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                    <text>F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

\

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ::\Il~NDO ILUSTR_.\.DO

d'or el alma 6e ''dolea6es''
El ,,1eerdote, un montañrs alto y recio, se detuvo frente al conserje de la plaza de toros.
El ei;cueto mozo, con tufo,; de pelo bravío hasta
las cejM, razurada la faz, en mangas de c.,miF·1
y alpargatas, recomponía á la sazón uan montura
&lt;le lidia; miró con curiosidad al edesiástico, sin
atinar nué podía llevarlo al coso en día de trabajo,
y le dijo alzando los hombros:
-Puede ui-tecl vi~itar la plaza, ahí c¡;tá 1n

(

l
I

t.

~

puerta del callejón-y señaló con la leznn una de
las brechas del intrincado andamiaje. Nada se
me debe--agregó casi con grosería, cuando el interlocutor metió mano al bolsillo, para gratificarlo-v volvió á la faena, sig,iiéndolo col'l la vi:;ta,
canturreando una copla booegonera, cuyo ritomelo
fingía el resta.llar del látigo y la interjección del
carretero, que .azuza á las bei;;tias cansada~.

"¡ Arre, arre; chis, chas !"
· La sotana se perdió á lo lejos; el Padre Ca.milo discurrió por el callejón, penetró al redondel;
su e,;tatura. enorme proyectó una sombra mavor
aún en la arena inerte; el sol occiduo lengii!!teaba
en las rendijas, como la lumbre roja flamea Pº'-'
las grietas de un horno.
¡ Y qué grande era aquella fábrica v cuán silen-·
cioso y solemne aquel circo, en .cuya.s·lumbreras v
tablados quedaban huellas de .la última corrida:
en los palcos, sillas derribadas; en lrni e~cañ(js,
un tonel de agua volcado; papeles de colores corch0t-, cáscaras de frutas. . . ·
'
Gua sola vez, allá en la infanC'ia, estuvo en los
toros, y con los ojos del recuerdo, resu&lt;:ítaba el
circo, pleno de bote en bote; flámulas de .trapo
que ~e retuercen como látigos en el cielo de In
tarde; cortinas abigarradas, que i;e inflan como
,elámen~; trajes vistosos de mujeres desenvuelta,: tropas cuyas armas chispean; bomberos : la
fanfarria de metálicos instrumentos: blancos paiío,-, en los kepies de los gendarmes; sombrillas
relampagueantcs; mantones multicolores; enjamhres de vistosos abanicos; naranjos y clavele; dohk~; mantill~s y sombr~ros de paja; triángulos
albos de camisas masculmas; negros para~o1e~ ·
For&lt;lo titilar de la multitud alegre del domingo'.
y al lado apuesto: la chmima bañada por la lum\Jre I d~l astro; la. chusma rabiol"a y pintore~ca ;
movediza y mugiente, saludando con gritos y palmas el breve y doloroso drama que abajo se de~arrolla: un toro negro izando sobre las astas al
&lt;:aballo desfallecido, indefenso y anciano; las pa-

ta., blanC&lt;'l.,; &lt;'alzada::- ya c-on el rojo coturno de la
sangre y de la muerte: de la ~:mgre que brota á
borbotone,. como f¡ientc termal, por la hon&lt;la herida del encuentro.
Se estremeció de horror t·l contemplativo, y pa!1CÓ lo::- oj0::- en torno: solrda&lt;l ~- ~ilencio: prenda~
de ropa or&lt;•ándose aquí y a&lt;'ullá; tres €:,rallinas picoteando l'I rstiérC'ol junto á la puerta del toril.
:;entóre en l'l ~caño donde destan~an los peon~,
y r&lt;.'&lt;-·onstruyó la de~gracia
del mrutador "Role-tldes".
tomo la ovó narrar en la
tertulia de ·1a &lt;:ernía.
V~tía ele azul y plata
aqudla ta'r&lt;le: había pnei,io
al t·nartro, un lucido par de
barnderilla1-; palmas, tabaco
y dinero; una pet·ador11 llamada ''Dulzura.;'' le arrojó
dt'ntro de sn zapatilla bordada de oro. un pañuelo de
,eda y un manojo de clavele;;... El públi&lt;'o pidió
otro par y él obedeció, dejando lo,; tra.4r,,; ele matar
que había (•mpuñado; tomó
nuevo-; valo,,, rompiólo,, para ac•Jrtarlo:-., t:ontra la rodilla, y de cara al sol pr':'jlaró
el quiebro ...
1
El enx:ador enton&lt;,-e,;, con
,·
gesto de niño que llora, exclamó: ¡ Dios mío! y signó,-e. porque Yeía el horribl~
('Uadro: un ¡ ah ! de espanto
Tompió el ;.;iJencio del públ1eo: la mú,-i('a enmudeció,
tan ,-.ólo el pistón, un ciego,
~c¡..rt1í.i lanzando la alegre melodía de un pasa-calle anda.luz; la., mujere,, &gt;'&lt;' eubrían el rostro; "Dulzuras'', la c·antaclora. rompió en el agudo ~ito que pre&lt;·rde á las
c-onntl,iom.,; histérica,:; v en la arena, rodeado ele
un grupo ele torero", i11.útilmente al quite. hajo
la, a,ta.s del toro, un toro granizo. -.:e ~acu&lt;lía m1
homhre á rnda derrote, lm hombre vestido de azul
y plata. un hombre que al ,-er de nuevo lanzado
por lOl' air~. c:aía en crnz ])()('a abajo ... inerte ...
,;e lo llernron; "::\fonarea ", el Yeragnas a.,&lt;-,.ino.
fué indultado por su pujanza.
-De modo. murmuró rnuv
I
pálido el ,ac:er&lt;lote. que h1 cogida fué ahí, bajo el palco pres•dencial, y paso á pa.~o. 1legó
al ,..itio. donde quedaban huella.; de la hl&lt;'ha todavía. ,r piadosamente tomó un puña,lo de
la tirrra rojiza y la guardó en
su pa11uelo: &lt;'erca Yió un anunció y le,·antólo; era ang0-4a
tira imp~,:a á varia,: tinta~.
con toscos graba.do~ y borro,oo
retratos en fondo oval, entre
ellos figuraba el de Franci~-o
Arazn "Soleades''.
-¡ Pobrecito hermano mío!
clamó el recio eele,-iástico, con
una voz que no correspondía
á lo adusto de ,u faz, ¡ pobrecito hermano mío!
Y lo recordó atr&lt;&gt;Yiclo y YO·
luntarioso; rausa de la.~ iágrimas en el hogar: predestinado
á una trágira muerte; hoy recogido al pie de un árbol. pr(','a
de una c·onmoción cerebral;
otra vrz con un brazo roto por
montar potro,- bruto.,: después
cubierta fa cara de sangre por
reñir á pedra.tlas; siempre arcliendo la lámpara ante el ~anto, para salrnrlo &lt;le pelirrrn&lt;=;
siempre al borde trém1117i de
]~ labios mat.ernos, antes que
el de los otros hijos, el nombre

amo:;o dt'.l de,,obediente y arrojado, y temerario,
¡ pendenciero ...

-¡ Pobre madre .... te va á cost.ar la vida cuando lo sepa.. !
-¿ Y vüütó usted la enfermería?
-¿ 'l'enéis enfermería?
-E~ tlaro, e:, de reglamento, la. estrenó hllt'e
quinc.-e día..:; precisame~te "Solead~'' ... Pero espíe
usted, y el mono sabio que servia de "cicerone"
al Padre ( 'amilo. pues con ese fin lo man&lt;ló el
(•om:erje, hizo que, doblando su cuerpo hasta lo
inverosímil, pegara el ojo á una rendija de la
puerta del chiquero-mire usted ~. toro gra..
nizo fué l'I que lo mató .... las manos sobre las rodill,is y t◊nteniendo la respiración, temblando como una criatura el sacerdote conoció al asesino
de i,-u hermano menor; el "Monarca" macizo,
fuerte. d&lt;&gt;spótico, corta la encornadura, l~trosa la
piel, rizado el morrillo, lenta la cola, entrecerrados los ojos, rumiaba. . . . soñando en la vega
azul, &lt;¡ uizá; en las altas yerbas; en el llano
tranquilo.
-¡ MaJdito !. . . Pero tú-murmuró
ti&lt;1o-¿ tú qué cttlpa tuYiste?
-Lo t,¡;tán eurando de las heridas .... observo
el mono "nbio, y alejó de ahí al sacerdote para conclucirlo á un de,-mantelado cuartucho' oliente í
dro¡.ta:;; amueblado con un aguamanil esmaltado,
un eubo tle fie1To ; una mesa forrada de hule
blanco, y un e,;tante, á través de euyos polvoroso¡
&lt;:ristale:; se veían amontonados frascos botellas,
lío~ d~ algodón, rollos ~e vendas y c~lgados de
alfilenllo::; de cobre ó dispuestos cuidadosamente
uno:- al 1::do de otros, los fin0:, y resplandecientes
ac('TOS de la cirujia.
-Aquí lo trajeron, r~piraba apenas; le cortaron la ropa con navaja para de,,,·estirlo rná~
pronto; le lavaron con esa e;ponja grancle la.
hPri&lt;la principal, ¡ era un horror Padre! de la
tetilla á la ingle una abertura d¡ este ancho: la
hemorragia lo mató: allá afuera. un mundo de
gente se agolpaba para mirarlo detrás de los vidrios, aquí profundo silencio, afuera comentarioa

en voz baja: se iba la luz; encendieron c-erillo~
para 'e::-cribir &lt;'l acta; de:;pués el Yelador tl'ilj 1
una lintNna; lo,- amigos reclamaron rl cuerpt1 tle
'·Soleades··, y &lt;:omo faltara con que e1woh-erlo,
c¡ui:-o pre,-tar su capa de lujo el "Uaclitano" pero
"Dulzuras", que ,-erá lo que quieran, pero ~e pre,rú
con él como mtrlie (¡desde eompr-arle l os &lt;·igarro,; '.) ' ·Dulzur¡¡," rompió un Yiclrio, walo 11,-ktl, c,;e; y por ahí. hcC'ho bola arrojó su mantón
de }fanila; rojo. con bordados blancos. i Pobre
mujer! Aún nw acuerdo que al f.alir lo llt&gt;váhamos sobre una tabla. porque la camilla tar&lt;l,tb,:
mucho, Iu llcYábamos entre cuatro, y nos cll'tnrn,
f'f! afianzó á ]¡¡~ corrn,.; del "Almendro'' el picador. y hl's&lt;Í al muerto rn la boca, tanto que pareC'Íll morderlo. y ,liciéndole cosa.1; de amor, tan tri,;ÍC:'. qul' no,~ hizo llorar. Por (','O ~e ha dado á la

bebida; ¡ vaya. que le tenía ley al pobre muchacho! Le mandó decir nueve misas . .. porque un
torero, créame usted, Padre, un torero tiene esa
cle1-gracia. morir lejos ele su familia, en una mesa
de operaciones. Eso me decía yo cuando muerto
"8oleade,;'', vino el Yiejo ''Lagartijo'', su paisano, quien con todo y ser duro en el oficio y haber
visto muehos difunto,; en la lidia, lloraba como
una mujt•r, y Ir cortó pl'lo, y le hizo caricia,; como
á un niño, y le decía, besándolo :-'l'oma, Paquin, toma, redhelo como si fuera de tu madre
infeliz!
_El Padre Camilo e:;cuchaba ron los ojos hajos,
tremulo, atornwntando con su,; dedos de labriego
el borde &lt;le la me,;a: una, clos, un hilo lento de lágrimas d i,-,·1m·ín--como la linfa tímida clisrurre
entre árido~ bloques-por ~u faz yaronil S
adu,ta.
De pronl,o, como si una idea más alta que el
dolor humano lo dominara; .;e quitó el sombrero
re-:-petuo-;;tmente. con aclemán "acerdotal, abrió un
breviario, y mirando una ele las manchas de sangre que en el pi,-o había, rezó en latín una orac-ión
mortuoria, la mi,,rn.:1. que de:;hoja las flore,- &lt;lel
penlún i,;obre to&lt;lo,; lo~ ataúdei:; v sobre todas la;:
fo,.:as, -;ólo que l'll e;,a Y('Z era más gra-ve y más
inten:;a la entonación de la \'OZ intercesora; má~
fervoro:;o el ruego, como $i hubiese de atraYe~ar
tixla la tiPrra qm• colma una sepultura sin epitafio. en país extra110. la tapa del féretro c·osteailo ú
e,;cote; y los pliegues d(• un sudario pue,;to por manos merc~naria,;. para llegar al oído de un difuu, to amado é impenitente ...
Y entre tanto, el con~erje S&lt;'guía cantando c:on
•yoz ronca i;u copla bodrg-onera. ·
¡ Arre, arre:, chis, chai,. !

1

EL DIOS RECLAMO.

La humanidad tran,;portada y agradecid11 lernnta e,-tatua~. ent011t1 himno::, y rntreteje laurek•,, para glorificar ú )0:, g)'¡\nde,; descubridore~ e
inrentore-; · ú Franklin, domador del rayo, á Fulton y á W~th. domesti&lt;:,tdon•,- del rnpor, á Edison,
araliatlor y con,;errndor de ht palabra, á Roentgen.
ilH·entor de la luz ob,;eura, v ha~ta ahora, ninguna
plaza pública lleva el no1i1bre, ningún "squ.are"
e engalana con la e,,tatua, ningún monumento
~e n•r1rue en honor &lt;kl inn•11tor entre todo•, del
de-c-ul,~idor por excelencia. del treador inimitable á quien deben gloria y renombre todal:l las
c·elebritlades moderna,-, á Rarnum, en suma, el
de--cubri&lt;lor y propagador th•l "Reclamo'', palanca
de todo movimiento moderno, pedestal de toda
grandeza fini~ecular, punto de apoyo de toda fuerza política, ,;ocia! y económica. y base y sostén
,'e toda gloria actual.
Hagamo, Yaler .Y tributemos homenaje ele justicia ú ,;u mara.villo,o imrnto.
Antl', del Reclamo, se tenía genio. talento. mérito, virtud . .. y mo&lt;le,-tia, y con todo ese bagaje
,,, moría. por lo común. pohre é ignorado. Eran
nece,arlo, la sonri,-a de la Fortuna, los raros ca:
pricho~ del Azar, ciego é inju,::,to, las fantasías del
])e,,tino, para :,;tcar ú un hombre de la mediocridad.
' •\'ino... "l'ió", y "vrnció". Barnum, y dejó {i
la humanidad. como patrimonio, el "Reelnmo'·,
que hac-c ,;ur&lt;6 ir al indi,·iduo &lt;le entre la multitud;
t•l Reclamo, fuerza mH·ida ayer apenas, y ya más
J}')clero,a que la hada Elec:tricidad y que el sufragio uni'l'en;a•l; el R{'\·lamo.- úni&lt;'a potootacl que
l•,tá al abrigo de la,; revolu&lt;'iones. Ante ella, todos ,on iguale,-. emperadort':- y rey~, vendedore,
de j,ibón y fabricante, de jarabes de buena marea.
Del Reclamo. dependen de hoy má~, la .belleza.
la s,tlud, el amor, la,, riquc-za.-. El. á ,-u capricho,
haC'C c-riminall'&gt;- como hombre;; honra-dos, héroes y
1uárti rc-;, fel ict•,; y dc-,graC'iad0,~.
De hoy má,., él e, la Yerdad suprema. Con su
má::;cara ge,itituladora ·y su elü~peante atado, se
reve,tirán la filosofía, la religión. la política, la
ciencia, la indu.;tria, el comercio. y serán, a,í di:-frazaclo,-, verdad y bondad. Bajo i,u colorida y
llamatirn etiqueta, el ,·eneno se &lt;:onvertirá en panace1t; la inercia, en fuerza; el ,-ofisma, en trorema: el polvo, en oro. La verdad, cuya eompleta
desnudez rCJ_mgna, &lt;'nyo ceño fruncido asusta J
cuyo laconi,mo nos deja indiferentes ~- frío,, ne.
ce,,ita, para tomar e-arta &lt;le naturaleza entre los
hombre,-, algo del atado lentejueleado, de la nariz po..tiza y de los cascabele, del clown de feria.
l'odrán el error, el fraude, el Yieio, la nulidatl
clisfrazar,-e de la misma manera y pasar por Yerdad, lealtad, Yirtud y mérito; pero, ¡ qué importa.
,-i á ese preeio C'ircula la ,·erdad y ,;e difunde, y
~i el mérito Y la virtud se yen en~alzaclo~ Y engrandecido.s ! ·
·
La culpa no es del Reclamo sino de la i,patía
y de la injusticia humanas. El es el antídoto d~
la mode-tia; y los engaños y picardía,; á que ,,e
pre:;ta, :-011 l'l c·ai,tigo de nue:;tra iniquidad y de
nuestra ingmtitud para con lo bello, lo ,·erdadero y lo bueno.
El Reclamo es un corredi,·o de la luz que,
c:íniea, deja ver al lado de la~ bellezas, Jo,., luna1-e:::. El, má, misericordio~o, exalta lo bueno, e,fnma ó _di,imula lo malo; convirtiendo en oro
todo el e-obre, aerecic-nta la riqueza humana; hac·iendo héroe,- ele lo, que eran pobre~ diablo~, y
i-antO!-' de lo que no eran más que 'L'artnfo~. aquilltta nur~tra virtud y uuestro rnler moral. y nos
h~ee n_iá- re-1wtable, y admirables á nue~tro~ propio,; OJO~.
Tr~t&lt;.&gt;mos de• e1:umerar lo;; beneficios qur ha hec-ho a la humamdad. ¡ Enumeración digna de
IIomcrn ! El RC'C'lamo ha inventado nwclicina,
para tod,1" la~ enfermedades. La patología, aterrada, ha cecl1clo el campo al cinturón c,l&amp;:trico
al pare-he de Ori~i, á los óvulo~ Dernb. á las píl~
clora~ ro,;acla~ ele! Doctor William,- para per"onas
~-on .. - Y P_:lra persona~ sin ... á la cl1intntlahlta,
a la Gut•_rena. J Loy_ ~e muerr ~óio el que quiere,
por c·apncho, por d I h•t tantismo. por a mor al arte: pero no por falta de mrdicanwnto" seanros
ni ele médico,- infalibles. El qm• dmk de "esto
que recurra Íl la cuarta plana de lo,- periódicos'.
b plana en que hablan los Ol"áculo,- ,. ofician las
pi toni:;as.
·
0

Domingo 17 de ::\Iarzo de 1901..
Cualquiera va á cree~ q_ue _l~ époc~ ~n qt~e f;orccieron la ~ontag, Julia Gns1, el d1vmo U·trcJa,
la,- hermana,- )larquizio, ~nurrit, "e tutti qu",nti"
fué la époC'a del ''bell canto·•, la l'clad de oro da. la
míhil'a ro&lt;:al. La l'erdad de;;nuda y ceitucla !rnbfa.
tenitlo ht c·ruc&gt;lcfod de de,-poblar de cantante, nuestro,- pro,-ccnio,, y de rui~l•tiores lo~ l!o_:-quc, d~ manta pintada de nul'~tras e,;cenas lmc:a~. 1-.1 Reclamo acude al 4uite :c-eguido de la claque, repuebla l'I de,-poblado, y á la tri~trza y al de-encanto
ele haber perdido á 'ram berliek y á Angela Peralta, ,;ub,-tituyc In gloria indable ele po,-C'Cr á
la Pata Y ÍI Pep&lt;' Yigil.
·
(ht,;títbamo" del toreo, admirábamos á disbtncia
á Lagartijo, á Fn¡,-cuelo, al Guerra, muerto,- para
la afición y el Reclamo llena lo,; rncío,, reemplaza la,- baja,;, reorganiza el batallón diezmado, y
lo intc,ara ('011 el ")forito'' y Don Tancredo.
.
. do
En "uue,;tra inoc:encia, creíamo,;
e,;tar eonuen
mendrugo;;, a,;tillítndonos los diente¡,. con matateIHb y adoquines alimenticio:&gt;.
Error: el Reclamo
viene á c-on,olarnos, demo,-trándonos las blancura:; y ]a.,. sua,·iclades de lo:- bollitos y de la:, ro~ca~ tle Albeitero Y Arrac-hr.
¡ ('uánto,- infeliC'P:,, había hace año" que no tomaban buen Yino, ~o pretrxto ck que no podían
pa!;arlo ó de que ni aun pagándolo lo encontrab,1n t•n rl c·omercio ! El Reclamo, compadecido,
ha t()tado c·on ,;u n1rita mágica la tintura de campechr. :-· ck-,;de entonce", hasta lo~ p 1rdiosero•
pue,h•n regalarse con los mejon•,- "crudo/' de la
Borgoña y dPI Borclelés.
;. (1niéu C':- el inrentor ele lo:- zapato" '·que duran lo que uno quiere". de lo~ fluxe" de c·a-imir
in¡dé,. buen corte garantizado, á nue,·e pe,o,
·plat11: ele hb c·ama:- ele latón á prueba de derrumbe &lt;ll• la c·,N1: dr los c:o,mético.&lt; Jlara '-arar el pelo: de las pomadas contra las pecas y las arruga,-: ele la, mina~ en acciones ele diez centarn--,
c-on &lt;liYi&lt;lenilo,- -l•manario, ele cien pe,o,: di&gt; lo;
$Cg"ll ro~ en q ne ~e paga como uno :'. se r&lt;'eibe co:mo mil?
Y ,-i del orden mercantil é indu.-trial pa,n1().;
al eientífic-o, artHico y político, ;, quién ha 11ngi;lo ..emi-dio, á Crookes, el inventor de la fuerz.t
:p,,íquiea? ¿ á quien debe Eva Fa:-· el acliYinar las
:tonterías que pien~a ,m público? ¿ quién ha clado
·$er y Yida al decac1enti$lllO en pintura, al natura-lbmo en 1itera.tura, al eclectismo en filo~ ,fía?
:, quién ha poblado las repúblicas c·entro-america:nas ele héroe:&lt;, de regeneradores, ele político.;,. Bi~:markinos. de generales ~apoleónicos? ¿quién las
ha heoho Pac:tolos para la Jlinería; Jaujas p,ml la
:Agritulturn, repúblicas en lo polític·o. Arcadias rn
;lo social?
El autor ele todas esas maraYilla¡.1 el creador y
-divulgador ele todo,- esos prodigio.&lt; e$ el Reclamo,
:á la wz )lecena5, Franci:sco de Paula y Divina
:Providen&lt;'ia, en una palabra. Quinto Poclrr.
Huprimiclo el Reclamo, ~e paralizaría en el acto toda la Yicla moderna: el hombre no tmdría ,·a
en qué creer &gt;' en quien &lt;'Onfiar: enfermo, no po.clría curar;:r. hambriento, no tendría alimento que
:eon,;umir; ¿ÍI qué ~a;;tre recurrir? ;. clr qué zapa:tero ,;erYir"1?? ¿ A qué manos confinr la ,alrnción
:de la patria y los cle,,tino, ele la humanidad? El
:es árbitro de nue~tra;:: preferenria,,. c·riterio de
:nue:,;tros juicios. norma clr nue"tra eonduc-ta: á la
:,·rz locomotora :'. riel, hélice y faro, Yela men y
:c',tr('l la polar.
8i no exi,-tiera el Reelamo, el sol se extinguiría.

])r. Jrl. Flores.

REVERIE
¡ Cómo re~lt•ja el pen-,amiento mío
El cuadro pfotore&amp;&lt;,-o ele ;m aldea!
Brilla ÍI lo., rayo,: de la luz fehea
En la falda ch:l cerro el ea..l•río.
C'orrc á Hl5 plantas el bullente río
Que rntre choza~ :-· pracla,; culebrea,
Y el álamo opulento abaniquea
La hamaca que se mece en el estío.
L o., iaramhueo.s y lo,; mirto" roj0s
C'erc-an el huerto donde alegre un día
1\fe miró entre sonri,a~ v f10111·ojo~.
"~o ,olverá,; á verme", me decía.
Y no la vieron má~ mi-, mt1"tio,- ojos
Que lloran hoy sobre -;u tumba fría.

Joaquín C:rejo.

�EL imNDO ILUS'TRADO

EL MUNDO ILU3TRAD0

Do.mingo 17 JeJiarzo &lt;le 1901.

IMPRESIONES DE LA SEMANA

:r-

.,

·,

\

¿

. Prinetti, Ministro &lt;M Relaciones.

E.l Nuevo Ministerio Italiano.
ror cau¡;a de una riguro,-a providencia contra
la Bolsa del •rrabajo, en Génova, la Cámara italiana derribó al Gabinete !;araco.
La constitución clel ~finisterio que reemplazó
á aquél, fué de las más laboriosas. ~o menos
de ocho días de actirns negociaciones necesitó el
señor Zanarclelli para llevar á bu.en término su
tare-a; por fin, el tatoree de Febrero, por la noche.
el Rey aprobaba la lista ministerial que le presentaba el señor Zanardelli y la cual es bastante
homogénea.
La Presidencia ~in cartera de este ~Iinisterio,
toc-ó al señor Zanardelli; los importantes departamentos de Gobernación y Relaciones Exteriores
fueron para los ~eüores Giolitti y Prinetti.
El señor Zanar11elli, Presidente del Consejo,
cuenta ahora setenta v tres años de edad. Es la
octava vez que desen1peña el cargo de :\1:inistro,
y ca~i siempre, exceptuando una vez que estuvo en
Gobernación, ha des.empeñado la cartera de Justicia.
Eg un jurisconsulto muy distinguido, autor del
códi¡rn penal Yigente en Italia, al cual se ha bautizado con el nombre "Código Zanardelli".
También es orador muy elocuente, aunque nervio~o é intransigente en sus principios.
Dest&gt;mpeñaba el ~finüJcrio de la Gobernación
en 1878, cuando el Rev llumberto fué víctima de
un atentado en Xápoles, y cayó del Poder por no
habl'r previsto 11Í prevenido el siniestro.
El :-eñor Giolitti nació en Coni, en 1842. Su
carrera es la hacendaría. Es hombre robusto, ele
franqueza brutal ~· de voluntad inflexible.
Ila estado ya también en le Poder, del cual
cayó en circunstancias memorable~. Quiso noner
·coÚi á las intrigas que los hombres político; reatiza&lt;lo con su nombre: "Código Zanardelli".
hizo pagar caro su alarde de honradez.
Aun !:e le persiguió judicialmente, y sólo escapó merced á haberse refugiado en Berlín, en casa
e}(' una ele sus hijas. Su vuelta al Minish&gt;rio significa una satisfacción concedida á su per,-;ona.
El ~eüor Prinetti. que pertenece á la der&lt;&gt;cha
&lt;'!el Parlamento. e;; ingeniero y dirige en }Iilán
una gran fábrica de automóviles y bicicleta;;.

La opereta y la Montbazon.

Sr. ZanaTdellí, Presidente del Cons&lt;tio,

las fórmulas rituales, invoc-ando al Señor, para
que ''todos los que reciban la~ cenizas en suo cabeza~, se llenen del espíritu ele compunc-ión y obtengan la gracia de deplorar su,, falta~".

Sr. Ciolittl, Ministro del Interior.

Atendido el rango que ocupa el Papa, según loa
teólogos de la Corte Romana, no podría recibir
lecciones de sus inferiore~.

La 1;1ujer de 111; ~ombre célebre no se casa sino
Cuando el Papa tenía capilla, bendec-ía las ce- á mellias. El publico entra como tercero en la
nizas desde lo alto de su trono. El Cardenal Pe- unión.
nitenciario .,e aeerc-aba al P ontífice, que estaba
Ernesto Renand.
:-entado en su :::illón, y e-;;parl'Ía las cenizas sobre .
***
~u cabeza, haciendo la seüal de la cruz; pero sin
Los consejos son siempre agra&lt;lables al darse
pronunciar la fórmula acostumbrada para los sim- y algunas veces útiles al recibirse.
'
ples fieles: "memento horno.., etc.
Aln.r1ricio Esrrés.

&gt;

copla, la de la ópera bufa, la de la "divette'' Montbazon. El filósofo dijo: mientras se es poeta se es
joven. Y estar alegre ó expresar la a1egría, ¿ no
es ser poeta ?
Un escritor nuestro aseguraba que la música dJ
Offembach huele á las cenas de la )faisou d'Or,
que es una música griseta. Porque en el reino de
las notas, como en el de los corsés, hay una música honrada y otra que no lo es, como hay mujeres del templo y mujeres de la calle. La música
de opereta, cuando sale de paseo, va en un coupé, cuyas persianas se han cerrado discretamente
muchas veces. Es música "cocotte". que debe
oírse con el cigarro en la boca y el sombrero
puesto.
Offembach toma su violín, como un mal músico
de murga, y de pie sobre una silla, entre el tumulto del café, improvisa c,a~
obras maestras rb ligcrr.:r,n y de
desparpajo, en la., que á ratos
nos parecen el choq11e de ias
copas, los taponazos del chnmpagne, la cascada de la. ri.:;a y
el coro de los besos. Hay en
ella;; notas y frase~ 1uc reC'uerdan el frú-frú -le l:i .,;cda
rosando en las alfombra~, el
hnllic·io Y tumulto de "l\foulinFougc", la;; voces de los el•rio~,
el choque de la~ bocas y el ruido e.,trcpitoso de los platos.
Lo que prueba el geni'l ,1e
Of,,mbach, e~ RU destreza P'lra
hallar libros á propósito. Parcc
él, i~1úsjco parisiense por excelencia, o pesar ele su origen tudesco, habían nacido }\foilhac y
1 1_,:I,,vy, los dramaturgos mtís
l11Jod rlc París.
Y_ e-1 escritor á quien ac,ibo
de citar agrega. ¿ Queréis &lt;'Om))render .r mirar en forma humana la música Ele la ''Bella
~lena?" Leed antes Frou.1' rou. la admirable comedia de
lo~ comediólogos 'llombrado,;.
_..'\ ue~tro insigne "Duque Job"
~licc_: "E_,a mujer coqueta por
rnstmto. mconstante por temperamento, que hace mal sin
querer h,~rerlo; una locuela,
una aturdida, que, como á ciertas plantas, sólo vivientes dentro de su i1wernaclero no puecle_n existir_ fuera de lo~ salones,
m,t~d nm.1er y mitad telas, figurrn ele moda revestido de carne .I' hueso, alegre, &lt;lccidora con
la ~onri 0 a en los labio;;
el
abanico
en
las
manos,
adoran/o
cl'l á ;,u marido, pero queriendo
al propio tiempo que los demás
~a :rea~ adúltera, sólo para
1m1tar a sus amigas del gran
•u e ueueoi' O
mundo; esa Frou-Frou á quien
condenan todas las peripecias y
muere ~rrepentida, per0 perÍ~ando siempre en trajes y som.
.
breros; esa Frau-Frou es la
rn,age::i viva de la música de Offenbach.
. : ahora, tras de la incitante invitación de la
ª!~~ta, abramos !as pue11;as áureas del arte franc~~ . aden_tr~ estan la musica histórica, la sinfo.
rna c1_esc:1phva, la elegancia rítmica . adentro vamos a o1r " Lakmé" y á oir á "Dalila" N
la 'ralex1s
. y 1a B onheur. Apresurémonos.
.
os esP"ran
~

'v

~--~~- 1

LAS CENIZAS EN ROMA
La ceremonia de las cenizas, reviste lm Clll'áC•
ter c;;pecial en Roma. Las palmas benditas el
Domingo de Ramos del año precedente, se recogen en un platillo y se bendicen nuevamente.
En las grandes basílicas patriarcales, y especialmente en Lctrán, las prescripciones litúrgicas
se observan escrupulosamente hasta en sus menores detalles. Bajo el pórtico, están reunidas las
palmas en un haz encerrado en una jaula metálica. Hay sarerclotes que queman el montón en
pre~enci-a del clero de la Basílica, conforme lo indi&lt;'.an nuestros grabados.
Un obispo, cpn mitra y gran capa violeta, color
de uuelo y penitencia, bendice las cenizas segin

Es cosa averiguada que los mexicanos somo,
tristes. N0 sabemos reir franca y sinceramente,
con la sencillez con que cantan las aves y se abren
las flores. Nosotros esbozamos la risa, la apuntamos, la hacemos gesto, y se nos queda en la boca
como una mueca alegre. O por el contrario, la
golpeamos, la rompemos, la obligamos á estcLllar.
la sacudimos en una convulsión histérica. He
nos queda á flor ele labio, como sonri,;a forzarh
y melancólica ó ,;e nos hunde hasta el corazón
como un puiial afilado : ó somos indiferentes ó somos sombríos. Kos presentamos á la vida como escépticos ó
como pesimitas. En cualquier
caso somos dolorosos. K uestra
risa duele: tiene un lejano eco
ele queja; hay en ella temblores de sollozo. Suena á cristal
que se quiebra, á vestidura que
se rasga, á cuerda que se rompe.
Hemos aprendido mucha,
-cosas buenas: á buscar la verdad, á sentir el amor, á ::;oñar,
á filosofar, á embellecer; lo
que no hemo,; aprendido e-s á
reir. Tenemos mal oído pam
imitar esa~ ~calas, esos "pizzicatos'', e~11s florituras deliciosas. esos trinos del placer, esa~
cadencias clcl regocijo, el bel!
canto del alma safü,fecha aue
entona el himno del 'Placer á
toda voz, para despertar goce;
escondidos y enardecer perezosas alegría~.
·
Por eso esta;; ri;;as de Francia,
fáciles. derrocadas, trfriales,
sanas, que ,;urgen expont.í.neamente del fondo del espíritu
e-orno del fondo de la tierra surgen las plantas para re.,pirar
ambiente y bebm- luz, estas risas que travesean como niños,
{llle l'altan como acrób-atas, que
ondulan tranquilas y puras,
como el agua de un mar en
calma. nos atraen, nos subvugan. nos dominan, nos causan
extrañmm, nos parecen exóti cas, sobrenaturales, extraordinarias.
Ko son las carcajada~ ele
Vulrano, sonoras y tremendas,
q~e hacen va:cilar el Olimpo.
m las agudas &gt;' demoniales,
que percibió el doloroso florentino en las cavernas d,:,,l Infierno ; no es la risa de Rabelais, ahita de genio v de:;wTgiienza, ni la cervante'l'&lt;!a, pun-zante y amarga picadura de
la abeja filosóftca; es la frágil y corriente risa de París, la ql1e lle,·a allá todos los corazones como
lleva s;u esfera i_nt~rm1 un cascabel, para poder
sonar a cada mon,miento, la expresión sincera de
un _pu~blo. 9ue se divierte para vivir, y que vive
})ara ~hye1hrse, el comentario de la frase picante.
la mus;ca d~ la_s ca_nciones picarescas. La ri:-;a
de Pans esta cnstahzada en la ópera bufa: v la
óp~ra bufa &lt;', u~a muj~r coqueta, hermosa. provocativa, co:i flexibles nuradas, boca que contrae b
volupt~os1&lt;lad. voz que apasiona el deseo.
La ~isa de París es la Montbazon. X o es joven
1;5ta diveta ¿ pero acaso el houlevarc1 necesita se,.
Joven para ser h.?rmosamente jovial ~' atractivo?
La ~fontbazon c.;; flor de 1Joulernrd, de ese J. ardín
de nsas.
La música.ª~ Offembach, ele Hervé, de Anclran,
la copla clr0latica, la canción perfumada de ternula frase chorreante de malicia, el flirteo ch páJaro c1~ los temas dulces y 'Pegajosos, como untado1&lt;
con 1:uel, el 1rnls de oro, la romanza ele plata, son
el pretexto que encuentra la :;\fontbazon, parn
~ostrar la cosa más deliciosa clel mundo: la Gra~ia. Rl canto es un ~ccesorio, un acompañamienro, un f~ndo. El interés principal e.stá en el
Tostro ammado, burlón, mo,ible, · exquisitamente

audaz y canallesco en ocasiones, y en otras ya adolorido, ya amoroso, ya inocente, ya cándido, velado por una pasajera melancolía, ó iluminado por
la flama repentina del amor que pasa.
Los ojos de la Montbazon todo lo cantan y todo lo ríen; hablan un francés provocativo y charlatán, un francés que no es académico, ni pulcro,
que desprecia la gramática y que se sale del diccionario, pero que es, en cambio, pintoresco, matizado, policromo. Un poco más abajo, en la boca,
que es una rosa de sensualidad, palpita el francés, de juguetones vocablos, de LudoYico IIalevy
y de Enrique llleilhaé, el francés hipócrita, henchido ele mala intención, que ahueca las palabras
para ponerles dentro una gota de picardía. Pero
los ojos de la diveta que conocen mejor el i'.1io•
ma y que son más listos que los libretista5, tmr:u-

Domingo 17 de Marzo de 1901. -

:ª,

RO MA.-La ceremonia de tas cenizas.

Excmo. Sir. Camilo Blondel,
Ministro de Francia en México

cen inmediatamente al público los pasajes má., Pi!cabro;;os, le e:-plican los "calembours', le in rNpretan el sentido semi-oculto, le enseñan el jnecrll
0
malabaresco y engaüador del "esprit''.
el ~a Montbazor:, es, hasta hoy. la primera figura
e a op~reta: tiene cuerpo esbelto. cabeza intcresant~, I~nradas que provocan el deseo Y so ·•
que rnntan al b
'I''1
.
.' .
nr1-as
P.
•
•
eso.
ene la 111tel1gencia 11 rce~i:a para mterpretar la pasión y traducir la ma,c,a, y la voz i~dispensable-vo·z que es un repiiue de. campamtas alegres-para Beguir el vuelo
e e man posa d~ las melodías de opera bufa.
L~. hemos visto reir con Offembach, en la "He1~~a ',Y en l_a "Pericholc". i Oh, seductora! Esta~
de • lo. 0crrotesco, la ,..crr1·ega v l a esa - ,do~
1 heromas
,+.&lt;
P' _u~ a, e~""n ya v1eJas. Su fingido candor fué
or1~~nal ha?e ipedio siglo. De imitación en imitac1on,
el tipo
á ser vulO'ar
'"1'n emb·
· · ha lleg:aclo
~·
o' · ,,
a rgo, son vieJas, pero son lindas.
~a Montbazon tampoco es joven: pero no 1
ce~1ta El b F
·
o net
f.
, po :e , ~usto, para adquirir la juvenu ormo el diabohco pacto. i Qué tonto ! .

i

d

***
La primavera eterna es la del placer, la de 11

EL NUEVO MINIS'l'B.O FltANCES
_Próximamente s:rá recibido en audiencia 1Íbhca, el Exmo. "Senor Camilo Bl&lt;mdel
I prl
hace poco E . d E
, nom )r;, 'l
.
. . nvia o 'xtraordinario Y Ministro PI
mpo_tenciano ~le la República Francesa cer del
Gobierno mexicano.
ca e
tic~l ~ucv-0 Ministr_o ~omenzó su carrera diplomá:) ;ntes de vemr a M:éxico pertenecía á la Te
~::º~ecr:~~;:_ª en Roma, con el carácter de P;i:
Con anterioridad, ocupó ouestos de .
ria 1.
en. Lon clres, Madrid, Berlí 11 l\Iarruec:1poRí0
ª
neiro, Brasil, Lisboa y Tún'ez Af •
'
at~1vo con el carácter de Encar~ado r~~ªi/~fdescm General de Francia.
º
. en-

1

�rr

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sra de Grcvitle

Ecxmo. Sr. J. Greville, llinistro de Inglaterra en México

LOS PRÍNCIPES AUSTRIACOS
Y EL

NUEVO MINISTRO INGLÉS.
En la semana que acaba de pasar, }léxico ha recibido '1a visíta de los Príncipes amtriacos Kcvenhiiller y Fuerstemberg, quienes llegaron á Veracrnz
en el vapor Lafayette.
A bordo del mismo buque venía el señor Greville, recientemente nombrado Mi:11-5tro de la
Gran Bretaña cerca de nuestro Gobierno. ácompaña al nuevo Diplomático la señora su esposa, y
en los grabados que ilustran esta plana tenemos. el
gusto de presentar á nuestros lectores á tan distinguidos personajes.
.
Al tenerse noticia del próximo arnbo de los
Príncipes austriacos y el Diplomático inglés, los
Sres. Mayor Félix J)íaz y Capitanes Do!beckcr Y
Montesinos, del Estado Mayor del Presidente de
la República fueron comisionados para irlos á
recibir hasta 'veracruz y conducirlos á México en
un tren formado por tres carros presidenciales.
Los huéspedes austriacos quisieron visitar algu ·
nos puntos de los más pintorescos y notables que
toca la línea del Mexicano, así es que los carrospalacios hicieron escala en Orizaba.
El Dr. Kaska, uno de los súbditos austriacos que
residen en México desde hace muchos años, fué
también á recibir á sus nobles compatriotas, y junto con ellos llegó á la estación de _Buenavista.

EL MUNDO ILUSTRADO

ció en 1875 con el cargo de attaché en la Secretaría de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña; en el siguiente año, después de haber sustentado el examen que se requiere en aquel país, pasó
como agregado á la Legaición de París, en la cual
desempeñó poco tiempo después el cargo de Secretario.
Con el mismo carácter, ha estado el señor Grevi lle en las Legaciones de Buenos Aires, Lisboa,
.\tenas, Pekín y Río J aneiro.

El señor Cartwrikt, actual Encargado de \egocios, hizo entrega de la Legación al señorGreville, para marchar á Londres en el vapor "La-fayette", que salió de Yeracruz el jueves pasado.
El referido diplomático, es muy estimado por
sus compatriotas, y se manifiesta :i;nuy safr;fecho,
de su permanencia en Méxioo. Piensa abando-nar la carrera diplomática.
La Colonia inglesa le dió una despedida muycordial.

***
Por su. parte, el señor Greville, fué recibido por
el. personal de la Legación I~glesa, el Cónsul_ de
la Gran Bretaña y alaunos miembros caracterizados de la Colonia inglesa que residen entre nosotros.
El nuevo Ministro inglés, desde los primeros
momentos después de su llegada, se manifestó muy
complacido del clima de México, se expresa muy
bien de nuestra Nación, y dice que ha sido para él
motivo de recrocijo el nombramiento de su Gobierrio para p~esentarlo cerca d_el nuestro. .
El señor Greville es un experrmentado diplo:11~t ico, que ha hecho completa su carrera, que se m1-

Dr. Rancher,-Prfncipe Fonstenberg.-Pri ncipc y Princesa Kcvenhütler.

Domingo 17 de Marzo de 1901.

�Domingo 17 de Marzo de 1901.

-

EL MUNDO I LUSTRADO

NUESTROS G R ABA DOS.

SALETITA
Cuando Doña Maura Bujía, viuda de Pez, vió
incrustars~ en el m:arco de la puerta á a'luel
vejete .de piernas trémulas y de.sdentada boca.
apoyado en un imponente bastón de caña de Indias con ,borlas y puño 'de oro, no pudo creer que
tenía en su presencia al novio de sus juventudes,

l

al que por ser pobre no :,e llabia casado con ella.
Cierto que el noYio, l:&gt;ánfilo Trigueros, ya no era
niño entonce:;; y ahora, mientras Doña )laura llrvaba divinamente sus cincuenta y nueve, activa y
ágil y t-Odavía fre;;cachona, con el pescuezo satirnldo aún y los ojos vivos, Don Pánfilo se r.\ndía
al peso de· los ,etenta y cuatro, tan atropelladito,
que Doña Maura ;;e preci1?itó á ofrecerle el sillón
de gutaoercha.
-Y luego dicen que no se hacen viejos los
hombres,-pcnsó ri8ueña, mientras le daba mil
hienvenitlas.-¡ Ya ;;abía ella .;;u llegada, ya! ¡ Y
que traía un c-apitalazo, montes y monmas !
-E·so sí, lau~ Deo.-silbó y salivó Don Pánfilo
al través tle sus de~pohladas encías.-No nos ha ido
mal •del todo. . . De aquí me cchástcis por rlesnudo . . . y vuelvo Yestido y calzado y con gabán
de pieles.
Doña 1Iaura, abriendo el ojo á pesar suyo, cogió una silla, y ,e acomodó cerquita del anciano.
Tan rara vez entraban compradores en aquella
tienda de pasamanería :v cordonería, que no se perjudicaba la dueña recibiendo tertulia.
-¿ Con que mucha suerte? ¿ Era verclau. cn~e
había depositado en la sucursal del Banco un mlllón de pesetas?
Coono la vanidad es el más tenaz y constante
de los sentimientos humanos, en las pupilas del
viejo lució una vivísima chii,pa de satisfacción, :V
su rostro demacrado se coloreó. :N'o, no había
que exagerar: el millón ele pe.setas precisamente,
no ; 'Pero vamos, se le acercaba, se le acercaba .. .
· Se le acercaba! El corazón de Doña Maura
~alpitó como no h~bía pal~it~~o antaño eu las
pláticas amorosas m en los 1dil10s c?nyugale• ·,.:
-¡ Cerea de un millón de nesetas, Vir~en sant1;!ma de la Guía! ¿ Cómo se puede :reurnr tanto 1_,1nero? ¡ Qué ,ele cosas •e hacen con él ! ¡ Qué exi:,tencia ancha, fácil, deliciosa, represent~han es?3
cuatro millones de reales! Toda su Y1da hil.brn
lidiaclo Doña :Maura con la ,e~ca$ez. . . Sieni1·~,:
prisionera ~n el tencluch~, echando cuentas ''. 1;.ácuentas; siempre trabapndo, uarn n? ;:al,,. ele
una estrechez sórdida. . . Apuro~ y mas apuros :
el cesto de l¡¡ -nlaza medio rncío ó lleno de norr¡uería~, -cabezas &lt;le merluzas v pescado de gatos; la
cuenta del pana-o.ero encinia; la del zapatero 11menazante... Entornando lo'S ojos veía una clespcn-,,a atestada de cosas buenas,- Doña :Maura pea

caba de golosa----0onservas Y dulces á porrillo,
aparadoroo repletos de loza, armarios abarrotados
de sáibanas ry ropa blanca en hoja todavía. . . ¡ :Xo
más zurcir medias, no más remendar trapos! Hasta fantaseó la blandura fofa de los almohadones
de un coohe. . . ¡ Coche ! 1Ella arrastrada por
, ~:
patas ajenas! Una olead·1
,..,..
de felicidad se esparció por
todo su cuerpo .. •. ¡ Y Don
Pánfilo que volvía soltero,
solo; que no tenía en Marineda parientes, ni acaso
amigos, después de veinticinco años que faltaba de
allí. .. ! Pero ¿ cómo atraer,
cómo seducir al vejestorio?
¿ Cómo asegurar tan soberana pre~a? ¿ Ardería aún
en su corazón, bajo la ceniza, una chispita del antiguo entu$ia~mo . . . ? ¡ Ah.
si unR brisa de primwera
refrescase y halagase nquel
yerto corazón !-Y Doña
?lfaura se atuzó el pelo ele
las :,ienes, se enderezó en la
silla, escondió el pie mal
calzado con babuchones de
orillo ...
)Iientras preparaba sus
baterías. entró en la tienda,
rápidamente, una muchacha con vestido ele percal y
manto de clara granadina.
Al través clel ligero nubarrón del moteaclo rvelo de
tul, los cabellos r1lhios y
crespos lucían como toques de oro, y el rostro reu.ondo y sonrosado, de angelote ele retablo. parecía más juwnil, más luciente, con un
brillo de primavera y de mocedad. . . "Ven, Saleti ta: aquí tienes un señor que ya le cono:!erás.
porque te hablé de él cien Yecc~. . . Es Don Pánfilo Trigueros ... "-Y la muchacha, con risa repentina. trinada y gorjeada, exclamó encarándose con el viejo: "¿ Es usted ese tan rico, tan riquhümo? ¡ Ay ! ¡ Quién me diera ser usted!"
La ingenuidad de la muchacha, la alegría, c¡ue
es contagiosa, trajeron unos asomos ele buen humor, una sonrisa pálida, á la triste carátula del
indiano. Doña 11aura, iluminada por una idea,
adelantando ya sin recelo los ha.buchones ele orillo, empujó :i Saletita, que, sin cesar de reir, tropezó con Don Pánfilo. "Déle un beso, que es
una chiquilla . .. " El viejo llegó sus labios fríos
á la cara de rosa, donde depositó 1m beso sepulcral. ..
Desde aquel día vino Don Pánfilo todas las tardes, á la misma hora, á sentarse en el sillón de
gutapercha, en la trastienda de su antiguo amor.
Y se espa1,ció por el pueblo la voz de que iban á
realizarse los planes malogrados, y no faltó quien
se mofa~e de aquella trasnochada y ridícula boda.. . . Doña :Maura recibía bien la broma, la contes-taba con chanzas de comadre que hace su santo gusto, y ofrecía dulces, y comidaba para dentro
de un mes . .. Juzgaba oportuno des1)istar á los
murmuradores •y curiosos, que envidiaban la caza
rna,gnífica.-El indiano se había t ragado el anzuelo. Aquel aturdimiento, aquella franqueza
graciosa de Saletita, le conoui,-;tarcm de golpe. Corno el hombre ele gastado estómago que siente capricho por un manja,r nuevo ó una fruta temprana, el viejo se encandilaba y se deshacía en babas
mirando á la chiquilla. 'C"na dificultad presentía
la madre, pero dificultad tremenda. Al manifestar Don Pánfilo sus honestas intenciones, ¿ cómo
trastear á Saletita? ;. Cómo persuadirla al sacrificio? ¿ Cómo decir á aquellos diecinueYe años
imprevisores, cándidos, floridos, que se un~esen
indi;,olublemente á aquellos setenta y cinco achacosos. hediondos, envueltos Ya en la atmósfera de
la tumba? Doña :Maura no se atrevía, no. ¡ Vaya una ocurrencia del vejete, ir á chalarse por la
mocita! ¡ Qué hombres, qué incorregibles! Cuán-

to más

Domingo 17 de Marzo de 1901.

EL MUXDO ILUS"fRADO

~

v1eJo, más loco . . .

sentencia no
¿ Para que
necesitaba ahora esposa e~ bueno de Don Pánñlo? ·
P_a~a. cmdarle, para servirle las medicinas, para
dmgir su casa, para. . . pa:ra heredarte, en 811•
ma .. . s,í, para ~-ec~tir aquel fortunón, que no
cayese en manos md1ferentes, extrañas . . . ; No
sería pmdente que, supuestos tales fines, eligiese
una mujer formal, una person~ ya práctica, seria,
que sabe lo que es la vida y tiene experiencia v
mundo ... ? ¡ Ah 1 ¡ Si Don Pánfilo wtendiese ii
.
.
su eonvemencia
.. ..1
A tod? est~ el tiempo corría, y era urgente
sondear a Saletita, luchar con su repugnancia, convencerla. . . ¡ Faena terrible! ¡ Brega que Doña
:Maura presC'Iltía estéril! Saletita, de fijo, !lada
sospechaba aún; pero cuando lo supiese pondría el
grito en el cielo . . . Ciertamente ella supondría
que aquellos halagos bajo la barba, aquellas chocheces mimo~as de Don Pánfilo, eran como de paclre. . . ¿ Qué di ría al enterarse de que el telllblón
1a pretendía en ca,5a111iento? Todo el mundo emln·omaba á su madre con el indiano. . . ¡ Cuárn].)
Yiese que el gato pelado y decrépito buscaba la rata tierna!
Por fin, una noche, después de cerrada la tienda, Doña )Jaura, encomendándose á Dios, cogió á
su hija, la hizo mil fiestas, y empezó á soltar la~
peligro~as insinuacionc". . . -Callaba la rrl'1d1·•cha, bajando la cabeza, escondiendo la mirada de
!'US azules pupila1-, como se esconde el travie~o pilluelo que acaba de cometer un hurto. Y ele súbito,
á una exhortación más apremiante de su madre,
jurando que 'JYl'efería sufrir que ver sufrir á su
hjja, le,,antó la faz; soltó una carcajada rlc retiñtín plateado y claro, como el repique de ar-

X APOLJTANAS. El cuadro que publicamos en la primera plana, representa á clo~ lindas jóvenes, tipos de la
belleza l&gt;Lcnltar de las encantadas riLeras del golfo parténopes. El tono caliente cfo la tez, los ojos brillantes "como
e"trella en cisterna··, los cabellos negrí::imo:; y el a~pecto ele languidez propio,:,
ele la, raza:- meridionales, se acentúan
en la, hermo~a~ napolitanas, ya pertenezcan á las c-la:se:- populares ó á la.s má,;
cultivada,; capas ~oeia le-.
El g-rabado "('rn&lt;latlos maternales··,
e, p:,rticularrnentt- ~u~e~tivo: una pequeñuela, hija de familia pobre, entretiene á :;u hL·rmano, mientras uno de
lo, gatitrn: jugnPtenes arranca un trozo
ck la humilde estera que se halla en el
~uC'lo. y la madre vigila la comit1a ele
lo~ otro:- y participa de la 'pitanza. La
· ,w,itud rl&lt;' la marlrr improvisada es
mu~· natural; pero la del niño posre un
relieve verclacleramente extraordinario.

Esta

es aplicable sólo á lo~ borrachos. . .

Sra Ni na Pak, en la 6pera "Carmen.''

LOS ARTISTAS DE LA ÓPERA.
Xuestro croni,:ta, en ,;u artículo "Imprr~ione~ de la ::emana.., da cuenta á
lo.~ letcores de esta publicación, de lo
que ha sido para 11éxico la actual temporada ele Opera y Opereta francesa.
que e"tá dando una corta serie d,~ repre,,rntac·iom,,- en el 'l'eatro del Renac·imic•nto, y pnr C'&gt;lta razón no nos detenrlremo~ &lt;'n hablar ele los méritos artístieo, ele la Compañía al dar á conocer

Señorita Talexis, Soprano dramática absoluta.

~os r~tratos ele log principales miembros que la componen y
a quienes, en su ma,ror parte, se debe el éxito alcanzado t~n-to en las obras clásicas como ~n las operetas, principal~ente
en las que nos eran_ des~onoc1das y por primera vez se han
puesto en escena en 1\1éx1co.
.
· Lástima es que los espectáculos que valen le pena sean
tan poco dnraderos en esta capital. La Compañía de o .
nos abandonará muy pronto corno nos abandonan c · ;peia
11rc los buenos artistas.
'
asi siem-

-----------.
/

/

/

•

gent~na campanilla, y exclamó, esgrimiendo las
mamtas pequeña$ y gordas :
, -Bien, ¡ ya ~é que u,.ted quería el novio para
s1. . . _! ¡ Pero en eso esta ha yo pensando! Desde
el pnmer &lt;día conté con él . . . Si usted me lo
quita. . . ¿ Ye c-,;tas uñas? ¡ Pues no le digo
más . .. !

)

.,

€ 11]lli a j)ardo pazan.

Sra. Montba.zóo,

Sr, Enrique Jcromc.

�EL MUNDO ILUS·TRADO

Domingo 17~dc .Uarzo de UlOl.

EL VELERO "YUCATAN."
Puhlic:amo~ hoy una reproducción del \Plero
"Yuc,ltán", .v un PUatlru l'l1 &lt;¡ue figuran la cficialichJ y tripulación de d1c:ho buque, que pre:;ta
&lt;•x:e;l'iente,- ,ervi(:iOi:i como barco-escuela. para la,;
manu bra:&lt; de vela, y 1¡ue en la adualwao ha au-·
rnc-;thHlo :&lt;U aproved111miento eon lo~ :;ervkio, á que
s,· k ha destinado r:1 la c·ampaña artirn y c-fica;;
que la Federación ha emprendido contra los }[a, a;;. rebelde» de la Peníu~ula Yucatt&gt;c·a.
· Como embarcación e~colar, está montada conf&gt;rme á la&gt;&lt; morlnna., regla~, y sati~f,1ce tod◊:, los
n'.(Jui;;ito" imli,-pen~al_ile':" para que lo")ó~·ene~ mexicano,- aprendan p1,ad1camente la n;rntwa, ha:ota
dejarlo:; en aptitud de dedicarse más t;irde á hi
milrina mercantil. que l'• la que l':itre n,i~otros es-

micutos que de manera sólid~ s~ adq~e~en en esta.~ instituciones. se 1u1e la mi l'uenc1a mnegable
que ejercen e_n_ la· deci,,ión l!ºr. el. tntb_ajo, la.." e;tri~ta;, regla;; militares y la d1:&lt;e1plnrn a que se habitúan los alumnos.
En la actualidad. como deeíamo~ a1 princ1p10,
el v€lero ··Yucatán.. ha aumentado ~u importancia con lo~ coustante5 ;.;ervicioi; que ha ure,;tad::i
durante la campaüa contra lo,; .\faya:-. servicios
que han c?1'.::;i:&lt;tido _en el transpork ele tropa,;. armas. mumc1011e~, nvere,, etc.
Reo-pectn á la c:ampafüi.. como habrán vi,-.to_ m~eBtro.,; lectores en hi.:; informacione., de Jo,-. tl1,1nos.
a.vanza con toda rapidez. cada día Lt~ fuerz·l:&lt; feclcrale, ganan terreno, 10-~ rebelcle:; ,,e ri~den en
fraccione.:', son jlerrotadoi:; en otra;: oca,;10nes, Y
Jo,.; má:; obcecados ,:e Yen obligados á remontarse

Cerro de "El Vlgia" de donde se está extrayendo la piedra y del cual partirá el rompe olas.

LAS OBRAS DEL PUERTO DE MANZANILLO

1.a estatua del Gral. Pedro Ménde1.

Tripulación del

tá llamada en época más ó menos lejana á adquirir bastante desarrollo; pues tratántlose ele la ma--rina de guerra, ya e, cuestión discutida y re~~e~ta
que no tiene 11éxico nece:;idad de hacer :x1cnfic10::pecuniarios de suma cuantía para montar una e,,cuadra, que no tendría más ot&gt;jeto que hacer una
ostentación inútil, desde el momento en que no
tenemos ambiciones de conquista, no tenemos colonias maríti-rna::; por cuyos intereses velar, ~- p~ra asegurar la integridad de nuestro terrüono
nos basta con la buena defensa de las costa:;, que
en la mayor parte del litoral tienen defensa~ naturales consistentes en lo,- e:;collos, l&gt;aucos arenoso,; y demás inconvenientes que encucntnm para
atracar las grandes embarcaciones, aun en nuestras mejores bahía,-,.
Para la vigilancia fücal en las costas, el servicio de Puertos, lo:&lt; transportes de fuerzas y el
buen orden dentro del espacio que ocupan Ja,aguas mexicana,;. ba~ta con las embarcacione, con
que contamos, ~· cuyo número se aumentará según la;; necesidades que se n~·an presentando ~de la manera más eonveniente, ,;~gún se ha com.enzado á hacer en los últimos año"·
En lo que se refiere á la marina mercante ). clP
tran,,porte de pa;:ajeros, el asuuto c,- di::'tinto, el
número de 1:mbareac·ione" aumenta má,; cada día,
en cono&lt;ecuencia. con el mayor tráfico, y Y eracruz,
Alvaraclo. Tampico. Pr.:lgreso y otro:&lt; puertos cuentan ya con ba,.cbmte-: Yapore,; qu&lt;' hacen el tnifico entre los di;.tinto~ punto;; de importancia que
se hallan en el litoral. Por otra parte. en lo, río;.
navegable;; aumenta también de una manera considerable el número de emharcacione,;; .de n1por
v de vela que hacen el tráfico en las más caudalosas
fluviale~.
Para este servicio, nue,-troA buques escuelas darán m9?nífico contingente, como á la ingeniería
lo ha dado el Colegio }filitar, pues á los conocí-

Domingo 17 &lt;il.e MarZ-O de 1901.

EL lfUNDO ILUS'TRADO

1
'

Yucatá.n."

á parajes que por su misma situación hacen abrigar la ,;eguridad de que serán un elemento má,;
para la completa rendición.
Los . jefes que dirijen la campafüi esperan que
-antes de que la mala t'Stación del año, en la;; co;;tac,. pueda obligarlo,; á suspender su ardua empre"ª· ñabrán logrado la pacificación que desde hace
tanto tiempo se viene per:;iguiendo.

Entre los grande::- hombres cuyas estatua., adornan la amplia Calzada de la Reforma, figurad
muy en breve la del General Don Pedro 1l éndez,
hijo e~forzaclo del E::.tado de Tamaulipas, elegi•
do por el Gob:-erno de aquella entidad federati•
rn, para ocupar tan honroso puesto.
La cofütrucción de la e~tatua fué encomendada
á los ,;;eñores Jesús F. Contrera:S y Ilomdedeu,
la FuTidición Artís.tica, quienes con acopio de d11to8 ~· teniendo á la vista los mejores retratos del
Yaliente tamaulipeco, han terminado el modelo
de perfecto parecido que reproduce nuestro grabado y que próximamente se vaciará en bronce para colo&lt;:arse en la Reform,1.
La estatua se descubrirá, probablemente, el 16
de Septiembre de este afio.
El General }léndez, durante las épocas mú
aciaga,, del pafa, tanto en la guerra de Reforma
como en la invasión americana y la intervenció
france~a, dió muestras de valor )' patriofürno que
ameritan la decisión tomada por el Gobierno de
Tamaulipas para honrar su memoria.

De nada ~erviría el aumento de producción en nuestro suelo, j les
frutos natnrale~, lo miwno que los artefactos salidos &lt;le los centros indm,t.riales, tuviera!! que permanecer almacenados en un sitio por falta de vía5
t1e comunicación que los lleYaran á otros mercados donde encuentran demanda. y fácil. á la vez que wntajoso consumo.
Sabia, pue,-, ha sido la .Admini;;:traición que hábilmente secundada por
autoridades suhaltern'&lt;ls y aun p&lt;Yr capit.alistas amantes del progreso, ha
multiplicaclo el número de vías de romunicación que. según fra.~t&gt; de uno cJ,,
nuestro~ más clistinguidos func:ionarios, "son las arterias por donde corre la
sangre clt·l comercio, que es la vitali&lt;lacl de los pueb~oo'·.
Efec:tivanienk. ,;i nu~tro comercio tanto en el intprior como en el
exterior clt•l paí;s. ha. numentaclo ele una manera considerable. dé-be,~e en
gran parte á la multipli&lt;'ación de las vías férreas que, reduciendo C"l tiernpo á su mínima expresión, cruzan el país en todas direcc-ione~. lleYaiHlo
ele un t&gt;xtrPmo á otro lo que aquí falta y sobra allá. con seguridades relativas y ;:in trabas fiscales. Pero no son solamente las grandes líneas troncales las que vor sí mil'llnas pudieran realizar el benéfico fenómeno merc-antil; para el éxito en ellas se ha necesitado y se neoesita aun en mavor número, la multiplicación ele los ramales, los ferrocarriles industriales los
caminos vesinales y las rutas marítimas y fluviale;;.
'
A c&gt;:-te fin, ha1~ t,endido constantes y laboriosos esfuernos ele muc·ho.,
añm,, y mucho f;e ha logra,clo; pero la obra es gigante&amp;:a por los mil accesorio:; que es necesario ('Uhrir, y tiene aun que seguirse durante largo
tiempo.
Entre csoñ ac~F01:im:, llllO de los más importante~. de lo" qne má;s enes.
tan, pero que son md1spe11~ables tanto para él rnejorami&lt;'nto dE&gt;l comercio
de altura como &lt;le! de cabotaje, es el buen acondicionamiento de nue~tras
bahías y los muellt&gt;s de nuestros puertos, para facilitar la entrada cfa bu. ques &lt;le grnn calado y la c·arga .r clescarga de mercancías.
. A~í se expli~a ~ue ne la manera mái:; asidua y aun á co~ta de po~itirn,;
sacrifü:101- p&lt;,'&lt;:nmarJOs, ,;e ha_yan emprendido y continuado ohras Yerclade:ªmente gigante:,,cas_ en los puertos de Yeraeruz y Tampico. y otra~ no tan
importante~, pe-ro i::1empre trascencle!lltales, en los demás puerto,; qne cubren nuestros litara.les en el Golfo y en el Pacífico.
Las obras emprendida;; en el Puerto de :Manzanillo, que ~on á la., que
se refieren los f!l'abados que ih1shan estas líneas, tienen importancia mo
sólo de,,de _el ~unto de vista mercantil, sino también en lo que re~pecta al
estado ~amtano de aquellas costas. Había en sus inme&lt;liaciones do, ba-

Vista general del Pnerto al frente de la Bah!a, entrando por la estación del Ferrocan;il.

jos 6 cuencas e:xtema,, y profundJlS que, cubieTtªs por el agua del océ¡tlW
en determinadas épocas del año. al bajar el nivel del líquido, que&lt;lab¡n1
t•&lt;Jnvoertidas en ciénegas, en verdaideros pantanos sobre los cuales ejercía S\l
poder el calor solar, haciendo que entraran en putrefacción los cuerpos de
animall,s muertos y toda c-la:se &lt;le clese&lt;!hos, lo cual producía miasmas y ga-e~ deletéreos. que. al ser lleya&lt;los á las costas por los vientoo constante,
que •oplan en aquellili' parajes. dejaban en las poblacion-es los gérmenes del
paludi;:mo y demás enfermedades infecciosas.

Un rc&lt;.onocimiento en Cabo Corrient~s.

A lograr la d~~aparie:ión de e,:te foco de in-salubridad, tienden en parle
1M c:::fnerzo~ realiza-do~ en _la::: obra,; emprendida~, habiéndose proyeda&lt;lo
-&lt;.&gt;gar para "1empre las men&lt;·1onada:~ cuenca.~, á cuyo fin ha habido necesidad
de demoler ~randes rerr )~ mmediato~, para rellenar con sus piedras aquella~ profund1dades.
. :.\.fanzanillo, _q~e no cll'ja de tener su importancia, la allmentará al
meJorar ~l1_s cond1&lt;:1ones tanto s-anitarias como la,.;; que ;;e rt&gt;fieren á las mayores fac1hdacles para que la:, em bm-cncioncs tomen y &lt;leposi ten cnrg,is

I

j,,
_,

,

~~,
.

·.;-

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....

J

.

. •-:..

.

vífü,

El Vcl!ro "Yucatán."

Vista del piotorcsco paseo de "Ventanas." Canal en constru.ccl6n paTa comanicar
las aguas del mar con las de la Laguna de Cnyuilan,

Curva que comunica ta mole con la linea que viene de., m Colomó" up d
,,
pasando por la calle principal 6 de la Laguna. y
e regoza •

�..
Dom inga 17 de Ma,rzo éb

H)f)]

_AÑO VIII--TOMO I--NÚM. 12.

S ubacrlp~ men.auaJ for6.ffeo, I J.Jí,I.
ldem '4cm en 1G Oop4toi, LIS.
Gerente : .ANTONIO OlrYAL

MÉXICO, MARZO 24 DE 1901.

:J&gt;lrector: LIO, JlAl!'AEL JlEYES SPINDOLA.

c5Gñor '9GnGra/ ~on d'orfirio f/)/az,
DE PASEO EN LOS ALREDEDORES DE CUERNAVACA.
T om ado po r el fot ógrafo d e ''Bl Mundo" el 17 d e M a rzo d e l901-

CUIDADOS MATERNALES.
Cuadro de Gu:n ?:ncr.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 11, Marzo 17</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Camilo Blondel</name>
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                    <text>o

Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

o

~

•oc::x::x:::x:::xoc:x:::::x:::::x::x::x:x::x:::::~cx::x::x::x::,oc:x::::x::::x:::::x::x:::.c:x:::x:::::x:::e&gt;c:x::::::x::::x::x:::x:::::x:::&gt;,

c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 10 de Marzo d e 19fü.

EL MU NDO ILUSTRADO
jo al Doctor, a l confc~or de Doña Rosa y h u n
abogado local, hombre de mucho peso. La di~cusió1i fué larga y acalorada, ~e emitieron y fondaron toda cla~e ele opinione-:0 , ;;e lliscutió á fon&lt;lo
la cue~tión, y no ;-e 11&lt;.&gt;gó á un acuerdo. E l D r. n o
se compr ometía á afegu rar el éxito, el sacerdote
oe embarcó en una fo~ic; kológica sobre el dered10
de obliga r á la n iña á :-::ufrir una operación aYenturada, y en&lt;:ontrú t.antas cita;; latina,; en pro e-orno on contra; D01i a Hoea pedía á grito&gt;' un col ir io ó ·'co,;a a;;í,'' para lli~ohP-r la tclita que wlaba
l as pu pila;: de la crintura; Don ,Jnnn opinó que

Buenfos c1Cisfóricos.
L os dos ancianos c,;;peraban con ansia el advca
nimiento de aquel n iño, n iña ó lo que fuere. Matrimonio infecundo, vivían hacía t reinta años rol os,
aislados, esa vida melancólicamente feli z, monótonamente t ranquila, propia de dos viej os que s~
quier en y p eculiar de esos bogares en que no baten
sus alas ni gor jean esas aves, los niños.
Cuando perdieron la e&gt;'peranza de tener ,mcesión, recogieron un huérfano; pero les dió mal
pago, y después de amarg,arles la vida con su mal
carácter, sus enfer medades y sus vicios pTecoc-es,
se les largó, llevándose alhajas y dinero.
Este con t ratiempo los hundió aun más en su
soledad y los confirmó en el propósito de aislarse
del mundo y de la ::;ociec1ad, n.o c1eseanc1o ya má:;;
que una cüt'a, morit-,,e j untos y de repente. A veces, ~in embargo, tenían veleidades ne reiterar In

nía en busca ele amparo y hospitalidad, en casa
de ims padrinoo.
-¡ Pero muj er, vienes l?~rdida ! j Yálgame Dios!
y cómo íné eso. Entr a, sientate; ya nos contará,:;
de::;pués . . . y ;;obro 1.0clo, calma, valor, confianza
en Dios y ya verffiTIOS lo ouc se hace.
Hub~ que arreglarle una cama, porque la infeliz Yiuda, próxima á ser madre, no podía más de
fatiga . de terror y de fiebre.
.
A fuerza de cm&lt;l,Hlos y atenciones, la infcfü;
mujer cobró ánimo, mejoró de salud, encon tró lenitivo á su dolor. y pudo, al lado de sus padrino;;.
esperar el nacimiento ~le su hijo. Era éste el niñ o que con tanta an~1edad y alboroto esperaban
los buenos viejo;::.
.
rna madruga&lt;la, los vagidos de una criatura
anunciaron el fel iz adY-enimiento á Don Juan, qu~

r

(
\~

\

')
J

~

" R.:

experiencia y cambiaban el uno con el otro éstas
ó parecidas reflexiones :
- H icimos mal en recoger al muchach o cuan do ya estaba ma l enseñ ado y basta viciado. " Ot r o
gallo n os cantar a," si lo recogemos recién nacido
sin m alas mañas ni malos ejemplos y lo educamo;
á nuestro modo y á nuestro gusto.
- Lo mismo hubiera sido, t ú. Estos mu chach os
de la plebe ya nacen pervemos, y aunque la mon a
se _vista de seda. . . . Ni con p adres descalzos le
quitas á un pelado sus mala, inclinaciones · no
bien crecen, sacan l as uña~ Y :'C acabó . ..' . á
emborracharse y á flojeflr y á robar. i Si están dejados de la mano de Dios ·!
-No obstante, eclucándolos bien, vigilánJolos.
y dándoles buenos consejos . . . . tal vez se loc,rara
algo,-insistía Doña ROEa.
"'
-Puede ... pero lo dudo, arguía Don .luan.
Y continuaba el tren monótono y tristón de su
vida.
Tur esos días les cayó como llovida del cielo
una ahij a,da de confirmación, de la que ni ~;
acordaban y que venía "de buída." Los "pronunciados" habían asaltado la ha,cienda en que el marido trabaj aba, lo habían matado, y la viuda presa del pánico, había huído sabe Dios cómo ',, ve-

'.

•

~e paseaba con a n siedad por la sala, y poco después_ Doñ a Rosa, sa.!tando y palmoteando como
una chiquilla, anunciaba :
-Una niñita, Juan, una niñ ita, y 0"'Ordísima
la may brib001a !
-Bueno, bueno, ¿y :i\faría?
-No muy bien; la "señora" dice que está muv
débil.
..
- P ues ve con ella; no te despegues, y que llamen al médico, á poco que se necesite.
Se necesitó más pronto y más seriamente de lo
que creían. La pobre madre, abatida por el dolor
~inada por _la viudez, ate;fa~a po~ 1~ in.compren~
s1ble tragedia de qu~ h~bia sido Victima, sin más
dosis de vida que la md1spensable para que naciera su bija, murió á poco, dejando en brazos de
Don Juan y de Doña Rosa, á la niña como un
legado de afanes, de inquietudes, de :esponsabil idades, inherentes á una improvisada é inespera-&lt;la paternidad.
Quedar on primero ató_ni_tos; después, cavilosos.
y acabaron resuelt&lt;?§, dec1d1dos á ser padres aman:
tes y abnegados de aquella huérfana.
Pasados los momentos primeros y las punz,mtes
impresiones de aquel triste suceso, comenzó para
ellos una nueva V1da de quehacer y de movimien-

to, entrecortada de problemas que el

·
da de emociones
.
azarp
tea· ba, impregna
dule~,
de
nas ~ozobr~s, de ensay_os tímidos, de éxitos le .
la_ v1_da agitad.a y fehz de quien tiene
asistir -:r_ proteger á un querubín.
que
La n ma era encantadora sana vigorosa M
co_n g~la? dormía con terqu¡dad chili b
enia,sis C0IDICO.
'
aa
La
"S
''
l
"D
' . enora y e
odor," au,ruraban bi,
Sl! cna!1za; el Doctor parecía en'k oratl ci'
OJOS; s1e1~1prc que iba á verla, é iba á
los exammaba con extremada atención
tener ex~raños movimientoo de cabeza. ' Y
Los OJ~ de la niña tenían n o sé qué de
cular, de smgular, que el Doctor sabía y que
Rosa y Don Juan percibían sin poder expli
~ra11 grandes, garzos, límpidos como piedras
c1?sas aquellos ojos, y sin embargo, tenían
D10s qué de anorma•l, y r aro.
E l D octor lo explicó u n día ·
- !íiense ustedes : esa ruedita negra que
l-OS_ºJ?8 lle-rn,n en el centr o, no la tienen los
c~1q•m Ha. y el Doctor separaba con cuidado
parpados de la niña y h acía paJpable su a.fir •
-Y eso, ¿no es malo ? preguntó Doña
- HUilll. · · · pues, bastante. Esa ruedita n
que á la n iña le f alta, es la venta.na por do~
luz entra al fon do d~l oj o. N o habiendo ven•
no hay luz, Y no habiendo luz
-:;-i E r~.t~nces es ciega !-grit·ó· D~ña RoS'll.
E l mfxiico n o se atrevió á contestar.
- ¡ Solo eso nos faJtaba !-exdamó Don J
Y 1 ◊':1_po~res viejos r ompieron á llorar, míen
la n!na, mconsciente de su desgracia, tiradita
carnba en su cuna, pateaba de lo lindo y se
maha con afán un dedito que se había cazado
vuelo.
Resta?lecida 1~ calma, el Doctor explicó !¡lle
~~l tema ~eruedio, que se podía hacer una o
cion Y abnr la rnnhma que la naturaleza h
cerrado; que eso se había hecho ya con buen
sultado en otras ocasiones.
_ El remedio pareció peor que la enfermedad.
ua R°:a, q~le á pesar de su coquetería de mu•
se habia deJado una berruga p or miedo á las ·
ras, " . D o1;_ J~ian, que en ciertas ocasiones
p_refendo ~eJarse morü- á dejarse sangrar,"
s1eron el grito en el cielo.
-¡ Agu)er arle los ojitos !--l(lecía la una.
-¡ y 81 la dejan tuerta! decía el otro.
~ ¡ "'f lu~go, un sentido tan delicado! L o que
sufnVála mocente,-agreg-aban á dúo.
lo -:e ya.nl o pensando. Yo cumplo con avi.
q hay. Desde luego, la operación no
ª1:l-!08 ~onviene que se h aga más tarde cuando
m 1;1-a aya crecido, pueda entender 'obedecer
cm~arse ella misma un poco. Adem'ás esta
[.3~1ón sólo en México, en don de hay
is as y toda clase de elementos. Conque, vamos.
no ~ay que apurarse desde tan temprano ; ti
po hen~n. de pensarlo y de resolverlo.
t Los vie~os se aferraron á la ide-a del aplazam·
0 como ª 'lma tabla de n aufragio ; frente á
g'mJJtles problemas de la vida una tregua es
sa. tan consolad
.
, .
ora como una 'solución,
y los ·
r~tus debi~~ aplazan indefinidamente las reso
c10nes dec1s1vas.

l

?ª

J¡aJo

buenos

ar~t:o del "statu quo," la niña creció y se d
6 ' las vacunas le prendieron admirablem
t e · Don J uan m d'd
·
.
.' tec·
, or 1 o pnmero
p or el pnm
d ien ito, "puso
plan" a, D ona
- ..... ~qa v la hizo
·.
.
gar las torreJ as; á poco comenzó la ru,. 1 á n,ir
tear
,,
l b ·y á. andar, Y b'ien pronto, aunque •.
ciega.
rl~ ª. ~ohta por toda la casa v retozaba en el ·
e mc11.'i,o· Co=
·
u,o era ciega
, la ·pusieron bajo la
vocacwn de Nuestro. Señora de la Luz tal
confiando en un milagro
'
Un día que Luz twpezó can un mueble
pu~ to, cayó Y. se hizo un chichón; surgió de n
v? el problema ,de la operación, y con las pro
ciones de un ca.&lt;,o de conciencia. Citóse á co

lo mejor era t raerla á 11éxico y consultar el caso con alg ún especialista.
A, í ~e hizo; Yinieron á la capital y sometieron
el caso á e:onsulta. D ió la de;;gracia que reunieron
en junta á dos rirnles en ·'oculiismo", y,
como era nat ural, el uno tlijo que ,-í y el otro dijo
que n o, ambos con igu al c011tunclcucia y acop io
de 1,azonea.
U n resultado sí ~e l ogró. Don J uan y Doñ.1 Hosa , isitaro11 todo en la capital, y por con:;iguiente.
la E;:.cuela de CiegoF, y quedaron sorprendido . El
edificio, i-eYero, per o elegante, albeando de limpio,
con sui, !!'.randes fr0.:ieos t&gt;n el ve..:;tíbulo, su jardín
fron do;;o _y perfu mado, ,rn,-;; refectorios amplios, ;;lB
dormitorios lumino..;o:; y ventilado~; l os cie~uito:'
corriendo y ju¡rando en l os corredore~, snbirmhi
y baj ando e,-cale-ra,; como si "úc-\im-ieran viendo,"
t odo aqu el parloteo regocijado bajo el cuidado
de bcnéYolas matrona:; .v ele vigilantes ¡;oJír;ito~.
les hizo p rofunda impresión. Pero lo que los dej ó marav illado,,; fué oir á Jo;; cirgo..:; lerr, ,crlc~ c.:;cribir , calcular, bordar, carpintear; e:;;cnchar ~u.:;
coros angélico.; tan tierno,; v sentidOl', lil" .:;infonías de su orquesta, su estu diantin a .... E l viejo
matrimonio había oído hablar de todo eso, sin
creerlo en el fondo. L uz, tran~portada á la hora
c1e la escolcta y ele la lección de mú~ira, exclamó :
- 1\famá Rosa, que me emeñen á tocar el pian o, ; quier es?
Aquel e~pectáculo los mareó y tra..-stornó á tocl os. Durante muchos días n o se habló rle otra co~a.
Se hicieron p royectos : Luz aprendería todo e;;o, sabría l eer, escribir, cantar, bordar, tocar el piano ;
p odría tra bajar y bastarS&lt;' á sí misma. L a ceguer a no tendría va inconvenientes serios.
- ¡ Y ya no me harán operación !-decía elln
en el colmo del regocijo.
Aque.lla resolución inef;perada, di~ipó l a om::e~ión bajo la cual vivían hada ya año¡; y era uua
puerta que se abría ele par en par del lado Lle h1
felicidad y !'-obre el más tranquilo y sereno dt•
todos los horizontes.
Se dieron los pMos necesarios, y L uz ingresó
al plantel. El D irector y Fundador , señor T .. ..
la ,acof!ió con patemal benevolencia, con la dulzura ang-élica, con la inmensa tenrnra con que a.cogía á todos sus asilados, y no tarcló en ser su predil ecta.
El señor T. era un an ciano venerable, exquisito
de pulcrit u d, u na miel su carácter. Con i;,agrado
á su obra, la vigilaba sin descanso y se afanaba
por mejorarla. No salía casi de la escuela, vivía

la misma vida que sus alumno.-;, los acompañaba
en sus la borCl&lt;', pre~cnciaba sus recreaciones y á la:,
hor as calurosas de la siesta, bajo la sombra de lo;;
árbole;;, sentado en un banco rústico, con un hervidero de c:hiquillos que lo adoraban. cabalgando
en t.Ui' pierna~, pendientes tlc ;;u cuello, tornado,
de sus mano", c-on su luenga bar ba, su alta c;,;tatura v su e.;cuatlría ele atleta, pareeía esa e.,'..atun
del :X ilo ,al picada de amorcil lo~ que se a&lt;lm ira
en el )fu,:eo del Louvrc. Era la hora ele los chocho~, de la:,; golosiJrn,- y de los cuento:; pintorescos
é in"tnictiYo,, ele las clul.ce:,; rcprimcmtla,; á las perczo1-o., y á Jo,- travie,;os, lle la, .fra"c" de estímulo
y dr ál iento para los enérgico~, lo:; bonclatlo,:os y
loo tlócile~ . ...

Luz lkgó á quererlo ha,ta el fanati"m o. llnbí:
en , u afodo muclrn, componente, y muchos factows : una ~irnpatía profunda por el andano &lt;·ariño~o y henénilo : l't'~peto por i,u .alicr y su,; virtude:-, a&lt;lmirneión por :-u c1wrgía y por ;;u obra
iilantrópic:a, gratitud por ,-u,; cli;;tinóones y agas,1jo.,. l'ompara&lt;lo con é:-tc. el cariño granclí~imo
\' tiPrní, imo, ~in duela, de Luz por bll, p:.iclrcs
a,loptivo,,, cnl má, ,:irnpk. meno,; noble, mú,- hurgué., ; era el afee-to t¡ue ,e puede profe~ar á lo:-;
hornbn.·~ ; el que ,en tía por el ;;CJior Di redor era
el amor que ,ólo pueden in&gt;'pirar lo~ hérot'ti y lo:;
dio,,e,-.
Luz ,e había cle,..arrollaclo \' cmhclleciclo pro&lt;ligio,amcnte .•\ lo, catorce año:.:, era t_oda una mujer, alta, flexible, arrogante )' nrnJe:;tuo,.:a, •P1•.
J uno niña. y tenía a&lt;:titude,; altirn:-; y graciosa&lt;;,
como la,; ele la Diana ele Han,- )fackart. Era ,í.
la yez que níYeamrnte ca,-ta, plenamente mujer;
nada ,ahía, pero todo debía Bentirlo, el empuje ele la :'-avía, el calor ele la s-angre gen ~ro,.1, ~a
,e:l &lt;le lo ignom1lo _\· ele lo mi;:terio..'-O, las int:.•qJlic-ahle,-; inquit&gt;tudr;; ~; los no nefi.niclo, a :.!:Plí,s ']tlC
a(•ompafüm á la eyolución del ~er. E"tab1 en h
celad en que la nrnjrr ,-neña con el ángei 1J rr•11
el héru', mrrne-nto delicado y crítico en qnL' ~•~
na,,1 nor c-ctreeha ere"ta entre dos precipici0:- : el
é,ta::;i::: rní;:tico Y el amor romántico, momento &lt;lcei;:.irn en que h1s adolescente,,. corren el l'iesgo de
proft•=ar ó ele íng.ar,;e con su novio.
Luz había encontrado realizado su eMueño arllicnte en &lt;.&gt;l ~efwr D irector, y á p OC'o ancla1· ya ('a,:i nada ni nad ic existía para ella, fuera de él. Su
ccgn-crn mi, ma le permitía forjárselo á su antojo,
ft ,.:n rn prieho. tal eomr,
l o había ;:oiia&lt;lo : todo al 1
r ededor su.YO lo empuja- 1
ha á ,miarlo Y á venerarlo ; e11 ~u iÍ1~enei 1 h
,1 r-arieiaha como i;i nún
fnera niña: no querfo senarar:&gt;e de su lado; iloralia ;;u am-encia; lo ,entí, 1
llegar antes que naclie, v
primero aue todos se precipitaba á ,:u encuentro.
~e pu,:o triRtc, soña:'!ora,
diYagada, dormía poco t,
comía meno;: ; se llegó .'t
rreer que estaba enferma.
En r ea lidacl, estaba enamorarla.

***
El señor Director, por
rn edad, por la austerin·1 l
ile su vida, por la solidez
ele su;: principios, por ._..¡_,
nosición á la cabez:1 del
plantel y su ·consagrR&lt;'.,in
ah"-oluta á 1-u ob-ra abmtrópica, estaba al aiJrig0
ele toda seducción v ,worazado ronha tr1b ·¡ nt.i.
ción. Cuando ~e convenció ele aquello, cu·mdo el
amor exaltado y neurótico de aqu ella n1iia saltó
á ,;u Yil'ta, mmo á h de
todo el mundo, ;;•:itió {&gt;]_
inocente, remordimien to ;
se hizo, sin razón, tremen.dos caraos y daeic1 i0
poner remedio. La ni.ña,
enamorada, es decir, doblemente ciega, le ins .
0

Domingo 10 de Marzo de 1901.
piraba compasión profunda; la quería •~orno
á todos sui; ciegos, como una hija; uo se sintió
ni por un momento contaminado de la pasión de
L uz ; pero juzgan{lo que su ternura y predilección
p or ella habíau si&lt;lo parte princinalí;;ima en hae:er brotar un sentimierito profano t•n am1cl corazón ardiente .Y virg("J], se prometió enmendar su
inrnluntario error, cortar el mal ele raíz y ensayar
el romedio á la yez banal, bru tal y heroico de la
au:'encia.
Llamó á Don Juan, habló con él largo y tend ido, le hizo comp1,c-n&lt;ler la situación .Y se decidió,
en combinación con Doña Ho:'a, llevar~e á la niña
al eampo.
Se explicó á Luz que i:;us ne rvio~, su,- tristeza:-,
rn inapetencia, ~u,; insomnio;:, crnn consecu0ncia
clel mucho c.:;tudio y de la vida sedentaria que hacía años llevaba, de la nostalgía ele la:- rosas y ele
las bri,:a,;, y que el doctor aconsejaba cle,;canso, rnpo~o ele ~u e¡;píritu y una ternpora&lt;lita en el campo; que cu cofüecueneia, irían á pa,ar unOl'; dín,:
al pu&lt;'blo, mientras ella se re,;tahlcda. A la sola idPn ele la au,;cnria, Luz ~e sublevó, lloró, protl';tó; con t al de que no ~e la llcYaran ni la :::acaran del cok•gio, juró no e.,tueliar ya má~, comN
bien, reir, cantar, dormir, t odo cuanto ~e aui~icra. Don ,Juan y Doiia Rosa. á qnient':- aterraba má-;
&lt;·1 amor quimérico de la niña que sus acha.qtw" . .'.'
mantm·icron firme:;; 1le la~ súplica,- pasaron á las
amenaza,, y Luz :sufrió un primN ataque de rn'rvio$, aterrador é inofensivo como todos. Al verla
eonruba, tetánica, C'spumante., la opulenta cab1°l1Na en de:sorden, y pegajo~a ele viscoso ~ud rw,
estmicron á punto de desist ir; ~ro el ~eñor Diredor imistió, y con razones de peso : la situación era in~o~tenible, ¡ á dónde iban á parar! ¡ cómo fomentar aquella pasión imposible y que comenzaba á suscitar hablillas que podíau llegar al
escándalo! El, el hombre fuerte é incorruptiblC',
comenzaba á sentir r ubores de paje ante las fra..'iCS
tierna,; y las caricias cand{'ntes de la muchacha;
ya había SOf!&gt;rcndiilo sonrisas maliciosas y cuchicheo!'- burlone:- entre preíed&lt;IB y alumnoo.
-Así e;:; que ... nada,~ontinuó el Director, ¡ á llevarse á la niña ! dentro de algunos meses ya
no se aco:rdará de e:a historia.
. Dicho y hecho; empaquetaron á Luz en la d i1igencia. y reintegraron con ella su antes tranouilo Y de-lic:io~o domicilio de Atlixco.
La partida fné cruel; Luz lloró Y se desmayó.
cayó en conrnbiones, y llegó al pueblo hecha un t

�lástima y un mar de lágrimas. Doña R?Sa confiaba en el aire puro del campo, en las brisas perfumadas en los baños fríos, en la leche fresca
Don Ju~n, que había leído algo de Lamartine,
abrig,aba temores y sentía desconfianzas.
Nada oudo distraer ni consolar á Luz. Como
si la hubíeran reconocido, las palomas bajaban del
palomar para poi;arse en sus hombros y picotearle eomo besándola, los labios; en el corral, canto»
triunfales de crallos, cacarear de gallinas, piar de
polluelos, grit~s est1:idente~ d? pavos, ~ai,-cajada~
de guajolotes, la deJaban rnd1fcrentc. y ante~ la
importunaban que dívagarla. En el jardín, el aroma penetrante &lt;le jazmines y azahare:., el lenu·'
períume de la,; ro,c:a,;, el zumbar de lai; abejas y
moscardones, la frc.;cura y la soledad del emparrado, la atraían. á la vez que la enervaban. ~e la
veía á menudo hincada, medio recostada en el
banco •rústico, como si tuviera una mano rntrP l,t
suyas, seguir atenta una conversación, qne
no se oía; se la oía murmurar respuo.,tas a prr
guntas aurentcs, y pe1mianccía horas enteras extátiea, inmóvil. siu·uiendo en :-u t•,píritu el desarrollo de su sueño.
Un dí-a que Je. pre:rnnfaron:
-¿ Qué haee~ ahí? ( 'ontt•;;tó maquinalmente:
-Platico eon el srñor Director.
Enflaquecida llegó, á poco; estaLJa demacrada:
en vez de do1111ir. vagaba gola á deshora por C'l
jardín; huía ele todos, y abgtraída y ensimisma&lt;lMpronunciaba frase~ intoherentes.
-Se nos muere ó se nos vuelve loea,-&lt;lccían
los viejos.
El médico lora]. el c¡ue la Yió nacer, per&lt;lía los
bártulos, vaciaba la botica. y acabó por intimar
categóricamente :
-LléV{)nrela o-tra \'ez, ó no :r&lt;.&gt;,;pondo de su ra
zón ni de su vida.
¡ Y vuelta á cargar con Luz á }léxico!
El señor T .... no :;npo qué hacer ante el fracaso de su tentativa v va tiraba la montera. Un
día, platicando con ei inédico &lt;lel asilo, joven y
guapo él, de gran talento, un poco escéptico, como
hoy diríamos "fin &lt;le siécle··, y medio psicológo,
el seño,:r DirC&lt;:tor tuvo una idea que creyó genial:
-¿ Si la hiciéramos operar y recobrar la vista?
Es seguro que al wrme caduco, cano. rugoso y feo,
Luz se curaría. En su imaginación debo :;er un arcángel; si llega á ,·erme anciano, achacooo y an.tipático, su pasión, de por fuerza, tiene que extinguirse, y quién sabe si ya viendo, encuentre un joven de quien enamorarse,!
-Puede muy bien, arguyó el doctor, pero acaso se ha~ usteu ilusiones. El hombre, ante todo,
ama los Encantos, la belleza plástica de la mujer.
Para la mujer, el físico del hombre, es secundario.
En estado de indiferencia y en igualdad de circun~
tancias, es seguro que prefiere un joven á un
viejo; pero ya enamorada. dudo que la demostración de la fealdcad ó de la Yejez del objeto amado, la bag-an dejar de preferirlo. Si llegan á enamorarse de los feos, ,:abicndo que lo son, de lo~
mónstruos, constándole,- ,:u deformidad, qué mella quiere usted que les hag-an esos atributos cuando ya aman!
--

--..

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 1901.

_ "I

-Sin embargo, ella debe reputarme
hermoso. ¿ Qué conoce de mí? mi sér moral mi afecto hacia ella, la compasión que
me' inspira, la benevolencia con que la
trato. ¿ Pero de mi persona física? E!
~onido .de mi voz, la forma y el temblor de
mis manos, la lenta cadencia de mis pasos. El canevá está en blanco, y sabe Dios
lo que su fantasía haya obr&lt;lado en él !
probablemente un efebo,
ttn ángel, un ~emi-dios: y
cuando vea este torso encorvado, estos ojos empañados v lacrimosos, la~
canas, las arrugas, ele seguro me verá con horro··
y ,:al&lt;lremos airosos del
paso. Además, la;; reflexiones de usted, completan mi plan; si Luz
recobni la vista. cuando
llegue á verme. ~·a habré
procurado que ,;epa lo que
-;on la juventud y la belleza, y el golpe será seguro.
-Así sea; en tod.&gt; ca~o, La experiencia es curiosa y ruego á usted me
¡,ermita e;;tar presente el
día que o8tente sus encantos ante la atónita
mirada de Luz.
-Cuente usted con
ello, como yo con sus luces y conseio.s.

-f

***
Decidido á quemar sus
naves el señor Director. '
;,e aipei"Ronó con la úi.milia, y íué á hacer á Luz
una vii;ita. Luz recobró en aquel del ieio~o momento, el apiñonado color de las mejillas. el tono d~
Hl~ mú"culo~, el timbre ya apagado de su Yoz, la
luz, empañada ya, de sus pupilas. ~ntada en un
banquillo, como en el colegio, á loo pies del señor
Director, con una mano del viejo entre 11:lti suyas,
Lu1. irra(liaha felicidad y seguía la hábil conversación del anciano. Este, parecía inspirado; hahló &lt;1cl ciclo, de lo,; astros, del sol, de lo;, arrebol~
ele la aurora y rle log celaje.~ del ocaso. Ensalzaba
y ponderaba e-1 arco iris, las livideces del relámpago, la e~mcralda de los campos, las alas de oro de
b~ mariporni:, la nívea blancura ele las nubes, el
eintilar rl&lt;· las &lt;'::itrellas, y en media l1C&gt;ra hizo la
rporiera rle todo,- los fenómenos y de todag las
c.&gt;sa~ visibles.
-La múiica más dulce, el aroma má,, delicado,
el ~abnr más C'xquisito,-decía,-¡ qué son y qué
rnlcn al laclo de la lu1., de sus camhiantes v ele su~
matiee¡; ! Ver,-agregaba.-&lt;lesdc la fall1 rle la
eolina ~eqientear el arroyo en el valle. pasar h

-Pues mucho va á ver la niña cuando ni nosotros mismos vemos,-deeía Doña Rosa, que se
sentía--con ímpetus de p.e~lizcar al Docto~··
_·y el señor T. no viene ?-pregunto Luz..
Ah! eso no,--&lt;:ontestó con aire de suficien:
cia el oculista, que estaba en ~ntec-edentes.-El s~ñor Director es como el ramillete con que terminarán los fuegos. Lo verá usted á su tiempo; c·uando pueda sin peligro soportar la luz y cuando ya
sepa ver.
.
-¡ Cómo que sepa \'er ! pues qué más necesita
saber ver si ve !
-Ya le expliqué eso largamente á Don Juan.
No basta que la operación se haya logra~o; a~~
principio Luresita "podrá ver, pero n? ~abra ver;
tendrá todos los elementos para percibir, pero no
percibirá.
_
-El demonio que lo entienda; s1 puede ver y
.no ve, será por puro capricho, porque yo," usted;
y todos loo que podemos ver, vemo-s, y no se por que
€Ha no lo había de hacer. Y tú, Juan Lanas, que
nada me habías did10 ! ¿ v dónde vamos á encon trar escuela y mae,:tros para que la enseñen á ver?
-l;"stedes mismos serán los maestros. " vo los
aleccionaré. Por lo pronto, y ya que las heridas cicatrizaron y que no ha~· inflamacfón, vo~· ;'ápi~l~mente á examinar el fondo del OJO, despues d1re,
casi con seguridad. si la niña llegará ó no á
ver.
El oc,ulista armó un aparato provil'-to de un c~pejito, é inundó de l~.1z tomada _de una lám.~ara y
reflejada por el espeJo, las pupilas de la runa, to;
davía concentró los ravos con una lente, y lanzo
hasta el fondo del ojo: un haz -deslumbrador.
- Chula.- decía Doña Rosa,--eso es el cardillo, ¿ lo ves?
.
-No,-resp001dió Luz, nada más s10nto muy
raro en la 0.1.beza v ardor en l os ojos.
-Pues hija, si no ves C:3€ ca11dillo, te luciste Y
nos lucimos,--comentó Doña Rosa, que estaba ,va
nerYiosa, impertinente ~' hasta agresirn.
-Todo va bien, dijo el Doctor
terminado el examen, el fondo del
ojo está sano, la pupila inta.eta,
el humor vítreo ...
-Sí; como dicen luego, todo,;
somos honrados; pero la capa no
parece! Mucha papilla y mu&lt;:hos humores; pero la pobre no
ve ni el cardillo ! ¡ Estamos frescos!
-La niña verá, respondo d~
ello. De,,de mañana, y ciñéndose
á mis instrucciones para abreviar
y marchar más aprisa, comiencen
á enseñaTla á ver. Y o daré mis
vueltas.

Yista por el ametista coronado de armiño de laa
montañas. abarcar el variado Y espléndido horizonte, wr aB&lt;'e11der en elegantes e;pirales el bruno
ele la cabaña, despeñarse en diamantes la cascada,
romperse en espumas la resaca, fulgurar el rayo,
flamear el rnlcán .... e~o ef' divino! quien no ve,
no vin.&gt;. no goza, no puede ser feliz: está condenado al dolor en su cárcel de sombra:;.
Luz se había puesto poco á poeo en pie, sus ojos,
insensibles y luminosos, pa,Tecían rnr á lo lejos . .•
la inmen;;idad ! Volvía lentamente la cabeza como
recorriendo un vasto panorama, la nariz dilatada, la respiración jadeante, trémula de emoción
y resplandeciente de beHeza_
-Veo, veo,--·cleda á media voz mientrai; habla•
ba el viejo, y luego, cuando calló el anciano, dejó
escapar con desaliento esta;; palabra;;:
-Xo, no veo, ¡ quién rmdiera wr !
-Tú. si lo quier°", es mu_v fácil; un juguete,
un piqnetito (]ue ape,nas sentirás; los médico-: rdS•
ponden de todo: ~e ap1't'i-uró á decir el señor T . . •
encantado del éxito d{' su estratagema.
-Y te llevaremos á la Alameda, y al teatr:&gt;,
agreg-aba Doña Ro.&lt;&gt;a.
-Y á Santa Anita v al circo. completaba Don
,Tuan.
·
-Y admirarás la Katnraleza, v verás el cielo
.Y los a;::tros, aponba el señor T .. ·..
-¿ Y lo veré á usted también ?-preguntó ella

***
Resuelta la orerac1on, se acudió al oculista del
pro, quien la practicó con su maestría acostum·
brada, dejando veu&lt;lados los ojos de la niña unos
días, en espera de la cicatriz de las heridas.
Etornos fueron, para todos, aquellos días de angustiosa Cl'pera. ¿ Se habrá logrado e,l resultado?
;, Llegará Luz á ver? Doña Rosa y Don Juan ,no
pegaron los ojos en todo ese tiempo, y sen~1an
trnsudores á la idea de que la operación hubiera
fracasado, idea que parecía complácerne en ator·
mentarlos. Sólo la enferma, fortalecida por las
asiduas visitas del seüor Di l"ector, esperaba tran·
quila y con una seguridad absoluta. ¡ Quería ver, Y
lo quería con tanta intensidad y emergía, que .no
dudaba; de qué, removic1o el obstáculo matenal,
J10('ob~a plena y completamente la vista!
Llel!'o.:iel momento solemne: el Doctor hizo cerrar las puert-as v ventanas, y procedió á quitar el
,endaje, alumbrándose con una vela provista de
un velador.
,
"'

En otra ocas1on, Don Juan se pu~o ~ _pa~ar y
repasar frente á. {'!la, hast~ que consigmo que l a
joven lo siguiera con los OJOS. ,'. .
t
-Eso que ves, soy yo,-le dec1a --~hora es oy
á tu izquierda. ahora á. tu derecha, Sl!!'?;eme.-,_
Luz lo se.,.uía en su5 movimientos, perd1endole á
i:,
,
t
ratos y volviéndolo luego a encon rar.
,
·
D
- I:?.o-a
que se
O
Esta experiencia encant o a ona
,
puso á repetirla.
·d
-Ahora vo,-y moviéndooe en todos s_enh os,
-búscame.~eeía.--estoy junto al balcon . • • • •
No. tonta, de este lado.
_
Luz ac.abó nor fijan,e en ella. Dona, R osa! loca
de gm,to y puesta en jarrat&gt; frente a la Joven,
decía:
.
-Esta soy yo : mamá Rosa; tengo m1 ba,ta de
percal y mi ma~cad~ en el cueUo; esto se I lama
fistol " estos son amllos.
. .
.
-¡ Anda allá, mujer! qué va á d1::1hngu1r todavía fü.toles 11i anillos; confórmate con que te

exhaños y fantásticos; cruzaban como saetas cosas
flotantes, y dos claraboyas de una. casa frontc~a~
fueron como dos ojos de buho g1ganteseo, fiJo"
siemure en ella \' amenazadores.
E~ la inconsi,,tcncia del medio que la rocleah~,
v la variedad de sus aspectos, que le prntl ucia
~-értigos. había que traerla y lleYarla ele la mano,
nunea sabía don&lt;le comenzaba )' donde acababa la
t'S(·alera. CuaJUdo quería auda1; sola y sin .t,10piezo, e-erraba los ojos y echaba a and~r, hacieudolo
mejor ú ob,:;cura~ que ron ~uz : soha pe1manecer
largo rato en plena obseundad, para eo~·apa~ al
mareo que'le producía aquel rale1doscop10, ~1empre en 1novimiento, y hui&gt;? momentos en q~1e lleeró ú creer que ver era fatigoso. estorb().".o, nnportuno é inútil. Por la noche. durante su sueño, gur ·
gían de nuevo y le asediaban todos aquellos figurones y aquellos fautasmas.
Por fin. llegó á ver, como vemos todos, con claridad, co1Í preeisi61~ y discerni,mi~nt_o. ~a habí~u
enseñado con espeernl e€mero a cl1stmgu1r un JOven de un viejo, una persona bella ele una f?a; -e
habían esforzado en ponderarle las excels1ludes
de la juventud y de la hermosu~·a. Xo bastando 1~
"casos" en el círculo de relaciones de la familia y en el de las nuevas é improYisadas que se
t,ontrajt•ron exprofeso, la documentaron eon álbums fotográficos, periódicos ilustrados y cuanto
vino al caso. Se la llevó á Yer en tearr~ y pMrM,
á euantos más jóvenes y hombres hermosos y elegantes fué posible, y solían decirla para sugerirla :
-Xo volte€S; ahí rn un viejo.
To&lt;lo esto lo dejaba haC;er Luz sin cau-,arle extrañeza por no estar en el secreto. n día, sin embargo, en que Don .Juan se prodigaba en improperio:; contra los viejos. Luz le fué á la mano di •
ciéndole:
-¿Porqué quiere usted tan mal á lo;, aneianos?
rsted y mamá Rosa son Yicjos. ~· son muy monos
y muy buenoo.
. C're_veron peligro~o insistir en aquel manejo. que
podría despertar la -:uspicacia de Luz, )- decidieron tentar la prueba suprema. La jo,·en estaba,
por lo demás, muy aleccionada, )' había hecho
grandes progrwoc, no ~ólo en la distinción entr~
Yiejos y jóvenes, sino también en su capaeida-d para apreciar la belleza. l.:'"n sentimiento e.stético,
innato en Luz ? una enseñanza objetirn asidua,
habían dado á la joven alta~ aptitudes ele apreciación y ele crítica plásticas.
Si Doña Rosa. Don Juan .r el señor Director
hubiernn adivinado lo que pa;:aba en el alma de
la niña de:;de que inie:iaron su educación estética,
hubieran batido palm,ls y eantado Yictoria. A medida que Luz discernía lo bello, que se ~aba cuenta del brillo de una mirada. de la corrN·ción de
un perfil, de la arrogane:ia de una aetitucl. ele la
gracia Y· flexibilidad de un morimiento. ib:l re1·i~tiendo en su mente, con ese atributo. la imai,cn del señor Director. Para ella, el $eñor 'l' . ....
á quie11 nunea había vi,:to, aeabó por ser joven,
arrogante; A polo. por la gracia; Hércule,,. por fa.
fuerza. Su fanta,:ía lo fné poco á poco reYistiendo
de ensortijada c-abellera, de barba poblada; le atr!bu~-ó ojos negros, de mirada profunda, 1rnriz grieP'a. boca carno,,a .v fresca, torso robusto. cintura
flexible, ma,no nerviosa, pie seguro. andar airoso, y c,uanto encontró á mano de bello, de juvenil
~·. de viril.. Lo vi~tió, igualmente, á su antojo: le
nta de neo pano, sombrero deslumbrador, &lt;:haleco .Y camisa de nieve, pantalón extrarico. bastón
11ltr,ad1ic:. Dentro de ese traje, metió el cuerpo qua
habia. sonado, dentro del cuerpo el alma, bien
eonoc1da para ella, del señor Director, y se creó
un amante, á la vez Adonis, Grammont Ca lerousse y Francisco de Paula, y á él cons;nó su
0
Yida, sus éxtasis y sus transportes.

r

***

Al día siguiente comenzó el
aprendizaje; sentaron á Luz en
una poltrona y entreabieron un
poco al lado del bakón. La ciega no notó nada, lo que arrancó
una mueca á Doña Rosa. Pero poco á poco, y como sin conciencia,
Luz se había vuelto y tenia los ojos fijoo en la
franja de luz del balcón. Parpadeaba á \'l'Ceti,
y después comenzó á buscar con las manos y á
tentalear algo del lado de la luz.
-¿Ves algo, niña?
-No sé; pero creo que hay algo enfrente,é insistía en querer tomar aquello con las manos.
Intervino Don Juan y fué á cerrar el balcón.
-¿ Pero Qué te pasa; hombre? Ahora que empieza á ver algo, le cierras el baleé;:;_!
-Déjame en paz,-y continuó su lección.Eso que estaba. enfrente, ¿ dónde está?
-Ya no está.
-¿Y ahora?
-¡ Ahí está !-y bataillab_a por tomarlo.
-Pues eso es lo que llamamoo luz, eso es la
luz.
-La luz .... --decía la enferma con poca convicció11.
-Fíjate ahora; esto es más luz, ahora menos,
ahora nada.
-Sí. sí, ya la voy conociendo.
-Hasta que quiso Dios !-exclamó Doña Rooa.
Pocos días después, Luz daba á entender que
entreveía ya las cosas, designándolas vagamente
con esta indicación : aquí más b1z, aquí menos,
aquí nada, según el color brillante ú opaco de lo;
objetos, ó según el claroscuro de la pieza.

Domingo 10 de ~Iarzo de 1901.

medio vea en conjunto, y date de santos si lo logras.
A estas alturas el aprendizaje, Luz tenía ante
lo:, oj-os, un panorama extraño, según después
pudo describirlo: Los objetos le parecían pintados ó proyectados sobre una pantalla, todos á la
misma distancia. ninguno de bulto, sino romo
"untados'· en el muro. Loo objetos eran manchas mal limitadas, de colores diversos; pero poco matizadoo é indefiuioles. Las cosas en movüniento deslizaban sobre las otras pegadas á
ellos, como quien se desliza á lo largo de un muro.
Aquellas sombra6 chinescas eran ridículas á veces, á veces sinie5tras y hasta terroríficas.
Cada persona llevaba tras de sí su propia caricatura, su sombra qne ge;;:ticulaba, hacía "lo:, enanitos y los enanotes;· se alargaba, se inflaba, C!'cal~ba el techo, se arrnstraba por el -suelo y ,;olLi
gm.r al rededor de la pen:ona misma como esquivándola y burlándola. Poco de:-pués, el gombreado
de los objetos. le parecían hueco:;., Yano,-, vacío;; en
ellos; la;; puertas, cavernas, si la pieza contigua estaba obscura; los ba.J.con(IS, fanal&lt;'S_
Vivió dos ó tres meses en medio c1e una pesadilla; tropezaba con todo. tardaba "años y felice;:
días," en llegar á pu:üos que le parecían cercanos; surgían de improviso á su lado figurM y seres

** *
El momento decisivo llegó. Conforme e:.tnba
c-ourenido, se dieron cita el Doctor escéptico y--e~ señor Director. Aquól, como todo el que s·~
~1ente hermoso y Ps elegante, hizo una toilette e;;.
rnen~da, la de t_?dos l.os Lovelaces en las grandes
oeas1,ones; el senor Director, por el contrario. ene~rrn su torso, olvidó rasurarse, descuidó el cep1llo, y con su levitón más viejo " su corbata má~
raída. acudió á la cita.
·
Luz esperaba en la sala el momento máB dule~ de su existoocia, impaciente, pero confiada. Ha.
lna logra~o, eomo todas las naturalezas pasional:5, _suge1:11~e de ta,l mod~ que .ni se pregunbiba
s1qmem ¿como sera el senor Director? ¿qué im-

�Domingo 10 de 1~arzo de 1!)01.
presión va á pro&lt;lucii,me su persona? Para eHa, aquello i:o se
preguntaba ni 5e discutía, m po··
día de otro modo suceder : el señor Director entraría luminoso,
radiante como un astro, Y ella
caería á sm piea gritándole :
-Gracias, mil gracia!', por h,:befüc tlejado contemplar y adnnrar !
De pronto, un timbre que r;bw,
pa:,;os y voces confusas en el corredor y en la ante,;ala; la puerta
tplC se abre, dos hombre,, que entran v Luz, clesatentatla, lor,1,
radi;ntc feliz como nunca !1:1bía
' serlo, se arroJ.a en b'raconcebido
zos del Dodor, cxclamam1o:
-Se11or, señor, qué hermo~o e~
usted. . . y cae desplomada . . .
El señor Director y el m~dico
i,e retiraron, aquél, radiante _\ feliz, éste, confuso, caviloso, pro-•
fundamente conmovido.
-¿ Qué ,t al, anüguiitr\-:-dechi.
el :;eñor T. . . dando amisros..--:..,
palmaditas en el hombro dt&gt;
amigo,-¡ qué le había yo dicho!
¿ Yerdad que ha sido un riran
golpe?
-Sí, sei1or,--conte,tó el otro,
-mortal.
***
1Io1-tal en efecto. Cuando Luz supo lo que había pasado, !?orqu~ ~e apresun1:?n} decÍl;el~, creyendo así "consolidar la curacion , quedo e~tnpef ,,&lt;ta.
. .
-¡Cómo ! ¿no era él? ;,había perdido el JUI·
cio? r,·era posible el error? Bah
... . se
chancean,
] ,
?
no es posible, ¿quién otro pe{ na "er.
. .
-:X 0 , hija, no; no era él, era el otro¡ el n~Jo,
el encorvado y tembloroso, el de la levita ra1da.
¿no lo Yiste? ;. emnarañac'.o ~:_feo é]? . . .. _ .
Desde aquel momento smho ~uz u~a C?"ª imposible de clescribirEc, y que_aca h~ por msp~ra~le horror y a;:co. Amaba al ~enor D,irccto:: s1, sm d1~da, con toda rn alma, y senha tenble remonlimiento de haberle ~ido infiel. aunque por enor,

por extravío y sin voluntad. A la vez, la a&lt;Sediaba
la imagen arrogante y jmenil del Doctor. ¿ Lo
amaba también? :N'o quería confesárselo, se lo neo-aba ob,,tinada v descaradamente á sí misma; peºro acabó por no .podér,;elo ocu1tar. Su
., amor se d_ualizó, por decirlo así, y fué ta&lt;n fogoso, tan ard1en te para el uno como para el otro. Con el alma, con
lo que el corazón tiene de má.;; noble, de más puro
y de má~ abnegado, amaba al Reñor Director; con
los ojo~ del e~píritu, no veía rná,,,: que á él; en tanto que con los ojos del cuerpo, no veía sino lf'I j n''entud, la belleza y la arrogancia del Doctor, y
que con su organizarión de mujer, sf&gt;n.,;ible y apasionada, no amaba ni podía amar á otro.
Quería hacen:" i lusioncs, dividi:rse, ceder ll cada amor su parte de presa, y dar la mitad de su

MELANCOLIA

NUESTROS GRABADOS.

Hondo anhelo de infinito,
Perfección nunca lograda,
Verso extraño y exqui.sito,
Frase rica y torturada,
Frágil cuerpo, sang~e enferma,
Carne impura y enennga,
. Que se a,duerma,: que_ se duerma,
Que descanse m1 fatiga.
Cada nítida roañaua
Entre un hálito de aroma,;
En el aire se desgrana
La parvada de palomas,
De palomas mema~eras . ,
Que en su vuelo h~c1~ ]as ClllHl6
Van en triángulos e hilera,;,
La parvada de mis rimas
En perpetuo y t~iste viaje
Por los cielos lununoso:;
Con un mfatico mensaje
En lo.s picos armoniosos.
En las lilas del Poniente,
Ca,da tarde gris y quieta,
Yao-amente, Yagamente,
8e l evanta una silueta
Que conforta mi alegría,

y en la noche azul Y pura,
La a&lt;lorable Poesía
Desvanece mi amargura,

y deahace en mis tormentos
Amor~a y aniadada,
El collar de lindos cuentos
De ]a bella Scherazada.

€/rerr Jlebolleoo.

EL MUNDO I L USTRAD(')

E L MUNDO I LUSTRADO
sér á cada cual: su espíritu al
uno, al otro la forma sensible, ma.
terial y exterior.
-El señor Director será mi pa.
dre, el Doctor será mi espo-:o . ••
Y se le erizaban los cabellos al
sentir, sin explicároelo m cas:
concebirlo, que tenía que ser toda del uno ó toda del otro : que
para conseguir al primero, le en,
.fuerza dejar al segundo, y qu&amp;
para caer en brazo:5 de éste, era
indispensable prescrnd1r del Qtro.
Y no lo podía, amaba á lo,; do,i,
y un amargo intolerable le subía á la garganta, al sentin;e viro-en v adúltera, y condenada á no
~ealizar jamás e;;e divino ideal di?
la mujer pura : pertenecer, todP,
en cuerno y alana, á un solo hombre.
Aquel dolor minó su exi.,tencin,
precaria ya después de tanto S'lfrimiento y tanta angustia;
demacración se acentuó, sus fu~,.
zas decayeron y comenzaron
extinguirse. Cua.n do se ~in•i6:
próxima á morir, hizo venir al
señor Director, y á su cabecera, le
t01J11ó, como acostumbraba, u•·a
mano entre la.s suvas, sudor~s-1~ •
verta.s; cerró los ojos para verlo mejor, y
dijo:
.
-Señor, perdóneme lo que le he hecho onfnr.
:N'o tuve la culpa ...
-Perdóname tú á mí el no haber podido cura,
te y el hacerte morir . .. .
-Xada tengo que perdonarle... E rró u~t
la cura; pero fué por mejor acertar~a. Hay mej
res médicos que los hombres .. . . :M1 mal no ten
más remedio que la muerte. Sea bienvenida; ell
resudve todos los problemas . . .. el mío w hre t
do. Allá -y señalaba el cielo,-poclré amarlo s·
' porque seremos libres y amare a' us
obstáculos,
solo, exclusivamente, porque á la vez será ust
hermoso y bueno.
Y besán dole la mano, ~piró.

.

DR. M. FLORES.

esa entrevista y de esa complacencia común b
tó el idilio que, como "blanco azalrnr'', perfumó 1
vieja mansión de los statonders.
''La X oche'', que es el nombre del cn1d.rn qu-3
Los estados holandeses, aquellos mismos rs
en primer Jugar publicamos hoy, es una bella evo- dos holandeses que alzaron el gallo á Felipe I
cación de la deidad que pasa "callando ru.ido3 y y á Luis XIV, ejercíeron el poco símpátic:i p
a.pagando luces''.
.
pel de suegros en esta boda, trama,da por el c1m
Está la fúnebre ninfa representada en me&lt;l.10 ue y realizada por la inclinación; y consiguiero
un bosque tupido en que abundan las lianas y que el novio, furioso y resuelto á no tratar má
las plantas parásitas, teniendo á los pies una av~ de la tmióu, se volviera á su tierra germánica.
agorera de esas que, gratas á la obscnriclat1,
Pero contra el amor nada valen los cálculos
graznan de manera siniestra en medio de h
la política: Enrique se vió obligado á ceder al
sombra.
La actitud de la figura, aunque no exenta ele: algo cedieron las cámaras holandesas; y el res
defectos, tiene algo que la _hace parti;1_llarmenb~ taclo fué este matrimonio que tiene toda la fr
prestigiosa, la cabellera tupida y negr1S1ma y los cura y el primor de un exquisito cuento de had
ojos s01111brío.s y evocativos, q~e recuerdan la cl,1Lvs holandeses, como buenos habitantes de
mide de estrellas que caraderiza á la noche.
húmedo y frío, gustan grandemente del c¡1n
Decir el número de sociedades corales, de músi
El Matrimonio de la Reina de Holanda
públicas y particulares y de orfeones que se ?º
gratularon por el feliz suce,oo, parece impos1bl
Por mucho tiempo, pTeocupó en gran manera 6
El adorno que se colocó en las calles y pla
las cancillerías y á los que se intere1,an en lo to- fué exclusivamente ele Yerdura, de verdnr,1 h
cante á las nuevas de la:; corteB, una, cuestión a) meda y fresca, que daba á la carrera el a~pecto
parecer irre:::oluble: ¿con quién se casaría la b1;- un bosque en prima,era.
lla v joYen reina de Holanda?
También la iglesia estaba decorada con ve
Por ser quien es la simpáitica prince:,a, es dt'·· dura: las viejas columnas ele la ''Groole Ker~",
cir, por pertenecer á la gloriooa y legendaria ra
órgano de gigaintescos tubos, el púlpito de ahca
rna de los Orangers; por ser tan bella y cleli~ada. da ebanistería, desaparecían bajo bosques ele plan
que los holande,-:e.; entu,;;iastas la comparan á la tas ,erdes, colocadas con tanto a1-te como prof
ideal amazona &lt;le los Xibilungos; y por gobernar sión.
el pueblo neer]andé-¡:, uno de los más granaes y
_\lgo parecido á un teatro, un tablado r i1níiÜ
l1ichosos que hayan apareci-do en la historia de
1a hmnaindad, la noticia de rn enlace ha llarnallo mo puesto en medio de ]a iglesia, fué el ln.,
ilonde los novios y los principales concurrentes
la atención general.
Como se sabe, esta umon fué obr¡¡ no ,le l:1 colocaron.
íría y ceremouiosa razón ele ~ta&lt;lo, &lt;-ino d¿ fo.,
Hoy los jóvenes d~poj&lt;ados gozan en rn bello
inclinaciones de los jóvenes despo~ados. El du- distante castillo de Loo los hechizos de una ]u
que Enrique de }lecklemburgo-Schwerin y la rei- de míe], que hacen más bella su. hermosura,
na Gu.illermina se vieron y se agradaron; y éle juventud y su poderío.

Domingo 10 de Marzo de 1901.

l

---- .

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LJLTIMOS ECOS

DE LA ESTANCIA DEL "VINETA"
EN 'A G UAS: MEXICANAS.

El crucero rulmnán "\Tineta", después ele permanecer en la,; aguas de nuestro primer puei-to durante algunos días, se marcho con dirección á la
América del Sur.
Los marinos, antes de alejarse de las costas ill} •
xicanas, hicieron saéar, á instancias de sus amigos, vaTias vistas del gallardo y elegante barco que
t,ipulaban, y cuyas condiciones dé celeridad, li g~reza y buen andar encomiamos debidamente á
su tiempo.
El "Vineta" es una prueba. del cuidado y atención que el joYen emperador germano consagn
al importantí1úmo renglón de la marina de an
natria: en po.co;; años la vieja flota, llena de defectos é incapaz de resistir el ataque de una verdadera potencia marítima. que existía haoe todavía poco tiempo, ,e ha conve1,tido en una de las
mejores y 1mí., bien organizadas del mundo entero.
La con,:,.trucción anual ele varios barcos, 1a
apertura de canales que expecliten y hagan fácil la
navegación, la cuidadosa y constante instrucdón
de la juventud que se consagTa al mar, han traído
el resultado que hoy admiramos en el "Vineta ·•:
una oficialidad coHecta y entendida, una noble
y saludable emulación entre las personas que l.t
foNnan y la serruridad de las costas y colonias qu~
constituyen el imperio que hoy rige el genial y talentoso Guillermo II.
0

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Marzo de 19.0L

Domingo 10 de Marzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

IMPRESIONES DE LA SEMANA
Primeras flores.
EL mercado de florl'=' se ha rcju\'Cnl'Cido en
estOb día,;. Bajo la \·icja cúpula de hierro,- mohosos y de ,·idrio,; polvo.,,o,, hay una animación de
pajarera, más inquieta y ruido,;a cada vez, conforme \'an llegando los tibios men,:ajes de aire perfumado con que, como es costumbre, no, ,alud,1,
ante,- de pre,;entán:eno-., la señorita Primavera.
E11 X oviembre, este mismo lu¡;ar e;; el aba,tecedor de los comenterio,. La multitud que á él
acude, circunspecta y grave. no -e parece á la de
e,;te mc.,'.S, tan ri,;ueña y jubilo,a. que ba4a co11
verla para sentir cómo n~ lk•g,1 hüsta el comzón un buen 1,oplo de alegría sana. En ~oriembre. el mercado ,;,e de.:.borda de ,m glorieta circular, y como la taza de una íuente colmada, deja rodar por sus escalinatas de piedra. hasta anegar la;; baldo-a, del cmbanqtwta&lt;lo ). los arriate,
del jardín del '· Atrio... un manantial de flore,
y de nm&lt;-go:;. l'ero. no obstante la riqueza de
las c-orolas, la c-a.pri('ho,a rnrie-dad de los pétalo,,. la mezola deslumhrante de los matice", en
todo aquel caudal de hoja,; y de estambres. domi11a un tono tri;ote, una ,·ciada opacidad, un ambiente enfermo: las ro~a" blanca$ se abaten desmayadamente ,;obre "lb tallo,., e-orno mujeres cansadas de llorar, las margarita,; amarilll'1lll, como
si en !-us alba~ estrellas ,e reflejase la llama de
los blandones, las viol&lt;.'bl$ ocultan entre la, ramas Hl palidez ami c·omo un relaje de im·ierno,
y los pensamiento,. pupil,ls fatigadas, dejan re:..balar el rocío como última:-: lágrim.t,, por ,-u,;
ojera:; de terciopelo. Ha)· muchas c-orona~. ha_v
muchas cruces, hay muchas guirnaldas hechas para rodear lápida,;, ó colgar del mármol
hts
urna,;. ó enredar,-;e en 111,; corni:;a,; de lo,-, :;epulcro,;.
Las gentes van bu:;canclo los adorno:; florales que
mejor simbolicen un dolor, que expresen ~o'l mtÍ,
exactitud un recuerdo, que traduzcan en flores lo
que las almas sientan en pesares, que fraternalmente armonicen con una tumba, que :;ean lamento. y oración y ofrenda, que .á los Yivo.- que pasan le,-: digan : aquí no, ha dejado el amor, con
mano piado,:a, y á lo, muert0:; que dese:an,;an bajo
la tierra obscura y opresora los arrullen con una
músi&lt;'a imperceptible y :mtil c-ompuesta de besa;;,
de su,;piros y de melancolías. Las flore,,; de X oYiemhre 8on ornatos fúnebre,;, cloloro.;a,- alegoría~
de la muerte, pensati"ª" compañeras de lo~ ci-•
rios; ~on flore,- anémica", que abrió el aliento
frío ele las mañana,- nuhl™:la". ~- que no :::intieron por el día el co,;quilleo de las maripo,a, que
van á dol'lnir en los eálic-es su borrachera de ~ol
y de néctar, ni por la" tarde, ,·ieron lo, e-:c-arceo:loco;; ele las golondrina, juguetona-:.-, ni por la
noche oyeron trovar al risneiíor todo ye,,tido de
plata nitilante por la luz de la ré'mota e"trella
enamorada ele ,;u,- canciones. Ron flores que han
i,;entido la nie,·e. que oyeron llorar el agua ele lo$
arroyo,:,. fustigada por el hielo, que aprE&gt;ndieron de
memoria el coro litúrgico de lai- hojas ~eca,- que
-van por los senderoo como una proce,-;ión de peregrin0$, que han vi,,to á lo lejo:-;, las rígidas contorsione,-; de lo8 árboles desnudo;;, que. al erguir•
se. contemplaron en lo alto nido" vado,, ~- al inclinan:e, sorprendieron pájaro,; aterido~ ). agonizante-t-.
Ella-:.- son, las pobrecita;: pálidas. c·lorótica;;,
toclaría bermo;,as como jóvenl'&gt;' tí~ica,, ele esas d1,
ojos febriles y pómulo-: rojizo,;; ella;., ~on la• que
vienen al 1Iercado para que ,;e las Heven :uego
al cementerio, donde ~e tien&lt;lcn sobre la;; pulida;
losas de los monumentos y -:e de;-hojan, ~· se secan,
y son barridas al fin, por la áspera é irren'rente
eseoba ele los sepulturero".
Cuún distintas esta,: otras de' )Ia.rzo. madrugadora,; y fr(.'5('as, que llegan al )[eread? re-cién hañada:-1 por el rocío de la madmga&lt;1a, y que sr rÍCTI
J)icarc,-;c-amente. contenta;; de viYir. de --er bella~.
de haber embriagado á lo,, colibríe,, y c-oqnetcado
con la:-: mariposas de mantos de seda joyante,
y acl:'drndo por entre los tu.pido,; ramaje;., l,li! boda;. fü, la~ ave&lt;.. Estas sí que h1m vi"to á las golondrina:::-, y á :aemejanza de )[ignon, ~ur.ií;in en
ellas: estas sí que han escuchado ariC'ta~ d~ trin~ y cristalinas sonatas ejecutada;; con drlica·de-

a~

za ideal por lo, surtidores de las fuentes; ésta~ ,i
que cantan los bueno=&lt; días, y como much;Jch,b
en un balcón abierto, nos ven pa.sar y cuchichean
e-orno queriendo &lt;letenerno,-, para que las salutlcmo,, con una galantería.
De vera" que están lindas la" c-oquetas; ~&lt;, le,
nota de,-;de luego que son ca~uivanas, frívolas,
aturdida;.. audace.s, deeidoras; tienen la Yoluhilidad de lo,-. quince año~; no piensan ,,ino en y_u.'
son bonita:&lt;. ¡ Oh, }lalherbc, viejo gmñón, no
te detengas: :--igue, sigue con tu pan1"ol bajo el
brazo, y tu libraco de pasta de pergamino en la
bo1",i del gahán empolvado, sigue, filósofo rimaclor
ele la desdidia y de h1 muerte, no les digas á estas ro~a,-. bt•rmejas, tu ,·eh'o manoseado. 111 le,
expliques lo que van á durar; no te detenga-,
frente al '·)lereado''. ~igue, que l a Catedral est.i.
abierta Y llaman á mi,-.a. abre allá dentro tu bn,viario y· medita con Kempi5, en lo efímero !1e b
ft'licidad y de la belleza!
En e~ta~ mañanas de lnen ,-;ol claro y limpio,
de aire ra&lt;lio~o, que e--malta el césped del jardí11
del •''Atrio.., y pone contornos de oro á las copa~ ele los árboles, sólo los enamorados y los soñadore,-, los que no entienden de filosofía,-, los qui?
no quieren saber ~i la vida e~ mala, porque ,1?
contentan con ~entir que e;; bella. son los que --e
detienen ante la glorieta circular del )1ercaclr,,
y compran lirio,. violeta;;. margaritas. rosas, muchas r0$as, to&lt;la!' las ro~as, la~ primera" flores que.
para anunciar;;c, manda la señorita Pl'imavera, á
los soñadore, y á los enamorado,,.

La Opera francesa.

La Compañía francc,..a, que no,; estaba haciendo
proci::;amente lo que la" esperanzas: prometer que
venía y no c-umplirlo nunca, llegó por fin en plen·i
cuare,,.rna, agitando en una mano el cascabel de
la opereta, y en la otra la campana, de bronco ,onido, del drama musical. Al llamamiento acudieron, éstos santiguándose y palmotean&lt;lo aquéllo~,
todos los amantes de la buena música. El Renacimiento se ve concunido noche á n oche.
La temporada "e abrió con ''Hugonote:;... Gran
puerta de oro. El bello poema del insigne autor de '· Africana..., no envejc&lt;·e. ante;; consérva~
henchido de fre-ciua juYenil, no obstante su marcado romantici;::mo. E~ un veterano audaz y vence-dor. Ha ;;obrevivido á rn e-;&lt;:uela.
Y no e;. el llrama de Scribe de e~tructura rnlgar, ni la;; brillante, e,;eena,-. de Descham 1'-, que•
dieron ocasión al músieo para e:icrihir cuatro ó
cinco número,-; ele ,-u ópera. lo que prolon.g a la
vida á los "II ugono({',··: e-- el genio ele )leycrbeer, la ~uprema inspiración del maestro, el encanto de e,a música Yigoro-:a y colorida. que elevó al grandilcx:uente alemán ú la altura de primer compo,-itor de su épOC'a.
En ' ·Hugonotes.. e,;tá, hábilmente interpretildo
el c-ontra,te entre católicos y protestantes. E;;ta
lucha religio,;a en la cual se c-onfnnden los cántic~ c·alvini,ta~. re&amp;pirando ardor y franqueza. y
la.\' letanías romanas, unciosas y lánguidas, sirve d~
marco ,ombrío á los trágicos amore:, de un prote,-tante "&gt;' una católic-a. . . ¿ pero á dónde ,oy á
parar?
)fe detengo: es ya mu~· tarde para entrar en el
anáfüi=&lt; del argumento de "Hugonotes", no
quiero contar la hi,,toria de esta abuela del 11..tP;
todo el mundo la conoce Y se la sabe al dedillo
hasta en sus pormenores u1ás íntimos.
EL tenor J erorne, la :;oprano Talexis )' el bajo
Bouxman, fuC'ron los héroes de " Hugonotes''; e;;
natural. Raul, Yalentina y )Iarcelo i-on las trec;
figura, que tienen reliere en la obra; las demá~
se pier&lt;leu E&gt;n un fondo borroso y lejano. J erome
e,, una ¡;ran voz; la Talexis, una hermosa arti~ta,
apa,;iona&lt;la y ,·ib.rante: Bouxman. un gallardo '.ipo e"(·énico, c·on una voz caliente. flexible Y exten1-a.
·
Rin embargo, la ópera no pndo lucir e-orno otra,:;
vec-l',. Raul ,-.e enronqueció mucho antes de que
la pólrnra &lt;le lo, al'(·ahucei- de 8an Bartolomé. ~,ltura;;c el aire. Asi;;timos á uno,; "Hugonote;;"
sin tenor. No oimo-o á Jerome. lo adivina.mo;. Y
á pe:-11r de e~o, lo a.plaudimo;;. Seguro e,;tov ele
que e,- é~te uno de los más raro;; v de los más legítimos triunfos del cantante francé5.

Las V iajeras
colectivas: bailes veladas literarias, conciertos, comidas campostres' y todo lo. r_e1·
ativo a' "sport" .
Este, dada!- nu~tras con d 1c1ones, se, l~ace cada
día más nec~ario para el clc;-:arrollo f1s1co de la
generación que nace á la vitla de_ la actividad_ ~n
una. época ve1,dadcmmente florec-1entc y propicia

Ya c,.;tán C'migrando las golondrina", las ai-.
d,h del ,ol, e-orno lt":i elijo un amable poeta • ya COJ;
m ienzan á t&gt;:--cribir nípi&lt;las mt,lodía~ en el 'vieut.o•
~'ª hay nota,-. en lo~ pentágramas de alambre del
telégrafo.
¿ Xo a&lt;:abamo,.; de hablar ele
re,? Pue,- por e,.;o vienen.
E~ el tiempo de lo,; espon~ale,;
bre-.. El amor necesita ro,;a.~.

•

JUNTO AL FUEGO
¡ Oh. mi 1umbre amiga; mi novia, la lum
i Oh tú, sola dueña de mi amor eterno!
Junto .í tí l&gt;ebímc azumbre v azumbre
De pone-he,,, fragante:-. en ncx:he::- de invierno.
i. Quién como tú me ama, mi dulce señoril?

¿ Quién e,, má~ hermosa'.-' ;, Quién es má.s ardien
¿ Quién, c-omo tú. luce penachos de aurora
Que te ha regalado el sol e:,plendente?
Lo,, dioses te hicieron, y le,-, plugo darte
Ropón de e:,meralda$, rubíes y amatistas ;
rru belleza e:, tanta, que escapas al arte
De ,-abio,,, poetas. pintores y artista,,.

A todos cerraste la mfatica puerta
Tras de la que escondes tu amor y tus ga]asr
También, á mi ,·ista, ele rubor cubierta,
l~lega::,te, en un tiemn?, tw, púdicas alai;.
Pero te vencieron mis amantes bríos;
Al yugo ccdi,-te ele amorosos lazos.
Y. hoy, sólo en tus labi~ ,;,.e posan lo, míos,
Y ;;úlo á mi cuello anuda,, tu~ brazos.
Tu amor íué mi mu,-a: tú diste á mis ojOI
Yi,-.ión sobrehumana de mágicos lentes;
'l'ú has pne:-;to en mis labioti cansados y flojos
C'ontraceione~ bruscai, de besos candentes.

Bditicio del C• ntro de Depe ndientes.

E1 ~'Centro de Dependientes''
En época no lejana nn" hemos ocupado de esta
-simpática agrupación. t"nn nwtiro de la e.,tudiautina que fo11·. ó y qut' fué t'l único n .,,:,;ucrdo &lt;¡uP
tuvimos de lo que en tiempL&gt;-, remotos era el Carnaval en )léxico.
Hoy damo" á c:onoc·C'r el c1lificio en que la mi,-.ma sociedacl ha e~tablt•('ido una quinta de ,;alucl
para los .;,ocio~ que ,-t' e1H:uentren enfermos, y lo
hacemos -con tanto má,- agrado cuanto que yerno~
en la nue,·a creat"i&lt;Ín un fin t•lerntlo que re ~epara
por completo rle la~ formula~ Yulgar~ del rnutualitimO en )Iéxito, sil'1Hlo de tomar~e cm considera-ción, paar justificar nue,-.tro t•logio, que la ma__yor parte &lt;le lo, miembro,- tlL· 1•! '·Centro de Dependiente,-.. :;on jówm,,. y no obstante las ineli-

naciones propias de la edad, no han pensado en
congregar,;c solamente para !livl'!'tir,t•, ~ino para
,t:r po,-1tiYru11ente útik,-. le,-; un~ á los otro,;.
lla r todavía una eircun&gt;'lan&lt;·ia c¡ne ,tumenta la
,;imptltht hac·ia esa rnrporat·ión: á ella e,tán afiliarlo,,, imliYi&lt;luos de lC)da~ nuc:ionalirla,lt•-.. y rntn• lo;; s()('io., reina. :-in emharg-o. la rn;tyor armonía y confrnterniclad.
:c\lhico, 1loncl&lt;' hay relativamente tan p.x·o&lt;. centro-, de rC'erC'ación hone,-ta. ne&lt;·e., ita mucha, 1lc c-;ta, s&lt;x·iedade,- que scniián para alej,ir á lo,; júV&lt;'lll'S ele las cantinas, culti vnr re-lacio ne.-; ,le RociC'cla,l que los cleYcn é iniciaroe C'll JH'gocio,-. p,pentlati\·o.,; ele ,e¡ruro porvenir. tr&gt;do c-;to :;in perjui('.io ele que dentro rle lo~ límite;; del orrll'n ~las corwenil'llCi,:..:; ~orialcF. tengan r~o~ !!rtl])O~ un
programa marcado para proporcionar:;c eli\'ei·~ionc5

1

l

~cvyccco JcJ monumento que se ercgirácn Verncru.z
á la memoria del Benemtrito D. Benito Juárez.

p:11'a que se empleen ~randc., y juvcnile~ energías

en la realizac·ión tanto dl'l hit'n iluli\·i&lt;lual como
dl'l bien omún.
La, parti1la;; de caza, las reg-a.ta;1, el hase-hall, el
c:rl i,-.mo. la !!imna,ia. cte.. e,tím 11,unatlo;; á nrestar ::-en;cio~ de importanci,l, en e,;te ::-entido, J. la;;
,,gruparionc~ ele júvcne;: que existen en la actnalicl11d.

EL MATRIMONIO DE LA REINA GUILLERMINA.

Tú entra$te á mi mente desierta y escuáli
Y al querer tu soplo renovar mi vida,
1::ran,-forma;; mi sangre clorótica y pálida,
},n mar turbulento ele lava fundida..
;, Quién c·ual tú c-omprentle la lucha violenta
Que aqita terrible la:; noche,- de mi alma?
¡ E irritada ruge,-., ,-i ,·e:; la tormenta;
Y plác·ida ríe;: ;;i reina la calma!
Cuando la tristeza ele 1ú o-ubres giros
Enrnelve mi pecho, ¡ qué tmaro-o es tu lloro!
¡Se hinchan tt1s flamas en sordos suspiros,
Y c-ambias tus chi$J)fü'- en lágrimas de oro !

Y cuando el agenjo inunda mi mente,
Y en sus ondas Yercle:. de tl'nues cambiantes
X ~ufragan mi~ penas, me acojes sonriente,

¡ I cantan alegr?s hts llamas brillantes!
'lltt risa e;: rascada de rítmicas olas :
Son tus e-are-ajada$ rojas culebrinas
Que brincan risueña::; haciendo cabriolas;
¡ Si triste. romnue,·es; :;i alegre, fascínas !
Por eso ere;: duelia ele mi amor eterno;

X o alberga mi pecho caprichos triviales . ..
Así, pues, no temas que, al irse el invierno,
El cálido e:,,tío te traiga rivales.
Brindando á tu nombre, hebíme entusiasta
De poncheR fragantes, azumbre y azumbre .. •
¡ Oh. tú. mi adorada. bellísima v casta !
i Oh, mi dulce amiga ... ! ¡ )[i ·novia! ¡ Mi Jum(bre .. •

firfuro jJefefa.

Al llegnr A las puertas del templo.

'toilette que usó en la ceremonia.

�Domingo 10 _de Marzo de 1901.

RL MUN"DO ILUSTRA_DO

Dooning~0 de~arzo_de 1991

EL MU~O_ ILUS•TRADO_

La Gran Exposición Pan-Americana
Si de los principales ~ificios que se h~~ ,levantado en Buffalo con motivo de la Expos1cion, tuviéramos todavía mucho mie deeir refiriéndonos á
sus detall~, esmerada constru&lt;'ción, amplitud y
eleva,do costo, planas enteras podríam~ llenar ~¡
nos propusiéramos enumerar y dar una 1&lt;lea precisa de todas y cada una de las sorpresas que preparan nuestros vecinos del X ortc, y que son, en lo
general, dignas de su típico atrevimiento y gusto
-por lo sensacional ; pero ya que con estas línea&lt;;
hemos de cerrar nueKtros informes relativos á e;:h
Exposición, que será uno de los primeros y má..,
notables aco:atecimientos con que se inaugurará et:ta centuria, nos limitaremos á dar á conocer en
nuestros grabados, los preeiosos pabellones que se
destinan á la Horticultura y la Agricultum, al
Templo de la :Música y al grupo de etnología; el
Palacio construído á expensas del Estado de Nueva York, y una ésq11ina de la grandiosa construcción, que se ha llevado á cabo á la entrada de los
terrenos en que va á verificarse el certamen.
No nos detenc1romos en describirlos, puesto qur
nuestras ilustraciones los reprCh---entan perfectamente y á primera vista resalta su belleza arquitectónica, que sabrán valorizar nuootros lectores. .
Más á propósito es hablar de aquello que threctamente interesa á nuestra República. "Las calle"
de México."
Uno de los principales y más ricos conce;;ionarios de la Exposición, concibió la idea, ya en su
mwyor parte realiza&lt;la, de consagrar una gran par-

Pabell6n del Estada de Nueva York.

ETHNOLOGY.

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EdiOcia para el grupa de Etnalagla.

rimos, no sólo se ha limitado á reproducir nuestras construcciones, sino que hará que figuren en
aquel recinto, cu8lllto de tipico ha podido encontrar en el país: desde la carreta. antigua tira.&lt;h
por bue~s, la canoa de nuestros lagos y el "cayu&lt;:o" de los ríos, hasta la plaza de toros, loo pMeoe
de Santa Anita, etc.
Los toros, sobre todo, han merecido su- mayor
atención, y ha contratado u.na cuadrilla para da1¡
la friolera de 180 corridas en los seis meses que
tendrá de duración el certamen.
Fuera de esto, que tan directamente nos concierne, la compañía organizadora de esta fiesta, netamente americana, tiene en perspectiva novéda&lt;les capaces de atraer á los menos curiosos y amantes de divertirse.
Para imaginarse hasta qué punto pueden haberse esfor~ado los ingenios y calcular la clase de noye,cla&lt;les proyectadas, ba,sta decir que se ha ofrecido un premio ele cien mil pesoo en oro, al autor
del proyecto más nuevo é ingenioso, y que á juicio ele lo:, miembros de la compañía, sea superi@r
á to&lt;lo lo que onás ha llamado la atención en lo~
graneles certámenes, incluí&lt;los los de París.
..
Entre lo que se conoce ele estos proyectos, J1áblase de un viaje á la luna. Los pasajeros tomarán
lugar en un aparato sorprendente, y una vez instalados, por una serie de combinaciones mecánicas,
sentirán que abandonan la superficie de la tierra,

tie del terreno, á dar á conocer nuestras calles,
nuestras construcciones principales y hasta nuestras costumbres nacionales, teniendo en cuenta el
interés que l\féxico ha despertado en los últimos
años entre todos los norteamericanos de empresa ¡
capi,ta,l, y lo poco conocido que, relativamente, es
este país, no obstainte la,s numerosas excursionec;
que casi mes á mes han esta,do visitándonos.
Las moilestias de un viaje, la imposibilidad de
abandonar los negocios por unos días, y otras muchas causas, hacen que los vecinos más alejados de
nuestra frontera con la Unión Americana, nos conozcan apenas por rrferencias incapaces de dar
idea perfecta de lo oue es nuestro suelo, sus riquezas, nuestras condiciones económicas y socialés v
tanto~ y tantos factores como son in&lt;lispensables
apr~ciar para que los hombres de neo-ocios
encuen0
tren un rico :filón que explotar.
Buffalo, con su aparat{)lf,-a. exnosición, con d entusiasmo que ha sabido despertar en todo el vasto
territorio americano, su anuncio constante de verd_aderos a_tractivos, es seguro que reeibirá la. visita de millones de hombres, -para quienes México
es punto menos que desconocido, y el paraje llamado "Las calles de México," nos prestará un valioso servicio: el conocimiento !ITáfico de nuestraQ
ciudades, que será contingente t-de importancia Ji
á él se une el esfuerzo que bagamos los mexicanos
para exhibir con la m11:yor profusión posible, nuestros product.os, artefactos y adelantos.
Por otra parte, el concesionario á que nos refeTemplo de la Música.

�F,L MTTNl)O TT,TT8TR.A DO

Domingo 10 de Marzo de 1901.
verán que todo lo que ésta contiene, disminuye en
tamaño, hasta pe11derlo de vista; despuéi:l vendrán
las sensaciones y peripecias, semejantes á las descritas por Julio Veme: frío, rarifi:ca.ción de la
actmósfera, falta absoluta de é.sta, i'llestabiEdad.
etc., y á medida que todo esto acontezca, el satélite se aproximará, las manchas serán más perceptibles, y por fin, se verán con todos sus detalle8.
las montañas de la luna.
No sabemos á cuál de las distintas hipótesis
acerca de la estructura y condiciones de la iuna,
se haya atenido el ingeniero inventor de e,,te viaje sin precedente, y en consecuencia, no podremos
decir si llevar-á la cosa hasta el extremo de hace·,
que los pasajeros den un apretón de manos á lo~
fantásticos habitantes, ó los haga sentir un instante de asfixia, para demostrarles que es impo,:ible
la vida, donde falta aire que respirar.
Otro proyectista ha imentado la gran sensación: el visitante ser-á conducido hasta la c-ima
desde donde se desprende la gran catarata del
Niágara, tomará asiento en un buque y lnego,
de improviso, aquel enorme edificio, se precipitará rápidamente sobre el abismo, hasta llegar á
tocar la superficie de las aguas del gran lago,
donde, puesto á flote, ser,virá para dar un pa~eo,
y después conducir a,l Yiajero hasta las riberas.
Por supuesto que la precipitadón del barco no
ha de ofrecer ningún riesgo real: poderosas grúa~
serán las que lo so:;tengan en su rápido descenso.
Después de esto viene otro inventor, proponiendo la utilización ele un barco sub-acuático, que tendrá mucho de maraviUoso: los pasajeros irán dentro de una urna de cristal, de suerte es que podrán
ver todo cuanto se encierra en el fondo de la;;
aguas, merced á poderosos reflectores eléctricos.
En el fond.o de las aguas se servirán banquetes.
se bailará. . . y ¿se respirará ?-preguntarán 1L,&lt;&gt;l;edes.
AseglÍNli::e que sí, merced á aparatos semejantes
á las escafan&lt;lras de los buzos, que estarán renovando constantemente la atmósfera, en el interior
del sub-acuático.
Las .maravillas eléctricas, serán tallllbién &lt;ligua~
de a,dmirarse, puesto que á todo lo que se relaciona con el poderoso fluido, se le ha dado preferencia capital: instal.aciones monstruosas, luz por todas partes, máquinas parlantes, etc, y todo esto en
medio de un gentío inmenso 'Y de un número dll
diversiones capaees de ofrecer constantemente no•
vedad duran-ro seis meses.
Todo lo ainterior es atra'.Yente, en verdad, pero,
como decí'8dllos desde la primera vez en que tratamos el asunto relativo á la Exposición, para
noo&lt;Ytros deben ser otras y más altas las miras que
nos lleven á este centro improvisado, donde ha de
reunirse para ser admirado, todo el progreso, pros-

,EL

Mu Nóo, 1LUSTRAD o

AÑO Vlll-TOMO l--NÚM. 11
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MÉXICO, MARZO 17 DE 1901.

Director : LIC. RAFAEL REYE S SPINDOLA.

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&amp;qu,na del Q,.an Edlnclo de ent,.ada.
Las grandes im,,ta,faciones, el prodigioso d~
rrollo de las industrias, las visitas á las fábricas.
la organización económica de las poderosas empresas mercantiJes, etc., etc., podrán ser allí valorizadas, y de nuestra observación inteligente, de nueetra buena voluntad, puede resultar desp-ué,; d~
certamen, un bien pooitivo para 'México, que a1
h.a progresado mucho, aun más tiene que trabajar
para llegar á la meta á que legítimamente debemos aspirar.
Ojalá la atención aue hemos consagrado á a!lunto, y los razonamientos que hemos expuestl!,
para fundar la importancia que dannos al rerta·
men, tantas veces repetido, encuentre eco en el
ánimo de nuestros lectores, y decididos á colaborar en una obra que indudablemente resultará
benéfica, se apresm.-en á enviar su contingente.

Pabell6n

de la Agr ioult,ur a .

peridad y riqueza del vasto continente amerkmo.
Llevar nuestro contingente á este gran muestrario, exhibir en él todo cuanto puede tener demanda, par.a ensanchar el comercio de este país,
que tiene, por sus elementos naturales, derecho á
oonquistar un puesto de primera importancia en
los mercados más ricos, páncipalmente en lo~ que
están tan inmediatos como lo,; de los Estados Unidos.

Dar á conocer las vastas regiones inexploLad·ts
que contiene nuestro territorio y que sólo espera11
brazos y capital para convertirse en i,na.gol.1hleo
veneros de riqueza.
• Esas deben ser las miras principales que nos
animen para concurrir á Buffalo, que se relacionan con lo mucho que podemos aprender en aquel
centro y en poco tiempo.

NAPOLITANAS.
Pabell6n de la Ho,.floultura.

'

Subscripción mensual forltnea, J 1.6'.
I&lt;let&gt;► tde,n en la Capital, 1.1/i.

Gerente: ANTONIO CVYAS,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 10, Marzo 10</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

�Domingo 3 de Marzo de 1901.

EL MUXDO I LUS·TRADO
Dol.ll.ll)go 3 de Marzo de 1901.

EL MUNDO I LUSTRADO
VnEMOND.-¿ Y la mía? ¿ Por qué no hace usted caso de la mía ?
CATALINA.-A la larga, sabrá usted pasársela
.sin mí. Los hombres co11cluyen siempre por acomodarse.
VREMOND.- Eso es verdaderamente cruel; hace
muchos años que en silencio la amo á ustetl, y la

eatafina."
Catalina Brissol, (29 años.)
.A.lb6rto Vrém.ond, (40 aiios.)

-&lt;:&gt;•-&lt;=&gt;Satoncit o m odest o en casa de los Brissol , con barmoniam,
-vistas de JcrusaUm y cubiertas lle crochet en loR sillones, en el
barrio d el ConaerTatorio. En los n1 ':.leblt'S y la cb1mcucu, mt1chas fotograffas de niños Catalina Y Vrétnonrl, solos, en una.
siesta de Mayo, liare b uen iiemp
Y por las ventanas, abltrtas de par en par , se m ira un recodo de losJarrlfnes de Lu..x.c:mbnrgo.
0

,

...•1

~

Y HKMOXD.-Acuérdesc u:&lt;tc-d de que hace vc:ntc
aiio~ soy amigo de su padre, y de que la he visto
de,-de que era una chiquilla.
('.\TAJ.1:--.\.-Lo recuerdo muy bien.
YHE:\10::SD.-'l'cngo, pue:&lt;, den.·d 10 de hablarle
francanwnte, y u:;ted puede• oirme sin ruborizarse.
('ATA..u:,.;.\.-Claro que ,;í.
\ '1m:\ro::sn.-¿ Por qué no JU&lt;' quic&gt;rc m;ted, á pci,;ar de quP hace tanto tiempo me eonoce? Ya sabe q"Ge di,-to mucho de ~cr un perdido .. .
('ATALJ:,.;.\.-[i}s usted un hombre . . .
YRE:\LO:\'n.-Pero ¿ qué c&gt;,;pl'(·ie ele hombre soy?
( 'ATALl::S \.-Un homhr&lt;' cxcc&gt;lentc, bonfaimo .. .
V1rn::-.rnxn.-Xo soy boní,;imo; pero i,;Í creo ~int·c1·amcnh&gt; que le proporC'ionaría una vida algo
mú:- fpliz tlt• la que llern.
('\T.\LJ:-;.-.-Sí v no.
\'1rn.\10::-;n.-¿ C'{imo 1'C c&gt;ntiencll•?
('.\'!'ALI:,.; .\.-Xada; hable1110,,; !le ot.ro a~unto.
\'1!1-:.\rnxn.-Xo; !"i prcei,;a111c1itc &lt;le:,eo que hoy
le11ga1110,- un¡\ explicación dc&gt;finitiva.
(' \ 1'.\.l.l X.\.-Pero si ,arnoi' á causarnos ambos
ll ll ~mn di,-gn~to.
\"¡¡nwxn.-Xo duelo que yo lo tendré. Pero
1·p,-po11&lt;la nsk&lt;l francamente ~i aca;:o me quiere.
X o 111e enfadaré si me aborrc&gt;cc.
CAT.\Ll:--.t.-Pues sí, sí lo amo.
\ '11i::.rn::sn.-;, ~Ie ama de vcrnR?
l 'AT.\,,IXA.-Con toda mí alma.
Yn,nrn::sn.-;.-:\fo ama?
1
( AT.\ LIX.\.Y me parece que i,;icmpre ha sido
lo mismo.
Yn1rnoxn.-l1 ero ¿por qué me lo clice hasta
ahom, cuando tantas veces se lo he preguntado?
( '.\TALJ ::-; .\.-En primer 1ugar, porque me ha
obligado á l•llo; y der,;pué:&lt; porque me he formado
ya una gran re,;olución.
Ym,::-.rn:'\'D.-1fe asusta u¡;tcd proporcionándome
e,-a,; fingida:- ak•gríai:;.
ÜA'ULJX.\.-i Alegría.e: fingida~! ¡ Pobre amigo
mío!
VR1,::-.101'n.-Pero ¿ qné va u:,.te&lt;l á decirme?

t

.~., ,~

.,14 -

CAT.\.LINA.-Que nunca me casaré.
Vm,::.\1oxo.-Y11, me lo esperaba... E:-;o es locura, es crimen . . . ¿ Por qué no? Todo el mu ndo se lo mega á ustod, su padre, su madre, sus l1crmanos .. .
CATALIX,L-Bien lo sé; pero tanto me lo dicen
esas excelentes personas, que he acabado por creer
que debido á ,m deseo tengo que pm,cindir ele todo. Oigame u,;ted; Ya que co11oce esta casa ; sabe
cuán pesada es?
•
'
Yu1rnoxn.-Pues l)reeü,amente por eso quiero
a:vudarle. Yarnos qucl'iéndonos y casémonos. Yo
tengo mi nlaza de administrador en la "Semana
Católica.,, que cs algo; pno también . ..
L'ATALIXA.-~o me interrumpa usted, porque
tc&gt;ngo m_uchas co;;as qu~ explicarle. Mis padres
no ::1c reJtl\'eneccn por cierto, y somos seis hermanos.
VHE'.\lOXn.-C'inco porque Alexis ya no se
cuenta; ¡;e baf'ta á ~í mismo desde que ·está en el
regimicuto de spahis.
C.\T.\LrnA.-.A pe~ar de eso, de cuando en c&gt;uando es menester pre,;tarle alguna ayuda. . . Pero
s~1pongamos cinco nada má,;. . . ¡ Si enire eso~
cmco contara al menos con una hermana!; pero
cuatro rnronc,; ... ;, Pul'do dejar á p;;os cuatr0 moros, de lo,; cualt&gt;,; el mayor tiene diPciseis años, y
apena,, diez el meno,;:' "'.'i: u nea lo;; he visto eomo
mi_" h¡•rman05, ::1i110 c·omo mi,, hijos; más que man,rn, yo los he e~lucado; he aprendido griego y latm pal''.t corrt&gt;g1rk:&lt; ,;u,- ejercicios, y yo soy quién
ll',.; c-op,a ,.;us tareas.
Y 1rn:--rox1J ( c&gt;on ~orna) .-Luego ¿ qué hacia la
11rnd n• de ush.•cl ?
('_\T.U,IX_L-¡1[amá ! Xo hay que pensar má-,
&lt;'ll dla, porque no tenía tiempo ele criar á los ni1!0~: criaba á paµá. (Ricnuo). Quiero decir que
n111camc11te rn ocupaba de él. pues su mala salud
)'&lt;'&lt;'l~maba la pret,::n~ia continua de mi madre.
_ru~-111~?" gran&lt;lc&gt;s d1fücultades en 92, que hubo que
1r a \ 1chv.
·
Y1u:~10'.,n.-Pero á la ft&gt;cha está ac1mira1ilcml'ntP rc~tahk&lt;·i&lt;lo; á medida que crece, ~e forLifiC'a.
·
, ~'.\T.\LTX.\.~.\parc•1itC'mcn!C', pPro no c;-;tú nalla
;-;~1lido. .:\C'uerfü'&gt;'t' u~lccl nada más que hace clie&lt;·:ocho ano,; L'S maestro de (•apilla en la i¡rlcsia de
( arn~t~. Y qm• n_o ha l]¡,gaclo á faltar ni á. una fie,-;t,1: 1ll a un ~fic-10. ;,Yerdatl qut&gt; c;:o es soberbio?
l)1ga ustecl ~, no &lt;lcbo estar oraullo:=:a de -r-.Rn-Í
-.r •
.
c.•,
,.,
'
' .
_ , l!h)fO:-- n.-111, pc&gt;ro hay algo toda-vía más mrnto_r,o, ~' rs la tarc&gt;a á que ha comagratlo ustc&gt;cl
R11 JUYentuc1.
C_\TALIXA.-¡ Cuidadito con decir tonterías!

Y1rn~roxn.-Se ha c111peíiaclo u,;ted en cargar
con todo: p,tl)n"', l~ogar, lwrmanos chicos y grt•D·
c~es; .V toda na q1~1c1·p 1·ontinuar_ ,,tcritiear para
siempre su ponen1r y ,-u ,·ida. Pues á fe que no
st•rá.
c:':\'rALIXA.-Sí, _\.lberto; es mene;,ter y no me
af)1Ja usted ~on eso. X o puedo ni debo casarme;
m 1 1ugar está en e,;ta casa, clonclc $C me necesita·
pue,-;, lo digo sin jactancia le soy indispensable
lodo el mundo.
'
·
,~nE:\[OXD-~Pero . si puede usted permanecer
aqm, con la d1fercnc1a de que seríamos dos en rez
ele nno, para ayudar á lo que sea rncn&lt;'f'tcr.
C_\TALINA.-Xo; siendo de usted, 110 sería de
ellos; les pertenecería menos, y su debilidad me
reclama toda eutera. Cuando quiera á. algnic4
a_parte de ellos, se hundirán; ¡ son tan poco prácticos !
VrtK\IOXD.-Como usted lo
fiere á su felicidad pe1-,.;01rnl.
C' ATAUNA.- Pero mi Í&lt;•lieidad
eundaria.

i

a~uardo ; hoy me rechaza, y por todo consuelo me
dice 9-ue acabaré por pa:;ármela sin usted. No
Catalina ; y~ n_o viviré sin usted, y si vivo, será
lleno de afhec10nes, para enfermarme y morir.
~ATALINA.-Pero si nadie muere de dolor tan
fá~1lmente y á _un~ hora fija. Algunas veces, la
t risteza y la m1ser_ia confortan y sostienen mejor
que el placer y la nqueza. Vivirá usted melancólico y no ~uy _dichoso; yo viviré pensativa, y tamP?Cº sere feliz; pero uno y otro viviremos como
viven todos los hombres, con las tres cuartas partes
sus ensueños frustrados, y con la otra mal
r ealizada.
VnE:M:oNn.- ¿ Y qué tendremos para distraernos
y alegrarnos ?
Nuestros recuerdos, s1· t cncmos
. CATALINA.d
t1empo e ello.
V mrnOND.-El recuerdo es lo contrario Je lll
e.speranza, _Catal ina mía; y en verdad que hace
much o dano.
'
CATALINA.-No, los recuerdos no hacen daño son l a Pª:te de los débiles, de los desgraciados
de los pacientes, para quienes resultan muy saladab les. . El recuerdo es la -poesía de la abnegación,
l a m1r~da que los resignados echan hacia atrás,
el susp1~0 que se escapa á la hora en que el deber
resulta rngrato. No abandonemos los recuerdos
p orque son el pago de los sacrificios.
'
V REMOND.-Bellas frases, Catalina; ncro ello es
que somos muy desgraciados. ¡ Y con este tiempo !
~ ensar q~e _ahora, con este sol que hace desear el
irse de viaJe, hay gentes q?-e se quieren, y que
eo1;1 las ma1?-os enlazadas, sm prcocunaciones ni
-cmdados, piensan nada !°ás que en sus goces.
CATALINA.-¿ Qué qmere usted? Pero no se
ponga usted no-velesco; la novela no ,;e hizo p'1r2
nosotros.
VREMOND.-Pero si no soy novelesco.
ua sa 01 u~!nb upll::J : 01!nbod un-·vNI'IVJ.VQ
su, esfera. &lt;: Porqué, s1 no, me ha querido ustad .:i
m1, que no soy j oven ni . .. ?
VREMOND.-¡ Oh, oh!
CATALINA.-Treinta años en el próximo Alberto.
'
VREMOND.-¿ Y yo, que tengo cuarenta?
. CATA..LINA.-Ni joven ni bella; casi podría dec~r que soy fea. Tengo la boca grande y la nar~z gruesa, y _no poseo ni un adarme de gracia
m de elegancia. Nada tengo de femenino; soy

?e

y

cl "hermano Catalina", como me llaman los ni- ·cubrían. sus miserias, un manto flordelisado, reños. Y á pesar de eso, á usted se le ha metido en · coger todas las energías e:lerrochadas, recobrar las
la cabeza ca;;arse con el hermano Catalina. Pura monedas perdidas de su ·:iejo tesoro! Y avaro
novela, novela de folletín. Ahora la realidad; tardío, aquel inconsciente pródigo, se esforzaba en
Podro y Gastón van á volver, y hay que darles suprimir la emoción; la emoción que había sido
su lección de geometría . .. Ríase usted, hombre. su gran raudal de alientos, el himno vibrante qm.
\'wn.::oNu.-.No siento ganas.
le acompañaba á la victoria ! ¡ (lué vigilancia de
C:ATALINA.-'fampoco yo, pero me esfuerzo; es todos loe1 días, de todas las horas. ele todos loe:
mene:;ter esforzarse. 8i me marchara por los ce- minutos! ¡qué afán de atenuar los ritmos de aque1Tos de Ubeda y sólo pensara, como usted, en las lla maquinaria, que la violencia comunicada por
golondrinas y en el ciclo azul, adiós mi valor; el fuego de la pelea hacía ma.rd1ar ap1esuradatacría desde tau alto, y en la caída arrastrarí:1• á mente! Inútil esfuerzo; la verdad, la terrible
la casa, á mi padre, á mi madre y á los chiqui- verdad bajó una cruel noche de crisis, una noche
llos. Hay que vivir alep;remente, para cumplir en que las estrellas se deslizaban tristemente sobrl:
nuestro deber y para animar á los otros á ----~ un cielo obscuro.
cum-plan con el suyo.
¡ Y Juan conoció que se moría!
V lIBM0ND (tristemente) .-Alegrémonos, pues. .
Allí, cerca de su angustia, run1or de alas que
¿ Pero, deciclidamcnte, nu n.ca?
ro~aron un lago, la respiración ele los dos niños.UeC'A'l'ALINA.-Por ahora, no; es cuanto puedo de- gaba como una música de ángeles, á sus oídos.
cirle.
Y, con un supremo esfuerzo, se arrastró, vacilanVnEMOND.-¿ Y más tarde?
te, á la tibia alcoba, donde un globo rosado ponía
CATALINA.-~o sé, no me atrevo . .. No pue- pálidos tintes sobre cabollos de oro. Tuvo entondo fijar plazo ni precisar nada ... Sin embargo . . .
ces aqµel dolor una radiosa apoteósis: la inmensa
V1IBMON]).-Sin einbargo. . .
dicha de sentirse -per-petuado á través del tiemCATALI!U.-Dent ro de algunos años, al cabo de po, el goce inefable de haber sc&gt;llado, con sello
mueho tiempo . .. si no se asusta usted . . . cuando de amor, su vigoroso esfuerzo, de sentir su obre
los niños crezcan y estén establecidos, cuando
foo~ndada en aquel sueño impreciso, vago, como
papá y mamá .. . -pobrecillos, al fin no son cter- un 1deal oculto tras un velo de nieblas.
nos. . . Entonces quizás, ya sola, si tiene usted
¡ P ?r ellos! ~ ~uscando los orígenes de aquel
lo~ mismos propósitos que ahora. . .
mal rncurable, smtió dentro de sí un grito de orVRE:MOND.-La aguardo, Catalina; la ~cruardo gullo. Allí estaba todo: -prote.;tas, rencores odios
á usted.
y también depresiones y sollozos. Amontonó 1~
CATALINA.-Gracias. Pues entonces seré su CR- Maldad ruindades y elevó el Bien excelsitudes• lo
posa; pero i qué vieja estaré!
nev-o junto _á lo blanco, sangre ,_.,. lágrimas. te~eV REMON o.-Y yo tendré la cabeza gris. Pero zas y abyooc10nes. Era una vida· era su vida que
bien que nos habremos ganado mutuamente.
se le iba.
'
CATAJ,INA.-Entonces sí que tendremos derecho
¿ Cuánto duraría aquel crepúsc·ulo de felicidad?
M~es . . . día.&lt;;. . . a.caso una hora . . . ¡ No ! ¡ una
de ser felices.
VRE:\iOND.-Yo ya lo soy (le coge las manos hora no! Y el batallador golpeaba obstinaday se las besa) . Cuánto la amo á usted, ''hermano mente 6U pens11.IDionto sobre el fatal secreto. Una
Catalina".
tregua, un descanso, un alto en su camino hasta
, C~TALINA (retirando las manos).-Chist; oigo que las flexibles lianas que se le enredaba; en su
a mis padres en ht pieza vecina, y es menester corazón h1~bi~ran ahondado sus raices, hasta que
que crean que no nos une sino simple amistad.
la nueva s1m1ente arrojara al aire sus tallos blonVrm:r.10Nn.-;. Y por qué ocultarse?
dos.
,CATALINA.-Porque son tan buenos, que que(V:ivir ! ¡ Vivir todavía! Detener el tiempo,
rnan nos casá:r-amos luego. . . y eso no es posible. tra1C1onarlo, que una nube de olvido lo envolviera
VREMOND.-'l'iene usted razón · lo había ol- como un_sudario ; ser ignorado, como una charca
vidado.
'
cubierta de flores.
Xer¡rg .Caveoan.
¿ Pero no hay ¡ oh Dios! existencias inútiles almas
infecundas, espíritus sin luz corazones' sin
(Tradu cido para "El Mundo Ilustra do."
perdón, conciencias sin fe? Pues' tomad un día
de maldad, una hora siniestra de todos estos seres, y pasadlo por el crisol de la piedad divina,

EL ME~DIGO DE VIDA.
-&lt;::&gt;-~-&lt;::&gt;
Cuando Juan conoció que se moría, había llegado á la mitad de su vida, de una vida generosam?1~te gastada en dolorosas luchas, en crueles
c&gt;r1¡;1s, que marcaron su espíritu con una imborrable huella de amargura.
Ahí, en aquel combate, fué herido para no le-•
vantarsc más, para extinguirse en un ocaso len•
to y perezoso. Y ahora comprendía, aplicando su
mano en cada uno de los órganos que rimaban soov~mente, s1;1- existencia, que todo aquello declinaba
sm remed.10, que cada día transcu1Tido
aportaba nuevos elementos de disoh1 .
ción, que la hora triste llegaba, con un
a~dar vago y ondulante, pero irremo
drnble y se,,,,auro. Y una visión sombría ~izo nacer en su alma el profundo
desaliento de loo vencidos.
Volviósc á ver en sus buen~ horas
de rebeldía, cuando la protesta se al:.raba _de t~do su sér, como el calor y l ,1
luz irradian ele un sol; sintió Em su;
c:arnes el z!rpa1/.0 de la fuerza y corrió
por sus musculos el estremecimiento
del deseo; vivi ó en un minuto de clarividencia sus largo,- años de luchador
tenaz, pronto á salir al encuentro de
t~dos los obstáculo.;, dispursto á acudir ~ todos los peligros. Y tuvo un:1
sonr~s~, alegre. un tiüplo de primavera
acanc10 ~quel :robusto tronco, por el
que la _sa\1la no iba á renovar ti·iunfa.le,;
eflorac10nes.
i Ah! si él pudiera remediar lo in-&lt;&gt;med.iable, rehacer aquella inquieta hi~toria1 fabricar con los harapos que mal

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I

�E L .MUNDO ILUS'T RADO

12_omingo 3 de Marzo de 1901.
para elaborar un fragmento de vida, y deapués,
prevenid todas las torturas de lo futuro, aglomerad tormentos, imaginad suplicios! Y a la deudit
quedó saldada; ya sobre el cuerpo del combatiente puede caer un puñado de polvo.
Y cuando J uan conoció que se moría, iba de
casa en casa y de puerta en puerta, acompañado de
los dos niños, pidiendo :
-¡ Una limosna de vida para estos pobres huérfanos!

