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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

�Domingo 28 de Octubre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1000.

'

tornada puerta, introduce la cabeza maliciosa enA las once de 18. noche experimentamos un sa- tre las dos hojas, las hace exhalar un gemido al secudinúnto á la vez brutal y delicio-o: 1~ banda pararlas y con la CJla vertical pcuetra, se espereza
militar lanzó al viento los acordes bélicos y triun'
soltando el paño vel'de
fales del Himno Nacional. 'l'odo el mundo de
de las tallad as y monupie y descubierto, ei:.cuchó ese eanto sagrado qu_e
mentales ,cómoda~ sobre un misal ya señaEl ~cntirniento patrio es ataso el único que no tantas \"ec:es ha reconforta.do nuestros desfallec1lado una casulla disee atenúa ni se mitiga. c·on la amencia; que le- mient-0s y templado par.a rudísimas pruebas
puesta para la primera
jos de esfumarse y di~ipar¡..,e, se ac recienta y for- nue~tras energía.::. Sentíamo::- sobre nuestra frente el beso carillooo y el majestuoso aleteo de un
misa; sacude con la cotifica cuando se vive bajo otro C'ielo.
Separado~, uno de otro, el amante llega á olvi- ángel; había lágrimas en todos los ojos, sollozos
la los pies pítl idos y
dar á su amada, el hijo al padre, el amigo al ami- comprimidos en todos los pechos, nu-dos en todas
adoloridos del Uristo sogo; pero ni el placer de viajar. ni la contempla- las garganta:-. Al perder;::;e loa últimos ecos del
lo y moribundo en la
ción de imponentes ó risueños panorama!-, ni .Ja Hinrno y al entonurlo de nuevo en el interior del
som brn, de:;tacaclos sussuntuosidad &lt;le unas refinadas ('iYilizarione-:, ni )"labellón la orque~t.a. J' los coros, aquella emoción
relieves por el parpalos grandiosos monumentos de otras edades y de c~mprimida y -angusti~sa., estalló en aplausos y
deo del farol de la caotros pueblo~: ni el ka leido:-&lt;:opio de c•o~a'- ext ra- Vl\'8S.
lle, que hace temblar siluetas en los polvosos vi]ifoment-0 delicio5o. Ibamos y Yeníamos estreñas y de COt:itumbres exóticas, 1lega á horrar en el
drios de la ventana.
espíritu la ilueta del c-ampanario á tuya :-ombra chando tod-aii las mano!=:, abrazando amigos, charEl gato se pone contento, retoza con los manína.&lt;:imos, ni las cruc-es m0&lt;.let-tas del cementerio en lando como niño::., riendo á la vez que llorando, pulos, salta del facistol á la mesa enorme, donde
impregnaUo:,; de amor patrio, ébrios de gozo y d.e
que hemos de dormir el último Bnefio.
hace rodar la campanilla y derriba una vela; es fePartimo¡.;: pero parn vo.Jver. Xos au:--entamos; ent nsia8mo, henc:hidoe. de e~peranzas de grande- liz, no tiene que fingir ni unción ni timidez, no
pero ·tan sólo para acumular impre~ione~ y re- za, ciegamente confiados en un porvenir menos hay ni sacrisUín ni telebrantes .... es eeñor de eR:tS
cuerdos que hemos de venir ;Í comentar al calor tormento~o v má8 feliz.
santas soledades.
Hi huhieríln de realizar~ los votos que se fordel hogar y á verter en el alma de loE p,trientes
Se acurruca en }os sillones de cuero, se sienta
mula.ron:
si
hubieran
de
cumplir~
las
p.romesas
próximos y de los amigos íntimot-.
bala~ceando la cola en la concha de cantera, lavaTanto es así que la sola. idea de no poder YOl- que se hicieron; si hubieran de llev11rse á la prác- bo churrigueresco de los sacerdotes, y -sin miedo,.
tic-a los proyectos que se elaboraron y las protes- por el uarandal de bronce se entra á la iglesia; se
Yer, oonvierte en tormento -acervo el placer delicioso de viajar y que ana.Iizando un poc--0 se en- tas que se lanzaron, ) l éxico acabaría por ser el país dirí.a algún monstruoso pecado sustanciado en esa
cuentran, como condimentos del goce del viajero, modelo, la nación privilegiada, emporio u~ pros- fantástica silueta; algún delito, una blaafemia,
la duh:e melru1colía ele la au,en(-:a. v la risueña es- pc.ridacl, nido de la liberwd y el derecho, fo- 0 de una apostasía, una gra,·e culpa escapada de los con
peranza del regrci;:o. Por cr--o el cle.:-,tierro es t.an ciencia y lábaro de justicia nuevo paraíso en fesionarios; sube, las gradas de mármol, y an&lt;\&lt;e el
eruel; el cle~errado no ~Zilría de la~ &lt;le licia¡:. del donde imperarían la paz, la fraternidad, el tra- altar donde vela una tímida luz, lanza un maulliparaíso mi~mo. La au~nc-in forzof.a. irremediable bnjo y la riqueza .
do doloroso; después salta al pedestal de un sanHacia. all;í TilmO~ v mucho e-amino hemos re- to, ho1lando flores frescas; discurre entre las filas
de la patria, es el más eruel de lo~ ,ufrimiento~.
Todo cuanto en el extranjero recuerda el país corrido en el -sentido· ele e!:e idea] . La perfecde relucientes candelanatal, remueve en el er--píriin un mundo ele emo- ción no es de éste mundo; pero manifiestamente
bros; mira de hito en
ciones. rn cuadro, una. bandern, un canto natio- eA mejor nuestro presente que nuestro pasado,
hito los relieves de la
nal, un objeto uru.al, hac·en ~urgir mil imágenes y no se ha omitido e-sínerzo para que sea más ri cornisa; roza con su suaen el fondo del pensamiento. Re vuelven á ver las sueño aún el porvenir. Testil(o es este Pabellón
ve pelaje la falda de seen
que
el
país
ha
acumulado
todas
sus
riquezas
y
calles y la.~ casa8, los árboles de l:w calzadas, las
da de una santa, y desde
ventana¡:. bnjo las cuales E.e ha rondado. el arro- todos los elementos &lt;le su bienestar actu•l y de
el sagrario, como -saeta, j.,¡
yo de plaw, el bosque cle esmeralda. el cielo de su grandeza futura. y convertido hoy en Templo cle un sólo brinco ca,, al
zafir y el sol de oro. Desfilan •nle la ,·isla los pa- Auntuo¡;:o en que P.e tributa culto á la Patria, á sus
cojín mora::!:::.
donde
rientes y amigos, las mujeres á quienes -se ha libertadores y á sus regeneradores
hundió sus pies un Arj)r. Jff. Flores.
amado; los recuerdos históricos 1\cnden en tropel,
zobispo.
se preseneian batallas, victoria::, epopeyas y con
'l'odo lo olfatea, flores
todos esos lineamiento-s, se reconstituye una pay pebeteros, se rebtrega
tria más bella por ausente J más amada por leen laa alfombras, corretea salvando bancas por
jana.
las iglesias, se afianza. á las barbas, narices, manos
Esa emoción llega it su eolmo. desborda en láy libros de los varones tallados en el púlpito, y se
grima?, sollozos y gritos ele entusiasmo en los
Es un gato m,elancólico; de día duerme en todos torna Gil un cliablo predicador sobre la riquísima
grandes aniversarios y en la!- e.olemnes conmemo- los rincones que lo deja tranquilo la escoba del orla de encajes que desborda y cuelga de la sagraracione~, y fué casi doloro:-a á ínerza de ser inten- sacristán, pero prefiere las tinieblas de una cova- da cátedra. ¿ Qué opina de esos santos, presos en
sa, la noche del 15 de Septiembre en París.
cha y se apelotona en las cortinas escarlatas de sus nichos ele cristal, cuando así los mira sin parA la orilla del Sena el Pabellón de México sur- terciopelo con bordados de oro: es un lecho volup- padear? ¿ Qué busca en esos confesonarios, cuyas
¡re constelado de estrellas: todos los lineamientos 1tnoso, tibio, con vago olor de incienso; en su es- rejillas oraña? ¿ Qué haoo en el coro, paseándose
le su arquitectura, columna~, arquerías, frisos, conclite, nadie Jo turba, ni la luz del sol, ni los por el teclado, deslizándose como sombra entre
frontones. están dibujados eon luz; abajo, las n1idos de la calle, el órgano suena hasta. ahí como los fuelles, azotando la. tubería con la cola inquiea~uas del río le forman un basamento ;Je oto; una música lejana y apianada; los repiques Jlegan fu? i Oh! busca la ojiva de colores, busca el erisarriba, ,obre aqnell~ eomde1ación ondea ~11.1jri::;- cansados y amortecidos; como un rumor las preces tal roto, se trepa á la sillería del coro, ser hace la
tuoso -el pnhellón nacional sobre el á~ui1a lumiv como un suspiro
"toilette'' en un respaldo y después huye, se escunosa y la víbora fosforescente del escudo. De lelos salmos.
rre par la reja y lanza un maullido de triunfo
jos pñrece transp:uente -y aereo, llerndo. como los
Apenas
si
Jo cuando se encuentra en plena bóveda, en plena aldestinos de la patria, sobre alas de plata y nubes
distnen los roto- tura, teniendo á sus pies una ciudad dormida, un
&lt;le fuego. A todo lo largo de él en la ribera, una
nes irer::ipetuosos á negro conjunto puntilleaclo de luces, un mar de
portada chispea y destella con s11s millares de
quienes no persi- azoteas chispeantes de acitarillas, de donde confocos multicolores, y de tiempo en tiempo, intensos
gue y la fuga de testan á un reclamo otros gatos enamorados y voluminares de bengala, lo tiñen, ya. ele púrpura, ya
las alimañas en las luptuosos.
de e!-l-meralda. Guirnaldas ele flores, ma.cisos de
Ent~nces, como Quasimodo, sal va los abismoi::,
podridas
tarimas
Ycl'dura tropical, haces de bancleras, nombres de
se
desliza por las canales y los antepechos escala
liherta&lt;lores y &lt;le héroes en letras ele oro, com- vive entre esplendores y personajes de madera, los plintos, roza al pasar las fuentes de '1as coentre golas de iglesia, ramilletes de papel dorapletan la decoración.
lumnas, se cuelga de los dinteles y se deja rodar
])l interior pare&lt;&gt;ía una á.;:.cna tle oro y las da- dos, espejos turbios manchados de cera., grandes por la musgosa curvatura de los domDos; es femas mexicana.s, h1jo~amente ataYiadas. er1m las florones de latón, decoraciones de Semana Santa,
liz, es libre, es ág:I, reshadas de aquel Palacio mágico. Chispe•ban sus candeleros de cirios envejecidos, sayones y ángepira á plenos pulmones
ojos negros, flotaban sus cabelleras de ébano, les mutilados, faroles de velación y bancas rotas;
el aire balsámico de la
,lespedían destellos las jo1•as y perfumes, las ro- ¡ pero bien se sueña sobre esas ricas telas que emanoche; como exhalación
nan
un
olor
místico,
un
olor
que
habla.
de
amoRas de su atavío; entreveí:mse formas esculturaemprende la ascenci ón
les en la transparencia ele las gasas y ha.j o el dra- res platónicos, espirituales, inmaculados!
espiral del caracol ele la
Llega la noche . .. bien conoce los toques trispeado de las ves ti el u ras.
torre y jugueteu. con las
tí~imos
del
"Angeil.us,''
el
rumor
de
los
fieles
que
Toda la colonia mexic--ana e~laba presente, y
mudas é inconrnovibTes
fraternizaba. Calmado el abismo que ha scpara- se alejan al repiaucteo de las llaves del sacrisrampanas; explora una
hín,
el
crujir
.,;trepitoso
de
las
puertas
y
cerro(lo nue:-;tra sociedad en clases independientes, aleclara.boya, y como esfinjos
y
ose
silencio
imponente
de
la
nave,
,silencio
de
jad-as unas de otras, sin contado ni ínsión po&amp;ige, sobre el mnndo de
hle, el amor patrio las confundió esa noche en gigantesca tumba, donde siguen rezando, eterno,
piedra que sostiene una
contrito;
el
gran
reloj
y
novicia
siempre
morifrate1·nal abrazo, las amalgamó é hizo de todas
simbólica cruz, mira primero el paisaje terrestre,
bunda
y
suplicante,
la
lámpara
del
Sagrario
chistllas un solo corazón y un· solo e~píritu. Los nulanz~ como muezin, un grito doloroso, y contempla
merosos invitados e~tranjeros, diplomáticos, mi- porrotea.
de hito en hito, esa pupila felina de la noche; ese
Es
de
noche,
bien
lo
dioen
los
rumores
profanos
litares, altos funcionarios constelados de crm.-ee
o¡o del qee creerit !al vez en Dios; ese astro que
&lt;le rodas las ól'Clenes clel mundo y revestidos de de la calle, el organillo de la esquina, el reflejo de
deslumbra; esa luna llena solitaria y tranquila. en
un
farol
que
se
entra
por
el
ventanal
y
tiembla
en
5-us vistosos unifgrmes bordados y recamados; parel zenit.
lllS
altaa
vigas
..
.
.
y
paoo
á
paso,
con
lentitud
de
ticipaban el.e nuestra alegría ¡ ,"le nuestro entuprelado, avanza hasta la sacristía, espía por la en•
Jfficrós.
l!iasmo exaltado por lts acordes do la orquesta.

El 15 de Septiembre en Paris

RECUERDOS DE LA EXPOSICIÓN.
Un escultor me•lcana.
, Cuando, después de veinte años de combate viv 1s11no, el eseuJtor Hodrn llegó á triunfar en la
':°?c.enc1a del públ ico, el gra11 revolucionar10
fi¡o una e.scuela. Su obra, en la que hay delicadezas cast enfernuza.s y Ob3días asombrosas enormes trozos de mármol que se antojan heridos po~
el ha&lt;:ha de un dios terrible y fragmentos animados por un soplo de ternura, fué la revelación de
un arte nuevo, de un arte. que nacía de la vida y
en ella buscaba sus materiales de exteriorización
¿'!qué ea, en suma, la obra de arte? Un gra1;
escritor, que es, en sus ratos de ocio un uran
c~ítito, lo ha d:cho: "un rincón de 'natu~leza
v_,sta á través de un temperamento: · 'l.'odo consiste en el modo de_ ver la naturaleza : Wagner la
v_e de un modo cl1strnt • de Bethoveen; Murillo la
sicnte de diverso modo que Velázqu.,,,; para Víctor Rugo no es lo que para Chateaubriand . Y sin
-embargo, la íu~nte es la misma, el manantial, el
eterno manantial de la belleza triunfadora, ¡,er-

otros _rumbos, aligerada del peso de los convenc10nalismos y los. prejuicios, que la. tenían encla•.
va.da en la cruz irredenta. de la inmovilidad. y ..,
la estatuaria principia á t.ener carne y músculos·
Yª, se realiza el sueüo d~l escultor Puget: "el
marmol tiembla ante los ojos." Y detrás de las
huellas del maestro, influenciados diversamente
por su labor,-porque éste es el polvo del camino
.
.
'
-rorre un grupo de ¡óvenes, que han ido á buscar sus informaciones en el gran foco que c:tldea
el arte: en ~a pasión, que es la naturaleza· en el
dolor, ,1ue es la vida.
'

Peque1h p'eza de estudiante pobre ó de ar,
tista que comienza. ¡cuántas noches falton dos leños que arrojar en la chimenea., que abre inútilmente su bocaza negra! Y al día siguiente, ¡ á. la
labor! i á dejar escritos en l:.1 piedrn loo dolores,
ei,taS injusticias, á develar
estas p-.ígin.as! ¡ Y
cuá.~tas de estas noches, joven arfo;ta, la desesperac1011 no habr-l llamado á tu puerta, y te habrá
acompañado como una hermana vestida. de negro! Así nació ese incisivo trozo de mármol ~í
brotó esa escultura punzante. H ija de la ~iaa,
producto de esa e:-.cuela de artista~'\ nuevos, á los
q~~e ~odin h~ mar~a&lt;l~ una send:1, "Desei,perac1on 1 es un sucedido,' un documento , un da.to
mas q~1e agr~gar á. esa historia que la gacetilla
nal'ra mconsc,entemente en su tarea baladí.
¿ Qué es todo ello, después de todo? Una mujer
que se abate sobre el piadoso regazo de la tierra.
-Yiajero, sigue adelante!

.

Sacu~o un poco mie recuerdos, que caen sin
haber siclo tostad06 toda.vía por el otoño del olvido. U~-a maña.na opaca, nuiy fria, de una rezagada primavera; plaza de la Eswción de MontparnasBe; ca[é con terraza al aire libre; un barrio
muy burguh, mu_v sano, muy atareado, un "alto''
en la lóea c1rrera de París Nos habíamos senwdo y dejábamos ir un poco la '·loca de la casa."
Chucho Contreras JU.e ac-ababa de enseñar su
'~Ialgré tout,"-un mármol que sufre,-y pre•

0

VIDAS NOCTURNAS.

E XP03IQION UNIVE RSAL DE PARIS. - "Deseapel'IICl6n," e!Cultura de Agustln OCampo [aril8ta me:z:lcano.J

manece siendo uno. Lo que hay que analiza r,
-pues, es la impresión que ta naturaleza despierta
,en cada ,espíritu, el "á través del tempera.mento"
·de que habla Emilio Zolá.
¿ Cómo es para Rodin la naturaleza? El propio
"fo á conocer el proceso de su obr-a: "La naturale:z!l. lo contiene todo; no es necesario tener imaginación pa.ra ser un gran arlist.a; basta mirarla;
~n ella nada. choca, todo son medias tintas, en las
-cuales juega la luz amorosamente. Pero estas
medias tintas hay que fijarlas con vigor, con iniensid-ad, con violencia, por decirlo así, pero al
,nísmo tiempo con dulzura. De este modo se llega á la expresión. Sorprender el ge.sto especial
·-en que mejor se r-0velan los ca.ractcres de una forma, conseguir fijarlo, traduciendo no sólo sus movimientos externos, sus m-anifesta.cioues visibles,
,.ino también las palpitacio11es del sentimiento ó
ele la sensación en que mi l(e.sto ha germinado,
-esto y nada más que esto es la escultura."
Y de ahí brotan esos personajes con nervios y
-corazón, esos bustos con idea, es:is figuras coR movimiento, esos rostros con pasión, eso&amp; brazos y
e-s1s manos contraída,;, por un rentimlento que
seiíalan la obra cle Rodin. Es la vid.a qu-e vence,
1a. vida que ih1mina. con una luz interior los matériales a.,,rupados por el gigantesco viejo. Este
,es el secreto; pero ¿quién ha llegado á él?
Con Rodin la. escultura ha comenzado á t,c,mar

sentádome á sus "muchachos:·' Cárdenas, :N'ava
y Oeampo. Luego se unió á nosotr06 Eduardo de

EXPOSICIÓN DE PARÍS.

la . Torre,, un jarocho traducido al parisién, de
quien he de hablar otro día. Y todos nos habíamos abandonado á una de esas horas improoisas,
en que cada. fraee suclla ,-.esponde á una emoción
y cada palabra tl un €:Stado de co nciencia.
Y fué bomínd0€e en la niebla de la mañana
el café aquél y aquella plaza, y el buen ba rrio
burgués, y París y la Francia., para, desenrollar
á nuestra vista un lienzo de la P.a,tria ausente. Y
comenzando por hablar de llféxico, concluímos
por hablsr de nosotros, de nuestras luchas de lo
que habíam06 h€?ho, de nuestras esperanz~s; fué
una nube de m-3,nposas que cruzó por el cielo empañado de la gran ciudad. Entonce.s conocí á
Ocampo, entonces comprendí el por qué de la
sinceridad cruel y dolorosa de su eecultura "De~pernri?n," que tan brillantemente ha fi~ura.do
en el ¡,alon de Bellas Artes del Pabellón Mexicano
en el Certamen Universal.
Es que Ocampo sólo lm tenido necesidad de
bue~l.r en sus sufrimientos, que descender por la
escala de la inspiración á la sima de ,sus tristezas.
-El invierno es muy frío en París, y la ''bohemiada," una ruda tarea,--me hacía observar Chucho Contreras, qu.e sabe bien el "oficio." Y ÜCl\mpo y C,irdenaa,--dos antipodas, dos amigos, ~o,
camarJdas,-también lo saben!

= •=
Casa Ed. Pinand.
Uno de los más encantadores atractivos de la
Sección de Perfumería en la Exposición de 1900
fué, seguramen te el Museo Centennal de la Per~
fumería, organizado por la ca•a PINAUD.
Esta casa, que ya había obtenido un GRAN
PREMIO en la. Exposición de 1889, figuró esta
vez FUERA DE CONCURSO; su Jefe fué nom,.
brado miembro de la Comisión de admisión é instalación, y además de esto, miembro del Jurado
de los Premios.
E.stae distinciones no extrañarán á. nadie en el
público mexicano,. que conoce tan genemlmente
Y aprecia á tan justo título, In afamada, m.arc:,. d;
Perfumería PlNAUD.

�Domingo 28 de OcLubre &lt;le 1900.
Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUND() ILUSTRADO

Enriqu~,. siempre que 0oo comía ·ex:cLalll.aba:

J ol~! i deh&lt;:IOSOf!! j deliciosos! ¿ te ae~&lt;!rdas Susana . . • • Lo que sentí entonces, supe que' Sf lla1n~n. celos, ¡ qué horribles, hermanita mía! qué

LA CONFESION•
ESCENA DRAMÁTICA

horr,bl"" son los celos! Ya se acer&lt;:aba el día ·ae
tu boda._ . . . sólo faltaban quince días ... entonces senti volverme loca y me dije una noche:
j No L_. . no se casará con Susana. . . s.e casará
cornrngo . •. iº sabré haicer que me ame . . . nun&lt;?ª eneontrare otro hombre á quien ame oomo á
este. . . . Pero una noche ...
Su.sana.-Marg.arita, no prasio-as
no pro~:CT,s
o
'
!'.l,o( .•
ruego por Dioo.
M-argarita.-Una noc~he te ví Susana te ví
cuan1do te alejabas eon é1 por el 'jardín ,: á la luz
~e la luna! á .-esa luz clara. que jugába~11~ cuando
€ramos c!11qu1l1as. iá eEa luz blanca, ví que Enrique
te abrazo y te besó . . . ¡te besó los labios SusanaL • • no sé_,qué; pero fué -sin duda el 'primer
beso que te dio, porqu.e estabas muy pítlida al volver al salón.
~
Susana.-Calla. calla ...
Ma~~arita.-¡ Ohl_ ¡ Dios mío! Entonces pensé y
me d1Je: j~o, Ennqu~ no se casará con Susana,
oo se casara con nadie! .. . y entonces, entonces,
ontonc:es ...
El P. Simón.-I-Iija mí-a, Margarita. prosigue
hasta el fin .. .. yo, en nombre de Dios, te ordeno
que prosigas.
Margarita.-Enton-ces .... te a.cuerdas cómo el
jardinero Juan preparaba. balitas de carne para
mata.r á los -p erros vagabundos? ...
-Susana.-Calla, Margarita . . . calla.
].fargarita.-No me lnterrumpas, Susana, en
nom}?re . &lt;le la eternidad ñ Ja. que voy á entrar,
no me mterrurnpas ... Juan trituraba una bote11, con un·a piedra y ponía algo de aquel polvillo
de vidrio en las bolitas de carne cruda... vo
tomé un frasquito, J-0 pulvericé con un martillo
y guardé el polvo de ,·idrio en la bolsa de rni
d-el-antal. .. después .... al otro día, cuando estabas condimentado los pastelillos para Enrique,
yo te ayudé y preparé seis con el polvo .. . . yo le
scrvl los pastelillos, ¿ te acuerdas? y me comí uno
.. . . él se cmnió t res ...
Su.s ana.-¡H ·e rmana mía! ¡Herma.na. mía!
Margarita.-N o me interrumpas. . . . los otros
dos los arrojé al estanque. ¡ Ah ! uo me digas nada, Susana., no me interrumpa-s ... escúchame . ..
E nrique murió . . . . los cisnes que comieron los
pa.stelillof, murienm también ... sólo ~ro seguí viviendo para mayor tortura ... Pero eso no fué lo
más :·errib!e .... escúchame .. . escúchame ... . .
oye lo más espantoso.
Susana.-Margarita ... hermana mía ...
lH1argarita.-No me foterrumpas . .. foda mi
·v i&lt;la t ué desde entonces una. tortura horrihle, y
mp dije:
-"No abandonar~ nunca R. mi hermana .... y
l e conf.esaré todo é, la hora de morir."
¡Ah! esa hora terrible ha llegado ya, Susana . ..
¡ Qué su-plicio de tantos años!
Todas las IllOches, al acost,¡rme, he pensado :
¡ Ah! si m uriera y,o sin ,poder conlesarlo todo!. . .
Qué miedo tengo, Susa.na ... qué miedo de ir á
verle antes ·q ue tú ..... '
Imagínate, si al entrar en la eternidad, me

TOMADA DE LA NOVELA, ESCRITA EN FRANCÉS, POR GOY DE MAUPASSANT.
llustracloues de Torres Hnos.

... n

• •

PERSONAJ8S

Marcrarita .-Sra. ViTginia Fábregas. _S usana.Srta. (luadalupe López del Castillo. El P. ::limón.
-Sr. Frant:isco Uar&lt;lona .
El escenario representa dos alcobas a.n uebladas confortablemen•
W. Ea una se encuentra en un sillón Margarita n.oribunda; en desórden isobre una mesa, fr11.sco11, drogas, eLC.
En la alcoba lnmeaiata Susana conferencia con el P. Simón, --,J

Margarita.--(!'ll,orporfodose
en el lecho.)-Sí, pa&lt;lre mio .. .
grandes y tremenda• culpas . . . .
Sus,¡ru¡,--(Sollozaudo) -;C,ulpas grandes! tú, hermana mia;: .
El P. Simón .-Susana: ,le¡a;
n-0s solos, la Gracia Ue Dios esta
próxima á ca-er sobre tu he1:1,rnna ..... No la rebu-des._ (' ase
E-ll.sana tl la a:coba inmediata).
Júientras el sacerdote wnfiesa en vos
boju. á Mar~arita, Smana en su aleo
ba solloza.

.

Susana.-Mi hermana, . 1111
Susana.-Padre mío, mi hermana va á morir
. y necesita la absolución de sus culpas, que bien pobre ]1errnan,it~, va á mor1~. : ..·
mi consuelo umco en la tie~1,1
poois deben ser por cierto.
..
,
va á a,eabar ... La muerte ha J.do
El P. Simón .-Bi,en pooas en verdad, h1Ja nne.;
arraneándome los seres miás queMargarita íué siempr,e buena y_ practican~e. crisridos para 1ní; y dentro &lt;le treB
tiana; los pobres del pueblo siempre rec1b:er-0n
días .. . mañanaa .... dentro _de
beneficios de sui, angeli-cales manos, y 'la gran
uan hora tal vez, habré_ perd:do
prueba d,e fraternal amor que pudo (~,a_rte, Iné no
el únioo sér que me liga con
casarse nunca y ofrecerte su C-Ompama desde la
este munido ....
hora tristísima en que perdiste, en vísperas de
Primero, siendo muy niñ~, m~
boQas, al qu.e te ofreció su nombre.
.
Susa.na.-Es verdad, padre. Muchos mozo&amp; n- #madre· &lt;lespués .. ¡oh! ¡que horrible!' repentinament~ Y ~11 víseos y elegantes, solicitaron la mano de l\Iargarita desde que mi Enrique murió, dejándome sol- peras de ca,sarme, m1 novio; un
te~a y viuda, y M,argarjta no aceptó nunca las año después, mi pa~lre. · .hoj~- ·
mi hermana. . . . m1 h&lt;p-mauilta
ofertas de ninguno.
menor. . . mi querida l[argot,
El P. Simón.-Susana, hija mía, puesto que
que sacrificó por ml s~s allos
el confesor de Margarita está ausente, es para
juveniles ... mi. 1rnrmamta Uarmí un &lt;leber imprescindible y que la Pro,iden•
got, á la que -debo ~ner compa-cia me impone, dar por la primei:a y quizá ¡ay!
ñ-era en m1s horas tristes ele solpor la postrera vez también, la absoilución sacertera ... ¿ por qué, Señor, hiciste
&lt;lot~l á tu hermana. Voy á cumplir con ese deber
que yo amara tanto, tan,to á ~n~
triste en verdad,
rique, que -sobre su cadaver JUre
" E•tra1W,O el P . Simán y Susána á la alcoba de Mar- no -casarme nunca.? . .. ¡oh, no,
garita.
nunea!. . .. y mi pobre Margot. ~. mi pobrecita
hermana hiw el mi,smo juramento por no sepaJ¡}l P. Simón.-Ilija mía, ¿ estás ya preparada
rarse de mí, mientras viviera ....
para confesar tus culpas?
El P. Simón ha terminado dc. con~
J~ar á Ma.rgarita y llama á Susana.

El P. iSimÓill.-(entrando).Susana.. . tu hermana te llama .. . acércate ... quiere antes
de pre.sentarse frente á frente del
Dios santo y justiciero y único
que a.doramos los cristian08, implorar tu perdón.
Swsaua.-¡ Mi perdón!
i\Iargarit,,.-Sí, Susana, j tu
1
·perdón!
Susana.-( sollozando y arrojándose en los brazos de Margarita).-,;, 31\i perd¡ín?. . . i Pero
de qué? 'l1ú me sacrificaste tu
existencia toda ....

Mlarg-arita .----a:E.kúchame,

Su-

sana.. . . . escúcl1arne. . . . no me
interrumpas ... se acerca la hora tremenda, y es muy grave . ..
muy grave lo que tengo que d-e!irte.
El P. Simón .-,:ieñor, Dios
mio, envíales tu fuerza. . . manda sobre ellas tu m.isericordia y
dales ánimo y valor .. .
Uarmi.rita.-¡ Su-sana! . .. ¡ Susana!.. . neér~ate. . . . ~cúcharne. . . 110 me interrumpas .....
Es horrible lo que voy á decirte
.. . ¡oh! ¡Dios mío! ¡Dios mio!
110 me interrumpai::, Susana ... .
i. Te acuerdas de Enrique? .. .. .
de tu novio . . . . de Enrique .. .
;te acuerdas? ... yo tenía enton~es doce aiíos . ..... ~ a-cuerdas
¿verdad?

Susana.-Sí, Margarita; bien me acuerdo.
Margarita.-Enrique era muy guapo, verdad?
Enrique . .. ¡oh! la primc:r:a vez que se presentó
en l.!asa, iba. á llevar á papá una buena noticia ...
¿no es verdad? la noticia del triunfo d-e un litigio . ... ¡Oh! ¡Dios mío! ¡Dios mío! aparta esta visión en mi hora postrera ...
¡ Qué bello est,,ba Enrique! ¿ Te acuerda~, Susana?., .. Mientras habló con papá yo estaba observándolo. . . . desphés, cuando se alejó, le ví
alejarse . ... y crnmdo me dormí, soñé con él. .. .
luego . . . . luego . . . luego ...
Susa.irn.-¡ Oh! Margarita, hermanita mía, ¿ cp1é
vas á decirme?
-Margarita .-Escúchame! ,escucha. . ... no me
juterrumpas ... Enrique volvió á casa varias veces; yo le miraba, le miraba, le quería devorar
con los ojos; y-0 no pensaba en nada más. que en
él, y en voz muy baja .. . muy baja, murmuraba
al acostarme: Enrique ... Enrique.·... J~nriqne
Sampierre.
S:1,::.ana.-Ca1la, Margarita .. . calla .. ..
Margarita.-Déjame, déjame, 1&lt;léj8ill110 COll·
clnir . .
El P . Simón .-irargarita, hija mia; prosigue.
Margarita-Después ... -después S€ dijo ,en easa
que ibas á casarte con Enrique ... y entonces,
Susana, sentí un pesar mny grande ... muy grande, lloré tres noches ... en tres noches no donní
ni un solo inst,,nte. . . Enrique iba á ,erte todas las tardes ... , .. todas las t.ardes . . . . al ponerse el sol. . . ¿te aenercl'8i?
Susana.-Calia Margarita, calla .
El P. Simón.-Prosi¡rne, hija mía . ... D'os
omnipotente: envía sobre ellas un rayo de tu djvina rnisericoriclia.
Margarifa.-¿ Te acuerdas, Susana? Tú bacías
unos p,,stelillos con harina y mantequilla .. . . .
¡oh! no me interrump't1s . .. hermana mía .... 110
me interrumpas ... si fuera. preciso haría yo en
estos momelitos lo misnH&gt;, lo m'.smo que tú hacías .....

• •

•

1,1\:

TRIUNFADORA.

encuentro con Enrique, y no me perdona haber
sacrificado su felicidla.d en la ferra ... . ¡Oh!
¡ Dios ·mío! y si murió en pecado mortal. .....
¡ Susana! ¡.Susana! voy á morir y neces ito tu perdón . .-: . no puedo -compareC€r m1te Dios ni ante
él. . . . mlte mi víctima., si n l1evar tu perdón .. .
Perdón, 'herma.na m ía, perdón ....
(Susana solloza en silencio).
~ 'EL P. Simón.-Susana, tu hermana va á presentar se ant.e el Dios omnipotente y justfoiero ...
Susana.-(sollozando sobre el cuerpo de Mar-

y el beso mudo, pasiona1üe _v la..rgo,
fué la plegaria dre dos a!Jnas locas
al hundirse en la nceh,e &lt;l-el letargo . ..

)

rrristán enamoróse &lt;le la ~Iuerte
iencarna.ndo su forma ,en la de Iseo.
:y al apurar el filtro: ¡quiero verte!
--exclamó con las ansias diel deseo.¡ Ah! qué he rmD&gt;~a fué aquella Epiphanía
de un nuevo Amor; ¡ qué grande el Episodio!
y qué hermoso Tristáu, ouando r1:10ría
s: n rencores, sin quejas y sin O.d10.
Hundió la frente cálida, en el seno
d-e li:t muj,er, que loL':8, de eutusiaE-1110
sorbió la l1ez amarga del rnneno ....
Y en el postrer espasmo,
'C U-ando á la. Tierra. Augusta fecundaba
t&gt;l Sol naeiente, con su pólen de oro;
cun.ndo todo cantaba
v ese canto ,á los cielos se elevaba
~orno un himno de amor, gran-de y sonoro:
el hf'roe y la mujer unen sus bocas,

€nrique J'o rres J'orija.

garita) .-Te perdoHo, hermana mía . .. y que Dios
te perdone como yo
TEL ON

.Cuc de J'oberal.
N. de R.-- El a.rtlcuto qu':! antecede lo h~mo&lt;J reoro1ucldo del "Có-

mico,'' p'lr el placer de o b3eqnlar á u uestros lectores con los grabadoi que Jo ilmtran en un t11.m 'lilo m,¡,yor, pa.1"1l que se pueda apreciar

en elhlS tanto el talento de la Sra. Vi rginia FJbregas, que interpret ó
i&gt;.n su acmurt Pl arnimento, · O'lln el gusto arttstico del Sr. !h.nuel
Torre,s. que fué quleo tomó las fotog rafias.

Yertió la luz su viI"ginal tesoro,

y sus pupi~as al mostrar el cielo,
¡ rodó una. perl--&lt;L de candente oro!

II
A 11oc h~cer.

LOS DOS CREPÚSCULOS.
I
A man ecer .
Abrió su cáliz la naciente aurora
como una flor en búcaro de grana;
y al sonreir, sobre L1 mar lejana
se disipó fa luna soñadora.
Los rerdes prados que el Abril colora
Ee -ci ñeron la frente soberana
de esas perlas que lleva la mañana
en el rubio cendal que se eva.pora.
Hasgó el oriente su rosado velo;
· Janzó la tierra su cantar sonoro
y huyó la noche con medroso vuelo.

La tarde huyó corno invertid-a aurora
arrastrando su túnica de fu-ego,
y fué extendiendo por los campos luego
el crespón de la norhe solladora.
L::is verdes pr,1dos que el abril colora
entregaron EU e&amp;píritu al sosiego.
y Yoh·ió ele los campos el labriego
echando al aire su c . rnc:ón sonora.
·vibraron en los varnes las esquilas;
el grillo pre] udió bajo Ja m-ata.
-y las aul'as quedáronse trauquilag_
Plegó la luz sus velos de escar1ata,
~' al apagar el cielo sus pupilas,
j rodó una perla de bril)ante plata!

Salvador ifueda.

�...
Domingo, 28 de_Ociubre_de_ 1~00. ,.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

Puesto de tamales y atole de leche.

LA KERMESSE EN TACUBA.YA.
El domingo ú1timo, con un entusia_smo excepcional, se venficó en Tac:ubaya una luc1da kermesse ,de la cual dan idea nuestroti grabados, y en
• Ja' que tomaron parte no sólo Jas prmc,pale:; íam&gt;
lia.s de -aauella población, sino también muchas
distinguidas personas ,de esta capital y (le los alrededores.
El objeto de la fiesta fné c'6lebrar la reelerción
del señ,or General Díaz, idea qu-e na-tió en el seno
de una. junta presidida por el se1!~r Li~. Don !gn acio Mariscal. Dicha jnnta com1e1&lt;0:i1ó a los i!:enores J-osé María. Villasana, A urelio González Carrasco y ·Lauro Ceballo,s, para que diesen forma al
pensamiento.
El sitio elecri&lt;lo fué ]a. Alameda de Tacubaya,
que presentab~ un aFpecto magniñ_oo, por lo bien
combina.do del adorno, que resulto elegante ":' artístico. En los.ángufos Suroeste y :Noroeste se levantaro n &lt;lo.s grand-es portada~, en las c-uale:i, sobre petleslales de doo y medio metros _de. alturn,
se veían unos obeliscos rematado~ en mastile-s que
.-tenían como -adorno guardas y reJi.eyes ei:idlo rcIiacimiento.
Multitud de faro1il\o.s, ~feudos:' rortinaje~ completaban el •domo general. Entre los pne,tos artísticos, citaremos el d€:Stma&lt;lo al expendio &lt;le
confetti . Se levfl.nt6ba. á la .sombra. de un corpu-

La fuente maravmosa.

Este espejo estaba cruzado por una banda simbólica y las otros tres por guirnaldas de flores.
CO!lllpletaban el adorno, tibores y vasos esma1tadoo con d ibujos dorados.
En el remate del frente, en un espejo reYe-Btido
de lazos de crespón de todos colores, i::e leía ·'Confetti."
Era directora del puesto, la señora María B. de
.Ma-vers y expendían la mercancía, fos señoras Maria Maya de Villnrreal, Lili :Mavers &lt;le Nate ra, ]as
señoritas Maria Jiménez, Elena y Margarita Mavers y las niñas Loló Mavers y Angel ita Yilluxreal.
El puesto de tamales era uno de ]os más bonitos
y más extensos. Se encontraban al fr.ent,e de éJ, ]a
sefiora :Afatilde Oliva d,e Guerrero, Directora del
puesto, y las -señoritas María, E!&lt;ther y ·v ictoria
Iturria, Elvira, Sn.ra. y Esperanza Cosí-0, S,ua y
Elena Aparicio, :l&lt;Ianu.ela, Eulalia, Lnpe y María
Guerrero y Carmen Gándara .
El · puesto de tl11loes y pasteles, muy vi.::toso,
represen taba un pabellón neo-greco y atendían á.
los visitan tes la señora F)stela González C'arrnscn
de Garza, y las señoritas A,clela Nor:t!ga :· Fro,ge r;
Elell&amp;,, Cecilia y J ose.fina. I?rog-er, Martrarit·a Aubert, 'Lupe L ombardo, Ana Romaní, Rosa Prieto,

La Banca.

lento olmo, aorovechándme su grueso tronco como oolurrnna de sostén.
De un mostrador circul ar cubierto de tela verde. transparente con encasetonado polric..Torno,
flrrancaban una ,serie de columnilla~ revestidas
de musgo. con guías de rosas artifici-ales, blaní'as
y roja~. La. techumbre era bien original. Unrr
triple bambalin a de papel ·de seda se prendí~ en
torno de la línea. de la tech umbre. eoronru&lt;la ésta
nor 1ma seri.e de bandera...~ de -crespón de todos rolor,es, ,e n gruuos, con aplicaieioneR &lt;le mo-W~ ele
-plRt.a ~' oro, ba.nd,erola.s que jugaban capricho~amen1.e á imDnl-sos &lt;lel viento.
Distribuidas veíanr.ie también grandes :Aorpr,i {ld
lis á colores, junc-os -de un m€h-o qne sernehl1~n
flrroiar Sf'rpentinfl~ y ,e¡;-cudf\c:: de confetti, orlrirloq
&lt;le ]azos de crespón y de plumas en rica variedad
ile colores.
Bajo Pl Rrco que conef.ln011ílía. en clir:,,c-tión ~
h ·p-0T°UHla &lt;le] parque, lucía una PBtatn~ d,e n-,pfr1l
de- fa.m año m1tural, representn11,dn 1ma P'-"rlrrvn
PtíopP. -:rnoyada sobre una mesana de tornett,das extremidades.

Dulces y pasteles-.

Hcrminia Ramiro, Sara, María y Elena Ruiz, Jifaría Echegaray y Josefina M:anterola.
La Banca, donde rejnó el mayor orden, estaba
ador_nada con ricas colgadu ras de seda. ::le encargaron del cambio las disti nguí-das -seüorns Laur..,
::l. de .Mari,,cd..J, de García rreruel, Schmi1dtle:n,
Gómez Parias de García, de Velasco Rus, Marisral
de Morán, Laura Mariscal ele Maris-cal, y de del
Yallc; y s-eiioritaR Carmen Mnri~cal, Q,uerejazo,
'l1ere:;a. del Villar, ).1,uía rrerei::a Limantour, María
del Va.lle v Mar;a Luisa Gómez Farías.
En. el litdo Oriente del parque existía un solo
pne~ro c;ne ntra 1a fa¡;: mir,H1n::: por el lujo de ~u
decorado. Era una tie11rla chi1m de dos ,uco,s, cu-

1

Primer premio de «El Imparcial.

Otro puesto de con!ettt.

El interior ofrecia grandes Mrp'ref.la~. no l., TT"'i::a ('ircular del centro aTrancí'lha nn ·í'Uf'lrlrailo de
Puesto de COnfettl.

P~Peios hisPladoo, v oorrespond ín a'l &lt;lel fre1,i-,, 1111
hnsto d1el íl-enenl Díaz. qno O";tentah{I h h!t1i-O:t
tricolor, distintivo de la Primero Magistratura .

Segundo premio de «El Imparclal.»

yas oolUJ1Jnas estaban re,esticlas con t ela~. rolar
rosa y verde nilo, en forma -de bul1on es. Persia.nas de canuti1lo y cuentas de colores se aibrían artísticamente. El remate ,contenía una, ri ca vanedacl de abanicos. J~t1taba destina-do á la venta
de tó.
.

Seguían después los puestos de flores, cerv·eza
juguetes, te, cantina, c01úetti y rifa zoológica., to~
lodos muy bien aten didos por las más henoosas
señoritas v más respetables damas de la oooiedad
. tacubayense.
La kermesse estuvo concurridísima y asistió á
ella el señor Presidente &lt;le la República.
"El Imparcia!J" &amp;:efü1ló kfos prem:os ,pana los
puestos mejor adornados, que resultaron ser á
juicio de respetable jnrado, los de tamales y confetti, que reproducen nuestros grabadQil.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dominrro 28 de Ootuhre de 1900.
~

Dom ingo 28 de Octubre de 1000.

EL MUNDO ILUSTRADO
be1lón portugués es un simple alm~én, una esta.eión marítima. En su parte supenor, algunas
&lt;leeora,ciones de caia y de pesca; en la base, cuerdas y amUloa como los que se ven en las ca~l,es
&lt;le los puertos: he ahí tc,da, 611 ornamentaC'lon
exterior. Al 1,edooor del 'edlificjo _l,orre 'Ull'~
banqueta d-e pequeños guijarros blancJS, ej-e:cutada por obreros po,r tugueses Jlevados e~pec1almente á Paris p-ara ·aar una muest ra de ese modo de pavimentraeión nacional.
.
En el 1'roca&lt;lero tiene Portugal una. segunda
instalat ión especial, cerca de la avenida de Jen? 1
arriba ele la sección egipcia. Es éste un pabellón
afe&lt;etado á las colonias de :lfadera, del C'abo Verde,
&lt;le Anrrola, del l\.Ioza.mbique, de 001., etc. etc.,
d{rnde ~ ve la expo,sición de los productos de dichas posesiones.

LA GRAN BRETAÑA.

.-.. :::';'- ""'~- -

- .;..-_-- -_:--.- _:..:,.;.,__.e:.·-- -

Pabellóu de Portugal en la Plaza de Orsay.

NUESTROS GRABADOS.
EXPOSICIÓN DE 1900.

PABELLÓN DE SUECIA
El pabellón de la Suecia es el terreno de los
pabellones extranjeros qu e bordean el Sena, inmediatos al pu,e nte de 11.Aama. De un,t estructura
eminentemente nacional, está ICO!lrstrufrlo por
completo de madera de sabino, del eolor natural.
BJ. arquitecto, M. Fernando Boberg, no ha intentado disi.im ular este rú stico elemento de construcción bajo u na capa de pasta.
De arriba á abaj.o, las :fa.chacfas, cumo los techados, están hechos ele latas labrados y superpuesta.s, como la pizarra. en los techos franceses.
La su&lt;periicie del todo está cubierta por un barniz brillante.

LOS ÚLTIMOS DESCUBRIMIENTOS

0

AR Q UEOLOGICOB

En las edic iones d'.a.rias, hemos

dado cuenta pormenorizada de los
valiows descubrimientos arqueológicos que
se han hecho en la ,calle de las Es8alerilla.s,
al practicarse las obras del drenaje.
Oon mucha justicia se ha prestado tod a
atención á estos descubrimientos, que ú la
vez que proporcianan la posesión de v.erdadcras joyas de arte antiguo, atlararán muchos puntos históricos y serv:rán para f,orrnai~c idea exacta del grado d,e ad elanto aleanzado por las razas aborígenes.
Las excavaciones van á continuarse, y .es
opinión de los arqueólogo.s que han de se l·

G.rabados tomados de fotografias

directas.

El conjunto de este pabellón ofrece un aspecto exótico, que tiene verdadero atractivo, sobre
todo, visto desde el Sena, haeia el c aal f:&lt;e abie la
gran loggia &lt;le macisos arcos qne forma la planta
baja del ediJlcio.

EL PORTUGAL
El Portugal es uno de los raros país-es que,
no queriendo ó no pudiendo ofr€cer.se el lujo
&lt;le un verdaero ¡ralacio en la ~-aHe de las Naciones, se ha.u resignado de buena voluntad á i-er
allí representados poir una 1Co11.s.rtruc1.;ió11 ·m o&lt;le¡;la.
Aun re ha distinguido de otros, tales como
los de Dinama.rca, Finlandia, etc., en el hecho
de abdicar en toda pretensión artíst'c11. E l pa-

Ya ha sido notada la simplicidad &amp;parente del
pabellón que representa, entre las otr•as nacio.nef,
a la poderosa y rica Inglaterra. Delante de sus
fathadas, gTises y 30briamente ornamen tadati,
dücurre la muchedu mbre &lt;le visitantes, resi sin
tiempo para detenerse.
El visitante que pasa die ,l argo s:n detenerse á
visitar el pabellón Inglés, lleva la impresión de
su insignificancia exterior, y mucha sorpresa le
causar ía oír deeir que did10 pabellón es, de tO{las
]as ,construcci-ones de la Calle de las Naciones., fa
que más ha. costado, a'6Í como en un baile de trojes lois oropelc-s más ornamentados de oro, los más
constelados de lentej uela, están muy lejos d&lt;J representar el vaJor de u n tTaje ele líneas- simp1le;i,
a,rtfaticamenOO tallado en una ri&lt;:a tela..
('o;:mo 'l.1s otras naciones, la Gran Bretaña ha
bu~ca:&lt;lo, pues, un éxito en la Exposición Universal de 1900. I'ero á ello se ha esforzado por
otros medios diferentes de los de sus émulos. Se
diría, en efecto, que adivinó que Alemania buscaría su triunfo en la enormidad casi sin medida,
en la exhibición orgÚllosa. tle su poder productor,
en la opulencia un poco pesada de sus instalaciones y en la pompa &lt;le sus decoradoo. Los AngloSaj,o nes han evitado seguir á los Germanos s-ob1'e
este ter'reno.
El pabellón Br itánico es, en Jin, un edifi~io señorial.
Por otra parte, e9 u n c1stilI0 auténtico, puesto

c1e positivo interés los descubri:mien tos que se sigan haciel1'do, opin ión tanto más fundada cuanto
que, en efecto, haBta. s.iete y medio
metros de profundi&lt;lad se han enc'Ontra.do obras tan importantes como es el c1ronamiento de una to rre almenada y de fo r ma circular.
PuÍilica.moo en esta plana algunos de los
olJjetos má.s curio~os que hemos fo tografiado v que r epresen ta n lo siirniente :
1· v 3. Zahurnadores .-2. El último ídolo
encoiitrado.-4, 7, 9 y 11. Instrumentos
que se empleaban en los sacrificios humanos.-5 . El dios del aire y el indio triete.(-). Brazero destinado á la Donservación del
fuerro sagrado.- 8. Vasos sagrados.-10.
R os~rio de c.uentas.-12. Urna funeraria,
ve1'&lt;1.aderam:en te n otable por su estructura.
Pabellón Real de Suecia.

Pabellón f. eal de la Gran Bretafl. a.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Octubre de 1900.-,

La c-,,remonia civil tuvo _lugar en la sala del
en la capilla del
T rono, Y la ceremonia reltgtosa
.
b'
d· 'i
palacio, donde M~n~ñor S~m, arzo ispo e D unieh dió la ben&lt;licwn nupe.al.
, .
E;itre los asistentes se veía : el rey d~ ~elgica,
el conde .Y la condesa de Flandes, e( prmoipe reente d,e Ba.viera, el rey de Rumama y ~mnero~oo personajes titwlados que perteirncen a ambas
ca;:~-a esta solemnidad, se ha-bía desplegado u~
gran aparato, siguiendo todas •las re~las de ia etiqueta: los prí..ncipes es~ban en umforme de gala; las princesas, en tra.Je e8cota.do, oon el manto
de corte, -cuya. cauda era llevada en los ~fopa.rtamentos por damas de honor, y, en la ca.pilla, p~r
pajes reales, vestid,oo 0011 ele~antes tra¡es antiguos; al paso del corte30, hacian los hon-0res, arqueros ,es-t:dos de gala. . ,
.
.
El mismo día, eon ocaswn d-e dicho matr'lmonio, Bélgica estaba de fiesta, p~r todas partes flotaban las banderas belgas y bavaras; se celebraba Te-Deum, en toda&amp; las iglesias, y las. ~ndas
nülitares recorrían las ciudades d-e guarmc10n.
En Brnxelas deben ya haber tenid.o lugar
gra,ndes fiest.as ofi.ciales y populares al regr.e;o de
los nue-,os esposos, que eran esperados el sabado
G del presente.
.
.
rrocla Europi estaha pendiente .·de este matrimonio, ca.&lt;si real, en que ee han unido dos Estados
de importancia.

LOS RELOJES.
Lo que está en los ·li

bros de Braharua está
en su corazón. Ni tCt ni
vo sabí::n.nos que hubiera. tanto ruo:110 en el
mund-o.-(Pron~rbio Irudio.)

El Principe Alberto de Bélgica y la Priacesa Elizab?th de Ba.vlera.

que reproduce, en sus grancies líneas, "Kingston-House," hermosa muestra del estilo Isabel,
construído en Bradford-sur-Avon, á seis legua.5
de Bath, bajo el reinado de J acobo I. El arquitecto, Edwin Lutyens, ha simplificado aun_ su
modelo, eliminando todos los detalles que ¡uzgó superfluos, con el fin de Megar á la. discreción
completa, cuidándose, al mismo tiempo, de la sequedad.
.
Las fachadas Norte y Sur, dan sobre el Sena y
sobre la Calle de las Naciones, y son, sin embargo, muy vistosas, gra.cias á sus t res "bow-windows" -en saliente. Los techos bajos tien.en pequeños piñones regulares. En los ángulos, se ierguen ,esbeltas chimeneas de la.drtllo. Se imagina
tal habita,;ión enmedio de un gran parque, lleno
de prados y boscajes. Se&lt;'ía hermosa destacándose oobre un fondo d,e verdura, en lo alto de una
basta terraza en pendiente, á la que se subiría
pO:r grandes avenidas describiendo ampli .. s curvas. Todo esto le falta, y siu .embargo, en su
destieroo fil borde de un río parisi,ense, el eastiIlo Inglés tiene gran aspecto, visto desde la ribera opuesta, con su silueta, de color y líneas apasibloo, reflejadas -en la. lenta agua.
Hemos dicho que el pabellón de la Gran Bretaña, ha eostado más caro que ninguno otro ele
sus vecinos. Este oo es, en efecto, un ,edificio
engañoso de madero y de ·pasta. Ha sido construído todo, de fierro y &lt;le oemento. Toda la armadura del edificio es metálica. De esta manera oo ha obtenido una incornbustibi1ida.d absoluta.. Más aún, por exceso ele precaución al
mismo tiempo que por refinamiento de corrección, 110 se ha querido que un restaurant ocupe la
planta baja.
Todas estas precauciones fueron motivadas por
el fin á que ,se destinaba el edificio, d!1spuesto en
vista de las recepciones del Príncipe de Gale¡;:,
y por el valor inestimable de las obras de arte de

pintura inglesa que debían llenar sus galerías.
La ent.rada para los visitantes, está sobre la
Calle de las Naciones. A tra,·és del pabellón se
les ha trazado un itinerario que les hace recorrer
todas las salas de ambos pisos, y les lleva después
á una puerta de salida lateral.
.
De un extremo á otro, es aquella una exposición del arte de amueblam:,ento· inglés. En ella
han cooperado las más grandes casas del Reino
Unido. El visitante se pasea. •terdadera.mente en
un castillo priva-do, donde, de la noche á la mañana, podría instalarse y vivir un gran señor. El
estilo moderno y los estilos antiguos, se han repartido los vestíbulos, las galerías, •las recámaras,
las bibliotecas. E,l tono mate de todas las maderas, unifica el conjunto.
Puede decirse que el confort, el estilo y el arte bri,tán'.cos, se encu,entran resumidos, bajo sus
aspeetos más seductores, en este pabellón real.

Matrimonio del Príncipe hereiero de Bélgica.
El día 2 del presente Octubre, se celebró en
Munich, en el palacio real, el · ma.trimonio del
Príncipe Alberto de Bélgica y de la Prirucesa Isabel, duquesa de Baviera.
El Príncipe, que tiene ahora veinticinco añOB,
nació en Bruxelas el 8 de Abril de 1875. Hijo
del Conde de Flandes y nieto de Leopoldo n, es
heredero presunto del trono de Bélgica, por haberse extingu:{lo la desceudencia masculina del
rey actu~l, con la muerte de Leopoldo-Fernanclo, ocurrida en 1869.
La Princesa, nacida en 1876, en Pose-ri.hofen,
es la hija del Karl-Teodoro, &lt;luque de Baviera,
y de María-Josefa, duquesa de Braga.nza.

E-sto empezó en broma y concluyó muy en seno.
Platte el subalterno, que era pobre, tenía un
reloj de 11' aterbrnry, co11 sencilla cadena de cuero.
El coronel poseía también otro Water?nry y
por cadena. un pedaz? ele correa qne hab1a p~rteneciclo á una cadenilla barbada: son las meJores, &lt;:ortas y fuertes.
·
Entre un pedazo ,de correa y una C'adena. de cuero. ha.y poca diferencia, y entre dos relojes de "\Vaterbur~' no hay ninguna.
Todo el mundo en el pueblo cono-cía la cadena del coronel.
N'o era éste jinete, pero le gustaba hac?r ereer
{1 la gente que lo había sido, y forj-,1ba las histor:as m..ís fantásticas, respecto á una$ bridas ele caza, á las cuales, este reBto de cadena había pertenecido.
El coronel era. además, hombre muy religioso.
Subalterno y jefe estaban vistiéndo,e e~ el Círculo, con mm:ha prisa, porque se les hab1a hecho
tarde y, ¡ lo que es la mala sombra!
Los dos relojes, con las cadenas colgando, estaban colocados en un estante que había debajo de
un espejo, ¡ qué de5cuido!
Platte, terminó el primero, cogió un reloj, se
miró al espejo, arregló el nudo de la corbata y salió corriendo.
Cuarenta se~undos después, el coronel hizo exactamente lo mismo que el subalterno había hecho,
y se marcharon ambos, llevando cada cual el reloj
del otro.
Habrán ustedes observado, que muchas gentes
religiosas son profundamente suspicaces, y aparentan-con un objeto puramente místico; cla_ro está-un conocimiento de todas las malas acciones
superior al de impío. Tal vez fueron muy malos
antes de convertirse, pero ele todas suertes, es lo
cierto. que en imputar cosas malas á otros y conYertir en pésimo lo que es en sí inocente, ha.y entre esta buena clase, unos tipos superiores.
El coronel y su esposa, pertenecían á esta especie de seres; pe.ro la mujer era peor que el marido.
Naclie fabricaba el escándalo como ella y por conducto de los criados, con lo que está dicho todo.
Sembró la discordia en casa &lt;le Laplace; evitó
el easamie1lto Ferris-Haughtrey é indujo al joven
Buxton á abandonar en los llanos á su mujer el

Domingo 28 de Octubre de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

por la caída del call"l'Uaje y había reconocido la
voz de 1.1_1atte, que por cierto le era simpátco,
cuando ponía á la yegua como un trapo.
Al vede al otro día, le enseñó el reloj y le eontó la historia del dueño. El subalterno movió la
cllbeza, guilló los ojos, y dijo:
-¡ Qué cosa más repugnante! ¡ qué asco de
viejo! j Y eso con sus mojigaterías! Yo enviaría el
reloj á la mujer y pediría explicaciones.
Urs. La.rkyn, pensó por un instante en los Laplace, á qu ienes había conocido cuando creían el
D:DO en el otro, y respondió:
-Se lo enviaré. Creo que le daré un buen rato,
pe.ro,~no lo olvide usted-jamás le diremoo á esa
muje.r la verdad.
Platte sospechó que su reloj debía estar en poder del coronel, y creyó que la devolución, con una.
call'ta a.paciguadom d-e :i\frs. L·a.r kyn, sólo produciría algún disgusto pasajero.
·
La .señora. Larkvn estaba más en lo cierto: sabía
que una gota de ;eneno encont.rarfa teneno muy
apropia&lt;lo para hacer sus efectos en el corazón ele
la coronela .
El reloj. con Ia &lt;:arta, qu,e contenía algunas observa-e.iones respecto á las hor-as de recogerse el coronel, llegó á poder de la mujer de éste, que llo~
ró encerrada en .su cuarto, nüentras pensaba lo
que debía hacer.
Si había alguna mujer bajo la bóveda del cielo
á ]a cual odiara -con santo fervor la coronela, era
s:n duda }frs. Larkyn, mujer frívola que llamaba á
primer año de matrimonio, por lo que Ta pobre la señora del coronel la gata vieja.
señora y el pequeñuelo que tenían, murieron.
La coronefa decía que en l,as rernlaciones alTod-a-5 estas cosas, se recordarán en daño de la guien había tan notable como :Airs. Larkyn. y hacoronela, m:e11tras haya regimientos en el paí5.
cía otras citas ele las escrituras, sobre todo, del AnPero volvamos al coronel y á Platte.
tiguo Testarnen to; pero ella era la únü~a. que se
Ambos, al salir, tomaron caminos diferentes.
atrevía á decir algo contra Larkyn, á la que todos
El coronel fué á comer con dos capellanes, tenían por una mujer muy divertida á la par que
mierntras el subalterno se dirigió ú tomar parte muy honrada.
en un hanquete de muchachos solteros, al cual,
¡Pensar que el coronel, -su m~rido, había esbsiguió una partida de whist.
do sembrando relojes bajo las ventanas de tal per¡ A qué causas obedecen á veces las cosas! Si sonaje y en horas pecaminosas, mezclado esto con
el criado de Platte le hubiera puesto á la yegua lo tarde que había regresado la última noche,
]os a.rr-eos nuevos de camino, los remates de las era . ... .. !
anillas, no hubleran podido, empujados por la acEn este momento de sus reflexiones se levantó
ción de las riendas horadar el cuero del sillín yendo y salió en busca del coronel que lo negó todo
á clavarse en el lomo del animal, cuando el subal- m@os la propiedad del reloj.
terno volvía á su casa á las dos de la mañana, y la
E-Ha le intimaba por la salvación de su alma que
yegua, ni S€ habría. encabritado, ni habría da.do ~ijera 1a verdad; él negó &lt;le nuevo usando dos pauoo huída, ni habría ido á caer dentro de una zan- labras feas, y ante tal cou.ducta, la coronela, conja, volcando el carruaje y enviando á Platte, co- tuvo el aliento por un espacio de tiempo igual al
mo si hubiera sido una pluma, por encima del cer- que un hombre necesitaría para respirar cinco
cadQ de aloes, al parque, admirablemente guarda- veces.
do de Mrs. Larkyn; ni este cuento ,e hubiera esEl discurso que le arrojó des,pués no nos imporcrito jamás.
ta. Fué el de una mujer celosa y por añadidura
Pero la yegua hizo todas esas cosa.s, y mientras vieja y de mejilla~ hundidas. Una profunda desPlatte daba vueltas en el césped como un conejo confianza briHaba en él.
herido, el reloj y la cadena, salieron escapados de
L1egó á decir, que hasta el corazón de los niños
su bolsillo, como Ia espada de un miliciano sale de podí-an los demás hacerlo malo; y el odio rencorola vaina, cnanrlo se ha,ce fuego en un simulacro, so á Mrs. Larkyn y las creencias religiosas del co. y fueron rodando, alumbrados por la luz de la lu- ronel, salieron á relucir.
na, hasta deteneree al pie de una ventana.
Por encima de todo, para agriar más la cosa,
Platte se levantó, metió su pañuelo debajo del estaba el m~ldito reloj, con cadena y iodo, sonansillín, enderezó el carruaje, y prosiguió la mar- :lo en la palma de la mano, seca y temblona, de
cha.
la &amp;eñor,a coronela.
Admiremos ahora los trabajos- de Kismet (el
En aquel momento creo que -experimentó algo
destino). i Ciertas cosas no oenrren dos veces en semejante á las sospechas implacables que semun siglo!
bró en €1 pensamiento dBI viejo La place; algo paAl terminar la comida del coronel con los dos recido á las amarguras de la pobre Miss Haughcapellanes. ,iquél se desabrochó el chaleco y se re- trey, y algo, -en fin, igual al cáncer que devoró el
costó ,sobre la mesa para ec~ar una ~j~da sobre corazón de Bux.ton al ver .:i su iffieliz mujer expialgunas de las nanacionei;: de las Misiones.. La rando.
llave de la cadena, se salió del ojal, y el relo¡ ....
El coronel tartamudeó algunas explicaciones y
el reloj de Platte, se &lt;leslizó trauqui!amente s_obre recordó que su reloj había desaparecido; pero el
la alfombra, donde el criado le hallo á la manana
misterio le iba pareciendo cada vez más grand-e.
siguiente y se le guardó.
L~ mujer gritó y ·rogó alwrna-tivrumente hasta
El coronel se enc1minó después á su casa en buscansarse, y entonces se marchó peooando en los
ca de la. mujercita de su ca.razón; pero el cochemedios de "castigar el duro corazón de su mariro esba.ba borracho y perdió el camino, por lo que, dq,'' lo que traducido á nuestr-a gerga quiere derecrresó
á
una
hora
tan
desusada,
qu~
las
excusas
e
cfr: en los medios de "retorcerle la cola."
que quiS-O dar, ni fueron oídas.
..
.
Profundamente impresionada con la doctrina.
Si Ja coronela hubiera sido una vas1Ja ordma- del pecado origina,l, no podía creer en la aparienr-a llena de ira y destinada. i la destrucción, hacia de las cosas: sabía demasiado y llegaba á saltos
bría sabido, que ·cuando un hombre se retr~sa por
á las más extrañas conclu.siones.
motivos que debe cal]a.r, sus excusas son siempre
Se lo merecía: esto destruia .su existencia, como
originales y conveniente~.
ella
hahía destruido la de Laplace.
Las estúpidas explicac10nes del coronel, prueban
Perdió la fe en el coronel, las sospechas crecieesta verdad.
.
,
ron .
· Admiremos de nuevo las obras ele K1smet.
Acaso-pensaba-había pecado muchas veces
E1 reloj del coronel, que con la mis1~,ª rapi_dez
antes
de que una misericordiosa Provid~ucia huque Platte penetró en el parque, escogio precisabiera
puesto
en las manos de un instrumento tan
mente para detenerse el pie de la v~ntana _de
in.digno
como
Mrs. La.rkyn, las pruebas _d~ la _culLarkyn, y ésta al verle á la manana s1gmente
pa.. ¡ Era un infame, un malvado, un v1eJO hberle reconoció y le recogió.
La noche anterior, haofa oídQ ruido oousado tinQ!

Mrs.

Esto puede parecer muy exagera.do en una mujer casada hacia tantos años, pero ,es un hecho antiquísimo, qu&lt;! 5i uu hombre ó una -mujer, se entretienen con deleite, en pensiar mal tle la,s gentes
que no le.s importa.11 y en esparcir lo que piensan, acaban por .pensar brnb1én mal de los que
les tocan más de cerea, y más les inler-esan.
Hay derecho á pensa r, que el mero incid-ente
ele perclerne un re,loj, es dema,sl-ad-o pequeño y triYial para. produeir tale5 diseucioues, pero otro hecho no menos antiguo, es a.quel de que en la vida,
-como en las carreras de ie·abaHos, lo:; peo-res accidentes acontecen merc-ed á las zanj·as más •pequeñas y á las emp·a]iza(las más baja-s.
Del mismo modo -se vé a,I gunas veces á una
mujer, que en otros tiempos y bajo otros climas,
hubiera siclo una Juna de Arco, a,porrea&lt;la con
todas las mo,les.tia.s propias &lt;le los vulgares quehaceres domésticos; más éste es otro cuento.
La oplnión que había tenido ,si.empre la eoronela, la hacía a hora más desgraciada porque insistí-a
más y más en creer en la villanía de los hombres.
Recordando cuanto había heicho, -era &lt;live-rtido
verla sufrir y contemplar los inútiles esfuerzos
que hacía p-ara. ocultar á la vista de todos sus sufrinüentos; pero en el pueOlo los con'Oci.an riéndose gra;ndemente porque la historia de la pérdid-a
del reloj, había tomado u,n a,specto muy dramático en los fabios de Mrs. Larkyn .
Una ú dos vtce.s Pla.tte, v:•enclo que el coronel
no aclaraba el misterio, dijo á Mrs. La.rkyn qua
la cosa ha.b ía ido demasiado lejos y debía dec irse
á la mujer lo que había pasado.
~Irs. Larkyn frunció los Jabios, s2.cu&lt;lió •lia cabeza
y juró que la co-ronela debía soportar su crGtigo
lo mejor que pudiera . ¡Na die hubiera sospecharlo
que abriga,r a odio tan profm1do una m11jer :frívola!
Platte no hizo nada y poco á poco llegó á ereer,
viendo el sil,e,ncio del coronel, que é~te había corrido aquella noche por terreno vedado y preferf.a sufrir su pen'.tencia, no muy severa Há e-star en
las lenguas de otras g-entes respeclo á sus horas
extraordinarias."
Platte olvidó poeo después todo lo referente á
los relojes y partió del país con su regimiento.
illrs. Larkyri regresó á Inglaterra con su ma.-1Jo,
cuando éste cumplió el tiempo de servicio en la
India, pero no olvidó jamás.
El suba.Jt~rno tuvo razón al decir que la broma había ido demasiado lejos.
Las sospechas y lo trágico de éstas----que nosotros, seres superficfales, no podernos ni ver ni

creer--BStá.n matando á la coronela y hacen desgraciado al coronel.
·
Si cuaJqrriera de elloo lee este cuento, podrá fijarse bien en las enseñanzas qu-e encierra y des· pués besarse los dos y volx-er ,á ser amigos.
·
ShakesP"are alude al placer de ver á un ingeniero hecho trizas por su propia batería; lo que
prueba que los poetas no deberían escribir de lo
que no -en tienden.
-Cualquiera podía haberle dicho que zapadores
y artilleros no son una misma cosa; pero sí, cocl'igiendo la frase, se substituye ingeniero con artillero, la moral viene á ser la misma.

l{udyara J(ip/ing.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

.
28
D ommgo

a~

Octubre d.- 1900.

.fL MUNDO fLUSTRADO
AÑO VII--TOMO ll--NÚM. 19
blrect or: LIC. BA.PA.EL BEY.ES SPÍNDOLA.,

MÉXICO, NOVIEMBRE 4 DE 1900.

Su l, scrioción mensual fo ránea, S 1.50
Jrlem idem en la Ca.pita /,
1 .25
Geren te: AltJTOJTIO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Gargantúa asiste á las bodas de Camacbo,

sentándose valerosa y oportunamente en los sitios de mayor peligro y animando á sus huestes
con su pala.bra y el ejemplo de su valor. En ese
momento memorable, tenía á sus órdenes inmediatas un Estado Mayor de doce mayordomos ciclistas Y veintiún mil ochocientos mozos de infanterí8- á las órdenes de Jefes aguerridos de Grupo y de División .
A la hora del almuerzo el espectáculo era indescriptible y provoca.ha verdadero entusiasmo;
rodar de automóviles y bicioletas, chasquido de
cuchillos y tenedores, timbres, silbatos y campani11as manda11do la maniobra, estampidos del champagne, pendones flameando al viento, y sobre todo
ello "ens-eñorea.do del espacio" -el globo cautivo,
suministrado por el servicio de aerostac;ón del
Ejército, desde el cua,l dibujantes y fotógrafos de
la ¡prensa, tomaban croquis y vistas á ojo de pájaro
de aquella espantosa carnicería.
Las instaITaciones accesorias comprendían: m.il
seiscientas columnas ve-spasianas; ochocientas "plazas" de W . C. (eada alcalde llevaba un número de
orden ,p ara servirse ele estos accesorios y entraba
por turno: todo pa.ra evitar confusiooes y aecidentes); cua.t.ro tiendas de ambulancia servidas por
seis ,carruajes ele la cruz roja. y dotados de numenumeroso personal y material completo de socorros; dos puestos ele bomberos en alta fuerza .

Si Lúculo no ha comido en casa de Lúculo, los
alcaldoes &lt;le Francia han oomido con el Presidente
Loubet. Desde que hace años el Czar invitó "á
su pueblo" un banquete, que terminó en la más
horror.,sa catástrofe, realizánd-0&lt;Se así lo que dicen
del pato; que sale á almorzar y se lo cenan, no se
habían nunca visto "agapa-s" más extraordinarias
y eso que lo de Ru,sia fué un simple "lunch,"
un modesto "buffet," ·'ambigú," que diríamos
en la Aca.demia d-e la Lengua, en tanto que esto
de Los alcaldes ha sidc, ya lo veremos, un almuerzo en toda regla y un festín en t.ocla la línea.
)1ás que eso; ha sido "las grandes"' maniobras
culinarias., algo como los juegos olímpicos de la
mandíbuJa y las "circenses'' del tubo digestivo.
Los invitados eran la friolera &lt;le v,eintidos mil.
Bajo una tienda, algo mayor, preciso es confesarlo, que la de Aqui1es y que, levantada como por
encanto, se extendía á lo largo del jardín &lt;le las
Tullerías, entre la plaza de la Concord ia y el
Louvre, se pusieron las mesas, cuyo desarrollo no
baja de dos kilómetros. Doce mil banderas, cincuenta kilómetr,os de guirnalda de encino y lau.rc-1 y sesenta furgones &lt;le flores decoraban "]a
vasta na.ve." Para facilitar la ca-locación de los
invitados se dividieron la.s me~as por "avenidas"
numeradas y se subdividieron en grupos y subgrupos, que altos pendones de determinado color
permitían distinguir á lo lejos. Tal como un ejército dividido en Divisiones, Brigadas y Regimientos provistos &lt;le guiones de estandartes, que permiten reconocerlos y da.rles orientación.
. A fin de que cada invitado pudiera dar con el
sitio que le correspondía, se les proveyó individualmente: lo. de un rompe-fila, tarjeta para
hacerse reconocer por la vahla de policías que
guardaba la tienda; 2o., de un itinerario, razonado con indicación de la avenida, grupo, subgrupo y mesa á los que estaba afiliado; 3o. de un
álbum colorido, á usanza del de los marin.os, con
las banderolas, pendones, etc., que servían de puntos de mira y de indicadores de la &lt;.listribución
de las mesas; 4o., de una brújula de bolsil,lo,
de un sextante y de un par de catalejas; 5o. Como las di'Visiones y subdivisiones de las mesas en
grupos y subgrupos, se hizo con consulta de la
sociedad de geografía y del Estado Mayor del
Ejército, siguiendo la división territorial &lt;le
Francia, se les suministró así mismo un manualote de geografía, como obra de consulta; 7o.
En atencion á que muchos de los alcaldes hablan
de toda preferencia dialectos y "patoir" locales,
y á que la r ecluta del formidable personal de mozos obligó á "inco:rpmar" muchos extranjeros, se
ilió á cada alcalde un pequeño vocabulario en
cuatro lenguas y veinte dialectos por si necesitaba hacerse entender; So. Un plano del Comedor,
en el que estaban indicados los puestoo de servicio y con flechas los movimientos de la servidum~
bre y 1-as instalaciones ac.cesorias. A mayor abundamiento ee organizó un servicio de etapas y se
diseminó en el comedor un numeroso personal
de guías y de intérpretes.
Para servir aquel almuerzo monstruo, tuvieron
que .instalarse seis grande.s coéina.s, servidas por
cien maritornes cada una, y á fin de proveerlas
de gas y de agua se "creó" una doble tubería subterránea y se la proveyó de llaves, quemadores,
contadllres y demás ax,eesorioe, y hubo que desviar y canalizar subterráneamente las aguas de
un canal próximo al lugar del banquete.
Desde la antevíspera comenzó á ponerse la mesa, operación gigantesca, durante la cual prestó
excelentes servicios un ferrocarril Decauville provisionalmente in.talado bajo la tienda. Los carros
cargadoo d'e mantelería y de vajilla ciroulaban sin
tropiezo y vaciaban su cargamento en fas mesas,
en donde los mozos le daban conveniente colocación. Todo se hizo al reloj cronométricamerite, dirigido oon batuta: el día 20 colocación de manteles y doblado de servilletas; el 21 instala,,ión de
platos y cubiertos y sillae; el 22, á las ocho a. m.
pan; á las 9 vinos ordinarios; á las 10, vinos finos, t,&gt;entros de mesa y fruteroe, y así por ese
orden.
Legran, sucesor de Pote! y Chabot el héroe
de la jornada, mandó la bataila en auto"C!lóvil, pre-

•••
Para formar de esta fiesta, cabal idea, basten
algunas cifras. El consumo ha sido:
Patos . . . . .
Faisanes . . . . . . . . . . .
Pollos . . . . . . . . . . .
Legumbres .. . . . . . . .
Salmón . . . . . . . . .. .
Filete de temer-a . . . . . .
Ganado sacrificado para obtener
e,l filete. . . . . . . . . .
Uvas. .
. ..... .
Dua1·aznos. . . . . .
Higos . . . . . . . . . . .
:Manzanas. .. . . . . . . . .
P eras. .
·
Ciruelas .
Puros . .

1,800
2,430
2,500
2,500 litros.
2,000 kilos.
2,400
,,
250 cabezas.
1,000 kilos.
10,000 p'ezas.
4,000
,,
4,000
,,
6,000
,,
20,000
·' '
30,000
,,

,T~OS Y LICORES :
S. Julien . . .
Pregnac . . . .
Sauternes. . .
Margau.x . . . . . . . .
Champagne . . . . .. .
Cognac . . . . . . . .
Rhum . . . . . .

5,800 botellas
8,000
,,
2,316
,,
3,474
,,
3,474
,,
,,
580
,,
200

VAJILLA:
Platos de todas procedencias.
Cubiertos. . . . . . . ..
Vasos y copas. . . . . .
Fruteros y pasteleras. .
Saleros. . .. . . . . .

100,000
150,000
120,000
4,000
4,000

P ero lo más notable en éste orden de ideas fueron las plumas de dientes. Oa.da una llevaba en
letras traslúcidas, este lema: ''Banquet des Maíres ..-1900," y figuraron en la mesa, según los
meJores cálculos, un millón en números redondos.
Este banquete monumental se ha servido en una
hora, sin tropiezos, sin dificultades, sin esfuerzo
aparente. Todo ha estado á punto todo el mundo bien servido.
'
El y las grandes maniobras de Otoño, dan prueba de los progresos que hace en Francia el talento organizador a[ que debe el ejército su fuerza
actual y_su prestigio, y su cocina y servicio de mesa la umversal repntación de que disfrutan .

Domingo 21 de Octubre de 1900.

Domingo 21 de Octubre de 1900.

F.L MTTNnO TLTTR'l'RA no.

I
Rueda á la tumba Cromwell, el austero
famoso Protector, que derramara
sobre su pueblo beneficios tales
como los que la lluvia generosa
vierte en los campos, y el insigne Milton
que á Oliverio, en sus ínclitas empresas,
se unió, como el laurel se enlaza al roble
en corona triunfal, su voz levanta
aconsejando á su nación convulsa
fe, constancia y valor. El ígneo verbo
del gran republ'cano, en cuyas venas
la sangre hierve de los hombres libres,
su patria desatiende, y reina el hijo
del infeliz monarca degollado.
Al estallar las iras y venganzas
de la grey vencedora, huye el poeta
y erige un temp1o á las celestes musas
en su escondido hogar; más pronto el cuerv1&gt;
ele la desdicha en su morada vuela
'
y la luz desparece de los ojos
del genio infortunado. Entonces crecen
las alas poderosas de su n11D1en,
y es más bello y armónico su canto:
los ruiseñores que los ojos pierden
canta n con más hermosa melodía.
Y surge su magnífico poema,
crepúsculo, de llamas coronado,
y bosque secul,ar, á cuya sombra
percibe el alma las grandiosas -voces
de los himnos homéricos.

LA LLEGADA DE LOS ALCALDES.
EL GRAN BANQUETE DEL 22 DE SEPTIEMBRE.
[Véase el ar~tculo dd Dr. M. Flores 1

II
Sonriealegre el sol en la cerúlea esfera ,
y auras primaverales por los campos
llevan el regocijo de la vida.
En floreciente parque, el ciego Milton
vaga apoyado en Débora, su dulce
hija adorada-rutilante luna
que ilumina la noche del poeta,cua.ndo aparece el rey Carlos se"undo
~
'
seguido de brillante comitiva,
y con áspero acento y faz airada
gr_ita al n_oble cantor: "Coplero infame,
Dios castigó tus crímenes cegando
tus ojos de reptil." Débora, entonces,
responde altiva al déspota sañudo:
"Sombras hay en los ojos -de mi peore;
pero en su corazón luce la aurora·
.
'
y si ostentas soberbio una diadema
¡otra.de más valor su frente ciñe!" '
Calla, y enjuga con sus frescos labios
una lágrima ardiente que corría
por el pálido rostro del poeta.
Débora, luego, con su padre á solas,
le dice llena &lt;le ternura y brío:
"Qué importan á tu nombre y tus virtudes
los apóstrofes viles de un cobtlr&lt;le
si tu honor resplandece como un ~stro
'
y en 1a ferrea
armadura de tus v€rsos '
embótanse las balas de la envidia
y del odio el puñal! Padre del alma
las espinas que hoy clavan en tus si:nee.,
serán en las edades venideras
rayos de intensa luz; y á semejanza
del triunfador histórico que uncía
á su carro á los príncipes vencidos,
atados llevarás á la carroza
de tu fama_inmortal pueblos y reyes,
de tu subhme inspiración esclavos!

)Yfanuel Jieina-.

LA SALIDA DEL PRESIDENTE DE LA RCPÚBLIOA DCSPIJ!ES DEL BA#OUCTC.

�T
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL ~1UXDO lLCSTH.lDO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

El "Yucatán" yel "Independencia''
Kncstros grabados &lt;le esta plana, representan
diversos grupos tomados á bordo de la C-orl&gt;eta-Escuela "Yut:atán'' y del cañonero '·Independen-

cia," que actualmente están prestando se rvicios
de positiva importancia en la campalla de
tán.

·~l'"tlC,1-

Estas dos embarcaciones de nuestra

marina

X ac:onal, son las encargadas del transporte de
materiales de guerra, víveres, fondos y refuerzos,

•

.Y además sus servi&lt;eios son &lt;le gran interé.5 .en lo

1,

,,,.

que se relaciona con la vigilancia de las c::&gt;stas,

hasta el Fuerte de Sombrerete, llamado en la ac-

X
1

),..

tualidad ·• _F uerte de Zara ,·oz&lt;1:'

La Secretaría de Guerra y :Marina ha recibido
los mejores informes ele ios serYicios que han
'Prestado lofl.. referidos buques ,,- de la bueua instrucción y periect~ disciplina de &amp;Uf. tripulantes,
jóvenes en su mayor parte, que están llamados
·á formar un per20na1 apto é inteligente.
Como prueba de .ello, se sabe ya que al termimu el primer semestre del allo entrante, obten·drán un puesto -entre la oficia1id,ad ·ele la marina mexicana. diecisiete jóvenes educados en la
1
( orbcta-1'su1ela "Yul.'atán," los cuales son el primer producto científico de la institución .
La instrucción práctica que alH &amp;e imparte, es
•completa, y el alumno q u.e pa.sa por e~ta Escuela
tiene que eonocer forzosament.e desde la opera,ción de la '·Carena" hasta la del moYiiniento de

Comandante Trujtllo.-ZO Comandante, ler. Tt!nlente Luis L. L6;i9z.-ler. ren'ente Antonio Blanco.--l'3r. Teniente EJuardo·Oliver.
:.. 0 TenfenteJgnac'o Torres.-Oontador de 2"' R,món Sincb.ez Herrera.

las 111áquina8, y en cuanto a1 -orclen militar, el ma-

s, -·

~
'

'

.

1

1

~

..;e(~

nejo ele las ar.11·a.-; y de las graneles piezas de artillería, así com o el -c:rnocimiruto ." observancia
mús ext-r:cta de lo.s preceptos de l,1 Ordenanza vigente, constituyen 1a bai::e de esta instrucción.
X uestros grabados los hemo:: tomado de fotografías que obtuvo -en Belice, el S'.· J. Sal-azar.

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
Casa Et'Pinand.

,~-1'--, '
Uno de los más encantadores alraetiros ele la
Sección {lie Perfumería en la -Expo~ición ele 1900,
fué, se.guramente el }iiuseo Cei1tennal d e la P erfume ría , organizado por la casa l)I~AUD.

E1:·ta c:asa, que va había obtenido un GRA:N
PREMIO en la Fx¡;-0sición de 1889. figuró esta
vez FTEllA DE COXCTRSO: su Jefe fué nomlmu1o m:-embro de la Ccmif•ión &lt;le admüüón é in;taiaL:ión, y además d e e::-to, miembro d el Jurallo
d e los Premios.
F-shls distinciones no cxtrai1ar[rn ú nadie en el
público mexicano, que conoce tan generalmente,
y ap r ec ia ú tan justo título, la afamada marra ele
P crfumer·a PlXAl'D.
Cañonero •Independencia.-lfanfobras de artllerla.

Grupo de marln;ros de 1a Cotbeta :&amp;cuela ,.Yucatáa.•

Gaiionero •llldependenela .•

�Doming:o 21 ae Oetnhrn de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1

í

'

,_•-·

T
.......,.

Carro alegórico de la Industria.

Facbada del Palaclo Legblativo

e/ Señor ;?resioenfe de la ijepública en 5oluca.
No vacilamos en calificar de suntuosas las fies-

tas que el Gobierno del Estado de México y el pueblo de Toluca dedicó al Primer Magistrado de la
N[c:ón, con 1;10tivo de la inaugurHción de mejo•
ras materiales en la progresista capital de aquella
Entidad Federativa.
El dia 13 ael actual, á la una y media de la tarde, partía de la Estación de la Colonia el tren pre•
siaencial, precedido de una locomotora de exploración.
Acompañaban al Sr. Presidente los Sres. Ministros de Gobernación, d,e Justicia y de Comunicaiones el Coronel D. Manuel Mondra.gón, el
Presid¡nte del Ayuntamiento de México, D. Guillermo de Landa y Escandón, el Lic. D. Lorenz~
Elízaga, el Lic. D. Alonoo Fernánd?, D. Manuel
Cuesta. Gallardo, los Capitanes Fehx y Porfino
Díaz y Samuel García Cuellar.
En las J~~taciones del tránsito, se tributó una
!;érie de manifestaciones al Jefe Supremo, y era
digno de .contemplarse el regocijo de los humildes
pobladores de aquellas regiones que le aclamaban
y vitoreaban.
El Sr. General Díaz fué recibido por el Gober-

Monumento erigido á. Colón.

la citada Avenida, cuyas casas ostentaban lujoso3

adornos. Desde lo alto de las azoteas y balcones,
las señoritas arrojaban ramilletes de flores y puña-

dos de confetti al paso del carruaje presiden_cial.
El Sr. General Díaz se dirigió al moderno Casino
del Comercio, inauguró sus salones artísticamente

decorados, y desde el balcón central del edificio,
presenció el desfile de las agrupaciones obreras,

gremios, empleados del Estado, habitantes de los
pueblos cercanos que formaban 1ma columna de
cerca de cinco mil personas.
Intercaladoo á la comitiva, desfilaban cuatro carros alegóricos, representando el primero á la Industria, el segundo al Comercio, el tercero á la

Patria y el último á la A¡rricultura.
En la procesión cívica figuraban quince bandas
musicales, siendo la principal la del Estado que
goza de fama aun en esta capital.

nador del Estado, principales funcionarios, numerosísirnas Comision,es, é hizo su entrada triunfal á
la ciudad, pasando bajo los arcos decorativos que

Arco de Tenancingo,

A las nueve de la noche ael aía citado, el Presidente inauguró el Palacio del Poder Legislativo,
cuyo edificio se levanta en la calle Porfirio Díaz.
Su pórtico lleva cuatro columnas corintias, una
cornisa exhornada y un tímpano precioso, todo de
cantería. Se abren tres arcos de medio punto que
ostentan bronceados canceles.
Una puerta con vitrina lujosa, comunica con el

menos bravo ler. Regimiento de lanceros del mismo nombre y procedencia.
Sí, señores, motivo es de complacencia y muy
grande, venir después de tantos años á comprobar, con hechos tangibles, que los toluqueños de
la presente generación, no sólo son merecedores á
título hereditario, sino también po.r la capacidad

vestíbulo, alfombrado y amueblado ricamente. A
la derecha se improvisó un altar que ostentaba el
retrato del Sr. General Díaz; á la izquierda, una
pintura de lo que era antes el edificio.
El Salón de Sesiones es sorprendente por su
decoración.

El señor General Villada invitó al señor Presidente á hacer la d€claración de la inauguración.
Las frases del General Díaz provocaron nutridos

aplausos.
Terminado el acto solemne del Palacio del Poder Legislativo, el Primer Magistrado pasó al Palacio Municipal de la Ciudad é inauguró también
el nuevo Salón de Sesiones, cuyo decorado, ile estilo moderno, es una copia del domo de entrnda
de la Exposición Universal de París.
Hubo un concierto espléndido, tuyos núJlleros
principales estuvieron á cargo de una orqw:~sta
típica formada por hermosas señoritas de la buena
sociedad toluqueña, y por las Sritas. Julia Zára-

en la Avenida principal habían levantaJo el pueblo de Toluca y los habitantes de los difere,il&lt;-s
Distritos.
Ita multitud se apiñaba en las aceras y ern dig-

Monumento de Hidalgo en la Plaza de los Mártires.

Arco Ce Valle d;i Bravo.

no de contemplarse el brillante cuadro que ofrecía

te, Emma Henkel, Concepción Barbabosa, Isabel
Sandoval y Sra. Guadalupe Villada de Peña y Reyes y el niño Luis Flores.
Los Lies. Francisco Javier Gaxiola, J,esús Urue-

ta y Francisco M. ele Olaguíbel, llenaron la parte
literaria.

Después del Concierto que aejó gratas impresiones, se sirvió un magnífico banquete en uno de

los salones ae la planta alta, banquete que fué
ofrecido en correctas frases por el Sr. General Villada.
F,J Sr. Presiaente contestó ei, los términos más
sentidos, como puede verse por el fragmento de
su brindis, que reproducimos.
"A lo menos yo, personalmente, me siento com-

placido de poder a.fhmar, con fundamento de lo
que he visto, que las virtudes cívicas y moral~s de
este pueblo varonil, no son inferiores á las miJi-

Carro=alegórico del Comercic,

tares y patrióticas ae que bace 38 años dió bueRa
muestra en los cerros de Loreto y Guadalupe,
digiaa y suficientemente representada por los bravos batallones lo., 2-0. y 3o. de Toluca,y por el no

Fachada del Hospital Genera,. [Detalle Central.}
Arco del Distrlto de Tenango.

, Arco deLDlstrito de Texcoco.

con que explotan las riquezas que para ellos guarda en su seno esta generosa tierra, tan heroica-

mente defendida por sus padres.
El Sr. Presidente inauguró el domingo los monumentos erigidos á Hidalgo y á Colón, que reproducen con toda exactitud nuestros grabados.
Estuvo en la Escuela Normal ae Señoritas y concurrió también á la fiesta matinal del veJ-ódromo, en cuyo campo los alumnos de las Escuelas

Correccional, de Arles y Oficios y Primarias de

�EL MUNDO ILUSTRADO

Y

Domingo 21 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Seiior Presldent.e di,1 la República presenciaudo las maniobr~s militares.

Uno Oc los patlos trlaugularcs ael Hospital General.

In Slrn cción Pública

porningo 21 de Octubre ne 1900.

EL NUEV O G()BERNADOR

]&gt;articular. ejet"ntaron ma-

niobras ñiilitare~ qu~ han siclo muy celebradas,

DEL

pues Jo,s n iños (!emostra ron poseer una instruc-

DISTRITO FEDERAL.

ción militar tan completa, eomo la Je los soldado, federales.
El Prim er 1Iagi.straclo asi st ió al banquete con

que le obBequ·ó el &amp;e üor General Yillada en su

P or disposición suprema

el señor Don Gui-

casa habitr.ción y por la tarde presenció una parte de los -torneOs de sport, que fué la n ota culminante de los fe~tejos del día . A las cuatro de

ll ermo de Landa y Es-candón, se hizo cargo en
\ ;:"! semana que ataba de pasar, del Gobierno del

la ta.rd-e se puso en marcha hacia la esta~ión, l)ara
recrresar á esta capital. siendo de.:-pedido con las
mismas de1n'0Bt~at:iones ele simpatía de que había
sido objeto al llegar á la ci udad de Toluc1. Allí
dejó gratos recuerdos su. perrnanencm, ;" el h;cho importan te de haber 111,1uguraclo meJoras publicas de suma utilidad. que demuestran el eelo
desplegado . por el señor Gc,bernaclor Yil lflda. y

] )i~trito 1-"'ed€ ral, 1mes~o del cual le hizo formal
en\ re•a el Sr. Lie. Don Rafael Rebollar, ,¡ue¡
ru~ n~mbrado Procurador General ele la Nación.
En el act o de la entrega, el señor de Landa y
E.s-candón al ser dado á reconocer á sus subordinados. les di rigió una alocución, encareciéndoles
]e a\"udasen con tvd.o empeño en las difíciles tareas· que se le han encomendado.

el grado d e c ul tu ra ). progr eso que ha alcanz ado

el Estado de }[éxic-o.
. El señor Mini :?t ro ele Gobcrnaciór. quecló re-

(Cuadro de Rlgault, grabado de Drevet)

Los poetas de LuisXIV.

rresentando al Primer Jlagi strado ele la Renúb!ioa y presidió la$ demús inauguraciones y fies-

tas que r epet imos fueron espléndidas.
Después de la muerte del Cardenal &lt;le . Richelien, qu e aún en medio de sus absorbentes labor es políticas y militares encontró siempre oea:siones de estimular y proteger la:; bellas artes y el intelectualismo, no Yolvió á co ntar:::e :Mecenas algul\Iuy rorfa fué la permanenci a en )Iéxic:o del . no en las altas ó.cl1itas de la corte francesa, hasta
Exmo. Sr. \\il de, nombra1clo '.Jlinistro Plenipoten- la odad madura del rey Lui s XIY, de aquel mociario Lle la Argentina cerca de nuestro gobierno, narca rna,gnífito y brilI-ante que con especial cui- .
pero ne&gt; obstante. supo en breYes días captar5e dado supo crear eu torno suyo á toda nlla pléyanrraigadas simpatías entre los miemLros de nues- cle de poetas, si no por genu:nas necesidades d_e
tra. más culta sociedad. manifestando gran inte- su espíritu ni por amor gi ncero -al arte, cllanclo
tés por )léxico. Indndnblernente el HueYo ~Li- menos para el rna_Yor esplendor y complemento de
nistro hará que nuestra.s relac:oneS con su país su corte.
sean cada día más estreebas y cordi ales.
Hste cargo de artifi~iosa vaniclilcl en lo referente Íl la poesía, ha. sido hecho al Re~- :-::lol con rnarcillla frecncncia ~-- á pe;;,:ar ·de que tampoco le h-an
faltado defe nsore3-, que en el espí ritu del rnonarc1 han c1efrlo adrertir la desi nteresada devoción
ror la.s bellM letras, queda en pie, 111Jis que por
otra co,-a. por la demostración misma. de l&lt;ls hcthos ~- por la opinión üe quienes vivían la vida del
11eY y le miraban á todas horas.
XO sería posible negar que si alguien pudo pre~
sumir ele conocer al ·u onarca, fué Colbert, el gran
hacendi$tn. el ).finistro que por modo más rcfl.exiYO ~- duradero influyó en el mejoramiento soci-al
de su tiempo, y 1i quien pudiéramos llamar el alma científica. de T.1u !s X.IV.-Pues bie11 1 hé aquí
con qué voco disimulo- exprernba su clespectiva
opinión !-Ohre ln~ E\at.élites poéticos de su ar110 y
$:Obre la L1 hor que ·el Rey leR imponía: "Estos grandes homllrec:::,-dicc Colbert,-estupefactos al eneontr arFe bajo tan alta. proberci-ón.- no pierden do
sn mente- el propósito de "cantar'' á to,do tranr·e la hic:::toria del pan vríncipe, so pretexto de
cnntar al F.Ftado. en ,poesías latinas y francesa.f-l,
en ora.ciol1es ~· otra~ piezas de elocuenc'. a, y en
merlallas: preocupán dose tan eólo de representar
:11 Re-Y C'DlllO un µrototipo, único y absol uto, de
"ernrit,·' de in teligencia, d,e valor y de belleza."
F.n tesis general es justa la oiii~ión. de Collmrt.
nero, cualesq uiera oue havan si&lt;l o la causa v el obExcmo. Sr . o. Edua rdo Wil de,
jeto de la protección de· Luis XIV á los poeta,,
Mfohtro Plenlp".ltenclario de la Repllblica Argentina..
SR. D. GUILLERMO DE LANDA Y ESCANDON,
Gobernador del Distrito Federal.

EXtllO. SIL D. EDUARDO WILDE.

=

EXCMO. SR. D. LUIS F. COREA,
Ministro Pl.-nlpotenclario y Envla&lt;'o Extraordinario de 1a RepdblicJ. de Nicaragua, cerca de nuestr&lt;&gt; Gobierno.

Acaba ele presentar sus creden uiales y ser recibido en ;1adiet1(!1a solemne por el señor Presi&lt;lcnte de la ·ne:_ública y sus Secretm1os de Estado, ,el nuevo diplomático con cuyo retrat~ honramm; estas páginas.
,10 ven, revestido de energías y animado, según dijo en su dif-ru r.so el e presentación, de los
mejores senti mientos hacia nuestra patria, el Sr.
Cerea es.tá llamado {i lrn cer que nuestra amistad
eoR la progresista Xirarngna, sea cada vez más
:s~ncera.

COBll"EILL:t.
rcuadro de Le Brun, grabado de Droyer)

LtrIB :Z:lV.

el resrultado es s'empre digno de alto aprecio literario en el hecho de que, entre tanto escritor
-adocenado, hubo algunos cuya labor, más pura y
artística, vino á aumentar la Esta de los inmortales.
La gran escuela de los poetas que formó R.i ..
--chelieu,, no existía ya, corno deciamos, cuando
Luis XIV recibió la herencia mazarína .
La Srita. M-agdailena de Scucléry seguía, ciertamente, publicando novelas tan vo\mmnusas como
sentimentales, impregnadas de artificios y de con-

J:t.&amp;.l!I' BA.Cill:t.
[Cuad ro de Santerre, lfrabB.dO de Dupin.J

venciona.li-smos, de la misma escuela eran también
]os tráo-ioos de moda, "preciosos" d-e la pluma,
Quinault y Tomás Corneille, hermano el último
de Pedro, pero que carecía de la fuerza, de las
características y del estilo de éste. Pero tales
productores no bastaban pa.ra reanimar el fuego
sagrado y las bellas letras languidecían.
Vivía aún el viejo C-Orneille, el verdadero, y de
tiempo eu tiempo, daba á luz 1111 drama; pera,

ahora, el gran poeta no era ya más que una sombra &lt;le sí mismo y 'S i sus versos d€leitaban, se
comprendía que su fuerza había muerto. No obstante, era él el tronco literario de Francia, al empezar la época de Luis XIV, y á pesar de su veje-.t y de su cansancio, se distinguí-a de los otrüii
plumiferari-0s cuyas obras se reducían á situaciones inverosímiles, á vanas declamaciones sobre el
sentimient-0 y la virtud, y cuyo estilo vacío y trillado apenas autorizaba á wlificarlos de frasea.nos.
Así íué como Pedro Corn.eille alcanzara todavía competencia con los poetas de Luis XIV ;1,
señaladamente con Racine, que cronoló~icamente íné el primero que em'Pezó á distinguirse. Y
si se considera atentamente la labor de a.mbos poetas, no es extraño sentirse dispuesto á "-"'... --:e&lt;ler superioridad á Corneille, nues si Racine le vence en
lo ordenado &lt;le su composición y en la tersura de
la lengua, aquél cuenta siempre con mayor fuerza é iru:lividuali&lt;lacl.
En Pedro Corneille se había conservado, dentro de ciertos límites, la originalida,1 en la presentación de los rasgos característicos y en sus
vflrsos, ,á menudo sublimes, se escucha aún el eeo
de los más libres tiempos de Enrique IV, de María de Mé.ilicis y de la Fr-0n&lt;la. En cambio, los
héroes y Uas heroínas -de Racine sienten muy finamente, se abandonan mel-ancólicos al am or y
hblan una lengua elegantísima,
nirmon,i-0sa,
grados-a y lisonjera, como
vi,•as imágenes que son
de la sociedad de Versalles y de Marly. Sus Griegos, Romanos, Hebreos,
y Orientales, del mismo
modo que aparecían en
el escenario con peluca y espadín y se trotaban de "Monsieur" y de
''Madam.e," 6entían, pensaban y se expresaban
todos cnal cortesanos de
Luis XIV, quien ell los

héroes pomposos y sqlemnes de los dramas, siempre ereia -encontrar alusiones á su naturaleza semidivina . Se reconocía en Al-e¡·anclro en Tito cu
' que 'Ra~~gamenón. Lo que hizo decir á muchos
cme modelaba todos sus tipos sobre las fo rmas
del Rey. Y, censciente ó no, esta tendeñcia, fué
1a q,ue mermó la 1perfección de sus obras: fungiend_o de poeta áulico y buscando en el Rey sus
creac10nes, para Ciros, Alejan-dros, Césares, Hércules y Martes, falseaba sus tipos, porque el Rey,
sonnente, a~aratoso y teatral, carecía porr comple.to de la qmetud clásica, de la majestad nall, ral
y .de la divina sencillez del tipo antiguo; del
m1smo modo en las escenas representa,das, no se
en-G~ientra jamiás el ideal contenido, la poderosa
pasión, la ipoética seYerida.d ni el lenguaje prof □ n ­
da,m ente psicológíco de un Esquilo ó de un Sófocles. Hacine que quería ser clásico esencialmc11,
te, no tomó de los clásicos más que ]as "tres unidades" y las formas exterjores, pero nada &lt;le su
"espíritu" propiamente dicho. Las reglas están.
obser.vadas con minucia, pero no se encuentra el
genurno fondo del clasicismo esto es la vcr&lt;la&lt;l
. l e y eterna. Por eso en ' nuestros' días,-exs1rnp
cepeión he-cha de algunos maestros de cP.cuela
cortos de vista literaria v encastillados en J.a rntina apreciativa,-no ha·.~ letrado que se pasm&lt;!
ante la nresunta perfección del "clasicismo" ele
Hacine.
l)

l"acatmil de 1Ula oaria 4e B aci :a.e ,. Boileau..

�EL MUNDO ILUSTRADO
Ese espíritu ipráctito y utilitario que se manifiesta en las obras de Hacine rpor la preponderancia. de la retór:ca sobre la idea poética, dominó.
por lo demás, en casi toda la literatura poé tica del
tiempo de Luis XIV y fál:ilmente explicable apa'rece el fenómeno, si se tiene en cuenta que no
era más que el reflejo del carác•ter del Hey en
hi cohorte lírica de que se había ro cleado.
En -consecuencia, parece mn.r natural que la li tera.tura de aquel siglo e5tuv,ese im;,iregnada de
entendimiento prá,ct:co, de frío cálculo y de crítiea, y en semejante sentido no nos pa.ret:e aYtmturndo a.f irmar que el r:epresentante mús preciso y
marc1do de esa índole literaria fuera _Nicolás Boi,
leau d,es Préaux. En sus versos, fríos v bien
m89-i&lt;los, se esforzó por sujetar la pc-esía · cxclni
sivamente á la misma regla de la etiqueta y del
buen sentido superficial que ~·a prevalecían en la
vida práctica, y sus esfue rzos fueron coromados
por el más completo é3..iio. En sus sáfras no hirió nunca lo exagerado. 1o extravagante, lo mezquino ni lo ridíeulo; dirigiól-as. por el contrario,
contra todo lo que signifi.caba entusiasmo y ardor

JEA.21 DE LA. J"OJl'T.&amp;Dl'E.
(i.:uadro de Rlgault, grabado de Dupla,)

poéticos y vuelo genial: en una palabra, se burlaba del objeto y de la fuerza mismos ,de la poesía.
De ahi que sus obras principales hagan efecto de
una iprosa enfiática y rimada y de ahí taimbién que
prefiriera el soneto, forma poética que permi te labrar friai:nente cato1ce versos en torno de una
1dea. pobre. Obra maestra de t-al musa. ánlica son
las "Epístolas" de Boüeau, en las que fu1gura u n
estro -decente y correcto que no tiende sino á la
loa de Luis XIV y- del propio auto r. Par.a mayor abundamiento y como si hubiera querido cortar toda discusión entre los pósteros acerca ele
su ideal ar tístico, escribió el famoso H Art poétique," en don-de hay r•eglas fijas para prnducir dramas, comedias, c1ntos líricos r sonetos, casi como si se tratara de pí.Jdoras ó ·brevajes medicina, les. Habla Boileau de las difi,cultades inifinitas,
del asiduo trabajo y de la constancia -que se requiere para prod,ucir una obra co rrecta., pero para nada tiene en cuenta el "e1emento primordial,"
-genio 6 talento-que es el que subraya y crea

la genuina personalidad artística. Boileau pre,
guntaba á Moliére: ¿ En dón.de encuentras tus
rimas? ..... Esa interrogación encierra toda la
aspiración ,p oética de Boil,eau, que no vió en el
poeta sino ~l paciente trabajo de gabinete.
1Iás personal, iud'uda-blemenie, :fué J ean de La
Fonta:ne, el inimitable fabulista que, no sin razón. fué -apellidad'o el poeta más francés, porque,
de\·oto á los principios del buen sentido. fácil y
amable,· más vivaz que apasionado, lleno &lt;l e 8Cll·
timiento sin entusiasmo, moralista y ra.r ionalif&lt;tn
s:n rigor, aparece apto para amoldarse á la .1preciación ipositiva. Tales condiciones serían. tal vez.
defectos para un género de puesía más alto, pero
s,e -adaptan por manera muy adecuada. á la fábula popuJ.ar, sin pensamientos ni sentimientos profundos, tal como la concibió La Fontaine.
Como la musa de La Fontaine era demasiado
popular 'Y quieta, poco artific'osa y nada pomposa,
y como predicaba cierta moral,-swperficial y acomodaticia, ciertamente, pero al fin rnoral,-que no
armon:zaba del todo con aquella c:::irte en que
ya se e.sboza.ba el futuro pompadouriano. el Rey
Sol no protegió 'á La Foutaine de u11 modo decidid'o, despreciándolo y temiéndolo al propio tiempo.
Alg-o semejan te había suced',do ya co n el duque de la RochefoucauJt, quien desde el tiempo
de las amorosas intrigas de la Fronda había creado ese género de literat ura p&lt;&gt;pularmente moral
y eenicilla., cuya esencia s-e advierte en las famosas
"Máximas" del citado duque, Menas de amargura
~' &lt;le tristeza., á menudo sentiidas v "verdaderas."
siemr,re brillani:es. De ellas partiendo. pe,•o
muc_ho más superficiales, més misericord:o-sos y
benevolos y de mucho ma yor atractivo •p ara la
masa lectora, fueron "Los Caracteres'' de La
Bruyéres, que no brotan del fondo de un ánimo
desil usionado é inquieto, sino que revelan al filóFofo mundano y elegante que intenta 1,;orregir á
la sociedad sonriendo · garbosamente.
·De esta. rno):al perfumada, na,ci-eron también
lris "Cartas" de Madame de Sévigné, que son una
obra característica d-el florecimiento literario de
la épcca de Luis XIV y qu r mucho co ntribnvó
para azuzar la energía de Mad·ame de La. F.a~1ette y ha cerla escribir Rquella "Princesse de CléYes," que libertó la. novela diel amanerado estilo
de la. señora Scudéry.
P ero sobre todos esos escritores, que á su yez
era n oo_ntr.os. de gra,itación de otros muchos planetas hterar10s de segundo orclen surc,ió
Molié0
re. Al escribir sus come'
dias, se sirvió como los
otros. de los modelos yj_
vos de su tiempo, pero
tu\'.o la cl-arivi-dencia de
no copiar de ellos s:no
los rase-os eseneiale:-:. las
revela'Ciones dura1deras,
Jo Que no estaba directo
.é irresimisiblemente li.Q'ado á los efímero:-: encaies
de 1as peclwras y á los
bordados de los-ca~a"on ~s.
Por eso ,su ohra tiene
siempre hálitos de frescura y por eso, aunque con

"Co:i:te 4• Ka:i:mol" de Luis XIV, donde ■ e repreaenta.ba.n l•• come di••·
{De un grabado de la época,)

D-Omingo 21 de Octubre de 1900.
Domingo 21 de Octubre &lt;l,, 1900.

BOlL1U.1J :DES PB::fAUX.
(Cuadro de PIies, grabado de Devtei.)

menor intensidad, puede clasificarse entre las
".eternas,"-por la abstracción de las pasiones,
de los tipos y de los caracterel!i que presenta,-como la &lt;l,e Shakespeare.
Ninguno de sus tipos principales ha desapareeido: ni hs "eruditas" de las " F emmes sav·a ntes."
ni los- enriquec~dos •dol "Bourgco'.1; ¡gi~nti~homme," ...1li el "Avaro/' ni el " )1isántropo,n 1ü "Los
Tartufos."
Aparee.e, en ren1men, M:oliére .como la más opulenta flora ción del ambiente literario que quiso
r:rear Luis XIV y con él basta, por cierto, para
considerar la époc:i como 1_)ropic'.a á las bellas letras.
En lo que se refiere á estudio ~• á influencia lit eraria E, por escuela y tendencia, de los pseudoclásicos fran ceses del siglo XVII. resulta que, si
apreciables y ú tiles en el terreno de la s-esuda espet:ulación lit.eraria, son peligrosos en la vía pura,
mente imitativa y preceptiva, ~r pueden producir
retoños tan torcidos. corno los. que produciría el
estudio de asuntos hístór:cos y filosóficos hecho en
libros de Yíctor H ugo ó de ·Alejandro Dumas el
Yiejo.

EL MUNDO ILUSTRADO

Había lleg-ado cuando ya estaban en clase todos
los alumnos sw; compañeros, y allí en el ese-a.Ión
de la puerta del Gimnas'o tomó asiento.
Balanceando presurosamente la pierna cruza.da
sobre la otra, el estudiante repetía sin entender
los renglo~.es ~raneeses del t ra tado de Química
que sostema abierto sobr.c la rodilla.
. _Sus nervio·s inquietos, le impedían fijar la atenc10n en fo que l,eía.
Estaba triste µo r .no haber entrado á la clase;
era natural que hubiese llegado tarde: ¡había acabado su t ra bajo cuan4o ya iba tan avanzada la noche!
..Pensaba en su vergonzo.s:a miseria-¡es una Yergnenza ser. pobre!--.en aquella mis-ena. subrayada
ante sus OJOS, por el desprecio soez del sirviente
imbécil, de aquella casa á donde fué en busca de
apoyo, la casa &lt;le un poderoso, á quien ni siquiera
llegó á hablar.
Pensaba en su desvent ura, en la mala hora en
que, ~ns padre.s pobres por ho•nrndoE. cometiern11
el error ele humlirlo f"l la e5- ~1iela Preparatoria,

7uan Sánche z-fi;ccor¡a.

cuando bien podían haberlo llevado á un taller
haberlo pue5to á disposición el.e la industria de
' 1tura. Así habria sido má~ útil á .sí 'mismo
agncu
y á la Humanidad, lo sería, si lle(Taba á obtener el
difkmltoso título, defendiendo n;alas causas porque de seguro, si quería prosperar, tendría que
aceptar todas las que se le ofrecieran· ¡ comenzaba
á sentirse con p'ocas fu·erzas para s.er Í1onrado!
P ensaba en fas injusti-cias, y recordaba á aquellos figurines sus commañeros de banco en las aulas que, si en la. Escuela, solían rec unir á él en
consulta, .cuando no entendían bien un problema
científico, apenas si le saludaban e-n la calle, disimuladamente, avergonzada.mente, porque los vieran eus iguales, los aristócratas.
¡ Oh! sus compañeros de banro, que sólo consumfan su tiempo en los corredores, gastando tabaco. y á fin de año iban á prerentar ai1te sus sinodales los rostros enrojecidos y sudorosos, acaso por
un resto ele vergiienza, acaso porque en esos momentos sentían lo poco que valían, pero que, casi
siempre eran aprobardos, y después, repuestos, duefios de sí -salían sonrientes, orgullosos; porque sabían que, si lo &lt;leseaban, podía n descalabrar con
monedas arrojadas á dista1JJcia á los atrevidos que
se refirieran á su ineptitud.
Y ellos no tenían que hacer traducciones que
tan mal pagaban para poder comer.
P ensaba que aquellos cuyo i&lt;leal era un hermoso caballo, y cuyo orgullo hinchaba la posesión de
una hermosa levita. no tenían lucha.
Y bien, si lle~aba á triunfar, mayor sería su
mérito: más grande su trill'nfo, cuanto más cruenta fuese la lucha; pero empezaba. á flaquear; ¡se
sentía ta,n débil moral v fíaicamente!
La enfermecla&lt;l á cRda l)fl,So mordía su cuerpo
del i&lt;'aclo. y lo bací,a. más inepto.
Cuando veía tan lejos el día de la recepción, el
clía en que iba á adquirir una arma que después
nece:;:itaba aprender á manejar, entonces sentía

1;

lll:OLl:éBE,
(Cuadro de Bonrdon, grabado de Beauvarlet.)

deseos de, arrojar 1-ejos el libro y salir á emplear
sus.energrn.s, aquellas en ergías que sentía en su intenor rernl-a-das por el inqufoto deseo ele hacer algo, algo indefinidam ente.
Pero, y ¿ qué iba á ha,cer? ¿ en qué iba á trabajar? ¿ Sabía hacer algo que no fuera estudiar?
Recordó á sus dos compañeros que habían t:amb'a&lt;lo los asientoo de las au.Ja,, por el allo banco de
~n e_s,critorio en una ~ot-aria, y por la d•esvencijada silla ante la me3a constelada de periódicos de
una, Redae;·ción.
'
¡ Pobre amigo que gastaba sus energía.s en la
abrumadora tarea de "hacer gac-etilla!"
Si él hubiera teni&lt;lo dinero, otra fuera su suerte; y aquellos qne seguían en la Escuela, porque
leníun el mériLO de ::er ricos, a,quellos que con
tantas facilidades alcanzarían el triunfo, mañana
cuando encontraran a.l pobre ga-cetillero, 1e negarían el saludo. y ¡el gacetillero tenía ta Lento, más
talento que mu-cho¿; clé ellos,!
¡Oh! él también empezaba á sentir 1a rabiosa
envidia de 1a impotencia.
9uiso tranquiliz-ar sus nervios inquietos. y con
{'UJclaclo puso la vista en el libro, pero su mira.U.a
de:.pués de Yagar locamente por 1os renglones
científ cos. cle;,:,pnés &lt;le ¿;altar por entre ello•.; clistooíclamente, como mujer insub.stancial, rodó ha.sta
e-1 suelo.
Dos gusanos se arrastraban, alejándose del céspe,l. por las losas húrne,las del patio.
Y el estudiante con el codo apo:_vaclo sobre el libro y sobre la mano la barha, quedó mirando fijamente á la pa.rej1.t de insectos.
Plegaban y desplegaban ,p ausadamente, como si
les costara gran esfuerzo, ios an":llos de sus redondeados cuerpos y avanzaban poco á poco, muy poeo á poco, sobre el -suelo. arra.strando como penosamente los cuerpos aterdopelaclos.
¡?h! cuánto tralmjo para arnnzar tan poco, y
¡que manera ele arnnzar, arrastrándose contra el
suelo !
¡ Qué pena !
Recordó ú su buena madre que, cuando él se eles~
e~pen1ba por su mala suerte, le aconsejaba que
vi-era hacia abajo.
Y ¿porgué? Aquella cle.sgracia no lo consolaba ......
¡ I níel:ees gusanos! Con qué temor avanzarían
sintiendo en los andllos de sus cuerpecitos el frí¿
del miedo; cualquiera que pasase distraído, Ios podía matar.
Era tan fácil pa.ra el homb-re matarlos, y ¡ sm
peligro!
Si hubiera. podido defenderse, igualar con una
arma las fue rzas, como pneclen hacerlo los hombre_s, no los -apresaran tan fácilment€, ni los mat~r1an los desocupa.dos niños que recorren los jarWnes.
i Qué Yicla ! sin poder nunca levantarse del césped, sin poder nunca erguirse.
A me1'Ced del primer pie brutalmente humano
que deseara clespeclazarlos.
Sin ten~r un a.guijón para herir la mano aprisionad ora; sm poder defonderse del p:cotazo de una
ga1linácea.
Eternamente, siendo víctimas de ]a injusta ley
del más fuerte.
¡Oh! aquella moUDtonía del verde.
. Así c~mo los hombres d·esean algunas y.eces cleJar la crndad, cambiarla por el campo así ellos
desearían. a1puna ve~ dejar aquel camp¿, su campo, J?ªra,u a cualqmera otra parte; por eso huían
del Jardm, se aleJahan arrastrando sus vientres
por las negruzcas losas húmedas del patio.
. Si hubieran podido cambiar la patúar cal agua
rnsa_1obre, por el negro café engendrador de en
suenos, pero ....
Y seguían los infelices, gusaneando, arrastrando con pena, contra las losas húmedas, los anillos
de sus redondeados cuerpos.
¡ Vida triste é inútil!
¿ Y sus placeres?
¿ Cuáles serian esos placeres oe gusanos á que
pudi€ran entregarse?
Su placer sería el amor, el eterno amor impuesto por la Naturaleza. á to-dos los seres .
. Y cuando fueran felices, con esa su única feli~
c1dad de gusanos, un pajarillo que saltara por en
tre l:a. yerba, ~ .los sepultaría en el estómago.
¡ Tnste cond1c16n de gusanos !
Y sintió compasión por ellos, por su desgracia.
¿ Desgracia?
¿ Sería u de veras infelices? Y¿ por qué?

Seguían caminando muy poco á poco, plegando
y clespleganclo con suave elastic:dad, con delicad-eza, casi con el-eganeia, los anJlo-.s de sus cuerpos de un hermoso negro con salpicadura.s de oro.
.Parecían gozar aeerrnn·do sus cuerpos, y al camma:r parec rnn t ontor.sionar.~.e de un lado para
otro, c,,on la contor~ión de la voluptuosidad.
¿ Quién .s.abe si eran amantes. y se iban á. buscar
un sitio á cubierto ele miradas· agenas, lleno de
:3ombra, en don de entregarse á las delicias de EU
amor?
¿Amor? .... y palpó los bolsillos de su chaleco,
vacíos. must:os, con las bocas plegadas.
En aqudlo-.s peqneñí.simos c€rebros no poclian
caber eso.s temore3, no podía caOOr la conrient;ia
ele su desgracia. uo podían ennegrecerae con la.9
tri.stezao. j Quién s·J be si eran felices en su desgracia!
Se entregaban á lo,;; goces q ne podían proporcionarse, y vivían agenos á los peligros que pasaban cerca de ello,.
Vivirían su corta vi,da en me&lt;Jjo de la felicidad,
una estúpida felicida.d, pero felicidad al fin.
Para él eran cl-esgr-ac:ado,s. porque él podía pensar su dcsgra.c ia, ¡ pero ellos!
Arratltraban :::u vida por el suelo, sin pensar en
más-¿ en más 6 en 1rnda ?-e-orno encogiéndOBo
continuamente con el mohín del despredo, para
todo Jo que les rodeaba. el &lt;le 0 precio absoluto para todo, el desprecio general de la atrevida estupiclez.
'Pen ían su alimento y su lecho vevdes. ¿ Qué
má~? Rus dolores ... Un :.abio cita para apoyar su
teoría ,le que no sufren dolore::- lo.s insectos, el cai;:o de la mar:µo'3a. que no sólo sobrevive largo
tiempo con un alfiler atrave~a&lt;lo en el ,cuerpo, sino que toma á'ri•d·anrnnte el alimento que se lo
acerca.
¡ Eran Ie1ü:e8! más fel:c ?-; que él. .. menos cles¡;i:raciaclo-;. pue::to que no podían como él saborear
su desgracia.
Y se lernntó, y fué violentamente hasta el lugar
donde los gusanos, clelicaclamente, voluptuosamente. arrastraban sus cuerpos aterciopelados, de
un hermoso negro con salpicaduras de oro.
Los rontemp,ló un instante, y puso .el pie sobre
ellos :frotándolo &lt;les,pués contra el suelo para desmenuzarlo:-:.
Se había ae;abaclo el amor de 1os gusano.s, porque, de seguro, eran amantes.
Ya que no podía compartir c'()n ellos la. felici-cla&lt;l. se las arrebataba, arrebatándoles la vida, que
era su felicidad .
Qui;;o nuevamente fijar sn atención, y abrió el
libro, lo abrió al -azar.
T ropezó con unas palahrns : "rien se perd, rien
se criee/' y cliri~iendo sonr:ente su vista hacia el
sitio en que la sangre blanca &lt;le los gu•sanos;
prendía una mancha sobre las negruzca,s losas húm.edas del patio, -dijo :
-De.:ipuf'-: ele todo, no he hecho más que -ayudar ;Í 1íl ]\ atu raleza en su gran obra. de eterna
transíornu1r·ión.

Francisco 3drafe i(uiz.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 21 de Octubre de 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII-TOMO ll--NÚM. 18
Direotol': LIC. B&amp;.PAEL BEY.ES SPÍlllDOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 28 DE 1900.

Subscripción mensual fodnea, S 1.50
Idem idem en la. Capital,
1.25

Ge ren ~e: Ali1'l'OJl'IO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�La Mitra, la Espada y el Libro.
El Pabellón de Hungría reviste una severi&lt;lad
1Í la vez medio eval y claustral. :Es un compuesto

de n1onasterio y de castillo feudal, con torres aln1enadas y ojiYa..s c-alada·s, con troneras como una
fortaleza y vitrale:, como una catedral. '1.1iene fosas y criptas, altares y panoplias, y hace un contraste extraño con las arquitecturas alegres, poi ícromas, coquetas ele la calle de las Xaciones. Visto de fuera parece disparatado, inconexo, ina.d-ecuado á los fines de una exposición universal; da
miedo y frío; y luego, cuando se penetra al interior y se 1e visita con detenimiento, resulta hondamente meditado y profondamente simbólico.
rroda la exhibición es religiosa y guerrera; no
hay en todo el monumento un proclucto natural,
ao-rfoola, forestal ó minero; no hay un artículo
p~1ramente inclustrial, tela, tejido, procludo qu!mi&lt;!o, maquinaria. No se encuenra una. sola manifestación clel progreso moderno; aquello es un
mrIBeo, á la vez hierático y militar, y el edificio
lo en:::uadra maravillosamente y lo rodea del severo ambiente que le es propio y natural.
Al rededor a,, un patinillo, todo gris, en el que
los muros macisos y desnudos se alzan sobre columnatas v arquerías góticas, reina una galería
tJUe es á ]~ vez una cri¡}ta. Sarcófagos que diren
':Il bajo relieves semi-bárbaros las proezas d~l. li{·roc y los milagros del santo; tumbas de rem.'.i&lt;;
piaid0sas coronadas de rosas místicas; sepul~uras
abiertas con esqueletos :vacentes la espada au.n al
la.do y la.!- joyas -diseminadas entre las cemzas;
estatua,s de mármol amarillento, de bronce fun dido, Ce cobre rt!pujado, revestidos de casullas ó
encerradas en armadur-as, báculo ó espada en mano.
En Jo,s salones ele arriba penden de las carnizas
los pendones deshilachRdos, ele los muros. las cotas ia.gujercadas. En l~s paredes, panoplias con
escudos de cuero herv1do, remachados con arabescos &lt;le clavos de cobre; cascos de hierro batido,
abollados á golpes de mazo y de mandoble; 1~n·zas robustas como astas de barufora. Pedreras 1nforrnes entre pirámides de rna.tatenas arredondadas; ballestas pdderosas haciendo jueg~ con haces
de saetas oxidadas; toscos ar.cabuces rncrustados
de hueso, de marfil y con~ia; .armadura-s cinceladas y perforadas por las v1zcama~. .
.
Entre cada dos trofeos., un rehcar10. Armanos
de roble maciw, labrados á punta &lt;le hach~, contienen cálices d~ p1ata, primorosamente crncelados, copones y custo&lt;lias de º:"º incrustadas de
pedrería; casullas, estolars y mitras reea~a.das Y
borda,clas, casi arquitectómcas, con cormzas, sobradillos, columnas v C31]lit&lt;&gt;les de bordados Y
realzados; las hay en las que el bordado foITl".a
nichos y altares en los que anida~ y P?san .1magenes de santos; altas cruces de maud1ta riqueza, ciriales afiligranados; candelabros eomo tr~ncoj::, con brazos múltiples que fingen rama~, son arboies místicos que llevan flores luminosas; f:ag~
mentas de altares dorados, que &lt;le.j-an pre~nttr a
Churriguera: sant~s de palo apohllado, pml~dm
de colores las vestiduras, demacrados y mac1lento::. que recuerdan á Bisancio.
.
,
En los muros y bóvedas, frescos y prnturas o
relieves que desenvuelven uno ele dos temas: un~
ha.talla ó un milagro. Aquello huele á 1~ vez a
polvo de combate, á incienfl.O de cere~1onrn. al alcanfor ele entierro. De un lado el orm )' ele] otro
Jo pedrería · allá toda la barbarie, aquí toda la rnag11i-ficiencia. 'v entre esos dos extremos y ~os dos
contrastes~ -foda 1a l1istoria de un puehl? Y de una
época, ó mejor, toda la ]1isto:i a,do&amp;tens1hle Y aparente al menos, de la humarnc1a . .
.
Visible. exteriormente, toda la lnstorrn e~ guerra y es propaganda. Cono11istar_ }r c01werbr, he
ahi todo e] afán humano. Conq~nstadoras y apostólicas la Grecia y la Roma. anhguas; lm-.. grandes
imperios asiático y afncanos;_ conqmstaclo~es
los bárbaros y los tártaros: conq1:1tMore~ :v apo;to1es los musulmanes y los espanol~. 1\ a.da mas
formidable que la alianza de la. mitra con la
espada; del Korán y ele] alfanje. Cuando esas dos
fuerzas se unen yse lanZfrn de cons~rno á ht. conquista del munc~o. ]a re"Rlizan y deJan escritos é
imborrables tembles anales.
El pueblo maclgiar ha siclo á la vez gue:rero Y
ereyente; muchos d-e sus reyes son sa,ntos, mnumerables de sus obi&amp;pos fueron :olda.dos: l_i-a_y en
el pabellón húngaro un "capello cardenahcw de

simple fieltro rojo al exterior y forrado de bierro
y reforzado con conchas de bronc-e al rnter1or, que
es túdo un poema.
Hungría ha tenido, pues, una idea extraña, pero
profunda,.-'a1 escribir en sn pabellón con emblemas religiosos y trofeos guerreros su pasa.do, .los
origenes de su historia, las peripecias ~e su vida
de pueblo; quien por ahí pasa y medita, mucho
estudia y mucho aprende.
Pero si Huno-rí-a ha tenido una grande y profunda idea al o~ganizar su pabellón, Alemania }o
ha tenido más hondo y rná5 exacto al instalar el
suyo. En el pabellón de Alemania no hay mas que
libros y obras de arte. El pabellón es uu palacio
suntuoso, to&lt;lo de mán11oles. y bronces, espa.c.10s?
y tranquilo, destina&lt;l-0 á -dar a.lojamiento reg10 ,ª
la cieneia y al a rte. Si e11 el Pabellón de Hungna
imperan la fuerza y la fe, en el de Alemania reinan la persuación y el análisis. J\o hay en él :nna
arma ni un emblema hierático; hay ca,reom1dos
pergaminos, papirus tra&lt;li.cion~le~, .libros, ~odernos relicarios de ideas, de prmc1p1os, ca.lwes de
ver~la&lt;l . monumentos de filosofía y de dencia; 1·esúmenes completos d-e las a:spira,cionies y d~l }?ensamie1üo humanos. En Hungría las extenóridades -ele la historia y sus faustos aparentes; en Alemania las r,ealidadcs de la vida, indivitluaJ y colectiva.
Porque el hombre "ha ereklo,'' ha conqui~taclo
pueblos, af!rasaclo regiones_. devastado cantrnent.es sometido v subyuga.do raza.s: porqu-e el hombr: "ha estudiado." "ha a.prendido" y "ha sabido," le ha. sido dable dominará la naturaleza y a)ranza.r el bienestar y el progreso. Con el aHa:1Je
en la mallo y la media ]una en el pendón, ha siclo
-demonio de destrucción; con el libro en la mano
ha siclo ángel ele redención . .
_
Y Alemania parece haber s1mbol1z~do ~~ gran
principio en su µalado y ~na, po~ncia mihtai: de
primer orden, no ha querido olvHlar, antes bien,
corroborar, que el maestro de escuela, vencedor en
S-adowa, está llamado á regenerar á la humanidad.

:br. Jrf. Flores.

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Domingo 14 de Octubre de 1900.

Domingo 14 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

-

~---

• '"'_.,,._'1'

~

Era un raro visionario. Artista de los de buena
pasta y bravo compositor. Amaba la música con
toda la ternura de su alma delicada y soñaba con
la gloria como con una novia ausente. En sus locos devaneos se iba en rápido vuelo á la. mágica
selva que guardan roe-as hirsutas y Q.onde florece
el verde luarel, y volvía sonriendo alegremente de esa peregrinación al país del ideal en el que
cobraba nuevas fuerzas para seguir adelante.
Sobre las cuatro cuerdas de su pobre violonchelo desfilaba toda la muchedumbre de su prodigiosa
imaginación, vibrando como bajo el poder de una
orquesta y se perdía á diario en el estrecho espacio
ele las parndes ele su bu.harclilla. Los mejores años
de su vida los había pasaclo allí, tejiendo ensueños
y desgranando melancólicamente la sarta de sus
armonías nuevas, hasta que la suerte lé deparó un
rinconcito en los carteles de anuncio ele un teatrucho ele hlontmartre.
Luego que había logrado salir de su nido de ra-

ta, la casa era ya fácil: el horizonte q;1e se le presentaba era. inmenso, un honzonte banado por nubes de oolor de rora ... • • •
Su programa de nueva vida rezaba así: de Montmartre á la Opera, de la Opera á Londres, después
á Améric1, y después. . . . . . . . la c~rona de r~?_s
.blancas que ciñe en la cabeza el Ex1to, el bols1ld
repleto de monedas de oro y el hambre en fuga, Y

- ----

.~
--~,
'
. ,·· ~
.
.

EN EL ESPLENDOR DE SU JU·VENTUD.
1DetenJdo en mitad rte la carrna

cutindo ya estaba t-1 truinfo conseguido!
IVt&gt;d como lo ha tui b,ido y ha perdido

el prt'mlo que adelante peF~lguieral
M1t.shay que preguntar, antt-sdehacerle,
ob eto do castigo 6 d':! censur.t,
qu!én en un tr,rnce t11l pudo ponerle;
quién flrt-paró, a.levoso, la moniu·a.
¡Quizi el destiuo lo arregló de modo
que Hi impulso violento de salida.
v!ó sn fll~1H agotada.. dest,rulda.
y ror.o t:l cora:zón, renuucló A todot
(' La carrera de la vida".)

'

"'

Cuando referí 1a broma que el "Gusano" dió
al subalterno, prometí un cuento algo parecido
á aquél, pero en -el cual, toda burla quedaría descartada: el cuento es ests.

j
/
Roclin reía, reía, pensando que ya iba á llegar. el
dia en que se hiciera justicia á su talento.
Y el O"ran visionario, con su violoncbelo á la e~palda /' su rico arsenal de extrañas sinfonías, se
encaminó al teatro de Montmartre. Y allí, donde
él ,esperaba el primer triunfo de sus desvelos y de
sus lm·o-os años de C01l6agración -a.1 arte, no encontró, e; aquella noche luminosa de su aJma, ~ás
que la rechifla y las risas irónicas de los estudiantes locos y de las cacottes medio borrachas que
celebraban su curiosa :figura de pájaro ra.ro, apagando con su endiabla.do ruido el delidoso caudal
de su música triste.
Por primera vez en su vida Samuel Rodin llegó
aquella noche á su cuartucho, azotando las p~re-cles con su violonchelo, tambaleándose de ebrio y
renegando entre dientes contra su mala estrella.
Días después el "pájaro raro" de Montmartre
voló de su pequeña jaula al jardín del Luxemburgo. Aquél fué su teatro desde entonces. Al pie
de la estatua de Murger tocaba tocios los días s~1s
tiernas son.atas, sin tender la mano al transeunte, no; el que se dignaba darle una limosna la deslizaba por la abertura de la panza del violonchelo, porque el artista, clavados sus ojos en el inmenso azul, esperaba, ,esperaba el &lt;lia en que se le
hiciera justicia y en que viniese un misterii. so
mensajero y le dijera :-Ven, las puert~s de la
Opera están abiertas par~ tí.y todos los días y á la, misma hora, Roclin, pasa
que pasa el arco por las cuerdas de su instnunento, pensaba en la corona de rosas blancas cprn no
venía .
Y llegó el invierno con sus ráfagas frias y su
lhn-ia de plumillas cristalizadas, y el visionario,
con el estómago ~o-uijon,eaclo por el hambre y el
rostro. ftagelaclo por el aire glacial, siguió dando al
viento sus sentidas armonías, bajo la caída ele!
polrn helado.
!lasta que una mañana un grupo de estudiantes que pasaban charlando alegremente encontró
rígido, muerto, al pie d-e la estatua de Murger al
pobre Rodin, circuída su cabeza, poblada de bucles negros, por una corona ....... de flores de
niev,e.
LAS ALAS·

Si mi cuerpo mortal ala:; tuviera,
alas sobre los hombros, diosR mia,
con su plumaje pabellón te haría
tencliclo al viento igual que una. bandera..
Para que sólo mi pasión te viera,
en torno ele tu ser las plegaria
y te .formara ]eve celos.ía
porque ineses asi mi prisionera .
Cual varillaje deslumbrante y rico,
las entreabriera en forma ele abanfoo
y freRco dieran á tu tez lozana.
Y como velo de tus gra.cias sumas,
en. tu balcón abriéranse sus plumas
br1llando al•iol como gentil persi-ana.

Salvador l{ueda.

EL MUNDI) ILUSTRADO

(

L

Esto le sucedió un mes antes de salir para la
India, y tinco días después de haber cumplido
los veintiún años.
La joven tenía. diecinueve primaYeras, por lo
que puede afirmarse que era seü; años más vieja
que él en las cosas de este mundo, y en aquel1a
oDasión dos veces más loca.
Si se exceptúa. el hecho ele caerse ele un caballo, no hay nada má5i fatalmente fácil que casarse civilmente.
Rieardito Hatt, fué seducido en ,su más tierna
j11ventu&lt;l, no por la hjja &lt;le una patrona, ni por
una doncella, ni por 1ma "camarera" de ca~é, ni
por una cocinera, sino por una joven tan de su
mi&amp;ma clase, que sólo una mujer podría haber dicho que la muchaeha era ~lgo inferior á él.
La operación cuesta menos de cincuenta chelin-es y es tan nolable como una visita á la casa.
de effipeños.
Una vez hecha la declaración de Tesidenicia,
bast-an cuatro minutos para poner :fin á la ceremonia, inclrnyendo, i(lentificaciones, derechos .. .
todo.
Después el offoia] del registro, pasa el rodete
ele pa'Jlel secante sobre los nombres y poniénclose
la pluma entre los clientes, el ice con aspereza:
-¡Ea! Ya sois marido y mujer.
Y la pa,r eja sale ,í la calle pensando que algo
horriblemente ilegal acaba ele hacerse en alguna
parte. Pero aquel1a ceremonia vale y puede conducirle á uno á la ruina, lo n1ismo que el maldito "mientras viváis'' dicho al pie del altar, con
las amigas ele 1a novia cuchicheando por detrás de
ella, y ]os ecos ele! himno nupcial.
"La santa voz oue truena en las alturas," hacienclo saltar el tecJio.
Por modo tan sencillo. fué Ricardito secuestraclo y halló la cosa muy bella, porque había recibidÜ una .;redeu-:inl para la India. con magl'Ífico
suelchi_. rn:5ún opúialran en Inglaterra.

car.se nrny pronto, y que reclamaba mayor sum'a
dinero.
En aquel tiempo Hatt, comenzó á sentirse
nenio:so, e:xperin1entanclo írecuentem,ente esa
conmoción miedosa que asalta á los homb1-es caOr&lt;·.
Tal era el porrenir qu~ ambos trazaban b-Jjo sa.dos, cuando están fuera ele ciertas condiciolas lámparas de la estación de Adclison llo,d; y ul · nes.
füializar un mes •-tuc les pareció muy corto, :p;HXo tenía. derecho á pen5ión. j Qué sería de su
tieron para. Gravesond, donde Ri&lt;:ard1to se embar- mujer si él muriera de pronto! Est_e pensamieneó en deman,da de una nueva nda, mu:ntras ella to le atormentaba durante las noches silenciosas
se quedaba lloraDCio, en un cuarto de trei11tJ y abra-sadoras pasada¡; en la azotea, y á veces los
chelines por H:~nana, situado en una calj,-•,iLteh la.ticlos de su corazón, le hacían pensar que acaso
cerca de la plaza ele Montepellier é inmediata á la muerte fuera producida por una enfermedad
cardia&lt;Ca.
lo::i cu:,rtek¡::, ,le J\1¡ightSbridge.
El país á donde liatt se dirigía ern uno en el
Tales preocupaeio-nes, eran improgias de un
que los hombre2, ele veintiún año-::t, son consider-a- mozuelo, pues solamente á u.ri hombre ya maduro
dos corno mozalvetes y la vida es cal'a. Su suel- fo perturban; ¡ pero al pobre chico, siempre asdo, que parecía tan grande desde seis mil millas :fb.:ia.do por el calor, gracias á la falta de "pmfde distancia, no servía para rnueho, sobre. todo, kah," casi le enloquecían!
cuando Jo dividía en dos, mandando más de la
¡ Y no poder contarle á na.die su&amp; penas!
Cierta fuerza de elasticidad es tan neC€sarja al
mitacl al cambio de 1-6 718 á la ,plaza de )Ionthombre como- á una. bola de billar: con ella hacen
pellier.
Ciento treinta y cinco rupias desquitadas ele ambos cosa·s asombrosas.
Bicarclito necesitaba fatalmente dinero y tratrescientas treinta no clan facilidades para Yivir,
pero como era absurdo ,suponer que !Irs. Hatt bajaba como una. bestia; pero, ¡ es claro! los jefes
pudiera pasarse siempre con veinte libms ester- sabían que un muchacho puede vjvir muy desaholinas que Ricanlito le había cleja&lt;lo de lo que le gadamente con cjerto sueldo (la paga ~n la Indla
dieron para gastos ele viaje, y él lo com,prencl!ó e3 cuestión ele edad no de mérito), y si aquel moasí, ]e temitió desde luego las ciento noYenta y zo singular qu-ería trabajar comD dos, ]0-5 "negocinco, pensando siempre en que había que pa- cios·' ni permitían que se lo impidieran ni que
gar setecientas rnpia5 por un pa,saje ele priDJera 1e aumentaran lo" e1uohunentos en una. edad verdaclera·-'1cnte ridícula por lo temprana.
clase para la, señora .
Por eso Hatt logró sólo uno-s aumentos ele saSi se añade á estos cleta.1les nimios, el natural
instinto de un muchacho que empieza una nueva lario, 1'.1stantes pr1ra un mozalbete, pero 110 p•ir:i
vida en un nuevo país, que está ansioso de diver- una esposa y un hijo, y mucho menos para ahotirse y se vé obligado á a.ferrarse á un trabajo rrar las setecientas rrnpia,s del pasaje que él y
que desconoce y que en verdad, ne(:esita toda su )Irs. Hatt habían discutido tan ligeramente en
atención, se comprenderá que Hatt comenzara otro tiempo. ¡ Sin embargo ele tocl9 esto, debía
estar contento!
su carrera. "distanciado."'
¡ :"&lt;o dejó el pobre chico de comprenderlo, pero
El dinero parecía que se iba desvaneciendo enno adivinó todo lo hermoso de su porvenir!
tre las letras mandada.s á su casa y lo aplastante
Cuando ]os calores llegaron, el cansancio le del can1bio, y las cartas que recibía cambiaron
agobió y le adelgazó.
volviéndose ásperas. ª¿Por qué no se llevaba á.
Al principio recibía cartas ele su mujer lar- la mujer y al hijo?" Seguramente tenía un suelgas, cruzadas, de ocho carillas; diciéndole que do hermoso y procedía muy mal gastándoselo alese le hacía muy }argo el tiempo lejos de él. y que gremente en Ia India. "¿ Querría, podría hacer
cuando se reuniesen la tierra sería para ellos un la próxima letra un poco más eJ{isbca ?"
paraíso.
A esto seguia una. lis.ta. de lo que necesita'ba.
Alguno ele los compañeros de pupilaje le abu- el pequeñuelo, tan larga como una cuenta de perrría incesantemente llamando á la pLLerü1 de su sa . (En la India, la mayor parte de las casas de
destartalada habitación, para pedirle que Je.acom- comercio son persas.)
. En vista de esto Ricardito, cuyo corazón suspañara á. ver un caballo, únjca eosa que le hacía
falta; pero Ricardito no rpodia permitirse tale5 piraba por la mujer y el hijo, al que no cenocía,
lujos y tuvo que confesarlo, como tuyo también
que declarar que le era imposible seguir en la.
casa en donde estabL. á pe-sar de ser muy mo&lt;lesta, mudándose á una habitación arnneblacla próxima á la oficina donde trabajaba todo el día .
Su nuevo mobiliario eonsistía en u.na mesa cubierta con tapete de hule verde, una silla, un canapé, un cromo, un espejo pec¡uell.o, fuerte y orainario y un filtro que valía eiete rupias y ocho
anna,s.
La comida le importaba a1 mes treinta y siete
rrupias, gasto verdaderamente insoportable .
"Punkah" (especie de abanico ó ventilador
grancle hecho de lona, sujeto al techo, y que se
mueve por medio ele una cuerda,) no tenía. porque costaba quince rupias a1 me~: y por eso dormía en la azotea de la oficina, con todas las cartas de su mujer debajo ele la almohada~
De Yez. en cuando 1e convidaban á comer, con
lo que disfrutaba clel "punkah" y saboreaba bebidas heladas; pero esto sucedía Tirny de tarde en
tarde, porque la gente no quería trato con m1
mozo ele instintos wrnejantes á los de un r,1paYelas escocés y que vivía tan miserablemente.
'r~rnpo~? le e,ra posible suscribirse para ninguna chvers10n, as1 que no contaba con más distracciones que las que ]e proporcionaba su libro ele
banca, en el cual, leía. cuanto se ha. dicho respecto
á empréstitos sobre seguro y no le costaba nada.
Debo a1i.adir, entre paréntesis, que las remesas
ele dinero las hacía por medio del Banco de Bombay, con lo C11a], en el pueblo se ignoraba todo lo
referente á su vida privada.
Todos Ios meses enviaba á su casa lo que podía ahorrar, por otra razón que esperaba expli]~l matrimon'.o debía tenerse secreto dura1i1 e
un aúei. J:'asa&lt;lc• f;.: te, la señora Hatt marcharia 6.
r0nnirse 1·on su m&amp;rido y todo el resto de la vid,~
~erín para (•Jlos esplen,doroe.o comG una nube ,J~

oo

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

sentimientos algo raros en un muchacho, girabí.l. mayor cantidad y escribía unas cartas extraña..5, ni propias de un mozuelo, ni de un hombre,
diciendo que, en medio de todo, la. vida no era
&lt;livertida y rogando que tuvieran un poco de paciencia la madre v el niño.
La mujercita., aprob-aba d aumento del en vio,
bacía observaeiones respecto á la necesidad de
esperar y usaba en las respuestas un.:os giros extraños y duros que él no •comprendía. ¡ Pobre
chico!

El también se 1r1a . .. .... ¡ con el demonió!
¡ Aqui ~njuiciaba el niño!
Indinó la cabeza sobre el tapete verde de su
mesa, y antes de renunciar el destino y iodo lo
que este proonetía, lloró.
En tales circunstancias, la recompensa debida
á sus servicios llegó, y se le dierou tres días para
reflexionar.
El jefe de la casa-después de cruzaNe algunos
telegramas-dijo que aunque aquello no .se hacía
jamás. teniendo en cuenta la habilidad que Mr.
Hatt había desplcgaido en tal y cual ocasión, podía ofrecerle un puesto infinitamente mejor; primero como interino y luego, en un orden regulfir de cosas como definitivo.
-¿ Y cuánto ganaré?-preguntó Hatt.
-Seiscientas cincuenta rupias-contestó el
jefe marcando las palabras, v esperando que el
joveu al oírlas Be quedaría anonadaao de gratitud
y alegría.
¡Ah! ¡cuándo llegaban!
· ¡ Las setecientas rupias del pasaje: lo bastante
pa ra salvará la mujer y al niño y J)Crmiiirle hacer público su matrimonio!. ..... ¡ Todo llegaba
entonces!
Ricardito lanzó una carcajada ,salrnje que no
pudo dominar; lúgubre. turbulenta explo~ión C.?
alegría. que pareció que iba á matarle.
Cuando logró dominar:;e. dijo secamente :
-Estoy cansado de trabujar.-Ya soy viejo;
es tiempo de que me retire, :· me retiro.
-Este chico está loco--munnuró el je[e. Creo
que tenía razón: pero como Ricardo no rohió
jamás. la duda sigue en pie.

Más tarde y precisamente cuando á "propósito" de otro jornnzuelo que había cometido 1a misma locura que él, le dijeron que el matrimonio
no sólo destruiría Stt5 esperanzas de futuros progresos, sino que le haría perder su destino. llegó
}a horrible noticia de que el niño, su adorado pequeñín, había muerto y tras ésta Yenían cuarenta renglones garrapateados por una mujer irritada, &lt;liciondo que la muerte podía haberse evitado si ciertas cosas----que costaban dinero--------se
hubieran hecho, y si el hijo y la madre hubieran
ido á reunirse i.:on. el pad re.
La carta fué un golpe lcrrihle para el pobre
corazón de ] [att. pero eo mo "ofi-cialmente'' no
tenía dc:recho á tener hijos, no pudo hacer pú11 ico su dolor.
¡ Las cm:.a:5 que el d.esdichado emprendió durante los cuatro mese~ que gig-uieron á e,¡.i,to. :· las esperanzas que le alentaron para trabajar, nadie
o-:-aría preci~arla~!
Ahorró, pero la~ :::etccientas rupias del pnsaje
estaban tan lejo;; como siempre. y eso que sig11ió
haciendo la misma vida excepto cuando se n~ía.
forzado á, comprar un nuevo fillro.
Los e~fuerzo.::. en el trabajo. la;; luchas para
ma1nclar dinero, la noticia de la muerte del ni1io,
y sobre todo. la~ constantes exigencia&amp; que le imponía ¡:q1 exist.entiff cuoticliana.. con~umieron al
pobre C'hir-o. má, tal rez que hubieran consumido á un hombre.
Los compall.eros de edad madura que admiraban su~ ec-onomías y su co~tumbre de apartarse de
toda divenión, le recordaban aqud prorerbio que
dice:
~
El que quiera labrar Hl posición
no entregue á una mujer su corazón.
Ricardo, que habí.a experimentado todos los
dolores que el hombre puede e-entir, tenía que
reirse y darles la razón mientras en su cabeza se
revolvía constantemente la última línea de su libro de banca.
¡ Pero aún clehía sufrir más!
Llegó una nuen. carta ele su mujercita : natural conti nu·ación de las anteriores, si Hatt hubiera pensado en ello.
El estrambote ele aquella epístola era éste :
":\'fe voy con un hombre nüs g-eneroso que tú."
El dÜcumento no 'Podía ser más curioso. Sin
tircunloquios decía lo siguiente : "Que ella no
iba á esta r esperando siempre : ·que el niño había
muer to; que él era otro niño; que no volvería a
verla más; que vor qué no había agita&lt;l.o el pañuelo cuando f:.e separaron en Gran~send: que
Dios la juzg-aría ; que ella era mala, pero él éra
1)eor divirtiéndose en la lndia; que aquel otro
hombre adora ha el tcrr,eno que ella pisaba; que
ni él la perdonaría . ni élla le perdonaba." Y aqui
daba fin la tal cartita. que no tenía indicación alguna }Xll'O poder contestarla.
En ve1, &lt;le hendeeir ::-n eat.rella porque estaba
libre, Ricardo -sintió todas la.s impresiones de un
marido ultrajaclo-cosas impropias de un niñoY v0lvicndo la rista á lo pasado, vió á su mujer
C-on el ll'aje de treinta chelines en la pl~za_ de
Montpclli€r; re cordó el alborear ele la ultima
mañana que vasara en Inglaterra, cuando ella
cstaha U-orando ,en el lecho; y dió ,;ueltas en su
ca.ma y se mordió las mnnos sin para.me 11i por un
1111ome'nto á ven!óiar ¡ el desdichado! que si hubier~
nclto á ver á )[rs. Hatt despuús de aquellos dos
años, habria descubierto qne ella y él habían creC'icio de un modo tan dislinto que eran en realidad persona:; completflmente incompatibles.
Teóricamente. esto era lo que debía hacer, pero aquella noche la pa~ó en medio de la pena ínás
horrible.
A la. mañana siguiente experimentó re.pugnancia hacia el trabajo. y comenzó á pensar que había ,lescleñado los placeres de la ju,·entnc1.
¡ Se i;entía cansado. había gustad? lo?a~ las
.amarguras de la vida -antes ele cumplir rernt1trés
ai1os, y estaba deshonrado!
Aquí pensaba el hombre.

'Jfuayard )(ipling.

PÁGINAS DE VIAJE.

COMO OÍ "EL llEY POETA"
~

Habíamos loqueado en Suiza, como unos chiqnillos,-cl 11:Iaestro, Luis Quintanilla, )Ianuel
]?lores, hijo, y yo,-y todavía conservábamos la
impresión fresca de los lagos, de las montañas ~,
de los cielos. ¡ Bellos días azules de Lucerna!Habiarnos tomado el Express San G&lt;&gt;tardo y llegado á Milán una tarde estival en la que el sol caía
eomo una lluYia de oro sobre la ciudad. Es claro, nuestro priJ_uer tleseo fué Yer el "Duomo." Y
la luz se nos iba, el d ía iba &lt;leelinando poco á poco, en eee .combate de la claridad con las tinieblas, de que habla el poeta, y que no se conoce
más que en Europa. En nuestro eielo tropical
no se libran esos combates; -se hu nde el día, surge
la noche : todos son triunfos.
Y virnos el "Duomo;· 1 lo vimos en esa hora
gris, envuelta en gasas, en la que los matices y
las lineas se van desmayando lentamente hasta
quedar ocultos en la sombra. Vimos el "Duo
mo" y caracoleamos por las 'Callejuelas que rodean como una red de araña el gigantesco te mplo,

Domingo H .de Octubre de 1900.
D~mj~go_14 de Octubre de 1900.

EL _Mll'NDO I LUST RADO . .

•••••onn n •n·.n•nn . .,,. -..... . ..-. . -¡~~"'-:r.-====~~
--- -.. . . . . &amp;. . . • . . • • •••• • .. ···"rn
• • • nrnnmrmmnrm¡ . ••••..,•"'•"'•..,•..,•'"•"•"•"•...•"'•"'•"'•"'•..•..•..•..•- •- 1- ¡ ~

.

Sr. Gustavo Campa.

y recorrimos las ámplias aYenidas del "Xuevo
Parco,., entramos en un ca.fé-salón-a,l modo de
los parisienses-y regresamos á la Plaza de la
Cated1•al, en donde la Ualería "Yicttorio E manuele"' abre su gran arco esbelto.-A rnr ¿ quién
ha dicho por ahí que Milán no me gusta? Sí, es
,;·erdad; he afirmado que )iilán no es "todavía"
Italia, pero que tampoco es Francia; aquí, ri nconcitos de ciudad prorinciana del otro lado de
los Alpes; allú, espaciosas arenidas de la poblaeión 1,nern. r. Conjunto? No lo tiene; es una C'aµit.al hecha á pedazos; pobre, rica, á.mplia, estrecha . tortuo.sa, recta . con una eapa de patina f u!l
dest.ell::&gt; &lt;le arte nuevo.-Y así habíamos a.ndailo,
atando imvTesiones. con esa curiosidad inquieta
que se prende en los ánimos en la.s primeras hor as que se recorre una ciudad deS{'onocida.
Entramos en la Galería . el más bello paseo
acr istalado que posea pobla.d ón de Europa; veinte pasos ú través de las mesas &lt;le los cafés y los
restau ra n ts, y ¡ un abrazo r epen tino! un abrazo
que íué pasando de uno á otro. ¡ Ca ras conocidas !
¡ Buen español eu los labios! ¡ Am igos!-Los
eran nuestros; Pizzorn i, López, Sieni-el t r ío de
ªimpresarii" que reclutaba á los artistas que escuchamos ahora en el Renacimiento-y luego, el
~Iae~tro Bovi y Banqui, una. figura escapada de
u n lienzo toscano, una cara que ha tlésfilado an t~ muchas generaciones de mexicanos, v que
siempre tendréi en el pórtico de cualquier colieeo que arrienda Sieni.-Y la Yelada se paeó
alegremente. en desi l vanado parloteo, en el que
el arte había de figi:1rar como motivo único. Iha.
Gustaro Campa á Italia. no sólo con ·el deseo de
juzgar por su propio y des,p ierto criterio del movirnientomu::.iral, sino
con el de aperi;:onar~e
conRicordi,para quien
i1: a f.; s en e t v Saint
Saens le habíall dado
expresiras carta¡;:_ So1
ñaba con algo más; soll.aba con un ideal santo que iluminaba eu
er-.píritu como la luz
ele un faro: eonQcer á
Y erdi, estrechar la
mano del inmortal nonagenario, tener un
minuto -de 'C'omuuicaf'ion con el di,·ino viejo. enhiesto torreón
erguido eohrc el i;:oporte e.e su gloria.
Y de ésto se hah\6
á ratos, v de frase en
frase, saiió á relu ci r la
ópera que Gust.aYo halía terminado rne~e ,
antes y pensaba al'abar de instrumentar
en el silencio augusto

1

◄

Galería Victtoric Emanuele.

UUUtHl t U t U t,t .U.t.~V-t ~• t H UU.UU.t.U.U.U. ~~t.,..!!.tuu.t•t•t••••••••••~
•••
f
~--' U

Estatua de la Paz. - Un obsequio al Sr. General Día&amp;. . .

En nuestra información diaria li emos hablado
•·de l~ €statua q ue representa n uestro g1·ahado v
~que Juzgamos como una. buena obra de arte
.,
Es el original de ~•dera es.tucada al blanc&gt; y
_Sll autor que es el senor Longmos N úñ ez, de Ce.laya, comenzó su trabajo en el a ño 1898 que figu-

ra. en la bandera qu e empuña la eslátu.a. Al te rnunarla en Septi-e,mbre de este año, se la obsequió
al Sr. General D,az. "ºn una sentida dedicatoria
en ~a cu~l quedan de relieve la adhesión, respeto
v s,mpa~ia del artista hacia el Jefe- Supremo de
la Nac10n.

.u..u.,

•uu •u•.u uu.u.tu. , .u u..t

El Sr. Presidente después de haber conocido l
obra, dispuso que oo remitiera á la Academia da
Bellas Artes.
e
En el pedestal se leen estas palabras · "La Pa "
ª Meralidad," '"Crédito," "Progreso." ·
z,

�Domirwo
14 de Oc•ubre de 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO
de la recién aban&lt;lonada Helvecia. ¡Una ópera
Dueva! ¡y de ant-0r mexicano! Bovi tuvo un movimiento de e11Tnsiasmo, por la boca de López
-corrió una sonrisa. y Sieni dejó oir un ronroneo

felino. Pero habí-a que oir aquel1a mú::.ica ! Era

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CAPITAL DEL ESTADO DE llÉXICO.

Y de aquel -cua1dro c on.::er:ro aun Yiva.s las siluetas del atHlitorio: B°'·i y },fac,chi, en pie, ner-

=~=

vio.::o:::, exaltado,5, junto al pia:no r-epitie ntlo cada frafe que :::urgía de las man o~ de l'ampa. camu· ando miradas de inteligen-.:ia: Piv.:órni, en se-

--

Domingo 14_ de Octubre de 1900.

F1 Uencr,11 Don José Y'centc Villada, Goberna-:..1or del E:,tado de Jléxic.:o, invitó al Primer Ma-

.

-

'(

~¡! (¡' l. 1 l

•

.

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f:!

Salón dormitorio de la .Escuela de Artes y Oficios.

¡ R1

l'a1.1orama de la Ciuoad de Tuluca.

necesario que el )faestro Campa prometiera una
audición. Y se acordó para la noche siguiente
una -eita en el .salón de prueba de la Agencia &lt;le
Zappert-un mncha-cho muy bulk:io.;o, muy m~
ridional, con una barbi11a judía y grandes ojos
e:x-presivos, 11n poco periodi~ta, otro poco crítico
y muchos pocos más que hacen de él un simpAtico
chico.

Y henos aquí venticuatro horao de,spués, á las
veinte (:reloj italiano, desesperación nue3tra, que
teníamos que sumar, re5tar, rnult.iplicar, dividir
y hasta creo que extraer la raíz cúbica de la hora
ipara averiguar en la que vivíamos) en la sa']a &lt;le Za-ppert, una á.mplia pieza -con balcones á
'la Galería, de la que se alzaba el nunor -sordo ele
-}a incisiva obarla italiana rima-da con el tintineo
de las cucharillas hirienclo las copas.
Noche cafa1rosa., agotante, sin un buen soplo
que llevar á los pulmones, ruda para hacer nacer
del piano las frases enérgicas del "Rey pe,.,ta .''
¡ PobTe Gusta,o ! El calor lo había pu~sto nervioso, impaciente. Niño grande, con sensibilidades ca.si femeninas, aquella transición de llnestras
alegres habitaciones frente al lago de Cuatro
Cantones á las re-cámaras fúnebres del albergo
San Michele, en una vía estrecha, cer.cana al
"Duomo," Campa había pasado todo el día en
su cuarto, q¡uejánclose de en:fermeclades imaginarias, muy descontento, mu.y mal impree.iorlado
del cielo de Italia bañado por un diluvio de fuego.
Fué preciso rogarle mucho p-ara que se decidie~
ra á sentarse al piano. Recuerdo que aun pensaba evadirse del compromiso, aprovechando el rato de espera que tuvimos qne conceder á un re~aga.do, á Pedro:Uacd1i, un joven poeta, redactor
ele "La Sera." en quien se había pensado lJara
traducir el libreto de Alberto iiichel al italiano.
Llegó por último ;\Iacchi, y se aeabaron 1os pretextos.
Y ahí en aquella ámrplia pieza á la que llegaban
por los abiertos balcones el sordo rumor {le la
ch¡_
u la italiana rimada con el tintineo ele lac. cu-&lt;-hara.s sobre fa.s -e.opas, oí i-eligiosamente el "Rey
Poela," la obra -que estremn·á una ele estas noches la corrnprul.ía .del Renacimiento.

gun&lt;la fila, también en pie, con su eterna tristeza, cleján,Jose arre_b atar por ésta ó aquella página;
López sonriente siempre, más SOJ1riente que mrnca, y ::,;ieni rerneltam€ntc dormiclo descle los primeros cJmpases.
Y a1 terminar la última nota, cuando las fe1icitaciones descendían sobre el fatigado maestro, el
viejo "empresar:o," irguiendo su alta estatura, en
un arranque de entusiasmo, exhaló :;u deseo en
una íra~e:
-Bi::ogua portarla. á )fe5sico. (Es pTeeiso lle,·arla á México).
Y asl fué como oí en )Iihí.n "El Rey Poeta."

C1ar/o s :J)ia:,: j)ufoo.

gistrado de la República y á sus dignos Secretarios ele Estado para las fiestas organizadas, coll.
mot:vo el~ la inauguru...:ión ele importantes obras.
materiale~ y de ornato en Toluca.
El t,r. General Díaz flceptó la invitación j ofrúc:ó concurrir.
'l1oluca se ve engalanada. Sus principales ra 11.:s y muchas a-e sus fincas, ostentan adorn08 ~,J ,;-.
tosísimos. Por todas partes flota la bandera t1'icolor, lucen los gallardetes y se prolongan las
guías ele flores .
En la avenida q1ne conduce &lt;le la Estadón él.el
Ferrocarril Na~ional hasta la Plaza de los Mártires, se levantan soberbios arcos triunfales -correspon ci:en clo á. los Distritos en que está dividi,lo el Estado de 1Iéxico.

... -y

·•

~

Taller de Bonetería en la Escuela Corre~clonal y de ArtE.a y Oficios

-

El ele Toluca es el más lujoso: lleva escudos
azte-cas y esbeltas columnafas.
El de Tla,l nepantla, está sostenido por cuatro
e-0lumnas &lt;le orden corintio, ornamentado con
grandes panneaux, sobre el :fondo azul eeleste.
El de Lerma, es floral. de estilo azteca el de
T:nango,. el. ile Texcoco qu~ más bien es un pabe1lon, se cl1strngue por sus bien trazados áti-cos v el
escudo del Re~· poeta, el ele Tema.scaltepec cOrnprencle una suntuosa portada. sostenida p.oT 1.:uatro columnas, el de Yalle de Bravo luce detalles
ailegóricos de primer -or,cle11. así como el de Otumba
que lleva en e1 remate una corona ele monarca
indígena, adonia,cla con plumas. Los arcos restantes corresponden á Sultepe,,, Cuantillim é Ixtlahuaca.
Bajo estos arcos debió pasar la eomitíva presidencia].
Se hacen graneles elogios ele lo.s -cuatro carros
alegóricil&lt;l que se han dispuesto á todo costo. Repres®tan la Patria, el Comercio, la Inducstria y
la AgriBultura.
Se ase.gura que el más bien dispuesto, es el de
la Industria.
Las fiestas han de prolongarse por espacio de
tres días.
Anoche, sábado, estaban &lt;lispuestas las iiilau!!luráciones del Palaóo del Poder Legislativo del ·
Estado y de los nuevos salones del Palacio 1fonicipal. Con la participa.ción de los rná.s inteligentes "clilettanti" de To1uca, deb€ haberse efecGlorieta. Oeni1al de la Alameda.
tuado un gran concierto.
Hoy domingo, serán descubiertos los monuÁ NUESTROS LECT ORES.
mentos ,cl,e H~dalgo y ele Colón, y se inaugurarán del Casino ,1€1 Comercio, y desde los balcones de
los nuevos departamentos de la Escuela Profesio- este edificio la mayor parte de los invitados preDes.cando proporcionarles ]a mayor amenidad
senciarán el desfile de Carros Alegóricos y la pronal y de Artes y Oficios de señoritas.
Durante 1a tarde efectuarán maniobras milita- cesión cívica forma.da nor las corporaciones obre- en este semaJ)ario, á la vez qu-e la. ocasión. de cores los alumnos d·e las Escuelas primarias ele Ar- ra.s~ niüos ele 1as escu,elas, fuerzas del Estado, ope- leccionar obras ele positivo mérito, &lt;l€sde el númetes y Ofi.C'ios y la Correccional, en el Velódromo, rarios ele las Fábricas, comi5.iones de los Distri- ro próximo comenzaremos á publi-car "Los Miscrable6/' de Víctor Rugo, sin perju:i-cio de conhtos, etc.
cercano á la moclierna ca1zacla "Colón."
nuar el "Quijote" y "}lonja y Casa.da."
Se inaugurarán después los elegalltes salones ·

1
•

- ........ ;.."f .

.! .

- _.,.
-----,-----~·-_,...-¡;.-::.r..:..r

l.

*

Fachada 'ilel Palacio del Ejecuitvo.-Toluca.

Columna Conmemorativa en la Calzada Caló11,

Escuel11, Correccional. Departamento de Varones.

�Domin,ro 14 de Odu hre de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominro
14 de Octubre de 1900.
e

. :~,., ·Jt~~;,,; .
13 en las provincias). El número de alumnos pasa de 12,000.
.
En fin, 3 escuelas l\Iaría, (de curso mediano),
A estas instituciones se debe agregar una colonia de 200 alumnos, preparatoria de futuros
funcionarios y bolsistas en el Lic-eo imperia,l de
Han PcterEblirgo: el Instituto ele huérfanoo de
(;atrhina. las eF-ruelas de comercio de San Petersburcro y ele l\[o~('O'iY.
P~r C-onsiclenable que &amp;ea la accióu educadora de
estas obras. es .superior la importancia de la.s ele
pura, filantropía, entre lafli cuales ::.e pueden citar :
]os asilos ele nil1.os expó~itos {le San P etersburgo
con sus 30.000 pupilo~: la.s escuelas infantiles .. e1l
número el-e 177. ron 15.900 ah1mnoo: 13 hospitales. ton 180-1 lechos pe111nanentes, ~, -! 10.000 consulfos gratuitas anuaLes: 12 cas.a.s de retiro para
Yiuíl.a!-. jón~nes y ancianas. con 2.700 lech_o~: !l ~cied-adE&gt;s de benefi·cencia con 117 establec11rnenr.os,
Uajo la ,dirf'C"Ción inmediata del departa~11ento.
E! Pabellón lÍ one no.e. referimos ha ,:ido í',...ll~truído por los cuidados de la Emperatriz madre;
su stLperfü:ie es ,de 210 metros j la tiecha tiene ;¿:¿
de altura. De 1796 á 1828. la fundadora Emperatriz :María. había tra.zad-o las bases &lt;le e~ta org-anización. ú1üc-a en su eE-p,ecie. Su hijo. Xiro\á¡:: I,
quiso qne esta obra no sufriera m~ngu~ a!gun_a
cuaudo 1~1 muerte .d,e la Enrperatriz : rni::t:tuyo,
pues. para dichos establecimientos un depart~rnento especial, agregado á su &lt;.""ancillería purti&lt;'nlar.

plorador tenía muy buen aspecto en su simple traje de oapitán de fübotaje.
Su mano derecha está vendada; el Duque ha
teni&lt;lo, en efecto, los dedos helados en el curso de
su viaje. Por otra parte, no se ha eximido rle los
sufrimientos y trabajos del resto de la expedición,
y todos sus compañeros están de acuerdo en alabar su energía, su actividad y solicitud por eada
uno de ellos. Ha sido, en rea.lidad, el jefe de esta
expedición, y su energía n.o se ha desmentido un
sólo instante.
El capitán &lt;le Corbeta, Humberto Coagni, segundo del Duque, consiguió llegar más al Norte que
Nansen. Esie último llegó al 86°,14 y el marino
italiano aleanzó el SGo,33 _

;./•

&gt;?:--.'..,;

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?-:&lt;·" .·.
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HÁCIA LA CONQUISTA CHINA.
-&lt;:&gt;{)-&lt;:,.

UN VIAJE NOTABLE
El Duque d~ los Abruzzos Hegó hace muv po-

eo tiempo á Cristianía, viniendo de Trondhjem.,,
lugar en que dejó su na.río, la ªStebla Pola re."
Los noruegos, y á su cabeza el famoso explorador K ansen, han hecho una recepción entuSL'asta
al joven riajero. Ya en Trondhjern, dnrant~ su
corta estancia -en esta viUa, habia sido objeto de

A mediados del mes de Julio, fué cuando se
propagó en la Mandchnria el movimiento contra
los exlranjero.s. Como los ingenieros belgas y
franceses de la línea d-e Pekín á H-aE.-Keou, los
i,ngenierois rusoo de, Ja proilon?"a·ción. t.h1i na del
Transiberiano, fueron de los primeros atacados.
La ciudad nueva de Harbin fué sitiada por los
boxers, apoyados por tropas regulares ó que así
se decían. El 14 de Ju1i-0, los chinos se dirigieron
aún contra la ciudad Siberia.na de Blagovestchensk, sobre el Amour. Durante dos días las baterías del fuerte chino de Sakhalin, gran ciudad
situa,da €obre la. ribera derecha: del mismo
río, en frente de Blagovestohensk. bombardearon
á los rusos cogidos de improviso. La antevíspera,
en efecto, los cosacos y 1as tropas d,e artillería que
ocupaban Blagovestchensk, habian sido embarcados para ir a,l so-corro de Harbin y de las seociones
en peligro del camino de fierro de Mandchuria.
Felizmente. desde el 16 de Julio, Blagovestchensk
dispuso de nuevas bocas de fuego. y pudo contestar. Lo·s primeros obuses incendiaron todo un barrio de Sakhalin. y las bat,erías chinas fueron
pronto reducidas al silencio.
AJCtualmente la RusiJL dispone, en la región del
A mour, en la Ma.ndchuria, de fuerzas &lt;.:o-nsiderables. Todos los cosacos de la Siberta han sido movilizad-es.
Tan pronto como s.e ha recibido e nefecto la
orden -de movi1izaoión, los cosacos ~e diricriero;1 ú
sus "stanitsas" (a&lt;lministraciones eosa,cas
cada
distri!o) con sus provisiones y su cabal10 1 que_deben siempre tener á la m-ano. Después del examen
de los efectos ele ropa, se le entrega. una carabina y un sable, y he aquí, ya, al caballero dispuesto
á partir. Así pues, esta movilización se hace con
la mayor raidez.
Kuestro grabado representa el momento ele embarque d.e los cosacos, des-podidos por sus familias.

de

EJérclto ruso en Siberia.-un:coronel~de cma:-os reclblen 1o el estandarte de su regimiento.

Los ane:cos de la Exposición Rusa,

NUESTROS GRABADOS.
Los anexos de la Exposición Busa.
En la Espfanacla de los I1nálidos, en el ángulo
formado por h calle Fabert y la de Grenelle, se
elevan una serie de pabellones de formas pmtore6cas, que completan, sobre aquel pun!º· _la ~xposición rusa, ofreciendo á -la Yista del pubhco rnteresa.ni,es obietos que no habían pocli-do obtener lugar
en las clases regulares. Encontramos, pues, en los
Invfüdos desde lueao. el Pabellón de las Instiº
.
tuciones 'de la Emperatriz
1Iaría. e dfi.
J c10 e1 rn,1s

Loa cuatro gu!as.- Sa vol a, Petiga:ic, Fenoillet Y Ollier

importante; después el Pabellón de la Meteorología, eJ. PabeUón de la Minería, y en fin, tres concesiones á particulares: la casa de Popoff, la
eonfiteria Durand y un restaurant ruso.
El Pa l&gt;ellón de la Bmperatriz Maria, construído
enteramente de madera, ofrece el aspecto de un
edifk:io religi~o con su, elocuente campanario:
contiene en su recinto documentos diver8os, diagramas, estadisticas, fotografías, trabajos de alumnos y pensi.onistas, con relación á las in&amp;tituciones
que hacen en Rusia. un pap€l análogo al que des-empeña en México la Beneficencia Pública. Estas
instituciones han sido fundadas por la Emperaiiriz llfaría Fe&lt;lormvna., esposa dM Emperaclo,r
Paulo l: adnalmeute .están colocadas bajo la alta cl..irección de la Emperatriz ma.dre del Tsar Xieolás Il .
Pueden dividirFe en dos grupos: lrn;; establecim:entoB &lt;le educación; los establecimientos el.e benefieencia.
El primer grupo comprende pri11ci1)almente las
('asas de edncaieión para mujeres jóvenes. que se
-00.mpone de treinta Institutos (10 en San Peter5burgo; 4 en J\{osc:ow; lG en provincia). La
clnración de los -estudio.s compr.e.11d-e siete años,
uno de los ,cuales está consagrado á un curso superior de pedagogía; el número de 1,os alumnos
se eleYa á 8,000, poco más ó menos.
A e.2-tas casas, que no recibeh sino internos,
están adjuntos 30 gimnasios p&lt;1ra externos (10 en
San PetersBurgoy sus alred-edores; 5 en :M:o~cow, y

«La. estrella polar•.

oraciones por parte de los habitantes, que fueron
]os primeros en darle la b:envenida cles1n1és de
su peligrosa expedición.
bl regreso d~ la "Stella Polare' y del Duque
de los Abru.zzos, se ha efectuado en el mom.ento en

El Duque ~e los A.brunos,

-que menos se Le esperaba. En ef.ecto, hace algunas semanas, el "Hertha," navío fleta.do pam llevar el &lt;X&gt;rreo al ilui;tre naYegante, pasaba, haeien·do su ruta para el Sur, al Norte de Hamerf.est, la
.ciuda&lt;l noruega más septentrional, y afirmaba que
no había podido er,i,con.trar á Ja expedición. Duxante mucho tiempo había circ.ulu.do por el cabo
Flora y por la tierra ele Franci.wo José, sin haber
podido acostar, ~mes le i;:inpii!diercln constantemente el acceso á tierra una cintura de espesos
hi-elos y tempesta,des d·e nieve. El naví.o YOlvía,
pues, sin haber podido cumplir su misión.
En seguida, poco tiempo después, 0tro telegrama, igualmente ele Hamerfe, informaba qm" la
"Stella Polare" acababa de juntarse al I-Iertha y
que ambos navíos estaban en comunicaeión, cn-cuentro extraño y único, que recuerda el encuentro
inopina:do de Nansen y de su teniente Johanssen,
&lt;lu;rante su último viaje al Norte.
El correo fué, pues., entregado al Duque. quie supo ele esta manera la muerte del Rey de Italia, y
los dos buques continuaron. su ruta hacia el Aur,
remolcando el Herlha á la "Stella Polare."' que
había sufrido mlH;ho por la pr.esión de los hiel.os.
Tres miembros -de la expedición faltan desgraciadamente en el regreso. E1l Teniente Querini y dos hombres se han quedado allá ...· ... víctimas de los peligros s:n número que se unen á
estos peligrosos viaje::, ~' no compartirán las alegrías y los triunfos del regreso.
El Príncipe partió ele Trondhj cm, &lt;londe entraron al lJllerto ambos navíos, por el ca,min·1 de
fierro hada Cristianía, ~, corno lo decíamos antes,
llegó allí el 15 de Septiembre, y fué espléndidamente recibido por las autoridades y por los
miembros de la Sociedad de Geografía. _El Duque iba vestido con su traje de á bordo, pantalón

y kv ita azul marino, con cuello ele terciopelo ·''
tnbierto con un ca,;;co de piloto. Delgado, con el
r )Str.o br1.1nceado por las intemperies, el rea:! e.:x

Partl la de tropas fara. China.

�Domingo 1-1 de Octubre &lt;le 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS AUTOMÓVILES MILITARES EN LA EXPOSICIÓN DE PAlllS
pliegos. En los diversos estados mayores de la.s
maniobras del ejército dirigd.as po~ el G~~eral
Brugére, rn han empleado más de vemte tnc1clos
de este modelo. ~ste instrumento ha prestado

rnoo.

ALMA FEMENINA.
En veixlacl era inexplicable la conducta de Fc&lt;l€rico Rivassou, para la joven y hermosa viuda ele
Saint-Alli€r. El, que era el menos gu-apo de sus
numerorns pretendiente-=-, había mcreeido.-por

Y EN LAS GRANDES MANIOBRAS.
La gran curiosidad de las maniobras militares
que acaban de terminar en París, ha sido el empjeo de varios automóvjles.
Se sabe ya qu,e la cuestión del empleo de los automóviles, está más y más á la orden del día en el
ejército francés. ~o cabe duda que Francia, en
efecto, tiene la gloria y la ventaja ele ser la primera que se ha lanzado seriamente en esta vía y
con el sólo recurso de la industria francesa .
Ci.ertamente que será seguida por otras nacion es, pero el adelanto adquirido no será por eso
m,enos fácil de conser varse.
Desde hace muchos años, se ex,perimentan en
los cursos anuales y, particularmente, en las maniobr8.6, los modelos de automóviles que parecen
llamados á pr13stiar 1os mayores servicios. Actua1-

Domingo 14_ de Oct.ubrc de

género e:::pecial, cm~ un, motor de_ ~oce caballo~,
que puede march_ar a razon &lt;le 30 kdomctros., Esta victoria contiene cinco persoba.s, ~de má.J:) del
fogonero: en el delantero están destmad.os d-os
lUi!ares al mecánico y á un ordenanza; en el centr; se encuentra el cupé del general y de s;1 jefe
de Estado Mayor, con un armario, 111: buro, dos
lámparas, etc., etc. ; en la parte poster~or. una ~specie de ómnibus reserva dos Jugare~ a los oficmles del estado mayor, con una pe-quena mesa, una
lámpara ganchos para lw sables, etc.; un condueto
permite comunicarse con el cupé del
general. En :fin, una galería dispue~ta _sobre el
techo, está destinada ú recibir los eqmpaJeS..
La segunda categoría, co~o lo hemos dicho,
comprende las victorias destinadas a.l transporte
del material especial.
Esta.;; son: una victoTia de cirujia muy perfe:ccionacla que es un tipo enteramente n~evo, ~1 cofre de1antero está reservado al mecámco y a dos
enfermeros, y en e1 illterior está provisto de un

l;s

Coche del general en jefe.

ya importantes servicio~ desde hace c'.~co años. .
Una victoria D-ecauv1lle, &lt;le tre'5 asiento::;, casL
idénti-ca al último tipo corriente de la sociedad
Det:auvillc, está. destinada ú tran~portar rápidamente á los oficiales dc-1 Estado ).\ayor, cuando ha
terminado su servicio á caballo ~ohre el terreno.
En ]as maniobras se han empleado igualmente
mnr-ha::1- victorias &lt;le este modelo.
La bocie&lt;l•acl de los antiguo-~ establecimientos
Pa11hanl_y LévasS-Or, ha ;ido encargada d~ fabricar,
hace tre-B años, un ómnibus de ocho as:{mtos, de
una fuf'rza de ocho calrnllos. susceptible de propor-cionar una velocidad de 35 ki1ómeh:os. Ca,la

Carro de ciruJia de ambulancia.

