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                    <text>EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

~-L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 23

MÉXICO, JUNIO 10 DE 1900.

Direoior: Lic. BA.l'AllL BEYES SPfl!l'DOLA.

•

ABSTRAÍDA.
•

8UBSCRIPCION' HllNSU.l.L FOBAN.Jt.l.,
lDKM IDEM EN LA. OAPIT.U.,

Sl,114

Sl-2ó

Ger ente: A.l!l'TOlll'IO CVYJ.•

•

�Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

1. En ltalia.--2. En el Transvaal.
3. Una E,nperatriz celeste.

1.-Las elecciones que acaban &lt;le Yerifica~se en
Italia &lt;lan el triunfo al gobierno que preside el
General Pelloux eto era evidente: pero, poco
más ó menos, dejan también en fuerza á la minoría; lo que también se pre:eía. ¿ Q1~é s~, ha ganado pues? Un período mas de ag1tac1on electora( Es muy grave todo esto, porque las instituciones parlamentarias e~án expuestas á naufra,gar en Italia, si las cosas s1~uen como hasta aqm,
y el rey pudiera creerse obligado á declararse d1~ta&lt;lor, temporalmente .rü meno.t, .lo qu!e; !sena
igualmente grave.
Ya conocen mis lectores los términos del conflicto: el .Ministerio que presi.&lt;le el General. Pelloux, no pudiendo sacar ele la Cámara en el tiempo preciso un voto que prorrogara _las leyes de
se.,.uridad
pública' las promulgó, haciendo uso .de
o
una facultad regia, á reserva ele hacerlas ~nc1~nar por la Cámara; y este conjunto &lt;le d1spos1ciones, ele "provedimenti," se llamó el, decr eto-ley.
Pero al querer obtener la confirmacion de la ~amara los socialistas y radicales de la extrema 1zqui~&lt;la or.,.anizaron una obstrucción que hacía
inútil ~asi la mayoría del gobierno ':( lo cl~sarm.aba. Discurs0'31 13normes, inifurpelac10nes mcesa.ntes, los himnos de los trabajadores y ele Garibaldi entonados en coro, bastonazos en los pupitres, episodios ele pugilato, batallas en lo_s esc~ños ".,.ritos y sombreruzos," como por aca decimos ;ste era el "menú" cuotidiano del banquete parlamentario. Entonces el° gobierno se decidió
á re.formar los reglamentos por medio de sn mayoría en votaciones económicas (de pie ó sentadoe.) Logró su reforma votada ~í! á _pesar de las
protesfos estupendas de los opos1c10mstas; con el
nuevo re.,.lamento
el presidente podía acortar los
0
discursos y expulsar por la fuerza á los obstructores; pero entonces la oposición parlamentaria se
uni'ó á los extremistas y las funciones del parlamento se parulizaron ele hecho. Hubo ~ecesi&lt;lad
de disolverlo y llamar al pueblo á elecc10nes.
¿ Qué su'Cederá ahora? El voto del pueblo va á
ser considerado como una sanción solemne de las
medidas reglamentarias. ¿ Las empleará el n~;vo
Presidente de la Cámara contm la obstrncc10n?
Pero entonoos la oposición en masa amena~a retirarse. Roma ha visto de esfus desde los tiempos
clel Monte .A.ventino. Y si la Cámara queda sin
" quonim" ¿ qué hará el rey? "Ecco il problema."

2.-El "consumatum est" se ha pronunciado en
Pretoria; la guerra de conquista ha terminado y
oomie11za la de pacificación : durará poco. Los
"boers" han renunciado deliberadamente á la resistencia; podílan pr ol).ong,anla. iinde~nid~mente,
podían obtener todavía una sene de v1c~or1as parciales sobre los ingleses, como las ob~vieron ~asta el fin. Pero se ve claro que la mayona no qmso;
perdida la esperanza de que los ingles~~ desistieran de la conquista, la recta percepc10n de los
hombres de su raza los ha guiado; quieren conservar sus hogares y sus propiedades, como elemento!l vivos de su futtura independencia .
El General vencedor proclamará ó ha proclamado ya la anexión del Transvaal; aquí es donde
la deetreza de la política inglesa ofrecerá á los curiosos ancho campo de estudio. Se n€eesita desarmar moralmente á los boers, después de haberlo
hecho materialmente. Han perdido su independencia; déjeseles su libe~~d; -~éjeseles co~,st~tuirse libremente con parbcipac10n de los mtlanders" que ya no lo serán; po_rque_ todos se~n súbditos de S. M. la emperatriz rei.na. Y as1 cuando llegue la hora de la _resurre~ción de, este gran
pequeño pueblo, que es mdefectible, sera un adve-

Dom1ngo 10 de Junio de 1900.

nimiento pacífico á la federación imperial; no una
nueva trajedia de lágrimas y sangre.
Los elen$ntos poipu¡a.resi 1cle protesta .c ontra,
la lenta toma. de posesión del 1Jerritorio cluno
por los europeos, toman cuerpo repentinamente
por efecto de circunstancias especiales y los nuevos protestantes (siempre los hubo en el ~eleste
Imperio) se llaman hoy los _'"boeTS" y h.an meendiado los distritos septemnonales del nnpe~10- Y
amenazan en todas partes las mi~iones cr,istianas que se dispersan y huye111 y se ace~cm a .Peking; según dice un cablegrama, los msurrectos
creen encontrar el apoyo más ó menos ostensible
de la emperatriz regente, enemiga j urada de toda~
las reformas de sabor europeo. ¿ Bs cierto est,o?
La Emperatriz Shitay-tren ó como to&lt;los la_nombran 'l'se-hy, es una mujer notable; poco tiempo
hace leúamos un estudio especial sobre ella, Y
ciertas particularidades de su vida que en ese·trabajo conocimos, nos proporc10naron alguna luz sobre el drama todavia misterioso y sordo, pero
formidable ya que se representa en el "imperio
del medio," en vísperas de renovarse. Puede q~e la
civilización europea, iniciando por la fuerza. a !as
inagotables masas del extremo oriente . asiático
en todos sus expedientes y recursos, sacrifique al
presente el porvenir y quizás_ dentro de m~uenta años aparezca como un smc1d10 el_empeno. ele
los europeos &lt;le despertar ~e su suen? d.e tibores de porcelana á los hormigueantes subditos ~el
hijo del cielo; pero el hecho no tiene remed10.
Yolvamos á Tse-hy. Debe de tener más de sesenta
y cinco años; fué muy bella, muy voluptuosa; es
muy viva astuta y ma"estuosamente cruel. Cuando entró' en el haremº del emperador Hien-fong
en 1852 cautivó á su señor por su belleza.; ¡ ah! no
es la belleza china una belleza griega, toda en la
nea · no es una belleza parisiense toda en el movimie~to- no es una belleza española toda en la expresión'. es una bell'eza de media luz, según ~ne dicen los conocedores como uno de esos med10s colores que se usan h~y, una belleza q~e no estf en
las facciones imprecisas, ni en la mll"ada oblicua,
sino en no sé qué atractivo semejante al de la, seda
ó al de la serpiente que se enrosca en el corazon &lt;l;
los hijos del cielo. Así era Tse~hy, pero poco o
nada había podido figurar no siendo la emperatriz, sino una esposa de tantas, á no haberla fav~recido la doble coincidencia de que la Emperatnz
no hubiera tenido hijos y que hubiera pamlo uno
la jove~ !se-hy, que fué pre2is~mente ~l no~bre
que recib10 al ser madre, la rmsen~ordiosa bienhechora " á más del de Emperatriz &lt;lel Oeste,
Shy-Ta;-heú. La mujer para lo~ chino~ es un ~r
inferior· la madre es al contrano, un ser especrnl,
porque ~u situación se basa sobre la famosa máxima de Kong-fut-sen : la piedad filial es la base de
la virtud· contra esta virtud hay tres crímenes,
el ma,yor 'de ellos es no tener posteridad." Entonces Tse-hy estaba en el apogeo de la hermosura_:
"Belleza suprema, decía de ella un poeta; 1lun11na.n su rostro dos centellantes ojos negros, que
envuelven á quien miran con su flama cuando acarician oblicuamente, ó penetran en
el alma cuando ven magestuosos. Amor, audacia, esperanza, inteligencia, actividad, ambición, poder,
todo se descubre en ellos."
La joven Emperatriz tártara creció ~esde entonces en influencia. Como la Emperatriz Teodora trece siglos antes se opuso á que . l_a
Cort!e abandonara á P ekín cuando se dm.,.ían á ella los anglo-francos; y sosteniendo á t'odo
trance á su cuñado y amante el Príncipe Kong, á
ella se debió 1a creación del )finisterio chino, el
Tson.,.-li-vamen.
Y el día que murió el Emperador
b
•
dejando el trono y al niño hijo de Tse-hy, la joven
Emperatriz excluida. cle1la regencia'. se.comp_uso de
modo que el consejo de regentes vmo por t'íerra y
ella quedó dueña de la situación con el Prncipe
Kong al frente del Mip,isterio. La cosa había sido
sumamente sencilla : los reRentes acusados de haber omitido algunos rifus funera.rios en el sepelio
del Emperador, fueron apre'Sa.clos y decapitados en
compañía de sus amigos. El Príncipe Tchen, jefe
de los regentes no fué decapitado, se tuvo la consideración de¡ hacerlo morir obligándolo á tragar
una. bucri'.l dosis de hojas de oro; muerte opu ~e11ta.
El Gobi.,rno de la regente pacificó al pais mezclando los batallones chinos con voluntarios europeos; organización que la ambición de los ingleses
hizo luego fracasar, y creando el famoso arsenal

1;-

el Fu-Tchan. toda la p_olítica se, di_rigió al lest~e
.·, roa's mtima con , a, ci1,1ecirniento
de' una conexwn
u
p
• pre con una re~erva,
vilización europea. ero siem
t · . no •e clebe
d la Empera nz,
,,
l
1'tº
norte de la P~ ic~ e,
. t ión de 'Europa.
1
entregar el pa1s chino ,t l! exp o a~ poder toleranEl Príncipe Kong se mancuvo en e
do Qin cesar los deportes amorosos de ~u protecto. ·1ando que entre los favontos
ra ~pero vig1
.
¡ ele esta
,tarina
ó
Isabel
tártara,
no
surgiese
alguno
_et~Ca
' ó. os. ~enf 1paz de apode-rarse no sólo e1 coruzon
. &lt;le la cabeza &lt;le la Emperatriz : es e ados, smo
, Lº H
'f hanovorito apareció al fin: fue 1- ong- e
0 · ..
El hijo &lt;le Tse-hy llegó á la m~yor edad y ,,acudió el yugo materno; los enemigos c~e Sl)L ;nadre (no tiene pocos la bella y sombria senor~ ueron sus consejeros íntimos; pero el pobre mperador eet.aba he-rielo de muerte; su vida r~~balaba
en los desenfrenos voluptuosos más ~eb1litantes
y arrastraba por las pendientes del abismo de su
enfermiza lascivia á su pobre espow la bella .A.-luté. un día se supo que el joven Emperador se m~rí~ y que su madre estaba á su cabecera, ¿P:·ecipitó su muerte? ¿ Obligó á _la esposa del m~1erto_ ~
suicidarse tomando las hoJas de oro? Se ignora,
lo cierto es que apareció u~ testam;nto en -~ue_ el
Emperador agonizante designaba a un P~1~c1.p:
niño, á su primo Ko~n~-Tsu; _Tse-hy tor~o a :;er
regente y primer :Mm1stro Li-~ong-Tchang.
La regencia fué propicia.1 en cierto_ modo_al pr_o.greso intelectual y material de Chma, e,, &lt;leen,
á la "europización" (feo vocablo) del celeste Imp~rio. Pero no mucho; no pasaba toclo &lt;le 1~ epideimis no entraba en el furrenté circulatono)a savia 'ó el suero nuevo. Llegó la mayoría de Koang~
su y el joven Príncipe excluyó á la rege~te, y ~
Li-Hong-Chang del gobierno y s~ entrego a lo,;
nuevos · vino la .,.uerra con el Japon y, contra los
consej~s ele la e~-regente, el imperio fu~ uerech~
á la guerra y al desastre. El trafudo de S1mo11esekl
fué la señal de la rebatiña; ya he conversado al"Una ocasión con mis amables lectores sobre las
b
consecuencias de este, y como los rusos se s1·tuaron al Norte, los francese9 al Sur, los alemanes
por allá, los ingleses por -~cái los. inglees ,Pºr ~odas partes. To&lt;lo _esto lo vio sllen~10sa la ~~~1peratriz; pero no sin profunda inquieb~d. "\ 10,. a~lemás el crecimiento rapidísimo de la mfluencia m gles;; no sólo con el pretexto de "la _puerta. abierta" en realidad obtenía el monopolio ele las rnejo~·es zonas productoras de China! sino que no había modo de obtener una concesión por las otras
potencias sin que Inglaterra no obtuviese una
compensación, y no había concesión á Inglaterra
sin que fuera condición precisa que se había de
excluir á las demás potencias.
•
Además, muchas sociedades secretas, china:-,
(China es la tierra favorita de las sociedades ~~·
ertas) se pusieron en contacto con la franc-masonería _:nglesa y pronto los iniciados rodea ro·1 Jl
joven Emperador y emprendieron audazmente la
tarea de transformar el Imperio; grande y generosa y quizás imposible labor. La Emperatriz estaba indignada; Li-Hong-tchang y los rusos la ponían en perpetua alarma; pero no encontraba el
modo ele contener á los reformistas que renovaban
el régimen escolar, suprimían gobiernos, dejaban
en la calle á millares de mandarines y lo entregaban todo á los ingleses. Cuando vió al raquítico
Emperador vestido á la europea se puso :piuiosa y
loinsultó; entonces los reformistas conspiraron; el
plan era derrocar al Emperador, su débil y quebradizo instrumento, y acabar con la dinastía tártara. Lo supo con tiempo Tse-hy y obró en consecuencia: se apoderó del gobierno, hizo decapitar ó
extrangular á muchos de los reformista•, otJros
huyeron; fué declarada regente gobernadora y un
afio después hizo que el Emperador vuelto á su tutela, de-signase, por no tener hijos, al príncipe que
Tse-hy quiso. El nuevo gobierno no ha detenido
completamente la marcha de la reforma; algo ha
hecho por consejo de los rusos y del Yirrey LiH ong-tchang; pero lo que sí está en decadencia es
el influjo inglés. Estos tratan de recobrarle, les
servirá la insurrección actual para lograr sus propósitos? Tendrán que hacer tragar á T se-hy lns
hojas de oro?

ª

Los vicios protesionales.-•EI a,nor al
arte.--Gran proble,na social.

t

EL MUNDO ILUSTR.A.DO

que esa noche se ocupaba Ud. en estrangular _á
su madre.-Cuando un certifica.do de autopsia
no i,-uede precisar si la señora murió ó no estrangulada, y el juez ó el acusador público infieren de la faJta de pruebas en contrario, que
el hecho imputado es plausible ; cuando en vez de
probar al reo el delito se le exije la prueba de
que no lo cometió; nada de raro tiene que el
hombre más sereno y más frío tiemble y se turbe
ante el juez, que titubeé y le contradiga, que carezca. de testimonios y de pruebas, todo lo cual
se le acumulará en su contra y se le computará
en su pasivo.
Si por fortuna se tienen testigos de descargo,
el juez los fulminará con la mirada, los amenazará
con el lcód'ig.o, los (a.'terrará .w n hs penas del

haoon leña. Aquel infeliz está irremecli_ableu;ente condenado á la muerte por la cuclnlla, o la
muerte por la miseria. Le falta. otra y 1~ás cr~e~;
él ignoraba la vida anterior de su muJer; v1v1~
feliz con iella; /nada¡ tqníJa. qua r~p¡rochar_l,e, ru
como esposa ni como madre. La mstrucc10n _se
encargó de desengañarlo y de amargarle la ex1stencia,de revelarle el horrible secreto y &lt;le pre~
pararle otro género de muerte, la deshonra, por s1
fracasaran los anteriores.
El acusador público, ante tan terrible espectáculo, medita, cavila, anaJiza y concluye eu su
fuero interno, que la acusación que pesa sobre
el reo no descallila sobre nada "sólido," que la
instrucción ha ido más aJlá ide lo permitido,
qoo todo el cargo es artificial y eng-añoso, y sacrificando su reputación y su carrera pi&lt;le
la absolución y la obtiene con gran escándalo del "parquet."
Pero el mal está hecho; aquél hombre
que ama tiernamente á su esposa no puede ser ya feliz; la venda ha c-a.ído; la policía y el juez no han podido quitarle la
vida; pero le han robado la felicidad, y
no lo han guillotinado, pero lo han desl1onrado. Decide entonces una separación;
quitar á la mujer indigna los hijos inocentes; emigrar á América, en donde se
refugian todas las energía.,; menospreciadas y todas las virtudes desconocidas por
el viejo mundo. Realiza su plan: La esposa abandonada, privada &lt;le sus hijos, se
encara enfunces con el juez y le pide cueuta de su conducta. Es él el asesino, e,[ criminal, el bandido; es él el reYelador &lt;le un
secreto estéril para la justicia; es él mimador de un edificio ue ventura. ¿ Qué
va á ofrecer en cambio? ¿ Qué compensación va á otorgar? ¿ Qué resarcimicmto va á promover? El juez, envuelto eh
los pliegues de su toga, roja como la sangre, contesta :-Xada te debo, sov irre:-ponsable! y la mujer, ciega de Ira, lr&gt;
apuñalea.

Entre los espectáculos parisienses que han
dejado más profunda impresión en mi espíritu,
:figura en primera línea " La Robe Rouge," "pieza"
(el autor no se atreve á lhlma.rla drama) en cuatro
actos, de :M:. Prieux, y que se representa en el
teatro del Vaudeville.
X ada de "mise en scene," nada de ''ballets"
excitantes ni ~ ":figuración," ni de decoracto;
personajes cualesquiera, vestidos de levita ó entalladas "á la sílfide," campesinos, seres
comunes y corrientes, nada en dos platos y un problema complicado y una
vasta y dolorosa llaga. social á la vista.
La "Robe Rouge" desgarra el velo, ya
muy diáfano por cierto, que encubre los
vicios de procedimiento y las preocupaciones profesionales que en Francia conducen fácilmente al error judicial, los
hábitos policiacos y judiciales que esculpen un crimen en el indicio, como el
escultor una estatua en el blok, y que con
hilos de araña construyen redes férreas,
en la que suele eru·edarse la inocencia, para no salir de ellas sino por el agujero de
la guillotina. El problema no es nuevo
y ha sido planteado por novelistas, pensadores y dramaturgos. El asecinato del
correo de Lyon es la pirmera revelación
del abismo y la "Robe Rouge" es la
explicación, ya que no sea la solución
del problema.
En presencia de un crimen, lo primero que un juez anglo-sajón supone, es la
inocencia del acusado. X o vincula Yanidad
ni en encontrar ni en hacer castigar al
culpable; espera pacientémcn_te las luces
de la evidencia y parece confiar, impasible y austero, en que el criminal ven~a á
ofrecer sus manos á las esposas, sus pies
El drama es tremendo; tanto más treá los grillos, su cuello al dogal, sin creer
mendo cuanto más real. El problema se
que ha fracasado, si el criminal no ha siP!antea en 1:,;tos términos: ¿ qué es prefedo habido, ni creerse cleshonrudo si el den ble? ¿Exponerse á castigar al inocent.!
lincuente no ha sido descubierto. En este
á trueque de no dejar escapar al crimisentido, el juez anglo-sajón es un artesanal ó dejar impune el crimen con tal ele
no; hace su tarea cuando puede y como
no castigar al inocente?
pue&lt;le.
La justicia anglo-sajona ha preferido
En presencia ele un crimen, lo primelo segundo; m_ás vale un J ack impuna
ro que un juez francés supone, es la culque un Courrier de Losourques guillotipabilidad del acusado. Todo su ir y venir,
nado. Y la América Latina cuva cstruetodo su afán, todo su e:i:npeño se concenEXcmo. SR. BARÓN GEVERS,
tura política decansa en e~sueños y en
Enviado extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Holanda en México.
utopías puede gloriarse de haber incrustra en acumular indicios, sospechas, presunciones; en amontonar testimonios vagos, an.
tado en. sus leyes principios sabios y filanfalso testimonio y los pondrá en vergonzosa fuga.
tecedentes engañosos, precedentes falaces y constr?p~cos, que SJ. 'Puede1;1 dejar sin icastigo al
El defensor luchará en vano; ni tiene la autoritruir con aquella charla y aquel humo un edicnmmal, dan, en camb10, salvaguardia y .,.a.randad,
ni los medios de acción, ni los recursos de
0
tías á la inocencia.
ficio de prueba jurídica, sólido como el granito,
la magistratura; luchará como el náufrago confra
inconmoYible como la montaña. El juez y el poel oleaje, contra la invasión creciente y el emlicía buscan "su crimen," como el poeta su poe~
puje incontrastable de los recursos, de la acuma, como el artista su obra maestra. Es cuessación que cl'.i.spone de los m!i11ones del pne1outión de reputación, ele carrera, de porvenir, de
puesto,
de las legiones administrativas, de las
vanidad, casi de gloria, al llevar á alguien al bancohortes judiciales, y pue&lt;le 1resultar UJJJa conquillo, el acumular sobre su cabeza las "pruebas,·,
dena .11 mueJ.1te, ftmdada ,Jo lejos, pero -sJ!i.~
el arrancar al jurado un veredicto condenatorio.
damente,
en
una
acusación
de
contrabando.
Otra cosa, sería incapacidad, deshonra, medioPocas ceremonias de r ecepción han siclo tan
Tal es la tésis de la "Robe Rouge." Un viecridad, porvenir desvanecido, carren:a int!erruml~cidas
en el Salón de Embajadores, como h del
sabado 2 del actual.
pida. Como el francés es esencialmente dialéctico, . jo ha sido asesinado; un juez dilettanti, "virtuoso,"
más
bien,
se
compromete
á
encontrar
y
"discutidor," polemista; como los silogismos le
. Com? el, l[inistro Holandés es el primero ,¡ue
á hacer castigar al delincuente; eae en sus mahacen mayor impresión que los hechos, y como
viene
a M~:nco, la concurrencia fué mu y nutuenos un contrabandista, todo temores, todo retiel enlace lógico le preocupa más que la ley cientírosa, y casi. todo_ el amplio Salón de Emhaj::1.1!0cencias,
todo
escrupuloso
ante
la
justicia;
crefica, nada más natural que ensartar hechos disre~ ~staba mvadi&lt;lo, para conocer al X uern
yéndose acusado de contrabando, miente, se conMlillstro.
persos como quien ensarta chaquira, que apoyarse
ifu-adice, cita testin10náos falsos, finge coartadas
en el argumento farnrable y despreciar ó depre~,tes ele las doce, ??ra indicada para. la r eimposibles. El juez anota, consigna, acumula;
ciar el adverso, que forjar cuando pretende averic~p_cion,
llegaron los militares francos &lt;le la gwnescudriña la vida pasada del presunto y de los
guar cuando aspira á esclarecer. Gracias á este melllció~ / los Generales Pezo, Rascón, Cueto, Yésuyos;
descubre
que
se
embriaga;
que
es
irricanismo y á este Yicio de carácter, á vuelta de cop~z, füter, Salamanca y ele la Yega, y un !('rnn
table y brutal cuando está ebrio; que debía, al
rreo, el más honrado de los hombres aparece con~ero de ~oroneles de todas arma,, luciendo rns
viejo asesinado una suma y no tenía con qué paumfomtes ae gala.
mo el más odioso de los criminales y Lucrecia
garla; que está casado con una mujerzuela se.puede resultar más impúdica que 1Iesalina.
A , la~ doce en punto, el señor Presiden fe &lt;le L1
ducida antes por un joven de buena familia, y
Cuando un juez inicia su interrogatorio con
Re_pubhca penetró al Salón, acompañado de los
que "se la &lt;la" de honrada esposa y madre moesta pregunta: -¿ Qué hacía. Ud. y dónde estaba delo. Sobre este canevá, borda, seducido y aluci- senores Secretarios de Estado, de Relacione~
la nochei del 31 de Febrero de 1870 ?-y como
Gobernación, Justicia é Instrucción Púhlica 1-'o~
nado el acusador público, y una condena capital
es natural, se le contesta : -No lo recuerdo.
n~ento, C'omunicaiones, Ilacienda y Guerra ); ~[aes inminente.
rma.
Cuando el juez, severo y augusto replica: -¿No
Enti,e tanto, la familia del acusado muere de
lo recuerda Ud? pues la instrucción le probará
Momentos después, llegó el sefior )Iinistro Gchambre, se ve vilipendiada y despreciad.i, su
~e~~'- acompañado del Introductor, señor Adolfo
oampo abandonado, las cosechas perdidas; de
(*) "La Toga Roja."-Los Magistrados franceses usan toga; roja
lo Ej·ueces y acusadores; negra los abogados defensores.
MuJica y Zá_vago y el General P radillo, Gobc1·aquel tronco caído, vecinos, enemigos, riv!rles,
na&lt;lor &lt;le !'alacio.