JMPRESIONES DE LA SEMANA
~

-

TERESA CARRENO
Creen los hombres ser los soberanos del Arte.
Las mujeres son las reinas, naturalmente, pero no
son ellas las que mandan, las que juzgan, las
que dirigen, las que crean, sino más bien las respetuosas, las obedientes, las su.misas compañeras
de estos despóticos conquistadores de la hermosura eterna.
Los artistas son fuertes, altos, excesivos, grandiosos; tienen la superioridad del sexo, la energía
del ,músculo el tezón de la voluntad. N'o enamoran el Arte' lo dominan; no lo acaricián, combaten con él. 'Su fantasía, á semejanza de los anti_guos guerreros, se viste de hierro, toma la espada de siete cuartas, sale armada del cerebro, como de un castillo, monta en el corcel de la inspi• 1·ación, y entre el bullicio y clarincría de la,
ideas que la acompañan como vasallos, con pen-0.oncs de batalla, parte y se pierde entre el polvo
de la carrera. '!'orna tra,~ndo en sus brazos, como botín &lt;le guerra, á la ·Belleza, y entonces, despojándo~c del rasco de plata y or o, y del peto re•
p ujado, dice á la Yirgcn tímida á quien conquistó:
-Por tí luché y vencí; te amo; eres mía.
Las artistas son delicada~, débiles. dulces. No
crean, imitan; no t ienen arranques ele furor. sinfl
estremecimientos de ternura. P oseen, como sup remas c-nalidades, la gracia y la elegancia. Recorrea las senderos del Arte, como f:i fuesen por
un jardín, cortando flores y cazando mariposa.~.
No van en busca del I deal, no marchan trns él,
no lo alcanzan, lo esperan impacientes, como e~pera la novia después que ha sonado la hora ele
la óta. Y cuando el Ideal llega, se arrodillan
·ena,mora&lt;las para besar los pies del amante divino.
P ero el amante, t ras un momento ele efusión compasiva, se va, huye, porque como L ohengrin, e,
sagrad o, y como á él, lo esperan una barca y un
~isne á la orilla de un mar azul v luminoso. La~
,a rtistas hilan sus sueñoo en la nioca de cristal ele
las hada». Las arlistas no apasionan, no subyu :gan, no sacuden, enternecen nada más. Como la
l una, parocen tener luz pr opia; pero es la del sol
·con la que brillan, sólo que está más apacible, má,
te1mc, más blanca y misteri osa, y no hiere los
~jos, no dc,,;lumbra.
L a artista no puede dejar ele ser mujer , es decir, la secular esclava del "gineceo". Es una
sometida por instinto y por educación. Carece de
1&gt;oder y de aliento para crear; tiene alas también,
pero la artista vuela. como las mariposas, y el
artista vuela como las águilas.
¿ Es C'Sto cierto? Sí, corno que ei; la ley natural que da á cada criatura su trabajo en el laboratorio de la vida.

Homenaje á un gran mexicano
L a ceremonia que se efectuó el lunes de la presente semana, t iene el carácter de una reivimlicación: es el desquite que la patria, siempre reconoeida á los que le hacen bién, decretó en favor dP.
quién pocas veces 8aboreó el triunfo ruidoso y
la alegría dol venct'&lt;lor; pero que g?zó la satisfaeción un poco acre del dehc!'r cumplido.
Rl General Don )fariano .\rista quizás vino, parodiando la frase dC'l porta. clomasiado pronto, á
un mu ndo demasiado nuevo.
Bra organizador, y tuvo que trntar con revoltoso;;, con soldados del núcleo roa lista, desmorali zados y venaJe-s; era enérgico y tuvo que luchar
con concusionarios y ladro11es; era amigo del pueblo y se vió obl igado á contemporizar con la canaJla.
Las calumnias de los viles y los alfilerazos de
los hábiles, que se cebaron en su contra en la pren~a; las rebeliones y la inseguridad que eran b
consecuencia del estado aná1·quico del país; las
tentativas ele lo.,; santanistas y los rugidos de la
hestia revol ucionaria no bien domada, consti tuyeron para el gran soldado un Nipantoso y tremen
do calvario al que trepó con ojos serenos.
Uno de sus biógrafos, resume así la labor del
señor Arista :
"Subió á la pm,idencia el señor Arista eon
las más firmes inten&lt;'ioncs de arreglar los asuntos de la República, harto revueltos á consecuen
cía de los innumerables trastornos anteriores: ma~.
por desgracia, desde los primeros días de s11 aclmini.itración, l1alló opmiiciones rudas y i-istcmát icas, no sólo entre individuos pertenecientes al
&lt;•jército, sino en el seno mismo del Co11greso y del
Henado. T odos esperaban de él un gobierno militar despótico; pero prPCi.:amente lo que caracterizó al señor Arista y en lo que estriban sus mejores títulos á la admiración ele los mexicanos,
fné su profundo rC'~pC'to á la ley y á los juramentos que había prestado".
P ero esta tarea no podía ser bien vista por quie-

~-

Tribuna levantacla frente al monumento erigido en honor del
Sr, Gral. D. •· ariano Arsta.

Domingo 3 de Marzo d_e 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

Sr. Gral. a. Mariano Arista.

nes medraban con el desorden y la incuria y tenían por ley la anarquía y la desobediencia.
El plan de Jalisco, fraguado para traer á San•
ta-Anna y derribar á Arista fué el movimiento
inicial de la caída de aquella 'situación.
Amigoo del Presiden te, aun aquellos más ~igni•
ficados por sus convicciones liberales, excitaban al
General para que dictara medidas violentas, Y
calmara el vocerío del Congreso · Arista se negó á exnedirlas.
'
No debían pasar muchos días sin que su sucesor, un civil, Wl abogado, un magistrado, hiricr&amp;
lo que no había querido hacer el hombre de Hllhl(',
el militar, el avocado á las violencias y á las medidas extremas.
Arista Ee retiró primero á la viua prirnda j
despuél:l al ostracismo, donde murió.
Los romanos tenían en sus leyes una ficción muy
bella: suponían que quien había muerto en r l exterior por causa de la república no había fal tado
de la ciudad un solo &lt;lía.
'
Y ese derecho de "post] iminio" á nadie t·onv il'11e mejor que al gran vcnrido de Palo Alto Y hi Hesaca; poroue tampoco ha llegado sn _g-rande· y ln1ninoso espíritu á afüentarrn de entre nosotros. Rigue alentando las dcci;:,ioncs de nuestros man,latarios, forma la base de nuestra política de orden
Y regularidad, " está en todos y cada uno de log
actos m1~ ejecutan los ;:,urcsorns de aquel que pudo repetir la magna fra;::e ele Lucano : la can~a
del vencedor fué "rata á los dioses· la del ycncido
convino á Catón~
'

ro, de caderas anchas y senos exuberantes. La la tierra que es despiadada, el cielo que es impa.
edad ha vigorizado ese organismo en vez de des- sible, la vida que es inútil y dolorosa.
La neurosis de Chopín es muy complicada,
truirlo· corre aún savia caliente y sana por el
tronco 'de dura corteza, empenachado todavía de muy sutil, extraña por lo rara, exquisita por _el
temperamento, individuwl, única. Para sentrr
ramas floridas y de frutos sazonados.
Y así, atrevida y fuerte, como acos~umbrada á esta música tramada de sufrimiento, de desesperadominar y á dominarse, firme, tranquila, ante la ción y de locura, es preciso estar enfermo . tamcuriosidad multiplicada en los ojos de Argos del bién como el pobre polaco, que se pasó la exu,~enpúblico, la ví sentarse frente al piano, alzar lo:i cia combinando, en mágicos y supremos grito.,
brazOli, poner las manos sobre el teclado, y tocar- musicales, los latidos de su corazón que sangraba.
lo. Fué una revelación. Comenzó la "::,onata" El alma de Chopín, como 1a de Lannennais, na.ció
de Beethoven, severa, clásica, grandiosa. El gran con una herida. De ella murió; pero de ella vipadre de la música requiere un inté~·pr~te sin vió; por ella sufrió, pero, á la vez, pero ella amó,
nervios de un especial temperumento r1t1111co, so- por ella fué poeta; de ella brotaron sus amargubrio, p;ofundo, que sienta desde lo alio,á la manera ras, pero también sus inspiracio11cs: el genio es el
con que sienten los dioses, con algo de .sobrel:m- martirio.
Uhopín es misterioso, y aunque es humano, exmano y olímpico. La músioa beethoviana cae
sobre los corazones como una lluvia de a:-tros; traordinariamente humano, no cabe en el molde
desciende hasta nosotros como una luz celeste. común. Es un hombre y parece un fantasma; viViene de arriba, de muy arriba, de la altura de loq ,·e con nosotros, pero lejos de nosotros; tiene mumundos luminosos. Es un ceo &lt;le la armonía cho de real y mucho de soñado. Si lo llamamos,
universal, escuchado en la soledad por un inmenso acude y nos canta sus sufrimientos, pero de un
espíritu, soñador y atento. Para comprenderla, modo, obscuro y dulce, algo ininteligible, algo cabapar a penetrarla, para hundir;;e y regocijarse en sus lístico, divino.
Chopín es un enigma que todoo quieron c1("-ciabismos, es necesario, ante toclo, despojarse de la.;
pasiones torpes y bajas, de los dc~cos que se arras- frar y que muy pocos presienten. El alma de Chotran, de los apctitoo que saltan y se agitan como pín está enterr8J&lt;.la en el piano. ¿ Quién se atreve
reptiles, de las ataduras que nos amarran á la á resucitarla, á levantarla de su ataúd sonoro, á
t im-ra, y abrir de par en par el alma, limpia, co- grila:de el taumatúrgico: "Resurgitc ?"
mo se abre l,a ventana ele un santuario al sol 01w
Algún artista nelmlo.,o _v triste, algún ap-asioviene. En Beethoven, hay dolor, pero es un dolo·· nado de las cosas inla11gihlcs y etéreas, algún viasolemue y divino, no como los otros, como lo; jero errante, que lleva porpotuamente dentro del
nuestros, que se quejan sin majestad y sin grande- pecho, la imagen de la patria en agonía, algún
za. El gemido de BC&lt;'thoven es como e-1 del mar, corazón herido que, á la manera de un vaso roto,
misterioso y tremendo.
va manando amor y lágrimas, algún loco de terTocar á Beethoven, entenderlo, sentir con é:. nura que tenga arranques de desesperación y hodominar su música sin poner en ella nuestras mi- ras de abatimiento, a'1gún sér delicadamente senserias, es dón extraordinario, facultad dC' ele- sible y frágil, como hee:ho de cristal y de luz ...
gido, rara y elernda aptitud, que indica en el ejeY ahí estaba Tere,,a Caneño, frente al "Stencutante uua superioridad psicológica, paralela. lÍ wai", en actitud noble, con los ojos cerrados como
la del compositor. Beethoven, ya se ha dicho, ('j en un éxtasis, despertando, bajo el hechizo de sus
la N'aturaleza, y el que sabe interpretar á la na- manos milag-rooas, las enfermizas inspiraciones
turaleza, el que la comprende, el que la traduce: del pobre polaco, que nos angustiaban como si
por fuerza, posee un espíritu selecto y penetrante. fuesen alaridos de nuestras propias penas, enalteY fué una sorpresa, fué una revelación. Tere8a cidas y sublimadas.
Carreño sentía á BeethovC'Il, en toda su magnifi¿ QÜé genial nig-romancia de esta mujer podecencia; subía hasta él, se penetraba de sus miste- rosa, sirve para adivinar, para leer, pllira repetir
rios, se asomaba á sus abismos, sin vacilaciones, las quejas de este insano maravilloso, como si ellr
sin miNlo. sin temor, con el espíritu desnudo de tuviese también el mal extraño de la misteriosa
emociom.&gt;s h=anas y absorto en la contempla- alma eslaYa?
cióu de las cosas sublimes.
Teresa Carreño tienC' lo que necesita : corazón
Era él ; era el huraño y triste genio, de mira- muy grande, f'entimieuto muy hondo, energía_; vada torva y boca contraída por un sollozo incipien- roniles, delicadezas femeninas, fuerzas y suavidate, era el solitario, creador de la música inaudita des, rebeldías y sumisiones, una mezda de alieny maravillosa, y evoc,ldo por vagas y viejas me- to y languideces, de .fiereza y ternura, una amalgamorias, le veíamos en el fondo de nuestro pensa- ma de elementos disímbolos, de pocler y debilidad,
miento, pensativo y ceñudo, junto á su clave, el que le dan un carácter y una personalidad eseninseparable compañero de sus sueños.
cialmente propios, y que le µenniten, por su ex¿Cómo? ¿ Una mujer, una artista realizaba esa« tensión, pasar con rapidez de lo tremcndo á lo
maravillas? ¿ Bajo aquellas manos lJraYas, ági- apacible, de lo rudo á lo tierno, de lo complicado
les, vigorosas, surgía pura y elevada la "Sonat.1.
á lo simple, del golpe á la caricia, de la borra.sea
en cuyos pa~ajcs tmnpestuosos, terribles, desbor- al iris.
dantes, creería~e escuchar el grito de uu Titán
Sus facultades aPtísticas son muchas, y están
angustiado? ¡ Qué alma tan ,poderosa y tan gran- educadas eon gran esmero; ha vencido las :?scade la que se derramaba por aquellos puños fuer- brosidades de la técnica; ha triunfado de la mates, por aquellos cleflos gimnásticos, que iban ,-;o- 'lcri,1; ha dominado el músculo. Lar&lt;ros y persebre el teclado, f'iguiendo el ritmo de un canto in- verante,; estudios ernpezadoo en la niiiez, vigilias
terior v extra-humano!
fatigm•as, inacabables días de trabajo; todos esas
Y Ji't pianista, frente al "8teinway'', en una ocultas tareas de Hércules de los "virtuososº' de
actitud noble, sin contorsiones exagemdas ni mo- las cuales la multitud no se da cuenta, ni .,o~pevimientos cómicos, ligeramente inclinado el hus- cha, han hecho de Teresa Carreño una piaIJista
to, la cabeza semi-erguida y nimbada de ensueño, soberana. Pero lo que la guió desde niña, lo
y los ojos entrecerrados como en un éxtasis, sa- q~1e enderezó su espíritu liacia lo alto, lo que la
cudía sobre el instrumento sus brazos de muscula- luzo dueña del Arte, intérpr~te granclilocuenw Ju
turas ,iriles, esparciendo al viento, en sonoras loo maestros, fué su gran intuición, su clarivid•mpartículas, el alma infinit.'l de Beethoven. 'l'odo&lt;1 cia, su ~audal de pa,;iones y emergías, su riqueza
estábamoc; vibrantes, atraídos, fascinados. y rle emociones, su tesoro de inspiración su !?'Cnio.
.., las
cuando se diluyó en el aire el eco del último acor- eon estos elementos, es con lo que se 'asimil::t
de, despertamos sobrcsalt-ados, cual si brusca- concopcio11es y las impresiones ajenas, con lo que
~ente n_os hubieran devuelto á la realidad. Aplau- sabe cómo describe Beethoven y cómo llora
dimos sm reserva, en un contagio de entu$iasmo Chopín.
frenético, que era como un esfuerzo pam arranLa hemos oído seguir á Lizst en sus arrebatos
carnos la emoción que tan hondo se nos claYaba en ele in~pirado, á Se:huhert en sus melódicos deliel e;;píritu.
rio~. á Hubinstein en sus deliciosos escaroeO'l; ~
. Y vino Chopín . . . ¡ah! el de la melancolía que- tocaclo c'n el J?Íano vuelos de pájaro, canciones ele
Jwnbrosa, el de la c1e~e"peración impoteute, el en- amante, repioues ele carrillones, romanza,; de
fermo de nostalgia, de desencanto y de ternura, el vir~n, barcarolas venecianas, caprichos de risas y
alm:1 eslava con sus sueños indecisos, sus J.olo- besos, lamentos y suspiros, nos ha conmovido,
res mmensos y sus anhelos de libertad.
nos ha arrebatado, noo ha hecho su presa.
Chol)ín no es la Naturaleza como Beethoven.
Y hemos comnrendido que una mujer así no es
es la 'l'risteza, toda la Tri8tcza. Es el amor en- una reina, no es una pianista, no es una artista,
gañado, la fe perdida, la felicidad que no se al- es el Arte, el Arte entero, que no t iene sexo ni
canza, la patria que se ve esclava, el espíritu que obstáculo, ni límite, ni horizonte . . .
'
se siente herido, la carne que ~e revela al deseo,
.Cui$ ~ - Ur hina.
0

Dios dijo al agua del torrente: bulle,
T al lirio de la margen: embalsama.
Y ahora núi;mo, interín trazo estas líneas, se
van asomando por mi memoria, y haciéndome
-signo de burlona desaprobación, algunas cabeza,,
irónicamC'nOO risueñas : la de Rosa Bonhocur, de
lacia y cortada cabellera, rostro enjuto y seco, air-!
grave; la de Sarah, empelucada con dos largas
placas de cabello de un rubio anémico, perfil numi1,;mático, mirada muerta y triste, tal como la
·delineó Mucha en el Ilamlet; la ele ~!atilde Serao, varonil y pensativa, la de Emilia Pardo Bnzán, rolliza v fuerte, como la de los Yenteroo clel
Quijote, la de Teresa Carreña .. .

***
Esta es enérgica también, amplia, he1·111osu. interesante, cabeza de mujor tenaz y resuelta, segura de su deci.iión y de su valor. Ya el cabello hP
•comenzado á emblanquoc-er y se confunde con r1
negro persistente, formando un tono g-ris y oparo.
·que contrasta con la mirada de unos ojos pequeños.
pero radiantes de viYacidacl y de atrevimiento,
·que brillan bajo la frente amplia y serena, por la
·cual pasa la nube de una idea melancólica, y qu~
se asemeja á la nave de un templo, llena ele incien•
so. Las facciones del rostro tienen no sé qué vao-.i
expresión de dureza extraña, y la bO&lt;'a grand,~.
de labios delgados y sensuales, se abre franc·imente en una dulce y bondadosa sonrisa.
Al verla, no lo dudamos: esa testa robusta po-dría soportar sin fatiga el casco de Minerva. S•:
.}"ergue sobre un cuerpo de amazona, recio y du-

' ,

�Domingo 3 de :Uarzo de1901.

oCa ~ran exposición pan-fimericana.

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Galerla artlstica.

grupos siguientes : A.-Electricida,cl y aparatos
eléctricos. B.-Bellas artes, pintura, decorarión y
escultura. C.-Artes gráficas: 'l'ipograiía, Litografía, impresiones en planchas de acero y de cobre, procedimientos foto-mecánicos, dihujo, grabado y Encuadernación. D.-Artes liberales: Educación, Ingeniería, Obras Públicas, Arquitectura, Música y Literatura. E .-Etnología, Arqueología; progresos del trabajo de inventiva, exhibieiones aisladas y colectivas. F.-Agrieultura, sub:'-·
tancias alimenticias y sus accc,,;orios, maouinaria
y aparatos para Agricultura. G.-IIorlicultura,
Viticultura y Floricultura. II.-Animales \'iYO!é,
doméstiros y silvestres. !.-Selvicultura y productos de los bosques. K.-Peces, pesquería, productos de la posca y aparatos para pe:;car. L.)Iinas y )fotalurgía. 11.-:M:aqninaria. N.-)fonufacturas. O.-Tran~portcs, Ferrocarrile,, buques y vehículos de todas cla?les. P.-Exhibiciones especiales de las islas IIawai, Cuba, Puerto
füco y Filipina~.
A e¡;to, se agregarán las e:xh ibiciones en ecli fi.

..,

Servicio de la Exposición.

El apoyo que el Gobierno de la e uión .timcrieana ha co~cedi&lt;lo á esta idea, ha siclo eficaz y amplio, después de que el proyecto se diseutió en el
Congreso, y se llegó á resolver que la realización
tle 1m Certamen destinado á dar á conocer lo•
a&lt;lelantos a1canzados durante el siglo XIX en
este continente, resultará benéfico para todos los
pabes que lo forman.
Los proµósitos de la Expof&lt;ieión son muy vasto~, puesto que se desea demostrar al mundo entero, Je una manera interesante, el progre:-o de todas las naciones de que se componen las tre;; .\.méricas, durante un siglo de maravilloso cle~ano1lo.
Los artículos exhibi&lt;los serán clasificados en lo~

o
o ••

Insistimos, como teníamos anunciado, en la tarea de dar á conocer á nuestros lectores las preciosidades que se preparan para la Exposición &lt;le
Buffalo, con el fin de que nuestros compatriotas
se apresuren, tanto por bien del país, como por bien
individual., á dar á conocer los productos naturales
de nuestro suelo y el grado de adelanto que hemos
alcanzado en distintas industrias, en artes liberales y en ciencias.
La:, ilustraciones de esta página, representan
cuatro de los edificios que se han construído especialmente para la Exposición, que tiene que
rc,rnltar verdaderamente grandiosa, si se tiene en
consideración la forma con que se ha organizado
y los poderosos l'lemcntos que se han aporta&lt;lo para a~egurar el éxito.
He aquí la historia de la Exposición: concebida
la idea por varios ncoyorkinos, organizaron un·1
e:ompañia y se dedicaron á trabajos preliminarcg:
pero muy en breve, esta compañía cedió su pucstc
á otra respetabilísima, constituí.da por los horn •
bres de más grandes negocios de Buffalo.
El capital en acciones, de la nueva compañía,
fué fijado en la suma de dos millon~ y medio d,;
dollars, con autorización para emitir bonos por
otra cantidad igual. Además, d Gobierno ele Bsbu1os Unidos contribuye con 500,000 clollars, v
el I&lt;}stado de Nueva York con 300,000, dollars, de
suerte es que la compañía, contando con algunas
otras subvenciones adicionales y las sumas oue
han empleado los Estados y países del continenb
a.rncricano en organizar sus instalaciones ha pouido aportar un capital que pasa de 12 millones.

'"1Ar-.l!f,\(.TlJRE:, ANO ll&amp;ERAL Mns SUILOrni;t•.

"'

Manufacturas y artes liberales.

MACHINERY ANO TRANSPORTATION.

Maquinaria y transportes.

Domingo 3 de Marzo de 192;¡

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

cios espeeiales, t1e los Estados de la Unión Americana y paí¡;cs centro y sud-americanos, para cuyas corn,trucciones se han dedicado 1,500 acres de
terreno.
Si la parte relativa á utilidad prád.ica. á
c1 'Sarrolb ele la:; transacciones comerciales ,, ,'.ono
cimiento amplio y corn pleto de cuanto puede cont~i\mir ,1l ¡wogre,;o v utilización de las activ:tl:.i ·
des humanas, está ·bien organizada, no Jo esH
menos lo que :-e relaciona nl placer y á la dii::trac·
ción, que harán agi:adable la estancia en Buffolo.
El caráder yankec, amigo de las grandes sPngaciones y ele las novedades ¡;jn precedente no ha
omitido e¡,fuerzos para presentar verdaderas ma·
ravillas, que describiremos en uno de los númPros
próximos de este semanario.
Ba.&lt;:ta por ahora. decir oue hav ofrecido un pre·
mio de 100,000 dollars para el inventor d&lt;.&gt; un
portento, que supere á los de otras exposicione~.
inclusive la torre Eiffel, y que ya se han pre-sentado los más ingeniosos proyectos.

.

-~.-.

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~--

;\. :·.•·.:-:..
.

.

·; -~;

SEX,T'IO

Yuehcn la l~rirnavem y el Favonio
Y hacen (.,'Csar el riguroso invicrno ;
Con máquinas al mar llevan las naves,
Ya no blanquea con la escarcha el suelo,
Ya el ganado no gusta del aprisco,
Ni la lumbre le place á los labriego~;
Ya conduce los coros Citerea,
Al ver la Luna en la mitad del cielo,
Y las Gracias hcrrn~as, con las Ninfas
La tierra baten con su paso a,lterno,
En tanto &lt;le los Cíclopes, Vulcano
V a las fraguas pesadas encendiendo.
Conviene ahora oue con mirto Yerde
Las frentes perfumadas coronemos,
O con la flor que rinden
Las tierras libertadas del invierno.
En este tiempo de inmolar á Fauno,
De los bosques i:agrados en lo espeso,
Ora, si ai'í lo pide, algún cabrito,
O ya, si lo prefiere, algún cordero.
}Jisa con igual pie la muerte pálida,
La choza poorc y el alcázar regio.
Lo breve de la villa nos impide
Larga esperanza alimentar, ¡ oh Sextio !
Bien pronto ya te retendrán los Manes
La negra N ()('he y de Plutón el reino ·
No allí cuando tÍí vayas
'
De rey del vino sortearás el puesto,
Ni á Lícidas vcn1s, marnvillaclo.
Por quien arden los mozos de de¡,eo,:,
Por quien habrán de verse las doncellas
Del amor consumidas por el fuego.

AL!-1"'10
¡ Feliz quien ele negocios apartado
Cual de los hombres la primera raz~,
De toda usura libre, con sus bueye:;
l,a~ here&lt;ladci; paternales ara ;
)u1en soldado el clarín no le tl~pierta
.,i el mar airado espanta
r l'l Foro evita y el umbral soberbio
De los grandes señores no traspasa !
Ya el adulto sarmiento dc las vides
A. los enhiestos álamos en.laza
Y errantes ve sus greyes mugidoras
Por los repuestos valles y cnñauas;
Para ingcrtar me;jores
Poda inútiles ramas,
Trasquila sus ovejas, y las micll':;
En sus ánforas guarda.
Cuando en los campos el Otoño cleYa
Su cabeza de frutos coronnda,
Cuánto !'C regocija recogienrlo
U,·as rojas y peras inge1tll{las
Que á tí, Priap'.). y á tí, Padre Silvano,
Guardián de los linderos, les con~rigra '.
Alguna vcz le plac&lt;.&gt; recostrir~e
Bajo la encina ó en la vcrde grama.
Entanto oue de lo alto ;:e despeñan
En raudales Ja,:1 aguas
Y las an;;; ~&lt;' quejan en los bosque~
Y de" lais fuentcs manan,
A leve v dulce f-ueíio convidanclo.
J,as bulliriooas 1infas desatadas.
ruando JMe el tonante. en el invierno
ron lluvias y con nieves amenaza,
'
· Aquí ~· allí, eon perros numero~◊$,
J,os jaYalís empuja hacia las trarnpa8;
A los golosos toixloo, engaño~a
Red, prendida en hor&lt;'ones. les levanta;
Y la liebre y la grulla advenediza,

Premio debido á sus afanes, laza.
¿ Quién los cuidados que el amor procura
C'on los goces del campo no olvidara?
~i una mujer honesta por su parte
Cuida los tiernos hijos y la casa,
Cual la mujer Sabina ó la de Apulia
"De andar al sol tostada",
Y leña seca en el hogar enciende
Cuando la vuelta del el'poso aguaixla,
Y ordeña las ovejas
Que encierra por la noehe en la majada,
Y vino nuevo del tonel sacando
}fanjares no comprados le prepara;
No las ostras lucrinas
Ni los rombos ni escaros me agradaran
Ki todo cuanto la ola del Levante
Arroja tempestuosa á nuestras playas;
K o las aves del Africa ó de Jonia
Comiera con más gusto, que las malvas
Que dan salud al cuerpo, la acedera
Que fácil en los prados se propaga,
La oliva recogida
Del árbol en las ramas,
O ya el cabrito al lobo arrebatado,
La cordera al dios Término inmolada !
¡ Cuán grato es ver durante la comida
Las ovejas que tornan á la granja,
Los bueyes fatiirndos, que en el cuello
Volteado el yugo. lánguidos arrastran,
Y alredor de los Lares esplendentes
Los siervos, rico enjambre de la casa!
Así Alfio el usurero, pretendiendo
Jlacers~ campesino, se expresaba ;
Y 811 dmero que cobró en los Idus
De darlo á usura en las Calendas trata.

. :o•
ó

•

.

. .

.

o•c,; .....
o

o. ·:•o .• .

. .......

�EL PRIMER PARQUE

LA CAMPAÑA DE YUCATAN

DE MÉXICO

~~ntrc las. pocas notatl tristes que nuestra histor:a ha temdo que eon::,igna r en su,, ná.,.ina.
,.
.,. ' te':s, cum1
' t a:,;e 1a campaña provocada
" por
" ma~
.re.,i_en
los
uul1~,; may~,-,, que residen en Yucatán y que ajeno:- a toda idea de progrc:-;o, han trat.a.do de tÍ:-séonoc...•r con ll'l~arid,ttl digna de mejor cau~a el
,mlen establecido.
'
El gobierno h,1 acudido con stt, fuerzas al c::mtro
,Je,( &lt;le,;orden, y háhile,; di,;posiciones movilización
u_p~rhma y la c,m1pañ.i emprendida' con toda actn·,1dad, augur_an que en término perentorio ha-•
hra desapa,1:cc1do L't\fa immrrea:ión, digna sola1:'.c1!~c ele tnbt~s ~~·mi~a-lv,,1jes y que, con la ,;uhle
:~c101: !le_ los m~w~ &lt;le ~o.nora, ha venido siendo
c,1 lo;" ultnnos an&lt;r.&lt;, la un1ca no-La discordante en
('3ta ?Poca de unánime con&lt;:icrto .Y paz estable&lt;&gt;ida.
,\f~rtunadmncnte, re¡wtimos, los trabajo· em!H~nt1_1~los .. y la;; mP,!'i&lt;la,; rcprc;;ivas que' si han
,ttkpta\lo :,on _tan efwa&lt;,P", que antes de muc-ho
q~1e:la_ra tc1·rn~n~cla t&gt;:&lt;ta ('itlllpaña, en la eu:11 C.:l~
ta 1 .'-nc:n&lt;lo _&lt;l1ar10,- Jo,4 triunfo,; alcan7,a&lt;los por
la~ iuerzas fodcrak,,;.
('orno m~ re_rnerclo, ,;in embargo, de lo ouc pued_c hahei; ;:1gn1_fk·a&lt;lo P,tit púgina de s,mgre en el
l1b~o rn_as ~·:c1e11te d.? llll&lt;'stm historia, publicam ~ ho., tr~:s f_otograf111,; que r&lt;'prc..acnhm á lrn cabecilla,; de la m,-111-rrcc·i&lt;'m .Y rl exterior é i n1 erior
dt•I templo de Baeafar, pohl,wiún en la cual ~~
hnn reconcentrado siernprc lo,; insurrcetoe\, v qu~
'.~h~r~ _e~tá .~·a en p()(ler dt• h1 federación y r:ujcfa
.1 la,, _
auL01Hla&lt;les nomhn1•1la.i por el Gobícl'llo e tahlcc1&lt;lo.
"
. Xucstros grabadoo i,nn int,rrc-anic~ Ri Pe l:"' ana!_1za: ~; grupo de ca bC&lt;·i !la~ 110~ mue,-;trn &lt;'l tin,
maya en tcdo8 ~us clrta!J(\'1, y entro esn~ indios

El espléndido parque de Chapultepec, que por
sus recuerdo;, históricos, por su posición pri vilcgiada y por su natural&lt; hermosura ocupa sitio muy
principal entre todos los puntos á él semejante5
en el mundo entero, es objeto de la predikcta
atención de parte d:el Gobierno y de la Junta
creada especialmente para el mejoramiento der
elegante paseo.
Casi no pasa mes ni semana. sin que se piensen y ejecuten obras que, unidas y en conjunto,
han de contribuir á dar á Chapultepec el carácter
de punto único en el país por los -primores que la
na,turaleza y el. arte han acumulado en él.

***
Ahora presentamos tres vistas &lt;l,el bo~que:
dos que reproducen sitios repuestos y escondidos,
parlicularinente bellos por lo állevado y majestuoso de loo aihoohuetes seculares allí phmtados; un
lago en que navegan cisnes, cerca de una glorieta eercada de truenos enanos, con bancas de hierro
fundido, ?/ á la sombra taIDlbién de viejos y venerables ahuehuetes; y por último la gruta en donde se ha construído un elevador para el alcázar.
Como se sa,be, ,eil panorama que de 1o aJ.to del
OAf-tillo se disfruta, es famoso en la República
toda por su belleza.

Desde el mirador, dice un articulista, y más
aún, desde la altura del fortín, se presenta la más
admirable y sor.prendente vista de esta capital y
del magestuoso valle que la circunda. Dt:Sde
aquoila especie de anfiteatro se disfruta d1;1 lc1~
persp&lt;'Ctivas más encantadoras y vistosas, present,m.lo acaso como ningún otro punto de un go:¡Je
y cerno en miniatura, las grandiosas torres y cúpul'&lt;! &lt;le la Catedral, la parte superior de su bcha&lt;la y el reloj y estatuas que la tPrminan.
Comu en un esplendente panorama se divisan á
rnay,)r 6 menor distancia las torrecillas y ciml;orrios de casi todos los templos, los remates v
las a;:tabanderas en qu:e flamea. el paoollón méxicano en los edificios más altos. Prolongarlas hileras de árboles marean las calzadas que dan entrada á la ciudad; dos órdenes de arquerías se di-

El nuevo lago.

viden á derecha é i11q_uier&lt;la, conduciendo das
aguas potables para el consumo de la ciudad· las
que se pierden dentro de ella confundiéndose
entTe los edilicios, Las Tisueñas :haciendas; de
La Condesa, Loa MoraJ.es, La Teja, El Cebollón
y otras varias, las frondosas huertas y brillantes
hortafüza,; die 1a ribera de San Cosme, las arboledas y los sembra.dos, forman, grupos tan varios
que sorprenidiendo la vista, la arrebatan agrada~
blemente de un punto á otro sin permi-tir se fije por mucho tiempo en éste ó aquel. Terminan esta bella pers.epectiva, los hermosos lagos
de Texcoco y Ohalco, donde como en un espejo
se represenoon aíl1guna vez las colosales montañas
del Popocatepetl y el Ixtlacihuatl cubiertas de
perpetua y blanquísima nieve. La imaginación
no se cansa ail conteilll!)lar tan maravillosos objetos, y es precisai una especie de violencia para
desprenderse de aquel delicioso sitio y bajar á disfrutar de la amenidad del bosque, espectáculo si
no tan grandioso, tan digno al menos de atención en su línea.

N UES TROS GRABADOS
~?or la felicidad de la novia", se llama c,l exquisito cuadro que hoy reproducimos. El banquete. de bodas ha co~grcgado á todos los pariente,
y amigos de los rec1en casados, que escuchan loe
votos que haoo ,:1 orador porque los nuevos rsposos alcancen dicha completa.
Cada :11:ª de las figuras es particularment,~ sugesti_va e mteresantc: el novio, que subraya cGn
sonni:::as las frases del autor del "toast" · la desposada, que baja los ojo~ ruborosa; lo; padres,
que ,se muestran enternoc1dos; el convidado, ~ue
som1e y el que se pone la mano en el oído para
escuchar, _son figuras muy bien ootudia.das v colocadas meJor.
·
Pero el interés del cuadro, más que en el l-rin•
dador y en los novios mismos se reconcentra en
la joven pareja que se mira ~n primer término:
el galliaroo oficia:l y la núbil donoella que se apr~ta..n para f?rmar un h0gar nuevo, y que se prometen realizar el programa que inicia la galan~
frruse del amigo de la oa,;a.

Fra, cisco Agui1ar, in1érprete.

Joaqutn .Alcalá.

a

d~ mirada penetrante, cabeza bien conio
aue altanero
.
l'ffia a .,
bel.,
1' puede aprecmrse
la tendencia á 1;
re wn y e _esfuc_rzo que ha sido necesario para
l ograr su pac1ficac1ón.
El templo de Bacalar conserva detalles d
templos antiguos que da • t é
e 1~
tración.
'
n m er s á nuestra ilus-

lo■ má■

anti~os ahuehuetes.

Felipe Yama.

.Antonio N.

José A qui.

Felipe Tus.

7

Templo de Baoalar.

Uno de

Domingo 3 .de ifarzo de 1901.

EL .\ffN"l &gt;O ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRA.DO

Domingo 3 de Marzo de 1901.

Templo de Bacalar. lntcrior

LA ttLTIMA NEVADA.
~•--.::&gt;

~ja afición á la fotografí
.d
,
rahzada en Méxi
a, ca . a vez mas gene1
da{l de dar á co~~e~°:/rºfºrc ?na la oportuniinteresantes que loo Heñores~ e numepro_ dos vistaR
arres Y liegos toma-

Elevador en la gruta.
Calle de la Re'orma, e:t Chako.

ron en Chalco dura t l
el 17 del aotu'al.
n e ª nevada que se verificó
Todas las alturas que r d
taban un ª"pecto
.
o can el Valle presenllcs y los c¡minos p'.1~n,oroso, y el piso de las cagrabados ofrecíad ~"'~.n Jue(lf w•~·se en nuestros
táculo v:rda&lt;lera.m~nt~ ie oo _e e meve, un ~peeexcepc1onal en México.

�EL ~fU:N"DO ILUSTRADO

.
3 de Marzo de 1901.
~omingo

Domingo 3 &lt;le M~.rzo de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

yo no he de lleja.r á mi madre, que tanto me a_m~,
y que es tan buena, tan honrada .. • porq uo I eso
! á honrad¡¡, no h,iy q111e11 la gane 1• .
.
''Y Pedro vivhi sin decir á la Clanta oxte nt
moxtr • sin "ªBtan;e ni un centcivo fuera d~ rasa,
sin i,[' prm•7o c:oni:entimi~nto matem_o; d1:lw:&gt;
y ,.ii n pena:', ,;in t.emores m. zozo~ra~, sm 1'.1ru-_ pi..:
(:.Pll.':' que d katro dramático, fuente pa1a el de
1-1n 1:.; nmoC'ionp,;; la lL'&lt;'tma de una que otra novela, ( ""hi~toria,,·,, c:01110 d dt•da) tle1 orada ('n el
Ii·dio &lt;le dil'Z á onc·e ele la noche; uno que o~rn
hailt'. allá de c·nan&lt;lo en cuando, como c¡111?n d1r.c
por ( 'or1m,; y :-,an J ua.n, y ec:húndoi-e t•nnma en
(•hac¡ t1L•t11 la,: g~tlana~, rha~'C·os bla~co~, c:orba t~s de
, , 1 o rnati1,, pantal01w:.; een1&lt;lo,, y bw-n cortado~, bot i1w,:, l,a.vo., de ao-uzada.~ 1mnta~, y sombrero~ (.•nga'
"'
'
' ."1.n_on1a
• t . 1e rcJo:rn,l&lt;t~ .y clona1r1wo~,
euanto ,,la~1a
~erYn ba. l'&lt;'OllÚlllÍC'a, pa l'll ta 1111\UOS 1UJ08 y para
titk,.&lt; jnwnik•,- l'leg,ml·ia~.
"l';•)"O ¡oh dolor ... ! J&lt;],-;e día, lll&lt;'~ia hora anü..-., lk· 111i lleg,ula. ó poco 111Pnos, 1·e11ite rnrnutos
á lo ma,, en uu in"tantL•, te.Jo Yarió para el pobre
mozo.
''t:lalió,,c Pedro, dc,-;pués de comer, muy alegre
y e11n1~ia, mado, pnrque se iba á los ·•toros··-a~í
·10 dijo á ~laría-y no YOIVl'rÍa h_asta las _once y_
mt'Clia ó doce de la noehe: le habian c:onncl,1do a
u•nar unos a.migas suyo,;:· luego l-le irían al te.1~ro.
' · l'cro no lo quiso a~í la suertP. .\1 IIPgar a la
Plaza de Toro~,-donde tort•arí:L e,;t ta.nle un célt&gt;b1e ''lllatador""-,d ir ú tolllprar el billdP, echó
mano al boh,illo. 1· •.. ¡nada ... ! ¡ni una pe,;eta !
"\'ió.,e tentad&lt;&gt; de ir,e á vag-ar pnr harrios y ealll'ja,. y así pa,ar la tiirdr; ¡&gt;Pro&lt;'} ~ullil·io de la
mnltitucl que llPnaba la.~ calle,; prox11n:1~ al roso;
la alegría de la g"l'llk: Pl J)¿l,a-eal le f[lll' nn'.1 banda rnido;:a totaha allí (t'l'ta; l'l ealm· d1• la sa·sta y
l,t ('.-nlénclida hPIIPza dt'l c:ielo, fupron al mozo po•
dero:;o infenti ro.
"\'oh·ió,-;L• á h1 easa á tral'I' dirll'ro... ¡ Xun(·,t
lo hieiera ! ¿ &lt;)ué 1·iú, qué dc-~(·1tbriú, qué ternpt's ·
tadP, de ira v dt&gt; dnlor e;stallaron n•¡wntinanwnte
t'n ,-u alm;i ;luke ,. bondado,a: l'n qué nubt&gt; de
ptírpurn ce sintió ei1rnelto; c¡ué piélago de ~angrr
ll' arrolló entre sus olas? Pcclro no a&lt;.i'rtará (L
dP&lt;.:irlo, ni si at·e1-tara lo diría ... !
"Ello e., que loco, con todas las tinil'bla,; del
infirmo en l;1 ml'11k. y rn l'l corazón todos los odios
ele Luzbel, hu,;(·Ó l'n torno suyo algo, algo que no
(•1wontmba, qut• al fin halló. algo con que poder
matar, v . . . inató !
··1 n·1ató ú aqiwl hombre, traiclor é infame amigo, qut' le ofendía y le de8hon raha en lo Oll() má1&gt;
quería PH1ro: en lo que amaba má,; rn lo que
había ,;ido para él. ha,-ta e~c rn onwnto, dicha, ternura. cariño, amor nobl&lt;&gt;, dt•,intere,;aclo. purí,;imo,
tJmo bajaclo del rie-lo, rn l'id:1. ,u ,tima, todo,
todo!
'')[ató v hul'ú.
"¿ g~ta fuga agrarnrú rn delito? ?. Le ab~olvrrán? ¿Le condt•narún? );o lo ~é. Atfü'll tú podrá.-; decírmelo.
'' Al ententnllL' tle lo aC,H'C'itlo, I' :tl meditar &lt;&gt;n
lo que había pa,,arlo, ~t'l'ero para ·&lt;·on d ~dudor,
y ju..;to y rcc-to pal'll con el inft&gt;liz mow, me dije:
''; Tuvo raión ! ¡ A;;í debía fo1ct•rlo. a.,;í lo hir.o,
\" a,í dehe hileer,,-e. ¡¡,:í !
·
Orizaba, l 900.

sí

Los grandes duelista• de París.

un duelo entre maestros de armas
~

SENSACIÓN EN PARÍS

K 0 ta sen~acional tragi-cómica, y muy apropiada
t : oca ;n que los llamados lanced de
para
esl
honor 1an ep
que'd~do á disposición do los espada-

ª

una polémica los citados campeones, se agriaron
los ánimos, y a~pués de un asalto en el cual h~bía lucido su habilidad Athos de San M!lato, hijo c1e un famoso esgrimista italiano, lanzo un cartel de desafío á todos los maestros de armas/, franceses, para un encuentro á la espada con . Pfnta
de arresto", es &lt;lecir, con un botón que deJa .1bre
una pequeña parte de la punta del arma, lo ~astante para causar uua herida poco profunda, pe:o
que impide que se niegue "un touché". Quena
ol reoo.dor demostrar en el encuentro ~ue un bueJL
tirador de florete tiene grandes ventaJas sobre un
ésoecialista en espada de oombate.
.
Luis Delmotte recogió el guante; pero .sm
aceptar el botón, y de este modo, lo que hubiera
·-a un "match" se convirtió en un duelo for:.af con la sola 'particularidn,d de que tod_os loa
aficiona&lt;los foeron citarlos para presen':iar .:1
encuentro, como si se tratara de una corrida di}
toros.
Desm1és de tres días de prepai,ativos, el lance
se verificó en el velódromo d~l Parque de lo:1
Príncipes, en Boulogne. El tiempo esta~a ab?,minable y San Malato, que es todo un pollo ,
se mos~ba malhumorado, porque se le echaha á
]')Crder su flamante y coqueto traje. ~le~ó la
hora del asalto, y los dos campeones luc1e_ron su
habilidad su destreza, y hasta su corecc1ón
las postu;as, llamando la a~nción su sangre fna.
v dando lug-o.r á aplausos, vivas y apuestas, ~~mo
si se tratara de un partido de pelota ó cualquier~
otro espectáculo sensacional.
.
Por fin. después de una lucha encarmzada, durante la cual los fotógrafos y los empres:ari~s de
un cinemat6¡rrafo obtuvieron muy buenas v1&amp;ta.s,
Delmotte oor&lt;lió la calma, y el duelo llegó á su
fin con resultado bien benigno por cierto: una
lig~ra herida que causó el canmeón _i t~!ia.no, quien
con todo el aire de un vencedor, p1d10 permtdo ·l
los testiP"os del lance. para estrechar la mano de su
contrincante y manifestarle sus deseos de que
pronto se rcstahleciel'a.
¿ Acabarán los duelos por ser un espectáculo
como cualquiera otro?

;n

Bl profesor Damotte.

.
•do para los pariBienscs un duelo con
1
chines, d ia ~1 verificado hace pocos días entre rlos
especta o1:, armas, 1\fr. Delmotte y Athos San
08
~aesl
JYLa atrto, c1 primero,. c1e la Escuela francesa, y el
do de la italiana.
segun
'
d'f
'an en oniniones acerra
de
Por que
J en
.
t :a. sn.
.
d
tre
la
rspada
v
el
florete,
uvteron
1
penonc a on
'
•

El profesor Athos de San Malat o.

AL VUELO
Si es tu voluble espíritu la abeja
Que sólo busca deleito~as mieles
De las almas en flor, tu intento deja
Y no te acerques, ni á mi lado vuele,.
No encontrarás el zumo perfuma.do,
Y es peligroso tu galante juego;
Quien te mira se rin&lt;le enamorado,
Y m i aimor hacia tí será de fuego.
Aunque me atraiga tu beldad suprema;
No me deslumbran tus brillantes galas :
Y el amor es contagio, el fuego quema,
Y si te acercas perderás las alas.
Francisco A. de Ictua.

¡A SI!
Y esto fué lo que me contest:) .

y~-i·~t~·

El Combate.

· ·,;LÍ~gab·a·
~~·a· (q~·e· ~~ ·t~y~· t~1~_bién¡
ya lo sabes,) cuando advertí que varias i:nuJer7
unos cuantos hombres y algunos granuJas, m •
raban hácia la puerta de Pedro, el mucha.chó
aquel que estuvo á mi servicio dos ó tres meses,
y á quien tú conociste aquí; aquel mo~o t~n bu!'"
no, tan humillde y tan sencillo,. c~fª 11;1~1ige~ct.1
te cautivó, y cuya "piedad filial -duelo a
manera clásica,-te dejó encantado.
"¿ Qué había sucedido? ¿ Qué pasaba? .Algo
muy grave, sin duda, pues en los ojos de las ~ujeres,-lavandera.s unas, y otras toroedoo-as e
"pitillos",---eomo acostumbras á decir,- se retra·
taban el espanto y el miedo; y en el rostro de
los va.rones se leían el asombro y la sorpresa, un,s
y otro causados por algún suceso singular y tern·
fico. Sí, ¡ algo muy grave !
"A la sazón salía de la casa un gendarm~,. mu{
de prisa, como si fuera en pos de un fugitivo
tratase de pedir auxilio á sus compañeros.
"Soy curioso tam bien, ( que la curiosidad el
ingente en la familia humana) é impulsado por
0

vivo de-seo de :;al,er lo que pa~aba, me Pnt1ó en tio parn &lt;¡ll&lt;' s&lt;' la tragasen la,; paredes, hahí:t u1rn
11111 jcr. 1111;1 mujer que lloraba, qul' lloraba a ,1~11la e,isa.
"l~ncontréme allí con una,; cuanta..~ pPr~onas: rl's. en ('iertos 1110111e1Jto~ ra:s1 11hog,1cla por lo" ~ol'I I ecino inmediato, nn harht•ro horrnthrn; :.:u 1lnzos y que st• &lt;·uh ría tl'nazmenfo el ro,;l ro con un
ami&lt;ro el cerrajero, otro que bien b¡¡,ila, clt• l:1 _1111~- ··rl'bozo.. c·laro, también mane hado de ~angrc: 111
ma ~aÍa11a y con las mi,mias aficiones akohoheas; madn• tle Pedro.
Era éste un buen c:hico, trabajador, ele excelen~Guadalu11e, aa ca,-era, miuy c-onoci'Ch1_ l'll, ,e,;-.
tt,,; c,-o,;tumhres, poc·o dado á juerga,; y_ parrandas,
ta~ rnlles por su voz de ~argento, :su» l!tg?tL ~, y
,;u~ anchas cadera., ele i,-óc:ronos rnoY1111 w1itos; (·uida&lt;losísirno de ,;u per-,;ona, cnmpl1&lt;lo, rt•c•to,
Luz, su hija, una doncella de buen P?rtr. y )1 arc~- (•,1h1l)pro,;o, y tan buen hijo, que t_o&lt;las l:1" !1'1aliuo, el talaberterillo. galn,n(l', glona y prez _d( l dre,, le ponían por mode lo, y que ,:aliado a ",thac-ntrc•gaha á la ,mya t0(1o cuanto en la :&lt;emana
,.,o-n•mio' y tentación &lt;le toda,; la.,; muchacha,; n nh1- &lt;lo,
lrn liía ganado.
.
.
,
.
le,; del barrio.
·'.\ los once ai'íos. quedó :im padre: . l•,,,t~ volo
·· f,jstaba también Don ,Justo, el J 1wz ele 11 a~;,mna. un carpintero de obra gruesa, ~1omhre ~Pr~o Y arrt•hatado por insiclio:-:a galopante t1s1f:, :&lt;rn tlcConnal, á quien pued&lt;."f\ fiar oro molido, ¡que ~ligo: jat· á su familia más patrimonio _que _una_ buen-a
diamantes de i;ubido,; quila.te•,-, romo quwn _dH·P ~•l rqmtaóón, adquirida á co:-ta c~c 11111 pr1vac·1_om•,; ..Y
"l{p~enfo'' ó la "~[ontaña de ,luz''. ;, ll_ne habrn de largos año~ ele Yida lahonMa en el &lt;'JNC:1c1,i
.
pa,ado? Poco:-me re,;pond1-un a,;~~1,~ato de. ele pcnn,;a,; y mal retribuidas tareas.
"La ma,dn•,-á quien tú conoci..lt.'-era ,¡o,·en y
(~1:i,.; de que hablan diariamente los pen6d!cos; un
linda y no tt&gt;nía más que Yeintiséi,- aiiol', muy lu1&lt;UÍ&lt;·idio de esos que ,;on ya moneda co_rnente ...
'.
cidos y frescos.
. .
~ ada para ('::;too tiempo~, en que lai&lt; 118.('1011_('~. fuer''l'r.onto madre é hijo ;.:e virron en la m1,:ena.
tP, ~.e complarrn en harer ne&lt;lazo¡.; á las dehil_t&gt;,;, .Y
p:Jr ello mt&gt;recen Yítores :· aplauso ele las nac·1011~•s C'omo la pnJ'ermetlad de Don An"elmo fué lm'vc&gt;,
eul1,1s,-esto es armi-potent{',;: en que la~ r(•pu- IHll'~ solamente duró dos me."P~, algo de las Pcohl i( as humanitarias y lo,; imperio,; altru1,;{a..; ~r nomíai:; del buen arte,;ano que&lt;ló rn el fondo dl'l
tornan en un ~antiamén c&gt;n c·onquiRtadon':s tle la,; an·ón, guardado allí entre la$ pren&lt;la.s dominguena&lt;-ion&lt;':- que tienen poeo,; harcoi;; y en q1w un ra.-:. Con tale" dinerillos vivieron algunos meses,
pueblo, ton aprobaeión fra)l(·a de
purp_urado. eer&lt;•a de un año.
•· Pedro entró &lt;le aprendiz en nn taller. y tansahc 111m·er guerra ú otro pueblo ¡wqueno, pro~pero.
to ~E' aplicó, trnhajó de tal modo ." tan bien ~e
padfieo y vi rtnoso.
c·:mdujo, que á pc{'o turo sueldo, y _cl~;tle ese d'.a
··c.· Qué iuiusfü:ia
nué inic¡uidacl. qué horrendo
.,
' .,
•1
l
rri lllL'll ::e habrá ro metido t'n e,;ta casa, ai:!1 o e P acudió l'Jl auxilio ele :;u cai:,a. y almo en ~far1,1
una pohrf&gt;za. digna :' honrada. y que ha.~ta hoy Antonia la d iari11 tarea de lavar sin descarn:;o, alFué morada ck Yirtud. de cariño, de trabaJo y de midonar los vicrnt'R, v aplanchar Jo:; "ábados. tarde V noche, hasta que la oamnana mayor clr la
ec:onomía?
Pa1:roquia tO('aba el alba. y llamaba á la mi,a
''E,;to pen,mlm :·o, al rntrar Pn a.qm•11a haliita- &lt;le cuatro, á descalzo;¡
(·iún l[UP siempn' \'Í tiara y bonita, .v, que ahora v mal trajeado,:, á mo111(' pan.,'&lt;.'ía obscura y Íl',l, y al apartar a cada !arlo
zas de~liza&lt;las v á viPpara abrirme pa,;o, ú toc1ai- aquella,; gp1Jtp,: qne ja;, mac1rugonas.
atónitas v mmlas de terror rotlPahan un lt&gt;•('.ho
'•\"ida frliz vidan
en,·angrentaclo.
l'(•&lt;ho v :11aría Anto"Pronto ~upe todo. Delante &lt;le mí, en un lt•nia. Ella rontenb1, ,:ach·&gt; l'l'rnelto. había un radál-er, caliente a1ín. con tisfecha de Kll hijo; él
h ¡&gt;al iclt&gt;z a&lt;Tónica en el ro,.:t ro; i;udoro,;o,; la frcnmuy amoroi;o, muy pat~ v l'l eabello: las manos erispada..~; cont.raí&lt;)a la gado de ella.
h::c:a, (·on eierta p:-, pre,;ión d!' sorpresa y ~·ahia al
"-)li madre-!-,-olía
m is1110 tiempo. como si de ac¡uellol' labio,, car- docÍl' á Rus amigos.ncsos y sen:males se hubieran e:;rapaclo á h1 -par no c&gt;s vieja ni fea. ¡ Xau1ta hiasfemia procaz y un grito de _horrorosa
da de eso! ¡ Qué ha
dt•aesp('l"a&lt;:ión. En el pc1.:ho, :-obrL' la n 1n•a blan- de set· fea! ¡ Por ella
l'll, ;l de la camisa, tenía 11 na mancha ele :&lt;angrc;
no pasan los años ... !
1wgra Pn el Cl'Dtro. de soherl1ia púrpum el c·~n})ero 110 volwrá á rat-lrno. l 'na manta roja, exü•ndida por nuu10s JllH- sar~&lt;'- Ki yo me casacl11,as I c-aritatiYas. Yl'laha lo que l'l prnlor &lt;lehía
ré miPnt ra~ ('!la YiYa,
orulta1·.
¡,or 111 tl(·ho ([lll' son
·-'l'ratúbaJSe de un mozo dt•cidic1o. guapo, rc.,ucl- gra1l(l{',. y muy grauto, fornido y valiente, que do,; clías_ anh.:'il, en lll)-l
cle" la~ gana,; q1w tentienda muy conocida. afable y tfac1~lor, me habrn ero &lt;ll' ('.l,-arlll(' eou
n••Hlillo puros tuxteco:; de L'X_eele_1;te cl~'iC- .
('Jara. la hija de&gt; mi
·· En un ángulo de la habitae1011, refugiada e1~- maestro, porqu~ cl,'.'rafrp Jo:; muroi-, como si hubiera bn,rnclo aquel s1,-a&lt;lo ra~¡¡ qull're , _1·

su_

lfafae/ 2Jelgado.

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Domingo 3 de Marzo do 1'901.

EL MUNDO ILUSTRADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO Vlll--TOMO 1--NÚM. 10

SuDscnpción mensual fortlnea, I 1M.
1dcm idcm en la OapílaZ, 1.16.

MÉXICO, MARZO 10 DE 1901.

Gerente: ANTONIO CTTYil.

.,!rector: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA,

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c:x::x::x:::x::::::xx::x:::x::

LA NOCHE.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campaña de Yucatán</name>
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                    <text>Domingo 17 de Febrero de 1901.

P.L MUNT-&gt;O ILUSTRADO

-EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VlH-TOMO l--NÚM. 8

MÉXICO. FEBRERO 24 DE 1901.

'-4&gt;-

&gt;1..;u .,~cri?ci'ín mr11,1mal forlínrn. S J..~O.

I clcm idcm en la Capit11l,

J.}5,

Gerente: ANTONIO CUYAS.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

ESTUDIO AL ORAYON

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero &lt;le 1901.

EL J\iIUNDO ILUSTRADO

.c!rofan6o.
Labraba ~u huerta, labraba Ru huerta con :u1101·.
ruando Fe la arrendaron era un campo seco y p&lt;1lYOroso. Dc,rcueijada la casa. mm.tios los árb, 1lc,;, sin h1:cllas lo:; senderos, borrados por el polvo y los hierbajos.

-

miel. El día se le figuraba eterno, porque los
~epa raba el trabajo; la noche, con su rumor de
besos. siempre corta; y cuando vohía del camoo,
nrriendo como chiC'uelo. comíase á mimos á la
reina de 1:-u albedrío, y luego, d ~ sobremesa, leían,
ePtre caricia y caricia el "Petit Journal'", gozando él con Yer 'reflejadd en los ojos de ella el asombro otw le producía la perspectiva ·de París deslumbrador v triunf-rnte.
Los tiempos cambiaron; pero no en el sentido
que esperaba .Juan. El Dropietario de la h uerta
]p dijo un &lt;lhl, ''cuando menos lo c,;peraba.. :¿Sabe,;?. l\Ii hijo, el oue está en rarb, Yoll'erá
&lt;',;te verano. Yov á ponerle en posesión de la
finm. X ecesito, pueii, la huerta, -y de:ide luego te
lo a1·iso, porque el arriendo terminará en 30 de
Junio. Tienes ticmno de i:obra para buscar otra
co,a··.
Fué e-orno ~i le huhie,en dado un gol,,e de ma··n en la nuea. Paró atónito, sintiéndo;;e de~fallecer. con las piernas temblorosas; y luego, pasado el estupor. sintió oue le subía del corazón un

. ,,.

Trabajó un año, trabajó dos, trabajaba sin descanso, y la casa y la huerta empezaron á sonreír
con el ,,erdcar ele las plantas, el amarillear de los
frntos y el cantar de los pájaros. Los 1·iajeros del
ferroca.rri 1, que pasaba paralelamente á la huerta.
veían al mocetón &lt;le pie en el rampo, la azada al
hombro, contemplándolos con mirada de re~·, con
cierto aire ele conquistador ... y era que se figurnba dueño ~; señor &lt;le todo aquel campo. puesto
que lo había hecho á semejanza suya. fuerte y lozano.
Para completar sus dominios, creía Juan que
le faltaba un trofeo: el corazón de una mujer ...
¿ Cuándo ~- cómo nació en su espíritu tan desapoderado cle:;co de conquistar? X o lo hubiera
podido precisar el mismo Juan. Recordaba, sí,
que una noche estando de sobremesa la familia,
dijo bruscamente el padre :-"Ya no te falta más
que una co¡::a para ser hombre hecho y derecho:
casarte". Y recordaba también que al clía siguiente, ruando salió á la alameda &lt;le árboles
frondosos sobre cuyas rama1-, saludaban los pájaros la llegada del buen tiempo, echó ele menos sin
saber por qué, eu el balcón de la casa, la silueta
de una mujer que le dijese "adiós", confortándole en el trabajo, con las manecitas de un chiquillo, fuerte J lozano como él y su huerta.
No tardó mucho en escoger. 'l'omó mujer como quien toma un ramo del campo, la que le
pareció más fragante, la que le hizo sentir UP
olor más grato. En Bougy, su pueblo, había una
moza con todo lo que, á juicio de Juan, necesitab".
de presente, y con todo cuanto ambicionaba para
el porvenir. Xi aldeana, ni señorita, ni ignorante,
ni bachillera, maja y sazonada como el que más
de los frutos del huerto; no haciendo ascos al trabajo, pero no atreviéndosé á salir, siquiera fuese
al portal, sin alisarse el pelo y sin ponerse los
mejores trapillos de la cómoda. Gran Ycntajapcnsaba Juan en su ambición de conquista,-porque voy subiendo, y. . . ¿ quién sahe . . . ? i. quién
sabe ... ?
Se ca_saron por lo canónico, por lo civil, ele todos modos, por todas las leyes divinas y humanas, y la boda, verificada á principios de invierno,
cna.ndo la Naturaleza iba cayendo en la sombra,
foé á modo de aurora boreal que alumbró la casa.
los árboles, ta escarcha en que desaparecía poco á
poco, temblando de frío, la hermosa huerta.
Para Juan no fué luna, sino todo un cielo de

torrrnte de odio. una oleada de cólera. toda la
protesta. largo tiempo reprimida, del sicrYO ele la
gleba contra el señor feudal.
i Cómo ... ! Aquella tierra que labró y fertilizó y rehizo; aquella tierra oue fué su primer amor
y que entrañaba toda su esperanza, ¿no era nada
para él ~- lo era todo para otro ... ? ¿ Sería cierto
que tenía, de grado ó por fuerza, que entregarla á un ach·enedizo, que ni siquiera de Yista la
conocía. como quien entrega la mujer propiá al
primer hombre Que pasa por la calle?
Lloraba. lloraba mucho, como si al quitarle "su·'
huerta se le acabara el mundo y no turiua ti,-1-rr,
donde ponerRe.
La despedida fué · un dolor. Dijo "adiós" á los
árboles, á las plantas, á los frutos que había cultivado para que los disfrutase otro, ese otro invi-

sible. que todo 1'o podía en la huerta de sus amores.
'·E~te prado-pensaba al pisarlo
,·cz---cra un barbecho. Y o lo hice fructífero apro1·N:lumdo las aguas del río. ¡ Cuánto t rabajo 1
Poner la noria fué para mí obra sobrehumana;
comprar un caballo, esfuerzo gigantesco; y con mi
voluntad, la 11oria, el caballo ·,, el agua, hice apro1·ec-hable.. lo que no servía absolutamente para
nacfa . . .
' ·¡ Y e:;tos perales exquisitos, gracias á los it&gt;jerto~ que hice, y estas ciruelas claudias, y estas
mnnzafüb, y esa senda cuajada de fresas y freso.
l
,,,
ne::-. que no ~e conocían en a comarca ... .
(¿ul'dó pl'nsativo. U nas abejas, "sus" abejas,
que guarch1han bajo techado mu:v ricas mie~es,_ pa~úronle zumbando sobre la cabeza. Las sigmo á
traré,; de un rayo de sol y. arrebatado por el vuelo de lo" in:;ectos, fué á fijar la vista en un jardinillo que había hecho brotar en un recodo á la entrada de la huerta. ¡ Cuán hermoso le parecía entonce',- ac¡uel rinconcito &lt;le flores bajo la fronda &lt;le los
árhole.,; ! . . . . . ¡ Qué bien se estaba allí .. . ! Y
luego. que fué en aquel sitio donde "la" besó ~r
primera Yez en la boca, con el pretexto de qu1tark• una cereza ...
Este recuerclo ensombreció el espíritu de Juan.
Asaltóle la idea de que al desprenderlo de "su"
huerta lo de:,;prendían también de su mujer, de todo cuanto amaba en el mundo; experimentó una
~acudida tan terrible como la que sigue á una amputación, y volvió á llorar de nuevo, á llorar mucho en silencio.
Después, de r egreso á casa, desfallecido y extraYiatlo, buscó con ansia en el balcón la silueta
de la muier con las manecitas del chiquillo; pero
no estaba allí, ó se había confundido tristemente
con el borroso horizonte.
La Yida fué dura. desde entonces. "Todo estabn muy malo", y era preciso im·entar oficios para
,eguir ,,iviendo. N cgoció en patatas, que compraba y revendía; negoció en hierba, para abastecer los mercados exhaustos; anduvo de pueblo en
pueblo husmeando compradores y ofreciendo su
negocio. Pero, así y todo, ¡ qué vida tan dura
aquella Yicla ... !
Y a::í debht parecerle, por lo menos, á su mu jer,

que estaba contrariada, tristona, s~mergida en silencio que tenía tenebroM pcrspectlva de remanso.
Aquella buena moza que nunca se había entregado con amor á la tierra, huía instintivamente,
11on desprecio y asco, de los sacos de patatas y de
los carros de hierba. A medida que el hombre se
encallecía en la ingrata labor del terruño, la mujer se afinaba en el abandono de la holganza, y
encastillada en su balcón, absorbíase en las avent uras que el "Petit J ournal" la contaba diariamente &lt;le aquel hermoso París, que no había visto, y que ya no vería nunca ...
Descuidado el niño, una tarde, rodó por la escalera v se hizo en la .frente una profunda herida, si~ndo recogido por el padre, que lo dejó todo
de la mano. Aquello no era co~a de cuidado; pero hacía falta ir á la botica, y mientra:, él acudía presuroso con todos los remedios ca~eros, ella
empezaba tranquilamente á alirnrse el pelo y mudarse el traje.
-Pero, ¡ mujer !-observó él con franca cólera.-¡ Si te dicen que necesito los óleos d.e prisa
y corriendo, no saldrás por ellos sin hacerte la
"toilette!"
Ella no dijo nada. Lo rnitó. Lo miró fríamente, con mirada vaga, como si mirase una cosa
muy lejana, perdida en el vacío.
Otra tarde, de vuelta del trabajo, "cuando menos lo pensaba", Juan vió de repente en su cuarto
solitario unos garabatos que le entraron en seguida por los ojos.
"Estoy cansada de esta vida. . . No me esperes más. . . Me marcho ... "
Era una burbuja del remanse.
J uan lo veía sin poderle dar crédito. ••:~fo me
esperes más. . . )fe marcho . . . "
También él quiso marc}1ar:;c, y abrió la ventana con intención de abalanzarse por ella y romperse el cráneo en la vía; pero aquel instante de
desesperación fué retenido por una voz. Miró, y
vió al niño, agrandado, inmenso, llenando la soledad del hogar.
·
Las comadres de la calle de Montmartre le conocían mucho y comentaban la ocurrencia mient ras llenaban cucuruchos de papel blanco con dor adas patatas fritas que vendían á les transeuntes
madrugadores.
¡ Demonio con el señor Juan ! ¡ Pues no había
dejado los negocios, el pueblo, todo cuanto tenía.
por venir á París en busca de su mujer, de la "in:
dina" de su mujer, cuyó paradero se ignoraba
por completo! ¡ Y el buen señor Juan, empeñado en que estaba allí escondidita, que no podía estar en otra parte, que París la había atraído con
sus ojos de boa y se la tragaba alegremente! Era
delicioso aquel pobre Juan.
Los "souteneurs", á quienes contaban el lance
reflej aban un raro asombro en sus fisonomías pa~
t !bularias, y ~acían silbar las lenguas con el particular chasqm do de la chulaperí'á regocijada. ¡ Qué
napa~atas el tal ~eñor Juan ! ¡ Buscar la mujer
pr opia donde hab1a tantas ajenas ! ¡ Buena tontería!
Juan ~lfateaba las faldas de su mujer, faldas
tanto m?s deseadas por él cu~nto m~s dispersas
esfaban a lo largo de la gran ciudad. Lo primero
que pensó, pensando piadosamente, fué que había
entrado en un taller de obreras. No era posible
otra cosa, y creyéndolo á ciegas, recorrió obrador por obrador todos los de los barrios esencialmente obreros, como Montmartre. Lo malo era
que no había por allí rastro ni olor de su mujer.
D_esanimado en sus pesquisas, pensó, andando
el tiempo-aunque sentía frío en el corazón y le
daba horror pen,,ar en ello-que su mujer tenía un
amante; y desde Olyrnpia al café cl'Harconrt,
desde los cafés cantantes &lt;le los Campos Elíseos
hasta _los "cabarets" del Moulin-Hougc, recorrió
los s1t10s alegres, como teatros conciertos y bailes
t?dos los espeetáculos que co'nstituían los " plai~
strs du jour". Era un andar de "Judío Errante"
andar continuo al azar, inútil siempre.
'
Por entonces se descubrió en un solar de la calle Botz~ris los trozos sangrientos de una mujer
d;5cuarbzada; ~uan acompañó á los vecinos y policias, ~ue recorneron con perros de caza, buscando
los miembros que faltaban, todos los alrededores de
la apa_rtad~ y siniestra calle, y se distinguía entre
los mas asiduos concurrentes á la "Morgue".
~e hizo presenta_r _al prefecto Goron, y formó en
la macabable comit1':a de maridos que iban á la
Prefectura, con m_o ~vo del descuartizamiento, á
.contar que sus muJeres se escaparon en tal ó cual

fecha siempre remota, y no dejó ningún día de
hacer' las mismas indicaciones y. preguntas. Go;
ron, que lo inspeccionaba detemdamente, acab~
por decir: "Si este hombre no es tonto, le falt,
poco para rn,tar loco".
Desanimado nuevamente, puso su úl~irna esperanza en el asfalto del boulevard. La idea le repugnaba. Su mujer.. . El boulcvard... Era
horrible la sospecha.
Pasó meses enteros entre la Magdalena y la Bastl. lla y viceversa recorriendo todos los boulcc '
'
•
"
varcls,
sin exceptuar
los cxtenorcs,
trotan elo., •
¡ Trotaba, trotaba siempre ... !
Era un conocido, casi un amigo, de las alcO'r~~
muchachas de todos los barrioi&lt;, á las cuales d10
miedo al principio, porque se acercaba á ella~ cautelosamente, mirándolas, una á una, con OJOS de
loco.
Le tomnron por el "Destripador", singularmente cuando la prensa dió la noticia. &lt;le que había
detenido á una mujer sujetándola fuertemente
por los brazoR, mientras gritaba: "¡ Ya te tengo,
infame ... !" Convencidas más tarde de que era
un "chi fiado", lo acribillaron á burlas, y conclu-

yeron por compadecerse &lt;l~ su "chif!a~ura·', la
cual lea inspiraba una especie de sentimiento romántico que desaparecía pronto, borrado por las
pisadas que daban al galopar en el "trottoir".
·'¡ Oh, el pobre señor Juan, buscando, buscando
siempre en París, á la mujer honrada ... !"
Era el eterno viaje á lo desconocido, al ideal
mmca alcanzado, á la región inexplorada é inexplorable, algo así como una expedición al Polo
Norte del amor . . . Aquel viajero ext,a üo é infatigable consiguió al fin dar risa á las persona;; que
le tropezaban en la calle. Una vaca, que se asustó al verle en :M:ontrouge, sacudió las campanillas
y levantó con ira su pata trasera.
La cosa, ó Juan, no era para menos. Se paraba ele repente en la calle, abría extraordinariamente los brazos, como un crucificado, y los cerraba
con invencible fuerza, gritando:-"¡ Es mía; la
tengo .. . !"
Al amanecer de un día de invierno lo encontraron así, en un puente del Sena, recostado en
una pilastra, pero rígido, con los ojos vueltos hacia Bougy, con los brazos agarrotados sobre el pecho, corno si quisiera expresar con aquella suptema convulsión &lt;le la muerte:
-¡La tengo! ¡Es mía ... !

.Cuis .}Jonafoux.

CAMPOAMOR, PROSISTA.
Cuando un artista tiene repugnancia en ocuparse en asuntos femeniles, podéis asegurar que
es un talento vulgar que, no comprendiendo lo
e~piritual, terne caer en la torpeza de lo carnal.
X ada prueba tanto el buen sen ti&lt;lo de un artista
como cuando marcha con se¡,&gt;uridad por esa. senda
e~eabrorn que separa lo galante de lo peligroso.
No hay pintura más obscena que aquel beso que
Pablo da á Francisca "en la boea". Los autores
modernos hubiéramos dado ese beso en los "labios·', en la "mejilla" ó en la "frente", y el episodio e1~tonces desaparecería ,echando un jarro de
agua fna sobre el poema. Cuando después, leyendo. se atraviesa el Paraíso, no se siente una emoeión tan divina como la que causa aquel beso "en
la boca", que lleva al infierno al que lo da y á la
que lo recibe.
Como en buena lógica lo absurdo de los prin-

Domingo 2-! de Febrero de 1901.
cipios se conoce por su ampliación, la contine_n~ia
ilnnitacla ha sido proclamada como dogma r~l1g~oi-o por alguna de las sectas de los actuales ml11hstas que se proponen concluir con el mundu por
medio ele una castidad absoluta.
En la poesía, en la pinturn, en la secul~ura, no
hay nada más difícil que el desnudo vestido, ~ue
e1;a gracia de los grandes artistas de echar p.1nos
sobre la forma para que se adivine mejor lo que
~e oculta más.
La belleza es un ángel que no tiene sexo.
No hay que exagerar los puritanismos moJigatos; porque éstos son los que, como en lnglate1:ra
en tiempo de la restauración, producen las reace10nc:; deshonesta:;. Si la moral demasiado fácil l11ere á las co:::tumbres, cuando es muy intransigL .te irrita á la naturaleza.
La mujer, objeto el más bello ele la creación, e~
una estatua Yiva ~obre la cual el arte tiene fue!·,s
y derechos irnprCl'criotiblcs.
Una belleza nunca puede ser objeto &lt;le eecánd:ilo, oorouc en ella lo material siempre parece •jüC
está envuelto en cierta nube de luz.
Es ya opinión comím la de que un solo cabel1·J
de mujer, por efecto de una natma I asociación de
ideas, hace vibrar en toda su extensión esa cadena eléctrica de penas y de ternuras que Ulll' l't
fin y el principio de la vida humana. En el tlibujo ele la mano de una mujer hay más poesía
que en la cabeza ele Apolo. más amor que en un
jardín ele flores en un día de primavera, más vida
que en una nube cuajada de nidos de ángeles, y
más recato que en un templo. Y i. por q1ié la
ernoeión que causa el contorno de esa mano de
mujer no es una Eensación de placer, como suponen algunos timoratos inconscientes, Rino que es
1m eentimiento mezclado de ternura, de belleza y
&lt;le santidad? Porque esa mano nos recuerda
aquella que nos ha sostenido en la niñez, que n6S
ha acariciado en la juventud, que cerrará nuestros
nárpados el día de la muerte, y que, senaran-do
las niebla.~ de la eternidad, nos ayudará á subir
á lo alto de los cielos.

* **
Indudablemente, la buena, reconocida é indisputable poesía, es difícil de hacer, y 110 menos difícil de juzgar. Cicerón, con ser tan elocuente,
tan discreto y tan sabio, era, según dicen, detestable poeta, y sobre este punto se engañaba. Dionisio de Siracurn fué uno de los tiranos de más
talento, habilidad y sabiduría que ha habido eu
el mundo. Hacía versos y los creía excelentes.
Un sabio nrofunclo de su corte creía oue eran abom!na~l_es lo~ versos de Dionisio. Se lo dijo, y
D10msio qu1~0 vengarse de él, y le encerró en un
calabozo, á pan y agua. Le perdonó al cabo y le
volvió á su gracia. Cierto día empezó á lee;le de
nuevo ver;;os suyo,,. Y el ;;11hio exclamó en seguida: "Que me lleven al calabooz otra vez".
¿ IJonsidernría abominables los versos cuando prefería el calabozo? 'l'enemos, pues, aquí á dos
personas de grandísimo mérito intelectual ambas, que en punto á poesía tienen opiniones diametralmente contrarias. ¡ Vaya usted á decidir cuál
de los dos tendría razón!
Esta inseguridad sobre lo que en poesía ( en
v?rso) es bueno ó malo, ha existido y existirá
siempre. Ce~vantes se creía poeta, y los hombres de su tiempo, y después la posteridad se
han empeñado en decir que era mal poeta. 'Yo
voto. en contra ; pero, ¿ qué vale mi voto?
Ninguna Academia ó Corporación literaria ha
pr~miado jai:i1ás poesía lírica, sin que protesten,
chillen, vociferen y clamen contra su decisión
cuantos ~e creen entendidos. En cambio nadie
protesta, y todos co. ; ienen en los fallos' de las
mismas Academias y Corporaciones cuando han
premiado una obra en prosa, y, sobre todo cuando la obra ~s erudita ó científica y se ro;a poco
con la poe;;rn.
Y 1~0 es 9uc nos ci_eg-11e, a1 juzgar los versos,
la ~m.1sta~l o la enen11stad, el amor propio ó la
env.idi~,, smo que es obscuro lo que nos guía en la
aphcac1on ele la ley estética para el verso, aunque la ley sea clara.
_i C~1~ntos 1;º han juzgado á Lucano superior á
V1rg1ho ; cuantos, no hace mucho, calificaban de
bárbaros á Dante y á Shakespeare · cuántn-"' no co10~,,.., hoy á Víctor Rugo sobre Home

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 19.01.

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11

1

Don Ramón de Campoamor y Cam poosorio,

+ en

Madtid recientemente.

LA ORGÍA DE LA INOCENCIA.
La buena Ana :Maria
Llevó á rezar al cementerio un día
A dos niños cogido;; de las manos.
Como estaba alto el sol, la tierra ardía;
Y á causa de unos céfiros malsanos
Con el calor que hacía,
'
En aquel cementerio se sentía
El narcótico olor de los pantanos.
Mientras los tres marchaban,
Las nubes, por el cielo divididas,
Como sombras huídas,
Sin pie en la tierra ni en el mar, volaban.
Y cuando A na María
Entró en el cementerio, en compañía
De 1lll niño de seis años no cumplidos
Que á la edad que tenía
'
;ya era un Colón, descubridor de nidos,
Y otra niña menor, y más querida,
Con su timbre de voz sin consonante,
Que aunque se halle dormida
Jamás duc:me la risa en su semblante,
De su mando al c:ontcmplar la huesa
Crecieron ,;us ojeras amarillas;
Y ponienilo á los niiíos de rodillas
"Rezad"--lcs dice--''aquí". La tumba· besa,
Y de sus hijos escondiendo el duelo,
Sepultó entre los pliegues de un pañuelo
Sus mejillas de lágrimas bañadas,
Y hacia un rincón marchó, con sus pisadas
Hollando el césped que acolchaba el suelo.;
Y allí apartada, con la fe invencible
De tode el que ve á Dios en lo invisible,
Rezaba ~n angustia verdadera,
Fijándose en un punto de esa esfera
'A donde no hay orientación posible.
Y a alejada la madre.
Los niños no pensaron ni un momento

En el nombre del santo de su padre
Nobre todo al mirar con gran cont;nto
Que por cierta hendidura
Brotaban de la santa sepultura
Dos zarzas que, cual plantas trepadoras,
'l'endiéndosc de un lado al otro lado
, e l sepulcro coronado
'
'I,cman
De rositas, de ramas y de moras.
Y como es tan corriente
Que hasta en el trance del vivir más triste
En toda sangre juvenil existe
Cierto calor de rndición latente,
Los niños piensan al mirar las moras
En imitar de Lúculo la suerte.
¡ Qué tremendas doloras
V a haciendo á todas horas
La vida en sus bata) las con la muerte!
A la vista del fruto
V &lt;.'nció la tentación á la lristeza,
Como un justo tributo
Pagado á la brutal naturaleza,
Y sirviéndole al niño en su ardimiento
El busto de su padre de escalera,
8c su be á comer moras, tan hambriento
Que el iuficl las roparte de manera
'
Que echando una á su hermana, come él ciento
Mientras la niña ansiosa
'
l'ara coger el fruto, cuidadosa
El faldcl lín levanta,
l-fostrando desnudeces seductoras,
Y así cogiendo y devorando moras
Se unta á un Üempo la cara, come y canta.
¡ Perdonad la ignorancia
De dos niños alegres que comían
1'1 rutoo sabrosos que tal vez tendrían
Del cuerpo de su padre la substancia !
¡ Esta es la ley impYra que sufrieron
Cuantos seres naci~n y Jlllll'Íero¡¡ !
'F.n los huertos romanos
Los pájaros se comen los gusanos

'

i!

~

.,,1\

Que á los dueños del mundo se comieron.
Y ei:;oo. fuerza, ora muerta y ora viva,
Logrará eternizar nuedra miseria
Uon la fuerza atractiva y repulsiva
(iue agrupa y desagruna la materia,
l'ttes por nauie ni nada interrumpida,
En mi;;teriosa evolución convierte
La le-y de nuestra vida en ley de muerte,
Y la ley de la muerte en ley de vida !
Cuando el niño atrevido,
Haeicndo la mayor de las locuras,
Hcaliza sobre t'l busto sostenido,
rna de esa." diabluras
()ue le i:;oplan las brujas al oído,
Y ]¡¡ niña menor, de gozo loca,
Que, 0n n'z dP hablar, gorjea,
"\bre Ít un tiempo ]1,s ojos y la boca,
Salta, corre, se ríe• y palmotea,
8c aeerca Ana Maria,
Y Yit&gt;nclo en lo,; hermanos
,\quella borrachera de alegría,
Vrotánclo,;c los ojos con las manos,
Ro quería cre0r lo que veía;
Y sintiendo la madre
La angust ia que anonada la existenciH,
Al Ycr á aquellos monstruos de inocencia
'Bailar sobre lo;:; huesos de su padre,
Ya n&lt;'nlicla la calma,
RuprimiC'1Hlo rodeoR y cariii.os,
'·Yamo,-", grita á los niiios,
Rintienclo un frío que le llc(J'a al alma ·
Y para verlos, aunque malos,"belloi:;
'
,\ rregló ~ci;; mechones de cabellos, '
Cuatro ele ella y dos de él, les dió la mano
Y arraRlrando á la hermana y al hermano '
Tram,ida de dolor, huvó con ellos.
'
Y amhnilo, y rC'cordando aquella orcría
Ya ~icntc con ·horror Ana Uaría
b
'
Las aen'~ ironías del destino
,~
'
.1. cree Yl'r nor la tierra y por los ciclos
Las C(']liza~ volar de sus abuelos
!ifozclada,; con el nolvo del camino:
Y perdiendo la mae-ia
De toda~ su,; primeras ilusiones,
Su corazón ya herido le presagia
Que es el mundo 1ma selva de leones
Y 1~ Yid~ un festín de antropofagia.
l eamma y camina
Y al entrar 0·11 ,m albe~gue sin aliento
Aun w 011 su pensamiento
La creación amenazando ruina.
Mas, rnclta en sí después halla consuelo
. el espíritu
' no muere
'
l•&gt;ensan do e11 que
Y OlLC el Dios de bondad, que tanto quiere
Lo que s0nara aquí, lo une en el cielo. '
Y rnlvicndo á su alma una por una
La fC' sus pcrspecti vas celestiales
Cuando c-rce. 0ntrc otras cosas in~ortales,
Que e;; el ~&lt;'nulcro una segunda cuna
Ca.rendo en Occidente el sol rendido '
Pn¡;o fin por fortuna
Tra¡; un día de hoi,.ro; sin parecido,
1\. una tarde siniestra cual nini:(una ;
\ de,-nués. sobre el mundo adormecido
Derramando la calma v el olvido.
'
~u nevada de luz echó la luna.

l(amó,¡ de eampoarr¡or.

IMPRESIONES DE LA SEMANA.
Se murió Campoamor.

ocasiones; pero de su jovial santurronería surgen
ni:,a,; mal xeprmudas, ,;urgen eufeffilsmos guuiauore::;, i;urgeu sarcasmos v1:nrouzantes, como ,;alen
del templo lo:3 mucllachos, uespués que han hecho
en el unenor alguna travesura.
Mas Uampoawor, á pesar de ello, tiene una
ingemta bouúad oue le hace sonreir siempre.
Ama extraorúmariaruente á la .Naturaleza, y la
aclnura, y, penetrando en sus misterios, s1 tropieza con ia ue,n1u,;10n, encuentra, en cambio, la
wrdad. Y 1a verúatl nara él es el amor.
Un filósofo tranquilo, algo irónico, profundo
aquí y allá, con apariencia.s de frívolo y ligero,
con ingenuidades mfantües, con candideces amable.;, bo11achonas y smceras, eso fué Campoamor, y
rnás que eso, un poeta clivmo, de expresión cándida, flexible, simple, sin aparatos ni rebu.;l:,1mientos, sin exqrnsiteces ni tinuras excesivas, sin
ornamentaciones platerescas, sm pompas calcidoscóp1cas, sm embrollos retóricos, ni tampoco p1-11-eias académicas ó severidades clásicas, ó armónicas líneas griegas.
Canta con una naturalidad pasmosa, en un estilo lleno de color y de luz, fácil y cordial; éhce
cuanto quiere, aun 1as cosas más atrevidas y graves, con un delicioso y extraordinario ingenio,
por medio de metáforas claras y frescas, como el
agua corriente, ó circunlocuciones, agudas y lucientes, como dardos.
El insigne poeta e.,pañol viste el pensamiento
de un modo personal; le pone trajes sueltoa, amplios, diáfano:;, leves, para que pueda moverse á
;,u antojo, bajar y subir á su capricho, andar á su
gusto, y para que, cuando vuele, no hagan las
alas otro esfuerzo que las de las aves que se remontan. No son caudas bordadas, ni ricas túnicas joyantes, ui briales cargados de pedrerías;
son vestimentas sencillas, gasas inmaculadas, cre~poncs áureos, telas policromas y suaves, cintas de
flores, guirnaldas de rosas, cordones de mirtos, alhamares de azucenas. La musa de Campo,unor
es una T itania que tiene muchos trajes tejidos
por el ensueño y adornados por los silfos; nada
es falso1 nada fingido, nada raro; son atavíos de
primavera, como los de la loca shakespeariana, que
cogiendo flores y cantando, pasa.
Campoamor se empeña en aparecer trivial; pero dentro del marco de esas trivialidades aparentes, ¡ qué honda y sintética sublimidad, qué inspiración tan sana y tan robusta, qué idea tan alta
y noble, qué corazón tan bueno !
Las "Doloras" l as escribió un triste irónico; los
"Pequeños Poemas", un filósofo risueño y burlón·
las "Humoradas", un abuelo que rimaba su~
chanzonetas; la obra entera es la estupenda creación de un soñador muy tierno muy sensible
muy delicado, que veía desde arriba y melan,:,óli~
camentc, la angustiosa y estéril lucha de los
hombres ante la naturaleza imperturbable.
Era un mundólogo excelso. Conocía bien hasia
dónde llega la maldad humana. Adoraba a ]e,.,
buenos y se mofaba ligeramente de los sabio:&gt;.
]fa la m_iel _blonda de su poesía vertió algunas f!Otas de aJenJo; y sobre su:3 escepticismos derramó
muchas lágrimru:;. Sus versos, agridulces están
llenos de pasión, de desencanto, y de trist;za.
Y este incrédulo sarcástico, este pesimista doloroso, este desengañado jovial, este profuncl,&gt; prmsador, buscó siempre á los débiles para eusaizarlos, Y. _amó siempre la compañía de las flores, de
los mnos y de las mujeres. Estos tres adorable$
seres fueron su predilección v su ideal. 1':.. r,1
ello,; hizo maravillas de inspira.ción llana v Cc&gt;Udalosa.
•
. Y he aquí "Ue ya se fué el divino y amable •,v
JO. i Y qué_ ingrati~ud ! ¡ No han Üorado por él
las flores, m las muJeres, ni los niños!

Fué una nota escondida entre los cablegramas,
una nota t1ue se de;;lizó sin haeer nudo, tímida1Uc.tte; paso en silenc10, como por entre un tumulto e,c:andaloso y vociferador, pasa uu ataúd que
va camino del cementerio.
La,; agitaciones de l.ladrid, los gritos de los
di"turbios populares, el rumor de las multitudes
enloquecida,.;, el brillo de los sables y la carrera
de los caballos, nos distrajeron de;;dc lejos, abso1Tieron nuestra atención, nos fascinaron. Eran
noticias alborotadoras, inquietas, vibrantes, belico,a.,;; nos traían ecos de muchedumbres en
marc:ha, tic repentinos desórdenes callejeros, de
frenc~íes &lt;lt· masas humana,.;, de bataholas crn;ordececloras, y nosotros, contagiados por aquellos arrebato,; eolt'etivos, los seguíamos ansiosamente, con
la curiosidad. del que, asomado á una ventana, ve
la:- peripC'C'ia,.; de un motín en la vía pública.
Y por t'I punto más movido y tempestuoso del
-.al lnroto político, atrave~ó rápida y muda la proce,ión fúnt'bre tras de la carroza enlutada. ~Iuy
pocos pararon mientes en ella ; muy pocos se descuh1·icron con respeto, al ver pasar el féretro oculto bajo la;: flores, muy pocos volvieron la cabeza hacia el lado por dond0 caminaba lentamente
el eortejo.
Todos bfücaban los movimientos de la sedición,
l a vocería de Lis :rcvolucionariw. los encuentros
dC' los guardias, el barullo eanallcsco.
Pasó; ca:-&lt;i no la vimos, ¿ qué nos dijo en voz
baja? Algo muy sencillo y muy doloroso: Campoamor ha muerto.
¡ Ah! ¿ por qué no ee hizo un instante de silencio en torno de esta voz suave y ahogada como
un sollozo furtivo, para que pudieran oirla todas
las almas á un mismo tiempo?
¡ Un gran p aeta desaparecido, un espíritu l,onclac.loso vuelto á la nada, un alto pensamiento que
acaba de apagart;e, una cuerda de oro de la inmensa lira, qu&lt;' se rompió súbitamente, mientras
nosotros nos distraíamos mirando las espumas
efímeras de la marea humana !
He aquí una ingratitud, la última, que no men&gt;cía el admirable y benévolo humorista.
Porque Campoamor nos &lt;lió el pan y el vino
de su pozy;ía ilurante muchos años, y con él coJ~tulgaron todos los soñadores espaiioles y amel'lcanos. El autor de las "Doloras", de los '·Pequciíos Poemas" y de las "Humoradas", es una
personalidad única en la lírica castellana. X o
tiene progenitores.
La idea, el sentimiento y la expresión son cara.cterbticas en él, son exclusivas absolutamente
indiriduales, de tal suerte, que ~n pensamirnto
ageno, al p~s~r l?ºr los v~rsos de Campoamor,
toma una on~mahaad proo1a, neta, bien definida
carnpoamoriana, para decirlo de una vez.
'
Algunos críticos franceses quieren hacerlo hermano de l\IuFset y de Heine. Es un error. El
csceptici;:mo de Campoarnor es enteramente distinto del del creador de "Rolla" y del del cantor
del "Intermezzo".
Uusset es un escéptico que llora, que se desespera, oue se deja arrC'batar por sus pasiones, CJUC
va por las calles de París, haciendo confidencias
contando intimidades, charloteando melancolías:
galanteando á grisetas. conversando con sus amigos de co:;as tristes y dolientes. :Musset dice: he
amado y he sufrido; tuve fe y tengo desesperanza.
Ileine tiene el escepticismo del hastiado; se
camó de gozar y salió del amor y de la ilusión,
con la repugnancia con que se sale de la orgía.
II~bía bebido á grandes sorbos el placer y le proMáscaras viejas.
duJo náu;:ea. Era 1111 ilu~o que gastó be:;o á beso
d tesoro de su ternura. Reine cantaba: vo amé
. La tarde del marte•:; de Carhaval lució un sol
y me vendieron; creí y me engañaron; mi corazón vivo, alegrón, coqueto, que para despedirse tuvn
Y mi~ o~o~ están gccos y~; he agotado la pasión y rasgos encantadores: encendió los volcanes cial as lagrmias. Mussct piensa en su dolor v vier- rcó 1~ nub~;;, tendió vahos ele oro en los llano,;,
te llanto; Jfoinc recuerda sus amarguras.
tiene, asac~o los arboles, empurpuró la nieve. de las scpara ellas los más sutiles y punzante;; dietcrios. rramas, y le puso un nimbo diáfano, como á los
Camooamc, es un escéptico zumbón, que ha- aleázares de los cuento,; de hadas, al Castillo ele
bla con burlona hipocresía mezclada de ternura C'hapultepec.
compa~iva. Se entretiene, con u na malicia no
El paseo de la Reforma estaba henchido de
-oxenta de crueldad, en hacernos creer que es un coches, cuyas cajas lustrosas y bruñidas se descrPyente. ?ei:o dejándonos entrever, también, que h~cían en chispas juguetonas; bajo las oblícu¡.s
-es un pes1m1eta.
rafagas del Poniente.
Se dice católico, J aun le vemos santiguar8e en
Mucha gente fué al Bosque, en car~uaje, ,en bi-

y

Domingo 2± de Febrero de 1901.
cicleta, á pie, animada por un anhel? rcp~nfo~o,
ele hallar confundidos entre la multitud, a Pierrot, á Payaso, á Pulchinela, á Ar)cquín, á los
legcndarioR rcprosentantcs de las mascaras. Los
buscó inútilmente: no asistieron á la cita.
Ni cómo habían de vqrloi'l, si ya no exisfrn, si
ya se de~pidieron para siempre, si una wz,--!la~e
~-a tiempo--que la humanicfacl los encontro fastidiosos, les quitó el disfraz, y dc~de cntom·e:- no
podemos distinguirlos. Quizá nos codeamos, con
ellos v no lo sabemos; tal vez acabamos de ha.&gt;larles. ,~ no atinamw á reconocerlos.
Y;1 no hay máscaras. La antigua costumbre
de ocultari'c bajo colorines y oropeles, para perder
la personaliilad, ha sido rcachazada por e,;t.l (•poca severa y positiva.
Anta110, se guardaban los odio:;, se acumulaban
los rencores, i:e escondían las venganzas. iba la
calumnia haciendo su labor de topo, minandll galería;; subterráneas, y el insulto que prewndía
brotar de las bocas crispadas por la ir,1, ,olvíaoc,
bramando, al fondo de la memoria, para esperar
entre las tinieblas, como prisionero rebclllP, la
hora de su fuga. Y en este día, todos e:,o,; gas&lt;S
romorimidos, estallaban en borbotonc;; hirvientes, como repentinos manantiales de agua fangosa, y lo,; venablo~ de la sátira, las saetas del rpigrama, las flechas del sarcasmo. lo.:; alfileres de la
alusión, envenenados con la hiel ele la envicli:1 ó
con la ponzoña de los c0los, punzaban despiadadamcmt&lt;.' las carues y se clavaban en lo.-; corazon!'$ indefensos. El hómbre, cansado ele soportar el yugo del deber social, de vivir atado con la c11mi,-,11
ele foerza de las le.ves, veíase por unas hora::; libre
de atadUTas y coyundas, y abriendo la puerca ;fo
i-us apetito~. los fustigaba para que saliesen. ct1mu
á bestias encabritadas.
Era el día de recreo de la.s malas vasiones; Pl
asueto de las perversidades. Los cle~cos, e-ozosa
y alborotadamente, como c•legiales en vacaciones,
pa.&lt;2eábanse por todas partes, en persecución de
aventuras, y la fantasía, c".scabelcada y extravagante, se embriagaba de amor y de locura. El
buen Baco reía á horcajadas sobre el tond anillado de pámpanos y vide,:;, y los borrachos de Velázquez, copa en mano, requebraban grotescamente á las lascivas bacante:, de Lcfrcve. El aire olía
á vino y sonaba á canciones. Al revé$ de las gentes, las maldades se hahian quitado la careta,
y bromeaban á su sabor, sin miedo al Código ni á.
la policía.
Ahora, perdida la antigua costumbre semi-pagana, esas mismas excelentes señoras maldades,
pasan con un recato hipócrita por el Paseo de la
Reforma, como beatas que van á mif-a, v aunque se guiñan los ojos las unas á la,'J otras, fingen
no conocerse v se las dan de distraídas v ensimismadas. Ahora gruñen y hu~rnean cnc~rrarlos
en los pechos, odios y rencores; no hay permiso
para que ~algan esas fieras ele sus jaulas. Y el
epigrama y el chiste ponen en sus agnzaclas puas
una gota ile miel.
Las máscaras de trapo, la;; que ocultaban los
r o~tros, y perinitían el desenfreno y el insulto, no
ex_1stcn ya. Quedan las otras, las de la,:; pérfidas
nuradas y las sonrisas traidoras, las que se ponen el amigo engañador. y la amante perjura
v la adulllrión hipócrita, v la fal~a virtud, la~
viejas, j ay! las viejas "! las eternas máscaras ...

Ecos de los espectáculos.
Son P?COS· La amig!1 d~ los trasnochadores J
ele lo.'J fnrnlos, la celestma Juguetona y barata ia
"tanda " , l1a Yuelto a' su antigua
·
' á
easa. y torna
sus pecadores oficios ele "tía fingida'·.
. Nos trajo d~ la mano á m1_a Rimpática espaii.olita, esbelta, bren plantada, airo,a y vivaracha. v
que con una YOCecita suave y lirida, recita los
versos, dice rítmicamente la prosa. v canta coplillas, jotas y "soleaes". Con esto y el natural crraccjo de la tierruca, ha logrado Esperanza Pa~tor
hacerse aplaudir no de los adoradores de "La Africana", sino del "duo ... •·, y ilc las lnwna;; formas.

Días blancos.
~~ borde de la copa de montañas del valle. aparec10 una emta de espuma. Entre el cristalino.
zafir del cielo, y la clara turquesa de la montaña
se ~ndió ·1~ nieve en. caprichosos giron&lt;'R. Desd~
la cmdad nmos e_stos mrnacula&lt;los y diáfanos hori..
zontes. ¡ Oh, la mefable poesía de lo blanco!

.Cuis g. Urbina.

�Domingo 24 &lt;le Febrero de 1901.

EL :UUNDO ILUS•TRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Febrero de 1901.
e:

~a ezposición 4an-Jlmericana de áJulfalo.

***

Medalla conmemorativa.

tra vecindad con los Estados Unidos, México no
puede pasar inadvertido para ninguno de los
hombres de empresa que, tcniend9 -noticia &lt;le las
riquezas de este suelo, la baratura del jornal,
la demanda de los productos .Y las franquicias,

La Plaza.

ELECTRIC TOWER.

***
Los t rabajos están sumamente avanzados, y de
la belleza de los edificioo que se han levantado en
Buffalo, expresamente para la exposición, p11ede
juzgarse por los grabados que los representa,·,
é ilustran estas líneas.
La electricidad será objeto de homenaje especial, y entre la multitud de sorpresas preparada.-,,
se cuenta la "torre eléctrica", de 375 uies de altura, coronada por una e~tatua simbólica. Esta
torre se ha colocado en un inmenso estanque, en
el cual se producirán grandes y variados efectos
de agua, figurando en primera línea, una serie lle
cascadas que descienden desde la parte alta ae la
torre, que, como se ve en nuestro grabado, es de
belleza extraordinaria, y está situada frente á la
" Plaza de las Fuentes", que también reproducimos.
El cuerpo principal de la torre es de 80 pies
cuadrados y de 200 de altura. La corona se compone ele tres partes: la f:'ccción inferjor e:; una
"loggia" abierta, de donde parte una elevada columnata, oue está rematada por una cúpula, donele descansa el pedestal de la estatua ele la electricidad. En un departamento especial de esta
torre, y á una altura de 200 metros, se ha establecido un restaurant, desde cuyas ventanas ofrece una vista primorosa la ciudad, los campos inmediatos y el Niágara.
La "Plaza" ha sido escogida como centro principal, para llevar á cabo la producción de soberbios efectos de alumbrarlo eléctrico. Tiene 500
pies de largo por 1,000 de ancho, y en el centro
del terreno hay un depósito de agua, que surte
varias fuentes con bonitos juegos que en la noche
producirán magnífico espectáculo al ser iluminados con luces de colores.
Otro c.1e nurBtros grabados representa un ~ran
circo atlético. donde tendrá lugar una serie de divcrRiones sportivas.
Por último, reproducimos aquí la medalla conmemorativa de la exposición, q~1e obtuvo el g-ran
prc•mio en el concurso oue se abrió para la construcción de esta obra de arte.
La forma ideada para representar el continente de América en el anverso de esta m&lt;&gt;dalla, no
puede ser ni más ingeniosa ni más artística.

El prinwr tertamen del siglo XX, cny,.1 apertura está señalada pa.ra el lo. de Mayo proximo,
en la ciudad de Buffalo, Estados Unidos, merece
que le cofüagremo¡.; toda nuestra atención. &lt;'ll estas páginas, no sólo por la gramliosid,1d t.:on que
se c;:tá preparando, sino por que urge qlh, 8,•,1 de
importancia el contingente que lleve ~léxico á
c•:ita exposición, á la que van á concurrir todos los
paí,;es (le América. Ella nos proporciona la ::&gt;portuuidad ele aprender cuanto necesitamos para
nuestro complt•to desarrollo industrial, y dar á la
Yez, á conocer todas nuestras producciones naturales, que empleaclai, como materias primas, aclquicren ca.da día mayor demanda en los mercados vecinos, que son ei centro comercial á cuya pose,;ión
debemos aspirar.
X uestra lejanía de Europa, las largas trave;;ías,
los pclivros de la navegación, las trabas arancelaria;:: esbiblecidas en otros países y la competencia
ele las naciones productoras, han de ser constante1' rémoras para c¡ue nuestra exportación adquiera la;; !Jroporcimws que demanda el constante aumento dP producción. Tratándose de la vecina República, los caminos están expeditos, y las puertas
&lt;le aquellos mercados, cada vez más importantes,
abiertas ele par en par á nuestro comercio. Esta
es la razón por la que concedemos gran trascendencia al certamen que nos ocupa, y al cual c1Cf;camos concurran todos nuestros compatriotas, convcncidoo ele los bienes efectivos que, tanto individual como colectivamente, puede proporcionarnos.

Xo $Crá éste, ciertamente, un acontecimiento
univcr,;a], como lo fué la exposición de ParÍtl, y,
sin embargo, si aquélla, como todas las grandes
exposicione,-, n•, istió importancia para México, la
ele Buííalo, puede, isi á ello nos consagramos, darnos resultatlos más prácticos é inmediatos.
En París, en aquel "maremagnum", donde ante las miradas de los millones de visitantes, se presentan á cada instante maravillas creadas por la
competencia, ora comercial, ora científica, y hasla
ele riqueza y orgullo nacionales; donde la n9rndatl
aturde y durante me,,es enteros se asiste á un de,;.
file de personajes exóticos, se contemplan tipof
y costumbres desconocidos, y como en inmenso
escaparate, se ven reunidas las producciones de 1
mundo entero, mucho se satisface Ji; curio~irhid,

dad á esta gran fiesta del comercio, la industria,
la minería, las ciencias y las artes, en América.

cada día más liberales, que el Gobierno concede á
las emprCEas nuevas, tienen fijas sus miradas en
nosotros, y sólo esperan adquirir mayor conocimiento para lanzarEe á negocios que significan para nosotros importación de capitales, aumento de
trabajo, cultivo de terrenos, desarrollo de la industria, en suma, bienestar y prosperidad.
En cuanto á relaciones comerciales, fácil, mucho más fácil será abrir buenos mercados á innumerables producciones, 9ue por la facilidad con
que se obtienen, podemos vender barato, y por la
proximidad, estamos en aptitud de situar en los
cuantos días que se empican en un viaje rápido.
Como enseñanzas, muchas tarnbián nos ofrece
la nueva exposición, pue. to que en ella podremos
admirar todo ese maravilloso mecanismo industrial que ha engrandecido á los Estados Unidos,
y los adelantos realizados por los países ele este
continente.
Por último, como viaje de recreo, agradable debe ser el que se haga á Buffalo, puesto que mucho
nuevo y grandioso se prepara para dar solemni-

1.

***
La ciudad de Buffalo se presta de una manera
s~n_gular para que en ella se efectúe una Exp:-&gt;s1c1ón, pues es una de las poblaciones más b(ini tas y aseadas ele los Estados Unidos. Su clima,

·TI IL · P~OP"'l LAF.A·

en los meses de verano, que son los señalados para
esta fiesta, es sumamente benigno, lo cual hace
que año por año, muchas familias de Nueva York
pasen una temporada en Buffalo. Las brisa;; riel
lago Erie, que se encuentra al Suroeste ele esta
población, hacen todavía más agradable la temp_eratura, y en cuanto á estado sanitario, pocas
cmdades, no sólo ele América, sino también de Europa, _pueden a,·cntajarlc en higiene; magnífico
cl_renaJe, y 1;1n asco cxcesirn, que facilita mueho la
ctrcunstancrn ele que toda~ sus calles estén pavimentadas c~n asfalto, y_ hi abundancia de agua
que proporc10na el lago Erie.
* **

mucho ¿;e pasea, mucho se divierte la imaginación,
pero poco, relativamente, se aprende, porque no
hay tiempo para apreciar detalles, y se conforma
el hombre con recrearse en la belleza del conjunto,
como puede recrearse la vista del niño cuando coloridos fragmentos de cristal producen múltiples
cambiantes en el fondo de un kaleidoscopio.
Allí, perdido el visitante, entre la inmensa po. blación del momento, en medio de aquella Babel
de los tiempos modernos, pocas, también, tienen
que ser las relaciones comerciales que adquiere,
y pocos los nrgocios que realiza.

Otra de las particularidades que dan importancia ~ Buffalo, es el hecho de haber quedado eonvertida desde hace muchos años en uno de los
más grandes centros ferrocarrileros y de contar en
sus lagos con importantes líneas de vapores que
facilitan el tráfico.
'
Los alrededor~s ele Buffalo, so~, por otra parte, de lo más pmtoresco que se pueda imaginar:
la~ grandes cati:r,atas del :Niá~ara y el paisaje adm1r~ble del canon ele este no, se encuentran á
media_ ~ora, por ferrocarril, de los terrenos dü la
Expos1c1ón. La fábrica de generación de fuerza eléctrica qu_e hay en rsta población, se asegura que es la mas grande del mundo, y como ~iemnre está abierta al púb}¡co, los visitantes &lt;le la
J&lt;~xposición pueden adm irar allí verdadera,ravillas.

THE STADIUM.

***
Bufíalo, nos ofrece hoy un campo enteramente
dü;tinto de aquél, no sólo por que la competencia
á que se nos invita ha de verificarse sólo entre
los pueblos que componen este continente J no entre los del mundo entero, sino por que, dada nues-

La Torre elétrica.

rn;-

Circo para ejercicios atléticos.

Ju-ca de entrada.

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

a

Domingo 24 de Febrero de 1901.

Ll ESTUDIANTINA

UNA GRAN PIANISTA

[9
,.

DEL

CENTRO DE DEPENDIENTES

§f·: :

1)

D omingo 24 de Febrero de 1901.

·~.

.. , .J

, ._ ,,..' .:-'
n

México, que ha tenido siempre la
suerte de atraer á lo,-. graneles artistas de c-ualqnicr género á ~u seno,
cuenta ahora eon uua pianista de excepcional valer.. 'fere,;a Carrcño,
venezolana de ongen, ha recorrido
todos los teatro,,, ha recil.ii&lt;lo ovacio11cs de todo~ lo:; público,- y ha saboreado la miel dl' rotlo~ lo,;· éxitos : e,,
una niimml.1 de l,t gloria ~- 1lr la
fortuna.
Desde bU infanri,1, cuando no
·contaba má,- que nuew años, el gran
~o_ttshal k la_ anuciaba eomo un po-sit1vo pro&lt;hg10, como un Q"enio de los
que raras Yetl'&lt;' aparceen.
o ha
defraudado tan Ji,:onjcra" c,:pcranzas. (_'an1.ante y piani~ta. mujer de
·execpr1onal tempt•ra11wnto .. 1le Yitalidad a,:ombro,:n. hPlla Y anrnda. ha
podido ~('!' la intérpn•tc a&lt;lmirable
de los grandes mac;,tro:3.
Nuestro in:-;ign(' e· nnpo~itor Campa, refiriéndote á la habilid,111 tic la
s~i1ora ( 'arrc•1-10, re~umc a:,;Í Hl jui·c10:
•· Es una piani,,ta &lt;¡ne tiene honor
á la rutina. ele la imp i~iuon, ,]e lo
conYcncional, y fía todo~ su¡.; éxitos
á sus PC'l'~onalt•~ l'lll(lf'ÍOI'('-; y á su
sentimiento il1(fo·idnal. Xo· pror·c- .
de,. corno el simple '·virtuoso", cuvo ideal r('n:&gt;~a en el dominio de la
"técniea .. ; l'lllOll' á f imlo el idioma
que habla. " no ~e prcDcupa con
las regla~ C;omeneionales de la o-ramática: tiene un estilo propio, personal. ('"' '·arfo;ta.. en la acencibn
.al ta de la palahra, y esto me Lasta
'&lt;para adivinarla".

Loi- Jovenes empicados en las
principales ca~as de comercio rlc la
ciudad, tienen organizada hace tiempo una corporación mutualista y
de ayuda, que han llamado "Centro
de Dependientes". En unos cuantos meses, esa asociación ha dado
muestras de vitalidad, que positivamente la abonan, pues en vez de limitarse á estériles discusiones y á
manifestaciones inoportunas, ha hecho algo tan práctico como la creación de una casa de salud, destinada
al. ~ervicio de los socios.
Ahora, con el fin de arbitrar recm:,:os para ese útil establecimiento
~· para las diforentes beneficencias
extranjeras, los dependientes pent--aron en la creación ele una estudiantina. Al són de las alegres panderetas y de las románticas guitarras, los "estudiantes" recorrían las
cal le", cantando sones propios &lt;le la
a dística tierra española.

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S8ÑORA TERESA CARREÑ O,
Eminente pianista.

En rnrias rasas de c~ta capital y
ele las poblaciones Yeci nas, fueron
recibido,- con cordialidad los entusiastas jóvenes, ':," de todas partes
llevaron recuerdos agra&lt;lablcs v re¡ ueieu tl':- moneda:;, dcsti narlas éstas
á aliviar mifcrÜ1.f'&gt;, á acallar ham1.irrs Y á runir dolencias.
Lo,; grabados qu(' ho_\· publicarnos, &lt;lan idea ele! asllerto que nre~entaba la más brillante maniie~tación de nuestro anémico C'arnanl.

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F'atograt/as'.de las antiguas otlclnas de 66EI Mundo,'' tomadas
al ponerse al la venta el primer Afma naque de 66EI lm]larc/al,''
cuya primer tiro se agoNí en trDa d .·a•.

�EL MUNDO TT,TT~'l'R Ann

Domingo 24 de Febrero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

HISTORIA DE UN TESORO

EL ARRIBO DEL "VINETA"
El 14 del actual llegó á Veracruz el crucero
"Yineta", uno de los más brillantes de la moderna marina alemana.
El "Vineta" procC(lía de ~neva Orleans, y
·al lleo-ar á nuestro primer puC'rto clel Golfo, l'ué
visita&lt;lo por el cónsul alemán D. Germán Bul'cblcle, y por el agregado militar de la legación a !emana, señor Bartel,;.
Estos caballeros llevaban la eom1s1on ele imitar á los marinos á fin tle que pasaran á e:;ta ciu ·
dad, donde se les preparaba una recepción 1•01
la 1rnmer0f'a y distinguida colonia de su patria.
Ln;; marinos fueron recibidos µor una comi:,ún
de alemanes, y alojados en uno de los mejorJs
hote!C1;.
Yisitaron la Fábrica Nacional de Armas, el Colegio Militar y varias dependencias de la Secretilria de Guerra. Recibidos atenta y cordial mJlll~
por el señor Ministro del Ramo, dedicaron frases
rbny corteses y benévolas á nuestra patria.
l•}n el club de la calle de Betlemitas, se ofrecieron varias convivialidades á los triµulantes del
"Vineta"; v en cada una de esas fiestas resonó la
nota de coñfraterniclad, 1)az y amor entre los pre¡:entes, y ele hondo y sincero cariño hacia la patria, mientras más lejana más querida.
Las carreras que en honor ele sus huéspedes orgau izó el Club hípico alemán, fueron completamente logradas y alcauzaron muchos aolausos
quienes tomaron parte en ellas.
Las autoridades mexicanas quisieron contribuir

...
1

".EU Vincta,"

Grupo de Jefes y Oficiales .

***

La colonia alemana, entre cuyos miembros existe siempre la mayor armonía y que tanto amor
tiene á su patria, trabajó sin desea.uso por hacerles
grata á los tripulantes del "Vineta ., su corta permanencia en esta ciudad, y pueden estar satii&lt;fechoi; de haberlo
conseguido, puea
'·
los atendieron y
agasajaron con
asiduidad v exquisitéz netimente alemanas.
Se nombraron
com1s10nes que
acompañaban á
todas partes á
los viajeros, enseñándoles nuestros mejores edificios, llevándolos á los alrededores y paseos
más pintoreocos,
y ponjéndolos en
aptitud de tener
ic1ea exacta de
r uestras costumbres.

Los marinos, por su parte, se mostraron muycomplacidos de ,m estancia entre nosotro;;, y durante la visita que la oficiali&lt;lad hizo al señor Geueral Reyes, Secretario de Guerra y 1'1arina, el
Comandante tuvo las frases más galantes para expresar sus simµatías µor uucstro país y su Gobierno, que calificó de sabio y progresista.

* **
Después de los pocos días que permanecieron.
aquí los referidos marinos, salieron para Yeracruz, donde l os aguardaba su preciooa embarcación.
La mayor parte de los miembros de la
nia alemana, fué á despedir á sus compatriotas.
á la estación del Ferrocarril :Mexicano, y algunos
de ellos les acompañaron hasta V eracruz, dondese preparaban nuevos festejos para dar la tle,pedida á los marinos.
F,stos, al abandonarnos, han manifestado q~
llevan las más gratas impresiones de nuestra Patria, y que les encanta nuestro suelo.

á

ia 1·ecepción de los distinguiclos visitantes; y
las músicas de la guarnición estuvieron tocando en
las diferentes fiestas, mereciendo aplausos por la
manera ma~stral con que ejecutaron algunas
Jliezas.
Aparte de las manifestaciones que hemos apuntaclo, debemos mencionar un almuerzo en que se
sirvieron sólo manjares mexicanos, un concierto
y una comedia en el club germano.
El "Vineta" lleva ese nombre por la gran ciudad de orillas del Báltico, que supone la tradición quedó hundida bajo las aguas. Es el segundo ele su nombre, pues el barco que lo precedió
está destinado al tráfico mercante.
Vinieron á México los señores Teniente Capitán, Barón Von Stronbeck, Tenientes Ackerrnann
y Pachhammen, Teniente Bartels, Ingeniero
Schlichten y Corneta Troll. Schultz, Primer Oficial; Tenientes Volhard, Dombrowski y 'l'orstmann, Springer y K.lein, y el Doctor Zur Verth y
cuarenta hombres de tripulación.
81 "Vineta." es un crucero de segunda clase, de
G,000 toneladas de desplazamiento. Está servido
n0r 19 oficiales y 456 hombres de tripulación.
J;'né botado al agua eu el astillero imperial de
Dante Zig en 1899.
En la torre de combate lleva dos cañones de 21
centímetros, otras bocas de fuego de diversos calibres, ametralladoras y cuatro tubos lanza-torpeclos.
Tiene un andar de 20 millas por hora, y su
maquin&amp;ria es de triple expansión, con dos hélices.

La triputad6n.

); o ha muchos aiíoR, , iría en esta ciudad de
·-Guaclalajara, un honra,lo arte:;ano, tau rico de
virtudes como cle,;provi,-;to rle dineros, tan lleno de
-&lt;:ualidacles tomo de hijo:-, t an creyente, como desdichado. Llámaha,-;l' Pl tal, Pedro ~Iartíncz, y
•€ra albañil de ofü-io.
En una épot:a ya lPjana en los días ele esta verídic·a y conmovedora hi,-;toria, habíale sonreído
la Fortuna-dio,-;a i1won&gt;'tante : y en aquel entonces dobló él ;.u etwllo ú la matrimoni,ll coyunda,
uniéndose á una mnj&lt;'I\ que si fné primero mansa paloma ~in hiel, troc•ó,-;c con la benclición nupcial en insufrible hnrpín. t'\us exigencias, su caráckr desapacibll' y clnro, su ingratitud, y, sobre
todo, su fecundidad inC'xtingnibl~, tenían al desventu rado Pedro, ahrurnaclo, enfermo,
flato; sus esca"º" ,1hono,-; habían ielo
1iienguando á propon·ión que su familia e;recía, y aunqu&lt;' jamás encontró so
el brazo de sus vá~tago,-; la torta consabida, reci hiales c·on admirable mantledumbre, pt' n:-;a11&lt;lo &lt;[lll' ,t&gt;nían tiireetamente del C'ielo, con fa poco agradable, pero santa mi:-.ión &lt;h' ,11mwntar las
1rnnzadora,; t•:-.pina:- clr ,-;u t:orona lle
martirio.
Cuando el &lt;luo&lt;lét·imo ele ,-;us hcrl•&lt;leros rió la luz-luz t':-ta~n Y rncil,t1üe
de un yelón ele sebo, &lt;¡111• .i tinto al modesto tálamo anlía_..:.,.;u,; aflitcione~
mornll',- ,· fí,-iea,-; lrnh ían llegado al
colmo, pu~,; u na "pmana había 1 1asaclo
ya ~in que turie:-l' Jll]l',-;tro hombrP _trabajo alguno. Lo~ wei no,;, eon caridad
digna ele elogio. ayndá h,111 le eficazmente en lo toeante á eo111·t•r,-;aóón Y m{1-, ,mas morale:::, 1&gt;&lt;•ro i&lt;Ít•11&lt;lo hm · pobre:;
&lt;:omo él, ninguno,- auxilio:-. pecuniario,;
le proporciom1han. clt' modo que el ,il
metal anclaba allí vor ln,- nube,-.
Por dicha, la lligna Pi&lt;j)O:'a de,dcñaba &lt;'011 altivez, que no podemo,- menos
•de llamar "econ6111 ic·a ··, en la pre~cnte
ocasión, los l'Uiclaclo,-; dP la ciencia, Y
•sin cxtnui.os auxilio,;. t·on una gallardía ,- de&gt;&lt;em oltura ,1tlmirahlt1~ wn1a(lera.mente, cumplí,1 ,;it·lllfffl' con el eriBtiano precepto qm• no&gt;&lt; rpe;omientla la
conservación y anmt•11to ele la raza hu111ana.
Llegado el monwnto oportuno ele llcYar á la,- aguas hanti;;malc.,; al m1evo
sér que $e habí,t prc:-l'lltado en e;a,;,t. P edro .\Iartíncz ac·orcló:-1• de un prótl'r de
la µoblación, q1w algnnas oca.\'io1w~ le
había encargHllo C'it•i'tn,-; i rahajo,-. ~- que
tenía fama muv t•xt(•1Hli&lt;la ele gC'nero~o
y :filantrópico, )' ú 1•:-t• árbol coi:puknto
pensó arrimar á sn hijo, para que ;su
sombra lo cobijara C'n las t&lt;'mne.,;taeles
del muntlo. Xo 1lt•:4airú el ea halle ro la
im·itación ele! artc&gt;sauo, y C'n unión de
la hija suva, prei-tóse &lt;le. buen grado á
apadrinar al C'hiquitín. el eual se nortó e11 la eeremonia 1lt-l bautizo con una
serieclacl cliplomútita de mu,· btt&lt;'n
gusto. )fomento:.: clC'Rpnés tk: atmc•lla
",
solemaidael religio,-;a. lie pre:'l'ntü 1111
criaclo en la c·a::-a ilr Ptlll ro "\ f a1·ti nez y le entregó. á uombrl' ele su e11t'0p0tacl,)
compadre. unos boll'to,; de teatro. muestra no e~ca;::a ele su rnagnifit-l')H•ia. El pobre hombre, clespué,: de clar la,; crracia~, se quedó mirando con
tristeza el obsequio: y 1&lt;uspiró. probablemente ele
agraclecimiento. ,\t¡Lwlla debía fCI' la hora ele
·cenar en las ca~al:' dcmde !'&lt;' cena. 1)(.'1'0 como allí
no babia qué, era una hora tan ineli ferente co1,10
-cualquiera otra; a~í e;; &lt;¡ne el albañil, t omando
·de la mano á los rna~·orcitos de sui:; hijos, por orden ele su esposa, se dirigió al teatro: creemos
·que con poco entuf-iasmo.
Allí, una mala c·ompañía-aunq11e tratán&lt;lose
en esta ciudad de Guadahtjarn. lo tle mala ra se
sobrccntiende--ponía en ese ena aquel la noc·lÍc un
· dramón de es~s e11 que figuran hijos percliclo,.
· durante largo tiempo y Pncontraclo~ v conocido¡; al
:fin, por tal ó cual lunar en uu ca~rillo. ó tal ó
, cual marca indeleble en la pantorrilla: criaclu&gt;&lt; fieles que guardan un tesoro clunmtc tres ge1wraciones, para entregarlo íntegro y brillante al biznie.to de algún nobilísimo conde, c¡uc ha vcniclo á

menos por manejos infames de traidor amigo ó
fementida esposa; súbditos íiele~ al monarcageneralmente representado en P_l teatro por un
aetor ele' íufimo orden ele percgnna manera 1·est iclo-y otras cosas muy agradables y divertidas.
Bu el drama de aquella noche, de un tesoro
encontrado por casualidad, se trataba. L'n pobre
diablo, guardián de antiguo castillo ruinoso y
~ombrío, dió una vez con cierto cuadro que representaba al Cid Campeador acuchillando moros, y al retirarlo de su puesto con el fiu de ,,acudí rlo, cayósele á los pies abunclante cascada de
auríferas monedas. Rico y feliz conceptuábase el
mancebo, y lo hubiera sido en efecto, sin una
multitud de circunstancias que á ello es opa::1icro11, formando la maraYillosa trama del lJOema
dramático, que Pedro )lartínez rió con las l:igrimas en los ojos.

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Domingo 24: de Febrero de 1901.
empíreo, le pedía con fervor á Dios qu~ realizar~
sus sueño::; de oro. A tal punto esa idea llego
á apoderar;,e ele su alma, que no se cuidaba_ de
otra co~a ni pensaba ya en nada: hasta su miseria y su mujer ~e le olvidaron. Vivía constantemente abstraído, sufriendo distracciones frecuentes y prolongadas, y sorprendiéndose todo-: los
&lt;lías al drn,pertar, de encontrarse tan pobre y desventurado como el día anterior. El cielo no escuchaba sus plega rias, decididamente. ·
Mas ,.:ucedió que un día, al derribar una neJa
pared de la casa que e;;taba en construcción. la
barra clel soñador albañil produjo ese peculiar
sonido ele los golpes que se dan en hueco. Pedro
iiartínez, . suspen&lt;liú "u trabajo, dominado por
una emoción inclefiniblc: copioso $Udor bañaba su
frente ... De,;pués de reponerse un poco, continuó
la obra : Yió abrirse en la pared una pequeña hendidura. . . Hu::a compañeros de nada
~e habían apercibido. Introdujo su
mano violentamente, y tropezó con algunos objetos. Tan t_l:rbaclo e,;taba,
que ele pronto no se dio c~1enta_
lo
que eran; un :e:onido argcntmo lnno su
oído. ¡ Era el tesoro tantas veces soñado! ¡ la riqueza esperada tanta,- vec-e;-; ... ! Den fonclo de su pecho ::ie ele1ó un hinu\o de gratitud al Todopoderoso : pensó en "u hogar, en $U!' pequeüo" hijos hambrientos ~- desnudo", en
la e-riatura de"rnl ida que al !legar al
mundo no había teniclo una emrn en
que arrullar::;e: :4C nublaron &gt;'U::&lt; ?ios ..
y tornó á meter la mano. con cl1:::1muio, en la henclidurn. haciéndola mayor. ~acú primero tma caja ele plata
Íirimoro"amente cincelada, que. nor
fortuna, estaba abierta )' conte11í,1 cu~
ehara~ del mi,..mo metal. La oculto
aprc"uraclamente entre l~,; e:::c~~11bros,
y lernntanclo lo;; ojos al cielo. d1Jn una
Í&gt;legaria. Por :oegunda wz_ int~·oclujo
la mauo en la hendidura m1,-ter10:..a. y
entonce,-; :,acó un ,-alero también ele
plata. que era, i-in duda, una obra &lt;lcárfo. pero quP Pedro )[artínez ni vio,
, vor clar:;e pri:,:a á ocultarlo. Era natu1 ral que exeursionanrlo aquel antro, \laría con el dinero allí ene-errado; era
preci"o dominar su impa&lt;'iencia p3:ra
f1Ue lol-&lt; clcmá:,: incli,-icluo::; que trabaJahan en el mismo i:;itio no repararan en
:,:u hallazgo. Por fortuna. la,; 80l1lbraf:
elel crepú,-culo comenzaban á envolverles: la tarde' iba cavendo. y uno por
uno lo,; albaiíile,; fuéronse $atiendo
pan~ rnher á su,; hogar('!',. X ue;;trc
)fontccrii:tto ouedó !'Olo. Introdujo
por tercera wz la mano tembloro;,.a v
¡ oh dolor! ~intió flll&lt;' otra más fuertr
¡;:e la cogía, apretándola cruelmente.
..-\1 mi:::mo tiempo. o,·ú del otro la.el
lll'" yoz que o-rihthn "; ,1uxilio !"
La mano ele Pedro ) Iartínez se cnC'&lt;mh-aha c·-1 una alaC'ena de la casa inmediata.

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Salió &lt;lel teatro, y aquella aventura no ae !..:
apartó ele 1~ memoria: en toela la noche no pudo
pegar los OJos, y cuando, por fin, al aparecer los
doEados rayos de la aurora, empezó á dormirse
i:;ouando que por las rendijas ele la puerta entra~
han chorros ele onzas €le oro _,. ele duros reluciente~, _le despertó la destemplada rnz de su mujer
an~anclole que un compañero había iclo á bus~
carl_e, par'.1- un t rabajo de importancia. LevantóSt' _ rnrnechatamente, y no desa_vunándose por la
mmna :·_azón 9ue no había cenado, fuése á donde
el ~lbaml aJilJgo le había citado.
Se trataba de la reco})Strucción de una gran
caFa, Y Pedro M~rtí_n~z fué contratado inmediatame~te, dando prmcip10 luego á sus trabajos.
Encar~mado en los altos andamios lo mismo
que sum1clo en las profundidades del sótano húmedo y obscuro; así á la hora de tomar el frug~l almu~rzo como al llegar la del descanso, Pedro Martmez pensaba en tesoros caídos del cie1?, á ma~era de_ llm·ia; soñaba ardientemente en
riquezas improvisadas, en venturosos hallazgos• v
e e-vando su espíritu en alas de la esperanza' al

ft del Castillo.

MÁRMOLES.
EL FRISO.

Ya labraron lal' jóYenes el ,.-elo
á la diosa llíinel.'va, y se dilata
del temp•lo tras la regia columnata
la procesión, bajo el reciente cielo.
Yan in.oensarios de oscilante vuelo,
reses, ele sangre al Facrificio grata,
:frutos, "paneas," ánfora,s de P'lata,
y ofrenclas mil del ateniense suelo.
Figuras, ~- ropajes, y corcele,;,
desfilan en magn íficos tropeles
por el alegre y resonante piso.

Y en confusión espléndida _y hermOEa,
parece dar la vuelta esplendorosa
Atenas toda por el largo friso.

Sa!va:lor lfueda.

"

�Domingo 24 de Febrero de 1901.

"RL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AftO VIII-TOMO 1-NÚM. 9
Dlreotor: LIC. :B.AFAEL REYES SPINDOLA.

l. Paseo de las Palmas (Veracruz.)-2. Barranca del cZopllote.&gt;-3. Puente colgante en Cb.letla.-4. Panorama en Toluca.-5. Jalap~. __ fj, g scena

en el río (Chihuahua.)-7. El Pánuco frente á Tampieo.-8. El cSacro Monte&gt; (Ameca.)

-MÉXICO, MARZO 3 DE 1901.

SubsoripcMn m ensual for&lt;lnet1, I 1.64.
I den&gt; ldll'JII, en la Oap"al, 15.

Gerente: ANTONIO CtrYAS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 8, Febrero 24</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campoamor Prosista</name>
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        <name>Exposición Pan-Americana de Buffalo</name>
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        <name>Murió Campoamor</name>
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                    <text>Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EMBELLECIMIENTO

·EL MUNDO l"LUSTRADO

D E LA C IU D AD.
-&lt;::::,..•-&lt;::::,..
1

Entre Jo,- edificios modernos que embellecen, en

•

AÑO Vlll-TOMO I--NÚM. 7
Director: LIC. RAFAEL REYES SPI NDOLA.

la actualidad, nuestra metrópoli, creemos deben
contarEe en lugar preferente las tres casas r¡ue
j]ustran esta plana, y son propiedad del señor J.
Octavio Fcrnández.
La que está uliicada en el número 200 de la
calle de Ro:-;ales. tiene una hermosa fachaüa que
pertem•ee al e:-tilo "Renacimiento alemán" y su
&lt;lc2orado interior, que es Yerdaderamente ¡.;untuoso, se' aju~ta al estilo '·Luis XI\"·.
Los Ingenieros arquitectos, señores :i\fanuel
Cortina é lgMcio Gorozpe, fueron los autores del
proyee:to y directores de la construcción.
La easa número 6{7 de la Rinconada de San
Diego, tiene fachada estilo "Renacimiento ita] iano". y su decorado interior es de estilo .
Luis XV.
Al señor Arquitecto Don Manuel Gorozpe, se
debe el proyecto ~- dirección de la obra.
La casa númC'ro 6,50 de la misma calle, llinconada de San Diego, es también del estilo Renacimiento ita! iano, pero su decorado interior obedece al estilo Luí:- :STI.
Tanto el proyecto corno la dirección de la consirucción, pertenee:en al .:eñor Arquitecto Don Pablo Moreno y Yeytia.
No creemo:- necernrio detenerno:; en detalles,
que bien re,-altan en nue::&lt;tras fotografías, y que,
valorizadoti por el buen criterio de nue:,;tros lectores, clej,m justificada la apreciación &lt;.1ne hacemos de 101, erlificios pcrtenee:icntes al "eñor Perná:1dcz, juzgándolos dignos de figurar en esta secRinconada de .::;au Diego núm C47.
l'ión, que sirve para dar á conocer en el extranjero los adl'lantos materiales qne hemos alwnzado ciudad enteramente moderna, tanto por la belle- na con la higiene de la p'"lbli-'l'ión " las ob1·a~ ,1,..¡
en los ~~ltimo:,; años, adelantos que en su conti- za v novedad de sus construcciones, cuanto por ~aneamiento, molestas y prolongadas, es Yerdad,
nuación con~tante, nos ofrecen la alhagadora es- las 'mejoras de suma importancia, que actualmen- pero llamadas á prestar servicios de lu más alta
peranza de que México quede conYertido en una te&gt; Ec están llevando á cabo. en lo que se rclacio- importanria.

,-

MÉXICO, FEBRERO 17 DE 1901.

Buli•rrlprMn mrn,•11a/ for41&lt;ea, $ l .JíO.
l dcm lrlrm et1 la oa,)tlal , 1.l5.

Gerente: ANTONIO OtrYAS.

-1

1

r=,

Calle de Rosales núm. 200.

Rinconada de San Diego núm. UiO,
Cuatlro de Paul Chrotu.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL UUNDO lLl.JSTRADO

Domingo ~7 de .Febrero de l!JOl.

Domingo 17 de Febrero de Hl01.

LA AGONÍA DE PETRONlO.

terior, que con frecuenc-ia lo 1li,,traía d&lt;:_l ~undo
n•al. Dentro de sus ojos verdes y Ronoh entos,
brillaban á veces clari&lt;l,Hles súbitas, efímeros relámpagoi, de pasión, respla11dorcs v(Yísimos de
'l'endido en la bañera de alabastro
Corno el cntmüasmo por la adivinadora Fay ha entusiaRmo; pero en .,egu1da tornaba a las claras Donde serpea el purpurino rastro
ido en aumento durante la semana, un curioso oupilas. el aspecto sereno, el fulgor blando, la me- De la sangre que corre de sus venas,
me ha e:,crito. invitándome á hablar en serio acer- lancolía consoladora de un mar en el crepúsculo.
Yace Petronio, el bardo decadente,
·I (lué fe, que admirable fe, qne infinita espcr~n- Mostrando coronada la ancha frente
ca ele esta moderna maga. El asunto c1:1 tentador,
y m-e.,.uro que, á tener espacio y tiempo, accptarí~ za tuvo e~e espíritu tranouilo v seguro! Gutié- De rosas, terebintos y azucenas.
de h~en O'rado la cariíiorn invitación. Pero s1 rrez X újera no sintió jamás el dolor, srno en su
taJ hicier:, tal vez me rnl&lt;l1 ía de los límites que forma más hermosa: en forma de ternura. Las
)licntras los magistrados le interrogan,
cxquisi tec-es de este 8entirniento llenan sus escri- Sus iovenes discípulos dialogan
corresponden á este género de ai:tículos.
En una t·róniea, apenas cabe, s1 cabe alguna vez to~, ~e desbordan en sus YCrsos. envuelven sus ino- O recitan sus dáctilos de oro,
la crítica gra\'e que pretende entrar, ya que. no centes burla-&lt;', t rascienden en sus flores retóricas, Y al ver que aquellos en tropel se alejar
.
, .
re;;o]verlo~. en los arduos problemas de la vida. ornpan su vida.
Ante el maestro ensangrentado dejan
De aquí ese estilo encantador, smcero y fac1I, Caer las gotas de su amargo lloro.
Pna erónica en México. debe ser una tienda de
objetos frá&lt;tik•,;. de mercancías corrienle_s. de cos_a:; que pasa rozando nuestras almas sin descomponerde uso diario, bien etiouctadas, de pulidas " vrn- las ni herirlas, como las manos maternas sobre las
Envueltas en sus peplos vaporosos
toRas baratiia,,:, par a ven derse al por menor, &lt;le blondas cabelleras de los niños.
Y tendidos los cuerpos voluptuosos
Lloró. ¡ En cuántos artículos suvor- sr ven rodar En la muelle extensión ele los triclinios,
pueblo en pueblo, como las de esos mercaderes
ambulante,-, que disfrazados de turco,;, recorren las lágrimas! lilas como eon tan puraP !' tan diá- Alrededor, sombrías y livianas,
lof' villorríos con la cesta al brazo, repleta 5le mc•da- fanas ' nos entretenemos en YCr sus cambiantes,
.
AgrúpaUEe las b~llas ~01:tesanas . .
llas. rMario1&lt;, r;;tuches de concha, rmta~. lü,t·H1c.,, sus irizaciones, sus brillos. Cuando, en sus Jue- Oue habitan del rn1peno los domm1os.
gos
é
inquietudes,
salpican
los
labios,
las
saboreacue~ta~, perlas ele papel, corales ele pa~t;1. v ·liamantc:-; de California; todo falso, todo 1m1tado y mos plácidamente, porque no es llanto acre, ni saDesde el baño fragante en que aún respira
. El bar do pensativo las admira,
apócrifo, pt'ro que brille un poco, t&gt;so ei-; lJ be á hiel, ni contiene substancias venenosas.
El verdadero hombre. el semblante sin máscaque se nec:c&gt;&lt;ita.
.
Fija en la más hermosa la mirada
La crónica "ª á adornar el minuto tle fa~ti- rn, el pecho sin cota, estará ahí, en la obra del Y le demanda, con arrullo tierno,
dio, la horn de ocio, el instante deso('upado: es poeta. del artista supremo, poseedor, como un he- La postrimera copa de falerno
1m col lcll' de latón, un barzalete de oro¡wl, una ,sor- leno, ele la maravillosa intuición de la hermosura. Por sus marmóreas manos escanciada.
La memoria de Gutiérrez Nájera, agrandada
tija de vidrio.
De lejo:-: y por &lt;le pronto, ¡ qué bién que ,e ven por el tiemno, se eleva por sobre las miserias huApurando el 1ico1 lw.~ta las heces,
estas joya,: fa]:;a", esta~ fraECt&gt; ele colore,; en ;l ata~ manas. Esa es l a recompensa póstuma de los que Enciende las mortalu palideces
vio teatral de una revu;ta c1e la ¡:emana. l ero s1 Yivieron, como cantó el poeta.
Que obscurecían su viril semblante,
os fijáii- bien. notaréis el engaño.
Y
volviendo los ojos inflamados
ojos y corazón puestos en alto.
Son de guardarropía, trajes de surivanta;:. enaA sus fieles discípulos amados
giiilla~ dt&gt; bailarina, corpiños dcstcñido8 &lt;.:al~a,; roViene el Carnaval como una cliYersión gastada H áblales triste en el postrer instante,
tas, ferrenwlos ,;in abal orio, que han ~ervJClo va
que,
en fuerza de vivir mucho, le ha pasado lo que
á mucha;,; ideas y que, ob1&lt;enadas á la luz del día,
Hasta que heló su voz mortal gemido,
á los vejetes galantes, á los que ya no les hacen
r esultan guiíiapo8 de cómico pobrr.
Amarilleó
su rostro consumido,
c-a~o
más
que
las
mujeres
perdidas,
y
eso
más
por
lJr"r r,;erihir al vuelo, como lo p icle el ·'refnmFrío
sudor
humedeció su frente,
"'
'
,
.
1
te". c:omo lo exige e1 ecl itor, esta!&gt; !meas rap1u1~, explotarlos que por estar en su compañía.
Amoratáronee
sus labios roio!'.
Cuentan
antiguas
crónicas
aue,
en
efecto,
Cl1anque se llevan nuestras última,; impresione;:, á gnloDensa
nube
empañó
rns claros ojos
pe tendido, &lt;.:orno cabalgaduras ho1:,tiga&lt;la;: por el do el Carnaval fué joven y guapo, no faltaban mu11cnsamiento abandonó su mente.
El
chachas
atrevidas
que
se
le
acercaran
y,
mimosalátigo.
No h,JY tiempo ele abrir un libro, de meditar, de mente, le entregaran, con 1ma indolencia compliY como se doblega el mustio nardo,
exponrr ·una teoría, de r esolver un aRu_nto que re- c:ada de malignidad, algunos besos.
El Carnaval es un símbolo, un encanallado sím- Dobló su cuello el moribundo bardo,
quiera análi!ü;: ó concentración ele la idea.
Lo que la memoria exprimida, va manamlo; ]a;; bolo de la vida que, un día, el menos imaginado, L ibre por siempre de mortales penas,
Aspirando en su lánguida postura
imágene,- v fantasías que corren apresuradamente se disuelve en un vértigo de locura.
Del
agua perfumada la frescura
Quizá
tengan
razón
los
que
piensan
que
prolonpor el a rrovo agotado tlcl pemmmiento, la opinión
cazada &lt;le imp roviso, la charla del pat-1110. la con- gar una existencia inútil, es tonto, y abreviar un Y el olor de la sangre de sus venas.
ver saci{m c·allejera, eso es lo que hay que poner en goce para hacerlo más intenso, es encantador. Es
7ulian del f!asaf.
una cró11ic-a, aderezar con ligereza, retocar con Yio- Ycrdad que lo que vive mucho se hace viejo. El
lencia, ornar con rapidez, v dar á la i mnrenta, pa- tiempo es enemigo de la dicha y de la hermosura.
EL VALS DE LAS HOJAS.
Las sedas que se guardan ;;:e descoloran; las rora que lo deYore la curiot-idad, lo lea el fat-tillio,
;;;as
que
duran
más
de
un
día
se
marchitan;
los
y á la mañana si11uiente, l o recoja el olvido. .
¿ Para qué entrar en disquisirionei- y profund1- amores que permanecen se hastían. E s preciso
¡ Allá van en t ropel ! Son las livianas
rladeB? ;, .\ caso $e ha convertido en cátedra este romper las sedas, deshojar las rosas y ahogar á
hojas
con que tej ió la primavera
lugar de recreos amables y de entretenimientos los amores recién nacidos. E l problema moder¡,,u
delicada
t única ligera
110 está resuelto de esta manera: amar intensafugi tÍYOS?
donde estampó el abril flores tempranas.
No, rurio;;o hmlón. sigamos tú y vo &lt;livirtién- mente pero rápidamente.
En espirales débiles y vanas
El cleseo que se gasta poco á poco, como las
dono,; con laB Rutilezas ele Miss Eva Fav. e-orno se
entretienen los niños mientras no se ro;11pe el ju- monedas, es vulgar; la ilusión que viYe hasta te- van bailando su danza lastimera,
y parecen llevar en su carrera
ner los cabellos hlancos, es ridícula.
g11ete.
La existencia nos ofrece 1ma copa de vino gene- ayes de en fermo y dobles de campanas.
; Qué razón tiene eec !!ra11de y csréptic·o abueComo las hojas por la tierra inerte
roso: bcbámosla ele una vez .
lito, que rima su:,; geniales chanzoneta~:
La realidad que se prolonga, asesina ensueños; van bailando camino ele la muerte
Con tal que yo lo crea
la realidad que llega y pm,a, cleja recuerdos in- buscando su senulcro en lontananza,
¿ Qué importa que lo cierto no lo ,-ea?
mortales.
la lmmaniclacl revuelta y confundida
Y eso es lo que significaba el Carnarnl, un ra~tro baila también, huyendo de la vida,
ele flores y vino, &lt;¡ue dej aron en nuestras socie- hacia la tumba su grotesca danza.
dades cristianas las antiguas fiestas sagradas.
El fc;:ti,·al de arte que ofreció la " Hcvista ~foYa está caduco ; ya está triste : pero todavía,
derna:' á la memoria del Duque Joh, ha enc·on- rniranclo la!' desnudeces &lt;le las ninfa;;: ebriaR, 1'Íe,
MÁRMOLES.
trado un ceo simpático ele cnri110 y aclmiración, como el buen Anakreón, bajo su tupida corona de
en los "cuatro Yientos del espíritu·'. En pequclios pámpanos.
La luz, ya deslumbrante, ya indecisa,
crnát·ulo,:. en humi ldes v lejanas canill it~ · se han
que en todo brilla. como llama pura,
celebrado los ritos sagrados de la Relleza. para
las líneas al tocar ele tu escultura
honrar t'l recuerdo ele un joven y tli\·ino sac·crl'na nota de la semana, la más simpática ele es- es hu mezclada con fulgor de risa.
dote.
l~sto e,; c-on:solador, es hermoi-;o. El po&lt;&gt;ta sigue tos días: la velada de los estudiantes para recibir
De tu elegante corrección conci,a
siendo amaclo de los bueno;;, de los que recibieron el si¡rlo presente : hubo e;;:tremec:imientos de nue- sobre tu cuerpo muestras ,la hermornra,
de la tirrna mu"a de ~Ianuel, una tímida y l-'lHlYe
ideaies.
é inclinas levemente tu fig11ra
Los pájaro~ f!On los primeros que despiertan
y generosa caricia.
pudorosa y gentil, casta y sumisa.
cuando despunta el alba.
Rl Duque mrrecía esta apotcósiF&lt;.
Inútil es que con tus manos bellas
Nadie eomo él, nadie,-lo he dicho en otra oc:arual nubfan dos ceh(jes dos estrella•,
Rión-para poner en los labios una :-onri~a alacla.
quieras dos glori-as recalar prudente.
'remperamcnto lá11guido, ron flojedaclc;:: !' perezaR fenwnilcs, miraba siempre la vida c-011 mirada
Xo luchen h1s pudores por velarte;
de conrnleciente y de resignado, sin su,:to", sin
ipara el mirar, tu forma tocla es arte;
amenazas, sin protestas.
para el beso, tu mármol todo es frente.
Pasó junto á nosotros, divinamente pensativo y
Salvador if ued(f'.
risueño, absorto en no sé qué contemplación in-

CRÓNICA.

"º"

Erase que se era, en no sé qué comarca "de cuyo nomDre no quiero acordarme'', tm pueblo de
pocos habitantes, casi desierto durante nueve meses del año, y concurridísimo en tiempo de baños.
Situado á orillas del mar, á la falda de pintoresca colina y en una pradera siempre enflorecida,
á donde no llegaban ardores veraniego:=-, y, mucho
menos, escarchas otoñales, año con año era sitio
predilecto de opulentos burgueses; de semi-ricachos retirados de agios y logrerías ; ch, empleaclo:,;
en vacaciones; de mercaderes salYos del mo;;:trador y víctimas del reuma: de niñas opiladas, de
glotones gotosos, y de lechuguinoi- y caballerete::;

'dt• t.u amigo Gayarrc. Harías muy bien en irte
á .Madrid y en quitar casa, y en volverte con
Doña Prndencia, tu excelente ama ele Gobierno, á
c,ta aldea tranquila, é instalarte aquí, en un
''chalet'" cómodo .Y elegante, pi:..:a vivir en este pueblo, ni envidiado ni envidioso ( como dijo el
pot•t.a). y gozar de beatífica paz durante los
quincr ó veinte años que, á todo tirar, te quedarán
el&lt;' ,·ida. y rso si te cuidas" te tratas bien, y donde
e, pera1 ás el instante temido en que estire~ la pata y C'ierres los ojos para siempre".
Y d1tho y herho. Nue,;tro Don Cándido. que
era marrulln o y ~oltcrón y Pgoí~ta, compró ú un

catifas pcrs1cas, lo,; eojiues de pluma y los lapctcs de U trech.
¿ Hacía calor? l'ues. . . ¡ baño para Higcl !
¿ ~colaban vienlecillos fríos? Cerrar la:, Yidrieras, y que entrara Rigd. ¿ Llegaba el iiwicruo?
\ 'enga hi camisa forrada de nutria, la camisa purpúrea con las inic:iales de Don Cándido y la corona
&lt;.:011,;abida.
-¡ Prudencia ... ! Rige! tiene hambre ... Délc
usted galletitas ingk"as ú tm emparedado de n&lt;•rcliz ! ¡Prudencia! ¡Prudencia! Esta criatura tiene
sed ... Déle usted gro~el la ... ¡ Por Dios, Pmdencia ! Rigelito rstá en formo . . . ¡ Que llamen al
Doctor!
Y Eustaquio. &lt;'I inglés, elegante criado ele mc~a, corría e:~ busea del facultatiro, y Rigcl era
pur,:to rn cama, ('n una I inda camita clr bronre,
la hcrmo~a ramita eon "rclredón"' y colgaduras ele
ga.~a, eolocada en la mi~ma alcoba ele Don Cándido. Llegaba el médico, recetaba, y ahí tenían
m,tedc,; á Don Cándido á la cabecera del enfermito, y á Doña Prudencia dando al perro las meuicinas, wlánclole l'I ~ueito y . . . aplicándole lavatiYas, si eran ncr&lt;',c:rias. Más de una vez se turnaron los criados cerca del lecho de Rigcl para guardarle f' l sueño.
No paraban aquí el cariño y los mimos de
Don Cándido para Higel. Queríale como á un
hijo. Charlaba con él, le daba consejo;;, lr re
prenrlía cuando era necrsario, por cualquiera fechoría, y á veces »e pasaba con él horas y horas
haciéndole brincar á través de 1m aro, · como
los gozquecillos del C'irco.
Don Cándido se hacía lenguas ele Rigel : ponía
por las nubes su inteligencia; decía maravillas
de ¡;us habilidadm;, y ponderaba el instinto de
aquel perro en quien decía encontrar cosa.,; dignas ele un ente de razón.
Xada ele eRto parecía natural á la numero~a~ervidumbre del "chalet'', ni al médico ni al párroco.
-Sríior Cura,-ilecía y repetía Doña Prudt&gt;ncia-i qué cosas tienr el señorito ! ¡ El mejor dfa
nos Ralc con que quiere que Rigel vaya á la t'f'ru~la pam que _le cnBeñen á leer! i Si temo que
q~1era que le rnstruya usted como á los dortrmo:; que van al templo todos los dominaos á
rrpa;::ar d Cateci~rno ! ¡ Si no le tr~fa ro7no á

i

•.,.
Jlropcnsos á la tisis, la cual no parece batirse en
derrota á pesar de la guerra que en ciertas Cortes dijo tenerle declarada un médico catalán.
I~n tal pueblo, con Ja.., truchas ele su río y con las
ostras de sus playas y más que con otra cosa eon
los aires purísimos del pintoresco lugar, se fortalecían el cerebro todos los bañistas, y en giras
y barcadas se pasaban los días, y las ;.emanas, y
los meses, para voh·er hwgo al brillante pudridero de la Corte, en busca de bailes Y de recen.ciones, de comilonas dispéptiea::: y de óperas rngncrianas.
rno de tantos señores como al put&gt;blo ,·caí.m
era el ;;:eñor Don Cándido c1r Altamira " 'l'enélilla, marqués de Altramuce~, en un tienipo agregado ele embajada, riqnillo, gastado, lleno de do1amas &gt;' de crueles desen¡rnños, con tres ó cuat ro at11.ques de gota en el ruerpo, v harto de zarandeos, de parrandas elegantes y ele juergas aristocráticas, con muchas desiluRioncs en rl alma y mucho desprecio para los hombre:,; Y sns cosas,
··
1anto obsequioso, atento, ol.wenador, fino, v. ademá--, inteligente, leído y atiborrado ele lefra mrnuda.
Fna noche, recostado en la baranda ele un hal&lt;'Ón del casino,-cle aquel casino cursi, donde durante la temporada se r eunfau ele diario los bañi:t~s, fumando rico veguero y contemplando el
&lt;'abnlleo de la luna en las aguas tranquilas del
;mrgidero, díjose Don Cándido. con acento grav.e
v solemne:
-"Cándido: ya tú no estás para subir y bajar;
1ias paflaclo ya de los cincuenta, ~· guapo aún . !&lt;in
q~lC necesites de afeites y peluqueros, no tiene~
n_1 humor alep;re ni buena salud para volver á la
vida ele la Corte, á las emocione~ del "treinta:&gt; v
''.cuarenta·' en los salones del Y eloz: á las tcrtn. 11as de los Duques de la Carrasca, á los bailes de
los Marqueses del Prado, y á las noches del Real,
-donde ya no volverás á escuchar la voz dulcísima

crc,o ele! lugar cierto "chalet.., en que durante la
e1-tación balnearia, habían vivido alg~nos títulos
tronado,;, v Pe fué á Madrid, y á las pocas semana,- ya p,-taba de regrC'so, con docenas y docenas
el&lt;' bultos y cajae, con clos ó tres criados listos y
de bm•n parecer, y con la boní8irna de Doña Pruclenc:ia.
Jn:-taló,e Don Cándido, instalóse como c·orn•~pon'.lía _á_ rn carácter .Y linaje, &gt;. para no morir,c
&lt;ll' Ja:::t1cl~o .v matar los día,.;, que en aquel pueblo
H' I&lt;' hacrn•· drrncs, idos ya los bañi:-tas v ntC'l1.o t•l I urran•jo á su propia modorra y ú su· imnutahlt· :-olC&gt;clad, trazó~(' rl ck~eorazonado caballero
~L•rn1 i1111nt e· p~·ograma: lenrntarse temprano; hanM:-(' &lt;'11 &gt;'C'g-mda; luego pa,ear un rato á caballo: cle,avunan;c• 11ef'nué;.;: rn ~C'guida le&lt;&gt;r la col'l'C'l'))O_nclrncia para rnh&lt;•r lo;; ehi1&lt;mcs cl1• la Corlr:
csenbtr unos cuantos rengl01ws á sus í ntima,; y á
~u,.;_amiiros del "Veloz'"; charlar un rato t'n.la
B_o~1rn. ( que era el mejor mc•ntidero d!'l mwblo) :
,·1,-1lar. un día ;;:í y otro día no. al 1\féclico y al
Cura, que eran allí las únic:a;; pC'r~na,- de buen
trato: d,tr nn pa:::co por la playa ó por la nra&lt;l&lt;'ra: gozar de la~ ;;;orprc•sa,, culinarüi~ ele Dofia
Prudeneia; leer los pcriódicoR que traía el correo
dt• la tarde; jugar tresillo ron sus dofl amigos. y
l 1wgo mrtt'TFC' en la rama para que el c·alorrillo
clt· la~ ronaf\ J,. aliviara clC'l reuma.
.Y
vi~'Ía Don C'ándiclo, tranquilo y (·ontt,nto.
;;111 ma:- afecto~ qur el cariño ele Doña Pruclen&lt;·ia. ni má,; amo~· que el_ que tenía á nn perrito
ele_ lana,:; C'o,ns~ntido Y mimoso, que como un chiquillo, f•ornia rni-;talaclo cómodamcnt!' ei1 una sillita al lado ele ;:u SC'ñor, ron babero al cuello v cui,1ac1o por una don('Plla fresca y rozagante; gala
y :rnavt&gt;za de fa ~c•ni&lt;himhrc.
i Y qué bien que• Prn tratado el animalito! Así
C?mo l ~. atendían t'1_1 la me;:a,. á manera '1e simpáÍLC'O ah1Jado ó prC'd1 lec-to sobnno, así le consideraban y le mirnabo.n en el ;,alón. Suyos eran las al-

ª:í

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de F ebr ero de l!J0l.

a

manteo que se había dejado en la ·'percha"; ca- mo dolorida, fij ando en mí la mirada_empali~ecida
lóse el de tej a, y fuése derechito á casa de de sus ojitos azules. ¿ Cuánto ~m:res deJ~rle ?
¿ Quinientas pesetas? ¿ Mil pesetas.( ¿ Dos ~ l peDon Cándido.
.:u h b'
·a
Estaba ésta de duelo. El ja~uin a ia s1 o i:;etas? y lanzand?. el último qu~Jtdº. ~ovicndo
des ojado de todas sus galas ~nmaverale~, y en la cabecita me d1JO : i Si! 1Si • ¡ S1 • Y yo,
el ~entro del saloncito, convertido en cap1l_la !1~- señor Cura' debo cumplir sin demora la voluntad
diente suntuoso túmulo, sobre el c:ual, ,~n ~qujfi- de mi pobr~ y agradeci~o Rigel .. .
y Don Cándido tomo de un velador c~rcano una
mo at~úd forrado de níveo raso c;rcm. o e o.
y de cirios perfumados yac1a Rigel. Dos linda carterita de raso, ( de esas que suv~~ para
ies
• • · vestidos con magm'fi1cas l'1breas,
. • de meve
obsequios galantes) y alargándola al clengo la
lacayos.
d
.
los cuellos y de charol deslumbrante las botas, e puso en sus manos.
Entonces el Cma, volviendo el rostro hacia la
ie é inmóviles, guardaban al fé;etro .. En la escapilla ardie:rite, y ~ardándose la cartera con la
kncia vecina tumbado en un sofa, Y ~nste Y 11°~0
siniestra mientras, impulsado por 1~ costumbre
so, estaba D~n Cándido,. auien al o~r la voz e
párroco se levantó á recibirle, como s1 espt• ara de trazaba con la diestra un garabato a manera de
.
labios de su tertulio una frase de oportuno y su- cruz, exclamó :
-Señor Don Cándido : pues perrito que tal
premo consuelo.
-¡ Amigo y señor Don Cándido !-exclamó el hace. . . "requiescat in pace". *
clérigo.-¡ Esto no se puede tolerar! i Esto no
Orizaba, Julio lo. de 1900.
puedo tolerarlo_ )'O! 1Ni entre paganos se ha
Yisto cosa semeJante !
,
.. ,
.
if afae/ :i)e/gado.
Calmóle Don Cándido con un adcm~n~ d~cicndo.
-Pero señor Cura.. . i Si era m1 umco am ....
go ! i Si por su cariño, Y por ~u lealtad y pw su
inteligencia ha sido fügel digno de esto, J de
* De tertulia con Enrique Guasp de Peiis,más!
cl insigne actor, á quien tanto debe la Dramática
- !Xo señor Don Cándido !
Mexicana -arrebatado prematuramente á loe
- !Sí, ' pa dre, s1,,.
aplausos
á la gloria, oí, !1º ha m~cho ~iemI_&gt;O,
- i Don Cánilido ! ¡ Don Cándido! i Qué está de labios de mi piadoso arrug~ el senor !11cen~1austed diciendo !
do Don Agustín Portas Anza, este mgemoso
-Oigame usted, amig-o mio . .. --suplicó &lt;'l cuento que á muchoti parecerá volteriano, pero en
doliente.
el cual no veo más que una. discreta censura de
-Oigo á usted.
, .
ci&lt;'rtati debilidadc:- . . . humanas.
-Si supiera m;ted qué agradecido _fue R1gel • • •
Ko bien terminó mi amigo su animada y sugesISi le hubiera usted visto en sus últimos momen- tiva narración, díjelc que iba yo á escribir el tal
tos ! ¡ Partía el corazón. . . Alenta~Hl yeno~a Y
respondiólc el clérigo enarcando las cejas, y ~a- difícilmente; el frío de la i_nuerte l~ iba 11~vad1e:1- cuentecillo, y qu&lt;', a,;í me ayudara D ios, pronto le
cando del bolsilol la t~baquera-ya, ya,_ ~~' senr- do poco á poco á poco, y fiJOS en m1 sus OJO~ t_ru,- vería en libro,; ó en periódicos. Contestóme enra ! Hablaré á mi amigo del asunto. 'Si que e tes y llenos de lágrimas, parecía darme __el ul~nno tonces el aplaudido jurisconsulto que le tenía
aprendido de una ~cñora muv devot~, y que_ er~
adiós! Acerquéme; le acaricié y le d1Je : Rig~l,
hablaré !
t d
Cum lió lo prometido, y dulcem~te, C?1; o a pobrecito mío: ¿quieres un bizcocbito ?-¿ un h1z- poRible que el snso~1ch? _cuento anduyier~ escrito a
libro de Voltaire o de Boc0
, p l1abló de ello á Don Cándido; c1tandole cochito ele los que tanto te gustan, _de los que te maravilla' en alo-un
cortes1a
T
,
erca
cacio.
Ahí
Ya. puc,;, sin que yo me atn.buya 1~
textos de Aristóteles y el~ ~anto ornas ac .- dio una tarde· el señor Cura? ¡ Y no me coninvención. Conviene agregar en descargo de IIll ·
la debatida cuestión de s1 tienen alma los,
1 testó!
conciencia literaria que es muy conocido. ¿ Quién
males, y trayendo á cuento no sé _q:1e vers1cu os
-¡ Qué había de contestar !
.
no ha leído la " H istoria ele Gil Blas de Santillana ?
del Génesis, para impugnar la opmión de al¡:pi_ • Quieres que te lleve á mi oama? ¿ Quietes
Esta aventura dcl perro muerto está tomada de
nos que en ellos creen encontrar, con ]?OC~ r~zon, que
ar rulle yo entre mis brazos? ¡ Tampoco una de las fábulas de ~hieno. En ésta, un hom-que las Santas Escrituras pare~~n atnbmr a lo~
respondió !
, .
bre entierra c-on todas las ceremonias de la relianimales inteligencia y r eflexion. Pero .m~el'
El clérigo hizo un gesto de sevens1ma det:apro- gión cristiana á un perro que tenía en gran estro Don Cándido no hizo ~aso de los razonarmeú;
tima. Súnolo d obiRpo de la ciudad en que motof; de su buen amigo el parroco; le en~rªfº~ P?, bación.
Don Cándido siguió diciendo:
.
raba y mandó llamar á nuestro hombre para deu~ oído y por el otro le saliero~, y Rige s1gmo
-¿ Qué quieres, qué deseas? ¿ Qme~es hacer mo;;trarle su herético proceder y aun para i mpoh n querido y tan mimado como siempre.
' Meses después, en oca_sio;1es diversas, dura~te la testamento? y entonces dando un queJido y ~~o- nerle un muy g-raYc c·a.-,tigo. Cuando supo el dueartida de tresillo, volvió a la carga el ~1;1ra' pero viendo la pesada cabecita, en Rcñal de aprobac1on, ño del perro la ira del ohisno, no se alteró mucho,
.
Rabicndo del pie que cojeaba su ilustrísima. _Se
iodo fué inútil. Don Cándido no se j10 por en; me dijo que sí.
El Cura miraba de hito en hito ~ su amigo! presentó á su reprensor, y oyó mansamente la filít endido, y cierta vez en que el buen senor le hablo
d&lt;'l asunto--y por cierto que ya no. en tono dul_ce quien siguió diciendo:-¿ quie1:es deJ~rlc algo: pica que tuvo á bim dirigirle. Luego que termibenévolo, sino severo y repTensivo:--el egois- Prudencia que tanto te ha quendo . . . . Con m. - nó ésta, nuestro hombre con mucho sosiego dijo:
ia solterón mostró tal desa{!l'ado y corto de m1ne~a vimiento de cabeza me diio que no._ ¿ A los ~1:mas "r-;cñor, no extrañéis que haya enterrado con cet~n brusca la conversac~ón, qu~ el e:-:ce en ~ criados que te han atendido y cmdaclo cannosa- remonias cristianas á un perro, porque era muy
&lt;lig-no de sem&lt;'jantc homa por sus virtudes. Cuan? "To t• Al Doctor que te ha curado ?-No.
!lllO dominó -¡¡u m dignac1ón clerical, ca
men t e.-.1.,
.d
D on Beni."'
· 1v~r m ás a'lacasa
. Al señor Cura, que aunque no te ha ~ue:r:i __o do hizo testamento dejó varias mandas piadosas
Jló v pensó que procedía no ve
,
.
ele'su amigo Don Cándido, en quien supoma me- irnnca pero que ha Rabi&lt;lo darte uno que ·&gt;~r0 1i1z- para que yo, su albacea, las cumpliese con toda
cochi~ cuando wnía á tomar . chocolate? Y me puntualidad . Entre ella,; está para vos un lega·or sentido más cultura y mayor seso. ,
J Pero cátate lector piadoso, que un día se :n- dijo que ¡:í, que ,-í, con un,1 mirada tan &lt;lulrc co- rlo c¡u&lt;' i'C encuentra en la presente bolsa".-EI·
obü,po se sonrió y le dijo, tomando
formó R igel
se enfermó de veras, y alarmose
el dinero :- "H abéis hecho bien en
Don Cándid~ y con él la servidumbre toda, el
tributar tales honores á un perro
Doctor fué 1iamado, y vino y recetó, y volno, y
tan deYoto. Id en paz"'.
tornó á recetar, y declaró qu~ el c~so era de~e!E~ta fábula se ha impreso muchas
erado y que Ri"el
estaba "m articulo mortis ;
0
~Iguie~ habló de llamar al Albéitar, Y no ~alto
veces en España, traducida en n uestro idioma, y con permiso de la Ine uien suspirara por un discretí?imo. tra~am_i~nto
quisición, al fin del libro de Hisopo".
~omeopático. Ello es que el ar.111;1-alito sigui~ de
uravcdad entró en agonía, Y e&amp;bro las patas, ) · · ·
Véase : "Historia de Gil Blas de
h
'
8antillana", lib. V ., pág. 542, tradu,;e murió.
. d
,· d 1
Supo el Cura la terrible desgracia e 1au1os e
cida por el P. Isla, con notas del
M:éilico y supo que Don Cándido, apenado como
Excmo. Sr. Don .Adolfo de Castro,
or la pérdida de un hijo ó de un hcrma~o, esti;y prólogo de Don Manuel Cañeta,
ba abatidísimo; pero el asombro del sencillo clede la R. Academia Española.-Bar•
Tigo llegó al colmo cuando al llegar á la casa re~cclona.-Espasa, Editores. (Sin fetoral se encontró en la mesa de despacho una esl'ha en la portada) .
quela enlutada, elegantísimamcnte enlutada. ~l
tomarla, creyó el Cura que algun? de sus , ~1as
conspicuos feligreses había falle~1do de, _rapida
El origen de la deliciosa narración del S r.
muerte, sin tiempo para. l~amar .ª. su parroco, Y
Delgado, se halla, en nuestro concepto, más
allá.
de la época qae nuestro colaborador sesin los consiguientes auxilios espirituales. Romñala, y es el libro llamado Cent Nouvell«I
nió la nema y leyó la esquela : En el~[!, y muy d~nouv~lles du roi Louis XI, Gennappe, B:abant, 14.56 á 14. l. El caso se baila r eferi do
loridarnente, comunicaba Don Cánd,do el. fallecien ese Jibro casi en los mismos términos que
,·
en Lesage.-(N. de la R.)
mi&lt;'1ito de Rigcl, é invitaba á todos sus an:!gos p~ra la inhumación del cadáver, acto que te:1dna
'.
lugar" al día siguiente, á las nueve de la manana,
en el j ardín del "chalet'', bajo los sauces del bosquete.
,
El asombro del Cura trocose t1e pronto en suprema indignación cristiana, tomó de nuevo el

• como a, una persona 1. ¡• Y habla con
perro smo
d.
el ie conversa ! i Ya voy yo creyendo lo qu_e i ce palafrenero, ( que no por ser gal~ego deJa de
tener talento) que hay perros en qmenes tncarnan las almas y que por eso las personas os estiman y les tienen ley . . • !
_
. .
-¡No tenga usted cuidado, Dona Prudencia,-

!1

Páginas de Viaje.

La leyenda ha
querido hacer de este Paraíso de la tierra un lugar aborrecible de desgracias
y ruinas. Ahí se repi ten á diario esas
grandes catástrofes
cuya nota final es
urÍ suicidio ó el veredicto condenatorio de un jurado.
Alú se entra triunfante y se sale infamado. Y la leyenda
murmura á la sordina historias lúgubres, sucedidos crueles, dramas inolvidables. ¡ Prudente
Ulises, hazte atar
firmemente al mastil de tu voluntad,
para no dejarte
arrastrar por el armonioso canto de
las sirenas !
Y como el "humor'' se mezcla un poco, en nuestra vida moderna, á todos los hechos, he aqui cómo ha tomado
cuerpo en torno de esta roca para dejar delineado
en cartas postales~ gr~bados y fotografías, el símbolo, burlesco y sombrío á la vez, de este Estado
liliputiense con sus diecisiete kilómetros cuadrados
de extensión territorial y sus setenta hombres de
ejército permanente.
Esas cartas postales son la amarga nota irónica
contra el jefe de aquella pequeña nación, la sátira escrita contra el soberano y su sistema, la
saeta cómica que se clava en el blanco de la tragedia.
¿ Qué es para el dibujante la personalidad de este Príncipe Alberto cuyos trabajos científicos han
figurado vanamente en el Pabellón que Mónaco
alzó en la última Exposición Universal? Es un
ogro que devora monedas de oro, billetes de banco, grandes fortunas, un Moloc hambriento de dinero, y de sangre.
Su corona está formada con luises, su cetro es
la paleta del "gurupié", su trono el tapete verde.
Bl paladín que habita aquella roca es un rev de
caricatura siniestra, el "gancho" de un gran garito, á cuya puerta un Mefistófeles ramplón dice
su gran frase sacramental : ¡ Haced vuestro juego, señores ! Su ministro de hacienda es un montero; su sistema tributario, una ruleta y sus agentes :fiscales una turba ele "cocottes" que arn -tra

t

1

y

ªf

f~

y

E L MUNDO I LUSTRADO

LAS TARJETAS DEL PRÍNCIPE ALBERTO.
De Génova á Caime6-el célebre camino ele hi
•Comiza-el tren bordt'a. hasta tocar sus espumas, las aguas del mar Ligurio, de un azul brillante tachonado de transparencias deslumbradc✓
ras. T oda la costa, des&lt;le la vieja ciudad enemig a. de Venecia, hasta el hoy departamento francés de los Alpes :\Iarítimo:s, está sembrada de pueblecillos rientes, multicolores, posados sobre las
ondas como una bandada de gaviotas; Savona,
P orto Maurizio. San Remo, Yentimiglia, :Menton, Niza, Antihe:, y Cannes.
Entre todo~ e~to~ rincones, envueltos en un
manto de vfridos matice,-, hay un osado pedazo
de tierra que arnnza lrnc-ia el mar, que lo envuelve en sus inquietas c·01wulsiones : es la roca de
Monte-Carlo, un Et;tado lilinutiense, con su presupuesto de ga,-tos, su ejército (setenta soldados "
-cinco oficiales) y su soberano, que reina mundanamente sobre un tenitorio de iliecisicte kilómetros
--cuadrados.
De este Estado S&lt;' c-nenta que un día se vió envuelto en una seria r0clamación internacional,
p orque al disparar uno de sus cañones, el "royectil
fué á caer fuera de la línea fronteriza. Lo que
·"si non é vero. é ben trova to··.
Y, sin embargo, aquella roca enmurallada con
su enhiesto ca:&gt;tillo en el vértice y su aspecto bravucón y agrio, Ee antoja una ele esas recias fortalezas en que han ido á estrellarse los más poder osos esfuerzos de la guerra. El viajero que
:sin información anter ior, toque á esta mansión
medieval, se creerá transportado á los dominios
•de algún señor de otros faempos que, semejante al
b éroe de una le~·enda ele Gautier, ha cerrado las
puer tas de su morada al espíritu de la época, y
-aguarda, oprimido bajo su coraza, el día en que
se alcen de su sopor las enmohecidas armaduras.
Nunca las cosas inertes, las "cosas sin alma",
·como las llamó el poeta. han prestado formas más
engañosas á la realidad, una realidad burguesa,
-que ha tomado por pretexto un r adiante girón de
cielo, un cantil abrupto y una sólida fortaleza.
Ahí vive, es verdad, un señor temido, un tremen-clo campeón de la lucha. . . De la lucha del "en-car nado" con tra el "negro" y del "punto" contra
la "banca·', una contienda sangrienta que también
tiene sus víctimas y amontona sus cadáveres.
Sólo que el teatro del combate no está en el
l'ecinto enmurallado, sino en un resplandeciente

Domingo 17 de Febrero de 1901. '

referirse á las enormes cantidades que el Casino
de Monte-Cario ha de proporcionar al presupuesto oficial, cuando el príncipe Carlos, padre, si no
me equivoco, de Alberto, se creyó en el deber de
tlisminuir las cuotas del impuesto de patente, de
la contribución personal v del gravamen sobre
los valores mobiliarios, á virtud de los rendimientos· del juego.
Pero ¿ qué hacer, cuando los elementos naturales de una comarca no bastan para sufragar los
gastos de un Estado constituído? Don Francisco
ele Quevedo proponía frente al monumental ·puente
de Seiw·via, en Madrid, oue abre sus arcos sobre
el mezquino raudal de agua del Manzanares : O
comprar rio ó vender puente.
Los l1abitantes de Monte-Carlo pueden optar
entre renunciar á su soberanía ó seinúr viviendo
del macabro humorismo oue punza en las tarjetas del Príncine Alberto.