Furgón para materiales de telegrafie..

-1nentie se ha hecho la elección de una manor a casi
defin.itivá. La "Clase 116 presenta al público en
1a Exposición, un modelo de cada uno de los vehículos adü'Ptados. En las grandes maniobras clel
ejérdto, de este año, se ha empleado para div,ersos
trabajos de comunicación y de transportes &lt;le persouál y material, cierto númeTo de victorias de
estos diferentes modelos.
Los automóviles militares pueden clasificarse en
tres rangos:
l o. Automóviles pam el tra.nsporte de personal.
2o. Automóviles para el transporte del material pe~ado.

StP.Vltt CES PQ!í'HS
.... --t,

Carro postal.

de 1-o,s dos ejércitos, en las maniobra~ de este
año, ha sido provisto &lt;le uno de estos ,"·~h1culos.
La Sociedad eléctrica &lt;le automov11es :.Iors,
construyó en 1896 para. el Estado :Mayor, un ~utomóvil &lt;le o-ran velocidad. Este ·aparato ha sido
ya emplead,; en diver~as ocasiones, principahnente en las graneles man'.ohras de 18!)8, en las que
fué utilizado frecuentemente por el General J amont. Puede marchar á razón de GO kilómetros
por hora. y &lt;:ontiene cuatro a~ientos. ~~n las maniobras &lt;le e~te año se han visto fuuc10nar cinco
automóviles ele este mo&lt;lelo.
.
_
En :fin, encontramos una confor table v1ctona
de la ,casa Peugeot para mando general de ,armada
ó de cuerpos de armad-a. Es éste un cupe ele un

11110

-::-

.-- -=- -- - =-.~ -:--··-

-

------

~:

..,,......,:;:,,._

~:..=--=:=:::.:;;;'"_....:,,-

Oficina telegráfica ambulante.

3o. Motores desti nados al transporte de cualquier material pesado.
Los vehículos de la pnmera categoría se asemejan mucho á los modelos de uso corriente, y
SOJl:

lo. Los triciclos de Dion afectos á los estados mayores para la tran&amp;mi.sjón rápida de órdenes y despachos. Este triciclo está pintado de
gris, color reglamentario adoptado, coono se _s~be, para la nueva artillería, por ser ,el menos v~s1ble á 0•rande;; distancias. U n saco, suspendido
en la p arte delantera, está clestinaclo á recibir los

-

-

--

.....~ ...,;:_~,

-~

-. •

.......

--....
-·

'rren "Ecotte."

.

·~

buen botiquín, mesa de operaciones, arsenal quirúrgi,co, etc. El centro del coche, pintado de
gris, está provisto &lt;le un motor con fuerz~ de 10
caballos y puede caminar con una voloc1dad de
seis kilómetros por hora.
El automóvil para el ser vicio postal puede recorrer desde 7 hasta 28 kilómetros por hora.
El fur.crón para. útiles teleo-ráficos está provisto
de un mitor ele petróleo espe~ial, que para el ejército es muy ventajoso porque no es volátil y en
consecuencia no se desperdicia en las marchas
largas, como las demás esencias.
Su velocidad máxin)a es de 28 kilómetros por
hora.
La oficina telegráfica ambulante, suceptíble de
marchar hasta con una velocidad de 32 kilómetros, está organizada de una manera muy ingeniosa. Atrás ,del ''pescante" que &lt;lá h1gar á dos
personas, hay lrn aparat~ giratori? 9.ne ,eµ el momento en que el carrnaJe se detiene, pone á los
dos individuos citados dando frei1te á sus aparatos. Al mismo tiempo dos hombres que caminan en la parte posterior del coc1rn, ~ -0cupan ~n
establecer la comunicación con los hilos exteno1·es.
Se noitará desde luego que los carruajes de esta categoría, son muy interesantes por su a.pjlicación especial.
La tercera cateo-oTía es la. destinad.a al transporte de los materiales pesados y ele mucho volúmen: artillería, zapa, rancho, etc. Estos automóviles muy pesados y resistentes, tienen una veloci&lt;lacl moderada .
E1 tren "Scotte" sirve toda.vía. para los más
grandes transportes ,de la guerra, y muy recie1~t~mente se les cargó con cureñas y caiiones de s1ho
que son &lt;le los más pesa&lt;los.
Estos dos vehículos son movidos por vapor y
no difieren sino por algunos (l€talles, por ejcmp1o, en el, tren "S.c?!te" ,la pa:te de at~ás está
destinada a la prov1s10n de carbon y ,c ontiene dos
lugares para criados.
,
·Todos estos automóviles están destinados á
prestar grandes servicios en los ejércitos modernos.

una intrincada combinación de coquetería, despecho y premeditada venganza,--que Ja encantadora
baronesa le escribiera 1-a. siguiente cartita, deliciosa.mente insinuant€:
"Caro amigo:
"Sabe vd. que mañaua es mi día y que no faltarán Dar1et, Koska, el cubano García, Behnont,
etc., qu e me aburrirán con sus falsas galanterías y
pretensiones irrealizables. Venga vd. á las cin &lt;;o
y comeremos en confianza . Estaremo.s solos.
'~ o abandone vd. á su desolada arniga .-Berta."
Riv.assou había ciertamente recibido la perfumada misiva, pues el lacayo, que le conocía bien, se
}a bahía entregado á él mismo en su cuarto de soltero del Boulevard HausEm-airn; y Rivassou no vino; y Darlet, Koska, el cubano García y Belmont,
se bur1aron impunemente de la viudita que les había prometido pre&amp;entarles e.5a misma noche á su
futuro; que creía ,ser amada verdaderam-ente por
Federico y que había recibido una prueba de marcada indiferencia tan ofensiva para su dignidad,
tan dolorosa para su proyecto.
Esa noche, de5pués ele que se fué su última visita, se echó de bruces en el primer sillón que encontró y, sollozando loc:m1ente, rompió el rjco encaje ele su abaniquito de carey, deshojó el ra.mo de
fuscias de su talle y fljó su esplén&lt;lida toilette azul"lavande."
Al salir ele su alcoba el clía siguiente y pedir el
desayuno, un cria&lt;lo le presentó, en la bandeja de
plata, una tarj eta concebida. en estos términos :
"Federico Bivassou &lt;lesea tener la honra de explicar á la señora. baronesa. de Saint-AHier, su in;voluntaria jnatención de -ayer, y le ruega se lo conceda hoy á las cine-0"
De codos sobre la mesa donde e1 almuerzo esperaba inútilmente, la frente entre las manos, Berta se ·devanaba los sesos tratando de explicarse algo que no entoodía, y forjando proyectos que la
vengaran de aque11a ina11d]ta indiferencia.

EL MUNDO ILCT~'l'RADU
Huérfana y viviendo con una tía achacas.a, lejos
d.e1 mundo, había dado su mano al viejo barón Lle
Saint-A1lier que vivió lo justamente necesario pa'f"J. dejarla única heredera de su claro no111bre y
de su inmensa fortuna .
Durante los tres años que siguieron á los dos de
luto, en Frouville, en las carrera.s del Gran-Prix,
el "Salón," el uBois," etc., Berta fné proclamada.
reina. de la belJieza y del buen gn~to. Una lista interminable ele diplomáli,&lt;;o~, artistae-, millonarios ameri&lt;J..mo-s, ·'rastaqnéres" bra-=-ilellos,
había desfilado antB la esplénuicla
mirada de sus ojo:; negros, dcseanilo
quemar en ellos sus alas de mari posas &lt;le sHlón .
Ella, con un gol.pe de Yista rnperior á su edad, supo valorizarlos á
todos, y, ante el a:rdno problema
de1 mat rimonio, sólo ú uno encon tró con alma enamorada de su .alma : Fecleri&lt;:o Rirnssou, el poeta que
en sus ,·er.sos la deificaba . la ponía
,por encima. de toda alabanza. mundana, la jumaterializaba ha.sta la
diafanidad. P or ew ella,7ue cansada del mundo y sus huécos placeres, hadn tiempo soñaba con una
cabe.cita rubia y unos bracii.o.s gordos y sonrosados asiéndose á su cnello,-se atrevió á escribir á Federico para dejarle entrever el prim_er
rayo de un sol que debía anegarlos en ondas ile luz enloquecedora.
Y aquel rayo se había per dido . .
Rirnfsou había desdeñado la cita.
Quizás otra mujer . . . ¡ ahl no sn bía
si en aquel momento lo amaha ó lo
odiaba con toda FU alma! Grue.sas
gotas de 11anto quemaban sus mejilla.s y sentía en el corazÓI) y en la
garganta las ga rras de acero de la
angustia.
Se levantó sin probar el almuerzo, fué á su tocador y al mirarse en
_¡
el espejo, marchita la íresenr:1. ele
~n tez, empañado el cristal ele sus
ojos qne r oc1eab~ el crespón de las
ojeras, se despertó su orgullo. echó
la cabeza atrás soberbiamente, sonrió de un modo extraño y empezó
á borrar la hn el1a,s ele su dolor con
el agua fre.:ca clel lavabo ele Bohemia.
Cuan&lt;lo el relojito cincelado de la chimene,, clió
las cinco, ya Berta, que veinte veces lo había consultado, regiamente envuelta en ámplia bata de raso berenjena, tocaba en el gran piano de cola, la
última creación ele Cecilia Chaminade. Por momentos, aprovechaba 1m "rallentando" para f'Qnsultar el reloj ó un "pia.nissimo" parra espiar algún ruido de pa.sos imaginaTios.
Sonó el -cuarto; una clesonancia
rabiosa traicio-nó el iuror de la
baronesa que, roja de despecho y
sintiendo saltársele las lágrimas,
abandonaba el banquillo, cuando,
sin anunciarse, el sobretodo abroehado y el sombrero en la mano,
se presentó Rivassou .
Con la rapidez de un relámpago, Berta serenó su semblante y
sonriendo forzosamente, indicó
un a.siento =:il poeta :
-Siéntese vd., m1 querido
amigo, parece que viene rd. agitado.
-Agita,do y confundido, señora, mi fa.Ita es impe1·donable .
-¿ Su falta ele vcl.? ¿ P ero
cuál, caro poeta?
-Pues .... la de ayer .... no
haber venido . . . . . . -balbuceó
Riva.ssou .
¡Ah! ¡sl ! lo había olvidado; no
se fije vd., una locura mia.~dijo
Berta con la mayor natura,liclad.
-Sin embarg0, debo explicar
á vd., he pecaclo,-¡ah! por primera y última vez!-he pecado
contra vd ., mi religión! .....
-Vamos, &lt;mente vd. ese peca&lt;lote que ta.nto le aflige y veré
si .aibsuelvo.
-Va á vd. á reírse de mí. ...

-¡ Tanto mejor! ¡ hay tan pocas ocasiones de
reír en el mundo!
,
-Pues allá va, aunque temo aparecer ridículo
ante vd ., es una simpleza .
Y enroj ecien&lt;l-o -á su 1)efclT, :fijos los ojos en el
suelo, &lt;lespués de una pausa, el poeta habló así:
-La cartita de vd. ílnminó mi cuarto y perfumó mi alma; s-a be vd . que 50fi.ar Jo irnposihle es
mi locura. Bajaba yo la es~alera con la imaginación 11ena &lt;le proyectos sonrosados y lumino~QS
en.rneiios, cuando oí llorar en los pisos altos ·de la
casa . Era. el llanto de 1111 niiio, pero ll-e un niño
hondamPnte afligido, un llanto que partía el alma
y que nadie consolaba . In::tintirnmente me detuve y subí los e2=calones ele cuatro en cuatro hasta
Is, buhardillas. Estaba abierta la puerta de u11a
y de ahí salía.i1 los lamento-=-. Llegué ha.sta el &lt;lintel ; la pieza. estaba casi ob-=-cura, encendí luz y
vi. .... . -perdone vd . que le presente, á vd. tan
alegre, un cuadro tan tri.ste; á. vcT. tan bella, una
escena t.an horrible ;-ví 1111 cuarto sucio, con
su t.echo en cle~,,án, un mal jergón en un la&lt;lo y
e.obre él una niña de ci11co años abrazada al cadáver aun tibio clie una mujer cubierta de harapos y,
junto. un bebé d-e un aiío_y medio mirando ecto
con .sus ojos azules, inmensos y asombrados.
En rlo.;; wltos hajé ha;;.ta mi enarto y puse ,al
t.anto de todo á mi hltena vieja ~anette qu,e me
vió nacer y me cuida hoy como entonces. "El
médico que hice veni r, .sólo pudo decirme que
aquella. infeliz había muerto ele miseria. Nan'Otte
bajó ,a,l niño que vi~tió no sé cómo; yo quise 11-eyar
á la nifi.a nero fué imposible, y tendido el cacláver
en una cama que hice mbir, éon sus cuatro cirios y
algunac. flores, he pasado la noche ve1ando al mís.ero cadá\'er.
Hoy he &lt;lebi(lo arreg1ar el entierro y conseguir
que los niños se queden en casa. Son dos cabecita!='i rubias qne---:-Xanette &lt;1ebe tener la. culrpa,~
hoy me han hecho llorar diciéndome "papá" ....
Ya veis, baronesa, que fué impensado .... que
tuve la dicha en mis manos y la dejé c~ca.par. Perdonadme: antes ero yo sólo, hoy tengo .dos },ijos
oue Dios me ha claclo, clos hijos que no tie.nen madre ..... .
Rivassou oyó un violento ruido de faldas y, al
levantar la cabeza, sólo tuvo t i€mpo para abrir los
brazos y recibir en e1los á Berta que, con los ojos
llorosos y con celestial expresión, le decía: ¡ Oh!
¡ te amo!.. .. ¡sublime!. ... ¡ ere~ un áng'el, te
amo!-y tomando la cabeza d€l poeta entre sus
manos, lo miraba como á un sér sobrenatural é
idolatrado.
Méxi~o, \900.

9uillerrr,o €duardo Symonds.

�EL MUXDO ILUSTR .\DO

Domingo 14 d,e Oc '. ubre de. 1900.

,EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 17

MÉXICO, OCTUBRE 21 DE 1900.

Director: LIC. :RAFAEL BEYES S PÍlll'DOL.&amp;. .

EN VACACIONES.

Subscripción men sua l foránea,

Idem idem en la Capi tal,

S 1.50

1.25
Ge re nte: ANTONIO CUYÁS ,

Cuadro de J!:. Scbmitz.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 16, Octubre 14</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Anexos Exposición Rusa</name>
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        <name>Automóviles militares</name>
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        <name>Capital del Estado de México</name>
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        <name>Duque de los Abruzzos</name>
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        <name>El rey poeta</name>
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        <name>General Díaz</name>
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        <name>Toluca</name>
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                    <text>EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�sería. cansa.do enumerar aquí y que han ,surgido

t .Un poco de /iteratura.-- 2.¿,0uo Vadis?
por Henrlk Sl enldewlch.--3. La m uer•
te de l o s dioses, p o r Nlerejkowskl.

1.-Ya sé que con vosotros. lectores, hay que
gastar pocas disertaciones y que si no voy tras
los aplausos,. tampoco anhelo vuestros boste.10s;
amén de que el bostezo del lector se siente en _el
artículo impreso por no sé qué fenómeno especial
y mi querido y excelente amigo el_ edito: de_ "El
Mundo Ilustrado" tiene un marav1llo.~o mst1tnto
para adivinar el bostezo de su público y c-on, m_uy
finos modos me lo haría ver. ¡No, que el publwo
;proteste, que se indigne, que destroce el periódioo, que grite, que odie. pero que ne, bostece, eso
no! Y quién sabe cuántos pecados de estos me
habra perdonado ya el editor, por mera amista.a!
Pero no colmemos la medida.
En consecuencia, sin preámbulos ni acil-demias,
os diré que me gustim mucho las novelas histórica,s•· son terriblemente faclicias y "convencionales}• pero todo en literatura es eonven~ion~l y
luego hay novelas históricas y novelas lustóncas.
Yo agradezco mucho á Alej~ndro Durn~s q1;1e me
haya enseñado, no la histon_a d~ _Fran~ia, smo el
amor á la historia de Francia, a Fernandez Gonz;ález á Walter Scott, que me hayan mostrado vivos i, tantos y tootos, espléndidos en lo malo y lo
b11eno, de los grandes muertos de la his~oria: Y
de a.quí proviene el interés de ~a n~vela h1stón?a;
en la simple novela los personaJes tienen una nda
rrbstracta, hecha con elementos de réalidad, es
cierto, mientras más numerosas sean las moléculas de vida real que circulen por las vena-s de ei-tos ~ant-asmas, mQS nos .i~:1-presi-0~an. más nos
atañen más nos tocan y vivimos mus eon elloo. Pero en la n-0v,ela histór.:ca, el personaje no efl una
creación. es una resurrección; fué una realidad
que vuelve á serlo, y si no_ nos _interesa más, creemos más en él que en el md1v1duo que se mueve
en la novela realista ó psicológica.
Por supuesto, la historia, tal como la trataron
en sus novela;; Dumas ó Fernández y González, resulta un traje de vestuario de teatro acomodado
á la medida de imposibles aventuras_ de_ brocha
gorda: Francisc_o I, Em7que IV,. Richeheu, Ana
de Austria, Maria Antometa, Caghostro y Da,ntón,
son Alejandro Dumas y son Fernández y González, Pedro el Cruel y Felipe el II, Quevedo Y la
Princesa de los Ursinos; lo que salv:-t grandes
fraamentos de estas enormes decorac10nes teatrales es el poder del colorido, &lt;le la, f~ntasía,· de
la poesía á veces. Pero resultan cromcas es(,:i,ndalosas de una época bordadas con gru€'Sos ~nlos
multicoloreG: como procedimiento es el mismo
qNe el que emplean 1-0s "repórters" a,c~uales que
llenan una cara de un diario para decir que un
perro rabioso mordió á la "amasia'' del dueño de
una maicería.
La aparición de las novelas en que los autores
tenían el propósito de penetrar de ~ras en el alma de los pueblos muertos, de servirse de la fá1mla novelesca para ahondar la psicología_ de los
hoonbres grandes, y de probar, por la ex-actitu~ de
la decoración y la verdad del color local, su e1e~cia v su erudición, han abundado en todos los pmses ·desde las reconstrucciones frías de _Ebers, en
Alemania, y la maravillosamente colorida tentativa &lt;le Flaubert en Salammbó hasta estas vastas
tragedias, euyos nombres figur~p al frente de
esta revista. Esta transformacwn. de . ~a novela
histórica corresponde -á la transformac10n de los
estudios históricos, á los elementos,~ ver~a.d
científicamente comprobada, que la critica obbga
al historiador moderno á toma:r únicamente en
~e1enta así como los estudios históricos se han penetrad~ cada día más del espíritu de la nov_ela
realista, repugnando todo lo que par~zca _emoción
é intervención del sentimiento del h1st_onad?r en
la narración de los hechos: ni el novelista siente,
m el historiador falla: ambos exponen.

•

Domingo 7 de Ootubre de 190}).

EL MUNDO ILUSTRA.DO

tan.to en el grupo latino, como en el germánico y
el eslavo, pero sobre todo, la. arriba citada &lt;le Tolstoi, la primera ser:e del famoso novelista es.p~ñol y, en Francia, la "Force," de Panl Adam quizás y &lt;los ó tres esbozos inc-omparables de France
Lémaitre ('l'hai-., Myrra) son típicos en este género literario, que puede llamaNe nuevo, por la
profunda ev-0lueión que ha sufrido.
.
.
Y lleaariá á suceder que todo lo que la historia
ciientífi~ pierda de poe.&lt;iía y de estética, para. g~narlo en prec'sión, en exactitud y en imparc1ahda&lt;l, lo ganará la novela históriea. al grado de
que, en lo porvenir, ó mu-cho me equivoco. ó ~1~
el novelista historiador el vehículo &lt;le comumcación entre el pueblo y la ciencia.

nuho. fa, sombría cabellera&gt;
a.que1 rost ro corto Y a
·
• _;J
, la mod·a introducida por Othon, TlZii:IIUOS en
segun
t ,,
cuatro gradas de pisos superpues º~·
.
"No tenía barba, muy poco hacia. que
bía consagrado á Júpiter, y ~orna entera e abía otorgado un voto de gracia\ ~n ~~do:["
cuchicheaba que el emperador a ia ec o ..ª
·e . . porque como todos los de su fa1D1ha,
sacr1uc
o,
,
1
,d
tenia la barba rojiza. C-0n todo en e ~arca r;lieve de su frente, por encima de las OOJ-SS a1go e
,
. , había. Y su fruncido ceño lo _revelaban
o] 1mp1c0
, .
. p
b
aquella.
consciente de su omnipotencta. ero ªJº . . '
ª
simi-diós
muequeaba
una
faz
de
s1m10,
f,r en t e d"
d ·
ta.nt
•
ahoo-adaen &lt;rrasa prematura, llena e moon~
e:.
aei:os un "rostro de aleohólico y de cabatmo. A
Lygia' parecióle siniestro, hon:endo ªAt~ todo;
Bajó su esmeralda; entonces v16 la cnsti~a d-0~
ojos salt-0nes, parpad_ea~tes en la luz .excesiva,
cíos de expresión, v1dnosos, como s1 fuesen OJO~
de agonizante."'
lle aquí ahora la ~e.~rirrción de una lucha ~n
el Cireo entre un cn~tiano y un,a fiera. "El crlf,~
t:ano es un g iganteRco atleta barbaro U:rsus,
protector el_e _la joven h;roína }el _dr~ma, mandada a.J martmo por N eron y 1 igelmo .
"Súbitamente enmudeció el anfiteatro. Los a11gustanes se levantaron de sus asientos ~orno ~n
solo hombre. En la "arena'' pasaba una co,sa Jamáis vista. Al mirar á su princesa ata~a a l-Os.
cuernos del toro salvaje, el ligio, humilde haefa
un momento y pronto á la muerte, había dad~ D'n
salto como si lo hubiesen tocado eon un hierro
candente y enarcada la espina dorsal,. se laJ12Jaba
oblicuamente haeia la fiera en demencia. De· todos los pech-0s se escapó un. gril? ?,reve de estupor, seguido de un sordo ,nlencio.
" De un br inco el ligio había llegado hasta el
animal y lo había atrapado por lo.s cuernos. L&lt;:8pechos no tenían soplo; en el anfiteatro se habria
escuchado el zumbido &lt;le una mosca. Nada semejante se había visto desde que_ Roma era Roma."
"'l'enía el hombre á la ~tia por los cuerno~;
ha,sta arriba del tobillo, sus pies es~a,ban s~mbrados en la arena; su espinazo se babia tendido como un arco armado; entre sus hombros desaparecía su cabeza· los músculos de sus brazos habían
emergido con'relieve tal, que la epidermis parecía
á. punto de estallar sobre su.s protuberancias. Pero había parado de golpe al toro, y el hombre y el
-animal se cla-aban en una inmovilidad tan ab&lt;Soluta, que los espectadores creía~ tener ante ello~
un grupo e,;culpido de los trabaJOS de Hércule11 o
Teseo. :rifa~ de esta aparente fijeza se infería la
espantable tension de dos fuerzas ene-abrí.ta.das. El
"Aurocs" por sus cuatro patas estaba enclavado
en la arena v la masa sombría y vellu&lt;la de su
cuerpo i;e haibía cDntraído á man"\ra de gigantesca
bola. ¿ Cuál de entrambos agotaría su fuerz.a Y
caería el primero? Esto para los es~tadores
fanáticos tenía en aquel punto mayor importancia, más peso que su propio destino, que la suert,e de Roma, ó que su dominio sobre el mundo.
En tal m-0mento, el ligio era un semi-di6s; César mismo ~ había -puesto en pié. C&lt;mociendo la
fuerza del homhre. él y Tigelino habían de propósito organizado este espectáculo, diciéndo:se para
su coleto irónicamente: que eche por tierra al
toro que le hemos escogido."
"Ahora ,contemplaban estunefacios el cuadro
que anie ello.a tenían, ineapaces de figurnrFe
que fuese real. Al~unos hombres habían levanta.do los brazos en el anfiteatro y se inmobilizaban
en e,_a postura : tenían otros inumdada de sudor
la frente, como si estuviesen luchando. Sólo f'e
oí-a. en el hemiciclo la "extridulación" de las lámparas y el crepitar de las brasillas que goteaban
de las· antorchas. Las palabras habían expirarln
en las bocas; latían los corazones como si quisi esen romper los pechos. A todos parecía que la
lucha duraba hacía un siglo."
"Y el hombre y el animal petrifiealdos en pu
esfuerzo atroz, permanecían encadenados en h
arena. De repente un mugido sordo y gemebundo asoendió de la arena. Brotó un clamor de todas las gargantas y de nuevo quedó todo en r..booluto silencio. ¿ Era un sueño? Entre los férreos
brazos del bárbaro la enorme cabeza viraba por.o
á poco. . . . . El rostro del ligio, se surca y s11s
brazos se ennegrecían; mas todavía se doblaba el
arco dot-sal; se veía que recogía el resto de s1rn
fuerzas sobrehumanas y que se agotaban por imtantes ....... Cada vez más estrangulado, má~
doloroso, más i'onco, el mugido del Aurocs .se mez-

iª ~°

:ª~

2.-Las cualidaJes de imaginación y sentimiento

p0€tico que Taine exige del his-toriado~· en su
ensayo sobre Livio, serán las caracterí&amp;bcas de
los novela.dores de lo· porvenir: y, sin duida, hay
historiadores poetas como Miehelet y Carlyle, y
hay poetas historiadores como Lamart!ne y Chateaubriand, á quienes la escuela cientifica respeta y admira. pero no da carta de ciudadanía _en su
re:.no; con estos excluí&lt;lo.s, pero no desprecrndos,
se l'Onfunden el autor de la "Dé-bacle" y de "¿ Quo
V,adis?" Son poet.as, sus obras Bon epopeyas, ~ero
toda la imaginación, el sentimiento y_ el colorid-O,
están cristalizados en uerredor del 111!0 de fierro
de la verdad histórica.
"¿ Quo Vadis?" es una novela popular, no sólo e"ntre los eslavos sino entre los ingleses y los
aJemanes y hoy es '1eidí.sima en Franeia. Si Re,.
·to"
nan no hubiese
escrito el "Antecr1s
, es e1aro
que "¿ Quo vadis?" no habría venido á la estampa; pero el autor ha entrado en ,su empres.a
restauración de un momento supremo en la historia de la civifoaeión humana, el principio de la
lucha entre el cristianismo y el imperio, c~n una
riqueza de datoo realm~nte T:Jª•smooa, en qmen no
es un profesor. El m~~o social ?e lo" tiempos -~eronianos, el mie-do engido e~ D1&lt;&gt;f' y la aby~cc10n,
en Re]i&lt;Tión: la monstruosidad de los cnmenes
idea:dos; cometidos ~rac-ias á la omnipotencia del
emperador y á la debilid~d infantil d: su cerebro de megalómano y er-0tomano (perd?!l lectores
por estas dnl~ palabrita,s): la _fo:111ac1on seve~~•
triste y grandiosa &lt;le! grupo _cristiano e!I la,; _v1~
C'eras podridas de aquella sociedad en d1soluctón ,
dos ó tres tipo~ ent.resacados de la ~asa. co~o el
de "Petroniu,:-arbiter." el del g-r;ego-rufian Y
mártir al fin, Jibujados. el primero con un arte
y iel segundo con una verdad so_rp~en&lt;lentes, Y la
belleza magistral de las descnpc1ones. mueho
men-Of, líricas que las de &lt;~os M,ártir~s". de Ch~.teaubriand; pero má!:' expresivas,._ ~ mas 1'1DJ)res1cm~ntes por la verdad que se adivma en ellas: ~1 mcendio de Roma, las reunion~ de los cristianos
en el "ostriacum," verbi gracia, son. entre otra~
muehas. verdaderas creaciones geniales, tanto a~1
es el poder de evoca.ción del autor y tan s~berbia
la traslación á la palabra. y al cuadro escnto.
Véase un fragmento de una de estas obras
pictóricas: es un banquete en honor del emperador-cantante; en un moment? dado aparece
ante la joven cristiana protago~1sta ~el dr~ma ~
su joven amante, el monstruo 1mper1al: he aqm
eómo:
La aparición de Nerón en e'. in memo fe_stín,
rápidamente tornándose en orgia, ante Lyg1a la
bella cristiana es imponente:
"Bien había dicho Actea; César inclinado sobre
la. mesa medio cerrado un ojo. había acercadú al
otro su' esmeralda monocula;: la miraba. Su mirada se cruzó con la de Lygia y el corazón d~~ la
virgen se congeló. Niña todavía en la~ _campmas
Sicilianas se dejaba contar por una ~IeJa esclava
egipcia, historias de dragones, guardianes de cavernas y parecíale que el ojo .irlauoo de uno de
aquellos monstruos la miraba fijamente. Como
un niño asustado asió la mano de su compañero Y
en su cerebro surgieron sucesivamente rápidas y
caóticas impresiones: Así, pues. él era, ese e1;a, ~se
el espantable puédolo-tod~ ... Nunc~ lo habia visto, mas se lo imaginaba. diferente. F1gurábase "?-na
faz hórrida, en cuyos rasgos el furor apa;;rec1ese
siempre .... Y veía una. cabeza enorme pl~ntada
sobre enorme nuca, una cabeza terrífica, si, pero
grotesca, y semajante de l~jo~ á la ca~za de u!1
~
,párvulo monstruoso. Una tumca amet~ste, µroh1;
Algunos de los cuentos históricos de Pére1. bida á los simples iµortales, daba refleJOS azules a
Galdó~, la Guerra y la Paz de Tolstoi, otras que

?º

Domingo 7 de Oclubro de 1900.
-claba al soplo estridente del ]icrio· giraba cada vez
, 1
.
o '
mas a cabeza del ammal y de improviso escapóse de su gola una enorme lengua babosa."
"Tod-aví~ ~n instante y los oídos de los espectadores prox1mos escuoharon el sordo cruQ"Ído
de
0
sus h,uesos ma,chaca,dos; y luego el auros se desplomo como una masa, quebrado el morrül-0
mu~rto. E_n un ~brir y cerrar de ojo~, el gigant~
habia desligado a la virgen y alzádola en sm braz?~; después f'-El puso á jadear precipitadamente,
J1vido el rostro, aglutinados los cabellos de ~udor, que empapaba su cuello y sus brazo•. Permaneció un instante inmóvil y corno estúpido.
luego levantó los ojos y miró á los espeetadore-.
El circo estaba demente."
~

3.-La novela de Merejkowski no es el gran
poema en prosa palpitante del joven novelista
polaco, pero indic:a trum bién un esfuerzo h eróico
y frecuentemente feliz por vivir la reaJi.da&lt;l
muerta &lt;le la h:sto,r ia y transeribirla viviente
también á la labor artística &lt;J ue, no por ser á
ve_ces difusa y disertante, según el gusto yue domma en _todos los autorcs -ruso-s, piei,de quizás ni
un sólo mstante su interés. ¿ O el lnteré, será
para Jos profes-0res &lt;le histo-ria nada m,á~? Se
trata de la primera época del cristianismo triu•nfante y de la tentativa profun&lt;lamente intercHante, en su imposibilidad misma y á ca.u•a de
ella quizá., del emperador Juliano (el Apó"tata)
de restaurar el culto pagano, el culto ele los dioses. olímpicos como él decía. El protagonista es
el Joven emperador y la novela es la extraña y
dolorosa novela de su vida: sobrino y primo de
Consta~ti~o y sus_hijos, condenado á rnuerh por
su nac1rn1ento mismo, arrastrando sn juv&lt;!r.t1:d
en Ja miseria, en el odio secreto, pero profundo al
cristianim10, á su parec,er autor de todos sus
males, cleriguillo hipócrita en su adolescencia para salvar su vida, y á ocultas adorador extático
de la belleza helénica y del pensamiento helénico, robre todo; entregado á las supersticionet&gt;, á
las creencias de los ocultistas, los magos, los teúrg?s de rn tiempo; luego soldado, prínc'pe victor1oi-o, emperador al fin empeñado en destmir al
crisüanismo á fuerza de tolerancia y li,bertad religiosa para que todas las sectas crii:tianas viviendo juntas se entredestruyesen y sólo quedasen en pie los "templa serena'' del paganismo,
tal fué la vida de Juliano, tal es la trama ele la
novela, conducida con arte peregrino al través de
e~traordinarios epis-0dios en que se pasan en revista todos los componentes principales de aquel la época en el orden soeial, mDrnl é intelectual,
hasta la muerte, augusta en su senci·llez guerrera
y en Fu estoica arn¡Leridad, del tenaz enemigo del
"Galileo."
He aquí cómo cuent_a el novefüta un episorlio
de la lucha entre Juliano y los cristianof:. Se
trat~ del b-Osque de Dafué que en las &lt;;ercanías ele
Ant10quía estaba dedicado á Apolo, cuyo templo
ro·deaba. El ~mperador ordena que el sagrado
bosque f:Ca punficado y que, por ta'llto, se extraigan ele éstas las reliquias de un mártir crif:tiano
rlepositadas en una iglesia cercana al templo. Los
"galilcoR'' (así llamaba ,Juliano á los cristianos)
itDcendian, entonce~, el b-Osque. F,1 emperador
lo f:abe y acude; deJamos la palabra al autor:
"Juliano atravesó al galope las c-alles de Antioc¡uía, seguido de cincuenta legionario~: aterrnda
la, m1!chedumbre se dü,persaha ante ellof:; aqní
fue pisoteado uno; allá fué machucado otro; sus
_grito, fueron dom~nados por el trueno romtantc
ele los caf:cos y el ruido de las armas. Salieron al
campo: durante dos horas c011tinuó aquel la carrera enloqneredora; tres legionarios cayeron
so11rc i-uB caballos muertos."
·
"La luz era cada vez más viva; 8&lt;' olía el humo
ya, en los campos y en sus polvo.&lt;:os scmhrndos había reAejoi- de sangre; precipitábame lo~ cnriorns de torlai- parte~, corno las mariposa!'- haria la
llama. Notó Juliano la alegría e•tampacla en
los rostrM como si aquella,i gentes corriesen á
una fie•ta."'
"Brillaron por fin la~ lenguai- de fueao entre
las esniraf: ele] humo, so-bre las neg-ras ei;af: dcn.ticulflilfli: rlel bosque de Dafué. Penetró el cmnerarlor en el sagra,do recinto en rlonde muiría la
multitud; rnu cl10~ reíaa1 v cambiaban bromas.
Las tranquilas ave11idas, enteramente abandona&lt;1as, tantos años hacía, estaban llenas de gente;
el populacho profanaba el bosque, rompía las ra-

EL MUNDO ILUSTRADO
mas de los laureles venerandos, entmt.·-aha fas
fuentes, hollaba las tiernas flores dormi&lt;las. !foribundos, los narcisos y los lirios, luchaban con
su perfumada frescura contra el Cdlor asfixiante
del fuego y el hálito del populacho.
-Un milagro de Dios,-murmuraba aleare0
mente la multitud.
-Yo he vi,to caer un rayo del ciclo é incendiar la teclmmbre.
-No, mientes; la tierra se abrºó en el interior
del templo y vomitó llamas preei~amente bajo el
ídolo.
·
-Pardiez, después de la orden ahominahlc tle
sacn las reliquias! ...... ¿ Qué, creían que e~o
iba á pafar nada más así ..... ?
"Juliano vió entre la multitud, á una mujer
casi desnuda, como si saliese del lecho: ad·111i;·aba el fuego con una f:onrisa estúp'ua, a·rrullando
entre Rus brazos á un niño &lt;le ped10; temblaban
to&lt;lavía las lágrimas en J.as pestañas del inocentr,
pero se calmaba c 11upando ávida1mente el ~cno en
que apoyaba una mano mi.en t ras tendía la otrn
hacia el fuego c-0mo ~i hubies.e querido alcanzar
un juguete.-El emperador detuvo su ca.bailo· el
&lt;'alor im p,edfo avanza.r; Juliano comprendió que
el templo e@taba perdido."
".El edific:o ardía de arri,ba abajo, forman:'lo
nna sola inmensa hoguern; los muros, las vignF,
las mader-as talladas se desploma·ban con e~tTépit-0. y torbellinos de chispas subían al cielo que
.•e ahajaba cada vez más, amenazador y sangriento; la.s 11,amas lamían las nubes, se d~batían contra lm; a,p retones del viento y sonaban como pe~ada ve1a. Las hojas de laurel se .toreían en el
r4lor, como si sufriesen y se contraían; encendían.:e como gigantescas antorchas las cima~ d,c
1-0s cipreses y su humo blanco ~em,cja ba el humo
de los sacrificios. Caían apNJtadas las gotas ele
rE;cina, como si los árboles secu lare,, contemporuneos del tem]}lo, llorasen al D:•os con lá!!rimas de oro. Juliano mira.h a co11 ojos foroc..~ el
incendio; de improviso diesenvaina'ndo su e~pada y encabritando su caballo, sólo ,pudo articr:..
lar entre sn!': al])retadoH diente~, con impotente
furor: "¡ miserables, miserahles!"
, i:,ue~o traza el autor en un cuadro vivo y patetico la muerte del gran sacrificador del niño
del templo, ,]a emoeión ele .Juliano, "qne co11 venerac:ón, se arrodilló delante ele lo.&lt;: mártires de
los dio!,{l,; olímpicos : á &lt;lespec-ho &lt;le la pérdida
del templo, á despecho del estúpido triunfo del
populacho, ,Julian-0 ~ntía la rpreFencia del Dios
en aquella muerte. Su corazón :'e apacicruaba
aún ,¡:u odio se desvanecía y c-0n lágrimas l~umil~
de5 be!;aba la mano del agonizante anciano. ~obre
cnyos cabellos de nieve resaltaban las gotas rl c
l'-lmu;re .•cmiejantes á frutos rojos, mientra:' las
hojas de lanrel sagrado se enlaza~Jan eoronanclo
la rabeza del sacrific-ador; á su lado reposaha el
c uerpo del niño, cuyo lívido rostro parecía má,
bello tiún con su5 hlondos e¡¡bellos empolvados
de sangre.''
"Rúhitamente resuen,an cántiN~ rle ale"ría ·
. ' e1 emperador el rostro y vió en la ,..,prin-'
vol vio
ripa,l avenirla de cipreses desenvolvem~ una larga. proresión, una innúmera mu chedumbre ,fo
viejos sacerdotes vestidos de ilalmáticas dr, tela
rle oro ctrniadas de gemas, de diá&lt;'ono8 halanrcanclo su:; incensario,. de ne!\"ros monies llr-vando rir!rn; enremlidoi-, de vírgenes y adolescentes ve•hd~• de blanco, niños que .agitaban pa,lnus por
en('1ma ele la muchedum brc. y sobre un carro sol1ei,hio. la.i' reliquias de S. Valeriano en su nrna
&lt;le plata. en que H' reflejaban la, llam1s Bran
lai- reliquia• anoja&lt;la5 por orden del César del
templo tle Dafué: pero h expulsión se transformal_ia en marcha tri1111fal, Ca1Jtaha el pueblo el
ruibguo salmo ele David gl-0rificamlo al Dio~ ele Israel: rl-Omimrndo los silbidos del viento, el eslré1do dt"I incendio. el canto de vi ctoria ele los anlileoF- iha haria el cielo ilnminac1o por hs llam~s:
Ro,leando las tienieblas y las nubes.
Ante él va ~l fuego que exte~mina á sus enemigo¡;;
Las montanas. romo la C'era, se funden
Ante la faz del Reñor Dios,
Del Reñor del TTniYerso."
",Tnliano lívido. escuchaba rci-onar el último
versíc-1!10 que palpita ele a.Jegría y audaria:
Que bem blen los que sirv-011 á los í,lolo~ v se
(vane~lorian de ello·
IiwHnense ante El todos los dioi;es."
'
" Detuvo el emperador su caballo. desenvainó
m espada y _g-ritó: seguidme, soldados. Uno de
los ancianos filósofos que lo acompañaban los

&lt;letuvo; Juliano volvió en sí, se arrancó el ca-seo
que le quemaba la ca beza y dirigiéndo.,e á la
multitud, le arrojó al rostro un apóstrofe terrible que terminaba así: "si l-0s diose,,, me conceden vol ver victorio.rn de los penas, de~graciado:-;
de vosotros, tumultuarios; de&amp;i:,crracia,d-0 de tí,
n azareno, hiio de carpintero."-De repente le
panció que nna voz extraña le &lt;lecía: el nazarrcno,. hijo rle carpintero, te prepara tu ataú&lt;l.,Tuhano, que había tendido su espada sobre .h
multitud, buscó a,ombrado en torno suyo. l~-n
ese monie-nto resonó un rumor terrible, el techo
ele! templo vi1,0 ])Ol" tierra; rodó de su pe(lesial
e1 ídolo y lanzú un gemido quejumbroso la ('Ojr1
&lt;le -Oro que en la man o tenía. Vaciló la eolurnna
del pórtico y el capitel eorintio, con tierm1 "J'ac•a ,:e i11cli11ó y C'a_vó corno 11n lirio quebratl;' en
~u tallo .Y el antiguo $1lmo de David lo llominaha todo: tiem bien cuantos sirven á los íu ,1]0,.''

clusfo cSierra.

Como al fondo del mar baja
el buzo en busca de perlas,
la ins.pirne;ión baja á vece,¡
al fondo &lt;le mis tristeza-s
para recoger e~trofas
empapadas en mis penas.
. Y en cada Uno &lt;le miti versos,
v1 •ven, con \'ida siniestraJ
m!s deseo€, mis dolores,
m:s duda:; y mis creen&lt;:ias.
¿ (lué mucho que }'O lo;; ame?
¿ (.J,ué mucho que yo Jo., lea
si son hojas arrancadas
al libro de mi existencia?
Cuando en mi obscura memoria
la frase brillando queilit
como en un girón ue nube
el reflejo de una estrella,
.-s porque bajó tau honuo
la rnsp1racióu á cogerla,
que en esa frase palpita
mi corazón de poeta.
8iernpre que á soñar me pongo
en&lt;;am-auora.i quimeras,
imposible,; ideales,
seres de extraña belleza
que habitan en luminosas
arquitecturas aérea5;
formas que suben aisladas
y diáfana;; y serenas
'
como los ángeles blancos
de la Dirina Uomedia
la r ealidad de la vi&lt;la'
inficxi ble, me despiert;,
y quedo confuso y tri~te
i;inLiendo angustias supremas,
como esas a,·e,; que huyC:n
en busca de prirnarera
y en alta mar le~ sorprende
el furor de la tormenta.
Entonces, escribo, esc:ribo,
con una ternura inmensa
que sólo cuando hago ,versos
el alma llora. y se queja,
y la ÍD5piraéión se hund e
•en el mar de mis tristezas
para recoger estrofas
empapadas en mis penas.
Y ;sin embargo, en el fondo
cuantos dolores se quedan
sin expre$;Ón, tan intensos
que 110 caben en la idea,
JJ 1!rque son deseos vagos,
asniraciones inmensas
á las que exploran espacios,
sneñc..s de cosas eternas,
11-0,rnirdas
de extraños mundosJ
•
,
citas u~ lo que no llega . . . ·
la inspiración es un buzo
que no h-a. pescado esas perlas.

.Cuis f;. llróina.

1

'

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL lliJXDO I LUSTRADO

Erauna manam
- ·taa1egre ......

NUESTROS GRABADOS.
SEÑORADOÑAGUILLER311NAfLIVEIIA DEWIDE.

=

Cua?do todos se Íl~eron al panteón .siguiend_o
el ataud de nuestro miortuuado amigo y en el
euarto_ sólo quedaron los perfumes de las rosas
marchitas, de las ceras que ardieron y de los po-

E-ngalanamos nueetras columnas en el presente
número. con el retrato de Guillermina Olivera
de \Vide, espos-a del señor Doctor Don Edua rdo
'.YiJe, )finistro ele la l~epública árgentina, a.cerc·a &lt;le nuestro gobierno.
T:rnto la respetable dama como el diplomático,
ta.u recientemente acredit-ado entre ll0$0trDF 1 han
de-:.pertado muy gratas impresiones entre lo más
distinauido de la socie&lt;lacl mexicana durante l-a..
reuniÓ~1 íntima que ofrecieron el jue,·e~ ele Ja semana que acaba de paF-ar. e11 su
residencia del Hotel .. :-;anz,·' y
pueden esta r ;:eguro,.¡ que tt l partir rumbo al Xorte. dejan ai;raigadas simpatíai::.
Sentimos no haber podido obtener en tiempo oportuno retr-ato del setior Dr. Eduardo Wide,
para presentar [l mie:,tro.s lectores al diplomático, que reune á
]-a alta misión ele que d-ene inYestido. las releraqle- cualidades
per30nales que lo ho(·l'r\ acreedor
ú la más repetuo.;:a ('Stimación .

mos de las medicmas; cuando al silencio respetuoso que todos guardábamos ante el cad'á ver

se siguió el tétrico de la soledad y del dolor pa'.
:,:~o, .compr endí que era innecesario retener por
mas tie?'po aquel cu.arlo de alquiler y me propu•
se re~mr cuánto en él hubiera sido de mi amigo
Y, ~alir, march'.11'me lejos, para siempre, del tris-

t1S1mo escenario de nuestros dolore~.
Y as[ lo hice. Arranqué primero de las pare-

des algunas fotografías de gente mundana, únieo adorno de aquellos muros; luego hundí en un
"mundo" cuanta ropa me Yino á las manos, y
por último, fui al lugar del tesoro: al pupitre
que imitando madera fina era la nota de elc«an('ia de qd:e nueslro amigo,-en horas de buen °lrn111or,-solia .envanecerse.
Alli estaba todo. todo el le~!ldo de que yo debía apodcrarÍne
para ordenar las páginas de un
libro que el infortunado artiFla
venía tabajando hacía mucho
t'empo.
De e;,e libro hablan de salir las
monedas necerudas µara comp ra r dos cruces: una para. él,
'"pequeñita y pobre-me decía
con voz apagada, ya próximo á morir-la otra de
mármol ¿ eh? y ya sabes, la. vas á poner en el extremo do aquella avenida del panteón, don.de tantas veces fuimo::; á mirar lo:, crepúsculos; allá está mi madre, la pobre, que murió lo mismo que
vo muero: en esle instante de supremo anhelo
j-rnr la vida, que nuestra propia enfermedad nos
trae como ofrenda de muerte . . . ¡ es cruel la luhercu!oois! ¿ verda.U? .... bueno, no olrides nada: ·
Después murió.

• ••
Sobro el pupitre lo primero que encontré fueron unas cuartilla:, escritas: las últimas que pudo
h acer.
Ellas eran pocas; pero inmensamente bello el
cuadro que esbozaban; no tenían título aún y decían &lt;le esta. manera. :
'"Como es hermosa. la. mañana. en e::e corredor
q ue descubro &lt;l~de aquí, mi adoraou cuartito
donde e:,tudio y escribo, que tiene una ventana
que á más de dar sobre un jardín, me deja Yer
ese corredor donde va á reir toda su alegría la
luz de ]¡t mañana.
"¿Y qué más puede querer la vida? Allí hay
flores, pájaros que cantan olvidados de la_reja dora.da que los aprisiont1; ailí hay risas de niii.os,
u na viejecita de cabeza. blanca,-como que está.
hecha con la espwna. de una cascada de años.que platica con loa canarios y riega las flore8 y
,cu.chichea con un gato panzudo é histroso .que se
tiende en el cua&amp;ro de sol á dormir su olímpica.
pereza.
"Allí hay .. &lt;los niñas, d03 brotes de un rosal. ..
{~ tt11cn. he visto á. éste, acaso lo tronchó alguna
tormen ta de vid-u, serán huéría.nas, por eso las
:amo) ~on dos niñas como áng-eles, ríen á todas hoTas. La. utrn contará doce Navidades, la otra halm.l ílspiraJo, si 1~rncho. el ambiente de seis Primit\"Cras.
"Nunca riñen, jamás han maltratado al perezo-so felino y besan ,í la viejecita en la frente y en
las manris.
"La más chiquita, toma enlr.e sus dedos granillos
-de alpiste y los da en el pico á los canarios.
"Ayer sorprendí esta escena :
"Era una mañanita alegre." y como ahora. llena de luz y de perfumes. Me despertó la explosión
-de una risa de niño. ¡ Qué hermoso despertar!
Yo misn:w sonreí á las penuml)ras de mi cuartucho y por primera vez. desde hace muchos años.
no fué el grito que azuza para la lucha el que
arrancó el sueño de mis ojos.
"Salté d'CI lecho, abrí la ventana y ví, en ese
banco del jardín, á las dos niña~.
"La mayorcita arrullaba y daba de besos á la
1nás pequeña, diciéndole :
"--Soy mamita, duérmete.
"Y la. chiquitina. reia, reía. coP extarordinario
r egocijo, como la mañana, como mi propia ahba
-ante aquel juego tan extr~ordinnrio y anacrónico.

1

.fliocode enrrc,dcl ~ fur(:(ue.
l.erao c;e íe¡o1a&lt;I'
~
(

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.

(Véaae el TexlO,)
1

L

'·Pero ... ¿jugarían ó e.:tarh111 haciendo remedoa de una vida rerUader-a? ¿ Aquella .. mamita''
sería. c ierta?
"'.)[i presencia fué ad,·ertida. sin duda, porque
la niña. mayor sintió mi~ mira.du5.
' ·Levantó los ojos hasta mi ventana y los siguieron los Je la pequeñuela.
'·Sentí mucho terciar eu la c:-cena . pero íué preci50.
-'·~eñoritas,·· tengan u-.tcJ~ muy buenos
dias .
-··Buenos. día~. señor. conle:::tó la g1~ande con
cil'rbt. ti!:1i1~u:.
- •·,\_ mu\· buena hora vi~itan u-.tedes á la.-1
fl, ,re;:..
.,
-'·Xo. u que f-r,tge {1 la nili.a para que ,c orriera
y jugárai.w):- lln ruto.
'·¡ Dioa Santo! qué manera de hahlar de aquella
criatura. ¿ P or qué no le llarnal'la "mi hen nanita?'' 1Ie a~altó un e~oi:-mo : qui:-e ignornr to&lt;lo lo
íntimo que allí hubiera, par,1 deleitarme en las
más bellas conjeturar::.
'·Par,1 mí e.:ru nifia~ son huérfana::;: la rnaror
heredó los besos de una 1niuh·e ~- lo · imprime· en
los labios ele la pequeiiib1: rn rumbo á esa d&lt;la.
ian adorable como doloro~a. en que la niñez, la

jm·entu&lt;l y el señorío se confunUen . ~e e.::.t rcchan
realizau&lt;lo el más sagrado tle lo::; ministerio~.
"Las ªmaJnitas," dee&lt;le la que pintó el sublime
norelista de la Provenza ha,-t-a la mía. serán puntos de luz en las páginas de la doliente realidad

que . . ... "
N"o decía más el manuscrito tle mi pobre amigo.

•• •
Re1,ui todas laa página~ que ,.u temperamento
ele artista le dejó trazar y no encontró en alguna
de ellas el sitio donde iba á ser puesta la última
pincelacfo.
Fatigado de la labor. ,ne recliné sobre el pu•
pitre ";,' dormí.Me de~pertó un ra:·o de luz que entraba por la ventana .
La atmósfera de aquel enarto que había sido
momentáneo albergue de la muerte. la impreíl.ión
penosa que me había dejado la lectura ele la obra
de mi amjgo. la serie de sensaciones que -lleva en
sí qa hora mÍls fatal ele los mortales. todo ello tocaba en mis nervios un salmo de fiebre.
}'uí á la ventana :· la abrí ele par en par : as~
piré. un ambiente purbimo :· con sublime dolor
m iré el cuadro.
rroclo era. real: sobre el ban&lt;·O del jardín estahan las dos nifias mi rando ron ojm: ató n itos hacia.
la ventana. i\fi prc.:encia les turbó y ambas se
alejaron, calladas y si n volver el rostn,.
Deben haber eompreudido la catástrole.
JJor lo de,uús: "Era una mañanita alegre . . . "

.Cuis Frias Ferf1ánde;:.

rn. LIC. J. LUISREnLU.
l'no de los pocos hombres que con ~u Yida nos
rctuenlun una. época. de lucha en que el ,·alor
civil, la energía y el deber no~ redimie-ron, d.í nclonos la Constitución que a ún nos rige. acaba de
bajar á la tumba.
] 1)1 scii.or L ic. J. Luis Re,·illa, lo mismo que t odo,.. lo~ patricios que formaron el Congreso de
185G iÍ 1857, fné digno de la gratit ud nacional.

SR. DR. D. FRANCISCO !IARTÍXEZ BACA.
ruo de nuestros graba.dos representa al me ncion·ado Doctor, nombrado Director Hc,idente de
la Penitenciaría del Distrito Federal.
Dicho señor, que ha adquirido práctica y experiencia. i:;iendo Director de la Penitenriarht de
Puebla, tiene también nuevos Y mur útiles conocimientos acerca del régimen 1l€nitenciario en el
extranjero, pues con el solo fin de in;:truirse en
c-.te punto. ha recorrido las principales naciones
donde el régimen está en rigor.

U COMPA~ÍA DE SIBM, PIZOH~l LÓPEZ.
Habiendo rccibLdo varias felicilaeionc, por la
bontlad de los grabados que publicamü' en el nú mero anterior y repro...~nlan al perrona! &lt;le la.
Compañía de Opera que actúa en el Teatro &lt;le!
Renacimiento, hacemoo constar, con gu.-;to. qu.e
dichos graba.dos los tomamo5 de ma1?nífkas fotograrías obtenidas por el Sr. Em ilio Lange. cuyos
tallere:5. unoB de los primeros en su género. están
situado~ en la calle de la Profesa nútnero 2, junto
al templo.

BANDO NACIONAL.
Entre nuestros grabados, encontrarán nue~tros
lectores, ilustraciones que dan idea del importante acto oficial que se verificó el lunes primero del actual: la. promulgación del "B1.11Hlo"' en
el c·ual declaró la Representación Kaóonal, que
el C. General de Divi;,ión, D. Porfirio Dla.z. ha
sido electo Presideute Constitucional de los E,taclos l'"nidos Mexicanos, en el próximo euat r ícuío
que termina el a,io de 190-!.

CHIHUAHUA EN LA ACTUALIDAD.
Entre las más proiresistas ciud.icles. del país,
,podemos contar á Chihualrna, capilal del Estado
de su nombre.
E n los últirn9s diez años se han realizado en

�Domingo 7 de Ociubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.

en un to(fo á las
ernas ex1genci·a-~ )' que re,ponde
leyes &lt;le la higien e.
.
·su fachada de un sólo cu,erpo ocup~ co?s1derahle extensión de terreno. Sus puerta~ y ous v;~tanas ojivale3, lucen las bellezas del orden goti-

a

co.Los departamento~ clestinados ,á los en~ermos,
forman pabellones a1slaclo5, hallando~ 1'1tuaclos
en un jardín que ya comienzan á cubnr los más
variado, arbusto3.
.
En el centro, se leYanta la sala Je op~rac_1one,,
&lt;lotada ele numerosos in•trumentos qrnru~·~1cos y
! , liten•i·11·o" mof1erno•.
Ei'ta clotac1on fu6
í1enl,1'
'
~
1
J
eneargada á Europa y á los E,tac M
rnc os.
Por último r1taremo•. como ohr'.1- m o&lt;lerna; el
aré0 de rantería que se levanta nrnJe;:tuo,o, a la
'entrarla del moderno parque ' ·'I,er&lt;l º. c1e
' 'T eJa
. &lt;l a."
X O son éstas las únicas obra,- reahzadas por el
Rr. Coronel Aht1mada, en Chihuahua. Hemos
citado e~as cuantas, por ser las que reproducen
nue•tros gra hados.

r .

EL NUEVO TEATRO DE VERACRUZ

Desfile de tropas.

ella obras ele gran interés público, las cuales son
dignas de elogio para su propio mérito.
.El Palacio de Gobierno, soberbio edificio de dos
cuerpo8, de hermoso aspecto, se lernnta frente á
la Ph1za Hidalgo. Todo:; stB departamentos han
sido ol,jeto de grandes reformas, y así es como rn
ve ahora perfedarnente acondicionado, ostentando
las e,plentlideces del refinamiento moderno.
El sa Ión Je recepciones está decorado con gran
lujo. :-,11-, cortinaje:;, muebles, cuadros y e•pejos
son obra, artísticas de primer orden.
Xo hate mucho retibió igualmente una transforrnac:ón completa el salón de sesiones de la Legi~J.atura. ne trecho en trecho se abren esbeltos
arcos protegidos por graciosas columnas de orden
corintio. El fri;:o, exhornado eon riqueza ele detalle;:, presta mayor belleza á la cornbin-ación arquitectónica.
Forma la techumbre una. cúpula de regulares
pro-porciones, la cual tampoco carece de mérito.
Rn la plataforma, limitada por una barandilla,
~e hallan tlistribuído, los sitiales de madera talla&lt;la que ocupan los Diputados, durante las sesione~, y en el fondo se levanta. el severo dosel ele
J}eluche destinado al Presidente del Congreso Loeal.
Fuera de la haran&lt;lilla ;:e extienden en dos alas,
los asientos destinados al público.
A parte de estas obras, podemos citar co-mo ele
las mejores que ha realizado la iniciativa clel Sr.
f'oronel Ahumada, Gobernador ele la Entit1arl federativa á que nos re:ferimos, el Hospital "P orfirio Díaz," edificio grancboso adaptado á las mo-

Corno resultado clel conélll'SO á que convocó el
Gobierno del Estado de Yeracruz, para la presentación de un proyecto para construir un teatro
que ha de substituir en
el primero de nuestros
Puertos el e&lt;lificio de
igual índole q,1e se incendió, se premió el
hermoso dibujo que hoy
reproducimos y fué el
preferido entre c:iez que
se presentaron.
:Es obra ele los Sres.
Ingeniero Echegaray y
.Arquitecto Sattine, y
desde luego se con,ino
unánimemente en que,
además de la belleza arquitectónica, el proyecto satisface á todas las
condicione~ que se seiíalaron en las bases del
concur0 o, cu)·o plazo expiró el 30 de Septiembre último.
El teatro consta ele
cinco pi,o~, siendo el
primero el destinado á
u n gran "foyer" circular,
formado por columnas y
cubierto por una bóveda troncónica. Este local puede servir, además
del uso común que se le
General en Jefe de la División nombrada para la promnlgaclón del Bando Nacional.
dé, para exhibiciones de
cinema,tógrafo, panorama, etc., y, con sus anexos, también para salón de
baile; permanentemente dará lugar para un café,
y su;, dimensiones son tales, que aun tiene espacio
para. una pisb:1, y un buen número ele espectadores.
En el segundo piso, sobre el "foyer," se asienta
e) patio, y en ~l tercero, cuarto y quinto pisos, estan comprendidos los palcos primeros y secrundos
0
y la galería.
El número de espectadores que, s~crún cálculos
hechos, cabrán cómod~mente en este teatro es
de un mil quinientos.
'

_Domingo 7 e.e Octubre de 1900.

La Penitenciaría del Distrito Federal.
. La i_na?guración ofit ial del establecimieuto pen_1tenciario, ~e .;tectuó en la mañana del &lt;lía. veint~nueYe ?el pasado Septiembre, con asistencia del
H_r. Pres1~ente de la Repúulica y 8re•. Secretanos. de Estad-0 .Y. del Despacho de Gobernación,
llac1en&lt;la, J ust ern: q omu~licaciones y Fomento,
~ob~mador &lt;le] D1d nto .f e&lt;leral, Secretario de
(Tob1e:no,. representantes ele lo• Po&lt;leres .Judicial
Y. Leg~~la.nrn ,Y. varia~ personas prominentes en su
~ituac1on polit &lt;!a y social.
La comitiva oficial fué ret ibida en la entrada
de. la l)enitenciaría por el per 0 onal He! Con5ejo de
I!irectores, que forman_ los , eñore, Lic. D. )Iiguel
8. l'\Iacedo, como Presidente; Lic. D. Agu5tín
M. Lazo, como Yice, ,Y Dr. n. Franei;:co )Iartínez
Baca, como Delegado ó Director. residente.
La c2remonia fné ~enc11lla, eomo la.s de ;:u créncro, y revistió los carácteres de seriedad de ~cto~ an:ílogoe. Una vez colocado el señor Pres'dcnte en el lugar ele h onor, teniendo á rn derecha
á los ::eiíore, Recretario;,. ele Gohernaeión. Haeienda y Ju•tici_a y á la. izquiercl-a á los de Justicia y
Fomento; situados en rn, re,pecti vos a,ien tos los
demás invitado,: y miembros de los allo, Cuerpos
á que nos referimos, abordó la tribuna el Sr. Lic.
D. Angel Zimbrón, Secretario del Gobierno del
Di•trito, para leer la relación oficial de lo, trahajo, ejeeutados en el e,tahlccimiento, desde los
preliminares ha 0 ta 'l os complementario::., no pa!.'ando _clcl'aperc-ibiclos cierto, detalles que pu•ieron
ele relieve la avucla en torlo, los órdenes. del Ejecutivo. de la l:nión, secunda&lt;la por lo, seiiores Secretar-os de Gober nación. Lic. D . l'\fanuel Romero Rubio y General D. )Ianuel González Cosío.
Hizo mención de los trabajo, ejecutados por los
miembros de h. Junta nomhra1da por el señor Gobernador del Distrito :v que integraron penonas
de representaeión como lo, Rres. Lic. Jo$é hes
Limautour, General D. José Ceh:1llo•. Lic. D . )figuel S. iliace&lt;lo. Lic. D . .T0&gt;é ilfaría Castillo Velasco, D. Luis. l'\1alanco, Ingeniero D . .Antonio Torres Torija, D. A. Rornlo, D. Joaquín )L Alcalde, Ingeniero Don Remigio ~á.vago, G,:meral D .
Pedro u:ncón Gallardo é Ingeniero D. Fran"iscc
&lt;le P . Yera, guienes formaron los pro)·eetos ele
edificio y esbozaron Tas pre,:cripciones reglamentarias. Algunos &lt;le lo, nombrado,, &lt;le~parecierou
ya de entre los vi,·os, pero su ol,ra, la que hicieron
en conjunto con los supervivientes, ha sido aprovechada tanto en lo material como en lo moral,
con algunas modific-aeiones nece.sarias.
El propio Sr. Zim brón, tratando ele los sistemas
q,ie la Junta había estudiado y propuesto para su
implantación en la Penitenciaría clel Distrito Fecleral &lt;le México, expresó la adopción que se hizo

~

TAL raohada del edificio, de un hermoso Rena-

Frente i!. la Catedral.

cimiento italiano, es bella v monumental si no
por la riqueza y suntuosidad, si por el ~uiclaclo
que ~e ha puesto en armonizar las líneas y en proporcionar las masa. y vacíos.
En sum-a, la construcción del nuevo teatro ele
Verac~uz embellecerá, ele seguro, la ciuc1rucl, presentara un aspecto moderno y servirá tal vez Je
modelo á los coliseos que, en adelante, se
construyan en la República.
Los Sres. Echagaray y Sattine, se encargarán
en breve de dar principio á los trabajos de esta
obr~_notable, como puede verse, así por la clistribuc1on_ c~mo por la ,p roporción y ornamentación
del echfic10, en el ·cual están resueltos ele una man~~ enteramente satisfactoria, los problemas ele
l11g1ene, !ales c~m~ circulación y ventilación, y los
d~ segundad publica que son de tanta. importancia en los casos en que se inicia un siniestro.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Sefior Presidente al salir de uno

de los departamentos
de la Penitenciaría.

Proyecto de los Sres Echagaray y SUtinl rara el nuevo Tealro de Yertcruz.
clcl de Croffton, que es el que más cuadra con e'l
carácter de nuestra raza. Al llegar á la relac'ón
de los recursos invertidos en la con,trucción del
edificio, no; hizo saber que el co,to general de la
o_bra es, aproximadamente, de dos millone~, tresciento no,euta. y seis mil novecientos catorce pesos ochenta. y cuatro centavoB. Explicó también
las causas que habían determi11ado el aJJlazamiento de la Pen:tenóaría, desde el año de 1897, época
que había seiíala&lt;lo el Ejecutivo, y que .fueron,
entre otras cosa~, la necesidad Je coneetar ]os
desagiies del estah'lecimiento con el 0o-ran canal del
Desagiie y la de la con;;trueción de otros acce..orios, _que no por ser accesorios ~lejaban de ser necesarios y hasta imprescindibles para poner en
funciones el conjunto.
. El informe :fué escuchado con religio,so silencio y aprovechados ele él v-arios elatos importantes
que son los que poTiemos en conocimiento de
nuestros lectores. Suoedió al señor í'.iimbrón el señor l\Iacedo, quien &lt;lirigió á los presentes una brillante alocución, en la que campeaban fos más
avanzados conceptos ele la sociología y criminalogí~ i:noder~a.s, ba~clos en trabajos de insignes
cnmmalog1·stas. Parrafos enteros del clis·eurso fueron objeto ele justa admiración, porque se revelaba en eNos la exposición ele teoría., enteramente
nuevas y ajustadas al cri·terio mo&lt;lerno &lt;le los más
célebres scoiólogos y crirninalogistas. X o resisti ~os -a:l deseo de transcrihir UJlO ele lo" pasajes del
chscurso galano y profundo del distincruido orador. "La cieucia,--expresó el señor 'iiiacedo,c_ree ha~r eueontra'clo las J.eyes que rigen el delito considerado como mero, fenómeno natural, y
por la boca ele los iniciados en sus müterios nos
anuncia que las tendencias criminales :;e trans:forman, pero uo se suprimen; que en determinado
ambiente sociftl se ha de cometer determina&lt;lo número ele &lt;lelitos, ni u:o.o más ni uno menos; que
cada estado social supone cierto número v cierto
orden de delitos, que resultan como consecuencia
necesaria de su or~aniza,ción; que la aciivi&lt;lad
destructora del delito es proporcional á la activiclad jurídica, protectora y conserrnclora, unida á
la cual constituye todo el contingente de la actividad humana."
Por el estilo del anterior fueron los párrafos
de 1p1e AA conwuso la. alocución del señor Director
Presidente ele la Penitenciaría; los oyentes, que
constituían un gremio escogido de hombres cultos, manifestaban i,u aprobación á las teorías positivas en que descansa el discurso, aclmiranclo la
fácil ooncepciórn del orador para. coordinarlas y
hacerlas e:fectistas en el ánimo ele los presentes.
Terminada la labor del señor Macedo, le sig,.uó
en el uso de la palabra el señor Gobernador del

Distrito, Lic. Rafael Rebollar, para hacer forma'l
entrega al EjecutiYo de la (;nión de la Pénitenciaría del Distrito Federal. Bre\'e 'Iué la aleoeución
del señor ReboI!ar, y en ella ahundó en 1013 conceptos expresados por tiU antecewr en la tribuna.
Al term'nar dijo; '·t~mgo el honor ele hacer formal entrega. de la l)enitenciaría al señor Pre•idente ele la República," quien inmediatamenl.e se
JlL!W en P.ie_~ara declarar inaug-urado el establctjnnento, dmg1endo e-ta, palabra.; textuales: llOY,
YEIXTI~l'EYE DE 8EP'l.'IE1'.lBRE DE MJT,
XOYECJEXTO8, ({CEDA 80LEMNJ~MEX'l'E
IXAUGGRADA LA PEXITEXCIAlUA DKL
DISTRI'l'O FEDERA L .., Los aplau-s-0s más estruendo5os y entusia~ta, siguieron á 'la &lt;lecl-aración del Ejecuti,·o. Esta Iué la parte final tk la
ceremonia.
Abandonado el salón, se dirigió el rnfi,or P rcsi&lt;l@te ele la RepúbEca, ecompaliado del Secretario
de Gobernación, General Don )Ianu,el González
Cosío, y ?,el Ayudante de Estado Mayor, CapiM.n
&lt;le Ingem~ros Porfirio Díaz, á visitar parte cJ.el
establecnmento, como lo,3 locutorios la cn::.,;,fa
"-~," en l~ que se mostró el aparato id'ea&lt;lo por"el
numo senor Genero! Go02ález C'osío y que sirve
para elevar cómoda y rápidamente lo, alimentos
á los _presidiarios que habitan las celdas del piso
su,penor.

Llegada de la comitiva Presidencial á San Lázaro,
A las diez y cincuenta minutos de la. mañana
terminó la ceremnoia, retiránd~ luego el Primer Magistrado, sus Secretarios el.e Estado y demás miern bros de la CO'mitiva Oficial, y quedanüo
en el interior ele la prisión rnrios de los invitados que desearon conocer el interior del establecimiento.

�Domingo 7 \le Octubre de 1900_._

EL MUNDO ILUSTRADO

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Tejt!dores de tapices.

TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.

P ARI S.-P'acbada princlpal del Pabellón de la Na-vegaclón merr:a.nte.

Palacio de la Navegacfon del Comercio.

l!n barrio éscogido de una r :lla Ara1J e. arrancado, transporta~o tal _cu,il es. hasta lo;:; jardines
d e~ . ~roc~e.ro, 1m;talado en la rcci 11dacl de los
cd 1hc1?s afncanos y de las pagocl,ts In&lt;lo-chinas
he all1 el c~adro de la Exposición tunecin11.
h.ªY que de~Jr que dicho b1urio resume toda una
ciudad y a un toda.s la.~ ciudacle.~ tle rrúnez. C'omP:€nde la.s mezquitas, -los '·souks"' ó merc-adm cubier tos &lt;1.e ca,fés, ele restm1ran.ts, de t:endas: á
ellos se trene accew por poternas, después d•e haber rodeado los m11ros de defensa . . En fin. como
por azar, los muros y fas puertas. los ªsouks" v
fas mczqLLitas, resulta que reproducen. en totalÍcl_a.d 6 en parte, las construcciones más característ1ca.s de la Regencia.
_En las -construcciones de éste género es donJe
triunfa. la arquibcctum de 1900.
Antes .de penetrar en el ree!uto tunecino por una
de 1~3 rntrnmerahles puerta~ que en él e.e abren,
conviene hacer ex.t.criormente un rodeo al ltirrar.
Dos costados pr;sen ta.n fac-hada.-:. regulares. gu~ se
encuentran .e n 11ngulo recto. T_Jos otro~ costados
!orman -curvas, el uno hacia fueni , y forman un
ang?•l~ agl.l!do frente al pabeHón del Senegal. Es t.:, ultima _-parte {fo hl:- murallas de la aglomerac101t tunecma, es ,rle lo más pintores-co.
Remonteimos ahora ];¡ pendiente de la avenida.
Y haganrns nue~tra entrada. por la puerta central. Desemhoeamos .en. un vast-0 patio--jardín,
q.ue e1!vuelve construcc10nes variadas. dis.pnest;1s
s-m cmdado a,l guno de s:metría ó alineamiento.

=•=-

5¿

7

EL MUNDO ILUSTRADO

patio, están ocupados po r tres bazares, un vendedor de tabaco, el alfarero, tejedores de pahna, y
peluquero, un tapicero de Kair_o uan, un cincelador sobre cobre, un bordador de cnero;un bordador
sobre vestid'os, etc ., etc., etc., y en fin, un cocinero
indígena, hábil para prep-arar el "coucous" auténtico y el carnero a,l "felfat/'
Estos artesanos trnbajan á los ojos del público
v se abstienen de hacerle aieeptar sus servicios,
Ó cuando menos, no le solicitan sino con moderaeión . Pero la costumbre en los bazares es la
uüs.ma que en la vecina Argelia, que en el palacio Egipcio, que en el palacio imperial Otomano de la calle de las ~a,cion.es, etc., etc. Cínicos y
familiares todos' esos Levantinos, ta,nito loo de Túnez como los de Alejandría, de Constantinopla
ó del Asia Menor, no se contenta.u, con obsesionar al transeunte con sus ofrecimientos y sus invitaciones. Toma.n voluntariamente á los hombres
por el brazo, á las mujeres por el talle, para.
atraerlas delante de sus tendidos. F.,stos procedimientos divier ten á una parte del público de la
Expooi&lt;!ión Y disgusta n á la mayo r ía.
En Túnez, por fel i~i.dad, la danza del vientreromplemento y agrav-ante de todos los ba7,aresha sido swprimida . El comisario no la ha querido.
El conjunto presenta un cuadro muy comple•
to {le la situación de T únez en 1900. es deci r,

·~~
·; ."!·~--

¡.i..,.,

. Domingo 7 de Octubre de 1900.

La pLl.:rta ufüt b-DJ edid» d e l 'unez.

A la derec-ha, condt~c-e :31 edifido principal una gran
escalera, cuyo ed1fic10 es la mezquita de SidiMahres (Túnez) . En frente, el elegante pabellón
~e la_ Manouba_ está flanqueado á derecha por la
Zaoma de S1d1-Bel-Hru,2em (Slax). Detrás de
nosotros, la constru.ccjón que -aca bamos de atrare.sai: reproduce una série de rasas de los oasis del
D¡end. Por _todos lados a¡,areeen pasillos abovedados, ca·lleJU'elas cub1eritas, bgraeadas de tienda.;;. Aquí y rl\í se leva.nt.an kioskos, tiendecillas
que prest'ntaJ1 IR!, mercan-cías al viento. Bu fin
en ~rn .r irn:ón, ~1 na tie~1da nómada., bajo la cuaÍ
los !1H]1gcna~ teJen tapices, :v ·está rod-eada á toda
h,:,ra de un círculo de curiosos .
. Como todas las expGsiciones de la sección colonial,1 la
Túnez. tiene un doble aspedo : es pintoresca e mstruohva. E.l color local no falta, así
. romo tampoco los documentos oficiales. E l paseau~e que no ha.ce sino transitar, y el visitante
co1;cienzu&lt;lo que se detiene, uno y otro en-cu-entra
alh su atraebvo. Y, gracias á la íntima mezcla
de lo_ divertido y lo severo, el paseante no deja de
ad_q mrir al paso ~gunas enseñanzas prácticas,
mientras que el cunoso de lás estadísticas y de los
proªuctos, tiene un ms:tiante de recreació n a.travesa.ñero los "souks" ó gustandg u na taza de café
Moro uá beber y á comer," como dicen los rótulos
humorísticos de los ca.fes tunecinos.
Los "souks" y las tiendas qu-e rodea,n el gran

diecinueve año_s después del tra.tado que ha colo~rado á este pa1s ba¡o el protectorado de la F ran-

El Palaciú de la )r¡Lvcgarión del Com('rcio se levanta -sobre ht calle, entre el puente ,de Jena y e!
Palacio de los Ejércitos de tierra .Y de mar, formando por decirlo así, el '·pemlant" do! P.alacio de la5
Florestas.. Jlrecisa mentc ú cau..5a de esta si tuación
y de la necesidad de tlar á los dos vaAos edificios
cierta. similitu(l_, el c·qmi,-:ariato ~g-en.eral creyó
deber confiar la construcción del Palacio de 111
Navegación de Comercio, á los arquitectos ya encargados del de Las .Floresh1s, de modo qu.e allí se
encuentra. de nuevo el genio de lo:, jóYene5 y hrtbiles arquitectos, cu.va obta. ya se ha admirado
&lt;le! otro lado del puente de J ena.
Aunque si métrico con el .i-'alacio de las Florestas, el Palaci1) de l,1 Navegatiún d.e Comercio, es
de un estilo muv diferente.
Concebido en "el e::-pírilu de los palacios veneciano:,, que bonlean el G-ran Canal de Venecia, este
l'alaicio ha sido ejecutado t·ün la visible preocupación de sacar partido del largo río que le baJia.
La arquitecturn se compone fie ~ilnetas que Sl!
desta.can y;1, sobre lo:; Lechos y los muros, ya sobre
el cielo, y f1UC dan al &amp;gua curiosos efectos de r~flcjos, tan reUuStados en Yenecia .
La soberhia facha.da del T'alacio de la X-aYegación Oc Comercio, Re ex tiende sobre una longitw]
de 125 metros y se de-scompone en dos partes muy
dif.ere11tes; partiendo &lt;le! pnente ele Jena E-€ encuentra, des-de luego. un 1&gt;,ltio cuad rad o de 20
metros de costa.Jo, roJeado de g;1lería~ de· la altura de un piso. Este pati{) cua&lt;lraido tiene un
herma-so aspecto. ~, las larg-a.s ahortunt.;, de ca~la.
fachada, son de un atrevimiento muy gr-a.nde; la
bóveaa, con sus artesonado:, de madera pulitfa,

da con pcrferción 1 la impresión de la carena de un
nado volteado.
Haeiendo prolongaeión á este patio cuadrado,
~ extiende una inmensa galería de 75 metros de
longitud, igualmente rodeada en la planta baja,
y en el primer n:-so de una galería ele 8 metros
50 _C€ntímetrw de largo.
Las exposicionc~ que han tenido luo-ar en el
Gran Pillaeio. presentan un vivo intcré; Allí se
encuentran las exposiciones de la.s compañías de
navegaci~u . .ele la, Compañía del Canal de Suez y
de los prmc pales con.:-:tr uctores de navíos, así como las de la::: indu:-.trias que tienen conexión con
dicho arte, talé-5 como la pintura, la decoración y
las bomba:s meeú,nica~. accesor:os de la naYegación,
aparatos elée:t ricos para la transmisión de órdenes, etc., etc.
ffin la eSealern de honor, se encuentra la Exposición de la rnión de los Yatchs franceses:
modelos de buque.'- de placer, estatutos de sociedad, pabellones, eh: .. etc. ; conjunto que es muy
decorativo.
.
Bajo la cúpula, ha expuesto la Sociedad central
de salvamento de n,iufragos, C'.)11 una grtl.ndeza
natural, todos los aparato$ de sahamcnto en uso
sobre las c~tas de Francia.
~H1s lejos,. en el vatio de que hemos lrnhlac1o,
estú la ExpMieión retrosncctiva, desde 1800, de
los modelos de buques de carrera y de comercio.
Se admira un;t colecci ón muy bella de grandes y
pequeños huques de eabotaje. En seguida están
colo&lt;!ad.as lcu: Expof:ieion-es rusas. a\em-anas, aimericanas. ing-l crns (narngación c1mercial. chalupa.:, y canoas. ama.rra-S, grúas, objetos de salvamento.)
Los medi-o~ de ~ah•amento, que siniestros tan
r-ociL'IÜL---S ha-cen parti cularmente interesantes, es-

?~

Café.

Fabrica ndo un sombrero,

Yi1h, i.;eueral del "Sanatorlum• de Augioourt.

tán representados tanto en 1-a gran galería como
en la gale ría espeeial reservada á los concursos
de P ollock. Se recuerda que, desde el naufragio
de la ªBourgogne" una familia muy herida por
este desastre, ha fundado un T")remio de cien mil
franc◊-s destinados á. recompensar 1-a mejor máquina de salvamento.
J.At segunrh parte del concurso está consagrada
á los aparatos de salvamento para el conjnn\9 de
los pasajeros.

EL SANATORIO DE ANGICOURT.

~

A la íccha., el consejo municipal ele París de-

ha?er in.augu rado con gran pompa, el sa;rntono edificado po•r la Beneficencia Piiblica ele Pa rís,
sobre la meseta que donúna la pequeiia villa de
Angwourt, en cuya ceremonia iba ú. hacerse patente toda la importancia ele los esfuerzos hechos
y por hacerse, con la mira ele combatir la terrible
plaga de la tubereulosis.
Creando este sanatorio para ]os tuberculosos
adultos, la Beneficencia P ública está en vías de
.llevar á cabo una hermosa y buena obra; pero,
no hay que ver en él aún sino una primera tentativa, un ensayo, por -decirlo así, que será el pi'j mer escalón de una obra, colosal. Si todos los Estados civilizados se preocrupan vivamente de la
lucha contra la tisis; si la Ale1Lrnni-a. gracias á la
iniciativa pr irnda, se encuentra actualmente dotada ele gran número de sana.tor ios edificados co n
los últimos adelantos de la ciencia, no por esto está el problema menos alejado aún de una sol ución práctica, da.das las numerosa:;;. d ificultades
que se levantan ante los esfuerzos higienistas.

�Domingo 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dominll" 7 de Octubre de 1900.

EL MUNDO ,ILUSTRA,1)0.
motor, en nada parecido

al caballejo deamedraclo
de D. Sergio, era un coquetón vaporcito inglés,

verti:,a,l, 1'esplandee1ente, como pavonado de
obscuro.
Parecía
un
africano corpulento de
músculos poderosos; negtazo enorme por cuya
garganta, ~l húmero,

brotraba aliento de nubes; suerte de monstruo

etíope que al recibir el
alimento de carbón y leña, dejaba ver, palpitantes, las entrañas &lt;le fuego.
La mera cnwparaeión
de 1os molinos coostit.ufa

EL CANTODEI. BOHEMIO.
Y o soy bohemio, no tengo nada,
Ni hogar ni tienda, vago al azar;
Vivo á la sombra d~ la enramada
Junto á una peña que azota el mar!
Es verd&lt;&gt; el pi•o y azul el techo:
(El mar y el. cielo qll'e oyen mis cuitas)
Y ~bre el cé3ped forman mi lecho
1\lil tnbnosas y margaritas.
Son mis am.igas: todas las flores,

Que por la playa miro lucir,
Y son lo., pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la nochC'. C'()n las estretias

Vivo contándoles por placer,
'.l'odas mis penas .. . ¡ ay! mis quer, llas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar
Mi princesita, mi enamorada
Me viene, á y,eces_, á "fisitar.
Y es mía su boca-toda temurn1?&lt;.i

Junto á mi p&lt;~cho !-U caberila.
M:e pongo á vece~ á acariciar;
Y asi se duerme m.i virgenctta
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano

A hu, preguntas contestaba con una ironía.
-Ya veremoe, se-ñores; todos los barc~ ca ben
,en el mar; 1,ino que algunos naiufragan.
Pero D. Sergio en Jo intimo de su corazón,

Aqui una concha y allí una ñor
"Mira," me dice, "ves el Océano,"
"Es. infinito como mi amor!"

protestaba contra a,111cl pueblo espectante. que
""!"'raba la lucha c11asi alegre. A D. Sergio el
solo intento de Redi,J le pa1·ecía una estafa.
Eln la J&gt;Oblación ee forma1on parti&lt;los. :ID! uno

mía ¡;:.-u frente, su frente altiva,

Y son testigos d,e, mi Yentura
El mar, abajo, y el cielo, arriba~
¿Me amas? :Murmura, quedo, muy quedo ....
.... Sí, silba el vi•nto junto á la roca,
¿ Oyes? me dice, yo tengo miedo,
Dame tus brazw, quiero tu bocal

Así en }as tardes mi enamorada
Me viene á veces á visitar,

celebraba sesiones en el molino , v vociferaba con-

Bajo la sombra de la enramada

tra D. Justo.

Junto á la peña quie, azota el mar!

á

€lías .C. 7orres.

.Aquello era arrebatar el bocado
pwre de familia.
-No podemos presenciar esta lucha impasi-

UD

bles, gritaban.

-D. Sergio sucumbe.
-No, no.
-Sí, señores. ese D. Justo está podrido de dinero; bien puede echar un chorro de monetlas por
la ventana.
-Es lllla brega. de tigre con asno.
-Eso no, caballer~, interrumpía D. Sergio,
indignado ante · la nfrenta de la comparal'ión.
Quien luchó contra. nn pueblo, sin sa.l ir maltre-

clRolinos 6e clRatz..
El pueblo, blanco y pequeñito, al pie de la
montaña, entre 106 árboJes, es un huevo de paloma; aparece como ninfa desnuda, deslumbrante de bhmeor, adorrnee.ida en el valle, á. Ia eombra.
Desde el camino, el viandante, al mirar la aldehuela, bajo las ceibas floreci-Oa.s, piensa ver
una perla al través &lt;le una. eSilllerakia.

Aq udlo es par.a.d i-si.a.co.

Las ca-sucas no tre-

pidan al paso de los tren-es ; ni turban el silencio
de la comarca. las rápidas locomotoras.
El pneblet:ito, c:omo olvid-atlo en el repuesto
valle, iL la falda. del monte, qué había de conocer
luchas de grandes intereses, ecos de industrias,
rumoreos de eindad popnlosri! A manera ele ere1nita, ignora. de las cosas del mundo. Hasta su
reci nto sólo llegan el canto matinal de azulejos y
turpial es ; el chirri&lt;lo de '!Hacumnyos multicolores; las estridentes voees de alguna banda de pericos, que vneln hacia los maizales, á picar en el
oro de las mrizorea:;;. y raya el cielo azul del poblacho eomo una cinta Yerde, como una nube
de esmeraJclH.

El pueblo es dulce: pero monótono. Ali[ no
hay ot.ro e::ipectácnlo sino el ele la naturaleza, siempre nuevo. :::iempre hcrmo.:o, gra{o siempre á la

vista del l1ombre.
A trechos, en la montaña, los ronncos florecen;
en los claros del monte fas roza.: humean; y plantaciones de caíé, pequeñita:;;, dC'Saparecen cubiertas de neva.dos Jazmines, á la sombra bienhechora
fle los búcaro::, que se extienclen, como quitasoles

de púrpura, liajo el cielo azul.
Fué en este pueblo arcádico donde instaló D.

Sergio, vecino del lugar, una molienda de maíz. hoy muelen á la mano el maíz, y el trabajo 'es
La industria de D. Sergio prosperaba. De.Je impuesto del Señor, cllrltigo de la primera culmucho antes del advenimiento de la aurora el pa .
molino hervía en gente.
Todos conrenían cu ello. Muchos aventuraBl pueblo, agricultor, se levantaba con el alba ban que sería peligroso provocar los sentimientos
á cultivar el campo que florecía como un opimo del pueblo. Este, muy bien hallado sin. molinos,
cuorno de la abundancia; y al abrir los ojos lo es- repugnaba innova"Cionee que pudieran aportar
peraba sobre la mee-a. en el oopiO:?-O dci;:.ayuno, la fatales consecuencia~.
Harepa" calienlita, provocante y 1loradn.
El grito de guerra repe rcutió en los c:&gt;razone,c:.
Viendo el rno lino rebosante de perso,rnfi-, y {L D. 8ergio se proponía llevar á término una obra
D. Sergio atareado, feliz en la faena., los maLlru- contra el tenor expreso de los Libros Santos· é,
g.adores empedernidos al pasar, lo saludalr.m con interrumpía bru.:.:cameote sanas práoticaf estableuna sonrisa.
cidas de antaño. Aquello, pues, era inmoral. El
-¿ :Mucho traba.jo. D. Sergio? pre!-,.'1Jll1taban pu_ebló lucharía coa el innovador irrespetuot,;o.
Los unfü, llenos de ardor bélico ex,clamaban:
algunoa, !isonjeando de propósito la vanidad del
-Primero 5lll:umbir.
molinero.
Otros, poco aiecto5 ú las decisiones de la fuer}JI re~pondía con miradas de satisfacción, que
za. "-e lamentaban de ~¡ue un padre de familia, un
pudieran traducirae de esta suerte:
honibre honora.ble) diera albergue en su alma á.
-Comprendo que admiráis mi labor. Gracias.
El éxito de 6U negocio era para D. Ser.rrio tosa tales propósitos.
A pc~a r &lt;le todo. venció D. Sergio. Ya su
grave, punto de honor, oriullo de su existencia,
olJJ·a
era no 50lamentc mirada sin ojeriza si110
satisfacción la más cmnpljda de sn vejez.
¡ Cuánto no Je costaba el imvlantamiento del que mereció la ~anción del nuevo cura del lugar.
Cuanto al antiguo, ni al tiempo de cambiar Temolino! ¡ Qué Jucha. contra un pueblo, contra
un pueblo íntegro, y robre todo, qué triunfo! li,grcsía consintió en ab::;olver al moline.ro.
Lo3 detractores más empecinados de su proyecCna mañana co rrió en el pueblo la noticia ele
to eran hoy propagandistas de sn obra. La lucha que el Sr. ,Ju.:to R~di!, acaudalado mercader, pensaba en el e,stabl ecnrnento de olro molino.
fué horrible.
Cuando lo supo, D. Sergio se indignó.
-Este hombre está. Joco, manifestaban algunos; quiere turbar fas sanas co¡;.:tumbres de nues¡C6mo! Había él luchado ,sólo contra viento
~,r marea_ para luego _&lt;le obtenido el éxito, venir ú.
tro pueblo.
-Eso va directamente contra lo estat nído por comparbrlo con nadie? E so, jamás. El ó el otro.
la E:::critura, decía. La decantada. novedad es, Rl pueblo sería el juez. Y como interesa&lt;lo en
en resumen, Ir. remi6ión del trabajo, eomo que el litigio se abstuvo &lt;le opinar.

cho, bien puede atreverse con un capitalista.
Otro círculo, iparticlario de D. Justo, 6e congregaba en la botica . El farmaceula era el alma
de la reunión. Recién llegado al lugarejo, farmaceuta. titular, bachil1er, joven como de t.reint.a
años, Remigio, vástago único y heredero del ai&gt;tiguo boticario, respiraba entre los mozoe del
pueblo, sus amig&lt;&gt;:-, atmósfera de respeto, cuasi
óe sumisión. Todos deferían á sus opiniones.
No en be.lde di~urren einco años de vida en una
iejana capital de provincia, en la Universidad,
entre estudíant.es.

1

•

El prestigio del farmace11ta era muy justo.
máxime porque Remigio se esmeraba en consolidarlo con SU! "fablar polido," exento de provincia.liemos. J,a sociedad femenina, con donosura, lo
apodaba de ''banano." Remigio nunca quiso decir al l)látano "cambur," como las gentes del Jugar, sino banano, según el nombre castizo di la

fruta.
"Banano," pues, defendía el propósito de D.
Jll'Sto Hedil en nombre del Progreso.
-E-s imposible permaneoor estacionarios; decía; el carro del Progreso pasa.rá por cima tle nosotros. No seamos los indios de ese Jagrenata del
Occidente que se llama la Civilizaeión.
Su discurso ha.cía eco. Por todas parte,,. en la

en violeta y opalizando el horizonte.
Las líneas de color, ensanchadas, se hicieron
banclas. cintas, ga.eas, que ceñían el cielo de orienie. Y desde el cielo comenzaron á caer rosas, 111u-

están

trocerril, expresaban.
-De veras, respondía alguien, es tan soberbio
e] anima~ucho que á l,as veces dice á no andar, así
lo fustignen.
La. ac~rbi&lt;lad de la antigua &lt;·lientela c·o.n.;;tiruía
fuente inagota.b1.e de trist..t?zn para el pobre Don
Sergio.
Ji~l contó sie-µipre con que una p,ute de aquellas ma.Ias p00ora'8 le serí'ft fiel. Bl 8e imag-inabn,
en jm:ti&lt;-ia. aC'reedor de nlgunoc:· Rl'll&amp;'ljos. de alt-runos miramientos, de aJgún cariño. ¡ Cnlrntas veces lo sorprendió la media noc-he en la t.area de
fflCribir y repas.:11r los nombres il-e mn{·ha5 ele
éll_as, imagi11ando que no lo aband onrirían!
Formó su lista.
-Fulana no se me va. pens,1ba: de Zu t.ana no

estoy seguro.
¡ Pero cuántR. perfidia! Lo ]i~tR mennaba

de
diario. Todas las mañanas era mene-i:::ter le.5tar un
nombre.
Ya D. Sergio apenas 1:;i podía ma.nten-er con

chas rosas de luz, todas las rooas de la mañana .
D. Sergio se detuvo de pronto á la vuerta, por
clonde entraba toda el alba riendo. La claridail
caía en su rostro, pálido de angustia..

Su tez blanca, su barba blanca, sus cabellos
blancos también, resplandecientes á la luz matutina, daben al viejo un aspecto marmóreo. Detenido en el umbral. frente á }a aurora, parecía 'tma
severa estatua de guerrero, épioo mármol olvidado -en el fondo de una floresta virgiliana, y cubier-

to de campanillas color de cielo.
Nadie llegaba. D. Sergio pensó que su molino, á
e,;:t.as horas, ya hervía en gente. Recordó su lucha,
rn triunfo. Despué€ se vió vencido por un rival

afortunado y poderoso.
Sus ahorros del moli11-0, primero, después su
pequeña plantación de café, patrimonio de sus
hijoe. roclo lo consunrió la. hoiuera santa de aquel

odio, la llama de aqu€l doloroso deber.
D. Sergio se apoyó contra su molino, se llevó
1a mano á las sienes v por su rostro de mánnQ}
corrieron abundantes ·hilos de lágrimas.
Por eu frente pasó uu relámpago, una m1b" de
sangre.
Pemió en matar. se di,spuSú á matar, corrió á
matar. P ero un momento, transido de dolor, se re-

Redil la competencia.
Echaba cálculos. D. Justo perdia, es verdad;
pero él, D. S"rgio, se iba pooo á poco arrninando.
D. Justo era capital1Sta; él no. Al uno nada le
importaba perder en e1 negocio; tenía qué. Al
fin, quedando solo, se resai-ciría con creces. Entre tanto, ¿ cómo vivía él "Sin ganar? Ya casi estaban moliendo de balde. Los ingresos apenas cubrían los gastos.
Pero él odiaba ta.nto á su competidor, tanto
mal le produjo Redil, tan profundamente hirió su
honra de indu.trial, por modo tan oruel deshizo
el patrimonio de •us hijos, la dulzura del hogar, la paz de sus años, que D. Sergio, enoontran&lt;lo fuerzas en sí propio, compañía en su rabia,

sostén en su encono, luchaba y luchaba sin esperanza, por el orgullo de su nombre, por el amor
de 'SU casa, por el odio &lt;le su enemigo.

Uno á uno los amigos Jo abandonaban.
-D. Sergio, no sea usted caprichoso, le decían.
¿ Por qué no cede?
D. Sergio sé indigmba á tales propuestas. Y
entonres las filas de los afectos clareaban, como
las filas de las clientes.
"Dios mío, qué solos
se quedan 1os muertos."

En cambio, D. Justo, maldecido al imvlanlar

reunión, se levantaban vo1..-es aprobatorias.
-Tiene razón Remigio.

su empr~--a, ahora era imá.o de simpatías.
-D. Justo 6Í es hombre de negocios, expresa-

-Sí, sí, á donde iríamos á parar.
Y corrió el tiempo en estns luchas de círculos,
entre disparos de envidias, dardeos de vanidades,
gritos de pasiones, ecos de la estupidez.
Por fin, quedó instalado el nuevo molino. Las
piedms, de granito azul, brillaban, al moler el

ban los parciales de Redil.
Los pocos fieles á D. Sergio manifestaban
que Redil, cuando menos, era oportuno. No bregó
como D. Sergio y obtuso mejores resultados.
.Algunos decían:
-Es ahora cuando nuestro pueblo es apto pa-

grano de oro, en una rotación Tertiginosa.

ro molinos.

El

El molinero, siempr e rneditabnmlo, paseábaf:1;,

las manos en los bolsiHos, la barba hundida en el
pecho, arrebuja&lt;lo en su cobija de paño azul.

qllinaria con desdén in-

.Algunas almas sin piedad hacían mofa del caballli&lt;to, parangomíndolo
cruelmente con el vapor
de D. Justo.
-Cualquier día revienta de rabia ese po-

Sra. Dalia Gulllerntlna Olivera de Wllde _

farol a•rojaba en las b-aldosas del pavimento uoa
débil claridad . Pedrit.o detrmía en un charco de
.luz.

sufrible.
-Las piedra.a
casco.das, decían.

DJputado al C.Ongreso Constituyente de 18.56-1857.
t el dla 1~ del actual.

Director de la Penitenciaria del Distrito Federal,
inaugurada el :.:9 de Sep:iembre.

D. Sergio ya no pudo más. El molino, una madrugada, estaba desierto.
.b:1 molinero, meditabundo, se a'S-omaha á la
puerta de cuando en cuando.
La obscuridad, muy densa., no peTmitía v~r 1úno una impenetrable aglomerac:ón de sombras.
D . Sergio oía el silencio.
·
Su camarada de fatigas, Pedrito, mozaJvete como de cuatro á .cinco lustros, dormí.a arriit,cohado, adentro, bajo un farol de luz muriente. J~l

Las molenderas hablaban de la antigua nll\-

Sergio.

Uc. J. Luis Rsvllla,

se

Corrieron una, dos horas. Pedrito pehna11ecía
inmóvil, en su rincón; el eaball&lt;l no péQtañaha;
el molino, silenci0$0, decía cosas ;tristes.
No llegaba nadie, sino la aurora. El cielo, dareante, se comenzó á franjar con líneas de un -V€-rde extraño, que íué poco á poco, transformán-dcse

una injuria al pobre D.

Sr. Dr. D . Francisco llllartlnez Baca,

Era necesario convenir en que D. Sergio
aventuró prematuramente.

dinó nueva.mente sobre las piedras del molino
de aquel molino amado, orgullo de su nombre'
amor de su vejez y causa de su ruina; se reclin ó:
y vertiendo amargo lloro, á la luz de la mañana;
en un apóstrofe murmuró el pobre viejo:
-¡ Dios mío, qué injusticia!

lfufir¡o jJ/anco Fon¡ bona.

�EL MUNM ILUSTRADO

,,
J),,n11nqo

de Octubre de 1900. •

Et

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 16
Director: LIC. BA.FAEL BEYES BPÍ.l!ITDOLA. .

MÉXICO, OCTUBRE 14 DE 1900.

Subscripción me11.~un/ foránea,

Idem idem en la Ca.pita./,

S 1.50

.1..25
Gerente: ANTONIO CUY.á.S.

•

.1------ilCabeza de estudio, por Gabriel Max.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

.

..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

dominación exclusivamente fundada sobre la á la Europa continental magullada y sangrando
fuerza, se equivoca idefectiblemente; es preciso y rabiosa, pero sometida, un deseo genera_l, de r;que trate de asimilarse al gruuo •ometido, si hacer en :B..uropa el sentimiento de la Un10n. En
quil're func1ar una. obra duradera, y no ha)· asi- esta época el inteliO"entísimo é insigne pícaro y
milae;ión l·ll donde un profundo interés no l.:t im- respetable hombre d~ estado que Be _llamó, Tall~ypulsa.
rand decía á Ga()'ern en 1814 en Viena: ··prec;,a.
' puen europeo
"
moderad"
o.
P~ro r." veo que esta doctrina, profesada ¡J,1r ser un
Pero
luego
vino
el
período
~el despertar d~
un
grupo
de
sociólogos,
opuesta
á
otra,
la
del
fat. Un sueño de Cecll Rhodes.--2. Un suemoso sociólogo Gumplovietz, que sólo cree en la las nacionalidades; esto no hubiera estorbado a
ño de paz•••a. Cuadrillas diplomátiguerra y en la fuerza, prive hoy entre lo, hom- la constitución de la futura República europea,
cas en China.--4.-•La República FrQn•
bres de estado; ya no sólo con los pueblo;; asiá- si casi todas las nacionalidades de raza (étnicas)
cesa y sus alcaldes.
ti&lt;;os y africanos, sino dentro del área misma de que yacían en el fondo, ~e la~ naci~nes puramenla rnltura europea la tendencia á sobreponer al te convencionales y pohticas rnmoo1atamente que
1.-En pos de la toma de posesión del Orange
y el Transvaál, por mooio de los decretos de c1Precho la fuerza es desconsoladoramente clara. atlquirieron, fuerza, no se hu~i~en empeña~lo la,,
.\tlrniro, pues, á los profesores que esperan para nacionalidades nueYas en opnm1r á los mas d~anexión expedidos por Lord Roberts, apoyados en
no muy lejos la realización, no ya de un concier- biles, así pasó con Hungría, así con Alemama
200,000 hombres, ha venido el desbandamiento
to, sino de una federación entre las naciones cut! que nacieron oprimiendo.
.
de la ma.yor parte de las gruesas partidas boer s,
tas, entre las europeas cuando menos. El emiEl profesor eminente á quien con tanta rapila retirada. de Luis Botha, la ca.ptura de Olivier,
nente profesor ruso :N'ovicow lo piensa así )' su li- dez hemos seguido, no pierde la esperanza de que
la marcha, no la deserción, del viejo Presidente
bro "la Federación de Europa" tiende á demos- su pronóstico de la organización de una Europa,
Kruger y el desmoronamiento de la resistencia.
trarlo.
confederada, se realice; y no decimos bien, porLa inundación ha bajado, los charc--0s se van seTanto más notable es esto, cuanto que ya se que no 5e trata de esperanza sino de certeza ciencando, sólo quedan los mosquitos y hasta la 'próxima estación de aguas, los ingleses triunfantes habían. familia r izado los publicistas con el famo- tífica; ó miente la sociología ó así será. L os pepodrán ir en ferrocarril de su capital del Cabo so a,potegma: "Europa no existe;" Europa coma simistas ele la sociología acaudillados por Gumá su capital del Orange, á su capital del Trans- entidad política capaz de la conciencia superior plovib:, afirman lo contrario, la lucha, es para
de su unidad, es un mito; lo que divide á Euro- ellos, la condición misma de la vida y la lucha
vaaL
Y puede asegurarse que mientras haya oro en pa, lo que la hace inca'Paz de federarse y de re- no acabará nunca: h ay, sin embargo, un claro
Johannesburgo y otros puntos de las repúblicas conocer una au-toridad arbitral colocada por en- ar()'umento no psicológico ni biológico, sino pusometida.;, difícilmente las fogatas que en los ve- cima de todo y de to&lt;lo.s, es ·el cúmulo de injusti- ra~ente histórico en favor de la doctrina de la
ricuetos de las sierras señalen los campamentos cias permanentes que someten por la fuerza unos paz; hé1o aquí: la marcha ~e la civilización ,;;e ha
efímeros de los grupos "boers," insumisos po- grupos á otros i. cómo deshacer e&amp;to que es obra Yer ificaclo por la guen-a hacia la paz, y se 1111 acercado lentamente á la realización de este ideal : rle
drán incendiar las hasta aver libres montañas de de la historia y de los siglos?
la
O'Uerra individual: de la horda nació la paz de
¿
Se
dejará
en
libertad
á
los
alsaciano!:',
á
los
la Holanda austral-africana; por supuesto, con la
condición de que queden tomando cerYeza entre irlandeses, á los polacos, á los finlandeses, á los los°grupos humanos superiores; de la guerra mel Orange, el Yaal y el Limpopo unos cien mil macedonios. á los rumanos de TramilYania, á los terior y necesaria entre los g~pos que con~¡?ol1om bres por lo bajo, de las buenas tropas de su italianos "in-ooenti," á lo-s bóer•, para expresar nían la;;; nacionalidades en su pnmera formac10n,
Gracio~a :Majestad la emperatriz y reina. Lo que su voluntad y esa vo1untad será respetada por nació el estado actual de paz doméstica :' civil;
obligará á dejar mucho campo á los rusos. los alemanes, ingleses, rusos, turcos, húngaro, y aus- la "'O'Uerra individua1, la guerra civil son arc:idenl
,
japone~es y los alemanes en la ventruda China; triacos? ¿ Se pueden columbrar ,iquiera las con• tes excepcionales ya, antes eran norma e5; a,1
y aBÍ ~e compensan las cosas en esta vida; por diciones en que este "desiderátum'' de los ami- puede Herrarse á la paz en la civilización, que es
lo que p;r ahora contenta las aspiraciones del
flomina r la cuenca del Vaal los ingleses han per- gos de Ia paz puede realizarse?
Kais•er alemán, según se infiere de su rli;:cur;;o
dic1o la dominación de la cuenca del Yang-Tse;
de odios al Mariscal de Walde~-se : así, dijo, por
ellos sabrán si el cambio vale la pena.
otro camino se llegará á realizar la idea del Czar
de la paz europea, uniendo á 186 naciones en una
Europa ha marchado hacia la unidad al través empr&amp;"3. de paternidad militar. Aquí es el ca,o
de su tormentosa historia, dice R ovicow; veamos de decir: si quiere&amp; la paz, haz la guerra.
En suma, el sueño de Cecilio Rhodes está cómo: en la época de radiación plena de la cultuá punto de realizarse,¡ ~rut zona inglesa Burc~da ra helénica el mundo circun-mediterráneo obedepor ITTO'antesco fen-ocarnl desde la punta atnca- cía á un mismo espíritu; Roma comolidó esta
na h~Ja el Mar R,ojo y el Mediterráneo, sería unifica.ción espiritual llevando por todos los ámHago gracia á mis lectores que se me antoj!l.
colgar el Africa con una argolla de fierro de la bitos de ese mundo y más allá la influencia del
corona imperial de la Gran Bretaña. Pero ved una alma helénica de que el imperio romano fué ve- que son poco dados á lucubraciones sociológicas,
carta de Africa y percibiréis, lectores, la dificul- hículo y agente. Esta obra de unificación eu- del capítulo interesante en que el profesor ruso
. tad; hay un Portugal africano que se extiende ropea, suspendida en los primeros siglos de las in- muestra que el fenómeno de la federación futura
de mar á mar del Atlántico al Indico, que es va- vasiones germánicas, fué rehecha por el cristia- se deberá á la realización de indeclinables leyes
O'O en sus co~tornos, es cierto, cuyo hinterland nismo que la salvó y la extendió. El siglo XIII, de lana.turaleza,yque las leyes biológicas y hasta
~o se ha fijado bien, pero que ~nserva reliquias el gran siglo de la teocracia, la unificación de la las mecánicas, están conjuradas en esta obra lende antiO"Ufü, florecientes posesione.. en ambos Europa intelectual y religiosa, llega á su apogeo: ta y segura de solidaridad y sociabilidad. Otros
océanos que está regado
1~ e~pléndid3:- vena la misma lengua oficial, la misma religión, la biologistas sostendrán que la lucha y la &amp;elección
fluyial del Zambeze el Yan-rse-Kiang afncano; misma ciencia, el mismo arte, dan al grnpo eu- son la ley verdadera, y que si una federación pa¡ oh! ser dueños del Nilo, del Zambeze y semi- ropeo una fisonomía indescomponible en cierto rece vislumbrarse en el horizonte esta es la fedueños del Níger, ya, que el Congo se les ha esca- modo. Y hasta en el siglo XVI hay una tenden- deración del miedo mutuo.
La verdad es que lo que ha sucedido con las
Jrn do; ¡cuán místico ensueño v cómo esos cho- cia uniYersalista, una especie de solidaridad larros de agua cayendo en la. capa inglesa aumen- tina de grupos distribuíclos en las sendas nacion~- cor.dusiones del Congreso de la Haya, podría desfarían el caudal del Támes1s! ¿Portugal? Pero lidades formadas ya. La Europa centro occi- corazonará los mejores creyentes en la paz futuPortugal no ha sido nunca una dificultad para dental, se daba el nombre genérico de "repúbli- ra; pero ;.ería una deagracia que así sucediera; no
los in()'leses · desde el célebre tratado de Methuen, ca cristiana" á sí misma, y la invasión muwlma- hay en esta labor santa, esfuerzo perdido, ni ;:ePortu~al v;ndió como dicen, su alma al diablo y na &lt;lió motivo á hechos colectivos que revelaban milla que no sea fecunda.
Los americanos somos más felices que los euentreO'"ó su pode; comerciail. á la tutela inglesa. Sí, la solidaridad de la Europa cristiana; la conducta
ropeos;
estamos más cerca, no de formar una fepero Portugal de hoy no es_ el del siglo. pasado; de Francisco I aliándose con loo turcos y escanla excursión épica de Serpa-Pmto en Afnca mos- dalizando á la Europa entera con este proceder, deración, pero sí una liga de paz intercontinental afianzada por la constitución de un supremo
tró que repentinamente podía pasar sob~e las ca- indican claramente que la unión moral exiatía.
tribunal de arbitraje.
bezas lusitana&amp; un soplo de la ~popeya mcomfaLa verdad es que esta unión comenzó á disolrable de sus descubridores y capitanes de antano,
verse con la Reforma que rompió el majestuoso
&lt;le esa época de bronce embutida de oro por
conjunto del catolicismo y con la resistencia de
Camoens y que las almas de los pueblos se aleFrancia al imperio de tendencias universales de
targan duermen, pero no mue~en, y es~o podí~ Carlos V. P ero viniendo á tiempos que nos son
3.-~\sí han ido las cosas en Chi'na, son muy
traer una serie de inesperados mconvementes ~ más próximos, puede asegurarse que la universa- instructivas y hasta amenas. lo. Concierto, lula prosecución de la tarea que Lord Roberts esta
lidad del francés en la Euro"ª culta, era un la- cha, ocupación de Peking por las potencias, nomlleYando trabajosamente á cabo.
.
.
zo de unión en el siglo X-VII á pesar ele las gran- bramiento del liariscal de Waldersee como geneY lueO'O, aquí está lo grave, segmd viendo la
des guerras de las potencias contra Luis XIV que ralísimo, asentimiento de todos, fin del primer
carta de" Africa y hallaréis wbre la frontera
muestran claramente que aun en la misma tlivi- acto. 2o. Declaraciones de todos los ocupante&amp;
noroeste del Porturral africano y bajo su frontera
sión el concierto era necesario, parcialmente por sobre sus buenas :intenciones respecto ele China;
sud-oeste dos fra~entos de tierra alemana, relo menos. En el siglo XVIII todo avanza hacia ninguna quería cogerse nada, ni una brizna &lt;le
cientemente alem~na; pues os juro que si los la Europa una, arriba la corriente intelectual sayerba, ni un terrón. Rusia conservaría la }Iandingleses intentan beberse al Zambeze, se encuen- turada de enciclopedismo cosmopolita y abajo la
churia mientras fuese necesario; Francia al Sur
tran un cabello rubio de alemán en su copa. corriente de los intereses y los apetitos saturada
quizás ocuparía una parte del Yun-nan, p,na pro¿ Cómo tragar esto?
de evangclismo y humanitarismo democrático. La teger su frontera tonquinesa; el Japón, intentarevolución proclamaba la federación de los pue- ría algo en. la costa china frente á su magnífica
"v-Jl-&lt;::::,,
hlo" al fin del siglo. la contra-revolución realiza- posesión de Formosa, en Amoy, por ejemplo, só2.-'C'n puehlo que quiere mantener ~~bre otro ha la unión de los trono;;; contra Francia. Des- lo como ensayo, para ver si pegaba (no pegó); In'ji:ebo ciyilizado,es deri~·. y llamamos ~::1 a los que pués ele Xapoleón, que por un momento logró g-laterra :' su viejo almirante Seymour, tratarínn
reunir en un haz apretado por su mano de fierro de consolit1ar la paz en los virreinatos cle1 innwntienen la plena conciencia de sí ml'.: n,r:,, Ul'U

y

EL MUNDO ILUSTRADO.

so Yalle del Yang-~sé. por cuenta de su imperial
J)atrona (t_a~poco esta pegó), Alemania tenía á
su generalts1mo. 3o. Era preciso negociar, no un
tratado de paz. porque nadie estaba en O'uerra
con China. sino un definitivo ' ·modm ,i~endi''
(por~1ue aunque parezca que el califü;ati,o es improp10, la Y~r~ad es que en nuestra época sólo
dura lo prons1onal) que garantiza~e á los cri,tianos clü~os 1~ libertad y la Yida, á los extranjeros
todo, vida, libertad y propiedad. es clec:ir. su comercio. sus minas. rns conce~iones ferro,:a.r ias, Sfü
nego~ios en rnma; má:i no una garantía cualquie!•1,· ;1110 muy efectirn, muy 5Ólitla (no sé c:ómo
lra a ser la tal garantía. como no sea una prenda
conpuesta de tres ó cuatro puertos ·, quiéne~
l,'.:: p0-eerán ?) Era preciso ne,gociar, \Jero nnos
llL admitían las facultades de Li-Hon-L'l11rng. ni
querLrn trata1: con la Emperatriz. á quien SUJY)nían ill!pulsadora principal de los. atentado~.
otro-. io~ americano5 eran de éstos, eonsentían !'n
negor·iu:· con cualquiera, el asunto era r"tirar
fuerzas &lt;le la tremenda ratonera c-hina y rerrna rnecer l:s Filip'nas. toda,ía muy inquietas :' \in1ce.,. :'-lota de Rusia; es preciso tratar; es preciso
facilitar al gobierno chino el modo ele tratar: es
preciso reconocer las facultades del marqués Li
para tratar (Li-Hon-Chang es un ,iejo c_liente del }Iinisterio de Relaciones &lt;le P etersburgo)
y e~ preciso, sobre todo. ret;rar las fuerzas aliada, de Peking. establerer&gt;e en Tien-T,in c-on las
Legaciones y esperar el fin: tlesconcierto; fin del
segunclo acto.
E-tamos en el tercero: Francia, como aliada de
Rusia. se inclinaba á la retirada, y el continaenle
que· llera el General Yovon,
se m0ve:ci de
'l'ien-Tsin, según. parece;· los Es.tau os
nidos
manifestaron que dejarían una O"Uardia para rn
Legac:ión que no les parecia prutlenle retirar ele
Peking: manifiesto fracaso de la proposición rusa. A la campana.da rusa, re,pontlió la campanada a!f'nrnna: juremos no comenzar la;: negociacione5, sino después de que los cabec-illas de los
atentados. desde el más alto hasta el má., baju,
hayan sido procesados y ca;:tiga{los con la interYención directa de las potencias. El tiro pare&lt;'Í,l dirig'do á la Emperatriz; las potencias enmudecieron, pensaron, meditaron; el gabinete ele
Wa,-hington tomó la palabra y Jo que ha dicho
€S, en honor de la Yerdad, bastante sen:::ato : no
accedo á lo que Rusia prepone, porque reclun&lt;laría en deprestigio de los aliados ~· rernltaría
-contraprodtH:t!nte, retiraré la mayor parte de mi,
fuerza- . ~rr11 clejaré una fuerte guardia, al mando de Chaffee al plenipotenciar:o Conger: rech&lt;t
-zo en absoluto la propo;;ición de Alen:·ania. no
sólo no exigiré el castigo de los fautores ele los
atentados como preliminaJ· obligado de las negoc-iacio11e,, sino que do:· orden á mi }Iinistro de
&lt;¡ue abra éstas inmediatamente, incluyendo entre
sus c:láurnlas el castigo ejemplar ele lo, c-ul pable~.
Rusia ~- Francia ele seguro que aceptan e;:te punto
•1e vi,ta; Inglaterra, no sin sorpre~a de muchos.
ha hecho suyas las couclu~iones amerieana;:. Alemania, pues,' corre riesgo de quedarse ¡;ola ron su
mari,cal y con su ejército. Y como el Emperador
lrn dicho· tanto. con tan sonora energía y con viriliclacl tan altiva, no dará un pa¡;o atrás, ~ería
de,doro: es capaz ele hacer la guerra por rn wenta, )' esto sería muy grave, endiablad_amente grave. Y aquí entra la camp'.!11ar1a chrna: la Emperatriz. dicen, ha nombrado su ]!Iini;:tro unfrer-sal al príncipe Tua.n . al culpable 11úmero uno, á
quien los alemanes han recetado una horca de
primera magnitud. Y el espíritu de rernelta ~re•i;:tencia al extranjero cunde por todas parte;: :
Li-Ron-C'hang, entretanto, Ya camino de Pe~
king y el mari~cal irá p~co de 0 pué,.-¿ 'En que
pararán estas m1;:a~? Lo ~e: nero no soy tan ton· an t es del "'t
to que ]o d1ga
r e..,

no

po;

:1

y'

r

4.-Al recibir el poder del adual }Iinisterio
francés, presidido por el abog~do 'iralclec,k-~on::seau, los más beuévüilos le abrieron un cred1to de
treB meses, de,,.pués se consintió en que llegaría
al fin de '·!'affaire ·· en se()'u1da se vió con paE'tno
q 11e pooía_ llegar i, la ape~tura de, la E:p~sició1:.
-ahora 11udie duda que la clausurara en ::'\0"'1emb1e
y de ]a derrQta parcial que ,~ufr!ó en_ Pa~!s con la
'Clect:ión ele una mayona nac10nahsta,
acab_a
de tomar el más brillante desquite con la m~111festación O"iO"antesca
del banquete de los vemte
0
mil alcald;s de }'rancia. Sólo la voz del nac-iona-

!

lista anti-semita Max Regis, especie de Rochefort
&lt;;olonial, se leYanló, no tanto para protestar y
atraerse la contra-prntesta de las fücudillas que
, olaron en torno cte su cabeza de a,póstol gimnasta "fin de siécle;· sino para mostrar la adhe:::ión gigantesca de la mayoría de la Xación á la,
Hepúb,ltca.
.t..l hecho indi~cutible que sale en relie,·e podero:;o ele la historia de la .Francia contemporánea
es ese: el e,;ta blecimiento definitiro de la República; ya nada, ya nadie hará tlesaparecer el régimen; puede ser q ne en horas magnas ele peligro internacional (más .Y más lejano) ó de pánico
soc~al se organiee la dictadura de un comité ó
t1e un soldado, ser-á forzosamente temporal, durará lo que dure uu peligro, ó lo que un hombre
ilure, pero la República re~ucitará : de eso está
eompuesta la savia de la Francia nuern. esa es la fe
política de las gener.ac:ones que llegan, cada Yez
en más profundas columrn:.3 al liminar de la vida
poíltica : la República es irremediable, es fatal.
La ernluc:ión de la monarquía legitimista de la
bandera ele Fon tenay á la bandera ele J emmapes,
de la blanca á la tricolor no ha servido más que
11ara dar importancia á uu ''poseur;• para dar actitud á un insignificantuelo, para nada. En cuanto al César del bonapartismo, no hay ya nada que
decir, es una, persondidacl c-ada día más dirnelta
en lo objetirn de su iprograma. es un monarca
E&gt;in mon,¡u-quía. que espera la sanción de un plebiscito. mejor dicho, que no la e~pera. sino gne
lo clice. porque sabe que en la Constitución
franeesa, esencialmente representatirn, pero que
está perfectamente convenólo de que el día que
el pueblo "plebiscitara .. obtendría diez mil votos
eontra seis millones que irían á la Repúbica.
Cualquiera habría pensado antes ele la muerte
del Presidente Faure qne )L Walcleck-Rousseau,
enc::'·na~1Jo el término de una erolución Yalicntemente iniciada TJor Gamhetta., su maestro. y dirigida con tanto acierto por Julio Ferry, ~ría el
\•l'p-;rni;:ac~or y el jefe de un partido republir~1rn
rnn,ern1dor. destinado á mantener los princinio.s
de la Tkroi ución en lucha con el sociali,mo ant~ •
liberal y el radicalismo jacobino. Y w gracia que
hoy no le reconecen ni sus enemigos, ni sm amigos de ayer ho_v agrupados en torno de los ¡¡feline v los Ribot, ha comistido en mantenerse en
el mismo punto, en su mismo puesto, en su mismo p10gr-ama, con la d;fereneia ele que girando un
poco sobre los talones hacia la izq uiel'Cla !;e encontró con que su ejército de hoy era el de sus ad,ersarios de la Yíspera, ~- que rindiendo parias
á su energía y su talento, se alineaban rerneltos y
firmes bajo su bandera oportunista. radieales y
sociafütas : ordenó la marcha y marchó con ellos.
Y es que í\'aldeek, como Gambetta, como Ferry. es perfectamente liberal por la razón y completamente jacobino por el temperamento; suele
ser eBto así; aquí mismo entre nosotros, donde
no hay luchas políticas, pero donde forzosamente se delinean las condiciones futuras de
· 1a, vida parlamentaria, sin la cual las conquistas materiales no adquirirían nunca valor
moral, nos hemos encontrado. no c:on sorpresa,
pero sí con curiosidad. ejemplares de estos; antijacobinos reF-ueltos por la razón. es clecir. liberales, y jacobino,; por la tendencia con,,.tante. es
decir, autoritarios. Así es el jefe actnal del )Iinisterio francés. E s un protestante de la raza de
los golill-as regafütas de la España del f'iglo pasado. de los ahogado, que organizaron la rernlución
y la infundieron en la Rflngre renoYada de Francia. en lM comités de la~ asam hleas legislatirns
ó s;niendo de comi,arios á la Co1wención. Y suhicnclo rnáR, mucho mál' alto en la historia, ele los
legi~tas que pusieron al feudalismo á los pies de
la monarquía é inrnrgieron á e-ta contra. la teocracia hasta co1n-ertir al pana,clo en un se1Ticio
ccle,iástico ele los reye;:: ele Francia y llamaron á
h Xación á tomar j1arte en el Gohierno en lM
Estados Generales de;;cle la aurora clel siglo
XIY.
Es ele e,os: :' lo que es líe: to e,perar de él es
que mando se retire del pue~to haya dejado cloo
gr11nde, gru1)0• de gobierno;:. el liheral-con,errnclo1 Y el radical-8ociafüta, que ,e alternan en la
clii,ección de los negrci0t•. }In~· difícil .s esto : para e;::o se necesita mayor clen,;iclad en la sangre
1:le la que el pueblo francés tiene: pero sólo el
haberlo intentado es grande :' e~ bueno.

EL CANTO DEL BOHEMIO.
Yo soy bohemio, no tengo nada,
Xi hogar ni tienda, vago al azar;
Yivo á la sombra de la enr-amoda
Junto á una peña que azota ,!} mar!
Es Yerde el piso y azul el techo:
(El mar y el c:elo que oyen mis cuitas)
Y sobre el céspetl forman mi lecho
)Iil tuberosas y margaritas.
Son mis amigas, todas las flores,
Que por la playa miro lucir,
Y son los pájaros los trovadores
A cuyos cantos suelo dormir.

Y por la noche, con las estrellas
Yivo contándoles por placer,
Todas mis penas. . . . ¡ay! mis querellas
Las hacen siempre palidecer.
Pero á la sombra de la enramada
Junto á una roca que azota el mar,
1\Ii princesita, mi enamorada
Me viime, á veces, á ,·i5ita,:.

Y es mía su boca-toda ternura-Es mía su frente, su frente altiva,
Y son testigos de mi ventura
El mar, ílbajo, y el cielo, arriba.

¿::\Ie amas? }Iurmura, quedo muy quedo .. ~.... Si silba el viento iunto á la roca.:
¿ Oyes? me dice, yo te~go miedo,
Dame tus brazos, quiero tu boca!
Junto á mi pecho, su cabecita
1\Ie pongo á veces á acariciar;
Y así se duerme mi virgen cita
Junto á la playa que azota el mar!
O mientras coge su linda mano
Aqui una concha y allí una flor,
"]\Iira," me dice, "¿ ves el Océano?
"Es inifinito como mi arµor!"

Así en las tardes mi enamorada
1\Ie viene, á veces, á visitar,
Bajo la sombra de la enramada
Junio á la peña que azota el mar!

€lías ..C. 7orres.

El Ilmo. Sr. Dr. D. Atenógenes Silva.
Publicamos en este nún11ero un magnífico retrato, tomado ele fot ografía de ~Iora, del Ilmo.
Señor Dcctor Don Atenógenes Silva, quiien muy
recientemente ha· sido preconizado por la Santa
Sede, Arzobispo de 111ichoacán, puesto que estaba rncante desde la muerte del Ilmo. señor Arciga.
El nuevo Arzobispo es natural de Guadalajara,
en el Cabildo de la catedral ele aq1tella población
~e distinguió siempre como orador de primer orden )' teólogo notable por .su tal@lo y erudición.
IIace algunos años fué nombrado Obispo de Colima, en cuya d;oeesi ha trabajado con acierto y
ha conquistado simpatías.
F.n :Morelia, conocidos los citados antecedentes,
se ha recibido la noticia de la prec-onizac-ión cc::i
general a,:entimiento ~- la sociedad católica de l.a.
arqnidiosesi, á cu.ro frente rn á colo-car•e el señor
8ilva. espera beneficios de la actividad con que el
nuevo dignatario eclesiástico se ha consagrado
siempre al desempeño de su ministerio.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

73

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Director Presidente de la Peni:benciaría: el señor
Lic. Don ~Iiguel S. Macedo.

. Var;o:; fueron lo, ~i,temas estudiados por la
Junta; unos no se ajustaban á nuestro modo de
~er social, los otros no garantizaban la consccuc:_~n de ]os fines á que aspira el Gobierno, por l?
difere7icia ele caracteres sociales entre los distintos pueblo~ y razaF; pero de todos se tornó la parte cou:tucente rara esbozar el proyecto y en toda~
partes se observó lo que más convenía á México,
&lt;le manera de poder conden;:ar esos dat'ls en (:
brillan te informe de que lrn blamos.

El torreón central.

Por haber sacado graves é Involuntarios defectos la publicación anterior,
reproducimos este grabado que representa el momento en que el Señor Presidente llegó , lo.3 Campes de Anzures, el 16 de septiembre último.

INAUGURACIÓN DE LA PENITENCIARÍA DEL DISTRITO FEDERAL.
E n 1885 dieron principio los trabajos de const rucción de la Penitenciaría del Distrito F eder-al
de México, para terminar en el año de 1896.
E sas dos fec,has están inscritas á l.Qs lados del bus-

7

pieza la moral, la de civilización de la masa de
delincuentes, de los extraviados del sendero de la
honradez, de los transgresores de la ·ley y de los
que han insultado á la majestad ele la Justicia.
El sistema carcelario que conocemos, es bien
distinto del régimen penitenciario que en esta
fEcha se inicia en el Distrito Federal, en su única Penitenc:aría. La diaria comunicación entre
los presos y detenidos, es para la mayoría de los
delincuentes más una distracción, un verdadero
solaz, que un castigo. La holganza viene á completar un estado de cosas anormal para quellos
recluídos de las cárcele~, que estiman como temporada de arneto lo que las leyes quisieron que
fuera correctivo y chciplina. Los sentimientos
dañados de los cletenidcs entran en efer veseencia

cuando se produce el inmediato contacto; la facultad imagmativa, se pone al servicio de nuevos
cnrnenes que se orgarnzan en la misma prisión;
la vida en eomún sirve ele basamento para la intriga del crimen, para su preparación, previsión
ele detalles, aseguramiento de impunidades. La
perversidacl se ensancha á proiporción que acrece
el horizonte de comunicación fácil; la tendencia
á perpetn.ciones de nuevos delitos se amplía más
y más en las facultades corrompidas de los presos cuando éstos cuentan con verse diariamente y
á cada momento; el primerizo en la escuela del
erimen tiene á su vi5ta los mejores ejemplares
que le suministren fuertes dosis de corrupción, los
que ~an delinquido _co:1 mayor frecuencia, ·profnncllzan sus conocmuentos, los \iejos f01'111!1Jl1

educandos, y en e~te círculo vicioso to&lt;las las energías de aquellos. conclenado_s, an111cnt.an los peligros para la sociedad, encienden la hocruera inacabable del delito y popularizan los medios de la
delincueneia más aHá ele los recintos de la cárcel.
Viendo de bulto los hechos que anteceden, es
-como se estima más y más el beneficio que der ivará el régimen penitencia:-:io. Puede condensarse en estos sólos términcs la vida del "presidiario," no del preso : apartamiento absoluto y
trabajo. Decía Livingston : ¿ Puede darse mayor peligro de corrupción que el de estar en 00ntacto con los cr iminales? "El vicio es ro.is contagioso que la enfermedad; muchos males del cuerpo no se comun:can ni aún por el eontacto, pero
D◊ hay un ~ólo vicio de los que afectan el alma
que no se pegue por la comunicación constante."

¿ Qué busca la ley, la autoridad civil, al instalar

el moderno_ régimen penitenciario? La segregac1on del délmcuen te, en primer término, es decir,
lo inrnediato y que desde luego f!e imp:.m e; pero
como resultados mediatos v de nrnvor fomlo la
regenerac-ión del espíritu ciañado y· el ejempil~.
"{ para lograr ambos fines, para realizar les
provectos abrigados por la Superioridad, ha sido
necesario e;,i:ucliar á fondo tan tra,c~ndental
cuestión social. El Gobierno del Distrito, según órnes d~ Go?ernación, nombró una Junta de per;;-&gt;nas n nehger.1 PS pira que se encargara de la formaci~n de un proyecto de Penitenc; aría y los
reglan,0ntos ó las bases que deben regir en el interior ~el establecimiento. Esas personas viajaron
estudiando los procederes de otros países civil izados, se penetraron ampliamente de fos inconven'e11tes y ventajas que cada uno de los sistemas
presenta, y después de maduro examen de lo~ importantes, asun tOG, rindieron su informe, que r~
sultó in~eresante. Uno de los miembros d~ ~si
Jnnta ha sido nombroclo por el Gobierno para

Interior de una cel 1a.

La ley _est_ablcce tres per íodos ó gr ade,,;; parn
los pres1dianos; en el primero quedarán incluídos todos aquelloo delincuen tes destinados á la
reclusión abs?luta; en el segundo grado varía la
pena, es decir, se atenúa la incomunicación á
que están sujetos los del primer gr ado; en el tercero se rebaJa el castigo, la comunicación es roá,
frecuernte. Estos son, eB síntesiE, los precept::i-s
de la ley. Su aplicación significa el castigo bic-n
prepara&lt;lo, el escogitamiento ele la mejor for~·\
para llevar al delincuente á la reflexión de su,

1

to que representa al señor Presidente de la República, General Porfirio Díaz, en la fachada
principal del establecimiento penitenciario.
Solamente viendo los documentos auténtiros, se
puede llegar al conocimiento de la~ cantidades
invertidas por el Gobierno y los loables esfuerzos del Ejecutivo ele la Unión para dotar al Distrito Federal de un establecimiento indi$pensable en los tiempos modernos y que impone la civilización de los pueblos.
Afortunadamente que esos e,fuerzos serán ampliamente coronados con el éxito; la labor material quedó ternµnada, como dice acertada1nente
el redactor de un diario de la tarde, y ahora em-

Fachada prlnclral de la Penltenciarfa.

Depllrtamento de presidiarios del primer grado;

Departamento de presld farios del t.ercer grado.

�Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DJpartamento de cocina.

crímenes, apartarlo de los senderos que lo llevaron á la celda y devolverlo á la· sociedad
como un hombre úiil y arrepentido.
¿ Qué me,dios son necesarios para llegar á este fin? ¿ De qué recursos se vale el legislador pr.ra obtener la realización del proyecto? Primeramente de la incomunicación, según queda expresado; y la incomunicación para el mexicano es la
muerte. El mexicano,-dicen los t,&gt;Omisionados,no resiste la monotonía, porque ama constantemente la novedad; el aislamiento largo y en siÍl 11cio es par-.i. él una pena enorme, á cau~a de
haucr vivido Sl(:'mpre en la expansión y en la libcrta.d. Estfl. es parte esencial del ca;tigo.
Racionalmente se ha graduado el período de
tiempo para la incomunicac:ón absoluta, atentas
ht$ reglas de la misma naturaleza humana. Hace
obsenar juiciosamente Víe,tor lfugo q1te "un
sufrimiento continuo p&lt;&gt;r mucho tiempo, altera el
;ilm::i en st1&amp; elementos de bien, la deforma, como
se deforma un pie encerrado continuament.e en
l!Il calzado apretado."
Pero el tiempo que perman&lt;'Zta el reo en su estrecha celda, de horizontes limitaclí~imos ~' siempr-e los mismos, es y será rnfic'entc para que el
paria social entre en meditaciones ~- reor¡{anice

Almacene&amp; y talleres.

77

Departamento de presidiarios de segundo grado.

su espíritu. Se ha querido por los autores del
reglamento penitenciario ó por aquellas personas
que lo ifüpiraron. a_ ue "todos los peniten~iados
_l)a&amp;u 1,or un p,•ri&lt;:-do dt:, aislamiento abso'.u; o,
dunrnre üÍ &lt;&gt;ual, sin &lt;li-. ,1¡raciones de ningún gén,·ro, pueden entrar en consideraciones sobre sus
propios hechos y sentir la necesidad de la vida
social, de la que le segregan los delitos cometidos, y que sientan también el deseo de volver á
ella con propósito :firme de en,mienda. lla querido
que el criminal comprenda y sienta que la soci.edad, sin exterminar.lo, puede imponerle un
eastigo severísimo, que no le es posible evilar al
recluido. Ha querido, en suma, el autor del rc:glamento, evitar ese falso con&lt;:.-epto que da aliento
á le,; c1·ünüi.1les pnn rersistir en sus depr11·:1dos instintos, y que el populacho expres-a en e:;los términos vulgares: "la cár~l no come," reputados como aforismo de indis.eutible verdad:
Los grabados adjuntos dan idea d-e los principales departamentos del edificio. El golpe de vista
es primoroso, se destacan desde luego las c:rujias
ó alas en que se encuentran los departamentos
de presidiarios de los grados primero y segundo;
las celdas que ocupan los presidiarios del tercer
período son las úUimas en su nurnC'raeión res-

pecti va y las primeras que se ven á la entrada
uel e,;taulec1m1ento; t-aQ parece que están independientes y formando parte de otro edificio.
Las dependencias de baí10s, cocinas, escuelas
y talleres, están montados de conformidad con
los métodos modem10s y contienen todos los elementos á que están destinaidas. Se puede ~r en
los mismos grabados el interior de una celda, de
la que se destaca desde luego la cama suspendida,
el lavabo y watcr-closet.
El departrumento que se inau"urará dentro
de algún tiempo será el de lavand~ría por vapor,
en el cual se asearán y des in rectarán todas las
ropas de los presidiarios. Se aumentó ol número
de trastos de metal para los rceluídos, á efecto
de disponer siempre de la cantidad que se haga
necesaria en un momento dado.
La translación de los presos de la Cárcel de
Bclem y de la,.,; otras del Distrito, se hará con
las mayores Elilguritlades pciübles P(clm evitar
cualquiera _manifestaciórt popular. E titá dispuesto
que el recibo de reos en l,a P en:lenciaría se ha.r:1 siempre antes de las diez de la maiíana · los
'
reo~ que ~e-an llevados despué, de esa hora serán
(fovueltos á sus r epectivas priaionc,.

Eofermerla.

:Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

�EL :MURDO ILUSTR.A.DO

Domingo 30 de Septiembre_de 1900._

_Domingo 30 de Septiembre de 1900.

EL MUND() ILUSTRADO

El ]ere ~on, que se percibe apenas,
de nue•tra leYe música e;;eondida,
renueva la pasión desvan,ecicla
y eticla.rm:e la sombra ele las penas.

I
Som11s lasaJluas.

Nue~tro impul,o es motor que raudo muevé
de~de el ,we hasta el hombre, y que se atreve
á lanzar la ilusión por mil escalas.
Somos el fuego de loti labios rojos,
somos el movimiento de los ojos,
somos el morimiento de las alas.

Agrupados en sumas fab.1losas,
que la ráuda corriente desbarata,
colgamos de la enorme cata.rata
las sábanas de espuma esplendorosa,.
De los lagos las islas mi;:teriosas
a~ «-·8iego y de luz, islas de plata,
smrn 1amos el fondo que retrata
el palio azul de estrellas Juminorn°.
] )escribimos el arco del torrente
eom@ rodar de crista.lino puente,
del que, rotos, cayeran }os pilares.

Y fingien&lt;1o algaradas y motines,
rnn agua hacemos las salvajes crine,;
de los blancos corceles de los mares.

II
G INO BETTT.

LINDA MACU CO!.

T.inor L1jero,

Sopr~no Drn.n át,ca.

Lf\ TEMFORf\Df\ DE OFERf\
La inaugu ración &lt;lel "Teatro d~l Renacimiento," asu nto del cual in tencionalmente no habíamos queri-&lt;lo cuparnos sino hasta poder emitir una
opinión concienzuda, nos ha proporcionado una
verdadera novedad:
En pr imer luga.r etl local del nuevo teatro much o mepos vasto que el &lt;lel ·~acion-al, permite que
lµzC'&lt;ln más log Heno, casi completos que not:he ti
noche se han regi~trado: la~ "toilettes' de la, damas, que se han esmerado verdaderamente en esta
temporada ele_ ópera, han sido nota bles por rn elegancia y novedad y á toc1o este atractirn •e lu.
reunido la c-ircunstancia del aspecto original del
nuevo teatro, pequeño, es cierto, '])ero bien ornamentado 1 con buenas condiciones acúst:ca:s.
Las deéoracione:S, de lo mejor que se ha vi~to últimamente, y un atrezzo aprpoiado, aunque no
lujow en exceso, ha sido otro de los motivos a~
las buenas impresiones que está dejan&lt;lo la actual
temporada de ópera; pero la_ razón pr:ncipal _c~e
.este éxito, que hace mucho tiempo no prefenc1~bamos, es lo completo del cuadro que nos hai1 tra1do los Sre,:. Sieni, Pizorni -~, López, cua&lt;lro dentro del cual figuran verdaderos artistas y algunas
notabilidades.
De¡;de la noche de la inauguración, aunque con
las resenas debida.::, pudo apreciarse el mérito de
los artistas, con tanta más razón cuanto que hl,
temporada se abrió con "Aaida.," la. magnífi&lt;'a
obra de Verdi, que tanto conocemo¡: y que hemos
llegado á com:derar como "piedra de toque" para va,lorizar los méritos de una cantante.
En la -primera audición, no obstante el temor
natural de los artistas que ,;e presentan ante un
público desconocido y las fatigas de :1ª viaje laro-o pudieron dar á conocer sus aptitudes la se,., ' )Iacucri. que es una excelente soprane c_rn1
ñora
málica que canta con naturalidad y posee un timbre de voz sumamente agradable.
.
El tenor Bielctto también alcanzó un triunfo:
tímido en el primer acto, en el segundo, con el
primer aplauso unánime, se al_entó, y en el tercero lució por completo su media voz suave, su re-

gistro agudo magi3tral y un regiBiro medio irrepr-0chable.
Cioni, barítono m u_v aceptable, al que conccíamos y Nicoletti y Francalancia, secundaron el
de;:empeño provocando, aplau;:os.
En la secrunda representac:ón pudo afirmarse
más la opinión &lt;le que en e&amp;ta Ye_z hemos tenido
la fortuna de oir yerclacler o~ artista~. y la,; audiciones subsecuentes han sido una serie de triunfos.

LUIG1 N lCOLETTf KORMANN.
J rimer Bojo.

En '"Luc ·a·, la señora Padovani demostró que,
nada ha per-dido su bellísima voz, desde que no la.
escuchamos; por el contrario, pudo hacer gala de
hermoso,; adelantos en el "bel canto."
En cuanto á " Manón," la afiligranada composición de :Uassenet, que no habíamos podido
comprender en la temporada anterior, complació.
grandemente al auditorio, que ha hecho de esta.
obra su favorita.
La señora iilli y Betti, estuvieron irreprocha-ble~.
La Zilli es una artista apasionada, que á su ins-piración reune grandes conocimientos escénicos;
y detalla, con esas cualidades, su pa,pel &lt;le un modo realmente exquisito. Es una excelente actrizque sabe c.mtar muy bien.
Betti se ha conquistado con ,u talento y sus
facultades, un puesto de honor. Como cantante·
nada deja que desear. Ha hecho .furo,r.
Ambos artistas ensancharon su triunfo de la·
primera audición. En toda la obra estuvieron adrnirableo.
La verdad es que así por los artistas, como por·
el coro y la orquesta, la "1fanon" ha salido redonda; Y ha merecido una lluvia de aplausos y
a,1mirnctones.
Bn "Sonámbula" la señora Padova.ni y el bajo•
Xicoletti, lucieron sus facultades, por más que
la antigiiedacl de la música vaya siendo ya mu_y
poc 1 e;_:Tfü1able á nuestro público.
"La Bohemia" ha pasado sin novedad, grací11B
á la Zilli y á Betti, que se mantienen á una ali.u:·a 1rn1.'11ruhalle de artistas inspirado~.
En r ernmcn: el cuadro de ópera es uno ele
los mejores que hemos podido aplaudir de;;&lt;le hace algunos años y los artistas, todos ernpcíic~os
y demostrando deseos de agradar á nuestrc, público, son dignos de figurar en nuestras pág-i.nH,.
C'omo estrellas del '&lt;lrte tenemos á la Zilli, lm
Padovani y los tenores Bieletto y Betti.

V
Somos las montañas.

Cnal cíclcpes s·n vida y sin afanes,
mirar tsas gigantes cordilleras
qnc coro11an las águifas austera~
y fos ant0rchas ele su cien vol1:anes.
De Dios inmenso inacabados planes,
aterran con sus &lt;;Urn bres altaneras;
pues de leves molécula-;; ligeras
formado está el grandor &lt;le esos titanes.
'l'odo en la creación, corno divisa,
gracia t iene, ó sentir : la luz, la risa;
el il(,DJbre, el alma; su color, las rosas;

Somos los cielos.

Somos lo azul con qué se cubre el suelo;
somos lo azul; nuestro divino encaje
aparenta el redondo cortinaj.e
de la estupenda cúpula del cielo.
Somos lo azul; prendido á nuestro velo
llevamos el incend:o del celaje,
y no:; cruza el relámpago salvaje
cual ave inmensa de rojizo vuelo.
Somos lo azul, con átomos sutiles,
como quien labra túnicas gentiles,
del aire hacemos la ilusión celeste.

Y elaboramos con azul bendito,
el manto de los cielos infinito
que lleva Dios por deslumbrante vesta.

III
Somos las llamas.

D el templo en la penumbra solitaria
leves lucimos con fulgor medroso,
y el fai·o hacemos lóbrego coloso
de nocturna pupila visionaria.

El agua, sus murmullos melodiosos;
¿ :pó tienf'n corazón esos colosos?
si, sv..i su corazón, ¡ piedras preciosas!

VI
Somos las fiares.

Ese clavel de púrpura rizado
que abre á la luz sus pétalos lucien(es,
es un conjunto de átomos vivientes
hecho con un buril no imaginado.
Esas rosas de seno nacarado
cual ele una hada joyeros relucientes,
son átomos sutiles y rientes
donde el sol se recue5ta enamorado.
Con nuestras te1as mágicas de flores,
Abril combina el manto de colores
que clá á la tierra con el nuevo brío.

Y lo cuelga á su frente enamorada
cual velo de una regia desposada
empedrado de gotas de rocío.

VII

Los miembros de la hercúlea maquinaria
agita nuestTo aliento poderoso,
é impulsamos el tren vertiginoso
á lanzar su carrera temeraria.
Desparramando vivas clariclade~,
somos las luces de cien mil ciudades
hasta que el día por oriente asoma.
En el rojo volcán, somos cimera;
en el ineendio, larga cabellera,
y enorme pi:ra en la inflamada Roma.

IV
Somos la sangre.

Somos ritmo y calor, somos las :enas
que encauzan el torrcnt~ de la vida;
del corazón á cada sacudida,
van de entusiasmo y de pujanza llenas.

Somos las fieras.

De la,: fieras salvajes en la escala
somos melena en el león de Kubia,
oro en el pelo de la hiena rubia
y listas en el tigre de Bengala.
En el
nuestro
y al oso
nuestro

color de la pantera, iguala
dibujo salpicada lluvia,
gri~ que ahrérnse en la zubia,
reflejo su matiz regala.

Del cuerpo de la pérfida serp:ente
tejemos en la piel resplandeciente
luz y colores en bizarra pompa.

Y sobre tanta bárbara fiereza,
elevamos cual signo de grandeza
del elefante la terrible trompa.

VIII
Somos los pájaros.

De,tle el ave selecta y elegante
que abre su c:nla en forma &lt;le una lira
hasta el águila audaz que lenta gira
'
trazando augusta su espiral gigante,
Componemos la e 0 cala deslumbrante
ele alas lucientes donde el sol se mira,
y en cuyas plumas de colores tira
su tornasol espléndido y cambiante.

A las aves de todas las uaciones
les colgamos del pico las canciones
igual que un don armónico y fecundo.

Y en tierra y aire entrelazando el vu€lo,
somos la alegre música del cielo
y la espontánea música del mundo.

IX
Somos los rrien(os.

X uestro cuerpo es la elástica serpiente
que recorre los montes, las llanuras
los desiertos, las bravas espesuras, '
y las ciudades de bullicio hirviente.
Ella empuja la comba del torrente
sobre las simas lóbregas y obscuras,
y silba entre las místi&lt;;.as negruras
de la mole del templo resistente.
Sembrando incalculables maravilla-5
esparce por la tierra las semillas,
'
que al renacer, las grana y las revienta.
Ella casa las palmas y las flores
é imita con sus trágicos clamores'
el bronco retmnbar de la tormenta.

X
Somos los árboles.

1Ied10s selvas, al sol idolatramos
y hacia su luz tendemos nuestras l1ojas
buscando un beso de sus llamas roja;;
que allá en cielos remotos conte.m1plarnos.
Como á Dios los espíritus, rezamos
misteriows suspiros y congojas,
y ent_re las ramas lán~uidas y flojas
los mdos, con amor, balanceamos.
Cual almas de los árboles, las flores
bordan nuestra.~ agujas de colores
en los tallos flexibles y l igeros.

. Y cuando mueve el céfiro el b'oscaje,
v1 bran esas etitrellas del ramaje
cual temhladora lluvia &lt;le luceros.

XI
Somos los peces,.

En los pala&lt;'ios ele cri,ial sono1·0
que el sol penetra con su lumbre pura
somos peces de regia vestidura
'
esmaltada de azul, nácar y oro_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Domingo 30 de Septiembre de 1900.

Como volar de ráudo meteoro,
nuestro bando en los mare~ se apresura,
)" &lt;:ual tropel de góndolas fulgura
al ritmo blando del neréideo ·e-oro.

"MALGRÉ TOUT."
Entre las recompensas numerosas y estimables
que México ha obtenido en París, figura una que
por ?u valor in~rínseco, realzado por las eircunstanc1as excepcionales en que ha sido conqmstada, merec.e todo aplauso y honra mucho á
&lt;1uien de ella ha sido objeto.
Conquistar un gran premio en materia de arte
es una proeza de que poc.-os pueden vanagloriarse.
L~s Ju1:3-dos de Arte constituídos par cuanto de
mas emmen~e cuenta el mundo en pintura, escultura y arqmtectura, son de una severidad casi inquisitorial, tienen una autoridad de todos respetada y asumen una independencia sobre la que
no obran influencias ni predominan amistades ni
valen presiones de ningún género.
'
"El tute ipor el a:r:he," tal es ;;u l,erna. Si al Czar
de Rusia se le ocurriera. exhibir un cuadro nada
importarían la alianza, ni las simpatías d; pueblo á pueblo, ni consideraciones extrañ~ al arte.
Si el cuadro fuera malo caería sobre él el anatema
del Jur~d~. Y si a.l odiado y vilependiado Drey•
fus le vm1era á la mente esculpir una estatua y
é~ta fuer~ bella, el proceso, el nacionalismo, el tt,ntidr,eyfus1smo, 1:-0do sería olvidado y puesto á un

Entre el cristal opaco de las olas
relumbran agitadas nue~tras c-ohts
bajo la luz que en ellas se dilata.

Y cuando lentos .amos por la orilla,
parece el agua que nos mece y brilla
genlil columpio de zafir y plata.

XII
Somos los insectos.

Puherizando el aire de colores
somos la vira pedrería errante
que conduce en su yuelo smurrante
música y repentinos resplandores.

K uestros menudos cuerpos bullidores
hacen del seno de la tierra amante,
un regazo sublime y fccundante,
un infinito tálamo de amore,.
El cuaja abejas, libres mariposas,
luciérnagas, cigarras ealurosas,
los seres microscópicos y alados.

EL MUNDO ILUSTRADO.
rn vida á la coposa y á los hijos sacrificó Hl 1abor y
~11.,uq,acidade:; de trabajo; cuando, e,ccultor, Sé ,fojú..Jrntilar y priYó á ,u mente de la fa&lt;:nltad lié décutar sus concepciones, libó lo,, más amargo,; cáliees, sufrió los más rudos tormento1&gt;, se midió
cuerpo á cuerpo con los más crueles obstáculos.
¿ Qué hacer? Nacido para el arte é impotente
para crear, el destino le ofrecía un dilema terrible: vegetar ó morir. Renunciar al arte era un
género de muerte el más cruel de todos, más lento, más prosaico. Extinguir en el astro la luz, en
la flor el perfume, es dar muerte al. astro y á la.
flor.
Ya mutilado, en los insomnios de la fiebre, en
las angustias del incierto porvenir, ante el horizonte obscuro y sin faro, surgió en su espíritu su
creación más grande, la que le ha com1uistado lauros y perpetuará su nombre. En la confusión de
sus ideas, entre las negras brumas de su dolor, c-011
letras de fuego vió formulado su destino: ··\lalgré tout," á pesar de todo, triunfaré, sabré sobreponerme á la impotencia, con un sólo brazo
lucharé y venceré, enseñaré laboriosa.mente á mi
mano izquierda á modelar y á esculpir, y seguiré
siendo sacerdote de lo bello. En vez de tender
la mano que me q1ieda al favor ó á la compasión,
esgrimiré con ella la espada del combate y sabré
vencer ó tendré derecho á morir.

poniéndose á la impotencia, tienen el sello de la
supr ema grandeza estética.
P inten otros cuadritos de género, esculpan :figuritas de T{inagro, escriban sonetos en los álbums,
lo,; YerdaJeros artistas y los más grandes, serán
aquello,; que, como Miguel Angel, fijen. en már-1üol los grandes dolores humanos, que como H omrro de, criban las grandes lucha.;, que oomo
Shake.0 peare pinten las grandes pasiones, que -éomo Dante form.ulen las nobles aspiraciones üe
justicia, que como Cervántes y Moliére hagan la
earicatura de un pueblo y de una ra~a, que como
Balzac escriban completa la Comedia Humana, ó
como Yíctor Rugo fustiguen los vicios, ensalcen
la rirtud y prediquen la lucha por la libertad y
el derecho!
Contreras ha seguido el buen camino, se ha
inspimclo en los grandes maestros y ha esculp-ido
en mármol, creyendo que era su prop"io poema,
un noema verdaderamente humru::o.
()ue lo imiten_ los desencantados, los rlesgra.&lt;':aJos v que antes de recurrir al suicidio lo estudien los desesperados.

Tal es la ' idea primordial de la famosa figura "llialgré tout" que Contreras ha ofrecido á la
admiración del público europeo.

UN MALVADO.

Y del sol á la cópula potente,
los pólenes inundan el ambiente
en dilmioJ de insectos irisados.
XIII
Somos 1a:1uz.

De divinos y eternos manantiales
que son mundos y soles. deS&lt;'cndemoc.
v en los o-olfos sin límites tendemos
.,nuestros ºYeloces rayos s1·tiera1cs.
Como ríos que tejen sus raudales,
nuestros ríos lumínicos tejernos,
v eruzando el espacio parecemos
trayedorias de estrellas inmortales.
l'or miles firmamentos resbalando,
va la luz portentosa atravesando
ckl mudo espacio los medroso~ Yelos.

Y aumentada por fuentes á millares,
baja cubriendo en inflamados _mares
la inmensa eEcalinata de los crnlos.

XIV
Somos los colores.

Como un blanco imiolado, se desprende
de su origen la luz inmaculada.
y al pasar por la atmósfera infla~1ada
tiñe los cielos y en su azul se enciencle.
Llega á los mares. y- en las olas tiende
celeste tinta bella y nacarada;
y al caer en la tierra alborozada
Íos campos baña y en yerclor los prende.

A nuestra luz, se irisan los plumajcR,
se coloran de flores los ramajes,
::;r, inflau1a la radiante pedrería.

Estudio art1stlco presentado por el escultor mexicano •Sefior D. Jesús F. Contreras en el grao. c~rt&amp;men parlsl~nse.

Nuestra materia donde está la norma,
fabrica con los átomos su forma,
como haoe flores, pájaros ó palmas.
Pero al llegar á la divina esencia,
muda se postra nuestra inútil ciencia:
¡ somos los cuerpos, pero no las almas!

XVI
¡¡No somos Dios!!

Y se ;·onnan con virns resplandores
osos gram1e, incendios de eol?res
,
donde ¡1rde y tiembla el rnonhundo dta.
AX
¡No somos el alma!

Sobre tanto prodigio de hermomra
como e:noierra la esfera cristalina,
moc1elamo~ la estatua peregrina.,.
la humana y nobifüima escultura.
Su l:Orazón es cáliz ele t~rnura,
egregia frente, lámpara divina;
y en el fondo de luz ele su retina,
el geni.o, cual relámpago, fulgura.
:'ll

lado y la estauta sería premiada en razón y proporción de su mérito.
Esta proeza de conquistar un gran premio de
arte la ha realizado un compatriota sin influencia,
sin otros títulos que su talento, sin más recomendación que su mérito y es Jesús CO'lltreras, quien
de hoy en adelante puede enorgullecerse de haber sido el primero de nuestros artistas que conquista ese vellocino de oro.
¿ Por qué? Porque toda gran creación artística,
toda eminente concPpión e,tética nace de un gran
dolor humano. Dante, Byron, :Milton, Shakespeare, :lloliere mismo, Rabelais, han sufrido y llorado, han luchado y penado; BeethoYen, sordo;
Víctor Rugo, proscrito; Berlios, menospreciado;
Wagner, silbado, han escrito y creado, con sus
gemidos, cantos inmortales; con sus lágrimas, estrofas sublimes; con sus dolores y sus angustias
han modelado lá arcilla, esculpido el mármol, dominado el lenguaje, todos los grandes artistas y
todos los grandes poetas. Balzac, feliz, hubiera sido Facundo; Acuña, dichoso, hubiera sido Sixto
Casillas.
Jesús Contreras que había. ostentado talento y
estudio, llegó al genio el día en que el destino lo
hirió de muerte y se reveló escultor in,pirado y
genial el día en que se vió mutilado é impotente.
Cuando Contrerac:. entre2'ó &lt;11 mano dered,a 1'.ll
L1 :izo ~eo,lar ele la ci rujh1:' etnn•lo p:na c0n~err:1 r

No somos Dios: la. red 1naravillosa
con que abarcamos la creación gigante,
no aprisiona su espíritu flotante
formado de una esencia milagrosa.
Filtrada en nuestra urdimbre misteriosa
su luz, como una aroma penetrante,
la creación es sólo la oEcilante
lámpara de su mano portentosa.
El es lo inmaterial, glo ria, hermosura,
bondad, justicia, bien, virtud, ternura,
cuantas alas despliega la poesía.
Y es donde el reino del amor empieza,
de no soñados cielos la grandeza,
de no vistas creaciones la armonía.

Salvaoor lf uec.'a.

mstribnción de uremias en la EII1osición de París.
El sábado 18 de Agosto tuvo lugar en la. gran
sala de F-estejos de la Exposición, la solemne
distribución de recompensas á los .ixpositores de
1900.
El motivo principal de la decoración consistía en una gigantesca estr,ella de flores ~rtificiales que reposaba sobre una esfera, en cuyo centro se había fijado una inmensa cruz de la Legión de Honor; cuarenta estrellas de menores
dimrmsiones, igualmente de flores, simbolizahan á
las cuarenta potencias que participaron de la
Exposición.
Nuestro grabado r..epreseruta el· momento en
que eil Presidente de la República Francesa,
a)rudado de M. Picard, comisario general, hace
entrega de los premios á los presidentes de grupos.
Para la ejecución del diploma de recompensas
de la Ex~iciún de 1900, se abrió un concurso
en que tomaron parte ciento diez concurrentes
siendo escogido, después de cuidadoso estudio'.
el modelo pr€\3entado por Camilo Boignard, joven ele talento desconocido, que triunfó de renombrados concursantes y obtuvo el premio de
10,000 francos.

•

Una mujer bellísima, vigorosa y sana, en plena
floración de la Yida y de la fecundidad, se encuentra postrada ·en tierra, maniatada, impotente. Su
perfil griego, su carnación deliciosa, sus curvas
armoniosas expresan todas una resolución heróica
y suprema, la de levantarse del polvo en que yaee, la de erguirse triunfal y magnífica, la de dominar é imperar.
Boca-abajo, en tierra, sin punto casi ele apo-yo para incorporarse, hace un esfuel-zo hercúleo,
la rodilla izquierda apoyada en la roca virn, el
muslo doblado y poderoso, el pecho robusto, el
torso arqueado, toda la figura denota. el empuje,
la decisión, la resolución de leYantarse del polvo
Y YO!ver la rara al cielo. Se la ,·e ya ca,i erguirse y leYantarse y se comprende que acabar{ por
lograrlo.

¡ Qué simbólica y qué profunda resulta la idea,
y qué admirable la ejecución! Si la obra ele arte
ha de ser á la Yez concepción y ejeeución y si no
hay obra inmortal que no entrañe un dolor universal, una lucha humana, un sentimiento eterno,
Sísifo rodando su r oca, la Danaide llenando su
tonel, Prometeo devorado por el buitre y ")Ialgré tout" luchando contra la desgracia y sobre-

Xo eres más que un zarzal en lo rastrero;
corno él, guardas arañas y serpientes;
y para desgarrar, llevas más dientes
que espinas su hosca.je traicionero.

El hace pre~a en todo pa,rnjero;
tú en el ·honor y brillo de las gentes;
él enreda sus tallos inclementes,
tú te rernelYes hosco y altanero.

Como al zarzal, te falta valentía;
como al zarzal, te sobra hipocresía;
,on, cual los ele él, punzantes tus abrazos.

Andando á rastras tu vivir sostienes;
tra idor y vil, como las zarzas tienes
para agarrar y destruir, mil brazos.

salvaoor l(ueda.

�EL MUND'l ILUSTRADO

.
de 1900.
3-o de Sep1:iembre
Domwgo
'

--EL

Mu No o ILU STRA~,;~m•• "fu•M•~·•i~

AÑO VII-TOMO 11--NÚM. 15

l:l1reoto r. LI:O, lU.l'AELBBYES SPÍll'DOLA..

MÉXICO, OCTUBRE 7 DE 1900.

: :::::~;~;0C,:;~t~~YÁ~-

JESÚS SERVIDO POR LOS ÁNGELES.
Cuadro &lt;k la A.ca.demla N1w1onuJ.- Mé»ico.

Repartición de premios á los_expositores de París.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 14, Septiembre 30</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Miguel S. Macedo</name>
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                    <text>Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 die Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL ESCLAVO
(€special pará "€/ Jr{undo Ylusfrado")

CANTO ÚNIQO.
Dió un profundo suspiro, delirante
examinó el revólver homicida
y con 1mño nervioso y vacilante
escribió á una mujer su despedida:
"Leonor: desde las pwertas de· la muerte,
"que por mi propia mano abrirme espero,
"lo que en el mundo me otorgó la suerte
"voy á decirte con mi adiós postrero.
"¿ Soy Ul!l cobarde, un criminal, un loco?
·'Dejo á. la ci,~ncia el diEcernirlo; y cedo
"a:l impulso fatal que, poco á peco,
''ha creado en mi álma de vivir el miedo.
"Con faz huraña en ébano esculpida
"y sangre cual los trópicos ardiente,
"en un hogar de esclavos, á la vida
"me condenó el destino indüerente.
"Del Íá.tigo del cómitre el chasquido
"me mostré&gt; los deberes de la infancia:
"como envidié al condor que desde el nido
"ve con desprecio al hombre y la distancia.
"Del algodón loo copos escardados,
"que en miis manos blanqueaban corno lirios,
"oyer on mis &amp;uspiros apagados,
"y la ruda canción de mis delirios.

"¡ Qué á menudo un ministro presuntuoso
"nos :z:armba, en el rústico san~ario,
"en~:zado en lenguaje conceptuoso,
"el imponente drama del Calvario!
"Y allí, con nuestra carne lacerada
"y reventando el corazón ele pena,
"repetí-amos á coro la balada
"del Kiño Dios, en cada Koche Buena.

"¡ La redención! ... ¡ la cruz! ... ¡ Estéril cuento!
"¡ poética visión del afligido!
"vanas palabras que dispersa el viento
"y no van más allá que del oído!
"¿ A qué representar á nuestros ojos
"nn Canaan vedado á nuestras huellas!
"era hablar ele perfume á los abrojos
"y al topo del fulgor de las estrellas.
"Dos lustros ví del sol los resplandores
"dorar el tcjaván de mi cabaña,
"las mieses madurar en los alcores
"y derretir la nieve en la montaña.

"¿ Purgábamoo un crimen ignorado?
"¡ quién lo sa.be! A la sórdida avaricia
"de un amo cruel, nos arrojaba el hado :
"¿ era destino ciego? ¿era justicia? ...
"Un día, inolvidable en mi memoria,
"con el pirmer albor de la mañana,
"de "libertad" el grito de victoria
"resonó en las ptaderas de Luisiana.
"Era que un hombre, corazón de armiño,
"á quien tornó la ,suerte en poderoso,
"tuvo p:edad del inocente niño
"y comprendió el martirio del esposo.
"El baldón descargó del humillado,
"habló de "humanidad" y de "derecho"
"y desgarró el capuz ele lo pasado
"con la luz propia de su noble pecho.
" ¡ Libertad! ¡Libertad! Sin alborozo
''los eiclavos los ¡ hurras! escuchaban;
"y cual si la emoción ahogara el gozo,
"llorando Ynos á otros &amp;e abrazaban.

"Hallé á mi padre con semblante austero,
"heijllo estatua, en la puerta, co-;:itemplanda

"á los bueyes sestear en el otero;
"mientras, mi madre oraba, sollozando.
"JJ.l Y&lt;:r su llaJ1to, dije :-"madre i,,ía,
"¿ 'JUé infortunio tm J.ígrimas ,lcsato i'"
"¿ nos han vendido r.~,1,c ?"-"La alegría
"-me resp.ondió--también, á veces, mata."
"-Ya somos libres, ¿ sabes? Nuestro ruego
"oy5 Diu~ y ha &lt;:ambiaclo ,: li• vtra suerte."
'·· -.."',n lrn. ·¡·
'
D.1er:o
t l•ºJtO
mue1i,u: Y1'1t,, senor
"que sólo es libre el negro con la muerte?
"-Por Dios! no digas tal : hoy de la garra
"del. capatáz nos arrebata un hombre.
"-¿ Un hombre dices? Dame la pizarra,
"quiero aprender á deletrear su nombre.
"-Sí, sí: de un hombre blanco, en la ternura,
"cabida halló nuestro 'hondo sufrimiento,
"compasión nuestra inmensa desvenium
"y fin de los esclavos el torn1ento.
"Así fué: como el águila aJtanera
"que los espacios hiende en lontananza,
"abrí las alas y por vez primera
"supe lo que eran patri~ y esperanza.

"¿ Por qué me trajo á tus nativos lares
"como un estigma la contraria suerte?
"; por qué supe de tu alma los pesares?
"¿ por qué mi corazón despertó al verte?
"Eras madre y esposa; más sabías
"que el falso compañero de tu techo
"traicion~ba tu amor, y te morías
"de celos, de tristeza y de despecho.
"Una tarde de Otoño, en la ventana
"miré asomar tu rostro peregrino:
"no estabas triste v tu mirada ufana
"exploraba á lo lejos el camino.
"De pronto apareció por la Yereda,
"á. trote largo, en alazán brioso
"que levantaba obEleum polvareaa,
"un jinete arrogante: era tu esposo.
"Fué breve y angustiosa la entrevista
"que escuché sin quererlo tras el seto:
"hiciste tú de mi alma la conquista;
1
'él puso en mis oídos tu secreto.
"De tus querellas con acento brusco,
"hizo escarnio, en razones oprobiosas :
" ¡ era. el Sileno del jarrón etrusco
"junto de Ofelia deshojando rosas!
"Al oír sus injuri11s, quedé yerto:
"testigos de sus viles ignominias,
"fueron no más los pájaros del huerto
"que libaban la miel de las glocinias.
"No se paró á mirar tu faz turbada
"1li á medir su vergüenza y tu amargura;
"arrendando el corcel, por la calzada
"se marchó cabalgando con premura.

"¡ Con qué ansiedad creciente é inaudita
"devoraron tus ojos el sendero
"por donde indiferentes á tu cuita
"se alejaban caballo y caballero!
"Bajo el corintio pórtico carga.do
"de hojarasca rugosa y de crisálidas,
"te ví posar el rostro demacrado,
"con laxitud, sobre tus m~nos pálidas.
"Ponía se el sol : sus ravos desi~ales
"quebraba, rutilando, en la armadura
"de un guerrero teutón, cuya pintura
"del pórtico adornaba los cristales.

"A mi agitado espíritu, o,adía
"trajo la noche; á mi pasión fiereza;
"te vi indefensa, y á llamarte mía
"me instigaron la audacia y la torpeza.
"En un rapto de loco ó &lt;le mengt111t1o
"á que inseusato vértigo me indujo,
"asalté tu mansión romo un malvado.
"¡yo que tímido fuí como un cartujo!
'' Iba á enhrir de be~o, tu:; mejillas;
"más al verte c:mvulsa y aterrada,
"se doblaron temblando mis rodillas '
" y h m,' cuando caíste desmayada. '

,
• 1

" ~'Xo he ~u~Ito á verte desde aquella noche,.
cruzare
Jamás
por tu carrera ,·
·
"m
.
.
.
,
m1 conciencia est{l exenta de repro&lt;.:he •
pero nvll' sm ti, ¡ como pudiera!
,,

•

•

•

I

,

,

"De tu desdén, el cárdeno silicio
" da h a. amenguado mi pasión salvaje;
'
"na
J. hoy_ que hago de mi vida el sacrificio
pido a tu compasión un homenaje.
" "Bien ~é tque ni un soJlozo, á mi partida,
.,amargara u corazón sensible: •
.
) separa nuestras almas en la vid;:.
de dos razas, el odio inextinguible."
~·~

Pleg? 1a earta, aseguró Ja nema,
preparo el arma con añín creciente
Y de _la muerte el tétrico problem;
asomo entre los pliegues de su frente.
d · Ya pres~o á disparar, surgió á su vista
e un ane1:mo la angélica fi !!llra.
,..
ó
'
Y 1e íJJJO
c0n lástima: "· EO'oísta 1
" e:· bebes t'u so'1o el cáliz 'de ºamargura?"
.
-P11dre no puedo más . me al100'a la
c0 t t'O ¡ h ,
'
a
pena
~ es
a uesped con vif'ible anhelo-- ,.
evueh:em~ al. azote .V la cadena,
pero dale a m1 espíritu consuelo. -

Los alrededores de los Alpes.
EL TIROL

d

-Yo te dí libertad, y ¿ qué la hiciste?
yo. te ?rranqué al dolor: ¿ así me pagas?
-¡_Que .pude hacer! -¿ Lloraste con el triste?
¿ O1catr1zaste sus abiertas llagas?
·
. -Si no he aliviado el infortunio 11geno,
i mmenso es el que embru-ga el alma mía J
-Busca s~láz dentro del propio seno:
j para morir hay tiempo todavía!
Enfrena la pasión que te &lt;lernra
dueño sé de tí mismo, y á tu alm~ ·
vendrá la paz que tu desdicha implora
i sólo en el pecho limpio entra la caln~a!
Calló la voz; Y la visión mentida ·
que humana forma revistió en la mente
perturbada del mísero suic:da
fué desapareciendo lentamente.
Transfigurado y grave, con ternura,
de la fantasma contempló las huellas.
y en, su_ hosca ~az, como la noche ob;cura,
las lagrimas bnllaron cual estrellas.
Descargó el proyectil en iel remanso.
'
mmov1_I cual esfinge, halló descanso
y el Cielo pewetró en su pensamiento.

:ªªg? )a- carta Y arrojóla al vierto;

D~, su espíritu inq11ieto lo sombrío
parbo en alaR. ele mística pleQ'aria;
Y con paso. 111 presto ni tardío
se intiernó en la floresta solitari.a.
St. Louis Mo., Septiembre de l900.

.Caura }r{ér¡oez de C!uen::a.

El sport alpino, completo, no e~tá al alcance de
todos los vigores ni de todas las audacias.
•Para escalar los nevados picos de la J ungrau
ó del Monte Blanco, nee;esítase, á más de una absoluta serenidad y de un olímpico desprecio del
peligro, una fuerza física _suficiente para resisi~ir
las fatigas de esas ascens10nes. En consecuencia,
pocos son aquellos que se atreven á sorprender de
cerca las bellezas a-lpinas, y la. mayor parte de loE
"turistas" se conforman con toear las vertientes
tan .sólo de los colosos de n ieve. Es cierto que
algunos picos de mediana a.ltura pueden ser e~calados con toda· comodidad v sin peligro alguno,
mediante los funiculares que en diferentes sitios
se encuentran en explotación; pero tales "paseos"
están muy lejos de revestir el verdadero earácter
&lt;le una excursión alpina, cuyos encantos no radican únicamente en los incomparables horizontes que se ofrecen á 1~ vista, ~ino también en, las
peripecias que es preciso sufnr y en los obstaculos que hay que vencer para alcanzados.
.
En las primeras ondulaciones que anuncia!1
el terreno a.lpino, es donde los cuerpos menoo vigorosos y los espíritus menos auda~es encuentran
campo para ofrecerse, en proporciones más modestas los encantos del sport alpino, y por tal razón,
Vorarlberg austriaco y el ~ir~l, llaman
año por año á centenares de excurs10rnstas que
acuden á "flanear por las montañas y á _beber naturaleza," según la expresión del conoCido apologista del Tiro!, Dr. Oh~stomannos.. , .
y en verdad que el Tiro! es un nnconc1llo encantador de tierra europea, cuyas bellezas na~urales dejan honda y duradera _im:Pr,esión, en qu_1en
las haya visto, porque sus paisaJes ofrecen. caracteres que no sería posible encontrar en nmguna
otra parte.
Aun cuando el Tirol está de lleno ~entro ~e los
dominios de la civilización, }a banalidad aun no

:1

ha sentado sus reales en sus montañas gigantesl.11.S ni en sus minúsculos valles, y todavía ofrece
el inefable atractivo del reposo absoluto y completo, lejos de todos los ruidos que despiei1tan
bruscamente y oue, en el homogéneo adelanto de
los pueblos, tienden á igualar todas las regiones y
á ir borrando las peculiares notas que el transcurso de los siglos ha impreso en cada comarca.
El apartamiento relativo de la región ha traído como consecuencia que la vida de sus habitantes haya conservado todas esas ingenuida'des
que enca~tan al viciado habitante de ~as ciudades: los tiroleses son francos, lea,les, mocentes;
sus trajes son propios y pintorescos; sus costumbres sencillas y casi patriarcales.
El paisaje del Tirol es un~ a~mirab!e. amalgama de paisaje a.lpino y de pa1saJe mendional.
Al pie de monta.ñas, cuyas verti_entes esmeráldicas deslumbran por la abundancia de su vegetación para transformarse más tarde en cam-

pos de hielo, se miran boscajes exuberantes, cual
sólo los hay en los países del Sur.
Las casucas de madera surgen por doquiera,
va escondidas entre los umbríos arbustos, ya empinadas en lo alto de las rocas, en eterno desafío
con los precipicios.
Las ascensiones á la montaña tirolesa, en tesis
general, s0n mucho más fáciles que las alpinas
propiamente dichas. Pero para el que quiera
ejercitarse en mayores excursiones, hay también
Yasto campo en el coirazón mismo del Tirol. Por
ejemplo, la ascensión al Grossglockner, la cual,
aun pa.ra muy experimentadoB alpinistas, ofrece
árduas dificultades.
Ofrecemos hoy á nuestros lectores a:lguno5
paisajes tomado~ al azar de entr~ los muchos hermosos del Tirol y estamos satisfechos de haber
tratado, siquiera sea ~omeramente, de ~na comarca europea encantadora por excelencia, am1que no figure preferentemente en las guías ele

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

Domingo ~3 d-e Septiembre de 1900.
á bordo del "Franm," hasta el confort hasta el refinamiento, y acabó por no tener si~o aquel canasto de trapero. Llegó á comer carne cruda, á
b_eber nieve fundida; y goloso, en medio del desierto de hielo, llevaba rn gnla hasta fabricarse
confitura y juguetillos de boca con el ollín que
dejaba en su chimenea de hielo la grasa de foca
mal q11emada.
.
¿ Qué vellocino de oro tentaba su codicia v le
imponía tan crueles torturas y tan grandes sacrificios? ¿ Tras de qué tesoro oculto corría desnudo, hambriento, tiritando, acosado por las fieras
y atenaceado por todas las inclemencias? ¿ Qué
iba buscando ese hombre? El polo; es decir, un
punto matemático, una abstracción, nada, en suma. Y tras de esa quimera que debía disiparse
entre sus roanos al llegar, si llegaba, á alcanzar-

los "turistas" para quienes
Europa no es más que un
"cartabón" que ni entienden
ni profundizan.
Pero tal-es cualidades no están r eñidas con otras, de que
no puede prescindir el hombre
culto, aun cuando esté enfrente de los más puros goces de
la naturaleza: en el Tirol hay
cómodos hoteles, buenas mesas, casas de baño, etc.
El veraneo en el Tirol aumenta todos los años de una
manera considerable, y con el
tiempo es seguro que llegará
á hacer una seria competencia
á Suiza. El gobierno austriaco
manifiesta ~!Tan interés hacia
esa parte del Imperio.
L a "posta" tirolesa es genuina: un carr icoche que os
conduce entre tumbos v retumbos por las carretera~, al
son de cascabeles v al ritmo
ele la corneb.1. dei' postillón
que aturde el aire con sus melodías y que. cuando Re agota
la fuerza pulmonar del filarmónico. es substituída por las
agudas, g-uturales notas del
canto iirolé;:. que imita las
vrce s de las aves montañesas.
, 1
Lle¡ráis á un poblacho y sus
habitantes acuden á veros descender del carruaje y á ofreceros albergue, al propio tiempo que os encomian las bellezas naturales de su comarca
'! os aseguran que el buen
Dios, al crear la Tierra, tuvo
en cuenta colmar de bellezas
al pueblo en cuestión, muy especialmenle.
En los hoteles encontraréis
limpieza Y comodidad : nada
que sobre ~- nada que falte, os
servit1Ín chicuelas tirolesas,
frescas como una hoja de r osa v limpia;: como el agua
cristalina que rebrama sobre
las rocas de la comarca.
Y despuéi; de una estancia
larga en el Tirol, podréis volver á la eterna lucha con ánimo tranquilo y nuevos hrío~:
lo más que puede dar de sí
una región!

