
hazañas á la tPmporadá siguiente.
. Las cornpañíM francesas, nos ofrecen Fausto, desnudos anillados de braceletes radiantes, iJ.as
·el legítimo. el !!'alo. que, aunque aparece en esce- diademas gemadas, en las que la luz cabrillea y
na disfrazado dt&gt; alemán, no hav que creérselo, Pe iriza, los cascos romanos coronados de águilas
porque e,:, más frírnlo que filósofo, y dice más ga- imperiales, como se ve un paisaje al través de la
lanterías que Hl'lÜPncias · con él !leo-a " :\Iio-non''
0
vaporo,:a cortina de la niebla.
la .pobrecita hf)lll'mia qu~ cuando Y~ rnl~r ho-olon~
La "Ilerodiade·· de Massenet puede comparard
rin_as se acuerda tlel país de los azahares, doncle ~&lt;' á un viejo arcón, férreo yameo, que encierra un
el a.ne e,; má,- t'ran~parente y el ciclo más azul. tC';;:oro &lt;le melodía,; arcaicas l)Cro intactas, finas,
Suele llC'gar Pau,;to en las comnañías franccRa~ con delicadísima~, perfumadas con incienso y mirra,
~fe gra1'e rnrtcjo ,le "Hugonotes··, y anunciando c-omo telas antiguas que no logró descolorar ni pua roz en cuellf) la i&gt;resencia de un bravo heroe clel drir el tiempo.
romanti ci,-1110. ron ..1 que Raul r Marcelo no loJusto es hablar aquí de dos artistai; bellas; de
graron nunca hacer las paces: "Guillermo Tell ".
dos muieres apasionadas; de dos intérpretes que
Pero lw ªfJUÍ c¡nc la troupe (le Berriel nos ha 01re1s, y encarnan sus tipos, de dos almas femenr~entado nuevos amigos, con lm, cuales apenas ninas; de la Ilonheur y de la Talexis, Herodíade y
habiamos__trabado relaciones ó conocíamos ae oí- Salomé.
_ó_tan sólo habíanpasado, dejando su tarjeta.
La Bonheur, en esta obra, es una hembra fuerte,
e VISlta. "Samson y Dalila'·, gran pareja bíbli- llena de cóleras y de voluptuosidades, ambiciosa
'{!a; "Lackmé", la exótica enamorada, la seductora y dominado::-a, siempre enjoyada, siempre altiva ;

El desfile de las óperas

Cuarenta y dos años han transcurrido desde lae
tremendas ejecuciones de Tacubaya, que ~l~naron
de duelo al partido liberal. La guerra civil, con
todo:- sus horrores, se enseñoreaba del territorio
mexicano.
El episodio más sangriento, que constihúa un
crimen de lesa civilización, se regiEtró el 11 de
Abril de 1859.
Habíase trabado 1ma batalla entre los defensor es de los principios democráticos y las fuerzas de

Domingo 14 de .ibril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO

EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 14 de Abril de 1901.

de cuerpo esbelto y firme, cabeza de deidad desdeñosa, )' ojos de mar, profun~os, tremend~s, C?n
relámpagos de borrasca _y cabnlleos de pleml~10.
La Talexi:;;, por el contrario, es la pobre Salomé la triste y p:&gt;bre Salomé, que sigue obstinadame~te la rústica v desaliñada túnica ael profeta Juan, que pa:::a ·iracundo y terrible, agit_an&lt;lo su
amari11a cabellera, empolvada por los a1res del
desierto y lanzando ~obre las multitudes asombradas SU$' apóstrofe,; amenazantes, que donde se posan, oucman las carnes, como marcas de hierro
candente.
lfoy á prnpó,üto es la voz de la soprano r_ancesa para seguir el uncioso vuelo de esa mus1ca.
que t rasciende á cedros del Líbano y á rosas de
Jericó; muy á propó8ito para cantar hossanas al
Bautista ó para expresar ang-elicalmente los arrebatos de su amor inmaculado, que huye de la
grosera caricia. de los sentirlos, y como la p:iloma
mística, se r cmon ta á las i nfi.ni ta~ claridade ;.

f

.Cuis

FRAGMENTOS DE UN POEMA

0

,

Vestigios del ~mcntcrio de San Pedro Martir.

Campo de las tjecuciones.

la reacción, en las lomas de aquella ciudad, y ahí
quedaron vencidos los primeros. El Gen~ral Degollado resolvió abandonar el campo, cediendo al
mayor número. Tacubaya se vió entonces invadida por las tropas de lhramón y de Márquez, y
la soldadesca, ebria de sangre, corn:umó los más
crueles atentados.
El Palacio Arzobispal estaba convertido en un
hospital, en cuyos amplios salones, el dolor y lti.
desesperación tendían su negro manto.

Frente á unas antiguas tapias que hoy limitan
el :Molino de Valdés, se suceden las ejecuciones.
La historia ha conservado los nombres de aquellos mártires: Ildefonso Portugal, Gabriel Rivero,
Manuel Sánche~, y Juan Duval, víctimas de la
ciencia y del deber.
Ni á ·los practicantes se perdona, y sucumben,
vitoreando á la Reforma, el poeta Juan Díaz Covarrubias y José María Sánchez.
El Licenciado Agustín Jáuregui, sólo por el

Interior del Ex-Arzobispado.

Los médicos de las fuerzas liberales, verdaderos apóstoles, cuidaban de los heridos, sin importarles la presencia del enemigo ni su actitud de
sinie~tra venganza.
El día anterior, se habían presentado á ofrecer
rn ayuda á los facultativos, un grupo de jóvenes estudiantes de medicina, y ellos también procuraban el alivio de las víctimas del desastre.
En el recinto del Arzobispado, se sucedieron escenas que la pluma se resiste á describir. La soldadesca r eaccionaria llega hasta las camas de los

aquel campo mortuorio, han desaparecido, y sólo
una aguja de mármol, en forma de obelisco siJn.
bólico, señala la tumba de los Mártires de Tacubaya. Hasta las piedras de este sencillo monumento han sido arrancadas, y el tiempo se ha encangado de borrar las inscripciones. El artífice había burilado en el obelisco, con negras cifras,
"Alceldama·', palabra bíblica que r easume el misterio de aquel lugar, que velan loR pabellones de
la muerte.

Bx-Arzobispado en Tacubaya.

hecho de profe~ar ideas liberales, es hecho prisionero en su casa de Mixcoac y llevado alpatíbulo de
Tacubaya. Tras él, encuentran la muerte gloriosa de los héroes, Manuel Mateas, joven abogado,
y otros patriotas.
E l número total de las víctimas alcanza á 53.
Los cadáveres, horriblemente mutilados, quedaron amontonados, en aquel campo de sangre y de
infamia.
Las madres, las esposas, los hermanos, los hijos
de las víctima&amp;--dice un escrito1t-acudieron al

No obstante el tiempo transcurrido, año por
año, el pueblo de Tacubaya, se reune, á la som~ra
de los esbeltos cipreses que rodean el obelisco
marmóreo, y deposita su ofrenda de gratitud, sen·
cilla é imponente.
Publicamos hoy cuatro ilustraciones, que repr~sentan la fachada é interior del antiguo Palacio
Arzobispal, el campo de las ejecuciones, y los últimos vestigios del cementerio de San Pedro.

·-·

jas,

&lt;;; Urbina.

Siempre lenaz, d~'~ pué:, ck tantos aiios
persiste c•n mi nwmoria tu memoria,
y lloro al rcc·orclar aquella historia
ele amor _1· de e~prranza y desengaños.
IloY uno al otro en la exiRtencia extraños,
Rin · soñar rn11 rnent iras de una gloria
como todas fugaz y transitoria,
rnmos vi~tienclo ú J.1 Yerdad de engaños.
Jugamos al amo'r: lejo~ estabas
y creímos p1r l'~O que perdidos
nunca no~ dañarían ,;u:-; aljabas:
y tu alma ~- mi alma á su pesar heridas,
tarde sunieron qup te amé _v me amabas,
y que al jugar jugábamos dos vidas.

J

***

Sabes como pa~ú. . . ().uizá en tu mente
evoque caprichoFa mi fortuna,
recuerdos de una noeh&lt;"' en que la luna
de tu amor Y mi amor fué confidente.
Al decirnos adiós, dulce y doliente
como nunca sonó querella alguna,
ele las querellas de tus versos, una
te dije en voz muy baja .Y balbucient.(l.
Era un ¡ ay ! de dolor de tu alma triste,
queja de una altivez que el daño doma
y que al golpe del daño se rcsi-,,te,
y en mi labio aquel ¡ay! fué luz q1H• asoma
tras densa nublazón, y á mí veniste
como niela á su nido la paloma.

*** fué la amencia,
Después c1e aquella noche
y ya de tí cli~hmte, vida mía.
cada ri;:ueño f:ol cfo un lllH'vo día
iba ele tí alejancio mi cxi~U'n&lt;;ia.
Sin tu dulce afección, sin tu presencia
que le daba Yigor y lozanía,
la flor de mi cariño. q11e se abría,
cerró las l1oja~ y perdió su esencia.
Y fuiste para mí sólo un par,,ac1o
visible en una hermosa lontananza
v entre celajes dt' oro arr(.'hujado:
hasta que muerta al fin toda esperan:,;1t
pensé que eral" 110 má, un bien soñado
que al deRpertar &gt;'C aleja y no se alcanza.

***

)las ¡a~-! que al &lt;lP"Pl'rtar, la ima.e-en b:)lla
de aquel sueño de amor f)Ue yo creía
delirio ele mi loca fanb1:-:ía.
en mi cielo, fugaz y l'rrantl' C'f\trella,
dejó en mi corazón pC'rP1rnc huella,
y en donde i::ombras &lt;lPl pal"arlo había,
con cada triFte i::ol &lt;le un 1mevo día
luce un rec-nerdo de In noche aquella t
Iloy distante~ loR do,; y ya perrlich
l}ara siempre aq1ll'l místico embeleso
que á mi espíritu el tuvo trajo unido,
mientras se inclina del dolor al peso
mi alma que ríe co11 placer fingido,
cuando p,wde llorar te manda un beso.

J osé }'eór¡ del Valle.

�Domingo 14 de .Ahril de 1901.

El·secreto de Maese Cornille
. ... .
Franc:ii;quín ~1amai, vil'jo gaitero que viene de
vez en cuando á mi ca~a. 111&lt;• refería la otra noche
un dramilla de al&lt;k·a, ocurrido en mi molino, ha&lt;:e veinte año!,;. · J,;¡ n•lato del bm•n hombre me
impresionó, y voy ú inlfltlar refrríro~lo tal como
lo oí.
lmaginaoi,;, por un rno11wnto, qtwridos ledores,
que os halláis ~&lt;•ritados ante• una vnRija Jle11a de
aromátiC'o \'ino. y que o~ hahla un ,·iC'jo gaitl'ro.

&lt;'&gt;

( 1

r

.

&lt;

~.----'

Buen 6&lt;:ñor, no peméis que nuestra comarca
huya vivido siempre m1u•rta y ~in fama, como
ahora. Antiguam&lt;'nte, haliía gran comercio de
molinería, y de clic•z leguas á la redonda, los de los
"mas" nm, traían ~u tri~o á moler. Todas las
colinai; al rededor del ptwblo estaban cubiertas
de molinos de vic•nto. A dC'recha é izquierda no
se veían más qur :u,pa~. ~irando rápidamente por
encima de los pinoi,;, bandadas de borricos cargados de sacos, subiendo y deslizándose á lo largo
de los caminos, y toda la SC'mana daba gusto oir
de~de Jo alto, el ruido de los chicotes, el zumbido de
la tela y el "¡ Dia me r' de los ayudantes de los
molineros. . . Los domingos nos íbamos por gruJ)0!'. Allá los molineros pagaban el trago. Las
molineras eran bellas como reinas, con sus "fichús" de estambre y sus cruces de oro. Yo llevaba mi gaita, y hasta el anochecer se bailaba de
]o lindo. Como vais viendo, los molinos eran la
riqueza y la alegría de la tierra.
Desgraciadamente, A los franceses de París se
les ocurrió la idea de er;tablecer un molino de
vapor, en el camino de 'l'arascón. ¡ Todo muy
hermoso y muy nuevo! Las gentes tomaron la
costumbre de enviar todo su trigo á los otros, y
Jog pobres molinoi, de viento quedaron sin trabajo. Durante algún tiempo intentaron luchar,
pero el vapor fué más fuerte, y uno después del
otro ¡ peste ! se encontraron obligados á clausurar... No se vieron más bandadas de borricos ...
Las guapas molineras vendieron sus cruces de
oro. . . ¡No más trago ... ! ¡ No más baile I El
mistral soplaba, y las aspas permanecían inmóvile~. . . Luego, á la hora menos pensada, la comuna echó abajo todo aquello, y en su lugar hubo viñedoi; y olivares.
Sin embargo, en medio del desastre, un molino
habíase mantenido erguido, y continuaba girando
valientemente en las barbas de los dueños de mo1inos de vapor. Era el molino de Maese Cornille,
el mismo en que nos preparamos á pasar la velada.
Maese Comille era un viejo molinero, que vivía desde hacía sesenta años entre la harina, rabiando por su situación. La instalación de vapor
le había vuelto como loco. Durante ocho días, se
le vió correr por el pueblo, amotinando á la gent e á su rededor, y gritando con todas sus fuerzas
que se quería envenenar á la ~rovcnza con la h~rina de aquellos nuevos molino~. ''No vayá1S
allá-decia--tlSOS ladronefl, para hacer el pan, se
sirven del npor, que es invención del diablo,
mientras que yo trabajo con el "mistral" y la
"tramontana", que son el aliento de Dios miseri-

EL MUNDO ILUSTRADO
cordioso ... " Encontraba, como et'a, multitud de
bellas frases en elogio de los molinos de viento;
pero nadie le hacía caso.
Entonces, de rabia, se encerró en su molino y
vivió solo como bestia ú•roz. No quiso guardar
consigo ni á su nieta \'iveta, una muchacha de
quince años que, de,dc la muerte de J:-US padres, no
contaba en el mundo más que eon su abuelo.
Aquella criatura HC vió obligada á ganar~c su vida y á euntratar~e en los ''mas'' para las faenas
11uc allí ~e ofrecían. Y, sin embargo, parec1a que
bU abuelo la adoraba.
:::lucedía c:on frecuencia
que hieit•ra á pie las cuatro legua&gt;1, soportando el
fuerte sol, para ir á verla al "mas'' en que ella
trabajaba. y se ll! iban las horas en verla y llorar . .
En la comarc:a se pcmaba que el viejo molinero, al arrojar á Vivcta, había ol,mdo por 11\"~--:c;a;
y no le honraba ciertamente eso dn ~ ~,iar á la muchacha arrastrar:;e de un:&gt; :, vtra aldea, expuesta á
las brutalidadcR e1, i :vs "amos'' y á todas las mi~l'r;'ls tlt• !~5 jóvenes de condit::i'ón.
Tmnliién se
•
nuv mal que un hombre de la fama de )Iae~e Comille y quP, hasta entoncc&gt;R, se había dado
ú respC'lar, anduvie~c ahora por las calles con~? un
verdad(•ro bohemio, de:-ealzo, la ~orra aguJcreacla la blu:-illa hecha pedaw,;... El hcc:ho es que
lo; domingos, c·uando le veíamos llegar _á _misa,
nos aH•rgonzábamo~ de (•1, noE;otros los v1eJOS; y
Cornille bien que lo notaba, pues no se atrc\'Ía á
:-rutar~e en la banca. Siempre se quedaba en el
fondo ele la iglei,in, cerca de la pila del agua bendita, con los pobre!'.
En la ,ida de 11ae~c Cornille, había algo que
no era muy claro. Desde hacía mucho tiempo, nadie del pueblo le llevaba tri~o, y sin embargo,
las aspas de su molino no dejaban de moveri;e ...
En la noche ~c le encontraba por los caminos,
arriando á su asno cargado con grandes sacos de
harina.
-¡ Buenas las tenga, ~lacse C'ornille ! le gritaban los aldeanos; siempre con el molino.
-Siempre, hijitos, reRpondíales el viejo con aire marcial. A Dios gracias, trabajo no falta.
EntonceR, si .e le preguntaba de dónde diablos
podía vcnirle tanto trabajo, se ponía el dedo en
los labioi;, y respondía gravemente: "¡ P~h ! trabajo para la exportación" y nunea pudo !'acársele
más.
En cuanto á poner los pies en su molino, no
había ni que pen;;arlo. Ni la graciosa Viveta entraba allí. ..
Cuando se pasaba por en frente, se veía la
nuerta siempre cerrada, las gruesas aspas siempre en movimiento, el amo viejo sonando la tarima de la plataforma, un gato grande y flaco
que tomaba sol en el borde de la ventana y que
miraba con recelo.
Todo e,-0 aumentaba el mi8terio Y daba q •.é hablar á la gente. Cada quien explicaba á su modo el secreto de Maese Cornille; pero el rumor general era que había en ese molino más sacos de
escudos que sacos de harina.
A la larga, sin embargo, se descubrió todo; he
aquí cómo :
Al haC'er bailar á los jóvenes con mi gaita,
noté cierto día que el mayor de mis muchachos y
Viveta se habían enamorado perdidamente uno de
otro. En el fondo, eso no me desagradó, porque,
despuéf:. de todo, el nombre no estaba deshonrado entre nosotros, y además, me J1abria encantado
ver retozar en mi casa al diablillo de Viveta.
Solamente que, como nuestros enamorados tenían
frecuente ocasión de estar juntos, quise, por temor
á lo que pudiera ocurrir, arreglar desde luego el
asunto, y fuí a1 molino para echar dos palabras
con el abuelo ...
¡ Ah, viejo zorro! ¡ Curioso sería ver cómo
me recibió! Imposible hacerle abrir su puerta.
Le explicaba mis razones tan bien como podía, al
través del agujero de la cerradura; y todo el
tiempo que duramos hablando, el endemoniado
gato flaco bufaba como un diablo, sobre mi cabeza.
El viejo no me dió tiempo de acabar, y me gritó con demasiada grosería que volviese á mi gaita,
y que si tan precisado estaba de casar á mi chico,
bien podía ir á buscar á las muchachas de la molinería de vapor. . . Como os lo supondréis, la
sangre se me agolpaba á la cabeza al oir tan desatentas palabras; pero tuve bastante prudencia
para contenerme, y dejando al viejo loco en su
molino, fui á anunciar mi fracaso á los chicos. Los
pobres tortolillos no querían creerlo. Me pidieron como una gracia que les dejara ir á los dos
juntos al molino, para hablar al abuelo . . • No

Dv:uinb&lt;· l4 &lt;le Al.,rtl de l!lOl.

EL MUNDO ILUS'l'HADO
tuve rnlor de rehusarles aquello, y ¡ prrrt ! he ahl
11uc parte la pareja.
Precisamente cuando cllo,o llegaron, ~Iaesc Cornille acababa de salir. La puerta, cerrada con
doble vuelta de llave; pero el simplón vi&lt;'jo al
partir, había dejado pendiente su e:-:cala por
ra, y de pronto ocun-ióselcs entrar por la ventana
y ver algo de lo que pasaba en &lt;·~e famoso molino ...
¡ Cosa !'ingular ! El cuarto dl•l molino vacío ...
Xi un .:aco, ni un grano de trigo; nada el :,arina
en las paredes ni en las telarañas. . . ,., o ~e percihía ese agradable olorcillo e~ : ¡;runo prenf'ado, que
l'mbalsama los !"t ~:;1os. . . La máquina ruclimentarir. -::uuierta de polvo, y ('¡ gato flaco y
f,:,mae durmiendo encima . ..
El mismo ar-pecto de mü,eria y aliandono tenía
la pieza baja :-un pobre lecho, algunos harapos,.
un trozo de pan sobre un peldaño de•la esralcra y
&lt;'n un rincón, t res ó cuatro sacos agujereados iJ¿.
donde ~e escapaba tierra blanca.
¡ Allí e:-taba el secreto de ~Iae:-c Cornillc ! Ese
Y&lt;'S0 era el que pa!'Paba en la JJOC'hc por los C'lml1w, 1,ara E;alvar el honor del molino, y hacer creer
que r, ]lí se elnhoraha harina. . . ¡ Pobre molin" !
¡ t-&gt;obre Cornillc ! Desde hacía muf'ho tiem po q11e
k,, molinos de vapor les habían privado de torll\
tarea. Las a~pas f'eg"Uían girando: pero la muela roo\ íase en el vacío.
Los chicos se volvieron clcshec:hos en lágrimas á
C'Ontarmr lo que habían visto. Re me apretó el
corazón, al oirlof'. Sin perder un minuto, &lt;·orrí
con Jo~ Yecinos, á refcrirlei; el asunto en do3 palabras, y nos convencimos de que era necesario, ol
punto, llevar al molino Cornillc todo el trigo qur,
hubiera en las ca,;as.. . )lás tardé en decirlo que
en que ef'o se ejecutara. Todo el pueblo se pttso
en camino, y ll&lt;"gamos á lo alto del molino con
una nroccsión de asnos cargados de tr igo-¡ de
verdadero trigo !
El molino esi11ba abierto de par en par... Ante la puerta, ~1acse Cornille, ~entado sobre un
"aco de yeso, lloraba, puesta la cabeza entre las
manos. Acababa de notar, al volver, que durante su ausencia habían penetrado á su casa y sorprendido su secreto.
-¡ Pobre de mí !, decía. Ahora, no me queda
más que morir . . . i Está deshonrado el molino 1
Y sollozaba hasta enternecer. llamando á su
molino con todos los nombres, hablándole como á•
una persona verdadera.
En este momento, los asnos llegaron á la plataforma, y todos nos pusimos á gritar bien
fuerte. como en los buenos tiempos:
-: Ah del molino ... ! ¡ Ah de :Uaese Cornille r
Y he ahí que los sacos se amontonan ante lapuerta. y el hermo!'&lt;&gt; p-ano rojo !'&lt;' extendió en ti::-rra por todos lado!l ...

fue-

H ay que har&lt;'"r,;-¡s justrc1a: {1 nartir ele este
día, nunc·a dej,unos al vic•jo moli,wro sin trabajo.
Luego. l'l..• mañana, murió Mat'i'P ( 'ornille, y Ja,aspa2 dl! nuestro último molino &lt;·1•i-aron de girar.
1,i;ta vez para siemorc.. .
..\1uerto Cornillc, nadi(•
continuó i-u obra. ¡ Qu{• &lt;¡uPr(•i!', !'('ñor ... ! todo
tiene un fin en &lt;'ste mundo, y e" m·cC'"ario cr{.'('r
que el tiempo de los molinos d&lt;' \'il'nto pasó ya.
como el de los pu&lt;•ntcs &lt;l(• ha reas i'ohrc el Hódano,
el de lo~ parlamento~ y l'l ele In,- &lt;'ai'aeoD!•::; floreados.

.fllfonso .l)oudet.
(Tradncido pnrn •• El :\tundo l u~t, iult

)

El Colegio Secníldario deVeracruz
Nuestro~ diarioi- tuvi&lt;•ron al pithlrc·o al tanto ele
las imnortantC"s C'eremonias C'on qm• :-e C'cl&lt;'hró en
Jalapa la inauguración ele• la es¡,lí•11clida e,-1•11ela ,c•cundaria. 9uc el Estado de• Vt•rn1·ruz. uno ele Jo,primcros dc•I paíi; rn lo quP at:iii(• al euida&lt;lo y
fomento de la instrue(·ibn, a:·aba de lt•n111tar 11
todo costo.
C'nmo ,&lt;' !'ahr. invitado d sei~or Pre:-i(h•nte 1ll'

Fachada del Coltgio Prtparatorio.

C'ión Pública, para que lo repm;cntara en ei-e
acto trasC'cndentalísimo.
La obra, de cuya magnitud é importancia se
pueden formar idea nuestros lectores por los
grabados que publicamos hoy, empezó en Abril de
lh99, y concluyó en Febrero del corriente año.
Dirigió los trabajos el Reñor Teniente Coronel
de Ingenieros Don Salvador Corral, quien t.aml,ién levantó los planos é ideó la r&lt;.'cdificación.
El importe del edifü·io, sin contar el de los
muebles, aparatos que integran los gabinetes de fí!-ica, química é historia natural, biblioteca, etc.,
fué de $101,177.95.

•••
Desfile del Batallón Jnfa.ntil,

la República pa~a conc·urrir á la rnauguración, se
exc~so~ con motivo ele ~111-, múltipl1•~ aten&lt;"ioncs, y
de~1gno en su lugar al señor Lic-enc·iit&lt;lo Don Joaqum Baranda, Se('retario de .Ju~t ic:ia é Instruc-

Ocupa el colegio una área de 2,.'íi 9 metro$ cuadrados, está perft-ctamente ventilado y cuC'nta con
una excc•lente dotaC"ión de agua.
Es una positiva honra para el Estado de Veracruz ~ner un e~li~tio destinado especialmente á
C?legio, y más s1 e,;te pollee Ja¡, condicioneR de higiene, belleza y adaptación á ,u objeto, como nuevo centre, de enseñanza.

iDESPIERTA , SOÑADOR A !

Despierta, 1;oñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla_H·ra,
•
Prorrumpe en tus gemidos de idlliN~- amores
Y mística tristC'Za.
Que rnclvan á la vida ·los vicjv.--, c,h-ida&lt;lol',
Recuerdos del poeta.
"
¡ Despierta, soñadora, y &lt;lime lo &lt;¡ue 1,-111.•ñas !
Acude al gran torneo,
Torneo de los ritmos, brillanW!' e-orno perlas;
Acude ya, no tardes,
Yo quiero con mis versos de mí:-tic·a tri::1teza
A mi gentil sultana,
'
Formarle un regio trono de csplrnclida, diademas.
Y la verá~ erguida, ciñéndo!le á ims sienes,
Los lauros de un poeta:
Que &lt;'n lucha desastrosa, pensando ,blo en ella
Viviendo de un recuerdo,
'
¡ Ideó todo un poema!
Despierta, soñadora,
Entona ya tus cantos, entona tu pla._vera,
Prorrumpe en tu!l gemidos de idíli&lt;% amores
Y mhltic-a tristeza.
Oue v1wlvan á la vida los viejos, olvidados,
Recuercl0,&lt; del poeta.
¡ DespiC'rta, ,oñadora, ~- dime lo quE' i&lt;ueñns !
/u11n

)fae¡,;c Cornille abría tamaños ojos. Rabia cogido el trigo en el hueco de su mano, y decía,.
riendo y llorando á la vez :
-Es trigo... ¡Dios mío ... ! Buen trigo .. •
¡ Dejadme que lo vea!
Después, volviéndose hacia nosotros :
-¡ Ah ! bien sabía que volveríais. Todos loa
molineros modernos son unos ladrones.
Queríamos llevarlo en triunfo al pueblo :
-No, no, hijos míog; es necesario que vaya á
dar de comer á mi molino. ¡ Figuraos, hace tan-_
to tiempo que no le he acallado el hambre !
Nos brotaron las lágrimas al ver al pobre viej_ocorrer de un lado á otro, abriendo los sacos, CU1dando la muela, mientras el grano se aplastaba, Y
el fino polvo harinoso iba al fondo.

Patio princl pal.
Salón de actos,

R Orci.

�Domi,ngo 14: de Abril de 1901.

EL MUKDO ILUS·TRADO

a

Domilllgo 14 de .Alnil de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

_- ,,......--.

Satina Cruz y "Bl Vigía."

..
Panorama de Tchuantepc

'I'EHU A N 'l'EPEC
La capital dd Reino Zapoteca, cuyo p0&lt;forío
desapareció dci;pué~ del avance de los mexicanos
sobre Oaxaca y sobre el Itsmo, es ho.v una intercsa~te población, situada á las orillas del río de su
nombre y del de "Ventosas", que desembol'a en el
l'acífico, cerca del puerto de Salina Cruz, que

aunque bien abrigado, tiene mal fondo; lo cual ha
tlado Jugar á Ja contrata de obras de importancia,
l¡llC datan nueva y vigorosa ntla á :::latina, Telrnantepec y Coatzacoatcos, como puntos que queda1án convertidos en centro de tránsito, al poner,.p en explotación el Ferrocarril de Tehuantcpec,
llamado á aumentar c:msiderablemente nuestro comercio con Sud-américa y con los paísei; del Este de los Estados Unidos.
Entre las mencionadas obras, es de las más im-

Un rincón del l hmo.

portantes la formación &lt;le una buena bahía en
i::ialina Cruz y la edificación de una ciudad moderna, para lo cual se han comprado los terrenos todos, y en aquellos puntos en que hoy se levantan
humildes chozas, aparecerán en época no lejana
edificios modernos, Aduana, y oficinas de la categoría que requiere una nueva :· abundante fuente de riqueza comercial.
Nuestras ilustraciones rcpre,-entan el aspecto que hoy tienen aquellas com,n·ca;;, cuyo suelo es

riquísimo, y originales las costumbr_es de sus habitantes.
Entre estas últimas, descuellan el uso de típico~ trajeF de moda invariable, que visten lo mismo las señoras más acomodadas que las mujere,:
del pueblo: el "huipili'', el saco de una pieza y
sin mangas, amplio y apropiado al clima, es general, y sólo i;e diferencia entre las distintas clases
soeiales, por la riqueza de las ligeras telas que se
emplean en la confección, y la mejor calidad de
Ja~ l,londas y ene-aje,: que loi; adornan.
La mujer tehuana es muy afecta á las joyas, y
concede gran predilección á las sartas y collares,
que ~i entre el pueblo son de cuentas, entre personaF de categoría son de onzas de oro.
l~n cuanto á sus fiestas, siempre muy animadas,
oh~ervan otra costumbre tradicional: las "velada,·', bailes muy concurridos que se dan dentro
del recinto que forman gr~ndes enramadas al aire libre, ó cubiertas, cuando más, por una vela
l igera.
En lo que respecta á riquezas, cuentan los habitantes de aquellas tierras con las que les producen el añil, el palo de tinte, las maderas preciosas,
azúear, aguardiente, etc., todo de buena calidad y
en abundancia tal, que justifica el carácter indolente de los hijos de aquel país.

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Traje de señoras tehuanas.

Capilla en el Cerro de las Campanas

capilla cuya fachada é interior representan nnestras ilustracioneR.
Fué construida por iniciativa del señor Doctor
En el mismo sitio en que tuvieron dPsenlace ],)s Kaska y alguons otros amigos del menci011ado
episodios del llamado Imperio, con el fusilamien- noble austriaco, y aprovechándose la estancia en
to rlPl Archiduque Maximiliano, levántase hoy la México, del Príncipe Kevenhiiller y de algunos
otros nobles de la cita-¡ da nacionahrlacl, ~e
inauguró solem1ienwnte la capilla, en la ~emana que acaba de p,1sar.
La inaug-uración revistió un carácter particular y religioso : los
Príncipes austriacos, el
séquito que los acompaña, algunos extranjeros, la familia Miramón y otras ele e!!ta
capital, se dirigieron á
Qucrétaro, y el miércoles, en las primeras horas de la mañana, se
Yerificó la ceremonia,
en la cual oficio de
Pontifical el señor Obispo de aquella diócesis, 1
habiendo acompañado
la misa el orfeón de la
Catedral.
Terminada esta ceremonia, se procedió á
colocar en el centro del
altar un magnífico cuadro que representa la
Piedad.
Después de esto., los
concurrentes visitaron
el sitio en que fueron
fusilados :Maximiliano;
Fachada de la capilla en el Cerro de las Campanas.

lliram{m v jfojía, \ regrtsaron á la ciudad
L: señor~ Princesa ele Kevenhiiller, ,ll tcrmilrn;
la cei;emoma, puso en manos del señor Obispo &lt;].,
Queretaro, w1a cruz fabricada con madera Jel
barc-o ' 'La :Xornrn'', que fué el r¡ue condujo á Veracruz al Archiduque.

lntcrior de la capilla,

�Domiugo H de Abril de 1901.