Á ESPAÑA.
{Del poema "Sursum corda," último del
Sr. Núñez de Arce)

.r

._
~

•

•

fe C.C,r\~!;
'/

pa_lacio. rodeado de jardine~, circ·uido de una am})ha terraza de mármol, desde donde me ha sido
dado pre~enciar uno de los lienzos más diviuos
que ha_nm C'ontemplado mis ojos, en una puesta
ode sol rosada, en el que la luz, como en la pá"illa
de -un gran e,;critor americano, iba diluyéndose
l enta.mente~ en un desmayo de tonos.

un tropel de "rastaquocres" cosmopolitas entre
los que se desliza algún pobre diablo de b~rgués
que al perder las últimas monedas que tomó de la
raja de su jefe, salda su cuenta de honra con un
pi;;toletazo.
Y al llegar á este punto, digo que no me parece que la leyenda ha de andar tan equivocada al
Ít

K unca mi labio á la servil lisonja
paria~ rindió. Ni el éxito ruidoso
ni la soberbia afortunada, oyeron
falaz encomio de mi humilde Musa.
Diómc su austeridad la honrada tierra
donde nací, y el presuroso tiempo
que arrastra y lleva en sus revueltas olas
las grandezas humanas al olvido,
á mi pesar me enseña que en el mundo
tan sólo á dos excelsas majestades
puedo, sin mengua, levantar mi canto:
la Yerdad y el Dolor.
En estas horas
de febril inquietud, ¿ quién, Patría mia.,
merece como tú la pobre ofrenda
de mi respeto y de mi amor? Postrada
en los escombros de tu antigua gloria,
la negra adversidad, con férrea mano,
comprime los latidos de tu pecho
" el aire que respiras envenena.
Como tigre feroz clavó sus garras
la catástrofe en tí, y en tus heridas
entrañas sacia su voraz instinto.
¿ Quién, al mirar tus lástimas, no llora?
¿ Puede haber hombre tan perverso y duro,
ni aun concebido en cra1Julosa orgía
nor hembra impura, que impasible vea
morir sin fe, desesnerado y solo,
al dulce bien Que le llevó en su seno?
¡Ro existe, no-!

�Domingo 17 de Febrero de 1901.

con números pa;es, deben deJai·se á es_tribor, Y
las de color rojo que tienen rayas honzontales,
pueden dejarse á cualquier costado de la embarcación.
La dirección de faros se ha preocupado en
cuanto es posible, en qnc la~ balizas _ro:jas quede~
á e:;tribor, como las boya8 rops .Y balizas blancas o
negras á babor. I:as boyas que. e1~ e,l derrotero
señalan lngare:-i peligrosos, Pº; cx1st1r a po,ea p~·ofundidacl restos de buques naufragos, csta11 pmtaclas de verde.
Los guanla-fnros que están al cuidad? de las
torrecillas, tienen, por sn parte. una sene ele señale,: en que deben fijaffc los rnHino~. á fin dr

Perdona si movido
por la ciega pm,ión, allá en _lejanos
y borra,cosos díaB, cuando airada
mi voz como fatídico anatema,
tronó ;n la tempestad, Quizás injust?
contigo pucle ser. Pero_ hoy? que ,ufre:a:,
ho:v qnc, Job &lt;le la Uu.;tona, te. retuerces
en tu lecho de angustia, arrepentido
v llena el alma ele mortal eong-oju
acudo am;ioso á consola1· lns pena~,
á &lt;:ombatir con lo::; inmundos buitre,:,
á vidoi:; del festín, que en torno giran
de tu ulcerado cuerpo, " si lo mandas,
¡ oh, noble mártir! á morir contigo.
Pero ; quién habla ele morir? ¿ Acaso
no eres, Patria, inmortal? 'l'cnclníi&lt; eclipses
como los tiene el sol. 8ombras tenaces,
cual hiperbórea nod1e larga y fría,
sobre tí pe@arán, mientras no llegue
tu santa redención. ¡ llora thchorn
en que verás con júbilo :v tcmm:a
nacer el alba, el tenebroso e¡;pac,o
inundarse de luz, la tierra encinta
e¡::tremecer~c en éxtasis materno,
de armonías, aromas y colores
poblaree el aire y palpitar_ en todo
la plenitud eterna de 1n vida!
¡ Ten esperanza y fe! Descubridora
de mundos, madre de indomada prole,
tú no puedes morir, ¡ Dios no lo quiere !
Aún tienes que cumplir altos destmos.
BuEca en el seno de la paz bendita
reparador descanso, hasta q1H' cobren
tus músculos rnlud, y en cuanto sientas
el hervor de tu Fangre renovada,
ponte en pie, sacutliendo tu maras_mo,
que como losa del sepulcro, opnme
tu enferma voluntad. Surge del fondo
ele tu aislamiento Hccular y marcha
con naso firme y corazón resuelto
sin mirar hacia atráf', siempre adelante.
Sean la e~cuela y el taller y el aurco
los solos campos de batalla en donde
tu razón y tus -fuerzas ejercites.
Entra en las lides del trabajo y vence,
que entonces, de laureles coronada,
más fecun da, más próspera y m&amp;s grande,
-seguirás, fulgurando, tu camino
por los arcos triunfales de la Historia.

gaspar J(úñez de firce.

Domingo 17 ele Febrero ele 1901.

EL imNDO ILUSTRADO

EL :MUNDO ILUSTRADO

-.--

Cuar tel de Infanterla en la Piedad,

EDIFICIOS MILITARES.
--&lt;:&gt;.;J--&lt;:&gt;

:Muy importantes mejoras se han realizado en
el ramo de Guerra y Marina, y entre ellas no es,
sin duda de las últimas la construcción de edificios esp~ciales para cuarteles y depósitos.
En el presente número publicamos tres ilustraciones que representan el detalle central de
la fachada del 'l'ren de Artillería y los do::; nuevos cuarteles para tropas de infantería construídos en la Piedad.
El primer eeli:ficio, limitado por una amplia
calle de reciente formación, está en el costado
Poniente de la Ciudadela. Aunque de un sólo
cuerpo, reune buenos detalles arquitectónicos.
La puerta central, lleva á su izquierda ~n garitón de piedra tallada con troneras y aspilleras,
y está rematada por un ático estilo Renacimiento.
De cada lado, hay una serie de catorce ventanas,
v es tal su armónica distribución, que la fachada
gene~·al aparece vistosa.
Los cuarteles de la Piedad forman entre si un
ángulo recto.
El que en la actualidad ocupa el 130. Batallón,
está frente á la antigua plaza del pueblo. La parte central de la fachada es de dos cuerpos con esbeltos balcones. Yénse en los ángulos del edificio torrecillas almenadas.
El otro cuartel de Infantería es de efecto arquitectónico más severo. L as grandes ventanas de

sólido enrejado guardan simetría con los balcones, cuyas talladas puertas están protegidas con
finos cristales.
El último edificio queda frente al espacio n,&gt;ctan&lt;rular que ha sido comprado recientemente por
la 8ecretaría de Guerra, para la .formación de
una plaza ele Armas.
Los departamentos interiores de las construcciones modernas á que aludimos, son amplios, cómodos y subordinados á los principios de la higiene.

GLADIA TORIE.
En el combate ele la vida humana
Vencido fué por la contraria suerte,
Y _va la sangre que su pecho vierte
Corre en la arena que se tifü: en grana.
Le insulta aun la turba que villana
En las gradas del circo se divierte
Comentando detalles ele su muerte
Como lo hiciera la crueldad romana :
Y al olor de la sangre, enardecida
Espera ver el espoliario abierto,
Arrastrar el cadáYer del suicida,
Y execrar su torpeza y desacierto,
Cantando las dulzuras de la vida
Frente á la triste rigidez del muerto.
Francisco A. de lea za .

Faro de Sacrificios.

Faro de s~ntiaguillo.- Dos destellos r elámpa gos Y
?')ectores rojos

La iluminación de nuestras costa~.
El alumbrado de las costas ha ~ido una de las
precauciones de todos los gobiernos del mundo
que cuentan con aguas territoriales, y están en act iva comunicación con los den:ás países por r,iedio de líneas marítimas.
Hemontándonos, en lo que se refiere al nuestro,
hasta el siglo dieciocho, encontramos que el primer faro fué mandado construir en la época colonial, siendo virrey de la X ue"a Bspaña el conde
de ReYillagigedo.
Ese faro era enteramente embrionario y en relación á los adelantos científicos y mecánicos de
la época.
De entonces á la fecha, se nota un adelanto en
la iluminación marítima de nuestras costas muy
notable, pero este adelanto se ha hecho mucho más
interesante del año de 1891, en que creó la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, Ministerio que ha tenido como preocupación constante
dotar á nuestras costas de las señales luminosas
más completas, á fin de prestar las garantías necesarias á las compañías de na,·e_gación, indicando
por medio ele señales lumino:;as los seguros derroteros exentos de peligro para la entrada y orientación en los puertos.
Además de los faros, boyas y balizas, se ha
acor dado una serie de señales, que debe tener
siempre presentes el marino al entrar en aguas
territoriales mexicanas. E~as señales con,-i,tcn
en boyas pintadas de determinada manera.
Si, por ejemplo, el capitán de una barca se
encuentra en su derrotero una boya negra marcada con un número impar, debe dejarse á babor
del buque que entra en el puerto, las boyas rojas

p:estar el auxilio que de ·ellos se solicite. Estas
Feñales consisten en el lanzamiento de dos cohetes de luz, lanzados sucesivamente cada cinco mi.-

r
nutos al paso del buque de quien se solicite el
auxilio, señales que se harán si es de noche, pero
durante el día, esas señales se hacen con la bandera nacional anudada en el centro, ó con las
letr as H. B., acordadas por el Código Internacional de señales.
_\.ctualmente, han comenzado á usarse los aparatos de sistema de destello-relámpago, ó los de

sistema Bourdelles, nombre del Director de Fa
ros en las costas francesas, á quien se elche este
último é importantísimo adelanto en el alumbrado marítimo.
El señor Ingeniero Nicolau, Director actual de
Faros en la República, ha presentado y ha siclo
aprobado ya, un proyecto formado por él para la
ilwninación ele las costas mexicanas. Este proyecto es completo, y ya ha comenzado á ponerse
en planta, siei1do el último faro que se co118lruye
el de Zapotitlán.
El total de faros fijos ó flotantes que exi-.tc en
todo el golfo mexicano actualmente, es el de 42,
en la forma siguiente :
-Faro ele Tampico, un grupo de tres cle,-tellos
blancos cada treinta segundos, con un alcam·e luminoso, en tiempo brumoso, de 21 millas, trein ta
y dos millas en tiempo medio, y 55 en tiempo
claro.
-Isla de Lobos, un destello blanco, de intensidad de 4c78 lámparas de Carcel, visible en tiempo claro á 36 millas de distancia. Está á diecisiete metros de elevación sobre el mar, y formado por una torre de hierro con ll!la caseta de madera en su base, y su situación es al Sur de la
Isla.
-Faro de Túxpam, luz fija blanca, de intensidad de ocho lámparas, visible en tiempo daro
á diez millas marinas, su elevación sobre el mar
es de 17 metros, y como el anterior, íué inaugurado en 1895. Su armadura es de madera y está
construído en la margen izquierda del río do
Túxpam.
En el dique del X ordeste hay una baliza luminosa, permanente, colocada sobre una torre roja
y que marca la entrada al puerto por el lado X., ó
sea al lado ele estribor del buque que llega. Esta
luz está caracterizada nor dos ocultaciones periódicas.

Detalle central del nnevo edificio del Tren de .Artillería
Faro de Salina Cruz.-Tres destellos Blancos consecntivos.

Faro antigno Isla de B :ltlaed io- Luz fija con
sectores Blancos y RoJo :"

�En el dique del Este hay otra baliza de los mismos caracteres que la anterior, y que está caracterizada por una luz fija, roja, con unJ!. ocultación
periódica.
La boya de la Lavandera es de silbato, de forma
cónica y está pintada de negro. Indica el arrecife del mismo nombre, y debe ser dejada á babor.
-La Blanquilla, valiza luminosa permanente,
visible en tiempo claro á 23 millas marinas y con
una elevación de diez metros. Está caracterizada por dos destellos rojos y es una de las luces
más importantes.
Lo forma una torre de hierro de e,;queleto
triangular sobre el arr-ecife que le da su nombre,
está pintada con fajas horizontales blancas y rojas, para indicarse que puede navegarse por los
dos canales que lo separan de los arrecifes de la
"Galleguilla" y "Anegada de Adentro", pero, como el primero, es más angosto; se ha colocado
esta valiza en el lado :N". W.
Enfilando la luz de esta valiza con la del Faro
"Benito Juárcz", se va libre de la "Anegada de
Adentro", hasta encontrar el sector blanco, fijo,
del J&lt;'aro de Sacrificios.
-Bova de "Pájaros''. Cónica, neg-ra, con mira esférica del mismo color, debe dejarse á babor
para ir al fondeadero de Veracruz ó de Sacrificios.
-Faro de Sacrificios, intermitente. con sectores blancos y rojos, fijos, potencia 59 lámparas,
alcance, en tiempo claro, 21 millas. El fanal
está instalado sobre una torrA "On basamento de
mampostería color rojo.
-"Antón Lizardo". fija, blanca, con tres ocultaciones, visible á trece millas, inaugurado en
1900. Esta luz, colocada sobre una torre de hierro de esqueleto triangular, debe dejarse de preferencia á babor cuando se entra al fondeadero
de Antón Lizardo, porque el canal entre la "Blanca" y el "Jiote" es más amplio que el que separa la "Blanca" del arrecife de "Uhopas''.
-Isla de Enmedio (véase la ilustración) . Este Faro es fijo, blanco, con sectores blancos y rojos. Es una torre circular de piedra con ca,ia
rectangular al pie, sólo ilumina ciento ochenta
grados de horizonte.
- Faro de Santiaguillo ( véase el grabado), tie
ne un alcance de 50 millas, se distingue por dos
sectores rojos, fijos. Se encuentra este faro sobre el
islote de "Santiaguillo", dirigió su colocaciú11 el
señor Ingeniero Francisco Ferrel. El faro está á
veinte millas de V eracruz, sobre una torre de
hierro con casa al rededor.
-El Vijía, faro á la entrada del puerto de Alvarado, es blanco, fijo, con un alcance de 10 millas. Su armadura es de madera y está colocado
en la margen izquierda del río Papaloápam.
-Faro de Arcas. Dos destellos blanr.Cl~, visible á 49 millas, con una elevación de 21 metros,

Domingo 17 de Febrero de 1901.

EL MUNDO ILUSTP.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Febrero de 1901.

segundos, visible á 35 millas, y á una elevación de
106 metros sobre el nivel del mar. La torre que
sustenta la luz es de hierro fundido, pintado de
rojo, y está situada sobre el cabo "Raro". Este es
uno de los faros más bien acabados que existen en
nuestras costas.
Para concluir, diremos que el número total de
luces que hay en el Golfo, es de 42, en el mar de
las Antillas, 10, y en el litoral del Pacífico, 21,
lo que hace un total ele 73 focos luminosos, de más
ó menos intensidad, pero todos de gran utilidad.

NUEVOMONUMENTO
EN LA ROTONDA

DE: 10S HOMBRES ILUSTRES.

Faro de Guoymas

está construído en cayo E, que es el más grande
de los tres que forman el grupo de "Arcas ' . Se
inauguró hace dos años, y fué construído por el
señor Ingeniero José Meneses.
De este Faro y el anterior publicamos ilustraciones cuando estaban en construcción.
-"Salina Cruz". Tres destellos blancos consecutivos, visible á 54 millas, y con una elevación
de ochenta y dos metros sobre el mar. Fué constnúdo por el señor Ingeniero Mateo Rojas Zúñiga.
Este Faro está situado, como se puede ver en
el grabado, sobre el cerro de Salina Cruz, junto
al puerto que está actualmente en construcción.
El edificio lo forma una torre, es octagonal con
casa rectangular, al pie, ambas casas blancas. Cuatro millas al E. de este Faro se encuentra la luz
del cerro de "Morros"
que producen un sec~
tor obscuro en el horizonte, iluminado por
el Faro.
- Guaymas. Luz
blanca, fija, con destellos cada sesenta

No hace seis meses aún que en la Rotonda de
los Hombres Ilustres formaban notable contraste
el rico monumento del ilustre liberal Lerdo de
'l'ejada y un humilde sepulcro señalado por un
cerco de malva bouquet y pequeña lápida, en la
cual podía leerse el nombre ele Mariano Arista.
Sobre esa tumba casi olvidada se l evanta hoy
un mausoleo artístico de mármol de Carrara, coronado por un obelisco, semi-cubierto éste por
un paño funerario tallado admirablemente.
Lo mejor de la obra es. sin eluda, el busto que
representa al gobernante modelo, de un exacto parecido.
El busto fué ejecutado en Roma por el artista
Nicoll, y traído á México hace pocos días.
El General Arista está representado con el bordado uniforme de General de División, la banda
de Presidente de la República, cruzada, y tres
condecoraciones y una placa en el pecho.
Todos los toques, particularmente el modelado
ele las condecoraciones, han sido celebrados por
los inteligentes.
Costeó este monumento la Secretaría de Guerra,
y se debe á la iniciativa del señor General Díaz,
que admira las virtudes del valiente militar, gobernante republicano y hombre de noble y hermoso
carácter.

1890.-718Jl ;.,.

d;

18'l6.-1.8 afios.

RECUERDOS DE LA REINA VICTORIA.
Los recuerdos de la Reina Victoria, que publieamos hoy, son muy interesantes. Los retratos representan á la soberana ya en la eclad madura
cuando ceñía las tocas de· la viudez ó estaba cer~
cada por los cuidados del Gobierno, más pel:lados
Y. difíciles que_ en parte alguna, en los países regidos por el sistema parlamentario.
Las primeras efigies &lt;le la reina, ,lesde ;m infan-

1872.-58 afl.os.

Los
Alvarado. Faro "Bl Vigfa'' L -1z fiJa.

lllonumento al Gral. Arista..

&lt;·ia hasta ] rl, l, constituyen
por decir lo así, una especie
úlbum de la moda y sus caprid10,-, clnrante un largo período.
Desde que la augm,ta dama
J??!·clió á su espo$o, casi no Yano la forma ele RU "toilette·•:
el la rgo Yelo de viuda el sombrero d~ paja, ele ancl1as alai-;,
guarnecido eon nna pluma de
. ,,
marabout, _las "mangas pagod~s , procedente,- de la epoca del se&lt;rundo imperio fran~és, y el manto corto, constit;Yeron todo s~ atavw, que no alteró, ni euando glordi_oPa Y rad:au~e, atrav&lt;'~Ó Jn,, calle;; de Lond~rs el
1a de su Jubileo.

T,~,; otros dos cuadros ,:on particularmente sn;:.;est1 vos : Luis Felipe, &lt;'l soberano francé,; de re-

ciente creación, ungido con C'l óleo dú la democracia, después de derribar del trono á Carlos X y
adueñarse del poder que sus inquietos y ~t•dic·icisos abuelos habían en vano codiciado, se pn'8enta
en Windsor, y es recibido por la reina en me,lio
de todo el lujo de la corte británica.
Victoria, rodeada de i-ns hijos, prodiga c·t•1·emonias v afecto al descendiente de Felipe Igualdad,
que se adelanta gallardo y correcto.
En el i-egundo cuadro, Victoria alardeanuo
de la firme y franca amistad que 'tuvo :-;icmpre
por lo,i emperadores de Francia, visita P arís ·eu
1855. Kauoleón III y RU esposa la aga~ajan v
celebran, y entre otros l ugares, le muestran la
tumba que en los Inválidos guarda los restos del
gran Napoleón, en medio de los trofeos y banderas que ~rrebató á sus enemigos el debe1aclor de
monarqmas y fabricante ele reino,:.
, ¡_Qué trfste impresión debe haber sentido en sus
ult1mos dias la noble soberana al ver las mutaciones que el tiempo y la historia traje1yn !

"TRATO
1877,-58 allos .
Rl._,,
S DE LA REINA VICTORIA.

�· · nomill!!O 17 flp 'F'rh1nn ilr 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTl"!ADO

Lloro rccorrié11dolas, corno en este instante lloro,
miel ele las flores del alma ?-juzgándolas sinceacordándome de la pobre niña que murió -ronunras, acogió agradecida mis palabras.
ciando mi nombre".
Y fuimos felices elurantc algunos días.
No lloró, por supuesto. sino que, doblando su
Luego tuvimos que dejar el campo; en el pueTomaban el café cuando el periodista desenperiódico, lo guardó cuidadosamente; cchóse lueblo
humilde
y
ramplón,
á
p_csar
de
su
títnlo
de
vainó la espada, ó lo que íué igual, sacó del bolgo, entre pecho y ci,paldas, el co&lt;Tnac que aún
sillo de su levita un número de "La Yioleta·•. se- ciudad, en que su familia y la mía resicU•m de quedaba en su copa. y tosiendo, habló así á. sus
manario de lilcratul'a y variedades, dcsc1oblólo ordinario, la égloga no fué ya posible. Su:s zaga- dos oyentes :
les, nosotros, quedábamos, es cierto; pero ¿ dónde
y leyó :
"Esta es la historia; como ven ustedes, hay en
"Guardo en el estante honorado de mi biblio- estaban la (;asa &lt;le la hacienda, el jardín, los na- ella, lo confieso, mucho de romántico, y. . . lo
ranjos,
la
cuestaque
alfombraban
amapolas
y
liteca, que diría el "Duque Job", junto á lo" cuendiré ele una vez, mucho de tonto. Fáltale interés,
tos de Dickens y la "Magdalena'' de Handeau, rimi, el arroyo murmurante en ::-u lecho de p;1ü- carece de movimiento, nada prueba. Ni sostengo
jas,
los
rancheros
respetuosos,
con
los
que
podíaun ejemplar de la "~Iaría'' de lsaacs, ele e~e libro
una tesis, ni discuto u n problema: narro sencillaen cuyas hojas han caído las lágrimas ele dos ge- mos darla de protectores, el perro, la escopeta? mente lo primero, lo úni.::o que se me vino á las
No,
allí
no;
calles
ob;;cnn1s
y
sin
empedrado,
neraciones. Las mías también, abundantes y dulmientes. En cuanto á los términos esos, de goces, bañaron en otro:; tiempo,:; las líneas de ese Yecinos c·urio,;os, parientes entrometicloi;:, tías gru- tas de ponzoña, cálices ele dolores, rayoH de sol
ñonas,
vigilancia
c¡:,trccha
de
sus
papás.
poema. Con religiosa compostura las leí mil veApenas iei podía, de cuando en cuando, abom,u- en nocheL de ausencia y otros análogos, y en
ces, allá en los años feliceg y ya n'moto:s en que
~e
á la rcntana y conte;;tar con Yoz lcmblorosa á cuanto al tinte de cursi sensiblería que colora mi
Lamartine era mi ídolo v "Graziclhº' '" "Hl)facl''
relato, sólo os diré que, aden:ás de que me pongo
mi ~ah,,lo.
mis libr(s predilectos. "
·
llorón é insoportablemente triste cuando me
lnte11caha
yo
á
vece·,,
para
ponrrme
e1.
situa
Hoy todavía, cuando abro, no sin emoción, el
acuerdo de que ella, la heroína de mi cuc.ito, me
viejo volumen é intento, engolfándome rn &gt;&lt;U rión, dPcirla ·1 lguna ele mis tra$nochadm- ternequiso, tia muerto, y deliraba en ;;u agolectura, recordar mi niñez, la vista Fe
nía con mi nombre, dedico estas págime nubla y ante mis ojos humedecido&gt;&lt;,
r
nas á unas sobrinillas, grandes admiratornánse los renglones manchas borrodoras de Pérez Escriche, que no me
sas é indecisas. Y es que, á pesar de
entenderían si otro lenguaje les hablamis aficiones naturalistas y de mis gm,ra. Ellas encontrarán intención y motos por lo moderno, aún tengo huellas
raleja en mi fábula. Niñas, les dio-o
de la locura de mi infancia. lfaFpael
aquí, ó pienso decirles de palabra cuai;;al ruso y aparecerá el cor-aco; entre
do las yea, no creáis en la pasión de
nosotros, quitad á los amantes de lai;
los poetas, de los soñadores, de los µarletras el barniz decadente de impretidarios de Lamartinc y de J orO'e
sionismo ó de realismo que los cubre,
Isaacs. No os quieren, encarnan ~:i
v hallaréis al romántico. No lo puevosotras el vago ideal que engendra en
den evitar, ni lo evité yo. N aci cuansu fantasía, como la fiebre el delirio
do Plaza era un genio y Espronceda
la neurósis poética que los ataca. S~
un dios. Me crií entre las pálielas heenamoran
de Julia, de Esmeralda ó de
roinas del poeta. de las "1[cditacioCose~a, os hallan parecido con ellas y
nes" con Dea también, con Deruchetpor estas os aman. Así les predicaré ó
te y con Fantina. María, sobre todas,
poco menos, y ahora he concluido, y á
fué mi amada. Y de este amor es del
ustedes toca darme sn parecer sobre
que voy á hablaros, refiir iéndoos bretodo esto.
ve, rápidamente, la historia do mi crirno ele los dos interpelados mocemen. De mi crimen, digó, porque
tón robusto, tosco, vestido de' charro
uno cometí negro y nefando, é Isaacs
saltó con lo siguiente: "No he enten~
y su "María" fueron mis cómnlices.
did? mucho de lo que nos leiste,, pero
Es, pues, el caso, que fui á pasar
no importa. En esa historia ó en ese
en cierta vez mis vacacione~ á una hacuento ¿hay algo de verdad ó todo lo
cienda. En ella, á las sombras de los
has sacado de tu cabeza? Y si es ver~a11ces del río, leí la "María'' y aprendad, aquí para entre los tres, cuéntadí de memoria el "Idilio'' ele Núñez
nos en dónde y cuándo y con quién te
ele Arce. Un día, el dueño de la finca
inmediata vino á visitarnos y nos prepasaron esas escenas tan patéticas y
sentó á su hija. Y aauí fué ello; suraun raras, oue no parecen sino que son
gió ésta ante mis ojos, y con sus gr ade ·'Osear y Amancla'' ó do "La Tumcias pastoriles, su timidez de campesiba ele IIie_rro'": te lo pregunto norque
na y su vestido de percal claro va110soy tu paisano, me crié en el pueblo
roso, antojósome una María y me caucomo le !famas, en que viviste de jo~
t ivó.
ven, conozco las haciendas y ranchos
. , todos de sus cercanías, y quisiera saLa amé con la pasión frenética v
ardiente que de jóvenes sentimos poi· las damas zas, y á la m1t•id de mi cláusula, ocurríaselc á su ber qmen fué y cómo se llamó esa muerta de que
de las novelas preferidas, con ese amor que nos mamá llamarla ó á alguno de sus hermano:.-; po- hablas".
hace ver una Margarita Gautier en cada infeliz nerse de plantón en el zagúan. Romeo entonces
Hespondió el escritor : "Verdad es en parte lo
ca~a de la escala de seda, es decir, retirábamc pro- n~r~ado, el pueblo, el mismo en que tú vives, la
que cruza nuestra senda.
Obtuve su cariño-no me costó grande~ esfuer- saic:imente á esconderme en la esquina, mientras hac1end,~, la. tuya, y la muerta, tu prima".
zos alcanzarlo-y plagié al insigne vate de Co- Juheta, acobardada, entrábase llorando á oir la
-¿ :ll1 pnma? ¿ Soleelad ?
materna filípica. Sucedió lo lógico: canseme, al
lombia. Por fortuna para mis contemporáneos
-Soledad, sí.
no lo plagié escribiendo otro libro, sino haciend~ fi:i;, y_ al marchar al colegio, partí con la resolu-¡ Hombr e, hombre! ¿ y te apena realmente
c1 on mquebrantable de dar por terminada la node mi vida la copia fiel de su novela.
&lt;&gt;I creer . . . eso, vamos lo que ahí dice
d
amargaste sus últimos' momentos?
.fl.., / que
Cacerías en las quebraclas de los montes; pm.•os vela.
·t t
· • • • e: s1,. pues
No la volví á ver: trastornos impervistos hicie- voy ,
á caballo COY\ ella para asistir á bodas de crañancs ·
, a qm ar, e un peso de la conciencia. Solcd:.il
ron
á
los
míos
cambiar
de
residencia.
Años
desentrevistas .,n ~l jardin de su casa, rústiio y um~
~ue, C?mº, tu, muy romántica siempre; dióse desbroso; presentimientos de muerte aves necrras · p1'.és, supe que ha~ía muerto, resignada aunque
e clnca a _las novelas y á los versos; tal vez por
'
,, '
el recuerdo de los estudios que aun me quedaban tnste; supe ta.."'11bién que en los delirios de su eso congemaron ustedes; entre ella y mis hermaagonía
pronunciaba
mi
nombre.
por hacer, cimiéndose como amenaza inevitable
r1
Y ese fué mi crimen. N'o la maté yo · nació nas sacaban las cartas que te escribía de
sobre nuestras cabezas; nada, nada faltó á nuesbro: "El Secretario de los ama~tes" ' qtieun • 7
condei.:,da
á
ocupar
joven
el
sepulcro;
no
'1a
maconoces ' h ,
,
"UIZa
tro idilio. ¡ Vaya, hasta tuve un perro, al que,
. ' o acia que se las dictara al maestro Góno obs~ante llamarse }ª Coyote, pui:;e :MayC', en té, pero vertí en el cáliz debordante d~ sus amar- mez, 1 t~ acuer~las '. aquel viejecito que les enseñaguras las gotas de ponzoña del desengaño y de
memoria del otro !
la d~da. . _Ahrióme su alma virgen; debí hacer ba mus1_ca y dibuJo; lloró cuando te fuiste mas
El~a era blanca, rubia, esbelta; paclecia del de m1 canno un bálsamo para los dolores crueles ~ersuadida, porque era voz general en el pueblo'
m111 incurable y hel'editario ele la novia de Efraín
e, qi;e no !1abías de volver, me correspondió ¡{
d_e su vida. Sabía que en la noche de la auseny 1:;us continuas dolencias cubrían su frente páli~ c~a, unos cuantos ren~1ones ele mi mano hubieran 11_1~, S\ á m1, y perdóuame lo brusco de la confe
da ?ºn nubes de constante tristeza. Su carácter, s1?0 para su pobre corazón enfermo de frío v de s10n, a m_i tu~ amigo, tu tocayo. Después tuv;,
debido á esto, era melancólico y dulce. Previen- tristeza, como un rayo de sol; sabía que me ama- ~tos nov11s, OG suerte que si ia olvidaste, te olvido su fin próximo, consideraba ·1a tiena como es- ba_ Y que se moría; y n? ~e escribí, yr- que tantos
' y en o de que al agonizar 'l)ronunciara tu
tancia de paso, y apenas si percibía sus cosas. l)hegos he borroneado rnutilmcnte, una sola pa- nombre, ?~So ?e ser cierto, que lu eludo ues sé
¿ Qué le importaban, detalles, escenas y figuras labra ~e c?n_s_uelo. No la maté, pero emicgrecí que muno cnstianamente confesada y ' p
.',.
tico co
t,
'
'
con v1aque sus ojos no veían si110 por un inst.-'lntP, debien- con mi trmcwn sus últimos instantes. Ilerida
' mo u y yo nos llamamos lo mism
do en breve cerrarse á la luz de aquí aba.,u?
clavada en la cruz C::e sus torturas, pedíamc rn{ da por averiguar á cuál de los dos se refc~ia:ueEn.pero, no quería irse de este mundo sin ha- poco de afecto. como el mártir un sorbo de agua,
-A no ser-exclamó filosóficamente el t
ber probado alg_un? de sus goces; ave viajera, y ?1;1rland_o su csn~ranza. la hice beber la 11icl de comensal, mudo hasta entonces-que se
erdcer
ra de algun
' ot ro liomommo
, .
antes de que el rnv1erno la expulsase á otros cli- m1 mg-rahtud y mis desdenes.
de ustedes. acor amas, qu~ría, calentándose al sol, embriagarse con
Ahora, ya _sabéis por qué guardo con relirrioso
la esencia de las corolas. Por eso sedienta de respeto 1m eJ_emplar ele la "1faría"; por ciné, si
Jlafael oe filba.
amor,--¿ no han dicho que el amor es ~l perfume, la lo abro, la VJ"ta se me nubla ante sus páginab.

"MARlA" DE JORGE ISAACS

Recepción de Luis Felipe por la Reina Victoria en el palacio de Windsor, el 8 de Octubre de 1844,
8egúo el cuadro de Wioterhalter, que estli actualmente en el palacio citado.

Visita de la Reina Vioto,-Ja á la tumba da Nana1e6n
l , en 1,08 ,u1n va
.....,.d
r
I as,,, e 1 a ñ o de 1855.

Cuadro de Ward, que existe en el Palacio de Buckiogbam.

Domingo 17 de .l!'ebrc:o de 1901.

�Domingo 17 de Febrero de 1901.

P.L MUNT-&gt;O ILUSTRADO

-EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VlH-TOMO l--NÚM. 8

MÉXICO. FEBRERO 24 DE 1901.

'-4&gt;-

&gt;1..;u .,~cri?ci'ín mr11,1mal forlínrn. S J..~O.

I clcm idcm en la Capit11l,

J.}5,

Gerente: ANTONIO CUYAS.

Director: LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

ESTUDIO AL ORAYON

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 7, Febrero 17</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 3 de Febrero de 1901.

rT, MTJXDO IT,TTR'J'R ADO

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO I--NÚM. 6

MÉXICO, FEBRER010 DE 1901.

~!rector: LIC. RAFAEL REYES Sl'INDOLA.

·------

Su.l,scri¡l('t~11 mens11al fordneu, I 1.50.
/ ,t,,,,, ftlem en ta Oapltal, 1.25.

Gerente: ANTONIO CUY AS.

--------------------·

Compall{a I ndustrial J a.boncra de la L aguna. -Servicio de carga

,L

j

UNA BELLEZA.
Fot ogr1fía de E. Lang,. -rrofesa núm. 1.

Compañia InduSt rial Jabonera de la Leguna -Vista en conjunto del establecimiento.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero &lt;le 1901

Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

CRÓNICA.
En el Teatro Arbeu trabaja ahora una compañía de variedades. Hay en ella mú,icos extravagantes, sonámbulas más ó menos auténticas, cliverticlos juegos &lt;le presti&lt;ligitación, y una extraordinaria adivinadora del p~nsamiento.
Desde hace tiempo que les fakires ,le circo, 11
mago:; de teatro, los taumaturgos de cartel, presentan experimentos que pueden caer bajo el dominio del análisis científico, y que :;on una especie de propaganda popular de raros fenómenos psicológicos.
Para gran parte del público, 110 e~, en verdad,
entretenido el espectáculo. No es vistoso, ni tiene salidas inesperadas, ó cómico$ incidente,-, como
los juegos de los ilusionistas, ni en él se admiran
la habilidad de las mano¡.;, la rápida combinación
del engaüo, la eegura agilidau ele Jo,- movimientos, el ingenioso mecanismo dr lo~ aparatos. Es
una diversión extraüa, tal vez, llernasi&amp;Jo intelectual, que requiere una gran fuerza de atención,
y que, aunque de pronto ai;ombra, á la salida del
teatro nos µarece una niñería, ol resultado de una
clave; y buscamos tras el aparente enigma la sencilla exulicación del misterio, como ~e busca el
oculto resorte r,ne hace mover ?l juguete.
Hemos lleP-aclo á comprender, l:!in ernbarirn, que
un resplandor &lt;le verdad ilumina esta~ ficciones.
Nos resistimos á creer en qm, se no¡; ofrece como
cierto, pero ya no afirmamos rotundamente que
es mentira. A cada momento, nos asaltan dudas,
nos sorprenden inquietudes, se 110s presentan ra..zonamientos, y rechazamos escépticamente la evidencia, porque, según nosotros, es fingida; pero
no nos atrevemos á gritar al adivinador : me engañas, bellaco; he aquí la falsedad de tus nigromancias.
Y es que lo que se lee en un libro ó se obsena
en la sesión de una academia, puede creerse, porque el espíritu está dispuesto á recibir verdades
y á aceptar hechos sin oponerles fuertes reticencias n i obstáculos. Y eu un teatro, por el contm1 io,
l a dC$confianza de ser burlado. el temor de mostrar ,ma candidez sobrado infantil, el de1&lt;eo de
hallar la cama ele toda sorprc;:a, la llave ele todo misterio, la cábala de todo encantamiento, el
anhelo de llegar antes que los demás á la posesión
completa ilel secreto, nos arrm,tran á ver e11 esta.
cl ase de fenómenos in gen i_orns y bien estudiados,
combinaciones en cuyas delicadas sutileza;; queda enredado nuestro pensamicntv, como una mosca en el pegajoso encaje de una telaraña. En un
teatro, nos sentimos naturalmente inclinados, á
distinguir en cualquier cosa. lo faho cfüirazaclo de
real, lo engañador escondido dentro de lo verdadero.
Cada día que pasa, nos vamo;; habituando á dudar menos ele e~.os experimentm; ele hipnotismo
y sugestión, que, según ;;e echa de ver, sub~tituyen
ahora á los antiguos y cantlororns juegos de manos, suertes de naipes, cajas de doble fondo, so,,ibreros de copa, que, á i,émejanza del tonel de las
Danaides, eran inagotab:cs para arrojar monedas
y chucherías, mesas rnagentizadas que ejecutaban, mediante inocentes "trucks" imposibles escamoteos, cabezas parlantes, apariciones y desapariciones de esqueleto8 en la fúnebre cámara negra, traga eRpadas, come ínegos, tollo ese arsenal,
en fin, de prestidigitadores y mago;;, que enccndier~~ en la atónita fantasía de nuc~tro;; abuelos,
nmos entonces, la maravillosa lámpara de A.ladino.
La suh:;:titución está pcrfoctamente ele acuerdo
con 11uesfras actuales aspimcione~. De,;clcñamos
los placeres 1,anos, y preferimo;; esto¡; espectáculos
enfe_rmizos, nem·ótico;;, que hacen vibrar nuestro
temperamento, agitado por el frío soplo ele lo
sobrenatural, que nos mantienen en tensión clolorosa, y que obligan á la i&lt;lca. como dice el poeta,
á dar graneles aletazoR ele clc~c8pcración en la puerta
del misterio.
;Los sabios dicen : esto es cierto, eR también natural: he aquí una facultad que los hombres poseen y que no habíaP advertido ni desarrollado·
hay corrientes que transmiten el pensamiento d~
cerebro á cerebro; educarse para recibirlas es llegar á ser lo que estos modernos a.clivinadores que
obedecen á la callada orden ajena, romo' los
músculos de nuestra mano obedecen á nuestra
proµia voluntad.
En efecto; de Bishop á Onofroff, pasando por

1,

Grossi, hemos ido c·a~·enclo en la cuenta de que
un especial estado cerebral permite que una energía extraña ocune un org,1ni~1110 y Ee sirva de él,
y entre en posesión ~urn, romo el in1111ilino oue alquila una ca~a. :-;e pue&lt;le hacer de un hombre
un manequí; se nne&lt;le tle~otupar una cabeza, como
se vacía un baúl. para llemirlo de cosa;; nuevas,
de impresiones flama11te;:, lle idea~, de recuerdos
nunca soñados, y hact•r q1w e,tos recién venidos
~uevan la máquifül humana á su antoio, cual
mtruso que entra en una fábrica, y, sin permiso,
echa á andar los motorc,;.
Ya hemos ,·i,-to cúmo atrncn ei-tas fascinantes
diversiones, á JJesar tk• ,;u monotonía v de su c;1rácter serio y graw, qm•, i10 obstante ·1a variedad
c?n que ~e presenta el es1wctátulo, cla al teatro un
a~re ~e catedra1 y á_ los ex¡wrimcutadores una apan~ncia de sab1duria. c¡ue de· seguro, están muy
lcJos ele merecer.
Los sujetos sobn• Jo,: c·uales se operan estos
raros fenómenos. :;uelt•n ~er personas dcrnacra~as, pálidas, melanc-óli&lt;:a&gt;&lt;, visiblemente desequilibradas, azuzada::\. heri&lt;las por la neurosis, enfermas.

•••
Ahí está Anna Eva F,1y, una mujer muy alta,
muy extennada, muy tri~tc, con at,pe&lt;'to de convaleciente, con moviniientos de languidez y abandono, con rostro a!é&gt;umbn1do y mirada de sonámbula, y enjuto y largo cuerpo bizantino, que nos
produce tma sensación fúnebre y fantástica como
las heroínas de lo,; cm•ntos de ·Hoffman. 'La figura de ~Iiss Fay no,- trae á la memoria la de la
h~:rnana de Monseñor Bienvenido, ¿ no la recordais? Era su cuenJo un pretexto para que una
alma quede aún sobre la tierra, escribió el poeta.
Cuando la vemos deslizarse en el tablado ele
Arbeu, se nos antoja que la acaban de levantar á
viva fuerza de su Jecho, y que violentándola la
obligan á salir á la escena.
'
'
:N"o está aún bien despierta, y no parece sino
que, en sueños. todavía, camina y habla. Mira
con un~, especie_ de angustia, cual si implorase
comuas1on y tuviese miedo de lo que va á suceclerle. La amarran, la vendan, quizá la torturan
para que su espíritu entre en el sombrío reino
lo desconocido.
Ella est_á acos~um_brada al viaje, y marcha con
firme_za, sm vacilac10ne;:;, sin tanteos, como van
los ciegos por las veredas más intrincadas cuando las recorre~ á diario y saben bien que la punta de su bordon conoce todos los obstáculo;-.
EYa Fay, que se cxnr~sa en un inglés suave, con
una voz que paree~ ventr de mu:v lejos, traída por
el aire, dice trabaJosamente los non\bres de los cspect~dores cuyo pensamiento adi,iua y retiene \
,mahza, como si las ideas ele todos llecraran á la
frente de esta sibila escuálida, buscando nido, á
l_a ma;1era con que, al caer el día, llegan los páJaros a la copa de los árboles.
)liss F_ay h~bla co~o si recitase lo que le dicta
u_na voz mtenor; y aislada en medio del e;;cenano, envu~lta en un paño blanco, en uua serenidad
Y tranqui~idac~ de estatua, evoca los pasajes orienta_lcs y m1stenosos de uno ele esos libros ele J aeo111,ot,, ~n los que los fakires de la India, de ojos
pr_&lt;'tehcos y l_ue~~a barba, contempldivos, ensi1~11smados, h1erat~cos, hacen germinar y crecer
las plantas en un mstante, hacen que la tierr.. se
abra, que caminen las rocas, que las sagradas
aguas ~el Ganges se detengan de pronto y que el
porYen~r r asgue el velo impenetrable q~e ocull a
el destmo de los mundos.
¿ Eva Fay realiza milagros? ¿ Cuál es el secr eto ele su prodigio? ¿ Dónde empieza la verd~d y acaba la prestidigitación? ¿ De qué mechos se val_e esta mistificadora para escamotearnos
el pensamiento?
. .Al salir del teatro, los escépticos se ríen nialic10sa:m~1~.te: han eucontr~do la clave, y t ienen la
conv1cc10n de no haber sido engañados.
En ~ambio, algunos hombres de buena fe, algunos sonadores que ansían sorprender á través de
la espesa malla de la vida, una vislumbre de verdad nueva con q~e alumbrar la obscuridad ele Hls
almas, salen meditando en que es posible que entre estos saltim?anquis, entre estos ilusionistas,
entre est?s mág;1cos · ele _compañía de variedade:::,
haya algun fenomeno digno de estudiarse al¡!nna, ex,traorcli~aria facultad que pueda se;vir de
guia a lo~ psicólogos pllra sus hondas y trascendentales mvestigaciones.

el;

Otra rnnjer EC exhibe en el Circo Orrin quecomo una i1~11~rcsión de. curiosidad, semeja~te á
la de la .\tl1v111aclorn, s1 bien asombra menos y
se la ve por com!:Jleto dentro de los límites á que
puede alcanzar ht naturaleza lr,n~ana. Se trata
de la educadora de aveE, de la. maestra de cacatuas y cuerYM, que hace de estos pajarracos acróbatas y_ '':lo"'TIS'' alados, atr~vidos. gimna'stas y
contors10111sta~, de cuyas precisas piruetas ríe el
público á mandíbula batiente.
Los domadores ele fiera::, esos que entran ClJ la
jaula, láti~o en mano, y que se arrojan sobre L.
felpa cambiante y maculada ele los tigres, ó sobre
el oro tempestuoso de · as melenas, esos que montan leone,- y l'nfurecen panteras, 110 llaman va Ja
atención, no entusiasman. Conocemos el método
brutal de amaestrar bestias feroces, de infundirles
un temor que no conocieron en las selvas, ni cuando la tempe:&lt;tad rompía los cielos en lívidas grieta~ de, luz. Pero ,esta lent~ y !e?az labor que ensena a una a,·e _a hacer eJerc1crns acrobático~, á
~rrastrar pt'quenos coches, á saltar por aros de
fuego, á subir por escaleras volantes, á correr $llbre cuerda,- flojas, á tomar un puesto en un desfile, una tarea_ en una procesión, un determinado
lugar en la p1::;ta, 1:,. es un .-:urioso caso de ener~ía testarncla. &lt;le µaciente y minucioso trabajo,
y. tal vez. c:orno la clel domador de fieras de
cruenta ó dolorosa enseñanza.
'
Los per~·o,- payasos, los monos bailarines, los
cer1os_ sabio~. las aves acróbatas, prueban la super10ndad humana, y i ay! también s"Q. mucha
crueldad y su poca misericordia.
Del, festinil artístico que la "Revista Moderna"
celebro en honor ele ::\Ianuel Gutiérrez Nájera
han hablado ya todos los diarios de la capital:
:i;:ué un_?e,·oto homenaje de amor, en el que ofici_aron _Jovene;; sacerdotes del ideal. Del espléndido d1scu~·so ele Urueta á los coloridos versos de
Tablada, a fa;; fragantes estrofas de Rebolledo
p~saba cantando una har.&lt;lail4 de dulces memo~
nas, como en ~oche serena, pasan de rama en
rama, los rmsenores.
Sul~ió ií nuestro corazón una ola u.e juventud •
el olvulo tletmo su marcha, Y, á coro, Íos que t;
amamos )'. pensarnos en tí, elevamos un himno con
tu verso mp1ortal, i oh glorioso ausente!
Parad el nielo, taciturnas horas ... ,

LOS LLE VADOS DE POR· MAL

•convenencieros, los "llevados ele por
mal", lo son, porque creen siempre ten er razón, porque su voluntad v su capricho son le:v, · porque se creei1 inviolables c_omo n~onarcas. Basta que su
deseo d iga qmcro, para que nada ni nadie cleba oponérselcs, y basta, también,
que su voluntad calle, para que nada
ni naclic clt•ba inspirarles ónk•m•,.: ni
sugerirles decisiones.
'
El "bien llevado". es simpático.
agradable, hombre de corazón y en
general, bueno ~- virtuoso; el 1;ui1' llevaclo, es cargante, pesado, odioso, y,
e!1 general, malo, perverso, ~· ha&amp;ta vic10s0.
Desde un punto de vista moral el
· pri11;ero Yale más que el segm~do,
aquel es modelo que debe evitar.e v
· éste es ejemplo ele que debe hui;se· ·
aquél es miel y este acíbar.
'
Pero si del punto ele viista moral
pasamos al punto de vista social. ind_ustr_ial, político, y en suma, humano;
s1 clepmlo de ver en el hombre una fig_iua ~lecorativa. un muñeco ele salón;
s1 s~ltendo ele la familia, entramos en
la vida real, y de las expansiones del
hogar pasamo,; á las luchas y á las
t~mpestades ele la existencia, ·al cambiar los considerando;; cambia el fallo, )' el juicio severo y crnC'l ] lC'cra á
· convertirse en una aprcciació·1 r-;nás
favorable y equitativa .
La '"!da 110 es un "minuef' en que
1~ sonnsa, el saludo y la reverencia
~)e~1~n el principal papel ; no es una
v1s1ta ?e cum~l~miento'' en que la
g~lautena exquisita, la condcsccnclen{!!ª suma, la clociliclacl extrema i::on ele
ngor; no es un desfile aparatoso en el
· que hay, que cecl_er siempre el paeo á
10!¡ clernas, especialmente á loi; anciano?, Y ~ las clan~as.. Si las necesidades,
epi~odios Y penpecias de la existencia
tu;1c_ran por escenario los jardines geometncos" de, ~cn?,trc; los_ bosquccillos
y l agos feencos del Tnanon; si se sucedieran
y desarrollaran cn_tre acorde,; de orquesta y perfumes de flo~es, SI los protagonistas fueran "clamas galantes como las de Brantorne .v pctiuietres

mación y el asentimiento constantes,
la obediencia solfoita, la condescendencia scmpi terna, serían las
virtudes supremas, y los hombres llevados de por bien, los prototipos de la
humanid,1d.
P ero lejo::- de eso, la vida es lucha
encarnizada, combate sin tregua; cada
hombre tiene ante sí á los otros que le
cierran el paso, que le disputan la rnbsistencia; nadie viste de corte, todo!" de
armadura; nadie cede el paso, todo;; lo
disputan ; nadie condesciende, todo1:1
pelean. Para domar á la naturaleza,
para disputar á la fiera su caverna, ~·
á la scrpicnlc su juncal ; para rediazar i1wasiones devastadoras y acometer empresas audaces; para· crgnir10c
contra la achersidad y disputark• el
éxito; para caer cien veces y lernntarse otras tantas, se necesita algo má~
que corazón ele novicia v modales lle
gon•oso. :-:e pecesit,, rucl&lt;'7.íl en "1 ,. ·.
puje, tenacidad en el combate, enci-gía
en la derrota. Para triunfar. no ha~ta obedecer, se necesita saber mandar;
para iniciar y emprender, es incfüpensablc ser vol untarioso y Rer imperio~o.
Con las Yirtudes del "bien llevado'·,
se ganan aplausos en los salone~. coronas de rosas en los concursos e;;colares. ee gana, también, un bueu Jugar
en el paraíso. Pero las grande,; ronquistai; humanas, el progre::o político
industrial, científico, las Yictoria'- con~
tra la barbarie, contra la miseria, contra el error, contra el retroceso, las ganan los impetuosos, los testarudo~, los
a~tivos, los "mal llevados", que, despedidos de los salones, entran á la hi~toria_, que mal vistos en familia, so:1
adm_uados en la posteridad, y que, repudiados del mundo so&lt;'ial toman
asiento en los escaños de la gloria.
Miss Anna Eva Fay.
Y todo, porque los bien llevados ~on
(Véase la crónica.)
buenos, y ~os mal llevados son fuerte~,
Y porque si los primeros tienen corazón
empomadaclos como los _ele] duque D'Enghien, los otros tienen la cualiclitd suprema que hace ai
la dt~lzura, la benevolencia, la cortesía el tacto
ho:n:ibre grande, útil, vencedor y admirable: el
la ~tiqucta, _el . buen decir, al ademán'sobrio, 1~ caracter.
actitud acaclen.!CL', C'l ademán acompasado, la afir-

La muerte de Petronio

Su Eemblantc no revelaba la menor contrariedi:d.
esc-lavos ad;vin~ron que ac:rntecía algo
extrao, dmano, porque hizo ricos donativos á
aquellos de qu;eres estaba contento. y c•1sticró á
los _q~1e antes lo habían merecido. Mandó p~gar
a:nt:c1padamentc y con gran largueza á los citan~tas y á _los rantores; y. por último tomando
as1e:lto baJo ele una encina, por entre' cuyas ra.-

Y LLE V A DOS DE PO&amp; BI E llr

X o hay n.-lda mejor á los ojos de una
l.
que el que : -11::1 _hijo~ s~an "llevado$ de por ~f~1~!'
que obcdezc:an a la m¡;mnación nüs q11c a' la
,
naza'' q ue ce,Jan a 1 consejo mejor' que á 1 .ame.
menda, que, dóciles al alhacro sean suª _iepri;
camb· d
· ·
o ,
m1sos a
.
io e rnncias, gobernables con charamuscas
} ca!abazatPs. condescendientes y amable
t 1
turron
ele
. s lan
L
· almendra ·Y la manz'ana
'
, panoc
1erae e
o mismo que las mafüe,, son l
.
maestros los · 1
l .'
"' .
os padres, los
·c1' el·· Je ei;,
os supenores. El rigor y
1n·a 1seven a. . que para c1e1
· ·tos corazonei; empcclerh~~~fdJ ciertos ?spíritus sádicos son una vol up. , . td y un dilentantismo, para la mayoría de
1,ls gen es ~on una f t·
ro sufrimi;nto
:~.i~a: Ul~a pena, _un verdadey[ct1·ma
.
a:; ig,u, es tan odtoso para. la
- 1vo casos cxccp·
1' como J)ara
. el •·er·clt1
'
go, ::-a
c1~na es; Fe castiga á más no poder eomo ¡e to11;111 un purgante; pero nada mejor' ni más delicioso que crohernar por la el 1
decido po¡'; convicción.
u zma Y que ser obcDe ahí_ esa tendencia á a laudir ' l ., . ,
cnrnlzar a q111·e
·t
P
, a e og1c1i, a
,
n nos en a la nena d
ferula y ele "blancl·11.·, 1 di : .
e cmpunar 1a
tido , ·
'
a sc1plrna. En ese sen) por ese concepto ser "llevado de
bº ,,.
es una gran virt d
'
por rnn
~e es b. 11
u . :V supone muchas otras No
:eé un1en e~ado, smo, en general, cuando ~e µoCeder á cra~on toble :V sentimientos delicados
complace:ci~mir e ,,~~gestión,, obedecer por pu;a
tar y co t ' . ans1,,u por solo no querer moles.
n ranar, es prueba evidente de bonclacT
nc~tiva Y d ~ dulzura de carácter. Los ''llevad~s
d ºblpo:t ma1 son' en "'erenera1, t emperamentos irasc1 es,
indómitos, esp1'r1·tu s ele cont radi
· ' caracteres
""&lt;T
cc10n. ' o]untariosos é imperiosos, egoístas y

e

(DE " QUO V ADIS .")
Xo Ee engañaba l'&gt;ctronio. Dos clía-; dcspuf..:
su
,,
1 devoto
t el amigo Ncrva le transn1
- 1·t1' a, por c,'Pc uc o
e un liberto, las últimas noticias de la
corte de César.
, La m,uerte de Pet ronio e,;taba decidida. Xeron ha_~rn resuelto enviarle, la tarde siguiente un
c·entunon con la orden de que n o ,e mo . ' 1
•Cumas
11'
.
.
viera e e
cr
Y q_ue a ; esperara su posterior rnluntarl.
Alºunos dias rnai:; tarde, otro centurión debe.'.
llcrnrle la sentencia de muerte.
ll,l
- Pctronio c~curhó serenamente al cmiado de
:N erva ; 1uego, le (lij O :
--:-L)e,;ai ás á tu .eñor uno ele mi,- Yasos. que h•
c~ti~gmc antes de tu partida. Le dirás qup le
. e,to.' ,con el alma agradecido por ;;u noticia, ya
que}le_ este moclo puedo prevenirme á la sentencia.
, ).' r ió, &lt;?'.uo un hombre asaltado por una idea
) gu~. antic1padanwntc, se recrocija de ponerla en
practica.
"
El. mi:;mo
día , ,~u~, ese1avos f ueron encar«aclos
.
e1e n~~1t~r á todos los patricios que rcsidí:'n e .1
~urnas! a un banquete que debía celebran(' ac1nPa n_oc ic en el suntuoso palacio clel "arbitcr clegant1arum' '.
brpt~ó una parte del elfo en ei'rribir en ~u hi. io cea: l uego,. t?1:1ó un baño, se hizo Yestir luJ?s~tcnlte, 1:e d1ng1ó al triclinium con objeto de
~•1gd1 _ar os preparatiros de la fiesta y de al~i' a' los
Jar
,- · mes' e~ d on de un Rfupo ele ' adolescentes y.
~;~~;·d~s.griegas tejía coronas ele rosas para los

,br. }Yf. Flores.

!'~",

·

mas se ,filtrab_an los rayos del sol hizo que l h maran a Eumcc.
'
'
Vestida de blanco, con un ramo ele mirtos en
la lcabellera,
hcrmoea
'"
t'
I
L · como una Grac1·a, , ,se preceno
ese
a
hizo
sentará
su
lado
,,
1
·,
l l . 'l
',vov1cnc1o1 ~cia_ e ?~iavemcnte la &lt;'abeza, la co~templó en
a adm1rac10n ?e un crítico que estudia Ja cstat ua e un admirable artista.
•

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ª

LA l!UfRTE DE PETRON10 -Cu d ro d e

ª''ª·

w·ihclru Kotarbnisky,

�Domingo 10 de Febrero de 1901

Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTI'.ADO

EL MUNDO ILUSTRADO

-He aquí mi ofrenda á la reina ele Chipre. Q~e pasó el corazón con una de sus flechas. Y desde-Eunice, dijo, por fin, tú sabes qu~ desde ha- ningunos otros labios la toquen ya, que n_adie entonces, la ti-anquilidad huyó de su espíritu.
Petronio y Eunice, uno apoyado en otro, herce mucho tiempo eres libre. ¿ N_o es cierto?
pueda beber vino en ella en honor d~ otra Diosa.
mosos
como dos divinidades, escuchaban, pálidos,.
Ella lo miró con sus claros OJOS serenos y moY la estrelló contra el suelo, cubierto de azac:on la sonrisa en los labios. Cuando terminó el
vió la cabeza en signo de negación.
frán. Y al estuµor de las miradas:
. ,.
-Por siempre soy tu esclava, señor.
. .,
-Ami"OS diJ·o Petronio, no os marav11leis. La himno, Petronio ofreció vino_á los convidados, y
-.8::i posible, mas tal vez ignoras~ prosiguio, vejez y la" debilidad
'
de comenzó á hablar con sus vecm os de esas naderías
son los ~ristes companeros
que esta casa y esos esclavos que teJen coronas nuestros últimos días. Qmero daros un buen pueriles de los banquetes. Luego llamó al griegó.
y esos campos y esos ganados, y todo lo que hay ejemplo y un buen consejo: se p1:1-ede no esperar- y se hizo ligar la arteria, diciendo que sentía sueaquí te pertenec~ des&lt;.le hoy;
,
los, y antes de que lleguen, partir alegremente, iio y deseaba abandonarse á Hipnos antes de queAl oirlo, Euruce se separo de el, y con voz temThanatos lo adormeciera para siempre. Y secomo hago yo.
blorosa:
-¿ Qué quieres hacer? preguntaron, inquietos, durmió.
-¿ Por qué me Ji ces esto, señor? le preguntó.
Al despertar, la cabeza de Eunice descansaba
convidados.
.
Después se aproximó nuevamente á él y lo mi- algunos
-Quiero gozar, beber buen vmo, escucha1· bue- sobre su pecho, como , una flor blanca. La apoyó.
ró aterrada; palideció hasta ponerse _como la ce- na música, contemplar las herm?sas formas que sobre el cojín para contemplarla todavía.
ra, mientras Petrouio, sonriendo siempre, pro- tengo á mi lado, y luego dormir, coron~do d~ nue.vo, se hizo abrir las venas.
nunció esta sola palabra :
Los cantores entonaron un nuevo himno derosas. Ya me he despedido de César. O1d m1
Anakreón, acompañados por los instrumentoa
-Sí.
Siguió un silencio profundo ; sólo un ligero so- adiós.
Y tomando de debajo de su cojín de púrpura que sonaban á la sordina para no ahogar las paplo bacía extremecer el follaje del árbol.
labras. Petronio se ponía cada vez más pálido.
Petronio hubiese podido creer que tenía de- una carta, leyó :
Cuando se hubo desvanecido la última armonía,.
"César: Sé que me esperas con impaciencia y
lante de sí una estatua de mármol.
se
volvió hacia los invitados :
-Eunice, dijo, deseo morir tranquilo. Lo que tu fiel corazón languidece por mí, noche y
-Amigos, convenid en que con nosotros perecontempló ella con una sonrisa desgarradora, y día. Sé que me colmarías de dones, que me daría;; ce .. .
el mando de los pretorianos y enviarías á TigeliY no pudo acabar. Con un esfuerzo supremo,.
balbuceó:
no á desempeñar el oficio á que ha sido de~tina-Está bien, señor.
su brazo se enlazó á Eunice y cayó su cabeza.
En la noche, los convidados acudieron en tro- do por los dioses, á guardar mulas en las tierras Había muerto.
pel, con la evidencia de que los banquetes de Pe- que, envenenando á Domicio, has heredado.
Pero los convidados, ante estas dos blancas
"Pero ¡perdóname! Juro por el Averno y por
tronío eran superiores á los del mismo César. A
formas,
semejantes á dos estatuas maravillosas,
ninguno le ocurría la idea de que éste era su úl- la sombra de tu madre, de tu mujer, de tu herma- comprendieron que con ellos perecía todo lo .:¡u&amp;
no
y
de
Séneca,
que
no
puedo
ir
al
lado
tuyo.
L_a
timo banquete. No ignoraban algunos que sobre
aún quedaba del mundo romano: LA BELLEZA Y
el "árbitro de la elegancia" pesaba una nube de vida es un tesoro, y me complazco en haber sabi- LA PoESIA.
do
extraer
de
ese
tesoro
las
joyas
más
preciadas.
descontento imperial; pero esto había ocurrido
Traducido para .. t 1 Mundo llustrad o "
ya con notable frecuencia, y Petronio había _s~em- Pero en la vida hay cosas que me confieso incapre disipado esa nube con un rasgo de hab1h_dad paz de soportar por más tiempo.
":N"o creas que me disguste saber que hayas aF-eó de audacia. Así, nadie pensaba en un peligro
serio. Su rostro risueño, como de costumbre, sinado á tu madre, á tu mujer, á tu hermano, intranquilizó á todos. La hermosa Eunice, á quien cendiado á Roma, y enviado al Erebo á todos los
había dicho que deseaba morir tranquilo y pa- hombres honrados de tu imperio.
"¡No, caro descendiente ele Kronoe l La muerra la cual cada una de sus palabras era como una
sentencia del destino, estaba perfectamente tran- te es el fin del hombre, y ninguna otra cosa poquila. En sus ojos, sin embargo, brillaban ex- día esperarse de tí.
"Pero lacerarme los oídos con tu canto, por
traños :fulgores, que podían muy bien ser de alegría. A la puerta del triclinium, adolescentes de tantos años, ver tu enorme vientre apoyado en
cabellos ensortijados coronaban de rosas las fren- tus piernas domicianas, vacilante en una danza
tes de los invitados, recordándoles que, según cos- pírrica, escuchar tu música, tu declamación, tus
tumbre, debían franquear el dintel con el pie de- versos, mísero poeta de arrabal. . . esto es superior á mis fuerzas, y me ha hecho pensar c11 la
recho.
muerte.
Roma se tapa los oídos por no oírte, toEsparcíase por toda la sala un suave perfume
dos
se
ríen
de tí y yo no quiero ruborizarme más
de violeta, y los globos de cristal de Alejandría filpor
cuenta
tuya.
El ladrido de Cerbero, aunque
traban una claridad multicolora. Próximas á los
parecido
á
tu
canto,
me sería menos ingrato, ya
lechos se alzaban las jóvenes griegas que debían
bañar de agua olorosa los pies de los convidados. que yo no soy su amigo ni tengo que avergonzarA lo largo de los muros, los citaristas y los canto- me por él.
"Conserva siempre la salud, pero no cantes;
res atenienses esperaban la señal para comenzar
mata,
pero no hagas versos; envenena, pero deja
el concierto.
En la mesa resplandecía un servicio espléndido. de bailar; incendia ciudades, pero abandona la
La alegría y la libertad se mezclaban al perfume cítara.
"Tal es el último deseo y el amistoso consedel triclinium.
Las luces, las copas incrustadas de camafeos jo que te envía el ARBITER ELEGANTIARUM".
Todos los invitados quedaron aterrorizados,
preciosos, las ánforas en sus lechos de nieve, los
manjares, inundaron á los convidados de alegría. puesto que sabían que la pérdida de su imperio
Las conversaciones zumbaban ruidosamente, como hubiera sido para Nerón un golpe menos cruel_
un enjambre de abejas en torno de un manzano que la lectura de esta carta. Comprendieron que
el autor de ella estaba condenado á muerte y laflorido.
Enrique Sienkiewicz, el autor de "Quo VaLlis"
Petronio, junto á Eunice, hablaba. Las últi- mentaron haber escuchado l i lectura.
es
una personalidad de gran relieve en e~ act .
Pero Petronio reía, sereno y tranquilo, como si
mas noticias, los últimos divorcios, los amores,
momento literario, merced al extraordinario éx1
tratara
de
la
broma
más
inocente,
y
envolviendo
á
las aventuras galantes, las carreras, el gladiaclor
Spículo que se había hecho famoso y los reci,m- todos los invitados en una mirada circular, dijo: alcanzado por su novela, traducida á todos 1
- Desechad todo temor. Ninguno tiene nece- idiomas y acogida con admiración por todos 1
tes libros de Atrato y de los hermanos 8osio, era.1,
.
los temas de su conversación. Por últiruc;, ilnun- sidad de vanagloriarse de haberme escuchado es- públicos.
Sienkiewicz
es
polaco,
nació
en
1854,
hizo
bn
ció que elevaba su copa en honor de la reina de ta carta. Yo mismo, no podré enorgullecerme de
llantos estudios en la Universidad de Kieíf, Y
Chipre, la más antigua y la más grande de to- ella sino con Caronte, en mi próximo viaje.
Y, al decir esto, hizo una señal á su médico y terminados, emprendió un largo viaje por el con
das las divinidades, la única inmortal, perdurable
le tendió el brazo. El hábil griego lo envolvió en tinente americano. Poco después, comenzó la
y soberana.
Sus palabras eran como un rayo de sol que pa- un círculo de oro y abrió la arteria en el puño. rie de sus hermosas narraciones, que le atrajer
sa, iluminándolo, de uno á otro objeto, como un La sangre saltó sobre el cojín é immdó á Eunice, la atención de los hombres intelectuales de su P
tria, primero, y de los del extranjero más tar~(l._
1&lt;oplo de bTisa que mueve apenas la corola de las que sostenía la cabeza ele Petronio.
"Quo Vadís", entre todas, ha tenido el pr1v1
Esta
se
inclinó
hacia
él:
flores. Al .cabo, hizo un ademán, y las cítaras
legio,
como ya hemos dicho, de apasionar á to~
-¿ Señor, has creído que yo iba á abandonardejaron oir una dulce armonía, á la· que se unielos
públicos.
Cierto que la obra es una marav1ll
te?
Aun
si
los
mismos
dioses
quisieran
hacerme
ron las voces de los cantores. Luego, un grupo
de
arte
y
de
intensidad
dramática.
ele bailarinas de Cos, la patria de Eunice, hicie- inmortal y César me ofreciera el dominio del
Con
ocasión
de
una
ele
las fiestas organizad
mundo,
yo
te
seguiría.
ron dar de vueltas á ;,us formas rosadas envueltas
Petronio sonrió una vez mái;, y rozando con los en honor suyo, sus compatriotas le regalaron, ha
en gasas transparentes; y un adivino egipcio, con
ce poco, un castillo, lujosamente amueblado,
un vaso de cristal en la mano en el que nadaban de ella sus labios :
el que flgura el lienzo que hoy reproducimos
-Vamos, dijo.
-peces de colores, se esforzó en predecir el porvenir
"El Mundo", inspirado en la agonía de Petroni
Eunice
entregó
al
médico
su
brazo
rosado,
y
en
á cada 1mo de los invitados.
Sienkiewicz vive muy lejos de la sociedad, co
Cuando dieron fin estos espectáculos, Petronio breve, la sangre de ambos se unió en 1ma sola
sagrado
á la educación de sus hijos-es viudooleada.
se levantó ele su cojín ele. Siria, y exclamó negliPetronio hizo una señal á los músicos, y" de ¡ caso anormal en la vida literaria !-sólo cuen
gentemente:
-Amigos, perdonad si durante el banquete os nuevo volvieron á sonar las cítaras y los coros. admiradores y amigos entre sus conciudadanos
dirijo una súplica: quiero que cada uno de vos- Cantaron el "Harmodios", luego el himno de Ana- en el grupo cosmopolita de colegas y críticos..
Es una figura noble, en cuya obra han quen
otros acepte la copa que le ha servido para libar kre6n, en el que el poeta se lamenta de haber enen honor de los dioses y por mi propia íelicidad. contrado una vez, triste y lloroso, al hijo de Afro- ver los hijos de Polonia un gigantesco esfu
Y alzó su copa, semejante á un arco iris y de dita, y en que cuenta que después de haberlo con- para hacer nacer la esperanza en el porvenir
solado y haber secado sus alas, el ingrato le tras- la Patria.
precio extraordinario, agregando:

HENRYK SIENKIEWICZ

~

.CORAZÓN.

~(r

(~,1~

.-· ==--=~-~
.~~--~-·==··~:::::=:~~ \

G

(?

LA ~I;VlsTA MoD~ RNA

1Nv1rA Á uo- AL ~rsr,vAL
AfHÍSTICO OU~ WA o~GANIZAOo !::N WoMrnAJ~ AL D LJQ LJ ~ JO g.

•

FEBRERo 3 Of 18~5

A LAS 8-PM·

UNA VELADA

RN HONOR DRL. DUQUE: JOB
No fué "El Mundo Ilustrado" el único en recordar la desapa_ric_ión del Duque Job, y en hacer
~atente su sent1ID1~nto po_r la falta del primer
literato de la América Latma. También la "Revista Moderna", quincenal de arte y literatura
que con much? talento dirige el poeta Jesús E'.
Valenzuela, quiso, por su parte rendir homenaje
á la memoria del amado ausente, y consagró, para tal fin, una velada en su honor.
La conmemoración, que se efectuó en la. S,.b
'Y,agner, re_sultó plenamente "reussie", pues revistio un matiz de severidad, delicadeza gracia s encanto, difíciles de superarse.
'
Los ~e?ores Godard, García Sagredo, Espinosa, Murron y otros, que tocaron ó cantaron trozos selectos de música moderna, demostra1·ou mucho y muy refinado gusto y conocimieuto ,1111\'
c~aro ~e los mist~rios del arte nuevo. La parte
literaria fué también muy notable : el joven poeta
Rebolledo, que es_ una lisonjera esperanza y una
consoladora realidad, recitó con mucho brío la
hermosa pieza que en otro ~ugar insertamos, y
que ~1:é calurosa~ente aplaudida; el señor Tablada d1Jo una poesia que también fué grandemente ~labad3:; 1 _nuestro compañero Urbina leyó un
articulo medito de Gutiérrez Nájera-"Yago
Otelo y Desdémona"-en que pudieron admira;
una v:ez_ má~ todos los presentes, las cualidades
que distm meron al Gran Duque.
8
La ovac10n de la noche, fué para el insio-ne orador Urueta. Hizo e~ panegírico de la p~esía en
general _y, en espec1_al el de Gutiérrez Nájera,
C?;I tal vigor de colorido, con tan vigorosa entonac1?n, con una _verba tan in~omparable y en un
idioma tan sabiam~nte estudiado, que el público,
en masa, lo apludió co~ un entusiasmo de que
pocas ~uestras se han visto en la capital.
Se°:tll!1os ~o poder publicar la notable oración
del ~stmguido tribuno, que es extensa para la
amplitud . que. nuestro periódico consagra • á
asuntos hteranos; pero sí damos á luz la her~osa_ ;poesía de Rebolledo y el facsímil de la invitac1~n que rep~rtió '.'L~ Revista", y que se debe
al lá~1z del gemal d1buJante Don Julio Rucias.
,~atisíecho debe de estar el espíritu de Gutiérrez
~aJera, de la demostración hecha por los que en
vida fueron sus amigos.
POESIA recitada por su autor en el festival artlstico organizado en homenaje al Duque Job..

Llégome tembloroso á la capilla
Llena del ritmo gárrulo del Estro
Llena de majestad grave y sencill;
Y a~ postrar en el polvo la rodilla:
Me munda la memoria del Maestro.
Lo miro en~ret.ejiendo una guirnalda
Con su oda griega y con su estilo jonio
Y en su sien reverdece la esmeralda '
De U?, lauro íresco, y cuelga de su espalda
La lira decadente de Petronio. -

f EB~ERo J Of 19ol
Miro al bardo en la fiesta de la -vid2
Deslizar s?bre mirtos su. sandalia,
Y con la ilustre toga desceñida,
Apurar en su crátera esculpida
El alegre licor de la faunalia.
Lo miro en la brumosa lejauía
Revivir el espíritu ele Grecia,
Y derramar su frágil poesía
Desbordante de clásica ambrosía
Y de op~l4Io ajenjo de Lutecia.
~n la nave suntuosa y esplendente
Brilla el oro en la cinta de los frisos
Arde el óleo en recuerdo del ausent;
Y solloza la musa adolescente
Coronada de fúnebres narcisos.
Viene á ver al Maestro en el pináculo
Venimos sus apóstoles en tropa
'
A repetir las frases de su oráculo,
Y á rodear la mesa del Cenáculo
Para beber del vino de su copa.
Sócrates y Jesús : su verso incita
A ceñirse la frente de verbena
Y besar los contornos de Afrodita
Y con su mano blanca y exquisita
Juega con el toisón ·de :Magdalena.
Su estilo vencedor pide tributo
Al molde galo y al decir latino ·
Canta. á Marte cruel y á Pan hi~suto,
Y demanda al cincel de Benvenuto
Un cáliz para el oro de su vino.
En la alameda eglógica y sombría
Donde mora el artista, hay limpios ~auces
De estrofas y susurros de armonía
Y tiende sus cabellos la Eleo-ía
'
'
I ,argos como las ramas de loso sauces.
Un cortejo de ninfas soñadoras
Abate con sus hoces la gavilla
De las rimas esbeltas y sonoras
O sumerge en las clásulas can¿ras,
Sus elegantes ánforas de arcilla.
T Y_ en tanto ~ue en el íntimo oratorio
' emmos á deJar nuestro tributo
De llanto en el sutil lacrimatorio
Y besamos el túnmlo mortuorio '
Que vigila una náyade de luto•
'
En tanto que nosotros, los creyentes
Del poeta, cedemos al quebraJlto
Y graves, pensativos y íervicnte~
E~cendemos estrofas refulo-entes
Ante el glorioso altar de ntestro Santo.
.Mientras aquí volcamos nuestra pena,
Oigo afuera el clamor de los gentiles
Com_o un ruido discorde ~e colmena,
y oigo que nos censura y nos condena
La tropa de los Bárbaros hostiles.
Afu~ra los desdenes del pagano,
Y_ aq~ ~l amor, y el culto, y un anhelo
Sm hm1te hacia el Arte soberano
Y un co~azón que espera, y una m~no
Que sostiene una rama de asfodelo.

3 de Febrero de 1901.

e/ren l(ebolledo.

~

¡ 'I'an li:ado como es! ¿ probablement.e
no conocéis á mi amoroso niño?
¿no habéis sentido la mirada pura
de sus ojos ardientes y expresivos . .. 1
Bajo su tez morena, corre libre
la rica. sangre que Je da su brillo·
flor no tiene de aroma tna preciad~
como su linda boca, Abril florido.
Perlas no tiene el mar como las perla.
que forman s:1s menudos dientecitos,
y en el pequeno hoyuelo de su barba
las Gracias y el Amor tienen su nido.
Copiara su dulcísima sonrisa
y la expresión de su mirar divino
. ,
'
s1 a encontrarlo una vez lleaado hubiera
ante su paso el inmortal Murillo.
¡.,~rma con su palabra conceptuosa
caprichoso, elegante y dulce o-iro
º '
y aun en p ]a,t.1ca l arga, es asombroso
su lenguaje tan pulcro y escogido.
Su claro entendimiento, su alma hermosa,
glorioso le abrirán y ancho camino.
¡ Quiera Dios que el aplauso de su o-loria
llegue á vibrar en mi cansado oídg !
_Aoenas cuenta un lustro y curar sabe
m1 agudo padecer con su cariño
prodigando palabras que en mi alma
caen como suavísimo rocío.
¡ Angel del cielo! en su cariño santo
halla mi alma el consuelo apetecido·
teniéndolo en mis brazos no le tem¿
ni á las iras más crueles del destino.
Sobre su cabecita idolatrada
que junto al pecho con amor oprimo,
¡vengan las dichas que en el mundo caben 1
¡venga la gloria del Edén divino 1

Sra. Julia D. Febles y Cantón, poetisa yuca teca.

AMARGUHAS

"·¡ Ab~e.'" d.·
iJo una voz á mi ventana.
"¿ Quié~ eres?" dije, y escuché anhelante.
'Yo soy el que tú amas,
yo soy aquel que esperas
"
llorosa y desvelada.
.
Para tu corazón acongojado
traigo la eterna calma, el dulce olvido
Y te haré con mis brazo11
una fresca almohada
"
. que nunca moje el· llanto.
Ha tiempo la honda queja que te arrancan
los larg~s días de mi triste ausencia,
vibrante y_ prolongada
en armomosas ondas
penetra hasta mi estancia.
"¡ Ha:to l_a tierra por tu mal regaron
tus OJOS, mieliz ! Dobla la frente
entorn_a el negro párpado '
J á mi amoroso beso
1·eposa entre mis brazos".

. ......... ..

Acudí nalpit~i~ ~- j¡ ~~~i~~~ · · ·· · · ·· · ·· · · ·· ~
Y la sombra cavaron mis pupilas.
levanté la mirada
'
Y en el azul inmenso
el ángel de la muerte se elevaba.
Julia D, Febles ;y Cantón.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero de 1901

Las honras fúnebres por la Reina Victoria.
EN EL TEMPLO DE CRISTO.
La numerosa colonia inglesa que reside_ entre
nosotros una de las más antiguas, laboriosas Y
respetabÍes de las extranjeras, herida honda_ment~
á causa de los asuntos políticos que hoy afligen a
la Gran Bretaña ha recibido un golpe más con la
muerte de su ;irtuo8a t:;oberana, la inolvidable
Victoria Alejandrina de lia11uuve, ·..
.
Era imposible que los buenos h1JOS de la nea
Inglaterra, que ?aten ~-i~a com~n con nosotros, y
que con sus cap1t~les -~ mdus_tnas nos ayudan _en
la gloriosa peregrrnac10n hacia el progreso, deJaran de agregar á la~ muchas ro_uestras de condolencia que el fatal suceso mot,_vara, u~a de las
más usadas y que mayor solemrudad revisten : las
honras fúnebres.
Estas se verificaron el sábado de la semana pa1:ada, en el templo de Cristo, y revistieron un cal ácter oficial, que les dió mayor importancia y
solcmnicla&lt;l, porque no sólo concurrieron á. ella,;

'\.

\

\

\'

Ermo. Sr. Cartwrigbt, Encargado de N~gocios de Inglaterra,
en México.

lqs ingleses aquí residentes, sino también lc&gt;s más
altos representantes de nuestro Gobierno y fo los
extranjeros.
El templo de Cristo, situado en la 4a. calle de
la Providencia, es, sin duda, el más elegante y
moderno de los pertenecientes á ritos distintos del
catolicismo. La arquitectura del edificio, obedece
al orden gótico, el plano ~eneral de la construc-

ción afecta la fürura de una
•.Yi
cruz ; en el_ exte'i-ior y á cada lado, existen amplios coNf"'
rredores, sostenidos por ocho
columnas esbeltas, cuyo cornizamento csLaba au,,r11a110
con múltiples focos incandescentes.
En el interior, los muros
pintados al óleo, imitan
mármol gris, y en el fondo,
arriba del altar, hay un artístico ventanal con cristales de colores.
Con motivo de la ceremonia de que venimos ocupándonos, el templo fué adornado especialmente, y, en verdad, que tal adori;i.o, de un
buen gusto extraordinario,
dió á aquel recinto el aspecto más severo y adecuado
al acto.
En el exterior, las ventanas estaban cubiertas con
paños de colores, entre los
cuales resaltaban los &lt;lPl pabellón inglés; la puerta
principal estaba encuadrada
en una decoración de follaje, y en la "clave", un escudo de Inglaterra se destacaba sobre un haz formado con las banderas de los
distintos países que forman
el TnipPri" br +án;,.,I)_
En el fondo del templo
y descansando sobre el altar, se formó un pequeño dosel, en cuyo centro se
veía una cruz l.,lanca, iluminada por las luces de
d icz grandes candelabros de bronce. Los cirios se
adornaron con coronas de gardenias y lazos de
crespón negro.
Las columnas que sustentan la nave, se cubrieron con grandes lienzos de terciopelo negro y fleco de oro. Los muros lucían el mismo adorno, y
el piso se tapizó con l ienzos negros y pasillos
blancos.
El servicio religioso principió á las once y
quince minutos de la mañana. En el interior
del templo se oyeron los acordes del himno "God
save the king".
Luego se hizo oir en el órgano la marcha funeral de Bethoven.
Después continuaron varios himnos y oraciones
por la paz del alma de la Soberana, por la felicidad del nuevo Rey, y por la salud de la familia
heredera del trono.
El Rev Dr. Harnilton dirigió al concurso una
alocución, en la cual hizo un breve, pero expresivo panegírico de la Reina muerta, y para termi-

Adorno interior d el Tomplo.

EL MUNDO ILUSTRADO

:t~

Fachada del Templo de Cristo.

nar la cer emonia, se entonó el "God save the king''.
La ceremonia fué presidida por el señor Cartwright, Encargado de Negocios de Inglaterra, y
la señora su esposa, y la concurrencia, numerosa
y selecta, fué atendida con esmero por una comisión.
Daremos algunos nombres de las personas que
concurrieron al acto :
En los sitios de honor estaban los señores Encargado de Negocios de Inglaterra y señora, Vicepresidente de la República y señora, señores
General Clayton, Embajador de los Estados Unidos, Barón Von H einking, Minfatro de Alemania,
~eñor Sato, del Japón; Don Guillermo de Landa y Escandón; señor Hansen, Encargado de Negocios de Rusia; señor PououevillP, de "!&lt;'rancia:
' 'onde Magliano, Ministro de Italia, y Marqués
de Corvera, Ministro de España.
Ge·1eral Bernardo Reyes, :Uini.stro de Guerra y
Marina; General González Cosío, de Gobernación;
I ngeniero Don Leandro Fernández, de Fomento.
Después tenían asie,.,to las personas que formaro:i parte del coro. Entre éstas, se encontraban

Llegada del 0 r. 1.ic. ll,.riscal.

Domingo 10 de Fcbroro dé l!lOl

do el mundo tomó pa:rte
la señorita Growng, señoen él. Byng escribía meTas Woodrow, Phillips,
moriales y memoriales;
Johustone, Alisson, Bourinvocaba el testi monio de
chiar y Moylan y señorisus subordinados, y hasta
ta Clench y vario,; cabaocurrió á sus vencedores
lleros. El órgano estaLa Galissoniére y Hiche.-ba oc·upado por el señor
J eu, de quienes tiguró en
JI. T. Carter.
el proceso una carta en
En los lugares prefefavor del almirante.
rentes, y cerca del altar,
EL llfARISCAL. - Pero
-estaban las señoras esposa
si es mi caso ... ¡ Ah, qué
del Embajador americaseg-uro estoy de que lo
no, señora de Limantour,
absolverían!
de González Cosío, de ReI•]L AYUDAXTE. - No,
yes, del Ministro d.el J apón y los señores Sub-seMariscal. Había que hacretarios de Estado Rocer un ejemplar. . . y
l¡crto Núñez, Santiago
Bvng fué condena.do por
:Méndez, Juan García Peu nanimidad.
1ía: General .l\gust·n PraEL :r.fARISCAL.-;. Y á
dillo. 8ebasti4n Cam... &lt;'ho.
qué se le conden6? -¿ A
Cónsul General de E,;pala degraclaci6n ?
ña, rrcnümte
Powell
EL AYUDANT0 (turbaC'laYton, Capitán García
do) .-No, Mariscal.
C'uéllar. Secretario y atEL MARISCAL. - ¿ Al
tachés de la Legación del
destierro?
,fapón. Alemania, los EsEL AYUDANTE ( más y
fados rnidos y España, ~más t urbado).-~o, Ma·el Dr. Párraga.
riscal.
Entre las numeroi;;as
E L MARISCAL. - ¿ Enpersonas que ocupaban la
tonces á qué ... ?
f-illería que estaba in~taEL AYUDANTE.-Rl al1ada en las tres naves del
mirante Byng fné fusitemplo. pudimos ver á la;;
lado en la rada de P ortsseñoras
i\farks, Prtr,
mouth,
á bordo de su naHunter, Woolman, Reuvío
almirante.
now, J -.1caud, Bartrnan,
EL MARISCAL ( después
"Bragoitti, Pige, Smith,
de
un rato ele silencio).Rowseud, H einki, Phi.Pero eso es terrible. De
1lips, Cant, Daunt. Seseguro había pruebas de
púlveda, Biorklundt. Rusla traición ...
¡.:ell, 1[ac - Evoy, Burr,
EL AYUDANTE. - NinRoss. King, Bearr1scll,
guna. El consejo del
Merrow, Lambert, H olje,
almirantazgo hizo j ustiIIaun, Davis, Leops, Sincia al valor personal y
p-er. Rosencaun. Gingrin,
á la honradez de las in,Yebl&gt;. Snnent, Kirkland.
tenciones del almirante.
~feginn, Branch, Párraga. 13lyte, M:arkley, RerEl decreto que lo condenerkrr. 1\Iaurich, Hamnó á muerte, decía tan
mer, Hierro, Hermosa, ?
sólo : "por no haber helas señoritas Rosenhacho todo cuanto pudo du11m. Pricherd, Blanch,
rante el combate".
Sra. Cartwright, esposa del Sr. Encargado de Negocios de Inglaterra, en México.
Peeblcs. Gadsden. Phi-Ah, dijo el mariscal
1lip!!, Rlwanger, Butli,
pensativo; y continu6·
Wilsmo, Joranson. Lean, Honey, Waterwall, SteEL AYUDANTE (con timidez).-No, mariscal; recorriendo el jardín, con ese paso maquinal é in,gcr y Lambley.
no se trata de ese Richelieu, sino de otro.
C)nscicnte que parece un balanceo de los pcnsaEL MARISCAL (extrañado) .-Ah ¿ luee-o hubo
otro? Nunca me lo habría figurado. . . Pero
continuad, coronel.
EL AYUDANTE. ( con reticencias) .- Lo cierto es,
(1872)
Mariscal, que esta historia resulta tan lúgubre ...
Después del almuerzo, que, como siempre, fué que no sé si debo ...
EL MARISCAL.-Vamos, rnmos ...
:abundante y exquisito, el mariscal, que se senEL AYUDANTE ( se inclina y prosigue) .-Debe
tia un poco torpe, encendió un buen rigarro y
se cchú á andar por las callecillas enaren11das del saber vuestra excelencia que lo,, ingleses han sido
jardín, cogido del brazo del ayudante de ser vicio. siempre muy puntillosos en materia de amor proEran los primeros días de Octubre, víspera ó pio nacional ; el combate de Mahón fué, pues, paanted"pera del consejo de guerra ; el día era ra ellos un golpe terrible; menos como pérdida
templado y gris, la atmósfera estaba en calma, no material (pues Byng había puesto en salvo elese esc- uchaban sino toques de tambor, de la parte mentos, antes de concluir la batalla), que como
de Satory, y los trenes que pasaban por el bosque, efecto moral, como influencia perdida. Tratando
con ruido ele vapor que se escapa y de hojas arran- ele explicar su conducta, el almirante decía que
radas.
había tenido viento contrario, y que pareciéudole
El mariscal caminaba callado y con aspecto mal concerlada la partida, había preferido esquitriste. De pronto se detuvo, y dijo, dirigiéndose var el combate, conservándole una flota á Inglaterra.
al ayudante:
EL MARISCAL.- Varnos, como yo. C'ontinuad,
"&lt;iuisicra que me explicaran quién es un tal
almirante Byng, de qruen los periódicos han ha- coronel.
blado á propósito de mi asunto... Debe de ser,
EL AYUDANTE.-Byng tenía buenos amigo~ en
seguramente, algún héroe bufo de ''Varietés" ó la corte y excelente hoja de servicios, y el Re.v
del '' Palais Ro.val", como el General Boum . . . Jorge se contentó con retirarle el mando. Pero se
¿ verdad, coronel ?''
alzó un tremendo grito de rabia en Inglaterra toE l ayudante, que no carecía de letras, sabí_a da; el nombre de Byng, que había sido tan bien
muy bien lo que le preguntaban; pero pulsaba di- visto y tan aclamado en la isla, Ee convirtió en
ficultades para la respuesta. Sin embargo, cre- objeto de odio y de desprecio tan grandes, que
yó cl&lt;•hcr suyo desengañar á su jeie, y le explicó el pueblo lo tomó como una injuria. Y es tan
que el almirante B_vng había sido un marino in- potente el sentimiento nacional en aquel endemoglés del siglo XVIII, á quien había derrotado y niado país, que el Rey Jorge se vió obligado á llehecho huir M. de la Galissoniére, frente al puer- var, un año después, ante un consejo de guerra mientos demasiado pesados. Y de tiem¡ n en
to de liahon, sitiado por Riehelieu.
al almirante Byng.
t iempo, al detenerEe, repetía á media voz: "po,· nn
EL MARISCAL.-Ah, sí. .. , R ichelieu . .. , el
EL MARISCAL.- Tarnbién como á mí.
haber hecho cuanto pudo á la hora del cornb·itc".
rran cardenal . . . Muy bien ... ya he oido hablar
EL AYUDANTE.-Fué largo y embrollado el prode ese caballero.
ceso. La política, las cancillerías extranjeras, to-

LECCION DE HISTORIA

J/1/onso 2&gt;auaet.

�1

Domingo 10 de Febrero de 1901

El Jefe de la Aduana de Franceschi, &lt;!isparando el cañón porta-amarres.

B1 NAUFRAGIO DE.1 ~'RUSIA."
Heroicos salvadores.
El mar, ese terrible coloso, indomable cuando
ooenta con la alianza de los huracanes y las brumas, ha agregado á la interminable lista de sus
rictimas, un buen número de naufragios.
Al naufragio del barcQ-escuela alemán, ocurrido, con sarcástica crueldad de los elementos, frente á las costas de Málaga, sin que los más heroi-

EL 1\IUN"DO ILUSTUADO

EL MUNBO ILUSTRADO

Domingo 10 de Febrero de 1901

Grupo de bot~ros df'" las "Saintes Maries."

cos esfuerzos lograran salvar á la numerosa tripulación que luchaba con la muerte ofreciendo á
la vista de millares ~e espectadores' el más trágico cuadro, han segUido otros muchos siniestros;
pero entre ellos, ofrece detalles patéticos é intere~,ante_s, la pérdida del vapor "La Rusia", de la
Sociedad General de. transportes marítimos",
encallado durante el viaje que hacía de Orán á
Marsella, en los bancos arenosos y movedizos de
Faraman, como consecuencia de la tempestad,
que, desencadenada el 6 de Enero duró hasta el
11 ó 12 del mismo mes.
'
Desde la noche del primer día citado, sabíase

el percance; pero los más inauditos esfuerzos hechoi; por generosos marinos del Cairo y "Saintes-111.aries" resultaron infr_uctuosos, hasta que, calmada h, tempestad, pudieron emprender con más.
brío y mejor éxito su audaz obra salvadora.
¡ Qué indescriptible amargura la de aquellos tripulantes y pasajeros de "La Rusia !" Seis eternos días sin que llegara el auxilio seis días deangustia, de agonía; pero, al fui, d~s lanchas tripu_ladas por intrépidos pescadores, aprovechan las
primeras horas de relativa calma, llegan hasta el
vapor perdido, y los tripulantes, que se creen enteramente perdidos, saludan á sus salvadores con
gritos de gratihld y esperanza.
Los valientes pescadores lograron ~:.¡.l var á to&lt;los los tr ipulantes y pasajero!', y la Francia,.

.\
.

'

r
,

.,. J~:. :.......,.
I
El uRusia" al salir de Oran.

siempre dispuesta á premiar los heroísmos, prepara ~-a las recompensas que han de honrar los pe-.
chos de los que expusieron su vida por devolverla.
á los náufragos.
'

,.

~

"~~ -y
~·

E\EHO l'!llE l~Hll.
Desde la·pla~a de Faraman.-Scilales entre los salvado,es, los náufra~os.

Faro de Faramao.

~

�"F,T,

F.L MUNDO I LUST RA no

Domingo 10 de Febrero de 1901

LA RISA

La Suprema Corte de Justicia de la Nación
Damo:,; á conocer hoy el cuadro que repre~enta
los ::llinistros que componen la St1prema Corte
de .lu~ticia de la Nación, al terminar el ::;iglo XIX
y principiar el XX.
.
La organización de e~e alto Trilmnal ha sufrido algunas modificaciones.
Como la organización antigua era notablemente defrctuosa, fué corregida por el Congreso, que
expidió la reforma constitucional r1c 22 de )fayo
de 1900. Allí se dispone que se componga la Suprema Corte de quince Ministros, que funcionarán en Tribunal pleno ó en 8alas, de la manera
que establezca la ley.
AFí, quedaron suprimidos los supernumerarios,
que funcionaban á la vez que los propietarios, y
&lt;&gt;l Procurador y el Fiscal, creándose el Ministerio
P úblico bajo la presidencia de un Procurador Genrrsi l de la República.
De~apareció el carácter ele propietarios ~- supernumerarios de los Ministros, y hoy sólo exi.s-ten quince, que funcionan con identidad de facultades.
Actualmente forman la Suprema Corte, los indiriduos que expresamos en ~cguida:
l o. ::lfanucl :i\L de Zamacona.-20. Félix Romero.-30. Justo Sierra.-!o. SilYestre Moreno.50. Prudenciano Dorantei-.-60. Francisco )Ia,·tínez de Arredondo.-70. Eduardo Ruiz.-80. Macedonio Gómez.- 90. E ustaquio Buelna.-100.
Eduardo C'astañeda.-llo. Francisco í::legura.120. ::llanuel García ::l[éndez.-rno. Julio 7.aratP.140. Andrés IIorcasitas.-150. Eduardo Xovoa.
Procurador General, Lic. Rafael Rebollar.
Cada año, el último día de j\fayo, ,e procede á
la elección de Presidente, Yicepresidentes y Vocales ele las tres Salas. Y como las deben componer once in dividuos, quedan cuatro para suplir
tanto á los Presidentes como á los miembros de las
S!tlas, conforme al artículo relativo del Código de
procedimientos federales.
Hoy forman la la. Sala, que conoce ele la casación y comnetenciae, los :Ministros Félix Romero, Manuel j\I. de Zamacona, M. García Méndez,
Silvestre Moreno y Eduardo Ruiz.

Pierde la cólera, Blanca,
apronta tu risa looa,
y mi&amp; besos con tu boca
armnca.

á,

•

~~-,r-::-~--------'
.
7~~
.
~

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0~~ -~\); .

.

MTTNDO TUTS'l'RA no

nomine-o 10 &lt;le FehreT'O

{lP

1Q01

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1
¡,

/.

1
l

Hoja tu boca de guinda
ingénnamentc ~onríc
porque le digo si ríe:
¡qué linda!

t.

Aureo Ron de caEcal1c-les
desgrane tu careajad,a
v vierta tu boca amada
·
rns mieles.
Híe, ríe, ~ desliza
la gracia en tu bot:a :fresca;
abre tu funarn buJc.,ca
sonrisa.
Rnm6n Frausto.

.
o

J
S:. Lic. Rafael Rebollar,
P rocurador General d~ la República.

La 2a., los l\Iinistros F. i\Iartincz de Arreclondo, Macedonio Uornez v Eustaquio Buelna.
La 3a., los Ministros Pudenciano Dorantes,
Eduardo Cat-tañeda y Francisco Segura.
Quedan para subst1tu1r. los Ministros Justo Sierra., Julio lárate, Andrés Horcasitas y Eduardo
Xovoa.
·
Como el eeñor Sierra está ausente v el señor
Zárate entró á la l a. Sala, á substituir al señor
Huiz, impedido, presiden la la. 8ala r l ,-eüor Romero; la 2a., el señor Dorantes, y la 3a., el señor
Horcas itas.
En el año actual resultaron electos:
Presidente de la Suprema Cor te, ?ifinistro
Don Félix Romero.- Primer Vicepresidente, Ministro Don Francisco 1\Iartínez de Arredondo.Segundo Vicepresidente, :Ministro Don P udenciano Dorantcs

. ,)

u ' .

..

Ei Buque Guarda-Faros "Melchor Ocampo."
El Gobierno de la República ha adquirido recientemtmte un buque, bautizado con el nombre
del ilustic reformista 1\1clchor Ocampo, y que se
ha dedicado al importante serricio de faro¡,,
El nuevo buque es muy semejante al " Donato
Guerra", que t»mbién e,-tá destinado á igual servicio : pero es de mejores condiciones para la nave¡rnción.
Está al mando del Eeñor Portas Ramírez, como
Comandante, y cuenta con una dotación de cuarenta personas, entre maquinistas, marineros y
oficiale,;.
Fué nnstruÍ&lt;lo en Inglaterra, bajo h, cuidados del fl'ñor Portas Ramírez, y de conformidad
con planos que :fueron sometidos previamente á la
aprobación de la Secretaría de Comunicaciones,
de la que depende el eervicio de faros.
En el próximo número, publicaremos grabados
que den idea á nuestros lectores acerca de la forma en que están alumbradas nuestras costas y la
buenn organización que rn ha logrado en ¡:!ste
servicio.
1

I

'.

\

1. Propiedad ele D. SantiRgo Ballescá; Sen Felipe de Jesús núm. 572.-2. Prop:edad de la Sra,D urán detCnstillo, 5::. dd Naranjo núm. 5.-3. Propiedad de los Sres. Salvador llliranda
é Ingeniero Rafael Garc!a y S . Facio, SadiCaruot núm. li. -1. Propiedad de la Sra. Eurán de Castillo 1'.squiua de las calles 5 &lt; del Nara!\JO y Flores
5. Propiedad de la Sra. Sola ·es de Lavista, Sadi-Car not

Buque Guarda-Far .&gt;s " Melchor Ocampo "

Entre las muchm, cvn,;truccione" modernat: que
embellecen la capital, merecen particular mención las que hoy ilustran esta página, obras clel
reputado Ingeniero Don Rafael Gárcfa y Sánchez
J.:acio, de quien ya en otra ocasión :' con igual motivo nos hemos ocupado.
Hemos hecho una selección entre las últimas
casas construídas por el referido señor fogeniero

Sánchcz Facio, con el objeto de presentar c:instru&lt;:&lt;:iones clc,de el csti lo más ~encillo y ele burn
gusto. hasta el verdaderamente rnntuo~o, oue
dc!'de luep;o se admira en el palacio de su propiedad, ¡,.ituado en la precÍo$a Awnicl,1 ,,., Sadi Carnot, á un costado del Paseo de la Reforma; en
esta elegante residencia se encuentra r eunida á
la originalidad y belleza de su fachada, la utili-

dad y magnífica_dist1ribución de sus planta~, quP
se h~llan armomzanuo perfectamente con la !'Untuo~1da~ de la parte exterior de este gran etlificio.
El m1~~º- señor Ingeniero, se encuentra aciualme~te dmg1endo la construcción de otras fincas
de m1portancia, que tendremos el gusto de publicar e_n esta sección tan luego como se encuentren
termmadas.

,:; ·

�Domingo 10 de Febrero de 1901

EL MUNDO ILUSTRADO

EL EMBELLECIMIENTO

·EL MUNDO l"LUSTRADO

D E LA C IU D AD.
-&lt;::::,..•-&lt;::::,..
1

Entre Jo,- edificios modernos que embellecen, en

•

AÑO Vlll-TOMO I--NÚM. 7
Director: LIC. RAFAEL REYES SPI NDOLA.

la actualidad, nuestra metrópoli, creemos deben
contarEe en lugar preferente las tres casas r¡ue
j]ustran esta plana, y son propiedad del señor J.
Octavio Fcrnández.
La que está uliicada en el número 200 de la
calle de Ro:-;ales. tiene una hermosa fachaüa que
pertem•ee al e:-tilo "Renacimiento alemán" y su
&lt;lc2orado interior, que es Yerdaderamente ¡.;untuoso, se' aju~ta al estilo '·Luis XI\"·.
Los Ingenieros arquitectos, señores :i\fanuel
Cortina é lgMcio Gorozpe, fueron los autores del
proyee:to y directores de la construcción.
La easa número 6{7 de la Rinconada de San
Diego, tiene fachada estilo "Renacimiento ita] iano". y su decorado interior es de estilo .
Luis XV.
Al señor Arquitecto Don Manuel Gorozpe, se
debe el proyecto ~- dirección de la obra.
La casa númC'ro 6,50 de la misma calle, llinconada de San Diego, es también del estilo Renacimiento ita! iano, pero su decorado interior obedece al estilo Luí:- :STI.
Tanto el proyecto corno la dirección de la consirucción, pertenee:en al .:eñor Arquitecto Don Pablo Moreno y Yeytia.
No creemo:- necernrio detenerno:; en detalles,
que bien re,-altan en nue::&lt;tras fotografías, y que,
valorizadoti por el buen criterio de nue:,;tros lectores, clej,m justificada la apreciación &lt;.1ne hacemos de 101, erlificios pcrtenee:icntes al "eñor Perná:1dcz, juzgándolos dignos de figurar en esta secRinconada de .::;au Diego núm C47.
l'ión, que sirve para dar á conocer en el extranjero los adl'lantos materiales qne hemos alwnzado ciudad enteramente moderna, tanto por la belle- na con la higiene de la p'"lbli-'l'ión " las ob1·a~ ,1,..¡
en los ~~ltimo:,; años, adelantos que en su conti- za v novedad de sus construcciones, cuanto por ~aneamiento, molestas y prolongadas, es Yerdad,
nuación con~tante, nos ofrecen la alhagadora es- las 'mejoras de suma importancia, que actualmen- pero llamadas á prestar servicios de lu más alta
peranza de que México quede conYertido en una te&gt; Ec están llevando á cabo. en lo que se rclacio- importanria.

,-

MÉXICO, FEBRERO 17 DE 1901.

Buli•rrlprMn mrn,•11a/ for41&lt;ea, $ l .JíO.
l dcm lrlrm et1 la oa,)tlal , 1.l5.

Gerente: ANTONIO OtrYAS.

-1

1

r=,

Calle de Rosales núm. 200.

Rinconada de San Diego núm. UiO,
Cuatlro de Paul Chrotu.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 6, Febrero 10</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Buque Guarda-Faros Melchor Ocampo</name>
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        <name>Suprema Corte de Justicia de la Nación</name>
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                    <text>Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

�Domingo 3 de Febrero de 1901

C R ÓNICA
E,n,tra con aire cabizbajo y timido, el muchacho
makladoso que Yu€-lve á esta casa, después de cober hecho €'D. la caillle.... con sus compañeros de correría~, mil travesura,,. Viene con el traje rot-0,
los zapatos fangosos, las manos sucias, la. _gorra
manoha&lt;la; ~', a,demiis, para colmo de verg11~nza,
t.rae vacía la bolsa de los libros, porque dizque
unos hombre3 feos y oeñudos, unos facinero;:o~
como lüt-\ de los cuento,, ,e los robaron á la AAlidl-l. de la escuela.
Bien se echa de ver que el muy tuno e., un pillo rndomado, y que. miente á sabñendas (~C que
se Jo conocen, puesto que no ~.evarnta,los OJOS: _en
cuyas pupilas, de fij-0, que bnman aun las v1s10ne:, ae los últimos retozos.
La veré1ad es que, aparte sus jugaweias ?' perrería~ el chico no peTuSaba en que volver1an á
1lamarÍo, y, por lo tanto es discu,lpahle su m~facrianza, su facha poco decorosa, su falta &lt;le· 11~1pieui, y hasta, si se quiere, es di~na de entom10.
lo. actitud encanlijada y medro&amp;1ca con . q u~ ~e
J&gt;re;:enta, que con ella da mu€;:tras de dignidad
y a;rre~rutimiento.
.
E,l pasaba por -delante de los ba1cone,, ~1empre
lleno, de mujeres bonita,, ele esta ~n casa que
c,I :-,r. Rfyes Spín&lt;lola, construyó anos hace pna
que la habitaran artri.sta~ y poetas, y que- chcho
~ea. de pa,o, aunque no se atro.;va á afirmarlo el
editor, es lo :m:ás hermoso de cuanto ha fintado,
lo que docoró con más ~smero, la quinta &lt;le :ecr o que re abre los domingos, con nueva, cm·10sidacles )' sorpresas. que distraen á desocupados
y aburridos.
Por ,-upu$to que a•l pa-"lH- iba, _pensando : "yo
mo asomaba por aihí. no mal _v(.&gt;s_t1do, con arr~o~
--vi,,toc&gt;o,; ,petos de botones de Y1:drio, condecorac10'"
nes ele 'cintajos volantes, caehh
u~ as e1"
e _pon_po11
dorado v no faltaban alITTmans Jovei1e,- nsuena~ ~a.lguno~ ·curiosos de bue~ humor, que .Fe d-tuvier1m á oír mis infantiles y locos char,loteo8. Ahora
h ablo en otra;s partes; ·en parajes mái- público,.
po,r encrucijadas y plazuelas, de cm:as má, vulg-ares · más ad akianee de todos, y. como es natural.
me' curudo menos de 3bcruzar lia, idea, de pulir el vocablo de poner cam¡paoJ.iJilas á [a frase, de prender l~s alas de las met.áforas :fugitivas con los alfileres de oro de la poesí.a. Soy ahom Mrrador
ca,Nejero, recitador ambulan~e, músico d e murlnl v ca[lto cuando me lo p1&lt;len.
roman&lt;:e, de
~i;!ro
en
1a'
.
s
esnuinas
y grito el pregón del día
o '
...'1
' ~
~,
en corros de iplebeyos y pecheros.
¿ Cuál no sería la extrañe2a del much!a:cl10, al
oir que ,lo Mamaban?
.
Sí; lo han in vitado á entrar, y no ha podido
ni querido rehusarse, porque, á pesar de t?do.
encuentra de'1icioso este rincón de rurte, y tien e
deseos de volver á haJlar en él los excelentei- camar1a1das ,de otros tieIDijlOS.
Sí, seiioritas, es el a11tículo ~e la $emana:, el
mi~rno que lleg-aba á entretener a ugtE,dc¡;, trayenddles una buena puñada .de flores y un buen cesto ele confrdenci.l.s frívolas. Conv•ersar "téte'' á
"téte" del .asunto del día, bro1near á -propósito
ele coolquier acontecimiento, ir y venir por enJre
la urtlim bre ele los suceroF, eomo van las aranas
por m ,tela, tejiendo coru hilos sutiles, ga~l&lt; que
,e de;,hacen á un soplo, es una tarea l&lt;en-r1lla, y
por ,encilla cTifíoil, si ha cl•e, poneri'&gt;e en el_l~ un.
.poco ele ooltma y de gallardJJa, y c;erta eFp1_ntrn~l
e-leg:ancóa- sin la que estas 1iac~erias ;1º cln-r.:brían, como no regocija ni ,entusiasma a lo• m~os
la pom,p-a de jabón que se_ de.sprei:ic1e del_ can~to, opaca y bnma, y que sm v1sac10ne, _m matice, ,·iolentos, sube ,pesarlamente por los aires.
En e:;tos in"tant€$, el artknlo ele la !&lt;€mana,
es un muehacho sor'J)rendido y avergonzado que
no tleja,, sin embargo, de rentirse orgullo$O;
comprende que le permñtrieron la entrada. no obsiJ?.nte. lo rnwlo ,de su figura y Io cle!'-garba,rlo de
rn ataYío, !Porque aun tiene simpatías y, entre •nF
r ecuerclo•, menan ecos de aplau•o• y rumore;, de
ri,,1., . y una que otra sincera exclamación tle entu-ia~mo.

• *.
'rodada hoy no está en _tono y su palique v~
á "- r improvisa&lt;lo y á la hgera, hurgando aQm
una palabreja y al]í un trapo, al. correr íle la
imaginación apresurada que va y viene en busca
de oropeles y adornos; pero, dentro de algunos

EL MUNDO ILUST~DO

EL MUNDO I LUSTRADO

días, qwzá á la entrevi_,,ta . siguirnte,, el ch_ico
veru:lrá emperifo'ilado y hmp10, y traera aprend1-d_a
Ja Jiábul-a. que ha de recita_r coi~ sus alu,1ones ptcanites, sus opoftunas ret1cen_crno y, ~ob1,0 todo,
su mora,leja más ó meno,; grae10:;.a- como __el a;,u1! to
lo tequiera y la scrie&lt;lad del ca~o_ lo ~x1Ja. ¿ l&lt;..xpedi,io? Sí lo es, aunque en apariencia no lo par ezca ; es exp,ecliito y ladino, y _no tardará en ha.cerrn de confianza, está conwnc1do ele que eofos p-a¡:aticrnl])o, semanarios, sueLn cae: hien de cua_ndo &lt;:,n cuando como las mwrmurac1one, ele los chistes dichos aÍ paso, en cualquier ~ituación inexperada.
Poetas ha:v, que pasaron s1~ Yi-d~ en ;;'l~ deli,~
cioAA. oc,upación de embustes ht. rar10~. Y fürtc•o,
inaenioso,. El exquisito 'l'heo, no hizo otra co..,/ durante i'l"u exi:;tencia parisien,:e, ni la"" crítica,
&lt;le J anin ni 101- "lunes·· de Saint BeuYC·, con F- r
rnonumentale3 v profundos, dejan de tener aspecto de artículos" ele periódico, hechos á llll3.nc•r-a de
charla efímera, por más qut ya en libr~~ tome11
crraYeclacl a;cadémic;i v ~e pong-an las nntip.arras T
~e enca,,qu,cten la montera del dómine.
;. Yel duque ,Job? qué fué _e$te ingenu? y genial rima{lor, ~ino un nUJ.ra,v1HoF-O cuentista 'de
la;, minucia;, diariae_ el cua¡l por su enformizo
y extraordinariamente sensible temperamento.
~'eía, en la~ pequc-iieces que le rod eaban las aYenturn~ má~ rara~ y estupenda&lt;'.
Y e:: que cuarudo uno se ve por dentro, c~mbian la.s p-roporcione,; de las cosas, como ~1 el
mmHlo exterior ,e ema nchara dentro ele nosotros,
engran.&lt;l·eciéndose en nuestro eEl[)írit~ como ea
un ca11ce má, ámp,lio ~e extiende má;: imponente
y ma o-estuosa el a.crua de lo, manantiiales.
, ¡ .\h!
º el ·'Duque.''
º
'
I!'Precisaménte l1oy l
iara
Feis años que lo llevamos al Panteón Francés.
Iban mucho;.:, y entre ello,, entre e,a muchr• lnmhre (l¡_; e,tucliante, y lle periodista;:, de ~olíticos
y lk hombres ele e;:tac1o- íhanHlS los íntimos, Jo,
que 1-a noche anterior, en la re-támara enh1ta&lt;la )'
llena ele :;i]encio, jurnto á lo,- cirios rnñolientooeerca ele la, coronas de rosas blancas Y la, cruces
ele mu,go y ele violetas, pensábamos que éramos
los guardian,e, de un sueiio tranquilo, no la, centinelas de la muerte,, y que el poeta que dormia
allí dentro de lia, ,caja Je terciopelo negro y ornatos ele plata, nos arcababa ele ckeir, con ,:u inefabl{, v liabitual sornris--a -de resignado, Jo que
nunca· oírnos ele su boca : Yoy .á. descansar un poco ; edoy .en&lt;lido.
Sí. rendido por un cansancio que na,clie a,JiYinó ni supo aliviar, rendido de aventar la idea
á todas partes como el 11.Ye ele una raqt1eta, ele retorcer y entrenzar el pensamiento en ina.gotahles com hin-aicione.•, como en infantiles juegos
g-eométricos, de extraer de la memoria, como ele
fas minas de ru1 templo antiguo, lámparas Yotivas y sagrados objetos ,ele, oro, de inventar pirotecnia:-: fantMtica.s, súbitas guirnaldas &lt;l1e luce•,
lirios y margarifas hecho.;; con lla,mas de fuegos
f,átuos, camelia;, fa hricadas con fosforescencia de
luciérnagas. para üespués encender e~tas rá pida8
hrillazo11,es, ele ·un e~peso mar ele tinta,

Al derre-dor de esa tu111Jha nos soltamos, se deshizo el vibrnnte cordón de afo(}tos, y ca;da uno
tomó rutlll! disti.uta, como los peregrinos de los
cuentos ,cuando una hada, aiparecien.do en su r.amino. los separa.
_,',,.otros íbamos á hl conqui,b del ideal bajo
el cielo tranquilo y s-0bre \&lt;as campiñas perfumaoas. De pronto, interrumpió nue&amp;tra marcha
una aparición sombría : la. )fuerte.
¡ Ha.da siniestra!

....

¡ Y pensar que es ok,roente. e;; dulce, es consola,dora, en el instante en qu , ~e acerca á besar
k, blancas cabeza,; de los ancianos pensativos;
quo tiene mH piedad fu_blime a,l cerr~r l_os ojos
tamados de vtr tantas tristeza,;;. una m1semcoriliorn v maternal ternura para apagar, con mano
tiLWVe y hla,mla caricia, el ,la,tido de los corazones qu~ estrujó el doJor y golpeó el de~ngaño!
Ahí e~tá e::a reina octogenaria- tendida en su
túmulo blasonado, ruhí está e,c 111.úsico incomparable. e;e "diorúsiaco'' exccl~o, acostado en su
sarcófacro de flores. El,1-a vivió en una ele1·ada
cumbrt crnajada de esplemlore~ y grandezas; él
habitó en el misterio de Ja inspiración y cantó
himno.;; inau•Jitos, amargc·, y .estupendos, mientras se asfixiaba- la humanidad bajo la temblorosa excitación de toda;; las a1las. del alma. F1ie
un hombre que, como &lt;liee c,l filó,ofo, puso la
oreja. en c,l corazón de la volunhHl uni'YeIBa,l, y
sintió el Yiolento anhelo ,le ser como eornente
bramadora ó como arroyuelo tranquilo- para clerramarEe por todas las ,enas clel mundo.
l)ara Yidoria .. la muerte vino, pacífica y relicriosamente ·como una corte,-a.na compasiva; para
,,crdi llegó sumisa y e11amora.da- como la última
)[usa. Xo fueron heridas esas, dos cabeza,; de
nieYe, 110, fueron recosta-das. Y una voz que venía de lo alto, les d,ijo lo que á los niños ~uando
llega la no-r::he: Ahora, es preciso que duermas.

,Cada mirto es un herido;
La gardenia inmaculada
Es la blanca desposada
Esperando al prometido!
Cuando flores tú me pides
Y o le mando "¡ no me olvides!"
Y esas íiores pequeñitas
Que mi casto amor prefiere,
A las b'lancas margaritas
Les preguntan: ¿no le quiere?
"¡ K o me olvides!" Fresoas flores
'Te prodigan sus aromas,
Y en fos ho1ll'bros seductores
Se detienen las palomas.
LNo hay invierno,! ¡No hay tristeza!
Con amor; Naturaleza
Todo a,gifa, todo mueve .. .. .
Luz difunde, siembra vidas .. . ... .
¿ V es los copos de la nieve?
¡ Son pa,lomas entumidas!
Tiene un alma cuanto es bello;
Los diamantes,
Son los trému'los amantes
De tu cuello!
Tia azuce.na que te envío
Es novicia que profesa,

la "enemiga," en la que dejábamos sombras obscuras, rondando en torno de cabecitas blondas.
Ibamos en comunión de espíritus, -e·n himno de
almas .... ¿ A dónde? ¡ Qué importaba! A través de los campo;,, á través del olvido, allá lejos,
muy léjos, mientras la capital se iba envolviendo
en un va,ho azul y el tren serpeaba en las primeras ostribaciones del Valle.
Sólo Contreras sabía el itinerario, sólo él guardaba la clave del misbetrio-:
-¡ A San Raiael!-la gran fábrica colgiada como el nido de un águila en la. vertiente del Ixtlacihuatl.
-¡ A San Rafael!-gritamos todos.
Era el invierno, el irrvierno mexicano que tiene por corona un lago celeste y un fondo d&lt;3 blancas testas éLe volcanes; y allá abajo, los l~os, recogiendo perfiles movedizos y fugitivos matices.~
En "La C001pañía," una Estación del Interoceánico, tomamos un guayín que debía conducirnos
á la fábrica, una hora de camino; con un frío muy
vivo que eo cla.va•ba en nuestras carnes, que nos
aicuichillaba implacablemente.
Y la charla se desgranaba, el "humor" iba de
boca en booa, encontrando pretexto en cada inric1cnte del camino para correr libremente. como

Domingo 3 de Febrero de 1901.
ca, helada, y ''Venus abrió sus pestañas de oro,"
y ¡ claro! seguimos en. nuestras camas, en.tregiad'os
desde fas sábanas á nuestras cacerías fantásticas.
j De cuántas fieras libramos á la comarca!
-¿ Qué taJ ,el ojeo? preguntaba uno que aún
110 había abierto ,]os ojos.
-Bueno; ¿ y en casa?
Y fué saliendo el ,buenazo del SO'], tejiendo
redes de fuego en llanos y montañas, y se- rea.nudó el parloteo que duró; ¡ oh, qui·én pudiera
sobornar el tiempo! dos días, dos inolvidables
días, en los ql!Je se derramó el ingenio á mmoo
llenas, locamente, con la insubstancia'lidad de
quién sabe que tiene su escarcela repleta de monedas d,e·l oro de la juventud y lie la alegría, nuestro patrimonio de estudiantes y de poetas.
Bosq.u,es de San Rafael, ¿ no conserváis todavía
los ecos de nuestras risas? ¿ No recogísteis las ,est rofas de nuestra ch-arla?-Y á cada paso .u na improvisación, un epigrarrna, una saeta empapada de
donairo.
Ahí fué donde Justo Sierra comonzó su famoso "poem-a inédito :"
Lo reicuel'do muy bien, 0m una tarde;
La lámpara del viojo santuario
Que todavía, si la encienden, arde . .. .

•** no d1Uerman, .para qu e
P.ara que los chiquitines
no caiigan los pá11paidos &lt;le roAA, $obre las grande; miradas inocentes, ha l1legado Bell, el encantador Pulchinela humano que hai heeho de su
cuerpo un juguete ele resortes, de su rostro una
máscara y de su pensa.miento un almwén de
chascarrillos.
¡ Oh- cómo ríe-n los niños, impacientes, y sug€;;t,ionados, por esta "marionette" ele carne que
se ruporrea de una mrnera tan portentosa.!
Loo, niños ríen, ríen con risa$ sanas- con risas
buenas, no con las risas fingi.dai- y estereotipadas
r¡ue los "exiplo-ta-chicos" han pue~to en los artistas ele la. "troupe" infantiL
Pero
veroad que esos li~iputienses son nifio,.? Decícllo vosotras, maches qwe habéis
a,isticlo al "Principal." ·vuestra opinión será
sincera. Escuchemos .. .. . .

"es

Monumento á Munuel Gutié:l'rez Nájera.

el mar sin horizonte y sin ruido,

Grupo de amigos del Duque Job.

como exc·lamó una vez otro poeta melancólico,
rnnorto taunbién como Gutiérrez Xájera, en la
rnú,: radiante hora t1el día.
Fnterramos al "Duqu:: ., en una tarde lluYiosa
y cenicienta- emejante á aquella e·n que enterró
Daniel Ev;:sette á "mamá" Jaime, v. mi 111:ra;;
caían la$ :p,aJetada,; dt' tierra húmeda a·l fondÓ negro üe la hoca que abrió la tierra para tr-agar¡:e á
uno de n mstros más graneles amore5, qnie~1 al
pie de un árbol, quien inclinatlo en la barandil1a
(le un sepulcro, é,te á lo lejos, aquél Robre el
mi,mo montón de tierra extraída, nos Fentimos
pornídos del gran miedo ele la nacla, y con voz
imp.erceptible, pero con ,el alma entera, munnuramos un adiós que parecía, una oración. 8e lo
dábamos á nuestra jm·entud. á nue~tras ilm:iones
de adio, á nuestJ,a.s esperanzas literarias, á nuestra afa11os.a vida ele ~oñaclore,. )Iarcháharn°"' ele
fa mano, en "bande, joyeu~e:' y uno de la ipartida el más ágil. el mús fuerte, el rnú,: amado ~- glorio~o- más iutrépi&lt;lo, cayó á plomo, cuando•m.~nos lo
c~peirábamos, ,ca)'Ó rompiendo risas y ame-clrentrndo algazaras, herido por el golpe invi,-ible y cert-ero del des.tino, que es cruel, y es ,engativo, y es
trem ~11.do.
0

Y tu boca es una fresa
Empapada de rocío.

PARA EL CORPIÑO.

La,; campánula, hermosas
;, Sahes tú qué significan?
Son campanas que repican
}:n las nupcias de las rorn~.
- La~ campánulas hermorns
Son campana,; que repiran.
¿Ye;; qué rojas son la, .fre,a~?
Y má;; rojas si las be,as ....... !
; P or qué es rojo ,:u color?
Esas fresas tan suaves,
Son la sangre -de las aves
Que asesina el cazador!
Las violetas pudoro~as,
:En sus hojas escondillas
Las violetas mü•terio~as.
Son luciérnagas dormida;; .
;Ye, mil luces cintilantes
Tan brillantes cual coqueta,.
X u nea fijas, siempre.,errante-?
.... . . ¡Es qu,e- vuel11n las Yiole:as!
La amapola, ya es casada;

corríamos nosotros. Era un tiroteo de acru&lt;leza'
i Y v-ersos! i Y di-scursos ! ¡ Y poemas en e~1brió;;
"El_ Du,que" fué un átieo, un delicado zumbado 1:
Buenos dioses tutelares
de Iromas que se abrían en él como un Eembra¡ Dad,me ram-0s de azahares!
do do rosas ~ la llegadra. de fa prima.vera.
. ,i Qué c_ammo aquél! ¡ Y qué llegada á la mau. .... Si me muero, dormir quieto
s1011 SC'ID.Üeu dia~ de Don Pepe Sánohez Ramos!
Ba.jo flores compasivas . . .. .
-¿ Y la cena?
,,. ¡ Si me muero, si me muero,
-¡ Hermoso cuadro! Pero ¿ hay cerveza?
Dadme muchas siemprevivas!
-¡ Qué perspectiva!
}Yfanuel {;utiérrez )'(ájera.
-Sí, la de la cerveza.
, Y _cena'll1os ¿qué e~ oe-nar? devoramos, en un
ampho com:edor. en el que la vívida llama ael
,
hogar proyect-a,ba manchones r ojos.
i Y a la cama todo el mundo! Porque hay
granel&amp;, programas para mañana,muy tempranito.
¿ Qiénes éramos? Poco más de media docena de cuando
muchachos: Justo Sierra, Manuel Flore~, J esú~
la tierra, como casta desposada
Contreras, Luis Urbirua, Lean&lt;lro Izaguirre, mi
que ,e-spera en el umbra~ de la alquería
h ermano Guillermo, él y yo.
de blaneos azahar-es corona.da
'
¿ Muchachos? Sí, lo eran entonces unos. no l-0
·r púdica _y amorosa se estrem~e ... . ...
eomos ya otros, algunos lo siguen siendo; pero eu
. 1J na_ partida de ca.za: venados, jabalíes; y tamaqnelfa rubia tarde, d e cielo respland·eciente y vi- bien tigres y J~nes. Nos sen,tía.mos caip.a&lt;!es de
-vos flechazos de luz, parecíamos todos una banda- cazar h~t~ el mismísimo Minotauro que se preda de colegiales esC11pados d-e las aulas.
senta:&gt;e a tuo .... de nuestra •lencrua.
Y nos escapábamos; huíamos de la ciudad, de
Y llegó la mañana, clara, diáfana; muy blan-

EL ULTIMO VIAJE DE MANUEL

-Que es lo menos qu,e se le puede pedir á
una lámpara: que ardia, si la encienden -observó

sentenciosamonte el Doetor Flor.es.
'
Y aquella quintiBa, qwe fué arrel:&gt;atada de labio
e11 labio, al pie de una calda de acrua:
J wsto Sierra:
Estirpar la catara,ta
de la montaña sombría
Luis Urbina:
y el cristal deshecho e~ plata.
El Duque:
convertirlo en a:lpargata
de T,elesforo Garc•fa.
i Pobre humorista, conden-atlo por d1Ura ley de
vidn, á dil~p-idar. aquel caumi:t' que nos parecía,
a-quella. manana. rnagotable. en la faena diaria!
i Buen ,com·ensa1 ,en la hora on, que se es.cansiaba
el licor d~ la dicha! Aquellos dfae de libertad
aquella esca.p-,to•ria de colegiales, nos hicieron má~
q_ue nunca, rná.s que en la brega afanosa. de la
cmdad, mlás que en las entrevistas de redacción.
contemplar t~ espíritu blanco y a:1-to, a:lto y hlanco como da meve del volcán que sirvió ele imJm.aculado fondo á nuestras correrías.
Ahora, como ~n aquella mañana, duerme! y
de su oa,~~ de tierra mullida1 se escapa el wplo
de &amp;u oopmtu como el giro de un ave que remonta el vuelo.

Carlos _bia;: :i&gt;ufoo.

..

�VERDI.
Entre los genios musi~-ales
que la hwn.anidad ha producido., Vierdi, el incomparable
maestro que aca.lba de morir,
íué sin discusión uno de los
más populares, de los máe
apln.udidoo, de los &lt;Iue mejor
ha sabido ar:rast.rar á las multitudes y uncirlas á su carro de
triunfo.
En todas ,partes d.el mundo
6U repertorio esln en pie, el
moderno, iSobre todo. Y la
"Aide?' y el "Otelo.,'' alternan
en todos los teatros con lOE
"Hugonotes," con la. "Africana," con "Lohengrin" y con
'"l'anhausser."
A la ~z que inmenso su
talento, ha sido uno de los
máa singulares que darse pue-da, y presenta esta doble particularidad, que es más bien
fru to del estudio, del trabajo
y del amor á 6U arte que don
de su organización y de su naturaleza., y además que es talento equi!librado, normal, sin
ueurosismos ni "frontera,s de
la locura" &lt;'Om,pa.tible con una
vida metódica. y no turba.da
como la de Byron con escandalosas aventuras ni amargada
como las de D.8Jlte, d-e Miguel
Angel, ó de Beethowen por
profundas melancolfas, por
irrealizables anhelos, por la
eed ine:x;tinguible de lo extrallll!tural y M lo infinito.
A los doce años Mozart. alcanzaba sus primeros triunfos, y h'&lt;ll sido legendaria su
enfermiza ~recocidad. V erdi, á
semejanza de Wagner, ni
conoció el éxito en la juventud, ni sintió las ca.ricias de la gloria sin.o en una edad miwum ya
co:ufiruando casi con la vejez. De niño, más t1i:.e
talento, reveló dmmesurado amor al arte lírico,
vocación incontrastable para la música, dedsión
absoluta de llegar á la. gloria ó de morir.
AnÍim.a'&lt;lo de este deseo, e.rd,iendo en ese fuego
sagrado, estudió, trabajó y se ,lanzó á las escabrosidad-es de la vida de autor. Nada más vacilante y más incierto quia sus primeros pa.soio. Como su genio no era innato, buscó penos-amente y
por todas partes su ca-mino, y tar&lt;ló en encontrerlo. Como los reyes magos, siguió á través de
t!Xellall.Es áridos y desiertos, el astro más brillante
del horizonte musical. Ensayó todos los estilos; fué
Rossiniano y Be1liniano, Gluekista y Piccinista;
para él no había rufa vedada, ni camino obstruido; eambiaba. de sendero cadiai vez que creía en.tre,-er 11Il.6 meta. Cada ópera suya., rparece de
una época ó de un autor diferentes. "Atina" ee
prehistórica; "Rigoleto" propende á ser francesa,
tt "Trovaidor,'' oopañol; "Ot.€1Jlo," está inspirado
en los procedimientos de Wagner, y hay mucho
die Bellini y de Donizetti en las eavatinas de
"Hernani,'' :de "Traviat.a." y de las ''Vísperns
iio:iliana.s". El péndulo de su -prestigio, oscilaba tenazmen•
te entre el éxito y el fracaso, entr.e fa ovación y
la silba, sin desanim1:1rlo, sin cansado, sin desesp&lt;ll'arlo; pero ciwa éxito corno cada fracaso, eran
un paso adelante, un bloqUJe más de márnwl al
pedestal, una nuev.ai y bien aprovoohada lección
un progreso en su talento, un nuevo destello en
su nimbo.
"Tha.viata
~
'" "Ri ,:,aoll,e:tto '" el "Trovador," el
"Baile de Máscaras," habían, con inauditos éxitos. comprobado su talento y afirmado su alta
posición wtística: "Aida." "Ottello," la "Misa de
"Requiem," hicieron brillar su genio con el mismo fuego que los astros musicaJes de primieo:a
magnitud. Con esas inmortales creaciones sostuvo su posición a~ lado de Wagner y de Meyer1

boor.
¿ En qué consiste el talen to de V erdi? ¿ cuál

8'3

GUISEP P.E VEB.DI,
:t el 2í

de Bnero de 1901,

el secreto de su música? ¿ qué ha,y en ella que
conmuieve, que a!ITebata, que entusiasma, gue
trae á los ojos las lágrimas, á la garga.n.ta el sollozo, al corazón el entm,iasmo? ¿ cómo ha logrado enloquecer á las mams y oawtiVM y seducir á
los eruditos, á los pensadores, á los espírirtus musicalles superiories? Por una concien-eia plena,
perfecta, científica y social &lt;loel papel, d,e los recursos, de los pl'OC€dimientos y de las fines de
la música dtaam.tica. Esta7 como el &lt;1rama de
donde proviene y deriva, pinta la vida; }a., pasiones con su acento desgarrador, con su gemido doloroso, con su suspiiro melancólico, con los éxtasis de la ternurra, la oeguediad de los celos; y éstas pasiones, encarnadas en hombres reales, completos y acabados y no en títereiS y en manequíes. Cada pasióDJ tiene su expm;ión verbal y
su expresión musical, el murnmllo, el rugido, el
griito, lrai carea.jada. El hombre en'Mllora:do, c~
lérico, aterrado, celoso, triste, risuieiño, canta, sin
oontirlo, a,l hablar; m!Odula 1II1usicalmente su frase, vocaliza las emociones expa.nsiV"cl.S y de regocijo, declama, recita las majestuosas y solemnes;
agit!Wo por la pasión recorre gamas extensísimas,
triila, como jilguero, muge como toro, arruya como tólltola.
La e:x¡presión lírica de las p~iones, como la
descripción de las situaciones, estriba. toda en musicalizar J.a nrutural modulación de las voces, en
encontrar el ritmo, la ciwencm, la -esfera y el interv-alo adecuados, por ser naturales, á la pintura
de la emoción correspondiente. Aun en el diálogo frío y desapasionado, la iwmiración la interrogación, la ironía, más aún, el punto y 111
coma, tienen su.5 modulaciones e9Peaciales que es
posible, bien que ;no sea fácil, musica,lizar.
El W.emto de Verdi, su aptitud funélamenial ,
co;nsistió siempre en asimi1ar.:fl e.,a ID{Jdula,ción
pe&lt;,'11lia:r á cadia emoción, en discernirla, en ncentuairla y en reves.tirrla de colorido musical. Sus
personajes cantan; ipero cefildos de -cerca á hl
expresión verbal de su.s pasiones, dicen "te rumo"
ó "te odio," "sufro" ó "gozo," con el acento verd'cldero, inequívoco de su emoción, y la hacen

Domingo 3 de Febrero de 1901.

"ET, i'\-fUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

sentir y la difunden en el especlador porque !a i;a.ben expresar.
Wagner ae preocupó mucho.
de qwe la música dramátic.1 ii6
ciñera á la rux:ión, de qu,:, no
la entorpeciera ni la retar da1-;1.,
de que no la hiciera "eep, :ir
á 1-a puerta." Verdi se afarn;
por que la música no tr:lil"wnara á la pasión, porqu~ sus
personajes no rier8J1, como ú
ca.da paso sucede en los de•
Rossini y Donizzetti, cu•mdo.
deberían llora,r; en qUJe no
gorjearan la m~laneoli&gt;1. JI!
"trinaran" la Q.ngustia. Y Jo
fogró á tal punto1 qui:l na,1ie
ha superado el acento zalamero y corruiptor de ".L'\ ida" proponiendo á Rad-amés ln ÍUg'd;
ni la decisión de ó.,t,.13 al ento. nar el "si fuggianno;' ni su
desol'clción al exdamar: ·'morir
si pura e beUa."
Nadie ha pintado las sugestiones de la perfidia como
Verdi en el sueño de Cassio,c-anta.do ,p or Yago; ni la explosión de blasfemo exc-epticismo, como en el Ave María
de Ottello; ni la desespera&lt;'itm
molancóliC'cl. ni el dooaJienlG
irremediable como en la de,;pedida del moro á sus glorias.
Y en Francia, país de los músicos fríos, que sus.piran en vez
&lt;le gemir, que declaman en vez
de gritar, que murmura.11 en
vez de rugir, la Misa de Requiem se ha oa.llifiúado de "prodigio de ex,presión melódica."·
La: enumeración die sus demás exelcitu.des.,. ocuparía muohas páginas; pero el eje robusto de su genio, es la fidelidia.d y el ¡poder d-e su expresiónmusical oo las pa-siones.
Por eso todos lo amamos, porque todo.s hronos.
hecho y canta.do su música, cuanldo hmnos a.m'cldo, gozado, sufrido ó llorado.

llas -al peso de una caricia. Sus ojos
briHaJ1, pero no ya como los de la
fiera cuando acecha, sino como las
!áa:nparas que arden en el altar de
la diosa. Oidle cuando habla en
Chip-re con DesllMmona,: ese es el
único duo de amor que hay en el
dra ma. En torno de cüos todo
resplandece, todo canta. Hinchan
el aire grll03 de alegría, músicas
dulces, pétalos de rosa. La isla toda iparece consa.grac.a al culto de
Desdémona. Y Otelo, en la lengua
ardiente de los zaga.les árabes. murmura como en éxtasis: "¡oh, mi
hermosa guerrera!" "¡ oh, r.Cegrfa
&lt;le mi aJma." Si tras las recia::
temipestacEs han de v,enir calmas co
mo estas, quie-ran mugir y muair
los roncos vientos hasta que logr~n
despertar á la muerte!"
Despué., de esa escena nupcial, el
amor no ,'uelve á sonreír en la tragedia. ¡ Oh, noche de los trópicos!
Arrastrándoee entre la ve.!retación
lujuriosa, ha l]egado la víbo~.a hasta
el taJóri de Otelo y lo ha mordido.
Lleva ya la ponzoña envenenándole
la sangre; siente ya celos.
¡ Y cuán maravillosamente expl icados por el poeta! Otelo va. ya bajando la pendiente de la vida. "Es-,
tá en la edad en que 110 se obtiene
el a.mor como un derecho, 6ino como una gracia : graci,a, precaria, dón
muy fragil. Los úl'.timos amore5
e&amp;tán llenos de &lt;lielicias. ¿ No queda. 1o mejor del vino en el fondo
de la copa? ¿ El noveno cielo no
es el má, hermoso? Pero también
están ~-lenos de angustias, por
lo mismo que siendo los único~. son á la vez irreparables. La zozobra le:
muerde el corazón, cual gu..o.ano escondido en una
fruta de Otoño. Su leaho es Ullla tiendca de campaña surcada de peligros y '(lle alarmas. No duerme el hombre entre los brazos de la muj•er amada, sino i~quiet.o, con el oído alerta, peTsegui,do
en el sueno por fan"ta$ma.. ¿ Quién 1e areo-ura
que mañana al despertar enconrtraní ,m el ,]~-cho
á la mujer _que_ a,m_ó? De ,aquí el -dolor profundo, la suspioac::a vibrante, la ansiedad de a.varo
oculta.dor de su bE'Soro. que caractecrizan el amor
de Otelo.

,

-

Cecilia y Margarita Gutifrrez NAjera.-1896

- "Preferiría-di&lt;Je al sentir las prirn.eras sospecha1:--€er un sapo ó vivir en la sombra de 1os
cafabozos, á cr,eer que disfruta otro Ira más mínima ccwa de la qll'e vo amo." M:-ás ad~,1ante -ex-presa con energía, cles.g,arra.aoa:a, el vacío m~tal
que -dejó en él ,su amor arra!IlJCaido :-"¡ Despe-dido del santuario en dond,e deposité mi cor azón. . . . . . . . . . . . . . del santuario en donde es
fuHza vivir ó renunciar á la existencia! ¡ de la
fue~1fo en que corre mi -corriente,_ porque se secaria en oh-og canales! ¡ Ser arroJa&lt;lo d,2 ella y
no poder g uardal'l a, sino com-0 se posee una cis-

terna en cuyo fondo, hediondos
sapos ahuy-éntame y pululan. ¡ Oh,
paciencia., joven querubín ele lal&gt;ios sonrO'Sados, muda de color al
oír esto, y sea tu ro~tro Ei niestro
como el infierno!''
Los celos van crenienclo ,. enrodándose en el alma de Otc[b como
llamas en un tronco de árbol,
romo rílboras en el ,cuerpo cL2 Lao{;0D te.
Ya lo el.libren, va, Jo cmvuelven &lt;l:e pies á cabeza. · ya él es
lodo celos. Lo ahogan esas •lean as;
lo sofocan es-as víboras. Sólo le dejan libre los ojos para que Yea fantasmas que no existen; los oídos pa•
ra que oigan p-alabms espantosas que ninguno otro o.ve, porque
~uenan dentro ele Otelo.
El templo se clerrumoo ¡,o])r e el"
giga,11te. Ya no ha,· e,peranza l&gt;íll·a
él ....... Ya no ha1· De-5d-émona.
Las pupilas ~e le im;ectan &lt;le sangre; ve todo rojo y i&gt;iema estar en
el infierno. Sn som,hra llena el
univ-0rso y el univerro todo es sombra para él. E,n un iwtante. todos
•;ios astros cayeron al a,bi,omo. Durant,e un segund·o, junto al mar
d?rmido, en la playa de Ohipre, fué
dwhoso. Y e,e rn6und{) huyó rau- do, como l~íquis, con su lám4&gt;a1-a
de oro en la mano. Ahora :ya no
es amrudo Luzl:el. Luzbel, c·uando
cayó del Paraíso, abrió las alas é hizo la noche para el mundo. El]
am~r en Otclo, al caer de espal1das,
herido por el puñal de la perfidia.hizo la mu-0rte.
,
Idoo, horas, idos, como esclavas
nubias, cargadas de teooros, de
. ,
area1::, con las joyas que robasteis a "·uestro amo! ¡ J1dos con sus -E,peranzas,
con sus a.mo:roes, con sus triunfos con sus besos
con sus delicias, con su a,lrna.! El en cJa noch~
Ya en bm,ca de la muevtc. Ya á mafuur, _porque
es fi,erra y lue-go va á morir, ponque ama muoho. Ahor-ai camina ml.ís •lentain~nte y con la
neta cl•!IJvada on el suelo. ¡ Oh si la ºtierra se
abriera y s-i la noche le traga;a!..... Pero ,e,¡,
p1ieciso que Desdérnona rn~umba. La. sangro d~
las palomas es gra,ta al do3'tino. Fuerza es qu,e
muera....... Y que Otelo duerma el eterno
sueño en la almohad,1 doE· Desdkmona.
Manuel G u tifrre1. NáJert,

------·•..e:- --OTELO Y TAMAGNO.
Por entre la tiniebla., descogida brutaJ.mente.
ábrase paoo una figura enorme. Ee la de Ot.el-0:
Av0illza lentamente y con la cabeza baja -como
hipopótamo. Quiere dejar su hualla honda en
donde pisa, acaso como signo de doill!i.nio. Si
encuentra Ullil. maraña de juncos cenándole el
camino, no esgrime el hacha ni de un iajo .die&amp;
barata el obstáculo: va derecho á él, entra en JQ
malla y se quiebran los juncos, ,cual si fueren
vidrio, ó ,se inclinan dóciles como do seda..
En los palacios, en las ciudgdes, falta ai~ á
ese hombre. El es del bosque. Le. bóveda forma.da por las encinas gigantescas en su bóvoda.
E,1 cedro es su tenebrario. Se complace en haHarse cara á cara y á solas con up. león y verle
fijamente. Le gusta que la montaña le cont.e.ste
cuando él grita.
Anda con la cabeza baja, paso á paso; pero
cuando alza el cuello, cuando yergue la frente~
sentís respecto religioso y el silencio en ob$Curas
ondas va extendiéndose alrededor de él. 8in
embargo, esa. fuerza no es diabólica. No l1ace
mal á nadie. Es la fuerza noble, señora ele sí
misma. No teme niw-a. Se mira, ufana de su
arr-0gancia, retrata.da en el torrente.
..... Un día esa sombra sabe que tiene estrellas, sabe que ama. Ha pasado un ángel por
Oa obscuridad. Otelo desde entonces ya. no es el
mismo que era a.ntes. E l indómito cae de rodi-

CUENTOS DE MI VIDA.
MARIPOSA DE AMOR.
Anoche, no sabiendo á don&lt;le ir, porque esta liante polvo de luceros que, como una lluvia de "aé
· ... y una Zarzt1d:a. na,cional que t.
. º noro cl11co,
eiudad de lféxieo es muy poco diver~ida en oca- plata caía. de los e:iplendores si,derales.
Juzgar
por
el titulo debí.a de &amp;er una bur'.aa y 'p-~
1
siones, fuíme sin rumbo, callejeando, callejeando.
.Ahora. las ciudades modernas hain. perdido ese t:ante paya,,ada.
y más entretenido e n :,eguir los saltos y vuel'os e~canto. Los focos a'.éctricos han matado la poeCan:t~ndo un bostezo, &lt;mtré; }}edi Ltu billete t,n
de mi aburúla imaginación, que en contemplar ~1a &lt;le la luna, un foco más ni tan brillante ni
cl
&lt;le m s,dera enjalbegatla con un
la uniforme soleda.d de estas avenidas, cuvas tan úti,l como los otros, que' Ya por arriba olvi- en garitón
0 UJero
1
t
d 1
aceras, de una rectitud desesperante, re alinean, dado y triste, rodando entre l;s nubes c~o el f _e cen ro, 'l)Or once asoma'ban wna.; manos &lt;le
~cmeroso, Y, alz-ando )a cortin-a Ycrde, de t erestr ecM.ndwe •p1:1ralelamente, hasta jun,tarse en el itltimo ,hotóu el-e la ch upa del PiQrrot íl'~~ndia.rio.
c1~pelo chaiad,o y mugriento, me introéluje en la
horizonte, sin un zig~~a·g, 5in U!Ila ondulación, sin
Las 1e, dE Mu~set 110 ~xiston ya; el pobre Esun tropi1Ezo, inflexibles como rieles d e vía fé1Te-a r:onceéla no hu,b1era. pod1élo hoy rimar su "Estu- sa:m. de espedaculos.
La impro,isa,da construcción &lt;lel teatro. dáhale
tendida en la llanura.
&lt;lrnnte de ~a.l amanca.'' Ahora si que la luna es
un
aspe_cl:° de- barra.ca; todo estaba aJlí hecho co n
En otro tiempo, pasear al acaso, por callejones un mundo muerto, bic•n muerto: q,ue entierren
1~al~s
TleJos y mseres rrpolilUa,dos, silla5 de e uiy plazuelas, en un plenilunio de Enero, era ele ese cadáver en la gran foffi azul del horizonte·
l~bno
m~fagro~o, barandales de barrotes torcidos.
un inocente sabor romántico. Halbfa, ~n ecl aire e, inhumano tenerlo imepulto. ¡ Con razón está~
&gt;. :,n
paredes, en los objeto;:, una huella oh,,:
cosas verdaderamente divinas: azules transpa- tan pensativas 1as e"trellas!
cma.
e
mnobl~•
de po:lvo ~- trasiego, marca re Ll"rencias en lo alt-0, e11 los cielos, en las montaña;; ;
nan_te que dElJa, al paso, la mu,ltitud ]ºena ali~
inmensas placas de cla,ridad argeil'tina en lo hacurrn.
· '
•••
jo, en el pavimento que no parecía de piedras
:~Jia. ~ente: e,n las primeras filas, truhan es y
toscas, ni de baMosa.-: gastadas, sino suelo de mo- . ¿ D. ccia
' '-. . - . .. ¡ Al1 , ~•;
' quo callejea.111(:1-0. ca.lle1, os' ~e~tad.05 ~n posturas rufianescas-; en los
saicos radiantes; súbitas refulgencias en la ob.s- Jeando, d1 con ~na punta, un ám.plio mal"co de
palcot&lt;, ~emc-Jantes a los aposentos el"' lo· "
curiida·d de fo3 muros, chispas es'trellad:as en los luz crnda. engmrnalclarlo de incandesceDJtes mlo- le~"
\l'
..
e•
"
corra.' .os curs1•s y bn.r,gues-es del barrio serios
cristales ó pre,ndidas en los ·hiecrroo de las -venl:,a- ?,ºs rojos como vol~tas l~minosas. ¿ Qué era aquenas, efímeras púas y astillas de reflejos en veletas 11,o? )Ie detuve a curiosear: 1E ra un teatro de :;~ni:s, r~mo a:bw.rtos en la representación /
e
•
' e . - mosquete," el prnpulac-ho apreta,do,' in ~
y -pararraiyo•s, 1istone; de cabrilleos en el filo &lt;le bnrrio.
azoteas y corn ims, perfiles feéricos en cú pu\:as y
Y en un cartelón colgante, h echo de l'IEIIIliendos quieto, pma &lt;l,e cahezas gre_ñ,udas que gestioulaban
campanarios, rjncones de sombra para ewonéler de colo1·es, como ~~ traje d e Arlequún, leí el pro- en}ª penuilllbra con_un "1:1ct_us" imbéól.
rnústerios y fantasías. y en todas partes un bri- grama de la fun&lt;:1011: "tandas," viejas piezas d·el 1 En el foro. pequeuo, pr1m1'tivo, fabricado como
a cama de Don Quijote, en cuatro mal l,isas ta-

ªª .

:ª~

P:

�Domingo 3 de Febrero de 1901.
:Was sobre dos no m1l'· i¿uales bancos, hacia el
:fondo, una e.le ~oración· ipinta.rrajeada al capricho
:' ,:.i una perspectiYa infa_ntil, y, en pri1°:er térJJÜno, tres grotescos cómicos, desproporcionados
para aquel estrocho escenario, con ca.ros €[11badurn,adas de albayalde y carmín, vestimentas de
u,o remoto. mímica de :e:a,ntomima ile aldea. y rnccs de g-arganta c,:;tropeada.
~o sé JO que oí ni me im¡portó: salieron mu&lt;;had1.is semi-destmd,as, hubo copl-as y picardías
l[UO prorncaron
risas y ceceos, y un• piano de
cuerdas rotas y un troru:bón enronquecido por laE
ab-Olla&lt;lurai;, desafinaban rabiosamente conatos de
mn8iquilla pegajosa.
Yo, con el hilo de la fant11.Sía y la rueca del
rccuer&lt;lo, andaba tejiendo en mi infério,r te.J:as de
Penélope : me aiburría, decididamente me aburría.
De pronto, al fijarme á la ventura en la escon-a, donde vestidas como Dios les &lt;lió á entender, eantab-an ·'tres mariposas del amor" el wals
de las "Instantáneas," me dije, rápidamente reJrnesto de la ,igilia del fastidio :-Yo cono¡-,co á
- eBa mujer; ¿quién es?
1 concentré mi atención, sa,cu.diéndola. para
{¡uita1•::e la modorra. En efecto; la mariposa ele]
lado izquierdo, la de amarillo ohillante, flacucha,
tristona, de moYimimtos tor,pes y como avergonu,do~, evocaba c·n mí una memoria lej-ana, de esas
muy escondidas, muy vagas, que nos atraen y nm
de~e:,pera)l con rn imipreci.ión y su 1ejanía.
;, Cori~ta del Principal, €'levada á tiple de barrio~ Xr·. pene-aba para mí--que no fué entre
bastidores donde conocí á esta chi.oa, desmañada
ni en ·'juerga," no, ni en jolgorio, como una de
tantas aventu.reril]as insípidas, que C'Il una hora
pam·n l' or la vida de un scF.tero joven, sin dt&gt;jar
otrn imp.resión que la de una profunda lástima.
De,)e luego, notába,;c su poco hábito de prest&lt;nlal":'e en público, y en mallas, y de hacer eYO•
lncione~ escénicas y movimientos volu,ptuosos. De
- fijo que nunca llegaría á bailar fü "danza del
vientre.·•
¡ Era cla-r o ! De los c,ncajes burdos y sedas corrientes d EJ corselete, ajustado á unos senos sin
rc!iel'e .Y á. ntUt cintura sin flexibididades. salían_
los hrazos delgados, de carno blanca y floja, brazos &lt;le niña anémica, que se levantalil sin gracia
y eáén eon -pereza; y de las alas de crespón, enmergía. con su tocado de ctterutas y piedras f.alsa,,
1ma cabecita rubia, ele oro opaco, un rostro dr
facciones adolescentes y aire de candidez y fatiga, "'f en cuya boca de labios finos, se egbozaba la
sonrisa. quo, por mal fingida, era un mohín_ de
coJ-t.giada contrariada.
¡ Qué contrnste! Sus compañeras sí que tení-an
el "físico del empleo:·' gru~e mocetona,s, &lt;l·e
gordura modelada con ai'!godóm, formas recias, caras cínicas y coquetería ordinaria y provocativa.
Me interesó la mariposa amarilla, y busqué, entre mis rc:,cuerdos, el rastro d'8 un suceso acO'lltecido. Para. salir del bosque, Pulgarcillo seguía
migaja~ do pan; yo buscaba, migaj,as de Yicla, y _no
1-as hallé.
Lo~ espectadores, enfurecidos por una sensuaJicJad ::':llvaje, como la ebria de Cam:poamor. pe~
dían: ¡ ~Iás! ¡ más! L as muchachas, c1es.fallecidai,
por el ejercicio, dc-:,pintada.s por el sudor, respirando con fuerza Y dificultad. bailaban, al compás
del piano rofo y· del trombón abollado, el; wal~
vul¡rnr y canalla, que enardecfa á aquella, muchedurrubre sacudida por un vértigo de derno.
y :·o pen•aha e!'ltretanto: ¿ Qué haces -ahí maripo...a perdida, gusanillo de encajes burdo;:, pobr.e criatura ele ojos clar os y melancél"ico;; qu•2• me
hablan de un pasado que no iecuercl0. pero que
o,:toJ cierto de que es algti puro y sano, porque,
en merlio de este olór de perfume barato ~' transpira.ción popular, J-lega_- á mi espí.-itu una, suave
ráfaO'a il.e incienso; qué haces ahí, mariposa amariHa~ s:mbcl'.lo de tristeza, encendiendo lascivias
)¡1:uta.Jes. á par de tus comp-añeras, la.:: otr,1s maripo,-,1S de alas de fango, insectos nocturnos que
rnnda,n m torno de las f Jres del mal. de los he~os que ºt. H•nden y de las Jujurias que ;::e puilren?
·
· Al concluir la " tanda.," sentí impulsos, de en-l
.Árar en el tablado, de preguntar, de in9.uirir, de
v€r de cerca á €Sa tiple de barrio, y decule :-Yo
conozco á usted hace mucho tiem'po ¿ no es verdad ~ ¿ quién es usted? ¿por qué vino usted aquí?
Me lernnté; interrogué á cualquiera:-¿ Por

elóndo queda el foro? y me contestaron : por ali í.
Atravesé un patio lleno de escombros y de
chaircos, oon arcadas que se abrían en la sombra
como enormes bocas de piedra, y, por una puerta
exigua, desvoncijada y que daba paso á un fleco
ol&gt;lícuo d~ clarid11d roja y humeante, ví entra.r :
,;alír figuras de ftniebla 1 con una precipitación de
1,e:ptiles que entran y salen de su escondrijo. Lo
adiviné: era la puerta del foro.
.Mientras me acercaba, iba oyendo ecos y rurnmcs de disputa, pr.C:a,bras obscenas, carcajadae
die mujeres histéricas, gritos ele hombl'cS borrachos, batahola de muebles que se arrastr-an, y aquí

Domingo 3 de Febrero de 1901,

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ~ffiNDO ILUSTRADO
Li. casualidad, en esta ocasión, no quiso traerme al retortero, y en um1s -cuantas horas ajustó
las ouenoos á mí enredadora fa1Utasía. ¡ Ay! ¿por
qué no sie:rn¡pne ha. sido '1o mismo esta caprichosa?
Para e~ribir esta página íntima. de un desbarata.do é id.'eal libro de memorias, me he sentado
á mi mesa de trabajo, mplllentos después de descifra.r el misterio de la .::ma.riiposa de amor."
¿ Que cómó fué? Muy soncillamente, en la Yía
públi,ca, á :p~:Cno sol, sobre la acera invadida de
tranr:nntes, en el corazón de la ciudad. Yo iba
&lt;ldrás del sillón clel pa:ralítioo, -del sillón que ro1

\

~

bella y decidida actitud, desdeñosa
-de los que se paraban á mirarla con
1liilA cu!nosiood sonriente.
Y entonces fué cuando despertó en
mi memoria el episodio insignificante.
Ya sé quién eres, maripo,a amarilla,
bailarina &lt;le mo\'imien tos torpes; ya
sé quien soi~, cabecita rubia. ojos
dlaros y melancólico~, pe.rfil de adolescente, figura candoro~a y angélioa;
sois un día puro de mi pasado, soi 0
una visión pardisiáea ele mi juventud,
sois una. e,trofa de mi poesía virgen,
sois una llllk'á de mis primeros versos. soi,; un sueüo mío.
;\h, hija del ora,tlor, muchacha primorosa, Of'elia de ca;;.a pobre, que t~
asomaste por c•ntre las hojas y las flores de tu., macetas para gritarme desde
arri!)a. desde el correüor, á mí que r ecargado en una pila,tra del patio, te
Yeía:-"Papú" no tanla, suba usted1tiña sonriem,, ) r.111,1hle, toda pur,~,m
y frescura. como la rosa que cortaste
par:' ofre1·é•rrnela, niña charladora e:olhO un pájaro, rnimo~a y tierna como
una madrecita pn--rntida, que en la
p.emunbru de una techumbre de campánulas, com·er;,aste conmigo de la
María d·e Isaac.:: y de las ri,mas de
Be-equúl', ¿ dónr1o ' e,tá tu felicidad,
dónde tu hogar. y tus libros castos y
tus flores recién abiertas? ¿dónde está mi fe.
dónde mi juventud, dónde mis estrofas sentimontales?
Ahora es cuando ato la. cinta violeta de tu re- •
·&lt;&gt;uerdo á los corclelf's ásperos de Ill!Ís penas, }" me
·doy cuenta de que, entre la buJ1iciosa algazara

del bien, ru brazos que te Levantaran
al resbalar; no hubo en Efrain que
enflorara tus tristezas, ni un "gnomo"
d,o la leyen!da becquer iana que te susurras.e al oído cánticos de bonda1cl y
de hermosm'a.
Besa, be,a á tu padre, bésalo mucho;
es ,lo único blanco que t e quedia y que
pronto te dejará t.im bién. Cada uno
de tus ósculos parece ,pecl.ir pet&lt;dón, y
de&lt;;ir :-Ya lo ves, viejecito mío, yo no
tengo la culpa. Y es verdad, no la
tienes; ¿ qué culpa tienes de qu.e te h l·
yan quitado la.s otras alas, las d-e la
inocencia y la dicha, y te h-ao'an puesto estas de trapo con qllie te dis-fraz,1s
de maripo.::11. del amor?
Coppeé, Francois Coppeé, cantor ele
l'os h unülde.s y de los desventurados,
,; qué te ha, he~ho que .10 me acompa1
ña;s á \1,r e,tas triviales y doloPofas
tragicomedias de la calle? ¿Por qué
tú, poeta de lo tierno, te has vuelto
defenscrr d,e lo injusto? ¿ Por qué en
vez &lt;le e~cribir p01emas, escribe,; libelos políticos? ¿ Por qué ennegreció
el odio tu 2l)ma seren-a, como cuandc
ál¡;uien reivuc.1\'~ el lodo clel cauce
para obscul'!:Ce'l" la transparencia de
las onldas? ¿ Por qué no e::tás cc11J
nosotros, alma conternplativa y pia-

rlosa?

de la l ueha. supe ue tí co::.as amargas; tu matrimonio co11 un poeta que murió en el hospital de "delirium tremens;" la caída de tu pobreza á la miseria; tu primer niño, nmer to de hambre. tu horrible }' lenta y oc:ulb1, perogrinación al abismo. En
ella no halla.;te hachl• que te enseñaran d sendero

i Oh, buen Cappoé, he aquí á dos de tus héroes; un viejo y una niña. un gusano de la tumba y una mariposa del vicio, que se unen en un
beto y una lágrima!
i Si tú lo viera", quizá volvería,; á escribir "Cuentes s-cnci llós !
Luis C Crhina.

Llegan por pequeños grupos, bajo la vigilancia
de un empleado de las Agencias de e-mio-ración.
Les ha sido preci3o, de,de luego, hacer,e ~acunar
La ciudad de Bl.'c@en es tan importante des-tle el
punto ?•e vista de la exportación de brazo&lt;, que
el Gobterno de los Estados Unirlo,. so3tiene allí
co.nstantemenlc á un médico americano encaro-acle.
id-e la inspección ;.anitaria. A fin de evita~ la
propagación de las fiebres cont-aigiosas, el "~ord-

ALEMANIA ~MODERNA
UNA PARTIDA DE EMIGR \NTES. ;

'

\

'

f

·y allá voca.Jizaciones y "fermabae'' in.thábiles, d&amp;:;entonadas y ridículas.
E[ escándalo IIlle contuvo. Aquel antro, ma&lt;lri,,&lt;TUera de vicios, me repugnó; y r0S11.élt.amente
Je volví 1a espalda, y salí á la calle. á respirar el
~bientie: desinfectante y frío de la noche.

**•
Ya iéoo mañana, al despertar, me asaltó el recuerdo del teatro de barrio, y se me clavó en la
fnente á manera de obsesión insana. ¿ Dónde ·había yo conocido á la mariposa amarilla, dónde.
en qué repliegue de la memoria o,taba este insio-:
nifica1nte episodio de mi existencia en el que la
muchacha trislona hizo un pa.pel breve pero simpático, no me cabía duda, simpático como una
&lt;l'lrlce y fugitiva sonrisa?
1A casualidad, con sus inesperadas coincidencias, con· sus golpes t rn lrales y efectistas, suele
dar solución extraordinaria á estos pequeños prohlemas del acaso. Es el:::a quien ata y desata los
frágiles nudos gordianos con que algunos ilusos
entretenemos á la traviesa. "loca de la casa." .A
· Yeces se detiene mucho para terminar,-como re.p_artidor qu~ retarda la ~ltima entrega-estas cunosas novelttas _de la vida; á veces, en cambio,
muc_has veces, v1o•Jenta la conclusión como folletinista disgustado de forjar enredos inverosímiles.

&lt;1-:i.ba con lc•ntitud, empujado por el mozo distraido.
Todo ~ mundo lo ha visto · en él se acurruca.
bajo el somibrero hongo, un ::ictogenario d.e me~- .
lena y de barbas muy largas, m11y espesas, muy
blanc_a,s, que, con lo tupid.o de las cejas, blanoae
t~.mb1en, muy blancas, 34&gt;enas dejan entrever dos
OJnel?s nuertos, y la ~unta de la nariz, aguda y
am¡ariUenta como el]/ pico de ·u.rut. ave de rapiña.
Ese hombre fué un orador, un periodista, un brioso combahmte de la id.ea.. Yo alcanoé sus últimos triunfos y lo ví Hogar á la gloria, envuelto
en un aura sonante y luminosa encorvado pero
_.,..ra.a y por el 'dolor, porque
' est
no t u r1·.~·do. ,por,1a. t'l
hom?re fue asumsmo un perpétuo herido die la
fatalidad y de la suerte.
Sus victorias sangraban.
No me conoce ya; á nadie co1:oce, va, es decir,
lo llevan por esos mundos, inQonsciente y senil,
e~ busca de la fosa e~ que han ele c-aer para
s1e1:1pre, una cabeza fatiga.da de ,pensar, una entrana cansada die latir, un cuerpo abandooodo de
todos -:-( de todo, hasta del sufrimiento.
- )'."o l ba detrás del silf.Qnc Y, de repente una senori~a, una ~oll-a, como decimoo, desde lejana dis~anc1a ech,ó a c?i::iier hacia, el paralítico, y se arroJÓ_ sobre el abierta. de bra_zo~, ágil, flexible, sin
miedos pudorosos ni encog1m1entos vergonzantes,

La -emigración es uno de los principales re,cun,os para las célebres y poderosas Compañías
,d,e na ,negación de Bremen y de Hamburgo. La
"'Norddeutscher Lloyd" y la "Hamburg-Amerika"
han lLgado á ser las más importantes empresas
11narítima!:i del mundo, gracias á las mul.titudes
"'exportadas" de Europa á América.
l!.n 1898, el "Xorddeutscher Lloyd," solo,
transportó á 53,223, entre hombres y mujeres expatriaidos.
Antiguamente los alemanes proporcionaban el
mayor número de emigrados; pero hoy están en
minoría, á causa. de que su país natal puede em¡&gt;lear casitodos los brazos; y ll'a.-, Agencias ti:enen
que pro-curarse su clientela m:ás lejos; tras laE
:fronteras.
Cada semana, todos los hambrientos de la Europa Central, que han encontraido iel medio de pagar el viaje trasart:Mntico, !:'e dan cita ,en Bremen,
esperando la partida hacia Jlejanos países.
A las 7 de la mañan-a, merece contelJllPlarse la
Estación espeóal del Lloyd. Una; multitud tan
miserable como abigarrada, lllena Oos andenes. Po,cos alemanes; la ma·yoría es de polacos, mazures,
gorales, rnthenoo. húngaros, croatas, bosnios,
,c,tc. La Galitzia ha proporcionado Ia mayor parte de los emigrantes.
Esta gente arrancada á su suelo natal, á hs inmensos bosques, á las llanuras, á las montañas,
-sobre todo, donde el corazón se adhiere, como una
raíz á ll'as rocas; e;,,ta gente parte sa:biendo apenas
:á dónde se dirige. ¿ Qué van á hacer á América
€stos pobres &lt;le Galitzia, de rostro escuálido, por
la rnü;eria? Yan á trabajar; pero ignoran cómo
y para quién. 'C'n pariente ha partido antes que
io1!-os y ha escrito que por allá faltan obreros y
hay pan para todo el mundo. Les ha propuesto adelantar1es el precio del pasaje; y ahora se ve,
-en poblaciones enteras, que todo el elemento joven y ansioso de vida, aban1dona su tierra natal.
La mayor parte de estos emigrados, se destina á las mina.~, y ca.usa e;;itremecimiento el con6iderar que algunos de los que han respirado
'Siempre el aire puro d e las campiñas, y se han
haibituado á la hiz plena, van bruscamente á cambiar su hermoso sol por la lamparilla, brumosa
cirwtda .de tela metalica.

&lt;leut~cher LlO)'cl, .. posee igual mente en /.a fronlera rusa, cinco estaciones de cuanentena.
Poco á poco los. emigrant,es se acrrupan en la
Sala . de es.pera. Hombres y rnuje~es que han
per cl1clo tod-a individualidad, y hasta ¡el nombre
llevan los primet'◊s en el sombrero y las segunda~
en el corpiño, cartones numerados. BJ color de
éstas cartulinas, difiere según se trate de hombres solteros, de mujeres célibes ó de matrimonios.

1

Un a emigrante alemana enriquecida.

.

.

�Domingo 3 de Febrero de 1901.