EL MUNDO ILUSTRADO
la, corrió dos años, eECaló mcntañas de nieve,
surcó desiertos de hielo, navegó sin barco, caminó
sin vehículo, combatió sin armas, vi ,ió sin alimento y afrontó sin fruto y sin utilidad la muerte.
¡ Qué emoe:ones ! Namen tenía un compañero,
Hansen, y vario~ amigos, sus perros. Llegó un momento en que para mantener á la jauría había que
sacrificar á algunos de sus miembros. ~ansen,
la muerte en el alma, lloroso, él, el impertérrito,
llamaba á la víctima, se alejaba con ella adonde
los demás perros no lo vieran y la sacrificaba y
destasaba. Y olvía, generalmente, con las manos
llenas de sangre y con un nudo en la garganta y
lágrimas en los ojos; le parecía haber cometido
un fratricidio. Algunas ele las víctimas figuran
empajados en la Exposición; son mártires y necesitan mausoleo.

Esfuerzo e~téril, diríamos; sacrificio inútil!
K o; con esos sacrificios, con esos dolores, con
esas energías oe iundan las ciencias y las art-es Y
rn crea la civilización . ~embrar sin saber qué;
trabajar ~in pensar en qué· e$tudiar sin imaginar
por qué, todo eso es labor úfl, íruduosa, fecunda. Cuando no es la flor de hoy es el fruto de
mañana.
Y :Xamen, yendo delante de sí, tras de un objeto quimérico y noble, sin esperanzas de éxito
ni probabilidades ele lucro, ha enseñado á los
hombres cuál es la verdadera gloria y cuál la
verdadera felicidad : Forjarse un ideal, y grande
y noble, caminar en su busca siempre, sin descanso y á. través de lo impo-ible. Sólo á esa costa la
vida vale la pena de vivirse.
~r. )Vl. Flores.

LAS FIESTAS DE LA PATRIA.

Arribo del Señor Presidente á los Campos de Aruures.

Osear ;(erz.

LOS RESTOS DE UNA EPOPEYA

la lucha, hablando por todos sus poros, cantando
proezas y conquistas, epopeyas mudas, pero elocuentes, palpitantes, casi vivientes.

, ~as Exposiciones univ_ersales dejan en el espmtu y en el corazón imborrables impresiones
de grandeza, de hermosura, de fuerza. En ellas
el hombre se manifiesta. en todos sus aspectos, en
la plenitud de su actividad, en la múltiple expansión de sus energías, capaz de todo, abordándolo todo. &lt;lesa.fiando y venciéndolo todo. En ese
caos ele invenciones y de sensaciones llega la
mente á considerar lo grande como vulgar, lo colosal como mediano, lo sublime como simplemente
en medio de ese océano, de ese infinito oleaje de
emociones y de ideas, sólo surgen, sólo descuellan,
como las cimas de una cordillera sumergida,
aquellas que rayan en lo portentoso y en lo sobrehumano.
Dos inohiclables espectáculos han tenido y
tendrán. entre tantos otros fan grandiosos, el
privilegio de haberme sumido en el estupor de
la contemplación, de haberme sugerido trascendentes me&lt;litaeiones y de grabarBe profundamente en mi memoria: la primera locomotora y los
re,to1, Yenerables de la expedición de Nansen.
Tienen una ~' otros el sello pun:z,ante de un realismo perfecto. No son copias, dibujos, ni facsímiles, son ellos mismos tales y como salieron de la
mano del hombre, ó como quedaran después de

La máquina es horrible, deforme, ridícula. Encaramada sobre seis ruedas, como una zancuda
sobre sus patas, una plataforma descubierta lleva un hornillo informe, una caldera abollada
una chimenea chaparra y oxidada. A un lado u~
barril, es un depósito de agua y una cubeta sirve
para refaccionar, á mano, la caldera. Del otro
un canasto con carbón. Una manija de encino
dos émbolos raquíticos : tal es ese prodigio.
'
Sólo mirando al microscopio la evolución de
un germen pueden encontrarse lineamientos más
disparatados, bosquejos más informes, contornos
más extravagan~es. Aquello parece no poder
mantenerse en pié; puesta en movimiento la máquina tamba.lea, tropieza, suena como un canasto
de fierros viejos; causa á la vez risa y espanto;
unas niñas, junto de mí, decían: ¡ El Coco!
Aquel monstruo atalajado al carro de la civilización lo ha paseado triunfal por toda la tierra. Aquella deformidad es una conquista regeneradora del hombre y que ha cambiado la faz
del mundo. Con aquel gérmen, incubaodo, desenvuelto, perfeccionado sin cesar por el genio humano, se ha ampliado y extendido el comercio
acrecentándose la producción, centuplicádose 1~
riqueza y el bienestar humanos. Ese ser disparata.do y deforme, se alimenta de fuego y devora

tiempo y espacio; sus rugidos despiertan á la
civilización á los pueblos aletarO'ados · á su paso.
se pueblan los desiertos, abren °sus ~ntrañas las
cordilleras. Sabe volar sobre las cimas como el
águila y cavar agujeros como el topo; es á la
vez brutal y fecundo y con las cintas de plata
sobre que camina, aicaba,fiá por remachar una
ca:dena de confraternidad y de amor entre 1~
pueblos.
Ant~ ~stas consideraciones, aquél monstruo se
hace _d1vmo; de_ siml:'le mecanismo pasa á la catego1;1a de Provide~c1a; se reía ante él y se acaba
adorandolo, y la p·edad y la gratitud humana le
lev~ntan un t~mplo, lo colocan sobre un altar,
Y negan_ ante el flo,r es y queman perfumes y entonan himnos de alabanza.
, .Si esa reliquia es símbolo del poder material
e mtelectual del hombre, las que qnedan de la epopeya de ~anse~ lo son de su energía moral, de
su valor mdómito, de su voluntad incontrastable.
Aquello es también incoherente y deforme·
de un l_ad? amontonamiento de harapos; del otr~
u_n hacm_11ento de ~rebejos. Colgajos de pieles
s1_n curtir son vestidos; un saco agujereado de
p_iel de oso, es ~l lecho; dos largas latas despostilladas son pa tmes; unos juncos entretejidos y
mal ~tados son el tr ineo; un estuche &lt;le corcho es
la piragua, dos ó tres cajas vacías la despensa.
unas maderas aguzadas y unos mazos informe~
son las armas. N ansen comenzó por tenerlo todo

Ansurez, el extenso campo destinado á las maniobras, nota saliente de los festejos del 16, era el
luO'ar donde convergían las multitudes, siempre
animosas, siempre rebosantes de entusiasmo.
De lejos, desde la anchurosa calzada de la Reforma, se veía manchado el ceniciento horizonte
de una. mañana de lluvia con la nota tricolor famdi&lt;la sobre el llano á un lado de Chapultepec y al
pie mismo de este histórico edificio. Eran las trib~nas destinadas á los invitados.

Entrega de i.na bandera.

Acer cándose, el golpe de vista de la sencilla
construcción, era hermoso, predominaban hasta la
festinación en el adorno de ellas los colores nacionales en cortinajes, banderas, airosos gallardetes
y aun en las mismas a,plicaciones florales, se haoía buscado el conjunto patriótico.
Con una extensión bien medida para dos mil
espectadores, las tribunas formaban un ángulo recto, en cuyo vértice la plataforma de honor daba
la. nota saliente del adorno, con sus trofeos mili-

fiares, sus coronas de brillantes hojas de encino y
laurel y sus gracimas escalinatas flanqueadas por
artística balaustrada.
A las diez de la mañana las tribunas habían sido
ocupadas por infinidad de personas de las más elevadas clases sociales, y entre las hermosas toilettes
-de las clamas y elegantes trajes de los caballeros,
resaltaba la nota de los brillantes unilormes de los
militares de alta graduación que formaban los
Estados :uayores de las Brigadas y de la División

Rurales antes de las maniobras.

�Domingo 23 do Septiemb_e de 1900.

EL MUNDO TLUSTRADO

{ué cariñosamente ovacionado por los millares
de espectadores que presencia??u la ~scena.
La protesta de bandera.3 sigu10 &lt;lespu~s:
Cuatro eran los cuerpos que rec1b1an una.
nucYa ensmi.a, recogiéndoseles la que duran~~ algún tiempo íué el escudo de su hono: m1ht~r.
Eran Jos a&amp;raciados: el tercer batallon ele rníantería, y et' primero, 8éptimo y noveno regimientos .
.\n111zó en primer lugar el tercer Batallón,
llernndo una formación correctí:-ima
J~n e.::te momento !ns fuerzas ioda:; que es~-a?an
en el campo pre~entaban las armas y las mus1c-1s
tocaban nue.::tro patriótico himno.
_
.
La YOZ clara, llena y vibrante del scnor Presidente, se dejó oír.
'·~:-ieñorcs jefes. oficiales y soldados del tercer batallón _:dijo el 8r. Pres.idente.-Yengo en
nombre de i',1 República, á encomendar á vuestro
,·alor, patrioli:3mo y es.tricta discip.lina, es~a ~andea que simboliza su rndepend~nc1~, sus rnstituc:ones. la jntegri&lt;lacl ele su terntono ? s1~ honor
militar. ¿ Protestáis seguirla con fi-clellda~ Y
constancia en los combates hasta ronsegmr la.
victoria ó perder la vida?
-··¡ Sí, protestamos!'' gritaron á un~ voz todos los: miembros del Cuerpo, y en .::egu1da el señor General Díaz agregó :
Tribunas.

ó que tenían encargos e::peciales en el acto que iba
á celebrarse.
El General en jefe de la División, J·esús Alonso
]◄ lores, se presentó en el 1:ampo desde á las siete de
]11, mañana, seguido de su E-=tado ::\layor, que se disti nguía de los de los J efes de Brigadas, por los
braz~le, blancos y tricolores que portaban los
ayudantes.
A 1as ocho de la mañana, Ja.s tropas comenzaron á ocupar el campo, penetrando simultáneamente á él por los amp\ios puente.5 que se construye ron en los ángulos Sureste y Suroe~te del llano.
La concentra rión de las f uerzas en el campo,
so hizo en 2G minutos, tiempo considerado corno
mínimum para la entrada ó colocación or&lt;lenacla

&amp;

M

,&lt;:t

a

.

.....,
2rn

..,.,
os

'
Caballer1a

r

-"Al concederos el amparo de su sombra y el
honor de ponerla en vue;,tras m·anos, garantizo á
la Patria con fu ndamento de las vi r tudes- mjJi.
tares que os reconozco, que como buenos y leales
soldados sabréis cumplir vuestra protesta."

•••
Xucstros grabados dan una idea del aspecto
del c.11npo, de los grupos militares más salien tes y de los actos militares c1e la imposición &lt;le
condecoraciones y protesta de banderas.
Infaut.erla.

A las diez en punto, un lejano toque de clarín,
marcando un punto de atención, indicó la llegada
del Sr. Presidente de la Jlepúb!ic, y su comitiva.
J~l toque fué repetido por los clarinc5 de todos los
cuerpos, ernuchándose á continuación batir marcha, y los acordes del Himno Xacional.
P or el tingulo Suroeste penetró la comitiva . que
iba precedida por una f-lección de gendarmes del
ejército, después de la cual penetraron al campo
los carruajes que ocupaban lo;; señores Gobernador del Distrito, Guardias de la Prec;.itlencia, el Gobernador rle Palacio y Jefe del Estado Mayor del
Rr. Presidente.
Tras el cortísimo acto oficial siguió la Yerdndera fiesta militnt\ ansio-:amente esperada, ele la
que seguramente fué uno ae 103 ados más salientes la imposición de conclecorac:ones á los miJilares que se han distinguido por sus servicios en épocas de lucha pam la República.
El señor Ministro de 1a Guerra. Don Bernardo
Reye;;, fué el primer o que recibió la condecora ción y plaea ele constancia y mérito m ilitar ele
primera clase, siguiendo después muchos hueno,;
y leales soldado,. ent re los qu;, se enco1üraha
un grupo de indígenas, que vistiendo el humilde
traje de \a gente del pueblo, vieron caer sobre
sus hombros y de las propias manos del Sr. Presidente de la República la condecoración que ganaron en el famosísimo y lege1,dario sitio de
Qnerétmo. Doce eran los indígenas, y cada uno

......,.,.,

Grupo de patriotas lndlgenaa.

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::s

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 d,s Septiembre de 1900i

Domingo 23 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

la m!:~, repuso Paolo, enseñándole la pa.lma de
y sucedió que la misera se u , 11
zá.ndose con él . p
. ,P so a orar, abra1
ln.Í.entras los &lt;ihicosª\: tmbien rompió á gemir,

CUENT O DE IT ALIA.
antiguo. Fué una ga;ibaldina feroz. El culto
del héroe lo guarda ella en su corazón. ¡ Cómo
Lucio, el zapatero de viejo, es un joven. Sus olvidar que su e•poso habí:1 muerto besando la caprimaveras brillan al sol de la tarde. La luz en- mi•a roja del GPneral patriota, cuando la "Puerta
tra en el tabuco, besa el lomo de un angora, pe- Pía!"
rezoso como un viejo poeta, y en la frente á la
De repente la ~nciana intenoga á su hijo :
madre de Lucio, suerte de :Margarita anciana, ve-¿ Qué dicen los periódicos, qué dicen de la
jezuela adorable, de blancura risueña y sonrisa guerra, Lucio?
de amor.
El zapatero sigue malhumorado, y le responde
La viejecita hace calceta; el gato sueña un poe- á su madre, casi con acr;tud, el pensamiento fijo
ma de ratones, mientras re&lt;iibe un baño de sol; en la provocadora, que por unos inst11ntes no cruLu&lt;iio trabaja, junto á la puerta, encapotado el
ceño y en la boca. un gesto de ama.rgura. De hito za más:
-Las últimas noticias son tristes para el ejéren hito, e':!ha ojeadas fuera, á la calle.
cito. ~ada bueno debe de haber,
ma&lt;lre. Hace cosa de una semana guardan silencio los periódicos.
Y cuando el Gobierno y los papeles no dicen nada . ..
La viejecita lo interrumpió.
-Han derrotado al cuarto batallón, Lucio; al batallón donde
sirve Genaro.
-Xo madre, c:ue yo sepa, repone Lucio, arrepintiéuclo,e de
haber dicho la verdad á la viejecita.
-1[e alegro. :Mejor se venga
sin combatir el cuarto batallón,
antes que lo derroten. ¡ Ay, hijo,
cómo sufro con la. fulana guerra!
Sufro por Genaro, que está en
peligro, ~' por el ejército, que está en ridículo. ¡ Dejarse derrotar por Menelick! E8o da vergiienza. En mi tiempo era otra
cosa, hijo.
Y era lo cierto: el cañón de
}Ientana la arrulló un día. Garibaldi aparecía siempre triunfador,
puesta la camisa roja, ladeacla
la cachucha militar, entre banderas.
La viejecita recuerda á su esposo; recuerda á
Discurren gentes, á las cuales ve el zapatero
aro, y prosigue diciendo:
sin mirarlas. Una mujer, flor de la plebe, gen- Gen
-Tu padre fué un héroe, Lucio. Cayó junto
til de persona, muy maja, cruza rozando su falá Garibaldi.. Otros tiempos. ¡ Qué días! Pero
dellín, de exprofeso, con el quido de Lucio; y Genaro es hijo de guerrero; él no dará la espalda
lanza adentro una miracla, insolente comv una á los neo-ros del A:frica; mientras los oficiales co0
pr0vocación. El zapatero fulmina su martillo
sobre la suela. Al golpe violento la viejecita, rran, él, pobre soldado, sabrá morir.
La anciana empieza á emocionarse. A sus puasustada, lo reprocha:
pilas asoma la ternura. Su
-Caramba, Lucio.
ardor patriótico, su fiereza
Pero nada advierte la anci11na. Desde su mumilitar, la memoria de su
llido sitial del fondo, y el pensamiento muy dis- marido, el afecto de Genatante, no mira qué pasa en la calle, á su puerta.
ro, todo el semillero de
La mujer de mirada atrevida como una provosentimiento, cor re por sus
&lt;iación, repasa. Lucio finge no verla; y asume un mejillas en ola de lágriaire distraído. La provocadora cruza una ve:¡
mas.
más; está con un hombre. A la mirada y sonrisa
Lucio no ignora el daño
de la hembra, el zapatero responde cantando :
que tales conmociones producen á rn pobre vieja. Co- i
"La donna é mobile
mo se repetían á menudo, (
qual piuma a,l vento .. .. . "
en el carácter nervioso de (
la anciana, el médico previLa vejezuela escucha, regocijada, á su hijo. Del no al joven, diciéndole:
corazón de la anciana~ como de un nido, salen vo-Tenga cuidado por su
lando recuerdos. Y no penetra la blanca viejecita viejecita. Esas excitacio- \
cuánto es dolorosa la figura de aquel joven, la nes le son muy perjudicia- l\ j
pena en el alma, y en los labios una canción :fin- les.
'
gida.
Lucio intenta calmarla. '6--.
En al11s de aquel canto, el pensamiento de la Varias veces le repite:
,_,
anciana debió de volar mucho, mucho; porque á
- Xo piense más en eso,
la postre volvía como una paloma, trayéndose en
mamá.
el pico de rosa, y en las plumas como jazmines,
Y se dice á sí propio:
memorias del hijo ausente, memorias de Genaro,
-Porque estoy de mal
el hijo menor, que hace la guerra en el país de genio hago sufrir á mi. maAbissinia. Todos los pensamientos de la anciana
dre. ¡ Qué buen bicho!
- ahora se iban, temprano ó tarde, al .Africa remoLa vieja no se tranquilita hacia las regiones insalubles donde, su querido za. De cuando en cuando
Genaro, padece hambre, se abrasa de sol, y se pronuncia entre sollozos:
afronta con :M:enelick.
-¡Pobre Genaro; pobre
En el i.ima ele la vieja sé debaten la madre y
hij.o mío!
la patriota. 1talia y Genaro, después de Lucio,
El entrecejo de Lucio ensu debilidad, su chochera, constituyen sus amore8. Ama á la patria aquella andana con amor capótase más; su boca mue-

I

}

f'

quea una mueca trágica; su mirada se torna lúgubre.
De nuevo principia á cruzar, rozando su faldellín con el quido del joven, una figura,_de mujer,
muy conc&lt;iida. Otra vez cae sobre Luc10 la mnada ·insolente como una provocación.

II.
Allá viene Paolo, el pregonero de diarios, calle
arriba. El sombrerito, casi en la nuca, deja al sol
hl. frmte. Corre Paolo de prisa, y con el haz ele
periódicos al brazo, voófera :
-"L' Araldo ! Ultime notizie dell'.Abissinia.
L'esercito in rotta. ~forte del-genera.le Vicini."
La multitud lo asedia. Hormiguean los curiosos, á los gritos. Todo el mundo sale á comprar
el pE&lt;riódico, anhelante de saber cuál suerte cabe
al ejército en la remota Abissini.a. L os centavos
llueven en la bolsa de Paolo. El no se pára un
punto; abriéndosia camino por entre los lectores,
que empiezan á formarse en corrillos, se escurre,
calle arriba, c-orriendo, y gritando:
-"L'Araldo: L'-esercito in roita. Morte del
Generale Vicini.
Los centavos diluvian. El rostro del pregonero se h11ce radiante; su voz amme sonoridades &lt;le
clarín. Aquella derrota es un triunfo.
¡ Qué diferencia de los días anteriores! No acontecía nada. La semana fué mortal para él. ~o
rncedían cosas de sensación, ni llegaban noticias
de Africa. El pueblo comenzaba á olvidarse de
su aventura de Abissinia.
¡ Cuántas noches llegó Paolo á. su desván con
una miseria en el bolsillo, extenuado de correr,
ronco de gritar, vencido por el cansancio, y triste !
Su madre lo saludaba con un beso, que era casi
un reproche. U na lámpara daba su resplandor
muriente en el zaquizamí, iluminándolo á medias,
A esa luz advertía Paolo las figuras quiméricas de
sus hermanitos, moribundos de inanición. Y á
esa luz, le pa!'ocía más siniestro el dolor -en la faz
de su madrecita; más punzadora el hambre de sus
hermanos; más espectral aquella casa de miseria.
El no olvidaría la escena de algunas noches antes. Su madre, al entrar él, 1,e preguntó:
----:¿ Qué traes? hijo.

~~fm:~ gri; 1!º~f~t;, esraha~~:~:(rnr~!~":t~
can&lt;lil .alumbraba mosfera flota~a el dolor. El
aquella angustia. ron sus claridades equívocas
Paolo, de súbito, se. deshizo de los brazos

ternos.

ma-

-?ye, ID;adre, le dijo, yo traeré dinero
-¿ De donde' h'•
·
lJO, ae d ónd,e.?- preguntaba
la
temerosa, la desconfiada.
Entonc~s él la tranquilizó.
_-N º. p1~nses nada malo, por Dios T
,
nus per10d1cos, ss.ldré á la calle, y anu·nc·10.re
º?Tiare
no-

!~~~s, ~uchasr noticias, gr!ndes noticias, noticia.s
,pen asd. Yo _las P;nsare, yo las inventaré. Tú
veras, ma re; tu veras.
P aolo había &lt;ionvencido á su madre. E
decía acariciándolo :
'sta le
ci~Bueno, hijo, corre; inventa muchas noti-

Lul'io, el zapatero, al mirar cómo la gente eo- beso á -su madiie; pero él la. besa. desde la. tumba
rre y se anemolina, sale á su puerta. En ese ins- con el pensamiento Y entre tanto la colma. á be:
tante se percibe clara, rotunda, la voz- del pre- sos, el pobre niño cvee oír la voz de su madre
que le dice :
'
gonero:
-Invouta
muchas
noticias,
Paolo.
, -"~'Ar_aldo : Ultime notizie del Abis.sinia.
L eserc1to m rotta. Morte del Genierale Vicini."
l(u/ino .Blanco Fombona.
El ,z11patero se demuda. Aquel maldito gritón
Maracalbo 19 o.
pasa.na un momento d-espués, á la puerta de su
ten&lt;lucho. La viejecita oiría aquellas voces de
reclamo; y la angustia, como una serpiente se
e~rosearía. en el a,lma de la madre y de la ' patriota.
El pre~omro con-e, calle arriba.
Y L~c10 &lt;l&lt;Y: á su madre que le pregunta:
- H1Jo ¿ que pasa? Escucho voces. Me parece quie corren.
-Nada, madre; no es nada.
y se percibe de nuevo el grito de Paolo.
El s,olo nombre del Sr. General Riva Pala&lt;Jio,
L Las manos die- Lucio se cri~pa.n. Está nervioso. es ~a smt~1,s _más acabada de una reputación lite_os pesares &lt;le su ruad.re, la m.fi&lt;lencia de su que- rana ment~s1ma y ventajosamente conocida en
rida,
. .
ambos contmentes.
a los recuerdos
. de su h ermano, la 1.gnommia
e sus _compatriotas, todo sube aquel momento á
Sus l!bros y sus cuentos, de forma irreprochasus lab10s, . todo se ir-aduce en ieste rugido sordo . ~-le, tuvieron e?-tusiasta a&lt;iogida en España y Amé-¡ Ma&lt;l&lt;l1to sea!
· llca, Y sus pnmorosas novelas tienen, especialEntre tanto_ Paolo ha llegado junto al zapate- mente para nosotros, un encanto más seductor por
ro, y ech!l al aire su regocijo, oen miradas y en vo- el sabo~· l?c_al con que fueron escritas y por la
ces:
parle h1-stonca que en ellas domina.
En e.l medio ambiente intelectual de la época
'-"~'Ar~ldo : Ultime notizie &lt;lell' .Abissiuia
L esrc1~0- 1~ rotta. Morte del Generaie Viciui_,; revoluc1onana en. que salieron á la estampa las no_La V1eJec1ta da un brinco en su aeolchado v~}as del Gener~l -Riva Palacio, agolar una edi~iento. Ahora sí escuchó bien &lt;listintamente Lu- e:1~11 (,ra un prodig10 con que ni siquiera soñaba un
cio la ve_desde el umbra;!, pálido y mu&lt;lo.
.
eili_t~r._ P~ro "lfonja y C_a~ada" y "Calvario y Tabor, ~eahzaron ese prod1g10, y hoy no se encuenLa veJezll'ela grita:
tran sm~ e1_1 las biblioteeas algunos ejemplares
-Compra el periódico, Lucio.
com~o rehqma de precio inestimable.
Y prosigue mono1oo-ando:
~ u estro culto_ reverente por las bellas letras
-Ay, Dios, qué n-u:va desgracia. j Por qué no
m~ llevas del ~undo! i Qué ser&gt;\ de mi hijo de nac10nale., y la mdicación sincera de algunos de
nues~ros subscriptores, nos han decidido á ofremi Genaro, Virgen Santísima!
'
A ~a vista de~ zapatero se le ocunie á Paolo una cer ~ lo~ abona·dos de "El M:uñdo Ilustrado " la
mentira sensacional. N adíe ignora por allí que p_u~~wación de "~fonja y Casada, Virgen y MárGenaro_ pertenece al cuarto batallón. A todos en tir, profusamente ilustrada con magníficos foel barrio, se 1~ ha dicho la viejecita. La ~os- t~~rabados to?1ad?8 del concie11zudo pincel de
tu_mbre de fingir y contrahacer noticias trae á las 1 1lla,;,ana, el msp1rado colaborador del General
en el ch:sp~nte periódico "El Ahuizote."
1mentes de. Paolo una mentira estupenda• y allí
. Los d1bUJOS que nos ha hecho Villasana, .son
e~ .Las.propias barbas de Lucio, pronump~ en V~
dignos
de la obra confiada á su labor artística y
vibrante :
-L'esercito in rotta. II quarto bataglione . . ~ tenemnos con ellos una satisfacción legítima' al
Pero_ no pue~e concluír. Los ojos y la mano poder_ ofrecerla á nuestros lectores como un homenaJe de nuestro cariño literario á la brillante
de Luc10 lo detienen.
pluma del General Riva Palacio.
~Da~ue un, peri,ódico, ruje por lo bajo el zapa~?m~_ lo habíamos calculado, la edición de "Don
iJEio, asiendo a Paolo de la blusa.
Q~.HJote- se concluirá en lo que falta del presente
. Y nervio~o, colérico, empieza á ojear el dia- ano. Y entre tanto, comenzaremos á dar las pr irio. Pao)o mtenta zafarse y eoner á su preo-ón • meras entregas de la otra nO'Vela.
pero Lucio lo detiene. Los espectantes no ;om~
Al frente ele la obra insert11mos el retrato del
prenden qué pasa. Paolo rnmudece y palidece a~1tor. hecho en 1Iadrid en los últimos años de su
de susto.
vida.
E n el interior del tabuco, la vejezuela, miLos P~i:ieros pliegos se repartirán con el núrand_o la gente mariposear á su puerta, y an- mero prox1mo, srn que suspendamos por esto l
gustiada por las voces del pregonero. trata de publicación ?e "Don Quijote," obra de la cual da~
levantarse, y _rueda á los pies &lt;le la silla, por el remos un _pliego semanario hasta su ter.minación,
suelo. Al ?:rito y al golpe de la anciana, Lucio que repetimos será en Noviembre.
vuelvie los ~JOS, y ve á su madre, caída, la frente
Esperamos que en nuestra elección sea del
rota, y la meve de los cabelloo roja de sangre.
~~rado -~e nuestros constantes abonados, cuya
. Entonces mudo, siniestro, t&gt;n un instante, á la 1lustrac1?1: no puede dejar de conO&lt;Jer los verdavista de todos, Lu&lt;iio agarra á Paolo por el cue- deros m~r1tos de las obras del Sr. General D. Villo, lo ~trae ~ sí, toma el cuchillo de zapatería y &lt;iente R1va Palacio.
lp iencaJa funbundo en el vientre del muchacho.

H~ras ,después entraba Paolo triunfante en el
zaqmzam1.
Esa noche se comió; esa noche se devoraron en
forma de queso y pan las noticias falsas de Paol o.
Desde -entonees,, todas las tardes, al salir el pre~one~o á su pregon, la buena mujer le hace esta
mvanable encomienda :
-Inventa muchas noticias Paolo
En ~odo ~to viene pensan&lt;lo el p¡egonero, calle arn ba, m1ientras vocea y reparte su periódico.
Entre uno y otro grito habla con.sigo mentalmente. y a l pensar cómo granizan ahora los cuart&lt;:-3, en la faz se le dibuja la ale!lría
y sus ºJ· 0 ,
0
dicen cosas risueñas.
'
"
. ~oy, apena~ hubo re&lt;iibido el diario con las noticias de Af~c~, malas noticias, para él buenas
n~evas, corn o a todo correr, camino de su barrio.
Por uno como or~llo ~e campanario quería él
-que en su _pa!r?&lt;lma supiesen, los primeros, las
cosas de Ab1ssn~1a. A&lt;lem-ás, el barrio es populoso.
Y aunque humilde, á toda la vecindad le sobra
maner~ ~e comprar un perió&lt;li&lt;io, sioempre que haya noticias &lt;le senaación.
El pregone!º llega á la plaza de la parroquia.
be donde_ qlllera salen caras que le í'QDrÍen. Algunos lo mterrogan familiarmente :
- ¿ Qué embu~te dice t~ papel, P_aolo?
Todos los vecmos en el barrio conocen al prego~:ro; y ~l cono_~e á todo el mun&lt;lo : desde la
recien bautizada h1Ja del genovés marmolista que
es la más joven, hasta la madrt) de Lucio ~l zapatero, que es la más viejecita.
'
. RApido ~!ercurio, Paolo vuela, echa.udo á los
/llres su gnto sonoro:
, -"[~' Ar~ldo: Ultime 11otizie dell' .Abissinia,
L eserc1to m rotta. Morle del Generale Vicini."
De los zaguanes, de la &lt;ionfitería del restaurant
el~ todas partes salen gentes á e~mprai· el p~rió~
chco. Los transeuntes, el farmacéutico el licorista, hasta las mujeres, hasta los much;chos toCorre u_~ instante de asombro, de mudez, de
do el mundo quiere tener noticias, ,todo ieJ. i:iun- estupefacc1011 . Cuando la multitud se "' h
·
d L ·
,
....o a endo anhela. ver por sus propios ojos la verdad la cima
e uc10, ya el ha corrido á su madre y beignomi1~ia del ejérc,ito; todo el m~ndo rabia por sándola, murmura:
'
Haber como han hmdo las huestes de Italia ante
-¡Madre mía!
las tropas de Menelick.
'
En la acera, Paolo agoniza. También da un
(Y

VICENTE RIVA PALACIO

"Monja ycasada, virgen ymartir."

Á NUESTROS LECTORES.
~n el. ~Úmero correspondieUite á la semana antenor hw1mos mención, accidentalmente de una
ma~nifica ~pli.ficación del retrato d¡ la Sra.
Dona Carmen Romero Rubio de Díaz, verdadera
obra ~e ~rte que se estuvo exhibien&lt;lo en uno de
los prmc1pales establecimientos comerciales de la
calle de San Francirno.
, ~oy engalanam~s nuestro semanario con una
copia ~e la menc1011acla fotografía, lamentando
mu)' Sll!ceramente que en el pase al grabado ha~'~ perdido el magistral trabajo ml1cho de su ménto, pues es imposible que la pl'ensa tipog'Táfica
reproduzca con verdad los innumerables detalles
que logró obtener el hábil fotógrafo Sr. Octaviar.o
de la ::\Iora.
En el retrato que nos sirvió de modelo, el claro obscuro es irreprchable, las blondas finísimas
del tr-aje se destacan perfectamente y hasta el brillo de la tela de sed.a se ad vierte.

�Domingo 23 de Septiembre de 1900~

La Ca..c..aa ae El A br10.

Paso de un tren sobre el Holl-Holl.

INAUGURACIÓN

DE LOS CAMINOS DE FIERRO ETIÓPICOS
La inauguración oficial del primer tramo de
180 kilómetros de la línea Djibouti-llarar, debió
haber tenido lugar el H del pasado Julio, pero
la compañía imperial de lo;; caminos de fierro de
Etiopía escogió otra fecha que no fuera la de la
fiesta nacional francesa. La inaugur-aciÓJ1, pues,
fué diferida hasta la semana siguiente.
El 22 c1e Julio presentaba un aspecto animado
l'IJ. estación de Djibouti. Un tren especial, decorado con los colores franceses y etiopes, esperaba
delante c1e la calle. Estaba compuesto de dos wagones de la. clase, de tres de 3a. y de dos furgon-es. M. Zaborowski, Inspecl:or General de la

Obras de la Federación en Tampico
Galantemente invitados por el J efe principal
d'el Ferrocarril Central Mexicano, para que visitár.amos las obras quie el Gobierno Federal ha ei:1prendido en Tampico, salimos en tren especial
hacia ese puert.o, en donde tuvimos ocasión de
conocer dichos trabajos.
El principa1 consiste en el edificio para la Aduana Marítima, cuyo gra.bado aparece entre los que
forman el paisaje que va adjunto. Su fachada
principal mide unos ciento setenta y siete pie6,
poT mil veÍilltidos su extensión longitudinal. La
constrlilcción faé contratada por lai Compañía del
Oentral }lfoxieano y dió principio en 8 de Julio
de 1896 -para termina1· en los días del corriente
mes, debiéndose inaugurar el iedificio en ocasión
de las fiestas patriM en la localidad. Las g+and8S
booegas para el drepósito de la carga entrante se
J!msieron ya en uso hace pocos días y reúnoo tod~s
las condiciones que deooarse puedan en materia
de a1n'Plitud, comodidad é higiene. La "loggia"
es primorosa en su perspectiva; dies&lt;le su piso se

Compañía, r ecibía á los invitados. M. Angoulvant, gobernador de la costa de los Somalis, llegó acompañado del administrador colonial de la.
clase y c1e los jefes de servicio administrativos
c1e las colonias.
A la una y media se c1ió la señal de partida y
el tren se lanzó sobre la vía.
En el kilómetro número 7 costeó el convoy el
río de Ambouli, en que la compañía de aguas de
Djibouti ha instalado un inmenso colector que
alimenta de agua á. la ciudad.
En el kilómetro 18 pasó el tren sobre el puente
del Chébélé, excelente colilstrwcción arquitectónica.
El "Khmasin" ó viento caliente del desierto
comenzó, entonces, á soplar con violencia, mientras que el desierto mismo, con toda su desnudez,
desfiló ante la comitiva inau guradora.

dominan las aguas del Gol.fo y las de los ríos Pá-•
nuco y Tamesí, entre los cuales se levanta. La comunicación á la ciudad se hace por un puente
de madera qrne será substituído eon el tiempo por
uno de fierro y acero. Puede decirse que la ubicación de la Aduana :Marítima de Ta.mpico es la
mejor; por un lado está bañada por las aguas del
mÍS!JlO Pánuco y por las del citado Tamesí por el
otro; el mar queda más allá, á unos seis kilómetros, él.te manera que el puerto de desembarque
s0 hará en las proximidades del propio edificio,
en aguas del Pánuco, valiéndose del muelle que el
Gobierno mandó levantar frente por frente de la
AdUJana..
Los depart.amentos superiores son confortables
y elegantes, ac1ecuados aJ. objeto á que se les destina. Su construcción es suficientemente sólida y
hermosa. Sin temor de incurrir en exageraciones,
puede decirse que el edificio en referencia es, sin
disputa, el mejor en su género de cuantos hay en
el país y uno de los más elegantes y lujosos de los
similares del Continente Americano.
Otro die los grabados que figuran en el paisaje, representa el gran puiente que la misma Compañía del Central Mexicano mandó construir sobre las aguas del r ío Tamesí, quie es uno ele los

En el kilómetro 34 pudieron verse los pocos
vestigios del antiguo campamento en que fué recibido, á su regreso de Fashoda, el Coronel Marchancl, entonces promovido nuevamente comandante.
Antes de llegar al kilómetro 37, se perdió la
línea azul del mar, que se quedaba atrás. En el
horizonte, entre las montañas azules de Obock y
la línea negra del desierto, al borde del golfo de
Tadjourah, apareció una línea blanquecina: era
Djibouti con sus tres mesetas madrepóricas.
En el kilómetro 37 saludaron al convoy lof'
guardas del campamento, agrupados al rededor
de la bandera francesa, mientras que sobre el
fondo negro de las rocas basálticas se destacaban
los rebaños de carneros blancos.
A las tres y media llegó el coDYoy inaugural á
Holl-Holl,

que desembocan en el Golfo en Tampico. Tiene
la particularidad ere ser el únioo giratorio que hay
en el país; se desgaja por su centro para dar paso
á las embarcaciones de alto bordo, para adoptar
la forma (}rdinaria que tiene cuando pasan los pesados trenes d'el Ferrocarril Central Mexicano que
viene de Tampico.
La cascada del Puente de Dios íué una de las
gandiosidades que cautivó nuestra atención; de
la Estación ,d,e Rascón bajamos unos quinientos
pies hasta encontr¡u· &amp;llá en el fondo la precio;ia
caída de agua, no alta, pero si amplia en ~u cortinaje de líquido, el cual se, d-espeña sobre un lecho de roca-s que va en descenso marcado basta
llegar á un puente también de roca, que se ha
encargado de formar la Naturaleza. Esa casca&lt;la
y otras muchas que hacen los innumP.:rables nos
que a.traviesan las tierras de la Huasteca Potosina están ociosas, nada producen, si no es la aclmiración de los viajeros que visitánlas. ¿ Qué más?
Aquellos terrenos que son los más exuberant,es
de la República son enteramente vírgen~, conrnmen su fuerza productiva sin provecho · de nadie.
Figura también en estas columnas el gran
Puente de Dios, de qrne acabamos de hacer cita
al tratar de la primera aasca.da.

El i'u~nte áe Dios.

Lo.s demás grabados muestran las bellezas in- 1:nea &lt;.·1 h_o~pital y las casas &lt;le los empleados del por los Yiajeros; mejor que las cumbres de Malc?mpara bJes qrna encierra aquel la 1JOna privile- } errocarr11 Central.
tra~a son mejores las de El Abra, como son sugiada ~e la Huasteca y otras perspéctivas del puer~ o nos imaginábamos, al salir de esta capital
p~nores l?s variadas per,s,peetivas del camine c1e
to Y cmclad de Tampico, las que se observan á hae:er un viaje tan agradable por Ja línea llill ci~
J :unp1co a las &lt;le Ve1-acruz. Acerca del tráfico lebordo de los trenes del Ferrocarril Central 1fexicano, cuya es, sin duda, la principal y la más
hermosa ele cuantas hay en la República. Volú¡ ,
:r,nenes enteros invertiríamc.; en i,rneíiar tales riquezas y en lamentar que la mano del hombre
no ~ haya acercado aún á ellas para explotarlas
debidamente, y extraer &lt;le su ,eno los incontables
productos que las tierra,&lt;\ pueden rendir.
, Entre el verd,e €•?Jn eraJda que tapiza las serramas y valles d~ la Hnasteca se de~taca la blancura
del balastre dt&gt;·l terraplén que sustenta los rieles
'&lt;lel ferrocarril Central. }&lt;),t.as oura.s de b-alastre
contrib~yen en gran manera al a.&amp;eguranüe•nio
del ca.mm~, herrado: Rn cof:'to &amp;S grande, pues que
la Compama ha gastado cuatro mil pesos por kilómetro, sola~ente en _bala_~tre, que por lo que
C?rresponde a Ja substituc10n de durmienk;; y
rieles, que son nuevos y flamantes en Ja mavor
parte de la línea entre ~guascalientes y Tampico,
el pr~supuesto se mult1plic:a com·derablemente.
Los rieles de_ oet,rnta y sei;; libras por yarda se han
e_stado cam~nan&lt;lo por otros c1e setenta y cinco
libras tamu1én en yarda; de rnanem que no !-Olam ~nte las segmidacl. sino la elegancia ele este c.lmmo se ha asegurado, hatiendo que :;\léxico cuente con ~m elemento n:á, de cfütracción, muv superior a cu,anto,s S:!:) conc,cen en ~I país.
·
Como si fueran insuficiente,: e~a~ bellezas de la
~ua.su&lt;?a_, el puerto cl:e Tampieo, la Villa &lt;le Dona Cecilia, la Barra, eneierran otras- t~1ntos ent"3ntos p~r~ el viajero, por rns nuevas :finca.s, su
gran mY1miento comercial que de momento en
momento crec•e y se desarrolla, sus muelles en que
ele manera constante se labora en la carga y desEl 111:evo edlñclo aduana! v.sto de frente.
carga de los numerosos buques que H2gan y salen
del puerto y _que lo hacen ser ahora el primer pue,r - ta do ferroc,arril; más hermoso es todo aquello de
to de ton~laJe die la República; sus edificios públi- lo que &amp;~ sabe. ordinariamente; todos los puntos rrocarriier~ en los dos caminos, se nota más aun
la superwncla&lt;l en el Central que en el M .. - .
cos y part.wulares entre los que figuran en primera que toca. la vía herrada son dignos de c:rnocerse no
(de Veracruz).
ex1c.1

-------------;------

lnterlor de una de las bodegas db la Aduana Marltlma.

...

El ¡,ue1ote ;slratorlo del F. C. Central Mexicano, &amp;.bre el Tamesl,

�F,T,

·MUNDO ILUSTRADO

Domingo 23 de Sept-iembre de 19~

tL

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 14
Director: LIC. BAPAEL BEYES SPÍ:NDOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 30 DE 1900.

Subscripción mensual foránea, S 1.50
ldem idem en la Capital,
1.25

Gerente: A:NTOll'IO CUYÁS.

I

, ,,

PROYECTO DE UN MONUMENTO Á LA MEMORIA DE MANUEL ACUÑA,
presentado en la Exposición de Paris por el artista mexicano Sr. Jesl1s Contreras.

.

..

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 13, Septiembre 23</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.,

•

•

fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

•

SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

�EL l!UXDO ILUSTRADO

1, La Cxposici6n.•-2. llictor.Manuel 111.
3. CJ embrollo.--4. Galveston.

de será el gran acontecimiento del fin del si•lo
la lla.ve de oro y de fierro con que una era seo ha'
cerr~clo y comienza otra, no la de la paz, en el
sentido absoluto del vocablo, sino de la creciente dificultad de la guerra . La guerra de hoy en
má~, será un _c~ímen supremo mientras haya miserias que atinar; sólo aceptarla en caso inevitable será un deber, pr-0,ocarla será ponerse fuera de la civilización. La humanidad va llegando á la plena conciencia de su solidaridad y en
cualqwer parte que la injusticia la toque se
siente herida.
'

Domingo 16 de Septiembre de 1900.
sencillez de la fé íntima, es cierto, no con la con•1
vicción de ser el ministro universal de la providencia para les italianos, como el otro juzga que
Jo, es parn los alemanes) hasta e,;a nota religiosa
que enterneció al viejo pontífice, según las crónicas vaticanas, acercan bastante al joven Víctor
Manuel de su augusto maestro de Berlín.
Y para mí es claro que si hubiese tenido un
ministro de la talla de Cavour¡;, lo habría hecho
príncipe de Rávena ó de Pisa, y le habría puesto amablemente su sombrero en la mano, como
hizo Guillermo con el príncipe de Bisrnarck; porque esos h01lllbres absorventes, reyes psicológicos,
digámoslo así, que consideran á los reyes históricos como sus púpilos ó agentes, son iucompati-•
bles con monarcas del temperamento de los Guillermos segund~s ¿ v de los Víctor Manueles terceros? P arece; el nuevo rey italiano no tenía que
despachar á nadie; el excelente Sr. Saracco, jefe
d0l gabinete italiano, ni en sueños ha deseado la
a.p !astante gloria de los Cavours ó de los Bis-marcks, se contenta con una buena mayoría liberal moderada en el parlamento, pero no una
mayoría de combate sino de conciliación. Y el
rey lo ha ayudado ó lo está ayudando mucho en
esto, lo que prueba su buen instinto político y
que, aun euan&lt;lo tenga pcT modelo á un hombre
que usa casi siempre el guantelete de hierro del
paladín feudal, sabe que Alemania no es Italia.
H a sabido ordenar : sometió á los mini6tros desde la primera reunión del consejo, después de los
funerales, á un interrogatorio preciso y apremiante sobre sus sendos programas administra,
tivos, sobre los medios que tenían para realizarlos, pidió" informes, "memorandums" rá.pido'S y.
exactos, y "ordenó" que en el acto se le trajeran
á la firma los decretos sobre colonización interior, sol?re pensiones á los veteranos, sobre cuestiones urgentes de artillería y de marina, etc., y
exigió que se le diese á conccer todo lo que debía
firmar con anticipación, quiere ponerse al cabo
de todo y ha.ce bien; este es el sen timi,nto pleno
de la res¡x;nsabilidad y el deber.
Por lo demás se ha puesto bien co;i todo el
mundo, instantáneamente: loo .soldados y los marinos están encantad~ con un rey que los halaga
y que se manifiesta tan de ellos; Francia se muestra graciosa con el rey que ha dicho "no permitiré á nadie que me tache de- anti-francés;" los
partidos están por hoy satisfechos: las izquierdas
por el tono liberal del discurso, por la promesa
de no recurrir á leyes excepcionales y de respetar
el Estatuto lo que también regocija á los moderados. Sólo los reaccionarios, que esperaban que
el atentado de Monza fuese la señal de leyes terriblemente restrictivas, se muestran desalentados; es mejor. Y el pueblo ¡oh! el pueblo, ademá~ de su devoción clinástica. la na.che que vió
en Roma, en medio ele la terrible catástrofe de
"Castel-ginbileo," desembarcar repentinamente
de un coche de alquiler, al rey y á su mujer, y
pasarse la noche entera ordenando el salvetaje
(que no me oiga la Academia) y atendiendo á los
heridos, esa noche le juró amoir y el joven príncipe aceptó el juramento conmovido bajo su mi.1
litar rieidez ]' la encantadora reina Elena, lloros·a y feliz, y por eso más bella y más amada.

1.-¿ Es ó no un "fiasco" la Exposición? Abundan ya en los periódicos, en los informes de los
via.jeros que van volviendo,en las correspon&lt;leneias de los que se van quedando, en las censuras, en los panegíricos, elementos suficientes paPero si bajo el aspecto moral no es un fracara fundar una opinión, aunque rectificable todavía, pero probablemente aproximada á la verdad. so ¿ lo. es como negccio la Exposición? Aquí si
-Pues bien, no, la Ex¡x;sición no ha sido un las conJeturas son un poco turbias ; y los que se
fracaso; y eso desde aquí y sin verla, podemos h~~ ocupado en esto, confiesan que el número de
decirlo con cierta seguridad. Poo-que hay muchos vmtantes, hecha la liquidación final, pr~bablepuntos de vista para considerar el caso, ¿ no es mente no corresponderá al núme·ro de "tiekets"
cierto? Y he aquí uno de ellos; jamás se había. impresos, es decir, que el resultado financiero no
hecho esfuerzo igual para condensar y resumir co·rresponde·rá á las previsiones. U nos cuantos
los aspectos prodigiosamente múltiples de la ci- guarismos para fijar bien la idea:
En la Exposición de 1889 se expidieron ..... .
vilización humana; porque nunca se habían agrupado en coor dinación más inteligente los ante- 28.H9,352 tickets que representaban, descartancedentes próximos y aún remolca de algunas de do á los no pagantes cerca de 25 millones y me]as más salientes maniíestacione-s de esa civiliza- d10 de francos; en la Exposición actual calculanción; porque este intento· h" sido coronado de do lo5 dos últimos me,ses por ''mínimuns" combuen éxito. ¿ Qué más puede querer un burgués? parados con las entradas correspondientes de haSoy uno de ellos. ¿ Qué más puado querer que, ce diez afi.os, pueden asegurarse cerca de 44 mipor el precio de unas cuantas docenas de "tic- llones de tickets, es decir, 40 millones de frankets" á un franco, le sirviesen todo el siglo XIX, cos, 1? _más que en 89; si se refieren, pue,s, á las
comprimido en una especie de pastilla? El bur- E.xpos1c10nes pasadas, la actual es un gran éxito
gués debe de estar contento y debe de estarlo el financiero. ¿ De dónde ha venido e•ntonces el perartista, ¡x;rque allí ha podido reposar en las obras sisten te rumor de que es un fracaso? De que se
eternas del arte, allí aglomerados los motivos esperaba casi triplicar el éxito de hace diez años;
de su odio, á uu tiempo risible y sagrado, contra de que se creía que habría más ele GO millones
nosotro.s lo.s burgueses. Más no es etio todo, y he ele entradas. Y como los cinco grandes estableciaquí la verdadera nota., la verdadera significación mientos de crédito entre los que se habían reparde la feria universal de la industria, del arte y ticlo 3.250,000 bonos de 20 tickets, los lanzaron
del placer. La encuentro en el discurso del Pre- todos á la ,·enta. resultó que la oferta superó á la
sidente de la República francesa, que no vacilo demanda á pesar de que ésta ·es enorme y que
en llamar admirable, po-r preciso, por claro, conforme á una ineludible ley económica bajó el
por justo:
precio del Rrtíc:ulo, y se han ofrecido "tickets"
"Los Congresos que se han reunido (en París por menos de su valor; luego bancarrota, ha didurante la Exposi ción) y los que se reunirán, han cho la gente; bancarrota de esperanzas_, sin elunrocuraclo á los sabios, á los artistas, á los in- da; pero financiara no. Y como además, mudustriales, á los artesanos, á los obreros, á los chas :e-mpresas particulares crecidas á la sombra
agricultores dal mundo entero, una oportunidad ele la Exposición han naufragado, esto añade brude conocerse, de entenderse, ele comunicarse el mas á 1a mala. atmósfera creada en derredor del
resultado ele sus expe-riencias y de discutir, con gigantesco certamen. ¡Ya no habrá otro! dicen
un contingente excepcional de int-€ligencia y de muchos. Yo creo que sí. Pero en él habrá meluces, los problemas concernientes al mejora- nos mexicanos que ha habido en el presente; pormiento moral y material de los individuos y de que noso-tros tendremos la fiesta en casa; la Patria cumplirá cien años.
las sociedades."
"Estos congresos no han presentado, acaso, al
visitante superficial un atractivo muy seductor
con esas estadísticas, planos y gráficos, esos informes y esas actas de bastante severa aparien2.--La educación d,ema~iado nueva todavía en la
cia. Xo por ello dejan de ser el punto culminan- libertad normal y orgánica de los p11eblos conste de la Exposición; nos permiten fijar este testi- titucionales de la Europa continental y los crasos
monio consolador, que todos los pueblos con ma- errores de los parlamentaristas que han tendido
yor ó menor premura se sientan empujados por á convertir las instituciones en instrumento de
una e,olución común hacia la inYestigación y explc,tación del poder en favor de la carta de los
r€11.lización del progreso moral; que en todos los "politicians," ha hecho general el sentim:iento fapafaes crece día á día el número de los espíritus vorable á la consolidación de poderes ejecutivos
ilustrados y los corazones generosos que se con- fuertes, enérgicos, cuyos jefes sepan imponerse á
sagran por en tero á hacer el bien á sus semejan- todos, que sepan hacer sentir su acción soberana
tes y que, en fin, el siglo que nace, verá la paz y la en la dirección de los ramos todos de la adminisconcordia establecidas sobre más ámplias y sóli- tración y que, respetuosos de las leyes, pongan
3.-¡ Oh! Inglaterra, es muy alta, muy imperial,
das bases."
en juego cuantos recursos las leyes les conceden. muy grande, la verdad es que no se llama oficial"La Exposición de 1900 habrá provisto á la
El tipo de estos soberanos es el emperador Gui- mente Inglaterra, como acostumbramos llamarSolidaridad de su más brillante expresión : darale' llermo II: en donde no está, en donde no mani- la, se llama ''la Gran Bretaña" y lo es; pero no
un poder nuevo ele expansión y persuación. La fiesta su idea ó hace sentir su impulso; demasia- creo que hayan sonado bien en sus oídos las múSolidaridad, á !llM de las mllgllaS cosas que le de- do quizá,. Mas hay que tener en cuenta que el sica.s de los regimientos franceses, recibiendo á
bemos, hará más frágil en su porvenir el triunfo knisser alemán, no es un rey parlamentario, por- los destaca~1e1~tos alemanes en Chaugjai ¿ qué es
de la fuerza, mejor acatada la soberanía del de- que no lo es sino á medias la constitución del Pi::o,; Q_ué s1z111fica; que se acaba; que empieza?
recho; impondrá el arreglo amigable ele los con- imperio germánico,, según ella el emperador tiene En pnmer lugar parece que acaba el monopolio
flictos internacionales y el afianzamiento de la participae1ón directa, y á veces preponderante en del dominio inglés en la cuenca del Yan~-tsé ·
paz, siempre más gloriosa que la más gloriosa de el ejercicio de la función legislativa, y suele el es una dominación fundada en vagas co,n~esio~
las guerras. No suprimirá, sin duda, cuanto las parlamento estarle subordinado. No así en otras nes, pero muy concretamente interpretadas en
malas pasiones pueden engendrar de males y de partes, en Italia, por ejemplo. Es, sin embargo
favor de una especie de monopolio británico cu•
ruinas. pero nos permitirá vislumbrar de más cer- maniJiesto que el nuevo rey ha tomado por mo- hierto con resonantes protestas de no quer:r en
ca el objeto supremo hacia el cual tienden las in- delo al emperador su aliado : su actitud, su as- China otra política que la de "la puerta ahierta,"
telig-encias libres y los corazones buenos la dismi- pecto, sus modales, la brevedad y el estilo directo es decir. sin prfrileg-ios; ya hemos explicado otm
nución ele todas las miserias y la. realización de con que ha expresado sus voJuntades "sic volo vez este designio. Pero precisa confesar que la
la fraternidad."
sic ju beo," son de un soldado, ni en su casa, ni situación ha cambiado mucho en estos 11ltimos
1Iuv bien, Sr. Loubet, per:fectamente, allí está en su consejo de ministros, ni en la calle deja el diez años y que si el tráfico británico prepondera,
marcado el puerto en donde el gran pensamiento uniforme; así hace el otro. Hasta el acento mís- en la cuenca, ma~avillosamente rica por sus pro•
&lt;le la Exposición ha encontrado abrigo y por dontico de su proclama que invoca á Dios (con la duetos, su población y su clima, del "río azul;'

=·=

=

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

.

otros le siguen de cerca y ya no está sola. Antea
ella (Inglaterra) era la dueña del comercio del
té; ahora los "trusts" chino-rusos se han aduefiado de este producto, y Europa y América toman té chino, servido por los ru~. Es verdad
que además del chino se consume ya el del Ja,
pón, que es muy bueno y el &lt;le Ceylan, que yo reputo mejor y me gusta más que el chino; verdad es que nunca he tomado el té imperial, el
sagrado, el que sólo baña los paladares celestes
del emperador, la emperatriz y basta hace poco,
supongo yo, .del príncipe Tuan; pero para gustar
('!el divino brevaje se necesita una educación especial y haber nacido semi-dios. . . . . . nada de
esto es tan fácil como mis lectores pudieran
creer.
Eso en lo que toca al té; el opio, que ,enía á
los chinos &lt;le la Ipclia antaño, ahora ellos mismos
lo cultivan, ellos mismos fabrican esta arma sui~ida ¡y tan contentos! Los géneros de algodón. de
fabricación alemana y japonesa, rsbín batiendo
'á las "indianas," fabricadas en ~Ianelw:tu nnlt::8
y hoy en Bombay; el petróleo es japonés, ele.,
etc. Y no contamos los grupos belgas y írance,ses que expl,otan las minas y los ferrocarriles en
Distritos riquísimos del famoso río. En conseeuencia la Gran Bretañ a tiene que dejar sentar
ú su mesa muchos convidadas; los recibirá con
alth-ez y cortesía, según su costumbre.

Se embrolla el embrollo chino ¿cuándo ha dejado de suceder, dénme ustedes uu ejemplo, que
la 1mión en un designio común de dos grupos humanos que representan intereses diverso.s, no se
lrnlla convertido en disidencia al día siguiente
de realizado el ,propósito, disidencia que suele
llegar á la lucha abierta? La actitud de Rusia,
)lerlectamente premeditada desde que tuvo la
-eonvicción de que vivía su ministro y que los
aliados llegarían á Pekín, ha dejado perplejas á
1as potencias; no estaban, 'fisiblemente no estaban preparadas para este cambio de tema y en,cuentran que Rusia desafina y adios concierto.
Sin embargo, es innegable que el Czar es lógico; nos pro.pusimos, dice, hacer un esfuerzo
rnnncomunado para salvar á nuestros ministros,
:aunque para -ello fuera necesario venetrar en el
corazón del imperio y poner en pie de guerra
1rnestros ejércitos; hemos logrado nuestro proJlÓsito apoderándonos de Pekín, los ministros y
:gran número de cristianos han sido salvos, y los
magnates chinos que han dirigido esta comedia
trágica, se han convencido que para esta clase
ele vindicaciones, las potencias ciYilizadas que
tienen intereses en China, i::abían unirse y ser
fuertes y rápidas; ante ellas la resistencia china
,se evaporó. El otro p.i:opósito era pedir á China
indemnizaciones por los gastos y daños causados;
y no afirmaciones ni prom-e ~as. sino seguTidades
plenas y absolutas, garantidas á satisfacción de
1as potencias de qu-e los crímenes que se han cometido no volverían á cometerse con la complicidad directa ó indirecta de las autoridades del imperio. ¿ Y cómo llegar á este fin? Desde luego
Teconociendo á un gobierno con capacidad de tratar; pues un gobivrno en esas condiciones no
puede ser otro que el actual. el gobierno nominal de Kwang-su y real de la emperatriz-viuda,
por ser el único que los chinos admiten, el único,
en consecuencia, que puede contraer compromi~os y responsabilidades en nombre de lo que llamaremos la nación china. Pero no bastaba reconocer al gobierno, era preciso un poco más. era
necesario ponerlo en condiciones de tratar fácilmente : ahora bien, los chinos no ven á su gol)ierno, siuo lo ven en la ciudad sagrada, funcionando entre misterios y perfumes como una di'Yinidad en el centro inaccesible, vio1ado ya por
&lt;lesgracia, de la. ciurl:a.d prohibida. Esto es cierto. Urge, pue~, restituir al emperador su ciudad
de Pekín y proceder á la desocupación militar
de ella y concentrar á las fuerzas aliadas en su
,antiguo cuartel general de rrien-1,sin en donde
se pondrán á las órdenes del felcl-mariscal de
Waldersee y desde donde mejor reforzadas y habituadas al medio chino pueden reemprender la
-campaña si preciso fuera. y reocnpar Pekín con
mayor facilidad quizás, si las ci.rcunstancias lo
exigen.
¿ No encontráis racional lodo esto? Yo sí;

EL MUNDO ILUSTRADO
pero he aquí la dificultad. Los aliados perderán
á los ojos de los chinos todo el prestigio saludable y aterrador (¡x;rque acá y allá se han cometido atrocidades, lo que demuestra que la guerra
no será nunca una manifestación de cultura, sino
uu resto de barbarie, indispensable desgraciadamente, si se quiere), dicen los adversarios de la
proposición rusa, si abandonan Pekín, esa es su
fuerza moral. La ,erdad es que la objeción es
baladí; esa fuerza no la perderán, por cierto, á
los ojos &lt;le los gobernantes que son quienes tratan, porque éstos sí saben á qué atenerse. Y á
los ojos del pueblo pueden r e-00brar el prestigio
actual y con creces en el momento que urja recobrarlo, mucho más cuando se quedarán en sus
posiciones de fuera de la capital hasta que los
tratados concluyan.

("alfil," quiere decir elefa.nte ¿ quién es el elefante?)
4.- No quiero cerrar esta crónica sin expresar, y en esto cualquier periodista puede estar seguro de que interpreta el sentimiento unánime
&lt;le los mexicanos, el profundo pesar que el naufragio espantoso die Galveston nos ha causado.
Estoy seguro que si la. prensa diaria se organiza
para iniciar en la República un movimiento de
simpatía, traducido por auxilios pecuniarios, en
favor de las víctimas de este atentado brutal de
la naturaleza., la gran irresponsable, encontraría
un eco inmenso. Así lo creemos y esperarn os.
Se trata &lt;le nuestros primos; pero nuestros primos desgraciados son nuestros hermanos.

La verdad es que por esta proposición, si llega á ser un lrncho, Rusia queda constituída en
rn alta tutora del imperio. Ya había torna.do ante las potencias el papel de protectora de la emperatriz y de su politica de reformas lentas; el
brutal incidente boxer, dió al traste con todo, y si
las legaciones hubieran sucumbido, difícil habría
sido, no digo salvar el trono, sino la vida misma
de 'rse-shí y este habría sido el gran triunfo de
la política inglesa. Porque la situación es clara:
hay cuatro grandes potencias asiáticas: Rusia al
N., Inglaterra al S., China en el Centro, el Japón en el Pacífico, es la gran potencia insular
asiática, es la Gran Bretaña del extremo Oriente. A Rusia le conviene todo lo que mantenga
al Celeste Imperio bajo la autoridad de la corte
de Pekín, porque ésta, por su situación y sus an~
tecedentes, caerá más y más bajo la dominación
del gobierno del Czar; á Inglaterra le conYiene
la disolución de China y de aquí su designio de
fomentar las tendencias ultra-reformistas de
Kwang-su, que llevaban · derecho á la anarquía
y al desmembramiento del imperio. En este río
revuelto se disponía á pescar Inglaterra la cuenca riquísima del YangJfsé, nada menos; bonito
pez, una ballena. Y este es, y no la razón de la
pérdida del prestigio, el verdadero motivo de la
oposición inglesa á la proposición rusa.
El Japón sigue á Inglaterra; su rivalidad con
Rusia es más clara, más ineYitable; ya ha comenzado á lo largo de los litorales del septentrión
chino y llegará antes de cim,'O años á un conflicto; la alianza británica será entonces para el imperio nippointa, una necesidad vital.
Después signe Francia, potencia asiática también de segundo orden . Francia guarda en el S.
una posición geográfica análoga á la que Rusia
tiene en el N. de China, del enorme vientre chino,
como le llama Lord Beresdorf, y le es indiferente
en el fondo salir ó quedarse en Pekín, pero no
le es no seguir á Rusia su deferente, pero poco
fogosa aliada; la seguirá, mucho más cuando así
da jaque á Inglaterra y neutraliza casi el famoso
mando en jefe del mariscal alemán. Y esta razón es buena, pero no la principal como ha asegurado el famoso corresponsal del "Times" en
París, que tiene el don de reducir todos los
acontecimientos á productos de intrigas palaciegas.
Si Alemania no hubiese tenido que lavar la
mancha de sangr e del asesinato de Von Ketteler,
y si no hubiese proclamado en tono de exaltación,
casi religiosa, la inflexible necesidad de una política de castigo en China, se habría adherido á
la proposición rusa. Y este e3 un ejemplo de
los inconvenientes de los impulsos puramente
personales en los negocios del Estado; nada más
interesante y simpático que los grandes movimientos del corazón de Guillermo II, frecuentemente conrertido en motor principal de la política alemana; pero nada menos sereno. Y he
aquí al imperio alemán obligado á contar con
Inglaterra, cuando menos lo necesitaba.
Los Estados Unidos se han adherido á la proposición rusa; era la consecuencia, de la actitud
tornada desde el principio ¡x;r el gabinete de
Washington y que, en los comienzos mismos de
la campaña, en el bombardeo ele Takú, se marcó
netamente: nada de intervención; nada ha habido más prudente, ni más correcto.
Este es al tablero; Inglaterra mueve su alfil,

DECADENTISMO.

""'º"""

Quiero la estrofa que ananca
torv~ pero noble y franca,
débiles sueñes bastardos;
que nunca fué musa blanca
musa de ·driles bardos.

Epica suene la trompa
que otras edades oyeron,
y al vibrar al aire rompa
la urna que guarda la pompa
&lt;le las grandezas que fueron.

Basta de cantar amores;
de alabar del sol poniente
los lánguidos resplandores;
basta de brisas y flores
y de murmullos de fuente.

No quiero el licor que enerva,
y que en copa de oro apura
Baco tendido en la hi, rba;
psefiero beber la acerba
lágrima que nos depura:
Dadme la lira de encino,
la de sonoros bordones,
la que su canto divino
envuelve en un torbellino
de rayos y de turbiones.

Quiero horas de tedio llenas;
quiero nerviosos excesos,
y con ,sangre de mis venas
quiero, venturas y penas,
escribir sobre mis huesos.

Quiero escalar las alturas
robar el Tayo que tiene
quien da sér á las criaturas,
para que entre rocas duras
como el titán, me encadene.

Y cuando esté sin escudo
atado sobre el abismo,
llega á mi pecho desnudo
y hunde en él tu pico agudo
buitre del DEC.ADEXTIS3IO.

Ven; no te apiade mi suerte;
te busco, ave del infierno;
,;abe mi espíritu fuerte
que entre alaridos de muerte
nacerá el canto moderno.

.Tosé j)eón del Valle.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

· Domingo 16 de Septiembre de 1900.

D omingo 16 de Septiembr e de 1900.

EXPOSICION DE PARIS.
El Castillo del Tyrol.

•
haz lo qU12- quieras, atrevida y loca;
un eflm·io de antiguas primaveras
vuelve á exhalar lo que tu mano toca;
hurga, escudriña, rompe ... haz lo qu·e quieras.

III
:Ui juventud fué alegre cortesana
que vivió prodigando su hermosura;
mi juventud amó; fué una, liviana
qu·e no mintió el am?r ni la ternura.
Era jovial, simpática, mimosa,
amiga de entusiasmos y ruidos;
¿ ves por ,el suelo pétalos ele rosa,
perlas quebradas y rubís caídos?

Son rastros ele brillantes galanteos,
ele l!Vcnturas y fiestas, en que había,
tras los floridos biombos, cuchicheos,
sobro las frescas bocas, ambrosía ....
IV
Este es un lindo bandolín doradó
que acompañó clroláticas canciones;
míralo sin adornes y empolvado;
ké ele las señoritas ilusiones.

Ella ha querido entrar en mi
corazón y me ha torturado:

Ese es el viejo clave donde ib:1
á preludiar sus himnos mi esperanza;
y en cionde dulce, ingenua, pensativa,
cantó su melancólica romanza,

I
Es un palacio en ruinas, ¿ á qué vienes
caprichosa muchacha? Las inquietas
curiosidades frívolas que tienes
gustan á tus amigos los poetas;

Que lo abra sin temor tu mano inquieta;
es un curioso libro de memorias;
retratos ~ mujeres ... ¡indiscreta!
yo no te he die, contar esas historia-,.

los que á contarte van, todos los días,
para darte un placz,r con su&amp; engaños,
las mil v ti-es sonoras tonterías
que, arr11llan sin cesar tus qui~ce años.

.Adivínalas tú, que me importunas,
con malicias perversas y vulgares;
son "Cuentos ele Bocaccio" con algunas
páginas del "Cantar de los Cantare~."

pero á mí no; ya no; que arrepentido
al sueño y al amor cerré las puertas,
y estoy en la cartuja de mi olvid,01
cavando fosas á mis rimas muertas.

¿Esta? La sala ele armas : el luciente
casco de Lohengrin sobre el bruñido
arnés; el ideal entró en la ardiente
liza, de punta en blanco, y fué vencido.

II
Sin embargo, curiosa, entra si quieres;·
por un instante alegrarás la casa :
¡ Roces de sedas, risas de mujeres,
cómo sois inefables!. .. Pasa ... pasa.
Deslumbrada y á tientas, por obscuros
laberintos y dédalos caminas;
¿ ves? tiestos rotos y manchados muros;
¿ no te lo elije.? E s una casa en ruinas.
Sube por los musgosos escalones,
levanta las podridas colgaduras,
sigue por aposentos y salones,
clesempol va tapices y pinturas;

Bien: empuja la puerta de caoba,
mas tu rostro burlón, lleno die, risa
por un instante ,mseria : esta es la alcoba
de mi primer amor; ¡ pas-a. de prisa!
Xada hay que ver : la luz que en la vidrizra
cenicienta y opaca se ha filtrado,
mézclase á la penumbra donde espera
un lecho, como un nido abandonado.
.Adelante. Esta sombn1. en la que brilla
el oro con sus claras languideces
es un lugar sagrado : la Capilla;
no hay nadie en el altar; sigue, no reces.

Baja por la escalera de granito,
deja las salas tristes y desiertas ....
V
Ahora estás en el jardín marchito
alfombrado de polvo y hojas muertas.

Ven; premiaré tu afán y tu desmayo,
con flores tristes, pálidas y hermosas;
que en un jardín marchito suele un rayo
de sol, resucitar aJgunas rosas.

Plantas salvajes! Mira cómo crecen,
hasta subir por las pringosas piedras
de las tapias desnudas, que guarnecen
con sus festones lánguidos, las yedras.
VI

•

Grandemente representada está la Austria en la
Exposición, no• sólo por su participación en los
Palacios oficial&gt;es, sino aun por las construcciones particulares levantadas sobre diversos puntos;
á llQt largo de la calle de las Raciones, contai·emos
los tres Pabelon€s, del Austria propiamente dicha,
de, la Hungría y, en fin, de la Bosnia-Herzegovina; en el Campo de Marte, es el Castillo Tirolés
el que se ofrece á la curiosidad de los visitantes.
El Pabellón de la Bosnia-Herzegovina, recuerda
las formas de alguna construcción señorial, habitación y fortaleza á la vez, adaptada por añadidura á las necesidades de la vida moderna; el Castillo Tirolés procede d,e la. misma idea; reprnduce
el aspecto· de un feudo de la nobleza chica, semejante á los que se, encuentran en el Tyrol meridional, sobre todo en el valle del Irn1, en aquellos lugares pinto.rescos en que la naturaleza más ri-ente
anuncia ya la Italia del Xortc. Allí, como en toda la Europa feudaL mientras qne las C'indack,;; se
forman. de €spesas murallas, los señores de los campos y de las montañas, proveen cuichidosamente
de defensas su residencia. Lo más frecu,ente es
el severo recinto euadixlado, de muros espesos,
acribillados de extrecha.s troneras; después aparecieron las armas de fuego, y la artillería, que volvieron ilusoria la protección de los muros espesos,
y ayudando el mejoramiento de las co-sturobres, las

EL MUNDO ILUSTRADO
se apercibe una línea de almenas qu•e forma como un camino de ronda y domina los
alrededores. Bin embargo, la puerta de Ja
planta baja, 1:=e abre- grandrniente v acogedora, y delante ele los fortines pend,e, una enseña pacífica, representando un racimo de
uvas, que invit a al transeunt e á penetrar,
anunciándol,e lo que encontrará tras este
aparato guerrero, es decir, una cantina en
que jóvenes alegriEs, vestidos con un traje
que la ópera ha hecho familiar para todos
.,.,
los públicoi::, e&amp;;ancian los Yinos períumaclos
~tJ
~
d.J Tyrol meridional. así como las bebicla,
'l:~l rr ..,:t,J .
•
y salsas de que Zurich se ha hecho una es- ~ --' \11~ ,.,._¡tnsí111.c
pecialiclad, pero que el 'l'yrol fabrica con _,ft~
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Descansa; el sitio á reposar convida;
ponte á soñar; te contaré entre tanto
las árabes leyendas de mi vida
enjoyadas de besos y de llanto.

Pero no; d-e tu alegre pensamiento
sacudirás tal vez el llanto mío,
cual se sacude un pájal'O contento
de las ágiles alas, el rocío.

Sobre, la soledad obscura y yerma_
se tiende un horizonte de neblinas;
quisiste visitar un alma enferma,
y, ya lo ves; es un palacio en ruinas.
ja!l, más fácilmente accesibles, están cubiertas '
ele fuertes €nrejados de fierro de fragua.
Sobre la fachada principal tiene el lugar de
honor una Virgen del Niño, pintada en una
nube, que se dice es la devoción particular dd
Tyrol.
Pocas son las casas que no llevan esta imagen venerada. Gna leyenda extrictameutei observada, tanto en el Tyrol como en Baviera,
obliga. _á los pintores á representar á la Virgen,
cualquiera que sea la época de su vida, con los
rasgos de la juventud; €S de general creencia
• que, desde el nacimiento de Cristo dejó de enviejecer.

Sonríe, recordando tus placeres,
¿ qué te importa el silencio de esta casa?
¡ Roces de sedas, r isas ele mujeres,
como sois inefables! ... Pasa, pasa.

Y véte ya; tras la violeta cima
la noche avanza, ele luceros llena;
y aquí cuando la noche se aproxima
suelen aparecer almas en pena.
Pero no te apresures; ve sirn miedo;
más gentil, más gallarda, más despacio.
¿Por qué me invitas á salir? Ro puedo;
yo soy el fiel guardián de este palacio.

FOTOGRAFÍAS NOTABLES.

Algo te guardas tú ele las secretas
historias de mi alma .... ¡ qué locura!
¡ No olvides de narrará tus poetas,
entre risas y versos, la aventura!
Mudas están las almas de las cosas;
no hay luz en las ·calla.d as galerías,
en el seco jardín, no hy mariposas ....
¿ A qué quieres volver? . ... te aburrirías
No ha tenido mi voz, bronca y ca.scada
para tus burlas frívolas repro.ches;
te dejo en el umbral : estás cansada;
·curiosa, vétei en paz: ¡ muy buenas noches!

.Cuis fi. llrbina.

construcciones cuadradas se abrifl•on largamente
al aire y á la luz, mientrati que las torres y las murallas, entera.mente desnudas hasta entonces, se
ad&lt;H:naron oo,n esculturas y fr~cos.
Ro obstante, se conservaba aún algunos r¡¡¡;tos
de lm. antigua fortiiicación, para atestiguar claramente que• el propieta.rio de la mansión, era un
hombre de guerra, y no un apacible burgués; por
estft. causa, S'Obre la fachada del castillo Tyrolés,

una maestría enteramente igual, al decir die loe
inteligentes.
En los cuatro ángulos de la. construcción, se
agarran á los muros elegantes torrecillas cubiertas de celooías: tson los antiguos fortines que permitían á los defensores sitiados, batir con SUB proyectiles el pie de las murallas; así mismo el dobfo
pórtico que corone el ootiente de entrada., protegía la gran puerta, ~ notará que laB vent&amp;naá ba-

:Kos ~rmitimos llamar la atención de nuestros
lectores, acerca del magnífico retrato del 5r. Gieneral Díaz, que honra. la primem plana de este
número, porque su mérito artístico no nos pertia,..
nece, es de la fotografía que reune á un perfecto
parecido, detalles de luz que honran al Sr. Don
Octaviano de la :Mora, que fué quien últimamente sacó este retrato.
El tallier del citado señor, tiene por lema "Verdad y Belleza" y cada cía demuestra mejor que lo
sabe cumplir, no -sólo en la fotograiía á que nos
rerferimos, sino en otras muchas que tuvimos oportunidad de ve:, al visitar su salón de exposición.
Entre esas fotograiías notables, se cuenta la
V1€'l' dadera obra de arte que todo México ha. podido admirar durante la última semana, en uno de
los esca;parates de San Fral'lcisco : el gran retrato, tamaño natural, de le. Sra. lJoña Carmen Romero Rubio ae Díaz, obra qu~ merece elogio.

�Domingo 16 de Septiembre de 1900.

Domingo 16 de Septiembre de

rnoo.

EL MTT~no TT,TTRTRADO
Acámbaro.

Al abandonar el ejército libeil'tador la ciudad
de 1Jordia, r después de tocar lrapuato, Salamanca, Yalle de Santiago y Salvatierra, llegó al pueblo de Acámbaro, en donde el señor Hidalgo pasó
revista á sus tropas ,en una gran parada, organizil.ndo aquellas masas y fraccionándolas en seccio11es ele á mil hombres con sus r espectivos jefes y
oficiale~. D espués de este acto, el Cura de Dolores
fué proclamado Generalísimo.
En el portal que r epresenta nuestro grabado
recibió el caudillo las felicitaciones de la multitud,
que lo aclamaba llena de entU3iasmo.
Chihuahua.

'l'orre qu., •Irv1ó &lt;k prisión á lltd!ilgv, t,U 1;h1huahua

Guanajuat o y la Alhóndiga de
Granaditas.

Vista panorámica ,de Guanaji:ato.

~ecuerdos de la YnOepenOencia.
Como recuerdos de nuestra gloriosa época de
independencia, tenemos el gusto d'e ofrecer á los
lectores del. "Mundo Ilustrado," varias fotografías
de sitios histórioos, para la gran mayoría desconocidos, y que forman la historia viviente, y son los
testigos mudos de grandiosos -episodios.
Ko vacilamos en recomendar el mérito de nuestras ilustraciones.
Dolores Hidalgo.

Uno d,,, ~os grabados reprec,enta la casa que
habitaba .el sub-delegado del pueblo de DoloTes,

casa de Morelos en Morelia.

que tiene su importancia histórit-a, porque bajo su
amplio portal derramó su sangre el primer patriota. La finca es de dos cuerpos, formado el primero por el susodicho portal; su halconería presenta el aspecto de todas las fincas de la época, lleva un fiiso de cantería tallada que el tiffl!lpo ha
comenzado á destruir.
La casa del sub-d!elegado, oomo se le llama
hasta ah,&gt;ra, fué construida en el año de 1783, que
por 1-a mucha escasez que en él hubo, se le llamó
"el año del hambre." En las obras fueron ocupadas gran número d e perwnas á quienes por

único salario se les pagaba con ligeras raciones de
pan ó semillas. Así lo refieren muchos de los habitantes de Dolores, por haberlo escuchado de labios de sus padres ó sus abuelos.
La tradición ha conservado el nombre del Primer Soldado de Hidalgo que derramó su sangre
en aras de la libertad: Justo Echais.
Ocupa otro ,lugar en nuestras ilustraciones,
la Cárcel d~ Dolores, de dond·e fozTon sacados
todos los presos. Estos se afiliaron gustosos al
conooer el plan del movimiento revolucionario.
La cárcel conserva aún su antiguo aspecto.

Monumento en Chihuahua Je~aa1ado en el sitlo donde.fué fusilado Hidalgo.

La vista panorámica de Guanajuato, que en lu.gar preferrnte tlamos á conocer, nos presenta. tres
sitios principales, el famoso l'erro llel Cuarto,
que desnudo de toda Yegetación, se vió cubierto
de miles ele. combatientes en actitud de ataque;
la mina de la "La Valenciana," asomando como
un punto blanco &lt;mtre las montañas. y que proporcionó á Hidalgo un poc1erso auxilio para llevar á cabo la difícil empresa de tomar por -asalto
aquella ciudad; y por último, la célebre Alhóndiga. de Uranaditas, que se levanta entre todos los
edificios de la ciudad .sobre la loma en que termina
hacia el Poni,ente el Cerro del Cuarto.
Conocidos son los detalles del -asalto por las
fuerzas de Hidalgo y de la ddensa de la Alhóndiga, la heroica acción del vali,e-nte Pípila y las
€scenas que se deS{lrrollaron al ser tomada la fortaleza.
Sólo diremos que etn los cuatro ángU'los d,e Granac1itas se ü0nservan aún los garfios de hierro que
sostuvieron las ca.bezas de Hidalgo, Allende, Al~1-ama. y Jiménerz, y las lápidas con los nombres de
tan ilmtr es caudillos.
Guanajuato es una ciudad que en todos tiempos
l1ará ncordar al Padre ele nuestra Independencia.

también las juntas r esenadas de los primeros caudillos, las felicitaciones que el pueblo de :Morelia
tributó al i'lustre Cura. y los ofrecimientos de los
patriotas que con ardor· deseaban seguir bajo sus
banderas.

Fué e.sta ciudad el calvario de los primeros caudillos.
Largos día8 de cautiverio pasó Hidalgo en el
I-fo,pital Heal, Eirviéndole cL calabozo la pieza que
se halla bajo la. torre de la capilla, lugar que han
conservado las autoridades con escrupuloso cuidado, para glorificar al héroe. El cubo de esta torre
es cuadrnngular. y en la part-e que da á la calle
presenta tres ventanillos. Los touristas visitan ese
sitio, evocando el recuerdo d e, aquel anciano que
dió su vida por librar á México de tutela infame.
En el centro de la plaza principal se levanta
majestuosa columna de orden corinto, sosteniendo la estatua de Hidalgo, que es de bronce y de
gran tamaño.
Se asegura que en el lugar qll'e marca el monumento se efectu.ó la sangrienta ejecución, y sobr2 el particular se han emitido dive•rsas opinio-

-- ,

1

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A~' )~"'

. J

..

a .EL PUCRT

La Ciudad de Morelia.

En la finca de dos cuerpos que hoy ocupa el
Monte de Piedad ·de Morelia, se alojó el Sr. Hidalgo al t.omar -e·sta importante plaza, penetrando
Templo da San Francisco, donde estuvieron sepultadvs los restos de Hidalgo.-(Cbibuahua. J
oon el grueso del ejército el 1 'l' ele Octubre de 1810,
cuando lo habían he-cho ya dos días antes, varias
En l\forelia existen otros dos lugar2s históricos nes, prevaleciendo las de los que reconocen esé
secciones. Aquellos antiguos muro:s presenciade
no menos importancia: la casa qu,e, habitó Mo- sitio como el lugar del cadalso del Cura d€ Dolores.
1·on notables escen-as, las labores del Padre de
Telos
y la de- la antigua Cárcel Correccional, una
La histori.a nos dice que la ejecución se efectuó
nuestra Independencia para organizar la adminis- .
tración que se -encontraba sin autoridades, y para de cuyas ozlclas s.irnó de capiHa al Cur-a lfata- á espaldas del Hospita,l R·oo.l, y ahí se halla la plaza pública actual.
dar orden á su ejército; esos muros presenciaron moros, en víspera ele ser sacrificado.

Carcel de J)Jlores,

i;asa ael Sub-del,~a110 en Dolores.

�EL MUNDO lLCTSTllADO

Domingo 16 de Septiembre de 1900.

i

Reliquias históricas.

Compldamos nuestro material con l,a publicación
de un grabado que represe'1ta el mas notable escaparate del Museo Nacional, que encierra reliquias históricas ¡rortenccientes á Hidalgo, Morelos y Guerrero, p~e,!1d~ de ~ran estnnac1.~n, que
son vi~tas con positivo rnteres y gran carino, por-

Domingo 16 de Septiemb_re de 1900.

EL 1úUNDO ILUSTRADO.

El Sr. Gral. Diaz en Santa Fé.
PRUEBAS DEL CANÓN MONDRAGÓN.

En nuestra edición diaria, dimos á conocer los
resulta~los obtenidos en ,las prueba.s verificacfos
el clonungo en Santa Fé, con el mateTial de monta~~ y bata]!~ _y carabina sistema }Iondragón y
(·anon automahco sistema 1-lolschkiss, resenándonos para este semanario las fotografías tomadas
por los fotógrafos de la Escuela :)1 acional Preparatoria .
La pri.Inn·a de estas fotografías, representa al
Sr. Presidente de la Repúbli ca en las lomas de
Santa Fé, acompaüado del Sr. General B erna rdo
RE~1es, Ministro de la Guerra, y de los Generales
Lms
E. Torrrers,
J nan YilleO'ao::
l~a.:.,
•
o ~, Etwenio
o
con, Ingerneros Daniel Garza y José ~Iondragón,
Don Fernando de Teres,i. Oficiales dd Estado 1Ia1

V

Les Seaores Prtsldente Y Ministro de la Guerra, presenciando las pruebas con el Material Moudragón en Santa Fé.

Los disparos se hicieren en dos seo:ies, siendo
la primera de ciento V'E&lt;inte y Ja
segunda de
setenta, con todo éxito, pues las lineas de blanco3
fueron &lt;&gt;espedazadas por completo.
Después el ei heehos los tiros, se fueron á verificar los impactos, querlando con el número de
éstos perfectamente marcados en t elas v bastido1,rn de los blancos, la precis.ión en la }:mntería
que apenas fué necesario ratificar algunU.s veces
durante los dis1rnroS', por el retroceso ligero Ua
la p.ieza.
En cuanto á la rapidez, quedó comprobada con
el hec ho de que toda la serie de disparos se hizo
en sólo media hora, á pesar ele los frecuentes
ca1nbios ele objdivo y movimientos que se imprimieron al cañón por orden de la comisión, cuyo
secretario tomó nota detallada de cada uno de
los disparo,s y del resultado final de las pruebas.
A las doce del día se dió por terminada la
pm.•ba, de la cual se rendirá parte detallado á
la Secretaría de Guerra.

•

I
Reliquias de l a Indept::ndenela que exisreu en d Museo N11.cional.

El último grabado de Chihuahua que damos á
conocer, representa el templo de San :Francisco,
llamado antes capilla de San Antonio, correspondiente al oonvento de aquel nombre, donde estuvo sepulta,lo el tronco de Hidalgo hasta el
año de 1823, en que junto con los restos de Allende, Alda.ma y J iménez, fueron traídos de Chihua-

preparatorias, quedó solemnemente instalado el 15
de Septiembre de 1813, siendo :ms mielllbros Dou
Ignacio Rayón, Don José Sixto Berdusco, Don
José María Licéaga, Don Andrés Quintana. Ro"o,
Don Carlos Marla de Bustanrnnt,e·, Don José María Cos, Don José María Murguía, Don José i\Ianuel ele Herreras, y como Secretario Don Cornelio
Ortiz de Zárate y Don Carlos Enriqu,ez del Castillo.
En el recinto del templo parroquial de Chilpancing-o, se desarrollaron las má:, con:movedoras
escenas.

casa doode estuvo enea¡ lll•dO Matamoros.

cuantos visitan el salón de Historia del referido
Museo.
Entre los cuadros que se cor:nservan -en ~te mismo salón rep roducimos igualmente el del Corregidor de Querétaro, Don Manuel Domínguez, esposo dll la heroína Doiia Josefa Ortiz. El cuadro
está pintado al óleo y es de gran tamaño.
El Coronel Mondragón disparando con el catión aut;omatico S. Hotscbldss.

yor !el Sr. Presidente y 1Iinistro de la Guerra, ohSErrando los efectos causados por los proyectiles
del cañón ele campaña sistema Jfondragón.
Otra de estas fotografías representa al cañón
automático sistema Hotschkiss lanzando proyec-tiles y el cual está manejado por el Coronel Manuel hlondragón, estando presente la Comisión
compuestc. del General Salamanca, Coronel Luna, rreniente Coronel Dávila, Oficiales y paisanos
pe5encianc1o las pruebas.
La tercera. ele las fotografías representa al Capitán Méndez en el momento de hacer un disparo con el cañón de montaña sistema l\Iondragón,
estando presente el Gen eral S,1las para ver el efecto del retroceso de la pieza después del disparo.
P r r último, la cuarta fotografía representa al
mismo Oficial clesempcfiando · el servicio ele apuntador en .el eañón ele 75 m\m. de campaña sistema, Monclragón, haciendo fuego á tiro rápido;
viéndose iel rastrillo de la contera fijo en tierra, y
á los sirvien tes proveyendo de municiones la boca
ele fuego.
Los resultados, como se r e-corclará, fueron notables. Uno ele nu e,stros grabados representa el número de v-eces que los proycti1es toe-aron en los
blancos.
Dirigió las pnrnbas el señor Coronel 1Iondragón y asistió á ellas la comisión que estudia el

Rtiu-ato del corregidor de Querétaro, D. Manuel Dom1nguez.

hua á la capital de la nación, para recibir el homena;e del pueblo agradecido.
La parroquia de Chilpancinga.

Este templo se ha hecho célebre en nuestra historia, por haberse reunido bajo sus bóvedas el primer Congreso Mexicano. Después de dos juntas

•"

Tlros que recibieron los blancos.

arma

:r que ts tá formada por el se1ior General

Iiprncio Salamanca, Cocoronel Gilberto Luna, Te-mente Coronel Rafael Dchila y Secretario Oc-am-po1 así como el capit;ln ,ntranjero Anclerson, representante de la casa constructora "Hotch-

Las pruebas dieron principio á las nuesrn· de la
mañana, haci1e,ndo uso ele granadas comunes con
espoletas de tiempo. Hizo los disparos el señor
1Iondragón que, antes ele principiar el cañoneo,
fijó su horquiIIa ele tiro para pr.ecisar la puntería.

kiss.''

7'
1 •

Fortal en Ac!mbaro, donde HidalgoJuéJelicltado por
PU nflmbra'Tllento de Generalfsltno.

Sres. Generales LWs Pf:re.1 Figueroa, Manuel Gon.zález, Porf.-lo Dtaz, Féllz Dlaz.
Grupo tolll8.do el afio de JSGG.

El Capltli.n Mén.:ez en el momento de hacer un disparo con el cañonde l[ontaña S. Mondregón.

El Capitán Méndez sfr;iendo de spnnlador en el cafl6n de campaña S. :Yondrag6n.
haciendo fueJo á tlro rápido.

�EL MUNDO ILUSTRADO

JJellezas me.ricanas.

ARPEGIOS.

Domingo 16 de Septiembre de 1900. ·

Domingo 16 de Sept:embre de 1900.
111ne:ría. La queja justísima de Juanito se con1&lt;:ntó largamente en las veladas de los buenos provin-

Siie,mpl.'eextrañoal placer, ya si~ remedio
Voy al mañana con la fe perd:da,
Sin cesar abrumado por el ~ed~o
Que lentamente agostará m1 vida.

ciald.

Porque rudo en mi pecho ~ dilata,

T

y á mi exisbencia su poder impone,
y es torrente sin cauce que arrebata

Todo cayó á tus plantas triunfadoras,
Problema tras problema resolviste,
Eres gigante, humanidad, que hiciste
Surgir la luz con que la senda exploras!

Cuanto á su curso arrollador se opone.
Quisiste ddernerlo, Y de mi ~na
La onda te ha llevado en su corriente;
Tuvo quie ser, la pálida azucena.
No, no puede luchar con el torrente.

Al fuego de la ciencia que atesoras,
Lo arcano, lo profundo, no resiste;
Sólo el placer de consolar al triste,
En tu soberbia sin igual ignoras.

Tu poético amo~, tu v~rgen alma
Que soñó con el bien, qU1so del llanto
Secar las faentes -al vo_lver la calm~
A quien sufrió en la vida, tanto, tanto.

Tú dejas al que sufre en el olvido,

Y en tu loco desdén, de la tristeza
Jamás el llanto ·acerbo has recogido.

Algo secreto que se esconde al mundo,
En mí pudiste sorpren&lt;lier, _Y llena
De infinita ternura, tu profundo
Amor me diste al fin; si eres tan buena!

Y si orgullo es tu ley, tu ley, fiereza,
Avanza humanidad que no has vencido
Y aún eres miserable en tu grandeza.

A su impulso por tí de~con~cido,
De tu alma escarpáronse nsue~os
y á mí volaron á formar el mdo,_
Como hlanca.s palomas, tus ensuenos.

II
¡Notiemblo,no,ui cederé á tu embate,
Atleta del dolor, tu fuerza gana,
Como el ay,sr me encontrará el mañana
Siempre firme y altivo en el combate!

y surcando fantásticas esferas,
En alas de ese amor de sólo un día,
Hiciste re-alidad de las quimeTas
Que agigantó después tu fantasía.

¿ Qué importa que la pena ee aquilate
Honda~melprcho,siesla fuerz·a humana
La voluntad que impera soberana,
Que augusta, ni sucumbe ni se abate?

1

•

Ella se despertó, y á sus arrullos

La -esperanza del bien, que es en amores

mo simiente de dolor, en los surcos por donde
va la triste romera.
J-.n t re Don ,Juan v su hermana. hubo un instante de silencio. L~s dos pensaban en el querido ausente. La señora se volvió hacia Don
Juan. Este se había puesto repentinamente en pie
y encendiendo un cigarrillo en el tubo de la lámpara, dijo:
-:l'ifaría, prepara esta noche mi equipaje : mañana parto.

II
Juanito fué desde su entrada 'en el colegio uno
de los mejores estudiantes; los pnmerus puestos
&lt;m1n los suyos, tanto en la clase d.ei álgebra como
en la de filosofía. De inteligencia clara, alma

Primavera que besa los capullos

Ro vacilo en luchar, venga pro.fundo
El sufrimiento colosal, sin nombre;
En p esares y lágrimas fecundo
Sólo de cardos mi sendero alfombl'e,
Y así, destino, probarás al mundo
QuesiE.sgrande·eldolor,más loesel hombre

. J_ua_nito em la adoración de aquel hogar. Hide Don Juan., crecido al calor de aqtL1:1los seres, era astro de sus noches, alegría de su
ah.Da.
Hasta los quince años tuvo profesores en la
propia casa; luego fué necesario que estudiase las
matemáticas, carrera diel joven, eiil un buen colegio. Don Juan echó un nudo á su corazón y
Juanito partió para una lejana y bella ciudad,
magnífico centro docente.
-Yo tengo mis ideas, había dicho Don Juun
á su hermana, cu.ando el cariño egoísta dJ la
b~~na señora negaba la conveniencia de a,1uc1
VIaJe; yo iengo mis ideas; mi hijo será lo que yo
no he podido ser. Y o no tuve un padre, quu s~
no ....
Y en los ojos de Don Juan se pintaba la tristeza. Don Juan tenía la conciencia de que 61 era
víctima de su primera humildJe, condición. Es,.
píritu despierto, hombre de natural inteligente,
fantasía llena de novelones y dramas impo,ibles,
en medio de su bienestar, de su riqueza, eneontraba uno como vacío; vacío que rn previsión de
pt&lt;ire iba á colmar con el estudio en la existe"'.lC;J.
de Juanito.
JJon Juan nunca fué esposo. A las veces, pensando en su hijo, l"ecordaba. cómo había. gustado
besos exóticos en la boca linda.mente roja dr la
bohemia que dió el ser á Juanito. La amada per¡,,grina, una de esas mujeres en las cuales se mezcla á la hermosura todo el encanto de, lo Jesconocido, llegó hasta el ignorado rincón ele aquella provincia, como una ráfaga llena de extrnii.os

JO Ulll-:!O

EL MUNDO TLU8TRA DO

Y los transforma con su beso en flores.
Hov los ,ensueños que en tropel alado
Forj·ó tu mente en las felices horas,
Y a no existen, y al v;e,r cómo han voladc
Sob1,e, tus muertas esperanzas lloras.

SRA. CARMEN RINCÓN GALLARDO DE ORTIZ DE LA HUERTA.

III
Mi juventud, sus sueños, sus amores,
Cuanto el alma ambiciona, cuanto quiere,
Sus primaveras, su calor, sus flores,
Todo se apaga en mí, todo se muere.

No puedoama rteen la existencia mía
Que romper su destino no consigue,
Hay un dolor inmenso, de agonía,
Que como eterna maldición me sigue.

Y yo que condenado á la amargura
Quise un cariño inmenso consagrarte,
Como amar, en la vida es la ventura,
Así tuvo que ser; no pude amarte.

l{amór¡ fi Villa/va.

JUANITO.
I
La casa, una antigua. coostruc(,•ión española,
de muros eminentes, pesadas puertas. ventanas
guarnecidas de fim-ro, temía aspecto monacal; aires como de mansión, á cuya sombra paseaban
frentes meditabundas cubiertas die, níveas tocas;
pies descalzos hechos á correr tras la cruz; almas
bl-ancas cun; y aloorgue de las melancolías. Pero no· 'a11í no habitaba la santidad sino la industria. 'Aquella no era casa de oración: de sus techos sólo surgía el himno del trabajo.
El caserón hacía esquina: por la una calle dos
grandes puertas daban acceso á un detal de jabones; por la otra una verja, antes d@rada, siempre de par en par y cuyos barrotes festoneaba
una enredadera de cundeamor, permitía la entrada en la mansión del jabonero.
En ~l pueblo la casa no se nombraba de otra
suerte sino "la jabonería." Su du:eño y habitante era un industrial enriquecido que abastecía con
su comercio de jabones los pueblos comarcanos.
Una noche á cosa de las nuew,, estaban en la
sala de la jabonería dos personas: la una, viejecita de cabello nevado, irostro plácido, manos y
piernas rígidas, sobre una silla gira:tbria y rodante, ,e,n un rincón de la pieza, dormitaba. Leía la
otra persona á la luz de una lámpara, en el centro del salón. Era un hombre todavía joven, de

complexión robusta, tez mate, ojos y barba ne- de María· María, la hermana mayo'l.·, la primogégros, cabello ·e nsortijado, aspecto burgués. Y_es- nita. de Ía anciana, suerte de providencia dotía blusa y pantalones de dril obscuro; los pies, méstica. Ella era el alma del hogar¡•, Cuanto al hometidos en pantuflos de grana, fulguraban con el gar decía relación estaba ella acostumbrada á resotverlo por sí y ante sí. Dócil á tan bla1Ddo yuoro de los bordados.
go, el dueño ele la casa sólo telilía para ella graTodo en aquel hombre estaha diciendo cómo
titud, por cuanto la •áda de esta bu.eina señora
era el único rico de provincia. La propia sah lleera una continua of.renda en -aras del cariño á los
na de baratijas, adornos del peor gusto, mostrasuyos. Ella renunció al amor por el hogar. Ella
ba ser el búcaro de aquella flor silvestre, flor de
no había sido esposa por ser hija; y prefirió á ser
eslamlmis dorados, pero sin aroma.
madre ser hffi'Ill-ana.
De pronto la anciana somnolente abrió los
Luego de &amp;ell1.tarse dijo á su compañero de sala:
ojos, y moviendo la boca un poco torcida de suyo,
-Bien, Juan, esa carta de nuestro · querido
articuló un sonido extraño é intraducible, mitad J uanito es cosa muy extraña. Llamarte á la cagrito salvaje de esos que la fantasía escucha. en rrera, sin motivo. El, tan juicioso siempre ... . .
los campos, á me,dia noche, mitad inflexión de enfermedad no ies. No hubiera podido escribir,
humana garganta.
Además, el Director ....
El leyente impresionado preguntó:
Don Juan convenía con su hermana en que al-¿ Qué tiene, madre? ¿ Quiere usted irse á go extraordinario pasaba á J uanito, y se dispodormir? Y sin esperar 1,e,spuesta cerró el libro, nía á partir, rumbo á la gran ciudad donrle ei
marcando la página cuidadosamente con una tira niño estudiaba.
de papel, se fué á la anciana, puso en la frente
La cart:i lra lacónica : "Tu visita ruclnEual--de ella un beso, y comenzó á mov.er la silla ro- decía-tan querida para mí, por primera vez en
dante hacia las piezas interiores, mientras excla- un año ha dejado de ser periódica. ¿Por qué, mi
adorado papá?
maba en voz alta:
-María, ven María: es menester acostar á
En este rvno de afecto continuaba. En resnmm, le ped.ía que fu.e.se á verlo.
mamá.
Al cabo de una media hora :entraba de nuevo
Este dulce reclamo del amor filial hizo honda
en la safa el hijo de la inválida, esta vez seguido impresión en los sencillos moradores de h ja-

•

perfumes; como una brisa que cruzó los azulr3
mares, verdes cumbres, y bosques de laureles y de
rosas.
Don Juan, entonces mozo de cuatro á cineo
lustros, lleno de fuego el corazón, amó á la linda
aventurera que llevaba consigo en son de venta
rosarios de ámbar, rosas de Jericó, fragmentos
de la propia cruz donde fué victimado el Oristo,
objetos falsos de su mísera industria ambuhrnte,
Don Juan amó en ella la morbidez de las formas no injuriadas por el continuo andar; el dulcísimo rostro, acanelado por los besos del. sol; el
negro profundo de la cabellera; los brazos llenos
de caracteres introductibles, corazones flechados,
círculos llameantes; todo aquel encanto exótico
de una mujer helena por el perfil, española por
la mirada, y por naturaleza del amado país de
Bohemia.
Juanito fué fruto de aquel amor del criollo á
la .extranjera; amor alborofado como un torbellino, rápido y clevorante como un incendio.
Deshecha. del hijo, sin nada pedir ni aceptar
nada, una bella noche de primavera prosiguió la
aventurera su interrumpido viaje, anhelante de
correr por cuantos son pueblos y climas; acaso
para gustar en otras latitudes nuevos amores;
acaso para concebir otros hijos y sembrwlos, co•

anhelosa de saber, corazón rebosante de orgullo,
carácter serio, e'Spíritu soñador, era retraído,
afecto al estudio; gustaba de ese como pugilato
de las inteligencias, que entre condiscípulos se
lleva á cabo y pone á prueba el vigor intelectual
de los contrincantes.
Pronto fué distinguido p011 los profesores; esto
le granjeó la ojeriza de sus camaradas. Además,
él de suyo un poquillo rencoroso, guardaba contra varios de sus compañeros, señaladamente contra uno, sentimientcs no nada cristianos, antes
bien confines con el odio y con la más ponzoñosa
antipatía.
Tuvo esto origen en una escena ocurrida á su
ingreso en el plantel; escena dolorosa que nunca
olvidaba Juanito, y en la cual había sido por desgracia protagonista.
Fué una mañana á cosa de las ocho. El hacía
su primera entrada en el amplio salón del colegio. Todos los muchachos estaban reunidos. El
Director del instituto pl.'€sidía.
Provincial tímido, con aire azorado y maneras
torpes, Juanito entra en la sala, crúzala. silencioso y desconcertado entre dos coros de alumnos,
se dirige atolondradamente al Director y sin más
preámbulo le tiende la mano. El maestro, por
hacer una mala pasada al joven mozo, no estrecha

la m-ano de Juanito, y éste queda en el centro del
salón, mudo, chasqueado, rojo de vergii_enza, en
medio de la risa del profesor y la rechifla san-grienta de los alumnos.
Entonces suGEdió algo más doloroso para él.
-Siéntese usted, le dijo el Director, señalándole un pu€'Sto vacío. El obedeció. El asiento destinado á recibirlo 1,ra un banco en el cual sólo
estaban dos alumnos.
Los muchachos comenzaron á hacer despiadadas observaciones.
-"Tiene nariz de olerlo todo," exclamó uno
á media voz, ni t-an alto que escuchase el maestro,
ni tan bajo que no produjese hilaridad en el auditorio.
-¡ Qué ojos de basilisco!
-Es.te nació para asfaónomo.
-¡Qué pies!
-¡ Qué manos!
-Parece un sietemesino.
Entre tanto, los dos jóvenes que ocupaban el
banco junto con Juanito se deslizaron cautelosos hasta un extremo, precisamente la :rmr,üi
(, puesla á la que servía de asiento al provincial.
J nanito, ya cambiado el estupor en cóler.i, se
prPpara á 111Esponder á las injurias, cuando hs
moms &lt;le su lado, á una señal, se ponen d~ pie.
.El provincial graYita solo en un extrem:1 dd
banco, ;11mpr el equi\kic. y rueda baju el ,tsiento que le cae encima.
Lleno de polvo y de vergiienza, ciego de dolo:;:
y de ira, cierra Juanito contra UJ1J01 die los causantes de su malaventura y le -asesta en el rostro
una tremenda bofetada. El Dire'Ctor intenil•ne ;
la mofa cede el pue€to al -asombro; y á partir de
la ocu&lt;rTencia ya saben á qué atenerse con Juanilo
sus cam-aradas de colegio.
Sin ·embargo, las jugarretas menudearon. Se
supo que el padl.'e de Juanito era propietario clJ
una jabonería, y ya no llamaron al joven sino "el
jabonero." Po•r todas las paredes corrían versos
alusivos á la industria de Don Juan. Una ocasión,
en la mesa, al comer el pan, Juanito tuni1 náuseai:.
Los muchachos le había ingeniosamente aderezado la hogaza; la miga no era de harina, sino de
jabón.
Entre él y sus compañeros hubo siempre algo
infranqueable: d carácter de J uanito.
DiECmrió un año. Ellos duro con él. El duro
con ellos. Intimidad tuvo con muy pocos; odio,
sólo para uno. Quien inspiraba en J uanito este
invencible sentimiento de repulsión, era un rnow
alt~, d~lgaducho, de, grandes piernas, ojos zarco,,
pehrub10, lleno de prejuicios de raza á pesar de
lo dem-00rático de su figura y de su nombre.
Este era el mismo jovm á quien Juanito abofeteó cuando la ocurrencia del banco. Se llamaba
Gil Pérez. Los muchachos, jugan1o con las letras de~. nombre l_o apodaban "Pe1·eJil."
. Pere;pl y Juamto se abominaban mutua y cordialm~mte. Una mañana corrió ~mtre los alumnos la nueva de que los dos jóvenes se habían de~afi-ado para el jardín, á las cinco, después de las
clases.
Todo el colegio se dispuso á presenciar un espectáculo extraordinario.
Perejil era lenguar-az, insolente; orgulloso de
que antepasados de él habían muerto en def-ensa
de la Patria, decía á menudo:
-P?r mis venas corre sangre de héroes.
Taciturno, austero, Juanito inspiTaba en sus camaradas un sentimiento ind·dinible extraña. mezcla de antipatía. y respeto.
'
El tema palpitante era Perejil y Juanito. A
la ~ora_ del almuerzo, en los cnrredores, en las
habitaciones, por todas part-es se entablaban diálogos.
-:f!oy le bajan el_gallo al jabonero.
-·No sabemos, chico; ese Juanito no es tonto.
Recuerda su estreno en el colegio.
-:-AqueHa fué una casualilad. Perejil nunca
qu!so arreglarle cuentas. Pero ya ves; á cada cochmo se le llega su San :Martín,
En otras_ convHsaciones salía peor librado el
pobre Juaruto. Una y otra parte le Han adYer-sas. En un grupo decían:
-Es un presuntuoso.
-Y un cobarde.
-}fe alegraré de que Pere'jil lo medio mate
-Y yo.
-Y yo.
En ese momento ingresó Perejil al círculo, muy

�Domingo lG de Sept'embre de 1900 .•

EL MUNDO ILUSTRADO
satisfecho de contar en su favor los sufragios de
la mayoría.

-Saben ustedes una cosa, dijo: me cont.entar8
con zambullir en el e:::tanque á ese mal nacido.
¡ Qué historia la, de él, quericlo1;, qué hi~toria! Me
la ha referido esta mafiana el nuevo cartero.

Son

del mismo lugar.

ble, que Je dc·blaba la cerviz, antes tan altiva. Sus
rodillas tendían á flaquear; y todo él, á un influjo
extraño y malhechor, era víctima d e hondo desconcierto físico.
"Tú no tienes madre."
Juanito sentía neeesidad inmediata de un ser
tangible á quien poder llamar con es·e nombre

dulcísimo. Hasta entonces él nunca había echado de menos á su madre.

Criado al calor de la
excelente Doña ,faría

.

• •

con toda s la.s ternezas de

·-···...........
.,!-

•

que fuera capaz la madre

• _, ,

más apasionada; vástago ú_n ico de un hombre
para su hijo todo -amor;
jamás tuvo Juanito cómo sentir la au::encia del
cariño materno. Caricias,
mimos, ternuras, agasajos, fueron la atmó::::fera de su infancia. El pe-

queñuelo ll enaba el hoTodos interrogaron á P erejil con la mirada y
con la voz.

-Cuéntanos, chico, cuéntanos.
Pe11::1 P.aejil no creyó caballeresco expresar lo
que sabía acerca de J·uanito.
En un instante corrieron mil ,,ersiones: J uanito ·na esto; J uanito era lo otro.
El día pasaba. Perejil, mu,v animado y deeidor, -secreteábase con los vecinos en la clase y lanzaba á todo fll mundo miradas de perdón.
Sonaron las cinco. Los muchachos ya libres,

corno bandadas de palomas volaron al jaruín.
En el centro ele un grupo, orillas del estanque, Perejil se quitó l_a blusa, arremangóse la ea-

1nisa, y aludiendo á Juanito que aun no lleo-aba

º

dijo:

'

sibl~ que hubo de romper.

-Esperemos á ese cobaTde.

X o esperó mucho. Juanito entró en el jardín.
T odas las bocas callar on. L os ojos llameaban;
los co razones Jai..ían con presura. En presencia
de los adversarios el concurso se conmovió.
Juanito vestía de blanco; el blanco de su ropa
conn·asta ~Ja. con .el negro profundo de sus ojos, y
la obscuridad brillante de la cabellera riza.
Pequeño _de estatura, corto de cuello, atlético
de complexión, todo en el joven Hércules respiraba energía.
Con una imperturbabilidad desconcertante so
dirigió al grupo que rodeaba á su enemigo-, y en•
carándos·e: con :Pérez exc lamó:

-Perejil, estoy á tus órdenes.
Perejil avanzó nervioso, pálido de coraje, digno de sus abuelos. Instintivamente J-mmito cerró las manos; su nariz se infló; de sus ojos profundos brotaron ceu tellas.
Pee:ijil se detuvo. El hielo del pavor Jo había
tocado de súbito. Pero pensó en su honOl', en su
nombre, en su pf'f.stigio personal en su orgullo
de raza, y altivamente exclamó : '
- J"abone!'º; vengo á decirte qu!? yo n ru puedo

pelear contigo : tú eres hijo de una perdida; tú
no tienes mad r ... . .. .
La Úl~ima frase, no ¡meló concluirla. Bl

pull.o

ele J uan1to la habia apagado en los propios labio,
de Perejil.
La cóler~. del jabonero rayaba en delirio. Cayó
sobre ~ereJil; lo abofeteó, lo mordió, lo escupió,
lo derribó, y &lt;.mando el pobre enemigo exánime
se r e-~·olcaba en el po~vo, la cara tinta. en sangre,
Juarnto se puso en prn y una, dos, tres y más ,,·eoe·s. lleno de furia, pateó la boca, rnald-icicnte del

caído.
J·ua!:ito, reprendido con dureza, fué puesto en
recluswn . Nada ele domingos libres. Nada de
horas ele asueto. Recreo, no para él. Del cuarto

de dormir á la clase, )' de la clase al cuarto ele
dormir. Preso, vigilado cuidaclosament";, su enl'icrro duraría ha&amp;ta "nueva o.rden" del Dir:,ctor.

III
"Tú no tienes madre."
Esta frase lo perseguía, lo hostigaba.

A su re-

cuerdo, uuo oorno puñado ijnkilísimo de agujas hincab~ con crueldad en los ojos, en la frent..,, en las
me¡1l_las, en todo el rostro del pobre jabonero.
Sentia Juan en la nuca nn poderoso brazo, in visi-

'

gar. De su amo.r virían
los cornzoncs. Sus trnvesuras eran cau:::a Lle fl.e:;.
la. Su capricho era ley.
Por la mente de Juanito pasaba aqu ella i.nfancia feliz cuya memoria agregaba otra a~uj,:. m[is
cruel, más dolorosa, mús punzante, á b:1,:, muchas
que herían su rostro. No se perdonaba el no haber preguntado nunca por su madre. 'l1enia 111Ja
r1cceRidad profunda de llan to. Dos noches pas'l
en una meditación llena de lágrima5.
P Ensa ndo en eu hogar distiante, en su buena
tía, en la anciana paralítica, recordó que D. Juan,
contra la costumbre, no lo había visitado en todo
el mes. Lo ·e nterneció la idea de perder el cariño
de su padre·. Experimentó una necesidad violent:a de v.er, de abrazar -al autor de sus días. Enton ces eseribió una carta; carta nerviosa é impo-

Se puso de nuevo y

obstinadamente á la tarea; garrapateó uno, dos.
t res pliegos ele papel; pero ni.nguna de las misivas
quedaba. á su gusbo.
-Lo deja1é para mañana, se dijo.
Al día siguiente á es~ondiclas del Director, y
valiéndose d Ei a,lguno ele los pocos amigos que
contaba, envió la epísto1a.
Poco tiempo después D. Juan se presentaba en
el col·egio. Antes de ver al hijo amado, por me-

dio, del Director lo supo todo. Mientras

eseu-

chaba la relación, de los ojos ele D. Juan brota-ron chiepas: chispas de orgullo por la viril con-

ducta del hijo.

,tL

- , Dónde está mi madre?-¿ Qué ha heeho

u&amp;tleef ele mi madre?-¿ Por qué no me ha?la ~lsted de ella; por qué no me dice cómv es, ni adon-

de está?

Pero el respeto lo reducía á dese~perante mu-tismo. Pensaba qua D. Juan podia anonadarlo

MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 13

respondiéndole:
-¿ K O he sido yo para tí paure, madre, todo? .......
del teatro, expresó D.
0
Una noch e' al recrreso
Juan á su hijo
el deseo dE&lt; resVituirse a l t ernmo

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 23 DE 1900.

Subscripc.i611 memrnal foránea, $1.5(1
Idem idem en la Capita l,
l.26

Gerente: .&amp;.Jf'l'Oll'IO CUYÁ.8.

Director. LIC, ll.4.FAEL BEYES SP.fllTDOL.&amp;..

nativo.

-¿ Xo te parece bien, Juanito? Mi pobre her-

mana está sola con mamá. La ancrnna necesita
cuidados ele todos; y J[aría. reclama un ampa-

ro.

Juanito convenía ele burna gana . Entonces D.
Juan tccó nucrnmentle el punto delicado. Al cabo de algún tiempo, cuando por ambas •par tes
se creye~e oportuno, Juanito regres.ar ía á un co-

legio.
-Papá, yo no quiero seguir estudios; yo prc-feriría. viYir t:on u~ted, siempre -c-on usted, si11
abandonarlo nunca.
Además, all.aclía el joven, que la abuelita no es-

taba bien, que:.....
Nada, sino que no transigía D. Juan.

El tenía
s us ideas. JH.alhumoraclo por l·a contrariedad y
plantándose en el centro del cuarto, ·e.xclamó:
-Y bien, ¿qué es lo que tú deseas? ¿ A qué aspfras? ¿ H as pen eaclo en tu porvenir?
Juaniuo, la cabeza b-aja, no respond ía. El otro
prosiguió:
-U.e empeño , u hacerte gente y lo

rehusas. ,

Sacrifico en tu obsequio mi ternu ra de padre, y no

me lo agradeces. ; Qué es lo que tú deseas? Hesponcle, Juan.

Juanito callaba; á media voz dijo:
-Papá .....
-Papá, gritó D . Juan -ex~sperado; tú no me

complaces en Lct que yo ~e, pido. En cambio, ¿ le
h_e negado yo algo? ¿ No tienes tú lo que todos
heuen? ¿ Qué te hace falta, dímelo?
Juanito ft!zó los ojos; quiso hablar pero el dolor le echó un nudo al cuello.
'
D . J ·uan contin uaba:
-¡ Cuá.J.~tos, cuántos quiiúeran lo que á tí te so-

bra! ¿ ()ue te hace falta, dímelo?
Ju ani~o, .también puesto en pie, los ojos húm edos d e· _lagrimas y la voz temblante, repu so :
-)!l madre; me hace falta mi madre.
D. Jmm lo e,Hper aba. todo menos ta.[ respu ::Gta .
Un escopetazo en el rostro lo habría impresiona-

do m eno_,: Cayó en wia poltrona, sollozando como un nrno, 'E l rostro cubierto con las manos. ]~n-

La. primera. entrevista de J uanito con su padre
_fué c·el sbracla en el gabinete del Director.
-Papá.
- ll ijo mío.
Y c1y2ron en bra.zos uno de crt ro.
Cu·w·du ,Juanito se 2.b::ó tenía los ujo.:: arrasa-dos en lágrimaq.
-Lo sé todo, hijo mío. No te co1H.h'nn. ,lccía D. Juan, rnuv contento ele ,·erse á solas con
Juanito. Juani to· le hizo conocer la rotunda resolución de abandonar el colegio.
-Lo dejartl s hijo, lo dejarás. Buscaremos
otro que sea ele tu a~rado.

-No, papaito llérnme con usted.

No quiero

ya s.·eT ingeniero.
Esta salida desconcertó un poco á D. Juan.
Tanto como c~o no. El tenía sus ideas. Ir por ver
la familia y la tierruca, santo y bueno; pero para
volrer.
-Desengáñate, hijo, ·en esto no te complazco.
Yo tengo rnis iclrns. Quiero hacer de tí una gran
cosa; lo que yo no he podido se r. Si yo hubiera
tenido un padre.......
·
Y D. Juan inundaba á su hijo en una mirada
llena cl8 ternura.
Juanito abandonó el colegio; se fué á vivir en

el hotel con su padre, lejos del ojo aYizor de los
profeso res, y ele la malquerenc ia, de los alumnos.
Se fué abominando de Legenclre y de la filosofía
escolástica : se íué á vivir en p1€na libertad bajo
el ala sedeña y perfumada del amor pater~o.
Los días pasaban; días de una existencia deliberadamente llena de holganza y di,-ersiones. D.
Jual) deseaba distraerá su hijo, porque la melancolía tejió su nido de tristezas en el alma del jo•
ven.

A las veces Juanito sentía impulsos de interro~r á D. Juan, de grilarle :

torrees Juanito, llorando también, se abalanzó á
su padre, y lo abrazó, lo besó con frenesí.

Una sombra se había proyee!'ado en aquellas
dos almas : 1~ sombra de la bella errante á quien
D . Juan amo un ti Empo; ]a sombra de la linda
aventu rera que mercaba rosarios de ámbar rosa.s

de Je,:icó, fragmentos ele la p rop ia cruz don'de fué
supheiado el Cristo; la sombra de la amada boh emia que huyó 'tn una freECa. noche primaveral

y

anhelante de co rrer por cuantos son pueblos
clunas, acaso para gusta, en otras Jatitludes nue-

•

vos amores, acaso para concebir otros hijos y scmbra.rlos,-como simiente de dolor -en los surcos

por donde va la triste romera.

'

l(ufino B lanco Fombona.

SEÑORA DOÑA CARMEN ROMERO RUBIO DE DÍAZ.
De fotl'lgrafla tomada recientemente por el Sr. Octaviano de la M:ora.

e;A

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 12, Septiembre 16</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 . de. Septiembre de 1900.

Jlm!fcus JI Belesfino.
Prosternado en el dintel de su gruta salvaje; el
c:rmitaño 1 :elestino pasó r{·zandc, l::t víspera de
Pascua, esa noche angélica, en la cual á los demonios furibundos ee les precipita en el abismo. Y
mientras que las sombras cubrían la tierra, en la
hora en que el ángel exterminador se cernía sobre el Egipto, Celestino se estremeció presa de
inquietudes y angustias. Oía á lo lejos, en el bosque, los maullidos de los gatos salvajes y la voz
aflsutada de los sapos; hundido en las tinieblas
impuras dudaba de que el glorioso misterio pudiera realiza.ne. Pero cuando vió apuntar el día,
el júbilo entró en su corazón con el alba ; conoció
que el Cristo había resucita&lt;~o y exclamó:
-¡Jesús ha salido de la tumba ! ¡ El amor ha
vencido á la muerte! ¡Aleluya ! ¡ Se levanta espl1ndoroso al pie de la colina! ¡Aleluya! L a creacion se rehace y se restaura. La sombra y el mal
se han disipado: la gracia y la luz se espareen por
el mundo. ¡ Aleluya!
Una alondra, que ,e de,pertaba en los irtgales, le respondió cantando :
-Ha resucitado. He soñado c,n 11iclos llc11os
de huevos blancos, j'.lspea&lt;los con motas obscuras.
j Aleluya! Ha resu&lt;'itado.
Y el ermitaño Celestino salió de su gruta para
dirigirse á la capilla vecina á solemnizar el santo
día de Pascua.
Al atrave~ar €1 bosque vió. enmedio ele una plazoleta sin árboles, una. hermosa haya, cuyos brotes hinchados, dejaban escapa r hojillas de un
verde brillante; guirnaldas &lt;1c hie&lt;lr-a y cintas de
lana se veían colgarnlo &lt;le lai; ~uw.s y descendían
basta el Ruelo: tahlillaq votivas fijQ.rlu.s en el nudo-

so tronoo hablaban de juvenillld y de amor, y en
las ramas los Eros de areilla se balanceaban con
sus alas abiertas y sus flotantes t únicas. A su vista
el ermitaño Celestino _frunció sus blancas cejas:
"Es el árbol de las hadas-dijo-y las muchachas del país lo han colmado de ofrendas siguiendo las antiguas costumbres. Paso mi vida en lucha contra las hadas; nadie puede :figurarse los
quebraderos de eabeza que me dan. No es que se
me rebelen abiertamente. Todos los años, durante la cosecha, conjuro el árbol, según mandan los
ritos y canto el Evangelio éLe San Juan.
"Es lo único que se puede hacer; el agua bendita y el Evangelio de San Juan las ponen en
fuga y no se oye hablar de- esas criaturas en todo
el invierno; pero cuando llega la primavera vuelven otra vez y hay que comenzar el exorcismo de
nuevo.
"¡ Son sutiles! Un zarzal basta para esconder

á todo un enjambre. Se burlan de mí, pasan por
delante de mis narices y se r íen en mis barbas.
Cuando yo t-enía Yeinte años, la, veía en los claros de los bosques, á la luz de la luna, danzando
en círculos y con la cabeza adornada de flores.

Gran Dios, rns que h:c·steis el cielo y el ror-ío,
sed alabado en \'Uestras obras. ¿Pero por qué habéis hecho árboles paganos y fuente-s de hadas?
¿ Por qué habéis puesto bajo el a milano la mandrágora que canta? EB11s cosas naturales inducen
á la juventud al pecado y producen muchas fatigas á los anacoretas que, como _yo, han tomado la
tarea de santificar á las criaturas. ¡ Y en :fin, si
el Evangelio de San Juan bastara para echar los
demonios! Pero no basta y, la verdad, no sé qué
hacer."
Y como el buen ermitafio se alejara suspirando, el árbol, que· era una hada, le dijo con un
fresco rumorcillo :
-¡ Celestino, Celestino, mira mis brotes henchidos de vida! ¡ Aleluya! ¡ Aleluya!
Celestino penetró en e-1 bosque, sin vol,er la
cabeza. Avanzaba penosamente por una senda estrecha, separando las zarzas que desgarraban su
túnica, cuando de pronto se le atravesó en el camino un mozalvete que venia brincando por entre las malezas. I ba cubierto con una salea, era
más bien un fauno que otra cosa, su mirada era
penetrante, su nariz roma y cara risueña. Los c:ibellos ensortijados escondían los dos cuernecillos
de su frente puntiaguda; sus labios descubriah
dientes blancos y a:filados; su barba rubia se abría
en dos puntas. Vello de- oro brillaba en su pecho. Era ágil y esbelto ; sus pezuñas no se veían
entre la hierba.
Celestino, que poseía todos los conocimientos
que da la meditación, sospechó alguna cosa, y en
seguida levantó la mano para hacer la señal ele
la cruz. Pero el fauno, cogiéndole del brazo, le
impidió acabar el poderoso signo :
-Buen ermitaño-le dijo-no me conjures
No sería caritativo; hoy es para tí, como -para mí
un día de :fiesta. Si quieres caminaremos juntos y
verás como yo no soy malo.
Ce-lestñ.no por fortuna, est-aba versado en las
ciencias sagradas. Recordó que San Jerónimo
había tenido por compañeros de viaje en el desierto sátiros y centa.uro.;, á los cuales había
hecho confesar la verdad. ·
Le d ijo al fauno:
-Oye, Fauno, conozco un himno de Dios. Dí
conmigo: El ha resucitado.
-El ha resucitado-respondió el fauno.- Ya
ves que estoy alee-re.
El sendero se alargaba, los clos e-aminaban
juntos. El ermitaño pensativo se decía:
-No, éste no es un demonio, porque ha confe-

sado la verdad. He hecho bien en no conjurarlo.
El ejemplo del gran San Jerónimo no ha sido
pe·rdido para mí.
Y volviéndose hacia su compañero, le preguntó :
- ; Cuál es tR1 nombre?
-Me llamo .Amycus-respondió
el fauno.-Vivo en este bosque en
donde he nacido. Me be acercado
á tí porque pareces bondadoso, con
tu larga barba blanca. Yo cree,
que los ermitaños son faunos envejecidos. Cuando sea viejo me pareceré á tí.
-¡ Ha resucitado!-dijo el ermitaño.
- ¡Ha resucitado!-dijo Amy-cus.
Y charlando de este modo, su-bieron á la colina en donde se veía
una capilla consagrada al verdadero Dios'. Era pequeña y toscamente formada. Celestino la edi:ficó
con sus mismas manos aprovechando los restos
de un templo de Venus. En el interior veíase
el altar informe y desnudo.
-J:'rosternémonos¡-&lt;l1jo el er mitaño,-y cantemos ¡ alE•luya ! porque ha re~ucitado. Y tú, pobre criatura, quédate de rodillas mientras yo celebro el sacri:ficio.
Pero el fauno, acer cándose al ermitaño, le acar:c:ó la barba y le dijo:
-:--~n_m anciano, eres más sabio que yo, y Yes
lo mv1s1ble. Pero yo conozco mejor que tú los bosques y las fuent1es. Traeré al dios, folla.je y flores_
Sé de florestas en donde el berro ontreabrc sus
corimbos de color lila, y prados en dDnde florecen
los fresales en amarillos racimos. .Adivino porsu ligero perfumE- el muérdago del manzano silvestre. Una nieve ele flores corona las espinas de
las zarzas. E spéram e, anciano.
En tres b rincos, ,altando como una cabra, entró en el bosque-. y c1rnndo vol\'ió, Celestino pnclo
creer que arnJa ba un zarzal, porq ue Amycus desapare?ía bajo las h"lces perfumadas. Suspendió
las gmrnal&lt;las de flores en el alta.r l"Ó.3tlco, io cubrió de- violetas, y dijo gravemente:
-Estas flores son para el dios que las hizo nacer.
Y mientlras que Celestino celebraba el sacrificio de la misa, el fauno, inclinando su cornucla
frente, adoraba al sol y d€cía:
-¡ La tierra es un gran huevo que fecundas tú,
Sol, Sol sagrado!
Des&lt;le entonces Celestino y Amycus vivieron
en compañía. El ermitaño jamás pudo conocercomo por los cuidados ele Amycus, la ea.pilla del
rerdaclero Dio3 solía estar adornada con o-uirnaldas, y más florida que el árbol de, las h~das, el
santo sacerdote decía: El fauno es un himno ele
Dios.
Por esto le concedió el santo bautismo.
En la colina en donde Celestino había construído la tosca. ca-pilla. que A mycus adornaba. con
flores ele las montañas, de los bosques y de las
aguas, se eleva hoy
una; iglesia, cuya
nave se constru-yó en el siglo XI,
y cuyo pórtico fué
reedificado
por
Enrique II, en el
estilo del Renacimiento. Es un lugar de peregrinación en donde los
:fieles veneran 1-a
memoria bienl1echora ele San Celestino.

.111/afo/e France.

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL ~1U~DO [LUSTRADO

espingardas incrusta.das; armaduras cinceladas;
dagas de Toledo; espadines, mandobles; fusiles
Remington, Mailsser y Lebel. Un niño puede
llegar desnudo y salir unifor¡nado como un, húsar
de
Federico ó armado de punta en blanco como
J Ltgar es aprender á vivir. En la infancia, las
un
Cruza.do de Corazón de León. La artillería
~ctiridades nacientes y los órganos apenas bos·quejados, necesita.u ejercicio y movimiento para ofrece modelos ele tiro lento como de tiro rápido;
de,envo!Yerse, perfeccionarse y robustecerse. D e morteros y ametralladoras; culebrina,s cinceladas
ahí e,a actividad infatigable del niño. Va y vie- cimo las de W agran ó Krupss p ulimentadas como
ne. eorre y salta, habla y grita, discurre é in- las de Sedán.
En la subclase de la marina figuran ventajosa\"f'nta, rie y llora, porque huesos, músculos, articul·aciones, pulmones, laringe, cerebro y cora- mente las carabelas ele la gran armada como lo;:
zón necesitan pasto, ali.mento, acti\·i&lt;lacl y vida. acorazados de Cavité. No menos notables son
La inacción es, para los órganos, atrofia; para las los torpederos y eontratorpecleros, los cruceros, los
monitores v los guardacostas. Nada falta al niño
funciones, extinción y muerte.
¡,ara
aprender á exterminar á sus semejantes.
:-;¡ el niño no fuera travieso, no aprendería á
El
juguete gimnástico y esportivo.-Ba rrai&lt;,
~en·ir;:e ele sus miembros; si no fuera curioso y
trapecios,
trampolines, anillos, croquets, raque-preguntón, sería estúpido; si no se encendiera
tas,
"implementos
de basse ball'' y de "foot hall''
-en ira, como un energúmeno, si no viera como
una becante, si no llorara como una 1Iagdalena, y todo cuanto la infancia pueda apetecer para robustecerse ó cle$quebrajarse.
&lt;-are-cería. de sentimi,ento y de voluntad.
El juguete mecánico.-Este es l~gión; motorn instinto en apariencia ir racional y ciego,
res, calderati, molinos, sien.as, ascensores, bom-pero en realidad sabio y previsor lo empuja á sabas; . . . . . toda la Iira. Las eEcuelas politéani-1,erlo todo, á manejarlo todo, á experimen tado
cas
pueden surtir aquí sus mu,seos ele demostra-todo. á hacerlo todo. Cuando no lucha como un
ción .
guerrero, cabriolea como un clown y cuando no
El juguete eléctrico (subsección. del anterior).
(füerta como un pedagogo, mima y r~presenta coAquí todo chispea, brilla, luce y flamea. Hay
mo un actor.
En esta múltiple é insaciable acticidacl, so botellas ele Ley&lt;len, tubos de Geissler, rayos X;
mantiene y conserva cada sexo en su puestn y lámparas incandescentes como cabezas de alfiler;
carretes de Kumpkorf que ca.ben en la pieadura
·con todas sus prerrogativas. El mocoso es siempre obrero ó soldado, 1-a niña es siempre mar1re de uua muela. La Hada, como la reina Mab, se
pasea en una cáscara de avellana tirada por dos 6 ama de casa. El, fusil al hombro ó sable en ma- moscas.
no, sale al frente de las mayores aventuras· esMagia y Prestidigit-ación.-El niño puede con-cala muros, riñe con otro, caza insectos raros 'cava
vertirse
en mago ó en taumat urgo á vil precio.
6 ara la tierra, manda é impone la. le~·- Ella 'guar~a la casa, hace la comida, lava la ropa, arrulla Mesas con escotillón, cubiletes, cajas ele doble
fondo . . . . . . Ha_v para poner én r idíqulo al cona los rorros ó regaña á las muñecas. T an intere·smtc y simpático resulta él blandiendo su sable de de Castigliane.
P ero nada comparable á la. sección femenina.
c·omo ~lla esgrimiendo su eoeob-a y se "antojan·,
Tal
parece que á la mujer, condenada. á sufrir
l os guisos extraños que condimenta eu sus cacuanclo grande, se le ha querido preparar un paferolas y "cazuelitas."
raí8o cuando niña. Dan ganas de vestir enaguas
Esta actividad, diferenciada seo-ún los sexos
1
-es total y completa según la vida · él recorre tod~ para arrullar á esos rorros, para , estir y desnudar
á
e,as
muñecas;
para
asear
y
barrer
esas ea~a órbita; ella abarca toda su e~fera. El mno,
sitas.
Se
apetece
coser
en
esas
máquinas,
guisar
Jugando, es todo el hombre · la. niña toda la mu.
'
'
en esas baterías de cocina, servir la comidita eP,
.Jer.
Es-3; ~ctividad parodiada y :fingida, pero efecti- eEas vajillas. La moda tiene un lugar preferenva :r util, supone todo un material, un instrumen- te. Ha_y cajas con moldes, :figurines, retazos de
t'.11 complicado y múltiple; instrumentos, utensi-- telas y de encajes para confecciones y atavíos, y
11~~ Y apar~tos, como rezan los t ratados ele quí- debe ser delicioso hilv-anar un ropón ó "gavear"
mica, y todo ese material, cuando el niño no lo una enagua para esas deliciosas muñecas gue anclan, hablan, saludan, cantan, y parecen personas·
ti ene, lo improvisa y lo inventa.
de vercla1::1.
rna niña, en "Los Miserables" ele Yíctor Hu¡ Felices los niños de hoy para. quienes la indus_go. ,·iste de muñeca á un sol&lt;l'adito de plomo; otra
tria
ha creado todo un mundo!
-en "!l3" improvisa un carro con un tablón v " haL o que ele todas veras les deseo, es que gocen
bilita'' de caballo á su hermanito. Un palo es
fusil; un carrizo, caballo; con frijoles raspados ' tanto y aprendan tanto con s us maravillosos jus9bre medios frijoles aplanados, se improvisan guetes, como gozábamos y aprendíamos nosotros
r egimientos y se organizan legiones. Una cuer- con nuestros caballos de carrizo y nuestros mu1:l-a es un hallazgo :v sufre en manos del niño todo fiecos ele trapo.
_género de transformaciones; un r etazo de percal
e, un tesor o y se acomoda á todos los usos. "C"na
,silla frente á otra es una casa; se cabalga soLre
Pdris, Agosto de 1900.
un mueble como sobre un camello; con p-opotes y
&lt;Cern se construyén edi:ficios, con papel y tijeras
-se crea toda una fauna y una flora. En un momento dado, cuanto estaba sobre los anaqueles
"f:e e_n cuentra bajo los canapés; detrás de cada
•cortma hay un hacinamiento; lo~ niños, á la in'Versa de Dios, del orden hacen el caos.
¡ Oh l egión ele enfermizos inspirados!
Estas improvisaciones y estas adaptaciones, re- Oh fatigada juventud que sueñas
1,rcsen tan la barbarie. La, K!ivilización. ele ese con sere..:; intangibles,
imtinto, ha h echo una industria; de es-a necsiclacl, con frág'.Je~ quimeras
un comercio. Hoy el niño no necesita fabricar, y que te gozas en hundir la frell!!Je
jmprovisar, adaptar; ya no le es necesario decre- &gt;Elll una oncl-a ele ficticias penas!
tar que un popote es_ S11eta, que un guiñapo es un Estás de pié sobre la vida, .Y cantas
ata\'io. Hay talleres monumentales que sumi-- incliferrnte á rns pujantes bre~as
n iRtran productos exquisitos, maravillosos, sabios. cual si ignorases que en su vientre existen
para recreo de la niñez, y esa industria tiene su espasmos ck1 mi,eria-s,
Ju!("ar preferente y visible en la Exposición Uni- ,1:cudimientos de dolor que entrafian
nr.-al.
t odo un in memo diapasón ele fuerzas
8i la Exposición es una síntesis ele la vida, las que en tus ensu eños d•,1Spertar podrían
·galetí-as del juguete son un extracto ele la Exposi- un manantial ele in•pir¡,ciones nuevas.
ción. En aquella ha.y todo y mucho más y en esEl verso frágil de diluidos toques
ta también. Bfosquese en la una. algo, por raro
y extravagante que parezca, v de seguro se encon- ~- ci macirig-al que se des~ra~a en quejas
trará en la otra. Aquello es una Bahel que re- e@ íkraciones de gasb&lt;los brillos,
·si~te á toda. enumeración y á tola descripción. In- desprendimientos de sutil esencia
qua nuestra vida. -€1ll. su labor rechaza
icn témoslas sin embargo. Ha.y:,
El juguete militar : Yataganes damasquinados; y nuestro siglo en su altivez condena.

EL PARAISO DE LOS NIÑOS.

EN MARCHA

¡ Oh soñadora juventud! si aspiras

á que tus cantos perdurables sean
T si pretendes que tu acción percuta

en los estruendos ele la actual refriega,
pulsa la Yida; analiza el campo
ele la pasmosa actiYidad moderna;
sigue el procew ele sus altas leyes,
~- el engranaje ele tus nervios tiempla
ante el ealor de la eurenclitla llama
con que cl,¡_,,truye ~· c1ea.
Bmca. las fuente, donde hulle el germen
de 1,odas ~u~ ,irtun.e;: r m i~eria~.
tanto en las nieyes de.sus altas cimas
como en lo$ nublos de :,u;-. honda~ &lt;.;uencas.

Y en esas fuente!' donde el bien florece
clond·c el odio StB fermentos crea,
podrás hallar ¡ oh ju ven1t ·,1tl clarada!
un manantial de inspiración sup1'erna.
P uha la rida. En rn &lt;.!onvulso imno
~iempre agitado por contra11ias fuerzas
har resonancias de dolor; rugidos
ele cólera.- siniestras;
clamor ele idea.les
que en encontrados remolinos bregan
y sord-as luchas
que el derecho y la opresión íorcej:;o.
Y

en

¿ Qué campo más florido?
¿y qué mejor palestra
para alcanzar la flo ración del lnuro
que en tus conquistas, juventud, esperas?
¿ Qué triunfos más brillantes?
¿ Qué más glorio;:o de,pertar ele ideas
que los que el numen logra
escud riñando las oculta., brec!rns,
sintiendo los la,ticlo3
con que la vída á nuestra faz ostenta
sus al tos heroísmos,
rns épicas grancl·rnas
\" las atrofia,: en que el mn l incuba
la secreción de sus impuras lepras?
Hoy que por cada rebel:ón se yergue
un grito de protesta
.
y quE• la yida en su ansie¡lacl de ideales
camina en pos de sensacionce nu~va.s;
hoy que en su afán ele pen~trar lo arcano
la. human idad no deja
de formular inextricables leyes
.,· ele ascender- por e::c-abrosas ~enclas;
ho_v que á la luz de lo.,; pri ncipios nuevas
el dogma antiguo de su asiento rueda,
~- que en sus dµdas la razón presiente
el resplandor de la Verdad eterna;
ho)· que en su bélica nctitucL el hombre
con los prodigios de sus triunfos sueña,
debes trocar t u quejumbrosa lira
por el laud de r esonan,tes cuerdas
y hacer del verso la broncínea trompa
que. a.l modular su alerta,
,,5-talle ante la fAz de los tiranm,,
fulgur~ ante el dolor y las mioeries
como folgura con bermeja chi~pa
el ra_vo en la. tormenta.
j Oh juYentud de soñadoras frentes!
¡ Oh fatig-acla juventud que lm,!!;as
al resplandor de tus ensueños -vagos
con el capuz de tus :ficticias penas!
Si al arte pides que la edad te juzgue
como factor de, su mi¡:ión. excel,a,
fo rja la rima de acerado, brillos,
labra la ·E-strofa de annacluras recias
que no ,e exb1gue. que ilumina siempre
con esplendente r adiación de hoguera
~obre el o}eaie de la;: g-rancle¡, luchas
con que fa Yicla en nuestr-a eélad ~P. encr oopa.
Si en tus ensueños nor el triunfo lidi13s
j Oh fatigada juventud! recuerda
que el ,erso frá!dl de diluiclo" toaue~
y el madrigal que se desgrana en que¡as
~on florn ciones de gastados brillos,
desprendimiento de sutil esencia
que nuestra. vida. ('In su labor ,nechaza
y nuestro siglo en su altivez condena.

Agosto ele 1900.

]Jenifo Fenfa11es.

1 ' '

'

'

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

nosotros, aquel accidentado y poético país, d_ou~e.se()'ún la tradición, el Rey Pelayo -con valor rndomito y patriotismo sin límites, logró, protegido.
por la venerada Virgen de ~ovadonga, ~izar
hazañas que significaron la libertad &lt;le Espana y
la ba.ae de su engrandecimiento.
.
El panorama que reproducimos dá una -idea,.
a.u nque rnga, del pintoresco suelo de . Asturias,
que á su belleza natural reune el atractivo ele las
originales costumbres de sus habitantes y_ las
ristas del templo son umi, prueba de la mumfic-t'nca española, pues la construcción, muy difícil
por los accidentes del terreno elegido, resultó.
muy costosa, no obstante lo cual el templo, como puede Yer5e en nuestro grabado, es una Yerdadera obra de arte.
En el altar mayor se venera la imágen de la,
Yirgen de Covadonga, que de la misma manera.
que la ·virgen de Guadalupe entre los mex1ca110~,es el "trait d'unión" entre el patriotismo e~pa1101 y sus creencias religiosas; su símbolo de libertad y su símb~lo de fe cristiana.
Y acerca de esto hay un detalle curioso que un•
reputado e,critor ha hecho notar: los pueblos deorigen español tienen una gran devoción por 13l
madre de Jesús y la veneran en múltiples advocationes; pero hay siempre una de ellas, íntima-meute ligada con la idea de patriotismo y cuya
imagen se ha visto translada&lt;la á las bandera",sin-iendo de guía y de enseña en los campos ele•
batalla.

.a.a;urias.--La Gruta de Cova4onga

Domingo 9 de Septiembre de 1!l00.

ESPECTÁCULOS EXÓTICOS
EN LA

EXPOSIOION DE PARIS •

Grandioso aspecto tiene el Pabellón Otomano
con su cúpula de sinuoso perfil, su gran pórtic~
y sus terrazas. Esta masa imponente no está ofuscada por la vecindad del inmenso Palacio italiano, la más importante de las construcciones
en cuanto á superficie, de la calle de las N acio~
nes; aun ha contribuído un poco aJ efecto simétnc_o del Pabellón ele los Estados Unidos, su otro
vecmo, cuya arquitectura clásica se ve bien seca
Y fría al lado de la exuberancia Oriental del
Pabellón Otomano. En el interior la decoración
del Pabellón expresado es mucho' más sumal'ia;
pero. sus muros han sido cubiertos de tapice~ extendidos, que prop.o¡:cionan una nota_ caliente y
pintoresca. El edificio está cons11grado á dtversas exhibiciones de orden privado; la plan\.;t l,::ija está transforma&lt;la en una especie de baz:u,
donde se ven&lt;le todo el bibeloterío orienial. :'.\ruchos de estos objetos, afirman las gentes bien informadas, han sido fabricados en los mismos
"faubour'' parisienses, de la misma manera que la

La Virgen de Covadonga
Ayer, ocho de Septiembre, la Colonia Española :residente en México, ha celebrado una vez
más y con el mayor entüsiasmo, su fiesta predilecta, en la cual mezclan los iberos su fenor religioso á su patriotismo jamás desmeilJtido y r ecor&lt;lando el suelo en que nacieron y las proezas
de sus antepasados se entregan al júbilo más justificado y entusiaAa
En la imposibilida&lt;l de publicar en este número ilustraóones referentes á la.5 fiestas religiosas
y profanas que respectivamente se verificaron en el
' templo. ele Santo Domingo y en el Tívoli del
Elíseo, y de las cuales si podemos decir que estuvieron muy concuni&lt;las, damos á la estampa
-los grabados que representan la histórica gruta de
Cova&lt;longa, una panorama de las inmediaciones,
el templo que el fervor hispano ha erigido sobre
las rocas abruptas de aquel h1gar y el altar mayor del mencionado templo.
Tomadas estas vistas de las que ilustran la
m001umental obra "Historia de ~&lt;\.sturias," ellas
reoordarán á los españoles y muy principalmente
al gran número de asturianos que viven entre

Canga.a de Onis.••Visia ge11era.l de 1... Cueata de Llueve ■.

mayor parte de las sederías ofrecidas á la am-bición del visitante, han sido tejidas en talleres
occidentales.

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EL MUNDO ILUSTRADO

El primer piso del Pabellón Otomano está consa()'rado en parte á una exposición de tupi.ces en
seda, que han sido copiados de modelo,, antigu.12,
y que son de verdadera belleza: se ve aUi un tapiz de grandes dimensi0nes, cuyo gom.elo, parece,
!-la ~jdo ofrecido por el sultán al Em¡,erndor de
Alemania, y que es una maravilla de ejecución y
de •1oior. Esta exposición ha sidü orgr.nir.acl.:1 por
urra casa francesa; los tapices se presentan al público con toda modestia, como pertenc-::ier..fog f.
ra fabricación moderna.

En e1:pabell6n Otomano.

Allí, pues, soplan, golpean, etc., etc., con una.
incansable convicción, unos mozos vestidos con
trajes pintorescos, mientras que, delante de ellos
se agita una bailarina, que se entrega á una gimnasia fatigante en extremo, para estos días d1.J
eanícula. Estas danzas interesan poco las piernas,
pues apenas si los pies se levantan del suelo; pero en cambio, el dorso y los brazos están en ev0lución constante. La salvaje música de la orquesta está acompañada por el claqueteo de las castañuelas metálicas que la danzadora agita, especies
de címbalos minúsculos, cuyo origen se remonta,
muy alto; son na&lt;la menos que los antiguos crótalos. El martilleo constante de esta nota metálica, seca y estridente, que se mezcla al eterno
motivo repetido hasta la saciedad por la. orquesta, acaba por determinar una especie de b\pnosia, á la cual se une la contorsión de la danzante.
Las danzadoras se suceden y no operan jamás simultáneamente; la estrella de la troupe
parece ser una persona bastante sosa, que ejecuta la danza del vientre. Esta obesa persona es
una artista consumada en el arte de mover los
músculos abdominales, ejecutando dislocaciones
muy considerables; acompaña este ejercicio con
un balanceo rítmico-de la cabeza, mientras que
las espaldas permanecen inmóv-iles y el rostro
perfectamente impasible; el efecto es verdaderamente extraño.
Otro de los espectáculos originales que se
ofrecen al visitante de este Pabellón, es el combate de sable, al cual se entregan unos mozos que
trabajan según la paga. En este simulacro parecen listos á desbaratarse. Tienen el aspecto y el
traje de perfectos bandidos; pero, en realidad,
son los camaradas más honestos del mundo. T0da esta troupe ha ido á París procedente ele Damasco; está compuseta de Sirianos,. todos cristianos, como se apresuran á proclamarlo.

Templo moderno de la. Virgen de Covadonga.

Enciende Febo con sus hebras de oro
los cielos de zafir. Cantan las aves ·
y el vibrante concierto huye, sonor;,
al blando roce de las brisas suaves.

Las adormidas ondas del Eurotas
preludian tristes, quejumbrosas notas
débil murmullo, plácido rumor;
'
y el aura, vagabunda entre_ el follaje,
de ramaje en ramaje,
vuela y modula. una canción de Amor.

Tiembla feliz la linfa del Eurotas
y al aire lanza misteriosas notas '
arrullos leves, plácido rumor;
y el aura, habitadora del boscaje
de ramaje en ramaje,
'
canta y anuncia. al Cisne Encantador.

El Cisne egregio,
pródigo en níveas y sedosas galas,
sacude al viento su plumaje regio,
se allega seductor,
y Leda, 1:11 fin suspira, wtre las alas
de Júpiter traidor.

Dai¡za de guerreros.

I
Bl alta:ir ma:yor.

Es la. riba feraz: rullí el citiso
abre su cáliz, el laurel florece,
doblega sus campanas el narciso
y el erguido abedul sus copas mece;
allí de flores mil la riente gama
en fúlgidos colores se de1trama
y la argentada Aurora,
del campo protectora,
trémula gota de su llanto brinda
al crespo labio de la flor más linda.

En la linfa de azur, la hermosa Leda
luce, desnuda, •mórbidos hechizos;
los senos alabastro, el cutis seda
y la orla dorada de sus rizos ...

~º~

Al mismo tiempo que el visitante admira esos
tejidos, tiene la alegría de oír una música extraordinaria ejecutada en una pieza vecina, y si la
curiosidad le hace levantar el cortinaje que le separa de los músicos, será admitido á cambio de
insignificante derecho de entra&lt;la, en una sala
de espectáculos donde, sobre un estrado debuta
una orquesta compuesta de flautas, ele guitarras
y de tamboriles, ó cuando menos, de instrumentos parecidos á los que nosotros designam.os así,
pues sus formas y su tono difieren singularmente.

LEDA.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

F:T, MTIND() ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre de

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

l

Sitio pintoresco cercano al Mo,tno &lt;1el K~y.

MOLINO DEL REY Y CHAPULTEPEC.

&lt;1el campo, areng6 á las t ropas para que no desmayasen en la defensa ele la patria.
Los asaltantes, dueños de la zona central que
había quedado descubierta por la torpeza de Santa-Auna, lograron más tarde apoderarse de las posiciones, no sin haOOT mostrado los soldados me-

DOS FECH~S GLOBIOS.\S AU~OUE DE TRISTE BECOBDACION.
Con la ruptura de las negociaciones de paz en·
t re el gobierno de Santa-Anna y el General en
Jefe de las tropas invasoras americanas, había
ter~nado el armisticio.

patriotas de guar dia nacional, volaban á ofrecer
sus senicios y defender las., garitas de San
Cosme, Belén y Niñ.o P erdido.
Se decidió rechazar el ataque de los inrnsores
en las llanuras del Rey, formando hacia al Nor·
te de Tacubaya y al amparo de la fortaleza de
Chapultepec, la línea de batalla que se presentaría al General Scott, aprornchando como posiciones ventajosas el Molino del Rey y la Casa
Mata.
La di,·isión de caballería del General Juan
Alvarez ,se apostó en los Morales, para proteger
la línea y romper oportunamente el flanco izquierdo del enemigo. Ocuparon la Casa J\Iata
dos batallones de infantería de la Brigada del
General Francisco Pérez; la izquierda del :Molino
los cuerpos de guardia nacional I ibertad, Unión,
Querétaro y ilina, al mando del General Antonio
León, r eforzado después el punto por otros cuatro batallones con el General Rangel; en la parte
exterior de la fortaleza el Coronel ~Iiguel :María
Echegarav con el tercer Ligero de Infantería,
sosteniendo la artillería del General León, que
~e reducía á tres únicas piezas, y la zona central,
entre el )Iolino y Casa :Mata cuatro batallones al
mando del General Simeón Ramí.rf'Z.
El primer Ligero quédó de reserva en el Bo&amp;que ele Chapultepec.

Portada en la Rotonda de los Defensores de 46 Y 47.

En tanto que el enemigo reconcentraba lo
más granado de sus fuerzas en ( Tacubaya, los

La Casa Mata en :a actualidad,

sueño lo, Generales Prudencio Serratos, Domingo
Sotomayor, Félix Rodríguez, Miguel Andrade,
}fa~rio González, Fernando Poucel, etc.
En otr0 sitio, en el moderno lote de la Asocia•

l

tropas de la izquierda y todas las del centro, dejando á las posisiones sin apoyo seguro.
~

Dvade existe la tumba del;General Echeagaray.

Monumento conmemoratil'o ae la Biualla &lt;lel .Molino uel Rey.

tación de fusiles y doble artillería de la mexicana.
A las tres de la madrugada del 8 de Septiemb:e, comenzaron á moverse los invasores, rom-piendo el ataque sobre el Molino del Rey que con•
testó c~n, nutrido fuego.hasta rechazar la columna, ob~1gand?la á retirarse en desorden, más sin
roder impedir que se llevase consigo los tres canones q,ue habían quedado en el centro faltos de
protección.
El Coronel Echegaray bajó con 700 hombres
Y ~ la rnz de "á ellos," atacó al cnemio-o con c/
l?ndad pasm?sa, le obligó á hacer alto,º rebasó su
h~ea Y recogiendo muertos y heridos con las tres
piezas. que pudo recuperar, efectuó su retirada en
el meJor orden.
El ~uego ~e mantuvo por una y otra parte. El
General L~~n, para tomar la ofensiva, salió con
dos c_ompanras del l\folino del Rey que se formaron ell: la línea _d e batalla. Ahí cayó mortalmente hel'l d o el valiente jefe, Y antes de ser retirado

1

La acción del día 13 de Septiembre está llena
de episodios heróicos. La defensa se hizo palmo
á palmo, en el Castillo, desprovisto de artillería,
en la pendiente y en el bosque.
La historia ha consagrado páginas muy hermoBas á Xicotencatl, al Teniente Juan de la Barrera, l\Iontes ele Oca, Melgar, Suárez y Escutia,
de corazón espartano que admiraron al enemigo
por su intrepidez.
Koble y heróica juventud- dice un historia-dor-que como primicias de su patriotismo ofrecieron á l\Iéxico, la libertad, la sangre y la vida!
La vengadora historia, si tiene frases que glorifican y enaltecen á tan dignos hijos de Mé:xiio, tiene también acres censuras para el inj u:,w
inrn~or.
Tan tristes acontecimientos son conmemorado~ anualmente en Chapultepec en ceremonia
pública, solemne é imponente, co1110 apoteósis
de los buenos, de los esforzados defensores ele
nuestro territorio nacional.

El General Scott formó el plan q.e desalojar á
los nuestros y lo confió al General W orth, teniendo este 4,500 soldados experimentados, buena do-

&lt;:::&gt;-•~

Las fuerzas mexicanas hacían un total de cuatro mil hombres, incluyendo en este número lo,
reclutas que por primera Yez iban á batirse. Su
armamento constaba de antiguos fusiles de piedrP. de chispa que no podía compararse con el
del enemigo.
Santa-Anna desbarató el plan de defensa y
mandó retirar con punible torpeza, parte ele las

ban, inactividad que obedeció á malos procedimientos del General Andrade.
Dueños de aquellas posiciones los americanos,
emplearon los t res días siguientes en prepararse
al asalto de Chapultepec, fortaleza que no contaba con elementos para resistir et' bo¡;nbarcleo ni
por unas cuantas horas, y así lo comprendió el
General Nicolás Bravo, cuando mandó pedir refuerzos á Santa-Anna, refuerzos que no se le enviaron.

xicanos una r esistencia heróica, y que costó muchas vidas.
Brillante fué la salida del Coronel Balderas
con el Batallón Mina, acción que le costó morir
en el campo con muchos de sus subordinados.
La Caballlería del General Alvarez permane-&lt;:ió inactiva, mientras tales hechos se desarrolla-

. Ofrecemos hoy como material ilustratirn, Yanas fo tografías que representan los sitios históricos, el campo del ::\Iolino del Rey y el monu-mento que recuerda el sitio donde cayó herido
el General León y donde pereció el Coronel Bal•
deras.
Además, el _panteón de los veteranos de 46 y
47, con su sencilla p~rtada ele hierro sostenida por
columnas y sus bum1ldes mausoleos cobijados por
la sombra ele los árboles. Allí duermen el último

El .Molino del Rey tal como se ve ahora.

:Monµmento del General José Justo Alvórez, en la Rotonda
de los Defensores de 47.

ción de: Colegio )filitar, se contempla con respeto la t amba del General 1\Iiguel ::\Iaría Echega-ray, que hace vola.r la imaginación al campo del
1\Iolino del Rey y contemplar conmevedoras escenas.

Campo donde cayo herido el General León.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL llUNDO ILUSTRADO

La Caída del Segundo Imperio Napoléonico

EL MU~DO ILUSTRADO

Napoleón Ill, Emperador de los franceses, es-cribía á Guillermo, Rey de Prusia, lo siguiente :
"No habiendo podido morir á la cabeza ele mis
tropas, no me queda más que poner mi espada entre las manos de V. M."

Aniv,3rsario de la. Batalla. de Sedán,
El cable nos ha avisado que en el pre$ente año
se han suspendido bs grandiosas festividades cc,11
que 01 Alemania se acostumbra conmemoi"ar !a
toma de Sedán, á principios de Septiembre, y se
dice que esa suspensión obedece á una orden expresa del Kaiser Guillermo II. ¿ Es ¡:caso que se
haya comprendido que el acontecimiento no debía conmemorarse por no haber tenido suficiente
trascendencia en la historia ele Alemania?
No: el joYen Kaiser se ha inspirado en un loable sentimiento de delicadeza hacia Francia, enlos ~11omentos precisos en que esta nación acepta sin
titubeos un comandante superior de nacionalidad
ale1p_ana para sus tropas en Chma.
La disposición del Emperador ha encontrado
ún eco entusiasta en Francia, y fal era lo que se
deseaba, pues en el momento en ..que se va á entrar en comunidad, bajo el fuego enemigo, es
preciso hasta don.de sea posible echar un velo sobre las pasadas rencillas y evitar todo aquello que,
aunque ligeramente, pueda revivirlas.
Las ewenas detalladas de la rendición de Na_poleón III son poco conocidas entre nosotros y
son interesantes, porque el Emrperador de los franceses fué nuestro enemigo, y porqJrn México le
preparó en gran parte la caída de Sedán. Vamos á
reseñarlas, conforme nos las han transmitido
testigos oculares, sin olvidar que, como dijo el General francés Winpffen, en Sedán pr€cisamente,
sólo se rindió e1 I mperio, pero no la Francia.
La jornada del primero de Septiembre había
sido demasiado seria para los alemanes, y Guillermo 1 ya dudaba del triunfo.
Sobre su mesa de operaciones, Moltke seguía los
movimientos de su ejército. Se cuenta que á
cierta hora preguntó el Rey:
-¿ Vd. me había asegurado el triunfo? y Moltke contestó:
-Dentro de media hora, )fajestad.
Y Guillermo, con su traje de campaña, lleno del
polvo del camino y del combate, esperó pacientemente .....
.
E n torno del viejo R ey de la patilla blanca, estallaba el fragor de la metralla y ];¡. noble sangre
latina- la de Lutecia se mezclaba á la no menos

Domingo 9 de Septiembre de 1900.

La batalla de Sedán.

noble de los germanos que combatían, conforme
á la vieja clavícula de Prusia.-"Por su Dios, por
su Rey y por su Patria."
De pronto, sobre los almenados muros ele Sedán se vió flotada única nota blanca de la jorna-cla, la bandera de la rendición, y entonces Moltke,
quitándose lentamente sus lentes de présbito, dijo:
-:Majestad, he cumplido mi palabra.
En efecto, la guarnición de Sedán se rendía, y
entre la guarnición estaba Napoleón III, Emperador de los franceses.
¿ Quién se rendía?
¿:Napoleón ó la Francia? . .. ..
Esa fué la pregunta que se hizo el viejo Guillct·mo y que se hizo Bismarck, el alma de la dinastía. Pero lo esencial era que los franceses se renrlian y que el águila prusiana una vez más h::1.bt:l
hincado sus garras en las águilas napoleónicas.

Tras rápida discusión, Bismarck se despren•dió de las avanzadas prusianas y escudado bajo J.\
blanca bandera del pariamento, se acercó .'.t Se-dán.
¿ Qué había pasado dentro de la fortaleza?
El Comandante superior estaba herido, desde
los primeros disparos de la mañana, y un nuevo
General, Winpffen, recién llegado de Africa, había substituido al General en jefe, y por una ironía del t11·stino esa substitución no tuvo más objeto que formula r las bases de la rendición..
Inspirndo por un alto sentimiento patriótico, se
'1uenta r¡ue Winpffon indujo á Napoleón ¿ adelantarse á los puestos de niás peligro para buscar una
bala, que lo salvara de la ignominia. Per-0 la bala
no vino, y enton ces, sobre órdenes terminantes, el
valiente General hubo de montar á caballo para
llevar al campamento alemán la espada de su Soberano.

Al recibir la misiva, el Rey ele Prusia pronunció las sacramental~ palabras : "D:íos sea loado,"
pero sobre sus empolvadas mejillas resbaló lma lágrima. Recordaba. su última entrevista con Xapoleón, en momentos de gran brillo para el Imperio, durante la Exposición de 1867. Y la fuerza
del contraste, los espléndidos salones ele las Tu1lería.s comparados con el campo ensangrentado,
movieron su generoso corazón á un noble afán ele
evitar al César rendido todas las inútiles y humillantes ceremon:ias de la entrega materi°al de
)a espada.
El Conde de Bismarck fué comisionado para
adelantarse á recibir al Emperador de los franceses y al galope de su caballo de ha.talla, aYanzó
hasta encontral'SC con la elegante calesa que conducía á Napoleón y que iba precedida de un picador en gran librea, como si en vez de recor rer
aquel campo sembrado de cadáveres, estuviera
atravesando por los Campos Elíseos ó por el bosJll'apoleón se xinde.
que ele Boulogne.
Bismarck sign:ificó á Napoleón que el Rey lo se la espada de la cint ura, pero que Guillermo rendía, era el Imperio. Mieniras hubo una gota
esperaba en una cl.tsita á orillas del camino. Pre- no consintió en tal humillación.
de sangre en las venas de los franceses, ellos ~iviamente se habían celebrado las conferencias
Allí se eonvino en que el Emperador residi- !!"uieron combatiendo y la gran Nación sucnmdiplomáticas relativas á la r endición, las bases ría en el Castillo de Wilhelmshoehe, mientras bió más uloriosamente que su inepto Emperno
,
de capitulación incondicional estaban fijadas y ac.a baba la guerra y se firmaba. el trrutado &lt;le paz. dor, para levantar se en breve más fuerte y mas
no faltaba sino que el Emperador se oonstituyese
experimentada.
per sonalm6Ilte prisionero.
Los graba.dos que ofrecemos á nuestros lectores
La entrevis¼ fué severa. Cuentan los que
son apuntes hechos sobre el lugar de los acontela presenciaron, que por un mromento no puTal sucedió el 2 de Septiembre de 1870. pero cimientos.
dieron hablar los soberanos y que al fin ~apo- por un año más continuó la guerra todavía.
león hizo un supremo esfuerzo para desprenderYa lo hemos dicho : no era Francia la que Be
óscar J(erz.

JYuesfros ~rabaoos.
Pabellón de la lllinería en la Exposición de París
Cuenta el Génesis que Tubalcaín fué el primero que supo "voiver maleables y trabajar el
bronce y el fierro." Si le fuera dado á este antiguo precursor de todos los metalurgistas-que se
llame Tubaleain ó de cualquier modo-si le fuera
dado, decimos, volver al mundo en este fin de siglo y r ecorrer la Exposición Universal de París de 1900, todas las par tes que se relacionan
con la explotación de minas y de la metalurgia,
estaría- haciendo á un lado su admiración-singularmente orgulloso de los progresos realizados por sus discípulos.
Tubalcaín, en efecto, no conocía sino el bronce

y el fierro. Xo so;pechaba siquiera la multitud
de substancias que el hombre ha arrancado, después, á las entraiia;: ele la tierra para uti4izarl~, ni preveía la hulla. Y ha sido precisamente
después del descubrimiento de la hulla y de los
p r ogresos realizados en. su explotación, cuando la
industria minera y metalúrgica ha tomado ese
desarrollo prodigioso, cu~·os re.c,,ultados admirables, permiten apreciar la Expositión de 1900.
Por esta causa la hulla y los procedimientos
ele su explotación ocupan un lugar de los más
importantes en el Palacio de las Minas y de la
Metalurgia, y por otra pai-te, el Comisario general de la Exposición se ha dado tan entera cuenta
del interés más y más poderoso que se (;Qncede,
aún en el espíritu del' gran ·p úblico á los trabajos mineros, que se les ha hecho objeto de una
exhibición. esp&lt;Jcia!l, de urna verdadera "atracción."
Ensalzando este certameu, á la izquierda de la
gran entrada del Palacio de la Exposición de Miuas y Metalur_gía, se encuentra el grupo de nuestro grabado, llamado "Los Herrero¡;," gráfica
obra de arte que revela el esfuerzo humano por
dominar v reducir á substancia maleable la resistencia del metal inflexible.
El grupo descansa sobre un pedestal de mármol
blanco. y se compone de tres figuras de notable
actitud y colorido, dos de las cuales sujetan á
un yunque una pieza de hierro, mientras que la
priucipal. armada de un enorme mazo, está en
a~titud de dercargar su golpe simultáneo sobre
el yunque.

Los Monumentos de Pelletier y.de Caventon

El Xaiser Guillezmo I.

Grupo de herreros.
lll'apoleón III, pri sionero.

Hace muy pocos días sa inauguró en París un
monumento erigido por suscripción á la memoria
de Pelletier v de Caventou.
Estos quí~ioos, como sabido es, han hecho en
colaboración importantes trabajos, y sus nombres
vivirán unidos somie todo al importante descubrimiento del sulfato de quinina, precioso pro-dueto que tan grandes servicios presia en tera-péutica.
\l
El monulllelJlto, obra del escultor francés, Lor- ·
mi€ll'J y del arquitecto Lisch, se levanta en el bou-

Jevard San Miguel. al ángulo de las calles DenfertRochereau y de la Abadía de la Espada, no lejos
de la Eseuela de Farn1acia.
SobrE, un zócalo de piedra de Lorena, están representados de pie los dos sabios, vestidos con ~us
vestidoi, de profesare~.

El Presidente Krnger en Machadodorp.
Xo contentos de admirar al mundo por su
perseverancia, su bravura y su resistencia, los
bóeros nos reservan aún otra sorpr esa: á ellos le:;
estaba reservado realizar esta innovación completa.mente originail : un gobierno movible, un 0uobierno "en vagón."

�EL 1iUNDO ILUSTRADO.

Domingo 9 de Se~tiembre d&lt;J 190!z

CHINA EN 1A EXPOSICION.
,. ·o de China no tiene pabellón en la
l&lt;'l
~ .unpcn
. .,
t' 't ad.a
.
1· - ' Ta,..1·ones su expos1crnn es a s1 u
ali
d
e, e e a~ ~' "
' .
, d I A .
en la p:1rte fü;te del \l'rocadero, det~as e
s:a
rusa; ésta exposjción se compone ue crnco pabel~&lt;:"
ne;, &lt;.;on~trmüos a1 uer,reoor o,e LLI agradaole Jardín r,~;'1'(-~c-ado por las aguas de t,na fuente. las
que pasan á través de unas rocas y van á perderse
haio un nuenre rústico, hecho ae do.a troneos d('
árbol, sobre los cuales se alinean, unos contra
otros, algw10s troncos que componen el ta~lero.
El ;1 alJe!lón pnnc:pal represen,¡¡ uno ae Jo~ nu-

::,üio qut, ocupa actualmente el gobier no de la Repú blica sud-Africana.

C'ua.n do á fines del mes de Mayo, poco tiempo
antes de la rendición de Pretoria, el Presidente
Kruger dejó su capital para dirigir~e del. lado
de Lidenburg, algunos de5pachos anunciaron
que había empreudido La fuga, expresión i_nexacta en absQlluto : no -era aquello una fuga, smo un
simple cambio de residencia. Por esta medida de
precaución, el Presidente eEC'apó á las consecuE!ncia.s de una capitulación inminente y conservó, cop_ su libertad, lo posibilidad de contimmr
dirigiendo loo asuntos de la República. Bien
pronto se supo, en efecto, que se había detenido

campamento de la artlllerla.

parciales de esiL campamento y del campo de artillería.
En la fecha de las urimeras informa&lt;!iones publicadas con rel&amp;ción i su retirada,' hace más de
dos me~~, Krug,_,r se mostraba lleno de ·confianza.
-"Aquí, der:~, estamos rodeados de Burghers
fieles, nuestra se~uirdad es absoluta. Una ca~paña. de guerr,~l,:..; va á comenzar, que no term1naní muy pront0.''
Los ac:mtecirnien tos no han desmentido estas
seguridades: la .)Cupa(;ión de Pretoria por los
ingleses no ha :.narcado fin á la guerra. en manera alguna; n"P.1erosos destacamentos bóeros no
han cesado dE hostigar al enemigo y de tenerle
en jaque, contra:.iando sus operaciones, at¡icando sus convoyes, destruyendo las vías férreas. Un
despacho del 2 de Agosto P.'1uncia~a, que los. t~·enes que venían de Krugerdorp rec1b1an cotidianamente llmias de fuego, y que los jefes bóeros,
por intermedio de espías, eran tenidos al corriente de las fuerzas y de las posiciones of'unadas por
las tropas inglesas; en resúmen, la sitnación ele
estos últirr.0s, se hará precaria en Prat.r..ria misma, en razón á las dificultades del avituayamiento.
En fin, desde el vagón, ahora histórico, de M:achadodorp, el Presidente Kruger sostendrá con
Lord RoLerts una correspondencia cortés, pero
de tono má; vivo.
Habiéndose quejado Lord Roberts de las privaciones infligidas, á los prisioneros ingleses dete nidos en N ooitgedach t, le respondió el Presiden te:
-"Lo~ pris:~neros ingleses son perfectamente tratad°" y gozan exactamente del mismo regimen de nufa·ición que nosotros. Si no comen carne torios los .:'.ías, á nosotros nos sucede lo mismo,
por culpa ele vuestro Lord Ship, que hizo ínter-'
cepi.ar en I:dagoa-Bay todas lás CO'llservas y víveres que n ~s estaban destinados."

.
.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 9 de Septiembre . de 1900.

LEYENDAS OAXAOUEÑAS
I
Ya desde Totoutepe-c
Viene el eco de Conctoy,
De aquel guenero invencible
De temerario valor
Que hasta los mismos peñascos
Hi&lt;liera tembla.r. Surgió
De una cueva de Juquila,
En ignorada creación;
Y al frente del pueblo mije
A un tiffllp&lt;&gt; padre y Señor,
De todas las asechanzas
Y enemigos le salvó,
Con aguerridos ejércitos
A quienes oon gran tezón,
En marchas y correrías
Infatigable avesó
Lo mismo en las torrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles comarcas
Que abrasa el indiano Sol.

Y e-xtinguido al pueblo mije
). muerto ai fiaro Condoy;
?\fa.o. cuando aquel gigantesco
Sangri(::ito huno en ignición,
1
rornóse en un esqueleto
Que alb'O suñm:io cubrió;
Cuando el ,retorno prepara
IDl que se cree vencedor
Con los lauros en las sienes
Y el gozo en el corazón :
De no lejana guarida
Surge la misma, legión,
Al ron~o grito de guerra
De su caudillo Condoy;
A cuyo eco espantado,
En retirada veloz,
Zachila con sus ejéreitos
A Teozapotlán volvió

II
El gran Zachila Primero,
Pabellón de la porcel•na moderna.

merosos monumentos que bordean las grandes
murallas ele Cl:rina; este pabellón, clterarnente
pintado de rojo, amarillo y verde, tiene cuatro
pisos; se sube á él por m:edio de una escalera exterior que conduce oesde luego al templo ~el Dmgón ::'\egro, ídolo á que los fanáticos van implo rar
para obtener liuvias.
,
.
Dos pabellones están consagrados a la exposición de la cerámica China. Esta rxpoú!ión es muy
interesante, encontrándose en ella aq·.,ellas porcelanas antigua~, á las cuales no puede compararse
el arre moderno. La fabricación de la porcelana
en China. se remonta, según se cree, al año 202,
antes ele ,Tesucristo. Con k-lo y ha her perdido su
prestigio de Jo,; tiempos pasados, la ciudad ele
King-té-Chen es eiempre el centro más importan(¡., de la fabricaci6n de pon dana.

en la estación de :Machadodorp-. sit uada á 180 kilómet ros de Pretoria sobre la linea que liga á esta tiudad con Lorenzo Márquez.
Fué allí donde el corresponsal de un diario pudo entrevistarle desde el principio de Junio y recibir de sus labios la declaración siguiente:
Pa bellón de la porceJona am1gua.
"La capital ha sido tomada, es cierto; pero
La porcelana llamada "porcelana de tribu," es
ahora, es aquí, en este vagón, dru1de está la capila
única fina que se fabrica ahora. Todos los años
tal de la República y el -asiento del G:obiern~.
Nuestro pa.ís está invadido; pero el Gobierno c1- . - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - se manda una gran cantidad á B&lt;Jkín, para el uso
del Emperador. ~sta porcelana se faoncab-a al
vil está siempre á la altura de su deber. Este rnprincipio
•en hornos especiales. lL:mados Yu Yao
gón, que he hecho construir para poder ~ransporó Kuan Yao ó :Min Yao, hornus axtriores ú hortarme rápidamente al lugar en que m1 presennos del pueblo. Pero desde los estragos de los
cia sea necesaria, me volverá á Pretoria."
Taipings,
toda la p'orcelana, sin dif~inción, se coUna &lt;le las fotografías que aquí publicamos
ce en hornos populares, enYiántlo5e á la corte somuestra el aspecto exterior de esta curiosa instalamente la, pieza€ absolutamen te perfectas, lo
laci.ón. Allí se ven tres trenes a.lineados paraleque hace que algunas de las que se fabrican para
lamente sobre las vías de la estación-: el primeel uso del Emperador, no encontrándose perfectaro, á la izquierda, contra el talud, se compone del
mente adecuadas, rechazadas en favor de los objevagón-salón del Presidente y de otros dos catos reconocidos superiores, se encuentren en el
rrros afectos á su servicio telegráfico; los otros
mercado de Kenkiang.
dos están ocupados por M. Reitz, Secretario de
La tabletería, así mismo, está rn·.1y desarrollada
Rlltado y Ministro de Hacienda; por los attachés
en China: se fabrican objetos de márfil esculpido,
militares. los empleados superiores, etc.. etc.
grabado ó torneado, de una fi.ne;,,a increíble, y paE•l Presidente Kruger vi ve en su Yagón: allí trara los que Fe n&lt;X'esita una pacir11cia, cuyo Fecreto
lwja, allí come, alli duerme. Allí, igualmente, tiesólo los chinos parecen poseer. Tola clase de tranen luga,r las sesiones del consejo ejecutivo.
- - - - - - - - - - - - - - - - 1 bajos ejecutados Pohre mader~s
La Capital improvlsada del Transvaal.
&lt;l b) precio$aS, e5 de
Próxima á esta estación transformada en la rcuna habilidad artística in eci e, y en ellos se no.
Ridencia ofieial del Pre,id-eni;e de la Repúbii-:,i
Se ve pl)r ésto que el viejo burgher, re&lt;lucido ta. siempre la rara paciencia úel artista que los
Sud Africana v de sus 0o(aboraélore'- inmediatí',.
él
mismo i;, una situación aflictiva en su c-apital confecciona.
fiC ha improvisado por medio de tiendas una nue· La exposición china, á desperho ele las penosas
va capital; pues en cuanto á construcci'ones esta- provisio.::d, no ha perdido nada de su jovialidad circunstanrias parque dicho p~fa atraviesa, cony
de
su
t
-.ien
humor.
bles, Macha.doclorp no cuenta sino con siete ú ocho
tribu~'e á dar un vivo tono á la participación del
casas y cuatro ba,zares. Damos también vistas
Imperio en el Certamen Univcr¿,11 de 1900.

Rey sagaz y emprendedor,
El osado zapoteca
Que á los chontalH, venció,
Que ató su yugo á X ejapa
Con brazo conquistador,
Y en Teozapotlán alzara,
Sobre erizado peñón,
La potent-e fortaleza
Que hasta las nubes se irguió
Sus siete cuerpos a.Jtivos,
De cuyas ruinas hoy
Quedan vestigios en donde
Fué un tiempo Zachila Y oo;
El noble Rey zapoüca,
Celoso de su esplendor
Y temoroso .del brío
Y fuerza &lt;l'el gran Condoy,
Con Valle y Sierra contando
Celebra temida unión
Con los mixtecas y, en liga
Fonnida ble, deci&lt;lió
Conducir él en persona,
Con maüa y con pre&lt;.;aución,
Sus tropas numerosísimas
Del odia&lt;lo mije en poe,
Más no en abierto combate,
Ni partido campo y sol,
Sino rodeando aJ muerto
Zempoaltepéc, donde los
Mijes y Condoy, al freute,
Tienen su &lt;Jampo y legión.

III
Brillan incendiarias teas
De aquel MO!llte al rededor
Y en llamas ciñen al bosque
Como infernal cinturón:
Comienzan á arder los árboles,
Y en incesante rumor
De robles que se desgajan
Y oaen con estruendo atroz,
Míra:nse h1úr á las cúspides
Veloces, más sin pavor,
Hombres y fieras mezclados
En tremenda confusión;
Y el fuego los va estrechando
En circulo aterTador,
Hasta que, por fin, cOlffiO una
Roja pira, el resplandor
Del Zempoailtepec parece
Cual volcánica erupción;
Nubla el humo el limpio cielo
Y del volcán al redor
En más de cuarenta leguas
Ni un sólo arbusto quectó,
(Ju,al si en la tierra cayera
11Pcho pedazos el Sol!
IV
Ya juzga c:erto su triunfo
El ejército i,,.vasor,

Sin laureles en las sienes
Ni gozo en el corazón .
y desde 'rotontep€C
A Teozapollán voló
Desde entouces el renombre
Del sobrehumano Condoy;
Y las tropas, que decían
Que, en aquel incendio atroz,
Le vieron entre las llamas
Sucumbir con su legión,
Le nombraban con respeto
Cual bélico semi-dios,
Sin padres, sin nacimiento,
Con vida inmortal. Y al son
De su séquito guerrero,
El mije y su salvador,
Prosiguieron sus combates
En dilatada extensión :
Lo mismo en las t-Orrenciales
Noches, que al rudo calor
De las fértiles, comarcas
Que abrasa el indiano Sol.
1900

)Vliguel ]Jo/años C!acl¡o.

miel ideal, está aguardando la divina abeja del pa:fs

..azul.