@r. cfJ(. el/ores.

J

BRILLANTE CEREMONIA.

�Domingo 10 de J unio de 1900. _

EL MU:N"DO I LUSTRADO

---

L1 m1yJr eiad del Prí:noipe h~redero.
~

El Príncipe ele la Corona Alemana, Federico
Guillermo, cumplió el uia (i del pasado Mayo, 18
años, entrando á rn mayor e&lt;lacl. Terminó sus estud ios en la escuela &lt;le Ploen y entró oficialmente
en el Ejército, como teniente· del lo. de Guardias
de Infantería.
Toda Alemania está profundamenfo interesada
en la vida ele su futuro Emperador, quien, sin duda alguna, rnguirá siendo educado en la vida de
labor ince¡,_ante que ha llenclo su augusto padre,
y i;abiclo e~, que el Emverador de Alemania, ha
merecido el calificati.rn de "el infatigable," por la
gran cantidad ele trabajo que desempeña cuoticlianamente. Las distracciones figuran muy poco en
el programa de rns días.
•
A propósito ele e~te acontecimiento. damos á
nuestros lectores, los retratos de la familia Imperial Aleman1, entre lo,- que puede Ycr,e el rico
ejemplar del más puro fipo alemán ele ahora, en
la figura del joven Príncipe ele la Corona.
Fn todo el Imperio Alemán. se ha celebrado
rniclo$amente la mayoría ele edad de este Príncipe,
habiellClo tenido lugar en Pot~clam una soberbia
r eunión ele Príncipes Reales.

PABELLÓ~ DE LOS ESTADOSUNIDOS.

LA EXPOSICIÓN DE PABÍS.
Pabellón de Alemania.
-&lt;:::,,O -&lt;:::,,

"Acabo de recibir de Francitl; ochos soberbios
cuadros'', e,-cribía F ederico II á rn hermano, el
22 de Septiembre de 17-16, "más hermc&gt;::;os que
fodos los que habéis visto; espero aún. ine:eMnteinente, cator ce, que be encontrado por azar, y que
so me han dado por un pedazo de pan."
He aquí el lenguaje del velJ.'daclero coleccionaclo:c
y, al mismo t iempo, el testimonio ele un gusto decidiclo por el arte ele la pintura.
8e cuenta, además, que el príne:ipe heredero.
Pederico, que gustaba rodear~e de pintnra~ y esculturas, prefirien,clo siempre la. ejecucióu:franceflt,
anunciaba encantarlo á rn hermana, un día ele
1739, con la alegría del hombre orgullo~o y feli7.
con sus tesoros, que tenía ya dos salas llenas de
Watteau y Lancret; conYerticlo en r ey, sus agentes en París no clel'!cu id aron ocasión alguna de satisfacer sus deseos y dei aumentar inteligentemente la riqueza; de im, colecciones, en el sentido de
sus prefere1~cias tan bien marcadas.
Ahora, en el seno mismo de la )!jxposición Universal de París, puede tenerse una idea del teso-

EL MUNDO ILUSTRADO

~idas por Federico II, ofreciéndose á la a.clmira&lt;:ión de los conocedores y á la curiosidad ele las
muchedumbres.
No sería posible hacer aquí la descripción, si·quiera fuera abreviada, de las maravillas reuni-das en el Pabellón Alemán. Sería preciso para es.to, otro espacio que del que disponemos. Baste decir que es una exposición de pinturas, de
:soberbias :firmas del siglo XVII, entre las que se
,mentan las glorias ele Francia en el arte, y está
"&lt;lignamente alojada en un lugar, soberbio por su
"&lt;lecoraclo, con un orden, una medida en su rique:za, una delicadeza de gusto muy dignos de servir
-de ejemplo. Los muebles que acompañan á las
luagníficas pintJuras, de fabricación alemana, pero en los que se deja sentir la influencia francesa
tienen el gran interés histórico ele ser los mismos
~ntre los cuales Federico II se distraía, en horas
-de soledad, de sus eternas reflexiones filosóficas y
})olít!i.cas
Sin entrar en detalles menudos, diremos sola1nante que en ese salón á que se ha transportado
la -r iqueza artsti~, reunida pacientemente por
tm monarca de gran talento, puede admirarse lo
lnás espléndido del arte francés en pintura, del
:-siglo pasado.
Hay allí tres soberbios cuadros ele Chardin,
-diez de L ancret, veinte de Juan Bautista Pat.'er,
-de Van Loo, ele Tro_v, ele Coypel, sin contar por
:supuesto, los del prodigioso Wat.'eau, el gran maestro francés.

LA FAMILIA IMPERIAL DE ALEMANIA.

11

Domingo 10 de Junio de 1900.

Pabellón de .Alema.nia.

ro II rtístico que encierra el palacio de Charlotten hour, en Potsd-am, obras de arte exquisitas, infinitamente preciosas, al e~tilo clel último siglo.
Gracias á una alta é ingeniosa cor tesía. á la que
el galante público francés se ha apr esurado á ren-

dil' homenaje, en el Pabellón Imperial de Alemania se exhibe una gran parte ele las _riquezas reco-

Pronto hari dos meses que la gran Exposición
-está abierra, y hasta hace solamente unas tres selnanas que ai gunas potencias hau podido proce'(ler á la suntuosa inauguración de sus pabellones.
Ahora las inauguraciones se suceden, brillantes y
~xpléndidas, aunque tardías, y dan, al fin, una
.gran animación á: la pintoresca calle ele las nncio11es, donde desde hace tantos días, los visitantes
tenían que limitarse á admirar el aspecto e,."{terior
-&lt;le la ma~·or parte de las construcciones que se
"11an erigido
Los Estados Unidos de :N01·te América abrieron
~us puertas el 12 de Mayo. Su exposición, muy
lujosa y bien instalada, demuestra toda la importancia que los americanos han dado á su éxito.
Además de su pabellón nacional, se encuentra en
-el universal certamen, esta ¡rra.n nación, en todas
partes y en todas las formas, artísticas é industriales.
El pabellón americano es, seguramente, uno ele
1os más grandiosos ele la calle ele las naciónes. Su
:a~pecto, noble é imponente, hacen gran honor á
]os dos arquitectos que formaron su plano.
En el curso ele la ceremonia, de su inaugura-ción, M . Picard, comisario general ele la Exposi&lt;Ción, pronunció una alocución en respuesta al
-speech de M. Peck, comisario de los Estados
lJnidos, quien se encontraba rodeado del personal
-superior ele la Embajada. de aquel país. En se-

Pabellón de loa Estados ll'nidoa.

......--

i

•1
1

Empe r ador Guillermo ll.

Emperatri z de .Alemania.

Prlnc ipe heredero Federico Guille rmo.

P rinci pe .A.ugttno &lt;iuillermo.

P rincipe .A.de.lberto.

�I

Domingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO ILUSTR.ADO

D omingo 10 de Junio de 1900.

E L MUNDO ILUSTRADO

Anver s o.

El Gran Duque Jorge.

La princesa Maria de Grecia

guida se invitó á los visitantes á pasar al ''hall"
v á las salas del pabellón, que fueron muy admiradas.

PABELLÓNDE BÉLGICA.
~

Esta nación abrló, el 11 de :Mayo, las puertas
de la encantadora imitación del Hotel de Ville
d' .Anden.arde, tan aplaudida por todos los visitan-

l'OJllienen las riquezas recogidas por el Príncipe }..lberto en sus expeLlicioncs.
El resto del edificio es magnífico y corresponde á la riqueza ele sus
¡:alones principales. Su inauguración íué brillante.

Conde Pedro de Bréda.

tes. Su raro tipo de la arquitectura flamenca, nno
de los más completos que se conocen, es una maravilla de proporciones exquistas y de líneas de
severa elegancia, con su pórtico de siete arcadas, sus ventanas elegantes, su torre, de cuarenta metros de altura, sus torrecillas y campanarios de radiante diseño.
Una gran muchedumbre se agolpaba á las inmediaciones del palacio, donde fueron recibidos
los invitados, por M. Vercr·.iysse, senador y comisario general de Bélgica.

El cortejo se dirigió .hacia un enorme salón del
primer piso, donde tuvo· lugar la ceremonia de la
inauguración.
Los visitantes convidados á la. :fiesta, obeervaban cuidadosamente un grupo militar, cuyos unjformes ,les eran &lt;ksconocidos. Era la música delos bomberos de Auclernar &lt;le, que había ido á
hacer más brillante aquel acto.

LA ÚLTIMA OBRA DE DANIEL DUPUIS.
La administración de monedas de París, ha querido trabajar por sí
misma al fin ele este siglo, y poseer una medalla que le fuera adecuada.
Su director había hecho este pedido al célebre grabador Daniel Dupuis,
y éste terminó Jsu t rabajo pocos \día~ -a ntes de
muerte. E1;, pues,
éstala última obra del maestro, y es, igualmente, una de sus más bellas crea-

su

EL GRAN DUQUEJORGE

La Condesa lllartel. (G;vp.)

Y LA PRINCESA MARÍA DE GRECIA ..
EL RAPTO DE GYP.

~

El domingo 13 de Mayo, se celebró en Corfo11¡
el matrimoruo del Gran Duque J orge y de la
Princesa l\.far ía.
E l Gran Duque Jorge Michailvotich, es d
hijo tercer o¡ dell Gran Duque .M'íguel !M"('hailvoich; nació en l863. La Princesa :hfaría es hija.
del Rey de Grecia y de la Gran Duquesa Oiga
Constantinova; nació en 1876. L a ceremonia n upcial se celebró en Atenas, en presen cia del Presiden te de,] Consejo de Ministros de Justicia y det
E mbajador de Rusia en aquella capital.

LA GUERRA DELTRANSVAAL.
~

Entre los prisioneros que los ingleses h an enviado á Santa E lena, se cita un francés, el conde.
Pedro de Bréda. T eniente, primer o, en el 20 de.
cazadores y luego en el 20 de draO'ones, habia
hecho su dimisión en 1895. Al mism; tiempo queel Coronel de Villebois-Mareuil, fué á poner su
espada al servicio de la causa bóera. H erido al
lado de su jefe y hecho prsionero, él fué quien
pronunció el elogio fúnebre del Coronel sobre la
tumba que se elevó, gracias á los cuidados d&amp;
~ord Methuen.

PABELLÓN DE ~ORUEGA.

'

Los periódicos de todo el mundo han contado
detalladamente la extraordinaria aventura de la
con desa de l\.Iartel, muy conocida bajo el pseudón imo l iter ario de "Gyp." El Espía, el Rapto, los
T res H ombres Misteriosos, el Castillo Perdido,
la Evasión, Peregrinaciones nocturnas y el R~greso, tales podrían ser los capítulos de este episodio r ápido, que podría compararse á una novela
de P onson du Terrail.
E l sábado 12 de Mayo salió la condesa de Martel hacia las ocho de la noch e, de su hotel del
Bulevard Blineau, en N eu illy, para dirigirse á u na
r eun ión electoral á París, en el harrio de la Glaciere, y no volvió á su casa sino al empezar el alba, después de haber errado largamente por las
fortificaciones.
¿ Qué fué lo que pasó durante esa horrible noche?
Sólo ella lo sabe, pues ni el rapto ni la evasión tuvieron testigos, los t r es raptores han quedado envueltos en el misterio, v el castillo no se
ha encontrado. La identidad ele· los culpab}es y el
móvil de su tenebroso designio, son cosas que
hasta hoy se han escapado al público.
Con todo y sus lunares y obscuridade~ lamentables, este pequeño drama da un gran interés á
la personalidad de la heroína, pues el atractivo de
l o novelesco, reune el ele lo imprevisto.
e
Nada, en efecto, parecía predestinar á semejant e desventura á la mujer espiritual, experta en
divertir á sus contemporáneos.

~

PABELLÓN DE MONACO.

El 12 de )fayo tocó su turno á la Noruega. Stt
pabellón, de una singular originalidad es obra de
un inteligente arquitecto, quien idió el modelo.
de u~a fantástica casn, toda ele madera, pinfa&lt;la
al roJo y al verde, y que evoca el tipo ideal de
las habitaciones rurales de Noruega.
·
Es su interior un extenso "hall," ver de y blanco, de una exquisita al~gría por su aspecto, tan.
v~st? _Y alto como la misma casa y con una ga]e..,
na a ín aitura de un stgundo piso.
L os pes?adores noruegoo han tenido 'Una enc~ntad~ra idea, que los artitstas tal vez n o habr ían
d1scurr1do: han tendido bajo el plafoncl del e.xtenso "hall,''. una inmensa ;ed de h ilos de pesca,.
claroo y hger~s~ que hacen, por en cima de las cade los VIS1tan tes, un diáfano velo, de gracia
m fimta, y que no se parece á nada ele lo que se.
ve en los otros p abellones.
El Sec!etario General de la Noruega hizo con
111:ª. sonnente_ cordialidad, los honores de 1:s coIll1s10nes reumda.s en l¡¡. sección de su patria.

~*~

?€~

Pabellón de :B61pca.

~*~

Mónaco inaurruró su sección en la misma fecha
que la Xoruega: (12 de Mayo) edificio que representa una exacta reproducción del palacio mismo
de su príncipe, con la esbelta torre que le corona.
Este pabellón es de un aspecto suntuoso.
Su t.erraza, su belvedcres, su ''loggia," adornada de frescos que representan los Trabajos de
Hércules todo contribuye á encantar la vista en
aquel artístico y rico conjunto arquitectural. .
Muy h ermoso es, también, el a'.reglo inten?r,
y bien curiosas las célebres colecciones del. prmcipe, que son la gloria de las urnas extendidas á
la vista del visitante.
Su centro está ocupado por una especie de
"atrium " y este "atrium" es un jardín de flores :
hay allí: en un cuadro de palmeras, una ~olección
de azalias, que es un re&amp;'al? para los OJ_os.
Bajo las arcadas que limitan _e~te patio ~erfumado, están instaladas las expos1c1ones particula-

res.
En el primer piso se encuen tran las u rnas qu e

~abell&amp;l de 116:naoo.

�EL UUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio de 1900.

D omingo 10 de Junio de 1900.

EL MUNDO I LUSTRADO

E7

ciones, en la cual se puede admirar la elegancia
de la composición y 1-a delicadeza fina y sencilla
de la ejecución.
Representa en su anverso una prensa monetaria, á cuyo derredor se ven todos los accesorios de
la fabricación de monedas. Reclinado sobre la
prensa, en una actitud elegante, está un Genio
alado, admirablemente modelado. Al rededor se
leen estas palabras : ~Ioneda de París.
El reverso es una cómposición muy gracioS'&lt;l:
en medio de nubes, la Historia ei:cribe sobre sus
tablillas, que sostie'Ile un pequeño genio alado,
la fecha de 1900.
Esta medalla será acuñada á la vist:a del público de la Exposición, donde la Administración de
Monedas ha instalado todo un material de acufiación, presto á funcionar, el cual se compone
de una prensa monetaria perfeccionada, y todos
los otros accesorios, entre los que se cuentan unas
balanzas que funcionan por electricidad.
Los visitantes podrán adquirir estas medallas á
un precio que aún no se ha fijado por el 111inisi.ro de Hacienda de aquella nación, pero que sera, según parece, módico.

PARÍS QUE SUFRE.
ABTIS.TAS Y MODELOS.
~

llay un libro por hacer, un libro tierno y doliente, empapado en lágrimas, del que se exhal ada una queja amarga y punzante, un r eproche
homido y cruel, que caena como una lluvia de
sangre sol&gt;re las refinadas altiveces de la gran
ciudad triunfante. Este libro se llamaría "El
P arís que sufre." En él entra.rían todas las víct imas de la lucha por la vida : modelos que haecn el sacr ificio de su pudor y caen heridas por
la tuberculósis, en plena juventud, después de
u na breve temporada de desnudez glorio.sa en los
talleres de los escultores; obreras que en la noche se entregan al primero que pasa, porque el
jorn,al del d1a no les basta para procurarse un
poco de l umbr e en su agriefuda guardilla; pobres
diablos que vagan por las barreras en busca de
u n pedazo de pan sobre que caer; una legión
de seres hu manos, t rémulos, vacilantes, algunos
todavía cubiertos de galas viejas, ocultando cuidadosamente su miseria; otros, resueltamen te
h undidos, haraposos, de largas cabelleras enmarañadas, siluetas de un infierno de hambre, infinitamen te más doloroso que el inmortalizado por el
p0€ta florentino.
La historia de los vencidos es casi siempre la
misma. Recuerdo, una tarde, en el estu dio de
u n ar tista amigo mío, la t riste revelación, el desC6nsolador de:;enlaoo de u na de estas vidas agotada antes de, tiempo, extinguida irremediablemente en u na rosada lu z de pr imavera. Em todav ía una niña, apenas la pubertad había marcado ondulaciones vagas en aquella carne suave y
ténue, en la que la virginidad luchaba tenazmente por a1Toj ar puntos mar chitos. Y en actit!ud
i mpasible, tendida sobre una piel de pantera, permanece una hor a, dos, tres, completame,nte uesn uda, m ien tras el escultor indiferente, absorto en
su obra, se olvida de que la escultura de carne
q ue está delante de él tiene músculos que se fatigan, pulmones que hieren las corrientes de aire
&lt;1ue provoca el primer curioso que en t,a. al taller, nervios que se alacían, un cuerpo que se desgasta le,ntameut:e y que no vuelve más, que ac 1so ya no se prenda á la vida por los débiles hilil los que hoy la atan en el próximo amanee&lt;? de
las flores, cuando las lilas blancas vuelvan a dejar oir su clarinada de )Iayo.
Y en un minuto de de•scanEo, entre las bocanadac:; de dos cig'arrillos, mi amigo me contó su
1&gt;reocupación. ¡Ah! aquella muñeca le había echa&lt;lo á. perder su irahajo, 1111 atrevido desnudo, rn
~ran éxito del Salón. ;, Cómo diablos había hecho
para irne poco á poco adelgazando, para pre,cntar ~urcos en un torso que hacía pocas semanas
resplandecía de tersura. Y ~e dirigía á ella y ~cñalaba lo;; hwares marcarlos por la clemacrarión,
P1ientra~ en"el ro~t ro de la modelo, un rostro clnlc·e y taciturno, encu:ldraclo por un c1sco de cahelios rubio$, brillaba, como la luz tenue de un
~:mtuario, una mirada piado$a y grave. ;, Cómo
había sucedido aquello? Ko podía explicár selo.
Ella e·ra una muchacha juiciosa y ~eria; no po-

en

EL NUEVO PRESIDE~TE DE LASUPRmlA CORTE.
-&lt;::&gt;O--&lt;:::&gt;J t. . d
Magistrado de la Suprema Corte d: us_1cia e
la Nación, e•l liberal constituyente senor _Lic. D on
Félix Romero, acaba de ser electo Presidente de
aquel alto Cuerpo Judicial. .
..
El señor L ic. Romero, digno h1JO de Oaxaca_,
es, por todos títulos, acreedor al delic,-a~o ~u~sto .ª
que se le ha ele,•ado, no sólo por sus prm?1p~os liberales, sino también por sus vastos co~oc1mientos
científicos bien demostrados en los tribunales de
la República y en los tral~ajos que, h'.1- presentado
á la Sociedad de Geografía y Estadistica, Corporación de la cual es Vicepresidente.

'

Para los pescadores es ese también su lugar preferido.
Publicamos hoy un grabad~ que
representa una parte de la ciudad
de Guaymas, la "Punta Arenas"
con los talleres del Ferrocarril de
ecse nombre y el mar Pacífico que se
pierde en lontananza.

la pru~Ba.
De un libro para ella.

Cómo en herirnos la crueldad se afana!
Cómo á esquivarnos- la piedad empieza!
:::li parece mentira, dulce hermana,
que siendo tan pequeña el alma humana
pueda en ella caber tanta t r isteza!