-¡ Gracias á Dios, Doctor! Tú: Alejandro, co-.
dico-na.die •como Ullla mu¡jer pare decir tí. un
rre en busca, dJel sacerd-::&gt;te. Tú, Ramón, ve á.
enfermo que se acerca la última ~-ora, ~o me
limito á recomendarles que no pierdan tiempo. traer al escribano. No hay que perder ni un
E-sto va que vuel~ ah! No creai-s que ese a;ivio instante. Así lo quiere P apá. ¡ Que pongan el
dure mucho. La entraña esa está muy lastima- coohe!. ....
-¡ Vlá.monos en el mío!-dijo el Doctor.-Y.::&gt;l-.
da. ¡ Horroriza la irregularidad del pulso!
veré
esta tarde ..... .
-¡Vd., Dxtor ! . . . . . . -suplicó uno de ellos,
I
Y los tres salieron.
- V d., el viejo amigo de la casa; ¡Vd., el cariEl Sr. Dr. F.ernán&lt;lez, levantándose y compo- ñoso médico! ..... .
II
-Deber penoso me impones.
niénklose las gafus, &lt;lió á uno &lt;le los jóvenes la
-¡ Yo lo hil'ré!-,exclamó J or-ge.-Dur-::&gt; es el
receta que acababa de firmar, y éste la puso en
Escriba.no y testig-::&gt;s aguardaban en el salón,.
trance, el paso gravísimo. . . . . pero no me falmanos &lt;le un liwaiyo que esperaba en la prue-rta.
acompafüi.&lt;los de Luis; Ra,món, Alejandro ·y Jortaren
ni
energía
ni
v:rlor:
apuraré
has~
las
h~ces
-Estas enfermedades cardiacas, tan obscuras
cáliz tan amargo. Y no perdamos m un mmu- ge, nerviosos é inquiietos se ~aseaban en el coy tan misteriosas, son de lo más traidoras ....
rr.edor. Mrás de una hora hacia que el P. Lóp,ez:
to
. ....
Los cuatro mozos palidecieron.
Sus tres hermanos le d,etuvieron.
estaba. a!l lado del enferm&lt;&gt;.
El médico prosiguió :
De pronto se presentó .en -la sala el ~acerdote.
-¡Jorge,
por
Dios!
-Pariéceme qwe hemos Uegatlo al prineipio ...
-No
teman.
P:rooe,deré
c001
prudencia,
con
Forzada
serenidad di-simulaba su emoción.
del fin!. . . . Tubo ser franco; haría muy mal en
tino,
con
la
maiy-::&gt;r
delicadeza.
Esto,
por
motivo
np decir la verdad, y en fomentar en y des. ilu:
siones y esperanzas que DO &lt;lebeD abl'lg.ar. Mi de respeto y de amor filiales, corresponde á uno
pobre amigo DO vivirá muoho ... . . Vamos muy de nosotros. Si al venir al mundo, fué nuestro
padre, qui-en lleno de júbilo y rooi.ante de alede prisa .....
-Pero, Doctor . . . . -repuso el más joven,- gría anunció nuestro nacimiento, es natural y
con eso ¿ quiere V d. decirnos que ha llegado ,e-l debido, que, en caso com::&gt; ~l presente, al saber
momento c1e que Papá. haga t(1,tamento7 y de -que Papá está. próximo al sepulcro, sea uno de
que dicte sus últimas disposiciones, y, en poca1: nosotros quien le diga que no tardará muoho la
hore. de la partida!
palabras, que se pre.pare para morir?
.
Nadie contestó.
-¡ Sí !-contestó tristemente el facultativo.
Y Jorge, presa del do'lor, casi ahogado _por los
-Por mi parte .... -,excl.a!JllÓ el may-0r-:-· ..
no pienso ni -en bienes ni en intereses. ¡Si no so1lozos, logró, al fin, dominar su angustia, secó
hace t-estamento, que no le haga! ¡ No ~ nece-- sus lágrimas, y sin aguardar la respuesta ~ sus
sario! Y así, conw yo, piensan todos m1s her- hemnanos, resuelto, decidido, firme el paso, encaminóse hacia la habitación del enfenno.
manos. ¿ No es cierto?
Y Alejandro, y Ramón y Luis, uno en p::&gt;s diel
-¡ Sin duda!-dijo Luis.
otr-0
sin decir paJabra, cubriéndose el rostro con
-Pero un hombre de negocios, como el padr,e
de V des., por bien a.rreg'lados cpie teng~ los ~u- las .:Uanos, se apartaron del médico, y cada cual
yos, necesita dar instrucciones, y necesita deJar se refU!rió en un sillón, llorando; llorando á ma0
d t "
,
todo aclarado, á fin de que sus hereder-:&gt;s no res, pero "llorando para a en ro.
En tanto el Doctor Fernández fingia entretenerse, examinando los dib?jos maravillosos de_ un
vaso nipón, obra de antiguo_ y afama&lt;lo artista,
un vaso soberbio, lácteo, ebúrneo, más bien, rodeado, como por un collar de so-les, con una rama die crisantemos imperiales, y en el cual desplegaba sm: fantástic0a plumaje,, un r.,1z de grDmíneas vaporosas. En el salón tooos callaban;
afuera, en la suntuosa pajarera de cri,s tal, los
canarios se decían de amores, cantando en coro
su plácida sinfoní,a, primaveral.
Pasó muoho tiiempo, y, p::&gt;r fin de tan largo
silencio el buen médico habló, dirigiéndose á
El notario y los testigos, creyendo que el P.
'
Alejandro:
López venía á buscarlos, se lievantar::&gt;n, dispues-¡ Obra magnífica! ,
.
,
.
El joven no contesto. L_ms fue ,qmen, h~- tos á seguirle.
-No, caballeros ;-se apresuró á decirles dulciendo poderoso esfuerzo; se_ mcorporo en e~ sillón, y dijo ,con aoento de mcomparable triste- cemente,-no es tiempo todavía! Don Romón
diesea hablar antes con sus hijos ... . .
za:
-¡ Ramón! ¡ A.lejan&lt;lro ! ¡ J·::&gt;rge!-díjol€S su
-Papá le compró en San Franeisco de Ca,liiornia. Con él obsequió á Mamá, el día en que hermano,-Papá nos llama.
Los cuatro se dirigieron á la a/lcoba, seguidos
bautizaron á J or,ge. . . . . . ¡ Si ella viviera!
En ese momento apar-eció el mozo ien el fondo del clérigo.
,E l enfermo estaba sentado cerca de una vende la sala. Detúvose bajo la colgadura de la
puerta apoyóse vaciloobe en el mueble más cer- tana, en: un sillón Volt.aire, rodeado de a1moha•
cano,
por fin, se adelantó hacia. el m-~ico, y da,s y cojines, y vestido oon una bata de cacheponiéndole una mano sobre el hombro, mientras mira, de matices áureo~ empalidecidos por el
con •l a otra se enjugaba los ojos; dejó escapar uso, y cuyos pliegues no bastaban á cubrir las
piernas hinchadas y ceñidas por est:rieoh::&gt;s vend,esolado esta palabra:
dajes, y los pies def.orm13.dos que descansaban
-¡Ya!
-¡ Ya qué!-.exclamaron llenos de espanto los con peso plúmbeo en árruplios pantuflos de nutriti
indígena.
tropiecen mañana con dificultad alguna. A.de- tres jóvenes, dejando sus asientos, como si Jorge
¡ Qué dema~ra.ción la de aqUJella cara! ¡ Qué
n:es
hubiera
querido
decir:
"¡
Ya
espiró!"
. más: las creencias religiosas de Don Ramón, exipalidez la de aquel rostro exangiie! ¡ Qué wlenSerenólos
con
un
ademán.
gen que .....
-¡-Calma!-les dijo.-Me oyó tranquilo y en- tar, á ratos tan fatiga.do y tan penoso! ¡ Qué
-!Eso sí!-prorrumpió Jorge.-ill}n ellas hetero.
(No tuve necesidad de hablar ~oho.) Me amoratami.ento en torno de los labios! ¡ Y qué
mos sido criia·d-:&gt;s y ,educados. Los intereses terre&lt;lijo:
"que
ya lo. esperaba; que estimaba. en brillo el de aqueHos ojos circuidos die tintas vionos poco importan; pero hay otro, de tejas arricuanto valían mi valor y mi firmeza; que no nos láceas, y en los cuales parecía que la vida se iba
ba ....... .
conoentramlo para esplender con las últimaF
~Está bien, Doctor; no hablemos más;-dijo afligiéramos, que morir es cosa tan nat~,l como
parnas, y iJ.uego a.pagarse poco ,á poco!
nacer;
que
él
no
tenía
esperanzas
de
vida;
que
Alejandro-pero ¿ quién de los cuatro te~rá vaEl moribu1D.do,--quie moribundo estaba Don
ya
sabía
lo
que
,ten~a
porque
de
unai
enfe~~ad
lor par-a decir á Papá que debe arreglar sul:l
Raimón,-oon la frente sudorosa, el cabello descomo
ésta,
murio
m1
marmí;
y,
en
fin,
que
vimera
asuntos, teete.r y prepararse para morir?
arreglad-:&gt; y la ba.rba crecida, hincha,das y mora.Lo cuatro se miraron atónitos, llenos de lá- el P. López, que es un sabio, que es un santo, duzcas las manos, ·y en el semblante los primey que también viniera el notario." No perdagrimas los ojos.
ros rasgos die Ja faz Mpocrática, semejaba. una
-En estos ca,sos, ttn.ucbacho-s,-rep1ic6 el mé- mos tiempo.

y,

· - ' 1 1- J

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
imagen fiel de agonizante, á la cual sólo faltaban
los últimos toques de un pincel realista.
Las cortinas de la ventana, recogidas á cada
lad·::&gt; contra las jllllil.bas, dojaban ver el jardín :
rosales enflorecidos; follajes exóticos; y !,a fuente rodeada de hieráticos papiros que bañaba
con lluvia leve la regadera d•el surtidor.
- Venid, hijos mfos, venid ;--dijo el enfermo
con voz débil-venid y sentáoo cerica de mí; nece~ito V'3ros, hablar(IS. que estéis á n,i lado. Tengo que deciros mucho, muchas cosas muy graves . .... y sol001nes, y temo que !)81'a ello no ID€
alcaince la vida. Si, muohas cosas muy imp-0rtantes, y muiy dolorosas ...... .
Calló un instante como para tomar aliento, en
tanto que los jóvenes se colocílban en torno suyo
y luego mientras Jorge le acariciaba, v al ver
que el sacerdote se disponía á salir, detuvo á éste en torno suplicante.
-No, no amigo mio, no se vaiya vd.; le necesito aquí. .... Alejándro: un-::i silla para el paure.
Luego que todos estuvieron sentado.;;, prosiguió
el enfermo:
-Acabo de arreglar con Dios todas mis cuen•
tas . . ... ¿ no es verdad, Padre mio? Pues bien
ya le he pedido que me perdone, y El, en su
infinita imi'Eericordia, no habrá Id.le negarme sr1
p~rtlón .... Ya le he rogado y seguiré rogándole,
imentras me quede ali1ento, que o-s proteja, y
que .. . . os bendiga .... Ahora ....
El moribundo parecía vacilar. Los jóven.es,
angustiados, tenfa.n fija la mirada c-n la alfombra.
El padre López, juntas las manos sobre 12,
rodfillas, inclinada la cabeza y entornados los
párpados,-oraba.
-A.hora .... -continuó el enfermo, trémulo,
casi balbuciente, é interrumpido á menud-0 por la
fatiga.-La vida es dura, muy dura; t::&gt;&lt;lo en ella
es dolor y cuando creemos haiber ai!canzado
felicidad y paz, vemos que -se nos disipan c&lt;Ymo el
humo. Este mundo es un valle de lágrimas, en el
cudl tenemo¡: mucho que f;u:fri-r y mucho qu('
perder. . . . Yo. . . . iera pobre, muy pobre. A
fuerza de privaciones y de trabajo, ya lo sabéis
conseguí haoor mi fortuna... . No un capital
fabuloso, no, pero sí grand.e, más de dos millones.
sanos y bien habidos. Pocos me deben y n::&gt; debo á
nadie.
-¡Papá, quien pi1ensa en riquezas!-,exclamó
Jorge, que apenas podía hablar.
-¡ Calla!-repuso Don Ramón.-Escúchame:
dos veces fui casado. De mi primer matrimonio
son Alejandro y Rfillllón; diel segundo, tú, Luis
y tú Jorge. . . . La mayor dioha de mis año-s ha
sido e1 veros si-empre unidos, -siempre como
buenos hermanos, sm que la menor sombra de celo
ó &lt;l~ _rivalidad hay".1 nublado vuestra vida juvenil
y dichosa . .. ,9s vivo muy agradeci&lt;lo, me habéis
amado y habéis honrado mi nombre. También oE
agra.d~zco. que unos hayáis respe~do la memoria
de mi primera esposa; que otros hayáis amado
Y respetado á la segunda, como si á iella debieraiE
la _vida. Ha.béis honrado á vuestros padres ....
j Dio-s haiJ!á que del mismo modo os homen
vuestros hijos! El os bendicirá. como os bendigo
yo ....
L~ fatiga. le hizo caHar. Un momento después.
vol viéndose á Jorgie, le dijo:
,
-¡Damle agua! ¡Tengo muoha sed!
~vantóse ~l mancebo y trajo un vaso en un
platillo de cnsta.l. ¡ Cómo sonaban las dos pieza,;
en manos de Jorge! Dió de beber á su pad're y
éste siguió:
-¡Es ~ singul-arr! De elila me he felicitado
mil ,Y mil veces. Ninguno de VO€otros se parooe
á m~. En cada uno veo el retrato de la que os dió
la vida .. :. Lo_ que voy á deciros, ya el padre lo
oyó ~e IDlS lábios ien el tribunal de '1a L'Onfesión.
(?s. pido pa.ra lo 'J.Ue váis á escuchar, el mismo
s~gilo. Lo que vo;¡ á deciros es penoso, es cruel,
s1; pero yo os pido por Dios, -que ten.,.ái-s valor
Y serenidad para oírme y para escuch~r lo que
va á -deciros este hombre -que se va, qu-e se muere,
Y que os ha querido tanto!
Lo-s jóvenies se miraron los unos á. los otros
como _diciéndoe: "¡ Papá principia á delirar!" '
:Si, es muy amargo lo que vais á saber. Es
preciso que ~aga_ yo testamento, y tod::&gt;-s¡ según
las leyes, SOIS mns herederos; y yo no qui-ero,
en uso de loo d,ereohos que ellas me conceden
mej°:ar á. nadie, ni á título de justa indemnizació~
Y, sm embargo,..... tal vez estoy obl'igado á
hacerlo con algunos -de vosotros. No gmto· de

preferencias, que siiempr-e son odiosas, por mucho que una moral y una conciencia, tan rectas
coro-::&gt; -las m¡ías, me lo manden y me lo ordenen.
-¡Papá!-Insistió Jorge en tono de congojoso ruego.-¡ A. qué tratar de intereses!
-.Sí, es preciso ... Uno ... uno de vosotros ...
no es hijo mío!
K-adi1e habló. Nadie respiraba. El enfermo,
como repuesto de una horrible emoción, y com::&gt;
libre de un gran peso, prosiguió:
-La oa-su-ali·dad, ... no, !la. dti~gracia, una des
gracia providencial, sin duda, rue lo hizo saber
haoe dos ,años. . . Una carta huHacla con otros
papeles en una cartera de viajo, carla que pronto fué dievo,raLI:\ por las llamas, me lo dijo too::&gt;;

Domingo 3 de Febrero de 1901.

d::&gt;s, y en todl()s los o~&lt;b fulguró un :re1áIDipago
de ,duda, de duda horribl1e, que algo tenía de los
reflejos &lt;lol Infierno.
-¡ E,scog-ed !-repi·t ió el enI.e:t"mo imperi::&gt;..c:arnenbe.
Y los cuatro mozos se pusieron en pie.. ·Todos querían hablar, pero ninguno se atrevía.
-¿ Queréis ignoa·air sieill(pre, quien no :es hijo
mío?
-¡ Sí!-contestaron á una..
-¿ Cede cada cual la, parte que Le corresponde en favor die los otros?
-¡ Sí!-v·olvier-Oln. á contestar.
-Pues bien;-prosiguiió ,e1 enfermo, en Cll(YO
rostro resplandeció satisfactoria alegría-{lsÍ lo

L

~·
Q

.-;f

,,,.....----

r
;.;J
~e ~veló que uno de V'OSOtros no tiene der-tcho e~peraba yo; esta.ha seguro de ello. Todos sois
a lill fort~na., ... Todos sabéis, y tú princip:11- ~~os de ser_ hij~ míos! ...... . Ahora, oíd mi
mente Jor¡e,tu c;uie vas á ser aboo-a,do que nor últuno conseJo, mi postrera súplica.: yo he peirrr
º a,ltas
'
'razo,.
oro.ves
~t·~v~ de moral y .p or muy
d?ni&amp;do ~~, desde que su¡pe todo; vosotros ta.mnes de JU~ticia esM prohibid.a, la inV'estigación de b~én debéis perdonar. Que ninguno die vasotro.,
la, pate11mda.d.. . . . . _Ante la lie&gt;y todos s-::&gt;is hijos piense lIUll, de ag.ueH.a á quien debe la vida, pormios ....... ipero si todos heredáseis por igual
q_u~ correna peligro die cometer la mayor injus1;1gun::&gt; l-1egaria ~ ser dueño die lo que perten.ec: ticia, la de calumniair á la mujer que le llevó en
a loo demás. Bi€111, á v&lt;&gt;SOtros,. -que habéi.s sid-0 su seno. Pude callar, y llevarme mi secreto al
ta~ nobles_y tan_buenos hijoo, toca decidir. ¿ Que- sepulcr~ ; pero ,no debía tom.0ir ,sobre mí las conréis q~~ diga quién de los cuatro no es hijo mío, secuencias ~e una falta que no había cometido ...
Y, sabien&lt;lo!lo, oeder los tres parte pr-O!poreional Ahora, viem~, y abrazadme pa.ra que os bendien .!-avor del cuarto? ¿ Queriéis hacer la misma ga; 91; seguida. que entre el notario, y ....... .
ces_i?n, todos á una, é ignorar siempre, siempre, &lt;lespues • . . . . . . d&amp;'1)1Ués. . . . . . . rodead mi lecho
qmen .es el que por malos caminos vino á este
de mme~, ?6n&lt;lecidme, y, luego que espire yo,
hogar, á vivir ~j-o ~te techo, á gozar de bien- cerrad mis OJOS con un beso de perdón!
estar y opulencia, y a tomar mi nombre? Esco-

ged' .
'El sacerdote iJevantó los ojos al cielo pidiendo·
favor. Loa jóvenes -se conternplaTon ' asombra-

lf afael ))elgado.
Agosto de 1900.

�EL :'.llt'XDO ILUSTRADO

Dominrro
3 de Febrero de 1!)01.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

labras á las tropa,s, y apostrofó
de esta manera á los difwntos:
"Sa1g€nto mayor Renaudot, soldado Oaooy; haibéis experimenta.do la inmensa amargura de
morir por las •'hr\.l::,s d~ amigos
nuestros; pero, en cambio, lb.abéis muorto c-0mo soldados. Como soldado, os saludo por l a ve~
·'iltima."
La ceremonia revistió la importancia. de todas las de su clase, que unen á su prestigio natural el que les imprimen :!,,i abnegación y la disciplina que
constituye su espíritu.
-

La Reina de Inglaterra.

Alegoria del Renacimiento de Ale1nb.oia.

t.:n :soldado aleman en la Picarda.

Fot. de 8 Lange

LOS Hl\ [R$AIHOSDEL\ FUNDACIOY
DEL IMPERIO ALEMÁN

Ydel natalicio de Guillermo 11.
~

El ootrato &lt;le la reina Alejandra, ,es,posa del rey E&lt;luardo VII,
que reproducimos hoy en esta,
columnas, corresponde, como es
dl'a.ro, á la época en qu.e la
hermosa. y distinguida señora
llevaba el títul-0 nada más qne
de princesa de Gafos.
P erteneciente la reina á la
familia real de Dinamarea, tan
famosa por la hermosura de su1:
hijos como por la bondad )'
gracia ingénita. en e'!1as, d,e seguro llevará al trono que ocupa el aura de aplausos y bendiciones que por doquiera la sigue
desde hace muchos años.
La reina, á pesar de que no
cuenta sino una ,edad relatiYamente. corta, ha dado ya varios hijos _é hijas que aman }
respetan á su madre con tierno
y filial afecto.
·
Muy digna es la excelente dama de compartir trono tan famoso como el de Inglaterra. y de·
~ecundar las miras é iUJtuiciones
del rey R-dnardo, su cónyuge.

Joyas de la literatura irjria.
De rosas coronando
las sienes y ca bellos,
risueños y gozows
las copas vaciemos.
Una gallarda joven
ele ágil.es pies y tiernos,
graciooa'S &lt;lanzas t.ej,e
al campás de su p!.ectro.

La yedra de sus tir;;os
lleva 'ros ramos sueltos,
y al girar se ensortijan
y susurran a} viento.

~ &lt;;;&gt;

El a''.,egantc edificio que la co~ouia alemana, resid.ente en liéxi1::o. tiene dootmaido á punto de
unión &lt;le su;: conacion·a,]e5. ostentaba arreo., de
fiesta el úlmlo 2U de,l actual: se celobraban al
par, la fundación del reino die Prusia y el na_tal icio del En,iper:Hlor U uill.l.!rmo, que ruhova nge
fcli:;,;mente Jo,, &lt;l,e,tinos de la patria teutona.
Con mucha anticipación comenzó á d1ecorarse
el edificio. con•i,ti , rnlo el adorno en gaHard,etes,
flore:; y corona" r¡ue enlawh,lll band'~ras alomanas y mexicanas. En una cL? }as ga'.lenas se colocó el busto del Canciller Bism.ar,ck, autor de la
he"'cmonia y I a unida,cl alemanas, coronado con
lat~re.lies y ro-Jeaclo de luces de colores., .
En los m1uro3 ~e di~trihuyeron artishcamrnte
lllos escudos de di fe rentes reinos, provincias y ciudades libres de la nación &lt;Termánica, y en ,el sa. con d ecoIón principal
improvisó "un ~st:~,nano
raciones bien ejecutadas que ,irno para ,la repr~
sentación de u:u comedia, y cuatro cuadros vivos.
La comedia se intitulaba "E,l soldado aJ.ernán
y Ita picarda," .Y hacía almión á la guerra. francoa:U. mana. ]&lt;] argum(•Jlto e~ mu? sencillo: un
!rn1amo se aloja en casa de una JOve~ francesa,
quien de ipronto lo recibe con el _des~en natur~l.
respecto de un invasor; pero debido a la astucia
y buena graieia di,I militar, en poco~ momentos
logra ésle hacerse amar de la ca~nipesma. Cuando eID1piezan á ,e ntenderse y está el soldado go-

HONORES TRIBUTADOS

ALOS ZUAVOS 11UEBTOS EN CHl~A
Presentamos en est.a plana,
u.na r~producción de los honore~
militares tributados en China á
l~ . zuavos Renaudot y Caudy,
v1ctima..s de las balas amigas en
una sorpresa en que los ruso,
confundieron los cinturones ro•
jos de los soldados franceses con
los de los boxers.
Ett Almirante Pottier. que había ocurrido expresamente al entierro y funerales de_los dos valientes, cuando concluyó la ceremonia religiosa dirigió unas pa•

,e

Domingo 3 de Febrero de 1901.

Síguela un mancebitode fino y rubio polo.
las cue.rdas d.e la péctide
-diestramente tañendo;
Canta con pcnetr,anies
y divinos acentos,
que aromosos resbalan
entre sus labios frecoo.

Y el rubio Amor y Bacf&gt;
con la risUJeña. Venus
asisten 21' convite,
delicia de Jos viejos.
S.M. Alejandra, Reina de ln¡:lat,rra y Emperatriz de la India.
A

Cuadro alusivo á la fiesta Coronación de Guillermo I de Alemania.

zanclo de rn nuel'a conquista. el cflarrín hacie oí1
el toque de mal.'oha, y el 1mlano se escrupa. presuro;:o do la quinta, ofreciendo á la joven no olviclarla .Y ca~art,e con ella si sale triunfante en
la guerra.
Represontata á
la aldeana la Srita.
Elena Stoecker, y
al soldado el Sr.
Eng. Bur&lt;!hadt.
Los cuadros. cuya
reproducción
puede V'e rse
en
nuestras
c-0lumnas,
representan
"La desped~d,a de
Harminio," el héroe epósim.o alemán; "m despertar de Fed-erico
Barb2.rroja," que,
como se sab,e, duerme todaví,a en lo
,tlto de u.na montaña; una alegoría
alusivra á la fiesta
y una apoteósis de
Germanía.
Los espectadores
aplaudieron calurosamente la comed i-a y -los cuad-ros,
que _terminaron á la

media noche.

nncreonte.

Fot. de E. Langc.

Rn seguida se organizó un aniunado ba~le que
duró hast.a las tres de la madrugad,a.
. Las damas ves.tían elegantes tr,rujes, y atig.unas
Jóvenes alemanas lu,cían los lindos y carcterísticos
atavíos, prO!pio:i de las provincias de su país.
En la cantína estaba insta•lado un. pabellón de
tiro de sailón, en donde por una ,poq ueña cuot.a
.e ob;;eq,uiaba á las señori,ias con retratos de ,Jos
monarcas íh!-emanes y juguetes, y á los eabaHeros
con boqu ilfas de pasta. So rifaron tres ,cuadros:
u~o representa al Emperador Gui1lermo, otro á
Bismarck y .el tercero diforentes asuntos.
Los fondos co!ectados en estas rifas y juego
de t"alón, se &lt;led•1carán á la. fundación del H-ospital de la Colonia.
~•-&lt;:&gt;

En la repr_esentación restuvieron muy felices.
Todas l•as estimables personas que tomaron parte
en ella, y, en con.secuencia, fueron merecidos los
ca~;1rosos a,plainsos con que la concurrencia prem10 el osfuerro artí-stico de los im&lt;provüados actores.
En cuanto á la animación qw~. reinó durante
toda la fiesta, ~ría 01Cioso tratar de de..o.cribirln :
todos conocemos lo bien que saben divertirs,e dentro de !Jlos límites de l,a más absolut.a correcci.'m .
los. mi:cmibros de la simpática colonia aleman:t quf
resido entre nosotros.
Ade•.ru'.1s, en esta vez, la alegría de los co11c.urrentes h,nía que ser dJe,:;boJ1dante é inmenso ;;u
entusiasmo, puesto que 'se recordaba en la· fies ta
{, la lejana P,atria y al 1rwnaroa. tan bien querido
de !rus ~ú i,~1i to-;.

J:,:=t--?.

;sx
::J ..
_._,. ~~-.·;;_::~ -~~:.&gt;;';:~ ...~:7"
El Almirante Potticr ante los sepulcros de Ranaudot y Caudy. ··

·..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

REPORTAZGOS HISTÓRICOS.
Si hay algo que deba contribuir á que nos consolemos los pequeños y los insignificantes de nuestra insignificancia y de rn1estra pequeñez, sin duda
1ue debe ser }a consideración de que, si durante
la vi&lt;la SOIDIOS objeto de odios y arecciones.; censuras y elogio.s, y ha:,,ta, nos imaginamos centro de
abominables c-ábaJ-as y temibles ~ntrigas, cuando
pagamos el "fatal tributo á la naturaleza"¡ oh; los clichés!-aconte~e Jo que e.J refrán pregona: "al que se muere lo entierran;" y lo entierra,n con ,penas y goces, esperanzas y: desencantos, odios y simpatías.
Pero si la mennona de los "innumerables de,conocidos se borra y perece, la de los que han sid:i
de los que se adelantan "J'lernrudo las antoroh8's die la vida," :recibe nueva con,,agración con la ml\lerte. Primero, se olvidan las
enemistades, se diúpan los odios y se abultan
y exageran los méritos; luego, se estudian la vida dE-1 grande h:&gt;mbre, su influencia cm la sociedad en que vivió, la trascendencia de su obra y
la importancia de su talento; d~pués Ee forman las escuelas de erudito,, e;;p,'Cialistas .v maniáticos que V•ED en el poeta insigne ó en el alto
y excepciona:¡_ pensador un gran maestro &lt;1e cocina d.e nliutic:a, de balística, d·e blasón y de
álgebra; en seguida se prueba que el genio esplendorOiSo, la verba incomiparahl'e, la generosidad
do ideas y la amplitud de miras del difunto pro,·ienen d·e a1º1ma neurosis latente. de aJguna
desatinada h~ura; y se concluye por im•e-stigar
los ápices &lt;le la vida del heroe saca.ndo á luz
1,us debilidades, sus caldas, sus preferencia ocultas y ha.sta las más insignificantes minirneces de
su persona.
Y en buena hora que tales cosas se hagan
cuando se trata de gentes cuyos hechos han ejerci,do infl.ueneia en ol mundo; pero cuando quien
se versa es· un ingenio soberano, un escritor exirruio, un hombre que haya vivido "ocultando su
vida y esparciendo su alma" conforme al consejo
horaciano, tal,es perfiles huelgan del todo. Porque, ¿ me agradará más el "Quijote" si se dice
punto por punto las disputas de Cervantes con

Blanco de Paz, ó si conozco quiénes son los originales de Dulcinea, Sansón, Carrasca y el mismo Quijada?
Sin ,embargo, la biografía moderna ha inve,tigado esas pequeñeces con más afán que si de ellas
dependiera la suerte de Atenas.
J)¡t Lope de Ve6a, de quien se conocía el ingenio y se admiraban las obras, se publicó hace
poco nn legajo de cartas en que el ··.fé11ix" viene
a q ue•dar en pésimo predicamento: acariciando á
un niño, hijo de amores sacrílego,, con las mismas manoo con que alzaba la hostia consagrctda.
De Bacón, el innovador de da filosofía, ¡¡.e han
llegado á averiguar al céntimo lodos los chanchullos y prevaricacion~ que c-jecutó como cancil1er de Inglaterra.
Fenelón está convicto de haber educado bastante mal á su regio discípulo, de quien trató de
formar rnú.s un beato que un conductor de pueblos.
Cuandv s:e habla de Voltaire, se olvidan sus
fochas por la tol€rancia; su clarividencia para
presagiar el gran movimiento r evolucionario"ce bean, tapage,''--como !o apellidó en una carta
célebre; ms defensas de Calas0 Sirven, La Barre
y los siervos del Jura, para recordar que los soldados de B.o,;baah, cal'le'CÍan de calzado y de comida, porque Aruoet no había cumplido con sus
deber-Es de abastecedor; para decir con Macaulay
que es "lLil maestro en el arite vil de la adulación," con Stendhal "que habría dado todo su
ingenio por ser de elevada prosapia" y cou
Brunetiére que "en sesent.a años sólo trabajó p:&gt;r
el logro de sus pe,reonales aspiraóone,.''
De Moliére no eólo se conocen todos los paso;:
!' se saben los puntos de Francia, €U que hizo
representar sus obras, sino que se ha averiguado
¡ay! que casó cvn Armanda Béjart, su ,antigua
barragana, por coger los ahorros de ésta y sin
tener en cue·n ta que la Armanda había venido al
mundo en la época de las relaciones de Poquelín
con la vieja actriz. Además, se han puntualizado los amantes con quien la mujerzue-la minotaurizaba al creador del tipo de Georges Dandin., y otros particulares que no huelen á rosas.

EL MUNDO ILUSTRADO
Con motivo del centenario die Rousseau se demostró :qnre aquel estilo gran.d¡ilocuente y
uell'isirn.o · que era característico del autor de
la "Nueva Eloísa" y la "Profesión d€ la fe del
v~cario saboyano," tertfa por origen un. vicio espantoso.
.
.
En cambio, se ha descub~eTto q.ue ~. delito que
el mismo Juan Jaoobo se habia, atri.!buido, de
echar sus hijos recién nacidos á la indt1.1Sa, era
obra de la fantasía dcsarreg1'ada del viejo gin€brino, que se figura.ha víctima de ,persecuciones
~in cuento y autor de faltas espantosas.
Gyrano de Bergerac, hoy tan popular en todo
el mundo, no era, :;iegún lo waba de demostrar
un erudito, €1 tipo romancesco, interesante y lleno de misterio qlllz- nos •p intó Rostan,d, sino un
rufián des,·ergonzado que tenía más &lt;le 11onipo&lt;lio que de Don Quijote.
Para averiguar si el autor de la degbonra de
la deliciosa. poetisa :Mareelina D esboroies-Yalmore, w llaJJL31ba Marcos, Marcelo ó Enrique, se han
limado tantos pliegos ,de papel y se ha trasega.do
tanto J.a. memoria de la tierna autora de las "Elegía;:," que no :parece sino que se tra.ta de darle
algún hábito de Sd1ntiago ó algún toisón de oro
póstumos.
El nombre y demM generalies de las queridas
de Goebhe, se conocen mEjor que los poemas del
gran teutón.
· Xi el "l\fa(l~pra.t,'' ni el "Andrés," han sido
tan e~tudiado,; como lios lios de la ai\l!tora con Peclro Leroux. Julio Sandeau, Ohopin y A\fredo de
11u~,c-t.
Y tras és.too vien;en l\1oratín, afrancesado; Víctor Hugo y Bretón, roñosos; Ventrura de la Vega, comido de deuda.;;; Merimée, a,dulador; Larra, adúltero; y así los otros.
¡ Y habrá así quien ansíe la gloria póstuma y
se d·é cabezadas por e ntrar en el mítico tem'Plo
de la fama- exponiéndose á que el m ejor día se
encuentre un legajo de cartas en que resulte que
ol reciperud:i:ario mereció quims fa. adlJn.iración por
eus obras &lt;l,e arte; pero que también mereció el
ipresiidio y basta la horca, ipor sus maldades!
1

V. Sa/aoo .ft/¡1are~.

LAS TRES FALTAS DE MENDIET A.
El bacilo de Koch, como la polilla, ama los
muebles ruinosos, los libros polvorien.tos1 las ropas olvid,adas y, Mendieta fué ,eso en la vida: un
m.ueb:l~ ,en el ,desván, un libro adocenooo, una
prenda de Almoneda.
No había cumpliüo cuarenta años y el menos
comprometido y grave de sus pulmones-al decir
&lt;le los médicos- parecía un Potosi patológico, por
sus túneles, tiros y cavernas, ahondadas por los
siJ.enoiosos mineros de la tísis.
La nece3i,da&gt;d lo Nstenía en pie: un rico no hubiera podido r esistir, como lfendieta resistía, las
siete horas de trabajo r eglamentario, enconado
.,obre el papel de oficio. encorvado como quien
lleva á cuestas su propio ataúd ...... .
Con todo y á pesar de todo, manten'a el "record" de puntualidad entre el personal ele la Sección 8a. ("Ejidos, abastos, algodón en rama;" v~into años de servicios.; licencia de ocho días ·sm
goce de sueldo para casarse; cineuen ta pesos mensuales.; letra clara y muy tendida; ni una sóla
falta.)
- No debería Vd. yenir con un tiempo así-le
clecíamos las tardai horribles de lluvia torrencial.
-¿ Y qué como. y quién me mantiene?
- Es cierto.
Y abría el paraguas torcido, roto, verdegueante
;para que se oreara; d,ejaiba caer junto á la escupidera 108 chanclos ele hul e·, y después "de refres&lt;·arse," cambiaba la levita. ele calle por el saco de
faena roto por los codo!:\ y oliente á nicotina; se
frotaba las manos, y aunque parecía tiritar de
frío, detrás de los anteojos de oxidada armadura;
detr!.s del crista,\ estrellado, centellea,ba el tizón
de la fiebre vespertina, en sus ojos perdidos ,rn
somcrasas cuencas.
Aislamos su mesa como se aisla un lazareto;
t('merosos del contagio no omitimos precauciones :

i.

cada qt1ien usaba su propio vaso; jabón, pluma y
escupidera y, caso de lavarse las manos, se enjugaban con un pañuelo por no tomar la toalla oficial, abandonada en el desvencijado aguamanil
vara uso exclusivo del enfermo; se abrían las
puertas de par en par; el oficial lo. Balhontin
contrajo el vicio de oler alcanfor, esencia de ca-

"de oro," cajas de música y hasta un cooh€cito de
mimbre!
Pero en Julio; súbit$'Il€nte fueron atropelladas, trituadas, fulmina.das sus esperanzas.
Volvióse ,a,pMico, olvidó tomar cada dos horas
sus medicinas, dejó incomp}etos sus foHetines;
~e quitó el vicio del cigarro; tornóse avaro; salió
á horas extraordinarias de la Oficina; dejóse crec"ilr la barba: estaban rotos sus zapa.tos; presentó e,l cuello d~nudo al garrote vil d~ los a,giotistas; Momaro:m. en l'lls bolsas de su raído par
Jetó, las coquetas envolturas de las medicinas de
patente y se le llenaban los ojos de lágrimas al
ver pasiar, bajo el ardien,te sol de las tres de la
tarde, los carritos blancos, llenoa de ramilletes y coronas .....
Faltó por segurula vez.
-¿ Qu€ le pasó am!ÍY50 Mendieta?
-Nada : un cuidado de familia,-y escondía la
ca.usa, muy hondo, en el mutismo, como si fu€se
un feo delito, y temblando de dolor y de fiebre,
ensartaba la sguja, trataba de ensartarla, y vencido por el golpe de .maza brutal que en el matadero abate á las bestw.s, y €U la vida á los
hombres, dejaba caer ¡pesa&lt;lamerote la cabe-ta entre las manos.
Rn el fieltro sueio de su sombrero, resaltaba
aquella vez un pétalo marchito de rosa blanca :
¿ fué de una corona. mortuoria? ¿ volvía de un entierro?

mela y mentolina; el archivero Portú, más -a;pren.sivo que los demás, roció el entarimado con
creolina, pretextando abundancia de pu1gas; el
nuestro olía á salón de hospital. .... No le tendíamos ·la mano cuando nos saludaba.
Entretanto ,d incurable--me pa.rece verlo,melenudo y enmarañado, canosas las sienes, prominente la osatura., árida la frente, acentuado~
los pómulos, tendinoso el cuello-me pareee verlo y oírlo, respirar de manera inolvidaible y con
ademán cansado poner en lun,pio las minutas y
h~ pel.'ISistido en mi memoriia como goyiesco estud 10 al agua fuerte, enérgica y dura, 1a silueta de
su mano huesosa, larga, de espaitulados dedos. hipoerá.tica, sucia en la. b'lanoora del papel sellado.
Era tr,ahajador y padecía pobrezas indecibles:
cuando recibía un. sueldo, desfilaban
frente á s u mesa, plebeyos acreedores.
los más ofonsivos, los q~ cobran fracciones de piastra, y e.ra maestro en el
arte de des-pedirlos sin salJlar ó dejarlos contentos, aboruámfoles uno.s cuantos centavos.
--&amp;lí queb-rado.
Era su fra~e al volver de la caja y á
pesar ,d¡e ello compraba un billete á la
vieja cleicaUza y tuerta que irónicam€nte representaba á la Fortuna en &lt;'1
:Ministerio, y aparecía como tentaid:cra
los días &lt;lle pago.
- Mentiiet,a, no a,oaiba este ejercicio
fise.al. decíamos.
Y sin embargo, cinco años repc-timos el augurio , in verlo cumplido, con gran pesar de Quiroga.
el meritorio sin !'uelclo, rabiorn por la vacante.
qui€n en tiempo de aguas, grandes calores ó epidemias de tifo y gripa perdía el sueño, andaba inquieto. n.o di;;imulaba su impaciencia al ver en·
trar ·lento y fatigado al moribundo.

Aquella máquina de toser, tan semejante en su
ruido de cosa. ma~trecha al cascado reloj de la
sooción, tuvo (.&gt;ID¡rero, por los dias del otoño, un
alivio relativo, desusada anillllación y locuacidad;
se dió á la lectura de obras de medicina, hojeó
-0111tálogos de droguerías; gast'!lba tanto en elixir es y píldoras, que nos surtía de almanaques de
Botilca; esos irónicos anuncios donde junto al chascarrillo y á la caricatura, se lee el ,episodio de
V€rgomooas enfermedades y se mira. el retTato de
una. deformación.
A ratos quedábase ¡rensativo. á ratos sonreía
coono record111udo las aventuras de una DO'Vela de
folletín. Siempre los tubereuilosos divaO'aron mu\iio, da,ndo crédito á lo maravilloso é iI~verosímil ·
'
SleID.pre
su imaginación va:ldudinaria, buscó las'
tierras ~el ensueño, coono los sajones taciturnos y
d'06lhiauc1ados anhelaron para morir el cielo azu,l de
I talia!
Mendicla sonreía con dulce candor solamente visibl€ en la faz de los paores y' de los
aJmeJJ.os: luego un niño era el motivo de su mej•ría, el invisible auditor de sus soliloquios porque dió en hablar sólo.
'
E1; Febrero, una criada haraposa y sucia, presento á nuestro Jefie un sobre-escrito envuelto en
p11,pel &lt;le estraza, para no mallloharlo enterado de
la carta, exclamó Rosas:
-¡ Qué barbaridad! y todos leímos este recado:
"Señor Rosa.s:
Suplico á Vd. me dispense, si no voy á la Ofioina; pero mi señora acaba de- dar á luz. con tod_a. felicidad, un varoncito que pongo á Ía disposimón d€ v&lt;l. y de mis compañeros. La firma, ya
uentada, está en la mesa deil Sr. Madrigal, las
llaves en el segundo cajón de la izquierda. Va-

l€!'
- ¡ Qué barbaridad!

repetimos "en coro" sin

lllltJer á ciencia cierta, por qué era, aquello un:1

berbaridad, a,l unísono, con la espontan€idl'td á
profética é instintiva. de la-, m11llit11t1e¡:,
e2os grandes coros de la Historia.
,
Fuk entone~ la. prime•ra falta de asistencia del
cumplido Mendieta.
TIN!eS

II
-¿ Y el heredero?
-Acruba &lt;le hacerme astillas el vidrio del reloj, y Menrlieta se reía, des.pidiendo eepesos dardos de humo por las narices : fumaba sin d·escan@o, estruban negras hasta el anillo sus tenacillas
de cobre.
- Hoy fué un día solemne, tomó su leche me&lt;diada con agua.
Y se ponía á trabajar y á toser, sólo que entonces, después del acceso silbaba. ó camiturrea:ba
expansión increíble y desusada en él .
Crecieron sus d€udas; compró doble cantidad
de billetes, malgastó en cosas Sl}pérfluas: abrigoo
de e&amp;tambr€; liliputienses camisetas; medallitas

III
En Agosto, el cumplido Mendieta, faltó por
última vez. Diooutía,mos ol último ascenso, cuando Quiroga visib1emente conmovido nos dió la
noticia:
-Otra vacante, compañeros; por fin, anoche ...
como un pajarito se quedó Mendieta. . . . . me lo
dijo la criada: pasé casualmente por su casa y ví
las cuatro ceras: hoy lo entierran.
-¡ Hasta que descansó !-excla.mannos.
Instintivamente volvimos la vista al lazareto,
á su mesa; guinda-do el saquillo color de castaña; en desorden sus papeles; sin humo la atmósfera; reinó un extraño silencio: ya no tosía.
El Jefe ID€ comisionó para exhumar los objetos
pertenecientes al difunto y entregar á la familia
lo que hubiere en el cajón de su mesa.
Medina me detuvo.
- ~n momento, no sea Vd. niño ... -y roció
con bicloruro dos metros en torno.-La vida no
retoña, y antes de proceder, vaya Vd. á tomar-

Domingo 3 de Febr_ero de 1901.
se dos buenas copas de coñiae y no se quite el puro de la boca; ese condenado microbio tiene siete
vidas.
Todo lo hice, y temblando, no por el contagio, '
sí de dolor por el inf-eliz oficinista, frente. una
mesa qu,e fué para él potro de tortpra-•;y altar
donde sacrificó sus mejores esperanzas; '.lbrí oJ cajón central: cenizas, migas de pan, pica.duras de
tabaco; sobado ejemplar de una. novela de Onhet;
su caja de píldoras, plumas mohosas; un vasito
con desecado residuo de medicina evaporada; un
zapatito de niño con olor urinoso; en el m edallón oon manchas de cardenil'lo, pelo rubio y en
el anverso en fotograiía oval, un retrato &lt;le infante mu€rto. . . . . . ¡ cuánto decía aqwi,Jlo &lt;lel
espíritu del flaco ausente, del atribulado, coleccionador de fototipías de cajas de cigarro y bustos de actrices toscamente iluminados con lá.pices
de colores y tinta carmín!
Y entre recibos, boletos de empeño, recetas y
otros papeles de un archivo de miserw.s, tomé el
librito de apuntes-de sus últimoa apuntes--y con
letra ora clarísima y muy tendida, oTa confusa é
irregular, leí el catálogo &lt;le sus gastos: ganaba
cincuenta pesos-no hay 11ue olvidarlo-y decía
al frente :
DEBO.

. .$
Casa . . . .
. Petróleo . . . . . . .
M:edias del niño
•romé del g'&lt;lsto .
Nodriza . . . . .
Leche . . . . .
Réditu á Rueda (de este 11195
nada más). . . .
A la tienda. . . .
Limosna á la iglesia.
Bille-tes . . . . . .
Por lo de la misa .
Médicos . . . . . . . . .
A la Botica . . . . . . .
Oxígeno . . . . .
Sus juguetitos . . .
Coronas y coche. . .
Entierro del niño.

12.00
0.25
2.00
15.00
7.00
1.2-0

30.00
7.00
0.50
3.00
2.00
35.00
40.00
9.00
2.50
7.00
63.00

. .
Todo neí rncontrar t&gt;n aquei cajófl, el pcFaclo
cajón de un viejo mueble de oficina, todo, menos
una desventura, una desventura demasiado drnmá.
tica. y grandie, para los breves y sucios folios de
1m librito de cuentas.

}Ylicrcs.

�EL MUNDO ÍLUSTRADO

Domingo 3 de Febrero de 1901.

EL MFNDO ILUSTRADO

Compañia Industrial Jabonera de la Laguna.-Patio interior. En el fondo departamentos de la Fábrica, y oficinas á la derecha.

UN IIODELO DE ESTABLErnnENTOS INDUSTRIALES
~

X o es. un,a hipérbole asegurar que la Compañía Industrial Jabonera de la. Laguna, ocupa el
lugar más distinguido entre la~ empres-as manufactlll'eras de l,a República: l\Iex_ic_ana. .
y 11J1die tiendr-á por ]nperbohoa:, e,,ta afirmaciún si reflexionamoo que 1~ Jabonera es :1;1ª de
il ~ ~des fuerzas industnales d·e la reg1on al:¿a;nc ra, d,e la única región en el país,_ donde la
\"
. . , n pr~"'ticada en vasta.s proporciones
nos
nrwac10
d
die; con el maravilloso florec1mien~o e una nu~
va Yicla social cosmopolita, ámpha, hospitalaria
liberal, lo que puedie_ E1egar á ~r nu~tro ~
ii.lor¡-0 cuando el trabaiJO y el oap1tal, ~produ;
can en cada uno de nu~tros va}les el m1lag~ ~
. , - La i·rrigación ,es un apostol d.e 1P.rogreso.
Mo1.&gt;e:,.
., d
dO!Ilde hg,y irrigación hay tal ~cumu ac10n e
fuerzas, que el. gl'aq1 pro~le1:°,a social no es a,vanzar sino modlerar ,el mO'Vlm1ento.
.
- &lt;le 1884: se fundó en Chrlmruhua, la
]&lt;',l ano
., d
sol] dado
"Jabonera," y en 1892,. hab1en_,o..o.e co~ '1
oon "La Esperanza," se -establec10 en Gomiez ~1
·
«T
- Es™"ranza"
había sido establect&lt;llll
.l.Ji;1,
rP a1alCIO.
, r Don Frumcisco Belden, h-ombre d; gran pre~•,
,,.. fué el que primero plam.to ien la ReVIB"1011, qu.__
:fi · 1a
"11 .,,,,,1
pública una fábrica para bene ciar
semi a uv
. &lt;LV

•

•

ai1,rodón.
·
a la
1~1 .año de 1892, fué interesant'1s1mo
~r
industria. lagunero. Había en aqweJla reg1?n alnos esta,bl-ecimientos productores de ii:ceit~s y
~b ""' Como si""""nr.e que un rue-goc10 rinde
Jª on.,.,.
~....,,,.
-"' ,
l' men
incriies utilidades, el capital a.uuyo _en vo u .
i~table á la explotación dte la semnlla produc1d:a
una zon,a esencialmente a,l godon.e~, .Y
pors1empr
.
e qU!'"'
com-0
"" los prod.ucbo:res. se multupltcan la ind.u,;tria tomó la forma d.e una com~
te , . an,ávquica no sieIDipre favorable para el
nc1a "d
á 1'a l,a,r!!'-ll ruinosa para los mismoe
oonsum1 or Y
"
in.d1t:;triales.
F B ··tr mham orF 1892, el Sr. Do.u Juan · I1 1~
•
JJ-,
sindicato ;en~ que se consolidaron togamzo un
od ...
d aceites y
dos los establecimientos pr ucuo~ e
.
·ahones de l,a La!ru.na., cuyas máqumas y ~ro¡ne)d.ad &lt;1 toda cla~ fu.eran adquirid-os á diversos
es por
e la. nueva' SOCLOLU1
· .,_d•, Un rasgo
notable
títulos
,
.
_
11
en la organización de ~ • fue que
e d,ea. mgrel_
..;.,_ ca~=""r1zadoo
cooechieros ,, t·
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saran ·1, os ~
......,.,
·'"""""
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Laauna
De
esa
suerte,
no
so,o
iene
d on ce m
"
·

ª

la Compañía toda la producción de la Repúbli.c
ca concentrada en sus fábricas, sino toda l,a. ma•
tcria prima. Esto ,d,a, ,estabilidad al merca.do.
El capital de la Compafüa es d.o $2.500,000,
actualmiente, pues el 8 de Julio de 1900. se emitió medio millón pa.m la fáb-rica de glicerina.
Pronto se emitirá otro medio millón pana la produooión de dinamita., y como ya ca.si está 1iesuelto ·que s-e levante una fábrica rpapelera á fin de
-aprovoohar los resídru.os de la semilla y la fibra de
clgodón.
La plianta de la Compañía Jabonera, es1Já
ubicada e•n Gómez del Palacio, y ocupa nn area
de doscionLO'S mil metros cuadra.dos. Hus principales depa1rLamentos, son los siguienl.es:
Fabricación de aceite de semiUa de a,lgodón.
con un,a capacidad d'iaria de 300 toneladas dé
semilla.
Fabricación de jaboMS con uruai ipro&lt;lucción
mensuad de 75,000 cajas (cadia caj.a pe,sa 75 libras.)
Fabri-eación de glicerina. ES•TA PLANTA
ES LA MAS GRANDE DEL CO:rTINEN1TE
AMERICANO. Produce 1,000 foneladias de glicerina ,aJ año.
Fabricación. de dinamita. Esta planta está todavía en construcción. y pr.oducirá 5,000 toneladas al año.
La producción anuial &lt;re la Compañí,a Jab-Onera
de la La.,crun.a es, más ó mJenos, como sigue :
Jabón. . . . . . . . .
.$ 4.000,000
Pasta. . . . .
450,000
Aceite. .
1.200,000
Gtlioerina.. . . .
1.200,000
T-0tal1,.
.$ 6.850,000
Algunos de lo.s pruductos se han exportad.o al
extranjero; ¡pe•ro al estahlieoorse Las grandes casas
distribuidoras de -carne ("Packing'' hames) en
M-éxioo, Ohihuahua y Monterrey, oo:tablecim.einto
que tanto se ha recomen.dooiO en "El Mundo" y
"El Imparciru," la pasta. se utilizara en el país
pam 11a engoTda de gana.do.
Lo notable de la "Jab-onero." es la o.-ganización de sus traoajos, obra del Sr. Don: Juan F .
Brittingiham, Director General, Gerente y principal accionista de la . Compañía. Diicha organización obedece á un !plan altruista altamente ~
néfico para los empleados y 0&lt;perarios, así como
para la Compañia que saca además de las utilli-

dades materiales consiguienoos á un s,-a,bio orden
de cosas, la. d.isiinción de un premio mora1 qu&amp;
se tmduoe en las bendiciones diel pobre y en el
a:p1auso públie-0.
D esd-c el accionista hasta el escribi,entie, de..&lt;&gt;de
el Jefe ha::,-ta el peón, todos ;1:,n la Jabon0ra reciben una parte do los dividon:dos. Atií tod~ se
intenooan en el negocio_ todos colaboran oon empeño y todos ·le llevan sus a:horros. Los cosecheros de algodón, y1a, propietarios ó a.rrenda,tarios.
están igualmente inberesados en la pros.paridad dé
la "Jabonera," y los clienbes de la 0-ompañfa. no
son lOl! últimos e11 intcre3ar~ por ella,
saben lo que ga,nan con la prosperid,ad de sus negocioo y 1,ai ol-ientela die ,consumidores al menudeo, que á su vez atraie á strs establecimientos
ca,d,a. operación fructuosa de la "Jabonera."
Los operarios de la Compañía, han progresado y progresan cadlai día en su condi(!ión social y económica. Visten mejor, tienen mejores
habitacion~- adquieren idieas &lt;le ai:,r-aiao y con
.
" ,
eI]as ee 1_n_teresan más por -su porv,enir y el de
sus familia~. La Corrnpañía lleva construidas
ochenta casas para Qpera.rios, y-hoc'ho de lo más
significati,·o.-ha destinado $10 000 cpara. un
hoopita,1 y uoo escuclia,. De ta,1 ~uerte 1-os oper~:ios recibirán i•nstru.ceión por las noches, y sus
htJOS &lt;lurarnte el &lt;líia. ¿No :es esto ver má.; allá
d,e los inte1,e,,es ma.teria,les?
Para. que se aproci,e l.a importancia de :esta Empv~. diremos para concluir,. que el Central
M.exwano trasportó, por Cfümta de ella, 62,000
~n~ledas de carga el año pasad-o. Sólo las fund'l0tones da.n más conti•ngente á los ferrocarriléS.
Las vistas que '1l11blioa,mos en ootas págiDM"- son
en su mayor parte, die construcciones nuevas,
pues el edifücio ffi incendió en Abril d·e 1899.
Las pémilas fueron grandes, v hubierian si&lt;lo
funestAA l)'ara una Empresa menos sólidamente
establooida.

Compañía foj..,strial Jahcnera Le la Laguna.-Entrada general.

pwes'

El i•ncen&lt;lio fné. ~in embargo, una lección que
se &gt;aprovc,ch-0 con intel i,gencia y sirvió paira perfeccionar la in.,::tala.ción que á ~ planta e1eotri'C'a y
á su 1'€,T'V'icio de agua, reune un receptáculo
5~,0,000, galones con presión de 82 libras, precan.cwn mas que ;n1ficien:te para sofocar un incendi~, con,hing-enci,a no remota en aquella,s 11anurrui
abiert-as en las que soplan vientos frecuentemen~
te )mracanados.

ile

Co:npañía Industrial Jabonera de la Laguna.- Otra vista de la fábrica .

Domingo 3 de Febrero de 1901.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de_ 1901.

de luz y 9.ue podía ser,ir ~ un pintor PU;ª pintar
:Ma,dre, amó con fanati..;mo; pero con ci1'&lt;:Uinsla mnerte de Kleoer, as~mado _por un ara~.
pec,ción á sus hijo~, _Y con it~ohüría á s.us metos;
(hianclo me mudé á la. esquma del barr1&lt;, &lt;ll'
J:'oco anl1t.,; de monr, rn 1,iet.&lt; ► de .8altembl'11, Saint-Germ:ain, eu que vi~o hace diez aíiQ&lt;;, ,toméco!llbatía con sue canto~ la modorra precursora mu0ho cariño á 111 trano111la y carnpel'trl' eal1e de
.
Si -el aifán de totlo inglés es aparree,r y se-r res- de .su eníerrneda&lt;l.
,....
Reina, foé intpe&lt;:ahh• y encarn_ó, ii~1ipa~1lJ'l~ copetable, circunspecto y _enfa-gico, el bello ide-,11 de
mo
la
lev
é
inflexible
l:omo
eUa,
las
msütuc1oru.~
la inglesa es s.e1· pura, trnrna, ameinle y fiel. Blande su pafs. Ki intri,gó contrn &amp;llli mirn~tro~, Jll
&lt;'&amp;'l coono la nieve sonro,;ailas como la aurora,
'
,
pretendió imponer á h1;_ Cáo_~a.ru~ ~ al pueblo e~s
rubias com-0 la alborada,
Ue,vrun en e1 corazon
más blancu.ra.s que en la. tez y en el alm,1 más prefu1cncias; no era \ 1et&lt;&gt;rnt qu_ien_ gobernaba,
e.ra la U,irta. :Mucha._ H'&lt;.&gt; i; i::lH rnturuo~. eu ~as
&lt;luhura quo en las pupilas.
.
, .
:N"o sólo ;,on pu,ra;., i-on la pureza. m.u,ma; a mn- grandes crisis intcriorc:&gt; ó rn Jo-; crueles co~fücmeJ'illa sube el rubor en otea&lt;las niá,s pur- to,; exterio,res, la sorprendían, tri4e y a~gus~ada;
ºQ'1.1Ila
.
purinas, ningunos ojos ~e velan ;11ás dulcemente, pero jaun.ás la zyyeroa cxhahir una que;¡a m forningún párpa&lt;lo ~.e, abate con rn~s pudor
c~n- mular una prob,ó&lt;ta. J,a guerra. e&amp;pec:1almente,
taeto 6 al aspecto de la~ buje-.11a;; o de las 1ntser!as la. atormentaba; s u C'orazón d,e mujer am~nte:
huma.nas. Ahí donde la espaiiola ,;e yergue 111- tierno y virtuoso, repugnal"Ja. la. matanza. aun a
ilignada, ahí donde la iialiaJJa im1)reca y aco- trueque die la conqui~ta. PNo iltl á .s~1 pueblo
mete, la inglesa se rubol'iza, -'Se doble~?- se a,b:11,e y á la ley; servido,1~1 ante!- que ama. s1mbolo Y
como lirio incapaz de 6opo;ritar el latigazo de la aoonte de la volunt.HI popular. la deelaraba cuan'
&lt;l .
d~ el pueb!'O lo ex.i~ía, eomo firmaba la paz cuaninju,ria, de la im,olencia ó de la au ~c_1a.
La ing1esa anua en una forma angehca, una vez &lt;l.o la Nación lo redamaba.
y dizqi,;,,e tan doiloro~1 le era. que la última
e-n la vida, á un sólo hombre. Se un,, á su es~so oomo la yedra á la. encina, en él' reposa, en el v trem®da que In¡rlat.erra ha cmprenilid~, fué
confía, á él entrega todo su ser, lo enlaza &lt;.-omo parte principal en 1€·1 ª:!iq:1ih1mie~to &lt;le su nda:
8i lo creemos; 1-u rJel'l:1to bi1li&lt;lo tan~as vece_"',
para protegerlo, le enflora. le ¡&gt;erfuma y le ,e11dulvictorioso,
pero d{-.&lt;peclaza.(lo otras; la ar,1stocrac1_a
za la vida, arfronta con él Jo~ mismos huracanes
y las mismas te~t,adcs y :,,uele &lt;lesgajarlo:; eJ diezmada y de luto. el pueblo angu~tiado. la. n- Roui;selel, que queda frente á mi cas!- En &lt;'l ,;~1..,.
queza pública despilfal'ra&lt;la, sus meJo~rs ca-puta- XVJI se llamaba el Paso de las vacas; por&lt;111e
miomo ravo.
Mujeir ·de hogar y no tle salón, saoerdotiza del nes muertos ó vencid~. elamor('-R de vrndas y la- algunos señores habían con.struído e~ cll m, sus.
culto lle la familia y no reina de la moda, la es- mentos &lt;le huérfano~, e, máe &lt;le. lo qne ;:e nece~ita casas de campo; en una de éstas m~no Matl11me
.
posa inglesa embellece con la irradiación de su para matar á una rrina qw¡_, eonf'.er\'Ó toc1a su vida d•l' Larnbliere la amiga de Lafontame.
l11ta casa do! siglo pasado, siluada ~n la l'.,qu1l;elleza el "home," lo calienta con su amor, lo un corazón de mujer.
V,ictoria murió anr.i11fü1 y glo.r'io•a. y amada; rnt de la call,c Outlinot, se ha convertido t•n ho,pueb.la ai~ risas de niño:--, como cantoo de pájarO".
Si ~oza, sonríe apaciblemente; si sufre, calla y ol- pero no d1ebe, no puede l'laJler Rido fel,z por más pital de San Juan de1Dios: del otro lauo_ de la cavidadiza y &lt;TCncrosa, está siempre cfo,pucsta á ten- que mucho lo merecía. Por est-e concepto, ~l d•e-s- li.e hay una. hilera de casuchas ~n que v1_ve11 _a rtedru: los braz~5 á la dem.antla ele p.eroón. Para ella tino no le fué propicio; hubiera si-do más d1d10sa sanos pobres que gozan de la vista del J!t:rd m de
Joi; hermanos. La calJLe Rousselet está mu_v 1n1il
110 1cxi..;rlen las infülelidades del ma,rido; las igno- si no hubiera sido reina.
empedrada : hay pocas tiendas y las que hHy ~on
ra, no llegan hasta ella; los vicios, las pequeñeces,
rnuy humilde5. En las ventanas hay ropa tl'ntlula
las miserias de los ~uyos las di,:müpa, las iencubre,
y en las puertas pían los polfios. Uu:alqt~ier?- &lt;·re~las aten{ia y si ama,rgan su vida.. no altera:1. su ,
ría que estaba e u un pueblo de provmclll mur
con&lt;lucta, no le 1,ugiei~n represalias, no -v1c1an
atrasado, en un barrio que llegaba hasta el campo.
su fidelidad, ni la ud,vfan de la línea de su deber.
Coono poco,; coches p-asan por la calle Rou~selet ,
La mujer inglesa, puede no ser feliz; pero no
i:ie deja jugar á loo niños, que abundan,. po:n¡u(! lo~
deja jan:ruí.s &lt;le ser fi~l y abnegada.
pobres son prolíficos é ignoran la doetnna de MaJCuando sobre este fondo de cru:ácter de la rat.hu!'. A la hora de la salida &lt;le la escuela, la calle
za oo infi.ltr8111 la e&lt;luoa.ción esmerada, la moral
se ],lena de muchachos, y tanto he pasado por ella,
p~ritana, los hábitos de buena sociedad; _c~1!ndo
que 101- he !lleg•ad? á con~r. ~}los tamhi,én me
la in11lesa oo mira: colocada en alta poS1c1on, y
ronocen y á menudo me dicen: Buenos &lt;l~as, ::&gt;&lt;&gt;cuando sobre sus hombros ~ n altas responsañor." Eo.1 la Ka'V-idad, cua-ndo ponen peqlwnos albilidades morales, 1)0líticas y oociales, su virtud
tares en la;; puertas, con una servilleta h1anca.
se aquilata, su decoro 6-e refrna; se estudia, se gouna Vírgen de yeso, tres rosas en un vaso y do1-&lt;
bierna, S(} consfüllye en rígido censor de sí miscand.eleros de plomo, me siguen hasta que le--ma y se ostc;nta como vivo ejemplo de cuanto de
ei·ho en una alcancía una moneda de dos ,uddo~.
más _granoie y nms noble pueda producir la orgaF.n fin, me tratan como vecino y como arnig?: en
nización humana.
los dí.as de Se-ptiembre, cuando sopla e!! vrnnto,
Tal fué Victoria de Inglaterra. Xinguna jume dejan libre el paso, y las niñas d.ejan rle sa:1ventud más florida, pocas bellezas tan deslumbrantar la cue1xla para no estorbarme.
tes como la suya. A los dieciocho años comenzó
á reina.r, su ambiente se impregnó ct.el baiho 11:efítieo de las corles, aspiró hasta ie-1 hastío el m Entonces, conocí á la cojita. Ilace mucho t iemcien-ao de la ad-ulaeión, se codeó, niña aún, con
po tle eso: acaibal&gt;a. yo de instalarme en aqm•l balas rurnbidcmes de los hombres, con las miserias
rrio, y ella tendría de ocho á diez años.
Vestía de lttto porque su padre, carpinkrii, hade la huIDJanida•d; contemipló luchas sangri1entas y
bía muerto: se sentaba en el dinool de una pu&lt;!rt.a ,
catástwfes tiembles; costeó á cada paso fangos y
poniéndorn enc~ma de las rodilllas la ~t.1. Y selodaza,les, y ni aqueHia atmósfera la asfixió, ni
cntretenfa en ver jugar á los demás niños.
aquél incieMo la mareó,, ni aquél conil:~ct:&lt;&gt; la des:
lfe conmo·vía por su aire triste y meditabundo,.
vió, ni aquelfos especlaculos la pervirtieron, m
Los brasileños, de color de chocdlate y llenos
aqwellos fangales la envenenaircm. Para el1a no de anillos y &lt;le cadenas y de billetes de Banco, su.s grandes ojo,; negros, su rostro pálülo y sus
existían más que el amor ardiente por su pueblo cr.een q,u e conocen á París asistiendo al estreno cabellos castaños.
Pronto conoció, en mis miradas, que me r..m~ay poT los suyo,. su virtud ~ust,era é incólume y de una comedia, dando una vuelta por el bosque
la línea recta, invariable é inflexible de sus debe- de Boloña ó cenando en un r.e-staurant; y nosotros ba com:pasión y me sonreía con aire melaneúlico:
yo ,le decía al pasar: Adiós, hijita.
r-es die soberana constitucional.
!,OIIIlOS tan frívolos, que con gusto damos el título
Pasó ol tiempo-¡,dos ó tres años se desliza n
Se casó por amor con el elegido de su corazón, de parisiense á quien entiende pronto un retruétan pronto!-y m1 jueves, al empezar el JTio('S de
y fné fiel y ardientemente amada; fué prolífica cano ó saibe cuánto vale una mujer pcrd i.da.
y pobló de sobe.ramos todos los tronos_ europeo~;
En reaili&lt;lad, la vida entera de un observador Mayo, observé al salir de la casa, &lt;¡me la calle clefué siemipre digna sin wr orgullosa, virtuosa ron no alcanzaría para conocer á fondo la monstruosa RousRelet, tenía un aspecto &lt;lesu6ado de Jlesta.
ser mogigata, au~tera sin dejar de ser benévola.
ca.pita}, en la cual cada rincón tiene sn íi,:.onomía Era que iban á haoer su primera comunión muDulce, pero firmemente, impuso en 1'a Corte especial. ¡ Es tan grande la diversidad ele tipos chos niños. El obrero, que renegaba todos lo." días
cierta am,teri-dad compatib1e con el esplendor de que en ella !'e encuentran, que no es posibl].e ima- !de los j-0,,u ita;,, c1wpués de leer los ,1)Criódicos,. que
ría. oponeri:c. ":No somos paganos," decía la mttla corona y lle,'Ó á cabo un.a gran purificación de ginársela!
Esta variedad en €11 aspC'eto de las callles de la d:r.e, que había enseñado á sus hijos el Catecismo.
las costumbres de la aristocraeia. Con su ejem.-plo
Ademlás, la prilJllera comunión de loo niño~ cr-A
predicó la ficw'Jiclad de las esposas. la fecundidad gran ci uda&lt;l, es para el verdadero parisiense un
un
pretexto para una fiesta. La lavantll•ra C'O rrí.1
v el amor de la fami1iia á las madres-; proooribi6 manantial ina~otable de interés en Hl misma casa,
áns desnmleoes hieróticas, las iextravagancia.s de la por decirlo así; yo, que conozco á París perfecta,. ~on una camisa de homlbre en la mano; el barbeÍnoda, el despilfarro de las fortunas y la galante- mente y que nunca be salido de su recinto, des- ro afeitaba á mucli.os parroquiano.s impac·i('nt~;
cubro frecuentemente cosas asombrosas durante el pastelliero de la calle de Sévres prepara paete-hTía frívola.
llos desde 1a víspera y la fruter.a del número g
Ya viuda, á semejanza de Juana la Loca, vivía mió! pase-O!'.
Detrás d-0 la fábrica de los gobelinos, he encon~ vende mtwho. La gente se agru'Pa á las vrn lan.1sdel recuerdo y ca.si en la tumba -del príncipe Alberto. Vistió dieM.e enton&lt;.-es luto en la inltimi- trado un canail. melancólico, como Hos de Venecia; para ver pasar á los que han d-0 comulgar.
¡ Qué bien están los niños con &amp;us gorra'l nuedad ; huyó de placeres y :fiestas; casi se encerró y en Grene1le, á dos pasos del Campo de Mart.e,
una plaza pública como fas del Cairo, inundarla vas con franja de oro, exceptuando á Víctor, el
~n su hogar y en su dolor.

Reina, Esposa y Madre

ª'.

hijo del eba,nista, que dejó caer la suya en el lodo!
¡ {Jué tonto!
.Pero mAs b{)l]lÍtas están las niñas, vestidas ele
h!anco,, sobre L().(io las ru?ias! EII ~elo ],es cae muy
bren. Blhls lo saben y baJan los OJOS para parecer
m.ús virgimtles y para verse los guantes blancos1
que son los primeros que s.e ponen.
Las morenas parecen moscas ca1das ,en la leche
pero a, pesar de eso, sus madres están orgullosas.'
¡ Oh pobres madres! ~e han compuesto mucho pam _l'a fiesb1 y sus tr_aJes revelan UR poema d,e mi:;ena&amp; y dr economia~. ~'.hí rn un saco de terciopelo que prob,lÍ&gt;lemente fué hcoho durante la
J~~poúción de PaTís d,e 18,67 y un chal de cachenma que h-~cle á ~Iont~ de Piedad. Las niñas que
las acompanan s1 esta_n vestid-as de nuevo; y
&lt;'?ando. ~na mad;.e Je dice_ á otra: "Q11é ¡ruapa esta _la h1Ja de vd.
La primera contesta: ''¿ Qué
·&lt;pHrre vd? Va á cumplir trece años.''
En fin. es un hermorn día para todo el mundo.
aunqu•;, los padres que en nada er-een, v-ayan á
rnul'Jmtrar de la ceremonia €·n las tabernai-. Cuando los niñoR, formados en dos hilleras una de niños y ot.ra de niñu,;, :;e colocan frente' al a,Jtar con
11na vela en la mano. mientras el ór&lt;Tano
~uena en
0
d pre~biterio: las mamás lloran.
.!'ronoo eonocí á mi cojita entre el gmpo de
11111a"? se ~poyab_a en ,:u mruleta negra; pero me
paree1ó mas mmac-ulada, m,L..: pura, más blanca
t¡u,c las otras: tamlJién me pareció má~ com11o·vi'.l,1. m~s recogid·a que FUS compañHa,:: su rostro
rnftmtil .tenía una rxpresión ang-&amp;lica v mh-tica
que hubiera encantado al pintor &lt;le Holhein.
Le dí con más expre;ión que nunca los buenos
y me sentía yo feliz al p,ansa,r q~e elfa tam. l ,1e n tenía pu~t? ,au ve&amp;tido blanco. ¡Un vestirlo
l,Ianoo; e-1 traJe 1tlean para una hija del pueblo!

&lt;i!~-,

La demolición del Teatro Nacional.
¡ Demoler pam ret:onstruir !
Este es el 1-ema ú que nos ha conducido la sed

Desde entonc·es varias primaveras me han vis1sitado, y muchas veoes las brisas embal&amp;1.madas
de }layo han hroho flotar los blancos trajes de
las niñas que comulg-an, en la Rousselct. }{a,n pas~do algunos años con &amp;U.S prirru:averas, pero también con sus inviernos. Otr0$ niños juegan en la
calle, y al barbero ha cerrado su ti,e•nda; el pastelero fuma s.u pipa á la pUtirta de la c-aHe, pero
su barba he cnearuccido; la frutera del número 9
ha desa¡,arecido, y donde vivía, vive ahora una
lavandera.
A pesar de todo, la calle de lwuss.elet ha conservado su füonomía de ante6 v 'los hermanos de
San Juan de Dios, siguen en s~ convento.

de progre8o y á él tenemo&amp; qu&lt;! ~er ohedienteí'I
lo mismo en lo fí&amp;ico, que en lo moral; Jo mismo
en el orden científico, que en el orden social.
Los d-egencrados, Jo,; enfermizos, Jo:; pasionales, los ic.lio~. son nuestros semejau tes, es juesto.

Pei;o ¿qué ha sido M la cojita? ¡Ay! Ha crecido muy poco, aunque ya es una joven que pronto cumplirá veinte años, según la cuenta que he
sacado con los dedos.
Cuando la encuentro deEcansando en su mu-le•
ta, una muleta. nueva. y u,n poco :más grandie que
la que antes usaba, no me atreYo ya á decirie:
¡.A!diós, hijita! y me contento con quitarme el
sombrero. Sa:Je pocas veces. Su madre es a.hom
portera, y no puooo ver á la cojita, pero oigo el
ruido ince.:ante de la m:áquina en que cose. Trabaja ropa de sciíora, y parece que gana bastank
Me han dicho que e~tá muy enferma, y que
tiene una pierna s.in movimiento. ¡ ~ unca. se casará! ¡ Pobre lI\lllchacha!
Sin embargo, todas sus compañeras de comunión han vestido por segunda vez al traje blanco:
el de boda. El sábtilo, n-ada menos se casó la hija del zapatero con el hijo del sastre. (Era claro;
los domingos, cuando la madrre tomaba. el fre.;:co
á_ la pu~rta. ,Y los jóvenes jug.a.bam á la raqueta,
Hempre iba a dar e\ vd!ante al callejón del número ~3. que es negro como una boca de lobo y des,
, 1 al pa¡,::,cer pam buscar' el voaparer1an
en e,
larute. )
¡ Y qué bi&lt;:'n se ha portado el zapatero! Se ha.
COillido y se ha bebido muy bien.
Ein los momento.; en que la recién easada, mo11taba en el eoohe. con su traj,e de seda blanca y Sil
corona de aza.hare~. YÍ q_rn., mi pobre cojita estaba
e~ la puerta de su ca..."'8, a.poya:da en su muleta v
viendo á la joven casada con envidia.
: ·
i A~-! pronto sll!o ella hahrá quedado sin ponerse mas que una vez rn la vida, el vestido blanco!-

Franclsco &lt;!oppee.

J)Ue~, que la.mente mos su dcsaparic;ióu; pero dentro de los cánones del progreso, es de desear,e
qu~ e~a cle~aparición sea ta11 r.á,pida, que tan infehc&lt;'." ~eres no t&lt;.-ngan. tiempo iw,tante para legar a futum,; gener1Jt1ones ~us desgracais,. :(.JI
forma de abn-i~mo.
~a i_gneranria que condurle, el fanati~mo que
perJuéhca d~de la nmralla del criterio falso, qu e
1n1,-de comiderarse misericordiosamente como
una ~xculpante, deben de..:;apareoer por mQS que
el tmmfo del 8aber y el recto juicio hagan mi,
llar;" de víctimas _ent.q~ ignorantes
fanático¡;;_
},n el orden social, para que la libertad impc:re. para q_u~ el dereoho se respet\e, para qne la
paz ~ea ~hcla. y duradera., tie;ne mue-has Ve('{,
que prinripinrse por la guierra que diezma que
a.,,.ola, qne aniquila.
'
Y a~í. en torlo, para evolucionar, es preei,;o
l'!·rno1·er oh~t íwu los.
Hoy._ es una nota de actualidad, la demolición
del pnmer t e-a tro metroipohtano. ::\f:ultitm:1 ,1¡,
per;;ona, ro11t('mphm diariamente el derrumhr ,lr,
los_ fu~rte,; mnrn~. 1·e11 al dcscu hi erto, entre ma.(] U1J1ar1a &lt;lc~Yenrijada. telares carcomirlos ,- abiertoR c;;c-otilloneF, ru¡uel C!,Crna.rio, amplio ·recinto,
que por tanto, aiio, fué el inviolable ",:ccretere''
&lt;l_e toda;. esai- interesan.tes historietas que Fe cleFign~n con el nombre genérico de "la. vida entre
ha;,bdor.(i-."
l'~r otra, parl~. aquel e~nario ha Fervido para
&lt;¡ne . ohre el dr~~l c n lo mismo la;. g-lorias del arte.
qu~
han v1s1u1do, qt1r las reinas del "género
eh1co y )rnstn los moniltrUo$OS EAperpento;, ele
!as _c?me&lt;liaF ele magia, y pocos han de ser lo,
mdmduo,: de la actual generación. niños jó1·cnt',
ó viejo;;, qne no conwrven un rccueTdo de la,
horns ele cfotracción, pasadas en aquel recinto. '
Hccuer¡loR wn q uc q uedar,án S&lt;.'pultadoR hajo
los ei&gt;comhro,: y Fi'rVil"án de cimiento al teatro
moderno Y _rl e grandioso aspecto, q_ue va á levantarse en el m1Fmo ree111to.
Lo exigía fl&lt;Í la invariable ley de la evoluciírn:
"demoler p,:rn reconstruir."

y

~.º~

PREPARAMOS

c!ileformasde'1mporfancia
Vista tomad

.
a en 1os pnmeros días de la demolición del Teatro Nacional.

EN ESTE SEMANARIO.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

y sintiendo que se rompían todas las fil;r~
mi corazón que se desgarraba t-Odo lo ~ e

t.~
L

á comparar rnL ;,eno.
d d m'1· alma' lleaué
caoe
º la Madre de l Corde10
·
con la que experimentó
sin mancilla.
l
y oraba, oraba sin cesar. con la ~ue·r k cn e
ail!rna pidiendo á Dios la vida de m1 ma,c~r¿ que
agonizaba. al morir el dí¡¡, entre nubes roJas.
rno un rr:y que se reclina en su lecho th ])Ur-

:o-

en las venas y hacía palpitar más de prisa los corawn5.
.
Y en me-dio de este espeet.áoulo opulento de la
naturaleza, yo me sent_ía
morir ;porque veía .agom,zar á mi madre.
Juntando todo lo más
ean.to de mi JJiñez, haciendo UD Ha,mamjento,
i;uprerno á todos los recuerdos blancos de mi inocencia, oraoo; de rodillas 80bre la tierra y con las manos junta~.
&lt;'levaba mi espíritu á Dios, pidiendo, como saben pedir los hijos, la 'Vida de mi madre, que
era mi vida.
.
I
Ella me había Jnseñado á rezar; de sus labtos
; Ten ,piedad de mi, . Señ?r, que nunca mintieron, de su ~oraz?n que nunca
Ec-gún t,u grande ~:nsericord1~ ! me engañó, había yo aprendido a creer en la
y ~e!!Ím la multitud de mis
eficacia de la oración. Sabía q11e cuando una aliniq;¡dade,, láYamc, Dios mío! ma buena se levanta al cielo, entt•e las nubes
Encerrado dentro de ~os muros de tu santa az:~lcs del incienso, para pedir algo á la di,·inicasa, he vivido largos año~, buscando tu l~z Y dad, el Supr€mo Señor · de lo ~reado, derrama
enderezando mi espíritu por tus veredas :floridas. de su mano augusta el tesoro magotablc de sus
¡ Cuántas vece..~ al 1)ie de tus alta~es, he ~un- doncf, i,obre laF- cría.turas.
dido mi frente en el polrn, he hmmllado m1 a~Y oraba, oraba sin cesar, pidiendo con lágrim8, he aniquilado mi Yolunlad, sólo para segun·
mas en lo, ojos. la vida de mi 1ruadre. delante
tus leyes inmortale5 !
.
H arapo desdeñado por el m~m~o, miserable de una imá&lt;Ten de María, que tenía en sus bragirón arrebatado á las vompas m1C'Uas de. Sata- zos el C'adih~er ensangrentado de J ef:ús.
Con la sencillez de mis poeo, años. quería
ná8. busqué refugio en el claustro, y baJo s1:s
altas bóvedas y en si1s augu.sta,;; wleda~es he 01- eomprendcr el dolor de María al pie dE: la Cruz,
do constantemr1Jte mm rnz que me gnta, como
á Lázaro en el fondo de su sepulcro : "Le,ántate
y anda."
Yo venía del e-spario donde bril~a la vacilante luz de la ciencia; había apr~n~1do en Jos ~Lbros de los hornlwes •Jo que algmen me ·decia
eran las enseñanzas de l-a iniquidad. Arrastrade
por un impulso eublüne; me incliné muchas veces sobre el gran libro de la naturaleza_ paua registrar sus arcanos y alm~1brar sus ignorados
misterios. Sintiendo en m1 8er un soplo sobera~
no me reconcentraba (U las soledades de rnt
co~ciencia par·a lJU"C'ar en el fondo de mi corazón las huellas del Creador.
Mas ¡~y! concebido en el pecado y yo mismo
fruto de la iniquidad, me desposé c-o:i la amargura me alimenté con el dolor, crec1 entre las
tinieblas, y puedo deC'ir ú las ~nas: ¡ vosotras
sois mis hijos! y decir á los errores: ¡ vosotros
sois mis herm.an1os!
He maceral.fo :mis carne,, he contrariado mis
apetitos, be cru¿ificado. ~ni 1.:◊neu:pi~ccncia, y la
carne rebelde, y la pas10n mdomabl_e, han enaendrado en mí el pecado, como el hmo engenla podredumbre, como la mis~ria engen~ra
el delito, que al fin rl horn bre nacido &lt;le muJer
&lt;'S flaco y por todas parles lo enYuelven las
sombras.

dra

CLAUSURA DE LA PUERTA SANTA.
~JI veinticuatro de Diciembre último, Su Santidad León XIII verificó la más importante cer emonia del año, aun c-0nbí.ndose entre ellas las
que t uvieron Jugar con motiv~ de la aparición del
siglo XX, y que consistieron en solemnes misas
eu las Cat.&amp;cumbas y -en las principales Basílicas,
á las 12 de la noche del 31 de Diciembre.
La. ceremonia á que nos referimos, fué la clausura. de la Puerta Santa, abierta por el mismo
P ontífice en 24 de Diciembre de 1899, fecha en
que come:az6 el Jubileo Santo, que la Iglesia ce-

lehra cada veinticinco años, con toda pompa.
El acto es de los m."Ís aparatows y asistieron
á él, innumerables personas. El Supremo Pontífice es lleva.do en la Silla Gestatoria hasta la mencionada Puerta Santa, y después de muohas ceremonias que previene el Ritual, empuña una cuchara de oro, de forma igual á la que emplean
los albañi1e1!, toma lec.hada de cal, y después de
haber formaao el hueco corre~ondfonte, coloca en
él el primer ta.bique de lOB que se destinan á clausurar la puerta, pG&gt;r medio die un muro.

Las más altas dignidades de la Iglesi8 : C'ar&lt;lenaloo, Arzobispos y Obispos, que estuvieron presentes, colocaron despu€S un ladrillo cada uno y
en seguida terminaron la obra violentamente ]06
artesanos.
En el ~entro del mmo se pintó una cruz, que
per.manece:m allí hasta dentro de veintián,co añO!',
término al fin del cual, otro Pontífice, se,,oún todas las probabilidades, presidirá. la demolición tle
la pared, para celebrar un nuevo Jubileo.

II
Aún lo rt'cucrdo muy bien. Aquella ta11q,e el
i,ol agonizaba envuelto en nubes rojas&gt; como un
rey que se reclina en su lecho, envuelto en su
manto de púrpura. m cielo estaba muy hermof.o · la naturaleza toda, parecía iefitremecerse en
ur{ espasmo supremo ile regocijo. ~ntíase cruzar un hálito de fuego, que eneendía ila sangre

~~
·1 o 'f 1a.&lt;1
y fué la sombra. La norhe ~n e) cie
tinieblas en mi alma. La oractón mocente del
niño se perdió como un eco ~~-º en l-a~ ,~oledades tristes d-01 infinito.1 ¿ Que l!Illportaba, aquel
corazón, sin man~illa, €Strujado po~ la mano
cruel del dolor ante la inmensa maJestad - del
Universo? ¿ Qué importaba aquella alma huér;
fana que solÍw,a.ba en me~io _de su amargura;
¿ Q.uié~ iba á enjug-ar la lagrima que se quedo
cuajada. en 1os ojos vítreos d~. la muer~, J" las
Lígrimas que escaldaro1_1, la meJ1lla del .,11no.
,
Mi oración se perd10 en las soled!&lt;les de la.
noche y mi grito de dolor no ~nco~tro eco ante
la inexorable crueldad de lo mfinito.... • •

III
Mi niñez pasó, las tinieblas de mi alma Ee tuitigaron un tainto con los tibios resplandores del
cariño de mi padre.
.
Mi madre me enseño á orar y á creer. )11 padre me en~, ñó á pensar y á analizar. Lleróme á
la. U nivcrsidad, y -allí loe sabios y los doctores
pretendiendo sembrar la semilla de la fé, para
rc-oo(Ter la cosecha de hermosas -esperanzas en un
mun&lt;lo mejor, depositaron en mi espíritu el germen de la dwda. que ha dado su fruto natural :
el CSCE'jl'ticimrw.
. ..
Perse(Tuido como los héroes de la anhgue-dad,
por dud~s y remordimientos que hin,caban en mi
(-orazón sus dientes envenenados, busqué un refugio en el claustro.
Otro.s traen á estas soledades aecepcioncs de
amor y wmbras de cariño. Ue-gan aquí agovíados por el J)(}SO de sus ilusiones muertas, traen
los encantos mentidos de sus recuer.dos. y á veces vu(&gt;lven la vista hacia atriás, pensando en
p!acerei, idos y dichas que fueron.
.
Yo sólo he traído mi duda. que como serpiente de apretados anillos se enreda en mi corazón,
se anuda en mi garganta, y sofoca en mí toda
a~pinH:ión noble, agota todo sentimien~ ~ano.
tanto que á veces, siento rena0er la béstia mno-

----,..._____

�Domingo .27 de Enero de 1901.
ble, las pasiones bárbaras &lt;lel hombro salvaje, y
rehabilitado por quién sabe qué obscuros atavismos al estado primitivo, quisiere romper, destruir, abrazar cuanto me rodea, y asentarme sobre montones de ruinas para que hubiera en el
mundo objetivo la misma sole&lt;lad, la misma tristeza, la músma desolación que hay en mi alma.
En vano macero mis carnes, ahogo todas mis
concupiscencia.~, refreno todos mis apetitos. Mientras aniquilo la materia, el espíntu revive y se
exalta; busca la "causa única," y cuando quiero
volver mi voluntad al Señor, reaparece la oración del niño, miro á mi madre agonizando, y
siento que los ciclos están vacíos y que el espacio !'Ólo es una inmensa soledad, donde rued1m
lo mundos indiferentes y fr:os ante la nada del
hombre.
En or¿¡,¡;iones, una ráfaga de mundos mejores
orea mi fo2nte. Vuelven á mí las dalces palabras rle mi madre, y lloro con lágrimias de peni-,
tencia. 8on insuficientes y frías las palabras tremendas del rey profeta. Se sacuden mis huesos,
s,e estremecen mis entrañas,
siento mis labios
abrasados por el fuego de lsaías, y canto el salmo al són del órgano sagra,do.
,Pero cuando mi alma se quiere desbordar en el
cántiro, son vanas todas las voces de los profetas bíMicos, y sólo encuentro dignos de mi dok,r
_y de mi tristeza, los gritos de Job, en medio del
estercolero.

IV
Mis hermanos que ven mi cuerpo flaco y estudian mi vida, midiéndola con el cartabón de
las viejas virtudes illútiles, me llaman santo.
Como si hubiera santidad en medio de la miseria; como si fuera beatitud la oración que empieza en el sollozo y acaba en ila blasfemia; como si fuera digna del sayal que me cubre y del
silicio que desgarra mis carnes la desesperación eterna que roe mis entrañas!
Yo .peclí la vida de mi madre cuando mi alma
era blanca; después, las tinieblas me cubrieron
y un manto de luto me ha entristecido eternamente. ¿ Cómo podrá la fé ayudarme en mis tribu1laciones, cuando la dude. la eterna duda, me
señala siempre con su dedo inexorable la lágrima cuajada en los ojos vítreos de mi madre agolDizanbe? . . ..... .
Enero, 1901.

filpha.

EL MUNDO ILUSTRADO

L.AS 11101.ETAS DE: MIMÍ.
Disputan los crfücos si Miirger, como literato,
valía mucho ó poco; si sn estilo era así 'Ó asao.
Lo que yo sé, porque lo he pailpado, e.!' que si
.M:iirger resucitase, no tendría que andar mucho
para encontrar en el París de ahora, la alegría
de la "Vida de Bohemia," el -,,aso de " Rodolphe" y el abra.ro d-e "Mimi."
"Marcel," "Colline," "So.haunard" J las dadivosas muchachas del libro de lfiiger, todo e-9e
mundo está -,,i1'o, anda por ahí, :fué ayer al Jardín del Luxemburgo para :festejar á su cantor...
Renán pedía qll'e, cuanoo un literato oaliera
á la calle, llense de precursor á un ho~bre C01l
un quit11sol especial, indicando á la mulltitud que
Jcbía retirarse en testimonio de respeto.
El quitasol de Miirger estuvo ayer entre las
manos de trescientos "Collines,'' cada uno de los
cuales llevaba del brazo una chica del barrio Latino. y cada chica un ramo de flores_ silvestres.
Eran los bohemios los eternos bohemios del barrio, donde está p;ohibido, por un bando tácito,
.
t o se " aburguese..... "
que el litera
Iban á realizarse dos actos revolucionarios,
protestando conírn la inauguración académica y
gubernamental diel monumento y contra el espantoso precio de seis pesetas que ~ puso al cU!bierto del banquete en honor de Mnrger.
¡ A.h, no! ¿ Qué iban á baoer. allí g~ntes del
Municipio y gentes de la .Ac~emia? ~nrger era
de ellos los bohemios. ¡ .AbaJO el gobierno! ....
!Abajo Ía .Aca&lt;lemia!. ... ¡Fuera el "hisopo 1uinisterial !. ... !'
Uno de la comitiva; Givriérie, tuvo una frase
feliz al poner las flores en el monumento:
"Cuamlo llegue aquí, el viernes próximo, la
burguesía sabia y literaria notará que el monum.lf.'nto inaugurado hoy por la Bohemia, es ya un
monumento "demi-vierge."
("Vivas de los estudiantes, abraws de las estudiantas, ovación indescriptible.)
i Y el busto de Miirger, con, su buena :fioonomía de ,eterno bohemio, pareció anima.rae en el
pede.,;tal!. ... ..
¡ Qué gran persona Enry Miirger!. ... Trabajaba, trabajaba ...... ! Diez, doce, catorce horas
pen,;ando y escribiendo diariamente! Veinte :francos le pa.0o--a.b an en el "Corsaire'' por cada capítulo
de la ''Vida de Bohemia." El "amo" tuvo la
"gienerosidad" de darle á cuenta 300 :francos.
Aquella noche-escribía Miirger-soñé que era
el emperador de Marruecos y que me había casado
con la Banca de Francia.
¡Pobre Miirger ! Uegó á tener miedo de todo. . . . A urelien Scholl refiere que, invitado una
noohe á tomar ca.:fé en la "terrasse" de Brebant,
conteFtó duloomente:
"¡ Oh, no! •remo siempre que pase un ómnibus
por encima de mi ta;;;a."
Buenos amigos de él quisieron darle un destino
fijo, destino del Estado; pero negóse á aceptarlo
con la mimia. arrogancia de Maxime du Camp
cuando contestó á Flaubert sobre su propósito de
aJmitir un destino en una embajada.
"Sóla una enfermedad mental ó la consecuencia de una comida demasiado copiosa, puede explicar tu ridcíula idea."
A lo que replicó Flaubert:
"Llevas razón,. Soy un miserab}e. Sé magnánimo, y perdóname."
Así Miirger: siempre luchando, con la pluma
independiente, por no tomar la escoba del lacayo.
¡ Y lo cierto es que los lacayos son los que dan
gusto á los señores del mundo!. ....
ilfiirger tu,vo, á pesar de sus infortunios. una
suerte rara: Miirger tuvo á "Mimi :" la "Mimi"
de la leyenda, encarnada en una muchacha qu~
se llamaba "Lucile," cuya verdadera historia se
sabe, gracias al doctor Ca.banés, quien publicó,
hace algún tiempo, un sugestivo relato, poco conocido en París.
Y o ''la" ví dos ó tres veces en casa d'e Miiger
- ha dicho el doctor.-Tenía la cabeza doemasiado fuerte, con relación á &lt;la delicadeza del cuerpo; rubio el pelo; azules y grandes los ojos; apa-

EL MUNDO ILUSTRADO
gado el ..,rillo de las pupilas por una tisir incipioente; iJálido el sembllante, con palidez de cirio; vein ticua.tro años . .... "
Pooo tiempo después, fué Miirger á pedir á
Cabanés que interce&lt;l:ese con su hermano, estu,

Domingo 27 de Enero de 1901"._

(

.I
\

1

- 1

diante de medil'i.na, para que el doctor Clément
director del hospital de la Pitié, diera asilo e1~
él á la pobre "Milu.i" . . . . El doctor Clément
otorgó el permiso, aU11que tropez-aba con algunas
dtficultooes, y Cabanés fué á dar la "buena nueva" al poeta. Había salido de su casa y Jo recibió
"Mimi."
-:-No está Enrique; pero yo sé por qué ha
vemdo usted. Yo soy quien "iene necesidad de
ir al hospital. Ya hemos agotado ,los quinientos
francos que nos dió, á ruego de .Al:fred de Vígny, _la .Academia Frtances-a, · y mo 'tenemos un
céntimo. . Estoy enferma, lll!Uy enferma,, y sin
lum~re, si1;1 médico ni medicinas.
No quiero
seguir aqw.
La llevaron al hospital y al inscribirla se
averiguó que era ca.sada, casada con un carpintero .. . .
Pasaron ocho días sin ver á Miiger. ":Mi.mi"
lamentaba su ausencia. "¡ Ya no piensa en mí!eX'Clamaba.
-Oiga usted-dijo ::M:iiger-"Mimi" se queja
de que usted fa. tiene abandonada.
-:-¿ Y qué quiere usted que bao-a
yo? ¡ Ni siO
qmera tengo diez céntimos para comprarle un
ramito de violetas!
P?r fin fué dos ó tres veces, cada vez con un
ramito. Cuando no lo tenía no iba. Por una
cqui-vocación. verdaderamente fúnebre, la enfermera rle :'l\Lni''. 1~ dió la muerte y el hermano
de Caoanes corrió a dar la noticia á Miio-er
-"C'est fini"~le dijo en el oa:fé d.,.º l¡ Rotonda.
. "Miiger se fut á la ventana para que no le
viesen •llorar, Y un momento después desapareció
del ca:fé."
Desapareció de todos los círculos que frecuentaba. . Cuando se deshizo el error, costó muohvl
trabaJo encontrar al poeta. "¡ Mimi" resucitada, te llama !- le gritaron.
'
- Iré el domingo.
Hoy no tengo con qué
comprarle las violetas.
Y fué el domingo, con el ramo y le contestaron que "1fimi" estaba en el anfiteatro de Clamart . . .
"Miiger adoraba á "Mimi"-dice el doctor
Cabanés.- 1fiiger tenía un gran corazón. Era
bueno, leal, generoso. El miedo die lleo-ar
á la
6
cabece:a &lt;le la enferma sin llevar&gt;h las violetas
era mas fuerte que su voluntad y le clavaha en
la ,~cera_ del hos~ital, impidiéndole entrar."
Hac1a Vaug1rard:''-decía'--"hay unos m11torrales d?nde no tardará en haber violetas. .A.Hí
las cogere para lleváraefas, y entonces :a veré
todos los días .... "

.,Cuis jJonajoux.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
n.n rayo sobre el épico p~ta,
_ .
¡ quedando ciegos, para siempre ?1-egos,
los neo-ros ojos del cantor de Oh1l'é:
proíun"dos ojos en que el genio ardía.
como el dorado surco de un~ estrella
que cruza las tinieblas d,e- la noche!

LA JUVENTUD DE HOMERO.
Amanece. Dichosa la alborada
esparee por los cielos y fos carrup-OS
el raud,al de su rubia cabellera..
A su radiante aparición, las flores
cíñense la corona d-e rocío;
vibran en J,a floresta alas y besos;
d nítido plumaje die los cisnes
rei'p1an:lece en los_ lagos; cada _rosa
fincre los rojos lab:os de una nmfa;
la tórtola f'llpita entre -el follaje
del álamo gentil; lanza el arro"O
!-lb fresca- risas de cristru1, y vJnu~,
la madre del amor, blanca y desnudia,
arom!i al UniverFo.--E-s una aurora
más bella, perfumada Y eRplendE.&gt;nte
qu,e el alba que ilumina la Odisea.
Por el frondoso bosque pasa, envuelto
en púrpureo fu~gor~ mo1,o giga~te
&lt;le apelino perfil, de raéhantes OJOS,
,lJ&gt;ORtura marcial, y hombros robustos
donde las recias águila;:. se posan.
}}l mancebo es un d=o;; hijo d-e dioses:
be-110 cual la victoriil, en fausto uía
&lt;le un ósculo nació que diera Apolo
1\ !·M ona, -l a diosa del combate.
Y cn los campos helénicos, su infancia.
se deslizó, cual fuente cri¡:atlina,
cantando sobre céspedes. Homero.
- Tr.l es su nombre-gusta desde ntn(.
la;; mieles de-1 pan11J de la poE)l'\ía,
y aprende, ya ienc-endido en sacro fuego,
el h imno sin pa~abras d•e los astro.-;
y la canción guerrera del torrente.
Bañ ado en los efluvios de esta aurora,
i;:u i'ed mitiga el arrogante mozo
en las azu les ondas que aca_rician
y refl-ejan el bosque de laureles.

Domingo 27 de Enero de 1901.

:EL MUNDO ILUSTRADO

Jllanue/ l(eit¡a.

7

1

CMJ\OS.

'ffi"i'''i''?""fí?"?

COSAS D:E :NIÑOS.

1

.

1

Siempre que muere un niño,
me lleno de temor y de cuidado ...
¡ con qué fadl:,(fad nos los arranca
},a muerte de los brazos!. ..
Mi niña se ha dormido;
la tengo dulcemente en mi regazo ..
8i me la has de quitar, dime, Dios mío
¿ para qué me la has dado?
Y, embriagado y feliz, Homero corta
ingente lira ele los duros robles,
y arranca de ella un cánti&lt;:o grandiosc,
de jamás e;;.ruclrndas armonías;
un cáT'hco tan fuerte y rutilante
como el escudo ,esplénd:do de Aquiles,
y en e1 que e5grime airada la Epoi,qa,
al roj':&gt; sol, la de&gt;ilumbrante espada;
canto inmortal de exámetros valientes
como legión soberbia de guerreros
de firmes y brillantes armaduras;
c,ántico, e.¿_ fin, que atruena los espacios
solemne .. triunfador, y á cuyos sones,
de fiera envidia. palidece Orfeo,
viendo rota en sus sienes la diadema
que con su lira conquistó. Vencido,
el amante de Eurídice venganza
pile á J ove, que rápido folmina

El castillo de Osborne, residencia donde p a s6 sus iílllmos mome n t os

Prusia. Las diversas grutas emán ligatla.s en tre
sí por esca1eras, que se ocultan detrás de gügantescas construcci~nes, de las cuales puede 0.nr una;
idoea, aunque incompleta, la fotografía qu~ publir
Rqtc oonvcnto está, pues, edificado sobre lo que
puede llamarse las eataoumba~,&lt;le Jerusale!n. Jfües
las g1'l.ltns y &lt;:avernas en cuestion, han scrvulo muchas veces de refugio á 1-os cristianos perseguidos.
La misión Fr{l¡ncesa y la Embajada. Etiope, pc.rmanecieron to&lt;lo un :rn.€s en J erusalem. T odos
loo ,cultos cristianos, católicos y orientales, tenían
sus representantes en la estación de Jernsnlem,
cuando la ,p eregrinación partió de regreso _á Jaffa.
y la l"'mbaj-ada y la Misión francesa, dieJaron la
Ciuda.d Santa enfare gri;tos die entusiasmo, que
fueron una despedida bien significativa.

Le ví correr, y ví su cuerpecito
moverse vacilan~ ....
lie ví caer . . . ~ nacarada frente
1a vi teñida en sangre! ....
Y ved ;por qué rorría el pobre niño :
l por besar á. su madre!

Y a la desconfianza y la malicia
s-e asorruan á sus ojos:
fa c,ánd:da expresión pe,rdió su cara.
¡ qué láb--tima de niño tan rue-rmoso.

Los juguetes en un rincon,cito,
la oasa en silencio,
la cuna vacía, la madre llorando .. .
¡ y el niií.o en el cielo! . .•
Vicente Medina.

s . M. l a Re ina

Victoria.

L a Misión francesa en la Tuert a de Ornar.

del Capitán de fraga.ta De V erehéres, se componía de algunos Oficiales y de una veintena de marin eros del "CaSFud."
~
.E-1 l~mibajador R tiope, Jo~ peregrinos y los marí no., franceses, recibieron en Jl'rusalem la aooUIA lliS ITA Á JEBUSALEM.
~ :da ntás simpática, tanto de parlu de las altas
nut(lri,fades Otolllfillas, como de los J des de las
Ne hay deber mü.s grato ni llenado con mayor diversas comunidM.iee crist.iam1•.
·
contento por todo el mundo Cristiano de AbisilÍrJo de nuestros grabados, r epre-=t&gt;nta á la f:Xnia, que hacer periódicamente una Per(\,crrinación
prc~nda ~i~ión sol,re fa gradería de uno de Ls
á la Tierra Santa, con ~ecialidad, á l-0s santo~
garnles pórticos de la Mez(p1ita ele Ornar, que
lug~ de J erusalem, &lt;lo,n,de mimp-len los votos y
pra, haL"e _IJ0CO tiem,_J-O todavía, inat-&lt;:esible á. io2
promesas que dan generalmente origen á la exUri~tinnm,. m Jefe de h Misión, }f. Moni1"n ,
cur.sión.
tie11e á rn derecha al ¡r~rr nte el-el Uonsulado nt&gt;
La Embajada Etiope enviada IJ)Or el Eml)&lt;•raFran1•i:1; ;\ su izquier&lt;lR, a , Emlmjat1or l-J Fü.1dor Menelik, para visitar la E:xiposición Univerpfa; el :e~to de la \1.i~i(,n y al-gun-0s 1nvilall0;;,
sa'! de París que acaba de clausurarse, ha efeot.uaoc-upan ias gradas del }'(rti&lt;:o.
do, antes &lt;le regresar á su país, esta piadosa jorEi Patriarca griego, Su Beatitud }fomeñor
nm á JeruBalem.
Damianos, á quien la Misión hflbía ped id&amp; autoL a Embajada iba enca,bezada por Mondon Viri;t,ación pa_ra visitar el mona$terio ele Mar-Sabú.
daioot, consejero del Emperador de Etiopía, y le
aprove..•hó esta oportUJn,i&lt;lad de denw-;,trar sus simservía de comitiva, un destacamento del crul'ero
patía~. La Misión fué r ecibida en el monasterio,
francés, el "Oa&amp;:ard" que r ecibió á bordo á la
al són de las caIIl/J)anas. por todo d personal de
Em!bajada, en el puerto de Tolón , para cond ncí rmonjes d-el convento- y se le otorgó una hospitala á Jaffa. J&lt;:&lt;:te rlef:ta&lt;·ament-o, bajo las órclen{'•
ra lirlad t:a.nto más brillante, cuanto que el monMterio en ·cuestión está establecido y vive bajo la regla d-el
Monte Athos; toda clase- de
f\l imon tos gra'30l'C\'" están rprohibidos.
X i m ujeres ni animales. hembra.-; pueden penetrar al convento. -· foé rueeesas-ario hacer ir de J aífa todo
lo indispensable para la recepdón.
Este extraño oornvento, 'PUi-'
recido aL del Monte San Mi,.
guel, pero no edificado ten una
isla como aquél, sino flanqueiido wbre la pared ele tma inmcn1.1a muralla cortada -á pico.
domina por complet.o el Ce~
&lt;h-ón, al que los árabes llarrnan
"wadi En,Nar,:' qwe quiel"e
decir "el terreno de fuego,"
contiene la tumba de San SaMs, uno de los santos más venerados de la Iglesia orient.al,
v escond-e en su enorme recinto, m:1a irrfinidad de grutas que
fueron y son aún el retiro de
U'Tl gran númeiro de cenobitas.
El monasterio está situado
en el D€Sierto de Judá, cuya
F\olemne construcción no habría
pin&lt;:el ó pluma crupaz de describir.
Una .de sus gruitas, contiene
los cráneos de 5,500 cenobit.as
que fueron aseainados a,llí por
ConTen to de llar-Saba dominando el Cedr6n.-(Dc:!rierto de: Jndá, Palc:otina.)
lru; tropas d-e Oosroea, ,r ey de

Abisinios en Tierra Santa.

Mgr. Dami•no•, patriaren griego de Jerusalem.

LAS MONEDAS.
Los harapos cubrían sus cuerpecitos. L~s mbias
cabelleras desordenadas parecían que~er huir de
aquella miseria, y se enroscaban y esparcían. El a.irºc se colaba en 81 euartucho, Effilbando o.l ,pasar
por den rendijas. Pero los niños tení:tn los ojoe
oriihrntcs y los pómulos rosados. Corrí"an y r%piraban fatigosamente.
Eran cuatro. Ninguno había eom.i&lt;lo. Pero ten ían una moneda en las crispadas manocitas. Y
se les agrandaiban Uos ojos cada. vez qne miraban
el tesoro. Y soñaban, cándidamente, con una incalculable variedad &lt;le golosinas.
El padre les había dicho:
-.A.l que se quede sin comer lle do_r nnn moned~.
Todas las criaturas habían ¡preferido fa. ri.queza.
Y habían levantado enérgicamente los brazos al
apretar entre los dedos el disco.
Tod-0 fueron risas, y carreras, y algazara, mientras el obrero devoraba el puchero mísero; mirando oblicuamente á los rujos. No eontaban éstos
con las exi-gencia.s del hambre.
¡ Ya lo creo que les venwría! ....
El padre se fué á la fábrica á ganar e'l mendrugo, y cuando volvió, ya entrada 111. noche, los chicuelos corrieron á darle las monedas. El\ sue semblantes pálidos había estela de Uigrima.s.
-¡ Tenemos mucha hambre!
Las monedas irían minando sus vidas. Y a&lt;:abarfan con ellas otras de más valor que les darían 'los hoIIllbres en el transCl11'SO de los tiern¡p~.
Y fas monedas volvían.
-,! Sí?-les contestó el obrero.-Pnes traigan
las monedas.
Habí_a muerto la madre, que ayudaba á ganar,
v el ahme.nto faltaba. Las monedas eerían entregad~s y recibid-as siempre que faltara pan. Y ]os
niños volverían á wrrer y á reír en&lt;-'fil"l."?ados en c1
cuartucho. ¡ Oh las ambicionts! ...

7osé Jlfarla (Jueveoo.

�Domingo 27 de Enero de 1901.

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p..

�Domingo 27 de Enero de 1901.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

a

guerra de paz, de bien, de buen ejeIIllplO,
guena de tolerancia;
ceded todo derecho; dad.lo todo;
cesen la6 viles ansiM
y acaben, de una vez, las ambiciones
·
que la discordia fraguan.
Xo más guerras, por Dios ... ¡ teng-a. la madre
completa su nidada!

Vice11te )Yleoí11a,

INSOMNlOS Y RIMAS
I

CREPÚSCULO.
T&gt;nk·'mente,
g1 de1lil~nt-0
Sol ~ c~fuma
TTas lla hrnma,
] le aurea espuma
J&gt;el Poniicnte.

( 'ttántos don&lt;'s
R ilut-ion~,
Cnan&lt;l-0 hay Yiudo,
Cuando ha3c mudos
Y desnudos
CorazoncR.

De lo+; cie1os
Cuelgan velos
Y hrocaclo:-i
l\fordomdos,
Y viola&lt;lM
l'J'erciopoloR.

l?l ~antuario
Solitario
Lan¡,,a al vi&lt;'lilo
El lamenlo
De su lento
Cam panarin.

Ros! ros bellos,
Finos &lt;mollos,
Dulces ojos,
Labios rojos,
NndoR flojos
de Cil belllos!

Y mi la bruna
Noche, entre una
Nube en·ante,
Surge avante
Jill oebrnte
De la luna.

Si, }.lenas de fragancia y de colores,
las ilusiones t,odas de 1-a vida
pudiesen colocarse en vez de flores;
¡ qué ramo entretejiera, conmovida,
el Hada tutelar de los am-0res!

II
Como suelen los rayos de Oa. Luna
hasta el fond-0 bajar de limpia. fuente,
así mis anhelantes pensamie.ntos
l legan á tí, y, enloquecidos, quieren
entrar en el santuario que se esconde
tras el místioo vál-0 de tu frente.

III
Busquen otros el Arte, no cabe,
en mis sueñ-0s, oficio ó tarea.
Yo ambiciono cantar como el ave
que, ent1't'g-ada. á su instinto, gorjea;

cual murmura el arroyo, y no sabe
que murmura, que salta y que serpea

Le. pasión desconoce el aliño:
son las frases de amor t\iernpre francas.
Para tí. . .. ¡ que me inspire el cariño
y que él grabe estas notas que arrancas,
en un álbum de páginas blancas,
aun más blanoos que el a,lma de un niño!

·EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO vm--TOMO 1--NÜM. 5

MÉXICO, FEBRERO 3 DE 1901.

Director: LIO, RAFAEL REYES SPINDOLA.

8ubscripc(6n me11811ai foránea, I 1.50.
I •lem (dem en la Gap.tal, 1.!5.

Gerente: ANTONIO CUYAS.

IV
¿ J,og1ará mi constancia revtrente
el premio de tu amor, c!lslo y bendito?
¡ Una gota, cayendo etl'rnamente,
reblandece las m-0les de granito!

V
Hay en las flores muertas
la tristeza de un nido abandonado,
y en las vetustas puertas
de un edificio ha tiempo inJ1abitado
Pe observa fa expresión &lt;le desconsuelo
que en el semblante pálido y enjuto,
clo la vejez y el duelo
Van imprimiendo páginas de lut-0.

¡ Cese ya la mem-0ria deipri.rn.entel
¡ No más cuadros sombríos!
Quiero bañarme en lw. respl,andecieni:;,
quiero sentir muy &lt;-"E:rca de los mios
tus grandes ojos, de mirar profundo!
;. Por qué no recobrar la dulce calma,
Si aun brilla el sol para anilIIlar el m'l.lndo,
Y aun tJengo juventud dentro del alma?

€r11esto Solís,

Efre11 R&lt;:ln,1/erlo.

01 nt ve1, ~l augurio pa,o:o,~
de guerra nos asalta ...
¡ otra vcq, cspantom y repuguante
la insensatéz humana!
¿ Quó tlihráis, por mi vida, de-:.clich ulos
lo,-. _qne alcntá;s esa co1üienda h{1rhara?'
¿qué libráis por mi vida?
¿ por quf vais á luohar que tant.&lt;&gt; v111ga
romo la vida hcrrno~a
á la paz y al tmhajo c-onsagreda~
Reñor, ;.qué altar es ese
que rn holocausto de su fé rechn1¡1
&lt;'l triste sacrificio
{le las c'-OSas más san tas?
Señor. yo tengo madre .... ¡como to,la.;
de buena y desdichada! ....
Señor, ¿ qué -altar es ,e~c que la c:11;igc
pc&lt;lazos de su alma
~, días angustiosos sin consuelo,
llorando desolada?
Sciior, ¿ qué vale tanto
romo va'1c11. sus lágrim~s?

,. .
¡No mí¡; !{U.erras, por Dios; por ol que un elfo
~a.crificé,~e CR arai;
del amc•r &lt;le los hombres
que como bi c·n supremo predi-caha!
No 11mís guerras, por Dio;:;; en nue.~tros c·11111 ¡,o,
las juveni:-eti fuerzas hacen- falta,
rnas no para luchar -estér~mentlC':
la tierra las reclama
para da.rnos los bieno., bendecidos
,que pródiga Il'OS guarda.
Fructífero su.&lt;lor, au&lt;lor honrado
pide fa, tierra, &lt;le labores ávi&lt;la;
no la reguéia eon sangre .. ..
¡ 110 la reguéis con sangre, que se mi:u1cl1a!
No más ·guerra, por Dios; guerra á la guerra
y á loo que atenten á la paz sagrada;

EL PRÍNCIPE DE GALES
actualmente i{ey de :Jng/aferra y €mperaoor de la Yndia asa oo ' .
,
del :buque Connaught, en los cd:pcs ~e ;;;:~:o~ las tropas, e11 corr¡pañía
(G'rabado de la colección de la casa de C, Pella ndh1i.)

Alegoría de los dos siglos.
Primer grabado que obtu..-lmoe con luz artificial.

(Fot. Josl. S. del Pcral.)-Zacatccu.

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 4, Enero 27</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Abisinios en Tierra Santa</name>
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                    <text>Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

�:.mringo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

F,L MUND0 ILUSTRADO

Domingo . 20 de Enero de 1961.

22 DE DICIEMBRE DE 1900.

RECUERDOS DE UN BAILE.

l. Srita. Josefa Algara. (Rorro.)-2. Srita. María Rincón Gallardo. (Japonesa).- 3. Srita. Anita Riba y Cervantes. (Caperuza roja).
4 Srita. Teresa Parada. ('Tr1:.j~ capricho "rosa y negro.") .
(Fot. E. Lange.},

l. :Srl~a. Guadalupe !:Uva Y u~rvantes. (Primer imperio).-2. Srtta, J'uSefa Algara. (Borro).-3. Srlta. Muía Rincón Gállardo. (Maja},
4. Srlta. Dolores Parada. (Estilo Luis XV.
·
·
(Fot. E. Langc.)

�Domingo 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1901~

EL MUNDO ILUSTRADO

Amor de abuelo yamor de nieto
El mbuelo tenía sesenta años. E~3: alto, se?o,
nervioso, teüido vagamente por la b:hs, con ~JOS
admirables de un gris profundo, prenad_os de unperio:;a enero-fa. Viejo soldado, refoTIIl.lsta. recalr.itr.ante lii:ral descamisado, ateo, habla•ba como
quien ~nda, regañaba platieitn._do1 parec~a est~r
siempre á la caibeza d~ _su reg;mie~to, 1mpon~a
en todo la disciplina Jillhtar. Sonreia poco, reia
casi nunca, se irritaba á menudo. ~ra _un ~gro
con oorazón de niñ~ generoso, carifatirvo, lea,l
amigo y maJm'O&lt;liento y regañón. Como e1 Ursus de Vfotor Rugo toda su virtud eran .actos.
Sabía socorrer, pero no consolar; contrastaban ~a
rudeza de su palabra 0011 la dulzuro de sus sentimientos.
.
Todas sus pas.ion~s tenían una . sola mamfesta.ción la cólera. Su ternura era mwunda, su
entusiasr:io liilioso su compasión, arrebatada.
I 0"noraba ~na
asentir. Sólo diecía que sí
'
. que
cuando oía decir que
no, á reserva de d,ecir
no cuando oía decir que sí.
Había deja.do una pierna y parte del mu~lo
en cuailq,uier parte, e11: Ca~pulálpam, , sa1be _Dios
dón&lt;le! y mutilado y v1ctonoso, se h.abia retirado
al campo, había cultivado la tierr.a, fundado ~~a
r ica industria y procreado una numerosa fam1ha
á la que adoraba y re¡rañaba en e~ceso. . .
Lmpregn,ado de liberal~smo, !1abia suprimido la
tienda de raya y la babia temdo que restabl,ecer
á instancias de la peonada. A.dministmba jus_ticia en su finca encerraba en la troje á los ebnos
y escandalosos,' componía los ~trim&lt;&gt;_nio:- desav~nidos hacía vacunar y educar a los md1tos, gnta•ba todo el ti'8mpo y hacía todo el bien que podía, con una cara de capaooz de chusma.
Cuando fué rico viajó; dese&lt;&gt;nte.nto de todo, no
dejó de disfrutar de nada, y ya_ -yiejo, c~sado ~
algo enf.ermo, vino oon su familia á radicarse a
la capital. N o &lt;J.~iso nun,ca_ tene_r C?0!1e, andaba
siempre en tranvia y su un.oo eJer c1c10 era sentarse por la tarde, en la Al.ameda, á ver pasar .J-Os
coches que van á la Reforma, regañando con algún v.iejo oompañero de arm3:s y ma~~~ando t-erron,es de azúcar para neutralizar la bi:fu!.
Todo le disgustaiba, de todo estaba siempre d~scontento del Gobierno, del pueblo, de la SOCJedad, de Íos pavimentos, de la comida, y vivía feliz
rene..,,"'llndo de todo.
,
Tuvo una crisis en su vida; se l e enamoro su
hija menor. La caldera de su inidi.gnación estuvo á punto de estallar; se puso sombrío y taciturno y peor bu.mora.do que nunca. Cuando "se
fonnalizaron las oosas," echaba. chispas. Llegmba
dos ~es al dí.a heaho un energúmeno, diciendo
h orrores echando pestes, crurgadG de chucherías,
de jugu~tes vaJiosos, die mueblecitos .cucos p3:ra
la &lt;.!aSa de los futuros y llena.u.do de improperios
á la modista que no acababa las donas ó al tapicero que no daba traza de arreglar las ,cortinn:s,El &lt;lía de la boda eehó pestes, y ech o tambien
1a casa por la ventana, y a:l ver desaparecer del
&lt;lintel de la puerta la blanca cauda de la desposada que ,cambiaba. de nido, se temió que rompiera
á muletazos ros •espejos y se l e vió derramar dos
lágrimas.
Pasóún año; y qué año! No había en el mercado-azúcar para aquella bilis; todo era tristez_a
y dwe:lo;' cuando los recién c3:sados venían de visita recibían una buena reprimenda y un regalo
va,Ji~so i á fuerza dé improperios, los detenía á comer · á 'vuelta de
ó tres sermones los retenía á
cen¡r y á dormir y sólo se separaba. de ellos á la
fuerza y á revi enta cinchas.
Un día aquel bronce se fundió en miel. E ra
abuelo. Cuando se acercó á la cuna ,sonreía plácidámente y caminaba como sobre algodones.
:Entre encajes y flane~as se distinguía un bultito,
dos mofl.etés de leche y rosa, nilos de oro bajo
una cofia tejida de nube; dos manitas entrecerradas y decoradas· de uñitas de nacar: el nieto.
E l ve-terano contempló aquelil-0 con plácido
asombro, se mdinó par.a mirar mejor; con la punta del' dedo tocó apenas la mejil1a d~l niño _do:mido, por la primera vez de su vida se smtió
iundado de ternura, toda la. bondad encerrada,
toda la t-ernura aprisiona.da en su oor.azón desbordó, asomo SUi ojos y Eil viejo adusto, lloraba
de placer.
Desde a,q~ punto, el viejo coronel se convirtió en pilmama; asesoraba --á J.a nooriza, ·da-

coed

dos

a

ba útiles consejos á la mamá; presidía á la alimentación del bebé; asistía á la sesión &lt;le baños· bacía aflojar las cintas del ropón y &lt;le la
fay~. Compró termómetros y los inslul? en todas
las piezas; le amaneda y le anocbocia en_ casa
de su nieto; no' había ya donde pon&lt;er las _s1lhtas
americanas, los oochecitos ingleses, las banadems
nuevo modelo; co~ró sobre :Ja march_a un surtido de sonajas, mamaderas, soldados, pitos y cornetas, llevó ferrooíll'ril de vapor y cabaLlo d~ cuerda y enseñó al niño á chupar caramelo.
E1 niño, en Dios creía y en su abuelo a&lt;l~raba, juga,ba con su pioeha, cabalgaba l'n sus piernas y más tarde, cuando empezó á andar paseaban juntos, el niño asido á la pierna &lt;le palo del
viejo.
Esta felicidad duró, como todas, poco. Fl anciano coronel murió rodeado de su familia, sonri@dÓ J mirando á su nieto.
El niño parecía no estrañarlo, nadie en la: casa le hablaba de él; de tiempo en tiempo mterrU;mpía sus juegos y :p2seaba en derr&lt;';1or u1;a
mirada vaga, que busca y ne encuentra, o ~cudrn
á la puerta al sonar la campanillll a como s1 esperara á alguien.
,
Poco después, ya nada. Parecía haber olvidado to&lt;lo y por completo. Un día jugaba en la
Alameda; había improvisado un eonvoy, atando
con nn hilo una cur,eña, un cochecito y un caballo de palo. Absorto en su trabajo parecía inrsensible á todo y extraño ai1 mundo.
De pronto, comenzó á r esonar monótono Y
acompasado el chocar de una muleta en el ce-mento de la calzada. Era un im-á.li&lt;1o que se
acercaba.
El niño prestó atención, se hirguió
luego, volvió la cara, abrió los bracitos y s.e precipitó sobre la mu,1eta del inrnlido_, llorando y
gritando, loco de alegría: PapiÍ ! Pa,pá !

.
do ,,,, viento empezó á soplar viokntasmo cuan . " 1
] l .. l'
,net
O
mcn e, cua ndo se dió á fos fo¡roneros
.f t Q
o- ~ , el ,
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" la &lt;&gt;roen de encender sus ue"o ) e
set1~au,l
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era demas:ado ti:r::e. ¡Hal
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1 ¡
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rooaca
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mon1ento
y.
el prnner
·
· , el nav10 .empezo a •tc11,ar
f , mpuja&lt;lo ha'Cia el an,2c1fe que uerra, por
~ie¿te la entrada del puerto, donde se e~tre-Jila~a algu'nos momentos de5pnés, O?n~:8' la~ roca~..
,,
norme muchedumbre as1stio ~ aquel clr.1e, un me.~ que el "G nc1·senau• ' ,:,e
, , ~•11 1.;011ma"' na
H ac1a
.
-.r.ílao-a
habiéndose
trabado
entre
t ra b a en fü:t o' , ,
, .
f. .
.· 1os
.
a tierra eon
1 ecuenua
marmos
que d""'ne-ridian
.,.,.,.
•
p
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la oblación, r elacione;; muy cord1a,l;-S· er&lt;&gt; toe a
la
voluntad d~ los Malaguenos y '~~. los
miembros de la coloma alemana~ ~ue se p 1_\ ~nI la primera noti&lt;fra del smiestro, fnc 1111t
p~~~t:, mientras la tempestad
mani:n·o Iue rt,e ara ir en la ayuda de los naufrago,.
bordo según '·El Cronista," l-lrubfa un de~orden e~pa~tow, un aloc~miento gene1:a-1:
unos re PI·ecipi taban hacia las , embart·.11·1011~.
. · : J•
desde el momento ien que el nav10 empezo ,1 _
=a mientras que otros se lanzaban pn1
ce~ agl
'
El "Gneisenau" fué arrojado , :ma'&gt;'
eruo
ad uras.
veces contr-a. til dique hasta el momento en qut',.

IX
Ven, que la tarde muere, el_ sol declina,
De púrpura se tiñe la AlpuJai:ra,
Enciéndese la estrella vespertrna,
Vuelve al alero ya la golondrina
Y ca1lla en el barranco la cigarra.

huena

S;

'l

Pabellón de los plácidos senderos,
Y entre las ramas de gigante altura,
Las frases que te dice mi ternura
Las trinan en sus nid'Os fos jilgueros.

ia:

I V,

j

:N"o tar des; del encanto que te asombra
Fs hora va: la trémula enramada
Con voz ele arrullo sin cesar te nombra,
Y es que ha:v alma,: oc11Ji.as en la rnmbra
Que esperan impacientes tu ]•legada.
V

-------

r

~!-

XI

111
Ven ' y si"amos
por la senda agreste .
o
Que aun 0o-uarda llnidas nuestras propias
hu~lu,
Qur han besa&lt;lo las orlas de tu ~ste:
¡ Es templo de amor! con luz celeste
La iluminan tembl!ando las estrella;,.

habién&lt;loi:e prod ucid-o una importante avería, zozobró.
_
Entonces los marineros se arroJaron a 1 agu~~
EL NAUFRAGIO DEL "GNEISENAU." muy
fangosa, cargada de looo,
~a&lt;l~ron hacia
el borde. Desde el muel'le, se asistia a su lucha:contra la muerte,_ sin poderles pre_star ~ocorro
En nuestras ediciones diarias hemos infonna- " UDO · otros contmuaban s-qspend'í.dos a los m,a"do á nuestros lect&lt;&gt;res del na1úragio del tines, 'á los cordajes, á las V'ergas, _á las m irniobra~.
navío afom.án "Gneisenau," arrojado sobre la cosDos- botes salidos del puerto m tentaron acerta de Máilaga, y ahora, al mismo tiempo que las carse al navío perdido. pero todo fué en vano. U1~
fotografías, algunas de las cuales he mos publica.- poco más tande sin embargo, uno de ellos logn!
do, nwstrando las diversas fases del ,ah-amento a·bordar al "Gneisenau" y embarcar á catorce e ►
del equipaje de la fragata en cuestión, los diarios dieciséis hombres, Pero cuando volvía. á tien-a, :leespañoles nos traen det.alle,, circunstanciados de ,olcó una ola v sólo tres de ij-0s náufragos tuviela catástrofe.
ron la suerte áe salvarse á na.do.
Ha sido en efecto, como era fácil suponerlo,
Una d e las ohaluipa.s del "Gneisenan·' dejó el
por un golpe de viento del Este, por Jo qne el crucero llevan.do ocho b0mbres, entre los cualles
"Gneisenau" fué arrojado contra la costa ele 1fa- ~e conhtba el comandante Krestih:rrumn,--&lt;hecho
laga; pero, aunque •la nota oficial publicada por el que desmiente la primera versión, según la cua_l,
''Monitor del Imperio," sostiene que 1a tempestad el menci&lt;&gt;nado oficial, se baibía dejado hundir
llegó de una ma~ra enteramente imprevista, el con su n avío. Esta ch11lupa se hundió, sin embardiario ~'El Cronista," &lt;le Málaga, afirma por el go, con todos los que la trip~aban.
contrano, que, en la mañana, el "jefe de la maEl teniente capitán Bermngbau.s, leva~tadorina," del puerto de Márraga había hecho prerenir por una ola, se c~gió á una ph1~cha. Lucho la~aJl coman.dante K1iesthrnann que la posición que go tiea:npo; clespues, agota.do, deJ-0 aquella pave~,1
del n aufragio y se abismó en -el mar. ~n g~lpe
d,e mar, había también fovantado al rngemeroPrufer.
.
Uno de los marinos, agazapado sobre la qm_1111
de una chalupa, permanooió cinco horas C;&gt;m? Jnguete de las dlas, antes d.e poder llegar a tierrn.
A las 2 de la tarde salió del puerto él vaµor
"O-abo ·ortega!," llevan.'do hacia el "Gniei&amp;enau" íi
las autoriclade~ marítimas de Málaga. Pero 110
pu1&lt;:1o a&lt;:,e rcársele v tubo que vdliverse atrás.
Com natural es pensarlo, durante todo , e~tr
tiempo !&gt;e multiplicaron l&lt;&gt;s actos de bero1s!l1º·
Se cita á un marino español, llamado Fra.nc1srn
López M-arín. que salvó cuatro hombres él solo.
y no abandonó la partida sino cuanldo fué gravemente herido en ija, cabeza.
Finalmente hacia la tarde se logró establec,e_i·
un puente entre la playa y Íos restos del "Gne1El Comandante Krcstbman.
senau," lográndose salvar á los homh:ves reíugrnocupa1ba, en la rada, á una media milla de los dos en la arboladura.
arrecifes, era peligrosa, en razón de la baja barométric__a ta.n fi;~~cada que se producía d~de e1!
la manana. Segun la nota del "Monitor," no fue

Despiértanse morimes y alaveses,
Los nazaritas salen de la Rauc1a,
Y en la sombra que marcan los cipreses
Se mira el centellar tle lo_s arneses
Y algún extremo de flotante cauda.

1&lt;.:.1 vi:ento duerme en la Hboleda obscura

iª"'

Entremos al Alcáz-ar; frente ar] muro
Que enguirnalda muslímica leyenda,
Pronuncia fas palabras del conjuro:
'~re quiero con el aJma, te lo juro,
Y te doy este beso como prenda."
VI
Y á tu voz, de pasión estremecidos,
P8ll'a entregarse á l a morisca zambra,
Surgirán los espíritus domüdos,
Corno duermen las aves en sus nidos
Ocultos en los techos de la .\Jambra.

YII
El alegre murmull]o qu e se acerca
Detrás de los floridos arrayanes,
Del limpio estanque perfumada cerca,
E,s que agitan las ondas de la alberca
De Zoraya y de Fátima los manes.

YIII
Sacuden al surgir las crencha,; blondas,
.\.ureos velos de espalda&amp; de alabastro,
Y del estanque en las re\'ueltas ondas
Al copiarse 1Jos cielos y las frondas,
J:,; flor ele luz entre el ramaje el astro.

•

XIV

Y oirás por las caladas celosías,
Cuando mi intento cariñosa ayude,s,
Kásidas am&lt;Jrosas de oiros días
En que cantó Jathib sus alegrías
Al rítmico comp-ás de los laúdes.

X

11

Lo~·

El T eniente Dromard.

Y brilla la marmórea columnata,
Sostén del 8.l"a,besco policromo
Que oscilando en la alberca Ee retrata
Como un encaje de bruñida plata
Que en sus cavernas fabricara el gnomo.

I

....

..
p

Por arden de fantásticos claveros
Las puertas del hal'lem abre el -eunu&lt;:o;
Enciéndense en •las sa.las los mecheros,
Y el humo de orientales pebeteros
Orla con gasas el labrado estuco.

XII

..
..

Esmalta los gallardos alminares,
En caracteres cúficos escrita,
La historia de :Jos reyes Alhamares,
Y desln!lllbra en la torre de Comares
La gloriosa epopeya nazarita.

XIII
'Tú sabes que esa rica filigrana
Que los muros d1ecora y fest,onea
X o es vano alarde de riqueza: vana,
Que es un libro de gloria mu¡s.ulJmana
En el que cada trazo es una id.'!a.

XV
Su pupila en la somib,ra nos :10ech:1:
Va á cantará la ru1bia pensativa,
romo d-e nieves y de brumas hech1,
Tur(Tente
el busto y la cintura
estreolia
o
.
.
Que siendo soberana es Illl cautm1.

XVI
¿ Qué cuál es el origen &lt;le] enl?'an~o?
Larga es fa historia. ¿ Conocerla quieres
F..s el beso de un muerto, causaespanto.
,¡ Para q ne hablar de celos .Y d{) llanto?
Hablemos del amor: dí que me quieres.

XVII
¿Por qué iiembla tu mano entre ht
mía?
Cuando así á mi reclamo te re,istes,
¿ Es que olvidaste el venturoi,o día
En &lt;J.Ue por vez primera la alegría. .
&amp; preoontó en la "Senda ele los tr1s(tes ?"

XVIII
Xadie nuestros coloquios importuna

¿ Por qué inquieta me miras? Quien .
te roba
La dulce calma que al placer se ad'll.Ila,
Si en las arcadas filtrase la luna
Como la luz en 1a. nupcial alcoba?

XIX
¿ Que no es cierto ie-1 prodij io? Pues
por eso
Déjame que lo invente y que lo cante,
De tu ruibia cabe~a bajo el peso,
En el poema. rítmico dell beso
Que escriba con mi la.hio en tu sem(blan te.

XX
Bésmrne con tus labios carmesíes,
)Iientras tus ojos como el cielo azule~,
)fe miran entornados ... ¿sí? sonríes.
;. Qué me importan amores ele zegrí-el:!,
De musas, de gomeles y gazu1les ?
Granada, 1890.

Francisco fl.

oe :Jcaz a.

�Domingo 20 de Enero de 1901.

Domingo 26 de Enero de l!h.11.

El Naufragio del "Gneisen

nte á las costas de Málaga.
(Véase el articulo relativo.)

�Domingo 20 de Enero de 19il.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Enero de 1901.

CUARENTA AÑOS.
El hi'4toriador ruso Kostom'1r◊V pub-licó en
l 881 una leyenda ukrani,ana con el siguiente
asunto. Cierto ·inrlividuo asesinó áem comerciante robándole su dinero, con el cu-al vivió durante
c1;airenta años con toda tranqu:Uidad. Pero en el
mismo instante de haber cometido el crimen, el
a~sino creyó haber oído una voz que le anu_nci:aba el castigo ile su mala acción cua:ndo hubiesen pa,-ado cuarenta años.
Al aproximarre el término fatal, e) aR~,1ino.
mortiñcado por el temor y Jilemo de mqmetud
y de,a,-osie.go, no prndo guarr&lt;lar ;'l se,creto , y ·lo
refirió á su hijo, el cuail le consolo, de:most.randole que no había ningún fundamento 1para cr_eer
en semejante voz misterio~a, ya que !1º e:3 s1.1?pli&gt;mente más que el procluc-to d~ h1 !magrn_ac10?
excitaila, pue.;;t.o que la falta no 1mpl!ca el_ mev1lah1e ca-itio-o. El asesino quedó tranq,mlo co?
aquelila opinión, y siguió vivie~do sin ningún cuidado, ha,;ta que murió re;pentrnam,ente
su 1;·
cho sin sufrir ningún dolor. E~o s1, muri~ el día
fija&lt;lo al término de los _cuarenta ,ªñ?s; 1,1enclo el
&lt;•aHtio-o terrible ele! a,:,e&amp;rno, la p,e11dicl:a. de la fe
y la "muerte sin a,rrepentimiento.
Tol;,toi de-o.arrofü1 esta herrno~a. l_eyenda alterando los detalles en la forma s1g1ll:ent.e:
J)e,-pué,; de la {'oníere_ncia. U"mfla ('011 :'U hijo, aquella misma noche
del 12 al 13 ·de Agosto, comenzó su
castigo.
Retira-do en su habitación, pensaba:
"· Ko hay Dios! ¡ no existe el alma!
l
.
1
¡ no
hay •miedo a,l cm;hgo.
¡ 011, q~e,
tra1H¡uilidad! i:V qué vanos eran TlllS
lemore~!
Los hombres iuchan y se
matan los unos á los otros por el -afán
de Yivir como ha dicho mi Alejandro.
La l ncha por la existenicia: tal es la
ley, y no puede haber otra. Y Dios
me ha hecho vencer. . . . ¡ Dios, haciéndome vencer! ¡ Qué costumbre m{u;
s,tmple! á mi prop!o esf1;1erzo y no á
Dios debo la v1ctona. AH puedo gozar
tranquilamente._ Que ca;1a u:no se ~proved1ede su trrnnfo. Y o v1vo fehz, y
so:o el pensamiento de lo porvenir
viene á empañar al~rn tanto mi ventura. Yo compren,do que tengo algunos envidiosos, muchos que qui,ieran
lo que yo tengo. Pues ]}"en, que lu- ,
ehen, que no se confíen en lo que han
de heredar.
A~í, Alejandro, mi propio hijo ....
Su hijo Alejalll&lt;lro no tenía bastante con los
veinte mil rublos que su padre le daba cada año
para su;; gastos, y le había pedido que le diese
diez mil rnblos más. El padre ,e había. nega&lt;lo á
la ,preten!'ión, y el descontento ,de1 hijo anite aqueJ,Ja negativa vi110 en aquel momento á la imaginación del padre, cortando el hilo de sus pensaJrne11to;,.
Es verdad que ól espera recogerlo todo cuando
yo muera ....
Y ele pronto, ·Trophimo Semionovitch, vió claramente en su pensamiento que su hijo Alejandro no podía menos de desea;r su m11erle.
"¡ Lucha por vencer! ¡ yo he luchado! yo matiS
1111 comercitrnt:e; tenía n€1Ce~idacl de su muerte, ~
le privé de la vidil.. ¿P ero él, mi hijo Alejandro.
q11é existencia le hace falta exterminar?"
Y revohiéndose con terror en rn lecho seguía
pcni;ando.
"¡ Qué exiHtencia fa mía! Rí, yo soy para él un
obstáculo. Aunque yo le &lt;líese el &lt;linero que él
clcsea, i:ie-mp1ie querrá mejor que }'O muera, porque ál ,:erá &lt;lueño de todo."
Y Sernionovitch recordaba una por una las palabras "&gt;' las miradas de su hijo que le haMa.oon
&lt;le sus deseos de muerte, deseos que no podía menos de temer.
Y pues su hijo, hombre instruí-do y sin prejuicios, ileseaba su muerte, sin duda qoo lo mat.a
iía. Cierto que él pod:ía tomar sus medidas, ¡ per(l
había venenos tan fáciles de propinar! ....
Y aJ10ra recordaba una conversaoión de su hi-

e:~

jo hahlando &lt;le amtiguos veneno", que mataban
sin dejar el menor rastro.
"El no tiene más que proporcionar~e uno de
estos Ycneno!!-, y no podrá resis,tir la timtación de
hácermelo tornar."
"¿ N"o me decía él que no me ocupe más ,Je negocioo, que no tengo nece;:idad d·e acaparar más
riqueza~? ... 8í; un vaso de te y todo e;;M.. terminado . .. Comprar á un criado cua,'. quiera, al cocinero ... ei:!o es !an fácil" ....
Y sospechó que pudieran sobornar al pequeño
avuda de cámara.
- "Que vea mil rublos y es cosa hecha."
"Lo mismo que el cocinero."
Preocupado con estos pensamiento,; seguía en
agitación creciente, y p-ar,1 caJmar su angu,stia,
tomó un vaso de agua azucarada que había sobre
la -me..~ de n,oche. Pero al ir á beuerla, notó que
en el fondo del vaoo había corno una mota blanca.
"¿ Qué puede ser esto?" Y miró con recelo.
no atreviéndose por fin á 11leva.r d vaso á sm
labios. Luego se d•irigió á su mesa t0&lt;:ador en
busca die la vasija dul agua, pero, reflexionando
fampo~o re atrevió á tomar una gota.

"Sí; la lucha de todos contTa to&lt;los; y pueste
que es preciso luchar, hay que oor prudente. Yo
comeré y beberé en adelante lo que coma. y lo
qu,e beba mi mujer . . . P-ero mi mujer sabe que
á mi muerte recib'rá la séptima parte de mi for
tuna, y sus parienter-i pobres hace ya. tiempo que
la esmn pi dien,do socorros . .. Pues bien, en la
guerr-a. como en la guerra; -es pre&lt;!iso buscar el
medio ele que mi mu,erte no sea benoeficiosa. para
ninguno de ellos ... Es necesario hacer un testa~
mento por el cual queden deshereda&lt;los: sí; maña,11a lo otorgaré y lo daré á conocer.
Y una vez tomada esta reso],u c'ón, trató de
dormir, sin que por un momento •Jo pu.diera conseg-uir.
De pronto tuvo la ide1i ele hacer inmediatamente ~u testamento, y 11,evantándose precipitadame-nte, se vistió con li_gereza, ca.Jzán,doi,e sm, zapa•
tinlas, y se Eientó á la mesa para escribir el borra•
dor de su testammto, en virtud do] curul legaba
toda su fortuna á vario~ establecimientos de beneficenria. Una vez terminado su testamento, se
volvió á la c:&gt;ama, pero e11 Yano quiso l'e,conci.Jia1
el sueño. Fl recuerdo de ~u ayuda ele cámara sobornado, no ~ apartaba de su imaginac;ón. Y
p,en~ando, pen&amp;1n&lt;lo, se ponía él en luo-ar de su
~~Q

o

"Si yo f.u ·:;e un pobre 18J{'ayo con quince rublo~ de sueldo a:1 mes, viviendo en la. miffilla ca8a y junto á un, señor poderoso, durmiendo á su
lado, separa,do únicamente por unas habitaciones.
y sabiendo á ciencia cierta que no hay Dios ni
justi-cia, ¿ qué haría yo? Sin duda haría lo

que hice con el comerciante á quien 815esiné.''
De nwevo Semionovitch tuvo miedo y se le-vantó para correr el cerrojo de la puerta; luego
arrimó una buitaca sobre ella sujetándola a,! picaporte con una se:rvilQeta; clespué:, arrimó otra bulaca y otra, hasta fo1war una regular barricada
q~1,e tendr(an que derribar para abrir fa puerta.
Hólo entonces re atrevió á aipagar la bujía, y se
quedó dormido. Y durmió tanto tiempo, q1U.e n
mujer, -alarmada, quiso entrar en la habitación á
ver lo que pasaba. AJ irntentar abrir la puerta
rodaron con e;;,trépito las butacas puestas en ban-·cada. y a'1 ruido de la caída desperló;e Semionovitoh despavorido, y arrojándose del lecho, corrió por ,la ·habitación sin cl-ar:&gt;e cuenta de lo que
pai:aoo, lanz-ando angrn,t-iosas ~x&lt;11aJ11"l:cion&lt;rJ.
·'1.0u~ es esto? ~Qué ocurre? ¡¡Socorro_!!" Y creyó llegado a,l úiltimo momento de su vida.
• Cuando volvió en sí, ,ze ex.cusó diciendo que
hnbía atrancad'o la puerta por prudencia, ·y trató de disimular su miedo, ~iendo este disilmu1o
en adelante su principal cuidado. llas á pesar
de todos sus ,esfuerzos, todo el milrndo notó, á
partir de aq'llel día, un gnm cam~io en su marne-ra de ser. Hasta entonces hab1a;:;e mostrado
•
siompre ele lrnen hum~r, iuardan?o en
:'ll i"'trrior el r•'&lt;'ll•~r_.() d'.l !-\' c1m1Pn,
pero most,rándo,e cariñ~o con sus hi, jo!', y con ~u,; nietos pa1:ticularmente.
A hora perm·rnecía m.2&lt;litabundo, receloso y de~onfiaclo con todos.
Su preocupación ro1Ftante era la
redacción de ~u te~tamento, que nunc-a
le resu1ltaba á me&lt;liida ele su deseo.
Después de haber ronsultado á muchos.
a·bogaclos, sin satisfacerle la opinión de
ninguno, de nuevo, haciendo nuevas.
copias, se ponía á escribirlo y C'dll1biaba .sin ce•ar lo,- términos del documento.
Y no ern. meno;; el su-plicio
cuando se trataba de comer. Comenzó
por privarse ele ~u, manjares favoritos,
y e-viraba sentarse á. la mesa cuando lo
hacían los demá~: luego, en medio dtila comida, tomal;a par1e de los alimentos de su, hijos ó de su mujer, y
así únicamente creía comer con seguridad. En enanito al Yino, tenía cuida..J d◊ de gual'darlo bajo llarn ien su habi•
t.ación.
Abandonó sus negocio;:, y cuando ct: 1ardeen tar,1~ s•.; ocupab.a de ellos, procurab.-t. &lt;",·d'r..r
~•,,~ g:m,1nc:iH$ 6. la familia. Las ganancia~, que
tan ta;; ~ higrin~ Ié habían proporcio11ado no eran
ah~,ra otra cosa que ~aui-a de su 'Profunda inqu·etud all encontrarse impotente para ocn!ltar su
to1-tuna á los homb.res qu.e, como él, no tenian
idea de la conciencia ni de la fe. Se daba perfecta cuenta que si todoi- como él y como su
hijo pensaban que no había Dios ni justicia, nohabría fuerza lmmana que pudiera salvarlo. Se
le guita~ía la vida y la fortuna, bien por la astuc·a, b1.en por ,la violencia.
El único remedio que ahora encontraha era incuk-ar á s1L-, semejantes la iclca de qa -creencia en
Dios y en su justicia con lo;; hombres. Así. á
partir de la noche de1 12 de Agosto se notó,
en esta parte, un gran ramhio en sus costumbres, !lamando la '1-tención, de•dc entonces, por
una p1ooacl jamá,; en él conocida. Asi;;tía á
todos flos oficio~, guarda.n ao rigmo~amente los
ª)'llllOS y las absti111e·ncia,, de lo• miércoles v de
los viernes, no clesperdician&lt;lo ninguna ocasión
de_ hablar á s~ ~migos y á su fom~iia y á HlS
cmados &lt;le la r.
Dios '" cl.e sus mandamientos, sin el Cltmplimiento &lt;ie los cuale~, decía. salo puede esperarse 1en el otro mundo un
justo y terrible castigo. Y procuraba, sobre todo, incUllcar estas ideas en el ánimo ele su l1ijo,
afectando no recordar su memorable confe1iencia del 12 de Agosto.
Memorable conferencia, en la cual creía haber
adquirido la certiidwmbre die que nada debía te-

roer de Dios ni de los hombres, ,pudiendo gozar,
en acl:ellante, con toda traJ]quiilidad 1l0s ventajas
de sus riquezas, en las que esperaiba, encontrar
to&lt;lo género ele satisfacciones, y .Jaa cuales no
eran, en realidad, más que el origen ile todas sus
desgmcias. Y sin que un momento le abandonara la rid1ea. de que pod'ía iser iengañailo; ide que
alguno le iba á propinar un -veneno; de que; de
pronto, sería degol[ado, y de 1ma ú otra •manera.
víctima de rulgún terrible atenta.do por parte cl,e
los suyos, soopecba.ba de todos los que le rodeaban, creyéndoles preocupados por los más abominables proyectos respecto á su persona y dud,a,b a de todoo los hombres, y de su mujle'l', y &lt;le
sus hijos, y hasta de su:s pequeños nietecitos, á
fos que tanto cariño había 1Jeni,do hasta. entonce~
y tí. los cuarres deteetaba ahora lo ,m ismo que á t.o
dos los de'l'Jlás.
Y ipam &lt;lesechar tan negros pensamfantOf;, recurrió á todos i!os recursos ima¡:rinabl-~, ya tomando todas la.s medída,s de 'Precaución qu,e coni.idemba necei;arias para su salvaguardiia, ya trat.an:do de inculcar en sus semejantes la icl,ea d~
Dios y de ~a justicia absdh1ta., busoando dot&gt; este
modo su salvación con la conversión de los demás hombres.
Y en tanto, su prosperi&lt;la&lt;l crecionte, lejos de
proporeionarle la felicid'ad deseada, aurrnentaoo
i;ue angustruas. Los in&lt;livi&lt;luos de su imisma fam:i1ia. eran sus ma.yores enemigos, y 10!' 11ctos mRS
insignificantes de euailquiera ~e parecían encaminados á su perdición, vi-endo rpeligros y collll'piraciones en todas parles.
Semionovitch VÚ'Vió de esta manera por esp'1cio
cl,e diez años. Todo~ conocían su1, maní110., pero
todos ignoraban también sus sufrimi&lt;&gt;nto~. q,1e
eran bien grandes. El temor emponzoñaba. tooa
!'U existencia, y su mayor sufrimiento, 1.a cerlioumbre de que no podríia jamás libra.rre de él.
Sin amibargo, el desenlace estalla, próximo.
Lev,rntóse una. t.arde de la mesa, y entrando
en &amp;11 habitación, tomó un poco de vino &lt;lel qne
guardaba encerrado, y se acostó pa:ra no levantars3 m{s.
Sn muerte iué repentina y sin ningún suirim1cn! o.
Fil s1mtuosQ féretro de Semionoviooh iné condu..•ido ail c:&gt;menterio de San 1 lejandr i 1:ifev.;k:•.
seguido de. una gran muchedumbre de amigos,
que tantas veces habían asistido á Jos suntuosos
banquetes del rico propietario ile las minas de
oro. Un predicador de Sa;n Petersburgo, célebre
por su extraordinaria. elocuencia, pronunció 1-a
oración fúnebre, y hail&gt;]ó e:x:t-.ensi\menlte de las
bon&lt;la-des, de la piedad y ele las buenas obra.e
que distingui.eron aI difunto dmante su vida.....
Nadie conoció el crimen de Semionovitcb, ni
-el c-astigo que recibió desde el moonento &lt;JUe per-dió la fe.
Sólo Dios lo supo.

.Ceón 7olsfoy.

Las últimas inundaciones en Roma.
Pocas veces se había vi~to que un temporal
alcanzara una zooo d,e a,cción tan cxt-ensa oomo el
que acaba de pasar y que ha H1levarlo sus efectos
hasta el viejo llllundo, causan&lt;lo &lt;laüos más ó menos serios en algunos p.1í,es europeos.
Enire éstos, Italia ha sido el que más lrn ~nfrido por la llu,via incesan!.oe que, &lt;l&lt;l'f'de los principios de Diciembre, hicieron crecer el 'l'ibcr &lt;le

puent.e Emilio (ribera deroc)ia &lt;lcl Río) en. una
'lonl!itud de ,más le cuatroc1enlof' metro~: a las
dos rle la mañana se de$moronó dicho muro con
un estruendo eap,antoso. E sb:i parte de la &lt;·i uJatl
&lt;'S un paf-eo co¡ocido con el nombre de Lung-o
'l'evcre d'Angu;llara; felizmente, las aulorl'ladc~
hnbían prohibido el pa.o al público anlcs &lt;le
que tu-viera lugar el accidente.

El Fornm.

tal manera, que ha sobrapasa&lt;lo á la memorable
creciente de 1870, inundan-do muchos barrios
die ROiIIla.
Esta inundación, aunque limita&lt;la, gracias á las
obras ejecutadas en estos últimos años, ha causado daños conside:i:ables. Las aguas inva&lt;lieron
la parte baja del Forum, los alrede&lt;lores del Ponte Molle y del castillo Santo-Ange,lo, el Borgo Nuovc~ el Borgo Becchio, el Borgo Santo-Spirito y
Borgo Santo-A~elo : cuatro eaJ Ies &lt;J ne dei::embocan en la plaza Pía ; sobre lla ribua izquierda, se
extendieron hasta el PanthNn.
~

El acci&lt;lente más grave se produjo el 4: de Dicielilibre. La víspera, por la tarde, se habían observa&lt;lo profundas grietas sobre el gnrn muro que
sirv,ie, de dique e11tre e-1 pnorut.e &lt;klribald!i. 'Y el

El Panthcón.

Después do1 &lt;lerrumbe, el espectáculo era lamenta,blie: árboles gigantes no sobresalían &lt;le las · ·
agnas sino algunos centímetros solamente; los
banros arrancados flotaban en la superficie ele!
río ,como pavesas, y los fanr¡,es &lt;le grus habían
desaparecido por ca.D'!\¡:Ceto. COimo mediclia d,e
pn'!&lt;.mución, se hicieron .evacuar las casas riber~
ñas.

No hubo víctimas; pero el daño material e1,
muy importante: los trabajoo construidos no ha,
bían rostado menos ele cuatro .mi,lloncs.
El rey y la reina visi-taron los barrios snm,er~icl-0H hacia' -los cua.Jes se ha:bía tmnslada{lo una
muchedumbre inmensa. A la fecha del ilia 5, el
•Ti-her había vuelto á su nivel nomn.al.

SI Castillo de Santo-Angelo.

�Doming('t 20 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
Domingo 20 de Enero de 1!)01.

"P'T, MTINflO ILUSTRADO

BRONCES MUERTOS.
Allá en el Bóreas formidable grita.

l

y pide redención pam el culpado

Porque antes de caer fué desgraciado!
Es Tol.stoy . . . . ¡ el apóstol del pre&lt;.,'Íta!
Al pie del Esquilino otro medita
Y reza por aquel desv-enturado
Que llora en este mundo y qu,e ha llorado!
Es un viejo oon íe, Papa en su cuita!
Y aJ.lí en Jas cortesanas liviancl'ades
-Donde toda virtUJd yaoe podridaKruger, de cara al sol, vé á las Edades!
En nombre del deber, claman la vida!
Son bronces que carcomen las maldad.ee
De un siglo que se esfuma en 1a partida.

1

..J'/d Tiberio C:arriedo.

Otl~ fo~'\~N L.

@i\'\PA~ l~DEÓ p tR~~
Y O?Ell.E.Tíl fR~N(t)
EN E.L TE.ATRO

DEL RtNA'-l~IENTO

GERMANIA Y MÉXICO.
La hermosa alegoría que reproduc,e 1rnestro
grabado y alude a las invariables relaciones de
emistad, navegación, y comercio, que siempre han
existido entre Méxioo y Alemania, es una obra
de arte que el señor Don José Doremberg, Cónsul
de Bélgica en esta Re,pública, hizo traer desde
Berlin para decorar la facllada ~le la importante
casa comerciaJ, que con el nombre de ' 'La Sorpresa", t iene establecida en Puebla.
La reproducimos por dos circunstancias: es una
obra de arte, de mérito, que han calificado con
los términos más encomiásticos, artistas qt1e como
el señor Don Jesús F . Contreras, conooe:n Yaria.;;
obras del señor José Magre, de Alemania, y estiman que es un maestro en el arte decorativo, que
domina con mucho saber..
Por otra parte, el grupo de bronce á que venimos refiriéndonos, es una muestra de simpatía
que los señores Doremberg, muy respetados, han
d,ado á México.
Esa simpatía €S recíproca y en nuestra nación
siempre han sido tan respetados, como bien queridos, los mtemoros de la Colonia AJemana, que
con su laboriosidad, honradez é inteligencia, representa.n un factor importante en los adelanto,,
que hemos logra-do alcanzar.
La alegoría, que representa á Anáhuac y á
Germanía, se deseó ~ue la inaugurara el señor
General Diaz, pero no pudo tener verificativo este
acto, por ,la premura con que el Primer Magistrado re~e~ó á México.

L
Sr. D. Agust ln de la Mera,

Nombr ado recientement~ Gobernador del Estado
de Guerrero.

La visión del último día.
La humanidad entera se agrupaba acongojada
en aquella ·pavorosa tarde del último día del mundo, semejando apretada gr-e-y de ovejas medrosas
sobrecogidas de temor ante el solemne misterio
~e l~ torme~ta; y todos los ojos, dilatados por la
m~meta ans1ed_ad de la zozobra, mira.han (!On la
mirada magnét1ca del terror mudo, un cielo cerrada, y ame~zante, como secreto terrible, que oprimia el umverso con la profunda lobreguez de su
cólera silenci'0&amp;1.
El sol se había ccul tado, d•eS'}'ués de un dia eandente, entre los "cúmulus" pesados y sangrientos
del oca.so, com"l a...&lt;&gt;cua de plomo cald•ead.a por la
gran inflamación de un crepúsculo caliginoso y
turbio ele tempestad: tras aquella aitormentada
agonía de la farde había ido -cayoo~lo la sombra
sobre el mundo con pese de lápida de tumba y
en las angustias del sagrado terror de la muerie'
los labios pálidos balbucea:ban temblando un~
oración, la pobre oración de los débiles ainte la
imponente amenaza de la naturaleza irritada.
Y así se pasó mucho tiempo, fiota,n do las iras

de lo ignoto sobre los mundos kuruilla-dos; mud10
1,1empo del que corre en el gran silencio de la eternid-a&lt;l.
Después, cuando los oelajee ,c:a:n.grien·tos del ocaso fu1:ron negruras tinie,;1raR, borrones de noahe
sin a11r@ra, tras un lampo deslu.mbrador y rápido
que pareció pestañeo del ei•elo, otros mil relámpagos inquietos y breve" ~urcaron el espacio incrustándo~e con veloz culebreo como red de nervios de luz en el fondo revuelto del infinito,
siempre en silencio, silencio largo de pesa,dilla,
hasta que de pronto, sacndien&lt;lo con su estrépÍLo
la inmensidad cual si se r~uebrajara entera ía
gran bóveda sin fin, 1'18SO'l1Ó el horúhle chasquido
del primer rayo, el único rayo de aquella. gra.n cólera del nústerio, violento,, recio, con estridencias
secas de imprecaóón.
En la tierra todo habfa 8ido, y ya muer.ta, llena
&lt;l'e misteriosas lobregueces, bogaba. en la tumba
sin fondo &lt;l'el infinito, silencioso otra vez con el
silemcio augusto y total de las noches siderales.
Y en medio de aquel supremo mnti9Illo siguieron los relámpagos -ascend ienuo con on&lt;lulaeiones
inquiietae y lengiieteos brern~, entrecruzados y reñid-os como fantastico ejércü,o de serpientes en
porfia-do empeño de escalar el cielo, luchando entre sí con instiintáncos culebreos y punzadas de
luz, e;;tira.ndo vibranbes r,u-i lívidas raimificaciones
de arborescencia y recogie:11(10 súbito sus tentáculos cárdenos, que ora simulaban torcidas raíces
fosforescenit:es en el a1bismo de las sombras, ora
trémula.;; garras de fuego tendi'Clas hacia la berra.
con el a,nsioso temblar de un deseo senil.
Después todo íué confuil{liéndose IllilS y más cada vez, hasta convertirs-e en una inmensa red de
líneas fúlgidas, sin cesar estremecidas por contraicciones Yibrantes de nervios de enfermo 1111!11
•
.l
'
1:imensa
red líviua.
que siguió fulgurando intensís1ma.rnenbe en 1nedio del más grande silwcio que
hubo en los siglos.
Coono oriflamas destrozadas pasaron barriendo
el infinito las últimas nubes, que un viento desenfrenatdo y mudo llevaba en su furia; y lue,uo cual
iterena bendición póstuma, lentamente f~é' descendieru:lo sobre el universo 1-a. inmuta.ble y au9~ta paz del éter, en cuyo seno frío trazaban por
~1ltHna vez las esferas sus amplias parábolas, rnaJ~tuosos verses
la gran armonía de los espacios
Entonces comenw en el vacío lleno de la helada tristeza del gris, la silenciosa caída de los astros ,de oro, inmensa ca,cad-a de ascuas !ITanalla
de fuego _que crepitaba deslumbrante, d~slizándose armamosa en cadencias y rutilaciones &lt;le himno sagra?o; derrame de pedrería enc-end1da, mudo _e.stalhdo de soles, entusiastas y sin fin, qu-e sig~nó carendo en_ los abis-~os con arrogantes mag~ifwencrns d-E: vitoreo, mientras que las lejanías
ignotas del cielo oo:ipezaba. á wnar al unísono en
una sola vifuractón prolonuada sin término' ]a
áurea not.a ae las cien tro~petas la nota ú~ica
del concierto sideral.
'
Luego fu~ la caída de los astros de pla.ta, los
de luz cándida como una rima, que descendían
camtando su melancólic-a. rapsodia de las noche~
m lluvia ~e filigranas; tod_a la poesía de lo pálido::&gt;
q_ue oo de~ramaba en lo infinito con transparen~
cias . de cristal y oh.ispeo de diamantes é ingénuas
e_landades de agua inmaculada de oro siempre
ümbrando en el éter, cada vez más iintensa y penetralllte.
. Y cuando todo hubo acabado, en horas die etermda?-,, quedó ?ola en, el espacio ~uella. áurea vib_raic10n al ?m.~no, absoluta y eontinua; seguía
ti~brand? J?V1s1ble, p enetrante com-0 el martirio, ·
mas y m~s mtensa en su canto sin tema, que fué
luego gnto, hasta que en heróico "crescendo ,,
swmpre ~~cia ·vez más penetrante y poderosa ¡n
~u asc~ion, llegó á lo inacoosible de la extrema
mtens1d,ad? al supremo estrépito apo,&lt;;alíptioo, llenando ~mea los ámbitos todos del infinito, que
retemblo entero con sus ecos.
. Entonoos, en 1-a inmensidaid. del espacio suro-io
sm contomos, afaándose lenta y augusta como ~n
~almo, Ia so~~ra del Señor; y con un ademán de
S\lprema maJefltad extendió solemne la santa
d1estm sobre la nada . ...

ae

..J'/rfuro 7iménez ))astor.
Montevideo, Junio de 1900.
Grupo que decora la fachada de "La Sorpresa," importante casa comercial de Puebla.

�~

f!omingo .20 de Enero de 1901.

:µUNDO ILUSTR7\.DO
En suma. este baile fué una gran fiesta apropiada en un todo á la cultura de quic siempre
ha &lt;lado mucstr-as la i:;imJliÍLtioa, sociedad de la
capital de 8an Lui~
En el primer baile á que nos referimos, basta
mirar las do:; "planai;'º d.l, nuestros graba.dos, pa~
ra quedar convencidos de la elegatlcia y buen gl.l.oto de los trajes que lucieron las bellas señorita~.
&lt;¿911 cuyos retratos engala.namoi; este semanario;
lamentando que no todas !ali distinguidas dama:;
que concurrieron á la fie~ta, hayan IDlandado hacer
fotografías que con. el mayor placer hubiéi,emos
publicado, tanto por el explendor de este baile,
cuanto porque él viena á ser la primera nota de
FO&lt;!ieda(l, que queda co11a:grnada en e;;fu~ páginas, en el presente siglo.

ILUSTRADO
AÑ'O Vlll--TOMO 1--NÚM. 4

MÉXICO, ENERO 27 DE 1901.

ll!rector : LIC. RAFAEL REYES SPINDOLA.

.su1,.c•rlrriñ11 mcnsunl fnr~""'·· I t ~n.
ldem ldem en la Capital, J.!5.
Gerente: ANTONIO OUYAS.

ALBUM 1\/lÉXICO.

;

Desrle el día 3 del próxÍifilo Febrero, el ~emanario que ha.:;ta ho;y hc1 circulado con el título d"e
COMICO, comcnzar;i á pu~licarae con el nombre
de ALBC1L-ME.XH 'O.
Al tomar nue¡;f,r&lt;&gt; p-erióJico el nuevo título.
prefentarú á rns 'ledore.,; las novedades s.ignicnbes:
Des.de el ;3 de Febrero próximo EL ALBr){..
M:EX ICO. r·ome,nzar[t á ¡:mblicar el hermo;:o ALBU1\1-8n-&gt;LE:\1ENTO que consiste en la repro-

Adorno principa~.

LOS UL TIMOS BAILES.
Entre-, la, muc-h :s fic.stas con que se oelebró
la llegada riel nuL•rn cig-lo, y se despidió al pasado,
nos referimo- ho,· en nuestras ilustraciones á dos
hai lei, que a lranz.arnn potitiva notoriedad: el primero, n rificarlo L'll la casa del señor Biva y EcheYerría y el =-PJ1111elo. en H-an Luis Potosí, en los
salones de la Lonj a.
Este último fué urgan:zado por la "Socie,dad
J&gt;otosina.'" y dl'jú ]o; más gratos recuerdoo entre
los muc·hot- i nvitdot. fJUC vieron en esta reunión
llll verdadero l\l'IJl1 teei miento d-e ~ociedi:d.
I..ra
,Ju nta Din&gt;&lt;·tirn pu,o d mayor empeño en que
la fiesta re,nltara di7na de lo más granado de la
liOCied·ad de :-;an 1.ui~, y ésta corr&amp;--pondió á la
galante inv itHl·i,in que se le hacía, dán&lt;lose cita
en los esp,wio,o,- ,alones de la Lonja. El edifi.cio,
qwe- está lujo,anwnt.e decorado, ice adornó, ~in
embargo, de una manera eopecia,l y con el arte
con que i;abe 1 haccrlo el eeñor Jorge Unna, que
fué á quien i'-l.' I(' die', la difícil comisión.
Nuest.ro.,:; grabad°" rcpreeentan algunoo de los
referido,; adorno,, y en ellos puede juzgarse de
:-:u buen gu,-to ·" )lorndad.
En cuanto á laR rliunas, n-0s dice nuestro correspon~al, que ¡;e pres-entaron en .Ja fi,etita, luciendo rna~nífiea~ roilctts y de5lumbran tes de
]1ermornra.
"Serre•• en !a escalera principal.

dncción de cuadros de los más afamados pintore~
europeos, iietratos de las artistas de más notable
belleza, etc-., etc.
:ffiL ALBUM-SUPLEMENTO constará de 20
láminas i,rnpresas en papel extra-fino. Cada número ele! periódico irá acompañado de una lámina
que, no ob:;1tante ir aclheri'da. al p ~riódico mi~mo.
puede separarse dC$,!)Ués paro encuadernar por gepar-ado la colección corn¡&gt;leta .
. DFJARF1f0S DE PUBLICAR la$ cuatro págmas de nol'ela que hemos e;;tad-0 inWu}ie,ndo en
el COMl(' U, pero daremos á los lectores periódicamente las novelas encuadernadas á cambio de
un cupón v diez oenlavos, ya sea p¡ra la ca,pital ó
para los Estados .
. NcE:STROS ABON.\ DOS, con esta combinación, rernlbrn C"IO'ananciosos' •pues en ]uO'ar
de la~
o
cuatro p-.ígina~ de n◊vct!a en cada número recihen
las ~ojas del AL''BUM-SUP'LEME~TO, por sólo diez eenta.vos reciben la n.ovela compl,eta y encuadernada. lo cual les evita, corno suoede frecuentemente, que su obra se quecl,e trunca por
l~s extrav1os que por t-antos motivos, independ~entes de nuestr-a voluntad, sufren los número.,:
del Semanario.
.

y

,

Entrada. al salón,

OPORTUNAMJ&lt;}NTR daremos el cat.áÍoao de
los cua?ros que contendrá el Albu,m-Suple~nto.
Precio rle su1hscripción en toda la República:
$1.20 por trimestre, pav:o ad,elantado. Diri!tirse
á R. Murg-uía y Comp.- México. Apartado número 20 Bis.
.

S. M. VICTORIA, REINA DE INGLATERRA Y EMPERATRIZ DE LA INDIA.
+ el

!22 de Enero de 1901.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�"NT, MTTNl)O :n,TTR'J'RA no
D emill{¡o 13 de Enero de l!JOl

EL MUNDO ILUSTRADO
tropezarse, á la orilla del arroyo, con Cristo recostado muellemente al lado de Judas y de Pila-

tos.
A tra-vés de la concepción árabe del má~ a11á,

Panorama del Rbin.

Donnía la ciudad, ¿qué es clormiT? parecía
muerta, amortajada en sus edificios, yacente en la
solemne fosa de su silencio augusto, sobre el que
pesaba la noehe ,como una inmensa lápida. t, 1~
sumo, á trechos, el fanal de una ogiva iluminarta
de la que se es,ca,paban ~os p-av.es acordes de un
órga.no, como el último eco de aquella ciudad sin
alma, ó la fosforescen,cia de dos pupilas de un ga~
to sobre el a,l ero de un tejado. visión vaga Je
una silueta de;:prendida de las ilustraciones de
PAIIORAf/llAS DE BASILEA.
alguna naración popular alemana de Auerbach.
Y así cruoomos la población, impregnados de
¡ El Rhin ! Y como locos noo precipitamos á aquella calma solemne. Rorfocando el buíllicio ele
través de la amvl!ia plazoleta sombrea-da de año- nuestra charla, cambiando impresiones rápidas.
sos árboles, que termina en lma terraza circuida fijando fujitivas imágenes en la urna de n uestra
de un varandal de vieja piedra ennegrecida por memoria, tratando &lt;le hacer menos ruidoso el
los siglos. Allá, á nuestros piés, en una h on&lt;lona- taconeo de nuestro calzado, deslizándonoo como
da profunda, cubierta de macizos de verdura, su- sombras, persegi1idas por otras oombras : las que
surraba la clara corriente su canción fresca y so- se de€prendían de la historia de la ciudad. Y
nora, en u n crepúsculo estival! de vívidias entona- eran férreos cabaJieros. osadamen te erguidos bajo
ciones.-Deooender por la desgastada gra&lt;reria, sus corazas relucient.et&gt;: encogulladoo misteriooos
cogidos d e la mano, en una ansia de llenax nues- blandiendo en sus ma.nos el crucifijo; teólogos
t ros pulmones de aire hu:medecido al beso del rio, sútiles, y obi...c:tpoo y empera,dores, ,p rocesión que
cruzar el Wett.steinbriickc, con sus tres arcadas el órgano acompañaba con sn voz sonora, tropel
de fierro y sus dos gigantescos basrniscos, y, en &lt;le fantasmas que el so-plo ele la Reforma disiµó
la opuesta orilla, bajar por las rampas que enca- como esa cohort~ que las nubesi íorma•n, en los
jonan las aguas, empapar en ellas nuestras manos cielos y desbarata el viento de la noche.
y salp icar rt uestras cabezas con aquel rocío tres
Así seguimos por entre ca.Jlejas estrechas, por
veces eagrado-por la poesía, p or la h istoria y por entre amplias aven idas. así atravesamos los taciel recUJerdo,----sí, ¿ no es verdad, mis amigos? es- turnos claustros de la Catedral, así bordeamos la
to hicimos en aquel atardecer imborrable, preciso, recorta&lt;la silueta ele fa fale,!,ia de los Cordeleros.
en medro del vah o azulado que ascen día lenta- hasta desembocar en el Botan Garden, á través
men te del R hin y del flotante v€llo gris que se de cuya:; tupida~ guirnaldas de hojas, el mármol
extendía de las fábricas.
del ma.e!&gt;; r o fran céi,, ;:.urgía como una nota moY llegó, por fin la noche, y aún permanecía,mos derna r.n aquel ambiente del pasa,do.-Y mienallí, sugestionados por la rápida corriente, vien- tras en el coqnP.~o comedor del hoted es,pume&amp;ba
,do como las aguas venían á estrellarse, forman- el color pálido del vino, soñiaba yo con quién sabe
do remolinos en las pifastras del puente, en uu qué "lied" que Enrique Reine debe haber escrito
rlvido &lt;le todo, sin atender a,l pañuelo que ponía en la plazo1eta •~!!l Miin;:.ter de Basilea, vier.do
un tono blanco en el fondo obscuro de Ja arbole- huir l as agnM &lt;·hras de la rápida ,corrie:üe.
d a, ~eñal amiga de 1os compañeroe quie se h abí:m
qup,Jado en la piazoleta que domina el Miin~tl.lt·,
la eateelral. Cll_Va&lt;' dos agujas se esfumaban e.u la
somlira.-Era -preciso regresar al hotel de&gt; la
A nmicl:i de 8i,nta I~abel, frente al divino monumen to en que el cincel de Bartholdy ha dejado
parn. siempre inmortalfaada la gratitud d.3 la
F rancia .'i 1:l ~•hecia, en los amargos días d~ lll
gue,n:a.
p€irezosamente, d~jaru:lo ir nuestro
espmtu, libre ele toda traba, noo pusimos en mar&lt;:ha.

PAGINAS DE VIAJE.

?·

--------

La reconciliación de los muertos.