EL ;\IU~DO I L US'TRADO
Droming&lt;l 14 &lt;le Abril &lt;le 1901.

EL XU~DO ILUSTRADO

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dos de lujosos balcones,
que de rústicos tejadillo;;,
que la misma concurnncia atraen, desde el a,.
falto del boulevard que
desde el paviment o de tierra suelta del pueblo miserable.
La figura del apóstol
traidor simboliza ante
nuc,;trn pueblo el horror
á la felonía, el disgust'&gt;
por la infamia; y constituye además su presencia
una buena oportunidad
rle manifestar el afán de
"chuela" y broma, característico en nosotros.

:.:::.;::~ lj.~;~

~-.- .......··-·~

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l. Una. prooesión en T lahuac. -2. V.ernes Santo en Ixtaca.Ico.- 3. Los J udaf.

4. P rocesión en Mitla.-5. Judas antes de cla Gloria.&gt;
6. E l Canal de I x:tacalco.

lo~ misionero~, arrancar de raíz las viejas práctiea~ de lo~, habitantes de la tierra, quisieron encauzarlas, adaptándolas á la religión católica que
ellos predicaban. El resultado no se hizo esperar : una mezcla informe de idolatría. v fanati~El nuevo edificio destinado á oficinas del llll'll·
mo, de. superstición
y necedad, de ridir~ilcz é io-. .
o
ci011ado Ramo administrativo, está construyéndose
norancia, que positivamente asombran.
Todos hemos presenciado las ceremoJlias que de con la mayor actividad, según proyecto y bajo ~11
dirección de los señores Ingenieros Capitán P orfihO)' en más sólo serán un recuerdo : las imágenes
de Cristo ó de María, conducidas en triunfo, ve~- rio Díaz y Rafael Sánchez Facio, de suerte es que
tidas con trajes que á lo impropio añadían lo en breve plazo lo veremos inaugurado.
grotesco; una muchedumbre ebria de vino y arDescribir aquí esta nueva obra arquitectónica, es
cliendo de calor; un cielo azul con un sol que lan- imposible, por falta de espacio; pero tampoco lo
zaba aljabas de fuego; muchos "puestos" al aire juzgamos 11.ecesario, desde el momento en que
libre, en que se vendían y apuraban jarros de pul- nuestro grabado da á conocer á nuestros lectores el
que v copas de aguardiente; y mezclados á todo v~rdadero mérito del edificio.
aquello, cachazudos excursionistas americanos que
Los ingenieros contratistas han procurado. en
asesta.han la "kodak" y sorprendían la Ringular fi- lo posible, respetar la majestuosa m-quitectura
~onomía de aquel espectáculo sugestivo y lleno de que ostentaba la fachada del antiguo edificio, hercolorido.
moseánnola. sin embari;o, con balaustradas. etc.
En cuanto al ornato interin-r. podrmos asegurar
Sólo una nota queda de esos festejos : los judas-los judas, que lo mismo sr cncirnclen cu'ga- que sení:verdaderamente notable.

El nuevo Ministerio de Justicia

c1{uesfros Sra6ados.
La preni,a ha alabad~, con ju~ti.cia, un ~d!c;;c
reciente del señor Arzobispo de Mex1co, prohiL1endo la celebración de los llamados "pasos··, que se
verificaban en los pueblos de indios, dando qur
l'eir á los burlones y atrayéndose las protestas de
la gente ~ensata.
. .
.
Formados los pueblos de md1es de los res1du~s
de las antiguas ciudades que se hallaban en los d~ferenteR reinos antiguos, conservaron, "traducidas" al c-rietiano, muchas de las costumbres del
tiempo ele Rn gentilidad.
Pruebas bay de que, juzgando inconveniente

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AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 16.
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MÉXICO, ABRIL 21 DE 1901.

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Gerente : ANTONIO OUYAS,

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Cuadro de Blokingman.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

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ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

�Domingo 7 tle .Abril de 1901.

EL HUMORISMO Y EL CLIMA.
Todo el mundo ha p:xlido obsérrnr que lv~
hombres del ~ort\', los holandeses, los g&lt;&gt;rmaoo-;,
los angl0-t::aj01w,:-, son ~erioR, circurn;pedm;, bonachones, y á n•cc.,; hasta t·án&lt;h&lt;los y s¡•uc1llos,
por h menos (']} rn trato, ya que no ('n lo que á
sus negoc:ios ó inter('f;es H' refiere. De cien conversacionc,: e-ntn• ingle.~C'\l, alemane~ ó yankecs,
novtmta y nue\·l· son ¡·omersac·ione,; de 1wgoc10,;,
serios, acompañaclas de c-álculos; ó bien, rt&gt;flexiones austera~ &lt;le moral. polítita, religión, ó ¡•omt&gt;ntarios breve,: y H'&lt;-&lt;&gt;--. d¡• lo,- ,-uce,;os del &lt;lía.
En (&gt;!;o;; di!Üo~os, falta siempre una. C0!-8, la nota chU::K·a, el eha:--&lt;'arrillo c·spintual, la i-aeta ¡•nwncna&lt;la y lanzada al prójimo. la trítin1 acre• y á la
vez burlona, la c·ari(•atura clcfornw. de"mesurnda,
gestieulante, de lo,- homhrr-: Y de las c•o,..as, d1)
los vioioo y el&lt;&gt; lt11.&lt; Yirtnc),-., de Jo,; 11cto,; lnwno-; ú
de los ado" vitupnablt•s. Lo,; homhre:; ele! ~orl'!
tienen t.ac:iturno l'I huen humor. difíc-il la r·arcaja&lt;la. k•nta la palahra y pl·: a&lt;lo l'l ~~to. ~u humorismo p, "bon t&gt;nfo11f'. azota t·on pluma~ ele
a,e,,trnz ó ton ramilll'll·s &lt;1&lt;· flon,,-: la ;;at•h1. t'lllbotada, jamái:; pen&lt;&gt;tra en las carne•-. ni hac·e ,-angre; el jui(·io trític·o no t•s ja.má,- hofetadn, ni 1wllizeo, ni latigazo: par&lt;·&lt;·t• más hi¡•n la palmad ita
en el homhro ú ¡•l c-o&lt;lazo. qur achit•ru•n ,.;e h.i
inc·urrido ¡•n un nror b t•n una falta. \' no PI pal1m•tazo que la t•mnit•nda ÍI l'l pnntapit• &lt;¡Ul' la
C'orrigr. E~a c-Ia~l' 1le ,-.úti ra t•, fraternal. p :ir lo
du!c~, pl'&lt;lagíl~Í&lt;·a. por lo &lt;·i rtun,-¡,c•da. y mm1:·:
se vi,-tC' tlP clown, ni se nron•P dt• altill'n',- parn
herir. ni dP 1·aH·al)('Jp:,; para llamar la atl'ntiém Y
aturdir ('OTI t•l ruido.
En los nwridionaJt.... PI hnmorimrn l'-. ,-.istt•nüiieo, y ln sútira, \'t•neno,-a. De 1·i¡•n conn•r,.;at·iom•,, o¡·ht•nta, por lo nwno,. ,-on hurlesea!", joco~a,.:,
bufa~ \" malévola,-. Ané1·clota,-, ¡•hi:--tt&gt;s. ,-ohrenombre,, c·rític~a tk.,..piadada dP t0do v d(• to,h, .. tai
es la tonver~ation u:--nal c•ntrr (•:-:¡,año]e,-, latmonmeritan~. itn lianos y franC't~&lt;•,-. dt•l Sur. t·n partin1lar. ;, c·n la &lt;¡ll(• lo, Jlll'\ic·ano,-. ,-01110- tan distinguido,-, "'C'0111N prúj imo... l'" para no,-orr,i~
má, impc•rio,-0 ,. ..,. c·.onwr p.-i:1: t.al pan.·H• qm· -1
no &lt;let·1mt"' mal dt Jo,- &lt;lemú,- 110 \'a.mn,- á po(kr tlorrnir. ); o hien -.r renm·n dos g-¡•ntt•,- y ya ,¡• la~
oye hablar mal c]p una tt•n'l•ra, no importa quien,
aito. hajo. bueno. malo, lwlln. frn. majPst1rnrn ú
ridículo. Y ;.;pa dic·ho ¡•n honor J11H•.-.tro. &lt;'OlllO d(•
lo:- anda h1&lt;·c&gt;;; nup,tro, nuwstrrl'. ¡°" asom hro,-a n1w,:tra atil1&lt;'l'J1C'ia 1n1ra ene:ont rar PI lado riclít1ilo de
toda•.:: h;:. co,-a,. para luwn la t·arirntura &lt;ll• tnda., }ns per~OTill!'. para t'lllllt'(!Ul'ñt'l·&lt;•r lo grande,
pa.ra ha¡-pr grot&lt;':-&lt;o lo snhlinw. 1lp,;prt&gt;tia1J)t' . lu
noble, y ri,;ible Jo patétic·o. ( 'ontr,1 nue,t.ra ~anra,
no hay clc•fen,-a posible: á nn,-otros ..\polo no- re!-.11l ta gomoso: \"1•1111,. l'Ursi; Frnnklin. mog1¡.{ato ;
I&gt;ante. llorón; ::\figuel ,\ngd, idiútico. Ifacrmos
1·nmom1l&lt; á la,; fnlminac·iom&gt;s c]p I~aía;a; palmos
&lt;le nariC'(&gt;s á la,- lágrima,- &lt;lt• ,ll.'n•mía,-; te1wmos 11'1
Año Crii-tiano anet·dótito que ardr en un c•aJHlil ·
~mno,; ¡¡ist&lt;.&gt;mátieanwnte ic·onodasia.0 ; Y patriotero" }. to&lt;lo, no per1lonamo~ ni á nue,-tro;:. l1éroe,- ni
á nue,-tro,- tauclillo,.
A la \'l'Z. maléYolo:- Y fr,-tiYo,. tenemo:- una ma1wra 1wculiar ele lwrir':,· matar riendo.~- llegamo;
al ~di:-mo c:uando &lt;lemolt•mo;;:. c·arcajeando, una
rqrntac·ibn fernrnina.
,; He dún&lt;le rnt&lt;-e e,ga prnprn,.ión? ;, qué e..:: lo
que no-- hate á la vez hnmori;.;ta~ y mal&lt;licirnte,-?
¿ por qué no,; indinamo, ,Í gozar eon toclo lo que
e, ridíc1ilo. deforme, contrahecho, extraYa!!ante.
y p()r qué lo fingimos cnanclo no exi,-te y lo forj:mio'" euamlo falta?
En un lihro rr&lt;'i&lt;'ntr. llamado á pr0&lt;.1nC'ir ~en~aeiún, é intitulado "La géuesi:- del crimen en
~léxito", ¡•l seiíor Liceneiaclo .Tulio G'ucrrero. rn
autor. da de nuc.,.tro humori"mo un.\ explir.iciún
ingcnio;.;h,ima y muy aproximadmnent.e wnlac1era.
P oto más ó menos, hela aquí: Somos un país de
luz: nuc:;tra atmó,-frra transparente. lumino.,;a,
purí,ima, dibuja con extraordinarin prec-i:-ir'm y
con maravillosa paleta. to&lt;10l' los contorno, ~- todos
lM matices de fo~ (-o,:as. Imposible que c•n e-•h;
rornliciones, en el centro &lt;l&lt;' e,,e luminar radiante
y profuso, C!-Cape nn pormenor. ~i un lineamiento ~e quiebra y ~e hace tortnOl'o é irregular. si
un matiz choca ,, riñe con los que le e;:tán inmediatos, en el acto la luz lo;: denuncia. }o!" i;eñala.
]o.~ amplifiea y hace que se de~taquen con claridad
inexorable, con evidencia inevitable todo lo clefornw. todo lo grote~co. todo Jo ridículo, todo lo

EL MUNDO ILUSTRADO
caricaturesco. En los paises del Norte, crepusculares y nebulosos, una púdica ga~a vela la deformidad; sobre el lineamit•nto, sobre el relieve, sobre
d tolorido se extien&lt;l&lt;' una nube que envurive,
atenúa, l..._fuma y disimula. A"í mitigado, lo defonr.c p~a fácilmente ina.d.Yertido; lo grote~eo
~e esc•onde á la miracla ; lo caricaturesco no !e
al encuentro de la yi,;ta. ni la penetra, ni la ab1-.1n·e, y en fuerza ele mirar menos claro y meno,;
preciso, el hombre ve meno:; ricli\'uleces y ·extravagancia~. De nhí que sc•a meno:-: dado ai humori:-:mo, á la "átira. á la caric·atura y menos apto para
ella.
La cxpliraeión, como ,;e Ye, e" ingeni~a, brillant-e, ~obre tocio en t'I ¡,,-filo pintoresco ele] autor,
y no C'abe duela que em·iPrra una gran parte &lt;le l:1
\'Cr&lt;lad. Pero á nu1....,tro ,tuicio no la encierra t:xln.
llay alg-o má1,, que la luz, l'n ju{•go, en e~e fimómeno pFic·ológito : rl rnnjunto del dima v de $lB
conF&lt;'Cuencias c•c·onómic·as y mor.lle,::.
·
C'uando en medio clt• ia,- bruma,; del Táme,;i,
6 drl ]&lt;}~mida, batirlo p:ir los c·ierzo,- hclaclo~. tiritando de frío y c]p hambre•. tiendr :-u mano el mendigo, no inspiran, no pueden ini,;pirar risa ~n,
harapo~. ,-u::; botns br)(¡ui-abicrta.~ y de;;&lt;lc&gt;ntarla~,
"u frac raí&lt;lo. ~11 &gt;&lt;ombn·ro dt&gt; e-opa·, ma&lt;'hucado y
ple_gaclo como un atorclión, ~us guantES que cleja:1
&lt;'"capar los (h'&lt;lo,:, ,-u bufanda rnulticolorn. Lo
ouc im-pinm ,..011 teJTor y c·ompa--ión. Aqurl, fi,n:rón, c¡uP. al pie &lt;le] ..eahallito'", bañado en el sol
priman•ral &lt;]p :\U•.xic-o, cnrnelto l'll tibio,; efluvio,
y haiiado de irradiacionc,,; iri,;iHln,-. ;;cría grote:,('O
y se haría bt&gt;for y ha-ta apcclrrar, bajo la niew,
t•nv1wlto Pn la hruma. Pmpapado 1lr llm·ia. e,.: ,.;iniesfro, tnígic·o, horrihlt&gt;. lnrnluntarianwn1e, ¡•n
rn JH'e,;pnc-ia, el e,-pírit u ,:i• pinta "11 hambr&lt;&gt;. su mi"'l.'ria. -.u,- c·oyuntura;; triturada-. por el fríl). ,-.u
muertp po:-ib!c !ajo d puei:1te di.! l,onc.lre- ó c·n lo•
mnelh•,; de Aml&gt;eJ'l'l': Y ,-e le soc·orre y ,-e le tomp:i.deC'P; pero no ,e le hu ria.
·
Lo mismo pa,a c-011 l'l 1ldornw. c·on el ¡·ontrah1•&lt;·l10. ton l'l mutilaclo, (•nn la mu,jpr. ton el niño: l'l
:1..-..pedo trági('O de rn tl\'formi1hul sP ,;olm•pone
ú ,;u a,,p('C'to grotl'&gt;l·O. La imagen ele] el-Olor e~panta, y hac:e huir la ri~a. hiela en lo,; labi():-1 la
lmrla, paraliz,l y cle,.arma la :-átira.
Lo ebmic·o. (•.-o &lt;" má, qnc el fraseo 1h• lo trágic-o. Ahí donrlt• lo trí1gi(·n no 111,1rra jamás: clondt&gt; inexor~hlt&gt;mentP el dima tortura v a:;p~ina. no
hay lugar á la thiflna, sino á la pie&lt;lad; ~e tco&lt;·orre y ,-p ampara en n•z de burlar, y lo ¡.;rote-,co
,e hac·e augu~to, porqt1L' ren:-la inferioridad para
la luc·ha y porqm• augura. no Yic:toria::;, sino derrota.~ r desastre~.
Re puede n·ir del dC':'-arrapatlo, del deforme,
del e:-;tropeado, ahí tlondp la naturaleza p, 1rn1&lt;lre ·
¡wro la deformidad, l.i mi~eria, la impNÍPcciún
fí,_ira ó moral. sólo ~ugiNen c·om¡x14ión v arl'anran lágrima, 1londe quiPra que ,;e com:ierte en
maclra,-tra.

A distancia, se elevaban airados brazos gi"a
O
~ ' á modo d~ pr?t~t.a, por k, &lt;:ruento
cnmen : eran las mmo\•i]p;; aspas del molino. qi
destacaban su negrura en el límpido horizonte. to-

c1!¡

"'ª

Domingo 7 do Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS·TRADO
trás sí monedas lucientes de oro, que el nevar continuo sepultaba. l uego; súbitamente dotuvo su carrera, t-omó con sus manos frígidas la nieve carda,
y afanóse en restregar, furioso, la. mancha roja que?
ensuciaba. sus vestidos.
La nevisca. arreciaba.; poco á poco, los miembros de " Pierrot" se pusieron yerto.~, arrcciúron~e
sus facciones, y quedó hecho un car ámbano, en b
inmensa llanura iluminada por la luna: mientras la fuente enmudecía, congelada, la. triste de
"Colombina" lloraba silenciosamente debajo del
cobertizo, y allá, en el límpido horizonte, las le-

ciu&lt;la.dooos de la grom R('pública. europea. que vicialidad del buque mencionado, con la eíusió1i
y esplendidez ele que han hecho gala siempre.
Los oficiales AzllJJJ[lc, · Truph~mu.i, BoutJroux ·t
Pertus. que fueron loo que acudieron á la gaJ.a:nt.•·
invitación de sus compal:riotas, :rec:ibieron num,•r063.S demostraciones de afecto y con,-;ideración, u&lt;!
que re mo..~trnron muy rec001oeidili\.

EL REPRESENTANTE DEL URUGUAY
La &amp;pública. oriental del Uruguay, nno de 1,-,~
más simpáticos p..-úres sud-americanos, acaba. de
acre&lt;lite.r ante nuestro Gobierno oomo su llinistro
residente, al señor DO!II. Juan Cuesta, pro.JruD.ente
hombre de Esta.do de aquella nación.
El señor Cu.esta, que fué ye. recilJ.iclo en audiencia pública por el señor General Díaz, mostró en
,;u discurso grande y posiLivo deseo de estrechar
fas relaciones que felizmenre unen á su p..'Ús con
el nuestro; y de ~ o que oontribuirá gra.rulemcn-

•

. Y ·•Pierr~t-- tornó ,Í corn7 en clirec·dón á Ja:
fuente. al pie &lt;ll• la euul ~ohan -.uc-L...:11:'r-c las cita;; ton "Colombina".
- ; \~a tengo dinero '.-pen,-al1a a, ~n C'arrcra.
-El clmero e-,.. maldito imán que irre, i,-tiblemente atr~e. . . l'on él ,,L• (•ompr,i todo. porque todo,
--e c:otiza en la 111a-eara&lt;la ,11:'I mundo : ¡ honn1, talento y honort'"· . . ! .. ('olomuina .. -l•J1Í mía ...
La fm•:lte, qu¡• oyó coti«liananwntt' nuP-t ra~ cuit11::-. 110 rei_r~ hnrlon~ c·u,rnclo '·Colombina'· ]H'l'•
gunt_~ m~hc1os_a: ;, 1 a ,lntt&gt;• lo,- &lt;lint•ro~ para irála ' H·arrn ... : ; Sí ... ! ¡ (}ni,o ,linero, muc-ho
oro, Y aquí lo tPng-o ... ! QnP ,.) oro también ,e
tl'J:-111utc1 e;1 F(lll_gre cuarn1o el l'rime.:i lo &lt;&gt;lahnr.:.
i 0ro. •. J ;, qué ~s el amor -.in él ... ? "Qué 1:
nda. . . . ¡ 1 n hunno grote-t·o, un andrajo y un
mendrugo ... !
·
_.. Pit&gt;r!·?f'. ah•riilo, llPg-ó al !f'rmino ele ,u rammo. d1'.1 _nwlta á un rec·odo. y allí. lwla&lt;b. inc¡u1t&gt;ta, tmtan,lo. t&gt;speraha ••f',&gt;lomhina ...
-¡ .\ qní tiPn&lt;•, d om '.-y ·· Pierrot"' mo-traha
la,:: 1_11oneclas nwnt,-,.: rndiante-- 'llli! Jo~ rl'flPjo- a~
la nieve.
• -; Xo te a •t•rquC$, no !-r,,pli1:ú .. C'olomliina''
-trae;; tu rn~·o hlan('{) ,lH·io r] .. ,-anirr&lt;': mira e-orno
t~ m,,11'.c·ha .. ; ~ tP ha.~ lwrido? i r,•,-p,mdc '. ~ X o ... ?'
I ue-: , de Que r-a -angr&lt;'. eua,ndo en to,fa h ,ahn.
na no ha\' una l'&lt;nina ... ? ¡El oro ... ! i \h ... ~
tu, manM_nn &lt;'-t,ín THiras... ('nmo no e,t.í hlan1·0 tu n• ·tido l 1
• 1 aneo ayer cttal la inmac-ula&lt;la al-

PIERROT.
Aquella huirla &lt;lr "Pierrot". con las man~ cri,p_ada¡¡, y. el traje blanco ,:al picado de &lt;:angrc homi t·1da, de.1,mclo &lt;'I molino lejo$, cerrado como una
tumba, donde el Yiejo dueño, tendido en el suelo húmedo. agonizaba, era el corrrr de~parnrido
d? un fanta,c;ma blanco por i;obre la limpidez de la
JlleYe.
"Pierrot" huía. lmía ¡¡iemprc en precipitad.,
marcha, c:ual ,-i trá, él. viniera len-ión desaforada
11e1~iguiéndole, t·uan.do ,.:úJo Be ;ría e.:u sombm
proyectada por c·ima -del blanquear de la sábana,
qn_e á la antes tan Yerde y florida campiña amortaJaba.
Hubo un momento de tregua ; detúvose agitado, palpó las monedas que O(·ultara en los anc·hos pl_ie~;ues del albo &lt;'a~nrón, ~-. pálido y medrohura dt&gt; mi alma. . . ¡ JI uve, larn la mancha que
:-o, d1r1gio de so,-layo una mirada allá lejo..;::, en te conde-na . . . Y entonce::-.' .. !
tanto la luna lanzaba su nítida luz recwiendo su
"Pierrot"', aterrorizado. e~taba lejoE. huía, mieargénteo pálido la brillantez ele ]¡ nie,~ . . .
doso;
tal c~eía que la voz argentina de su ama&lt;la
¡ E;::pectáculo horrible!
era la propia voz &lt;le su conciencia; huía, dejand~

Tantadas aspas del molino solitario se erguíam pavorosas, protestando contra. la crueldad del crimen ... !

Occx::::c:,c:::&gt;c:::&gt;c:,c:,c::::,c:,.c::,.c::,.c::,.c::,.c:&gt;10

ven entre nosotroo, se propusieron rooibi.r á. la ofi-

0 c:x::::ic::x::x:::x::;cc::x::::x:x::x:O

Í'

Onafeyac.

--

-

'

. o

' íl

8

EL SR. D. JOSE V. MAZA.
Un hombre bueno, un €6píritu honrado v recto
un noble y sencillo pala.din de lra verdad y·del de~
her, ha baja.do á. la tmmba.: Don José V. Maza.
Unido el seño.r Maza á nuestro héroe epónimo, d
grnm. Juárez, por 1~ lazos de la familia. y el afe-:!to, siguió al insigne patricio en toda su carrera
d!istim.guiéndose siempre por doo cualidades muy
hermosas : la :fidelidad y el amor á la patria.
El señor lfazra, que murió de av811lza.da. ec:la.&lt;l se
dooicó á sus labores hasta los días inmooiat~ á
su muerte, demoot-mndo siempre su noble y ser ena. confianza en loe principios repuhlica.nos, hast~L
sus últimos momentos.
Descanse en paz.

íl
íl

~
3~c:x:::x:x:::x:::x:=,o
Exmo. s,..

a,.. a. Juan Oueata,

Ministro del Uruguay.

nota muy inte~moo : hace augurar el buen éxito
que obtendra el futuro Congreso Prui.-am.oricano,
cuyo solo ~mlcio ha sido acogido oon pooitivo alborozo por los Gobiernos todos.
:&amp;;a asamblea .anfictiónica, en que se discuti.r-.:m
los más importantes y legítimos intereses de nue.;tro oont.imentx.&gt;, tendrá, pues, de seguro, toda ;,1
trosoon&lt;lencia que ha.u pensado sus iniciadores _v
nuestro Gobierne, que ha secundado oon tanto ca.lor la alta y generosa idea.

......
Nnestre Señor de las Barbas

La riqueza de Don Gelasio Garroso era un eni!?'ma sin clave pa.ra los mora.dores de Cebrc. N,,
podían ('xplica.rse cómo el pobrete hijo del sacri.;.
t.án
de Bentroya habí,a. ido á la. callada fincando,
EIS,-.Jo•&lt;I v. Maza,
apandando
todas las buenas tierras que salían, y
+ el J.9 de Marzo de 1 901.
redondeando una. propiedad tan pingiie, que ya er t
te á tal resultado la. ge::;tión amignble y sin(.,-era difícil tender la vista por los alrededores de·l ¡:mcblo sin tropezar con la "lcira." trigal, el prado cb
del
joven diplomático.
La rica. y patriota colonia fronoo;a :residonre enregadío, el pinar ó el "bra.bádigo" de Don Gel:;.
El Unigua,v, junta. á los vínculos de afecto ratre nosotros, tuvo oportunidad en días pa.oados, Je
sio Ganoso. Molinos y tejares; casas de labor y
demostrar su amor á la tierra disk111te y ;;u de.~co z.~, idioma y ?rigen que nos un(•n á. .lru; repúbÍica., hórreo::; ; heredades donde la avena asoma.ha &lt;;u_:
&lt;le alentar todo cuanto contribuya á la 'defensa de lnspano-amencanas, otro lazo quizá más poderoso: tiernos tollos verdes, ó el maíz engreía su panoclu
(•l grnn poeta Zoo-rHJa de San Ma~·tín, que ha hela int.egridad del territorio.
.
rubia, todo iba perteneciendo al exmonago ..
Habiendo llegacl.o á aguas mcxioanas el cruce- eho vibrar en su_ l~re admirable el amor, la gmndé- y ~n ~a. plaza ~ Cebre, en el sitio más aparente _v
ro francés "Suchet", uno ele los más Ralla.rdos de za, y el pansam1ento de toda nuc.-;tra América.
vrmcrpal, pod1an los vecinos admirar y cmidiar
la floreciente marina francesa, los distinguidos
El. cli,-cun,o del :Ministro del Un1guay tiene ruu los blancos sillares que una legión de picapedrero,labraoo. oon destino á la fachada. suntuoea ele la
futura
vivienda del ricacho.
7
Lo que más hacía ca.vila.r al vulgo era la cer!:cza de qu~ Garros? no había prestado á réditos con
~ura, m come~c1ado, ni heredado á tío de India~,
n_1 apelado á mnguno de los medios lícitos ó ilir1tos de cazar con liga á la volandera fortuna.
Descarta.da la misteriosa. procedencia de sus canda.les, era la vida de Garroso clara y trall8pareate ~mo el cristal, y sus costumbres tan honesta;;,
tan mtachable su conducta., que ni se atrevía á roz!rle la c.alun.mia con sus alas de murciél~"U. :K0
sol~ no practicaba la ui:;ura, sino que solía avu&lt;l¡¡r
, desrnteresa.damenre á vecinos á quienes veía con ,.¡
a,..,o-ua. al cuello; de vez en cuando realizaba ver1 &lt;laderos ~ctos ~arita.tivos; no intrig,aba, no se metía
con nadie,_ m era. pleit.ante, ni tirano para. su,
arrenclat~nos, ni hacía, en suma, cosa por la cua l
1_10 mereciese el dictado del hombre más pacífico y
1u~to del _orbe. Notaban también su puntualida&lt;l
en cumplir los ~e~res religiosos, en no perder m:sa. Y en rezar diamamente el rosario· y aunr¡ue n ,
se le _viese conf~r il1Í comulgar, la' genre de Ccbre vivía. persuadida de que lo hacía Don Gelas io
cluran~ las rempo~?-88 que pasaba en Compostela. Si.e1:1pre se d1strngu1ó por la piedad el hijl)
Crucero iran~és "Suchtt" que vi ■ it6 Veracruz.
del sacristán de Bentroya, lo cual era tradición

EL CRUCERO "SUCHET"

-

--='-'--------~-~~-~

�Domingo_ 7 de Abril de 1901.
de fiamilia, pues su padre y su abuelo habí.m
moorto oasi en olor de santidad, usando cilicioo y
&lt;"Clifioand-0 á -,us contemporáneos. Estos antect!&lt;lentes expliron el ra.~ombro de los Yecinos de C,'bre cuando ,el que no tenia sobre qué caerse muert,,,
apareció nirclándo.oe en caudal y renta,; con la.,
má.c; alto.5 &amp;rñore.s del país.
Y.a sunondréi-~ que lia gente de imaginación no
l'C resignó á no inventar. Quién afirmó inti;;p:damente que la fortuna de GarroS-O provenía de un
oontnaoondo de annfü~ durante l,a guerra civil.;
qttién juró y perjuró que en un viejo Paw había
encontrado un te,om fantá~tico, incalcdabl•.'. Y
no y,alfu ,argiiirle,; á ('SVOS H•J''elistas de fe,,t111rla
Yena oon oue lia g1u&gt;r!'a civil se había reducido :n
Ualicia á que ,:,alieFil'n unos cuantos latrofoccioso-;
m,al am1ad0!' d,e e~&lt;:opetas oomidas de orín, y qu:-.
en cuanto al te;:oro del Pa2i0, no parecía Yero,;ín•il

EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

su des,azón, ni decirle que provenfa direct,1mentc
del espwnto sentido cacl-a vez que bajaba .í la telarañooa cueva donde guardaba los r,,,;to" rlel tesoro depositado en suti manos por lo;; monjes ac
B&lt;entroya, cu.ando, al exclaustrar],..,;. huhic~·u~1. de
t'mprerHl'E.'r el camino del destierro. Y no ,,t· 1 ciertamente que le iasusba.ce ver las monedas, la plal:1
n•pujada, ni las joyas que habían adornado :~·•
altares; era m1e allí, &lt;m la cueva, estaba tnrr:b1en
-to.,timonio evidente é irrec·usable de l,U dehroel Cristo viejo, h1 devotísima imagen conocid:;. en
el p,afa por "Nuestro Señor de las barba~".
HiabÍia sido antaño la veneranda efigie. de anmdor natural, la mejor prendla, el orgullo dt&gt;! famoso monasterio. Acudían en ¡x rc~ri ,,,wi ón los
oompesinos á adorarla, oreyendo que las ,);Jr\111~ de
aquel rostro pálido crecían con regulari .1H&lt;i, -,it&gt;ndo preciso despu1J.1tarlas ooda nH',: que aquell 1
1

gró dar al traste con la acrisola.da honradez. Eu
un viaje á Compostela e:ruagenó _e~ OO'llte~do de la
primero. olla, y de vuelta a.dqumó 1a primer finca. L, difícil es empezar. Roto el freno, nacL
contuvo al ii.nfiel fideicomimrio.
Nin"ún aviso, ningún incidente casual vino á
record~rlre que delinquía. Sin duda t.odos lo,i
monje;; hiabílllill. ;perec~do_ en, 1a excliaustración;
quizá.s~y €6 Jo veros1m1l-;--&lt;&gt;olo ~10 de ellos, el
abad, el que ihizo entreg,a. a GelasJO del tesoro, sabía el seciieto; y el abad, cura.nd-0 marchó, tenía
setenta años y ere propenoo á la apoplejía.. Lo
cierbo es que 11wtdie se presentó á reclamar nada,
v Don Gelasio hul:&gt;ieoo gomdo de tranquilidad absoluta en el crimen . . . á no ser por el Cristx&gt; Yiejo, "Xuestro Señor de lias barbas", La sacra efi"ie que tamto le hiabíian encomendado los monj~;.
~ que d..l'lní.a en la cueva, descolgada de la cru1.,
envuelta en un polvoriento sudario. A oada nueoo.ngríia ial tesoro de los monjes, aplicada á s:1ti6f.wer la codicw; á ca.da herediad oon que redondeaba su;; bienes; á oada viajé á Oompostel:a p,ar.i
desprende11:-,e de monedtas ó joyas, Don Geliasio,
onfenno de pavor, soñaba noches enteras oon el
Cri,;to, y le veía sacudir lia e&lt;nVQltura y 'Surgir l)álido. b11.rbudo, en,¡angrentado y horrible. Todo,;
pod~an ignorarlo; podía [lO ia.lmrse en l,a comarc,1
una vm para 0001deruar á Gan,oso; nadie le señ:1h1ria oon iel d&lt;&gt;tlo, porque nadie sabia el infame orig-en
.~u;; 1x,nbas .. . rpero bien lo sabía " Aquel"',
ol del costa.u.o herido y los 'pies talanmdos y l.1
harba luenga, el de la cara lívida y los desmayad,)s
ojos.
Qucdábale á Doo Ge1asio el rocursl) ele hacer
a.~tilla.s y quemar la imagen. . . ¡Ah! Ko se atl\..'Yia: h:abh.t mamado oon la leche y llevaba en las
voellii8 cl 1Tu;peto y la devoción á "Nue;;tro Señor d~
la.;; barbas'', la irn:a.gen ooberana, milagrosa, ct1
(:uyo camarín ardía siempm una lámpara de oru,
~- cuyo altar habíam. desgastad-0 los besos de la fo ;
y ,,ólo de recordar que allí en su cueva, reposah:1
el la11go cuerpo desprendido de la cruz y repujado
en la sábana, parecido á un verdadero cadá.ver hnmano, ::-e e.,tremecía de angustia, de espanto y UH'·
mentálJlffi c-ontrición. No re sentía capaz ni du
desenvolver cl paño oor miedo á ver crecidas laJ
baroo.." del Cristo, y de enoontmr .sus ojos bañado,
t'n lágrimas. Y ,al mismo tiempo, tener el Cri-t,o allí era 0011..0J0J-v.u- la evidencÍla del delit-0, la innegable prueba &lt;lela :fechoría; y Don G€lasio, en
:noches d,e insomnio, sentía pesar sobre su corazón el cuerpo inerte del Cristo, y en medio &lt;l.i
1~ tinieblas creia ,palpar á su lado unos bwizos angulosos y 1iecios, ry sentir el r-0ce sedoso de u~a;
barbas finas, e&lt;:ipesas, oomo oabellem de muJei-.
Por e.so últimamente se había propuesto no bajar
á la cueva, donde quedaban todiavíia rastros del
botín, ,algunas j ~ de l.as má'S eonocidas, -que JJ•
dí,a,n dcla1Ja,rle. "Nuestro Señor de 1as barbas ma
ba oastigado", pensaba, i'Il.undado en frío sudor.
-En efecto, llegó la hora del castigo.
Xiada tan peligroso como la fuma de rioo en la
aldea. Al tomar cuerpo la leyenda. de que Don
Gelru;io poseía un tesoro, los Ladrones de la coma:rca oori.er001 ta.nito ojo y medibar-0n un golpe.
Orgiaruizóse urua g-aivillia para .asaltar 411 rioachón solit~r:io. En .La noche más crud,a del invierno penetraron, enma.'&gt;Caro.dos, en su vivienda; le ataron,
y con ru:nen,a..oo.s y por último refinac1os tormento,,
echándole aceite hiT'Vi'011d-0 en la planta de los pic,i
y sobre el vi.entre demudo, le oblig,a,ron á que reveloa...~ el e:ioondTijo.
Como yia no quedaba sino lo enoerrado en la
cueva, ®l. hi111carle lancetas de cañas entre las uiia.;
resoh-ióse Don G€Lasio, moribllildo de dolor, ,Í
guiiar iallí á los ladrones.-Distin¡nría.se en un rincón la forma del Cristo encubier.bo por el .,uJ11.rio,
y Ga.i·1Tu-o, trémulo de ffip,a.nto y de dese.speración,
presenció &lt;:ómo loo bandidos rasgaba.u el paño poivoriento ~· deacubriiain la sagrada efigie-cuyas
barbas le nairecim1011. desrnesurocms, formidable.,.
-Los chas.9.ueados facinerosos dieron urua páta,!a
al Cri5to, y, blrasfemando exi!!i.eron el oro y }a,
.
E• utonoes Garroso, enº Ve'l &lt;le señalar e,'
Joyas.
rincón donde hahí:a soterrado lo que aún poseía d=l
te;;,Oro, arrojó~ oobre la u1tmjada imagen, besándola con delirante arrewntimiento. Y los 1adro11es, que t.emím1 ~r oorpoon.didoo, porque los perr0i
Ja,d1~barn, apoya.ron en ]¡a, sién de Ga.rroso el c,~ñón d~ ~n,a carabina, disoo.raron ... y el ca.d~ver
d:'l. cnmmal, perdonado sin duda yia por }a JU~t1cia. oele.;;be. ,rodó al lado de la efigie, bañándol.l
en E&lt;angre.

Domingo 'i' de Abril de 1901.

"ª

·a.e

que lo hubiese desenterrado Garroso, pue.s el {mie,,o Pazo que poseía.--com,p1'&lt;1do á la arruinada y
oolile fumilia de LacunéLe-no pudo adquirirh
]l&amp;!ta de..pués de tener dinero. A pesar de esta olijeción, la leyenda del tesoro fué la que pn.-va.leció,
la que obtuvo los sufragios de la multitud, l.::
que lentamente se impuso h,lSta á los sen,aLo5.
Per.'lonas autorizadas &lt;aseguraban 6aber de burr.:1
tinta que Don G€Lasio vendí,a, secretamente á Jo,;
pLatero·s, en Compoote1a, pedrería y oro lahra.Ll•&gt;,
monedas antiquísimas, sartas de perlas y de-slu,nbradores joyeles de rubíes, esmeraldas y diamante~.
Y l,a viersión era exiacta. Más de una vez, y m-is
de tlos, y más de veint.e-á ca.dJa desembolso, nlC'ti redo por ;nuev,as adquisiciones,-ha.bía realiza&lt;l •.
Don Ge1asio el viaje á Compostela, llevando co•1sigo una reverenda b-Ota. de lo .añejo, la clási.:-,1
"morerua.'' del país, pero "morena'' pr.e-pamda como los cubiletes para hacer jue~ de manos, pu{';;
bajo el vino ocultaba. un doble fondo en que yacfan
],as moned.1as y 1rus joyru;. Los mayorales y ~gale~
de La diligencia observahan que Don G€1as10 llO
¡)restaba. su "morena" á nia,di.e; si asfixiados por d
oalor le pedÍlan un trago, sa.c-aba dinero ~· 1~ con. vidaba en lias taberruIB.-Al ll~"Qr á la ciudad.
Don G€1a.sio vaciaba. la bota, exfoaía el conteni&lt;lo
oel doble fondo, y siempre á ck;;hora, y con la re••
oorn1 más pr-0funcla, entraba en uoo ruín pJ..-at,'rÍta, ag,azapada al pi.e de 1a catedral, ~; enajenaba.
la p,edrerí,a rica, loo fr.agmentol'; de oro m.achaoadn,
las onzas peluconas de iabu.lbado cuño; hecho lo
cual regresaoo á C~bre sin desamparo.r la O?ta. El
platero goord,a,ba reserva, J'J-Orque el negocio teni,.
e:,jnndia.
Lo raro es q11e, después de excursiones úan fructíferas solía Don Gel~io pa...oanoe dos ó tres día::
en 1a ~ma, presa de un m.al indefinido, un,a especie de "morriña" invencible. No llamaba médioo; iaboorvía uma d-OSis de quioo ó una decoociúu
de ruibarbo, 'Y ial fin €.e levianu..oo amarillo y die$erubl,antado, oomo s-i saliese de una fiebre.-lfal pudiera explicarse ,al m édico 1a. verdader.1 ~aus-a de

llllgosta. fronte sudtll&gt;a gotas ele sangre, y q_uc de
tlquelloo ojos vidriosos, revulsos por la ag()l1í,1_, al
&lt;.10meterre en la comarca un escánda!o ó ur.. crimen, se desprendían gotas de salado ll•d,i. 'Al
$Hber;:ie qm, abandonab 111 d rouvcuco lo• monjes,
ueyóse que !ii1t:an llevado ronsigo al Cri.,to mil-a.g1·oso.-No era cierto.-La memoria de la virtud ejemplar del sacristán, la excelente ,3ondt~C't.L
de ,;u hijo, les sugirieron la id.ea de c-0nfü~r á é3te
ht custodia, no sólo de la imagen, sino de todo el
tc.-;oro monacal, desde los ~álioe.-, v:~i,!:ótico3 ha3ta
bs 0nzas de Oa.rlo-1 1V. Cc'eían H•• buenos monje3
que áC1uello de la exclauc:tración era una racha paf,ajer-a; que 1a ira de Dil)s caeáa sobre quien nsí
profanaoo los monasterios; que d-::it, o ,fo un año,
dos á lo sumo, aplaca.ria.se 1a tormenta, :;c.r¡a ca:!Ll~ada la iniquidad, y entrarí.rn 1e nuC;vo en HL amado retiro, oon. el Santísimo bajo palio y pisanrlo
flores. Y hay que reconocerlo: lo mismo crei:t
Don Gelasio.
Aguardó, pue.s, ba.'!tante ti€'1l1po, mis de dos lustPos, conoorvando fielmente el depósito, y evitando que cualquier indicio rerel~n aquel pah
i nfost:ado de g.avillas de saltea.dor.es--que la cueva
de su humilde casucha oculta.1)¿1, tal riqueza. Por
preooución 1a distribuyó, desliZia111do porciones l.&gt;hajo de Las vigas, en huecos que él mi.,mo abría Pu
la pared y tapaba luego con cal y mezc}a, en rinC'()tlel del huerto que na.die sino él labraba. y u-0.1.de entemiba muy profundas las ollas rotiais atestad.as de oro y preseas. Pero corrieron los añoa;
]QS iao011tecimienoos políticos sigtúeron
curso;
el 'loogmo, e,1 erguido mornasterio de Bootroya-e,-peciie ~ Escorial perdido en. la montaña-emJ)l&gt;ZÓ á cubrirse &lt;le hiedra, á tener goteras, á dar
indici,oo de decrepitud; los moraclores de Cebre utili7la110n c&lt;nn-0 leñia de arder los eonfe,:ionarios, lo~
e.&lt;:tanoos de la biblioteca, el piso de la.s celda:::,
hasta los tall.Jado,c; sitiales dl:'l C'Ol'◊. . . y la idei
crimirnal que sordamente lmllfa en el oe1~bro y eu
1.1 voluntad de Gru-roso se pre,entó clara. y definida,
a¡)l'!etó el cerco, se envolvió en sofismas ... y lo-

su

émilía }'arco pazan.

H:&lt;tremo del tabo conducto r del a¡raa.

Inst:ilación Bléclrica.

El paseo resultó de lo má.s a.gr.a.dable; á bordo de los carros palacios
que condujeron á los iaw1badoo, se sirvió un bam.quete, y t.odoo quedaron sumamente comp1acidos de loo v,isbas panorámicas que ofrece el camino, y de
las ouales c1!.:rán UJJ1a idea las illl6tMcioues Que aoompa.ñam. á estas líneas.
En cu-am.to á 1a insbaliación, represenbad:a en parte, en otros de nuestros grabadoo, reune todas las condiciones apetecibles pa,ra Jos fines á que se destina,
y produce el magnífico alumbrado de
la progresista oapibaJ. veracrumna, cuyoo adelanto;; son más palpables cada
día.
. . ,¡¡
En el número próxim-0 de este semaOO.l'io tendremoo oportunidad de dar á
oonooer á nuestros lectores el pliantel de
educ.ación prepar-atoria que a.oaoo de
iin-aiugu.raree, y que está montado á todo
costo y oon sujeción á los más modernos adelantos científi&lt;COS y pedagógieos.

XALAPA.
&lt;::::&gt;-e,&lt;:::,

Oon motivo de fos fiestas que se vc~iíioa,ron en l.a oapital de Veracruz para celebrar la inauguración del Col0.gio Preparatorio, el señor Ministro de
.J ll8ticia y las demás personas que había.u ido de México, fueron invit..'tda3
por el señor General Frisbie, para Mtt!r
lhll. nasoo á Coat.epec y visitar la caída
de Texolo, y la instalación eléctrie:t
que da el alumbrado ,de Jalapa, Coat,,.
pee y Teocelo, ,. -ue próximamenl~
eurtirá de luz al puerto de Verocruz.
La caída de ,agua de Texolo, distaate llilOS 12 kilómetros de Xalapa., produ.
oe una fuerza efectiva de 3,000 caballos, que es más que suficient,e para el
movimiento de la instalación, ll!lla de
las prime11aS de l,a. República en que se
ha hooho un buen aprovechamiento &lt;le
la fuer7la ilridráulica.
F,n ocarrli á Coatepec.

Dep:irtamento de los dinamos.

Ferrocarril tt e catepcc.

�EL MU~TDO ILU3TRAD0
~

i
1.

-'.Sc5252IBJ

�EL ~IU~DO ILUSTRA.DO

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Lo he dicho on otra ocasión, y &lt;Si no lo he dicho, lo he pen~atlo, tjue una rcvi¡;ta de la semana,
es uu almacén de bairotija.s, donde se presentan los
bUOL'bOO más efímeros b1e.n d:isptw:;too, y colooo&lt;lo-i
de tal suerte, que atr,aig,;-un lia. übeución y Uamon
á ,,oet,._,, á la curiosidad.
Aquí, se pulen las g:aL""etiL1a1:1, ,;,e limpia,n hs
11.0ticias, oo I"l:X,'◊lllJ)imcn y bar,nizau lo.s acont.eci-mioutos, se 1'\!nti1md.a lu oolia. de Peuélope, qM, in•
c,;tnsablc.,, tcj,en los cli:a.'S, y qlliC', en fuerza. de m 1llfueOS y trasiegos, re rompe y de.-;colorra; se retooa,n los viejos cua,drns que pintó la Faiutasía, y cuyo
fondo des&lt;;&lt;a;;oaJ·ia el Tiempo con ;;u.s uñas; .aquí, ,e
JX'gia la. chuchería rota, ~ abvill,anta el oristal mhooo de l C,,JMjo. t:e lJ."CSUc'itan los oros ,wgo1tizanl~;;,
b&lt;C t•nciendrn1 li1S 1,'\.'m.a."i apagad,lti,
se $iLCu.de e1
polvo del \'./l vido . . .
E.~toy on ,esta tienda de v,i ejo, y binn que mal,
]0;~ que entr.an. en elfo, me ven jwnt-0 á la hornaza
d.c la pequeña fragua, moviendo el fucile s,op1ador
ó limpiando, con iaooi!:e3 y drogat1, una repujad&lt;\
empui1adura, ó desenredando los flecos de una. tela, ó aprebando loo flojoo brazos de un OO!lldelahl'o. Los que sólo pas,ain, sin entn:u:, 0y~n siempl"e
el retumbar de mi maTtiJlo sob),"(' •t'l yunque.
Hoy mi judío av-airo y trabajador, que vende ob•
jetos rorrientes, COOclS de uso diario, nn~hles inútil!(';;, toi;ca.s vasijas, armias llenas ele orin, tapie-orí,-..,; pcxlTida.s y desmatizad:as, pero que tie111
¡:,iem¡m:J urna bu(')na ;:onri;;a pa.m el de.~mi._&lt;;:ado
que s.aluda, pa ra fa. mujer que se a.oerc-.i. y pan
el amig,o que paro..
Tengo también m,iis mtos .a,., fl"'a,nquoo, cont0
aihom, ·y dig-o: Jm,dia ,de e.silo qrne Nl.~ño es bueno,
ni llll(•rn. ni legítimo: esta corb1na no es; 1111 gohc
lino, ni e.-;ta hoja €tl de Toledo. ni e.-ta má...;,ca1•,1,
es j~1 J)()111..~1 : ni e~tia Jorig,a es la de Holdá.u, n:
f\.-(' ohiapí,n e., el de Oenlcienfa., 11i aquella. copa e:;
Ja dd Hiey de Thulé. Os engaño. Soy u.u merc-a.~r ;.in ooncienoi,a, un Shylock aborrecible . . .
Tal wz, adenbro, muy adentro, gua.rcle yo á l..t
vitr.gen 1:&gt;ensativa-á lia Musa Eixmna ;-mas como
soy cclooo. iapc-n.al' si de cu.amlo (IU cuando. ,ella ,:,(•
rub1eve á Jovw1bar un pooo la persiana --:,· a..."Omar,;,,
110 moilli'nt-0 para. oontemplia.ros. V osotroo nQ p·,,
ráfa miente.s. y como v-a.is de pl"IBa, no se .os ocu-rre
alzar el rostro J)m,a verhi.. A mi me pa¡rece hermos..1,: tione Jos ojos graaures, 1"eSpl~lllldecientes y
clorllllÍdoo.
H&lt;Jf, ~tia oróni{l., es un almacén de esperanz,t3,
de hj¡,;toriias f uturas, de ~ - La imp-re.ión 1c
1a seniania ~ mooót-Ona é IÍ!noolora. De los templos saJen Jas últimas oreciones, como vaho de
i.no.ienoo. En clloo se quedó l,a, mulbitud, atraída
por ,Jias llama,s ele los oirios, por los esplendores UJ
los "mooumentoo'' ry por :La voz l.acrimosa &lt;le lo~
pucidimdoros. Todo e-1 nm1I&lt;fo .a{'Jlha de salir ele
la:. ,ig.Le::;ia,;. y está toda.Tía romo de.$lumbmdo y
exMtico. Oye á lo lejos, oomo t.ocadia por viohi~
celestila.res, la, viej,a mfü,ioa de Baoh: y los solelll!l.lffi orfeones de Pialestrina han dej,ado en el aire
un ooo vago de f:&gt;'lIB 111otas litúug,ioas.
Por fuera de l.as ii.iüe5i,a.c,, Ja procesión de Clui"sos y el ruido iensovdooedor de las "matracas" ha
hecho contraste ('()'.11 Las e..."Oellas mfutioa.s. Y el
sol, un ,gran sol de Abril. que se entretiene en &lt;lardear flo1~, secar el ,rocío, hoja por hoja, en lo,
1,an11ajes. ry fatigar á los ipájM'OS, llevó á lor jardines pú hlii.oos á nmohoo deoocu padoo, Jos cuales, á
fo, somlwa de los frei;noo :vaquítioo.5, adormiecieron
SlL~ ooios oon las metiálioas 31fmonías de las bandas
milibares.
Pero de -prornbo, ai:rnr, ton-es y campanarios, n•
cuc1ieron lia mooor1ia, y €.'e pusieron á repirar co!l
todias sus oamparuas echa.das á vuelo, que volteje~toon ruidosamente, como muchachos salba:rines v
t1iaviooos; fas oampanras, que &lt;'lk',i siempre llaman
á misa, ó rezan en voz baj,a. ó ~mpaña,n, gango.;,1~
y 1,oncas, el 001'0 de los canóni¡¡;o.s, ó tooan las ouciona, oon gr.a.vedad de sochantre. cantaron, muertas de risa. las cosas más aregocij.adas y profanas,
lle,m,a,ron iá la Alegría ausenbe, á gr.andes v◊C"es . .
por tooos pa.rte.5. pam que no quedara un solo corazón enirti.stecido ó meloocólioo.
Y enton~, la Primavera sonrió .p or la hoca da
toda~ su~ rosa.~. y •á l.a t"ieciéu lle¡rada, á lia Alegría,
le dijo: oo amo, con los pétaloo de todas mis IllJa.1'' gairit.as.
Entre ta.n to. por lias oa.1les ·henchida.a;. el pu1~blo se diYicrte. Es una diversión nacional, no

imitad.a ni extraída de las costumbres extranjeras.
Aquí, &gt;lC ouoma á '·Judao'' on una. efigie de car•
tém, muy tosca y primitiva, que á duras penas reproduce la forma huma.na.
En ca,da calle de la oiudad. el traidor apootol
muere entre el regocijo de e::;te pm.,blo rudam~ntc cri.-;tiano.
La muerte de Jurla.,, tomada a,;í, como uua vengamm de la multitud, e-.s ele un simbolismo, que
.,.e pre,ta, .si 11 embargo, á unos &lt;:mmtas ligera.-; ruflexiou~. ¿ Cuá.nt:a~ V('{1cs, mientras el muñeco
oe balianQC'a., cruje y c.-,talla en u.na explo.-,ión de
elti.,;,1)&amp;,, no se ha figura.do al¡¡;uien que lltiiste ai
1,idículo 6unlicio ele al"ún perverso vulgar, que
me.rezc-a. mofa y desp1wio?
De 1'a, muchedumln-e C'ntusiast.a salen, á vect&gt;,,,
gi•ito.s que mut,5tran la Dasión e,;oondida. Se pon~
nombr-e ,a,l ''judas"', se le oocuentr-a pa,recido.
Piara a:lgú1J1 mnam,te (.\" el rival, parn algún envi•
üioso ~ el vieucedor, pa.ra lia. rn.a,,.a. es el impopular.
Y arriba, en loo baloone.s, lw; pila.;; de linda..,
mlll:h,1.chM se ,agitan oon estremecimientos de gozo, y demiaman en el viento agitado y humeante,
Bu lluv,iia de -Oa.l'(.,,;~,las sono1"1.s.
1'ambiéu n;¡.m ellaas es simbóliaca. e.sta muerte d\!
cruel escaim.io y hlll"la fu:;teio.cia. Eso mismo que
en plena •víia pública hareu aihora oon el muñeco,
Jiicierou ell,a,.., con el joven erui.morado y romántico, el de maro-,ar,ita en el oj.al, el de l&amp;:; oa.rtas eu
verso y lo.s Slliipiros melodiosos.
Y luego, dentro &lt;le nosotros, ¿ no hemos diado
ja-ual género de tortur.1 á lll1fi idea que noo pareció extvavaga.ute; á un oontimienbo, que por geneI'OSO y albo, creímos J.oco; á ,un recuerdo tenaz que
1100 mol~taba y noo dolía?
A e.-;e castigo, asisten las i&lt;lea.s mala.s y los S&lt;'Utimieuto.s t.orpes; todo el pueblo bajo del a1ma.
Y quemamos, oo mioorioordiia, a la traidora ilusión que nos engañó ta1nto tiempo. á la infame e,peranm que IJlOS hizo creer en la tli.ch». al e11C'urfio
que nos mbó el :nepOi'-O. Es La in~en Je la mujer pér!icl-a. ó el plan del li-bro imposible, ó el ideal
no re;11izado, lo que marfüi7,a.rnos, CüJ ridículo
111.iri l·, 10, en mw,tro i-:íhad 1 ne gloria. ,\ 1 ;;,ihr :le
]11¡; dia.s t.ristes. de la "Sema,n-a &amp;mta" ele las p€na.s, no,, tlivNtimos con esto., tra¡¡;icómicoo aut-0,
de fe. Qnizá nosotros mismo,-; somos los "iuda,,"'
alg1ma v-ez. ¿no lo di&lt;'C el Cantar &lt;le Oampoa.w.10r:
La conciencia á los malvad-OS
castig,a tan pronto y bien,
oue hay muy 1)()006 que 110 e.;tén
dentro de ;;u pecho a.horcado,,.

.Cuis

g. Urbina.

UNO DE TANTOS
lina noche, en París, Léo lfontaneier y yo, q'1 ~
nos· habíamos vuelto á reunir después de seis afü,.;
de separación, y que teníamos por lo mismo m: !
confidencias que hacenios, acabábamos de co1ui:,'
en el Restaurant Brébaut establecido en la prim~,
ra plataforma de la torre Eiffel. Era noche de
fiesta en el Palacio ele la E:\."J)osición; las "fuen
tes luminosas" f ulguraban con bellísimos cam-

biian~, allá abajo de noootros, l,a galería &lt;le Jas
:Máqtrinas, las cúpulas del palacio de las Artei
Liberales v del u.e Bellas Artes nos aparecían cuñidaas i:,:on "'1a1,gas guirnaldas de foco.s luminosos.
Léo, entre otros muchoo episodios de su vida, lll,i
refirió el siguiente (llle no he podido olvidar.
··Cuatro aii.os cluró apena::; la vida tranquih
v sosegada que con tanto anhelo había buscad 1
tle,;pués de mi mairimo1110.
).li esposa misma, luego que vió--y las rnuj ere~
tienen swmpre ojos de lnu.,-c par-a ver esas cosasque la vida ele provincia no cuadraba á mi cará.,.
ter inquieto y veh.ement.t-, me acontiejó que vol.
yjé,,emc.s iá BarL~, y que me onÍiR'g.ara á mis antiguas ocnpacione,-.
-Vueh·e {1 ser perio&lt;lista, me &lt;lijo; aunque soy
cselo.....¡¡¡, por na.turak•za, procuraré dominarme, y acab}l,ré por dormir bien aumque i:epa que tú pasa,5
las noches entre le&gt;~ l,a,..,tidor&lt;:lti de los teatros, ofreciendo ramilletes á las divas y tuteando á la.s coristas.
Y volví .í Parí,,, volvi á reanud.ar aquella vida
ele eslabones de fuego que todo lo calcina, lo mism,l
en lo fí.,ico los párpadQ.'l y el cabello, que en lo
moral las ilusiones y las virLude.s.
Fué precisamente en los primeros me~cs de mi
roentrada en el periodismo, y ya mi nombre habí&gt;t
vuelto á adquirir cierta notoriedad, cuando p!lt!,&gt;
lo que voy á relatarte.
'Una IJoche, una de esas noches que habíamo~
pasado yo y otra media docena de cronii,tas teatrales, "tuteando á las coristas", como dijera mi
mujer, la., ·i ntimidades del "tutoo", entre lo.~ ba,tidores de uno de lrn, teatros del Boulevard Mont•
martre, nos llevaron á beber una copa de Cha.ni.
pagne má:,: tle 1ª"' llt'&lt;.&lt;e,a,rÍ.as. Habían dado ya
las do.5 de la mañana eu,a,11110 Paul Rondeil T y 11
nos encontrainos al fin sol06, presa de la excitación
p roducida por la..~ pasa.mis libacione,s, sobre el
"mac,a,oom'' dd Bouk•vard. ya romplci.lmente desierto.
Seutía:i.no,: naturalmt\ntl' una sed horrible, " 00 mo si ma1'C'"áramo,, lan.a", seglÍ.n la fel iz expresió,1
ele Jrnan Riclwpin, y como todos los grand€8 cafés y "bra8serie.s"' e,;taiban ya cerrados, Rondeil ~·
yo tomamos una de la.~ callej uelas adyacentes Jl
Bou leva.rd y entramos en u n figón de esos que to ,
da la noche permanecen abierto.&lt;;. Ahí, frente á
u n µar de copas de vulgar aguardiente. entre et
h umo de cien pipas y c-n medio de los j urament.i;¡
de cien bocas. no,- pusimoB á charlar, á hacerno~
esas confidencias que con· tanto gusto como facili- .
cla.d se hacen los ebrio.~.
Yo no tenía por Rondeil una gran simpatía ni
una gro.n estimación. Su oficio de "éreinteur" nw
repugnaba, porque en mis pre-unciones de lite•
rato y de poeta. encontraba inferiores á mí á t o•
clos aquellos á quienes ti ,pesar de llamarles cole~as, creía exclusivamente periodistas : y Rondeil
eutroba. sc,gt'.m mi opinión. en el número de es0a.
Sin embargo, e!,a noche. ó el alcohol me dió IÍ. mí
benevolenci&lt;a., ó á él le dió tialent-0. El hecho es
qM me pareció eomo otro hombre. Su conver~,1,ción era fácil, chi-speante y tenía ciertos ra.sw-3
de ingenuidad que me conmovían. Recitóme versos, ver;.os suyos, ;;i no correctos, sí inspirados, qu¿
se sentíian brotado~ clel corazón, eomo flores en un
campo de cardos. Su voz, ial recitarlos, tenfa i .1flexiones hondamente tiemas. Le manifesté ~or-