~cos DELÚLTHIO ECLIPSETOTAL.
Nuestro grabado muestra las fo"rafías del sol tomadas por los
~üembros del Observatorio de la
Fscuela ~acional. Preparatoria el
día 28 del pasado :Mayo.
Se hizo uso para las observaciones científicas de aparatos precisos.
romo el actinómetro y pirheliómei ro ~· las brújulas de inclinación y
ele declinación. El resultado de estas
observaciones es la comprobación
de una moderna teoría procPden-

Oh sombra sin luceros, bien te en.sanchas!
oh hierro, bien escarbas nue.stra herida!
:i\las que importan, Dolor, tus avalanchas
de angustia! Nuestras almas son dos manchas
rnuy blancas en lo negro de la vida !

E.l Hospital Militar de Instrucción.
~

Sr. Lic. Félix Romero.

día haberse dejado ganar por el amor; sabía demasiado bien que el amor es un enemigo del arte y que la modelo que, cae en la tentación de
dej arse ir en un soplo de primavera con un buen
compañero que dice cosas gratas al espírit.u, tiene oe•rradas las puertas del taller, porque en el
taller no entra sino la inmortal Bellez:i. jamás
hollada por cosas humanas. Y sin embargo,
aqurcUa muchacha i•e acababa ii:.remisibkmente,
iba hundiéndose en el montón áe los despojos,
en ese inmenso montón, al que van á caer tantas viencedoras de un día para salir por las obscuras puertas del hospifal. Si aquella consunción se
acentuaba, se vería obligado á buscar á otra par a
dar fin á su t rabajo. Y en el rost:!ro dulce y taciturno ele la modelo seguía brillando una mirada
grave y piadosa, como la luz de un santuario.
Y mientras él volvía rabiosamente á. la tarea,
toda la historia de aquella catástrofe acud ió ele
golpe á mi espíritu : las largas horas ele inmovilidad forzada, las posturas molestas, los rambios de temperatura, la necesidad de acudir ele
un taller á otro, porque el jornal es bajo y en casa
esperan muchas bocas, la angustia de sacar t odo
el partido de aquella florida adolescencia, la vida sin aire sano, sin ejercicio, sin higiene, sin un
rinconcito alegre en el que depositar sueños, u n
largo nroceso que pone en uL aman€ccr una nota
marchita en una caroo virgen y en una noche un
punto de sangre en los labios inmarchitos de la n iñ a . . . . Y después . . . . el arte que le dice : véte,
¡ no me sirves! E l taller cerrado inevocablemente, la noche fría y obscura, el hambre implacable. La caída, el hundimiento, y el m ontón de
despojos humanos engrosados con otra vida más,
despeñada en el abismo sin fondo de lo inservible, de lo inú til, carne de un inmenso naufragio en la marejada del gran océano parisiense.
Y entonces, me p regunté : ¿ De qué n úmero de
víctimas está hecha una estatua?
P arís, 1± de Mayo de 1900

Valor! Tú e1•es virtud y yo denuedo;
an oos de herirnos temblará la daga
y a{!a:;o rompa tan mezquino enre_do.
X o temas, el puñal tiene más miedo
que el noble corazón á quien amaga.

A principios del año. ~e ;s98, ~ Secre:Jlaría
de Guerra y Marina com1s10no al senor : emente
Coronel de Ingenieros, Amoldo Casso L opez, con
e,l objeto de que formara un proyec~o parn: _llevar á cabo la construcción del Hospital :Militar
de I nstrucción.
El señor Casso Lóuez cumplió con dicha comisión y la Secretaría de Guerra acordó que él dirigi~ra la ronstrucción, lo que ha verificado hastia estos últimos d ías, en que se le ha confiado
una delic1da comisión en Yucatán, substituyéndolo el señor Teniente Coronel :Manuel Rivera.
El edificio ele que, nos ocupamos, y que está
próximo á terminarse, consta de dos cuerpos; el
primero es de or den Jónico, y el segundo de orden Corintio.
Los planos se mandaron á la Exposición de
París por acuerdo de la Superioridad.
.
Aún no se sabe la fecha en que deba maugur arse estia importante mejora, inauguración á la
que concurrirá el señor P residente de la República, acompañado de sus Secretarios de E stado.

PENUMBRA.
~*--&lt;:::&gt;-

•

•,

"Poeta, canta, canta :" gritaba la t r aviesa,
L a loca estudiantina, que alegre y bulliciosa
Sentada al rededor de la Yetusta mesa,
En vasos color de ámbar, tomaba la cerveza
De un amarillo oscuro, rojiza y espumosa.
"P oeta, canta, que oigamos la deseada"
" Inopiración sublime, la inspiración divina,"
"Que Yiste en sus tristezas tu alma desgraciada ;
"Poeta, canta, canta, gritó la entusiasmada,"
"Alegre y bulliciosa, traviesa estudiantina."
Y se paró temblando : de cuerpo sobr io y fuerte,
Mirada vacilante é hirsuta cabellera
Y dijo : "compañeros, yo brindo por la muerte,"
" La dulce desposada, la que en el alma vierte''
"En ház esplen&lt;loroso los sueños de Quimera."
"Yo brindo, compañeros por el ideal risueño"
"Yo brindo por mi amada, la ingrata que me olvi( da,"
"Por la que viajo simpre hacia el país del sueño,"
"Heia la tier ra blanca de amor es y de ensueño,"
"¡Yo brindo por las cosas más t ristes de la vida!"
"Y,) b:!'indo por el vino, q•w mata la t risteza/
"Que ahoga el infortu_nio y da la paz divina!"
Y al acabar, bebióse su vaso de cerveza,
Las piernas le temblaron . . . .. rodó bajo la me(sa ... . .
. .. . Y se alejó medrosa, la alegre estudiantina !

élías .C. Jorres.

_J
Hospital Milita r de Instr ucción.

.Ama, sufre, ora, aguarda, y no te asombre
si siendo buena tu tormen t.o crece.
Qué es la ventura en la e.x:i:;tencia? "Gn nombre ..
¿ qué es la vida? Un sollozo. ¿ Qué es el hombre?
¡ 1 n átomo de noche, que padece!
Ama y aguarda : la creación entera
amando radia y aguardando enflora.
Mira el nido y la rosa en la prader a!
'f o&lt;los los nictos te dtrán ¡ espera!
todas las rosas te dirán ¡ adora!
Sufre y aguarda : en la existencia vana
nuestro amor será luz que siE.mpre arele
-;t' que siempre arderá, triste ó ufana.
Si ayer fué como el sol, en la mañana,
hoy será como V esper, en la tarde .. .

•

Ora y aguarda, la fortuna inquieta
r omper no puede nuestro;; firmes lazos.
Cuando llegues conmigo hasta la meta,
¡ con cuánta fe te cantará el poeta!
j con cuánto amor te arrullará en sus brazos!

Fotografias del eclipse total de Sol, tomadas en e l Observatorio de la Escuela N.,..
cional Pr~paratorla.

PUNTA ARENAS EN GUAYMAS.
~ 0 --&lt;:::&gt;-

Es un ,;itio clel:c·oso el que lleva el nombre de
"Punta Arena;;," en Guaymas. Avanza hacia el
mar, pro,,.J•gando su aguja que baña co11;;lantEmente las olas.
Ahí acuden las familias de la progresista ciuda&lt;l ~- org,rnizan fiestas que constituyen el en, ·anto
del tourista.
"Punta Arenas" no es sólo un sitio de recreo,
como pudiera suponer,e, sino también el asiento de los talleres de un Ferrocarril que ha prestatlo imporfüntes servicios á una buena región
del Estado de Sonora.
Los viajeros se detienen en "P unta Aren.as,"
particularmente á la caí&lt;la de la tarde, porque es
hermoso €rl e,pectáculo que ofrecen las parvadas
de aves acuút',icas que van á posarse en la extremidad de la enorme aguja que nace de la playa.

La coroni luminosa observada durante el eclipse áe, 2
de Mayo. por el profesor Manuel Gutlérrez. de la Escuela
Normal de Jalapa, en el Observatorio profesional de Montemurelos.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900.

Domingo 10 de Junio &lt;le 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

?

te de los sabios del Uruguay, que afirman que hav
un punto de irrailia~ción calorífica en el centro del
sol, de donde proviene la mayor temperatuni.
Y en efecto, en los momentos en que se .:-u;&gt;ria
P?t la luna el centro solar, la temperatura descendió notablement,e,, volviendo á subir cuando el
~~smo centro quedó despejado y cesó la interrupc10n solar.
El mismo grabado representa la.s diferentes fasesc. del __erlipse y enseña de manera objeti, a [,1
expl~cacwn del fenómeno astronómico; las fotografias son de lo más exactas que se obtuvieron en
esta capital.

(euent"·····"
La conversación se sostenía haciend;:i comentarios rcspcclo á las mujeres que má~ pasto daban
á la crónica de los teatros por tandas.
Y a todos, cual más cual menos, habían puesto

¡OH NOCHE!
-&lt;:::::,.*-&lt;:::::,.

LA CORONA SOLAR.
Nuestlro grabado repres€nta la observada por
el Sr. Pro!e~; Ma~mel Sánchez, quien en el inform~ que nnd10 al Jefe de la Comisión, dice lo siguiente:
"Yo no ví durante los instantes de la totalidad
más que la corona: cerca del Sol brillaba. espléncli~
dame;1te un planeta; pero no lo miré, él se me pin•
taba_ a un lado del centro de la retina: vo no desvié
la vista de la corona, sino para trazar mi croquis
en la _cartera, Jevant~da co? l~ mano izquier&lt;la para
poder comparar meJor mis lrneas con el original.
Lo que hirió c0¡n gran sorpresa mi atención
fué la ause!;cia casi absoluta de corona en 1rn,{
gran extens10n de la región cercana al Sol. La
corona de este eclipse tenía muy distintamente
la forma de un~ lista ó faja. de bordes netos y aparentemente casi paralelos : esa lista tenía un ancho
poco mayor que el -~iámetro solar, y fomando por
plano ele comparac10n el vertil que pasaba por el
centro del Sol, estaba desviada del vértice hacia la
de:echa: esto es, hacia el Sur. Como se ve en el croqms adJ~mto, la faja no era continua, eRtaba inteTrumpida en el centro en una extensión muv
n~table : parecía constituída por cuatro efluvios h;:nmorn", dos dirigidos hacia aniba y dos hacia abaJO. ~egún una línea inclinada, de
vertical hacia
el Sur. .Los dos efl1:vios de arriba eran más grandes qu~ los el_~ abaJo, me pareda que alcanzaban
romo cmc2 diametro~ lu~ares: de log ele abajo. el
del lado :Norte tendria cuatro diámetros, y el del
Sur, uno y medio.
·

la.

Rompiendo nubes de bruñida plata
que su~pendidas ornan el Oriente,
surge Selene cuya luz dilata
sobre el cristal del lago transparente.

los coches que se estacionan allí á esperar carga
entre los tra:mochadores del rumbo. Pasamos
frente á un templo, (¿ cómo sei llama?) . . .. bueno equis) y sobre el quicio de su ancha puerta.estaba recostado un chicuelo harapiento, sumido
en profundo sueño, sin embargo de que el inclemente frío de la noche deb ía azotarle con sus
punzantes ráfagas. Servíale ele cabecera. uno de
esos banquillos que llevan los "limpia.-bot.as"
ambulantes, y la luz de un foco eléctrico ca.fa ele
lleno sobre aquel cuadro, bien común en nuestra
metrópoli, pero no por eso menos importante en
eta historia que les cuento á ustedes.
La pareja pasó casi rozando al chiquillo y ví
que Laura, de•asiéndose del brazo de su compaü ero, se inrlinó lo bastante para poder apreciar

Los seguí paso á paso con aire de inctifü-renci:1,
como si no hubiera advertido que ellos ca.Ill.ffiaban
un poco adelante de mí.
A la luz de un foco eléctrico pude ver que
Laura, iba eleganrtJemente vestida : rechinaba la.
seda de sus faldas y cubría sus hombros un riquísimo abrigo con bordaduras del más exquisito gusto.
No cabía duda; aquello de que siguiera de corist.a en un ,t eatro de tandas, era un capricho.
El sueldo exiguo que podía ganar de seguro que
no sería bastante siquiera para los antojos callejeros que su holgada situación le exigía desear.
Pero también podía ser, me pensé, una de
esas niñerías de que los viejos suelen apasionarse;
quizá aquel buen hombre de las patillas canas
sentía más gloria con arrastrar por estas calles de
Dios una "mujer de teatro", que escondiendo
su decrépita prostitución en un rinconcito quieto
y conforliable.-como nido del placer,-junto á
una hembra hermosa, fresca. . . . . vamos ¡ un
orto de vida que sonriera á un ocaso en las horas
tlibias ele la naturaleza! .... . .
-¡ Inspirado estáis, Don Juan! interrumpió
con graciosa solemnidad uno de los comensales.
Un coro de risas cerró el regocijado parén&lt;tesis y
el que hablaba continuó :
-Ibamos en que yo seguía á la pareja.
La Avenida Juárez estaba desierta, solo ante
los cafés nocturnos se destacaba esa mancha net;n. clavetrnda con puntitos de luz, que forman

las facciones del que dormía. Precipitadamente
se desprendió el abrigo y con un cuidado que sólo podríamos ver en una madre, -cubrió al chicuelo, quien al sentir aquella inesperada protección, hizo un movimiento de bienestar y continuó
tranquilamente su sueño.
1iientras tanto, yo había llegado al lugar preciso donde se efectuaba aquella escena, y pude
oir al viejo de las patillas blancas que preguntaba
á Laura :
-¿ Qué haces?
- ¡ Chits! . . . . . (:s mi hermano.
El viejo hizo m1 mohín de desprecio; Laura
volvió á asirse del brazo y la pareja continuó la
marcha sin decir más palabras .
Yo, que me había adelantado, quise volver á
mi situación anterior y me detuve un momento;
al pasar Laura junto á mí, pude ver que llevaba
el rostro contraído por una de esas expresiones
del llanto que se contiene . . .
Un momento después la pareja detuvo un coche
y oí que el viejo daba la orden:
-Al hotel X.
Y yo me quedé sin la prometida aventura.

Ya la monblña que se yergue airosa
e:urónase de armiño allá á lo lejos,
y bajan de su cumbre majestuosa
torrentes apacibles de reflejos.
En el valle gentil la bruma le,e
que f'emeja una hamaca de brocado
jugando con el céfiro se mueve '
y el céfiro suspira enamorado.
Es la hora del amor .. . Sobre las frondas
soñolientas y tristes y calladaf',
se dicen al pasar ternuras hondas
las ninfas y los genios y las hadas.

Y entre tanto los silfos arrogantes
¡:e agitan dulcemente entre las flores
que. coquetas se mecen anhelantes
en el regio pensil de sus amores.
Todo está en calma. Duermen silenciosas
fas tempestades del dolor secrebis .....
Es Ja hora de sofí.ar: soüad, hermosas!
Es la hora de cantar: cantad, poetas!
l\Iéxico, 1900.

lfanu/fo J'enagos.

LA VENTA DEL TEATRO PRINCIPAL.

Sra.. Genara. Mo:r1ones.

Sr. Luis Arcaráz.

Xuestro más antiO'UO e r,
b d
..
Genara }Iorioncs Yiuda de :1.~eo_~ca ª1 e ~er adqum_do por la señornDoña.
.,
'
. icaraz, y e ~enor D Luis Arcar·í1
c·10n de e:ompra. que sería notable "Ólo o.
.
'z, y a operaexhibi_eron al e:oniado la respetable su~~ ~~
que los comprad~r·cs
negoe:10, lo es rn ucho más si se recuerda ue hac ' . ' en ~ue se p,:cto (;'[
Hermano:, ~\re:ar-íz no sólo no t ,
q_t l f e uno~ ocho o nueve ano, los
' ,
eman cap1 a uertc ·
,
vez •e vieron con llificultade
•·•
, smo ~ue en m,ts de un,1
Premio á la labor más ·ts· parla eu1Jdr u sus compromisos pecuniario~.
. .
ac 1va, 10nra ay4icaz has·c1
, . f'
1 0 1
M1qumda y tales circun•tan • . t·:fi·
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'
" a cgar a este tnunfo ele las graneles e111-

1;;!~ toºo

'

2"achada. del Teatro P rincipal .

-aquella mujer. E-staba muy clara la cita: en el baile .....
Y lograron despertar mi vanidad. Con una sonrisa que probablemente debe haber significado
protectora benevolencia por el triunfo que acababa de alcanzar, me depec11 prometiendo dar cuenta
detallada de mi aventura.
Salí del vestíbulo del teatro cuando Laura
aun no torcía la esquina. inmediata.. lba paw á paso, de seguro el viejo no quería transigir y ella
activaba el ataque antes ele que fuera tiempo de
tomar el camino del hotel. que estaba en rumbo
opuesto al Tívoli.
Mientras tanto logré ponerme á corta distancia de la. pareja, y en la esquina se resolvió la duda: iba al baile.

•

e

. Por otra parte, el público de )féxico h b : O'
tiempo, con esta compra pues 1
.
a ra ºanado dentro de po&lt;-0
,
os nuevos propieta .· 0
te las necesidades ele una concu 1
.
lt
u s conocen perfectamenr ·enc1a cu a y sabemo'
,
.
portantes mejoras al edificio.
~ que van a hacer 1rn-

su arenita de aventurezca historia en aquel monu'.culo de murmuraciones, y el único comensal
que no había hablado se dispuso á hacerlo premlrnlizan&lt;lo con frases dichas en tono graYe, entrecortadas, bien para dar un sorbo á la taza ele café,
bien para fumar con chasquido ele labios una bo&lt;1uilla de cerezo que tenía engastada una regular
'·Gloria de Yíctor Ungo.''
Y decía así :
-Cstecles saben que Laura desde que está protej ida. por el viejo ele las patillas blancas, sale del
teatro sin volver la vista hacia el grupito aquel
que la. espera en el vestíbulo y con el que antes solía sonreír y aun aceptar la cena si á mano venía
que se la invita2en.
Pues esl!a noche que les digo á ustedes, salió
colgada al brazo de su buen viejo y al pasar frente
al grupo, en el eual esa vez yo me encontraba, dijo á su acompañante con tono zalamero:
-Anda, vamos al baile, un momento ..... un
momentito así .....
Y con el pulgar é índice de &amp;u mano enguantada
le Beñalaba al viejo, el "tamaño'' de tiempo que
quería estar en la fiesta.
Esto hubiera pasado sin alguna significación
para todos los que alJí estábamos á no mediar la
circunstancia de que Laura, al hablar al viejo,
riavara en mí la mirada ele su¡;: ojos "hondos" ....
Sí, acuérdense ustedes, ele la singularísima forma
ele aquellos ojos: "hondos" es la palabra que da
más idaa.
Pero volviendo al caso; esa. mirada fué bastante
pa.ra que todos los del grupo me asaltaran con
chanzonetas y puyas de más ó menos buen gusto y trataran de convencerme de que debía seguir

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EL :MUNDO I LUSTRADO

Domingo 10 de J unio de 1900.

~L MUNDO ILUSTRADO.
AÑO VlI--TOMO !--NÚM. 24

MÉXICO, JUNIO 17 DE 1900.

DirecJk:r: Lic. &amp;Ar.A.EL BEYES SPÍJll'DOL.A..

8UBSCRIP&lt;1IO!&lt; lll&amp;lf8Uil POB ANBA,
l0&amp;111 IOB.IIJI BN LA CAPITAL,

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Gerente: .A.llf'l'OJll'IO OVY••

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SE ACORDARÁ DE MÍ?

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Doming() 27 de Mayo de 1900.

!!LZ

EL MUNDO\ ILUSTRAÓO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 22
Direotor: Lio. RAFAEL BEYES SPflfDOLA..

8UBSCRlPr:IOK MENSUAL FOBAN.IA, Sl.lll
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, SJ,25

MÉXICO, JUNIO 3 DE 1900.

Gerente: Alf'l'Oll"IO OVYJ.8

Ape:rtu:ra de la Asamblea gene:ral de Versalles.