.

Delante de la regia familia que resplandece en
el trono como una constelac1on de poder y d-0
grandeza--€n el trono purpurado, sobre el cual
tiende sus alaa un, águila y abre Sllil fauces un
león,-desfilan los altos dignatarios y guerreros,
los nombres nobles de la cone, que al pasar hacen
la reverencia. Poco á poco, uno por uno, pausadamente pasan. Frente al mona.rea se detienen cortos
instantes, en tanto que un alto ugicr galoneado dice los mérili/os y glorias en -son6ra y vibrante voz.
El emperador y sus hijas eecuchan impasibles; y
::-de cuando en cuando turba el solemne silencio, ro.
oe de hierros, crujidos de armaduras.
Dice el ugier :
"Este es el pírncipe Rogelio, que fué grand-e en
Trebizonda y en Bizando. Su aspecto es el de un
efebo, pues apenas ha salido de la adoleecencia ;
ma.s su valor es semejante al del griego Aquiles.
Sus armas ostentan un roble y una paloma; porque temendo la fuerza, adora la gracia y el amor.
Un día, en tierra de Oriente .... "
El anciano imperial acaricia su barba argentina
con su mano enguantada de acero, y mira á Rogelio, que, delicado y gentil como un San Jorge,
se iuclina con la diestra en el puño de la espada, y
con exquisita arroganc:a coneoana.
Dice el ugier:
"Este es el .A.león, el marqué~. Constantinopla le
ha, admirado vencedor, rigiendo con riendas de seda su caballo negro. Es Aleón, el mago, un Epifanes, un protegido ele los portentosos y desconocidos
genios. Dícese que conocen yerbas que le hacen invisible, y que posee una bocina labrada en un diente de hidra, cuyo ruido pone espanto en el
alma y eriza los cabellos de loo más bravos. Tiene
los ojos n,21gros y la palabra sonora. En las luchas
pronuncia el nombre de nuestro emperador, y
nunc--.a, ha sido Yencido ni herido. En su castillo
on-dEa ,=:;iempre una bander a negra." Aleón, semejante á los leones de los ardientes desiertos, pasa.
La priucesa mayor, Yeotida de rosado, clava en él
una ráp 'da y ardiente mirada.
Dice el ugier :
"Este es P entauro, vigororn como el invenc.ible Herakles. Con sus manos de bronce, en el furor de las batalla~, ha abollado el escudo de famosos guerreros. Usa larga la cabellera, que hace
temblar heróica y rudamente como una fiera melena. Ninguno corre como él al encuentro de los
enemigos y bajo la tempestad. Su abrazo descoyunta, y parece estar nutrido por las mamas henchidas de una diosa yámbica y marcial. Huele á
bestia montaraz y come carne cruda."
La princesa clel traje azul no deja de conte:11plar al caballero tremendo, que con paso bruS&lt;&gt;o
atraviesa el recinto. Sobre su casco enorme se a,l ·
za un grueso penacho de crín.
Del grupo de los que desfilan se desprende un
joven rubio, cuya barba nazarena parece formatla
ele un lumin~o toisóu. Su armadura es d-e plata.
Sobre su cabeza eucorva el cuello y tiende las alas
olímpicas, un cisne de plata.
Dice el UQ"ier :
"Este es Heliodoro, el poeta." V e el concurso temblar un instante á la princesa Diamantinn.
Una alba se enciende en el blanco rostro de la nifía vestida de brocado, blanca como un mara-villo..."O 8ilabastro. Y el diminuto pájaro de carmín
que tiene las alas t-endicl.as--al llegar una abeja
del país azul á la boca en flor de miel idealenarca las alas, eucenclidas por una sonrisa dc'jando ver un suaye resplandor de perlas. . . . '

7iubét¡ »ario.
ESTE ES EL ClJ'EliTO DE LA. SONRIS A.
DE LA

Princesa Diamantina.
Cerca de su padre, el viejo emperador de la barba ele nieve, está Diamautina, la princesa menor,
el día de la fiesta triunfal. Está junto con sus dos
hermanas. La una viste de rosado, como u na rosa
primaveral; la otra de brocado azul, y por su espalda se amontoua un crespo reílplandor de oro.
Diamantina viste toda de blanco; y es ella así,
blanca como un maraTilloso alabastro, ornado de
plata y nieve; tan solamente en su rostro de virgen, como un diminuto pájaro de carmín que tuviese las alas tendidas, su boca en flor, 1leBa de

EL COMICD oo el periódico i1lustrado de rnayor circulación en la República, consta de 20 pá•
ginas semanarias, impreso en papel superior.
Obsequia en cada número 16 páginas de novelas escogicl.as, de las cuales pueden hacerse volúmenes separados.
Se ocupa de asuntos serios y humorístic0€.
Se ilustra con dibujos bien ejecutados y co1;1.
fotografías tomadas del natural.
'
La suscrición mensual vale sólo cuarenta centavos.
Los pedidos pueden hacerse enviando el ,a lúr
de un t rimestre en giro postal ó en timbres. &lt;lirigiéndooe á R. Murguía y Cía.-México. 1~partado número 20 Bis.

�Domingo 9 de Septiembre de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO.

.,

•

•

fL MUNDO ILUSTRADO

AÑO VII--TOMO II--NÚM. 12
01:reolo:r: Lio. BA.l"AEL BEYES SPtJll"DOLA..

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 16 DE 1900.

8UB8C&amp;IPC10lt' DNIIOil FOBA.NH., fl_MI
IDU IDJUC :&amp;N LA CAPIT,lI,1 IL~

Gerente: Alll''l'OlUO OVl'Á9

•

•

SEÑOR GENERAL DE DIVISIÓN PORFIRIO DÍAZ, PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA MEXICANA.
Ultima fotogr&amp;.Ha tomada por el Sr. Octavia110 de la Mora.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
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MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E L MU:NDO f .LUSTRADO

,. Australáfrica.--2. En la tierra de los
tibores.-•3• ¿Existe Europa?

Así podrá considerarse redondeada la ocupación
militar del Transvaal; pero no la guerra, nos lo
tememos mucho. Se habrá cerrado la era de las
batallas y se, abrirá la de los _combates,_ las tempestades habrán concluído, deJando la tie_rra empa.n tanada de odio y de san~rei, y se~mrán los
moscos por largo, muy largo tiempo, opmamo~ todos en América entre los 50 grados die· latitud
N. y los 50 grados de latit:Ud S., que ha?ría sido
mejor una paz respetuosa de la autonomi~ de _los
estados fedl€'rados y consolidadora de la ~ituació~
de los extranjeros, ribeteada de una gran mdemmzación que imposibilitara á los ''boer~" re~rmar~e
durantle veinte años quei esta lucha sm salida, ~m
término. Pero el señor Ministro de las Colomas
de la reina Victoria (q. D . g.) no nos hará caso
con el frívolo pretexto de que conoce mejor ~l
asunto que los periodistas de citra-mar. Y despues
de fudo, !ES cierto.

, 11· su declaración cabalística sobre vapodor e izo
.
la causa pero
, ·nfluencias malignas; esa _era
,'
r!\le~to era una afección cr•ómca de l~s vias rese iratorias un estado de ansiedad febril y de ~ep . , . 't lc"'tual que •e parece mucho al mie~
1 t 1· k Haspresion rn e ...,
do del pobrietcillo T intagiles de 1 ae er u~ .
ta a uí nada de muy particular; lo cu!•10so es la
q_ . 'n de la vi·si·ta. Chen, de rodillas y pe·
t
'
descnpcio
anclo con frecuencia la frente al suelo a raveso
~na larga galería) y an esta postura pen~tró e~
la Cámara imperial, en la que sentados Junto á
una mesa, lo aguardaban Kwang-Su f la rege1;3-~•
:Huy pálido el rostro oval en que bnlla?an r~pidamente dos ojos febril'€s sobre un_a nariz agmle1 Emperador pareció al médico un extranna' e
.
, . t·
. . , n lo.ero. El médico no podia m errogar eqme
ts.aría? A aquel ente di~ino enfermo de la garganta no se- le interrogaba nunca! Apenas pu~&lt;&gt;
palparle una mano, sin tomarle el p~ls.o; hab_ria
siclo una profanación. La Emperatriz era qu~en
describía la enferme&lt;lad; cuando hubo ~o~clm_doel augusto monólogo, el_ médico s~ rehro; hizootra visita; habría querido aconsie~ar que no. setuviese al paciente sujeto de ~n mod? mde:fimdoal régimen de arroz puro, mas la etiqueta se lovedaba; se calló, Ncibió dos trajes en pago de su
consulta y procuró ratirarse. _ ¿ Ha vuelto d~s.cleentonces á Peking; ha podido llegar al diagnóstico que se: le atribuye : cáncer en la g~rgant~ ?'
Ro sé; pero sí puede asegur_arse que el rmpenal
enfermo ha de desear escurrirse del trono y caeren poder de sus enemigos como una r eden~ión Y
que más miedo ha det tener á los toques d~ Jarabede dragón que lie1ministre su madre putati~a,_ queal cuchillo del Dr. Bergman que hana el viaJe deBerlín á P.e,king con mil amores por tener el gusto de 1Estirpar con admira.ble destrez~ el tu_m_ormalio-no de la celeste garganta y la vida quizas;
eso sí, habría que pagar al médico alemán alg~rnos
millares de taels más que al doctor Chen-han-fang.

1.-Claro es, lectores, que ni vosotros ,ni 5--,
habríamos hecho la guerra del Transvaal; ~1, pero
una vez hecha, añadirán muchos,. es preciso empujarla á sus últimas consecuencias para te;1:1ina:rla pronto. Esa ha sido con_ erecto la pohtica
de Lord Roberts en consonancia perfec~a- con la
de 1Ir. Cliamberláin; severo con los p_ris10neros,
duro y cruel con los venci~o~, nada mhumano,
quizás, nada por lo menos distmt~ de lo que· han
hecho ahora y siempre los conqm~tadores. _Y no
2.-El Emperador Kwang-Su ha huid~ con la
me refiero á la ejecución del oficial conspirador
Emperatriz; iel Emperador Kwar,g-Su bcnr un
Cordua, que !€Ira in evitable,_ y desd_e el ,Punto de
cáDcer en la garganta; el Emperador Kwaug-Su
vista inglés per:fectame~~e Justa! smo a un conjunto de medidas que _atizan a~mJrablemente y por ha caído en poder de los japone&gt;t'B, tal es un fragmuchas decenas de anos el ocho y la gue,rra. Pue- menlo del último monólogo del cable: e,l Emperade aseo-urarse que las nueve. décimas partes de los dor Kwang-Su, digo yo, es una víctima, es la gran
victima del embrollo chino. Es un débil este
rendid~s y sometidos, si son deportados,_ dej~ndo
hombre, pero es un simpático; su tía y madre
en sus familias esa levadura de re111cor silenc1~~0,
adoptiva la Emperatriz Tse--chi, lo colocó desde
sombrío y crecientie de generación en generacion
niño en ~l trono para hacer de él un "fantoccio,"
de todos los pueblos bíblicos, y, sobm todo, de los
un tHleire cuyos hilos ella sola. debería manejar.
que aún bajo el barniz más ó menos espeso de _la
Pero en este pobre enfie&lt;rmo hay una personalidad
cultura moderna, se conservan broncos, salvaJeS
que se debate dolorosamente, hoy sofocada por las
y huraños por el contacto penenne con una natugrandes patas compresoras de la araña implacable
raleza ruda y bravía. Loo qul€i se quedan en sus
que lo domina, á vioces haciendo el ruido y el esgranjas, en sus ranchos sumisos y temeros~s, en
fuerzo de la mosca que se agita y envuelve en la
apariencia, vigilados y desarmados, doblaran la
tela sutil, en cuyo cenf.ro espía el verdugo, como
cabeza mientras rehacen sus fuerzas, i'Ellaran sus
cuando se empelií.ó en reformar el imperio con
módicas fortunas y recobran sus armas pierdidas:
unos cuantos ideólogos generosos, bajo los auspiy cuando la ocupación milifor aíloje ó termine, lo
cios de la Gran Bretaña que fué impotente para
que á la larga es indefectible, la lucha volverá
salvarlo. ¿ Habéis leído esos dramillas escritos
tenáz y terribhe; hasta ayer, e.ra una empresa hepara títellES por Maurici-o M~terlink, tan senróica · desde mañana será un deber santo.
eillos y aterradores y angustiosos que son capaces
Y 'mientras esto pasa, los que quedan en pie,
de hacer contraer á un predispuesto, una enferlos combatientes, los soldados de Botha, de Demedad del corazón? En uno die' ellos "La muerte
wet, de Delarey, abandonando la guerra en grande Tintagiles" hay una reina, una mata-niños, que
ele se fraccionan en gruesas partidas que pasan
nadie ve, que nadie oye, que yace en el silencio,
y ~epasan el Vaal por e111tr1e1 los inumerables r een la sombra d1eit:rás de una inexorable puerta die
gimientos de Kitchener y Baden-Powel_l, ac,arrea~- fierro, pero que se, siente como un aliento frío de
clo largos convoyes, custodiando su arhlleria y sm tumba en todos los instantes del drama, algo así
dieeperdiciar coyuntlura de a_segurar un ~?lp_e que debe de seT Tse-chi para este pobre Tintagiles de
no m erme físicamente el gigantesco eJercito de
t r einta años que se llama el EmpeTador KwangRoberts, p!Jr0 si lo disminuye moralmente y lo
Sú.
fatiga y lo aburre, hoy entre los hiel?s de los
Fijaos en esta escena: el Emperador está enventisqueros, que no son para at'errar cierta:nenfermo·
arrinconado en un pabellón 1EEcondido de
te ni á los escoceses ni á los canadenses y manana,
la
ciudad
prohibida, dentro del recinto imperial,
si la lucha se prolonga, en la horribl€1 hornaza del
algunos,
en
Europa y América, casi todos, dudaestío austral, en la que viven los boers como salaban ya de su existencia; creían que la Emperamandras y en la que los soldados de las razas frías
triz después d,e!l golpe de estado rrnccionario de
piensan con horror, como la perspechrn_ . d,e un
enorme suicidio colectivo. Otros, como Ohvier, su- 98, le había hecho t'ragar las clásicas hojas de oro;
cumben en su obstinación heróica de t'omar pla- Ts.e-chi, muy picada por estos rumores, quiso dezas bien de:fondidas; mas en todo se revela la mostrar que su pupilo vivía é hizo c?nvocar á los
mejores médicos d~J Cele~te I~peir10, para que
persistente decisión de pelear.
Lord Roberts y el General Friench, el más ~e reuniese[l en Pekmg y didiammasen sobre lasacompleto hombre de guerra, que ha brotado d~ la lud del Emperador. ¡ Óhl no; la inteJigente mulucha sud-africana, van al frente de dos formida- jer jamás prclendió ponerlos de acuerdo, en Pebles columnas á asaltar por el Este y el Oeste la king lo mismo que en París, Berlín, New York y
guarida del viejo Kruger, que es capaz de b~bel' México, la medicina ieis el arte del desacuerdo de
renunciado á su sombr.ero de copa (cont'e mporaneo los médicos; esto lo sabía bien su maj€stad : lo que
del mío, qu,e, ha visto: revolotear en torno suyo quería era que los médicos certificasen ante el
diez modas diversas y permanece firme, aunque mundo que "el hijo del ciieilo" vivía, pero que €sopacos y borrosos los ocho re.fiejos clásicos de las taba enfermo, para que nadie se llamase á sor-chisteras nuevas) pero que es incapáz de r enun- prendido si se moría.
Entre los doctor.es que fueron á ~a famosa c?nciar ni á la fe ni á la iesperanza. Y entre tanto,
al Sur ele la lín~a ferroviaria en que el Presidente súlta ~taba Chen-lianfang, el mismo de quien
había establecicl0 s:1 cual'l·,:l geneia1 baio la ;.!WU· habl~n los cableo-ramas y que ha contado la avendia de Luis Botilla par-a poderse retirar al territo- tura. El viejo Chen (tiene má~ de _setenta, añ~s)
rio portugués ó al N orbe¡, un desastre muy seme- fué recibido por el Emperador, ~ qmen. habia visjante á alguno de los que subray~ron de neg:ro to ya un doctor francés, cuy_os diagnósücos y pr,olas primeras etapas de la gue~ira, se~ala el ,labono- nósticos habían sido conocidos por el protomeisísimo avance de Buller hacia la lmea ferrea de dicato palaciego con la más respetuosa d€lferencia
Pretoria á Lorenzo Márquez, viniendo del Sur, en y el más absoluto desprecio_. ~o hay, u~ sólo
donde al fin ha logrado ya reunirse con Roberts doctor chino que crea en la ciencia terapeutica de
y French pam dirijirsa juntos á la co~a~ca as- un eoleo-a extranjero, en lo que se parecen á esos
pérrima de Lydemburg, en donde se dibuJa for- colegas; la difair encia, es decir, la sup_erioridad ~e
m.idable la resisile!ncia, pero que á fuerza de em- los coleo-as extranjeros sobre los chmos, consispujar seis hombres sobre uno,. sabrán vencer los te en q;e estos si creen en su propia ciencia ¡ oh!
ingles•E&lt;S y acaso lo sepan ya mis lectores al reco- candor confucino!
Pero s.ea como fuere, Chen visitó al Empera1'1 '2'1' estas líneas.

~

3.-Los aliados ocupan, ó mejor dicho, recon,e~
desde hace quince días las calles fangosas y pestilentes de P eking, desordenada é inmensa aglome&gt;ración de casas y chozas abigarradas entre las
cuales discurren dos millones ele personas y tresde animales, desde el mandarín de bot?n rojo llevado en palanquín y armado de abam?o, magestuoso é impmetrable como un gran tibor de la
familia azul, hasta el mendigo inflado y deformado por la lepra que se arrastra en los charcos y baches de las calles interminables disputan_~º- á lo~
batallones de perros famélicos la8 inmun&lt;1,c1.•t; Llci
arrollo. Los aliados han logrado salvar _á los embajadores, apoderarse de los_ m~uos ~e la ciudad
prohibida, dominar el palacio rmpe1:-al, que han
dejado intacto (algo daría yo por registrarlo y saciar, honradammt1eo, mis ojos con los marfiles, los
bronces, las porcelanas, las lacas y las telas y hasta por beber unos sorbos de té, del té sagrado delos emperadores, en la misma tasa minúscula deideas, porcelana -en que la Emperatriz pone l~s
pintados labios) y partiendo de allí van á las misiones, al hospital á salvar á los chinos cristianos
y á armarlos para que se defiendan.
Claro es que la triple capital ha ele guardar en
su laberinto, detrás d1€' los bigotazos de sus tártaros y delante de ias coletas dei sus chinos auténticos, algunos millares de boxers y no pocos oficiales del ejército regular, autor verdad1eTo det la
guerra, el mismo que defendió los fuertes en Taku y ametralló las legaciom~, dejando .pasar entre dos tandas ele bombas, unas cuantas canastas
de legumbres podridai,. Claro es que en las sombras y recovecos de ;as cas.as y palacio, ~o e,coDd.an príncip!:'S y ministros y que todos, pasado el
período de estupor, espían y atisban, y claro quehacen bien y cierto que para cuidar y vigilar todo
esto no bastará el ejército aliado transformado
en cuerpo de policía. 11Ias 1€-sto es tra.nsitorio, los
contiingentes se aumentan, los rusos tienen ya un
ejército en Mandchuria, los japoneses desembar-can d'€1Stacamentos todos los días, ya comienzan á
llegar los cuerpos alemanes, pronto les seguirán
los franceses y Waldersee tendrá á sus órdenes
ciem mil hombrieG utüisables.
Muchos periódicos franceses se han desgañitado gritando contra el ministerio actual por este
nombramienfo; eterna historia d:e, "Tapagems," ·

para qui,mEs la razón y la reflección nada significan; la designación del jefe alemán era fatal; los
rusos no habrían consentido en un jefe japonés,
ni en uno inglés los franceses; los ingleses no habrían marchado á las órd1c1Il!JS de un ruso; era pre~iso buscar al hombre en la segunda línea de los
mternsados y representados en el ejército, para
no cau,ar celos y dar al traste con ci co1H:ieno
de las potencias: los americanos declaraban que
su acción en China era forzosamente limitada y
les E.staría mal conducir la guerra; los franc€ses
que su participación, subordinada á r,us intereses
del Sur, no iría quizás hasta donde la de los otros
fueran. L os alemanes quedaban; con bo:1eplá:;it'.&gt;
todos y silenciosammte Francia, los gobiernos
aliados acep!,aron la indi&lt;:ación de Rusia; y el joven Kaisser, para no herir susceptibilidad,EB, c¿nsultó uno por uno á los aliados, y cuando de ninguno r ecibió r epulsa, nombró, para mostrar en
cuánto apreciaba el honor que al imperio se confería, al geruaalísimo de los ejércitos alemanes,
.al designado para tomar la dirección general del
Ejérciho imperial €'11 caso de un conflicto europeo.
~ Yistas las cosas así ¿ qué tenía que oponer 1€11 gobierno francés y qué podía objetar? Ro le quedaba más camino que inclinarse cortesmente ante
el hecll'&gt; ó retirar su espada del con{h·r1. lú c¡ne
equirnlía á renunciar á su puesto en Europa. P or
esta razón no creo Yerídico el rumor que nos trasmití.a el cable hace tres días sobre' la decisión,
atribuida á Francia, da concentrar sus contingentes en el Touhin y trabajar exclusivamente "pro
domo sua ;" serí:a una torpeza y su actitud r especto del almirante Seymour que parecía que1rer bosquejar la ocupación militar de la cuenca del Yangtsé-kiang por los britan os, demuestra á las claras
que no consiente en desentenderse de los asuntos
generales en China.
~

Resul:a la sibación bien grave aun después c1e
la ocupación de Peking; porque una cosa r esuha
demostrada: á pesar de la ficción de1 la no existencia oficial de la guerra, aun cuando sea evidente
eil estado de guena, no cabe duda que la EmpEiratriz ha sido el alma de la eonflagración china;
que lo haya hecho poi· salvar á la dinastía, puede
ser; por odio invencible á los diablos diel occidenitie también; agente del príncipe Tuán, su último
asociado en la tutela del Emperador, ó el príncipe Tuán agentE• suyo, eso no lo sabemos; pero íntimamente asociados en la realización de un designio, es seguro. Y lo repetimos, la. mujer es
intieligmte y es prudente; el enorme vi-ejo L i-Hung-Chang, la refleja, es su pálido reflejo: rencor absoluto, compuesto de desprecio, de orgullo
y de rabia contra todo lo extranj ero, tal €S el
elemento p rimordial en esos espíritus, es lo irreductible; perQ en la Emperatriz y ,m el Virrey,
este odio aparecía hasta hoy barnizado de cortesía -diplomática, por, el hondo sentimiento de la
debilidad del imp•c1rio ante la fae1rza extranjera:
esta China Yentruda frenbe1á frente al Japón, ha
bía hecho el efecto de un tibor de porcelana frmte á un rifle; un 1.1ibor que se defendiera con los
dragones d•c:1 oro esmaltados €1Il él. Por eso todo
era cautela, somisa y afabilidad con los enviados
de fuera. En cambio con los chinos traidores y
sacrílegos que adoptasen lo que venía, de Íll'€tra é
hiciesrn causa común con la civilización extlfaña,
con esos no podía haber piedad. Y cuando ese
contagio ele ic1e,as exóticas subió hasta el trono de
Wang-Su, ni la Emperatriz ni el viejo astuto á
quien acaban cl-e1 secuestrar en Takú los jefes de
las escuadras a¡iadas, no hubo vacilación posible:
reducir á la impotmcia al Emperador, torcerles
el pescuezo á unas cuantas docenas de sus colaboradores, fué para la terrible señora la obra de un
instante.
Muchos creímos, yo entre ellos, que después de
este golpe de estado, la Ell:pei·a~riz seguirfa una
política conserrndora y nac~onahsta, e~o si, pe~o
amiga de las mejoras mate!l'i ales y benevola hacia
los rusos cuando menos; así lo afirmé aquí mismo
bajo la fe de1l obispo Farié á quien acaba ele salvar
con sus heroicos compañeros, el General Frey, en
los suburbios de P eking. ¿ Qué pasó? Aquí todo
es obscuro; pero s.e vislumbra que la reacción iniciada por Tsé-chí, fué más allá diei lo que ella se
imaginaba, que bajo la Tazón social de "boxers"
se aliaron las sociedadoo secretas del Chang-tun,

del Pe-tchilí, de la J\Iandchuria, y que el movimiento cunde. é incendia en estos instantes á la
mayor parte ele los Yirretinatos chinos. Este movimiento tenía una dirección : la exterminación
ele los convertidos, la destrucción de las obras de
los cristianos, ~l príncipe Tuan se ·e mbarcó en
aquella irresistible corrient'e é hizo subir á bordo á la Emperatriz y al Emperador. Tse-chí perdió así su capital y sus tesoros, pero conservó y
acr E,cen tó su popularidad que ,es inmensa. Los
aliados harán bien de tratar de apoderarse de ella
y de perseguirla hasta en las regionE's montañosas de la cuenca d•el Hoang-ho, en donde se ha refugiado; hoy por hoy es la bandera y el talismán
del imperio ; hay que tomarla; hay que hacer lo
que dicen que Cortés hizo en Otumba, para desarmar á las-innumrnables huestes aztecas: apoderarse del estandarte.

Algunos pesimistas niegan la existencia de
Europa como entidad capaz de un designio común
á pesar de la unidad de su ci,ilización y del tamaño de sus empresas exteriores. Geográficamente
es bien in significan-ve ¿ no es cierto? No es más
que un apéndioo occidental del Asia; sino que en
ese apéndice se a1Temolinó y se afirmó, tras una
sangri-€1llta selección operada por los siglos, una
porción de la humanidad que en las orillas del
J\foditerráneo encendió un faro, cuya luz deshizo
la tiniebla del espíritu, Atenas; para t'Omar conciencia da sí misma la humanidad, comprimida
entre el )fediterráneo y 1.ll Atlántico, enbró por
grupos_ sucesi'l'"os é1€111tr o de la irradiación de aquel
luminar incomparable. D e todo esto viene lo que
se llama Europa; ambicionó gobernar al mundo;
pero para ello no basb1 la fuerza mental, es neoel'laria la del sentimiento, la del corazón, á esa necesidad respondió el cristianismo, iese otro faro
se encendió más alto, en el cielo, anheló iluminar
más, iluminar al mundo: empieza todavía. P ero
esto me- diréis es una Europa moral, discutible
por c~e.r to y una Europa geográfica que indiscutiblemente es casi nada; pero una Europa política ¿ dónde está?

decir un hombre que ha nacido con la convicción 'hereditaria de que un r ey sin ejéricito es un
rey sin trono, y miie'D.tras en sus Pª:lame~tos ~os
representantes de las tendoo&lt;Jias latmas, o meJor
dicho francesas, disputan el campo á los que
repl'&lt;:~entan las aficiones germánicas; él sólo se ha
preocupado en dar por turno el po~~r -~ unos Y
á otros ó en formar gabinetes de concihac1on, como
el flamante que acaba de formarse bajo la rl~rección del Sr. Carp, y se ha resenado la consol_1dación é instrucción de un ejército que ya o:hó
muestr:lS die su importancia durante el cun ílicto
:urco-ruso.
Yo creo que en caso de gm,rra, los rumanos
batir ían á los búlgaros; pero no creo en e1 caso
de guerra, porque la Europa grnndie, la de los
tutores, las dobles y triples alianzas dirán "no,"
llegado d caso. Entonces habría que empezar á.
creer en la existencia de Europa.

SADA YAKO.

Si álguien me hubiera dicho que en €ste templo del ai1l·e dramático, al lado de Sarah Ber-nhardt, de Refane, dei Juana Elading y de Maunet Sully, una artista €'xótica, semi-bárbaria,
oriental, había de despertar la emoción !trágica
en mi alma, hacer !€•r izarse mis cabellos y corr er
por mi cuerpo todo el calosfrío del horror, jamás
lo hubiera creído. .
Lo hubiera creí.do, 'tanto menos cuanto que ya
he aaquirido la experiencia d:d tealliro exótico,
que he presenciado 1Espeetáculos siameses, oído
Operas del Tanquí:ii, visto BaJlets de Java y asistido á las proe21as de los tipos grotescos de Turquía y de los semidioses brutlafos de la India.
Geneualmente en esas epopeyas representadas,
cantadas y bailadas, el a,rgum€illto es nulo y la
intriga brilla por su ausencia. Na.da de lo que
es la vida real aparece; los personajes son fabulosos, los h:ed1os fantásticos, las pasiones exitJrahumanas. Desfiles y combates de ejércitos, reaInglaterra quiere para r e-st~ur.tr á s.us propios lización de milagros y prodigios. Los personaojos su decadente p11a;;tigio, una guerra maríti- jes son dioses ó mónstruos: iE,chan fuego por la
ma con Francia; hablo no de- la Inglater,r a-pue- boca, descienden de. las nubes. No ·aman nunblo, no de la Inglaterra-gobierno, modelo de co-- ca; el -ª~_or que •es el eje del drama en los puerrección internacional; Francia no se dejará blos ci:nl:Z_ados, parece proscrito en E•sas leyenarrastrar, el pueblo quisiera, pero siente lo peli- das primitivas. Hay como móviles de la exiaua
groL-O de la aventura; el gobierno rniá resuelto á acción, el odio sin moltiiYo, la envidia sin justicia
n o dar motivo para el conflicto y no lo dará, y la .sed insaciable de poder y de mando. Se masin embargo, existe un vago sentimiento de que ta á "troche y moche·;" se combate sin ton ni son.
es un duelo aplazado; pe-ro el duelo no se veri- Todo el attrezzo son flechas y lanzas hasta el vesficará mientras las escuadras rusas y alemanas no tuario, cascos y armaduras; todo el decorado camestén en posición de garantir la absoluta neutrali- pos de batalla ó ciudades arrasadas. El poema es una
dad de los m11.res asiáticos. Muy lejos está semejan- mo_nótona reipetición de las mismas batallas y el
te suceso, y mejor es; una guerra e:ntre Fran- · estilo un perpétuo alarido de victoria ó un conscia y la Gran Bretaña sería una catáshofe para 1tmte rugido de dernota.
la civilización humana.
Los actores, huyoodo de la realidad, enmascaraEn los Balkanes no andan las Qosas hi€'ll dos ó pintarrajeados, no aspiran á imüar ni la actampoco; el pr íncipe Fernando de Bulgaria, titud, ni la expresión fisionómica, ni el lenguabusca, según paree¡¡,, una corona regia y qu:ere je de las pasion€s. Todo es en ellos convencioarmarla sobrn una orla de laurel; primero ami- nal y casi hier-ático, la gesticulación, el acento,
go resuelto de Austria (era un oficial austria- los movim:entos. Los más distinguidos, los más
co) hOi.)' ha reconquistado, &amp;E1gún se cree, la ta12,~tosos, los "premien, roles" gritan más que
amistad moscovita y para hacer la corte al las "partes de por medio" y los parU5quinos, esa
T sar, lúzo bautizar á su h:jo en la religión cis- es toda la diferencia. Aquello e,s tea~'ro como el
mática ; fuerte con €U apoyo de Rusia, quiere huevo ies águila, tan sólo en calidad de germen
completar, su doble Bulgaria por el lado de J\fa- y el lector se formará una idea de este género de
cedonia, ® donde los búlgaros abundan y no lo €speciláculos si ha asistido á un baile ele "hueamedrenta una guerra con el Sultán, seguramente huenches" atacados de "clelirium triemens." Lo
porque supone que los rusos pasarían el Danubio que sorprende es que de ese feto tan monstruoso,
ó forzarían el Bósforo pam sosteneirlo. ¿ Y Ruma- la civilización haya sacado un ser tan armonioso.
nía, el reino semi-latino que separa á los semi- un arte /jlan perfecto.
·
eslabos búlgaros de Rusia, qué actit ud tomaría,
En el Japón ya es otra cosa, á juzgar poi' lo
llegado este caso? ¿ Le convendría u n fuette reique aquí hemos visto. El drama comienza ya á
no de Bulgaria al Sun y el impeTio ruso al Norcopiar, á imitar la vida. H ay ya un argumento;
te? Probablemente no; el hecho es que en Sofía
un bosquejo de desarrollo da la acción, un nudo
se organizan sociedades búlga.ras para trastornar
de intriga, un desenlace,, y el amor figu:.a como
ie,l orden en Rumanía y que alguno de sus emi- D eus ex :i\Iachina del drama.
sarios han logrado cometeJ.1 un terrible asesinato
Pero más que el poe,ma mismo Haman la a,~-enen Buk-arest y esto ha subido la temperatura de
ción los actores. Bu.can la verdad y la realidad ·
los ánimos en Rumanía, que ha exijido al prín- visten trajes humanos; llevan la cara descubier~
cipe- Fernando ciertas medidas de r epr esión, exi- ta y Yisible; tienm •eocpresión en la mirada, en 1~
jencias contestadas por la moviliza-ción de los re- actitud, en el ademán; siguen con el a,cento los
gimientos búlgaros.
variadas matices de las pasiones. Mezclan serun
0
El Rey de Rumanía es un Hoh8I1Zollern, es
lo prescribe, el poema y -lo enseña la vida; la no-

�Domingo 2 de Septiembre de 1900

EL MUNDO Ií,USTRADO

ta cómica á la nota dramática; estilo de un tal
Shakespeare.
·
Claro e~ que hay aún en su juego candideces
de niños y torpezas de aprendiz; qu.:, á vece,, se
cree asistir á una comeclia casera; que hay aún
incertidumbres y t:ropiezos en el desE,mp,,ño; pe!rO en medio de todo esto se descubre la intención,
la ambición, düíamos, de comtituir con elementos exóticos un -art1e moderno y Bl esfuerzo por
alcanzar· ta perfección.
El drama japonés que hoy se. repre::enta se
llama Ghe-sa y el Caballero, título digno de la
época de Lope de Rueda y consiste en una mujer enamorada y perseguida por un. audáz Süductor; el amante y el seduclior tienen un encuentro, en el que aquél resulta hericlo y se le
cree muerto. El a:;€.sino huye; Ghesa jura ve,n ganza; busca al seductor, lo encuentra refugiado
en un templo, lo acomet.e, lucha con él y le da
muerte.
Horrorizada de su crimen se siente morir y muere á la , 7 ,"Z de terror y de, gozo, al sentirse en los
brazos del amante á qu:en creé muerto.
Sada Yako es la admirable intérprete del papel de Ghesa. Alta, ,e-sbelh, admirablemente formada, dotada de una cabellera opulenta, propia
de su ·sexo y de su raza, lleva en sus oblícuos
ojos negros todas las au11Qras y tollos los rE~
lámpagos, como en su voz todas la5 caricias y todas las tempestades. Oh! cuántas artistas de renombre, encumbradas al pináculo á fuerza de, reclamo y de gastos det prensa, envidiarían su talento y su gracia y cuánto no podrían aprender ele
ella muchos primeros premios de muchos eonservatorios.
En la escena de la seducción, nada más noble que su -actitud, nada más altiYo que su
ademán, nada más se,ero que su acento_. Es
la mujer casta, pura y enamorada en presrncia
de la pasión brutal que trata de perderla y de la
que no participa, porque ama á otro. Hay repulsa, repugnancia, drnprecio por el seductor; pero
ai,wret-&gt;;, cuntenidoc, por ;;1: Yirtucl y su rango.
Llega su amado y aquella Lucré'lcia se funcle en
ternura. Hay que ver su aire ele triunfo al verse
protegida por su natmal defensor, su angustia
en el momento del reto v sus trances y su dolor durante el combat'e clie1 los dos rivales. Su
grito desgarrador al ver bañado en sangre á su
prometido y su erguimiento formidable y
acusador ante el asesino, son prodigiosos, y el
valiente y el trilmfador, ante aquella mirada,
siente miedo y huye.
Pero en donde Sacla Yako, la Ristori japonesa,
raya en lo sobrehumano y en lo sobrenatural, es
en la escena en que lucha con su pretenclif'nte
y en aquella en que vuelve á ver á su amarfo y
muere. Entra al templo, el vestido en desorden,
l a mirada extraviada, la nariz dilatada, jad·eante,
respirando odio y venganz-a. Su opulenta cabellera 11egra, desmelenada y flotante se €•r iza horri-

Domingo 2 de Septiembre de 19!)0

blementa sohre Sl] cJ!.íneo; empuñia una maca·na y 1.Ju;ca ú saltos p~r tioclas _partes al ohj_et,~
ele su odio para extermmarlo. ); o es una lllUJeI,
es una .Euménide coronada de ,íboras, Ul~.a
pantera furiosa que llernra m,lena d~ león.
La lucha es formidable, ele un realmno espantoso, que hace temer una catá,;ti:ofe. Ciega, ~mpetuosa, hucúlea, pc'rque .se &gt;ag1g1:111.:a. "'fil ~~,e
. momento, a;:e::ta golpes ele muerte; mas no_ ~1:0-iclos crol1)es de teatro mesnrados y mal clmgtºdo~, sino
º _H:rcladeras mazaz0:1 de
. combt
~
;J, ~- ..:,U
ach-ersario, con infinita habilidad, se esqu_1rn, se
e::.cuda, huye, y ella, implacable, lo persigue y
aco~a. Xac1a comparable, en ese orden de 1cleas,
he Yisto en teatro alguno. Se siente horror Y
terror en preswci-a ele aquella sangrienta eocena.
1Iuerto el seductor, aquella naturahza pura y
buena, nacida para el hogar y no para el con~bate, llamada á la maternidad y no al asesinato, pred€.stinada á la ternura y no al odio, siente incbcible y espantosa repugnancia. Todo su
Ber moral protesta contra su cr:men; corren calosfrías por todo su cuerpo; sacúclense en conntlsioncs tod-as sus fibras; marmórE:a y rígida, contraídos los labios, trabada, semi asfixiada, palidece, sus labios azulean, sus ojos S'ét hunden y

- -~
... ~.,;..;..-

se circuyen ele negras sombr?s, tuércese la mirada, erizan,r, ~llP caLJlos y ,t la voz del ~mante
aquella furia t: •:11c súbih:n,,-r,le _una sounsa augdird ele gHo y de sorpn'..;J, qmere en rnno ha1.Jlar y llorar, no lo puede y cae desplomada.
_,
Es el triunfo de, la mímica y de la expres10n
pa,ional. Sadie después de la ~is_tor_i, ha llegado á tanto. Sarah muere con d1stmc1on, ';'mo
una marquesita del siglo XVIII; 1Iaunet Sully
~ucle morir como soldado. Sólo á Sad-a Yako le
ES dado morir á la vez como las gorganas, luchando, y como los ángeles, sonriendo.

EL ,MUNDO ILUSTRADO

El Baile del Club Hípico Alemán.
En la crónica de los salones de México prapon&lt;leró '.la fiesta que el "Club Hípico Alemán'' orga.i.lizó para la noche del sábado ;¿5 del mes que acaba de transcurrir.
:N"o con froouencia figura en los eeos de sooie-&lt;lad una nota de esqmsitismo semejante al que
&lt;lió f.intas de sueeso en la fiesta de la agr•upac1ón
-extranjera que nos ocupa.
Festival donde se tremoló la flámula del entmimm10 teutón para que, reinando las caraetc.1·ísticas de nuestro medio y de nuestra raza, se
.aspirara el ambiente de aquél país ardoroso en
.sus sentimientos y férvido en sus devoóones so-ciales.
Bl edificio del Casino alemán tiene poea nece.sidad del e.feetismo de la decoración y basta su
.majestuosa arquiteetura. y su propia y rica indu.mentaria para transformarlo en cualqui&amp; momento en extraordinaria mansión de fiestas.
Por esto, todo fué prender flores sobrn las col_gaduras, at.enuar el reerismo de las luces entre
_guirnaldas y haces de rosas y prender en los te~
~hos de los cuatro amplios corredores ílamulillas
blasonadas. Así, en seneillísima ornación, se albagaba la fiesta elegante y rica en entusiasmo y
.armonías.
La concurrencia era muy numerosa y sel&lt;'ieta.
Las damas lucían magníficos tocados en consonancia con las últimas prescripciones de la moda y entre joyas, sedas y flores hici-aron brillar la
-elegancia del porte y la belle:ia de los semblantes.
La marcha eon qu-e se rompió el baile fué dirijida por el señor Diener y la señor a Neugebauer, resultando el número perfectamente bai1ado y enriquecido con figuras del mejor gusto.
El preámbulo para invitar al baile del cotillón,
no pudo S'€1r más original: se presenfuron en el
-sailón de la fiesta un caballero y dos heraldos; los
tres vestían trajes adecuados y ca,racterístic.:os de
la época en que el coilillón hizo su entrada triun~
-fal en los salones aristocráticos de la vieja Europa.
Los tries personajes citadü"s precedían la llegada
-cfo un carro con flores, que las damas habrían de
tomar para que la suerte les señalara el compa- ñero en la primera figura d,e,l exó-tfoo baile. LoB

j)r. ]r1. Flore~.

Los funerales del Rey Humberto.
El jue,ves 9 del pasado Agosto, tuvieron lugar
en Roma los suntuosos :funerales del rey Humberto I de Italia, asEsinado en lllonza, transportándose directamente ele la estación al Panth. ón el
c:tdáver del soberano á su llegada á la cattal
italiana.
-Uno de nuestros gr,abaclos representa la fachada del antiguo monumento decorado para loB

Vl85a tomada en el salón dol baile.

caballeros recogían si), distintiV'Os del cuerpo
ele un monstruo que formaba part.e del corteje,
conducido por el oerrsonaje anunciador.
Después de la primera figura llegaron unos
"hombres del polo" rodando enormes "scheneeball," en cuyo interrior había ull'a muHitud de
pequeños globos pletóricos de confetti, que estallaban al más suave choque. Al romprn-se la
primer "schneeball," dió prinicipio el combate y
pronfo la sala quedó tapizada de una :finjjda capa de nieve, que producía '€11 mejor efecto deeorati vo. El cotillón terminó enmedio de aplausos y
de desbordantes alegrías.
La fiest-a siguió sus mejores horas hasta que se
anuneió la luz del nuevo día.
Ha dierjado muy gratos recuerdos en la sociedad
mexicana la recepción organiza.da por e1 "Club'

~

----,JJP . -

-

/

/,
1

Catafalco tn el 1ntor1or del Pantheón.

7:
1

Adorno en el n:terior del Pantheón.

funerales reales. Bajo los pórticos exteriores, decorados de fupicerías y de escudos, se habían erigido dos altares coronados de cirios funerarios, a)
pío de los cuales se amontonaban las innumerables coronas que no habían podido encontrar lugar en la iglesia.
El otro grabado muestra el aspecto de 1-a decoración interior, de un efecto grnndioso. El catafalco e..sbaba levantado bajo la cúpula; afectaba
la forma circular, como el mismo recinto en que
se erguía, y estaba compuesto ,e n su base por una,
serie de plataformas en que fueron colocadas laf
cononas enviadas por los miembros de la famili&amp;
real, los soberanos extranjeros y los altos dignatarios. En la cima sostenía el íéretro, á una altura de más de siete metros sobre la sup2rficie
del suelo, una especie de columna cónica, detrf,
de la cual se disimulaba la báscula que había sido
-necesar~a Emplear para subir hasta al.la el expresado féretro, que pesaba como 300 kilos. De le
alto de una cornisa se desprendía hasta el suelo
tapicer:-a ele terciopeJo violeta, bordados ele, ornamentaciones en plata; cien lámparas incandescentes dispuestas en círculo, alumbraban el conjunto, mien.1:ras que sobr.e el féretro se proyectabf
un foco de luz eléctrica.
Después de la ceremonia religiosa, se colocaron
en el nicho situado detrás del altar mayor, los
despojos mo,n tales del rey Hum.berto, en el lugar en que r eiposan los restos de su padre Víctor 1Ianuel II.
... ,_l

•

Vis\a iomacla en el salón clel baile,

Hípico Alemán," y no podía '€1Sperar se menos, dada la simpatía de que goza la eolonia por sus altos méritos sociales.
Ilustramos estas lín,ms con unas impresiones
fotográficas tomadas á la hora precisa de la fiesta.

El "Club Hípico Alemán," tal vez el primero

en su género en la República, fué fundado el año
de 1880 por los dist.inguidos alemanes Ricardo
D:en:er, Rodolfo Hoecker, WinKelmann, A. d~
Chapea,uroge, y otros.
El obejeto de la sociedad es haeer progresar entre los mi~mbros todo lo que se refiere á los ejercicios de equitación, organizar exeursion€s á caballo á algunos puntos lejanos de la ciudad, formando para ellos cuadrillas de ginetes.

�uo

:N"ada más propio para formar un variado p~isaje, que las vista• panorámicas y las de los principales monumentos históricos que guarda en su
rnno la ciudad de ('u,ernavara. que es ahora centro de distracción die capitalistas del país y de
nume,rosos extranjeros que vienen atraídos por
las belkrtas ele nuestro ,:uelo.
Cuernavaca cuenta con su historia escrita en
piedra. en c1iverFidad de monolitoP, que comervan la fecha de ]a conquista por H Eirnán Cortés ;
con monumeutos religiosos que se remontan en
su fundación á la época el~ la misma conqni8ta;
con edificios que sinieron de alojami€'nto á dos
r"1-sonaies "t&gt;lehres en la historia nacional, como
el mismo Cortés y el Archiduque Maximiliano de Hapsburgo; con monum~:mtos r eligio-

t .

y

MODERNO

sos, como el que se yergue en la actual Plaza de
Cortés, antes El Calvario, consistente en un arco
de primera calidad m su com:rucción arquitectónica, elevado en la citada plazuela del Cal rn.rio en el año de 1538 y reconstruido en 1895. En
el cootro diea arco está. una imagen de la Guadalupana, en piedra, siempre llena de ofrendas flo~l!les que los fieles indígisnas deipositan diadamente á la que llaman su patrona. Al pie de la
escultura están depositadas las cenizas de un descendiente d1:d conquistador, hijo natural de: éste,
según afirman todos los d()('.Imentos históricos.
El arco de q1m hacemos mención, es lo p1 1inwro
que se· destaca á la vista de loe viajeros que penetran á la ,ciudad de Cuemav-ec1 por el lado
ll.orte de la población.

�EL MUND() ILUSTRADO

Domingo 2 de Septi001br de 1900

Domingo 2 de Septiemtre de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Bemate en.la fachada del pabellón &amp;mericano,

LOS ESTADOS UNIDOS.
A.zd.cr,,res, tabacos 7 otros artlculos.

Muestras de productos.

decidido que concurrman al certamen, fué la o-posición del gobiern0
francés para qu e, se izara en el p-abellón del T rocadero la bandera de Cuba, por no ser aun una República, y
más que fodo por el temor de que España se diera por orendida; pero esta dificultad, que nunca tuvo las proporciones que le dieron ·los d:stintos servicios cablegr1:í.ficos, qmdó arreglada y
se logró al fin que sobr e, la fachada
del elegante edificio flameara la bandera de la estrella solita ria.
En cuanto á los temores de, que E~paña se diera por ofendida, r esultaron
tan infundados, que el Duque de 8exto invitó á los comisionados cuhanos
á la apertura del pabellón iespañol.
Que todos los mercados del mundo,
y como su eco y autorizado representante, el Jurado de la Exposición de
París, hayan decretado un triunfo
completo para los expositores cubanos,
no puede llamarnos la atención á los
, que conooemos las grandes riquezas
naturales de la "Perla de las Antillas," si no es por el hecho de haber
sacado sus preciosas muestras y sus
más ricos iedemplares, de entre las ruinas que hicieron los cañones americanos, de entre los campos cubiertos de
escombros y cadáveres y de entre las
cenizas de los valiosos ingenios que
devoró la tea incendiaria de los combatientes.

Cuba en la Exposición de París.
-&lt;::&gt;-~

El gobierno de Francia no creyó
prudente invitar á la Isla de Cuba á
tomar parte en el gran cer_tamen, . y
tal ycz por esta circunstancia s~ discutió mucho si deberían concurnr co?sus productos; p ero v&gt;emcida la opoa~ción el P residente de los Estdos Urudos 'dispuso, en 7 de Diciembre de
1899 ceder una parre deil. terreno de
que disponía en el Palacio del Trocadcro para que Cuba asistiera á la Exposición.
. .,
Se nombró u na com1s1on que desanolló gran actividad e.n la H abana, se
]levaron á París todos los productos
posibles y se erigió un pabelló_n estilo
'·Renacimiento," obra del artista cubano Don Armando Menocal.
El tabaco, e l azúcar, los vinos de
Cuba los mármolies de la Isla de P in os Ías colecciones de Historia Nalu ral 'de la Academia de la Habana, productos médicos y diversas industrias
nacientes en Cuba, hallaron gran acojida en los ju rados internacionales que
otor¡:raron un verdadero tr~unfo á la
mencionada Isla, al concederle cerca
de ·t rescientos pr,eimios, d€sde medallas
de oro hasta- menciones honoríficas.
Además de los pr oductos naturale!
y de las industrias dadas á con ocer, se
~,xhibi,eiron a:lgunas -Obras de arte. Entre éstas llam ó mucho la atención un
herm oso cuadro del nintor cubano
Sr. R ougmanac; se titula "La convaleciente," y mereció un segundo prem io.
E n todos los gastos, Cuba ennpleó la
suma de $25,000.
La mayor d ificultad con que los cu banos tropezaron, cuando ya estaba

Departamento de industrias.

Veintidós de los YeintitrE,s pabellon ~s de la ca'
.
lle de las Nac:ones, tienen una arqmtectura característica del país qu-E les ha hecho c?nstrui~.,
El duodécimo tercero es el de los Estactos Umdos cuyo estilo está inepiiac1o en el de los Panteo~es Romanos. La gran R epúbl:c1 vecina nuest r a ha perdido allí una hermosa ocasión ele de'
.
mostrar
al mundo Europeo, que posee una arquitectura nacional. SE1guramente qu,e no podía
2levar al borde del Sena un inmueble que tocara el cielo, un "sky-scrapcT" ele ~einticinco p~so~.
P ero · por qué no haber constrmclo, en el recmto
' ~ hi otorgó, alguno de ,esos " co ttages" de esas
que se
r esidencias de las "country-seats," de las emanasion es de arle fan nuevo y tan fresco que surgen
de distancia en distancia entre las villas Italian as y los castillos c,óticos, en los barrios r:cos de
Nue-rn York y ele Filadelfia, de• Saint~P aul, en los
campos circunvecinos sobre las playas de los
mares y sobre la ribe~a de los lagos 6, más aún,
por qué no haber repr?ducido e~ r educción al~ún
edificio, corno el Instituto Artistnco ele Chica-

go, la Biblioteca pública ó la
Bolsa de las maderas de construcción )linneapoJis, éhe: 1color
tradicional, sin máscara arquitectural que disimule el desti-no ele las di versas partes ele la
construcción? pero no, ,el arte
ele los Richardson, de los Burn-ham y de los Root, no ha parecido. bastante consagrado, bastante oficial, bastante pomposo,
baskmte triunfador, demasiado
impe,rial. Aque,l 1€S un arte de
elegancia, nueva utilitaria, austero y robusto á la vez, sin recargo de ornamentración. Se neo~ itaba una masa majestuosa sobre la cual se pudieran desplegar los dorados; era
pr€1Cisa una e,fera sobre la cual pudiera posar el
águila americana de las alas extendidas; era precisa una cúpula para soportar esta esfera y un
maciso cubo para soportar esta cúpula. Los arquitectos e'Ilcargados del pabellón de los Estados
Unidos tuvi eron misión de recomenzar sobre las
orillas del Sena, la obra de uno de sus anueicesores, que construyó el Capitolio de Washigton.
Y se dedicaron ,á ella concienzudamente.
Igualmente se pureide decir que todo el efcto está en el e.'Xterior. F ranqueado el umbral que decor an pobres pinturas alegóricas, se, encuentra el
visitiante en una sala de los pasos peTdidos, éfe
piso revestido de higiénico linoleo. Los balcones
qure rodean la sala á diferentes alturas, aseguran
la circulación á través de cada piso. Las salas sirven de oficinas, de salones, de fumadores, ele salas
de lectura para los comisariatos ele los difermtes Est ados de la Unión y de las diferentes secciones ame(['icanas de la Exposición.
La sala principal, que tiene por. principal ornamentación un grupo de caballos encabrÍ'tados, se
ilumina casi todas las noches para r ecepciones
mundanas. Los diamant€s de las ameTicanas, la
belleza de sus espaldas y el brillo radioso de su
tez, hacen entonces olvidar la def.ciencia un poco clé-scuiclacla del decorado.

eclipsar el domo americano?;. la m Edia luna no iba
á dominar al águila? E,l comisariato general de la
Exposición tuvo conocimiento del asnnto. Los
trabajos se suspendieron. El ingeniero encargado de la sección turca tuvo que corregir sus
planos, disminuir la altura cL los techos, etc.,
etc. Con todo, el pabellón turco no perdió nada,
y el anwr-:cano nada ganó.
Bajo el hermoso decorado arquitectural realizado por el ingeniero francés que. construyó el
referido pabellón tu 1ico, ¿ qué podía pont1r la
Turquía?
Tapices incomparables, armas, ju~udrn, tesoros
de las ::\lil y una Xeches . . . Las guías señalan, en
efecfo, la existencia de una exposición de productos de la manufactura ele Héréké y de un
museo de arte, industrial oriental. Y es incontestable que hay salones ocupados por estas colecciones. Pero no ha~, que esperar descuh, ,rles.
¿ Dónde. est'á la pu~rh 9 Por u,dos lados nJ l• 11·
sino letn,ros : 'Iea; ro Sirio, Concierto dei Bósforo, D&amp;nzas del A.•i11. Menor, Esgrima ,k sable,
Teatro Armenio, b Vida del Oriente, Panorama
de J erusalem.
Diti:t. escaleras e.nerior·es ó interiores, coll'luccn
á esta clase ele espedáculos. Ackmás, he aquí l0s
restaurants, las cantinas donde se gusta el r,1ki ó
los vinos orirutales, bazares en los que alguno que
otro objeto de valor real, se pierde en un desbordamiento de bar attijas : cobres, filigranas, bordados, rnderías, tapices de tonos crudos. Por todas partes reina el olor del papel Armenio. Por
todas partes las músicas monótonas acompañadas
de la eterna danza del vientre. Y po,i, todas partes el visitante es obsesionado por las invitaciones
-de los infatigables empresarios de las cantinas, de
los bazares y de los fuatrillos.
. . . . . . Y he allí toda la participación oficial
de Turquía en la Exposición.

TURQUÍA EN LA EXPOSICIÓN.

Cuba disputando un puesto entre
las naciones civilizadas para exhibir
sus rique:ms; Cuba t rab ajando sin
descanso por que eil P abellón de la
"Esbrella solitaria" ondeara en l os
campos de la Exposición , se h a mostrado, al alcanzar un t riunfo, digna
de ser n ación libre.
Pabellón de la Turquia.

El pabellón de la calle ele las Naciones, erizado
&lt;le r::ápubs y sobre :'l &lt; nal flct,i !a bandera 0t:-1¡¡ana, es ~;u pabelló 1 oficial bien extraordinaric-.
El '1rrp:iit,ci o wcargatl(} de él, construyó un edificio de color local impecable, de murallas bla¡icas ,e,stró.adas de cornisas en colores, salpicadas de
frisos y ele grabados en mosaico esmaltado, ele techos y pináculos recargados de dorados, con celosí-as cerradas por vidrios de todos los tonos. El
conjunto, de hermoso aspecto. Cuando este palacio empezaba á orearse, el arquitecto del monumento vecino, que ies el ele los Estados Unidos,
se inquietó seriamente. ¿No iba la cúpula turca á

Vn bazar en el primer piso del pabellón Otcmán.

�Domingo 2 de Septiembre de HlOO

EL :MUNDO ILUSTRADO

Pabellón de la horticultura

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lJ'na palmera en la avenida lfico:ás II.

ciones obtuvieron hermosos triunfos, die~ando,
siempre la palma para el conjunto de los horticultores fraueeses.
La horticultura forma el n-rupo VIII de, aquella exposición y no cuenta eon menos de seis
clases, cuya 11epartición nos parece oportuno dar
á conocer : la. clase 43 está consagrada al material
hortícola, la clase 44 á las plantas comestibles,
mientras que l a clasei 45 encierra, á la vez, los

EL MUNDO ILUSTRADO

Septiembre de 1900

Buenfos '7{ocfurnos.

-&lt;;:&gt;,.:JI~

Si la Francia es una de las prin cipales naciones
agrícolas_ del mundo, se puede decir sin pecar de
exagerac1ór,, que aquel país está á la cabeza de todas las nr.eiones reopecto á. la horticultura.
En efedo, la cultura de, las plantas, flo'les, árboles frutales y arbustos ornamen tales, 'EIS general
en Francia y llevada á un grado raramente al
canzado por otros países. Hay que confesar, ciertammte, que las disposiciones climatológicas de
aquel suelo en tran un poco en los resultados obt,enidos, y si Francia ha conseguido hacer vivir en
su territorio un número incalculable de veo-etaciones originarias de las cinco partes del mtndo
se debe á que posee tres climas, fresco en el :Xor~
te, t elJllplatlo en el centro y tórrido en el medio
día; y así se h an podido aclimatar progresivamente flores y arbustos que no soportarían transiciones. bruscas.
'
Era, pues, muy natural que se clteira un lar(l'o
0
espa?io ~ las e~p?siciones hort.ícolas francesas, y
graeias a la feliz 1cl_ea ~e empleiar estas exposiciones para ornar los rarclmes de la gran Exposición
de 1900, los horhcultores franceses pudieron
medirse con sus colegas extranjeros.
H~y que conv~nir rn que bajo muchos punto¡
de vista y en diversas esp€cialidades, otras na-

Domingo 2 de

V IBRACIÓN ETERNA.

J a rdines del gran Palacio.

árboles frutales y las frutas. La rlase 46 reune todos los arbustos de ornamentación, mientras
que las plantas de imernadero forman la clase,
74; en fin, la clase, 48 está reserrnda á las semillas y á los granos.
. Cu~,ndo se •fo.·a~ó en Francia ~e confiar la orga~
mzac1on de esta importante exposición, fué á :Mr.
Viger, antiguo :Ministro de Agricultura, presid€1ll_te de la Sociedad de Horticultura, á quien se
designó pa,ra presidir. Entve las exposiciones hortfoolas, algunas tienen necesidad ele estan
abrigadas, tal-es como las plantas de imernadero, plantas ei:xót~cas ó flores indígenas que han
sufndo un cultivo forzoso; era, pues, absolutamente necesario proYeerse de palacios de vidrio
capaces de Etncerrar todos los concursos ele la Exposición ele 1900.
, Estos invernaderos fueron elevados á los bordes del Sena, en Cours-la-Reine) es decir, en la
calle de París, pues es así como se designa la parte
de Cours-la-Reine· que está encerrada en la Exposición; dan el frente á la puerta central de la
calle de las Naciones, y ocupan un espacio do
cerca de trescientos metros de• longitud.
Los inver11aderos están divididos en dos grupos ó cuerpos de construcción . separados por un
l argo e,spacio ele 70 metros ele largo.
Cada u no de estt&gt;s dos grupos se compone de
una gran nave vitrada fla1;1queada de bas-cotés
que for man siete departammtos, los que t e,rminan por ''bow-winclows,'; que á su vez forman
por fuera una serie ele cooueitas salidas qur,
rompm la monotonía ordinaria de las construcciones vitradas; cada tramo ti-ene 8 metros dr.
la:rgo, mientras que, la gran nave mide 62 metroé
de largo sobre 33 d,e, ancho.
Un cuerpo vitrado así mismo, de 10 metros de
largo, liga la gran na.ve á una más pequeña que
termina cada gran nave del costado opuesto á
la plaza central y le sirve, por decirlo así, de vestíbulo. Este pequeño invernadero mide· 24 sobre
19 metros.

Estos imernaderos están destinados á conten er concursos temporal,es de cinco días de duración y consagrados, ya á las plantas de invernadero, ya. á las flores anuales de la estación.
En los bas-cotés están alojados los concursos

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III

Detente y calla Magclalena; calla ; mira que ya
no la veo, mira que se va, que s,e p ierde de,sv~neneciéndose en lontananza esa mujer que canta á mi
oído la canción más triste. ¿ Sabfs quién es esa
mujer, 1' agdalen:i; E s rl Ai·t~, el Arte que vir.ne
á modular junto á mí la vibración eterna, la vibración que no puede• olvidar se ni aún en la tumba misma cuando se ha oído una vez; porque está
en la materia, y la materia no es la nada, la materia es inmortal y en cada átomo que deil. sepulcro se escapa para fecundar organismos _IllteYos,
vibra el canto que escucho á cada instante y que
quiero quei el mundo escuche también. ¿ ~o lo has
oído tú, Magdalena? ¿ Ro lo has oído, trislle y vago sonar con esa cadencia extraña, que tienen los
latidos del corazón cuando nos presagian algtma
desventura?
Y Lorenzo, con la pupila clavada en los cristales de su ventana, al través de los cuales se vE:b
el horizonte nebuloso y triste, con el violín en
una mano y la otra hundida en su larga y rev1lt''.ta cabellera negra, parecía seguir ansioso con la
mira.da, algo que se iba perdiendo allá lejos, muy
lejos, entre las nubes que, se amontonaban lentamen te sobre las cumbres de los obscuros montes.
Lorenzo buscaba la nota que en sí condensa los
gemidos todos y todas las plegarias y maldiciones
que ha.ce brotar la desesperación á los labios.

Una noche se presentó Lorenzo en la alcoba deMagdalena.
En los ojos del mancebo brillaba un fuego extrañ o, los amoratados círculos de que e•staban r od,ea.dos, daban vigo•r sombrío al pálido color de sus
mejillas, y sus cabellos negros caían en desoriienaclos rizos sobre el marfil amarillento ele· su
frente.
:Magdalena se incorporó en el lecho. El la detuvo extendiie.n.clo la mano, y permaneció inmóvil,
en actitud del que escucha.
- ¿No la oyes, :Oiagdalena? . . . . ¡Ay! mi violín es inipotente para imit ar esa queja. La voz humana, sólo la voz podría ... . Y L orenzo enmudeció. Después continuó así:
-Magdalena mía, voy á procurar r eproducir
ese canto; t.ü lo escucharás atenta, muy atenta;
y cuando el espíritu del Arte que· flota en torno
nuestro se apodere de t u espíritu, tú cantarás y
yo te seguiré y en&lt;Jontrars:!lllos al cabo la ndfü.
eternamen te triste, que sólo para el alma vibra y
que el alma tan sólo ha podido oír hasta h oy.
Y el violín sonó, r emedando primero un murmullo como de abejas, débil zumbido que creció
y creció h asta estallar en e:\.-plosión de notas y
amenguó después y fué una cadencia nomás, tri~te, monótona, dolorida; plegaria de mujer que sube al cielo ; y se oyó después algo que parecía
chocar d('J copas mezclado á carcajear sarcástico y
burlón, como ele orgía.
Magdalena se había levantado; sus pies desnudos, blancos, resaltaban sobre el obscuro pavimen1lo de la estancia; sus brazos se cruzaban sobrn su
seno palpitante, y su mirada parecía per derse en
el espacio.
De improviso, su voz duloo y gemidora se mezcló al sonido del violín de L or enzo, no menos dulce y gemidQil' en aquel instante.
Y el t imbre de la voz y las ondulaciones de la
cuerda herida por el arco, formaron una sola cadencia, tan llena de melancolía y desesperación,
como metlancólico y sin esperanza es el adiós que
damos, niños, aún, á las primeras ilusiones que
emprenden el eterno viaje.
L a nota aquella fué haciéndose más y más aguda, y cuando casi er a un grito, cl,e, esos que en el
fondo del alma nacen y que en el fondo del alma
mueren sin llegar á escapar nunca ele lo que fué
su cuna y su sepulcro; Lorenzo sin dejar
el arco murmuró á media voz, con acento ronco
y trémulo:
- ¡ Al fin ! ¡ Esta, esta es la nota!. . . Se oyó el
crugido seco de aJgo que se rompía, y la cuerda
del violín que e·n aquel momento vibraba, estalló
enroscándose como una serpiente, y :U agdalena,
pálida y rígida, se desplomó por tierra.
Loren zo quedó inmóvil, mudo, con la estupidez
a~/ónita dret la desesperación r etratada en el semblante.
Después se arrodilló junto á )Iagdalena, la sostuvo en sus brazos, la volvió al lecho, y besando
sus pies desnu dos, fríos como el alabastro, rompió
en desconsoladQII' y tristísimo llanto.

II
Magdalena y L or enzo, se encontrar on una noche de invierno lluviosa y destemplada. El tocaba el violin por un mendrugo ele pan y por un
mendn1go de pan ella cantaba.

Chalet rústico.

de flores -en a:rbusoos pequeños, mientras que las
pequeñas naves que les sirven de vestíbulos encierran las -e1Xposiciones de árboles frutales forzados, cargados de sus frutos, con frecuencia madurados á "contra-estación."
Los invernaderos de la sección fran cesa abrigar_án sucesivamente durante la Exposició~ doce
senes de concursos, el séptimo de los cuales se
abrió el dí.a 8 del presente mes.
.. ,
La parte de imernadeiros situados del costado
del Palacio del Congreso, está, por el contrario·:
r eservada á las exposiciones, ya sean permanentes
ya ~emporales, de las naciones e~tranjeras.
Si se pasa_ á las expos_iciones en pleno aire, no
son horas, smo días lo que sería preciso consagrar á dicha visita: por todas partes donde se•
encueni,ra libre algún espacio y fuera de las vías
de comunicación, prados y camellon es ofrecen al
público fodas las rarezas y t odas h.tS maravillar,
de la horticultura.
Desde, _q~te ha franqueado la puerta monumental, el v1S1tante se encuentra enmedio de un
j a:rdín ~ceilicioso, en. el cual cacla planta ó arbusto ha sido proporcionado por un expositor.

EL MONUMENTO DE CUAUBTEMOC
EN LA CA LZADA DE L A REFORMA.

En el Puente "Alejandro."

I

Habiendo recibido numerosas felicitaciones por
el g~abado del "monumento de Cuauhtemoc" que
publicamos en nuestro número anterior nos es
g!ato hace:r saber á nuestros lectores que'la mencionada ilus&amp;iwión la tomamos d; la hermosa.
obra monum~ntal, "México, su evolución social,"
que están editando los Sr.es. J. Ballescá Sucs.

Desde aquella noch0 no volvieron á separarse
nunca.
Así llega,ron á la j1:tventud; él adquiri ó la hermosura del genio, sombría como el suyo; ella la
belleza de la abnegación, como la suya, melancólica y severa.
Magdalena era el único ser qu e cuidaba del
pobre loco, que así llamaban á Lorenzo todos. :J,o
co!. .. sí; ¿ no es en la tierra todo lo inexplicabl e,
una loeura?
_
¡ Pob res almas las de Lorenzo y Magdalena, ña"cidas para cruzar solitar ias, cogidas ele la mano
por el mundo! ¡Pobr€lS corazones que por el arte
se amaion y poT el arte se unier on y que en el ~rte
buscaban afanosos la realización de esperanzas imposibles y de quiméricos ensueños!

IV
Cuando Magdalena despertó de aquel sueño sombrío como el de la muerte, no pudo reconoe€1r á
Lorenzo que con voz cariñosa la llamaba.
Magdalena permanecía en silencio muchas horas; de improviso modulaba bajo, muy bajo, una
canci6JJ. monótona y extraña y la interrupía y á
mnpezarla tornaba., has/fu. que al fin, moviendo la
gentil cabeza de un lado á otro, como el que no
consigue encont rar lo que afanoso busca, volvía á
caer de nuevo en su aterrador mutismo.
¡ Magdalena estaba loca!

V
Vinieron días muy tristes, días sin sol, d&lt;J esos

en que el mundo parece una tumba, y las pardas
y revueltas nubes que amontona e•l vienito en el
espacio, semejan el puñado de tierra que alguna
mano invisible arroja sobre el CillE' yace en el fondo
de aquella fosa, en señal de adiós eter:rrc.
L os tiestos que adornaron la humiltle vientana
da }fagdalena, estaban rotos y sin tlores. El canario que el día de su sanfo 1-e, r egaló Lorenzo, y
que con sus alegres trinos la desper taba cuando
lucía apenas la aur ora en el Orimte, había muerto
ele hambre y frío una de aquellas nebulosas mañanas.
También una mañana murió )Iagdalena, y era
la mañana m'ás nublada, más fría, más triste de
todas las mañanas ele aquel inYiE1rno.
Aquella yez )Iagdalena había cantado y ni u na
sola vez interrumpió su canto.
¡ Qué can1t(ar el ele, 11Iagdalena tan lleno de melancólica ternura!
-1Iagclalena, amacla mía,-dijo L orenzo ahogan do sus sollozos- ¿ por qué cantas así?
Ella clavó en él sus ojos grandes y negros en los
que al fin brillaba un rayo ele r azón.
- Calla-murmmó sonriendo-calla; es la nota
etername1nte triste la que voy á modular, L orenzo
mío, es que me alejo y no quiero que olvides n unca mi ú ltimo adiós!. . . . . Y siguió can tando, y
fué su voz cada vez más débi l, hasta que se extinguió en eil mundo con su vida y se perdió en el
cielo con su espíri·tlu !

VI
El cuerpo de )Iagdalena reposó en el rincón más
solitario y humil de del cementerio del lugar.
Cuando el reloj del viejo campanario anune,.ó
la media noche, los que cerca del camposanto viví~n, creye1r?n oír confundiéndose á los largos gemidos del viento que azotaba las ramas de los cipreses, el sonido de un violín.
Interminable y amarga y gemidora fué aquella
sonata . ....
El sepulturero encontró al siguiente día las huellas de un cuerpo humano impresas en la húmeda
y . re~ovicla t ien;a de la tumba de Magdalena, y
disemmaclos aqm y allá en torno de él, los fragmen~os de un violín ennegrecidos por el barro.
Nmguno desde e!Iltonces volvió á ver á Lorenzo.

José }'eór¡ del Va/11:'.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 2 de Se)?tiembre de 1900

ILUSTRADO
AÑO Vll--TOMO ll"'.-NÚM. 11

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 9 ·DE 1900.

lhreolo r: Lio, BA.l'.A.EL BEYES SPtllrDOLA..

8UB8CRIPCI01' ~StU.L 1'0Billli, 11.60
IJ)BI( IDBK 11N L.1. C.il'IT.U., Sl.26

Gerente: .A.llrTOlll'J:O t 11'1'.l.8

EL ASESINATO DEL REY HUMBERTO 1
Según apuntes de testigos presenciales, proporcionados á la prensa europea.

EL AMOR LLAMANDO

A L~ PUERTA. ·

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

�EL MUNDO ILUSTRADO.

EL MUNDO SUBTERRÁNEO.
El único lugar fresco de la Exposición es "El
Munclo Subterráneo." .Aprovecho estos tórridos
calores para conducir á él á mis lectores en espeTa
de temperaturas más prímaverales.
.
No sólo es freseo el Mundo Suo!!e•rráneo, smo
que á la vez es amen~ é instructivo. ,La cortez_a
terrestr-e es una esponJa perr-forada de tnneles, su1cada de cavernai;:, ahuecada de gale,das naturales y
· artificiales y casi cada. alveolo d&lt;e, esa colosal esp onJ·a -es nido de alguna maravilla. Nuestras grutaa de' Cacahuamilpa, la cav,erna del " mamu t, ., 5011
ejemplo de las ciclopeas y portmtosas construcciones. subterráneas que contiene la cásca:r-a wrrestre
y rerpresentan en su magnificencia la poesía _épica
de lo obscuro-y de lo misterioso. La gruta de Capri, azul como el zafiro, con su lago, tr_a~quilo, sus
arroyos murmuradores, son su poes1a id1l:ca. Cacahuamilpa par.ece residencia de algún Dios OrientaJ: el "mamut" merecería ser habitado por Prometeo, Capri por Calipso.
El nombre ha ayudado á la. Naturaleza con ese
trabajo el-e topo de ahuecar la corteza terrestre, ya
para extraer sus tesoros, ya. pacra depositar los cadáveres. ya para eregir templos, ya, com_o cierto
1ord inglés, para construir palacios. DebaJo, pues,
del suelo que pisamos, ocultos á nuest,ras profanas
miradas hay toda una historia, todo un arte, toda
una indU,'ltria, toda una vida; y si nos fuera dable lev-antar las capas superficial,€-s como el Diablo
Cojuelo destapaba las casas, á guisa de soperas,
nos sorprenMría el hormiguero de fuerzas que bu-11-en, de fenómenos que se agrían, de hombr&gt;Es que
trabajan, lado á ,l ado de las inmóviles y blancas
osame-ntas de nuestros más remotos anteipasados.
. Veríamos las selvas sepultadas carrbonizarse y
convertirse en m,antos de hulla; los asfaltos destilar á través de serpentinas ·rocallosas y gotear en
los. lagos de petróleo; hervir las lavas en las entra.ñas de los volcanes; filtrar las aguas calcáreas y
crístalizaI sus sedimentos en diamantinas mtalág-mitas; dislocarse las capas profundas y formar
lentam1€1nte altas cortlilleras y hondos valliei,; formarse las vetas de preciosos metales; disecarse y
mt&gt;mificaroo la fauna y dejar escrita en la roca la
historia natural an'llidiluviana.
Veríamos igualmente al ~'opo cavar, al gusano
sctpentrar, al hongo crecer, al horilbre trnbajar , y
admiTariam-0s la intensa é inagotable actividad de
lo que -l lamamos inecrte y la vida activa d,e lo que
creemos seipultaclo y muerto.
Un espedtácuJo de este género era tentador para
los organizadores de la Exposición, y noble y
grandiosa la tentativa cl,e, ofrecerá la cmiosidad d-e
las masas, no sólo las grandezas visibles y exteriores de la civi-lización, sino también al lado de ellas
sus portentosos misterios, ocultos, casi siempre, á
la mirada vulgar y sólo paten~1€S á la perseverante
ob¡:ervación del sabio. Esa tentativa, bien lograda por cierto, se ostenta bajo tierra en el Trocadero en profundas cavernas guardadas como por un
Oeirbero, por un colosal Iguana.dan y por un terrorífico Megaterio.
Se baja en la obscuridad y de uno y d!lro lado
del largo y profundo subterráneo, se encuentran ya
dioramas, ya reproducciones de bulto de los principales fe_nómeuos y a&lt;:pectos del Mundo subterráBeo.
La formación d,e1 la Tierra. Sobre el planeta
en fusión comienza á formarse la prim-era y delicada costra. Un cielo siempre tempestuoso, un sol
desmesurado, una luna que hierve, y arde; relámpagos que ciegan; ca!l1aratas que se despeñan. La
mat-eria terrestr.e iem fusión, no soporta la presión
ni la prisión de la débil eorteza que más tarde ha
de encerrarla, comprimirla y dominarla. Los vapores la tailadran y se escapan 1€'11 blancas columnas, las lavas la surcan, los fuegos interiores la
despedazan y se abren paso en cráteres de volcán.
El &lt;,'a.OS de fuego sucediendo al caos de sombras.
Después, la flora y la fauna p,imitivas; todo brutal, colosal, desmesurado; troncos que parecen to1Tes, bejucoo que semejan árboles; elefantes como
edificios; un murciélago gigantesco cuya~ alas desplegadas obscurecen el sol; plesiasaoeros, ictrosau.
ros, á la vez formidables y ridículos, dioses pO'I' la
fuerza y monstruos por la deformidad.
La época de apaciguamiento de las fu-erzas está
repriesem.ifu.da por la tranquila grnta azul, un zafiro

ahuecado y por la de Padirae con su cascada luminosa y chispeante.

Después de la Naturaleza, la Historia; La necrópolis Menfis, en la que. reposan cadave~es de
hace cinco mil años, esculpida con las hazan~s de
los heroes, pintada con las proezas de lo~ Dioses.
La tumba de Acramenon
€:n la que bajo cupula de
0
bronce rodeados de vasos de oro y cubiertos de
joyas áuerrnen los hernes de Homero. La Cámara sepulcral Etrusea alumbrada con lámparas colosales. Las Catacumbas de Roma con los altares
y las ornmentas de los -mártires. Las Pagodas subterránéa.s de Anam, ahu-ecadas en plena roca, pol,ladas de Boudhas dorados y de Dioses extraños.
Por último la industria, el trabajo, la conquista
de :a riqueza' oculta por la mano d,e-1 _hombre. Minas de sal crema cristalizada como cnstal de roca,
sobre la qi1'e nu'even cataratas qoo la. disuelven y
que poderosas bom~as extraen, _líquid_a, ~ara h~cerla después cristalizar. L as mmas nsuenas. Minas de ·carbón-las minas siniestras-n1cgras, obscuras, fatídicas, mortíferas casi tumbas, con sus
explosiones de gri.¡;ú y sus escapes de gases dele'te:r€tos. Minas de plata y de oro, pérfidas como
~irenas, que atra,E&lt;D como ellas y que como ellas
arruinan y matan. En cada una todo el tragín del
t:·abajo. El ir y venir de los vagonetes cargados;
-el incesante subir y bajar de los émbolos y d·e, los
ascensores; el gotear monótono del agua que filtra; el iie¡piqueteo de las barretas contra las rocas;
silbidos de vapor; zumbido de ventiladores; estallido de barr-enos. Aquellos hombres inspiran
compasi{m; parecen combatir y cavan su fosa; h~cen con su esfuer zo la riqueza agena y con sus vicios la miseria propia; de aquellos anit.ros salen á
cada paso la huelga, el motín, la revolución; de
ellos ha salido el socialismo.
Es natural é irremediab11€l; cuando se vive sepultado y en la obscuridad sólo se si-enten ódios y se
aspira tan sólo á .Ja luz, al aire y á la libertad. En
aquellos tenebrosos invernaderos sólo incuban
ódios y germinan bajas pasiones.
De las minas ha extraído el hombre el carbón,
que es fuerza; el fierro, que es palanca; el oro que
es riqueza. Pero de esos antros obscuros amenaza
salir la revolueión soc:al que en su forma nihilista
aspira al aniquilamiento de todo, por imposibilidad de pod,e!r el obrero disfrutar de todo.

Domingo 26 de Agosto de 1900.
L os campos, las ciudades, el desierto,
Todo q~dó cubierto
Bajo los pliegues de su negro manto!
Ah! y entonces 1~ dije :-"Mi enlutada.
Tú mi Musa bendita;
To:Ua el laúd y canita á Margarita!
Tú tienes bajo tu ancha. vestidura
Todo lo que el poeta necesita
Para pintar su espléndida hermosura.
IguaJa con la luz dei tus luceros
Sus m:radas inmensas de ternura;
Remeda con la luz, que en hebras de oro
Vuela· sobre tu frente
La blan(;a luna, el inmortal tesoro
De lumbre que arde en su pupila ardien'l'e;
Has que azote la rápida tormenta.
Con su ala de rttlámpago los cielos,
Para imitar con ella la violenta
'l'empestaci. cte 8il amor y de sus celos;
Y después . . .. Cuando tienda la mañana
Sobre las cumbres su lumbroso manto,
Que diga al mundo tu vafümte canto : Mirad á la mujer amiericana!" ...
Y la noche se fué!. .. No oyó mi ruego!
Sí; yo la ví partir! La ví eseonderse
Tras la monitiaña, y vi llegar el fuego
Del alga qoo €n el éter se extendía . .. .
¡Yo no sé por, qué la luz del día
Me pareció tan trist e! .. .
Oh luz! responde .... ¿ Acaso comprendiste
La tristeza inmortal del alma mía?

Abrí €-ste libro!. ... Yaci,lé un momento!. ....
Llamé los dulces génios del reposo,
Y no quisieron escuchar mi acento! . ...
T.omé la pluma, la apoyé neir'Vioso,
Y comencé á escribir, fall!:o de calma : "Margar~ta.. . . . la hermosa. . . la sensible ..
En mi lira no caben ¡ imposible!
Todos los versos que te dice el alma.!" ....

José )Y!. ,Busfillos.

EL PABELLÓN DE NORUEGA EN LA EXPOSICIÓN.
La forma exterior del pabE-.llón de :N"oruega, en
la Exposición de Par,s, ~e traduce exactamente
t·n su .Jci7&gt;ecto interior, tar.!o más, cuanto que 1'c ::e
han buscado div· siones en salas diV'éirsas. El pabellón mencionado es ele una. sola na.ve, muy alta, á ílUP forma marco una larga gal.e-ría supePior
•que tiene acceso por medio de una escal-c,ra muy
vertical casi sin rnclinación.
Toda· su construcción ha sido montada. exclu.sivamente en madera; las ornamentaciones se
componen de moltluras de gran orig:~alidad, que
.se recomiendan por su valor decorativo.
La l'.\['•.-,,iC;ión ese:, (;, ..- 1 1,:,teramente co~sa.~:'.1
rla á la p~sca.. ~· á las artes que tocan el eJercic10
,de esta industria. X o obstante, el lugar de honor
11a sido reservado á una vitrina, donde, bajo cristale::., se ve un modelo del "Fram/' navío que1 lle-

Y la !farde se fué!-Tendió imponente
La noche sus orespones misteriosos :
Inundó el firmamento 1€intamente,
Descendió á las montañas del Oriente,
Se resbaló á los campos silenciosos,
Y avanzó más y más!. ... Mirad! Qué encanto!

raza robusta que constituye este pueblo, cuya
principal industria es la pesca de alta mar.,
Sabido es que en Noruega se arman aun para
la pesca á la ballieITTa, la cual se efectúa por 27 vapores, tripulados por 1,227 hombres .
.,
La enseñanza profesional de la navegac10n y
de la pesca marítima, se da por las Escuelas de
Bergen y de Bodeo. La primera de esta~ ciudades
posee el museo especial, que, es el pnnc1pal expositor del pabeHón noruego; él es el que muestra
ante un diorama m-a,rítimo, en e,l cual, sobre el
mar boreal, flota un ballenero, todo un rebaño de
habitantes de esas latitudes : osos, morsas, focas,
leones marinos, etc., 1e1tc., cu.va reproducción damos en nuestro grabado. El mismo museo exhibe
unos p,esca.dos encerrados en pomos rectangu~arcs do Yidrio, y que parecen pesoados la v1spera, tan viras y radiantes son sus colores.

EL PSHA DE PERSIA.
Nuestro grabado representa al citado soberano duran•te un paseo en las calles de París, en la
última visita que hizo á la capital de Francia y

Animales raros exhibiios.

que pooo gratos reClllc&lt;rdos deb-e de haberle dejado con motivo del atentado que estuvo á punto de sufrir y que fué, el primero de la S!lrie,
;mes como saben nuestros lectoP2is, dos veoes
n:ás ha estado á punto de peTecer á manos de
los infames anarquistas.

IORAD!
¡ Dejad que vuestro espíritu suspenso,
De su destino al poderoso grito,
Dirija el vuelo de su afán inmenso
.A su patria inmortal, ,e,} infinito!

i

~\{ª~~~{~:.
&lt;

Cantan á Dios el ave entre el ramaje,
En su onda el mar, el céfiro en su giro;
Que los cie-los reciben homenaje
De cuanto tiene voz, canto ó suspiro.

Apágate!. .. La sombra es la que anhelo
La noche, la enlutada
Diosa, que .entreabre su gigante tienda,
A esperar que la luna la sorprenda
En su lecho de estrellas reclinada!
Ella, mi Musa! La que me ha arullado
Con lira melancólica y sublime;
La Musa que mis pasos ha guiado,
La Musa que en mi senda se levanta,
La que le dice á mi ~speranza : canta !
La que le dice á mi tristeza : gime!

vó al i11lrépido Firitjof Nansen y á sus valientes
compañeros, hacia la conquista del Polo.
El busto del explorador mismo, se iergue ante
ia viir;n;1, nt&lt;,.•tmnclo el :-.:~rro enérgico, los r:t5!a,OS
finM v 1egulares del li,nuLrc que casi res·ilvi.) ,·ót:
problema. enloquecedor de la busca del polo
• , r, l'
c-, u,e permanec'ó oculto durante el
siofo XIX, y cuyo secrefo revelará sin duda el
Pero el futuro t riunfador no hará jamás olvidar la glor :a de Nansen, ni el recuerdo de su
abnegación y valor. Conocida es l1l. historia del
'· Jfr¡¡m-'y .,le -u equipaje. El navío había sido construido EBpecialrnente para esta expedición, es ~ecir, que su e,sh:uetura estaba reforzada para res1sit.:r la terr'ible presión d e los hielos. "El Mundo
Ilustrado" s.e ocupó extensamente y á su tiempo
dej las peripecias de tan atre.vida exploriación.
La vitrina en cuestión dice _al público toda 1-a
rr.nmn,·¡ 1:lo, a historia : el casco del "Fram'' muestra
el sistema de armaduras, por el cual se puso á sus
ftancM, en e:~tado de resistir la opresión glacial.
Allí se ven, así mismo, los objetos d·el uso personal die K ansen, su trineo, sus patines, sus raquetas
de nieve; la lámpara de alcohol sobre la que hacía sus alimentos; el saco de pieles en que· se encerraba para dormir; más
a:ún, dos de sus perros, naturalizados y montados con
tal perfección, que dan la
ilusión de la. vida.
Cuando el Empe-rador
Guillermo II recibió á N ansen, hizo llamar á sus hijos,
y les elijo: "Sois muy jóvenes aún para comprender
lo que ha hecho el hombre
que e-stá ante vosotros; pero más tarde, cuando se os
refiera su h:storia, r ecordar éis con emoción que le habéis visto."
Se recuerdan las palabras del Emperador Guillermo delante di2· esos objetos, testigos inanimados de una odisea, ante la cual los viejos cuentos
no son sino narraciones de niños.
Por otra part!e, contemplando los objetos expue-st9s en el pabellón de Noruega, se adivina 1-a

XX.

¡ Ma•riposas de luz, tended el ala
.A la llama que nunca se consume;
Cuanto puede volar, la cima escala :
La música, el incienso y ,eJ perfume!

Apágate, crepúsculo! No anhelo
Tus sombras, tus reflejos, tus paisajes;
Desprende la guirnalda de celajes
Con que decoras el azul del cielo;
Recoje el traje de púrpureo l'aso,
Y después, avanzando majoollu.oso,
.Arroja tu estandarte luminoso
En el inmenso abismo del ocaso!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900.

'--·~'

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¡ Caed de hinojos! Suplicantes palmas
Alzad venciendo vuestro orgullo ciego;
La oración es la vida de las almas,
¡ Santa actitud de adoración y ruego!
Del existir €ll la inmortal contienda,
Nada el milagro del amor ataje:
¡ Que la oraeión, como el perfumei, ascienda~
Y que el perdón, como la lluvia, baje!
Si navegáis en golfos de ventura,
. Cantad ¡hosanna ! en vuestra dicha extrema;
Y si togáis en mares de amargllfa,
Tened confianza en la bondad suprema.

José .Oópe~ j)orfíllo y lf ojas.

- -

·-=--~:-:!
-· ..,,._______ . _1,

En este mundo arcano y deslumbrante~
En el seno de tantas ma·ravillas,
El hombre, pobr,e• ser de un solo instante,
Nunca se halla mejor que de rodillas.

¡ Sonreíd al pensar que en esplendores
Al fin se tornará la noche obscura,
Y que son de la vida los dolores
Sollozo abajo y cántico en la altura!

-..---1:

'--·

~;&gt;~";G'.'.'•c ,,., . }~~-:- -~-~::::~, _::'.: .
El Paha de

Per■la

en .l'aris,

�D?mingo 26 de Agosto de
EL MUNDO ILUSTRADO.

rnoo.

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 26 de Agosto de 1900. :::::::,:

PARTE EN lOv D.IVER~O
lftHO DEL CERTAME./'i

1

1os dos grandes poetas de Alemania
~

()~

A la teoría sociológica que as:enta que el florecimiento de las bellas letras, ó mejor dicho, la intensidad poética, sólo se manifiesta durante el
equilibrio político de las naciones, Alemania va
dando un mentís incontestable, puesto que en
todo este siglo XIX que ya toca á su fin y durante
cuyo último tercio esa nación ha alcanzado unidad y equilibrio políticos sin precedente en su
propia historia, no ha podido producir un sólo
poeta que la gloria .Y los merecimientos de los anteriores eclipsara.
Recorriendo la historia literaria de Alemania,
desde nuestros dias hacia atrás, no encontramos
figuras de "primera magnitud," sino hasta Goethe
y Schiller. Ahora bien, ¿ en qué époc-a florecieron
ellos? Reinaba entonces un equilibrio político en
el seno de la nacionalidad alemana?
No; el fin del siglo pasado significa para Alemania nada menos que el más completo desequilibrio.
En pie todavía el feudalismo,-no obstante los
enormes esfuerzos de Federico el Grande, que en
tal sentido bien pudiera apellidarse el Luis Once-

S ra . Dr. ga ll!aschi n,

no germano,-dividía el reino en una porción de
pequeños Estados sin más cohesión interna que
la comunidad del idioma, demasiado débil por
cierto para formar una entidad política equilibrada, como no la han podido formar ni la formarán
nunca las diversas naciones hispano.-americanas.
A aquella debilidad se oponía la fuerza francesa, naciente ele nuevo, que desde las esplendor osas épocas de Luis XIV, no había cesado de
ejercer su presión sobre los Estados alemanes.
~uede decirse que la Alemania propiamente
dicha, no existía entonces. La diversidad de religiones era, acaso, el mayor obstáculo que se interponía entre aquellos diversos pueblos de común
origen y ele idénticas aspiraciones. En semejantes condiciones el peligro de una absorción paulatina era inminente. ¿ P uede da.rse mayor desequilibrio polí:tico?
Y sin embargo, en ese medio florec:eron Goethe
y Schiller, poetas de veras, poetas eternos, ele esos
cuya gloria es imperecedera, simplemente porque
se basa sobre creaciones que á la tersura y belleza
ele la forma, unen un "humanismo" intenso y una
idea, muchas mejor dicho, que arraigan en los
más íntimos é invariables ideales de los hombres
y que encarnan eternas y axiomáticas observaciones sobre las tendencias clel alma humana.
Sucede con sobrada y deplorable fr€Cuencia, que
nuestro incondicional vasallaje al intelectualismo
francés, ciña tupidas vend3,s sobre nuestros ojos,
al grado de que las demás literaturas extranjeras sean desconocidas, no sólo para nuestro gran
público, sino también para nuestros hombres de
letras.
Si no fuera así, es seguro que -el intelecto hispano-americano, cuyas principales características
son la facultad de asimilación y la maravillosa
plas_ticidad, ya hubiera "enmoldado"-(no hay que
enoJarse, puesto que lo hacemos diariamente en
los franceses)-en el modus faciendo de Goeihe
y ele Schiller, con mayor provecho y utilidad.
Sin Embargo, el tiempo lo hará y cuando e~o
sea, se convencerái: nuestros literatos de que la
inspiración no debe beberse exclusivamente en E•l
"espri~ p~tillant" de las_ oril}a~ del Sena y de que
al arh.fic10 de un Verlame o a la brillante meH,fora de un Rugo, podrá siempre oponerse la "filosofía" de un Schiller y da un Goethe.
.
.Damos hoy los retratos de los dos graneles pO·.!·
tas ele .Alemania
Osear 7(e rs,

El matrimonio del Rey de ~rvia

1

'

•

Af)tn...f.
~

. .
f

Conoc:da es la situación ele la familia real de
Servia : la ex-Reina :N"atalia y el ex-Rey Milano1.
pasean cada uno por su lado, á través de toda ht
Ei1r:opa, sus existencias nómadas.
H ace cinco años, el joven A1'éjandro estaba en
Biarritz con su madre. Esta tenía consigo una d~ma de honor. á quien amaba mue:ho, :Mme. Draga.
ofaschin, encantadora bellezP,, EÍ.mRle burguesa,
viuda de un ingeniero de minas.
Maschin, bella é inteligent€ conquistó al hijo como habín encantado á la madre, y dejó el servicio
de fo 1eina para seguir al rey.
H asta entonces nada había de anormal. Per&lt;&gt;
hé aquí aue hace unos cuantos días, e,l joven r ey
Alejandro ammc:ó o:ficialment,e que iba á despoHme con Mm\€,. Maschin, y á hacerla reina.
Con este motivo hay quien augura una guerra civil, tlc terribles consecuencias en el caso.

.

"-,,.

....~º~- ,.
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1,

G R UPO Dé ~EÑORITAc&gt; l'iOMBR.ADA¿, Rt1NAc)
ARA PR.E.:&gt;I01R, LA.:, ( AR.RtRAt1 OC C'll\llA

El Bey de Serv ia.,

.

~~

�Domingo 26 ele Agosto ele 1900.

EL MUNDO IL USTRADO

CUAUHTEMOC

FRAGMENTOS.
los indios aliados habían robado á los conquistadores; quiénes que los solclª-dos ele los b2rgantines tenían ocultas las riquezas, y quiénes que
Cortés, de acuerdo con los ven{!idos, poszfa el tesoro de ¡¡fotecuhzonia. Los ofieiales reales por

:fuieron puestos al tormento, que consistió en quemarles pies y manos.
.
.,
"El rey, con inquebrantable _constancia, s~fn~
]os dolores sin cambiar la seremdad de s_u ro~tr? ,'
Tctlepanqudzaltzin, p1:óximo á sucumbir, volv10

l~st:ima q~e el Sr. Orozco y Berra, autor de las
lmeas copiadas, haya incurrido en un error en
una contradicción y 8n un anacronismo.
'
. En ':n error,, porque no fué 'retlepanquetzaltz!n., senor de 'llt1copan, el que murió en el martino; fué otro indio nobilísimo cuyo nombre, no
ha transmitido la histona. .
"Los _oficiales del Rey-cl:ce· Go1~a~a:.._q~eriai~
descu?rir el oro, plat~, perlas, piedras y joyas
para Juntar 1:nucho qumto; empero nunca pudit::•
ron eon mex,c:ano nrnguno que dij ese nada aunque ~odos decían cómo era grande el tesdro de
los d10ses y de los re3·€s ; así es que acordaron dar
tormento á Cuauhtemoc y "á otro caballero y
su privado." El caballero tuYo tanto sufrimiento, que, "aunque murió en el tormc!nto ele fueao
"''
no con f eso, cosa de c:uantas le preguntaron sobre
tal cosa," ó porque no lo sabía, ó porque guardan ed secreto que su señor les confía conshmtísimamente. Cuando lo quemaban miraba mucho _a:!., Re)_', para que, habiendo compasión dél,
le diesen ltceneia, como dicen, cfo manifestar lo
que sabía, ó lo dije~e él. Cuauhtemcc le miró
con ira y lo trató vilísimamente·, como muelle v
de poco, diciendo si estaba él en algún deleite ó
baño."
Esta versión, que es la Véll'claclera, la siguen en
s1!~ obras respectivas Herrera, Torquemacla, ClaVJJero, Cavo y otros, y ninguno meneiona al
"tecuhtli" de Tlaeopan.
•

oCuis 9onzá/ez Obregón.

Grupo princi pal de la Comitiva Aztec a .

'9ru~sfros 9ra6ados.
-C:::::,..*-C:::::,..

EL VALLE NACIONAL.

lfotable bajo-relieve en el monumento de Cuahutemoc. Obra de Gabriel Gue:na.

su parte inquirían para satisfacer el "quinto," y
según parece fueron los primeros en solicitar
que se atormentase á Ouauht;,2moc. Entonces
desempeñaban estos cargos, .Alonso de Grado co-

trisilemente los ojos al monarca, como para pedirle lieencia de revelar '€'l secreto ó suplicarle
que él lo hiciese : fijóle airadamente la yista ·
Cuauhternoc, dirigiéndole secamente estas palabras : "Estoy yo en algún deleite ó baño?"
Avergonzado €'l señor ele Tlacopan, recobró esa
indiferencia, estoica eon que los valientes saben
burlar las crueldades de sus enemigos "y murió
en el tormento." Tarde para la gloria de Don
Hernando fué quitado del brasfü•o el Emperador
azteca, porque aquella acción imprimió una fea
mancha en la memoria del conquistador, á quien
no se puede defender con que era débil para eontener á la soldadesca; en momentos más difíciles había sabido tenerla á raya é imponerle su
pod'€irosa volunitad."
El juicio es justo, la reflexión oportuna . .. . .

Moctezuma y su reg i a comitiva .

Todo lo que se había juntado era mezquino en
comparación d,e los sueños de inmensa riqueza
con que creyeron ver coronados sus esfuerzos los
conquistadores. El oro fué buscado con ahinco,
y no se podían consolar de la pérdida que tuvieTon en la "Roehe Triste." U nos á otros se aeu~a ban. Los indios fueron de nuevo interrogac1os, y ante sus n•egativas y ante las esperanzas
frustradas, la murmuración sorda comenzó á revolotear en todos los oídos. Quiénes decían que

EL MUNDO ILUSTRADO

1

LOS MARTIRES DEL TESORO.
Cuatro días cle~pués (1¿: la toma de la cíudad
y tres de la junta de 'l'laltelolco, Cortés se fr_aslatló eon los suyos á Coyoacán, llevando consigo
presos á los prmcipales señores indios, con grilles y cacLna,; en los pies.
Para calebrar el triunfo hízose un banquete
con el vino llegado de Y eracruz y los cerdos
traídos de, la Isla de Cuba. El número de invitados superó al de los asientos, y "la planta de
Noé," corno afirma Bernal Díaz, dió _al trast'e eou
el juicio de los comensales. Conqu1staclorcs hl!•
bo que treparon sobre las mesas y otros que ro•
daron debajo por los suelos. Fué aquello un,1
orgí-:J. en que el desorden no concció límites y en
que tomaron partei las pocas mujeres castellanas
que había entonces, to¡;ando el papel de víctimas á las pobres indias á quienes bnrfülmente
burlaban los conquistadores. La ebriedad fué
origen de muchas bravatas á cual más ancfaluzas. Hcfiere Berna] Díaz que algunos aseguraban que habían ele comprar caballos con sillas de
oro, y que hubo ballestero que ya soñaba del
mismo metal las sadas de su aljaba. Terminó
el convite eon un baile, y aquí fué tanto el libertinaje, que Fr&lt;. Bartolomé de Olmedo tuvo
que in tlerYenir y reprender á aquellos locos.
En desagravio de la orgía, Cortés onlenó una
procesión, en que fueron los conquistador-es co-l)
sus banderas levantadas, "y alguna-s Cruc-rn á
trechos, y cantando las Letanías, y á la postre
lma Imagen de nuestra Señora : y otro día precl icó Fr. Bartolomé, é comulgaron muchos en
la Misa chspués ele Cortés y Alvarado," y dieron
"gracias á Dios por la v:ctoria."
Pero pronto surgió ele nuevo la discordia. Xi
los estragos de la orgía ni el aparente arrepentimiento que siguió á la ceremonia religiosa sirvieron para echar en olvido lo escaso del botín.

Domingo 26 de Agosto de 1900.

roo contador, Bernardino Vázquez diei Tapia como factor y Julián de Alderete como tesorero.
Cortés y los testigos que presentó en sus descargos, aseguran que á las repetiuas insfüncias del
último se dió tormento á Cuauhtemoc. Sea de
esto lo que fuere, unos como autores y otros eomo cómplices, todos son culpables.
''En mala hora-dice un historiador erudito y
laborioso-se procedió á la ejecución. Cuauhtemoc y T etlepanquetzaltzin, st'ñor ele Tlaeopan,

Bepresentación del Bey de Ta cuba.

Cuauhtemoc r epresentado por el j oven Jos6 Guerrero.

La manifestación de aniversario, en honor del
heroe azteca estuvo muy bien organizada en el
presente año, y á pesar de su sencillez, resultó
imponente.
La glorieta de Cuauhtemoc en la calzada de la
Reformá se decoró vistosamente, con gallardetes,
banderas, escudos artísticos y · profusión de flores.
Se pronunciaron sentidos discursos en nahuatl
y mexicano y varias composiciones poéticas, distinguiéndose el P resbítero José Pilar Sandoval
que hizo un buen panegírico del ilustre caudillo.
Cuarenta niños del Asilo Hunt Cortés llegaron
á la glorieta en un tren especial de los ferrocarriles del Distrito. Vestían todos trajes aztecas,
muy lujosos y apropiados. Rafael Allende r epresentaba al Emperador Moctezuma y se hacía notar por su manto de lama. de oro, euya cauda era
llevada por-dos pajecillos. Le seguían á corta distancia los que representaban á sus aliados, los Reyes de Texcoco y de Tacuba; Cuauhtemoc estaba
representado por el niño J osé Guerrero; después
los guerreros, los caballeros tigres cubiertos de
pieles y los caballeros águilas, los sacerdotes, jueces, nobles, servidumbre, etc. Cuando se presentó ésta comitiva, el público prorrumpió en aplausos entusiastas.
Los niños fueron á colocarse en torno del monumento, depositaron ramilletes de flores y cua~do terminó la ceremonia oficial, entonaron eánticos en náhuatl, y el Himno Nacional Mexicano.
Logramos obtener alg1Jnas fotografías muy cur iosas de la original comitiva azteca, las cuales sirven de iJustraeión á las presentes líneas.

La aspiración de todo país que·, como el nuestro, entra ele una. manera franca en una época
ue prospnidad, es emanchar su comerc·o, haciendo valer sus productos na:turales ó industrialrn
en los mereaclos de todo el mundo, y México de
una manera. muy especial, ha sentido la neceúlad
de exportar sus productos como uno de los grandes medios, si no el úU.:co, de contrarrestar las
fluctuaciones del cambio y estar siempre en aptitud de recibir del extranjero la infinidad ele artículos que nos son incl:spensables y que aun no
pueden fa brica.rs-e en el país.
Toda cuanta empresa tienda á hacer valer nues.:
tras producciones y á aumentar por consiguiente
nuestro eome·rcio en el exterior, es pues digna
de la mayor atención, y en este· caso se encuentra la fábr:ca de tabacos de los Sres. E . Gabarrot,
Compañía limitada que en éste número comenzamos á dar á conocer, reserYándonos para en artículos subsecuentes, cicuparnos de los detalles
más interesantes de esta poderos-a Empre~a.
La-mencionada firma social, está consti.tuída en
Inglaterra y tiene ramificaciones de, positiva importancia en todas las principales ciudades ele
Europa, tales eomo Viena, Budapest y París. En
Australia cuenta también con activos agentes quq
prestan los mayores servicios en aquellos mercados donde es llfcesario compet!r con los artículos similares de las Filipinas y demás centros de
producción del Occidente.
Tan acertado ensanchamiento, debido niuy
principalmente á las gestiones del Director Gerente, Sr. Alfredo Rauwelears, que reside en Jalapa, tiene asegurado el eonsumo, aun con exceso,
de los productos de la fábrica, pues tiene celebrados fuertes contratos, entre otros, para la pr ovisión de los estancos de Austria y ele Hungría, y
el Gobierno de la República Francesa expidió, no
hace mueho tiempo, un decreto especial en su favor, concediéndole el privilegio exclusivo y {mico del abastecimiento de puros extranjeros en
Francia.
El . principal eell'tro de consumo con que cuenta esta negociación, es naturalmente el mercado
inglés, donde hay tan delicado gusto por el tabaco
labrado y se estima en todo lo que vale la elaboración y buena calidad del tabaco mexicano, muy
especialmente la de ''El Valle Nacional" que a,ctualmente domina en Londres, no obstante la activa competencia de las demás fábricas de,1 ramo.
Como la especialidad de esta casa es la de los
colores claros y su elaboraeión tiene un aroma
exquisito, los pedidos aumentan día á día; en los
últimos seis meses la casa E . Gabarrot y Cía. limitada, alcanzó un 40 por ciento más cie ventas,
comparándolas con semestres anteriores, y en la

actualidad lucha por dar cumplimiento á los enor me'S pedidos, á cuyo fin aumenta constantemente
el número ele operarios que llega al presente á
más de 500 homb11es y unas 100 mujeres.
La fábrica que nos ocupa, con tino y previsión
ha logrado poder asegurar una producción siempre igual, porque euenta con muy grande existencia de tabaco en rama d,e, las mejores vegas del
país y en los momentos de crisis porque atraviesa el cultivo del tabaco en la-R e·pública, es la
sóla negociación que manti,e1Jl€ el crédito del tabaeo mexicano en el extranje'l'O, no omitiendo gastos ni sacrific:os por conservar el puesto en que
afortunadamente ha llegado á colocarse.

LA EXPOSICIÓN REGIONAL DE TABASCO.
Publicamos en este número diviersas vistas relativas á la segunda exposición regional que una
sociedad de eoncursos organizó y celebró, hace
unos cuantos meses en la capital de Ta barno.
Figuran en nuestros grabados-los retratos ele las
pe:rsonas que más contribuyeron al éxito del certamen y distintas vis.tas ele la exposición, cuyo objeto es digno del mayor elogio.
Efectivamente, todos sabernos que el suelo de
Tabasco es una de las porciones del territorio
mexicano más privilegiado por la natura}eza : sus
maderas preciosas, y en general, todas sus producciones agrícolas han contribuído mucho al eré
dito que tiene México como centro productor, y
cert ámenes como el que motiva estas líneas, son
de la mayor utilidad.

El rey de Tex coco represenh do p o.~el joven Jos6 P ich a r do

�.
26 de Agosto de 1900.
Domingo

O~porioménío de filiíead

�EL Ml:7:KDO ILUSTRADO
1,

SON LOS SUEÑOS QUE PASAN.. .
~~

DE UN LIBRO PARA ELLA.
A veces tu recuerdo s,e condensa
en mil formas extrañas; huye, el día
y en rojo funeral, sobre la inmensa
exun-ié,11 del azur la tarde piema
y yo pienso c:m ,ella, virgen mía!
Pienso en ti!
Cael el sol ... Alguien me n ombra,
una yoz-muy lejana !-de reproche.
Y clavado de horror sobPe' la alfombra,
con los ojos abi-ertos en la sombra
te busco enl're los sueños de mi noche.
El prlmei- su alía.

Y un· f'ueño viene á mí. Cruza la sala
~on vuelo de fantasma, y se divulga
un rumor ideal si bate el ala
"&gt;' es tan puro como una colegiala
vcstidita de l ino, que comulga . .. .
La fe de mi niñez !

Pero usted que e;; literato, puede comprender
es2• crim,en que pareoe tan repugnante, sólo por
un olvido mío, sólo por una torpeza.
Ese olvido, &lt;)&amp;i lt\o.r,peza y una cobardía pueril
que me avergüenza, son las causas de que yo esté aquí; pero si no fuera por m ~2stras torpezas.
por nuestros olvidos, por esos defectos que hacen
h imperfección del crimen, no habría en esta
cárcel tantos infelices, y no estaría tan ufana la
policía &lt;le sus ti iunfos.
Bien; volvamos al asunt:o,-y sin conmltarme
rnspendió nuestro juego, y siguió bar-ajando á veces nerviosamente, á v,eces echando las carta;; ani&lt;e su vista .en "albures'' que parecía. jugar en la
memoria.-EstE es el caso-siguió, mientra procuraba destilar en el vaso las últimas gotas de la b-,.
tella visiblemente ncía. Llegué huyendo ck, aquel
pueblo, en donde amaneció muerto uno de los vecinos •ricos, y luciendo eL:1g,aJ1te traje de marcada
hechura norteamericana.
Mi lujo lleval:;a á mis amig-cs ii. bu~ra.rme para
que cambia.se á su vista, y en pago de algún b1nquete de que habían disfrutado, una mo111:,Ja de

El se!lunda suelfa.

Sigo un scherzo
inefable, que el ánima me •roba
v otro sueño se aoeTca, entre ~ll disperso
cnjam bre y es azul: el primer ver?o
que escribí, niño y trémulo en m1 alcoba.
El tercer sueiia.

Y lleo-a un sueño rosa-oh paraíso!º
.
y sirnto no sé qmi dulces !esab10~ :
es el beso primer que de 1mprov1so
le dejé á una muchacha que me quiso,
cierta noche de Abril, entre los labios.
El cuarta sueiia.

Y luego un sueño púrpura : ni el cielo
arde tan vivo cuando el sol navega.
Le conozco muy bien : el primer celo!
Mas si ya no sé odia,r! si ya el Otelo
mu rió en mi cor azón. . . . . . que tarde- llega !
Ella.

Y por fin vienes tú; con el sedeño
pelo envuelves mi fl"e:nte atormentada
y al oído me dices: pobre dueño,
lo mejor ele mi ser €OS ser un sueño,
un copito de luz, un eco. . . . . . . nad_a!
Y suspiras "¡ adiós!" y €n el tranquilo
a:;:ul en que cada astro es como un broche
de trémulo cristal, hallas asilo . . ... . .
mientras surge el menguante y con su fifo
guillotina la testa de la ncehe!
Kriens, Agosto 4 de 1900.

LA B R UJA.
Cuando y-a sólo se oía en la cárcel el alerta de
espacio$O
edificio, y el ale1•fa de la campana de voz sor da ~pauc.ada, alertas igualmente lúgubres, tristes, con
tri~teza des.espw·ante, él y yo en nuestra celda de
di~tinción, jugábamos á las cartas el pocker, para
parnr el tiempo.
J, l me decía mientras barajaba:
Sí; en esta vez en que mi criD11m es m1s cfüculpahle, en esta vez en que soy, relativamente, por
~upuesto, 1111emos criminal que en las otras, cuando
he vivido aquí durante algunos meses, va ú ser
cuando la justicia, popular, esa, just:cia un poco
risible, me va á imponer mayor pena que -todas las
que he cumplido "obedientemente;" ¡ quién sabe
si la de la muerte!
Es que ellos no pueden comprender: que haya
un hombre que cometa el crimen en las circunstancias en que yo lo cometí.
Jo.&lt;: centinelas q11Je• rodaba por todo el

oro, cuyo valor propio subía por el alza del cam-

u:o.

Todos creyeron que efectivamente volvía de
Estados un ido-,,.
Al principio ,todo fué bien; disfrutaba d,e· mi dinero y disfrutaban de él ta.mbién mis amigos y los
dll'€iños de cantinas, c1fés, etc. L os garitos no,
porque á menudo ganaba yo.
¡ Oh! pero una. noehe, ya bien entrada ]a noche, pasaba por d Portal sol:tario; las alacenas
estaban e-erradas, y sólo de trecho en trecho, en
el escalón de 1-as casas ele comercio, se wfa á algunos muchachos, "pilluelos.'' ¿ sabe m1'.ied ? .v algunos perros junto á ellos. Yo caminaba ele prisa,
distraído, acaso preocupado.
De pronto, por junto á una columna c12· los are:vs, entró al Portal "el!d. ..
¡ Que impresión tan extraña y tan grande me
causó su horrible figura!
Yieja, nauseabundament·e Yieja; apenas dejaba
asomar por en tre el tápalo -que parecía pegado á
ambos lados de la cabeza, una cara hlanqu(sirna,
de blancura de racláver; en la obscuridad brilló
un momento rodando de aHiha á abajo, por el
cuerpo, su mirada. ton-a dirigida de soslayo pc,1,
sus ojos pequeños y brillante~, ¡oh! como los de
un lobo que encontré otra noche en mi camino
peligroso hacia una rancherfa.
}Iar~o encorvada, parecía llevar enorme giba, y
parecía más chaparra de lo que eu realidad era.
El tápalo negro--así parecía, en la not;he, pero
era verdoso-formaba sobre su frent,21 vértice de
ángulo y caía sobre una enagua ta.mb:én obscura
muy amplia, ampliada redondamento por la antiCU;.1da "crinolina."

Domingo 2G de Agosto de 1900.
Al columpiársele las enaguas, descub•rfan las
chancl-Ert:as que calzaba la vieja, y un pedazo de la.
media blanca.
• Oh! yo no creo haber sido cobarde, pero _esa
no~he, al pasar rápidamente á su lado Pª:ª deJarla ait'rás, sentí un calofrío que me entro por el
cHebelo y me ba.ñó todo el cuerpo.
Al llegar á la esquina volví la ca.beza, avanzaba.
poco á poco, balancE".1Ildo las amplias enaguas que
le d,ejaban al descubierto las chancletas Y las medias. ·Eran las dos manchas blancas que se destacaban d,21 la obscuridad de su cuerpo: la ca.ra_ y las
1mdi{S· Aquella ca~a. de cadáYer que ater-:orizaba;
yo no creo en apar1c10ne-s ele mu~rio, por supuestó ni en la existencia d,e, las bruJaS, pero de amba's fiO'uras tenía; de muerta y de bruja._
Aq~ella noche 1-a. vi en el s~eño; la ~1sma car.a
caclavéricamente blanca; los OJOS peq_uH10s de m irada forva y las enaguas redondeadas que se ba1-anceabn descubriendo las medias blancas.
i Bahl la preocupación de una _noeh~.
.,
No; al día sigu~emte dmaba 1111 foo l'lnpres1~n.
Y al tercer día creí verla al volver una. esquma,
y temblé.
En la noche me propuee ir al portal; quizá por
allí fuera á su casa todas
las noches; ? la vería de
cerca, y me desimpresionaría yo; sólo quedaría,
naturalmmt.e, la impresión
ele asco, porque eso sí; era
asquercsa. la vieja, la arp ia, Ja bruja, con su cara
·abundan t-EJnenrt:e enharinada. Supe que se ponía
polvo de almidón sobre el
cutis engrasado.
Llegó; ht d'stinguí á lo
lejos, atravesaba la pl112:1,
viniendo dd Zócah.
Por junto á una c:&gt;lumn'I. entró.
1\Ie acerqué, y mi impresión se- afianzó, se fijó lamentablemente.
El mismo calofrío me
entró; me crispó los n e•r\' ios, y sentí grandes deseos
ele arrojármele encima y
hacerle daño.
una mañana con amigos que me acompaña.h an,
la rncontré por el mismo
Portal, seguramente era su
costumbre pasar por ahí
par-a ir á su. tugurio; un
cuchitril tan asqueroso como €!la, sería su dormitorio, su habitac:ón no,
porque habitaba en la calle: quién sabe en dónde?
Int-errogué á mis amigos; ¿ quién era,qué hacía
aquella mujer, ó lo que fuera?
¡ Ah! me contestaron; era "La Bruja", una lirnosmrn vergonzanta, una miserable beata que vivía de la caridad pública, con las ea,ridades dP, los
ricos.
"La Bruja.,; así me había. parecido. Era su as:r;ecto, el de las legendarias brujas que figuran en
Jo., · rw:,ntoo rfantásticos.
,
Y cuantas v,eces la encontraba, y la eneontraha,
rk~Yen tllradamente, muy á menudo, me horr:piló
de igual modo, )' sentí los mismcs impt1lsos de
arl'Ojármel•s encima y maltratarla.
En muchos años la ví. Llegué á temErla, y en
cada mujer que vestía de negro, y que miraba yo
rnnir á lo lejos, Cl"Zía encontrarla.
'Gn clía observé que á cada paso, mi capital se
iba consumiendo, y mis negoc:os iban siendo más
malos; perdía yo en &lt;tll juego, y una tarde, €01 que en
unes Bol" ches intenté extraer del saco de un elegante amigo mío qu121 jugaba en pechos de camirn, 1-a car0:1zra que yo había. visto h ench ida de billetes de Banco, lo vió, y tuve que hacerle creer
que era una broma. Acaso lo creyó ó apar,e:ntó
creerlo; me había visto gasta¡, demasiado, y enseñarle poco antes, al cla,r una. limosna! no pocas monedas de oro que aún le queda.han.
Comencé á senti·rma v,e,rdaderamente enfermo.
Sentía. una gran intranquihdad, un sobresal'to
constante.
Algunas veces me par ecía que era yo víctima de

Domingo 26 de .Agosto de 1900.
una persecución oculta. Sin embargo, las autoridad€s no me buscaban; se habían olvidado un poco de mí. ... ¿ No era "La Bruja?"
Y me avergoncé de habwlo pensado siquiera Uh
momento.
Una noche á la salida del teaia-o, cuando ya habían apagado todas las luces, en el inlt!erior, y sólo una puerta quedaba ent:rie~ena&lt;la para que salieran loo artistas, al salir del brozo d·e una corista
la vi ó creí ver:ia, yo no sé á punto fijo, p€rO sentí
el p€SO de su mirada torva encima &lt;le mi.
La luz roja de los focos del pórltico le chorreaba por el cu'e:rpo, y le daba un aspecto extraordinrurianien te fantástico, temible en verdad.
Mi deseo de arrojármele encima y golpearla, se
hizo imperioso, intolerable.
¡ Si no hub:ese sido por la suripanta l
Como si alguien me la hubi~se disparado enfrente, con certera punlbería, se m,e entró en el
cráneo y allí se me adhirió la idieia de que mi malhechora era ''La Bruja."
Seguí encontrándola con frecuencia; me crispaba los nervios, ·n o podía yo remediarlo. y mei entraban las ganas de arrojármele _encima_. y tomarla por la cabeza, y sacudirla haciéndola describir
con los pies un elipsoide; así he visto á algunas
mujeres dar muerte á las gallinas.
" La Bruja", y á mi pesar pensaba yo en las madejas de cabellos y en los brevaj·e s de que se oye
hablar á los sirvientes, y con los euales han embrujaclo á sus parieut'es ó amigos.
A veces me parecía que, como en las comedias,
por artes ocultas, aquella vieja asquerosa sabía d~
mi último crimen, y me vigilaba, y me amenazaba con su mirada 1ioriva.
¿ Sería esa mujer la causante de mi aurehensión y mi sentencia?
Pero, ¿ era eso posible? .. . ..
Bueno, seguramente que no existen las brujas,
pero si existieran, ¿ sentirían así, tan desagradabkllllente, tan atrozmente, los embrujados?
Y me volví huraño y malhumora.do.
A menudo volvía la cara, cuando caminaba,
porque temía que me siguiera. Una noche, al llegar á la esquina d€1 la calle en que yo vivía, t uve
la seguridad de que la, encontraba en esa calle
aguardándome hipóoritamenl{lel para luego pasar
como si nos hubiéramos encontrado por casualidad, y me volví en busca de amigos.
(El prisionero se levantó repentinamente sonriendo, como si hubiera reillido una feliz idea y se
dirigió al lugar en que estaba la lamparilla de
alcohol, con la cual oa.lentábamos algunas veces
nuestro;; alimentos; vació en la copa el aguardiente que había, lo mezcló con agua y lo bebió. De;;pués, hac:endo chasquear la lengua volvió á sentarse.)
--La eneontré al atardecer y me ocurrió ~eguirla por entre la multitud que á esa hora se a-rremolinaba en las calles.
Acaso era mejor hacerme su amigo, pero ¿ cómo? Tendría desconfianza; le extrañaría mi resolución.
Veremos-me dijEf-y la seguí.
Pareció ndhufo con disgusto, ¿ y qué?Cuando tuV@ la seguridad de que la seguía, aceleró su marcha; oasi c-0nía, con torp€ carrera de vieja. Entonces ¿ era ·e lla la que me temía?
¡Ah! la seguiría á cualqu:e- parte que fuese, y
me quedé a,trás, bastante atrás; podría yo distinguü·la desde 1-e-jos; harto particular era su aspecto, ¡ay! demasiado fija llevaba su imagen.
D espués ele cruzar callejones sin empedrar, llenos de baches pestilenfos, llegamos á una callejuela muy estrecha y obscuro. Sólo un farol opaco, á la mitad del anoyo, dejaba caer su luz lánguida desde el alambre en que se columpiaba tristemente, como el cadáver de un ahorcado.
Llegó á una puerta baja y estrecha, y sacó la llave. A ti en-tas halló la cerradura y abrió.
Oeirró tras de sí la puerta, antes de encender la
luz, y cuando prendió la cerilla, se iluminó una
ven tana que había al lado de la puerta.
La vieja fué pausadamente á cerrar con toda
preeaución, las maderas de la ventana.
¿ Habría yo emprendido en balde mi larga caminata?
Con una última. esperanza atravesé la calle, y
llegué á la ventana.
Por una amplia hendidura dei la madera vieja,
se asomaba la luz.
Sosteniéndome á pulso con las manos fuerte-

EL MUNDO ILUSTRADO
mente prendidas á los
hierros fríos de la ventana, apenas rosando con
las puntas de los pies la
pared, quedé lespiando
al interior del cua!"L'll•:ho.
Con la iuiciosa lentitud de los viejos, "La
Bruja" plegó cuidadosamente su tápaJ.o verdoso, desanudó. de su
cuello una mascada blanca, y la dejó sobre la
&gt;cabecera de la cama.
Hasta ese día le vi el
busto, pues siemp11ei lo
,cubría compnetarnent.eel verdoso tápalo.
Del cuello le pendía
1ma camándula c1e fuscas
cuemtas negras, y rematada por un gran crucifijo. Al lado izquierdo, como condecoraciones, tenía prendidas medallas
con listones azules.
De pronto la perdí; se
alejó, y no la alcanzaba
mi vista, pe.To luego
volvió.
¿ Qué iba á hacer?
Levanttí el colchón, y
doe debajo sacó un bulto.
Tomó asiento sobre la cama, y en la confianza
de que €staba sola, cruzó una pierna con lo cual
clejó al descubierto la otra, horriblemente flaca1
forrarla con la media blanca que remedab.1 las
arrug:is que cubría.
El bulto era aJ.go envuelto en un pañuelo. Lo
desanudó ayud'ándose con su desdentada boca, lo
de;;enrolló, y después oir-0 lienzo que también envolvía aquello. Al fin apa.reció un sobre de carta
viejo, surcado de aNugasydobleces,y sacó, ¡ un paquete de Billetes ele Banco!
Entonces abrió su chaquetilla, y de junto al
seno plano, negruzco, ajado, sacó otros billetit1S, y
los unió á los ateoorados.
El producto del &lt;lía, ¡ explotaba bien la caridad
páolical
· Uonfieso que el ladrón saltó en mí, y mi deseo
ele n rroi{m·1ele encima, se hizo mayormente i: r1,sist iLle, in t&lt;;lerable, imponente.
Era un magnífico pretexto ante mí mismo, para
darl'el muerte.
Además, la ocasión era propicia; había soledad
y negrura.
P ern, ¿ cómo iba á hacerlo? Yo sólo llevaba un
revólver, y la detonación llamaría impertinen'tes.
¡ Ahorcándola! ¡ era tan fácil! fácil sí, peTO me
asqueaba tocar aquel cuerpo. ¿ No me acobardaría
con su mirada torva?¿ No i·rí.a ella á darme muerte, al con!t:rario de que yo se la diera?
Entonces ....
Y ¿ cómo llamar? ¿ fingiría la voz? No, sabía su
nombre ni el de una amíga suya; no era buen pretexto.
¿Un desconocido? No abriría.
¡ Ah! la policía; un reo que se había ocultado.
¡Bah! me lavaría las manos después, como aquella vez en que despeda.eé un sombrero grasiento
que me ensució los ded-OS.
Esperé á que guardara de nuevo el &lt;linero, y
llamé con fuerza.
La ví por el ojo de la cerradura, lividecer ext raordinariamen te. temblar, temblar fuertemente, cubrirse m~jor con las ropas de cama ; ir de un
lado para olt,'ro, quitando de sus lugares los objetos y volviend o á dejarlos allí mismo, y gritando
que no sabía, que no sabía, haciendo señas desesperadas con la mano derecha sobre el hombro, como para que me alejara, como de que no quería
oír: "allí no tenía á nadie; era sola."
¡Sola! ¡Ya losabíal
La intimidé; si no abría, ¡la autoridad! abriría
por la fuerza.
Cuando apenas entreabri ó, d-e1 un fuerte empellón la separé, y le apliqué violentamente su cabeza abrazada con mi brazo izquierdo, contra mi
pecho, mientras con la mano derecha daba vuelta
á la llave prendida en la chapa.
Se ll"eSistiía, y la codicia y el temor le daban fuer-

zas á la maldita vieja; pero unas fuerzas muy :rda-

ti vas, fuerza oonil.
La llevé hasta su misma cama, y allí la tendí
· y le introduje en la boca su propia mascada blanca.
Después puse mi mano en su cueHo, y opr~mí,
oprimí.
¡ Qué horror! ¡ Cómo sentía yo sus nervios viejos
bajo mis declos ·ate:naceantes!
Se retorcía, se sacudía, levantando los brazos
y las piernas, enseñándome su cuerpo apergamina~
do, y yo oprimía, oprimía con gran horror, con
"miedo." En medio de sus ansias, tendía la mano
y buscaba algo, algo que le interesaba mucho en
sus ú]tl:mos momentos; los billetes; después lo he
pensado.
Entonces sólo pensé en el horrOO"' que me inspiraba; sus ojos se abrieron desmesuradamente;
nunca se abrirían tanto en su vida, como en el momento de su muerte. Se :redondeó su boca desdentada de labios amoratados y secos, y asomó la lengua colgante.
Por úl'l:ima vez me arrojó á la cara su aliento
ya muy débil, un aliento fétido.
·
Y cuando desprendí de su cuello mi mano, y
la ví muerta, y me ví solo en aquel cuartucho, un
temor incomparable se apoderó de mí; me miraba,
es decir, tenía los ojos abiertos fijos en mí, y sentí
el mismo calofrío en mi cuerpo que cuando me miraba estando viva.
Me pareció que iba. á levantarse; unos deseos insensatos de echar á correr, me entra'ron de repenlte, y abrí, y corrí desesperadamente. Corría por
los callejones obscur os y Estr-echos, haciendo saltar
el lodo al pisar, y enfangándome las ropas y la
cara.
L a sentía detrás de mí, sentía su mirada, y conía más y más.
. E n una e~quina. un policía me detuvo; ¿ á donde
iba yo, corriendo, sin sombrero, con el t raje enfang-ado, y el_ rostro enrojecido, sin poder hablar por
la sofocac:ón?
;. Lo sabía yo acaso?
Y no 9~ü~o oír mis ruegos que, ya un poco sereno, }e, dm_g1 par~ ,que no ~e aprehendiera, y me
llern a la rnspecc1on ele policía.
P oco &lt;le1'puéR lleg-ó otro guardián pidiendo una
~,a:rru~la; ¡_lleva?ª mi, sombrero! el sombrero que
hab1a deJado Junto a la muerta el asesino" . . ...
~ si hubiera Rielo por robarla, se explicarían
loo Jtuados un asesinato así; pero no ni eso. Se nesita tener el vicio de matar-com~ me decía el

�EL MUNDO ILUSTRADO
Jui€~-pa'Ia dar muerte á una pobre vieja in~,efensa con tanta crueldad, para go,zar con ese cr:men.
'¡ Gozar! cuando ha sido la vez en que, con más
asco he puesto mis manos en un cu,erpo.
.
Recuerdo horrizado la impresión de sus m:irvios
viejos bajo mis dec1oe atenacean tes; la impresión
de su piel ajada y sudorosa., y la vista de su cuerpo
apieirga.minado.

Vista del gran Criter, tomada en el lado Sur.

Y ¿ve usted como mis presentim:entos se cumplieron? "La Bruja" fué la caus~nte de ?IL aprehensión ,Y lo será de mi s,e-nkmc1a, de m1 desgracia.
Aún después de muerta sigue siendo mi malhechora.
El prisionero se llevó por manía, el vaso vacío
hasta sus labios febriles, y dijo suspirando:
,
- Lo que siento es que esta noche no pod.re
dormir, por el recuerdo ele "La Bruja;" además,
¡ sin una gota de alcohol!

Francisco 3árafe ]lui.z.

EL NEVADO DE TOLUCA.
El Nevado de Toluca, el Xinantecatl (Señor
desnudo) como lo llamaban antiguamente, es la
preciora montaña que se levanta al Sur del f!Xtensv Valle de Toluca y es un Yetusto vokán, del
cual casi no se tienen noticias de hal ,., hecho
erupción formal en épocas hist.óricas. aunque se
ha mencionado alguna vez que al'rojó humo y
cenizas.
Y decimos que es un vi:Edo rnlcán, porque en
sus formas graciosas y elegantes. en los muros
desgarrados de sus cimas, en las paredes gigantesc-as de sus crátel.'1€6 se demuestran los largos períodos de tranquilidad porque ha pa"ado y la devastadora acción del tiempo. á las raehas ele nieve, las lluvias, los torrentes y el fuego, origen de
tan -0olosal macizo que lleva ms flanr·¡ ~. allá abajo,
hasta los Valles calientes y fértile~ de Bravo y de
'l'enancingo.
_
Rntl.'le1 el límite de las llannraF no menos ricas
del Valle de Toluca, hasta la altura dom1e la atmósfera favorece el desarrollo de la vegetación,
dilatados montes se exti,1:111den en magnifko tapiz,
desgraciadamente devastados por la mano imprevisora de los hombr1a;;; pero la tiel'ra. fcra;,; en
otro tiempo, calcinada por las lavas. arrasada por
la~ mazas dce ren:za, substiiu)·e bien pronto, con

el delicado retoño, el tronco despedazado por el
indio ó el árbol derribado por el rayo en los momentos de tempestad d€secha, como es frecuen-te
en aquellas soledades del Xinantecatl.
Más arriba, en donde el aire ya delgado y frío
i.mpic1'e á la planta crecer, sólo se encuentra el
mustio líquen, una que otra planta que apenas
puede an-astrarse por el suelo, ó el débil za.cate
que mueve su esp:ga dorada al menor soplo de
aquel aire enrarecido y helado al contacto de las
mas.as de hielo e6condidas entre las anfractuosidades de las roeas. únicos lugares en donde €'8 posible la acumulación de las n:eves á la altura de solo cuatlro mil doscientos metros sobre el niv,el del
mar.
Sea que se ascienda á la montaña directamente
pon la ciuuad de Toluca, ó por la de Calimayan
de Díaz Gonzil:ez, lo que es más cómodo, aunque
un poco más, lango, se atraviesan los montes en
dos ó tres horas de agradable jornada, enmedio
de corpulentos árboles, d,c1l pino aromático, del
oyamel, cuyas bases cubiertas de verdura y el panorama que se desa.rrolla á través del tupido follaje, dejan una impresión de las más persistentes
por la belleza del conjunto.
Y a fuera de la vegetación, el panorama abierto del Valle de Toluca, eon sus innumerables
sembrados, distribuidos como los cuadros de un
tablero ele ajedréz, ,los grupos de arboleda, los
pueblecillos inmediatos primorosamente rieclinados en las faldas de los peqtrnños volcan,eis, hijos
ó parásitos del gran Nevado, dejan en el ánimo
impresiones imborrables.
Cuando se ha alcanzad.o la cima del coloso, el
€•,peetáculo ca.mb:a súbitamente, y entonces hay
uu sent'imiento de pavor .V de grandeza. Un inmenso circo profundo y abrupto, con rampas giganteflcas que parten de agujas colosales coronantes de las cimas del antro, en dond.ie elaboráronse los t.contecimientos que hau engendrado
los vómitos inmensos de &lt;}Emizas y de lava iwumuJad0,q ahora al denedor de la inmensa cavidad, se
destaca entre aquellas cuasi inaccesibles alturas
poco trillada$ por el pie humano.
En el fondo lejano y velado por la mucha. luz
del medio día, un lago de aguas azulies y sombrías
~'ac~ muerto; en él se reflej~n los altos muros que
lo circundan y pedazos de 01elo muy azul, como es
el azul dlei las altas regiones de la atmósfera.
El silencio es imponente; sólo lo interrumpen
un~ que otra masa de róca que se desprende de
arnba y que al rodar al abismo oo pierde en mil
pedazos, ó por el chiITido de las auras que pasan

Lagu ~a chica.

Yeloces rosando con sus alas las cres'.hs dentelladas.
Una noche en e,tas alturas es solemll'e,. Metido
en un rincón de la:, rocas en que se busca abri"'o
se siente el caminante E&lt;n ot.n·o mundo enfre~t~
del inmenso circo que entonces paree~ perderse

Domingo 26 de Agosto ~e 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

en la profundidad de las aguas de color neg~o, que
se ven como la boca del abismo por donde se ma al
mistérioso recinto de las cíclopes.
,
Del otro lado de un grande mamelón se descubre un l)equeño Lago, también de aguas azules,
rodeado de Ullíl, angosta playa arenosa. que semeja. el borde de un oásis.
.
En la anter:or relación dejamos transcritas
las ideas de la persona quie• ·nos sumi~istró estos
datoo y las fotoo-rafías que COl'r,em ad.Juntes; hemoe pretendido "trazar del mod? _más adecu~do,
tal como manifestó el autor del v1aJe, la grand1os1dad de €ste volcán apagado, que ahora es poco
frecuenta.do. Dicha persona forma parte de uno
de los establecimientos científicos que posee el Gobimno Federal en esla ciudad; él solo emprendió
la marcha hacia la cúspide del Xinantecatl y recorrió las partes de la inmensa mole, que son accesibles al hombre.

AÑO VTI--TOMO II--NÚM. 10
Director: Lio, B.A.P.A.EL BEYES SPfll'DOLA..

r,

"-ll'---,...-:..-:..-:..-:..-:..-:_':) n.

El pico más alto del gran Cráter.

Es de sentirse-nos nurnifiestó el entrevistadoque nosotros los mexicanos, poco amantes del
sport, no asistamos con frecuencia á admirar las
grandes soledades de nues1lras heranosas cimas
:oovadas, y que el Xina.ntecatl, una de las más
grandes montañas de Méxiro, sea poco conocida
aún de nosotros mismos, sobrando elementos para
llegar hasta ella, trepar sus alas, subir he.sta la
cumbre y bajar hasta la sima., hasta la base espléndida de soliEannida.des de natura y digna de ser conocida y descrit.a.
Las fotografías de que se tomaron los grabados
que figuran en este artículo, fueron hechas por el
mismo excursionista científico, en lo más eievado de los picos y en lo más bajo die aquellas inmensas profundidades. Nadie hashJ. ahora había

El lago ma;or.

dado cuenta c-on los misterios ahí reinantes, nadie
habíase preocupado de fotografiar la naturaleza
en sus antro:1 y aHHudes del Xinantecatl, del
Señor Dorm'do, de las edades prehistóricas del
país.
EL COMICO es el periótlico ilustrado de mayor circulación en la República, consta d-81 20
páginas ~manarias, impresas en papel superior.
Obseqma en cada número 16 páginas d'€1 novelas escogidas, de las cuales pueden hacerse volúm~111es separados.
Se ocupa de a.rnntos serios y humorísticos.
Se ilm~tra con dibujos bien ejecutad.os y con
fotografías tomadas del natural.
La suserición mensual vale sólo cuarenta
loentavos.
· Los pedidos pueden hacerse enviando el valor
de un trimestre en giros postalP.s ó timbres dirigiéndose á R. Murguía y Ca.-México. Ápartado número 20 Bis.
En e~ nú,me:ro de ,esta semana y_ en el próximo
se publicaran las mas notables cancaturas que se
conocen de los soberanos de todo €J mundo.

º~~====:;-;::::::::;-;::::;
C]

í

r

MÉXICO, SEMPTIEMBRE 2 DE 1900.

80BS('IRIPCl01( KENSUAL 'FORill:IA, S1 IMI
lDIIM lDIIM :&amp;N L.\ CAl'ITAL. 11.:,i,

Gerente: .A.N'l'Oll'IO OVY .i■

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 9, Agosto 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El Psha de Persia</name>
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        <name>El valle nacional</name>
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                    <text>Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

•

Domingo 19 de Agosto ele 1900

LA PANDORA.
-Hermoso corazón tiene Juan Miro!, llliadió
Chatrv al escuchar el sincero elogio que hicimos
del es~ultor. Todo cuanto acabáis de contar sobre
su juventud y sus luchas artísticas para salir ele la
miseria y adquirir un nombre, pnwba es de su admirable esfuerzo· pero hay que conocer su alma
incomparable y 1~ bondad de su espíritu, qu~ sólo
puie&lt;len comprender los que se llaman sus íntimos;
he aquí uno de esos rasgos á que aludo.
.
Varios artículos críticos en qrne. había yo emitido ideas que confrontaba1:1 con las s~yas, hicieron que una verdadera amistad nos ligara. ~s
dos vivíamos en la misma calle; y toda los dias,

á la hora d,e la sie?ta. le r€cibía en mi casa, donde
charlábamos de airite á más y mejor. Al º?s?urecer lo acompañaba á su taller, en el ,que viv1a e;1
compañía de su anciana madre, y alll perman_ec~a
yo hasta bien ~mtrada la noche. La pobre sen~ia
había cegado, y cuando no salía á tomar el a.ire
del brazo de su hijo, permaneda en su_ cuarto,
cuyos ánrrulos y rincones conocía tan bien c~mo
los bibel;ts que lo adorna_ban. N a_die la hub~era
creído una ciega al verla ir y vemr por la piez_a
con la firmeza con que ena la cruzaba en todas dir ecciones.
.
A la pobre señora, como á todos l~s ciegos, :e
gustabai tocar , cogeo.1 y vol~ear los obJetos enh:
sus dedos para formarse asi una idea de lüs cosa,
'jl!C ni p,,,lu ,er.
.
Juan ~Iirol, ya sea por el capricho ele coleccionar, ya por necesi~acl c'.e ~rabajo, todos los dw,
llernba. al taller: mil cunosida.cles, que _daban al estudio el aspecto de una tienda de. bT1c-á-;brac,
constantemente renovada, y conociendo perfect,1mente la costumbre que tenía ~u madre de, palpar
y coger todos los obj~tos, teimendo ac'.e~uas, q~e,
por no estar el taJle1r igual, todos los clm, la srn,ora fuese á tropezar con algo y sufne.,e ~Jgun
golpe en una caída, Juan_ habíale rogat1o ~annosamente que en su ausencia, no €ntrara Jamás al
estudio.
¡ Pobre señora }[irol ! Cuan el o clela~te
ella ~e
hablaba ele las obras ele Juan, se entristecia h,ornbleme11tle y exclamaba: ¡ Dios mío! ¿por que me
castigas así? Qué desgraciada soy ele no poder contemplar las estatuas ele mi hijo ! todo el mundo
las mira, exce,pto yo ! ..... ~u rostro se. enso_mbrecía y acababa por caer en un profundo ,silenc10, del
que no se la sacüba por l~rgo ra~o. As1, pues, ante
esta justa pena, Juan evifüba siempre hablar delante ele ella ele sus trabajos y hasta ele sus proyectos hücienclo á sus amigos guardar igual reserva.
p 0 ;. esto sucedía, indudablemente, que á menudo
viniese á mi casa.
Hacía Ya seis meseis que Juan anclaba, preocupado, nemativo, con una sola idea en lü c_abeza
que no le dejaba lugar para otro pensamiento.

el;

Soñaba con hacer una estahrn de Pan dora~ había
€01contrado ya la actitud; pero bus_~aba aun &lt;;o,n
locas ansias la fisonomía, la expres1on que deb1a
dará aquel rostro. Había ca mb:ado ele modelo muchísimas veces, sin obtener el resul_tatlo. que_ ~l¿i.,e~ba tanto; y con estas :vueltas de 1magim~c1on vivía en eteu1a lucha; más una tar de lo n llfgar
anheloso, radiante ele felicidad, sonriente, exclamando mientras subfa la escalera:
_. Pronto, pronto! Al fin h&lt;:1 encontrado lo ~¡ne
bus~ba y ésto sin modelo alguno; un rayo ~e rnspiració~! ... .. . Pero_¿ qué_ h,aces que ~o v._ene$~
al punto, vente conmigo. F1gurate, h,: s1c~o tal mi
a1egría, que hasta he hablado ele 'é~la a mi madre;
los dos, abrnzaclos, hemos llorado Juntos, Je e~uoción, ele pena, porque ella no puede ver n11 l andora, cl1€1 alegría., ele todo junto. . . .
.
. .
Estaba tranfiguraclo; por la luz ele ,msptración
que irradiaba su semblante, comprendi lo hermo:
so ele su Pandora, y tomando el sombrer? 1~ segm
á grandes pasos por la escalera que habia el acabado ya de bajar. Una vez en el ?oulevarcl, me ~ornó del brazo, y mientras cam:nábamos refename sus desfallecimientos, sus e;,peranzas, sus l:1chas, hasta ese día bendito en que• la idea habia
surrriclo repentinamente ele la biruma, y en que,
en ~n rayo ele sol impravisto, había e?contrado lo
que tanto buscara: la mirada, la sonrisa, la expresión, toda la fisonomía de ~u Pandora, para cuya
realización bastaran unos bre,·es momentos t1e trabajar con el palillo. . .
,
-¡ Es mi obra ma~stra ! l'trpetía exaltado; s1, esta vez lo siento, es mi obra maestra !
Hablaba con plena seguridad de lo que dEda,
con la satisfacción del que ve r,rnlizado de pronto
lo que tardó tanto tiempo tomando forma en el cerebro; y caminaba sin cesar ele hablar, tropezando
eon los traunsentes que Yolteaban á vernos llenos
ele asombro.
-· :m obra maestra! repetía; pero no podrás
form~rte una icl-m sino hasta que la mires con tus
propios ojos; entra,, entwa, vas á verla. . .
,
y vertiginosamente m e, arrastraba por el vestibulo. Subimos á toda prisa, y al llegar á la puerta
de su taller en el cuartb piso, lo ví detenerse,
acerca•¡, €J oíclo á la cerradura y quedar inmóvil.
-Parece que ahí anda mi mad!·e, dijo _en v~~
liaja un tanto inquieto y con el ceno fruncido; ¿.ª
qué 'puede haber venido á este lüclo? Le h; suphcaclo que no viniese cuando yo no esté aqm, temeroso de que ....
No esperó más; introclucienclo la llav; en la cerradura abrió la puerta del taller y entro. Un gran
ruido ele algo que cae, segui~o ele u_n agudo ~nto
de angustia, ensordeció de 1mpronso mis 01dos.

y _penetré en el taller. Mirol, h wriblemete pahdo,
tembloroso, vacilante, se apoyaba en el muro, no
encontrando en su visible agonía una sola frase
que decir. Tan páli~a como éli su ünciana madre
estaba de pie en medio dll la pieza, temb~anclo como la hoja en ie[ árbol, con las manos Juntas en
actitud suplicante. Entre ellos, delante ele un b~nquillo volteado, yacía un gran bloc, una masa mforme y blanda ele arcilla, completamente aplastada soblie ie~ suelo.....
Me expliqué esta escena muela de drama, banal
para cualquier otro testigo que no, fuera yo tan
interiorizado en los detalles íntimos de ella. Oyendo que su hijo llegaba y temerosa ele ser cogida
en flagr-ante delito de curiosiclacl, la pobre señora }firol pardió la. cabeza y olvidó las precauciones; así fué que, en su precipitación por huir del
tallm, antes que Juan la sorprendiera allí, tropezó con uno ele los banquillos y lo hizo caer.
El silencio se prolongaba. El espectáculo ele la
pobre ciega, temblO'rosa por la ansiedad, con las
manos juntas y el rostro descompuesto por mortal paliclt€11:, medio perdida en la penumbra de!
cuarto, me hizo honda, impresión y me sentí lleno
de piedad paira la infeliz. Con una voz que se abogaba en la garganta por el terror, la ci-Ega se
atre,·ió á exc.:lamar :
-¡Ah, Juan .... mi pobre Juan, di pronto,
pronto .. .. ¿no es la Panclora, al menos?
Y Juan, enfrente de la amargura y desolación
d,e, la pobrie anciana, levantando sus ojos al cielo
y haciendo un sobrehumano esfuerzo, exclamó con
una voz calmada y dulce que me volvió la espera,n za:
-¡ No! á Dfos gracias, no. No es la Pandera;
no era sino un busto apenas comenzado. ¡ ~ih mi
pobre mamá, qué susto acabas ele darme.
Las .mejillas de la anciana se tiñeron con la púrpu¡m. d,e, la alegría y dejando caer sus brazos ;;obre
el cuello ele su hijo:
-¡ Qué feliciclacl, Juan mío! ¡ qué felicidadr
porque ~o hubiera siclo irreparable. Te prometo y te Juro no entrar jamás al talk~11· cuando no
estés aquí. Abrázame en prueba ele que me perdonas.
Y Juan le abrazó, conduciéndola amorosamente
hasta su cuarto.
-Recoje eso, me ~lijo al volver; yo no tendría
valor, se me rompen a el corazón; más nunca diga\ nada á la pobre vieja . .. . se moriría ele pena.
Enton~es, _y al ver que baJaba los ojos para ocultar s1;1s lag,r1mas, lo compre111dí todo. Acababa de
mentir. Aquel bloc informe que se aplastaba contra el suelo era la Panclora.
Da un salto franqueé los últimos escalones

&lt;:arios Foye.

TU YYO
(Para •El Mundo Ilustrado»).
.

'

\;,...

\
)

S~ me dieran las gracias sus encantos:
s~ m,e, pr~srara el sol su ardiente luz:
si me diera el armiño su blancura
Y me dieran las aves su laúd
Y Dios me diera con e[ O-rbe entero
cuanta, beUeza e~concle el cielo azul,
no haria una lllUJer, para mi gusto,
más hermosa que tú.
. Si t~ diera Cupido sus alllol e;,;:
s~ te c~ie,ua su acento el ruiseñor:
s~ te cli~ran su re los querubines :
si Dt~ di,era ~ma madre su pasión:
y ios te diera con su amor cliv in0
todo su alienro inmenso y creador
~o podrías, mi bien, hacer un hon;br~
,mas amante que yo!
Bloy A~oriegn Ruiz.

.1.a Italia Parlamentaria.--2. Francia:
desorganizaciones.--3. Ohinerlas.

•
1

1.-El parlamentarismo italiano estaba eníermo de los nervios durante el trabajoso ministe-rio Pelloux; el uso que había creído necesario ha061' el honorable General de la facultad constitucional del gobierno para promulgar una ley condicional cuando la juzgase indispensable, con la
resena de some,terla á la sanción del poder legisla ttivo, había procluciclo una situación que todos
los días crecía en gravedad; no habiendo podido
impedir la promulgación del decreto-ley-así se
llaman en el 1€inguaje constitucional italiano los
actos legislativos del poder ejecutivo-la extrema izquierda de la Cámara de Diputados, compuesta de republicanos y socialistas, todos vel1Pmentles, todos resueltoe y ó elocuentes ó locuaces todos, se propuso impedir la aprobación 1,arfomentaria, á fuerza de obstrucción tumultuosa, de
batalla, de palabra y de mano, de ruido y escándalo. El liinisterio se encontró perfectamente
impotente para realizar su propósito, á pesar de
la compacta mayoría que gobernaba el señor Sonnino y que era enteramente adicta al genenil
Pelloux.
Y digamos ele paso que la posibilidad de las
minorías para impedir la marcha de todo el organismo legislativo, ya por ausencias, ya por medio de moratorias que generalmente asumen un
carácter de violencia, no ha conhribuíclo poco al
terrible descrédito de que disfrutan las instituciones parlamentarias.
Como noootros creemos que estas instituciones, ya €n su forma puramente representativa
como las nuestras y las norte-americanas, ya en
su foT'.ma europea (gobierno por medio de las
mayorías), son las únicas que garantizan positivamente las libertades políticas, hacemos votos
porque los países parlamentarios en que no existlen ni asomos de crísis políticas, como el nuestro,
aprovechen sus tiempos de calma püra revisar sus
reglamentos con objeto de impedir á todo trance
las tiranías de las mayorías y las obstrucciones ele
las minorías. Porque es sabido que las mstituciones parlamentarias, son como esos organismos
que, aunque parecen¡muertos, repentinamente, con
UDa sola gota ele agua, reviven y se mueven, y bue~
no es que entonces con la vuelta de la actividad
coin~i~l? la facilidad del movimiento; un poco de
previs10n basta para evitar situaciones peligrosas. Pero volvamos á nuestros italianos.
~

Aquí mismo hemos referido los esfuerzos supremos hechos por el Ministerio y su mayoría para sobreponerse á este estado de cosas; el rey era
inquebrantable, jamás consintió en convertirse
en dictador; era preciso reformar el reglan, .nto en plena batalla; los medios fueron ingeniosos; por demasiado ingeniosos, la oposición radical y la constitucional fumaron una actitud favorable á los partidos extremos y no quedó al Ministro más que un r~curso: disolver la Cámara
y convocar nueva~ eleciones. Así se hizo y la primera impresión fu~ que el Ministerio había re-.
forzado su mayoría, la segunda, que las cosas
quedaban en la Cámara en la misma situación que
antes de las e}etd&lt;mes y que seria preciso seguir
ele tropezón en tropezón la misma ruta que en
las úlfü.mas sesiones, lo que tenía al país profundamente cansado y nervioso. El parlamento no
trabajaba, combatía desesperadamente para no
trabajar. El Ministerio Pelloux se retl.iró entonces, y una combinación más bien que un gabinete fuertemente apoyado en raíces parlamentarias,
subió al poder bajo la -dirección del Signor Saracco. El envío á China de tropas, que con palabras ele tan vibrante patriotismo saludó al partir el rey Hu.mberto, el -movimiento ele la opinión calurosamente inclinada á la partácipacióJt
ele Italia en el forzamiento internacional del celeste imperio, la insinuación clei Guillermo II,
que recurría á sus afüdos para ayudarlo en su

EL MUNDO f..LUSTRADO
obra ele venganza y ele castigo, empujaban al
nuevo 1Iinisterio por un camino, distinto del
que el nuevo parlamento parecía· marcarle: nada ele gastos, nada ele c.:argas nuevas en el presupuest'o, la expedición en China tiene que ser para
Italia una simple demostración de acuerdo y
simpatía á las otras potencias, no una obra formal ele inl:.€:rvención y cooperación armada.
¿ Qué hacer? El Signor Sonnino ofrecía la cooperación de su grupo, pero eso era precisamenlte lo que el nuevo ministro no quería; eso lo coloca ba exactamente en la situación del minist€rio caído á pesar ele su mayoría; caíelo por la imposibilidad ele amlar ...
::\Iueiie el rey. La reprobación absoluta que el
odioso crimen encontró en la humanidad civilizada, en Europa, en Italia, (porque no merecen
el honor ele ser considerados ni como una eoccepción siquiera los ''bo.xers" de gorro encarnado ó
de sotana negra, que bendijeron 1eil impío homicidio) tuvo su eco solemne en el parlamento. Todos los partidos lanzaron al crimen su anatema
y ,el nuevo minist'erio ascendió involuntariamente en la c.:onsicleración pública, en virtud ele la
tregua ele la muerte.
Esta es la historia ele ayer. El buen ciudadano
que fué Humberto I ya-ce en el Pantheón que
clescle hace siglos se llama "ele Agripa" y que en
realidad fué obra de los arquitectos ele Haclriano, que en el segundo siglo de Roma, lo restauraron co~pletamente. El nuevo rey ha inaugurado su remado con palabras ele concordia, de liberalismo y ele italianismo profundamente, sentidas;
c?n ellas ejerce la 1:1Ísión que explica. la persistencia de las monarquias en medio de la gran marea
democrática que sube sin cesar en la Europa occidental; la necesidad de poner fuera del alcance
ele los partidos el sitial ele un árbitr o entre ellos
que -~ medio de 1~ bat~llas, las colisiones y la~
coalw1ones, pueda impechr la guerra civil; así el
p~pe) ele los reyes en E mopa queda limi-taclo, pero
cligmfieado: son supremos jueces ele paz. P or eso
jamás estará bien constituída una república cuando no haya ace:laclo á conservar en un CUl€1I'po
perlfeptamente mclepencliente é inamovible esa
func_ión que tiene en las monarquías el re; · eso
mph_c~ la organización ele la Suprema Corte de
Justicia en la constitución de los Estados Unidos.
Pero además, la dinastía de Saboya es la personificación de la uniclacl ele Italia.; mientras esa
º?ra no esté consumada, no sólo legal, sino socialmente•, mientras no esté fuera ele toda discusión, mientras no sea para propios y extraños
realmente "intangible," comp decía Humberto
el papel histórico die los nietos ele Carlos-Alber~
to no hübrá concluído.

Luego, ahora que ha. empezado la vida política
normal, los partidos se han mirado de hito en
hito; se han contado. Resulta que á pesar ele los
esfuerzos del gobierno del General Pelloux en las
pasadas elecciones, su mayoría bien computada
no existía en realidad ante la representación ele
las oposiciones unidas. Las últimas elecciones ind i,•an dos cosas claramente. la. Que hay un sensible é intenso "11isorgimento," como los italianos di.cen, de la vida política en el país. 2o. Que
los partidos re•volucionarios han ganado terreno.
El número de votantes (en Italia el sufragio E-s
censitario y alfabético, los que pagan cier ta mínima contribución aUDque no sepan escribir y todos
cuantos saben escribir, siendo ciudadanos, se
entiende, tiene derecho de votar) ha llegado á
1.361,000, como 120,000 más que en las últimas
elecciornes y se distribuyeron así: menos de 612
mil en favor de los candidatos ministeriales y
cerca de 750_ mil en favor de las oposiciones; pero
en este guansmo la porción mayor tocó á los partido~ antidinásticos;. sobre todo, las graneles pobl~c10nes están dommadas por ellos; Milán que,
baJo tantos aspectos, es la más imparfante eiuclacl
de Italia, hoy ha clividido sus votos entre socialistas y republicanos. Estos grupos estaban desde ha.ce tiempo desUDidos: los socialistas eran
igualmente hostiles á la monarquía que á la república burguesa; siguiendo las enseñanzas de
Marx aspiraban al gobierno del proletariado bajo
UDa éonsfüución distinta die lo que hoy llamamos monarquía 6 r epública. Pero las leooiones de
la política de represión extremá desplegada por

el gobierno militar &lt;le los ültimos tiempo~, han
realizado la fusión de los grupos subversivos y
ambos siguen hoy la bandera republicana.
Resulta, pues, que si el gobierno del Sr. Saracco qn:iere emanciparse ele la. tutela de Sonnino, y esto le es preciso para conjurar las ?bstruccion,es que le impedirían vivir, se verá obligado á precipitar una liga ele las oposiciones ele donde puiecla resultar una mayoría nueva; pero esa
mayoría no puede llevar al gobierno á los republicanos es evidente; podrán subir al Ministerio
los Giolissi ó los Zanardelli, y éstos compensar á
los partidos extremos su no participación directa
en el gobierno á fuerza de condescendencias y
concesiones. Pero esta tarea un poco análoga á la
de Walcleck-Rousseau en Francia ¿n o será precaria? El problema parlamentario italiano no puede
ser más grave, como se ve; la crisis es eviclen te.
l

2.-Ui: filial amigo mío, endiabladamente listo para comprender y admirablemente dotado
para exp!'E'sar, me hablaba de la profolllla impresi(m que (.m él había hecho el progrflso estupendo
Je las ~Gcieclacles cooperativas en Bélgica; tal como l'úsulta de las estadísticas traídas y explica&lt;las
por Anseele en París, en donde mi amigo lo escu chaba ha&lt;;e muy pocos días. El buen rnceso de
la cboperac:1ón social es uno ele los fenóme!los rná~
irn1Jorwuies y cleci,;ivos ele· nuestro tiempo. En él
api'mta la solución del más grave problema c·,m
, ¡1rn 1ropiezan para nmmalizar su vida las graneles nucioars industriales ele Europa y .Am?,ric:1 y
aunque á t,OSotros los mexicanos, apenas en 1n :t:1rora del i11J1tRtrialismo, la ·cuestión parc~i.?,c, )l'&gt;l'
hoy, puramente especulativa, no lo es, en realidad, si que,r-emos ser precavidos y evitarnos en lo
futuro los desastres en que las naciones viejas h111
estado á piqu~ ele naufragar.
Los congresos de las sociedades cooperativas
celebrados en París, con motivo ele la Exposición,
han sido muy interesantes, sobre todo, el de las
sociedades cooperativas de consumo, formadas
por graneles ligas ele obrei:os que, suprimiendo
los intermediarios entre el productor y el consumidor han podido abaratar los artículos ele consumo y aun las habitaciones y aun fabricar ellas
mismas productos baratos y proporcionarse el crédito que necesitan, constituyendo con sus módicas cotizaciones los fondos apropia{los para todo
ello. El resultado ha siclo admirable; el bienestar
ele las clases ob1uas aumenta diariamente y el
espíritu ele asociación y de soliclariclad crecen·.
Pero esta ascensión lenta, piemo constante y normal hacia la prosperidad y el bienestar ele los proletarios, no es vista con blli€nos ojos p('r los socialistas políticos, por los feroces é intransigentes
teoristas ele las reivindicaciones revolucionarias.
¿ Pues cuál papel tendrían ellos en repúblicas a paciguadas, en que cesara eJ odio ele las clases y las
burguesías y los proletariados formasen la escala
movible ele las desigualdades irremediables, pero
indefinidamente atenuables y el capital entrare
al servicio del trabajo y el antagonismo tendiese
á el esaparecer por la solidaridad y la justicia? ~o,
para agitadores á todo trance del porte y arboladura ele los señores J aures en Francia y Anseele en Bélgica, esta perspectiva es triste; la guerra social es la única solución, es la redención
única.
De _aquí la idea ele convertir el capital ahorrado por las cooperativas en el fomento ele la revolución, die las protestas violentas, ele las huelgas permanentes. Esta idea fué la que se esforzaron en hacer triunfar en el congreso de las asociaciones _cooperativas de consumo. No lo lograron; venmeron á despecho. ele los rüádos retóricos
del socialismo armado las proposiciones contenirlas en el programa de quienies con gran sensatez
han pensado que los fondos que pueden reunirse por las cooperativas, deben consarrrarse á ase~
gurar su existencia, dándolos mayo~ extens:ón
constantement~ y á fon~entar todos los planes que
tengan por obJeto realizar un progreso económico por la cooperación.
Esto e~ lo sensato y lo positivo, esta fórmula
progresara; qootlarán del otro lado los que viven
el~ los padecimientos dolorosos de las masas haciéndolas delirar, aconsejándolas el uso per'enne
d~ la fuerza, proponiendo la transformación soc!al, 1:º po~ medio de la asociación, que es lo fisiológico, smo ele la convulsión, que es lo pato-

�Domingo 1!) de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
titlán y que como las moscas huyen y se disipan
con el humo de los cañones ingl1€ses de marina.
Todoeso loaplaudo; gusto de ver que los japoneses
..;;::,..•,&lt;;:&gt;,
sometidos á la prueba, suprema según parece para
Y mientras el socialismo se disgrega y descom- la cultura europea en su actual momento hisillóripone, y \Yaldeck-Rousseau contribuye á ello, con- co, como decíamos los oradores de haceveinticinco
virtiéndolo en un grupo eminentemente conser- años, de combatir con las armas úfümas y los flavador de las instituciones r epublicanas, temeri- mantes preceptos de la táctica se hayan mostrado
dad genial que no ha sido dado &lt;;omprender á los superiores á todo encomio y aun en su movilizaenfermos de fiebre política y "chauvine," como ción hayan admirado á sus poco benévolos jueces
Julio Lemaitre, que está dejando zozobrar en un europeos por la precisión mecánica y la celeridad
charco de elocuencia, á la Rochefort, el talento de sus maniobras de dese11Dbarque y marcha. Perliterario inás diáfano y mejor irisado de la Fran- foctamente;y todos cuantos de civilizados nos precia inteledual de este fin d,e1 siglo, esa agrupa- ciamos Lacemos votos porque los ministros sean
ción curiosísima por híbrida y sin programa po- salvos y las familias europeas y los chinos cristiasible que se llama "el nacionalismo," se descom- nos que se han arrimado medrosos y desesperados
á la legación inglesa. Todos estamos pasando hopone y se pudre.
1\Ie dirán mis l€1Ctores ¿Usted en qué se mete? ras de angustia renovada (acaso cuando mis lecto¿ Usted por qué califica y censura estos asuntos _ele res lean estas líneas todo haya pasado ya) al saber
una famil:a agena? Pues por gusto y por coraJe; c¡ue á medida quei el auxilio se acerca á la capital
por gusto, porque todo cuanto fortifica ó debilita de los celestes, las bandas y los ejércitos rechazaá un grupo latino nos at añe y nos apasiona; y rlos eonfluyen en grupos tumultuosos en Pekín,
luerro porque los franceses nos han !€ducado en el p resas del pánico, exaspe•rados por el odio y pream~r de las conquistas civiles que de la revolu- f'.urosos de vengar sus miedos y rns derrotas en el
ción emanan y cuando vemos que hay un partido grupo de indefensos que desde hace días han torque aspira á dominar, que obtiene, triunfos en Pa- nado á asediar y bombardear. 1\Iás aun, nos alerís mismo y que niega la legitimidad de las eon- grai•íamos de que fueran ahorcados (yo soy un
quistas de la Revolución y aspira á fundar una sensibl~, no un sensiblero) algunos "boxers" asesinueva intolerancia relig-iosa, basada sobre una no~ :' en ~l palo más alto S. A. imperial el prínterrible intolnancia política, se nos figura que cipe Tuan; y si S. l\f. la emperatriz (c. p. b.) rehay allí algo que_ se disuelve, que se reblandece, rnl ta r:ue ha metido la mano en la ensangreutacla
1
que muere; qm, las pasiones de l a adolescencia de masa, q1 e la pa~u,), que le hagan un palario ,fo
r
•
m
:f
lana
en fas Hermlldas y que, allí se ere:'!., f:tun pueblo, que los ideales desvanecidos vuelven
mando
en
pipas de ámbar y oro medio kilo de opio
como en los enfermos c&amp;ebrales, como en los
viejos y ésto nos inspira rabia, no contra Fran- . lodos leí' días, la napoleón de los ingleses de hoy:
cia, ¡ líhrenos el cielo de este sacrilegio! no contra que lr. manden i1 no d!ei esos reyes africanos quJ t1e
l os nacionalistas, sino contra el destino, que pare- nen confinados aquí y allí los franceses y lo-; in¡rleses ;r&gt;_ara que se case eon él; todo ello no es ca&lt;'!€· burlar::e del progreso y pone en boca de los
bizn'etos de Voltaire y ele Rousseau los gritos in- paz de hacernos pe.stañar.
concebibles ele "mu€1rtan los judíos y mueran los
~ ~ ,&lt;;:&gt;,
protestantes." ¿ Cuándo oiremos gritar "viva la
Hechas estas salvedades me creo perfectamente
esclavitud?"
expedito para confesar que, si en los proeedimien~
t.os son dignos de anatema los chinos, hay un pun3.-Entendámonos; aplaudo de, todas veras el to substancial en que tienen razón. Los pueblos
esfuerzo verdaderamente admirable que la colum- civil izados han adoptado resueltamente la teona internacional está haciendo para llegar á Pe- ría d,e, Nietzche: son super-pueblos, como según
kín y salvar á los ministros al través de los pan- el filósofo demente hay ó debe haber super homtanos dd Pei-ho, del horrible calor "insol ante" bres; para ellos y en-tre ellos hay respetos inter(tiemblo de que los cajistas más académicos que naeionales, derechos y deberes recíprocos, congreyo, me pongan " insolente" ) de esas latitudes y al sos d,ei la paz y conferencias de la Haya (salvo, natravr,: &lt;le los enjambres de chinos más numerosoi turalmente, uno que otro zarpazo mutuo si la
que las moscas -en los lodazales de la gran Tenoch- oportunidad se presenta). Pero, ·en fin, entre los

lógi&lt;;o, y que engendra, ~in r emedio, el anarquismo, la miseria y el cesarismo al fin.

0

super-pueblos las cosas no van tan mal en dirección de la paz y de la fraternida~ humana. Q_ue
esto provenga del vil interés, no llllporta: ese_ mterés no es vil desde el momento qute1 se obtiene
un buen resultado; si la paz n? viene de que se
hayan moralizado los hombres, smo de que, á. vuelta de muchos cálculos, lod reyes del dinero han
comprendido que clll€1Sta más la guerra que la paz,
¿ qué n0s importa, si el resultado es el deseable Y
es el hmuauor
P ero tratándose diet los pueblos, de las naciones
explotahl~s y dé?iles, ya es ~tra cosa; aquí Y~
hay der_echrs, °:i h~y filosofias y ape~as proc;C(tl:
mientos humamtanos Yo estoy en IDl casa. Y itlú
te apodera,; ele mis puertas y de mis ventana:' .Y
luerro te haces dueño de la azotea, ¿ no tengo el
uer~cho de 9reguntarte: con qué der.eeho? Lo~
dueño~ de J1ong-Kong y de P uerto-Arturo y Lfo
otrtas puertas reBpondmn: po'i·que co~o ya no tenemos &lt;1onrh: Yender lo que producimos, p :JrqtD
todo;;, poe:1J 1rní~ ó menos, produeimos ~o mi;-;nH!,
neL·esi t11mos que vosotros, señoreF trescientos millones de chinos, nos compréis todo nueo..Jt!ro sobrante, si no estamos expuestos á volver á ser pobres, y para ello ha sido preciso apoderarnos de
las pue·r tas de entrada y de una parte de la casa y
hemos apostado á quien cogía primem y á qu:en
cogía más; la sublevación de los "boxers," las mat.anzas de cristianos, (nosotros quisiéramos que todos fuéseis cristianos porque así seríais nuestros
dientes obligatorios) son incidiEIUtes; el hecho, el
destino se cumplirá, después del incidente más
inevitablemente que antes, seréis nuesfü10s compradores ó nuestros siervos.
Bien está; esto es el d,eirecho del más fuerte, que
es el derecho que se ha empleado siempre contra
el derecho; en virtud de él Mr. Chamberlain se ha
anexado el Orange y el 'ransvaal y Lord Roberts
manda asolar los campos y arrasar las granjas de
quienes combat:en por la liber tad y port la patria.
P ero entonces ¿ por qué no explicarnos el odio 'Espantoso que se ha encendido en el corazón de los
chinos y que dur.ará sin du da lo que los chinos
duren, t'S decir, siempre, porque un chino se muere, pero los chinos no mueren jamás?
Y mientras la cuestión china pasa del período
de invasión, al de complicación, be aquí que recomienzan las mata.nzas d!a armenios cristianos en
Turquía, t oleradas ó acaso ordenadas por el Sultán, más melancólica y silenc:osamente feroz que
doscientos mil "boxers" junl1os.

~-º

cluslo dierra.

Los acontecimientos en China
-&lt;:&gt;-• ~

En el caos de noticias confusas y contradictorias que nos llegan de China, bien difícil es desenrl'edad algunos informes más ó menos creíble!&gt;. Y
así desde el momento en que varios telegramas
están de acuerdo, el público se ve reducidi á aoe ptar, al menos provisionalmente, la ver sión que
ellos aportan.
De esta manera, mientras que Pekín está como
excluído del mundo, nos es un poco más conociu.a
la situación de Tien-Tsin.
Se sabe, pues, que el 9 de Junio, una col umna
internacional compuesta d,e cerca de 2,000 h ombres, mandada por el Almirante inglés Seymour,
salió de 'I'ien-Tsin para Pekíng, donde le llernba
la necesidad de probejer las legaciones. Pero desde el 13 de Junio nos encontramos á obscuras
acerca de las operaciones de est.a columna. ¿ Está
en Pekín? ¿ Se h a rnelto á Tien-Tsin? Ha sido
destrozacla? Kada se sabe en absoluto. Todos los
días leemos ansiosos los cables, buwmdo alguna
noticia definitin1, y en nuestra decepción de la
mañana, esperarnos mejor info_rmación para el resto del día. Pero las comunca.c1ones no se restablecen y la inquietud aument,a de día en dí-a.
Lo que, desgi-aciadamente se ha confirmado, es
que, apenas evacuado Tien-Tsin por el Almirante
Seymour, -fué atacado por los insurgentes y las
tropas regulares chinas, aliadas contra los extranjeros, por encontrarse en dicha ciudad un gran
barrio europeo. Dicho barrio y el de los chinos

EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 19 ele Agosto de 1900

::a

LA REINA 'MARGARITA.
Modelo de cspoaas y de madrés, dechadouevirtudes (2ntrc las que &lt;lescu::lla su amor ascemlra&lt;lo al pueblo italiano, la. Reina Margarita pcr1n;mece hoy sumida en el más amargo dolor C;On
motivo de la trág~ca y universalmente sentiua
muerte &lt;lel H.t•y huml;e1•t10 I.
Como reopetuoso tributo á su infinita pena y
justo homenaje á sus virtudes, publicamos en este número el retrato de la infortunada r:eána viuda, habién&lt;lolo tomau.o &lt;le la fdtogr,afía que con
su autógrafo envió como muestra de cariño á la
Sra. Do11a Carmen Romero Hubio de Díaz.

1
1

l

CONFIDENCIAS.

Soldados regulares chinos.

que comercian con los europeos, han si&lt;lo bombardeac1 os.
Una, segunda c:ilumna internacional, :;alida de
Ta-Kou; después de la ocupación u.e loo fuertes,
se empleó desde el 17 ele Junio, en soconer· á
Tien-Tsin. En esta. fecha atacó á aquel colegio militar, que encerraba cañones y municiones abundantes, logrando destruirle. La e~tación &lt;lel c1mino de fierro ha sido ocupada por fuerzas sólidas.
Pero los edificios de las concesiones europeas no
han podido ser protegidos. Una nnern tentativa
hecha el día 20 de Junio después de la llegada de
los refuerzos, ha frac-asado igualmente. Sobre un
contingente de tres mil hombres, perecier-0n y
fueron heridos trescientos. El Contn almirante
Bruce telegrafió de Ta-Kou en los rnquietantes
términos de que la mencianadas concesiones no
existen ya.
Sin embargo, un despacho del Almirante americano Kempff, recibido en Washington, nos
anunció hace poco que las fuerzas europeas lo~,aron, en fin, el 24 del pasado, p enetrar en TienTsin, y que una parte de sus fuerzas se dirigió in-·
mediatamente al socorro del Almirante Seyfüour.
Per o este despacho es muelo respecto al estado en
que los chinos pusieron á las concesiones de TienTsin.
T odas las potencias envían actualmente á China navíos y soldados. Francia hace partir esas
tropas de la Indo-China; Inglaterra, de las Inctia.s; los Estados Unidos, ele Filipinas. Un decreto del Emperador de Rusia, ordenó la moviliza-

ción de cuerpos u.e ejérc:to ele la Siberia y de
Amor, los que. forman un efectivo &lt;le 60,000 hombres, una mitatl &lt;le los cuales puede estar ya O(;Upando á Pekín.
El ejército r egular chino, se calcula en 80,000
hombres, de los cuales 10,000 ó 15,000 están armados de fusiles de tiro rápido y son aptos para
manejar los c1ñones.
Los irregulares y los boxers pueden llegar á la
cifra de 300,000. Hay que advertir que é,;ta última cifra es en teramente hipotética.
Tien-Tsin, del cual damos en este número algunas vistas, es un agl omeración mucho menoi;
importante que Pekín. La capital del Imperio
chino ocupa u n-a enorme superficie ele terreno,
pero no cuenta con más de 500,00 á 600,000 habitantes. La población de Tien-Tsin es tres veces
más considerable.
Esta ciudad, metrópoli comercial del ~orte de
China, se extiende sobre la rivera derecha del
Pei-Ho. Al ~orte, la ciudad china; al Sur, las
cor.cesiones extranjerns.
La estación del camino de fierro se encuentra
sobre la rivera izquierda del río, que franquea un
puente de barcas.
Según las últimas noticias, los :Ministros. y las
escoltas de las leg-aciones, deben haberse encont,rodo con el Almirante Sevmour, cuando fué atacado por los chinos, cerca de Tien-Tsin, cuando se
batía en retirada.
Se puede esperar que su salvación será á la fecha un hecho cumplido, por los 8,000 ó 9,000
hombres de tropas que ocupan actualmente á
Tien-Tsin.

Y-u que tu meute mi id,,al compren&lt;le
¿l'or qué en tus labios el dolor estalla?
Depón tus ruegos ....... mi esperanza encientlo,
Dame la luz de tu esplendor, y calla.
Yo necesito que tu voz me arrulle,
Que ante mis triunfos tus plegarias Yibres,
Ya que en la hornaza de mi frent-e· bulle
La luz gloriosa de las almas libres.
Si tu razón en mi actitud vislumbr a
Kuncios c1e muerte, la razón t-e· engaña;
La actividad, como la chispa, alumbra,
Y la quietud, como la sombra, empaña.
Es necernrio que tu mente vea
Que el hombre sólo es superior al bruto,
l'orque. nació para er;c:,nder la idea
Como la flor para engendrar el fruto.
En mi inquietud, que á domeñar te inclinas,
Ves una fuentie de futuras penas,
Y al m :,mo tiempo que mi ±e iluminas,
Con tm l'eproch!:s mi labor condena~.
Si no be nacido para ser verdugo
Debo alentar con mi glorioso ai..u1elo,
Ya el anatema en donde se alce un yugo,
Y a. la piedad en donde gima un du.elo.
Aunque tu pecho al infortunio tema
'l'ienes, por fuerza, que ascender conmigo
P ara alcanzar la aspir ación suprema
Que tú deploras y que yo ben&lt;ligo.
Siendo i nfecunda la expresión doliente
Que á veces das á tus amargas voces,
Déjame hundir y serenar mi fiiente
En este inmenso manantial de goces.
Deja á mi musa que, con pompa entraña,
Busque los lampos de la nueva aurora,
En las tormentas quie la vida entrañ'.'y en las penumbras que la ciencia explora.

jJenifo

Fenfa,¡u .

EJ~ MONUMENTOÁ LITOLFF.
,&lt;;:&gt;,(),&lt;;:&gt;,

Hace pocas semanas tuvo lugar en Colombes,
Francia, la solemne inauguración del monumento
(lrigido en memoria del célebre compositor Enrique Litolff, monumiento funerario, levantado en
la tumba misma en que reposa aquel genio IJ11sical.
La inauguración tuvo lugar un martes, á las tres
de la barde, con el concurso de la música de la
guardia republicana francesa, que ejecutó, durante a.q uel acto, dos obras del gran Litolff: la
soberbi-a composición "Una Ma.r cha fúnebre" y la
obertura d,a "El último día del Terror."
M. Silvain, de la Comedia France~a, elijo un
poema de Armando Silvestre.
El moaumento en cuestión, e.s obre del escult0r Luciano P allez y del arquitecto Albe~to Julien.
Sabido es que Litolff dejó grandes obras inmorttales, por el _vigor de su composición, tales como
Los Templanos, el Escuadrón volante de la Reina
la Mandrágora, ·E ioisa y Abelardo, }a Caia d~
Pandora, la Bella del &amp;¡;que durmiente, etc.
Los Ministros extranjeros en China, y

si:s es¡;otas

Juan Bresci, asesino del Rey Humberto.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO.