mos esas refrieo-,a,s y en elli1S sobresalimos, lo hiciéramos expontá~amente, por iil'stinto, _por gu~to,
pa...~; pero no lo crea usted: somos l_os rnstrumentos de agenos odios de las ruines pasiones de otro~.
Yo al menos ra;í he prooo&lt;liclo ca,si siempre
C~ndo el editor que me p~oia ha tenido alguna.
yenganza infame que satisfaoer, ha echado ~ian1?
al iarma iprohibid-a que llevaba oculta, C'8 decir, a
mí, á mí el procaz, el "bravo", el "éreinteur", . á
mi que -soy en puridad .algo así como una navap
catiala.n-a que esgrime un m,a,jo incapa~ de tomar en
el teITeno del honor 1-a espada ó 1a pistola del c,1ballero. Y así he herido á quién sabe cuánta,,
personias honorables, á qliién sabe cuánt-0s ~ompil·
ñeros míos; sí, porque hasta en contra de m1~ ri:opios camaradas, de aquellos que viven con m1 nu-;ma viida, he &amp;ido esgrimido! No ha mucho que a.cu~
fé á uno, por sus ex0030S alc()hóticoo, y ya. ,-e ust~d ~L
t('ngo der,echo pa:na. ello... (Ronde1l, al dec1rm1J
ffito ta,rtamudca.ba y,a por efecto
del ~lcohol); ante, había denunciado á otro porque frecuientab¡t
las ,mujeim de mal vivir, yo que
soy
peor hasta que ,e,~as mismas
r
muje~, porque no mi c11erpo,
sÍlllO mi inte-ligenoia, ha S'ido lo
que he pro,,;tituído, lo que he vendido al mejor postor!
Aquel pobre diablo. de.-:---pués de
u.u momento de silencio, en qu,'
p:i.recía como ,a,nodado, continuó:
- ..\Jguna vez he querido s,alir
para. siempre ele este :fango, osca' p'"&lt;llrme -de este infierno: pero no
' he podido, por largo tiempo, 10grarlo. lle pasado ha,,;ta quimx
díias bu.scn.ndo otro traoo,jo más
honest-0. pero, cansado de encontrar cada nOC;he, al tornar á mi
eai'lll, que no ha.bí.a con qué amanecer y que mis hijos no te-nía,n
zap.a,to.s, he aoabado por volw•r á
mi antiguo oficio, por cmpequeñecenne tle nuevo como un puñal
que hubi~ra soñado se,r espada sin
log,ua.r aumentar sus dimen;;ione.,.
Rondél no ])Odía ya hablar. L.1°
numero&amp;LS libaciones -de aguardiente habían produciclo ;:.u re' mltaclo. En el fondo, .su 1-e.lato
me h1i,bía oonmovido. Aunque al
e&gt;ir sus confidencias había comen•
~ad.o por tener1e horror, pensanü J
'- ;111 la fa.mili:a de ,aquel infe1iz,
.,) icabé por sentir :La suprema. pi-edad que inspiró á Víct-Or Rugo
sus venso.s. ,á la hortiga y á los
animales pon.zoñoso.-i, y que hizo
cleoir á rue grand-e y b001.da,d,oso ge·
...,,,
nio, que en el Calvario las Jlaga.s
&lt;le Cristo imploraban piedad
g le", parece un ladrido. y c:nya última, ''life'', para lo,- c!Javo.5; y tomé del brazo al ebrio peric)c-emeja un silbido, para Yivir hay que morder co- distia ,y lo llevé á su oosa.
mo oan, ó que aTI"aistr.ar,-e como yíboro. ¿ Criee usQuince días después, una crisis política me arrú•
ted que yo he adquirido mi reputación por gusto, j ó á una polémica periodista. Varios diarios tugozoso de obtenerla? Oh, no; las circunstancias rnaron los unos el pro y los otros el contra ele mis
me han hecho lo que soy. Obligado desde los úl- opiniones.
timos años de mi cuarto lustro, á mantener á una
rna noche, ial ipaffir por el ''boulevard'', ,í que
familia numerosa, ca..o.ado á los veintidós años, p·1- en los kioscos el público ;;e arrebataba los ejem.
clre de tres rujos á los winticinco, he buscad? en piares de "L'Eclaf', que era un periódico de c.-'l'l periodismo una manera de vivir segura s1 no cándalo, enemigo de la.s ideas que yo defondía.
muy productiva. He exprimido mi c-evebro
Al comprar un ejemplar, oí á un individuo qu&lt;'
á día. noche á noche eobre la.s mesas de redacc1on. decÍJa: "On éreinte }f. Montancier'' (DerrenQ'an
Pero el uso indebido v exee~iro que he hecho d-, ial señor l\Iontancier). 2\-Ie dirigi á un café y ojré
,esa víscera, no es lo que me preocupa: siento que rápidamente el periódico. Pronto encontré el ara ún queda en ella jugo suficiente. Lo q~1e me tíeulo. Busqué la firma: ¡ Paul Rondeil !
'C1ue1e, lo que . .. se lo curé á ustecl con Bmcer~¡Oh! el amigo Roncleil me ponía eomo no ,i,¡,
dad . . . lo que me ,a.Yer,giienza. es que he expn- gan dueñas. De ,su artículo salía yo hec-ho un
11iido también mi corazón, y en ese sí no que~a. _rn monstruo de vicios. Y ha6ta citaba hechos en ap,in ada; está agotado, vacío como una u Ya oprmmfa yo de sus iacusacioue.s. ¡ Decíia que quince día,: anl('nt re los dedos.
tes me había estado embriagando en un fiirón baa•
Rondeil parecía sumamonte agitado. Procur,S ta el amanecer !
l('.almarlo.
l\Ii primera impresión fué de cólera; a1Tojé el
- ¡Oh! Usted no me conoce bien, siguió di- periódico con asco; pe1,o al dirigi.J;me á mi cas:1,
l('iendo, no conooe ciertas poridades de mi vida ín- al tvavés del ''boulevard" lleno de transeunte.~, rn i
tima, ni puede suponerla-¡:. Porque usted no ~o- cólera se fué calmando. "La plaie dit : gráce pour
n ooe c1e las Juchas periodfaticas, más que las v10- les clous !" cantaba á mi oído la gienerosa voz J.e
laencias ele los ipartidoo ó de lo~ c~rculos polí~icos, Yíctor Rugo, y recordé lo que Rondeil me decí,1
en !Jas polémicas leales en que. s1 se ataca a los quinoe días antes, la. noche iaquella: "en mi e.asa
l iombres, se les :ataoa por un acto adm~nistrafü·o, no había oon qué amanecer, y mis h ijos no tenían
l)Or las ideas en un artículo ó en un discurso ex- zapatos".
pnesaclas. Pero los combates de encrucijad,a, cuerAl llegiar á lia mía. mi mujer me e~peraba C'l •
po á cuerpo, en que yo he adquirido "mi reputa• mo ,siempre, cariñosa é impacientement.e. Se echó
".!ión", esa repuúaeión de que mted me habla, le en mis brazos "S después de las primems ternezas,
son desconocidos. Y todaYía f.i lo.s que provoca- me dijo:
µresa de que hubiera cult~vado g~nero de lit~:atura ta» contrario á su caracter y 11. su rl'putac1on.
- · .:\li reputación! dijo, ¿.acaso se hace uuo 1~
,que desea? ¡¡Mi carácter!! ¿ acaso conoce u~tca.
ni nadie el car-ácter verdadero de sus semejantes?
Y o roe he hecho, como todo!', la reputación que
he podido y en cuanto á mi ca_rác.ter, lo he .amold_n ·
&lt;lo á las circunstancias de m1 vida. Amigo mu,
'.Yº no 'Sé si siempre se ha vivido como ahora, ~ero
io que sí sé decir á usted es que desde q~e fué 1111l)Ortada de allende l.a Mancha e~a horrrble fra,~:
4
'struggle for life", cuya primera pal.abra, "slr!l_~-

Domingo 7 de_~\bril de 1901.

-¿ Sahc.,? Ju.anito no pudo salir porqu~ nr,
fü•ne zapa tos.
-Pues ni yo tengo con qué co~pá~l~, º?~testé sonriendo, pero oon una sonn8a Jubtlo~1~lma como La que hubiere tenido al dar la uoL,~i.a
,
ele 'haberme saoado la 1otena.
}Ii mujer pareció admira~a. de _gue el no tener
dinero me causare tanta satl.-,:faec10n.
Y, sin embar,go, querido amigo, gracias. á H.on- ,
n.ei-1 Ja sat-is:facción que sentí ~"'a vez, ha stdo u.na
' más grandes y ,;ine€r-a.s ue
., m1. v1.da" .
ut' 1rui

)Ylanuel J?uga JI fical.

LA PASIÓN DE JESÚS
REPRE!SE:«1'ADA

AL N A TURAL.

Tt'nemos el o-1IBto de ofreoor hoy á nuestros lectoro_, dos ilnst,;aciones notables, no sólo por La bellc•za de t::1U composición artística, sino ila~i~ll.
p(}r que ~n el reflejo de mht costumbre tradicional curop&lt;,"'1.
X os referimos á las páginas dcl oontro : '.'Salida para el Oalntrio" y "Piedad"', q~, á prune!l"a y.i.sta. pudiera croe1be fueran, copias de cuadros célehi;es y que son fot-Ogrraf1as toma,da,s del
natural 'l'n Óberamniergan, simpáti&lt;,'O país de la..~
monbaña,~. donde se COfu.-;{.'l'V'3., ú través de los siglos,
la co~tumhre ele reproducir, al niatural, oada d:&lt;!z
año~. la Pa.,;ión de Jesús.
E;;ta solenmidad e.;; famo;;a en toda Europa. l.,o:;
h ,tbitantes de iaquclla població~ rtu,a,~, . guardan
c:on la mayor purere su~ crcei1ci~; religiosas; 110
l"'Onvieirten en fie.~ta la 1-eproduccion de las e:leenas en que fué protagoni'5ta el 1Iártir del Gó~gota,
por el contrario, se pre~ar~n 007: v_erdadera ptcda•l
al desempeño de e!'&gt;úa practica cr1;;trana, "':f procm.rnn
que toclos los pasaje.~ repra&lt;entados i;e aJusten pe1·fretamoote á los text-0s :-agmdos.
Los personajes que figuran en la representaoiún
;:on elegidos, -:,· el pueblo c1üda mucho de que ha:,a alguna wmeja-nza !ísica J moral,entre los e'1egid0t3 y lo.:; p-m·5on,1Je,s que van a repreientar,A.sí por ,e jemplo, el encargado de representar a
J esú.s. debe .ser un hombre &lt;le notable hermosum
nwoniJ, que no tenga má.s de 33 años, y que ~r
l'U amor á loo semejant,es y sus cost~bres m,)r1g't'rad~, ha.ya .afoa.nzado alg-tL'illl not-Oried:a,d; Ma-·
rfa ffi eleo-ida entre Las más hermosas donoe-llas,
Sarn Pedro: e.:ntre !os ooci.a.noo, etc.
En cuant-0 á La "mi.se eu e.soone", se procura no
omitir detalle, por illilignifiea,n~ que parezca, ?
cada. driez años aumenta el número de cuadros reproduoiclo~, en parajes y cdifiC'ioo construídoo ex:~H-effimenire.
.
Visitar á Ohera.mmergau cuando cstHR solenmidades se Yerifican, ~uiYu.le á asistir á lo,;
gmncli~ y trágicos i-ueoooo que _hace ~inte st¡?;lo$ cambjaron Ja faz de la humarndad, as1 e, que
clc:&lt;:tle los paM más remotos llegan grandes e~c~r;,:i()l1,e,, 0011 el fin de pre.;enciar estos actos rehg10,;:oo de cm-a importancia Y significa,c,ión da.n i.dea
m1~tros grobaclos.
•

.?Í:l

/

\

P ETRON IO.
"Sonante lira, cuyas cuerdas de oro
Tañer me oyó !,a multitud un -día,
Yia l)Or última iv-ez tu melodí.a
El vient-0 11asg-ue en c-.ímtico sono'ro.
A Venus plugo que el cobarde lloro
.Tia.m ás -reLara. 1a mimda mia;
De gooos, juventud y poe:,fa
Ilo)' deYu-elV'O sin mengua mi ooooro.
Brínd-amie. Emúc-e, el almohadón turgente
De hl sen.o gxmtil; músioa, suen,a;
·
Fr.agamtes rosas, roronad mi frente ...
Dice Petiooio. Con la faz re1mta
Tiende al médico -el braro, y lentamente
La s,rngre brotia de la. herida VJerul.

e nrique {;. )Ylarflqez.

�Doming~ 7 de _Abril_de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~f

Domingo 7 de Abril de 1901.

EL MUNDO ILUS'TRADO

E

Aeontecimiento po.r demás lamenta,ble pa.ra la
FOcieda&lt;l mexi~, fué la muert.e del señor Prokaor Alfollilo Herrera, verdadero sabio y filántropo, cuya bi&lt;&gt;P1'8Íía ~,,ede condenisall'Se en estas brc •
vos íraoos: vivió para la ciencia, para su hogar v
para 6116 sem:ejruires.
Merood á uoo labor asidua y á una ccmstan~ill
;;i,n límites, llegó á ser un ootu:ra.lista de prim:-r
or&lt;len, y innro 1a farmacopea como la fauna y fa
flora me.xioamas, le deben descubrimiento,, y aplicaciones á la ciencia y á la industria que son de uoétiva trasoondencia. Pero si como sabio se d1~t.1~guió, oomo hombre de espíritu puro fué, tal ve1.,
más nota.ble todavía: su placer era el estudio, ¡,ara difundir después sus oonocimientos, y el bien
obmr.
F'u.ndó la socieclad "Filantrópica Mexicana",
perteneció á 1a mayor parte de las sociedades cie11-

tíficas, que conservan sus trabajos oomo verdadens joyas del .sabeT, y romo Mastro, prestó su,,
servicios durante más de treinta años en los pnlJcipales planteles educativos.
'I'a.les cuadidades justifican el duelo unánin,e
que motivó la muerte del señor Herrera, muy e,rpecialmente ea:itre la generación que hoy mareh.=t
hacia el p,rogerso, aJfüa&lt;la ha.jo l:as oo.nderas de la
ciencia, así como el empeño que romó la Sociedail
Farmacéutica MexiCMla, de la cual era el señoT
Herrera Vioopresidente Honorario y socio benemérito, en tri,butade honore, póstumos dii.gnos de sm
merecimientos.
La iniciativa de 1a sociedad mencionada encontró MOgidia entre los alulil!llos y Profesores de la,;
Escuelas -suoel'liores y Profesionia.les y las más caracber:izadias agrupaciones científicas, que prestaron
valioso contingente para que la velada q1re se ve-

rrn.có el 28 de Mairzo en la Oároo.ra de Diputados

oojo la Presi&lt;lencia del reñor Ministro de Justicia,
acomprui.ado de la. Mesa. Directiva. de la "Farmac-éutica Mexicana", revistiera la mayor solemnidad.
El local se decoró severamente, oomo puede ver•
se en nuestros grabados, la concurrencia fué eele~ta y numero.s:a, "{ los señores Dootor Altamirano,
Licenciado de los Ríos, Prom,or Luna y Drusina
y EJ1Tjque Pérez Valencia, en magníficos discursoo y poesías, hicieron el pa.negírioo del sabio

Maestr-0.

La orquesta del Oonservatorio tocó selectas y
apropi,adas piezas, y el acto más imponente consi;tió oo el depósito, 13.llte el retrato del señor Herrera, de numerosas oorooos que enviaron las Escuek1s, la.&lt;; sociedad.es cienitíficas y algunos de los ami•
g~ del ilustre muerto.

,"
:"&lt;

• ....

rJ

,·.

),-~ ~.

... . . "'"
,_a,"'¡~

'

'

1• Catedral de Monterrey.-2. Barrio nue,o, Orizaba.-3. Dos Ríos, México.-4. Iglesia del Sacro Monte, (Ameoomeca.)-5.
Bosque de Santa Fe, México.
6. Metlac Tune), (Verarruz. México.)

Plataforma Presidencial.

Adorno de los palcos,

�Domingo , de Abril de 1901.

EL l\IUX DO ILUSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 15.

MÉXICO, ABRIL 14 DE 1901.

J&gt;lrector: LIC, RAFAEL REYES SPINDOLA,

Subscrtpci611, me11,Sual for4nea, I t.50.
I tlem idem en la Oap"ai, 1.15.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

\

BOCETO.
Colección de Berlfn.

Pranz Lcmbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 14, Abril 7</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Pasión de Jesús</name>
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                    <text>Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�E L MUNDO I L US·TRADO

EL MUNDO I LUSTRADO

F RAGMENTOS
DOLOROSA

sado la noche; un leñador piadoso que se api..id:i
del aba.n.&lt;lono en que fatler.wo, parte c.'Onm1go lh
pan de la mañana, enguja mis Jágrim:14.:;, aita c?n
dma venda mil; ipies que sangr~n toda~ia, me eci:;;
sobre Mll;; hoonbros y me llova a }a q111etia herc&lt;la&lt;l
doorle mis pa&lt;lres llorarán s,e,gur'aruente.
El cielo está más puro y transparente; los endriagos y se~ demonía.oos ql\le trazaban su rombo
tétrico e'Jl la noche, no mut•Yen ya lru; alas &lt;le murc·iélago.
.
1}1os ha ~·isto la tierra. y e.u fülíada, que es hu y
calor, pinta &lt;le azul el infinito e.9Jacio,, d.e blanco las nub&lt;&gt;", y de color de rOffi loo eopmtus; (']
agua tarta1n11de-a como una ,niña en Ru cuna, y :"e
aha &lt;le los tr,ig-ales y la~ ,;eme:nte ras eil rnmor conforta.nite de la vi&lt;la : ya vamos llegando á la her 1' &lt;lax:l; allí e., tá el pueblo con :,u parroquia P&lt;l:rcla ~oron11~la ,por un ángel de bronce que, extend1.das 1a,,
alas, fija la planta irunóvi'l elll ~l campa,nano: alt,,
~tá el campo:,3nto, e:on sus tapias verdosas y agr~ctada$ : los muertos c1n ·as almas ;no han subido a,m
al cielo y penan bajo' la c-ruz &lt;le tosco p-alo, cuentan su Úisteza al ciprés pGra que éste la cuente á
la;, a ves, lru&lt; aves á la 1uz, J,a 1luz al cielo : ya a lcanz:i
á eolumbrar los muros de mi ca.."'3., ya ese:ucho (•l
mea.reo de las gallinas y el relirn:har &lt;le los_ caballos &lt;'n el pa;tio; miro el p(lllvo dorado que clícunda como auréola c-elest.ia1 el drcnlo negruzco de la
era· distingo e-1 viejo fresno qne sounbrea la pneeta, v miro abajo el ha.neo de piedra &lt;londe mi pa.•
dre repos.'L blan damente por la.s tarde.-,, y m1enh
las cabez¡a.q d&lt;'l ga.na:do; pero ¡a~· ! q11e también
a,hora sient-0 miedo, y ~e acongoja mi cora.zón y
~ eniturbian mis ojos: veo el rootro huraño de mi
pa&lt;lre, á quien cau.•é dolor fan grande con mi ausoocia ; .eseuch-0 fas palabras d1iras y agrias coro
que habrá de rec-onvenirme y reprenderme; tem,&gt;
su ira, y llena mi alma de mortal espanto, espío
ipor la venfo,n a. penetro de p1mtiHas á la ea..•;a, el\derezo mis p11ro., á la ha.h itación donde m i madre
llora, me arrojo solloza11do á sus bra.zos, oc-ulto d
rostro entre los n,lieguef' de su traje, y lloró allí,
hast.a que el su&lt;:'ño, el hambre y la faitiga cierran
mi.R párpa.&lt;l~ y dan fin á mis cO'ngoja!'.
Heme aq;uí ele regreso, ¡ oh Santa Madre ! ¡i;eca
tu llant.o, abre h1s brazo:, y per&lt;lona !

¿ En qué linfa serena, en qué onda transparenfo
o&lt;-0npapa1é, l::!eñorn., el pcn~a.miento mío, para qne
pueda &lt;:ompren&lt;.ler t.us exrelcn&lt;:ias? ¿ Cómo doma r
iJa. in011rable i;orpeza de esta palabra. flaca y miserable, que ~ arrastra como ~olla sierpe por hi
tierr.1, i;in tener alas para alzar el vuelo? ¡Ay !
bien lo gabe,: szyy menetiterooo y pobre; nada pw:do por mí; vivo panosa vi·d a de C.'Ongojas, y lo~.
huracanados vientos &lt;lel o.,píritu han &lt;l&lt;.•f'quic·iatl,)
mi iint€Jligeneia, que sólo debió ser bruñido e-:pejo
que refleja,ra tu celeste imagen. ¿ En qué lengua,
-~
ra, y con qué 'i"OC&lt;.'s podré hablarte, si no h~1y
en mí &lt;:osa ninguna virgen (le pecado, y he abierto 11ni alma á todas las pa.siofü~ ? :Fuérame cla:rl.n
remorutar el cun;o de lo.; añoo, volver á la apa&lt;:ib1 t•
-edoo de la inocencia, y c n ton&lt;'e.'l, de.~a&lt;tando n,i
~tu&amp;i.asmo, mi lengua cantarfa tuis a1laoanzas.
:Mas enouéntrornc ahora tomo el niño descarriado que ,;ale al rlarear el aloa de la quict.a heredad donde &lt;luenlli.'n ~u.; padres, y di~irrienl(lo clJ~etinadaammte por fo.&lt;; canip01-, correteando t,-,;~
la. g-a.llartla m&amp;ripooa que s-c aleja y ~e aleja como
,el ideal; inquiriendo la brcñooa e:.pesnra de ]1).,;
bosques para ooger los ll'idos de la::; aves, y abrc-va1J11&lt;l.o su ardien te sed con el agua del aIToy-o, tomaida con Ja palma de la. mano, no advierte c.-1
ra.u&lt;lo vuelo &lt;le las horas, no medita en las amantfü inq,uietu&lt;les de sus pwdre.s, y c uando el hamb re le Jul,{,e cobrar {le n uevo la 'Illemoria, y qu iere
volver á la hereda&lt;l, piensa q,ue e.;;tá imuy ]eje,,,
&lt;le la oosa, en lo más intrinca,&lt;.l o de la !oel'Va, donde no se ;peroibe otro rui&lt;lo que fJlO rea el del agu,1,
&lt;:orriendo blandamen te y el del aire que a.gi ta hH
nervio;;as ramas; y recorre el boscoso laberinto, y
hu.s ea la salida, y no la encuentr a; y cada vez p;
rol d(";,pide de ~u ea.rcax más vivos rayos; y cad.1
vez el bosque a.ngosta más ~us f {mebr€PS calleja'\;
ya loo, p ies d e.~angrados brotan sangre, y los hin-&lt;:hado.~ oj os brotan lágrimas; ya el pequeñuelo
euerpo no resiste la fatiga, y á cada. paso que 1•1
rapaz a,vanza.. a¡!ruijoneado por el miedo, piérd~c
111.á.i en vez de hallar el caJm.ino; el sol le a,brum,L
]a.s e&amp;pinas {lestrozan su ca,lzaclo, las erizas ram:.is
EL CRUCIFIJO
de los á.iiboles de.~garran su v€Stido en mil pedazo~:
camina. e l sol, las auras de la tarde refrescan lJ
a.tmó...;:.fera. y comienza á caer me.n,uda lluvia; rl
niño corre, corre : y declina la tarde, '1as aves vu~lCri1eito, Tú e:r&lt;.'$ el bien, Tú eres -la verdad, Tú
ven piando á sus ruidos que están ocultos en la eros el amor, 'fú eres la vida, ~1entira qu e tu !'f: fronda; cada pino g uarda un ooro de pájaros can- ligión es la religión de los opresores, porque e;
tores que se de..piden de la lruz, t ra.q:pru,an poco á la religión de l&lt;&gt;d oprimidos; mentira que con tu
poco el ópalo del oielo las agujas doraidas de la~ siangre ,&lt;.e pueda ungir la tiranía; mentira que ta,;
-estrellas ; 1-a sombm comierrna á Sllbir como U llll brazos no e.:tén a:biertos para l os q1ie corren un;1
marea obscum por la Yertiente de los montes, y el vida de dolores. Tú eres amor, y el amor es feniño, d~pavorido, ~in aliento, sigue su oorreri:.i. C'.tmdíc;:.imo rde suyo; por eso vamos en tu seguiverliginooa, apenas ;;e detiene par a tomar re.',Jllello, miento como van las ovejas tras el pastor que las
sigue, sigue; el v;_iento sopla, la,s encinas tienen s,i- encamina y las de.fienue; que h.i a,uxilio todo , ~
Jemnes diálogos entre sí; los sauces sacuden su~ hacedero, todo es llano, porque en Tí están ju.uto:;
eaoolleras itrágica.;,; , "a.11.Se apag,a,ndo todos los 1 u- tooos los saberes y unidas entre sí todas las .::omore;;, cierro. la. n oche cada V&lt;'Z más densa, se ho- sa,s; nuestro amor á Tí -es 'll.lla ;,e.el que naida aplaca,
ra.da.u más y ,a,hon clan las qruebras y aberturas do:'. una ha111n~ sin hartura; libé-rt.ano;; del cautiverio
e.a.m ino, rtodos los seTes m1woo y eternallllente en- de fo, culpa; .p on en olvjdo nuestras fwltas, no 'S·
oadena&lt;loo que avara guarda la Nauuraleza, el tron- enoaKlenes tus furores ~,onfra estos menospreciable•
«&gt; descuajado, el pino enhiesto, I-a hoquedad rugr;s,1,
gn1sanilJoo q,ue oo han alzado en rebeldía, seda.ríos
de la encina., y la JX&gt;ña giga.Tute de gmn.ito. se ani- que combruren ;y vilipendian tu doctriina. en nomman con la mons-tn1osa vida -de la oombra; cruje ·bre de no sé q•ué religión de miser icordia, ouando
la rama, chasca l,a hojarosca, el ánbol tiende bra- el oatolwismo e6 la verelaclem religión del amor y
zos JillUSCul&lt;&gt;SOI', y aguarda el peñón inmoble, co- la mrisericordia; en nombre de la libertad, de ia
mo atleta fatigado; el niiño oye e,sa.-, voces solem- ;igualdad y la frat,&lt;.&gt; rnida{l humanas, oua.1wlo T ri
nes de las cosa;,, e:,quiva el brazo &lt;le los oedro.:;,
fuiste el .más augusto mártir de esta idea en aq1i,sortea los abismos, huye, corre, á cada paso cn,&gt;e lla espantosa tragedia que, CO'l1 miedo del sol y
mirar, bri'llando como rarb11Dclos en lo negruzco :oom.blo:r de la tierra en todos su.~ mie mbros, se rt!~1e ·l as hojas, las pupilas sanguinolentas &lt;le los lo- prese.ntó en el Gólgota ; en nombre de los hambos; trota·n , ga101pan en su memoria Jos horrjbbs brientos, C'U0n&lt;lo tu religión es, Señor, la religió 11
cuentos que su vieja nodriza le narraba, y ya sm de los pobres, de los menesterosoo, de los proletafuerz.a.s para seguir su caminata, ni para estrmnr.~ rios, de todos aq1Uellos que pa:decen hambre.
cer el aire con sus gritos, nú para derramar mal"!?s
Los venideros no creerán-decí,a el marqués éi•J
ele llanto_, cae '.{)Or fin desfallecido, como un cuerp0 V aldega.mas-que se ha levantado 1l!ll día en el
m uerto. mientras el vienfo se reuuerce entre l os ce- horizonte del m,u1J1do en que esta religión divina,
ch-o,, y las nubes escalan el espacio.
toda de misericordia y de amor, ha sido entrega Yo también, como el niño descarriado, seguí da á la exreración de las gentes por bárbaras J
s&lt;&gt;n das torcidas y me perdí en la roledad del bo;; - harrrubrientas m1Uche dumbres, neoesita:das de amur
&lt;¡11e : yo uimbién, como 34uél, sentí fatiga, mied0,
y de 1miooricordia. Los venideros no creerán eu
Yi caer la n oche, cerrerse el manto de la sombra los insensatos fu:ror&lt;&gt;s de aquellos que, siendo poy 8ipar&lt;'r er las fieras alimañas, que medran á ía - bres, se han lerva'.DJOOldo en tumulto cont ra la única
vor de la,s tinieblas; yo también, desmayado, caí en r eligión que tiene entrañas para los m enesterotie-rra. c,on el cme11p0 inerme, difunta. ya la volun- so.s, que estando deshereda.dos han puesto su boc&lt;i,
tad, y no íuí, &lt;mal debiera, pasto de los lobos, por- sus manos y su s pies en la religión santa que 1&lt;'~
que Ti'.1 ,me amparaste, ¡oh gran Señora! Ha pu- ofrec,e un reino por herencia ; que no teniendo

a,

padre, se han aliado en rebeldía contm su único.
paidre qrue ootá en los cielos y les dice :
"No podéis subir hasta donde está mi glorua.
Y o, que soy el S~ñor de lo.s prodó.gioo, haré el lll3yo.r de !os pr&lt;Xhglos por vo.~ros, y t.-Ondré toda
mi glm·.ia dan&lt;.le vosotros estéis. ¿ No tenéis con..
c-iencia para CO'l1crerme? C':r:eed en Mí, y ten.
dréis 1111ás c ien eia. que los que mru3 me conoce
¿ ~o tenéis ni in~nio ni le tras para convertir
~fí 1~ .muc-hedtm1bre &lt;le las gente;? Desead que-,
todas las almas se C.()'])rviertan á Mí, y Yo os daré,
las palmas de la prediooción y del apostolado.
¿ No te•néi-.s agua. p-a,ra. los que tienen soo, ni pan
para los q11e tí e.nen hambre? No importa ; pedidme á ~fí que los sedientos beban y los hambrientos c·ornan, y el pam que aplaque su hambre 7 et
a,.,&lt;TUaque tl"J111ple ;:u ~1, o-s serán compu tados ,,0ql
cielo. ¿ E,;tá•i,, cargados de tol erancias y de di
y os faltan fuerzas para las b-u®oas obras ? Desead
ohrarlas, y tened ,p or cierto que y-a las habéis obrado. ¿ Em-ii&lt;liáis á los que tuvieron la gron dich&amp;
de padecer por ~Lel martirio? Desead padecerlo
~· toocid por ciert-0 que V'l.l&amp;---trn '\ero, la gloria d·~
los mártires. ¿ No podéis ,;er misericordioso.,!
8ed pa.e-ient('j;, y ten&lt;.&gt;d por cierto que scréi-s tan
grandes arute :;\Ií por vu('Stra -paciencia , como }og;
otros por su mü,ericordia. ¿ No podéis levantar i.
Mí n1estras manos, rargadas de h ierros y pu!!a'•
tas en prisiones? Levanbad vuesiJm voz, y vuesLl"l
plegaria será &amp;"C'l-ita en el ciclo, oorno si hubiérdtÍilevruntado á Mí j1untamentR la voz y las manos.
"¿ Sois onm:loo? No importa, levarrr~d vue,,~ro,
e.~píritu á Mí, que yo oigo la voz de los espirito,.
¿ No sabéis qué rosa pedinme? No i mporta, porque Yo Bé lo que os coruviene. ¿ No sabéis por van•
tura a.mar? Pues si sabéis amar, lo sa:béis todo,.
porq_,ue me ;;abéis á Mí, y lo tenéis todo porque 1116
tenéis á ~fí, que soy habitan te ele los corazones qne,
me aman. ¿ Xo reeort.láis ouando an&lt;luve por el
mun&lt;lo? Hubo erntonces un,a mujer adúltera, •¡Ul
era huhbrio &lt;le las gentes; ;;,¡_1,.q mam.os estaban til•
das de buenas obras, su alma abrumada de peca.dos; no entendía cosa de plegarias ni &lt;.le oracione::;.
.pero Y o l,a núré y se enamoró de Mí; y se pu¡:,o ca,
Jla&lt;lamente á mis pie;;; y allí puesta se convirtieron su s ojos en fuentes de lágrimas, y lloró tanto, que lo-s cielos mis.mOl- admiraron RU dolor.
N"ada me ofrecía sino ella rola; n a&lt;la me pedía
irino á Mí; v con eeto sólo, Hl corazón contrito r
h111nillaido se revi~tió de rooplan&lt;lecientc y más angélica herrrwsura; y con C$Í.-O sólo, si hubieran po,
dido emvidiarla, la hubieran envidiado todos lo¡; ooros de mis ángeles y de mis serafines, porque me
enaimoré de ella y la hice mía, y santifiqué con 10i
prewncia el corazón conturbado de la m-repentida
pecadora. ¿ No soy el que llevé oonmigo 31 Pa•
raiso el alma de aquel famooísimo laxlrrón, en la
sang-rie&lt;ntia tragedia del Oa.lvario? ¿ Quién fué
j amás ni má,s cu1pa,ble ni menoo menest.ero,:o qui)
él? Pero al rendiir su e,,.píritu lo puso en mil' m:inos, oomo yo puse el mío en las manos de mi Pa•
clre, y así como mi Pald,re lo :recibió, yo le recibí.
El oceáno de mi amor había pasado por la cu:11hre
de sus cu,lpas.
"Yo soy Aquel que antRs de dej a:rme ver de los
reyes, me dejé Yer de los pastores; que ante. ~e
llamar á ~1í á los abastecidos, llamé á los nec~1tados. Yo wy Aquel que a.ndando por el mn?do
dí salud á los d01ientes, il11z á los ciego,:, limpieza á los leprosos, movimiento á los paralític&amp;1,
vida á los 1111Uert0!'. Y o soy Aquel que, par-a ilar
de beber á los sedientos, ihice brom.r las a.guas de
las r-0ea.s, y para. daT de comer á los hwmbrient!ll
envié el maná y muil.tiipliqué los pane!'. Yo St)J
Aquel que puesto entre los 'Pobre:; y los rico:-, los
ignorantes y los sabios, entre los arrogantes y 1~
humildes, pasé sin decir nada junto á ]os rico."., en•
tre los arroganites y los sa,bios, Jlamé 0011 tierna
voz á unos pobres ignorantes y humildes pescador~, y me hice todo suyo, y les lavé los pi~, y les
dí mi Cuerpo por ma.njar y mi Sangre p or be·
bida : que tanta fué mi querencia.
"Na'Cl.a anné tanto como la pobreza y vuestro amor
después de la gloria de mi Pa&lt;lre. Sienido Sooorrano Señor de todas las cm,as me de!'pojé de t-OdJ.3
ellas para ser uno de vosotrO'.S. A uno de voaoitre&gt;s que á ningún príncipe del mu.n.:do, &lt;.lí la 1!0bernación ele mi iglesia. sacratísima; y parra con·
feriirle aquella suma potestatl, n-0 le pregunté fa
que t~n~a ni lo que sabía, sino lo que amaba. ~o le
exrum.me de doctor, sino de a::rnrurute. Y o mismo
iclejé mi vestidura de rey y tomé la de siervo. Un,
mujer fué mi ma dre, un establo mi aposento, ·Jn
~ bre mi mm a; pasé mi infoneia an desnudez Y

&lt;'ll obediencia, viví áiribu.lado; cooní el pan ele la.