..

palabra, esgrimi&lt;h hasta entonces, sólo en pequeñas e~caramuzas, pero nuncio ya de los acontecimientos por venir, llamó la atención sobre Sll
personalidad ca~i oi,~curu, v el ;\Ii:ridr,) ;\loutmorin le propuso "comprársela'' para que sirviera
á la defensa de la m:marquia. La monarquía experimentaba entonce$ los primero~ s1cudimientoH
decisivos y la popularidad debía buscarse militando en contra de la monarquía. l\Iirabeau era monárquico, ciertamente, más que por otra cosa, por
i,u calidad ele gentilhombre; pero su idea monárquica, desviándose del absolutismo, podía acercarle
á los enemigos de ella y crearle un principio de
popularidad, sin suprimirlo por completo de las filas del Hey. La ocasión era propicia ~• supo aprovecharla Mirabeau, rechazando hábil y enfáticamente las proposiciones de :Montrnorin: Desde entonces, lo'&lt; descontentos vieron en él á un amigo posible. He aquí una frase de su contestación, que
por ~: sola da una idea del "equilibrio" que quiso
guardar y que guardó: "Xo, se11or conde. ~ún no
ha llegado el momento de abrir una campaña contra los Parlamentos. Es demasiada y bien fundada
la. desconfianza existente contra el Gobierno. Auguro á éste la reconquista de la confianza nacional, pero sólo la reconquistará haciendo -al pueblo
partícipe de las labores del Estado ... "

C'aando se acercó la convocación de los Estados
Generales, Mirabeau hizo grandes esfuerzos para
formar parte de ellos, y se trazó un plan ele conducta, cuya primera acción consistiría en un discurso
r11u.i se proponían pronunciar el día mismo de 1-a
apertura, delante del Rey, de los Ministros y de la
f'orte.
La primera parte de su proyecto, pudo realizarla: á fuerza de discursos logró ser uno de los diputados del tercer Estado, que la provenza envió á
los Estados Generales.
El día 5 de Mayo de 1789, en la inmensa sala "des Menus" del Pala{!io de Versalles.-sala que ya no existe y que podía contenar has~a
5,000 personas en torno de su regia columnata clórica,-se verificó la solemne apertura de la Asamblea de los tres Estados, los cuales no se reunían
desde hacía ciento setenta y cinco años. A lo largo
de las paredes de la vasta sala _y ataviados con su~
pomposos y pintorescos trajes, tomaron asiento el
clero y la nobleza; el tercer Estado ocupó el fondo,
frente por frente del palco que sostenía los sitiales del Rey, de los Príncipes y de toda la Corte, mientras que los ministros y Consejeros del Estado ocupaban una mesa con carpeta verde, al pie
del palco real. Había, además, como 2,000 espectadores en la sala.
El Rey habló y al hablar,
"rompió un silencio dos veces secular.'' Después del Rey hablaron
los }Iinistros: hicieron promesas
vagas, lucieron una retórica nada
precisa. M:irabeau ~e aprestaba á
pronunciar un famo~o discurso,
pidiendo la promesa de una Constitución, cuando el Rey se levantó
y abandonó la sala, seguido de sus
.Ministros y de su Corte. }firabeau
públicó si.i. di~cnr~o en el ''Journal des états genéra11x.'' que acaba de fundar, pero el efecto :irn
fué el mismo.
Durante todo el pel'íodo de la
Asamblea, no dejó de 1uchar el
conde de :Uirabeau, v va con la
pluma, ya con la palab~·a, seguía
preparándose aquella popularidad
y aquella preponderancia tan ardientemente deseadas. En aquella lucha en que el Parlamentario
J'ac1im.il del billete con que envid llirabeau aua papeles secretos al
trataba de ir aboliendo los dereConde De la Karc:t,el 17 de J'ullo de 1790.

chos y prerrogativas del Soberano, y que alcanzj
también asuntos financieros de trascendencia, puede decirse que no hay un sólo paso de Mirabeau
que careciera de importancia, Más no podemos seguirlos uno á uno dentro de los límites de un artículo que sólo admite los lineamientos generales.
Varias veces trató de entenc1er~e directamente
con la C.o rte, pero Luis XVI aún le tenía de~confianza, y por más que reconociera la utilidad que
le refültaría de tener á ese hombre de su parte,
titubeó mucho antes de clecidir~e.
Las relaciones reales entre .Mirabeau y la C'1rfe
no han ;ido conocidas, sino hasta el aü'o de 185 l
en que ~e publicó su correspondencia con el Conde de la Marck, que fué quien fungió de intermediario.
En un documento destinado al Rey (véase el
grabado) Mirabeau hizo una profesión de fe y
adhesión al Soberano, y Luis XVI pagó las iíleuda ,
del orador, que ascendían á 208,000 francos y ls fijó un sueldo mensual de 6,000 francos. Además, el
Rey firmó bonos á favor de Mirabeau, por valor total de un millón de francos, que deberían serle
entregados en caso de que sirviera bien.
Puso Mirabeau rns graneles talentos al servicio
de la monarquía, y eso le atrajo la mala voluuta·l
ele los descontentos; por otra parte la Corte n l
siempre creyó en la pureza de sus actos y de sus
intenc·ones, y eso nos explica que el Conde temiera un fin trágico y que enviase sus papeles secreto~
á su amigo de la Marck, con el principal objeto de
que sirvieran más tarde para defender su memoria.
1furió de muerte natural el 2 de Abril de
17fll, y romo ~ínte~is de su acción política, pueden repetir;e lag palabras de Oncken: " In;c;ó su
carrera l)OlíLica. como monárquico aborreeido de
la Corte )' la. cerró como jacobino secretamente
pagado por la Corte.''
Pero rn enorme actividad, su talento v rn eloruen_cia, hacen de Mirabeau una ele las figuras más
adn11rables de la Revolución.

et suplicio

de 6e6é.
I

�Domingo 3 de Junio &lt;le 1900

EL U U:N"DO I LUSTRADO
mente enterrados: el frío es clemente con
la muerte: mata, pero conserva al muerto.

La extinción del pauperismo en Francia.
Eficacia de los rsglamentos.-•uPour
boire.,,--La lucha por la vida.

La ciudad de Venecia ha abierto una subscripción irncia&lt;la por uno ele los }Im1stros para restaurar el "Bucentauro." ¿ Quién no ha hecho una visita á la explénd1&lt;la y amiestra seño1:a. &lt;lel A driático en la .b.dad }Ieclia, quién no ha asi,-tido á la
maravillo~a agonía en los tiempos nuevos?¿ Quien
de los que aquí procurarnos in.eiarno;; en el culto
El oro, el oro.--Una nota histórica:
de lo Bello ansiosos por no excluir una sola de sus
el us11centauro.,,
manifestaciones, no espera con anticipado deleite
l as notas sobre Italia en donde tanto ha amado, soNo hay más que pasar la vista por uno de los ex- bre Yenecia, en donde ha ~oñado tanto, ele
celentes mapa~ del 'l'ransvaal que últimamente se J esús Urueta, el singular artista que produce una
han publicado para penetrar el secreto-que para especie de wvina ernbri agutz con el vino puro y
nadie lo es-de la guerra actual: oro, oro, oro, se _ genero"º &lt;le :.u palabra en que ha deshojado la flor
lee por totlas partes de la carta: el heroismo boer de la poesía?
esmalta do púrpura un campo de oro. Tras el oro
D escribiros, lectores, á Yeneeia al través tle :Murorre el nrnlHlo desde que pudo dedicar rn tiempo ~d, de Gautier, de Ta.ine, de Castelar, de D'Anuná otra cosa que á defender•e y á comer; hoy la ca- zio, sería traicionaros, describ:irósla al márgen de
rrera es desenfrenada; desde que se sabe que la pla- mis recuerdos ele profe;;or de historia, sería enfadata no vale nada, todos la de~precian y nadie hace ros; verdad es qt1e cuando se vi l'C un poco la hiscaso de ella; ¡pobre plata! ¡ Oh ! el oro ¿dónde hay toria de estas viejas ciudade;; i tali;mas tan inquieoro? se preguntan los humanos hO)' lo mi!'-mo que ta,, tan apasionadas, tan horrasco.,as y tan ri cas de
en tiempo ele los faraones. Oí_d, lector es, e~ta ver- arte, ele entusiasmo, ele indiYidualidades originadad que parece cuento: rnbecl para bien Baber, que les y de vicios y virtudes colectiYas, se guarda la
el canal ele Beh ring que separa A~ia Je Amér:ca impresión de haber sido ciuclaclano en ellas, de hase vueh·e un trozo ele cri,-,.tal en el largo período ber gozado, ele haber combatido, de haber muerto
de las congelac-iones bOl'eales y que esta harrn que con elln::; pero e;,.to es fact:cio, es una e,pecie de
cierra la entrada al océano ártico Rólo ~e funde y weño ele la imaginación. Y eso poco os sine; me
derrite y rnehe á Fer agua ~- &lt;leja libre el paso en- tendríais por loco. Kadie no lo es, pero e:onviene
tre el equino('c·io de primaYcra y el ;o],ticio de es- no serlo tanto.
tío; en ,Jun io)" deHle ~fayo la, embarcaciones p11e· ;, Con qué motiYo os iba yo diciendo todo esto?
den pasar por allí ent're ii&lt;hi~ flotantes de hi elo; Yeo la primer.1 cuartilla ... Ah! el "Bncentauro;"'
pues bien en una de la:: puntas de Ala,ka, hay una por si me lee algún niño que esté todavía en el prigr-an playa de arena &lt;le oro. E,-to se llama tener mer semestre preparatorio me apresun1ré á explibuenasuerte; Jo¡: americanos no han di¡:imulado su car que ,e trata de la opulenta l1ltYe, de bronce y
mal humor por la singular ocuITencia de que preci- rnaclem, tendida de ri&lt;¡uídimos tapices ele púrpura,
~amente á orillas del Inkon qu e de-emboca, en la y dorada dm,de la preñada quilla hasta la horda de
handa norte-americana de Al aska. pero lejo,; ele su alc1zar tallado y pulimentado sin ce,ar en que
&lt;.'lln, se encuentran lo~ campo~ auríferos elel Klon- se embarca ha el dux el día de la Ascención ... )lás
dikc, y es sahido que e,te mal humor se ha mani- paFemos la palabra á un conocedor: ¡ Oh! q ne magfe~fa&lt;lo por la serie d~ obstáculos idea&lt;lor.; para ha- nífico e~pecbículo debía ~er la cer emonia tlel día de
cer difícil el pa::o de los bm=cadore, ll'lcia lo~ pla- la Ascención en los grarnles tiempos ele la Repúnes &lt;le la Gran Repúhl ira v el Canadá. Pne~ este bl:ca. Barcas, gal¡.'ras y góndolas de totlas euantas
formas y dimernüones sea posihle imaginar seguían
mal humor va á cle~aparecer: en el caho X orne h
riqueza es superior á la del Klornlike; no hay más en enjambre al "Bucentauro'' tripulado por 180
que s.ituar•e en cualquier lug:n ele la playa, cuall(lo remeros; el gran canal, la, mar, estaban r egados
haja la marea y con una azada llenar de arena un ele flores; bajo el sol centelleaban los trajes sun&lt;~sto ó dos ó cien "quien llena un ce,:to" . . . dice
tuosos y las armas y reía su luz en lo,- pl iegnes de
el proverbio, que DO dice eso; ern arena se Jaba y las rojas banderas en que zarpahan "el león de
un fuerte tanto por ciento es oro. T odo el mundo oro." Grupos tle músicos y coros ele goncloleros seha corrido para allá; "todo el m1~ndo" es exajerado guían el e-artejo, que dejaba en el mar nnH e:&lt;tela
pero una parte del núm ero enfermo de la fiebre
de espuma _v en el aire un surco &lt;le melodía; soaurea del mismo Klondike han ~alido columnas naban todas las eampanas &lt;le la ciudad, tronaban
&lt;le emigrante¡:., y ele otraR comarcas : el resultado es todos lM cañone~. los palacios tenclielos ele tcfos de
que en estos días unos ochenta mil peregrino, torlos loq colore,: á orilla&amp; del agna salpieahan la;,. ose ar.;oman al e•trecho ele Behring esperando que las de fragmento~ polícromo;,. ; flotahan en
balun rayo de sol canalice el enorme banco que cone~millare!iJe bandera~ y ~ohre la;;.puerta~ tra n,:cierra la puerta de la nurva C'ólquide,. Centenares formaclas en arcofl triunfales hrifü ban trofeos ele
de buques costeros aguardan en e~te momento para cristal de )Iurano. En fin , cuando el "Bucen tauro"
embarcar aquel ejército ele fcbricitantes y largar- entraba en la mar, el dux se quitaba la simhólica
se al estrecho, á ver quien pasa antes, quién llega sortija y la arrojaba á las olas diciendo: "Xos &lt;le~primero; aquello será ó ha siclo ya una reo-ata
fre- posamos contigo ¡ Oh! mar, en ~e1íal ele cierto y
0
nética,
perpetuo dominio." Estallaha un grito de triunfo
P ero los ~eñores capitafütas han ~abido lo que . y de orgullo y la locura soherbia tle Yenecia duraRe prepara y han mandado su s dragas de vapor que ha varios días de c1nto~, tle paseo•, ele fiestas sin
'
también esperan, que llegarán á tiempo y que tra - fu ~
Bien¿~· ahora qué le dirá el Prefecto &lt;le Yenecia
bajarán en la costa, haya 6 no marea alta p:1ra cojerse la cinta de arena litoral y pasarla á sus bo- al mar, pregimto yo? - r. Qué figura haran en vi aldegas que son sus ce,:tos. Esto ha causado un ver- Cil7UI" 110 ¡,roa de la eno1 :11e g,1lera r estanrmla-. lo~
dadero furor entre los de á pie y se proponen im- municipa]e, &lt;le ea;;aca ~' oombrero de copa? Dios
p ed irlo á riflazos ; pero la,: dragas están armadas mío, e•to:=: tiempos ,on crue1e"; el ar te no es nuesele "rnaxim~" y "norclenfelt,:'' y puede J1aber ba- tro modo de ~er, e" una trntítesi~ con nue:=:tro modo
talla. Para impedirla, dos buques ele guerra norte- de ser, por eso el amor al arte que antes era un
americano~ están dispuestos á mantener la paz ti- indicio ele salud. era la salud mi,ma y la expansión
ele la vida, resulia hoy una neu rosis. una enfermerando sobre todos.
La cosecha ele arena durará tre,: mese~; luego dad. Propongo que en lugar del Prefecto y del
cae como una inmensa mortaja blanca el invierno Ayuntamiento. se embarquen las mujeres bonitas
i-obre el mar polar; i a~,! ele quienes entonces DO ele Venecia en el " BuC'enta.uro" ~, c¡ue l-a más linda
hayan Yuelto; el hielo los cercará con Jlll círculo ó la má, virtuo¡:a, de ellas, entonces la reina )fardm1tesco, el infierno c1el frío, y los víveres que cacla garita, arroje su anillo al océano y le &lt;liga: ¡Oh!
uno haya llendo hahrán concluído y 1os espectro;; te tomamo,- por espo~o. porque tú, misterioso y
&lt;'mnerán oro como los príncipes chinos condena- grande eres el símbolo virn ele lo porvenir. En nodos á muerte, Solo las dragas de vapor habrán te- sotr os Italia renueva sus bodas perpetuas con el
nido t iempo de marchar empujando ó "espoleando P on-enir.
los icebergs'' y volverán al invierno siguiente al
lugar que hay-a quedado marcado por los cadáveres
_J
ele los primeros expedicionarios: Serán piadosa-

'º"

~J ~

-&lt;v(}&lt;(&gt;

Entre tanto puedo ocuparme el~ dar _á_ mis !ee.d·ea de la grandiosa ~xposic1ón Cmt Mu uu 1
1
versal á medio concluir aún, grand.e só o como
gérm:n ó bosquej o, pero deforme é mcompleb.t ~oll10 realidad, me propongo flancar algunos d_ia_s
aun á tral'éS Lle tan to de pecuuar y de car,acter b tico como ofrecen est e pa1s y este pueblo a la curiosidad del obsevador.
.b.n _¡, rancia no hay mendigos, y no porque 110
haya lucha organizaua por ~a vida, pereza :n algunos, viciod en otros, nec-es1dades en todo~, s1_1.10
porque hay regl~mentos, bandos, leyes.! prei&lt;_1.:r11~:
&lt;;iones que prohiben la mend.c.dad, d1~pos1ct0ne::;
todas anrnin1strativas ó legislatil'as q ue el re~peto
á la autoridad impone á t odo el mundo y que nadie impnnernrnte podría infrinjir,
.
El urnchachuelo tlesamparado que en Italia
tiende la mano á todas la,, manos implorando l'ttrida&lt;l. la madre fecunda, cargada de familia _1· de
harapo~ que precedida y segui tla de media docena de chiquillos alquiladod conmueve en ::\Iéxico
los corazon es generosos; el mutilado que ostenta
su muñón en cambio de un centavo y esculca con
su mano útil el bolsillo del .filántr opo ; e'. miBeni,,
hle indio que cambia Yerdolagas contra mendrugos y se lleva, si pue~le del corre,dor, la jaula clel
canario, "ºª de~conoc1clos en Par1s y el tourista no
tiene la ¡rnnct de e;:cuchar rns gemido,, ni la molestia &lt;le atender á stis quejas, ni el clesagrarl0 de
de,;preciarlas ó ele cuidarse de ellas ,
Los reglamentos han previsto esa plaga J proYisto á remediarla. Para ser mendigo en Francia
se necesita. una gran cantidad tal de reqni,itos y
de circun::tancias personales que rnu_v poeo::1 privilegiados obtien en el breYete indispensable parn
suh~isti r á co~tillas del prójimo. En lo sustanci,11
e:-to~ req ui~itos son : ser francés de nacimiento y
con,errnr la m:cional idad-l os alsacianos y lorene0ef; wn considerados corno france;:es para lo~
efectos de la ley-tener por lo menos diez hijo-;
varones y seis ó siete hernhras,--co,;:a, bien rarn
aquí; haber hecho su serYicio militar v tener buena!:( notas en su h oja de serYieios; n~ "cultirnr''
el tabaco, ni el "alcohol, ni ninguna otra planta
exótica; tener limpio su "caissier jL1clicien," e:-; dec·ir, no haber nun ca reiiido con naclie, ni "armado.,
escfodalo en público, ni "metido" contrabando,
ni cazado en nclado, ni pescado fuera de "cacho·"
ni tomado inl"tantáneas en la exposición; hab~r
pagado con regularidad sus alquileres, saldado sus
facturas; no haber quebrado nunca; DO haber ~ido
sent~1~ciac~o e!1 contra por dirnrcio; ser casado por
lo cml; JU~tifirar el pago ele un arrendamiento,
por lo menoR, de clos mil francos al año; vest ir;:e
deee11_temente : pagar colegiatura á los hijos; ser
contn buyente por una suma anual de mil franc·o~;
tener la8 palmas académica~ el mérito :io-ríc-ola
la, medalla militar ó' por lo ~neno~ una
8ah,;~
11;e11to. E•to, en cuan to á las condiciones socialc~.
J&lt;..n lo &lt;¡ne toca á _las fís ica, es incfopen~able «er
tuerto de ambos OJOS, manco ele una y otra man o
coj~ &lt;le los c!o_s pies, amputado ele la· cabeza ó del
torax: paralitico de los cuatro remos v toclo c,to
contr,1ído en campaña, al frente clel · enemio-o 0
hien por accidentes del trabajo ó atropelhmi~nto
de automóvil.
'

el;

Uon e&lt;:.te sahio reglamento, más el requisito de
examen_~, el ele hreYet:e expedido en dehicla forma
y con tunhres en canticlad súficiente, se eompren&lt;le, que, una plaz,t ele mencl1go autorizado e8 111m
ca])(mgia ~- que uo ~a tiene quien quiere á rnrno~
de no. conta r eo!1 mfluencias poderosas, m éritos
e~cepcionales y c.1 erta po;:ición social y no se c,011 _
c1he menos_ que ~L Loubet haya preferido prc-cntaree candidato a ~a presidencia que aspiran te á
un 1rnesto de mendigo parisieme.
. Así. l?ues. ,e ha logra&lt;lo el objeto: no hay mrnrl1gos n1 ¡nra. un remedio . pero . hay ó .
. ·1 .1~ '"r]
'
' . r. '. ·c· no
rnen(l 1c1c
l ~
. au.t d. 1at· 1s the question ·" )fendi
•
H ar1 prop~a~en ?, te11a no_; e8to es evidente po r definirtón, rn?, en _carnfoo hay una cantida&lt;l de meelios
de sul'.s1stencia, de recursos contra la n ecesitlarl
apremiante; ele pre~~uciones contra la m ala suerte cuya e~numerac10n sería digna de Ilomero ?

Domingo 3 de Junio de 1900
1"fUe los malévolos atribuyen sin razón, sin dmla á
)o:i r eglamentos mi~moR.
Bosq uejémoslos: lfa~- &lt;le,ele luego el ··pou r
]}Oire," Yulgo propinil. La piden. como en }[éxico.
€1 mozo ele café, el 1·oehero, el eamari~ta del hotel.
:y ad.icionalrneute, eo,a q ue no pa-a en )léxico, el
portero ele la ca~a, el eon,lnctor del ómnibus, la
acomodaJo~·a del teatro, el vemledor de periócli&lt;:ris, la ram1lletera., e l panadero. el elertrici~ta. ·'tutti quanti:" Nadie rcu~a aquí el "pour-hoire :" t•l
~astre que lleva la levita. el ,nmhrerero, la mwl;,_
ta, el zapatero, el propietario que rn á cobrar la
i-en ta ... ,todo Di1&gt;,!
Yienen después las pequeña¡; inclu•tria~: Dr re}Jente un barítono ele (•uarenta v C'Ín&lt;:o á cincuenta
:año~ entona una tierna endec.ha hajo el balc/,n,
'•fila'· la voz, "liga," gra,lúa C'l "c-receendo'' v el
&lt;·(li 111inuendo,~' da el "sol" el e falBete y luego tienrle una escudilla en la. qu e llne,·en cental'o~ ; más
lejos es un arpista, cuyo instrumen t o, C'1rente ele
&lt;-,o~tenido" y "bemoles" arremete, con la m,u,clle•a siempr e sobre un mi;;mo y armónic'l tono.
Camp,t, trasportado, " afioja ce~ta\'Os que da gu,to . .A poco andar un pro,ligio, un ' ·rhimuela~·· &lt;11•e•
l'cmeela todas las aves, ;, cómo? á "trompadas'' en
1a boca, no del espectador. sino de la suya propia,

EL :\IUXDO ILUSTRADO
es decir del "chimuclas"; carla "trompis" os una
no1a; los t rino~ son una granizada de •·cocolazos,"
cle,pué~ ele im itar el ruisefior, acaha moretcado
y lnifüulo en ,mugre. Centavo,.
El pequeüo comercio: ¡ H e aqu[ la maravilla del
~iglo! ¡la última~- sorprenelente 0reación! el genio ele Parí~ a l alcance de todas la~ fortqnas! ¡ el
t1pieero Krugcr con 'puntillas! ¡ la pluma Kachefort c-on tinta automá~ica! ¡ El último su,-piro de
C'hamberlain ! Este último suspiro que se Yendo
como pan cal iente, con:-iste, si ;;e me permite decirlo, en u11 cerdo de goma elá~tica con bocina,
que se infla (el cerdo) y lanza. un gemido lastimero (la bocina) y cae (el certlo) arrugaclo, y desintla&lt;lo. last imo~o al extinguir~e el quej ido. Pero
nacla co:iiparabll) :d org.1n1llo tlel Faubourg 1.[,rntmartre ; e-te industrial ''le cla ·· á la maníj11 noche
y día en el lugar más frecuen tatlo y bulliciorn de
Parí;:, en la esquina del Faubourg y del Boulevarcl )fontmartre. llamaela, hi encruc-ijada de l(}s
aphL~bdoR, por la. frecuencia de los accidente;;: de
€':'-e género en e,e lugar. Xo ~e oye jamás lo qur
el organillo toca, tal es a,;í el bullicio en aquel
lugar ; pero Jo¡; tran:seuntoo clepo;: itan al pa,o ¡;us
eentavos en la e;:curlilla "ad hoc" ele] organillo.
n día se nos ocurrió abrir la c·aja ele! instru-

r

mento y encontramos en lugar de flautines, cornetas y nwcanismo de ejecución, un. par de al:
paro,¡ltas medio ,al&lt;'hichón. mrns gafas y tres o
cuatro 1~e11drugos de pan; no h :tbh1 allí de musical mas e¡ue la manija. El orgaui,ta. aterrado, nos
suplicó el ;:ecreto, que juramos guanlar, l:orno hoy
lo hacemos.
P ant e,ta rnell(licidad c-onmprimi ela. hay dos
día.~ Lle expansión : algo a.~í eomn el ctrnaval 6 las
grande, maniobra, : los reglamento,- se ,;uspenden
clns Vl'ce:s a l año, el lo. ele Ene ro y el H de Julio. Ei;e elía toelo el mun1lo pu&lt;.&gt;de mendigar, pedir. ·•limo:'.near·· á su ·antojo, sin requisitos y sin
con;:ecuencia,;.
En esas doR graneles ;:olemniclatle;; ;:e vacía lit
Corte de los )Iilagros, lo, harapos flamean como
banderas, la¡; 1fümos ;:p tienden como las de los
n[wfrago¡; l11:1cia la::; tab la~ de :&gt;al va mento; todo-,
pielen y todo¡; dan: e, una, orgía &lt;le hi eodicia v
Je la cariclael; la m i,-cria rcalim henefit·ins fabu!Mos y lo,- antisemitas pretendP11 que en esa ocaRiím loP. h,in&lt;)ueros jnclío~ se di,fraztn ele pobre~
y pielen ~' obtienen lirnemrn. lo que le, a~•uela á rerlon1lear ~us negocio~ y á consumar la ruina del
pueblo.

j)r. }Ylaquel Flores.