EN MEMORIA DEL REY HUMBERTO

ANIVERSARIO DE LA GLORIOSA BATALLA

_D E CHURUBUSCO.
L:1 H1cienda. de

SOLEMNES HONRAS EN SANTO DOMINGO.
La colonia italiana r esidente IE'Il México que
tanto y con tanta just:cia ha dado muestras de
dolor profundo desde el momento en que se c~n~
firmó ei asesinato del Rey Humbe11;to, orga111zo
solemnes honnas fúnebres, ~•n memoria del citado monarca, y la ceremonia efectuada el martes

ves de los arcos, sobre los cuales se levan-la la cúpula.
En el e-entro de cada uno de los canceles de las
capillas, se \'eÍan escudos de las armas reales, encuadrados en guirnaldas de flores, protegidos por
an-0:has bandas y grandes palmas.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

Porta.le■.--Bl

Puente de Joco.--

Bl C::ouvauto.

berto, que modeló el esculihor Sr. Enriqu:e1 Alciati y que es una verdadera obra de arte.
'De la cúpula y en, densos p_l~egu:e.s desc1;ndía ·
una bandera triooilor, que cob1Jaba. el ataud y
'liemiina.ba en la gradería del lado Or_iente.
En frente del monumento funerario, se colocaron más de t reinta coronas de fl.o,r es naturaJes
con lazos de crespón. Había dos que so'cresalían :
una de dos metros de d:ámetJIO formada de gardenias, azaleas, peonías, nardo~,. rosas, bego~ias
tuberosas y otras flores exqms1tas. Ostentaba
lujosísinUL banda ele moi~é, de los colo~es negro,
blanco y rojo : ·era la ofrenda de la codoma Alemana.
La otra corona rntaba hecha ele porcelana, imitando rosas y ramas de laurel. En sus li&lt;,tones
tricolores se leía en italiano una significativa
imcrip&lt;:1011. Esta oorl()na fué depositada por la
Colonia Itllliana.
En los cuatro ángulos del catafalco se colocaron otros tantos blandones como d:e1 tres metros
de altura. Bn e,! borde del presbiterio se distribuyeron grandes macetas con plantas exóticas.
A lM diez de la mañana comenzó la ooremonia fúnebre. El Arzobispo de México fué r ecib:do e'll la sacri1,Lía de\....templo poP los señores Amelio y Vale1.zi.
Concurrieron á :esta ceremonia el señor Licenciado Don Ignacio Mariocal, ostentando en su
pecho la banda de la O1'&lt;1-en ele San Mauricio, el
Licenciado Don José María Gamboa. El Cuerpo
Diplomát'co estuvo representRclo por los señores
Embajadores de los Estados 'Unidos, Ministros de
Bélgioa, Guatemala, Alemania y España, Encargados de Negocios del Japón, Inglaterra y Francia. De los diplomlátieos,
primero que llegó
fué el señor Conde Magliano, Ministro de Italia,
quien junto con el señor Licenciado Mariscal,
· ocupó el lug,ar de honor.
L as distinguidas personalidades que hemos citado, fu:aron recibid-as por los señores Bassetti,
Amelio, Dcc tor Nibbi, Alciati, Repetto, Pedraz_zi, Cossi, Lavatelli, Bertoni, Novi, Valezzi, Robelo, Molgora y Lancia_
Estos caballeros se estuvieron turnando para
recibir también á las familias y darles colocación
en la igJ:e,3ia.
En el lado izquierdo se colocó el Cuerpo Diplomático y las Comisiones de las Colon::a.s alemana, española, inglesa, americana, francesa, suiza, belga, austPo-húngara, etc.
Más d:e, mil asientos se hallaban distribuídos en
toda la extensión de la nave, formando dos alas
sep,aradas por un pasillo de dos metros. Ahí se
instalaron las familias invitadas á la ceremonia.
Nuestros grabados relativos, dan una idea de
lo que fué tan solemne ado.

Los vetenanos que &amp;e portaron eón heroísmo, :fi.gura nclo como ardientes defensores del territorio
naeional, durante el período de la injusta invasión
norteamEll.'Ícana, han d'spuesto, como en años anteriores, una ceriemonia patriótica, en conmemoración de la Batalla de Ohurubusco v de los ilustres mexicanos que en ella sucumbie~on.
~on muy pocos los- que sobreviven, pero ninguno ha olvida.do á sus jefes y compañeros de luchas
.Y sienten viva satisfacción al r end:r tributo á sus
méritos, cuando llega la fecha luctuosa. Después
&lt;lel desastre de Cerro Gordo y de haber ocupado
Ja,, .fuerzas invasoras las plazas ele Orizaba y .Puebla. se fortificaron á gran prisa los principales
puntos ele la capital, las garitas, el P eñón, Chnruhuse:o y :Mexicaltzingo.
Dice un testigo de aquellos acontecimientos:
"Reinaba por todas partes el entusiasmo, se
1·eipetían los actos de patriotismo y al clamoreo
tremendo ele la campana mayor respondía el aspecto del pueblo indignado y re:melto á defender
sus derechos.
"\'arios ricos se guarecieron tras de las banderas ele los cónsules, y la abstención, si no la hosiilidad del clero, se hizo antipatriótica y fatal para nuestra causa."
.
El enemigo se aproximó á la capital y dessde lue~o las fuerzas fed.e1rales y las de guardia nacional,

Vista ext~rlor del ex-ConTento de Churubusco.

San'ta Anna,en laHr.c· end-a de Portales para _a cudir\ según dijo, al violento auxilio de Valencia ó
Anaya, en ca;;o necesario.
Los americanos permanecieron en Tlalpam y
en la Hacienda de Coapa, organizando el ataque.

~a

El catafaleo

de la semana pasada, reYistió la mayor suntuosidad.
El templo de Santo Domingo, quei fué el elegido, se decoró con verdadero arte :
En el a:lt.ar mayor se hicieron desaparecer los
altarcillos laterales, si:e•ndo substilttuídos por dos
mesas cubiertas de terc:opelo negro con franjas
de oro; sobre aquéllas se colocaTOn grandes ra..milletes de forma original.
De la linternilla descendía un pabellón fúnebre, pendiendo de una corona de plata con sus
anchas bandas de merino, cuyas extremidades
se prendían después en las pilastnas ó en las cla-

El catafalco atrnía particularmente las miradas. Su plataforma me.día seis metros de frente por se·is de fondo.
En las graderías descansaban grandes blandones y candelabros de -bronce con gruesos cirios
encendido,, El pabellón qu:e, formaba el segundo cue1'Po del catafalco imitaba el veteado del
mármol gris de Orizaba. Las cuaJt~·o columnas
tenía~1 sus capiteles dorados. Bajo el pabe~lón
s~ ve1a un féretro de grandes dimensiones, revestido de raso negro. En las dos extremidades se
veían las armas Reales de la Casa de Sabova.
Sobre la cúpula lucía el busto del Rey HÚm-

Hacienda. de Portales.

:se aprestaron á la defensa. El General Valencia,
,con el r esto del denodado cuerpo de Ejército d,eI
;-J°orte. se situó en las lomas de Pelón Cuaufüla,
-cerca de San Angel.
El Gene1m.l Anaya, ilustre por muchos títulos,
-acompañado de Rincón, de Gorostiza y de otros
~sclarecidos patriotas, ocupó el Convent•o de Churubusco, fortificándof'e rn mejor posible, en tanto
,que situaba buen núme1ro de tropas el General

BI Embajador Clayton y otros miembros del Cuerpo Diplomático,

Por el camino de Peña Pob1,z, descendieron, como
arnlancha sobre Pad:erna, en donde presentó ac;ción imp11uclentemente. el Gem1ral Valencia, quedando derrotado )' teniendo que huir hacia Toluca. Esto ocurría el 19 de Agosto.
. ~os soldado~ de Yalencia se pusi,c1ron en prec1pitacla fuga y fueron á llevar la noticia de la
derrota ele Padierna á los fortificados de Cburubu€c).

El enemigo avanzó al día siguiente, compuesto

a,_, 5,00(1 solla lo~. al mando del Gcneml Twigs y
Yarias veces atacó la posición del Uonverito, siendo rechazado. En las inmediaciones se trababan
combates personales.
Hay que adYertir que en Churubusco,doo.trode
los muros del Comento, sólo haóía 800 veteranos, guardias naeionales de los Cuerpos dé Incledependencia y Bravos; pero todos ellos, alentados
por la voz y la conducta heróica de sus jefes, se
mantuvieron firm:es, dando una gran lección al
invasor.
Los asaltantes nolí1on:raronla posiciónsin~hilsta
que no hubo quedado un sólo cartucho en manos
de los heroicos defensores y cuando cuatrocientos
de éstos habían sucumbido en el campo. ,
Entre los principales se contaban Martínez de
Cast1ro, notable por su sabeP y sus grandes virtudes cívicas, Peñúñmi, hacendado probo y laborioso y Villama,r , poeta distinguido.
El Ge[leral Anaya~ que había quedado ciego por
la reciente explos:ón de una caja de parque, se hizo conducir casi sobr e los para.petos y continuó
alentando á sus soldados.
Cuando Twigs ocupó el convento de Churubllsco, le pr.eguntó en dóndle, habían ucultado el
parque, á lo que contestó Anaya, con dignidad
y entereza:.
-"Si hubiera parque, señor General, no estarían ustedes aquí."
Estas palabras pintan ie[ carácter del ilustre
General mexicano.
1 •¡~ :
La derrota de Churnbusco habla muy alto e».
favor de nues:l'ros veteranos á quienes el misme
enemigo admiró, por su valor y abrne(gación .
Es justo. -pues, que año por año se les tribute
un recuerdo y se depositen ofrendas de gratitud,
en ~l monumento que conmemom tan gloriosa
acción.
Estas líneas van acompañadas ele varias ilustraciones.
?os· repr esentan la Hacienda de Portales, que
fue el campo que ocupó Santa-Anua y que al
ocurrir el desastre de Churubusco, tuvo· que abandonar violentamente.
Dicha hacienda se halla hacia el Sur de la capital, á unos siete kilómetlros de distanc:a. Perle-

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL M"GNDO ILUSTRADO
nece actualmente á Don Simón Cravioto y consta de dos :fincas, separadas entre sí. Se le llama
de Portales, por los que tienen aquellas en su
frerulie.
La Hacienda está unida á J oco por un angosto
camino bordado de elevados árboles. En 61 puente de este mismo nombre se trabaron algunos
combalms personales entre los ilwasores y los vetemnos de guardia nacional, de;:pués de 1a acción de Padierna.
Se con-0 erva el ex-eonrento c1r C'hurnhusco. esl!iando actualmente com,,fftido en Lazareto ::\Iilitar de t¡fo~os. ~u.; mu:·o~ rnn lle 1mmpostería de

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

J)l/éxico en la Cxposición de ;?arís.

tamiento, de esta capital. El terreno afecta
la forma de una alcayata. El primer cuerpo
de la fine:a lo forma un
alto basamento de 2.70
metro:?, el cual ,.rve oc
apoyo á un primer piso.
En los planoci E•xisten
tres grandes diü;iones.

VERDADERO ÉXITO.

La primera ocupa la
esquina formada por las
menc:onadas c:illes y está de:;tinada á la Aclmi.i:stración del Instituto;
conbtlt de la entrada, de
un yestíbulo ovalado y
exornado con nichos, e;;calera, un patio central,
Secretaría,
.\. r chivo,
Prefeci¡lura,
Dirección,
Primer patio del ex-convento de Cburubusco
Sala ele Junta~, B:blioteca y ~Iuseo de Drogas.
Los p:&amp;0s y techos son de vigu~ría de acc1ro_ y
' ocupa una p ar"e
de la. faLa ~e!.!'ll r1da di l'is:on
L
lámina acanalada. Los patios van a tener _p150. ~e,
chada q{1~ 11a :'t 1..· ,':.lle de Balderas y sé encu~n- cemtnto los corredores ele mármol, la DHecc1on
tra cliYidid:1 c11 1r,•.; grandes PaueJh,nes ,1.1slaoos y los deÍJartamento, d:e1 l-:Lstoria :Kal~1-a~ de. mt
por patios. La planta de los Pabellones tie11-; l:t saico tle madera, las Secciones de QunmC:a ) l! tforma de una doble T; se instalarán ~n _ellos la 5
eiología de mosaico de soletas inglerns Lle baSecciones de Historia ~atura!, de Qu1m:ca Y de
rro.
Fisiología. En )os basament.os se colocaran anr.a ·
Ha;:ta la fecha se llenn invf1rtidos unos sesencenes. maquina1:a, servidumbre y Jeparta.mento:i ta mil pesos; los trabajos a.vanzan rápidamente,
para ammales.
.
,
¡mes se quiere dejar t_ermi~ado el mo?erno ed'.En el primer piso y en el eJe d'é' l:1~ 'IT. ~e en- ficio lo más pronto pos1bli0, a e~edo de 111augurc1r-cuentran los graJ1cles salones que re\:11.1.en luz
lo luego; para ello, se ha mult:p~1cado el person~l
cuatro Jatlüs y que se destina1~ rnspect1;a~eute ~ de ope1ario,, que el señor Ingeruero Herrera dm:i\íuscc,· &lt;le plantas, Laboratono ele Qumuca Y a
ge ¡x:rsonalmente para que .no se apa~ten de ~u 0
Sala ele O1,eracionef'.
in5tl'ucciones. A primera v1sh1, se recibe, con_ lo
Los departamentos que ocupan los exb1•emos ?&lt;2· que h ,5ta hoy hay terminado, una. agr~clable rn1 ·
las T'r. y que reciben luz por ~res l~dos, es~an
pre~ión, que persiste a.1 penetrar al mtEnor· de uno
dedicados á gabinetes d:€1 ti&gt;abaJO, m1croscop10s,
de los Pabellones que ya está terminado. Hay am balanzns, reactivos, de.
plitucl, mucha luz, excelenoc'S cl'sposieiones topcL a tercera d:visión ó fracción del terreno está gráfica~, rnntilación sobrada y ele!11e~tos de el~formada por un pequeño jar~í~, al derre~~r del
gancia y solidez, que harán del ed1fi~10 del_ In11t1cual se encuentran la mmaJena, la Secc10n de tuto }Iédico Nacional uno d'€1 los 1neJores, s1 no el
Bact,eriología, el Anfiteatro y las Secciones cuarmejor, de euantos poseé el Gobierno Fede1-al e11
ta y quinta del I nstitul'o Médico Nacional.

Pº;

Monumcoro coumemorat ivo de !a acción de Chnrubmco. en 1847.

gran csptsor, .como los de las coll!,'.ti·ucciones de la
época colonial.
Algunos departam~ntos están en ruinas, ientre
ellos dos de los pasillos donde estaban las celdas
de los n ,ligiosos.
En el muro del lado Ponien'['.e y E!ll el que cor responde al atrio del templo inmediato, se ven
aún las troneras que practicaron los defensor:es
del convento.
Los muros ostentan aún las huellas de los proyectiles enemigos, así como los pretiles y la torre
del templo.
Fiente al edific:iQ se :formó una plazoleta, en el
oontro de la cua.1 se levanta el monumento . de
mármol consagrado á la memoria .de los defensor es de Churubusco.
Este monumento se erigió en la época del Gobierno de Comonfort.

NUEVO EDIFIClO FEDERAL ENMÉXICO.
Aprobados por la Secretan-fa de Foment~ l?s
rilanos para la construcción de. un nuevo edificio
para el Instituto Mécfüo Nacional, que correspo1:dier a {t las necesidades que exige ese establec1mi1emtt10 de primer orden y único en su géne1'0: de
pr~pied&gt;1.,l íed€ral en el país, el señol' I ngemero
Don Curios Hnrera, autor de los planos, procedió á la ej,t'Cuc:ón de su proyecto.
El edi(k10 se eonstruye en la actualidad en t€rre:lOS ~i tnados en las calles de BalL1eras y Ayu n-

Sr. lll&amp;llUll Guc{&amp; Tt&gt;rrea,
Adjunto al Comisario.

Sr. Don Sebastián B. de Jllier,
Ministro de México en Londres y Comisado General,~n la Exposlcl6n.
(Del " Alodern Me:z::lco."J

Nuestras constantes informaciones, publicadas
en los diarios, tienen ya al tanto al público del
éxito que nuestra nación ha tenido en el gran certamen parisiense, al grado de habel' alcanzado positiva notor~edad entre los demás pueblos que han
estado repr,esentados en la exposición.
El éxito se debe al número de expositores, la
inmensa variedad de productos exhibidos y al muy
considerable número de premios que ha otorgado el Ju.ro.do Calificador.
Resultado tan ha.lagador para itodos aQudlos
que deseamos que nuestra patria sea conocida uni-

versa.lmente, porque dEll conocim:,ento de sus riquezas, su cultura y sus últimos notab1€s adelantos, tiene que surgir un bienestar sólidamente ba.sado, sa debe indudablemente á los esfuerzos unidos de la. Secretaría de Fomento, en l\ié1fieo, y á los
del Señor Don Sebastián B. de Mier, M:n1stro de
México en Londres y Comisario Gweral en la exposición.
FomE,nto organizando los grupos, poniendo á
su frente personas inteligentes y que desplegaron la mayen• actividad, á la vez que no economizando gastos; logró que en el gran CEil'tamen con

campos ocupados por las tropas lnvaw, as, después d~ la ac,cl6n de Chuiubusco,

El edificio todo descansa sobre una plataforma
de concreto y viguería de fierro.
Los muros del basamento son de piedrn., los del
primer piso que dan á los patios, de eantería y ladr illo compr:mido; los muros interiores son de
tabique y piedra. La fachada, que se incrusta en
la esquina formada por las calles del Ayuntamiento y Balderas, se está construyendo con grandes
blocks de piedra chiluca.

esta ciudad y que se han construído recientemente, ó se construyen ahora.
Se observa que los alrededores del moclerno local del Gobierno está rodeado de fincas nuevas &amp;
en construcción, cuando hace dos años, en los ·momentos en que se empezaban las obrai., era aquello
un páramo, por no deciri que asquerosas lelr:nas
públicas.
Las Secciones y distintos departamentos van á
ser dotados de aparatos é instrumentos científicos, lo mismo qt1&lt;:
de mobiliario moderno, de manera
de equilibrar la elegancia. interior
con la ex~1erior y tener todos los elementos de cienc:a que se requieren
en un establecimiento, como el Instituto Médico Nacional.
No se calcula aún la fecha e11 quequeden terminados los t rabajos, pero no sería aventurado a.seguvnr
que su fin lo veremM antes rle qtH'
ltJermine el año venidero, el primero
del siglo XX.
Vista del Pa.belló&amp;l de llléxlco, cu y a &amp;pntu: a s e v e xi1lc6 el 1° le Junio.

Proyecto para el n uevo ed16cio d a/ Instituto médico NacionMI.

Sr. Bam6n Pernandes de Artea8'a,
Adjunto al Comisario.

que se cierra el Siglo XIX, México fuese conocido
en todos sus múltiples aspectos, desper'fündo la
curiosidad y el inte'rés, lo mismo de los hombres
de ciencia que de 1os hombres de empresa.
Ed geólogo en descripciones y curiosos ejemplarrn habI&lt;á encontrado en nuestro país vasto campo
de estudio; el historiador deseará conocer en
nuestras ruinas valiosos datos acerca de una civilización que ha desapar,ecido, el geógrafo, el botánico, el minero, todos, en vista de nuestros var iados pr oductos y de nuestro violento desarrollo
sociail habrán sentido intea:és por este territorio
Por su parte el señor Mier y sus colaboradore~, con cuyos retratos honramg§_
este número, se impusieron desinteresada labor.
Ya estaban en París nuestro pabellón,
nuestros productos, los impor.tla.ntes datos que habían de darnos á conocer; pero
París es un "maremagnum;" en épcc.t de
€,xposición, hay tanto que ver, tanto que
admirar en lo general, que muchos de
los detalles se pierden, se nasa por el frente de infinidad de objetos que anenas son
vistos, se deja de pregun1für lo que se ignora y de aquí que en uno de estos certámenes se d€je de conocer mucho interesante y de a.prender mucho útil.
El señor Don Sebastián B. de :Mier, segmamente atento á Esta circunsiancliai,
se impuso la ifürea de que México no fuera uno de esos detalles inadvertidos y lo
ha logrado .con tino que le dan hon1·a y
con éxito completo.
J.~" más importantes publicaciones curope&amp;~, ios catálogos de la Exposición, la
mayoría, en suma, de los órganos encargados de realizar ks altos fines de1 eertamen, se han ocupado de :Méxi.co. P or
cuantos medios ha sido posible, se ha dado á conocer nuestra n11óóu y se ha logrado desper'Har interés pcr ella.
Esto es mucho lograr. En el siglo XX
ya no habrá un sólo pueblo civilizado que
desconozea nuestros elementos, nuestras
aptitudes, nuestros esfuerzos y nuestras
e~peranzas.

�Domingo 19 de Agosto de 1900

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

EL 1\fG.NDO I LUSTRADO

Dom'ngo 19 de Agosto ele 1900

PARA UNA AMIGA.
Muy pronto has de partir; y hasta la muerte
Conservará el recuerdo el pobre asceta,
Muy pronto has ele partir, voy á ofrecerte
Los trist'ísimos cantos de un poeta.
r-

Y nacieron aquí, dentro de mi alma,
Corno la. imagen fiel de mi quebranto;
Reinó la tempestad tras de la calma
Y tras de mucho llorar sequé mi llanto.

LA ULTIMA CITA.
~

En la Exposic:ón Anexa de Vincennes.

Xo cantó más : e'l1 dulce arrobamiento,
de las a ves el vuelo ella seguía,
mientras que por el ancho :firmamento
la noche lentámente des0-mclía,
-Como un mar que no riza el viento leve,
los días-murmuró-corren y·eloce~;
per o ol vidamos que la vida es breYe,
que el instantie· vendrá de los adioses.
¿ Acaso en esa playa de zafiro,
como de ar enas de oro, salpicada
de mundos á do va nuestr o suspir o
en alas de la brisa perfumada,
nos volveremos á ,encontrar?
-Sin velos,
-él dijo entonces-el espacio esplende,
y la divina mano va en los cielos
las inmortales lámparas enciende.
En el misterio de la noche bella,
en cuyo seno el ponenir palpita,
amor ·mío, escojamos una estrella
y démonos allá la última cita.