-caridad ; no tuve un día de repo;,o ; llenáromne de
vituperi-OS y afrentas; mis profotns me llamaroll
"yarón ele dolores"; e,;cogí por trono una cruz, dtl'-3ca.n:-é en un :sepulcro ajeno: al entregar mi cspir í:tu á mi Padre, os llamé á todo.:.; á ~Ií. Y desd~
entonees no me can1'0 de llannaros : ved cómo teng)
la cruz, para :recibiros á todo;; entre ambos brazos
ten didos".

)Ylanue/ qufíérrez }Yá/era.

EL DOltlNGO DE RAMOS
EN SAN PEDRO.
~

L a inmensidad de Sa,n Pedro e;,fal;a silencio:;a.
X O se oía sino el rrumor de kll' p-a1'08 de la much;dumbre, semej ante, en el m1:Íl'l11&lt;&gt;l pulimentado, d
sordo ruido de torrente;; 'lalidw rle uutclre.

versias los Generales de las órdenes religiosas,
los ow{tro Conrervadores, Auditores de R-0ta, Clérigos de Oáma.ra, Votantes de la Signa.tura, Ab1:.:::viadores, Maestros de éeremon.ias, Camareros as i,;tentes Camareros secretos, Ca.mareros extra, Abogados'consistoriales Caballerizos, Chantroo, Clérigos y acólitos de capilla, Conduotores de la "Vi~Jtl
Ru.bca"-todo un pueblo eclesiástico, toda la 111numera.blc familia pontificia, prolongando su lento
desfilo como una theoría de milicias cristianas que
va al ~ielo á Tecoger la palma de los elegidos.
El Pwpa, rentado, con las rodillas_ oubiertas dry
una manta. bordada, presentaba el pie y la manc1
á loo ósoulos que ascendían, distribuyendo al prvipio tiemJ&gt;0 la palma. rizada &lt;le Sa.n !fomo con un
mo'i"Í.lnioot-0 de automatismo grandioso, con i:n
g-&lt;'sto hierático y antiguo, que lo semejaba á una
e&amp;iatllla sa;nta del pasado.
._
.Apa.rato maravilloso, admirable efecto de k\ltro de la liturgia, obra maestra del tnuufal e~pt•dúr-ulo rc,ljgicso del siglo XVI, de ,;u gP-nio el•

una ma.~ de on1uesta y vO'ces qt1e tocaba á las infinitas profundidadt'll del alma.
.,
Em e l cainto-llano dramntizado de la P a.--10n de
Cristo, según el enrngelio de Han }!!ateo, que entonaban trc:i diáconos.
Imp1'!IBionada honda mente. sint\cndo )igero~ ,e,calofrí~ por la espalda; permanecrn ena.Jenada oajo lag-ama. de las me lancolías, que clcrrama~an !\fü
notas, semejantL&gt;S al gran murmullo de una 1~menFa dewhirión, su.spen&lt;li'd-as y tre molante~ mmuto¡¡
e~teros sobn' sílab~ de dolor, cu.ras ondas sonol"lll
perma,necían en el aire sin querer morir.
.,
Y subí,1, baja,ba .Y volvía. á subir la lamcnta:-1on
del ~·ct&lt;·rífic io, de la agonía del Hombrc-Dw3, mod.1latla y RU:-pirada con timbre humano.
Mientrn..c; dura eate cauto oo que repercute lJt
mucrtt• dd autor de toda bendición, la Iglesia no
pide bentliciouoo; mientras dura este cant-0 r1ue
re,lata J.a. noohe ele la rnrdadera luz del mundo, 1:i
Igle..;;ia. no enciende cirioo, no inC&lt;'n~a, no responde
'·(.l-]oria tibi, Domine''.

Cuadro de Fray Bar tolommeo,

''Galecía P i tti."

Luego estaltó el hunno dt' '· Pul'ri ln:hra~orum"'.
rocuerdo de lo¡: hijos &lt;le Judea ante el Seuor, un
cántir.o de plar(•r juvenil. m1, l10:&lt;c1m,n ~ que d eag;1rraba eJ. aire con n()ta.;¡ m·geutmas. i-11biendo y perdi&lt;\ndo,:,---c en lo aJt-0 d e l-a.&lt;1 bón•clas . repercutimu1o
á dista,ncia c.-omo clamor de 11i iio;: en ecos da
montañas. ·
Con el primer ac.-e nto dt' ei-te c-an to ~- su alegría,
com~nzaba el desfile, la procesión eterna y siem)H~ 1mern de esta Corte d e la Igle~ía. que va á
1·ecibir las palmas de manos d&lt;'l P adre Sa,nt0:
l 'a.rdenalos, Patriarca:;, Arzobis po,-:, Obispoo na
lk&gt;i,-tentes y asistentes, Abacl c-s rnibw los, Penitene iarios, el· G01bemador ele Roma, el Auditor d,:i
('á,mara. el :Mayordomo, l'l T&lt;',:.01w o. los Protonotarioo apostólicos participmltc-i; y honoTa rios, d
Reg-ente ele la Canrillería.. C'l :\ ud i lor de contr o-

Domingo 31 de 1forzo de 1901.

aitf' ca túlico, de todas l:IB ma nos de ~us gr'!md"s
arti&amp;tas, de sus pintores que inventaron el &lt;lümjo,
el orden, el arreglo, la C'ompooición y la simetrb.
de la,:: nosturas, el oocalonamit•nto de lo,; grupo-s,
la belleza ele la decoración viYiente, sobreponiC'n,h
uno~ á otros e;,tos magnífiros corn par;:;a,; traj ea 1lo,
con c,1pas de armiño, con sobre-pe\.liz de r-ncaj &lt;&gt;s, r,thrilleante,- de brocado _y &lt;l0 !&lt;C-cla, combina11do ci
oro pálido de l as palmas moved·izas y el carm esí d,}
loo fofülos, con las armonías y lo:; sordos esplend,.,J'{',-, &lt;le un colosal Tie:iano.
L a OOlltemplación, dividida y errante, se de3pe,rtó y eonmovió por un ('auto inaudito, un&lt;i
queja en que gamía el fiu del mundo, una músic,i
01-ig inail y desconocida, en que chocaban los insultcr.; de u na t ur.ba fnri~ 'll, un r ecita do lento y solomm' qne contenía la voz lejana de l a Histor i•t,

La mu:s1ca, cada vez más penetran(;;), uiá,, d.:::Fti~ za&lt;la de anguGtia, semejaba la l'OZ
,/ 0,-ú.:, uicion&lt;lo : "Mi alma está triste hasta h m nert1!"; l:t
voz de J esú~ que un momento antes, en 10!- labios
del cantor, tras.pasó todos los pechos con el horror
ck la muerte de un I&gt;ios.
Y continuaba el recitado, rot o p or las réplic:.1s
&lt;lel Coro, ki. tempest a-d de clamores, el rumor car1cature,;,co, cómico y feroz del pueblo hanücida ; rl
goce disco1xk111te y bklsfemo de las t urbas, pidit:lndo la sangre de u,n justo ; los gritos destempht,l os
dol " Crucifige" y de " Ban,abás", que opacab:.1.n
las dolorosas a rmO'llías como un gran desdén resignado.

a~

ed111undo !J Julio

oe qoncourf.

Tra ducido para "El Mundo Ilus t rado,"

�Domingo 31 de }forzo de 1901

EL }IUNI&gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUS·1'RADO
Est.a música ~ infinitamente resignada y conmovodora, mucho más triste que ninguna otra
modro"lln; salió de una alma femenina y religioM.
lle hai&gt;ría pod!&lt;lo t"&gt;-c-ribir en_ algún convento per'.
(li'do en el fonclo de una soiedaJ, tra~ hr~os cnEmcños indistinto¡;:, entre los crujidos y los bO.;ozos riel viento, que gime cantando en torno
la.&lt;; ru.il~.
Es menel:&gt;ter, á toda co.~t.a, oir los "MiserE&gt;re" tle
mañana; u11-0 E'S de Pall'Strina, otro de Allegri.
¡ Qué concreción de profundos é ignora.dos sentimientos!
&amp;ta es la música de la restaiumción católica f..tl
como la halló e-1 ei:pírítu nuern al rehacer la Edad
)[&lt;'&lt;ha.

ue

JUEVES.

Museo de Laxembnrgo.

MIERCOLES Y JUEVES SANTO
EN LA

CAPILLA SIXTINA

IIIE&amp;COLES.
Tre; horas en pie, todos los hombres en pie.
Las dos primeras horas transcurren ; algU11os n·J
ret&gt;i.sten y se marchan. Los cuerpos están enoerrudoo como en estuches; los rostros palidecen, se coloran, gesticulan ;-vienen á la memoria los Condenados de Miguel Angel.-Los pies se encajan
en las pantorrillas, las rodillas en las caderas, lns
riñones se doblegan; bienaventurado quien cnctuutra una columna para apoyarse.
.:.\Iuchoo tratan de alcanzar su pañuelo para enjugal'Se la !rente, otros tratan en vano de preservar
su sombrero; no se ve más que un bosque de C!l.-

beza~.
La muchodumbre se agrupa. á la pue:rta, í'lc
cuan·clo en cuando penetra uifícilmente un per3vnaje oficial, merced á. los hombros de los acólito:;,
como un clavo de hierro en un pedazo de mader;,1.
En las tribunas de la entrada, en una especie de
jaula, las damas se sientan difícilmente y aspir-m
Yinagre.
Aquí y allá, suizos de penacho blanco y traje de
óµ~r,a se awovec-han de sus alliChos pies y se reeli1 tu1 en la alabarda.

cu ..dro de W. Bou11:-aercau.

El ronquído monótono de loe Salmos dura y
perdura siempre.
Lo cual no impide que las fign:ras de Miruel
0
Angel serun gigantes y héroes.
8i pudiera aoostrurme de espaldas para mirar á
loo profetas. ¡ Qué soberbioo tron&lt;JOS, qué magnHlcos cuerpos primitivos loa de Adán y Eva l El
terrible Cristo del Juicio es, á. un tiempo mismo,
un Apolo vengador y un sublime Júpiter tonantt'.
Uon qué gesto de trill!llfador desprecia los cue,pos de sus enemigos derribados. Aquí todo viene
de la antigüedad; cuando Bramante ideó á S1n
Pedro, tomó sus dos ideas del Panteón y la Ba;,ílica de Constantino : las dos edades uniéndose v
oompletándose.
~
Al fin el "Kirioo", después el "Miserere". Esto
si que recompensa todos los dolores de rodillas ":,'
riñones que se han sufrido. El contraste es cno1·me; hay acordes prolongados que parecen falsos
y produeen en el oído una sensación semejante á
la que deja en la boca una fmta ácida.
No hay canto claro ni melodía rítmica; tooo e:;
mezclas y cruzamientos, voces vagas y quejumbro1,as que parecen ora las dulzuras de un arpa cólic::i,
ora las lamcnt,a.ciones agudas del viento en los árboles, .ora los r-umores dolorosos y hechiceros d'.:'
la campiña.
Na.da más original ni más grande; la edad musical en que se ha escrito una misa semejante, está
..cparada por un n.bismo de la nuc..c:tra.

Ayer noche y hoy por la mañana, hojeé los d1'1
tomos de Baini accrea de Palestrina.
F·ué hombre piadoso, amigo de 8an Felipe Neri,
hijo de pobres gentes, pobre él mismo toda eu
vida. Vivió de una pensión, primero de seis, dea•
pués &lt;le nu(},e escudos mensuales; nunca tuvo dinero b~-tan.te para imprimir sus obras; era infeH,
y rebosaba de ternura; perdió tres hijos avocados á
un gran porvenir, y escribió su:s " I..mnenU!(!iones,.
en medio &lt;le dolores terribles y prolon~dos.
Por él y por Goudinel, su maestro, sale la mítsit:a, un siglo de~pués de las otl·as artes, dol caoi
medio-cval.
El canto ~ar,rrado est-aba lleno de la h1' rrumbre
escolásfün, oriza&lt;lo de dificulta,des, de compli::-.cione$, de cxtravagan&lt;:ias; las notas habían de 9el'
WJ'fks euando €C hablaba de pra-dos y hierbas, rojall cuando se trataba &lt;le sangre y {le sacrificio, ne~ras ruando ~ mencionnba,n el s(•pnlcro y la mncrll·: rfüfa parte cantaba letra diícn•nte y á vec•'!I
c-mH:iom'!: m 11ndana1,.
l~l sPnt~miento religioso reapareció prot&lt;&gt;stantP.
&lt;'on Lut&lt;&gt;ro, católi,eo oon el Concilio de Tren!&lt;&gt;.
&lt;:ou&lt;lin&lt;'I, r¡ue murió camo mártir e-n la 8an Bartolomé, 1--scribió la músic-a &lt;le los Halmoo hcróiC1•s
que sus torreligionarios, los hugonotes, ra nta11ai1
en medio de las hogueras y de las b-&lt;100.lla~.
Pall.'l'h-ina, inducido por el Papa, e,;crihió !.is
,a~ta~ é in-&lt;lefinib[('S armonías de la~ desolacion••:1
mí:--tic11s, la1, súplicas de un pueblo ontcro, pueril
y f.ri&lt;-lte, l)OStta&lt;lo bajo la mano de Dios.
Loi; ")fii&lt;crt&gt;re" e:-t-0n fuera de la jurisdireiñ11
de toda mfoüca oída por mí, y quizá má.5 allá dv
Hns límit~ : nadir, antes de conocerlos, llrga á
im11ginar tanta. dulzura y melancolía, tanta ra•
reza y suhlimida-&lt;'l.
Tres p1mtos sobresalon . . . Las disonancias .,e
prodigan algunas Yeces hasta producir lo que
mtestro oído habituado á i-ensaciones agradalJlei,
llama hoy notas falsas. Las partos se multiplican
&lt;'Xtraordinariamente, de manera que el mismo acorde puede contener tres ó cuatro consonancias y
dos ó tres disonancias, desmeml:mt~ y recomp;&gt;11erse poco á p()('o é incesantemente; á cada insta,ni&lt;', nna voz !'e d&lt;'i:;taca con un tema propio, y el haz
º&lt;' desparrama de tal manera, que la armonía ruta! p-arece un efecto de la casualida,d como el
wrdo y flotante concierto de los rumores de la
(,•arnpiña.
El tono contim10 es el de una oración extática Y
gemidora &lt;JUe per,;eyera ó vuelve sin cansar nuncli,
1l i~t.anie de todo canto simétrico y de todo ritmo
vulgar: a"J)iración infatigable del alma dolorida
&lt;1ue no puede ni quiere reposar sino en Dios, imvulse&gt;!' siempre renovados de espíritus cautivos qne
caon de m1evo en tierra por su peso natal, smpiros prolongados de una infinidad de desgraciado~,
tiernos y amantes que no se cansan de adorar Y
pedir.
,,
El espcctáC'nlo es tan admirable para los ojo,
como para los oí-&lt;l~.
Los cirios Tan exting,1iéndose uno á uno, se P,'I.•
11cgrece el vestíbulo, las gmn&lt;les figuras de los
íf{'$:cos oo mueYen obscuramente entre la sombra.
Se a~dan ,einte pasos y repentinamente apare,,'8
la Capilla Paulina, flamante como un paraíso an¡rélico de gloria, luces y perfumes. La~ hileras d,J
c·irios sulien en el altar como una falange en
mareha. Las lámparas descienden abriendo ;;ns
{lorados arahesicos, sus penaiehos .de chispas, sus ro·
f--as de ~plendore~. sus copetes diamantin-OS como
la~ aH!s rnMiea~ 1lel Dante.
Escan1a-, ele nácar eriza,n el i;antuario con sus
hlanrura~ d@lnmbrantc,; laR columnas tucrcrn q1~
&lt;'&lt;µfral&lt;':, de azur entre loR rli,ine&gt;!' cuerpo&lt;: rle lo•

Domingo 31 de 1farzo de 1901.

ángeles, bajo las volutas dc incienso humeante; un
aroona embriagador llena el aire. Bernini ~:;
(luien ha dispuesto &lt;.'Sta fic-:;ta deliein,:a, ~t&lt;&gt;,- de.,;lumbramientos, esta obra de hndai-. :-;u ~anta
Tel'CSa extática. de la igle;;i.i "Della Yittoria" entrevé en espíritu e1-1ta solomnitlad, porque aquí debía estar.
En San Pedro, entre dos filas de sol-&lt;lad0;:, &amp;e
mira pasar el cortejo que rn á ("(•l&lt;•lmn el La.rnbrio. Desde luego, "}fon:;i¡rnori'' de füonomía espiritnial, Cardenale-s violeta,-,, ten p] c·a1)('lo rojo en
la mano y seguidos de $11&gt;- a&lt;"úlitos, ( 'anónigo,. ataviados de rojo _vivo, y al ti11 lo., doc·e Apó,-.tol&lt;'s
,·estidos de azul. tO&lt;',tdo,: c·on un sombrero blanco
muy raro v con un ramill1't&lt;, tn la mano.
tn un ·h ospit~1l dii-UrntP, las dama&lt;; rom,rnas
can trajes negro,; _y del anta [ps hlaiwos de rl'ligio~a;:, desempeñan ('[ mi:,mo oficio. He N.'cihe :cllí
á tres ó cuatro&lt;·i&lt;•ntas aldeanas &lt;(U&lt;' l1an YPniclo e,;vresamente á la tit•.-ta. Las clam.1" má~ di~tingui•hs,
las princesas misrna:s la~ clc•.:&lt;·alzan, Jt,i- Jayan los
pie~, les vuelven á poner c•l ealzado, l&lt;~ dan de comer y las Jleyan Íl dormir.
E:; la nece:sitlatl violentar intennitl•ntc lle emociones y lmmill¡wiont'&gt;' cristianas.

7(.

..Ji. :iaine.

Tradncldo para "El :\fundo lln!ittrado"

lORAD!
Dejad que vuesiro r;;pírit u ,u~pcn,o
De su de,.;tino al podrr&lt;~l ¡.(rito,
Dirija el nwlo &lt;I(• ,u afún in111en,-.o
A s~ patria inrno11al, el in finito.
)faripo,-a, de luz. tP1HlC'cl l'! nl,1
A la llama que r. , .l{"a :;e 1·011"um1•;
('ua.nto puede Ynhn. la aHura c•,.:-c•ala:

La músiea, el i11&lt;•i( n"o ,, el pt•rfonw.
Cantan ÍL Dio~ &lt;·1 :n·&lt;&gt; rnt rn t'l ra1naje,
En s.u onda. el mar. el C'éfiro l'll sn giro,
Que los cielos rt&gt;t·il&gt;t•n honwnajt'
De cuanto tiene H&gt;z, emito ó ,-11--piro.
En este mufü.l o nr&lt;-ano Y ch•;:lumhra.ntc,

En el seno de tanta,, mara~·illa;:.
El hombrr, pobre ,t'T dl' 1111 ~olo in"'lante,
Xunca se halla nwjor 11m' de rodilla,.
Caed de hinojo,. ~upli&lt;·nntl"' palma-:
Alzau YCllC'iE'nclo \"lH':-tro ()J"¡.("ll llo c·it&gt;g"O:
La oración e,; la Yi&lt;la ele la;: alma,,
Santa actitud de aclorac-ión y r.neg&lt;l.
Del exi,,tir en la inmorlal contit•11&lt;1a,
Xada el milagro tM amor at.aje:
Que la oración, c·orno el ¡wrfume. a-c·ien&lt;b,
Y que el pcrdó11, como la Jimia, baje.

Si na,egái~ en golfo, (lp ,·E&gt;nturn,
C'antad IIOSAKKA en n1(';;tra clidrn. e:.trema ;
Si naufragái,; en maro:; ele amargura,
Pooid piedad á la bondad ,-nprcma.
Sonrciu al pe11$.'lr que en &lt;'~plendores
Al fin se tornará la. noche obsrnra,
Y que san. de la vi&lt;la. los dolore;,.
Sollozo abajo y cíintico en la altura.

José .Cópez J)orfillo y lfojas-

Secreto de las bellezas del Evangelio
Se nota un i11Jl1C11:-o arnnc·E&gt; litc1·:nio en el Ev.111gelio. Produce el efecto &lt;l e un palacio &lt;le hadi,
construí&lt;lo íntegramente de pir&lt;lra~ lumino,a;:.
Una exquisita Taguedacl en las transicio11es y
las uniones cronológicas, comunica á esta cliviu;i.
eampilación la ligereza de un relato infantil.
''En a,quella oca:1ión", "en aquel tiempo'', "sucedió que", "ese día ... ", y otras mu!'has fórmuias
rme aunque no lo i-ean, parec&lt;'n precisas y liaren
fluctuar la narración entre ]()'; c-ielo,:; Y la tierra.
A causa de la intl('f,--i~ión clel texto, -la narración

Coleccl6n de P.rtrobn.

crangélic·a apena¡; toca la n•alitla,l. Xo,- habla v
nos embelesa un genio afrpo á quic'n ~e t0&lt;.·a y .;.:!
ahraza; pero que no dc~Cil'i1de lrn.sta las clt•·,igualdacles del sendero.
Xo hay quien "e detenga tl a,·criguar si el genio
aquel sabe lo que nos rn(•nla. Xada e:onote v ,b
11ada iducla; p@que llega ú proc1uc·irnos t&gt;Íedo
a.nálogo á la afirn1a&lt;&gt;iém &lt;le la 1m1jer, que no,. hace
sonreír y nos convence. Equival!' en litrratura á lo que en pintura e,-; un niño de Cone¡rgio ó
una Virgen de diez y .s-ei;; año;;, obra de Ha f'ael.
El lenguaje es de la mi,:ma da:;.e y apropiado
al asunto. ~fodiante un Yerclaclero ailarde, d
rurso claro é infantil &lt;le la narración hebr€'a, ::!l
timbre fino y exquisito de los proverbios, ,;e han
traducido en un dialecto helénico bastante corr.,cto, bajo el aspecto de las bellezas gramaticales;
pero en que ª'Parece totalmente clislocaoda la a.n tigua sintaxis clásica.
Los evangelios son la primera obra e:scri ta- t&gt;n
g'riego vulgar. El viejo grecismo e,;t.ú moclifica&lt;lo
allí en el sentido de los idioma;; modernos.
El helenista halla esa lengua débil y sin &lt;'xpre~ión; clásicamente considerado, el Evano-rlio no
tiene estilo, ni p la11, ni belleza; pero es ;na obra
maestra de literatura popular, y hasta cierto punto el libro popular más antiguo que se h ava ~rifa.
Pero no hay qur ]1a.cerse iluRioncs por" lo que ,e
refiere á la inp:enuidad clr la forma. La pabbra
clc verdad no tiene para el oriental el mismo ,,mtido que para nosotroE-.

El oriental refiere c-ou aclorable candor y con
el a&lt;:ento &lt;le! testigo, una multituu de co,;a,; quu
no ha visto_ y ele que ninguna certeza abrigJ.
Los tapr1e:ho,:o,- re!a_to~ de la salida de .E,.{1pto,
que en todas la~ fam1has se dicen la ,ísvera du la
J&gt;aS&lt;:ua, ú na'.l ie &lt;;ngmian ; pero no por e:;o ,1so111bran meno;-; a quwnes Jo,; oYen.
La~ rt&gt;pre;:entationes e-&lt;·énicas con que c'el~bran
anualmente Jo,; per~a;: lo~ martirios de la familia
ele ~l_i ~r em_-iqnecP:1 siempre con alguna nueva inYenc1on clesbnada a tomar á las víctimas más interesantes~- más odiosos á sus matadores ...
El eyangelio &lt;l&lt;' :-;an 1fateo, como casi todas 1a.~
composiciones fina;:, fué la obra de una conciencia
doble en cierto modo.
El autor es á la vez judío y cristiano; su 11Uev~.
fe no ha mata,do á la. antigua ni le ha quitado na&lt;la de Rll ipoesrn. Ama las dos cosas á la vez v el
e,;pecta&lt;lor goza, ~in ton11entos, de esa lucha. Adnurable e,;tado e,;te en que se es todo sin Rer torhwía na.da ele.terminado; transición exquisita, m-0 .
n:ent? excelente. para el Art&lt;; aquel en que una conc~enc1a ~e com~erte en pacifico campo 'de hatalfo
~m que ella m1,111a sepa inclinarse á niucrún extremo.
,:,,
El &lt;':i,;tiani~mo e;;tá en ~fateo, en el e,;tado éie
flor abierta. pero que lleva todavía los fra!!llnent 0 ,
del botón de que ~e escapó.
1:&gt;
"

ernesfo lf eflan.
Tradncido para "El Mundo Ilustrado"

�Domingo 31 de :Marzo de 1901.

EL MUNDO ILU3TRADO

:a

F.T, MUNDO ILUSTRADO

Domillgo 31 de ~farz-o de 1901.

�Domingo 31 de Mar.60 de 1901.