EL MUSEO DE LA COMISIÓN GEOGRÁFICA.
El museo de la Comisión Geográfica Exploradora que existe en T;1cuha_Ja, es uno de los mejores del país, y con el fin de dar á conocer á nuestros
lectores algunas de las l:urio~idades que &lt;:ontiene, hace p ocos días 1-isitamo-s
sus amplias galerías.
rno de los grahados acljunto; mne~tra un ejcmpfa r de maroma (1fonta
liirostris) pez perteneciente al órden de los Selacios; fué cogida en mil oc-hot·ientos ochenta y seis por el )fa~·or ele E. JI. E. Juan B. Laurencio, á .300
metros de la barrarle Alvara&lt;lo en el rio Papaloapan. Con segmidad que este animal es el más grande de cuanto,- se conocen en el país. entre los de su
c,pecie. Su hocico miele más ele un metro de anchura y por él pueden penetrar dos personas á la vez.
Otro de los grabaelos mne,:tni el rarísimo ejemplar de un colmillo de )fau-

tr.n ejemplar de "maroma ."

muth (Elcphas primogeniu,-) encon trado en las obras del desagiie del Valleele )léxico, cerca de 'l'e&lt;1nisquiac. E l )[aumuth fué contemporáneo del hombre prehistórico, correspondiente á la edad de pieclrn: era un proboscídeo
cubierto enteramente ele un pelo r ojizo; ha dc,aparecido habiéndose encontrado sus restos en el X orto del En ropa, Asia y América.
En la actualidad aun se encuentran algunos fragmentos de e;;te paquidermo en ~iberia. )[ide el colmillo ú que hacemo,; referencia, uno:; dos metros
cincuenta centímetros,
El otro grabado repre8enta parle de la galería inmensa que hay en uno de
lps salones del )[u,eo; encierra Yariedad muy grande de a ves, muchas deellas de~conocida5 de la genernlid,td del público mexicru10.

Oolmillo de "Jll[amouth."

�Domingo :l de ,Junio ele l!lOO

EL 11UKDO ILUSTRADO

NUJ~STROS GRABADOS.

f.

•

1a puerta monumental.

EL MUXDO ILUSTRADO
tuviera graves consecuencias. El resto era provisional. Pero aquello era la transformación definitiva de todo un pedazo de París. ¡ Y qué pedazo!
El que comprende todo el grandioso conjunto de la
Plaza de la Concordia, los Campos Elíseos, el
Cours-la-Reine y los Inválidos.
El 15 de Abril fueron abiertas las Avenidas y
el Puente, y de todos los pechos se escapó un sonoro grito de admiración.
Durante quince días aun los palacios nuevos
continuaron cerrados. El público se oprimía á sus
puertas, ansioso de saber lo que les reservaba su
interior. En fin, se abrieron á su turno. La muchedumbre se precipitó hacia ellos y, casi sin tener una mirada para las riquezas de arte que
llenaban sus salas, tomó posesión de las mismas
salas.
Allí también foé enteramente favorable la impresión del público. Nada se había construiu.o tan
grandioso después de la Opera.
El punto radiante que más atrae ;li ~tenc-ión en
la regia Avenida Nicolás II, es el Gran Palacio de
Bellas Art.es, edificado por todo un grupo de notables arquitectos, y cuyos planos bastan á demostrar
la importancia de su construcción.
Como acabamos de decir, el edificio ha sido repartido, para su erección, entre varios arquitectos,
y esta circunstancia, que pudo haber sido un inconveniente, ha dado, por el contrario, los má;i
soberbios resultados, Tiene dos fachadas, cada un:1
de Ja.s cuales fué hecha bajo la inspiración de un
artista distinto, y que están tot.almente independientes la una de la otra : la que da sobre la Avenida Nicolás II, grandiosa y regia. la de menor
importancia que emhellece la Avenida. Antin.
En este Gran Palacio están actualmente reunidas: lo., la exposición centenaria del arte francés; 2o., la exposición clecenal del mismo arte, y
· 3o., las exposiciones de arte de las naciones extranjeras.
La exposición centenaria exhibe las muestras cJe
toda la producción artística de la Francia, en et
curso del siglo que termina. En la decenal, se encuentra la crema, lo mejor ele los Salones artísticos
franceses, en los últimos diez años.
No hay, en todo el Gran Palacio, parte más e.c;pléndida, que el suntuoso vestíbulo de honor,
alumbrado por una elegantísima cúpula. Allí están magníficamente alojados todos los estatuarios

¡

~

~$~

Una de las construccione, que, en la preRente
Exposición ele París, ha logrado atraer gran afonción y estudio, es la Puerta Monumental de la
Plaza de la Concorclia. Este enorme arco decorati- •
vo, se dehe á la pericia del célebre arquite&lt;ito
francés M. Binet, quien ha sabido reunir en un
edificio de esea~o imrés todos los recursos de !ln
brillante fantasía. El monumental pasillo está
coronado por la hermosa estatua femenina que representa la ciudad de París, y que ya conocen nuestros lectores.
La policromía que reviste, tanto en el interior
como en el exterior, la con;;trucción de que nos
ocupamos, no ha levaJJt.ado las protestas que eran
de temerse, si se juzga por hu: tendencias coloriFtas del carácter francés. Sabido es que aquel público es refracinrio á la policromía, y los menores
ensayos que se han hecho en el'te género, no han
contado oon la aprobacíón de las muchedumbres
france.,a~.
La decoración &lt;le la Puerta J\fonumcntal, no tiene tono alguno chillante, rrnefl el arquitecto se ha
sujetado á un juego &lt;lelica&lt;lo de colore,: azul y verde, con alg11n0&lt;; raro:: y ligeros re~altos de· rojo.
Visto á ciert11 dist.ancia, el coniunto e;, mrnl, casi
monocromo. El ~fecto perseguido. por otra parte,
no se complet.e sino con la iluminación.

Domingo 3 de Junio de 1900

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PABELLÓNDE DINAMARCA.
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El I'abellón Danés, coloca.do al lado del Pabellón de Portugal, y vis-á-vis del de los Estados
Uni.QOS, es la primera de las construc.:ciones extranjeras ''que se encuentra el visitante á su izquiera,
entrando en la calle de las Naciones por el Puente de los Inválidos. Forma parte de la serie de
edificios de segundo rango, instalados bajo los árboles de la Quai d'Orsay. El Gobierno Danés ha
permanecido e::...'lffi'año enteramente á su construcción que se ha debiclo á una subscripción pública
abierta por la prensa de aquel país.

Plaza de la Coac ordia.--La P uerta lllonumental.

Gran Palacio de Bellas Artes en l a .A.venida :Ni colás II.

E:;ta original edificación reproduce una habitación de campo, enteramente típica de aquel reino.
Es una construcción de madera toda ella, coronada por una pequeña torre con campanarios, cuya
base se adhiere á uno de los ángulos del gran tablero de madera la:brada que termina la fachaJa
principal.
:::le penetra en el interior por un pequeño pórtico, y en seguida se encuentra el visitante con la
exacta reprodución de una "Yilla'' danesa.:
Yestíbulo, salón de lectura, salón reservado á
las damas, gran salón de recepción, galerías superiores con piezas especiales, y la terraza reglamentaria; tal es la distribución de este encantador chalet de placer.
Todo es digno de admirarse en los detalles del
mobiliario, en la decoración artística que comprende mucha telas de los principales pintores daueses, muestras de porcelana ele la fábrica real de
Copenhague, y una estatua ecuestre del Rey Cristián IX, ernulpida en un block de plata macisa.
Sa.bido es que los daneses estáñ haciendo muy
buena figura en ciertas secciones de cla;,es de la
Exp-0sición, y se aplaude su gu¡:,j;o afortunado en
combinaciones en la instalación de su hermoso pabellón.
Este Pabellón foé edificaclo bajo la dirección del
Conde Raben Levetzau, Comii:;ario General, por el
señor Koch, arquitecto. Su C:5tilo es del siglo

XYII.

El Palacio de BP-llas Artes.
~

El P abellón de Dinamarca,

La principal preocupación de los aue. de lejos,
seguían la construcción de la Exposición de París, era la de saber el éxito que alcanzarían los nuev;os Palacios de los campos Elíseos, la nueva Avenida, el nuevo Puente. Todo el resto hubiera muy
bien podido quedar á medias sin que el accidente

I, . :
-

'
P a bellón de Italia.

=- !ti:

- .'. ... ~ ~'-.:.l!OU-1,/.:l!!.!!J!N-

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

Domingo 3 de Junio de 1900

EL UDXDO ILTISTRADO

LOS IIEROES ANÓNI~IOS.

----- ------,

~

Una Villa Suiza.

Pabellón de Servia.

de la exposie;ión centenal, representados por su;;
mejores obras.
Este Gran Palacio. nueva jo~·a ele París, es ele
una arquitecura triplemente moderna:
lo., por la rapidez de su construcción, pues ha
sido proyectado, comtruído y tleconulo, en tres
años solamente.
2o., por el grandioso efodo obtenido por una
alianza de materiales (el fierro y la piedra) que no
había dado ha.sta al10ra uu resultado tan monumental, y
3o., por su destino, pues es un palacio para la
muchedumbre.
Las últimas Exposicione~, más aún que las
precedentes, han r evelado· un fin al'(¡uitectural
nuevo: para las mucl1eclnmbres es para las que
ahora rn debe edificar. Es, pues, en lo futuro, en
el sentido ele lo colosal, de lo desmesurado. clonde
Jo~ arquitectos &lt;leben bmear el aplauso unánime.
Ya no nos seducen sino las inmeu~as e;-tacione,;
los enormes almacenes. donde cabría el comercio
de toda una ciudad; lo&amp; puentes colosales. que par ecen plazas; los circos y escenario~ en que podría
evolucionar todo un regimiento. Con este espíritu se ha construíclo el Gran Palacio, á tal ¡.¡;rado.
que este titán de la arquitectura parece marcar un
nuevo paso hacia una era ele Coliseos clel ,:iglo
veinte, de piedra y ele metal.

___

exactas reproducciones de la iglesia episcopal de
Courtea d'Argesk.
En el primer piso existe una exposición mu)· seria llamada la Corona. En efecto, el rey de lfomanía, y con su riqueza persona], ha puesto en explotación los va~tos clominios pertenecientes al te~oro
real. En pleno campo se han imtalal1o toda rlase
ele máquinas, de talleres y de fábricJ,: motleroas,
Los campesinos y montañe~es, que hasta ahora no
se habían ocupado sino de trahajos de agricultura
poco remunerativos han sido dotarlos ele indu~trias
que les permiten sacar gran partido de las riquezas
ele su suelo, de una manera mucho más lucrati-

jo los rayos del sol la enorme cúpula de _hronc-e dorado; en sus clos ángulos se encuentran, igualmente
otr as cúpulas de menor importáncia
Las fachadas, ornamentadas ele venta1rnlcs eu
ojivas v ele numerosas estatuas sohre pede:;talcs rlc
~osaico dan al monumento un aspecto imponente.
'
.'
El interior
no forma sino un enorme ,:11011.
f..
rededor del cual está una alta galería bOctenida
por ligeras armaduras.
Este interior grandioso, abriga los objeto~ proporcionados por los manufactureros del arte industrial italiano. Se encuentra allí, así mismo, la cristalería, los finísimos encajes venecianos, la~ secla,-,
las t elas bordadas, los tapices y una gran cantidad
de reproducciones del mayor interés.
Los obnros italianos, en su lenguaje indN1~0,
llamaban al palacio de la Italia "la Catedral.''

...-

v

Monumento erigido en Puebla en honor de los soldados franceses y me:icicanos, mue.rtos en la guerra.

que hicierl}Jl sus buenos hij&lt;,s, sus 6eles sol&lt;1.ado~,
den0claélos paladines.
L a .r'rilnl'ia legítima, llt m,~ure intelectual, la
apasiou.,u[a :n-diente de la idea libre, r e..;,1hr'.l su
üifl.uencia social y derrocó al tirano, y volvió á ser

f:US

nuestra amiga sincera y franca, dando al olvido
pasados rencores que en la actualidad fe han conYertido en ideales sanos y levantados.
El grupo ele bronce á que nos hemos referido,
fué modelado por un artista francés, de justa. re-

•

~)o(~

E:l Pabellón de Rumanía.

Pa.bellón de Buma.nia .

va. Allí funcionan escuelas profesionalc~, á fin
ele que los niños aprendan, desde su más tierna
edad, los oficios que serán llamarlo, á ejercer más
tarde. La iniciativa real ha producido excelentes
resultados.
Esta parte ele la Exposición rumana ha sitlo instalada y organizada por 1111 joven arquitecto ele
mucho gusto y porvenir, X ...\ntone,co.
El público Yisita con interé, este curioso museo.

El pabellon r eal ele la Servia, cuya silueta se pcr:fila al desembocar del puente ele l'Alma, abre, ,•obre el costado ele la ribera izquier da del río, la prestigiosa serie de secciones extranjeras, establecidas
como una ciuclacl, de ensueño, á cinco metros &lt;le la
Yía del camino de fierro del Üe:;tc.
La Servia, justamente orgullosa ele su de~enrolvimiento económico, y ele la enérgica vitalidad de
su raza, ha procurado presentarse clignamente á los
ojos de todos, en esta pacífica revista de los pueblos. Su pabellón está inSJ)irado directamente en
los santuarios que, cluarnte varios siglos, fueron el
único asilo de los que. con una fe inquebrantable,
consenaban el consuelo de sus esperanzas. L os conventos ele Studenitza, ele Jitcha, de Gratchamtza y
Kalenitz,establecidos según las anrirmn" tradiciones del rito griego, han proporcionado todos sus
elementos decorativos.
Sus fachadas simétricas, levantadas sobr e un alto
tcrrraplén, están alumbradas por graneles tracraluces semi-circulares colocados á gran altura, no
tienen otra ornamentación sino algunos labrados
trabajados en las cúpulas de los ángulos. decoradas de motivos tomados del arte servio-bizantino.

y

•

EL PALACIO DE ITALIA.

Decore.do del Palacio Buso.

}, '-·'$..

El Pabellón Real de la Servia.

......_......,,_

El Pabellón ele Rumanía es uno de los más intcre,:antes y ele los más visitados de la Quai d'Orsav.
·8ituado, como el de Dinamarca, en el segundo
rmwo
detrás del ele Bélgica, fué construíclo por
0
.
" es1111 arquitecto de gran valor, 1I. F ormige.
Su
tilo es bizantino-rumano; su plafond es muy hermow, formando una reproducción ele la célebre
pintura que adorna la iglesia runiana ele Orezo.
Los pórticos de la entrada principal, las dos cúpulas que coronan á la derecha y á la izquierda
la bóveda central, de treinta metros ele altura, son

La prensa üe información diaria nos ha &lt;laclo
cuenta de lo~ preparativo:S hechos para inaugurar
con la mayor solemuicla&lt;l posible el monumento
erigido en memoria de los soldados franceses y mexicanos, muertos frente á los muros de la heroica
ciudad ele Put!bla, en los años ele 1862 y 1863, tan
:fecundos en aconkcin1icnlos para nuestra patria.
E ste rnonumeuto ttuc por 1:,í mismo es de una
significación gmndio~,1, oe debe exdusiYamente á
la iniciarirn ue la colonia francesa de la ciudad
angelopoli tuna.
j_\O ha&lt;:e dos aiio, aún que se emitió la primera
idea, y tanto ~e trabajó, é hicieron las gestiones
n ece,,;aria,; con tal entu~iasmo, que la comisión
francesa eblá para dejar inaugurado el monumento.
De intento se difirió varias veces el acto inaugural, porque se ha querido que el Primer }Iagistraelo de la República asista á esta ceremonia patriótica y á la wz p ueda. inaugurar mejoras de importancia pública, m Puebla.
El seiior Presidente ha tlado promesa de concurrir y con él descubrirá el mausoleo el representante genuino de la noble Francia.
El monumento referido asienta sobre la bóveda
que cubre la cripta donde se guardan los restos de
muchos de aquellos héroes anónimos que combatieron con denuedo hasLa sucumbir al pie ele su
bandera.
El remate es por demás arfütico : Jo forma un
grupo de bronce de gran tamaño, que representa
un soldado mexicano y otro francés unidos por la"
manos, corno significando una alianza póstuma que
conmueYe y que nos obliga á volver la vista h acia
•il pasado, para mostrarnos la historia de una ~poca, triRte para la Francia, comprometida por la
ambición de 1m dé;:pota y las intrigas de sus s0cur.ceR, glor :o,a para l\Iéxico. por la heroica deúm,a

Descendiendo hacia el cur~o del Sena, el primer
monumento que se encuentra. sobr e su rivera
izquierda es el Palacio de la. Xación Italiana, cuya cúpula se clistingue deBde lejos.
Es su estilo el gótico veneciano del siglo clieciseis y él nos emeiia los más bellos trozos clel Doges
en Venecia cuya arquitectura ogiYal, m11v rara en
Italia, es célebre bajo el concepto de todos los artistas.
En el centro, coronando el edificio, esplende ba-

Vista de la Ciudad de Puebla.

Busia. Asiática.

•

�Domingo 3 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EXCMO. SB. :BA.BÓlT EDMUNDO VON KEY JtING,
Ministro Plenipotenciario del Imperio Alemán.

pública, en el Salón de Embajadores, á las 12 del
día.
El señor Barón Von Heyldng, nació en Prusia,
el año de 1852, é hizo sus e;:;tud10s en los colegios
de Heidelberg y Berlín, en éste curoó la economía política. Terminados sus estudios, pasó á la
Secretar ía de RelacionciJ Extranjeras, en donde
estuvo hasta el año de 1881, fecha en que fué al
lado del Príncipe Bismarck en calidad ele Secretario, en su quinta de Varzin. Al lado del Canciller
fué cuando comenzó su carrera política y obtuvo el,
título de Barón.
Fué nombrado Cónsul en Rueva York, en donde
estuvo algún tiempo, pasando después como Cónsul á Valparaíso
Después fué nombrado :Ministro Plenipotenciario en China, por el año de 18%.
A los tres años, consiguió que el Emperador de
China recibiera al Príncipe Enrique de Prusia,
acontecimiento notab1e en aque11a época en que
n o podía penetrar á. territorio chino ningún príncipe extranjer o.
Al siguiente año, e1 señor Heyking pidió permiso para separarse de la carrera diplomática para
atender á su salud quebrantada. Desde entonces,
esturn en Berlín ha~ta. el mes pasado, en que fué
nombrado Ministro Plenipotenciario en México.

NURVO RDIFICIO MILITAB.
-&lt;:::&gt;o&lt;::&gt;
:No habiendo en la capital un edificio p~r~eneciente á la Nación, q~e tuviera las condici~ne1
requeridas para ser destmado á establecer en ,el e
"Tren. de 'l'ransportes Milit~:es," la Sec1:et~n~, de
Guerra, dispuso la consbruccton de un ec11fic10 ad
hoc " el cual ha siclo construído en el cerca:10 pueblo' de la Piedad, bajo la dirección del se~or ~enicnte Coronel de I ngenieros J osé Gonzalez Salas
Nuestro grabado r epresenta la f~chada. del prescitado edificio, la cual como se ve consta de dos
cuerpos, teniendo varias ventanas y balcones a.rmonicamente distribuidos y á los extremos_de ella
unos bonitos baluartes aspillerados, el pretil 8e encuentra también con aspilleras, teniendo en el centro un bonito remate de cantería labrada con las
letras R. M. la fecha de 1898 y debajo se lee en
letras realzadas sobre la piedra "Tren de Transportes," á. uno y otro lado de la puerta central se
hallan dos garitones.
.
'l'iene el nuevo edificio dos grandes patios, el
primero tiene dos Cuerpos, y en él se encuentran
la Sala de Banderas, l:&gt;revención, Cuadras de, t~·enistas, Oficinas del Cuerpo y Pabellones de Oficrn-

putación, y se trajó á México hará seis meses, para
ser colocado desde luego.
En la cara principal del pedestal, sobre que
descansa el grupo escultórico, se lee esta inscripción, amparada por una corona ele laurel simbólico: PRO PATRIA.
La entrada de la cripta está cerrada por una balaustrada de bronce, y en su centro se ha colocado
un escudo artístico que modeló en México el artista señor Federico llomdedeu.
El monumento permanece cubierto, esperando
el día en que sea exhibido en toda su ma,,,&lt;TI1ificencia. Esa. obra, com todas las que simbolizan hechos
históricos, es un recuerdo y una enseñanza.
Además del monumento, mu;stros grabados representan el cementerio francés en Puebla, y una
vista general de la hermosa ciudad angelopolitana.

EL SEÑOR MINISTRO DE ALEMANIA.
Hace 15 dío.s que arribó á esta ciudad, procedente de los Estados Unidos, el señor Barón Edmnnclo
Von Heyking, nombrado Enviado Extraordinario y ::lfinistro Plenipotenciario del Imperio Alemán.
El señor Ministro fué recibido el día 29 en audiencia pública por el señor Presidente de la Re-

Cementerio l!'ranc6s en Puebla.