I mprovisación de cam!llas.

~~~

~ --~-•q;~ ..~·---

S0001·ro á los heridos.
:~

·):'

La Exposición anexa ele Vinrennes, sacrifieatla
un poco por el mimo hecho ele su alojam:ento,
atrae sin embargo todos los domingos un público
muy numeroso, que sigue fas manifestaciones exportivas y los concursos internacionales de ejercicios físicos.
H ace unas cuantas semanas ·Etl espectáculo ofrecido á los visitantes que se dirigieron hacia el
velódromo municipal, no careció de sorpresa y
de color pintoresco. El programa anunciaba el
concurso int€'.rnacional de los primeros socorros
á los heridos civiles y militares. Una á una, las
dinrsas sociedades procedieron á la instalación de
puestos de socorro, los cuales fueron Yisitados por
los circunstantes, y qu0 comprendían todo el material actual : ·ambulancias, arneses, vehículos var ios dispuestos para el transporte de los heridos.
Después continuó el concurso ele los ejercicios para reicojer los heridos y las primeras curaciones.
Este fué el "clou" del día.
.
Sobre el césped del velódromo se habían preparado muchos obst.áculos : un muro, pozos, taludes.
Aquí y allí esta1)an tendidos ó sentados algunos
:.;.-~~-:-:.--:-:--· .....:; .--;.~
~~

:-:

·. : ··

Paso Eobre un muro.

i

~-~.,..:. . ..

.. .,,, ; _.

He soñado en un mundo sin dolores.
Con ,11: r,1ras nrnv te•rnes delineado;
Y en Ul' Íl1; 1i0 tierno, dos amores,
Dos seres que se adoran, he soñado.

Siempre he visto en mi tét'rica negrura
Como ángel que soñar a el Santo Ciego,
Una 1\I irní ideal, como ella pura,
De ardiente corazón y ojos de fuego.

Y se aman ella y él: ya no solloza.
El trover o cantando su balada,
Y el idilio de amor al fin se esboza
En el bohío t riste : En la enramada.

Y así van á vivir toda la vida;
El uno para el otro : en embelesos;
Sin pensar en la -amarga despedida
Traduciendo su amor en castos besos.

,,

No he podido con tonos orientales
A mi pobre acuarela dar belleza;
He aquí lo que te ofrezco : ideales
Sobre un. fondo ele mística tristeza.
:i\Iéxico, Junio de 1900.

Juaq Oret:

){{ar¡uel j&gt;uga y fical.
DAM A S MEXIC A N AS.

DOS SOLES.
Para un aloum.

r aso sobre un talud,

jóvenes heTic1os en una batalla imaginaria, que
llevaban un cartel que indicaba la naturaleza de
sus heridos: fractura del brazo, de la pierna, bala en el cuello, en el vie.ntre, etc., etc. Los socorredores ll~gaban con sus aparatos y sus andas, y
en saqmtos ó en cajas lleYaban los antisépticos,
la~ bandas ~le tela, en :fin, lo n e,cesario para los
pruneros cmd~dos. Con un golpe d€ mano, lleno á
la ve~ de rapidez y delicadeza, cada herido era
recogido ; su pier111a, su brazo ó su cuello eran curados. Después se le instalaba sobre la camilla improvisada en la postura más conveniente para no
molestar la parte enferma. En fin, más de prisa
aún que lo quei habían lleo-ado los socorredores
se alejaban llevando al herido h;cia la ambulancia
ó el hospital.
A la ida como al regreso era preciso franquear
pozos, muros y taludes, hacer pasar sobre ellos sin
sacudidas y sin golpes al doloroso fardo .Era una
maravilla 1~ de ver la ha))ilidad adquirida por
todos_ esos Jovenes voluntarios agrupados en ligas
Y sociedades para llevar á cabo con el mayor desinterés una obra de tal utilidad.

La tarcle está muriendo . .. .. Desde el taller la artista
.Mira el con:fín clel cielo y al :fino lienzo pasa,
Con el pincel que brilla como quemant!e brasa,
La hoguera del ocaso que recogió su vista.
El rojo sol, el viejo maestro colorista
Se arropa de }as nubes con la encendida gasa,
Y adiós dice á la hermosa. cuando el confín traspasa
Dejando surcos de ópalo, ele grana y de amatista.
La noche avanza triste .. .. sus ,-elos se descorren;
La artista el cuadro dej·a ; su pensamiento, en calma,
Lejano viaje emprende, y esplendoroso alumbra
El sol de los recuerdos el cielo de su alma.

·I

l

(:limaco Soto jJorda.
EL CO}lICO es e: pr.riódico il usi.raclo ele mayor circulación en la República, consta ele :&lt;O páginas semanarias, impreso en pa~el sup-erior.
Obsequia en e.lila número 16 páginas de novelas escogidas, de las cuales
pueden haoor:::e volúmenes separados.
Se ocupa de arnntos serios y humorísticos.
Se iln~·tra con cl;bujos bien ejecutados y con fotografías tomadas del
natural.
La suscripción mensual vale .sólo cuarenta centavos. .
.
Los pedidos pueden hacerse enviando el valor ele un tr~estre en guo
postal 6 en ~imbr(;s, dirigiéndose á R. Murguia y Ca.-Méx1co. Apartado
número 20 Bi.:;.

Sra. Luisa S, de Buch,

(Fot. ValletoJ.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 19 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 9

MÉXICO, AGOSTO 26 DE 1900.

8 0B8CR!l'CI01' JaN8Ul l FOBANli,
I DEII IDBK EN LA CAPIT.il,

11 IMI
11.~

Gerente: .A.ll''1'0ll'I C&gt; 01'11'-'•

DlreMori Lio. JU.l"A.Br. BBYBS SPfJl'DOLA.

1

..

MONUMENTO ERIGIDO Á CUAUHTEMOC EN EL PASEO DE LA REF ORMA.

1

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Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

e:-

EL MUND0 ILUSTRADO

Doll?ngo 12 ili!l Agosto de 1900.

logra al fin. En una semana el niño duerme como un ángel, come como un lobo, crece y engorda como un lechón. . . . esl1á salvado.

• *.
Lita noble institución es, no hay ni para que decirlo, giatuita; toda madre pu-0-llE, Jlevar ahí á sus

hijos. Tiene para subsistir fllántro_PO~ que la dotan
y cuenta con importantes su?scnpmon~ y don~tivos · todo visitante, conmovido y admirado, deJa
su of~·enda y se sale de ahí reconfortado, consolado, tranquilo, al considerar que si la. naturaleza y
la sociedad son despiadadas y encarnizada la lucha
por la vida, la caridad iEJJl cambio abre sus alas
de ángel y bajo ella cob:ja á los que sufren y

especialmente €u niño, al más digno d-e compasión
de todos Jo;, sereF.
El fundador y propagador de esta obra nobilísima se llama Alejandro Lion. Este nombre merece el respeto de todos; un día ,1 otro las madres
agradecidas le elevarán una estatua.

:Or. }Yf. Flores.

-LA REVISTA NAVAL FRANCESA EN CHERBOURGO.

El gran Certamen de París es una ostentación
á la vez de fuerza y ele belleza. Todo cuanto el
pasado humano ha c1se'8do ele poderoso, ele útil,
de rico, y todo cuanto la mente del hombre ha
concebido ele bello, de decorativo y ele armonioso, tiime su manife3tación y su florescencia aquí.
De un lado toda la mecánica; clel otro toda la
estética. De aquel, la maquinaria, poteni;ie y
mugidora que centuplica la fuerza y reemplaza
la destreza: la grúa H ércules capaz ele levantar
montañas; el martillo ele vapon, qm:• puede pulv,¿1rizar rcc3s; la potente palanca que remucvt:
mundos; la l~omotora que arrastra convoyes; el
dinamo desmesurado que despide fulgores deslumbrantes y rayos homicidas; la s:erra de vapor
que arrasa a:rboledas; la caldera que aprisiona
presiones volcánicas; el cañón inconmensurable
que vomita proyectiles destructores . . . . el l'l&amp;inado de la fuerza!
De éste; arquitecturas que dibujan en el espacio sus lineamientos atrf!vidos ó armonio-sos_; parques freEcos recamados de fior,es delicadas y sombreados de árboL1c,s tupidos; monumentos impornfütes y magestuosos; c~tatuas que exhiben á toda luz sus castas y espléndidas morbideces; cuadros de ma,astros pintados con luz y que r eproducen el hombre v la naturaleza :en sus múltiples actitudes é infinitos aspectos; jaspes que brillan, fion::1s que embalsaman, árboles que murmuran, riachuelos que bullen, ca~cadas que se despeñan, diosas de mármol, grnios de bronce ... .
el reino de la belleza!
Entre uno y otro reino, en medio dE-1 acorde
estridente ó majestuoso, ca.si ahogado entre tanta sonoridad, surge una nota tierna, dulcísima,
que casi se pierdie, en el conjunto y acaso de todas las que, vibran la más deliciosa : el vagido de
un niño en su cuna.
Es un kioskito pequeño, cerca de la Torre
Eiffell, prendido á su flanco poderoso como un
nido en las ramas del roble. D entro de cajas de
cristaJ que parecen estuches, en camitas blancas, encintadas die azul y de rosa, duermen el
único sueño tranquilo de la vida, niños débiles,
pequepitos como pájanos,, imperoeptib~es entre
la borra de pluma, como colibríes recién nacidos. Swe,ñan ... maman dormidos con la avidez de
su imperiosa naturaleza, en vía de desarrollo y
sonríen como ángeles. ¿ Quiénes son ? Son los desheredados, los endebles productos, casi incapaces

de vida, de la miseria, del vicio, del agotamiento
de una raza. gastada; granos microscópicos desprend:dos de esa planta corpulenta, que es la civilización.
En los grandes cantros europeos, por el. exceso del trabajo y la exigüidad de la alimentación,
por la desnudez y el frío, las enfermedades y los
vJCios, el fruto del amor rara vez brota l'igoroso
y sano. En proporción alarmante se mult'plican
los nacimientos prematuros y las gestaciones imperfectas é incompletas. Cuando los niños no nacen deformes, corcobados, ulcerados, .en la primera luz exiguos y mezquinos. La sangre helada
no bar:.ta á vivi:fi&lt;!arlos y mantenerlos; sus músculos rudimentarios no les dan fuerza ni para respirar ni para nutriBa.

Sr. Al,;jandro Lion.

La inmensa mayoría sucumbe de frío y de inanición en las desmanteladas bohardillas de los
miserables y una buena mitad de los niños que
nacen sucumben !€oll el primer año de la vida. De
ahí la despoblacion del territorio francés; pocos
nacimientos y muerte frecuente de los n:ños, pueden eonvertir una nación ?en un desierto. Eri tanto Rusia, Alemania, los Estados T;nidos, ven crecen y florecer su población; Francia ve decrecer
y empequeñecerse la suya y sus pensadores señalan el peligro como bastante á producir la ruina
á corto plazo de esta inme-nsa civil:zación.
Contra ese mal hay dos remedios : ó aumentar
la suma de los nacidos ó disminuir los estragos
de la muerte en la primera infancia. Lo primero
raya ~n lo imposible; para lograi·lo habría que
rehacer el carácter del pueblo francés, su sistema
económico, sus condicionE;,S sociales, forja rle virtudes con sus vieios, enseñarlo á emigrar y á

colonizar, airnuar la despiadada lucha por la vida y toda tentaviva en ese sentido r ernlta quimérica.
El segundo medio es practicable y la caridad
se ha apodemdo de él, lo explota y lo empl:ca con
actividad febrJ y magníficos resultados.
El medio de que se sirve es elemmtal, á la ver,
que :fundamental. La vida es calor, como es, ~lor
la fuerza. Para arrancar á la muerte tanta victima.
enclenque y raquítica, hay que transfandir calor _á
los seres débiles y enfurmizos. El frío es el enem1go iurado de los niños y de las flores; para ést_as.
existía el invernadero; para aquellos ha s1do
preciso inventar la incubadora, invernadero de la
tlor humana. Al n:ño débil, nacido prematuramente, incapaz de r espirar y de nutrirse, , s•e- le
enc:erra, como á una orqu ídea, en una ca.mara
calentada artific:almente, y en la cual se renueva
sin cesar un aire tibio y puro; vestido de lana,
recostado en su lecho de pluma, albeando de limpieza, el niño no sale de ella sino para alimentarse
y para que se le cambie rlüpa. Según ~l grado de
su debilidad, se le alimenta con u n bi?erón suadsimo y bien combinado que econonuza lo~ fGfuerws de succ:ón y permite mamar á los más
déb1 les, ó bien Ee le nutre al pecho de sanas y vigorosa., campesinas.
Yo lic .:isistido á la resurrección ele muchos niños
en las encubadoras y nada hay más interesante y
conmov,Edor. Llega. el niño sucio, harapiento, enflaquecido, helado por el cierzo, azuleando de frío
y muerto de hambre; se le baña inmediatamente en agua esterilizada y bien templada; w le envuelve en blancos y abrigadores pañales y se le ~!JJ cierra en la incubadora. Momentos despu és el color
azulado y la palid1:rz han desaparecido, un leve sonrosado comienza á colorear su semblante, su respiración se hace más nrofunda y mi:s uiuplia, ge;,ticula, se mueve v poco después lanza un primero y tenue grito. Tien hambre, comienza á vivir,
Las nodrizas, siempre vigilantes, le ofrecen el pecho. . . . en vano ; el niño no tiene fuerzas para
tomarlo ni chupar el blanco jugo. Esta situación
es palpitante y llega á hacerse dolorosa. La nodri70 comnrime Sll' seno. hace caer gota á gota la leche entre los labios del infante. A veces su habilidad triunfa del agotamiento del niño, llega éste á.
deglutir algunas gotas y queda algunos momentos extenuado de fatiga. La nodriza espera, ins:ste luego en su tenaz maniobra y todos los cirunstantes Ee lle11an de r egocijo cuando el niño llega á
tomar el pecho.
Si la k ntativa fracasa, se recurre al viberón, á
los baños al'menticios, á !11odas las ingeniosas artimañas que la ciencia aconseja y la caridad ha prohijado y salvo casos excepcionales, el resultado se

El Presidente de la República Francesa acaba de
JJa~ en Cherbourg una revista á la armada naval
de aquella potencia, compuesta de las dos escuad·rns
d,e la Mancha y del Mediterráneo que c.uenfan con
40 navíos de todos los modelos.
Los navíos de ambas escuadras estaban dispuestos en siete lineas, la pr imera, muy cerca de tierra., perpendicular al arsenal, estaba formada de
los seis con-tratorpederos "Duranclal", "Hallebar(~e"
.l
, "Lahi,1e'', "Cassini"
. ' "Fleurus" ..y "Dunois",
después, frente al canal de _sal,~cl~, c1el ~rs_~~a,~, el
grupo de torpederos "Chevaher , ·;,fangm1 , Cyclone", "Aquilon", "Flibmllier '' y "Forban"; la

El Vice-almirante
Fournier

El ·•Bouvet," acórazsdo de la Escuadra portador del pabell611 del a lmíran~azgo

segunda línea comprnndía los guar-costas acorazados "Almiral-Tréhoaurt" y "Bouvines," el último de los cuales llevaba la bandera del coutraalmirante Mallarmé, después d crucero acorazado
"Poihuau," que llevaba el pabellón del contra-almirante :Maréchal, construcción histór:ca, pues á
,su bordo fué proclamada, en Crons1aclt, la alianza franco-rusa; en fin, el cru ce,ro "Galiléé."
El "Bouvet," que llevaba. en su gran mástil el
pabe11lón del almirante Gervais, comandante en
jefe de la armada naval, ocupaba d centro de la
tercera línea; estaba colocado entre los dos navíos almirantes de las escuadras del Norte y del
MlEidite,1ráneo; del lado del arsenal, ~e encontraba el "Massena" con el almirante :Ménarcl, del

Vice-almirante ~\Iénard.

Sala de Maternidad.

Otra de las figmas
pronúnentes de la armada na,v al francesa, es la
d-j cive-alm:rantle Fournier, comandante en jefe de la escuadra del Mediterráneo. Este marino
nació el 23 de Mayo de
1842.
Entrado al servicio navai ,cm 1859, fu promovido aspirante en 1861, enseña en
1865, teniente de navío en
1869, 1c1pitán ,le fragata en
1879, capitán de navío en
188-!, y en fin, ,-:ontra-almir an'.•e rn 1891.
Ademús de todas las expresads dignidades, es comendador• de la orden francesa la
Leg'ón de Honor.

El Vice-almirante Nlénard.

La escuadra del Norte de la armada naval franCt~!'a, lleva el pabellón el vice-almírante Ménard,
cuyo re!trato damos á nuestris lectores, comandante en jefe de la enunciad flota.

Almirante Gervais.

El vice-almirante M:énard nació el 2 de Mayo·
de 1837. Entradi al servicio en 1852, fué promovido aspirante ,m 1854, en seña en 1858, teniente
de navío en1862. c1pitn defra gata en 1877, cap:tán de navío en 188-!, y contra-a,lmiranlie, en
cuyo puesto le damos á conocer, en 1891, casi al
mismo tiempo que su compañero el vicealmirant,e, Fournier.
El expr esado marino fué prefcto m.arítimo en
Lon•i.ent, y es, así mismo, comendador ele la Legión de Honor.
Estos dos perrnnajes, juntos con el almirante
Gervais, comandanue en jefo de la armada naval
francesa, son los que dirigieron las maniobras navales de,l 18 de J ulio, iniciadas por la gran revista pasada por el PJTesidente de la República Francesa, acompañado die, los presidentes del. Senado
y de la Cámara de Diputados, del presidente del
Comejo y del Ministro de Marina.

Vic~almirante Fournier.

otro costado el "Brennus," con el almirante
Fournier; el crucero &amp;coraza do "Bruix," cerraba
la línea. ,
La cuar ta línea estl.aba. formada por cuatro acorazados que llevaban ed pabellón del contra-almirante Roustan, que mandaba una divi;,ión de la
€1Scuadra del :Mediterráneo, y por un acoirazado
gu:.; rda.-costas.
Sala de alime11'baci611.

La quinta línea no contaba menos de ocho ~avíos i::c:irazados, entre los que se contaba el viejo é hist:órico acorazado "Imp~enabl_e," que llevaba el pabellón del contra-allillrante Touchard.
El l-'re,:id,mte de la República .r'rancesa se embarcó á bordo del " I'Elan" y pasó ante el frente de las rncuadras que estaban dispuestas sobre
la línea que tenían una longitud de má.; de vemtc
kilómetros.
,
Damos el r etrato d,el Almirante GoJ1Vais, comandante en j,afe de la armada naval :francasa, y
del ' ·Bouwrtl' acorazado de la escuadra que llevaba el pabellón del almirantazgo.

Snlóa del almirante Gervais ti borclo del ·'Bouvet."

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 12 de Agosto de 1900.

Domingo 12 de._Agosto de 1900.

UN JUSTADOR DE LOS qAMPOS.
Saltar la tapia para dar un beso á una ranchera, tosta.da por el sol, y en lo inmenso de sus
ojos, toda esa clarid-ad con que se eamaltan los
cielos y los campos reverdecidos, fué lo que hi.zo
Jacinto, ltodas las noches, durante mucho tiempo.
Juntos vivieron la misma Yida, eECalaron las
mismas peñas, y junltlos, s~empre juntos. ¡ Cuánto
hacía de aquello! buscaron las pmyecciones de las
cosas en las agu11S inmó,·iles de los charcos, ó en
las diafanidades de ámbar y luz de sua nativos
arroyos. Canto y vida en todas las coaas; canto
y vida que oyeron y sintieron uno al lado clel
otro. Nidos coronados de hojas y de aves, llanuras amplias y silenciosas, crepúsculos q tle se van
ó que llegan con un cant\o de luz y de ensue110
en el borde de sus labios; he ahi el país donde
vivieron la primera etapa de sus amores. ¡ Y qué
amor€i,! toda ella para él, todo él para ella, en un
perpetuo idilio . . . . . y el viento pasando, y el
agua y el tiempo. . . . así, sin una lágrima, sin
un toque de tiniebla, sin una desilusión.
¡ Salve ~1a ria! clamoreaba á lo 1.etios la campan a, y ellos caian de rodillas, mientras el crepúsculo iba soltando sus ern~angrentados velos
sobre de las dormid11s aguas. ¡ Salve María! tornaba á r.epetir, y ellos seguían rezando, cogidos
de las manos, el crepúsculo naufragaba en un piélago de sangre, las llanuras enmu decían . y las
mbn tañas distantes colgaban desde los picachos

su montaña, y ~mpapados de sol y lluvia en_ el
estío, de sol y de nieblas á la muerte del ot~no,
y de nieblas y escarchas en las lentas peregrmacione,s d~l invierno. Cuánto tiempo asi, y sin embargo ... era inevitable la separación. Rosa había
crecido, abriéndose á la vida con toda la plenitud
de una desbordante primavera; Rosa no podía
seguir por más tiempo á su lado; or:ras atencioltE\S y trabajos más en armonía con su edad le
llamaban al hogar, y la separación se impuso.
A la ca,ída del sol, en aquella tarde en que
las nubes, como agrietados acueductos chorreaban luz, :v á lo lejos, inmóvil una malla, tan sutil
como el ala de1 una mosca, diluía los matices del
término lejano; unidos, con muchas lágrimas en
los ojos y muchas quejas en el borde de los labios,
se dijeron adiós. El la empujó, y volviendo las
espald-as, se Emcaminó por opuesta vereda y sin
atreverEe á volver los ojos llenos de lágrimas, oyó
el adiós que Rosa desdia lejos le daba, oyó el grito
supremo y doloroBo de las hojas -errantes. . . . y
más allá, aún más allá, la voz de la campana, de
aquella campana. . . . y de rodiUas, sin ella, tal
vez para siempre sin ella, murmuró con la tarde
y con los campos ¡Dios te salve María!
Desde aqoolla época, las dificultades para ver á
Rosa fueron en aumento. Al principio la veía á
mañana y tarde, después tan sólo á esta hora, y
por último, cuando pasaron los días y los meses,

)

·,.

á las hondonadas, amplias vestiduras, donde se
amasaban las ;,ini1~blas con los últimos fulgores
ve,spertinos. Seguía mut;:10 tiern po aquella rnrnpana, y cuando por fin enmudecía, los astros empezaban á mirarlos, el viento suzurraba más, y los
ecos recorrían como pájaros, rozando con la punta de sus alas aquellas vast11s soledades. Ellos,
entonces, cogidos delas manos, tornaban al caserío
Por las mañan11S, el alba les iba á sorprender
en su camino. Aquella palidez de los cielos, lentamente, iba acentuando la tonalidad ele sus maljji&lt;:es, para transformarse en lila, en rosa, en nácar y en púrpura, y cuando por fin, abría sus brazos luminosos para ensangrentar los montes, c&lt;mst'€1lar los campos, y desnudar la$ hondonadas, oían
deleitándose, el p1oíundo canto ele. vida de la luz
y de la tierra, y cayendo de rodillas, con un grito
de admiración en el alma y en los labios, adoraban
con todas las cosas, con t otlos los serEs y con la
naturaleza toda, al gran Dios; mientras la onda
sonora de aquel maravilloso a1pegio, se mecía ondularnlo lenlf.lamente, para penler~e por fin, en
largas y movibles espirale~, en lo alto de los cielos, semejante en su marcha á la ,oz de una campana.
Cuánto tiempo vivieron esta vida, cuánto tiempo recorrieron con el ganado los campos, libres como él, como él agrestes; respirando las auras de

Y

l.:.

.e,

~

del animal, y dejando "chorrear" reata_ primero
y después "amarro.u.do~' en to~a r~gla, deJarle re~dido en los suelos, mientras el, Jadeante, remolineando la reata y á "media rienda," regresaba en
busca de los espectadores, ávido de_ aplausos Y saliéndole á la cara sus vanidades satisfechas. .
La fama de Jacinto cundió lentamente, primero, después con rapidéz, y por último, llegó" un
momento en que no hubo un herradero, una . corrida" una cabalo-ata, que no contase á Jacmto
entr¡ los suyos.
Jacinto, vivía la vida de su
gloria, rodea.do de envidias, d~ mi:ch~s envidias;
pero ¿ eso qué le importaba? s1 ooni_a a Rosa para
sus .amores y sus manos para los Justos.
Y así pasaba el tiempo aquel bellaco,. como le
llamaba Don Luis el dueño de la hacienda á
donde servía. Así pasaba la vida, si.e!mpre rü;ndo,
de todo y por todo; echando un trago aqm, ~n •
piropo á una moza más allá, ?3-St~n~ose á sí illlS·
mo, y dejando á sus adversanos o •r ivales con algunos dientres menos ó los hl1€1Sos de sus manos
bien pintados en sus caras.
..
-Jacinto, que te habla el ,amo, le diJo s~ madre; y Jacinto, sin-decir una palabra, se fue á la
casa del amo.
Estaba que "ardía," según ~l mismo dijo, d'espués: "Doña Juana y Don Luis en el canape, de
pié y junto á la mesa el m~yordomo, más allá, l_a
anciana cocinera, y por último, sentado en un Sl-

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fué necesario hacerlo únicam.em.te por las noches.
La educación de Jacinto era una de aquellas
que abarca á la mayor parte de los chicos de una
Tanchería. Después ele los primeros cuatro años,
al chinchorro hasta las doce, al azadón y la yunta en la "labor," y por último, cuando hay afición, un buen caballo, y á recorrer los campos pastoreando la "remuda." Desde entonces comienza
para ie1l mozo el tenaz empeño para ver de conseguir una prodigiosa habilidad y un vigor, que
muy pocos alcanzan; pero que todos envidian y
admiran en aquellos que las consiguen.
Desde peqneñu&lt;llo, J)acinto, robustecfa ,sus
músculos pasando á nado, y "á brazo parlado" .el
río, una y otra vez, y se ejercitaba luchando con
los chicos de su edad. Más tarde, cuando se sintió verdaderamente hombre, á los diez y siete
años, cuando fué "vaquero," empezó á cincelar
sus aptitudes y á íorti:ficar sus enseñanzas y vigor,
hasta alcanzar á los vein-te, tal fama en la comarca,
que ninguno de sus justadores se atTevía á luchar con él en un "herradero."
Daba gusto verle, cuando en aquel "cuaco"
prieto, ancho de e~1cuentro, de crin negra y bien
peinado y de anca lustrosa; con el sombrero hasta las orejas, cerrado el harbiquetio, clavado, más
bien que seTitado en la silla, se tendía hacia la res
á toda carrera, para ceñir el lazo en las bregas

llón forrado de cuero, y en sus brazos, Don J uanito, el recién llegado, de allá, de donde estudiaba, hecho un hombre, un tanto flacón, pero ya de
respetarse."
-Buenos días les dé Dios.
-Buenos días Jacinto; aquí tienes á Juan que
te quiere saludar.
-Qué hace el amo, y que tal "leaido ;" y J acinto acercándose, apretó la mano de Juan, y se
quedó en pié, sombrero en mano, en espera de las
órdenes del recién llegado.
-Que tienes que acompañar á Juan en sus paseos.
-Está bien, contestó Jacinto á Don Luis.
¿ Nada más ordena el amo?
-Que te vaya bien.
-Pues con ·1a "venia," buenas tardes.
A la mañana siguient~ Jacinto acompañó á
Juan por aquellos mundos de Dios, como aquél les
llamab-a. Siguieron los paseos sin intermJencia
siguieron _las evocaciones de lejanos tiempos,
amo y criado separados t anto por la distancia,
tornaron como en pas,ados días, á ser cariñosos
y francos.
U,na t~~de, al regresar ~e una de aquellas correnas, vrn .Tuan á las muJeres del rancho volver
de las márgenes (leL río, á donde habían ido á
llenar el cántaro de agua.

y

-Buenas tardes, señor amo; decía cada una
de ellas, al pasar, y seguían caminando con el
cántaro al hombro, descansando en una de las
puntas,del rebozo, plegado en varios dobleces.
-Buenas tardes, contestóla Juan, que seguía
opuesto camino para verlas á todas.
-Oye Jacinto . . . . ¿ Quién es aquella muchacha
que viene allá?.
-¿ Cuál, la de la "nagua priert:a? . . . "pos"
quien ha de ser, Rosa.
-¿ Y dónde vive?
-"Pos" allá . .. mero enfrente de su casa.
Era este detalle el que recordaba Jacinto. Lo
que siguió después fué lo de siempre : un beso que
no se volverá á dar, una c-arne que nunca volverá
á pertenecemos; y los celos, los terribles celos,
que muerden más el alma que el orín á los metales ;lostorturadorescelos del momento en que seve
con una precisión mortal, la boca amada besando
de la misma manera que nos besó, los brazos enredándose en otro cuello que no es el nuestro, y
la inmensidad desbordante de amor, de alma y de
juventud, vaciándose en un espíritu que no nos
pertenece. ¡Y quiénes eran!. . . . Rosa y el Sr. Don
Juan; á quien tanto querfa, el que tanto le quería; el que estaba obligado á querer y respetar; el
que nunca hubiese hecho semejante c_osa ~ haberlo sabido. Y Rosa .. . .. Rosa .. . y silenc10s0_, J acinto, torturaba eternamente su alma; se complacía en ir destilando gota á gota tanta amargura,
amargura que le iba carcomiendo lentmente, que
iba minando su organismo de hércules que se desplomaba, que se venía. abajo; ,aquel organismo de
músculos recios que se iban aJJ.ojando como cuerdas que nunca vibraban. . . Y allá iba P?f' los
campos, con los brazos caídos y la boca siempre
amarga y seca como si _masc~se re,cuerdos.
,
Débil y agotado, débil y s1:1 bnos; pero :fiel a
la t radición y la costumbre, iba preparando uno
por uno los equipos para el herradero. Ct~ántas
veces le detuvo en su faena este pensamiento :
¿ Para quién triunfaré? Y otra vez d~ cara al pasado ó vivir la vida de las resurrecc10nes. ¿ Para
quién triunfaré? ¿Para quién. triunfaré? ... .._ y
las m,anos caían de nuevo, y d~ nuevo los arnnazos y el desfile en tropel de cosas y detalles, de
detalles y cosas de aquel todo abrumador. ¿ Para
quién triunfaré? ¡ Qué di~blos! para é~, para humill-ar, para ahogar su rabia, para embr,rngars,e ?ºn
algo. Era lo único que le quedaba; si, lo un1co,
y de un salto se encaramó al caballo, y ahí_ va . . :
al herradero al herradero, al herradero, iba diciendo · mie~tras las espuelas, con su campanillazo ma;tiilleaban el aire, y el caballo, á media
rienda, acortaba la distancia.
El corral del encü:rro estaba lleno de, "bote en
boifle". . . Las m.:ij.eres en las fapias, los chicos en
las "agujas" de ld. puerta, y los vaqueros d~ntro,
reata en mano, y prastosátodo,esperaban_connnpaciencia que se diese la señal. Ro~ t~bién estaba
como el año ani€rior, en el mismo mgar y con
semblante de regocijo.
,-¡ Puerta á la tordilla quemada! Y allá va la
tordilla quemada al segm1do cor~al. Las reatas
ondularon dieron vueltas en el aire y la yegua
jadeante; 'siem.pre sujeta y siempre, rebelde, después de resistir mucho t~empo, fu_é á caer. sobre
el "sirre" del corral. ¡Fierro! ¡ FwJrro ! gritaron
todos, y el hierro candente se imp:·imió en la carne
del animal. El humo de carneardidaypelochamuscado ascendió en espiralies, la bestia lanzó :fogosos
resoplidos, y un lropel de gritos de entusiasmo
de los espectadores saludó á los vaqueros que se
pasaban de mano en mano la botella del ~ezcal.
Después el vino empezó á radiar en las pupilas y á
reir en las almas, el polvo del corral á espesarse,
las bestias á desfilar con mayor presteza, y aquella atmósfera saturada de sol, de alma de campo, y vida an:plia y fecunda, se impregnó de cantos gritos gemidos de reatas al frotar. las chapa;reras; una corriente d~ actividad, hi~e!1ó las
arterias, alio-eró los orgamsmos, centuplico las
fuerz,as é inyectó elasticidad y vigor en los músculos, y la sed ele hechos, de g~oriosos anhelos, de
actos heróicos, caldea la sangre de los vaqueros;
esa sed en sobrep11jar, de vencer y qu~dar á la
vanrnardia est11lló en todos ellos, hostigada por
el vino, el ~ol y las miradas de todos, en aquel d~a
luminoso, ien que el cielo, como las alas de un pajaro, besaba con sus flecos y de punta. á punta, en
montañas dístantes y opuestas.
J aeinto fué el primero, que como de costum-

y

EL MU:KDO l LUS'l'HADU.

EL LAUREL.
La más risueña ilusión
Cual humo se desvanece,
Y el dolor, como eJ placer,
Marcado un ~imite tiene.
Los lazos de la amistad
Se desatan con la muerte,
Y el amor, con ser amor,
No nos sobrevive siempre.
S6lo la gloria que el genio
Con ,su inspiraci6n adquiere,
Con los siglos se aglganta
Y con el aplauso crece.
¡ Ohl por eso e1 pobre vate,
De la existencia en la fiebre,
Por conq11ista1· un laurel
Desdeña mundanos bienes.
Un Iaurei que con sus boja.s
Ciña amoroso su .rente,
Que crezca sobre su tumba
Y que por su fama vele.
J. F. Sannrnrtin y Aguirre

La Fille Cadette.
En la camita, enti-e las hondas
penumbr·as, due11lle la Mimada:
su cabellera cae en ondas
sobre la frente nacarada.
Como un joyero su encarnada
boca está. llena de golconclas,
y hay una rosa roja en cada
mejilla oculta por las blondas.
Llora la niña y mueve el raso
de su albo pecho que aJimenta
las na.naciones de Stambul.
¿Entre sus sueños piensa acaso
en el dolor de Cenicienta
6 en ,la impiedad de Barba Azul?

J. Jll. Facl¡a.
bre griltló: ¡Esa es la mía! con un grito áspero y
agudo, con el sombre10 hasta las orejas, las chaparreras sonantes y la cara cubierta de sudor y
fu.erra . . . . . esa es la mía! y á su voz, todos se
apartaron, y un recogimiento reinó entre aquellas gentes. Y ahí estaba: en acecho, el lazo en la
mano derecha el resto de rea.fa enrollado, sost ea:Iiéndole la izquierda, siguiendo con la vista al
animal, que emprendía la carrern. Por :fin, pasó
junto á él: la reata onduló, ~ió vuelt.as ·, . . y n_o
hizo presa en las manos del animal. Quedo tenchda en el suelo, y la vista de J aeinto clavada en
ella· de Jacinto que sentía un látigo de fuego que
le ~otaba la cara; entonces, febril, loco, jadeante;
recogió el lazo, se precipitó fras ~l animal, le alcanzó con el lazo por el cuello y brando con fuerza, sintió que sus pies cedían, q~üso resistir, y
por último, dió de cara contra el sure _del corra!:
arrastrado, pisoteado, golpeado, sacud~do, y mas
arrastrado, más pisoteado, 'más sacudido, po~, el
despecho, por la vergüenza, por la desesp~rac10n;
silbado por todos, burlado por todos, fremulo y
con un nudo de angustia que le subía del corazón á la garganta.
¡ No, mil veces no; así no se quedaría! Y á pesar de todo sin una ilusión, sin una esperanza, pero r ebozante su alma de orgullo y de vergüenza;
volvió á tronar su voz :-"Puerta, puerta, echadla
al campo":_ y él á un lado de ésta, se amarró
una de las puntas de la reata á la cintura, hizo
el lazo con la otra, y sin atreverse á ver á Rosa,
con lill.a tempestad de noche en su cabeza, esperó silencioso.
- "Que no, Jacinto, que te mata, que estás
muy débil."
Y él, al oír la última palabra que le quemó la
sangre más que todo, quitó las trancas del corral.
Allá va el animal, y allá va el lazo de Jacinto al
cuello de la bestia. Después el choque, la r~istencia, la bestia sacudiendo, él resistiendo; la bestia tirando siempre y él impotente, dar terreno .. .
más terreno, y por último. . . . la caída. . . la espantosa caída y dejarse arrastrar, sin oponer resistencia, tapándose la cara con los brazos.
-"Corta con el cuchillo la reata,"-le gritaron
todos corriendo tras él; y J a.cinto, entonces, asiendo el cuchillo que pendía de la cana.na; á pesar
de lo vertiginoso de la carrera, aún meditó aquel
acto, y duró con él y con su destino; arrojó el
cuchillo á un lado, se cruzó de brazos ... y se hundió en la noche de su vida, sin una queja , sin
una súplica, sin un gt--ito de dolor.
Julio d&amp; 1900.

J({igue/ € . J'ereyra.

TRES SONETOS.
ALPHA
La noche-nubia-pliega lentamente
Su m-anto d~ tinieblas soberano ;
Y en el monlfu, en la selva. y en el Jlano,
Humedecido y puro está el ambiente.
~ace amarilla v pálida en Oriente,
-Como la mies del trigo en el Verano-La luz, que tiendie1 su rosada mano,
Despidiendo á la noche impertiuente.
El cielo se en::ojece por Levant.e,
Se irisa el anoyu,alo, mientras baña
Las guijas de su lecho, murmurante,
Levanta su renacho Ja espadaña
Y surge el sol, como coral gigante,
Engastado con fuego en la montai a!

OMEGA
Y se eleva rojizo! en la espesura
En los árboles prende-hilos de oroSus cabellos de luz; todo un tesoro
Da su lurninea y mágica hermosura.
Mas llegado á la cima, con pavura,
El rey del cielo, el opulento moro
De aladas nubes entre alegre coró,
Empieza á descender dlesde la altura.
Súbito de amarillo tiñe el suelo!
En la bóveda azul de limpio raso,
Tienden las aves presuroso vuelo;
Y al ocultarse al fin, iein el Ocaso,
Vuelca su urna de sangre por el cielo,
Para indiear su luminoso paso!

CONCLUSION
El hombres es sol! dejacl. c¡ue mientras pase,
Fecundice la tierra con su planlth;
Dejadlo qoo á medida que adelanta,
El dombo de las sombras despedace!
El hombre es sol! de las tinieblas nace,
Pletórico de vida se levanta,
Se eleva por el cielo, se agiganta
Y en el mar de las sombras se deshace!
Espíritu que aliento, sé fecundo
Y deja si te pierdes esculpida
Tu lmeHa sobre el piél-ago profundo.
¡ Ay de aquel Que no deja en su partida
Una cauda de luz, que indique al mundo,
su paso por el cielo éle la vida!

elías .C. 7orres.

/

�EL MUKDO ILUSTRADO

Domingo 12 de. Agosto de 1!)00.
actualidad sus edificios y monumentos, dignos de
la cultura. aue hemos a1canz~clo.
.
,
GU'1dalaJ"1ra poI' otros mil y muy Justos titu' siempre
' la Anclaluc1a
, mexicana
.·
los será
Y_ Xalapa'
que lo mismo que todas nuesUras poblaci?nes de
importancia, ha entrado al perí?do evo~u~ivo_qul:!
la moderniza y hermosea, como tierra pnvileg~a~a-,-será siempre la tierra ele )as flores y las m1;1Jer~s
hermosas; la tierra. que bnncla ~mores, que m~~ira á los poetas y prornca la mas grande¡ adm~r~ción por las galas de la naturaleza! que tan prodiga ha sido en aquel pe1lfumaclo recmto.
~·~

X u es tras ;Jmtraciones, ele las pág-ii;..;.s que ho_v
dedicamos á Xalapa, dan una idea de sus belloe-zas
naturales y ponen de manifiesto sus adelantos, que
la han inEfamorfoseado, dotándola d,e her:nosos
edificios. circunstancia que se prest:a a consideraciones alh1gadoras que vamos á permitirnos trans-

~hl~
•
En primer lugar, los progresos ele Xala_pa, su
ensanchamiento, su mayor número ele habitantes
y el desarrollo que en oeil.la han tomado el comer--

JALAPA.-Lugar donde hoy se encuentra. el n Parque Ju/irez."

[Fot. C. C. Coslo.J

L!S CIUDADES QUE PROGRESAN.

Domingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

de la patria, y logro del biEIIl. pr.ocomunal, c01!10
el mejor afianzamiento del bienestar individual."
En esta marcha ascendente, e,n esta ma:avillo.,a
evolución, cuya rapidez asombra aun á los menos
escépticos y pesimistas, hay, sin emabrgo, de la
•!llflnim idacl rn el &lt;'~fuerzo, poblaciones .1' J-:~t tdos que más que1 otros se h;m distinguido, ora por
su decisión en la lucha, ora por los resulta.dos alcanzados.
Yeracruz, entre las unidades federales, Xalapa,
Coatepec y otras, enltlre las poblaciones, pertenecen á este número, aún teniéndose en cuenta
que tratandose ele Xalapa, por ejemqlo, la translación á ella de los P oderes del Estado, ha siclo un
~lemrnto que antes no tenía y que 1ft ha hecho
aumentar en importancia.
En cuanto á Coatepec, citada accidentalmente,
su desarrollo, ,su aiumento ele r:queza y ele importancia entre las poblaciones , eracruzanas y
aún enl:r e las ele todo el país, se debe muy especialmente á la cledioación ele sus habitantes y de
sus hombres ele empresa que han logrado hacer de
aquellos terrenos un gran centro productor ele
tabaco y -ele café, y no obstant•&amp; las bajas registradas últimamenl!e en los precios, lo cua.l no ha deja.do de perjudicar á los cosecheros, el bienestar
subsiEte, por que el aumento de Yías de comunic :ón ha mejorado su comercio, y por otra parte,
la industria en sus diversos r amos ha adquirido
notable desarrollo.
En Xalapa, no sólo son los nuevos edificios los

]ALAPA.--Calle "Enriquez."

lanto y prosper;dad, lo forman varias fábricas de
hilados y tejidos, en que se transforma la fibra algodonera y Llenen traoajo millares de obr.:,ros mex1cancs.
En la vía del progreso intelectll'.ll y material
por cloncle c1mina el país, el Esta,1o de Veracrnz
marcha, con otras €mtidades, á la vanguardia. Su
presente es interesante y su por venir será más
explenden te.

Jalapa antigua y Jalapa moderna.

"La tierra ele las flores y de las mujeres bon:trrs" se ha llamado siempre á la pintoresca c:ud·ad
ele Xalapa lo mismo que á nue5tra 1nc·trópoli. se
le llama "Ciudad de los P alacios," á Puebla "Crndad de los Angeles" y á Guaclalajara "la perla de .
Occidente."
Los "palacios" que valieron _su nombre á la
metrópoli, aquellos edificios antiguos, ele severa
arquitectura, de fachadas con ~hnenas :: graneles
pat'os sombríos, Yan de,apar ec1endo baJO el poder ele la piqueta modernista, y el nuevo a.r!e y
]os gustos nueras &amp;ti encargan de le_vantar sobre
los viejos cimientos, edificios grandiosos, en !os
oualcs se substituye la piedra poroEa por el m.1rmol, los ernudos nobiliar ios por obras de arte, y
afiligranados detalles, y los pesados muros_ ele e.al
y canto por los &gt;Esbeltos y no menos resistentes
que se fabrican sobre el fierr?.
. ,
ruebla, lo mismo que ~léxico. segn-ra. por Jl'lllcho tiempo, conser vando en ~us t emplos,_ sobre
todo, el recuePJo de la arquit~c!ura. ant1gu_a , y
sus imborrables t:racliciones rel1g1osas segmran
haciendo de ella la "c't1clacl angélica," por m'Ís
que también en esa cap:tal el arte moderno se
haya encargado de hermosearla y sean ya en la

1A PRENSA EN CHINA

JALAPA.-"Parquejuárez." ec•:fi.co.do donde estaba el Convento de Francisca.nos.

JALAPA.-"Parquejuárez" y Volcán de Orizaba..

Fot, C. O. 0011!0.

Fot. C. C.'Ó&gt;sl.o.

cio y la industria, no son una nota aislada: sus
·adelantos gráficamentle demostrados en nuestras
ilustraciones y que no pueden pasar inadvertidos
á nadie que haya conocido el Xala.p a de hace
treinta años, sirven de un dato más para convencer á todos los que con avidéz observamos la
marcha del país, de que la evolución p11ogresista,
r esultado del bienEstar que se disfruta act!ualmente, no se limita á tal 6 cual localidad, sino que es
uniforme en toda la República; lo mismo en Yucatán, donde las fincas henequeneras aumentan ca-da día en importancia, que1 en Monterrey, donde cada día fümbién aumenta el número de fábricas, la implantación de nuevas industr:as y la
construcción de modernos y grandiosos edificios.
Lo mismo sncecle en Chihuahua, donde se fundan
bancos y fábricas; en la ceTcana capital del Estado de ::\Iéxico '" en suma, en todo el vasto territorio, dentro del cual está comprendida nuestra
unidad nacional.
Alhagnclora es, y mucho, ésta consideración que
crea la convicción de que, no es ilusionismo, sino
una realidad y realidad comprobada por hechos
tangibles é innegables, el progreso ele 1\féxic.1 y su
prosperidad que, en el mismo orden die cosas, lle&gt;~ará á ser ,ercladeramente notable en unos cuantos años más de lucha por el porvenir, de pers€1;erancia en el trabajo y de aprovechamiento de la
idea que al unísono vibra en estos momentos 0 11
los cerebros de todos los mexicanos buenos y útiles á su nación: "progreso, paz, engrandecimientl)

JALAPA.-Lava.deros r ústicos, Bstac:Cn del Interoceánico.

que demuestran su adelanto: s~ comerc~o ha aum entado y por su parte, el Gobiern? ha 1mplan~ado mejoras de positiva _i°:1-port~:ic:a en los distintos ramos de la Admm1strac10n. ~nt re estas
mejoras se cuE01ta el establecimiento el_e una Escuela X ormal, que será modelo y de-be maugurarse en el próximo Septiembre.
E•te edificio sup,ara. desde ahora en manificenc:a cuantos análogos hay en el país, sin que incurramos en exageración; sus departamentos to:
dos son elerrantes y &amp;decuaclos, sobTe todo, al fin a
que Htán destinados. El Gobierno del Estado no
ha omitido gasto alguno para contar con una Escuela Normal modelo en Jalapa. ele donde 11ro,"i.enen tantos normalistas notables que extienden
los nuerns métodos científicos-pedagógicos por toda la füpúblic-a. Lo que, más llamará, la atenc;ón
en el nuern plante1, sE•ra el gran salon de rece~-cione~. filigrana de decorado y adorno. y los gab:r.et.e, de Física y Química, para los cuales s2 acopian los mejores element os ele obserración y estudio.
En el período evolutivo del pueblo verac_ruz~no,
-en general, figura n tres pri_n-Oipale~ con~btubvos
de prorrreso y bienestar: la mdustr1a agr1cola que
se des,;lllrneh·e portentosamente y la incl~s~ria
minera que cobra nuevos vuelos con la proinma
explot;ción de los yacederos ele carbón mineral Y
10~ ilepósitos de p,eltróleo. Bl otro factor de acle-

l'~t.

c.

C. Costo.

La prcma, como ifütilcc·óu social, en el imperio chino, elata de épocas muy remotas; pero
&lt;.:~tá Jejcs de ser, como Ja pr.n,a de los países occiclentales, un conjun.o ele per·óclicos de opiniones distintas, rnpre;,entantes de pa r tidos diversos,
en pugna unos contra otros y r~,tlejanelo la opinión pública en sus diversas manifestacio11es.
El principal y el más antiguo de los periódicos
chinos, es el Kin-Pas, (informes ele la corle) lla.mado también Peng-Tchas (copias de la corte y
conocido por los europeos como la "Gaceta de
L'ekín .'' i\o es un periódico doctrinario; sino que
se compone únicamente de notcLs informativa~.
T odas las mañnnas se fijan en el o~lacio imperial
los documentos que han ele publicarse en la

:i

JALAPA.-Pa./ac,o del Gobierno.

Fut.

e

C. Costo.

�Gaceta de la cual se envían ejemplares á_ todas
las pr~vincias y se hacen ~ul~itud d~ copias e,xtractadas, que se venden ,ª _baJO. p~ecio. Ademas,
cualquiera puede copiar o imprimir los documentos que le convenga, y vender esas reproducciones.
La ' Gaceta contiene los edictos imperiales, los
nombramientos, acto,i administrativos, prcmi~s '
otorgados por el soberano, El aument-0 u l'educc1on
&lt;le impuestos; el movimiento ~e co_sechas, _las emuaja&lt;las; los c1stigos á fun?onanos fal~1stas, y
alouuas
ve(es el reiato y cast.1go de los crimenes.
0
E n c-ambio, jamás publiea una palabra q,ue se
refiera á la vida del hmperador, lo cual esta terminanlemente prohibido por las leyes. Jamás publica artículos de fond.o.
Aparte de &lt;ese periódico oficial, hay otros_ periódicos escritos en chino; entre éstos, los prmc1pales son: El Chem-Pao, editad? en Shangh~ por
europeos; El Hou-~ao y E~ Tsm-Pao, pubhc,ados
allí mismo, por ed1tore;, chmos; el Tcheng-h.omPao, que publican editores chinos en H~ng-Ko~g.
"'l'odos estos periódicos,-dice el escritor chmo
Tcheng-K.i-'l'ong-publican apreciacionesa; pe•1:o
en un circulo limitado. Tienen el derec110 e c1ecu
por qué tal medida 1:1º les parece buena, por, ~ué
preforirían tal cambio. E~ una es~ecie de cn~ica
racional, filosófica, sm· pas10nes y sm pe7son_ahc~ades, la única que se les permite. Pero baJO nmgun
pretexto podrían hacer ataques directos, que les
Están absolutamente prohibidos."
Los periódicos chinos, impresos en papel de
arroz, no tiene~ lectura s:no por un sólo lad?;
su longitud es poco más ó menos la de un chano
común; pero la anchura es doble.
En primer lugar, publica u~ artículo de fondo;
después vre,nen los act?s oficiales, los d_ecretos y
nombramientos trasnubdos por el telegrafo de
Pekín. A continuac:ón aparecen noticias locales,
y en seguida las de provi?ci~, recibidas ~o~ :elégrafo ó por correo. D_espues v1en-rn las,nobcia~ extranjeras, y por último, algm~o~ _arti?u~os sobi;e
los juicios de los tribunales; Jl~ICJ0S a veces comicos, extravagantes, que dan libre curso al humorismo de los periodistas chinos.
.
En la última página están los anunc1?s. Todos
}os perióclioos timen un suplemen_to obl:gad~,, e~1
que reproducen la ~aceta de ~ekm. Lo~ penochcos chinos jamás t.ienen folletm.
.
.
Por lo anterior se ve cuán grandes diferencias
hay entre la prensa chi~ia y la ?ccic1ental. Aquella es exclusi.vamente rnform-ah.a; no hay en.
ella polémica de ningún género, ó si las hay es de
ínfima importancia.
.
.
.
Ro por esto se crea que los f~c1?nar10s chrnos,
aún el mismo Emperador, estan libres de toda
crítica. Hay un cuerpo, el 'rou-Tcha-Yang, ,que
tiene el deber de criticar todos los acúo_s q_u~ a su
juicio son reprocl~?les,. y el pueblo, md1v1dualme,nte puecle tambien eJercer la censu~a.
.
"El der€Cll9 de crítica-dice el escritor chmo
que citamos antes-~epresentado en Europa po~
la prensa, está en Chma encarnada en la censura,
ha sido reconocido oficia ln1ente nor nueskos emperadores, hace más de _die_z _mil años, como perten,e,ciente de im modo md1v1dual, á cada uno de
nuestros compatriotas."

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El globo en el a ire.

EL MUNDO ILUSTRADO

FLORES MU'ERTAS.

-ado por el Barón Conra~o Bossus, por
acompan
d ·
·os
M "Eu"enio Wolf y por os mgemer . ,
.El 1tgo Constance, sobTe el cual se efecltuo el ex. ble p ara as"d ascenerimento
es un sitio admira
t
p
.
'
sta
t
siones · tiene ba n e espaci·0' y un acc1 en e-·
. preveer-tendría allí .consecuencias
quei es' preciso
mucho menos desastrosas que en ~ierra.
,
Se ha dicho que el Conde Zeppelm se pro~o~:na
. en su " esqm"fe ae'reo" a' visitar
ir
. la Exposición
I te
de París· á lo que los franceses, siempre ga an d s,
han pue~to excelente cara, p~ometiendo al au az
viajero una recepción entusiasta. Pero_ ~ muy
probable que no esté próxima á esta ongmal visita el Campo de Marte.

1!11

El areóstato, sujeto á la experiencia, se ?ompone ele una g-ran envoltura cilíndTica en hilos ele
aluminio, de una longi!t'ud de 107 met::os. ?ºn
11 de diámetro, en la cual se en~ierran d1ec1siete
globos pequeños con u_na, capacidad de .1~.000
metros cúbicos de gas h1drogeno. El mo".'01m1€nto
está proporcionado por dos motores Daimle~, de
] 5 caballos cada uno, que accionan por med10 de
hélices. Cada uno de estos motores, reposa sobre
una barquilla, una el~ las cuale,s esta colocada en
la parte deJantera, mienhas que_la otra se sus~enc1e á la postel'ior. Las dos barqu!llas se co_inumca1;
por teléfono. El globo se mantiene horrnontal o
ir.clinado en €11 sentido que se desee, por un peso
ele 25 kil¿s al que se hace correr á lo largo de un
cable fijad¿ al casco del areóstato.
La inflada ele este ingenioso apara~o ha prese1;1tado muy grandes dificultades; ha sido ne?esano
todo un invierno para efectuarla; el -~arracon flo~
tan te bajo el que se prac~ica la operac1on y que es~i~
representado en nuestro grabado, se desprend10
de sus amarras un día de tempestad; m~y cara _fué
la reparació de sus averías, pe_ro poco_ i~porto al
Rey de Wurtemberg y á los neos acc10111stas que
el Conde Zeppellin agrupó á _su derr_edor, puesto
que el resultado final fué satisfactor10. .
Después de muchas 't1entativas contrariadas por
diversos incidentes, tales com~ la ruptur3: del globo, se consiguió P?r fin, el_ ~1a 2, de Julio, hac:r
un experimento, s1 no dec1Sivo, a lo menos ~ ,Y
alentado para el porven:r. El globo en cu~sbon
se elevó á una altura ele 400 metr~s, corr~endo
en segii.ida, contra el_ viErnto, 1:1-~ viento hge~o,
es cieiltb, una distancia de 6 k1l_ometros en di~Hace poco tiempo, circul? por ~a prensa E~rociséis y mecl:-0 minutos. La ?1amobra para s~bir
pea la noticia de una tentativa feliz, respecto.ª la
dirección ele un globo, clectuada por un antig~o ó para evolucionar por medio del p~so movible,
dió excel€rntes resultados. Poi&lt; de~grac1~, 1~ cuercl~
oficial del ejércifü alemán, el ~onde Zeppelm.
que retiene dich~ peso .s~ enredo al tn:no~ y fue
He aquí algunos datos, _acompanados de_ gravaprciso
interrumpn: el v1_aJe. El descend1ID1ento se
dos, á propósito de este mteresante expenmento.
efectuó á una distancia
ele 10 kilómetros del
punt'o da partida. Los
día.r íos alemanes no ponen en duela que, sin este accidente intempestivo, el globo hubiera e:7~lucionado con tal facihc1ac1, que habría vuelto,
ciertamemte, al punto de
partida. Esto es lo que
se inttlenta demwtrar.
En su primer viaje,
e1 Conde Zeppelin fué

LA LOCOMOCION AEREA.

, '.Domingo 12 d~ Agosto de 1900.

D omingo 12 d-e Agosto de 1900.

EL MlJ:N"DO ILUSTRADO

PABELLON DEL NITRATO DE SOSA
Cuando el visitante penetra á la vía interior de
la Exposición, que se ~xtiende á lo largo de. la
Galeriía de las máquinas, á un ~-ado de la ~vemda
de La :OfottePicquet, su atenc1ól: ~~ atraida por
un pabellón desllmado á la Expos1c1on d~ productos comerciales.
Una gran parte de este pabellón e~tá consagrado á la .Exposición permanente del Nitrato de sosa
de Chile. Cuando se penetra en la vasta sala dra
-esta exposición, hiere la atención d;l_ visit_ant~,
desde luego, el aspeicto puramente te?nco, c1entifico y, sobre todo didádico, de los_ obJetos expuestos, pinturas, planos, :eget~les, ~nerales Y, docu:
mentos diversos ofrecidos a la vista detl publico,
y es que, en efecto, el Comité Perll?-anente no s~
ocupa de operación alguna comercial y no _perSÍ"Ue sino un objeto : hace conocer las cua,hdase
p:eciosas del nitrato el~ s?sa, una de las mas poderosas substancias qu1m1cas, empleadas en la
cultura intensa.
Desde el admirable descubrimiento de Jorge
Ville se han llevado á cabo grandes progresos con
el en::_pleo de las substancias químicas, que se han
generalizado en el mundo entero.

¡Pobrc-cita'S! . . . . . fodavía las guardo -m el
fondo de una cajai como g uardo los recuerdos en
El fouc.lo de mi corazón! crnco :;ños hare que c,m
sus gratos perfumes, me embriag-aban, y crm rn,;
lin dos matices, en los que revelaban la alegría de
una pasión, llegaron á mis manos como llegan los
efluvios de Prim.avEira, como llegan las brisas matinales á despertair la floresta, ¡ cJn una caricia!
¡Ayer! ........ cuando las deposité aqui, todavía conservaban la fragancia; y la palidez de sus
pél!alos, me panda que era por la compañía que
me habían hecho la noche anterior en el baile. Me
entristecí un instante al verlas; pero p,rnnio recobré mi alegr ía. al aspirar sus pt•rfumes que se
esparcían por rn i alcoba, y loca creí, que jamás dejerían de exhalarl os.
Hoy, por fin; volvió á abr:rse el sepulcro que
tan tos ai10s le;; guardó su existt,encia ! !.......... .
¡ Pero como están!!. . . . . . . . no las cono2c), sólo
quedan tallos secw, pedazos de hojas, todo es polvo sin aroma, ni colo r .... . ... ¿ Qué se hicieron
mis nardo5 olorosos? ¿ Dónde están mis camd:as
rojas, mis tímidas Yioleta,. m is blanc:is margar~tas? ..... ¿ Qué se hicio:•on mis jazmines y mts
myozotiE, que jurar on no olvidarme? ..... ¡ N-1~
die me contesta! rernloteo la caja qw eri-m&lt;lo en m1
impaciencia que ella me r esponda. pero no, lo
único que encuen tro son unas pobres rosas, llenas
de espinas! ¡Ah!. . . el dolor también ellas lo
guardan, también en ellas rnu f'iE•ron las sonrisas;
y sólo quedan los punzantes dard os del marti-

buscaba! ¡cuántas ,esperanzas había c~rado en 41,
para que en un momento se desvanecieran, como
se desvanecieron en el cielo las nacaradas nubes
c1Ell crepú&amp;eulo !
.
¡ Aquí están mis violetas, las p n ~e.ras flores
que, aliadas en un listón. fueron apr1s10nadas en
mi pecho, que pronto las mair,chitó!
.
_
¡ F lores muertas, recuerdos de un _ayeir :1sueno!
decidme algo ele vuestra. pasad¡¡ extstencia, -ó s1
ya porque está is con vertidas en poi vo, no sentís
ni r e-cordáis nada! .....

1

Pabe/1611 del Nitrato de Sosa.

El Pabellón del Comité Permanente del nitra-

to, de sosa, contiene toda una serie de documentos
-que constituyen una maravillosa lección ele e,;tas
cosas, al alcance de todos.
En el centro de las vasta sala, se eleva una
.gran pirámide formada de cubos, pequeños en la
-cima, y que aumentan rápidamente rn dimensiones. Estos cubos representan la prL&gt;duc:::ión del nitrato de sosa en Chile.
Esta exposición del Nitrato de Sosa. atrae á to-dos lqs numerosos propietar ios y cu:ltivadoreG,
t anto franceses como extranjeros.

. 1
1'10 . . . . . .

¿ Vosotras sois aquellas flores llenas de matices?
¿ Vowtras, las ele brillantes corolas, que tímidas temblásteis al primer beso del sol. irradiantes
de hennornra, esperaban ans:osas las caricias de
la dorada mariposa y el travieso colibrí? ... .
Y osotros, por fin, ¡, sois hoy el emblema de
amor? ¡Ah! sí, nero, :de 'un ·amor mu1_,rto,, ele
un amor que ya no existe de él_. más que los rec:1erdos! . ..
Aquí están; ¡encontré.el ramito de azahnes qll'e

¡Decidme que sí! No temá is que vueslra e:mtestación sea un desengaño para mí. . . . ¡ Acaso
no sabéis que la Yida en sus pág: nas, escritas con
lágTimas, llern s·empre esta frase: ¡ dieoonga- .
1....
110

L os sueños. 1-as esperanzas. las ilusiones, todo
se acaba, todo se convierte en polvo, y sólo quedas temblásteis al primer beso del sol, irradiantes
en el pensamiento y sepultamos en el fondo del
corazón ... .

El Conde Zeppelin .

Tres son los elementos que concurren á la formación de la substancia completa, y estas tres partes son más ó menos útiles según la natura.leza de
su cultivo, estos tres elementos son: el ácido fosfórico (bajo la forma de superfosfatos), la potasa
y el azotato (bajo la forma de azotato ó nitrato de
sosa).
Este último es el más importante, tanto para
las plantas y los cei.ieiales como para las viñas.
La totalidad de los nitratos de sosa proviene
ele Chile, donde se encuentran inmensos yacimientos de este precioso IllÍDJe(fal.

El globo sobre su plataforma.

'

,f

E!cuela K.\dc Bellas Artes.

CA.BIDA."D CBilH'I A.l'IA..

México.

�EL MU1'DO lLCSTlUDO

Domingo 12 ele. f_gosto Je 1900.

3

=

Dom.:n;o 12 d:e. Lgcsto de 1900.

LA VENGANZA
-¿ Y no 5e horror;z::i. usted al recordar esa historia? exclamó 1Ianolín después de haber escuchado
.al tío Julián que, con voz pausada y con profusión

EL MUNDO ILUSTRADO

TI

Por ,111, sucedió lo que yo, con tanto temor, ha- zón la potencia de la ley, y en mi mano el princibía p11.,wisto al travé;, ue aquella desigual amistad, pio inquebrantable de la justicia.
?.fe rebelé contra las debilidades de mi sexo y
en !et que el má3 sóraido imeres jugaoc1. el principal
me
apresuré, deciclida, á la ejecución de mi venpapel por parte de Salvatierra. LOS negoc10;; de
ganza.
a.que! -ano 1ueron malos y tu padre se vió en conConcebido y estudiado el plan de mi campaña •
diciones pecui)-tanas tan dif.-c.les, que no le fué
posible hacer con el tal .Mauricio ciertas tran- y previstas todas las cir cunstancias que puchesen
t.acciones á qu~ se había comprometido mi espo- ser :favorables ó adversas á la realización de mi
so el año ancerior. Tras los disturbio;; de este ansiado proyE.C,o, elegí, como más adccuaaa á mis
primer percance mercantil, vm1ero~ ofaos ma- propósitos, una noche tormentosa, tan negra coyores, ha;;ta que 8alvatierra, para quedar exen- mo la conciencia del agiotista l\Iauricio.
Cubierta con un ropaje desgarrado y sucio, con
to de pagar una crecida suma que tu padre le
el
c:1bello revuelto, y fingiendo los movimientos
exigía con documentos ciertos, coucibió y llevó al
terreno de la ejec1.:ción, la siniestra idea de des- pausados y la voz doliente de una mencliga. me
embar zarse de él, privándolo de la vida de la ma- lancé á la calle arrebujada con un viejo paüolón,
resuelta á ocultar con humildad :fingida toda la
nera más vil y sanguina.ria.
Como si se hubiese t ratado de matar un perro hinriente cólera que bullía en mis entrañas.
Entre mis manos, criEpaclas por la efervescen&lt;'ia
rabi&lt;.i3C-, 'ó ,.,n monstruo die maldad', el lintame
l\Iauricio Salvatierra, acompañado de un negro, de mis senti'mientos, se agitaba convulsirnmente
llue por varios años le habia servido ele caóalle- un :frasco ele cloroformo que haría el milagro aperango, acechó á tu padre en una encrucijada del tecido.
Llegué á la casa del sanguinario Salrntie1 ra.
camino que -conducía á nuestra propiedad; y cayendo de improviso sobre su persona, le descar- _ "C"n estremecimi,émto brusco sacud:ó mi cuerpo al
gó un sablazo, lo derribó del caballo que montaba pisar el umbral de su satánica viüer.cla. L ogré
y con r efinamiento de cI11eldad, lo ató á un largo reponerme pe,¡ un gran esfuerzo de voluntad.
cordel y . .... ¡ oh miserable! lo arrastró despia- Con voz trémula v semiahogada le pedi, en nomdadamente en un-a gran extensión del camino. En bre del amor de Dios, un lugar de su casa para
la noche velaba yo en mi casa el c1dáver de tu pa- pasar aquella ncche toledana.
El malvado fijó en mí sus torvas pupilas de
dre.
Aquella noche, cuyo recuerdo me hace estre- buho. . . . . . no logró conocerme y me dió hosmecer, mientra.s elevaba yo a 1• cielo mis oramom,s pedaje en la misma recámara donde él dorrna.
Jh)r el de-sean~•• ,1~ 111 u¡ ,~o, lanzaba, ,,hrí 1 cic
El priuer paso estaba dado en la senda d•e mi
dolor , terribles anatemas contra la vida de. su venganza.
verdugo.
Fingí dormir sin afectación, para poder espiar
-¿ Y cuál :fué, mamá, el paradero de ese. ban- su sueño.
dido Salvatierra? ¿ Burló el poder de la justicia,
Una hora habría transcurrido, cuando con verfué castigado como merecía. ó quedó inmune su cladeia :fruición y con algo de sobresalto en el essangriento delito?
píritu, oí que el· muy infame 'roncaba .. , . ronca-Xo hijo, qué había de quedar inmune ni qué ba tranquilamente produciendo un monótono sonido gutural. Era indudable que dormía.
Cautelosamente me acerqué á su lecho, quité
de su diabólico rostro la. esquina de una sábana
que estorbaba mi delicada
operr!::i.ón y le apliqué, le
apliqué con zaña á la narfa
el :frasco de cloroformo.
Su ronquido se akilluaba
poco á poco. . . . su faz k&gt;maba coloraciones amarillentas, y para no sentir en mi alma la menor huella ele remordimiento, evoqué á mi memor;a, todo aquel sangriento clraJ _,,
roa. en que mi esposo sucumq:ó
bajo el acero y el cordel de su verdugo.
Ante tan amarga evocación, sentí que mi pecho
ardía en un incenelio de cóleras implacables .. .
arrojé á un lado el frasco del maraviHoso líquido,
y no satisfecha con verlo morir lentamente, lo
acabé de matar extrangulándolo con :furia entre
mis manos.
Realizada mi venganza, salí rápidamente para
había de burla1~ el poder de la justicia! Tú habrás
la calle, respiré á pulmón pleno, el aire de la nooído decir que los criminales, por no sé qué reacche; y al pensar. en mi esposo, me pareció oír su
ciones misteriosas que se operan en sus sentimientos, nunca pueden huir ni muy lejos ni por mu- voz, que daba gracias desde el seno de la tierra,
cho tiempo del teatro de sus hazañas, como si y que de la eonciencia me quitaba el peso de una
una potente mano invisible los detuviera y los losa sepulcral.
obligase á confesar el secreto de sus culpas. FeJulio de 1900.
nómeno extraño es este que fambién se operó en
jJenifo Fer¡far¡es.
la negra conciencia de .Salvatierra, y por el cual,
los r epresentantes de la ley no tuvieron que hacer muchas pesquisas para conocer, hasta en sus
detalles más espantosos, el crimen cometido por
el salvaje usurero.
Desgi-aciadamente en aquella época, la justicia estaba en manos de licenciadillos desvergonzados, que á su deficiencia profesional, unían un
cinismo pasmoso para comerciar con la justicia
y hacer de la ley el parapeto de los más inicuos
ldrc c·n· o~. Así :fué cómo Salvatierra, interp oniendo el influjo de sus caudales, logró muy
pronto pirnr ~l suelo de sn casa en completa libertacl, sah·ánrlose de la, pena terrible á que la ~
•0
,
ley lo condenaba.
· La justicia había sido pisoteada, la ley burlada,
__,......,,..
'\,
olvidando el nombre de tu padre; pero existía yo,
. '.,
su esporn, con una honda herida moral que manaba mucha sangre; existía yo, que huna ida en
un abismo ele dolores desesperantes, en un ca.os
de trágicas aflicciones, juraba enderezarme contra el asesino ele mi esposo, alentando en mi ra1

Digno de espzcial at~mción, es sin duda alguna,
el Conrnltorio Quirúrgico que· el Dr. Pagenstecher t:ene establecido en San Luis Potosí, donde
con una minuciosidad médica, aplaudida por
· c:.i.antos han visitado dicho estabkicimiento, se
atiencle sólo á enfermos destinados á operar;:e,
&lt;¡uedando terminantemente prohibida la entrada
ú toclo enfermo conltagioso. Sin duda alguna que
á esto se clebe, en parlte, la gran :fama que como
operador tiene el Doctor Pagenstecher en todo,
los Estados del Interior, y aún en el extranjero,
pues tenemos á la vista la opinión respetaJ,ic rlel
Dr. Po~ain, de París, respecto á la difícil oper.:1.c:óu de la trepanación que efectuó en la pcrs•Jll;t
~'on&lt;.cidísima en San Luis Potosí, Sr. Rafael U t1tiérr2z Ba--renechea y acerca de la cual &lt;1i-:il el
expresarlo Dr. parisiense : "que es la más perfcJc•t;:i,
{ cient:í_fica c.peración de ese g,:'.,nero que P'.l-'c.l~
UUCCl'Sl'.' '

La chínica á que nos re:fer:mos está di vid ida en
dos departamealtos:

lo. Departaroent'o prirndo.
2o. Departamento de beneficencia.
En el primern se atienden á en:fernios particula1'E:S y en el segundo, cuya fundación se debe al
Sr. Don Pedro Barrenechea, hay 1-! camas siempre ocupadas por enfermos indigentes.
Cuerpo 1Iédico.-Dr. Pagenstecher, )Iédico
Director.- Dr. Horacio Uzueta, Subd:nictor.Asistentes, Dr. Joaquín Rodríguez, Dr. José }Iaría Quijano, Dr. Bulmaro Flores y Pract:crnte
con domicilio en la clínica, Efüeo Coleniga; además el conocido oftalmólogo Dr. Antonio Alons-0,
está encargado de las operacionrn de los ojos con
departamentos especiales para el tratamiento de
las diferentes enf-e,rmedades.
.
En dicho eF-ta blecimiento se practican no sólo
operaciones ele Señoras que es la especialidad
elel Dr. Pagenstecher, sino todas la:.; operaciones
de alta cirujía, con brillantes rsultados, como
puede vei•0 e por la Estadi'otica sigu:ente ele lo~
me,-:es que van del año :

OPERACIONES.
Cu• muenrado~. tos

2 iumrr &lt;1', v:enbc . . . . . . . .
1 '2 operados de los órganos intestinales
2 abcews del hígado. . . . . . . . . . . . . .
1 Extirpación ele un pecho por cáncer
2 amputaciones. . . . . . . . . . . . .
2 operadM de la pleum quitando frai;mentos ele una costilla. . . . . . ,
l Resección de un labio por cáncer. .
14 op,)raciones diYersas de cirujía
general . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
1 curación radical ele mia- hernia. . .
1 curación ele una :fistula en mujer . . .

2
12
1
1
2
2

1
1 ~l:
1
1

, .
Total. . . . 38 operados
37 con cx1to por un c:1~0 desgracifülo.
Ei1 nuestro próximo "Almanaque de El Imparcial" nos ocnp'.lremos ele los diferentes clepartamentos de este e9:ablE•:!:nüento..

de detalles, hab'.a narrado, en la sobremesa, uno
de los ep1sodlos más desagradables de su vicla.
-Xo nijo, contestó la ouesa mamá. Lo que hizo
Julián es muy natur-al, muy humano, y lo harías
tú &lt;:y lo haría cualqmera que se encontrara en las
mismas cncunstan(;1as en que se vió tu tío.
-Pero eso •es muy doloroso, mamá, repuso M:anolin. Yo sólo ejecutaría un acto semejante, cegado por la sombra de una cólera suprema, ó en momentos en que la voz del sentimiento herido, clamara cont1ra mi verdugo.
-Precisamente, hijo mío, el grito de una cólera
suprema y justa, fué el que obligó á tu tío á ser el
protagomsta de esa historia que te horroriza; y la
voz de una cólera. suprema y la explosión del sentimiento herido, me hizo tomar, á mí que soy mujer, una acllitud varonil c)n motivo de_ la muerte
de tu padre, que Dios teng·a en su reino.
.
-¿ Usted también mamá, se ha visto en situación como las del tío?
-Quizá un poquito pe:ires, hijo; solam~nte
que tú las ignoras porque nunca he querido amargarte la vida poniéndot:e al corriente de ellas. Sabes que tú padre murió y". . . . nada más; pero
desconoces muchas escenas de ese trágico suceso;
desconoces la vida de su verdugo y el secreto de
su muerte. Oyeme, voy á hacerte la narración de
la tragedia.
-Allá por el año de 1885 nadie creía que el
tal Don :llariano Salvatierra :fuese un malvado
empedernido, si bien era señalado como usurero sin conciencia. Se le veía corno á una especie
de ogro avariento y r epulsivo que gustaba de disfrazar sus malos instintos con el manto de sus
santurronerías, oyendo misa los días :feriados y
santiguándose ele todo con la aparente humildad
de un corderillo.
Su vivienda era un C'aserón ele paredes sucias
que encerraban 1111 aire cargado con las emanaciones tufosas de multitud de pieles secas que se ostenta.han cfüeminaclas sobre :fardos de mercancías añejas.
O.culto en aquella posilga, alfombrada siempre con giron·éls de papeles g-rasows pasó los mejores años de su vida ese infeliz urnrero, convertido en t.opo, por su repugnante avaricia y su vulga ridacl ~u pina.
Tras ele ]a~ relacione~ amistosas y comer ciales
c¡ue ligaron á tu padre con ese m·iserable rabino, nunca llegó "á descubrir el fondo de virulencias que se ocultaha en su criminoso corazón . Tu
padre era sobrado bueno, y ele una credulidad tal,
que á vece!" se enfadaba conmigo cuando le hacía
ciertas ob,enaciones sobre la inconveniencia ele
la amistad ele Salvatierra, á quien nunca ví con
buenos ojos.

¡~

�Domincro
12 d:e. Agosto de- 1900.
b

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 8

MÉXICO, AGOSTO 19 DE 1900.

Oireotor: Lic. BA:E'AEL BEYES SPfll'DOLA,

Interior de la. cas,i de Pedro de All"araco.
Casa de Pedr o de A/v arado,

Las Casas d e los Co11quistadores.

Ya de tiempos inmemoriales, la hoy risueña
Villa de Coyoacán era preferida por los caciques
para a~;rnto de sus fincas de recreo, seguram0 11te por rn bello clima y su siiu:1ción topográfic1.
Ya también clcsde antes, Coyoacín estaba rodeado por tocfas p,ulies de grandes huertas y zanjas
de agua corriente y clara que servía para 1c~ regadío de los Rembrados y para ,los usos domésticos de
los indígena~.
L as ex&lt;:elcntes condiciones sa1ütarias de la pequeña población no han camb'ado c:m el tiempo
si no tas para me;íorar; á las ,casas de aspecto ruino.so ha :=eguiclo la construcción de nuevas fincas
de estilo» diferentes y de gustos complexos que
conl.lribm .n al aumento de hermosura de la villa
ele las flore, y de las muj12res bonitas.
Dos de los conquistadores escog:eron "Cuyuacán" para fijar en ella su residencia señorial; los
· dos manclaron ltlvantar las primeras casas de estilo
europeo .. las cuales se conservan, y pertenecieron
á Cortés v Alvarado.
Otro e~ificio se construyó en la misma población á raíz de la conquista : el Palacio de Gobi:eruo de Cortés, que ahora ocupan las oficinas del
Ayuntamiento del lugar.
X nest.ros grabados muestran las fachadas pr:ncipales ele las fincas á que nos referimos. Como se
ve, la de Cortés conserva aún los vestigios de las
manciones ,olariegas, desprovistas en su exterior
ele toclo aclorno ó gracia arquitectónica, semejando
el aspecto de los conventos antiguo~ que aún se
ven en España. El interior c:&gt;rresponcle á la fachada; de entre los d1m-rnidos mmos sobresalen los
arcos ele las puertas y venltlanas que corresponden
i loo distintos tlepar'tamentos que habitó el conquistador. Se divi,an también la;; bocas del subterráneo que1 ,'r,;iera. de bodegas. según unos, ó
de pr:sión, según otros.
La finca que apare-ce en el grupo y que ocupa
lugar prom'nen,e. representa el Palacio del Gobierno de llernún Cortés, ahora re~iclencia de las

autor idacles municipal~-s. : Henos antigua quizá que
las dos anteriores fincas que hemos e;:bozado en
su descripción. conserva el tinte peculiar de ;:u e:=tilo. Y rns muros se Yen fuert,¿13 en el exterior
más que en el inter:or. En el centro ele la balaus-

eipal tiene vestig·o~ de un :•0 tilo ar1¡uitectón:co bello. Los depar tamentos dd Pah.c o han sido refonnados ca,i en rn totaliLlad, 'I mu)' especialmente los que C}rresponclen á las oficinas ocupadas por la;; dependenc:as municipaleo.

1

1

1
Palacio de Gobierno de Cortés.

trada que corona la puerta ele entrada principal,
se ven aún el ieiscudo y armas del conquistador'
Cortés, e,culpidos en la cantera. A la entrada,
desdr?, luego se obsena el Or a:t'orio, lugar que ahora está destinado á distintos usos; su puerta prin-

El ohsurvador puede aún enC'ont.rar en esos
tres edificios la cla,·e de las pr·meras construcciones levantadas en }Iérico por sus conquistadores, las cuales t raerán siempre lo~ rcc.ien1os ele
nna época y-a califi.cac1a por la hi~toria.

LA REINA MARGARITA, VIUDA DE HUMBERTO I.

Casa. del conquistador Cortés.

I nterior del Palacio de Gobierno ele Cortés .

91.MI
IL:a&gt;
Gerente: All''l'Oll'IO OVYÁ■

8UBSQRIPCIOM MENSUAL F0 ilillEA,
lDEM IDEM EN LA Cil'ITAL,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 7, Agosto 12</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casas de los conquistadores</name>
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        <name>Flores muertas</name>
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        <name>Justador de los Campos</name>
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        <name>La prensa en China</name>
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        <name>Locomoción área</name>
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        <name>Revista Naval Francesa en Cherbourgo</name>
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                    <text>Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

-

.

...,,i.-'

... .. ,_,;..,
. -··

.,.,.,,.

...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

, •••entre sajones y latinas. 2.--cntre
chinos. 3.--Humberta /.
1-Poca cosa hay que decir: los telegramas lo
dicen todo y los comentarios huelgan cuando se
trata de hechos que se suceden en procesión ele
emociones y sorpresas indefinidamente irenovadas.
Los "revisteros" tenemos la tarea fograta ele serviP recalentada'S ]as sensaciones fuertes y bn1scas
que el insaciable apetito del público pide á los fabricantes de notjcias. Las revistas-, las crónicas
quincenales ó hebdomedarias no sirven ya, ó sirven para poco, para condensar y enderezar unos
cuantos datos comprobados en ]a orilla del camino,
como a] margen de las :&amp;irrovías que recorren los
trenes á todo vapor se fijan los postes kilométricos. Nos queda también el recurso de volver la
vista hacia atrás y medir un trp.mo del camino recorrido, porque au11que esto divierta poco á los
lectores, suele interesar al revistero ó cronista; y
e.orno en el fondo tras esto va una buena parte de
ellos, tras eso vamos, tras el placer puramente literario ó filosófico, si quereis, de ver como la historia va tejiendo su urdimbre, va haciéndose á sí
misma.: no ES extraño que de vez en cuando obligue á mis víctimas, c_tigo á mis lectores, á clesan&lt;lar caminos. ¡ Con no seguirme!. ....
Decíamoo en nuestra última conversación que
la plataforma del partido demócrata americano
adopta.da eu Kansas City, había merecido la aprobación y el elogio universal; naturalmente exceptuáoomos á los imperialistas americanos y á los
imperialistas latinos (los hay también) del concierto. Nos re:ferfamos á quienes no hacen ridículos espanta-necios de su patriotismo verbal; 110s
referíamos á la gente culta que tiene eQ. cuenta
medio. circunstancias, momento histórico y lieyes
sociológicas, para avanzar opiniones no escritas
para el abuso de las galerías analíabéticas, sino
para el u.so d~ cuantos profesan en serio la religión .de la patria y el culto del der.cho.
La impresión que en el grupo latino ,electo ha
hecho el programa de Kansas City, está resumido
en unas cuantas palabras del más circunspecto,
del mejor informado y más autorizado (en cuestiones de política general) de los órganos diarios
de Francia. Dice así "Le Journal des Débates:"
"El programa adoptado por el partido democrático es del mayor interés y marcará una focha en
la liistoria de los Estad.oo Unidos: hahlamos de
su elocuente protesta formulada. contra el imperialismo del partido republicano. Si el programa do
Kansas City condena el imperialismo, es en nombre de dos principios igualmente caros al partido
democrático : la salvaguardia de las instituciones
liberales en los Estados Unidos, y ésta es la preocupación egoísta, y luego, el respeto á la. liber- .
tad tle los otros pueblos, y este es el lado altruista
de la cuestión. A los ojos de los demócratas, el
imperialismo no sólo es peligroso para una repúlJlica., sino la negación misma del republicanismo.
porque hay incompatibilidad entre ambos principios. El programa formula con toda claridad esta
noci.ón, "~ue ningún pa.ís puede mantener se largo
tiempo en un estado de cosas que no es ni la
república ni el imperi.o" y predice que el imperialismo en el exteric,r con ducirá fatalmente al despotismo en el interior. Es casi sin ejemplo en la
historia, que las ideas altruistas interna.cionales
hayan figurado en un programa de conjunto, como figuran en el de Kansas City. Y todo el está dominado por esta sentenciá: "ningún pue\llo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo."
Júzguese por este somero análisis, con cuánta
razón aplaudimqs la plataforma democrática y
cuán sinceros y "cuán mexicanos" son los YOtos
que hacemos, no por el t rilmfo de éste ó del otro
partido en los ~stados Unidos, eso no nos atañe,
sino por el triunfo de las ideas tan precisas, tan
nobles, tan justas que ese magno documento
contiene. Estas ideas no triunfarán hoy, lo repetimos, la corriente -ae la opinión predominante
es otra, y la cuestión económica del programa
Bryan, mezclada á la plataforma anti-imperialista, la debilita y la sentencia á la derrota. La batalla será ardiente cómo nunca, es verdad, pero

Mr. Me. Kálllley será indeícctiolemcnte ele,cto.
Pero lleaará en lo porvenir un día en que al
hacer el balance, se llegue á la convicción de que,
aún desde el punto de vista económico, el imperialismo es pérdida, y que bajo el aspecto político
es el naufraaio de las instituciones libres. Y la
reacción vendrá y el partido repuhlicano, que de
tan forrnidabJ,e energía. vital está dotado, reconocerá la profunda verdad del gran principio proclamado en Kansas City; ningún pueblo puede
estar sometido contra su voluntad á otro pueblo.
Entonces los Estados Unidos realizarán en la historia el vaticinio, ó mejor dicho, el "desideratum" que formulábamos hace pocos días aquí
mismo en estos términos : el papel soberano,
único del pueblo anglo-americano en la historia
humana, es ese: promover la formación de entidades libres, libremente federadas á él.

=

"Blood is thicker than water," han dicho los
anglo-sajones que creen que la. voz die la san~re
los llama á la unión y á la alianza, á pesar del
océano que los divide; la sangre pesa más que el
agua, dicen_ los ib.e~o-amtericanü:'3, que promueve~
con incansable actividad la reumon de un congreso que tienda á apretar los aflojados lazos entre
los latinos de ambos mundos. No pueden ser más
inberesantes los capítulos del programa de debates de esa reunión : relaciones económicas y sociales de España con Portugal y con las nacion~s
hispano-americanas: estud10 de lo~ m€d10s á P~ºP?sito para formar una• gran corriente de op1mon
capaz ele obligar á los gobiernos de esos Estados
á concluir una alianza estrec ha y á r€currir al
arbitraje en todas las diferencias que puedan surgía entre ellas: medios de extender las rel.ac1011es entre los pueblos iberu-amer1canos: estnd10 de
los tratados que haya que concluir ó modificar
para llegar á la solución de los problemas económicos : organización en América. y ,en España d.e
exposiciones pEJrmanentes hispano-americanas de
productos de toda especie, en que el consumidor
y el productor puedan entenderse directamente:
fundación en Madrid de una Academia ele ciencias y artes ·y establecimiento de otras análogas
en Amércia: creación en España de uu banco hispano-americano, con sucursales en Portugal y en
los Estadm, hispano-americanos.
No tenemos á la vista los textos de estas proposiciones, y es más bien su sentido que su forma literal lo que acabamos ele transcribir. Todo en
ellas es excelente y no poco innecesario, porque
¿ cómo podemos intervenir los hispano-americanos en cuanto contribuya á unir más estrechamente á España y Portugal, que desearíamos ver
formando una nación sola? Quisiéramos que retirara el proyecto su circunferencia hasta hacer del
Congreso lbero--americano un congre~o pan-latino, en que :F rancia é Italia tuYieran un asiento.
Hay intereses comunes para todos los pueblos romanos, cuya habla ha. sido el vehículo de consenvación del oopíritu latlio transmitido por Roma,
"alma mater" de la civilización occidental y descompuesto en matices y colores diversos, según la
índole que el medio y la raza han criado en los
grupos distintos que compone la familia latina,
pero que vienen del mismo rayo de luz.
Darse cuenta de esta solidaridad histórica,
demostrar con sólo e,l hecho de hablar y de entenderse que, si no hay una raza latina (este es
un absurdo científico) sí hay una comunión latina;
bmcar al través de lo que nos diferencía y separa
lo que nos liga y nos une para consolidarlo y refo rzarlo; ver, bajo el aspecto de la educación,
tanto como bajo el económico y mercantil, el problema; desechar los proyectos y alianzas internacionales- que, nos quitarían toda libertad dP !'lcrión
y nos darfan el aspecto de una confederación armada para oh·o combate que el del trabajo y del
progreso, tal serían el propósito y la labor de
una reunión del género, de la que desearíamos ver
realizada hoy ó Iilllñana, en Madrid ó en México
ó en París. La preferiríamos aquí, quisiéramos
que fuese preparada lentamente y convocada para 1910 en el centenario de nuestra independencia. No viviríamos muchos, ¿que importa nuestra
vida de un día al lado de la e&lt;terM vida de la Patria?
El Congreso Pan-americano, que se celebrará
en México marcará una etapa, recorrida para JJegar á realizar el propósito antes indicado; si los
latinos tenemos intereses comunes, generales,

Domingo 5 de Agosto

°'" 1900

.
r.
más concretos los tenemos los americanos, y a
pesar de que en .el concier~o Pan:ameri~no e?tra1~
en primer térmmo los saJones, esto no implic~ n1
oposición, ni contraste entre lo~ d?s pensam1e~tos; amba:s obras son, ó nada significan, de solidaridad y de paz; ambas buenas,. ambas. necesarias. Estrechar por todos los rned10s poSibles l~•
relaciones intelectuales y matemles en el largmsimo continente interpolar, compuesto de dos
enormes macizos, y un dique ístmico que dividen
en dos la gran masa acuática del plan~ta,. es, por
sólo la dificultad geográfica, una obra mdispensable á la par que gigantesca; para. llevarla á cabo
el capital y la audacia norte-amerncana, son un
elemento de suprema imporlancia. Estableicer
una especie de consejo anfictiónico perm~nente,
que impida por la_ mediación y .el arbitrale los
conflictos internacionales americanos sena un
pensamiento sin consccrnE~cia, sin el as~ntimjento
de la na.ción analo-amer1cana, que tiene tanto
poder y tanta fue';,za ó más, más sin duda, 9.ue el
resto de la América reunida. Dar á fa doctrma de
Monroe reafirmada á porfía por los grupos contendientes en los E stados Unidos, la extensión que
debe tener, para convertirla en la doctrina .magna del continente entero. Y en lugar de hm1tarla
á la independencia de los americanos, respecto
de los europeos, ampliarla á la independencia en
términos absolutos: los pueblos americanos pactan la mutua garantía de su independencia : la independencia de las naciones americanas es in viola ble.
Con esos tres grandes capítulos, la obra de un
congreso pan-americano, T·e sultaría de incomparable trascendencia histórica.

2.-l'ío cabe duda: las potencias e•taban desprevenidas, desapercibidas en el caos chino, veían
turbio y ver turbio es no ver nada. ¿ Pero por qué
estaban despTevenidas? Porque se les daba la gana; ahora que las noticias nos llegan á porrillo resulta que la voz de alarma se ha.bía darlo, que lo
que está pasando se había anunciado. En Febrero decía el "North China Herald" de Shangjai
(puesto que así se pronuncia asi debe escribirse ¿ pon qué hemos de transcribir el chino en
inglés?) "Es moralmente cierto que la primavera
va á ver estallar un levantamiento -0omo los estranjeros no habrán visto otro igual. El país en.tero entre el río amarillo y la gran mu·ralla (Petchili y 1Iandchuria) se incendiará; la conflagración destruirá todos los intereses extranjeros
en el interior y forzará á los europeos á huir de
Tien Tsin y de Pekín en condiciones que no es
posible prever. Tiempo hace que amaga el peligro
de esta sublevación. Si un sólido haz de esfuerzos
no logra -conjurarla, aseguramos, en · 10s lími tes
en que un acontecimiento humano puede ser previsto, que esa insurrección estallará. ¿ Se puede
cantar más claro, pregunto yo? ¿ Qué se hizo..?
Nada; cuando ya el gran-maestre de los caballeros
del puñetazo (los ''boxers") estuvo á bordo de la
nave del estado, como en cliché se dice, entonces
se hizo venir á Pekín un grupo internacional de
soldados, insuficiente para. dominar la situación,
bastanbe para exacerbar el fanático exclusivismo
que bahía exaltado hasta la hiperestesia la serie
de mordidas que el enorme manjar chino había
recibido en Kiao-Tcheu por los alemanes, en Siao'I'chung y Mandchuria por los rusos y en Weijai-wei por los ingleses.
"Existe, decía un corresponsal chino en Pekín,
del periódico citado, en Mayo último, existe un
gran proyecto todavía secreto, para: .destruir á
todos los extranjeros en China y quitarles todos
los terrenos que se les han cedido en arrenda.miento. Son je.fes de este movimiento, la emper.atriz regente, el príncipe Ching, el príncipe Tuut
(padre del heredero aparente) y otros." Jinumera
las fuerzas regulares que tomarán parte en la lu•ha
y clasifica á los boxeadores entre los auxiliares. Algunos chinos han avisado á los extranjeros que se
han burlado de ellos. Los miu.istros extranjeros ee
han contentado con protestar, se les ha contestado
con muchas palabras y ellos se han dado por satisfechos.

Mis lectores saben lo mismo que yo lo que ha
pasado y conjeturan como yo lo que va á pasnr.
Aun cuando los plenipotemciaros no hayan sido

,

Domingo 5 de Agosto de 1000
sacrifica&lt;los todavía, qu edará &lt;lesmostrado que su
situación, bien precaria aún, se debió á ellos nlismo.s y que viendo lo difícil que era tomar la. legeción rnglesa, la, emperatriz ha d ispuesto una
comedia para hacer creer á las potencias que el
gol.iierno chino d:efendió á los rnmistros. Pero s~ponien&lt;lo que estos se ludien en salro, que cua1qnier día lleguen á T ien-ri'sin ¿ qué ha~áu los eum11eos? hl emperador de Alnmm1a ha prnnunciado
palabras irreparables al despedirse de sus tropas;
la. muerte de su m i11istro \on Ketteler, no solo
fué una. herida en el cJrazón, sino en el orgullo
heráldi co del ªKaisser ;" la ha consicl-.&lt;J.·ado como
un reto y con la rígida altirnz que lo ca ra cteriza,
ha levantado el guante y lo :estruja frenético con
su m-anopla de fierro. :Si Mr. Conger, si 1'lr. Macdonald, como todo parece indicado, resultan sa!_vos, si M. Pichon y el ministro japonés están vivos ¿ americanos, ingleses, franceses y japones:Es
trat-arán con los chinos desde 'rien-T.sin? ¿ Entonces Husia y Alemania aYanza rún solas hasta. la capital de los celestes, la una para satisfacer su holl0r por medio el-e la renganza, y para satisfacer
su amo:ción por medio &lt;le la secue.stración del
"hijo del cielo" la otra?
~Ias si Rusia y Alemania avanzasen, Inglaterra
irá también y Francia con Husia y el Japón con
todos. Y en realidad lo que ha pasado con los misioneros, lo que han hecho los "boxers" con fos
chinos cristianos, es por tal exbE.1m10 cruel que
para llegar á modificar la situación de los extranjeros en el imperio, una vez por todas, para dejar abierta_la Chin-a ,e ntera no ú la conquisla, lo
que sería tuna iniquidad, sino al .comercio ele!
mundo, lo que es un derecho del mun do, va á ser
fonoso, indeclinable, después ele cuanto ha pasado, reten-er puertos, oc upar capitales, intervenir
en la constitución ele! gobierno mismo. Para esto
es necesario iT 1.l .Pek ín con cien mil hombres. Luego será necesario quedarse con doscientos mil.

=

3.-Rodeado de la simpatía. de las naciones,
y de la profunda consternación de los amigos de
J,1 humanidad y de Italia, Humberto I , conducido en hombros de un pueblo, :envuelto en la
bandera de la patria que él vió nacer. que contri buyó á redimir corno soldado y á fortificar como
rey, convertido el féretro en inmenso altar de flores
qne rep&lt;rnentaba u la dernción y la piedad de sus
conciudadanos, desciende al r:eciente panteón de
la mq~rnrquía; Siguen tJ.a. wrocesi_bn ifúneLre, el
nuevo rey, pequeño ele cuerpo como su padre, ho~co, inteligen~ y serio; el emperador alemán qmzás, lleva ndo como ofrenda· á su fiel aliado el ¡,echo marci-al descubierto y franco, la plena conciencia de su férreo deber monárquico }' el secr~eto
regocijo de saber que un rey en nuestro tiempo,
es un hombre qu,e, está en la brecha., que combate
con un enemigo invisible, más expuesto que en Ja
más cruda batalla y que así el peligro y la bravura, dignifican, santifican casi el poder. A ~o lejos
una mujer acompaña el duelo; augusta mas que
por el hlasón y la corona, 1ior la virtud y por el
dolor; la Nación se siente algo así como la vmda
del muerto, para llorar con Margarita, para. bendecirla en estas horas de íntimo martirio, como
la bendijo sin cesar en los días del esplendor y del
triunfo.
Y más lejos -todavía, en la sombra silenciosa
ele una prisión voluntaúa, la diáfana mano trémula d~ un anciano sagrado bendice también la frente dolorosa de la reina y la cabeza inclinada ele 1a
Italia para siempre vi uda, y con los labios llenos
de clemencia y de sollozos, pronuncia sobre el
ataúd que desciende en la sombra -eterna, el supremo "duerme en paz, qu e: la luz perpetua luzca para tí."
No era el segundo rey de Italia un hombre de
talento superior; era. superior por el cor~zón . El
co razón que partió 1a bala inícua del ases ino es taba lleno hasta rebosar, ch, amor, ansioso y activo
por Ja nueva patria, por todas sus miseri-as, s~s
grandezas, sus tristezas y sus espera,~zas. Cont1nuar sin tregua la labor solo con.clmda en apariencia ele la unificación, amar la libertad, someterse á la ley, era toda la religión política de este
hombre bueno. ¿ Es dónde hay una, Jtepública. más
libre que esta república italiana en qu e el rey simboliza la obra de la historia, la uni ón, con un pasado de sufri mi€1ltos y afanes, en que la casa de
Saboya. representa á la Italia unida y coronada
por el anhelo incesante de llegar á ser? Buscar
á un monarca italiano para ajusticiar. al princi-

EL MUNDO H,USTRADO
pio monárquico, es el más odioso y cruel d( los absurdos, es matar la foNtla. racional de la transformación lenta de las democracias europeas en
repúbli cas.
P ero para. el fanatismo glacial, no de los famélicos, no ele los desesperados, porque no lo son
estos siniestros obreros del crimen, frecuentemente hombres de disipación y de placer, sino de los
pervertidos intelectualmente por la taberna, eJ
periódico y el club, qu ei crea en ellos el afán enfermizo de salir de la tiniebla á la plena cla ri dad ele
la historia, aunqu e la. historia sea el patíbulo; para este fanatiamo homicida no hay reflexiones, ni
hay razón, no hay mas que impulsos. Si la razón
pudiese en ellos algo, ciertamente, que la sola observación ele que poniendo á los soberanos en peligro de muerte los transforma de, hombres de
poder en hombres ele deber, los identifica moralmente con e-l instinto de la. propia conservación
en las sociedades, los hace profundamente simpáticos por su probable martirio y consolida así sus
tronos cada vez más, bastaría. para hacerlos desistir de propósitos que haciendo víctimas inocentes,
renuevan la vitalidad de instituciones viejas.
Pero es inútil, el mal no tiene remedio, más justicia en las profundidades del organismo socia l, menos al cohol en las copas y en los libros (suprimiendo el primero se reducirá á un "minimurn·'
el segundo) y el mal general de donde brotan estos hongos ele muerte, podrá evitar mucho; nunca suprimirá al "inconforme" .que sugiere al loco
larvado la idea d,-S' sacrificar la vida pa1J.1 quitársela á otro hombre. Contra esto ni hay •rtern edio, ni hay precaución eficaz. No ha.Y más que
resignarse de antemano con el destino y marc:har brarnmente hacia el deber. E sto lúzo toda su
vida el rey Jinmberto.

clu8fo ~ierra.
. LO QUE SE APRENDE

EN LA EXPOSICION DE PARIS
Hay quien juzga que las Exposiciones Universales sou ,;,·,.r1.1des tiestas clecorauvas, kermes:;~s ti"~com un ates, espectácutos monstruos, en las que lo
útil cede el paso á lo grato, lo práctico á lo divertido, lo serio á lo frívolo. Hay también quien defina. una Exposición Universal como un colosal reclamo comercial, como w1 anuncio cinematográfico gigantesco, como un anuncio vivo palpitante
y descomunal destinado á atraer-clientela y á acre,
centar la parroquia del especiero de al lado, del
fabricante de enfr,ente, del productor de pastillas,
contra la calvicie ó de "consomé" miner.al. Para
los primeros una Exposición es un ~mporio de
bailarinas, pa.ra los segundos una feria ele charlatanes.
Los grande• certámenes de la industria participan de una. y otra c9sa. Son centros de recreo y
focos de cha.rlatanesco reclamo. El visitante sale
de ellas con la pupila impregnada de formas deliciosas de color,es multiplicados y brillantes, de
'
,
lineami:entos
armoniosos; en su 01'el o r esuenan musicas y cantos, en su espíritu vibran himnos y aletean versos. Sub también con el carnet atesta.cl0
de indicaciones útil,es : el sombrero de patente sin
costura; el calz-ado que dura hasta que se acaba;
los brillantes de "strass," más "finos" que los ver•
&lt;laderos; el casimir impermeable para clim,as. secos y otras mil baratijas y mercancías fantasticas
que acaba por comprar, haciendo con ello el agosto ele los mercaderes.
P ero al lado de eso y á la vez que eso las Exposiciones son graneles institutos donde se aprende, clesmesrnradas 0€cu1elas práct'icas, verdad:eros
establecimientos pedagógicos; y no es este su aspecto menos intel'lélSante, menos útli y menos pintoresco.
Vamos á verlo. Entremos ,en cualquier parte,
en el Palacio de la Optica, por ejemplo. No bien
traspasado el umbral, nos vemos envueltos en las
más ásperas tinieblas ; en el palacio ele la "Optica"
reina, en efecto, la más completa obscur'idad. Lo
primero que la. rasga es un letrerito es{!rito con luz
fría, que dice: "Cuidado con los· rateros." Después
en el fondo surge de súbito una proyección luminosa y colosal de diez metros de diámetro y que á
primera vista parece ser una torta de viruelas.
Una voz clara y vibrante comienza. la explicación :
Se trata de una proyección de la luna, agranda-

da enormemente y que permite percibir los crátere:;- inmensos, las abruptas mo1nañas, los valles,
profu-ndos característicos de su const 1tuc.ión . ~a
voz explica brevemente qué es la luna, sus movimientos el nKic,mismo ele sus fases, que la proyección' reproduce á medida de la narración; da
nombre á las montañas, á los a11fitcatros, á los supuestos mares; disipa los errores vulga res y las
preocupaciones fa miliares á este. resprnto~ y en
cin co minutos el espectador recibe la m:1s grat a,
elocuente é instructiva lección ele astronomía. De
la luna se pasa á los planetas, de éstos á la. Vía
Láctea y se recorre el firmamento en med ia hora.
en alas de la ciencia.
En otro salón re pasa revista á los rnicrobioa de
la peste, del tétanos¡ rde )la tubercmlósi,,, ,~i:I
croup; se asiste al combate de esos mon:::truos con
los aJóbul os blancos de la sangre que los de~lruven °v s.e r ecibe una lección útil de fisiología, de
~1edíCina y de higiene con sano.s CJnsejos para
precaver ó atenuar esas JJlagas.
l!Iás allá los rayos d,e Roengen hacen visible
el esqueleto á tra~és de las carnes, deja,~ ver las
palpitacioneí? ele las vísrerns y la voz exohca la e~tructum y funciones de los ór~anos. Y eles.pues
en saloneS sucesivos los tubos de Geissler teñidos
de oro, d e- rubí, de amatistas ~7 ele zafiro por la
electricidad giran, oscilan, se balanceaJ1 :Ell el m&lt;is
YistoE-o y silencioso fuego de artificio que pueda
darse.
Entre proyecciones, fuJguraciones reflexiva;, y
radiacionesel Palacio de la Optica ofrece al publico sesenta espectáculos vistosos y sesenta ncciones
científicas. Esto es lo que se llama pedagogía!
Si queremos instru irnos en geografía, nos basta
empr,e nder. una excursión mari'tima en el Mareorama ó en el EstereoTama ó emprnnderla bravamente en ferrcc-arril de Moscou á P ekín ó más
simplemente d•r la Vuelta al nlundo en el espectáculo así llamado, ó visitar los Viajes Animados.
El )Iareorn m,a representa un vapor dotado de
movimiento ele rodada y de cabeceo, mecido por
la brisa y por el mar; con chimeneas, mástiles,
vieilámen, tripulación y cuanto hay que apetecer.
A uno y otro la.do se desenvuelven kilómetros de
tela adm irablemente pintada, que reproducen mares. costas, puertos, escuadras, con palpitante verdad , produciendo la ilusión de una Yerdadern travesía. El cicerone todo lo expl ica, da todas las indi caciones roelativas á los puntos que M reconen
y en una hora se han gozado los placeres de un
vi.aje " se ha aprendido mucha geografía y mucha
historia. En el 1ransiberiano Ee Yiaja en v,e rdaderos vagones de un lujo asiáti co ._con restaurant,
mirador, biblioteca, cuarto ele banas, etc.
Los amantes de la arqueología pueden en el Trocadero, en los Pabellones de J ndo-China, de Egi pto, d,a :Madagascar y otros más visitar todas las
ruinas, estudiar reproducc:ones d,e monumentos é
im:cripcioues, colecciones de cerámica, de armas,
de monedas. Pueden en las lecciones retrospectivas, consultar manuscritos y papirus, comparar
ejemplares de indumentaria, el e mobiliario, die
utensilios domésticos, de medios de transporte, de
máquinas ele guerra, de arma.duras, de joyas.
El agricultor en bm:ca. de procedimientos, el
industrial deseoso de nuevas máquinas, pueden rn
las vastas galerías ver trabajilr y pr0&lt;lu ri r i1 los
. hombres y á las máquinas. coleciconar folletos ."
estudios, documentarse co n hechos y estadísticafl,
N-ada falta, todo existe, todo se hace á la vista lle
todos; se sirve aire líquid o, color de cielo, en vn_1:: os
salidos del horno del vidriero; s.e tejbn encaje:;,,
se fabrica papel, se elabora pan, bizcochos, dulces,
j.abones, bug-ías; se destilan esencias y nerfurnes,
se forjan hierro y aoero en hornos ardientes; se
construven palacios de hielo en refrigeradores monumentales; se borda con hilos de seda. y de oro:
se trazan filigranas; se tallan diamantes ... toda
la gama del trabajo! toda la lira del progreso industrial.
Y se sale ele ahí un poco aturdido, vagamente
mareado; pero más feliz, porque se ha ~ozaclo r-:n namente ;más fuerte. porque se ha aprendido; má,s
noble porque se ha admirado y más lleno de fé y oe
espe.mnza porque se ha sentido bajo la ma110 el pulso vigoroso y robusto de la. hmnaniclad que piensa
y que trabaja., v que au~ura eterna vida v proeperidad eterna á la. industrila que redime, eirnoblece y enriquece.

:Or. )(f. Flores.

�...
EL MUNDO ILUSTRADO.

D0mingo 5 de Agosto de 1900

Domingo 5 de Agosto de 1900

EL ASESINATO

DEL REY HUMBERTO I.

Viot;or lllhnuel III, Bey de Italia.

Nada nos ha paNocido más justo que rendir en
este número, sincero homenaje á la memoria del
infortunado monarca Humberfü I, publicando en
l ugar preferente uno de los últimos retratos de
eme hombre, que por sus energías, patriotismo y
relevantes cualidades, se hizo digno de universal
respeto, como digno es también del luto, que todo
el mundo civilizado ha demoel!rado por su muerte,
que lo coloca €ill el puesto que corresponde á los
mártires del deber.
La trawendencia de tan luctluoso acontecimiento, su magnitud, la condolencia universaJ. que ha
inspirado el nefando ar.imen y la excecración que
éste merece, .asuntos son que quedan tratados en
la "Revista del Extlerior," que aparece ien este
mismo número, siendo ésto la causa de que las
presentes lí!].eas sólo se encaminan á explicar las
ilustracion!€6, que con motivo del asesinato del
Rey de Italia hemos podido adquirir.
Humbe.rto I, hijo del rey Víctor Manuel y de
Adelaida, archiduquesa de Au&amp;tria, nació en la
ciudad de Turín el día 14 de Marzo de 1844. Los
tiempos eran de lucha, y muy temprano se inició
en la.vida militlar, y á los quince años figuró al lado ele su augusto padre en la guerra de Italia,
organizada por Napoleón III, contra el Imperio
de Austria, y que ensanchó ampliamente los dom i1üos del rey de Cerdeña.
Derribados los Borbones del trono de las dos
Sicilias, el entonces príncipe lieredero fué á Nápoles y á Palermo á compa:rtir su popularidad
con Garibaldi, asociado muy especialmente á la
reorganización del reino. Aun quedaban en píe

Viot;or Kan uel II ;y Pio IX.

los. Estados pontificios, que interrumpían la unidad de Italia, apoyados por las bayonetas napoleónicas. Víctor Manuel buscó un nuevo aliado
en Rusia, y €il1 1866, fué su hijo á París á sondear
el ánimo del gobierno f:-ancés ante la nueva -a.lían-

A la muerte d'e Víctor Manuel, acaecida el 9
de Enero de 1878, Humber.to ocupó el trono de
Italia, y dirigió al pueblo una proclama, en la que
ofrecía "imitar los grandes ejemplos de abnegación por la patria, amor al progreso y fe en las libres instituciones, que son el orgullo de su casa,"
que había aprem.dido de su padre.
La historia de Italia en loo últimos veinte años,
prueba de una manera evidente que ha sabido
clllnplir SU· promesa.
El criminal atentado aue ha puwto fin á los
días del soberano, y que hoy llena de luto al pueblo italiano no fué el ún ico tramado contra su augusta persona: el día 17 de Noviembre de 1878,
Passanante, uu asesino vulgar d·ei la ralea de los
Caserío y los LucheBi.. lo hirió, aunque levemen-oo,
y fué salvado por el arrojo de su primer Ministro el señor Cairoli, que lo acompañaba, y que
tamb:én fué herido. La magnanimidad d:el sobenano perdonó al autor de aquel atentado semejante
al de que ha sido víctlima después; la clemencia
no sirve ,Para desarmar á los monstruos.

l

&lt;que lo pr,ecedieron en el trono de Saboya. Kació
&lt;!t 6 de Abril de 1765 y murió el 27 de Abril de
1831 en Turín. Fué sepultado en la. Abadía de
Alatacomba; casó el 6 de Abril de 1807 ton María
·Cristina de Boron, Infanta de la~ Dos Sicilias.
Con la muerte clel Rey Carlo5 Felix, se extin..guió la línea primogénita de los Reyes de Saboya
.Y pasó la corona á Carlos Alberto, de la línea de
J-3aboya Carignano, cuyo t'ronc:&gt; era el Príncipe
'~l'omás, hijo de Carlos }lanuel primero.
Ca,rlos Alberto, "El }Iagnánimo," hijo elel
Príncipe Carlos }fannel ele Saboya Carignano
_y de la Princesa }Iaría Cristina ele Sajonia. Xació en Turín el 2 d. Octubre ele 1798 y murió
·en Oporto el 28 ele Julio de 18-!9; casó ~l 29 de
,{'5eptiembre de 1817 con María Teresa dEI To~can~,
.\.rnhicluqnesa ele Au:itria.
Yíctor .:\lanuel II Rey de Italia. hijo del prece•tlente. Xació en Tm'Ín, el H de }larzo de 1820,
murió en Roma •E1l 9 de Enero d€ 18i8, donde fué
-~epultado en la Iglesia del Panteón. Casó el 12 de
Abril ele 18-:1:2 con 1faría Aclelaicla ele H(lpsburgo
Lorena, Archiduquesa de Austria.
A la muerte de Humb,,•rto I ha ascendido al
trono su hijo Y:c tor l\Ianuel Fernando Mar:a
'Genaro de Saboya, Príncipe de Xápoles. Xacido
-el 11 de X0Yiernb,1e de 18(i9 Y ca,aclo el 2-:1: de Octuhre1 de 1896 con la Princesa Elena de }Iontene_gro.
Amacleo Fernando de Saboya, Duque de Aosta
.y Rey de España. nació en 'J'urín el 30 de }Iayo de
18-:1:5 y murió en la misma ciudad el 18 de Enero
'{]e 1890. Casó el 30 de, }layo ele 18G7 cJn }Luía
·v ictoria, Princesa del Pozzo de la Cbisterna, na--cicla e¡¡ 9 de Agosto ele
muerta el 8 de X o-v iembre de 1876. El 11 de Septi-rnnbre ele 1888
·casó en segundas nupcias con llfaría Ltizia X a_¡;oleón Bonaparfü. Electo Re)· de España por las
·Cortes de llladricl en lG de X o,·iembre de 1870
~1 hclieó el trono el 11 de Febrero ele 1873.
Del primer matrimonio nació el actual Duque
•ele Aosta, }Ianuel Filibmto ele Saboya, en Géno·ya el 13 de Enero de 1869, casa&lt;lo el 25 de Junio
•de 1895 con la Princesa blena Luim de Orleam,
hija del difunto Conde de París.
El retrato da Pío IX (Juan }Iaiía Nostay y Ferretti, que nació en Sinig.'lglia el 10 de }layo de
1796 y fué exaltado á la silla Pontificia el 16 de
-Junio de 18-:1:6) lo publ'c1mos porque fué él quien
perdió la soberanía de los Estados Pontificios, bajo
d reinado de Víctor 1Ianuel II, cuya. política siguió inrnriablemente el Re:· Humberto.
Mucho se ha dicho con motivo de la supresión
del poder temporal de los Pontífces, que Yíctor
Manuel fué mo.rtal '€111emigo de Pío IX, pero tal
-especie aparece elocuentemente desmentida en el
.grabado que publicamos, tomado ele, un cuadro
·que rep,resenta al Pontífice y al .Monarca c itados,
·unidos amigablE1nente, por más que razones
)_)olítica3 hubiesen obligado á Víctor l\fanuel II á
~uprimir el Pod·c1r Temporal del Pana.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lote del Sr. Vida.l lll'á.jera.

LASFIESTAS DEL CARifENEN SAN A~GEL.
Las mencionadas fiestas, que desde la época colonial se celebran año por año en el pintore:,:co
pueblecillo, en el presente me5 de Julio, han tenido verdadero lucuuiento, debido en gran parte
á la circunstancia ele que inaugurada la t:racción
eléctrica en los tranvías que llegan á esa población, ha aumentado considerablemente el número ele visitantes á aquel rinconcito florido.
El domingo ~!timo fué seguramente el día más
alegre de las fiesta:;, con motivo de habnse celebrado la apertura de la Expoúción de flores y ·
frutos, que en su mayor parte se cultivan en San
Angel. ~l acto inaugural fué presidido por distinguidas seüoritas de la población, y á la ceremon:a siguió una kermesse, á la que dieron luc:miento más de cuatro mil personas. que pasaron
el día en 8·a n Angel, y que estuvieron visitando
sin interrupción e_l jardín d.e San Jacinto, que fué
donde se verificó la fiesta.
Al rededor del jardín se estableci eron bonitos puestos, adornados con buen gus~o y que estuvieron á canro de las familias ele la localidad.

Nuestros gro.hados representan dos de estos puestos
dos &lt;le las mejores instay dos de las mejores instalaciones que figuran en esta
Exposición, que además de
dar lugar á fiestas, tiene su
uOilidad práctica, puesto
que los concu Nentes al certamen se esmeran durante
todo el año en mejorar el
cultivo de sus huertas y jardines, y á ello se debe que
n os lleguen á la ciudad tan
hermosas y variadas· flores,
como &lt;liariamente admiramos en el mercado.
En el "puesto de Cerveza" estaban la señora Brier
ele Rivas y las señoritas
Lui, Jmma. Carmen. Dolores, Josefina. y Paz Marrón,
Josefina N úñez, Dolores
Urquiaga y Rosa Bier.
En el de tabacos v tamales, que repreeenta otro de
nuestros gtabados, estaban
las señoras Ba,rToso y Peón
y las señoritas Manuela del
Villar y Elena HopE'.
Las instalaciones florales
son las presentadas por los
señores Viclal Nájera y E.
Velázquez, vecinos de San
Angel.
Como puede verse por nuestros grabados, no
solo mejoran nusetlros floricultores, en lo relativo á culti\'ar, sino que también han adelantado notablemente en gusto art!ístico.

Puesto &lt;1e T,.b,.c va y 'l'amalas de la S.i:a. Lu isa.
L. de Ba rros o .

-&lt;::::,.O&lt;:::,.

Duque de .A.ost;a.

za. Resonó otra vez el estampido del canon, y
Humberto tuvo entonC€s la opoitunida~ de demostrar sus dote., militares en la sangrienta bat~lla de Custotzza, donde hizo prodigios de valor
al mano.o de su división.

La colecc~ón de gra?ados que publicamos, representan a personaJHl de la casa Real, y
son tomados de monedas que nos facilitó el señor l!'ina_mori, uno de los más antiguos y honorables m1embros de la Colonia de Italia residente en México. He aquí algunos ligeros dabos biogiráficos relativos á esos personajes.
CARLOS FELIX, hijo de Víctor Amadeo III
y hermano de Carlos ::\il:auuel IV y Víctor Manuell,

Lote del &amp;r. Velá zquez.

�Domingo 5 ele Agosto de

EL UUNDO ILUSTHADO

rnoo

Domingo 5 de _\gosto de 1900
tedral, por }a puerta del frente que corresponde

La Manifestación del 30 de Julio

á la narn deI'é&lt;:ha.

Las bandas de música quedaron en el atr:o, tocmdo marciales piezas.
Las comisiones llegaban á la capilla de San José
y entregaban sus ofrendas á los seiíores encargal elos de r c•cibirlas. La:, diferentes coronas y ramilletes se colocaban al pié del altar artísticamente.
Las ofremlas fueron numerosas y artí,ticas,
consistiendo, en sn mayor parte, en coronas de flores naturales.

lN HONOR DE HIDALGO.

Tercer n1omento del retroceso.-Cnñ6n de Batalla

Carga del Cttñ6n de montaña

'1.ondragón."

u ...

11

E~ lunes útlimo, la enseña nacional, izada ~
media asta recordó al pueblo el trágico fin del in.cia&lt;lor de nue.:: tra independencia, el inmortal Hidalgo.
La manifr;;tación organizaua para conmemorar
el fusiJauüento del héroe, revistió la mayor solemnidad y nue;tros grabados relat:vos representan
las fotografía5 que pudimos toma,r al paso de la
comitirn. ::le organizó é•ta en la o-lorieta d:
Cuauhtemoc, en la e-alzada de 'ia Ref~rma, y fué
tal el número de manifestantes, que la va n o-uardia de la comitiva se ~ituó frente al Pabelló; mori~co. Est_a comih\·a la formaron empleados púbhcos, rmembros de h1s soc:edades mutuali tas,
comisiones del ejército, niiíos alumnos ele las es-cue.Jas nacionales y vecinos de los aher1edoreo.
El desfile, que comenzó á la, diez de la maña1u,
se efectuó en el órden siguiente :
DEScubieria de gendarmes montados, niños del
H ogar de Xiños p obres, vestidos de rurales. Banda de Zapadores, comis:ón del Colegio Militar,
alumnos de las fücuelas de Jnrieprud€ncia, ~1e-

J.\1ondrag6n."

EL CAÑON ~E BATALU "&amp;IO~~RAGON"
Al regresar de Europa el oeüor Coronel Don
Manuel Uondragón trajo comigo un cañón de batalla de su invención, que fué construido en le~
talleres de Saint Chaumond.
Ya ia prtn,a de Parí,; había juzgado las n,1~ables condicione, del arma y tributado grandes
elogios al di 0 tinguido milita·r mexicano .
. El señor }Iin:stro de la Guerra quiso presenciar las prueba5 del nueYo cañón v fijó el día 20
del mes anterior para que se efectuas.en.
E l polígono de :::lan Lázaro estaba inundado
En esos días y se escogió una amplia zona ele terreno ele lao lomas de Santa Fe.
En el campo se imtalaron cuatro caliones de
batalla sistema Bange, el de batalla "}Iontlrngón," uno d'E, montaña y un mortero del miemo
autor.
Tan luego como se presenr.ó el señor Secretari~ d~ _Guerra se libraron las órdenes para que
prrnc1prnran las pruebas. Con el cañón ele monta-

vent.ud en las Artes," E scuelas primarias, 11unic ·p-a!idad de Toli.epec con su música, Ayunrnmiento de ).Iixcoac, música del 7o. Regimiento,
e.omisiones fo1ánE.as, Liceo Hidalgo, A_vuntami·mto de Xochimilco, comisiones del pueblo de ~Iix-

Cañón de 70 mm, de tiro rápido p!l.ra. motaña sistema. Bange, '' ...."1ondrag6n"
,on el personal que Jo sin·:"6 el dfa del concurso.

dragón y en una lona lo5 veinte c1rtuchos que estaban destinados. EstUYo encargado de pn·sentar los cartuchos, el Capitán segundo Gamboa,
de hacer y rectificar la puntería, el Capitán p1imero Alberto )Iéndez, y de hacer los dispa,ro~,
el Capitán Eguía Liz.

El Sr Ministro de la Guerra y el de Hacienda en compE.ñia de otros invita:Jos en

las pruebas del mnierial de Artillería "Mondrag6n"

ña sist€ma M:ondragón, se hicieron doce disparos sobre los blancos situados á tres mil metros
de distancia.
Se hizo funcionar el mortero }Iondragón, á tiro directo con granadas Shrapnell y á 1,200 metros de distancia del blanco.
En seguida se aprestaron las bocas de, fuego
para el concurso entre el nuevo cañón 1Iondragón, de campaña, de setenta y cinco milímetros,
y cuatro cañon es de campaña, de ochenta milímetros s:stema Ba1Jge; de tiro rápido esta:;; armas.
Este concurso se orgi:nizó para practicar el tiro rápido é investigar si el tiempo empleado en
~3parar veinte pa.-oyediles. con icuatJro cañones
de Bange es mayor ó menor que el empleado para disparar igual número de proyectiles con un
,1,ólo cañón )fonc1ragón, en el concepto de que en
este fuego rápido se exigió la rectificación de la
puntería 4 cada tiro para comprobarse• luego la
precisión. El fuego comenzó por la pieza de la
derecha con los cuatro cañones de Bange; á partir del primer disparo, el fuego se hizo á discrEción.
Los vdn te disparos de los cuatro cañones "Bange", ('n la forma qu e dejamos señalaJa, se bcieron en un minuto veintitrés segundos.
Se colocó entonces e) cañón de ln~:\I i.t )Ion-

Las Com1sio11cs.

Citaremos las principales ya que no es posible
dar á conoce11 l·a lista completa.
Colegio )IiJitar, ccrnna de garclen:a,, nardos,
magnolias y rosas reinas.-Escuela de J uri~prndencia, coron-as de peonías, claniles. ro~as y gardenia~, con lazo.:; Yioleta.-Escuela Preparatoria,
semejante á la anterior. -Escuela de Corne1 c:o,
corona de rosas blancas, pemamien l\os, claYeles .Y
rniosotis.-Lcuela de Artes y Oficios, corona de
un m etro de düímetro, con un hermoso "touffe"
de magnol:as.-Escuela ~acional número 7, eorona ser.c"lla con bandas de Estón mor-ado.-Cuerpo de irurales. magnífica corona de gardenias, adornada con hojas metálicas de begonia.-Societl-ad
"Gnión y Concordia," corona hermosa con grand€s lazos.-Ay1mtamirnto de Mixcoac, corona ele

Los tiros disparados por €! de Mondragón dieron en su mayoría en los bla11co's.
Los veinte disparos del cañón de batalla M:ondragón, se efectuaron en dos minutos. Se observó que en tanto que los cañones d,e, Bano-e retrocedían á cada disparo, el de Mondragó1~ perrna-

nec~a. firmE', rotrocediendc• sofamente el ,canoapropiamrnte d:cho, sin que se moviera casi el.
montaje, circunstancia que farnrece mucho á la
rectificación de la puntería. Consiste también la .
rapidez del tiro del cañón nuevo de },fondrao-ón
en el sistema dc1 cierre y apertura, f-acilitáncfosc,
por él la r apidez en la carga. y descarga del arma ..
Siguieron las operacione~ con el mortero de
montaña de ochenta milímetros del sistema }fondragón, haciéndose quince disparos á tiro indirecto, á una distancia de 1,300 metros. Diez de es-."
tos di_sparos se hicieron con granada Shrapnell, y
los cmco restantes con granadas-torpedos, car- .
gadas con melinita.
Al hrminar · 1os disparos c :m el mortero el"
cañón de setenta y ,cinco rnilímetro5, sistema,
Mondragón, comenzó el tir-0 rápido, habiéndose-,
anotado el tiempo que se empleó en hacer veinte,
nuevos cfüparos y se ratificó igualmenb la pre-cisión del tiro.
L os señores 1finistros de Gut irra y Hacienda
se mantuvieron á corta distancia de las pieza/.
principalment~ de la nueva que ayer se estrenó,'.
para ver func1ona.r de om·ca el mecanismo osten-.
sible y poder apreeiar la precisión del tiro y lasoperaciones de carga y descarga.
. El cañón de batalla "Mondragón," seo-ún
opi-0
món de nuestros militares facultativos más eniJE'lldidos, es una obra. maestra que honra en alto,,
grado á su autor.

I '

L os nitos de las escuelas.

dicina, Prepaiatoria, Banda del CtErpo de Ar,illería, alumnos de las escuelas de Comercio y de
Artes y Oficio-s, Sociedad Infantil Mutualista y
comisión ch•l Cuerpo de Rurales, Banda del 130.
batallón, Sociedades Mutualistias "Unión y Concordia," "Siglo XX," "Renacim:ent.o," "Obreros Libres," "Esperanza," "San Juan Bautista de Sant-a Ana," "Buena ),fadre," "Patria, Libertad v
ProgreE'o," "Sociediad Fraternal de Folié,,''
"Gua.d alupe Hidalgo," "Sociedad Hidalgo," "In, de.pendencia y Libertad," "Fe, Esperanza y Caridad," "Unión y Amistad," ·'Protectora de la Ju-

Alum110s de las escuelas Superiores.

qu:c y de Guadalupe, banda de míu,:c 1 y 1Iunicipalidad de lxtacalco con su música propia.
Seguían el pueblo de CoatepEc, comisiones de
Jefes y Oficiales de los cuerpos de la guarn ·c:ón,
el Comité Patriótico 1Iutualista, cerrando el de5file la .Banda del Estado Mayor EspEcial y una
eoco.J t:a de Gendarmes montados.
La comitirn recorrió la avenida ,Tuárez, calle de
San Fra1:c·sco y Platei os, portal ele Mercaderes,
frenh,, de los Palacios :Municipal y ~acional, para
llegar á la Catedral.
A las once, la co:nitiva comenzó á entrar en Ca-

nardos, heliotropos y no me olvides, con un retra·to de Hidalgo, llevando una banda tricolor plegada artísticamente; lazos rno-mdos, con doradas
inscr:pcione;;.-Comandan,::ia :Militar, coronas ele
flores naturales con lazos de moiré.-Secretaría
de Comunicaciones, c:&gt;rona de gra11 tamaño figurando guardas de pemamientos, daveles y no me
olvides, con l~zos de mo:ré.-Oasino K acional, de
flores exquisitas, gardenias, peonías, campánu las,
gardenias y rosas.-Taba.sco, co,rlQna, de gran tamaño, con un copete de magnolias.-Querétaro,
de pensamientos y claveles.

¡

•

La des en bierta del desfile.

Cañón 11 Ba.nge" en el momento del disparo,

Fo:. de la !'hoto Suplay Co.

Las sociec·ades mutualistas.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 5 de Agosto de 1900
Domingo 5 de Agosto de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Angulo noroeste de la Bo:tega núm. 3.

LAS BODEGAS DE "COUPAGE."
SOLEMNE INAUGURAOION

A caza siempre che "la actual\dad·· para servir á
nuestros lectores "el plato del día," hoy_ poden~os
ofrecerles curiosa8 noticias de una. gran mdustna,
nueva en el país, de positivo interés general : la
industr:a del "coupage."'
¿ Qué se entiende por "coupage ?"
_
El Consejo Superior de Salulmdad, prenarnentie· consultado. contestó así:
"Por "coupage'' se entiende la mezcla c1e dos
ó más yinos naturales;·· y tomando como base tan
clara y terminante definición, el señor )Iinistro de
Fome;ito celebró con la casa Barrios y Muriga, S.
en O., un contrato para que esta instalase unas Bodegas especiales en las cuales debe invertir cuando menos $200.000.00, sometiéndose á estrechísimas obligaciones que constitu~·en la mejo.r de las
garantías para el público.
'roela la prensa diaria, en editoriales ~- reportazgoo, se ha ocupado con elogio ele esta nueYa é
importantís,jma industria, haciendo de ella un e~tudio completo, merced al cual, el público se ha
formado sin duda juicio exacto del negocio. Por e$O
no repetimos cómo lo.; vinos que llegan ele E spaña, de Francia, etc., son sometidos á escrupulosísimo análisis, organoléptico y químico; cuidado-

Grupo del Sr. Secretario de Fomento, y demás i.avicadoa, en la casa habitación del Sr. J;.ur..;a. .

samente cla~ificados; trasegados; fil traclos; mezclados; analizados de nuevo para. estimar el 0o-rado
de semejanza que por dichaa mezcl-as se ha obtenido con relación á una muestra de vino-tipo; y
envasados, por fin, para la venta, en barriles est:e~
rilizados por la acción prolongada de un chorro
de vapor generado en una caldera de do,c:entas
libras de presión.
1""os limitaremos á explicar brevemente los fot??raba??s que i~ustran estas páginas, informa- ,
mon grafica que Juzgamos mteresante para nuestros lectores.
El frente de las _Bodegas "dice" poco. Es!ie primer cuerpo del edific10 (en el cual están instalados el gabinete ele análisis, €'l escritorio y otras
dependencias análogas) v· ene á ser como el muro
de contención. que se impone á la inYasora marea
d•0 los ru_iclos de 1~ ra)~e. el foso aislador que corta
el paso a la trep1dac10n constante producida p or
el t ráf'co de la YÍa pública.
Dc•pué;; de atraYesar un pequeJÍo pat'io, penet:aino;: al templo .... Sí, de templo y de fortaleza
hrne algo aquel ~ingular recinto:· espe,ísimas
Pª!'ccle,, que apagan todo rumor: la luz cenital :filtranc1o~e como por un tamiz -á travé~ rle rlisrreto
!ir~sparc11te: que ;rnla bien c~ispuesta claraboya,
luz que p_ai ece mas tenue,, mas suave, por el deli~a.cl_o mabz verde cl~ro de aquellas parredes; el piso
,.,11~. rle ceme1~to. simulando anchas Josas; la extremada pulcritud del conjunto; y sobre todo, los
PaUo de movimiento.

"foudres," odres ó toneles enormes, de forma .especial, todos iguales, alineados en las galerías y
que, como ha dicho un periódico, "álzanse/ soberbios, imponentes, majestuosos, montados en reci.oo soportes ele labrado encino," c mt1ribuyen á
la impresión "sui géneris" honda y agradable que
produce la visita del local.
Curiosos, €•n verdad, son los mencionados "foudres." Si tal era el tonel de Diógenes, bien pudo
vivir en él. Imagináos una bar.rica vist-:i. con una
lente que aumentase cien diámetros, urr!t barrica
euyo interior se limp:a introduciéndooe, por una
puerta varios hombres, quienes ya dentro nesecitan
-valerse de escaleras para alcanzar á todas partes.
La capacidad de cada recipiente oscila entre
12,000 y 13,000 litros, ydel líquido contenido dá
;precisa indicación, litro p01l"' litro, un tubo de
nivel fijado en la parte exterior, donde también
puede leerse, en un termómetro, cuyo globo está
,en confucto con el vino, la temperatura ele éste.
Dato elocl]rnte: cada "foudre" lleno representa un
valor de más die, siete mil pesos.
Noootros, que hemos visitado el esta.b lecimiento de los Sres. Barrios y Murga, S. en C., tanto en
,dia de inauguración, como en día de trabajo, hemos quedado admirados de la sencillez de las maaüobras, del buen orden que preside todas las operaciones. Obra 2.e t:tanes parnce trasegar en medio
,dia 13,000 li!lros de vino, tr.:ce toneladas, de uno
;á otro "foudre" y al mismo tiempo filtrar, clari:fica1;, "fijar" esa enorme cantidad de líquido sin
id.erra.mar una gota; y sin embargo, tamaña em¡presa acométela y realízala sin esfuerzo, cn~lquier
obrero, gracias á pod'€Jrosas bombas especia-les y
l. un perfecto "filtro de presión."
En suma, tan esmeraaa es la instalación, tal la
disciplina que en el tirnbajo se guarda, que el ob-

Parte de 111 Bodegn núm. 1.

U n rincón de la. Bodega núm. 2.

serva,dor ligero se ·cmgaña juzgando esta industria
"cosa fácil,' º porque realmente lo es la parte mecánica" cu..¼Jldo se practica con sobrados elementos de todo género; pero los s¿!Üores Bar.ríos y
Murga, S. en C. han necesitado dos añüil de estudios incesantes, la colaboración c:entífic-a de tan
alta autor.dad en la materia, corno el ,eñor Ingeniuo -Agrónomó Don Vícl-0r ('_ Jfan~o de Zúñiga, Director de la Estación Enológica de Raro, del reputado Químico, Profesor de nuestra
Escuela Nacional de Medicina, Don Fernando
Luna y Drusina, y del "Maestro Bodeguero," Don
Manu'€,I Barnola Godás, para vencer las dificultades que circunstancias así climatológicas como de
otra índole, se oponían á la realización de sus propósitos y rectificar los cálculos que establecidos
para un merlio como el de Burdeos ó H a.ro íallaban frecuentE,mentle en el nuestro.
Pero por fin han conseguido su "deside1átuni :"
poder ofrecer al público, á precios baratísimos, vinos absolutamente puros y por ello y por haber
establecido en !€11 país una industria nueva merecen plácemes.
La inaugumoeión de este nuevo centro de trabajo, se verificó el día 30 del pasado.-A las doce del
día se encontraban present.€s en los salones del
Sr. Murga los Sres. Antero Muñúzuri, Ram6u Alcázar, C-arlos Ortiz, Indalecio Ibañez, Valentin
Sánchez, M~nuel Tolsa, Alfredo Guzmán, Fernando Luna y Drusina, Pedro García, Antonio Barr'os, Manuel Vega. Manuel SantoYeña, Faustino
Junco, Valentín Martínez, Moneada, Raygadas,
Melendez, .Manuel Ovltiz González de Murga, José Doría Morales y algunos r epresentantes de la

pr.ema.
La llegada del señor 'M,inistro die ·Fomento_,
acompañado del señor Crespo y Martínez, Oficial

)Iayor del Ministerio ele Fomento, fué la señal para. pasar á visitar las bodegas.
fütas son muy ámplias y perfectamente acondicionadas al objeto á que se destinan, encontirándow divid:das en divernos compartimientos, destinados al banilaje y á lo.s "foudres."
Ha_v l)ombas absorventes y expelentes para el
trasiego de los vinos, según queda dicho, y una
porción de máquinas destinadas al corchaje de las
botellas, enc1squillado de las mismas y un sifón
automábco para llena.tilas.
Un departamenfu especial está destinado á bañ-0 de los operarios, que éste les es exigido diariamrnte á los obreros, con el fin de que los trabajos de trasiego y demás, se hagan con la mayor
limpieza posible.
Una línea férrea de Decauville J\3corre todo el
recinto de· las bodegas con el fin de llevar una plataforma á las básculas de pesos y después conducirla al lugar destinado á los carros de transporte.
Después de que fueron rncorridas las bodegas,
los invitados pasaron al comedor, donde se sirvió
un lunch, terminando la fiesta á la una y media de
la tarde con un banquete.
La constante in troducción de nuevas é impoi:-=
tantes industrias en nuestro país, como las que estamo, dando á conocer en iesta sección, demuestran de la manera más elocuente el progreso de
Méx ico, ya innegable entre los más escépticos y
pe¿imistas, pero qu€ urge se conozca en· todo el
pa.ís _v en el extranjero, pa.ra que el desarrollo
iniciado, aumente cada día, atrayendo capitales
y hombres d,e empresa, que son los factores que necesitamos para llegar á los ideales de progreso qtre
perseguimos.

Gabinete de Análisis.

�EL 1IUXDO ILUSTP._\.DO

Domingo 5 ele ~\gosto ele, llJOO

Domingo 5 de Agosto de, 1900

LAS TRES DONCELLAS

Por la alfombra después rodó perdido;
y la nota siguió clara y sin miedo..
Y vivió má3 q,te el músico ... . el somclo !

el buque J!:scuela "Zaragoza" conduciendo á bordo al señor General Brigadier D. Rosalino l\1artínez, al señor Coronel D.
David \Yilson, Gobernador Civil y Militar de la
Uolonia ii~glesa de Belice, á algunos ele los
m embro,; Je la famfüa
de este Gobemante, y á
un empleado de confianza.
Al desem barc1r el gobuna dor de Belice fué
recibido con honores de
General de División con
mando, y las autoridádes
civiles y mifüares le hicieron solenrnc recepci6n.
El seüo-r Capitán Ga.r~
cía Cuellar, expresamente conúionado por el seiior Presidente de la República, había iclo en su
nombre á recibir al Coronel \\''ilson y hr l 'erle
compañía en s{1 viaje de
l\Iéxico, que .-:e verificó
al día ~igu:ente.
Du rante su pernnanencia en e~ta capital el repetido Uobernach ,- ha
sido objeto &lt;le las más altas distinciones, y ayer
debe, haber partido rumbo á Inglatena.

D OS S ONETO S .
LAS MELENAS.

Pocas ,~,ices cor:cu1ro al Circo. Todo espectáculo en que nuro la abyección humana, ya ~ea moral ó f1s1ca, me r epugna grandemente. Algunas noches hace, sm embargo, entré en la tiend·a alzada
1w1 la plazoleta del Seminario. Un saltimbanco se
dislocaba haciendo c:mtorsiones grotesc-as, explotando su fealcl-acl, su desYergiienza y su idiotiomo,
como esos limosneros que, parn e~t11mular la esperada largueza. du los transeuntes, enseñan sus llagas y expLotan su podredumbre. Una mujer-casi
desnuda-se retorcía como una víbora en ,el aire
Tres ó cuatro gimnastas de hercúlea mfücul-ación
se anojaban grandes pesos, bolas de bronce y barras.
de híiarro. ¡ Cuánta cleg1 adación ! ¡ Cuánta miseria 1
Aquellos hombres habían renunciado á lo más no•
ble que nos ha otorgado Dios: ·al pensamiento.
Con la sonrisa del cretino ven al público que patalea, que aúlJa y que les estimula con sus voces ..
Son su bestia, su c:&gt;sa. Alguna noche, en medio de
ese redondel enar,mado, á la luz cle las lámparas.
de gas y entre los sones cle una mala murg-a, caerán desde el trapecio vacilantei, oirán el grito ele
terror supremo que lanzan los e,pectaclores en el
paroxismo del cleleii1ei, y morirán baliados en su
propia sangre, sin lágrimas, sin piedad, sin oraciones!
Pero lo que sublen más mis senl'imientos, es la.
indigna explot-ación de los niños. Pocas noche~ ha-

Sr Coronel David \Yllson, Goberna( or de Belic~.

¡ Porque ¡ay! para dormir, el Arte, bello,
se ha hecho un almohadón, con el cabello
de todas las melenas recortadas! . .. .

LA MUERTE DEL ARTISTA
En sus últimas tardes presurosas,
listo á morir y con la tumba J.ista,
el mús'co vibraba como arista,
entre nubes de ideales maripo as .. ..

Los poetas de rostro macilento,
los pintores de faz descolorida,
los músicos ele triste y larga vida,
su amplia melena soltarán al viento . ...

Cada vez que las músicas nerviosas
llegaban al oído del artista,
danzaban en tropel, ante su vista,
sueiltas guirnalclas de impalpables rosas .. .

¡ Oh, viejos melenudos soñadores!
pasaron ya las épocas mejores:
yacen la liras, triunfan las espadas;

Súbiia idea iluminó su mente:
buscó el piano; en las teclas pu¡;o un dedo,
y sin moverlo.: . . doblegó la :frente.

20 Bis.

En lo alto de un castillo tres doncellas
La vista vuelven hácia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas
Ciñe la cota su robusto talle.
'
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
¿ Qué traes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú cleseas.-

LA HIJA DEL AIRE.

Puede torna.r, y con-mayor aliento,
esa añe1a costumbre que hoy se olvida,
ele usar melena en bucles recogida
cual presea ele artíst,ico talento.

EL COMICO es el ~r i6dico ilustrado de mayor circulación en la Re¡J(Tblica, consta de 20 páginas semanarias, impreso en papel superior.
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I

J ose S. C:hocano,

El lunes de la semana
pasac1a llegó ú Veracruz

ce, ?YÓ una niña clel ~aballo que montaba y estuvo. a punto ele sm- horf'lblemente pisoteada. · Record~1s á la pobrecita hija del aire, que vino al c:mismo
circo un año hace? 'roda.vía me parece esta.rla vien-clo : el payaso se Mvuelca en la arena, diciendo insulsas gncejadas; ele imprilviso miro subir por el
;olant~ ca~le_, que termma en la barra del t 1rapecio- ·
a un ser &lt;lebü, pequeño y enfermizo. Es una niña.
Sus delgac~os bracitos van tal yez á quebrarse; su
cuello va a troncharse y la cabeza rubia caerá al
s~1elo, como un lirio, cuyo delgado tallo tronchó el
viento. ¿Cu~ntos años ÜE'D.e? ¡Ay! es casi imposible le~r la cifra del tiempo en e~a frente pálida, en
esos OJOS mortec.nos en ese cuerpo adrede &lt;l-dormaclo! Parece que esos niños nacen viejos.
Y?- se enea ra~~ á los barrotes del trapecio, ya
conuenza el supltc10. Aquel cuerpo pequeño se d escoyunta y se retuerce; gira como r ehilete, se cuelga de la del~a_da. punta de los piés, -;i_¡, por un milagro ele eqmhbno, se sostiieqrn en el aire detenido
por lo~ talones climinul'os que se pegan á. la barra
movediza. A ratos, sólo alcanzo á ver 11na flotante
cabellera rubia, suelta, como la de Oíelia, que da
vueltas y vueltas en el aire.Diríase que la sano-ro
h uye espantada die, e?e frágil cuerpo, que t ient la
blancura ele los asfixiados y se refugia únicamente
~n la cabeza. ~l público aplaude ... Ningun-a muJer llora. ¡ He v1sto llorará tant1as por la muerte de
un canario!
. Cuando acaba. ~•l suplicio, la niña baja del trapecio, Y, con sus retratos en la mano, comienza, á coner los palcos y las gradas. Pide una limosna. Pasa
cerca ele mí: yo la detengo.
-¿ Estás enferma?

EL MUNDO ILUSTRA.DO

-No, pero me duele, mucho .. ... .
-¿ Qué te duele?
-Todo.
La luz de sus pupilas arde tenuemente como la
1uz de una luciérnaga moribunda. Sus cle]crados
labios s,e abren para dar paso á un quejido, q~1e va
no tiene fuerzas de salir. Sus bracitos están flaco.;,
pálidos, exangiies. Es la hija del dolor y de la trisza. Así, ta.n pálida y tan triste era la niña que miré
agonizar, y cuya imagen quedó grabada para siempre en mi memoria. La infancia no tiene para dla
tintes sonrosados, ni juegos, ni caricias, ni alegrías
No: no es el alma que viene, es el alma que se va.
Dí pobre niña, ¿ qué no tienes madre? ¿ Nacisfe
acaso de una pasionaria ó veniste á la tierra en un
pálido rayo de luna? Si tuvieras madre, si te hubieran arrebatado de sus brazos, ella, con esa aclivin-ación incomparable que el amor nos da., sabría que
aquí llorab-as y sufrías, traspasando los mares. las
montañas, vendría oomo una loca á libertarte de
esta esclavifud, ele este suplicio! No, no hay madTes malas, ee mentira. La madre es la. proyección
ele Dios sobre la tierra. Tú eres huérfana.
¿ Por qué no moriste al punto de nacer? ¿Por
qué recprres con los pies desnudos ese duro pais
del sufrimiento? Dí, pobre niña : ¿ qué tú no tienes.ángel de la gua.rcla? Estás muy triste : nail..ie endulza tu tristeza. Estás enferma: nadie te cura ni
te acaricia blandamente. ¡ Ah! cómo envidi-arás á
esas niñas felices y dichosas que te vienen á ver,
al lado de sus padres! Ellas no han sentido cómo la recia mano de un gimnasta desalmado quiebra los huesos, rompe los tendones y disloca las
piernas y los brazos, hasta convertirlos en morillos elásticos de t rapo! Ellas no han sentido cómo se encaja en la carne viva el látigo del acliestra.dor que te castiga. Para ella no hay trabajo duro;. no hay vueltas ni equilibrios en la ba.Tra fija.
¡ Tienen madre!
Dí, pobre niña : ¿ Por qué no te desprendes del
t:apcc.io para morir siquiera y descansnr? Tú, e1~form,1, blanca, trisue, paseas lángud.ameni c t:1
r:lirada.. ¡ Cómo debes odiarnos, pobre niña! Los
hombres----pensarás-son monstruos sin piedad,
sin corazón. ¿ Por qué permiten estie cruentísimo suplicio? ¿ Por qué no me recojen y me dan,
ya que soy huérfana, esa madre divina que se llama la santa Oarida&lt;l? ¿Por qué pagan á mis verd-rigos y entretieJ11e111 sus ocios con mis penas? ¡ Ay,
pobre niña! tú no podrás quejarte nunca á nadie.
Como ni tienes madre en la: tierra, no conoces á
Dios y no le amas. Te llaman hija. del aire; si lo
fueras, tendrías alas, y si tuvjeras alas, volarías al
cielo!
-&lt;::::,..'IÍ'-&lt;::).

¡Pobre hija diel aire! Tal vez duerme ahora en
la fosa común del camposanto! L a niña mártir
de la temporada no trabaja en el trapecio sino á
caballo. Todo es uno y Jo mismo.
Oigo decir con insistencia que es preciso ya organizar una sociedad proi1ectora die los animales.
¿ Quién protegerá á los hombres? Yo admiro esa
piedad suprema que se extiende hasta el mulo
que va agobiado por ,el peso de su carga, y el ave
€uyo vuelo corta el plomo de los cazadores. Esa
gran redención que libra á todos los esclavos y
emprende una cruzada contra la barbarie, es
digna de aprobación y de encarecimiento. Mas
¿ quién libertará á esos pobres seres que los pac1res corrompem y prostituyen, á esos niños mártires, cuya existencia es un larguísimo suplicio, á
esos desventurados que recorren los tres grandes
infiernos de la vida:-la En-fleTmedad, el Hambre
y el Vicio?
1

)'lfanuel g ufiérrez Jláj era.

-Hoy, hija mía, de la sa.ya gualda,
Ausente en tí pensé. Ya sé cuán grato
Te es ~d poder lucir tu rica falda;
Tus gustos son las galas y el ornato.
D el cuello arrebaté de un caballero
Esta cadena de oro,
Y en pago de ella díle muerte fiero-.
Tomó la joya la doliente niña,
Y el blanco cuello se ciñó con ella;
Fuese al lugar donde ocur.r ió la riña,
Y al muerto halló por la sangrienta huella.
-Aquí insepulto €stás como un :malvado,

Silvestre flor, cayó en eterno sueño.
Juntos yacieron, y la brisa arroja
Sobre los dos amantes
Su bl-ando aroma y la caída. hoja.

III
De lo alto ele un castillo una doncella
Vuelve los ojos hácia el hondo valle·;
Su padre en un corcel se acerca á ella,
-¡ Padre y señor, muy bien venido seas!
-z Qué traes á tu hija?
Juiciosa he sido como tú cleseas.-

-Hoy, hija mía, de la blanca saya,
En tí pensé. 'l'u gust:o son las flores,
Y más te agrada su corola gaya
Que de costosas joyas los fulgores.
Quitéle á un atreivido jardinero
Esta fior candorosa,
Y en pago de ella díle muerte fiero.
-Cuál fué su desacato, padre mío,
Que te movió severo á darle muerte•?
OuidaT las flore,, e1J1 el humto umbrío
Era su afán. ¡ Cuán trisi',e es ya su suerte!
-Quiso negarme con p-alabra osada
La flor de más valía,
Que destinaba al pecho de su amada.Y eres un caballero,
Y en vida te llamé mi dueño amado.Entre sus brazos le llevó piadosa
I'iasta la Iglesia del lugar vecino,
Y le enterró en la tumba do reP,osa
Su noble estirpe de funesto sino,
Al cuello se eitrechó con nudo fuerte
Los rojos eslabones,
Fiel en su dulce amor hasta en la muerte.

Tomó la flor la niña candorosa,
Y ornó con ella su virgíneo seno;
Bajó al jar~ín do un tiempo, tan dichosa,
Pasado hab1a tanto rato ameno.
En el jardín se alzaba una colina,
Sembrada de azucenas;
Sentada en ella el-rostro al suelo inclina.

II
De lo alto de un castillo dos doncellas
La vista vuelven_hacia el hondo valle;
Su padre en un corcel se acerca á ellas,
Ciñe la cota su robusto talle.
-¡ Padre y señor muy bien venido seas-!
¿ Qué t.raes á tus hijas?
Fuimos juiciosas como tú deseas.-Hoy, hija mía, de la verde saya,
En tí pensé. La caza es tu alegría,
Y tu mayor placer tener á ,raya
La rauda fiera allá, en la selva umbría,
Arrebaté de sus manos un montero
Este venablo agudo,
Y de él en pago díle muerte fiero.De roa.nos ie su padre la doncella
Tomó el venablo con su diestra fuerte;
Al monte se parflió la niña bella,
Gritando por doquier;-¡ Doior y muerte!y de los tilos en la parda sombra,
Entre sus perros fieles,
Halló á su amante sobre roja alfombra.
-Al verde tilo acudo y á la cita
como te prometí, mi amado dueño.Clavada en el venablo, cual marchita

-¡ Dichosa yo, si al par ele mis hermanat
Pudiera darme desastrosa, muerte!
Pero 1-a.s hojas de la flor galanas
Herir no saben de tan fiera suerte.Con yeTta faz mirando la flor bella,
Vió cual se marchitaba,
Y cuando se agostó, murió con ella.

€nrlque ;(eine.

�EL ML'XDO ILT'STRADO.

Domingo 5 de Agosto de 1900

tL

MUNDO -ILUSTRADO

AÑOVII--TOMO 11--NÚM. 7

MÉXICO, AGOSTO 12 DE 1900.

'Oireotor: L ic. B.A.l'.A.EL BEY ES SPÍNDOL.A..

FUENTE MONUMENTAL INAUGURADA EN BURDEOS EL ·14 DE JULIO.
VICT OR MANUcL 111. RE.Y DE ITALIA.
Con ocasión de la fiesta del H de Julio pasado,
se ha inugurado en la ciudad de Burdeos la fuente monumental, gran obra ele arte confiada á la
ejecución del efcultor Raul Yerlet.
Esta fuente, según se sabe, figuró en el salón
artístico de 1900, donde valió á su autor la medalla
de honor. En la combinación de un estilo á la. vez
elegante é ingenioso, el artista se inspiró resueltame-nte en las t radiciones de los maestros de los
siglos diecisiete y dirniocho; y no solamente abunda en hermosos der.alles, sino que el agrupamiento
de sus figuras alegóricas, el !trTeglo de los atributos

y de los motivos de ornamentación, forman un
conjunto de lo más harmonioso y de un hNmoso
efecto decorativo. Allí se encuentran, con un desarrollo más completo, las cualidades del artista,
diseñadas en el monumento á Maupassant, erigido en el parque Monceau:
Por otra parte--=-y no es este un mérito tan común ahora, que \meda pasar desapercibido-la
obra, sin perder cosa alguna de su valor artístico,
esM perfectamente apropiada á su fin. Brevemente: los Bord.e·leses tienen derecho de felicitarse
por esta adquisición.

La alta recompensa dirnernida al escultor Raul
Verlet ror esta hermosa obra, no ha sido por otra
parte, smo la consagración de sus éxitos anteriores.
En, efecto, este notable artista obtuvo en 1887
la segunda medalla que le puso fueTa de concurso, y el premio del Salón; en 1889, obtuvo medalla de oro en la Exposición U niversal.
Co~o distinción por su genio artístico, se le
confinó la cruz de la Legión de Honor, orden á
que perte1tece desde el año de 1893.

!i~

SUBSCRIPCIOI&lt; MENSUAL FORANIA,
l DEM IDEM EN LA CAPITAL,~

Gerente: .A.N'l'ONIO OtTYÁ8

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL U UNDO I LUSTRADO

LEYENDAS OAXAQUEÑAS.

EL PARAÍSO DE LOS GATOS.
¡Ah! ¡ Qué lejos estaba la asadur~ que comía

Una parienta me legó uu gato de Angola, que
cs. el animal más estúpido que nunca haya conocido. He aquí lo que él mismo me refirió cierta noche de invierno, ante laa calientes cenizas de la
chimenea.

en casa! Bebí en las canales, y nunca la leche azucarada, me supo tan dulce y agradable como aquel
agua. rrodo me parecía bueno y hermoso. Pasó
una g-ata, gata enc1ntadora, á cuya vista experimenté una sen5ación desconocida. Sólo en sue1i.os
había contemplado hasta entonces á esas criatura s deliciosas, cuyo espina::m se arquea con adorable flexibilidad. ~lis tres compañeros y yo nos
prcc:pitamos al encuentro do la recién llegada.
Me adelanté á 1nis amigos. y disponíame ya á di rigir á la hermosa mis cumplimientos, cuando
un o de- mis camaradas me mordió cruelmente en
el cuello. Lancé un grito de dolor.
-¡Bah! (me dijo el gato padre, tirando de mí.)
Ya encontrarás otras.

I
Tenia entonces dos años, y era el gato mejor
cuidado y más ingenuo que ie-s dable imaginar. En
edad tan temprana, mostraba, ya todas las pretensiones de un -animal que desdeña las dulzuras del

hogrur. Y, sin embargo, ¡ cuántas gracia~ debía á
]a Provldencia por haberme· coloc1do en la ca:a
de su tía de usted! La excelente señora me adoroba. Yo tení.a en el fondo de un armario una
verdad.era alcoba, un colchón de pluma~ y triple
manta. El alimento no desdecía de la cam1 : nunca J)an, j amás sopas; si€rnpre carne, y carne bieo
firef.;ca, chorreando sangre.
Más, no obstante tanta dicha, me pooeía un
deMo, un sueíio, el de huir por la. entreabierta
eutaaa y escar,Jnne á los tejados. La.s caricias se
me antojaban sosas; la molicie de m.i lecho me
causaba náuseas; estaba gordo hasta da r me asco á
mí mismo; en fin, me aburría soberaname:nte.
Debo decir que, alargando el cuello, habí.a visto
cierto día. desde la ventana, en el tejado de enfrent.e, á cuatro gatos que retozaban, con el pelo
erizado, -alta la cola, tomando el sol, dando ~alto.:

.,

/
;

1.

1.L...

y tumbos

1

_,,,, j

'

sobre ]as pizarras azules, r mayando de
alegría. 1\1).mca había contemplado espectáculo
tan extraordinario. Desde C'11to'nces formé mi resolución . La, Ycrdadera felicidad estaba en el tej arlo, _tras de aquella ventana que se cerraba tan
cuidadosamente. Para convencer me, má~, me decía que así se cerraban las puertas de los. armarios donde se guardaban los manjares.
Mi proyecto de huir era irrevocable. Debía ha}Jcr en la ,•ida algo más que carne echando sangre. Una mañana se olvidruron de cerrar la Yenta11a de la cocina. S•lté en el acto á un tejadillo
que había. al lado.

II
¡ Qué hetmosos estaban los tejados! Los lirnital,an anchas canales, que exhalaban aromas del iciosos. Seguí -voluptuosamentle estas canales,
donde mis patas se hundían en un lodo fino. tibio y blandísimo. Me parecía que andaba sobre
terciopelo. ¡ Qué calor tan agradable al sol! :Mi
grasa se fundía.
No oc1~1f~,ré á usted que en mils de una ocasión 11:c t-nhé á temblar. Había algún espanto Lll
el ÍJndo de 1rii alegría. Recuerdo, especialmr111c,
cicrrn emoción tel'rible que dió en tierra con n,;
cucrpv. r!'rc?f: gatos que rodaron desde !n n'.:;J ·1c
1111,1 rn::.::; 1 ff: acerc1ban á mí maullando horrorosamente. Viéndome que desfallecía, me tratarl)D
de gran tonto, y me dijeron que todo era pura
broma . Me puse :\ mayar con ellos. Aquello era
encantador. Alegres y retozones, no tenían mi e~~
túpicla grasa, y se hurlahan ele mí cuando me cle~lizaha como una. bola ~obl'e las planc.ha~ de zinc
caldeadas por el sol. Un gato Yiejo, padre de la
banda. me cobró particu1ar afreto: prometióme
consagrar::-e á mi educación, cosa que acepté con
reconocimiento.

correr hasta rayar el alba.: no perdonamos ripcón ni descansamos un momento. Durante diez
ho ras me cayó el agua encima. 're.mblab.a como
un azogado. ¡ Maldita c1lle ! ¡ Maldita hbertad!
¡ Qué de menos echaba 1ni prisión!

LA VICTORIA DEL SOL,
Entrn dos montes cercanos
Donde un claro arroyJ pa!a,
Después de surgir del fondo
De una. cueva inexplorada,
Existe el pueblo de Achiutla,
(Pueblo "de do Yienc el agua.")

Al par que el astro del día
De entre las nubes destaca,
Nimbado de aureos fulgores,
8u hermoso disco escarlata!
Es la hora del crepúsculo
Yespertino : el ave canta
l~n el bosque las endechas
Dulces de la lardes diáfana,;
Los an·oyuelos murmuran
La eterna canción del agua,
Y sus rosarios de anillos
Torpes reptiles arrastran
J:n el invisible fondo
De 1a3 llanuras ele grama . .,.
]~l campeón irritado,
-Cuenta la escritura indiana.Creyendo que el Sol ardieut~,
Con sus flamíj eras ráfagas,
T.e impedía la conquista
lle aquella fértil comarca.
'roma, ~in perder momento,
Las saetas de su aljabJ,,
Y . ron e~fuerzo robu~to
Y C:')11 certera mirada,
Arroja su cla.rclos rápidos
Del Sol al disco e,carlata !

Cuentan antiguas leyendas
Que ese arroyo fecundaba.
Dos fuert-es y hermosos ilrboles
Cuyas verdes y lozanas
Hojas, que otañales vientos
Desprendían le J.as ramas,
Eran lleYadas, no lejo~.
Sobre la corriente mani-:a:
Y que de esas hojas ,·erdes,

III

, 1

j

Et; MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

Al cabo de una hora de paseo, sentí atroz apetito.
-¿ Qué se come en los tejados?-pregunté á
mi rnaetitro.
-Lo que se cncuentra,-me respondió doctamente.
Esta respuesta me puso en grave a prieto, porque. por má5 que bu~caba, no encont.raba nada.
Vi al fin en una. buhardilla á una joven obrera
qlle, estaba prepal"ando 8U. desayuno. Sobre la mesa,
debajo de la ventana. brillaba una magnífica chnleta de un rojo apetitoso.
-He aquí mi negocio,-pensé ingénuamente .
Salté á la ·me-sa, y me ahalancé á la chuleta.
Nunca lo húbiera hecho : la obrera, que estaba en
guardia. me asestó en el lomo un terrible escobazo. Abandoné mi presa, y huí dando espantosos alairidos.
-¿ T e has caíd de un nido? (me dijo el gato
padre). La ca rne que veas en las mesas, debe ser
deseada desde lejos. Hay que buscar en las canales.
Kunca pude comprender que la. carne que hay
en la cocina no perteneciese á los gatos: mi estómago empezaba á resentirse seriamente. El gato
padre ac1bó de desesperarme. · diciéndome que
el'a prec:so aguardar á la noche. Entonces bajaríamos á la ca.lle y registraríamos los montonet) de
basura. ¡ Aguardar hasta la noche! Lo decía tranquilamente·, como filósofo convencido. En cuanto
á mí. desfallecía ante el solo pensamiento de este
· ayuno prolongado.

IV

La noche vino lentamente; noche de nie·h la que
me heló. Caía una agua finísima, penetrante, azotada por bruscas ráfagas ele viento. Bajamos por
el huec.:&gt; de una escalera . ¡ Qué fea me pareció la
calle! ¡Todo Ee había. acabado, el calor agradable,
el brillante sol, los tejados re~plandecicntes como
un e~pejo, donde- me revolcaba con tanto gusto.
:Alis patas resbalaban en el sucio adoquinado. Recordé con amargura mi triple manta y mi colchón de plúmas.
Xo bien en la cal1e. mi amigo se puso á temblar. Encogióse cuanto pudo; se deslizó furtivamente á lo largo dt&gt; la pared, diciéndome que le
siguiera. Encontrama:; una puerta cocheira; se refugió en ella apresuradamente, dejando escapar
un ronquido de 8atisfacción. Como le interrogara
acerC'.l de esta fuga, me dijo :
-¿No viste aquel hombre que llerabn un gaucho Y una canasta?

-Sí.

-Pues bien: rú nos hubiera visto, nos habría
matado y asado á la parrilla.
-¡ A.ados á la parrilla! (exclamé). ¿Pero la
calle no es nuestra?
·
V

~

Habían ya verlid&lt;i la basura delftnte de las
puel'ta:::. E~carbé en lo:; montone5 como un desesP?t·aLlo. Hallé dos ó tres. hucso5. mondos y litnp10s, :revueltos en la. cemza. Comprendí entonce-s cuán suculenta. es la asadura fre:c1. Mi amigo lo registraba todo concienzudamente. Me hizo

Al ama necer, el gato padre, viendo que vacilaba:
-¿ rrienes ya bastante?-me preguntó con aire
extraño.
-¡ Oh, sí!-le contesté.
-¿ Quieres volver á tu casa?
-Ya lo creo; pero ¿cómo encontrarla?
-Yen; esta mañana, al verte, comprendí que
un gato tan gordo como tú no había nacido para
las ásperas alegrías de la libertad. Conozco tu casa. T e rny á dejar en la puerta.
Aquel digno gato decía. esto sencillamente.
Cuando hubimos llegado:
-Adiós,-cxclamó, sin demostrar la menor
einoción.
-~o (grité); no n os sepa racemos así. Vente
conmigo. Partiremos el lecho y la carne. Mi ama
es una mujer excelente ....
Ko me dejó concluir.
-¿ QuieTes callart'e? (me interrumpió brusca.mente). Eres un tonto. M,e moriría en medio de
tanta molicie. Tu vida de satisfacciones es buena
para los gatos bastardos. Los gatos libres no trocarán nunca su libertad por tus bofes y tu colchón ele plumas. Adiós.
Salióse al tejado. Vi sn alta. y flaca silueta estremecerse de gusto á las caricias del sol naciente.
Cuando entré en casa., su tía de usted cogió
las disciplinas ~· me administró una. corrección,
que r ecibí con alegría profunda, gustando ampliamente la Yoluptuosirlacl de tener calor y ele ser
golpeado. Pensaba en la buena ración de carne
que en seguida iban á darme.
V
-Ya lo ve usted. (concluyó mi gato. esperezándose delante de las brasas); la verdadera dicha. el paraí5o consiste en vivir encerrado, en r :,:..
r:ihir 7olpes, en una casa bien provista.
Hablo por cuenta de los gatos.

tm ilio 3ola,

ANHELO INFINITO.
A GUILl,EBMO R, ÜALDltRON,

...... Non speciem CQf})oris, nec decua temporn
no11 cu.11dint111 /ul"ia, ecce u,ti,i amicum ocul{, ..... .

8.t.N AGUSTIN. Confbss. Lib. X, &lt;:ap VI.

No corporal belleza y transitoria
Bondad, ui luz de materiales ojos :
~•da que llegue á míseros despojos;
N1 la ctulzura del maná, ilusori.1 .. .
Xi música. y fmgancias; ni de gloria
La pue.•ril humareda, ni los floj os
Deleites de,[ sentido . ... ¡Qué de abrojos
Punzan el alma opresa entre la escoria!
Amo una luz sin forma en el espacio
lTn acorde que el tiempo no arrebat~
Ln aroma que el úbrego no mata:
'
Gozo, dulc e1 manj_ar y bien no lacio,
Que no se acaba 111 jamás fastidia:
Foorza del Alto que trinnfa11do lidia!

J'smael Crespo,

La. tarde muere: las sombras
Los horizontes opacan.
Como fúnebres crespones
K'e2:nr nubes se dilatan
Y-herido el Sol-con su sangre
De rojo los cielos mancha
] fasta qne muerto se hunde,
Como en una tumba trágica,
Del Occidente lejano
Tras las enhiestas monta.ñus!
El campeón safülecho
Diriie postrer mirada
Al íéretro formidable,
Diano
del muerto que guarda;
0
Y, en medio de las tiniebla,,;,
1'riunfante hiende la planta
Robre aquella virgen t.ierra
Oue rn brar.o conquistara
Y la Capital asienro.
Del imperio de su raza.; (*)
De equclla ra•a de ilustre•
Artífices de oro y plata,
De lapidarios y astrónomos
Que hic ieron grande su fama
Y propagaron las artes
Entre los pueblos de Análnrnc!

I&gt;or creac:ón expontánea,
Surgieron, Yar6n y hembra,
Dos caciques cuya raza,
1
:Pan v-alerosa Y activa
Como intelig¡nte ";,' sana,
1-'ué de Ja nación mixteca
Koble y altiva prosapia.
De aquellos hijos de árboles
-Viejas tradiciones narran-

En distintas &lt;lirecciones
Cada uno emprendió la marcha:
Uflos en pos de c::&gt;nquistas,
Otros sin planes ni ansias.
El más atrm·ido de ellos,
I&gt;ronto á combatir con saña,
Con su e8cudo v sus saetas
Y sus músculos"' por armas,
Ll Pgó, al fin, á Tilantongo,
l i1értil y hermosa comarc-a
J'&gt;onde ·1a Xaturaleza
1 ~cl'l'amó toaas sus galas,
Pero donde todada
La íecunda estirpe humana
No había impref:o las huellas
Redentoras de su plan la . . .
Y buscm1clo al athenario
Qun belicoso anhelaba.
El campeón sns alígeras
Sa.ei.as al viento lanza,
En medio de imprecc.ciones
Y violentas amenaza:s:
Retos que sólo co.ntestan
L os ecos de las montañas,

Eata.tua. de W .... ahinggon.

ra. de lugar en París; pero los americanos se
dan pedecta cuenta de que la Francia les está
más r econocida por la estatua de Lafayette.
La creación · de este monumento, en las conclici.ones en que sei ha efe.c tuado, es una hermoro manifestación de simpatía de pueblo á, pueblo. El Lafayette del Museo de Louvre, en. París, representa, del otro lado del Atlántico, la misma idea que &amp;imboliza: en la bahía de Nueva

1900

Jr1iguel _Bolaños Cacho.

f'/

La vl..:toria del Sol es tan general en
1) 4S0D de ]OJ,¡ m!x ec11.s que e11 IOS CSCU·
dos de st.s armas pinral)au un e 1pitán armadn, con sn pJoacho de plum-1!', arco,

el

rodela y saew en h1~ mano~. y en ~u pre-

s~ncla el Sol ocuJtAodose entre nube~ parda.s.-Buiyoa. Gcog, U.:sc., 2 ,:i par1e, e l flS,
2'2 y ~.-Pbro. uay, H!st, de 01tx., Tom .
1, t,;ap. ·r.

Washington y Lafayette.

=

Los Estados L 11 idos del N orte .i.c:aban de dotar á París de
dos monumentos nuevos. Hace unos cnantos días que se
inauguró en la pla2ia de J ena
una estatua á ,Yashington, y
en la ele Carrousol, una. á La.fayette.
El' monumento á Wa.s hin,g11on no está ciertamente fue-

EsU,1ilU, d e Lkfa.7et.\e.

�Domingo 29 de Julio de 1-900.

EL MUNDO ILUSTRADO

P a l acio Imperial en Peldn.

York, la estatua de la libertad, ofrecida por la
Francia á los Estados Unidos del Norte.
Al frentle del monumento provisional, que fué
objeto de la inauguración á que nos referimos, se
lee una inscripción en inglés, que dice: "erigido
por la juventud de los Estados Unidos, oo agradecido recuerdo de Lafayette,rhombre d'e Estado, soldado, patriota."Y en efecto, la juventud americana
uno de cuyos ídolos es La.fa.yette, subscribió una
gra.n parte de los fondos necesarios para la realización del proyecto de Robert J. Thoms0m, de
Chica.ge.

nicie arenosa, á más de 150 kilómetros de la costa, á 20 kilómetros de Pei-Ho, casi en el centro
de una de las provinci-as más septentrionales del
Imperio, sólo á unos cuantos centenares de kilómetros de la fron:tlera Norte, y en contraste, á

Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I.LUST'RADO

durante la terrible y célebre revolución de los
Taíg-Pings, la capital del Imperio.
El viaje de Tien-Tsin á P ekín, era aún, en una
época muy reciente, una verdadera expedición.
Se tb:ataba de remontar el P€i-Ho (río Blanco)
hasta Tong-Tchéou en canoas, cuyo confort v rapidez dejaban mucho que desear; de Tong-Tchéou
á Pekín, el t rayecto se efectuaba en carreta, á caballo ó en pollino.
Pekín es una ciudad cerrada á los extranjeros; sólo los ministiros europeos y el personal de
las Legaciones, tiene autorización para establecer
allí su domicilio. A despecho de ésto, los soldados que guardan la puerta, no exigen del arribante pasaporte alguno ni cumplimiento de formalidades. Para penetrar á la ciudad, basta llegar á
sus puertas en el tiempo en que esfán abiertas,
es decir, durante las horas del día, pues ningó.n
motivo pueda determinar á los guardias á abrir
dichas puertas durante la· noche.
UJ1a vez franqueada la primera puerta, el viajero se encuentra en Pekín, en la ciudad china.
Desde luego se desvanece la esperanza de encontrar en el int~:rior de sus muros un camino más
apropia.do, un aire más puro. En si\ recinto, son
los pozos y los huecos más profundos, 1a nube de
polvo más espesa, agravada por olores "sui géneris," de los cuales parece Piekín poseer 1a especialidad.

PEKIN.
"Pé-Tchine" (la capital Norte), "Tou-Tchan"
ó "Tching-Tou" (la primera ciudad), tales son
los nombres chinos de la capital política del Celeste- Imperio.
Todos los pueblos de Europa y del Nuevo
Mundo, se han esforzado casi siempre para colocar sns capitales en lugares favorecidos, cuya posición :m);ma facilite las relaciones obligadas que
toda metrópoli debe llevar con las provincias, ya
sea directamente sobre el Océano, ya sobre algún
río grani!e y practicable, ya, en fin, en el corazón
mismo del país.
Pekín, la capital del imperio chino, residencia
del Emperador que tiene en su mano los destinos
de un pueblo, cuya cifra puede valuarse aproximadamenfu en más de 400 millones de individuos,
se encuentra, por el contrario, situado en una pla-

F uente central en el jardin de Borda.

Legaci6n de Jtialla en Pekin.

muchos millares de kilómetros de la frontera del
Sur.
. Pekín es, verdaderamente, como su nombre lo
indica., la capital del Norte, e11. opqsición con Nanking (la capital del Sur), que fué €lll una época,

La ciudad chb1a vista desde la muralla.

EL JARDIN DE BORDA.
Nadie que ha.ya visitado la ciucl:a.d de Cuerna,,i,ca ha dejado de admirar, sin duda alguna, el notable jardín de Borda, el primel'Q del país en su &lt;J'énero, á pesar de hallarse desctridado en la act~alidad.
Cuentan las antiguas crónicas que un francés
llamado Don José de la Bmda dióle su nombre
por haberlo hecho formar, derr~cba.ndo l'lna. canti~
dad fabulosa de dinero.
. Vino á la capital de la Nueva España el susodicho extranjero á principios del siglo XVIII:
era pobre y desconocido.
Trabajó como operario de""tnina.s, ahorró una
b~ena part~ de sus sueldos y logró formar un capital reducido, que fué la base de la fortuna.
Tni:bajó con ahinco y gracias á su actividad y
audacia, la suerte le brindó con sus dones.
Descubrió varias minas andando el tiempo y llegó á converitirse en un millonario, á figurar como uno de los primer9s capital istas ele la
Nueva España.
. S~ radicó en Cuerna.va y ahi hizo formar el
Ja.rdm, dotánd?lo de hermosísimos prados, de
fuentes soberbias, de iestanques deliciosos · contr~tó los mejores jardineros é hizo plan~r gran
n~rmero de árboles. R~u~ió á la vez los mejores
eJe:mplare~ d,e 3:ves acua'fJic~ y de pája.ros de variado plumaJe e hizo formar 1gualmente viveros para
la cría de peces.
;Esto ocurría el año de 1762.
_S~ aseg¡iora:"t~ espléncli.clo jardín importó u
millo:n, tre'SCientos cinc.wnta mil pesos.

Grall eatallq'll.e 8ll el Jar4fn de Jlor4a.

�Domingo 29 d,e, Julio de 1900·.

EL MUNDO ITJUSTRADO

SAN ANGEL ·y SUS FIESTAS.
No hay exagerac1on alguna al asegurar que la
ciudad de :México e,la rodeada de jardíne~. Si se
exceptúa el rumbo del Peñón de los Baños, en donde las sales del terreno ha im¡m,so en ésta, cierta
estlerilidad, todo lo demás es pintoresco, exhnberante, fértil hasta la prodigalidad. Abrigado d
Yalle por las montaña, que le c·rcundan, goza de
una perpetua p1ünaYera, de un Yerc1or constante.
Debido á e:;:la eircun::tancia, la metrópoli rnexican·a esl!á circundada de multitud de pueblcc:Jlos
y aldeas liermosísimas, que son Yerdade110s lugares de recreo.
Hacia cualquier punto que se· dirija la vista, aun
desde las azoteas de lns rRsas, se distino-uen luego
las arboledas, los mil jardines, y en medio de esta.
naturaleza encantada, las casas blancas de los campesinos ó las suntuosas quintas de nuestros capitalistas.
San Angel es uno ele e~tos pueblo,, un verdadero rincón del Parabo. Be ha11a á t1•es leguas de
distancia ele la capital y está situado ~obre una colina en anfiteal'ro. Su posición es agradable y tiene edificios muy nota bles, entre los cuales se cuenta. el ex-convento del C'nrmrn, que llama la atención de los extranjeros.
No se puede asignar con exactitud la época en
que comenzó á formarse San Angel.
Pa1•ece que ahí existió una ermita, á la cual eran
enviados los religiosos de la orden del Carmen,
rnfermos. Peco á poco la salubridad del lugar y_ la
devoción, atrajeron á la gente, y la ermita se convirtió en un convento, y surgieron en torno suyo
diver&gt;sos edificios.

Palacio lllunicipal.

eas, y la. cascada del río, llaman la atención de todos los amantes á lo bello.
El terreno en que está edificado el pueblo, es

Alameda.

San Angel abunda en puntos de vista admirables y tiene paseos muy bellos. La entrada por el
rumbo que se llamó de Chimalistaca, tiene un aspecto imponente. El paseo del Cabrío enlTe las ro-

Camino de San Angel.

rnlcánico, sin embargo, muy fértil. Se ven aún las
capas de lava que el tiempo ha enfriado.

Dumnte el estío, San Angel pierde el aire de
soledad que conserva en otras ocas10nes, para converl1irse en un sitio lleno de animación.
La5 familias mejor acomodadas concurren á pasar ah( 1-a temporada del verano. Reina la mayor
armonía entre las familias, y de aquí proviene la organización de fiestas íntimas ó de carácter
popular, que siempre resultan lucidísirnas.
A lo mejor se im1n·o\7isan bailes y paseos y por
la noche no falta punto de reunión amena.
San Angel sufrió mucho durante las epidemias
del cólera. La ele 1833 asoló casi la población.
En los últimos diez años, San Angel ha progresado Yúiblemente. Muchas ele sus fincas son verdaderos palacios, rodeados e.le parques y de ai-tísticos
enrejados. Algunos son de tires cuerpos y lle\7an
torrecillas ~- mina1 1etes :E~heltos y graciosos, desde
los cuale~ se domina el regio panorama del Yalle
de ~léxico, cubierto cl,e: Yertlor v avrisionado por su
cinturón de montafias.
•
Sobre la linea ele loi:: Ferrccarriles, á la entrada. del pueblo, ~l tourista queda o-ratamente in:ipresionado al oh;ervar la, bellezas" que ofrece, en
magnífico conjunto, la Hacienda dt Guadalupe con·
su entrada original, sus gari tones que le dan aspecto de fortaleza, su parque tupido de cedros y de
abetos, y ie n el fondo, la quinta ele la familia Teresa, que es un venladero primor .
La plaza del Carmen está rodeada de buenas fincas, distinguiéndose el t fmplo del Carmen con
su _hermos_a _cúpula y su anchurow atrio, y ~l Palacio Mumc1pal, de dos cuerpos, con su bonito portal, hace poco reconstruido.
"C'na angosta ca.llcc:lla limitada por árboles,
en ascenso gradual, conduce al Jardín d e San J acinto, en cuyo lado oriente se lernnta el pequeño

Los ab:ededores.

Domingo 29 de J uEo de 1900.
mercado público, que 'c'S de fierro, rnstcni t1a su techumbre Pollonceau, por sólidas c:&gt;lurnnas.
El jardin mencionado, contiene giganteo&lt;;OS árboles que enirelaz'cln sus rama3, siempDe cubiertas
de follage, para tlar sombra y convidar al descanso .
En la glorieta centrnl se acaba de cJnstruir un
kio~co de hierro, bajo el cual hay una fuenteciUa
original .
hn este rumbo &lt;le la población se encuentran
las mejores tincas, ,r parece rntar ahí el centro del
c:m1ereio, porque e,: donde se advierte de ordinario mayor animación.
Del jardín ck ~-an Jacinto parten muchas callejas, que si no fe cfotinguen por la corrección de su
trazo geométrico, ~on en cambio hermosamente
sujestivas. Las hnert1.1s y los más poét:CJS jardines se suceden sin mterrupción . "C' na que otra finca moderna ~e encuentra al pa.so, ? por cierto que
110 se hacen llamativas .
A:1c1ando po~· el cmnino carretero que concluc2 al
)Iolmo del Ohrar, se descubren paisajes delicio~os, en donde rneontmría asunto inagotable un
inspirado acnareli;;ta.
Hay otro rnmho hermoso, el que se ex!r:ende al
sur de la Fábrica de Loreto, donclie resaltan entre
el follage, la::: blancas chozas de pajizo techo, frente á las cJales nuestra cámara instantánea ha sorprendido cnriooar; Escenas y tipos originalísimos.
Con la llegada del mes de Julio. San Angel parece recobrar 1rneYa vida, pues todos sus moradores se prepar-an á disfrutar de las aleQ'res fi.e•tas.
Con la titular ele la virgen del Carmen, comien-

EL MUNDO ILUSTRADO

lJ'na cal!e de s..n Angel.

El día de hoy se realizará la -apertura de la
Exposición de que himnos hablado.
A la vez de desarrollarán los curiosos incidentes ele ese cinematógrafo rico en colores y pletórico ele alegría, que se: llama kermesse.
Entre los puestos principales, se conta.rán los
siguientes:
Dos de confetlti, atendidos por las señoras de
Calderón y de Osio.
La Banca.-dirigida po·ri la señora de Ibáñez ..Rifa Zoológica.. Atendida por la señora Roig.Pastel,Es y b-anclwichs. Señora G utiérrez.- Puesto de té faponés. Atendido por 111 señora Elguero, qu•:en expenderá igualmente unas ;miedallas
conmemorativas de la fiesta.-Soclas y helados.
Señora Agu:ado.- 'I\unales y tabaco13. 1 Señora
Paz Barroso.-Tómbola. Señona Collado.
En cada uno de estos puestlos, atlemás de la directora, habrá cinco ó seis señorit~s como expendedoras. Para la kennesse se ha E!scojido el jardin
de San Jacinto. En torno de la glorieta central
se levnn tan los puestos.
El certamen queda di,·idido en tres grandes grupos: C)mponen ,el primero la exposición de planfu•, y para adjudicai- los premios se tendrá en cuenta el núméro ele las que se pre:'lenten en cada lote,
i,u nneza, su cultivo y la. manera artística ele so
instalación.
C'omprenrlen el segun cl~ grupo las flores más varia.das, sea en ramilletes. vasos, canastillas y todo
género de ornamentación arfütica .
En el teron grupo quedan incluidas las frutas,
tomándose igualmente en considem.ción, al discernirse los premios, la diYersiclad de aquiellas, su
calidad, desarrollo, rar eza y forma agra.ciada en la
l'aisaje ele San Angel.
preparn.ción de cada lote.
Se han creado tre primeros premios, tres segunLa parlie· principal de los festejos es, sin duda dos. cuatro terc,pros premios y dos cuartos.
_zan aquellas, en su forma más apropi,:da, para toHabrlá además menciones honoríficas.
,clas la~ clases de la sociedad . .b.1 pueblo humilde, alguna, por los delicados detalles que ella ofrnce
-encuentra r egocijo con las funciones acrobáticas y la U:!:iládadi ,que trae.- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - .
_gratuitas, las cucañas, los fuegos a1tificiales, los consigo, el certamen de
toros de cohetes, las cabalgafüs ruidosas, etc . La f!.ores, plantas tropicales,
.c1a,,.e c.cJmouaua tiene anuatmente rn brillante fi utas ele la e~tación,
cultivadas en el Distrito
. - - - - - -- - - - - - - - , - -- -- - - -. Federal,y obj€to, ele jardinería. Los floricultores y hortelanos más inteligentes acuden á disputarse los premios, y
son di~nos 1le admirarse los lotes d,. la cxpoRición, en donde no se sabe qué aplaudir más, si
la rPpontánea preparación de aquellos. por su
forma novPclosa á la vez
que Sc'ncilla, ó la exlrnl1erancia de los producto,;.
Las fü stas han co•
menzado rn todo su esplendor.
Instantanea tomada del n"tural.

kerme,se y dos ó tres bailes durante la temporarla. bailes en los cuales se prescinde de toda etiqueta.

Vna choza en el rumbo de Loreto.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Dom:ngo 29 (te Julio de 1900.

EL MUNDO . ILUSTRA.DO

Domingo 29 de Julio de 1900.

CANCION DE LAS ONDINAS.

DESERTOR.
Van €n rondas lentamente voluptuosas las ondinas,
Un perfume derramando sus flotantes vestiduras
'
Van rimando los ensueños en doradas· mandolinas
Sus falanges se sacuden en nerviosas crispaturas. '

[Para «El Mundo Ilastrado»].

Las noticias eran devoradas por un público ávido de saber los últimos acontecimientos. Las redacciones periodísticas se, veían asaltadas por una
multitud ansiosa de conocer el resultado de la injusta guerra internacional, provocada por el más
fue¡te, ambicioso de un pedazo de tierra que apropiarse.
Infinidad de hogares quedaron tristes por la
ma1·cha del padre, del hermano, ó de los hijos.
Al grito de guerra, y por la patria, casi no hubo
un hombr,e que no corriera á la defensa del territorio nacional.
Aquel día las noticias habían sido funestas. Un
grupo de hombres valerosos habían caÍ&lt;lo en una
emboscada, y ni uno se salvó. El coronel Z .....
se había fugado, abandonando el puesto que defendía, y los soldados, sin hábil diree:ción, habían
sucumbido en lucha desigual.
Los periódicos narraban el suceso, y grande fué
la indignación qoo se levantó en contra del Coronel Z ... . U na orden del Cuartel general, recomiendando su aprehensión, circuló profusamente,
y era die esperar que antes de 24 horas, caería el
desertor en poder de la justicia, y se le juzgarúa
~n consejo de guerra. Todos creían qu:e. se le fusilaría sin formación de causa.
También allá, en el triste hogar, se ha sabido
la fatal noticia. . . . Una mujer llora desesperada y acaricia á sus pequeños hijos, lamentando haberles dado vida, se horroriza el pensar que estos
inooentes niños llevarán la mancha infamante de
,;er los hijos del cobarde desertor.
La noche está muy avanzada, alguien ha llamado á la vidriera de la ventana .. . el corazón de la
pobrie mujer late precipitadamente, es su manera
de llamar .... es ét, el cobarde, el desertor, su esposo .... indecisa no sabe qué hacer. ¿abrirá ... ?
¿ no abrirá? .... Un violento llamado la resruelve,
ha tenido una salvadora idea. Abre la ventanay. . . . . lo sé todo, le dice, te has hecho indigno
de tu patria, de tus hijos y de mí, pero no imporrta, yo te salvaré, espera,-desfürurando la 1€tra, escribe una carta anónima dirigida. al Coronel Z.. . . en que 1e, avisan que su ml1jer ha sido
asesina.da. Dobla el papel, lo estruja nerviosamente, vuelve á la ventana y le dice :
-Toma, esta carta, corre al Cuartel General,
si ap€sar de eso te condenan, no habrá justicia en
la tierra.
-¿Pero qué carta es esa? pregunta él. ..
-En ella te anuncian que han asesinado á tu
esposa., y voy á matar:rrue, así te sal varé.
-No, eso nunca!
-Calla desgraciado, y ve pr-0nto, aún es tiempo, no han venido á buscarte aquí . . . si te
aprehendieran, estos niños serían los hijos de un
cobarde, y yo tu esposa, una infeliz que no merece la vergiienza de que la desprecien! . . . para
aecidirte, mira. . . . y sacando violentamente un
puñal, se lo clavó en el pecho.
Aquiel hombre, que nunca se imaginó que su cobardía pudiera tener castigo tan cruel, f'altando
-por la ventana penetró en la pieza. Lloró, gritó,
pidió socorro; la mujer se moría y sólo pudo
murnnurar:
-"¡ Salva á, tus hijos ... !" Está en poder d€ los jueces la carta anónima,

Llen, e,l viento los rumores que simtllan r:IBa y lloro
A los piélagos de ensueño que las penas desbarata;
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro,
La cadencia querellosa de su t ierna serenata . . ... . .

Las penumbras de la seha vierten hatchiq; €l sonoro
Ritmo, tiene los sonidos de una pátera d-ei plata .....
Van en rondas las ondinas modulando en blando coro
La cadencia querellosa ele una t~erna serenata.

ifamón Fra us fo.

~amas cff(Gxicanas.

Uua fuga &lt;le Beet!hoveu, moribunda el aire hiende,
Y se cri8pan en fas cuerdas las falanges sacudidas;
Voga el alma soií,;¡dora y cual lampo se desprende
Del espejo venli.-negro de las aguas adormidas.
Y rns voces tienm ecos ele ternuras ideales,
Son los cantos de los lirios en las noches consteladas
Cuando vi.ea-ten las estrellas sus reflejos siderales '
Y descienden á Jos lagos en auríferas cascadas.
Son acaso los acentos de ios mundos ignorados,
Los sinfónicos poemas de los astros en, loo cielos,
¡;

J

Los ensueños ele un poeta pam siemprie1 sepultados

O los gritos, los delirios el€ los místicos anhelos . ...
(Vuelo de quimeras á la sombra. Se oyen voces
harmoniosas á la distancia).
-Soy la trova misteriesa. de las flores á la aurora.

-Yo despierto los ensueños que se piie:rclen en la ruta.
-En la nébula del llanto soy la voz re, eladora.
0

-Yo desgrano los delirios al amparo de mi gruta.
(Los árboles se agitan movidos como por un ritmo
vago, dulcemente sonor-0s. Todo calla por un
momento y vuehen las voces)
-Somos gotas desprendidas en las noches estivales
De cristales que se cuajan en las frondas harmoniosas;
"Caen las notas como gotas'' en los claros manantiales
Y despiertan los anhel6s en las lianas lujuriosas.
Las penumbras de la selva tienen ecos de tristeza,
Ha.rmonías que se desprenden de las aguas cristalinas.
Y repite la hoja1Msca. con sus cantos, la terneza
De las Dotas; vagarosas de las dulces mandoliuas.

El Exmo. Sr. Marqués de Corvera.
Nuevo Ministro ae España f'n México.

Seiiora Jla.ri a. Landa. de lUva 7

El señor Ministr'o de España y sus acompañantes ~ueron conducidos á Palacio por el Sr. Sáya·go, mtroductor de Embajadores, en los carruajes
de la Presili:&gt;ncia.

El jueves de la semana á que se refiere este número, fué solemnemente recibido en el Salón de
Embajadores, por el Primer :Uagistrado de la
Nación, el Exmo. Sr. Marqués de Corvera, acreditado por S. S. M. M. el Rey Don Alfonso XIII
y la Reina Regente, oomo repre entante en }{éxico, de la Nación española.

X· .....

El señor Don Alfonso de Bustos y Bustos,
Marqués de Conera y ele las Almenas, Conde de
Nieva, grande de España, Senador por derecho
propio, hombre de Cámara con ejercicio y servidumbre, ex-diputado á Cortes y poseedor de unn.
gran fortuna, ha diemosfrado constantemente sus
simpatías por América, y en su discurso oficial
manifestó sus deseos de que las relaciones ele :México con España sean cach üía rn4s estreclrn~.
El señor Genieral Díaz, que I"LCibió al Exmo.
Sr. Corvera, con el ceremonial aco;,,tumbraclo, manifestó á su vez, y á nombre de la ~ación )fexicana, los votos que hace porque la cor&lt;lialiclacl que
hoy exi~e entre los dos pueblos sea siempre sólida y estrecha.
La reoei¡:;ción diplomática cclehra&lt;la en el Salón
d'e EmbS1jaclores, ha síclo seguramente una ele las
más brillantes.

)Wéxico )Wooerno.
Publicamos en este número algunas de las casas
que forman actlualnwnte ornato de, nuestra ciudatl,
y que han sido dirigidas por el señor Ingeniero
Don Isidro Díaz Lombardo, de cuya personalidad,
nos hemos ocupado con anterioridad, al publicar
hermosos €-dificios de los alrrededores y las obras
del Desagiie dél Valle de :México, en las cuales
.el señor Díaz Lombardo prestó importante cola•
boración, mereci€nc1o por ella que se le estendiera_ honrosí~im_o diploma y se le otorgara un pre11110 pecumano.
Las casas que hoy publicamos están situadas. siguiendo el orden de los grabados, en San José el
Real, nÚID.€TO 9, esquina de la 2a. de la Palma (exAlcaiceria,) 2a. de San Francisco, esquina de San
FranciEco y Vergara. y l a. de Mina 1,41-1.

y en la planeha del hospital el cadáver de la in-fe-

liz mujer, como una prueba de verdad.
No han podido condenar á muerte al coronel
Z . . . . Para hacer que abandonara su puesto, el
-enemigo cometió un crimen horrible . . . la esposa asesinada, los hijos huérfanos . . . es digno del
interés que todos demuestran por él.

Cervante■,

• *.

EXllrlO. Sr. llrlABQUES DE COBV EBA,
MlnistJo de Eipaña en México.

E! Siñor Marqués de Corvera y de las Almenas,
vesba el elegante trajie, de los diplomáticos, 1~ mismo que los ~~ñores Sec:aetario~ de la Legación; en
cuanto al hiJe ~ Embajador, lucía el brillanfü
uniforme de. Oficial de la Guardia Real española.

El señor Ingeniero Díaz Lombardo, hijo el€ la
Escuela ~e Minería, no obstante ser muy jo\'en,
ha merecido por su dedicación, laboriosidad y antitudes, desempeñar puestos de gran r.epresent"ación
y es actualmente empleado de primera categoría
en el CataRtro.
.
En cuanto al gusfu arquit~dónico de sus obras
pueden calificarlo nuestros lectores en vista de Jo~
grabados que publican10s, y estamos seguros encontrarán j~stificado q1;1e por la novedad diei estilo y
correcc1on de los ed1fic10s, figuren en esta sección
de nuestro semanario.

�Dominrro
o 2:J dei Julio- de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO f LUSTRADO

Domingo 29 de Julio de 1900.

La Exposición Pan-Americana en la Ciudad
D EBUFFAL O.

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En uno de nuestros números anteriores informamos á nuestros lectores acerca de la importan-cía que tendrá la partiC'ipación que México toma-

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del lago Erie, que se encuentra al SUToeste. Ella
es uno de los centros ferrocarrileros más grandes
del mundo.
Las diversas líneas de vapores de los grandes lagos, aumentan sus facilidades de transprufo. Su
estado sanitario es uno ~ los mejores del mundo, debido, en parte, al hecho de po-seer más calles de asfalto que ninguna ctra ciudad de América y de Europa. Estas calles se mantienen muy
limpias, y son, por lo tanto, de gran valor sanitario. A estas ventajas es preciso agregar la gran
abundancia d,e agua del lago Erie de que dispone
y un sistiema perfecto de drenage, y reglas sanitarias observadas con gran rigor.
Las grandes caídas del Niágara y el paisaje admnble del cañón de este río, se encuentran á me~
dia hora por ferrocarril, de los terrenos de la Exposición.
A los objetos naturales de interés en esta localidad famosa, preciso es agregar también la gran
fábrica de generación de fuerza eléctrica que es
la más grande deI mundo y que está siempre abierta al público. El turista puede salir de Búffalo

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JOJllll' G. JIIILBlJ'Blll',
Presidente.

Cxposici6n Eléctrica.

WILLIAJII I. BUCKAlll'All,
l,lrector General.

rá en la primera Exposi,ción del siglo XX, senalada para•J.901 enla ciudad de
lfarfalo, en la cual no sólo
han de figurar, nuestros
pro-duetos, srno que además
se construirán en los terrenos señalados, edificios que
r econstruyan los de México,
::,· den una idea de la ex1.ructura de las calles de la
Metrópoli.
Hoy publicamos algunas
Yistas die los principales
-edificios de la exposwión,
acompañándolas de los si.guientes datos que pueden
tlan idea exacta de lo que
será el gran certamen:
El Gobierno de la vecina
república ha estimado que
.será de gran utilidad una
exposición, en 1~ cual se
exhiban todos los productos de los países del contin,ente americano, puesto
que ella senirá para estre,char las relaciones comerciales, y gracias á esta conYicción concedió todct su
.apoyo al certamen, que
h·asta la fecha cuenta, enitre valor de acciones y subyenciones de los Estados y
del Gobierno Federal, con
l.ln capital de
5.000,00l\
dollars, que ya bastaría ~a.ra el objeto, pero que aun
se t ienen fundadas esperanzas de que se aumente
-consi.de·rablemente.

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Torre e l éct r i ca.

La Ciudad de la Cxpasici6n

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~::. ::(fRoYEqo.s y

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La ciudad de Búffalo se presta s~n~,ularment_e
'bien para efectuar en ella una Expos1010n. S~ cb:ma durante los meses de verano, es magnífico,
pu~s jamás hay calor excesivo, debido á las brisas

~

~N.5TRucc10NE.s

por la mañana y pasatr algunas horas en la "Chautauqua Summer School" que es tan famosa, y
regresar por la ta.rae. Hay también otros muchos lugares interesantes en los alrededores de
Búffalo.

Se rendirá homenaje especial á la ciencia eléctrica en la Exposición Pan-ameri&lt;iana. La proximidad de la inmensa fábrica de gelllaraci'ów
eléctrica de las Cataratas del Niágara ha dado á
Búffalo el nombre de "Gi~ad E,léctrica." S111
a,lumbrado lo produce la fuerza de la. caída del
Niágara., su sistema de tranvías está movido por
aquella y la fuerza motriz de que se hace uso en
el gran número de molinos, manufacturas y establecimientos da todo género, que se encuentran
dentro del recinto de Búffalo, es la. electricidad.
Esta fuerza es transmitida á Búffalo die! una distancia de veintidós millas, por medio de gruesos cables de cobre descubiertos, forma.dos de 19
alambres cada uno, sostenidos por postes muy altos y muy sólidos.
La presión es de 10,000 voltas, y los aisladores
son naturalmente enorffiles; y esta linea es quizás
la más extraordinaria de que se háce uso. Como
la gerencia. de la Exposición dispone de semejante
fuerza ilimitada, se tiene el
'propósito de hacer una
Exhibición eléctrica de proporciones fenomenales. "La
Plaza de las Fuentes" ha
sido- escoj ida como centro
principal para llevar á cabo efectos soberbios de
alumbrado eléctrico .
El edificio de. la electricidad, en el cual se exhibirá esta fuerza formidable,
por manera diYersa, de modo que sirva de estudio fácil y provechoso, tiene 500
pies de largo por 15 de ancho, lo cual da un espacio
ele 75 pies para la exhibición ele artículos y objetos.
Se hará uso de este fluido
misterioso para fundir y
forjar metales; para cocinar, alumbrar. calentar, y
para fines de fuerza motriz,
todo lo cual será demostrado con claridad y sencillez en gran número de
exhibiciones.
Los arquitectos de paisaje han recibido orden
de disponer los jardines, lago-s y bosques ele la
manera más artíS'l,ica, pues la Exposición destina

or.L

~EÑOR INGENIERO
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}5ÍJJRO ~IA-Z lQM BARDO_._.~
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�Domingo 29 de Julio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

=

AÑO VII--TOMO II ~-NÚM. 6

MÉXICO, AGOSTO 5 DE 1901

Director: Lic. BAP.A.EL BEYES SPÍNDOL.A..

SOBSCRIPCIOI&lt; l!E'!SOAL FO:BANltA, 91 b~
lDKM IDKM ltN LA CAPITAL, fl. :d&gt;

Gerente: .4.lll'TOlll'IO ClJYÁ■

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.,.,.,,.

...

Pe la.cio de la. Electrcidad.

Editl.cios de la. maqninaria. 7 m e dios de transporte.

una suma muy libeiral á este fin. Tienen la ventaja de disponer como base, de uno de los parques
más bellos y más extensos del mundo, que ha
costado varios centenares de miles de dollars y
que el tiempo ha embellecido, agregando grandeza y simetría á los numerosos árboles raros que
dan sombra á esta inmensa extensión de terr€!1lO.
En cerca .de 133 acres del "Delawa:re Park," los
artistas dcl paisaje se ocupan en preparar y disponer los terr€nos que han de contener el grupo
priucipalde los edificios de la Exposición. El estilo
de la arquitectura adoptada por la Dirección de
los Arquitectos, en la constr ucción de edificios, es
nna adaptación del Reno.cimiento Español,:' sí-·
guiendo el trazado general ele las líneas de las
obras de a.rquitectura de la América
Latina; pero con más colorido, más
decoración y más escultura. Arabescos
y reliev.e.s enriquecerán las columnas y
pilastres, lw áticos y cornisas "Loggias" umbrías arcadas y columnatas,
pabellones de elevada cúpula, altas torres con cúpulas por cor ona, serán los
efectos principales del arte de los alificios. Muros de colores darán belleza
al conjunto de esta arquit€ctura flor ida, elegante y alegre, teniendo, empero, la dignidad requerida para exhibinse á la contemplación del espectador
en semejante .ocasión propicia, en que
con afecto de fiesta, tan de desear,
se reunen lfils Países Pan-americanos, para mostrarse, los unos á los otros, sus productos, sus
mercaderías, sus artefactos, sus riquezas y sus recwraos, en amistoso y cordial Certomen Internacional.

pasando por todas las entrada.s y teniendo una estación final, á la entrada de la Alameda, en "Forest Avenue," en E)l "Lincoln Parkway." Se
evitará que pase por los lugares por donde circula
el público, para precaver peligros á los visitantes.
E l edificio que construirá el Estado de Nueva
York, en los terrenos de la Exposición, será una
construcción permanente, que costará $150,000. Se
tomarán $100,000 de los $300,000 votados por la
Legislatura del Est ado de Nueva Y ork, $25,000
que contr ibuirá la ciudad de Búffalo, y $25,000 la
Sociedad de H istoria de esta ciudad.
Será construído de piedra ele arena de I '1•1 iana
y mármol, y tendrá 60 pies por 160 pies. Al ccrrall:"6e la Exposición servirá para contener la gran

lección ,1..: pmturas y de esculturas, •1ue pcrleilC-·
ce á la Ac:Ülemia de Be-11as Aries de Bú:ffalo, será,
coloca(1a allí ele una maneFa permanent~. Se ha
reunid•J, por subscripción particular, ~.m fondo,
de $100_.000 para proveer á su sostenimiento.

RELAMPAG OS

Temeirosa está la selva.
El susurro majestuoso es su apagado
Palpifur de corazón. Durmióse el aire.
Enmudece un gran silencio hasta á le~
1páj a&lt;r-0s,.
Un silencio at:urdidor, el más terrible,
E l de plazas qu,ei soportan los cadalsos.
La ·tormenta que se cierne han presentido,
Los añosos rudos árboles; temblando
Sus raí.ce,; retorcidas corno zairpas,
I ntroducen en la tierra con espa;nto.
Y rebélanse los vientos y se escucha
Un n1mor estrepitoso de aleta.zas;
Y á la encina. verrugosa del cabello
Y a doblegaR ó sacuden con sus manos.
El pavor se yergue audaz entre la somb;a.
Servicio de Construcciones.
Da! boscaje movedizo; fuerte el ábrego,
Un
montón
de hojillas pálidas desprende
colección de olrietos hi~tórico: per tenecientes á la
Sociedad de H istoria de Búffalo. Este edificio será Que se van cual mariposas, aleteando.
construído en el Parque, cerca de "Norwood Ave- La~ purpúreas nubes arden incendiadas
En la pira calcinante del ocaso;
nue" y la bahía del Norte.
La galería de Artes, presente hech·J ·11or el ~e- Así el lobo en su camino deja Y. huye
El vellón del corderillo ensangrentado.
Más allá fingen las nubes agitadas
Un castillo medioeval de donde el rayo,
Al caerse las arcadas y torr.e10nes,
Como víbora de luz, ~ale silbando.
Aquí negras, tempestuosas se retuercen
Como el humo de un cañón que está en lo alto;:
Es el trueno, la, explosión; el brillo rojo
Qne ilumina lo&amp;espacios, el relámpago,
Y el traspuesto rubio sol, la ígn&lt;:a metralla
Que revieuro. tras altísimos peñascos.
Y la tierra se une al cielo esplendoroso
De la lluvja· con los hilos arge.ntados,
Y ya unidos, forman l'arpa en cuyas cuerdaSc
Cristalinas, cluer:men trémolos ext.raños.
·--···-;:;..-=
Oh tormenta for midable y :misteriosa!
-· --.: ._. :- :_-:;:.==,:-~Oh conjunto de lo grande y sobrehumano!
Bair:re todas las miserias que en la vida,
Eiitl.cio del Gobierno de los Estados Unidos.
1Iultiplícanse estancadas en los fangos.
Los edificios más imponentes son los destina- ñor J. J. Albright, que cuesta $350,000, ,e cc,nstruirá
también
en
el
P
arque
y
será
un
e,lifcio
perdos á las Manufacturas y á las Arles Liberales, á
fibel (:. Sa/azar.
manente. Le servirá á la Exposición c1e edificio
la Maquinaria y á los Medios de Transpor te.
El edificio d-e·· .Agricultura y el de la Electrici- destinado á las Bellas Artes, y la magnífica cedad, son constn1eciones seme~antes y tienen cada
uno 500 pies por 150 pies.
El grupo de edificios del Gobierno de1 1os Estacfos Unidos, se compone de tres edi:ficioo, que limito.u por eJ. Este al patio transversal ó sea la Esplanada.
Del lado Oeste de la Esplanada se encuenfran los edificios de Horticultura, Selvicultura y
Minas y Artes Gráficas, unidos por columnatas
en curva y formando un patio semi-circular semejante al del grupo del Gobierno.
Los Edificios de Animales Vivos ocuparán cerca de 10 Mres y se hallan al Este de los Edificios
de Agriculttua y Manufacturas.
Un ferrocanil intra. mural de cerca de 3 millas
1:le largo, funcionarrá al contorno &lt;le los terrenos,

•

HUMBERTO I, REY DE ITALIA.
t

El local de la Ex p osición.

el 29 de J ullo de 1000.

Pot. directa. de Torres Kermanoa.

�</text>
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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Anhelo infinito</name>
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                    <text>Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�EL MUNDO ILUSTRADO
China paia nuestros primos; úrgeles, pues, desembarazane de la cuestión políti&lt;;a .filipma.

Prec:isamente el Imperio británico, que tantas
formas tiene, una en Irlanda, otra en la lndia, otra
en sus colonias y anexiones sud-africanas, otra~ en
'•••Pueblos viejos y naciones nuetras. Australasia y Amér:ca, acaba de pre~ntar un tipo
2.--EI caos chino.
de confederación que c-011 el tirnipo, será la forma
definitiva de la. Yasta agrupatión c-o~mopolita que
1.-Excelente impre,sión ha causado en el mun- domina el leopardo: me refiero á la federación au-:do entero la plataforma democrática de Kansas- traliana, autorizada ya por un con venia qt1e dehe de
city y profundamente sen~ible es qne, deticle el haber pa.,ado sin novedad en tercera lec-tura en la
punto de vista del éxito posible, esté viciade por Cámara Comerc:ial y no muy tarde quet1ará incorlas pmposiciont~ bimetalista~ renorndas de la pla- porado á la Constitución británica.
taforma de Chic-ago de Hti, porque, ya lo dijimos
Sabido e~ ton qué lent.itud y al traYé.- ele cuántas
en nuestra, últim,1, re1·i~ta. tornanín á conjurar dificultades los fed-eralistas australianos ha.u logracontra el triunfo del multiloc-ueme :'.\fr. Bryan los do reunir en favor de su proyectlo lo~ Yoto,. de
enormes intere~es ball(:arios que lo hicieron nau- las mayoría~ de las A~amblea~ de las colonia, infragar antaño.
sulares·: en la. misma. Australia, la c-olou ia oeci&lt;le11El imper~alit'mo del programa republicano es tal se ha , egregado de sus c-onterráneos; la X uern
sobrio, t-n honor ele la Yerdad y cire:unspccto: el Zelandia no quiso firmar el pacto: cuestiones de
medianí&lt;mo éxito de la c·ampaña en las Filipinas, mero interés wonómico las dividen. Las otra~ se
la segnriclad ele que en pabes de raza divertca, de
han Yeniclo á un acuerdo y luego han obligado al
temple belico~o y de amplia aspiración nacio- Gobif:•T'll&lt;l inglés, represelltado por el ministro de
nal, en ~urna, en lo, JHÍ,e,- de marcada per,,onali- las Colonias. el hov célebre }Ir. l'hamberlain, á
dad propia. la eo11qui,ta ~· la dominación, pa~ado 8'8.ncionarlo casi integralmente. Y 110 es poco filoel primer período de arma~ y sangre, virne otro en sófico ver al f.errible autor de la guerra sud-afritpie to.lo fortifü:a á la nacionalidad avasallada,
cana que cue,ta á la Gran Bretaña quinientos miiorlo la robu;:tece y renu~xa. todo complie,-a el llones ele pe;,os y cinc-uenta mil hombres, sin fijarproblema del imperio; todo obliga al dominador se en otras eonsecuellcias. c-onc-etler largamente á
ú mantener*' en un estado militar con su séquito los insulare., del Pacífic-o. más ele lo que negó obst1e ee&amp;iri~mo, ó á constituir,e. como Inglaterra, tinadamente á los comisionados (lel Tramvaal y
en fonn.idable arist0&lt;:racia.
que quinee aüos d-e~pué., ele que &lt;¡uede pacificado
Nunca será democ:rá¡jc.:o el imperialismo; esto lo el Rur ele Afr:ca, ,-e Yerá obligado el Gabinete brihan vi:,;to á mai~a,·illa los aut!ore:; de la plataforma 'fü.nico á conceder también.
de Kru1sa,--city. q u~ realmente ensancha el alma•
De lo que ~e ha conc-ecliclo á la federación austrade &lt;:nanto,; aman la libertad y el derecho, aun liana c-onfecleracla con lni;latena á la. indecu.ando lo, con~ideren ideales laboriosameme rea- pendencia no •e cliferenc-ía ele hecho hov · una lilizable:,; t'H el 1Jrograma r.,1mblit·ano se percibe el ga €'Tltre pueblo, independiente, re,-ult'tlrí~ lo mii'ecó de lo~ intere,-e, y apetito~ que se lerantan con mo. ARi por ejemplo. la alzada ante el C'oni'ejo prirumor inmenso de lo más inferior, tle lo más tgoís- zado ele la Reina, último lazo jurídico que li~aha á
t.a que hay en el organi,,mo tle un gran pueblo; en la colonia c-on la metrópoli había siclo rnprimiclo,
el de los demócratas re,uena distinta y clara la menos para los c·a;:oR en que ,e veuaran los interevoz del padre de la patria. ele Washin6•i:on, la voz
ses de una po,esión británica ó au;:traliana. Esta
de los fundadores de la República, es la rnz de la excluRión terminante de la corona de los a-untos
conciencia.
inkrriorei' de las colonias íederndai', escandalizó un
No triunfará hoy; le llegará su t1ía. Para nos- poco al seüor C'hamberlain, y el artículo quedó
otrog rnanto se refiere á dar la plena autonomía á reemplazado por este otro: habrá apelación ante el
los fiJipinos, á los porto-ric&lt;-:mes y la. independen- Con•ejo prirnclo. menos cuando sblo se, Yersen i1icia completa á los culinnos, forzosamente nos tie- tereses auR'!'ralianos. ¡ Ya Yéi~ C'\1ánta diferencia ·
ne de ,u lado. El papel soberano, único del pue- es lo mismo! Pues sf1 ha ido más alhí: el Parlamen~
blo allg]o-americano 1::11 la historia humana. e~ ese, to fed€'ra] temln1 entre su;; atribuciones todo cuanpromover la formac:ión c1e1 entidades libres, libre- to se refiera á la, relacione"' exterior-e,:: v sobre todo
mente federales á él: claro e:; que sobre lo hecho á la.&lt;; que ,ostellgan la fedtlfación con ·las i;;Ja~ del
no 1:,e puede voher, ni vuetle renunciar una enti- Pací~~·o. El }finistro de las Colonia¡: grm'ió nn po(]ad ei,tupendamente apta para el negocio, á la parco, diJo que nada bueno &amp;ilclría del adículo y firte mercantil y económicil de sus nuerns ,ulqui,i- mó. Y allí tienen ustedes una naeión nue1·á Flll'cione:,,. para que otros sean los aprovechados, ni giendo entre los archipiélagos de e-oral tlel Pacilas Filipinas que han costado no poca sangre á los fieo.
a.meric:anos ya y no pocos dollars pueden regala!'f'e.
Aplandimos el adrenimiento de e~ta hermana
i un ~indicato de inglese~. alemanes y japoneseb, anglo-,ajona, de esta Rfpúblic-a miel'a que forma
por puro amor á la füo~ofía del te~tamen:lo poli- pa&lt;rte nominal de un imperio y Yenera como F.mttco de \\_,.ashingtou.
prn·atrizH i'n majestad Yictoria, tanto más sinceraDe todo e~to pll;('(lcn nacer profundas modi- mente c·uanto meno, ::le! siente gohernacla por ella.
ficacione,, en la Constituc:ióll' americana v al insta- Y antes de medio siglo, los archipiélagos de la
poner un imperio á la foderac:iún habrá· nece~idad im,ulinclia. los grupos mei'tizos anglo-malayos ge
1le da,r á e~te apéndice una. forma constituc:ional habrán agluti1111do á la confedernción que hoy natambién ¿ ()ué forma? La de confederación bajo la oei. El archipiélago filipino que e,- uno de· ellos
he_gemonia de los E;;tados "Cnido;;: no hay otra po- c·on-erá la mi,ma rneiie Y a~í e-orno ú los fenicios
sible. Cornprénclense la;; repugnancias de Mr. sncedieron Jo¡: eartagine;e~ en la dominación del
Bryan y rns partidarios á dar entrada al archipié- Mediterráneo Oceiclental (;, cómo de,per&lt;liciar la
lago tagalo en la. constelac-ion federal; pero gra- coyuntura de encajar una e-ita. c·lásica ?). así loi' an~
vitamlo hacia é,_,ta halJI·á que formar un nuevo glo-americano, sucec1€1rán á los anglo-,ajones en la
a~terismo.
clel Pac·ífü·o. Y todo e!'-to pue&lt;le ,uc·eder ó no ~uceCuarnlo lonl Salisbury cleclamha que "la apa- der, corno diría un director del Oh,enatorio merición de América entre los factores de la. cliplo- teorolúgir·o. ¿ La polític-a es otra C-0$a que nn::i memaeia asüític·a y quizás europea era un me-eso se- teorología?
rio y gra..v&lt;'. cle~tinado Yerol'ímilmente á sel'\'ir ]os
i.i,JA;ere~e, ele la Gran Bretaúa,'' ó se hacía. ilusio11eH ó fingía tenerlas. Porque hay desigualdad:
los Et,taclos rnidos no son vulnerables para los
2.-No es un emhrollo, es el do~. e" la noche,
i ngk~es; el imperio británico ~í lo es y en gran- una lúgubre noche de .,:ang1c y de lágrimas, e~to
de, por el C,madá.
que pasa en China. El pueblo chino no es un pueLa~ Filipinas, sin embargo, entre el Japón é blo inmól'il, e,: un mundo qne ,;e hasta á si misInglaterra, es decir. entre Borneo al Sur y Formo- mo, como pobla.ción, procluce:ión ~· medios comulltl al Norte. l'Onstituyen desde hoy la falla en la
nicantes, y qne, bajo la historia monótona. de su,annadum &lt;le nne~trro~ primo~, y si después ele lo dinastía~, desde hace cerrn ele c-inc·uenta siglos
qur va á sue:etler en China, rusos, niponitas y ale- (los chillof: dicen: de:-;d e, l'111c-e rniilones de año~)
manes se extienden en el Golfo de Petchili, el pro- clesde la dina,:tía legell(laria &lt;le lo, IIia (fintes de
blema puede ser graYe en el mar }Iericlional de
2,200-E. Y.) ha,;ta la acttul rnandchú-tártara

Dom.in"º
22 J,e: Julio de- 1900.
o

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

de los Tsing, ha venido &lt;le la barba;rie pura á ufüt
civilización ·'sni géneris" y de ést~ al lento c?ntacto cJn las culturas de tendencia coamopohta
como las europea8, c-ontado que Yisiblemente c:Jroienza á desorganizarla y transformar!ª: dand_o
lugar á erupciones &lt;le] salvaji~mo honueida pnmitiYo, prehistórit◊, e;uaternano, que :"ace_ en el
folldo irrt 'Clt:ct.ible de la raza y que la fornudable,
la estu¡,enda burocracia china, deja. e:;tallar periódicamente, e:uamlo el viento de fuera sopla,
con demasiada fuerza y parece, desquiciar el mecanismo eterno del man.Jarinato.
Las nac:iones tienen dfll·ec:ho á serlo, las a~lnmer,:ciones humana~ que la historia, que la nec:esidacl (e~ lo rni,mo) e:; cletir. los intereses de la
carnti y el espíritu, han aglomerado primero y organizado luego en derredor de una bandera. ele
una relio-ión de un iTono. ele un cndalso, en ~ue-,
.
derecl
'
ma de un
,entimiento y una fe, bem1J1
10 a
la. ~'ida. al respeto. es tÍn e-rimen Yiolarlas, profa1rnrla:;, de~trozarlas, c-o-nquii,tarlas; ¿ qué nos impe,•rta que sean crímene-; aplauc1idos, festejados
v ellsalzados por él apetito. por el odio, por
lf1 imbee:ilida&lt;l t◊lectiva de lo:,, triunfadores el,rio,
de fuerza, y pletóricos de ca.rne humana y :feroc·es
de lujuria internacional? Qué nos importa. X o,otros enra,ti]lados en la ton-e1 de marfil del derecho, de la inteligencia, del espíritu. en una. palabra, prote~tamos. negamoR, reímoF de desprecio y
de cólera; y viYimos seguros del cb,quite, la hi--toria e,-tá llena de pudridero¡: ele pueblos que -ólo han AAbido ser brutalmellte fuerte~.
Connn1iclo; más si las nacione;: tienen derec:ho
á -,c,rlo. el munélo tiene derecho al mundo, la civilización tiene derecho á la expansión y al moYimiento, para. no atrofiarse y perecer. ¿ De qué c-iYilización nM habla u,;:ted? interpelarán mis lectores; porque en e,tos momentos hay dos c-iYilizacione;: en .¡,1] mundo y para de,ignarlas cromáticamente. la- llamaremos la blanca y la amarilla
(dejemo- ,Í un lado la muRulmnna. por considerarla
intermediaria). Hablo ele la mía. de la vuestra,
tle la nue-tra, de la que, necesita ensancharse sin
cesar, de la r¡ue tiene en el progre$O º" !ey de Yicla; hahlo ele la blanca: si la ciYilizaeión amarilli,
si la Chin,i no necesita. ir más allá dei clonde ha
ido si prefiere quedarse eon su té, su arroz, su
familia fuerte y pacífica, su mand,uín arriba de
s~1 cc~~cta. y ~rriba. ele su mandarin al "hijo t1el
cielo . rnu:c-ot1z~po por la adornción y el opio, y
reducido a un magote" de porcelana en una caja de oro y márfil, hien está: ma• que no se c:err~, que no se encierren los amarillos, que no
c¡m~ran poner barras de, costumhre,. ele preol'upac1ones. de miedos y odios en las bocas de ,ns
e,:plén&lt;lido~ río,;, de sus ubérrima,,. comarcas. de
su:::, campo~ y c1e sus minas, porque Berá inútil y
s~ra ~a ngnento.
::forá i_nútil, tii los chinos qu.ie~·en defender -u
1;1ae101l¡]hdad. que se transformen, que se dejen
fee:undar pon· la. cultura blanca, japonesa, americ:ana ó europta, que Je pidan sus fábricas, sus buque:,, ,uf armas, sus arados y que hagan saltar
la tap,i ele fierro del mandarinato cuando entren
en e_bullition_ y sa~t~dan la burocraeia que ]o,;
asfixia. y ~, mrnonhza en su proYeeho, y en Jugar de dej!lJT:&lt;e oprimir y comprimir sin térmiuo
por una c:ultura exclu~iYa_mente literaria de proferrE&gt;s en el ,irte lle decll', mterpretar y enreJa·r, los
_rn,que entre l~s qu« ün-estigan. descubren é
rnrentau t·Olll&lt;J 1111·entaron los padres de los c-hi110s, como 110 inventan ya los ele ahora. porque las
cla~e,- :·let.r~cl'.i"'" han matado e,J e,pírit u del pueblo chmo. a fuerza de tenerlo darnclo con do~ ó
tres idea;: Yiej.Hi, como á un ganso, cuyo hígado
Re trata de hipertrofiar.
.,

perfiles, las blondas cabelk!ras, los_ talles de avispa y las olímpie:a,; actitudes fem~nmas.
. •
Toda la exposición es un alcazar de la muJer.
Cuando gira. el dinamo es para destellar :uz a~1stral sobre sus enca.ntos; si el telar va y viene, mcansable, lanza.ndo entre los hilos de la tra_ma ht
lanzadera, rápida como el dardo, es parl: ~eJer t elas Yistosas con que ata viarla; gira. ve~tigmoso el
huso é hila para ella; para ella se enciende el. foo-ón de la caldertt · silba el vapor, ruge la turbma,
desliza la banda de trasmisión. La actividad infatio-able de que es síntesis la Exposición, la ha
desplegado el hombre, princip~lmente. en pro cl_e
la mujer, y como un sultán oncn~al, s1 la ha pnvado de libertades, de prerrogai!ivas y derecho~,
si la ha hecho sierva, en cambio le ha cincelaelo
alhambras, en las que murmuran fuentes, . se
exhalan perfumes, cintilan joyeles, ondean tapices
y cantan ángelef'.
.
. ,
X o obstante el "Palac10 de la )1uJer' no resulta redunda~te, ni superfluo, y á mi_ jui_cio llena una misión profunelamente human\tar1a y filosófica.
~i toda la Exposición es un himno á la bell_eza el "Palacio ele la Mujer" es una oda al trahajo'. á la infüligencia, á la virtud .femeninas. L-1
mujecr civilizada aspira á ser bella. asi
b;mos
querido los hombres; pero a~pn-a tambien a ,er
útil á colaborar al progreso eomún, á dar --n
not~ armónica en la colaboración universal, á dejar un nombre inscrito en los anales de la ciencia, del arte, del trabajo, en fin.
Es este nobilísimo y novísimo aspecto de la
mujer el que el Palacio demuestra y oste'.1ta. La
mujer tiene funciones augustas y. exclusivas. la.
mat'ernidad allte todo; en el palacio se oste11tan
en gráficas expresivas y estimulantes la :fecuncliclad comparativa. de todas las mujeres del mulldo,
Y ruborosas é impregnadas ele convicción las p11:isienses desfilan arrepentidas ante la fecundic1ad
de las madres inglesas y alemanas.
Yiene después la supervivencia ele los hijos,
c1e la que es responsable la asistencia matern,t,. y
estadísticas instructivas demuestran qué rna¡1res
saben mejor asistir y conservar su prole. El trabajo doméstico está &gt;representado por esas primorosas y exquisitas labores en que la mujer ocupa
HlS ocios, que sirven ele derivativo á sus aspiraciones confirmadas y á Sll energía limitada; labores de gusto y de lujo que atavían al niño y
embellecen el hogar y acrecientan el confort y la
elegancia aún de los hogares más humildes. Bn~clados deshilados, tejidos, todo tenue, todo clel1cado, 'todo vaporoso como el alma tierna y las
manos afiladas que lo conciben y lo ejecutan.
De pronto, y al pasar de un salón al_ otro se Y_e
á la mujer salir del hogar y poner el pie en la nda social; de un sólo vuelo se eleva {l. la co111.:epción y al sentimiento del arte, á las disquisiciones
y lucubraciones de la ciencia. Da gusto. en las Yasta biblioteca hojear los libros, los. periódicos y los
folletos, en todas lenguas en que la mujer da.
c·nenta de sus pesqtúsas científicas y de sus üleales literarios. Los hay que, tratan de matemáticas, de física, de geografía, de historia, ele filosofía; los hay que cantan poemas, qu_e cuentan
novelas, qu-e entonan epope•yas. La muJer, emancipada de la ignorancia ahorca los graves problemas, presenta soluciones, acumula obserrnciones
En un ángulo del Campo ele }Iarte, cerca del que más torde se,i-án la ciencia del ponenir.
pilar S. O. de la Torre Eiffel, se eleva, blanco
Después de la Biblioteca, el ~Iuseo: una macomo la pureza, armonioso como la hermosura, ravilla. Pintura, escultura, grabado, arquitectura,
sencillo como el candor "El Palacio de la Mu- la galería contiene tesoros. Ni que hablar ele las
jer."
flores vivas y frescas de ~Iagdalena Lemaire ; de
¡El Palacio ele la :Mujer! En esta illcomparable los animales palpitantes de Rosa Banheur; de los
Os conté hace pocos días cómo, bajo los aus- exposición la mujet· tiene, no uno, sino cientos de japanismos inmortales de Luisa Abhema. Estas
picios de Inglaterr~, había intentado realizarse á alcázares! A cada pa.,o se ostentan pabellones, son maestras y maest:ras de maestros. Lo que hay
todo vapor en Pekmg un plan éte- r~fonnas, qt~e construcciones, templos á veces que le están con- que admirar son los pasteles vigorosos y vi,iensuprimía millares de, empleados ele ~·1rreyes abaJO sagrados, que le son exclusivos, en los que reina tes de Amelia Valentino, retratos que hablan, fiy que exijiendo á. los letrados ~sabido es que en como soberana, en los que eg incensada como guras qlile se desprenden del cuadro, como si dotadas de vida por ~l genio de la pintora, quisieran
China los empleos se dan mediante un examen) diosa.
participar
de la vicla oomún; las acuarelas de )faEl
palacio
del
vestido
le
está
exclusivamente
exámenes no literarios y casuí~ticos, sino, sob~e
todo científicos hería en €~ corazón al 1nanclan- destinado, y en su honor ondean. las te~as, cle~- clemoiselle Durruthy, deslumbrantes de colorit1o;
nato~ Pues ent~nces fué cuando comenzó el in- pliegan su tul las gasas, ondean los encaJes y bri- los óleos de Oonsuelvy ele Aquileia Fould, milleitendio que hoy devorn el Xode de China y cun- llan los bordados. En la galería ele las joyas chis- narias que se hacen, á fuerza de: talento, per(OO ya por el Centro y el Sm; la r~acción acau- pean en su honor todas las gemas y se irisan todas donar sus millones. Y luego Paulina Desbor&lt;les,
dillada por la Emperatriz que reduJO á la abso- las pedrerias; en el Palacio del Baile es ella la Yirg~nia Demont Bretón; ~Iacl Il'uilhard,. L.
luta impotencia moral _al emperador, a~ grado de hada, la "Willy" mágica admirada y codiciada; Bronarclel, Ana Klumpfe y otras mil que eRenlreducirlo á una hipótesis, pues no es e:v1~ente que en los teatros de la Rue de París son las divas las pen y pintan con sinceridad, con Iml.estría y con
viva todavía, es el principio del mov1m1ento an: que triunfan y á quienes se glorifica en apoteosis talento, y que en su femenina sencillez no han
ü-extranjero actual, que probablemente, y as1 magníficas; en las galerías ele pin turas son sus bebiclo la copa embriagadora ni el filtro mortal
suele suceder, provocó la terrible Si-ta.y-ben Y formas seductoras las quese deifican, y en las del :qi.oclernismo.
exhibiciones fotográficas se ostelltan los correctos
P or último; el Teatro. En el elegante salón
segura.mente ya no se puede contener.

jos. El arte de conquistar á China üene su modelo
en el ai-te de convertirla al cristianismo que• los
jesuitas discípulos de Ricci plaJ1tearon ~on t~n
buen éxito desde fines del siglo X \TI; el mgemoso padr.ei, haciéndose pasar por un budhista_ P'rimero, luego por un letrado (la clase predommante en China), mezdando la Yenta de relojes á la
ele estampas que representaban á Jes~cris~o _Y á
la Virgen, dando á su primera. iglesia cnshana
por piedra fundamental una acadenua ~le ?1atemáticas y astronom1ía, que pronto fué mdispensable para el gobi€1rno chino, cuyos cómputos cronométricos habían llegado á :;er verdaderamente
fantásticos, log•ró captar,e la~ simpatías del emperador Chen-'l'sung. que tenía fe ciega en un
hombre que podía profetizar los eclipses con
perfecta exactitud .
. .
Naturalmente, el crü;tianisrno que1 los Jesmtas
enseñaban no excluía la Yeneración de Confucio, saben' mis lectores ó están en peligro de saberlo ahora, que en China., donde pululan l~s
más extJrambóticas supenticioncs, hay dos religiones, emtre las que se distribuyen los millones,
los muchos millones de :;eres que ele la ~Iandchuria al Tonkin muestran sus ojos oblicuos .V sus
trenzas untadas tle, grasa: el "~mlhismo, '' religión
renida á China de la India, ba,tante transf0rmacla, y cuya mO[al y cuyos ritos ti~nen ~an extraños puntos de contacto con el cmtiamsm~,
el
"taoismo," politeísmo ¡n·ofnntlamen~e mistico,
supersticioso, minucio;:amente o~·gamzado, y que
es una degeneración de la doctrma pura y noble
de Lao-Tsen. Sobre estas dos sectas que cuentan
sus adeptos por muchas decenas de millones está,