Li. mitología griegn. concebía la vida futura
en una. forma tranquila y apacible. En espaciosos y soonbrea.dos jardinei,, á la sombia de encinas corpulentas y de perfumados laureles, los
que fueron. coronados de rosas y de mirtos, envueltos en blancas túnie.as y .en amplias mantas,
paseaban ó reposaban, de&lt;partían ó ,meditaban,
disfrutan&lt;do de los ,elll('antos del panorama, aspirando la brisa impregnada ele aromas, bebiendo
en fuentes purísimas agua diamantina, desgranando racimos ó ?:115tanelo pomas.
Desligados diel mundo, agenos y extraños á las
pasiones que los conmovieron en vi.da, superiores
á todas las miserias y á todas iJas hajezas. sin ambi,ciones ni rencores, sin necesidades y sin dolores, los hombres más diverso.e,, los caracteres menos conciliables. los ~íritu$ más divergentes y
los enemigos más acérrimos, la mano en la mano, íla pupila en la pupila se clan cit.a, fraternizan v se aman.
Ahí puede el diYino Platón apoyarse en el
hombro de Diógenes el Cím,co: ahí podrían Barro, Séneca y Petronio, dejar de ser loo cortesanos de Nerón; el emperador tigre discurriría
amigablemente con Pedro y con Pablo y podría

enteramentt sibarítica, y de la. cristiana, e$encialmenle extática y contemplativa, flota una
idea fundamental, que se comprueba en mnC'hae
otras teogonías y que caracteriza á los _más n~bles
y o1eYa.dos, l•a del olYido &lt;le los agra v10s reciprocas, la de la reconciliación de los muertos, la ele
la unión y solidaridad póstumas, ya que no actuales, de todos los hombres.
ERta idea general, 0aEi universal, de que toda
lucha tendrá un fin v toda rivalidad un término: de que el dio, el rencor, la ambición, la envidia. tardle ó temprano, prescribirán, entrmiu el
concepto de que son ilas necesidades y mii;erias de
la existencia las que nos dimen y separnn. y
contraiponen y entrañan á sí mismo la a.0ol)ira.ción
á la paz de los espíritus y á 1a confraternidad universal.
Que pueblos y raza,: que creen firmemente en
la otra vida, en la subs:-stencia del hombre b d,e,
algo de él des•pués de '1a muerte,_ hayan incuba?oamorooamente e...coa. idea y eg,i asp1ree1ón, nada tJene de extraño: pero sí lo es que la acojan y la
fomenten espíritus que estin convencidos rte. ~ue
la muerte es e'! ani,quilamie'Ilto total v defimbvo·
del ~r, y que admiten que na.da d~l _viviente1&lt;ubsic,t,e en el muerto sino es, trans1tor1am('nte,
la forma que revistió en vida y eternamiente,
los materiales de q111e estuvo compuesto ¡;u organii&lt;mo.
,
Este hecho. sin embargo. es eX'))lioable. T,as,
&lt;'Oncepcioiles humanas pueden rer falsas v !'irnilolo. ser sin embrurgo nobles. bellas ó útilei=:. La
&lt;'iencia repudiará eternamente lo faJso; pero no·
por eso desa'Pareeerá. de la vi~a ni dejará d(' ~ra&lt;laptado como medio oe acción, como ,prO&lt;'eihmiento usual. como espantajo á veces, como ei:tímulo otras. La bóveda cel~te no exi$ ni na&lt;lie0ree ya en ella en ~ mundo científico y fligueprestando enormes servicios á laa especulacion~
v á la enseñanza de l a .astronomía; el éte.r JX)r dlfini&lt;'ión en un absur.do, v toda la físiea se ~rve
ele el c~n ventaja ,para e~licar hoohos y prever
fenómenos.
Much-0s convencionali!:'lllOS. que Nordau lílama
"m1entiras convencionales" desempefüm un pa.p et
mo:ral. sociaJ y político enorme y suelen 1&lt;er frenOS' para el extravío y l)01anicas pa&lt;ra el pro~eMLa moral, bien que incierta y vacilante y á cada.
paro desfulleciente de lae claoos _in.cullta~. r~osamucho en la acción de la autoridad y &lt;loe la Justicia y en el esfuerzo represivo indiivi&lt;lna]: -pero
repos~ también un tanto, en la. mayoría d~ ~osca~os en un sistema de absurdos, de eontrad1cc10ne~. de falsas id~. de fr-aeeA v nombre!' !'"in ¡;entido que casi toda la humanid,ad llama sus creencia~ ó su.s prin,cipioo.
Si hay ideas falsas y momentán('ament.e at
mones, útil~. las h0;y también inadmrii::ihlec: ~' M bles: la igunldad humana e., u n nobilísimo mito
v aunque failM. la iodea del prog-rern "iuc1efini&lt;lo''"
&lt;le la humanidad es elevada, grandiosa y e~timulailora.
Lt faílsedad útil y la mentira noble no cleben
-preferirse á la verdad; pero no debe fampocfr
d('oocharee v l)()Stergarse en la -práctica, mientras la verdad no haya penetrado y fructificado
en el esipíritu popuJar.
La. de la re&lt;,'On1Ciliaci6n de los muertos ~ de
aquella.s ideas nobles, elevadas, mo:rolizaooras Y
ferun&lt;las en consecuencias morales y oocial(\';.
Nada fomenm y mantiene má&amp; una pasión que
la creencia de que ha de ser eterna, inextinguible. ¡Ay de quien crée que jamás dejará de od~arr
por eso ~ólo fü odio femnent.ará, se encendem Y
perdurarn. La creencia en la eternidad ele un
amor contrariado ha conducido á m¡uchos homhre'l al suicidio ó al crimen. Li. sola idea rle que
el dofor ó la pasión han de tener un término es
va un bálsamo v un lenitivo y la convicción ele que
todo tiene llll ·fin acaba por Sler él supremo ronsuelo y el mejor, más seguro y eficaz ele lo.~ calmantes.
Prft'entar al pueblo imá~enes viv,as. enRe~anzas plásticas de apaciguamiento, á tanto eqwvale como 0ipaciguar; y propalar ó sugerir que todas las pasiones acaban 'Por extinguirse .. que_ ~o
hay odio perdura.ble, ni rencor eterno, rn Pnrnl ta

Domingo 13 de Enero de

19-W.

..indefinida, á tanto equivale como á moralizar á
los hombreE,.
Los inióadores del mon11IDento franco-mexicano ele Puebla han tenido esa idea á la Yez noble
y genial. Al presentar á la contemplación. da las
ma~as, enlazados en estrecho abrazo, al hérne mexicano y al héroe franoés, al simholizal' en mármol In re-conciliación de los muertos, han hecho
::il,ra ele i·onfraternidad v solidaridad ele los viYos y ese abrazo que los adver:;ario~ de ayer se
dan en el mundo ideal de ultratumba. un·e hoy
en la vida real á dos pueblos aimigo.'- que se respetan y am:m, que se estiman y admiran.

-1as fiestas Presidenciales en Puebla
INAUGUBAC,IÓN DEMEJORAS MATERIALES.
El monumento franco-mexicano.
Discur so del S eñor General D íaz.

~.,.~

Ya ~n nuestro número anterior, preYeíamos
-&lt;1u~ las fiestas que se orga1iizaban en Puehla en
h;onor del s~ñor Presidente &lt;le la República ' senan notables, y así lo anunciamos á m1e;:tro; lec'.º1•, c,;; :pero mayor, mucho rna,\'or de lo que nos
nn~!\·maba,mo$, ~esultó el enh1:-ia,mo con &lt;iue lo,·
Yec111os ele l-a cmdad ang6lie:a. recih'eron al Pri11wr :Magistrado d~ la X ación _: y mud,o más
grand,~ de lo que preveíamo,. fué d fonsto do
_fk'l'.tas á las que conttrilrnyerc:in no ,Jílo e,l
(,oh!crno del Estado c-on sus esfuerzo~. el Anm1'.miento y !~r· grandes ema1re!":1s comerci~,le,,.
· s .1110 :n, g-,e,nera\ to~? el _wicin lario de la, por
ün to·.~ ,btulo~, S1J11Ipatica. crndad.
],J Xo es la índ~l,e de ~ 1 puhlicaciún rompati.e con la resena pormenorizada que hemos pod 1do hacer figurar en nuMtros diario, v confor111eg t•on nu&lt;':8tro_ prognima, nos abstend~·emos de
-~n!r~r en mm?CL~sos dclallle,:. ])'€ro no hcmo, de
(leJaI de dar s1qurnra sea una idea de lo que fue~on estos regocijos públicos, ente1·amcnt,e justi?ª&lt;1os,. como que :con ellos re daha c..1¡iñosa
lmm_ve111da al ~oberna.nte, ~- celebraha eil mejoramiento ma~nal de ,una cmdac1 de importanc·ta :" se sanc10naba el fr~te~nal &lt;a brazo que repre,enta el, bronce y ha cl1g-mficado á flos hijos de
Arco ae piedra del listado, situado en la esquina de Santa Clara y ~anta Teresa.
-~uest~o palS, tanto como á los hijos de la noble
,, rancia.
~hado, á las doce y mirnUJto~ 'P
A
_
han al p ,.,
• _. m. . compana•~,., A\tta-1
, )dle¡ ,l 3&amp;
~
· Francia 'Y E-=aña
. 'U'' ' ,:u..
w,es
Rel . senor reswente, los senore;:; ::\[mistros de J tes de
-'8ga~10nes
de
Francia
·'"
Alemania
y
Don
•Tomé.e
a,c10nes.
de
Hacielllda,
die
Goberna.ai&amp;n
d1a
La sa,lida del tren pres:denci'al se ,·e&gt;:rifiró el
F omento y d C
· ·
, ~
· e O'Illu,m cacion~, los Representan- Bra~ff, a.lgunos m'tO.lllJbros del Estado l\fayor del
Pres1d.ente
}' otra~
pe~~nas
,.,,,, n nl~
t ·,
·
.
,
.
' ''"
Uv L&lt;0¡pl'ao::tcn ac1on
sociaJ. A despedir al! ~ñor Presidente asistieron
c~m~ es co,,;tnmb'.e: lo;: GeneraJus, ,J C'fes y Ofic:1.üe~ de la guarmc-1611 que no est.aban &lt;le servie10, y ilo~, mis altos emu:l'.ea1dos d,e todos los ramos, h'&lt;llb1end0Ue torado á una ba.tería mínima.
c1e&gt;l Cuarto BataJJó,n de Artilleros. hacer los ho~
nore.s que ma,r ca la Ordenanza.

\i~

~

El viaje J~o,s o~reció una novedad: Desde q-u e
el ~~n pres1dcnc1all tocó los límites -da! •IDst.iatdo
de 1laxcala, en SoUeipec se ve11ilicó UJna seriede demooh~cion.es, hasta que llegamos á Puebla
En hi. menciona.da
b
_ G
alestación de Solt=
~e=, aguard aa a,1 senor ener Díaz, el Gobernador de 'l'laxcaíla_; E!U Guadailu¡pc, A¡pizaco, y Panzaco&lt;la, hia a
homtos a_clornos, y COlil(p,acta multitU:d esperando el arn~ diel tren,; en Sa1]ta Arua Chiautempan, los m1em.br05 más prommentes del Gobierno de TlaxcaP.a r en la est.ación ele Puebla, senciHamente adorru1&lt;la, toda la poWación concentra•
tl~ ~u l os a_Illdenes y puntos inm-ed1i'81tos pam
M1~1r, al amb~ dlel señor Generwl Díaz q.ue se
verifico á las seis y veinte minutos de la tarde

bf

~

Frente del Castill

º• Jcvantado CD el cerro dtt SanJuan.

, ~as ~ueTzas del_ )!,stado y ILas de la Federación
alh residentes, h1c1~ron los honores mifüares

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Enero de 1901.

7

r

Domingo 13 de Enero de 190f.

EL MUNDO ILUSTRADO

Estación del F . C. lntcrocéanico de Puebla.

bmda con p,,dección. Dos colU!Jllma.s de .cad-a
lado le servían de sostén, siendo muy a.rtíaticos,
sus afi'lignmados carpiteles.
El friso conte:nía
mo1cluras muy vistosas. En el ático se leía la
eiº1.tiente inscri¡pción "Al vencedor de ayer." "At
p;cifica.élor d,e ahora." Lo E,arvían de rema~e. un,
águila giganteFca sobre el nop,al de la trad1c1ón.
Todas las molduras, rosotones, letras, etc., enan,
ele piedra; así e1'1 que est-0 arco en su misma seriedad, 1~-eYÓ un sello de elegancia refinada.
El el-el Ayuntamiento, que e:."iaba situado en la
~•alle de Gn~clialnpe, antes de llegar al Pa'Seo Nne-vo. era el a,e mayor altura.
Sobre bases de tres metros se arrancaban decada lado clos columnatas de orden romano. El
.friso contení-a molduras arlísticas, y el arco, dereducida cuerda, era muy original.
Sobre el caprichoso remate descansaba una estatua alegórica, imitaciól'l. de IruÍ.l'IDO[ blanco. _}j;n
la parte superior, había tableros de uno_ y. otrolado y sobre el'los se veía rerulzad.a la Sigmente•
insc;ipción: "El Avuntamiento de Puiebla, al
Iléroe de la Paz. 1901." Eil ar,eo tenía una entonación gris obscuro.
El arco lev'&lt;l,ntado por las colonias ing,lesa y·
americana, se Jia:l:laba frente al Portal de las F~ore~, cerca de-1 ángulo Nordeste die la Plaza Pruicipal. En las pilastras que lo sostenían, i;e•

acto continuo, el señor Presidente y su comitiva,

se dirigieron en lujosos coc:hes ahierto,;, á la casa
del señor Gobernador. atraYc~ando por las calle~
princiipafos de 1&gt;uebla, c:uyas fachadas, easi en s,f
totalidad, estaban adornadas.
Ya en e:;os momentos producía todo su mag- .
nífico efecto La iluminación que se tenía pr•e,pa:
rada entre la cual llamaba mucho la atenció 1
la dJ la callle de Zaragoza, oompuesta die mil quiniootos focos penolientes de guías qoo atravesa:
ban de una acera á otra, y la del arco de la Com•
pañía die luz eléclri€a, que fué verdaderamente
not.a.ble, y estaba situado en la esquina d,e Mercaderes.
De estas dos partos, de la iluminación general,
damos vistas que estamos seg1Tos agradarán á
nuestros lectores, tanto -por sus detalles como por
el. mérito que les da haber sido toonadas á media
noche, por el inteligente fotógrafo, seño_r Bushamante.
El adorno de la ciudad, fué la mejor demost:reción del unánime regocijo con que allí se l'lecibió
al Primer funcionario &lt;le nusstra Nación. Por
todas partes se levantaban arcos de triunfo, y flamea,ban las banderas tricolores. En lae casas extranjeras se entrellazaban con las die otras naciones y aún en las habitaciones más humildes, una
cortina de encajes, un retrato ó un sencillo lazo
de listón, daban á conocer que sus moradores tomaban parte en el gran festival.
Entre los arC'os eran dignos de llamar la atención Oos siguienlos, que nuestros grabados re-

Agencia del Banco Americano, en la A venida Zaragoza.

A la salida del cementerio francés, después de inaugurarse el monumento franco mexicano.

producen: El aireo del Estado, construído con
pie&lt;lra pomes y muy nohable.
Tuvo un costo de $5,000. La piedra fué la-

I

En el "Gardcn Party."-Un Kiosco de baile.

veían pintadoo, por un lado, un soldado escocés
y un soldado americano, y por el lado opuesto,

dos figuras alegóricas. "La ffioria" y ''La Libe-riad ." En el friso se !eía la sigu~em.te palal&gt;ra:"\\Tc.Jcome," saludo inglés de bienwnida.
Formaba el remate un ático circul.ar, formado de pail.rnas y laure'le.~, llevando en el centro un paisaj,e
(l1E•1 Y 2lle de México y el -escudo de la República·
protegido por una guarda tricolor. Ramata.ban
el arco 1res banderas, illl.a inglesa, otra americana. y mexicana la de'l. centro, al pie die la cuar
había un escudo de la ciudad d-e Puebla.
El arcG co¡,tea.do por }a Compañía &lt;le foz ,eléctric-a, eTa swm.amente gracioso y original. Su e1-tñlo se a,sem.a.jaba al arábigo.
Sobre las bases,
arrancaban de uno y otro lad-o esbeltas ~olum.rullas que protegían en su centro artísticoo jarroll!es. Segu1a, un tablero, en CUV8 oontro se leía
"Paz." En el segundo crnerpo había. un gran·
cliflC'O formado por una serie de círculhs concéntri1•0R ck f,uolillos incandescentes. Ostentaba en
el centro un escudo de 'la República, gttarnecido•
de flores, entre las cuales a.soonaba.n focos más
p('(Jneño,.
Completaban el deieorado, Jllásti1e,
term.iniwos en lanzas, oriflamas, guirnaldas y guía~·
ue flores C'on numerosos forws.
Tute arco causaba la más gre,ta i~resión, visto de noche. S-e hallaba en la segunda cal1e dc:MerC'ad-eres.
Referente á los adornos d.e partkufares, l:i.abr.kn

mucho que O.€Cir si, como manifestamos a'l prin-ciipio, nos lo permitiera la ínaole y dümensiones
·de este Stcmanario.
Baste, por lo tanto, dejar aquí consignado que la
-elega,n,cw, en el adorno, de las ,princi.paíles casas comereiales, es una de las muestr.as indiscutibles que
Pu-el:lla ha. darlo en esta vez, de la importancia que
"han -adquirido sus negociaciones comerciail.es, entre las que se etJJentan muchas que giran fuert~
-&lt;:apitales. Haremos mención, sin embargo, de las
-sigufontes negociaciones. cuyos adornoo fueron
notables, y figuran en las ilust11a.ciones de estas
-páginas :
"La Sorpresa", cuyo edificio se acaba de terminar, tiene una extensión de media cuadra, y ocupa el sitio en donde se ha.tlaba la Lonja del\ Estado.
1Jno de ~os socios, el señ0r Don José D01enberg,
,es el Petual Cónsul de Bélgica. Los departamentos son muy -extensos. El salón del frente abar-

El &lt;.;erro de San Juan en el momento del G!irden Party.

r----------------------------------------

ea toda ~a facha:da. Esba, die arquitectura. moderna y cantería roro, embellece la ciudaid. Gira
bajo la razón social de J. Dorenberg y Cía., co:.
merciantes en ferretería y mercería.
l '.11 &lt;~l centro -die la fachada, está colocad-o el
ma.&lt;6 nífico monumiento de bronce traído de Alemania últimamente.: y el cuall representa la. 1raternidad entre AHemania y México, nooiones
que hau vivido siempre unidas y sostenildo finrues
lazos comerciales.
El adorno &lt;le esta casa, era de Sos mlás elegantes, tenía en el centr0 un retrato d€1 Sr. General
Dísr.. coronado con launeles y banderas atemanas
y rm,xican-as. En los muros de toda la fachada,
había. rannas de palma. El ooorno costó algunos
1ni1,($ de pesos.
"La Ciwdad de Londres," situada en la esquina de fa calle de Carnicería, es una
oasa comercia[ que gira bajo la razón social
Sommer H ermann. Es un edificio inmensamente
extenso y de las más antiguas y iacroo.itadas casa comeN.!iales de ferretería v mercería de la
l1cpú bl ica.
•
fu adorno era senc~Uo, pero muy el.egante,
comir;Lía en vari~ escudos y baadieras at.emanaa
y mexicanas.
"La Oirud.a9- de México," una die las casas de
comercio de ropa, situado en la Caille die MerO

ll:n el Ytil0&lt;1romo. Al p,rtlr la carrera de Ciclistas.

�Domi~o 13 de Enero de HlOl.

Domingo 13 de Enero de 1901.

EL .MUXDO 1LU8'1'.1UVU

EL MUNDO ILUSTRADO

ha sido no menos completa. Los almaoenes comerciales están á kt ailtura. de los nuestros, ca-si
ya no hay neeesid~d en Puebla de emprender un
viaje ó recurrir al E~re::,,;i para obt;ener un artícullo. Sus establecimientos bancario&gt;', entre los
que descuellan el Banco Orienuil y las Sucur."-ales
de los Bancos de México, e,-tán allí 'Para facilitar
las opera,ciones y ofrecen una esperanza á los
hombres de negocios para que en no remoto tiempo desaparezca la escasez de numerario que hasta.
hoy ha venido siendo una rémora para el de~arrollo de las grandes empre&amp;a:c&lt;.
Esto, no obstante, como ya dejamos ind:ca&lt;lo,

CAile de Zaragoza, iluminada con mil quinientos focos. Vista tomada

Jllercer!a y ferreter!a "La Sorpresa" Una de lasCIU!as comerciales más Jmportantes de Puebla.

caderee, era otra de las notables, según .puede
verse en el grabado que representamos.
"El Banco Orientwl Mexicano," rec,-ientemente
est.a.blecido en la ciudad y que hace grandies transacciones en todo cl Estado, est.á formado con
capital español y mexicano, uno de loo principales accioruistas es el señor Don Ramón Ga:vito,
persona distingulida de la Colonia española que
ha cooperaK!o mucho ad progreso de la industria
en el Estado.
Fué uno ,die los organizadores de las fiestas presidienciales.
"La Estación d,ell F.errocarn"\J. 'Tni:er~
nico." Este edificio recientemente construido
y que resalta sobre los otros dos de las estaciones

Casa de Don Ignacio de la Hidalga.

de los Ferrocarriles l{exicano y del Sur, estaba
eleganteme-nre adornado con banderas ingl.esas,
americanas y mexicanas, en su entrada que tiene una forma circular, había gran número de
pallma.s y banderas nacionah:is. En las aJas de gus
tres hermosas torres flomba.n las banderas de nas
tres naciones referid11S. Un retrato d~ señor General Díaz, coronaba el centro del edificio.
"El Caslin-0 Español," hermoso edificio situarlo
frente á la Plaza 'Principal, estaba adornado con
cortinas de los colores españoles y mexican06, en
J.as prim~ras y en su centro había escudos éLe la
nación !I)6Ilinsuliar.
"La casa del señor Don AgUJstín de la Hid!alga," situada en la Avenida Zaragoza:, de construc-

ción moderna., lucía elegalllte a:dorno é ilumina-ción.
"La Agencia d:el Banco Americano," s:.itua.da
en la mñsma ca:lile, iucía a.domo sencillo de banderas annerica.nas y mexicanas.
-&lt;:,.,.JJ-&lt;:,.,

Decía,mos en nuestro número anterior, y hemos
tenido oporlunidad de confirmar nuestro aserto,
que la ciudad de Buebla se ha. transfornmdo deuna ma:nera fiSOO!ll¡brosa en los úlrtrilmos años: sus
edii:ficios son Jlllllchos de ellos tan h-ermosos y modernos, como los que pu!dñeran servirnos de orgullo en la CaipitaA de la República. y en cuanto á
la esfora mercantil é industrial lia transformación·

I

El tieñor l:'resictentc en el Garden Party.

1as hay de mruhca importancia, coniándose entr-e
elllas 1a Compañía de Luz Eléctrrea, las que explotan caídas de agua, en la Sierra, las grandes
negociacione6 agricolias que prosperan más cad-a
día y otras muchas que sería largo enumerar.
Entre ellas, y por habernos llamado mucho la
atención, citar&amp;nos el gran d-epósito de m-adera.s
del señor Don J ooquín Crespo, donde se depositan en grandes cantida&lt;les, no sólo las má-s rica~
del Estado de Pu.ebla como son, las de San José
de los Mollinos y •T-enexte,pec, Cofre d'e Perote,
y Aclamax, sino también madier-as preciosas y las
que m-á:S demanda tienen en nTuOOl:ro mercado y
son de procedencia americana.
Nos hemos referido hasta aquí al embeIJecimiento d-e la ciudad y á su mejoram:iiento comercirul, en lo que se relaeiona á la iniciativa privada,

por lo que respecta á. la d~l Gobieruo del Estado
:' al Ayuntamiento de Puebla, bástenos decir que
á las much~s mejoras realizaaas en los últimos
veinte años y de ílas que siempre hemos daao
oportuna cuenta, se han ~crregado en esta vez
algunas de suma ilillJ)Ortancia : el Palacio Municipal, inauguraido drurante estas fiestas, corresponde
en un tod-0 á la cultura de la bella ciudad; el
Pala.rcio de Justicia Penal, viErJW á llenar una necesidad que se imponía, y las mejoras llevadas á
oabo en el Hospicio y en la Escuela Normal,
ofrecen una garantía á la juvent ud poblana éw
que p,uede en sus plantele" aittquirir la instrt1cción en. que se cifna al briilante porvenir de las
generacwnes nuevas.

4 las 11 de la noche.

Fot. Bustamante. Puebla.

Aquel es un sitio histórico visto con veneración. De,;de su pu'Dto mlás a'lto, el señor General
Díaz encendió una tea como señal ,convenida entre él y los jefes de las colrunmas que haibían de
aiacar la ciwdad el 2 de Abril de 1867.
Consérv~c,e aún una pequeña iglesia y alg,unos
muros, testigos de aquellos acontecimien.tos.
En el cerro se formó un pa.rque moderno, plantándose nll!ID8rosos árboles de di,v,ersas clases y
tamaños, con los cuales se fol'Jilaron calza'.das y
call:ejuelas en semicíreulo.
Se levantó un fuerte de madera, de tres cuer-

...~

Futre las fiestas públioas :foé notable cl Garden-Party verificado el dooningo pa...qgdo en e'l Ce1-ro de San Juan.

l

\r.

~

,_ .,

I

. -! '!*

Arco del Ayuntan1iento.

Almacen de ropa, "La Ciudad de México" y Hotel "Francia."

Arco de la Compa!Ua de IW! eléctrica. Vistll tomada de dla.

Casino Español.

pos, con seis torreones -almenados -, aspiUeras coronando las azoteas.
·
Frente á esta fort.a~za provisional, ee colocó
una. plataforma de madera. En los ton-eones ondeaban flámulas de c1i.versos col-0res, con inscril)ciones alrusivas.
Desde el medri.o día, las carretes-as qUJe cond'u-

�EL MUNDO ILlI_STRADO.

EL MUNDO ILTTSTRA DO

Doming-0 13 de Enero de 1901

1

7

Escudero, M. Boulard Pouquevihte, Secretario d e
Gobierno, Tomás Brauiff, Lic. Lorenzo Eilíza.ga,
Magistrado Miguel Limón, y ayud.antes del señor
Presidente. quienes permanecieron bastante tiempo en la, animada .fi:e,;ta.
1

Al señor Premden,tJe d,e la República se le
ofrecieron dos banquetes : trno el señor Gobernador del Estado, )' otro el Ayuntamiento de la
Capital, este últ'mo, al qu•e asistieron doscientos
cincuenta invitados, fué ofrecido al señor General Díaz, por el Presidente de la Corporación.
El señor Presidente de la República, conbestó el
siguient.e erindis. que tomamos taq uigráfi.camente :
Señor Gobernador:
Muy honorable Ayuntamiento:
Señores:
Las encom'á..«tica;; apreciaciones con que en

nombre de la ciwdad acaba de favorece11IDe uno
de sus más ilustra-des 1nunícipes, y la entusiasta
recepción con que se sirve honrarme esta cwlm
sociedad, me imponen el graú::&gt; deber de expresaros mi reconocimiento por vuestras respectivas
maniíestaiciones de benevolencia que tan eficazmente C'Ultivan la simpatía que me li~ con esta
histórica ciudad.
Sus hermosas calles, sus plazas y edificios, y
hasta los cerros y las p raderas de sus pintorescos
alrededores&gt;, han sido teatro y son otros taintos recuerdos de a,lgún ó algunos ,episodios de nuestra
historia militar de aquellos que tanta sangre costaron á la República y pusieron en peligro sus
instituciones y su autonomía, episodios ~ue al ~eflejarse en nuestra 1nemoria renuevan unpres10nes que causara su presencia, impres:ones de tremendo desastre las nLá8 Teces,. otras de honrooa

,

1

-~
1:.:ll--- - - - - - - - : - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - l

Panorama de la Ciudad de l:'uebla tomado desde el Cerro de San J r an.

cen al cerro, se Yeían litera1mente cubiertas de
hou,.bres á caballo y J&gt;eatone5.
A las dos comenmron sus viaj-es los tranvías
especiales,, siguiendo la línea férrea costea:da por
el Ayuntamiento. A lias tres, aque1los lugares estaban pohla,dos extraordinariamente. Millares de
¡personas se agrupaban e n las calzadas de la entr~da al i-Jarque.
.01 crradro era pintoresco, visto desde 111. falda,
y más 'Pintoresco aún d-e la cumbN á la falda.
El sol bañaba los cam,pos y todo r espiraba alegría inténsa. Se contemplaban á lo lejos los volcanes, el P opocatepetJ y el Ixtexihualtl, y por
-0tro lado el pico de Orizaba.
A lM tres y med:ia partió de la casa del señor
Gobernador, un wa,gón especiaJ, conduciendo al
Presidente- Secretarios de Relaciones, Gobernación Haci~ntla, Comunicaciones y Fomento, Go'
.
berna:dor,
Jl.ii,n:stro de España, General IgnaciO

Domingo_13_de Enero_de~1901.

B Jificio del "Banc o uriental,"

~'ictoria y colmada revancha; pero tan serias, tan
sol:emnes en uno y olro caso, quú aún ahora, en
,i;u carácter de simples recuerdos, sacuden con violencia el cooozón, no sólo á lo;; que tenemos la
honra de haiber sido actoroo en tales episodios,
sino también á los que sólo fueron testigos.
Afortunadamente aquella l'ri~i:&lt;, aquellas tormentas y sus consecuencias, han pasado, para no
volver, y ahora, el bravo y laborioso Estado de

La "Ciudad deJLondres·• de Sommer Hermann. U na de las Mercerfas y Ferreterfas más
importantes de la Ciudad de Puebla.
·

Puebla, ha en tri!klo ya resuelto y muy diligente á
la alma de su reconstrucción. Después de una
fra11ca comalecencia, la conección arquij)ectónica y e)eganóa con que ha. reparado los ~es•.astres
que hizo la guerra en su hermosa capital, son
los mejores da tos que nos ofrece para juzgar de
su cultura y soh-encia, sus hermosos ríos y arroyos eq,,ütati rnmente subdivididos, y d•espués ~e
dar impwlso á mlll1titud de mecanismos industna-

les, van á fertilizar la rica. y variada agrict1ltura
poblana, que desipués ele satisfacer an1¡pl,i-a-mente
el consumo local y contribuir ·l de los Estados
vec~os, da notable contingente í. la expor tación
nae1onal. Sus numerooos fábricas é innumerables
industrias m1:1nuales- arrojan torrentes de manufacturas que el comercio acoge con avidez para
lanzarlas al tráfico por los ferrocarriles, oarr:eieras y demás vías nacionailes y vecinas, que aJ. amparo de imperturbable seguridad cruzan -en tod-as direcciones su rico territorio~ Sus mu-chas
y bien servid-as escuoelas, hench1das de aLborozada
y hermosa, lozana é intelio-ente J·uvenimd son ~I
.
t,
'
precioso contingente eon que las an~licas y virtuosas madres pobJanas robustecen ae día
día
nu~tra confianza en el porvenir.
S1 la evocación de tantos y ~an initeresantes
1:cueroos, y la presencia de tantos elementos de
bienestar y progreso acumulados _t&gt;Or este sirm.pático pueblo, no fueran bastantes 'Para hacerme
J~UJY grata Y memorable esta visita á la heróica
c-rndad ele Zara.goza, los móviles que me dilci&lt;lieron á emrpren~erl-a serían ?astantes para qwe la
fuera, tanto as1 valen en nn oonc&amp;pto las mejoras
que ~~m?,s entregado aJ servicio pú,blico y la reC?ncü1ac10n de los muertos. poI1que •la reconci"liac1ón de l~s. m~rlos, p resu~one la de los vivos y
la reconc1bac1on de loo v1vos es la uniim y la
unión e.s la ÍQel'7J3, y cua'!l&lt;lo la fuerza se ostenta
no sólo en los puiíos, sino muy especialmente en
el eerebro, como lo tlenuncia la impaeiente inicia.tiva p_o~tma, para todo lo huieno, poco queda
que aimlb1c1onar y menos 'á. un pueblo como este,
que por haoor sido de Ios primeros que arrostraron los desruitres o.e la guerra, tiene dei,echo preferente á los frutos de 1a paz.
Br)ndemos J,&gt;OI14Ue es(:: derecho ae¡¡, ejereido tan
amplia y fructuosamente eomo fo presagian la riqueza de este privilegiado suelo, y ei. -yaroni] é inte.lig,ente espíritu &lt;le em¡pra&amp;'l. de la juventud poblana.

en

--c::&gt;•~

Arco de la Compañía de l:u elé_ctrica, situado en las calles 2a. de .Mercaderes y Santa Clara.
Vista tomada á las 11 de la noche,
[Fot. llustamante.]
Grandes almacenes de Maderas del Sr. Don Joaqu!n Crespo,

~ fiesta oo'l V-elódrO!lllo, ·á la cuaJ también se
refieren algunas de nuestras ilustr-1.c.un.es iué tal
vez la más concurrida po: la buena sociooad' de
Puebla. El locail lucía un he,rmow (!ooo.raido floraO, y el program'.1 consistió en carrerns en las
que tomaron parte los mejores clclist.e.s una audición musica:l y maniobras militares que ejec1i1-

�Domingo 13 de Enero de 1901.

RL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
i!-aron lo,s .!'.himnos de ílas Eseuelas y que resulbarwi Yerdaderamente notables.
Intenciooothnente hemos dejado nara ,estas últi1mas líneas ocwparnos de un acto que fué el
mi-; signiiicrutivo d'e todos Clbmtos venimos reseñando: La inaugruración de,l monu:n:;.ento francornexicano, que por inicia1bi:rn die los m.ás prominentes mi:emhros de la Colonia franeesa residente
en Pu-O'Jj]a oo erigió en el Panteón fr1mcés die esa
cimhd.
Y a en el a.rtículo que -pub] icamos en este número, bajo el rubro de "La Reconciliación &lt;le los
~fuertoo," nos referirnoo á tan imponente ceremonia. Ved en seguida la contestaoión que dió el Sr.
General Díaz al eentido dqscur:m que pronunció
el señor Boulard de Pouqueville al descub,rirse
el referido monumento.
Señores :
Al oir los delic.a,d~ conceptos que acaba de formular el digno representante ele aquel inteligente
ipueUo qu1e lleva la mngu,ardia y la bandera de
la moderna civiilizació11. me felicito de haber ven',rlo á presenciar esta f'ublime y solamne reconciliaci(m de ultratumba.
Siendo como ha sit1o e;ita heróica ciudad ,el ob-

La sobriedad con que la Patriia victoriosa ejerció su sobera,na justicia sobre aque.llos de sus hijos que imploraron auxilio de armas extranjeras,
determjnó una IJ&gt;ªª que por :fa1lta de intereses comunes, habría s:ido ,efímera, pues que sólo ~e fundaba en la olerrnencia de 3'(¡.s ve.ncedores por una
pa.rte, ~· en e.1 fugaz estt1por de los vencidoc:, por
la otra; pero á su amcparo y b1jo el profundo re!'peto qu,~, sin distinción de parti&lt;los Pe guardó al
deroL'hO ageno, Rnrg¡ieron la actividad coonercial.
la ferroYiaria y fabril que complicándon0$ á todos en gl'ancles intereses ele origen legal y honesto, Rolir1ificaron aquella paz, y p~rmitiéndono~
Ter ta11 claro, como $e ve después que han pa.• ado
aa tormenta J f-Us comecuencias, nos in,duce á
comen-aclore~- ~iberales y franceses á venir aquí
confnncliclos bajo ;Ja a,rmonía de m1a Leal reconcilia,ción. ~ pedir peroón, respectivamente, á nu,estras vícti-rnai:1 sacrificadas al inflexible deher m'l1bu, á t-01mar modelo de sm virtudes, y á colocar
íi'Uíi' Yencrabks huesoR,
bajo los ·aJ:tarei, de este
¡,,rntuario. para Ru eterno de:ocamo, y como t,e.q_
timonio tangilfle para las generaciones futuras,
del profundo I'C,¡peto- que la presente tributa al
honor fnncós.

jetivo de la guerra en su primer período y teatro de los más sangrientos y más trasoenclentalee
com hatcs, era naturaJ, que disipado iel furor de
la pelea, fuera tamhién el relicario común en que,
depuradas de hunwmo rencor, reposen fraternalmente unida~1 las o::nizas de aiqueHo~ leales sd1:dac1o~. que víctimas de sus I'0&gt;1peclivos deberes, murieron a,quí, unos por la inde,pe]lldencia de rn Patria, y los otros cumplieinclo la protesba. ele seg-uir A rn gloriosa band•2ra. &lt;lesgraciadaanentc empeña;1la en guerra c'Qn un pueblo que respondió
con decoro; pero jam:ís provocó aquel bélico &lt;."mipnje, que á princ~p:os del siglo XIX, colmó de
})1'88tigio militar á h1 Francia.
La guerra es la mayor entre la,¡ oa!llamidades
q~,~ !lagelJan á los pueblos y, sin embargo, ella los
v1r1l1za, Jos dignifica, MTDueve las viejas ideas
para ahrir ¡paso á la moderna civilizaoión v aun
les deja mayores b~neficios según que, al pasarlos por su t:errihle crisol, encuentre en ellos gérmenes de virtud que rever-ar. Así se ,explica que
al tcrmmar la ~uerra de interver,ción, quedara
'Pr~para&lt;la_ !,a fusión de los partidos, cuyas ~angnentas hdes v-e.n ían derrochando las energías
do! pueblo mexicano y prostituyenct1&gt; lastimosamente su sentido moral.

evangefüb1s 6 los cuatro fundadores del lugar,
porque en efecto, llevaban 1~ apeinid?s de ~uatro de los extremeños, que alla al moo1-ar el siglo
XVI fundaron Nava mora para defen&lt;ler r]a tierra
de los bandoleros y proporcionar albergue á los
caminantes.
Yo me atrevo á pensar, qu&lt;' aunque hubiera
habido en "El Bosque" alguna cuadrilla de des.
pelilejacfores como en e1 ''P rog-1,eso ., o' 1a "S ociedad." no por es.() habría dejado de frecnentarst!

navamorens-es estuvieran á la última y más riguros-a. moda.
.
Llegar "carga ele ),féxico" ~1 "Bosq1:1e" equivalía al acabós.e, al sálvern qmen pueda, pues no
había perro ni gato de los que íorma ha~ "la ,P~rte m~í.s C'ulta é ilustrada de nucs.tra anstol'mtica
s.ocietlad," como &lt;lecía. el corre¡;ponf:al jurado de
"El eco del comercio," que no ocurriera á C?m11rar y llevar coiio:igo. 6 por lo mt&gt;no-s á admir_ar
las preciosidades de la tienda de don Eustaquio.

MATRIMONIO DE PRÍNCIPES
El th1 17 del pa,ado Diciembre fué leÍllo en la
C'cí,mara &lt;le Di7mtados d,e )Iadrid, por el Presidente clei! Com,jo, ::eiior Azcárraga, el mensaje
ele la Rema l!egente, rcl'.ativo al proyecto matrirnonrnl de h Infanta :Haría. ::\Irce. eles, Princesa
&lt;le .1Rturia~, con el Príneirpe (;arlM de Borbón
hijo segundo ele&lt;! Conde de Caserta.
_E"te matri1_n_onio f:ignifica para J·&gt;¡; 1ña una
aliam1 de .fanulias, que ha encontrado en las cor1~,,; unánime aprobación, aunque ha llegado á inisimrn~:,.e, srn e-mbargo, que algunos miembros
prommentes del! Consejo, entre ello, el Presidente, señor .Azcárraga, se l1an r esuelto á votar en
&lt;:on1 ra. del e11lac-e. en jnntaQ privadas.
t~, Y nue,e, _minoría que no pt1ede ser una obje•
cwn prn chcho enlace.
~enatlo _E•pa~ol aprobó, no oh~t tnte el pro~ ec ta,lo
de la Princesa
·
. tm:atnmon10
.
, de Astunas
por &lt;:1en o crncucnta .V siete votos contra cuarien,

.:?

Infanta María Mercedes, Princesa de Asturias.

INSOLACIÓN.
Y.a la recoqección: en el sembrado
de lozanas gramíneas se apresura
con la cortante hoz el dueño armado.
Sobre la igual cubierta de wrdura
que se muestra en la tierra coono alfombra,
brilla cu informes lampos el pajizo
tinte de las €'Spigas; y ,en el suelo
amontonadas yacen ijas que á plena
troje la ambición mueYe. Xi una sombra
calma el fuego del grave medio&lt;lía,
al varón indinando á su faena;
y de hrisa que huye en J,eye rizo
apenas mece en honda lejanía
la llanura de plantas .... '

¡ Cuán hermosa
dcl trabajo la acción, con que acrecienta
fa mente hUIDana el. natura,! tributo
de la savia potente y generosa!
Y ¡ cómo es dulce que en jugoso fruto
retornen á la vida los encantos
que ella con obras &lt;le e¡•peranza alienta!
s\1iento del amor eon que á los hijos
prcYieue el labrador dicha y riqueza,
cayó á su campo en estación tan grata,
que ahora sin más pesares ni quebrantos
que los que en rayos calcina!ll.tes, fijos,
baja el sol, taladrando su cabeza.,
de mies repleto el campo !fe dilata!
Es quebranto ese sol, sobre iracundo

Príncipe Carlos de Borb6n.

Trópico hiriendo en Cáncer. Da el fecundo
beso que hace que e6tallien rn el trouco
los renueYos de vida, que la onda
templa &lt;londc, á su fuego, la caricia
parte de un ser al otro ser; que ahonda
en la rüicra tierra, y luego sub.e
á lan zar prodigioso la delicia
q ne &lt;:Ltaja entre los senos de Ja nube
en fresca y suave y delicada gota! . . ..
Da su beso fecundo, como nota
de vida palpitante, y rudo, bronco,
otro beso de muierte : sobre abismos
de g-101-:a y ,de salud, débiles, tristes,
.;ucu~11 ben a•I calor los or!ranismos.
En el aflán de su trabaj~ siente
el lahrador como de airada mano
una ruda presión oobre su frente ....
'riomblan sus ojos; miste-riooo fluido
discurre por sus venas crepitante;
como de mar, estrepitoso ruid,o
le asorda, y cae : bajo el enorme peso
{le la Iuerza &lt;le! astro, en breve instante,
la mente de con-0eptos oo vacía
,
'
parase
e1 corazón y se huye el día.
Ton&lt;l.iclo sobre un cerco de marchitas
plantas deooan,,;a.: abierto el labio espera
la fresca alejad-a; lleva escritas
la;; an~ias de vivir su astro inerte:
y ~obre los desaires de la sue1·te,
sohre anRias rhalo.,.radas desde un cielo
.
·1.1e á tal ruina,
"
1mpa¡:1u
á' tal espanto.
el sol con lumbre inmensa reverbera!
Santo Domingo.

lfafae/ .,11. J)eligne.

EL MIEDO ES NATURAL EN EL PRUDENTE
, Si hay un hombre '?ene.roso con sus amigos.
leal en sus tratos, partido con los extrañoe, idó:
lat~a. de los suyos, honrado, servicial, atento y
,mhc1to para todo el mundo ese homb
d
.
.,. . 10
D
.
,
re e oo;,, lll O,
es on Eustaquio Martínez, conocido or
)Iarhnez ,el del Progreso, á causa de llamars/de
c"te_ n~odo la finca. de campo que posee.
I l:'m embargo, ese caballero crü,tiano, ese prototip~ ,ele bon~~d, ese hombre recto, juicioso ):
e~u1lrhrado _deJo ,,,eco de un tiro á un hombre
srn que lmb1eran me-diado riña ni contienda.
Poi· el ,,!.'lenta y cinco vivía don Eustaquio &lt;'n
el puehlo ~le Navamora, donde ejercía todo¡; lOE
C'ar~os poR1bles: era pre~idente deP Avuntamiento, J~1e_z del_ re!:\"is~ro civil :, presidente t1e la jnnt,¡
de v1g1hrnc1a de mstrucc10n primaria, hermano
mayor ele la cofradía del Santísimo, admini•ltrador ele co~Temi, administrador del timbre, recaudaélor de impuestos, etc., etc.
Su ~ienda, llamada "fül Bosque," era el mentidero titulado, ~l. hurnr de reunión que todos freC'uentahan, el sitio don&lt;le más suave v moderadamente ~e mu~muraha del prójimo, ·pues había
o(ro- pnnf·os a donde concurrían gentes m~s d?snlnrn,l~,:, v rn que !'e hacían vivisecciones C'0n un
ta~ primor que habrían admirado al fisiOllog-iSÚI
nm• ducho. Por eso mientras las niñas en estado
rlc nwrc1rer Y hasta lo~ hombres. harbados evita_pa$ar por la "~ociedad amii:.to~a" 6 por el
C'as.mo _del Pro¡ne,o," no tenían rcn,1,ro alguno
en t.rans.,tar por frente á "El Bosqn&lt;'" ni en en!rar á con:pmr cuailquie-ra de las muchas baratiJas que_~lh se vendían, á riesgo de oir ll'lguna broi~a eannosa_ del señor Cura ó de escuchar alrin
O
rmopo rancio, parlo del ingequio de a1'Q!Uno de
los cuatro vejetes á quienes lifamaban lo~ cuatro

!:nn

Domingo 13 de Enero de 1901.
la lotería de cartones; acullá se ven,dían frituras de cosas del país, aliada su confección á la
rancia v ~abro.sa cocina española, y en 'todas pa,rtes se hebía, se p-i.taba, se reía ó re bailaba, como si toda aquella gente hubiera perdido el juic:o.
La familia de -:\fartíncz estaba en la "partida,"
donde la señora. v los chicos tenían concertada
una vaca. c¡ue &lt;l.el;ía jugar el jefr de lo,: rrenuarme&gt;. oe1 itíRimo en "todos menos "tecolote." "vieia," ;.moz[" _:, "camouina" y deimál'l terminachos
que han inventado los jugadores para dejarse
un~ á otros sin cara e·n que persignarse.
Don Eustaquio iba con d;rección á su ca.c:a -parn deiar en eHa el cachorrillo coo c¡ue Antonio
$e había armado caba.1lero, pues Jo había sorprendido en plena plaza luciendo aquel chisme
peli.groso, cuando il'l dar vuelta, .á tma ~nina
y em-pezar J.a calle de la .espalda Je la Parroquia,
que estaba. sola v e.--cueta como enren,ada pacífica á donee no Negaban. las olas de aquel _mar
agita(lo, columbró un grupo de cuatro ó cinco
ébrioo que discutían con su.mo /calor. A pef{lr de
que el bueno de Martínez iba envuelto en su capa, -los malvadoo aquelloo lo -reconocieron y uno,
el mlá~ inrolente y qu e era nada menos que eil terrible González, se le encaró llamánd'ole viejo
e$to y lo otro.
nón Eu~faquio se echó á temblar como un
azogado quif;O retroceder, d,ar expiicadones, parlamentar, pero todo inútil; la 'engua le quedó
l1echa. un ovillo y la mente convertida. en 1m
inmemo desierto en ue sólo de_;coll-aba, á manera
ile planta gigantesca y fenomenal, una iilea:
"El!'te pícaro me ma.ba, me mata este píe11ro."
Y como si hubiera sido }a acción del rufián el
reflejo del pensamiento de Martínez, González
sacó 1m enorme y truculento cuchillo, capaz de
"Cg'll.r la rabez~1 d~l mismo Alifanfarrón. gritando
{. voz en ruello: "Ahora se va á ver á. Dios, para
q11e aprenda á burlarse de
bo,m1iroo."
D0·1 Fustaquió no vi6 nada, no
pensó en
nada, no se acordó de su mujer, ni de sus hijos,
ni de su~ bienes: recordó solamente á su -persona,
á su vida y á esta envoltura material que
tanto amarnos y que tanto deseamos conservar
ile¡:~. -:,· cmpnrand9 el arma, que todavía llevaba
&lt;'TI la. inano. tirf, del 1lamador y oyó un ruido
quP. eq11ivalía al tronar de diez cafümes, al repicar ele cien ca~panas, al detonar de todos los
rayos que pueéi~n disparar las nubes en mil años.
Al mi$1ílO tíPmvo vió que el agresor vacilaba,
que extPn&lt;lí:t los brazos, que caí-a. al suelo y
sintió gr:rnde, inmoderado r egocijo,; pero al ol er
la pañosa, quema&lt;la por el paso de fo baíla, al ver
á los fanfarrones que hufan, rompió también en
rnrrera ebierta, paró basta ila casa de jue¡ro en
que su familia se solazaba, y entregando la pistola
al capitán de rurales, díjole con tono y acción
de q11ien ha perdido eA, juicio :
-Herí ó maté á un hombre; vea que hace con
mi11:o.
Muerto y bien muerto e.staba el bravucón : el
proiyecti!l se le había iniroducido en la. cabeza,
rajándosele como si fuera de mazapán.
Don Eustaquio fué sujeto á proei)so; pero los
tribunales unánimemente declararon que había
habido en. su caso la aJarma y temor fundados

no~

por la aristocr-acia de la pobhlción (pues hay
allí aristocracia, y tan ltnajuda como las de Madrid ó Viena; al menoo así fo di.ce el d.ia.rio de
la capibl'l que en paquetes de ocho y diez ejemplares recibe cada dos semanas el juez de primera
instancia.) Para imaginarse otra cosa, sería menester avanzarse h:astn pensar que toda la gente
del pueblo podía abstenerse d,e comer ,cosas ricas,
Id.e usar telas fina.s, de pooon::e s-omb:re:ros á la
moda y hasta de curarse, beber vino 6 fumar,
pues la tienda de don Eustaquio era cifra y
coID¡pendio de ouantas artes é industrias son conocidas.
Había allí todos los comestibles, des.de el "foie
gras" basta los plebeyos frijoles, como &lt;lecim_:&gt;s
aquí, ó frijoles, ó fréjoles, frísoloo como ensena
la A1.,"9demia que dehe decirse; desde fa holanda
con qne se adornan la,: princesas, hasta la "manta'' con Que se cubren las aldeanas,; desde los
zapatitoi:: 'que gastan ilas hermosas, hasta los
''lÍuaracl1es" que calzan los peones, amén de hilo.
a.:ruj-as, tintas, especias surtidas, medicinas contra
ei clolor ne estómago, las acedías, los flatos. la~
picaduras de alacrán y la-s fiebres h1;tei;mitente~:
de 4oza. cristal y porcelana; de rmagenes de
sant()s contra la peste v los ravos ó para el hallazgo de las {'Osas 'l)erdidas, v de pan procedente
de la panadería, de ve,las de la velería v de ch?colate de l a chocoklteria, q11e don Eustaqmo
había establecié1o con el con&lt;&gt;un:o de su mujer.
sus hijas, sus cuñadas y una legión de ci¿~aos Y
adictos que ge manejaban como uno~ . gmfalt~
por la habilidad y como unos Fabnc1os por fa
honradez.
De $nhra e$lá decir que don Emtaquio, dueño
de tantos y tan -productivoi; negocios, v funcionario fan atareado. no se daba punto de re-poso,
y que cuaniélo no tenía que a:cudir al Avuntamiento á fenecer una cu€Stión acerca de un camino vecinal. ocurría á una reuni6n de fabricantes de alcohol, ó á una asamblea de cofrades, ó {¡
adquirir un11 parti&lt;la &lt;le panocha, ó á arreglat
u na peliaguda cuestión de pas.es, guías y tornaguías.
Pero cuando el pobre capitalista oohaba el
resto y quería &lt;'Og€r el cielo con las manos, era
cuando recibía los encargos que anualmente hacía á México, pim-a fin de logrnr que 'los y las

Una de las noches cercanas á la época de lai'
fiestas anualefJ del pueblo, "El Bosque" rebooaba
de gente que manejaba, veía, preguntaba, pedía
y :regateaba acerca del precio y condiciones• de
todas las cosas que se encontraban á la mano,
sin que pudieran atenderla don Eustaquio, su
mujer, loo &lt;los zagia.lones que les ,ayudaban ail
deJ-pacho de merca,ncías y las 1hijas y los hijos
del C'omerciante que en aquell,a ocasión ,habían
venido expr ernmentc d,es.de la hacienda.
Aprovoohám:lo._o::,e de la confusión, un charro do
crulzonera plateada y µ uro en boca, ,cog-ió un brinquillo ele insiplificante valor y con él en la mano se abrió campo entre la gente á fin de e..oeaparse. Antonio. el hijo menor ele don Eu$taquio,
con coraje y bríos mayores de .Jos que hacían
pr esumir sus p(){·os años, re 'Precipitó ,contra. el
pi•llo. lo despo¡:ey6 de la a1haja. y sacudiénldole
por la chaqueta, le arrimó media do&lt;'ena de bofetadaR que el golpearlo n:-cibió C'füÜ sin meter
las manos. inm,que sí, al retirarse, lanzó una andana&lt;l,i de injurias.
,
-~ Pero, qué hace~. muchacho? pre!!U.Iltó líviélo el nadre. -poniéndore entre el chico que se
preparaba á lanzar nuevas hofetadw, y el guapo
que $e retiraba l1echo una alheña.
-Ri eR el famol'o Peilro González, de La Vent.:i. el jefe de los "c11erudos" que asaltaron fo
diligencia. el me.~ paRado. diio un vecino.
-Si "dehe mns m11erte1'" que ningún bandido, exclamó otro.
,
-Ri ei::tá exhortado por más de diez juzgados,
repu~o 1m tereero.
-Ri era el brazo derecho de Simón Gutiérrez
y de Rojas.. manimtó el s.eñor cura.
En aqueHa excelente famili-a -penetró el pánico
más eHpantoso, tanto mayor cuanto que '1'oño.
el golpeador. dió en traer c0nsigo un revólver
-pequeñito, eso sí : pero que di,,que debíá servir
para defen&lt;lE)rse del fasicinerof:o.
Entre tanto. llegaron las fiestas. Una noche
Pl pueblo era una verdadera Babel: aquí se tañía la ruitarra. mientra:~ una voz aguardentosa
&lt;.&gt;antaba "valonas" 6 "justicias"y nn improvisador
agotaba. las consonantes; allá se jugaban el "carcamán" (que por su-puesto no es ningún navío
maltrecho, como dice la Academia, sino un juego de dados) ilos albures, la palanea, la ruleta ó

de un mal in~inente y grave en su persona que
define el Código, y quedó libre y sin costas, aunque apesarado y triste como era ..zón en, quien
no había matado una mosca en su vid.a.

Victoriano Salado filvare~.
Villa de Zapopan, 10 de .Agosto de 1900.

�Doming-o 13 de Enero de 1901.

F,T, MTTNTIO TT,TTRTRA DO

\

.'

-[L J"\UNDO ILUSTRADO·
AÑO VIII-TOMO I--NÚM. 3

MÉXICO, ENERO 20 DE 1901.

Director: LIC. lUFAEL REYES SPINDOLA.

Gerente : ANTONIO CUYAS,

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(1)

Floenora Duse con la hiiita del p intor Lembach.
Pastei d~ Franz von Lenbach.

Bi+bscripoi&lt;5n. memuai f or6n.ea, $ 1.50.
Idem Uem en. ia OapOaJ, 1.f5.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 2, Enero 13</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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1

MUNDO ILÚSTRADO.

~ - O J--NÚM 1
'RICARD 1 o • • .A.EL BEYES SPflll'DOL.A..
•

MÉXICO,
ENERO 6 DE 19QL
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Subsc¡ZC:,~~e":ne::~!1~::Ft~i; •~:~i •
Ge.rente: AllfTOJll'lO C11Y.is.

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BIBLIOTECA UNIVERS!IAfllA

.

"ALFONSO REYES

FONDO RICA.ROO COVARRUBIAJ
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1

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•

~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ ~ º ~ - - c : x : : x : x : :x:::cxx::iocc:x:x::x:x:x::&gt;~~·~:x:rj~;lt:~ ~ ~ ~

\

El Emperador Guillermo dando lectura á su último informe gubernativo•

/

FONDO .
RICARDO COVARRUBlAS

�Domingo 6 de Ener o die 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

ta&lt;los signos d-e má pensamiento, y sabes qu.e, á meAl a.puntar ,el día1 la amrudia huyó del amado.
DJUid-&lt;:&gt;, son lágrimas las gotas que crédula ben,evo'l'rul.
corría, que dejó en la arena del jal'dín, por no
~
lenCia _118Jl'.la,
_vooes, diamantes; tú, á cuya luz
Lámpara que me bias aeompa:íia.do dura'.11úe lar- ha nac1.élo, lo umoo míe que -acaso vivirá: lámpara det.enerse1 •la rllbonznda ~apatilla color de rosa . . .
¡.Ja zapatilla que durante dos minutos nada más
gos años en la,, noches de tedio, y en las noches de buena) ¿qué nos tr-ae el nUleivo año?
oprimió
el pie brev1e de la ninfa!
trabajo; lámpara anciana de cofia blanca y gafas
. !or dev&lt;i:ción á religiosa y poética. leyenda, los
De1t:le entonioo.s está vacía .... e;,peran(lo siemverd~; en:f'.ermera call&amp;&lt;la y ,d:iligwte; tú, la que mnos que. tienen padres, y padres cariñosos dejan
no hiaces m el _menor ruido; veladora; oye el tic- ~sta noehe $US zapatitos .e,n la mesa que está junto pre. E~ iarnante se la llevó como DeiJiquia; pero de
ta.c monótono, mcesante, de aquel CUK;Ú oolga&lt;lo ,en a l~ cama~ y dentro de esos za.patitos hallan, al si- él! hruyo el amor, como anites había huído 1a genla pared; ipr001to va~ aibrir~ la puer~illa&lt;le nogal, gmen:-e dra! ~ golosina y ,el juguet.e prometi&lt;los. til enamorada. Yo, ~ue entiendo el idioma en que
fara dar paso al Ja,b1erto ;pwo, á los ojos rojizos y Voy a escribir_ ¡ oh flá~JIP8ra! para que tú la leas se ,e.x~m~a eil e-.-orurpm de r-aso, sé que dice :
-Soy el que tu besaste c&lt;m ternura. Soy el
a Ja cresta del gaJ,Io que á mooio &lt;lía y á m~lia antes que nadie, la historia de los breves zapaque
es1p,era en v,ano que lo lJenes tú con un renoche d'.1- el alerta á las horaSI vigilantes. Lámpara, titos: Cendri116n, que se parece mucho á tí me la
cuerdo. Sé que mi diu·eña te e:'IJ)eró mutJhas no'
no cons~'bentas qTU&lt;; te apa.git,en las vírgenei, locas, conto.
ches, mu_chos meses, mucihoo aüos, y que aJ1ora
porque
~1e aqu1 que está en la puerta y Jlama."
está ten,di&lt;la sobre el: de."Jiludo mármol de la tum_ l!.""8 el mismo; pero se llia,ma qla -0itro modo. Los
Papá,-Enero-el de l.t barba florida, como la b~, co~o yo sobre el mármol de la ohimenea. ¡ :Ni
an~ ~.e par:e~n. á los enfermos de los hospitales
del Emperador Carlomagno-viene a1 mundo en el,:a m_yo t€ndremos año nuevo! Par-a tí a,nudaba
Yª. lo-~ pr~,,1dian?s,
que sólo el número que llevan los smgulanza. N-0 tienen nombre, y ¡desdi- cuanto S-an_Si,Jve_stre se cala su capuoha y ha~e la nu ~eno,ra sus cabellos :rubios, mirá.ndo....:e en el
ohoo_o e1 que ~o lo tiffile! A ,eoo, de .iegllTo, la des- noche robre la berra. Buen cómico--el dfa,blo sa- e&amp;peJo de Ven€Cia. X o podía venir á tí, porque
graic1a se .Jo dió. Porque habréis oído decir el "año b1e más por viejo que por dia blo-n-0 entra jamás su ~lanta des;a]za, punzada ipor los &lt;laix'lo&amp; del
&lt;le la peste," el '' año &lt;le tl.a ruerra " el "año d,el en e,1~ena an,tes de tiempo; aguarda á que el re'Joj- cammo, hahna manchado de san!!110 tus alfomha,mb
· nunca el º año 'd:e la dioha, el ~puntador dé las dooe Uamadas, '. interín suenan bras. 'lle ~eró. Le habías prometido darle la vi_ re;" pero
ano del amor, el año de lia glori,a! Sólo el dolor est_as, oonviersa con -el ,anciano Sa'11 Shl vestre. d~ Y le &lt;l1.srte unas hwas. Con ansia aguardó que
qmen, á fuerza d~ habers-e muerto tantas veces: tu me at~ras _á su pie. Y ha muel'to, y no se
suele ~Jamar á los años: ¡ hijos míos1!
i Cuanfas noohes de San Si]vc,stre i oh buena Y~ m~ere tan send1la y mansa1JDente, como quien atrev~. la mfe1iz á entnir en et eielo, porque se
d1'&lt;.'€ ¡ huenas noohe.s !" y se duerm-e.
avergnenza de teuer el rpie de.srmdo .....

f

Lámpara: ya a,oma la eriza .cresta del gallo en
~l cucú. Alumbra á ini fantasia par-a que deje sobre el mármo·l su zapatito de cri&amp;tal. Es ,e,l de
Cenicienta la trabajadora, humilde y pohre. Toma tú tu año mi:eYo; toma otro poco de mi vrda.
¿No me das toda la tuya? Aun brillas; a,un oigo
alegres risas en mi hogar; aun canto algo en lo
íntimo de ani a}ma. No es hora de dormir. Yelemos todavía.

--------------

El gran problei;na del Siglo XX.

1

Mira ahora, pa.d re santo, todos los botincitos
que me ~ri:n. ¿ Cómo no he de qUJererlos, si
son tan pequenuelos y graciosos? Ha.y enl,re ellos
mu~hos Q•ue son pobre.;. Por ejiemiplo, la punta
de aquel parece bO&lt;!a de negrito limpia-botas: por
la raJadu:ra que tiene ha de asomarse la carne de
los dedos regordetes, como UJ1a encía muy colorada. Ese otro está cansa.do de tanto ir á la escue1~, Y ~ resortes ñlojo;; dicen: ¡ya no vamos!
El de mas allá-¡ glotonsísimo!-se Jia comido los
tacones. Pero. todos esperan algo, ipues aunque
pobres, son_ d1chooos, porque nadie es enterament~ pol&gt;r,e m enteramente de.sgraciado mientras
tiene pacll"eS.

l~m~ara! i hemos ,.,,asado en esta n::uilr.. espero! :Ni
~u m yo creemos en loo añ:&gt;s nuevos: el tiempo no
m_terrumpe su llllaroha ni un sea-un,do
,
· d · · 'bl
º '-" · • • .cont·.1nua
m 1vis1 ,e, dcomo infinita línea recta qlll"e no sa
bemos de don e arranca ni si "termina en al ,
to·
,
d .
gun pun' pero, ·a pesar e ello, supersticioso sentimiento
~ apodera de m::sotros en la última noche rle Dic1embce, como s1 ésta fue.~e en reailida&lt;l la últ'
~oche de uma vida. A.t;! Lo sólo cierto e~, queU::1~
: a _una de esas ~OC:l1i00 nos anc-ontramos más y
c~c.;nos á h1 última noohe sin orillas!
A Ji, lampara, nunea te he visto palidecer sino
o clarea eil ~ía; tu luz, (,'Omo el cariño die los
. icl~ pa~res, ~pr~ es la misma: te enturbió
Illl iento' te deJó expiran te mi descuido como á
los buenog padres les empaña la vida l ' f
"'J d , .
,
.
Y es ien erma
, . esan~or o e1 suspiro de losi hijos. p1:ro ·a ,,
diste senales de cansancio y ni "'-~,, t . J. mtas
mist.e.
'
-.t'l,:ra..s -e m e-

=

h i_Mi herma~ de Ja Caridad, Sor Marcelina la
'~ m~a á qm_en Alfredo d,e 1fus~et &lt;lijo expira~te:

ormir .... por fin voy a dormir!" Ve'- .:i . d
cofia bl
· · ·
·,
@~iora e
sola v anca, VleJec!ta : tú d~ que no me viste ni una
las ti'i:e~~;~/esi,,nes, y si-empre, si~mpre en todas
~
d · u,. que me aoompanas en todo lo
o Icuro 'e la vida, en el estudio, en el trabajo
en as emfemnmades' en las .,,.,"'°"
Y te qued as sola
. '
t'~...._,
y ~paga,da cuando voiy al amor, á ·1os pla(!eres al
rmdo: tu, la que haces brillar en el pa¡pel los e~lu-

ª

-:-Papá-En.ero-dice el Santo-¿ por qu.é buscas
m:rmos y prefieres los zapa.titos de los ni:'.ios?
'
tien~alntobocpadr~, no .soy yo el que los busca . ellos
· ".u a
·a siempre a.bierta
·d
'.
·
Tanto los he tratado t t
y p1 en .... piden!
ano conozco sus •ecr t
que los -amo. Cada zapato tierue su
. ~ e os,
so_n felices, huelen á taloncita,_ c~·'osercrdeto. Uno~
med'a~ d
d
, uu
e rosa a
1 " _e se a. Otros, han sufrido mu,,.ho
'
E n mi a
· de ébano guardo mu.cho" · Cad
, rmal1'10
uno e~tá
par
a
,
. a mi,, 11 eno ele recuerdos H"'·
color_ de ro:,.a que parece de carne.
h~o uno
~~ pisar flores, para que las alfombras lo
p~:
cien, pa,ra que la~ mauos c1J
.Lean
. lo desabotonen . ,r si· ~ . e una cama.rera guaipa
.
.
· 1 .1.
.:-upieras que á pe· d
IUJO
tiene en el J·
' · "ar e :;U
'
ª ma un o-ran vado' E d
~mjler riela y muy bella. P~r mirar!~ h~a: U'Ildaa
o, 09 ga anes -ele la époc
- f .
cedades. Por obte
a, ano~ ehces d,e, sus mo,~
1
..
.
?_ erlo, pr_ometió uno dar la Vl.d
.1 ese
o rorn:,1 awó
a.
valiente La hirm~~rrque e~ apuesto, joven y
dejó a,1 ~alir del baiÍe, ::ª;:;iºXfes~~aª~eh r.e::~ida,
guante perfumado y en 1
on..,= un
· Y end "·' ~ ~
I.
.
e guante e~ta esquela :
c.
'ª"'· · · • • nquieta en 1 · d'
?niero ser tuya con el alm! t:Ja.,m espero.
, El luuero de 1 lba .es el lucero
·· · · ·
~e alumbrará_ te~b1ando nuestra boda!
's rosas del Jardm saben el se
.
.
chean. EDJ eil ibosquecillo d'
cr~ y cuchilos olvidados azahares.
-e .JJ:Lar3.l'.\JoS1 suspiran

Está

ª

L_

Los zapatitos de fos niños ricos, esos tan cucos y tan monos, nada me pneocupan, no les hago falta. i A esos les eaen ju!!'llet.es todo el año'
Los que costaron mucho al pobre
rruipá
·
má- q
d
,
l:',
por
, ,; ue seam. e 1os mas baiatos; los que fle
rea.han muy ;Pronto porque sólo duran medio año .
os qu~ conocen á los remendones, esos son lo;
que miro con &lt;:ariño, los que nenaria die diamantes esta n◊&lt;:he para que los padres com raran _muchas (.'8Dlcas á sus hijos.
p
Sm embargo, también los otros los de 1
.
?ºáns, me hunden en serias ref1exio'nes . A ~n111r . esos •pequeños piés que ahora ~Íán
e
abrigados en las colchas? . D,e qué serán 1
muy
tos que usen mañana? G
os zapaAtiza el fuego de tu chimenea mi . .
.
,
v1eJo armgo

rnoi.

San Silvestre.;. me da frio pensar en los niños descalzos·!
Ko sabes cómo quiero á los muchachos! Y cómo río al oir lo que me dicen. ¿ Sabes lo que me
prdió ese chiouelo que apenas sabe hahlar? ¡ Me
pidió una hermanita ! Cada año me haoe-n más
enc:argos. ¡ Y cada. año estoy más viejo!

en,.

fü,te otro botindto,,p:rooigruió Paipá-Enero _
este roto, de suel~ clav;eteada,, es el de un niño
que n_wruca tuvo yuguetes porqu~ su padire era
muy neo Y _la madre era muy pobre. Anduvo mucho, Jo aguJerea.ron fas p.iiedrns, lo cUJbrió el lodo,
por tod:as }Mlrles le entraba el agua. El niño que
lo ll~v-a.ba era men~i&amp;"~• pedía ,limosna para su
mama, Y. una vez p1d10 por amor de Dios á un
desconocido que iera su padre, y éste nada le dió
porque ~1•a. ~oche Buena, soplab-a aire muy frío,
Y no q111so desabotonarse su g:rb-á.n .... Una última noehe de Diciemhre, el cielo •oohó más frío
que, n:unca dentro de e:,e zapatito. Y esa vez fué
la u™ca en que ,el pobrecito pordiosero tuvo su
regalo de año nuevo: aquella noche se murió.

Doming-0 6 de Enero de

EL MUNDO ILUSTRADO

LAS BOTIT AS DE AÑO NUEVO

✓

El s.igl.o XIX tranf'formó ele to·do á todo las
eondiciones del trabajo y de la vida humana. Con
las aplicaciones del vapor aceleró las comunica&lt;&gt;iones por mar y tierra, centwplicó el comercio,
multiplicó y estrechó las relaciones entre 1Jo,; hombres, y sobre todo, fundó la gra11 ~ndustria que,
abaratando toda cla!"e de artículos y mejorando su
calidad, Oos ha puesto, los más necesarios, al menos, al alcance de todas las fortunas, elevando
11sí el coeficiente de híenestar, de "comfm,t," :v aun
de higiene y elegancia de toda&amp; la.s c!ases sociales
Ya no da tumbos la diligencia en los hoyancos,
ni se atasca en loo haches del camino; ya la rarabei;a no "jinetea'' el oleaje; ya la muj~r no hace
c--alceta doce horas diaria;, para cambíar de medí.as eada uno. El telar de mano que tejía una
vara de paño en el tiempo en que se hace hov
1rna tall)icería de los ~obe'l inos, está relegaflo, á
título de curio~idad á 1os museos; hov ,se forja con
pilones &lt;'le veiinte tonelada.s v no con martillos
de diez libras; en la casa e.n~pacadora entra por
un embudo el cerdo y nor otro sa1en salehichas;
se hacen en minufos rollos de papel contínuo de
muahos kilómetros v las rotativa¡:: im¡prirnen al
día miHares de ejemplares de periódicos.
Todo se bruce al vapor y por el rnpor, en g2.mdes
musas y en cantidades ;prodigiosas y á precws míniunos; pero esta portentosa actividad fabril de la
que no hubo jamás ejemplo ni precede.nte, si por
una parte es ·creadora y fecunda, por la otra es
destructora y aso1aidora. Tia caldera es una valamandra que vive en el fue.go y de fuego se alüuenta. Por los millares de bocas de los millones de
hornos en actividad, van parnndo los ár.boles eeculares de las Eielvas vírgenes y las potentes Yetas de las mantas de carbón.
HS:ce un siglo, con reooger leña muerta y ramaje caído y seco, con ararn~ar co&amp;tras de turba en
los pantanos secos, el hombre tenía el combustible
necesario para su hogar y para su cocina; pero hace cien años que abate robt'.es y encinos, que tala
bosques, que agota yacimientos de hulla y ya se
columbra una época en que, si no falte, a,1 menos
encare1iea el combustible y en que la fol'lmidab~e
industria humana, hoy rohusta y vi.gor08a, pue&amp;ta
á dieta de combustible, entre en ootado de anemia
y ee vea expuesta á morir de consunción.
Muy lejos estamos de la total despoblación ele
Oos bosques, y ya se reúente, sin embargo, de ella
el régimen pluvial qu€ mata con su escasez é irregularidad la agricultura. Mác; lejos aún estamos
del agotamiento material!. de las manta~ carboníferas, y la profundioad á que ,e les explota ~· la
&lt;:recien'te demanda de com bu~tible •lo enea recen,
por una parte, mientrac; por la otra el obrero de
lais minas, sintiéndo:e má1- necesario Pada clía, ee
vuelve tiránico, exigente v á cada paso de las huelgas hace surgir ,,crisis del comhus,tiHe que repercuten en la industria toda.
El siglo XIX, que ha -creado el mal, ha tratado
de atenuarlo; los fo~one~, calderas Y chimen eas
perf.oocionadas, economizan combustible ~' ,Jo consumen en menor propordón que antes con el mismo y aún mayor rendimiento en fuerza; se ensayan, y con éxito, nuevos combustibles; el gas, el

lllmo Sr. Don Jacinto L6pez, Arzobispo de Guadalajara,
t el 3 1 de Diciembre de1900
(Fot. de Mora.)

petróleo, la gasolina y el alioohol dan excelenoos
resultados en pequeños aparatos; pero el problema
en grande subsiste y el carbón sigue siendo el
e~od.lusi.vo alimento de la grande industria.
La eleotricidad, primero, y ú1timamente el aire
líquido, ofrooen, al pa~e.r, una solu.-ción; pero
ésta sólo es parcial y -condreionaiJ. El aire líquido
supone presión, es decir, su,'Pone máquinas compresoras y por consiguiente y hasta ahora, vapor y
wrnbustible; y no lo SU.'])Oneu menos los dinamos .
y motores eléctricos; tales como ho1 esfán instafados y funcionan.
·
·
El siglo que pasó, dej,a, pues, un gran problema
)' ha suscitado una enorme dificultad al siglo q,ue
empieza. Pero si le ha presentado el problema y
le ha creado la dificu,fü1.d, en eambio le ha suministrado las premisas y los elementos de la. solución.
Esta estriba toda en el aprovoohamiernto de las
fuerzas naturales y su tras.formación en fuerzas
industriales, por medio de la electricidad.
El des,pilfarro de combiustibles es nada en comparación del desaprovechamiento de las fuerzas naturales. Soplan furiosos los vientos, corren magestuosos los ríos, se despeñan immultnosas las cascadas, pa~µitan lentas é impotentes las mareas v
el soplo, la eorriente, la caída, la oscilación,
fuerzas activas, eficaces, é incurables é inagotable$.
Cuatro aspas sobre un eje, media docena de pa,letas al paso de la ccm-iente, una tu11bina. al pié
de la catarata, grandes flotadores en la superficie
de las olas, y 1a. brisa, haciendo girar las aspas;
la eorriente, las paletas; la cascada, la turbina y

son

e~ &lt;&gt;!eaje mecie~do los frotadores pondrán en mov1ID1ento los dmamos, engendrarAn corrientes
cargarán acumuladores y el hilo y el cable tel~
gráficos 1106 trasmitirán y distribuir-án en talleres
oficinas, obradores y fábricas. Y e.&lt;,as, fiuerzas su~
m~n millones de cabaltas, pueden poner en moviamento todas las máquinas del mundo, no cuestan nada, no se agotan jamás, no encarecen con
la huelga, baswn á la más intensa demanda v
permiten det.,a.rroll'.o á la encina en el bosque
c~~ él proouran Lluvia que fecunda, oxígeno que
vivrfica, sa1lud y vida a,l homore, espiga dorada al
campo y fruto suc ulento alL huerto.
Y no habrá nada más grandioso que ver, cr,mo
ha de verse, á fin del .siglo que eID.pieza, que e)
hombre pone al &amp;ervicio de sn tra,bajo y de su
industria á los a;;,tros que producen las mareas
v los vientos, á 1a gravitación qt1e haoe de."'lizar
las corrientes y preci'Pitarse la'&gt; catdas, y nadJl.
más sublime que considerarse que las giraciones
del volante y de'. eje toman ese ori!!en en fuei-za's
venidas de las estrellas desde el fondo del infinito.

y

�Domingo 6 de Enero tle 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO
EL ::\IUXDO IUTSTTIADO

EL ILLMO. SEÑOR

tos jugadores, pa,ra defender esos puntos. Más lejos, á una distancia conveniente, se sitúan otros.
tres jugadores, uno en el centro, otro á la izquierda y otro á la derecha del campo, encargados de
coger la ¡pelota cuando pasa los lfunites del rombo, y arrojársela á loo que defienden las bases.
Entre la segund'a y tercera base se sitúa otro·
jugador, que se. llama ('tihort-stop," y que debe
recibir los golpes clire&lt;.,&gt;tos de la pelota.
Como queda dicho, colocados los jugadores del
primer ·b ando en la posición descrita, los contrarios oo van colocan-do, 1}0r turno, delante der
1
' 'catcher"
de un basto.
, aronado
.
.
En el centro, detrás del "pitcher," se coloca el
juez.

~--~

DON JACINTO LOPEZ
La sociedad de Guadalajara, despidió el siglo
XIX, con una nota triste ~ue la llenó de duelo:
la muert,e del virtuoro Pre'lado Ilmo. Sr. Don Jacinto López y de la 'Torre, quien eontrajo la enfermedad nue inició su muerte, cumpliendo con los
deberes &lt;le su minii:iterio, y en el poco tiempo que
estuvo al fre11te de 1}a AJX¡uidiócesi jalisiens,e, se
captó las más gran&lt;les simpatías.

El nuevo Sub-Secretario de Fomento.
En la semana an,terior, y con motivo de haberse
separado de la Secretaría de FOIJllento el señor Ingeniero Don Gilberto Crespo Martín,ez, íué nombrado Sub-~ecretario d,e la mencionada Secretarfa,
el señor Ingeniero Don Gllberto Montiel Estrada,
cuyo retrato damos a.hora á conocer á nuestros lectores.
El señor Montiel Estrada, muy j&lt;YVen todavía,
fué discípulo en algunos cur~os del adual Ministro de Fomento, quien por t,aq circunstaneia conoce perfectamente las aptitudes de su inmediato
subalterno. Por otra parite, el nuevo Sub-secretario las tiene bien acreditadas en los puestos público&lt;; &lt;rne ha &lt;le0 empeñado.

Señor Ingeniero Don Gilberto Montiel y Estrada,
nombrado Sub-Secretario de Fomento.

miembros del Club de El Paso, con los de la Liga
~féxioo, en los días 23, 24 y 25 leJ actual los terrenos que pertenooen al Club "México," en el Paseo
ele la Reforma, se han visto concurridos, y las :fiestas sporlivas han siclo de 'las más animadas.

El pitcher lanza 4a pelota al "catoher," y antes
de que éste la reciba, el contrario debe asestarle·
un golpe d&gt;e basto que la lance, á mayor ó menor·
clisooD1Cia, dentro de los limites ,del campo, seña~dos por dos líneas. Una vez que la ha lanzadocon el gol'J)e de basto, debe correr á ganar la primera, segunda ó tercera base, sucesivamente, antes de que •l os que ocupan estos lugares, hayan podido recogerla. Cuando ha recorrido todas las bases y vuelto al ipun,to de part.ida, hace una carrera. Si no logra ganar base alguna, queda "fuera,"·
y otro va á ocupar su llu.gar. Cuando tres jugadores han sido puestos fuera sucesiva.mente, sie cambian las posiciones ele los bandos; los que ocrupaban el caonpo van á empuñar el "bat," v los otros
ocupan sus p11estos en el campo y asrí sucesivamen-

A.tharta n lltgan do á la prim ua base.

SPOBT EK DIEXICO.
De dos años á esta ,parle, la afición por el baee-,baJl se ha desarrollado en México. Se han fundado varios clubs que forman la Liga de México,
y qu,e no omiten esfuerzo a-Jguno para impulsar el
sport entre nosotros. A principios del año antepasado, los miembros tl:e la Liga expeDJSaron los
gastos para que vinieran los más hábiles jugadores
de Monter.rey; hace pocos meses también expensaron los gastos para traer á los jugadores de V elardeña. Actualonente han traido á los de El Paso,
•Texas, y ahora, según sabemos, están en arreglos
para que vengan á México los jugadores de Eagle
P.a.~.
'l'oclos estos esfuerzos, que signi:fica.n molestias,
y aún gastos, son dignos de la~ mayores aaabanzas.
Con motivo &lt;le lo~ pa.rtidos que han jugado los

r

Al comenzar una entrada.

. ~l ejercicio del base-ball es de los más sanos y
vmles. No nos sería posible entrar en detalles acer- te, hasta complel:4lr determinado número de "enca del difíci'l sport, que r~uiere ligereza, luiibhli- tra&lt;his," ó turnos, al c,a,bo de los cuales, e1 bando
que ha hecho mayor número de carreras, es el vend.acl y fuerza, y está sujeto á reglas estrictas.
cedor.
En él toonoo ,parte nueve personas de cada ban·I'al es, á muy grandes rasgos, el ejercicio, lleno
do, y iJDlientras los de un partido ocupan los puestos señalados d-e antemano, para recoger la pelo- de pintorescos incidentes, que ha entrado .de
ta y defender Uas bases, los otros tienen que tur- lleno en las aficiones de los más distinguinarse en lanzar la .p elota, por medio de un basto dos sportrnen de México, como son los señores
de madera, y correr á ganar las bases que ocupan Braniff, Frisbie, Tyler, Loubens y otros muchos
los contrarios, antes que estos alcancen la pelota. entusiastas jóvenes &lt;le la mejor &amp;ociedad.
En el terreno en que se juega, hay ,.raza.do un rom. ,Nuestros grnbado~ repreeentan, uno fa disposibo: en el centro se coloca el "pitcher," ó sea el c1on genera•} de los Jugadores; otro la disposición
que ]anea 1-a pelota con la mano; en el ángulo del del pitcher, catcher y batter; y otro el momento
frente se coloca el "catoher," ó s,ea e~ que la ba en que un jugador del Club Mé...ico va á tomar
de recoger cuando el contrario que se coloca inme- la ,primera base, des.pués de haber dado un soberdiatamente adelante, no puecl~ .acertarle un golpe bio golpe de "bat ;" mientras otro va á pasar de
ele basto. En los otros tres ángulos, ,que son la pri- la segunda á la tercera base.
mera, segunda y teroera base, se co,1ooan otros tan-

Domingo 6 de Enero

5'e 1901. '

.Las ciudades que se transforman
PUEBLA
Es necesario, para aprecii!r justamente los adelantos materiales de una ciudad, amentaree de ella
pol" /Un tiempo _relat ~ amente 1argo. r&gt;:1cbla es
1.ma ele aquellas en que más se hace sens,1ble _esta
&lt;'ircunstancia. Cuando se !'.lega á la metropoli ang,elopolitana, después ele ~ucho tiem~? ele ausencia. se experimenta la m1;;.m.a sens-ac10? . que no?
&lt;'mbar"a ruando después de un largo Yl8Je pensarnos v;r la niñita graciosa qu,e acariciábamos antes ele nuestra partida, y nos la encont.ramos con,·erticla en una señorita rno&lt;lelo de be~leza.
J&gt;uebla, desde su nacimiento. tenía u11 ~lilo de
&lt;mC'anto: su situación to:eog-ráfica :, su ohma: la
reli-gión de los ·distintos gobiernos durante la dom in ación española, le dió notoriedad con 1'. os magníficos templos que se hicieron cons-truir y entre
]os cuales descuella la r enom&gt;hrada y rica Catedral;
]os hombres &lt;le emuresa la herm-0°earon a11 conc·entra:r los ramos a. 1 comercio y 1la industria, y
]iasta las épocas más aci-a,g,ai, ele nuestra hi,otoria
1'ÍHieron para &lt;larle renombre con las fechas del
2 ile Abril Y el 5 de Ma:ro.
Deo,de entonces acá, en los últimos veinte años,
l&gt;uebla. ha r,ufriclo, sin embargo, una comol.eta
meb1mórfosis: va no son solamente el buen declive ele rnR calles, sus "pasaderas," su proverbial
-aseo y ~a riqueza de s,us templlos las que ofrecen
nn erran interés.
Ha llegado á Fu com-plete desarrollo, y si por
una pa.rte el aumento &lt;le sus centros manufactu·reros y comerciale.:, le dan cada día mavor importan cia, por otra part.e la construcción constante de
11ucvos y ,alio,:os edificios modernizan y hermo·sea11 su ·ai,pecto.
1,., iniciativa privada muaho ha h&lt;rcho en rste
Fentitlo: pero el Estado. por su parte, ha demosiraclo con hechos tangibles $U esfuerzo lt -e~te respecto, edifiranclo, reconstruyendo los edificios an ti&lt;Tuos erio-ienrlo monumentos. y con,irtien&lt;lo las
p]a7n];tas ~n jardines que meio.ran las ya buenas
condiciones hi.2'iénicas &lt;le aquella metrónoli.
T,;i última &lt;lemostrarión ele rste aclelanto crrrir11tr esta,rá verificándo~e en fos momento,; en
,que e&lt;1 presente número ]l¡,o,1e Ít manoc; ele 1111e¡;;tros lectores. pues la "ciu&lt;lael de los. ánqeles'' º"
·11,. vestido de !!ala para relebrar la inau1:urarión
cfo snfl m4s recientes meior~.s m~teri~ les v re,.ibir
f'on las mayores muestras &lt;le a&lt;l,hesión al P1·imer
Magistrado· de la Repúb'!ica, quien ron su presen-

á.

0

!'alacio .Municipal de Puebla, que se inaugurara boy.

cia dará la más grande solemnidad á los actos q~~
se preparan.
.Enlre éstos, ha.:v uno de la má:,; alta _y CQnmo··~dora significación: el descu1]}lfo1iento del mo, umento qtte por iniciativa de la colonia francesa,
r esidente en Puebla, se ha •'.evantado ú la memoria de los f.rauceses y de los mexicanos que- s1crific:aron su vida cltmmle la guerra de Intervención .
Fl buen ~entielo que guió á lo~ iniciadore~ al
proponer la erección de un mominnento, que haé~ 1,.. a1paLle~ la~ Ul,L.JlC..~ 11,/ ~d: 10llc;:o.

\.I~

i::1lUt:,1...i1.u.

en~IC-

1
1

_ _ _ _ _ _ _P_a_n_or_a_m_a_de_'_P~ue_b_la
~..-

Esperandola pelc,ta.
Colocación general de los jagadorcs.
Vista interior de la Escuela Normal.

r

_- -_- - -

.¡1

los dos pa 1,cs y el olvido absoluto de r encores que
nunca debic.ron exislir,-ha·sielo-1notivó oe · unáni~
mf' apla11s0. y e+ acto en que el señor -General
Díaz, á nomhre d·e 11.éxico, y el señor Pouqueville,
á nombre de · la Fran cia,• descubran el artístiLu

�Domingo 6 de Enero de 1901.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

. 1

Cerro de San Jnan 1 donde se verificará el ..garden•party.,,

grupo, ~e espera ,;ea la nota saliente &lt;le las fie&gt;'tas.
EBtas, en lo general, serún mu:y ~11ntuo¡aa,; á juzgar por los prepara ti mi,: que ¡.:p han hecho: hanquet.es oficiales. gran baile. l'l'l'l'p&lt;·iones en los
Casinos y animac1at-- fk•,-ta,.: popu1'.are¡.:_
Lo,- arco,- ele triunfo levantado~ en las priHcipale,; eaJle¡.:, ,on una 110\·ecla&lt;l. ,-:egún nue,tro~ informeB. ·

Fuerte de Loreto.

fesora$, el Palacio de Justicia, y nuevos departamentos en el Ho~pic:io y la Penitenciaría.
~

De l as fie,;ta,; ~erá una de las más animadas el
'·garclen-party'' que ha de verificarse hoy en el ceJTO de San Juan.
Ante~ tle que regre$e á )léxico el señor General
Díaz, »e co'.ocará la primera piedra de un monu-

Ayer á la una de la · tarde debe haber salido
para Puebfa, en tren especial, el señor Presidente
tle la República, á quien acompañan distinguidos
funcionarios, los miem~ros del Estado ~Iayor,
una ~erción de la Guardia Presidencial y algunOSimi taclos.
La Orden general de esta Plaza previno que Fe-

•
Fachada del Hospicio.

Palacio de Justicia.

Se sabe que en las pri1wipales e~taciones de'!
camino, muy e1,pec:ialmrnte en aquellas que e~tán
como Ozumba y Santa Ana Chauternpm1, en jurisdicción de distintas entidade~ federales oe prepararon entusiasta~ maniíe;::tacione~ que deben
ha,berse verificado al pai&lt;o &lt;lel tre11 pre;.idenc-ial.
En a1lgunas de las estaciones se levantaron
grandes arcos triunfaJes.

Panoramas de Puebla.

En el próximo número darrmos erónica ilustrada de tan notables :fiestas, limitánrlonos hoy á dar
á conocer en nuestros grabados algunos de ·los edificios que van á inaugurar mejora,; materi1ües.
Entre é,;tas, la~ de ma_vor importancia Ron:
el Palaeio 1Iunicipal. la E&lt;"rnela Xormal de Pro-

mento que se erigi.rá á la memoria del gran Patricio Juárez, en la Plaza que lleva su nombre,
harbiéndose elegido este sitio por haberse detenido
en é'l el Benemérito de América cuando fué á
inau2:urflr el tramo &lt;le] Ferrocar-ri1l Mexi&lt;'~TIO, entre aquella ciudad y la Capital ele la República.

hicieran los honores de Orde!D.anza, disponiend&lt;&gt;
qne una batería mínima del 4o. Batallón, hiciera.
una salva de 21 cañonazos, y la música de Artillería estuviera en el andén para despedir al Primer )Ia~strado. Los jefes y oficiales francos también quedaron citados á la hora menciona.da.

HORA SANTA.

El cniut--ia~mo que reina en la Capital de Puebla, e,, r~nladeramente notable, según se sabe
por lo,;; último~ teJegram'&lt;ls rec:ibi&lt;los. De varios
puntos de la RepúlJlim y muy especialmente de
)léxico, han ido gran número de personas deseo~ª~ de presenciar las fiesta~ que se prepara11.
Las calles, deHle el ~ábado, se veían muy ador-

nadas. ·T odas las fachadas, aunque fue~e sencillameinte, estaban engalanadas.
Los arcos levantados en las boca-calles y que
nuestros grabados reproducirán en el próximo número, son una verdadera noved'&lt;!d. Con especialidad se mencionan el arco &lt;le la "lnz" y uno que
se ha construido con piedra.

Las campana~ a1nm&lt;:ian s.olemnes
ql1e otro año en la ·v ida
por ,;iempre se va.

Los ausentes, los parias que lloran
al recuerdo feliz de su hogar,
desplomando la frente marchita,
suspiran dieiendo : !Señor, ten piedad! ....
Las camipanas anuncian sc/!emnes
que otro año en la vida
por siempre se va.

Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vi-da
por eiempre se va . ...
enclavijando sus de&lt;los de rosa
las vírgenes castas al pie del altar,
y elevando los ojos al cielo.
exclaman fervienter;: ¡ Señor, ten piedad!

La miseria y el lujo sie postran
que ante Dios todo el mundo es irua]
,
.
b
'
y e~ umson~ y tierna plegaria,
replte11 : ¡ Dios nuestro ... Señor, ten pieuad !. ...
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en la vida,
r,or siempre se Ya.

Los enfermos, los pobre~, ,]o:, tri•tes
que bu,iea,n ansiOH&gt;S
consuelo á. m1 mal,
inclinando la pálid11 frente,
sollozan diciendo: ¡ Señor, ten piedad! ... .
Las campanas anuncian solemnes
que otro año en ,la vida
por siempre oo va.

¿ Quién, en horas tan santas y puras
no se postra á los piés di?! altar?
¿ Quién no siente -eJ deseo inmaculado
de &lt;lecirle á su Dios: ¡ ten piedad!. ...
Las campanas anuncian sole111.J1,es
que otro año en la vida
por siermipre s,e Ya.

Los ancianos de rostro severo
en los templos se postran á oraT
y con trémula voz que conmueTe,
exclaman : ¡ Dios Santo .. .Señor, ten pieda&lt;l !
Las campan-as anuncian !'Olemn-es
que otro año eill la vida.
por siempre se va.
¡ Oh! los huérfanos niñoo levantan
sus iiébiles brazos, con cánciido afán,
J oon voz balbuciente repite-r. :
i ampara. á •los niños ... Señor, ten piedad!
Las -campana:s anuncian sotemnoo
que otro año en la vida
por siempre se va.
Conmovida y lloro~, la viuda
bajo el peso diel hondo peoo.r, '
abrazando á sus bjjos ,del al-m.a,
murmura de hinojos: ¡ Señor, ten piedad!

Detalle de la focb ..da del Palacio de Justicia.
La Escu~la Normal.

...

Emma Sostegni.

El que no ve la luz triste cieo-o
.
'
o
que menihga 1.m pedazo de pan
se ~rrod_il.J!a en la na.ve del ~plo
Y dice prnilo,so : ¡ Señor, ten pied-ad !. ...
Las oanipanas anuincian solemne5
que otro año en la vida
por siempre se va.

Enmude(:en los tristes recuerdos
.enervados de tanto ],]'o rar,
com.o mansas palomas dormida.~
que en desmayo dejó e-1 huracán;
la esperanza, _la ,dulce esperanza,
heraldo. del cielo, desciende fugaz;
su sonnsa consuela las almas
que bu-saaJ1. alivio seguro á su maJ.
i Qué consuelo tan triste el consuelo
de _esperar ... solamente e¡¡perar!. ..
i Como ruedan los años al fonde
del famélico olvido glacial!
i Cuárutoo sueños S'e llevan de paso
cuántas vida! ,con ehlM se van !
'
Na.da más esperanzas nos dejan
imposibles deseos nada más. . . '
i Cómo -espanta el silefü:io iprofundo

�F.L MTTNTIO TT,TTR'l'RA no

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo G de Enero de 1901.

al prójimo con malos olores ó con espectáculos
rcp ugna11 te-3.
.
Atareado estaba el sacerdote _leyendo un eJemplar de " .Eil 'l'iempo," .cuando oy~ que tooa ba~
Hm,·ernente con los nudillos una hoJa de la ,entor
nada puerta. Lewntóse, y dejando ~obre la rn~a
d periódico, que quedó cabeza abaJO, most~an~o
la tri\ple eoroTl'a y las Uave~ del e,:.~udo po11t1fic10,
salió á Yer quién con tan discretos golpes se anuu('iaha.
Era Jmrnito Pérez Cardona, sobrino del raci~nero Don AnLO'tlÍO Ca1.1dona y abogado de reoent1s-inm creación. Besó la mano del señ0r D.cá~,
quien lo abrazó cariño omente, y luego del prolcwo de todas las conversaciones: "¿ Qué tail ?P~es yo, bien ¿y la famillia?-C~1cit~ no está
n\:uv eatólioa: rn reuma la tiene sm vida-Pues
ol ~ólchico, &amp;'lñor, el ,eólcli.ieo; es eminente."
.Tnanito habló así:
-Xo ,me ágradezca. la visita, señor Deán, porque vengo, cpmo de costumbre, nada más que á
clm,Je mol&lt;Btias.
-Xo dig-a usted tonterías, Juanito, repliaó el
c.apittLlar enfadado; bien sabe qu,e se le quiere y
que "e le servirá con gusto si es coo1 posible lo
que &lt;lruea.
-C'laro que sí, señITT; no se tra.ta de que los
gamo~, pa;,t,en en et aire ,n i &lt;l,e que los peces salgan
ít tierra, romo ,dijo nue~tro Virgilio: qui.ero que
harien.dÓ usted una de las suyas, se sirva agra·
ciar á Antonio Figueroa con la ,pla:?Ja de primer
Yiolín, que ~tá vacante en el coro d,e la. cate-dral
por muerte del pobre Rómulo Juárez.
-Pero, ¿ qué tooa el violín? Porque mire us
ted que rpara. sub,:itituir á Rómulo oo neo:?Sita su
más y su menos.
-&amp;!ñor, mi compadre Antonio, porque es mi
romp,tdre, es un hombre honmdisimo y cumplidc
eomo natlie con sus ohligaieiones: á la madr,e, la
Yiejecita Doña Rafaela, él la mantiiene de todo á
todo: Lui,;, su h ermano impedido, corre por rn
n1enta: á su ,pobre tía Doña Ri t&lt;a., ciega desde
haee año3' la pasa una mensualida.d; pe-ro es tan
ho1,miguita arriel'a y tan bu~ca vildias el pobre Antonio, que toda vía puede ayud,ar á la co11rerencia
abonar á la deuda enorme que dejó su padre, soenrrer á loo pobres y vivir con cierta holgura.
-1[uy bonitos sentimi-entos; ¿ p3ro toca l&gt;ien el
,iolín?

-ele los siglos . .. •..
¡ Señor, ten piedad!
Y o. que voy oon mi cruz &lt;le tristezas,
J&gt;0r in.cierto y obscuro zarzal,
me detengo á escu"Char los clamores
que les tristes ,espíritus dan,
y también me arrodi,!lo y exclamo:
¡,.;eñor de los triste3! .... Señor, ten piedad!
l\1 il'ntras dicen las lenguas de ·bron(:e
fjnc otro año en la vida
por siempre se va.

LOS FOGONEROS.
La liltima huelga..

1

i

Fernaqdo Celada.

0

Una blanca nubecilla
quiso velar, inocente,
la luz del sol refulgente,
Mas, sin humillarla el sol,
que cual disco de oro lirilla.
filtró sus ra,voo por ella,
y para hacerla más bella
la encendió en áureo arrebol.
. '.

Como la nube del cielo
es tu modestia, María:
en vano ocultar ansía,
cual blanco, flotante velo,
el claro sol, sin capuz,
que centellea en tu mente
y &lt;m tu pensativa frente
&lt;1uiebra rn doraida Juz.
De tu inteligencia el sol
filtra sus ravos por ella,
y para hacerla más bella
la enciende un áureo arre-bol.
Casin,iro Prieto.

-Diré á usted, señor, Antonio es caitólico tan
sincero que nunca ha queádo empleame en el Gobierno, temeroao de 9.ue Le impongan cualquier
c·ondición que signifique el aibandono, aunque sea
aparente, de nue&amp;tra Sant.a Religión. Como él dic·e : ' •mis creen.cías antes que nada; ni por to,lo
el oro tl·el mundo saCTificaba yo tanto así de mi,
convicciones, que son mi consuelo." Por ,eso no
pa,-a rlia de ~'iue,Jtra Señora &lt;le GuadaluJJ€, dio
Señor San Jo&amp;é, de la Purísima ó del santo d&lt;!
c,ualquiera de los suyos que Antonio no celebre
comL1Jlgan&lt;lo con toda su famitJ.ia. y criado.s. ¡ Y vaya si refülta eapectá:culo edificanite, en estos tiempos en que el ateísmo está de mod.a, ver á toda
aquella fanülia, desde Ja cieguecita á qu.ien lleYan de la mano, hasta el niño que -el día de lo&gt;
Santos Inocentes hizo su primera cOIJilunión, acerearse á la ,sagrada mesa á recibir el pan de Joe
ángeles (:On un reoogimiento y una compunción
que ¡n:-rcce q ne están diciendo: "Domine, nom suum
&lt;lig-nni- ut intres sub tectum meum." P.ero lo gr,1cio~o, lo conmovedor, porque ,hay que decir la paJahra, es oír á Antonio discutir con los protestante.'! ó c"On los ind i_f,erent~s, cosas que se relacio-

EL V IOLÍ N .
El t-eñor Deán ee hallaba en su a~uto, el
frcfeo apos,ento del piso bajo lleno de libro:; ai~tiguo;;: las obras d,e los ,s-a_ntos Pad!¡¡¡s, los Conct) io~\ los saibrosísimos m1sticos_ ~noles, que han
caído en d,esuso p-.ara dejar el s1t10 a die~babl~ declama,ctor,e.':!, algún tratado de &lt;k?gr~1a escn~o. el
mi.o de uno y la iudispensable Histona de Mex\eo
por A!amán. Ocupaban el ~te~o de la estan_ci.a,
1 m ,;ofa forrado de cerda, seis sillones con asiento de vaqueta y uoo mesa. de viejísimo roMe que
¡;u¡:;t,e n taba vairios iníolios y 'tenía en su centro un
bra,:-er illo de plata en que dormitaba el rescoldo.
En las paredes no baibía má!! a,dornos que un ~~­
:pantable &lt;'l'OOll~ Coraz_ón de Jesús, echando
llamas y limpiamente eogido por los dedos pulgar
é índice de un mancebo ele cara bonita que alzaba
los ojos :al cielo como extrañ-ando la pévdida de
aclu l'll mú,,: ulo hueco--un plano de la ciudad de
.Jenwalém .Y el r,2trato de u.n mocito guapo, simpátic-o y de apacible rostro, ohra de no m'&lt;l!l pinoel
y que á la cuenta. representaba al señor Deán en
sus ycrde.:i y floridos añ03.
El Presitlente del CabiMo era. un viejecito seco, ·a,·ellanado, d•e a.,,"1lileña nariz, de rostro blan&lt;'o,
de ojillo,; pardos, travi~os y burlones. Tenía
bi,tn c· uidadas las manos, pequeños los piés, brilla 11 te el ~7,a&lt;lo, si,n una mota la ropa y demO&lt;E t
tra ha en todo su inlc1ividuo el señoril atildamiento
de qui en considera como lllla de las primeras virifüh-~ rnciaíles el exqui,1ito aseo de la persona.
8nlía decir el señ-Or Deán que la limpi&lt;.'za era
rnue-.tra ,no ~ólo de respeto al cuerpo, que por sel'
a~·ma ,del. combate terreno debe conservarse ,liiuJ)ia. y ap~ para la l~cha, sino también prueba de
cai·Hhld bien entendida, que no quiere se moleste

Domin"o
o G de Enero de 1901.

Illmo. Sr. l)r. LeopoluO Rniz, Consagrado Obispo de L !6n.

nen con nu,estra Bendita R-eligión y SUS' sagrad~
doQ\ffias • el hombre se .vuelve un itgre y no deJa
oa;a en' que peP2&lt;ignar.se á los sootarios del -error.
A Augusto Nico~ás, á Salmes y _hasta á ~suet se los ha aprendido de memona y los aplica
tan á cuento que es para caér~e '1Í. uno la baba.
EJl otro día cogió a,l obispo de eJllos, ,aquel bella.cote de baroos y levitón, y con Jo de "la Yerd,a,d
no varía nunoo; tú varías, Juego no eres la ve1:•
dad '' me lo encerró en un ,círculo &lt;le que el ou1. ....
tado' no lo"ró s1~lir. .Antomo
-Exoole~te; todo eso es excelente; pero ¿ toca
bien ,el violín?
-N"ada diré &lt;le su honmdez, de su afecto á lo~
amigos, de su ap€g0 á los buenos principios, de ~a
facilicfo,d con que comipreude y desenreda los maE
sutil.es iproblemas de teología y de meta.física . ...
-Pero¿ toca bien el viooín?
-Como tocar, toca, vaya si toca; cua.nido tenía
doce ó ca,toree años llegó á desempeñar en una
difltrilmción de premios algo muy difícil, me parece que "El Carnaval de V:enecia" ó cosa así, y
todo el ITl)undo lo aiplaiudió. Hace treinta años
que no coge el instrumento; 11ero se pondrá al
avío y verá u,sfod qué musicazo 10s sale. El ne
se habría atre,·id-0 á solicitar la plaza; p,ero ye
le he dioho: vale que tienes- tanta. necesidad. y qm
el señor Deán es un santo que sabe pmteg,e r á
los católicos sinceros que aman á su familia ... .
-Y que tooon ,el violíu por oficio, no que lo
tocarooi hace cien años.
-De modo qrue ...
-De modo que no me es ¡posible agraciar á su
r eco.mendado con la placita; si se tratara de premiar la buena eonducta, la ipiedad acendrada, la
adhesión á los bUienos prinoipio-s, su don Antonio
e:1taría que ni mandado hacer. Como se trat.a de
mover e.l arco en l]a catenrál haciendo "pizzicati"
prefiero á quien no se encumbr.e tauto en cuestiones teológicas ni estudie al ágmila de 11Ieaux, ni sea
polerni;,,ta de tamaño rumi'Jo, y esté rulgo me.nos
em.pc,]1rndo .en e.J &lt;..'-Onocimeinto de si se puede s.ubir hasta el sol ó bajar hasta el fa, la cuarta cuerda ded instrumento ...
¿Verdad que el señor Deán dió una lección que
,ale un Perú á los recomendadores de oficio. qu~
son capaces de recomendar para mn•cstro,:, de las m/1s
suhlimes y abRtrums nw.temáticas á sujetos de
quien ~ófo pueden alegm que l&lt;on buenos hijo!',
hu¡,nos padres ó buenos arnigos?

Victoriano Salado .,lÍlvarez.

_

Aspecto del l'opocatcpctl y el lxtlacihuatl, eo los últimos dfas

Que los O'breros de una mina rehusen trabajar,
que una explosión haga cincuenta víctimas, que se
&lt;lesprenda sobre una. cuadrilla de aqeJilos habitantes
de las entrañas de la tierra un torrente de agiia que
bruscamente ba encontrado esca})€, é inmediatamente se conmueve la opinión pública, la prensa
nl~na grandes ooh1mmas con la lat,!!nte 11formación, las subscripciones afluyen; pero los fogoneros! qué clase de gente ,es ésta? no.&lt;: preguntamos.
P ues son unos pobres diablos muy infei]ices confinados en lo mlÍs profundo de los navíos, á quienes
los ipasajeros entreven apenas en ~ curso de una
larga travesfoi y que desconocen la gentes que no
han na;vegado jamás.
En los primeros días del mes de Agosto pasado,
los fogoneros y los acarreadores de carbón d,e} Havre, se dedlararon en huelga. Hubo algunos desórdenes, se reúrasó la partida del trasatlántico d.P
Nueva York, depué's vino un acuerdo mútuo y el
aumento de salarios; el trabajo se reanll'dó para inteIT11'Illrpirse d,e nuevo en Burdeos y en Marselfa,
donde la huelira terminó como en el Havr,e, en
medio de la indeferencia general del ~n púibllico,
Y sin embargo, estos desgraciados merecen
simpatía. Se consagran á una tarea más peno~a que
la de los marineros, y tan peligrosa cO'IIlo la de los
mfoeros.
Se verá que n~ ha.y nada de exajerado en lo que
hemos diobo, si se nos quiere se~uir á Ja caldera
de un gran navío de vapor y V'er lo que aJ,]í pa&amp;a .
Esto CB como descender á los infiernos. Del
puente á la cala, un paqueebot moderno tiette_ de
15 iá 18 metros de profundidad: la altura. de un
quinto piso mexicano. La bajada. se efectúa por
m,edio de esca1as de hierro verticale!', cortadas por
descansos de clara:boya. Por poco balanceo que haya, es preciso asirse fuertemente á Jo~ barrotes
para no caerse ali fondo del abismo. Abajo, .Robre
las planchas sofocantes, los fogoneros con la espalda desruuda, arrojan violentamente la hulla en
Jas calderas :incandescentes. Este espectáculo es
muy conocido, no insistiremos pues en él, pero hagamos notar que el fogouero se limita á lanzar á las
calderas el carbón arrojado sobre el piso. Su trab-aCargando la caldera.
jo es muy penoso, pero más duro aun es el del acarreador, obligado á l!levar á f.uerza de músculos
el combustible que va á buscará las carboneras.
en los flancos del buque, á veces transversalmente: sus pulmones, para descelllder de nuevo á su sombría morada.
Estas carboneras están por lo general colocadas son inmensas ca,vema,g de Jlaredes de hi,erro que
En un paquebot de los más modernos, que queenvuelven los compartimentos ocupados por l,a maquina.ria. A.Jlí dentro siempre es de noche, á despe- man 380 toneladas de vapor rul día, ha,y ciento oncho de las lámparas humeantes que alumbran ape- ce fogoneros y sesenta y lL!Il acarreadores, lo que
nas las tinieblas cargadas d,e pol-vo negro. AlOí haoe que cada uno de éstos deba transportar poco
reina une. temperatura. de 40 grados por lo menos, más ó menos 4,000 kilos por día.
con frecuencia de 60 á 65 y á veces más aYn.
Sin tregua ni d.e~anso, es preciso tlacar la hu11a
que algunas veces se desploma, sepuJt.ando á los
acarreadores. En los grandes navíos eil catbón pasa
de las carboneras á las fog-0neras en vagoncillos
que ruedan sobre rieles á través de una e51p€cie de
túnel. dispuesto entre las calderas. Que se produzca
1
pues, un escape de vapor en a,quel e!ttrecho pa&lt;'illo,
&lt;¡ue salte una J&gt;ieza d,e la maquinaria, que se abra
m¡a fuerte vía. de agua en el momento de un naufragio ó de un abordaje, y fogoner-0s y acarre:d0re:;
serán qemados ó aho~ados, sin haiber siquiera visto venir ,el peligro, .sin tener conciencia de lo que
pasa. Y hay que notar que no son -estos accidentes
extraordinarios ó de rara ocurrencia, sino qu•~ ~e
producen anuallmente d.urante los graindes nauíragios, únicos que llegan á conocimiento del púLlico.
Pero otros muchos wn llos peligros que amenaza,n á est¡, ribrcro en su vida sombría v arritada.
T
1
,
b
· to
ua 1m,!,10au ace estrruros entre ellos ruar.do e~curriendo sudor, con el cuerpo ardi ente y la garganta en fuego, sube después de haber terminado
&gt;'U cuarto, á re.._,;¡pirar ell aire puro, pero glacial,
de afuera.
En la cima de las esca.Jeras de fierro, al lado de
lai:; mangas de aire, es donde se puede ver en el
mar á eRtos desgraciados, á estos negros fonta¡.mas
&lt;¡ne aparecw y desaparecen á los pocos instante!',
con el cuello envuelto en un pañuelo, cubiertos ele
TlOlvo de carbón y llenos de tizne. Permanecen
fuera unos cuantos minutos, ávidos de llevar conConducción del combustible.
sigo todo el oxigeno que son capaces de contener
Tomando aire.

�EL MUNDO ILUSTRADO

RL 1.ffiNnO TLUSTRADO

Domingo 6 de Enero de 1901.

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Cuento de las tres Reinas.

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Habla Finogino:
Mi alma se llama Crista. En un pesebre na&lt;!ió
para ser mronaida princesa del martirio. Ella es
hija id.e una virgen y un obrero y la noche de su
naoÍll:niento danzaron y cantaron, al 1-e&lt;ledor del

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bles pórfi'dos y ágatas, se esperezan, en una imperial ca111Ila, los leones. Suena en tanto un
trueno de trompetas, y el viento sonoro hace ondear i:lustne-s oriflan:Íllas y banderas de púrpura.
En el tercero, la mirra perfuma un suave ambiente en la, más precioea de la.s isla,s floridas.
Es bajo un cielo azllll y luminoso que baña de
oro dulces gloriieta.s encantadas y mág:cos kioskos.
Las rmias imperan en los jardines c11&amp;todiados
de pavones, y los cisnes en los estanques especulares y en las fuentes. Si oís una música lejana,
es de cantos y liras y eítaras, en lo secreto de los
bOS1cajes, en donde brotan también ruidos ele besos y ayes y risas. Es el i'Ulperio &lt;le la mujer;
es el país en donde la prodigiosa carne femenina,
al mostrarse en su pagana y natural desnudez,
tiñe de rosa los divinos crepúmulos. Pa-rnn bajo el pórtico celeste, bandadas de tórtolas; y tras
las arboledas vénse cruza.r formas blancas perseguidas por figuras velludas de piés hendidos.
-Pues has de sufrir, pues estás rondenada inexorablemente, princesa de martirio-dijo Ja reina de JerusaJém;-¿ no es
cierto que en el moa:nento de tn ascención
preferirías el divino paraiso de incienso?
Y el alma:

Puente de Ba-Lach.

Un Sanatorio en Lang-Bian.

\A.·\:-;. ' - .,,_
. . . . /í.-' .
\

Sabido es que, por lo general, todos los paí~
Asiáticos ofrecen como una de tantas balTera,\l a
la coloniza.ción, !3,1:1 grandes msalut.mdad€€ ele sus
dimas que casi siempre son fatales para los europeos.
.
Pocos lugares, sin embargo, pueden cons1Jerarse
ta.u perniciosos para la vida del extranjer~, co~
la Inido-China, y, particularunente, la Co~hmchma
y el Comboclge.
En efecto, todos los extranjeros que han inte~tado con más ó menos éxito emprender la colonización de detemrrinadas tierras en los países mencion•~d.os, no puedf'n nermanecer ni t~es año? f'n
aqucl clima homicida, donde una anemia ter:nb-le,
acompañada de todas las enfermedaid.es á. que da
origen, haeen estragos en la población. •l'od_os los
colonos extranjeroo, tienen, pues, perentoria necesidad de salir de! país cada dos años, con el objeto de ir á reparar en rnaltreha salud á o~ros
paires, ¡reneralmente euro.peos, dota.dos de Rn chma
menoo debifüante.
Los soldados de la guarnición colonial, así como todos los funcionarios encar~dos de la administración de diichas cofonias, sufren de una mane-

.,1z:.,- . -.,-

.·

~

,,..',,,

roy

Convoy de avituaJlamutoto

Trabajos para la construcción.

;pesebre, cien pastores. U na estreHa apareció sobre del techo del pesebre de mi alma; y :. la ll'll.Z
de esa estrella llegaron á visitar á la recién naeida tres reinas magas.
Venían ellas desde países muy lejanos. La primera sobre una asna blru1ca, toda capa:razonada
M plata y perlas. La segunda sobre un unioorILio. La terrera sobre un pavo real.
La recién nacida recibió SU3 homenajes. La
iprimera J.e ofreció incienso. La segundn oro. La
tercera mirra.
Hablaron las tres :
-Yo soy la reina de J erusa,Mm.
-Yo
la reina de Ecbatana.
-Yo roy la r eina de Amatunte.
-Princesa de martirio, pues has d·e padecer
mañana la crucifixión, hé aquí el incienso.
-Princesa de martirio. pues has de padecer
mañana Ja crnel coronación, hé aquí el oro.
-Princesa de martiTio. pues has de padecer
mañana la transfixión, hé aquí la mirra.
Y la alma infante contestó con una voz suave:
-Yo te so.ludo, reina de la Pureza!
-Yo te saludo, reina de la Glorüi!
-Yo te saludo, reirna de} Amor!
-Vosotras tres me traéis los más inapreciables regalos, de manera que entreveo, para mientras lle,,aa la hora del martirio, tres paraísos que escoger.
En el primero forma la ~ube aromada y sacra
del incienso un inmenso dombo á través del cual
se vislUJl'.Ilbran el amor &lt;le los asttos y las sonrisas arcangélicas. Allí imperan las virtudes, ceñidas las blancas frentes de una h1z paradisiaca.
Los tronos y los diamantes haoen oír el rumor de oro de sus incomparables magn.i:ficencias;
un místico són de salterios di&lt;.'e la paz poderosa
idel_Padre,_ la sacrosaJ1ta magia del Hijo y el misterio sublime del Espíritu. Los lirios son las
floreg que en hec:hiceras vialácteas cu,ltivan y recog~n las vírgenes y los bienaventu.rados.
En el segundo, el oro fonma 1m ma:ravillosísi~
mo palacio constelado de diamantes de triun:fos;
arcadas vastas se desenvuel'Ven en una polvareda
de soles. Allí pasan los grandes, los fuertes ceñidas las cabezas de laureles ele oro. Allí c;ecen
los laui,e'les, y de las gigan,tescas columnas cuelgan co:r,onas die roble y de laurel. Los superhombres se regocijan en visiones augustas sobre
horizontes iil'lilensos; revuelan familiares las
águila,s; y sobre los pavimentos de Dl'.x&gt;mpara-

ra terrible durante le época, de los grandes calores,
y muchas vooes tienen que pedir su relevo teniendo tan sóllo unos cuantos meses de servicio.
Así, pues, fáeiJl es &gt;COl!Ilprendei: el viool interés
que reviste para aquellas poblaciones el hecho de
haberse iniciado los traibajos de un sanaroorio, en el
seno mismo d~ país inhospitalario y en un lugar
cuya tempera.tura haoo en €ll. elima mortífero de
nqw1llas re!!iones de efecto de un oasis de vegetación en el interior del desierto.
En erecto, después de numerosas irn;vestigaciones, y de haberse buscado inútilmente un lugar
apropiaáo para el importantísimo fin de crear
una estación sanitaria que sirviera de refugio á
los extranjeros, se ha descubierto coono aid.ecuada
al objato la meseta de Lang-Bian, que es el TJUI~.to
fronterizo del Laos, de la Anam y de la C'oclunchina.
Nuestros grabados r epresentan los trabajos emprendidos recientemente en aquellos terrenos para con.st:m ir puentes, pabellones y todo lo necesario al fin á que :,e destina aquel sitio.
.

-¡ Ay! en verdad que la parte más pura
de mi ser tiende á tan mística mansión.
Existe en mí lllD. diamante que oo llama
Fe, una perla que se llama Esperanza, y
un rubí que se 1'1am.a la Cari·da,d; el Amor.
'1'iemblo d~lante de ]a omniuotencia del
Padre, me atrae la grandeza del Hijo y me
enciende la llama del fü:pi-ritu Santo;
más ...
-Ya sé--illlterrumpió la reina de Ecbatana :-por cierto que en el instante de tu
ascensión preferiras el paraíso del oro.
Y el alma:
-¡Ay! en verdad que me domina el~deseo de
la riqueza, de1 pod.er, 'de fa fuerza. ~ ~a hay
más bello que dominar, y los mantos, pu:rpureos y
los cetros y las supremacías, son absolutamente
atrayerute.&lt;l. Os juro que el grande Alejandro me
hace pensar en Júpiter y que el són soberano de
las tropas, pone un heróieo
temblor en una parle de mi
ser, como me enamora un cetro de oro, un cetro espiritual;
pero ...
La reina de J erusalém suspiraba. La reina de Eclaba son. ~
~eia. La reina de .A.batunte, di- ~
JO :

~ Crueles -penas has de pade- ~
cer; tu crncifixión será dolorosa y terrib;e; sufrirás [as esrpinas, la hiel y el vinagre.
Y el alma niña interrumpió
á la reina :
-Yo ~ré contigo, mi señora, en el paraíso de la mirra.

~ubén ,Parío.

Anuestros lectores.
Habiendo terminado la publicación
del "Quijote/' desde
este número comenzamos á dar 16 páginas de "Los Miserables" y 8de "Monja y Casada, Virgen
y lfartir.1'
Preparamos mejoras
de Importancia.

Domingo 6 de Enero de l901,

FLIRTA TION.
Que á las d ui!ces graei-as la áurea rima loe,
que el amable Horacio brinde un canto á Cloo,
que á J.1argot ó á Cleilia dé un ron&lt;lel BanwiHle,
eso es justo y bello, que e::;a foy no,; rija,
eso lisonjea y eso regocija
á la reina Venus y á su paje Abril.
El ilustre l:irne, cual labrado en nieve,
con el cuell-0 en a.reo, bajo el aire leve,
boga sobre el terso lago especllllar;
y aunque no la dice, va ritmando una aric.
para la entreabierta rosa wfüaria
que abre el fresco cáliz á la iuz ~unar.

Albas margaritas, rosas e!i'carfütas,
¿ no guardáis memoria de las serenatas
en que un ti~rno lírico os habíló &lt;le amor?
¿ Conooéis la gama breve y cristalina
en que, enamorado, su canción divina
con su bantlolina trina el ruiseñor?
Estas tres estrofas, deliciosa amiga,
son un corto prólogo, para que te diga
que tus bellos ojos de luz sideml,
y tus óJabios, rimra¡;i ricas de corales,
merecen la ofrenda de los ma.drigales
floridos de líricas rosas de cri&amp;tall.

De tu ardiente gracia los elogios rimo,
de un rosal galante la fraganeia exp,rimo
para ungir la alfombra donde estén tus pié9.
Yo satludo el lindo triunfo de las damas
y en mis versos siento renacer las llamas
que eran luz del tiempo del Rey Soil francés.
R ***

�D001,ingo 6 de Enero de 1901.

~L M-UNDO ILUSTRADO

-EL

Mu No o ILU STRA~ri~•·· ·. ~"'"·
ME,XJCO, ENERO 13 DE 1901.

AÑO Vlll--TOMO I--NÚM. 2

Jdem iúew e11 la C,ip,cal,

'' 'i
1 -2

Gerente: Ali1'0 lfl0 OtlYAs.

Dire°'or: LIC. BA.F.AEL BEYES SPfliDOLA..

.-x:-x::x:::x::,c:x::x::x:::x::x=x::::::c:,c:x::x::x::x:::x::,c:x::x:::x:::x::x::&gt;0 c-x::x:,c:x:::x::&gt;c:x:::x::&gt;cx::x::&gt;oc~~:::x:::x::x::x:::x::xcx::x::&gt;c

\ \

1

r ...'.:&gt;ooc:::c:::ccx::x:::x::::x:::x:x:::cxx:x::x::x:x:x::x:::x::::x::x::::x:::::

~~--.,. . ._---....---,._-_-,._-_. ,. . _-_. .,. ._-_. , . ,. -_. , . ,. -_-.. , .-_-.. .,.--_.....f._...,_,....____,....:::x::x::x:::: ~0:x::x:x::x:::x:

MONUMENTO FRA.NOO-MEXICANO
inaugurado soletnnemente el 7 del corriente, en el Panteón francés de Paebla,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1901, Año 8, Tomo 1, No 1, Enero 6</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Botitas de año nuevo</name>
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        <name>Don Gilberto Montiel y Estrada</name>
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        <name>Don Jacinto López</name>
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        <name>El violín</name>
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        <name>Hora Santa</name>
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        <name>Los fogoneros</name>
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        <name>Problema del Siglo XX</name>
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        <name>Puebla</name>
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        <name>Sanatorio en Lang-Bian</name>
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        <name>Sport en México</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�Domin,go 30 de Didembre de 1900.

ll:L MUNrO ILUSTRADO

Cuentos de Año Nuevo.
Hallá,base rentada una madre junto á la cuna
de su pequeño hijo, por todo extremo afligida y
temerosa de que la muerte se Jo arrebata:ra. P.áhdo y doomcrndo era el rostro del pobre pequeñuelo y sus párpados permanecían entornados.
Su Pespiración diffoil era algunas ve&lt;!es tan profunda, que más parecía suspiro que respiración,
y no obstante, aún. infundía más lástima la madre que el inooente moribUJJdo.
Hé aquí que llaman á la puerta y entra en la

-casa un pobre viejo, triste y envuelto -en un holgado cobertor, que le resguaPdnba del frío y Je
era á fe de todo punto indispensa,ble, pues reinaba un illlvierno IDllll.Y crudo, el campo esta.ha
cub'erto de nieve y de hielo, y el viento era récio y cortaba el c,úitis.
El hiren hombre tirita,ba de frío; y habiéndose
eilonr,ecwo el -niño poo, a1guno~ !lllom&lt;1&lt;&gt;to~, la
ma,fre se separó de la cu&lt;na y se fué á poner á
la lumbre lhlla pequeña vasija con cerveza para
reanimar a.Ji -anciano. Este, en tanto, se sen~ó en
la silla que antes oowpaba la madre y se puso á
m,ecer flll ;niño suavemente. Luego después la madre' tomó asiento á su lado y tendiendo una profunda mirada sobre el enfermo, que cada v-ez respira•b a más difícilmente, cogió ~u mianeeita y
dijo:
-"¿ No ea verdad que no lo perderé? ¡ Oh,
no! ¡Dioses. bueno y no querrá quitánnelo!"
A esta:s pala.bras, el anciano, que no era otro
que la Muerte, hizo con la cabeza un gesto tan
singular, aue del mi!1mo modo podía decir que sí
camo que nó. La pobre madre bajó loo ojos, y
dos gruesas lágrimas re&lt;Jbalaron por sus mejil1las.
Sintióse como un peso en la ca,beza, pues había
pasado tres días y tres noohes sin cerrar los párpailos; peranalllleció amodorrada cosa de un minuto no má.s, y en segnida despertó llena de sobresalto, filntien&lt;lo un ~;,stre.m,e,cimiento "de frío.
-"¡ Q,ué v.eo!'' iex,clamó paseando por su alTededor sus ojos extra,viados. El viejo había deaa.parecido v la cuna estaba vacía: aqúel hombre se
ha,bía lleva.do ac niño. Desde s11 rincón dejó oir
el viiejo reloj un rui&lt;lo sordo y confuso, los rodajes rechinaron con estruendo, el macizo peso de
plomo ee &lt;lesprendió, cayendo en el ~uelo y ¡ pa.f!
paróse el péndulo instantáneamente.
La ,pobre madre se ·preci,pitó fuera de la casa,
alaona,ndo por ,su hijo.
Afuera &lt;lió con urut mujer que vestía holgado
traje negro, y es1'aba sentada en medio de la
niieve.
-"La Muerte -entró en tu casa, le dijo la desconocida. Yo la he visto salir, Jlevándooe á tu
hijo; pero la Muerte corre más que el viento y
no s•Jelta nunca. su presa."
-"Dime sólo una cosa, dijo la madre. ¿ Qué
&lt;lireoción ha toma,do? Dímelo, te !o suplico; dímelo y yo sabré a!caJ1zarJ. a.."
-"Conozco el camino por donde se ha ido,
contestó la enlutada mujer; pero antes de indioártelo, neceei to que me dejes oír todas las canciones qu,e cantabas á tu hijo. Estas canciones
me a.gradan y tu voz me enaanora. Y o soy la noche, te he oído cantarlas varias veces y he visto
corroer tus lágrimas cuando [as call!tabas."
-"¡Oh! Yo las ca,itaré todas, to&lt;lasi enteramente, pero será después, dijo la madre. Ahora,
no me entretengas, déjame alcanzar á la l\fuerte
y recobrar al !hijo de mis entrañas."
La Noohe pernuineció muda é impasible y la
pobre madre, juntando las manos y llorando á
mares, se puso á cantar. Muchas fueron sus canciones; pero hubo en eHas más lágrimas que palabra,l
1 ,
Por fin le dijo la Nocb,:-"anda en línea recta hacia el sombrío bosque de abetos: por allí ha
huido la Muerte con tu hijo."
La madre salió disparada hacia el bosque; pero
á lo mejor .se encontró con que el camino se bifurcaba y se quedo pe:vpleja, no, sabiendo qué
dirección tomar. Había por allí un espinoso zarzal sin hojas ni flores, y como esto pasaba en Jo
más cTU.do del invierno gruesos carámbanos colgaban de sus desnudas ramas.
-"¿ Has visto á la Muerte llevándose á mi hijo? preguntó la madre.
.
-('Sí, conwstó el zar.al; pero no ínilicaré el
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El Jao-o entonces la itomó y so&amp;tuvo en .su superficie,º y cu.al si hrnbiese sido ~ colurrup~?, ,con
un eolo movimient• d-e onduiacion, la deJº.,ª fo.
otra odla doru.le se levantaba un marav¡¡:JociJ
edificio, 0 u'ya fa,chooa tenía más de una_ legua.
De lejos no p&lt;&gt;&lt;lía distinguirse b1e~ s1 esta soburbia romltrucción erai una montafub con suS'
gru.tas y bosqu,s ó una obra de arf.e. P_ero la.
desoladom madre ya nada po&lt;lía diatmgmr, habiendo perdido la vista.
-"Y ahora, ¿ cómo reconoceré á la Muerte
que me ha arrebataUo á mi hijo?" gritó con
d,eso-arrador ac-ento.
-'=-"La muerte no ,h a 11egado todavía," le con-•
testó una vleja, qu~ andaba por allí ~~aró~nd~
el iJJJVernáculo y cwd·ando las plantas. Y dime ..
•cómo te las has com,puesto 1¡&gt;ara lle~ar hasta
!quí? ¿ Quién te ha ayuda,do?"
,
.,
-"Sólo Dios misericordioso. P-ero tu tamb1e~
te S?pia:d-arás de m.í, buena mujer. t. Dónde está IDl
hijo?"
-"No le .conozco, repuEJO la vieja, Y veo qu,eeres ciega. Hay aquí m~chos árboles, flores Y
p.Iantas que se han marehitado esta noclie y den-tro d'e poco vendrá la Muerte, como de costnmbreá retirarlos. Creo que ya sabrás oue todos: los set&lt;'S huD_,auos ,tienen aquí un árbol ó una flo:.-que representa s_u vida ":f su caffi-cter y_que muer.emn ellos. A la sm&gt;ple vista parecen ve¡etales ordinarios; pero al tocarlos nót:3nse en ellos ~!s -pulsaciones de un corazón. Dlegate hasta aqm y t_a l
H:z •1odrás reconocer los latidm~ d.e,l cor'l;,Ar: d0
1
tu h ijo ¿ Pero qué me dará5 si te enseño €11. camino'.-'''
-"Nada me queda, ree:pondió la desdichada
madre con honda tris,teza. Sin embargo, pide loque quier-as y yo iré á buscarlo aunque ~" . ,r
fin del mundo."
•
-"De fuera d,e aquí nada necesito, contestó.
In. vieja . Dame tu larga y sedosa eabellera negra,
es n1uy rica; me gusta y de800 trocar con ella
mis pobres canas."
-¿ Nada mlís? dijo la madre. Tómala enhor-a-

buena:

crumino que ha tomarlo, s:-no con una condidón;
has de calentarme en tu seno•: me muero &lt;le
frío."
Y la ma.dre, sin titubear un momento, apretó
el zarzal contra sUJ peoho para derretir el hi.,J-o
q_ue lo cubría. Las espinas desgarraron ffilS carnes y brotaron dce. las heridas gruesas gotas de
sangre; pero el zarza&lt;l retoñó instantáneamente,
cubriéndose de verdes y freS1Cos tallos y de hermosas flor,es, en aquella noc.he de invierno. ¡ Tan
intenso y febril es el ca,lor que alberga el seno
de una madre afligi,cla!
SI zarza'! le indicó el camino que debía tomar.
Llegó la •madre á orillas de un anchuroso lago,
en el cual no había harca ni esquife, ni hi-elo bastante duro para pa,,"llrlo á pie, siendo por otra
parte dema~iado profundo para vadearlo. Y no
obstante, le era preciso lleg¡,r á a·a orilla QJ)Uesta
si quería. encontrar á su hijo. Delirante d-e amor
se arrojó al suelo tratando de beberse toda el
agua del lago, -cosa enteramente im1)09ible; pero
la angustiada madre creía que Dios se apiadaría
de e1la y obraría un milagro.
-"No, no has de lograr lo que te _propones,
le dijo el lago. Repórtate un poco y veamos si
hay medio de entendernos. A mí me gusta tener
perlas en. el fondo de las a.,"'llas y veo que tus ojos
oc1ten.tan un brillo que excede al de todas Jas
1¡&gt;erlas que he poseído. Si á fuerza &lt;le llorar logras
qu,e tus ojos se te desprendan, yo te con-drnciré
ha~" el invernadero que se levanta á la orilla
opuesta, en el cual tiene 1la. Muerte su morada,
dedioondose al cultivo de flores y árboles, ca,da
uno de los cuales representa. la vida de un sér humano."
-"¡ Oh! exclamó la madre, ¡ qué es lo que no
daría yo por recobrar á mi hijo!"
Y ¿ quiéni hubi~ra podjdo imaginar, &lt;lerlpués
de todo, que aún Je quedasen ilágrimas? Y sin
embargo lloró amarganlilnte, como no había llorado nunca., hasta que sus ojos ·Ee le ca~eron
de sus fubitas al fondo del lago, y quedaron convertidas en dos perlas como nunca las había poseído reina aJg,una.

Y se arrancó s:us magníficos ca bellos que un
tiempo fueron el orgullo tlie su ju;ventud Y sepuso en su ilugar las canas cortas y escasas de la
vieja.
Esta la tomó luego di! la mano y juntas entraron en el ,rast-0 in vernáculo donde ,crecía formmnclo soberbias espesuras; una. ve-getadón maravillosa. Jacintos delicadísimos colocados bajo campanas de cristal, ·estalmn junto á peoní~ hincha-das y vulQ"ares. Veíanse plantas acuática~, 1as
unas exihuberant-es de savia y las otras ca.si mar,chitas y eon las raíces rod\!adas ·de asq_uero u.a.
culebras. Algo más lejos se erguían esbeltas palmeras, copudas encinas y frescos plátanos, y en
un rincón extraviado, ostentábanse grandes cuadros de perejil, tooni,!lo y otras yerbas de cocina,
emblema del Oe-énero de utilidad que prestan aque11as personas modestas cuya vida. tiimbolizaban.
Había además grandes ai,bustoo plantados en u nas
macetas tan ango'5.l,8s é incapa.ces, que parecht.
que iban á estal1a,r, y en cambio míseras floreciIlas ocupaban ricos y hoJ'gados va.sos de porcelana, absorbiendo el más susitancioso mantiHo,.
rodeadas de rrun,ago y siendo ohjeto de los más
exquisitos cuidados. Todo esto representaba la
vida de }os hombres que existian en aqu-el 1D(r
mento, ,1es&lt;le la China h8.'Jta Groenlandia.
En vano la vieja trataba de e,cplicar detalladrumen'OO disposición tan misteriosa; la madTe no
la oía y no cesaba de pedir que la acrnrnpañase
junto á todas laB pequeñas plantas, tentándola&amp;
y palpándolas con afán pam percibir sus pulsaciones, hasta que después de haberlo vierificad&lt;&gt;
con mi11ares de ellas, acabó [POr d iatinguir y reconocer los latidos d~l corazón de slu hijo.
-'~l es," exclamó, tendiendo la mano sobre
un pequeño tallo de azafrán, &lt;loblado sobre sí
mismo y poco menos que m,um.io.
-"Cuidado, no lo toques, dijo la vieja, y no
te muevas de aqui. Cuando v,enga 1l'a Muerte, queno puecl-e tardar, amenázala con arrancar todas
1as flores 01ue crecen e-n torno y tendrá miedo,
pues es responsable y ha ele dar cuenta de Pll&amp;s á.
Dios, no pt1diendo arrancarse ninguna planta sin
su prévio consentimiento."
Al poco Pato se dejó sentir una ráfaga de
viento gla-Oial, y la ma&lt;1Te adivinó la :proximidad
de la MueDte.

DOIIIlingo 30 de Diciembre de 1900.

-"¿ Cómo ha.si"' hail'lado ,e} camino de este siiio? preguntó la Mu erte. ¿ Cómo t,e 1a.s has com1&gt;uesto para llegar hasta aquí antes que yo? Ex_plícate."
-"Soy madre," contestó Iacónicrnmente.
Y la Muerte -extendió EiU mano larga y huesom
sobre el nequeño azafrán; pero la madTe lo tenía estrechamente circuido con las dos suyas, al
propio tiempo que ~)onfa -el mBJyor cuidado en. no
·-aj.a r ninguno de ]osi men,udos y delicados pétalos.
Entonces la ;\.fuerte tomó el partido ele soplar sobre ,]as manos de la madre, la cual ee las .si rntió caer
desfol1ecidas, porque el ,al:ento de la Muerte es
~~ frío y helado que los vientos del más riguroso
rnvierno.
-Tú nada puedes en contra. mfa, Q.ijo Ja
Muerte.
-"Dios vnede más que tú," repuso la madre.
-"E-::1 cierto; ¡pero yo cumplo t,us mandatos,
.á fuer de jardinero puesto á sus órdenes; todias
-esas flores. todos esos lrboles y matas cuando ya
no pueden Yivir en el im~ernadero, los trasplanto
,á otros jardinet, y entre ellos, el grandioso é inm€nso del pa.raíso, comarcas d,esconocidas, en las cuale~
ni tú sabes Jo que ocurre, ni yo l)uedo decírtelo."
-"¡ Compasión! ¡ Ay de mí! gritó la madre. No
me arrebateE.&lt;' á mi hijo, ahora que he ten:&lt;lo la
--dicha de encontrar.Jo."
La .supl icante madre gemía amarga.mente y la
Muerte :permanecía im1)asible, 1por lo que llevando
~,quélJa -] a m9no sobre dos flores brillantes y magníficas, dijo á ,la 1luerte:
-"Pues lúen; ya que nada te dice la desespera.ción de una madre, yo armncaré esas dos flore&amp; y haré lo mismo con las restantes, clerast-ando
todo c.ste jardín."

La gloria de nuestro Siglo.
Eíl. siglo que hoy muere, nació entre los escom.bros, l,as llamaradas y las humareclaE d1e un forrni-0.iable incend.io. La revolución franreesa había pasado un rasero ni 1velador &amp;Obre las desigualda.dt1
,y protuberancias deil paSado; había "desmontado"
-el ca.m1po por medio del fuego; segaclo cabezas
&lt;Xlmo el tirano adorrnJicleiras; demolido viej-as é
inconmovibles construcciones .so-ciales; d-e~iarl'aigado preocupaciones; transformado ideas, usos - y
&lt;.:ost.umbres, y borrado, en suma, el pasado.
Sobre ese e-ampo en barbecho, entre ruinas ennegrecidas y manchadas de lodo y .sangre, 1iació
el sigilo creador, y recoustriu0tor por excelencia,
el que ha fundado lo3 -cimientos del monumento
futuro, el siglo que atalajó ~ s.u carro la ciencia
y la industria, que lo han pa.seaclo triunfante y
glorioso i;or todo el haz ~le la tierra.
'l,res grandes épocas y tres grandt:s fa stos tiene la t:icncia humana: la -a ntigüedad griega, el
Hen.a.rinüento y el siglo XlX. La Grecia antigua, cuyo guía fué Aristóteles, cultivó de pr:•íerenci-a la filo~üfía; .si con los ojos cle'l arte f',::tudi-aba la naturaleza exterior, con la luz ele la
rdlexión ::e engolfaba cu los mü=teri-oso~ an_•;rnos
del alin'l liumana: profundizó la ¡~10ral, influy(i
en las cts!rnnhre~, formó intcligenrias y corJz0nes, peroró con JJemóstenes. moralizó con Fiórratcs, ideal izó c:on Platón; pero no trascendió lo
bastante á la industria, al trah:1jo, al biene5tar
m;iterial tlcl hombre.
Durarite el Renacimi ento, la portentosa actividad huma.na rn convirtió á las belh1s letra:; y á
las b-el'las artes-. Resucitaron las clási·cas, J;ero
de preferencia las clásicas literarias; la plástira en
todas sus manifestaciones se ostentó: fioreci6, lle-nó la vida, casi constituyó su fin exclusivo. y
volvieron á poblarse de estatuas lae calle.,; )' par·ques; de monrnncntos., las plazas; de granrlio.sos
edifi.cios las ciudades; ele -cuadros los templos y
loS museos. El siglo de Aristóteilcs fué filosóficJ y
moral, el Renacimiento, •a rtístico y literario, nuestro siglo, cientfico é ii1dustrial.
Si pudiere condensarse en una breve fonna cuál
ha sido la excelsitud del siglo XIX, y condensar
,en una frase su grandeza, &lt;liríannos que lo que
lo ca,racteriza y lo ha.ce subtlirme, es que nunc! an·
-tes de él la ciencia pura trascendió más rápida-

EL MUNDO ILUSTRADO

.
t

/

-"Detente, gritó la 1iluerte. Y tú, madre d·esgraciada, ¿ no reparas en de!:ltrozar el corazón de
otras mad re?"
._"¡ Otras rnaclre2,!·· mumrnró la pobre mujer,
apartan•tlo la mano de l'aei flores.
-"Toma, dijo la ::\luerle: toma tus ojos; los
he visto en el lago: brillaban con tanta dulz,ura,
que no he µodiJ.o menos· que recogerlos. Xo sabía que fues·en los tuyos. Reeólnalos v mira al
fondo de eE,e pozo. Ahí verás lo qu·e ha1hrías de"
truíclo destru.yendo esas flores. En los reflejos del
agua verás la suerte re::erv-a:da á ca.da UIH. de eEJas
dos flores y á t,u hijo, si huhf'es.e vi\'ido."
La madre se inclinó $Dhre el brocal y vió pasar
sucesiva.mente una :::ene ele imágenes d,e ventura
y 1alegría. formando rirnefi.os cua.clros, seguidos de
es.pan~oea&amp; escena¿ de perndumbre, desolación y
m1;:o;·ena.
-"Esas co9:.1~, así las una.s como las otras, sor.
voluntad de U-os." dijo la. ;\Inerte.
-"Pero en lo que me :acahas ele enseñar, excla-

m?nte á la. vida práctica., y que jamás el teorema ha. influido máa. inm¡3diaba. y directamente en
el bienestar del hombre.
Era camcterístico del progreso humano, que Ja
vercla,d t.uviera una incubación seculfu!' antes de
poder fecundar y mejorar la vida.
Descubierto

L
Niiias Dolores Echenique y Luz L"'pez, el día de su primera
comunión.

hoy un principio, había q'lle esperar largos siglos fJU aplicación útil; la verdad quedaba estéril é infecunda, germinando ,en fos espíritus, almacenada en las bibliotecas, antes de dar fruto,
de sen-ir ele algo, de abrevia.J· el trabaJo, ele dulcificar la pena, de mi,tigar el dolor, ele acrecentar
en un átomo la feliicidad.
En nuestro f!!iglo, a1 clescubrimi~ento de la verdad, ha seguido su inmedi-ato aprovoehamiento,
su casi instru1·tá.nea transforma,ción en máquina
poderosa, ie-n instrumento preciso, en uteooilio có-

mó la madre Ilena de zozobra, no creo haber visto
yo el destino de mi hijo."
-"X o te diré yo cuá.l de e1Jog ,es, repuso la
Muerte; pero lo repito; entro todo Jo que has visto esbá la suerte que á tu hijo le aguarda en ,el
mundo."
La madre, enloquecida, hincó l,as rodillas, exclamando:
-"Por Dios, oye mis niegos y respóndeme de
una. vez: ¿ le estaba r.eservada á mi hijo la parte
horrible de ese espectáculo? Díme~o sin rodeos1
habla. ¿ Ko quieres contestar.me? ¡ Oh! en la cruel
incertitl11111bre ,en que estoy S1Unida, será mejor
que me lo arrebates antes de que corra el riesgo
de sufrir tales desgracias. Le quiero más que á mí
misma -al llljo de mis entrafias; oa.igan pues sobre
mí todas las desdichas. Llévalo en buena hora al
reino ele los •.,fol•os, y olviden-se mis lágrimas y mis
súplicas, mis palab11as y m-is sacrificios.
-"Xo te entiendo ~ien, dijo la :Muerbe; v-amos
á ver, ¿ quieres, sí 6 no, recobrar á tu hijo, ó prefieres que le conduzca á ese Jugar desconocido de
que no puedo hablarte'''
La madre, entonces, juntando las manos, cayó
de rodillas, y dirigiéndose al Rey de los ciefos,
exclaimó :
-"~o me eseuohes, Dios mío, si desde el fondo del corazón reclamo contra tu voluntad, que
está sii·empre cifrarla en lo mejor. ¡ Oh! ¡ No me escuehes, no me atiendas!"
E inclina,ndo s1t cabeza sobre el pecho, caía
abisma.da en la mJls t.errib!te de las cono-ojas, e-,
tanto que la Muerte arrancaba el clébii° tallo de·
azafcún y volaba á trasplantarlo al jardín deseonocido.

fin :Jersor¡.

modo! en procedimiento efi•caz. Fulton y Watt,
e.s-tud1an en su tortera la tensión del vapor, y á
poco andar, las loeomotora.s rlledan y los steamers
naregan; apenas .Past.eur d&amp;oubre el orimer microbio, cuando prepara la primera va-cuna; no bien
brota la primera &lt;Jhispa e-utre dos electrodos1 cua.ndo comienza el faro á d,estelli.ar, y el foco á bri-llar; de1 die-sc~1b1~üuiento d'e Jas toxinas: surge toda una terapeutica; de la fo.too-ra.fia instantánea
el cinematógrafo; apenas la ci·e~cia habla. cuanel~
ya la indusiria trabaja; la cosee.h-a del fruto sigue
ele cerca á la -coloración &lt;le 'a flor.
Con las aplicaciones die-1 vapor, se mw1a este
morimi-ento el.e instantáneu trnnsforma,ción de lo
verdadero en útil, ele lo científico en industri,al,
de lo filosófico en m-0ml y social, y ~e continúa
durante todo ie1 siglo, con ímpettL creciente: no
se s1be qué se ha e..ouquista.do más, si vcrdade3
ürnegal&gt;les ó aplicaciones útiles, ni es fácil el balance entre los principios d1ESéubiertos y los inventos realizados. A medida. que se ha ac11ece:ntado
e1 saber, .se ha refiuado el bienEstar; el pan es más
abundante, el vestido mñs abril'.)'aclor la habitación
' con f ortaUle, }' á ila vez elo criterio
'
ma:.;
huma.no
eom·ertido á la~ aplicacicmes ele- la e-sencia, se ha
hecho más :·ecto y más práctico.
La -ciencia qu-e era una divinidad etérea é intangible, que habitaba re-gi.ones inarccesibles, que
parecía l~uir_ clel contal.--to mezquino y degradante
de Jas mtfena:, humanas, encarnó y l.omó cuerpo;
tonaba. como un Júpite r, se cnvdlvía en nubes
y se circuía.. de relá1npago.s, ,como un J e.hová ;
en nuestro siglo descendió, eomo Cristo á la tier~a; se mezC'ló con los hombres, vivió su misma
vida, les prodigó consuelo. 1le:F1 dió aili111ent;0 v -vida y esper,rnza, les tomó de lia mano y los guió
P?r e] ~ndero ~~w ha de ieonduci1,los á un porvemr meJor, dulcificando sus pasiones con i0l incremen~o de .&amp;u bienest,ar, y ha:eiéndolos mejores á
med1da que son mrenos &lt;lesgraciaclos.
Es.ta 11edención rlie-1 hombre _por la -ciencia, es la
obra de •n uestro si,glo, ese d.e.scenso del cielo á i1a
tierra. y del empíreo rul obrador, esa constante preocwp-ación ele uti1lizar lo que se sabe y de aplicar
lo que se descubre, son su gloria y los títu!los que
permitirán á la posteridad decreta.rle las palmas
y colocarlo entre '1os primeros_y más grandes.

:Or,

Jrf. flores.

�Dc,,ni.ngo 30 de DUJ_iembre de 1900.

Domingo 30 de Diciembre "-, 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

POR1-""'AD A..

•

•

Galle la l\Iu::.a lánguida que nu día
Dérmmó, en sus it1Sonrnios pasionales,
Sobre el ánfora ebúrnea de la orgía,
Eil polen. de sus ro2as tropicales.
Calle la :Ilusa que libó en la copa
De Anacreón iebriscitantes heces
Y eleYÓ, con O\"ldio,
Al arte del aiilor lúbrie;as preces.
En 'fez de ,la pasión tien.mal y muda,
Que, en forma de mujer blanca y de.:muda,
De erectos senos y diYina. cara,
Ji~l bü.ril praxistklico
En transparente mármol encarnara;
Resurja, alfüo y bélico
Y fiero y triunfador, el arquetipo
De actih1d graYe y talla de coloso,
Como siurjió de un arte Yoluptuoso
El Hércules farnesio ele Lisipo.
Y ante el sorn brío dram:a
En que la humanidad enlnquecicla,
Al borde del abismo, como Ha1nlet,
':tiiene necesida.d de -amar la vida;
Ante ese ilimitado pan01;ama
Donde .aparece un siglo ·a gonizante,
Como un sol en Ocaso,
Lleno de luz, pero también de enigma8:
Déme su YOZ el huracán tonante
Y esgrima el brazo, redentor entonces,
Jill1 hierro ardiente. marcador ele estigmas,
Y el dórico cincel que esculpe bronces!
ECCEHOMO.

/

LLEGADA DEL SIGLO XX.

I
Débil generac10n: detén el torpe
Paso inseguro con que audaz camina,
Brillante sólo de presfado afeite,
Tu cuerpo eirvejecido en los intensos
Insomnios der deleite;
Has que tu pensamiento, encarcelado
rrras de tu frente, ensombrecida y pálida,
· Surja á la vida de la luz, &lt;:orno una
Redimida erisálida;
Reconcentra en tu espíritu,
Sl el "quid di,Tinum" dentro dél alienta,
La fe, que es luz de paz dentro del alma
Y que es Sol de e.uperanza en la tormenta.
¿ En dónde está la uroluntad," serena
Reguladora del cerebro hum~no
Que, rigiendo el espiritu y la carne,
Sus atávi.cos ímpetus refrena?
¿ Qué hiciste de esa foerza-indestructiblé
'rimón con que de todas las borrascas
El hombre surje sa!Yo é invencible?
· Ay! por buscar la vibraeión que flota,
1
. .. macabra,
El suefi.o absurdo y 1a Y1s10n
Has disloeaclo el sentimiento y-rota
La yerclad en el arte ,Y la palabraPoseiclo de histérica, facundia
Y de jnnoble iracundt:a,
Has dejado apagar f,a gradas luces,
Has dejado morir an:Sias qu~r~das,
En lfll Yicio :de oncl¡is ·honuc1das
Y en la duda de trágicas faút:es!
¿ En dónde ,está la "dignidad,"- el faro
De tu propio valer .\' tu aHiecl río?
·En dónde está e.~,a lámp-ara? ..... -Xo arel€!
Í&gt;-e tu conciencia en el altar racío,
Dejó extinguirla tu paEión cobarde!
Y-blanco ele la insicliaRies procaz -ante fos cliosies rotos
Y aplaudes tu dolor )' tu perfidia!
La elariclad del deshonor delata;
En plena luz, los miserables gimen;
Siempre la obscuridaEl encubridora,
8irv.ip rpropicia al cr.imrn.;
Y en J,a. tiniebla de tu ser, ahora,

EL MUNDO ILUSTRADO

Por aplacar lus loeos apetito.s,
Inútil es ·que á Babilonia auudas
Corno á madre de tocios lo, delitos:
Babilonia está en tí ... tú eres, á un tiempo,
rrraición y vicio ..... Bt1Itazar y Ju das!
Mirad! .. . el mismo có~mico equi,!·ibrio
Q.t!e sostiene los átomos tompactos
F.n la armonía inmenrn de los mundos,
O en la rncreta \' id·.t de la muerte;
La misma innata. intima inf.!iiencia
Que hace que ei' débil huya del mís fuerte,
Buscando una fatal coexistencia;
Ese mismo pocler ó fuerz,a muda,
Núeleo de Yicla ó foco ele pasiones,
Haz de dolor ó carmen de ptaceres,
Es ,el ª~Iaelstromº' de incognoscible elíptica
P-01· do "ab eterno·• ruedan
Indivicluo:1 :r pueblos y naciones,
En marc:ha apocalíptica!

II
Yed,l'os marehar: el niño ya. no busca
El dUlce y tierno y maternal regazo;
Con una audaz precocidad ele hombre,
Rompiendo de la infancia el tibio lazo,
En vez del chtlce almíbar
Conoce ya las heces del acíbar;
Sueña efi la lucha, en los placeres sueña
Y eu el primer umbral de su camino
Como una dél&gt;i1l· guija se des1peña !
Y el -amor-esa llama que confunde
En una sola fé dos corazones?
Ya no incuba la dicha y la modestia,
Hoy es audaz, lujuri~u besja
Que agoniza en un i;:uelo que se hunde:
Abierta ~ti la verde celosía;
Un flechazo de. luz rasga .Ja umbría
Lobreguez de la cimara secreta,
Como un nimbo c'Ie luces de Bengala;
Mas no flota la escab
Ni ansiosa agu'llrda en e1 balcón Juliet-a.
Achmtro, $Obre el muelle,
Rojo diván de rico terciopelo;
En la mano la copa del champaña,
Que, al cleritamarse, en el tapiz sal,pica,
Está m1 Adonis macilento y frío.
Cuya alma, enferma ele m aldad y hastío,
Como su &lt;:uerpo mlÍ.sero claudica ....
Y )a hermosa beldad su oro premia
Y al besar, con la púrpura
De -sus labios, la copa de Bohemia,
Do]' eloneel faciturno
I..e. hipocondriaca languidez aliYia
Y extiende, &lt;Como un pájaro nocturno,
De su abrigo de ,pluma el ala tibia . ....
De -su túnica regia ee despoja
Y, enfrente de la lµna reneciana,
Donde frrailia la imagen incitante,
Aparece, de$nuda y palpitmlte,
Como una diosa de la eclacl pagana ....
Y acaba el "fiat lux! ...... ''r tras 1la dura
Jornada en que el dolor placef remeda,
Un girón menos en el alma queda.
Ji{ás son1bras -cubren á la selra obscura
Donde se pierde el corazón opreso .....
Y en aqueHa ideal boca de Yirgen,
Digna de la plegaria y la ternura,
Se estampa un bes.o má, .... ¡trágico bes&lt;0!
rrriste calleja, húmeda y sombría,
Inquieta. soledad, Yulgares ca~as
De muros agrietados,
Encorraclo farol que parpadea,
Con fas intermitencias de un beodo,
Y da, ,con sus fulgores mutilacloo,
'Tonos ele sangre al removido lodo.
Abajo: el sucio fondo ele la charca
Cortada, á trechos. por fugaces huellas;
Arriba: todo y nada, lo que aba rea
Un cielo sin color y sin estrellas ;
Y en el dintel de puerta envejecida
0

Un bulto informe de muj er, el rc.~,to
De un alma en el naufragio ele la vida;
:Miserable, nocturna cal,!ejera,
Que al primero qu e pasa
Se ofrece . ... para todo lo que quiera!
Póbre flor, sin aurora.~,
Juguete vil cl'e LL lujuria imligna,
Que s1rn pesarr:s cuenta por sus horas,
Y en su dolor eterno,
Corno herida paloma. se resigna!
La m,irada tornad, ve.el cómo impera
En su pal•acio la Arnricia artera:
Amplio sa!?óu, henchir.lo
De eofocaute gas ,v d e tabaco.
Que .11uhlan el ambiente empobrecido:
La multitml an~io.o:a,
En cuya, faz el Yértigo
La exaltación de la demencia estampa,
Esperando el oruculo temido
De la falaz fortuna ó de la trampa;
Y eT joven y el anciano,
El potentado ,· el humilde obrero,
Unidos j ay! en fraternal comorcio
Por la Yoz argentina del dinero.
Y tras la brega. imana
Y ante el tapete, encubridor &lt;le ahismos,
Como la mar y la e!:=peranza, verde:
La palidez eontrita del que pierde
Y Lla. triunfal sonrim del que gana!

III

Y ved á las na,cione5! .... mareha. opreso
El pueblo á su Calvario ele amarguras
Y han1briento dobla la rodilla, al peso
De tantas armuduras!
Elu vez ele los arados y del tajo,
Surca el cañón la abandonada tierra
Y está el pueblo siu pau y sin trabajo :
})ere hay en los graneros proyectiles
Y-por salrar la honra de los pueblosLos reyes tienen l)ÓlYora. y fusil~!
Palla el aire oo el fondo
De los e11rare-ciclns subterráneos
Donde lasi rna:,:s oprimidas gimen;
J,a fiebre del dolor arele en los c.d neos
Y surje de lo hondo
rna. fatal nec~idad ele crimen!
Raza~, c.'tn3c1,clas de vivir, combaten
Y se lmsc:an y a.coohan, ,con sigilo,
De uno á otro he.mis.ferio.
K o oo oye de la paz e,] noble cántico,
Ni hay d•el Ira bajo el conforlaute aeopio;
La sangre mancha el abundoso Xilc,
Ha enrojecido el agua del Atliíntü:c,
Ha despertado ha~t~ al Celeste lmpecio
De su hondo s11eño el.e abyección y opio;
Y desde el corazón, frío ~r artero,
De las rocas británicas,
-De la Conqui la sempiternn ªmater,"1.. retencle ahogar al bélieo bóero,
Al bóero irnmortal, de ansias volcánicas,
Que acabará cuando el volcán no tenga.
Ba5e cap·az de so~tener su cráter!
¿ Ko dsteis sucumbir á losi infieles
A la alta. tra,dición ele sus laureles?
Y YiYe aún. tras época ominosa,
.
La que fué un tiempo lbérica famosa!
¿ E1n dónde etitán Daoiz, Yelarde, Riego
Rspa:rtero y Serrano'
Caractctres &lt;le luz, almas ele_ :fuego?
Qué se hic:ieron las épicas jornadas
En que triunfó la espada por ,la idea?
-Cahezas, Dos &lt;le Uayo,
Valencia, 1\[anzauareg y Alcolea?
Ay! ril Yalor, al sacrificio au!su.;to,
A la ignorada abnegación heróica.,
A la fe noble y a,] deber ele! justo,
Han sucedido: indif.e.rencia estóica,
EJ plaeer muel,Ie, la virtud &lt;l&lt;&gt;rmido
RI femenil ealor y el insaciable '

�Domingo 30 &lt;le Diciembre _ite 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Amor •l yo .. . . Imperator de la vida!
.Super::ticio .. a grey: aca:,eo espe_ras,. . .
En la embriacruez que á. tu conciencia sitia,
Al blando sm~ del mandolín sonoro,
Que Apolo te hable, por la voz de Pitbia,
En su trípode olímpica ele oro?
¿ Juzgas viento de fronda el arrebato
De igualatoria lid? ... .
-Jónica:; sienes
El p-atriotismo ungió!. .. Y audaz opuso
Contra el brazo opresor de Pi,istrato
Su triunfadora rebelión Clistene,!
:.\fas sin brújula vas y fin objeto
¡ Oh multitud raquítica. que Esparta
Hubiera despeñado del Taigeto!
¡ Oh pueblo Jegen&lt;lario de otra época,
Digna de la -exi:::itencia y de la historia.
Digna del Sol y del laúd de Homero,
Cual la &lt;le aquel emperador guerrero,
Que hizo un astro inmortal &lt;le '-ll exietencia
Y paíleÓ, en elíptica {le gloria,
Desde :F'enicü:t al cauclaioi'O Ganges,
Yietoric:as la~ i.irmas y la ciencia!
IV
Y allá van, tras gigantes e~pejirn1os,
Individuos y pueblos, deliranies
Al choque de enconirados fanatismos!
Y lo3 intranégentes de 1a vida
Son los mismos aún: los judaizante~
Que á los graco~ yenclieran al Sena.do;
Son los que-------&lt;;in la m.ás,;ara, de EdipoEn Queronea las frentei-t
Indinaron rendidos á Filipo;
Arquitectos de sombras y ruinas
Qu,e al mismo César sin rubor trajeron,
Feroces Catilinas!
Los que-al concierto imuen.::;o de los mudos-X egaran á 1a ciencia en Galileo;
Los que, al concierto inmenso de los mundos,
De las transformacionea de ProteoA Sócrates brindaran la cicut&amp;,;
Los que engendraran, tras de lucha. airada,
Cual sangrientos apóstole~, de acere,
A Luzbel hecho hombre en Torquemada;
Y á ~figue1, el aric.:íngel miliciano,
Hecho verbo flamíjero e11 Lutero!
Y habrá. ele ser igual, el triunfo, acaso,
De Grecia ó Macedonia?
Si hondo ,aquilón la libertad conmueve,
¿ Reinará igual en la- inmortal ..Atenas
El verbo demostino que el aleve
Silendo de Filipo y sus cadenas?
A la faz de individuos y naciones,
¿ Serán lo ruismo César y Pompeyo?
¿ Lucanos y Nerones?
Contra la misma máquina que ha sido
De redención y paz liuupio ,enero,
¿Xo se leYanta, en iracundia ciega,
Demoledora el hacha del obrero,
¿ X o-del Derecho en nombreA .Ja vanguardia de la innoble brega.
Armado del puñal y el explosivo
El Anarquis.m.o, nega~ión de todo,
Al invocar la libertad sagrada,
~lancha la libertad de sangre y Jodo? ...
V
Escuchad el clamor, hondo y profundo,
Que de 1'1s multitudes ,e leranta,
En guerra contra el eieao y contnt e1 mundo!
Kadie la fé del pon·enir saluda,
I':!IB la tenaz desolación que can ta
Las trág:\cas estrofas de la Duda!
Oid el eco del dolor hurn;a.no:
ª-¿ Cómo po&lt;lrá. fructific-ar en ~a
'fierra, inundada para siempre, el germen?
La fecunda labor jay! Eerú. €u -vano:
En esa tierra, en que los miarnnas duermen,
nieamente crecerán J.a:;, flores
Blan~as, pero lefa les del pantano 1
''En el roído muro sólo arraiga
La tris!~, inútil yedra .. . .
Én bal.&lt;le frotareis perpetuamente
La cristalina, pero fah,a piedra,
Buscando en el,la el prisma durodero
Que haee en el diamante verdadero
De un átomo de luz un ascu-a ardiente;
Aunquo Ja falsa piedra también brilla,
Al soplo nada más de vuestra boca
Yol rnrá á ser la misera ble arcilla.
"-Después del golpe del martillo, al fuego

r

Voraz y calcinante de la fragua,
'fornará el fierro á natural dunza;
De la cú~picle altí:-:ima la roca,
~o ha de l)l'indar el agua;
Que si en la piedra de la" cimas choca
El mazo, dirigido
Por vu1c1hlico múseulo que cri:5pa
Los nen·ios del atleta jadeante,
En vez Uel agua brotar:t la chispa
Débil v pasajera de un instante!
"-ImÜilmente es.ca1areii- la sierra,
]~n pos de la riqueza codiciada,
Si no eneontrai;i., al ese-abar la tierra,
En cuyo c1auftro maternal esconde
Xaturaleza pródigo tesoro,
El anch 1 veta mineral, en donde
f\rnja rno::. rrrano~ vírgenes el oro
-"Qué importa que el alambre, por el viento,
Como aéreo pentágrama, conduzca
Del uno al otro polo ,el pensamiento,
Si ,en su eléctrico soplo alm no lleva,
•
A,l banquete de toclas la, naciones,
La palabra. inmortal de ''buena nuev.a?"
-"Qué i1nporta que el audaz obrero rompa,
Oculto de la tierra en las entrañas,
Con un chispazo la gigante mo1e
Y en llanuras eo1i-vierta las montañas,
Si no deja, siquiera,
Un átomo ele luz tras fJU camino,
Xi un .sólo pan á su ,afligida prole?"VI
Y ese trágico acento. e~a bla:-.femia,
De una riiina intelectual, presagio,
Es la ruda ame·naza de un naufragio
En que al deber el egoi::-mo apremia .. . .
Invade la ignorancia kt. Acadenüa,
Viven triunfante, la doblez y el agio,
Se impone aún sobre el saber la -espada
Y, en vez de ho,-:inna,-, místico sufragio
Brinda á la libertad, raza m-enguada!
Los bardos &lt;.:antan a,l color qne "se oye,"
A la música extraña que "se mira/'
A fas tang1b]e~ do~;~
De las Ji::.&amp;s "que gimen,·,
Al amor sintomando la neurosis
Y á la neuro~is engendrando el crimen!
Xo hay látigo'$ que azoten mercaderes,
El U!mpJo es antro de sangrienta n1ofa
Y al oficiar el sMiro manchado.
Ay! . .. no surge d€1 templo profanado,
Candente e,tio-ma, la viril estrofa!
o
.
'
En me&lt;lio de -arraigadas bramas,
Sólo se escuelan hondas el'egías :
)Iurió el numen de Píndaro y Tirteo!
Oid la ru,i.sma voz, la que en obscuro
Calabozo arrancara á Galileo
El )!iserere de la ciencia . ...
-"ábjuro!n
-"~~bjuro de la rnngre poderosa
Que nutre y fortalece mi organismo;
Del anhelo de acción, debilitado
En la pereza muelle en que mi= enhebro,
Víctima de mí mismo!
Del santo amor que la ventura labra;
De fa chispa pensante del cerobro
Que constela su luz en In palabm.;
De la conciencia, singular tributo
Que en la infinita creación pregona
La •ltitud de lo, hombrea sobre el bruto]
-"Abjuro de la obsrnra ley divina
Y de la ley del hombre;
Abjuro de la ciencia y del progreso;
Del plac-er santo y del placer impuro;
Del mi.:.mo pen:-:amiento que germina
De mi cabeza en el cri~ol. ...
-"Abjuro!. . . "
VII

¿Y esa e3 I.:.1 lIU~IAXID...iD? ....
-Jamá-:, mentira!
Esa es la voz ele la ambición fra.::;trada ....
Xo es la Yerdad que efüeña,
Es la infffna-1, doliente carcajada
Del eterno Luzbel que se despeña!
En esta evolución, inextinguible,
Ardua labor del hombre
Que, aun morihunclo, crea;
En la lucha teruible
Del verbo y ele! saber con la ignorancia
De la fuerza bruta1 contra la idea;
Kacla pera la cieneia es imposible,

la constancia!
d ~a con la ciencia l
Cnano,
fl: t
'
la anti oCYiiedad •y e orec1en
e
n.yer
•
Renacimiento condensaban so 1o ' .
.
El pro(Treso no má: clentro de _Emopa,
Hoy,
la vida umver:::al al be~o,
Beben, ele polo á polo,
.
Los pueblos todos en la nmma copa
El raudal del pro¡¡i:eso!
.
.
Ayer la proclucc10n tuvo su lmd~.
El brazo individual que desfal!ece,
Hoy, al rugir de la..s po~,entes ~muas,
La industria á la3 nae1ones aba~teee,
y el mecánico esfuerzo ha tr~mforma&lt;lo
Al fabricante, de hábitos exiguos,
En regio potentado
Que opaooría el fausto ~ne ostentaban
Lo 3 magnate,g ant1g~10s .
. . .
Aver era la ciencrn. el pn~·1leg10,
El clon de los t,,l,ntos super10re_s,
La perla negra del collar egr~g10;
H oy es Ja cie~cia popular y rige
Súbditos y Eenores;
.
Vfre en La tierra y en el mar_a1rado.
y entusiasma su oráculo ó aflige
Al hombre y al Estado!
Ayer ]a antigiiedacl :~ lenntaba
Sobre la adusta trad1c1on y el hombre
Por con.oorviar la tradición luc-haba;
Hoy el anhelo inmenso de grandeza,
De bienestar social, muere y meJora
El imsia de vidr, como la aurora
Feraz de los otoños.
Los árbole~ enclenques endereza
Y convierte en ramajes los retoños!
Y &lt;le Jo, aJLtiuiledacl-antes rehacía
A la escuela ~ al libre pensamientoLa libertad fn&lt;lividual emerge,
Y la igualdad política oonciona_
El credo ele la nueva Democrocrn !
· Qué importa, pues, que la doliente noche
E:x\ienda su sombría Yesitidnra
Si, á los fulgores del naciente día,
La flor abriendo su pintado broche.
Perfumará más cándida y más pura?
, Qué importa, que los fuegos del esl
Lo'.;; esmaltados pétalos inmolen
Si, en las nítidas alas ele la brisa,
Vuela, hasta otras praderas,
Lluvi" ele oro, el fecundan te polen?
En el&lt; Orbe, de que es ar&lt;illa frágil
La que juzgamos Tierra po&lt;lerosa,
Siempre h&amp; triunfa&lt;lo el batallar criiento:
El grande, el apto, el poeleroso, el ágil,
En fuerza, en ,oluntacl, en pensamiento!
Pero la lueha es santi
Cuando redime al mundo;
¿La sangre, aca.:.o, ·no es bauti:-.mo humano?
¿ Xo hay llanto aun en las horas de contento?

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.