EL MU:~IDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

equilibrio celc,tial; y arriba, muy arriba, en el
fondo del infinito, un rompimiento de gloria, s:imejantc á los que yo había visfo en viejas pinturas,
se abría en ocres deslumbrantes y en palpitaciom, 1
de púrrpura. .Me aúuerdo que supe rezar las oruEL TEMA DEL DIA
cione.~ do mi madre, de una literatura recargada y
hombá~iica, llenas de interjecciones admirativas, y
Un rincón de la 'llida. Es la hora de la pwpia para desahogar un fenor inconscienb.',
lntinddad. Ella y él solos. Orepúscu• como 1111 molcle to,;co que recibe y da fonna al melo. A lo lejos se "e el cielo.
tal inflamado. La leyenda cristiana tenía p.ir:i
mí un lado pavoroso, siniestro; aquel en el q1te
ELLA.-¿ Y :;il'ntc u,ted la poe:-ía. de la R :lli- intenenía "Eloe", como gran fuerza desconocigión?
da, para ordenar &lt;lt•~dc lo alto, el martirio del meEL.-;, Yo? Rí; en mi niñez leí con del()it~ lancólic-o nazareno; y otro lado luminoso, ViV'.),
''El Genio del ('ristianii;mo"; rn mi juventud, riente, aquel en el que un apo~tólico grupo de e 0 me llcrnba al campo, para recrearme á solas, í. cogido,;, en derre&lt;lor de la madre desfallecida J~
esas serena~ comJHll'íera~ de Jo,; bu&lt;•no:&lt;: "Las Me- angu,;tia, bañába,;e en claridades paradisíacas. El
ditacionc,,·. de Alfonso el pío; &lt;'.Uanclo quiero re- sublinw ,;acrificio del amor se me mostraba con u,1
posar ~m poco (lt-1 ,·értigo de la vida, abro, por horizonte sombrío: el de la crueldad misteriosa ue
cualqmer parte, un libro de "}fofüeñor'' H.enan los ciclo,;, )' una tima radiante: la de la virginal
(mesé de memoria la "Plegaria en el Acrópolis") ; ternura sobrehumana.
y no h;we nmeho tiempo. mi entretenimiento f,1(Reflcxionanclo). Pero e:=:tas impre;-;iones me
vorito fné el de wr ha,-ta la fatiga las prodigiosas
duraban e:-ea"o tic•mpo; al salir ele la Catedral, :í.
e:;tam1¡¡1, de Ti,,-ot, en ~u .. \'i,la de J e:;ús .. . "
pleno ambiente•. la re,pirac-ión perfumada ele b
ELT,A.-N'o, no es e;;o.
primawra ;:oplab,1 ,-olJrc mi cabeza, agitando .ll
EL.-~ Pue,- qué e,-. entonce", lo que u4e&lt;l me
par de lo.-; eabcllos, las idea,, que ,;e dc,-prendían tlt•
pregunta. ,;eñorita? Dr,earía yo entenderlo bien.
mi Cl'rebro, y se alejaban, como se desprende el
En ,;u:,; &lt;·Jaros ojos clüspea la malic-ia.
polvo barrido por el Yicnto. )[e quet1aba entonE u ..A.-,¡ }fafüia? :X o; en mis claros ojos deb::i
ce,; en el alma una ,;cnsación de bienestar, suave
de brillar la &lt;·urio,-i&lt;lacl; u,,tedc;; los imaginativo;
y duln•, parecida á la que experimentamos en el
~on poeo ~inc·&lt;•ro,,; e,..t,ín a&lt;:o,..tnmbrados--como
c:uerno al :=:ali r dd baño en una tibia mañana.
que e;; ,11 ofic-io-ú cubrir ron palabras desluir.}fo ~en tía pnrifitado; limpio de pecadora~ tci1ltrantc,;, el Yaeío de ,u "cntimiento.
taciom•s
y libre, al fin, tlel p¡1nit·o del diablo, ~[
Bueno; pue,; yo quiPro que u,,tc&lt;l me diga lo que
h_aya C'xp&lt;•rimcntad~ en e~tos días ~antos; pero ain señorita, del diablo de eola negra y mo11,;truo:; 1,
e-ita~ d(• autores 111 reminiscencias literarias, si.u Ycteacla de Yerde azufroso, ele eabeza con euern,)~,
aeorclaN' de lo;: YÍl'jo., ni de los nuevos místicos; ele mano, c-on ,garras, ele alas membranosa~ y r,'~in refrrirmc la interpretación científica del lluda,, que ;e mol'Ían torpemente tomo la::: de un
"C'a,-tillo interior", ele 8ania T erc~a, ni recitarme murc·iélago gig,rnle~eo. l)etrá,; de mí, un p0,:,)
verso~ de la ''Sage,;,:e'', de Ycrlaine, ó páginas de arriba de mí, (lt•:-lizándosc ¡;obre la lrnl'lla ele rn i,
"La l'atc&gt;clral", de llu_r,-mann; e~a;; impresiones li- pa,;o..;;. e,taba yo seguro, t:omplcla mente ;:egnro, ,'e·
hrc,ca~ &lt;lc'-_jela~ u:sted allá para los ,-uyos, para rn-; que wnía. e,pada en mano, el ángel de plata rEíc:ompafü•ro$, lo;; que andan á caza de una metáfo- fona ~· mhellos de oro cmpalideci&lt;lo, quien, dera ó pcr;:ignen em0&lt;·ionc,; agenas porque carecen jando Pl Y('t1Íanal ,le colon•,, dc;;clt• el que me •o,,de emo(•ioncs propia.;,. Todo hombre debe haber rC'Ía ,-i&lt;•mprc que rntraha )'O en el templo, habh-.e
,C'nticlo algo con p,;to; no "e tira, a;-;Í tan de repen- dC(:idido á ser mi protector y mi cu~todio.
Lo,; a iios pa~an ruido;;amentr, romo las ,1g:,:1;;
t~ y con tanto dp,;pre&lt;:io lo quc se lleva en el ()Spír1tu por fuerza, :\' pa;:a de los pallrcs á. lo,:; hijJs de un río que arra,tra piedra;; cl(•,;prendicla.~ ele la
¿ cómo cliré yo?, c-omo una herencia que recibimos montaña. y troncM arrebatada~ Ít la orilla. T ,1
al nacer, como una moneda que nos ponen en la Yida aturde. E~, ú Ye(·es, r;;trcpito,-a. y rorre r·, ·1
mano que per primera wz abrimos al aire u&lt;.:l furia, C'mpujatla _v enriqurC'icla ,por el turbión; ne.
mundll, y que no podcmo,- i.-oltar sino en otra m:1- gra de pa,ione,: y e,pnmante dP c·úlera~: á YP,· ,,,
no que apriete la nuestra; como un sello que no,, rurnon•a )' e-anta y brilla y e:; awl: pero no ·h·,;.i
marca en la carnr ,-uare y tierna y que se va b:&gt;- de ;;onar: ,;11P1Ht y no,; aturde Y 1rn,: adormece.
(rn ,-ilcncio brerc).
rrando ])O&lt;'O á poeo, euando c·rct·emos, pero ;;in
ck~apart'&lt;.'&lt;'r por (•ompleto, ~in que se pierdan las
Hoy l'sas c·eremonias me parec·t'n un poc-o ,1p:'.línea, dr la&gt;' cieal rice~ ... ¡ oh, sí, porque nos ha- rato~,1,; ~- tcatrale;;, como h('(;ha,; para impre,ion:ir
cen una herida que hwgo curan con bálsamos de la amodorrada imagirnH·ión de la mncheclnml&gt;rc.
f~ y ungiiento" dl' &lt;'&gt;'1wranzn. pero &lt;1ue, sin embargo, Es wrda(l que la iglc,:;ia es el origen del IPatro ...
s1 con nne"tros cleclos la oprimimo~, nos duele, ne~:; ( Saliendo de ,:u medita&lt;:ión, como anojado &lt;le ella
duele. Cstedc... hablan mucho de quién sabe de un gol¡:&gt;e, ~• miranclo á su interlocutora fij:1cuantas tosas, de ,-('(limcnto;; ele razas, de asom- mente). Perdón, señorita; me di~lrajc. Esas .,0:1
bro,- y terrores primitirn,., ele preocupaciones se- rosas de los libros.
c·ulare.... el&lt;' ataYi~rno. ¿ n,-í ~e llama, no es verCon toda franqueza, hoy veo muc:ho de mmuhdad, ,lla,i5rnO? ¡ Dio;; mío ! Hablo de estas no, _ele profano, tal Yez, porque algo hay de profacosa:; que apenas comprcnilo, que conozco de oí- nación, en estos días místico;;. Parécemc como
da:::, que se me barajan en el entendimiento y me que los templos se convierten en lugares ele !'')le _nublan, y que :,;0,-:ncd10, cntrenio, adivino, en creo, en salon es de recepción, en sitios ele o;;tenfamis lcetura:; y en Yue~tras conversaciones. ¿ Ve us- ciones y de pompas. X oto la "pose" r eligiosa; ~ri
ted? Yo también hablo ele libros y de teoría3 · me figu~a que la "::,emana Santa" es un prcte"to
e.,toy tonta. ¡ Qué lástima.! Y a ni las mujcre~ para lucir hermosos traje,-, tocados oriO'inalcs senpodemos !-er sincera!- ...
cillas elegancias, lindas joyas y cr ee~cias c~tóliEL.-Está u stccl filosófica. señorita no me atr•:i- cas. La;; igle.--ias se llentm de c~1rio,;os, de presunYO á decir más; filosófica. y eneantado;a.
tuoso;:, y _de desocupados. La Yanidad r ebosa, coELLA. ;, ~o le parezco á usted un poco pedan- mo que !'IC'Tl1pre es mayor que la piedad; va J15 .
teS&lt;'a? (Pausa). ¿Y qué picma usted de la frazada d? santurrona, pero no puede ocultarse:
poc-:ía ele la Religión?
la denuncian ~ns arre?s. ¿ Creyentes? 8í, aqueEL (di,-traído).-Por mí mi;;mo nada, ó C?lsi
lla beata de tapa lo ra1do, encorvada v tcmblon'l •
nada, le aseguro á usted que me puedo pasar sin aquel a~l~iano ele ojos tristes y cabeza de a~cet" 1:
ella. Prefiero la poesía de la duda; una brizna de ~quel nn~o asombrado, de gesto medroso v mirncl:i
creencia en una onda de escepticismo. Allá, de pe- rntran~mla, ~quella mujer del pueblo, iclolátric:i v
queñín, a~i:;tí á las ceremonias litúrgicas: una adolorida-tipo de nuestra pobre raza de $Ometimañana ele "Seña", una noche de "Tinieblas", un d~ ;-~uella joYen histérica, en cuyas pupilas a.,
''Lantorio"; me parecieron imponentes, dram.iti- v!s10naria, llamea un insano fanafü,mo. . . Señora,., solemnes ; me eausaron asombro compli:!ado nt~, .1;1-º es esta la época de sentir la poesía. de ],¡
ele miedo muy grande, tenaz, trágico y pueril, su- r~hgion. ~stas observaeiones son vulgare,:, trigerido seguramente por todos los otros, por lo, viales, necias. Andan de boca en boca hace sifieles. por la multitud que llenaba el temp!o. glo.:. ::\[as e;:: e,.;to lo único que se me ocurre.
;, Qué sabía yo de la muerte ni del misterio de h
ELLA . (n!cdita; luego ríe).-;, C'onque quisif'r,1
tum ha? Por instinto, me sentía bien afianzado á uste~ cn"banos ele las catacumbas? i. ascC'li~mos
la vida, como un arbusto que ha echado largas medi eYalcs? ¿reglas se,eras? i. disciplinas dolororaíces en la tierra. El organista me parecía un sas? ¿ clau,..tros ~ombrío:,;? i. rejas tupidas? ; mac-i•hombre ;:;obrenatural; los sacerdotes, unos ~res rac10nc,.; y ay-,mo~? Amigo mío, permítam~ u;:tr"1
rlfrinos; las columnas de las naves no estaban ci- aue le llame eántli&lt;lo. ;, X o me ha dicho u"ted Pn
mentadas sobre el i-ue]o, sino que flotaban en ua muchas ora~iones &lt;¡ue el Arte e&lt;Yoluciona? Yo me
amh:ente azul, ~n-.pendidas en los aires por un figuro que e-:o quiere decir cambia, se modcrniz.1,

IMPRESIONES DE LA SEMANA

toma la forma que requieren las nue,·as costnm.
bres y los usos nuevo;;. Us_tedes dicen que el ideal
,.nfrc grandes transforrnac1onc". No digo el """
tido, el cuerpo, los miembro~, los músculos 1
.
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11,en,1O,,:.
an &lt;:an~ &gt;1ac o, en e organismo humano.
): o e ramo~ lo,; nusrno,- ayer que hoy. 1· Oh éram~
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mas ucrtc~, mas ruc
como menos sensible,¡
tomo menos tri;;t~--, c~mo más vüluntariO!'os
terc-os ! ¡Bah! y s1 Yal'la el cuerpo, si la fortaJ.,.
za de los brazo~ decre•ec, si la tisrn ha consumido
l'l petho, si la$ piernas $C han vuelto endeble~ ,i
la e:xi~tencia ,;e ha debilitado, si todos en la ,ida
(':;.tamo; ~o~rac,ho.-:, ó 1w_ura"!énicos ó histérico,. ó
loco~, o 1cl iota~. . . ¿ q11e &lt;leJa usted para la rdigión, que tiene que sufrir las decadencia:; ,1;.
c·'.1rnP ~- los trn,torno,. de la,, almas? La sn¡wr1·n·cntia de la fe e~ milagrosa: es una a,piraeiúo
Ptema. Piense usted en que p:&gt;r dentro de :&gt;s'
garrulería irre"pduo~a, irreverente, diré me-jo;
hay una palpitación de amor, de esperanza, de mi:
i-criconlia. l'ada uno ~e acerca á Dios como •me.
de; qui(•n con el corazún $angriento, entre la~ 'nano,, quién con el c;-píritu repleto de pasionc."' y va,..
uidadP~. quién rncío &lt;le toda idea, quién, hei1t:hido de trrnura, &lt;¡nién, ind i ferenh•, frío, arra,trado
por lo,- demás, eomo tan,;ado de vivir; pero c,taa
ma~a,; hacen !(,gione.~, y e:;ta~ legiones de árruilas
de ,-:erpicnte;;, de maripo~a~. de c"carabajos, "ue 1~
que puPclen Yolar muy alto, de los que ya no pueden
,olar, lo:&lt; ali-rroto", y de los que se arrastran, los
reptil(•, y los gu,:anoo, todos suben, ó hendiendo
lo,- aire.,, ó afianzándose á la tierra, á aletazos ó á
mordida:-, hincando el tentáculo ó sacudiendo l:ts
plumas, pero ,-ubcn, ,-uben ...
Er, (entfüia.~mado y hmlón).-¡Bra,o ! ;Br;1\'0 ! ;, lla leí elo füted á Lacordaire?
ELL.\ (cxaltacla).-:Xo ; he leído la '·Lrvenda
clorada··. ¡ Qui:,iera hablar á mtcd ahora, de muc·has ro,-a~, ele mu-chas c:o:&lt;a,- ! ( Uomo cayenclo en
una wlada melancolía). ¿ Luego no le rru,tan á
.l
1as 1g
. lC':iia".
. '.)
o
u~teu
EL ( alg-o enfál ico) .-Sí; la,; ~oli tarias, la, triste~. la,; iglesias de barrio, las trncbrosas, las que
huelen á humedad y á incienso, las de cúpula;; bJjas, ,idrios cmpolrndo;;, bancas pintadas, santos
clcsteñido~, cl(,~clorados altares platerescos, pintn1'11~ negra.,, n egros, con algunas cabezas náufrai,1~
&lt;'11 aqnl'llo~ marr~ ele ~ombra, io.oeas pilas de agua
bendita crnbuticlas en pilares e11,;alitradoB, órg,111 &gt;
clt&gt; tuhPrías abotlaclas, t ri,to" convulsos y empapatl,is
en ~angre, y en el coro. rejas coloniale~. ile g-rne,os y jnutos barrote:&lt;. y ele trecho en trecho, confa-.ionarios de roto:; talh1do;;, y c,c:ulturas de úng?]p,- defo1111e~, y por las wntanas una ráfaga d~
,o]. efímeramente borclatla por la sombra ele !0:1
p.íjarof&lt; que pasan ...
ELT•.\ (como a.saltada por un recuerdo).-.\
c-icrta;; horas, toda.;; la,~ iglesias se parecen. E,wi
c-apilla,- que u:;ted ;mcfül. ..
EL (interrumpiendo).-Xo las su;ño, las he vi~itaclo, en ellas me he i:;entido eristiano . ..
ELL.\. ¿ Y u;;ted las prefiere?
EL ( en tono lírico) .-Prefiero ir al campo. lrr
la.s flores, trepará los árboles, sentirme dentro de
la naturaleza, tenderme sobre la yerba y huncl~r
la cara en el rocío, ó entretenerme con los eapnthos de las nubes, y con las rondas de las aY~~,
leer de cuando en cuando una página clási~•
baj :&gt; la frescura de los ramajes cuajados de hoJ!'IS
$Onora,;, y, al apartar los ojos del libro, clavarlos en el horizonte si n fin, remoto, transparent•!,
en cuyas azules lejanías, ca,ben todos los sueños.
ELL.\ ( inci,iva) .-¿ Y es esa la poesía de la r~
ligión?
EL.-B~a C'l, señorita; las montañas son altl·
re, y la luna ...
Er.r..\ (con risueño sarca;:mo) .-La luna es h.J•tia: Ya lo sé; ~on metáfora;: Yiejas; hace setenta
aiios que las puso en Yerso Yíc·tor llugo; usted rne
ha recitado e,a,; estrofa,::. ; Por c1ué se toma n•,
d ~
tcd lo que no e!\ ~uyo, ea deeir, lo que es de to ~ ·
::\Ien o,; libros y má;; ,:inreridad; (bien pronunc1'1•
do) particularmente. más origiua1idad.
Er. (joco-serio, señalando el cielo profundo,
reno. puro, e,poh·oreado ele estrellas) .-¿ Y .:p!e
c·ulna tengo yo ele que fa naturaleza· sefl. la mai
,·ie-ja \' la, má;; sublime metáfora? ¡ La poesía ,fo
la rPligión ! :Xo lo clice lltJO"o, ni Núñez de ArC'C'. ni lo;; grand&lt;', ni los ncou~ños poetas lo dicrn:
P,e ,pedazo ele ciclo que desde aquí eontemplam0,~,
,e lo canta solo. i. Se corffenre usted, señorita, th'
lo que es la poe:;ía &lt;lt• la religión? E~tamos 1,,
arucrtlo, completamente ele acuerdo ... ¡ :Mire usteil
c¡né noc•hc !

º",

y

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~e:

.Cuis ~. l/rhina.

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Domingo 31 de }farw

J.e 1901._

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�&amp;mingo 31 de :Marzo de UlOL

JESUCRISTO.
.Al norte de Solima,
La ciudad soberana
Que de la historia hnmana
)[a1x:a y ocupa la elevada cima, .
En ht estéril región que nunca v1:;te
De la hermosa natura los arreos,
Elé'rn~e al Calvario, loma triste
De,;.tinada al suplicio de los reo,,.
A la hora de ¡.;,c,,,ta,
Cuando miás viva lumbre
Derrama en el espacio el rey del uía,
Suele apiñarse en la región funesta,
Inme1itia muchedumbre
Que acude prt•surooa
A mirar del suplicio la agonía;
Que el hijo de J ,u dá, como el 'Pagano,
Gozó feroz. con C'l dolor humano.
En la cumbre del monte,
Del sol ardiente por la luz bañados,
De.~tácanse en el fúlgido horizonte
l:,obrc altas ornees, tres aju,.ticiados.
Dos de ellos, bien se mira,
::,ou &lt;le la sociedad baldón y estorbo,
Pues en su rostro dc&gt;,;pcchado y torvo,
Dolol' no f-C retrata, sino ira.
Augu,,to el otro y bello,
.
Aunque alzado en la cruz c-ual dclincupn te,
De la inotl'ncia el a:pacible &lt;'ello
Mue-tm en la luz de la serena frente.
De amor sublime los rngrados lazo:;
Tiende al hombre, y por él suplica tiernc
Abrienrlo á ffilS miradas ambos brazo5
Y elenindo los ojos al Eterno.
Y rxtendido en la &lt;:ruz, vuelta.'! las mano,;
Y 1a mirada á la radiante ~fera,
Par('Cl' 0ólo que un momento espera
Para lnmdin;c en los cielos soberanos.
Ese cnwificado
Es Jesús el profeta,
El que m arengas á la turba inquieta,
Predicaha ltL muerte dd pc,cado;
El proteC"tor piadoso
De todo,; las pequrños y dolieutes,
El que daba á los niños inocentes
Aihrigo cariñoso ;
El que manso á la me,sa aborrecida
8cntúbase del duro publicano;
El que sah·ó á la adúltera la vida
Exh•ndiendo la rnauo
Sobre su ob,.cnra frente envilecida;
m que COll dulce amor y santa iuea
Ileclim ió dPl error y del delito
A la~ almas senciilas,
Y los bordes del mar ele Ctalilea,
Del (':;tupor ('ntre el con,:Lante g~·ito
Comno,·ió con inmen,;as maravilla.&lt;;;
Quien clió á los cielos luz, al f-ordo oído,
C'on~uC'lo á las má~ duras pesadumbres,
Salud al afligido
Y pan á las hambrientas mw:·hedumbres;
El que del cielo rn el sagrado noml,re
La ergástula rompiú {'0n ta~1ta:; 1mrno;;,
Y predicó á la faz ele los tmrnos
La libertad v la igualdad del hombre·
El que del vicio y la abyección 1wfanch
Halir hizo á su YOíl al hombre ingrato,
A manera del pútrido cadáver
A quien dijo imµl•rioso: ¡ SDWE Y A~DJ. !
Y salió de la tnrnba á su mandato.
La sombra U&lt;.' la pálida agonía
De Jesús en la faz se difundía,
C'ual de la noche el wlo
Al declinar el tlía,
Re -ra extc&gt;ndienclo por el claro cielo.
,Al pe:-o dd dolor ,e doblt•gaba
;i[urmurancfo perdón su boca pura.,
Y lleno dv panua
El pueblo en torno Je la cruz giraba.
Angel~ 110 hajill,an de la altura
A librar al profet.1
Con e.,;pada,,. ck YÍYitlos fulgore.~:
l\fas de fnrntr n-&gt;Cóndita y secreta
En el pueblo brotal&gt;an los tf'rrorcs.
;, Por qué tal c·onfu$iÓn? Veces "tn cuento
Yi6S&lt;' la cruz alzada

,

1!.:L MUNDO ILUSTRADO
Sobre esa cima tétrica y pelada.
lJonde tienen las lágrimas a:iiento;
Y el inocente que de impía,; manos
Hecibe muerte fiera,
]\ o terror, coDlpasión cau;;ar debiera
En los pochos humanos!
Es que hay en la conciencia
.
Voz que acusa, y acento de sentencia,

Y no es po::úble, sin oir su grito,
( !ometer el delito
Y hollar impíamente la inocencia.
Ei; que ese ajusticiado que perece,
}J:; de una arcana y formidable Cbeneia,
Y al mirar ,m bondad y sus prodigios,
&lt;Jual radiación de un astro esplendoroso,
l\í,ás bien que hombre, parece
Arcúugcl poderoso.
Holló 'SU ,p lanta el suelo
Y re~onó ;;u ;voz en la Judea;
J&gt;t&gt;ro .~u corazón siempre y ;;u idea
Anduvieron alzados por el ciclo.
De ¡,:us pupi1as la mirada calma
De caridad y amor estaba llena,
Y el timbre de ~u voz dulce y .,;erena
Ptnietraba ·ha~ta lo íntimo del alma.
He.,i;.tir nadie pudo de sus ojos
La ca.~ta rofulgcucia,
Hin ~entir el afán de la conciencia
Asomar á la faz entre sonrojos.
Al oir los consejos de RUS labios,
lra frente alzaban loo que siempre gimen,
( 'allahan los 1J11ás sa.hio~
Y C'ra mirado con horror el crimen.
i 'l'ono ESTA CONSl')L\DO !
( :1amó eon voz tremt&gt;nda y e;;tentórea,
Que rcprodt1jo el eco amedrentado
l)e Ja región austral á la hiperbórea.
¡ Tooo E8TA CONSU111A.DO ! El gran acento
Cual roz de tcmpe:;tad so11ó ira.cundo,
Y por la:; ondas trémula;: clel Yieuto
&amp;- propagó con e&amp;htpor del 1nundo.
Roto» lo:; lazo.~ ele la Yida, el cuello
De Je:-:úR doblegó,;e inanimado,
Y .-obre el noble pecho en,;agrentado
(';lyó el l"embla-ntc bello.
Entone-es. cual l&lt;Í fuera
})r~..;;a el orbe de vértigo gigante,
Avivaron los astros su ,carrera
Y trepidó la e,;fera vacilante.
Rojas y obscuras nieblas
l'or el cárdeno espacio se extendieron,
Y de la tierra sobrC' el haz, cayeron
Palpables las tinieb1as.
La\:! negras alas de la ncx·he obsc-ura
He abrinon en el alto firmamento,
Y &lt;·on fulgor siniestro ~· macilento
Brillaron la;: esLrelilas en la altura.
A imvul¡,o de iracundo terremoto,
Bamboleó la tierra estremecida,
C'ual na,·e sin piloto
"F.n mar embravecida.
Y los Fopul,eroR tétricos, abiertos
I'or mano misteriosa,
I,anzaron de ~u boca pavoro~a
Sobre Salem sus animados muertos !

¡ J;}:; lo inmenso que surge,
Lo ignoto que aparece,
l,o infinito que asoma y resplanucce !
Rn tanto, el pueblo impío,
Uota,; al cabo del error las nieblas,
Exclamaha: ¡ Perdón, perdón, Dios mío!
Golpeándose el pecho en las tinieblM.
¡ Era el Hijo cfo Dios, era C'l )fe:-:ías
Que anunciaron las santas profecías!
¡Oh! ¡hombres! en la ;:angrC' del U11gido
Vue,;tras manos cruelC's Re han teñido,
Y al peso aterrador de niestro rrimen,
T,a inmensa creación se ha ei;lremecido 1

Preñada catarata,
Hayo devastador, fuego cele,,te,
Asoladora peRte
Se amontonan del aire en el dominio
Sobre la tierra ingrata,

EL MUNDO ILU3'l'RADO
F,sperando de Dios ~l alto _ü~per~o
Para ejercer su horrible numstenoDe destrucción, de muerte y ele exterminio (
Mas Dios Omnipote11tc
Movió en la altura el c.ctro refulgente,
Y ordenó á los siniestro,: mensajeros
&amp; alejaran del mundo. y tl.'SÍ dijo:
'·La misión de mi Hijo
Fué de amor y ventura para el hombre;
Su martirio ha de ~er al bien fecundo:
Salvador e;; su nombre,
.
Y un"ido 1ior su sangre redentora
i:,
.
•
1
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Es ya sagrado para R1empre e mun o.

Domingo 31 de Marzo de 1901.

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Dijo aRÍ, y al instante
.
Brilla de nuevo el ~ol, el alto cielo
Origen de la luz, se inw1da de ella,
Recobran i;u alma ,paz la e,-fera bella
Y lo.s estrellas su apacible Yuelo.
Del seno de Abraham mudo y sombrío
Se elevaron los ju,-tn;;,
Y ascendieron, colmando su albedrío,
Ha.otta loo reino.e; &lt;le la luz augustos.
Rena&lt;:ió la concordia.
Entre Dios y su mísera criatura,
Y, redimida de la sombra obscura,
Por la misericordia
El alJna humana se el&lt;"vó á la altura.

~

Rralizó,,:c rpor fin la maravilla
De que bajara. al mundo Aquel que fuera,
Del Joruán de.qeado en la ribera
Y del Nilo en la orilla;
m que tan largo tiempo fué c;.p&lt;.&gt;rado
Por los pueblos que tienen su morada
En los bordes del Gangcs afamado
Y en la orilla del Eufrates sagrada;
Y allá C'll las costa.;, de la mar l&lt;~gea
('anta amores con rítmico oleaje,
Y en la playa de América Falvaje,
Tumba diaria de la luz fehea;
Y en las arenas de la Libia ignota
Donde arde un sol al que ninguno iguala,
Y en la orilla remota
De la mar de J a,pón y de Bengala.

)e

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ne Confucio y Zoroastro
Sócrates y Platón fué la alta gloria,
Anunciar en el cielo de la Hi::toria
La a..--censióu de ese a.-;tro.

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H

~

La Academia y el Pórtico perecen
Al herirlos la luz del nuevo día,
De la razón los horizontes crecen,
Y la :Filosofía
Y los sa,bios helenos enmudecen,
K o hflly corazón donde la vo1. no vibre
De la ·c-.,;peraoza con sin par grandeza,
}f urn' el e:&lt;elavo, :qace el hombre libre,
Y dc-1 progreso la epopoya empieza.

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~

~
e/

¡Oh! ¡ Cri,,to ! yo te adoro
ron entu,;iasta amor. y el pC'Cho mío
De aruentísima fe guarda un te,,oro.
Yo ,;in tregua te envío
A trarés de mi vida, al cielo inmen:;o
Do tienC's tu morada,
De mi amor y mi fe el con4antc incienso.
}~n medio del torrente
Deva;;tador de la maldad drl día,
He rcsü;tido el ímpetu inclemente
De la ,:oberbia y la bln;;femia impía.
Grande, hermoso. J)oético te miro,
8in saher en mi anhelo
Si aca."'o te amo más; ó más te aflmiro.
Y siemprC' te confie,,.o ¡ oh Dios dC'l cielo!
Bn medio de las síitiras del mundo,
Y cifro en adorarte mi de&gt;'wlo,
Y sólo en tí mi,: esperanzas fundo,
¡ Que la luz 1,endeaida
Qne dl'l'-pide la insignia de tu muerte,
Di,:ipe las tinieblas de mi rnerte
]~n la senda escabro~a de la ,·ida r
Cuando la muerte adu¡;ta
T'onga fin á mi vida congojosa,
Xo quiero más sobre mí obscura fosa,
Que el .:anto amparo de tu cruz augusta.
Y cuando cruce YO la f'Olitaria
Bternidad ¡ oh Padre Soberano!
Haz Que lleve en el lahio una plegaria
Y una cruz en la mano r .

José .Cópez J&gt;orfil!o y 'lojas.

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º :c&gt;'io.a-

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�Domingo 31 de Marto de 1901.

EL MU.NDO ILUSTRADO

~l MUNDO ILUSTRADO
.AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 14.

MÉXlCO, ABRIL 7 DE 1901.

"})!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

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ÚLTIMOS CONSEJOS DE LA ABUELA.

Sttbsrdpcifin mena11nl for&lt;lnPa, I l.511.
ldcm idem en la Ooµital, l.ff.
Gerente: ANTONIO CUYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 13, Marzo 31</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Bellezas del Evangelio</name>
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        <name>Dolorosa</name>
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        <name>Domingo de Ramos</name>
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Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�Domingo 24 de Marzo c1e 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Arribo del S r . Presid ente
La nota culminante, en la ~emana &lt;¡ue ac:nlm
de :pasaT, ha sido, seguramente, la llegarla á México del señor General Díaz, dc."!&gt;ué-~ dt' haber ,erma,necido l\lna corla temporada t'n Cuernavac:1.
E l acontecimiento &lt;lió lugar. á que una wz má,,
los habitanoos demostraran su respeto. l'U adl1cc:it,11
y su cariño a;l Jefe Supremo de la Xac:ibn,.
Varias páginas de este número, &lt;•.c,tán ron~g1 adas á fa perma,nencia del señor (}encral Díaz en
ila pintoresca población de Cuerna-va-ea. y en ella:-:
,damos pormenores que omitimen; en e.-ta -:e&lt;:civn,
para no incurrir en repeticion&lt;&gt;s.