El señor Ministro se expresó en los mejores
términos acerca de nuestro representante en Alemania, de quien es amigo personal, así como de
los mexicanos distinguidos que residen en Alemania.

les, el segundo patio es bastante grande y en él se
halla un cober tizo de lámina de hierro sostenido por columnas del mismo metal, dos amplios
macheros, dos graneros y bebederos para las bestias, un gran pozo artesiano, del cual brota con
abundancia agua, que provee de éste líquido una
fuente, los bebederos y otras pequeñas dependencias. La fachada en general imita ser de ladrillo
pero es de piedra., teniendo los adornos y garitones
de cantería.

Domi:ogo 3 de Junio de 1900

Et MUNDO ILUSTRADO

EL }~CLlPSR TOTAL DE SOL
DEL 28 DE MAYO.
"u{)-&lt;:::,

Un eclipse total de sol ~ un verdadero ac:ontecimiento para. la ciencia., en el mundo entero. DeF-de que 1::e publicaron las primera,- pretl icC'ionc~
sobre el fenómeno de estos días, fnrnlaclas en cálculos seguros, de,pcrlóHe entre los a~tró11omos un entusiasmo inde-criptible.
Todas las nacioneR que poseen observatorios
nombraron comisione~ pa:ra el e,-tudio del fenómeno. Con la anticipación neccs,tria, ,e hicieron )o,;
aprestos y se discutieron los más lrnlagiieñoR programas, el método riguroso que debía emplear~e
en los trabajos de observación.
Por espac:io de dos años, la prema científiC"II de
todas partes no cesó de lanzar ~ los vientos de la
publicidad, esturlios profundo,,, llenos de erudición
y de teoríaH noYedo,;as ·que provocaron más de una
discusión acalorada.
Flamarión . con f\U'&gt; cálculoH marín·illMo~ y HU$
doctrinas fantásticas, llevaban la ha1lllera en .Francia, y entrn;irumaba a i;uo adeptoF.
LO!&lt; a."trónomo~ norteamericano,, que han alc-anzado nota ble1- y grandio,-0s progre,o,: en la eieneia
astronómica, contaban su&amp; proyecto" y de ante1:ia:r¡o se Pnnr:.:ullccían dr-: triunfo soiiado.
Los alen'ianc~ y los italianos harían también proyectos y cfücutían las nuevas teorfa,: acerca del ,ol.
A la América Latina llegaba ef;a oleada ele entusiasmo que partía. de allende lo~ mares y de la podero•a nación que limita el Bravo.
El Comité Astronómico Internacional del lTruguay sac·aba de nuern ¡Í la diseu,:ión im doctrina
del "8ol interior'' y publicaba un intere~mtísimo
trabajo para corroborar su&lt;- razones, é inl'itar á todo el mundo científieo á emplear e!l actinómetro
y ha("er eon este aparato moderno ob~enaciones
comparadas &lt;le la t emperatura durante el edipse.
Méxiro no permaneda indiferente. A mediados de 1898 un ingeniero, estuclioBo profe,or ele
nue¡.:tra E;-cnela, Xacional de Ingenieros -y ac-tunl
Sub-Director del Oh~erva.torio Astronómico ele Ta
cubaya, el ¡;eñor Francisco Rodríguez Rey, el
"maestro de los cálculos:· como cariñof;amente
Je llaman sus cli,cípulos, presentaba á la Sociedad
Mexicana de Ingenieros y Arquitectos lUi buen
trabajo acerca del eelipsc total ele sol del presente
año, trabajo que mereció sine-eros elogios.
Los aRtr{momos de México con el ,:eñor Ingeniero D. Felipe Valle, á la cabeza, estudiaban,
en el . silencio del gabinete, las nueras teorías y
-los métodos más modernos de obsen-ftción par.1 seletcionar llegado el momento.
'r odo eB-tab,1 previsto y meditatlo.
Nuestro Gobierno nombró do,, comisione~ para
que en la zona &lt;le centralidad del eclipse, hiciesen
sui: estudios.
La primera y principal, compuesta ele los señores
Ingeniero Felipe Valle, 'reniente Coronel Teodoro Quintam, Manuel Moreno y Anda y dos fotógrafos, marchó á la estación de la Ventura )º estableció su campamento á dos leguas de este punto, en el pueblo de San Juan Kepomnceno (E~tado de Coahuila) cuyas condiciones climatolúgicas
eran favorables.

l\[e han dicho que mis cantos son muy tristes
como las tardes pálidas de invierno,
como las tumbas de la mar serena,
como los campos por la escarcha secos.
¿ Y cómo no, si dicen tus pupilas
que no guardas amores en tu pecho,
que para mi de tus sonrientes labios
brotan palabras de mortal desprecio,
f:i has convertiao en funeraria sombra
de m'i dicha los lánguidos reflejos,
y la mirada de tus negros ojos
de mi amor oscurece los det,ellos?
¿ Y cómo no, si la esperanza mfa
vivificada por dorado fuego,
cual mueren los retoños por la nieve
murió al sentir de tu desdén el hielo?
Por eso mis cantares son muy tristes:
como las tardes pálidas de in viei110,
como las tumbas de la mar serena,
como los campos por la escarcha secos.
l!'echa:la del edificio del Tren de Transportes.

Juar¡

()

o

o

3,

....

\\
\

J,.

Sona del eolipse gene ral.

•

·y¡

Zona. d3l eclipse en la Bep'liblica lll[e:dcana.

La segunda comisión, del Observatorio Met.corológico Uertral, la integraban los señores l ngeniero
Manuel E . Pastrana, Adolfo Mesa, Profesor Luis
G. León, José T orres y el fotógrafo señor Uristiani. Esta última se situó en Montemorelos.
Los Uobiernos de Zacatecas, Chihuahua y V cracruz, tu vieron empeño en que los Directores de
los pequeños Observatorios de las capitales de
dichos Estados, estudia.,;en también el fenómeno
sobre la línea de centralidad. En la estación Guzmán se si-tuó el señor Ingeniero José l. Bonilla, en
'rerán, punto que toca la línea del Ferrocarril Internacional, el señor F. Roma.ni y á la comisión ele
1\lontemorelos se agregó el DirectM del Observatorio de Jalapa.
Cada una de dichas comisiones, con una semana de anticipación, estuvo lista, disponiendo de
buenos aparatos montados con acierto.
Se llegó el día del fenómeno : 28 de Ma¡yo.
La víspera habían tenido mal tiempo, tanto en
San Juan como en Montemorelos: el cielo mostróse encapotado y la lluvia se desató, contrariando
los alhagadores proyectos.
·
Los a..qtrónomos y meteorólogos pasaron la noche
con esa inquietud que se experimenta cuando se va
á conseguir un objeto deseado por tanto tiempo y
que parece evaporarse de improviso.
Amaneció el 28, y la inquietud subió de grado.
Un nubarrón denso cubría una zona considerable
del delo y amenazaba destruir por completo las
bellas ilusiones de los observadores. Por fin, sonrió la victoria, y la victoria fué.
IIe aquí la relación de uno de los observadores
de Montemorelos:
"Cerca de las once de la noche (la víspera del
eclipse,) se extendió un velo cirroso muy fino, que
formaba halo al rededor de las estrellas; pero como á la una de la mañana, un fuerte viento lo disipó. De San Juan Ncpomuceno
so había recibido ya noticia de
que tenían buen tiempo. Los
miembros
la comisión nombrada por el Ministerio de Fomento, para que viniera á este lugar á la observación del eclipse,
estaban en sus puestos á las cuatro de la mañana, y no dejaban
de ver con notable disgusto un
gran fracto-cúmulus
obscuro.
que cubría exteMa zona del
Oriente. Hubo un momento en .
que se creyó no tener éxito, y
que todos los t rabajos de la ~misión y los más buenos des,eos serían inútiles. T odas las miradas
estaban fijas en el Oriente, cubierto por amenazadoras nubes,
pero, afortunadamente, cerca de
las cinco de la mañana, un viento
fresco sopló de Sur á Norte rasgó la nube obscura, convirtiémlola en angostas fajas de cirro stra.tus, que fueron disminuyendo de

de

JI. ójeda.

&lt;.•,

espesor, y no tardaron en teñirw de suavísimo color de rosa por las primeras radiaciones del dfo.
Las observaciones meteorológicas comenzaron á laH
cinco de la mañana, dando las señales de tiempo el
joven Luis Pastrru1a, haciendo las lecturas los señores Luis G. Lebn ~- José 'rorres, y anotando los
&lt;latos la señorita Profesora Delfina Flores. El Director, señor Ingeniero I&gt;astrana, estaba listo
con el universal de ErteL teniendo á un lado al
señor Meza, que consultaba el cronómetro. El fotógrafo, señor Cristiani. tenía orden de tomar una
fotografía del horizont€ en el momento mi~mo d1~
la salida del Sol, lo que se Yer;ficó á las 5.26 ruinu-

Aspecto del sol en el momento máximo
observado en México,

tos de la mañana. El señor Licencia.do G utiérrcz
estudiaba desde la azotea. el aspecto físico del fenómeno. El denso fracto-cúmulus que tantos remores había inspirado á los astrónomos y meteorólogos, se había convertido ahora en una preciosa
agrupación de pequeños cirrus, plateados por el
Sol. Un grito de entusiasmo se escapó del pecho
de los espectadores al ver al Sol, brillando en todo
su esplendor.
A las 5.46 minutos de la mañana, se verificó cf
primer contacto, y desde ese momento el señor Ing_eniero Pastran~ comenzó á obtene; las fotgraf1as del Sol. A mnguna persona se permitió la entrada al edificio de la comisión, con objeto de que
los comisionados pudieran estar completamcnfo
entregados á sus trabajos.
A las seis y treinta y ocho, comen z6 el cielo á tomar mia coloración gris de acero. Una parvada
de golondrinas cruzó el aire, lanzando chirriclos do
espanto, _Y mucha~ palomas. que se habían alejado
de sus nidos, volvieron apresuradij.mente á reunirse con sus compañeras, que permanecían quietas
Y calladas sobre el tejado. A las siete y cuaren1 a
y cuatro, hora en que iba ya á verificarsé Ta totalidad ~el h_ermoso é inclescriptibl,e fenómeno, reinó
un silencio aboluto, un_ silencio que pudiéramos
llamar ce _muerte. El cielo tenía un tinte plomizo, los páJ8r0$ callaron en sus nidos, el campo

•

�Domingo 3 de .Junio ele 1900

EL MUNDO IL USTE_ADO
Para clentro de dos años, ha.brá otro eclipse total &lt;le Sol. Por desgraria, no nos toca ob~ervarlo en Méxic.o; pero ya se habhi con entusia,,mo ,le
la formación de una comisión astronómica que vaya á estudiarlo á las pintorescas islas de Surnatra
y Borneo, en la Oceanía.
TB.AllSLA CI Ó N DE LOS RESTOS DEL

Sr. Quintana Rooy Doña Leona Vicario.
-&lt;::::,.,*-&lt;::::,.,

'

.J

Carroza con las urn as.

adquirió un aspecto gris y mclancóli.c o, y allá en
la. inmensidad del cielo, se &lt;lestacaha el disco perfcctanH:nte negro de la luna, rodeado por una aureohl plateada, que emitía r&lt;l&lt;liaciones palpitantes
en todas direcciones, ptuliendo ve1·,e, á la vez, la,
protuberancÜIB sonro&amp;1&lt;las, resaltando en el f.&gt;ndo
de pla.ta. No hay pluma capaz de describir estE
fenómeno ni palabras para expre¡:,¡¡r su b~lleza;
hay &lt;¡ue verlo para gozar y conmo,·er¿c,
J~s tan maravillosa la contemplación de un edipPe total de sol, que vale la pena emprender un viaje. no cligarnos como é,-te, en ferrocarril y con tocla
cla,-e de comodidades, sino aun por países lejanos
ó ineirilizados y exponiéndose á mil peligros. La.
comi,-ió11 quedó contenta con el re,mltado &lt;le sus
trabajos.
Se tomaron sesenta fotografía~ ele! eclipse, se hicieron observaciones meteorológic ts por tre.'&gt; hora» eomecutj_vas, se estudió la man:ha del cono de
:-oml;ra y se observaron las zonai; on&lt;lula&lt;las de que
habL1 el Padre Secchi.
En ~an J mm, tuvo igua.lrnente la primera comisiún un éxito brillantísimo.
Cua.trocienta,.; ó quinientas per.;onas eRtában en
el campamento, pue¿ hay que advertir que, como•
cu peregrinación, y á horda úe t r eneti especiale;;,
llegaron numerosa¡¡ personas de :Monlerrey y :::laltillo.
Observaron pcrfcrtamente el grandioso fenóme110. La corona so!ar se pre$CJÜÓ cu toda su helleza,
y pudieron, á la vez, contemplar,e e~as fmnjas mara,·illosas que descienden en múltiples g iro¡- de colores, que acarician el suelo, reproduciéudo~e. i·evololeando, agitándose irizadas. E l espect-áculo
era imponente. Muc has y muy buenai; i ... to2:rafías
fueron tomadas, bajo la dirección del seúor Quintana.
El señor Ministro de Fomento. con su numerosa comitiva que le acompañ ó en rn t riunfal excur8ión por las zonaH más fecundas de la fro ntera Septentrional de la República, estu vo en el c:rn1pamento de San Juan y gozó tlel admirable e,pectáculo.

F.l !une,:; veintiocho ciPI actual ,;p efectuó h1 1·eremon ia de la trnnslaciírn ele los n.;;to:; del héroe
insigne Don Andrés (¿ui11ta11a. Hoo y su esposa,
la di4inguida heroiua Doña Leona Vicario, del
Panteón &lt;'e los Angele,; á la Rolon&lt;la ele lo,, HomLres Ilustres en el Panteón de Dolores.
Reunidos á l,l'I ocho de la mañana los Señores
Regitlore~ que formaron la. Cornisiún Organiza-

eneuentra grabado en cada mm el nc~mbre de los
heroes; fueron colocados en llll,l I nJo,a c.1.rroo:a,
á la c-ual seguían &lt;los coches especialci- rle los F~rrocarrilcs tlel Distrito en los que iban las Conu~iones del ,\yuntamiento v las tlt&gt; hts Socieclades;
la rita&lt;la C',lr Í·or.a y lo,; (•orhes J'CC'OJ'l'ierrrn varia~
ele la;; principales calles ele la ciudad, ha~icndo alto frente al P,1.lxcio 1funitipal, en el :'11lon d~ ~ahrlelM, ;;itua&lt;lo en la phwta nlta clel citado eil1fic10,
clornle quetlú i11::1talacla, la capilla ardirnte. Rl salón no tenía mÍls arlornn que unM graneles lazos
ele cre.,pón pend ient0,1 de los eanclela !~ros que e~tán pegados á los muros; en la platalo1:ma habra
dos pequeñas pila;;tra,:; forra&lt;las de mermo negro
.Y ra,, i enhie1,ba;; por unas harnleras &lt;le seda C&lt;•ll
los rnlol'c~ nacionales destinaclas á colocar en
l'lla!'\ las u mas.
En e,te rceinto ÍUL'ron recibirlo, los r estM
por el ~r. Gohernarlor y Corporación municipal
y tuvo lugar una, ceremonia. ocupando la tribuna

La c:1,rroza de las coronas.

chra de esta ceremonia ,o'crnnc en el panteón tle
los Angeles, así como varias comisiones &lt;le Sociedades Mutualisioos y rle Ohrero,;. y después de lernn tarse una. acta se procedió del'de Iuego á la
translación de las urnas que guar dan tan valiosas religiosas. Dichas urna!'\ ~on de raRo negro abullonado con una plaoa oval ele plata en la cual ;,e

.A.11peoto de la Plaza de Arma.a.

el Sei'ior Lic. Don Francisco de la Barra, qui•en
corrcct,0 discurso hizo el panegírico de los
lterne~; terminada que fué esta brillante pie1.a
orator ia, las urnai!- fueron conducidas á un faetón
tapi·1,r1elo exteriormente de negro y dispuesto de
manera 4ue pudieran ser colocadas en él las urnas;
en otro faetón, dispue,¡:to de igual manera que el
anterior, se colocaron una multitud de coronas-,
,¡ue fueron enviadas por parliculares y po'r varias:-;ociedades : entre é,illa;; vimos la &lt;le! Gobierno
del Distrito Federal, la ele! Ayuntarnieto de la canital y una de grandes dimensiones de la Colonia
Yuca teca y Campechana, residente en México;
todas é,;ta,; coronas eran ele exquisitas flores naturaleR.
Xuestros grabatlos rcpre,;;enta-11 fielmente los carruajes enlutados y unas vistas del a~pecto qué'
presentaba la Comitiva ya en marcha para la Cal:
zada de hi Reforma.
En el Panteón rlo J)olore&lt;1 i'C levantó un salón
provi,:ional, bonitamente arlorna.clo, el cual se hallab,1. contiguo á la rotoncla de los H ombres Ilustres: allí ~e colocó la Comitiva .Y &lt;lió principio una
&lt;·eremonia fúnehre. En el momento de clepositar
Lu; urnas en la fosa que les fné el e5ignarla en la
eita(ht Rotonda. el f'eñor Lic. Fe&lt;lerico Peraza R')Ra.(lo, pronunció un di,;c11rRo }' los scñorei; Lic. Nestor Ruhio Alpuche y Mayor de Caballería On·tiérrez Zamora, una.9 pocsía.9, f'C eolocaron sobre fa
tumha varias eorona.-:; y term inó esta ceremonia f'nlt&gt;mne, que &lt;lifirió mucho en RU org-anización, rle
ht que en C1'tos ca~os hemos viHto d.escle hace ya.
algún tiempo, recordándonos anliguas épocas.
l'If

Domingo 3 de Junio de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EL PORTA-PLIEGOS.
Si hubieran preguntado uno ÍI uno á todos los
números &lt;le la compañía, por qué llamarón "Centrimeto'' á 1'-ablrto, nrnguno nubrnra sabido &lt;lar
r espue;;ta satisfactoria; el cabo Pedrizas, que era
una piedra do molino en lo de triturar el castellano, fué el primero que le llamó con aquel apo&lt;lo,
poroue el apellido va,:conga&lt;lo &lt;le P ablito ~e le
atravesaba como una espma, y acaso fundánclo,;e
en que Pablito había aportado como únic:o petate
de la vida civil un metro doblaclizo, en recuerdo
del taller de carpintería en que le había cojicl , el
servicio . .A aquel utensilio carpinteril llamó Pedr izas "Centnmeto,'' y por fácil extensión á Pablito, "Centrímeto:·· ue rnl modo que tampoto los
oficiales le llamaron de olrn manera, aunqtte estos
pronunciaban la pahtbra como Dios m11n(la.
Pasó ''Centrímeto., tan ríipidamente por el i'ervicio, que es casi ~eguro que hoy nadie se acordará
ya de él; era un muchacho Yigorow, aehaparrado,
musculoso y fuerte, por el ofie:io de que protetlía,
pero sumamente re~errnclo y ~ilencio::10; tenía I t
nostalgia del taller. de la. vicla civil, y un profundo aborrecimiento de la servi&lt;lumbre militar, para
la cual,-me elijo muchas veces,-no senía; pero
á la que jamás faltó, siendo un sol&lt;laclo mo&lt;lelo.
-Si alguna vez,-rne dijo cuando se e;,tableció el bloqueo de Ree:uenca,-entrarnos en fuego,
no sé si tendré nlor.
Aquel bloqueo ele Recuenca empezó de,astrozamente, costándole al regimient.o doce bajas aun
antes de intentar movernos, y provocó una reunión de los jefes en el Ayuntamiento, convertido
desde el primer día del aprieto en cuartel general,
con •g¡rui. contentamJento :dlC Jo::; 'r econquenses,
que veían muy ne~ro el fü~al clel fregado ~u que
nos habíamos metido. Hacia. el 27 de Diciembre
pasó con gran trabajo el último incorporado qn;
vino de la capital, y por él ;;e rnpo que má6 alla
de los llanos de .Alcaucil, en la venta de Remondo,
y cómo guardando el desfilader\) y la ~arretéra,
se había e:;tahleciclo i1Ienclaro,-i1Icndanllo como
se le llamaba en Rccuenca en cuenta á su estatura
y desmedrada persona.-Xo_ pasaba, por d~lante
de ilfenclarillo una mosca sm que el la. vieae y
oliese, de la capital acá; pero &lt;le Rec_uenca á la
capital no fué nauie en aquel angustioso mes y
med.io.
Excepto "C'e11trímeto." X o se ha , . sabido
nunca muy exactamente cómo el melanco!Jeo Pablito locrró
pasar tle la temible venta ele R emondo,
0
porque en cuanto llegó. á la ca~ital, entregó el
pliego de ht comanclanc1a ~' le ~1bra1:on la ahso~
luta, se sumió de nueYo en la v1cla cn'.11 ~- Yol_no
á su taller; pero por gentes de iliendanllo se vmo
a averiguar algo de,:pués de la guerra; y_ esle algo
es una de l as má; grarnles co,as que luzo nunca
el sereno rnlor ele ac¡uel ''Centrímeto." que ocliaha
el uniforme y dmlaba &lt;le si volYería la espalda en
el primer aprieto.
·
Tan graves se pu,,icron las cosa~ en Recuenca_ al
mes ele cerrá1--~eno~ todo1- los cammos que_ en 1mncipio de año se pu~o todo el mundo á rac1?n, Y se
pensó por la Junta de jefes en la necesidad ~e
hacer llegar un pliecro al cuartel general. co,tase lo que costase. P~ro, ¿quién lo llevab~? Durante dos días se discutió en el Ayuntannento J
en la tertulia. de oficiales en el Casino, con endente tristeza, con punzante 8eguridad ele no poder
inte11tnr aq11C'l mC'&lt;l .10: 110 l1::11,
)Jaque pen•ar
' en los