La mujer innwrtal cuya ternura
Los horizontes d,e la. vida enciende;
Frente á la que se venele
Y, cual reptil, engañadora esconile
El veneno que inyeda,
La mache, nido &lt;le virtud en donde
Dios la bondad universal proyecta!
Frente á Napoleón, atando pueblos,
Coronados de lauros y de espinas,
La abnegación del moscovita heróico,
La gran Moacou, la capital ardiemte,
Transionruada en ruina~!
Frente á Marengo y Austerlitz y Jena,
De Waterloo la rota, y el monólogo
De un oodáver viviente en Santa Elena!
Hidalgo, el noble corazón sencillo,
Por oodiruir •1 inclio, hecho Crndillo;
Y Wáshíngton, creando lás serena.s
Libertades de un pueblo procligio,o,
Al romper las británicas cadenas
Qne ataban al coloso!
Frente á la viaja Roma del Papado,
Y de la liber!Qd oprobio y muerte,
Garibaldi inmortal, genio y solda.do,
Italia unida, libertada y fuerte!
Frente á la hambrienta furia mu.sulman
E1 valor que el peligro menoaprecia :
Grecia e'Ilsefümdo á la familia humana,
Byron muriendo por la fe de Greci&lt;a !
Frente á la., hordas del Imperio Chino,
Histéricas de opio y de rngancia,
Las ju.stas del •aber y &lt;le la industria,
La llllive.rsal Exposición de Francia!

d;

VIII
El e.,píritu fuerte no desmaya
Xi habrá ele sucumbir, mientras que haya
"Gn átomo de luz en la conciencia,
Lna sola creencia;
¡\fientras, al eco san to de alegría
De un infantil y purpurino labio,
Loo madre sonría :
~Iientra.s-,i la opulencia y en la inopia,X o pueda una alma buena
Sentir completa la ,entura propia
Cuando la nubla la &lt;lee.gracia, agena!
Mientras loo.arquitectos de la nad"
A._caudil1en la turba en~~ngrentada,
Si al estallar el proyed1l-que prenden
En su clemencia de acabarlo to&lt;lo,Sucumben los honrados en eli pue..;to
Que otros grandes apóstoles cleñendeo,
Intacto y puro sobre el mismo lodo!
i rientros con lra el poder ele alti rn testa
Presienta la asombrada tiranía,
Una voz de condena 6 rebeldía
Ln ~lo grito ele viriJ1 protesta{
Y mumtras pueda el hombre eniancipado
Contraponer, en el turbión airado
Fr•nte al que siega por destruir. 'el noble
Batiallador, potente como el roble
Y humilde en el trabajo,
Que el surco abre y la seruilla siembra,
La fe en d cielo y la mirada ahojo!
Frente á la torpe 11embra

•

Friente ele la comuna-ese com.eta
De cauda tormentosa,La cívica República, la hermosa
República de 'fhiers y de Gam betta !
Frente al Reino de bélicos iD,Stintos,
-1lás sagaz y maligno que guerreroLos campamentos, de escarlata tintos,
Que con sru vida &lt;l€fendió el bóero!
:Frente al antiguo suelo mexicano,
Eslabón de la ibera aristocr-acia,
Gu.arida de famélica teocracia,
Núcleo de fratricidios y renco.r,es:
El viviente clamOI", inolvidable,
De la hunúlde Caunapaoo de Dolores;
La Libertad que to&lt;lo lo transforma;
J uárez dictando, en Sinaí glorioso,
Las 'fablas de la Ley de la Reforma;
Y el toque de "¡ Adelante!"
De aquel mismo inmortal clarín tle guerra,
-Heraldo d~l dered10 y la victoria :La voz de paz, ei géne:;is de glori,a
Que &lt;lió á la patria sant~s energías:
La obra inmensa de Porfirio Díaz
Que, con el Siglo, canblrá La llistoria !
Frente á la ciega multitud ignara,
Pas-teur rasgando los ignotos Yelos
Del co~os invisible, con avara
Ansia de bien y de oober; lia ingente
·
LabOT de Humboldt y Litré .... y el genio
Del gran Lesseps, meret...-edor de al tares,
Aun más que el de 1Ioisés brazo potente,
H1mdien:do tierras y estrechando mares!
Los modernos Colones del planeta,
Sin miedo ,a] mar ni al iracundo J~olo:
Vanguardia del humano penrumiento,
Cuyo inmortal y &lt;lligno monumento
Son las blancas pirámides del Polo!
Como el bramar del h uracán-ve.stiglo
Que no ha -de dom-eJlar terráqueo yugoEco infinito ele] dolor de nn t:liglo:
La voz de Vidor Hugo!
Y de Fouriér y Sa.int Simón delante:
Frente á la voz del Karl ~larx, teruida,
La creación magnífica, raUiant.e,
Derramando calor y luz y vida,
-Del infinito incognoscible al beso;La universal fra terniclad del justo,
Augusto Compte y su apotegma augusto:
Ai\IOR, ORDEN, PROGRESO!

IX
Tú-"esclavo Tedim.ido"--que !?f!ntías
El látigo azotando tus esfi"ldas,
Y &lt;le tus propios hijos,
Pecl.azo,s ele tu aer, no disponías;
Inclínate renfüdo ante la tumba

FlL MUNDO ILUl!TRADO
Del Siglo del Progre,o,
Y llevas en tu frente de alabastro
Del !-iglo que de Lincoln escu1.: hara
El a,tro de la "Fé" que a.bu.renta duelos
El "le\'{mtate y anda'' del opre¡;o;
Y del amo-r universal el astro:
rru que puedes curar la.s füllil.rguras
_rrú-''enfermo" ,,acilante--que llevabas
Y de bábarno untar los corazone3
El incurable mal en tu organü•mo
Y d1.: rramar la pena ó las vent.urns
Y, :;in la Fé ele Job, -.ólo alentaba::i
Con tu estigma 6 tus altasi bendiciones:
Repul~ión y piedad para tí mismo;
Tú, que----como ninguno
Alza la frente a-1 cielo,
De lo~ cimientos ele tu Igle.•da-has visto
Ya no tendrás m.i~rias en tu duelo
En tu• débiles hombros.
Ni &amp;erá tu &lt;l,estino la mi,.eria :
Tan1balear la religión del Cristo.
Be-nclice ú Li~ter, de la ei-encia orgullo,
Hm1dirse el mundo antiguo y levantaroo
Lin coln-libertailor de la materia!
Otro mundo ü1mortal .en su.s es·c:ombro::;
-'I1ú-·'obrero·' de -las sombra:, que pasaste
'fú has sido campeón le-al y bue110,
Tu juventud ,en honda catacumUd
Pen,ador, &lt;liplomático y artífice:
Y, al ~ón del mi~mo golpe, noche y día,
El
siglo naveg.al,a en mar airado.
Debujo de la tierra te inern,t.aste
'fú has ido con el Siglo y has Mlvado
romo en tu propfa tumba;
El legado de Pedro!
Oye el rugir inmenso
¡ Oh gran Pantífice!
Del v11por que la. máquina conmueve,
Alza tu mono de marfil, cual lirio
Paro exhumarte á tí: ,qut nHt tu ~n'(;ienw
l'áliclo y puro; y coneencliendo goocia
:En el ara del 8iglo Diez y Nueve!
A réprobos y ateos y creyentes.
Tú-•· pro.::;erito·' anhc:ante--que veniste
Unge----con la bendita DemocraciaEn pos de .abrigo &lt;lef&lt;le extralla!=- tierras,
Las almas y las frentes!
O d-e tu patria perseguido, huiste:
Tú que has dejmlo allil ... tu pensamiento,
X
Lo~ bueno!' :::érei-t de tu ho-31.1r bendito:
Acia.ma el soplo eléctrico que puede
Llen-1rle-s, nada. 1n;ls, :Siquiera un grito,
¿ Ha muerto el ldeal?
1.'na sola palabra de ternura
-Jamás, )Ientira!
Dt:,! alma del proscrito!
Hoy es el Ideal aun má.s potente,
Pero no va---como antes-rrú-'"manc:ebo'' robul:JtoSoñailor y risible "Don Quijote,"
Que huyes de la pobreza
La lanza en ristre, el rocinante :al trote,
Y te e,pantas del tiempo y la ili~tancia
Enderezando entuertos, eunl le pinta
Y que, no obstante, a.lientas ambieiones
En su obra simbólica Cervant&amp;;
De poder y de grandeza;
Ya no €S el "Don Juan" de la Comedia,
Armate ele valor y de cofü,tancia,
-De la virtud esoornio y carieajad.aImita lot1 gigantes caracteres,
Que lleva en el acero para cada
E.s-cala, con te86n, las altitudes;
Aventura de amor, una trajedia;
i'!Iira cuantas columnas de mi,llones
Ya no es la ilusión que nos abisma:
8e pueden lernntar con '"alfileres,''
Anhelo de loo sneños intangibleo•,
A la .::,am bra no más de las virtudes !
Del cielo azl.ll, del irisado prisma
Tú-·'nación ., mutila.Un-que en e1 jul'go
Y las aspira.cione;; imposibles.
Voluble o engaño..;o de -la guerra,
Fuiste presa abatida del mAs fuerte
En este Siglo-lírico y guerreroY perdi,te, al empuje ele la suerte,
El Ideal es la "verdad" soñada
Con un noble puñado de tus hijos,
En Jo "bello," lo ''bueno" y "vierruul-ero."
Algún girón querido de tu tierra;
ApJaude loa triunfales reb,,liones
r¡ Y bien caído el que, al luchar, se abate!
Que son-como c11ntara el valeroso
En que los pueblos mártires recobran
Poeta de los "Gritos del Combate,"
Su libertad-per&lt;l:ida en la ConquistaAl mi.::;mo ronco són ele ]o;:i cañones!
Con su mareial •oento de Coloso
1'
sn Jira inmortal que centellea- :
Tú-indiana ·'tribu''--&lt;1ue en la sierra abrupta
'Trueno y rayo ija yoz, e1 arte ariete/
Tus tradiciones ceculare:- guardas
"La Ciencia espada, temrpestad la idea,!"
Y vive::; en tus viejas tradicione1.1,
Como. llllla. momja, !leca é incorrupta,
!Oh esclavo redimido, enfermo saru,
Del tiempo el-e le►-i gran&lt;le5 Faraones.·
Obrero libre, soñador sereno,
Tú que has mirado el polro de loa ;iglos
Mutilada nación, nobles monarcas,
Enten'.1.r tus gr-Jnític-a8 dei&lt;lad,t.s
Y espiritual "león," hábil y bueno;
Y sobre los palacios de tu ooza
Grandes y mi,eraMes de la tierra,
Crecer, con otra raza, otras ciuclade~
Con la esperanza y el dolor en guerra;
Que ac.a.~o el penenir t.am bién derrrnmbe ·
!Oh humanidad que, en Siglo gigantesco,
Loa pocos de los tuyos que vinieron
Entre la dicha y la desgracia, giras
Tu:.. lineamientos y tu ié perilieron: '
En un eterno círculo .dantesco!
No loa esperes más . .... ¡Yen ó sucumbe!
Yolvecl la vista atrás, en donde bebe
Yosotros---¡ Oh "}Ion-arcas y Señores!"
Raudal inmenso &lt;le consuelo el hombre,
-}Iagn&lt;ínimo:--, idiotas ú opre.::;ores-Al ver que ha ido por füstinta y grande
Que Jrnb1ais ele la justi&lt;.:ia y del civismo;
Ern mejor el Siglo Diez y X neve!
.
Los que us.iis, srin medida de un "d.erecho"
La duda mata, más la fé ]e,-a.nta:
Que os diera el mismo Dios ó el Dios del "Hecho,"
¿ Qué es el valor sino el dominio augu~o
(Que para herir derechos es ,lo ruiemo ;)
Sobre el temor innato á lo que espanta
Yo-..otros, de la etitirpe cl,e tiranos,
¿ Qué es la felicidad stino h,, santa
Que perpetuais la ineptitud ó el crimen
Resignación del justo?
Y 110 pem~-aü:; que wn vnc5-tros hermanos
Los que vne;:;tra.s erg-á::ttdas oprüne1,1:
Y si escuehais, aún á Galileo,
Lo, que del pueblo manejai&amp; Q,a. suerte
Exánime y doliente, en el obscuro
Vinculada á la vuestra; y en el puesto
Cala bozo inferrn.l clamando:
Reail les imponeis á vuestro:, vá~1tago1::,
-"Abjuro!"
Aunque ellos traigan-grey qne se desquiciaHaoocl que su ¡,alabra--eomo AnteoLa herencia ele los vicios ó ,el incesto,
De su mori,il caída
Ileeha pavor. demencia 6 estulticia!
Se levante, en reacción omnipotente,
Si creis en el credo del sencillo
Tmnsfigurada e11 cláusula de vida.
Fiuósoío errabundo cle Juelea:
Y al inm!enso conrierto Qc los mundo8.
¿ Porqué reinais á póh-ora y cuchillo,
-Que no habr:1 fuerza ni poo.er que innoveMatais la libertad y ahogais la idea!
C]ama.d, cual Galileo en su conciencia
Si crei9 en el cre&lt;lo de los hom bris,
Con la fé uni vcrool:
'
Y temei.s Jas vorcígines clel odio,
¡E
PUR
SI
1IOUTI!
¿ Porqué no record.ais á Hiparco y César,
La, fé de Bruto y el puñal de Harmodio?
Jfligue/ ]Jo/años Cacho .
Y tú-manso "león"---cor&lt;lero níveo,
Que tr11.Sciendes á esencia de los cielos,
Chiht1ah11a, Diciembre de 1900,

�EL MUXDO ILUSTRADO

Dooningo 30 de Diciembre de 1900.
Domingo 30 de Dióembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EN HONOR DE LOS SABIOS DEL SIGLO XIX.

menciollilndo los admirables trabajos de Le Verrier, Berthellot y Darwin.
Por último, el Proresor Don Luis G. León, ocupó 1la tribuna para referirse á los trabojos de los

La,s agn1paci&lt;;mes "Sociedad Mexicana para el
eultivo de laJS Ciencias" y "SO&lt;!iedad Alejandro
Volta," celebraron~¡ 23 clcl octua, en la Sala Wagner, una Sesión s-0,lemne en honor &lt;l:e los sabios
&lt;le este siglo.

tomaron la palabra la señorita Guadalupe Rodríguez, quien se refirió á los trabajos de Pasteur y
Li~t-er, menelo,:iwndo también á Koc.h, Virchow y
Roux, que son acreedores á la gratitud o-e la b1
m:anidad .
La señorita Dolores González García, habló de
los vi.ajeros y exploradores, citando en primera
linea á Livingstone, Stanley, Nanse-n, y no olvidándoae &lt;le And:rée, que habiendo ealido de Noruega en 1896, no e ha vuelto á s,iber de él.
La inteligente señorita :llaría Luisa Domín1-

VoJta.

De"Pués de oír la opinión de las respetables academias científicas de Ja capitaU, acerca de quiénes
han sido los hombres más not.ab]1Es del siglo XIX,
se encargó á la sellorita Raquel Simchez Suárez,
Secretaria de la primera. asociac.ión mencionada,
que hiciera un estl-ldio de los hombres qtte más se
distinguieron en los distintos ramos de la activi-

Profesor W. C. Rocntgen.

dad humana. La señorit.a Sá.nohez, cumplió muy
bien ~u cometido y leyó un .discurso que le valió entusia~i:as aiplausos.
A las diez en punto de la m~1ñana, &lt;lió principio ci~ acto, ante numerosa y d.i.stinguida concurr.encm.
Además del discurso de la señorita Sánchez,

Andre¡¡ Ampere,

gnez, ocupó la tribuna pacra hablar de las grandes
obras de ingeniería, realiz:idas en el siglo;
Muy inteJ'esante fué el trabajo de la. señorita
Raquél Oropeza, quien habló &lt;le loo g.ran&lt;les gobernantes, citando á Luis Felipe, Rey de loo franceses; Leopoldo I, Rey de los Be],g,is; Humberto
I de It!J!ia; Don Benito J uárez y Don Porfirio
Díaz.
La señorita Josefina. Ramos, leyó n.D..:1. memoria,
reliati:va á los astrónomos, químicos y natiuralis.tas,

Nausem.

grandes fisic-os: Vol ta inventrun.do su pila, Oer&amp;ted, Ampere, Arago y Fa.raday, rponiendo las bases paira el electro-magnetismo, tan i,e.cUI1-do en
d.es,cubrimrientos notables; Morse con su telégr~fo; Daguerre y Kiapce creando la fotografía; ÜH illetet licuando todos los gases; Bell y su teléfono:

Humboldt.

Edison y su fonógrnfo; Hertz, descubúend-0 &amp;us
ondas lllfilavillosas; el Doctor Roentgen admirando al munilo con su.s famosos Rayos X, y ,farconi, inventando la Telegrafía sin alambres.
La sesión resulltó del ma!)'or interés. pues fué
nna síntesis completa de lo m,ís notable ocurrido
en el presente siglo.
En nuestros grabados publi,camos l1oy los retratos de los l1!M ilustres sabios, á quienes se
honró en la sesión referida.

!.-Iglesia más antigua de Monterrey.
2.-Ln-go de Chapnla. 3.-Blaza de Cllolula. 4.....JEl "Pico de Oxioo.b.a" visto desd.e Rineón Grande.
5.-Lago de PMzcuaro. 6.-La Calzada de G-uadalupe,. 7.-Pnnorama de Sa.n Miguel .Allende. 8.-0eutro de :la. Plaza de' Mo:rielia.

Berlbellet,

Stanley

Pasteur.

,

�!

EL MUNDO ILUSTRADO

.Á LAS PUERTAS.
Poco tiem po antes del triunfo
del Crl:,¡tia111smv, cundla m1stenosa voz por el Mar iigco diciendo. Ha muerto el gran .Pan.-""'ichelct.

El siglo XIX fué bautizado c'On gotas de sangr,e y d'esciendc á la fosa envuelto en un sudario
tachon,ado .de man chas rojaiS.
Ha habido quince
millones d.e hombres fuera de la vida, pero aún
el siniestro caballero que guia al escuadrón apocalíptico, sigue agitancto -su estancfarte negro. Y
he aquí que repe11tinamente el ,e:spíritu humano
hace un alto pa1"a, eontemplar el nuevo camino que
á 0u p.a.so se abre.-¿ A dónde lo conduce ]a tiaID!a nte vía? ¿Ya al 1\abor ó al Crulvario? Y un soplo eon'Éolador viene á oreair, como 8u "lied" de
.tiecque r, 100 campos sembrados de cadáveres : e~
la luz &lt;le un Ideal triunfante que incendia estta
pálidia alborada, la luz de la Uienci11, gue traza
su signo de redención en ,el alma die una humanidad 1nqui.eta y n1eilante.
La Bdatl ~leclia desesperó y tuvo miedo: la
mue rte se cernía ::;obre un 1naufragio de almas;
e! arte e;s entonc--es una. pesadilla trágica, q11-e tortura á los cr.eadore~: yo he visto en un museo itaJi.ano, una cruxifieción que ca,usa espanto; el Crist-0, la Madre, la. Xaturaleza misma, son presas de
uuJ convulsión terrible: á las pue,i-itas de los monaateríos se agolpaba una multitud aterrorizada;
la ªdanza de la muerte," el castigo impneEto por
Dios .í !os pecadores, agitaba campos y poblarionCE: la terrible profecía iba á cumplirse : el fin
del mundo iba á libertar de dolores, de miserias;
(fo anigiustias, de visiones al mísero rebaño humano. Y la, ho:-tia. ~e ,e,levaba en lo interior de las
cat,edrales abi1ertas dia y noche á 1-a contrición general : ¡ Uiseric--ordia, Seño,r, Misericordia!
Sobre el fondo profundamente negro de esta noche sombría, había de cruzar la thiis-pa carmesí
de un incendio: Jn huma11id1ad, después de sentir
miedo, sentía cóle1-a, si antes se arrodillaba y oraba, ahora oo ponía en pie y amenazaba. la mane
que elevaba iel cruc-ijo, ie·sgrimía el puñal; y un
torrente de sangre se precipitó locamente, ame,
nazando inun(ltHlo todo.-Cuando el siglo XIX
iluminó con sus resplandores esta etapa., una nueya, vida parecía haberse inaugurado, y un sentimiento -de iamor animar todos los corazones. Hasta. sobre ilos fronto11es de las iglesias góticas se
habian impreso las tr:es palabras &amp;acramentales,
que iban á camb-iar los espíritus y á convertir en
. ángeles á los ho1n l~res: ¡Li bertad! ¡ Iguatdad! ¡ Fraternidad ! Trinidad ideal á la que la ciencia lw
arrojado tres pal,1bra.s aceradas: Ley de h erencia
Sllparvivencia. de Jos m,áis apt03J, Lu·cha. por la
cxi~ientia. Y ante fa aterradora revtlación, lo:
rnism0i3 espíritus que ahora se habían agolparlo á
las ptH:!'rtas d,e !os la.boratorios, de los talleres, dr.
las biblioteca~-en doncle quiera que ha ce su ora-

Domingo 30 de Diciembre de 1900.

ción el trabajo-como antes se agcillparon á ¡.,.
puertas de las catedrailes, quedaron también aterra-,
dos y se acusó á la c~eincia de in1postora y se
trató de cvucificarla .como antaño, al oue habb
proclamado la verdad á los oídos atónitos de las
multitucfos.
Y surgió otra vez nueva pro-testa, y la lira brilló nuevamente en las miradas y ,los brazo;s se
agitaron y las bocas eontraídas for'nmlaron el nuevo evangelio -de 'la muerte : Ya que el dolor, fo
miseria, la angustia, son inevitables compañero::
de la vida humana, hagamos añicos esta vida
ahogue-mosi todo germc11, extirpemos todo aliento; el sepu!l,cro es . la felicidad, la nada, la ·solución de todos los prohl.em.as, "au.orkos!"
Y la
chi~pa fué pronto incendio, y el asesi nato fué
alzado sobre el trípode de una doctrina como
inevitable consecuencia de una Fe á la in'versa.¿ Así, plLes, todo ha -concluído.-E,l FroQTeW la
.Hsperanza, la Justicia, pa]a.bras vanas en° el :f~tal
desenYoh-üniento de fa humani&lt;lad, en su carrera
eioga á travéa del tiempo?
No, mientras el l\Ial lucha tenazmente-, el Bien
trabaja por re:mediar,]o, y .sobre cada herida la
gran co!um11ada, la Ciencia, derrama su consolad~r bálE1Jmo. P.ara ella, el siglo XX es un bienveinclo; ipara ella, los horizont~s se dilatan ~ los
espaicio9 €e iluminan; para eUa, Ja humamdad no
e.s la irre&lt;lc nta eondenada á arrastrar pe.%.da cad_ena de ,esclarn; para ella, el hombre será libre;
libre, no del dolor, no del ·snfrilThÍento; que son
inherentes á la vida, que, libre de las fuerzas que
parecían tenerle siempre -a.tatlo, libre del yugo del
medio, de fas inflexibles leyes de la naturaleza,
libre, no con la libertad retórica de una palabra
eserita ni con c.1 alarido terriblle d-e un zociferador
armado, sino con la libertad serena y tranquila
de una labor lenta, persistente, agl.omie rada, que
va amontonando mmtcrialeB ¡para el bie-net-irnr (le
la especie. Y e:::ta es la tarea qtLe- se impont:: el nuevo siglo.
¿Problemas? Sí, muy hondos y muy trascendentes; ;p roblemas ,sociales, que son los que apasionan, los que· conmueven, los qllle agitan a tod;u:
las actividades: el prob-Jema. de la pobíaciór1~ el
problema obrero; el (problema. de los productos
á bajo precio, facilirlhdes de persistencia en la
vida, de desarroJlo en, los energías~ de diS:&lt;:iplina
en .el e¿fuerzo; el gran prob1ema de la educación:
ya que todavía la láa1,para de la. et&lt;cueJa tiene "una
boca que soipla," y .el problema. del Dereoho, que todavía tiene una sombra errante s-in
patria en el conmovido territorio del viejo
1nundo.-Y el siglo XX .posee abundantes maLcrial es ; elementos bastantes para a.cuid..tr á la
gran obra. Lega .estai agita·da eenturis. abundante cooecha de sinüenite sana, á ca mbio de
alguno-s granos malos: ]as futuras flora,ciones
¿ arrojarán aún rooas negras ?

Mortero Mondragón.

I
Domingo 30 de Diám1hre de 1900.

y · á la tarea! Que no d"38rte ni nn solo solfü1do
.I
del campo
ide b11t-alla, que no se a h o~re u11-. so"] o ,esfuerzo en el talLe·r, que se e{,'OilO\n1ce. ~-n áto!:10
,d,e enero-ía que realice cada hom:tn·e su fuñc¡on
impere~l;ra, dentro de esa estuecha ~üli&amp;arW.ad
qu,e une á todos los gérmenes de la crea.c1~n y que
Jiga la, nebulosa y la oruga. Sobre ]a cubteri:3-- -d2l
incansable '·st€&lt;trner·· ' r esuena la voz de ahen,to;
la que vigoriza y tonifica. El Progreso eE:pera que
cada hombre cumpla:&lt;:011 su dleher.

&lt;:arios .l)ia,: .l)ufoo.

PRIMERA COMUNIÓN.
A las niñas Lola Echenique y Luz López

La pequeña capilla respland~ciente como un
ascua &lt;le oro, en los mrnros, gwrnalda.s ile garde~
nias esparciendo En aliento desmayado, arriba el
órgano desgr-anánao~:ie en tropel de notas sonoras.,
el altBT pe11diclo ie n brumas ele incienso, y €n aqu el.
fon.do Ja nQlta tie11ia de las dos a.]mitas a,lzando
su 1)leo-aria al cieilo.
Suefio.s bl-ancos, buenos sueños de la edad d,e
hi inorencia que caen eobre 1e-l egpÍ'ritu -corno un
rocío benidito, cruzan con ala. de ángel la diáfa na, claricliad de la mallamL
Las dos niñas han salido de la. caea mm.y tempranito, 11,evan en sus labios y en sus frentes las
huellas fre&amp;c-as d.e ,los besos maternales, iSe han
rpuesto s11 Yesti-do Manco y se han prendido el
ligero velo. Y ahora se acercan al altar, lle.va nOo á Dios ,sin ofrcn-cla, su alma b!ianca como su
vestido, su primer día de vida que se aib re como
un lirio en el vaso de la Fe.
¡ Yestidos blancos:! ,sínubolo de la inocencia, manto de -s ueños castos, que llevas en bus pli,egrues caTicias y lágrimas, bien bri.Jl,aste a.quelfa mañana en
la pequeña capilla resplandeciente como un ascua.
Fulste amor, fuiste esperanza, fuiste nido de promesas y reguero luminoso que une con Dios las
almas de las madres.
Y un 3nhclo infinito se apodeTa del espíritu,
un deseo de que a'qu.eHa blancura no sea nune::i.
1uan-c:-ha-da con las swlpicad-uras &lt;lel camino: que
sea sienupre blanca vuestra vida., oo-mo vuestro
vestido, como ·vues:.tros sueños.

El viejo Tiempo ex-tenrlió su anchos ala,; apoyó
los braZ-08 sobre J,i fuerte guarlaña y !me &amp;! tranquilamente:
-Esas "las de la ebea-nidad que fllamát¡, años,
caen, cual estrnendi06a -catara.ta, die lll.Ila iánlorra eeleere, mohonada de briilantes esbrellas, q''tabarca
en m 0os ámbitoo del fiTiill!mento. En
fon-do
Sf. destaca, con oega,dora luz, la antoreha
néfica
y radiante que da ,Ja a.nimación y ,el gozo , a naturaueza y que llamáis el Sol.
,
Esa catarata trae, con su impulso iJesi,;tible,
á [a tierra, todo eil vjgor d,e los geres, ,con sus
irio tornast&gt;lados, los gratos ceUajes de l esperanza, que embelesian aJ homlbrn; pero ¡a¡ l con su
em¡puje coloo,J todo lo arrastra consigo: o mismo
la materia que el espíritu, fo mismo el h-0m bre que
sus obras, lo mismo la iniquidad y
justicia
qu,e las adrumaciones de la gloria.
T&lt;&gt;do cruetla con sus olas tu.muitnooasi um abiism-0 insondalble y al]l]í .se d:eshace veloz4ente; sus
elementos .., disgregan y evapora11 anl¡ un soplo
irrisis+..iblie y .e terno; pero esos -eleme~tpts vuelven
otra vez á conde.nisa.roo en J.a altuTa pa'.rlt. engrosar
de nuevo el torrent,, de los añoo en su fta.rafa de
origen. Por e:so el anclla, ánfoTa
nunca s-e
agota; po,r eso la larga suresión de loo sigloo seri
Df:'rp~t.1.1arm1ente renovad:a. ¿ Quién nje que ~ tl
grantO.ie, -el sobf.:rano Espíritu-Dios, e!l e sost·e1~e
~s11 o'!Jra inmensa en el inoonm.ensura.ble espa.f·i1J rlc
la etern'dad?
Pues envueltos ,en esa catarata irresistible, ,en
el empuje ,de esas olafi lun1inosas: ,cuyas crestas, coronadas de espuma, srurca graciosamente en el bajel
de los sueños nuestra al11:li3lda Esp,erllnza, vienen,
es-Umión por -estación, lll/eS por mes, dfa por día,
hora por hora, los suirimientos y las mmorguras,
las satisf3"ciones y lo;i triunfos de lüs ~legidos por
la Fama.
Yo vuelo al vaivén de esas oLas, tengo en mí la
voz d:121 la experienc~a J oomo todo i? oonozeo, voy
á revelar aü mnndo ,]as etapa&amp; del esrpíry\u en el calendario de la Glotria.
Dl' viejo Tiempo recogió las alus, extendió la
diMt.ra y evocó al Pasado, su hijo predilecto.
Erl Pasa.do ocurrió prontament,J al c-onjuro, •y
por sobre la rugiente catarata de los •ños levruJtó
as\ como Tuna nube de ceniza y hmno. En tanto,
las estrt'llas ·del cíe.lo, oomo si una mano inyil;;blJe
lae reuniera, se acer,caiban y un1an entre sí con
sus rayoo lumlinosos y fo.rmaban e11- el espa.cio estoo.
tres no,m,bres: "en.ero, fie.bnrro, marzo."
Loa áltomos de ceniza y uas espirales de humo,
como ai Thill soplo avasalUador loo juntase, fueron
conxJ,ensánOOS(&gt; y eondensándore
vez más hasta tomar la forma característica. de pornonajea
histórieos; y tal como aparecen, por arte de ma,.
gia, en el escenario d~I teatro Jo¡ ,personajes maravillosos, así aparecie-ronr también en el escena:rio
.die la ebernidrud, las figuras &lt;le u~guerrero, d1e un
,poeta y de un .,.,bio.
1
' Los tves rpersooojes ee deootía en fla obscuridad, pue&amp; aún l)O había un sol que alrnnb-rase sus
nombres. Berdidos entre las scnlbras de la indiferenóa glacial, de eea que hie/a el alma antes
que el cuerpo, se agitaban afan001mente, como 'poseidoo de un vértigo, de nna l~ura. ¿ Qué busca-

i

1

oell

LA CARBAZOLlT A.

Las pniebas prácticas que anualmente rjnOOn
los aJu.mnos del Cologio )lilitar que estudian artillería, ·rn hicieron en CEfos dh1s. con un mier3
explosivo q:ne se llama "oa,rbazolita" y c- 1_ya fuerza. d.e~frudorn. es diez veces mayor que la é',e la
dinmmita. ~u-estros grabados rein·eselltan los ¡'ctal15 Oe estas prueb-B que tuvieron éxito ror.l
i)!,·w.
1

El espaldón destruido con la "Carbazolita "

ºfºª

Práctica con cañones Mondragón y Bange.

Grupo de alumnos después de las pruebas.

FONDO
RICARDO COVAARUBIAS'

t

l!lL MUNI'lO ILUSTRADO
bam., el uno co11 U'Il,a espada ansiosa de p,llear; el
IYl:ro con ll!lla lira, ,presta á verter en los oidos dela
humanidOO sUB annoni.ooos oones, y el otro, en fin,
aprisionruJdo los elementos de la JIO.turakta en la
estrecha cárool dia urua retorta, -para investigar ,profun~amente el corazón rebosante de vida y de sus
etárnales prisioneros? ¡ Ay, lo &lt;¡ue buscaoon con
tanto afán era la conqui&amp;ta de un.a imagen resplandooi,ente, semeja,nte oo la. prooencia á una diosa,
que pamba oon la ra,¡,ldez del relámpago delante
de 41os, cual UJla visión de loS sueñru, en &amp;l carro trill1JIÍa11te de 'la Gloria!
Dernepente empezaron á disiparse las es,¡,esas
tiniehles, y rosad!as y ,ha:J",.,&lt;&gt;nd&lt;lll'as tintas á tieñir
el horizonte. El! frío glacial se fué transformando
en ttbios ,efluvios éLe primavera y los 1luceros crepusculares, eon su pállida, pero poética luz, mial
si obedOO.esmJ. al reclarrnp de ]a 11.tna.cción unriver&amp;a!l, se aoorcaron hasta tocarne y íormaTon, entr-e
sí, estos tres DiOmbres: "~bril, mayo, junio."
¡ Ah, cómo al esoanorio se engatlanaba ! l,is flores
y l~s luces 0o Ueooba111 todo. Entonces fné cua,ndo
a¡pareció en la naivec.illa de loo srueños la gracfosa
· Esperanza, y a,l Sllrcar tra.n quilarnente por sobre
las reV'!Wlles olas de los años, arrojó un cable, de
los que elevan al ho:m:bre hacia la albur-a, á cruda
nno de ox¡uEl!los troo náufragoa de la ambición humana que se debatían en la obscuridad. El uno
fo ató á su espeda, el otro á su lira, y el otro á
su h1rvie11te retorta. Entonces fué mando pasó
de nuevo, en su carro triu,nfnl, la e,--pl¡¡n,dente Gloria, y lles dijo con voz sonora: "¡ A&lt;le.Lainte! &amp;eQ"Uild
y triunfaréis. Tú eonquistia.rás nacion-es y s':,r-ás
emperad@r. La historia se llallJJará Napoleón el
Grande.
"Tú serás el ídolo de un siglo y la Fama te
adamará CO'II el nombre de Lord Byron.
, "Y tú h~s wn .deEcuhrimiento que asombr,81'á
a ~a hum0.llildad, y la humanida&lt;l t,, llamará el gran
Lavoisier."
En e.:,gu.ida, rápidamente con una ex,plooión de
i.oolor y luz, i:a¡p-areció el sol, llenando con sus rayos la erea1:ió11 entera, y con los colores del iris
"Jlllrooieron en el oopacio estos tres 1100iib1•es ·
"jrulio, agosto, septiembre."
·
lDl guerrero auhía a.hora por 11Da &lt;&gt;Sl'a1la doraida
hasta el último peld~ño de la ambición humana· el
poeta llenaba, ya eon su" motos los ámbitos del
!ffiund~, y el sabio había d=bierto ya, cc,n su
peq_uena retorta:, €il' gron re&lt;..-Teto de 1]a vida uni versal.
La G1oria volvió á pasar de nuevo y ciñó en Ja
frente de Napo,león una corona imperial, en la
1-n~pira&lt;la cabeza de Lord Byron una corona d,e
lao10-el, y en la d,,¡ infatigahle Lavoisier la de
fuertes ramas de la verde encina .
'
En tanto nn damoreo ooloml y un aplauso
qu,e tesonaba en tooo el mUII1do aclamaban el
tnrnnfo d;,l aabio, del poeta y del guerrero. Y por
tod•e partes se oía: ¡ Gkria al genio!
¡Ay! el eooenario se deshizo; los flores y las lu&lt;Jes des•pa,rec1eron_; la tormenta sucedjó á uo, calma
ytrilasteolas de foa
ensoru=doras
.Q ,
, anos mue·fan
h
,,~
• 1 ue
, &amp;
aparecia entone-es todo! Al brillo de los rela7eagos, entre los negros nruharrones, como si estUN eran formarlos por va,n as luces de fuego fátuo
_recieron estos nombres': ªoctubre novj_embre'
d~1e1embre."
'
,
~o.do .se iba envolviendo oomo en un inmenso S'Udar10. _La Gloria apareció die n'llevó pero en su carro tnUJ1fal s.o·•o lJ-evia,ua.
L
'
•
ooronas de
siemprevivas.
El gueri:ero, el empe-ra1el:or, el -conquistador de extensas 1;.arnones, caía iexánime en un palmo de tierra pres:ta?a po,r sus enenmigos; el poeta, el ídolo
de u~ ~1g10, -ca.1a exánime emponzoñado por los
e:fil uv1os en un pa.ntan~, en lejana región, arrojado
~ueumente de~ patria; y el sabio rubía penosamente los ~,~ldan~ de la guiJlotina, donde, al golpe
.d~ 1a uu:(h11la-, 'C8.J.a, para s1emipre, su oabez2. Por
~~as pa.rt~ resonaba, _entonces, este grito fatídico:
La _huma,mdad no qmere conquistadores; la huma,:11dad no quilere poetas; la hmmruiidad no quiere
sabios."
¡ Ay! €1l escenario se deshizo otra vez y sófo quedó visible. e.l Tiempo, con sus ·a nchas' eilia.s ,extendidas y S'l!S fuertes brazos apoyados sobre la ~uadaña. A su ladiJ, del =cha ánfora celest,, se de~pei'.,,.
ban las olas de loe años, y yo sentí entonces que,
arrastrado por ellas, cala, lembién, puesta la vista
fill la esplendent.e imagen cb ua Gloria, en &lt;il abismo
insondable de la Muerte v el Olvido.

Francisco C(?bos.

La virgen fenicia, muy triste y lloro.s1,
la pálida frente reclina en el tron-0
del rey Salomón.
¡ Cuán beUa es la virgen, la virgen cautiva
que adora en silencio los torsos sa ~rad os
de Baal Ammón !
Sus tersas mejillas son carne de ros'.a-5,
y al mórbido brazo de nívea blanc11r1
matiza el zafir;
su beca es un cálii de múri ce tibio,
las trenzas, undos-as y suaves, más ru hias
que el oro de Onr.

Y llora la virgen: recuerda su patria.
su delo, sus campos, sus ,Q'revrs quer:d us
y al bello p-astor
Que djio en su oído con voz melodiosa
la fra-se más tierna, la frase más dulce
primera .de arncr.

El sabio la mira :-tus ojos te acusan
i oh joven fenicia! ¿ no ansias ·el reino
de J erusalem?

¿Por qué si te brin-do mi rec,io tesoro
y ufanas te sirven tresci-enta~ mujeres
desdeña,s mi harem?

¿ Qué_ vale tu oro? qué vale tu reino,
tus '1mdas esclavas, tus ricos palacios?
-¡ oh gran Salomón!

Devuelve. á mi pecho la calma y la dicha. ..
A.doro m1 patria, mis greyes, los campos
de Tiro y Bidón;
la dulce zampoña mi oído refresca,
parece que miro Jos tiernos rebaños
bajar al redil];
parece que escucho los tristes balidos ...
y allá muy lejana, vibrante y sonora
canción pastoril.
El rey compasivo medita nn instante:

-Es justo, le dice, que llores tu dicha
tu patria y tu amcr.
Retorna á tus greyes, retorna á tus huertos,
retorna á los brazos del tirio felice,
del bello pastor ...
La hermosa fenicia radiante se yero-ue ·
revela su r:ostro ~ontento, ai!egría, o '
é intensa emoción ..

Los mórbidos brazos levanta hacia el cielo
se postra de hinojos y besa las plantas
'
al rey Salomón. . .

:J. jYl. 9alir,ce::.

iVEREMOS!
Anoche en el salón, oí que tus labics
"Veremoe," me dijeron.
Sentí en el corazón fue(To
de aloria
0
mis fibras de p]a.cer se estre1~iecie;on.
Miré tus ojos, que derraman siempre
tan dulce mansedumbre,
Y ellos bañaron mi alma, que te adora
con los tibios fulgores de su lumbre. '
"Veremos/'-¿ qué veremos, alma mía?
¿ Qué dijo esa mirada?
i Oh! no entreabr-as la puerta de ese ció;ü,
no me muestres Ja luz de esa albcrf.lda.
No hagas brotar la luz de e.sa -esperanza
para destruirla luego,
n_o animes ~s ]a lifamia en que me abraJ3,
s1 no has de arder conmigo en ese fuego.

estanis/ao ce/ Can¡po.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 &lt;le Didembre &lt;le 1900.

,
ro del natural, por el Profesor Gustavo · Eberlein.

FONDO
OCOVARRUBIAS

,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 27, Diciembre 30</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

�RT, MTTNTJ()

n ,ITT'l'R Ann

Domingo 23 de Dicic,nhre de 19Q0.

RT, MTTNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Diciembre da 1900.

'

¡HA HECHO BIEN!
I

-¡Juraría que me habían llMnado á dar lecpáginas á un cuaderno que tenía en un atril. Estábamos en el gabinetillo de un empleado laboción !
El ruido d€ los aplausos fu~ apagándose en el rioso. El ún'co mueble de luje&gt; era el piano que,
Arrieta ,J.e preglll.lJ tó en un examen :
salón, al mismo tiempo que se perdió en el te- según supe luego, había coatado seis mil reales.
-¿ Cuá11 es el signo musical más fá-0il?
clado el último eco de UJla si ufo nía de Wagner AJgunas sillas, tres cromos, una guitarra enfunY la n:ña, sin pensarlo :
admirab:l,emente interpretada. La marquesa se
dada, y allá lejos un,i cama, cuya colcha brillaba
-¡ El silen-cio!
, .
acercó á la joven, la besó con vanidad, la presen- por la blancura, en eJ fondo obscuro de la alcoEstas salidas, masadas oon 1agnmas, no me gustó ·c omo una bandera victoriosa á todos los cou- ba. i Ah! Olvidaba un d~talle. En fa salita á la tan á mí-decía el señor Pedro, que hablaba como
tertu-Jios. Como artista, un enc-anto; como mujer~ izquierda del' i_riano, eegún se entra en el g¿bine- un liUro.-Los niño,s viejos que razona!Il cuando
una rubia de ojos negros, por IC&gt;S qu&lt;&gt; &gt;'€ asomaba
te, est_ab~ un señor, ni joven ni viejo, frente á hab1an sueleru morir prematuramente. No pcr1;curna inteligencia fuerte. Con razón decía la mar- una b1 bhote-ca &lt;le modernos libros, franc~íi~ en necen ~J Surtido or:dinario. La naturaleza los exsu mayoría, enseñando, por eima de unos lentes
hibe como tnC.hs süJ3 eralas; pero los exhibe en
que le cabalgaban en la pwnta de la nariz, unos un banquillo y Im, a:arrota con la eserófula.
OJOS socarrones y alegres, &lt;londie se leía -sin emSe eno-añaba, afortuna,damente, en eualllto á
bargo, la fatiga del trabajo diario.
~\Iaría. Fué creciendo, redondeándose, criando
La chiquilla se volvía lo-ca, tocando euanto sa- sangre, con la pobreza de los ,p latazos de sopas,
bía: estll'dios clásicos, música aJemana., mú8i-ca die] ce&gt;cido, y principalmente d, las frutas que
ita•li?n~, cosas viejas y cosas moderna.s, t.odo can 11egala Dio• á ,100 pajarillos del campo. Y ahí
sentimiento e~quisito, ry con la ejecución pasmosa la tien= ustedes: una gran pianista y .. .. una
&lt;le sus manecillas que rodaban por -el piano corno gran mujer; '.I_)&lt;)lrque con.io guapa, es guapa.
dos ratas blancas. De vez en ,cuiando me. miTaba,
un poco roja, ,p ero -:si n intim..i&lt;l-mrse-, y á. veces
III
volvrn la cabeza para mirar al señor y preo-untar0
le rápidam€nte:
'
Maria, que estaba enredando en el piano, se
volvió it la marquesa y le dijo :
-¿ Qué estudio toco ahora? ¿ El largo?
-Siempre lo mismo. ¿ Qué apC&gt;Stamos que esY Eii equivocaba i'ºr casualidad UJ1a nota decía toda trémula: ·
'
tá usted hablando de mi pleito?
-¡ Estoy perdida! . . .. .
-Sí, bija; por qU;é no? Estos eeñorea querían
conocerte, y .....
-¿ Có:110 te: llaii:a.s, mon ina ?-le pregunté.
-Y todos me conocían, aunque usted no hu-Mana Lu:sa R1vera, para eervjr á Dios y á
usted.
biera tenido la bon dad de presentarme. Yo por lo
Fué desde entonces mi amiguita, y visitando menos recuerdo muchas de esas caras. ¡ Las be
la ca$a, supe má9 tarde, por el rumor ele la ve- visto en el tranvía '.
-¿ En el tranvía?
cindad, la bencficen-cia del s-e.ñor Pedro, que así
-]fo
el tra.nvfa, sí, coo,n,do yo pedía limQBna
se llmrnaba aqael hombre prob&lt;&gt; y laborioso, parco
con
Nieves.
Nos accrcá.bamoo á los ooches y pede pal~b:ras, siempre con los lentes en la punta de
la nanz, la cual se alargaba automáticamente eo- díamos á los que bajaban y subían. El señor Pemo si oliera cl trabajo. El ft1é quien sacó del arro- dro me daba CaE:i siiemprc- cinoo céntimos. Un
yo á María para darle de comer u11 plataoo de día me djó más, dos perros grandes : ry otro día
sopas, _un cocido y frutas de postre. El primer día fué una ba.rbariclad : ¡ me e&lt;:hó dos rmlitoo! Quino qms@ Ia ;rü])..a probar un bocado de carne. zá le inspiraba mayor compasión que Nieves, por¿ Por qué?
q ne era más pequeña de edad y Ge -0uerpo, porque
trabajaba más colgada del trwvía, y el estribo
-Porque la guardo para mi madre. Pero la
del
coche de tanto rozarme con él me había hemujer del señor Pedro le dijo :·
cho
en una pierna una herida que no se me ce-Come, hija, come lo que quieras sin miedo.
qu,sa que aquella muchacha era rma maravilla
n?ba nunca . Una tarde de un día muy crudo, me
Tu madre comerá también.
de quinoe años.
Y en un panecillo abierto le pu130 una chuleta d1Jo el señor Don Pedro, cogiéndome de una mano:
-¡ Qué estrella! ¡ Oh, superie&gt;r! ¡ Superior!
¿ Quiéres eomer en ca.sa? Y me fuí con él, porpara
lLEl\'arla á su ca.sa.
Y acercándose á la marquesa:
que no recordaba la última yez que había comi-La felicitam•C&gt;S á usted, Irene.
La niña -eoonió como si no hubiera comido nun- do ....
¡Ah, no! No era á eBa á quien eorrespo1_1dfan ca, atracándooo preferentemente de frutas.
-¿Y Nieves?
tales ]elicitaciones, y las rechazaba sinceramente.
-Hasta hoy-dijo-las ce&gt;mía por fuera; hoy
-¡ Oh! Kieves Escandón tuvo menos suerte
las como por d10ntro.
que yo y siguió pidiendo. La ví v-ariaa veces cuan. No hubo disensión. I ndicada la idea fué acoII
do iba al Conservatorio, y varias veces la. dí un
gida por unanimidad.
'
perro chico del señor Pedro. Después 'pasó mucho
-¿ P~r qué no hemos -de tener aquí esta nifia?
-Todos ustedes saben la historia de esta chipregunto rm día el obrero.
ca. La conocí hace eiN-co años.
Y la mujer y los niños responldieron inmediaDe regreso de mm excur,sión que hice á mi casa de Cuba, enferma de cuerpo y nostá.lr,.lc1 de mente:
espíritu, vine á Madrid ,d,esde Coruña, en ;1 tren-Pues, sí, ti-enes razón. ¿Por qué no hemos
carreta que llega &lt;le :noche. Venía de oír cosas y de tener~a? Así como así, donde comen cuatro
ver escenas un pC&gt;CO fuertes. Un asalte&gt; de bando- comen cinco.
le~ á mi casa de campo; una p€n&amp;pectiva de un .. Tenía .entQnces cuatro años y cantaba como un
asesinato al revolver d,e un ,camino · una lucha Jilguero.
Otro día dijo el señor Pedro :
de ciroo romano entre un toro y un ~lvaje que li
sacó tiras de pelleje&gt;, le saltó le&gt;s ,dos ojos y Je
-1\Iuj,er, esta niña, ,canfondo es una maravilla.
arrancó la lengua 0111sangrentada; y la vencranza ¿ Por que no hemos de enseñarla n1ú!f:oa.?
de uu marido ultrajado, que h•b:cndo encontrado
. Y Jlamaron profesor, y eoonpraron á plazos un
muerta .de cinco días, a] roo-resar
del larero
via¡· e' p1-ano~ pagxn1do los prim@ros vencimientos con los
:::,
:::,
á la muJe; culpab]e, bajó de noche á la sepultura, ahorr1llo:s que tenían en el monte.
1
desenterro el cadav-er, y, mientras arcHan las col1odo. muy .seneillo como ustedes ven. ¡ Sólo
ronas á que puso fuego para alumbrar su ven~ que .á mngnno de norotros se le ha ocurrido hagamza, le arrancó el pelo y le hundió un pmial en cer "Otro tanto!. . ..
el corazón rpodrido ....
En ~l C~:mserva~rio hizo milagros. Salía á priAl volver á Madrid, que es un cemen,terio de mer p1en110 por ano. Estuvo malita en vísperas
vivos, donde no pasa nada, me asomé en .seguida de coneuroo, y presintiendo que no podría entrar
al balcón de esta casa porque tenía hambre de su- en examen, se pn!So á morir. Allá fué corriendo
merg~e en u:raa noche tranquil-a, y oí, rasgane.~. maestro Arrieta y consiguió calmarla, ofredo el silencio de1 Barrio, ltt misma sinfonía que
c1e~dole que &amp;e presentaría. á ooncurro extraordi han oíd&lt;&gt; ustedes. Me encantaba aquel eco perdido
nar10, ?Orno -a.fil sucedió, y que escribiría. "para
en la g;ran música; lo perseguí escalera arriba,
ella sohta'~ una lección! ~n la que tuvo otro prisubí ~a,la el piso último, llamé, ry me&gt;mento,
mer prermo: ,Al prmc1p10 se tirnió mucho por
despues estaba ,1l [ado ,le esta chica, que era
su salud. V1v1a sobresaltada, y con frecuencia se
entonaes 1ma ra:Posilla de diez años, pasándole las despertaba ile ne&gt;che, dici€ndo:

tiempo sin que yo la viera. :\Ie dijeron
que había muerto. P01· entone-es siempre que salia á la calle, cualquiera que
fuese, no Yeía nada, porque sin querer
€e me marchaban loo ojos al cementerio, y ~uego, en casa, al meterme á
1a cama, lloraba atrozmente, tapándome las lágrimas con ;;;as sAb·auas. Pero
KieYes no había muerto.
Le pasó algo peor. Entró á Sen-ir á
una señora que la, molía á golpes, y la
ca.sti1ga.ba si -co1netía alguna. ligereza,
obligándola 'en invi€rno, á pa-:ar la noche en el halcón . y en verano á estar en
el patio. con la· cabez:1 drncubierta,
cuando el sol era más fuerte. ¡Oh! j La.
pobre Xieves! Se ha e.:.capado lejoE, muy
lejos, -::egún me han cliesho ayer. La
verda cl e:; que, por lo nrncho que ha
rnfrido, merecía haber ido derechita al
c:ielo.

{

IV
Aquellas ternuras eran en casa de la
rnarque:,;a, una eosa rara, algo así como
un nuevo género de sport. Hubo
un in"-tante ele recogimiento triste, de'3pués de hablar María, corno si se hub'ese vi-to pasar por el lujoso salón la
almita de la desarrapada, )lwves, y nadie se atrevía á romper el silencio, corno
si todos &amp;e reconoci,eran culpables
de haber puesto las mane&gt;s en aquel destine&gt; ingrato.
Pero la tertulia poco á pace&gt; recobraba su serenidad y su alegría. Cruzábanse frases lisonjeras, voces reto7,0nas, amores. comprim idos, y el
rnaripos-eo &lt;l-e los aban.icos sacó ele entre los cor-

EL NUEVO GOBERNADOR
D liL

DISTRITO FEDERAL.
En la sem:ana. anterior fué nombrado Gobernador del Distrito Federal, el señor D. Ramón
Corral, cuyo :retrato figura en la primera plana de
este número.
]&lt;)[ sei10r Corral que ha sido ge&gt;bernadc; del
Estado de Sonora. y acaba de regresa.r de un viaje á Eur,;pa, es de tma edad en la que puede desarrollar todas sus acti1vida.des y energías, y la
sociedad mexica,na mucho espera Je sus aptitudes.
Estaa, por otra :parte, las tiene bien demostradas el .señor Corral, como period.IBta. y en los
distintos puestos públicos que ha desempeñado.
Fné diputado á. la Legislatura de Sonora y Secretarie&gt; de Ge&gt;bierno en la misma entidad federativa; se le comisionó para. que en unión del señor Magistraido, Lic. D. Edu-ardo Castañeda, es-

\

piños, que estallaban de risa, nuern.s oleadas de
olor á carne joven, regalada y trimifadora.
La llegada ines¡vrada del marquesita de 1fataporquera. bautizad&lt;&gt; allí ~on el mote de "el
repórter" porque era un 3aco de not1c1as frescas y de sensación, at rajo la. curiosidad de todos.

tudiara ~l Código Penal del Distrito Federal y lo
adopt:ara á la Legislación de Sono:a.
Por útirrno, fué electo Gobernador del repetido
Estado y de sus gestiones administrativas se conservan los mejores recuerdos, muy es-pecialm-ente
por la eficacia con que &lt;:ecundó constantemente
las medidas adoptadas por el Ejecutivo de la
Unión para pacifiear de una manera definitiva las
tríbus rebeldes que habitan en 1as márgenes de
los ríos Yaqui y 1[ayo.
Tambiéri, durante su a·dministracióu se llevaron á cabo mejoras ma.te.ri-ales de importancia.
El ramo de Instrucción Pública, mereció su partioular atención, y en la actualidad la Capital y
;principales poblaciones de Sonora, cuentan con
panteles ele en5eñanza perfectrumente montados
y a.tendidos. mu,c,hos de .ellos, ,por Profesores Normalistas -de esta capital, cuyos servicios., mu_v bien
retribuidos, se han solicitado para aquellas apartadas regiones..
Todo lo anterior es sufic'.ente para que, corno
decirnos al principio, mucho espere la sociedad
mexicana, de la actividacl é inteligencia del nuevo
funcionario.

-¡ La erran notida, señoras y señores· la u1;n notici-a ! liie la. dieron en
'
o
'1 o a, esel Real
de los cursis, y he \'ente
L:ape para comunicárE;t:Ja á mtedes.
Lo.; semblante~ se alegrHon, reflejando la ansiedad ele los espíritus.
-¿ P11e-s qué ha ocunido, marqués?
¿ (Jué ha sido ello?
-¡ Una frio-le ra! ¡ La hecatombe hache! Otra bombita en Parí"-. ¡ Pero una
11()mha. pirami&lt;lal. pis.tonuda! Cuarenta
y tres muerto~.. setenta y seis heridos,
Ca rul!las la ca5a que tiene en la rue
YiYienne la Compañía minern cLAngi11,
y todo París huyendo.
-¡ Qué horror! ¡ Qué crimen b.m
atroz! Y diga u::.ted, ¿ han cogido al
criminal?,
-Al criminal, no toclavía. Pero
1e han echado mano á su mujer, ó lo
que se.a, á quien :::e vió entrar co,1 un
paquete, enruelto en un periódico que
debió &lt;l-ejar en un d e·~an::illo ele la es•
caJera. Por ciet·to que la mujer es ~pañ&lt;&gt;la.
-¡Hombre!
-Rf, ~· mu_,, conocida en ;\Iarlrid . Una
perdida, una tal Xie\'es Escandón ....
De lC&gt;S ojC\i de María, turbios y engrandecidos por ,el dol&lt;&gt;r, se d&lt;&gt;sprendió
una lá,grima sobre el teclado, donde vagaba '3Ún el último sonido de una, nota del corazón; y luego, dirigiéndo;;e al auditorio, estupefacto, si'Cbó mejor que dijo, esta frase
que pareció una bo?anada malsarui dtt'. arroyo:
-¡ Ha hecho bien!. ....

El Congreso Hispano Americano
""&gt;o""&gt;

La reumon del mencionado Congreso .soci,al,
en la ca,pital del reino de España, ha sido un
acontecimiento que ha ocupado la atención de la
prensa, no solo de los países latinos sino del mundo entero.
Todas las naciones latinas de este continente
estuvieren r~presen!a,das en aquella asamblea
por delegados, que fueron huéspedes cl,e [a Real
Villa y objeto del más entusiasta recibimiento.
S. M. la Reina Regente &lt;lió dos solemnes recepciones, en los priuopirules teatros se organizaron funciones especiales en honor de los congresistas, y las sociedades científicas, lo mismo
que los· salones más dis.tinguidos ..abrieron de
par en par sus puertas para dar ex:presiva acogida
á 1Ios america.nos que atravesaron el océano .para
ir á maiüfestar á España, con ,su presencia caracterizada, fas simpatías que por ella sienten las
naciones del Nuevo Munde&gt; y los lazos indestructibles que las ligan.
·
Durante 1-a.s sesiones que se veririearon, se trataron asuntos d-e la más alta im:portancía para
los intereses ele la raza latina; se analizaron los adelantos que en ]os últimos años se han realizado
y se presentaron los más halagüeños proyectos
para su progreso ,en lo ponenir.
l1éx ic•o estm'o representado por los señors
Ucs. Jus1o Sierra, Pablo ;\Iaceclo y 1fanuel 1forcm1&lt;' (,h.), quienes cumplida su com.isón, 1legarán
á esta capitrul en estos días. de regre:-;o de España.
En la a,pcrtura del Congreso, el )[aestro Sierra. además ele 1a repre::1entación que lleYaba. tuvo
la de lJ::: Repúblicas Sud -americanas, cuyos delegados lo elig:;:iron para que hablara en su nombre.
Nuestro grabado r epresenta el grupo de los delegados americanos que eoncurrieron á e--te Congreso. cuyas l'euniones ser-Jn periódicas en lo suLt!::;ivo.

Á NUESTROS LECTORES.

Grupo de De'.egados ni Congreso HU!pnno Americar.o de Madrid.

"D.
ber
que
eoo

Con el presente número termina la obra
Quijote de la Mancha," s'.éndon.e-.s grato hRhecho la interesante publicación antes de
termine el año, que habíamos calet,lado para
objeto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

J

Domingo 23 oc Diciembre de 1900.
por el casón de Juan . .. ¡junto por junto
ú. la me.smic-a puerta 1
Y pasan la::; mujeres
con sus tablas de pan á la caeza ...
con aquel pan de trigo
que granices d"anís, por drento lleva ...
con la.:i torta.s de Pa..:cua
que transcienden de giiena,;; .. .
Y pasan los que giichen del mercao
charla que charla . . . (;a uno con '-U tela. • I
tós pensando en comer y en divertir~e,
¡ tós con cara contenta !
Y drento del casón se va colando
tó aquel rum rum de gente eati,íechn.
y aquel olor de pan .... ¡ ese olomco
con que el hambre .e espierta!. ..
•l

¡ helándoles el frio i,ta los giiesos
y helándoles el alma la tristeza! ....
Y pué que más que ei" arcabol de un horno
aquel casón de calentico sea;
pero yo t'a8eguro
qu e, drento de él, el corazón se guiela,
¡ y que se siente allí mucho más frio
que en los mesmicos artos de la sierra!. ..

I
Ualhaya el tiempo malo,
malhaya la probeza,
1malhaya el que este mundo se gobierne
de tan mala manera!

IV
II
Suelen icir que el hambre
hace salir al lobo de su cueva;
yo pienso que hace más .. . . ¡ pienso que iguala
los probos cordericos con las fieras! ...

Blancos de nieve están, como palomas,

los artos de la sierra;
de plata enguarnecías
pá,lee que están las ceñas,
ande loa chorros d'agua
h€0hoo encajes al helarse quean;
de vidrio son las juentes ... .
de vidrio .son las ciecas ... .
paraliza el helor los correntales ... .
¡ las aguas páece que se paran muertas! ..
¡ Da temor tanto frío!
¡ Probe da que] que sin calor se vea
y halle nieve en el delo
y halle guielo en la tierra!

:•J

-"¿Xo hace tort.as la madre?"l'ice al probe de Juan una e ~us nena.:. ...
Y Juan . .. ni responderle ...
ni mirarla siquiera ...
¿Pa qué mirarla el pro pe
si no podía verla,
si siente que sus ojos,
llenándose de lágrima$, :--e ciegan?
¿ Crono ha de responderle
si s'ahoga de pena?
Y la otra criatura,
&lt;JUe está arrimá á la puerta,
poniendo esos ojazos tan e"Piertos
que pone la mi..:eria,
dice en tonico durce,
que amargo al alma llega,
ca ve• que el olorcico de las tortas
en el casón se cuela :
-"¡ Qué olor más giieno, 1J"dre!
¡ Qué olor más giieno que echan!"
Y hace ca ,es má! frío .. .
no para &lt;le nevar allá en la sierra .. .
De vidrio son las juentes .. .
Oe vídrio son ]as riecas .. .
paraliza el helor los correntales . . .

•

III
Con la mar de trebajos
hizo Juan su oo ón en la laera;
un abujero en onde
meterse tan siquiera;
un resguardo pa'l frío,
porque á más no arcanzaba su probeza;

un rincón pa vivir ... 6 pa morirse,
¡que el hundirse un casón no es cosa nueva!. ..•
Pos allí tiés á Juan acobarda.o;
que no hay ná que los probes tanto teman

como estos días tristes
en que tóico s'asuela;
¡~omo estos dfas en que grana el hambre

y :ure~flge la muerte su cosecha!. ...
Allí está el probe Ju an, que es de lo poco
gueno que ya se encuentra,
y su probe mujer, que es una santa,
y ::on ellos sns uenas;
dos '.lngelicoa da esos
que Dios al mundo pa penar los echa.
A 11( los !iés {¡ 16s en la cocina;
allí loe (iés . . . . ¡ pero sin chispa e leña 1
Del ~umo, d'otras veces,
allí se re fa señalica negra
'Y se ve el hogmil y el puñaico
&lt;le ceniza que quea ....
¡ 16 af(uello que, sin rastro de rescordo,
nui s páece que cocina, una nevera!

¡ Allí los tiés! ... los cuatro
que acurrucaos y arrecios tiemblan .••

Por el casón de Juan, junto por junto
á ]a mesmica puerta,
han hecho una sendiea
que va al pueblo derecha,
y tós los del partío
la toman por i;-erea,
igual si van pa'l horno
que si van pa la iglesia.
Asina tiés que, en siendo
como hoy que es X oche gii•na,
mil almas pué que pasen
por la sendica aquella,

las aguas páece que se parn11 muertas ..•
¡en el cielo tó nieve!. ..
¡ guielo por tóicas partes en la tierra! ...

V
. J uan;-yo soy tan giieno
,"N o _pu é ~ ~-1oe
e a gritos m ice malo la conciencia ...
Nuestros eran enantes
los montes con sus leñas
y libres pa los probes '
aquellos artos de pinás e,pesas ...

D omingo 23 e.e Diciembre de 1900.
libres rnn sus lentiscos y chaparros,
lo mesmo los callaos que las chentas . .. ·
Y libre5- los barrancos con ¡.;us ntb ros .. .
¡ lib res con ,sus romeros· las laeras l. ..

Y en estos días malos
en que el probe le niegan
lrélla)'o pa vivir quien tie caudales
y el cielo su calor y el pan la tierra,'
En estos días ma!Os, otras veces
110 era cosa e temblar, como hov se tiembla
que pa el hambre y el fno esos pechos
que tién tanta dureza,
les queaba á los probes
el consuelo e la sierra
con sus manis de lobos,
con sus mantos de nieve, con sus peñas! ...

y

Nu-pué ~er; soy tan giieno
gritos m ice malo la roncieneia;
esos montes son míos
con sus piná~ esp.e.!:as ...

NAVIDAD.

EL UUNDO ILUSTRADO
¡y mis hijos tién hambre

y, e~troccaos por d fríQ, tiemblan!

"' .,

camino ele la iglesia,
y al oon . de los guitarros y zambombas
y ele las panderetas,
al pasar por encomedio de la plaza,
esta coplica suertan:

YI
Prohc Juan, que orvidaba en su csvarío
que, aunque p.íece mentira, aquí en la tierra,
las leye~ qu.e hace Dio.-, son leyes malas,
y las que heccn los hombres, leyes giienas ...
En la plaza del pueblo e,lá la cárcel;
Juan está drento de ella ...
y eu mujer ,V sus hijicas lloran,
arrimás á la reja ...
Pa la misa de gallo va la gente,
la media noche llega,
hace ca ves más frío,
no para de ncrnr allá en ,l:t si€-rr1,
alegre::; van los mozos en panclillas,

El enorme gato negro. dormido sobre el ef-eJbel,
ch rnnaha su lino intermi1lable.
;, En &lt;¡u e había de pen:-ar aquella n'ña ca-:ada
a¡wna.;: h-acía un año .r nunca alejada del ~en.o de su
famiFa. ~ino en ,el hogar di~brnte? ¿ dónde hahía de ir aquc•!-la Ílnima blanca y amante bajo los
filo~o- l'UCh11!06 ('.e la nie,·c. :-ino á h ~oc·he•Bue-

1~::taban los a~, Jo¡.¡ felice;;; v amorow~ reri~n
ca:--atioe, en el muelle nido de su~ recámara tapizada
&lt;le azu.l. El. á los p:és d~ t:LL adorncla Jos.efina, ::entado en un cojín; con los labios rebo.-.ante.s de mimo:-u plática, chorr~ant.es de al mi barada
ternura; ell-a, aeurru cado en un srnón,
metida dentro de HI abrigo ele piele8,
J di~tr11í&lt;la. Xo veía á ~u amado; no YCÍa
la luz ténue de l¡1, Lím,para, má:-: débil aún
por el ra~o que la velaba .. Con su~ ojo:,
azule~. ligeramente entonnJo~. rnít1 á
lo leja:, no .-:é qué e~¡wji~mo:, enc:1ntado•
.re.:, y rn.-. oí&lt;lo:-- fino ... y atento:-, cerra.dos á la z,1lamera chnrh . e::;euchaban otra
mú~ica 111.í-. dulc·e, m:t .. ~u:1ve, más rorciicll, rcnicla de muy Uü,tantc, at rciopeJa.
&lt;la por h dulzura tlel recuerdo. l'n enorme 5ato negro enroi:;c.-iulo en un e.:-eabel,
.&lt;leY,rnaba :m l"no interminable.
Afn t ra, el frío rnyilba con .:u diamJnte la.s vidrieras &lt;le lo.-, balcone:-- r JI.Otaba
.á 103 tran~etmte:; en l:t:-:; mtrno•· y en los
roftro::i con ::;us disciplina~. De rez en
&lt;'uando, como un pájaro aterido r frio- 1
lento, entraba de la calle un guiñapo de
.canto alegre que rozaba con ::-ti.:- aw• lo::;
muro:; y caía al fin muerto ~ohre la alfombra . 11uchas nota,;, confusas y clisr,er~as, e~c..-Jpada~ de alguna :sala de baiJe, entraban tambión, volando corno somrnte.s oropi.:le..: y ahogando ::;u :sonido so•
bre los lapices.
Al berto notó la di~tracein de H1 joren
-e.•po~a, pero no le preguntó la rirn-.a, qui.ro por sí ~olo de~c:frar el eni~nrn, y levantando la cabeza, torada de:-cuidacla- \
m.: · nte corno la de un poeta, la apoyó sobre
~¡ cojin de las rodillas cerrada; y sua1•ísimas y cla\'Ó fll mirada de de\'oto amante
y sutil an-alizador, en los ojo8 de Jo,¡efinu.
J· 1 era. el astrólogo ~abio é infalible de
.aquellos cielos límpidos _y e:--plencloro$OS;
,él, con su aguzado entendimiento y fina
penetración, sabía leer en las conjunciones de las estelaros pu,pila;;;; .r muchas
veres, obscf\'alHlo un g-e:-to, ~ornrenrlienrlo
una sonrisa, espiando una adit ucl, adivinaba el na relebrad,'l entre ~'l1it2:~ oracioneJ y ri~as de jú•
JJen,arniento de 1Ja idolatrada amiga.
bilo en el solar paterno?
Lo'4 astros azules bajo -l11s pe5-tañas finísimas se
Como un filtro su memoria herda a! conjuro de
e mpaparon de agua; la nuca marmórea ~e doblegó la evorarion, en su~ ojo$ inten-.amcnte azule~. Ienbajo el peso ele los cabellos 0iaro;; en la írento tejueleados de estrella!ó, clavaba tius puntas de pla-albísima apareció el pliegue de una meclitae ión. El ta la alegría; Albert.o veía vivir en la conjnnc:ón
pensamiento df:: la hermosa ,Jo-:c.finn no estaba en d:1 la6 e.~telarc.-s pupila.:; la ima~en rerncitaJa.
el n,~: tlle nido de !a recámara tapizada de azu 1 ; el
En la sala limpia y resplandec ie nte, adornada
:ánima blanca y amante ele la e:::posa que formal&gt;a en lo~ ángulos, en los mu ro&amp; )' en lo aJto d.e las
&lt;:on el ánima ardiente de Alfredo una parejn de puertas, con guirnaldas ele heno fre8CO y oloroso,
inseparables r¡mlomas, que tejían su vida en un con ramas re~ino;:;as de pino, y abiE.rtos abanicos ele
-eterno arrullo. no lu•,traba. el l'uello ele su conqHI- palmas, se er~ía el ra choso natimineto. El nrbol
ñ era ni bu!ól,ca,ba su pioo, y extendiendo las alas de Navid,ad fovantábase enm !(l'o. lleno ele luces,
1,e escapaba del palomar cnliente, emigraba á otro
titilantc de luc:érnaga~, doblado bajo la pesadum.
nido á reclinar r:.u buche en un 'J)lnmón más suave, bre de sus írutos maravillosos é inverosímiles. Ha-á picotea,r trigueñas ¡.;einjilas, en otros surcos más bía pendientes de las ramas, pelotas de coloree,
Iértiles ry hospita:larios.
. .
cucuruchos de du,loes, tamlX&gt;res, fu siles diminutos
Bajo el frio d e la escarchada noche de D1c1em- y rorros de cabellos rubios. En el aire flotnba el inbre, ¿ adónde iba •la nostálgica palotrul?
cienso de los CJntos, SE• clesgra:lil'.~an la.s panojas

Los paetores y pastoras
todos rnn juntos por leiía
para calentar al niño
que n.ac:ó ,la Xoche Gucna.
Y por más qué es alegre la copli ra,
triste á la cárcel m sonico llega.,.,,.
y el probe tlUan cseripera.o llora,
y lloran en la reja
su mujer y sus probes m.1gelicos
que tién las mano.s -en los hierros puestas ....
¡ manos heltls que son tamién de h ierro,
d"agorrotás y tiesas.!

Vicente }rfedína.

de los cohetes y vibraban en oncla.&lt; rutilantes,
en ond ulac·one~ de aurora. boreal, los gri tos de !os
niños bueno~ y bullieio.~o.;:_ J..a. música, los cantos,
lo.:,; re7,1H, todo fe_;;t.ejaba la Xaiividad de-! bebé naz ..
reno tiormlcl:1 .-.cbrc l.:1:-- paj11:-; blonda,.;, de un p~1 re, ante la a1lor;1l'i6n silencios,a. d0l rr ~, r ) de hu?,1,•1,11tes •1~,.;t~ y la )Jula de oj~,: prt:ii·-l&lt;lflS &lt;le
melaneolín.
L ue~o . : cguía la cena famili-ar en el
L·omedor con fortablc y e.,¡pa~ios:o. Seniálian~c en torno de la mea sus padres, de
tranquila!\ te,:¡tas platcada.3, su ..:; pequeños
hermano~ con.. lo~ iJJbero::. albeantes- atados r.! cuello y lo:, innumerable~ amigos
.r conrida&lt;los. &gt;iobrc el mantel blanquíi:::im-0, de~tacálrnn.,e las otloríficas flor.es de
lo.• r,1millcteros; brllaban la, botellas de
vino hlaneo para rorear el sahro.so pescado: dc,collaban la elástica en.salada de
mil fruto;; y los don.dos bufiudlos untados
de miel. .\ lo."'&gt; postre:--, ::;u:;piraba. en- la
tala, opulentamente iluminada, o! preludio ele un nl]!=-,, que hacía relampaguear
;o~ ojo_.:; ju\"cnik-&gt;s y taconear los piés im,Jacientes, bajo la me::xi, y al .fin, el baile
¡ue lltnal&gt;a la 11oche t-on el ruido eorurnl de :--u algazara, que enrc&lt;l-aba en las.
\'€-rtigi no.::-1.h ruelt.a.; la" falcla3 de muselina á la..:i piernas ágile:, de loa enamo.
ra.dos; que dc..;granaba risas; provocaba
confe.•ione~ y mantenía dehpierto el júoifo ha-ta la madrugada.
Rajo .Jas p.::;,tJñas finísimas tornaron
Jo..; ojo..; azul-e~ i1 empa¡x1r.-e d€ agua y Ja
boca de pro\"ocativas sinuo..:id-ades se entreabrió para murmurar &lt;'On voz trist~:.
-¿ N"o es verdad que e~tarán muy contentos y se acordar-án siu duda de nosotroo:-Sí, respondió dulcemente el espo.
S:O.

Y entonces la adorada. Jo~efina, -sonriente, amoro~a, sin dei:\pedir siquiera 1tn
su.:-:piro por su pa ...:ado de hija mimada y
de clonc&lt;.~lla, hundió sus ,ledos transparentes en la cabeza. destocada de su Alberto; de-'ento rnó sus amantes ojos azule, que :-;e \'etearon de oro, y abatiendo
el cuello, le estampó en la toca ávida.,
un bew largo y vibrante, que tronó y se deshizo
C'nmo un múgi('o piroforo, en la rec:una.ra siloneiosa.
Marco de la luna ele miel que se había ocultll'clo
~n minuto, tras un girón de nubes, surgió en aqu.11
mstante, más puro, más mdioso, y ava nza ndo ton
lentitud por el !impido cielo claveteado de estrellas, dirigió los IJ)Untos agudos de s u,s cuernos hacia el Occidente.

€/rén l(ebol/edo.

11

�Domingo 23 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUB-TRADO

EL MUNDO ILU3TRADO

·~

~·

;_,_:'.!,~.

;-~~-~'.--"

,')-.

y

,
-~
.

'

l. P•norawa de la Villa de Guadalupo.-2. Aspecto de la Calzada
el 12 de Dlciembre.-3. En la falda del Tepeyac.-4. cL,s gorditas,&gt;
-5. Tipo indio.-6. Banquete al aire libre.-7. Las cuelgas.-8. La
colación.-9. Un puesto de cPeregrinos.&gt;-10. La cotnpra.- 11. cLa.
letanía.&gt;- 12. Un tenor.-13. Pidiendo posada.-14. Patio de vecin•
dad.-15. Un ba!le.-16. En la casa del pobre.-17. cL, piñata.&gt;

Domingo 23 d,, Diciembre de 1900.

�I
Domingo 23 de Diciembre de 1900.

Domingo 23 ue Dicieml&gt;re de 1900.

EL ifüNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRAD~
Y yace resignada á la cadena,
sin procurar romper los eslabones;
no ruje de furor, llora de pena,
al r ecordar sus bárbaras pasiones.

(DE 11ERNANDO CELADA.)

Yo ~cendí la montaiia.-En la c:.:peranza.
jadeante un ingel se juntó con migo;
se detuvo, y le dije en mi entereza:
-Sigo si sigues; si no sigues, sigo.

A UN POETA.

Bal'do del ::mfr:miento, tú que apuras
El brebaje d-, todos los d(}lores
Y puedes :e~•pre!--ar tu ➔ desYentura,s
Con amargas dulzuras
Cuando bll lira cslit llena de flores;

Tú, qne ·al probar C$C dolor eterno
Del mundo, lo torúa--lc en un idilio,
Y has bajado á Ja¡;. eima..s del infierno

Sin un rnae~tro que te &lt;llera. auxilio;
rl'ú, que llevando el corazón henchido
De lurnino~a fe, Jo¡; antros viste,

Y te halla'!--te en l:i:- acruas del olvido
Nárufrago :,, :.in amor ~ua.ndo volviste;

Yo acabaré la prueba.-"¡No se tcabal"
• el sendero ?.... - U i '. _,o
T te rmma.
• f"
-¿ N o termma
"Tus plantas quemará. la ardiente Java,
"desgarrará tu carne dura espina.
"No con la queja amárguen:S-e tus labios,
"pues quien se queja débil se proclama;
"no te detengas á vengar agravio~,
"que el que se venga su dereL:ho infama" ....
De entonces abnegada el alma mía
prosigue, entre las brumas de l,a t.ar,de,
ascendi-e ndo el camino, siempre p'a . ...
Si perdonar la ofen!'la es c;:,bardía,
confieso con valor que soy cobarde.

R- oe 3:ryas er¡rique:{.
México, 20 de ~oviembre de 1900.

'11ú, que hu:'r('ando las brillan.tes galas
De una ilusión pe1,dida,
Vi-st,e romper:,-:.c, la:- ht•rmosas a.las
De ta edad má:- ri~ueiia. d-e tu vida;

---------------

'J.'ú, que bu"rn~te blancas ilusiones
Para tu ·numen que tristezas canta,
Y .en la c·ima de toda-, las pasiones
Sentiste rc,balar tu débil planta;
'l'ú, que enflora:; tu lira do11de late
.El sentimiento que lo san.t.o encierra,
Y ves ]af.l amarg-urri::: clol combate
Con que "e cubre la mezquina tierra;

Dame un grito de a.liento y de altruísmo,
Porque mi fe y,t ,·,H·ilante muere,
Y ,e3toy en la rpemlientc de un abismo
Donde la, dC&gt;n:xi.. ol&gt;:!'C'uridad me hiere.
Siento va tni~ C"reencias moribundas,
Y ,espero :11 fin que á mi dolor respondas,
Tú que '·llevaR herida~ muy profundas
"Y tristezae muy hondas !"

YO NO ME. SE. VE.NQAR.
Yo no me ~é yrngar! ... Tantos amores
se encuentran ,1lhcrgaclos en mi pecho,
que iel odio, la. ,·enganza y los rencores
si hallan lug-ar en él, hállanlo estrecho.

Yo uo me sé ,·en.gar!. . . Uis ideales
suben á Dios, y nun{·a 1han det:cendido;
y, envuelto en lo~ efluvios siderales,
hallo justo el perdón, santo el ol•vido

¿ Cómo poner el pie en mi hogar, santuario
de mis puros afectos é jlusiones,
si1\ convertir el alma en relicario
que sólo encierra nobles al.eccionest
4"Cómo llevar á la adorada espoSt
y á los hijos-las rtoresi de mi alma,una frente ceñuda y tenebrosa
y un pecho ,en que no reine augusta. calma.?

¿ Por qué dejar que corra ante mis ojos
· la vil venganza su carmíneo velo,
y con vestiglos y ían tasmas rojos
en sangre tinto se ob:sicurezca el cielo?
Yo descendí del alma al hondo abismo,
donde la bestia tuvo su guarida;
la iuí á buscar, luché con heroísmo
y retorné, trayéndola vencida.

Arreglada en bandeaux la cabellera

De oro mate, la virgen peregrina
Que soñé, la pintada en la vidriera
De una suntuosa iglesia bizantina;

Ella, con sus mejillas satinadas
Y .5us labios jugoso-5 como frutos,
Y aus manos de yemas sonrosadas
Y dedos corno frágiles can u tos:
¿ No la formó el insomnio con ~u fiebre,
Ni en un sueño lranqu'.lo de belleza.
}ifi amor como la mano de un orfebre
Cinceló en brumas d.e oro su cabeza?
No la formó el insomnio con su fiebre,
Ni en un sueño tranquilo d,e- belleza,
:Mi amor como la mano de un orf.ebre
Cinceló en brumas de oro su cabeza.
Era la dulce Amada que venía:
Ví su quieta apostura, ví su cuello
Redondo y transparente que rendía
Como un nimbo 1pesado su cabello.
Si qu'.siera morar en ie:'l santuario
Pomposo que le han hecho mis ternuras .. .•
Hay nieblas en su agudo campanario
Y en su interior dorados y pinturas.
Pondré nu,evos adornos, pondré lirios
Fragantes ,en los diáfaoos jarrones,
Y luego prenderé lodos los cirios,
Los candiles de plata y los blandoru,s.
La luz hiere las gemas abaciales,
Repuja las custodias ~mari11Ias,
Y pasando á través de los vitrales
Arroja en los mosaicos sus gavillas.

€/rén Rebolledo.

DICIEMBRE
Llega con sus mañailas ~}ancas, con ~sns fic:'.3tils
de escarcha, con si). marav11loso ensueno Ue tr.1dieiones.
Es la última gota de elíxir _de eterna _vl,h, q"e
liba en 5 n copa &lt;le oro el vieJO m1lenano, el q~e
ha vivido toda~ las épocas y .paseará. 5li guatlana.
por los siglos de los siglos y más, mucl~~ mii.F._ .
D iciembre es la barba blanoa del! 'I1empo, Diciembre es la última sílaba del metro de doce; Diciembre es un suspiro puesto al fin de una sonrisa.
El perfume de D'ciembre es la mezcla de -~os
alien"'': el áltimo del vicio y el primero del nmo.
Nieve, mucha nieve para albo fondo de esa pereorinación de trarlicione:;, y de leyendas; meve,
color de mortaja; n'.eve, color de los paños de la
('1na· ¡iicve, cirio al lado de un cadáver; ntt.vc,
gota Íáctea en los labios del recién n&lt;tciclo.
Desde el primer sol del último mes del año, parece que la vida entra á una. solemnida&lt;l.
.
La multitud sonríe como la benévola vencida
por un &lt;:apricho del siempre senecto.
.En México, donde el ln vierno llega sin cruelcla&lt;le:5 y no victima, ni arranca lágrunas po_rque
no hay un trozo de leña para el hogar, m un
rnyo de sol para la avenida, en México, es un~~
fiesta la ~aída de las bojas.,
Llega, con los primeros días, la celebración de
lo que es emblema de Santa purw,a; la Inmaculada Ye sonrisas en l.i multitud que la adora. Cuatro soles después, es la fiesta de la tradición : la
Virgen I ndia surge en las alturas del 'Tepeyac,
con la unción en su semblante atezado, con sus
manos piadosamente unidas, dentro de su halo
de rayos ele oro . . ...
La ~angre noble de aquella raza que, próxima
á extinguin:rn, se reavi,•a, como de reaviva.r hubieron el fuego que martirizaba los pies de un
monarca, el último glóbulo, el que no quiere sa1: r de nuestras venas porqu·e son suyas, eternamente suyas, hace su fiesta al pie de la colina,
donde la tradición y los recuerdos tienen por panorama la inmensa sabana del Valle, el brillo
acerndo de los lagos y los penachos albos de los
volcanes.
Al pie de la colina que la loyenda ha ungido,
la multitud se a8Jita con movimientos de fiesta
propia, de fiesta de la .l.""aza, de grito nacional.

A penas se acallan los repiques del tffillplo, y la
ciudad creyente dobla los cortinajes y apaga los
farolillos con que engalanó los exteriores del hogar, cuando la fiesta torna á reanudarse, intima,
alborozada, rica en tradicionalismos poéticos y en
gozosas ::encilleces.
¡ Las Posadas!. . . . la peregrinación de un amor
que va en busca ele las tibiezas para que surja el
Hombre del mundo, entre cantares de ángeles y
adoraciones de reyes.
Las !'osadas son las fiestas religiosas del bogar,
e! mejor temp.lo para las creencias.

Viene la fiesta de Natividad, el Dios-Hombre
llega al mundo para enseñar la perdurable doctrina.
En México es costumbre que el Mesías llegue
euando e5,temos ce-nando . . . es un detalle que
probablemen.te debe te ner un origen por demás
mundano.
].;a decoraeión del hogar se transforma; ya no es
c~n1po de percgrinacionc&amp;, es to&lt;lo un paraje, el
rmcón del mundo que Jesús eligió para abrir sus
ojos á lo creado.
"J'l
. . to, " una. 11ermosa .ficción reL:ama'J N.
I ac11me-11
da de anacronismos-; inverosimilitudes, necraciones de distancias, proporciones y perspeotiv~s. Y
todo ello coronado por la. sublime ruina sobre la
que flota el ángel que anunció al pastorcillo la
Buena Nueva.
Y c~mo punto á esa estrofa del Tiempo, viene la ultima noche del año: San Silvestre pasa
por los cielos haciendo estrellas con la pedrería
de su tiara . . .. .

.J:uis Frias Ferqáqc/ez,

ELVIRA LAFON .

Fotografla Artística de E. Langc. Profesa núm. 1,

�:
•
RL

Domingo 23 de Diciembre de 1900.

RL .MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 ele Diciembre de 1900.

,rnxno n ,m,Tn Ano

--,

JVuesfros grabados.

=

Una fotografía de E. Lange.
Como modelo de una. fotografía rQridaUe ramente artística, ofrecemos hoy á nuestros lectores el retrato de Ehira Lafón, sin que nos refir,1,mos á los mérito:- üe la at:triz. pue.:to que en
nue.:;tro concepto e5-tá tan lejos d e ::.er una estrella del arte, que no llega Íl pa:eahle medianía, por
rn.ás que com'enimos en que, corno mujer, C6 muy
hermosa.

LOS PRESlDE\TES KRÜGER YLflURET.

=•=

Entre las e~cenas patétieas que '-e han des.arrollado r ecientemente con motivo de la vi:::ita que
hizo á Franc:a el Pre::idente Kruger. se 1:uenta
el momento en que el viejo bóero iué recihi do
por M. Loubet, escena que repre::entu nue3tro
grabado.
En efecto} al e:-trechar:se la m'rnO aquellos dos
hombre~. Jefe uno ·d e una nación, que no ob~t-ante
la decisión y bravura de ~us hijo.,,, ~tá ca5i perrli&lt;la bajo €1 vugo de la dominación y Presidente el otro de un pueblo fanático por la libe&lt;tad clebe·n lrnber experimentado la más grande
em~ción, ,lo mismo que los que asistieron á. aquel
acto.
1

MONUMENTO Á MOHELOS.

Nue.c;tro grabado representa el que s-e ha erigido al hoortador Morelos en la ciudad ele Toluca, y fué inaugurado durante las últimas fiestas que se verificaron en aquella cavital, con 1;10tivo de la. visita que hizo el señor General Diaz.

EL MONUMENTO DE BREST.
-&lt;&gt;O&lt;-&gt;

El día primero del último Noviembre fué
inaugurado por el General André, Ministro de la

Pabellón del Ministerio de -la, C :,Jo:1ias francesas en la Exposición de París.

Guerra fr3ncés, un importante mo•numento eríg:do en Brest, á '·los soldados y marino:; bretones
muertos por la patria."
Este monumento, construiído por subscripción
nadonal, es obra del escultor Augusto :Maillard,
c.iutor ele ''la Defensa del Suelo,'' -de la cccaíd,1
de Icaro," del monumc.nto del capitán Manard y
del monumento erigido por la ciuda·d de Asniéres
a L1 mc1110: ia de sus gloriosos muertos.
1"1&lt;11110 para los dos últimos de los ~xnre~;-1Jo:::
monumentos, fué por medio de un concu·rso lu
dudad de Brest escogió el hermoso ,proyecto ele Augusto 1[aillard. El grupe&gt; de bronce, de
cuatro metros de altura, erigido sobre un zócalo
de piedra de 2m.80 simboliza el genio de la patria, inspirando á un campesino bretón ta idea de
dejar su arado por defender su suelo natal.

EN LA EXPOSICIÓN DE P!BIS.
De elegante aspe-cho, arq~lite-ctura delicada, coronado de cúpulas y torrecillas profusamente decomdas de artesonados y cornisas, se, y,ngue en
el Parque del Trocadero el pabellón en que el Ministeri•o• de las Colonias Francesas ha eni.;errado en
conjunto la.s principales muestra.s de prodt'.ctos,
carra.5 geoQ"ráfica5. etc .. etc., que contribuyen a dar
nna idea de la importanc'a de la Franeia colonia:
_v ya que con tanro _e mpeño hemos procurado dar
á nuestros lectores una ligera idea de lo que ha
sido el gran concurso parisiense, no creemos deber omitir El grabado que hay publica,mos y representa el pafacio en que ~ expusieron todos
lo:, productos de la.s Colonias france:;as, que, por
otra parte, han demos.tra.do sus adelantos en los
últimos años..

Vis:ta del Fresidenle Krüger, del Transvaal, al Presidente Lonbel, de Ja República Francesa.

Monumento de Brest.

11.lonumento á Morelos, en Toh:ca ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin,ro 23 de .Dioiernhre de 1900.

•

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VIl--TOMO II--NÚM. 27

Subs1:ripci6n mensual for/inco., f 1.5fJ

MÉXICO, DICIEMBRE 30 DE 19CO.

Jdem idem ea la Cllpital,

1.25

Gerente: ANTONIO OUYÁS.

Dir-eoéo:r: LIC. BA.PAEL BEYES SPfNDOLA.

,-;x:x:x==============o========

VUJ?ANTE UN COMPÁS.

Federico el Grande muere: en brazos de su ministro, Conde Berlzberg.
De la Craa B:i:posici6n Artbtica en Bcrlfn,

llodclo en yeso, del Profesor Ga:,;tavo BOc;_~cln.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 26, Diciembre 23</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

�JJolllillgO lG de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El nuevo Ministro de Fomento.
El señor Ingeniero Don Leandro Fernández,
con cuyo retrato ilustramos hoy la primera página de este semanario, 3{,'8ba de ser nombrado
por el Presidente de la República, Secretario de
F..sta&lt;lo y del Despa.cho de Fomento.
Aceptado el nombramiento por medio de una
comunicación en que el señor 1:'ernánd-ez manifiesta sus a-gradecim'entos por la alta honra que
~e le ha dispeneado, y dice que se sentirá satisfecho si los semcios que pueda prestar llegan á
ser de utilidad para el país y de crédito para la
nación, el jueves prestó la protesta de Ley, habiéndosela tomado el señor S,eretario de Relaciones, como Jefe d.el Gabinete.
En los salones de la Pres-i&lt;lencia había numerosas personas que espera.ron l-a ,ialida del nuera
:Ministro •p ara presentarle .sus felicitaciones.
El señor Ingeniero Don Lean&lt;lro Fernández,
cuenta con honorosos antec€dentes, bi,en demostradas aptitudes y numerosa., simpatía-s. Tiene
4, años de edad, se recibió &lt;le Ingeniero el año
de 1873 y desde enton&lt;,es ha desempeñado trabajos y puestos de importancia.
Entre aus principales estudios se cuentan los signienties : ronstrucdón íde !pt~ntes, ,canales y
obras en los puertos de Méx:co, su estudno de. PeSll6 y Medidas para la aJopción del Sistema Métri-co Decimal, en l-a República, la forma.ciób de
proyectos para la apertura de caminos carreteros, el estudio que emp1'€rnlió para. la reforma del
proyecto del Desagüe del Valle de México y el
importante trabajo qne sobre el valor de la pesantez, emprendió .en cola.boración con el señor
Ingeniero Franc:sco Jirnénez.
Determinó la longitud y latitud de 35 pnntos
de la República.
Ha sido Profesor y Director de la Escuela ae
Ingenieros, Regidor de Obras Públicas, Sub~ec:netario de ComunicacioneB, Ingeniero Consultor
de importantes comisione.s y de las obras del Desagüe, Director del O~rv-atorio Meteorológico,
Gobernador de Durango, Director de la Casa de
Moneda, etc.

DE AUTOS.
"En el pueblo del Huizache, á los veinte días
del mes de Febrero de mil novecientos, habiéndose recibido la adjunta consigna, se pasó al punt~. conocido oon el nombre de "Corral de piedra,"
distante como un kilómetro del lugar, y se da fe haber v-isto el cadáver de un hoonbre como de veintid.Ó6 años de 00.ad, a1to, moreno, con un ligero
bozo en el labio supelrior, cabellos, cejas y ojos
üegros: ¡presentaba en la región, 'PTI&gt;l'Ordial uu
agujero producid" ,p or la entrada de una bala,
proyectil que tenía su orificio de ,salida en el oonóplato izquierdo, y otra herida de sable hacia el
írontail, midi1€ndo la lesión once centímetros de
tamaño por -.no de ancbu.ra; ,la profundidad no
se pudo apreciar por no contarse con instrumentos apropiados para ello. Junto al cadáver se
h-á,Jlaron un sar".p&lt;1 rojo empapado &lt;le sangre, una
bolsa de cuero conteniendo cigarros,.. .v~e,i ntidós
centavos en cobre, veintiicim.,'O en plata, un. -ejemplar .de la imagen conocida por "Anima sola," y un
papel de eonocimieni:o subooripto por D. Manuel
'l'ames, de Guadalajara, en que atestigua la hombría de bien de un sujeto cuyo nomhr-e no puede
leerse. Al oc-,ciso se le mandó enterrar- en el cementerio del pueblo, disporuiéndose que antes
permanezca á Ja espectación pública, vestido con
las ropas con que se le encontró, que son panta]onrn de dril blanco, camisa de "calicot," ceñidor, "huaraches" y sombrero de palm-a, por si
ha_y alguna persona. que lo reconozca. Cerca d.eJ.
filtio ,en que se supone aieontecieron los hechos,
se halló un trozo de sable que ,e p1·esume haya
sido uno de los in&amp;trwnentos vulnerantes.
Así terminó esta acta, que subscribe en unión
d&lt;&gt;l alcalde y testigos de asisterwia., el ciudadano
Grregorio López, práctico en medicina, de cuarenta años de edad, casado y vecino de este lugar,
par no haber médico titulado en la jurisdicción.

No se ma.n.dó practicar autopsia del cadáver por
no UE-nerse á mano objetos apropiados para ello.''
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"En la fecha, presente una quejosa, d·j o, previa protesta lega1, llamarse Damiana Pérez, ca.s~da, sin ,prof.esión, &lt;le setenta añoo &lt;le edad, onginaria y ve:.:ina -de Gua&lt;laJajara: que el oa&lt;láver
que tiene presente, es el de su hijo Ignacio Almeida, de veintiún años, carpintero, hijo de la
deponoote y de su marido Pedro Almeida: que
su mernciornado hijo fué muerto por la "acordada" de este lugar, harbiendo acaec'.do los hechos
d~ la man,era siguiente: que doofo hacía algún
tiem'PO su citado hijo mantenía relacion1EB honestas con 1f.rurta Ruiz, vecin,a d-e la casa en que habita la quejOSa en Guadalajara, que es la "al-caicería'' llama.da "La Ca:la,vera:" que corno "los
padres de la R.u:iz injustificadmn,ente se oponían
ú las Jielaciones de 1los amantes, Igna.eio se propU.i.5o robar á }[arta., lo cu.al ejecutó, viniéndose
á este punto, donde p,ensaba trabajar en su oficio: que la dieponente, sabedora de los sucesos
v contando va con el ,consen-tim'.-ento de loo p2d11r1.~ de 1-a R~liz, que es menor -de edad, se propuso legaJi½arr la unión y á ere efecto se encaminó
al "Huizache/' donde supo á .c:,-u llegada que Ign.aicio .se encontraba preso y d~pués que había
sido muerto: que es &lt;.:uanto tiene que expon-er, a.dvirbendo que Ua buena, rondud:a de su
hijo pueden atestiguarla sus &lt;patrones D&lt;l'Tl Juan
Cortés, Don )hnuel Tames, y otras muchas personas que lo conccieron y estaban al tanto de s.n
comporta111i.i,€fll-ta."

"·El mismo día, prie~nte un testigo, exp.u.s-o,
previa la protesta acostumbrada., que se llarma Antonio Yera, casado, ,de cincuenta y cínico añ09
de edad, originario de Ixtlán y actuaJmente
"Juez de la, acordada" cliei este lugar, que el ca.dáYer que se le presenta es el de un individuo que
el día de ayer le entregó el señor Pr"5idente }funi~ipa,l &lt;para que lo cond11jera á la caoooora del
partido, acm;ado, si nm1l no recuero-a, &lt;le vago,
mal entretenido y d,e habe,r¡;:e robado á una ''muchachona" que venía con él: que se-gún sa.be, dió
esoa informes al señor Presidente, el señor Don
Pedro Gómez Gál"1'z, dueño de la Hacienda de
San Bueniaventura, quien pi&lt;lió contra el hoy difunto á causa de que se le habían pe1'&lt;l'ido de uno
de sus potreros dos caballos que, estaban allí "persogados," siendo uno die ·E.'!llos conocido con -el
nombre de "E,l Resorte" y el otro el que llamaban
"El Jaltorna.te," así como veinte pesos en dinero
y otros objetos que desapareci•eron de la tienda .
de la finca: que el día de hoy, A la madrugada,
dispu90 á sus suOOrclinados que enai-ll-aran. sus caballos y así lo hicieron, conduciendo ,entrr filas
al preso, que iba maniatado: que -al ll,ega.r al 1mnto conocido por "Corra.\ .d ,e ipi1ul.ra" el hoy diíunto que había conseguido des.pren.der,;e &lt;le la.:. 1iga&lt;luras á farrnr de la obscnri&lt;lad, emprendió }a
fuga gritando : "viYa la libertad df' 1~ hom breH;
síganme si son tan "fiebres,'' por 1-0 cual lo.-: individllo~ que acompañaban aJ ,depon1f,nte de8cargaron sus armas contra el que se e~capaba. resaindo en su ataque al ver que eaí-a mu-erto el reo:
que ALrneida, a1 empren.cler la. íuga, dispaTÓ dos
tiros, die los cuales UllO trn.spasó el som bTero que
portaba uno de los "auxiliares'' y -el otro se incrustó en la montura &lt;lel decl.a.rante: que ignora
cómo haya podi&lt;lo el :reo procurarse el revólver
con que trató -&lt;le 0.fenclerilITT, a!lÍ C-Omo á {lóndo
lo haya arroja{lo ai1 correr-: que igual mente ignora
de qué proceda la lesión tl.e arma N.anca que el
cadáver presenta, pu.es ninguno &lt;le :sus suhordimuclos hizo uso d;e su sable contra el in,culpado.
Ratificó lo expuesto, leído quo le fué, y no
supo firmar."
1

(Declaraciones uniformes &lt;le cuatro '·auxiliares.")
"En F1egui&lt;la, el Juzga•do da fo tener á. la Yista
un sombrero de color gri~, perfo,..,,ao ,en el ala
y la cop-a por un disparo al pare&lt;X!r de arma de fuego, ~r una silla "\'aqueraº' que o.st,enta las mi.smas
señales en la "teja."'
''En vein1ticuatro de Febrero, pr,esente u-na testigo, previas las formalidrucles legales, dijo llamarse Marta. Ruiz, soltera, de ilieeioois años de
edad, sin profesión, originaria y vecina .de la ciudad de Guad¡j]ajara: que conoce á Ignaóo Al-

me-ida con quien estuvo en relaciones :por
espacio a.e seis meses, habiendo ante_s tenídolas
¾onestas con el fin &lt;le contraer matrirnomo, s-m
que hubieran eumpli~-o sus d&lt;Eseos, por ca.usa de
iia oposición que formufaron los pa.cl~es de la ~Ue
habl-a, razon por la cual, d·e c . ,mun
.
acu e1do,
&lt;l-eterminaron salirse juntos á ~ • a de c~sarse
dBspués: que al llegar á este _p~nto y carec1,endo
de trabajo, Ail-meida lo solicitó y_ obtuv? en la
hacicnd.a d.e San Buenaventura, situada a media
~iegoo d,e este lBgar: que al principio _vivi,eron
contentos; pero que como á peco el senor Don
Pedro Gómez Gálvez, dueño de la finca, empezara á corteja.r á la declarante excitánctola á que
dejara á Almeid-a y ella se resistiera, el 9~\ñ~r ~on
Pedro se &lt;lisQ"Ustó ameJJ..0.z.ándola con acr:nrn.nar
á su amante ~mo lo efeotuó de seguro, pues haoe como do; &amp;tilllaru:t.s f.ué puesto preoo AUmei&lt;la
sin que la ex,ponente haya lograicfo verlo en todo
ese tiempo, ni saber de qué lo acll5aban: que,es
Mso que Ignacio haya tenido pistola y mucho
máB que la haya disparado contra. alguien: y q ne
sí saha que el sombr.ero y la si1lla que ootán {t la
vista (los de que se ha dado fe) aparecen en todos los procesoa semejantes á éste, á fin de qu&amp;
Ee certifique que e9tán p 1:-rforados; pero que dichas huellas son antiguas, pues según le han dicho, en la causa que se siguió hace do.s ·años con
motivo de la muerte de Perfecto Sánchez Jª se
habían presentado dichas prendas: que hace tres
di.as, ail saberse €-n San Buenaventura. la muerte
del amante üe la que habla, se le a~ereó el scllor
Górnez Gálrnz y le dijo: "¿Y.a vies, ingrata. lo
que pasó? Pues tú carga..: &lt;:on eso." Y que como
preten&lt;liera abrazarla y la -expo-nente se desasiera de ól, el señor Don Pedro dispuso que fa expul&lt;Saran de la hacienda, como se hizo, sin dejarla siq1üe-ra sa.car sus "a·r íos."
Rat.ificó lo expuesto, leido que le fué, y no mpo
firmar. ·'
'·En catorce ele Junio que oo supo estaba en el
lugar el s~ñor Don Pedro Gómez Gá:lvez, el personaJ Jel ¡uzgado pasó á fa casa de dicho sujeto
con el fin &lt;le interrogarle. Previa la protesta de
ley que rindió, dijo ser casaido, propietario, &lt;le
cuarenta años de edad, originario de la hacienda
·de San Bu·enavrnüura y vecino d.e Guada,laja,r a:
que eon?ci?, á Ignacio A'lmeida, -carpintero que
estuvo sJrnen-dole en su finca por es,pa.oio de seis
meses: que últimamente, habién&lt;l~...iele perdido de
San Buenaventu1:a, diferentes anünatles, d'inero y
otra~ cosa~, y teme~&lt;lo sospechas de que -ti hltlrón
ht1rb1era 6'ldo M~ne1ida, lo avisó a•l señor Presidente .Muni,cipa-l, quien dispuso la -aprehensión del
reo: &lt;]lle mbe 4-iUe .el mismo Alnmida fué muerto
por sus guardianes, al fucrarse en el punto llamado "Corral &lt;le piedra" ; qu~ di-Si)aró una pistola robre Jos dichos rul'aJ-es: que no oJnore á
Marta R.niz. ni ~e ha hecho nunca proposicionesa~101'0-~s, 111 fue esei al motiYo de &amp;u denuncia,
srno el deseo de recuperar las cosas dJe su propiedad que .se Je habían perdido."

"En la. fecha, se procedió. á ~ele.br.1~ careo -eillh': el anterior declaranJte y 1la testigo Ruiz /qne
fue man?a~-a traer de su casa por medio de- la
fn-e.rza pnbhca) . por las . diferencias que se a,rhierten en Ems dichos. La Ruiz al señor Gfdvezcon m11c:ha -ex~l~ación: ~'usted me ,1I-.eq_U1ir::ó de
ani~ Y, m~ d1Jo que s1 no l.e daba e~ranzas
ai.'rimrnana a Ignacio."
El S€ñ~r .Gó~neiz GáJlvez á 11a Ruiz: "es falso
pue~ :ro Ill siqmera coB.ocí á usted."
'
~o lográndose avanzar más á causa de que la
~.u.iz n.o pu do -cont.e_sta1· por haber sufrido un gra, e a;c1dente, se d10 por terminada la diligencia ;
firmo de los ca~&lt;los el que supo, oo unión deI
aJralcle y los U!!:ltigos."

mil

''Eli !{uizache,'; J~io ~ri~er~ de.
n~re~ien~
tos. l\o resulumdo de lo actuado méritos parn
pr~cr en contra de persona detea-minad;:i arch1vense es~s diligencias. Notifíquese.
L-o decreto el_ Juez primero ,constitucional, ac-•
tuan&lt;lo con testigos de asistencia."
7 de Julio de 1900.

Victoriano Solado fllvare;;¡;,
Primer c-.1ento de un libro q
b
no Salado Alvarez,
ue nea ª de publicar Victoria-

Domingo 9 ele Diciemblie de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

t
tando las manos clamaba misericordia.. Entonces
oes, San Pedro dijo:
-"Créame, señor :Martín, no hay qr..e tomarse
tanta &lt;lesa.zón, pues podría darle un arrebato de
sangre. Después de todo, V. no tiene la culpa.
l\Iire, sus oucuñanenses de seguro que deberán estar pasando su &lt;:uarentenilla en et purgatorio.
-"¡ Ah I i Por caridad, excelso San Pedro, baga
V. que á lo menos pueda verlos yo y consolarlos!
_uCon mucho gusto, amigo mío .. . :Mire, cálcese pronto estas sandalias, porque los caminos no
están nada buen,o¡s ... Bien ... Ahora camine en
del'echura. ¿ Ve Y. allá abajo, en el íonclo, á la
vuelta? Pues allí encontrará Y. una puerta de plata, llena: d-e -cruoos negras . . . á mano derecha ...
Llame y le abrirán. j Aclios! Conserrnrse tan sano
y tan guapo.

"Y anduve ... anduve! !Yaya un trajín! Carne
die gallina se me pone, sólo de pensarlo. Un -senderito lleno d,e cambronera.s, de carbunclos relucientes y de culebras que silbaban, me llevó hasta
la puerta de plata.
-"¡ Tan, tan, tan!
-"¿ Quién llama?-m-e djjo una voz ronca y
quejumbrosa.
-"E•l cura &lt;le Cucuñán.
-"¡Ah! . .. Pase V.
"Entré. Un ángel grande y hermoso, con alas
oscuras como la noche y un traje talar resplandeciPntc como el d'.ía, con un.a llave de diamante colgando del cinturón, escribía "era-era", en un gran
librote m..1.S gor&lt;lo que el ele San })edxo ...
-"Aca.he pronto, ¿ qué qui-e.re V. y qué pregunta?-diijo •el ángel.
.
-"Bello áugel ele Dios, quiero saber (s1 no peco tal vez de curioso), si tienen Vds. aquí á los cncuñanenses.
-"¿Los ..... ?
-"Los cucuñanensm,, las genles de Cucuñán ...
Que yo soy su párroco.
-"¡ Ah! El Abate .M artin, ¿ no es eso?
-"Para servirá Vmd., señor ú.ngel.

'rodos los años, por las Calendas, los poetas provenzales publican en Aviñim un regooija&lt;lo librito llf'no hasta los bordes de rnrsos hermooos y
de bonitos cuentos. Acábame de llegar el de este
año, ,y en él encuentro un adorable cuento en
verso, que voy á tratar de traduciros abreviándolo
un poco ... . Parisienses, preparad vuestras cañasta.s .. Esta vez s,e os va. á servir fina. fior de harina
provenzal.

lfll abate :Martín era cura ele .... Cucmián.
Bueno como el pan, franco como el oro, amaba
paternalmente á sus cucuña.nem:es. Cucuñáu hubiera sido para él el paraíso en la tierra., si los cncuñanenses le hubiesen dado un poco más de satisfa.cción. Pero ¡ ay!, la.s ar-añas tejían en su confesonario, y el hermo.:;o día de PaiSCua, las hostias
permanecían en el fondo de su sagrado copón.
El buen sacerdote tenía lacerado el corazón con
esto, y no cesaba de ped:r á Dios de continuo la
merced de no morin:e, antes de haber vuelto al
-"Decía V. que Cucuñán ...
redil su descarriad@ rebaíio.
"Y el ángel va y abre su gr.an libro, mojando
Pues bien, Yais ú ver como Dios le oyó.
el
dedo eu saliva para que las hojas corran meUn domingo, después del Ernngelio,, el señor
jor ....
Martln subió al púlpito, y dijo:
-"¿ Cucuñán ?-dice, exhalando un profundo
"Hermanos míos, creerlme si queréis: la otra
noche, ¡ míEero de mí, pecador!, me hallé á fas
puertas del paraíso.
"Llamé: ¡abrióme San P edro !
-¡ Caramba! ¿ Bs V., mi buen señor l!Iartín?rne dLjo.-¿ Qué buen viento le trae por acá?
.¿ En qué puedo &amp;ervirle?
-"Buan Aan Pedro, Y d. que tieno el gran
libro y las llaves. pudiera decirme (si no peco de
cuTioso en clem9sía.) ¿ cuántos cucuñanenses tienen
Vds. en el paraíso?
·
-"Ko puedo negarle nada, señor :Martín; siéntese, vamos á ver la cosa juntos.
"Y San Piedr-0 cogió ¡;u abultad~ libro, lo abrió
y se puso las antiparras.
- "Yeamo,s un poco : ¿ Cucuñún, decimos? Cu ...
Cu ... Cucuñán. ¡ Aquí está! ¡ Cucuñán! ... :Mi
bnen iseñor :Martín, toda la p:ígina está en blanco.
¡Ni un alma!. .~o hay aquí más cucuñan-enses que ;.
espinas en una pava.
-¡Cómo! ¿Xadie de Cuceñán aquí? ¿Nadie?
,·
¡No es vosible! Mire Vd . mejor ...
-"Kac1ie, san..to varón. Mire V. mismo, si piensa que me burlo.
"Yo ¡ por vida.! hería el suelo con los pies, ¿ jun

•

suspiro.--Señor Martín, en el purgatorio no tenemos á nadie de Cucmián.
-"¡Jesús, María. y José! ¡Nadie de Cucuñán
en el purgatorio! ¡ Santo Dios! Pues ¿ dónde están?
-'·¡ Eh, santo varóu ! E~ta.rún en el paraíso.
¿ Dónd~ di-antre&amp; quiere usted qu,e estén?
-"¡ Pero si vengo de -allí, del paraíso! ...
-'"'¿ Que vi1ene V. de allí? Bueno, ¿ y qué?
-"Bueno, ¿ y qué? ... ¡ Qué no está u allá ....
¡ Ah Sant• Madre de los ángeles!
-"¿ Qué quiere V., .señor cura? Si no están
en el paraíso ni" en el purgatorio, ¡ qué duda tiene! están en el. . . .
-"Santísima ,cruz! ¡Jeell's, h'.jo de David!
j Ay, ay, ay! ¿ Es posible? ... ¡ Habrá mentido el
gran San Pedro! ... ¡ Sin embargo, no he oído
cantar el gallo! ... ¡ Ay, pobres de nósotros ! ¿ Cómo he de ir •al paraí.s.o, si alli no están mis cucuñanenses?
-"Oiga, mi pobre señor Martín; puesto que
se empeña, cueste lo· que ,cueste, en estar bien
seguro &lt;le todo ello, y ver por sus propios ojos
lo que haya, tome V. esa senda y ande á. buen
paso, si sabe correr ... A la izquierda encontrará
un gran portal. Allí le darán razón de todo. ¡Váya~ con Dios!
uy el ángel cerró la puerta.

"Era un largo seud·ero,. empedrado todo él de
braMs rojas. rrambaleábame, como tS i hubiese bebido; á cada paso un tropiezo; iba chorreando
agua en ca.da pelo d-e mi cuerpo había. una gota
de sudor y jadeaba de sed . .. Pero, á fe mía, gracias á las sandalias que me preslb el buen Sau
Pedro, no me abra:saba lo,s pies.
"A:,í que hube d.ado muchísimos pasos renqueando, ví á la. mano izquierda una puerta .. .
nn, m1 p 1H'lón, un enorme portón, abierto de par
en par, como la puerta de un grau horno. ¡ Oh
hij c·s míos, qué espe&lt;.:táculol Allí no me preguntan
mi 11c,11ú:1e, ri.llí no ha.y registro. ror hor11:1ciJ~
y con puerta franca éntrase allá, hermanos mios,
Jo mismito que .entráis vosotros el domingo eu
la taberna.
"Sudaba yo la gota gorda, y sin embargo, estaba yerto, escalofriado. Poníanseme los pelos {le
punta. Olía á chamllsquina, á carne asada, algo
así como el olor que oo difunde por nuestro Cucunan cuando -el albéitar Eloy, quema. el casco
d_e un burro Yiejo al herrarlo. ~u aquel aire pestifero y caluroso me Quedaba sin aliento; oía un
clamor horrible, gemidos, aullidos y jul'amentos.
-"Ymn.os, tú! ¿Entras ó no entras?-me elijo
un demomo cornudo, pinchándome con su tenedor.
"-¿ Yo? Ko entro. Soy un amigo ele Dios.
-"Con qrne eres un amigo de Dios? .. .. ¡ Eh,
bribón de tiñoso! ¿ Qué vienes á hacer aqui? ....
-"Yengo. . . ¡ Ah, no me hables &lt;le eso, que
ya no J~nedo tenc.rme en pie! . . . Y engo. . . vengo de le¡os .. . á preguntarle á Y. lmmildemente ..

�Domingo 9 de Diciembne de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"Y eu medio de un espantoso torbellino

r

'

I

/

... si ... sí, por casualidad . . . . hay aquí. . . alguno .... alguno de Cucuñán. . .
,
-~'¡ Ah, fuego de Dios! rre haces el tonto, como
si no supieras que todo Cucuñán está aquí. Mira.
cuen·o feo, mira y verás cómo apañamos aquí á
tus famosos cucuñanenses ....

de

llamas YÍ:
"Al,larguirucho de Coq-Galine (todos lo habéis
conocido, hermanos míos); Coq-GalHle, aquel que
se embrraohaba tan á menudo, y con tanta frecuencia sacudía las pulgas á su pobre Clairon.
"Ví á Catarinet. .. aquella mendiga pequeüa ...
con su nariz al aire. . . que dormía sola en el
hórreo . . . ¿Os acordáis, tunantones? .. Pero, chito; he dicho lo bastante.
.
"Vi á Pascal Doigt-d.e-Poi.··t, que hacía su. aceite
con las olivas del S€ñor Julien.
"Ví á Baet, la espigadora, que al e&amp;pigar, para
atar más pronto su gavilla, robaba á puñados en
los montones de haces.
"Ví al ina.estro Grapasi, y_ue aceitaba tan bien
la rueda de su carretón.
"Y á Dauphine, que vendía tan cara. el agua
de ¡u pozo.
"Y al TortilJard, que cuando me encontraba
llevando al Santísjmo, seguía como si tal por su
camino, calada la gorra en la cabeza y con la
pipa en el morro, y orgulloso como Arta bán ....
cual si se hubiese topado con un perro.
"Y á Coulau con su Zette, y á Santiago, y á
Pedro y Antonio .... "

Conmovido y pálido de miedo, gimió el auditorio al ver en el infierno, abierto de par en par,
quién á 6ll padre y quién á su madre, éste á
su abuela, estotro a su hermana . . . ..
Ya comprenderéis, hermanos míos,-prosiguió
el buen abate Martín,~ya compr,enderéis que,
esto no puede continuar así. Tengo cura de alma.s, y quiero,¡ quiero! ,salvaros del abismo adonde
todos estáis en vías de rodar c11beza abajo. Maiiana
pongo manos á la obra, maña:i;ia mi5n~o, sin tarda~. ¡ Y no faltará quehac&lt;er! He aquí cómo voy

que to,lo ande bien, hay
ne h;cerlo todo con orden. Ire~11os en filas, co!o en Jonquiéres ~uando hay bmle._ .
. .
":i\Iña.na, lunes, confe53ré á. los neJOS y v1eJa.S.
Esto no es nada .
,
"E~ martes, á los chiquillos. Pronto acabarc,")Iiércoles, los mozos y las mozas. Esto podra.
ser largo.
.
" Ju eves los hombres. Cortaremos por lo _sano~
"Viern:s las mujeres. Diré: ¡ nada de oJnsmes!
"Sába&lt;l:o,' ¡ el molinero! . . .. Ko es mueho un
día sólo para él.. . •
"Y si el domingo hemos acaba.do, seremos muy

á arre•lármelas. Para

D icbo y hecho. Hubo eolada. de lejía.
Desde aquel memorable domu~go,, el _aroma de
las virtudes de Cucañán s-e respira a diez leguas
.en contorno.
y el buen pastor, Sr. Martín, dichos.o y lJeJJo
de regocijo, soñó l a otra noche que,. s~gmdo &lt;la
todo su rebaño, subía el clarí:irno canun~, d.e la
ciu&lt;lad de Dios, en resplandeciente proces1on, en
medio de los cirios encendidos, de una nube de
incien so que embalsamaba, y de los niños de coro
cantando el "Te Deum."
Y héte aquí la. historia del cura de CucuüáJJ,
tal como me ha nrnnda.do contárosla es-e gran tunarra de Roumanille, quien la sabía á su vez por
otro buen compañero.

fi¡fonso :Oaudef.

LA VIRGEN PINOPAÁ

Lo q ne es esa piedra mística
Que custodio há tantos aüos?
Pu,es sábelo, y marcha :-"El Rey
De Teozapotlán, el bravo

}Ionarca que, en ardua lucha,
Conquistó el suelo tehuano,
Cedió este reino á su hijo
Y le impuso, al coronarlo,

Como un deb€r imperioso,
11eturiera en sus estados
A Pinopaá, su hija,
De hermosura y fe dechado;
l i'ué un modelo de virtudes
]'inopaá, fué el encanto
De los pueblos que adora.mm
En ella un. divino oráculo,
~uya mirada era, siempre
Para toda pena un hálsamo
Y cuya palabra dulce,
}Iás que la. voz de los pájaros,
Hasta. los sordos oían
Como inimitable canto
Que despertaba en el alma
Sentilnientos sobrehumanos.
)[ás, por desgracia, la virgen,
Presa de hondo mal extraño,
Cuando á Jalapa. llegara.
Cayó de la muerte en brazos,
Para velar, desde eutonees,
Por F-U reino desde lo alto.
La dura y fata_! noti~ia
Circuló de labio en 'labio,
Con la rapidez ingente
De 103 sucesos ingratos ...
) 'zóse el sa,mbrío féretro
Y en torno de él se agruparon
Caciques, grandes señores,
Y el pueblo, henchidos de lla]ij.O,
l)ar.., preparar la triste
:Fo&amp;i de la virgen, cuando
En la presencia de todos
Y como por arte mágieo,,
Pinopaá transformóse
En esta esfera . ... s-agraclo
T esoro inmortal que todos
Humildes rc,erenciamos,
Pues por los diosés ha sido
Para el culto destinado!
Ay! infeliz del que, aleve,
Profane, con torpe mano,

EL MUNDO ILUSTRADO

}:,t, •reliquia]!

~Ialdito
Quien, con jntentos menguados,
Irrespetuoso dfrige
Sobre esta meseta el paso,
Sin rendir un homenaje
Ante este recuerdo santo
Pinopaá n 0s da amparo,
lrrítanse u;~tú el incrédulJ
~,- :il fohui.11,:rle sus rayos,
Lo con vierten en vil pol va
O en miserable gusano!. .. "
Y al terminar su leyenda
El incljo grave y anciano,
Ocultóse en pleno día
De la luz el rojo astro,
Se estremecieron los montes
Y~como si inmensos carros
Sobre los cielos rodaranA tronó la tierra ... ~u-ando
A -cien leguas de cllstancia,
Lanzado por ,el espacio,
Como una débil arista.
Se vió el pastor transportado,
Sin ,que le faltara ni una
Oveja de su rebai'ío,
Am1que, herido de hondas penas
Y de temores extraños,
Siempre miraba delante
Al iJJdio de pelo cano
Túnica c-€ñida :y blanca.,
Luenga barba y tosco báculo!

felices.
'
"Ya veis, hijos míos; cuando el !rigo e~tá rnaclluro, hay que segarlo; cuando el vmo esta _echado, hay_ que beberlo. Basta ya de ropa suCia; se
trata de lavarla, y de lavarla brn11.
A , ,,
" E sta €.S la grada que á todos os e1eseo. men.

LEYENDASOAXAQUEÑAS
Cantando rústicos sones
Bajo el cielo tehuano,
Iba un pastor errabundo
Conduciendo su rebaño;
Y al wbir á un montecillo
Cuya cmubre es verde llano
Y forma como una mesa,
Invisible desde abajo,
J\Iiró fspaciosa planicie
Reeién barrida; y andando,
Yió que en su centro a.poyadas
Y arias piedras, como en .cuadro,
Rodeaban otra piedra
Como una esfera. Las manos
Puso en ella y, al tonmrlaJ
Súbito, ipara su pasmo,
Se apareció, de improviso,
Como caído de lo a-lto,
1Jn indio de fuerte talla,
Luenga barba, y pelo cano,
Yestido con blanca túnica
Y aJ)oyado en tosco báculo;
x ·así le dijo en un tono
Mitad divino y humano:
_.:xo toques rmás esa esfera,
Pro;:dgue con tu rebaño,
¡ Oh pttstor, que no conoces
Ese símbolo sagrado l
Que si te parece piedra
Es 1)orqne eres un villano;
Déjala si no ambicionas
Que presto, para tu dafro,
Sobre tu frente fulmine
El cielo todos sus rayos!
Pero si lavar anhelas
La mancha de tu pecado,
Inclínate reverente
Ante ese símbolo santo.
¿ Ignoras lo que es la esfera?
¿No sabes, pastor, acaso,

Domingo 16 de Diciembre de 1900.

Salón donde se verificó el banquete.

}Yfiguel ]Jo/años Cacho.

•
BANQUETE EN HONOR

De los Señores Gobernadores de los Estados·
=•-&lt;&gt;
Como un eoo ele las -fiestas presidenciales, que
re:Jefiamos -en nuestro número anterior, tuvimos
el domingo ú1t.imo una animada reunión que or, Q'anizaron el Gobierno de Distrito y el Ayunta~iento d,e la capital, como una galantería hacia
los señores Gobernador,s de los Estados, que visitaron esta ciudad.
Consistió la fiesta en un espléndido banquete
que se verifico en el Salón de Cabildos del Palacio Municipal. El edificio fné adornado con el
mayor arte y llamaba la ate-nción descle la fachada que s-e iluDllnó profusamente con una infinidad de focos incandescentes.

Adorno de la escnlcra principal.

El conjunto era h€rmosísimo, eompletándolo un
áhco d-e luces, que semeja,ba.n dos banderas cruzadas, llevanao .en el centro un órnlo de bom~
llas opacas que orlaba un buen retrato del señor
General D íaz.
El pasillo de entrada lucía magnífico decorado
floral y Iras el cancel de cr'stales que cierra el
YeJtíbulo, se colocó una pequeña plataforma cubierta die heno y -sembrada. de ramilletes, sobre
la cual se destacaba un busto del Primer }Iagistrado de la Nación, sirviéndole de dosel dos pabellones ;,ntrelazados.
Las escaleras estaban también profusameTlf.e
adornadas, pero lo más notable era el Salón Je
Cabildos qu,e, se convirtió en un extenso comedor.
Este salón, qne- de por sí representa una obra
de arte, no ostentaba otros adornos extraordinarios, que eshltua.s de broll{.:e, sosteniendo haces
de globos lumino~.os y guías florales que se prolongaban en ondas, clescendi€ndo del artesofü1do.

El oro del soberbio "plafond" brillaba al contacto de los rayos de los mil focos que tendían
un manto de luz en todos los ámbitos de la ~un1nn~a sala, perfumada con el aroma de la,s rosas:
En la cabecera, un magnífico retrato del G-~1wn:1l Dfaz sobre un "panneau" de raso blanüo,
ennrn,irnd-o por pequeños ovalillos de los co1orc:-:; !Ht•ional es, atrajo las miradas.
Dos tibores chinewo-s de irreprochable gu~fo~
se levantaban á sus lados, coronados de plantas
e.\,)ticas.
Ese era todo el adorno : sencil1o, pero en s.u
misma sencillez llevaba el sello clel arte y d,l refinamiento moderno.
El banquete. al que coJJ~urrierot1 el Gobern•dor
&lt;le Distrito, su Secretario, los miembros del Ayuntamiento y los Gobernadores, fué ofrecido en correcto brindis por loE:1 señores Landa y Escaudón
y Algara. y contestó á nombre de ]0s obsequiados,
el seüor Obregón González.
1

'l'rofeo colocado á la entrada,

�F.L ,[U;&gt;.7)O TLUS'l'R Ano

JJcnúgo JG de D'c'cmbro de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lG oe Dioiembr" de 1900.

de €.Sta parte del monumento un estudio conci.:mzudo de parte de HlS autores.
En la ornamenlauió n del friso, re~altan C;lrátulas con los nomb1•2.s de los Estados Mexicano:;,
.alternados con bajo relieres representando trofeos
de arma5.
Las dos fac!ia&lt;las lateralti.51 son coronadas en 1a
J)art.e ('entra\ por cu·atro e~tátuas, Significando la
Ley, La Ju,füia, la Unión y la Lil,ertad.

En el centr1f ele e~te mi~mo cuerpo del edificio,
.úbrese imponente y de proporciones verdaderamente co1T( t·tas, el Arco &lt;le Triunfo, con el Es1

&lt;olL[\o de la Hepública, colocado entre ramos de
laurel y pa,Jnrn.::, ligados por un largo lazo con la
inseripeión "Triunfo ·de la Lndepenclenc:a."
Hstátuas, hm;tos &lt;le próc-eres mex~canos, lemas,

guirnalda.:.

_y

otrcs moti\·0-3 de ornamentación, com-

pletan esta pmte de la obra. Se asciende á la se-

gunda platafornrn por medio de grandes y artístieas escalera~ de 3 metro:3 de ancho, colocadas en
el interior de las dos partes laterales del primer

cuerpo del monunwnto. completando el grandioso
conjunto arquitertónico, estátuas y bmtos de todoa l?s de1nI1s pen~onajes que h1n figurado en aquellas epoeas.

Del centro de esta plataforma se eleva el es-

belto monumento &lt;le forma piramidal, y ele estilo dórico con rem'nisccncias de francés, simbolizando la Hi~toria de la lndepenchrncia, cle.sarrollada por &lt;:uatro grandes grupos de 3 esLítuas cada
uno. signif.c111Clo la Conquista, la Independencia,
Jn Heforma y la Paz, figurados por los prin cipales
patriota.~ de ei:=ta época como: Allen&lt;le, ).forelos,
.Bravo, )fotamoros, Guerrero, etc.
, \,rJad.:&gt;ta men te grandiow y b-ien colocado es el
grupo principal, que imponente se destaca al pie
del pede •tal clel monumento; grupo que despierta en ctl'llqui~r cor1zón mex'.cano, recuerdo:; gratos y ú la par patrióticos. X o ,se necesita ser histor;ador, para reconocer en las dos estátuas de los
lado.,, al :lli1rtir Hidalgo, )' al Benemérit.o de la

del otro, faltaba, para completar la obra del Renacimiento una nufYa estrella que hiciera de :Mé~

x:co un pu~blo digno de su libertacl,-he aquí que
el año de 1876 .se abrió para México un nuevo horizonte de Proo-1
\~so' Luz• .l' Ju~ticia, [)Or med~o de
o

la Paz que el país e,bi dis[J'Utando desde entonce~, y .::e rn si mboliz1tcla por una majestuo&amp;a figura qu e fl.urge entre HiUalgo y Juárez, con la glo-

riosa bandera. desplegada, embl ema del honor nacional.
Mediante una e,cal , ra ó elevador

construído

en el int erior, podrá llegar el público á admirar,
de2de la altura &lt;lel gracioso cap:tel que corona el
monumento, El hermoso panorama del: Valle de
México.

Para inmortalizar á los _grandes hombres de la
Patria, J u:1rez, el primero lanzando el grito de--la
República,
remata el monumento con una sebellncl ependeneia ·que surgió en la notable Junta ele
.
ta
y significabva estatua:
Querétaro, y el s:egundo dictando Leyes y ReforLa Apoteosis de la Independencia Uexicana.
mas, y redrnz,m&lt;lo la l1wasión, simbolizada por
una corona y cJt ro que tioene á sus pi-es 1 proclaman- En ,·isla de tan bella v atrevida creación de los
do al mundo entero, con un ademán muy signi- artista,; Díaz .r Durini, 110 dudamos que el Supreficativo, los dere chos de un pueblo libre é inde- mo Gobierno tomará en consideración este proyecto, y que en un día no mll'y lejano, lo \'€remos
pendiente.
Después del sacrifieio del uno v de los méritos er'.gido majestuorn en la calzada de, la Reforma.
0

t

_J
Exmo. Sr, Airnearo Sato, Ministro del Japón.

EL ~UEYO MIXISTRO DEL JAPÓN.

=

Entre- los acontecimientos culminantes de la
semana que at'ab,1 de pasar, debe~10_.s mencionar
la rece¡;e;ón rn:ernne del nu~vo U1111stro d:"1 Japón, n:rific:ada el jueres último en el Salon ele
J:mbajadores.

La niña: Nobú Sato.

"Permiticlme que m.e rnlga 'll e ,esta oca&lt;'ún,
para decir urua palabra de admiración por el progreso asombroso que .México ha rdalizadlo bajo
la larga é ilustrada. administr2.c:ón de Yue..:tra
Mxcelencia, progreso que de -algú11 modo corresponden ol del Japón, bajo el reinado próspero

lo que han ,ido hasta hoy.
"Al pre~entar á Yu estfa Excelencia mis creclen&lt;;ialet1 y la carta de retiro de mi predecesor,

m-entado e'-te per.:onal con multitud de peroona.:;
&lt;JUC a~i"tieron al imponente acto.
A las doce en punto del día, penetró al salón
-el nueYo diplomátieo, Exmo. seño~ Aimearo ~ato,
á quien acompaña.ban su Secretario y los senores.
Gol&gt;crnaclor de Palal!io é Introductor de Embajadores.
. .
El ~ñor Sato, que no C)noce nu€stro 1d10ma,
·r.'.! ,t; xpresó en inglés. manifestando que le caü:.
~,ba gran pileer poJer informar al Jefo de_l GoProyecto de loa Sns. Ingenieros Capitán Porfir io Dlaz y Dttriui.

1

ARCO DE TRIUNFO MONUMENTAL.

=

!Los, señores Díaz y Durini concibieron la Íeliz
id~a de concretar la historia de :\léxico en un ar. ce( monumental, cuyo proyecto se publica en este
rn}merO" y está destinado á figurar en el mundo, com~ ·úntt:o en su género, porque si bien es cierto
qu,,. __exüteu .arcos de triunfo, lo .)Jlismo...q\le_b_ei:.:
m650s monumentos históricos, también es cierto

que hasta hoy no se conoce una oora que, por sí
sola, reuna los do~.
En este trabajo no omitieron B.;;fuerzo alguno pa-

severa y apro~:acla, á la cual se da aecew por cómoda.2l gradc_r1~-. muy bien distribuida.:; y circundada por arb.stico6 aütepechos combinados con pe-

ra poder presentar al Supremo Gobierno un proyeoto que, a.&lt;lemi:Í.3 de rEcordur á los mexican05 los
brillantes y heróicos hecho~ .de sus antepa.Mdo3,
vieran
fielmente
I"ttproducidos
el actual l'roa-reso
0
G d
d l
·
y ,,ran eza e p~is. .
.
.
Esta. obra, ele d1mens101~és verda.d~rarnente colo-

destale.s sobra~~ cu-ale.s figuran 16 estatu-as representa~do ale~oricamente laa Artt•"', Cienc~as, 1ndustna, Agncultura.
Sobre esta. plata[or,n"
¡evan ta m•¡es
· t
·
.. se
uosamente el cuerpo que constituye el Arco de Triunfo, estilo dórico en su arte inferi
,
· :

.fillles, descau.sa..so.bre una ale~ de 188:¡'._me.tros.mlll~- en_1a_ = .pe.rio,:. Un h p
·nte or, } corrnt.o
drados, y se éonlpone de una platafún:la eápa.ciosa --slis'árqú~ríils fórmdn&lt;l'o
:~uaoeso'
:.1
~:~1a"1ffiJ.)IO
hcon
,
::i:pac1wa
a.ce
5 ena,

Uierno ~Iexirano, aue el Emperador ele! Japon, su
Aua-usto Soberano, con la mira de mantener y
-pro~10nr la~ relacione-: ch am_istacl tan feli~men!e
,cxi.;tente-s entre los clo::= parnes, se ha dtgnaoo
nonlürl'tfle ~fini!litro Residente en México, en lu·gar del señor irurota: que s.e• _reti:ó.
•
Agregó que al a~um1r las obligac1ones de s~1 alto enearrro, puede at==e&lt;!urar que no perc~onam ~8·
fuerzo alguno para. desempeñ:arlas ,s.atJ!lbctoriamente, híl~t-a donde su c1paciclacl le aleance, en
h:,en ele Jo-. clos paí~es, para lo cual espera confi.aclamente contar ron el apoyo de nuestro gobierno .
Al terminar tuvo el señor Sato el siguiente
r,e ríoclo, que t ranscribimo"s integro:

Cuando se

ha comenzado bien S.t· tiene recorrida la mitad
del camino. y ,a.sí es que confío en que las relac:ones entre los dos paí:Se::. no puedan menos de
Eer más e~tre.c-has y m.'is rntimas en lo futuro, de

eión los Se('J'e!arios de Estado, los Jefes y ofic.aJcs del J,)jérc'to y los empleados públicos, '::_U,-

-7-._ •

de Su Majestad el Emperador actual; s'endo una

circunstanl!ia ieliz y significativa el que hace once •alios, clos de l aE, naciones más procrresi.stas -Üe
la. época, celebraban ontre sí un tratado de amistad y comercio, sobre la base de justicia é igua1&lt;1ad, .á fin de marchar una á la par de la otra,
al bnllante porvenir que les ~gnarda.

.

Obetleciéndo~e ú las fórmulas que previene la
-etiqueta diplomáhea, fueron dtado~ con antiei~a-

~:-,, .!...

Señora Yuki de Sato.

tfngo la honna de ,expresarle los cordia}e;:. ae~os
de mi Augusto Soberano, por la salud r felicidad de Yuestra Excelencia, aRÍ como por ·1a prosperidad del pueblo mexicano."
El señor General Díaz contestó manifeRtando
la r1ltisfacción qu€ le proporl!ionaba escuchar los
ami;:_torns v encomiást'.cos conceptos que acababa
de e~lll:har, habló en los mejores términos acerca. del no~able progres:-o alcanzado por el Japón,
que ha ;abierto ele par en par las puertas á la civiliz!ción occid ental y ofreció que el Gobi erno
;lfex1cano apoyaría cuantas g~.itiones se hicieran
para estrechar la21 relaciones existentes entre -los
do:; pah:e:-:.
·
P,ara concluir, SEñor :Ministro,-clijo el señor
Gen eral Díaz, 05 suplico trasmitáis á Vue:;tro
Soberano, loa voto:; que hago por su salud y felicidad, así como por la pro~-peridad siempre creciente del Imperio del J~pón .

En e.:.ta página tenemos c.l honor cl,e presen11\mo. Sr. D. R6mulo Bdnncourt, nuevo Obispo
de Tabasco.

tar á nuestros lectores los retratos del señor Mi' .
nistro y los miembros de su familia, que lo

acompañan en :México.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Dominao 16 de Diaiemboe de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

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raisaje de iuvierno,

DE RIME E RITMI.
En el kiosko verdinegro del palacio d~ los lores
la marquesa Federica sufre intenso maJ &lt;le amores;
"Noble duque, no me olvides ... . tu marquesa angelical
que te aguarda pensativa, que te agu!.rda soñadora,
¿no te brinda sus eneanto, á la sombra protectora

1.--Vista de una caJllejue:la en Pachu::a.
2.-l1'ot. t-0mada en un plantío de caifé de Cór&lt;!&lt;1ba.
8.-Ruinas del e-cmvento que .existe en"El Desierto."
4.-Tl:n::•c-ala, tonen en• un. rto.
5.-El temp1o de Choluila, Puebla.
G.--Icuinai de Jos baños de Jos Riey.es de T{'ZCOLZingo,
7.-Puente en el "ObiqUllrn.ite."

del gran kiosko verdinegro del palacio señorial?
Por qué tardas, dulce amigo? ¡ Ya en cendales de albo lino
ocultó la luna el rostTo reluciente y marfilinol
¿Por qué tardas, duque amado? ¿No~ espera en el jardín
la más bella de las damas, la más rica de la corte,
la qu&lt;l luce cetro y martas, la que ostenta regio porte
y asemeja en los sa'raos el mns blondo serafín?
No te olvides, duque noble, qne las cuitas de tu bella

son las cuitas torcedoras de la tímida donoella
que nadando en la opulencia sólo sufre mal de amor.
ApresW'a, duque, el paso, haz volar á tu carroza,
haz que corra, llegu" pronto ..... tu cuitada ya solloza,
en el rico y confortable verdinegro cenador/'
Mas el duque nó llegaba .... Si1" encajes de albo lino
asomó la luna •l rostro reluciente y marfil in o . . .
Sólo el astro de la noche sus angustias pr,seució !
Y en el kiosko verdinegro del palacio de los lores
Ia. marquesa Federica traiciona@ en sus a.mores
una lágrima de fuego por el duque derramó!

�EL MUNDO ILUSTR ..1.DO

Domingo 9 ,de Diciembre de · 1900.
Domingo 16 de Diciembre t!e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL PRESIDENTE KROGER EN PARÍS.
&lt;;;&gt;O&lt;:&gt;

Pabellón de A.Jemania.

Alemania en la Exposición.
Entre los visitantes extranjeros de la Expooición, domina el elemento alemán. Yan á París,
tri unía dores.
Los Diarios repiten, desde el 15 ele Abril,
que la exposición de Alemania sobrepaFa á l~:; de
todos los otros. países, y van á convencerse y a gozairse en su triunfo.
Jncoñtcstab.lemente, .en tdecto, la 1expá:ción
alemana repartida en todos los grupos, excepto
en el de' las colonias, se irupone á la atiención pública por todas partes. Y no ,E.IS que haya sido más
favorecida. que las otras naciones, en cua1Jto al
punto de 1cc1l. Otros países hay que ocupan una
superficie equivalente, con produc~os y muestras
muy interesantes. P.ero donde qmera que se ha
ca,!ocado á los alemanes, han desplegado una energía extra01·dinaria á superarse á sí mismos en la-

cierto ·1nodo, á fin &lt;le que caiga exclus:vamente sobre las telas adheridas á los muros.
Estas t.elas, enceriradas en cuadros de oro bruñido, de plata, ele madera natural, rEistán espaciados
en dos rangos horizontales, dejando aparecer entre
ellos y sobre ellos un fondo de oro viejo. Ciento
r-incuenta pinturas solamentei y sesenta y cinco
grabados y litograha,dos, re.pre~entan el a:-te de las
escuelas y el arte independiente.

b01·.
La potlencia industrial y la p,ospericlad ele este
pueblo, se afirman y despliegan con una Yoluntad
jntensa. Ni un solo rincón ha. sido abandonado al
capricho de un expositor particular. Allí no hay
sino un expositor : la Alemania, l\Hquinas_, objetos,
_productos, todo está bien e,tiqueteado, llernndo el
nombra del fabricante; pero no se 1.1iene allí la impresión Je competencia que en obros pAbellones.
Nada. pm1ece a:=,:pirar á eclipsar á FU vecino, y ~]
úni co triunfo buscado parece ser el de la colectividad.
La vanidad de los Yisitantes alemanes tierue de
qué satisfacerse en todas las partees de la Exposición: la flecha de su pabellón de la calle de las
Naciones, /1':6 la más alta; sus dinamos son los más
poderosos; su faro tiene el proyecto•r luminoso más
fuerte; su restaurant es uno ele los más caro::.
En el gran palacio ele las Bellas Artes desde que
se- penetra en las ga:OOrías afectadas al arte alem ín,
es necesario, deatle luego, cerrar ]os ojos, para desacmifumbrarse á la ]uz natural clel clía.. Al derredor del visitantre, se elevan pilmres macisos de marmol negro, veteado de blanco; los tapices de las
mura1las son de colores pasados; velos tupidos
tamizan la luz, ó mejor dicho, Ja detienen en el
centro die la sala, y no la dejan penetrar sino de

En la calle ,Tu,, las Naciones, el pabellón del Imperio Alemán se hiergue entre- los de la Noruega
y la España.. Es, dice et catálogo oficial, del estilo del principio del Henacinürnto alemán. Se puede liga.r este edificio á una época. arquitectural:
no es menos original y nuevo. No reproduce el p1sado, sino que lo e·voca.
En el interior un "hall'' de mármol rJjo sirve
de caja á una doble escalera. A la entrada hace
frente un bu;;to del Emperador, cubierto de un
casco. Las rampas ele la escalera y de la gale-ría,
esb.llt decorad::is con. fi.1:uras de madera esculpida.
La planta h;1Ja está consagrada á una de l-as potencias ele Alemania : el Libro. Otra sal-a está .resE•rvada á la fotogra fia.
rrodo el pabellón t:iene un caráctei graudioso
y elegante que le distingue aún de 103 más suntuosos, perteneci-e•ntes á otras naciones.
El primer piso está dividido singuhrment~: de
un l~clo, un mu::eo social; del otro, salones llenos
ele pmturas fratc::!sas de estilo 18, que hllcen,
en el pabellón Alemán, la, "lección de amor dz
"·atteau," el "molinete," la "bailarina," "Canrnrgo" y otms varias, una excepción en la uniformicfacl del arte alemán que se exhibe eu esta galerfo.

Mme Eloff, lHie. Guttman y los biznietos de Krüt:er.

En su oportunidad hemos da.do noticia del arribo del l'resident, de la República Sud-Africana
á la c.1pita1 de .F'rancia.
La re&lt;'epciln que allí se le ha hecho, sin que
tenga ningún carácter oficial, ha sido, sin embargo,
de lo más notable por las muestras de simpatía
que ha prodigado el libérrimo pueblo francés al
derrotado ~a udillo defensor de los intereses de su
1&gt;atria.
¿ Y rnto, dirán uste&lt;les, afectará de algún motlo la políti&lt;.:a entre .Francia é lnglaterra, que ya
muchos suponen tira.nte, no obstante Ja correota
rnrnta ele .nts relaciones que exi.sten entre ID5 dos
paíse8J? ...
He afJUÍ lo que á -e-stc respecto dice uno de los
más 0arad&lt;'rizac.lo:-, periódicos parisienses.
'· Las 111,rnife:-::t¡1&lt;..&lt;ones organizadas en honor del
i&gt;re-~1drcn~e t\.rugt!r, mantienen altamente preocupada la aLnción púhlic·a, aunqu-c no ,es de pen~ur.:::e s:-qu11.:ra que ta)e_..; manifestaciones, pue&lt;lan
~er Ue c)11:::e::u-:::ni:in:-i p;1rn nuestras relaciones futura:; ton un:1 nación vc-cina y y amiga; la .t-'nmcia -es bt1.stante grnncle para mosttar sus simpatías
tal como las siente, t'.Jbrc todo, cuando ne se le
puede a,cusar de proteger terceros intereses -á expen~'ils de un-a nacitln vcc:na y aniga.
"La acogida que ha tenido en Francia el Presidente de In República Sud-Africana, la tendrá
en todas partes por do11d-e v-aya:'
"Sea en J talia, -en ArJemania ó -en cualquier
parte, la politica no r: _,á imp,dir que lae multitude::, manifiesten muy alto ~n respetuosa admirnción para los vencidos en (?s,te dllelo d-esiguaJ,
que :-e ha prolongado más de un año, oon menosprecio ele toda:; las leyes, divinas v humanas."
El perióclieo del cual traducimos los anteriores cünceptos, termina diciendo que sería -de desear:--e &lt;Jue tod,1~ esas manifestaciones tuvieran un eco
~n Inglaterra, para que esta nación, aun sacrHicando ::;u orgullo y sus interese5, pusiera fin á esta
&lt;.:entienda.
Con moti ro del viaje de Kruger, d'amos á conoc·er ú nuc:;;tros lectores los r€t.rnt0s de la fami lia del admirado Presidente: sus nietas señoras
J-:Ioff y U-uttman }' !-lUS pequeños biznie~s.
Tamblén public;1mos los -retratos de los val!entes guerrillnos bóeros, Lui.s Botha y Chrü;..
1¡¡rn Dcwet, que .~on los que mantienen ,la focha.

,

EL MONUMENTO DE NEUFCHATEU.

Monumento de Neufchateu

. La ciudad de Xeufc'.1ateu (Vosgos) acaba de
inaugurar un monumento erio-ido á la memoria
·de los .hijos el.e aquel deparL.'l~ento, muertos por
la p;~tna en diferentes campañas.
Dwho. monumento e&amp;uí fo,rmlldo por una cstat~m mul1ehre, alegórica, d,e una -actitud herióca.
] :.Eita figura de .mujer, cuvo busto dernubre el mo.
vimiento por el cual pai·ece desenrninar una e:::])ada, es obra d-e i\I. Bo\'·eris, estatuario. Se levanta sobr~ un zóc..:alo de granito de rosa, obra
de ~L E11nque Jacquemard, arquitecto de la ciudwcl de i'íeufchateau.
. _El comité qlrn tomó la iniciati,,a para la c-rea1.;1on de -es~ mo,numento. y que reunió los fon~los necesarios, -fué -presidido por un personaje
11nporhrnte ele aquél departamen~o.

•

1

•
Luis Botha.

Christian de Wet,

�EL MUNDO !'LUSTRADO

Dooningo 9 de DiciQ!Ilbre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
ARO VII--TOMO II--NÚM. 26

MÉXICO, DICIEMBRE 23 DE 1900.

DiHCKoi:: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPÍlJDOLA..

Subscripción mcmmal foriffea, S 1.50

ídem idcm en la Cspnal,

1.25
Gerente: ANTOJl'lO CUYÁS.

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SR. D. RAMÓN CORRAL,
".\orubraclo recientemente Gobernad or del DistTito Federal.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

'

/

.J:-:::~

"

..........

'" ..
'").,,!,

..

· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

�EL 1fUNDO IWSTfü\DO

KRÜGER FRENTE Á KRÜGER.

prendido de ese faro que ha inundado el mundo.
¿ Qué C:.iría Kruger á Krucrer el busto inmor-

-"Y ante su busto, cubierto de flores y tarjetas-nos ha dicho el otro día el cable-el Presidente de la República del Transrnal, se detuvo
unos mmutos."
¿ (lué pensamientos con alas de buitre cruzarían por el alma de este viejo peregrino que va

talizado die la EX&gt;pooiC:ón.,
~doloroso ·errante
del "waal/' el hombre de mármol á la escultura
de carne?
. ¿ Qué diálogo sin paJ.abras, qué estrofa sin so~
mdos, qué dolor sin gemidos!
-Y luego, cuando la entrada de la mansión
señorial del Keise,r ha permanecido irevocableménte cerrada á la trémula plegaria de libertad
~e este Lear tosco y selvático, acaso por las meJlllas die! hombre de mármol ,se deslizaría una lágrima que seria absorbida por el piadoso manto
que enjuga todos los dolores humanos.

ll_evando_ ele puerta e~. puerta su ti·émula. · plega-

na de libertad, espe&lt;:ie de Lear tosco y selvático, perdido en la eternidad d·e la noche de los
grupos civiliza dos?-¡ Breve victoria! Sob;.e la ergui~l~ eabeza bla?_ca ~e este anciano, la primavera
parisiense deshoJo todas las rosas de sus rientes
jardines y volcó todos los ramos de lilas blancas
de sus triunfales bosquecillos. i Alborada efímera!
En aquel pedestal se apilaron las cartulinas de
muchos hombres llegados de todas pa.r tes de la
herra, que sonaban como una marcha épica al
borde de su sepulcro.-; El día €U Que se ina1wuró
0

;J

Es mi alma una capa de ponzoña,
¡ No llegues á mi aJma!
~ o te acerques, por Dios, que en tu locura
Puedes pro1ar su ·contenido ... ¡ aparta!
No te acerques, ¿ no ves en mis pupilas
La enrojecida llama
De la madd·a,d que todo lo coooume
Y todo lo aniquila porque es ascua?

Es mi conciencia un antro, y.a lo sabes,
Y a no hay en ella nada
Que á la virtud responda ... ¡ está tan negra,
; Y tan dura y tan fría! .. . ¡ Pru;a ... pasa!

una clarmoo de entu.sia,;mo. Y o he visto en
París el triUilÍo del Tranavaal. He sido más feliz que Kruger, que ha presenciado su derrota
allá abajo, en las llanuras inunda.das de sangre'.
en log matorrales que ocultan cadáveres. He aaSÍstido á esta gloria que llamaba á los ooraz®es
en un ·crepúsculo de siglo, cuando tooas las tris~
tezas y todas la.e neurosis que se enroscan en el
-espíritu de ¡,. bu.manidail, habían entrado en la
sombra para dar paso al torrente de luz des-

Hoy mi cerebro es yunque donde todos
Los delitos se fraguan,
H oy nutro mis pasiones con el llanto
Que la inocencia ante mis pies derrama.

Amar ... sentir. . . . sarcasmos, boberías,
P equeñeces humanas;
¡El odio!. .. Eso si es grande y es eterno,
No como la bondad, que es una máscara!

Y en almas desgarradas,
Yo Soy como esas aves qu-e aletean
De criminal placer en la borrasca.

!MATA!

á este pueblo .semi--'vencido,, oom&gt;venice&lt;lor, en

¿Razón? .... ¡Ya no la tengo!. .. Sé tan sólo
Que es fatigosa carga,
Que en tiempos que la tuve, mi cerebro
Vibró &lt;le pena y se anegó de lágrimas!

Yo sólo pienso en el negror nocturno,

'

Yo he visto--en 1llll concierto, en el Teatro del
Chatelet-= multitud enardecida---0omo se
enardecen las multitudes parisiensesr a,clamar

F,T, MUNDO ILU8'J'R Ano

De&gt;mingo 9 de Diciemhoo de 1900.

Tengo atrofiado el corazón .... ¡ qué gozo!
En mi vida nefasta,
Para todas las penas, es de acero,
Para todos los erímenes de lava!

en la Expo-sición el Pabellón del" rrransvaa! eaía

Pretoria en poder de Inglaterra!

Dooningo 9 de Diciembre de 1900.

Mi conciencia es &lt;le réprobo, no tiene
Más ,que vooes amargas,
Convulsiones de cráter inflamado
Y sordos ~rugimientos de avalancha.
¡ Mi oorazllil . .. i qué ,quieres! ... sólo exi.l,,t.e
Para esa 1ucha extraña
De la maldad y el crimen ... sólo eabe
Alimenta;r rencores y venganzas!
Como el ·perverso criminal la muerte
Hn las sombras prepara,
Así mi r ;razón buscando víctimas
Entre la, sombras de mis odios marcha.

El P:rea14ea.te Krtlge:r y

■u

Ya ves, yo soy muy malo, soy muy malo
En mí vive la infamia,

Como el delito octtlto en las tinieblas,
Como la iepra en la podrida entraña.
Ya ves cuá.nUl maldad hay en mi vida!
No te acerques ... ¡aparta!
Si llegas, helaré tus ilusiones,

Y sin piedad estrujaré tu alma!
Y ella, la frágil, la sensible y buena,
La dufoe y delicada,
Le respondió :-i No importa . .. yo te amo,
Aquí tieD":3 mi vida . . . ¡hiere . . .. mata!
Mérida, Noviembre de 1900.

.Mosler, Bowen

&amp;.

Cook Sncr,

LAS GRANDES FIESTAS

.Cuis l{osado~_Vega.

EN HONOR DEL

1

/

~

El mal tiempo, ca.so d(, verdade:rn. fuen.·zu. mayor para los trabajos· de fotograoodo, nos oblig~
ron á reta.r dar este número.
Rogamos á nuestros !ecotres que tomando en

Porfirio Díaz á la Primera Magistratura de la Nac!ón .

SR. GENERAL DÍAZ.
Á NUESTROS ' LECTORES.

Compañfa Sutidora, Contratista y Decoradora.

Sería tarea muy difícil tratar de d11r una idea
,siquiera de lo que fué cada una de las fiestas con
-que el pueblo 1ne!Xi.cano celebró de una manera
verdaderamente excepcional y ta.r;i. entusiasta como
-expontánea, la nu-eva exaltación del señor Gene ral

Nuestros periódicos informativos se han encarga,do de esta tarea, dejándonos satisfechos de su
-l abor y en estas páginas sólo haremos un n,;bozo
de lo que fué esta demostración de regocijo público pa,ra referirnos á los grabados que pudimos
obtener.
La crónica de las fiestas podr'a, por otra parte,
s·ntetizarse fU las siguientes líneas que &lt;.;Opiamos
de uno de los diarios:
"Las elrc.:üones pres.idenciales arrojaron una ci-

frade votos, señalando al señor General Díaz rara
Presidente de la R,epúlilica en el c uatrienio constitucion~l, que ayer ha comenzado; la fiesta, que
c~Il, m?hvo de este suceso, se organizó, tiene sign dicactón may&lt;&gt;r todavía que las cédulas depositadas durante los comicios,: á la cas;lla electoral pud,eron llegar solamente lc;s ciu-da.danos mexicanos
la fiesta de. ayer, simbólica, grandiosa y tal ve~
umca en la vida de nuestr-a. República, se presentaron á s:: .donar la voluntad de los votantes l&lt;&gt;.·.
ñinos, las mujfll'es, los extranjeros:, lo.s ricos ; los
pobres, los hombres públicos y los que apartados

á

cuenta la razón que nos ocasionó el reta.rdo, se
sirvan dispensarnos.

eapoH.
Jokey Clnb.

Drogeria. de LabaJi11 St:cs.-lluminaci6n nocturna _segub.do premio,

�lDomingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUS'rRADO
absolutamente ele la Administración, han podido,
sin embargo, ver en ella la garantía de los inte:r-eses individuales, las facilidades otorgadas á las
iniciatiYa5 del adelanto y lai pro~J}erida&lt;l, en suma, del país.
Esto, y no exageramo'fi, fué la gran manifesta-

EL MUNDO ILUSTRADO

,·ii~;~

ción á que ayer hemos asistido en •rn ta c.1pital 1 y
que ha tenillo robusto eco en las fiestas loca]e:,
que se Yerificaron en todos los ámbitos de la Re-

' .

.1'--

. .

pública. Xo ,,e le 1i·zo fiesta al pt&gt;eulo, el pueblo
qliho hacerla.y de i:u e:xpontaneid-acl. de .su alegria ordenada, de su. multituJ· compacta, rnrgió
un 1.:uadro que nunc1 habíamos preienciado.
El entu.siasmo era general; cerradas las casa~
de comercio, las führioas y los talleres, aquello.:,
que no tomaban parte en la manife.'."tación. representando un gremio, esperalian Yer el desfile, y
puede a!egurarse que pocos fn Erron los hogare3
que no quedaron desiertos, atraídos sus mora•dore3
por el eco de la fiesta.
La agricultura, la industria, el comercio, la mimerfa, los obreros asociados, las corporacionm. cüntífic.as, la prensa, la labor de la mujer honrada,
la instrucción cle1 njño,. todo cuan to es benéfit:o,
de todo aquello que e2peramos progreso verdadero,

~turo ayer representado en la manifestación. ¡ Y
qué forma más vistosa y elocuente ... ! Los niños
afiliados á su primero y hermo20 estandarte: .el de
la escuela, donde aclemcí.s ele los conocimientos intelectualrn, t·stán adquiriendo las nociones ele moralidad y de civismo de que ha de depender el engrandecimiento de nuestro pueblo; la mujer
obrera ostentando orgullosa, con €J orgullo de la
honradez, su traje de labor, que constituye el mejor el-e }05. atavíos; el hombre que vive ,en las pr?fundidades ele la tierra, rnlienclo á su supe'l·fic:e

Carro de Agricaltura,

nera- vistosa, nueva y original, como cuadros de
cinematógrafo, desfilaron ayer ante cien mil es-

pectadores, que en un instante pudieron ver reunidas las fuentes de riqueza de que disponemos, y
e' uso que pO{lemos hacer de nuestras actividades.'

La Prensa de la Capital, y las Sociedades Científicas.

para tomar parte en un regocijo general, las sociedades mutualistas, most.rándonos en los lemas
¡cl:e .sus estandartes, la alhagadora e&amp;peranza de
que la unión, la coniraternid,ad y el ahorro, nos
harán tan fuertes como r;cos; y al lado de todos
los humildes hijos del trabajo, el agricultor, el industrial y el comerciante, que al exhibir sus productos y presentar sus al;egorías, nos dicen, con la
elocuencia de los hechos, que hemcis a,d-e1antac1o
mucho en este período de paz, y que aún más poQ.emoo adelantar si seguimos reoorr:endo el camino
iniciado. Y después de esto, el \€,1emento intelectual, la prensa, los hombres &lt;le profesión, las agrupaciones científicas, que tantos bienes saben derra-

La inauguración, pudiera decir.se, la iniciación
de lo-s fe&amp;Htios públicos, siguió inmeiliatamente
á un acto oficial de }og más importantes: en 1a
Cámara ele Diputaclós, á la.si nueve de la mañana,
el .señor General Díaz, por una vez más, se pre&amp;entaba ante la Rep1'&lt;fsentación Kacional y ante
el numeroso público'de las galerías, para. pronun-

e'ar con voz llena de virilidad el juramento legal:
ªProtesto guardar y hacer guardar las ~Y8:&gt; de
Reforma y desempeñar con lealtad y patriotismo
el car(To &lt;le Presidente de la República."
El s~llor Chavero que, como Presidente del Po:ler Legi:/iatiro babia escuchado la protesta, &lt;:ontestó: ''Si así lo h:ciéral5, la nación os lo pre~
mie v si no ella os ~o demande," fra&amp;Es elocuentes.
de 1{ue.stro ritual gnbernatiYo, que en esta vez.
no fueron ertuchadas: se perdieron entre el uniforme aplauso del pueblo, que en. su sientimental
estruendo no ofreda, s'ino que anticipaba el premio, seguro de que ha de cumplir sus compromi~os aquél que en tan largo.s año¿¡ de servicios ha.
comba.ticlo por la integridad nacio;nal, ha iniciado
el orden, ha consolidado la paz. y ha aumentado el
crédito del pue:blo mexicano, siempre demostrando el amor á la Patria y ¿,in apartfil's.e jamás de la
línea del deber.
Quienes así han obrado durante treinta: Y cinco años de luchar y treinta ele reorganización social, no necesitan un juramento: sin otorganlo, se
sabe de antemano cuál ha O.e ser su conducta, y
el pueblo que anticipó en esta vez el premio á aa
promesa, fué sen.sato, fué justo y demostró que
tiene _aquilata&lt;las les virtudes del gobernante que
nos nge.
,
Se extinguieron los eco-S de la evadón verificada
ru el Salón del Congreso, y mientras los carruajes presidenciales atravesaban por entre una valla
de soldados, cerca de cien mil a1mas, (no exajeramos) se aglon~raban en las.i priniciµaJ.es -avenii..
das para ~er el desfile de la que, llamada "Procesiórn de lru Paz," re.sultó ,ser la más elocuente manifestación de que el pueblo, dMtro de sus heterogéneos eleme:ntos, desde el potentado al obrero,
y lo mismo Cl industria-1, que el -comerciante, el

Haciendas de Apam

'

'iLanquero, el extranj,cro, el mex:c1no, el profesio·J1al y el empírico, iodos supi•cron calificar en to,d,a
·..su import.ancia, el acto que se realizaba y hacer
-oste1nible su adhesión.
1{1} Cuerpo Diplomtltico y •e ornisio~~ de la más
-alta repre~ientac:ón socia-1 fueron rec:b1d·as ,fn Pa]acio, en tanto que en l.a Calzada de la Reforma
rn orl1'aniz-aba la "Procesión.·,
A ]~1,s oc,ho de la mañana, hora de la. cita, co·m·enzaron á llegar grupos .die manifestantes, que
-tomaron parte en la pro,cesión, estacionándos,e eoniormc con las ó1,denes rcc:,bida,s con anterioridad;
·pero que hubo que reforma, ya 8Jbl"e· .el terreno ..
llc,co antes de fas &lt;liez de ,la mañana, los mamfcs!i'.lnte.s, en mrn extcnE-a. fila, -se extendían d-e~de
·1a -entrada. d-Ell paseo, á lia glorieta siguiente á la
&lt;l·e Cuauhtemoc, fraoi :1Jná.ndo~e a-lgunos d!2, Uos
.¡:;rup0,,;; en dos fila::, á fin de hacer menos dilitada
·1a lín0.1.
Los carros fueron llegando poco á pccJ. y en
"-O'l ac,to eran colocados -eJ1 el lugar que les corrcs·ponrlia.
Llevan.do como descubi'€rta nn e.~cuadrón cle1
•oua.rto de rurales, el prim,er grupo, -era e! quG for~naba la cabeza del desfile, teniendo al frente la
,núsioa ckl primer BataJlón de artiUeros.

mar ~@bre las socieda&lt;l,es

Todos estos elementos presentados de una ma-

La producción del a:i::úcar.

Hacienda de San Javier.

La Industria 3ericfcola.

Mar&lt;,haba en primer térnüno un ¡;rupo de alumnos de fas Escuelas Nacionales Prrnw..r1as, llevando uJJJ esta,1darte de sed·a blanco pintado al ólro,
con las ale~orías y atributos dú la ciencia. El
estandarte ~taba ornamentado con flecos y borlas
de oro 3' sustentado por uua pulida vari'lla de níquel.
Se{Tuía después un grupo de- prof,rnoroo de las
Escu;la.s inte{Tr.a&lt;lo por los señores Directores
J-esúg P~rchinr Roumaldo Orozco, José Troncoso,
Antonio Aladana, lldefonso lú,tm.da, Enrjque Garduño, rroribio Vela.seo y Jesús G. de Vélez, el ú.1timo C-Orno delegado d er los profesores de la Ba¡a
Cahfornia.
A continuación venía un grupo de veinte alumnos y cuatro Profesoras ele. las ~scuelas Nacionales
Primar:itas para niñas, lul'icn&lt;lo, un estandarte de
mda blanco, con ancha franja verde y Jlecos de
oro.
Escuolas primar:a.s mixtas: comisión de veinticuatro alumnos v dos proíewres. ERte grupo se
distinguía po-r su €stand.arte de seda moiré con ins{;ripción roja, franjeado ele canelones &lt;le oro y sujeto á la YaTilla por grues:n·s corclon&lt;!s de seda y
oro, rematados ,fcrI flotantes borlas.
Segui!a. despué.$ un grupo d~ c~0renta niños de
las E.SCruelas Primarias del Distnto, llevando un
estandarte igual al anterior.
Efcuela X ornv1l para Prof~ores. La comisióa
de este plantel ,,,taba formada po,r quince a]tlill-

Estandartes de los Estados,

noEJ uniformados, y llevando uno de ellos la bandera de la Escuela.
Veint:cuatro alumnos ,de la Escuela Industrial
de Huérfanos, también uniformados, Beguian al
a11teúor; llerando el estan&lt;l:arte del -colegio, que
es una a1·tística. insignia hecha en secln, sobre las
que •mtán pintadas al óleo unas alegorías.
Los grupos de las escuelas primarias y mixtas,
de que antes hE.unos hecho mención, estaban entre.sacados de las escuelas 1, 3, 5, 7 y 9, pa.ra las escuelas de niñOE, y 2, 4, 6, 8 y 10, para las de
niñas, encargándose . de la organización de estos
grupos, los señores Profesores é Inspectores de
la Dirección General de In1:1trucción, señores Vallejo y Pérez Valiente.
También la Escuela de Sorclos-Mudos, tenía su
repre&amp;&amp;ntadón en la. co1mitiva.
Veinte de esos
eilumnos, forma,ba.n después de ]a Escuela de Huérfanos, llevando una herm0€a ban-dera tricolor, con
una inscripción en lctra.f/ doradas.
Seguía después €1 gran estandarte de la. Escuela
de Art,w y Oficios, franje•,do con borlas y fino
fleco ,d e oro y cruzado por barras ele seda, tricolores. Doce altunnos del plantel meueionado, formahan la escoll·a de e3te estandarte.
Venian después v,erinte alumnios del Conservator:o Nacional de :Música con su esbandarrte, lucjen&lt;lo una hermosa 1ir-a bordada en oro y ornamentada con flecos de &lt;lrn, cordones y lazos de
moi•ré, tricolores.
La romisión de la Escuela Nacional Preparatoria ta. Í@r.ru.a han \'-einte a.lu.mnos, coi;. su band,e;ra,

�El'I, MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

fo17;~a&lt;lo -co~ elegantes mold urns .de "papier ma-che oon relt.eves d-e oro, telas de seda y artísticas
pi,o:as florales.
F -l paso del carro del "Lapiz del Aguila" iué
motivo de una ovación y urua v.enlia&lt;lera lhwia de
confetti, que &lt;lió animaeión á la tie.~ ta. 8abemos
que las operarias que il;an en e;,::ie carro distribuyeron 1,500 libras &lt;le coufetti, sólo en el travecto
de La Reforma á Palacio.
-

EJ cm;ro de la Compafiía Cigarrera :Mex·c1na, S.
.A., fue otro de Jo¡; más vistosos por su
&lt;l&lt;'corado, qu,? ~ué de Jo más curio.:o y o-rig:nal:
~m~ gran pJJ-am1de trnncada que i::-o formó con c-aJeti11as de cig1u-ros de la5 vari-aJ;13 marc:as con que
cuenhan "El Negrito," "E"l Modefo/' "E,I Premlo"
Y "La Mexic-ana," y que -con rn3 llivcr:X&gt;s -colores
formaba11 un verda:dero mosaico de h111to mérito
como vis-ta.

SR. D. LUIS LAV!1

¡-;.R LlC. D. ALFREDO CHAVERO,

Tesorero del Comité Organizador.

Presidente del Comité Organizador.

y doce la conüsión cfo la &amp;cuela de Comercio, lle-

Dos carros. No vimos desfilar pesadas ruedas y
vando también su ban&lt;ler-a, 1.:nyos cordones- eran · máquinas arr-.a3trada.s, or-a. por el ta.rdo pa.so de los
llel'a&lt;loo por las señoriras _\Iaría Soledad Aguilar bu,Ei)'es, diespué&amp; por la voluntaria velocidad de-1
'y O,,lestioo Hu.fino, al umnss del plantel. A con- vapor, y ,en seguida por el troni:o ''pure sang€"
tínm:eión, un grupo rl,e alunmos d€1 la Escuela de animales de delicados n{'rvios. No vimos todo eso,
Medicina, con su estandarte.
rpo,rque no lia.bía tiempo para fijarse en detalles:
Seguía después un gmpo de alumnos del Cole- mujeres •hermrnas:, -ECO.as flores, como sublimes
io Militar, sin armas, y los carruajes de los alum- las a,Jegorfas d-el trabajo, como grandioso, 01 obuo,s _de la Escueta &lt;le J urísprudencia, cuya comi- jeto de la. fiesta, como bello ,l a,r te, la forma, el fin .
sión esmba formada por Jos señores Enrique de
No nos proponemos de::c.ribir; todos los carros
la Gmza, Miguel E. ••reyra, Celestino Cosí o y presentados estaban bien id,eados, t-odos tenían un
Alberto Lopez 1ierrnoo,.
detalle digno de un clog'o; pero entre los que
En otro carruaje iban 'los señores Ingeniero figuraron .meréeesc hacer especial menei~ de los
Fra.nei:cD Echegaray, David Nataniel Chavez, sigui en te,g:
Antonio P. Safazar y Luis G. León, por la Escue"E•l Lapiz del Aguila," una de las casas más
1a Normal para ProJesores, ]leYando un e9tandarte mod€rnas y que ha introducido industrias enterade seda blanca.
Cerraban este $'Tupo los lanclcaus ocupados por
los alumnos de! Instibuto eientífico {1hs-carones)
y un grupo de alunw·os uniforma.dos d-eil Liceo
Fournier.

SR. lN"GENIERO

D:

SEBASTTAN CI\MACHO,

Miembro del Comité Organizador

mente nuevas tn el pais, pre.sen.tó una originalidad tan bella como costosa. Un c1osel de se&lt;la
verde nilo, bajo el oual hermosa.&amp; mujeres, operarrías -&lt;le la filbr~c1, se enl.'Ontraban en gr-a.ciosas posturas : unas obsequiaban al público r-tgalando confett', que es proclucto de la mismo fábrica, y otras
ee limitaban á ostenrar su bellexa, en mnto quelas demác vo,lvían 1por el fuero del trabajo, buscáwJolO sin cesar en las ingeniosas máquinas, únicas en -e,l pais que se emplea,n en la fubrioación de
sobres, con la cireun.stan-cia de que en esta nego_..
ciaición se usan .elementos ,pura.mente me!Xi,eanos, tanto en brazos oomo en materi-a.1 primas.
Fué este carro :uoo de los más aplaudidos, y en
verdad lo merecía, no sólo por su significación,,
•'no también por el gusto del adorno, que estaba

.' '

Era m;ajestuoso el aspecto del cerro, b'.en diEJpuesto el adorno, y h"-8ta ostentooo •i se quiere
~l s~nito. que ee formó a.] ca.rr¿_, fo wmpo,.. •
n1aiI1 16 luJosos trenes
repartido.re:; unos tirados Po,r magníficos troncoo, y ot.roo, ~ne son automov1l~ de ver&lt;l1adero lujo, que nos ha imporbado el mas refinado buen gusto extrn njero
Per?, no e3 el ~-dorna del carro, ni la lujosa ostenbac10n d-e la rica compañía los que provocaron
el a-plauso, la admiraciói;_ y el respeto de los millares de a.knas que preseEc-iarorn el desfile : lo eonmoved:or, fo pa.tét'.co, ,Jo significativo fué .ver tras
aquel carro una mas-a compa-cta de má;; &lt;le 1,500
r-r,ree de ambos sexos que prestftn sus serv'.cios en
fSa gran fábrica.; 1,500 indivkluo-:1 que representan otras tantas familias liberta,da:s de la. miseria.
por medio del trabajo honrado, que nos abre las
ruertas d!e un po,rvel1llr ri,suf'J)-o, eomo que está.
fandado en la moralidad y en el bien.
El ''Lapiz del Agui•l ,"esotra de las nego1.:iaciones
qure distribuye trabajo entre muchos f:€res y cuyas
labores ron de aqucllas que redimen á la mujer

Hemos dicho que tollos los elementoo sociales
estaban representados en la. manifes,tación sin
precedente de que venirnos ocupándonos, }0:3 obre
ros por su número; la minei'Ía en un grupo de
esos herojcos lucha&lt;lores que en el día de júbilo
ealieron de lasi (IJltrafias de la. tierra para lucir sus
somb.rre'I.:os e-mbreadof.:,_ sus lámparas de .segU'J.·idad
y las picas con que dei;trOí:ando una corteza nos
produeen deslumbrante oro; la. agricultura en tod-as sus nrnnifestaciones -ele prosperidad y con el
orgullo, nobl&lt;i por cierto, de la riqueza que es inde5tructib1e, &lt;le1 ele:mcnto que '(le unl1 manera
fólida puede o.freoer bienesfar en las nuevas indt1stria~, y como lo más hermoso entre tantas
muestras de rique.zm "':' tanta.s alegorías del trabajo, la figura de la. mujer, que ora sea coronan&lt;lo con laureles la .frente de quien supo hacer el
bit111., om sea camil:1ando en las principales avenidas, ó bien haciendo glrar, orgullosa, la rueda que
&lt;:onfecclona; ~üempre e.: la mujer que toma parte
en las gnrn eles fiestas del progreso, de la paz, de
la tranquilidad, y exhibet, tras rancias pr-eocnpaciones, el -diploma que la acredita. como elemento
indispensable en el &lt;;oncierto de la vida humana.