La visión de los d ías m ístic o s
:Me descubro, como al cruzar el rnneel de •m
templo, al penetrar en los días mí;:;tico;:. De se~ana á semana, se alzan los viernc::; ·ele c-nare~ma, como de -trecho en trecho, cubren lo,; sagrado;:; muros las dolor osas escena~ ele la .. ría crucis" .
A pesar elel escepticismo que nos invade, soñamos, au1n tmlás lbilen que sentimo 0 • la }loc;:ílu
religiosa.
El aire empieza á trascender á incienso Y am¡1polas. ¿ Re dicho que se ,mciia? E~ Yert1ad: h"
aquí la impresión que la cuare:;ma me proelucc.
Un ángel blanco, el que vió Tobía, en la~ tin ieblas de su noohe, va, apenas despunta el alba,
recorriendo, con las alas plegadas y el eahdlo
"húmedo de rocío", los hogares llonde lo~ niños
duermen, soñando quizás en la ob,;&lt;.:ura ,-ac:ri;:tía
de la iglesia, en la que el Yiejo cul'a, arrellanado
en su sillón ele cuero, estmo leyéndole,, durante
la cuaresma, los pasajes bíblicm,.
Aquel ángel, invisible para h, que tra&lt;:pa~aron
ya el áureo lindero de la niñez, excepto para las
madres, penetra en un rayo lle -sol ú la estancia,
enkeabre las cortinas del lecho, ~- se inclina á
dar un beso en la rosada mejilla del dormido.
E l niño, cuando despierta, cn'C wr &lt;1uc la Yisión se desvanece en una lumino;:a atrnó~fera de
plata. Y siente la alegría máa raeliante y rl alma
11iás pura; se mira envuelto en un incien~o azulado, en el que se esfuman 1as grada5 de mármol del altar, regadas con hoja~ de ro:'-a; o)·e
cánticos celestiales, lJ;COmpaña·do&lt;: de arpas misteriosas, y, arrodillándose, murmura su oración matinal con inefable recogimiento. ¡ Es qu~ para
despertarlo, ha venido la fe ton la mañana !
En el templo, quedain algunas i;ombra~ empotradas en los rincones, prendrdas en los dorados
cuadros ·de los altares, en torno de la lámpara que
en la leiana ca.pilla pawadea. cansada de haber
velado toda la noche, y en el fondo del coro, cubriendo los omamcn tos de madera del balaustrado
y los unidos tt1bos de l os órganos.
. Pe_ro ya en lo.&lt;: frescos de la cúpula. los ángeles,
1lumma&lt;los por las primeras lures del día. abrieron las alas en su diáfano ambiente, y parece que
de su sonrisa surge un canto.
Tal cual devoto ma,drugador. entra con callado paso, y se arrodilla s~bre el frío pavimento,
ó queda en pie junto al presbiterio, ó se reclina
en los estriados pilares de las naves.
Entretanto. '1a vieja campana, perezosa y lánguidamente, llama á los fieles á la primera misa.
El altar mayor esplende con un brillo. amortiguado por la blanca luz de la mañana. La llama
de las ceras, amarillenta é inmóvil , se refleja e11
el blanco barniz de las columnai, y hace brillar el
oro de los ornamentos. Las flores cuelgan de
los bruñidos búcaros y difunden su enervante
esencia.
En m itad de esta deslumbradora blancura, se
levanta la "M:ater Dolorosa", con su túnica morada y su manto azul. las man&lt;&gt;s cruzada...c: !'oh1·e el :1rcho, el rostro pálido y afilado, y los ojo1-, húmedos
de piedad y de lágrimas, vueltos al cielo.
Ya el sacerdote, de bordada casulla v transparente alba, oficia frente al altar; el acólito, de roja sotana, coloca !.-obre el atúl el misal. -pe;;arlo,
de aureo" relieves deslustrados; entonces. un grupo de niños, como una bandada de mariposas de
nieve, invade la esralinata. Son las almas gloriosas; llevan prendidos á sus hombros, como un
girón de niebla, velos transparentes; ciñen los
sueltos y ruhios cabellos coronas de -azucenas y una
misteriosa claridad baña los sonro;,ados semblantes que sonríen cast:miE&gt;nte.

EL MUNDO ILU3'1'RADO

1!omingo 24 de Marzo de lDOL_

E L MUNDO I LUSTRADO
Deshojando amapolas á los pies c1e la Virgen,
las niñas entonan un himno, en el cual se confunden, ron harmonía solemne, las vor·e.; i ntaDtilt•~,
agudas y vibrantes como gorgeos de pájaro, y las
notas graves ,del órgano.
El incienso, que envuelve el altar en una ligera bruma; el sacerdote, que bendice á la multitud
anodillooa y comnovida; los cánticos &amp;1.gratl..&gt;,.
el penetrante períume de las floreF, toelo llena el
alma de los niños, de una purísima blancura.
¡ Oh, dulce devoción que reza y ríe; de natural
piedad prin1er aviso! ¡ Fragancia &lt;le la flor del
Paraíso! ¡ Preludio del concierto cele,;tial !

mua, como los astros en el azul del cielo cuan
aparece la mañana. Pero esa voz, en o~asion
tiene la fuerza dramátic~; se convierte en sollo,.,
zoa dc~-garradores,. en gr~tos de angu&amp;tia, en im
prec~ciones de rabia, y ti~bla en las eróticas vi.
brac1one:; del amor, que dcJa ósculos calientes
bre los labios entrerubiertos.
Pocas veces el público ha sentido, como ante
Anita. de la I'ack, el ·sublime horror del stúrimiunto trágico.

Viernes de Dolores
Cuando los mue-hachos regresan de la e,,cuela_.
á la hora en que la púrpura del sol se ha detenido,
y queda sólo flotando en el horizonte, entre el
,1zul obscuro de las montañas y el pálido azul del
ciclo, una aneha franja de rosa, la ciudael se sumerge lentamente en las sombras.
l'ero, rompiendo aquí y allá la obscmiclad de
las fachadas, brillan manchas lumino::,as l{UC. proycctá'lldo~e sobre el pavimento de la &lt;-alle. forman en él 1m cuadro de claridad amarillenta.
Los focos de lnz eléctrica inundan el centro de
la e:iudael con :au fulgor lechoso y lhido.
Y he aquí que 101:i •niños tocan, por fin, e:on inquieto reirocijo, á la puerta de su cal'a. y atropellándose,
gritando. . llen0s, ele una loca alc«ría,
lle- .
•
o
gan H la pobre P.ala, donde la.:; cristiana:; manos
de las madres han levantaelo un altar: el del
Yiernc:; c1c Dolorc".
Sobre limpioi; é intados lienzo"· &lt;:olorndos en
recipiente:; tle arc-illa, yerguen ;;us e:,,pigas lo~
rnl.Jio:; haces &lt;le tr1"0, que atan listone¡, rojos; luc-en las naranjas &amp;us ocres esferas: arden los cirioi-. cuya blancura ornan oropeles y tinta,-: bantlerolas de plata se agitan acariciadas por el aire,
Y lo~ frascos de aguas de colores, verde::,, azules,
roja:, &lt;le.,lumbran con sus e,;pléndidas transparencias.
Alli está la Yirgen, bajo un do,el lle cortin:i."
de nieYe, circuida de guirnaldas de ro,;a;;:, con RU
ro;;tro pálido y di,,ino, y :au,; ojo,;, húmedos. &lt;le
piedad y ele lágrima,;. rneltos al cielo.
Hojas de amapol:.i,:. ~er,;as y brillantes, rodean
el altar, CO'Jl una alfombra colorida. Y su fresco
pNfnmc ,e e:-pare:e por el viento.
· ·
11ie11tras la abuelita reza en ~u Yiejo cleYocionario, la hermana mayor, una joYen alta. triste,
Y lle mirada candorosa, tOC'a en el piano, en actitud beatífica y uncio,;a, un preludio del "Stahat
~Iater".
Y los niños Sl' arrodillan para contestar. en
coro, las oraciours :v plegaria,,: gozan dentro de
~uel ambiente de perfume y de luz, 1-e extasían
ron la maraYillo;;a combin~ción ele los colores. !'e
embriagan de incienso, y en un arranque de beatitud incon:::cic•nte, penetra hasta m alma un i,oplo suave de ternura florida. para a{Juella Virgen sola, triste. de ro,:;tro pálido v afilado. v de
ojos_, l1úmedos de piedad y de lágrima~, n1elto,
al cielo.

VISION TRÁ GICA
Sentí un anhelo ide 'Yerdad. Mi menh?
Giró en la sombra cc,n violencia ruda,
l 'uando de l)ronto obscureció mi frente,
Como siniestro nubarrón, la duda.
Creiyendo hallar en su poder un mito
ReBonó mi YOZ en tempestad de agravios,
Y ví más lúgubre s,u faz, al grito
De una blasfemia que estaHó en mis labi~
En un arranQue de insensato brío
Qui;;e rasg-ar su tenebroso manto,
}&gt;ero sentí la co1m1oción de un frío
Que me hizo, al punto, estrC'lllecer de espanto.

Y ví un abismo ... y escuché un barullo
De onelas que hervían con clamor de enojos ;
)181.~ nielto en mí, con encendido orgullo
)1iré a1l fanta:@a. y cxdamé á sus ojos :
¡ Oh negra esfinge que ante el alma erguida
Pones un .-elo &lt;.le infranqueable malla
Sobre ese Eterno munantia,l de vida
Donde la rnz del pamsamiento calla.
Desde que el hombre, sobre el fértil camp,
De sus conquistas, la yerdad explora,
Tejes un nublo sobre caela 1lampo
Y una penumbra sobre cada aurora.
Tu sombra por doquiera se desliza
Y á 'Vece,, tornas, con tu horrible ceño,
En gesto de paYor cada sonrisa
Y en visión tormentosa cada sueño.
Toda ilusión á tu 1)oder se ahuyenta
Y itransforn:-.ando en inquietud la calma,
'l'rágica :;urges, como flor sangrienta,
En la angu'iitiosa soledad del alma.
Por más que el hombre de su fe al abrigo
Te oponga el fuego que en su mente l ate,
Tiene por fuerza que lidiar contigo
En silencioso y desigual combate.
Ante qas lu&lt;:has que la mente l ibra
Contra las sombras que en tu ambiente crea5:
T,a oculta voz del sentimiento v•ibra
Y el cráneo estalla en tempestad de ideas.
Ya yo he ,:entido tu contacto frío
Ecos de la ó p era
Y ha vacilado mi razón al verte
En el público selecto del Renacim:,mb f;m En mis momentos de profundo has,tío
quec1ado impresiones; el cuerpo de la Bonheur v Como una ton·a aparición de muerte.
el alma de Nina Pack.
•
Siempre que en tomo de mi frente bu lle1~
La :Sonheur, en "Dalila", estaba soberbia ele be- Las mariposas ,de tus hondas brumas,
lleza.
:.\l is sueño¡, tiemblan )' azorados huyen
)lientras ella cantaba, esforzando su apa,iona- Como 1wes broncas de irizadas plumas.
{lo temperamento, yo recordaba aquel simbólico
Y cuando mi alma con tenaz empeño
rnarmol de Garrara: la Hermosura dominando á
Busca el origen de ,la vida, absorta,
la Fuerza.
, La fiera il)(lómita_ CU)'OS ojos relampaguean de Vienes á mí con pavoroso ceño
c?lera, _le"l"'anta la aua&lt;la garra y dispone los re- j ~egra vi"ión que el sufrinniento aborta!
cios rnuse~1l~s ~ara sa)tar .sobre la presa. pl'ro no
Aunque ele pronto tu aotitucl me arnagu&amp;
puede re,nshr a la pnrnera caricia ele la Venus Xo lograrás con t u frialdad de tumba
vict01;io,_a y tksnuda ~ue en ella cabalga. Tien- Oue mi e.~peranza en tu bajel naufrague
de hum1lclrmente el Jaspeado lomo, é inclina el Y en la inacción mi -voluntad sucumba.
cuello melenudo; se siente satisfecha de llevar la
Hier e. Yo sé que el pensamiento hcriuo
pura y blanca carga d e una belleza triunfante.
Puede !&gt;ahar!'e de tu negra escoria
Sansón e8tá vencido.
Xina Pack, en la ":N"avarraise". se hace admi- Y moclula1·. con su penacho erguido,
rar por su espíritu. Es una artista más delica• Sobre tus bruma~, &amp;u canción de gloria.
da que bella. La voz corresponde á la bella deliYo sé que el hombre en tu escenario obscnr cadeza ele l_a forma: es suave, pastosa, limpia. lle- Puede Yenccrte, porque en su alma encierra
na de apacible frescura; voz á propósito para des- El sol _má~ alto y de fulgor más '])Uro
vanecerse en la cadencia unciosa de la oración ó Que Dios formó para alumbrar la tierra.
para seguir el ritmo cordial de los amores ardi¿nFebrero de 1901.
tes. La voz de esta mujer, impre"nada de ento.
l
.
º
j)eflifo Fenfaqesnaciones e rgrncas, se deslíe en una infinita ter1

EL, SEl'\OR GENERf\l, .DIAZ EN OUERNf\Vf\Of\

·-·

SU ARRIBO Á ESTA CAPITAL.
L a capital entera ha presenciado la cordial y
-cariñosa recepción, ofrecida al señor Presidl:!nte de la República, á su regreso de las com:,rc¡¡$
&lt;lel Sur, á donde había ido á tomar un poco i!e
reposo, después de sus laboriosas tareas de ruuclt H
.años.
Después de permanecer un corto tiempo en las
orillas del Mexcala, donde se levantó un campamento para hacer una Yida al aire libre, pero rod eado siempre del cariño acendrado y de los tiern os cuidados de su fanJiclia, se transladó á la ha&lt;:ienda metalúrgica de íH uitzuco, cerca de la his•
tórica ciudad de Iguala.
L a dureza del clima, el calor á veces sofocante
de la comarca, no le fueron muv favorables al
s eñor ~neral Díaz, y hubo de buso-ar en zona mád
b miigna, lugar más adecuado á su descanso. L n

ban :¡,or todas partes. Se le veía en los sitios máo
frecuentados, en el teatro, en los paseos, en io~
jardines, en las plazas. Visitaba unas veces los
edificios públicos, otras, los establecimientos industriales, y por donde quiera que iba, era recLbido siempre con ese respetuoso cariño que le
conservan las el-ases altas y las bajas, 10&lt;1 ;,rótcl't's
y los proletarios, las personas acomoda.da-. y ;os
que tienen que vivir de su trabajo poco remunerado.
Quien haya visitado la capital del E;;tado de
:Morelos en estas últimas semanas, habrá podido
notar en toda la población el aire regocijado, la
actitud placentera que todos manifestaban durante la permanencia del señor_ General Díaz en
la ciudad. Como si un soplo de vida n ueva, corno
si una ráfaga vivificante hubiera corrielo por

Mas para comprondcr cuán útil y necCilaria :,;\
sido egj¡a temporwoo de reposo al señor General
Díaz, para pc,.etrarse bien de la trascendentai
importancia que ha tonido este corto periodo de
descanso, hay que verlo en su hogar, hay que contemplarlo rodeado de su amante e:;posa y de sus
tiernos hijos, envuelto en una aureola pura y limpia, á donde no Hegan, ni remotamente, los oleajes del mar de la política. En el alto ~uesto que
ocupa el srñor General Díaz, daua la marcha ge
neral que ha impreso á los asuntoo del país, le es
muy difícil apartarse, siquiera bl'(.'IVemente, de
todos los asuntos que se relacionan con su alto
MJoargo. En :México, csfo apa~ta,mien,tg momentJánco, era absoluitament.e irnpo~ible; l'll Cuerna.vaca, le e,ra dable a11;n,tar;;c de la tarea cuotidiana.
dcspren&lt;ler~e un punto de la c1irección inmediatá

rln el camino de Acapatciogo-lnstantánea tomada por el fotógrafo de "BI Mundo" el 17 de Marzo de 1901 .

l1ermosa población ele CuernarnC'a. con ;;u, mági&lt;'OS jardines, con su vejetación exubera11te y su
-temperatura su.av-e y uniforme, le abrió su., puertas alborozada, y el 8eñor Presidente fué á irn,talarse en la casa habitación del Gobernador del
Estado de Morelos, Coronel I&gt;on Manuel Alarcón.
'fodo contribuye, en la hermosa Cuernavaca, á,
1:acer de la población una espléndida resideneia. El a.gua con:e en abundancia por cauelaloso,Y_ murmuradores apantles, fertilizando aquellas
tierras tro-picales. Mézclanse en los iardines de la
ciudad y en bosquecillos que la rodean, el opul~nto manglar, el alto y copudo mamey, el magm fico ,cafeto, y por encima de estas manchas de
vei1&lt;lura, agitan sus abanicos ele esmeralda las gigantescas palmeras, anunciando la entrada de la
t ierra caliente. Las calles limpias y aseada¡; lM
fachach!JS &lt;le las oa¡.,a.c:, pinfad,aa de nuevo 1~ trjas rojas de las chozar-;. forman un conj~nto de
notas annoniosai, -qnl' aJlogran el espíritu.
La ,ciuda.d, M (',Rt.as seman,a;; ha estado de

fiesta.
El señor G-eneral Díaz era visto fuerte ercruido, con su mira.da i;erena y reposada tra~quihl y
familiar con toda~ la~ bl1en°as gentes que lo salnd'l.-

Cuernarnca, todos se sentían animados con un
vigor nuevo, todos experimentaban la influencia
bienhechora del 8upremo J efe de la República,
que, con su sola presencia, comunicaba su fuerza á touos, y ese vigor se derramaba en explo¡;:iones de alegría.
-¿ Has visto al señor P residente? se preguntaban los amigos y con@cidos.
-Sí, ya lo YÍ. Qué bien &lt;.&gt;stá; es el mismo &lt;le
siempre.
- ~i par~ que haya estado eukrmo,-decían
otr~s- ¿ has vist? qué bien se sienta en el caballo.
y como lo maneJa en el llano v en la barranca v
lo mueve con roda ligereza? •
' •
- En efecto, no parece que va de paseo· cualquiera diría, si no fuera por que le falt;n su-,
arreos militares, que camina al frente de su;,
huestes, aninnando á sus soldatlos con ·et ejenrpio.
-Ese es el Genera1l que yo conocí. cuando era
niño. El jefe c1;1rtido bajo el sol del campamer.to, el soldado siempre alerta sobre el enemi!co.
listo para todos los movimientos de la carnpaüa
v dispuesto á lanzarse, en. un momento dado, ~"~
bre las fuerzas que soñaban con la reacción et':lr na y el Imperio en esta tierra.

d~ los asuntos _políticos, y reposar tranquilo en medio Tde las dcliC'1as de su encantado hogar.
~ OS()ltros,
que enviados por nuestro perióchco, ,tu,vimos la ventura de sorprender}()
en esas escenas dulces y tranquilas, n,&gt;oot:os, que por una dclicac'.a deferencia, que jamas ~abremos agracler.er deh1clamcnte, pudimos llegar a su lado y ver la vida que hacía en medio ,h
s~ familia, puclimo~ apreciar cuán benéficas ha11
::-ido para su espíritu, en contltanitc labor en incooa~te_ ten::-ión: fijo siempre en los a,;unl~ de la
Republica, pudnnos apreciar c·uúnto bien han de
hacerle estai&gt; auras serena.:; y tranqu ilas, carcracla,;
c?n los perfumes clel trópico v animadas co~ las
nsas y a,legrías de los suyos, -que se regocijaban
ele verlo contento y ~atisfC&lt;'ho.
Co:1 frec·u&lt;.&gt;nci'1., ·se 01~a~izaJ~ai1 día,- &lt;le cam:po :
el senor. Alarcón y su cl1stmgu1cla ~posa, en cuya
c~s~ rl'sidían los distinguidos hué,-pcdes, se multiplicaban en sus atencionoo, para proporcionarle;
i_:atos de ~gr.a.dable solaz. U nas Yeccs. se dirigía11
a_ las haciendas cercanas ó á los pueblos circunve~mos, ,~n ot~as, "._isi~abao el _pueblo ele Acapatcini::,0, res1denc1a senorial c1t,1 mfortunado Archiduque M-aximiliano de Ani,,tria, )' &lt;'ada día, á oaiLi.

...

�•1

Domingo '! ! de ~larzo de 1901.

EL ~ffi:SDO ILUS·TRADO

Marzo de 1901'.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

él oe ~ent6 á &lt;'--c-11c•har tranqnilanwnte la le&lt;·tura. de un 1¡.
bro inter&lt;.~ante: "S41poleón III, por lmbert de Saint .\mand". J,~ 11
&lt;-sa obra, el autor cle,-aibc &lt;·on t-erena imparc1alida.il, todos los e;i.
,.odios más ,-alienlt't- &lt;•n la vida. del. último Cé,-ar
íra1wfu' y J·uz,...
l
.,u,
:-i11 pasi&lt;Hl, :-11c; c-n,-11e1io~ y al uc·111ac·1011c", que o arrastraron, implat·ablc3, á la c-;thhtrofe.
En t'l-ta. la.NI(•, ¡;e Ida y ec;c·m·hahn ron interés, la part.e r&lt;•lath·a i.
la e.:-¡~&lt;lióón frante.,a &lt;•n Méxi&lt;·n, y tcxlo lo que ~ rela.ciomi con 11\
lntc-rnmción y el eíím&lt;·ro Im1wrio qu&lt;'. a,entado sobre la~ lnn-onct.as &lt;•xtmnjera:-, pr&lt;•tcnclió w,-kner &lt;'I infortunaclo Príncipe FernanJo
?ifoximiliano ele llap~hnrgo. ('on c·uúnta awnción e.--cuchaba el señor nennal J)íaz aqudla kdum. con qué tino y perfecto r·m~imi(•nto cld a.,unto, mtific•aba la¡; afirni:icione:, cld autor, cfotallaba 1"8
hecho.:, ampliar.a la narra&lt;·iún y r('(_·tifkaha, en oca~ionc,;, lo,; juicio,¡
del hi,itoriador. Si algum1 wz el Fciior t;cneral Dí.iz ha dado llllll'&amp;
tr.a.-; de ,;u pro&lt;licdo,a mernorii NÍC'nt irn. el&lt;&gt; :-u ,ano juicio y de ~:i
ilw&lt;►1Tuptibh' eonvic·rión rcp~·blit·ar.a, ha :&lt;ido, sin du&lt;la, en &lt;·~ta o~ae:ión, en que, bajo el tupido bc,,:c¡ue HJneriea.no. f'e oía como la rnz 1b
la. 1 l istoria, hablando ele h&lt;"&lt;·h0t, pR:'n&lt;lCl'S, en &lt;·alidad &lt;le ~a juz.,a.l:1
bajo el fallo inapclahlt&gt; &lt;le la &lt;'rílic·a. Lo~ &lt;¡ue pudimos ~u;ha~lo, nos ::;cntimos rcg0&lt;·ijado.4, vimm; brotar, redirivo, al c·audillo ¡lp 1~
Ifopúbliea, al campeón de nuo,,tra~ lih&lt;'rt,Hl&lt;',-, curli(lo por c•l sol (!3
su.o; glori~'lS c.aanpañal'l y al&lt;&gt;nt.ado por d Yi¡:ror juwnil, que ,Jo arra3.
t.r6 &lt;'n ~a YÍa lád«1. n&gt;c'Orricla. de,-de lo d" Soto v ~Iia.huatlán h&amp;;ta
el 2 de Abril y el 21 &lt;le• Junio.
•
'
Pa.,ó el rato ele lt'&lt;·tura. y aquella tarde clcfo:io.,a ::;e closlizó dul('('m&lt;&gt;nte en amenas nhítica¡;_
El ¡:eñor Gen&lt;&gt;ral Díaz, &lt;le exrelC'Ilt.c humor. no;; m0,,tró. una w1
má;;, f-U privil&lt;&gt;¡:riacla memoria, nmrnnclo 1·pi;odios &lt;le ,m vida de e,;.
t11di1t'Jlte y ''&lt;'Chando ioror-'' ¡.obre materias diYen;a..,, que l\..'l:ordah.&amp;
ron admirable clarida,l.
De.~pué~, se retiró &lt;&gt;1 i:&lt;&gt;ñor Pre:-icl&lt;&gt;nt&lt;'. ron su familia , á atlmirar uAA herm~a pue:-ta ele rol d~dc las glori&lt;&gt;tas de que e,;tá adornado el puente "Porfirio J)íaz", ]'('(·i&lt;&gt;ntemC'nte krnntado para untr
la &lt;&gt;iu&lt;lacl de CuernaYa&lt;-a eon ia e,.;ta.&lt;·ión del FerI'ocarril "Gran

~

:=::z?

=---=- -

= ·~ . ~ -~ ~;
-

-

r,.

cífioo".

EL ~R. GENERAL DIAZ
Retrato recientemente tomado en Cuerna-..aca.
JnstantAnca tomada por el fotógrafo de" El Mundo" cl 17 de Marzo de 1901.

hora, se proc·uraba variar el euadro, cambiar el
escenario de ~a coma.r&lt;.·a privilegiada.
En uno de c,,0,, pa:-CO•, pudim(),,. sorprend&lt;&gt;r :ü
~ñor G&lt;&gt;neral l)íaz, la mañana cid 17 del corri&lt;.&gt;nt.e, y con la "eúmara", obt,en&lt;&gt;r las prim·ipal~~
prueba.s fotográfic,as que ofrecemos hoy á nue~trvs
lec·torc.s.
U no dr loo sitios má!:, pintoresc·os, en los :rl redrdore,; de Cucmava.c-a, entre todos los poético5
pai~ajes que rodean á la ciudad, es, sin eluda, el
que llcrn rl nombre poétic·o de "Los ojos de Gualupita''. Entre wrdaderos booqucs de manglar~,
en medio de los ac·cidentes del terr&lt;&gt;no, brotan
uno~ manantiales que rc•ciben ese nombre, que va
unido á la leyenda del lugar, que con e,;tro inl-piraclo, cantó, en i.us ratos de ocio, el General
J 0:-é Guillermo Carbó.
l)(',:.pués de rruzar una barranra que atravie~a
un -puente atrc•vido, -por encima del cual pasan la::i
tranvías de Cuemavaca, se l1e¡:ra á un bosqu:}
apretado, donde la vegetación tropical se admira
en tooa su grandeza. Los manantialc-;, brotan en
linfa,:. claras y transparent~, por diver~os -punto,;, v lne¡:ro se encauzan en varias ennales bor,b&lt;las ele flor&lt;&gt;s, que conducen el agua de q11e ¡:e alimenta la ciudad. Rntre los acciclentes del terreno, por entre peñas ~uet~s y macizos de verdura, "c exliend&lt;'n p&lt;,quciios planos donde la buena
fOCiPclad ele Cuernavara organiza rns mejores horas de rerreo. Allí se sirvió el domingo pasado
nna romicla campestre, oue ofreció el señor Alareón al señor General Díaz y á su :familia.
De,:.pués de la comida, cuando toc1os los que
acompáñaban al señor Presidente recorrían laa
11(mclas del boe:que y las veredas de la campiña,

La mañana &lt;l&lt;'l marl~ último, había or¡:ranizado el ,:ciior Alareón una pa.rtida de tiro ,al blanco, en la Alameda de Cuernava&lt;'a.
Abiert.a. una bredm dC' más ele dosci('Jltos metro.,-:, ~e colocó el hlanco
apoyado en un muro de e.a.nforía, y delante de una. pequeña enramJ•
da &lt;"Ubiorw. con cor-tina~ y adornada &lt;1&lt;&gt; flore~ y hA.CCS de bancler,ls;
loo aficionados al ('jer&lt;'icio de tiro pudieron ejercitar sus aptitudes.
Entre 1os que más ee di~ingni&lt;'ron por buono,, tiroo, ademá..;; del se·
ñOT General Díaz, que d&lt;.'mostró la firmeza de su puh-0, hay quemen•
cionor al Coronel Alarcón y al Capitán Porfirio Díaz.
La hora del rewero re a1➔roxirnaba. Toda la sociedad ele Cu~rnavaca experimentaha honda contrariedad al saber que se retiraba d:,
la poblarión, por urg€'ntes necesidades del ¡:ervicio público, l"l Sil•
premo Magistrado, á quien por unas semanas había dado franca h~
pitalida&lt;l. LoR habita.nt&lt;.'S &lt;le la capital ele ~{ore]~, en I.• a.~ Y sin
distinción de el~. se agrupa.roa en la estación del ferrocarril J14·
ra darle &lt;'.a.riñ~a cl~1ida.
:N"osotr05, :recogimos ap)'('rmraclamenfo m1e.:-tros apunt.es de vi¿•
je. guard.amc.- con cuidado nuestr.is "ne~tiva.s", y abandonamo;; la
población, con pena también. pttra venir á ofre&lt;&gt;er á nuestros le&lt;'ton:;
una nota gráfka de la ~ta.nC'ia del Feñor Presidente en Cuernaxn~o,
donde fafl horas se han cle,.;liza.do maru:amC'nte, para restablecimien•
to de su salud, que. aunque ligemment&lt;' quebrantad.a por breve tie-m•
po, nunca ofrecié&gt; n&lt;"lig-ro alarmante, y ha vuelto ya al completo ejer•
cicio de sus arduas l11bores fülminirlratirns.

MONTCEAU-LBS-MINES
Desde hace más dA un mes, los dlez mil obreros que componen casl e
t
·
huelga, abandonando tábr-icas y talleres como consecuencia de un oonfllcton !u b otalldad la población de Mi&gt;nteceau-les Mines se bao levantadó en
Nuestro grabado representa, en el tondo, los talleres abandonados. q e a surgido enbre la Compafi[a de Blanzy y sus mineros.

~.,;.-~:
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~~¡¿=:·.!_

COMIDAS POPÚLARES

LoslospriperjutoloR
meros perjuc
HcadoCJ en 1este conflict o cuyo d esenJace es dlt1cll
• de prnveer, son los obroros c
•dam,nte
causad
~bundantes que pueden arbltr~~i1:\o!
se
ve
en nuestro gra':!a:io, estb pr:i:: 1~~~l~::lb~~¿:n!a
tan
11nmáenrtesentlr
.
os malos
y honpoco

!~~:n~~~:::~ii~~~~g~º

�. Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUS'T.UADO

EL MUNDO ILUSTRADO
e,;pantofll perseguía al pintor en la calle•. y lo
acompañaba hasta ;-:u c:asa.
Cna noch&lt;.•, l::,pin&lt;.'llo ~e aeo~tó t'll el leL"ho c:,rnyugal, al lado de ;u 111_1-~jer, Y, liC durmió.
Durante el sueno, vio un angel tan helio .:·orno
San :Miguel, pero 1wgro eomo la JlPZ; y l'! úngcl
bablú a,í:
-Spinello, yo ,;oy Lueifur. ¿ Dúnde me h 1bías
vi,to, para pintarml' bajo un a,;pecto tan ig11ominio~o?
El viejo pintor n•-porn1ió que, en efedo. nunca
lo había visto, p1wsto que no había ido t•n ,ida ai
infierno, como Dant&lt;• Al ighieri; ¡wro que al figurarlo ª"í, qucl"Ía t•xpn•sar e11 rasgos -cn-ibh•s toda
la ft&gt;,1l1lad del pec·ado.
Lucifer oe ~ncogiú clP hombros ( algniPn ]111biera creído que ,e levantaba la colina de :-i,11'
Geminiano). y dijo:
-8pinello, ¿ qui ere..; haecrme rl farnr de rnznnar un poco conmigo? Como léigito, no "º." de,pre&lt;'iable; lo ~abe bien Aquél á quit•n a&lt;lo1\t-'.
Lucifer no recibió c011kstaeión, y prosi!,ruir'i ei,
e,.to,; término,;:
-'l'ú, 8pincllo, has leído los libro~ en que ~:me da á conocer: Ya sabe~ mi,; awnturas Y 1•,t:í"
al tanto ele que ,-alf dp] cielo para ser prínc·ipc dPl
munclo--Pmpre;:a altísima, que t-\Cría, 1lt• ,.;eguro, h
úniea, si los titam•:- no se hnhit&gt;ran l»,·antn1lo ,1llte.- 1·ontra .Júpiter, conforn11' lo lrnhr:í, visto en una
antigua tumba, en que c~c sueeso e:-tá repro1bC'ido
en mármol.
-Cierto, &lt;lijo Rpinello; lw Yisto {'"ª tuml,a rn
Santa Rrparata, clt&gt; Floreneia, y e;: una hrr:no,.a
obra ele los romanos.
-Y á pesar de e~o, repttso Lurifer sonrk•rnl0,
los gigante,:; 110 eshín en forma de :-apos :,i ele
camaleone-,.
-Pero, e-n cambio, dijo el pintor, no se hahfan
alza,lo contra el verdadero Dio:;, --.ino contrn un
ídolo de lo;; pagan~; y vos, Lucifer, alzá,t,•i- el
e,hmdarte de la rebelión contra el rf"y ele In tierr,1
v de 108 ci&lt;&gt;los.
· -Xo lo niego. contestó Lucifer; pero ; ele ruántos prcados me hac&lt;&gt;.~ reo?
~Por lo meno,;, de siete, respond ió el pintor,
y todos capitales.
-¡Siete ! dijo el ángel ele la" tiniebla~ ; ~i&lt;&gt;te,
es un número teológico. En mi hi,-toria, que e,;tá e,.;;trcchamente unida á la del Otro, torlo "º
cuenta por siete.
. ~ú, Spinello, me crees orgullo.,o, colérico ,\ env1d10so. Concedo que lo soy; pero á condición de
que reconozcas que la gloria fué lo 11ue me ..:afüó
envidia.
¿ Crees que soy avaro? También lo c01ve1lo ·
la avaricia, es virtud de príncipe;..
'
. Por lo que toca á la lujmia y á la ¡;{Ula, 110 me
cbgu:;taré si me las atribuyes. (hieda l.1 pereza.