como en el imperio romano, con cuya dec_ade1;1eia bizantina tiene la ac-tual China extraordmana
semejanza, la religión ofieial. á la que todo chino
debe someteirse si es chino. á la que no tenía el
padre Ricci íncom·eniente en_ someterse en apariencia; esta religión no con;:iste en '-lllª fe, smo
en un rito, como la religión ele, Augusto y el
Imperio; buclhista ó ta?ista el chino, ?ebe creer
6}fieialmente,, ó mejor dieho, debe rendir cu!to a~
Cielo á la Tierra., á lo, astro,:, á las montanas, a
los ríos, á los antepasado;, imperiales y á algunos
grandes bombreR, entre quienes descuella Kongfu-Tsen (Oonfucio).
De la doctrina ele Confnrio se asió el padre
Ricci para publicar su primer lib~·o religios~ y
su d-eismo era igual al del ¡rran filosofo, mediante unas Ctl.ailfos explica e-iones; los chinos l~t~ado~
y el pueblo no tenían incom-eniente en as1s~u ~
las cer€1lilonias ele aquellos padres tan parecidos a
}os bouros budbistas y el cristianismo progresó
hasta el grado de que en princ,ipíos. del swo
XVII una emperatriz se bautizo é hizo bautizar
á su hijo. Pero, por un lado, el profundo recelo
de los mandarines, que de cuando en cua?do determinaba sangrienta:; y C'l"l.te1e,~ perse~uc10nes, y
por otra las intransig~n_cias de_ la ~una rorn~n~,
que obligaron al catolicismo cJ1;rno a desv~sbfoc
de la dalmática. budhista )' á quitará Jesucr1sto el
paTeCido con el gr~n ~onfucio, di_er.~n al traste
con la obra de los Jesmtas, que rer1b10 con l,1 extinción de la Compañía. en el siglo paFado, el i2:olpe de gracia. Ahorn el catolicismo que en ~1nna
se predica es muy puro, pero hace po_qummos
adeptos y no sirve sino para mantener VIVO: aunque latente, el :furor fanático ele las multitu~es
y causar de tiempo en tiempo brntal~s explosiones, como ésta que ha cerrado su. preambulo con
la espantosa tragedia de las legac10,ne;:.

r

~

J:os e11ro1wo~ hacen bien en querer meterse en
Cl!ma, en' 1¡nt&gt;rerla explotaT, en procurar centuplirnr o-u prodneción y su c-onrnmo y en querer
aprowelrnr,e ele e1llo; confücar con este moti Yo
su Roheranía á los celestes, su Yoluntacl de ser lo
que "ºn y c:omo son, es reprobable; pero sólo esto
t., r~¡mibahle. todo lo clemá~ es nec-e5ario, ~' por
c·on_,1gu1e11te, debe Rer; el deber rnwe de la neC'e~1dad, que e, el cforecho; el deber y el derecho
son el al11'er,;o y el re,•erso ele lo necesario.
Pero aquí Yiene cl_e moldei confei'ar que en e~ta
tarea la:; ro-a~ han ido por un camino poco acertado y &lt;¡ne_ la_ espanto,a tragedia, á c·nyas primeras
e-renas a-1-tirn os, es tm corola•rio de errores vie-

1
)
••

Tales ó cuales indicios ansiosamente extraídos
de las comunicaciones que indirectamente reciben de Peking, los plenipotenciarios chinos mantienen la esperanza de algunos gob1ernos re~pecto de la suerte de la. colonia europeo-runenc:ana
en la capital del Imperio. Yo la cr~o v~na, haciendo votos por equivocarme; el silenc10. a bsoluto de los infelices, que ya el 24 de Jumo, se,gún el telegrama patético del Director General
de Aduanas, Sir Robellt Hart, estaban en u~a
situación desesperada, habla muy 11.Jto y muy h:tgubremente; jamás ha )1abid_o tanta. elocuencia
en el mutismo. Las retice11c1as calculadas de
Li-Hong-Chang, á punto ele, embarcarse en HongKon..,. para Che-Foo y Peking, llamado por la
Emp~ratriz, cuyo suicidio, según ésto, ha re~u~tado falso todo confirma la verdad del horripilante suc:so. Hasta los inverosímiles detalles
avanzados por los virre~es chinos, como explicaciones ó atenuaciones previas del crimen, _sobre
los desmanes de las guardias de las legaciones,
cornpme1han el hecho.
'rengo para 11i{ que cuando el movimiento "hoxer, '' fomentado por la Emperatriz, llegó á obtener la entrada al Ministerio del príncipe Tuan
y la radicación en Peking del foco ele la re~nelta
y Jleo-aron los destacamentos á las leigac1one~,
la. expulsión ele los extranjeros quedó determinada· el "Xorth-China-Hernlcl;' vaticinaba todo
est~ desde que en .Koviembre del año pasado la
secta secreta. de los "boxers" salió á la calle·, empuñó su bandera, amenazó á l~s empl~a~os de loa
forrocarriles y mató á los clunos cnstianos por
centenares. Los misioneros que huían despavoridos acá y allá, anunciaban el "tifón" que se :preparaba en el Xorte; nadi-e· hizo caso._ El as_esmato del infortunado De Ketteler, el mcend10 del
Tsong-li-yamen por los soldados alemanes, justamente furiosos, fué la señal del ataque, la toma de Takú unió las tropas regulares armadas y
en!;eñadas por los alemanes, á las turbas e~a,peradas; lo demás nos lo dirá en un porvemr, no
muy lejano, la prensa del mundo entre renglones
negros.
¿Y lo demás? Sobre lo demás, nm buenos
lectores, aventma.ré próximamente algunas profecías; procuraré que de antemano los sucesos
garanticen su exactitud y veré qué trazas me doy
para haoeTos creer que ha.bía predicho to&lt;lo lo
que vaya aconteciendo. Cuéntase de un orador
mexicano, que al corregir las prueb_as de su,; d1scursos parlamenta.ríos, que se publicaban en el
"Diario de los Deba.tes,'' cinco 6 seiis meses después ele pronunciados, tenía cuidado de ,h_acer
ciertas rectificaciones, que resultaban exactis1mos
vaticinios dei acontecimientos verificados entre la
fecha del discurso y la de la corrección; veré si
puedo hacer lo mismo; puede que algo de e.sto
hayan hecho también J ell'emias y Baruc.

clusfo ~icrra.

EL PALACIO DE LA MUJER.

!?

1

!

�EL MUND0 ILUSTRA.DO
al fondo se levanta un escenario. Autores, compo~1tores, de&lt;:orn&lt;lores, todos son muj e:res. 8e re•presenta primero una &lt;:hisp:rrn te parodia &lt;le
.r"régoli, llama&lt;l,t l?regolili, 1cleada por una mujer. Fregolili pa:una á su público; nada más rápido, más completo, más perfecto que &lt;;us trafü1ormaciones. Canta como Adelin.a Patti; ejecuta
en el violín como 8arasate, baua CJmo 1tosa ~llauri ó la Zambelli, &lt;lecl-ama como 8arnh Bernhart.
Aquello es iuaudito, Frégoli, el creador del .género, resulta un infeliz; su empresario, e:;panca&lt;lo,
preré su próxima ruina, el público silha á FrégoJi ,1zorado } á :;n empresario aterrn.do. Al final
iodo se adara; no hay tal Fregolili, sino una
brillante pléyade de a•rtistas de ~oc:iedad, que el
púhlico ha tomado por una sola persona. Frégol i'reeobra !Eil color, su empresario la calma, y el púhlico
ríe á mandíbula batiente del chasco e,piritual que
Je han dado.
Después, escenas del Trianon; ~faría Antoniei.a. la princ~•a de Lamballe, l\Iad ele Pal ignac, toda la li-ra quEI la Revolución hará después astillas. Poesías de la época, sonatas de Gluck al

claYicordio, minuetos deliciosos; una reconst'rucción magistral.
Por último, proyecciones ele linterna mag1ca. 8on dos poemas de J enny 'l'henard, recitados
por una. artista mundana. El primero canta e,l
amor de dos campesinos y describe su paseo por
d hosque. A medida de la narración, las proyecciones pintan el bosque al obcicurecer; la barquilla fll 4ue los amantes se des.liz-an por el lago; una rnz angélica en tona miEterioso~ can tos
acompañada por el órgano. Cae la tarde; surge
la luna rielando su c'.ar itlad en el lago; canta el
rui,ciior, murmura la cielva: los amantes sueñan.
Poe:o á poco amanece, vago• ,onrosados de aurorn. coloran E,l horizonte: en el e· elo se tiüen
de púrpura la8 blancas nubes. aborregadas, rnrge el a;.;tro rey y €1~talla en el órgano un himno
triunfal al sol v a.l amor.
El otro poen;a es místico. El pe~cador, al amanecer prepara sus redes, iza su Yela y ~e hace á
la mar. Xavega t!ranquilo €1ll un mar de zafiro
oue ningún .viento riza. ni ninguna oleada agita.
De 11epente, el cielo se encapota. el viento zumba y

LA EXPOSICION DE PARIS.

Franeesa. y de los compositores Reyer, Mass:e.net,
8aint-Saens, Paladilhe, Dubois. Lenepveu, de la
Ac1demia de Bellas Artes. el Presidente M. Loubet, acompañado ele su esposa, los miembros del
Cuerpo Diplomático y numer osos invitados.
Imposible seria de3cribir lo radiante y entusiasta de t-al fiesta, toda he.cha de patriotismo, en que
h asta los extranjeros sentían pasar por SU$ cabezas
el aura ele culto arrebatador que aquel pueblo tributa á su patria.
· Al fi n del Pspectculo, la célebve Mlle. Delna,
empuñando u·ia. bandera francesa, cmtó la marsellesa, poniendo en ella toda su alma y todo su
fuego, acompañada por los coros del Conservatorio.

Fiesta en el Palacio Bourbon

A propósito de la Exposir:ón, M. Paul Deschanel, Presidente de la Cámara de Diputados de la
República Frnncern, dió hace pocos dias una fiesta muy brillante en el Palacio Borbón.
_
El expresado Presidente die la Cámara, había
hecho edificar expresamente en los jardines ele la
"quai d'Orsay'' una \'asta sala del teatlro, donde
asistieron á la repnesentación de una obrita patríótica, titulada "Toda la Francia," debida á la
colaboración de los SS. Sardou, Sully-Prudhomme, Bornier, H eredia, todos de la Academia

Domingo 22 de Julio de

rnoo.

T
L
f

Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

se desencadena la. tempesbad. El oleaje furioso
sacude la bar&lt;:a., el hur-acán de8pedaza el Yelámen,
el rayo desgaja el niácitil.
.
Roto el timón, la barquilla á merced del vrnnto y ele la mar; el 1Mrino invoca á la madona y
le implora piedad, no para él, sino para su mujer y sus hijo,,.. En medio de la tempesl~td la madon-a rnrge en los ail't" entre el mar agitado y la
nube de~tru&lt;:tora. La tempei--tad se calma, como
por encanto y guiada por la maclona, la barcil
n1elve al puerto Y el marino al hogar.
Poe~ía. m1kc1." iln~iones !le óptica y de. acú~tic-a. todo e~ ~orprendente y forma un e:'-pectáeu]o.,
incomparable.
Tal e~ el "Palacio de la ::\Iujer'' al que b~e,n quisiera trae!', para e:;tirnularlas, comolorlas y r econfortarlas, á tocl·a s mi&gt;&lt; e &gt;mpatriotas.

El Pabellón de Hungría.
~

Xuestros compañeros de redacción que actualmente están en París, al enviarnos la fotografía
del Pabellón de Hungría, que figur-a en la grnn
Exposición y qu.e reproducunos en nuestro grabado, nos dicen que sin vacilar puede afirmar~e
que es de lo má» b.ello que se haya imaginad-),
tanto por su ddicada arquitectura, como por la
combinación de colores y n:l:J.g11ificencia de los
detalles y decorado.
K uestros lectore&amp; podrán convencerse de la,
verdad de €ste juicio, viendo atentamente el grabado que dá una id~a de esta obra de ar-te.
LA. FIESTA DEL PALACIO DE :EC.VBBOJ!l' - Mll~. Delna c anta ndo la MarEellesa.

El Monumento a.I Sargento Bls.ndan
7

-&lt;::::,()~

l j ltimamen!e ha tenido lugar en Lyon la S!r
jemne i\1au"unc·ó11 &lt;fol monumento erigido al
p.argento Bl~ndan, glorio"º hijo de esta villa
franee•a. fn 18.J-2, Blandan era rnb-oficial &lt;le\ 26
de linea. A la cabeza de veinte hombres, lleYaba la corre 0 ponclencia entre Bouffarik y-Blitlah,
cuanclo fué a,altaclo C€rca de Berri-~Iend, p nr
trescientos áralie,. '·Rendirno·,, jamás!'' dijo y or-

EL PABELLO.JII' D E H Vl!IGBIA.

LA PIES'l'A DSL PALACIO BOVBBOll'.-Durallb la re:¡1u n1taoi611 de "'l'oute la Prallce."

aanizó una vigoro,s a resiste,ncia. Pero bien pron'.o
~ayó herido por tre3 balas, gritando: "Val or,
arnigos, defendéos hasta la muerte!" Cuando llegó el scc:&gt;rro, diecisiete· de estos valientes e•taban fuera de combate.
El monumento glorifica la memoria de Blandau,
· y al mismo ti€11Ilpo, la de sus compañeros, cuyos
nombres están escritos al lado del suyo.

�.,.
EL MUNDO !LUSTRADO

Domingo 22 de Julio de 1900.

Domingo 22 de Julio de 1900.
•m, hermosísimo decorndo y la prolusión de focos
-clectrlCOS.
Cortinillas de ra,o de color lila. cubrían los antepechos de los palcos, en cuyas columnas de hierro, revestidas de guías de flores artificiales se
c-oloe~ron lunas venecianas adornadas en su p;rte
8up~rJOr po~ magnífica¡ guirnalda~.
El re~to del decorado . de un efecto precioso, lo
c-ompon1an ¡uncos y estrellas florales.

EL 14 DE JULIO EN MÉXICO.
La Co_lonia Francesa de 1Iéxi co, .v•c grupo respetable &lt;le exfranjeI'Os indui:trioso5. llenos de una

ncth·idnd febril, amantes del progres;o, celebraron
(•on inu:-;itado júbilo, su fie::ta patria, el anivei-.:.,1-

EL Ml¡NDO ILUSTRADO

Los niños demostraron una bue•
na instrucción militar, conocimiento de los toques y voces de
mando y agilidad ¡Jridigiosa. Sus

•••

El paYimento del salón se arregló de tal mane.ro,
que pudo hallarse al nirnl del escenario en curo

'

fondo se construyó una plataforma para la nume:i;osa orquesta.
A las &lt;liez de la noche comenzó el baile en medio de la más franca alegría.
La::i damas lucían hermosos trajes escotados y
los caballeros el irreprochable frac.
Las plateas y palcos primeros, fueron tomados
por las principales famili-as de nuestra buena sociedad.
Tin el palco &lt;le honor presenciaron la. fiesta el
señor :Ministro de Relaciones Exteriores, que. concurrió en nombre del Primer ~Iagistrado de la Re-

pública, el Ministro de Justicia, los Encargados de
Negocios de Francia, Bélgica, y del Japón, los Secretarios de la Embajada de los Estados Unidos, y
otras distinguidas personalidades.
~lucho tiempo hacía que no se registraba un baile tan elegante como el ele la noche del 14.
Las fiestas se prolongaron un día más. El "picnic" del 'l'ívoli Venechmo de Popotla, no e5tuvo
tan concurrido en vista del mal tiempo.
En resumen, los festejos de la Colonia Francesa, resultAron con todo el lucimiento que se esperaba la rol1lisiót1 9rga11izadom.

'

•

memoria 6e c:1uárez.
La manifestación patriói.ic·a en memoria de J·uú#
·rez. r evistió gran solemnidad.
En proCEsión cívica desfilaron por las calles céntric·aB-1 para dirigir~e al Pantcén de San Fernando,
l:n;.ís de cinco mil personas, llevando coronas de

en que la agre~ión brutal é inaudita &lt;le lo!&gt; derecho::; internacionales, Ilamada propHganda imperial. parecía haberiZC enseñoreado de la exben~ión
de la Uepública; pero aquello no fué más que una.
ilu.:;ión de la fuerza; la pat ria existía. Estaba se~

Jliña.s v6nded. oras a.mbulan ~es .

Ma.niobrat de los al 11.mnoa del Liceo Fraucéa.

rio de un hecho glorioso y de un gran triunfo.
Los franceses saben divertirse é imprimen á sus
fiestas su propio carác:ber expansiYo y bullicioso.
J&gt;or esto es que €Jl todos los años, el 1-! ele Julio

e._ esperado con enh1siasmo.
Los últimos festejo:- alcanzaron el más brillante
·éxito, á pesar del mal t;empo.
El Comité Directiro, bajo la pre.sidencia ele un
excelente amigo de )léxico, 1[r. Hipólito Ch,unbón, organizó un programa lleno de atractiro¡,, no
sólo para las familias de la Colon ia, sino para todas
las de nuestra sociedad.
Puede decire.e que las fiestas se dividieron en tre5
partes: torneos y kermesse, en el ·F rontón "Fic~ta, Alegre,'· baile en el Teatro Xacional, ;v fiesta
campestre en el Tívol i Yeneciano de Popotla.
En el Frontón, hubo, por la mañana, un partido de pelota, una quiniela, ejercicios militares y
,le ciclismo por los alumnos del Liceo 1:.'ranc~s.
nuienes Ee presentaron vestidos con bonitos uniformes, consi~tentes en pantalón blanco bombacho,
polaina, chaquetín azul obscuro y gorrill a blanc1
con visera.

ejercicios principales consistieron en m.archasi
cambios de flancos y ma nejo de del fusil.
En ciclismo están igualmente muy adelantados
y lo demostraron así en sus carrera:; hacia atrás y
t,n otras evolucicnes diffcl!es.
Se concedieron medalla:i. ele oro, á los pelotaris
que ganaron el partido, Odriozola y Chiquito de
Toloea. y objetos artísticos á lo::: alumnos del Liceo,
que se. hicieron notables en los ejercicio::. militares y en las carreras de bicicleta.:..
Las dos series de palcoH rn veían engalanadas
con cortinaje.: oue llevaban enlazados los colores
franceses y mexicanos.
En el palco de honor, pre¡_:enC'iaron la fiesta,
el nuevo Enc1rgado de Negocios ele Frnncia, ) Ir.
Bouvard P ouque-villc, el :M)nistro de I nglaterra,
~Ir. Dering, y el Comité Patribtico.
Durante la "matinoo/' un grupo selecto de hermosas señoritas. vendían confetti, ser pentinas, y
ranlilletes de flores, recorriendo el edificio en todas di recciones y haciendo de rroche de gracia, pa-·
ra conquistar parroquianos.

Por la tarde se vió mucho más concurrido el
Frontón.
La ke11messe duró cinco horas, habiéndose co1oca.d0 puestos diforentes en el espacio libre de la
"cancha," siendo los más notables tres Tóm'balas,
una Ruleta, el de confetti, el juego de cuchillos y
el gracioso que llaman los franceses "Degollación
de Inocentes."

•

V s nd!llora de flores.

Asp ect o que pres entaba. el Frontón ,

Lucía por todas parles el confetti en apretados giros de colores, iormando en el pavimento una
espesa alfombra.
Los palcos estuvieron ocupados poi" distiup:uidas
familias.
A partir de las seis de la tarde, se bailó a]earamente, á los acordes de una buena orquesta 'que
alte.rnaba, con la excelente banda militar del cuerpo ele Artillería.
Tres ó cuatM veces íué toeada la )farsellesa, despertando en los hijos de Francia, un rnrdadero frenesí.
La fi,sla se prolongó hasta el obscurecer.
En la noche el Teatro Nacional resplandecía por

y

1

Plataforma de honor

flores, algunas de magnífica confección, verdaderas
-ob ras artísticas.
E n el costado oriente del jai-dín de Guerrero,
se ltwantó la tribuna de honor, en la que tomaron
-aslento los de::cendientes del Benemérito, las n umero-:as comisiones-, delegados de los Gobiernos
,ele los Estados y Zona:::i Jiilitart:s, y distinguidos
jefes del Ejérci"to.
. _
Concurrieron también los Secreta nos de Es· :ido,
el Gobernador del Distrito ~· el Ayuntamiento.
A nombre del Primer ;i[agistrado da la República, presidió la ceremonia el s.ell.or )Iinistro de Relaciones.
El señor Licenciado D. Félix Romero,. como
l ' residcnte del Com.ité Patriótico Liberal, hizo
uso de la palabra, enalteciendo la memoria del
Benemérito J uárez. Entró en consideracwnes sobre ]a labor política del gran ciucladano.
Habló de la bancarrota ele! clero Y de sus partidarios, y de la firme actiturl del _!!ºb}erno repl~blicano. al presentarse en el territorio del p~IS
las fuerza8 íranc~sa~, amparada..s por la protecc1on
napoleónica.
·
El orador tu,o frases ele elogio, é hizo completa ju~ticia á 1-a~ prominente::; figuras del par~ido
liberal, que con J uúrez al frente. &amp;alvaron las_ 1TI$·
titu c-ione:; democráticas, haciendo caer })Or tierra
-el imperio de 1Iaximiliano, y alejar toda esperan2a en el partido de la reacción.
Uahlando de lit Juc'.1a titánica, en la época de
la. intervención francest, se expr.esó a.si el orador:
'·En efecto, ducladanoe, hubo .circunstancias

rena é impávida al lado de J uárez. en Paso del
Korte : herida y bañada en sangre en los bosq ues,
pero con ti mosquete al hombro, al frente ele los
guerrilleros; en las cuidade6,. vida €ncerrada ' corno en u n sa n tuario, en la conciencia de cada
hombre de honor. y en las aldeas. en los calabozo$, en el &lt;l;stierro y aún ~n el patíbulo, palpitaba
en el corazon de rada mexicano y en la última mirada de· CMla már tir.
.,
'·Pero ~onó al fin la hora suprema en que la re sistencia, el fuego, la
sangre, el de5borclarniento de todas las
energías populares, tra
&lt;luciéndose en victorias, como Alamos y
Mihuatlán, Ures y la
CHbonera, San ,Jacinto \' el 2 de Abril, San
Lol·enzo y Querétaro,
vinieroná ofrecer~terno testimonio de no
quedar en la grande
extension del país otro
vestigio del gobierno
imverial. que el ajusticiado del Cerro d e•
la~ Campanas.''
rran brillan tes ~
ríodos oratorios, fueron recibidos con estrepitosos -aplausos.
Un ¡-rupodsrut'&amp;les

Explicó cuáles han sido las con:-ecuencias de
aquella noble actitud awmida por los partidarios
ele la idea republican-a, y terminó su discurso con
un brillante apóstrofe al pueblo mexicano, que
afio por mi o sabe rendir un tributo de home naje
sincero y justificado. al ilustre hijo de Oaxaca,
acudie 11do en masa á vi:,itar su sepulcro y á depositar las ofre ndas de una gratitud sin límites.
Grand,~ aplausc\; acogieron las palabras del
distinguido orador.
La banda de Zapadores tocó la marcha fún•hre de Chopín, y en seguida ocupó la tribuna el
s:eñor Lic. D. José María Gamboa. Subsecretar io
de Relaciones. quien re-citó iel rnanífico soneto que
ó continuación re1n-oducimo.:;:
En la lid fratricida el impotente
pid·e fa Yor á extraiío poderoso,
que rapaz aborrece y vanidoso
ele Colón al inmenso continente.
Tú encarnabas de un pueblo el evidente
clertc ho de rivir libre y glorioso,
y supis-t.e iru::t rar el pavoroso
morir de una. nación independiente.
Contigo el guerrillero audaz se C8fuerza,
porque la LEY, la PATRI A son un hecho,
que el ,·igor de t u a[án no hav quien lo tuerza ;
y por lo grand:e- e~t..b contra lo estrecho:
Napoleón, el derecho de la fue rza
Y tú, J uárez. la fuerza del derecho.
El tercer número del programa íué cubierto
por el jo,.en Agustín Hernández l\Iejía, quien á
nombre de la juventud e5tudiosa oaxaqueña, pronunció una aloc1.,_ción.
L a ceremonia oficial ter minó con la composic'ón poética del jo,·en D. Manuel Mateos Cejudo,
cuyas estrofas arrancaron aplau;;,os. El joven !fateos tenía la r,epr esentación de la Escuela Nacional de Comercio.
La manifestación termi nó con el depósito de las
n ume rosísimas ofrendas, en tre las cuales se hicieron notar las corona-; ele porcelana de las difere ntes Colonias Extranjeras.
Los miembros del parti do liberal, cumpl ieron,
pues, con u n sagrado deber. honrando la memor ia de un homhre que iué la enc_unación del der echo, el ejemplo del más acendmdo patriotismo
la representación más noble. de la República y
defensor más ardiente de su libertad.

el

ooncluc1eu4o uua. 4elaa m b

herlJloaas coronas .

�Domingo 22 d, Julio ele 1900.
Domingo 22 d&lt;, J uho de 1900.

EL MUKDO I LUS'l'HADO

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Pu.en&amp; 4el hora.o.

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ria de la fábr'.c1.
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Vista 1reneral de la Pábrica.

La fábrica con que cuenta la "Compañía 1Iexicana .Manufacturera de BaPro, '' establecida en
la Colonia de ::ianta Julia, es, sino la primera. sí
una de las más importantes negociac1oues ,existentes en el Distrito .l&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:om·ei1~ernos al visitar sus departamentos, con el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

tos preciosos para la resolución de dos grande$
prnblemas : el dPenaje de la ciudad, base uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensísimo~ terrenos áridos, pero v1 rgene~, que existen en nuestro. territorio y que
obr·a s relati,·arnente ~el)Cillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertilidad, que con $US productOB aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
~"!~~1111!""'.~ ~ en consideraciones,
' grandes ·rasgos lo
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inadas franquicias 450 toneladas diariamente; depósito de materia
par-a la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, producse fundó el año de to de todo;, los puntos inmediatos á .México; de~ 't
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de ser Buficien te~ lo,; dernelve en forma de maülla húmeda. q11e as' de millares de tu- cien1le por eRcala;; HemejantH á lo, cuho,, 1te ooria
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Vis \a general de la Fábrica,

La fábrica con que cuenta la "Compañía ~Iexicana Manufacturera de BarTo," establecida en
la Colonia de Santa Julia, es, sino la primera, sí
una de las más importantes negociac10nes iexistentes en el Distrito .l!'ederal, y de ello heiuos podido
&lt;:onreurernos al visitar sus departamentos, c:m el
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e,ta

tos preciosos para la resolución de dw gr-andes
problemas: el dPeuaje de la ciudad, ba,,;e uel meJOramiento de la salubridad pública, y la irrigación de los extensí~imo:; terrenos áridos, pero virgeue~, q ue existen en nuestro territorio y que
obras relativamente ~encillas pueden tranformar
en terrenos de rara :fe rtilidad, que con sus productos aumentan las fuentes de la riqueza nacional.
Pero antes de entrar en conside!'aciones,
á grande;; ·rasgos. lo
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cómo ,;e fundó: La
pietaria de la conce- bastante extensión, puesio qué la fábrica con"umc
ünadas franquicias 450 toneladas diariamente; depósito &lt;le materia
o pa.1".i. la manuiactu- prima: barro refractario y barro común, produc' se fundó el año de to de todos los puntos inmediatos á México~ deconsejo de adrnini3- park1men to ae ·cald-t:ras, la qlie•funcion11 e, &lt;le alsidente, R. C. Pen- ta presión, tiene 250 caballos de fuerza y dá mof Administrador Ge- vimiento á un magnífico motor horizontal de clo. . 4foeva York, y Geren- b_le émbolo, que á la vez hace fune:ionar á to1h hr
er, que actualmente cornplie:ada maquinaria de la fáhi&lt;c1 .
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Esta consiste principalment,e en loh nw1inos que
añía es de $600,000 reducen á polvo mu_v rntil, toda, la, materia'l priistruída. en terrenin: mas, la máquina que mezcla lo~ compm1ent-es y
-' s de ser suficiente, los devuelve en forma de ma,illa húmella , q11e a::;s de millares de tu- eien,le por esca.la,., Remejantt, á lo, cuho., &lt;te noria
ven cruzados en dis- .Y las pren,a~ 9ue están colccHla~ en lo, departaes de ferrocarrile~,
rnen tos al to,:.; en éstas prensa¡: se depooi ta la ,meztla mi~ma f~b rica Re rla .v moldeK ele grande peso dan forma •t n nnos
f.[e lo~ productos y de cu-a11t&lt;1F minutos á tubm;; de todo, calibre,- y !;~pe~ore,;, a,-;í eomo de &lt;fo:tin ta.• formas : ''re~.-• dobles
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La fábrica con que cuenta la "Compañía ) Iexic-ana. ¡'tl anufae:turera de Bano,"' estaoleeida en
fa CoJonia. de :Santa Julia, es, sino la primera, si
una de las más importantes negociacwnes iexie-tentcs en el Distrito ~'ederal, y de ello hemos podido
&lt;:onrencernos al visitar su3 departamentos, c,rn el
fin de &lt;lar á conocer á nuestro3 lectores. en c~ta
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f:ec·c·iún &lt;lel :-emanario, cuál es el g-rado di: desarrollo que ha aleanz1do la industria en )léxico, en
lo~ últimos aiíos transcurridos.
Por ~us fines. y el género de ~u~ producto-.. la
fáhrica que nos ocupa y con cuyos grabados ilu:::tramos c:--ta.: página5-, es digna ele la nu_ror al-t:n&lt;·iún, puesto que viene á proporrionarnos elemen-

to::: preciosos para la resolución de deh:i grande.:,
pro Ulemas: el dflC naje de la ciudad, baoe uel me¡oramiento ele la ••lubriclad pública, y la irrigación de los exten~ísimo.:; terrenos áridos. pero v1rgene::, que 1_:!Xisten en nuestro. territorio y q1,1e
obrns relativamente ~e ncillas pueden tra..nformar
en terrenos de rara ft-rtilidad, que con sui; producto:; aumentan las fuentes de la. riqueza nacional.
.Pero ante:- de entrar en consider1:1.ciones,
prccurarerno:-- dtscribir á grand.es rasgos.. lo
que e:s esta fábrica y cómo se fundó: La
l'ompañia, que es propietarit1. de la e,"Oncei::ión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno pam la manufactura de barro critnlizado. s.e fundó el año &lt;le
181)7, componiendo su con~ejo de admini:,tración ler.- :-eliores Presidente, R. U. Pentield, de Xueva York: Admini&lt;.:trador General, H. \Y. Lyle, de Kueva York, y Gerentt Director. S. F: Fuller, que actualmente
rc.;ide en ) léxico.
El cnpital de lu Compa1iía es de $G00,000
oro. La fábrica. está construída en krre1Hr.tan amplio¡;:, que además de ~cr suficiente...
para contene r centenares de millarcH de tuh~ y ladrillo~ refractarios, i-c ven cruzado:-. en &lt;lii;ti1lGs ,di rerrione~ por e~c:1pe.;; de ferr()(';lrrilc~,
qm~ permiten que dentro de La mi~ma f~hrira -.:e
\·eritique la. &lt;·arga y de-i-ca rga de lo:- productos ,Y de
los. materi-ale~.
Lo5 departamentrs pueden (')a.;ifü•ar:-e de la 1n°tnera siguiente: depósitos de r-arhón de pie1lra di'

T alleua.

ba.itante extensión, puesto qu é la fábrica con"urnc
450 toneladas diariamente: depó~ito &lt;le materia
prima: barro refractario y barr,o común. pr,)rlucto de todot; los punto:; inmediato::; á lfl•xico; departamento de -caldt ra:--, la qúe-funciona l'~ de alta pre:::ión, tiene 250 caballo;: &lt;le fuerza .V clú nwvimiento á un maµ,nífico motor horizrmtal &lt;lt' dobJe émlmlo, que á la vez hac·e func·ionar á toilt ta
complieada maquinaria de la fahr:c1.
Esta c·onsiste principalmente en lo:- rnvlino..; que
reduc:en á polvo mu_y :;util. tod¡¡ .. la~ materia" prima ..;, la máquina que mezc·la. lo~ cnmprrnen'tt•s y
lo:-; devul'lve en forma &lt;le ma~illa húme&lt;l:1. qm• asdende JH~r e~C'ala..; ~emejantc.:- á Jo . . cubo.; de tlflr(a
.Y la~ prt•n-..i..; tJue e.;;tán cokc](_fa,.. en lf}-. &lt;lep,1rb1m1ntn~ ulto..;; (•n éRtail pren~a~ :-:e de¡m:--itu l:t,rnezc·ln y moldes de grande pe.;o dan fo, ma ,; ll unos
c-u·,u1tn:,; minuto:- á tuhos de todo.; calibre~ .Y Ui-pe!-Ore:,;, a:-;í como de distinrn,..; forma~: "te&lt; · dobles
'·te--. · ·n1no-. ,~ reeto ...
F,ilnic,tdo el tuho, ~e le deja :-rC"ar en Jo._ dep1r-

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Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUKDO ILUSTHADO

Vlat.&amp; general 4e la Pá.b:dc•.

La fábrica con que cuenta la "Compañía. J le:xicana. Manufacturera de Bar'l·o," estaDlecida eu

la rolonia de tianta Julia, es, sino la primern . sí
una de las m'Ú.S importantes negociaciones f'xistentes en el Distrito J&lt;'ederal, y de ello heinos podido
&lt;:onrnu.e ernos al visitar sus departamentos, c:111 d
fin de dar á conocer á nuestros lectores, en e~ta

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tos preciosos para la resolución de dos g rand.es
p, oblernas: el drenaje de la ciudad, ba;e oel meJOramiento ele la. salubridad pública, y la irrigación de los extensí.simo5 terrenos áridos, pero v1rgene~~ que existen en nuestro territorio y q1,1e
obms relati,-=-amente sencillas pueden tranformar
en terrenos de rara fiertil idad, que con ous productos aumentan las fuentes de la, riqueza. nacional.
.Pero ante5 de entrar en consideraciones,
prccuraremos dEsc r ibir á grandes ·rasgos lo
que es et'ita fáb rica y cómo se fundó: La
Compañía, que es propietaria. de la concesión que con determinadas franquicias
otorgó nue~tiro Gobierno para. la manufactura de barro critalizado, se fundó el año &lt;le1897, componiendo su consejo de administración }fB. sell.ores Presidente, R. C. Penfield. de Xueva York: Administrador Genen1I, R. W. Lyle,
Nueva York, y Gerentt Director. S. J?: Fuller, que actualmente

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re~ide en México.
El capital de lu Compañía es de $600,000
Depósitos de materia. p:dma.

1;=-e(-(·iún del ~ernanario, cuál es el grado de cle.sarrol lo que ha akanz3do lfl. industria en ){éxico, en
los últimos all.os transcurrido:;.
Por sus fines. y el género de !=US producto$. la
fáhrint que nos ocupa y con cuyos grabados iln~tramos esta.: páginas, es digna de la nu.ror aten&lt;·ióu, puesto que viene á proporcionarnos elernen-

oro. La fábrica está construida en terren~
tan amplios, que además de ser suficiente-;
para contener centenares &lt;le millares ele tuho~ v lallrillos refractarios, se ven cruzadoo en distinlL~s ,direccione¡;. por ern:1pea de ferroc-ar rile::;,
que permiten que dentro de la mi~nrn. f,íbriC'a :.-:e
Verifique la carga y de~carga de los producto~ y de
lo~ mate riales.
Los departam('ntcs pueden C'lasificar:::.e de la manera siguiente: depósitos de c-arhón ,le pierlra dP

Ta lle:i:e ■

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bastante extensión, puesto que Iá fábrica con9umc
450 toncladás diariamente: depósito de materia
prima: barro refractario y barw común. producto de torlm; los puntos inmediatos á Méxi('O ~ departmneni.o ae ·cald11: ras, 111 que-funcion,a e:- &lt;le alta presión, tiene 250 caballo" de fuerz.1 _y dá movimiento á un magnífico motor horizontal ele dob_le émbolo, que á la vez hac·e funcionará toU.1 .ta
complicada maquinaria de la fábr:c.1.
Esta consiste principalrnent,e en lo:, mq:!inos que
redu&lt;.;en á polvo muy ::util, totlcb la,:, materij..;; primii::,, la máquina que mezcla los compmtente~ y

lo:; devuelve en forma de ma~illa húmeda. que asC'iende- p1)r e::-calas :,;emejantc.~ {¡ lo.; &lt;:uho;-. (te i10rla
y la~ prerHl:; 9ue están cokc.Hla .. ; en !Q:-; departamento:,; alto~; en éstas pren&amp;a!- ¡;.:e dcp1)-f',!ita h1,mezcla y molde:,i de grande pe:-o dan fo1ma •1= 11 unos
cuanto~ minuto:-; á tuh~ ele totlo"' calibre;;. y ·uF.pe~oren, así como de distinta.-: formas: '·tes," dnbles
'·te-:.' ·r,urvn:- ,~ recto,;;.
Fahiicado el tu_ho. ie le deja Eecar en lo . . clep::u-

•

Viata. de l oa s eta pri mero• horuos.

�Domingo 22 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
tamentos interiores de la íábrica, en los cuales
hay -una grande tubería, por donde c:mstantemente circula una corriente d~ vapor, y una vez seco
el proc1uc-to pai;a á los hornos de "cocido." Estos,
en número de doce, son de colosales proporcione6;
en su interior tapizado enieramente ele ladrillos
refrac,tarios, se apilan centenares ele tubos que
p ermanec-en cinco días bajo la acción de un fuego
activísimo. Los productos d•c la combustión se
escapan por chimen ea~ cJlocadas cada una en el
centro de cuatro hornos, y cuando la cocción eslá
paro. terminar, se mezcla al fuego sal común, la
cual, al combinarse coi1 la sílice produce la más
perfecta y utilizable Yitrif.c.1ción. Conviene fijarse

en esta forma de vidriado, pues en él no se man
sales de plomo como antiguamente, y esta circunstancia permite que la tubería producida por
la "Compañía ~lanufacturera de Barro" pueda ser
empleada a.ú n en la conducción del agua potable.
L a producción de la fábrica es actulamente de
25 kilómetros de tubos al mes, y en cuanto á su
buena calidad, baste decir que antes de ser cmp1sada en las obras del drenaje de la ciudad de
;Jéx:c:i, se comprobó que su r esistencia es tres ó
cuatro veces mayor que la que ofrecen los mejores tubos importados de los E stados Unidos.
J;Jn cuan to á los ladrillos refractorios, que tanta
aplicación tienen la ciencia y en la industlria,

Domingo 22 d,e J ulio de 1900.

actualmente se iabrican á mano y se producen
unos 5,000 por día.
.
•
Próximamente la fábrica va á producir ladnl1o~
tle colores para 'ras fachadas, lo cual a1:1men~am
su importancia, que es ya muy gra1;1d_e, si se tiete
en e:uenta como decimos al principw, que , os
acrricultor~s pueden, por medio ~e estas tuberms,
f;rtilizar los terrenos improductivos, llevar a~ua
re n abun dancia á donde falta, y los Ayunata:111 1entos con más ó menos esfuerzo, están en_aptitudes
de 'emprender obras de drenaje, . que deJen ·garantizada la salubridad de los habiümtes, aun e_n
aquellas poblaciones, que hoy ¡¡e encuentran mas
mal acondicionadas.

PRIMER AMOR
-&lt;::::x)'&gt;

Señora, dijo el poelu, me preguntáis á qué cth,d
empieza el amor; jamás comienza, porqrne· ser e1umoraclo es la manera ele ser del homb1e, como ser
negro tener la naríz aguileña; los que están destinados á ser enamorados, siempre lo han sido, Y
sobre este punto, como sobre los demás, Shake-,p eare ha mostrado su géuio impecable, mostrando á Romeo moribundo por los desdenes de Hosalina, aJ mismo tiempo que se arrojaba en lo»
brazos de J ulieta.
P ero esto pide necesariamente en su apoyo un:i
hif,torieta contemporánea; héla aquí.
H e sido educado en el colegio Coriolis, situado
en la calle Richen, cuyo árido y triste1 jardín fL~1'.queado por dos gradas y lleno de árboles raq111ticos, estaba rodeado por magníficos jardines de_ algunos grandes hoteles, ya destruidos, al conclume
la calle de "Troirse" y la calle de Groppi-}Iarie.
Había allí sobre todo niños ricos: si bien que la
vida era en ieixtremo de etiqueta, nos hacían come,·
uno que otlro alimento salvaje, apenas bu~no pam
l os prisioneros de Mazmorra.
Entre otras cosas los pensionistas teníamos tanto dinero que habíamos podido comprar el maw~
rial comple1;o para un teatro, trapos de tela roja,
cascos de cartón cubiertos de papel plaLea&lt;lo ó (1e
oro, espadas pequeñas, pero de verdadero acúr0,
con lo cual nos divertíamos los domingos en la.
tard~ r epresentando m~lodramas ó tragedias, mitad de memoria, mitad improvisando: el teatro no

ó

Altar inaugura.do el 16 del aetual.

EL TEMPLO DEL CARMEN.
De los templos modernos mejor ornamentados con que cuenta la capital, figura en primera
línea el del Cármen. situado en uno ele los áng1;los de la plazuela Lle rn norn bre, algo retirado
del centro.
.
I'oc·os días hace aún que ~e efectlljba en ese
santuario una ceremonia imponente: la bemrc.ón
é inauauraci.ón de magníficos allares de mármol
blanco~ laLrados ricamente por artífices mexicanos, y costeados por particulares. El altar mayor,
~on el pavimento y la baran,'1illa del Presbiterio,
componen la obra más n otable.

Se emplearon mármoles blancos d-e Italia y todos los altares importaron $30,000.
A la ceremonia. concurrieron el Arzobispo de
México, dos obispos foráneos que .,.inieron exprofeso, y los principales miembros de los Cabildos
Metropolitano y de Guadalupe y numerosas familias distinguidas.
El templo del Cármen ha sido restaurado Yarías veces. Los religiosos carmelitas lograron adquirir parte del terreno que ocupó su conYento y
ahí hicieron levantar la moderna iglesia que hoy
se admira. y que ha ido em belleciéndose poco á
poco, hasta quedar convertida en rico santuario.
La cofradía. T archi-cofradfa del Cármen están formadas J)Or fieles que gozan de excelente
·
posición pecunia.ria y éstos son los que han de. •.·,
sembolsado inertes su-·
m aq, para e:qgral\decer el
culto Y embellecer su,
iglesia· preíerida.
L a fachada, to1Ia de:
cantería. e, igualmento
ele estilo moderno.
Por ~er de oportuni&gt;_. ·:.dad, darnos á c001ocer
dos grabado$, uno del
exterior y otro del altar
mayor del Cármen.
E l Cármen es una de
las iglesias más antiguas
ele ~Iéx:co, el convento
de lo!l rnrmelita,- era de
los más famosos v al Yerse hoy recon•fruido el
templo, en una forma ta¡:¡
elegante eomo moderna,
no ' !'e puede dejar ele admirar la constancia ele
los devotos cofrades que
han logrado llevar á Cilbo oóra de tal magnitud
y costo.

-_. ----:, 7

..

Fach~d:-. del '!'e~pl o del Carmen

era otro que el salón de la clase, de la cual sacábamos los bancos, para hacernos espacio.
Los profesores encontraban todo bien, pues para las noches de los domingos de invierno, nos cotizábamos para haceT traer los célebres pastelci
de la casa Bulleh.
Era. ya os lo he dicho, un colegio elegante ooncle todos vestían bien.
Los niños de familias conocidas, se asociaban
por parejas á manera de viejos amigos y se dabalil.
el lujo de 11S1r trajes iguales. Una de las más encantadoras parejas del colegio, unida por una afección fraternal, era la que formaban Chedhome y
Pe-8!'-0nnaille, hijos los dos ele ricos annadorcs &lt;lel
Hane.
Los Yeo toclaYía en el recreo, con sus blusas arnles á rayas blancas, y con sus trajes gri.e,; en 11s
clases del colegio.
Era en 1836; mis do., camararlas tenían como
yo trece años.
Chadhome tenía una cara de niña, blanca y d iáfana, y unos cabellos rubios, rizados naturalmen te
t e en hcrm.o~o~ h""~ª º·

EL MUNDO ILUSTRADO
en el jardín teniendo por testigos á los cincuenta
alumnos de la clase. que á través de las venfunas
sin cortinas, podrían verlos.
Como podéis suponerlo, yo agoté tods los argum~ntos posibles para disuadirlo de su proyecto.
-¿ Y mi honor? exclamó él, como un imberbe
Cid, sacudiendo su bella cabellera.
Después, entre sollozos y vert iendo un mar de
lágrimas :
-Esto no es todo: puesto que Rosalía me ha
engaña.do, es n€cesario que yo muera; mira: yo la
amo.
Y de nueYO lloró, lloró abundantemente.
Xo ture ni un segundo la intención de denunciar á mi camarada, porque entonces como ahora,
me parecí.a que no debe ponerse abstáculo á ta11 soberano acto.
. !,o más ext_ra_ño iué que el plan de estos pobres
mnos se r ealizo punt-0 por punto, sin dificultad
alguna.
Al día siguiente durante la clase los dos encontrar on medio d,ei salir, y bien pronto los vimos en
el jardín en mangas de cami:,;a. monfac1o8 en los
caballos ele madera &lt;lel gimna,,.io y con espadas desnuda;; en la mano, e•paclas tomadas en el material de nuest,ro teatro.
Habían 9.uerido batirse á tal altura, para qne
todos los ne$€n: nuestros cincuenta peicl10s contenían la re~piración.
Duriez no podía explicarse una falta tan mar_á nuesttros c1eberes: pero gracias á su natural
Hhotis:110, no se a.percibió siquiera de las ardieotes m1~adas que unos t ras otros arrojában10s á
hurtadillas hacia el jardín.
Embravecidos, furiosos, bañados por el sol
nuestros dos amigos estaban bellos como unos án~
geles; el combate se empeñaba violento, exaltado,
at~oz: porque no sabían nada ó c-asi nada de e•~rirna, Y_en ~u cólera no se apercibían de los ara nazos, m vetan sus camisas manchadas de, sa11gre.
_Al fin Checlhome, herido en la frente por un ten :ible golpe_de la espada ele Piessonnaille, que le
hJZo un aguJero y se quebró adentro, cayó de espaldas desde la alfüra ele su caballo dei madera.
!essonnaille estaba ya á su lado llorando y resfonandole la heridi! : un inmenso grito salió á la
wz de nuestro, pechos; tiramos las illlesas y nos

~ª?ª

Pessonmülle tenía los suyos cortos y tlesaliñados sobre una pu¡ueña cabeza viril y enérgica.
Un día siguiendo para ir al colegio l:&gt;.. larga calle de Provenza, Chedhome, con quien yo iba en
fila, me dijo, después de titubear largo rato, que
tenía que hacerme algunas confidenc·ias, y con voz
dulce y mfüical, concluyó p or abri rrne su corazón.
~.\.maba á Rosalía y era amado de ella.
Ros-alía era una jovencita planchadora, roja como ~l infierno, delgada, ojos de íuego y labios como
pimientos, que pasaba por haber sido y s:e4· aún la
prometida del señor Coriolis. y que plegaba y acom odaba los manteles, servilletas, con unas miradas
capaces ele incendiar e [ Kremlin.
Chedhome, que había ido á ver la planchadora
en busca ele corbatas blanca,~, dejó caer un alfiler
y se arrodilló para recogerlo: cuando Jeyantó su
frente tenía sobre sus mejillas J.as manos de Rosalía, que le besó apasionadamente los cabellloi,.
Dos miradas y una cita habían cruzado rápidamente, cunado el idilio .fué bruscamente intenumpido por la entrada de la tía Rcgat, amarillenta
y apergaminada ecónoma del colregio.
El me contó todo esto con palabras entrecortadas por la encantadora fiiebre de la adolescencia.
Era en los primero~ días ele Abril.
El aire estaba embalsamado por los tibios efluvios de la primavera.
Se sentían los soplo., perfumados de los jardines
Yecinos y en los cartides de los teatros se leían títulos de piezas romáutic-al".
Yo bebía ávidamente fas palabras de Chedhome,
que caían en mi corazón como fuego en un regu~ro de pólvora, porque, yo también amaba, pero
a.maba á Chiloé, Phyrra, Filis, Pbidvlé y á todas
las mujeres ele fa¡; odas ele Horacio.
El drama se precipitaba con una rapidez veTtiginosa.
Completamente i;eparado de Chedhome algunos
días, porque varias horas de recreo la.; pasaba escribiie·n do pensamientos que me valieron una oda
de tres sílabas que hallé en mi pupitre, y porque
no nos habían unido para las salidas, r enoYé con
él diez días d,a,pués nuestra. p1·imera conversación.
Lo ví agitado, comuho. pálido, apretando sus
labios lívidos y su fu-ror €ra tal que apenas poil i!i
hab1arme con la. voz balbuc·iente.
-Sí-me dijo-me traicionó él, mi amigo, mi
hermano, Pessonnaille.
En vano quise interrumpirJ.e.
-Le :-u-araré-me conteRtó.
Y en rón1,es me eonfió todo.
Estaba arreglando un duelo entre él y Pessonnaiile pan el i:Jguiente dfa.
Durante la clase de doce á una de la tarde, sal(lrían los dol', y en presencia de todos, se batirían

precipitamos tumultuosamente al jardín, al (:U·Ü
llegaban al mi5lllo tiempo el señor y la señora ,le
Coriolis, los profesores, la tía. Regat, las criaJ,,,,:
toda la casa.
Puede acfü·inarse cuál fué el terror y espanto
que este drama produjo, porque una vez acosta,lo
no en la enfermería, sino en la habitación cec1itla
por una ele las señoriias Coriolis, Chedhome c:1yú
en profundo sopor y los médicos no respondieron
de su Yicl.a
Pasaron clos meses, durante los cuales todo el colegio pa"'6 como en un sueño agitado y -angmtio•o,
antes que estuYiese curado para enviarlo á casa tle
sus padrieJS.
En cuanto á Pessonnaille, el mismo día del combate se le puso en una. diligencia con un profe~or
encargado de conducirlo al H avre y entrecraxlo {i
su familia, gua debía colocarlo, si fuera ne~sario,
á disposición ele la justicia.
Y bien, señora : fué en 1874, trascurridos treinm y ocho años, que YolYí á Yer por primera yez á
Chedhome, de~pués de los suce~os de nue,tra. infancia.
Ern ya el .célebre viajero cuyos trabajos no os
son desconocidos : había trabajado, luchado, rnfrido y conocido la gloria después ele terribles cle!SBfres.
En A~rica, asaLlo, ó poco menos por lo,; irnlígen.a~- coe1do por el sol, soportando en pleno desierto el hambre y la fiebrer, escapó mil veces ú la
muerte.
Hu m_ujer, bella y encantadora, pereció en un
naufrag10; y rn h ijo franco-timdor, en la última
gue~ra, fué atr ozmenlte degollado.
Sm embargo. cuando me apercibió en Xiza en
el paseo de los ingleses, corrió hacia mí, y apretÍlndom~ las manos, con una expr~ión de alegría infantil :
-'·Sabe. me dijo, que no era tle sus cahellos
el b?cle que Rosalía había dado á Pessonnaille : Jo
ha bia robado de un tocador.
La encontré el año pasado en Río J-aneiro y
me lo co11fesó."
)firé entonces á Chedhome y ví extreme~er~e de
alegría _su viejo cu.ello e11 que la edad forma ba
11:;Ja sene de ondas, y ví iluminarse su cráneo li~o
y desnudo, cetrino como una calavera esculpi&lt;1a en
un pedazo de raíz de boj.

J"eodoro de }Janville.

UN PERIODICO INTERESANTE YBARATO.

Habiendo ensanchado el CO}IICO su circulación en esto$ últimos
meses, los editores ha~ podido mejorar las condiciones de abono; a!&lt;Í e~
que desde_eJ. lo. de Julio, la suLseripción mensual vale 40 centavos en to&lt;h
la República.
·
'
Este periódico publica semanan·amente 11n numero
'
e 16 púgin,1:3
y obsequia 16 páginas ele novela.
La impresión ,es hecha en papel superior y está ilustrado con fin os
grabados.

a

Se o~upa de asuntos humorísticos y serios.
Se sirven subEcripciones en,ianclo en 0&lt;Yiro postal ó en tim1re 5 el
valor de un trimestre adelantado.
Diríjanse los pedidos á R. )Iurguía y Compañía.- ::\féxico, Sm
Felipe Neri número 4.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 d,e Julio de 1900.

])e regreso de la ;Y/ancha.·

7

Sin árbol,e,s ni fuentes la uani1ra,
no el caserío el corazón ens,ineha
por lo triste: la noche se apre~ura.
y de regreso estamos en la :'.\lancha.
Aquí de noble Yida el plan trazamos
derretido el cerebro en larga wla :
de recio tallo :,· de cartón fo rjarn oB
lanza de~comunal, yelmo y r thlela.
Y a está cumplida la misión precisa,
de tesón y valor no sin exce~o~ :
hiela el laurel de gloria humana riRa,
crujen descoyuntados ¡ ay ! los huesos.
Ya el bravo caballero, rico en dones,
entrega al ocio :' al orín la espada:
el que hizo frente á endriagos y leones
ya es sólo el buen Alonso ele Quijada.
De duques, reinas, magos. el confuso
cerco de lo real en los linderos
se borra: en torno Ye gentes a I uso:
curas, amas, sobrinas y barberos.
-&lt;::::,.()~

en él quisieran despertar de antaño
ilusiones dichosas. que en los nidos
de otro tiempo no hay pájaros ogaño.
L as vírgenes. por bellas infelices,
que pidÍéronle en músicas y seiias
favor ó amor, ¿ qu é fueron? Fre~atric-es
y quintañonas ó barbadas dueñas.
A su ánimo contrarios su~ destinos
y p,1ra hacerle estéril, en su daüo
convierten los gigantes en molinos.
ca],~ embestido ejército en rebaño.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II--NÚM. 5
Oireotor: Lio. B.A.PA.EL BEYES SPÍlll'DOLA.,

MÉXICO, JULIO 29 DE 1900.

8U1lSC •RIPC101' Jl!N81l"AL J"ORANltA, 11 511
lDltll IDEll BN LA CAPITAL, Sl.:&lt;1,

Gerente: A.lll''rOlll'IO CVY.ÁB

Sin r espeto ó piedad la razón fría
á generoso afán, armas y motes,
d conquistado yelmo fué ba:da,
los r edimidos siervos, galeolies.
Su dicha misma, e·l germen poaeroso
&lt;le su valor, en cuyo amor se emplea;
Esa flor de los valles del Toboso ...
¿ QuiéH h0s dará razón de Dulcinea~
Bien haces, buen Alonso, ya deshecho
de tu ilusión el lampo y muerto el brío,
de arroparte en la8 mantas de tu lecho
c!wndo llega la. noche y sientes frío.
Entre hielos y sombras aun más claM
briJJo iu vespertina estrella vierte :
danos calor amigo y luz el faro
ele la eEperauza mistica en la muerte.
P m,s que ya, triste, el corazón no late,
'¿ Qué más da, si la gloria es sólo un sueño,
que el corcel en que fuimos al combate
ha.ya sido Pegaso ó Clavi leño?
Ki de aplauso ni sátiras se cura
el viejo paladín de fuerzas falto
que lidió, si con visos de locura,
ojos y corazón puestos en alto.
Y de la edad y la fatiga al· peso,
piensa tal Vetl : "si en negro surco abrigo
me vas á da r, ¡ oh Mancha! mi regreso
á tus llanuras áridas bendigo.1'

J.

}Vf. l{oa ]Járcer¡a.

E scuela Nacional de Bellas Artes.

México.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 2, No 4, Julio 22</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>14 de julio México</name>
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        <name>De regreso de la Mancha</name>
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        <name>Fiesta en el Palacio Bourbon</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VTI--TOMO Jl--NÚM. 3
Girecw:n Llo. &amp;AJ'.&amp;.EJ. &amp;BYBS SPún&gt;OJ..&amp;..

::¡:scuela ll'. de Bellas Artes.

MÉXICO, JULIO 15 DE 1900.

8Ull8CRIP&lt;:IOK DNSU.U. ,OILUQA,
IDO IDO IUI L4 CAPITAL,

t.

59

,._.e,

Gerenw: .&amp;.JITOll'lO Cl11T,..

Cua dro de .Toaq1111lBamlzez.

�EL MUNDO ILUSTRADO

el déspofa de j)arís.
Cada metrópoli moderna, y creo que lo mismo

ha pasad9 en las antiguas, tiene su p_laga, su az~t '·
su calamid-ad pública que reina é impera á c1eLcia y paciencia de las autoridades y las leyes, que
se impone á todas, cobra tributo, da toda la gueTl'a que puede y se da, en general, 1~ gran vida á
costa de propios y extraños y más bien de los extraños que de los propi.oo. ·
Londres itli.ene sus ebrios y su etjército de salvación, á quienes se encuentra hasta e~ la sopera
que cantan, bailan y tambalean lo mismo en la
City que en Regents Pal'k, que entonan salmos Y
organizan procesiones y reclutan adeptos en todas
' "carga.npartes y á toda h ora, y que son 1o mas
te" de la tierra.
. _
Nueva York tiene sus distribuidores de b1bhas
y. sus agenifus de seguros, que allanan moradai;,
interrumpen fiestas Y. labores, se cuelan ~or todas
las rendijas y queman la sangre al Convidado de
Piedra.
.
En Roma, y en Italia toda, son los mendigos
los ~mcargados dei impdl'ltunar y de molestar, en
colaboración con los cantores ambulantes y los
vendedores de obras maestras de yeso.
En Buda Pest son las mujerzuelas las que se
lliavan la palma; \n México los rateros; en Berlín
los filósofos y profesores.
En París el vero.adero déspota, el rajah, el califa, el Da~iciano, el Timour, el Gengis Khan, el
azote de Dios es el cochieiro de fiacre. Es sorprendente! Más que la Francia es París, el que ha
tremolado la bandera de la Libertad, la Fraterni-dad y la Igualdad, como quien nada dice, la
Santísima Trinidad de los moder'Ilos pueblo_s _latinos y es en París en donde una clase pnvilegiad;, dotada de todas las inmunidad:9 y_ s~gura
de todas las impunidades, atropella a di~no la
fraternidad, primero, la igualdad y la hbertad
después, se burla de la ronda y del_ farol y en
lugar de atrapar multas, contr~venciones, sus~
pensiones de ejercicio "'! otras ~m~~zas, atrapa a
porrillo á diestra y simestra, pi_ngues y_ numerosas propina;;;. Y ¡ ay de los vencidos! _cuidado con
levantar los ojos ó las manos, con encoJerse de hombros, con articular palabra, con ave1;1turar ~a
tímida observación; un aguacero de unpropenos,
una lluvia de insultos, una catarata de ignominias se desprendená sobre el atrevido aue osa
alzar la mirada ó la voz ante el último de los representantes del quinto pod~.
.
Figúrese el lector: son vemte mil, fuera de
música y acompañamiento;. todos electores, todo~
sindicados; su voto detelfD11na en pro de Juan o
de Pedro la inclinación de la balanza electoral.
Disponen de la Cámairia, del Senado, de 1~ Prefectura de Policía. "Subvienen la prensa," ile-nen en
jaque á la magistratura, llevan la batuta al. destemplado orfeón de los carniceros de ~a Villette y de las obreras socialistas de Bellev1lle, son
electores de Rochefort, fanáticos de Paul Deroulede, huelen aún al petróleo dei la Comuna.
Cuando una persona, física ó moral, dispone de
tanta influencia y de tanto poder, lo primero que
le ocurre t€l'l abusar de él, imponerse á los. demás,
darse la gran vida á costa agena y en esto descuellan los cocheros parisienses.
Su pescante es un trono; su látigo, un cetro;
sus caballos, ]a c-qadr iga triunfal que los arrastra
como á los romanos ~per.adores; su sombrero
de hule es casco; su levitón, manto; su hirsuta
cabellera diadema. N-ariz al viento, frente erguida, ru'irada fija en el horizonte, circulan_ altivos, majesfuosos, olímpicos. Se siente terror,
"el frío de una hoja de acero en las entrañas"
cuando hay necesidad de implorar sus servicios.
Jadeante y sudorosa, la carga, á legua y media
dieil. domicilio conyugal, hace señas angusti.osas de náufrago _al fiacre que pasa. El "magestuoso," de cien veces en noventa y nueve, sonríe
con innenarrable desprecio y pasa de lairgo. Su
m!),jestad va á almorzar, y la ruina de una- famiHa., la. -perdición de la patria; el fin del mundo no
lo obligarían á aplazar diez minutos su almuerzo
ó su comida.
Supongamos, sin conceder que el semidios se
digna bajar los ojos hacia el gusan-0 de la tierra
que implora su misericordia.; pobre gusano; "más
le valiera estar duermes." No bien ha indicado

la dirección, cuando Júpiter chispea, estalla y
atruena.
-No faltaba más! haberme detenido para una
"carr,era" ("course") tan "ignoble!" Sucio buro-ués y dé quién te burlas y por quién me tomas?
Esp;cie de horno (especie ~e four,) busca un imbécil que te lleve! Y otras lindezas por es~ orden.
Si por casualidad, cosa bien ra1·a por ci~rto, _la
dirección que la "carga" se propone seguir comcide con la., preferencias del cochero, las cosas
cambian· el drama no se desarrolla sino al llegar
al punt: elegido. Quien ha visto al león herido,
el mar tempuestuoso, ,eil volcán en ~rupció~,
apenas forma concepto de las iras conv~lsivas, epilépticas titánicas de un cochero parisiense en el
momento de recibir la paga y el "pour boire" ó sea
la propina. Nuestro cocheros son, en comparación pigmeos é iniefü:e~.
_
_
Recibir la paga y sentu se ata&lt;'ar1o ele hidrofobia
es todo uno pa.rn el Sumo Pontífice parisiense. Si
la carga ha vaciado el portamoneda, empeñado el
reloj é hipotecado sus fincas, toda.v ía puede salir
bien librado con dos ó tres insolencias exre-nsivas
á su familia . Pero el infeliz que creé en la tarifa,
el cándido que juzga que la remuneración debe
ser proporcionada al servicio, están perdido~, y ya
los he visto instigados, silbados, eECarnecidos y
deshonrados por diferencias de cincuenfu. céntimos.
"Ana.tema sit" sobre la carga que articula mal
el nombre de una calle ó el número de una casa;.
"honnit soit" quien á medio camino quiere cambiar de rumbo; maldición sobre aquel que pretende abreviar el camino, que lleva perros ó n iños,
que fuma en el coche, que quiere descorrer los
vidrios si hace calor ó echar la capota si llueve.
Ya se las puede compone,r y se expone á una paliza en regla, sin perjuicio de tener que pagar el
doble "pou,r, boire" ó daños y perjuicios al cochero,
según _el caso.
Contra estos siete vicios parece que podría haber siquiera una virtud, la policía. Si mis lector es, como á todos se ]os cleseo, llegan á venir á
París les hago una súplica y me permim darles un
consejo, el más sano de todos: Jamás recurran á
la policía contra un cocher o. Insultados, befados,
escarnecidos, saqueados, toda.vía les sale -más la
cuenta de dejar los "cepos quedos" y de retirarse
en regla con todas los "horrores" de la guerra.
Y si diere la circunstancia de que mis lectores
sean puntillosos, delicados, susceptibles y "muy
hombres," como lo es todo buen mexicano, lo
mejor que pueden hacer, si necesitan tomar coche en París, es prqverse de revólver, bastón con
verduguillo, trompeador, tauranavok, y una vez
bien armados, pertrechados y municionados en
previsión ele un ataque á mano armada, emprenderla á pie á su casa ó á donde tengan que ir.
Y es probado; ]a sabiduría de los hombres no
ha encontr ado hasta hov, medio más adecuado de
evitarse disgustos con· los cocheros. "Et encare" . .... !

-~La Duquesa de Conarec.
I
¡ Me acuerdo! Andábamos eñ una callecita de
platanares Jorge y yo, sin hablar. Era una de
esas noches de otoño, tibias, tiernas, dolientes,
queadormecen t :.nlánguidamenteelalma, y hacen
que todo el sér, dilatado, ensanchado, derramado,
se mezcle al suaño crepusc1ilar de las cosas y se
pasme en él. Bajo el cielo sin nubes, en que palidecía la encantada melancolí-a del azul, detrás
del castillo antiguo que aún no J.'luminaba sus
vente.nas y erguía, neg,ra su masa rectangular con
sus cuatro fuerles torres, subía lentamente la
luna, llena, sin halo blanco y desenvolviendo sobre los techos, sobre el terrado, sobre las ce.nas•
tilla del jardín, sobre los árboles profundos y so•

Domingo 15 de Julio de 1900
bre todo el lejano paisaje, s-c inmensa palidez diáfana semejante á. una red d,e. gasa de plata.
.M-Ei detuve maravillado.
Allí muy cerca de nosotros-pero sin dudá no' á. causa. de la.s ramas que o=urecian
~-- '
nos veía
la penumbra-la duquesa de Conarec estaba sentada delante de un camellón de rosas sin flores,_
teniendo entre sus rodillas á la pequeña Lola, su
l1ija, que se reía bajo de los labios de ella. Desde
hacía cinco días que estaba yo veraneando en casa del duque, había admirado muchas ~ooes á.
e;,a hermosa joven; jamás me había parecido tan
admirable, exquisita y pura como esa noche en
medio de la dulzura de la luz nocturna y dcl
jardín tan sosegado. Toda blanca con su larga.
bata que sobre el suelo se deslizaba y que la luna
envolvía con una plumilla de nieve, con el bustoun poco indinado, con la curva de- un tallo esbelto de lirio, inclinaba bajo el oro pálido de su ca-·bello dividido en dos bandas, que algo habían
desbaratado las ca,r icias de la niña, su grave y
dulce semblante en que la serenidad del la sonrisa
se extasiaba de ternura, en el que las miradas tenían el candor augusto quei sueña con los ojos
pintados de las Madres virginales. El misterio dela hora añaJ':a á esa visión toda la lejanía del sueño. Y cuando la duquesa más inclinada hacia su.
angelito lozano y rosado, lo besó en la frentecon de1tención así como en los cabellos alborotados, sentía espa.rcirse en mí, como una agua deliciosa y fresca, el buen ejemplo del inmaculadoamor y de la pureza infinita.
¿ H abía yo hablado alto soñando? Es probable;
Jorge me dijo al oído, con una voz ruda en quetemblaba la cólera.
-¡ Y sin embargo, si el rayo de Dios cayesesobre esa mujer, y la hiciese pedazos, e1rayo haría bie!ll ! Pero á la verdad, las Cleopatras fatales, asesinan amantes de los esclavos rubios, y las
cínicas Mesalinas, y las Faustinas desenfrenadas,
y es-as reina;;; de Francia que poseyó el sangrientoclffillonio de la Lujuria, fuel"On menos abominables que ella.
-¿ Estás loco? exclamé.
-No, ven.
Y me atrajo hacia el fondo más obscuro de la
callecita.

II
"¿ Conociste á Albino de Cernac? Dulce,.
hermoso, at\revido, un verdadero joven. Amaba á
la duquesa con úna pasión profunda, sin límites,
absoluta. Pero sin esperanza ¡ oh! sin ninguna esperanza. ¿ Ser amado por la señora de Conarec,
era acaso posible? ¿ No eira la más casta, al mismo
tiempo que la más bella? Perfecta esposa, madre
admirable, no había atravesado el mundo
malo que murmura y que calumnia sin ser jamás heTi1.a por las más ligera sospecha? P iadosa por otra parte, con una piedad algo huraña, se
encarnizaba en formar su salvación con ~u tenacidad de bretona. De suerte que, á pesar de su
fortuna y su hermosura-¡ su hermosura incomparable !-la soledad poco á poco se había formado
en su rededor. Aceptaba, amaba ese aislamiento.
Lejos de los hombres, está uno más cerca de Dios.
Cuando consentía á instancias de su marido en
aparece1r en aJguna fiesta, venía tarde, se retiraba
pronto, fastidiada, un poco severa,; su afabilidad,
mundana visiblemente, no era sino una r esignación ele su austeridad; á causa de esto, había algo
de contrariedad en el respeto que inspiraba; delante da ella se tenía frío, como en una pieza en
que hubiera una esilatua de ni-e'Ve.
"Pues bien, esa. mujer, una noche, de repente:fué aquí, sí, en estle castillo en que estamos-esa
mujer elijo á Albino de Cernac, muy pronto, muy
bajo, al ofrecer le una taza de té: "Si quiero. Estai
noche. En mi cuarto."
"Y esa noche, con el arrebato de una pasión
largo tiempo contenida y altiva con manifestarse
por fin, se clió ella á él toda entera. Cómo la había merecido, cómo había_ podido obtener-sin
pedirla-la realización repentina de su deseo devorador, no lo comprendía ni trataba de comprenderlo. Se arrodillaba casi espantado, la miraba deslumbrado, y ella en el descaro soberbio ele -.
su alegría: "¡ Sí, sí, sí, yo te adoro! le decía."
P_er? cuando estaba á punto de asomar el día,
la timidez se apoderó d-e ella. ¿ Si iba al salir der
cuarto, á hacer ruido en la escalera, á despertar
á alguno? Era terrible el imaginárselo solamente.
-¿ Qué hacer? Albino pensó en la ventana. Unar

Domingo j_5 de Julio de 1900

•

(ocura. El cuarto de la duquesa se halla en el se.gundo piso de la torrecilla de la izquierda, y abajo de la ventana-mira, puedes verla desde aquíse abre profundamente el antiguo foso enJ que
han rodauo las piedras de las murallas ruinosas.
Huir por allí .ea·a imposible. Pero no sólo fué
posibh:1, sino fácil, gracia~ á una precaución que
-ella había tomado. De un armario sacó una larga
-c-uerda con nuclos, arrollada como uu cable de
-marina-una cuerda de seda delgada, sólida. Alhino no vaciló, era valiente, se conocía ágil y r ohnst-0. La cuerda fué atada al borde de la ventana: &amp;e puso en ésta á caballo-después del inefa'h!e beso de despedida-y empezó á bajar á lo lar_go ele la muralla, ®tire el crepúsculo, con los ojos
leYantados hacia, ell;1., que se inclinaba adorable,
rntire todos sus cabellos sueltos. Para mirarla
-aún, olridaba él toclo, la cuerdecilla que podía
romperse y el sombrío abismo abia-to. P ero reJJentinamente vió brillari alg0 entre las manos de
la duquesa-¡ tijeras, tijeras!-y cortó ella la cuer&lt;1a. y el desgraciado, ca?enclo de una altura de
'&lt;liez metros, ::,e rompió el cráneo contra las pie-&lt;lras del foso.

tA EMPERATRIZ DE MÉXICO.
~

CURIOSA BIOGRAFIA.
Entre las principales familias de Ya1ladolid,
(hoy :Morelia) figuraba, á fines del siglo pasado,
la. del acaudalado comerciante Don Isidro Huari.e, quien por su posición ejercía en aquella ciudad
-el encargo ele Regidor y AlcJ.lde Pro,·incial, con
rnya repre:oentación salió á recibir á Hidalgo,
rnando éste, a, la cabeza clel ejére:ito insurgente.
hizo su entrada. solemne en la capital ele 11ichoac-ún.
'
El señor Huarte, que alcanzó una edacl muy
-avanzada, foé c1sado tres veces, siendo curioso qu-e

1

'

Doiia. Maria Jiuarte de Iturbide.

;;us esposas se llamaron Ana 1Iaría, h. primera;
.Ana )Ianuela la segunda y Ana Gertrud1s la ter&lt;·era. Del matrimonio con Doña Ana )Ianuela,
nae:ió Doña Ana María, que e~ el objeto ele estos
apuntes. La niiia Yino al mundo en la expresada
&lt;·indad de Yall 1lolid el 18 de Enero de 1786 y se
le pu,ier on los nombre.,· ele ..\na _}[aría, Jo:'efa,
}{amona, hija leo-ítima ele Don Isidro Iluarte y
de Doña Ana )faría )Iuñóz :-lanchez de Tagle,
~1emlo su• padrinos d l1egidor Don J Oí'é Plata y
1-u e,posa Doña Ana Bu•tamante.
J&gt;or aquella época las hijas de las familias prin&lt;&gt;ipales ele Yallatiolicl recibían su educación en el
&lt;&gt;olegio de Santa Rosa ]liaría, en que se enseñaban
]a,: labores propias ele la mujer y algunos cono. cimientos de instrucción primaria. El instituto estaba bajo la dirección clel clero, y encomendaao
:-á sei~ros que vivían bajo ciertas reglas mo-!]ásti"l'HS. Allí pasó Doña Ana :María Huade los años de

EL MUNDO ILUSTRADO

III
Yo había escuchado sin interrumpir; por fin,
grité :
-¡ Eso no es verdad!
-Un poco después ele levantarse el sol, un
criiado oyó sordos lamentos. Acudieron, Je,·antaron
á Albino todo ensangrentado. Con voz que iba á
extinguirse, murmuraba que al pasearse, desde
por la mañana, al rrecleclor del castillo, se había
deslizado sobre el borde del fo50. P e1ro yo permanecí solo cerca de él, en el cuarto en que lo
había acostado, y antes de morir me confeisó
todo.
-¡Ro! ¡ Por qué había de haber cometido la
duquesa ese crimen!
-Los muertos no hablan.
-¡ Oh! ¡ eso sería espantoj,o!
-¿ Lo dudas toclaYía? Ü)·e; la duquesa eotá
allí, acércate á. ella y clíle, e-orno por casualidad,
esta frase sencilla al verla abrazar á su hija: "Es
usted muy feliz, señora, y digna de su feliciclacl. ''
- ¿ Para qué le lHlbía yo de hablar así? ¿ Cre.e,s
que tal Yez se turbaría?
-¡ Ya verás! ¡ ya Yerás !

su adolescene:ia Y allí c:nnenzó á llamar la atención
por su hermosiua.
Era, costumbre en aquel colegio que las tardes
de lo·s domingos y juews salie,en al mirador del
edificio las educamlas que por su buena conducta
hubiesen merecido tal premio; y es fama que en
el tiempo en que Doña •.\na pe-rmaneció en el
plantel, se llenaba la plazuela de las Rosas de los
j(ffenes rnllesolitanos que iban á contempl·a r el
1ostro peregrino de la joven Huarte. Entre los
concurrentes se distinguía pcir su apostura )' marcial continente, el rico mancebo Don ..:-\.o-ustín de
Ii.urbide, Alféu¡z de las )Iilicias Reales, quien por
fin logró hacer conquista tan deseada. El matrimonio se verificó en la repetida ciuclacl de Yallaclolid, el 27 de Febrero ele 1805.
. Aún duraba la luna de miel en aquel matrimoRto, cuando se clió el grito de independencia m
el pueblo &lt;le Dolores. P ara Iturbicle c)menzó entonces aquella Yida en que se distinguió pM' su
:alor en los combates :' por su crueldad contra los
mrnrgeutes: y temeroso de la venganza de estos,
trasladó á su esposa á la ciudad de )léxico, en
donde brillaron más sus virtudes nunca clesmenticlas y rn belleza cada día más creciente. Su es1:oso tenía el empleo de c)ronel en el ejército realtsta ? esta alta po~ición facilitó á Doña j _na relacionarse con las mejores familias ele la capital
del ,·irreinato.
Llegó el día en que Iturbicle, mudando de opiniones, proclamara la inclepenclencia. ele la patria; _y mientras que, como pirimer caudil!o del
ejército trigaraute hacía rn carrera tri unfal por el
territori o mexica110, Doña Ana ~forí~ ~ufría en la
capit'al la persecución y los ultrajes ele! gobierno
español, hasta verse reducida á prisión en el c:mYcnto de Regina. De allí logró e1·adir~e, merced á
los e•fuerzos ele los pa1rtidarios ele la re1·olución
y no sin eorrer g rande peligro se d irijió al suelo
natal, ocupado ya por los independientes.
"Luego que en Yallaclolid se supo qM e~taba
para llegar la esprn-a del primer jefe. se dispuso el
más rnagní-fico recibimiento que la~ c..r cun~tancias pudieron permitir y el '21 de Agosto (18'21),
todos los habitantes, fü c,ches. á caballo, á pie, la
esperaban en la garita del Zapote. desde la que
fué conducida en medio de los más Yi,·oo. aplausos, en un carro triunfal preYenido al efecto, clel
cual el puehlo quitó las mula, para e•tirarlo él
mi¡,mo, pa•ando por entre- las tropas ele la guarnición, tendidas pa,ra hace·rle honores _&lt;1e Capitán
General, hai,ta la habitación que le eP.tahn preparada, en clonde se "1"e0 entaron á felicit~rla todas
lao. autor idades eclesiástic1s, civiles Y militares." (1).
Con:mmacla la inclcpenrlencia, en mala hora pensó Iturbide hacerse emperador del pafa .á que
había claclo libertad. Realizó su ambición, cuando
el tei-oro nacional estaba exhausilo v cuando la opinión pública comenzaba ya á serle hostil. Xada
(1).-Alam5n, Historla de 1\Iéxico.

· Hice lo que él me dijo. Después de algunas palabras, pronuncié la frase que él había dicho, y
estaba yo seguro que la duquesa no se conmovería. Ninguna turbación manifestó en efecto, sonrió dulcemente, y volviendo sus bellos ojos tranquilos :
-¿ Digna ele mi felicidad? dijo. ¡ Oh! no. Pero
estoy protegida.
-¿ .Protegida?
-Por Dios prime1ramente; y luego por un talismán que tengo. ~osotras las bret0nas, ya sabe
usted, somo;; un poco supersticiosas. Mire usted
aquí está mi porta-felicidad, aiiadió con la sonrisa aún más dulce, con los ojos aún más tranquilos.
11e mostraba un brazalete singular que tenia
en el puño derecho, un brazalete· úmnarlo de un
pedazo de cuerdecilla de se,da : y volvió á dedicarse á. be,ar los cabellos de la bonita Lola.
Huí de ella. Yoh-í á unirme á Jorge y le dije:
-¿ Por qué 1.0 has denunciado á e8a miserable?
-¡ Porque la amo! respondió con una voz sorda en que sonó un sollozo, y porque tal vez llegue un día en que quiera cometer otro crimen!

C:afule )'lféndez.

le conturo para llernrloo. á efEdo, pues hasta recurrió á imponer un préstamo forzoso de stiscientos mil pe;.os al comercio de la ciudad de México.
Llegó el 21 de Julio de 1822; día dc•s tinado para la coronación del emperador y la emperatriz,
y á este propósito clic~ el historiador Alamán:
'·Hacer corom1s y clemás insignias d1:•l imperio, de
una riqueza proporcionada á la ocasión: no era
posible en aquella, circunstancias, pues no hubiera bastado parn tal gasto todo el préstamo forzoso,
y por esto se pidieron joyas presbadas. devolviéndolas dEspués de la ceremonia: "con lo que las
corona&amp; se de:=:barataron antes que el imperio."
En cfc.cto, Iturbide se vió obligado á salir del
país. Doña. Ana )Iaría siguió á su e:;poso en el
destie'!"ro: lo acompañó luego en su empresa temeraria de Yenir á reconquistar la corona imperi al : y e1 18 ele Julio de 182-±, hallándose alojada
en h1 casa del General Garza, en Soto la Marina,
r eicibió la notic:a de que el día anterior había sido fnsi]ado su esposo en la población ele Padilla.
El g0bierno de )Iéxico dió orden ele que Doña
4&lt;\ua ~\faría y sus hijos fuesen reembarcados con
rumbo á Colombia, lo que no pudo YerificJrse por
fo1ta d.-, buque, y e] 16 de Septiembre salió pnrn
Kueva 0rleans, fijando de~cle entonces su re;;itl(!lle:ia en los Estados Lnidos: el Congreso deo:~etó
se le pR!!ase• una pensión anual de ocho mil ];!:~sos.
El '20 de l\Iarzo ele 1861-á la eclad de 75 años
-falleció en Filadelfia Doña Ana :Maria Rnarto
ile It1ul iéle, sin haber querido jamás volvP,r á la
paü-ir1. &lt;mB en rn concepto, había sido ingr,1ta
c0n "'rl Jibertaclor.''

€ouaroo Jluí_z.

LA ESCALA.
Al primer escalón: yo soy tu hermano;
al segundo e,cilón : .yo soy
o-o,
. tu amio
al llegar al tercero, me desdio-o
y al cuart o, con cle¡;dén te doy Ía. mano.
Al quinto, te contemplo erguido y vano,
al sexto !11e detengo, callo y sigo,
y tu anmtacl al séptimo maldigo,
y en el octa\"O la e,carnezco ufano.
Tú quedas sólo. y abatido y triste
miránrlome escalar °Ia altura bella
'
' que mi escalf!ra sostuviste;
'
despues
un amargo dolor tus labios sella,
pues que por ella, ayer subir me viste
y hor ves mi ingratitud bajar por ella.

Jlfarfí'l }'edro.za.

�F.T, MUKDf', rLUS'I'RA no

DoJL·ngo 15 de Julio ele 1!100
Domingo .15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

LA CHINA EN LA EXPOSICION DE PARIS
En el rincón más fresco y tranquilo de la Exposición, se levantan, contiguas, las construcciones
de.losdospaísesen que se desarToyan en estos momentos las más sangrientas t'ragedias: el Transvaal y la China. No es ciertamente el espectáculo de la guerra ó de la insurreción lo que los visitantes esperan encontrar bajo la sombra del Trocadero. Sin embargo, una curiosidad especial empuja Rl público hacia estas dos exposiciones, tan
&lt;lramáücarne,He actuales. Y, ayudada por la imaginación, :..sta curiosidaL1 no es desilucionada.,
Hncia la u t'remidad de la galería de la derecha
,1cl Trocaden,, se levanb1 la n1tl';·:;i monutílC 11!:11
de la expedición china. Es ésta una reproducción

tado en un féretro, se inclinan unas plañideras.
En medio de un grupo de altos dignatarios, está
cubier&gt;ta con un abat-jour opulento, de fargos¡
péndulos, una figura de Manchu: es éste el peinado que un grabado chino presta á la Emperatriz madre. Todos los detalles de este género
prestan á las circunstancias un interés especial,
y no sin algún horror se descubren, viendo de cerca ciertas pinturas de vasos ó de abanicos, los tipos terribles de los extranguladores, :figurando
en eEcenas de asesinato é incendio interpretados
con el cuidado evidente de hacer palidecer los detalles crueles.
~f. Carlos Vapereau, comisario general, ha demostrado mucho gusto y saber, al organizar la exposición clel Celeste Imperio. La China que se exhibe en la Exposición, es una China amable y íacil, una China humanitaria. Pero como una conse-

Bep:roducción en la ezposición de China de la :residencia tmpedal en Peldn.

fiel de la que precede al templo de Confucio, situada en Pekín cerca de la sala de los exámenes literarios. Es ámplia y majestuosa, pintada en rojo,
verde, amarillo y blanco. Tranquilos paseantes pasan á toda hora bajo esta puerta, cruzándose, á veces, con algún chino no menos apacible, mozo de
restaurant ó actor de teatro, ó, tal veiz, uno de los
comerciant€s que venden en las tiendas vecinas
juguetes y cajas de laca ..... .
Allá, en Pekín, en ei;te momento, grita y se agita un populacho deselllcadenado al rededor de la
misma puerta, pintada en los mismos colores, é
igualmente ámplia y majestuosa. Las legaciones
europeas están barricadas, las iglesias entre llamás ..... .
Franquea.da la puerta, henos al borde de una
piei,;a de agua donde cae, como dulce murmullo,
una caBcada. Entro los árboles se levantan pabello-nes pintados de un rojo sangriento, cuyos techos
están levantados en los cuatro ángulos. El edificio principal, el del fondo, reproduce una de las
puertas de la muralla da Pekín, coronada del
kiosco del Tambor (Kou-Leo.i.) Encierra un
ajuar de muebles, un restaurant y un teatro. El
restaurant, es el de una, estación de ferrocarril
aún hipotética, la del Transiberiano en Pekín. Un
poco más lejos, se ve la 1€6tación de Moscow. Algunos wagones y algunos centenares de metros
de tela pini'ada, representan los millares de versetas y de panoramas que separan á Moscow de
Pekín . .
A la derecha de la puerta de Confucio, otra
construcción de dos techos, es una copia, según se
dice, de uno de los pabellones de la ciudad prohibida, la villa violeta, residencia del Emperador
y de la F.mperatriz viuda.
Muy semejante es la prisión, al borde de un lago floreciente de nenúfares, del débil soberano
pu€6to ba¡jo ·tute~a.
Los diversos pa\lellones chinos del Trocadero
confüenen aolecciones de arte retrospectivo y moderno, como jarrones, boudhas, quema-per:fumes,
extraños y preciosos bibelots, maderas esculpidas,
marfiles, sedas hermosas y algunos productos industriales.Unos manequíes :figuran, con los trajes
arreglados por la jerarquía social, á los ricos y á
loa pobres, mandar:iries y gentes del pueblo, letradoi y bateleros. A los pies de lUl muerto, recos-

e
73

En memoria del ·Renemérito Juárei

fueron ocupados el mismo día. El no curnplimieu-to de los tratados, obligó de nuevo, á las flotas aliadas á obrar, en Junio de 1859. Pero esta vez el
famoso general chino San-ko-lin-sin les hizo
lamentarse de pérdidas sensibles: tms chalupas.
cañoneras fueron echadas á pique y cuatrocientos
setenta y cuatro hombres puestos :fuen·a de combate. El lo. de Agosto de 1860, en fin, :fué entablada una acción decisiva. Ese día los fuertes de
Pet-thang, cerca de Ta-Kou, :fueron tornados por·
asalto, como simples fuertes de tierra, por las tropas que, para desembarcar, habían tenido el agua
hasta el pecho. El 21 de Agosto, los dos grandes.
füertes norte y sur de Ta-Kou, fueron tomados
á su vez. El rest,o es conocido.
Ha.ce unos cuantos domingog comenzó, de nuc-vo, esta página de historia. La víspera, se reunic-ron á bordo del buquet-almirante ruso los coman-

El día 18 del corriente mes, el gran partido liberal de la República, conmemora, c-n forma signific-ativa y gramliosa, el aniversario de la muerte
del Apóstol de la Reforma, del Benemérito Beniio Juárez.

milcle jornalero había de O('npar la primera magistratura del paí~. promul2;ar rnbia, leyes, luc'rnr
sin descan,;o por la democracia .Y la libertad y causar la admirae;ión de la Europa entera?
El lago á que nos reiferimos es \'isitado por mu-

El 110mlJre del Benemérito sirYió ele Ululo al
drnma que eS&lt;:ribió ). que fu(&gt; eqrenaclo y pue5td
en e,cana repetitht5 reces, en 01 'J'eatro Chateau
cl"Eau. el aüo de 18HG.
Esta obra de Boi,::,:.ie.i· prorneó en 1.1 prem;~ p'.lrisien,e ven1aden1 $en,ación.
Sólo un periódico. ''Le Décarltitlt.'' $e atrevió
á lanzar fra,;es gro~eras ~- ca1nmnio,cas. por d~sconocer en lo ab,:olnto la hi,toria mexic-ana.
Buli,:0 J uárez. el hijo del Benemérito. que entonce, desempeüaha el cargo de primer Secretario ele la Lc"'aciún ::.\Icxicana, en Franda. cumpliendo con ~111 ~agrn1ln 1lebu. rE'c:hazú tan viles
nncepto:-' que ofernlían la memoria tle ,u padre.
Exigió ó una retr,ldac-ión cumpliüa ó una repara&lt;;ión por medio de la~ arma~.
El Direetor del diario franc:é, ntiní lo, concep?
to~ calumnio"º~ y firmó una dec·laiaciún, en la que

La po:rtada de la ezposición en China.

cuenci'ai de _ios !acontecimientos independientes/
de su voluntad, resulta que estos pabellones polícromos y su contenido, representan ahora una China bárbara y hostil, toda llena de gritos de muerte.

LOS FUERTES DE TA-KOU
Las noticias recibidas de China, nos remontan
á cuarenta años a.trás. Como en la víspera de la
guerra de 1860, los primeros disparos de cañón
entre la artillería china y la de las escuadras europeas, acaban de cambiarse en Ta-Kou, á la embocadura del río Pei-Ho, al fondo del golfo del
Petchi-li.
El 20 de Mayo de 1858, quince navíos ingleses,
once franceses, dos americanOil y un rllso, bombardearon por primera vez los fuertes de Ta-Kou, que

dantes de las escuadras, avisando á los comandantes de los fuertes chinos que debían evacuarlos cÍ:.
las primeras horas de la tarde dei 17 de Junio. Como respuesta, los fuertes abrieron el fuego el.
mismo día 17, á la una de la maña.na. Los marinos
franceses, al€manes, rusos, ingleses y japoneses,
respondieron inmediatamente. El bombardeo- duró,
siete horas y fué seguido de un desembarque que
tuvo por resultado la toma de los fuertes. El na-vío alemán "Iltis," perdió tres hombres y tuvo siete heridos. Do§ navíos ingleses sufrieron i&lt;Yual0
mente y recibieron algunas averías. ,
A bordo de loo navíos rusos, hubo dieciseis
muertos y cuarenta y cinco hei;idos. Los franceseS:fueron los más afortunados, pues no conta.ron sino•
un muerto y un herido.
Ta-Kou, Tien-Tsin y Pekín, están ligados entiempo ordinario por ied Pei-Ho y por un caminode fierro. La vía fluvial y la vía férrea. están cortadas actualmente y las comunicaciones teleo-ráfi0
cas interrumpidas. ·

Man'iiestación anta! en el sitio donde re le'l'antaba modesto motumento en r,c)rfación de la cam en que na~ió Jt ll.rez.

T

Pubr c nnos en el presente número algunos gra1,ados que esperamos sean del agrado de ;rnestros
kctorrs, Ya que tienen relación con el esdarecido
hijo de Oaxaca.
Muchos son los monumentos que ~e han lernntado en diYersa;, ciudades del país y que eslán perpetuando la memoria de Juárez; pero ninguno
-ofrcc-e los hermosos detalles artísticos como el que
~e lerantará en la cuarta glorieta de la Calzada de
la Reforma ele esfa. capital.
El boceto que reproduce nuestro primer fotogra1,aclo, fué modelado ,en Italia y aprobado por nuestro Gobierno hace algún tiempo, presupuestándo•e
fa ea11tidacl de $-!0,000.00 para tan hermosa obra.
E¡;te monumento descansa sobre una plataforma
que lleva escalinatas en los cuatro costados. Se
yen desde luego cuatro estatuas alegóricas en los
(rngulos. ]~n los la,bleros clel pedestal ei;tarán repre¡;entados. en bajo-relieve, algunos de los €1pisoclios
múr;. rnlienlies de la vida del ilustre ciudadano.
En el tercer cuerpo clel monumento &amp;e ofrecen
otra!:' he!!·mo$as alegorías, y por último, la figura de
,lnárez, la colosal estatu-a ele bronce que se modeló
también en Italia y que se conserva provisionalmente en el patio ele la SEcretaría de Comunicaciones. Quizá qea modificado este pro_yecto, según se
c·ree. pero de todas maneras, en la capital contará
d Benemérito con un monumento, verdaclera joya &lt;le arte y hucn gusto.

T'na de las manifestaciones más significativaque ¡;e vcrificn-án en el presente año en la fech.a
1uctuosa, ~erá la organizada por los hijos de Han
I)eclro G uclatao, en cuyo pueblo se meció la humilcle cuna. clel Patricio.
:4an Pablo pertenece al Distrito de Ixtlán, del
E,tado de Oaxaca. En sus cercanías existe un peq neño lago, á orillas del cual, _Juárez, sien~~ joren,
(·uiclaha meas y ganaba su vida en condic1on tan
'•precal'ia.
¿ Quién hubiera pe:nsado entonces que aquel huTa-Eouc vista genenl del cuattel euiopeo.

cho~ de lo, tonrista~ que Ya!1 á Oax:1c-a. porque eYoc-a rec-ucrclo~ de aquel ?:r,111 ci-n1hr1ano.
Puhlicamo~ igualmente un c ll'io"o g-rnpo ele i!,d(gena,-. que roclc-an una pEqnrüa columna truncada. c-on la c-u,1 e~t~ha reüalado el lne:ar tlondc ,·iera Juártz la luz primera.
'
En la actualidad esa columna e•tá eubstitni&lt;la
por un bonito monumento de tres cuerpos, :!Otl
una e•tátua de bronce, monumento que años atrás
e;:turn en el paseo ele Xetzahualcoyot, de Oaxac1

Por ú1timo, damos á con(){'er el retrato del literato francé, Alfredo Gassier.

111, Alf:redo Gauie:r.

hizo jmt'.cia á la memoria ele] Pre,itlente Jnárez,
y dar cumplid-a, satisfacción á Hl hijo.
:Mr. Alfredo Gassier, en otra,:. oca..:iones demostró también gran afecto por nue~tro país, y hacia
nuestros benefactores.

Liguna d~ San Pedrc Gu~latao, (1 cuyas m~rgenes pastoreaba ga!lado e1 que li~gó i ser el gran Reformista.

�Domingo 15 &lt;le Julio de

Domingo 15 de Julio de 1900

EL :MUNDO ILUSTRADO

rnoo

EL MU~DO ILUSTRADO

1'

La toma de la Bastilla.
Xo es ,olamente una fiesta trance"\ la que
"r.cabamos·, de celebrar. Prueba de ello, es que
de~de año~ at1ás los mexicanos acostumbramos enlue-in~nrn111105 coi, e] 14 de Julio, como .. ¡ ::e
tratara ele algo nue::;tro.
Y efectivamtnte, e::. también algo nuestro. El

Sin embargo, los Reyes no sentían ya mu)' ~e•
guro 8-U trono y se esforzaban por encontrar nntl
wlución ,al tremendo conflicto, que de tiempo atní.:;
se les pre:-:cntaba. Pero no querían hacer e,)nce:::i•Jne~, t.emerosos de que íue¡:;en intttpretadas como
debilidad y acaneasen una caída má:; ri,pitla.

&lt;le,astre que ,e acercaba, y el 12 &lt;le Julio ele 1,89
pre-.entó !SU renuntia.
Apena:. llegó e--c hed10 al conocimiento del pueblo, c:uando ::;u furor, por tanto tiempo comprim¡do, amenazó estalhlf :::angrientamente.
Camilo Demoulins, en los jardines dd Palais

11
1

11

le '

La toma de la Bastill•.•·H de Julio de 1789.

--

1-! c1e Julio es la Ilevolución Francesa, y ésta es
francesa tan Sólo porque :-.e Yerificó en ~~rnncia;
mas, de hecho. es univeranl, es pura Y, senc11lamente la ReYolución la Gran R uvolucwn.
En donde qui;ra que ha florecido el árbol de
la libertad, se han eantado himnos
á los hombres v á lo, hecho del n3

El )linbtro Xecker, fiel servidor
del trono, había comprendido que la
salvación del poder monárquico solamente podría. cou~eguirse á costa
de concesiones al pueblo y trató de
influir sobre el ánimo ele Luis XYI
para obtenerla,. Prometió al pueblo
que sería cJ abogado de eus derechos y los representó fielmente ante el trono.
Pero sus esfuerzos fueron vanoi;. Llegó un mo•
mento en c¡ue no quiso ya hacerse cómplice ele la
obstinación del Rey ni reponsable del inevitable

Royal, azuzó al pueblo ÍI lo rebelión. y el pnehl,o
se decidió á procurarse ju~tic:ia. á mano an11alla.
El terrible 93 había gtTrninado .. . .
· El martes 1-! de Julio, una compacta mu chedumbre. compuesta en ~u nrnyor parte de habitantes del barrio de San Antonio, invadió cJ. Ar..:cnal
de los Invúlidol-, en donde Se hallaba una con-.iderable cantidad de annas y de pertrechos ,le
guerra. Entre hombres y mujeres }o!- revolu&lt;."ionarios ernn cuarenta mil y les fué fácil dominnr á.
los guardianes del Arsenal y extrael"Se 42,000 (u.siles que allí había y otras diver:::as arma3 que

porque ello...: clesgarr:::. ro_u el denso ve-

- -··•··----

lo de seculares etclantude:; que oprimía las frentes ,le los puchloa, Y
al desgarrarlo, mo~traron horizontes
nuevo::: am¡&gt;lísimo--, ante los cnalEs
.
la ruta' apa1eció ilumina&lt;la y 1mmnosa, ]a gran ruta ele progrc .. o que
con incan::nhle anlor- vamo;. ret·orriendo. Por ebO es el 14 de .Julio una fie~ta ca!-i unin'rr~al.
El martes 14 de Julio de 1789
brotó la chi~pa que hahía. de oca~ionar ese inc~mlio, cuyas 1laJ11as coneumieron el trono de lo~ Bor\mn.ei- de
Francia. y l'Uyo~ Inlg:or,1;•.; gloriot,:m; y
siniestro:,,, pusieron su Ú!-culo amenazante ,obre la cabeza &lt;le todos los

1

détóporn~.

PROYECTO DEL MONUME~ ro AL BENEMÉRITO

c.

El de-contento herrí:i de tiempo
aiTlts; el pueblo oprimitlo, t n nmo
había c-lama&lt;lo jm:.tiria :une l'l Trono
de Lui:-- X\" l, v t"ll l"el-lpnei-ta ú i-tl-:i
clamores eúlo irnbia rec ibido la indife-rene:ia del rev y el C-!-C'll!'llio de
la reina ~faría An{onit'tn, tlc aquella org1.dlo~a. hija de Hap--bur~o,
qno había dicho que ya c¡ue el pueblo no tenía pan, debería comer
bizcochos.

BENITO JUÁREZ, EN EL PASEO DE "LA REFORMA."

•

C&amp;milo Deunoulins en el "Pa.lais•Bo:,al," el 12 de Julio de 1789 .

�Domingo 15 ele Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRÁDO

Domingo 15 de Julio de

rnoo

EL MUNDO ILUSTRADO

dcstinal,an al p1wblo que se les uniese durante su
marcha. U.na yez armados, resonó el grito "¡ A la
Bastilla. á la Bastilla !"' y el improYisaclo ejército
cmpre11dió su nlill'cha hacia la vetusta fortaleza,
al son d€ canto; populare~.
En aquE.Jlos momentos la Bastilla era rara el
pueblo el sombrío símbolo de la tiranía, porque en
ella se había encerrado á todos los que se habían
atreYido á formular lflll YOZ muv alta las demandas pop~ilnr~;; y porque en todos" tiempos la Bastil (a )rnbia sido la a~nenaza terrorífica ele que se.
sll'nei:a la monarqu1a para sofrenar las nae:ieintes
y t:mbrionaria~ libertadeli.
J&gt;ero en 1,89 ya la rieja fortaleza no tenia la
i1'.1portancia de antaño, )' solamente estaba cu¡;:tollmtla por esca~a~ compañías de guardias 1,-uizas, á
la:a óM1ene,- del Gobernador, que era entonces el
cahallero de Launar.
'l'an luego como é~te gentilhomhre Yió acerc,u,~
ú la~ pieza, de artillería de que dii-ponía la fortnleia, dió orden de que los guardia!' ~e a1m.!$ta,en á la
re,-i.,:.tencia. _\parecía é~ta como impo~ible, no oh~tante la diferencia de número ele la~ fuerza; sitiadas y ele lao ,-itiacloras. porque 1-a, pe,ada~ muralla,- de la fortaleza clefenclían perfectamente á los
&amp;uizo1,-, mientras que la masa popular prescntaha
un hlanc-o indefemo á los c1iBparo;: ele aquello, y
á la~ piezas de artillería de que lfüpone la fortaleza.
......

_

Asesinato de Flesselles el 14 de Julio 1789.

Mr. l!l'ecker.

Así fné que dur ante toc1a la mañana se cambiaron com~antes disparos entre el pueblo y los rniz0s, nrnnBnclo muchos de los revolucionarios.
P or fin . á las dos ele la tarc1e ocurriósele á un
tal_ Hulin hacer un supremo esfuerzo para consegmr algunos cañones. y al efect.o se, d irigió al
palacio municipal, que estaba custoc1iaclo por

Bajo el título de ,.,~iejos Recuerdos."' el príngnarcli,1~ france,e, )' arengó á loB soldados hasta
eipe
de ,J oimillc e~cribió inten,ante;; memori,1s,
alc:anzar que ,e unie"en al pucblo, llevando einco
pnlilic-adas en 18H-!. :-\e hahia ca~aclo en el Brasil,
pitza;; de artillería.
Entonces, la defen~a ele la Bastilla Fe hizo inso,trnibl~. ~- en _brern ht muchedumbre penetró
en el primer patw. Inmetliatamente la handen1
hlanca de la rendición fné izada por Jo:; !-itiadore&lt;
y apareció _el_ GohErnador ele Launay para tratar
de la,- e:ond:c.onE" de ]a c-apitulación. Pero el pu~hlo enfurecido no le dejó hablar y lo hizo pcdazoR
~obre el ~egunclo puente ele la fortaleza . tlel rni,mo
modo co1110 iba á hact·rlo en bre,·e con el nne,·o
l\lini::-t'ro Fle,:l'elles.
'11 omacla la Ba,tilla, la rel'olución se hizo temer claramente. El pueblo nombró alcalde tl'-'
París al astrónomo Bailly, que se había hecho
popular como presidente de• la Asamblea Xacional,
y c·onfirió el mando ele la guardia nacional al General Lafayette. que había prometido hacE1r proclamar los der echos c1emandados por el pueblo.
Desde ese momento, de hecho, ya no hubo más
rey que el pueblo y Luis XYI no fué ya más que
una expiación de los pasados yerros ele la monarqu ía.
·
Tal fué la gloriosa jornada parisiense del 1-!
ele Ju lio de 1789.

O. H .

EL PRÍNCIPE DE JOINVILLE

M. Bdlly, Pre■ident9 de la Asa,mblea l!l'acioD.11.l,
nomb:rado .A.leal.de de Ciudad por los ciudadanos de
P.uis, el 14 ch Julio de 1'189.

Fra_ncisco-Fernanc1o-Felipe de Orleans, príncipe
de J omnlle, c1ec-aJ10 de los Y ice-almirantes franceses, gran cruz le la. L egión de honor ha mue•r to
el 1G de Junio p~aclo. en París en s~ hotel de la
annida lL\ ntin. Xacido en el ~astillo de Xe'llillr
el 1-1:_ de A~?;:to de 1818, último superriúente el;
Jo¡: cm~o h1Jos ele! re_,. Luis-Felipe. tenía ochenta
y un anos de edad. Deí:'pué, ele haber conquistado
toclo,.; e~to~ grado&gt;' en la marina francesa, de haher;:e di:tinguiclo en Ran Juan de rlúa, en la torna de , eracruz por la e;:caudra france,a. en )Iogador, etc., fué promovido para. '&gt;'ic-e-almirante/
en 18-!5.
La rerolución de 18-:l8 le condenó al destierro
~Jn los otrof&gt; m iE1mhro8 de la familia real. En 1870,
epoca. de Jo,; de~as~res francese,.;, se presentó en
Francia. como oficial americano. bajo el nombre
de. coronel Lutherod, y sirvió rn el ejército del
Lo,rc, en las tropas do-1 o-eneral d' Aurelle de Paladines. En el mes ele Febrero de 1871, 0legido diputado en la Aeamhlea nacional, al mismo hC!mpo que el duque de Auma.le, s~ sentó á la Cámara
donde pennanecíó hasta 1876; entonces volvió
definitirnmentq. á Oa vida privada.
'

El Priucipe de Joinvi lle.

en 18-!3, con la pri ncesa Francisca de Bragance,
hermana de Don Pedro II, muerta en 1898; era
padre de la duquesa de C'hartres y del duque ele
Penthieue.

LOS SUCESOS DE CHINA.
En el pel igro general que hace correr á todos los extranjeros residentes en China la insurrección de los boxers. que el Gol)ierno chino no
ha q~erido_ ó no ha podido reprimir, difícilmente
podrrn c1E-c1rse qué nación es la rná, -amenazada.
Ale1~1a_11ia, como ninguna otra potencia europea,
1ta rce:11)J 0o un ultraje imborrable con el a•esinato de su 1Iinif'tro Barón de Yon Ketteler. pue,
aunquo ie1 ,cal-Jle hai o.nunciado loo asesinato~:
del ::\Iinistro francés é inglés en Pekín. nada hasta ahora ha Yenitlo á confirmar esta Yersión.
J"&gt;ero la Francia está doblemente amenazada.
p_or el actua~ orden ele co;,a.s en el Celesliei Impeno .. ,;:n Pek'.n• t~clos los~ franceBes participan del
p~li':10 com_m!. },n el í unnan, una de las pronncias rner1d1onalEf' de la China, está aislado y
se e1~cuentra en la situación más crítica u n grup·o
ele crndadauos franceses.
Este grupo se compone : de M. Francois Cónsul de la República francesa en Yunnan y' de su
per~onal, ha-,tante numeroso: fogenÍero~ cncar-

Ministro de Francia en China.
Interior de la Catedral,

gados de estudiar el trazo de la línea de penetración al Yunnan, concedida por la China á la
Francia; en fin, como por todas partes, de misioneros.
M. Francois, en presencia de la grareclad ele la
insurrección contra los extranjeros, había recibido
el encargo ele llevar á todos los ciudadanos franceses &lt;le Yunoon-Senl 311 'I'onk¡n pu,..- ·:MongTse y el río Rojo. Se esperaba en Francia con impaciencia noticia ele la marcha de la pequeña columna q,ue fie creía ya en 1Iong'l'se, cuando el Ministro de Negocios Extranjeros recibió un telegrama del expresado cónsul, en cla.ve, fechado el 14 de
Junio y concebido en estos términos:
"Nuestra marcha para el Tonkín ha sido
impedida por la fuerza. ~os encontamos
como prisioneros en· Yunnan-Sen. T odas
nuestras casas, dos misiones inglesas y
francesas han siclo pilladas é incendiadas.
Actualmente no tenem06 ni ropa. Todo
ba siclo robado. Nuestros archivos y mis
claves han corrido la misma suerte, y no
puedo comunicarme con la Legación. Es
pre.ciso que el Gobi€1fno exija enérgicament:e á Pekín que se nos vuelva sanos y
sahos."
En presencia de esta situación, M.
De1lcassé hizo ir cerca ele él al Ministro
de China en París, y le invitó á telegrafia r inmediatamente al virrey del Yunnan, expresándole que su vida respondía
de la de los franceses, y oue la Francia
sabría siempre vengarles. Y así lo hizo el referido
Ministro.
En Pekín están agr upados en una sola calle
de la villa manchú, todas las L egaciones de las diversas potencias, al Sud-este el€ la ciuc1ad imperi'cl.l. La Legación francesa tiene por vecinas á la
del Japó11 y á 1a de Italia. Los bancos, los hoteles,
los almacenes europeos, son los que separan las
legaciones, que se componelll generalmente de un

vasto recinto rodeado de murallas de ladrillo. La
longit uc1 de 1-a calle es, poco más ó menos, de un
kilómetro. Una pequeña guarnición compuest a ele
250 solc1ados ele diversas nacionaJ.:clades, así como ele los ciudadanos capaces de sostener un fusil, he aquí todas las fuerzas de que dispone €ste
pequeño barrio europeo para defenderse.
En cuanto á las iglesias, tres de ellas se encuentran en la villa :Manchu. Pero la catedral se

Pagoda de las cinco provincias, en Yunuan-Sen.

!ernn~a en la misma ciudad imperial, donde está
rodeacla&lt;letodo el conjunto de construcciones que
constituyen el Pét' -aug. El recinto c1el Pét° fué
cambiado después ele la guerra del Tonkin; la
iglesia y construcciones que le rodean actualmente, fueron inauguradas en 1888.

Habitaci ón de los misioneros conti8'1lá á h catellral 4e Pekin.

MRS. GLADSTONE.
La muerte de. Mrs. Glac1stone, priva -al mundo
de una personalidad que caracteriza un tipo cada
día más raro. Aunque fué su destino el de encontrarse durante más de setenta años en estrecha.
conexión con los asuntos públicos, permaneció
hasta el fin de su vida siendo un conjunto de todas
esas cualidades que hacen de la mujer una
esposa y madre ideales. "No sólo la más
amante de las compañeras, sino la más devota filántropo, cuya vida fué consagrada á obras ele caridad entre sus prójimo. De tal manera fué descrita elocueHtemente l\Irs. Gladstone en una co:mposi◄
ci_ó~ presentada á ella y á su esposo á p10◄
pos1to ele sus bodas de oro, en Julio de
1
1889.
Los que creen y han asegurado q~
Mrs. Glaclstone tomaba poco ó ningún inteTés en política, excepto en los asuntos qu? di~ectamente afectaban á su esposo, estan s~ngualarmente equ_ivocados; por
el contrario, muy pocas mujeres han to~acl~ jalli:ás parte con igual agudeza é
mtehgenc1a en el engranaje de los asuntos públicos. Mr. Gladstone dijo una vez
á un amigo íntimo : "Mi esposa ha couocic1o t.odos los secretos políticos que yo he
poseíc1 0, · nunca ha traicionado mi confianza;" y se dice, así mismo, que durante
su luna de miel, el joven miembro del P arlamento dijo á su esposa :
"Preferís no saber nada y e.;tar libre de toda
responsabilidad, ó conoceT• todos mis secretos y sujetaros á una estricta discreción?" Mrs. Gladstone
era c1emasiado verc1adera mujer para no elejir la
segunda alternatiYa, y nunca faltó á la confianza
que reposaba en ella.

l'achada de la oatedral de Pekin, 1lanqueadap or dos pabellones imper¡ales.

�DoU:..:ngo 15 de Julio de 1900
EL :MUNDO ILUSTR.á.DO

Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

eCa Ba6eza 4arfanfe.

!H-:t-~ .
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.......... . •,.
__._~-"·.--.: ·.:..

_

...,.__,___.-:.:.,

Al fin, toda anegada en llanto, rodándoseme por cos, tersos siempre y en esa hcra, secos, hoyuela- rada puntiaguda se clavó en mí. Sus ojos quelas mejillas las lágrimas que iban á humedecer el dos y lívidos, los míos que Je esquivaba para au- rían hablarme, pretendían decir algo, pero yo,
¡ oh Dios! no los entendía.
velo enlutado con que cubría mi cara pálida y oje- mentar su deseo.
Y desbordaban deseperaciór¡.
De cuando en cuando, desde el cuello rebarosa por el-insomnio, me hallé frente al cadáver
Su _boca se entreabrió varias veces, como por
nado, en donde comenQ:aban á ¡prenderse nemutilado de• mi infeliz compañero de vida.
Al fin; estaba en presencia de la acre satisfac- gruzcos coágulos, rodaba silenciosament.; un un esfuerzo supremo; castañeteáronle los diención de mi enfermo deseo : mirándolo allí, tendi- hilillo de sangre, que iba culebreando por el tes, y cuando el corazón me latía apresurac1~do sobre la plancha, horri"l:&gt;lemente descabezado. metal de la plancha, hasta detenerse contra la mente y un sudor frío me humedecía el cuerpo,
oí clara, distintamente, mi nombre pronunciado
Entonces sí, perdí unas pocas de mis energías, mano crispada, á la que coloraba.
Las fuerzas me faltaban; emp-Er,mba á sentir por aquella cabeza tronchada: "¡ Ana, Ana!"
en1!onoes sí, me saltaron las lágrimas que habia re¿ Era posible?
presado durante la. ejecución. Porque yo asistí á miedo, horror, :','-¿ por qué no confesarlo?1fi pavor fué ilimitado; quise correr, gritar,
la ejecución; creí que si en alguna parte necesita- asco, sí, asco que comenzaba á causarme aquel
moverme al m1Emos; nada pude, y con la mano
ba de mí, era en el cadalso. Y mis ojos fueron á cadáver sangriento del decapitado.
apoyada
cerca de su pie derecho, que comenzaba
Pensé
ie'll
salir;
yo
ni
siquiera
podría
clar
el
buscar los suyos, allí, sobre la mortuoria plataforma. Nuestras miradas se encontraron, y se - último beso á mi muerto; habría necesitado to- á ponerse horizontal, quedé inmóvil.
-¡ Ana, Ana mía!-repitió con voz humana,
mar entre las manos su cabeza divorciada del
besaron sobre las gradas de su patíbulo.
con entonación que 1,ada tenía de sobre¿ Por qué sólo se ha de acompañar á los
natural.
que mueren poco á poco, tranquilamente,
Entonces, más tranquila, con una mezentre los blandos almohadones u¿ lecho,
cla de cruel curiosidad malsana, de comy no ir á despedirse del que la justicia
p!acencia cariñosa para el pobre ajustiarranca del mundo sobra el duro tablado
ciado, v de presuntuoso valor de mujer
infamante?
colocada en espantosa situación me aproxiEl necesitaba acaso de una mirada amimé un poco á lá cabeza de lni marido.
ga en -el momento último. ¿ Quién sabe si
Apenas entreabriéndole los labios lívise tiene más serenidad para entregar la
cabeza al verdugo, cuanlo enfrente hay
dos; volvió á salir claro y distinto mi
nombre:
unos ojos amados?
Fuí á cumplir con el deber, cruelmente
-"!Ana, Ana mía!"
impuesto por los hombres, de despedirse
Quise contestar, darle ammo, inspide los que mueren.
rarle confianza .en mi ser~nidad, por la
Además, entre la curiosa multitµcl que
que ele seguro temblaba, y sólo pude arse arremolinaría, en derredor de su cadalticular un tembloroso: ¿ Qué?-como si
eo, sería yo la única que le mirase con
apenas me atreviese á hablar.
eariño, la única que no sintiera asco por
El 1:sfuerzo de la cabeza creció, creció
el crimen, y horror é indignación para el
grandemente; la ví congestionarse; tomó
criminal que il:;a. á e.xpiar su delito, el dela ma1~ada color_ación del esfuerzo, y
litlC&gt; cometido por el amor que me tenía;
lanzando un suspiro, como para descamar
un amor lcco que lo eñgendró unos celos
del trabajo ejecutado, como de satisfacimbéciles, pero amor al fin.
ción por el triunfo, emprnó á hablar con
Por mí había partido de un certero go}voz débil.
pe de puñal, el corazón _de, aq_uel inf~li_z, ~e
-¡ Oh! Ana mía, qué inesperacla dicha·
aquel inofensivo, á quien hizo la lilJUna
verte á mi lado, acompañándome en mi;
de juzgar peligroso, tentador, perverso! ..
últimos horribles momentos, cuando vo
Se condujo como un valiente: no llevaba
creí qu{!, la vez en que nos lniramo's allí
miedo en el semblante, no, el pavor no le
en el cadalso, era la última.
había arrancado los colores de la cara;
Como sufro, Apa; mis dolores en esta
solamente sus labios, secos por la fiebre;
gran herida son insoportables. Cuánto he
habían perdido el carmín; no l'e&lt;cOrrió su
sufrido en unos pocos momentos. Mentira
cuerpo estremecimiento visible, mientras
que no se sufra con esta muerte mooestuvo completo. Sólo, cuando el horritira Ana, mentira; yo he padecido' horripilante cuchillo tronchó aquella cabeza,
blemente.
cuya frente yo había besado tantas veces,
N ad.a son los sufrimientos de la víspera
cuando la sangre saltó parabólicamente
comparados
con los del día de la ejcude los vasos rotos, cuando c9.yó el cuerpo
ción. ¡ Nada valen!
ya separado de su cabeza, se convul~ionaCuando pasé la noche oprimido en la
ron aquellos brazos que tantas veces me
camisa de fuerza, oyendo desde la celda
habían H,trechado, se retorcieron un molóbrega_, el ruido que hacían al clavar el
mento, como miembros de epiléptico.
tablado
afuera, en la plaza, para matarme
Cuando ví sobre la bandeja de estaño,
allí, oyéndolo, como oyen los espectadosu cabeza chorreante, sentí más precisamente delfinida, más claramente terrible, la impre- tronco, y mancharme los dedos y las ropas, y res en un teatro el clavetieo detrás del telón
sión de gran miedo que experimenté, cuando, acaso ¡ los labios! con su sangre derramada por cuando durante el entreacto preparan la escena:
siendo muy niña, me llevaron á un salón, en don- el implacabre verdugo, por el mayor asesino, in- j estaba yo completo! Y ahora ... ahora sufro horriblemente mutilado, sufre nú cabeza que vive
de había una ca.beza ensangr€'1ltada que respondía vestido de impunidad por la misma Ley.
Iba á volver la espalda al cuerpo ensangren- aquí sujeta entro su cuerpo muerto, al que ante~
á las preguntas que se le dirigían.
tado, cuando ví que aquella cabeza; parpadeaba, gobernaba, y el que ahora le presta un punto ele
Después. . . . . ¡ al cesto!
¡ Cuánto odié á todos los que tomaban parte en ¡parpadeaba! como cuando sentimos la pesadez del a.poyo, para que no ruede hasta el suelo. Siento
la tragedia, tranquilos, con seriedad afectada, y sueño y no queremos dor,m ir, como cuando no que- · en la cabeza, cómo comienza á enfriarse mi cuerpo.
á los rnriosos que fueron á satisfacer, como á Uüa remos dejarnos vencer por un· beleño. Sentí el re¿ Comprendes mi extraña situación?
corrid t d0 toros, rns ansiu de impré~ionc:; Iuc:·- sortazo del susto; sentí lo lnismo que si alguien
¡Ay, cómo me duele el cuello cortado!
hubiell'a aplicado á mi cuerpo bruscamente una
tes, sus deseos de ver sangre.
Oye, es rnentir'a. que no se sienta dolor ...
Un beodo cercano á mí, se burló de sí mismo, esponja empapada en agua fría.
Al principio, la fuerza clel golpe me dejó inQuise huir, pero no pude; mis piernas tembla- consciente, pero después, como se vuelve ele la
después de haberse enternecido; "¡ pues no había
mn, mi vista se nubló, y para no caer, apoyé la inconsciencia de una fiebre, vo1ví á pensrur, y con
llegado hasta el nunto ele afligirse!" .....
¡ Desgraciado! La cabeza estaba entre las dos mano sobre la plancha, cerca de su pie derecho la misma violencia con que pieman los cerebros
débiles de los febricitant.es.
piernas, reclinada sobre uno de los muslos; los que comenzaba á ponerse horizontal.
Miré atentamente á la cabeza; ¡ilusión mía!
:Mi pensamiento se aceleró en su marcha; se
ojos entrecerndos, como si dormitase, y por la
boca entreabiei ta, se le asomaban hacia adentro, seguramente. No; en aquellos ojos había vida; avivó lni memoria. Allí, dentro del cesto ob0 curo,
algunos de los bigotes, desordenados y marchitos. no tenían la vidriosa opacidad de los ojos muer- he pensado rápidamewt'e en lni pasado, efi mi
presente, en mi porvenir .
¡ Oh! así, con los oj.os entrecerrados, pero llena tos.
¿ Seria posible que aún viviese aquella cabeza?
He recordado nuestros clías de ventura, nercl ide vida, así había yo tenido r ecostada sobre mi
da para siempre; he r€cordado la noche de mi
hombro, aquella cabeza, entonces ya hueca, mus- ¡ Qué horror!
crimen.
Y seguía parpadeando, sueguía parpadeando.
tia, que ya no abriría los ojos al sentir mis besos,
Al fin abrió los ojos completamente, y su mi¡ Ojalá que á ese maldito lo hubjesen guillotique ya no buscaría GOn sus labios si,empre fres-

�Domingo 15 de Julio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
mado para que hubiese sufrido mucho, tanto como yo.
S{ento como me destila la sangre por los agujeros abiertos, y me siento á cada instante más
débil.
Y ya quiero morir; sería atroz que, cuando
vengan los que han de hacer la necroscopia de
mi cuerpo--porque ese si está muerto-pudiera
ver aún, cómo lo despedazaban. Si así es, si llegan, toma mi cabeza entre tus manos, y como si
fuese una cabeza de yeso, arrójala contra el suelo, hasta que salte en pedazos mi masa encefálica. Tú que quedas, díles que es muy cruel esto
castigo, que es crudelísimo cortar una cabeza para que piense y sienta, junto á su cuerpo degollado, muerto.
¿ Por qué no parten mejor de un hachazo el
cráneo del eentenci.ado? Así destruirían de una
vez el "yo."
C'uando me depositaron aquí sobre la plancha,
y pude ver mi pobre cuerpo contraído por las

últimas convulsiones, ¡ cuánto deseé huir! nunca como 1:ntonces he sentido deseos poderosos
de correr, y "sentí" la ausencia. de mis piernas,
he "~entido la falta" de mis miemhros · no pude
acostumbrarme á la idea de no wner 'cuerpo, y
m~ l_o figuraba_ a_éreo, insensible para mí, pero
existiendo, y d1stmto del que tenía á mi derredor, sangriento y desfigurado.
Si el espíritu sobrevive, después de mi comp-1€ta muerte, ~orque esta es incompleta, ¡ ay,
horriblemente mcompletal ¿ experimentará esta
misma _molestia, por la falta de cuerpo, sentirá
este mismo vac10 que yo siento después de la
cabeza?
La cabeza se agitaba, temblaba nerviosamente; su, respiración (?) se hacía fatigosa, y empezab-ct a parpadear de nuevo.
. _Ahora siento _en palpitacíones, con interrupc10n de breves mstantes, repetida la crispadora
caída del cuchillo de la guillotina.
Siento más clara la impreúón del contunden-

El crimen de Copalillo.

esa. lcc1lidad se encontraban r~unidos centenares
de indí~en-as. e11tre ellos las ~utoridades municipales de Oxtutla y otras poblaciones cercanas á
Copalillo, las que hab1an sido corn·ocaclas por
Francisco Sánchez, Presidente Municipal de Oopalillo.
Courmont. y Dupin llega.r on á Copalillo como
á la una de la tarde del &lt;.lía 16 de Septiembre, en
los mom€ntos precisos rn que iba á dar comienzo
1-a con-ida de toros que se efectuó en la plaza formada provisionalmente en el poblado; los que
después ejecutaron el crimen se fijaron en la
circunstancia de que Courmont llevaba sacos de
din~r_o en su montura, los que despertaron la
cochcia de los lugareños. Los extranjeros pidier on á Sánchez un g-uía que los condujera á Xiotla, habiéndoseles proporcionado al indígena

~~

Ya á hacer un año que ocurrió el suceso trágico

..

do Co¡:alillo, del qut: resultó la mue,rte de dos estimables extranjeros: l\L 1\1. Dupin y Counnont,
emparentado el primeru con una respetable familia
de .Francia y luchador incansable el segundo, que
había fundado hac:-a peco tiempo su hogar en
l\féxico con una joven señorita compatriota.
En los principios de las averiguaciones quedaron desfigurado.s de tal modo los hechos, que
aparecían los extranjE&lt;ros como asaltantes más
que como asaltados y víctimas de un crimen que
horripila en sus detalles. En México se recibieron
noticias bien dist:::ntes de ser exactas, y con ellas
hubimos de formarnos el criteri~ de acontecí-

M. Alb?rt Courmont.
M. J. Dupln.

.iento, que pprmanecieron envueltos en el más
:,rofundo misterio por espacio de varios meses,
i1asta que la J u~tic1a se a hrió pa~J por los tenebrosos sendeiros que ocultaban la verdad de los sucesos.
¿ Cuáles fueron éstos? ¿ Cuál el móvil de un
crimen semejante? L a codicia de un analfebeta
mal aconsejado por sus propios instintos y el
deseo inmoderado ele apropiarse de un dinero
aj e,no, del de ios franceses que viajaban por
aquellos rincones del Estado de Guerrero, casi
despoblados y dispersos entre pE'ñascales y arroyos, en medio de una tierra de fuego y alejados
de los centros donde moran las colectividades
ilustradas.
Se cel~braban en ~l pueblo de Copalillo las fiestas patrias en Septiembre del año de 1899. En

1

\

.Ahuast ltlán, en la margen dt!recll" del rio. Lugar adonde fué ase1,!nado Dupln.

Crescencio Alumbre. Como á las cuatro de la
tarde emprendieron el viaje los franct:ises con su
guía, quien llevaba instrucciones de Sánchez de
no pasarlos aquella noche al otro lado del río de
Oxtutla, qLc lleva el nombre de un pueblo situndo cornr, á quince kilómetros al Sudeste cie
l'opa1iLo.
El conjuro de los asesinos se efectuó á la media noche del día de que nos venimos ocupando;
Sánchez estaba al frente, de los conjurados, él
nombró de entre ellos las diversas comisiones que
deberían ejecutar el crimen, él ordenó la ejecución, él quien hizo advertir á los suyos la conveniencia de asesinar á Alumbre, para que se oreyera más tarde que los franceses lo habían.
muerto.
Ya organizada la fúnebre partida, se emprendió la marcha hacia Ahuastitlán, en donde esperaban los extranjeros pasar la noche; llegan los
asesinos, se acercan ele manera. cautelosa á los
franceses, y en medio de la obscuridad hacen la
primera descarga, de la que resultó muertío el
guía Crescencio Alumbre; ele la segunda cayó por
tierra Dupin, al que remc1tó Juan Chino; Courmont echó á correr ya, herido del muslo, pero
fué alcanzado por varios de los asesinos que lo
habían seguido. El mismo Sánchez, que había
seguido muy de cerca á Courmont, al llegar al
lugar en que había sido apresado éste, disparó intencionalmente su pistola sobre Antonio Pistonero, con la deliberada inrención de afirmar más
tarde que los mismos franceses lo habían herido

te y mordicante aparato, cayendo sobre mi pobre
cuello.
-¡ Dame la mano, dame la ~ano!-gritó ,fe;
rozmente la cabeza de mi mando, y empezo a
boquear.
Confusamente dijo por último: "nuestro a~or
i:uestra hija." Sentí que yo_ boqu~~ba ta.mb1e~;
experimenté en derredor la 1mpres10n del vac10,
la falta de mis miembros.
Para cerciorarme de que estaba yo completa,
me llevé los ojos á la mano derecha que estaba
pintada con la sangre del muerto, y. . . . . no
sé más.
Aquí, en esta cama del Asilo, he venido á
despel"tar.
¡ Me siento itan débil!
¿Cómo sentiría él, que sentía la destilación de
la Sfillgre, la destilación de la vida de su cabeza,
en presencia de su cuerpo que empezaba á rig'.•
darse?

EL 1'\UNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO II-NÚM. 4

MÉXICO, JULIO 22 DE 1900.

,·

81JBSCRil'f1I01&lt; Mll:NSIJ.A.L POR.A.Nli, 11..5~
!DJUl IDEM EN U OilITll, 11. dí

Gerenwo, AllfTOllfIO OV'l'ÁI

Direowr: Lic. BA.PA..BL BEYES Sl"Ílll'DOLA.

L.-...-.;------------l[J

Franclsco 3árafe ]luiz.

José Bacillo.
Comisario 1~ de Ostutla.

Fr,.ncisco Sánchez,
Presidente Municipal de Copalillo

en la persecución que se les hacía por la muerte
de Alumbre.
En este lugar, en donde se dió alcance á Courmont, fué también en donde se cometió el robo y
distribución de botín del dinero, alhajas y cuanto
llevaban los franceses.
A Courmont se le condujo sujeto por los brazos y por su propio pie hasta un punto retirado de
Ahuastitlán unos doce kilómetros, á la falda de un
cerro llamado llali,xtlecapilca, en un paraje que
se conoce con el nombre de Coapango, suspendiéndolo de las muñecas á un árbol y disparándole
más tarde varios balazos, que acabaron con su vida. El cadáver lo condujeron hasta el paraje de
Tlaltepechi: ahí Explicó Sánchez á sus cómplices
que dijeran que, perseguido Courmont, se había
echado al río, habiendo tirado el mismo Sánchn:
1-a carabina de• Cou,r mont al agua.
Terminada la tragedia,, los autores de ella se
retirarJn con el producto del crimen. Las primeras aYzriguacionee judiciales ninguna luz J.abru.1
en el [1~1mto; pero más tarde, cuando Stl ;nic1ó el
período de las revelaciones y que la Justicia se
propuso abrirse paw, variaron las circP.nstancias
que cubrían el crimen horrendo: en Eaern ele trabajos ingeniosos, de una labor dura y c•mtinua,h
por,P_ar,e de los s;~?res Juez C_arlos :u. •~;il y J€:J'e
Pohtll'r, lsmael Zumga, se logro el esclarecimiento
d~ los lirchos, llegar al conocimiento lle Jo5 ,ucedidos, hu:;rn el _p_unto de que nada hay c,r·uiL:&gt; ahora para 1u~t1cia. Cuantos tomaron ¡yn·tieipa~ión
en el cnmen están bien asegurados y solamen:.a
faltan algunos puntos de trámite para dictarse la
sentencia, que será dentro de muy breves días.

!'l

LJ
Cuadro de Joaqu1n Ram!rez.

Lug-, adonde estu'{O sepultado el cadáver de Courmon\.

.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO
tes á una fúnebre carabana, se detenían ante sus
amadas sementeras. Y ahí, de pie, sinüeron el puñetazo último de la realidacl en la mitad de la cara. Ni un grano había quedado: las espigas rotas
caían por los suelo,:, ó pendían aún mutiladas de las
cañas sin hojas. Y ahí, todos de pie, ~e limpiaron
con el dorso de la mano las lágrimas. ¡ Todo estaba
perdido, perdido para siempre; sus sueños sin a!as,

u;~1- /

~~

J¡'/ .

,

_.i~

""'·!

.

mañana; es Paolo y Francesca leyendo hoy con la
misma mirada húmeda, el libro embelesador en
sus primeros capítulos, de la vida, y glosándolo con
besos, y enlazados después fatalmente, horriblemente, eternamente en un abrazo siniestro apretado por el torbellino!
Para que un amor sea. inmortal, se afirma, es
fuerza que sea ilícito, que tenga la sal y la pimienta del pecado. Amor que se ostenta, amor
que abre la ventana para que caiga ;'!Obre su idilio
un pedazo de día; amor que tiende el plumaje al
oro del sol y sonríe á la vida que pasa, porque la
vida lo sanc:ona; a.mor que muestra á las miradas
cordiales el tálamo fecundo &lt;le sus be.,os . . . . es
desabrido primero, intoleral)le después. La m11licia
literaria excogita sus argumentos ; la malicia histórica la ayuda. Se escarba con pluma aviesa en el
acervo del pasado, y se arrojan sobre el papel novelas vertiginosas de romántica grandeza, que no
han. tenido por teatro el plácido y tranquilo teatro
doméstico. Y se procura ocultar, oculfar como
vulgaridades que harían prueba plena en contra los
santos edenes conyugales de tantas mujeres que
han pasado por la existencia como esas doncellas
rubias é inmateriales de las baladas escandinavas :
sin proyectar una sombra en el hielo resplandeciente do su camino!

Cuestión de temperamento y cuestión de inmoralidad. Los hombres, según los versos imperecederos de Sor Juana Inés de la Cruz, hemos manchado el espejo y sentimos luego que no esté claro. Quisimos hacer de buen tono el delito y lo
hemos logrado. Quisimos imponer el don Juanismo, antes atrabiliario, ridículo y escandaloso, hoy
sus ilusiones :iin nido~! Y ante aquel sol, ante aquel discreto, despiadado y calculador, y lo hemos imcielo lumino~o, ante aquel desastre, pensaron en puesto. iras ni la malevolencia human1:1. es absolu1.sus hijos, en que habían de comer; y con el azadón
ta y el _Bien tiene aun su heredad en la tierra y
al hombro, sin una queja, sin una súplica en los proporcwna venturas al hombre de buena volunlabios, buscaron de nuevo las siembras del maíz tad. Hay un lote de almas escogidas para quienes
temprano, la ú1tima tabla en aquel naufragio; y
)a rec_ti~~d es un c~mino sembrado de rosas y la
con la fe de siempre; hendió el azadón el aire, rió mflex1b1hdad un canon; almas que mitigan el
con su risa luminosa, se hundió en los suelos; y
p~simis1;10 del º?servador Y_ del filósofo, que precayeron otra vez de aquellas frentes, y sobre de dican aun la lóg1e13. del Umverso, que tienen desaq~ellas tierras, húmedas y queridas á pesar de to- tellos, que alumbran con su dolor ó con su aledo, las primeras gotas del nuevo sudor.
g~ía ~ que con gran asombro de la mezquina saSabinas, Mayo é:e 1900
li~una h~mana, tan orgullosa como impotente,
aciertan siempre; porque ahí donde la malignidad
MIGUEL E. PEREYRA
que ~odo lo pesa y calcula, se estrella, ahí la inocencia que nada sabe, halla la vía de la verdad y
de la dicha
Para esas almas se ha hecho el hogar; para esas
~
almas se ha hecho la paz que es la herencia más alHay en el léxico ele 1a vida palabras qui! cienen ta, la inefable herencia de la misecordia infinita.
La ciencia social podrá fulminar el connubio
alma de angustia y vestidura de desolación, pero
acaso ninguna más expresivamente triste que es- eterno de dos almas; la ciencia de los espíritus
ta: "Sin hogar;' sobre todo cuando se pronuncia blancos, vestidos ele fe y de esperanza, que es una
en las últimas riberas de la e&lt;lad. Las modernas ciencia que nadie estudia, pero que muchos saben
'
ideas sociales pretenden arrojar del Santuario eri- lo abonará siempre.
Hay
dos
clases
de
e13.racteres
para
quienes
la
hog:do por seculares costumbres, al matrimonio. El
matrimonio, se dice, es la sola institución acaso que nestidad de un afecto no supone la muerte del
no ha evolucionado ahora que todo evoluciona y mismo: Los altos y los humildes. Un pobre de
se adapta. El matrimonio presupone un impo- espíritu y un Víctor Rugo son capaces de fasible: el amor eterno, y un absurdo: la hannónica bricar santuarios con los amores íntimos y benmarch1:1. paralela de dos caracteres. El matrimo- ditos: el primero fabricará una capillita inmacunio es el paraíso de hoy y el infierno dantesco de lada para rezará una virgen sonriente y fraternal;

DIVAGA DIVAGANDO.

Vlabs del Fu,rte.

Domingo lo. ele Julio de 1900.
,antará una basílica prodigiosa
e1 segundo le\
.
("L'artl el' etre grand pere~') con sillares .de
mantes con pórfido:; graciles que se empman Pª
ra besa'r el azul, con oros eternos Y mármoles ele
tersura milagrosa.
.
Y un día se abordan las lindes del ca~mo ele
la muerte. Allá quedó el ave del para1so desplegando al sol el absurdo policrómo de sus alas;
allá quedaron los sueños de grandeza ~oroo harapos de pabellones de guerr~ descolond~s Y ,ttotanes 1:1.l azar ele todos los vientos; quedo a !la el
cofre vacío y herrumbroso en que como joyeles
guardamos nuestras vanidades, y es la hora del balance rígido y del tri~te ex.amen. Ll~vaban los _que
saben mucho, los que analizan la vida, los ep1cureos por vocación llevaban como los otros, los humildes, los igno;antes, los bueno:;, un ánfora.
para :llenarla de agua ce1e:;tial en todas\
las
fuentes que borbotan suavemente en
los senderos, y el ánfora está vacía. Pusieron en ell-a embriageuz y la embriaguez
fué como un enorme sueño negro del que
despertaron con sed. Bien quisieran pedir á los
otros, á los que marchaban con la cántara plena
de fresca agua y desatando al viento sus canciones, la piedad de algunas gotas. Pero ya desaparecieron. Sobre los verdes joviales de la~ laderas se proyectaba su silueta; pero ya no están allí.
Se recostaron sonrientes en el seno de Dios, después de haber reposado la cabeza en el hombro
de los únicos afectos que duran.
Y acertaron los ingenios; y hallaron los cándidos la verdadera clave de la vida ... . y los sapientes antes de bajar á la sombra sin fronteras,
giran en derredor la vista, giran ,la vista en la estancia desmantelada. de amores: Un ga.to negro
rebelde al cariño y dócil á la voluptuosidad enreda sus ronrones sobre un cojín de seda. Unos
libros estériles de verdad, se duermen empolrnclos en el estante y de lejos viene la risa indiferente del ama &lt;le llave!¡, que charla en la despensa.
El hogar era verdad; los ingenuos tenían razón.
Ya no se puede empero reconstruir la vida. Aguarda el barco negro con el negro remero. El sol se
pone y las velas enlutadas parecen alas de buitre
que se extremecen.
Pasan las sonrisas de las cortesanas envejecidas; pero no disuelven la sombra ... . . Son tan
tristes!

EL MUNDO ILUSTRADO

a··m:

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 2

MÉXICO, JULIO 8 DE 1900.

Director: Lic. B.A.F.A.EL :BEYES SPflll'D)L.&amp;..

8UBSCRIPC!Ol&lt; MENSUAL FORANEA, Sl.l 0
lDEM IDEM RN LA CAPITAL, Jl.2o

Gerente: .A.J!l'TOJ!l'IO OVYJ.11

@I

fim ado ]le r vo.

LA PACIFlCAClÓN PE LOS MAYAS.
~

Damos hoy á la e~.tampa vistas del fuerte número 1 que las fuerzas federales en su activa y
fructuosa lucha constante para lográr la pacificación ele los rebeldes mayas han levantado en Jonachel, á unos veinte kilómetros de Peto.
El baluarte está situado en un pueblo abandonado desde el principio de la guerra de castas. El
camino está practicado entre verdaderos bosques
de corpulentos árboles, en una gran planicie ele
aspecto frondoso y agrada ble, interrumpida por
una que otra pequeña colina.

et nacimiGnfo

~G

un 9Gnio.

r@

�EL MUNDO ILUSTRADO

l. Blancos y amarll/os.-2. Demócratas
Y republicanos.-3. Parls municipal.
4. Un poeta electoral.
1.-Qué diablos hacen los europeos abriendo ó
forzando las puertas de China y provocando la
:formación ele una China industrial; poniendo,
por medio de los :ferrocarriles, en comnmcación las
dos ó tres ó cuatro Chinas, que en realidacl existen en China, y exponiéndose á que dentro de
medio siglo domine todos los mercados de Asia,
este pueblo, esencialmente industrioso y barato,
capaz, dicen, de alimentarse con ratas, haciendo
una terrible competencia á los gatoo, y ele dormir,
dicen, ·'doscientos'' en donde duermen "dos'' europeos; que no adora á Dios, sino al Diablo, siguen diciendo los misioneros (¿ por qué 11-0 adora
á los europeos, á quienes llama "los diablos de
occidente?") Armar para 1-a guerra y para la. lucha económica á un centenar de millones de
hombres, tal será el indeclinable resultado de la
tutela armada que Europa se dispone á ejercitar
en el Celeste Imperio~¿ Pero podía evitarlo? ¿ Podían evitar los gobiernos que los pueblos codiciaran un gigantesco consumo posible ele sus artefactos y una colocación productiva de· sus capitales, por la consideración de no sacrificar el presente al por venir? Imposible; el egoismo sistemátic~ es la base de todo desenvolvimiento económico, y el interés no ve más allá de una generación; después de esa el diluvio.
Para mí, lo que ha precipitado la acción de
los sa]Yaj,es patriotas chinos, que aspiran al aniquilamiento de los elementos europeos, no es el
odio directo á la ingerencia. extraña netamente,
€S el miedo á que esa influencia realmente remueve las co;;tumbres y las creencias ele los celestes. Por eso han asesinado tantos centenares
de chinos cristianizados; aquí la influencia europea había producido ya su efecto. Por eso pret enden destruir las vías férreas; aquí la influencia se siente próxima.

Muchas concesiones se han otorgado en el imperio; dio-o mal, ninguna se ha otorgado; el sistema es diferente del que aquí usamos &lt;le propiedades temporales por un siglo. El imperio es el
que hace construir por su cuenta, por empresarios extranjeros, europeos siempre, y emite con
este efecto un empréstito con garantía de las rentas generalies del gobierno, y especialmente de
las de la línea en construcción, después de cubiertos los gastos de explotación y administración )fochas son las líneas en poryecto; costarán á Europa unos cien ó doscientos millones, algunas de, ellas son dificilísimas. Los franceses proyectan, y h,m traza_do ya, según, en,tiendo, u_na.
ferrovía de ~u posesión, del Tonkm a la provmcia meridional del Yun-nau; otras recorrerán en
todas direcciones el inmenso, territorio del imperio; Can ton y Hon-Ko~g que,clar~n unidas,
la riquísima cuenca del 1' an-Tze:Kiang quedara
i'em1ida á los límites vagos de la tierra celeste por
una eerie, de redes férreas en proyecto; el T:songli-yamu ha 1obracloi cuerdamente, poniendo un
"kasta aquí" á las solicitudes de contratos y decretando que no se otorgarán nuevos derechos,
:mientras las líneas concedidas no estén á punto
de terminarse.
EBtre los diez mil kilómetros que van á construirse ó están construyéndose, los más importantes son los que recorren la provincia que borda el
golfo de Pet-clú-li, en donde está Pekíng, y en
donde se están verificando actualmente los sucesos que traen á mal trae~ á los gabinet~s e;uopeos. Los rusos piensan umr con su transibenano
la red de :u _a,.ichuria, región poco poblada. línea
meclianamenlfü productiva, pero ele un va.lor estratégico ele primera im¡~ortancia;. la r ed del Petch i-li es i•glesa, y los rngleses tienen la concesión para reunir ambas redes; la que toca á la
capital y la que pertemce á los ni.sos; gracias á
esta lransacción, no se rompieron las cabezas ru-

r

sos y brrl!anos h~ce poco tiempo. Pero };.s l~e~s
de mejor ponemr son las que van de lien-Ism
y Pekmg al valle del Y ~ng-'l'zé, ~l través de la
aran llanura china; un smcl1cato franco-belga esºtá co115truy-enclo una &lt;le ella~, l a que. 1·1gara, la _capital del imperio con Han-1\_eu, la futura capital
mercantil de China, y que está compuesta _de un
grupo de poblaciones )rnbitadas por tr~s millones
de persona:;;. Las eslac10nes y los rrabaJOS de esta
mao-nífica obra son quizás los que má; están sufri~1do en la insurrección.
Lo gntve para los fanáticos chinos, es que el
pueblo, cnyo horror por los ferrocarriles tra.t~
de excitarse por todo extremo, acude en masa a
las líneas y se embar ca en ella~. ~-Iorror; algun~s
de los leilll'ados de esa junta, mm1sterw y conseJ0
de Estado al mismo tiempo qne se llama el
'fsong-li-y~men, había hecho á las concesiones la
terrible objeción &lt;le que los cuerpos ele lo, dragones saaraclos
o
•yacían á flor de tierra é iban á , ser
profanados por los constrnctores; otros. cre_or.,
que los ferrocarriles e_ran inútiles( que los antepasados habían recorrido el espacio con mayor
velocidad en carros tirados por sendos pares de
fenices (plural de Fénix, el ave que renace de sus
propias cenizas, con per9ón de Uds) y que con
buscar la receta de renovar estos medios de tr anspor'tle bastaba .... La emperatriz Tshé-hi, de cuya conducta astuta y cruel, dábamos pruebas á
nuestros lectores hace pocos clias, pero que no carece de perspicacia, á pesar ele su _deseo de ~antener la preponderancia de los chmos en Chma,
(cosa que pueda que parezca natural á ,algunos)
contribuyG á hacer á un lado estos obst~culos, y
los ferro:carriles comenzaron á constnurse; €' l
hombre más rico de la füerra Li-hong-Chang, fué
el primero que se arriesg? á construir. Y. como
los chinos son más negoc1anll'es que sectarios ele
Budah ó de Con:fucio, atestaron los wagones de
los :ferrocariles, que comenzaron á ser un buen
negocio que atrajo otros capitales europeos.
~

Para impedir los espantos~s males, que__de la
transformación del pueblo chmo, de los HiJOS de
H-an iban á fluir se organizó la sociedad de los
'
' nombre verdadero es: "I -ho'·boxeadores
" cuyo
ch'uan ·" y 'como estos dos vocablos "patriotas y
.
dl
.
puños"' se pronuncian
e nusm_o
modo "h
e uan,"
resulta que lo mismo se dice: liga de patriotas,
que liga de los puños, ele los "b~xers" dicen _l?s
ingleses. Esitn. sociedad es de reciente formac10n
entre los centenares de otras que hay en China,
y en realidad, tuvo importancia desde el últi~o
golpe de estado antirreformista de la _emperatl'lz
Tsh é-hi; la ;·egente, lo recuerdan mis lt;ct?res,
fué la autora de los emperadores ele los ul'timos
treinta ó cuarenta años : su hijo muerto en la
crápula; su sobrino, que es el actual, y que reisultó deYoto de los ingleses y de las reformas aceleradas; la emperatriz mató ó hizo huir á los innovadores, aplastó á su hechura el emperador
Koang-su, que desde entonces no ha dicho: esta
boca es mía, y en virfü1d de que han pasado cin~
años sin que el emperador tuviese herederos, le
nombró uno, el príncipe, Put-sin, el nieto del
feroz príncipe Toan, tío del emperador actual.
¿ Este es realmente el jefe de los boxers? Probablemente sí ; la verdad es que, á pesar ele que la
r egente no creyó destruir, sino contener el movimiento reformií#a, las masas populares que sigu.en
como bon-egos á los patriotas-puños, espantados
de la :facilidad con que pueden implantarse las reformas y resueltos á no dejar que se hiciera un
nuevo ensayo, han recibido admirablemente el
impulso y están destruyendo cristianos, rieles y
plenipotenciarios á porfía. Desgraciadamente se
ha confirmado el horrible asesinato clel Sr. ele
Katteler, y f!e sabe que las legaciones y sus habitantes están á punto de sucumbir, si no han
desaparecido ya, según a.firman los últirnoR telegramas.
¿ Este hecho elió el poder al príncipe Toan?
Muy probable es, y la noticia ele la toma ele Takú debe de haberlo consoliclado en él. Parece
que el emperador y la regente están reducidos á
la impotencia, y Toan, los reitres de Tung-fusiang, que son su guardia. y las hordas horrach11s ele sangre reinan en Peking. Los europeos
visto está, no pueden anilles de un mes poner sobre
la capital las fuerzas necesarias; los rusos, que
son quienes pueden más, pueden poco. Los japoneses son los únicos que pueden rápidamente

Domingo 8 de Julio de 1900.
enviar sesenta ú ochenta mil hombres á Takú; y
es muy smgular que h cmlización euro~ea, ten"ª l)0r mandatario á UJl pueblo no cristiano.
O
i
1 •
~ obles son las palabras que el J:&lt;;mperac or umllermo ha hecho oir á los batallonetl de marmos
que salen para China; recordábamos al oírlo, S\L
tamosa pintura alegórica, en que represen~ab~ a
las naciones europeas rnarchanclo sobre la c1vil1zación amarilla; su pre,;entimient:o o su profecía se
va á cumplir; ~ólo que la rnnguardia üe los l&gt;lancos será amaril:a también.

2.-Los periódicos n~rteamericano_s, de la semana divicten su material de sensac10n entre el
incendio naval de ~ ew York, las noticias de China y la Convención demccrática de Kan~as. ~unque el futuro pr,esidente no entrará en funciones
hasta el -1: ele )larzo de 1901, y aunque la elección
no se verificará hasta Enero, los pai-tidos necesi'1.lll.Il con medio año de anticipación, escojer
sus sendos candidatos y fijar sus programas ó plataformas para preparar 1-a elección de los 450 (p~co menos) eiectores que, según la ~onstitución deben nombrar aJ .Presidente y Vicepresident~. Los partidos siguen siendo principalmente dos, puede
deciTSe exclusivamente dos,
tanta así es su superioridad de representación sobre los otros. Hay un partJido socialista,
mejor dicho, una fracción dd sociali~mo que ;·~husa la alianza con las grandes fracciones pohticas · el partido populista, corno allí se llama; hay
otr~ que tiene todas nuestras simpatías, el de_ "la
prohibición ele los licores fuertes;" pero el prnnero de estos minúsculos grupos cuenta 200,000
ekctores y 130,000 el segundo, ¿ qué son en comparación de los 1-1 millones con que cuerutan Y
que se disputan republicanos y _demócratas? Vistos desde lejos estos catorce millones de electores, se, distribuyen por masas iguales entre los
dos campos; pero de cerca hay que tener en
cuenta las fracciones excedentes del uno sobré
el otro y que son decisivas, tratándose de sufragios. Cuando triunfó hace algunos años el partido demócrata con el excelente Sr. Clevelancl,
por candidato, su mayoría fué ele 86,000 votos;
pero Mr. McKinley y los republicanos triunfaron hace cerca d€1 cuatro años, con una mayoría
de 612,000 electores de primer grado.
Recuerdan mis lectores q1:e aposté con ellos á
que si el afor,tnrnado McKinley tenía la b1,1ena
suerte de ver concluída ó á punto de concluir la
campaña ele FilipiL'&lt;IS, sería includablerneni.e escogido por la convención de Filadelfia, y que
lnego triunfaría en la elección; así quedaría i-ancionacla la política imperialista, la que siguiendo
el comejo dado no bá mucho á los franceses por
Brunetiére, afirma que para ser una pot'encia económica ele primer orden, un estado necesita ser
una potencia militar ele primer orden ta~n bi én;
y es•to parece una paradoja; ¿ no es ci€rto? 'l'anto
capital inutilizado ó esterilizado por el impuesto
para mantener á tantos hombre¡¡ arrancados al
trabajo productivo, so:s. :fenómenos de patología
social, y yo creo que ;eJ. siglo XIX pudo haber
realizaelo la mitad ele 1-a obra dejada al siglo XX,
si hubiese podido disponer de las energfa.s amortizadas en el ·régimen de paz armada. Pe,ro los
angloamericanos, en su mayoría, al menos, ven
las cosas ele otro modo por hoy, dominar inmensos mercados en Asia y Australasia, preponderar
en los latino-americanos, ese es su norte económico, y para ello necesitan ensanche militar, es
evidente; pero esta inutilización del pueblo norteamericano es tan :facticia, tan con:braria á su
índole y al espíritu de sus instituciones, que alli
lo son de veras, porque han nacido ele su raza
:r de su historia, que alguna vez vendrá una reacción gigantesca contra la tendencia actual y raerá por ttierra el ídolo de fierro y oro. Pero esto
está muy lejos: el espacio ele tres ó cuatro períoelos presidenciaklS. Entrietan to~ vrecisa confesarlo, el partido democrático insiste en hacer
la olla gorda á Ur. 1iac Kinley, ernogiclo como
el más couspicuo representante ele la idea imperialista, y á Mr. Rooseve1f, escogido como el
más genuino tipo del imperialismo en acció~1.
Al escribir estas líneas no conozco el proo-1-'ama de la Convención ele Kansas; pero el telég;a-fo
nos infol'!'na que un grupo, director de primera.
import!tncia, al que pertenece el infatigable, ~Ir.
Bryan, ha resuelto mantener en todo su, rigor enla plataforma, el principio bimetalista y la l ihre&gt;

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 ele Julio de 1900.
acuñación de la plata. Es este un ;e•r ror; si tal plataforma es admitida, probablemente el candidato
escogido será Mr. Bryan, que con este motivo se
creerá obliga.do á pronunciar de aquí á fin de año
quinientos discursos; (y me pregunt? lleno . de
terror .a nte esa; formidable ¡elocuencia rotativa,
¿ no será el mismo discurso, quinientas veces repetido?). Y perderá; la misma ?oalicióu cte ~os
elementos ricos del alto comercio y la alta mdustria que rechazan con todas sus :fuerzas el
tStablecimiento legal del bimetalismo, la cadena
del uno-diez y seis, como ellos dicen, que esto~·ba
todas sus operaciones y limiit.a. todas sus gana~cias,
&lt;l-ará el triunfo á los republicanos, aun haciendo
á un lado el imperialismo que ha trazado hondos
surcos en la masa democrática, y aun haciendo á
otro lado las divisiones personales en el grupo
democrático neoyorquino, entre Mr. Croker, jefe
del Tarnmany-H~ll y Mr. Hill, el "leader" de los
demócrata,; rurales.
Los demócratas tienen sus principales esperanzas en el Oesoo; con el Sur cuentan; vencidos por
el egfu-err.o de los republicanos en la guerra ele
¿;ec·esión, consenan su fidelidad al programa cl:emoc-rático, enemi.go del centralismo y del ultra, prote&lt;:cionismó del N"orbe, y votan por el programa y el candidato como un sólo hombre. En el
Oe;:te, ern inenfumente agrícola y opuesto_ por en_de
á las .tarifas que han creado la pot'encia m~ustnal
norteamericana y la formidable. plutocracia, que
era su indeclinable consecuencia-, á expensas de la
plenitud del desenvolvimiento ag~ícola y ,mü~ero
&lt;lel Oeste. Pero los republicanos tienen mas dmero y más poder y triunfarán, en él €stán, en él
quedarán .
,
Re.cuérdcse que no hace mucho transcribimos
una carta bastante se11safu, por cierto, de uno ~e
lo~ cienmillonarios americanos, Mr. Carrueg1e,
qiic proponía ít los demócratas, aplazar el -~roarama bimetalista y concentrarse en el anti-im~
perialista que consideraba_ salvador. Tal ~ez esto
ha hría sido lo cuerdo; qmzás no lo han Juzgado
posible lo;; jefes del grupo democrático en nsta
de las exigencias d,e,l Oeste.

3.-¿ Qué habrá dicho el insigne Julio_ Lernaitre, metido á político, el~ ~as primer~ sesiones de
su adorado consejo rnumcipal el€! Pans, el :flamante consejo que consideraba una escoba _que ba;;ería "al sindicato Waldeck-Rousseau Millerand ~
que le hacía exclamar : "por fin, París torna a
:Francia?'' En primer lugar, la tan decantada mayor:a nacionalista se ha desvanecido, según i)arcce v los más celosos de entre ellos se han umclo
'J
,
?
á los socialistas para votar ¿ que cosa.
na t errihle can•ura de anarquistas contra los prefe~t_os
allí presentes del departamento y -de la pohcia,
una censura' contra el orden público. "Muy
lionitos centimientos," como suele decir u~
11oeta amigo mío, que todavía no es de~adente. Y
en Hgundo lugar, un voto contra 1~ liberta~ _ele
cn~eftar, con•entida á las con~regac10nes rehg10sas no autorizadas por la ley; idea_ ?astan~e i;iarecida á alguna que sostiene y proh1Ja el s111d1cato
que Lernaitrc orlia. ¿ Qué tal? Un voto contra el
orden y otro contra la liberta_d, "pas n:ia_s" cl_ir_á
Millerand; pero qué dirán, repito, el espmtu'.lhs1mo autor clel ''matrimonio blanco" v su colega,
e;:e amable y el,,] icioi::o poeta rnaYemente inclinado
hac-ia el &lt;1tcÍ•stani~mo, que se llama Francisco Cop1iée? Pronlo lo sabremos.

u

-c;:::,..Q-&lt;;:::,.-

4.-Lo que sí sabemos ya, es. lo que dice otro
pocta-polít1co, G~briel D'~~nunz10, derrota~o
las últimas elecciones de diputados en Italia. Es
11 n hombre tremendo el joven autor de "il Piacere·• y de ''ilFuoco;" pocos clias antes de lf!: elección se había Latido á sable con un adresano polític~ y le había partido la figura de un tajarrazo ... : . Y fué á los comicios y dirigió la palabra
.á los representantes de los colegios electorale_s flo
rwtinos en estos magnífico:, términos : "hbr~s
&lt;:iucladanos de Florencia, joven fuerza prorneti&lt;la á la grande obra que se prepara, súbita y vivaz primavera abierta há poco dentro y fuera clel
.círculo antiguo ( ?) ; vos, pueblo de S. uan, seguros amigos míos, que habéis conqmsi.a,do el
honor de 1-a gran jomada por un asalto mas glorioso que una victoria; vos, pueblo de Santa Maa-ia Novella, primer nervio de la guerra, que

~;1

!

Tal parecía pues que su concierto estab~ llamado á un f;acaso ' cierto y á un fiasco .ruidos?·
l!;l Ricardo Castro y el infortunado Felipe Vina'nueva son los solos, los verdaderos grafl:des
compositores que Mé~ico tieD:e, y acaso ha te~_id~.
P ero el mérito, aqm, necesit~ mulet~?• . carretillas, '·vejigas para nadar," alas de penod1co para
vol-ar y con nada de eso contaba Campa.
..
obstante, se lanzó. X obleza obliga,_ se dlJO
á sí mismo. Nuestr-OS industriales exhiben su....
artefactos, nuestros agricultores sus productos,
nuedtros pintores sus cuadros, nuestro~ esc_ult~r~s
sus estatuaíl. Fuerza es que, yo haga 0ll' mi mm,'lca.
.
t ?
Y la hizo oir y aplaudir. ¿ Con qué elemen o,s .
Con su fe. ¿ Con qué recurs~s? Con su energ1a..
¿ C~n qué esperanzas? Con ;11mg'.mas.
. . .
Sin levantar mano, con mfatigable ~rdo~, ~ro-anizó una maanífica
orquestia, recluto prnrnsO
tas vJ cantantes, se alleaó
el concurso de Gustavo
b
Q .
·nal
nuestro
aran
barítono,
ele Kervo y umBeI ,
o
t'
tanilla que recitan admirableme~te, y presen o
batalla cuerpo á cuerpo y frente a frente.
La composición del programa. fué ,electa.)' el
de~empeño irreprochable. Los cantantes _J eJecu
tante, franceses percibieron desde el primer e~sayo que Campa es un compositor á 1~ vez ~enhdo, profundo y sabio; que procede en h!1~a directa
ele la escuela francesa, por ~Iassenet y Samt Jae:11ssus maestros; y, en línea colateral, de Alemarna,
por Wagner, su ídolo. Y no bien se pene-trar_on de
la sio-nificación de la obra ele Campa; no bien la
sinti~ron impregnada del numen rno(ierno ? del
genio francé,s,_ ellos, que creían,, encont!}rse f,r,e~;
te á una mustea de ''derbanka y ele fan«a:sta,
ridícula v exótica, al oír aquella armonización Rabia, aquélJ.a contrapuntística exhuberan te, aq11ella
instrumentación original y rica, saludaron con
sinceridad y entusiasmo al joven maestro.
La eje"Cución fué un triunfo; el lúblico er~ c_n
parte mexicano; pero era tamb1en. .Y p11nc1palmente, francés. Los arn~ncios re~~~an: "ma~tro mexirano" y el noveler1smo pans1en, que quiso austar ele aquel manjar exi:-raño y exótico, se
pre~entó en la sala P leyel con.. esa sonricilla escéptica que adopta el francés ante toc1o lo que. no
es parisiense. ]"lron to Fe bonó &lt;le- todo$ los labios.
Xo bien resonó la "Danse Ancienne'' en todos
El martes 12 de Junio, en la Sala Pleyel de aquellos "b&lt;&gt;ulevarderos" y conocedores. hastiaParís, como quien nada dice, en un verdatlero dos de todo, €'Stalló el ent.usias~10. Qnerían exosantuario del arte lírico, el maestro Gustavo
tismo y arcaíRmo y fueron sernclos á su gusto;
Campa, crítico musical de "El 11~nclo," y com- el exotismo y el arcai¡.mo ele los ballet~ rlc las H epositor exquisito, celebró un :festival suntuoso
radias éw iiassenet y ele los de Enrique YIII ele
y significa.lllvo é hizo oír una sene de sus compo- St. J acn, sabio verdadno, rico ~' sonoro que resiciones.
me ita el pasado v evoca los paisajes y lo$ panoraN"ada más atrevido que tamaña empresa. El pú- m~,; lejanos y extraños.
blico parisiense es de tal índole, que todo lo que
CanÍp-a. c1·e"oeoso de ostentar ~u ta~ento en la
no es francés, le pa.rece sospechoso; que á todas multipliciclacl de sus formas, hizo eJecnlar cleslas reputaciones extranjeras lo dejan frío, que to- pué;; rn "allegro appai,sio;1~to" á cl?s pianos. C~n
da trompa de la fama le parece insonora, srn? e,;- él conquistó fama de mus1ro sentnnent:l y mas
tá afinad-a con el "la" parisiense y con el cltapa- que i:entimental. pasional. Luego, empunanclo la
són francés.
lira ele Oluck y de }l,fajark, nos r etrotrajo á los
Las contadas celebridades extranjeras que han "minuef~," á los "cantos con variaciones'. de la
h echo aquí carrera y conquistado lauros, en c:en- eclad ele oro de la música de cámara; nos hizo sod-as, arres, industria y política, han ne;esitaclo, ñar con su "ReYerie," tocla inspirada en ,ragner,
ya ele padrinos influyentes ~' ele alto caracter, ya y o-emir, llorar. y amar con su estupendo poema
. llit~' una " au· b 8\1e '' magrn
. t ra_l .
del bombo ensordecedor del cuarto poder. Eleo- .ele""amor, en el que
nora Du::e, para pisar con éxito la escena . llari- fre¡:.ca como el musgo, y ar omática como el tomisiense, huho ele apoyarse en el brazo , delicado, llo v un dúo ele amor en medio ele! cual ¡:e cle~tapero poderoso ele Sarah Bernarht; }lana Guerre- ca '1ina frase· digna clel autor ele 'l'ri8tán é !solda.
ro se protege contra la crítica con el penacho
~
blanco )' el espadón desmesurado de. Cy1°'.1110 de
Beraerac, es decir. ele Coqnelín; Gabriel d .\mm"Gn triunfo! y un tri unfo en París! bien lo mC-:
zio ~• la bella Otero han tenido que desba~ijar,, el r ecía el soñador solitario y a.ustero, sacerdote de
uno á la literartura :francesa, 1-a ot.ra las Joyenas su ar te, propagandista ardiente, maestro co:11cien· de la Rue de la Paix, para hacerse admirar y zudo melancólico como i\Iozart, qne nadie nos
aplaudir; la bella Guerrero pa~a á las modista, sosp~chaba, y quo París ha ungid~ i:naestro.
de la Rue Rovale en buenos lmses los aplausos
rn triunfo! y un triunfo 1le 1Jex1co, que ha_y
que cosecha en Folies Ber~ére y en Parisiana, Y que agregar á otros m ll; hos q ne :11uesi.ro i;iaís ha
el trnor .Alrnrez, ele la grande Opera, ha teni&lt;lo obtenido y obt€mlrá aqnt. Yo hubiera querido ver
necesidad de cantar gangoso y sin expresión. la rara &lt;le los que dicen que nueatro gobierno ~aa la usanza de aquí, para hacerse tweptar en el cía las cajas para que aquí huelguen y paseen oc10"sancta santorum" del arte lírico.
sos y disipados, qne narla lncen, nada emprenden· y nada loaran en bien del país! Dejémo;i-los
, .y brabajemos
" en nuestra línea como campa
decir
en 1'l su:l'a, por prestigiar al país Y darlo á conocer
Los elem,entos de éxito en París, para un aren lo que puede y en lo que Yale.
tist,a. extranjer o, son: el "cuarto poder," al qne
hay que adular, el faubaurg St. Germain, al que .
hay que cortejar; el Jockey Club, al que hay que
agradar, y el comercio parisiense, -al que hay qu~
pagar. Campa tiene la nulidad ele no saber m
adular, ni cortejar, ni lisonje~r, y á mayor abundamiento, la de no tener con qué pagar aplamos
ni rimbonbantes réclames.
habéis defendido con ánimo tan entero el campo en que habíais plant-a_do ynestro estandarte;
y yos pueblo de Santo-SpinlJo. . . . y vos, en fin,
pueblo de Santacroce, nuestra. suprema. esperanza falanrre selecta á quien se ha confiado un nom, puro,º brillante y ardiente
.
bre
como un_ estandarte rojo desplegado bajo el ~ol flo!entmo; vosotros todos ciudadanos de l! lorencia aqm con'
gregados, recordad
que esta -velada de armas "es
más solemne que aquella. en que nos contamos
y miramos frenre á frente nu~stra :fortu~a; recordad que es preciso no dar Il1 tregua m cuartel
al emmigo, sino vigilar siempre, poner]? á prueba., perseguirlo; recordad que es preciso so_rprenderlo al poner su mano en la ... _en el cieno, que manipula con tanta msolenc:ia y arr~jár,;elo á la c.1ra y mostrar de nuevo que su v1Ílanía sólo es comparable con su mi~~o y ~tu_estro desprecio." Y refiriéndo,;e al Danct esculpido
por .1figuel Ang,E'l, estatua mu)' popular ~n Florencia, el poeta concluye con este snnbolo:
"Cuando, i oh! ciudad-anos libres, con toc~as vuest1ras :fuerzas en un segundo asalto reumclas, hayan plantado vuestra bandera sobre ent_rambos
campos, comenzarán Ynestr?" nuevos destmos; y
podréis en guisa de presagio, arrnncanclo ~e su
triste nicho oculto al joven héroe por 111guel
Angel esculpido, conducirlo á la alegria y á la
gloria de vuestra prima vera." ¿ Qu~ os parece?
K o, discurso político, no es rnte; d1~curso electoral, tampoco; diremos poema-oratorio electoral.
¡ Oh! los poetas políticos son s :ernpre jóvenes,
muchas veces de jóvenE'S se quedan, cuando los
otros han seguido vida adelante; entonces son
jóvenes antiguos; D'Anunzio d~nt1:o ele vei~te
años, que tendrá cincuenta, sera siempre el JOven héroe que vive ;en la alegría y en la gloria de
la primavera.

¡~;

Un concierto de Campa en París

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�EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

Domingo 8 de Julio de 1900.

UN RECUERDO DE VIAJE.
Hace algun os años, al volver de Francia, me los vientos y entré. Todo era humilde y pobre,
detuve en una ciudad de Castilla, deja.n,do en ella el pero s-0lemn€! y elocuente; que cuanto más desnuda
ferrocarril por una mala diligencia que había de de grandezas apan.ce la muerte á nuestros ojos,
conducirme hasta un pueblecillo, á donde me lle- más impone. )ii había Jargoa epitafios, ni sepulvaba la 11fición que tengo á cuadros viejos, -cros de bronce, ni columnas de jaspe, sino cruces
cuando son buenos, y antiguallas, si tienen de no- de palo clavadas en la tierra, calma, silenc:o, solEidad augusta, y luego, ocultas entre la verde aliabl~ algo má;, que la edad.
Era ya en los últimos días del verano y al caer fombra de yerbajos que cubrían las tumbas, mila ttarde; el sol, que parecía despedirse haciendo llares ele esas florecitas tristemente amarillas, que,
alarda de sus fuerzas, brillaba inusitadamente, como hijas d€,J llanto, sólo en tales lugares crecen,
iluminando con su dorada luz las quebraduras de y rojas am11polas, que e,n aquel sitio semejaban
las peñas que, c;:imo festones de granito, limitaban manchas de sangre derramad,, en las luchas de
por ambos lados el camino que recorríamos envuel- la vida.
Como si •se hubiqra querido hacer allí1 palpaUe
tos 1:.n una nube de polvo y moscas; llegaban al
oído, confusos y mezclados, l-0s gritos del zagal, el la hermosa idea de la igualdad humana, casi todas
cascabeleo de los collares de }a:, mulas y las mal- las tumbas eran en su pobreza parecidas; quizá
diciones de los pasajeros, presos entre tablas, que pol'I esto) mismo, ó tal vez por su mayor altura,
parecían pugnar por separarse, poniéndonos á me llamó la ate1J1ción una que consistía en una
cruz de mármol basada sobre losa de granifo; las lluvias habían
arrastrado sobre la piedra sepulcral la. bastan te tierra paira cubrir una inscripción
brevísima, de la cual
podía solamente leerse
esta. fecha: 1860.
Colgadas de los brazos •de la. cruz veíanse
seis coronas de siemprevivas , de las que
muchas desmentían sn
nom hre por lo secas;
la. primera, contadas
de izquierda á uerecha,
estaba completamente
destruíc1a, era el esqueleto de una corona; sólo quedaba de ella ese
rollo de pajas que
unos revisten de florecitas con la mayor indiferencia pa~·a que
otros lo depositen llorando ant e1 un sepulcro; en sus cintas apenas p0(1ian ya adivinarse los guarismos
que componían esta cicada bache, que producía un tumbo, en peligro fra : 1861; la segunda también ajada y seca,
d,€• c:irtarnos la lengua con nue,tros propios dien- decía: 1862; la tercera, descolorida y pálida,
deshecha y maltratada por los vientos, c:orrestes á poco que nos descuidáramos.
Hubo una cuesta donde la carrera fué vertigino- ponc1í.a á 1863; en la. cuart:a, conservada más
f'a; los árboles inmediatos á la carretera pasaban erntera y con más color, los nümer os se leían.
junto á las vemtanillas del coche como huyendo de aún perfectamente : 186-l: .La última, casi lozana
él; los chicos de las aldeas que atravesábamos in- y fresca todavía, era. del año siguiente. El ai&gt;
tentaban en vano subir2e á la trasera; las aves de re las hacía temblar, moYiéuc1olas pausada
corral escapaban :1umorizadas al sentirnos; las y dulcemente, como si forcejearan queó.:n-do detemulas corrían y corrían; la diligencia iba, en fin, ner ante aquella piedra, caldeada por el estío,
más de prisa que pensamiento de ambicioso. Al las frescas brisas de la tarde; el sol ponienl'e pallegar á un pueblecillo hicimos alt-0, y cuando ya recía volverlas el color perdido; nada se oía en
€•1 mayoral empezaba á impacientarse porque no torno, ni el chirrillo de los animalillos estivales,
salía el relevo de las cuadras, nos dijeron que aún ni el bullicio de las cercanas eras, ni aun el blantardaría el coche más de un cuarto de hora en po- do .aJtsteo de los pájaros que, faltando la luz,
tle.r arrancar de nuevo, pues no esperándole tan venían meidrosos á esconderse en los resquicios del
pronto como había llegado, estaban todavía las tejadillo de la puerta, mientras yo pensaba, mimulas en una era que distaba de allí dos largos rando aquel sepulcro : "Aquí yace uno que todavía
vive en la memoria de otro."
ti ros de fusil.
Pero noté en seiguida, que \5i la última corona
Pregunté entonces si había en el lugar algo
notable que ver; dijéronme que no, y eché á an- correspondía á 1865. eran ya pasados algunos años,
dar por gusto de €1Stirar las piernas, como para y aquella mano cariñosa no había venido, como
convencerme de que 11::odavía estaban en buen uso antes, á dejar sobre los brazos de· la cruz ninguna
nuen11 prueba de que fuese la fiel ejecutora. de lo
y sabían su oficio.
alma triste la ordenaba.
m pueblo valía J!&lt;&gt;Co; no habí~ en él ni_un so~o queElundolor
y el recuerdo son perfumes de los
€luificio clign-0 de citarse; era t'n ste y miserable,
que cada hora nos arrebata un átomo; llega un
pero en las afuerns se veían, como _tendidas en la
día en que la mente olvida, se debilita la miemoria,
falda del cercano monte, algunas qumtas de r ecreo
y como una. tinta pálida, se funde en otra más
que, ocultas entre copud?S árboles_, ?~jaban adivicaliennei, se truecan en tristeza los dolores; al panar la comodidad y la nqueza. Dmg1me hacia la
decer intenso sucede la. melancolía plácida y tranmás c€n·can.a, y ya próximo á ella, ~l. torcer un
quila; y como lo blanco se hace, sonrosado, lo Tosahni~co recodo del camino, me halle JUnt~ á la~
do carmín y Jo carmín rojo, la alegria renace deta,pias del cementerio; de _suerte que, degm_ido "a
j:rndo apenas una reminiscencia vaga de que se ha
mi espalda la pobreza por 11' en busca del b1ene"':
!.l1fric111, un &lt;:oníuso rumor de haber amado q11e
tar y la fortuna., vine á ~ar con la muerte, cosa, s1
percibirnos. como s1 al corazón llegaran los 2c,1s
mnv frecuente, menos tnste de: lo que parece. . .
,b Ye.ces conocidas -.- ha mucho tiempo no escuclnCuatro muros de tierra parda y delezna\Jle l1m1tlas. &amp;lo es lo que aquí ha sucedido : quien se
tabau el sagrado recinto; empujé la puerta, sobre
q11edó ha olvillado á quien se fué. y el añ'l ("1 (fl"
la que había una cruz de m?iler!\ tronrhr.d~ por

..

la nube del dolor se ha disipado al recibir el beso
consolador de la ale1gría, J-0s brazos de la cruz han
esperado en vano una nueva corona.; la tierra se
ha ext'e'Ildido sobre la piedra libremente~ y ahora el muerto lo está en verdad y sin remedio;
pero ant.Es no, que mientras alguien los recuerda,
los muertos viven. Dentro de poco el afelpa.do
musgo echará raicillas en los huecos de las letras
grabadas, borrándolas entw-amente, y \,m,tonces
todo habrá concluído.
La luz iba faltando, y la curiosidad me atenaceaba por rnber una cosa vulgar hasta. no más :
la eterna historia de uno que se muere y otro que
lo olvida.
Expiraba la tarde,; las temblorosas sombras de
los altos cipreses envolvían la cruz como una gasa fúnebre; cuando al mirar fijamente aquel sepulcro, creí ve,r su piedra t,ra.nspa.rentarse y conmoverse, ofreciendo el obscuro fondo de la tierra
á mis ojos atónitos, como un extraño kaleidóscapo
cuyas visioms fueron el espejo en que se reflejaba Jo que m i fantasía. iba forjándose. La losa de
granito fué tomando los brillos de un cristal que
conservaba la forma de la lápida, y por bajo de
ella cruzaron ant:e mí escenas no ocurridas, con
que yo pr,etendía. fingirme lo que quería adiYinar.
Y creí ver explicada,; las seis coronas ue mil
modos distintos. . . . . . . ,

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Expos ición r e; rospectiva..

Exposición de Bella s Artes.

Yí brillar las primer¡:1-s mira.das que llegan
hasta el fondo del alma y no quieran salir jamás
da allí; los primeros suspiros que se beben como
algo nuevo que noB da la vida; las citas á esas horas que tardan tanto en llegar y que se nn tan
presto; las veladas de amor con sus estr.zllas en
el cielo y con sus be•os en la tierra, y esas miradas de esp€1l:anzas y duloes inquietudes con
que el cariño se alimenta, y las promesa;: que se
hacen sin saber cuándo oo podrán cumplir.
LuE1go, tiomando rumbo distinto mis antojos,
ví un poema de paz y de dulzura donde lo había
visto de pasión ardiente y loca.
La madre jugando con el niño, que enredaba sm
temblorosas manecitas entre )as anchas Y robustas trenzas de una. cabeza bañada en los arreboles
de luz que esparce en torno suyo la alegría; los
pasos inciertos; las primeTas caricias hecha5 por
el hijo, como obedeciendo á un instinto, y recibidas por la. madre como aspirando u n perfume;
las primeras balbucien te~ palabras, antes qu2• dichas por el labio, adivina.das por la imp:iciencia
del deseo . . . . y luego la sepultiura, las sei.s coronas, y el problema en pie. Aquello era la no\·ela
ele un alma que había. anu1do, y se veía olvidada,
algo que hacía sentir el frío de la muerte en las
entrañas; eira mirar la tumba de uno mismo,
leer en su propio porvenir, hundir la vista en lp
futuro y ver el nombre horrado, la lápida invadida por las plantas, las coronas marchitas, y
por cima de todo la mano del olvido, dE1ando
caer cada segundo un átomo clel polvo de la nada
sobre el recuerdo de nuestrll. existencia . . . . .
.Amante ó madre, hombre ó mujer, el YiYo
había muerto ó e-1 muerto estaba ya olvidado.
Cerrada la. noche, volvírne triste y pensativo
hacia el lugar; monté en el coche, que partió
arrastrado al galope, de la~ mula¡¡., y mientras tuve fija en la memoria la imagen de lo que creí.
ver y lo que ví, hubie~e dauo cuanto tmía por
saber la historia de la~ eei:, coronas.
Pero de allí á poco, y pensándolo bien, hubi,eira dado Jo mismo por segi1ir ignorándola, y n hora prefiero á la, realidad horrible con que pudiera tropezar el antojo de mi imaginación.
Quiero creer que los muertos eran dos.

:Jacinto ócfavio j)lcón.

~'J .... ~
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Exposición de t abacos, p roduc~os qu1micos y perf11mer1a..

Fots. de Manuel Flor~s, hijo.

E xp osicion de granos y semillas.

casa:, particulares, habitables, y de una rique,za
no muv excesiva: el de la Gran Bretaña v el de
Austria. El nrimero es, en efecto, habitable-; su
disposición interior no desdice lo que sus fachadas hacan preveer.

NUESTROS GRABADOS.

EL NUEVOPHESlDE~TE 11n ICIPAL DE PARÍS.

T

Publicamos, por ¡,.,e r de gra11 oportunidad, la
fotografía de 1¡_ Gréhaun1l. m1ern Presic1wte,del Consejo Municipal de París.
El señor Grébauval, tiene sólo cuarenta y dos
:años. Nacido en Amien,-, ~e dedicó al periodismo
,en su tierra natal; de,,pué, fué á P.arí,, donde
tomó una activa parte en el rno\·imiento boulan_gista.
El señor Grébau val. que ha merecido el important.€! c.ugo que Fe le acaba de clar, ha consagrado su~ inteligente'- e&gt;tuclios c-on particularic1~cl á los a,;untoB financiero~ y tres Yeees ha sido informador del pre-upnesto. En sus ocios. se
ha c1eic1icado al periorfümo •atírico atacando á la
11.dministración en un diario de la tarde. El se11.oT Grébauval Pe ha dedirac1o también á la literatura, habiendo public-ado un libro titulado:
«Los En:fcrmos."

111. Gr6bauv~l.-Pre31dent9 de l C,ns ejo Muuicipa.l
dePar1s,

LA EXPOSICION DE PARIS.
AUSTRIA.

D os de los pabellones ext:Iranjeros alineados sobre el Sena., afectan exteriormente el aspecto de

El exterior del pabellón Austriaco, obra ele un
inteligente arquitecto, es, por el contrario, engañoso á la simple vista. El a-rquitectlo, habiendo
querido edificar al borde cld Sena una construcción enteramente vienesa, no hubiera podido ene mirar n-acla tan caracterísLico como . esa adaptación de los motivos arquitectónicos de la
'lfinter R eitschule, (Casa de Invierno), una de las
construcciones de la. Hdhurg. La em·oltura
exterior es la importante; el 1nm1cionac:o arqui tccto, la constru~•ó á su fantasía y en seguida
se las compuso lo mejor que pudo para alojar allí
la exposición oficial austriaca.
Los pabellones d1c11 Austria, de la. Hungría y
de la Bosnia Herzegovina, están agrupa.dos; pareció n ecesario constTuirlos muy diferentes los
unos ele los otros, á fin de marcu bien la diversidad de origen de estos tres países reunidos políticamente. Los tres arquitectos han atenido sin
t.rabajo este resultado: el castillo bósnico, la habalía húngara y el hotel austriaco, ponen á los
ojos del visitante una ima~en fiel, si no comple-

�Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

Arbustos en sus respecti\'os c.1jeties, recortados
en globo, hacen cuadro á la puerta, que cierra una
hermosa reja y qw¿, está precedida por estatuas figurando caballos encabritados.
Interiormente, el pabellón parece, de pronto&gt;
no ser otra c:isa que un hermoso block de e3calcra. Muy bella, tranquilammte concebida, la escalera que conduce á la galería del primer piso p.1rece ocupar tloda la planta baja. Esta, sin embargo, comprende muéas salas : un salón de recepción, decorado y amueblado en el nuevo gmto
vienés; una sala de lectura; una estancia agregada. á 1-a exposición colectiva de las aguas minerales y esh:ciones balnearias; otra pieza, ocupada
por la exposición d.s• la ciudad de Viena. El primer piso encierra una parte ele la exposición del
arte austriaco, la exposición de lo~ po,:tes y telégrafos y una serie de paisajes dálmatas.

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL PABELLÓN DE GRECIA
Las ~cc:ndades geográficas, tanto como las proporciones territoriales,
no ~an sido observadas en la calk· ele las X aciones en la Exposición ele
Pans. De modo que la Grecia se ha colocado entre Servia .. .. y la Suecrn Y 1~ }&gt;ersia, entre Luxemburgo y el Perú. P&lt;:-ro nada puede reprocharse ~ este arreglo fon taseísta, puesto que es armonio,so.
As1: pues, en la prEGCnte Exposición no hay que ir á buscar la imagen poht.c1 del m~ndo civi_lizado, sino solamente una imagen arquitectural enteramente mdepend1entc d,, su vecina.
Los ladrillos azules del pabellón ele Grecia, se unen á los ladrillos
rosas, en un &gt;Etfecto de gracia encantadora que mucho ha acrradado al
e:cn·tCll" f ran~és Anatole_ J&lt;'rance ... '·Lo que 'hay que aplaudir eno esta obra,
dice el m_enc,onado escnt\or, es que la materia prima es pr,iciosa, ó cuando
me?os, smcera, rara cualidad en una constn1cción extranjera. Así, Yed.
que fino y br1_llante es su color, lo dulc,21 que son Jo;; tonos azules y rosas
de estos mosaicos, y hay que admirar, que bajo ern pórtico, el mármol de
las colu~nas blancas tiene venas de ágata. ~'IJ"o falta, pues, sino un fütón
de laun,,es, palomas sobre los tallos ele las cúpulas v el ~ol de la Atica.
Habéis risto. cont.inúa Anatole Franr-e, habéis visto ~obre la ruta polvos,1
de Atenas, entre los grises olivos, los muros r:o.s-as del monasterio de
Dap~hé? ~Ie figuro á Dapnhé ante ese h.·rmoso edificio, (el pabellón de
Grecia) comtruído de una manera tan original sobre el terna 11:zantino.
L. armadura de los arcos y de las cúpulas es de fierro vaciado. El arquitcc.o, 1I. l,uci,e·n Magne, supo relizar de esta manera la costrucción
de una obra moderna, uniendo la gr acia antigua á un "material"' nuevo.

I

EN REY DE SUECIA EN PARÍS.
...;.__

-r:•,'~-:f-.7 -.:::.--~~;~t~5
Pabellón de G::ecia.

t!l, d~ esta extrai.a. yuxtaposición política, que
con!tituye el 1rnp~r,o austro-húngaro.
El pabellón de Austria es c-1adrado. Su techo
de pizarra está hecho á la }hnsar. Una cúpula
ovoide corona uno de los áncrulos.
Lai simetría. de la fachada ~e limita á. los dos
ante.-cuerpos; el de la de derecha, dando la ',Sralda. 1:11 Sena, ~s poligonal y forma pabellón de
ang~o, como s1 el pabellón estuviera en una
esquma de calle.
La ornamentación escultural es abundante con:1º en todos los edifc:os de estilo baroco. Est~ estilo, el "barocco" italiano del Bernin v de Borron:iini, pa11tió, de Roma á mediados dei' siglo diecisiete y cruzo toda la Europa, afrancesándose con
Bo~f~and, españolizándo~e con Churriguno, briflamzandose para convertirse en el "estilo abom hado" que
mucho tiempo m Irnillaterro
. , triunfó
d
,..,
, ~,
~ermamzan ose con los dos FiEcher, padre é hiJO, . que fueron los arquit~ctos de la Hofburg. El
e~tilo baroco, es de arqmtectura escultural (Bnmn e:-a, en efecto, escultor.) En sus excesos, no
conoc1a las lín~as rectas ni las superfici€, plana;,.
Es,_ en el extenor de las consirucc:ones lo· c1ue el
estlo"
·
·
'
i
rococo" para l os mtenores.
E~ pabellón Austriaco, time, por "tanto, una
sobriedad relativa. Sah-o algunos detalles de la
fachada, el resto es de un gusto firme, aunque un
poco pesado.

S. lit. el Be:, de Suecia alllegar ala estación del lrorte.

EL MUNDO ILUSTRADO

El Rey Osear, d:e Suecia, ha sido el primer soberano que ha hecho su visita á la Francia, después de la apertura de la Exposición Universal.
1'~1 Rey salio de Londres la maüana del 7 de Junio pasado, y llegó :í. Calais en vapor esp€cial, para subir á un tren cfüpuesto por la Compañía

EL PABELLÓN . DE PERSIA
La cerámica triunfa en el pabellón de la Peirsia.. Sus materiales, sin
embargo, no son persas. H an salido d,e1 la gran fábrica de I vry, donde se
han descubierto tantos procedimienlkls anticruos. La Persia moderna no
hubiera. podido enviar unos estucados tan fin;mente tirabajadús y pintados.
El pab:llón está, según se dice1, inspirado en el p!!lacio ele 11adresseyeMadersc~ab1, uno de los juguetes arquitEctónicos de Ispíahan. Sobre el
puente de la puerta de honor, Están escritos en Persa el norn bre y títulos
el;:! ~•_1bnano actual: "El Soultane Moza.ffer ed din Shah Kadjar."
Sobre esta in~cripción figura la corona imp2Tial.
En_ el. interior r~side el, ~riente tradicional : los divanes, los tapices,
los cortmaJes de refleJOS nwtahco,,, las armas damasquinas, los vasos de cobre, los bordados, las 1.ela1 tejidas de seda y oro. En un lado todo esto se
encuentra en calidades variadas; hay cosas hermosas, mediocres v malas :
es el bazar de venta. Del otro, nada. sino lo mu_v he,rmoso, los tap·~zs antiguc_s de un valor inestimable, los cogines cubü,irtos de encajes &lt;le sala maravillosamente bordada de oro, los vasos preciosos, un amontonamiento de
rjquezas un poco fatigante para lo,3 ojos; es é.,te ,e,l salón del Shah de
Pe:sia, esperado el presente me~, después ele su &gt;l:&lt;Stancia en Contrexévilk

El Pabellón Imperial de Austiia,

del X orte, y que le hizo Iranquear en tres horas Y algunos mrnutos lo;; trescienit'os kilómetros.
que separan al C'aJais marítimo ele París. El
c?nvoy _;eal se cTomponía. de un fmgón de la
Compama del :Norte, de un wao-ón-restaurant
&lt;le _la ~ompañía de wagones-&lt;lormitorio~, de un
$alon-v1ctoria real P. B. 1\o. 1, y de un wao-ón
d,2 }ª· cl~~e, ele la misma . CompaÍi ía ele! X orte.
St'. 1IaJestael fué recibido á su llegada por el
Pres1cle~ite c~e . la Hepúbl ica, acompañado de )I.
J~;lca~se, :u_m,stro _de .Negocios Extranjeros, del
G,en_ial Ba,lloucl, Jefe de la casa militar presidencial, .V r1e )L Croizier, director del Protocolo.
)f. Louhet, para aquella ocasión, había aélor?ªd~ su solap,1 c1n la condecoración del "Sernm, , que el Rey le ofreció la mañana siguienü,
!l dia en. que el Congreso de Versailles le elev6.
a la Presidencia. Esta orden, cuyo color es azul
celeste, no. apo;ta sino el grado de caballero y
no ,se da smo a los soberanos.
' ·
El Rey. ~levaha una ro,a que reunía la orrl!!n
de la Le2"1on ele 1Ionor, la merlalla militar y ]a
medalla de rnlvamento, combinadaR.
La el'po~a del )Iinistro de Suecia, en París,
Mme. Ack~rmaun, ofreció flores al ilustre viajero. La~ mat alta~ personalidades de la . coloi~ia
rne~a e&lt;tuv,er?1: :1Jresenfos en la Estación. Rn
ilfaJ estad ~_e dmg1ó en seguida al suntuoso hotel
de la ~vemcla del Bosque ele Boulogne. destinado
exc~us1va1~en!e á lo~ hué~pedes coronados, V á la
rnanana s1gmente l11zo su visita oficial al Elíseo.

11

1 .

).

:inauguración del Pabellón de- 'l'raBavaa:.

Pabellón de la Per■ia.

EL PABELLÓN DEL TRANSVAAL.
El pabellón oficial y la granja bóera que, con las construcciones &lt;lo
las rumas de oro, componen el conjunto de la Exposición del Transva·al,
acaban de ser abiertas al público.
Tri,;te, bien triste inauguración, sin recepción y sin brillo; el pú})lico
admitido en el coqueto pabellón, tan fresco, tan elegante con su decorado enteramente blanco y oro, no ha expeirimentado la sensación que
se debía e,peiar del fellz decorado de las salas. Parece qu¡;• un velo negro
reviste las ulancJs columnas, y la simpatía popular es tan fuerte, ,rn favor
de Jo¡; infortunados bóeros, la piedad y la emoción son tales, que los visitantes se adelantan lmtamente, la cabeza baja y hablando á media voz. Se tiene la impresión exacta de la llegada. &lt;le los invitados á un día de cnt:erro, y gran sorpresa causa no ver á :Mr. Pierson,
Com1sar10 General de la República Sud Africana, recibir los apretones ele mano destinados á la
familia.
Esta impresión fúnebre está aumentada aím
en el intenor, por el pequeño salón instalaclo entre la columna'(:a interior y una de las exteriores.
Allí, en una semi-obscuridad, se yergue el busto
en mármol del Presidente Kruger, y un poco
más atrás, sobre los caballetes, los retratos del
Dr. Leidds y del General J oubert, cubierto el
último de crespón; en medio de la estancia, sobre una mesa, se encuentra un bouquet tricolor,
cfrecido por un grupo anónimo de obreros patriotas, semejante á una corona colocada sobre
una tumba.
X o lejos de esta sala fúnébre, el pú1~lico se detiene á contemplar con estupor el canón. de la
guerra de 1880, fabrica.do por un herrero bóero
con yantas de ruedas!
En medio del natio interior se encuentra una
gran urna llena de pájaros y de pequeños animales. El fondo de la sala está ocupado por t~na serie de pinturas al óleo, que. representan ~1tferentes visi.as de la fábrica oficrnl dD exploswos
de l\Ioder:fontein, que produce la dinamita y
que ha provocado la grave cuestión de los
explosivos, punto de partida de una de la.s
reclamaciones inglesas.
Cuando se llega al primeT piso, en la galería circular, re escapa. el visitante un poco
á la tristeza ambiente y no puede menos de
Monumento de Ccp6rnico.
interesar~ en los tapices de pieles curiosas,

�Domüwo
8 de Julio de 1900.b

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

expuestas sobre la balaustrada de la galería, así como en los
~lcspojos de antílopes, cuyas especies son tan numerosa5 en Sud
Africa. Son notables, también, los utens1los de ca"a, los b1be]ots y estatuitas confeccionadas por los indígenas cifres y zuJues.
En medio de todos estos productos, está expuesta la últicarta
o-eolócrica ele: la República Snd-Africa, hecha ·para
111ª
b
o
l'
.
la Exposición de 1900, y sobre la cual, una mea. roJa, como
impregnada de sangre, muestra. al lado del Transrnal, la RUperfi.cie de las regiones del oro, causa de las d,ESgracias que se
han abatido sobre los bóeros.

LOS ZAPATOS VIEJOS.
J\unque _una gitana desgreñada y negruzca le
hab1a pre&lt;licho que llegar1a á. apalear eJ oro, Pedro Nolasco ya iba de~cendienuo la árida cuesta
de la vejez sin que viese el suspirado instante
de mejorar fortuna . Siempre sentado al pie del
tamborete ó bastidor, donde bordaba con femenil paciencia-él fué uno &lt;le )03 muchos del gremio que dieron nom ?re á la calla de Bor&lt;ladores,

EL PABELLÓN DE LA ARGELIA.
Sobre la. vertiente del Trocadero, cerca c1~~ puente de
Jena leva11ta la Argelia sus blancos minaretes y rn~ cúpula;;,
cuyo' brillo cintil-a al sol. Sus dos grupos c1c euificios da~ alegria y animac·ión á la vasta vía que conduce' por cletras del
Sena del Campo de l\Iarte al Trocadero.
J~l primer grupo de consbruceiones ~stá cons~grado á la
expooición of.cial de los pro_du~tos ~gehan~s, mientras ;i-ue
el otro está exclusiYamente cted,cado a las c11stracc10nes. Este
par de'grupos está cortado por una ca~ le, reproducción, de una
vía argeliana, muy c.uiosa, con sus tiendas y sus ca.fes.

Esca.ler,. de h onor de l Pabellón de Austria..

A su derredor se agrupan varias distracciones, panOTamas y conciertos argelianos que atraen á toda una población
ruido.su y alegre, cuyos gritos y cantos detienen á los numerosos pasean l:fs.
Mientras que los Ouled-Xails más ó menos auténticos,
llaman -á lc:,s espcct.adores, penetre~os al otro grupo de c:mstrucciones, e11 que la muchedumbre e:; tan grande como en la
calle de Argel.
Aquí, nada de hml)Olriles y clarinetes, pero se _ofrecen ~l
viútante bellas é ink1J.·e~antes cosas sobre un espGc:o ele mas
de dos mil ochocientos metros, se escalonan salas ~' p·ltios de
Yariadij.'s dimrn~ion e~, elegantes reproducciones de monumentos argelianos debidos á un eminente füquitecto.

'1
1

Pa.bellOn de Argelia.,

lacio, r odeado de los funcionarios y guardado por uu pelotón
de marinos.
P.ETO el peligro para los extranjeros no reside solamente
al rededor de la capital del Imperio Central. Hasta estos último; días se encontraba en Yunnan un personal técnico, de
rngenieros y c:mductcre:;., itjecntando loci trabajos preparatorios
de la vía férrea, que debe unir al Tonkín con h1 capital de la
prol'incia.
T:n alto funcionario del )Iini.;terio de Xegocios extranjeros, ser vía de intermecliario entre la dirección de les trabajos
y las autoridaues chinas.
Hace algún tiempo, la, agitación que se ha manifestado al
R orte de la China, se demost,ró, igualmente, al ::,ur, hasta el
punto de que el Cónrnl francés creyó deber armar, para clefonderse, al personal del con,ulado y de los caminos de fierro.
Esta agitación contra los exbranjeros, ha redoblado su
furrza en estos últimos tiempos, tan amenazadora para los europeos, que el virrey se declaró impotente para protegerlos.
l'or un telegrama r eciente. el Cónsul francés, )Ir. Francois, hizo saber al liinisteno de Xegccios extranjeros, que le parecía
necesario replegarse sobre el Yunnan con todos sus agentes y
los misioneros.
Las ultimas noticias son de menos en -menos tranquilizadoras; d Príncipe· Ching, pre:-idente ,lel Tsun-li-Yamen ha
sido reemplazado por el Príncipe Tuua, padre del presunto heredero y fa1·orable á los boxer~.
P1€Ciso es esperar que lo~ últimos cablegramas no se confirmen; pero deben temerse noticias graves, y la clepo~:c:611 de
la Emperatriz viuda parece absolutamente indicada.
De creerse es, por otra parte, que el formidable movimiento boxer no encuentre resistencia formal, lo que le hará.
aumentar en vigor y llegaT quién sabe á que terrible magnitud.

LOS "BOXERS" CHINOS.
Grande el"- en ElHopa la inquietud, porque todo el mundo se preocupa de la suerte c1e los extranjeros q ne están en
China, en peligro perman¿[lte. En Pekín todas las leg,:c:ones
europeas e~tán agrupadas en una misma calle, excepto la ele
Hélo-ica. Cada una cle e,tas legaciones rntá guardada por un
cle:::tacamento e~ soldado~ y de marinos, y juRtamente publicarnos una fotomrafía de la de Francia, en la que se pmde ver á
Mr. Pichón, ftinistro Plenipotenc'.ario de aquella Repúbl ica, á
quien, según los últimos despachos, dan por a~esinado en P,ekín, juntamente con el ]llinistro inglés, en el umbral de su pa-

EL 1\fUNDG ILUSTRADO

X.egac i on d e Francia. e n Pek1n.

1

J.

en 1Iadrid,-apenas si el jornal alcanzaba á mmtenerle ele rnús gacha;; que jamón y más lentejas
que tocino, y pag-ar su humilde ropa v el alquiler de su exiguo tabuco. Y &lt;le.;enredando y dernnando el retorcido hilillo dorado con que recamaba
c1sullas, estolas y mantos de image'Il, solía pensar
para el raído coleto : "La maldita gitana ha blóme
de apalear el oro, porque siempre lo traigo entre mis manos pecadoras . . . Chanfionerías de bruja, para burlarme y dejarme con un palmo de
narices."
Con estos melancólicos pesares batallaba una
tarJe Pedro Nolasco, en ocasión d.e, estar realzanL'.O las barrocas rosas del velo de seda que un devoto quería regalar para su fiesta á Nuestra ::,sñora de la Guadalupe,- cuanclo en la puerta de
ru chiribitil se incrustó una figura ele mujer desarrapada, y una voz ron ca y &lt;lejosa articuló:
-A ]a pa e Dios ... A echarte la buenaventura vengo, zalao.
.
,
- A poner pies en pol 1'oroE"c1 ahora mismo es a
]o que vendrás-exclamó .el bordador montando
en cólera' al r econocer á la empecatada
egipcia.,.
:Más de diez años h!lce profot1za~te que yo sena
rico, y aún sigo p:c.ínclome los dedos con la aguja
y cegándome los ojos con el bordado. Quítate
de enmedio, ó sino. . .
,
,
.
-Avina!!Tao
clesconoc10--cm1testo la gitand
b
'
l•
,
con sorna-ahora te vov á cantar la verna ma,
fija que el sol que nos alumbra. Rico serás, y en
doblones has ele ajogarte mu luego; p~ro ,va 9ue
no das albricias á los que te traen el bien e D100,
np te ha de aprovechar ná, y ha~ de querer gorverte á tu miseria, y á pintar e,a'- r os1yas pa J~s
zantos. Y agur, y á la ~epultura te yeYen tus chueros, tiñOí,O.
.
.
Pronunciada la sentencia, la bohemi-a desapareció, no sin que Nolasco se levantase he_cho un
basiliwo, resuelto á dar una mano de punaclas y
ccces. Tardó en apaciguárl'-e1le la ira, que no ~enía sobre quién recaer, y aquella tarde no h~zo
-cesa de provecho· temblábale el pulso, las hoJas
de rosa se desfi~raban, el tafetán so encogía y
el delicado hilillo se confundía y embrollaba entre

los dedos. Durmió muy mal y despertó despavorido, viéndose i:odeado de gente; un gentío, todo
el barrio se agolpaba á su puerta; le sacudía por
los hombros á empellones un venerable clérigo,acabado &lt;le bajarse de la mula en que venía desde Toledo, para IJOticiar á Pedro X olasco el fallecimiento de su tío Don Ramón Trijueque Salas, opulento negociante en paños y sedas, el cual
dejaba por único heredero al humilde bordador.
]¡&gt;edro Nolasco pensó si era alguna pesadilla. No
reccrdaba á su tío, no c:imprendía por qué .le daba éste, tal prueba de afecto, y todo era pellizcarse á ver si, en efecto, despertaba. Por fin, hubo de convencerse, y de súbito entrando en él un
gozo desatin¡&lt;lo, sin poder contenerse, r ompió á
bailar el fandango, con tales piruetas v mudanzas,
que lucía y mostrat a patente la suela de los zapatos, únicos que poseía, ya bien maltrechos por el
uso. RE·parando en ellos llll solícito vecino de los
Yeniclos á felicitar, prorrumpió : "Corro á traer
al señor Pedro X olasco unos zapatos nuevos, pues
no es razón que tan poderoso caballero esté tan
mal calzado.'' Y salió, y volvió con los zapatos En
menos que se cuenta,. y el afortunado bordador,
atónito de alegría, dejó,e descalzar y c1lzar hecho una estatua. ¡ Para fijarse, en menudencias estaba él! T odo se le volvía preguntar y repreguntar á cuanto ascendía la sucesión,
que salió más pingiie de lo que pod la calcularse así de pTonto. Dehesa:i en Extremadura; olivares en
Jaén; fértiles cigarrales en T oietlo;
casas en la misma corte; telas, muebles, plata labrada por arrobas, de
todo cliéronle poFesión sin tardanza á X olasco, y para los primero¡;
gastes ha.Uó en arquillas r cofres
r epletos bolsones, donde el sonido
delicioso del oro hacía música cele,t ial entre las ma!Jas de :;:eda verde. Acordóse Xola, cJ lle la gitana,
y rápida nube pasajera obscureció
su afüorozo.
Poco tardó en serenarse y entregarse á goza.r
de su suerte, mudándose á e~paciosa y señoril vivienda, admitiendo criados y montan&lt;lo casa según correspondía á su nueYo estado de fortuna.
A fuer de ric:i, declicóse á pasarlo regalado y ocioso, y presto se hizo muy melindroso y exigente,
poniendo á todo defectos y reparos, llamando bazofia á los platos exquisitos, y trapos á la holanda y al ve-lludo. Dimanaba quizás la impertinencia y dewontento del enriquecido bordador de una
pequeñez, de una nadería en que t.ropezaba, pero
qu.e iba. amargándole infinito los gustos : su calzado. Desde aquellos primeros zapatos que le trajo un vecino oficioso, &lt;!llantos ponía le molestaban
y lastimaban, llegando gradualmente á producirle sufrimiento intolerable_ Fuese que padeciese
de gota, juese que sus pies, cargado,;
por el reposo y la vida sedentaria
dB bordador, no consintiesen opresión alguna, es lo cierto que pasaba
NolabCO las penas del purgatorio.
'l'odo se le volvía zarandear al
maestro ele obra prima,
encargarl es pares y más
pares, y )úilitimamenk•
docenas ele pares, sin
que, probados uno tras
tro, ac1virtfosen algún
alivio los pobres pies
magullados y en tortura.
Echóse N olasco á recorrer una. por una las
zapaterías de la villa y
corte, que fué infructuosa diligerncia. A cada.
salida, el dolor de los
pies se encruelecía y redoblaba. Ya eran punzadas violentas, ya latidos sordos y clesespera:1tes, ya un contínuo roer
como de can furioso, ya

un estirar análogo al que da en el potro la cuerda
del verduo-o. Y así se pasaba el malaventurado Nolasco noches y días, en un puro ay, mald:c¡endo
ae su suerte, renegando de Dios y de lo-s hombres.
¿ No había persona caritativ,a que 1~ curase?-D?
pronto clavósele en el magm una ide·a . REcordo
que cuando le había caído de golpe y porrazo el
fortunón no le hacían los pies el menor daño, y
tenía pu~stos unos zapato5. infelices, viejísimos.
Mandó que le trajesen sin tardanza de la~ ropavejerías, prenderías y puestos de Pastro, los zap~tDti
más llevados y traídos que se encontrasen. l r~sentáronle cestos de galochas, pero nmguna venia
á su pie: unos por estrechos, otr-0s por holgados
en demasía, éste por torcido, aquél por arruga&lt;lo
y duro, las asquerosos zapatos, s~bre revolver_ el
estómacro y encalabrinarle los nervios, no nr.neü1:-1ba.n submal. Este había llegado á ser intolerable.
El exbordador pedía á gritos la. muerte. ~us p~rviclas, pesías y reniegos, de u~a legua se 01an.•hscandalizados tei1ía á los servidores, espantlaclo al
médico, que veía_ inútiles sus unpi_ientos y emplastos, y horrorizado al buen cler1go qu_e le h~bía t raído la heren cia. Y he aquí que de 11nprov1so ~olasco llama al vecino que le había descalzado en memorable ocasión, y le ofrece una por rada.
de dinero s1 le elevo] vía sus zapatos del tiempo cle
la. miseria.
-Es el ciso-dijo el vecino apurado y con~
fmo-que los tiré al estercolero de la pl~z1, y_ a
saber dónde habrán ido á parar! Haré d11Igenc1as
por encontrarlps, pero desconfío ..... .
De allí á pocos días, el vecino se apareció con
ciertos zapatos muy semejantes á los de ~ olasco-todos los zapatos de desecho se parecen ;-pero el
engaño conocióse al p~nEtrlos: al enfermo no '~e
venían; el vccmo, codicioso de la recomven,a,
había traído cualquier calzado, un par suyo. probablemente. Y i\Olasco siguió poniendo el lamento @ las nubes, retorciéndo~e y rabiando, haota
que un día, entre alaridos, rugió:
_
-¡ Ui caudal entero daría por mis zapato.-, viejos, los único~ que no n_ie destrozaban. los pie:!
Transcurridos breYes mstantes, el criado, r~:;petuosamente anunció que allí estaba una gitana
muy deseo;a rle entrar á ver á su seí'íoría, y con
promesa ele curarle.
-Que pase eea hija de Satanás- chilló el desesperado.
La o-itana cruzó la puerta; era la misma bruja
de la JJredicción, negra, siniestra, horrible.
-Yeno-o--clijo con r etintfo-á entregarte tus
zapatos, por ellos 11;e ~,anís cua~.to hereuaste, ,tiñoso. Ya ves s1 acerte_ l e anuncrn que reneganas
de la suerte, porque para vivir rabiando, mejor
vive~ t rabajando. Giiérvete á tu tienda á ganarte el pan. ¿ Tratlo hecho?
Pedro :N"olasco se irguió, besó la mano ele la gitana, recobró sus viejos zapatos como recibiría
un pedazo de " Lignum crucis," y cor:ie,ndo se
volvió á su tabuco, donde Xuestra Senora ele la
Guadalupe hizo que nunca le faltase pan, y le
conc€:dió una buena muerte.

y

€rr¡llla ))ardo pazán.

.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
para que se la lleven _á su novi_o ,,
en señal de un amor sm desped1c1a !

- ALOLA YLUPE RAMOS PéORUEZA. -

... ¡ Dicen que por corl&lt;ar un amarílis
que vió junto á la orilla!
Por eso cuando Juan vino á sacarla
de la pérfida linfa
donde presa quedó, entre las raíces
de una gigante encina,
apretada la flor entre sus dedos
estaba toda vía ....
¡ Triste esperanza la que sólo encuentra
en su angustia infinita,
una pálida flor de donde asirse
para salvar la vida!
Y así, pálida y muerta
c:&gt;mo la florecilla,
Juan el barqum-o la s-acó del r ío,
mientras t'-Odos decian:
"ved que tiene los ojos entreabiertos . ..
parece estar dormida ....
pensad lo que dirá su prometido
cuando le llegue la fatal noticia ...
¡ él, que alegre se fué, porque la dijo
que á casarse volvía
cuando el trigo estuviese ya corlado
y la cosecha del maizal vendida!
¡ que le quiten la flor de entre los dedoJ,
que la desaten, f)ronto, aquella cinta,

"DomillO'O
8 de Julio de 1900.
b

Y mientras le desatan los cabellos
y de las manos frías
le arrebatan la flor, por la vereda
tortuosa que desciende hasta la orilla,
se escucha, t'ras los ár boles,
un largo crepitar de hojas caídas;
luego un grito de angustia
que se pierde en la tarde pensativa .. .
y al fin un gran sollozo . ... .
¿ quién se acerca? ... es una viejecilla
que corre hacia el cadáver y lo abraza,
y al oído le grita:

"i respóndeme si no quieres que muera!
¡ respóndeme, hija mí.a ... !"
. .. Todos tienen el rostro contristado,
nubladas las pupilas ....
Y mientrns unos dicen : " i pobre muerta!"
otros murmuran: " ¡ pobre viejecilla !. .. "

}tlaría €r¡riquefa.
Sauina.c: (Coalrnila).

rnoo.

Entre todos los grandes artistas que ilustraron esa época artística que llamamos "Renacimiento," porque en ella con nuevo vigor renacieron las bellas arles en todas ~ns manifeslacio-

S:ra. Be:rt• l'e:rnandez de A:rellano.

Rl 4 del aclh1al s~ celebró en el templo de
Santa Teresa una de lai:; má:; suntuosas cer~monias nupciale,; del año en curso_:_ la muy_ est11:1:1ble !':Eñorita B"rta Fc1nández, h1_¡a del senor D:m
Serapión Fernández y ele la seiiora Doñ~ ~gap_ila
Anaya, contrajo mat rimonio con el _d1stmgu:do
caba.llero Don Carlos Arellano y Zap1an.
l\Iuy acreec1oro:3 rnn los nuevoR cónyuges á
disfruta.r de la felicidad que les deseamos.

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A.._!,,,.

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Domingo 8 ele Julio tlc

~amas mG:cicanas.

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e.isa n1im., 4 de la 3

=

d al Ciprés, 1':ro7'~cto, const:rueoión 1' propiedad del S.r. Coronel de Ingenieros D . Adolfo llll. de Obregón.

Miguel Angel.

nes, ha:y dos figuras_ que descuellan en grandes
proporc10nes, y cuya rntluencia en el Arte ha sido
tan P?derosa, qi!e sus nombres no pueden s.ei· &lt;lesconoc1dos por nrnguno que se precie de ser sencillamente culto: Miguel Angel y Rafael.
Parece increíble la enorme actividad artística
que desplegaron ambos maestros y una somera
narración de su vida basta para conv.e'llcernos de
que la inmortalidad no se conquista sino á costa
de mucho trabajo, aun cuando el genio innato
sea UJl factor necesario para conquistarla. En esta
épor•,1 uctunl, en que la pereza qnie1ie• presentársenos como un distintivo del temperamento
artístico, es útil y necesario que se sepa ampliamente que los grandes artistas, los más grandes,
los verdaderos inmortales, vivieron una vida de
constan te actividad y trabajaron de una manera
asombrosa, sin lo cual no hubieran pod ido leO'arnos tantas i~discutibles pruehas de su genio, que
son la base mdestructible &lt;le ~u inmortalidad.
No pretendemos que Miguel Angel y Rafael lle~
nen solos toda la gloria del Renatimiento; hay
una enorme pléyade de artistas que igual derecho
benen á la general recordación: pero escoO'emos
á los más populares, y sus vidas y creacione~ bastan para darnos clara id-ea de lo que puede la
energía de un vercladero artista.
Miguel Angel, nacido en 1475, ya había esculp:do una buena estatua cuando fué á Roma por
vez primera, de 1496 á 1-±99. Esa €statua llamábase "El Amor," y aunque no existe ya, sabemos
por las crónicas dé la época, que era de una factura tan hermosa, que el carcl.enal Riario, gran
conocedor de obras de arte, la adquirió en la plena
creencia de que se trataba ele una. obra desenterrada y perteneciente á la época de mayor fiorec:miento del Arte antiguo.
Cuando Miguel Angel se clió á conocer en Roma como el autor de "El Amor," el trabajo llamó á S\lS puertas con tesón, y durante su bre~e
e,tancia en la ciudad eterna, tuvo que •esculpir
"La Pi eta" quQ se ha] la ho_v en San Pedro, el
"Baco," q~e está en Florencia, y un ·'_C upido,"
que adquirió el negociante Jacobo Galh. Regresó á Florencia y en 1501 había ya concluido su
colosal "David" y habí~ dibujado el fa!noso cartón de la Batalla de, Pisanos y Florentmos, par!!
el O'ran cuadro mural del Palacio Yiejo. Pero el
Papa Julio II quería para. Roma el talento de
Miguel Angel y lo llamó de nuevo en 1505 y le
encargó que le construyera para la I glesia de San
Pedro un monumento -fúnebre sobeTbio, "como
h ~ entonces no se hubiera visto ninguno." Ese
monumento no llegó á concluirse nunca, porque
el inquieto espíritu del Papa concebía constantemente nuevos y grandiosos proyectos y obligaha al escultor á abandonar sus trabajos para ero-

EL 11UXDO ILU~THADO
pezar otros nuevos. En sus memorias, Miguel
~\.ngel llama á e::!e monumento ··ta tra&lt;redia o~ .,u
b
v1'da, ~ porque su grandiosa concepción
le torturó sin ee~ar y 5in pod€'rla realizar nune.i. El Papa le_ obligó á abandonar el cincel y le encargó
las p1tm'.ras ~e la Capilla Sixtina, que Miguel
Angel eJE'Cuto en cuatro ai'ios. Apenas concluídas, el ~&gt;apa lo transformó cu arquitecto y le hizo
constrnJr la heTmoRa fachatla de la IO"lesia de San
Lorenzo dé, Florel'cia, que era la pa1~·o{¡uia de los
Mé&lt;lici~, familia del nuevo Papa León X.
En 1534 y concluída esa obra, Miguel Angel
regresó á Roma, en &lt;londE• se le encomendó la 1nntura de ·•EJ Juicio Final" en la. Capilla Sixtina.,
labor que le ocupó hasta el año de 154.1, m que la
entregó á la eterna a.dmir.ación del mundo. Fre~co aún "El Juicio,'' .Miguel Angel obed,ic:ó de
nuevo al P-ap,t, ejecutando sus pinturas en la ,Capilla Paulina, la Conversión de San Pablo y la
Crucifixión de San Pedro, trabajos que le lastimaron notablvmcnte la vista.
Pero la mejor pn1eba de que su genio de artista no se había debilitado, fué la constnH·c·ión rlennitiva ele la Basílica de S. Pedro. cura. dirncción
le fué encomendada y aceptó á la cdacl de setenta
al.Íos, desempeñándola hasta su muerte.
¡ Admirable vicia de artista '. El conjunto de sus
obras, tomando en cuenta simplemente el tiempo n e.cesario para ejecutarlas en lo p1aterial. hace exl,r emecerse á cualquier artista de nuestros
días. .Miguel Angel, arquitecto, pmtor, e~cUJL0r,
es siempre granüe, siempre admirab le ; por último, fué también poeta, y dej&amp; una hdmoe.a colección de sonetos. ¿ Cómo fné el portento? l.:'n moderno escritor francés lo explica a,í : ¡ Miguel Angel era un genio, que no bebía ajenjo!
E,s c:erto que la. actividad de Raf.ael no abarcó
tantos ramos como la ele Miguel Auge!, pero estudiando sus obras con detenimiento salta á la vista la enorme labor preparatoria que tuvo que
cumplir para lleva.rlas á cabo, pues ~i la ejecución
artística es en ellas admirable siempre, el alcance de las id,ea.s inspirativas os verdaderamente
portenforn y nos revela que la erud:c:ón de Raral€J es&lt;,uvo á la altura de todos los conocimientos de su époGa. Curioso es, en verdad, seguir
paso á paso el desarrollo de su facultad artística
á través de sus obras y en pocos maestros de su

E~pecialicfad en Rafael íué el fresco, y de hecho en ,el fre,co se basa su celebrida.&lt;l. l:'lus pinturas murales del Vaticano producen efecto de
obras sobrehumanas, ya sea que se las consider-e
€111 conjunto ó en detalles. Allí la ide-a es tan admirable como cl pr ocedimiento artístico, allí demostró el maestro su teoría de que el verdadero artista no puede ni debe. limitar sus frcultades á la
educación de los sentidos ni á la expontaneidacl
de la concepción, sino que üene que aprender
mucho, mucho que estudiar en abstracllo, ya que
la ciei:c:.a y el arte se. dan la mano tan á menudo, como h ijos que son ambos del hombre intelectual.
Grande y muy notable ,e,s la. pléyade de pintores rafaelistas, que aún después de la muerte del
m!l!Eé'tro siguieron infundiendo nueva savia en el
Arle, y cualesquiera que sea.u las evoluciones que
éste ha.ya sufrido posteriormente. y sufra todavía
en lo futuro, nunca serán bastantes para borrar
ni arnrnguar la gloria de los maestros del Renacimiento, porque ellos ejecutaron una labor consciente y exacta, como ha dicho Taine : "sabiendo
á dón de iban y de dónde venían."
Lo cual sucede á muy pocos artistas de nuestros
días.

SUEÑO DE OPIO.
En esa hora gris, en esa. hora·
J.foda y sombría en qn&lt;! el dolor em 1,riagfl.,
Y en que parece el novio ele la aurora
Una ascua inmensa que en el ruar se apaga,
Yo levanté la piedra de tu fosa,
La dura piedra que la vis.t a ataja,
Y desleída., honible y asquerosa,
Te ví en el fondo de la negra caja.
Los hambrientos gusanos ¡ cómo hervían !
En esas formas que adoré por bellas :
De tus -Ojos las cuencas parecían
Ya sin pupilas, ¡ noches sin estrellas!
Húmedo el cráneo y sin cabellos, mustia
La sien, regazo de mi boca ardiente,
Abierto el labio en espantosa angustia
Deforme el s~no, sin CílJldor la frent¿.
Tu cuerpo, que era un vaso de perfume,
Con su olor nauseabundo me asfixiaba;
¿ Qué aroma mundanal no se consume?
¿ Qué carne no se pudre y no se acaba?
Así te ví, y entonces un reguero
De llanto desprendióse, de mis ojos,
En tanto que el cruel sepulterero
Me ocultaba tus lívidos despojos.
l. Por qué tiemblas? ¿ Por qué frunces el ceño?

¿ No te ha gustado mi doliente historia?
Nada temas, que todo ha sido un sueño
Que he querido grabar en tu memoria;

Bafael.

categoría son tan perceptibles el pr oceso del perfeccionamiento y el esfuerzo constante y sostenido por alcanzarlo.
El gran maest'l'o ,empezó sus estudios en Perusa y su "Coronación de la Virgen,'' por ejemplo,
ostenta el-ara.mente el estilo umbrío, que Ya transformándose en breve en toscano, á la influencia
de los estudios hechos más tarde en Florencia. como lo demuesfra .s u "Descendimiento de la Cruz,"
qUJ0 está en la galería. Borghese, para consolidarse, en fin, en ese estilo genuino é individual que
propiamente no pudiérnmos llamar sino "rafaelista." Esúe es el que abarca el tercer periodo de
su vida y que se manifiesta en la "Fornarina ., de
la galería Barberini, en el "Violinista." del palacio Sciarra., y sobre todo, en la "'Trans.figuracüín" del Yaticano, que fué su obra postrera.

Para hacerte saber que la hermosura
Y la gracia que en tí el amante advierte
Van á ser en la hueca sepultura
'
¡ Regocijo insaciable de la muerte!
Y que tan solo la virtud bendita
}:s á un tiempo, al brotar su herm~sa lumbr,1,
.\ stro que en el espíritu gravita . ..
¡ Flor abierta en la misma podredumbre!

Julio fflozeo,
(Colombiano.)

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VTI--TOMO Jl--NÚM. 3
Girecw:n Llo. &amp;AJ'.&amp;.EJ. &amp;BYBS SPún&gt;OJ..&amp;..

::¡:scuela ll'. de Bellas Artes.

MÉXICO, JULIO 15 DE 1900.

8Ull8CRIP&lt;:IOK DNSU.U. ,OILUQA,
IDO IDO IUI L4 CAPITAL,

t.

59

,._.e,

Gerenw: .&amp;.JITOll'lO Cl11T,..

Cua dro de .Toaq1111lBamlzez.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 24 de J unio tde 1900

EL MUNDO IL"GSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 1

MÉXICO, JULIO 1º DE 1900.

Director: L i o. BAl"A.EL BEYES SPilll'DOLA.

¡ Cuúnto labio apagó su sed ardiente
y cuúnto corazón templó su brío
en tu cauto magnífico y doliente,
como en brillante y clamoroso rio!
Tu alma de fuego, combatiente bravo,
fué, para los altivos patriotas,
hoguera á cuya luz un pueblo esclavo
,·ió para siempre sus cadenas rotas.
Y tu Yibrante genio impetuoso,
de tempestades y fulgores lleno
- jinete en un cabal lo poderoso
libre de riendas y acerado freno,recuerda por su audacia y sus proezas
al paladín, terror en. las batallas,
que entraba en las oerradas fortalezas,
con su corcel salvando las murallas.
¡ Oh, cuántas Yeces la rosada aurora
rne sorprendió vertiendo amargo llanto
sobre tu libro, llama abrasadora
que lanza entre esplendor hermoso canto!
¡ Cuúntas veces te vi gallardo y fi-ero,
al Uravés de tus versos fulgurantes,
cual :Montemar, la mano en el acero,
r el furor en los ojos centellantes!

Y en los festines, lúgubre y hastiado,
esquirnr de Tarifa voluptuosa
el rojo labio, pétalo arrancado
del corazón sangriento clP- una rosa!

¡ Cuántas veces te ,i, bello y triunfante,
coronada la sien de intP-nsa lumbre,
bizarro el ademán, la voz tonante,
arengando á la iI1mem1t muchedumbre!

F::

ó com·ertido en capitán pirata,
"sentado alegre" en la risueña popa
y mecido por mar de azul y plata,
divisando ·'Asia á un lado, al otro Europa,"
Ya, ante el sepulcro de la triste Elvira,
presa te miro de mortal desmayo;
ya, transformando tu valiente lira
en la e:,p-ada invencible de "Pelayo ;"
ora, en fin, demudadas las facciones
y anegados en lágrimas los ojos,
contemplando, á la luz de los blandones,
de "Teresa" los mí~eros despojos:
visión negra y terrible, que devora
las dulces esperanzas de tu pecho,
dejando pa.ra siempre, asoladora,
t u noble "corazón pedazos hecho;''
y que arranca á tu plectro desolado
un canto lleno de amargura y brío,

que resplandece &lt;'OmQ el sol dorado
entre el ramaje él.el ciprés sombrío.
¡ Oh sublime ca.ntor de los dolores!
todo joven hispano ama tu gloria
y, al par que tu desdicha y t us amores,
guarda con entusiasmo en su memoria

. --~ = ~

:
¡

-~;~

~----·:::::...· . ·--=""'.~.~---

-~--·
. ·• =----.:. --...::::!

~--=1

. -~~1

- -: ·-=-·:

t

',

'\
-~

--

versos de "El Diablo :Mundo," en que flamea
tu juventud radiante y agitada,
que, al huracán del infor tunio ondea,
cual bandera de sangre salpicada.

jllanuel lfeina.

&amp;reditación c§0 &amp;rar9arita.

8Ul!SCRll'CI01f 1111!?&lt;80.U l'ORA!'l'• .l,
J DEM IDl!III EN LA CAPITAL,

11.

0

Sl.2t.

Gerente: .A.lll'TOlll'IO 01JYÁ.

�EL :MUNDO ILUSTRADO

l. El heroe africano.--2. Recuerdo

de un eclipse.

..

1.-Las dificult-aclcs de la, pacificación, preámbulo de las improbabilidades de la asimilación se
dibujan bien claras ante los ojos de Lord Rob;rt-,
en Pretoria y de Sir Alfredo .Milner en J!Jl Cabo
y Bloemfonte;n. A pesar del gran desastre de las
repúblicas aliadas, la;; a5ambleas africanders, en
pleno país británico. se muestran empeñadas en
censurar oficialmente la causa de la guerra y en
protestar contra las anexiones. Estos africanders
del Sur d"l Oraug-e eran 1e:t1es súbditos de S. M.
Yict'oria y uno de los promotores de sus ligas poderosas fué Cecil Bhod ~~ tll re;sona. Más el J1-.1
del Transvi::al fué la nw:1·1.ana de la discordia · el
sajón pretendió más ó menos torcidamenl:€1 aclueliarsc de la región de la.5 mmas y de allí la política ele D. José Chamberlain y la resistenda y
lo demás. El resultado neto de esta guerra '&gt;erit
h necesidad de una fuerte ocupación militar indefinida y la uniformidad en las opiniones anti-inglesas de tlOdos los holandeses del Africa austral.
I¾ibe de haber alli un error fundamental, porque sólo ellos producen consecuencias tan desastrosas.
En cuanto á la p-acificación, larga va la cosa,
según parece; yo no sé si será exacta la pintura
que se nos hace dél viejo Kruger, trashumando
en su wagón despacho, llevando á remolque un
carro de barras de oro, rumbo á Lindemburg, que
lo alejaría un poco de la línea férrea entre Pr.etboria
y Lorenzo M:árquez, pero lo que sin duda lo es,
como la repulsa al plan de sumisión que con un
armisticio de cinco días le propuso el marsical
lfoberts lo indica, e•s la fiera r esuelta actitud de
Luis Botiha. Es un hombre de treinta Y cinco
años, alto, delgado, elegante, sin barba casi "rara
avis," en aquel país de barbones; pertenece á una
de las familias más conocidas en el Transvaal, enlazada con la del General Joubert, que tenía una
predilección paternal por esf:!e ,aliente soldado,
que ya á los veinte años era el hombre de su
país que mejor tiraba, que mejor saltaba y que
mejor bailaba. Desde hace ocho meses combate
sin cesar y fué el "Xa.tal" el primer escenario de
sus hazañas; en vísperas de la batalla de Colenso, y como tm·icse que retirarse enfermo el inepto Lúcas )Ieyer, quedó accidentalmente encargagado Botha del mando. Se presentó en la acción
Tocl€ado de un estallo mayor de jóvenes disgustados por la exvrema circunspección de Joubert, que
nunca insistió en los asaltos á Lady Smith por
miedo de sacrificar las vidas de los boers, y disgustados con la ingerencia del consejo ejecutivo de
l&gt;retoria en la dirección constante de la guerra,
&lt;:a usa principal de muchos desaciertos.
Bl día de Colenso, Villebois-Maureuil acompañaba á Botha y fué testigo de su sangre fría y de
su pericia; el ataque de Buller tornóse desastre.
Después de la batalla se presentó Lúcas M:eyer, y
el joven vencedor rnlvió á su "commando ;'' la
t,oma de Spionkop por el general Warren era la
clarn del paso á Lady Smith del e•jército auxiliar de Buller; la impericia de Shalck Burgher
fué reparada. por el rnlor heróico de Botha y los
suyos, que tr-clS doce horas de combate nocturno
arrancaron á los ingleses aque•l ensangrentado
cono trunco; ya enoon ces era popular por extremo y á no i;er por las órdenes terminantes del
Consejo ele Pretoria. habría apro,·echado la profunda desmoralización cl-e,l ejército inglés, para
magullar á Buller ó hacerlo bajar al mar.
En esto vino la penetración del formidable
ejército de RobertiS en el Orange, la liberación de
Kimberley y la captura de, Kronje; J oubert y
el directorio resolvieron abandonar el Katal; Botha se puso furioso cuando recibió la orden de
abandonar su magnífica situación al Sur del Tugela; "me han clavado una espina en el cora.zón," decía. Efectlivamente, aprovechándose de
aquella coyuntura los ingleses avanzaron sobre

Lady Smith y la orden de retirada comunicada á
lo~ "commandos'' como un "aálvase quien pueda" por Lúcas l\Icyer, produjo un pánico espantoso, todos huífill, dice el escritor que nos da estas
noticias, como locos al gaJope de sus caballos salvajes en la noche y la tempestad. Aquellos fueron
días de lluvias torrenciales, de borrascas ince~antes, las montaña., cubiertas de nuhP.-s y de agua
veían convertidas su;, grietlas en torrentes, en ríos
sns barrancaF, :,us val les en lagos; por entre todo
eso huía desbandado el ejército boer, arrastrando
en pos suya á los campamentos que• sitiaban á Lady Smit1h; si la guarnicón sitiada y Buller hubiesen obrado de acuerdo, el pán:co :58 corn·ierte en
irreparable c..-iU1btrofe. Pero Luis Botba estaba
allí; sobreponirndo su voz al eco del trueno que
rehollaba de roca en roca con las balas y las bombas de los ingleses, que centuplicaban· el horror
de la tormenta, reunió á los suyos, lograron fortificarse y contuvieron á Buller; entre f'anto, €'l
viejo presidente bíblico llegaba á Dundee, como
una "shuteta'' del tliempo de las guerras israelit/as y aquel hombre salido del libro de los jueoEG,
cantando salmos y orando al cielo, contenía el
desastre que Boliha reparaba., al grado de salvarlo
todo; ni un eañún, ni un carro, ni un herido cayó
en poder de los invasores.
Transladado al Orange, salvó intacto al ejército republicano, á punto ele ser capt!urado, como
el de Kronje, en \\ epener y tornó á salvarlo en
Krocnstadt. ¿ Piensa clisoh'er sus commandos en
guerrillas y convertir la guerra en una incesant'e
escaramuza que fatigue y agote al enorme ejército
que ha ocupado á Pretoria? El, La Rey, los Wette,
parecen resueltos á hacerlD así; creen otros que organizarán la resistencia en la doblaclísima comarca de Lytlemburg. Pronto veremos: el nue~'O General en jefe, á juzgar por sus antecedentes, no
hará ni una co~a indigna, ni una cosa tonta; pero
puede verse obligatlo á aceptar la paz, es decir, la
tregua .. . .. Dejemos la palabra á los sucesos.

2.-Y puesto que de todas partes nos llegan
descripciones, á cual más interesante del último
eclipse de sol, transcribo una curiosa anécdota histórica cont:ada hace más de ochocientos años por
Raoul Glaber y resumida magistralmente por
Emilio Gebhart:
"El 29 de Junio del año 1033, vigésimo octavo
día de la luna, desfalleció el sol entre la sexta y la
oct!ava hora del día, de un modo terrible por extremo; parecía de color de zafiro, los hombres se mira han los unos á lo'- otros y se encontraban pálidos
cómo muertos; todos los objetos tenían un tinte
de -azafnín. Apoderóse entonces del género humano un e~panto inmenso. Comprendían los testigos
de este milagro que una p3vorosa calamidad amenazaba al mundo.
Era el día en que la Iglesia celebraba la fiesta