•

borrica, y por tres veces nos saludó de lejos con
el aeebuche que llevaba en la man~, hasta que d~7
sapareció en la distancia, confundido con el gns
uniforme de la fr:a mañana de invierno.
Le despedí m entalmente como si fuera á morirse.
L\ las ocho y media de la mañana y al romper
el sol pálido, topó Centímetro, cosa prevista, con
una pareja de la avanzada de :Merudarillo.
- i Alto!-Fonó á tliez paso,.
- i Sóo!-contestó Centímetro, deteniendo tranquilamente á la burra.
Llegaron hasta él y le examinaron.
-¿ De dónde viene,.?
-De Recuenca
-¿ Qué es €so?
-Carbón.
-¿ Para dóncle?
-Para la. capital.
-¡Ah! Pues al capitán.
-Yamos,-repl:có Centímetro, encogiéndose ele
hombros.
·El capitán dormía; no quisieron despertarle, ~'
mientras se preparaba una pareja para conducirlo
hasta la venta tle Remondo, Centímetro lió un cigarrillo de papel sentado en un po~le de la carretera, y ajeno, al parecer, á lo que los otros hacían.
Poeo después montaba ele nuevo en las ancas ele
la bnrra, y seguía con la pareja camino tle la.
Yen ta, á la que llegaron á las diez; de manos á boc,i
topó Centímetro con el propio Mendarillo, que ese,taha Pentaclo con tres ó cuatro oficiales en
el pórtico le la venta, bebiendo el agrio vinillo
hlanc·o del Alcaucil; se enteró del parte de la pareja, mantló registrar minuciosamente la borrica,
la enjalma y la carga, y llamó con la mano al carbonero.
Centímetro se acercó sin pri5a, ,ie quitó la gorra
ele pelo y se dejó mirar; )Iendarillo le examinó de
pie,; á cabeza, se sentó de nuevo y habló:
-¿ Qué llevas?
-Carbón, mi coronel.
-¿Y qué más?
Centímetro no pestañeó.
-Carbón, nada más,--&lt;;ontestó.
La sospecha que concibió )Iendarillo salió fuera
en est.i forma :
-Si te encuentro un papel, te fusilo.
-Buen{),-dijo sencillamente Centímetro, encojiéndorn de hombros.
Le registraron ele arriba abajo dos hombres,
sin perdonar rincón de su individuo, y cuando
aea baron le alargó irendarillo un vaso de vino.
Cent ímetro le apuró de una vez sin que temblara
su mano, que i1Iendarillo observó atentamente.
-liuchas gracias,- clijo.
fü;cogió su carga de carbón, eujahnó la burra,
saludó y montó.
-Espera,-dijo niendarillo ;-¿ y los borceguíes?
Xo se le mo,ió á Centímetro un músculo tle la
füonomía; desmontó, se sent ó en la bancada. de
piedra del pórtico, y sin apresurarse, se quitó los
borceguíes que alárgó á 1.Iendarillo, el cual les
tlió un par de vueltas y se los devolvió .. . En aquel
~npremo minut o sí que debió encogér5elc el corazó11. á Centímetro.
·, olvió á calzarse pausada ~• tranquilamente los
la 2a. compañía del primer batailón, etc., etc. .. . "
borceguíes,
y preguntó si podía irse; díjole que sí
Se le preguntó qué necesitaba, y pidió unu borrica con carga de carbón y traje completo de Mendarillo, ,olviónclole la espalda, montó en la
carbonero, todo lo cual se llevó á las seis de la burra, arreándola con la vara de acebuche, y sin
mañana, antes de romper el alba, á los soportales volYer la vista atrás, silvanclo como si tal cosa, se
clel Ayuntamiento; allí se vi:;tió Centímetro, si- metió por el desfiladero adelante apoyado ele colenciow y con sati::1faccióu de quitar:;e el uniforme dos ¡:obre la carga del carbón, llevando en las zuey allí le refregó el cabo Pedrizas con carbón las del zapatón aquel pliego en el que iba la salla e.ira y las manos, con arte bastante para vación de la afligida Recuenca, y que durante un
que no paree:iese lo que era, sino lo que minuto había tenido colgada de un hilo entre las
quería ser. El pliego, que no abultaba más que manos clel liendarillo, la vida de aquel bravo de
un naipe. iba entre las do;, suelas del borceguí quien no conservan rastro las historias de los graneles h()(;hos.
del pie derecho.
A las siete empezó á amanecer trabajosamente;
Federico llrrecha.
bajó Centímetro de la comandancia, y acompañado
ele Pedrizas y de un servidor arreó la borrica carretera adelante, camino de los pastos de Alcaucil
,. en derechura de la venta de Remondo, contra
la opinión de Pedrizas, que aconsejó el paso por
los atajos del desfiladero. ·
-E~haite por la vedera-&lt;lijo estropeando como ele costumbre el idioma.
Ro quiso Centímetro ir por la vereda, sino por
la carretera, para ser menos sospechoso, y al llegar
á los pastos de Alcaucil le dejamos; ir más allá
era pel igro;,o. Est.mirnos mirándole -alejarse con la

reconquen:;es del campo hechos á las vereda.9,
porque igualmente eotaba h e&lt;:ha la gente de 1Iendarulo, ni en lo;; reconquemes de la ciudad, resueltos á morirse de hamure dentro dé sus glóriosos muros, antes que verse delante de aquel duro
Mendarillo. A la tereera noche, y por orden de la
comandancia, el capitán .Mancera reunió á la compañía en los soportales del cabildo y exploró su
,,oluntael; nadie se movió ant e la invitación ele
una litencia absoluta col1:'eguicla, si se comeguía,
á trueque ele engañar á )Iemhu·illo, cosa que todos
tenían por imposible, y pasaron cinco minutos ele
conversaciones en voz baja, interrumpida de pronto por la rnz suave y tra.nquila de "Centrímeto,''
que decía:
- Yo, mi capitán.
8í; Centímetro iba á intentar aquel disparate
con tal de salir de la pesadumbre tle una vida
aborrecida, y, por tanto, sin la menor pretensión
de haeer una heroicitlad, con modesto eontinentt!
y ~enc:lla apo&lt;'iura, en la actitud de quien Ya á recibir un favor v no á hacerlo. Entró en el Avuntamiento tletríis del capitán y me llamó con un
ge,;to; dentro e,taban los jefes esperand8.
-E:;t,e. mi coroncl,-elijo 1Jancera.
fü aruclante de plaza. tomó nota y la puso
marginal al pliego. ''Pablo .A.guirre Bengoa; ele

�EL MUXDO ILUSTRADO

Domingo 3 de Junio de 1900

~-L MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 23

MÉXICO, JUNIO 10 DE 1900.

Direoior: Lic. BA.l'AllL BEYES SPfl!l'DOLA.

•

ABSTRAÍDA.
•

8UBSCRIPCION' HllNSU.l.L FOBAN.Jt.l.,
lDKM IDEM EN LA. OAPIT.U.,

Sl,114

Sl-2ó

Ger ente: A.l!l'TOlll'IO CVYJ.•

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 20 de Mayo de 1900.,

EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑOVll--TOMO !--NÚM. 21
Direokt c: LJ.o. BA.i'.1..:EL &amp;EYES BPfll'DOL.A..
)

...•.. ~--------'- ..

•-

...

&amp;}:-...

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T"-7

~.

___:__

...

PANTEÓN MUNICIPAL
EN PACHUCA.
-&lt;:::,O-&lt;::&gt;

NUEVO EDIFICIO DE LA INSPECCIÓN DE SANIDAD.

El Gobierno del Estado de Hidalgo, qne por
cuanto:.; medios tiene á. su alcance procura el progreso general de todos los ramos .administrativos
v el embellec:mienlo de la capital y ele las cabeCeras ele los Distritos con la construcción ele edificios necesarios y de positiva utilidad púl,Jica,
acaba de proyectar la edificación en Pachuca, de
un nuevo Panteón _l\funicipal) que se constnürá
con fondos del Gobierno y del municipio de la ciudad.
De esta importante obra ha siclo encargado el .
señor Capitán de Ingenieros Porfirio Díaz, quien
presentó su proyecto y aprobado que éste fné por
el Gobierno de Hidalgo, las obras ele constrnccióu
dieron principio el diecinueve de Febrero clel presente año, debiéndose entregar ya concluído este
edificio e,I diecinueve de Julio próximo.
Nliestros grabados representan la fachada que
está compuesta de un esbelto y lionito pórtico que
se encuentra en el centro de ella teniendo á los
1ados dos construcciones destinadas una á oficüia
de la Administración del Panteón, con sus dependencias )" la otra para habitación del Aclmin..istrador. Entre estas ·dos construcciones hay u n
jardín, encontrándose éstas unidas por un bÜnito
enwerjado de hierro, el arco quedará cerrrulo
también por una elegante puerta del mismo metal.
El pórtico que es la parte principal de la obra
es en su totalidad ele pielra blanca de l'ocbuca

La Secretaria ae Gobernac:ón acaba de realizar una mejora de importancia en uno de los departamentos de su dependencia.
La Inspección de Sanidad, que ocupaba u n local casi ruinoso y mal
acondicionado, ha sido t ransladada á un edificio constr uido exprofeso
para ese objeto y que reune en si todo aquello que es indispensable para
los fines de pública salubridad, á que está destinado.
Xuestros grabados r epresentan la. fachada del edificio, que como se
vé, e.5 estilo "Renacimiento Francés," y los departamentos que se destinan á despacho del I nspector y del Médico Director.
~o necesitamos hacer elogio de la elegancia del moviliario, que es
completamenle nuevo, pues también está á la vista.
A la entrada se eetá construyendo un bonito jad.ín, que á la vez que
hermoseará el edificio, mejorará sus condiciones higiénicas,
En cuanto al servicio científico que allí se desempeñ-a} se ha procurado que sea perfecto y para ello se ha dotado al establecimiento de
un riiagnífico arsenal quirúrgico y &lt;le todos los muebles y útiles indispensables.

l'a.cha4• 7 daparlia.mentol!I pr1ucipa1ea d e l nuevo e diftcio de la Inapeooió:a de Sanidad,

MEXICO, MAYO 27 DE 1900.

dUBSC RIPCIOlf ll&amp;N80.ú roa.uou .•
l DU: IDIIM &amp;N-¡.¿ C.lPl TJ.L.

IL8',
11,2fi

Gerente: .a.•'J'OB'IO CVYil

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

RL MTTNTIO TT,TTWl'll.A DO

2.--

l.-- La campaña fJn Africa.
Lord
Salisburi y la verde Irlanda. 3.--Los
-sud-africanos en 'ltlashíngtan.
4 ••• casas de Cspaiia.

L~ila habido en esta guerra ~ucl-a.fricana: que
entra ya en su período re.solutivo, hechos _glorio_~
-808 sin duda 1 no i;:ólo de parte de los '·hunrs.,,.sin~ de la de los ingleil~. Xo me refiero á lo que
está haciendo el ma.ri2eal l~ob€rts; Jos que hemos

o.prendido estrategia en libros ele hi&amp;t.oria .militar:
.noa creemos casi ca.paces de hacer lo rn 1smo, 10
que no di!:'.miuuye el mérito del irn,i~ne .oficial ,i1~g]és: eino ..que. da á sus actos la apaT1enc1~ ele fac:1-

]es, por lo mismo que ha logrado reunir cuanto
elemento de guerra puede desea.r nn conqui~taclor.
El diputado Don José María Romero, que tiene la
"biblioteca de hi~toria militar más completa que
puede poseer un "paisano" y que la lee, habría sirl~
capaz de llegar á Bloemfontein después ele copar a
Kronje y de ocupar á Kronstatt Y hasta de pasar
e} Vaal. El secreto consiste en tener un ejército
c:n,,.,o ve&lt;&gt;e~ mayor t1utt e! Jel m1emigo~ rincn yc::,e;.;
Illejor pagado y cinco veces más armado. Luego,
('on buenos jefes, (Kitc;hcner, French, Brabant,
lo son de primera) marchar por cortas etapas. reunir al fin de cada una todos los elementos al alcance de la mano, ordenar así los movimientos: una
columna dos veces ó tres superior en número. al
enem.igo. marchando al frente, otJ:a. igualmente
numero~a1 logrando mediante un enonne rodeo,
a.menazar el flnnco de la posición "buur," que es
indefect iblemente abandonada para no quedar en
}a situaclón de K ronje. Esto es elemental, es el
"corlar )' em·oJyer'' del general de la. Gran Duquesa; muy bien hecho, no njego la excelencia del
procedimiento, niego la gloria y. e1,1cuentro, si se
me apura mucho, más hábil 1a GO"ndncta de los
"commandos" repub1icanos. sahándo~e en cacla
vericueto, sin perder ni un hombre, ni un cañón,
ni un ~onYoy .
Clmú, lo, republi: ';,.1101, se concentrarán has 1 . ~
pcnerse muy al alcance de s-us cenfro5 de Rp"!'ovisionamiento, Johanesburg ó Pretoria y fijarán 1a
suprema resistencia en puntos en que el poco rad.io
tlel aemi-Qírculo de alturas defendido, permita á
s11 corto ejército hacer frente por todas
partes.
F..ie, verdad que esta determinación tiene en contra
la reunión de ciento cincuenta mil ingleses, pues
permitirá. á Buller solva.r las iuviola.hles gargantas
ele Mapiba .Y Lang's ~eick ilustrndos por la resisten-cia victoriosa de J ou bert, y dar la µiano á Roberts en los vados del Vaal.
Pero lo repetimos, si en el avance del ejército in?"iés más bien hay fuerza que g1oria, no así en la
&lt;lefensa de las plazas. Mafeking es una población ·
insignificante, pero Baden Powe11 y los suyos la
han hecho cé1ebre en los ,:males de 1a energía. humana; ya nos Ilegarim detalles sobre loo s.ufrimientos y privacione9 so~1ortados en este interminllh)e asedio y tiempo tendremos para. admirarnos.
lina observación puede hacer~e de esta hora: que
fa fortuna. principa1 de Ma-feking )r lo mismo
llnoede en t.o8.as las pJ_azas sitiadas. fué 1tener á su
frente un hombre corno Baden-Powell ; ]os jefes,
en estos casos, se tornan el -alma de 1a población
que sufre, "':f á ellos, en primer término, se debe la
eficacia de la resjstencia. Por regla general, éstos
jefee no sólo deben tener una especie de sobrehumana .entereza., sino otra cua1idad indispensa..1111:', '"el
buen humor;~· por sus partes s.e conoce que le sobra e.l Coronel heróico de Mafeking, y esto .lo hace
máa simpático -~í más interesante. ¡ Oh! 1os retrué- ·.
ca.nos J regocijados chascarrillos que habrán oído
,&lt;&gt;!dad°" y paisanos con motivo de los chorizos de
ca.me de perro ,- de lo volovanes (yo escribo asi y
tamhién "8Cribo bifsteks) &lt;J.e carne de mula.¿ No se
habrán tlooniclo aJgún cafre en bar1acoa?
-&lt;:::&gt;-o-&lt;:::&gt;-

2.-Lonl-&amp;Iy•bmy ha pronunciado un discurst

Domjngo 27 ele Mayo de 1900.

que debe haber causado honda sensaci~n en Irlanda, á pesar de ]a libertad de usar el trebo], rec!e_nt,emente concedida á los soldados de San Patnc10.
Lo que á ]os irlandeses gusta es la pro_mesa de 1~
liberta,! cuando menos. y eso han visto en las
hojillas 'simbólicas: pero el jefe del Ministerio, hablando de la libertad del Transvaal. ha afirmado
que á ella se debe que ]rnbiera podido . anrnrrse
pa.ra a.tacar á su suzerana, &gt;' que lo mismo ~1abrían hecho los irlandeses á habérreles conced1clo
el "l1ome rule·" e~ injus.to el lord-primero. Los
.
transvaalenses 'se armaron
cuando e1 " rruºd" el e ,
Jn.messou les hizo ver la mina que se füa abriendo en el subsue1o de su independencia. y encargaron cañones y rifles: el valor y la fiereza no necesit.aron eucai·ga rhl ; ªtenían fábrica,'' con motor
natura 1.
Ai como nuestro Jnárez dijo: "el respeto al derecho ageno es la paz," claro que la_ guerra viene
siempre ele un ultraje al derecho: qmenee en el c~o
de la guerra Sud-africana son los culpables, lo dirá
la historia; pero ,se ve, desde luego. que s1 se concediera, supongamos.. el ('home ru1e" á Irlanda,
mientras respetara J nglaterra e~ta autonomía ":' no
lanzara sobre elfa provecbles por el estilo de ,Tnmes:.:on la. !,Cguridad &lt;lel imperio británico, nada
tendría que temer. Es.to sería reconocido algún 1lía.
,v hacemos voto, porque el trébol signifiq\ie esperanza para la i~1a del harpa &lt;le o·ro.

3.-El :Presidente 1fakinley ha mostrado á los
comisionados buurs las. pa.cífiCa.s bellezas del pano-.
rama de _v\Tashington; yo lo he Yisto desde el halcón soberbio de-1 cementerio militar, "el vh·ac de la
muerte," y quedé encantado. ¡oh! qne magestuosa
ciuda.cl se ha cristalizado en enorme~ edificios en
derredor del eje admirable ~ue Ya del Capitolio
á la Casa Blanca, la avenida de Filadelfi• y cuanto
han de haher suspirado los enviados del Presidente
Kruger al contemplar tanta paz y tamaña gran- .
deza, naGidas &lt;le una lucha desesperada con Inglaterra. El Presidente de los Estados Unidos ha
desahusiado á los honorab1es afrikanders; el g-o·bierno norte-americano ha hecho cuanto podía;
fué rechaza,la su insinuación y terminó el a!&lt;unto.
Mas se dice que si ha terminado para el gobierno, no ha termina.do para el pueblo, qne tan
expontánea y simpática acogida ha dispensado á
los a.gentles ~ud-african&lt;n:, y se agrega que la interYención del pueblo se mañifestaní en las p1ataforrnas de amb~ partidos, que contendrán cláusu1as favorables á la. independenci-a de 1as repúblicas insurgentes. ¿ Qué efecto puede tener esto?
Ninguno desde luego; Ja toma de Pretoria. si llega el ca~o, no se retardará ni un sólo día, ni las
condiciones de una paz que, según el mari~cal Roberts, debe no tenerninguna, ~e e11&lt;lulzarún con un
sólo ,e-rano de la azúcar de la demencia y la previsión benévo1a.: no. porque el ~ñor Chamberlain
no es aficionado ,1 l el ulee. Pero rlespué:;; de esto.
;. en qué quedará la famosa a1ianza anglo-s.ajona?
Y s~ naufraga est.a alianza. no se podrá &lt;lecir que
el navío británico hace Rgna?
·

4:.-Xuestros _lectores comJH~nUen el )nterés
que las cosas de Esp!l.Jla nos ü1spira.n; todo cuanto se refiere á los país-es latinos nos atañe, todo
cuanto coll su crecimiento y poder se relaciona
nos apasiona y tratándos-e ele España, que es nuestra gran crusangu ínea, hoy que ya ni de cerca ni
ele lejos pue&lt;le ser un factor en la vida politíca de
los hispa.no-americanos, nueBatro anhelo s.uhe de
punto; quisiéramos que unes-tras hermanas latinas.
las mayores, las históricas, 1Iegasen á todo su desenvolvimiento geni-al, Ebre y fuerte, qui~iéramos
verlas juntas y abadas para hacer imposible- la
guena y necesario el -"esarme y fáci1 el deshielo
del capital europeo. inmovilizado en armamentos
y fortificaciones, y de Ja población europea c·oaguJada en ejércitos formidable,,;:._ pan1 que tornando
á correr llega..,;;e á nosot.To:: en hilo:- fecundo.: ele empresas -y población. El clesa1~me nos interesa tanto como al Tzar; pues bien, fa. alianza e~laYo-latina es la paz indefinida l, veinte a.ños ml-13 (le paz
1:men consigo 1a necesiclad del de~arme. Pero para
que todo eso suceda,- necesitan España. Italia,
Portugal, ~er fuertes :por sí misma~ y to&lt;lo lo que

,

EL MUNDO ILUSTRADO

á eee fin los lleva BOS es :prefunaamente s1m
pábco.
.
Al contrario los obstáculos que en su c11.mmose presentan, n'os entristecen-~ ünp~cientan; n_?Sotrosqueremos la transformac10n soClal de ~spana,
su ascención en columnas profundas hacia. las.·
jd-eas modernas, su desestancamiento en. el pantano del abu.~ administrativo y su emancipación d_e·
]a tute1a clcrjcal, porque sólo así comp~endemossu vuelta al prestigio, que son~'ª prosperidad y ~a
libertad unidas en nuestros twmpos: un camb1-0·
&lt;le medios, una transformación de ideales.No ~~ñamos con que sea republicana. ó deje de ser catolica;
Je, fonnas de gobierno no spn moldes _ab,?lutos.
mlaptables á cualqu.ier pue-b1o ~n cualqm~r -~poca,
monar(tuía. ó no la. queremos l_1bre; l~ _relig10n católica está tan profundamente H1entmf1cada con l_a
historia y el modo de ser de España y el catolirirn,o, h¿y en ob::eura, pero evidente .evo1ución está destiu8do tan claramente á ser una. 6nprema
fuerza ~ocial e-n lo porv-enir, que in t'entar arranr·arlo del alma y el corazón de Bspa1i.a., sería una
jrnpiedad inútil. Lo que &lt;leseamo~ e!- verla m_anumiticlA. de dominio. que sobres-u v1da entera e1erceel ejército clerica1 que allí aún vive en el Sig~o.\V l y acepta, cuando la a,;peta, las bases de la
sociedad moderna como un "modu:, vivernli" llamado á desaparecer por medio de reacc iones. violentas e-orno el carlismo.

~o vernos de lejos que p-ara llegará esto:; fines,.
sea ncce.:ario irá saltos; nos parece que E spaña neee~ita. primero orienta rse bien y creemos que lleva
bnen ca mino en esta tarea el gobjerno actual. En
la última crísis política. el señor Silvela, con ~l
llumam·iento a1 ·M inisterio del señor Gas.s et, el director de HEJ Imparcial," periódico que se precia
,le ser simplemente liberal y español, sin compromiso ala-uno con las banderas políticas, es muy
sianific:bvo y muy serio; indica la tendencia ciar; á la forma.ción de un gruno patriótico y no clasificado por las añejas tradiciones de los partidos
en un cua.dro determinado, dispuesto á darse cuenta exacta de las necesidades de España y los medio rle satisfacerlas pronta y cuerda.mente.
Cierto, es el programa de la "Unión Nacion.al''"
de ]05 comérciantes, casi exclusivamente polítlco,.
contiene cosas muy buenas y muy justas, y sobre
todo, censuras a.certadísimas, pero dirigir toda esta. máquina de ªdesiderata" contra loo nuevos impuestos y exitar á la clase mercantfl á una. especie
de pronunciarnie-nto ó de huelga, ya que con el
ejército, por fortuna, e(°impos-ible contar, porque
parece va penetrado de un espíritu distinto que
-antes .v: rnhre todo, porque el General Azcárra.ga
lo tiene "en mano," nos paree~ insensato.