L U CIB'ER.
Spinello Spinelli, de Arezzo, procedía de una
excelente familia ilorentina, desterrada de su patria; y la nobleza de su ingenio igualaba á la de
i:;u lináje, 'Pues es de saber,;e que era el más hábil
pintor de su época.
Después die ejecutar grandes obras en Florencia, los pisanos lo solicitaron para que ornamentara, después de Giotto, los muros del sagrado &lt;!]austro en que los muertos descansan bajo rosas, en
tierra llevada desde Jerusalén.
Pero tras una la-rga labor y una inmensa gananeia, quiso Spinello volver á ver la buena ciudad de
Arezzo, su ma&lt;lre. Los aretinos no se habían olvidado de que Spinello, inscrito desde su juventnd en la cofradía de Santa Maria de la Misericordia, durante la peste de 1383 había visitado á
los eniermos y sepultado é. los difuntos. Y como
sabían, al par, que mediante sus obrai;, rnibí:1 extendido por toda la Toocana la gloria de Arezzo,
lo recibieron con grandeti muestras de acatamiento.

&amp;taba todavía muy fuerte, á pesar de su mucha edad, y pronto decidió empezar á ocupar~e de
las grandes obras que le encargaron en su ciudad natal; pero como aquello no era del gusto de
su mujer, ésta solía decirle :
-Ya eres rico; descansa y deja á los jóvene,:;
que pinten por tf. Siempre conviene el r epos...,
cuando se empieza á envejecer; pues hay que acabar la vitla en medio de una suave y piados'.l calma. Levantar obras profanas, á guisa de Babe.les, es tentar á Dios. Concluirás, oh, Spinello,
por perder la paz del alma, si te obstinas en manejar tus telas y tus colores.
Así discu rría la buena mujer; pero Spinello,
que nensaba sólo en acrecer su fama y su hacien:
da, lejos de descansar, contrató con los constructores de Sa.nt' Agnolo una historia de San :Mi!!'Uel,
que había de cubrir todo el coro de la iglesia, y
contener una infinidad de figuras .
Se nu•o á la tarea. con aroor jamás visto. Relc-vendo los pasajes de l a Sa,¡n-ada Escritura, en
que tenía que impirarse, estudiaba p rofundamente ea.da versí-culo y hasta cada pala·b ra; pero no
contento con dibujar en su taller todo el día, tra-

·-• -

bajaba en la mesa ó en el lecho; y por la nocb.,.
pa.o-cindose al pie de la colina en que Arezzo selevanta, orgullosa de sus torres y de sus muralla,~
meditaba más todavía.
De este modo, la historia del Areángel estaba
íntegramente pintada en su cerebro, cuando comenzó á dibujar las figura~, con lápiz rojo, sobre el muro.
Hubiera desde luego empezado á trazar con...
tornos; pero antes quiso pintar i:aobre el altar mayor la escena que debía aparecer con más primorque las otras, pues convenía exaltar al jefe glorioso &lt;le las milicias cele;;tiales, por la victoria queobtuvo antes del principio &lt;le los tiempos.
~pinello representó, pues, á San Miguel combatiendo en los aires á la serpiente de f!iete car,.,zas y diez cuernos; y á Lucifer, príncipe de 103·
demonios, lo puso en la parte inferior del cuadro, bajo la apariencia de un monstruo espantable.
Pero salió en su empeño más airoso de lo que·
esperaba: Lucifer resultó tan horrible, que no !!P.·
podía escapar al poder de ser fealdad, y aquella faz:

Al pronunciar ei-ta palabra Lucifrr. cruzó lo.,
brazos, y sacudiendo la .sombría te.stn. agitó la ra.
bellera inflamada.
-Spinello, ¿ crees de vernH que vo , ea pC'rez.,.
~o? ;. }le juzgas cobarde, 8pincllo? ;. Pi,..p-::,s
que haya carecido de empuje al revelarn{e? No,
¿verdad?
Era justo, pues, que me pintaras bajo lo~ c,1ractere.s de un audaz, de aemblante orgulloso. ¿ No
conoces Que ofen~es á Aquél á quien adoras, si le
das por adversano ÍL un sapo monstruoso? Spinello, eres !DUY torpe, á pesar de tu edad, y éent0
deseos de tirarte de las orejas, como á un chiquillo
desaplicado.
Ante esta amenaza ·y viendo e l brazo de Lucifer
extendido sobre él, Spinello se llevó la mano á la
cabeza y empezó á ahullar de espanto.
L a buena de su mujer, que despertó sobresaltada, le preguntó qué le acontecía. El, rechinando ~os dientes, respondió que IU!ababa de ver á
Lucifer, y oue había temido por sus orejas.
-Ya te h abía dicho, respondió su esposa, que
todas esas figuras que te empeñas en pintar en
los muros, -acabarían por trastornarte el juicio.
-No estoy loco, dijo el pintor; lo he visto, y es
n:iuy hermoso, aunque altivo y triste. :M:añana,
sm f alta, borraré la horrible figura que tengo pintada, y pondré en su luga.r la que vi en s11eños •
pues, á sabiendas, ni al dfab}o, mismo se ha d;
ofender.
- Mejor es que t.e duermas, replicó la mujer;
porque á esta h ora dices cosas insensatas y muy
poco cristianas.

:i.\larzo &lt;la ·1901.

ele una religión exaltada. &lt;¡ue haC'C c-.tallar incenuios en todo:; lo-:, c:orazom·,.
_
¡X&lt;&gt;! .Xo ha muerto l'l C'é-ar; ,u ~om bra cruza la eíudad-fiebre, y la 1..mpap,1 con ~u epopeya.
E,, d de~tello de un ,,o] dl',ap.m•ci,ln, qne toda.J'ir¡afo le France.
Trnd. pnra ' ' 81 Mundt, J1a ... trado"
' ía ~igue c'nYiando ,fü luz .í tl'llYé,- de ln~ espa1;ios.
Yiene de ,u 1k•;tierro. eomo antniio vino, á recobrar cu pue,t&lt;&gt; de honor, ú e,-tremecer al mundo
t·on un fruneimiento de el'ja-; viPne :i llenar de
c·larit.lacle, el cielo, y á pohlar de músic11;1 los ain·-: Yiene á n'coger lo "nyo. y eomo el Cristo, :i
Hay tn P arís trc.s tumba~, que viliitan t,Jtlo,; arrojar del tl'mplo á lo~ 111en·aJer('-'.
Jo, viajero,: la ele .AJ.x,Iarclo y .Eloís,1, en ei Pa¡ E~ él! El amor de &lt;.':-Íl' pnelilo francé,,, á
dre Lacliai~e; la ele la Dama de la, Camelia,,, l,U
l'l lk'&lt;¡neño cementerio de :\fontmartre. y la ,~e C'U\'O lado de,eaba dormir d último -.uciio, lo ha
c·on:;errnclo piado,amente. X r) e- (•] t'lllperaclor roXapoleún l. en la Cúpul.t de lo,; lll\'álido~. Puemano que han tallado lo., e -&lt;:ultorl'"' italianos; _no
den clejar~e de Ycr la~ dos primen1~, pero no la
es el bronce de Canorn ab1do en t&gt;l patio del :M:u=~º Bn•ra, en :\[ihín--{·11t•r¡10 &lt;li:-nu&lt;lo, cabeza
apolina, con un l'eñiclor que le oprime la frente;
-es el ·' Petit Caporal ... C'on ,u JK'tJUl'ÍiO tricornio,
:;u bota fuerte, ,u sobretodn y ~n mirada de águila. ¡ E;o e~ : el águila ! l · n Ílg11ili1 que se ha
eleYa·do por encima de toc1n- In.: pkad1os y que se
l1a bañado en el C'alor dd ,ol.
Y a_.,í concibe P arb al Em¡wra&lt;lor. á "~u" J&lt;Jmperador; grande, inconmen,11n1hl", pero compañero, camarada. Por eso lo h,1 unido á la dcmocra&lt;·ia. pon1ue e,; un César n•puhlirnnn. un tiranr&gt;
fraternal, . que viene ch• m1,1 madre común : la
J-'~ancia.
,-:;iguc el ídolo en el alt,1 r &lt;le tn&lt;la..; la~ almas,
y ,u recuerdo arranca explo.-iofü'-' inn,itn.&lt;las. Recuerdo, una noche, en un &lt;·afé de barrio, atmósfera cargada de vapore:-, a 1¡.,'1111;1 ''&lt;l i Yl'tte" cancanesca, en un pequeño e~cenario. unu~ músico.-, tzín:raro..: y luego un tran,formi-ta &lt;me acomoda un
fieltro á varias formas.
De nronto, mm de é"ta,- forna 1M perfiles de
aquel ,ombrero . . . Y una arnlandia de aplauso,
llena la ~al a.
-Vive l'Empereur! Yiw l'Emperenr!
Y encarándomP. c:on un rlragím. mi veci no de
espectáC"Ulo, el primero en dej,ir ir ~n entusiasmo :
-¿ Y la República? le pregunto.
-Y bien, me conte~ta ~in parpadear, ¡ Viva el
Emperador .. . ! j Y virn la Rt&gt;púhlica !
Ko ha muerto, no, el Cé,ar: ,u ~ombra se pa~ea por este París insubstaneial y frívolo; Hll nomhre está escrito en toda,- la~ piedra, y en todo¡;
los corazones; en los puentt&gt;-, en la, columnas, en
Jo:, hombres como en las en-as. en los mármole&lt;:
del vencedor de Austerlitz, no la del gran ogro como en las conciencias.
w r~o. La augu,-ta rotonda, se ve á todas horas
Y no muere porque ~imholiza la Gloria, qne
del. día, invadida por una. multitud cosmopolita, Fe escapa ele t()(loo los sepulcro, y que resucita O!'
,ed1enta de contemplar el gran bloque de granito todos los martirios, para ascender á las regiones
ocre que encierra los restos del César, conforme á eterna,s .
,u voluntad postrera, grabada en earacteres de
oro en la puerta subterránea del sepulcro: " DeCarlos ,píaz 2&gt;ufóo.
tieo que _mis cenizas descansen á orillas del Sena,
en medio de e~te pueblo francés que
tanto he amado".
La luz, ;;uavemcnte tamizada, penetra por los fanales de la Cúpula en
blanda_s ondas azules y amarillenta.,:;,
envolnenclo axiuel sepulcro, aquellos
m.á.rmolei;, aqruellas estatuas, aquellas
banderas, aquellos mosaicos, en un tinte de alba otoñal, en un desmayo de
gloria, en un e.ru;ueño solemne, que va
ganando poco á poco el espíritu.
Sí, así debía reposar el César, rodeado de esta claridad tibia y acariciadora, en el fondo de esta urna de piedra, rodeado de sus estandartes de victoria, arrullado por el murmullo de
admiración de las multitudes, que se
alza como un rezo de patria, &lt;lesde la
balaustrada que circunda la cripta.
,! Ahí reposa . .. ? j No ! El Emperador no ha muerto; el César se pasea, inmortal y glorioso, por este loco
París que lo aclama delirante, que sueña en él, que vive de su sombra. Ha
puesto su sello en todos los monumentos, ha grabado su nombre en todas las
piedras, ha hincado..im garra de león en
todos los espíritus. Y para recoroa.rlo,
ahí están hombres y piedras, mármoles
y conciencias. En loa puentes, su N
vencedora, en las columnas, el bronce
de los cañones enemigos, en los museos, sus armas, su sombrero, reliquias
Spincllo trató e](' lernntar;;e, pero no pudo; y,
,;in cono&lt;·imiento, c·,wó en la almohada.
.\lguno, día,: lauguidec:ió prc,,a de la fiebre, y
luego J1.urió.

Lt\ SOMBRA DEL CESAR.

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l. Un rincón de Cuernavaca.- 2. Palacio de Cortés.-3. Plaza de Cuernavaca.-4. Paseo en el lag,

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del jardín de cBorda.&gt; -(Vista de C. f'ellandinl.)

g,

....&lt;0

o.....

�EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 2-! de Marzo de 1901.

Domingo 24 de .Marzo el.e 1901.

EL MUNDO ILUSTRA DO

POR CORREO
-¿ La señora Petra Oómez ?-&lt;lijo el homhre
&lt;le ¡!Orra galoneada, empnjan&lt;lo la puerta del
cna rto de la cas¡i de vecindad; y huscanclo entre
el montón de cartas con sobres de distinto:'- colore:, de distinta,- letras, de distinto,,. tamaños y
de procedencias distintas, que guardaba en
gran bol~a de cuero, sacó una esquela, quP en
caractere;; casi ininteligibles decía en la nema:

~a

)Iartínez y las Ulloas á ver el baño de San Juan .. c1ar, hermo.&lt;a. ·estampa .~y cmprell'dicron la
Como la:;· agua,; ~e habían retardado en aquella \'llClt,J.
.\. lH'"ª r de ir cubierta con la:; "111anga8" &lt;le buYez. se determinó dar un c,hapuzón al Prccufoor ¡}¿
Cristo, ~iguiendo una c;o,tnmbre antigua y acep- k, la inundaban los torrentes de lluvia, que se le
&lt;·orrían por lo.~ C'abellQ&lt;;, le mojaban el corpiño, le
tada en el lugar.
Cuatro robu,;t1r,; indio,- H' metiPron en el agua, tra-pa,aban el cor¡:é, y ~e le calaban hasta el pec·argando la imagen del santo - ele barba nazare- c-ho, moreno \' caliente.
( 1uando el ·jinete alzaba la rienda -para ¡;:ostenc•:na, de expresión e:,tátíca, dt noble rostro, con el
al
ja11wlgo, próximo á caer, ó se inclinaba por
Tlellico, f&gt;l zurrím Y el callado di' pastoreillo •, 1dente y &lt;lulcc -nadaron un buen &lt;'"pacio á "ro- cualquier accidente del camino, empinado y di-

f{ ha 1:--·liléJ (Jt
• }Jüt" 'p&lt;

La muchacha, ¡1..~m,tada, nerviosa, soltó la mata
de pelo negro como la. endrina, que sujetaba. con
los dientes nacarados, mientra,; la de::cnre,daba
con el "descarmenador" de asta; cogió la c·art,l
con las manos temblorosas, y sin acertar á abrirla, sintió que una palidez mortal invadía su ro~tro moreno y hoyuelado: había. reconocido la letra de non Atanasio Pérez, el sacristán &lt;le la parroquia~ que de ordinario "notaba" las carta:; que
salían del pueblo con destino al exterior.
Por fin, trás de llevarse, en su impaciencia, trozos del papel cuadriculado de "correspondencia
particular", la Petra leyó:

•

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:.S::-.~~ (§::::.:...,.
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Sintió la mujer como si algo i;c le derrumbara dentro, y al mismo tiempo, sintió que un tropel de recuerdos--de recuerdos grato:;, tristes, punzantes, graciosos, doloridos-la llenaba y envolvía, sugiriéndole sentimientos de amor, ele odio,
ele wnganza, de conmiseración Y de rabia. Y
aquella explosión de tantas cosas· di,er~a~ y encontrail.as, de tantas impresiones dulces como la
miel y amargas como el acíbar, se concretó en una
eosa tibia y ,;alobre que se condensó en i,us pe,;taii.i~
Y resbaló por sus mejillas, qnemánclolas como hierro candente.
_.r~.1an. el mismo .Tuan que. f;{)¡!Ún rrzaba la torne
m1sH"_a, había muerto por relos de otra, había sido
el Primero y únieo amor tle I&gt;etro.
E_ra el mozo más guaµo y arriscado del pueblo:
na&lt;l1e ,g-inetraba C'Omo él lo, potros brnto,. na,1:~
&lt;'~mo él echaba "manganas" y "c1·inolinas", nac11e era más altanero y reñidor que él ' .v nin!!Ún
o
~eso sonaba como los suyos, ni aparecía tan á
tiempo, cuando había que dar muestras de rumbosidad v garbo.
Recordaba bien aquella tar&lt;le -el próximo 24
de Junio haría diez años ~n que fueron ella, lM

,

lapiéº', y ú una ,;eñal convenida se zambulleron,
pero sin abandonar la eS&lt;!ultura, que depositaron
eu la orilla respetuosamente.
Como si San Juan lo hubiera hecho, trá.s el bochorno de la siesta, vino un vientecillo sutil que
descompuso los rústicos peinados de las muchachas, hizo volar el manteo &lt;lel señor cura y levantó
la arena de la orilla.
A poco, arreció el aire, se esparció un Mlito de
dulce frescura, l'l follaje de los grandes sauces
ondeó como P,1nrnlartc&gt; de seda joyante y nm10ro~a, y empezaron á ca"r goterones, que parecían
en la arena gnu1tlP,-. monedas de cobre.
Los charro, ,acaron sus tilmas variopintas, sosegaron á Rus c·abalgadura,;, que emanchaban l::t
nariz y arqueahnn el cuello al percibir el olor de
tierra mojada, y rmpezaron á ofrecerse para conducir á las muehacha.&lt;; hasta el pueblo.
Todas aceptaban: y con ligereza de campe"ina~,
poniendo un pie en el arzón, se colocaban en un
veriqncte sobrr la "cabeza" de la silla "vaquera",
haciemlo á un lado la. reata ó el machete, mientra~
lo;:; galanes, ~irmpre lista la rienda, se retiraban
á la grupa del bruto.
Petra subió en el caballo de Juan, el caballo
"Coman&lt;:lie'' -hallo -~lobo, cabos negro~, buen an-

fícil, Petra sentía en el cuerpo la presión de dos
mano,- fuertt'.s .como tenazas el cosquillear. en la
nuca de un bigote delgado y suave, y pendiente
~obre el)a 111. mirada de dos ojos moriscos, enérgicos, ardiente,,, como la brasa del carbón en el bogar.
D e allí nacieron la mutua inclinación los amol'l"- ruiclooos, que por mucho tiempo
'fueron el
palillo de die&lt;I1U."S de '1:oda-s las boca:-, en el pueblo,
y la huida de los felices amantes á México.
Luego vinieron los c1i~gustos: Juan era esenc·!almente inconstante: n•lrnsó, primero con eva_,1rn,, lu_ego ~on hruta~icladcs, cumplir la promesa
&lt;lr matnmomo hecha a la muchacha; faltó por semanas &lt;'ntcras del Ja&lt;lo de ~u amante; y un día., la
Petra ,;e encontró sola, sin rerurso~, sin amparo
Y tcnie1Hlo r¡uc atender {1 dos niños frutos de 1~
uniún c·on el alevoso.
'
Flotahan en i;u memoria peclazoo. ele drama,
fragnwntos de i&lt;lilio, voces que había oído nlvirl_anclo la hoca ele que salieron, guiños de ojos, sonr1-;a~. gc~tol', halagos, reños fruncidos y puño3
amenazante", cuando fiió de nuern la vista en la.3
pata~ de mosca ele la carta, que continuaba así :

�Domingo 24 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

~

i Qué si se acordaba! i Cómo no había-dé acordarse de aquellos días tan blancos, tan dulces, tan
bellos, y _que contrastaban tanto con los de ahora
tan horribles. tan amargos y tan negros.
'
i Cómo no, había de acordarse de su vestidit
bl~nco ! i Como no se había de acondar de s~
Virgen adorada! Ahora mismo la veía, con la luna por es~abel, con cauda de estrellas con ángek .
por corteJo; ,las manos juntas, los' ojos azule·"'
puestos en alto,
"'
, el
á manto azul, azules los crespones que cub r_ian los niños, el fondo del cuadro
azul, azul todo, como los días de la inocente de
ent-0nce:i, como las noches claras y diáfanas del
nu!blecillo que se recuesta en la falda de la montana ...
Y concluía la carta:

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIII--TOMO 1--NÚM. 13.

MÉXICO, MARZO 31 DE 1901.

8ul&gt;Bcrip~6n mensual fordnea,
I dem ~em en la OapUal,

Petra permaneció _un rato ensinúsmada. Sí,
aq~ellos eran sus amigos, sus paisanos, sus compar.ieros; al lado suyo había atravesado los años
felices de la vida, y junto á ellos habían trans: nr,icJri las épocas bonancible,:. ¿ Se habrían casado? ¿ Serían dichosas? ¿ Habrían aumentado
sus caudales? ¿ Sufrirían alguno ó todos penas
como las que ella pasaba?
Pero no tardó en salir de su ensimismamiento.
Dos arrapiezos, rrcién fregoteadas las jetas more:1~s, con lo~ _cabellos d~mostrando las recientes y
a-spcras canc1~s d_cl ceµ1Uo y los pobres trajecitos
a~bcru1do. de ~~mp1eza y arreglo, ~alieron de la vecma hab1tac10n, )' besuquearon hasta el fastidio
las manos de la madre, mientras le pedían la venia
para marcharse á la escuela.
Petra oyó entonces una como clarinada que la
conrvocaba á la lucha, al deber, á la vida; y doblando el burd? plieguecillo, lo guardó en el seno don.
de las muJercs guardan lo más caro, lo m~ tierno, lo más secreto ...

V. Sa/aoo .filvarez.

iSOÑAR!. ...... lSOÑAR!. ......
Tal par?cc que la Naturaleza se propuso cegar
en e; me:ncano toda fuente de actividad práctica
Y util; sofocar todo empuje hacia el trabajo real
Y fecun~o; m~tar en germen toda ini'Ciativa, toda
tendencia hacia la labor positiva y remuneratoria.
. Para adormecernos é hipnotizarnos, para exaverhrn~ del trabajo al reposo, de la luoha á la voluptuosrdad,_ ~e la"brega al ocio; para adormecernos
en el ~elic10s0 dolce far niente", para hacer caer
lángrudos los brazos y pesados de somnolencia
los párpado.e, el clima nuestro entibia sus efluvios
Y. perfuma sus brisas ; limonares y tamari,ndos
tienden_ sus _frondas protectoras y nos brindan fresca Y mlsteriosa sombra; para desviar nuestra vista del surco, que reclama el abono de nuestro sudor v ~a fecundante herida del arado nuestro cielo reviste su regia vestidura de cel¡jes, se constela de astros, hace V?fªr nubes blanquecinas en
su lago de zafir, se eme sus arico iris como diademas.
~a atmósfei:a, diáfana y sutil, se carga de emanaciones embriagantes en la zona cálida, y se pr-i.
va su e:Kcitante. oxígen_o en las altas mesetas; ci~1~, honzontes mdefinrdos, paisajes imponentes,
rueves de volcanes en las cimas, tapices verdegueantes en las laderas, floridas alfombras en lo&amp;
valles, todo, a~, rededor nuestro, solicita é impone
la co~templac!on y no la acción, la actitud pasiv:i.
de qu_ten admira, y no la febril actividad de quie,1
tr~baJa. Pocas necesidades; un plátano por todo
a;1men_to; un leve cenida•l por t&lt;Ydo 'Vestido; u-n hac~nami~'to ele ramaje por toda ,h abitación; la
siesta baJO el fresno, sobre el sendero el repo"o de
no h~cer nad~ á la orilla del arroyo: tal es ;uestra nda y el ideal de nuestra vida.
Anní_bal, en Capua, Sansón á los -pies de Dalila, tuvieron de esos arrobamientos, durante lo8
cuales enmohece la espada del guerrero, se enervoo _las fuerzas del héroe, y se tienden en esperazamientos felinos los músculos.
La m(ta~ de nos?troo, el indio, viv_e dormitando, ensimismado. rnconsciente. V a "delante de
sí", sin saber á dónde ni saber -oor qué · camina
auto~áti~mcnte, soruí:mbulo, sin iver Ía tierra
que pisa m la senda que huella, sin volver la vis-

~r.

JII. Flores.

t 191.
1.15.

Gerente: All"TONIO OllYAS.

:Director: LIC. llAJ'AEL BEYES Sl'DfDOLA.

d:

S~, P:1rl?naba al desgraciado; pero ¿quién le
restitmria a ella la paz del alma, el candor perdido, ,la confianza en Dios y en sus criaturas, que
habmn volado juntamente con el amor por aquel
mal hombre?
Y la carta seguía.

Sí que rO&lt;:~rdaba á Pancho, tan noblote y ta;;
leal, tan carmoso y tan fino. Y nada pobre qur
era Pancho : su rancho de la "Soledad" bien valía
sus diez talegas; la taberna de la "Orticeña" daba
por aiio 1;1ás de quinientos barriles de aguardiente;
y la ca.,,1ta del lugar tenía muebles que habían
costado un buen pico.
Prro no había para que traer á la memoria á
~ueil r~ncbero hecho de pa.sta de ángeles ; su
smo habia ll~vado á Petra por opuestos senderos,
Y, n~ era posible recomenzar una vida que aparecia a manera de fru.to sin jugo ni substancia.
¿ Y si, en efecto, viniera por tí, y dispensándote faltas y sobras te llevara á su lado? -cantaba
una voz tenue en el alma de la clúca.
. ~o ha v que creer en tal cosa -respondía como
md1gnada otra voz más potente y más honda · lo.s
l1?mbrcs honrados necesitan mujeres honradas'· no
ip~~nses ~n decoro para t_í, ni.® bienestar para'h:~
lu1os, m en hogar feliz, m en nombre limpio.
Todo eso se queda para las que no creen en palabras de barbil.iooos, ni en promesas de seductor~. Todo eso no es para las débiles v. tornadizas,
smo para las fuert.es y constanitoo.
•
Y siguió leyendo:

,ta atrás D:i á un lado.:. A cada paso, la trompetilla.
del tranVIa se desgamta en vano, resuena de.ses
radamente la campanilla del motor, advirtiéndlf
O
q_ue hay algo detrás de él, advirtién-dole de los e
hgros de su abstracción; el indio rectilíneo pe..
.
tu r bable, so'lo dcsp1erta
· ' arrollado' sorp
do, 4mper
la locomotora, pis9tcado por la cabal!!adura Of
tropeado por la bicicleta. Los vapores de ~o essa~ qué ~loroformo, 1los a-lcaloides de un opio :.
ponfero, mvaden su cerebro. El Íllldio calla po
q~e no ti_ene qué ~ecir, ni ganas tampoco de
c1rlo, y si se le deJa entregado á sí mismo si n0
..se hacon silbar ,á su
de ca=ta¡
o' Jn·
. oído láti&lt;TOS
b
rTam?ntos de conntre, el indio no tarda en encucltllarse contra el muro ó contra el tronco, en envolverse en su manta, y, fija la vista en nada,
~udo é in!nóvil, deja indefinidamente correr la
v!da Y, !cmr _l~ muerte. El indio no tiene, Clll!i
v1cla fisica, m mtelectual, ni sensitiva.
'
E; mestizo, en cambio, tiene una vida imaginativa, mtei:,a, continua, infatigable. No irn1Rjn,
¡~ero suena; J?-º emprende, pero proyecta; n:&gt; rea.,
hz~, pero forJa. ~u cs-píritu, es una máquina inf,a,tig~\)le de fabr_icar ensueños, quimeras. Va,
tamb1en, por la _vida, lenta, perezosa, inconscientemente; pero leJos de llevar la cabeza vacía CQmo
el indio, la lleva llena de una colmena zu~badora, de planes_ fantásticos, de esperanzas quiméricas, de ens1;1e_nos l~c?8: si el pensamiento transpirara y se hiciera v1S1ble, cada uno de nosotros pasaría coronado de un blanco penacho de volutas
de humo. La caldera hierve dentro; pero sólo
produce volutas.
_Aquel joven que pasea bajo una ventana, y
atisba el asomar de una cabecita de án&lt;Tel · absorto y distraído, no -piensa on poner casab e~ instalar _hogar; no s_c abisma en los cálcul~ y combinaciones financieras, pre?ursores de una posición
~stablc, que asegure su bienestar y construya nido
a sus amores; no. Sueña en el jardín embalsamado en que Fausto seduce á Margarita · en el
balcón revestido de yedras, donde Romeo eye cantos de alondra y Julieta trinos de ruiseñor. AmA
y sueña; ve _á la mujer amada, resplandeciente de
blancura ba10 su velo de desposada; mira humoa
de incienso bajo bóvedas de templo; oye ~orde1
de órgano; mira nidos bajo las ramas· resuena en
sus oídos rumor de besos y de frases tiernas; lle!ª en el corazón un altar y en el altar una muJer; bulle en S'll mente un idilio tierno é indefinido, y como base para realizar su ensueño, como
punto de partida de aquella gira á través del paraíso, como única condición material de hacer
posible su dicha, cuenta tan sólo con el billetito
de la lotería, arrugado y deleznable, que lleva en
el bolsillo.
El empleado, que parece encanecer sobre un
expediente, se ocupa en distribuir los millones,
que s_ueña haber heredado de un pariente llovido
del cielo. El núlitar, que olvida el estudio y lr.
academia, se eoru;uela fingiendo campañas que él
combina, batallas que gana, sitios que organiza.
El estudiante, huelga ocupado en pensar oue f.81'
émulo de Pasteur, rival de Edison, descubridor
laureado, inventor aclamado. El negociante des· •
cuida sus asuntos, ocupado en suponer que -pronto
llegará á ser el rey del tabaco labra-do ó funda•
dor del sindicato de la corteza de encino, con ca•
pital de doscientos millones. En los ratos que le
dejan libres el café ó la tertulia, el politicastro '!8
'Ve hecho un Metterniich, jugando con las canc1•
Herías europeas, y subyugando al Ogro de Córcey:a.
Y así ocu,pados, absortos, dominados por el ens~eño, esclavos de la quimera, constructores semP'1-ternos de "castillos en el aire" y cultivadores
de "jardines" fantásticos, dejamos á un lado la
realidad, despreciamos la fortuna, desaprovecha•
mos la ocasión, y vegetamos, en vez de vivir.
Nuestro cerebro tiene una grieta abierta del
lado del ensueño : por ella, se escapa el vapor_ de
la caldera, y la máquina queda inmóvil é inactiva.
-¿ Qué loos, príncipe? preguntaban á Ramlet.
- Palabras. . . palabras . . . palabras .. .
-¿_ Qué haces? -podía preguntársenos.
-Soñar. . . soñar. . • soñar ...
Acuña, era mexicano por los cuatro costaclos.
cuando decía :
i Soñar ... ! es11 es la vida, ese es el puente
que entre la cuna y el sepulcro media.

cJJ(afGr fi;o/orosa.
Cttadro de G11ido Reni.
De la Colcoci6 n de la Galerta de Berlfu .

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 12, Marzo 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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