de San Pedro y Sa.n Pablo. En Roma, sobre la
tumba misma de lo-, santos apóstoles, el Papa
Booedicto Noveno celebraba el augustlo sacrificio;
este papa tenía trece años y era el horror de la
cristiandad; tlecían que era más impuro que Heliogábalo y más feroz que N'erón; según uno de
sus sucesores en el pontificado, Benedicto saqueaba
día á día á Roma y asesinaba á los romanos. Trémula esperaba la cris~iandad las nuevas maldilcles
de aquel Anticristo; era el tiempo de los grandes
milagros del occidente; tres años ele lluvia, de
hambre. &lt;'Lei peste ; tre$ años de agonía!
Los patricios ele Roma creyeron que matando al mónstruo en el altar, salvarían á la humanidad y iuraron asesinarlo aquel día en plena misa
pontifical
Se reunieron, ~e contaron, iban á precipitarse:
.}rillaban las dagas en las manos calzadas de mallas de acero. En ese instante el sol palideció y empezó á apagarse; la basílica ee hundía en las t~nieblas. Aterrados por el miedo, los conjurados cayie;¡•on de rodillas gritando misericordia y el adolescente pontífice satánico, á quien el milagro
hacía sagrado, tendió sobre sus cabezas su blanca mano femenina y los bendijo.

Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julio de 1900.

CREPUSCULAR._
A ..... .
¡Adió;;! pero no olvides la boca que te besa,
La mano q uc te brinda la copa del placer;
.
No olvides esta aurora que en broches de turquesa
Prendió los blancos velos de Yn triste amanecer.

~-

.-

La noche entre gironcs de negro_terciopelo
.Arrastra á lo infin;to su pompa sideral, .
Y rompe la alborada, como una flor del Cie~o,
Su broche de hojas de oro y estambres de cristal.

---~- .

-

....

-·

.··•·

O:ticina.s del camino de fierro dePekin á :itan-Xeou.

Yenido de los valles, punzando nuestras sienes,
Dispersa el viento helado diamantes en_ la flor,
Y tú, llorosa y tri~te, como la aurora tienes
Los ojos empapados en lágrimas de amor.

duc:clo en China r1e•pués de la apertura del período de construcción de, las vías férreas, se han
imputado á una poderosa socied~d secreta, que
cuenta con mucho.-- cientos ele miles de acltptos.
Esta 8ociedacl es la de "donadores de puñetazos
d el patriofürno y ele la paz," á que nosotros damos simplemente el nombre de boxeatlores.
Estos boxers operan c:)11tra todos los extranjeros sin distinción, contra todas las ' ·novedades
info:rnales" introducidas por lo&amp; europeos, contra

Se alejan para, siempre las h oras venturosas,
Los último, fantaw1as de nuestro amor se van;
¡ Lervántate, alma mía! ¡ Corónate de r~as! ,
Y entre ellas revolando su marcha detendran.
Sacude tu indolente, tu tropical belleza
Caída entre mis brazos con la..··m postración;
.Mañana el hondo tedio, la íntima tristeza,
Ahora el encendido volcán de la pasión.

Personal europeo de\ ca.mino de fierro de Pekin á Kan-Xeou.

L a lámpara ~·a exhausta ~e aviva de repente,
Y el cerco temhloro•o palpita. sin cesar:
Algunos parpadeo~, algunos solamente,
Y rnclYen las tinieblas su imperio á recobrar

En estas tristes horas &lt;le amarga despedida
AYívese la llama del moribundo amor,
8us ceJ'C'.)5 o•eilantcs alumbren nuestra vida,
Después ... la et!erna ausencia, la noche y el dolor!
Después las tristes brumas, las ráfagas que arra(san,
Y todo" lo&lt;- recuerdos que sollozando están;
Como las blancas nubes lao; ilu"iones pasan,
Las nue~tras que pasaron ya nunca Yoherán.
La última nos queda temblando ruborosa,
Y batirá sus alas para jamás volver:
F.s la colmena en busca de la encendida rosa
Debajo de las nieves que empiezan á caer.
La alumbran tus pupilas si ve tus ojos bellos
Caliéntala si buEcl tu seno virginal;
Como un fistol se prenda temblando en tus cabe(llos,
Y en la urna ele tu boca fabrique su panal.
Amor en nue~tros labios se dé la hienvenitla

Y cuhra con su!' alas tu virginal rubor;
D espués de estas dulzuras del vaso de la vida
Hay heces que disuelven la perla del dolor.
Te llorarán mañana del camarín cerrado
Las flores prisionera,; en rnso íle cristal,
La lámpara dorada y el gárrulo teclado
Tu luna de Yenecia. tu espléndido sitial.
Poetas vagabundos los pájaros can to res
No te verán mañana de codos al balcón . ....
Ko tiene el chtlce idilio más páginas de amores,
Y la última nos deja de luto el corazón.

.......

~~--~:&lt;-;?:·

-

-~

- .---'

Casa. de operarios.

LA INSURRECCIÓNEN CHINA
-•Y LA--

• EXPOSICIÓN DE.PARÍS
,,...,,r-

Hace un mes, poc·o más ó menos, tuvo lugar
-en el Troc,ulero la inauguración de la Exposición
-china. Fué ésta, e11 un cuadro de mucho color local, una fiesta de Hoc-he muy parisiense, con diYertidas eonfusione,-. ele, sombreros de seda de ocho
1·efl.ejos y turhante~ ele botón, de trajes ele paño
nrgro y túnica6 d u ~atín borclado. Se vió á los
hijos del cielo ensayarse en algunos rincones, en
,el flirt europeo.
A la misma hora. por un contraste singular, se
despertaba al rededor de Pekin, con un ardor que
podía croorse extilll(niclo, el vi€jo odio ele los chinos contra el extranjuo.
La línea del nue,·o (•amino de hierro que liga
la c-apita.l con Pao-Ting-l~ou, y que debe prolon-

A orillas de los lagos las nieblas reclinadas
Ya borran y di-:;ipan su matinal capuz,
Y en dombos elegantes y cúpulas doradas
Refleja el sol naciente su esplendorosa luz.
¡ Adiós! pero no olvides la boca que te besa,
La mano con que enjugo tu llanto de mujer;
Ko olvitles esta. aurora que en broches de turque(sa
Prendió los blancos velos del último placer!

~9uotin

ff. &lt;3uenca::&gt;

garse hasta Hang-Keou, ~ué cortada. Las _estac~ones v los talleres fue,r on mcend1ados, los mgemero::; belgas y franceses, se vieron atacados y los misioneros oacrificados.
Mucho se ha ccupado el cable• y la prensa durante estos días, ele los desórdenes y actos de barbarie cometidos por los facciosos. En ChangHsin-Ticrn. por ejemplo, lugar donde se encuentra
el depósito principal de la línea de Hang-Keou,
no había menos de dieciocho ingenieros, con cinco
mujeTes ~• dos niños. Se encontraha á la cabeza
rle ellos 1L Bouillarcl, in:;pector gene¡-al ele la sección en explotación hasta Pao-Ting-Fou. Encerrados en los ¡,:c:ntos de los edificios de la administración del camino de fierro, lograron, en esa
ciudadeh1 improvisada, hacer frente á sus agresor es. hasta la llegada ele las tropa, enviadas de Pekín á su socorro. Xo fueron éstas, por supuesto,
trona;: chinas, demasiado sospechosas de estar más
inclinadas á simpatizar con los insurgentes que á

Dapartamento de la. administración.

Población de operarios.

c:ombatirles, sino un peque1io contingente formado por guard ias de las leg::c:ones de Francia, Rusia, Inglaterra, .stados l'ni&lt;los, Italia, Alemania, Au5tria y Japón. Estas guardias han sido reforzada~ después por de~tacamentos idos de T ien'l'::in. Los rnini8tros de los diverso~ países, asocian actualmente sus esfuerzos para recoger y
ponvr en ~eguridatl en Pekin á los europeos empleaclo1&lt; en los camin0'4 clu fie rro y e,;parcidos en
direr;,o;, puntos, en que las líneas están en explotaeión ó en eon,trucción.
En Chang-lfon-Tien y en Pao Ting.Fou, todos
los edific:rni r¡ne ~ervían de h·ihitacion:~ y de oficim1s han ~ido incendiado». Durante muchos días
la legación franeesa en Pekin, C$tuvo muy inquie-,
la ac:erc·a de la suerte corrida por cinco ingenier o~. quiunes, hahiénclc,oe primeramente refugiatlo en l'a.o-Ting-Fou al dejar á Chan-IIsin-Tien,
proenraron dirig-ir,e á Ticn-;'iin á través del territorio ocupado por los boxera. Aunque ligeramente heridos, llegaron por fin ~anos y salvos.
l~stos disturbios, los má6 graves que se han pro-

-~, -·::-'OC&gt;. -- .

··-·

---

.

. . •;

"·

Ca.u del inganiero enjefe.

todos los misioneros que l uchan por llerar á sus
almas el evangelio.
Se dice que sus jefes redutan á estas hordas de
exterminio en gran número entre los marineros,
los cargadores, los can,2teros, quienes temen que
los caminos de fierro supriman sus medios de exis-tencia, reemplazando todos los antiguos meJios
Le transporte por los implementos modernos de
elcctricidaa y vapor.
Pero difícil sería dn,cuhrir la. causa inicial de
este monniento, en el que no es posible dejar de
ver la mano de lo~ instigadores fanáticos, pues todas las depreciaciones á que se entregan. respeeto
á los misiomros y catecúmenos, reYelan el odio
religioso tradicional en su raza.
Lo que hace más grave los último,,. trastornos
es el hecho, asegurado unánim1:mente por lo:' periódico extranjeros, de que á la tenebrosa agrupación ele los "boxers" no son ajenos muchos de
los mandarines y grandes peroonajes del Imperio,
quienes lejos de sofocar los tumultos, los fomentan, ó cuando menos, dejan de peri'eguir á los criminales, que están desplegando en su;; asesinatos
un lujo de crueldfül increíble.

'
f

le\

.

.f:1 m ..ndarin de Ch!'ng-Ksiu-Tien en una. v i sita. que hiao
a los ing-anidros del camino de fierro .

�EL MUNDO ILUSTRADO

EL PALACIO DEL VESTIDO.
~

P,,rís, Mayo 30.
El hombre ha dado muchos chascos á la ~aturaleza, y no es el menor el que consisle en h~ber
nacido desnudo y haber llegado á ser el ammal
más ric:ament~· ataviado de la creación, el que mejor se abriga, el que má~ _brilla, el_ que más clec~rativo re:mlta. Hablo, ent1endase bien, de la muJer,
y cuando lticro el "hombre" e'Il materia de atavío
ya se sabe q~e es ella l_a que se ~dorn_a y é\ el que
paga: ·'Cuando digo digo, no digo digo, smo que
digo Diego.''.
La Xaturaleza ha sido madre d-e los an imales
y rnadrastm del hombre; como la madre, ó el padre de Cenicienta, ha reservado sus favores, sus
chiqueos, sus ben,e•volencias para la parte menos
estimable de la crea,ción, y ha reservado á la que
más merece, no digo los harapos, que ya sería algo, sino la más absoluta y completa de'Snudez.
Con maternal solicitud ha envuelto en ásperas
y protectoras pieles al oso polar, al zorro azul,
á la nutria y al castor, temerosa del frío de las
soledades de· hielo ó de las "acatarrantes" veleidades dE1l im·ierno. Previendo los rifles de Winchester y los fusiles de 1,faiisser, Lebel y )Iondragón, ha revestido al rinoceronte &lt;le placas ele blindaje, acorazado á h1 tortuga y al lagarto; al caracol le ha otorgado una fortaleza, al puerco ó espín
lo ha erizado ele púas.
.
Con maternal coquetería ha puesto collares
aperlados al pichón, recamado de pedrerías al colibrí, ;enn1elto en tizus al faisán, en seclas y nácares al parn; vestido de musolinas al buho, tl.a &lt;.'Jlóres pálidos al cacatua; enflorado al pa pag,11 lo,
coronado al águila.
Al hombre no le dió sino una piel lampiña, negra, cobriza, amarillenta, gris sucia, según clase;
sin matices que la embellezcan, sin capas ó madejas que la abriguen, sin brillo que la decore; tal
parece que, arrepentida de haberlo creado, quiso
&lt;lesproYeerlo de armas y de escudo para su defensa, de adorno para su atavío, y que quiso ponerlo
á la merced ele, la intemperie que lo destruye, del
enemigo que lo acomete, del ridículo que lo aniquila.
El horn bre ha sabido, en esto como en todo, tomar su reYancha. Pare-ce haber dicho á la Xaturaleza: -Puesto que nada me das, yo lo tomaré
todo ;-y así como, inerme, ha sabido armarse; indefenso, protegerse; débil, fortalecexse; impotente, imponerse; ridículo, embellecerse, y pobre,
enriquecerse; así también ha sabido transformar
su desnudez e•n el más brillante, el más rico, el
más S1Jnh1oso ele los atavíos. Ha inventado para
,uplir á lo;; colmillos, las tenazas; para substituir
á las garras, los garfios; para colmar la deficiencia de sus músculos, la pahmca; para reemplazar
las alas, los ferrocarriles y telégrafos; para contrarrestar su miopía, los t€.Jescopios; para compensar i"u presbiscia, los miscroscopios; para pt!l'fecci011ar el instinto, la ciencia; para mejorar el
canto ó el rugido, la palabra, y para completar el
pelaje y el plwn-aje ausentes, el ve&amp;ticlo.
Y he aquí que el hombre, que nadR era, lo es
hoy todo; que el que nada podía, p11ede hoy rn''cho; que él, que todo lo ignoraba, casi todo lo sabe. Es águila por el vuelo; torpedo por la explosión: león por el empuje y la agilidad; zorra por
la astucia; naYega como el pez; vuela como el
a,·e; cara como el topo; perfora como la polilla,
y brilla como el cucuyo.
En pu11lo á at.avío ha obtenido los mismos
triunfo,: y realizado las mismas conqui~ta$. ~Iinerales. plantas y animales lo pos.eían todo, y él ha
puesto á escote á la naturaleza entera para componerse un atarío digno de rn riqueza y ele su grandeza. Ha desollado fieras para robarles su piel y
su pelo, ~· con ellos abrigarse y adornarse;
ha cle~µojado al paYo, al avestruz, al colibrí de su
plumaje, y con él se ha compuesto atad~8 vistol"o~ y rico~; ha deshilado capullos para extraer
hilos y tejeffc tel-as; ha segado praderas y arrancado ramajes y follajes para entret(!jerse guirnaldas y coronas; ha rnciaclo conchas para labrarse
~erlas: pulido escamas para hacerse corazas; bruniclo metales para forjarse anillos y bracel€tes,
tallado cliamanres y rubíes para constelars_
e de

estrellas. Hoy hila, teje, borda, recama, engas,ta, con afán, sin tregua, sin reposo y se ostenta
ante la ~aturaleza tributaria de su atavío, como
un monarca revestido de las mantas y túnicas y
alhajado de los collares é insignias que le }1an
fabricado y ofrecido sus súbditos.
-&lt;:::&gt;-C)-S;:&gt;

Para llegar á tanto el hombre, ha tenido qu~
luchar contra la N'aturaleza y dominarla; para
llegar á las joyerías de la Rue de la Pajx ó á
las casas de modas ó c::mfecciones de la Rue Royale, el hombre ha pasado por todo un camino
de calvario; que vestir las pieles brutas de la
edad de piedra; que labrar colmillos y astas de
rengífero; qu e elaborar á mano las telas burdas
de los primeros griegos y los primeros romanos,
y que hacer durante siglos calceta como nuestras
"tatarabuelas."
Esta epopeya se canta oo el Palacio del Vestido, una de las grandes maraYillas de la Exposición. Ahí, en cuadros plásticos, vivos, casi animados, se ven y se admiran los primeros esfuerzos
y los primeros triunfos, desde la "arpillera" patriarcal hasta la seda de Lyon; desde el cacle
hasta el botín; desde el turbante hasta el sombrero; desde el talabarte hasta la casaca.
La mujer impera y r eina en él; calza coturno
y reviste manto en Roma; corpiño ceñido y enagua de cola en la edad media; "paniers" con
:María Antonieta; crinolina con Eugenia; "corset
droit devant" con a bella Otero:
Aquello es un museo arqueológico y monumental; el peinado de "chongo," la "castaña," los
monumentos públicos y las fragatas de gueirra de
la princesa de Lambelle, se "codean·, con las dos
trenzas de Margarita y el "pelo suelto" ele Ofelia y
ele todo ello resulta una impresión profundamente :filosófici, la de que cada capricho de la moda
e;¡ un escalón del progreso y una conquista de la
humanidad; la de que el se,r que para cubrir su
desnudez ha creado tanta industria y despilfarrado tanta estética, es superior á todos los seres, y
ele que está reservado el imperio del mundo á
quien de su miseria hace riqueza; de su fealdad,
belleza; de su debilidad, fuerza, y de su ignorancia ciencia.

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

es la secc10n de Indo-China donde, desde á la
entrada los guardianes a.nuncian que todo ae
ofrece gratuitamente.
En el fondo de la terraza se eleva la gran pirámide cónica ó "pn6m" cuya flecha dorada se
eleva á 47 metros de altura.
Delante de este monumento se encuentra la deliciosa pagoda real de Pnóm Penh, muy divertida con sus revestimientos dorados y lacadoa de
rojo y sus numerosas campanillas de sonidos argentinos que tintinean al menor soplo de viento.
En el interior de este juguete es donde se encuentra la eocposición especial ele objetos relativos al arte religioso: budbas y brahltmas, ~ ·
tátuas diversas, vasos de incienso, pebeteros para
quemar perfumes, modelos ide pagodas, mesas
de, altar, bugías decoradas y perfumadas, pa.n-

Es muy completa, muy instructiva y muy curiosa.
Dos secciones de galerías circulares están ocupadas por colecciones abandantes y variadas. Bajo
la forma de muestras, de ejemplares, de pinturas
y de fotografías, el visitante encuentra :=tllí un resmneu de todo lo que se haya hecho em. Madagascar y de todo lo que está en vía de hacerse.
!•;n la cima del campanario que corona el edi:fic10, desplega sus alas el "Voromahery," el pájaro
de la Fuerza, ,el ave real de Madagascar símbolo
h_eráldiro de la industria de Radama. Pájaro cautivo, se le ha llevado á París para hacer la insignia
del
panorama que representa la capitulación de
~11ananarive.

NUESTROS GRABADOS.
-&lt;:&gt;e-&lt;:&gt;
EL PALACIO DE MADAGASCAR
-&lt;:::,.()-&lt;::&gt;-

El palacio ele Madagascar e~ la ExpoS:C'.ón &lt;\e
Pans tiene la forma lle un circo. .Pero no e~,
como podría crl€erse, que la forma cilíndrica _seii
un honor en la arquitectura madagascarense, sm?,
simplemente, porque el lugar que se la ha de,stinado es un espae10 circular &lt;le la Plaza del 'Irocadero; del que el arquitecto encargado de construir el edificio ha sabido sacar gran partido.
La Gran isla africana se ha convertido en la Exposición en una especie de península. 'C'na vasta
plataforma de cement? con ar~iaduras ele ace~o,
le sine ele istmo y la hga al conJunto general. Esta plataforma es, todas las fi,e.,;tas, uno ele los rincones má,; alegreg de la Expo,:lición. Alli es donde,
bajo un original kiosko&gt; se deja oir; ~e las dos y
media á las cuatro de la tarde, la rnus1ca de la reina de }fadaga,cn. Los treinta y cinco ejecuta_ntes de moreno rostro; de esta orquesta, n.o se sn-'l
ven' ya. del original "lokango voatawo,,, m. c1e
"valiha,,. ambos ill5trumentos típicos del país. Itan
olvidado estos aparatos musicales por el trombón,
la comE"ta, el pistón y el clarinete. Al mismo
tiempo han descuidado las melodías extrañas de
las florestas natales, y su repertorio nuern es el
mismo que el de todas las músicas militares: marchas y · pots-pourris de aires de óperas.
La fanfarria de la reina no lleva este nombre,
sino sobre los programas, pues en realidad es la
fanfarria del Gobierno. Forman parte del destacamento deleitadores y milicianos que se; han llevado á P arís, con cincuenta indígenas ele toclas profe,ione,i, reclutados en las diversas r egiones de la
isla. Todos e~tos maclagascarenses están alojados
juntos cerra de la Exposición. Cada. mañana se
dirigen al Trocadero. Los tiradores y milicianos
montan las guardias. Dos simples figurantes indígena~ Be instaian en las tiendas que rodean el pabellón, y se entregan á algunos juegos y trabajos
malabares, ante !os ojos del público. Los músicos
soplan en su,; instrumentos. Los trabajos de estos
últimos ~on de lo más pintor\,sco. Alrededor de
c1;i.os• músico~ maclagascarenws se oprime una mal •
titud que admira el poder de sus pulmones y el
juego ele rns negro~ dedos, todo lo cual sirve para
formur, no una melopea extraña y sin corí1pás, sino
una corre-eta interpretación del wals de Fausto ó
de un paso doble conocido.
La ExpoRición de Madaga,:car no sólo exhibe,
por supue-;:to, músicos negros y soldados indígenas

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Fachada de la Pagoda Beal de Pnom-Penh.
Fachada principal de la pagoda.

LA EIPOSICION DE PARÍS.
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LA INDO-CHINA.
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1

El P alacio de Madagascar en la Plaza del Trooadero.

EL MU~TDO ILUSTRADO

La expos1c1on Indo-China, nombre que resume las varias denominaciones de Conchinchina,
.Annam, 'l'onkín, etc., etc., ocupa una superficie
de cerca de i0,000 metros cuadrados y esta rnmenba wperficie es aún insuficiente para contener las
riquezas y las maravillas enviadas á París por el
gobernador general de aquella riquísima colonia.
La idea directora de la organización ele la exuosición, ha sido la de dar á los visitant€e la sensación material, por decirlo así, de la unidad adminisn-ativa, económica y moral de esta importante
eolonia del Asia.
.Es, pues, inexacto, decir como lo hacen algunos cronistas, que hay una sección de Cam1.,odgc, una sección de Tonkín ó una sección de
Annam; hay ciert-amente reconstrucciones muy
fíele, de palacios de estas diYersas regiones, pero estas construcciones contienen, no los productos ele la región, sino toda clase de objetos prove,
nientes de todas las regiones de Indo-China.
El conjunto de esta exposición, está formado ·
por cinc-o construcciones ó grupos de construcciones ele casas tonki.nesas, camboclgianas :etc.,i
y una anexa, fuera de, la Exposición, para habitación de los indígenas.
E~tas construcciones, rodeadas ·ele Yerdura y
&lt;le 11ores, se escalonan sobre, el recinto del Trocaclero re,ervado á las colonias francesas, y su
agrupación afecta la forma ele un triángulo cuya c-ima está formada por la más importante de
tocla~: la pagoda de Pnom-Penh (Cambodge.)
1,:1&lt;ta húhil reconstitución de la pagoda de los
antiguos reyes de Camboclge, ocupa un e,pacio
de &lt;los mil metros cuadrados. Sobre una colina
artificial. ~e ha reproducido, y los Pnóms (cúpula~ rónira~ en forma de campanas) que &lt;llcoran
la colina de Pnóm-Penh.
El subsuelo de este edificio, es una vaFta gruta
que constituye uno de los trabajos más audaces de
la Exposición Universal, así como uno de los
más notables.
Las bóYcdas de esta gruta parecen apoyarse so-

bre altos pilares cuya decoración, tomada de los
antiguos templos braharnánicos y búdlricos .de
Kmers, recuerda los famosos edificios subterráneos d.ei Ellora en la India. En el interior se ve
toda una serie de dioramas, representando curiosas vistas tomadas en toda la extensión de
Indo-China. En un ángulo de la sala, un cinematógrafo inicia á los visitant.e-s en los detalles de
la vida indo-chinesa.
Otro de loo edificios más bellos y notables de
esta sección es. el. palacio de Co-Loa (Tonkín,)
el cual es el ed1fic10 donde está la exposición de
bellas artes ele la sección Indo-china y contiene todas lais obras de arte de la Indo-China.
El único rincón de la Exposición Universa.,
en que todo es grátis y el visitc..nte se encuen•
tra á salvo de la rapacidad de los industriales,
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kas, sentencias, cruces incrustadas, libros sagrados y todos los objeta&amp; de diferentes cultos de la
Indo-China.
Al rededor de este recinto, bordeando sus flancos, pequeñas villaB características de los diversOB
distritos de la Indo-China, encierran una variedad de tiendas donde pueden encontrarse curiosos recuerdos ele la lejana colonia francesa.
El Pres.idelilte de la República francesa ha visto con deleite toda esta sección, admirando los
P~O?-uctos, la manufactura, industrias, etr., exh1b1dos en su recinto. Ante él han tocado alcr1111os
aires nacionales, una orquesta y coro de ca~bodgenses, original conjunto, compuesto ele hombres
y m~jeres gue ejecutan una extraña. melodía, por
med10 de mstrumentos típicoo de aquél lejan~
país.

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Vlsta en conjunto de la Pagoda de Co•Loa ('l'on-Xin.)

1 1

1

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Julia de 1900.

\

Domingo lo. de Julio Je 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

No es nuestra intención dar á conocer el catálogo de todas las preciosidades históricas que eneicrra el Museo de Artillería, y mucho menos had !r una descripción cabal de cada una
Queremos tan sólo publicar ligeras notas que
acompañen unas cuantas ilustracioneR. Estas representan: El Pabellón e5pañol de la Legión
Real, una verdaaera joya que e~tá conservada
c·on escrupuloso cui&lt;la&lt;lo. El prirucr estandarte
que usaron los insurgentes, y que el inmortal HiclaJgo tomó la ~rde del 16 de Septiembre ele
uno, &lt;lel Santuario de Atotonilco, cuando se dirigía á San .Mi~uel de Allende.
Pocos años hace que fué recogiclo al Cabildo de
la Uolegiata de Guadalupe, por gestiones del J&gt;refccto Político &lt;le aquel Distrito, acordando el
l'rimer Magistrado de la República que se conserv~ra en el Museo de Artillería, cuando algunos lo
disputaban pa.i·a el Museo Nacional.
Bl cañón que lleva el nombre de "Hidalgo,"
de antigua :facllnra., y que ha sido fotografiado por
muehos de los touristas extranjeros: "Para def(•ndcr la Fé y la pureza de María Santísima."
m ef.tandarte que usó el Generalísimo Morelos
en sus notables campañas del Sur, que fué testigo
del valor indomable, del patriotismo levantado y
ahnegación suprema de los d~fensores de la liLertad, en aquella época memorable de luchas y

El Museo Nacional de Artillería
~

fü1piJamente \Ta enriqueciéndose nue1;tro Musco
de Artillería, á un grado tal, que dentro de poco
no ha de corresponder á su significación y su imporü1neia, el Jepa.itamento con que euenui en la
Uiudadela.
lra c·olección de1 armas y de antiguos pertrechos
y la, poca,; banJeras que se conservaban en una
sala del Palacio N"acional, á la cual se denomirn1ba ":-ia la de Banderas," constituyeron el primeT
C'&lt;mftingente para la :fundación del Museo, realizada é&gt;'ta en 1882, á iniciativa del señor General &lt;le
Brigada, Don Alejandro Pozo.
Se arreglaron los salones que fonnan el ala
dcr()eha del local qM ha ocupado la Maestranza,
y se compraron estantes con vitrinas bien acomlicionatla,;.
El 'l'enientc Coronel Iberri, siendo dü-Pdor de
la Mae~tranza, propuso se formara una c,,rniE-ión
de Auténticas, que se encargase de hacer recolección de objetos históricos, iniciando una propagamla adirn y que estudiase todos aquellos documento:: qne podían S€1I"vir de base segura para la.
f0l'mació11 de las auténticas respectivas.
Que&lt;lú formada esa comisión, que ha pre!'taclo
los mejore;; servicios. Fué su primer Presidente el
aeñor General Don Felipe B. Berriozáhal, dcspuéa el (lmeral Don Ignacio R. Escudero.

Cañón "Hidalgo."

ta Ana, al rethazar á los invasores en la Angostura, cerca del ::,altillo, episodio glorioso que se
registró el 23 de-.Febrero de 18-!7.
Con particular cariño es vista y se conserva la
bandera¡ dal Segundo ''Batallón de la Guard,i a
Nacional de Oaxaca, en donde inició i,;u brillante
carrera militar el señor General Porfirio Díaz,
nuestro Primer Magistrado. Le faltan alguno~ pedazos en la parte posteri@r del lienzo. Lleva adherida á la lanza que remata el asta, un list1ón tricolor que dice: "Concurrió á la segun&lt;la Guerra
de Independencia," listón que fué eolocado á esa
bandera y á otras muchas de la misma época, en
la solemne ceremonia efectuada el 2 &lt;le Abril Je
1896, en la Cámara de DiputadOB.
Entre las armas ele artillería notables, se cuentan las cuatro piezas rayadas de montaña, que el
General Díaz quitó al eieército reaccionario, en

•

•Callones quitados al Ejército Invasor en L:i Carbonera
por el Gral. Dlaz.

Bande.~a Ini;publ tomada por las fuexzas U1 2calttus
el 2 de Abril de 1867,

La p1·opaganda y los estudios históricos emprendidos Lasta ahora, han dado ocasión para que el
establecimiento se enriquezca, como dejarnos dicho, y para que despierte en el público un inter('!l ca&lt;la día más creciente.
El señor Presiaente de la República. ha donado
di\'ersos objetos, entre ellos una campana que le
obsequió el General Pérez Figueroa, y la cual se
fmidió con gran cantidad de cartuchos metálicos
r ecogido~ en el campo, teatro de la acción de
Epatlán.

.;,"Ba114era .&amp;.merioana quitada al BJ&amp;rolio J:11vasor
e». La Angostura por el Gral. Sa11ta-A1111a.

La campana ha sido colocada sobre la azotea del
primer salón del :;\[useo, en un arco de madera tallada con inscripciones doradas: sirve para dar
las lÍamadas á la hora de entrada y salida de• lo-5
operarios de la .Maestranza.
Los Generales Berriozábal y Escobedo donaron
f.iambién al :;\fu..o.eo diversos tro:feos militart,;, qne
conservaban en su poder, acompañándolos de sus
correspondientes auténticas.
Entre ellos se cU€'1lta el pabellón que ondeaha
en el castillo de San Juan de Ulúa, al ser tomada

Bandera Ea;paliola quitada. á Barra.das el 11
de Septiembre de 1829·

cista fortaleza por los invasores franceses, l,a]l(lt'ra
que se encontró después en el equipaje u.e uu
Jefe belga, y que cayó en manos del señor Bcrriozábal, en la ciudad de Puebla, en Mayo de 1tl!i2;
la bandera del cuerpo donde inició su carrera militar el distinguido General Escobedo; }a del notable cuerpo de Cazadores de Galemia, que prestó fan importantes servicios, durante la Onerrn &lt;le
Intenención, la de RifleTos de Nuevo Leóu, f[UC
como el anterfor cuerpo, formaba parte de la Legión ele! ~orte.

Bándert. 4 el 2 o Batallón de Oa:icáca, en el que hizo
au carrera el Grál Dfas.

ele sacrificios, para los que siguieron el eje'Ilplo
de Hidalgo.
El cañón gigantesco que lleva el nombre ele
"~forelos," y que coronó uno de los baluartes improvisados para de:fender la ciudad de Cuaut~a.
Caiíón "J[ondos."'
Una ele las banderas españolas quitadas al Brigadier Isidro Barradas, en Tampico, cuando éste
jefe capituló en dicho puerto el 27 a.e Julio de
En su centro aparece la figura de un guerrero
1829, entregando al General Antonio Lópcz de
Santa Ana, todos sus recursos ele guerra. Aque- de la edad media, montado en arrogante corcel y
llos trofeos fueron traídos á México y ofrecidos en actitud de combate.
Bandera americana, que nos i-ecuerda los episosolemnemente á la Virgen de Guadalupe, patrona de los insurgentes. l&lt;ueron recogidos ele la Co- . dios tle la guerra que sostuvo nuestra patria, en
1846 y 1847 contra la injusta invasión del Coloso
legiata y ocupan en el Museo preferente lugar.
'l'ambién ha Jamado la ateución de los extran- del Xorte.
La qne repre,cnta nuestro grabado, es una de
jeros, por su forma original, una bandera que el
tiempo comienza á destruir: la que fué quitada las tres que cayeron en poder del General Sanal filibustero Cronwel, de nacionalidad inglesa.

Bandera que perteneció al Generalísimo D. José Morelos Pavón.

Pabellón Espaliol Legión Real.

Cationes quitados al Ejército Invasor en la Ca1 bo:i:era
por el Gral. Dlaz.

la memorable acción de la Carbonera, el 18 de
Octubre de 1866.
Por último, publicamos el grabado que representa la lujosísima bandera Imperial, orlada de
fleco de oro, que ·cayó eri poder de las fuerzas
de 'rlaxcala, el 2 de Abril de 1867.

lsandera llllbustero Inglesa quitada al fillbu stero Cron wel.

�EL MUNDO ILUSTRADO

LAS CALLES DE MÉXICO

En la Exposición de Buffalo.
~(l~

Como los preparativos para la organización
del Certamen Pan-Americano que se celebrará
en la ciudad de Buffalo en el cursó del año entrant'e.
Un hombre de empresa, el Sr. H. F. Ma.c
Garvie, ha formado el propósito de exhibir un contingente que,, ~or 1o raro, va á llamar ppderosamente la atención: la presentación de un cuadro
que recuerde México, un trasunto fiel de nuestro
país, tal como fué y como es. Allegar los elemen-

Sr, K. r. Mac Ga:rvie.

tos indispensables para la realización de esta
idea, ha sido para el promotor de dla positivamente difícil, porque ha tenido que conocer desde
luego el medio del que saldrán esos mismos elemelJltos disímbolos y constituyentes del conjunto que deberá ser armonioso.
T rata de efectuar el Sr. Mac Garvie, la cons•ilrucción de un rineoucillo típico de México, de
formar calles y mercados, portales y casuchas,
palacios y baiares, todo aquello, en fin, que recuerde nuestras costumbres, nuestro "modus vivendi" social é íntimo; y no obstante la existencia de
esas dificultades, el concesionario no desmaya en su
propósi!JO y manifiesa la ,zsperanza de que los hechos lleguen á sobrepujar á sus deseos.
La base principal para las operaciones es el
c~pital, y Mac Garvie lo tiene; ha logrado invertir en su proyedo la suma de ochenta mil pesos
en oro, que ~egurarnei~te aumentará después,
cuando ~ haga necesario dar mayor amplitud á
sus tra~aJos que uhora tie?en el carácter de preparatonos. El grabado aclJunto muestra el plano
~eral de los terrenos de que dispone el concesio-

nario para situar los distintos departamentos de
su particular exhibición en el lugar bien amplio
en que tendrá verificativo el citado Certamen;
los cuales bienen una superficie de noventa y cinco mil piés cuadrados. La parte septentirional
quedará ocupada por las "calles de México;" al
8ur se levantará el edificio teatral, el cual quedará precisamente e!ll el centro de los terrenos que
"CUP'.11:án !as citadas calles y la plaza de toros,
que ira mas al Sur. A la izquierda de la plaza de
toros, va á_ ser construido el departamento de
baile, a~npl10 y c?n to~as _las comodidades que
se reqmere1:1; hacia la 1zpmerda y al ~orte del
salón de baile, se construirán los div,ersos bazares
en que se trabaje y expendan los artículos de fabricación nacional, los cuales bazares rodearán á
la plaza del mercado, al estilo mexicano. En el cent::&gt; del ~erreno se colocarán algunos otros edific10s destmados á la. exhibición de mercancías nacionales, los que encuadrarán la plaza principal
la del paseo.
'
Los artículos que Mac Garvie fa-ata de hacer
fi_gu~·ar de preferencia en im inctalacjón, son los
s1gu1entes : obras de bordado cordones encaJ·es
'
blº1:d as, joyas~ 'filigrana. en
' plata. y'
pasama.ner,~s,
otras materias, obJetos de on1x. sombreros charros
con los adornos que se a.costumbran en México
figuras d~ b~rro y terracoui. de, las que fabri~
nuestros md1genas, zarapes, artículos de cerda.
borda.dos sobre cueros, sillas d e- montar al estilo
del país, con sus aditamentos de bridas, espuelas
y frenos, y objetos de madera, b~stones die los que
se f~br1can en varias poblac10nes crol interior y
e:1- el Estado de Puebla,
c1g~rros, puros, boquillas
y pipas de confección mexicana., tabaco, en rama
para. cargar las pipas y
cuantas cuiriosidades estiman los ameriiCanos como
excelentes y que, tienen
entre ellos una gran dem.a.Rda.

Todas estas mercancías
serán rea!izadas &lt;:ómoda-l
mmite-dice Mac Ga.rvie
-y lo más interesante para los compradores, será
que puooen ver en sl'.s talleres á los trabajadores
mexicanos que estov contratando para llevarlos á
la Exposición. Ellos ten-

Domingo lo. de Julio de 1900.

Domingo lo. de Julio de 1900.

drán las comodidadES que apetezcan para entregarse á su labor con entera confianza de q~e
serán admirados los artículos de su procedencia.
De manera que aqueil centro, ' netamente mexicano no va á ser solamente comercial, sí que también industlrial. Los extranjeiros verán por primera. vez cómo se elaborau distintas mercancías que
se importan á los Estados Unidos y otros países
de la América; podrán apreciar la labor del operario mexicano.
Por supuesto que la materia. prima. será llevacla de :?\léxico y ailí, en Buffalo, en la Exposición,
trabajada como queda explicado.
Y en el extenso local cw que dispone 1fac Garvie, veremos también las reproducciones arquitectónicas mexicanas; las casuchas de nuestros indígenas, su mobiliario especial, lo mismo que las
ca.sas de otra forma y los palacios, todo forma.do
con entera sujeción á las obras reales qne se van
á copiar.
La plaza de toros tendrá la. extensión necesaria para la lidia de los cornúpetos; en el teatro
se representarán escenas mexicanas y ohras ele autores mexicanos. En el salón de baile se dará.u representaciones del género, descollando los bailes
genuinamente mexicanos, como el jarabe tapatío,
la danza. veracruzana, la sandunga y otro~.
La venta en los bazares es también digna de
llamar la atención, por la forma en que ~e va á
hacer: en. C'.:tda. tienda habrá el surtido suficiente
de las mercancías que se elaboren en el recinto de

fo~[\r·)i f f'l'(jarvie.

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Y cuando viole mi mano dura
Las castidacle:l de tu h 1:.rn10sura,
Y halle en tu cuerpo carnal festín;
Detrás del goce brutal, bravío,
1'orpe y liviano, v,enclrá e•l hastío;
Luego el deepnc:o; y el odio al tin.

De sus campañas entre la presa,
Hállase pálida japonesa
De cutis blanco como marfil,
ne ojos rasgados y talle esbelto,
Y porte lánguido y desemuelto
Al par que tímido y femenil.

Desde ese instante, gentil princesa,
De mis esclavos serás la pres,¡:
Del uno al dt1ro tu cuerpo ii;á;
Y tus encantos serán la apuesta
Que, al terminarse lúbrica fiest a,
Entre blasfel\lias ~ rifará.

Y de este modo le dice Teyna :
Si tú rné quieres serás la. reína
De mis guerreros y de mi "kral ;"
Pondré diamantes en tus cabellos
Y los cojines de tus camellos
Serán bordados de oro y coral.

Tal de tu suHrte te muestro el curso :
Pues que no tienes ningún recur;;o,
Tu resistencia será pueril... ..
¡ O serás reina. ele mis vasallo;,,
O cortesana de mis i;aerral!o.o!
•
,Elige: el trono, ó el cien.o vil!
La. virgen le oye; cuando é'i c )ncluye
De sus mejillas el color huye,
Y sublevado todo su ser,
La mano breve, nfU'vioEa y b!anca,
De un solo golpe; febril arranca
De entre el cabello, largo alfiler.
Lo esgrime airado su p11ño frág:l,

De entre mis hueste:::, á los más bravos
Pondré á tus plantas; fiele~ esclaYos
Doquier que vayas te seguir án;
Y cuando viajes por mis c:mfines,
.Mis cara.vanas y palanquines
A tu mandato se, dispondrán.

Teyna d coloso, el rey gigante
El Jefe déspota. y arrogante
A cuyo empuje dominador
Harr sucumbido, una por una,
Todas las tribus de tiue fué cuna
El suelo ele Africa, aurasa&lt;lor;

la Exposición; las vendimieras, vestidas con los
fra.jes característicos de las jóvenes mexicanas de
la clase proletaria, y los hombres con su traje "ad
hoc," atanderán los pedidos de los clientes hablando en español y usando del modo de v~nder
que acostumbran algunos comerciantes mexicanos.
El otro graba.do muestra. la entrad-a al departamwto de las "Calles de México." Una doble arquería descansa sobre las columnatas que forman
los sustentos ae los porta.les que se extenderán
de un la.do y otro de la. entrada principal· en el
f?ndo se v~n las tie1:das y bazares, las casas palac10s de ongen mexicano, mostrando el desfile de
las arquitecturas predol?-~nantes en nuestro país;
templos, paseos, la suces10n, en fin, de los diversos
departamentos de que nos hemos veindo ocupando; en pe~·fecto orden y arreglado de manera que
pueda lucir ei: s1_1s partes y en su conjunto.
El, a_rco pr~nc1pal une dos torres también de
us~alisnno estilo en México. En los costados de las
m1s_mas se ven los escudos de México y los Estados
Urudos.
La ~otog~afía re~tante representa el retrato del
con?esionano H. F. M:ac Garvie, que ha. permanec1~0 entre DOl'-Otros durante alo-unas semanas
gest~onando el contingente industrial de varia~ po~
blac10nes de la. República, y el personal que va á
llevar de tr_a.bajadores el citado conce8ionario.
1fac Garvie conoce á México hace varios años•
está_ penetrado de ~os usos y costumbres de su~
habitantes, de la r~queza que el país tiene en su
seno y del porven!r que le está reservado. Se
m.uestr~ muy entusiasta acerca de los trabajos prepara.tonos que, hace para conseguir los me{ores res~ltaclos de la empresa. que ha acometido y se
ptomete que éstos sobrepujarán sus deseos.

y

r-:,

No hay quien la gu_erra conlra él inicie;
Que en ia montaña. y en la plan:cie
l:,u nombre á todos hace temblar :
l'ues como Teyna no hay un cacique
Desde Zanzíbar á Mozambique,
.Ki desde el Congo á Madaga$Car.

Por la gacela de ilulces ojos
Siente el guerrero ele• amor antojos
'l'ales cual su a.Jma sintió jamá";
Y aunque ella, altiva, lo ha despreciado,
'l'eyna á su.s plantas está poetrado
Y la requiere una v&gt;E.z más.

En las praderas que el mijo alfombra,

El de la negra y hercúlea garra
Que blande altivo la c:imitarra;
El invencible zulú titán;
El de la faja llena de e.•p· jos
A un rey quitada, allá, muy lEjo~,
En los confiue::; &lt;le Afghani,;tún.

De los boabades bajo la sombra,
Tendrás '1.'u trono, Reina Zulú;
Y en las campiñas que el Xiguer moja,
Pondrás tu iiencla de tela roja,
De piE1les raras y de bambú.

El que en los músculos de granito
Poder indómito lleva escrito;
Y de la fren'~e en derredor
Porta el anillo de goma laca,
En cuyo centro hay una placa
Con €l emblema del d ios Athor.

Con sacros rito;; y aprestos fieros,
Mis Facerdotes y mis guerreros
A recibirte se aprestarán;
Y nunca reina,ni nunca diosa
Será magnífica y orgullosa,
Corno la. Reina del Zululán

El de la mant~ de ricas piele;;
Con campanilla&amp; y cascabeles
Y caracoles y conchas mil;
El de la pipa de ébano pet,,t
Brui'íida _y negra, l ucicnie y ter~a
Con incrustados de oro y marfil.

Ya
De
Tu
¡Y
¡Y

Vista de la Exposici6n.

Q)TREET&amp;OfJ'\EXICO

,,

EL MUNDO ILUSTRADO

l

iras Ri persistes en no quererme,

,J

que la suerte te pn,;o inEn:me
mis rigores á la merced,
cuerpo al menos ha de i'Cr mío :
en él se apague mi desvarío!
en él mitigue mi ardiente sed!

El que completa w ri(;o traje
un penacho eon el plumaje
Blanco y sedorn del a re,truz;
El que de,cuella por ~u c~tatura,
Y por que cue,lg,l &lt;le ,u tintura
CurYo '•a~sagaye" de ebur:1ea qruz.

:Mi ulma suspira por la; clelicias
De tus ternuras .Y tus carici.1::, '·
Para tí guarda mi corazón,
De albo cariño, tei-oro oculto ....
Y tú, con burlaf' y con in•ulto,
Pagas mi ardiente, viril pa.•ión.

Al que le mandan como primicia
Sus tributarioP. de la nigr:c·a,
Beldades negras ele! ~enegal;
Y (é'I que la~ vi~te crrn nn te~uro
De elijes rarM y ajorca, ele oro
Que dan sus minas ele junto al Yal.

. Y si rechazas mi amante n1c1ro
o '·
,S1 me exasperas con tu despecro
. , tus encanto;: defenderá
"' '
¿ Qmen
Centra mi fangre de clima arrliente
Fundida laYa de abismo hirviente '
Que mis sentidos quemando está?

El cahec·illa de cahecilla~.
F.l !-ólo jefe d e cien guerrilh~,
Hoy se dispon e• para el fe,tín:
Ha dado tregua-; ú la contienda.
Y en ocio blando goza en "u tienda,
De los de~poj o" de ;,n botín.

Y, &lt;:•cucha, escnc-ha, virge11 del norte,
De ceno adusto .Y altivo porte:
Tras la. ternura vendrá el rio-or ·
·v , ,
bella, tan orcrn llosa
º,
.1. cu, tan
, 1a esclava, que no
" la e·sposa,
,
Seras
Y en vez de amante seré ~cñor

eon

'

Y c1:-:il pantera, flexible y ágil,
Al cue~lo salta de
Y una. vez y otra
En sangre etiope,
De su juguete de

su raptor,
furio$a moja
la débil hoja
tocador.

Dura la lucha sólo un instante :
Después se alza eJ!a y ,en su semblante
Del rudo embate lle\'a señal;
Yergue, altanera, su bus.to Cf'belto,
Del rostro apártase el pelo suelto
Que clava. en m0110, con el puiial,
Pero, de, pronto, la im,ade el míedo :
TórnaEe el bronco, viril denuedo
En opresivo, mortal pavor.
:Y Teyna, en tanto, penosamente,
Ha levantado la n e1crra frente
En la que brilla frí~ rndor.

�/
Domingo lo. de Julio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
Sólo un destello viltal conserva
S u horrible cara que el odio enerva,
Y que el intenso dolor contrae:
b1 mueca insana lo., labios e-rispa .. ...
)fas pronto muere la débil chispa;
La nst.a fa! la y el cuerpo cae.

La,- horas pasan, y la homicida
Contempla su obra sin dar de vida
Neñal alguna; pero, por fin,
Rompe, el encanto que la rnh_yuga
Y corre lrc1, y
en i-u .fu¡rn
De los aduares hacia el confin.

"ª

~fuere clcl dia la lumbre gualda;
J~:rnngiie el rostro, rota la falda,
Por lo,, pantanos que orna el bambú,
Huye la virgen , y mientras tanto
T,:, ll'ld1e tiende i&lt;u negro manto
S:i; r,: el cadáver del Rey Zulú.

.firfuro jJ ifef a.
~Icxieo. Junio de 1900.

el coche delantero caminaban el Señor :Ministro de
.Fomento Gobernador Cárdenas, General Gerónimo Tr~viño y el propietario de las obras y terrenos. 8eguían los invitados en diez coches y
luego una e:;colta de cien ginetcs armados de nfie,;.
:El Señor )Iinistro de Fomento deseen.lió del
earruaje en el punto en que debía efectuarse la
ceremonia inaugural, llegando hasta la mitad del
talud; al lcer,e la imcripción que h·ay sobre una
lápida de mármol eru1&gt;otrada en la pared, y que
recuerda la fecha y particularidades clel acto, el
entu~iasmo se de~bordó de todos los espectadores;
los gineteg dispararon sus rifles y las músicas acallaron por un momento las aclamaciones de los
múltiples circunstantes, para después ser acallados
los mismos aconle$ por los hurras de momento
más crncientes. En el primer "viva" fué aclamado
el Heñor Presiclcnie de la República y después
fueron Yitorcaclo!' los Señores Ministro, Gobernador, Ueneral 'l'rcviJi.o y D. Lorenzo Gonzálcz
'J're-riño, quien se manife,lo hondamente emoc:onado por la,; manifo,1:acioncs de que era objeto.

Domingo lo. de Julio de 1900.

-/

..,,
1

Las fotografías adjuntas mue3trm el retrato
del Sr. González 'rrenJi.o, la salida del agua del sifón y la llegada del Sefi.or Ministro y sus acompañantes á la hacienda de La Victoria.

. _J

~

Sr. Lorenzo Gonzalez Treviiio.

El &lt;'HIHl l L:ene m:Í&lt;; de cuarenta kilómetros de extefüión, llil•z en roca viva y más de dos de túnel.
Hav 1111 si i'f,n de más de mil ochenta y cinco metros ,Je longitud por cinc:&gt; pies de di&amp;metro. Las
aguas que en él se precipitan provienen, como
queda expresado, del rio de San Diego, que es

den aumentar hasta siete en el mismo e,pacio
de tiempo. Se r egarán más de cien kilómetros
cuadrados v el mismo Sr. González Treviño alcanzará á r egar en la margen iz1uicrcla del río ele
donde se deriva el precioso líquido unos ciento
0

LAS OBRAS DE CANALIZACIÓN

Del río de San Diego.

'
Imitado por el Gobierno de1 Ei&lt;tado de Coahuila, á mediados del mes anterior ~alió de esta
capital el Señor 1fini,,lro de Fomento con el fin de
j naugul'i:lr las obras de canalización del río de San
Dieg'ü. que son, hasta ahora., las más importante-; en la frontera del Norte.
En tren e$pecial y acompañado de algunas perscna~, entre las cuales estaban el Señor Ingeniero D. José G. Aguilera. Director del Instituto
Oeol(wico, el señor Diputado Rafael R. Arizpe y
Lic•. ]). Carlos Perevra, enviado espcc:al de "El
:Mundo," se dirigió ·el Señor l\Iinistro á la cmefod de Torreón, en donde fué r ecibido por
el 8eñor Gobernador Cárdenas, Magistrado )fuíioz y Lic. Alfredo Rodríguez, Secretario partic·u lar del Señor Gobernador. Otras varias perl'oua,; e~taban presentes en la estación rlel Central
)lrxieano para saludar y acla:nar al 8eñor l\Iinisi :-o.
El día 23 de l\fo_yo se emprendió la marcha' de
('indad Porfirio Díaz para San Diego.
[&lt;] día 2-± de Mayo se efectuó la inauguración
ofic·ial de las obra~. A las siete de la mañana se
cnc·iminó la comitiva á la entrada del túnel. En

lEa.\ida. de las a.gu,a.s del sifón.

uno de los que constantemente arrastra! un importante caudal de agua. En los momentos dP.
la inauguración, ese caudal derivado era de cuatro y medio metros por segundo, los que se pue-

cincuenta kilómetrs cuadrados. Los productos
ao-rícolas que se van á explotar en esas tierras,
s;n algodón, caña de azúcar, trigo, cebada propia
para cerYeza y otros arliculos de fuerte consumo
y constante demanda.

Hay agosl,aderos n'. l'i' grandes perf, ctam•~1w~
cercados, en los que se alimentan millares de cabezas de ganado. Solamente en los trabajos agrícolas i::e tienen ,empleados mis de mil tiros de mulas. L os terrenos ,;e c;tún reparli,mdo entre labradore-s de todo el país, en lote3 más ó menos extensos que ellos explotan por SLL cuenta, p ero con la
ayuda &lt;lel propietario &lt;le los terrenos, quien les
proporciona útiles de h1branz,1 y demá&amp; elementos imfüpefüablc,; para el impul~o de las obras. Es
claro que dEilltro de poro tiempo aquell,lS apartadas tierras, antes abandonadas, !legarán á constitui r un Camtro JlO ~ólo de población, sino meramente agrícola, que ~erá uno de los más interesantes en el país. La transformación &amp;e hace rápiclament:e y con cI.Pmenlo~ nacionales de toclo género. El &amp;i&amp;tema de irrigación instalado por el señor González 'l'reviño viene á innovar 103 procedimientos agrícolas en :México.
1

-~ -. -, -~~~•-..=---&lt;:7'-~

.

EL MUNDO ILUSTRADO

Y ese mismo cielo fué! .... ese cielo incendiado,
d10rrcan&lt;lo luz divinamente luminoso; borracho
de vida primav~ral, que inyecta en las arterias de
la naturaleza. una savia robusta y fecunda, capaz
de todos lo:- e~pa~mos y tlei todas las actividades.
.Ese mismo ciclo que1 va dejando el Sol de)1~yocon
una lentitud serena y religiosa, solamente vista en
las soledades amplias é inmóviles de las llanuras;
-delasllanuras que respiran, que sollozan, que t~em.blan y que aman; y que tendidas, ven fij~mente,
intensamente huir al sol, y plegar las varillas de
su abanico luminoso.
Y sin embargo, á pesar de esa fecundidad! de
,ese sol que se vá, y de esa llanura que se embnaga
&lt;le vida; aún palpita en los vientos una 0;11-da. de
.amargura que llena los hogares , y que opnme los
-corazones de la,, gente;; que á ellos se• acogen.

La niñez de los trigos es una niñez, que como
la de los pequeúuelos, demanda una prodigiosa_ la.bor · labor de la naturaleza, labor del campesmo.
Es ~na niñez que se rebuja en nieblas, y que terwina en explosiones de oro, y ante cielos que chorrean agua empapada el~ luz. A~uel a~~ h~bía
sido frío mur frio, y el hielo les fue prop1c10; a su
tiempo ¡rdió. l?,. trigos ~-aeienter-:! y despu?s el calor como el hielo tamb1en prop1c10; tomo en sus
lira'zos las agostadas plrultas y empezó ~ nu•t',rirlas,
~ darles vigor, más vigor;)" vor fin, lluv~as tempraneras · hicieron ele aquellas llanuras, ligeramente
Tcve'l.·decidas. una sábana moYible, donde pasaba
-el viento ' v
donde cantaba, en millares de ondula.
.,
-ciones ele amplitudes innumerables, una cancwn
luminosa y alegre. Y para conseguí~ aquello
¡ cuánto tral,ajo ..... desde romper la tierra, con
-esa lentifnl capaz tan sólo de rituarla el paso
,de los bueye¡::, hasta el úlbmo riego; cuántos sobresaltos, cuánta;: amarguras, cuántas hambres;
qué de gotai:: ele sudor cayendo en aquella tierra,
y que marcha del sol tan lenta, !ªn monótona, tan
•eterna. Y sin embargo, cacla manana, era una nue'"ª satisfacción, una recompensa á ese trabajo,. un
resplandor de alBgría, par_a _aquellas gentes, ab,ier1:as francar-:. rohu~tas y nriles; que tomaban a la
tarde, al vohcr ele rn 'trahjo, la comida, con sus
-encallecidas manos aún llenas c1e barro, de sangre
:y de sudor. I'ero el trabajo marchaba bien, un
cl'ía tras de otro. ,1 un tiempo se sucedían tiempos
mejores. Ni una uube. ,v á pe~ar ne eso, el río almaeen11ha en •sm entrañas mucha agua; era nna
cintra. de acero serpenteando eternamente, con el
n-;ismo rumor. ron ni misma diafanidad, con su
,canela de bal~ámieas fre;:curas. y con un canto -perpetuo del viento. en c1da rama y en cada hoja de
1os sabinos ertcnamcnte reverdecidos .

¡ Qué de cosas agita el ,·iento, cuántas acaricia,
qué de canciones cantal En la "sábana'' de los
trigos, es una mano que resbala dulcemente; es la
mano de una enomarada que se desliza con la timidez de la primera caricia de amor. Allá iba
cuando la mies empezó á "rosear;" allá fué cuando el sol la doró por completo; cuando dócil como
una cabellera, se tendía fiel á su sacudimiento, para
fingir á lo lejos; una legión de auras corrientes
que iban rodando, rodando hasta enarcarse y
ten&lt;leTie por fin en el término lejano.
Que de alegrias daban todas las mañanas aquellas sementeras; cuán to se esperaba de ellas;
cuántas necesidades iban á colmar, sacrificios á
compensar )' fatigas á coronar. Vencedores por fin,
cantaban los rancheros sus más sentidas canciones,
mientras alistaban en los jacales las hoces, que en
breves días lucirían al sol, como carcajadas de luz;
cantaban al ir aperando las carretas para el acarreo de las gavillas; mientras recogían las bestias
para la trilla; )' ansiosos, impacientes, sólo esperaban á que reventase la apretada espiga.
-&lt;::::&gt;-0&lt;0

El calor iba en aumento día con día, una legión
de moscardones zumbaba incesantemente, con monotonía, con una monotonía fatigosa. Llegó un
momento en que los aires quedaron inmóYiles, la
tierra y el cielo se fundieron á lo lejos en un mismo color encenizado: ~• allá muy lejos, más lejos,
aún, y por el Norte, fueron asomando lentas y silenciosas blancas nubei-, después pardas, y por fin,
ennegrecidas con orlas de alburas resplandecientes.
Si nos cayera un granizo, se atrevió á decir
uno de aquellos rancheros. Cállate, ni lo pienses
dijeron todos; y aauella gente, impuesta á no temblar, ni ante una res bravía. ni sobre un potro enfurecido, sintier on 1ma onda glacial que recorrió
su's carnes; y quedaron pálidos y silenciosos. Todo
aquel dia fué de angustia, de horrible angustia.
Aquellas nubes crecían más negras, más profundas que antes. A la mañana sig-uiente habían huido; tornaron á cantar los rancheros; tornaron á

~

A la mañana siguiente, uno detrás ele otro, bajo
de un sol intenso, ante un cielo luminoso y profundo y empapadas de un viento pleno de aromas de
tierra mojada y de plantas humedecidas; semejan- '

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¡:Mira! le elijo el ca_m¡)Elsino á su mujer, con su
rudeza habitual.-¡ )lira! y le puso en las manos
la prinler ei;pi"ª· Y todos: hijos, padres, herma' a' 1os pies
· ' de una V-ugen
nos; mientn1~ "ella poma
la espiga verde. ro_1;10 una ,es~er~lda, caye~on d?
rodilla,;· v hl orac1on sub to: Senora, aq u1 esta
J
1
nuestro ' pan.
nuestra vida, nuestra ama;
~st'a a'
tus pié,, ayú1lala á crc~er. 1-Ia_dre·, ,madre, !u que
han sufrido. no nos cleJeS snfnr mas; aqu1 está
nuestro sacrificio. ampáralo."-Depués, rompió la
-t1legría en las almas, y se cantó aquella noche.

sus preparativos; iban, venían, daban, órdenes, las
recibían· cuando de repente aumento el calor, se
hizo má~ pesado el viento, y á la siesta; tronó el
primer rayo é ilu1ninó el ocaso el primer relámpago.
"Yirgcn santa, ayúdanos, ampáranos," decía?las mujeres cayendo de rodillas; y los hombres, silenciosos, á las puertas de los jacales, seguían la
tempestad. La nube ava11Zaba, avanzaba con lentitud, agrietándose á cada instante, para dejar
asomar una fulguración; que serpenteaba y se retorcía; para difundirse después por aquella masa de tempesta.d y de abismo. Luego ya no se
agrietó; tocla ella, era una fulguración continua;
y un rumor, un ruido sordo iba con ella; un tenible ruido de batalla lejana crecía junto con la
nube, que como un buitre gigantesco, abría sus
alas más Y má,; se cernía, se valanceaba, y seguía
cubriendo el cielo trágicamente. Hubo un momento en que el rumor se detuvo. De cada frente de
aquellos hombres caían gruesas gotas de sudor;
cada alma estaba en suspenso : cada pecho abrigaba
una profunda dti~esperación .....
Tronó el prime'l' ra.vo junto á ellos, un sabino
ardió como yie-sca, se ea.Idearon sus entrañas. una
llama. como serpiente se enroscó á su tronco, lamió
su ramaje y empezaron á caer las primeras gotas
de agua; después un golpe seco. luego muchos, y
el granizo empezó á rebotar por 1os suelos. Una
blasfemia se escapó de ca.da pecho; de las mujeres
un grito; y después clel primer momento todos cayeron c1e rodillas, llorando, gritando, retorciéndose
las manos; todos, todos gritaban, clamaban "Señor
Señor, ampáranos; es el pan de nuestros hijos, es
su comida, es la nuestra; Señor, que nos morimos
de hambre," y todos tendían las manos al cielo:
hombres, mujeres, niños, ancianos; y seguían llorando, gritando, retorciendo la angustia sus
neHios, anudándose á su garganta, empapando sus
ojos y oprimiendo sus corazones. Y entre tanto, el
granizo seguía cavendo. Era el espacio una fimbria de (l!lcrije, una contin,rn det,,n~ción y un r;:lámpago perpetuo. Por fin, se aplacó la temp~~tad.
Todos se precipitaron á las puertas de los jacales
con la esperanza renacida; algo, algo se salvaría
aún: "gracias Dios misericordioso;" pero casi al
momento vol,ió á tronar la tempestad, el granizo
á caer con más encarnizamiento que nunca: Dios
estaba. sordo, no quería oir ninguna súplica; y
aquellos hombres, de pie, silenciosos, trágicamente
silenciosos; ni rezaban, ni blasfemaban, ni sentían.

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�EL MUNDO ILUSTRADO
tes á una fúnebre carabana, se detenían ante sus
amadas sementeras. Y ahí, de pie, sinüeron el puñetazo último de la realidacl en la mitad de la cara. Ni un grano había quedado: las espigas rotas
caían por los suelo,:, ó pendían aún mutiladas de las
cañas sin hojas. Y ahí, todos de pie, ~e limpiaron
con el dorso de la mano las lágrimas. ¡ Todo estaba
perdido, perdido para siempre; sus sueños sin a!as,

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J¡'/ .

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""'·!

.

mañana; es Paolo y Francesca leyendo hoy con la
misma mirada húmeda, el libro embelesador en
sus primeros capítulos, de la vida, y glosándolo con
besos, y enlazados después fatalmente, horriblemente, eternamente en un abrazo siniestro apretado por el torbellino!
Para que un amor sea. inmortal, se afirma, es
fuerza que sea ilícito, que tenga la sal y la pimienta del pecado. Amor que se ostenta, amor
que abre la ventana para que caiga ;'!Obre su idilio
un pedazo de día; amor que tiende el plumaje al
oro del sol y sonríe á la vida que pasa, porque la
vida lo sanc:ona; a.mor que muestra á las miradas
cordiales el tálamo fecundo &lt;le sus be.,os . . . . es
desabrido primero, intoleral)le después. La m11licia
literaria excogita sus argumentos ; la malicia histórica la ayuda. Se escarba con pluma aviesa en el
acervo del pasado, y se arrojan sobre el papel novelas vertiginosas de romántica grandeza, que no
han. tenido por teatro el plácido y tranquilo teatro
doméstico. Y se procura ocultar, oculfar como
vulgaridades que harían prueba plena en contra los
santos edenes conyugales de tantas mujeres que
han pasado por la existencia como esas doncellas
rubias é inmateriales de las baladas escandinavas :
sin proyectar una sombra en el hielo resplandeciente do su camino!

Cuestión de temperamento y cuestión de inmoralidad. Los hombres, según los versos imperecederos de Sor Juana Inés de la Cruz, hemos manchado el espejo y sentimos luego que no esté claro. Quisimos hacer de buen tono el delito y lo
hemos logrado. Quisimos imponer el don Juanismo, antes atrabiliario, ridículo y escandaloso, hoy
sus ilusiones :iin nido~! Y ante aquel sol, ante aquel discreto, despiadado y calculador, y lo hemos imcielo lumino~o, ante aquel desastre, pensaron en puesto. iras ni la malevolencia human1:1. es absolu1.sus hijos, en que habían de comer; y con el azadón
ta y el _Bien tiene aun su heredad en la tierra y
al hombro, sin una queja, sin una súplica en los proporcwna venturas al hombre de buena volunlabios, buscaron de nuevo las siembras del maíz tad. Hay un lote de almas escogidas para quienes
temprano, la ú1tima tabla en aquel naufragio; y
)a rec_ti~~d es un c~mino sembrado de rosas y la
con la fe de siempre; hendió el azadón el aire, rió mflex1b1hdad un canon; almas que mitigan el
con su risa luminosa, se hundió en los suelos; y
p~simis1;10 del º?servador Y_ del filósofo, que precayeron otra vez de aquellas frentes, y sobre de dican aun la lóg1e13. del Umverso, que tienen desaq~ellas tierras, húmedas y queridas á pesar de to- tellos, que alumbran con su dolor ó con su aledo, las primeras gotas del nuevo sudor.
g~ía ~ que con gran asombro de la mezquina saSabinas, Mayo é:e 1900
li~una h~mana, tan orgullosa como impotente,
aciertan siempre; porque ahí donde la malignidad
MIGUEL E. PEREYRA
que ~odo lo pesa y calcula, se estrella, ahí la inocencia que nada sabe, halla la vía de la verdad y
de la dicha
Para esas almas se ha hecho el hogar; para esas
~
almas se ha hecho la paz que es la herencia más alHay en el léxico ele 1a vida palabras qui! cienen ta, la inefable herencia de la misecordia infinita.
La ciencia social podrá fulminar el connubio
alma de angustia y vestidura de desolación, pero
acaso ninguna más expresivamente triste que es- eterno de dos almas; la ciencia de los espíritus
ta: "Sin hogar;' sobre todo cuando se pronuncia blancos, vestidos ele fe y de esperanza, que es una
en las últimas riberas de la e&lt;lad. Las modernas ciencia que nadie estudia, pero que muchos saben
'
ideas sociales pretenden arrojar del Santuario eri- lo abonará siempre.
Hay
dos
clases
de
e13.racteres
para
quienes
la
hog:do por seculares costumbres, al matrimonio. El
matrimonio, se dice, es la sola institución acaso que nestidad de un afecto no supone la muerte del
no ha evolucionado ahora que todo evoluciona y mismo: Los altos y los humildes. Un pobre de
se adapta. El matrimonio presupone un impo- espíritu y un Víctor Rugo son capaces de fasible: el amor eterno, y un absurdo: la hannónica bricar santuarios con los amores íntimos y benmarch1:1. paralela de dos caracteres. El matrimo- ditos: el primero fabricará una capillita inmacunio es el paraíso de hoy y el infierno dantesco de lada para rezará una virgen sonriente y fraternal;

DIVAGA DIVAGANDO.

Vlabs del Fu,rte.

Domingo lo. ele Julio de 1900.
,antará una basílica prodigiosa
e1 segundo le\
.
("L'artl el' etre grand pere~') con sillares .de
mantes con pórfido:; graciles que se empman Pª
ra besa'r el azul, con oros eternos Y mármoles ele
tersura milagrosa.
.
Y un día se abordan las lindes del ca~mo ele
la muerte. Allá quedó el ave del para1so desplegando al sol el absurdo policrómo de sus alas;
allá quedaron los sueños de grandeza ~oroo harapos de pabellones de guerr~ descolond~s Y ,ttotanes 1:1.l azar ele todos los vientos; quedo a !la el
cofre vacío y herrumbroso en que como joyeles
guardamos nuestras vanidades, y es la hora del balance rígido y del tri~te ex.amen. Ll~vaban los _que
saben mucho, los que analizan la vida, los ep1cureos por vocación llevaban como los otros, los humildes, los igno;antes, los bueno:;, un ánfora.
para :llenarla de agua ce1e:;tial en todas\
las
fuentes que borbotan suavemente en
los senderos, y el ánfora está vacía. Pusieron en ell-a embriageuz y la embriaguez
fué como un enorme sueño negro del que
despertaron con sed. Bien quisieran pedir á los
otros, á los que marchaban con la cántara plena
de fresca agua y desatando al viento sus canciones, la piedad de algunas gotas. Pero ya desaparecieron. Sobre los verdes joviales de la~ laderas se proyectaba su silueta; pero ya no están allí.
Se recostaron sonrientes en el seno de Dios, después de haber reposado la cabeza en el hombro
de los únicos afectos que duran.
Y acertaron los ingenios; y hallaron los cándidos la verdadera clave de la vida ... . y los sapientes antes de bajar á la sombra sin fronteras,
giran en derredor la vista, giran ,la vista en la estancia desmantelada. de amores: Un ga.to negro
rebelde al cariño y dócil á la voluptuosidad enreda sus ronrones sobre un cojín de seda. Unos
libros estériles de verdad, se duermen empolrnclos en el estante y de lejos viene la risa indiferente del ama &lt;le llave!¡, que charla en la despensa.
El hogar era verdad; los ingenuos tenían razón.
Ya no se puede empero reconstruir la vida. Aguarda el barco negro con el negro remero. El sol se
pone y las velas enlutadas parecen alas de buitre
que se extremecen.
Pasan las sonrisas de las cortesanas envejecidas; pero no disuelven la sombra ... . . Son tan
tristes!

EL MUNDO ILUSTRADO

a··m:

AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 2

MÉXICO, JULIO 8 DE 1900.

Director: Lic. B.A.F.A.EL :BEYES SPflll'D)L.&amp;..

8UBSCRIPC!Ol&lt; MENSUAL FORANEA, Sl.l 0
lDEM IDEM RN LA CAPITAL, Jl.2o

Gerente: .A.J!l'TOJ!l'IO OVYJ.11

@I

fim ado ]le r vo.

LA PACIFlCAClÓN PE LOS MAYAS.
~

Damos hoy á la e~.tampa vistas del fuerte número 1 que las fuerzas federales en su activa y
fructuosa lucha constante para lográr la pacificación ele los rebeldes mayas han levantado en Jonachel, á unos veinte kilómetros de Peto.
El baluarte está situado en un pueblo abandonado desde el principio de la guerra de castas. El
camino está practicado entre verdaderos bosques
de corpulentos árboles, en una gran planicie ele
aspecto frondoso y agrada ble, interrumpida por
una que otra pequeña colina.

et nacimiGnfo

~G

un 9Gnio.

r@

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>.,

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
versos sonoros y armoniosos de€cribía las impresiones de su á1111no ante las obra:; del Creador. El
segundo rniralia las cosas más de cerca con la lente, volviéndolas de todos lados y empleando el
escalpelo cuando lo creía necesario. A su modo de
ver la creación, era un simple problema mateJU\lltico. Ambos 1óvene ¡¡ congeniaban, y. ambos.
eran francos y alegres.
Paseábansc á la sazón por el huerto, y el n-aturalista dijo:
-'·:\fira qué sapo: ¡soberbio ejemplar! Voy á
enfrascarlo en espír itu de vino.''
-"Pero o_ve, ¿ no tienes ya otros dos muy parecidos en tu rnu,eo? ¡Pobre animal! Déjale gozar
de la vida!"
~"¡ Es t-an admirablemenk feo!'. dijo aquél.
-"Si por lo menos tuviésemos la seguridad de
que llevara la piedra preciosa en la cabeza, menos
mal. Entonces no había de oponerme yo á recogerlo y abrirle."
-"¡ La piedra precic,sa ! . .. . ¿ Es posible que
tú tam bién e-reas en esas sandece-sr . ..
-"Yo atrihu_vo por el contrario, replicó el poeta, profundo sentido á esta creenc·a del vulgo.
Yamos á ver, ;, por qué el sapo, ese horrible animal, uno de los m~ íeos de la creación, no puede
tener guardado en la cabeza un espléndido diamante? ¿ Acaso no sucede lo mismo entre los
hombres? E~opo, Sócrates, eran poco menos que
mónstruos por su fealdad, ¿ .Y por ven tura no brilla
aún ho_v su in~enio como la perla más preciosa?''
Así conYers-ando, los dos amigos se alejaron, y
el sapo pudo eQcapar al peligro dé p c·rcc~r en el
espíritu de vino. Solo á medias llegó á eomprende::
lo que habían 1licho.-"Creo que han hablado de
la piedra preciosa. Dicho5o _yo mil Yeces que no
la poseo; de otro modo me juegan una mala pasada para quitármela.''
. J~n e,to se 0_1·ó un gran ruido sobre el tejado:
era la cigiieña qui clafn leccione&lt;S á sus pequeñuelos. most rán&lt;lole•, agitando las afos, á los dos jóvenes que se pa,cahan por el huerto.
- "; Qué íátuo;, y prernmidos son los hombres!
dcc'a. Oid á aquellos dos cuchicheando sin darse
tregua. Su idiom•1, rn..facunclia les enrnncce. ¡ Bonito idioma el de lo;i hombrei:! A una jornada
de vuelo :ya no ~e entienden los unos á lo, otros.
En cambio, no~otras, no : nosotras no, entendernos perfectamente, a•í nos encontnrno¡: en el
Xortc como en el fondo del Africa. Y luego ¿ sahen rolar por rentura? Y además ¿ tenernos nosotra¡: necesidad del hombre? Ellos, en cambio, se
dan por felices si venimos á anidar á sus tejados.''
- "!Qué bien cfücurre! pensaba el ¡:apo. Y además ¡ qué altas están!. . . ¡ Y qué bien andan!" esfo último lo decía al ver á la cigi icña macho hendiendo lo:, aires con las alas abiertas.
En tanto la ci~iieífa hern bra continuaba ins1 ruyendo á rns pequeñuelos: Je.,; hablaba de Egipto, de las agua¡: &lt;lel Kilo y de rn légamo incomJ&gt;ara ble, que e&gt;', les deeía, un hervidero de ranas.
-"¡ Dios mío! aliadía el sapo, ¡ cuánto me gusiaría \isi t ar e,e país! Si una de esas lmenas ci~iicña0 quisicm lleYarme ! Pues ¿ cómo he de ir á
Fgipto? .. .. Dit·lic-•o yo, que siento tiernas aspir:teiones hacia ]0 hueno y lo bello. Sin ellas, allá
me habría quedado, encenagado en el íondo de
1m pozo ol.iscmo. ¡ Cuánto m ejor no es eso que
tener la. piedra precio;;a en la cabeza!
Pero prncif'arncnte, el famo¡,o diamante él',
y nadie, más lo po,eía. ¡ Qué mejor diamante que
c•,a tei:dcncia combmte hacia lo mejor y lo más
alto! 1 ercladcrarncnte, dentro de su cabecita briJlaha un mágico destello.
De r epente, la cigiieña. macho ee arrojó sohre
/1: &lt;le,cle Jo alto acaba ha ele descubri rle ent~-e la rnrha. Le cogió l.iruscamcnte con el pico, y aunq~e el
sapo sintió un el olor muy agudo, ¿ qué le importaba? La cig-iicña, pensaba, va á lle,·arte á Errip0
to-. y su~ ojos chispeaban de alegría.
La cigiieíi.a cerró el piro. ¡ Cuac, cuac! El pobre
:-:1po moría estrujado; es clecir, únicamente su
c·nerpo quedaha sin vida. ¿ Y el fuego ele sm ojos?
;, Qué hahía l'ido del fuego ele rn~ ojo~? rn ra_vo
&lt;1c •ol acahaLa ele recogerlo: un rayo de sol se lle,·ó la piedra preciosa. ¿ A dónde?
Xo lo preguntes al naturalista, pregúntalo al
poeta. El poeta, bajo la capa de un cuento, te ent erará ele lo que deseas saber: en ese cuento., te ent.crará de lo que deseas saber: en ese cuento figur an la oruga y la cigiieña. El te dirá que la oruga,
se melamorfo;:e-0 en ma.riposa de vivísirnos mati-

Bajo el peso de la cruz
Que a \ Ut~~ros cuerpos va ungida,
Desconocéis que la vida
1:.s la sombra y es la l uz.
Al gemir bajo el ca.p uz
Donde alza el dolor su yugo,
8abed que á la vida pl ug~ .
Darle al hombre la concienC1a
P ara hacer de su existencia
L a ,·íctima ó el verdugo.

ces, y que la c:giieña va y viene desde los países
del Norte al Africa, por el camino más breve, sin
compás, ni brújula, ni carta, dando siempre con su
tejado favorito, aun en medio de la ciudad más
populosa. 'l'odo eso parece extraordinario, increíble, y no ob~tante nada más cierto; pregúntaselo
si acaso al naturalista, si es que. tú mismo no has
poclido obser varlo.
Pero ; y la piedra preciosa del sapo?
Búscala en el sol, vé si puedes distinguirla.
De fijo que no podrás: la luz del astro rutilante
es demasiado viva, y no poseemos aún los ojos
que son menester para r econocernos en mtdio de
las maravillas que Dios ha creado; pero 1m día
los tendremos. Y éste será entonces el cuente más
bello ,le entre todos los nuestros; es decir, no seri
cuen'. o sino verdad, y en, ella figurare1m;s to,lo~.

Cri,sfian findersen.

POR LOS QUE SUFREN.
¡ Oh sere~ que bajo el manto
De las almas mfehces
Veis sangrar la cicalrices
.
De vuestro enorme quebranto '.
Con las angustias del llanto
Levantáis hondo clamor
Al veros que sin ngor
Avanzáis sobre la vida
·Con rnclf,tra barca impelida
Por los vientos del dolor ...

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 25

MÉXICO, JUNIO 24 DE 1900.

~ r: Lio. B.&amp;P.AEL BBYBS BP:tlrDOL.a..

¡ Alm as sin fe y sin vigor
I&gt;resas de eterna ansiedad
Que veis en la adversidad
l:n impulso destruc~or,
No lloréis porque el dolor
Os hiera con mano fue r te,
P ues sabéis po r vuestra su erte
Oue en cada conciencia ondulan
T inieblas que gesticulan
Como fantasmas de muerte!

8uBaoRll'C!Olf J(JIN8UAL POlilfli, IL6
lDElol IDBK EN 1,.6. C.illTAL, Sl.25

Gerente: .6.lr'l'Olll'IO C7VYJ.s

•

Ki cólera ni h umildad
.Alentéis ante el destino ... . .
rn hombre forma rn sino
De rn propia actividad.
J .a dicha y h acherl'ida&lt;l
Son fenómeno~ co;ltra rios
flue ofrecen. como inc~marios
De sus amplias trayectorias,
Fl Prrehol de sus ¡rlor'ss
Y el nublo de su3 ca:varios.

El hombre llcv:. en su ser
Los factores ele un problema
Que le imponen el dilema.
De ~ucurnhir ó vencer.
111.1., si füulo rn rn po,tcr
H acia una altura :;e l·rnz.1,
Siempre sube, siempre avanza
Y aunque en SU8 Rueños súc umÍn,
Duerme, abrazado, en FU turnLa,
Al girón de una espcranzi.

¡ Oh espíritus er.rabundo.s
Que herictos por los pesares
Vais marehando eobr e mares
Tormentosos y p rofundos;
Vuestros ayes infecundos
Estimulan 'mis r-cwlos
Hoy que, sin fe, y sin alientos,
Prelu&lt;liais vue¡;.tra agonía
En una inmensa y sombría
Convul,ión de sentimientos.

Ifasgad, c.on Ja frente alti1·a,
Las brumas de vue~tras penas
Y sacudid las cadenas
Con que el dolor os cautiva.
'l'omad la actitud .tctiva
Del que intenta. combatir,
Y si lográis resistir,
Recordará vuestr a 1:ient
Que las luchas del presen-te
Son glorias del porvenir.

Sufrí~, ~' en las a•pcrezas
Que alfombran vuestro camino,
Ya marcando vuestro sino
El ángel de las tristezas.
Entre c,combros y pavczas.
De dichas que ya no son,
Dulcificáis la aflíccióü
De vuestra sueritc contraria
Con arrullos ele plegaria
O gritos ele maldición.

. La adversidad os espanla.
Sm ver que en su ambiente flotan
Los gérmeneR de que bro~an
Los triunfos que el hombre canta.
Todo aquel que ee levanta
De rn proscenio bendito
Surge c:m brillo inaucl ilo
Condensando en cada fib1'.a
La~ pot_encias con que v ibra,
El Gemo de lo infinito.
Mayo de 1900.

Callad .... v con mano ardiente
Despeilazad l¿s abrojos
Que obscurecen vucs'tros ojos
Y que eclipsan nuestra frente.
No hay c:ll'azón que no ostente
Del infortunio la palma,
Y aun nuestros horas de calma
Las forjan los sufrimientoo
Que son los buitres sangrientos
E n los naufragios del alma.

dJGnifc clenfanes

tCa primera comunión.
•

•

Caadro al óleo de 8ofta Browne.

•

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

t. El Jap6n en el tablero chino.
2. El Imperio del Medio.

Domingo 24 de Junio de 1900

tisco y ruidoso se le somete á la continua. ¿ A qué
se debe esto? ¿ Al prestigio que ha adquirido el
gobierno del Uikado desde sus espléndidas victorias sobre los chinos? Sin duda, pero malas lenguas afirman que no es sólo del orden moral el
influjo decisivo que sobre las decisiones del poder legislativo ha adquirido el respetable Minisrtlro. Cuan.do en el siglo_pasado Horacio Walpole
comprendió que el parlamento inglés no lo seguiría &lt;le buen grado por el camino eminentemente
positivo y práctico por donde quería conducirlo,
se decidió á hacer uso de un r ecurso . . . . inmoral, pero eficáz; el recurso consistió en aumentar
los recursos pecuniarios de los representantes y
llegó á establecerse una tarifa de votos y de influencias que aceitaron por tal modo la máquina
parlamentaria que durank años y años marchó
sin tropiezo.
Se dice que el mariscal ha recurrido á este
medio y debe de ser así, porque no hace mucho
tiempo que un diputado á quien se había dado
una cantidad por votar en un sentido, y no habiéndolo hecho así, publicó en un periódico una
carta, diciendo muy tranquilo que había tomado
e~ dinero porque, siendo de la nación, era de todos, y luego había votado ele conformiuacl con su
conciencia.
¿ Qué va á hacer en la inminente "deblacle" del
imperio chino el est2dista japonés? L a emperatriz
'l'se-hi juega en ,dos momentos un juego muy
delicado; ya lo dijimos, no repugna á las reformas lentas, pero con tal que los extranjeros no las
realicen (lo que es casi imposible); pero sobre todo, ti€llle un odio irreconciliable á los jefes chinos del partido innovador, prot,egidos de los ingleses. Creen algunos que en todo esto Tse-hi
obedece á las insinuaciones de los rusos y de L ihong-Chang; la verclad es que defiende á la dinastía tártar-a.; y añaden que todas las simpatías de
la emperatriz viuda están del lado de la secta
poderosísima de los "boxers," dirijidos por mandarines, patriotas y conservadores á su modo, que
han c1eS€1llcadenado sobre ciertas comarcas chinas un huracán de protestas y violencias. Parece
que la emperatriz, si esto sintió, se ha arrepentido
y que ahora está resuelta á apoyar la represión en
los soldados europeos y que ha hecho una declaración favorable á las reformas. Y se agrega también que el Japón entrará en escena como reorganizador y tutor? ¿ será? ¿ Lo consentir án las
potencias? ¿ Los Estados Unidos no reclamarán
también su parte de protectorado, ahora que súbitamente se han convertido en gran potencia
asiática?

1.-Los telegramas confusos y obscuros, pero
significartlivos por extremo que hemos leído diariamente, revelan la Profunda agitación que en China
existe entre los elementos de r esistencia á los innovadores que son la vaJ1guardia del "extranjero"
y tienden á precipitar una situación que marcará una etapa en "la renovación del Asia" y que
quizás sea el ocaso de la Emperatriz celeste, enérgica y cruel, de quioo. trazábamos un ligero retrato de segunda mano, en nuestra última revista.
Y como nada será más interesante en los próximos
años que la solución del problema chino, solución
destinada á ser una nueva complicación en lo porvenir (y esas soluciones son las únicas á que aspiraJ1 hoy los civilizados) bueno es conocer, someramente siqui era, á los principales personajes
del futuro drama.
Uno &lt;le primer orden es el Japón; el Japón puso el cascabel al gato; todos decían la China se
desmorona y cada uno temía miedo de que el derrumbe los cogiese bajo los escombros; el Japón
dijo "veamos" y empujó; medio edificio vino por
tierra y poco habría quedado en pie y el desmembramiento no habría sido evitable~ si Rusia, Alemania, y Francia n-0 intervienen entre vencida v
vencedor y frustran en Simonoseki, gracias al
abandono de Inglaterra, el plan del Nippón
triunfante.
Desde entonces el imperio insular parece retraído de sus ambiciones y apetitos, esperando la hora
del reparto ó poniéndose en actitud de impedirlo. Rusia, Alemania, Francia é Inglaterra alargan
la mano sobre las diversas regiones del imperio;
El Japón no. Procura en Corea llegar á un acuerdo con Rusia, potencia que tiene todas las secretas simpatías del Gobierno del Mikado, y toda
la aversión del pueblo, acuerdo que tiene por base la renuncia á la presa,, lo que no es tan fácil.-El Parlamento, la prensa y la opinión vul~
gar quisieran lanzar al imperio en una guerra con
Rusia y el cable habla incesantemente de la• po2.-Un diplomático decía aquí en )léxico, que
sibilidad, de la probabilidad, de la proximidad de había que recordar cómo en su orgullo inmenso,
esa guerra nece~aria. El Japón no lo hará, si no los chinos creían bárbaros á todos los pueblos y
cuenta con la alianza ele Inglaterra que, en estos se denominaban "imperio central" ó imperio del
momentos, y por mucho tiempo aún, no puede Medio. Nunca ha sido China más •'imperio del
buscarse un conflicto con Rusia que podría poner- medio" que ahora; está eri medio de colosales apela e11 el caso de coger Port-Arthur con una ma- titos. China significa un trozo del mundo indefino y soltar con la otra la cuenca del Indo, cambio nidamente explotable por los más fuertes, á cauque los rusos haTían de mil amores. Pues sin In- sa de su riqueza, de su densa población que trabaglaterra, el Japón no puede hacer la guerra; la es- ja bau~o y mucho; China significa un me,.cado
cuadra rus&lt;1 en el extremo Oriente es superior á ele primer orden; y mientras la política vacila
la japonesa y aunque esta casi se le igualará y lle- ante la complicación y la guerra, que es u, ¡ egará á ser la sexta del mundo, esto no será antes rrible azar del que nacen otros y otros, la ec·onode tres ó cuatro años.
mía política sigue su camir.o y partiendo de 1.,s
El Gobiernv jnponés no cesa de prepararse pan puertos, cloacas seculares que toda el agua del
aprovecharse de los acontecimientos que van á ve- mar no basta á limpiar y desinfectar, va penerificarse en la puerta de su casa, no hay gasto que trando en el interior del Imperio en forma de miparezca excesivo para proporcionarse buques y siones, de colonias, de conversión, de estaciones
adiestrar una población militar y marítima, no se mineras, de vías férreas en tierra firme y de líescasea el carbón en las constaJ1tes maniobras de neas de navegación en los inmensos ríos.
la armada, ni las pensiones á los aspirantes de
Se sabía que la Empen-atriz no tenía inconvemarina en el extranjero. Un hombre muy enérgi- niente en esta penetración, con tal que fuera
co y firme y muy poco escrupuloso, el mariscal muy lenta y que no significara el advenimiento
Yamagata, es aot'ualmente jefe del Ministerio y va de los reformisfu.s al poder, y que tampoco signiderecho á su fin. Hay un parlamento que funcio- ficara la postergación de los chinos á los extranna regularmente en la capital del imperio y ese jeros y se sabía también que gracias á la influenparlamento, lo más exótico entre las exóticas ins- cia del viajo marrullero Li-Hong-Chang, todas las
tituciones que el Nippon pretende asimilarse, ha simpatías de la emperatriz estaban del lado de
sido un obstáculo incesante á las miras de los go- Rusia. Evidentemente la imperial viuda ha sido
biernos; durante la dirección de la política por sorprendida. por acontecimientos que no esperael marqués Ito, la oposición llegó á asumir tales ba. En derredor de las misiones, que tratan de
p:i;oporciones, que €'n toda Europa se creyó en la convertir con demasiado celo á los chinos, que no
próxima supresión de una institución, que sólo se han de convertir nunca mas que en cortas porpodia aclimatarse en países de raza europea, ó ínti- ciones que vale la pena de dejar en la idolatría
nuamente afines con ella y eso no sin modificacio- mientras así se les libre de los ataques de los fanáticos y de la muerte, y al mundo de constantes
nes y apropiaciones especiales.
Pero el Mariscal Yamagata ha visto las cosas peligros de guerra; en derredor de esas misiones
de otro modo y el Parlamento inqtúeto, levan- y de la's es'faciones de los ferrocarriles en cons-

trucción por rusos, belgas, ó aleman_es ha estallado una terrible .sublevac1on, orgamz~da p_or las
sociedades secretas que hierven en el 1mpeno_ Y la
mantienen en inquietud perpetua. Como la insurrección de los ''boxers" dominó desde luego la
comarca que rodea á Peking, y _en donde la p~blación 1€18 más densa (200 habitantes por kil?metro cuadrado) y como las tropas ~~l imperio
no inspiraban confianza ~or la. perpleJ1dad de la
regente que, de seguro, s1mpat1za co;1 el programa de los boxers en el fondo de su h1gado, (¿ porqué ha de ser siempre en el corazón?) los r~ipresentantes de las potencias pidieron fuerzas á_ l_os buques de las potencias aJ1claid:as en Shanghai o Thah..u y esas. fuerzas fueron y luego, creyéndolas
insuficientes, pidieron más, y una regular column_a
formada en TharKu salió por la margen del P e1ho, rumbo á Tient-Sing, uno de los grandes centros de la agitación de los boxers, al mando del
almirante&lt; Seymour. ¿ Qué ha pasado después? Una
noticia siniest'ra corrió por to&lt;l.os los hilos telegráficos del mundo. Probablemente en un tumulto habido en Peking había sido muerto el ministro del imperio alemán; aquí causó dolorosa sorpresa la noticia; se trataba de una persona conocida en ciertos círculos sociales de México, de donde acababa de salir y todos recordaban su afabilidad, su ilustración, ¡;u devoción intensa por el
arte; hijo de una francesa y hablando admirablementei la lengua materna Von Ketteler, era aficionadoportbdas las manifestaciones de la cultura latina ó romance, á la que no se consider aba extraño. Fué, pues, muy sentido, ¿ pero realmente ha
sido asesinado? Todo ha vuelto desde hace cliez
días al silencio y á la obscuridad. ¿ La columna
del almirante Seymour ha llegado á Peking, ha
vuelto á Tient-Sing? Probablemente al publicarse
estru; lineas, que forzosamente se anticipan á los
cablegramas, ya sepamos á qué atenernos. ¡ Cuánto placer nos daría que la fúnebre nueva no se
confirmase! Pero, por desgracia se insiste en afirmar que las legaciones han siclo atacadas repetidas veces en la capital del imperio y que las
mü,mas tropas han fümado parte w. la revuelta,
dicen unos y pretenden otros que luchan por sofocarla.
Si Seymour ha llegado, puede todavía salvar
á las legaciones, trayéndolas á Tient-Sing ó á
Tha-Ku si no la situación debe ele ser en la ciudad
imperial terriblemente grave. La tentativa ordenada por el gobierno imperial de hacer difícil
el acceso de Tha-Ku á las t ropas de desembarque
de las potencias unidas, ha siclo causa del bombardeo y la ocupación de esta plar,a marítima que,
en el fondo del golfo de Petchili, cuya entrada
guardan los rusos y los ingleses, es la puetrta del
camino de Peking. La nofücia del bombardeo debe de haber producido en la capital una explosión
de rabia espantosa; la emperatriz ha llamado á
Li-hong-eh3Jlg de su virreinato en Couton. ¿ Irá?
La verdad es que todo este tenebroso enredo
puede resultar una guerra en forma, cuyo resultado sea:á la caída del actual emperador de burlas y la desaparición de la terrible Tse-hi y de
la dinastía tártara. Enilonces podrán penetrar en
el imperio los constructores de forrocarriles, los
profanadores del suelo de la patria, formado todo con el polvo de los huesos ele los padres. Porque China es una tumba inmensa. Se trata, pues,
de una exhumación.

"Caros amigos, cuando yo muera
plantad un sauce en el cemenrerio;
pláccnme sus desolados follajes:
su palidez me es dulce y querida
y su sombra se,rá ligera
llara la tierra donde habré de dormir."
Sólo que el sauz no existe, y se pregunta uno
&lt;lolorosamente si la postrera y humilde Yoluntad
del gran poeta no halló eco en corazón alguno
&lt;le amigo. No es esto, empero, lo que aconteció.
Tres veces ge ha plantado el sauz sobre e,l sepulero y el sauz ha perec•ido. Le faltaba acaso el riego divino ele las lágrimas, y como Jª nadie llora por los muerl!os . .. He aquí, pues, cómo esa
alma inquieta y atormentada no pudo realizar
11i siquiera la póstuma coquetería ele un follaje
afectuoso. La tierra negó á esas cenizas una po~ sa_
v ia para nutrir las ramas plañideras de
un sauz y se sueña cerca de la tumba que el alma del poeta debe vagar tristemente sobre la deí"Oh,ción de• los huesos áridos, bmcando en vano
-su sombra, la sombra, de su árbol, la sombra piadosa á cuyo amparo podría aun cantar su perduTable canto á Lucía : "N"ous efions seuls, pensifs,
et nous avions quinze ans" ....
Deja uno la tumba del poeta con un Ya,go dejo
&lt;le melancolía y se interna por el dédalo de umbráticas callejuelas, deletreando á cada paso un
nombre ilustre en el fróntis tirangular ele los
mausóleos: "Cuvler, Gay-Lussac, Geofroy-St-Hilairn. Scribe, A,llan Karclec, Miclw,let ! Stern,
:Balzac!!!" y de pronto, en un recodo ele lo
&lt;¡ue llamaríamos "el barrio israelita" de aque-

lla pálida ciudad silenciosa, al desembocar de una
calleja, á donde trabajosamente se cuela un pe-dazo de día, en un claro de "la selva obscura" ele
la muerte, la mirada tropieza con una gentil
capillita gótica, una arcada de piedra ennegrecida coronada por una bóveda y amparando un
gran mausóleo rectangular, sobre el cual se extienden como en un discreto tálamo, en nupcias
indestruottibles, dos estatuas con las manos empalmadas y las pupilas sin luz, fijas en un punto
lejano, acaso en el fantasma indeciso, aun de la
resurrección prometida por el Cristo. Esa es la
tumba de Eloisa y Abe,lardo, erigida en 1779
en la abadía del Paracleto, fundada por el gran
doctor, y transportada en 1817 al "Pére Lachaisc." La arcada fué construida con algunoR rcRto.~
de una antigutll abadía; circú~1éLa.la u111 ¿arclin t
cillo siempre cuidado y la proteje una Yerja. donde nunca falta un homenaje de flores. Mucha.~
enamoradas y muchos amantes románt:cos que
han encontrado
"que en el vino del amor
ha.Y la amargura del mar,
rnn á pedir C'Onsuelo á esas cenizas, unidas al
fin, porque "el amor es más poderoso que la
muerte," y á las cuales debe habérseles perdonado mucho, "porque mucho amaron." Es aquella
una lenta y muda peregrinación: "fianceés" viudas antes de llegar á la alcoba dEl las nupcias,
arrastrando RUS caudas de merino; amantes tristes hagta la muerte, que van á rezar ahí una oración desesperada antes de arrojarse al Se.na;
mundanas q ue después de una orgía, sintien&lt;lo
"alegre la tristeza y triste el vino,"
corren á enrooar en la verja las flores e.le su corpiño; doncellitas que conjugan balbuceando el
Yerbo "aimer," sin ponerle aun á la i el punto
rosado de que habla Cyrano. . . . muchos, muchas, rnn á dejar la rosa efímera de sus sentimentali&amp;rnos parisienses á esa capilla apartada
donde aún parece celebrarse la misa caf'ta ele los
amor es si n esperanza y donde se recuerda el dulce epi tafi.o latino:
"InYita sua clile:xerunt se et in morte non
suut separati."

Justo Sierra.

PARÍS Y VENECIA.
~

El sepulcro de Elolsa y Abelardo.---Venecia
en la E,cpo1ición.

Mayo 26 de 1900.
El "pére Lachaise" es u.na "ciudad" muy populosa, como corresopnde á este inmenso París
donde á diario muere un n~:ro de individu~
su.fi.cietn.te para despoblar una aldea. Ocupa nada
menos que 43 hectáras y está situado sobre una
colina, desde la cual se ve la gran ciudad entera como un océano de casas, erizado de cúpulas
y de torres y cubierto del polvo de oro del día.
En el "Pére Lachaise" hay infinitas callajuel~s, c~es y aun bulevares, sí señor, amplios y
silenciosos bulevares, con; sus plaquetas de orden y el nombre de algún muerto ilustre que
los bautiza; hay la calle Bernardín de Saint

•

•

})ierre, la calle Lavoisier, la calle Laíontaine y
1\foliere, la calle Beaumarchais, etcétera. En la
eumbre de la colina se eleva el monumento á los
muertJos de Bartholomé, alegoría de piedra, enorme y severa con hermosas :figuras funerarias, y
en la avenida principal que á él conduce, como
si dijéramos, e111 el gran bulevar, á la izquierda,
. &lt;&gt;ruado de un pequeño busto de mármol, surge
de pronto el sepulcro de Alfredo de Musset, el
J&gt;Oeta más humano de Francia, con aquella triste le~'enda de su canto á L ucía :

EL MUN"DO ILUSTRADO

Solemne canonbac16n de J. B. de la Salle.•••:Boma .

"Se amaron en vida y la. muerte no los ha separado."
Hay quien va á sentarse al bwde de la verj~,
mientras agoniza el largo crepúsculo de estas primaveras lujosas, con: las "cartas de Eloisa y
Abelardo," y las lee en voz alta, como si las ya
seculares ternezas d1eil inforeunado teólogo y de la
pobre monja pudieran extremecer el polvo vano
de aquella tumba ... Más la fantasía se yela ante la inconmovible paz de las dos estatuas yacentes, de las cuatl.10 manos empalmadas, donde la
piedad de no sé quién á liado dos rosarios blancos, de las claras pupilas inmóviles que parecen
sondear el más allá.
¡ A lo menos están juntos.! ¡ oh! cuántos quisie1·an dormir por siempre como Abelardo al lado de f'.u Quimera, con ella acostarse por siempre
en el tálamo de la eternidad.
~

1Iayo 28 de 1900.
Recorrer el inmenso recinlo ele la Exposición
Univdsal equivale á recorrer todos los clin &gt;lR.
Se pa~a sin más intermedio que el de algnnns
callecillas enartmadas, de una aldea suiza pr')!egida por picachos nevados donde florece el "cddwe,is" alpino, ~alpicadoR de chozas que se a~ornan al abismo y de riachuelos garruleador&lt;'s qnc
desparraman sus iris entre los céspedes, á un;1 aldea argelina, bordada de pahneras y que ostenta el abigarrado orientalismo de sus bazares, en
cuyos pórticos de herradura dormitan árabes pensativo~ sofü,ndo ,en el Ó?o:.l1J de fu2g0 cid d"sierto; se va rle una pagod-a indú soportada por
elefantes hierúticos á un pueblo español; de una
choza eslava á un tiemplo italiano del Renacimiento; de una c:tlleja de Yokohama á un "hangar"
noruego; de u na tienda de Bosnia á un café ro urna no; de una ciudad del centro del Africa á una
ciudad turca.-Todos loR pueblos y todas las lengu~-: ~e cd, ,.n en una B1li~l bulli~ios:.: y ~ l•\!;!re ;
todas las naciones han llevado allí un pedacito de
su territorio c.on el "aclrezzo" completo ele sus
arquitectura~, sus costumbres, sus trajes y como

�dormidos y torl'uosos donde danzan las fachadas
-&lt;ie los palacios y ríe la luz como una ondina tra,·1csa. Ante nowtros desfilan ''las l)risiom·s ." Ahí
-están los pozos donde unas figuras de cera nrnestran á Carmagnola, á quien el Dogo cortó la cabeza, después de haberlo recibido, venc¿dor y feliz, con un be:-:o de paz; y :Marino Faliero, que
-&lt;.lespués de una conspiración corrió la misma
-suerte. 8ne11a. á lo lejos una mú,ica voluptuosa.
8obre los purnft~ ~e perfilan siluetas de mujeres;
ilrden las ojil'as de los palacios, se querellan las
ondas leYe, teñillas de iris .. . . Atracamos: suhimos una escalinata; franqueamos un pórtico y
(; ,mo si el poder ele un emalmo burlase para nosotros las düitancias, nos encontrarnos en la. avenue
Rouffren, entre el pleno hormigueo ele un Parí~ clominic-al que inrnde las ac-era8. grita, ríe,
.gcstic-ula, todo cntreg-ado á la "joie ele viHe." Yenecia se ha &lt;le~vaneciclo como un ensueño dentro
de e•te otro in n1cmo ,E-muEño de la metrópoli d !l
1nundo por cloncle pasarnos como fanta~m ~$.

manos picol:€an vuestros labios, aletean en la falda. de' vuestro sombrer o, forman racimos de alas
en vuestros brazos se prenden á vuestros dedos.
Y el espect áculo e~ embelesador. Se ~ecuerd~n las
"F.ioretti," ese poorna de inefable rnocen~i~ e1;
que San F rancisco de Asís predica y acaricia a
los pajarifos del cielo, regaña "al hermano lobo"
y alaba al "hermano corder o ... . " ~ay que ver
á muchas lindas francesas dando gritos leves de
placer ante aquella invasión de picos nac~rados
que buscan sus manos liliales y sus lab10s en
flor . . . . . Son nada menos que palomas de San
.Marcos esas palomas; han si.do sustraídas á los
centenares de millares que á un toque de campana descienden á la gran plaza en demanda de su
alimento, y la ilusión es complet_a.
.
Dejais el "campanile" y tendeis la m1rada en
rededor : ahí está el "palacio Ducal," la "por ta de
la carta," el "palacio r eal," y enfrente el gran canal hor migueanre de velas de colores; las dos columnas de granito de desigual altura, t r ansportadas del Ar chipiélago por el dogo :Michieli en
1127. Ahí están la estatua de San Jorge y el león
-alado; la " Logg-etttta" revestida de mármol, de
bronce y de bajos relieves; "el puente ele los suspiros," tendiendo su arco lúgubre sobre las
aguas, y por último, la Basílica de San Marcos,
con su gran puerta central, cuyo tímpano representa el "J uicio final" por Salandri . .Ahí está todo, perfccfomente reconstruido, con su monumental aspecto de vejez gloriosa. Podeis ir y venir, entrar y salir, guareceros bajo los pórticos
calados, tocar los santos mármoles, con la ilusión de que pisais la propia perla del Adriático,
la odalisca inmortal eternizada por los poetas, la
que Yió la tragedia blanca y negra de " Otelo" y
de "Desdérnona" y oyó el cha$quido de los labios
de ''Don Juan" entre los labios pálidos de la
condesa Guichioli . . . .

SOLEMNECHOXIZAClÓNDE J. B. DELA SALLE.
El bienanmiurado J,-B. de la Salle, fundador
de las Escudas cristfanas, ha sido proclamado santo por Su :-i.rntidad León XIII, el 2-! de i\Iavo, y,
:por consiguiente, elevado á los honores de los a·!-

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S . M. Osear II. B.e;v de Suecia. -(Véase el articulo relativo.)

si esto no bastara, inmensos panoramas de una
maravillosa ver dad, transportado han á pabellon es especiales, r íos y océanos, montañas y collados, ciudades -enter as. Se va desde Suez hasta el
Japón cabalgando en un !'elámpago y un minuto
después de haberse regalado un "so~" á un niño
moro qu-~ dormita junto á un expendio de alfürería, .,e compra un abanico á un·1 japonfsita ne
ojos de.almendra, que juega á la "matatena" con
multicolores saquitos de arroz en un "interior''
del Yoshivara. Este certamen enorme es, entre
otras muchas cosas, una gran lección objetiva,
si vale la frase, de geografía universal, y bien la
necesitan los franceses que no saben geografía,
que creen que Chile es una provincia de México y
California una región de la América del Sur. Para el francés, el mundo entero está comprendido
dentro de las fortificaciones de la ciudad. Si
existe el extranjero, el extranjero son las colonias
francesas. Hasfu. hace muy poco se supo aquí
dónde quedaba Fashoda, aunque la lección no fué
agradable del todo.
Naturalmente nos referimos á la masa de la
población. Claro es que la gente culta sabe más
de lo que le han enseñado; mas creanme ustedes,
en esta Atenas divina hay muchos calinos.
Pero holguemos divagaciones : Italia envió á
la Exposición lo mejor de lo mejor que tenía: un
pedacito de Venecia, con su plaza de San Marcos, eu Piazzeta, sus canales, sus góndolas, .. . . .
todo. Es una coquetísima r econstrucción donde
nada falta, ni la vejez, porque eso de envejecerse
artificialmente un monumento, de piedra ó de
cartón, no es aquí cosa del otro jueves. Los franceses adornan la paJtiina en sus nobilísimos palacios : no blanquean la cantera como en México . ..
J las ar tistas parisienses han hallado ya el procedimient o pl!.Til, dar la. apariencia de un edilicio
&lt;!entenar io á una construcción de ayer.
La Venecia de la Exposición iluminada anoche

por primera vez á giorno es una Y enecia vieja en
que pasean las sombras. de los clos arrastrando sus
mantos escarlata. Se llega á la plaza de San
Marcos y la primera emoción que se experimenta
es la de un asalto de palomas que descienden de
el campanile" en frufruante vuelo y os acechan,
os rodean, se posan en vuestras manos, en vuestra cabeza ... . . Es imposible resistir á la graciosa solicitud de aquel enjambre blanco y r ecurrir
á una vieja veneciana que os vende cucuruchillos
r epletos de granos. Entonces la escena es indescriptible. Centenares de aves os persiguen, os cubren materialmente; desapareceis bajo una tempestad de plumas. Las palomas comen en vuestras

La tarcle se ha ido como una. inmensa. bandera
lila. y roja arriada por los ángeles. Puntúan el
azul las primeras estrellas. Las ondas verdosas
se iluminan; los fuegos policromos de los farolillos cabrillean en las aguas; las palomas se refugian en el Campanile. Suenan lent'amoo.te las
ocho en la " T orre del Reloj" y Con treras, Díaz
Dufoó y yo que nos hemos dado el placer de destrozar un poco el italiano con los gondoleros, tomamos una góndola. para hacer una excursión
por los canales. Ahí nos espera una hermosa sorpresa: el gondolero que nos mira sonriendo en
el último·peldaño de la escalinata, alto, fornid©,
bello y pintorerno, no nos es desronocido. ¿ Dónde le hemos visfto? El nos ayuda á recordarlo;
fué en un cuadro de Fuster, que se exhibe en la
Sección de Bellas Artes del Pabellón de México.
Fuster lo retraM en Venecia. Es un "regatero"
célebre que ganó el laurel en el gran canal, luchando con los más aguerridos bateleros: se llama
Juliani Giuseppe y nos extiendé jovialmente una
tarjeta que saca de e11tre los pliegues de su blusa
azul. Tan exacto es el parecido del hermoso retrato, muy admirado por los inteligentes, que no hemos vacilado un punto anl:€ el OJ.'.iginal. Un minuto después nos aventuramos por los canales

E L MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Junio de 1900

Domi:1go 24 de J unio de 1900

E L MUNDO I LUSTRADO

•
I

lhcámara de los Soberanos,

tares. La ceremonia de canonización ~e verific-ó en
h Basílica ele San Pedro, con toda la pompa majestuosa que. la Iglesia romana dcsplega en estas cirrnnstanci.as. La solernnidarl fué realizada por los
carden.ale~, mitra á la cabeza.
r na par te carac-terística de la ceremonia, e~ la
de la ofrenda del vino, del pan, del agua y de dos

cajas dora.das que contienen palomas, tórtolas, y de los muros engalanados, la hoguera de los ciotros pajarillos. Son estas otras tantas alegonas rios que quiebran sus reflejos dorad_os sobre las comísticas que se refieren á las virtudes de los san- yas de los prelados que llevan riquezas_ en sus
tos que se florifican. Hé aquí su explic-ac1on, según cruces y anillos abaciale»; todo este corteJO de certtrnon:-as hace más grandiosa la escena con ~-ue la
la Iglesia :
.
,
En la cas.a del Señor, que es la I glesia. e;;tan l gles;a saluda la beatitud de alguno de ~us htJOS.
Ahora ha. revestlido un carácter cspecrnl de sunconsiderados los santos como lámparas -ardiente:;
que de,pid:m la luz emanada de sus virtudes. Re- tuos idad la cl.llonisación del bienaventurado J. B.
cordando á las palabras de Cristo : ''Yo soy el pan de la Salle, porque hace muchos años que no tevivo·' el pan de la ofrenda significa que los santos nía lugar una ceremonia de esta naturaleza, á cuno han amado otro alimento que á Jesús en el
Sant.o Sacramento.
El vino es el símbolo de la "gracia s~ntificante"
y ninguna substancia, clic:ei San Cipriano, le explica más claramentle.
rnida á la del vino, la ofrenda del agua figura
las tribulaciones ele la vida.
En cuanto á las palomas y á las tórtolas, simbo1izan la ficklidacl; rná, aún la paloma, "mensajera
de paz" demuestra que los santos se hallan en posesión de est~ paz, pero, también, bajo el aspecto
de intermediario~ entre Dios Y los hombre,.
rn punto capital de la c~remonia de canonización, consiste en la. tJ·iple demanda hecha por el
Cardenal Procurador de las cau1'3.,. Escoltado por
los postulantes, se presenta delante del trono papal y, por tres veces, suplica al Pontífice que pros ..1ón d a rec epci ón.
nunéie la sentencia definitim.
A la primera demanda, el Papa hace responder
por su se,cr etario que es preciso invccar aún las lu- yo brillo ha cooperado la presencia en Roma de
ces del Espíritu Santo y se enliona el "Yeni Crea- mmunerables pere,g rinaciones cristianas, que han
tor." A la segunda, la misma respuesta seguida afl.uído á la Ciudad Eterna, obsequiando la invitación especial que Su Santidad h-a. hecho á todos los
del canto de las Letanías.
El Papa responde, entonces, afirmativamente católicos del mundo para asisitr á los últimos jubileos del siglo XIX.
á la tercer demanda. Todo el mundo se levanta,
y el Pontífice, siempre sentado sobre su trono,
declara en forma oficial v como Doctor y Jefe de
,a lglc::ia, que los bienaventurados gozan de _la
lt.,:.itii uc. eterna y debrr ~&lt;!r venerados 1wr la (;r1:;t:~w;nct entera.
Apenas se ha pronunciado esta sentencia, cuando re5nenan las trompetas
IT a llegado á los Estados l;nidos, demasiado farele plata al mismo tiempo que los
de,
una delegación bóera, parn solicitar los bue"chantres'· entonan el himno de acnos oí. e os ele la gran República americana, en faci0n de gracias, el "Te Deum."
La gran campana de la Basílica ha- rnr de las pequeñas repúblicas sud-africanas.
El 10 ele Abril último, llegaba á Europa esta dece resonar su voz grave y sonora solegación, desembarcando en Xápoles. ~e cornpobre la Ciudad Eterna, á la cual resn 1a de ~I. Fi~chcr, jefe de ella, y de• los Sres. WC'Sponden en alegre coro las mil campasels
y Woolmarans, prominentes figuras Bóeras.
nas ele las iglesias cla Roma.
El
señor
Fischer iba acompañado de su joven esLa imagen ele las virtudes de los
po$a,
á
la
que pu€ide considerarse como una. cuarta
santos, en esta simliolica. ceremonia,
delegada.
cuyas cualidade:; tienden siempre hacia
La comisión se dirigió, desrle luego, á Holanda,
el cielo, tanto con los ojos de la intelidonde fué recibida por los m icmbros ele aquel gogencia como con los del cuerpo, está hiernn. En $Cgu:l1,1 pa5Ó á los Estados Unidos.
repre•mllarla por les pajaritos enceEl 16 del pasado Mayo, desembarcó en Hoborrarlos en las jaulas de plata, habitan- krn. l na diputación, nombrada por el Ayuntates de los e~pacios libres y que no miento ele X ue\'a York y acompañada de los dipo•an sobr e Ja. tierra sino un instante.
Con dificultad puede enc011trarse en e,l rnsto y
sunluow ceremonial de la Iglesia Latina, una es&lt;'ena más grandiosa é imponente que la que tiene
lugar. cada Yez qu,e, ~e canonisa á un Santo, en el
inmemo recint.o de la Basílica de San Pedro.
Todo el lujo raeli,rnte de que se visten los alta- )
r e•, las magnífcls colgaduras que se desprenden ,

La Comisión boera en los Estado3Unidos.

Fachada del Palacio de los Soberano■ ,
Comisión de recepción.

Los emisarios boeros.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 24 de Junio de 1900

Domingo 24 de Junio de 1900

dadosamente modelados sobre los rest_os originales
de los templos de Tja.ndi-Sari, de 'l'Jandi-Seru Y
ele Prembanam; á cada lado del monumento, al
pie de la escalera, ~e elevan dos estatuas grotes~as,
más graneles que el tamaño natural, r,eproducc,ón
de la escultura hinc1u-javanesa de la cpoc_a. En el
interior del templo, se observa una mar~v1llosa estatua de una diosa hindu que adoran aun actualmente los indigcnas de la isla Bali.

f

Pabellón de las Indias llfeerlandesas en el Trocadero.

versos represenfantes de los comités constituídos
en favor de los Bóeros, Íllé á recibir al señor Fischer y á sus compañeros hasta á bordo del vapor
qwe¡ les llevaba.
El 17 de Mayo, fueron recibidos oficialmente los
delegados Bóeros por el Ayuntamiento de Nueva
York. El alcalde, señor Van Wyck,_se expresó durante la ceremonia, en estos términos:
"Soy feliz en desear la biemenida á la ciudad de Nueva York. La asamblea municipal ha tomado la resolución de otorgaros el derecho de
burguesía, y me ha dado la comisión die saludaros
á nombre del pueblo de la ciudad. Jamás, desde
que ocupo el puesto de alcalde, se me había encomendado un de"oor tan grato."
Al final de esta recepción, los delegados pasaron al balcón y el señor Fischer dirigió á la muchedumbre algunas palabras, que se perdieron en
medio de las aclamaciones.
Hasta entonces todo iba admirablemente para la
delegación Bóera. Desgraciadamente para el
Transvaal, no son las masas las que dirigen la política extranjera de aquel Gobierno Federal. Los
Sres Fischer, Wessels y Wolmarans, obtuvieron
alguna-; l,nenas )'alabras-sin consecuencias-d.:!
M. J ohn ffay y Je Ma.cKinley. En su honor se
han organizado "meetings" monstruos. En el Senado se pronunciaron en su favor calurosos di:'!
cur.,o&lt;-. Pero no por esto han dejado de adquitir
la certeza de que el Gobierno de los Estados Unidos no ha.rá nada, como acabamos de decirlo, es
ya demasiado tarde, puesto q~e J ohane,sburgo y

Pretoria han caído, después de Bloemfontein, en
manos de los ingleses.
Poclria decirse que el se&gt;ñor Fischer no tenía
ya sino atravesar de regreso el Atlántico. Pero
nada de eso. Su misión no había i'erminaclo. Tenia
que recorrer todos los Estados
la
Unión, en rtodos los cuales ha recogido hurras. Los candidatos de las
elecciones próximas se pusieron al
unísono con sus electores. Republicanos y demócratas se pronuciaron
dec;de luego por la causa bóera.

ne

l_e de los N~rcisos,_ llegan deliciosas parejas de muneica.s ~a,c1osas; un-a. músiica dulce y ilánguidai
acompana sus pasos en un baile del más curioso
efecto.
La melodía de la ronda de las "marinnettes"
recuerda un poco la hermosa canción de Nadand:
"C'est bon homme qu'on me roo momme
' f
,,
Ma gaite
ut mon trésor ..... "
pero !ejuvenecida con mucha propiedad. l\Iuy
conocidos son, para repetirse los versos del poeta
OliYier.
'
Después de los cantos, de~pués de las danzas
viene un radiante desfile. Lo que desde lue"o llam¡
la atenció1;1, ,al paso, es u1:1 triciclo tirado por una
soberbia hbelula cuyas riendas lleva un gracioso
amorc1llc, En seguida, un cazador original, ginc. te sobre un enorme avestruz, montado, á su vez,
sobre enormes patas, en seguida lilla especie de
monstruo marino ó tarasco, que sirve de montura, á_ un ~~ptuno liliputiense; el carruaje de los
mu:;1cos e mnumerables vehículos, todos empavesados.
La. fiest~ termina en medio del bullicio y las
:florecillas a que rn acaba de celebrar, alfombran
después el suelo tristes y marchitas.

Las otras construcciones, son, como queda dicho, la reproducción de dos casas javan~sas de Sumatra; con sus murallas pintadas de rOJO obscuro,
y log techos sombríos, hechos de plantas javane2as
~.le '' [djock," hacen un maravillo;;o efecto á cada
lado del templo completamente blanco.
El pabellón de la derecha, está res~rvado á l_a
exposición etnográfica, en que se admll"an las_ ricas vestiduras de seda bordadas ele oro, ofrecidas
por los indios de la isla Bali á la re·ina Guil termina en su coronación; en seguida, los instrumentos ele música, los cascos de los danzantes, las joyas y, en fin la reconstmcción de un mono giganterno, el pithec-anthropus, que, mide dos metros cincuenta centímetros de altura.
El pabellón de la izquierda está reservado á }os
trabajos públicos y la geografía.
Allí se encuentran, admirablemente colocadas&gt;
las mejores muestras de la minería, de las maderas, de las esencias; cartas, planos, exactas reproducciones de fortificaciones y de edificios del
pais.

~

Dam&amp;s á nues!Jros lectores un grabado que rep_r~nta el P~bellón del Reino Unido en la Expos1c1on de Pans. Esta severa constJrucción de un
gusto serio é irreprochable, ha sido ya mu; visitada por la muchedumbre que ha alabado su aspecto feudal, sus fuchos adornados ele torrecillas mili,ta~es, su_ fachada principal decorada con artis~1cos IIllradores, y en fin, todo el conjunto arqm bectural, de gusto irreprochable.
.Este Pabellón ha sido, sin duda, uno de los que
han albergado mayor número de visitantes nacionales, de obreros ingleses que han ido á la Exposición en grandes gn1pos.
Cost~bre es_ generalmenr.e observada por los
grandes mdustnales de la Gran Bretaña la de
costear una interesantiei excursión anual á ~dos los
obreros que emplean en su servicio. Un riquísimo
!abricante de jabón de lfanchester, ha obsequiado
a sus obreros con un paseo á la Exposición de París, y la _mañana del día 25 de }layo, desembarcaba él mismo, acompañado de mil setecient:os ele
aquellos, entre hombres y mujeres.
Esta ~cursión se había organizado con tal cuidado, que cada uno de los miembros que la f.orman había recibido un plano de París, otro de la
Exposición, y una nota impresa que indicaba, con
anticipación, claridad• y precisión perfectas, todas
la.s fases ,sucesivas de aq~l viaje de placer.
A despecho de lo cargado de &lt;listribuciones que
se hallaba su programa, los obreros ingleses pudieron enviar una diputación á lI. Loubet, formada de cinco de eillos, los que se dirigieron al
Elíseo, donde fueron recibidos con la mejor cordialidad.

Interior del Pabellón de losidolos.

La casa de Tozeur.

LA FIES~rA DE LOS NARCISOS.

""'""""~

Existe en :Montreux, Francia, una hermosa costumbre tradicional, que consiste en saludar an11,11mente á la Primavera con una fiesta infantil, ó m ejor dicho, con una serie de fiestas, tales como la &lt;le
los Narcisos, el combate de flores, el baile de las
hadas, etc., et'e.,
La que acaba de efectuarse ha revestido un raro
~rácter de ani~ción, y los grabados que reprocluc1mos &lt;lan una idea ele la originalidad de dicha
fiesta, que ha comenzado por la solemne entrada
del príncipe ~arciso, rodeado de toda una corte &lt;le
florecillas.
yna ojeada dada al lugar de la fiesta, de cualqmera altura, descubriría un hermoso espectáculo
de un golpe de vista radioso. Por todas partes no
se veían sino frescas toilettes, verdura y flores; un
regal para los ojos . Las casas de los rededores tenían gente hasta sobre los techos.
A los primeros compaces ele una música arrebatadora, los Pierrots y las Pierrotinas hacen ~u
entrada al lugar de la fiesta.
v~e.;hio~ 1:e l.,_l:1J1cu, ~imhofo¡:,n al Invierno c¡ne
huye ante la Diosa Pr1mayera; ésta llega en un
hermoso carro, rqdeado de nubes blanquísimas v
arrastrado por amorocillos alados.
·
Después se sucede una serie de bailes· las YÍOletas fi~en á las hadas, los botones ile ~ru y h,
myosobs ceden el paso á los capullos; las m:n-g~ritas preceden á la llegada del Príncipe Xa rciso, que llega resplandeciente bajo su manto ele
oro, rodeado de brillante escolta.Después del bai-

Combate de Flores.

PABELLÓN DE INGLATERRA

Las Indias Neerlandesas
La exposición neerlandesa, situada en el Trocadero, á un lado del
Asia rusa, acaba, también, de abrir
sus puertas al públioo; esta sección se compone de tres consltrucciones: cl templo buhidico de Tjandi Sari, en Java, y dos casas indíge1N1S.
El templo, que separa estas dos habitaciones javanesas, es una reproducción exacta de la arquitectura y de la escultura de los Hindus del siglo
dieciseis. Allí se encuentran los fragmentos, cui-

EL MUNDO ILUSTRADO

Se asegura que esta "polifosse" de un patrón á
sus obreros, ha costado la vagatela de 150,000
francos.

NOTAS DE: 1A EXPOSICIÓN.
EL PALACIO DE LA CIUDAD DE PARÍS.
Ocho semanas han pasado ya, después ele la
apertura ele la Exposición, y aún no se acaba de
inaugurar la mayor parte &lt;le los Pabellones que
has_t.a hoy han estado cerrados al público. Hasta
el Jueves 2-! de Mayo, fué cuando el Presidente
de la República Francesa, acompañado de su cortejo oficial, visitó los Pabellones de la Explanada
de los Inválidos.
Después de una cordial felicitación á los miemb:os del jura~o que estaban presentes y á los principales expositores, el Presidente se dirigió á la
entrada de Cours-la-Heine, para irá visitar los invernaderos del Palacio de la Horticultura.
Mucho se ha hablado de la admir-able flora encerrada en este Palacio, ele las espléndidas colecciones de flores, frutas, legumbres y, en fin, ele tloda clase de accesorios destinados á facilitar el cultivo vegetal en sus variadas ramas y manifestaciones.

caJoríferas, en las que se pueden conservar tisanas
durante todo un día al grado ele calor deseado;
ropa de una manufactura perfeccionada, material
plegadizo para los hospitales ambulantes, que ha
hec~o ya sus -~rimeras pruebas en Madagascar;
1 1bilwteea.s m1hta.res quie, h!a~ta .la fecha, han
proporcionado como 50,000 volúmenes á los pequeños colonos franceses, eitc., etc.
Esta Sociedad ele Damas francesas, es, bajo 1'0clo puntlo de vista, una importantísima asociación
tendiendo, principalmente, á mejorar la condiciói~
del soldado en campaña .
Mme. Loubet se retiró encantada de haberse
convencido de la prosperidad creciente de una
obra á que ha colaborado durante mucho tiempo.
El Pabellón de la Ciudad de París, puesto á disp_osición del público desde hace algunas semanas,
tiene una fachada principal que da sobre el Sena,
con un ante-cuerpo de ocho metros y un balcón
á "loggia." Su arquitectura es muy sobria. Su artlístico techo, coronado de esbeltos piñones, sus
wrntanas y galerías de balaustrada, recuerdan el
estilo del "Hotel ele Ville."
En las galerías de la planta baja y del primer piso, se admira 'Una exposición muy completa de trabajos decorativos al servicio de las vías públicas.
del alumbrado, de aguas y atargeas, del aseo de las
habitaciones, de los trabajos sanitarios, ele la dirección de negocios municipales, de la beneficencia pública, del Monte de Piedad, de los observatorios as.tlronómicos, de la dirección de asuntos
deparlamemtales, de la prefectura de policía, etc.
Algunos jardines deliciosamente dispuestos, rodean á estie gr~ palacio, de interés tan práctico
y que no será, sm duda, uno de los menos visitados.

i

Baile especial.

La gavota.

iA.l dia siguiente del á que nos referimos, lime.
Loubet, acompañada. de otras clisttinguidas \lllatr.onas parisienses, visitó el Pabellón de la Sociedad de Damas Francesas, ele Cll)'O comité, desde
su fundación, fué presidenta en )Iontelimar.
Las Damas francesas no han presenfado en este
Pabellón, sino 1os artículos perfeccionados por
ellas durante los veinte años ele existencia de su
asociación: ambulancias especiales para tr.ansporte de heridos, las cuales pueden contener catorce soldados sentados y cuatro acostados; cocinas

Baile de ha.das.

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

E-s pues, un deber imperioso de
part; de todos los civilizados, ~l
rendir un homem1,je á- la memoria
de Guteml}erg y "El Mundo Ilust,rado," lo cumple con toda satiafe~ción.
Johannes Gensfleii-ch, nació en
Maguncia (Ale~ania) el 24c de Junio de 1400, siendo su padre un
respetable ciudad.ano del lugar,
que algunos años antes había contraído matrimonio con Elisa Gutemberg.
:Nincruno de los biógrafos ele
Gmsfl;isch acierta á explicar por
qué fué más conocido con el nombre materno de Gutemberg, que
en las crónicas de la época y conforme á las tendenciru, de latiniz.1r
lo3 . apellidos, llegó á convertir::-e
también en Bonimontis.
Gutembero- desde temprana
edad, era m~y afecto á la_ lectu:a
y estudiaba cuanto pergamino caia
en sus manos. Había visto de rerca la enorme y paciente labor que
tenían que realizar los frailes _pe:1dolisrbas 'para e•crilJir una b1h1I.a
ó un volumen de los clásicos latinos v desde entonces se preocupó
ho~dame'lllte su imaginación por
encontrar un procedimiento de
escritura que economiza3., tiJmpo
y trabajo.
.
.
En ruúlliples y vanas tenta!!;
vas, gastó su pat~imouio y acn_ow
á 1~ man:.incenc1a c::i su pa1sa-

Pabellón de Inglaterra,

EL REY DE SUECIA.
PALACIO DE LOS

S O BERANC S.

S. M. Ol'&lt;?ar II, Rey de Suecia y de Xoruega, es,
actualmente, lmé:;ped de la Francia en la Exposición de París; por la primera vez su Yisita á ~quella Repúblic1 r eYcstirá un carácter oficial, y ha
sido recibido por el Gobierno cou los honores y
el ceremonial requeridos por el protocolo.
El año pabado había ya wt:ac1o en Francia este
soberano, alojá1idooe en Biarritz en Pau. Xieto
de Bernardotte, quien, de simple enganchado vol untario, se hizo, primero, mariscal de Francia,
y clespué~ rey de Suecia, el soberano actual tiene
sangre francern en las Yenas, y por e,ta e msa,
, a con frecuencia á visitar aquella gran B.epúlJlica.
Este aJio. la Yisita &lt;l~l Rey estú reserrnda principalmente á la, Exposición, y será el primero que
ocupe el Hotel que el Gobierno ha hecho amueblar
en la A,enida del Bosque de Boulogne para alojar
á los soberanos que visiten la Exposición. Este
1&lt;untuof&lt;O h◊t'el es propiedad de la ciudad ele Filadelfia, habiendo pertenecido al Dr. E,·ans., dentibta de la Emperatriz Eugenia. El Dr. Evans,
e¡ uc era america no, legó este inmn€,ble á su ciudad
rn1tal, que acaba de alquilarlo al Gobierno francés.
Está situado en el centro de un jardín, har·;enclo mm· buen efecto Yisto de la aYenida del Bosque en ,m ángulo dG la aYenida ~Ialabrf y en

de dC$earse y que sin duda alguna traería como
consecuencia inmediata la producción de un vivo
entusiru;mo entre el grupo de nuestros compatriotas que oo de~ica al cultivo del arte y que hoy apenas tiene e.:,timulos, puesto que ni siquiera se le
ofrece oportunidad de dar á conocer sus tra-

~~

•

Gutemberg.

fundamental que ha conservado hasta nuestros
dias.
Gutemberg murió en su ciudad natal en Febrero de 1468.
P~teri_ormentc no ha faltado qui€ln pretendiera discutir á Gutemberg la gloria ele haber sido
el inYentor &lt;le la imprenta y se ha querido asentar que corresponde á un holandés cuyo nombre
no se da. P ero esas tentativas han sido infructuosas, supue,to que sobre Gutcmberg y su invento
existen crónicas precisas de escritores que fueron
sus contemporáneos.
De parn, seña,la.remos el hecho curioso ele que
los grande6 adelantos del arte t.ipográfico se deben
su mayoría á ingenios alemanes : Gutembero- inventa la imprenta, Baner y Koenig la formaº modern~ de las prensas y la fabricación del papel
contmuado; Senefo1der la litografía y por último,
.Mcrgenthalcr el lin,otipo.
Bastaría esa gloria para que la vieja Germanía
tenga derecho á la gratitud de los pueblos.
J. S. A.

EN PUEBLA,
-&lt;::,.,Q-&lt;::,,

Las exposiciones frecuentes son una neeesidad
apremiante· para el desarrollo y progreso de los diversos ramos arliísticos. En México, por desgracia,
no suelen organizarse con la frecuencia que fuera

EL CENTENARIO DE GUTEMBERG.
Hoy, ~j- de Jm,io ele 1ii1.,0, toda la hum-1 ~.té:ul
ci, il!.zada conmemonl el quirito centenario dea
nacimiento del inrentor de la imprenta, con toda
la Ycnera&lt;:ión que merece la. memoria del hombre,
que alhmó el camino para to1las las aetfridades
y energías lrnnrnnas, creando L':I. palanca más podero:&gt;a con que han cont.ado la cirilización y el
progreso.
La imención de la imprenta fué un beneficio
general para los hombre,: ninguno, cualquiera
que sea su cla,e social y cualquiera la latitud en
que virn. ha dejado de ;:;i:ntir directamente e~e beneficio. porque en t.otlas las demás conqui,:tas de
la c:encia, la imprenta ha hecho el supremo papel de eje, en torno del cual se ha de!&gt;arrollado
toda la inteligencia humana en los últimos s1.

llo:· en día la imprenta. e,: rara el mundo un
elemento impre;:ci;-1dihle : e, tan nec-esaria como
el agua, como el aire, romo el sol. Sin la imprenta, la humanidad balbucearía aún y sin la imprenta bien pudiéramos encontrarnos toda,ía á la altura mental del siglo XVI.

no Juan Fmt, quic([J le suministró el peculio indispensable para proseguir sus tentativas y se asoció con él en sus investigaciones.
Por fül ideó Gutcn.berg labrar á mano 1" esc·1&lt;to sobre tablillas, para multiplicarlo -luego por
medio de la impresión sobre pergamino. De suerte
que la forma primitiva de la imprenta fué algo
así como el bcceto informe de nuestra actual est ereotipía.
El primer libro impreso, fué nn vocabulario 11ue
se llamó ''Catholicón;" en seguida ~e imprimió la
Biblia.
Pero el procedimiento p'.lra imprimir, que consistía en oprimir á mano el pergamino sobre las
tablillas entinta(hs, era todavía incómodo, imperfecto, lento -y costo-o, &lt;le modo que la imao-inación del inventor no de::cansaLa ni un mo;ento
para perfeccionarlo.
"Gn verno del rneio Fust. llamado P edro Schoeffer, era un hábil ohrero 11ne· se cntu;:.iasmó con los
esfuerzos é icleale~ de Gutemherg- ~- que se propuso
dedicar ~u Yida y rn~ energía" á sccUnilarlo.
Entre arn hos i11\"entaron. 1uego la fundición de
iipos sueltos c1e metal. en mo!&lt;1es que labraban á
man_o á q~1e lla1rnu:on "matrices;''. ? ron ese perfecc1onamumto la imprenta adqumó ya la forma

.

f

Los periodos en que nuestra Academia Nacional
d~ Bellas Artes acostumbra organiza.r sus exposiciones son largos y además
de largos, irregulares de
tal suerte, que aún para los
criterios ejercitado;;, es difícil seguir pru;o á paso los
progresos obltenidos, requisitos indispensables cuando
se quiere guiar el esfuerzo
artístico por rumbos ciertos y propicios pa.ra lograr
un constaULC rnejora;niento.
La última exposición
de Bellas Artes verificada
en México hace algunos meses y de la que dimos amplias crónicas á uue•stros
lectores, infundió vivo entusiru:mo entre nuestros artis'tias ,engendró pelémicas
y iliscusiones que revivieron nuestro quieto ambiente artístico y, por último,
creó nuevos esfuerzos para
ensanchar e·l comercio de .
obras ele aritie completa.mente indispensables para todo
florecimiento e,;tético. :Muchos creyeron en un r enacimiento; pero, en seguida
volvió á declinar un tanto
el entusiasmo v el Arte volvió á encastillarse dentro
de los impasibles muros de
la Academia.
Por ero es que cuando el
Círculo Católico de Puebla
di,.-'l á concer sus propósitos &lt;le organizar una Exposición de Bellas Ar:lles, fué
recibida la idea con gran
beneplácito de parle de artistas y ama~•u rs.
.
No obstante, los que seguimos y amamos el moYimient-0 artístico de u.na manera amplia y general,
y que sabernos que e•l progreso del Arte sólo puede basarse sólidamente si se estimula la producción que de una manera precisa responda á las tendencias genuinas de la época, abrigábamos un temor que hoy podemos confesar, :euesto que por
fortuna no llegó á realizarse : dado el carácter religioso del Círculo organizador, temimos que la
Exposición de Puebla se circunscribiera con muy

P1.ballónda la Ciudad de Paria.

~~

frrn!e •itl pai,,:io ele] conde de Cast.:Pano. a·,l&gt;ado de p(]ifirar. Las hahitacionci; Y tkm,1s rct-in1os ele r-ta magnífica corn~trucci"ón han ,ido
,, muehlacla, Y decoradas de la. manera nüs rnn1. uo,a Y ,erú1i° 11ignoF- ele alojará los sohL•rano,- á que
f-l' tle,t.inan.

EL MUNDO ILUSTRADO

-- ~~ ~ ~ ~ ' = = = = ' = ~ ~ ~ ~ ~ ~ = = = = = = = = = = ~ ~ ~ ~ ~ ~

PBlllEHA EXPOSICIÓN DE BELLAS ARTES

0

Pabellón de Portugal·

Domingo 24 de Junio de 1900

a

marcada preferencia á la pintura y escultura religiosas, que no son ya las caracte&lt;rísticas de nuestra época.
No fué así : Los salones del Círculo Católico
se abrieron también para obras profanas y los expositores pudieron seguir libremente sus gustos y
tendencias.
Un buen número de obras presentadas ern la última Exposición de México, figuraron también en

l'ac.b.ada del edificio,

la de Puebla, pero la gran mayoría de las obras
presentadas, fueron nuevas.
A juicio de artistas y de conocedores, la Exposición estmo bien organizada. El local qti.e ocupa el Círculo católico es elegante de por sí y no
tiene necesidad de decorados artificiales y efímeros. Por los grabados que ofrecemos, nuestros
1€(!t-Ores pueden formarse una idea del elegante
edificio.
Una medida digna de todo elogio y que no
siempre se ha obserrndo en nuestras expo~ieiones nacionales, consistió en no permitir que se colocaran juntamente copias y originales, pues se
destinó una sala especial para las primera,:. E:xcuEamos de -ir cuánta ventaja tiene ese procedimiento para facilitar el juicio de los visitantes.
La fotografía fué admitida á concurso y á nuestro juicio, con razón.A un cuando es un aºrte basado sobre, procedimientos mecánicos que generalmente sólo se admiten en las artes industriales es
preciso eomencerse de que el fotóo-rafo artista
tiene que ~}ercitar muchas facultad~s personales
en la elecc1on de sus asuntos, en la disposición de
sus detalles. etc., y en con¡:ecuencia tiene derecho
á que se le coloque ya entre los artistas y no entre los artesanos.
·
Publicamo~ algunas copias de pinturas ·expues~s, Y para bien del arte deseamos que muchas sociedades particulares imiten el proceder del
Círculo poblano.

Osear ;.(er~

EL CERRO DE LAS CAMPANAS.
La histórica donde la República llevó á cab? fa deterIJ?inación de la más alfu justicia, haciendo
er.iemplar a~ segar tres vidas que eran
desg~aciadame!nte nocivas para la libertad de Ja
Patna,, nos da hoy la nota del recuerdo, ostentan-

:un

Galeda de 11i11tura••

�Domingo 24 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO
llo un nuevo monumen:flo en el lugar que la suerte designó para patíbulo da las esclavitudes.
l\urndo la detoMción de quince fusiles puso el
punto final á la tragedia del Uamado Imperio y
cayeron en el declire de la colina tres cueTpos
inanimados, el sol de una mañana espléndida
iluminaba el cuadro de la ·tlragedia. Aquel lugar
estaba impregnado con el háliLo de, muerte que
acababa de pasar. Por doquiera se veían los restos de la guerra, los destrozos del combate.
La multi:t:ud que había ido á presencia.r la ejecución se retiraba ~ilenciosa, viendo con religioso
pa~mo, los parapetoo destruídos por las balas de
los que defendían la República y levantando, para
r e-c-uerdo de la luctuosa época, los plomos perdidos
entre el polvo hollado por el cjércitlo vencedor.
Cur.ndo los trei:; cuerpos que había inanimado
la determinación de la ju;;ticia fueron levantados
del campo, S&lt;' vieron tres manchas de tierra húmeda. Sobre ullas, his manos de 1.mas mujere:,,
(inconscientes prot:ectoras de la historia) levantaron unos niontfc ti_los ele piedras y en la cúspide
de! e-a.da uno de ellos chn·aron un.as cruces hechas con varejón de la maleza.
Así fué el primer monumento que se leYantó
en -aquel hi8lórico sitio, monumento renorndo durante diez v ~io:1e años, marcando la1o últimas huella5 de tres hombres, cuyo valor ern digno de
mejores causas.
D:.rn y siete años después ele la tragedia.á iniciativa y á ,E;txpensas del General imperialista Rafael Olvera, ee construyó un monumento que consistía en tres pilastras, señalando los lugares que
ocupaban los ajusticiados, ? una Yerja de fierro limitando el sitio ele la ejecución.
Bim poco duró aquel recuerdo del part.iclario
á los próceres de su causa : la rapacidad destruyó
gran parte flel mon umento y los laboriosos coleccionadores de recuerdos que vienen de tiempo en
tiempo ele la vecina república del Norte, contribuyeron á dar :fin. con las humildes pie&lt;lras que

forrp.aban la designación del histórico lugar. Y
aqni debemos consignar un hecho curioso: los
eolcccionadores norte-iamericanos, elevaban correctas solicitudes al Gobierno del .Estado de
Quéretaro, antes de cortru· un fragmeruoo, por
pequeño que fuese, de las pilastras que se levantaban üD el sitio de la ejecución. Y el Gobierno tenía que contestar que aquel monume111to no le pertenecía, que era obra particular y que debían dirigirse á quien tuviera derecho sobre él.

Monumento levantado
po:r el Jmpe:riali• ta Bafael Olve:ra.

EL MUNDO ILUSTRADO

,~e~• rP

JNnúf,TPJ

mp~ 1vúcil11a e @1 Hidrau ic.a
emer? o
afenale~de (oQ87fucdóQ. ~-

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I
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'ij~,,,,
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Ga.le:ria de escultura.

La pilastra más favorecida. por la curiosidad de
los coleccionadores fué la que correspondía á ::\faximiliano, y m uy pronto se Yió en el más deplorable estado; las que se erigieron en los sitios ocupados por :Mirarnón y Mejía sólo fueron -aillestadar-:
de fechas y de finnas, en su mayor parte de excursionistas americanos.
Algunos amigos ele la extinta causa. y la colonia
austr iaca establ~cida en México, resolvieron, hace
más de un año, eregir una "Capilla propiciator ia.," al decir de ellos, porque México no 11\:ene el
recuerdo de haber victimado y sí el de haber hecho justicia.
·
Los muros del pequeño templo cierran el sitio
de la ejecución ; los viejos monumentos se· han sepultado hajo una plataforma que cle&amp;l:rt1ye el derliYe de la colina y perpendicularmente á cada
uno de los lugare6 que los reos ocupa.ron, se han
colocado unas planchas de mármol marcadas con
los nombres de los tres ajusticiados.

MÉXICO INDUSTRIAL.

.f:nt.•ada á l a exposición.

Domingo 24 de Junio de 1900

TI.eciente artículo de las edicionei:; diarias, ai referir.-;e á la expo.,,i.ción ele :\féxico en Pa.ríi;, nos
dan una noticia magnífica para todo buen mexicano: las producciones exhibida~ solamente en
cualtlro e,-cap.arates representan un capital &lt;le c-uarenta millones ele pesos, en mo,·ilización, y en
cuanto á la calidad y coi;to de los artículos, dicen
n nef-t ros compañeros de redacción: "aquí hemos
Yenido á con 1·enoornos de que mucho de lo que
compramos en :\léxico como importado, es fabricación nacional; los artículos compiten unos y
sup~ran oiros en calidad á los que se ,·enden aquí
y re-,ultan más baratos allá."
'l'an huE111a noticia, comprobación elocuenlís.ima ele lo que ha podido alcanzar l\féxico en sus
cinco h1stros de paz y act,ividad, merece un co-

.A. :rala de la ejecuoió.a..--Fols. l. Muñóz Flores, Querétaro.

mentario: no están exhibidas en París todas
nuestras producciom:i:,, aún tenemos mucho que
mo.~trar y mucho que supera á los produdtos extranjeros.
.Entre estos tenemos un ejemplo práctico en la
fábrica d,ei Cal Hidráulica, cemento y 1na1t.eriales
de eonstrucción, oue hoy dame-,- á eonooer E·n
nuestr~ grab-a.do:;. Un grupo de personas r~~petable,,, á cuya cabeza i;e encuentra.el 8r Faustmo
Martínez, arl.ento á la rápida metamórfo,:is de
nuestras ciucLad,es, metamúrfosii.s prorluaida p -:r
l·as incontables construcciones de nuevos y hermosos edificioo comprendió la necesidad de crear
una fábrica d~ elementos, que como la cal hidráuliea. y ,eil cemento son indispensables en las
lrnenas conNirucciones, (.'()JUO que 5011 la base de
h1 solide;,;. qtie complementa la. befü:za arquitectónica.
Estudio, laboriosicla.cl y obse1rvación por parte
de los iniciado1'Cl- y buena. v-0luntaJ y capital para secundar la idea, &lt;l ieron por rewl•tlado la. formación de una socieu.Rd anónima, en la que figuran pe1\';onas 1'cl:ipetables y la construcción de
una fábriea. cuyos graneles horno., s.on una copia
fiel de lo,, que exi;;ten en Marsella.
Ahorn biell, si en la organización de la fábrica
8C wualó á una de las mejores conocida;;, en los
b
. , se 1ta suresultados
prácticos, en la pro d utc,on,
perado en ca1idad, no sin ardua labor, porque
hubo que vencer seria.s dificultades para llegar
á la prn·fecta fabricación; pero una Yez logrado es:to, se vió que la cal hidráulica prvcluc:da en
Uuallalupe, es superior á cualquiera. olra, porque
la materia prima. es ::;upcrior.
Innumerables obras -:;e han construíclo ya con
este mat€'r ial, y lo.,; más honro::1os certificado.; de
Ingenieros co11oci&lt;los encomian su bondad.
Actualmente la Compañía sostiene uua nueva luclrn : desea produe.ir c.-emento de superior &lt;:alidad que e-1 de Portland, y de los ensayos hechos, resulta. que lej0:, u.e ~er una quimera tal empeño, muy en breve ha &lt;le verse realizado.

La Capilla en la actualidad.

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artó\olo

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�Domingo 24 de J unio tde 1900

EL MUNDO IL"GSTRADO

~L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 11--NÚM. 1

MÉXICO, JULIO 1º DE 1900.

Director: L i o. BAl"A.EL BEYES SPilll'DOLA.

¡ Cuúnto labio apagó su sed ardiente
y cuúnto corazón templó su brío
en tu cauto magnífico y doliente,
como en brillante y clamoroso rio!
Tu alma de fuego, combatiente bravo,
fué, para los altivos patriotas,
hoguera á cuya luz un pueblo esclavo
,·ió para siempre sus cadenas rotas.
Y tu Yibrante genio impetuoso,
de tempestades y fulgores lleno
- jinete en un cabal lo poderoso
libre de riendas y acerado freno,recuerda por su audacia y sus proezas
al paladín, terror en. las batallas,
que entraba en las oerradas fortalezas,
con su corcel salvando las murallas.
¡ Oh, cuántas Yeces la rosada aurora
rne sorprendió vertiendo amargo llanto
sobre tu libro, llama abrasadora
que lanza entre esplendor hermoso canto!
¡ Cuúntas veces te vi gallardo y fi-ero,
al Uravés de tus versos fulgurantes,
cual :Montemar, la mano en el acero,
r el furor en los ojos centellantes!

Y en los festines, lúgubre y hastiado,
esquirnr de Tarifa voluptuosa
el rojo labio, pétalo arrancado
del corazón sangriento clP- una rosa!

¡ Cuántas veces te ,i, bello y triunfante,
coronada la sien de intP-nsa lumbre,
bizarro el ademán, la voz tonante,
arengando á la iI1mem1t muchedumbre!

F::

ó com·ertido en capitán pirata,
"sentado alegre" en la risueña popa
y mecido por mar de azul y plata,
divisando ·'Asia á un lado, al otro Europa,"
Ya, ante el sepulcro de la triste Elvira,
presa te miro de mortal desmayo;
ya, transformando tu valiente lira
en la e:,p-ada invencible de "Pelayo ;"
ora, en fin, demudadas las facciones
y anegados en lágrimas los ojos,
contemplando, á la luz de los blandones,
de "Teresa" los mí~eros despojos:
visión negra y terrible, que devora
las dulces esperanzas de tu pecho,
dejando pa.ra siempre, asoladora,
t u noble "corazón pedazos hecho;''
y que arranca á tu plectro desolado
un canto lleno de amargura y brío,

que resplandece &lt;'OmQ el sol dorado
entre el ramaje él.el ciprés sombrío.
¡ Oh sublime ca.ntor de los dolores!
todo joven hispano ama tu gloria
y, al par que tu desdicha y t us amores,
guarda con entusiasmo en su memoria

. --~ = ~

:
¡

-~;~

~----·:::::...· . ·--=""'.~.~---

-~--·
. ·• =----.:. --...::::!

~--=1

. -~~1

- -: ·-=-·:

t

',

'\
-~

--

versos de "El Diablo :Mundo," en que flamea
tu juventud radiante y agitada,
que, al huracán del infor tunio ondea,
cual bandera de sangre salpicada.

jllanuel lfeina.

&amp;reditación c§0 &amp;rar9arita.

8Ul!SCRll'CI01f 1111!?&lt;80.U l'ORA!'l'• .l,
J DEM IDl!III EN LA CAPITAL,

11.

0

Sl.2t.

Gerente: .A.lll'TOlll'IO 01JYÁ.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 25, Junio 24</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Canonización de J.B. de la Salle</name>
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        <name>Indias Neerlandesas</name>
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EL :MUNDO I LUSTRADO

Domingo 10 de J unio de 1900.

~L MUNDO ILUSTRADO.
AÑO VlI--TOMO !--NÚM. 24

MÉXICO, JUNIO 17 DE 1900.

DirecJk:r: Lic. &amp;Ar.A.EL BEYES SPÍJll'DOL.A..

8UBSCRIP&lt;1IO!&lt; lll&amp;lf8Uil POB ANBA,
l0&amp;111 IOB.IIJI BN LA CAPITAL,

11.&amp;

'1.25

Gerente: .A.llf'l'OJll'IO OVY••

~

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SE ACORDARÁ DE MÍ?

�EL MUNDO ILUSTRADO

, ~1J~@l\~t®~ ,t~Ul@~
EN FRANCIA.
~

...

Siento la separación del General de Gallifet del Ministerio fran&lt;!és; se me figuraba que,
por haberlo designado, á él y á ~_. \~~ldeckRouseau con alaunos días de anL1cipac1on á su
.
o
. .
'.
nombramiento como m1mstros que yo escogena
si hubi€1rasido,.l\1. Loubet, yo los habría nombrado.
Y esto indica que adolezco de excesiva modestia como todos loo revisteros que procuramos
hacer creer á nuestros lectores (de quienes silenciosamente noe reímos, sin suponer que elloa
probablemenf.e 8e rien con más ganas de nosotros)
que moviendo la punt&amp; de la pluma removemos
al mundo.
Por lo demás, mis lectores y yo hemos c~venido en que no hay animal ( racional, se supone) más ingenuamente fatuo que un lit€rato, y
que sólo le supera el híbrido q~e resulta de la
combinación del periodi;;fu y el literato.
.
La verdad es, dejando á un lado reflecc10nes de alta filosofía, que el viejo Gallifet lo había hecho muy bien; hab1a vuelto á pon~r á caballo al ejército desarzonado por los furibundos
.ataques de los SO&lt;!ialistas durante el . proceso
Dreyíus y había devuelto al país ]a confo1~za en
sí mismo reinspirándosela en la representación armada.
Su última disposición fué de esas que merecen
aplausos incondi,cionales y que debe de haber
llamado la atención de nuestro Ministro de la
Guerra. que es la actividad hecha hombre: me
refiero á la cuestión del alcoholismo en el ejército.
En Francia los regimientos faenen sus cantinas
y en esas cantinas, de hoy en ade.Jante, no podrán
los militares proporcionarse bebidas alcohólicas; el
progreso del alcoholismo en el ejército francés
asume ya caracteres, por tal modo alarmantes,
que, puede decirse, que el día de la guerra los
grupos armados iban á entrar vencidos al con~bate, deprimclos físicamente y moralmente disueltos por el aguardiente.
Aquí debe de haber muy buenas disposiciones
s::i',r,J e_,, .' s1.ponemos que ~--· cumplen, bu,•11,i ¿2
que se cumplan; aquí también el alcoholismo es
ya una peste que hace más estragos que la peste
bubónica podrá hacer nunca; también aquí pr~para el alcohlismo, que es el arte, no de embriagarse precisamente, sino de tomar diariamente
"copiilas ;" nue,vas generaciones de vencidos anticipados en la lucha de la vida, nuevas generaeiones de esclavos. Allá :M. de Gallifet prohibió la
venta de licores en las cantinas militares, aquí se
puede prohibir a,l i;oldado todo lo que no sea
una ración de pulque, cerveza, cidra ó vino (incluirnos á los oficiales naturalmente) y la prohibición á los oficiales, á todos, sin distfoción, dura y
resueltamente, de entrará la,s cantinas civiles. ¡ Oh!
¡ qué bueno sería esto! Ouando se prohibeáhombres
de honor. como son los oficiales, entrar á las cantinas, es porque las cantinas se consideran deshonrosas. Y es!lo es lo bueno, deshonrar, infamar á
estos en,enenatorios.
~*~

Como todo hombre de talento, Carlos Díaz Dufoo nos faace viajar por un París que, para su
uso particular, se ha recortado en el París grande v en su París no sintió las elecciones municipales y no percibió el triunfo de los n!\cionalistas.
¡ Claro! como que el rumor de estas batallas solo se oye en el tímpano de la prensa; pero la
prensa si ha hecho, dicho, clamado y exclamado á
más no poder oon mofüvo del triunfo de los plebiscitarios ó nacionalistas, es decir, de los que esperan á un Mesías cualquiera, con tal que vuelva á
caballo (negro ó blanco) de la revista de L-Ongchamp !.... "En revennat de la revue." A. nosotros €!D lo particular nos importa poco; en lo general sí, naturalmente; Francia, allí es nada, el

1

1

"alma mater," la vanguardia de los latinos, la
república, la demO&lt;!raoia. . . . etc., etc.,
Una cosa nos importa ó nos atrae mas el es~ctáculo de los hombres de puro talento, de los mtelectuales de alto vuelo, especie de '·super-ho~bres" literarios como Nietzche diría, en medio
del laberinto p~ltlico. ¿ Cómo habéis entrado a9-uí,
caballeros? Como observadores finos y excépi1coa
de las o-esticulaciones del eterno payaso humano.
Muy bien! Todos comeremos entonces del pan
blaoco de vuestras co*chas, porque tenéis el don
de convertir todas vuestras notas sobre la vida en
espigas de oro de fecund~~ granos. ; . ¡ Pero no!
Que veo sois actores; toma1s una mascara, brmcáis en la mascarada. ¿ Es posible? Ee cierto, i ay!
es cierto que allá van saltando de júbilo. Barrés,
el ex-anarquista dilettante. . . . se explica; Ooppe,
el pobre gran poeta minia~urista has_ta en sm
cuadros grandes, que ha ca1do &lt;le rod1Jlas en el
arrepantimiento, lo que es noble, y e~ la de,·oción, lo que es respetable, y en la poesia un p~co
sacristana, que es lo que se llama caer en la mfancia .. . . se explica también; p€TO vos, p€ro tú,
¡oh! "tu quoque," pero Ud., Sr. D. Julio Lell1:aitre, el hombre d€ más talento que ha florecido
en las ubérrimas márgenes del Loit'€, que veía tan
serenamente pasar la vida contemporánea, como
un hilo de oro sin fin por el ojo de la maravillosa
aguja; ila.n desprendido de la far&amp;i de la. vi&lt;la, tan
risueño ante la conciencia humana, tan hábil para.
doE:!Smontar los eternos títeres de la historia y enoontrar los resortes íntimos d€ sus acciones y los
hilos invisibles que tiraban de ellos desde las mis!Jeriosa.s bambalrnas, bajo las cuales corre el río
e(lerno del "devenir" ..... U d. qué hace allí; que
anda Ud. comiendo y triscando por entre las urnas electoraJes, una mano en la mano de De'rou lede y otra en la de Rochefort, un loco y un
mistifi.cador, y cantando el himno de la "&lt;lelitrnna'' y el aleluya de la victoria! Y Ud. capitanea
á los señores Cassagnac y J&lt;:::&lt;luardo Dr urnond y
abate Garnier, cantando el "lo peúán" en esta
vuelta de Salamina municipal... .. !!
i Oh! no señor mío, admirable maestro, "le maitre," yo no le puedo negará Ud. el derecho de hacerlo, es Ud. ciudadano francés y alcalde de su
pequeño pueblo natal de Turena y sieme Ud. un
poco de náusea frente á :frente del retórico J aures
y del €nergúmeno Vivián y del antipático economista Guyot, y comprendo que á fuerza de perseguir á su infinita prole estulta y solemne del boticario Homai se haya Ud. repentinamente encontrado en el bando del abate su enemigo. Pero
no sé; hay un "pero" aquí que no sé cómo formular. Ee evidente que todo buen francés, es iieguro
que todo amigo de la tolerancia, de la patria, ele
la justicia social contra los socialistas . . . debe,
está obligado á hacer lo que Ud. ha hecho, si cree
deberlo hacer. No cabe duda. Pero ¿ por qué no
se estuvo Ud. en su balcón? Porque se ha bajado á la calle! Defiende, Ud. todo cuanto quier,a, pero desde arriba, desde la torre de márfil, no
con los pies en el "drenaje," como por acá decimos en esta ciudad típica de•l saneamiento y del
lodo. Y Ud. nos ha dado derecho á tratarlo así,
y á exigirle todo esto; porque nos ha mostrado
todo cuanto hay de farsa y de interés sórdido y de
lucha y re,batiña en tlodas e.itas decadentadas virtudes, y porque nos había Ud. acostumbrado á no
ver en su benévola é irónica sonri~a "renaniana,"
la señal de la in~piraeión delirante ele ]05 que sueñan en 1111 Mesías,-César-Xapo]~:'m-E..:mhmger, porque nos extraña ver tan ele su circunscripción, ele su parroquia y de su barrio, á un ciudadano rl.ei Atenas . .. En fin, señor mío, es Ud. un
hombre libre, lo ha demostrado Ud. siéndolo y
quizás de esta manera se muestra Ud. más ciudadano de Atenas que elaborando miel en su panal
literario, aun cuando esa miel olía á flores del Himeto ...•. ! Qué lástima.
~os:::,..
El gobietno se ha mostrado fuerte, decidido,
rígido y frío, como es Waldcc'.,-Rousseau; las
elecciones de provincia le dieron inmensa ma_yoría
y se ha puest-0 impávidamente frente al París
municipal, corno lo han estado casi siempre los
gobiernos republicanos. Ha sacado de entre una
balumba ele interpelaciones frenéticas su proyecto
de amnistía á todos cuantos han tomado parte en
el asunto Dreyfus, meno~ á éste, que no queda
completamente rehabilihldo en consecuencia, pe-

Domingo 17 de Junio de 1900.

Domingo 17 de Junio de 1900.
ro á quien se le de,jan, por. ~e .~echo, los m_~dios de perseguir esa rehab1btacion en los tI 1bunales. En el ataque llevado recto so?r_e el .onemigo y á paso de carga, perdió_ el. ,Mrn1ster10 a~
General de Gallifet, pero esto le sirv10 pa,:arno?trar
lo absurdo de los ataques de los 1:ac1onahstas&gt;
que acusan al gobierno de ser enemigo solapado
d€l .ejército, dando la _cartera de guerra a. .u~
joven divisionario excesivamente celoso_ del pre_~tigio de su clase y de una c~mpetenc1a &lt;le_ ~11rru,,ra línea. Con esto, con quitar á su gobierno
cierto barniz sectario que quizás tiene, puede
Waldeck-Rou;,seau, clausurar la ~posición, prosiauiendo su tarea, que sus enemigos se han. emp;ña&lt;lo en no ver y justipreciar, de convertir al
partido socialista, que es una fuerza en_orme ya
en la democracia francesa., de convertu-Jc,,, decimos, de partido revolucionario. en partido de
aobierno. El hecho sólo oo haber mtentado hacer
~te servicio de primer orden á la República, colocará al actual jefe del Gabinete francés ,en un
alfu pllí!isto en la historia parlamentaria de
nuestro tiempo.

__j~J~

EL MUNDO ILUSTRADO

-de Mont-martre? ¡ Oh A.ndersen, eran, pues, ciertas tus imat'.;inaciones! Ko era mentira vuestra. ilu:sión, ¡ oh milagrosas leyendas danesas! Se recuerda aquellos cuentos de príncipes perdidos enlasselvas, que tropiesan con palacios encantados, donde
·una princesa esclava de tremendos conjuros los
aguarda oara ser liberada por ellos y con ellos
huir á través de la nO&lt;!he salpicada de astros, en
un corcel de crines de llamas y ojos de carbunclo,
-:y se cree oír resonando bajo la.3 bóvedas el grito de
..A~adino:

de enormes flores de sol; con franjas de perlas
de cristal tallado; de vidrio, por fin, los divanes
en que se reposa.
Bajo el salón una fábrica de vidrio muestra al
público los diversos procedimientos de esta industria, que ha podido crear una tal mara.villa,
pues se trabaja á la vista de todo el mundo.

-¡ Quien ferea lámparas viejas por lámparas
lluevas!

De día el palacio lividece, se opaca, mas apenas
llega la no,;he, Ee manifiesta como al poder de una
varita de virtudes: se asciende por sus escalinatas
fulgurantes y se llega al centro del gran salón C-On
la impresión de que se halla uno en el interior de
una piedra preciosa, de un tabernáculo de gemas.
Suena á lo lejos la música, todo radía, todo arde
con igniscencias indescriptibles .... y el alma maravillada de tanta bellaza, repite las palabras de
los apóstoles que contemplaban extáticos en el tabor el mar de luz ele la transfiguración de Cristo:
-"Señor, si quieres levantaremos aquí tres fiendas, una para tí, una para Moisés y otra para
Elías y nos quedaremos en este monte para siempre.

Mr. Ponsin el maestro vidriero autor de este pro•digió de ópalos, de diamantes y esmeraldas, en
,que "no hay un solo rincón de sombra," ha muerto
~ntes de ver concluida su obra, pero se ha hecho
•con ella un bello epitafio de luz. Rl palacio se corn))one de un salón central, coronado por una cúpula, encima de la cual relampaguea y "parece bogar
-en el espacio" la estatua de "Electryona," la hija
del Sol, obra de la célebre artista polaca Iza Albazzi, condesa de Albazzi Kriatkowska.

París. Mayo 19 de 1900

***

DESDE PARÍS.
-&lt;:::,.o&lt;:::,-

'¡

El Palacio luminoso Ponain.
,Cuando llega la nO&lt;!he, que en París ee ahora
una visita ef1mera., pues que á las 8 p. m. el crepúsculo destiñe aun sus últm1as lilas en el horizonte y á las tres y media de la mañana la aurora riega ya sus primeras rosas; cuan&lt;lo llega la noche,
digo, la. Exposición, cuyo enorme recinto, que yo
calculo tan grande como la ciudad de Puebla, resonó durante el inmenso día de voces y de pasos,
tórna, e silenciosa; se queda casi sola, salvo los cafés de las márg&lt;mes cte1 :::lena, sobre to&lt;lo la "Feria" española donde una estudiantina y cuatro 6
cinco bailarinas (muy aceptables) vuelven locos á
los pa1·isienses que deliran ante el mantón de Manila. Entonc ~s la luz hace su aparición maravillosa. La tone Eiffel proyecta sus fuegos pálidos que
trazan en el azul purísimo del CJelo dos conos de
luz semejantes á dos caudas de cometns, los palacios retratan su,:: centenares de millares de fO&lt;!os
cabrilleantes en el Sena que fing-e un r:o de colores,
un iris aprisionado por algún taumatur~o en cuenc1 el€ ru bíe~, topacios y esmeraldas; el palacio de
la Optica se incendia todo. como un estuche de
pedrería, el puente Alejandro se perfila feericamente e&gt;&lt;:tentanclo ,ms impacient.es pegasos de oro,
el irran Palacio y el Palacete muestran .sus columna&lt;las armo11iosas baña&lt;las en plata, y el viejo
París, acecha con ojos vivos el paisaje de~de las
ojivas &lt;le sus casas góticas. Aquello es la fiesta de
la lnz, el apoteosis de la electricidad; una ciudad
&lt;le luz que platica con las estrellas lejanas v "flirtea'' con el Sena donde dormitan, arrullados por
los orquestas de los café~, los pontones que sirven
en el día rle emharc1deros. Así debió ~er Venecia
en sus noches de gloria; así debieron verla los bateleros levantinos mientran cantaban sus querello•a~ barcarolas; así debiPron reh1mnAP-ue-a1· en
otro tiempo las aguas del Bósforo. Asistimos á un
ensueño ele Turmer ó Delancroix, á un cuertto de
Scherezada. Pero hay algo más bello que todas estas bellezas: el Palacio luminoso Ponsin. Este, surge de pronto en un rinconcito del campo de -:1.íarte. á la orilla de un remanso diáfano que se aduerme entre ré,::pedes y rocas y es todo de vidrio v de
cristal, iluminados interiormente por infinidad de
focos. :Xo liay manera de deF-Cribir la mairia de ese
alcázar radiante: muros luminosos, cúpulas transparentes en que resbala la luz, arcadas de colores
.
balaustradas ele amatista,
de zafiros. de turquesas;'
estalactitas y e~talagrnitas, enredando sus nitideces
divinas; una inmen~a concha, en fin, como se le
l1a llamado. repleta &lt;le perlas policromas v centelleantes de fulgor. ). Vive ahí por ventura la soberana de la'! nieves? Tiene ahí su nido el
idilio inefable de la!l hadas?;, Pasean baio aquellos
arcanos "los pensativos y viejos califas" de Ruhen
Darío, á quien acabo de dar un abrazo en un café

El decorado y el mo1'iliario del palacio son tamliién de vidrio, de vidrio los tapices sembrados de
-estrellas de oro, é imitando los tapices de Smyrna;
,de vidrio los cortinajes, los portiéres entretejid.os

En eil tiempo anunciado por el arquitecto A1na.
:y de conformidad con las instrucciones que del
,Gobierno general tenía el Delegado, señor de
.Mieir, se celebró el 25 del pasado :Mayo, la ina 11-

1

guración del edificio que México levantó en los
amplios terrenos de la Exposición, en la c.1pital
de Francia.
El pabellón es de aRpedo sencillo y elegante;

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queda situado en el muelle d'Orsay, en las cercanías del Palacio de los Ejércitos de Mar y Tierra y sobre el Puente del A.lma. La fachada principal da al río Sena, la que produce un exoolente

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EL MUNDO ILUSTRADO
efecto á primera vista, por su elegante "loggia"
adornada de plantas verdes.
El estilo dd edificio es neo-griego, disfünguiéndose por la pureza de cSUS líneas principales. La longitud es de sesenta metros por veintitrés de latitud. La fachada sobre el muelle d'Orsay tiene, un ancho pórtico adornado de figuras
alegóricas de mármol.
En el interior, el Pabellón afecta la forma de
un rectángulo qu~ termina en dos hemiciclos, de
los cuales uno ofrece una soberbia eECalera ele doble revolución y el otro un salón de recepciones,
que es también el departamento de Bellas Artes.
El alumbrado eléctrico está muy bien distribuído en eil interior del Pabellón, lo mismo que
en el exterior; cnén tase para el servicio con tres
mil doscientas lámparas incand~centes que alumbran p€rÍectamente los salones y vitrinas que en
ellos hay diseminados.
El Pabellón, ele un color gris rosado, tiene poi'
la parte que da al río una galería en su primer piso

nares de €1Xpositores del país. Se recordará que el
primitJirn proyecto del señor .Anza era para 1:1n
edificio de doble piso, en el que habrían cabido los
millares de objetos; pero arreglos postcrior€6 habidos entre el Comisario General de la Exposición y el Delegado de ?11éxico, determinaron acortar
el espacw de que se disponía para las exhibiciones, ha&lt;'irndo que el Pabellón presente nada más
un ;;ó!o piso y el subudo, eu el que solamente se
han c:1 Jlc:ado objetos pe3aclos.
E1: la galería de la iz, 1uierd t se han situado las
elegantes vitrinas en que desc.:ansan los objetos; la
distribución de ésios ha sido correcta y permite
que los visitantes puedan apreciar los variados objetos por todos sus aspectos, que viene á ser una
ventaja que no tuvimos en el Certamen de 1889.
En la gran sala de la izquierda se han instalado las diversas industrias mexicanas: hilados, tejidos, estampados, papel, yute. Hay también una
:fábrica de tabaco establecida en pequeña e,;cala,
á. donde se asi,:te á la confección de cigarros.

Domingo 17 de Junio de 1900.
Domingo 17 de Junio de 1900.

EL :MU:N"DO ILUSTRADO

==

E

zadas con el _calificafuvo de excelentes por ,los conocedores que han visitado nuestro pabeJlon.
-i.'uera del Pabellón en la gran terraza, se levanr
'
J , F
tan un precioso grupo de mármo~ de esus . •
(;ontreras, autor de las esculturas citadas anteriormente. En el borde del pe&lt;le,,tal de este grupo, se:
lee la palabra Acuña. Representa la obra un anael con las alas desplegadas, Jlevando en su bra~o izquierdo el cuerpo inerte de :un joven.
tierra permanece una mnfa que tiene en su diestra la vida rota. El ángel "mira" la esper~n_za, el
jovE•n tiene en su rostro el sello del _martmo.
El día de la inauauración
del Pabellón hubo una.
0
aran soiré á la qu e fueron invitadas difinguidas:
; respetables personas de la buena sociedad d_eParís. Asistieron numerosas, entre otras, las siguientes : Príncipe Rolando Bonaparte, _León
y Castillo, Embajador de España, Alfredo P1card,.
Secretario General de la Exposirión; In.te, EmbaJador de Francia; G4&gt;bernador de París y señora.
Brugere; Emilio Demagny, Consejero de Estado;

1:'ºr-

Jefes de su Gabinete. Los honores de las diversas
secciones de esta exposición, fueron hechos por
M. René Millet:, residente general de Francia, en
Túnez, y M. Julio Charles-Roux, comisario general de la exposición colonial.
Túnez ocupa en el Trocadero, no lejos de la
Argelia y muy cerca del pasillo que da acceso al
Puente de Jena, un largo espacio accidentado y,
desgraciadamenre, un poco más lleno de árboles
de lo que se podía esperar. El terreno conred.ido
alcanza casi la cifra de 5,000 metros.
En .este espacio es donde el hábil y eminente arquitecto M. Saladin, ene-argado ya de Túnez .en
1889, ha sabido colocar las reproducciones más curiosas y fieles de los principales monumentos tunecinos.

Noruega, Holanda, Perú, Ecuador, Hungría, Bulgaria, Persia, China, Suecia y Mónaco.
El ,señor Bernardo Bennier, Delegado General
de México, acompaña&lt;lo de los adjuntos á la Del egación y Jefes de grupos de la Exposición Me.xicana, recibió de la manera más cortés á sus invitados, qiuenes quedaron ampliamente .,atisfechos del "savoir :faire" del distnguido grupo de
mexicanos. A las once de la noche, por haber terminado en esos momentos el servicio de alumbrado
eléctrico, se retiraron los invitados, manifestando
su aaradecimiento por las atenciones de que fue"
.
-ron objeto y haciendo alusión á las gratas impresiones que recibieron.

1a última erupción del Vesubio.
~

El cable ha informado ya á nuestros lectores
de la última erupción del Vesubio, registrada el
8 de Mayo próxi , 10 paasado.
Nuestro grabado representa el instante en qu_e
la lava y demás substancias en ignición que vom_it ó el volcán, sembraban el pánico en toda Italia
J causaban destrozos, entre los cuales se cuenta la destrucción de la torre del Grecco.

EL SR. LIC. JUSTO BENITEZ.
L a Nación acaba de perder á uno de sus más
leales honrados é inteligentes servidores, con la
muerte del señor Lic. Don Justo Benitez, acaecida el martes último.
:El señor Licenciado Benitez nació el año de
1833 en la ciudad de Oaxaca; hizo sus estudios
en el 8eminario de la capital del Bstado, pasando
después al Instituto de Ciencias y Artes de la
misma población. Algún tiempo después de haber recibido su títul~ de abogado, :fué nombrado
Secretario del General en Je:fe de la Comandancia
Militar de la Línea de Oriente, que comprendía
los Estados de Oaxaca,Veracruz, Puebla, 'l'abasco,
Campeche, Yucatán y Chiapas, sien do el jefe el
.señor General Díaz, á cuyo lado sirvió por mu,chos años, desde la campaña de Ayutla hasta el
t riunfo de Tuxtepec.
Cuando el señor General Díaz entró en c,,ta
,capital, el señor Benítez ejercía de Secretario
general del Despacho, siendo nombrado luego Secretar io de Hacienda, que :f.ué el primero que
tuvo el señor General Díaz.
Como civilista, y sobre todo, como constitu,cionalista, fué el señor Benítez un Abogado notable; su despacho llegó á acreditarse por los delicados negocios que patrocinó el finado. Varios

Sr.

uc. Justo Ben/tez.
(De fot. antigua.)

de los Abogados de los que hoy figuran en el
foro nacional, bu;,caron constantemente las opiniones del distinguido jurisconsulto, qujen se
prest;igió ante todos como concienzudo hombre de
ctenc1a.
En los últimos años de su vida., el señor Benítez
desempeñó el puesto de Director de la Escuela
Industrial de Huérfanos de esta capital, en la que
introdujo mejoras.
El señor General Díaz, amigo íntimo del finado, presidió los :funerale.s verificados el jueves
Asistieron al acto los más encumbrados personajes
y por acuerdo de la Secretaría de, Guerra se hicieron al finado los honores que corresponden á los
Generales de Brigada.

~ TÚNEZ EN LA EXPOSICIÓN.
El Pabellón de la lllanouba.

De todas las sec::iones de la expos1c10n colonial francesa, instaladas en el Trocadero, la de
'l'únez es, sin contradicción, la más importante,
tanto bajo el punto de vista de los esfuerzos emprendidos, como por los resultados alcanzados.
La visita á esht expo~ición, demuestra, en seguida, las ventaja,; de una administración tutelar, como la de los países en protectorado, en oposición
con la administraci'ón, frecuentemente opresiva,
de las colonias de posesión.
La expooición tuneciana se acaba de inaugurar
por M. Delcassé, Ministro de Negocios Extranjeros, acompañado de- los S. S. Beat y Delavaud,

La organización, propiamente dicha, de la exposición t unecina, ha sido confiada a.l Dr. Loir,
Director del Instituto Pasteur en Túnez, Comisario ayudado por inteligeut.es colaboradres. Al
revés de lo que se hizo con la Argelia, en la exposición t unecina no se separó la parte comercial

IrALIA , L a erupeión del Vesubi o.

con nueve arcos y columnatas. En el centro se levanta el escudo de la República, perfectamente
constrnído y dispuesto de la mejor manera para
que sea perceptible desde lejos. La entrada principal está por el lado dcl citado muelle d'Orsay .:
en la fachada se ven varias plantas de México cuidadornmenfe conservadas y que hacen un elegante juego. Al pórtico se llega por una escalinata senrilla, y atravesado el pequeño vestíbulo se penetra en los salones interiores d.e que hablamos. Se
destaca desde luego, ya dentro, la gran crugia que
~e extiende por todo el edificio; á la derecha queda el salón de Bellas Artes que indicamos al principio; á la izquierda se percibe la galeria que rodrn toda la construcción; los subsuelos tienen su
entrada por el lado del Sena y están ocupados por
la artillería, sistema mexicano, que se exhibe con
orgullo.
Los miembros ele la Delegación mexicana en París, han saeado todo el partido posible en la colocación de los objetos que se enviaron por los cente-

En el salón de Bellas At~, que viene á ser
el de recepc:ón, hay varias esculturas y telas; el
"Máscara de Hierro" y ")1iedo," dos ye-sos de i\ava, un artista joven pensionado por un capitalista
mexicano; varios óleos y preciosos monotipos, de
Martínez, un joven mexicano de mucho porvenir;
trabajos de Foster, pencionado por el Gobierno
mexicano; cuadros de Murillo, joven de 2-± años
que está estudiando en Roma la pintura, y que
íué mandado á Europa por intervención del señor Presidente Díaz; primorosos paisajes de de la
Torre, acuarelas &lt;le Ramos Martinez; esculturas
de Guillermo Cárdenas y Agustín Ocampo;
aguas fuert.es de Miguel Portillo; óleos de del Valle. Ahí también se ve la precios1 estatua en bronce del mexicano Esteban Antuñani, fundador de
las fábricas rle tejidos en ~féxico; un precioso puño de espada, en oro, que está destinado al ~efior
Presidente de la República; un busto en mármol
de la Sra. Romero Rubio de Díaz, v varias otras
obras de escultura y pintura, que h~n sido bauti-

Gobernador del Banco de Francia y señora; Francisco Arago y esposa, Enrique Pulet, Jefe de la
Secretaría parti&lt;:ular de Loul&gt;et; M. Pompad, Ministro Plenipotenciario Director en la ·Secretaría
de Relaciones Extranjeras; M. Dclavaud, Je.fe adjunto en el Gabinete del Ministro de Relaciones;
el Director de Bellas Artes y la señora Rugon; lL
Chardón, Secretario General de la Exposición; M.
Bonnier, Jefe de los servicios de Arquitectura;
Ernesto Carnot, M. Gomot, Senador, antiguo ~1inist'J:o de Agricultura; M. Le Myre de Vilers, Diputado :Ministro Plenipotenciario.
El Cuerpo Diplomático estaba ampliamente representado; se encontraban los Sres. Ministros delas Repúblicas Argentina, Chile, Bolivia Colombia, Guatemala y Ecuador, así como lo~ Encargados de :N'egocios del Salvador y Ururuay. Se
hacía también notar la prewncia de M. de°Raffalowi~ch, Viceprel-idente de la Comisión de Rusia
y la de los comisionados Generales &lt;le Incrlaterra
0
Bélgica, España, Italia, Estados Uni&lt;l.os, Grecia:

P uerta de Sousse.

ln•11&amp;'1Uaoi 6n 4• la Ezpoai ci6n 4e 'l'11nes.

de la expresada. exposición, de la parte técnica, lo.
que da más vida á esta sección.
Cuando se penetra en el recinto de Túnez por
la puerta que da sobre la larga vía que le separa

�EL MUNDO ILUSTRADO
de la sección argelina, se encuentra el visitante
en el interior de una casa del Sur, semejante á
las que existen en 'l'ozeur, y muy curiosa por su
ornamentación, debida exclusivamente á la ingeniosa disposición de los ladrillos que han servido
pam la construcción. Bn un costado, las tiendas
ofrecen al público las últimas muestras del arte tunecino, del ot1·0, se presenta la: exposición de
la pesca y la de las minas y canteras.
Conocida es la importancia de la pesca en Túnez, donde los pe"cadores franceses é italianos rivalizan por asegurarse la mayor parte- t1el aprovisionamiento de los departamentos meridionales de
la Francia, y de las costas italianas, aprovisionamiento que consiste, en su mayor parte, en conservas de sardinas y de atún.
Este pabellón es, por decirlo así, el punto central de la exposición de la regencia : si se vuelven los ojos á la derecha, se advierte la presencia &lt;le una basta escalera que da acceso al recinto
de la "mosquee" de Sidi-1\lahrés en Túnez; en este
palacio es donde se alojan las exposiciones de Túnez, y salta desde luego á la vista la importancia
le las grandes empresas agrícolas. Cuando se examinan, en el innirior de los aparadoTes y urnas, los
planos de las explotaciones y los dominios, se presencia un espectáculo á la vez intere,,ante y reconfortante, observando aquellos millares ele hectáras, incultas hace veinte años, ahora fértiles y productivas, gracias á la colonización que se acompaña de grandes capitales, pues ni aun en los países
nuevos se puede crear ó hacer cosa alguna sin dinero.
En una pieza vecina á la' gran nave de la "mosquée," detiene á muchos visitantes la interesan-

Domrngo 17 de Junio de 1900.

cio tunecino da á las colonias: sobre pizarrones, á
la vista del público, se concentran todos los documentos que pueden ilustrax á los que desean emprend.€,r el cultivo ó comercio con rrúnez; generalmente se tiene allí un empleado á disposición del
público, para dar, verbalmente, informes complementarios. Dado el número, siempre en aumento,
de los visitantes que consullan estos documentoo,
todo hace presagiar que la colonia obtendrá, por
esta organización, muy buenos, resultados. Insensiblemente deja el visitante la "mosquée" de Sidi-Mahres, y se encuentra en la sala de la. exposición árabe, cuya organización ha sido confiada
al maestro acua-fuertista Sadoux, á quien se debrn los dos panoramas que decoran los muros de
la gran "mosquée." En fin, dejando el arte un poco bárbaro, pero original, de los Arabes, se penetra en el santuario del Arte antiguo, esto es, en
la sala de las Antigiiedades.
En el centro de la sala se concentran los modelos y planos en relieve, admirablemente ejecu- ,
tados, de los diversos monumentos sacados á luz
por las excavaciones.
Desde luego Dougga, la gran ciudad romana, se
nos aparece con su templo del Capitolio, en líEstátuas recientemente inauguradas.
neas puras, su teatro de innumerables gradas,
tísima exposición de la Escuela CokriÍal, debien- taJ1 bien conser vadas, al menos en la parte bado señarlarse entre ella la, por e,xtrei.10 modesta, ja, y e111 fin, todos los palacios, constituyen una notable aglome,ración de ruinas, que han debido ser
del Instituto Pasteur en Túnez.
En fin, antes de dejar el ala del palacio, se pe- de una gran ciudad.
El arquitecto de la sección tunecina ha sitlo el
netra en un vasto salón, donde están expuestos
los productos consumidos por Túnez, y los objetos autor de la mayor parte dei estas exactas reconsfabricados por esta colonia, susceptibles de expor- trucciones y reducciones de una verdad asombrosa
tación; es este uno de los más curiosos ejemplos de los admirables vestigios de civilizaciones desaque la Dirección de la Agricultura y del Comer- parecidas.

ACCIONES HERÓICAS MEXICANAS.
De la obra "Los traidores pintados por si miamos."
I.~ plaza de Que rétaro
entregada por llta:a:imiliano.

Leemos esta nota en la página 163, en que el general Mariano Escobeclo dice que, al entrar en
Qucrétaro las fuerzas republicanas, el 15 de 1Ia-

yo de 18G7, las imperiales se dirigían en tropel hacia el cerro de las Campanas, donde se encontraban
ya los generales Mejía y Castillo.
"El general Severo del Castillo, juzgado en Consejo de Guerra, fué sentenciado á muerte, en Querétaro, donde no tenía de su familia más que á su
hermano de madre, Don Antonio Verguido.
"Ya en capilla, manifestó al teniente coronel Carlos Fuero, jefe del 5o. Batallón, á cuya custodia
estaba y á quien debía grandes servicios, que en ese
trance mucho sentía no poder arreglar personalmente ciertos negocios particulares de interés.
-"Si usted quiere, gen..,ral, puede salir á arreglarlos, dijo Fuero.
-"Qué de veras, Garlitos?
-"Fuero no tiene más que una palabra: bajo
mi responsabilidad queda usted )ibre. Yo ;mel
quedo acá en su lugar, en capilla, hasta que usted
venga.
-"Una hora me basta: volveré á las nueve.
"Eran las ocho de la noch e, cuando la guardia se
quedó asombrada al ver que el subteniente Onofre
MaFÓ!' ronrtucía hasta la puerta del cuartel al ge-

neral Castillo, embozado en su capa, y el cual pareció queda.r libre, pues partió solo enteramente
á la calle.

"¿ Pues qué habrá pasado con el sentenciado á
muerte? se preguntaban unos á los otros los soldados de la guardia. Pronto cundió la noticia del

Domingo 17 de Junio de 1900.
rasgo del jefe del batallón y todo el mundo con
pasmo é inquietud, contaba hasta los minut~s en
espera de~ general Castillo. La mayoría creía que
no volvena. A las nueve en punfu se le vió entrar
en el cuartel. Ei:i- la pieza que le servía de capilla,
esperaba el temen te coronel Fuero; quien conver~ª?ª con el Padre que prestaba los au.-.,:ilios
espmtuales al sentenciado. Este, al ver á Fuero muy conmovido le abrazó, exclamando :
-"Garlitos, usted ha sido el mayor de mis amigos : el servicio
que me ha prestado es tan t,O'rande'
.
que no t 1ene recompensa en la tierra.
"Los jefes y oficiales del batallón, esa misma
noche, acordar?n felicitar á su jefe, por su nobleza y valor mcomparables. En la contestación
que dió á sus subordinados, trató de lo que son la
amistad y la gratitud y de lo que debe ser el vencedor, y terminó con esta frase : "¡ Ay del vencido cuando llegan á ser su verdugo los vencedores!"
"Al día siguiente, Fuero se presentó al general Escobedo.
-He hecho una barbaridad-le dijo-y refirió
el caso.
"Retirese u...&lt;&gt;t.ed-prorrumpió Escobedo--lue,..
go de haberle escuchado.
"El general Castillo fué indultado por el presidente de la República, gracias á Don Sebastián
Lerdo de Tejada. Se le impuso diez años, de prisión
que sufriría en el Castillo de San Juan de Ulúa ·
pero transcurrido un año, un decreto de amnistí~
le favoreció, y salió libre.
"Era de Guadalajara y falleció de tuberculosis,
en México, el 24 de Mayo de 1872."
~

Leemos en la página 111, en una entrevista que
el coment~dor, Don Angel Pola, tuvo con el general Manano Escobedo sobre el tratamient'o de
los prisioneros.
-"¿ Es cierto, general, que tuvo usted amistad
con l\Iejía?
-"Es exacto, pues aunque pertenecimos á varios
partidos, el año 60, dos veces derroté á las fuerzas
del general Mejía, haciéndoles un fuerte número
de prisioneros, que puse en libertad sin condi-

EL MUNDO I LUSTRADO

ción ninguna. En un combate fuí derrotado y hecho pris10nero por el antes dicho general; y no
obstante el empeño que tenían l\farquez y otros
jefes en que se me fusilaría, Mejía y los serranos se
opusieron, por esto y más tarde, en los dos sitios
que puse á Matamoros, antes de principiar mis
operaciones, intimaba la rendición de la plaza, y
salía l\Iejía á hablar conmigo, y no pudiendo nunca
estar de acuerdo, nos separábamos, abrazándonos
para batirnos. En Querétaro, tanto al Archiduque
como al General Castillo y demás jefes, los traté
con caballerosidad; y de una manera especial á
Mejía, y estuve dispuesto á hacer cuanto fuera posible en su obsequio. El 17 de l\Iayo, una persona
de mi familia pasó á hablar con el general Mejía,
á ofrecerle cuant'o pudiera necesitar. l\Iejía contestó que de pronto nada necesitaba y que correría la

suerte del Emperador. El 18 fuí personalmente á
hacerle una visita y le signifiqué mi deseo para que
fuera á San Luis á presentarse al Gobierno, en la
seguridad de que sería t'ratado de la manera más
caballerosa. Por toda contestación me dijo:
-"El Emperador, ¿qué suerte correrá?
-"Espero de un ro-Omento á ol!ro órdenes del
Gobierno, le contesté; y creo que éstas no serán
benignas para los jeíes superiores.
-"Estoy rsuelto á seguir la suerte del Emperador.
-"Quizá en este momento, por el telégrafo, se
me den órdenes que, por severas que sean, tengo
que cumplirlas. Como hasta ahora. no las recibo,
obra1·é como crea conveniente. Estoy en disposición de salvar á usted sin condición ninguna; pero
usted no debe ponérmela.s á mí.
"l\íe paré, hizo otro tanto el general Mejía, y
me estrechó la mano entre las suyas.
"Debo-me dijo-atenciones y confianza al
Emperador y correré su suerte."
Caída la plaza de Querétaro en poder del ejército republicano, el general Escobedo habló de la
memorable jornada con Don Benito Juárez, á su
paso por esa cuidad, en presencia de Don Seba:stián Lerdo de ~ej~da y Don José M. Iglesias, y puso en su conoc1m1ento que había un secreto en lo
relath-o á las últimas operaciones militares. Don
Benito nada pretendió que se le revelase.
-Pero hay otro secreto, prosiguió Escobedo
,
t
,
}
que s1 me per enece, porque es mio, y puedo comunicar á usted.
·
-Veamos.
-Yo quise salvará Mejía: le ofrecí la vida porque le debía atenciones y grandes favores. '
-¿ Y qué contestó?
-lile preguntó cuál sería la suerte de Maximiliano; y como en mis palabras advirtiese la verdad, me dijo terminantemente que no aceptaba nada y que correría la suerte de sus compañeros de
infortunio.
Juárez que~~ó pensati,o un momento y en seguida prorrump10:
-¡ Era indio y era leal!
-Xo le insistí más-:-continuó Escobeclo-por
que en su lugar yo hubiese hecho lo mismo.

MAXIMILIANO REClBE LA ORDE.'.'r DE MARCHAR AL p A TÍBULO.
Apunte al carbón por"J.Pachcco
seglln los datos históricos del Dr. Agust1n· ruvcra.

�D omingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILU STRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Junio de 1900.

LOS COMPLEMENTOS DE LA PINTURA.

Retrato colocado en cuadro dorado.

INAUGURACIÓN

DEL MONUllENTO A GUY DE MAUPASSANT.
Acaba de inaugurarse en Rouen, Francia, en la
plaza de Solferino, un monumento erigido en memoria del gran escritor Guy de Maupassant, por
iniciativa de un comité lcc1l constit uido bajo la
presidencia de M. Gaston Le Breton, director de
los museos de la ciudad y miemb ro correspondiente del Ins t'ituto.
Sobre una esbelta columna de granito, decorada por 1111a palma, admirable trabajo de cincel hecho por M. Fernando Ma,r rou, célebre roa.estro escultor de Rouen, miembro del jurado de la Exposición de 1900, se yergue el busto de1 gran novelista, obra de M. Raoul Verlet, autor del monumento á Maupas sant, erigido en 1897 en París,
en el Parque Moncea.u , y laureado con medalla de
honor en el Salón de escultura de est e año.
El Comité, en su programa, n o ha descuidado
nada para dar á esta fiesta lit.eraria todo el brillo
que: merece, resuli1ando la ceremonia inaugural de
una admirable suntuosidad.

U no de los críticos de arte más sófü~os, Carlos
Blanc, inició hace algún tiempo y en uno d e sus
hermosos libros sobre el n obilísimo arte de la pintura, la idea de que una vez concluído y firmado
el l ienzo, aún no se podía poner punto final á la
misión del Art e.
La operación de encuadrar una p intura debe
obeder. no al capricho simplemen te, como lo c ree
la mayoría de esos "suobs" que cu enta n cu adros
como quien cuenta cabezas de ganado, sino está
sujeto á varias condiciones esenciales d ictadas por
l as leyes del sentimiento.
No se puede n egar que la m oda tiene voz en el
asunto, y que aún en el Arte ha implantado su
estandarte todopoderoso; pero también hay que tener en cuQnta que muy á menudo y aún cuando
n o lo parezca. la moda misma, se inspira en la estética y tiende á producir conjuntos armónicos.
La moda, estudiad en los marcos, por ejemplo,
sigue muy de cerca la evolución artística d e la;;
épocas y no es ella misma sino sus exajeraciones
las que atraen alguna vez el ridíc iulo y la fealdad.
En la Edad :Media no se conocían los marcos y
las pinturas, en vez de colgarse rual se est.ila en
nuestros días, se apoyaban sin marco alguno con-

:~~-~:: :~';-·7-~~-~ -· _
:;:;.:'::::~"·..,., )
f:-::/
b?:'.:·.- ~
i·~_.. ,:..,.-

,.

Efecto de un margen negro rnbre un dibujo
de una .tonalidad clara.
Efecto comparativo de un retrato colocado en cuadro dorado
con ancha moldura sombreada.

se acordó del clas icismo en todas sus manifestaciones art ísticas, y por eso vemos que en sus marcos
aparecen de nuevo ciertas líneas v adornos de la antigiiedad. Después de esa época, no hal ya " es~ilo"
propiamente dicho en los marcos y ~1 se advrn~te
una marcada tendencia hacia la severidad y sobriedad.
.
Es claro que como base para encuadrar propiamente, un cuadro en nuestros días, debe servir ant e todo la índole de la pintura misma, procurando
que el marco pertenezca á la época que el cuadro
reproduce. Pero aparte de esa consí~eración, hay
c:iertas reglas general es, que es preciso tener presentes cuando se procede á encuadrar un lienzo.
1J'n pintor amigo n_u estro, dice que un cuadro
0

mos para c:mvenccrse de la influ en cia que el marco
ejerc;e sobr e la pint ura y de la importa11cia 4.1w
para ésta r eviste el arte de encuadrar. Un r etrato
encuadrado en un marco an gosto y claro, parecerá
más grande. ~i se le encuadra en molduras anchas, pesadas y sombrías, aparecerá más majestuoso y severo. En t al es casos, se debe tener en cuenta el destin o que va á ten er la pintu ra. El pr imer
marco con viene para u n salón, el segundo para
una biblioteca.
Tratándose de. acu arelas y de pasteles, h ay '}Ue
fijarse especialmente en el margen qu•? han (I¿ llE.var. Un cartón pequeño puede llevar gran m:1.r,gcn,
h asta el t r iple ele su ancho. U n margen may(lr,
aunque aceptado por muchos coleccionad&lt;Jrc~, nos
parece que ,va deprime la obr a.
Mucho contr ibuve también al efecto general de
una acu arela, el color dominante del margen ó
"passe-por ttouf ' en r elación con la tonalidad ele la
obra.
E1 margen claro h acer r e~altar el vigor de un
dibujo ó de un grab ado y debe emplearse tam-

bién en las pin turas al claro-obscu ro, y en todas
aquell83 en que dominen los colores sombríos. P ara
el claro-obscuro es preferible, no obstante, el margen azuloso, in ventado por el coleccio11;l&lt;)úr _:ilariette, pues tiene la ventaja de que al propio ti empo que ayuda al vigor del dibujo, hace valer, en
todos sus detalles, á los claros de lste.
T omando corno ejemplo un pequeño paisaje crepuscular , ver emos que un margen de color semej ante á las medias tintas de la obra, dará un a~pecto demasiado u niforme al cuadro y se perdera un
buen número de sus buen os detalles : pero un maraen blanco ó ligeramente azuloso, hará valer h1 intemidad del tono del or iginal. Di remos, en fin , que
la excesiva anchura del margen, de cualquier color
que éste sea, sólo es aplicable á originales p~queños, pues de otra manera el cuad ro nos ha.na
efecto de contener demasiado "sobrant e," y por
lo demás, sería in útil, en vista de que &lt;'l t:1m·1ñn
&lt;lel original per mitirá concentrar en él "toda" la
aten ción de quien le mirase.
H ay otr o punto en que es preciso fijari:;e : hay
perfiles de cuatlr o qne h acen resaltar el plano de
la pintura, que lo acer can, y hay ot~·os que lo
alejan del e~pectaclor y qu e parecen rncruslarlo
den tro del muro de que está pendiente. Importa,
pues. estudiar b ien la pintura, p~ra cnroni rar_,el
perfil &lt;le cuadro que má~ le conv1~n:, en rclac1on
siempre con suR exigen cias y cond1c1ones de perspectiva.
Complemeu to clel arte de encuadrar. e¡; el arte
ele exponer, ,v é;-te tiene aplicación tanto á la elección clel lugar rrne h a de ocupar un cuadro en
una ca8a, como á la cli~pos1ción general en las "Expo;:icioms públicas. P odemoR advertir de paso, que
en lfl', pocas Rxposiciones pictóricas, que ;:nelen
veritican e en )Jéxi'co, muy poraq \'ece" ¡::e ha dado
la aten rión n ecesaria al " modo" de presentar y
col0car loR ruaclr os.
Xo cahe rlu rla ele &lt;me el ai¡::lamiento &lt;'" la mcior
man era de hacer valer un cua&lt;lro. C'nampAeurv
ha repetido que en una casa, jamás se debe colocar

más de un cuatlro en cada espacio &lt;le muro. Es evidente que si se con.,i&lt;lerá á un paisaje ó á u~a marina como u n espacio abierto sobre el h orizont e,
como una ventana, tendrá que eer inconte.-ubl,l el
efecto de concentración producido por una sola
obra. )las por desgrc1cia, no si~mpre se d ispone t1e
suficiente lu o-ar para poder aplicar esa teoria.
Aún en l;s Rxposiciones se advier te á menu&lt;lo
u n excesivo hacinamiento de cuadr os, cuyos rnarco3 se tocan y producen el peor efecto, sacrificando
aran par te del valor de cada uno ele los cuadros.
0
Es prefrible, para evitarlo, sa~rificar el n~mcro
&lt;le cuadros para a.provechar meJOl' el espacio, de
que se dispone, tant o más cuanto que, e_sforzándose
por aprovecharlo de la manera más racwnal, es r~lat.ivarnente in::.ignifican te el aumento de espacio
que ;:e n ere~ita para poner los cuarl ros separados,
como puede verse en el ejemplo gráfico que representa nuestro graba&lt;lo.
]~xcusemos &lt;lecir, por último. que es absoluta-

Efecto de un mar1&gt;•n bla ~co Fobre un dibujo
d~ una tonalidad e ara.

mente in&lt;li8pen:;able C) loca r los cuadros á la altura prevista por el pintor, pues de otra manera
tendrá que -alterar,e el efect.o ele per;;pcctiva, á causa &lt;le la alteración del ángulo visual.

Dlsposlclón de 9 cuadros sobre uu «panneau,,
cuando se pueden al8lar los cuadros.

Cuadro alto.

tra columnas, capiteles ó muros, ó bien se afianzaban á volantes, como aún se conservan algunas
en ciertos museos europeos.
En el siglo XVI empezóse á encuadrar las pinturas, colgándolas sobre fondos tapizados de ricas t elas ó de cuero de Córdoba. A las veces se
las ponía entre columnas de fino trabajo arquitectónico, con objeto de formarles un cuadro grandioso que contribuyese á hacer resaltar su b elleza.
Poco después surg ió el marco propiamente dicho, y fué sufriendo paulatinas modificaciones, se-·
gún los gastos de las épocas, pero armonizando casi siempre con la índole de la pintura r einante.
D e esa manera vemos el marco algún tanto pesado en t~empos de Luis XIII, y bajo Luis XIV
tórnase suntuoso y magestuoso; Luis XV le imprime su propio espíritu caprichoso y ligero, que
se corrige más tarde bajo Luis XVI, sin p erder ,
no obstante, cierto carácter frívolo que se manifiesta en los múltiples tallados, nudos y guirnaldas que ornan los marcos de la época. El Imperi9

Efeclo 1e peup3Ctln de 1111 cn.idroi!. la altua1 prev!Sta
por el arthta.

sin marco, es como una mujer que aún no ha hecho
"toilette," y que del mismo modo que la mujer
escoje el traje más propicio á su género de belleza, el artista debe pensar mucho en la elección del
cuadro más :favorable á su pintura.
¡ Y cuántos grandes pintores mod~rnos no dan
los últimos toques sino hasta que el lienzo está
dentro de su marco!
Hay, primeramente, dos principios contrarios,
ambos aplicables al arte de encuadrar: ó se procede " por semejanza" ó "por contraste."
Una escena campestre, pongamos por caso,
puede encuadrase ó en un marco muy sencillo ó en
uno muy rico. En el primer cas o habrá armonía,
y la obra tendrá gran unidad; en el segundo, empero, la placidez del paisaje, "se destacará," se
desprenderá con mayor vigor é intensidad.
Basta fijarse en los grabados que acompaña-

Efecto de perspeel¡ivade un cnadro colo:ado muy alto.

Casa nú,n. 4 de la tercera del Ciprés.--Proyecto!I construcoi6n y propiedad
del Sr. Coronel de Ingenieros a. Adolfo M. de Obregón•

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OSCAR H ER Z

�\

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 17 de Junio de lS00.

cl&amp;ézico cl&amp;o6erno.
-

Esquina de las calles de Viena y de Londres.

Ya en otras ocasiones hemos publicado en esta sección algunos edificios
de la aristocrática colonia del Paseo, qLte es ya, sin la menor duda, uno de
los rumbos mejores de nuestra metlrópoli, tanto por el buen clima de aqueJla parte de la. ciudad, como por los preciosos edificios qne se han construído
en sus terrenos.
Entre estos edificios, los que hoy reproducimos en nuestros grabados,
110 necesitan nuestro encomio: basta verlos para descubrir en ellos el buen
gttsto y originalidad ele e!'-tilo, que por otra part.e es apropiado al paraje semi campestre, donde se ha fundado la colonia.
El Ingeniero contratü,ta, f'eñor C. C. Lamm, ha sido el encargado de
)d construcción de estos edificios, que no son lo.- únicül' confiados á él, pues
hay otros varios que se le han encargado en la misma colonia, que repetimos, sará uno de los parajes más hermosos de nuestra capital.
Los terrenos de la colonia están ,endidos casi en su totalidad, y los
propietarios, todas personas acandaladai:;, es seguro que harán construir sol ,re ellos los más not.able.q edificios, puesto que se ha iniciado allí casi una
c-ompetencia de buen gusto, elegancia, solidez y comodidad en las construcciones.

Casas núms. 104 y 106 de la Avenida de Madrid,
propiedad del Sr. Uc. Pedro Lascurain

CASAS CONSTRUIDAS
ENLA

! ~olonia del f?aseo !
POR EL CONTRATISTA

Sr. C. C. Larnn,.

Casa del Sr. F. P. Hoeck, en la calle de Dinamarca.

c;-,ha

SAPO~

1

Casa del Sr. Smlth, en la Avenida
de Londres.

Fachada de la casa del Sr. Lic. Pedro Lascurain:,
con vista á la Reforma.

fg,,'f~

Esquina de Madrid y calle de Parls:, casa del Sr. E. Orrin

RASE nu pozo de los más profundos, y había en ü una
cuerda d~ndo vueltas á la pomás cansado que tirar de esa
cuerda dando vuelta á la polea para sacar un éubo de
agua. Cuando .el cubo llegaba
á la boca del pozo, apenas quedaban fuerzas para colocarlo
sobre el brocal. Los rayos del
sol, por más que lo deseaban,
no habían pocli&lt;lo penatrar
nunca hasta. el fondo del po~
zo, y era el agua tan crista~-,.
Jma, que bien hubieran querido
mirarse en ella; pero todo lo
más alcanzaban un trozo de
las paredes cubiertas de musgo y diversas plantas,
que crecían entre las junturas de las piedras.
Moraba dentro del ;pozo una familia de sapos, habiendo sido la abuela la primera qne, á pesar suyo, se .fué á vivir en el fondo, un día que
pretendiendo atravesar el pozo de un salto, se
quea.ó corta, cayendo de cabeza al agua. La pobre vieja vivía aún. En el pozo encontróse con una,
bandada de ranas verdes, &lt;le las cuales se dió á
conocer como prima algo lejana.
El sapo hembra tuvo una hija, que un día se
dejó pescar en el cubo, habiendo subido hasta
muy cerca de la boca; pero deslumbrada por la
luz del día, se espantó tanto, que de un salto se
escabulló. cayendo de nuevo al fondo del pozo,
con terrible estrépito. Por cierto que pasó tres
días con fuertes dolores en la espalda. A pesar de
que no había visto nada, le hubiera sido muy fácil contar, según costumbre, el oro y el moro de
lo que pasaba por allá arriba; pero con la mayor buena :fe c~nfesó que no había apercibido nada entel'amente.. Lo único que había averiguado,
y así lo participó á toda la. compañía, es que el
mundo entero no se limitaba á su pozo, como antes creían todos. Todos menos la abuela, la cual
si bien abría podido describir 1llgo de lo que
ocurría fuera del pozo, como tenía s.u migaj-a de
eonciencia, se guardaba muy bien de hablar de
los estanques y c½arca;; en que había pasado tan
agr-adablemente una buena parte de su juventud. Por nada del mundo quería dar á sus amigas inútiles pesares.
Para matar el tiempo, ranas y sapos, murmuraban unos de otros.-"¡ Qué gordiflona, qué záfia. y qué fea es la madre de los sapos! decían un
día dos ranas jóvenes. Sus hijos serán tan horribles como ella.
-"Es posible, contestó la. alnd icla, que escuchaba lo que decían. Pero horribles y todo, uno
de ellos tendrá una piedra preciosa en la cabeza,
á menos que no la tenga yo misma."
En efecto, ningún hombre del pueblo ignora,
por lo menos en los países del Norte, que de
cuando en cuando se c,ncuentra un soberbio diamante en la. c1b€za de los sapos.
Las ranas, envicliosas por lo que acababan de oír,
agitaron la cab€za, se pusieron de hocico y s3
alejaron. En cambio, los sapos jóvenes, h inchándose de orgullo, ante la idea de poseer cada uno
la piedra preciosa. levantaron la suya, cual cum••
ple á los seres privilegiados. Por fin, hubo uno que
pidió ¡¡ormenore,,. exactos sobre esa piedra preciosa de que todos se envarn:dan.
-"Es algo como una cosa magnífica é inapreciable, dijo la madre. Pero, hijos míos, se necesita más elocuencia de la que yo poseo para describirla dignamente. Contentaos con saber que por
ello toclo el munclo os envidia."
-"Pues yo EO Fcré la que posea esa piedra preciosa, contestó el sapo más joven. que era hembra y por !lñadidudra feo que daba miedo. ¿Y
por oué he ele querer yo una piedra preciosa? Lo
que da enfado á los (lernás á mí no me gusta. Lo
único qne deseo ardientemente es subir hasta la
boca del pozo y veT lo que pasa por allá arriba. Un
~ecreto instinto me clice que vería cosas muy be-

llas.

-"Guárdate de subir, hija mía, dijo la abuela. Aquí pasas una vida tranquila y regalona, sin
que tengag que• guardarte má.3 que del cubo que
~odrfa ,~plastart ? . Que no te pase mrnca por las
mientes meterte en él, pues correrías el pe;¡igro
de caerte, y uo t.odo el mundo tiene la suerte que
tuve yo de saLir bien libra.da con una en.fosadura."
-'·Cuac, cuac," repuso el sapo, lo que en su
dioma vale tanto como nuestro ''¡Oh! ¡ oh!"
Pero el deseo podía más en él que su voluntad,
y no pensaba en otra cosa que en salir del pozo.
La luz le at'raía, sin conocerla, y al día siguiente cuando bajó el cubo, cayendo cerca de la pieclra en que á la sazón se encontraba, sintió en todo su sér un fuerte estremecimiento y saltó dentro, sin darse cuePta exacta de lo que li,tci.1.
El cubo subió en seguida, y un mozo de labranz-a al ir á cogerlo para verter el agua en una
ttina, apercibiéndose del sapo, exclamó:
-"i Carape! Há tiempo que no había visto nada tan asqueroso."
Y de un patada trató de aplastar al sapo bajo
el zueco que calzaba; pero erró el golpe, y el animal se, escabulló y fué á esconderse entre unas ortigas que crecían allí cerc.1, .formando una enmarañada espewra de tallos y hojas. El sapo levantó la cabeza, y á través de las matas apercibió
la luz &lt;lel astro del día, quedando de ella tan prendado, como noso!Tos mi,mos cuando nos encontramos dc1•tro de un gran&lt;liow bosque y apercibimos los rayos del sol filtrando á través de las
ramas y el .follaje, lo cual nos produce siempre
una especie de emoción misteriosa.
-"Cuánto más bello es esto que el pozo! exclamaba. De buena gana pasar;a aquí mi vida entera." Y en efecto, permaneció una hora en aquel
sitio, y tras de la primera una segunda; pero luego reflexionó, que1 ya que había comenzado sus
aventuras, debía explorar el nuevo mundo á que
se lanzara. Y poniendo en práctica SU:'l pensamientos, llegó brincoieanclo hasta la polvorienta carretera, sobre fa. cual arrojaba el sol sus centellantes
rayos. :N'o hizo el s:1po más que atravesarla y se
quecló cubiedo de una e~peoa capa de :-i,,l ..-,,, ~e1h1ción nueva, aunque muy poco agrada ble, por lo
que se apresuró á llegar á la cuneta, llena ele lirios
y no me olvides, tras de la cual se levantaba una
mata de oxia11!o, entnmezclatla con saucos enguirnaldados ele floridas enre&lt;lacleras. Revoloteaba por
el aire una bandada ele mariposa3, que el sapo tomó por flores desprendidas de sus tallos para correr mundo, c·1_vo hecho le parecía muy na:tural.
-"¡ Oh si yo pudie»e volar como ellas! "¡ Cuac,
cuac!" ¡ Cuán fel ;z sería!"
Ocho día~ y ocho noches pe·rmaneció en la zanja, en donde encontró alimento sahroso y abun&lt;lante. Al noveno día -~e dijo:-" Atlelante .. . .. .
Debo ir rná, le.jos." ¡Ah! echaba á menos la compa.ñ ía, necesitaba dar con una honrada familia
ele sapos, ó en último caso con algunas ranas Yerdes, sus primas.
--Conozco que aquí es muy g-rab1 la existencia,
se decía; pero al cabo la naturaleza má.3 espléndida, por sí sola acaba por producir tedio. Yo desearía_ hallarme con alguno ele mis semejantes con
q111en pudiera conversar."
Se puso en marcha, y después de atravesar al~unoq campos, llegó á un grande estanque circundado de junc1~.
-"Bien venido seas. le elijo una. rana: tal vez
liabrá para tí demasiada humedad .. .. .. En fin,
como quieras. Haremos cuanto podamos para recibirte hien.
.Aspirando siempre á una crn:a mejor, el pequeño sapo prof'ig-uió al día siguiente ~u 111arc:ha.
y acostumbrados va sus ojos á la, luz. Hdrriirnl»1 el
cielo estTellaclo y la luna en rn lleno. Sin emha!'go.
l? que le extasiaha ~obre toclo. era el sol. cuya sal1cla contemplaba todo~ los días, viéndole subir
subir siempre en el espacio.
'
-"Si estaré metido dentro de un po,rn;' pensaba.
"Sin clU&lt;la que sí con la ~ola. diferencia de q11e
é~te es más vasto que el primero. ¡ Ay de mí!

•

•

•

¡ Cuánto me gustaría poderme dirijir hacia ese
hermoso e~pac10 azula.do! Ese deseo me a.tormenta,
me consume."
Y contemplando la luna, el pobre• animalillo
creía en su ingénita Bencillez que no era más que
un hermoso cubo de cobre reluciente á punto de
bajar hasta la tierra, dentro del cual él podría meterse para ir más arriba.
-"Pero no, pensaba en seguida: el cubo que
va al cielo no puede ser otro que el sol. ¡ Cómo reluce! Ahora baja. :Xo hay más, yo espiaré la º"ªsión de introducirme en él. ¡Oh! la luz! Yo la adoro, y hasta se me figura á veces que alguna cosa
luce en mi frente con más brillo que la célebre
piedra preciosa de que hablaba mi abuela. Conozco que esa piedra no la. teugo; pero tampoco
la deseo. Lo único que anhelo es subir hasta la lur.
y anegarme en ella. ¡Ea! ¡ Valor y adelante! Siempre de frente, sin retroceder un paso . ¡ Y dmo late mi corazón, al partir para e~e prolongado
viaje!"
Lleno de decisión, se puso á saltar con toda la
prisa que era capaz, vinien&lt;lo á pasar por un lugar
habitado. Se detuvo para descansar un rato en 11!1~
huert-a.
-"¡ Cuántas cosas uuevas descubro sin ces;irl
pensaba. El mundo es vasto y magnífico v debo
felicitarme de 110 haberme quedado en ef pozo.
¡ Qué hermosa verdura y qué sitio tan fresco y regalaclo !
-:-'"¿ A quién ~e lo cuentas? le dijo una oruga
amdada en una col. Esto es el parafao, y mi hoja
es la mayor de todas : con ella puedo prescindir
del rest:o del mundo."
-"¡ Gluc, gluc!" se oyó por allí cerca. Era una
bandada de gallinas que andaban picoteando por
el huerto. La que marchaba delante tenía muv
buena vista y se apercibió de la oruga; se lanz.ó
corriendo hacia ella y del primer picotazo la tiró
al suelo. La oruga, después de culebrear un rato,
se enro,c5, en tanto que la gallina iba mirándola.
primero con un ojo y luego con el otro, esperando á ver eu qué pararía aquella serie de contorsiones.-"Acabemo;:," dijo clei::pués de un breve instante, y adelantó el pico para pillarla y engullirla.
Pero el ~apo. movido á compasión, avanzó de un
,alto
corriEnclo en sccJrro de la orno-a·
y la oo-a.
o ' .
li:1~~• s0hre~~gida &lt;le espanto ante tan brusca apanc_10n, , olv10 grupas y huyó cacareando:-"¡ Qué
arnmal tan horrible? Xo, decididamente, yo no
he ele M·1:1.:rme esa oruga, que después de todo
tiene unos J,i;lvs que me harían cosquillas en P.l
gaznate."
-"¿ Has notado qué sereuidad la mía? preguntó la oruga apenas se vió libre. ¿ Has visto cómo me las he compuesto para librarme de ese
rnón~trno? Pero esto no ba~ta: ahora será preciso
q~1e encuentre ele nuevo la hoja de CJl, que es mi
b1e11 .Y m I te,oro."
El sapo &gt;&lt;() arf'rcó á la oruga felcitánclola por Ji¡¡~lfl' e,c::ipatlo á nna muerte cierta v felicitánclo,:e
á sí mirn10, por haber e,pantado á, ·la gallina con
su feal&lt;lacl.
-"¡ Qué e-Ut~ diciendo! repuso la oruga. Sabe
que si he ;:al ido de apuro$. á mí mi~ma lo debo : la
gallina 8e ha e,pantado de mis contorsiones. Por
otra parte_, tienes razón, e1·e~ bastante feo. Calla!
He hu-meado mi col. Con que, ahur! Vov á encaramarme en b11,:ca de mi hoja. Vaya, andando!
adelante!"
-"Sí,
sí, andando •v arriba siempre , di•J. o el l'-a-.7
po. , eo que no e¡,tá de humor. ¡Pobrcc·ta! Ha
pal'-aclo un huen ~usto. Por lo demá~, ella n'en::a
como _vo: ~iernpre adelante, arriba siempre!"
Ante~ ele reanudar ;:n interrumpida mar&lt;·ha,
levantó la cabeza y miró al cielo, di visando sobre
el t'eja~o ele una hermo~a casa una cigueña junto al rndo, al lado de su compañera.
-"¡ Qué clicho,as deben Rer viviendo allá arriba! pen~ó el sapo. ¿ Qué &lt;lía poclré yo subir á tal

~~rnr

.

Morahan en la_ casa dos buenos amigo~. p0eta
el uno y natlll'al1sta. el ~tro. m primero gozaba
_¡!antan&lt;lo todas las maravillas ele la creación, y en

�.,

Domingo 17 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
versos sonoros y armoniosos de€cribía las impresiones de su á1111no ante las obra:; del Creador. El
segundo rniralia las cosas más de cerca con la lente, volviéndolas de todos lados y empleando el
escalpelo cuando lo creía necesario. A su modo de
ver la creación, era un simple problema mateJU\lltico. Ambos 1óvene ¡¡ congeniaban, y. ambos.
eran francos y alegres.
Paseábansc á la sazón por el huerto, y el n-aturalista dijo:
-'·:\fira qué sapo: ¡soberbio ejemplar! Voy á
enfrascarlo en espír itu de vino.''
-"Pero o_ve, ¿ no tienes ya otros dos muy parecidos en tu rnu,eo? ¡Pobre animal! Déjale gozar
de la vida!"
~"¡ Es t-an admirablemenk feo!'. dijo aquél.
-"Si por lo menos tuviésemos la seguridad de
que llevara la piedra preciosa en la cabeza, menos
mal. Entonces no había de oponerme yo á recogerlo y abrirle."
-"¡ La piedra precic,sa ! . .. . ¿ Es posible que
tú tam bién e-reas en esas sandece-sr . ..
-"Yo atrihu_vo por el contrario, replicó el poeta, profundo sentido á esta creenc·a del vulgo.
Yamos á ver, ;, por qué el sapo, ese horrible animal, uno de los m~ íeos de la creación, no puede
tener guardado en la cabeza un espléndido diamante? ¿ Acaso no sucede lo mismo entre los
hombres? E~opo, Sócrates, eran poco menos que
mónstruos por su fealdad, ¿ .Y por ven tura no brilla
aún ho_v su in~enio como la perla más preciosa?''
Así conYers-ando, los dos amigos se alejaron, y
el sapo pudo eQcapar al peligro dé p c·rcc~r en el
espíritu de vino. Solo á medias llegó á eomprende::
lo que habían 1licho.-"Creo que han hablado de
la piedra preciosa. Dicho5o _yo mil Yeces que no
la poseo; de otro modo me juegan una mala pasada para quitármela.''
. J~n e,to se 0_1·ó un gran ruido sobre el tejado:
era la cigiieña qui clafn leccione&lt;S á sus pequeñuelos. most rán&lt;lole•, agitando las afos, á los dos jóvenes que se pa,cahan por el huerto.
- "; Qué íátuo;, y prernmidos son los hombres!
dcc'a. Oid á aquellos dos cuchicheando sin darse
tregua. Su idiom•1, rn..facunclia les enrnncce. ¡ Bonito idioma el de lo;i hombrei:! A una jornada
de vuelo :ya no ~e entienden los unos á lo, otros.
En cambio, no~otras, no : nosotras no, entendernos perfectamente, a•í nos encontnrno¡: en el
Xortc como en el fondo del Africa. Y luego ¿ sahen rolar por rentura? Y además ¿ tenernos nosotra¡: necesidad del hombre? Ellos, en cambio, se
dan por felices si venimos á anidar á sus tejados.''
- "!Qué bien cfücurre! pensaba el ¡:apo. Y además ¡ qué altas están!. . . ¡ Y qué bien andan!" esfo último lo decía al ver á la cigi icña macho hendiendo lo:, aires con las alas abiertas.
En tanto la ci~iieífa hern bra continuaba ins1 ruyendo á rns pequeñuelos: Je.,; hablaba de Egipto, de las agua¡: &lt;lel Kilo y de rn légamo incomJ&gt;ara ble, que e&gt;', les deeía, un hervidero de ranas.
-"¡ Dios mío! aliadía el sapo, ¡ cuánto me gusiaría \isi t ar e,e país! Si una de esas lmenas ci~iicña0 quisicm lleYarme ! Pues ¿ cómo he de ir á
Fgipto? .. .. Dit·lic-•o yo, que siento tiernas aspir:teiones hacia ]0 hueno y lo bello. Sin ellas, allá
me habría quedado, encenagado en el íondo de
1m pozo ol.iscmo. ¡ Cuánto m ejor no es eso que
tener la. piedra precio;;a en la cabeza!
Pero prncif'arncnte, el famo¡,o diamante él',
y nadie, más lo po,eía. ¡ Qué mejor diamante que
c•,a tei:dcncia combmte hacia lo mejor y lo más
alto! 1 ercladcrarncnte, dentro de su cabecita briJlaha un mágico destello.
De r epente, la cigiieña. macho ee arrojó sohre
/1: &lt;le,cle Jo alto acaba ha ele descubri rle ent~-e la rnrha. Le cogió l.iruscamcnte con el pico, y aunq~e el
sapo sintió un el olor muy agudo, ¿ qué le importaba? La cig-iicña, pensaba, va á lle,·arte á Errip0
to-. y su~ ojos chispeaban de alegría.
La cigiieíi.a cerró el piro. ¡ Cuac, cuac! El pobre
:-:1po moría estrujado; es clecir, únicamente su
c·nerpo quedaha sin vida. ¿ Y el fuego ele sm ojos?
;, Qué hahía l'ido del fuego ele rn~ ojo~? rn ra_vo
&lt;1c •ol acahaLa ele recogerlo: un rayo de sol se lle,·ó la piedra preciosa. ¿ A dónde?
Xo lo preguntes al naturalista, pregúntalo al
poeta. El poeta, bajo la capa de un cuento, te ent erará ele lo que deseas saber: en ese cuento., te ent.crará de lo que deseas saber: en ese cuento figur an la oruga y la cigiieña. El te dirá que la oruga,
se melamorfo;:e-0 en ma.riposa de vivísirnos mati-

Bajo el peso de la cruz
Que a \ Ut~~ros cuerpos va ungida,
Desconocéis que la vida
1:.s la sombra y es la l uz.
Al gemir bajo el ca.p uz
Donde alza el dolor su yugo,
8abed que á la vida pl ug~ .
Darle al hombre la concienC1a
P ara hacer de su existencia
L a ,·íctima ó el verdugo.

ces, y que la c:giieña va y viene desde los países
del Norte al Africa, por el camino más breve, sin
compás, ni brújula, ni carta, dando siempre con su
tejado favorito, aun en medio de la ciudad más
populosa. 'l'odo eso parece extraordinario, increíble, y no ob~tante nada más cierto; pregúntaselo
si acaso al naturalista, si es que. tú mismo no has
poclido obser varlo.
Pero ; y la piedra preciosa del sapo?
Búscala en el sol, vé si puedes distinguirla.
De fijo que no podrás: la luz del astro rutilante
es demasiado viva, y no poseemos aún los ojos
que son menester para r econocernos en mtdio de
las maravillas que Dios ha creado; pero 1m día
los tendremos. Y éste será entonces el cuente más
bello ,le entre todos los nuestros; es decir, no seri
cuen'. o sino verdad, y en, ella figurare1m;s to,lo~.

Cri,sfian findersen.

POR LOS QUE SUFREN.
¡ Oh sere~ que bajo el manto
De las almas mfehces
Veis sangrar la cicalrices
.
De vuestro enorme quebranto '.
Con las angustias del llanto
Levantáis hondo clamor
Al veros que sin ngor
Avanzáis sobre la vida
·Con rnclf,tra barca impelida
Por los vientos del dolor ...

EL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 25

MÉXICO, JUNIO 24 DE 1900.

~ r: Lio. B.&amp;P.AEL BBYBS BP:tlrDOL.a..

¡ Alm as sin fe y sin vigor
I&gt;resas de eterna ansiedad
Que veis en la adversidad
l:n impulso destruc~or,
No lloréis porque el dolor
Os hiera con mano fue r te,
P ues sabéis po r vuestra su erte
Oue en cada conciencia ondulan
T inieblas que gesticulan
Como fantasmas de muerte!

8uBaoRll'C!Olf J(JIN8UAL POlilfli, IL6
lDElol IDBK EN 1,.6. C.illTAL, Sl.25

Gerente: .6.lr'l'Olll'IO C7VYJ.s

•

Ki cólera ni h umildad
.Alentéis ante el destino ... . .
rn hombre forma rn sino
De rn propia actividad.
J .a dicha y h acherl'ida&lt;l
Son fenómeno~ co;ltra rios
flue ofrecen. como inc~marios
De sus amplias trayectorias,
Fl Prrehol de sus ¡rlor'ss
Y el nublo de su3 ca:varios.

El hombre llcv:. en su ser
Los factores ele un problema
Que le imponen el dilema.
De ~ucurnhir ó vencer.
111.1., si füulo rn rn po,tcr
H acia una altura :;e l·rnz.1,
Siempre sube, siempre avanza
Y aunque en SU8 Rueños súc umÍn,
Duerme, abrazado, en FU turnLa,
Al girón de una espcranzi.

¡ Oh espíritus er.rabundo.s
Que herictos por los pesares
Vais marehando eobr e mares
Tormentosos y p rofundos;
Vuestros ayes infecundos
Estimulan 'mis r-cwlos
Hoy que, sin fe, y sin alientos,
Prelu&lt;liais vue¡;.tra agonía
En una inmensa y sombría
Convul,ión de sentimientos.

Ifasgad, c.on Ja frente alti1·a,
Las brumas de vue~tras penas
Y sacudid las cadenas
Con que el dolor os cautiva.
'l'omad la actitud .tctiva
Del que intenta. combatir,
Y si lográis resistir,
Recordará vuestr a 1:ient
Que las luchas del presen-te
Son glorias del porvenir.

Sufrí~, ~' en las a•pcrezas
Que alfombran vuestro camino,
Ya marcando vuestro sino
El ángel de las tristezas.
Entre c,combros y pavczas.
De dichas que ya no son,
Dulcificáis la aflíccióü
De vuestra sueritc contraria
Con arrullos ele plegaria
O gritos ele maldición.

. La adversidad os espanla.
Sm ver que en su ambiente flotan
Los gérmeneR de que bro~an
Los triunfos que el hombre canta.
Todo aquel que ee levanta
De rn proscenio bendito
Surge c:m brillo inaucl ilo
Condensando en cada fib1'.a
La~ pot_encias con que v ibra,
El Gemo de lo infinito.
Mayo de 1900.

Callad .... v con mano ardiente
Despeilazad l¿s abrojos
Que obscurecen vucs'tros ojos
Y que eclipsan nuestra frente.
No hay c:ll'azón que no ostente
Del infortunio la palma,
Y aun nuestros horas de calma
Las forjan los sufrimientoo
Que son los buitres sangrientos
E n los naufragios del alma.

dJGnifc clenfanes

tCa primera comunión.
•

•

Caadro al óleo de 8ofta Browne.

•

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Acciones heróicas mexicanas</name>
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        <name>Erupción del Vesubio</name>
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        <name>Exposición de París</name>
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