Placa obsequiada al Sr. General Dfaz, por la Sociedad
Fraternal Oaxaqueña.

Sabido es qu,e la "Compañía C:garrera )fexicania," S. A., e-s una d,r1 J.a,s empres.:1.s rn.ás nueHlS en
J.féxi,eo y ele las 9ue más pe-r.:&lt;pectiva ofrecen por
su resl'et~hle &lt;l.lp1ta.J, ($1.750,000) su hnena organuzacwn, loa perw1a d.e los conocidos: h1du~:triaJe.a
que se encuentr.an al frente del negocio, y la bo,n.&lt;]a,d de sus proc1t1J(J~OS, qUJ2 son tan oomeradoo co.
mo i:eq~tiere 1a eo•mpe~c~~ia, ,si&lt;m1pre benéfica para
ol pub]~eo, que s&amp; ha rn1crndo entre los tabacaleros
mexicanos.

La iluminaeión en Catedral.
Vi,¡ta fotográfica tomada en la ncche.

del v1c10 y le presentan los hermosos horizontes
del tra-bajo.
Empre!aiS ~emejantes son una esperanza para el
pais, gra•dúan su progreso, dan impulso al mayor
desarrollo ,le la actividad y m , recen ser bendecidas por lodos los buenos .

Da;pués Lle los anteriores, desfilaron otros muchos carros, todos vistosos, r e,presenta&lt;lo cada uno
r~-petables agrupaciones de esta ciudad; que son
las qu,e nos prestigian y fomenten nuestro constante _a,deJanto.
Enumerar,erncs · ]os siguientes:
Hec'.encla de
Cavc·á e-a, Hr1&lt;'iencfa de San J av:er, Agricultura,
Hacendados de pulque, Caña de Azuear, Negocia-

ción Agrícola de Xico, La Car&lt;&gt;lina, Tren d·a
Agr~cultura, Compañí~anufacturera de Barro,
Industria. Sericícola, Com-pañía Refinadora de Pctról,rn, que lució todo su nurneroso perrnnal; Fllbri&lt;,a d€ Velas Esteáricas y otras.
Además de los carros !l.legóricoo fué de 1lam::1r
la atención en
esta vez, el numeroso .contin~nte
.
a
que proporcwna1'0-n los empleados públicos, los
alumnos de las escuelas, los hacendadoa, comercfamtes, profesionales, sociedades mutualisba.:\
cuerpo estud:antil, prensa, banca, y en una pa!-J~
bra, todos los l1ombres de energías y actividades.
Hazón hay, pues, para decir que la fiesta del
día primero ha sido sin precedente en loo anales:
de la historia de Méxieo; los elementos socialts.
habrán vi•.sto ·a,lguna vez galvanizados, ohede-.
c1endo á fuerzas poderooas, la religión, por ejem,

s:

Adorno principal que figuró la uoche del baile en el Teatro Nacio ¡
Fot. de O, de la Mora,
p
t d
na ·
royec a o Y eJecutaiio por Alf. Hijar y Raro.
Pnlacio Municipal. Vista fotográficn tomada en la noche.
La Europea,

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Las divcryiones públicas, las fiestas netamente
populares, Ja cireulación profuaa de retratos y hojru; impl'!esas y el fomento de alg1rnas obras ele 1?eneficenc:-a privada, fueron otra faz (le los festeJos
qu-e venimos refieñiando á v~ela pluma y de los
cuales fueron activos organrnadore; lo3 numeroso3 amigos ,del eeñor Geuer~ Díaz, ~ncabezados
por ]ns ~eñores Ch-av-c•ro,. Cast:llo, Lane y Cama.í:ho, cuyos retrat-Os publtcamo,s ho,v.
.
Aclem:ás de lo rei.-eñta,do, el banqu·ete ofrecido al
~cñor General Díaz por lo,s 27' Oob2nrnclores de

gruta, viéndose cubiertos los pasamanos con telas
en densos pljegues, y en los descanso-s, grupns de
plantas exot!cas, en macetones sencillos pintados

Estados fué otra. ,·ercfaclera nov-rdarl .
Las cliverms enti(h.ule3 ele la Foa·era1:10n, repre,

l

,,

i=:entn,elas por ·sus gohernante-s, ~e vieron neumcla~
en el bien improvirado salón, &lt;m que se_ tran-::.formo
el Teatro Nacional, y allí, en vre-::.-e-ncrn &lt;le respeLibles per¡;:onali&lt;lades, como lo fueron lo ..: nu.1:1,ero~
rn-s in\'itados, se Yió palpablemcnh':1 b a-:lhes10:1 al
Primer 1[agi-sfraclo de lJ Uepúhl.ica. y la mr~lad
absoluta de esas fracciones. que, libres en su reg1•
men int.e.•·ior v con todaE1 las franquicia3 y clcrec-h,o~ que le c~nc-e-cle nue~~r.a C::11~stituciún cl~moetálic.1, pes:guen un solo 1deal, siguen 1~11 _mu~mo
rnmho, y están alentadas por un m1helo 11111co que
les da Cohesión, res.pelahilidad y o:c:p-~T·a~1za.:.
¡ ldeal bendito! .... Paz, progn::1::,0, bien ele la
Jesús Alonso Fl¿-res, Jt:fe ele la primera Divisi6n
que tomó parte en el simulacro.

plo; pero en plena paz, sin que d deseo, •la envidia ó la desesperación sean los fa.etores de, 1~na
conmoción popular; es la pr:mera vez que Mex:wo
preeencia uua expontaneidad que tan alto habla
t 11 pro de la a&lt;l.mini&amp;tr-a.ción que ha merec ido este
J10nor.

=•

liemos hablado de •l o que lué la procesión, y
no podemos omitir un detalle que c~mplementa
s u solemnidad : si las calles estaban literalmente
lleuas de gente, no lo estaban menos lo,s balcones,
v,cntanas y azoteas de las casas cup~s fa&lt;:·hada-s, en
su mavoría, ee adornaron con positivo e~mero.
Nu-e'stros graba,dos representan los. aclornos de
ll1iIB gusto, cuya vista fotográfic~ pud11nos toma~,
y entre ellos se cuentan las ~1stas de ]os echfrcios qu~ ccnno la Droguerrn ele la Profesa,
L'.l. Esmerailda, la Cas,3. Mo3]er y el J rckey Club, mer ecieron respectivamente el primero, ~egunclo '!
tercer premio que había s-eñalado el comité orgamzador para los adornos mús artbtic-os.

Patria.
EÜ aquel banquete, no es temeoorio asegu~r
que rein6 la m'Js sólida -a_l-egría de qu: han l_:°chdD
disfrutar en esta eentnna que termina, 10:" hut'lnos hijos de México. Lo,s elementos no p~l.ian ser
mejores para proporcionar semejant.e regocJJO: l_uz,
art-e, belleza proporciona.d,a, po•r un -~-d-0rno b1,en
concebido y mejor ejecutado, espans10n, -c~n.fian
4

za., anhelos, ilusiones, esperauzas fundadas e 1,clea•
lee, realizados, como producto de loo sanos pensam:entos qn.e en aquellos instantes embargaban los
eerebros.
.
Tod'O esto constituí:a fa atmósfera que &amp;.e respiró la noche del (Ha primero, en el ~r~atro ~ acwnral, y que sólo necesitaba pa.i:1 r.ro,duc1r.~ un-a ex •
plos.ión de entusia,smo, 'lln b,rmcl1s co1;10 el ele~ se-

ñor Licenciado Don Joaqum Obrcgon Gonzalez,
y la voz del señor General D!a~, siempr; vihr~nte
v alentadora, como el ,eco de vieJas encrgi_as y ~1emPre conmovedora, corno quie es voz que smtetiza la
eii1cerida9", que ,parte .de un alma. y descubre un
corazón.
&lt;e,,ó~~

:ID! dom!ngo siguió el gran baile. La sor-ierlacl
mexicana se mostró infatigable en &lt;E:Gta vez. y ron
cntut1iasmo excepcional, ,acu&lt;lió lo más selecto de

EL )fUNI:O ILUSTRADO

lo cual no eo propio de una fiesta, como la que
estamos reseñando.
En el fondo, se construyó una elevada plataforma, para los Profesor,es de la Orquesta del Conservatorio, la cual estuvo ,dirigida por el señor Félix Rocha, y llenó su com€tido, con la maestría y
el buen gusto que se le r econce.
En los departamentos de la parte alta se notaba, como en los salones, un movimiento extraer•
&lt;linaria. La entrada á las escaleras, semejaba una

]os

'

Domingo 9 de Diciembre de 1900.

al óleo.
El tocador de la señora Romero Rubio· de Díaz,
contenía elegante mobiliario. Llamaba la ateneión
el tocador y el lavabo de madera de rosa, con cu-

bierta de mármol rosa, veteado.
El juego del tocador era de plata cincelada, con
En las galerías; cuyas vitrinas y muros estaban tapizados de tela de color
lila, se coloc¡irou un gran número de mesillas y
magníficos -asientos, para el servido del "buffet."
muy h ermosos reliever.s.

=

'! d e la Vega ' Jefe de la segunda División
Sr Genera1 J • "·
•
que tomó parte en el simulacro.

ella al llamamiento que se le hacía para celebrar
un acontecimiento

~~
Las

ve1rdacleramente feliz para el

La Tribuna ele Honor.

El Hfo;,er," estu'Vo cl€stinado á la mesa de honor,
que apar,ecia en forma de herradura. Formaban
plafoncl, una gran cortina azul pálido, en plissé,
con un me&lt;laJJón en el ce:::irtro. Los muros contenían cuatro espléndidas pinturas tntigua.e-, de extr.aordinario mérito artístico, a.tribuid-as al p:ntor

Zurbaran, representa ndo cuatro hemno~.as muje-

· ex t rao_rd'~na;
inritaciones, agot;udas, teman

Casasús, se situó en la puerta que daba. accc.,o al
primer w.Jón.
Igualmente un.a comisión dei caba11€ros, á quienes presidía el señor Licenciado Joaquín D. Casasúq, se colocó frente á las señoras, para esperar
el arribo de la clistin_guicfa dama, á quién se dedi-

caba la fiesta, y e,] del señor General Díaz.

ria dernan,d1a, había positivo alboro_to por _as1sb~ a
la fi-esta, Y nuestras d-ama-s, las mas p~eciadas ~o. t r o suelo
contmy,as de nu-es
· , prestaron
. . un val10s0
an,d
iente en este genura.l regoc1~_0, p_repa.r . -O sus
más hermosos atavíos y sus m,ts luJosas to1llet~!
parra lucirla.5 en esta noche, cuyo re~uer-do ha ae
perdurar mucho tiempo en la memona de los: mexicanos.

He aquí á grande-5 rasgos, un extraeto de la
reseña qu-e hicimos de la fiesta :
En mucho se modificó •E'l decorado ael teat~?
para la espléndida "soirée." En_ el ml,ón verde m]o estilo Luis X I V, se aumento el numero de las
lu~eE:1. Los foquillos incandescente&amp; enlaz.ados,
sE1mejaban guirnaldas de delicados e?lores que se
prendían en las columnas y -en las mensulas de los
arcos.
.
Las flores artificiales resaltaban sobre el e1e11caclo tapiz que envolví-a aquel lugm· delicioso donde
rie desarrollaron las már., brillantes ese€!11as de la

fiesta.

El paYimento estaba cu\Jier~ ron alfombras color crema v los n1;uebles ta,p12.ados de felpa con
ap]icacion~· ele motas y gu"5anillo, veíanse &lt;listribuídos en artístico desord1m..
En el muro ~ orte había un es.pejo bi-selado de
granel-es -di·mensioneB, cincund a&lt;lo de flores blall(.:as
y rematado 1)0r ha.ce5 de banderas.

El Sr. Gene1al Reyes y su Estaelo Maycr.

res. rraJes cuadros fueron proporcionauos por el

señor Li cenciado C11ayero.
Se niveló perfectamente el pavimento del salón,
baata unirlo á la altura del foro, y se cubrió con
resistente lona blanca,

La señora Romero Rubio ele Díaz, se presentó
a.poyada en el brazo de-1 señor Licenciado Alfredo
ChaYero, é inmediatamente la señora Casasús, se
i:olocó á su d-Eir€cha: y penetraron al salón, entre

La sillerfa, prolongaba su inmensa curva, has-

la, acompañada de la señora Ca.sasús y del señor

Cha vero.

El ireñor Presid-E111te, penetró luego al gran salón . rro&lt;la la coñcnrrencia :::e encontraba de pie,.
y así permaneció~ hasta que el señor General Diaz
y su espo8..q., ocuparon "los asientos, .situados en el
fondo de la gran sala.
Innmdio.tamente despuéis, sonaron los acordes
de la orquesta, y Ee rompió el baile con un vals.
La sellara Romero Rubio &lt;le Díaz, vestía elegantísimo traje de seda. liJ.a, bordrulo eon perlas
y con ·adornos de tela ¡-e11Uée. Ll EJVaba riquísimo
collar, formado por hilos de brillantes, sobre fondo de terciopelo negro. Complementaba este adorno, un .segundo collar de esmeraldae, rodeadas de
brillantes.
En el peinado ostentaba una diadema de brillantes, y coronando el tocado, tres clavillos con
las mismas pi-edras.
Era de tal manera num-erosa la concurrencia
que asistía á la gran fiesta, que con swna &lt;lincultad las parejas logr-aron bailar algunos compases
del primer vals. Inmedfatamente -se comprendió
que aqu,,,l local era insuñciente, y se dió ordeu de
que todos los palcos fueran abiertos para que ~saran á ocuparlos las familias que .a·sí lo desearan.
También se hizo indicación para que una parte de la con-curreneia se &lt;lirigiera á ocupar el sa•

ta muy cerca de la plataforma de la orquesta.
A las nueve de la noche, comenzaron á poblarse los salones, que muy en breve deberían canta.
ner una gran concurrencilfl., tan selecta como numerosa.

1

La fuentecilla, qm, tanto lució en la, fiesta del
día ,prLITl,cro. no aparecía ya, -en este salou, porque
como de2tinacl·o á baile, era. nec e,2,a rio aprovechar

Attacbé ele la Legaeióu Alemana.

todo el espaeio,w local.
.
Los dos, toca.dores para. clama8, s1 tuados el uno
frente al oi.ro, veíanse Laipizadoo con tela .d,e seda
azul ,en plissé, con ramos de flores,
AParte &lt;lel gran tocador que contenía cada uno
de estos de,p arlamentoa, se c)ntaba. un chaise•longue- acojina.da~- con tapiz de rica. tela, dos lavabos
y Yarias -sillas de finísima madera.

En eil gran salón, el a.,dorn10 d,e los pal(,'ilil era
gracicso, á la vez que senoil\o. Los antepechos de les
palcos primeros, estaban ,cubiertos de gasa color
rosa con aplicaciones de flores, formando guirnaldas, llevando los foqu'llos incilfildesc-ontes bajo ,11'

Las damas

if t-aballeros,

formaban animadísimos

grupos, antes de que la orquesta preludiara sus

melodí-as.
Media hora después, habían llegado la mayor
parte de las distinguidas familias invitadas, y la
comisión organ.izadora del baile, integrada ,p or loa
señores L ir-enciado Alfredo Cbavero, Licenciado
Rosendo Pineda, Luis G. Lavie, Apolinar Casti.iln,

Descarga en el orelen ctrrado,

Gabriel Maucera y Carlos Rivas, se bailaban deíem&lt;los en e.1 peristilo, en espera de la señora Ho- · la doble fila que les formaban los señores Gobermero Tiul-:o de Día.z y dal señor Presid1;nte, para nadores de los Estados.
i11trod1H·i.dús al salón .
Tras ella entró el señor Presidente y los caTau h1,..go como el tcque militar 2nr1ció la balleros de la Comisión que lo recibieron.
proximidud del señor Presidente, la Comi~ión t1¿
La señora Rom€ro Rubio de Díaz, se dirigió
dctmns, µre~'idida por la señora Catalina Gu;llén ele á su tocador especial, para volver 1.espués á la sa-

Ión verde, donde tocaba la segunda orquesta.
Con estas acertadas disposiciones, se logró organizar mejor la segunda pieza del baile.
Entonces ·pudo apreci0ree el espléndido golpe
de vi,.ta qu,, presentaoo el salón principal. 'l'odas las damas lucfan trajes del mejor gusto y

tela, y esto producía el mejor efecto.
]~l paleo de honor, de3ti na&lt;lo á la señora Romero Rubio ,de Díaz, era el más artísticamente adornado; bajo un inmen.:30 resplandor dB luces que lo
corona.han, os-tentáhas-e un retrato aJ óleo &lt;le la
distinguida dmna en traje ,de gran fiesta, teniendo
en sms manos lU1 ramillete Je crisantemas.
En -el salón, sa au·mcntó considerablemente la
instalaieión eléotri-ca, alternando con los focos incandescentes, loo de arco de mi1 bujías.

Al regresar del simulacro.

Attaché de la Legación Americana.

En la pa.r te correspondiente al esoonario, ocho
¡le. estos focos, derramaban una claridad meridiana. Lástima que no se hu biese oambirulo el dooorado, que repreExmtaba. un a tienda de campaña.,
Obseryando las primeras maniobra9,
Durante el eluelo de la Artillería.

�Domingo 9 de Diciembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Di ciemhrr &lt;l0 111nn.

F.T,

MTTNDO lT,TTSTRADO

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1

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•

tt •

Carro de ••¿t Lapiz del Aguila."

daban al conjunto un golpe de vista maravilloso.
Contemplando la fiesta desde un palco, y cuando las J&gt;&lt;lrejas se deslizaban al ritmo lento del
vals, hubiera podido decirse que kl brisa mecía
u.u campo de flores.
En el salón verde, el efecto era sorprendente.
La tonal;dad formaba el más bello fondo de aquel
cuadro de alegría.
La señora Romero Rubio de Díaz, fué objeto de
las ateueione-s de numerosas y distinguidas damas
que se a,cercaban á saludarla. Varios de los miem-

Casasús, Luis G. Lavie, Coronel Ahumada, Licenciado Curie!, Guillermo de Landa y Escandón, Licenciado Lorenzo Elízaga.
Brigad:,er Martín González, Gene,ra,l es Cantón
y Cañedo, Ingeniero Escontría, Coronel Santa
Cruz, General Bandala, Aristeo Merca.do, Coronel
Oa.huantzi, Licenciado Emilio Pimentel, Luis G.
Galv1án.
Se colocaron en los dos lugares principales unos
meinús artísticos.

El del señor Presidente estaba adornrudo con

Carro de la Compañía Cigarrera );lexicana, s. A

Pero si esto fué de sentirse, y si muy lamenta.ble fué que nuestros sol&amp;dos, víctimas de las crudezas del tiempo, hR(Yan pasado 72 horas, de fatigas no simuladas, sino tan rea.les como las de

~a guerra, hay un motivo de congratulación general, al conocer el resultado del simulacro, cuyo
plan dimos á conocer en el número anterior.
La resistencia de nuestras tropas, su diooiplina y su buena instrucción, quedaron una ·vez más
demostrados, en los campos de Ixtapalapa.
Las cualidades del personal que formó las do,

bros del cuerpo diplomático pasaron á presentarle

un lazo tricolor de seda y contenía una preciosa

sus respetos, así como los señores Ministros y Go-

divisiones contendientes, ha.u sido motivo de una

acuarela répresentando

bernadores de los Estados.
A las doce de la noche, la.s comisiones de obsequio &lt;.:oonenzaron á conducir á las familias á
olos. salo~1es. donde debía -se,rvir&amp;e e,l ex-

densos pliegues, y el símbolo de la Paz, con esta
inscri.pci-ón: "Semper."
El menú de la señora Romero Rubio de Díaz,
contenía también una preciosa acuarela, y sus adornos e1'3.n ae listón color de rosa.
•

felicitación honorífica, dada por el Secretario de
la Guerra, ha dado lugar á que el cable haya trans-

qu.isito

"buffet."

Un

ejército

de criados eu

"grand tenue" hacía el servicio, y hay que advertir -que, á pesar de que eran muy numerosas 1as
familias que á la hora indicada se hallaban reu1üdas en los comedores, en el salón del baile no
decaían la animación y el entusiasmo.
Las vianáas servidas eran de lo mejor, así co~
mo el_ servicio y las vajillas de las mesas.

Con exquisita galantería., las comisiones y los
demás caballeros atendían á la~ damas.
A la una de la mañana, se sentaron á la mesa de horior las siguientes distingui&lt;l'aS personas:

el ,&gt;abellón nacional en

en la que desde los jefes de las Divisiones, los Jefes de Día, los Capitanes de Vigilancia, y los ofi-ciales, hasta los rondines, las centinelas y las avan-

Un temporal deshecho, pudo haber quitado el
brillo que -la hermosa fiesta militar ofrecía desde

sus sorpresas, sus cargas, sus peligros, y todo en
el mayor orden, dando lucimiento á lae manio-

que se conoció su programa y se tuvo notieia del

bras

nuestros enemigos, se había iniciado el -lía. tres y

General Porfirlo Díaz, Licenciado Ignacio Ma-

fué c'!lusa, ci.eriamente, de que la brillante función

riscal, Licenciado Alfredo Cha vero; Generales,
González Cosío, Reyes y Mena, Licenciado Joo-

tle a~mas prepafada, no tuviera el gran número

quin Baranda, Ministro de Francia,

Licenciado

mitido al extranjero frases encomiásticas para nuestro ejército y ha provocado la admiración
de todos los que vimos á nuestros valientes indios,
ele rostro tostado y resisten(li,a excepcional, pasar
varda.deras horas de prueba. en un c-ampamer1:to
inundado, sin faltar á una sola de las reglas t.áctic-as y de¿pués como descanso de aquella fatiga,

"Le elou," el broctle de oro, pudiéramos de,cir,
con que se cerró la te mporada de fiestas, fué sin
duda alguna el s.imulacro de guerra que, organizado por la Secretaría de Guerra., ·se ve.ri-ficó ·el día
4 en terrenos inmediatos á Ixtapalapa.

Señoras Romero Rubio de Díaz, &lt;le C!ayton, de
Mariscal, de Wat&amp;on; de González Coslo, de Reyes,
de Limantour, de Casasús, Osio de Landa. Camacho ioo La.nda, ele Elízaga, de Rincón Gallardo
y Fernánclez Morphy.

éxito que se había alcanzado en el campo de instnwción.
La lluvia cOntínua., el nublad·o sin interrupción

y el viento helado que durante seis dlas han sido

de espectadores que hubieran concurrido en tiem'
po normal.

..

zadas, dieron muestras de su esmero en ·el cumpli-

miento del deber, una batalla en toda forma, con

y honra á los jefes

que proyectaron tan útil

ejercicio.
Nuestros grabados, tomados en el momento Oe
la Íanci.ón de armas, dan una idea de lo que ésta fué; pero en nuestras vistas no podemos, ni
tampoco con nuestra pluma,· señalar cuánta viri-

lidad, cuánta abnegación y cuánto amor por el
deber, demostraron en los días 3 y 4 del actual
loo simpáticos soldados que tomaron ]l&lt;lrte en el
simulacro y á quienes sincera.mente felicitamos.

Cnrro alegórico de la Agricultura,

Fotoarafías-de 'Brlblesca y Z.Jlce

�•

EL MUXDO ILUSTRADO

.-

--

--.

-EL MUNDO ILUSTRADO

.

.

Domingo 9 de Dicicmhe de 1900.

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 25

MÉXICO, DICIEMBRE 16 DE 19CO.

1&gt;1:reoto.r: LIC. BAF AEL BEYES SPÍl'l"DOLA.
-,

\

;

,

t

1.50

1.25

Ge.rente: .Al'lTOll"IO CtrYA.9.

'

.

Er¡fracfa al 1&gt;alór¡

1

fl..G~flt-'

:S11bscri,xi6r1 mensual forA.r,es,
ldem idem en la Capital,

~FHLE 'VEÍ\lfi(_~OO

EL Doj"(\fNGO tll.Tll'Aº e-N l::L
TE.f+TRO J'iOOONfü.
( \'IPUNTi:.&lt;:J DE.(_~RTE.R/"1)
Sr. Ingeniero D. Leandro Fernández,
Nuevo Ministr o de Fomento.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Jloming? 2 de ~icie_mbre de 1900.

Domingo 2 de Diciembre de 1900-

EJL MUNDO ILUSTRADO

NOTABLES MANIOBRAS MILITARES

Recuerdos de la Exposición.
LA CALLE DE LAS NACIONES.

PREPARATIVOS PARA EL SIMULACRO DE GUERRA.
La 0bra de destrneción ha '.come-nzad,o. La piqueta hiere despiadadamele los pórticos de los palacioB-, abre profundas britrchas en las columrmlas,
deaquicia arcos, establece la ley niveladora del
rnoo: la Expo-s:,eión ha muerto! De sus escombros se salvará.u sólo dos edificios de arU€: y de
gloria.: el Grand1EJ y el l~equeño Palacio, únicos
s,ttpervivientes del -concurso, estrofas de gr-anito

de este ~nimado poema.
Hay un acto en qu,e los franceeEs ponen tan
gran -empeño como en oonstruír: en destruír.
!~leva·: altarea al ...:u!1o de un dios que p1'0nto
será arrojado de la conciencia.; alzar monumeITTto.a en loor de UIIla idea que .se barrará muy luego
del espíritu; inmortalizar hoy la figura mañana
l::lscarne-c'.lcla: he aquí algo que se. aviene al tem.peramento de e,stos nriñqs grand.es, grandes en
sus loeuras, en sus explosiones, en sus impulsos,
njños en s.us brusC()-s cambios, en sus giros de ave,
en sus escarceos, en sus hechos· heróicos, en sus
mamifestarciones en pro de un serntimiento ó de
un pensamianto.
Así, esta Exposición, con sus necesarias rectificáiciones, su concienzuda fe de erratas, estaba
destinada á desapar,ecer, y ,el hijo de París, que,
siempre la ha vi6to con desdén, como un prócer
á una hermosa ama,nte que hace la tertulia á sus
ami,gos, especie de mueble de lujo, de objeto decorativo, que completa .su insta:lación de hombre
de gusto, hará una fiesta el día en que sobre esta
espa~iosa plamicie que ,~ extien&lt;le de la Plaza &lt;le
la Concordia hasta el Campo de Ma.rte, cruzada
por la omcura corriente: del Sena., Ge amontone
revueltamente la tierra y la piedra, las planchas
de hierro y los tablones de madera. ¡Hossana!
Y el Quai Debilly, limpio ya de la férica
reconstrueción &lt;lel París Viej9, y el Quai d'Orsay,
,1-mbarazado de la doble hilera de ,palacios que
íorm-aban la calle de las N a.ci,ones, volverán á ser
lo que eran antes: &lt;los monótonas orfllas salpio.'l.das, a,:¡uí y allá, de ,pontones en los que los
barcos quie surcan el río vienen á volcar bocanadas hum.ana.s.-Y si me refiero á la obra de
}lobida y á loo pabellones internacionales, es porque la calle de las Naciones y el Viejo París, son,

\

r

La ealle de las Naciones.

Muchos de nuestros dectores estarán informa·dos ya de que el próximo mw-tes cuatro del
.a,etua], se verificará un gr,an simulacro de gu-crra
para celebrar la toma de posesión d.el señor Pre-si.dente de la República.
Rl sitio iescogido ,por el señor General Bern.a.rdo Reyes, ha &amp;ido el valle de Zapotitlán, á inmediaóon€S de lxtapalapa, y el plan á que ol&gt;edecerá el simulacro de 1€.Sta fttfüÜÓn de armas, es
•el s~gu.iente:
Se supone que por el rumbo
Zapotit7án.
viene una fuerza cJntrairia, formada de 7.m-a divi~
síón (la primera) eon el fin &lt;le caer sobrt, L1
·capital, y en tal virtud, se ordena por los jefes
dcfenoo:ries de la ciu-daid, que otra división, (h
-segun-da) salga al eneuentro de las fuerzas enemigas, á fin de estorbarlc5 el paso.
El jefü, enviado al encuentro de la. divi,:üón
•enemiga, -con toda astu-cia y -como perfecto con ccedor del terreno inmediato, (el de Mexiealzingo), -divide sus fuerzas de unia manera hábil,
.á, fin de que una sonpre.ea determine la victoria
de las fuerzas de su mando, sobre las enemigas,
-eu.yo vie1rda,de-ro número desconoce.

Los palacios e:ic:tranjeros desde el Sena.

á juicio mío, los dos más acabad,os rincones del

Certamen de este fin de siglo. 'Imposible para
el que ha asistido á la Exposición de París, desprenderse de esta imborrable impreaión, día á
dí-a reiterada., desde la cubierta &lt;l-e los "bateaux,"
desde la bairandilla de]. Puente de Jos Inválidos,
&lt;le,sde las ?ugitivas planchas del "trotto~r roulant,"
de arquitecturas disímbolas, .de líneas ~~c?nt~adas, de matices div€íl'sos, &lt;le razas, d-e c1v1hzac10nes, de costumbres .-cuidas de todas partes del
mundo.
La historia de la Human,ída&lt;l desfila hrevemente ante los ojos; ahí se libra la gran lucha
de la existencia; por .ahí pasan todas las glorias
y se dan la mano todas las obras de arte; es wia
hermooa página de vida : Cosmópolia avanza
por los -carriles del progreso, uniendo los o€sfuerzos
de todos sus hombres, ligados por Ia soli&lt;l.a.ridad,
que es la ley de la Civilización, invocan&lt;lio el
pasado, qu,e entraña la noeión &lt;le la Pa,tria ..
De las ojivas góticas dd Pabellón de Italia, que
rompe la Calle, á las cúpulas bizontinas del Palacio de Sel'bia, que la cierra, .el visitante ha r€c-orrido la historia de viejos pueblos y de jóvenes
nacionalidades· ha entrevisto el "oonfor-t" de la
'
.
vida inglwi, se ha asomado á la edad de la conqmsta española, ha vislumbrado el ¡:,oderío feudal del
imperio g-eirman10, se ha. a-proxima~o á lai e_x1stenóa febril y llana de la, República de Norte
América y ha becbo altos en la divina noche de
invierno de las plani-cies
noruegas y en la abrupta
roca mediterránea. en que
se alza esa miniatura de
Estado, que tiene Po' jefe á un. sabio y por teooro una ruleta: MonteCarlo.
Y baj-0 estas constru cciones, en una galería
abierta sobre el Sena, los
restaurants, las cervoc-e~
rías, las tabernas, ]06 cafés, los ''barrs," las can~
tinas, los bazares, haciendo resaltar- los caracteres de cada µais, con
orquestas típicas, rumanas, serbias, españolas,
•ba.il"-'I, coU1plets ,al \ai:r,e
libre con es,.mdependencia de la vida que hace
el ,¡&gt;rii:ciJ)fll encanto ele
]a gran Ciudad; cuadTo
de policromia,, irreprod,1eibles, ha.fui.do por el
sol de fuego del verano
yarisiense ó esfumado por
esa ma.ravfllosa luz gris
que 1h:a.oe 1€1Utrar 'á 'loo
objetos en un desmayo
lento y prolongado.
Y ~ta vi6ión se desvanecerá; las cúpulas y las
estatuas v los a,TCOS y la~
escalinatas·serán íbarridGl3
para ,_o dejar di0trás de
si más 'lue el :reouerdo

y la. esperanza de nuevas futuras ~econstruccion,es_
Porque el ideal de la FraTuC1a-¡ oh pueblo
triunfalmente latino!----es borrar las huellas de!
pasado para improvisar repentinamente el porvenir.

•••

ESTAMPA.

En nuestro próximo número hemos de dar
·t'rónica suficientemente ilustra.da de la fie8ta m1Jit,a.r, que ofrece eatar llena de atraetivos, y _para
la oual se han pr,cparado amipJ.ias trilmnas, á fin
•de que el l)úbli-co pue,cla cómodamente presen-ciarla ; pero no hemos que-rido dejar de publicar
·en estas páginas ló relativo á las maniobras preliminares que se verificaron el sábado anterior,
tanto rporque resulta.ron un éxito {,'Ompkto, que
·demuestra el grado de inst:rrucción y disciplina
de nuestro ejército, &lt;:orno porqae nuestros gra'bad os darán idea de la:,: evoluciones que han de
pr;1.dicarse en. el repetido ,simulacro.
El señor General Reyes se p1-.eoontó en el C'ampo de maniobras, vistiendo el uniforme de campaña y acom1)añado de los siguientes jefes que
componían su Estado )Iayor:

=•=ten:uplo solitar:o
No recuerdo si en
UTh

En la magia vesperal de los vitrales,,
O elll fas hojas de un menudo antifo1úuio
Con viñetas y miriadas iniciales,

Vi un emblema dolorso y am,oroso:
Un ardiente corazón que como un cirio
E~ardai sus fulgores sin reposo
Atizarlo por su amor y su martirio.

Y clamé: sólo el ilivino Nazareno
Puede ser inaccesible á las .miserias
Y trocar en mirra y bálsamo el -ve~eno
Que destila la amargura en sus arterias.

Sólo El sabe como ,lámpara ferviente
Mantener su corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dul-0emente
'
.Por la :aarza del tormento eircuído.

Mas los nuestros, corazones infeliC€s
Enconados por la ortiga del anhelo
Y con signos de sangrientas cic-atri~es
Aún después de la expiación y del consuelo_

¡ Oh! los nuestros están llenos &lt;le maldades
Son hurna:nos, oon capaces de perfidias;
,.
]frascos ple~os de vitriolos, de impiedades,
De blasfellllas, de •ponzoñas y de envidias.

Y los ojos en el .símbolo ferviente
Del piadoso corazón siempre encendido
Que su sangre sacrifica dulcemente
'
Por la .zarza del tormento cireuído.

Pecl í amor para los tristes corazones
Que son cálices de enconos y de agruras,
Porque están envenenados con pasiolles
Y apretados por cilicios de amarguras.

€/ren l{ebollec"c.

....

~

.~--.'

,. ;~¿~--:-~.,.,

•

La avanzada del pmner
ban-d.0 1 se. ve rep2ntinamente ante la del segundo _r desele luego l!omprendiendo la su-

tase.

Brigadieres Ignacio Safamanci y Luis del Va11-e, Coronel de Ingenieros Ab-elarclo A ralos Coronel M-anucl Uorelló, Coronel S-aJlvador °Espinosa -de Jos :Mont.ero5-, Coronel :Fran.ci reo Homero, Teniente Coronel del Estado ~'liayor Especial,
Ji'-duardo Paz, CapiUm Primero )'[igu,::l Ruelas
·Capitán Primero Alfonso Pradillo, Capitán Pri'.
mero Luis Pérez Vigue,roa, v los capitanes avu~
«:la-ntes Franci&amp;co La,croix, Leopoldo Yiilarreai y
Gustavo Sala:,.
A las nueve y minutos de la mañana, según lo
·ordofnaclo, con1JCnzaron á aparecer en la.s lejank1.s
·del terreno, las Íu·erza-s c:mtendi entes, dand-0 así
-prindpio la pri,mera faz del combate:
La descubierta die c·ahall,e ría de la priimern división -.:e avistó por los dC8-filacleros que forman
los cerros de San Lo1,enzo y 'l'lalhen,go, apoyada
•desde lejos por el batallón de Z11paclor,,s, que se
quedó á la espe-ctativ-a .en ]a garganta de los c-eJ"J'OS, en tant.o que FU5
exploradores arnnzaban
liccia el cerro de la. Estrella.
La foe¡za de ,xplora~;ón d,,l primer bando. la
·:formaba una secdón de c1ba.llería qru.e se des-

"

..

Sr. General Bernardo Reyes en el campo:de operaciones

plegó en tira.dor es y que arnnzó hasta rebasar la linea de LlS
tribunas, pues que s1 bien á rn
eneuentro v,e,nían ocultos df'
Mexicalzingo los ex.ploradore;;
&lt;le la seguntla di visón, és.to.s
pennanecian tras la falda
oriental del cerro de la Estrella

El duelo de art1lleria. -Segunda

,.,.

, tf.~

perioriclacl numérica, pues que esta a.vanzadá e3tá
formada por dos ·t:Fcu.adrones, emprende su ca~
r:'.ino de- retiraria. l-atiéndose 11GL1lmente li.i~ta
lograr replegarse a.l lugar donde esperaban los
zapadores., que violenta.n1irntc han abierto unas
trincheras, en que esperan á los escuadrones de
avanza,cla de.! segundo bando, que vi,e1.nen protegido~ por una b:ite:~J de ,trtillería á. caballo, formada por e:uatro cañones.
Les de la segunda división, al ver que 103 exploradores del primer bando se retiran, dan sobre •e-llo-:; una 1.:a::.·ga en forrajeadorcs, lle@rndo
ha~ta. mil quinhrntos metro.:; d1el lugar en que
están atrinchera&lt;los los zapadores.

,•.

"' .._,'&lt;·

,.
X

.·'

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,f..~.-

La calAlleria de la seg u.a da Di vis.ón, lista para la carga declsiva.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

Domingo 2 de Diciemb,e ú

}loo y otra avanza,da toman posiciones: la
de la primera, despliega eu inifanterja en tres
grupos, al ai&gt;rigo de las trincheras abrertas en ,1
Puertecito, sobre el cual marcha un ewmtdrón
ele la segunda, división, que pretende flanquear
la posióón de, los zapa,dorc,;; pero el vivo fuego
,tle J,a rnfanU'ir1a deben-e á la va,n guardia del segundo bando, que entonces toma -nosición mM
ú la derecha, situando su artillería á caballo que
sostiene ua ligero combate, en el que haoe r:iayor
daño á loo del primer bando, por el mayor alcance de ,sus tiros, que son certeros á mil qui-

1900.

ET, U UNDO ILUSTRADO
y su s,e(I'vicio de ambulan cia; y h:, segunda División, qu e tiene un total de 2,900 plazas, con dos
Batallonies, on ce Escua(lro ne-2; una, Batería mínima de Batall a y do:; Hate rías mínimas de artill ería ligera, 1T1ás rn s(:. rvic io d.e· Ambrulancia. rrodas esa·s fuerzas, un irlH -: á la guarclia de las tribunas, y á cuat ro E,-.tuaclrones de Rurales que
limitarán .el terreno Jel combate, sumarán G,950

1

!

ni.Entos metros.

_1Ud:as es~ pequeñas escaramuzas, que en términos técrucos se llaman ''wrvicio de ,punta,"
hacen los

combates &lt;le

r0€urso,

que

son

ne-

cosarios ·antes de emprender cualquiera acción decisiva, pues mientrr.\, rlpra,n, o,stos
combates, los jmes de uno y otro bando
disponen el género de rombate que van á presental', isiguiendo la tácüca de no exponer ninguna ,columna forma.da d:e antemano ,en situación
de comba.te, á una sorpresa .
Lo8 informes de los exploradores, dan entonces un resulta.do, y ,sabiénd-05€ ya, sobre poco más
ó menos -el núme;ro de fuerzas de que dispone el
enemigo, se ordena el ,combate.
J{f;ta vez debían simularse sacrifita.dos los dos
escuadrones de ca.balleria, lanzados por el segun.do ba.n do desde el princi'Pio de la acción, al plan
que perseguía el je,fe, General José Muía de la
-'Vega.

Ultima fase del combate en la falda del Cerro de la Estrella.-Carga de caballcrll:l.

mento, las infanterías de uno y otro bando hacen alto, y rodilla en berra, se ca!!Ilbian nutrido
fuego J-iasta quedar á tan corta di.stanci-a, que
se ordena armar las bayonetas para la emergencia
de un encuentro cuerpo á cuerpo.
El movim:ento -decisivo rn acerca. En el campo del combate todo es movimiento, y el segundo
bando, falto de apoyo de su caballería, va á ser
destrozado.

Arimer1a de Montafia de la segnDda Div18f6n &lt;lur&amp;nte la s.egun&lt;la fa.se del combate·

Segunda f'aee,

Impedimentos y exploradores en e1 cerro de San Andrés.

En este período del combate, tieoem la parteprinciJl"l las fuerzas de iníantería, pues las cabaHeríalS del segundo bando, que tieneJil. un efectivo de once escuadrones, siguiendo el plan de
su jefe, han siclo divi.dida.s desde iE,l principio
Oel combate, orrlcnándose que nueve de esos est•uarlrones sigan por la falda deirrnha. del cerro
rle la Estrella y por la milrgen del lado de Xochimilco y vayan á situar.se con una batería li~:_n, á un lugar estratégico, ocultas por las pequena::, al~uras que presenta ieJ terreno, en tanto que
se ver1fiM el choque qu,e decidirá la acción .
Mientras se hace este movimie·nt~, que no sospecha el jefe del primer bando, la fra~rión ile
infantería y peque,ños gmpos de caballería y 1l&gt;
artillería á ,-aballo, que están al Poniente del
cerro, s:guen llamando la atención á las fuerza-s
&lt;lel primer bando, p-ara que éstas, e,nvale~.ltona&lt;Las por el escaoo número d,e adversarios que ante ellos !:e presentan, se oosuelvan á abandonaru1s .posiciones, que son formidables.
Se generaliza entonces el fuego de artillería é
i~fantería, en tanto que un escuadrón Cae prjtl!Onero, envuelto por el ienemigo, que al fin rn
lanza resueltamente al C'()mbate, abandonando
la posieión del Puertecito.
Comierw.,an ie1Dtonces los avances de la infantería, que son lo.s que forman los movimi-ent-os más
brillantes de esta fase del combate. A cada mo-

Los jefes de las fuerzas de vangnardia eran,
por el primer bando, cl señor Coronel Caus, y
por el segundo, el de igual empko y arma, Ma1rnd M. Blázquez.
'Situadas laa vanguardias en la posición dicha,
oe generaliza el combe.te de éstas, en espera de
sus fuerzas de ayuéla, lanzándose un escuadrón de
.abaJleria del segnn&lt;lo bando, á cubrir el flanco
izquierdo de la artille~ía. de á caballo, en tanto
que el primer grupo de explorad-Ore,, P""" á cubrir el flanco derecho para reunirse 1w dos escuadrones y ientrar á la earga; pero el regimiento q11e cubre el flanco derecho, que sólo fué á
descubrir el efectivo enemigo, regresa, mientras
que el (loe la izquierda ·sigue avanzando, viéndose
obligado, á su ·vez, á retiraroo, dejando su artill&lt;rría á caballo en su flanco derecho, después de
dar media vuelta . Este movimiento obedece al
hecho a., que de súbito aparece la artillería &lt;le
Ja la. división, que está formada por cuatro piezas &lt;le batalla, ,ruperiores á la artillería á caballo,
artillería que apoya los movimientos de un batallón y un regimiento de la misma división.
Ante la su'Perioridad numérica, las vangnardiru, del segundo bando retroceden en busca de
eus infanterfas y demás fuerza efectiva, que ha
sido ya organizada y que desemboca por el cerro de la Estrella.
Así tel'llllina la. primera fase del comba te.

Tercera fase.
Se comprende fácilmente que el encuentro de
dos fuerzas contrarias, fuerte la primera en tres

•

•••
Tod,os los moviuüentos se verificaron con admiTahle preciS:-óÍ:i, produciendo el ii:nqjor ef'€o-

to de vista, siendo seguro, repetjmos, que el simulacro será uno d,e los más notab1,s.
1'

I;
General Jesús Alonso FloreP, Jefe de la primera División, y General
Pedro Tro11.coso, Jef~ de su Estado Mayor.

mil quinientos hombres. y la E-e gunda en dos mil
novecientas plazas, pueda verificarse en un terreno que mi11€, treoe kilómetros, en ,cualquier punto del extenso valle; pero una galantería del sellor Ministro de Guerra, ha hecho fijar es,e encUie,ntro preciEamente frente á las tribunas dest:nadas al público.
El combate, que desde las diez de la mañana
se ha generalizado con la aproxim.ación del grueso de las d&lt;&gt;s ,divi-siones, lanza sus elementos hasta la primera líniea, haciendo evolu,c)Jnes que
ponen á las tropas contendientes en d último
lance de la acción, minutos antes de las once de
la mañana.
Decíamos anteE, que la segun,da división iba
á ser des.trozad-a; pero en ese momento, como una
av~lancha, re deS1prenden por el flanco de,echo
los nueve escuadrones de caba11ería que le cornEspond.en, sobre el enemigo, protegidos hábil-

1

La vang1i1ard.ia de la primera Dtv1Bi6n a1 empeze.r el ataque.

mente por el vivo fuego de la batería ligera, situada en una altura de la montaña.
El primer bando, cogido de frente y por el
flanco de:Df:lcho, eede, fy antes id.e v·0rifiicarse el
choque, termina el simulaero; pero se c-omprende
bien que la acción ha quedado por el segundo
bando,
El ftEIJlecto del campo es bien impotente. Las
columnas se ven moverse eon precisión. La caballería que, da la sorpresa y determina el triunfo, cubre el flanco derecho, y los infantes de la
primera división, formando clos cuadros, rodilla
en ferra, en guardia, con bayonetas cala~fas.
No hay necesidad de que el choque llegue á
verificarse, pues los movimientos todos, que dejamos descritos, dan brill:rntez al ado, y demuestran ·~l alto grado d~ in•trucción á qoo
se va acostumbrando á nuestros soldados.
El toque de diana, que repeTCute en aquella
extensión, tccado por todas las bandas, indiea qThe
el combate se ha deci~[ido,

t

General José M. de la Vega, Jefe de.la segunda DivMón
y su Estado Mayor.

hombres.
V.-Se distin guirá la primera División de la
segunda, en qu e ll evar:1 aquélla los sche.cots con
íundas blancas, y la segun da. División sin ellas.
VI.-La'S fu ~1rzas ele ::xplorac·ón de ambas Divisiones, serán vi:-:tas en el valle á qtLe se ha he.cho referencia:, á Jas O y 10 minutos, y á las 9
y 25 más ó menos, empezarán á tirotearse
VII.-Seguirán •lu ego fa s peripecias del encuentro indica-do, hasta llegar el grueso die las
vangu,ardias r€i~'p (c J,~, que irán ~ormalizand'.o
el combate.
VHI.-Este combate se ge1K1ralizará cerea de
las ,diez de la mañana, con -la apro11:imación de
la. parte ,principal de las D:visiones.
IX.-Una v€z entradas todas las tropas en acción, lanzarán sus 11:Jem entos á la primera. línea,

,

Los Jefes de las Divisiones freDt.e á. las tribunas, durante
el desfile.

llegando á su último período el coIDba'te, que se
finalizará después de terminadas ciertas evoluciones que pongan á las trap-as conte111dientes en
el último lance de la acción, cerca de ]as once
de la mañana.
,
X.-A11tes de que se ve,rifique el d10&lt;1ue entre
las tropas, se suspenderá el simulacro de combate entre 1-as dos Divisiones, y formando un C\11€(1'po de Ejército, ha,·án su désfile frente á la tribuna presidencial; cuyo desfile terminará próximamente á las doce y media del día.

• ••
En lo tocante á medidas de orden, se han tomado las más oportunas y conducentes, á fu, de
evitar aglomeración y accidentes, y tanto la empnfrSa del ferrocarril de Xico, como la de tranvías, ,han org-anjzado un buelll servicio.

YO MORIRE EN OTOÑO.
~
Caballos desertores.

Las siguientes notas, serán ,de,i positiva utilidad! para aquellos de nuestros lectores que concurran á la gran fiesta mihtar:
I.-El simulacro que va á efectuarse el 4 de
Diciembre, tendrá su verificativo en la extensión
que hay entre Maxicalzingo y Zaipotitlán, cuya
exl,,nsión nüde 13 kilómetros.
II.-EI encuentro de las tropas contendientes,
se ejecutará en el valle que so extiende al Sudeste del Cerro de la Estrella, hasta el puerto
que forman los cerros de Tlaltenco y San Lorenzo; valle que mide cinco ki-lómetros.
IIL-De Za,p otitlán saldrá hacia el valle dicho, la primera División, mandada por el General Jesús Alonso Flores, y pasando por el puerto ant,e,s expresado, entra1ú • 'I valle; y por - el
la&lt;lo contrario, ó eea por el Cerro de la Estrella,
partiendo de :M:exicaJzingo, llegará la segunda
División, á las órdenes del Gen,eral José María de
Ja Vega.
IV.-I.a primen, División, fuerte de 3,500
hoonbres, contará con cuatro Bataol1ones, cmco
Escuadrones, &lt;los Baterías máxima~ de '8ata1la

j

Y o mor: ré en Otoño,
Que es la estaeión del año
Más bella, más alegre,
La consagrada á Baeo,
Yo mor: ré en Otoño,
Cu0ndo el racimo glauc'O,
De néctar dulce henchid-O,
Madure entre los pámpanos,
Yo mor:ré en Otoño,
Y ~l pie de viejo era,blo
!\fo eavarán mi tumba
La.s ninfas y los sátiros,
Y en cara.c teres gfi.egos
Pondrán como epitafio:
"Vivió Ein ilusiones,
}1:urió ¡:.\n ,desencantos."

]{. oe 3ayas €nrlque~.

.

�Domingo 2 de DicieILbre de 190J.

EL MUKDO ILUSTRADO

LOS FUNERALES DE UN NIÑO EN SICILIA.

Domingo 2 de Diciembre de 1900. .·

Cuadro de Luigi Nono,

�EL MUNDO ILUSTRADO

J)omingo 2 &lt;le Diciem:i,re de 190-0.
Domingo 2 Je Dicicmure &lt;le 1900.

EL l!UNDO ILUSTRADO

De.sde el primer trame de la escalinata, pue(len verse 105 esbeltas columnas que .sostienen .Ja
techumbre &lt;le los corredores del segundo piso, en
d_on&lt;le re hallan las oficinas principales del Pala-

PEDRITO.
Se me había in\'ita.do á la quinta de lts L:la5: 11.1
poco fatigado por mi última. permanencia en la-; .Ju
dias, ilcepté con gusto la invitaeión de mi -camanUa
J;13n Delson. J&gt;oco tismp,o despuélS de mi llega.da,
oia ya frecuentemente a Carlota, ,la hermana de mi
amigo, hablar de Pedr:to, y J mm sobrepasaba á su
hermana ,en los elogios que heda del f-amoso Pedro.
-¡ Ah, qué buen muehaciho es! exclamaban á me111udo todos, En la quinta de las Lilas. Y estas
alabanzas me daban una gran curiosidad de conocer á es,e Pedrito tan e,Jogi,ado.
-&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

Una tarde, nos anunció un telegrama la llegada
de aquel personaje que había excitado tanto mi
interés. Fuimos los tfloo á r-e·cfl:&gt;irle á la estación.
En la sala. de espera, sentía yo que mi eur:osidad
crecía por moment-0s á medi.da que la hora de
llegar el tren s;, aproximaba. El culto que se tenía en casa de mis amig-0.s por el pequeño Pedro,
me intrigaba. ¿ Merecería ese mucha.cho los elogios que se le tributaban? Dudaba. yo de ello.
Al fin llegó el tren, y en Ja confusa mezc,Ja de
viajeros que partían 1y qne llegaban, ví muy admirado á mis amigos lranzar&amp;e á un.a de1iead·a joven
que bajaba del tren .
_

1

l

1

-'

'

-¡Pedrito! excl=ó Carlota abrazándole, y

-Yo no bailo nunca., -respondió.
¿ Qué misterio era ést€?
Su verdadero nombre me era desconocido. Xl)
recib;-a ninguna earta desde su ll€gada á la quinta de las Lila-s, y nunca hablaba de su íantilia..
Sin duda era huérfana. Los criados la llanrnbm
s:,e mpre con el diminutivo masculino con que todos la designaban y •corno éste no era su verdadero nombre, la curi-0si-da&lt;l me a-t ormentaba. Al
terminar el baile, -entré a:1 saloncito de fumar, y
ent;ontré allí á la. mi'steriooa joven liando un cigarrillo. Su rostro severo, que easi nunca iluminaba la .som·isa, me pareció más tr:ste aún, en
aquella penumbra.
-Buenas tardes, señorita,-lre dije.
Ella inclinó la -cabeza sin responder á mi atento saludo. Mortifieado ,p&lt;&gt;r el silencio que guarda.ba, me callé, buscando alguna palabra para
romper aquel hielo. No .me atrevía á &lt;l-e~irle ga.lanterías, pues 1había notado que todos los hombres se abs,tenían de decírselas.
-¿ Queréis que os traiga una luz?-Ie dije-ya
no se vé.
-Gracias,-contestó ;-la obscuridad me es
muy grata.
-¿ Por qué ?-le pregur&gt;té.
:K"o obtuve respuesta, y cansado de esta obstinación, de permanecer indiferente y fría á todo
lo que la rodeaba, la dejé ry salí á la terraza .
Decididame-n te tenían ra:oón en llamar Pedro
á esta nrnjer, pues parecía tener una piedra en
vez de corazón .
Permanecía impasible siempre," ya delante del
dolor, ya. de la alegría.. No correspondía con vehemencia á los testimonios &lt;le amistad que le
daban Carlota y Juan. Y oomo manifestase á
éste Ia. impresión que me hada ·l a amiga de su
hermana, me reprochó mi du;reza ·p ara la joven.
-Tú no la conoees, Armando, es muy buena.
-Será, respondí yo, ,p ero su indiferencia por
todos los .acontecirnjentos de la vida, me la hace
poco simpática.
Juan no con testó nada.

oon gran asombro mío ví que el susodicho joven
~estía faldas.
-¡P.edr.:,to! ex.clamó también Juan, repentinamente presa d-e esa emoción viva que era en él
acostumbrada cuan&lt;lo tenía un gran gozo. Ella
le estrechó i1a mano, y se inclinó &lt;lelante de mi
cuando ,le &lt;lijo Juan:
-Te presento á mi amigo Armiand-0 Darcy,
subteniente &lt;le marina. Nuestras mirndas se
cruzaron; la de ella~ grave y triste, la mía, sorprendida.
-¿Porqué no me habías dicho que el pequeño
Pedro, era mujer?-pregunté á Juan. El me iba
á responder cuando su hermana lo 11amó paro
que arregla.se el transporbe- del equipaje die ,su amiga, y á míme retuvo con ellas, para ayudarlas á
buscar una eoche y awmpa.ñarlas.
Pedrito hablaba poco; su voz era dulce y triste
y me hacía el efecto de una voz risueña, cuyas
notas ,alegres hubiesen desapa:recido.
En la comida, me puse á e:xa.minar atent.amente
á la joven. Tenia un aspecto ingenuo y una expresión grave, sus bellos ojos obscuros estaban
llenos de profund« melsncolía.

=

Al ,día siguiente, fuimos á pasear en bieideta,
y Pedrito fué durante el trayedo como un verdadero mu.chacho, listo y ligero. Carlota volvió por
el tren, con sus padres y dos amigas; pero el pequeño Pedro volviQ- oon nosotros en bicicleta,
con el mismo ánimo con que había ido.
Al otro día, instaló Juan un tiro de pistola en
el for.dín, y ,la extraña joven tiró maravillcsamente.
-Esta no es una mujer, dije á Juan .
-No, puesto que es Pedrito,-me eonte;;tll admirado de mi exclamación.
En la tarde se bailó y yo invité á lo jove'1 por
simple cortesía. Rechazó mi invitación, sonri.cml0
tristemente:

Era noche de luna, y una barquilla vogaba por
el .estanque. Estábamos reunidos en la terraza y
conversábamos tranquilamente, cuando de pronto la barquilla, al virar, se volteó.
Juan y ,yo, que notamcs el accidente, corrimos
ha-cia el estanque.
Cuando llegamos á la orilla., vimos con asombro á
Pe&lt;lrito que na.daba, arrastrand-0 á un niño chorreando de agua; le ayudamos á salir de allí y
le quitamos su carga. Juan murmuraba :
-¡ Querida niña! cómo sois imprudente, arriesgando así vuestra vida!
El chiquillc, salva&lt;lo se sacudió como un perro
mojado y dijo:
-Gracias, "signorina."
Y después de haber besado la mano de su salvad-Ora se alejó.
Muy conmovido murmuré :
-¡ Qué valor, señorita! ¡ Qué sangre fría tan
a,¡lmirable! Es hermoso lo que habéis hecho.
"Ella sonrió de un modo vago, y entró á Jas habitaciones ,p ara cambi,3,r sus vestidos.
Momentos después apoyada en la balaustrada,
contemplaba las estrellas, y yo &lt;lecía á su oído:
-¡ Cuán bella est.áis esta noche! Y si SU}l1erais
cuánto os amo! ....
Ella . palideció, y sus grandes ojos sombríos se
~len-aron de lágrimas.
.He (;on L€ mpló un instante, y después, c0I! ll~lJ.
bur.squedad terrible, casi feroz, me cont:€stó:
-i Callaos, 11. Da rey! no sabéis lo que decís,
soy casada.
¡ Ella! casi unft. niña, y ¿&lt;¡ué hombre indigno
de esta felicidad se había casado con ella para
dejarla después vivir -así, a,ban,donda y triste?
Juan, al ,cual confié lo que la joven me había
dicho, me contó su vida.
-Sí, Pierrete es casada.

cio.

:;\Ime. Sestre casó :í su hija hace seis años con
un banquero, el eual, á consecuencia de un desastre fina.nciero, se volvió loco. Desde hace tre.-;
años está en una casa de e.;1]u:l en los alrededores
de París.. P,e drito perm,11Hc:mí en adelante sDLl

V

Fachada principal.

Estas columnas, oolocad-as de dos .en &lt;los, y unid-as !)or tWIB. baJaus trad.a da qlict.lra., fonnan
uno de los &lt;lct.allcs más henn-0sos d-e la constru ceión.
Los corrndoroo, como loe del piso bajel, son
de mosaico, perf,ectamente amplios, y no obstanto, fa techumbre ooill que se h-aJ\an .cubiorlO'~,
prest.an amplia. luz á. las oficinas que se encuentran en aquel departamento.
El salón prindpril, de grandes dimensiones,
con su suelo e,noo.rado y reh1cicnte, su decorado
severo y elegante, sus dos puertas de ent-rocla y
otras ipor donde recibe luz y ventilación, es digno
de figurar entre los principales salones con que
contamos en esta capitel.
Looe un {lrte1::-ona.do tl,e mud10 mér~W:, que
estl1. poste-nido pür vistosa cornisa de papél maché, y dividi&lt;lo en -cuatr-0 cuadros, de cuyos C€ ✓•
tros pen&lt;len grandes candiles de cristal de ra&lt;a
y metal.
Rl ,e,dificio cuenta con las oficinas necesarias al
objeto que se le destina~ ,s,e tiene designado un
lugar apropósito para la biblioteca y estudio, y
además, cinco salones para las correspondientes salas del Supremo Tribunal de Justicia del
Salón de Sesiones de la Le¡islatura.

EL PALACIO

DEL PODER LEGISLATIVO
EB EL ESTADODE GU!N!JU!TO.
E! Palacio del Pod,r Legislativo de Guanajua-

to, es indadab1,mente, un-0 ele los mejores .clificios

en el muudo, privada de la dicha para siempre.
Su desgracia no tiene remedio, pues sólo l.1.
muerte de su esposo le -puede devolver la libertad
¡Pobre Pedrito!......
·
Algunos. días después, me embarqué en ~olón
para el Oriente.

!res años m~s tarde,. c,uando volví, fui á la
qu.~ta de las Lilas, y v1 a la joven, á quien no
hab1a yo o~v1da&lt;lo, entre varios invitados, vestida
con un tra~e claro y sonriendo.
Juan me d.ijo, mostrándomela :
-Mme. Leneyr.
Yo la sa,ludé, y después de cambiar con ella
algunas ~~labras, la ví r:dejarse. Entonces mi amigo me d1¡0 :
-~u esposo murió, seis semanas después de queestuvrnte aquí.
--:¿ y ella ha vue-lto á casarse?-prerunté conmovido.
o
-Aún no, pero yo espero que esto sueederá.
pronto.
-¿ rrú esperas? ....
N-0 _pudimos continuar, nos separó una :ficrura·
de cotillón.
o
En la mañana del día s'•g uiente ba¡·e• al . d,
, á 1 .
'
Ja.r m·
y v1
a Joven q.u e venía hacia mí, tendiéndome•
la. mano, y exclaman&lt;lg con a:eento oonmovido
-¡Armando! . . . . .
·
.P-asarnos juntos varios días en 1a quinta de Jas:
L1Jas, algunos me.,-:ces 005-pués nos h b'
sado.
a uimos ca-

con que cuenta la cap'tal ele aquel Esrn&lt;lo. El
orden dórico de su hermosa fachada construída
con ·piooras de múltiples colores, extraídas de las
famosas canteras de Gururnjuato, y escogi&lt;las con
verdadero gusto, le hacen resaltar entre los demás edificios que hermoS€an djcha ciudiad.
Su fachada principal consta de dos pisos, corona&lt;los por elegante y vistosa cornisa, sostenida
por una baJlaustrada de cantería, en cuyo centro
se levanta un artístico frontispicio, en el que se
lee el nmnbre del Palac:o y la fecha en que se
Wrminó su edi.ffoación.
Las amplias puertas de su segundo pi.so, r.ematada. s,. por tres ménsulas que sostienen talladas
oornisas y obedecen al miE-mo orden, so,n ele verdadero gusto artístico. Las viUrieras formadas por
cristales de una pieza. sobre marcos de madera
fina y con grabados caprichosos y elegante::., hacen resaltar más la, magnjfi.cencia de la facha.da
del P alacio, y completoo el elegante golpe de
vista que produce.
E)l i'Il.terior del edificio es muy suntuoso. Sus
pavimentos de mosaico dan un efecto sorprendent e. Llama la atención, d,eede luego, la hermosa
escalinata, que conduce al segundo piso; de balau.stra&lt;la de piedras, imitando mármol y labrada
delicadamente, sus tramos están adornados por
pilastras· que sostienen bruñidas esferas, y en cuyos dencansos, .pueden ar&lt;lmirarse preciosos dibujos de mosaico.

Escalinata , 1er-. tramo.

Estado de Guanajuato. Estos despachos también
se encuentran decora.dos lujosamente.
El Palacio es d" tres pisos, y el último está destinado á los archivos y otra;; oficinas &lt;le orden
secundario.

Se han encargado ya á Europa los mueb.M.'s que
servirán al salón 'Principal del edificio, lt.ti cuale;; senín mu y el,egantes y apropiados al uso que se
les destina.
También se ha hecho un pedido de mobil-iario
á una importante casa eonstructora de la Hepúbll\,,1.
ksto-s úl ti mo.s se destinan para las oficina~ d~
menor importancia.
El señor Lic. Don Joaquín Obregón González, Gobernador Constitucional del Estado de
Guanajuato, ha tornado especial empeño en la
edificación del Palaeio del Poder Legislativo, y
por fin, ha visto corona.dos sus esfuerzos. La dirección y construcción del -edificio, íué encoonendada al seüo.r lngeniero alemán, Don Luis Long,
que na puei:;to cuanto está d,e su parte al levantar
]o::, pla1no~, en el decorado y en la pronta terminación de los departamentos en los trabaj~ de
edifkación .
No solamente i: :e ha hermoseado Guanajuato
con la obra. qu e describimos á grandes r.:Li.:gos,
sino que últimamente se han realiza.do en aquolla
tiudaid otras mejoras de consid€'I'ación, de hu; que
nos ocuiparemos próximamente, ilustrando 11,ucstras descripciones con foto-grafías que nos ofrece
enviar el señor Otto Biltz, y de las cuales tenernos
ya var:as en c-artern. Los· grabados que ilustran el
presente artículo, son tomados de fotografías saca.das por el eltista me,nciooo.do .
Para termin-ar, diremos que, al hacer nuestra
visita al Palacio del Poder Legislatvo de Guanajuato, se nos vino á la memoria la hermosa construcción del Palacio de Minería de esta capital,
cuya arquitectura y estilo tiene mu.ch:::. semejanza
con los de aquél.

He sabido después, de -µna manera indirecta

y p-or un~ casualida&lt;l, que Juan también la amaba y ha bia pensado haoer.Ja su esposa.
i Pobre Juan, mi dicha ha causado su t . tez r·
Más Y
to
1
r,s ,a .
. o cuen con a amable Carlota para h cerio olvidar) á Poorito procurando
' ¡
ª
to y ventajosamente. '
eas:ar- o pron-

]traro de Fon fene//es.

Corredo rque conduce al Salón de Sesiones.

Fotografias de Otto Biltz.

Escttlinata dd segundo tr-amo.

�•
Domingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900. -,,

De&gt;mingo 2 de Dicieml&gt;re de 1900.

EL MUNDO ILUS1'RADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

Las fuerzas francesas en Pekín.
Preciso es que se i;epa, loo verdaderos salvadores de los extranjeros en Pekín, son las tropas del Mikado. Después de la toma d,, TicnTsin, el 14 &lt;le Julio, fué euEstión de una marcha

Y Antonio que babia estarlo descansado, por revelación su~o que
habla otro monje-llamado Pablo

.

~

Vigilando el transporte de y.veres.

quiera algunos vestigios de las Legaciones sitiadas. Cuando las tropas aliadas marcharon sobre
]'Jeibsang, para df,~alojar al enemigo de s,us fuer-

tes posiciones, contaban con no dirigirse más lejos
por entonres. Los honúres de la batalla del día
5 •de Agost-0, corre~pondcn á las tropas armcricana.s y, sobre todo, á las JaponEeas que, ·con una

.

__-.-.l~
_ .

_;:;;¡;

jnteligentc, que tenía por meta á Pekín: eran
precisos cuarenta mil hombres y el movimiento
ne&gt; poclí,1 -.fcctuarsc ai,tcs del 6 ó 7 de Sept'embrc.
Es d.ccir, que !os soc-orros llegarían, sin duda.,
tres -semanais demasiado tarde •para encontrar si-

,,;.

- mu~1"!o mejor ·que él, á quien debla vuntar Y el venerable anciano,
Bpoyado en tlll báculo que sosten a
s~s débiles miembros empezóást·nt1r deseo de ir no sabia donde, Y
Pr~segn a en el camino comenzado,
d~c1endo: "Creo en mi Dios: El un
d1a me mostrará al compañero que
me ~a prom1:tido." Apenas pro11unc16 estas palabras, vió á u11
hombre en parte caballo, á quien
los poetal!I denominaban Hipocentauro Al instante arma el monJe
s1;1 frente con la señal de la Cruz, y
dice el monstruo; ¡Holal ¿En qué
¡,~rte habita por aq11! el siervo de
Dios? Y el monstruo. haciendo re.
chinar no sé qué de bárbaro. y triturando las palabras más bien que
pronunciandolas, buscó entre .'jU
hórrida boca un diset1rso blando
para responder; extendió luego In
man.o derel·ba, .mostró al manje el
cammo y, semeJante á un ave desapareció á su vista atravesa'ndo
los abiertos campos.

,_
~~~

.

.-

~

El Comandante del •·narey" y sus subalternos, defensores de la Legación de Francia

SAN JENONIMO.
1I1 vita Sa11cti Pauli cremite.

al general harón Yamagoutchi. dice un extr,1.njero d-e los que se encontraron ~iliados en Pekín,

el Comandante Harada, alumno de 1a escuela
Francesa de Saint-Cyr y d,c la escuela super:ol'
de guerra, al Esta.do Ma.yor Japonés y al Coronel
Shiba, no hago sino intePprelar á las g€1ntes civilizsdas y á lo:; chinos ~nrertidos. oifo1dos du-

Antonio, el Cenol&gt;iarca del $i.leneioso Egipto,
para t.emplar los duelos de su vivir-proscripto
en una helada cueva donde retoza el Diablomarchooe en altas horas á visitar á Pablo
el m'ás vitijo eremita.
'

•

La paz reinaba en, wrno:
en cálidos eflwvios, rpor sus bocas de horno
respiraba el desierto. Ya no volaba una
sola pareja de ibis rojos. Lt luna
rubriéndose ancho paso tras cenicie~ta franja
ventí_a sobre el pdlvo su amarilla naranja,
'
•eg111da pe&gt;r un astro (dorada maripo..sa •
que en derr&lt;l&lt;for girase de una pálida rooa.)
Súl&gt;'&lt;mmenw el monje, creyendo oir muy lejoo
un rumor, se detuvo, y á los blancos I\...flejos
del astro melancólico vió la extraña figura
de un mónstruo que, á galope, cruzaba la llanura,

y hace perder el alma del hombre eternamente.
Ko soy púgil : mis brazos no soportan el peso
de 11.m ánfora coln;i.ada; se diría de yeso
mi figura unas V€ces, en otras aparenta
los contornos de una rafa rumarillenta.
Ui frente, que no ciñe fresco gajo, sin vello
finge tan sólo el árida rodi],l a del camello.
Soy un heraldo mudo de la roja victoria
sobre el Olimpo. Digo la beldad y la gloria
de Cristo con .Jos séres que son d~ polo á polo .

El Centanro
Ko 'Puede vuestro Cristo competir e-cm Apolo,
con el hijo soberbio del Ceñudo y Latona,
qt1e en los brazos de Dafn's al amoT se aibandona
ó lleva el ígneo ca.n,o que volcó Faeton.te
por los campos azules del abierto horize&gt;nte.
El olímpico auriga de Ja eterna carroz.a
&lt;llonde Febo, ceñido de laurelres, retoza.
con las Horns desnudas, los sonoros tropeles
por el ét.er dirige de sus raudos coreeles.
Van cayen(lo las se&gt;mbras bajo el dardo certero
del Arquero divino; ipor el ancho sendero
que siguió la can-oza, cru.z·a el ool, •pasa el .día,
y la luz va regando su dorada armonía.
Ese numen risueño que ig-noró la tristeza
y ha rendido al olvido su robusta cahern
es el rpa,lre del verso: con su mano divina,
al pulsar los bordones del arpa elefantina,
vaga, dulce, rumorosa., y simbólicamente
ha forjado una patria más hermosa que Ori@te,
donde yerra el perfume que al dolor noo arra,ica
ry á do vuela el su~iro de aimor-alondra blanca
que sobre el pico lleva la 1111iel de un beoo rojo.
De allá part.en los yambos como flechas de enojo
del axtista oon celos, que siguie'Jldo la huella
de Marsyas, lo cautiva, ,]o vence, lo des11ella.

y removiendo arenas ee venía derecho
á él; su cuerpo flaoo tembló oomo un helecho
que el auTa mece: "acaso esa bruta carrera
ínese fuego diabólico; tal vez hambrienta fiera ... .."

~-a llega! y frente á frente del vital esqueleto
del monje, un -sér no visto, desmelenado, inquieto,
ee p:.ra. El ermitaño y el mónBtruo se interrog,rn,
y así, bajo la calma de la noche, malogan:

Interior de la Capilla doJJde se verificó el Te Ileum.
La salida del "Te Deum."

iuria que fué la admira•c:ón de tOOos, atacaron
de frente Íl las línea:- enemigas, mientras que el
GeneTal l:;-rey, ron un puñado de hombres y su
e.xcelentc -artillería, envolvía á los dünos por una
húhil maniolini, introducía el desorden entre sus
filas y l:e-s forzaba. á huir hacia .cJ oeste.
A la mañana sig-uie-nte de la victoria, los Japoneses decla.raron que estaban prestos á marchar
sobre Pekín, d,c-\ &lt;:ual :;ería posible apoderarse, p0r
un golpe ele 1uHhicí,1, con una decena de miles
de hom,l}r~; ngrcg-aro-n que, ei no se quería seguirles, ellos Be dirigirían solos al socono de las
Lcga,ciones. _Ahora. bieni, todo el mundo quería
ser el prime-ro en llegar á Pekín. Y entonces
comenzó aquel '·rush''-que parecía casi una fuga, tan precipitada éra---sobre La ca,pital, á la
cua.l entraron lus tropas el H de Agosto. Los
Cipayos fueron lo~ que penetraron primero,
"Al rGndir un homenaj€• público de gratitud

ran te &lt;los meses .. ,
En la siesta del dia l"±, los ru..sos, después de
un .combate terriU\e, en el cuitl fué mut rto un
coronel y herido el 0-eneral en Jefe del Estado

:M:a._vor, se apod,t1raro-n de una puerta de la ciudad
china. En fin, en la tarde, \-as J·apon,es.e::. c.rn::;iguieron, despuPs ele varias tentatirn-s infructuo-

sa,:;, hrieer saltar la puerta Tisi-Hoo-Men ele la
ciu~la.cl 1.Ylrtara y penetrar 1~m el :recinito.
.
E,1 15 de Agosto, al nacer el día el General
Frey entró ú su vez c-on sus tropa;, la mayor
parte ele la•:- c-ua.les ha.Man ido de rr1€'.ll_rrsin á
rnarcha.s forzadas. rrras lueha heróica se ha obtenido un.a victoria decisiva que loo franceses celebraron {'On 1m rre Dn.1m de que d.an id·ea nuestros grahados.

El Centauro

''

Yo soy el viejo Hippofoo: el último Centauro
que circundó sus sienes con el augusto lauro
&lt;!recido entre ,las grutas del Sagrado Arehip'élago;
soy un hijo de Grecia que; atravesando el piélago,
vino á hu.scar la sombra de bosques escondidos
pam llorax la fuga de sus dioses vencidos.
Yo soy la Fuerza alegre: mi brazo poderooo
,ea be peinar la ninfa y estrangular el oso;
y, en mi pecho que tiene la aspereza del cardo,
ee dol&gt;lan las espadas y se despunta el dardo,
)º, ,:,ual rodada piedra que va de to,pe en to,pe,
robre las rocas duras revienta. mi galope :
hasta [os dioses tiemblan cuando la ceja enarco;
yo rompo &lt;los encinas para fOTjarme un arco,
]" cifro la alegría de vivir. SO\)' m1 hombre
'ltte sueña, quiere y puede, y á la par lleva. nombre
de monstruo; tengo mente, y ·endurecfrlo callo:
.s&lt;w maJ.o corno el hombre v ágil corno el caiball-0
v 'velo extraño símbolo s¿ñftOor y }aS&lt;'i vo;
{}uien conozca mi esenoia. co:nQ('e 1~i adjetivo,
comprende el adjetivo uníversal y humano
(Jne entre su seno oculta la palabra: Paganol
Tu nombre dí, Fantasma, que oo1oquia.s conmigo.

San Antonio
Yo soy Antonio, un siervo &lt;le] Señor, tu ene(migo,
que atempera sus pasos á la celest.e norma
de Jesús, ry proocribe la diaoolica forma.
que corrompe 1os seres, arrebata la mente
Cuartel de 1&amp; Arlillerta de Campaña,

Grupo de los principales jefes aliados.

Por la. senda más agria del adusto Parnaso
con la crin en desóroen, á •l a luz &lt;le! Ocaso
va s.UJbiellido Pegaso, portador con sus ancas
del cantor Mm,aiseta.. de las Vírgenes blancas.
Y en. la fiesta de mármol, sol&gt;re el bajo relieve,
entre diioses risueños v Afroditas de nieve
cuyas bocas en!sayan · fas sonrisas eterrnM,
se irgue Aipolo; la ca-rne de sus ,pálidas viernas:
el torso alabastrino don&lt;le la raza ond11la
en candenciosos plamos; ]a frente que simula
una ara donde ofician la Luz v la Alewia,
y de su cuerpo todo fa vivida armonía,
parece que suspiro por el febril eontaeto
de efebos v de ni,nfas de delicioso tacto . .... !
¡ al Crinado cantemos!

San Antonio
Es un ídolo verto,
es un hoon.bre en el mundo del espiritu, muerto.

El Centauro
Un Dios más bello muestra que Apolo y Citerea.

San Antonio
El triste, el duJce, cl pálido Nab( de Galilea.

:Es el &lt;profeta joven: como dora-da llnvia.
tieml&gt;la su pelo dócil, flruye su, barba rubia:
El sabe lo que dice la voo de las colmenas,
y ama los (,&gt;a.Des tristes como las azucenas:
y son sus ojos grandes, mela,ncólicos, vfl,gos
y en su fondo reflejan, oomo místicos h1gos:,
el di vi n.o silencio de k1.s noches trn.nqui1as;
y, cual besos que miren sus al&gt;sorlas pupilas,
aprisiomm la cailma d-el azul horizon~e;
son sus manos delgadas ,como lirios de monte;
por su vm habla el €l'O de un arrullo &lt;livino,
y &lt;&gt;n vez de lauroo lleva la t&lt;&gt;ca del raJ,ino:

Es triste cuando vaga, cual un pastor extraño,
en ·bul~('a die fa ovejai p·e rdida d-el rebai'í.-0,
y &lt;!uando llora á solas por el amigo Jwnert-0;
es triste euando, extinta la luz en el Ue5icrto,
l'0]1 ]a ctibez.a. baja y los ojos cerr:.idos
medita entre una fila de camellos cansado.:: .
Si entre _las franelas negras d·el olivar espeso
el &lt;l-e Korioth le besa con sn marchito beso,
swbiendo que su wplo sobre el Ungi&lt;lo vierte
la hez de la perfidia y el vaho de la muerte;
cuando la vieja mano &lt;le Dios le desasiste
en el postr-er instante de su dolor: es triste!

Y si á. la. tibia sombra de la copc1.da higuera
rentado por las tardes, al pueblo que lo espera
le drne la Parábola, y en delicioso a·briuo
bajo la vid en fruto de Lázaro su amiO'o
ri. María-la tierna y á ~farta-la
enseií.a á mmar el Alma y á despnciar la Vida·
cuando, caudillo inenne de la recrión futura
'
de mártires, levanta fa mística ft°gura,
sobre el pacient.e lomo de la borrica tarda,
y en medio de Jas voces del pueblo que le aguaroa
entra en Salem, de angustia y amor el alma llirn-a;
cuando en las horas grises de ,l a última Cena
mie~tras la Pecadora su casto pie le enjuga,
y mientras Juan--el Virgen--com;parte su lechugn
el Rabl&gt;i, desolado por [a melancolía,
'
es dukc., es chtlce, es dulce!
La blanca Euea.ristía
paJpita entre sus manos; (;{}II1 la mirada alumbra
los tinws nebulosos de tímida penumbra
que va llenando en. olas aquel sereno asri1lo,
y, d~stroza&lt;lo mártir al parecer tranquilo,
suscita sobre e1 terso cristal de su memoria,
la pena _·i?in orillas de su futura historia,
y oye VIl&gt;rar el beso del hombre que le entrega
á la cobarde excusa de Nefas que le nieg,i,
y, como los retumbos d-e sorda catarata,
los bárbaros aullidos &lt;le! pueblo que le mata,
Jlllentras el arn:ho marco de la verutaua hebrea
recorta azules franjas del étel' de Judea,
que está diciendo al. mártir de faz entristecida
cómo puede ser Jibre, fáci'l, sensua,l la vida!
ContéBt,ame: ¿qué trágico ca.Izó mejor coturno
que aquel Crucificado de rostro taciturno
que, erguido sobre el Gólgota, doll.00 la cruz pasea
los ojos por su caro ·país de Gali,lea,
que no verá en el tiempo, y en lángwdo desmayo
se va muriendo exangiie? Cuando vestía el sayo
de punzador ultraje, cuando car,gó la earga
de su futura gloria, cuando prooo la amarga
bebida el virgen labio dolorido y sangriento,
y oyó que su lamenta se perdía en el viento,
fué el trágico sublime! Lt flor de los dolorés
regó desde ese insta.rute sus cálidos olores,
y cual bandaila nívea de ci@es fumiliares
al arenal sin límites hu,yeron á millares
las Vírgenes de Cristo, que en su mención de palma
hlhilaron lo que Grecia no vió jamts: El Alma!
Allí, :más victorioso que el -0rcomenio atleta,
con sus ,pasiones lucha vetusto anacoreta,
creador, en el silencio de abruptas •F,01edJ3(lcs,
de gooes no sentidos, de voluptuosidades
qu~ ascendra el abswnerse y &lt;&gt;culta la tristeza;
alla desde las cruces levantan la caheza
los mántires heridos-sedientos gla&lt;liador-rs
mue secan con sus bocas el mar d e loo floloros .
El impasible Cosmos Je vuestra funfosía
perdió tal vez su eurytmia, su olimpo, ¡.¡u a•legría;
en oambio nuestras almas trocaron la quimera
por un país exoolso donde el a.mor ÜYl!per.a
y .....
Súhito el Centauro, doliente, -si.lencioso,
oo fué sobre la are00i .con paso r&gt;e,rezoso.
a).eja,ndo, alejando ..... y entre la !!rie Hanura
borró µara ·los hombres su helén;ca. fi.~ura.
mientra.e; el "Yiejo ·monje con su b{1culo inciertt&gt;.
con el signo de graoia, borraba .en el desierto·.
las huellas del Centauro .. .. .

sentida--

&lt;;u/1/,ermo Valeqcia.

�EL MUNDO ILUSTfü\DO

Domingo 2 de Diciembre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO

Los últimos días de la Exposición.
L'e¡;hém;,re cité, l~-oos, profHe encor
Ses palais merveilleux: que le printemps vit na;tre,
] ~t

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 24

que bienl:ot l'hiver aura vus dispara;tre,

MÉXICO, DICIEMBRE 9 DE 1900.

Direotor: LIC. B.l.l".I..EL BEYES SPÍliDOL.&amp;..

Subscripción mensual forA.nea. , 8 1.5(}
Idem ídem en la. €e.pita.!,
1.25

Ger, nte: ANTONIO CVY ÁS.

Te!, apres la féeric, un fragile décor
Un grand fion de '.Pie rre, au ,m asque presqu e
(humain,

Sur la rive sie dresse, en. 5a parure agreste:
Aurpr~s de &lt;:e qui rasse, il est celui qui reste,
Aux triomphes d'hier, il g"arde un lendemain .
Ralut -au ficr ]ion, campé 1~ d-ésormais! .
Sentinelle irnmuable, il est pour nous l'.emb1Crne
De !a Force trffnquille- et .s~re &lt;l'-clle-mÚme,

JJrotégeant I.e Travail ~ l'abri de la Paix.

€dfT/ ond Fran ~.
Novemb1·e 1900.

.,.

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..........

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'").,,!,

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· ':~ .:
. O:);;i~~

··_,):' :[•}·•.';,
.,

.

:,;,,~

Los Palacios de la calle de las Naciones, vistos desde el puente Alejandro II I , antes de su:de'.laparición ,

VenlilrlerJmente C:stuYO inepirado Edimund,o
lt'rank, al escribir las cu/Jrtetas que reproducimos
y sus eo nccptos se prc5t,a.11 á un ianálisis de imvortancia: ¿ Tuvo grandes fines la Exposi.c ióu
Univer~a l ele lDOO? "Eso5 pala.cios marruvilloso-s
que la prima.vera. vió nacer y q.rue formaron runa
ciudad efímem ya próxima á d.esaparecer," tuvo
sus graneles fi-nes, tan universarlinente reconocidos,
qu,e .aun los países menos arnarntes del progreso
y los que mrnos 'necesidades tienen de eusan,char
Rus relaciones políticas y cornerciale3., ,se apr-esu1·aron ú eJTH:u rrir á ella haciendo esfuerzos verda:dc-r-0,s para. dar á conocer en el Gran Üiertámen,
rns adelantos rna,1,eriales é intelectuales lo mismo
que sus costumbres.
Aprender le,, unm &lt;le loo otros, conocernos,
entrar en relaciones los países, saber donde se
puede auquirir lo que nos hace felta y en~ontrar

un merc1do universal &lt;laude ofrecer Jo que pro&lt;lucin10s, son fines tan elevados, que bien mereeen

la formación de una ciuda-d mom entánea y justifica el g-a.sto de muchos millones d·e pesos.
El comereio, las artes, la industria, lo mismo
que la ciencia, han ganado mu-cho con la EXiposición, qu,e no ha sido pa.ra la Francia. un rico
filón de oro, como más de un ambicioso había softa,do; p.ero que sí Je ha d.ejado la honra. de ronYertir el Ruelo &lt;le su capital en el "trait d'union"
de torlos los países: allí, -el chino que en su territorio y guiado por su odio á la evolución incFndiaba, legaciones y asesinaba europeos, lo mismo que la potencia alia&lt;la, y la temible, el pueblo
que bajo la egida &lt;le ;a paz progresa y el que vktima del poder de la fuerza, lucha por. reconquistar con heroísmo, la l ibertad. '))"rdida, todos t uvieron un lugar, ,y todos, amigos ó en emigos, fue.r-

tes ó débiles, ricos y poderosos 6 pobres _v dominados, fueron tratados con la tradicional galaute.rí a francesa..
Hermosa la.bor fué la que logró ver realizada
el pueblo francés, y tiene razón Edmuudo Frank
cuando &lt;lice que el grandioso león del Puente d e
Alejandro III sería para la Francia u-n "emblema
de la fu·erz.a tranquila y segura &lt;le sí misma, proteg-icndo el trabajo al abrigo die la Paz."
8ólo que en el vocal}] ~ "trabajo" debe enten.
deri:e, el desa.rrollo de las activi,da.d'e6 humana&lt;1
en tocla.s sus Íormaig: el hombr-e de -cien&lt;:ia, el
historiador, el literato, el gobernante, el indrt:tstrial. -01 comerciante y hasta el simple icurioso
q,ue jamá.s ha pensado en in:sstm.cirse, todos han
tenido que aprender, algo que conoeer y algo que
adnrirar en el Gran Certámen con que la Fraa.
cia cerró el siglo XIX.

•

EL CARRO DE LA PAZ.
Fot. Brii;ieaca y Zalee.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 23, Diciembre 2</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

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J .•;n

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Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

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,

) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

�Domingo 25 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Las dos Margaritas.
CUENTO DE CA TULO MENDES.
Lambert y La.ndry, que no eran feli ces en el

una hora, ávi&lt;lo sin deooan.so d!e -cuanto erncan-

seno de su familia, por ser hijos de unas gen Les

ta, enloquece y extasía, gastó sin ,contarlos días

pobres, resolvieron ir á oorrer mundo en bus-ca

y noches, todos entre risas, todos con besos. Las
aura,s apenas tenían tiempo para mov-er las rama-s de los rois-anos y levantar los velitos de las
mujeres, ooupado si.emipre en llevarse los pétalos
de la margarita.

fie fortuna. Pusiéronse en camino una mañanita
de primavera. Lan.&lt;l.ry tenía quince años, Lam-

bert diez y seis; eran pues, muy jóvenes para vagarbundear de aquella suerte; á la vez que muc ha
e~peranza, tenían poca inquietu -1
Pero eonfortáronse grandemente con una aventura que les ocurrió en 1los comi enzos del viaje.
Al bordear 1cm linderos de un booquecillo, salió
al encuentro de ellos una dama; iha engaJana&lt;la
toda con flores; los botones de oro y las pimpinelas ronreía.nse entre sus cabellos, las volúbilis que
formaban guirnaldas en su vestidura caían hasta
su.s breves zapatitos de irrmsgo semejante á terciopelo verde; sus labios ,pa recian una eglantina y
sus ojos, dos corooillas azules. Cada vez que se
movía, volaban desde ella las mariposa'S como Una
TOCiada. No es sorprendente que así fuese, puesto
que era el hada Primavera, á quien desde Abril
se la ve pa.sar cantando por los bosques rever&lt;lecidoa y por las praderas esmalladas otra vez de flores.
-Vaya- dijo á los dos hermanos-puesto que
partís para un largo viaje, quiero hacer un regalo
á cada uno de vosotros. Landry, toma. esta margarita; y tú, Lambert, recibe una margarita también. Os bastara arrancar un pétalo á estas flor.es
Y tirarlo lejos, para sentir en el mism-o instante nn
,placer sin igual y que rerá precisamenl.e aquel que
hayais Oe5eado. l&lt;los, seguid vuestro carnino, y
tratad de ha&lt;;er buen uso de los presentes de la
Primavera.
Con mucha cortesía dieron las gradas á aquella
hada obsequiosa, y luego pusiéronse en ,cam,íni0,
satisfecho,; hasta más no poder. Pero al llegar á
una encrucijada, hubo discordancia de ipareceres
entre ellos: Lamben quería ir por la derecha, LanG.ry quería ir por la izquierda; tanto que, ipara acabar la disputa., oonvinieron en qu,e ca-da -cual hiciera su gusto, y se sepa.r aron después de besarse.
Quizá no Je disgootara á cada hermano el verse solo, á fin de usar con más libertad del obsequio que
les había hecho la dama vestida de flores.

II
. Al estar Landry en la próxima aldea, vió á una
JOVenpuestade codos en una v-entana, y apenas pudo cont.ener im grito: ¡tan limh le pareció! Nó,
jamás había visto una personita tan encantadora;
ni siquiera había. soñado que pudiera ,existir una
así. Gi.si una niña todav~a, con cabellos tan finos
Y rubios que apenas se -distinguían del aire iluminarlo por el sol, tenía la piel pálida aquí, un poquito enrojecida allí (lirio por la frente, rosa por
Ja15 mejillas); abríansc ,sus ojos como dos az.ules
pervincas donde brillase una perla .de lluvia; no
h:3bía labios que, al ver los suyos, no hubiesen quendo ser abejas. ¡ Guardóse bi'3n Landry de vac:br!
Arrancó y tiró á lo lejos uno ,J e los pétalos ,le
su marg-arita.: aún no había arrebaitailo el viento
el frágil despojo, cuando la niña de la ventana estaba ya en la calle, sonr;éndole ,1 viajero. Marcháronse al bosque veci:c.o, con las manos uuida.s, hablando en voz baja, diciéndme que se amaban;
experimentaban tales delicias, na&lt;la más que eon
escucharse el uno al otro, que se creían en el 1)8raíso. Y -conocieron muchos mOment.os parecidos
{L ese primer momento, muchos· días tan du lees
como aquel primer día. Hubiera sido una dicha
sin ténnino, á no ser por que la. niña murió una
tarde de otoño, mitentra:s las hojas secas arrastra&lt;la.s por el cierzo chocaban contra Jas vidrieras
&lt;lsndo golpecito,, como los ligero,; dedo,; de la
Uuerte que pasa.
Landry lloró durante largo tiempo; pero las
lágrimas .no -cie~an tanto que no se pueda mirar
á través d~ ellas. Cierto día vió uma henmosa
transeunte vestida .d'e raso espolinado oon oro,
nud""'8 •los ojos, locos aos labios; y echan.de, al
viento otro pétalo, partió oon ella. Desde entonees, indolent.e pidiendo á cada hora que fuese
UJl goce y á 'cada goce que no durase más de

III
Enteramente opuesta íué la conducta de Lambert. Era un mocito económico, incapaz de derrochar su tesoro. En ,cuanlo se en-co-ntr6 solo en d
camino, prometióoo aJ1orrar el oogaJo dol hada.
l'or numerosas que fuesen la,s hojuelas de la coJ'Ola, si las arraucaba á cada iTh5tante, llegaría
ép!X!a en que ya no hllibiese ninguna. La. prudencia exigía reoorvarlas para el 'Porvenir; obrando &lt;re ese modo, de .seguro que &amp;e conforma ~a
c-on las in tenc:on e.s de la Primavera. En la próxi ma ciudad por donde pasó, compró una cajita
muy sól:d:a, con cerradura y llave; metió en ella
la flor, resuelto á no mirarla má."; qu,ería evitar
la•s tentaciones. ¡ Qué hrubía de eomet€r la falta
de levantar los ojos hacia las mocitas de la.s ventaJHl.s, ó seguir á Jas hermosas tran~euntes de enencendido mirar y labios lecuelos! Razonable, metódico, preocupado por cosas serias, hízo::e comerciante y ganó sumas cuantiosísimas. No tenía más que desproc:o para e.sos aturdidos que
pasan los díacs en fiestaa, sin cuidarse d'E.l mafrana;
si había.ocasión, no dejaba die sermone:arles de
lo lindo. Por ese motivo considerába,n1e mucho
las gentes honradas. de a•euerdo todas ellas en
eloaiarle, en ponerle como ejemplo. Y continuaba
enriqueciéndose, tra bajan&lt;lo desde la mañana á
la noohe. A dooir verda&lt;l, no era dichooo e-orno
hubiera querido serlo; pensaba, á pesar suyo, en
loo goces que rehuía. ¡No hubiera tenido más
que abrir la eajita y tirar al aire un pélelo,
para amar y ser am3.do; pero en seguida refrenaba -e&amp;B velei&lt;la&lt;les peligrosas. Aún tenia tiempo. Conocería el placer, pero '11'.lás tarde. Sería ya
muchacho cuando quedara sin pétalos su marg'ilrita. "¡ Paiciencia., no nos apresur-emo.1.:!" Nada
arriescra,ba -oon guardar. puesto que la flor estaba
á bue~ recaudo dentro de la ca.ja. La brisa, revoloteamfo en tcrnr, suyo, no cesaba !de murmurar: "Tira un pétallo, écha.melo, á fin de que me
Jo Ueve y te sonrías!" Pero él se haéía el ,sueco; y
el viento se marchaOO para ir
á ba,lancear las ramas de los rosales y sacudir sobre las meji
llas de las mujeres jóvenes los
velitos de eneaje.

d-encia. í He tenido ta nitos goces, hermano mío!
-¡ De val'ente cosa 1:e valieron! Si hl]bieras sido tan &lt;Circunspecto como yo, no te verías redu&lt;lido á estériles duelos. Porque, sábelo, no tengo
má,1 que La&lt;Xlr VJn gmto pan·a gu;;tar todos los
pl!l&lt;Xlres de que estás harto.
-¿ Es posible?
-Como ,Jo oyes, puesto que he guardado intacto el presente &lt;le] hadra. ¡ Ah, ah! Puedo pasar buenos ratos, si quiiero. 'U
. ira lo que vaJe el
tener economía.
-¡ Qué! ¿ Intacto, de veras?
-Mira si no,-dijo bmbert, abriendo la caja
q1w había sacado del bols'Ho.
Pero se quedó muy pái]ido, pues en lugar de la
frese-a marg.aüita abierta, no tenía ante los ojos
sino un mantonc ito de po,l vo grisáceo, semejante
á una pulgarada de ceniza sepulcro!.
-¡ Oh,---exc1amó con ira,-maldita. hada perver~, que ,se ha burlado de mí!
Entonces una señora joven, toda vestida de
flores, salió de un chaparro del camino, y dijo:
-No ane he humado de tí n&lt;i de tu hermano:
va es tiem;po de explicaros las cosas. En efecto,
las &lt;los marcraritas eran vuestra misma juventud:
la tuya, L,,:;,dry, que has arrojado á todoo los
vienros del capricho: la tuya, Lamber!, qne
has dejado marchitarse sin h!l&lt;Xlr uso de ella,
dentro de tu oora.zón siempre cerrado. ¡ Y
tú no tóenes ni siquiera lo que le queda á tu
herma.no: el recu€&lt;!Xlo en flor de haberla deel10ja&lt;lo.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Paball6n de Siam en el Campo de lllarle.

mis:m-0 tiempo, pose•.:t piernas y prulmou~':l- sólidos para las galopadas frenéticas que duran á veoes cinouenta minutos. Por buenos que sean, á Sll:
Ilegad&amp; á Roma oon sometidoo á un tratam.i'3nto,
á un e11.friamiento especial, en razón de tal errnamiento de obstáculos tan diferentes de aquellos
á los cuales están habitoodos.
El "master" d~ estas cacerías, es el marqués
de Rolxagiovina, sportman experimentado y hábil
jinete.
Eln cuanto á loo lugares en que se oorre el zorro, son principalmente los llamadoo T-0r di
Quinto, suelo rouy accidentado, sembrado de
rocas y de cavernas, ó en los terrenos boscosos
y quebrados de la Srorta, corno el de la Isla
Farnesoe. Pero la. caz.a má,s herrnosa ;;e hace ordinariamente sobre la antigua Vía A¡,pia, en que
se encuentra el bien c001ooido mausoleo de Cecilia Met.eHa, el cool. sirve genera.lment.e de lugar
de cita.
Vist.a á di,sta.ncia, la caza. al zorro en la Vía
Appia, es un espectáculo de las más fantástico,;.
Los, casoos rojos de los caballeros, ra.yan, como
meteoros ra.d iantes, la atmósfera gris, mancha-da de musgos, de la Campagna Romana. Sn vista evoca los cuentos más funambulescoe de Hoffmann, las escena.s diabólicae cread-as por Holbein
y los viejos maestros flillilencos.

Bl estilo pagoda, bien eea chino ó hindu, no
ti-0ne llliÍE rival en los jardine;; del 'l.'rocadero,
por 10 pim;oresco y poético dt su estruotura, qüe
fl e,tilo á!"abe.
Las expo~.·1,Jones du la .ln¿o-China, de la China y de la India frarrc,,a, están aloj~-1as to•1'1S
dla~ en pu.~·,,das n-a~io.:-1:~e,,, primor1MO con,1u11:--v
q u-e hace al visitante soñar con loo misteriosos
países orientales.
Hay aún otra pagoda, no menos interesante
que ~as ,que aeabamos de enumerar, en el Oam¡,o de Mart.a, á un lado del pilar Noroest.e de la
torre de trescientos metros,: es éste el pabellón
oficial de Siam.
Arrna.rillo y rojo en todo su rad.ianl.e decorado,
coronado por una flecha esbelta que se desprende hacia el espacio, está ligado :i un restaurant
perteneciente á la münna sección, y en el que
reina estrictamente el mismo .estilo de estructura
y decoración, por un elegante pasillo que forma
uu brazc, de la pagoda.
E.u sus amplios salones inier:ores, se ve la exposición de los innumerables productos naturales del •país, consistentes en maderas preciosas,
maderas escu,Jpidas, tejidos y boroados del más

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El monumento del Presidente Carnot.

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Pabellón de Siam.

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IV
Pues bien; al cabo d'€ muchos años, 11egó un día en que
visitando Lambert sus ha.ci-enda.s, encontróse en el campo
t·on un hombre bastante mal
vestido que iba á lo
largo de un campo
de alfalfa.
¡ Ah ! ¡ Qué veo r
;. No eres tú, L1ndry,
hermano mío?
-Sí, yo soy, ...1-responclió el otro.
-¡ En qué mísero
estado te vuelvo á
enc(}nrtrar ! 1rodo me
induce á creer qu&amp;
has hecho ma.] nso del
regalo de Primavera..
-¡Ay!- soopiró
LaJJdry, - quizá he
tirado demasiado de
prisa todos los pétalos al aire. Sin embargo, aunque un po,co triste, no me arrepiento de mi impru-

Domingo 25 de Novi&lt;ombre de 1900.

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curioso trabajo y de una riqueza verdaderamente
oriental.
El pabellón de Siam está situado en un amplio
espacio del Campo de Mari.e, rodeado de árboles
y arbustos, que le dan el 3Specto de erguirse en
el interior de algún jardín
'ú1J1 ;'l pagoda. en cuestión, está perfec.taL:.:.Pn:e
en su estilo, en todoo los detalles, efecto debido
al cuidado aíduo del Comieario General de Siam,
S. Exc. Pyha Suriya Nuvab, Ministro de su Majestad Chu-La-Longkorn, resident.e en París, desde ha,ce mu~ho tiempo.

...-ers-iones fa.v oritas dre la "high-life" romana, á h
-cual se unen numerooos caba.11eros extranjeros,
"misoos" y "lardies," ávidos de
ejercicios ecuestres.

La Scciedad romana, llamada de "Caza del Zorro,"
cuenta con más de medio siglo de existeneia.
La. "Campagna Romana,·:
con. sus inmensas extensiones,
ofreoe un terreno ardmi rabie,
pero también, á oausa de la
vuried~d de sus obstáculos,
un-0 de los campos más difíciles de toda Europa, para el
expresado sport. 'l.'an pronto
El sport de fonnidables ~•Jopadas, la caro del
zorro, constituye en el Innerno, una de las di-· planas, tan proni,o quebradas,
suis soledaides son cortasdas por
arbustos, por fooos, por corrientes de agua, por muros,
por barreras que tien.en á
veca; hasta oua.renta metros
de altu,ra.
Las cacerías inglesas no
prestan obstáculr,s de tal elevac~ón, y por consiguiente,
son menos peligrosas. Para
correr el zon-o en la Oampagna Romana, es preciso ser un
jinet.e de primera fuerza.
Los caballos utilizados en
estas correrías, son, en su mayor parte, de media sa;ngre, .
"hunters" irlandeses. Deben
ser exeelentes saltadores, y al

Desde la muerte de Sadi Cmnot, Presidente de
la República Francesa, muchas ciudades de aquella
nación han querido honra.r su memoria, elevándole
estatuas. Entre todas, la ciuda,d de Lyon parecía
designada. para rendirle un homenage póstumo,
puesto que fué allí, en plen·a fiesta, donde el President.e sucumbió el 24 de Junio de lS94, herido
de una puñalada, por el anarquista i\aJliano Caserio.
En la mente de los Lyoneses, siguió mmediatamente después del trágico aoonteCLmiento, la idea
de tal homenage, y si ha transcurrido un gran lapso de tiempo entre la concepción del proyecto y s~L
ejecllción definitiva, preciso es akibuirlo á la importancia misma del monum ento, que se ha. 'luerido fuera diguo de la gran ciudad. Debido á ia c,,laboración de dos emilwutes artistas, el estatuario
Gauquier y el arquitecto Nodin, este monumento,
erigido en la plaza de la R.apública, se compone de
un obelisco que reposa sobre un basamento cireulia.r, cuyas gradas inferiores forman del la.do de la
fachada principal y sobre la base, loo recipientes
escalonados de m1a fuente. La. estatua de Carnot,
colooada en la base del obelisco, está encuadra.da
de atributos simbólicos y figuras alegóricas.

LA CAZA DEL ZORRO.

.r.:.onumento erigido en honor ckl Presidente C arnot.

�EL MUNDO ILUSTRADO

La tumba del Niño.
La ronca y solemne campana ele Catedral, &lt;laba
las d-oce, el día dos de noviembre, cuando Manuel
García Borda, vestido de negro de pies á cabeza,
desem1bocaba de Tacuba. al Empedradillo y aeele-

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ranclo el ya viol,cnto ,paso, lo encl-erezaba al Kiosko
que sirve -O.e ,mercado de flores.
Tarde llegaba Manuel, que tarde acootárase la
noche antes, d-espués &lt;le una oena tornrnntosa con
ain.'.,gos., en compañía de tres tiples de un teaitri,llo
ramplón.
Despertarlo por un relox que da.h a las once, fijó
los deslurn braidoo ojos en un retrato puesto en reluciente marco y colgado al muro frente á él, el ~
retrato de su hijo, muerto á los dos a,ños, su Manuel, úni,co fruto &lt;loe un d-esgracia:do matrimonio
que, a] faJtar el niño, habíase disuelto, volviendo
á J.os cónyuges una insoportable libertad.
Entre lo.s a.eres recu erdois de la noehe anterior
que lo llenaban &lt;le aseo, la vista del retrato fué
como una ,carici·a de h1ando p1umón que refrescó
su rostro abochornado.
R ecordó la fecha del día y de un sallo dejó la
cama y empezó á vestlrse, apartando ,con disgusto
Ja.s ropas que d,ejara. des,parramad-as por el suelo
ail acnstar5e.
Pensó en el desayuno, más el que solía hacer
en estos amargos despertares. no consistía en ]a
tradicional taza &lt;le rico y humeante soconu~co
con el apetitoso y bjen 1mtado mollete, sino que
daba á m e.stómago algo que tuviera alcohol, tan
repugnaJ1te á esa, hora . Iba á encargar se lo traje-

sen, pero una mirada al retrato dióle un escrúpulo
que le ,c ontuvo .
Refrescados rostro y cuello en el lavabo y puesto de rigurow luto, salió Manuel con el irritado estóma.go vacio de alimento y la intranquila concien cia llena. de escooed-0r,es pensamientos.
Habrá que llevur flores á la tumba &lt;le] niño,allá, donde tantas veces habian ido juntos su esposa y él, antes de la. dolorosa. sepa:ración,-que si él
no cui-druba de llevarlas, se queda.ría sin un recuerdo €1 pobrecito bebé, bajo la fría e-antera de su
pesado monumento.
Ha,b iase un ido Manue1 á Car!ot,1 Fch:Jve, en
uno de esos imiprudentes m!l.trirno nioB q-u-c se ha
da-do en llamar "por d-es,pec:ho" y (jll€ hace n participar á un ser inocente ,d e toda culpa, del amargor
natural en unos de5én~ños .amorosos.
Oa.rlota. era una tapatía., con má.,; gra&lt;.:ia que belleza y más travesu:r:1 que coquetC'l'Ía. Vino unos
día,s á Uéxico, conocióla el recién despecha.do Manuel en una gira ca1mpestre, empezó ú olvidar á
su lado l·as penas que ojeroso le tenían, y se enrndó le. macleja de ta.l modo que no hab,enclo espada
::i]ej.nndri!J:J. que cortara aquel nudo gordiano, remachóse ante la ley y sa'Iltifieóse ante 1a Iglesia;
remad1e y san tificación que dieron los peores resultadoo. Alguien que los
vió en el tren, &lt;le vuelta
de su viaje ele bodas, asegura que, uno írent·e á
otro, leían sendas novelas. j La luna de miel
tocaba á su fin á los
treinta días del matrimonio!
Después vino la tan
conocida h.istoria. de esfas uniones anormales á
base &lt;le diferencia de caracteres, no a&lt;laptados
uno al otro por el trato
previo : pequeños disgustos por opiniones encontradas sobr e un color, un libro, una pieza
de música; deta1les, ni,niedatles, pero nimiedades y detalles que forman el fondo d,a la vida
diaria, pequeños choques
que van minando la base
del frájil edificio ide la
dicha que, e1'l estos casos
desgradados, sólo puede sostenerse cuan&lt;lo uno de
]os ?ónyuges sacrifi.ca sus opiniones, sus g-nstoR.
611S ideas, ante u,n deber sublime : la tranquilidad
del hoga.r.
Ni Manuel con sus turbu,lentos vientiooho años
nj ~arlo-ta con sus veinte abriles soñadores y am~
bw1osos, eran capaces de ta1l sacrificio.
Pa,sa.da la atracción de las piri meras emociones, pasado el ficticio enrnnto de la situación
novedosa, cayó el polvo de oro de las aJas &lt;le la
inocencia, el pobre Amor miró con profunda triRteza á a,queI :rnatrim orno
y tendió eJ li_g,ero vuelo
en busca de más dulce
nido.
Las molestios que á
Carlota producía el embarazo, tra.duciénd◊se en
quejas, exigencias y capricho..:, mal soportados
por }fanuel, desilusionado y á un paso de la de=&gt;esperaición, fueron agriándoles la vida hasta
que mwió el bebé, débil
organismo iuconscieJ?.te,
f"'Cro fuerte lazo que unió
dos oora.zones ya tan alejados 1mo de otro.
Al besar aquellas mejillas .sonrooa!Uas, volvleron á ,con:furndiroo sus cabellos, estrecháronse las
lnanos al disp,utal'Se el rollizo 'Y a.dorado cuerpecito
y por v,er al niño con airior, dejaron de verse con

Domingo 25 de Xo.iembre de 1900.
&lt;lespr,cio. Aquellos dos seres, tan desacordes en todo, quedaron de ,p erfecto acuerdo en un punto:
mimar y aclorar aJ bebé, que les sonreía con su
boquita roja, diminuta y desdentada.
Cuánta.s veces, después &lt;le dar al nmo su
baño ootidiano, poníanlo oobre un.a cama, donde
libre de toda presión de la ropa, pa.te-aba y palmoteaba feliz, mientras ellos .se comunicaban las
gracias y progre-sos que Je notaban, y perdían::c
luego en mil proyectos defalla&lt;loo sobre e,] porvenir &lt;lel nene, que a.cabab.a. por dormir.se sonriendo á un Jnundo grato é ignorado.
No tiene historia 1a dicha, y ,i aquello no lo
era, parecíasele mucho en el fon.do. La,s sonr:isai:::,
írescoo gorgeos y primera•s tra.Yesuras ,del n;ño, ll enaron dos años, en que los es.posos discutieron
muy po,eo sobre gustos y aficiones.
Ji.! ;mplaca•ble Genio del Dostino necesita,b a
turhar con ruda disonancia aqueUa rena,eientc
annonía; opacar L'On e,s-pe-2a nube, la anémica refulgeneia de aquel s01l de ventura.
:E-l niño enfermó de ,un cólico que se lo llevó
ffidmd~
.
Deshecho el lazo de sonris:1s, be~o1' y monerías,
que ju'!ltos mante'llía á Carlota y )fanu,al, recomenzaron los disgustos, resucitárome olvidados

Domingo 25 de N ovi0mbre de 1900.
memoria.: Carlota, es:Cumiua.da su fr1gante belleza en la ligera nubecilla &lt;le su velo blauco, sujeto
á los cabellos por la emblemática ~rona de azahares. Y una ole,ida de ternura, abrténdose paso á
través de los tristes pensamientos, in=dó el pecho ele Manuel con la libia íra,rnncia
de la brisa
0
ja,lapeña, que arrullara su luna de miel perfumada por los naranjos en flor.
Llegó el tren á la Villa. Cargadas ambas manos con ]os recuerdos pa,r a el niño, toimó Manuel
la 01.npiooda rampa del "Pocito," que más diiroct,a C'Onduee al cementerio. Ante e1 pórtico, que
antojósele entrada de casa pompeyana, detúvose
á serenar el sobrealiento de la fatiga que lo hacía
anhelar precipitad.amente; pero el vientecillo frio
y ,ealante, precuroor de la lluvia invernal, le hizo
avanzar entr-e las tuml·as, llenas de flores y con
cirios encendidos unas, solas y empo.l vads.s otras.
E11 ambiente lleno del olor de flores y pavesas,
record&amp;le el mes de Mayo en los templos.
Encon tró varios grupos de personas vesti&lt;las
de color, r iendo y charlando como en un paseo.

EL MUNDO ILUS'rRADO
Una jo-ven &lt;l&lt;&gt; grandes ojOfi negros :· en•:·cn,r!i(h
boca, dirigióle una mirai[Ül, que era. &lt;::tsi mrn promes-a.
Buscab,a, él con la vista el ,ULanc-o monu111(' nt 0
ooronado por uTI ángel, que con un ,le.lo l'íl lo:;
labios imponia el silencio.
¡ Guán agena estaria su eeposa de que en eP-e
momento pensa,h a M.anue,] t-anto en ~lla., al llevar
uina ofrenda á su hijo!
Po-r dónde ootaba la. tumba?¿ Tia. habría per{hdo? ... . ... No, era aquella., el án~e-1 &lt;le rn:'lrrno] no podía en_ga.ñ.arle. ]Jero ¿ f;an lll"Ila ele ílor-es? .... ¿ Y aquella mujer que las nnX'gfoh1.
esbelta como la caña que &lt;lost.i!a el nzúftlr en lo~
trópi,coo? ¿ Sería la del tren? Su talle t.raie ionahn.
el mismo triunfo admirable &lt;le la cuna, pNo
estaba envueM:.o en negro crespón y :.la otra'· llevaba bll\.lsa gr:e y sorubrer-0 c-laro ....
A &lt;loo pa.S-Of3 urno de otro, volvi&amp;:-e ella y rimboo quOOaron viéndose, páli&lt;l05, mu,Jo~, anhdan-

tes.

Fné ella quien pndo ha1b!ar prirnero:
-No esperaba:~ enéontrarme, ¿verda&lt;l? ... .
E,l mintió:
-Si Jo espera be .... mira. Y lo m06tr6 la corona cJn et ''A 1111-e~tro hijo" en letrns .(Te chaq11ira blanc1.
Tomó1a ella cr1J1 crnodón, y poniénclok1 á los
pies del áng€l, dió la espaldla á Manuel para
O•~ultar sus lágrimas.
Con todo el .l hnto Jd arrepentim'ento que le
rnpretaba, pe&lt;;ho y ,i:..rarganta., aoercóse Manuel, y
tomán&lt;lole un.a mano, rollozó á su oído:
-Carlota, penlúna me y serurnos 1:ru,enos ....
No repetiré lo que :-:;igt1i6; sólo puOOo afirH;'ar
que pooo &lt;lespul'fi, el {rngel de bl:anoo mármol f]UU
&lt;.:orona e~ monumento extendió hacia e1los su mano y sonreía viéndolos a.lejarPe (.1,e1 bNzo, y, por
fin, p.erd,erse C'lltre la,;, trnmha~.

México, 1900.

fiuillermo €duardo S!fmond~.

Costumbres Pintorescas de Francia
LA "SAN CORNELIO" GRAN FERIA DE ANIMALES
EN CA R NAC.

" '.ncores y precipitóse la separación in&lt;lirada dos
anos antes.
, Con e:] menor escán dalo posible, volvió Carlota
a Guadala¡ara, wl la&lt;lo de su fami lia. Manuel co~enzó á pasear Sll dBcepción y su fastidio en un
c1r,eu]o .de placeres compradoo con dinero y con
aaJ•ud .
Todos estos recueoow bullían como una gusan,era en su cerebro, mientras escogía las flores
para la tumba.
Compró. dos grand-es ramos de gardenia,s, rosas
Y pensamie~tos, que un muchacho del pueblo
ea.si arrebato~e con el consabido "¿-lo llevo señor
lo llevo?" Pensando que pronto 1'á fragan~ia d~
1a.s flores ma,rchit:aríase en la fría. seoum del m-0numento, Hegóse á comprar una corona artificfal
Era de admirables flores de porcelana, y en u~
arra.n_que _de ..~e&lt;.:uerdo y de ternura, hízole poner
esta mscr1pc10n:
I l 1e
.,
. "A nuestro hi¡'o"
, . Ese pura
parec10 necesano para presentarse ante el sepulcro del bebé.
Subió Manuel al, tranvía eléctrico de la Villa

d~ _Guadalupe, y vio con extrañeza 'q_Ue entre los
VJaJerO'S, sólo él vestía fot.o y ll&lt;~vaba cor~nas.
. _Dura,n te el trayecto, una mujer ocupó su aten-

cwn.l Esbelta
,
t , · como, .la ·c,uia que &lt;leatila el azucar

en '?s. rop1cos, pahda y aipenas sonrosada como
un hr10 pudoroso. Verdes e.orno Jas pupila.5 &lt;le
las Náyades eran sus pupilas, que filtra,ban su Ju~
entre, la riza seda de las pestañas. bajo loe arcos
mag,1.,.tra,]es de las ·ce¡as Su L - - a·
d
'd'.
. c.
uvut u\e grana o ·
l ca~1z,ad!a por la sonrrisa, dejaib a a&lt;lmirnr las
las ma'S blaneas y más iguales &lt;l,e. la tierra. su
nrnn?, al posarse .sobre las ondas abundanfes y
seclenas del .p elo castaño era digna de se
t
d
D'A
,
· ,
r can aa por
nnunzio, copiada. por Bouguereau .
. Por una d-e e~ misteriosas aroiciac.iones que
ben.e, el •pensamiento, eYocóse una figura en su

pe;-

No es San Cornelio el único protector de los
animales, invocado en e.l Oeste &lt;le Praucia, en favor de los habitantes de las füballerizas ó d€ los
establos ele las granjas. San Elías y Sa.n Gervasio
ron también invoca.dos vara los ea.baUos, y San
Antonio para los cerdos. Pero es San Cornelio
el protect-0r que está. más en voga .
Se le venera en numerosos Eantuariors : en Stival
y en Erdevcn, en Belz :· en Pluvigner, pero sobre
todo, en Guna.c, la patria ele los mega.l itas.
Como en los días á que me refieiro, se oolebra.
su fiesta anuail en la última de c&amp;t.-'ls localidade~,
y snhj,enii.o que aquella gran fctia ele anima.le~
tendría más importancia. que de co.stumbre, a
c,nw1 &lt;liJ la epiclemia &lt;le fiebre aphtooa, que ha-cLI
n1 agosto sobre la región, me propuse asistir ít
ella .
Rrizau ha cantado en hermo!,':OS versos la pro"'ce;ión anual de ]a.c. gen.tes (lel burgo de Ploemc~,
en Carnac, que han promehclo. hace ya mucho
t:empo, ir aJlí procesionalmente y hacer por fo
noche, dar u na vu&lt;&gt;lta alrededor de la capilla ú
los an imales protegidos.
La btndici6n d ~ los animales.
Eu el país, t;e ocupa n mucho tiempo mntcs. ele
li fe ria de San Cornelio, en la cual, los cultivah.-. d11c1io~ y de los sirvientes. En primer lugar,
se habla muy bajo de este vrnJe, se cs-coje una
dores de muchas leguas á la redonda., contraen
(hm la vuelta á La igles:a, arrvtl illándose "!ch l.'OH el voto de lleva r su gan ado el último domingo . tarde y todos los animales r~unidos desfilan, loo
dudores delante de la estatua de :lan Corrielw, fauno.a atados, Jo.s o.tros en libertad, acompañados de
de Septiembre al '\&gt;er dón" ó fe ria . En la -aldea
chada Oeste de la ton-e; después se dirigen lnwia
la fuente, donde bañan con eil ·a gua del manantial
todas las cabezas d~l ganado; do.:5pués de una. corta. plegaria, se vuelven á su ol&lt;lca.
La procesión de peregrinos es, también, nu1y
------=-~ ~ ·~c1uios.a : éste entra desde luego á la iglesia, arrocliHá,ndose delante de las reliquias del santo, poniendo en las urnas sus p:eqlillai:; of:rxmda-s; despuét,, .con su sombrero y su ro.e.ario en 1a mano,
da la vuelta á la iglesia, se arrodilla tam bi·én
clelante &lt;le la estatua de la torre, se dirige hac:a
la fuente, le da una vuelta., se arrodilla de nuc"º : entonces loo mendigos y los muiehac:lio'S' de l
país, que le han seguido desde la iglesia, llevando
en '.t1. mano un vaso lleno de agua, se disputan por
sal,er quién de elloo le ofreeerá el refresco; alguna.a veces estas disputas generan en batana . ... !
En la mañana del día de la feria de Han Cornelio en Cama-e, tiene luga r la -ceremonia rn .í s
interesante. Antes de la gran misa, son !leva{lus
cerc,i &lt;le la puerta principal ,le la iglesia, bajo la
popular estatua., las bestia&amp; ofreci&lt;l.as al patrón (le
los bueyes. El clero sale en gran pompii. co•n la.
cruz y los ciriale!:l, y bendice el ganado, •comp,uesilo
sobre todo, de vacas, ele temems y &lt;le becenillos,
alguna,s veces de caballos, y también · de cerdo.~.
En seguida se condu,ce este ganado procesional.
mente al campo de la feria, d-0nde se vell{~e al
mejor postor, por los agentfü de la igle,.:.ia.

La feria. de los animales ofTecido11 á San Cornelio,

�EL MUNDO ILUSTR.c\DO

Domingo 25 de N oviempre de 1900. ·

Domingo 25 de X oviembre de 1900.

F.T, MUNDO ILU~TRADO

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v . " Puente de Dlos."-6. Vista tomada en el "R!o. de Sa.Dtlago, - 1. Jacdln de &amp;,,i Marcos en • -•mU.,"• --8. ~~,t'._'
{Sonora.)
""'"
~,es.
~wa Oua;vmaa
do Le6n.

1. Pl&amp;IDOl'e.ma em el Bl. O. ?r,ac:looal.-2. Salto de iuana.ctlt-l in, (Jalisco.)--3. Ca,ted.ral de 0oHwa.- 4. Lago de ()ha.pala, (J&amp;iliaco;}5. Otra v,sta ,de ~_\mlaca.ttú.n.-t_l-. Parque y Ge.oodral de Morella .......q_ Eli los· alrede(l~ de Jttlapa.

�EL MUNDO ILUSTfü\.DO

Domingo 25 de Noviembre de 19J0.

Acontecimiento musical.
Engalanamos hoy nuestras columnas con el
retrato de la señorita Matild,e Brugiérc, :renombra-da ca1:_tan,~, .qu-e, con la cooperación del "octe~ espanol, , tiene anunciado para la no c-he de
manan-a., un variado c?n~ierto, que .s.e espera sea
u_n ve;X1adero acontecm11ento mu3i1..: ... :, f se ·verificara en el tea.tro del ªRena,cimiento.''
Entre los números del programa, hay cuatro á

l

Hin los vagos PonicntoH &lt;le an1ati-s"ta
Han, cansado sus ojos mis anhelo!-i

Uomo si la esperanza tras

::-11\,(

,

eles

J"lota.ntes -se escondiera de mi vista.

Infortuni.os de runor, ansia~ ,de artista
.Me han heriid-0, y -en L11i-t.L de consuelos
Han. ca.usado sus. ojos mis anhcl-os,
Bn los vagos Ponientes &lt;le amatista.

me encal!'ino á tu conquista,
Y mirando saludo,; de paüuelos
Y temblar peinadores de uat ista,
Hn los vagos Poni-ente-s .d,c amatista.
Han cansado ,sus ojos mii:; anhelos.

II
La. hllfCo rn todas :)arlef-i, y no C-3 van:1
Mi ilusión; entre un vuelo do€ palomas,
DespruTaman&lt;lo místi.co.s a romas
La veré aparecer en su ventana .

J...ia busco en el oonfin,

Je.sgrana
Jü ~rbol los oo11ares d-e su-s gomas,
Y cuando el alba emurre fUS redomas
De redo en la nítida mañana,

La busco en el espejo reluc:ente
De las agues, la b~-eo en el Oriente
Dorad.o -con el polvo &lt;le sus hu ellas,
Y en las noches i•nlm1es y preñadas
De rumor-es, buscanUo sus miradas
l&lt;Jwruto largamente las estrellas.

Y como ave que teme los enojos
Del viento, ve los nrnrEs d·e tus oj-os
Ahogando sus an:::ias á la orilla.

V

Pues soy de ese cortejo Je ama.dores
Que rirrnando ternuras ó rjgores
Pasó, el laúd al hombro, por la vida,

Ya 110 hay DiOS€5 ni Reyes, ya no hay esas
Glorias que con el viento de la fama
Han negado á nosot.ro-s en pavesas,
Mas aún ,p uedo en mis Hri-c11.s empresas
Tu recuer&lt;lo querido es mi presea,
V enoeré tus desdenes, es mi mote,
Y para entrar ansioso en la pelea
Llevo en el corazón mi Dulcinea

Hoy e6Cu00:o illgazaras matutinas,

Marchó ér\ pos de áventurns y laurele,,,
Voy oon lira y estoque á la jornada,
Y bardo y ea&lt;bafflero de los fieles
rl'rovaré en los rostitlos mis rond.ele-s
Y •&lt;angaré doncellas con mi espada.

·'·

.

( t

Mañana, cuanilo deje las ruinas
E-sa turba. locuaz de golondrina,:;
Que a.traveBÓ roz,rndo mi vidriera?

VI
Me asomé á tus pmpilas, donde nada
El húmedo e,,'Plendor de las turq11&lt;&gt;Sas,
Y une. nube cargada de prom€68s

E,stoy presto; feliz con el ·arribo
De ia aurora que agita su tmbante,
El perfume del oéfiro recibo. _
Y con el pie ligero en el estnbo
Ya monto sobre el flaco Rocinante.
'

Ya en el haz de la.s aguas erifi:.aJinas
Va anunciando la alegre primavera.

Hoy vibro de placer. mas ¿ qué me espera

Como el enamorado Don Quijote.

,1

Una turba locuaz de golondrinas
Atravesó rozando mi ,,icJriera,
Y oí cómo tembló la enredadera
Al rumor de sus charlas argentina.s.

Después de iatr!lvesar por mi vidriera.
La parvada, locuaz &lt;le golondrinas.

E,cribir en mi eseudo: por mi I¼ma.

• . ..

Para adornar tu Mla, su paciencia
Cansó bordando un biombo, en que una flaca
Grulla de buehe azul. su sed aplac1
En un río de inmóYil trasp-arencia.

Q11e con el rula roza tu mejilla,

Castellana, pretendo tus favores,
Y juro sucumbir en la parti{!a,

-"f

La ,concha su cambiante refulgencia.

Y yo también. ansi0-80 ele tu agra&lt;lo,
rre ofrecí un a,banico ele broca,clo

III

--=":-"-~--¡

1

'

IV
Un artista nipón t.alló la laea
De h, lecho real, donde destaea

Obscureeió el nistal de tu mirada.
Sonreía tu boc-,1, más rooa da,

- -~

Más dulce que la. cp\Jlpa de las fresas,
Y entumidas y toripeo de estar presas,
)Iis ansias escapáronse en parvada.
OcUltanclo á mi vista s11 mist.erio,
De54:ieclía ,su lúbrico zahurnerio
rru carne, satinada como el raso,
Y cuando al fin miré tus perfecciones,
Combándose mi anhelo como un vaso
Recibió la.s primicias de tus dones.

VII
Llega~ medrosa y tímida á mi es_tanda,
Y ante el óvalo claro del espe¡o
Rneltas tu vellocino de oro viejo
Que se extiende adornando tu elegancia.

r

1
CLAUSURA Y DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS.
Después •de haber exhibido durante una semana
los notables ejemplares zoológicos ,de sus magníficos lotes, quedó clausurado el séptimo concurso

de Ganadería.
Este acto fué preced'do de una visita que el
día anterior al ele la clausura, se dignó ha-cer á 1a

po;.

y en esta vez, como en otras ocasiones semej-antes, el señor Presidente estimuló á los o-anaderos y á los miembros de la Sociedad de Coicursos
. .
'
p-~·a que pros1gurnran en su labor, digna de encom10, pues que va encaminada al mejoram'.ento de
las razas en el ganado.

Regalando tu gusto y tu opulencia

{·u11Klo

EL SÉPTIMO CONCURSO DE GANADERÍA.

Exposición el señor Presidente de la República .
La pre!.:.encia del Primer l\IaITTstrado en el edificio de la Sociedad Anónimaº de Conc1uso3 de
Coyoacán, es altamente significafr¡-a: eat.a visita
es por '5Í sola una garantía. de que no decaerá
el ánimo de lus organizadores de esos concursos
ni se enfriará el entusiasmo de los ganaderos
concurrir á esta dase de exhibiciones, pues siempre tiene el señor General Díaz una fra:se de aliento para todos aquellos que, en cualquier sentido,
siguen la senda del progreso.

j Ideal!

Y.a no hay Dioses ni Reyes; ya. no ha.y esa:;
Glorias que c-on el viento de la fama
Han llegado á nosotros en pavesas,
Ma.3 aún puedo en mis lírifas empresas
Escr~bir en mi escudo: por mi Da.-ma.

EL MUNDO ILUSTRADO

Me presentas tus laihio..~, &lt;loncle escan cia
La espera del placer su vino aüejo,
Y en sus bordes magníficos me dejo
Embriagar ,de pasión 'Y ele fragancia.

Este concurso superó á los anteriores en resultado3 satisfactorios.
1

A través de la tenue m1F:eli na
Siento tu desnudez ailaba,::-Jr:na.
Modela.da á mis miemUr0.:, tembloroso:::,
Y ral eerra1·s,e tus oj-os tutelures
Exhatlas &lt;le tus seno5 oloro..sos
La esencia del Cantar de 1-os Cantares.

Es la primera ocasión que á certámenes como
este, concurre de una manera &lt;lirecta el elemento
extranjero.

En los ~nteriores ~oneursos, cierto es que algunacionalidad
han
exhibido alguno que otro ejemplar; per~ ~iempre en pequeña ewala, y de rnmnera accesoria á
excepción .de _los ~ñores l\Januel Sainz y Cía., ~ue
h.an contr1bmdo siempre con su, importante contingente al éxito de los Concursos anteriores.
Ahora ha sido de gran importancia el contingente de los ganaderos extranj€ros, quienes esta?l~i-~ron lote? €11 t&lt;xlai forma, en los que se
exiJ11b10 un numero -consi-d.erable de notables

Sr. Lic. José 'M. Pavón.
t El 17 de Noviembre de] 900.

del M_i;1isterio. Públieo, en
m'.lnec10 poco tiempo.

cuyo

puesOO

per-

nos .~riae-eros -de diferente

VIII
E•J corazón enfermo &lt;le tu au-sencia
E~ira de dolor porque t.e has ido;
¿ En dónde está tu ro3tro bendecido?
¿ Qué sitios ilumina tu presencia?
Ya. mis males no alivia. tu clemem:ia,
Y a. no dices terá u ras á mi oído,
Y espira &lt;le dolor porque te has ido
EJ cor.razón enfenno de tu a~encia.
Es en vano que finja indiferencia,

En balde busco el i&gt;la del Olvido
Para. callmar un poco mi: do-1€nda;
]:!}1 corazón enfel'mo de tu ausencia.

E~pira de dolor porque te has ido.

IX

Srita. Matilde L. Brugiere.

&lt;:argo de la señorita Brugiére, y han s:clo escogidos con tino, eomo puede verse en seO'nicla:
Sa.ffo, Aria ªO ma lvre imortelle." aiunocl.a. StiE as the uight ('i'ranqui!o como la noche).
Bohn, - -b. .From grtef I cannot mea.~ure (:N"u
puedo &lt;'\p1,!h'.ar el dolor) . .Franz.-c. Dem i'l,,1-a.

Brn111.--.
a. Serenata. "1-Iorch,

Horch ."

Schubett.-b.

Freudvoll und Leidroll (De alegría y tristeza
lleno.) &amp;ethoven.-c. Im. Herbst (En Otoüo) .
Franz.
L-a reina de Saba, Gonnod.-ªPlu.s o-rand clans
son obscurité." Con acompaiiamiento &lt;lel Odeto.
A la buena elección ele la-s piezas ae canto,
&lt;lebe agregar2e, para augurar un éxito c:m1pleto,
e~ hecho de que la, señorita Brngiére es ya conocida. de nuestro púbHc?, qne en el afio pasado Je
tributó una ovación al conocer las magníficas
dotes de la cantante, durante una serie de con.ciertos verifica,clos en la "Sab ·wagner."
1

Algo así como Ull velo, como un manto
De brumas desvanece mi quebranto,
Y no ID€ queda ntás de •mi tormento
Que un triste y silencioso desaliento,

ejemplares de ganado de tocias es]l&lt;&gt;Ci€6 y de razas
diferentes.

La_ disLribución de premios adjudicados á los
expos:tores, fu,é un acto sole.mue, á la Yez que

de alta significación.
Damos _la reproducción de los objetos de arle
premios

Hizo sus estudio-s profesionales en el Colegio ele
Sa.n Iklefomo, y en el a.ño de 1852 recibió el título de Abogado.
Durwnte la intervención amE.ricana, el Sr. Pavón abandonó sus estudios para presentarse en las

filas
de . los defensores de la inte~ridad
del territo,
.
o
no 11ac10nal, hab~endo tomado parte en vari-as ace-:ones de guerra.

1ifás tarde desempefió importantes cal'gos en ]a
Ad.ministración de Justicia, entre otrc-s, el &lt;le Magistrado del Tribunal Superior de Justicia del

~

que constituyeron los

El Licenciado Pavón nació en esta Capital el 26
de Agosto de 1827.

extraordinario~

ofreeidos por la &amp;cretaría ele Fomento la

s;'.

-cied-ad Anónima de Concursos- de Coyo'acán

el

Municipio del mismo pueblo y el J°"key CÍub

Distrito.
En 1889, foé nombrado defensor de pobres,]
desde entonces desempeñó iesit.e cargo, hab:endo tornado parte en importantes Jurados.
Fué siempre estima.do de .sus compañeros y
amigos y su cliente-la veia en -el abogado un a.poyo
moral y un consejero experto.

respectivamente.
'·
Los otros grabados repr-esentan -el amberso y
r~'f-erso -de l:as medallas eoncedj&lt;l.as á los expo,-:1tores premrados.

Que un (•ansancio que busc-a. una. almohaJa)!'
l'ara arpoyar su frente fatigada.

Una quieta y gla,c'a,1 oonva,le,,'Ceneia
Sucede á la agud-ez de mi dolencia,

Marca apenas mi frente ensombrecida
La cicatriz reciente de mi heri&lt;la,

El Sr. Lic. D. José M. Pavón.

En los du1c2s crepúsculos, ya empieza
Mi alma á divagarse .en la. tri&amp;teza.
Y no me queda. más de mi tol'mento

Que un triste y silencioso desaliento_
En la.s pál~ilas tardes, miro al &lt;lia

El_ sábado 17_ del corriente falleció en la Capital
el senor Licen.crn&lt;lo Don José :l\Iaría Pavón.
Era el decano de los Defensores de oficio cara-o
_,d urante muchos años.
'
º
que - desempeno
Fué el reñor Pavón, antes de defensor, ~~gente

Re-costarse en la incierta leja.nía,
Columbra mi mirada en los cami•n os

Siluetas de cansados peregrinos,
Veo frondas caídas de saúces
Y espaldas fatigadas por sus cru.ces.
M.e figuro mirar en las sabanas
Del desierto un cordón de cara vanas.
Escrutando ]os J'fn-m-OS areua,les

l&lt;:01 pos de hospilidarios palmerales,
El triste desaliento do,ode quiera
· Vertiendo su eopor de a.dormid-era,

Mi cansancio que busca nna allmohada

Para apoyaJ· su fr&lt;•nte fatign&lt;la.

efrer¡ l(ebolledo.

Premio del Municipio deCoyoacán, Premio del Jockey-Club.

Medallas para los Premios.

Prem:o de la Sociedad de
Concursos.

Premio dela Secretar~ a
de Fomento.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Noviembre de 1900.

Las tropas aliadas en Pekín.

Domingo 25 de Novie-:mbrc de

rnoo.

EL MUNDO ILUt:ITRADO

GRANDES ALMACENES DE ABARROTES DE LOS SRES. CLEMENTE JACQUES YCOMPAÑÍA.

=•=
EL RESOATE DEL PE-TIANG.

Al siguiente dia de la entrada á Pekin del General Frey y de sus tropa.s,~por consiguiente, el
16 de Agosto,-un pequeño cu€rpo formado por
los marineros y voluutsrios que habían defendido
1as Legaciones, dejó el barrio en que se encuentran
éstas, apoyado por un de~tacame-nto Ruso,para ir
á sooorrer el Pe-Tiang. defendido por treinta marineros Franceses y diez Italianos y bloqueado
deWe hacía dos rne&amp;es. Los aliados estaban absolutamente sin noticias de ht mi~ión desde el 20 de
,Tunio. 'l'odo lo que había podido saberse por los
prisioneros hechos en el curso del sitio, era vago:
el Pé-Tiang se sostenía s.itiatlo estrechamente por
el enemigo y vivamente atacallo por ,el mismo, porque ron frecueneia, casi todos los días, se oía,
des,¡Je las Legarionee, un YiYo roiíoneo en el nordeste, quo no podía dejar duda alguna re-spectQ del
drama de que era teatro dicho lugar.
El Pé-Tiang se encuentra en la ciudad Imperial.
8u parque está apoyado sobre el muro Oeste,
muy cerca. de la puerta de la ciudad Amarilla, llamada Si-Hoa-Meu: é:•ta estaba. barriea:da; las tropas Chinas esta.ha n detrás con sus cañones . Cuando los aliados llegaron delante de aquella puerta,
encontraron ya un batallón .Japonés que, Gesde la
víspera, intentafaa, inútilmente derribarla, ipor íal-

.i .

-;.r

f

! :.f:

,'
La calle de h1s Legaciones, deJpttés de levantado el sitio .

Tiang, quince faltaban al llamctmiento, derribados
en el -campo d{! honor, cuya tumba estaba cercana
y entre los cuales se contaba el teniente Henry,
in~ig-nia del buque.
El teniente Italiano Olivieri, eomo por milagro

a.un la pequeña parte de carne de caballo ó de mu
lar, cuyas cahez,is, entrañas y pies, se disputaban
los Chinos hambrientos ....
Aquel pequef10 rncinto ha.bfa conocido todos los
horrores de una ciudad sitiad.a.

FIESTA INAUGURAL.

....,..

Kuestroo amigos los Sres. Clemen.te Jacques y
Cía., nos han dirigi:do la siguiente invitación :
"Clemente Jaoqu,es y Cía. tie11en la hon-ra de
in vitar á V.d. pa.ra que se sin-a concurrí r el 25
del actual, á la i11auguració11 del edificio que acaban de construir en la calle de Don Juan Manuel
Número 6, en donde qoodan instalwdos sus almacenes.
"Por la J1l'LÍÍana: de 10 á 11, (Ceremonia privada) Be11dición del edificio por el Ilustrbimo y
Reverén.disirno Señor Arzobispo de :Méxi,co, Don
Próspero María _\ hurón.
''Por la tarde: de 3 á 7, exposición de los Almacenes y Lunch; &lt;le 7 á 8, fu-egos artificiales
y elevación de globos aereootáticos."
México, Noviembre de 1900.

,..;..,.,:~t ,: ~;~_)){"
,:',¡,

Fachada Oeste de la hahitaci611 del Ministro de Francia.

ta de artillería . 1:'11 doble ataque combinado de .
la§ tropa. Fra11cesas y Japonesas, se las entregó
fácilmente, a.l mismo tiempo que los marineros y
los voluntarios de las Lega-ciones escalaba.u, por
medio de cuerdas, el muro imperial y caían en el
parque, donde fueron redbid.os como verdaderos
salvadores : los sacerdotes, las religiosas, los misio1ieros, les tomaban las manos y, Henos de lágrimas
]os ojos, con la garganta oprimida por la emoc.ión,
gritaban : "¡ Viva. Francia!" Los cristianos indígenas se prosternabar1 á sus pies, les besaban las manos. E1.•;t, cu dccto, la salvación llevada -por los
,,oldados Franoeses á tod;i aquella milcheduml,re
qu.e, precisamente desde hada una hora, comcnza~
ba á desesperar, no contando ya con su reS'!at~, ,t
l'unto (le reoetir como los Polacos: "¡ Dios e:::t"á.
;.,,11y al!ü y J¡~\,"!;:nria mu:,· lejos!"
Más de cuatro mil proyectiles grandes habia.n
siclo disparados coutra el Pé-Tia.ng. La fachru.la de
h catedral estaba de tal manera acribillada Ja halas, que ocurría hacerse la pregunta d~ si el f!il.~migo no había intentaU.o, por este med10, destruir
d edificio.
Ert fin, las minas--&lt;¡ue dejaba11 después de la
explosión, socav011es ,de 25 metros de diáimetro y
de 7 metros de profu!lldidad-destruyeron una gran
pirte del establecimiento ocupado por las hermanas, cayendo sobre doscientas personas, todas las
c uales murieron.
De los cuarenta heroicos defensores del Pé-

Yerdaclero, se salvó de una ele aquellas estragosas
explosiones, dspués de haber perma.necido cuarenta y cinco minutos sepultado e11tre los escombros.
Aquellos dos valientes oficiales, fueron secundados
por Morn,eñor Sarlin, coadjutor del Obispo de
Pekin: habiendo sirio militar en su juventud, tenía en la sangre algo -del ardor bélico de ,sus primeros años; había, pues, organizado un euerpo de
;.lanceros" para rechazar
.los asaltos y con ellos habfa i,ntentado una salida
y quitado heroieamente
un cañón al enemigo.
Ilacía más de oeho dlas
que los víveres escascahan. Los cristianos podían recibir apena.e.:. en
la distribución c1&gt;tidiana, algunos granos de
nula. ha.l"lna y engañahan su hambre con las
hojas de los olmos y de
las ae.acias que- ee encontnhan en el recinto sitiado.
'Los misioneros se habían inflingido las más
duras privaciones, para
dejar á los marineros y
demás defensores del PeTiang, su ración de pan y
Puerta de In Ciudad

.
---

¡;,,r ,,

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-

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·\ ~~J.-

,-,,.-1

~---

¡_l:..c::.,. •
....

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l

1

Nos complace repToduci.r en este número la
fotografía del hqrmo;o iedificio que hoy se
iua~~ra, por ¡ser \éste 11111a de las mejo.re~ y
más atrevidas eonstntccion,es &lt;le la ,capital, pues
tie11e 4 pi-sos con una altura total de 22 metroS.
Toda la parte baja es de chiluca maciza y los
tres pisos altos de esa hermosa piedra blanca
llamada. de Pa.chuca.
E l arquitecto madrileño, Sr. A. Mingo, ha sabido da:r á dicha construcción una harmonía de
líneas, que llama forzosamente la atención, y estamos seguros de que este edificio interesará á
todas las personas anlantes del progreSo.

Tártara, por la ~ual entraron las fuerzas japonesas,

Hermoso edjficio inaugurado hoy en la Calle de Don Juan Manuel, .Núm. 6.-México.

�Domingo 25 &lt;le Novi-0mbre de 1000

EL MUNDO ILUSTRADO

pio, de un tonel ó dapósito metálico que contiene
400 litros de agua, montado sobre un carricoche
automóvil eléctrico y que alimenta á una bomba,
instalada sobre el mismo vehículo y pronsta de
su tubo y de su lanza. El mismo motor eléctrico
que se utiliza para la tracción de,l c~rro s_in·e,
desde el momento en que el vehículo se deuen-e-,
para h{tcer íuacionar á la bomba. .
.
A este efecto un sistema muy mgem-0 ::io permite hacer pasa~ instantáneamente la accióu del
motor, del m,ecanismo de tracción aohre el el-e
la homba ó viooversa.
Este sistema constiteye, pues, tun conjunto
completo para socorro inmediato. _Ofrece la pr!mera ventaja de permitir la .partida del veh1culo sin dilación, desde que se recibe el aviso
del fu.erro y el fuueionamie'lltO instfilltánco d·e la
bomba. ºe;,~ el momento mismo -en que llega al
Jugos- del siniestro; reailiza.,. por ·consigtrient~,
el ataque al fuego de una. manera mu~h~ mll.s
rápida que con cualquiera. de los procednnientos
actualmente eR uso.
Nirnrún detalle es descuidado para d;¡_r el máximum X e€ta :rapidez del acCióu. Al ei-ecto, en l-os
puestos de bombeTos en París, que va•n á ser provistos de esta bomba especial,-y en plazo muy
corto lo serán todos_.,! persona! afecto á su conducción v á srn maniohra estará siempre vestido
y en guardia á ~roximidad, de modo que la partida pueda efectuai~e ill-stantáneamente; Este pern10J está. por otra parte, reducido a lo estnctamonte necesario : tres hombres, y á iodo rigor,
dos ta.u sólo bastan pa,ra esta conducoión y maniobra..

La bomba ~n marcha.

-EL MUNDO ILUSTRADO
i\.ÑOVII--TOMO II--NÚM. 23

MÉXICO, DICIEMBRE 2 DE 1900.

Dlr eokr: LI C. B &amp;.FAEJ. BEY ES BPfB'DOL &amp;..

.Subscripci611 men.~ual forA.nea, 11.50
Idem idem en la Capital,
1 25

Ge.i.• n.te: AJl'.f0.11'10 CUY J.s.

El material eléctrico en la Exp03ición de París
-&lt;&gt;•-&lt;&gt;

MANIOBRAS #01 ABLES.

!1~l domingo 19 del mes pa,;;ado: en Yir.ennos, París, tuvo lugar _una gran man10~ra de los
bomberos de aquella importante capital, con
éxito colosal, ante sus colegas de provincia y dd
extranj&lt;froj, ~eunidos ,á ipro¡:jósito, del Co!ngreso
internacional. Esas maniobras de los bomberos,
que provocaron un verdadero entusias~o, pusieron en evidencia las recientes pe-rfeccwnes lleva.das por elloe al material de incenaio y á loe
métodos de ataque contra el fuego, con objeto de
aumentar la rapidez de lo.s primeros soco-rros.
Sigui,endo, pues, las mejoras, en interés de_ la
acción más y más rápida, que es el punto capital
de un socorro, natural ha sido que aquel cuerpo
de bomberos recurriera á la electricidad.
Bajo esta base fueron creados los tres tipo,;
nuevos de máquinas-automóvües eléctri!Cas, que
maniobraron el domingo en cuestión en Vicennes; el "furgón," la ''bomba" y la "escalera."
El furgón, cuyo modelo más reóelllt: ha \laJ1na.clo tanto la atención, es dereonocido para no~otro~, por ser cliferentli! del que posee nue ::tro
cuerpo de bomberos.
Este génaro de vehículo no es otra c'Osa que
nn automóvil eléctriro, sobre el que pueden tener asiento seis hombres, y que e6tá provisto de
una dotación de tubos, lancetas, escaleras y máquinas de salvamento.

La bombn en maniobra.

\~iene en S('gnida la bomba., que constituye una
máquina de primer socorro enteramente nueva,
en la cual juega la electricidad el papel preponder,¡nte.
Está múquina. que nuestros grabados hacen ver
en marcha y en maniobra, se compone, en princi-

Escalera cl~ctrica.

'l'odos los demás componentes de la bomba,
tales como tubos, lanzas, etc., etc., obedecen y
están fabricados bajo cl mismo principio de rapidez de acción perseguido en el conjunto.
La. e::.calera eléctrica completa, de manera muy
feliz, este conjunto de máquinas que forma lo
que se llama en lenguaje de bomberos une.
"partida."
Se compone de un true bajG, eobro el cual está izada por medio de una rampa y un riel movible, la escakra en servicio &lt;1el regimiento. El peso t-0tal de todo este aparato, con su personal, es
de 4,160 kilógramos; es el más pesado de loe
implemento,- lle mat.erial &lt;lt.• inrendio á que se haya aplicado la. tracción mecánica. Así, pues, en
razón de las dificulmdes particulm·"6 que presenta su maneje, era preciso asegurar la estabilidad
perfecta del carricoche portador, sobre todo en
lo~ tllH)\·imit•nto.::. &lt;h\ vuelti:L ejecuta.do$ ,en una ca.rrera rápida, objeto que se ha colllleguído tan
bien, que la escalera, eléctrica es más estable que
las remolca.das por caballo111.
La energía eléctrica necesa.ria. al funcionamiento de estos tr€6 vehículos es proporcionada
por las baterías de acumularlores de la Sociedad
Francesa B. G. S. de Neuilly, encerrados en una
caldera que se ve suspendida sobre cada vehículo. Están calculados de manera que permitan recorrer 60 kilómetros á una velocidad medía de
20 kilómetros por hora, sin ser recargados.

EL ERMIT A ÑO.
Cuadro de Guillermo Sbade.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

�Domingo 18 de Noviembre de 1900.

PAGINAS DE VIAJE.
LAS PALOIIAS DR SAN IIARCOS.
Aquella mañarut había caído sobre la cinda&lt;lt:oncha una Huvia de color~, un vívido d-iluYio
d'e matices. En los cnnalillos abrían su=:, ojaZ-0!3,
a.qui J allá~ en la impasible corriente de las agua.5,
gl"ilndes manchones verde-obscuro; en la gran arte-

ria Jíqui'da que .cruza, á modo de 8 in rert.id:n., las relucientes islas., ponían tintes fugit:Yos, re.splandore:; pasajeros, los &lt;lardos c-oléric-oo de nn sol le
t..~t;0; eu los enoajet; &lt;le piedra de los palacios. en
la c.síera de oro de Santa MMía Della i'lalute, en
las &amp;labardaa dentada, &lt;le las l(Óndolas, en lo, ar~"' del Palado Ducal, en el! asfalto de la Piazzelta, en el mimdor del C\1mpanile. la luz. de,&lt;,ornl"'niérul.ose en gotas, en rayos. en au.reolas. ba1íaba ~ Ven~cia, la hacia relm·ir por fragmenro ... ,
por piezas, en los rinc-ones, en loa amµlio.s espar~os, en la tierra, en l11s aguas. en los aires en Jos
.
'
planos vecm&lt;Y.:1, en Ja.s lontanazas.
Seguir rítmicamente el zig-~ag de la..~ crón.doJa,e. á través de las calleja:s, ce.~acl.os por ~uella
or;la de entonaeione~, fl..dormt't·idos por el lento
rai,•i'-n de laf.l on.d-as, en las &lt;1ue fa JX&gt;rtha &lt;le!
gon&lt;lolero marca breves c-icat.ric-es. ,· &lt;le pronto
penef.rar, por uno &lt;le lOfl. -estrecho&lt;: h·n.eC'os que dP.i•n libres los pucntecillos y los palacios. eu la
Plaza de San liarC'Ot-l ¡ oh impresión imborra1,;el momento mmca olvidado! Yenec·ía ];1
IJiz;¡ntina, la romana., ~a grL~a. Ye11lc·a trinnrad-ora. de todas las (•iVilizaeione-:. &lt;le tona ..
las razM, de toclas las servidumbref-', de toda las
t11.1has, Venecia libre, que ha robijado en Ru manto de soberana t0rlas las estrella,i:.. en su tímic-a de
dio-5ª todos los fulgores, Venec·ia únic-a, propia.
.surge de pronto romo una revc•laci6n de su paMtlo, co~o mw ex'PF,cación de !1-ll pre.(:e-nte. ¡ a~·! c,o...
mo una irrevol·ahle condena de Bn porvenir.
En la. noche. la riu•dacl, ií cl~pcr·ho ele -sus l'llrrajada.s 'Y de e.ne;: ~ritos. &lt;le lrn:: ec·o.: ele f:US músic;1.s
.'f de los reguero'- de c·laridnd d(' sus. barras. se
muere ]ent.amente. iArrufla-da .por e] ru.'.&lt;lo del
agua que, para empl('ar una fra.~ ele Castelar, se

mensa nube con plumas que raya aquel c·uadTo
con su,; rápioos giros. Y toda la historia de Yenecia, sus tr:~te.s dias de cautiY-erio, su~ robustas
Juehas por la libertad, sus noches de orgías y .de
serenatais, de radáveres .Y de rayos de luna, de besos lúbricos .r Je ahogados gemido,, todo su pn5ad.o ac-ude eon las blancas mensajeras qu~ os
rodean.
:Es verda&lt;l, Yen-ecia romana, griega, bi1.antina,
ha tomado de cada raza _v ele cada civilizarió11 y
de cada momento histórico un diamante que en-

que mi corazón estaba alegre, gocé de claros.
soloo en aquella sombra.
.tí o tardabo en oir risas alegres, que venían.
del tugurio inmediato, habitado por toda una familia, el padre, la madre y una chi~uela de sieteá echo años.
lol padre tenía un aire singu,lar, con la cabeza,
plantada de t.ra,és entre dos hombros -puntiagu-.
d0€. Su roslro, huesudo, era amarillento, con
abultados ojos negros, huooide1; bajo espesas ce-.
jo,. A pesar de sú aspecto lúgubre, llevaba oom&amp;estereo-tipada e-n el semblante una sonrisa tími&lt;la y bondadosa. 8e le hubiera tomado por un.
gran niño &lt;le c:i1!ciwnta años; se turbaba, se ruborizaha. c·&lt;m10 una donceUa. Huía de la luz. sedesli,,-0ba á lo largo de las paxedoo con la humilclad de ~n presidiar'o indultado. Rccípro-.
c,s ssludos nos fueron acercando. Me agradaba
aquella faz extraña,' llena de inquieta h&lt;&gt;mbríarle bien. Poco 3 poro. llegamos á &lt;!6mbiar conlía-.
le~ apretones &lt;le mau06.

lI

gar1,ar en su cabellera de bacante ,r de y¡i-gt•n,
&lt;le c·ortecian_a y &lt;le múrtir, como esa bi11Hlada ele
paloma.: recoge:-.11 alimento deJ primero que ¡nNl. La
ciudad. c:.-onquistó los nrnres; la.5 aves conquistaron
los aires. En la c:urra de sus &lt;.,-aniale; :-:e deinvo
la. c·onquista turc:a. como 5e detnro la irrupeiún
germana, y a.sí se c.-onS€rvÓ inmacula&lt;la. $Óla. única, con aru trofOO,;; ele otras ecfa&lt;les, " ~us 1.1rtei; de
otros pueblos. Y arriba, las ?lioma·s, pooa..des en
los roset-0nes góticos, en Las cúpulas bizantinas,
en la cuadriga griega que soporta el pórti-&lt;:-o de lit
inimagin..1ble i1?lesia, son hw1bién vision.(&gt;$ de otros
tiem_l)-06 y de otro.a pueblo:-;;, una 0erran turlxl ,1lada
que viene del pasado.
j Oh deliciosa Piazz,1 ! á tNl\'é~ de la orfebrería
ele tus a.r:co.s, las .palomas ponen un tinte de fragilidad quebradioo, que completa tu encanto. Y
cuando. al pie rle uno de los gallardos m,ístiles
en los q~~ flamea la u~z. roja &lt;le Sabo_ya,-crQ~
d_e salvacwn que te red1m1ó de tu pasado martino,-6 en torno de una de h1s Yentanas de tus
pala:cios. se agita la nómada caravana &lt;le p1umfls,
se pregu_nta suspen~o e~ viajero si aqnel cuadro broto del ensueno. e.1 algún invisible genio.aca~o tl que pree.idió las glorías &lt;le Venecia.-iu
trazado con la luz de -a,qu-ella mailana la férica
aparición, &lt;]Ue la sombra de la noclie hundirá implacablemente en la aterradora extensión de las

.\1 eabo &lt;le ~is mebes, ignoraba 1lÚn el ofic:o.
&lt;le que vivían m.i \'e&lt;:·ino Santiago y su familia.
El hablaba poco: de su mujer, á qu ien preguntara ton verdadero interés en dos ó tres ocasiones, s~lo obtuve re:-,puest.as eVftsivas, balbuceadas c:on torpezo.
l 'ierto clía.-había 110,,ido la víspera, y mi corazón esfaba tlolorido,-al bajar el boul-erard
dd Jnfierno. ví venir en dirección contraria á
uno de esoo parias clel pu&lt;'hlo de París, vesticlo.
(le negro, &lt;:&gt;on sombrero del mismo color y corha1a blanca. que llevaba debajo del brazo el estreeho ataúd de un niño recién naci&lt;l-0.
Iba cou la c1beza baja; llevaba su ligero fardoc·on aire de cliEcitrac-ción pensativa, y ha.cía rodnr,
c-on el pie los guijarros del camino. E1 cielo estaha blanco. flimpnticé con aquella tristeza que.
pasaba. Al ruido de mis pasos, el hombre levantó la roll('z11: en seguida. ]a volvió rápi&lt;lamenü•,
pr1,o era &lt;lomasia&lt;lo tarde; le había roconociUo:
mi n·cino Santiago era enterrador.
Le miré alejarse. avergonzado de su vergiienza .
Me dió pena no haber tomado otro peseo. 'Rl'
proseguía ~u camino, con la cabeza. a.ún más
baja, sin duda, qne acababa de perder el apretón de manos que eambiábamoe todas las tardes.

-~

'

IY
Tení~ yo un cofre. cuya madera se pulverizaba,
-carcomida por los gusanos. Mi vecino Santiago
,lo conrirtió en un guardarropa; cubrió el fondo

1·

VIAJEROS NOTABLES.

t

La prensa europea y luego la norteamericana,
·dió cuenta del extraordinario viaje que ha emprendido el Dr. P. G. Attias, eélebre viajero que
ha realizado por dos veces la vtrelta al mnrudo, y
:se propone llevar á cabo por le1X!em vez esta hazañ..1, en las más exoopcion.ales circunslancias.
El Dr. Attiru;, debrá dar esta vuelta al mundo
•en el transcurso de un año, habiendo salido de
Londres .sin nn rolo centavo y debien&lt;lo regre~r
-al mismo punto ron un capital de $25,000.

,

{1
'
n\

~ ~

1

MI VECINO SAN T IAGO.

T

I
Te.nía veinte aJ"io!. Y habitaba en Ja calle de
Gracicuse. E~ oota una callejuela que baja rle
la altura de Snmt-Vidor, por detrás del Jardín
de Plantas.
S~bía dos pisos,--Jas casas son ba.¡·ac en este
·' d ome a· una cuerda para no resbarr10-a,..,..,
, 5urr;1n
ba_Jar en 108• escalonoo desgastados, y llegaba á
m1 zaqu1zam1 en ,la más completa obscuridad. La
sala, grand e Y frra, tenía la d&lt;!Snudez, la claridad
pálida de una cueva. Sin embar~o, en los días

I

Al &lt;lía siguiente le ;volví .á ienoontrar en 1-a
eacalera. Quiso hundirse en la pared; se achicó,
se empequeñeció, recogió con h1l.úllldad los pliegues de ..l!ll blusa, ,para. que la tel.t no xozasc
mi vestido. Inclinada la frente, su pobre cabeza
gris temblaba de emoción .
:Ue detuve, mirándole á la cara; abrí mi mano
cuanto pude, y se la ten.dí.
Levantó la cabeza, vaciló; tocó]e á su nz:

'-btVtw .if~ ff'l5
e---------

de

V
En aquella época, mi vida era. un
sueño de amor, sueño también de tristez,t. &amp;ntía c:-erto pl'il.Cer en medio de mi
pc::!adilla; quería á mi veci110 Santiago,
porque rivía. ron los muertos y me traía
el olor acre del cementerio. Como resultado de sus confidenci"'-'\, escribí las
primeras pá.g-iJrn.s &lt;le las "Memorias de
un sepulturero."
Por la noche, mi veoino, antes de
dcsinLd-arse, se sentaba encinta del &lt;;Ofre para contarme el trabajo del &lt;lía.
Le g1ntaha hablar de sus muertos. Ya
era una. jove.n; lt pobre, muerta ,d,e una
en fermedati de~ q,ooho, posaba poco:
ya l!ll viejo; e5te viejo, que le había
magullado el brazo, era un alto func·ionario, qu,c, debfa haberse llevado su
dinero en los bolsillos. rrenía así d-etalle8 íntimos ,ar.erca de ca&lt;la muerto;
ronoeía ¡:,u perm, los ruidos que se ha.bí:m prorlu,rido en el ataúd, la manera
rbmo hahíai si-do preciso hajarloi- por
]as YueltaF. ele las e¡:,enleras.
Oeurría ú veces que mi vecino SaJ1tiago Yenía más hablador y expansivo.
Se apoyaba en la pared, recogido el
manlo sobre el homhro, -oehOOo hacia
atrás el sombrero. Hahía. encontrado
herederos generili!os, que le habían da.&lt;lo
para 1u to-.. En estos casos, acababa por
enternecer,.:c, y me juralm que, &lt;mando
Jlegara. el momento, darfrt tierra á mi
cuerpo con la mayor suavidad, con mano de amigo cariñoRo.

con periódicos, y colocó encima, cloblúndolo deht-adamente, su traje negro.
A veces, por las noches, en medio de una peeactiMa, me despertaba ,con so~(;-alto, d·irigía
miradas extraviadas al viejo cofre, que se extendía á lo largo del muro en forma de 0taúd;. creía
ver sa.lir de él el sombrero, el manto negro, la
corbata blanca.
El sombrero giraba en torno de mi lecho,
zumbando sordamente, .dando pequeños saltos
nerviosos: el manto se ensanchaba y agitabit sus
paños como grandes alas negras, volando pcr la
habitación, hueco y silencioso; la corbata blanca
se estiraba; luego se arrast.raba tmavemente hacia
mí, con la cabeza ergu'.da y meneando la cola.
Abría los ojos desmesur-adamente, y ,eía el
viejo cofre inmóvil y sombrío en su rincón.

VI
Viví así más de un afio en plena necrología.
Cierta mañana no vino mi vecino Santiago.
Ocho días doopués había m ufüto.
Cuando dos de sus colegas se Hevarno el muerto, estaba yo en el umbral de mi puerta. Les
vi bromear, bajando el ataúd, que se quejaba sordamente á cada sacudida.
-Uno de ellos. bajo y grueso, decía al otro,
alto y delgado :
·
-Enterremos al enterrador.

emilio flolá.

III

aguas.

antoja el_ ruido de una., lágrima cayendo sobre
otra lágnma. Pero el d" trae la victoria lo.
h.irunos de luz, las estrofas de color, el movimi~nto
la vida, la vida que parece escaparse ÍL borboto'.
neB por la amplia. arteria del Canal Grande in~ndando con sus glóbulos policromos lo• edificios
y los espacios, las obras de arte y los atrezzos de
la naturaleza.
Y al llegar á 1a Pl•z•, al poner el pie en el
l•c1ente embaldosado del gentil cuadrilátero, en
el CeT100 -ele 18B Procuradtu-ías-. &lt;"OH el divino fondo
de San. Merw;;, boj_o el lal(o de turquesas del cielo, un mmen~o batir di:. alas, uno. sen\ación freses Y alegre viene á abamcar como una carlcia de
lo a.Jto: ,on las ,Jl&lt;llomus de San Márcoe la in-

mirarme frente á fre:11.te; ví que se agita,ba~ sus gruesos o¡oo y qu:e se tenía
-&lt;le purpura su rostro amarillento. Después, cogiéndome bruscamente del brazo, me acompañó á mi buhardilla don
de por fin, tomó la palabra .
'
. ~E-s usted un honrado joven,-me
diJo.-Su ªE'retón de ma1105 me ha he-cho olvidar muchas mira.das insuitan"tes.
Sentóse; se confesó á mí. )Ie declaró
-que, antes de ser del ofic-io. sentí-a, como los demás, hondo maJc5tar al en·contran:e con un sepulttLreTo. Pero más
tarde, en sus largos horas de camino,
-en medio del silen&lt;'io de los fúnebres
,convoyes, había reflexionado mueho, y
-se awmbraba del d:sgusto " el temor
·que inspiraba á su paso. ·
r~nía yo entonces Yeint{' año!I-, y
hub1e~e abrazado al verdticro. 1[c lancé
á con~ideraciones filo~ófica~, queriendo
-demc1:-trar á mi vecino lo 3anto de su
misión . )fas él levantó sus hombros
pltntiagudos, se frotó la-: manos en silencio. ~, con su voz lenta y torpe, dijo:
-Creálo usted, "Ee1lor. Las mumrnracione~ del barrio, las miradas ofensivas de los tran.:euntc~. me inqu:etan
poeo, ~iempre quic mi mujer y mi hija
tengan pan. Sólo una CO$-H. me derazona: no duermo cuando pien$O en ella.
liii mujer y yo somos ya YiejO$, y no
nos ruborizamos. Pero la jlffentud es
-ambiciooa . Mi pobre }Iarta se avergon·1.:ará de mí más a.delante. A los cinco
'.años vió á uno de mis coleo-as
v lloró
D
' •
t anto. tuvo tanto miedo, que no me he atrevido
á ponerme aún el traje negro delante de ella.
Me visto y desnu,lo en la escalera.
Me ~ompadecí de mi vecino Santiago. Le dije
-que. deJase s1:5 ropas en mi habitación, y se l?s
)limera y qmta•e allí al abrigo del frío. Tornó
mil preeaucwnes para trasladar á mi casa sus fú·n~bres _atavíos. A partir de aquel momento, le
v1 diariamente por ]a mañana v por la noche.
Hada ,u tocado en un rineón
mi buhardilla.

· Domingo 18 de No•yiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO ILUSTRADO

!

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......

-.··-~~-==
L,&lt;\'f

s.a,¡¡--. .

sell.ora de Attlas.

X o podrá hacer uoo más que de sus facultades
intelectuales y por ningún motivo contraerá deud·a de algún género.
El viajero es un joven de simpátic!L ,Jreeentia;
habla un espaii.ol incorrecto; pero baLante elocuente. Se expresa con calor y narra Lz manera
pinl..ore:,ca, sus extraordinarios viaje~.
E-1 primero que realizó, fué en el a.lío de 1897,
habiendo apostado C'On un club londinen~e que
lo llevaría ú. cabo á pie y en determina-das circunstancias. Regresó á Londres dentro del término fijado y ganó la apuesta, que era ele con-3¡.
dera ción.
]~l é'egundo YiHje lo efectuó en eondiciones no
menoi. originales y lamhién lo ghnó.
EslC' último, le fué propuesto por el ··Lo11'Clon
Exporting Club,·' y en él se Ye-rsó también una
canli-tla-d comiderablc.
El Dr . ..:\.ttia.s, no ~e re--olvía á emprend.er el
viaje que en 1,i a.ctualida.d hac:e. porque cuando
le J'ué propuesto, acababa 1Cle contraer matrimonio l'On una señorita inzle5a. hija del General ~layor 1[oulton: pero ella nd nv.11 lo animó, ofre~iéndole 2-compañarlo y compartir todas las pcnalidadcR de la extraordinaria aYentura.
Llegó á .América, e1 1.5 &lt;le Agosto, acompañado
de su e:::p~a. y seis personas que forman su servidumbre.
Para arbitrarse recursos en Canadá. primer punto americano qne tocó, empezó por dar conferencias en públieo, y deiapnés pub\i&lt;:ó un periódico
titula.do: ªHow to Make a. Fortun.''
La edición le dió un rendimiento de $1,300,

c001 los que pudo eontinuar el vi.aje. E1nprcn&lt;li6
é:;te en automó,·il; pero 108- terrenos accidentados
le impidieron continuar l111ricndo u¡;:;o de es.te IDf?&lt;lio de transporte y recurrió á hu;. cal&gt;Rlgaduras.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Xoviembre ele 1900.

Domingo 18 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CONSAGRACIÓN DEL NUEVO OBISPO
VE YUCATAN.

LEYENDAS OAXAQ1JEÑAS.
FANCI LANCHINI.
Aclamáronle nobles y vasaJlos,
La multitud se &lt;l.€rramó gozosa,
Al son del baile y populares oánticos,
Y en los torneos resonó Ja. fi.esta
Con explosión de , 1vas y de aplausos!

I
Ya salen &lt;le la gruta del Santuario
Con . el traj,e ritual 1os sacerd.otes,
Y, ~eguidos del ,pu.eblo, se dirigen

1

IV

Entre roncos y místicos -el-amores,

Hasla la casa de la noble anciana,
Que espera el fo[lo augusto de los dioses.
Ya está exlerulida la piel manchada
Del que fué fiero tigre de los bosques;
Y así la anciana, con -aoento graYe,
A la solemne inquisición responde:
-"Ha.ce v,cintiocho día.is paseaba
De la verdosa "Ciénega" (1) en el borde,
Cuan.do m.iré en la tierra humedeci&lt;la
Un blanco huevo de tamaño enorme;
Con harba prooaución y gran contento
Mi mano apres,ura.da levantóle,
Al calor afanoso de una pava
Cuida,dosa lo puse des&lt;le entonces,
Y hoy, con sorpresa y pasmo no sentidos,
i Oh, sabios y eruditos sarerdotes!
En lugar del polluelo que esperaba
Re encontrarlo este niño: tez de bronce,
Lustroso y áureo su oomblaJite tiene,
Y a,lienbrn sus m:ra,das, resp]an&lt;lores
Fugaoes que me turban; mientras raros
Tres cuernEcillos, su cabello esconde ....
Yo no sé si es de~racia ó die.ha inmensa,
Pero hay más puro am bi.ente ). más fulgores
En esta casa y en mi alma sie·nto
No sé qué hondos y ch vinos goces,
Y Oé revelo el misterio, estremecida;
Sobre esa piel del tigre de loo bosques,
Invoca&lt;l el consejo y el pronóstico
Y, al escuichar la voz de nuestros dioses,
J nterpretad el singular prodigio
¡ Oh sa.bios y eru&lt;li,tos sa.ceNlotes!"

1I
Y enmu&lt;lieció ]a ancia.na, y tras solemnes
Litúrgicos y extrañ06 sortilegi06,
Una y tres veces Jas cabezas canas
Los saeer&lt;lotes pállidos movieron,
Como si, en gran meditación, buscaran
Bl alfa incognoscible del misterio . .. .
Y una y tr-es veoes más, rru·as palabras,
Conjuracio.nes &lt;l-e sus labios trémulos,
Graves turbaron la actitutl lnmóvil
De sus -posturas y mortal silencio ....
Hasta q1ie al fin, como al impu1lso rápido
De un solo, yi ocler0&amp;0 pen~amiento,
FANCI LA~CHINI (2) alegres exclamaron
Con una voz que parecía un ,eco,
Cwul si vibrl'lra en su inspfra&lt;lo labio
De los &lt;lioses chontales el acento.
Y animados sus rostros--antes lívidos
Como después de un sueño cataléptico,..Así dijeron: ~"Venturosa anciana,
Oren y cien veces te bendriga el cielo
Ya que sagrada. inspiradón divina
Hizo mover tu ies.píritu y tu cuerpo.
:E.ste niño que ves, será. sin duda,
Honra. gloria _y defensa de tn pueblo,
Y ha de reinar sobre ieJ chontal. comb antes
No hubo jnmá'!I. afortunado reino.
"Ciencia, virtrna. pocl€r," eso revelan
Los cuernecillo¡. &lt;le su .sien. por eso
Sn nombre ha br!, de ser: FANCI LANCHINI!"
ª¡ Fa:ncri Lanchini !" repitió la anciana
Llena de nobl€ y sin igual contento,
Y en coro prorrumpió "¡ Fanci Lanohini!"
Enluasiasma&lt;lo del chontal ell. pueblo;
Mientras ]os sacerdotes regresaban,
Con el traje Titual y á paso lento,
1.-La ci~n&lt;"ga del Pelón, pueblo de San Lorem:o Jolotepeji
llo, Distrito de Yautepec.
2. -·· Fanci Diwchini" 6 Ala ne La11chini" que s1ipiifica. 'ºTres
Colibrie.t" srgím el Sr. D0J1 Manuel Arnrtínez Grac1da.

Llevándore con.sigo hasta el S-antuario
Al niño hem10so que surgió de un huevo!

III ,
.. Ha muer to el Jefe del ohontal, ha muerto
• F.1 caudillo feliz y venerado
Y el pueblo se apreswra diligente
En pos de un Jefe esclarecido y apto.
Entre la mulltitud se a,bre camino,
Y a-sí exclama elocuente el mifls anciano:
-"En el Santuario le tenéis!. . . ansioso
De saber}' die_luz vivió nueve años,
La reli¡;ión y la vi rtud más rígida
Los nobles acerdotes d.e enseñaron,
Siempre arlmfran&lt;lo su OOlento insólito,
Siempre su alllhelo de saber premiando;
Al lado de los épicos gu€rreros
Supo las armas manejar y hablan
De su valor y agilidad loo bravos;
V oootros &lt;!Onocéis su ingente origen
Y no ignoráis que vino de lo alto;
Lle~a en la frente el sello de loo dioses,
En su mirada el esplendor del rayo
Y es su palabra dominante y dulce
Como ilwericib1e F-U' poten1e brazo .
"Ciencia," "virtud," "pocler" fué su pronóstico ....
;. Tenéis al Jefe y lo olvidáis a.e-aso? .... "
"¡ Fanci Lanchini l" proclamó agita.da
La tribu entera, Uena de eTitus;a-srno,
Y dtil chontal omnipotente Jefe
Fanci Lanchini resultó adamado!
Vistiéronle ilesl)ués loo sacenlotes
Con la veste simból'ca. Su mano
Izqu-ier,da asió los arcos y 1a1S fl.ooha..,;;
Y---cu:al señafl de potestad v m~.n do~
Tomó con 1la derecha el regio cetr.o
Y oyó la voz saeerdc,tal:
-"Oh fausto
Mortal Fanci Lmchini. desde ahorn
Eres: el RBy de los chonta]es:, bravos,
Defiénidanílos h1s armas y t1.. genio
Y gobiérnalos bien, cual gobernaron
Los que muertos están, jefes gloriosos
De nlta proS&lt;1pia é invencible brazo!"
Y tras iolemne procesión, en donde

.... Yed á la turba sollozar tristísima,
Yedla correr por caNes y por plazas,
Como al influjo del pecar intenso
Que emerge amargo (le dO'lientes almas!. ...
Aún reeuerda las solemnes fiestas
Q10e ha tantos años el chontal gozaba
Cua,nclo Jefe de todos sus cl&lt;,stinos
Al (Yran Fanci Lmchi.ni proclamara;
Aún° parece ver las rnetarnórfosis
Del regio glarlia,do,r , á quien gu:ab~n
Al éxito inmortal sus tres potencias,
Cnando-áail colibrí de lev;,s alasº
.
Volaba. como fle-0ha, por el viento
Hasta lleg-ar al campo de batalla
Y allí SiP"dicnto de trim1folles glorias,
Y fre~t.e á frenbe al pala-!lín contrario
Otra vez hombre, en singular pe.lea
Re11dirl() con la fuerza die su brazo
Y traer el cadáver &lt;l.el v1encido,
Como botín de guerra. á ms sol&lt;laclosl
Aún r.Pcuerida las contienid:as n1da.s
Fn que, al estruendo die 1a. hlcha trágici::
n~sfrúi-ecid-as sus valientes tropas,
Sin fuerzas y sin víveres 11i agua,
ll'-1 caudillo inmortan. con faz sere0t,,
'J'ocaba ~us "potencias" ,que le daban
Agua. 4,ropas y víveres de sobra
PaJ"? Tendir triunfa.n tes la jornada!. ..
. ... Ved á la turba sollozar tristísima,
Yeclla oor,.er por calúes Y por plazas,
Como al influjo de pesar intenso
Que ,emerge runa.rgo ele dohent:es aJmas ..
Muerto está su caudillo, aqu€l que turn
Virtudes, com_o nadie, extraordin~rias,
F,~ que eon&lt;luJo á los chonW.,les, s:empre
Victoriosos en épicas hazañas;
E ] que reinó t.an dila.ta,dos 1lñoo
Y enurandeció su nombre con su raza .....
Yed ~1.1.'S solemnes funerales : tristes
F.n pos -dP. rn cadáver todos ma;roham,
Porque no ,esperan va -parA su reino
Como P.anci Lanchim otro :}..Lonar-ca 1
Ya llegan loÍ, la tumb,a y ~ ,detiene\! ...
¿ Por qué esa inmensa. ~in.gu1lar al-arma?. ~
;, Qué suceso impensa.do ha C'Onmovi,do
Aque11la. hu.rm-ana y silenC'ioo.a masa.
Oue cual fiero oleaje, se revuelve
Y ,como el mar enbra:\Teóclo. dama?
¡ Oh confüeión de la divina esti-rp&lt;&gt;!
E,n ascensión augusta. inesperada)
El cadáver del Jefe esclmerido
A la.s regiones sidera'le&lt; ,e a.lza, (3)
Corno atraído por grandioso influjo
Que lrn.sta. los mismo.p. sa&lt;'erdot,es pasma ..
Y desde -entonces &lt;leific·ado tuvo
El c 1Ho sempiterno de i::.n raza
Que le llanwba con afán TbAPOXNA
FANCI LANCHIXI, y perdurable ysanta
Fné 3u memoria en e1 ~an.tnario umbrío
Donfü? el ohonta1 sus dioses v.eneraba.

-

Acontecimiento solemne, fué, en la semana que
acab~ de ~.sar, la consagración del Sr. Dr. Don
~arbn Tntschler, preconizado Obispo ele Yucatán, _y de dicha. ceremonia tomamos fotografías
que ilustran este número; contán&lt;looe entre los
grabados una copia del retrato del 1rnevo Prelado, qne hemos tenido la fortuna de obtener
La cere·1?--o~ia, 9ue estuvo muy concurrid~ por
personas distmgu~•clas, se Yerificó el domingo pasado en la Colegiata &lt;le Guaclialupe. Fué consagrante el Ilmo. Sr. Arzobispo de México, D. Próspero María AJ_arcón y ,Sánchez de la Barquera, y
tuvo como asistentes a los Ilrnos. 8res. Obispos
d€ Chilapa y ele Cuerna vaca.
Como es bien saibildo, el a0to ele la consa.o-rac:ión
de un n~evo Prelaiclo es de los rná.,s impotentes que,
se practican dentro ,le la liturgia católica; el juramento que se toma al electo la cons-acrra{!ión
con el Santo Oleo, la imposición '&lt;le las vesticlnras,.
la_ entrega del báculo, la mitra v el pastoral, lo1rnsmo que eJ "Te Deum" con que ::e c:erra Ja ceremonia, tienen infinidad ele detaJles que irnpone11
aun á los menos &lt;l,ev-0tos, y todos ellos fueron cumplidos como lo exige el ritual.
Como padrinos &lt;ld nue\·o Obispo ficrurarot los:
Sres. Lioenciados Martínez de Arreclo~ulo, RnhioAlpnche, Dondé y Cantón Rosado y los Sres. BernaMo Ru.iz de Santiago, Escudero, Rejil, Peún,.
Domínguez, Coutolenne v García A:mora, sienclopadrino-s de la oonf:'agrodón el Sr. Lic. R,1.z Guzmán, otros particufares y el Sr. Canónigo D. Ma-.
nnel Aceve&lt;lo, de la Catedral de Mérida, que vi-no presidiendo nna co,misión eu,earga.&lt;la el.e manifestar al nuevo Prehulo el regoc•ijo que su e]eC'ción ha motivado entre la sociedad católica dela. diócesi de Yucat•á n.
Terminada la ceremonia, el nueYo Ob:iSpo recibió infinidad de felicitaciones; &lt;lió por prime,,
ra vez la bendición episcopal, f'f en Stt,11irla un
grupo .de invitados asistió á un banquete que presidió el Ilmo. Sr. AJa,rcón y que se verificó en uno
de los dep.artamont~s interio.res de la misma Colegiata de Gnada·lupe.

Exposición de ganadería en Coyoacán.

i

Los progresos obteni{los en los últimos ti€nipos en la cría y mejoramiento de los ganados, ·han
avivado loe estímuloo de la compet-en-cia entre los
ganaderos, .dando esto origen á las exhib:cionC's
de ejemplares zoológicoo en fos Concursos y Certá-men,es que con tanta fre&lt;!uencia se vienen efe.::tuando en las principales Capitales europeas )'
americam.a.s.
En el país, diferentes con-cursos de esta eap9cie han sido organiza.dos con el apoyo, muy Jau&lt;lable en verdad, de la Secretaría de Fomento; y
de éstos, los que mayor éxito han obtenido hasb1
hoy, han si&lt;l.o loB organizados por la Sociedad Oc
Concursos de C-Oyoacán .
Acaba ele celebrarse el séptimo ele estos C·,;·tám~nes que se abrió el día once del corriente,
para cerrarse el di~iocho del mismo.

/limo. Sr. Dr. D. llllartln Tritschler.

Ha sido el más selecto entre los Concursos ha8idos. A más de los numerosos exp06itores Jd
pa.ís, concurrieron no pocos ganaderos de los '].U·~
tomaron partidpación en la última ExpDBicir'.in !]e
Agricultuta &lt;le San Antonio Texae.
Entre los jardines y huertos del pintoresco pueblo de Coyoacán, &gt;'€ encuentra el local de la t,ociedad ele Concursos.
Allí fué donde instalaron sutt lotes !os ex¡.1•J
sitores, en considerable número.
Han siclo expuestos ejemplares de diferentes
especies &lt;le ganado, y hubo entre ellos, no po~~1JJ:i
dignos drel importante certamen.

El gan.a,do vacuno es, sin &lt;luda alguna, el q1-1t?
ha obteiüdo la primacía en el Concurno.
La importación de ganado de esta especie, es
de importancia en el país; nos son ,conocidas lad
principales razas ele los cria,deros &lt;lel mundo, y
nuestros ga naderos se ha-n dedicad-o empeñosamente al cruzamiento de esas razas con las rlel
país, resultando hermosos ejemplares de rn.z·t.
criolla.
Puede caJificarse el contingente d-e la Exposición en esta forma: ganado vacuno, eabadlar, lanar, porcino, animales y aves de corral y perros
tle razas e~timadas.

1

Ta1 es la historia d~l infant,e regio
Oue naciera. al CTtlor de humilde pava:
Innegable verdad ó -cuento hermoso,
Role.:nne narraóón ó bella fábula.
Así lo cuenta, en grá.fit'os: orígenes,
La misteriosa tradición indiana!
1900

}Yliguel j)olaños Cacho.
3.-A esto debi6se qu &lt;" la tribu lo deificara, d='indo Je el nombre de "TLA POXNA Af•:ine L•wchini." que

quiere decir: "Dios de los Tres Colibries."-.\L Ma-rtfnez Gracida.

Ceremonias de la consa~l'acl6n del nuevo Obispo de Yucaté.n.-Fotografias del natural, especiales para "El Mundo Ilustrado."

�EL MUNDO ILUS'I'HADO

"CHl~Ut~
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BECERRO DE ~~Zfl HEREfOl&gt;.0.- 8" CR_ÚZf\lY\IENTO.

Uoningo 18 de Xoviembre de 1fl00.

,. Domingo 18 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�Domingo 18 de NO'Viellllbre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Noviembre

se acerquen á

n,/.!l!I

Nació en hurnHde cuna: -s-11 padres pertenecieron
á la cla.se deheredMla &lt;le la sociedad.
De niño recibió la es-casa instrucción &lt;le su épo-c~; de jbven no concurrió á la,s aulas. porque en su
hogar no podia haber brazos &lt;lesccupados. Las
necesi&lt;la.des de una familia numerosa, en su mayor
pa.r te femenina, recl-amaban cl empleo de las energías y activi&lt;lades de_todos los varones de aquella
casa.. Y más tarde, cuando J.as pequeñas niñas Be
transform~1'0n en mujeres, también trabajaron para proporcwnaron el sustento, -dedi(!á.ndose al Profesorado.
Por esto e:- que, cuando Vidacr Aloocer traspasó
el dintel d-e la edad florida, se consagró al a.prendizaje de un arte onecánico, y el joven obrero de1 trabajo, vivió desd·e enlónces &lt;lel studor de su frente.

Era la época ludnosa para la patria. La esclava de
tres siglos se ergufa en a.querllos instantes para
-arrojar 1Jejos de ,sí el yugo &lt;lel dominio, y entre sus
buenos hijo1::, que ofrecieron el sacrifi.cio de 1a vida
á &lt;0ambio de lit integridad :nacional, surgió el modesto arteeano, quién fué á regar su sangre en los
campos del combate.
Y .cuando en el suelo patrio, 1a Jncha con el extm.iio fué,Teemplaza,da por la lucha entfe los hermanos, ni el patriotii-!mo del antiguo immrgente. ni la.s
virtudes cívicas del Ciudadano mo&lt;lelo, permane~ieron inactivas: Yid-al Alcoc-ersiempre estuvo con
los hijos virtuosos de la Patria .
Y vino la edad ma,chlra : el jóYen se hizo hombre;
su sangre, enardecida. en el combate, ya no salpicaba los campos de batalla.
Entónces Alcocer se consagró ail cumplimiento
de un ministerio noble, quizá el más noble de los
ministerios.

)

0

=·=
Enseñar al que no sabe; proteger y amparar á la

niñ&lt;ez desvalida. Una de la,; más bellas fases de
la caridad, sintetizada &lt;ID aquella frase: "dejad que
los niños se acerquen á mí."
.Educar á los niños es f.ormar hombres; es hacer
de -eJios buenos hijos, que serán l(lespués mejores
pa&lt;lres y virtusos ciudadanos.
Y se impuso esta misión, él, ~nte cuya sed ele
apren,lizaje habían pa.sado indiferentes los poderosos. BJ, que &lt;:arecía de patrimonio, patrocinó á los
hijos de los nl€nesterosos, derrochando los redud¡lo,¡ al1orros de ¡¡n constante trobajo en impartir la
instrucción entré la niñez misera:b1e.
Los huérfanos encontraron padre en aquel
hombre de corazón de oro; los nífios desYalidos comulgaron entonces ante el ara &lt;le ,Ja Escuela, eon
el p-an de 1a inteligencia y á sus hogaTes miserables
fué llevado pü&lt; la mano benéfica de Alcocer, el pan
del cuerpo.
Benefactor de los pobres en genera,!, amparo ele
los niños, particularmente, y más qne todo e-sto,
decidido y constante protector y dirnlgador de la

EL MUNDO ILUSTRADO

EL CLUB "MERCURIO."

LOS RESTOS DE DON VIDAL ALCOCER
naejad que los niiios

ue 1900.

Don Vidal Alcocer.

instrucción entre las clases pobres, esto fué Yidal
Alcocer.
Habitó por muchos años en el barrio de la Palma, y fué la "providencia" de rlos vecinos del rumbo
Fué el furn:lador de las primeras Escuelas que
hubo en México, y constantemente gest~ona,ba concesiones cerea del Gobierno, para el mejoramiento
y progreso de los establecimientos de instruecjón .
Fun-&lt;Jó una Sociedad de Beneficencia, que fué
de las primeras en su género en a.quella época.
Los profernres de entonces supjeron apreciar en
su Vfl1lor, losn1éritos del ilu5tre benefactor, y justipreciaron ta11n bién sus esfuer.z.os en pro cle la enseñanza.
Damos publiei&lt;lad á un graba{lo que tomamos
de otro que íue ofreeido como modesto presente, á
Vid al Alcocer, por el Cuerpo de Profesores de €sta
capital en el afio de 1840, con motivo de su cumpleaños.
Cuando falle1rió el benefactor, en 23 de XoYieY1bre de 1860, numerosos huérfanos quedaron abandonados, ha.bían perdido á su segundo padre) y
mujeres viu{las y hombres desYalido.:. y nillos de
todas clases, 8,enclecían la memoriri.. ele a~1uel que
fué su apoyo y amparo.

Se inhumaron sus despojos en el entonces •Cementerio de los Ang,,les, de donde fueron trasladados el 14 del corriente á un.a fosa de preferencia del Panteón de Dolores, irumediat.a á la Rotonda de los Hoo:rubres Ilustreo.
Merecido tributo á la memoria de t.an esclarecido mexicano!

El '·sport" del &lt;:iclismo ha triunfado. Yenc:iendo obstáculos y arrollando dificultades se
. a•b rió paso á. tr~vés de añejas preocupaciones ~ al
fin ha conseguido penetrar victorioso en nuestras 1.:o&amp;tumbres.
Y avanza entre nosotros á granUes pasos: e.s
ya un conquistador.
En un principio, cuando se inició la velo{.:ip.edía en el v·aí~, ~e creyó que no iba á, ser po·
s1ble su implantación y tuv.o, sus enemigos y
basta sus detractores.
.~e empe_zó por juzgar inútil 111 "-s-port;· y se
dIJO d:espueo que era nocivo á la oalud, -se le llamó anti-higiénico.
Pero la. juventud encontró en la velocipeclía,
al principio, una distracción; despué3, el e·le~ento nuevo de nuestra "hige 1:fe" adoptó el biciclo para exhibir. desde una eleyación mayor
tle un metro, sobre el pavimen,to de la~ aven(d,a.s
3\I"isiocrátieas, sus entonces ,rudimentarias hab:lidades en el arte de pedalear; luciendo á la vez
el desgarbo y la figura los jóvene::. elegantes, jinetes en el pr:miti\·o e-aballo de hierro de gran
alza.da, al que, hasta cierto punto, se estu\'O en
lo justo, juzgándolo inútil.
Pero él nos inició en el ªsport'' del ciclismo,
que ya no es entre nosotros un exótico: es.tá perfectamente aclimatado. Y al biciclo substituyó
la bi,cic]eta, como a&lt;_¡uél había reemplazado al triciclo.
Y á. partir de la época en que fué introduc'da al país la bicicleta. ha venido esta máquina en
carrera triunfal, imponiéndose hasta ha,cerse necesaria como lo es en ]a actualidad.
El ciclismo sigue día. á día toma11&lt;lo incremento en la üa,pital 1 y el m-0-d erno vehículo es
empleado como uno de los más íáciles medios ele
locomoción por 1as vfr19 púbEcas ele la Ciudad 1
por las calzadas, y emJ}ieza á extcnrlerFe hasta á
los camin-o.s para excursiones á considera.bles dista11cias.
En la actualida.U, hay varios Clubs de ciclistas, formados en su may,..·r parie por -.el elemento extranjero. y rnlam~nte existe uno en la Capital, cuvoo miembros todos son mexicanos:
jóvenes dedicados al l...'Omercio-, que h1Vieron ]a
idea d,e estrechar los vínculos de am~stad y
compañerismo, formando una a.grupación que
tuviera como un mó\·il, el inclieado, y como un
atractivo, el "Fport."
La iniciativa 'Partió ele los s,eiíores Francisco

ELVIRA LAFCJII, Primera Tiple de la Oompaiila Tamba.
{Teatro Prlnc1pal)

Bel1ido, Enrique F. ,M,irandta, Ra.fae-l Domí nguez y Alfredo Moulat, y el Club quedó defi nitivamente instalado en Agosto últmo, co-nstanclo de más de veinte miembros, siendo lo-s principales de entre ellos los señores Enrique :Mirez, Juan Et-charren, lia:nue-1 l{u.:z, Dclfino
Ueacado, Juan Rodríguez, ~'rancisco Bel] ido. Manuel. M. Pachec-o, "Manuel Rodríguez, José Espeje] y Raúl )font.ero del Collado.
Aicaba de e-fectn'.°ar su pri1nera excunión• Te-glamentaria. el "Mereurio/' que así se dcnc.mina
la agrupación ele "sportmen." Se {lirigiernn los
jóvenes rumbo á Texcoco, pero hubieron 1le hacer escala ;¡. inmediaciones de la Haciench de
Ohapingo, y como ee e11contra:ra en rn finca rural el -señor Don :MaJ1uel Gonz.á]:ez, h ·zo c~te cabal,lero lllila ga.Janl:,e invitación á. loo; ,ciclistas,
p;1ra Que µasaran á visitar la Ha.cienrfa, hahiendo
el anfitrión ofrecido
sus invitado.e: 1111 .opíparo
banquete que se &gt;Ei1Tió en el suntuo-:o comedor
ele la casa.
Pasaron también los invitados á la sala ;le armas, y se consagraron á ejel'Cic:os &lt;1e tiro. tomando de~pués Yarias impresioneo;z fotográfica~,
die las cmiles µubl'c9.mO'S el graha,r1o &lt;1ue iJu-;:tn
estas líneas y represe11ta á Jo-: miemhr:--s del
referido Club, que merece gencrn] o;zimpatía. l)flrí}ue
socied-ades &lt;le este género siempre f-{)·n prov.,.,drnsas
en México cloncle faltan ,distra-ccionetz ho11-::'-tas y
agradables para los jóvenes.

De la familia Alcccer viv~ aún 1a señ~ra. Doña
Dominga, Eimpática anciana sexagenaria, de aerisola-da virtud .
Esta dama, lo mismo qu,e sus hermanos, se de~
&lt;licó al l;'rofesorado por muchos años de su laborjo:,;a vida; ahora, enferma y aehaeosa, para ]a existencia con h tranquilid,cd de espíritu de quien jamás ha faltado á los preceptos de la .moral.
A la ceremonia de h-ru;lación d-, los restos del
Beuefactor, asistieron grupos d,e niños de uno y
otro eexos, representando á las Escuelas de Instrucción Primaria, algunas señoritas, en representación del Profesorado, y el H. Ayuntamiento,
en cuyo seno se a,eordó é inició .a traslación de
los resto::.

a

-&lt;:&gt; J/1-&lt;:&gt;

Grupo de niños y niña!!, alumcos de las Escuelas Nacionales.

Grupo de los miembros del Club "M~~c,urlo."

El Club ª:Uereurio," no solamente se consagra al sport, sino que, según su progr~rn'l, or.,
ganizará conciertos y veladas, bailes y oh:as fiestas recreati va,s.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo J 8 de Noviembre de 1900.

Domingo 18

oo Noviembre de 1900.

EL MU}IDO ILUSTRADO

PADRINO Y MADRINA.
Eduardo tenía dieciseis años cu1m&lt;lo fué pa•
drino ,le •u pequeño pr:mo. El día del bautismo, llegó con sus pa&lt;lres v.esti-do elegantemente
para la ceremonia. Des&lt;le ] uego preguntó A
quién se le había destina,lo por ooma&lt;lre.
-Es á 1a pequeña MaríQ; tú no In oonooos,
más ya verás qué linda es.
Cuando la vió, debió confesar. en efecto, que
en su vida. había encont.ra&lt;l-0 una criatura más bella.
:María tenía nueve año~; apenas reprQ,!,:entalm
siete, de tal onoGlo era la expre.,;ión de su rostro
infamtil y senci'11o. Se po&lt;lia t-.mnparnr, sin exageración el color de suE= redondas mejilla!!-, á las
rosas de Junio, y sus -0j()$: elar&lt;&gt;f:. dulces y límp'.dos, á los tiernos myosati!,:. que ~e miran
al borde de los ríoe, e-n d ag1rn que _pn'=n
cantando.
Eduardo encontró muy honit.a {¡ la pequeña 1.faría, bonita C'omo una rnullec·a,
cop .su traje blam:-o, -wbre el cual fioU1ha
un lazo atado ::1] t.alJe. del miflno 1·olor
de su• ojos. Admiró l~ secfo~~ rizos. &lt;le
sus cabellos, que ::e ern,ort;ja1rnn fornrnnclo 1m nimbo &lt;le nro á t::u ¡lelien'1a ,V blanca frente. Le enic·antó h1 :peitp11:~1ia .Mnrh1;
má.3 ruando, por indicaci{m &lt;le ~n mamá,
se adelantó pnra ofreeerle un lindo ra,mo de, flores 1bJJJn&lt;··cH;, flC
encontró ridkulo é hiw
un movimiento Ue {lisgusto.
rna j-oven. qu(' éJ no (·0llOCÍa.. le miraba. !'-(1,Jlriendo 11rnlicimament.(,:
-Ofrecer] el lm1 zo á la madrina. ]{'
dijo con tono pita-

anuncian&lt;lo que por aquúl lado no había fasti-

que nada había cambiado, ni los convidados, don-

dia

d.ff étl voJv'.ó á ofre&lt;:er un ramo de florus blanras a
María,
La linda. niña eru ah.ora una bella joven: $C
encontraba en rns Úlccioncs el mismo encanto infanti.l, sus ojos azules al fijarse ® ' otros nu-evos
eMu-eñ&lt;W, conservaban el inefable rondor de su
mira&lt;la, y süs e-a.bellos de un hermoso e&amp;:.tall.o
daro, ·se anudaban en lo alto de 1a nuca, en una
{renz-a;·cuyos dorado,s tonos camb:aban C-On la luz.
F~ta vez, Ednail'Clo no rechazó 1a elección que
se habia hecho p¡¡ra ·él, y el &lt;lía transcunió &lt;luleemcute hora tros hora.
María, por rn parte, no par€C'Ía disgushrla
la &lt;-,ompañía d-C'l ofü·ial. .Y la sonriP:a no 1fo.;:;1paref'ió de los fabioo ele los -&lt;los jóvenes más que
c·mrndo sonó la hora de ...epararse.
Entonces, el tío, dijo i, Edruardo:
-V0€-0tros habéis sido padrino y madrina junt-0.-:, después gascón, y dama &lt;le honor. Yfl no
oo falta. más que ser (lc11p0Fados- .... 'l'ú lo sabe€,
la p,eqneña. María es un buen partido ..... ¿no
quieres peTIBar en ello ...... ?
-Lo hé pensarlo ya. tío mío, dijo Eduar&lt;lo con
vncilación, y de tal morlo es dulee para mí e~e
pen-samie11t·o. qu e espero arrullará los sueño~ 1l e
todo mi vi'Uu. ;, Qn-eré:,s pedir -en mi nombre ]a
mano de la hermosa niña?

E:du-ardo se encontró entone:cs C€l'('a de l'&lt;l joven que J.e había mira(lo burlom1mente }' q-ue rns-

SANTA TERESA.

BeLdarl . talento. gra,6 a y oort.-Osía,
i-lin ta..".a c-one.edió benig,io el cielo
IÍ la don&lt;,elh1 que tlel po.ti.-o suelo
es honra y gloria . C'n-c11nto .Y alegria.

resc.1&gt;.

•

Eduardo se 1-111•
so, al o:r e~t-.h; ~):1labras. de mal humor. Frunció el ceño y pasó ,·:1riae veces la. mano sohre su labio ~uperior, qu 1~
un obscuro bozo comenza.ba ú sombrear. ¿ No tenía él die{;is{ú~ aJlos cumphtlos? ¿ :No ~e hal:&gt;i.t
prefenta-do algunos mC'~l'tl antes C'on el gra.do dl·
bachiller?¿ Entoncet:, por qué i:-:e le da\J;1 por con;pañera á esa chjquilh1 dC' vestido corto? ¿Por q11:•
no más bien, á esa señorita ya forma\ de la ru,il
el bonito talle se dibuja,ba en un traje tle sed-a Y
que atraía sus mirrutl:u::-? Al ~enos, con ella,_ lii1bi€ra podido tener c-onvm-sac10n y moi;;trarse mt~ligente, hablando &lt;le sus proyectos de'. porve111r.
que eran muy vast~ de S\liS _gu.51-m artisticoo, que
él encontraba OT·iginales y bien ~undados,_ de s~s
id·eas políticas, de las cuales tenia ,1&lt;• m~¡or Ojll·
nión. Más yo o.&amp; pTI.'gunto, ¿deque p~1a lrn,blar
con la pequeña María? ¿ De sus mtrneeas o de
sus primeras lecciones de piano?
.
.,
Entonces para hacer notar su desprecio, ~-np:10
interesarse extraorrlinariament.e. en '811 ah1Jaclo,
qne eon las manos ecrraclas. cfo,r mia bajo loo velos
de rn curua.
En la mesa. la pequeña María se po_rtó _corr~taJne-n1t,e. Pero por cierlo que no parecm divertirse con ésta moderación.
Por condescendencia, Eduanlo. &lt;los ó tres vecee, le hizo alguna pregunte sencilla, mirándola
oon piedad.
Un poco asombrada, ella rcspon&lt;lía eorteF=-mente, con d;u ke voz: _
-Sí. ,señor; no, senor. _
,
.
y tímidamente, la pequcnn M_aria, fiJaba _de
tiempo en tiempo la mirada 1ímp_1&lt;la._ de SllS OJOS
rlaro.-:, hacia un niño, ocm~o de seis anos, del cual
la redonda cabecita, aparecía a] otro exlrell1:o de
la mesa.
Como una distinción honrosa, habían eoloca&lt;lo
al padrino y á la ma.&lt;lrinn, enfrente ~ia !0~ p;, ·
ores del niño bautizado.
En nn, á los postre,, se permiten al_ mno y _á
María, ir al jardín. lfay pr&lt;mto sus nsas_ Y gritos de alegria, J.legnron hasla loa convida.dos,

tía un hermoEo traje de seda. Aproximaron r:116
~ill-ai-; y se pusieron á conversar con la exag-t"radu
seried-ad de los jóvenes que quieren pasar por
gente formal.
Y muy prontio. el joren ol\'iLló por cornplt'to á
la pequeña :Uarfo.

•••
l)j,,z a1lo:-: de..;pné-f:. f.ien&lt;lo Bdnar.do ::uhten·ent{'
(le ltúsarOf', y tan brillante sol'Clac]o c-01n.o homb,rc
t1e mundo, fué invitado parn. fer "ga~cón ,_j ._, hi,11, .1 :·

,1e sn prima. i ;1 livrnu11,n
maiy'()II' del nill.o. del c-m1.l.
él era padrino
-¿ Y quién ser1.l rn1 CO'lllp-añera. ht dama {le honor?
preg untó.
-Será fa pequeña María.
la conor('S muv bien. tu oomaclre. Sej[urft.mente no la
has vi,,to desde el día ,Je,]
baut.i&amp;.111-0. pu-es ,·ive leja-e; de
aquí, y se la vé mu~· poco.
]1Xlnnrdo calculó &lt;¡ne Jifaría debia ten~r &lt;liecinuev('
años, recordó con phlcer el
]indo rostro que irnludahlc-

mente no lrnl&gt;rb eémb~ft1clo
en -dehc-a'(leza. ~e divertía
pensar que ..-1·! Yol ver á ver
á la joven, no $e recon(){:erían clc~de lnr70, tanto habrían camhiarlo nno y otro.

Lo mi¡;:mo que en a.queoca~ión 1 llegó con sui:-:
padres, á ca~a de su tío, que
era donde iba á verificarse
el matrimonio. Y íUé en
aquel Ill18mo l!illón, en el

na

J
1

Su rorazón ·10~ nohlei-: {1 porfía
ganar intenfan (·on ardic11ie anhelo,
rnas ella oran&lt;lo, á n:ú:: ,en el °'1-Tmelo
fe ofrece ¡l0r e:;posn en f.eliz día.

Y el rey de reye~ ac:eptó su man-o,
_v 1lie r-icnf'ia rir¡uí,.;.imo tt\&lt;:.0ro

en ~n ~píritn int'mule soberano,

y el anillo nuptial, por más d·ecoro,
le pone lueg-o. y &lt;le $'U amor uiano
Je 1x:tea el pe{·ho co n un dardo de oro.

José Sebasfián Segura.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 'li di, Noviembre ·de 1900.

EL MuNo·o ILUSTRADO

o = = ~&lt;c&gt;Q&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0 '~0&lt;c&gt;-O&lt;eo.0&lt;::&gt;0 &lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0=&lt;'.0&gt;0&lt;0'~0=~0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0"°'0''.:-0&lt;'.0&gt;0&lt;::&gt;0&lt;::&gt;0=~

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AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 22

MÉXICO, NOVIEMBRE 25 DE 1900.

D1reoto:r: LIC. B&amp;.PAEL BEYES SPflll'DOLA.

Subs&lt;.'ripcióa mensun/ foráne¿,,
ldem idem eu la. Ca.pita.!,

3

J .•;n

.l.:!5

Gerente: Alll'TOBIO CtrYA.s.

-•r----------- - - ----------......:..-------!•

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O&lt;::&gt;O&lt;c&gt;O&lt;:::&gt;O&lt;e,,0 &lt;:::,Q&lt;c,.Q&lt;::&gt;O&lt;:&gt; O·~, Q &lt;c,.Q&lt;'.O&gt;O &lt;e,,0 = 0 &lt;:o

,

) 'EMA ANGUSTIA.

•

UN A. BELLEZA

Fot. d e Emilio Lnnge.

•

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t. Á bol'do, - 2. EnOhina, - 3. Movimiento Eleotol'al. -4. En tnglate,.,.a,-5. Fl'ente á Ohesbu,.go.

1.-Estas líneas que muy claras y der~chas veréis, le,clores mío5, han dado, seguramente, un
quehacer e11·diab!a{lo á 1~ tipógrafos; e&amp;tán escritas á la altura de Xew-fornid-la.n d (leed
Terranova) por quien toclaría no ha si·clo ni siquiera. ca.pitán ·de buque, y aunque es magnífico
el tiemipo, el 1rnvío, (uno ,de los mejores, ya que
no de los &amp;up~'€1110s de la gran línea de navegación germano--americana, el ".A uguste Victoria")
-8e a,cuesta que es un gusto sobre babor y tengo yuc resolver, dos vecei::, por m:uuto, el terrible problema, de escribir en hamaca. ¿ Y sobre
qué os eS&lt;.:ribiré? No sé nada. Estoy en el
1imho que separa. dos mundos, y el qu,e no ffibe

1o que ha pasado do,r;¡ días antes, na&lt;la sabe en
este tiempo; el telégrafo nos cambia el panorama del mundo dos Yeces al &lt;lia, y si os hablo del
úl1timo que yo l1e visto vais á decir, que creo estar en mi élase contando á Jos rnucha,eho~, que
ron tnao ojo~. todo sonrisas, todo nervio[=:, y que
renuevan para mí la juventud con sólo sentir la.s
palvitaciones de su vida, una lección de h:l-5toria
antigua.

•••

•

2.-Cambiarernos, pues., los papeles é instruí-Orne
vo::otro:_ &lt;le, Jo que pa.sa :va• 41.rn no puedo hacer~º yo. ¿ lJué srn.:ede en ühina? Ya supongo llegado A l'eRín al Graa! von Yaldersee; allí supongo que no habrá encontra-do ó no encontrará las co~as fáciles . ¿ Se habrá deja.do, se dejarú vüjtar por el viejo camfuitróu del marqués
Li-Hung-Chang? Si se deja viEütar, si entra
'con él en plática.$, aun cuando no ha.ya protocolos, si consiente en reconoc-erlo e.orno com:siona&lt;lo por el íugitiYo gobierno 10hino~ ~quiY.:~!d1ú
ei'.'\tO á mm retirada, y el señor concle habrá perdido su primera bata.J.J.a djplomática. Porque si
Alemania, mu·.v ele prisa, en honor de la verdad,
puso e-orno conclieión, "sine qua non," para la.
pa2' el que previamente fuesen castigadio-s los
culJ.?aibles, reconO'Cidos tales por un jura.do internac10nal, e:- elaro que si pone esta condición al
debate perdió su terreno, su actitud, dió un paso
á retaguarcl ia.
Pero es cilaro que debe -darlo; no es la primera vez que e1 gabinete alemán a,tenúa en el terreno de los hechos la ftterz-a de una declaración
forrnula,aa ó inspirada por el Emp€rador; la actitud de Inglaterra poniéndose del lado ele la solución americana y que evidentemente ha arrastrado al Japón, deja á Alemania sola con la~ dos
naciones que son justamente las que tienen en
China menores intereses, mínimos, pudiera cle&lt;'irse, HlS augustas aliacla.s Austria é Italia. La
~ituaeión es falsa y lleYará al imperio gen11á11ico
derechamente á la guerra con China; pudiera
ser que esto buscase el emperador, y sería un golpe aud-az, pero acaso certero. Efectivamente, en
este caso, como la derrota ele los chinos es $egura, como e~a guerra. puede circunscribirse á un
rn,dio (le aeción que comprenda a1launos 0o--rancles
(listrito ... ~olame1üe, Cha11g-Tun, en° cloncle ya los
alen:an~-. tienen pose,-:iones; Pe-ti-chilli, que C'5
e-1 cl1stnto (le Pekín, v ac;1,so los &lt;:entrales é interiores del Yang--hé, ·resultaría relativamente fáril y la paz haría de Alemania la principa.l posee~lora ~n China. ¿ Y ésto quién se lo Jrn bría de
1mrpedJr? Al contrario, todos los compadres del
C'oneierto anti-chino, f.le apresuraJ·ían á tomar parte en la rehatiña. )fo intere5a mtt&lt;:ho, pues,
saber lo que allí pasa.

•••
3.-De lo que puedo con ma~·or seguridad hablaros, es del movi,n1iento electoral arnericrmo: he
atravesado los Estados Unidos casi. de un extremo á . otro. y ni desde las ventanillas ele mi vagón, ni desde la acera de mi hotel en X ew York,
he notado nacla. Diríase que los partidos se recojeo ry almace11an ail iento y fuerza para. partir el
uno contra el otro; p~nsaba hallar ,aquí un pue-

blo entero en movimiento y el suelo americano
estremecid-0 por el hura•cán de los meetings sin
tévmino. Nada. Una encantadora americanita
de San Luis Missouri, que pasó por ]as calles y los
salones de Méxiro, en el invierno pasado, blonda, ro~da y efímera como una. rosa matinal, esuibía. á un ami_(J'o mío, al comenzar el período
el·ectoral en los Tostados Unidn-s, que aquello iba
á ser la guerra &lt;le secesión de las palabras y los
gritos; y así empezó, pero hoy se h1 concretado
á la.s pa.labras, sobre todo á las palgbras de los periódicos, en és,Los si que la batalla es inmen:-a,
que sube de tono todos los días; en los periódjcos y en los anuncios; desde ªEagle-pass," desde don-de fa garra bruta-1 de la Aduana americ·an:a -'J&lt;:ude y estJ·uja a.l viajero, ha.sta la ciudaJ-imperio, pasamos por una va.lla de anuncios, ig'nalet. á los de las drogas y ele la.s novedades en maquinaria, que avisaban las visitas ele los candiflatos aquí y all-á. El más anuncia-do era, sin duda., Th . RooseYelt., que ha sido hasta hoy el gran
"speaker'' electoral dt!l grupo republicano. y en
torno del cual se han li'hado algunas batallas y
ha habido ailgunas lapidaciones sin mayor c'-0112e&lt;'.nenda.
Pero no 1e haie.e, nada parece capaz de galvanizar al cuerpo electoral que dió mucho de sí
en los Primeros momentos; en el hotel en que
v,iví dos dfas en Xew-York (&lt;le la Quinta Aveni-.
da) se reunía el comité directivo -del partido republicano_ en el E,stado, el más importante quizüs &lt;le la Unión, y algunos -de sus m~embros, s-erio~, insignificantes, cua:lquier cosa, veían impasibles al salir de sus reuniones, los 'Primores
con que los regalaba un propagandista demócrata
que había alquilado un cuarto en uno de los
pí~w más altos de un hotel contiguo y cle~cle allí
proyectaba con una poderosísima linterna, retratos é ÜBcripciones sobre el A1,co de triunfo en
"~taff' le\ antaclo para Dewey. No podían esas
inscripciones ser más expresivas: ªno queremos
"trusts;·' queremos república, no imperio, un
presidente no un emperador, McKínley contra
Bryan, es la riqueza contra la república (ªwealth
agaist eonunon-wealth.'")
7

•••
Todo ello es profundamente grave; el partido
re1mbhcano ganará las elecciones y mis leetores lo
saben ya probablemente en los momentos en que
l-ea11 -etta revista; la lucha se habN renovado furiosamente al fin, y palabrn.s terribles deben de
haberse cambiado ammciacloras del fin de la federación : l)0 se cumplirán, por fortuna, los juramentos de la cólera,y todos volverán tranquilos,
hoy corno ayer, á sus ocupaciones. Pero la disidencia es profunda y ninguna lo fué tanto en la
historia de la Unión, descle la lucha anti-esclavis-ta; puede guardar en sus obscuridades todo el
porvenir ele la Federación.
El triunfo del partido demócrata habría sido
una catástrofe econónüca para los Estados Lnido-s; toda interYencióu gubernativa en el elei1icacH$imo sistema. monetario, como no sea para sancionar y facilitar la circulación de valores- reales,
puede determinar 1m siniestro en el orden económico: fijar una riela.ción cualqu:era, inalterable entre dos tipos de moneda, el-e ]os que uno ha dejado
&lt;le ser. en la mayor parte de los países industriales y mercantiles, una. expresión monetar;a, para
convertirse en nna mercancía pura, es exponer á
la Nación, que con ta.maña resolución apechugue á
la pérdida total y súbita de su reserYa ele oro y ele
aquí á. fa conjunción ele todas las bancarrotas
particulare,:; en una bancarrota general. Bryan
pers-onifieanclo una tentativa de este género en
los Esta:dos Unidos, se ha hecho imposible para fa
pre~idenria. Si dentro ele cuatro años triunfase el
partido demócrata, sería con otro candidato y aJierando profundamente esta 11arte de ::u pl'Ograma. como uno de 105 centimi1lonarios americanos
se lo aeonsejaba.
Pero tampoco debemos hacernos la ilusión los
que quisiéramos qur ti democracia american;.l
~lL nen. dejara su cari1r:: tH pacífico, garantía su:ir-.:ma para lo~ países iher0-1:liillericanos; no sólo es la
cuestión ele plata lmo de cnyos múltiples n.:rectos acabamos de indicar, la que ha lleva.do la. mayoría contra Bryan y ha. conspira.do contra él, como 1111 im:1enoo "trust" político. á ]os grandes
neos an1encanos, es que, nos. parece haberlo dic,ho ya, el imperia.liSl)lo tiene el voto ele las mayorías electorales: Ur. Roosevelt ha hecho jugar

Domingo 11 de Noviembre de 1900.
con mucho acierto y seriedad, el pa1triotismo, el
celo por el honor de la patria ernpeña,lo en 1'as
Filiprnas, sobre todo, en favor de la C'au:;:a republicana; el imperialismo para 1~s maEa.S populares es cuestión de orguhlo amencano:
El tiempo cuTará esta enfermedad; cu_ando
los amel':canos se convenzan de que se va11 a e1:contrar arrostrados en la lucha por el predominio en el Pacífico, y que tiene que transformarse
definitivamente en un es.ta-do militar, C'Omputarán con la precisión con q~e ellos sabei:i, ha.¡_:erlo,.
los enormes sacrificios de hbertad que henen que
ha-cer para llevar á cabo un negoeio malo .Y encontrarán el modo de d,etenerse y de voher en
si mismos.

•••
4.-Y puesto que _de elecciones se trat.a, no
habrá que olvidar la vwtor,a cte 10s 1mpena1Istas
ingtes-eti en tan e.xa('.to parangou. -con la de los
norteamericanos; J\ir. (J11amberh1m debe de sentir3'e profundamente satisf.eoho; bajo sus auspicios
y ele 1a sangre mezclada Je dos grandes pueblos
en tremenda querella, ha nacido el unpeno sudafricano, estrella &lt;l-e una mayor conste1adón "de
una mayor &lt;.:han Bretaíia ." .t.l partido liberal ha
quedado maltrecho en el campo electoral, y difícilmente se levant-ar.J. en mue.has años de esta derrota; pudiéramos decir que como grupo crupaz
de eqmlibrar por sí solo al unioni~mo, ha cesado ide ser en 1-a historia inglesa.; no e~ un todo,
es un elemuto capaz &lt;le entrar en h1 composición
&lt;le futuros todos.
,
Ya á suceder al partido liberal inglé.,, lo que
ha ::,uced:do con el belga, que ha pasa,tlo á la historio en su programa tra.cticional. Los partidos
para renovartie están sentenciados á ir hacia la democracia, allí est.á para ellos la fuente de Jurencio; allí se regenemn muriendo; el partido lib&lt;:ral tiene que penetrar en la demoC'raC'ia y en
ella encontraree con el el-em-ento socialiHa y de.
aquí un mundo de coll3€Cuencias.
l : na entre muchas : el liberalismo pierde su relirr\6.n
absoluta de los dere'chos rnciiúlualed
O
y reconoce la supremacia de los derechoS
soe;iailcs; el socialismo pierde su religión en
la bondad absoluta de las Tevolnciones y se
conYierte en parlamentario y reconoc:e el derecho de las burguesías á tomar parte ~n el gobierno; algo así va á pasar con el partido liberal
inglés .
Y es que la socieclacl ha eam bia.clo bajo los
partidos; éstos en Inglaterra iuYentaron el parlameniariE.lllo pai-a evitar el monopolio político y
di&amp;tribuirse por turno el poder; luego la aristocracia., en que se llamaban liberales ó ••,y-higs"
los pan.·tidarioo de las prerrogativa~ del parlamento (es decir, los más aristócratas, los más oligarcas, y conservadores ó '·tory") los partidarios
ele la prerrogativa del rey, turo que ensanchar sus
filas y una oleada ele burguesía rica lo inva,clió; es
la que hov reina. Pero las masas industriales, las
que bajo el suelo monopolizado por unos cuantos
nlillares ele terratenientes, encontraron
una
nueya Inglaterra, la del fierro y del earbón, esa
cada vez más numero.sa y ca-da vez más ávida,
golpea sin cesar las puertas góticas de ,vestminster y ó se la deja entrar ó vuela toda la máquina. El sufragio ha ido poco á poco ensanchándose
y antes de concluir los diez primeros años del
siglo entrante, ya será casi un sufragio universal;
ese será el moonento psicológico; enton~s la
vieja disposición política venfü·á por tierra y pasará la Gran Bretaña por las mismas terribles
crisi~ que los pueblos continentales, con la diferencia que ella pondrá. en las soluciones un poco
más de sernticlo práctico.
Y andando los tíempos queclai-rl d.e 1mevo rehecha la distribución fundamental: tornarán á
e.ncontrarse frente á frente los partidario¿, de la
libre a,cción del individuo y los de la intromisión
neces~ria -del F.staclo, y vÜl rnr,á, á haber liberales
~, autistarios; éstos serán los socialistas. O n1ce(lel'á otra cosa, lectores míos, pero no os dio-o
0
cuál, porque la jgnoro.

* * *
5.-~asa~1os c~e las costas de Inglaterra, que
he tenido a la v1Sta por una ventanilla del ~alón
el~ fumar en que ecribo, á las costa .. ele Francia; Y me preg:unto: ¿ y aquí qué habrá. pa sado?
Tengo ]a segundL.~ de encontrar viyo al gabinete

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

•

W,;ldeek-Rousooau:' ¡¡ es probable
que: lo vea yo cerrar la. exposición . Cierto que los enemigos de!
actnal gobierno, s:intiénd~ impoteuLes para hacerlo ("J.&gt;er po1·
medio de la acción pularncutaria, ha.hiendo ,dado en la flor de
pedirle. que cayes-c oolo, que renunciase -al poder, rr)Orque lo q1ie
se había propuesto haeer estaba
hecho, p01·qu,e el ,a~unto Dreyfus
estaba terminado y la Espoo-ición
á punto de terminar.
Pero habrá que confesar que
sólo en un .acto de insensatez podía. M. Waldeck, ~bmulonar umi
tarea.. cu:ra primera part.e ha si&lt;lo
llevada á cabo. con tan: buen
éxito, á ipesar cl,e las furiosas censuras, de quienes no pocl,emos tolerar á los soc..:iali-sta.s, en el poder
como si oonstituv,endo é&amp;tos un
fuerte grupo parhm1e11tario, pu&lt;lieF•P.n estar indefin'..d~me11te excluídos. Sólo un grupo parlamentario puede caer en e~ta.: €X-comu11iones el de los que niega la legitimidad del pri'ncipio !·c 11uhhcano. Tocl(ls los otros grupos for;r,o.:amete deben entrar com,) {'lcmentos de ]a-s combi1111.eio11e::. pr¡lítica,s que determinen la formación del gob'Kirno.
Haber sentido e:.to, habt'f rnbiclo por encima de sus- pr('jn icius
de lib€r-al doctrinerio ha;::t-1. st: ➔
suprf'mos a11J1elos de Bal va.ci6n republicana, haber ela,S'iflca(lo así
cano y á seguida el principio liberal y haber intentado coju~r éste 1i'iomentánea.mente eon el socjalismo para hacer de todo un gobierno ,de eoa1ición. y clejm· en el
socialismo la. necesi&lt;lad de ser gubernamental para. Yi.vir como entidad política y de prescindir de la
rP,volución y d.e atenerse á 1a mareha evolutiva .d e tos grupos humanos, no era poca tarea; -demanda
todavía tiempo; de:móslo; dádeelo.

Seifol'a Beatriz Redo de Za/diva,.,
t en Madrid el dta e de NoTiembre de 1000.

Justo Sierra.

quedará como modelo de todos los génerO&lt;l y como
ejemplo único en el mundo. Veárrnoslo s1 no.
Se abre el concierto por el "Crucifix" de Faure,
ca.ntado por veintieuatro tenores y veinticuatro
barítonos aeompañados por el órgano monumen~•-&lt;=&gt;
tal -d.el Trocadero, y eee coro ~tá const i~uí&lt;l.o l'ºr
los primeros tenores y los pr1me,r™: baritonos de
Sólo en París y durante una . exposición ~ni- la Grande Opera y de la Opero Com:oo. Coro moversa.l, pueden organizar.se festivales de la. im- numental puede decirse, único en su género, digportancia del que la sociedad ele l';" Artistas no de un '"parterre" de reyes, y corno no lo podrá
Dramáticos celebró días pa&amp;ados en el rrocadero. jamás reunir un ra.jaJ1 "dilettantj.'' Las -adrniraBien sé que en Londres, en San Pablo y e!' Al- b)es voces de Alvarez, de Vaguet, de Maredhal, de
bert Hall, en Alemania, en plena plaza publica Cazeneuve, se funden con las poderosas y dulces
y en Francia misma ~~ los antiguos y ru1.~10sos á la vez de Delmas, de Renau&lt;l 1 de Noti, de Bartet,
circos romanos de Bezier-es, ele ..Arles y de N1mes, de tanto, y tantos solistas que forman un todo arse hacen conciertos monstruos ó portento~as re- mónico 1J{imitab1e, inaudito y sublime.
presentaciones teatrales, en que se resu-m~a la
Viene lu~go el "Ave María" d,e Gounod. ar-omtra..gedia griega y en las que. se 1~rneren millares pañadil, por veint:cua tro :Vi?lines y doet:: arpa~, y
de eoristas y figurantes ant~ mulhtudes ?e espec- e1 órgano, los primeros v1olmes y las prnnerns artadores. Estas representac10nes son 1mp~men- pas de Francia, y canta.do por los .sop~n~ de
tes por su masa, grandio3:1s ~r sus _pr?~ormones, fuerza y ligeros de las dos grand,es msbtu c10nes
memorables como reconst1tuc10nes h1stoncas, pro- mu~ic-aJes de París. El "Ave María" ent.ona,do á
funoos y dignas de estudio P'.'r el papel qu" de- la vez Por Luisa Breval, Aino Ackté, ]n. B-asman,
sempeñan en la educación estetica de 1M mas-as Y la Grandjean, la Hak, la Brej ean-Silver. la Land,arni, la Tifaine, ]a 11fastro, es un coro de ánge:.
en el progreso artístico ~.e los pueb~~El festival de los A1i1$tatS Dramiahcos lo carac- les. Aquellas purísimas voces parecen bajar del
teriz,an no su ma.~a pesada, ni su estructura mo- cielo, vibran como ca.ricia en el oíd-o, llnpregnwrnental, sino el haber siclo clelicademente e~- nan como un bá1saano el corazón, penetran todo el
quisito, su alto refinamiento .Y su ~-a.rácter de d1- sér v lo inundan de celestes du1zuras. Cuando se
rjgirse, no á la.s 1'?asas se~cilla5, sino ~ los g1;1s- ha Úído ,e~e himno así (.,"8.nta.do y H~Í acom1)aiindo,
tos refinados y -exigentes, a una selecmon de m- se adivina que Gounod lo escribió par.a. qnf' lo
teligentes y ele conocedores, á un n~cleo de al-~?s cantaran queruhes, y que se lo di-ctó mm voz ele
espíritus que, por fortuna, en Frane~a? son leg10n ~rcángel. El público transporlado a11lnu&lt;le y llora. y llega la, emoción á ser do1orosa á fu,erza ele ser
y que llenaba los ám1;itos, de la., vastis,m~ salo.
El programa melma n_umE:ro:s. de concrnrto, _re- intensa.
Saint-Saens y Diémer .se apoderan del piano. lo
cit.adón baüe conferencia, canc10nes y monologos, tod~ sele~to, toma.do ele ]~ ~ejo~ de los gran- acarician, lo hieren, le arrancan sus.piros y lamen-el.es roa-estros líricoe:, de lo mas 1_nsp1rado
los tos, rujidos y alaridos; el meooni8mo, galvanizapoetas eminentes y de lo más deheado y espu,tual do, emallét armonías, despide destellos; arrulla co· de los huroorist.as.
, ,
.
. mo tá'rtola, trina como ruiseñor, resuena como claEl ;personal ele artlsta.s no vo~ \'·era a. reu~:u-se,_?-1 rín de guerra y llena la nave con vibraciones del
en París mismo, en rnuc-hos anos, y la eJecuc10n más extraño y 'afunirable de los "scherzzos."

EN EL PARNASO.

?~

Se interrumpe el concierto y
viene el inoormedio lik~ar.\).
¡ Qué decir de eoo ITuI,ravillo;;o
desfile de genio$,. de evooadores,
de l1mtérpretes, tnaravilkJso, d,u
inspirru:lo pensamiento del poeta,
vulgarizadores de la profunda
lucubración del .filósofo! En sus
la bio-s el verso· se modula como
un canto, la prosa se annouiza.
como una mlli:Ji,c,a; aqu:ellos
hombres .Y aquellas mujere., tienen el secreto de todos los dolores y&lt;le todos los goces humaJ)OS;
su Hanto €S cl,esolador, &amp;u grito
entusia·sta, su ll'onía sangrienta,
.su risa m1gustiosa., su amor tierno, su -pmsiórn impe1tuosa.. Todo
cuanto la voz hum.ami puede expresar y puede expresarlo todo,
aquellas voces lo expresan y lo
dicen. Por su boca entona himnos, Rugo; canta estro!-as, Musset; modula sonetos, H erecli'a ;
sueurra idilios, Lam-artine. Con
elJos se ama, ee odia., se sufre, se
goza; se vive en U'D.a. hora toda
la vida humana. Coquelín, Mauruet Saully, Lebin, Coquelín Cadet: Sarah Bemhardt, Jane Hading, Bartet, Jndic, Simón, Gira,rcl; GaJlipaux, P~lin, Fugére,
cito al a.caso, nos pasiean á través del poema épico. de la oda
triunfal, &lt;le la fábula, de la tragecJia, diel sainete, de la canción
picaresca, del monólogo desapilante y nos h=n pasar revista
á tod,as las formas literarias, á
tod.as las manifestaciones del arte escénico. Rev ista que oo un almanaque de recuerdos dulces
para los que seguilmos hace
treinta años e-1 movimiento P:el
arte teatral moderno.
JU.die nos emociona, es ahora
ll'lla matrona noble y solemne la
que antes fué una "divette" piooref!co, y m"l mtencionad.a y
canta aún su inolvidable "piouit"' con la misma grada ingenua y la misma punta. de maliciosa inocencie. Es
ya una rmna ; pero en ella anidan tórlolHJS, trepm¡.
las yedras y la cu bren de flores y de frondas.
~ l momento supremo, el instante sulJlim.e, fué
aquael en que Aino Ackté, una niña:, y Faure~ un
anciano, cantara.u el d'úo ele "llireille.'J Fué genial la idea de unir aquel pasado con este pre~ente; de apoyar aquel lirio en e:rl-a ,eneina, de·
hacer un raanillete con el botón de rosa y la rama, medio seca ya, de mir.to.
Ackté es joven y bellísima, comienza apenas y
ya se ve -aclamada y se la presagia un brillante
porvenir; es un genio en su aurora. Faure es un
viejo cub'.er-to ele canas 1y de lauros, fué único y
sigue siéndolo, vive, retirado, (le sus recuerdos
de otra edad, tiene un pie al borde de la tumba
y la pupila fija en lo alto; es un genio en su oca.so.
Con esa aurora y ese ocaso, se hizo un crepúsculo esplendente, profundamente tierno, á Ja vez
que deslumbrador. No sé que haya emoción
comparable á la. que experimentamos al oir fundidas en un mismo eanto una voz que vienr. del
cielo y otra voz que baja al sepulcro. Emoción
dolorosa y dulce, mezcla ele esperanzas para lo
porvenir y de recuerdos de lo :pa:sac1o; rpresagio
y tr.adíción, principio d-el mañama y fin &lt;lel ayer,
niilo y tumba, ama.lgamaclas, corno ainaJQ"ama la
viila lo que está á punto ele acabar, con lo que empi&amp;,a á surgir.
Esa misma incoherente y disparatada pero
profunda emoción debe al morir experimentar el
creyente : de un ,l ado un mundo que se hunde
en la_ nada; del otro un e:rnipíreo que surge en el
e.spac10.

�Domingo 11 de Koviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Koviembre de 1900.

LA ESTUDIANTINA "CRISANTEMA."

A JESUS CONTREBA.S

}fas . . .. cree en el amor, existe; mira,
soy una prueba d~ que exis~: toma
,,
aliento y fe de mi postrer mn-ada . ....

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f.

111

Dql raído jergón en que yacía
mi perro moribundo, alzó la testa,
la gra,n testa escultórica, orgulloso
y &lt;Hltivo, romo un dios agonizante.
En sus ojos, profundos y febriles,
súbitamente se enoondió un relám:pago
die amor inmenso. Mi tristeza entonces
quiso asomarse á mis pupilas para
dar un adiós á aquel amor sublime.
La bestia, estremecida con temblores
de ternura, miró caer mi llanto,
y con u;n rndo y soberano gesto
de angustia y de dolo,r,-Gracirus,-mc d~o. '
Después, con lentitud doli®te. y grave,
·
tras la fatiga del su•premo empuje,
como en uu cabezal, reclinó el perro
la gran testa ,ese ultórica en el muro.

\

Pero sus ojos tristes; tristes, tristes1
me siguieron hablando:
"Es la primera
vez que no te obeaezco. no me llames,
ya te voy á dejar amado mío.
Viví de tí, por tí, para atraerme
todas las emocionffi de tt1 alma,
tus goces, tus pesares y tll'S sueños;
para buooarte en todo, porque eras
mi única aspiradón. A una caricia.de tu mano, á un acento. á una apacible
1nirada) se dormían mis :iinstintos,
y uu sér inteligente, amable, dócil,
generoso, leal, siempre d-isipuesto
al SfüCri:ficio, :fuí. bajo el en-canto
de tu voz, tu caricia ó tu mirada.
¿ Quién te amó má.s que yo, sin un inetante
de duda, de desdén ó de abandono;
sin una ingr:ati-tud, sin llll olvido,
sin dejar de ser tuyo, -siempre tuyo?
Fui el compaJlero insomne de tus penas,
tu guardia ('Jl el peligro. Fuí tu siervo

•

,

~

en el plaoer. tu amigo en el quelHanto,
tu jovial camarada en la alegria.
.Acuérdate; ee :fueron los eíhneros
amores, la ilu:sión y la esperanza;
oa-ntando se alejó la. nave de oro
y noo dej@ ,en la orilla obscura. y sola ..
¿ Qué te quedó del Uní verso, ¡ oh pohre
soñador &lt;le remotos id~ales?
Arriba, mucho cielo, el impasible;
abajo, rnueha tierra, la infecunda.
Y yo que era la piedad; un áto!ll{)
d-e vida UIDido á tí por misteriosos
enlaces. Y marchamos. ¿Hacia dónde?
¿al Bien? ¿al Mal! No importa; íbarnO$
Yo, arrodillado, en el íergón ra.ído
juntos. en que mi perro a.goniza·ba, estuve
Yo :fuí el festejador de tus .sonrisas,
por instantes sin fin, absorto en una.
el eantor de tus negras soleda&lt;les, honda mediLación. Un gra,n misterio
yo vigilé tus tristes pensamientos,
rodeábame .. . ... ·
yo -comí el pan mojado con tus lágrimas.
Y u.no de rui¡;.n.iñ'Gs
}:n el silencio de tu hogar sin lumbre
E.e a6mnÓ á la ventana d-e la akoba
yo ,consolé tus noches d-e delirio,
y me gritó: i I'apá, _muy buenps. días!
y clavando mis oj06 en los tuyos
Octubre 31 de 1900.
te pregunté: ¿ qué tienes? ¿ por qué lloras?
_.Cuis f;. Urbina.
Ya ves, me voy, te dejo; me entristece
pensa.r en que no habrá quien te acompañe
por el camino, eomo yo, besando
tns huella.s en el polvo del sendero.
Te quedas con los hombres, los que olvidar
los que traicionan, los que engallan, sólo,
'l1iirando hacia los ('ielos impa::'iblies,
en pie robre la tierra despiadada.
Mi muerte no es la tuya; tú sucumbes.
y, transformado, asciendes á otros mnndos;
yo íuí materia que te amó, no tengo
filma con que esperarte en otra vid-a.
Tú eres un inmort-a.l; sueñas que, errante .
por ~ mar azul y luminos-o,
busca,rás, de astro en astro. la impoe.iblc
quimera de iu espíritu. Yo vuelvo
á pudrirme en el fango del oue salen
el mónstruo y el reptil, flores y cstr~llas.

•

•/&lt;,,

J;w

r

1,:1,

Y un último relámpago en sus .ojos
el amor encendió. Gracias-le dije,
y me incliné á besar la morihumla
cabeza de a,¡uel dios agonizan te.

Los tardíos luoems de la noche
se desleían; un. hela.do vien to
-como un soplo de muerte, recorría
la llanura en tinieblas; y en el J:9ndo,
tras un akór, un árbol se agitaba
como dedo que niega.
Lentamente,
sobre el negro abaúd del horizonte,
·
1111 crespón blruQ.co apareció ,en la sombra
y se extendió como triunfal bandera
por eil c-ontomo azul de la montaña.·

,;,

&lt;

-,~

y

~·

•

\

m

C&lt;in gusto tlam01, ho)· á. eonoce:r á nuestros lectore'".:; el grupo d:e cli.$tinguidas s-eñoritaB y profeso1·es de Toluca, que han formaclo una orque~hl típica, que con ju-~tic·ia h'.1 merec;do elogios calurol'OSOS y enorgullece á la capital del Estado de México.

-

•

~

•••
Tan bien organiza,clo cu-erpo musical, hizo su

pre-~enta.eión en· el Palacio Municipal ele Toluca,
en la magnífica veladca que dió en honor del señor
Presidente de la Repúblioa, la noche del 13 ele
Octubre último.

l

La orquesta típica que ha sido brmtiz-acla con
el nombre de ªCrisamterna," cosechó m1triclos
aph,uoos al tocar la del'cada seren~ta ae Bra¡tn,
el intermezzo die "Oa.valre,"ía Ru~ticana" " un de~
licioso wal€ de salón, de fino corte.
V

..J

NUESTROS GRABADOS.

=

La muerte de la Señora Doña Beatriz
Redo de Zaldi..-ar.

Lo más distinguido &lt;le la sociedad mexicana
está en estos momentos de .duelo con motivo de h
muerte de la seriora Doña Beatriz Redo de '.TialdívaT, acaecida el &lt;lía . seis del actual en la capital
de España.
La señ-0m de Zalclívar, en 1a plenitud ~le la vida
y tan bella. como Yirtuosa, tenía conquir.:ta.do nn
puesto de honor en la !l-Ociedad qne La. C3timaba y
la quería con predilección.

Había ido á Europa llena de ilu3,ionesJ ávida de
a,rtmfrar los encantos que ha ofrecido la gran exposición del siglo, y cm. . ndo apenas, había eatisfecho in1s deseos y visitaba las }}r:ncipales poblaciones europea.e:, la arrebató la. muerte, sin permitirle,
&lt;'on .erucldad, que ella nunca mereció, darles el
po¡;;.frer adio,s á sus padres y á su e-s,pow.
La noti-cia causó honda ;;eJisación y cablegramas
po-:te-riore!'; á aquel que trajo la fatal nueva, han
Pomm1icado que e-1 cadáver fné per:fectamenle
cmbal~.arnado : se l'ele,braron solmenes exequiae. en
nno de los principaJes templos de la ciu-clad de
Jfadrid, r ~-e han hecho toda~ las ge"tiones necesar·a-:. parñ que el cuerpo sea trans-ladado á 11:éxico.
Aqní rn preparan magnificas honras en el tero-

n

Proyecto de 101 Sel.orei ln&amp;•nlero1 S.t.nta. r.ruz 1 Ollvler.

plo de Santa Brígida, y el i,epelio w verificará en
el Panteón francés.

EL PALACIO DE JUSTICIA DEL RAMO CIVIL.
El Supremo Gobierno, aproba.do .el ga::.to n ece~ario para _pro-ceder á la recon&amp;tru"{'ción del Pa-

lacio de Justcia, aceptó el proyecto
cam0,3 ." que es ohra de

los

~11e

ho_v puhli-

seiíore~ lng-enieros

Don .\rmanrlo l. Santa Cruz y Don Alhorlo llenero Olivier.
Como ~e ve. al cle-,;::,ruparecer el antiguo edificio
quedará substituida su fadrn.da nor otra de estilo moderno y que reune á sus be-llezas arquitectó-

�EL MUNDO ILUSTRADO
nicas la distribución conveniente, al fin á que se

P uebla, que tan justa-

destina.

mente estimado era de
sus diocesru1os, por exaltada caridad y demás relevantes Yirtudc:.:.
Nuestras ilustnt'Ciones
d') hoy, darán una idea
más completa de ]o qnc
fué aquel acto, debiendo
llamar la atenclón hacia
el hecho ele que segú n
n os informa testigo presencial, no .solamente á

En el inte.rior las repara.ciones serán de impor-

tiancia, acLLptanclo todos los departamentos al modern ismo del .exterior.

,

,

El Gobierno ~aquirió la propiedad &lt;le lo que

Dominao 1 l de Noviembre de 1900.

Domi ngo 11 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

las puertas &lt;le la Catedral y en la PJaza prineipal había la aglomeración de ~en te que se vé
,en nuestr0'"5 graba-dos.
Las calles toa.as que reoorrió el cortejo hasta

llegar

a;]

Panteón

fran-

cés. que queda bi en reti-

rado del centro de la población, ~tal,,an igualmente henchidas de gente -. el cortejo fué tan
n1l!Il1eroso, que no todos
miembros pudieron
penetrar á la n e&lt;,rópalis.
En cuanto á las mueG-

SlIB

tras de duelo general,

w.

Yloíl•n•d.Y11

Candidato republlcano triunfante.

wtuaJmente es ropilla de la Enseñanza, y que
qued&amp;ba embutida entre -las dos alas del antiguo
Pe.lacio, lo curu hubi;,ra sido causa de que la facbooa DO fuera corrida.
· Subsanando el inconveniente al comprarse el
templo, se ha d.iopuesto que en el ala derecha que-den radicados los Juzgado de lo Cm! y el Tnbllillru Superior, en el Centro la Suprema Corte
de Justicia de la Nación y los demás tribunales de
la Federación y en el ala izquierda los juzgados
menores y ailgunaB otras oficinas, como el Regisko de la prop:edad, etc.

contadas eran las casas
que no tenían sus balco-

10.es y fachadas cubiertas
oon cortinas b]añcas
lazos negros.

a&amp;Uda del cadáver del Ilmo. Sr.:obh1po de I'uebla.-[Fot. de Bustamante.]

LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
EN LOS ESTADOS UNIDOS.

En la "Revista del Exterior" que -publicamos en
este número, nos refiere el maestro Sierra las llTJpresiones que, acerca del movimiento electora.l,
recogió á su paso por los Eetados Unidos, y ya
nos indica también que el triunfo sería del can-

Ta en nuestro númer-0 anterior dimos cuenta

didato republicano.
,
Así fue, en efeclo: dos eran los candidatos
sostenidos por partidos nume,ooos y respetables:
lo demócratas proclamaban á Mr. Bryan, que ya
había figurado en la lucha electoral pasada, y loe
republicanos postnJaron á Mr. M~Kinley.

á uuestros l.ectores de la la solemnidad· que re-.istieron los fuooraJes del lilmo. señor Obispo de

El día seis, fecha en que se verificaron los comisios, el cable noe estu,vo comunicando noticias

LOS FUNERALES DEL JLLMO. SE/lOR

DON PERFECTO AMÉZQUITA

pormenorizadas de la marcha que seguían las elecciones que, como es sabido, son un verdadero acontecimiento en la vecina Repúblioa v ditn Jugará las escenas más acalorad..aa, al empeñarse una
verdlulera lucha pvr ·el triunfo de tal ó ouaI
candidato.
La colouia americana., bien numerosa en esta
capital, y muy interesada en los asuntos políticos
de su nación, estaba ávida por recibir notidas
acerca del resultado de ,l a elección y la mayoria
de sus miembros Be dieron cita en la cantina ''El
Congreso Americano," cuyoo propietarios habían
anunciado que ,persona caract&lt;)riza&lt;la de_ Nueva
York les comunicaría por telégrafo la marcha de
la elección y su roou,ltado definitivo.
La cantina estaba literaJnaente llena de americanos, y quienes vieron él acaloramiento con quediscutían los republicanos y Jo,, demócratas, la,,
apuesta.a que se cruzaban y las oolamaciones 0011:

~ntre las apnestas nota ble~. fué na la cine propus1&lt;:ron los partidarios de McKinl er, ofre-ciend,,
pagar $1,000 contra $300.
·
Los partidarios de Bryan, desalentados porque
ya en varns entidades de ]a Unión había sido tlerrotarlo su candida-to, se abstu vieroB de admitir
,! reto.
A las 9 y media de la noche se ;,,cil,ii, un
telearama, que decía:
Mckinley releecto. Inmeno triunfo del partid o
republicano.

Los te]egrruna.s en que oficialmente se comunicó

€6te triunfo_, dicen afí:
Nueva, York, Noviembre 15.-Media noche.-

El escrutinio final en los Estados pareee ser ha., -

No se conoce el resul!,ido de California, 9;
Idaho, 3; Kansa.s, 10; Kentucqy, 13; Nebrasca,

8 ; Nevada, 3; Oregón, 4; South Dakota, 4, y
Total, 61.

Wyoming, 3.

•••
ta esta hora, el siguiente: En íavod de McKinley:
Oonecticut, 6; Delaware, 3; Illinois, 24; In-O ia.Ila.,
15; Iowa, 13; Maine, 6; Maryland; 8; Massachueetts, 15; Micbigan, 14; Minnessota, 9 ; New

Las notiow; de la Prensa Asociada, son: Me
Kinley, 277 votos; Bryan, 143.
Fa,l tan por recibirse 28.
El triunfo de Me KinJey, es seguro. Suponi endo que l•s 28 votos de loo que no se sabe,
fueran á favor de Bryan, á pesar ele ello, M:ac
K in ley tendría una mayoría de 107 votos.
1

w. 1111. Jennlngs Br:,an,
\11.Hldato de•6orata derrolado.

La colección de vistas que publioamo; en esta
página, fué t&lt;&gt;mada el último día 2 de Noviembre al rCL'Orrer los pan t:eones y 81l:8 ceroanfa.s.
Ellais- pueden dar una i&lt;lea exacta d-e cómo se eelebra entre nosotros el día de difuntw v seña.Jan
perfectamente una de nuestras máa tipicas cos-

8; Mississippi, 9; Missoury, 17; Montana, 3;· Carolina &lt;lel Sur, 9; Ten.nessee, 12 ; Texas, 15;
Utal1, 3; y Virginia, 12. Total, 139.

1

L03 funerale.! del Ilmo. Sr. D, Perfecit AmhquUa, Obispo de Pnebla,-Fot, de Buataman~.

RECORRIENDO LOS PANTEONES.

tumbres .
En ella, como siempre, resalta el rarácter de
nuestro pueblo que en lo religioso, lo mismo que
en todo, no roneibe uoo solemnidad si ella no .
es motivo de diversión.

•••

q11e eran recibidas las noticias, pudieron formar-

se 1ma idea aproximad,, de lo. qne ee -.n dfa de
elecciones en la populosas ciooad.es amerioe.nRS.
Los interesados permanecieron allí casi ha,rl',a
la madrugada, hora en que el telégrafo qUle había
trasmitido parcÚllmente el resultado, comunicó
el •ómputo definitivo, que &lt;lió el •trin-nfo al parli'10 republicano: Mc,KinJey cerca de treecientos votos, por 150 que obtuvo el demócrat&amp; Mr. Brya,r.

Hampshire, 4 ; Ntw Je:-sey, 10: Nueva York, 36;
N"ort h Dakota, 3; Ohio, 23; Pennsylvania, 32 :
Rhode Isla.nd, 4; Vermont, 4; Virginia Occi{lent a.l, 6 ; Wi sconsin, lG. Total: 1.247.
En favor de BBryan: _\Jabama, 11; Arkansas,

¿ 8€ riegan las tumbas con lágrimas, los dí.as
&lt;l-os de Nov1-embre?
Pocas, según c:r,eemos, son 1a.s qu-e humedec-en
las losas de loo sepulcros. '

�EL MUNDO ILUSTRADO

Do,&lt;1ingo 11 de No,-iembre de 1900.

Domingo 11 de N~viembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

¡o,¡¡ ha.tiitauites pacfflcos de aqueUoe: paísOl'i. , ,11u1. r(•IDOTa para el progreso y ~na

¡ EL CAMPAMENTO

rn:uicba.

.

111 .gra en el cua.&lt;lro

de,, pazN!

hoy ofrece nuesi.:ra

prn:-¡i&lt;:r11w.ci ~ue
d civiliza(lo.
ció'l íi. los QJOS del mun o

ZARAGOZA

....-

Pero
si todo6 8':10emos esto, po-eoo
'
•
¡os q·ue . comp1-ellrelíüi v:tnwnte
seran,
.
,e
.
t ...
nuHmitud de los sacr1fiCJ0S. Qll
l
&lt;
n.u
1".~
'='
ºfi
el
Gobwuo
c- ·'t r•i JllJ»iña siglll _ca para
_
,
;~\a ~\ Erario
1
t.'f1tú, il lc1vaud-0

!

1.t.

pn.ra el soldado que 1a
cab?· .
,

h}l Ej&lt;Ji·u tIYO, mnltJphcando sus lnb?d'.c-rnndo órd-enes eficaces pa.ia

rr-~

CN l AS COSTAS

DE YUCATAN.

~~

la, ·viol-onht rea.llzfi¡ción de los plan-es: t l
Nrario, f'O'}"OI"tand'O g"fü"&gt;tOS de com:,hi ,e;,
,..td ón v el solda,d-0. ex.puesto no s6lo a.
It;s ri~s~·oo que pue-cle ofr.ecer un ene'."º •·,u
.,"'..;....,,to ar conocedor de11 terreno,
llll~
·'
¡
li
c::in'o tnmlnén á los lHJlft'OrOO e e un e_ ~i:l · mal SR.do, son diignos del elogio,
Balón principal de la curUdur[a,

Departamenco de tanques y lava:1o

EL ÚLTIMO SINIESTRO.
Una. fá.brica. destruida. por el fuego.
El mes ¡pasado y el que está en curso, han sjdo
!atales para respetables negociaciones industriales y meoc-antiles, cuya importa.IliCia, crédito cimentado y ?peraeiones en auge, los t.enía. libres

Todos tenemos notic-ia de que el Es-

ta(lo de Yw.:lltftn, J)O'r su part-e, r f'I
Gobierno l"ederaJ. en cuanto á, .su pod-ü'l'
con,cierl'e, han puesto el rnwyor em1&gt;efio dtwante los úitimos meses, en termin ar, rn.ft yez por toda&lt;3, la pacitica.ción
de 'las costa.s él-e Yucatán, sometieurlo
de 11w1, manera dc-tinitiva á. la.s tribus
1111,a.y&amp;-.,
qne. sumidas f'll
lamentable
srnly:1ji:-1ri1:, h:rn Yen.ido 8iendo descle hac-e nrncLo

tlein1)0. una n menaza

¡mra

unido al ó-ese&lt;&gt; ele (]ue __cuM!to antes se
,.1~x1~ ít tftnüno la. pa,ctfica.ción.
.

Xnestros g1\~hadoo

de esta plana, re-

•)resent..111 \-arias vistas tomadas en el
L

"'7

,

a"

za~

()t!P

:i.llí

residen

celebraron el últn1-

mo :,u:n'rsa.rio de ooestra Lndepemde. •
c\:t.

l',\ER_CF\.00 DE LOS DOMINC.05 EN EL Cf¡MPfl.ME:N T O.

\

'

¡,m,V\rtante

oarrag0 Z,'
'l-'".
.
Cf&gt;Htro de opiera.cion-es. de suma 1:mpott:iucia f&gt;U e.-:ta campaña.
l:na de estas vistas fué toonada a] ver !fican,e 1:n ban,fJ_nete con que las fue1:·

(;&lt;'. lll J)&lt;llllt'llJtO

tografías y a.puntes en el momento del sin:estro,
dan una idea de lo que éste fué.
La fábrioa destruída contaba co11 magníficos
elementos, un capit.al cuantioso, buena maquinadd fr-acaso, o por lo menos, del trastorno que han
ria, y iproced1mi€ntos nuevos, y una dirección hásufrido al rer devorados por el fuego sus Cliantiosos
bil, todo lo cual hace q,ue unánimemente &amp;e haya
eapiooles.
lamenlAldo el accidente.
EJ fuego. al 8t'r -descubierto, comenzó á
ser atacado por un
grupo de operarios,
que de la mejor voluntad ofrecieron ¡rn:servicios, el cuerpo de
Bomberos llegó también al Iugar del si11 iestro. con la oportunidad posible. da da ]a C:Oi~tancia, bien
larga que los encargad.os del salva.mento
tuvieron que recorrer
deWe sus estaciones
ha.sta la fábriea.
Hubo buen orden
en la,s maniobrai- que,
por otra parte, fu't!ron
muy pesadas. pero e-1
De vista fok gráfl.ca tomada en el momen to del incendio.
fueg-o. alimenta.do por
el fuerte ,·ien to que
;:;.;inies.tros semejantes son tanto más la,meutasoplaba, a-rnnzaba por in::;tantes-, s-in que se le publes &lt;.~uanbo que entre nosotros son ex-cepcionales
diera extinguir, y a.l fin, el ed'.ficio qu€&gt;dó reducido
J-as quiebras; el comercio es honrado, -en su totaá escombros y cenizas, y la maquinaria inútil. En
]idfüi', y sólo causa:; imprevitSOO.s y de f.uerza macuanto á la mercancía, toda s-e perdió.
yor pueden trastornar la.s QPCraciones de una ueLo único que pudo salvarse fué la caja foerte
_gociadón.
icle ,l a negociación, que los operariw que llegaron
En toda la República, pero muy especialprimeram·en.te lograron saear dél despacho en los
m-ente en ~u capital, son relatiVafuente raros loS
primeros momentos d-e-1 incendio.
incendios. pero de treinba días á esta parte, la fatalidad, el ligero descuido, ó como quiera llamár-sele, que ha dado origen á que el int.-endio se íní-ci(.", ha encontrad-O un poderoso auxilio €n los vienLA FAL SA AURORA.
tos de velocidad c-011Siderabl-e, que han alimentado
el fuego, cuya YOrarci-dad ha reducido á escombros
importantes edificios.
El último incendio de importanc'.a., d~ués del
¿Qué ucmiit-rfL esta noche? Dios lo srube.
&lt;l,e Jos almaeenes de "La YaJen-ciana," fué el reLa tiflnll se estremece anoda.da
y todos com atónita nliirada
gistrad.o en la semana pasada en la fábrica de
Yerno~ su conmoción profunda y grave.
pieles &lt;&gt;stablecida en el lliwcl10 del Chopo, y los
¡:;\I-0-rtal! Tu madre fué : justo es Q'Ue llores
efectos del destrudor elemento furon de tal trasJ f'ompanas con ella sus dolo.res ...
cendencia, que medio millón de pesos- es la cifra
(En la prisión.)
en que se estiman las pérdidas pecrmiaria.s.
Nuestros grabados. obtenidos por medio de foNingún hombre conoeerá nunca la. rnrda&lt;l exac. ta de esta historia, porque aun c:ua.ndo las muj cre5 se la refieren algunas Yeccs al oído las una1'
ú ]as otras mientras, al terminar la noche Lle un
baile, están desatando sus cabellos y com¡&gt;amndo
las listas de las víctimas. como el hombre no pue- de asistir á estas operaciones, el relato hene que
hacerse desde afuera; de oida-e-, y e::. por lo tanto,
-obscuro é incierto.
J-amás elogiéis á una. hermann au~cnte delante
. de otra hermana cou la esperanza de que vucil.tros ,elogios lleguen tl los ·oídos de la ens.ilz-ada y
·os µreparen el camino para lo fntul'O.
Las hermanas son mujeres primero. herman-a;-3
después; y si no seguís mi consejo, trabaj,tréis en
,·uestro propio daño.
La parte pos~rlor del edificio.

Sa.umarez sabía esto cuando se resol,vió á. pedir la mano de la mayor de las hermanas Oo-¡,loigh.
Era un hombre raro y con pocos méritos_. ea.
epinión de los hombres, aunque populm· entre las
mujeres; pero había sabido adquirir un l"oncepto, que le permitía dar fuerza al Consejo Jel Virrey y reservar alguna para beneficio del estado
mayor del general en jefe.
Era hombre civil.
Muchas mujeres se interesaban por él. acaso
porque los modales que empleaba las ofen&lt;lían.
Si le da usted un puñ.etazo en la.s narices á un
caballo la vez primera que tropieza con él. probablemente no le querrá á usted nunca, pero desde
aquel día se fijará si-empre en los movimientos
que usted haga.
La mayor, Miss Copleigh, era buena, regordeta, simpática y bella: la menor, en opinión &lt;le los
hombres, no era tan bonita, y aunque no t•ompartamos este juicio, hay que decl,arar que su carácter tenía mucho de repulsivo y desagradable.
Las dos jóvenes parecían en eu exterior idénticas; tenían una inmensa semejanza así en la figura. como en Ja voz, pero rutdie podía dudar ni
por un iru;tante respecto á cuál de las dos cr&amp;
más linda..
Saum.arez formó su ·,resolución d-e &lt;'a.sarse -con
la mayor, tan pronto como l legó al pueblo. J&gt;roce&lt;dente de Behar. A lo menos, todo:-: a~egurábailllOS que quería hace-rlo, lo que riene á s.ei· lo
mismo.
Ella ten ía vein tidós añoo y él _tremu
tres,
;,1 más de un sueldo y unas ob,cncione~ que se
aproximaban á la ,cantidad de cu-atroci€ntas rupi-as mensuales, de suert.e que la boda que a.n eglábamos era, por muchos conceptos. excelente.
Como ya he dicho, el galán se llamaba Saumarez. y, según algunos afirmaban, con esto esta.b-.i.
clieho todo lo que podía decirse de él.
Diseñado ya su ·pl-an, le consultó consigo mismo, y resolvió aprovechar una coyuntura_
En n uestira jerga dcsagr:wable se dech, que las
jóvenes Copleigh cazaban en parejas: e-s decir, que
no se podía hat.--er nada con u na sino en presencia.
de la otra.
Eran doo hermanas que se querí-an murho; pero -este mutuo cariño tenía, á ·veces 5115 inconvenientes.

r

Sawnarez, colccado entre ambas, ,1n;11itcnía en
t.'l fiel la balanza, y nadie tnás que él mi:-:rnp poJía decir de q11.é lado se inclinaba su corazón,
aunque cada una de ellas se lo imaginase.
Paseó á caballo con las dos y bailó c-on las dos,
pero pune-a logró separar á la una de la otra, ni
siq uiera por un momento.
Las mujeres sostenía.u que estaban :-icmpre
juntas por mutua desconfianza, temiendo cada
cual que la otra se le adelantara: los hombres no
decían nada.
Saumarez callaba, con gusto ó sin él. y estaba

�EL .MUNDO ILUSTRAf&gt;O
aproximaban á la canti-0.ad ,de cua.trocienta:, ru-

plai$ men&gt;5.ua1 es, de :-::.uerte
que la boda que -arreglába,mo:S era, por mu-

cho,s ~onC'epto,s, excelente.
Como ya he dicho, el

galán t:ie Harna,ba Saunrnrez, y según alguno-s afirllla bttJl, con ,e-.r.o ~taba.·

.._licho todo lo yue podía
tler-'rse de él.
Diseñado ya. su plan,
le consultó '-!On::.igo mismo, 0í rernlvió aproveclrnr mm coyuntura.
'

En nuegti·a jerga d~agraclablc .-:e dt~t·ía que

las jóvenes Coplt•igh c'.aFJaban en pnreja¡,.: ('S decir, quµ

1;1-0

~e podía ha-

cer nada con una :::ino en

presenci-a &lt;le la otra.

Eran

UOA

hermanas

que ,se querían mucho;
pero este mutuo c·arii10
tenía á veces :::u.: inconvenientes.
Saumarez, eolocado entre ambas, mantenía en
el fiel la b-alanza, y nadie
más que él mismo podfo
decir de qué lado ~e inclinaba su con1zón_ aunque cada. una de ella&lt;.! :::e
·lo imaginase.
Paseó ú &lt;.'flhallo rnn
]as &lt;loa y bailó con las
tlo.s, pero nun ca ]ogró
separar á la una de la
otra, ni s:qniera por un
momento.
Las mujeres sm.teníanque estaban siempre
juntas por 1m1hrn des·conñanza, temiendo ca.da
cu-al que la otra se le
adelantara: los hombres
no &lt;iecían nada.
Saumarez .ca.liaba, con
gusto ó si11 él, y estaba ·
lo más cui&lt;la~"'?'mente atento que podía, teniendo, como tema, dos que le observaran.
Sin &lt;luda alguna, las &lt;los se habían enamorado
, &lt;le él.
Como el tiempo calurOso .se iba a:proximando y
el hombre no se explicaba, las seño.ras dijeron
que po&lt;lía advertirse en los ojos de las hermanas
la impaci.encia que sentían, y que estaban á pun~
to de estallar, -ansiosas é irritadas.
Los hombres no ven est-a.s cosás como no ten~n más de mnjer que de hombre, y, en tal caso,
importa poco lo que digan ó piensen.
En -cua1ito á mí, sootengo que lds calurosos elfos
&lt;l,e Abril. habfan robado el color á las mejillas de
las -señontas Copleigh y debían envia~las inmedi-atam-ente á ]as montrula.~ 1rnes nadie, hombre ó
mujer. es angelical .cuando los grandes calores se
aproximan.
La m~ís joven ~ volvió arisca, por no decir
agria, y los encantos de la ma.yor disminuyeron,
cosa ,algo más difícil.
El lugar donde estas osoenas ocurrían, aunque no era. pequeño, estaba -separado de la línea
férrea. y llamaba poco la atención.
No ha,b ía jardines, ni m1úsi&lt;:as, ni diversiones
dignas de este nombre, y se necesitaba hacer un
viaje de veinticuatro horns pa.ra ir á Lahore á
bailar, por lo que Jas gentes se entusiasmaban
m-ncho con e~tas cooas pequefias, que les interesaban granden1ente.
En los comienzos &lt;lB 11ayo, poco a'IlLes &lt;lel éxodo final de las iexcnrsiones fÍ las montrul.as, cuando el tiempo era mn,v caluroso y apenas si quedaban veinte personas en el lugar, Saumarez ideó
una expedición á una antigua. tumba situada. á
seis millas de di..'tta,Tlcia, junto al ,]echo del río; expedición aue debía hacerse á la luz de la luna.
Fué una pa.rtida á escote de las llamadas "Arcas de ~,oé," en las cuales cada pareja debe marchar con int.ervalos dre media milla, á causa del
polvo. Las Jl'lrejas fueron seis, incluyendo los
1
_rodrigones.

Domingo 11

a:

Do;:.úngo 11 &lt;le Noviembre &lt;le

;Noviembre &lt;le 1900.

Xos reunirnos en la cisterna; alguien trajo un
"banjo," que es el instrumento rnás dulce, Y._ tres.
ó cuatro -cantaron.
~ o ti.e rían .ustedes; ¡ nuestras di versiones en
las localidades uparlad-as son, en verdad, muy
I
pocas!
Despué-5. nos pusimos á charlar en . grupos ó
juntol:l, tendidos bajo los árboles, cubiertos 1~
pies por los pétalos de las rosas que el sol lrnb1a.
abra~ado y esperando que la., e~?ª estuv1era. dispuesta. Fué una cena esplendida; ta1: fria, tan
helada. como podíamos desear, y estuv:rnos largo•
tiempo ~abo-r.eándola.
Xo,té que el aire se volvía. más y más caliente;
pero nadie pareció fijari--€ en esto hasta. que la luna :-e ocultó y un viento. tan ab¡rasador que quemaba, come~;,ó á azotar los naranjos, produ.eiendo un ruido semejante al {lel mar.
~.\.nte::: de que supiéramos dónde e:3tábarnos, la
tormenta de po-ho cayó sobre nosotr08, vién&lt;lonos e1wueltos por rugidos, torbellinoo y tinieblas.
La mesa fné 1anz-acla á 1a cisterna; y como lemíamo:=; permanecer junito á la derr.uída tumba
por miedo á que ,el huracán la -derribara, toma, mos á tientas el ea.mino de los naranjos, &lt;l.ondelos c,1ballos estaban trabwos, para esperar que
la tempestad pasara.
En aquel momento, la. escasa luz que había sedesrnneció hasta el µunto de que no podíamos
Yer nuestras manos, ni aun poniéndolas cerca de
los ojos .
El a' re estaba cargado de polvo, y la arena del
lecho del río, lleruaba nuestras botas y nuestros
bolsilloE, se nos entra,ba por et cuello; cubría
nuestros bigotes. ¡ Fué una &lt;le las más tremendas
tempestades de polYo ele aquel año!
Todos estábamos acurrucados en montón junto á los caballos, que temblaban. m trueno retumbaba sin cesar sobre nuestras cabeza::-:, y e1 relámpago brotaba en tod&lt;Je direc'13iones del seno de
las nubes como el agua, de una esclusa.
K o había, en rigor, peligro, si los caballos m&gt;
j
se soltaban.
Yo wtaba con la cara vuelta al viento, tapándome la boca con las manos, oy,,ndo el go)pi,ar
&lt;le lo,; árboles uno,; oon otros y sin poder distingnir na,da, cuando no me alumbraba el rayo.
\
A su luz ví que me hallaba materialmeµte
adherido á Saum.arez y á la mayor de las hermanas Cople'gh, teniendo mi caballo fre:htt&gt; á
Estas excursiones son convenientes al final de mí.
la estación y antes, por tanto, &lt;le que las jóvenes
Re&lt;!onocí á Mrs. Copleigh porque llevab~ &amp;irese marchen á las montallas, porque se prestan á &lt;leelor de su sombrero un "pagrí" (1) y su herv,ari-as inteligencias, y deben ser estimulad-as por mana no.
lo;; rodtjgones, sobre todo por aquellos cuyas seLa electricidad de la. atmósfera. había pen~trañoritas casa.der'as están encantadoras con traje de do en mi cuerpo y temblaba y me estremecía de
amazona.
pies á cabeza, como .el trigo ,se inclina y estremeEsto lo vi una vez, pero no se relaciona con el
ce antes de la lluvia.
presente cuento.
Aquella expedición se la llamaba la del gran
La tormenta era horrible. Podía creerse que
sopetón, porque todo el mnndo sabía que Samna-. el viento iba á levantar el globo en P= para
r-ez se iba. á dedarar á 1a mayor de las Copleigh, arrojarle después hecho pedazos, y el ealor auy a-demás de este asunto había otro que podía mentó tanto, que hería la tierra con un fuego
muy bien arreglaTse felizmente.
semejante al del día del Juicio final.
La atmósfera soc'al estaba muy cargada: era
Al cabo de media hora la tempestad se calmó,
preciso despejarla.
y entonces oí sonar junto á mi oído una voz déA las diez nos reunimos en el lugar d·e la cita. bil, que cOn acento desco-nsolado, pero dulce y
La noche se presentaba horriblemente calurosa y suave -como el quejido de un alma que, perdida,
los caballos sudaban, aun yendo al paso; pero to- gira con el viento, suspiraba:
do era preferible á permanecer en nuestras som-¡ Oh, Dios mío!
brías ca13a.s.
=-: En aquel momento, la más joven de 1-as herCuando partimos bajo lo,; ray,oe de la lumt lle- manas Copleigh tropezó conmigo y cayó en mis
na, éramos cua.tro parejas y un terceto, puesto brazos, diciendo:
que Saumarez march,ba con las &lt;los hermanas
-¿ Dónde está rná caballo? Démelo uste&lt;lJ.
Cop1€igh.
Xecesíto marcharme. Lléveme usted á .casa.
Yo caminaba per.ezos¡1mente á la cola c1e la exCreí que los relámpagos y la negra obscuridad
p,edí.ción, pensando con cuál de las dos volvería la habían aterrado, y µoocura,ndo tranq11ilizarla,
el hombre á su casa.
le dije que no había. peligro, pero que era preciso
To&lt;los éramos felices y está,bamos contentos; esperar á que la. tormenta pasara.
pero presentíamos que algo iba á ocurrir.
-:~fo es ~so, nQ es cso,-me r espondió.-QuieCaminábamos lentamente y era ya cerca. de ro irme: i sáqueme usted de aquí!
.
media noche cuando aún no habíamos llegado á
Le repliqué que no podíamos marchar hasta
}a antigua tumba, .cubierta por una. cisterna de- que l,a. luz reapare-cie.ra: pero noté que se separruída y situada en los destrozados jardines don- raba ele mí y se alejaba : estaba ilemasiaelo obsde íbamos á comer y beber.
cuvo para poder saber hacia dónde.
Llegué el último, y antes de entrar en el jarEn aquel momento, un espantoso •r elámpago
dín, ví que en el hori,mnte, hacia el Norte, corría rnsgó el cielo, es.talló el trueno, como si hubiese
en fo:rma de pluma, una nube obscura y sombría; llegado el fin del mundo, y las mujeres 0O'ritaron
pero como nadie me hubiera agradecido que es- horrorizadas.
tropeara fiesta tan bien preparada y entreteni11] Ador110 de tela bl11n"a quP se pone alreélídor del sombrerr&gt;,
da, y como una tempestad d-e polvo más ó menos parerido
al ''yelmo'' que usan JOI! bon bres, y le da la apariencia de
turbante.
no causa mucho daño, me callé.

rnoo.

&lt;l En este mismo instante, sentí í]ue la

? _un

EL MUNDO ILUSTRADO

mano

hicim 1}:e se posaba sobr.e ITlli }10m Uro,
Ol a Sanma1,ez que gritaba á mi OOdo .
1

y

Aunqu,u el ruido ,de Joe ·1á11boJeJ1) ien su jncernte lucha, Y los aullidos del viento no me eleJª an perc1?ir bien eus frases, al fin entendí
que me dec1a:
-1Me .he equivocado al declararme. ; Qué deú
b o rncer?

J.

Saumarez
. , nmguna
.
. no me había, hecl10
•
Jamas
fi L
con
lo ( encia . Nunca fuí su arn:go
· , ni aun aJ10ra
sCoy, Y sospec110 que él tampcco lo era ni lo es.
uanclo se puso en p:e tem-~laba ll_eno_de excitación; y yo,
que e.\pernnentoba fen:-,ieiones m n.Y -raras, efectl l:,~ .1
eleetrici&lt;lad, no acerté á decirle más que esto:
-Se necesi-ta estar loco pa~a pedir la mano de una muJer en ~edio de una tormenta
como e.::ita. Pero 1)0 veía, 1a
forma de enmendar el error.
- ; Dónde está Edith -me
preguntó, dando un grifo.
Edith era Ja menor de la&lt;:
hermanas.
,Lleno de asomt,ro, ex.dame:
~¿ Qué le importa á u,;;ted
e.::a?
Por e~pacio ele a1o-uno.s minutos estuvimos gr~:ando Jo,
dos ~om~ l6cos; él jurando
que a qmen había qu-er:&lt;l.o &lt;leclararrn era á la. ;:menor. :y yo
respondiendo, hasta e1~rollque~-er, que debía haberse
eqmvoca,do.
No puedo explicarme esta
e~cena rnás que pensando que
nmguuo ele los dos sabíamos
lo que hacíamos.
1~odo aquello me parecía un
sueno; desde el manoteo de los
caballos en la obscuridad, hasta. el hecho de contarme Saumar,ez la historia ele sus amores con Edith CopleigJ1 .
.Aún seguía desgarrando mi hombro con la
mano y pidiéndome le dijera &lt;lón-cle estaba E&lt;lith,
cua!1&lt;lo la tempestad voh-ió á calma.rse; la obs:
cundacl se iluminó a]go y ví la nube de polvo
forman:e en 1a llanura, frente á nosotros: lo
peor había pasado.
La luna se había escondido y comenzó á briJlar con luz muy t,enue la. falsa. aurora, que apareoo una hora antes que la real; pero aquell,,
luz era muy ,débil y la sombría nube seguía mugiendo como un toro.
T-Paté {le averiguar hacia. dónde se había dirigido Etlilh, y cuando e!&lt;t.a ba pensapdo en esto ví
tres c::&gt;sas á la vez: ví la cara de :Ma{Tdalena
\opleigh. la hermana mayor, que surgí: sonriendo del seno -O.e la obscnri&lt;l..acl y se~ncaminaba
en bu~ra ele Saumarez, pne:::-to de pie junto á mí.
La jo\'en l:)Uspiraha un "Jorge," á la vez que S'f
brazo se deslizaba á ,través ilel bmzo libre do
Snumarez, y en su rostro se reflejaba esa alegrhl
que se siente rara vez en la vida; demostración
plena &lt;le que la mujer es tortalmente feliz; do
oue para ella el aire está lleno &lt;le armonías y la
tierra aµarece envuelta en espléndidas nubes de
color de fuego, poirqne ama y es amada .
Ví. .. la cara ele Saumarez cuando oyó la voz
de Magdalena; y ví, por ·último, á unos quinientos pasos del Jrrnpo de naranjos. una figura en 1
vuelta en amplio y obscuro traje &lt;le holanda,
lanzarse sobre un ca ba 110.
A cau...~, sin du&lt;l:a, ele la sobreexcita&lt;"ión en
011e la tempestad me tenia. sentí una incljnaeióni
eliep]orable á mezclarme en Jo que no me impoTtaba, y cuando Saumarez ,,;;e disponía. á escapar
en seguimiento ele la que había montado á caballo. ecliánelole hacia atrás, le &lt;liie:
-Fspere usted aquí y dé explicaciones. A la
otrq, yo le haré volYer.
Y corrí ,en husr-ft de mi cabalJo.
He proÍeBa-&lt;lo siemµre la opm10n, -perfectamente inútil, (le que todas ,Jas cosas deben hacerse con clecenci.a y orden, por lo que creí que
el prim€r deber de Saumarez era borrar suave-

:~~u~°ie rc~t:7a.de Magdalena el sello &lt;le venTodo el tiempo que im·ertí en ajustar la cadena barbada &lt;le mi caballo, estuve pensando ea
(1ué forma saldTia el hombre del paso.
Monté, y entendiendo que debíamos retrazar
un poco la vuelta, m-e limité á poner el caballo
á un paso algo vivo al en&lt;.'amin.arme en busca. de
Miss ~(liih; pero ésta, apenas me vió, partió f\
gak1pt, lo que me obligó á imitarla y mientra,·
, . vo.l \'la
, l a cara y o-ritaba:
'
'
corr1,~
-~Déjem&lt;&gt; usted. Voy á mi casa. Vuélvase
usted.

Mi deb€r era alcanzarla primero y discutir
después.
La carrera fué digna de aquel que seguía pareciéndome un mal sueño.
El terreno era muy millo, la tempestad volaba
rápicl,t clelan te de no.::otros, y á cada. paso penetrábamos violentamente en medio de los torbellin&lt;&gt;F; .que .surgían de sus bordes, y semejando
Jemomw d,e polvo nos ahogaban.
L"n vi€nto abrasador ·,saturado d.el olor insoportable de los hornos di; ladrillos, soplaba con
fuerza, y entre la débil luz de la falsa aurora
y loo demonios de polvo, á través de aquella llamua &lt;lesolaela, aleteaba el traje de holanda obscura sobre el caballo- castaño.
Primero tomó Miss E&lt;lith el camino del pueblo; después giró dirigiéndose hacia el río á través ele los jrrn~ales quemados y abatido,; por la
tempestad, malos hasta par-a. una carrera montados en puercos.
A sangre fría jamás se me hubiera ocurrido
atravesar aquellos sitios de noche; pero cuando
el va.yQ estalla sobre nuestras cabezas y un vaµor, semejante al que exhalan los sepulcros, se
mete en las narices, esto 11ega á parecer natural
y hasta lógico,
Yo corría y .icon-ía g,ritmHlo; ella, lindinán1
d(,-::;,e 11:H·in adehnte, dnba, .tremendo.si lar.ág,1zos
á su cabal1-0, y en -esto, un nuevo remolino de
Ja ,tempestad nos -alcansó,
empujánd001os
el viento h-acia adelante como si hubiéramos sido
pedazos de papel.
No sé cuánto tiempo duró la carrera; el golpear de los cascos de los caballoe, el rugir del
huracán, y el paso rápido de aquella luna. de color de sangre y ele apagada luz á través de una
niebla. amarilla, me hacían pensar que duraba
años y años.
Estaba bañado literalmente en sudor ele pies
á cabeza, ,cuando el castaño tropezó, y aunque logró dominarse, se alzó completamente cojo. Mi
c11ballo estaba inutilizado.

Mjss Edith, -cubierta de polvo y sin sombrero,
daba lástima.
-¿Por qué no me &lt;leja usted sola?-gritó ruWmen-te.-j Yo no deseo más que irme á mi
casa!
~Es ncoesario que vuelva. usted, Miss Copleigh; Saumarez tiene qu.c decirle 8Jlgo.
Era este un modo un tanto imbécil de plantear
la cuestión; pero a.p enas conocía á 1li.ss Copleigh,
Y, aun coonct~ estaba desempeñando el papel de
l ~ov1denc:a, a costa de m1 caballo, no podía .explicarle en pocas palabras lo que Saumarez me
ha~ía dicho, y el seguramente e::-..'Pliearía mucho
rneJor qu.e yo.
Los pretendidos deseos de volverse á su casa
el ccm-sancio . . _ todo, desapareció en un momen~
to: no ha,cfa más que moverse -en la silla y i:,Ollozar, mientras el viento sacudí.a su negra cabellera .
No refiero lo que me dijo, porque estaba comp1etameute "deshecha."
He aquí lo que en realidad era la arisca i\Iiss
E&lt;lith.
i Un hombre completamente extraño para ella,
tratand,~ de explicarle que Saumarez la amaba y
que debia volver para oírlo de sus propios labios!
. C~eo que me hice coonpren(ler, porque aprox~mo Sl~ cab-allo al mío, y arunque cojeaba, ]e
hrno avivar el paso, encaiJJ:linándonos hacia. Ja
derruí-da tumba., mientras la tormenta seguí.a
retumblan&lt;lo en el valle de Umballa y algun•as goc
tas enormes de agua caliente ,comenzaban á caer.
Supe en el camino que Miss E-dith estaba al
lado tlc Saurnarez cuando éste se declaró á EU
her~nan~, y al oírlo, quiso volverse á su casa para
rabiar hbremente, como cumple á una señorita
inglesa.
. V·arias v,eces _durante ila man:ha se enjugó los
OJOS con el pam..1.elo, y su -charla. me
demo&amp;tró
plenrumenw á dónde llegan la inconstancia ele!
corazón y los efectos del histerismo.
TO?-o -esto era s~ncillanlnte absurdo, pero
pareeia muy natural, &lt;lodos el lug,ir y el tiempo.
El 1nundo estaba este &lt;lía reducido á las dos
hermanas Oopleigh, á Saumarez y á mí, :formando corro, ya iJnminados por el rayo, ya envueltos
en la obscuricla.&lt;l, y el bilo que había de guiar á
este !:nundo extraviado pru.·ecOO que $e hallaba
en m1s manos.
Cuando regresllfilos á la tu-mba, en medio de
esa tranquilidad. parecida á Ia muerte que siQ"lie
á las tempestad€s, comenzaba. á brill;r la at~rora y encon.tramos á todos nuestros compañeros
esperándonos.
Saumarez parecía el más impaciente: su cara
estaba de cien mil colores, y cuanc16 Miss Cople_i;¡h_ y yo llegamos con los caballos cojeando,
sruho a nuestro encuel11tro, ayudó á Eclith á desmontar y la besó delante &lt;le todos.
Fué una escena ver.claderamente teatral aumentando Ia semejanza el poh-o b1an-co c;n que
todos estábamos cubiertos.
Hombres y mujeres parecían esp,eotros que,
agrrnpados bajo los naranjfü, se disponían á
aplaudir la elección de Saumarez, corno si se tratara de 1a reµre~entaeión de un sainete. Jamás he
visto nada más anti-inglés.
Por fin, Saumarez dijo que debíamos rearesar
porque si no vendrían del pueblo á buH~'arnos:
y me preguntó si tendría la bondad de ser el
eompañero &lt;le Magdalena. ¡ Contesté que na&lt;la
podía serme más grato!
Formamos, pues, seis parejas, y regresamos de
dos en doo.
Saumarnz acompañaba á Miss Eldith á la que
había cedido ffil caballo.
'
El cielo estaba despejado y cuanclu el sol salió,
noté que todos, poco á poco, íbamos entrando en
la categoría de seres vulgares.
Tarmbién aprendí que Ja, tal "Arca de Noé"
era una cosa completamente distinta de todas las
,lemás de este mundo, y pedi á Dios que no se
repitiera jamás. La habíamos hecho acariciados
por una tempestad &lt;le polvo y por los bramidos
de un viento abrasador!
Me sentía ca.nslll&lt;lo, magullado y un tanto
avergonzado de mí mismo, y me fuí primero al
baño y luego á la cama.
He aquí .Ja historia, segUn la versión de una
mujer.
Es-crita no se verá jamás, como Magdalena
Copleigh no se &lt;encargue &lt;le ello.

lfudyaro Xíp/i,¡g.

�EL MUNDO ILUSTRADO

,f[

Domingo 11 de Noviembre de 1900.

MUNDO ILUSTRAD'O

AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 21

MÉXICO, NOVIEMBRE 18 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, 11.fiO

ldem idem en la Capi tal,

1.::!5

Ge rente: .Al!l'TOSIO OVYÁS. ·

~ireotor: LJC. BAP.&amp;.EL BEYES BPÍl!JDOLA..

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W. McKINLEY,
CANDIDATO REPUBLICANO QUE TRIUNFÓ EN LAS ULTIMAS ELECCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Campamento Zaragoza</name>
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        <name>Elecciones presidenciales Estados Unidos</name>
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        <name>En el parnaso</name>
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        <name>Estudiantina Crisantema</name>
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        <name>Fábrica destruida</name>
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        <name>la falsa Aurora</name>
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        <name>Perfecto Amézquita</name>
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        <name>Señora Doña Beatriz Redo de Zaldívar</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL INTESTINO DEL LEVIATHAN.
Con ese rubro, en sus "Miserables," Víctor Rugo hace U.'Da descripción magistral, como ·todas la.-;

suyas, de ese IDWl-Oo subterráneo, todo de brumas
y de sombras, de esa red interior de tubos y canales fangosoo y pestilentes que constituyeron en
otra época el alcantarillado de París. Verdadero
laberinto de Creta, inestr:cable, derruído, á trechos, interrrumpi,do á veC€s por lagos de fango ó
por tembladeras de arena, tortuoso, al capricho de
las curvaturas é inftex:ones de la vía pública; negro "como boca d,e lobo," apenas, de cu.ando en
{;uan&lt;lo, medio alumbra.do por troneras circulare3
que brillan en la obscurida,d como ojos de bwhw
en acecho.
Aquello tenía una vida y una tradidón, una
h:storia y una leyenda. Aquel vasto resumidero
había. sido guarida de bandidos, refugio de perseguidos, asilo de 1niserabl.es. De tiiernpo en tiempo UJI1 cadáver flota.nclo en el fango; eran los restos
de algún bribón ó de algún infeliz muerto de
hambre en aquellas soledades; un ]l'lquetc de harapos medio hundidos en el fango, era un recién
nacido arrojado -al albañal; un destello en un
rin,cón, era un-a joya perd"ifla; un trapo atorado en
una rejilla, el sudar'o de Marat.
En aqueHoo a'lbaiiales había de todo, pero especialmente, de toclo lo malo. La oon.strucción
envenenada por sus propios miasmas, parecía enf~rmiza; transpiraba. eom-0 un tísico, estaba cubierta de manchas como nn leproso y ele escaras
oomo un gangrena&lt;lo. Cuartel general de la peste, de ahí salia &lt;le cuando en cuando, agola ha. ]•arís y volví-a, como el boa, á -dormitar ahito .en $U
tenebroso nido.
Sólo los miseralJles ó los ban&lt;lolcr.os, y á veces
la policía en su busca, 'b ajaban á. aquel antro.
Aquellas tinieblas infectas, aquella atmósfera espesa y envenenada, inspiraban m'.ed-o, y fué hcróica la emipresa de hacer un descenso á ·e~e círrulo del infierno y &lt;le poner orden eu aquel caos. F.,sa
epopeya tuvo su.s héroes y sus mártires; mncho&lt;S
i-ngeni-eros y muchos obreros murieron asfL,iados, sepultados bajo los derrumbes, envenenados
por ]as e:ma~aciones, ahogados, cosa horrible, en
aquel fango miecto.
.
A esos héroes anónimos debe Pa,rís ]a conquista
de su~ albañales, y hoy es un goce, un r¡_:,creo, una
partida de placer, la visita á las -at.argeas. Ningún tourista que se respeta, deja de hacerla. Re
va en grupos alegres y bulliciosos t:omo á Asniéres, á Robinsón 6 á Bougival. Las señoras llevan elegantes sombreros y faldas de secla, los ea.balleros v-an á la ucanotie•·'' y gabanes color d-e
aw~Uana, y se pueblan de alegres carcajadas v ,Je
parloteos sonoros aquellas cavernas antes sombe'.:i-,
y pobladas tan sólo de rumor-es siniestros y de
ec.cis pavorosos.
Las galerías, vastas como naves de templo, estucadas, revestidas de cemento de Portland
prolongan hasta per,derse de vjsta sru; curvas ar~
mon:orns; cordones de lámparas incandescenbes
salpieadas aquí y a1lá de desh1mbrantes Juees de
arco. inundan de claridad todo el recinto; convoyes de barcas movidas ·p or electri cida,d llevan á
los visitantes y se navega. en aguas, ta~to ó m·á.s
limpias que las del Gran Canal. Aquelilo es una
fie-:ta. veneciana.
Placas esmaltad-as ele azul con letras blancas,
indicnn los nombres de las calles, de Ja,s plazas y
avenidas, bajo las cuales se cireula; se oye arriba el 8or-do rmna,r de los carruaj,es y tranVías que
pasan, y atenuado, el zumbido continuo de la
gran co'lmena. En 1m momento da-do se nave~a
entre un Íerrocanil, que pasa encima y el Metropo,] il,ino que circula abajo.
Sie,-uiendo el ananque de la bóveda, á todo lo largo de las galerías, corren tlos tubería3 monstruosas. é la der,.cha la del a,,&lt;TUa del Sena, para el riego ele las ~alles, para el la,vado, etc., y á la izquierda
la del agua de manantial, potable. Corren también
parl\lelamente á ellas haces de cables t~lefónicos y
de h,l,os telegráficos; los tubos de aire ele los relojes
pnenmáticos; íJ.a tubería. -de a~re comprimido para
tra,nsmisión de fuerza motrjz; todo r-Qtulado, numeraJclo, marcado como mercancías en alm-acén ó
como documentos de archivo. Las tomas de agua
están etiquetadas é indican el edificio á que corresponden; .grande• aroos rebajadas y cenadas con

compuertas, son los desagiies suplementarios para
la época &lt;le las grandes !luvias. Jill desarrollo de
las ga,lerías es de mil kilómetros; la distancia de
l'ans á Madrid.
Después de media legua de paseo en liar-ca, lo-s
viaijieros transbordan a un rft,;rrocarril eléctrico,
y continúa la excursión durante med:a legua, aún
tan interesante y curi-osa. como al principio. Luz,
agua limpia, aire respirable y .puro, temperatura
tibia, to,clo esto en el ,i,lbañal ae uua ciudad populosa como París, ,es pwra y simplemente un
p~odigio que no tardaremos en rea1izar en :México.
Expulsar los miasmas, haeer tocar retirada á b
peste, aprovechar la a:targea para cana.Jizar el
agua y la fuerr.,a, transformar en laboratorio de
vid-a y &lt;le aetividad lo que era depósito y foco de
des,compo,sición y de mu,erte, t.ail. es la obra colosal
que se ha re-alizr-ado en ]os a]baña.le-s de París.
Y no es e&amp;0 todo; a.quel1a.s aguas t_¡_ue pa-s-an de
un lado al otro diel Sena, á través de €normes sifones, van después, impregna,d-as d-e i1bono, á vivificar los campos cir,cun vecinos y á fertjlizar los
sembrados. Lo que en la cloaca era piadredumbre, se transforma, en la eamp-:ña, en alimento;
el gen ·1() humano hace de la muerte vida, del
-cieno fruta-s, del miasma perfumes y del lodo flores. El sol, la nube, la tierra, la atmósfera, l:oloboran á esa misterios-a transformación; con el hu•
mor que se segrega y la basura que se tira se "fabrican," taJ pu-ede decirse, el pan que nutre y la
rosa que emibalsam-a, realizándose así el ensueño
ele Vídor Hugo, que deploraba lo-s cientos ele millones que de los albañales d~ París iban á perderse infecundos en el mar, y que quería ver
convertidos al bien del desval ido.
La civilización omnipotente, juega esas burlas al destino; con las miserias humanas, forja
sus grandezas; recoge la mies humarna, riega
con ella un valle, y á poe-0, cosecha. l-a esviga rl~
trigo ;1::ira el hJ.rnbriento ó el rami11ct-e de flore;
para el p~icta.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

LOS DOS HUÉSPEDES.
Ca~ta de una Vandiana.
Desde ,que la ciudad fué tomada, M. Henry se
e~~blec10 en nuestra casa. Se per.eeguía á los Iugitivos, hasta. 1lias puertas de Niort· en las calles
los Marselleses, arrojaban sus arma; y se rendían.
Ya era de noohe, y sin embaro-o no cesaban de
traer p~üüonc-ros á nu·e&amp;tra sah~ baja. M. Htmry
loo ~1to con su bella clemencia de vencedor:
j Aba.JO las armas! ¡ No se os hará mal! Se desarmaron los azules y ee les dejó libres. Yo no pu•
&lt;le menos de hac-e-r notar al joven jefo, esa impru-

Ya acudes á tu cita misteriosa
con el inquieto mar, luna conüante,
y -asoma por las playas de Levante,
host:a de luz, tu cara milagrosa.
En la onda azul, cual nacarada rosa
se abre tu seno c::m pasión de amante,
y dibuja un reguero rutilante
tu pie sobre la espuma en que se posa.
El agua, como un tálamo amor-mio,
te ofrece sus cristales movedizos
donde tiendes tu cuer.oo UumiJ10so.

tdencia eu dejar vagar p-0r los arra.baJes á mi'lcs de
mientras que sus guardias, creyendo su
objeto terminado, no pensaban s:no en retirarse
cada uno á su alojamiento.
-Vos tenéis a.quí, enemigos encarnizados le
,elije. Yo m:1Smo he oido á un subteniente' de
_Marsella, llamado Ripard, júrar que si no os mataba. ,en el campo ~e ha.talla, os asesinaría después,
•del mo&lt;lo que pudiese.
MiB palabras_ pusieron sombría, la frente del jo·ven Jefe, su mirada senci11a de niño tuvo una es•
pecie de admiración t."Omo si preguntase : "Por
•qué. me odia Ripard ?" Después sacudió ese p€ll·
.sa.nuento con un 1ligero movimiento de homhros,
y ordenó dejar libres á los últimos prisi:oneros
·añadiendo:
'
-Es preciso que nosotros probemos á todos estos miserabl-as, que hay máB humanidad en nuestra alma que en la euya.
Terminaba. apenas de hablar, cuando un tumulto se produjo en el umbral de la puerta v
tres soldados v.andiaJJos, pres-entaron en la sala ~
1.m hombre, -con el pelo en -desorden, los ojos in•
:yectados -de sangre, y el rostro descompuesto y
•convulso por el odio.
-Se acaba de ooger á éste bandido con las armas en Ia mano,-clijo uno de los soldaclos.-la
vi-0.a, ln liberbrl. i:e le ha"h'.an concedido. se ,1ki•
~ después volvió á &lt;:ort.a di &amp;tan-ci-a y disparó un
tiro sobre uno de sus libertadores. ~osot.ros le
bomos arrancado la. pistola, bella aquí.
Y uno de los guardias puso el arma soUrc la
mesa.
-A la prisión,--dijo :AL H enry.
Después reprimiéndose, volvió ha-c'.-a el prisio-n.ero.
-¿'l'u nombre?-Je dijo:
Y el otro, lanzándole una. mirada maligna, contestó:
-¡ Ten cuidado! Este nombre va á causarte
miedo, me llamo Ripard.
Yo me estremecí.
M. Henry no se inmutó. Fijó sus ojos en el
marsellés y le dijo sencillamente :
---'-Y bien, füpa.rd, estás libre. ¡Vete!
-No; yo me quedo-replicó el hombre-des&lt;'Onfia&lt;lo, conozc@ la trampa, desarmado, no habré
franqueado el uni bral de la puerta, cuando tus
bandidos me habrán asesinado.
M. Henry le designó el arma depositada sobre
la mesa:
IM,ta11e,s .

. ¡ Allá van en tropel! Son las livianas
hojas con que tejió la primavera
su delicada túnica ligera
donde estampó el Abril flores tempranas.
En espirales cléb'les y vanas
van bailando su danza lastimera,
y parecen llevar en su carrera
ayes de enfermo y d.obles de eam,panas~
Como las hojas por la tierra inerte
van bailando camino de la muerte
buscando su sepulcro en lontananza.

T-a humani&lt;l1fl fl revuelta y c.r.,nfun-dida
h11ila. también, huyendo de· la vida,
hacia la tumba su grotesca dauza .

Salvaaor ~ueaa.

BOCETO
Á MEDIA NOCHE.
Bate el remo con golpe soñoli?IÜO
los cristales purísimos del lago;
en el ramaje misterioso y vago
cuelga su lira el perezoso viento.
Besa el río callado y macilento
las dormidas riberas con halago,
y la fronda -confusa ofrece en pago
desmayado dosel á su e~emento.
Todo duerme; los astros que dedinan,
los torrentes, las selvas, las cascadas,
los mares que en ]as playas se reclinan,
¡ Y allá sobre las tumbas olvidadas,
los sauces melancólicos se inclinan
rlando extrañas y lentas cabezadas!

Ilnye la noche. En el redral umbros()
desgrana el dulce mirlo sus cantares
Y. en los hondos y escuetos platanare~
vierte el Alba su efluvio lumino-so.
. ~orno el .velo de un ángel, vaporoso
g1ron ele mebla envuelve ]os aduar.es
.
'
y rornµen en ]a sierra los pinares
en un hinmo salvaje y estruend-0-Eo.
La luz, que apenas surge, el inv iola.d o
pico de_ intactos hielos baña y dora
con mc1erto fulgor; hierve en el prado
]a -savia, de la mies generadora,
y al céfiro lascivo y perfumaclo
ilefcubre el seno la sonriente Aurora!

josé fiórr¡e;: ugarfe.

, -Y? no tengo ~ino una palabra, por lo demás
he aqu1 tu defelWl: toma tu pistola ..
El marsellés rió bu:r!lonamente.
-¿ Sabes que está cargada?
Por toda respuesta M. Henry ·tomó la pistola y
la tendió á Ripard, quien la deslizó én su cin h{rón. Después, envolviendo de nuevo al j-oven vandeano en su mirada rencorosa, refunfuñó:
-¿ Dónde quieres que vaya.? Las casas rebosan ele gente, los lechos y la paja í-a.ltan, el campo no está seguro; si tú me temes mát.ame, pero
e.s~y muy fatigado y no puedo dar un paso
lniclS .

-Se,,,-dij,o M. Henry.-Hay capitu1ación, no
esta.mes en guerra. Si no tienes á -dónde ir dor. ,
,
'
miras aqm.
Yo teml&gt;lé á la idea de albergar á un huésped
tan peligroso. Encontraba mil objeciones que hacer, hasta afirmar que no había ni una si1la que
ofrererl-e.
-Y bien,-dijo M. Henry,-se acostará en mi
pieza, €1 lecho es grande, dormirernOE: los dos en
él.

LAS BODAS DEL MAR.

Y al ostentar desnuda tus hechizos,
el mar, en un abrazo ternblorow,
columpia el haz de tus :flotantes riz.os.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domi"Dgo 4 de Noviembre de 1900.

La. emoción me dejó muda. El hombre ncs
aOEchaba, mirando el suelo. con los ojos invectados d-e sangre. Hubo un momento de estt{por
que rompió M. Henry, suplicándome tuviese la
bondad de tomftr la vela y g,1iarlo hasta su piesa.
El ma.roo1lé,s tuvo una sonri¡;;a. burlona que me
dejó helado. Pasé delante y subí los escalones. El
c:orazón me latía, la vela vacilaba en mi mano, una
vez en el corred0r, abrí la. única puerta de la pie•
za, entré y d-ejé la luz sobre la chimenea. Yo me
rct-a.rdaba. esperando encontrar la ocasión de disuadir c:n YOZ baja á nuestro huésped, ó de hae;er
a.costar {1 uno de sus hombres en la pieza í) ·)•lr
' menos de!l:armar á Ripard; pero sea que
' 'M.
,o
Henry hubiese olvidado 1a escena de la. pist.ol.1,
sea que se hubie&amp; obstinado en su resoluc'.ón, me
cortó la -p,ilabra eon urui. despedida sin réplica:
-Buenas noches y hasta ma.frana; yo no puedo
más de fatiga .
Y á fin de obligarme á que rne _retirara más
pronto, comenzó á desvestirse.
Salí trastornada y dejé voluntariamente la
puerta entreabierta. Le oí pedir á Ripard, bajo
el pretexto de que I!eposarían más tranquilamen•
te, que cerrase la puerta. La prontitud con que
el hombre obede&lt;Jió, &lt;lando doble vuelta de !,lave
á la cerradura, me hizo estremecer. En la angustia horrible que me oprimía, tuve 1-a idea, de segui r el corredor que conducía á la pieza, subirme
en algún banco, y -espiar por una cla.raboya que
había en lo alto &lt;le la pared. El pudor me retenía, pero no podía sin embargo resolverme á qejar a.sí á nuestro huésped, enti-egado á su poor
Pnem1go. Comuniqué mis temores á varios soldados va.ndeanos, alojados también en la casa,
participaron de mi inquietud, pero ninguno se
atrevió á forzar la consigna, diciendo :

é

-:--Cuando M. Henry manda, se hace lo que él
qmere.
Decidí á uuo de ellos á subir su jergón al corredor, y extenderse junto á la puerta, listo para
forzarla al menor ruido alarmante. Me retiré
entonces, pero muy p&lt;&gt;eo tranquila, y me arrojé sobre mi lecho si n desvestirme.
, Mi insomnio fu~ cruel, y no pudiendo más, vol!1 al_ corredor y v1 que la claraboya aun estaba
ilummada. Aunque la casa permanecía sumergida en un completo silencio, mi ansiedad iué tal,
que coloqué el bancQ contra la pared, me subí y
miré dentro ele la pieza.
M. H enry esta,ba acostado, y dormía ó parecía
dormir; Ripard había colocado la vela sobre la
mesa, cerca de la c1bccera de .la cama y de pie delante del looho, inmóvil contemplaba al joven
vandeano.
Yo no podía ver la expresión de su rostro pues
m~ volvía la espalda. Permaneció así algunos
mrnutos, preguntándose quizás si la seriedad de
éste semblante ta.n puro, no sería una astuc:a, 6
~fectación. La ?ªmisa del jov-en jefe, abierta, deJab~ ver enmed10 ·d e su pecho desnudo, una cademta ele plata y un escapulario obscuro que s~
destacaba sobre -la deslumbradora blancura de la
riel.

M. Henry respiraba len\a,mente con un aliento
calmado _Y regular, los ]a,bios entreabiertos por la
sem1sonrrna de un bello sueño. De pronto noté,
que el brazo derecho de Ripard, caído á lo largo
de su cuerpo y medio oculto por la sombra de la
mesa, se levantaba con una prudente lentitud, y
cua~do su mano apareció en la luz, ví que tenía
la P)stola, y que co1; el dedo sobre el gatillo, la dir:gw recta al cora.zon del dormido.
Me paralicé de horror, mi corazón cesó de latir
un grito de in~e&lt;;ible espanto se ahogó en mi ga.r~
ga,nta. Yo m1raba trastorna.da como -en una fas~inación impotente. de pesadilla. M. Henry sonaba. siempre, sonnendo, el semblante dichoso
imperceptiblemente mecido por el mismo alient¿
dulce, ofreciendo en toda su confiada desnudez,
su pecho blanco y tibio, -al cañón negro y frío que
lo amenazaba.
Fué un minuto atroz; sentí pasar el estremecimiento de la muerte. El hombre guardaba su actitud de asesirno, y el tiro no &amp;cababa de salir Ripard lanzó un profundo suspiro, su mano ~acilante bajó la pistola. Con un movimiento feroz se
v?lvió y se _alejó del lecho. Ví entonces que 'tema una pa.l~d€z espantoea, sus párpados se agitab~~' sacud1~ la cabeza como para arrojar alguna
v1s·ón sa.ngr1enta. Después, sin ruido, dejó su arma robre 1a mesa.
Yo no esperé más, descendí del banco, di apres~irad-amente la vuelta por el corredor y desper-W ~l vendeaJ10 , que roncaba sobre su jergón.
Arriesgándome a todo, le ordené forzar 1-a cerradura, teniendo cuidado de no llamar la
atención del marsellés.
El! soldado sacó un
gran. cuohillo ele su
bolsa, y aunque se pu•
.so fü:rmed~atrunente á
la obra; ésta fué difícil y larga. Por fin la
e J:-radura. cedió, abrí
hruscamente la puerta, p~ro me detuve
en el umbral, sorprendida.
Ripascl se había
acostado junto á M.
H enry, y con la faz
tranquila, el uno al
lado del otro, dormían oo'll el mismo
sueño de niño, el pecho levantado por la
nlisma
reopir.ac~órn
lenta y &lt;lulce; ·con
igual sonrisa en los
1-afoios .....

Cl¡arles Foley.

�Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ILUSTRÍSIMO SEÑOR DOCTOR

en

la €splanaoa oe los Jnválidos.
LAS PROVINCIAS VIEJAS.

Puesto que se ha reconstruído el ·'Viejo Pa• pertenece al pasado; sólo de tiempos relativarfs," ¿por qué cad·a 1HOViil'cia no hab'.·a de estar en mente lejanos, puede hablarse del peinado á la
su reoonsti,tución ·particular d€ntro del recinto María Antouiet::i ó del traje "Directo-río" y el dede la actual Exposición, que tanto perteneee á cora.do á 1-a "Pompadom·," como los signos cara-cterí.sti-cos de una época :::eñala.da en la historia,
la provincia como á París?
Por esta reflexión que re hizo el Comisario Ue· por acontiecimientos senS'acionales íntimamente
nera1, ha sido por Jo que el visitante se ha visto ligadcs con los u5ic,s y costumbr-es de lo-s que virodeado de cons,trucciones •p into,rescas que se han vieron entonces.
Hoy no podríamo'5 señalar para. mús tarde la
erguido sobre la Esplanad" de los Inválidos y
historia de las últique han copiado su forma, su or1rn.n1antación y
ma.sguerra.s, por ejemhasta el sistema de construcc:ón, á monumentos
plo, di&lt;:iendo los paíloca"es.
SJ.allO\$ vestían
tal ó
La Provenza se ha remontado hiBta el tiempo
cual traje: la moda,
&lt;le los romanos, y se le\'anta en colurnna-s corinfuera de paí.rns como
tias de arquitraves desmantelado,s; la Brebni.a ha
China, evoluciona á
t? ..._
ido más lejós aún, en la noche d.e los tiempos, y
r:. -'"..
exhibe un "menhir" auténtico, acompañado ele cada momento.
o-:.·:·
,
toclos los detalles venerables que 1e oo-n vienen .
En -cuantG á los habitantes de esas antiguas
mrnradas han revestido los trajes tradieionales
que el vestido democrático y 1a. blusa de igualdad ha su,plan-tado poco á poeo, y_ que n, ex'sten
ya, sino en el estado de recuerdos. i Pobres trojes nacionales! Ellos
eran a~adables á la
' '
vj•sta y de formas sim,páticas : se jntenta,
cuando, menos, eon'f,~rvar pladogameute
,su recuerdo, y los -colecciona.dores :recoien
ávidamente sus últimos restos. De esta
manera., es como se
perciben algunos fi· r ',., t ,
----, _
·1 ' j
í
gurines pasados ele
moda ,en las vitrinas
de la Exposieión ceni-= ,-1r
tenal de trajes; en fas
secciones de enseñan~. --::'l:¡,..,.:..
za, se ven numeroJ.--¡
sos maniquís· v,esti&lt;los
, t
según los viejos usos.
'
y recons.t.ruíclos así
por fas institutrices,
bajo las recomendaciones del M:iDIÍsterio.
Hay alH, uues, preeiosos
documentos
oue ayuíkrn á recorrlar la vi.da de a-quellos p11eblos.
Tie:mno era c1e fijar
P~tos /últimos re&lt;'uerdos. por.tue ei:tán á
punto die a~aw:n·ecer, loo unos tra&lt;:. los
otl'!oie. -con m1,n r&lt;.:iuirlez
lamenta ble. Desn,e h,í'e mucho tiemno. los
J1ombres han 1·e1111n- ~
ciado iá ]o q11e Re lhm::i. la investüración
del pasado; las m11jeres que habfan conserva.do, currn{lo meno~. los antiguos peinados, les ahañdomrn
más y má"'; el espíritu &lt;le oornfiección reina sobre el mundo
entero.
Y, asi, siempre bajo la influeneia de la
mocl.a, ..en el traje, ra•da vez más capricho~• y sujeta á evo&gt;lueiones casi diarias, es
ya . impasible fijar para. el porvenir una
é p o e a determhrn&lt;la,
partiendo de la fo,..
ma de los trajes. Eso

"'

-- -'.~1

DON PERFECTOAMÉZQUITA.
Nota luctuosa y sensacional ha sido eu los últimos días la muerte del lJ,mo. Sr. Dr. Don Perfecto Améz,q1úta, Obispo de Puebla, cuyas virtu-des y sab1&lt;luria, unámmeme.nte reconocidrui le tenían eapt~des grandes y resp.e tuosas sin{patía,5,
.muy especialmente entre la s0&lt;:iedad angelopolitana, que ha dado muestras del más 0o-raude duelo por la pérdida de su Prelado.
El Sr. Amézqu.ita nació el año de 1835 hizo
-~UB primeros estudios en el Seminario de 'León
rngresó después á la Orden de los Paulinos ;
prévio el noviciado, recibió las órd,enes sa.cerdÜtales el año 1886. En 1876 fué nombrado para
servir el, Cur-~lo de Guimajuato, y en 1880 fué
elevado a la d1gmdad de Obispo de Tabasco al
frente d;, cuya Diócesi permaneció hasta 1897 eu
•que fué removido á la Diócesi de Puebla.
Durante toda su existencia. fué muy querido el
Sr. Obispo Amézqui-ta, por sus virtudes entre las
·que descollaba la caridad y su anhelo por difuu.
&lt;l.ir la instrucción.
Su sentida m11erte acaeció el día 27 del pasá-do Octubre y fué motivo de las más crrandes demostraciones de pública condolencia.º Se sabía
·que el ilustre Prelaidlo había muerto en la mayor
_pobreza, y sin duda esto fué causa ru, que la Colom~ francesa de Puebla, por una parte, y varios
parbculares por otra, solidtaran el honor de correr con los gastos de la inhumación del ca.dá-ver, proposición que el Cabildo angelo']Jolitauo
.agradeció, pero no creyó prudente aceptar.
El cadáver d-espués de embalsamado, se expu.so al públi,,o durante tres días, y los funeráles se
verificaron con tc;da solemnidad el día 31 del pa.sado en el Panteón Francés.
La Catedral de Puebla.

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.

·-;. :.
_,-.·;;.--

Desfile del Cortejo.- Apuntesdel natural por nues irodlbujante.

La capilla Ardlente.-Apuntes d el natural por nuestro dibujante.

Desflle ante el cadli.ver.-Aput!.tes del natural por nuestro dlbujantl,

El C,_tafalco,-Apuntcs del catural por nuestro dibujante.

�Domingo 4 de X oviembre de 1900.

EL MUNDO ILl:-STR.'1.DO

EL MUNDO ILUSTRADO

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Panteón de Dolores. Lot.e de la Colonia Italiana.

Panteón de Dolores.-Monumento al Sr. Eebastl.An Lerdo de Teja.da

EL ÚLTIMO 2 DE NOVlEMBRE.
La nrnYor parte de los habitantes de esta. MetróPoli, ~iguiendo trad!ci-0,nal co.5tumbre, visitaron el viernes últim o, las necrópolis do·nde duermen sueúo eterno los séres 111;ís queridos.
Lo ..: sepulrrof, monumentos y capilla.5, cubiertos d-e ceras y de flores, ofr~ían as.pecto lm po-

Panteón Francés. Monu.tnento al Sr. Manuel Velasco

Panteón de Dolorea,-Monumento A Doña Leona Vicario.

niente, y ]a multirnd reL·orriendo fa_:; ca1Iejuclas

formadas por \o.s ár boles de los panteones, se eletenia ante 1-a~ tu rnlras de los clenclo,;-: para c-orn;;agrarles un rec-uenlo y d.epos:tar una ofrenda . demc~tra.clón del c-arül o que no pned,e clest.rnir Ja

m uerte.
En el Panteón ele Dolor€-S fné donde eonc-n·r rló mayor número ele per5ona~. entrndemos que
por ser el que más c-acláveres gtrnrda hajo 5-U extenso terreno : pero también ¡:¡umientó la afluencia de visitantes, el het·ho de habers-e lnang-urado
en el -día á q11-e no:: referimo5. el :;:.enicio eléctrico
de lJ'anvía.s que llegan al Panteón .
Nuestros grabados representan los más artís-

mero que llamaba la atención era el dec.'Ora&lt;lo seYero de la capilla expiiitoria, do nde durante todo el día. los saeerdotes católicos estuüeron entonando responsos, y en la mañana oficiando en
sufragio por los difuntos.
Entre los departamentos más adornados, era
de lo mejor, la Ro tonda de los H ombres Ilustres. curas tumbas v mon umen to3 e!-t.aban eubiertos C-on multitud~ ele corona¡;:. de arnlorio, porcela na y fl ores naturale:&lt;. En alj!uno.s- monumentos e1 adorno se completó con hate.;; de ban deras nacionales. plegadas con c-re.3-pon es negros.
En el lote de los defensores de la Pat.r'a de
1846 á 1847', también se veían numerosas ("()fOnaf:. ~· en lo.s listones que las sujetaban sen1,idí81mas insrriptiones.
Los sepulcros &lt;le Don Gabino Barreda, &lt;le los
poetas A2"ustín F. Cuenca y Manuel Aenña., el il-el
Yate Guillermo Prieto y en general todo~ los del
lote de primera das-e, estuvieron adornados, algunos con tanta sencillez como buen gnsto.
El Panteón francés también se Yió muy concnrrido por lo más distinguido ele la co1onü1: y Jas
re~petables farniFas mexicanas qne han deposifado en aqueHa necrópolis los restos de. sus &lt;lc11,lo,;.
En la magnífica capilla con que cuenta el Pan-

~Panteón Espaiiol. Cai,ma de la famllla Mora.

teón, se ,,erificaron sin int.errupeión, las preces
acostumbradas y ca5i sin excepción todos los sepulcros estaban ad ornados., prevaleciendo en el
adorno las toronas de flores natural-e5, ent re las
cuales vimos verdaderas obras d,e arte.
En el humilde Panteón de la Piedad, inmediato al anterior, cambia ba ,el aspecto: los visiiantes en su mayoría de la clase popular, se entregaban enmedio ele sus recuerdos á la acostumbrada verbena: pero sea por el buen servicio de
la polida ó porque aunque sea. paulatinamente
vamos mejoranc\o en moralidad, debemos decir
que no se registraron en este afio, los desórdenes
y delitos de que en otros años ha dado cuenta la
prensa de infonnación.
El Penteón Esp-añol fué visitado desde las primeras h oras de la mal1'811a por infinidad de per.sonas, y también 103 sepukros estaban adornados
casi en su totalidad.

Rico en ornamentat:ión v muy visita&lt;lo íué el
panteón que se e:nc:uentra ~n ffi¡¡· cumbrer: del Tepeya&lt;·, donde también hay algunos m11erto~ ilniitres.
En un terreno alejado de la Yilla, está el panteón general de la poblaei6n . y tmnUién allí ha bfo. muchas tumOOs adornru.ln1::.
Aquí se tuvo especial t:nida&lt;lo. de qne i.o~ doliente::.:, no introdujeran fr11ta~ ó comidaB d.entro
del pantA?-On, á fin cle no dar el e~pedJ1,cuilo poco
ed:ifkante de ver á los vivos c-mniendo ó embrfagánd•o~ . jnnto á la"' tumba s de los muerto-:.
~Iuy poco concurrido se veía e1 panteón de San
Fernando. No ob:.,tante. hubo un mome-nto. de
las diez á las onc-e de la mañanfl.. en que -:.e vió
ün,adido por los curiosos qn,e se agru paban, la
maYoría. de el1of-. en
reciedor ele la tumba
del iran patricio D .
Benito J uárez, la mejor sin dif.':ptita. J:e e-:e
pant.eón. Pero pasada
es:a hora. los pasillo¡;¡
se veían con por•a
gente: ,, aquí y aJlí,
u n o qu,e otro -cirio de
pálida llama.

La tumba ele Alejandro Garrido. es la
que más aclorno-s 1neía: var ias (oronas de
gardenias. cuatro cirios encendidoB, anchas franja~ de trrspón. La tumba ele
Juan Y0lle, tenía una
corona. de siE&gt;mprevin
y Y ario-. -cirio~: v la
{lel Oenernl Mártín
Ca:t"nera, una corona.

f

Al frente del seprnl-01·0 del ,·entedor
de Puebla. alguien c-olocó una c,-orona de
laurel. Al lado. la
tnrn ba ele Comm1for t.
]neía. cn-atro c-orona;;
de gardenia-., una, eh
cada. esquina . Las demás, solas Y trist e.:.,
sin un reCuerdo: Y
nllá en el fondo de ui1
patio, abm1donacla v
va.da. la que guardó
los rf'Stos de 1Iira&gt;món .

f

Panteón FBpafiol. Monumento
al Br. Manqel Olage.

Llegada ele] primer tren ell!ctrico al Panteón de Dolores.

ti,cos y modernos monmnentos que se han lern1:tado en los distintos panteones, y entre los anh&lt;ruos damos á la estampa el erigido sobre la
Jumba del Sr. Lic. Don Sebasti.ín Lerdo de Tejada, tanto porque aun en~re los modernos continúa. siendo uno, t1.e los ,nrn..s- notables. l'omo porque en la publicación que de él hicimos hace
alcrunos año:-. resnltó imperfecto.
~Al penetrar en el Panteón de Dolores, lo pri-

1

.,..

Pant:eón :Espafiol. llonumento al Sr.
Teodoro Alanls
Panreón Espatlol. Monumento á. Don' l'edro
.
Norltga.

Panteón Español. :Monumento á. los Sres. J&lt;ll!é y Jaime
Pulg y Konmany.

Panteón Francél!I. Monumento á la Sra. Leonor
Verdugo y 1itOS1.a.

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domingo 4 de Noviembre de 1900.

Domingo 4 de Noviembre Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

TIPOS EXOTICOS.

NOVIE~;fBRE

EN LA EXPOSICIÓN DE PARÍS.

ENTRE LAS TUMBAS.-HIJA Y ESPOSA.
1'-fañanas

tr:,i,tes, tard'M melancólica¡.:,

soh""S

amarillentos de enferma luz, ráfagas de vi-cnto
que suspiran ail pa,•::.:1r arrastrando ilas hojas
muertas ,que iueron la pompa del V ,e rano, no:-talgias de tumbas, languid-e&lt;.!es de almas, flores
de recuerdo 11ena.s ele llanto, crespones fúnebre~,
parpadeo doloro~o de cirios, angustia infinita ele

)foviemüre es el mes de las lágrima.s, el mes
de los recuerdos.

Por las angostas veredas de los panteones, forma.das con esbeltós pinos y fúnebres cipreses

ahora apenas de lejos, perdidos entre el polvo y
en ,el ruido.
'l.1oclos 'Be -apresuraron entonces deseosos de estar listos el día de la apertura, 'tra·bajando con
amor para prepa:,:ar una inslai1a-c:&gt;ón q1,I) ,hlacía
enton-ees su orguJl]o y que es ahora. oonoci.da ha-sta
la saciedad : no se hubiera hecho ni á cambio d·e
un imperio, dejar á los ,exposito;es la. sección de
que -ahora. se es&lt;t.:.apan bajo cualquier pretexto, íelrnes de d~sfr_ntar de un momento, de reposo.
Esta. as1clmdad, te-nía un excelente aspecto bajo el punto ,de vista pintore,eo : d~jaba á todos
a_quellos md1genas, ido-s á París, de los cuatro
rmeone~ del nniver.20,. -ese carácter particular y
tan diehca.do, ew especie de perfume de exotismo
tan liger:o, que ::e va pronto al -contacto ·de un'Zl.
civiilización diferente, como Ja cáscara ele ]as fru tas maduras.
. Los indígena,;; que, entonces, parecían exteriorizarse
má,s y haber continuad'o más "allá"
.
' eran '
ciertamente, los Tonkineses. P,eiimaneeian horas

da. en el Ocaso, y algunos- girones de .aon~bra _se
ihan prendiendo de los árboles de aquel silenc10-

. Ant"-5 die qu€ la Exposic'ón d~ Parí s se hubiera
~1sto mvadida por esa.s ilarg-as c-ara,vanas de extra,nJer?s. que andaban con el cueno, tendido, activos
Y av1-dos die v,er; antes d•e qu.s todos esos buen os burg-ueEJes de rc,strbs al egr~s y sorprendidos

so paraje.
Junto á una tumba muy humilde que "' acababa de cerrar y sobre la que había algunas flores sin marchitarse aún, mudos y consternados
estaban dos hombres, como .si espera5en que alo-una. voz brotada del sepulcro les dijera: ··; Adiós!

fDejadme sola, que la. noche se acerca!"'
Uno de ell-Os, anciano ya, permanecía &amp;entado
en e} suelo en actitud conmovedora y fijos los
ojos en aquella tierra ingrata que cubría para
Fiempre el ca.dáver de su hija: el otro, que era
joven, estaba de pie, con el semblante demudado v la cabeza baja. ¿ Pensaba en algo? Tal
yez ~no. Ilay veces en que el alma, acometida
por fieros dolores, se adormeoe ·l cierra sus alas;
momentos que ha.c en traspasar á. la imaginación
más a1lá de la locura, para 11lev·arla de nuevo al
engrane de la razón.
Quizá en esa actitud, en ese s]encio había ence1Tado el poema más dulce del adiós; adiós que tras-pasando loo límites del sepulcro, iba á resonar en
los oídos de la muerta, para volver tornado en
est:a palabra: ¡ hasta la vista!
-¡ Vámonos !-dijo de pronto el anciano lenmtándose,-no tardaremos en v-olver .. ¡ adiós,
hija de mi alma, corazón mío!
_JSí, vM}ronos,-eonrt:ef.tó el joven, ico~endo
nua flor de encima del sepulcro de su esposa.la. noche del martirio noo espera.
Amboo cruzaron sollozando por !,is angOBtas
y{eredas tliel :panteón, m-iientras 1laa SOm.bras ,se
prendían de los altos ei,pres€8 y las ráfagas de
Xoviernbrc enion.aba.n el monótono ''im,iserere'"'
de los ,difuntos, al chocar contra los mausoleos.

Ferr¡ar¡?Jo Celada.
corazones, rnej illas ,surcadas por la.s lágrimas,
,manos blancas de vírgenes -que riegan pétalos
sobre lais 1osas de las tumbas y se oprimen castamente alzadas hacia el ,cielo ,en actitud de oraci·ón, cabezas pálidas de ancianos, reclinada.a so-lire los mármoles fríos envueltos en crespones,
olor acre de flores de la última estación, cortadas
por la mano del e-,1ríño y derramadas oomo un
tributo en los cernenterim .... es Noviembre.
Cuando 1lega este mes &lt;l'e mel.:u1Colías, el alma
,pensa.tiva se s:enta á. contemplar en las ruinas del
µ,asado, el silencio de las eternidades y el corazón sobrecogido de angustia, golpea su -cárce,l de
&lt;lolore&amp; ,co,n acelerados ecos.
Noviembre -es la -semblanza de la muerte en
pre.~ncia de la vida.
Pnsa envuelto en un torbellino de hoja.s secas,
d~ lianas marchitas, de 'Perfumes débiles y de
pluma.s de nidoB, arrancadas del manto policromo
de Filomela.
Hace llorar con su aliento frío el cordajo de
los grbolcs enfermos, que como empolvadas Eras
les dicen adiós á las risueñas rordes del Estío.
Parvadas de tórlola.s silvestres, vestidas de
oonicientas plttm&amp;S, bajan de las cañadas silenciosas á p'.-cotear el amarillo rastrojo, que en pequeños haces, eay&amp; ~egado ~JO!l' las ráfagas d.e
Otoño, en los angostos surcoo.
El perezoso buey, que se detiene para. contemplar las sombras de las nubes que pasan por la
tierra, bajo la aNliente resolailll, d€Stroza á su
paso los varejones del "acahuatl," llenos de flores amarillas.
Las tórtolas saltan de uno á otro surco. ha•
cien-do un ruido de alas (1ue imita el iru-frú de
hi seda, y los insectos, cantan con agudo zumbido
la indolencia de la siesta .
Lo,.,;; arroyos, cuyas agua.8 turbias y polvosas
han disminuido, parecen detener sus corrientes,
y una que otra onda, va á romperse contra los
pedruscos, vistiéndolos ele un salpique de espumas.

que. elevan. sus copas a.l cielo: -&lt;:ruzan ~mlutados
cortejos -d,e sér..:..s triste.-;, que vian buscando en·
tre los húmedos cannellones el peda;cito de tierra
bajo el cual duermen el sueiio eterno los qu,e eu
la. cárcel de la vida, sac-rarnen.t,aron con ellos sus

afecciones íntimas.
LM tumbas están d.e luto ·y las alm-as oprirnida-s 1:rajo el peso de la desoh1&lt;.•i6n.
Por a.quí se ve á una enlutaUa orar de rodillas
cerca del s·epulcro rl.e su ei;po:,o y enjugarse la.s
lágrimas con (;&gt;l blanc-o p~11-rnel.o: en esa otra
tumba sembrada de siempre~\~ivas y margaritas,
está un jov,e-n pálitlo. apoyada ht &lt;:-a.hcza en las
mano.;; y con la mirad11. fija. en el lugar que guar•
da los- despojos de la que fué la compañera de su
vida: má.ó:! allá á un triste an ci-ano que corta el
pábilo de los -&lt;:irios con su mano trémula y recoge laf: gotas de ce ra que caen como lágrimas congeladas sohre loo blandones. E¡;:t,e sér no tiene
familia; todos los su_v1..~ duermen en el seno de
la. muerte.
¿ Y las tumbas de lo~ pohi'es? ..... ¡ah! .... .
¡ pa.ra ellos no hay más que lágrimas, lá.grimaa
arrancadas de los corazone,s que los aman!
Un hombre 1&gt;enootivo bu~a con ávidos ojos,
entre ese hacina.mientio de tumba.-; anónim-a.s, el
sepulcro &lt;l-e un hijo qu,e era su corazón. y no haUúndolo, riega las flores de su t.ernura sobre todas ellas. La coquita que mora en ese recinto,
con: gemidora. voz parece deei rle: gracias.

OprimiOo el eorazón por la -angustia y llenos
los ojos _de lágrimas, buscaba la otra. tarde con
pago lent.o, la i,imorada tnmha de un sér amado por mí, á quien dcho una profunda gratitud.
A mi paro •·.mcontraba semblantes pálidos, ojos
llorosos. ojems azul-es -y cabezas pensativa.s.
De pronto me detuve á contem1)lar una esce•
na muda. q11e consternó mi espíritu.
La luz de la tarde comenzaba á caer desfallecí-

11f

-~

1

('

,.,)
J

~_;,
Albana.is.

Inalgenas de Han vi I Tonkiu.)

tle t,c1m::lfa imagen, de~cnbriendo sus die11lc.:, Lwaclos -ele esmalte, en una sonrli-:,a. Je l":&gt;'Iltisfacción no
&lt;ljsimulada_. _La pequeña hija., Tan, -con su jmpaCJente act1v1d1\'Cl y sorprendida del nuevo deco-

hubieran esparcido un rpo.co por doquiera los papeles gra~rcsos d,e su~ frugal-es almucrzo.s, había,
en aquel vasto recinto, en qu-e se agita ahora una
muchedumbre inquite,ta, abigarraJa, cubierta d,c
polvo y ruid osa, inst,ante.s ver1laderamente llenos
ele sorpresas y de encanto. Antes de ese período
die fiebre, qu-e -es uno de los caractere--s ele una
exposición que ha tenid-:'.J&gt; éxito, hubo un período
de preparacjón más íntimo, en que eil paseant,e
se veía más á sus anehae, y en el qu·e que el paseo
cómodo y sin obstáculos era aún posible: era éste
el momen to en que, á travéi-: -cJ,a los ál'bolcs, revestidos apenas de la primavera, r,e veía. salir ele la
tierra la biv1rra arquitectura &lt;l,e los palacios : el
recibimiento que se en-eoniraha ele parte de los
expositoTee y de los "desgrn.riu-d-as concesionarios"
llenos aún de -esperanza y -de ilusiones, ern muy
afable y cordil!,l. Los que han visto bien los objetos expuestos, los han vi~to en esa époea : entre
las cajas medio abiertas, entr,e las hebras de he110 ele los empaques y los papeles de -sed-a arrugaclm•, se podi-an admirar de ce.rea las lacas ele la
China, las delimdos estatuitas de Sajonia, todos
esos bibelats llen es d-e finura quB se perciben

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
:

CASA ED. PINAUD.
"C"n,o de los más encantadores atractivos de la
Se?c10n d€ Perfumería en la Exposición de 1900,
fue, s:guramen~, el Mu.seo Centennal de la Perfumer1a, orgamzado por la casa PIN A UD.
Esta casa, que va había obtenido un GRAN
PRE1IIO en la Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nombrad~ miembro de la Comisión de admisióu é instalación, y además de esto, miembro del J uradc&gt;
de los Prem10s.
,Es~as disti?ciones no extrañarán á nadie en el
publico_ mexicano, que conoce tan generalmente
y aprecia _á tau justo título, la afamada marca il.e
Perfumena PINAUD.

I~~-

;

;

·',

Una mujer de Argel.

enteras, en cuclillas, pintando, con una lentitud
y una mi.nuc:osi-dad enteramente orientales, complica.dos réclames á la puerita de sus puestos:
atento.a, como un niño aplica.do, siguiendo las cur•
Yas trazadas. por el pincel que cargaban de tinta
de tiempo en tiempo, sin ·levantar los ojos ele su
labor, repre-s-entaban los combates terribles de
un genio de cráneo descubierto, de larga barba
~egra; cuando tePminaban, contemplaban un
mstante aquella escena trágica -eo11 una mirada
]lena de ensucll.o, y se volvían hacia el visit-:mte
quC:'_, si!ent·ir ~o, les había seguido en l,1 cr,:,:ació~

raclo que le rodeaba, d:-scurr:-a al red'edo-r ,de su
pa:dre, y se atrevía poco á poco, hasta tocur el
bastón de_) visitante absorte. en ver el trabajo del
pmtor: si, por -azar, se sentí-a observada, le\'antaba ~us pequeños -0jillos maliciosos,_ cor:rie_ndo
despues á arrugar su turbante ·azul contra el seno
&lt;le su madre, ocupa:da en otra. tarea. Los ho1nbrcs
SO·?- tíi~ü&lt;los, poc~ habladores; .sus mujer~ parocen
mas bien su bestia de carga, que su compañera .
Igualm-ente las Chinas, que .en s u pafs €on por
l? gen~i:31 tratadas sin mira.miento y casi -sin c-0ns1&lt;lerac10n, se encontraban allí enteramente sorprenJdidas de verse, siendo objeto d,e atenciones y
de delicadezas de tod•as clases : aquella. amenidad
no. les dejaba., por otra parte, enteramente tran quilas, y era verdailerarnente curifü,o- verlas saltar

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Un egipcio y una mujer del Sudan.

•

Sef1orlta japoneEa,

Joven chino.

�Domi11g-o 4 de Noviembre_ de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dom.i!ngo 4 de _Nov_iembre &lt;1€ 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

LA
I

habían enc011trado en su eorazón el eco tierno de
entonces.

Aquella es.cena, presenciad-a por el pobre mncha~ho d·esde un rincón del salonci11o como un
'CUr10so, ni siquiera como un comparsa en el coro
elegantes que rod~aban ~ la d'.va, él, que
tema po-r derecho propio opción á un primer
puest,o; ,aquel acto de la petición á sus apasionaclos Y a.cfo,rat~ •res de una limosna para los pobres

Por el pronto sólo había conseguido una promesa. Ella seguía quer~éndole; esperaría á que
se labrara ur;.a posición. Como él, creí-a en el
po•r venir. Cuando el joven, f'n uu día de sn sa.uto, J-a regaló una cajita de e-edro de fina labor Rena.cimiento, que 1a diva destinó desde luego á

?.e

SJ!dados de Dahomey.

6ohre sus ,pies pequ·eños y contrahechos entre las
rnoos del restanmnt, arpoyándose ligeramente en-el
monlante de una puerta, -en ,el respaldo de un siJ!ón ó e n la espaJ!da de un parroquiano á quien
conocían ,corno muy &lt;lulce: tenían algo del aire de
pájaros curi,osos y asustadizos, adefa.ntándose con
gestos m1\dos y huyerndo temerosas, si se habla.ha
alto c1el·an!Je de ell-as, ó ,e hacía un gesto brusco.
Las -comid-a.s de los si!'vientes chinos presentaban un rincón de exoiismo verdaderamente
cur:oso, cua,ndo, .sin acostumbrarse aún a:l confort
de un servicio á la -europe-a, comían todos sentados a,l redeaor de una mis-ma mesa, pinchando con
destrez.a por el rextremo de sus bastoncillos el arror,r,
e n lftg-ua, ó los µequeños trozos de carne, en los
platillos dispuestos entre ellos. Al lado de loo
ohinos d-c un•a clase inferior, había otl'IOS más
ilustradoo, d:iscípulos, en su mayor parte, de las
escuela.~ de los misioneros, establecidos comerciantes ó cjcrcjendo cualquiera profesión libre: uno
:de ello.~, por ejemplo, aiompañado de su hijo, joven
mozo, de rostro inteligente y alerta, sirviendo de
intér¡.iret&lt;J ali alrruira.n-te Oombet, con,'taudo con
verdadero orgullo sus reladonee con el glorioso
marino francés.

U.a1'.estudiantina española..

los tunecinos, d-c los egipcios más ó menos auténhos. La exposición de 1889, con su calle del
Cairo, &lt;le 111idosa memoria, ha arrojad(!, en efecto, el más absoluto descrédito sobre es&amp;. cateo-o~
ría de indígenas: por otra parte, se ha visto ~acer en prov~n~ias, en Pads y aun en el extranjero, establecimientos de más ó menos categoría,
que han matado todo 1,o que podian tener de interesantes las danzas de aquel!,os países. No se en-

..

j

•••
Pero sí es relativamente fácil evocar los países
l ejano5, oonversarndio con los a.siáticos más rebeldes á la civilización y más fuertemente inibuí:dos
de las t'radíiciones, de las ideas, &lt;le las costumbres
de sus antepasados, la ilusión es imposible y se
hace nula e n aq'llella oto,. parte de la Exposición
consagra&lt;la á las exhibiciones de los argelinos, de

----

Ex,posición, arrastran sus sandalias ipor todas partes.
·
Entre los niños, qrne representan ciertamente la
parte más graciosa &lt;le la Expooi&lt;::ión aietual, hay
uno particularmente hermoso, hacia el cual se
vuelven todos los ojos de las madres al descender
de las penidientes del Trocadero en medio ile la
troupe de los actores Indo-chinos, señores de dinel'O y vesti,d,o,s con trajes sonoros: es éste Wynkah,
el de los grandes ojos a-terciopelados, tan dulces!
- rriene siete afi.os y toca el tamboril mientras que
la pequeña Cléo de M:eróde inclina gradosamen1.e su pequeña cabeza fina, bajo el aJto peinado
pnutiagudo y hace ondular su flexible talle en el
oorselebe id~ meta!l, en que ee ,apoyan sus d-0s
manos afiladas: es curioso en ton-ces comparar loo
ojos de la danzante, velados de languidez, con los
ojos enteramente abiertos del joven Indio.
En otro lugar, al compás de •pan-deroo y al
claqueteo de las castañuelas, se agi•ta una danza
española, una -pareja de Majos, que agi,t,an los
brazos armoniosamente y llegan aun á iacoonpaña.:rse elloo mismos, al son de alguna entusiasta
c-anción.
Si .es ,posible r,e,c,orrer en unas cuantas horas to~
dos loo países del mundo, de antípoda á antipoda,
la presente Exposición ha realizado este sortilegio,
trayendo el colorido y eará~ter de las naciones
más lejanas.

.)

Iudtgenas del Senegal.

cuentra, en todos estos restaurants ó cafés moros,
sino espectáculos de fiestas fortlneas 6 "rnusichalls" de provincia. De la misma manera, entre
los mercaderes, no se en,c uentran, sa!lvo raras excepciones, sino estas figuras de judíos con turbantes, que todo el a,10 y fuera de loo tiempos de la

Hombre del Cáucaso.

DIVA.

Ballarlne&amp; espafioles.

Mujer del Cantón de Scheuitz.

,. &lt;

..\

•·f
\

('

1-,..

'

~~~

ble. Prendas de ropa sacadas sin duda para llevarse, abandona,das después; cajones entreabiertoo. La
mesa. de e5cribir, un lindo mueble barroco, tenía
la llave puesta. i Abandono terrible en la precipitación de la marcha! Con mano impaciente alzó la
tapa en forma -de pupitre, y apareció ante -sus ojos
lo primero su cajita Renac:miento, regala&lt;la en
una fecha dicho.sa. Ya sabía que encerraba sns
cartas. La abrió, sin embargo, maquinalmente, y
en el acto se persuadió de qne no era de su letr,1.
ni de su papel el paqnetilo, liado con una cinto
grana.
. ¡ Oh, Dios mío! Leyó una carta, y pálido, con
OJOS de loco, se qu.edó un lnstante convertido en
u~a. estatu'.:1, dud,an.do de la veracidad de sus pupilas. Después tomó otra, y una seQllnda
luerro
O
' doi tas t.odas. Cuando oonduyó, senº'
Yt' f ne'd evor~n
1a en su ::er en ero algo parecido á la muerte.
Era una corresponden~a a:moroea, sostenida con
u~1 gran duque ruso. Las primeras epístolas ten.1an fecha de, rlm años atl'lls, las últimas muy reciente. En estas el ausente la 1lramaba con un
gri~o de pasión: "¡Ven, ó me muero!" ¡Ah. \a
perJn-ral j Y le había escucha.do á él á la vez . hacien-do fl.orec-er sus ilusiones, puras flor-es &lt;le' az·1har &lt;lestinadias á secarse en seguida.! ¿ Por qué
m€ntir1e? ?. Por qué no confesarle la v,erdad?
Escuehó ruido de pasos á sus espaldas. Guardó
las carta.s, cerró la mesa, y la coci-nern. apareció
en_ la. estaneia, dándole un sobre dejado por la.
senonta antes de irse. Allí estaba la confesión
escueta, casi borrada por las lágrimas; la petición
desesperada de perdón por no haberle declarNlo
~ue no le 'Pertenecí,a; la. notieia de que marchaba
a. Mo~ou .ª d~sposarse con un oficial de la guardw, a quien. idolatraba, y al que debía palabra
d€ rnatrimomo. El pobre tallista acabó la lectura y permaneció desolado y sin aliento. La ta,rdía .d-eclaración cafa sobre &gt;SU cabeza como el rav-0,
que no es esperado nunca y mata de improviso.

III
labr:cgos arrollados p-or la inundación-una ca~iú1:irofe •completa, varias aldeas deshechas. una
yega convertida en un pantano, quién sabe los
ahogado,.1,-t11ro el valor -de una revelación para
el artista, lué un relámpago que ilumina un
ab'ismo de pronto €n la noche obscura.
rrotlo e.l mundo sabía. que !a diva se retiral:ra
de la esceua, d-el teatro, que caraba .con aquel paisano -suyo, un tallista el-e gran ponenir, un Berruguete presunto. como le llamaba el cronista
&lt;l·e un periódico diario. Cuando se presentó ante
los abona.dos, la mano tendicl,a, con su.. figura suave y ~]larda, la excla.maieión g,eneral estalló:
"¡ Uftecl no podía despe-dir::e de otro modo:
ejeecicndo la caridad! ¡ El hada ele la cornpaf-ión!'' "¿ Con que defin:tivamente deja usted
huérfano el arte? ¡ La eslr;,lla más brillante del
cielo líric-0, que palicforer· Y ella. respondí"H sonrtendo, oon cierta melancolí-ri en .el acento: "¡ Oh,
sí! ¡Me retiro lt mi casita!.¡La gloria es un sol que
alumbra, pero no calienta, y que da frío al
fin! ..... "
Al joven no es-ca.pó este dejo: ·oe tristeza, pero
tenía la palabra solemne de la diva, recordaba la
cohvicejón firme de su promesa. El poseía fe en
el pofvenir; con el buril en la mano sentíase capaz de crearse una poúc'.,ó n; trabajaría para los
do.s, abriría.se camino. Ella 110 necesitaba eeguir
cantando, pertenecienclio, al público, ·en una_ ~xistencia tan •gitada y turbulenta. La. tranqu1]1dad
del hogar, el amor satisfecho en un rincón, valen
más que los aplamo.s de los "dilettanti". en masa
anebatados por el entusi-ai;mo_. . Pronto iba á r~alizar su i1usi6n suprema, aear1crnd-a. desde los drns
1.risles en que, alejada ele la ciudad natal por
consejos ele un profesor de música apa~10na.do de
sn voz y augurador de un futuro de nqueza, s-ecrnfa su carrera -artística µor los telegramas trans;;,iti&lt;fos á los periódicos de la loca,Jidad: Por fortuna había hallado á su -antigua novia prop1e1a
á su~ proyectos; sus frases deso1acla.s de cariño

santuario de sus cartas, le auguró triunios brillantes en su carrera cuando fuera conocido. Al
cabo, mostrada alguna otra obra á sus· adoradores,
recihió un encargo de sillería en la que hizo maravi1las. Llegó así á poder reunir algunos miles
de reales. rero á cada jn,d,ioación .suya, la diva
oponía una du1oe resistencia. Todavía era pronto. ~ad-a de construir ,sobre arena movediza .
Fl p 1azo ele la formal palabra irnpú.isorn al fin,
y Jle!!Ó aqu.ella noch e de la petición de limosna
para ]os inundadio-s. Hi Esa ...es la nmdalgin del
te:1tro, qu.e cle-=aparecerá &lt;-'On el tiempo!" pen.só el
t::ilfoda procurando deglutir la nrnla 1mpre~ión
c1rnrsada en su [mimo po-r la tristeza de sn prcmetida.

II
Fl de~cnbrirn'ento resultó
bruhtl, de golpe, bruscamente,
un h8.,{'ha:li0. Fué á los dos
días de la petic:ón de lim™na para. les inun&lt;lados á casa
de la diva, á .ay_uel piso que
parecía un museo, tan lleno
de preeiosida&lt;les; le abrió la
puerta la cocinera, que quiso
decirle algo balbuceando, y á
la que no escuchó; y oomo
siempre hacía, entróse derecho al saloncito &lt;l e música.
Apen·as pisó el mosáico die su
pavimento, se detuvo estupefacto. Se advertía allí una fuga, una huída, un viaje apresurado. Sobre un sillón habíase quedado olvidada una
guía. Del mu,;iqµero faltaban
las partituras que habitualmente L'Ontenia. Trémulo penetró en el cuarto toeador.
Allí la ausencia el'a más visi-

Amaneció muerto en su cama, estrechando
unia cajita de finas molduras contra su peobo. El
láudano r.ecetado por el méélico estaba apurado
de una vez. La patrona fué la que -se le en-centró así á loo tres día, de e nfermedad . Sob1,e la
mesa de- noche hallaron una carta escrita, en la.
que sól-0 se leían esta8 palabras comO expbcación
ctel suicidio :
":N' o puedo resistir á un desengaño. ¡ Se rcoigna uno cu-a.ud·o despierta d-e un su,eño; pero no
cuando cae de él!"
~

,.J'i lfoqso

J ére:;: jlieva

�EL MUNDO ILUSTRADO.

Domi·ngo 4 de Noviembre de 1900.

,fL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 20

MÉXICO, NOVIEMBRE 11 DE 1900.

Direot:o:r: LIC. BAFAEL BEYES SPÍllJDOL&amp;:.

HEBE.
ENSEÑAtiZA.

Cuadro de B. DUver.

Subscripción men.~ ua.l forá11ea, 11.50
I dem ídem en la Ca.p ita. /,
1 .25

Ge.rente: AJrTOllflO CUYÁB.

Cuadro de Raulbach.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 19, Noviembre 4</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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