El Conde Magliano de Villar San Marco.

=

Honramos hoy nuestras colnmna.s con ta p~blicación del retrato del nuevo .Ministro l'lentpotenciario de Itu]ia, señor Conde Magliano do
Villar San Marco.
Este distinguido dipl omático es doctor en leyes,
discípulo del pensador Bancini y persona que por
sus revelan.tes cualidades ha merecido dcsem peüar
cargos de representación en Fñ patria.
.
Fué Jeie de la Sección Política en el Mini;teno
Comenzó su carrera diplomática el año de 1870
y diez años después sus misiones en América.
Ha sido e,nca.rgado ele negocios en Chile y Minjstro Residente en Bolivia ,Perú, Costa Uic·a, N1r-aragua, J r onduras, el Salvador y Guatemala y
Minstro Plenipotenciario y Enviado exLraordinario en Venezuela y el Brasil.

La OOmlslón Texana.

. UNA INVITACIÓN Á MÉXICO.
El cuadro atljunto muestra. seis tle las per::iona::;
que integran la. comisión enviada por la dire(;ción
del Cert,tmen Internacional de Kan .-\111.on io. Te-·
xas, al se11or Pres-idente de la Hcpúbl Í('a, Ucneral
J!orfirio J)íaz, c·on objeto &lt;le jnvitarlo á tomar artiYa partic-ipaciún en el :,cgu11do Concurso que se CJJebrará en e:,a pohlaPión en los me8es de üctubre y
Noyjemhre enh'iintc~. Los cuatro caballeros re~tantcs perte11ecen á la comisión nombrada por Fomento para recibir á los distinguido:- cxtn1njero~ que
acabamo► de Cl'tar y á los jefes superiores del :\Iu~eo
de la Uomisión Ueográfica Exploradora, sellore::;
Santlornl Y H.ío &lt;le la Loza
Los c.11l1isiona.&lt;lo~, que partieron el viernc:-: últi~
mo por la noche, se llaman Vorie.:. P. B.rown, Pre/-l-idente de 111 Comisión; Horner Ead:-. ,J. D. Htrn.:,
F . .A. I'ipcr, Ot1.o \Vahrmund, Tom A. C'olenian,
li. D. Ji:appman. J ohn W. Kokernot v ll. J. \Yoodwurd, personas distinguidas todr1.~ en !a sociedad
de San .A ntonio y capitalistas ele los prinri_pnles

-&lt;:,.OC:,.

Xo creemos que los pac:ficos mercaderes sigan
en masa el cam_ino trazado por la Unión nacional
de las cámaras de comercio; esperamos con que se
haJ'an contentado con esas maniíestacimies anodinas }' que tienen la gracia de perjudicar primero
á los que las hacen como la de cerrar la.; ca:Sas de
comercio. Creemos que después de esto habrán ido
á pagar á la.~ oficinas recaudadoras su tercjo de
la contribución nueva de patentes y que deutro de
algunos meses los impuestos ideados por el señor
V al verde y que responden á necesidades palmariashabrán pasado en autbridad de cosa juzgaJa y la
agitación fa.cticia actual habrá caído por si sola..
Si ·a3Í no !11ere, el mal para el gobierno no sería
de extremada imvortancia, porque la. contribución
, industrial, en la que los impueBtos al comercio están comprendidas, apenas llega á la quinta parte
de lo~ ingresos; y menos porque ]a cuota que en
es.a parte corresponde al Banco de España y á las
grandes empresas financieras y ferroviarias que no
toman parte en 1a abstención, sube á casi la tercera
parte de ese quinto que se quiere negar al Erario.
Si el gobierno del Sr. Silvela se mantiene firme y
dispuesto sólo á las modificaciones muy jmtas y
rnuy bien clemostra.&lt;las el escollo actual quedará salrndo ·y el camino normal de España hacia el porYcnir quedará en~nchado. Cuando el nar~irlo liberal transformado rec~ja la sucesió11 nl poder, lo
(]lle e;, in-tlelectible, los abismos abrán quedado de--

trá:::.

•

ele la. misma que tra tan de entablar 1as mejores
reJuciones comerciales con México, al que han invita.do, por conducto del Primer .Magistrado, á enviar su~ productos agrícolas, minero.:, _é irnJustria.]e3 á la Expos:c;ón que ya se organiza desde ahora.
llor domingo deben haber cruzado la frontera,
clespu~és de hacer escala en San l.iui s l'otooí, 8altillo
y Monterrey,

.EL PU.ENTE PORFIRIO DIAZ.
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

En la línea ele fcrrocarrileb urbano:; que úlse in,LUguró en C'ampec·he. hay un
puente tendido sobre el estero de t::hm Francisco,
que ju.,.;tament.e se conce ptúa como una obra de
timamente

mérjto.
La (·on:::trncción es ele fierro v mide en su longitud :1~ metroo por tres de añchura..
('01110 ~e ve en la vista que adjuntamos, 1a instahwiún e 111s-tla. de ·ocho secciones con un peso,
c.-,1da una. de 7,500 kilos, que hacen un total &lt;le
pc.,;o de :-oporte de 60 toneladat-.

Cuenta el ~ñor Mini:;t.ro cOn &lt;'ondccoracionl's
muy honras.as, entre otras c-on lás &lt;le la corona de
Italia. y ele ht orden de 8an J[11uricio, de la nrden
de la Concepción &lt;le] Portugal y la cruz de Bolivar
de Yenezuela.
EL señor conde Magliano hace gr11J1des elogios
de los adelantos de México, en los últimó~ veinte
aüos y de la sabia política del señor General Díaz.

�Domingo 27 de Mayo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1900.

Pabellón de la. Bosnia. Herzegoviana. en la. calle
de la.s líacionea.
i"

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..

--... .p
• •_..

~_~r ':-:-:--_

._·::_'!.' -~~--;-~ ~--

La.s pl'imera.s investigaciones en los escombros .

Hnndinüento de un puente en la Exposición
DEPARÍS

=

, A las cuatro de la tarde del día 29 de Abril
muy poco después de la apertura de la Exposición,

tuvo que lame-ntari;;e nn sureso trágico, que costó
la vida á nrnchos de los visitantes de la Exposición.
Un puentecillo que unía el Campo de Marte

y en 1os pri.µieros momentos los bomberós sacar~m
de entre los escombros á una señora, una niña y
cuafa·o hombres, todos muertos, cuya i&lt;lentidatl
no se pudo establecer entonces. El número de víctimas siguió aumentando á medida que podí011 removerse los restos del pu~ntecillo, y tuvo que organizarse á toda prisa un servicio médico para el
socorro de los heridos.
El Presidente de la República envió á informarse del alcance del siniestro á uno de los oficiales
á sus órdenes.

com,tantes, paciencia indomable y una voluntad
frrme. Ahora no hay una prorincia. del Asia 1Ienor, de Persia ó del Cáucas.o de donde no ~e haya recibido alguna curiosidad para exhibir du1--ante el actual Certamen.
Gracias •á esta organización, la colección e.le tapices .\' bordados que hoy se exhibe puede Yerse
como la. única en el mundo y en el mi::;mo Oriente
no se posee; tal vez, igu~l.

EL ORIENTE
EN LA

EXPOSl~ION DE PABIS.
81 poder atractivo
que ejerce sobre nosotros el Oriente-por
su sol y nuestras inagotable curiosidad de
sus misterios-se manifiesta en este moEl tr&amp;nsporte de los heridos.
mento en la famosa
calle de las Nacioncs
En Asia Menor, la región de lo tapices parte
en la Exposici.ón de
de Symrna y no se estiende más allá de Bhiordes
París. Nohay, en ella,
de Demirdjick. Las materias de Ghiordes y de
Pabellones más visita:Smryna son menos numerosas que las de Ouchac,
dos que los le la Perpero los tapices son más preciosos. Si se admite
sia, la Turquía y de la
que en general un tapiz es más fino, mientr,13 sn
Bosnia-Herzegoviana.
La Persia, princi- t~jido es más compacto, se reconocerá la superiol'ldad de los de Demirdjick, que cuentan 814 11udos
palmente, exhibe en
en un decímetro cuadrado, mientras que lo::, de
el lugar de honor una
Chiordes no tienen sino G25 y los de Ouchac
reproducción fiel de
400.
una tienda de rreheAl hablar del Oriente en la Exposición de Paran. Este grupo, debido á la inteligente colaboración de los pintores y escultores, es uno de los atractivos
más artísticos de la Exposición.
Los ¡tapices expoostos son
de gran precio; el comercio de
Oriente es ante todo un comercio de tapices, tanto en
Persia como en rrurquía.
1
Además, la su perioridad
de tapices de Oriente, es notable bajo muchos puntos de
vista. Hace veinte años solamente, que el Oriente no
importaba ninguna de sus riquezas á Europa; el honor
de haber conseguido este
triunfo, de haber traído el
Oriente á Francia durai,,te la
actual Exposición, pertenece
exclusivamente á los comerciantes de la Plaza Clichr.
No ha ,ido esta cosn fácil y
trn dfa de mercado en Ouch&amp;o. (.&amp;.Si• menor.)
han sido precisos esfuerzos

r

Buscando oad&amp;ve:res.

con el Panorama del palacio llamado del Globo Celeste, se derrumbó en los momentos en que los
paseantes en gran número discurrían por la avenida Suffren.
Las autoridades pusieron en seguida todos los
1ned.ios que estaban á su aJcance pal,"a ocurrir al
socorro de las víctimas del lamentable accidente,

Una tienda de 'l'heril.n.

.u·'s, debe incluine la Bosnia-llerzegoviana, que
.por muchos títulos, pertenece alrn al Oriente .
Su exposición, extremadamente original, merece
un estudio completo y extenso. E;,; t:-le el triunfo
de Ja obra paciente y emiuentemente ¡nttriótica
llevada á cabo y perseguida durante muc:ho¡; allos
11or el Comisario General de e:::te paí::; en l•1 rancia.
J 1a B09nia-Herzegoviana fabrie:a tela~ de :::c&lt;la y
bordados de un encanto exquisito,. de un,t frc..;cu- ·
ra y u.n brillo incomparable,. La P laza ('lichy h;t
sido la. encargada de utilizar estas prec-iosidadc;;,
y en sus almacenes se exponen muebles maravillosos que se han fabricado exprcf:amcnt.e para hacer juego con aquellos tapice~.
Bl deslumbramiento que domina al visitanlc
cuan.do pasa cerca ele uno de est'-0s almacenes, es
demasiado intenso para poderse describir. rrodo
lo que el . Oriente ha prodllili&lt;lo de fantítstico, todo
.su lujo ideal, todas sus riquezas incomparables
facinan al admirador inteligente y encantan aÍ
profano.
!Jn_a. Tisit~ por cort·a que sea á la Plaza Clichy,
dcJa 1mpres1ones imborrables, como de una visión
inmaterial, pues inmateriales parecen 1.1guellos ob_jetoi de colores tan suaves que e.e -confunden con
&lt;,l tono de luz y las pinturas de los tapices.
l'ar~ conocer el encanto del Oriente, bai-.ta con
pasar unos minutos contemplando sus fabulosos
pro-duetos.

EL MUNDO ILUSTRADO
oadero serían reeocTados para las colonias franoes~s, para las otras naciones y para los países exóticos_. Ahora bien, el Imperio ruso, con todo su
exotismo, no es, por definición, uu país exótico.
Era, pues, imposible, sin una grave falta á las leyes de la simetría, alojarse entre la China y las
colomas N'erlandesas. Pero se salva la dificultad
pasando por alto la Rusia Europea para no fijurse
más que en la Rusia Asiática. Y, bajo el abrigo
del Asia Rusa, pudo ser admitido en los jardines
del Tr~cadero todo el Imperio Ruso. El principio
se babia sal vado. Se salvó por la denominación
adoptada por los rusos: Palacio de los Confines
del Imperio.
ExterioTIDente todo el Palaeio es Rusia vieja.
Una aglomeración de torres de diferentes alturas,
?ºr~n.adas de campane.rios compactos, ornadas de
agmlas dorad88 de dos cabezas, ligadas por murallas espesas. El conjunto evoca el Kremlin de Moscou;_ pero ~l arquitooto, M. Meltzer, se ha inspirado sm copiarla, en la Acrópolis Moscovita.
El Kremlin del Trocadcro es una variación
fantástica sobre el tema bizantino de Moscou. Faltan alli las cúpulas doradas, los campanarios combos. No es, pues, Moscou, la ciudad de las cuatro•

populo.r, J qne lum sido re&amp;petadM por el incendi&lt;&gt;
y por la lluria y la nieve.
La más importante y pintoroooo de las construcciones que la componen es la iglesia. Es esta copia
fiel de una antigua iglesia de madera del norte de
la Rusia. Allí se han reunido todos los objetos del
culto ortodoxo: los candeleros, los lampadarios, los
incensarios, imágenes de santoe, cruces, cofre de
cirios, obras de trabajadores rurales, de monjes y
religiosos.
En 188 isbas J en la iglesia de la villa que se
oculta detrás del Kremlin, el ,isitador recibe una
impresión de la Rusia íntima, pobre y buena, de
la vieja Rusia, de los paisanos de la verdadera raza. En el recinto de las altas y blancas murallas,
bajo las torres soberbias, he aquí que aparece todo
el barullo del colosal imperio que el mujick ba
conquistado sin darse cuenta.
En medio de la muchedumbre parisiense se codean todos los súbditos del Tzar. En cinco minutos se roza uno con innumerables funcionarios do
todos gremios: con tcberkeases, con guardM de
c~mpo, con místicos de regimiento, con dignat.anos Boukhariotes, con comerciantes, artistas, con
cosacos. con generales civiles ó· militares, en fin.,

Pa.la.oio del Imperio ruso, visto desde el Ja.rdin del T.roca.dero •

.La Rusia sn la Exposición ds París
-&lt;:&gt;-)0 (-&lt;:&gt;-

Husia en la Exposición .. . ''Toda~ la~ Husias,"'
-debería rlecirse, como cuando re califica ·al 'rsar:
Hmperador de todas las Rusia.s. Rusia. Asiática,
'Rusia europea, Rusia. central, oriental, boreal, todM la&amp; Uusias están representadas en la Exposición por sus arquitecturas diversas, por sus pro·ductoo de una variedad infinittt; hl~ unas por
muestras de sus riquezas natura lCs ó adquiridas.,
la.s otra.s por testimonios é imágenes de s11 pobreza y deeolación; éstas por su ciYil i;,;;1ción y a&lt;.1ucl1as
por su salvajismo. NiJ1gún país ofrece semejantes
c-ontrastes. Ninguno es más difícil de rea~umirse
_por los ojos del visitador ele la. B.xposie;ión. Los
organizadores de la sección ru~a, han consogoido,
,sin embargo, darnos una. visión e;omplcta é impresionable de este inmenso impNio . .Los que co11 ocen la Rusia, la reconocen; 1us q_ uc no la cono·ccn, la descubren.
La Rusia no ha querido impetlir á l,1~ otra3 na·cionei aparecer grandes, y ha pedido para insbtl;U"3e un lugar aparte.
Pero á decir verdad, la Rn.:ia eí-tÚ por lo&lt;lai.
partes. La Rusia indust.J"i.al partic-ipa de todo¡; lo:-;
grupos, de todas las clases. La Hu;;.ia militar, Lt
Huaia intelctual, 1a Hnsia agrí(·ulu, la Hu:;i;i artístca. se cod-ea con his otras potrnc-ia:-; en el Palacfo de }os Ejérc-ilos, en el Campo de :\h1rÍ.('. 011
h Esplanada, en loo Campos Elíseo,. _\llí es
·dondo los economist~s, los soldados y los si:LLios
van á buscar la Rusia actual.
Pero en el rrrocadero es donde parece ú los ojos
·del gran p6blico. bajo sus aspectos más piutores·cos decorativos, de colorido y vivos.
"l'alacio del Asia Rusa" dice el plan oficial. Estaba cfüpuesto, en efecto, que los terrenos del 'fro-

cien.tas iglesias y de los Lrcinta conventos. No ea,
tampoco, alguna Qtra ciudad rusa. Es una ~ínte•
sis de la ciudad rusa. Su situación en la sima de
la pendiente del 'l'roc-a.dero, amplifica sus proporciones, hace apare-cer más altas sus torres, la prin~
cipal de }as cuales mide 46 metros.
El Krernlin aparte, las ciudades de la Rmia moderna se asemejan más y más á las nuestras: largas calles derechas, eníbanquetados, al macenes Je
novedades, h-anví.as, carruajes de sitio, etc .. etc·.
Nada de particular tiene que enseñarn os, 5¡ 110 e-:
la. int-ensa fe religiorn que hace detenerse delante
de 1ma imagen santa, colocada sobre un muro. al
gran dignatario, lo mismo que al humilde arle~.ano, al coillerciante millonario, como á su más humilde em1)leado. rrodos se cubren la. frente, las efipaldas y el pecho con innumerables signos de la
cruz, y se postran, los unos después de los otr os,
para besar los pies del santo ó de la sant'a.
Pero en esta vieja ciudad rusa, de blancas murallas, las Rusias no han pretendido darnos una
imagen de sus civilizaciones rnotlernas. Franqueando su umbral, .:iomos iransporta(los hasta los
ooniines del imperio, y se ofrecen á nuestra cur iosidad las maravillas del Oriente y cid Septentrión.
Pero á falta de la rareza de que carecen su~ ciudades, la villa rusa l1a permanecido característica.
ln poderoso imperio no podía. encantarnos mejo r
q11e transportúndonos á la Exposición una de ~us
villas pintorescas. Es pre-ciso conceder que no es
una ald&lt;'a Vltlg-al" la qne se ha edificado á Ia sombra
de la alta muralla de Kremlin, aunque no sea
tampoco, una villa íanttístioa. Es exacta cu toda.~
sus partes. Nada más que es preciso supo ner
que sus "isbas'' _y su peq ueña iglesia han
sido construídas antaño, en p1ena eclosión del arte

con todas las razas del vasto imperio.
La sala del Asia central es un encanto. El peligro estaba en amontonar demasiadas riquezas demasiados tapices, demasiadas sedas, demasiad~ arma.a damasquinas, demasiados aceros Cincelados.
Y este peligro se ha salvado. De una fuente octorro0
nal, cuyM paredes y l,ordes han sido revestidas dc
tapices bordados de arabescos, se desprende un

._a rilla. rusa. - La. igl esia

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo üe 1900.

Domingo 27 de Mayo de 1960.

sentan :-.u~ notables ediciones en unn vitrinn. monument:al.
Por toda :c. parte:--. aun en los grupos en qnr. la
111.~tahtción general está más retarda.da. 1,08 ru-.:503
están Ji:--tO$. Lo:::. jE&gt;fes de dichos grupos_ ~olamento
podrían d('cir por qué esfuerzos de lwln\u\a&lt;l y &lt;laem:rgí;1.

EL MUNDO ILUSTRADO

et 4remio Sran6e.

--- - -----Todo era júbilo en la calle del .',.ve María. Diego, el bar~ero, sangrador, maestro de guitarra y
(;ci.Jl tador a lo flamenco, y el mozo de más gracia
y Je más sal del barrio de Lavapiés y calles aclvacentes había sido agraciado en el sorteo de aquel

.Ca flor ~el maíz.
Ern F'lora la doncella
Má:-; galerna y más gentil
Que arrullaron con su3 co¡i,1.-..
La$ palma::, de mi país:
Hu~ mcjilla:i, sonrosadas,
8u boqnita, de carmín,
Blanc,1 la tez de su frente
Con ter::;ura de marfil;
Ojos helios, soñadores,

Y flexible talle ele hurí
Que temhlaba con el viento
Como la tlor del maíz.

Bala del Asia central y tesoro del Emir ele Bc.u.kbara.

chorro de a.gua CfMC' cae en lluvia eobre las verdes
plantas. Es este nn deliciooo descanso para la vista.'La freecura del agua y de las plantas, después
del polvo de fuera, dá una impresión de bienestar
exquisito. La sala. está bien alumbrada sin estar
llena de sol. Pinturas, telas, tapices, todo está

La Rusia boresl

e,. ante tocio, el país de las pie-

les. Y com.o tal, se revela con WJa abundancia y
una opulencia inc-reibles. lnstitivamente, á deepecho de la. estación primaveral, los visitantes, y sobre todo, las visitantes, pasan su ruano sobre la.s

ricas pieles, de largo y sedooo pelo. Allí está repreeent.ado t.odo Jo qu.c las regiones polares tienen
de rique1.a en sus hielos: martas, zihelinas, harmiños, of.o¡.; hla.nc·os, zorroH negros, azules, plateados.

Todos loo muros están cubiertos de pieles inestimables. En fin, toda la ·f auna de lo¡;: C"onfines del
Norte del lmperio Huso está alli representada.
El Kremlin del '!'rocadero encierra aún innumerables salas en que el vieit.ante puede detenerse

largamente.
Como dijimos al principio en el Campo de Marte, en los fn válidos,..en el rrrocadero, por todas partes se cneuentra á la Rusia bajo sud diversos aspectos de nación industrial, comerciante, agrícola,
y militar, abierta á todos loa progre3os materiales

é intelectuales. Innumerables pabellones particulares están coronadoo por el águila dorada. de dos
cabezas: Pabellón de la Casa y Pabellón
de la Artillería J de lru, escuelas mili.t ares; Pabecabe-za.:;.:
Pabellón de la Caz:! v Pabellón
de las instituciones de la Emepratri~ María; de la
Meteorología. de la lfineria, etr., etc., sin hablar

del Pabellón ele la l&lt;'ilandia agregado oficialmente á la sección rusa.
En el Palacio do 1.., Selvas, ciento y tantas piezas dan una iden de las escenas de ]as selvas rusas.

En el Palacio de las Letra,, Ciencias -j Artes, los
Una villa rusa.-•Oalel1a de las peque.naa industria.e.

talleres de los

manufactureros &lt;lel

Estado pre-

allí dispuesto con gusto. Los objetos de metal cincelado están oolooados sin profusión. Es este, en
fin, un tallar de artista, más bien que un bazar.
Los dos grandes triunfadores de esta ssla, oon el
pinfur Constantino Korovine y el Emir de Boukhara.
Las pintaras decorativas de Korovine son su
mejor adorno y mil veces preferibles á las telas
dioránicas de que está llena la Exposición.
El Erni, de Bou kara, vasallo del Tzar, ha en~iado á París IM piezas únicas de su tesoro: tisús
d-e oro de incomparable suntuosidad, ornamentos,
j0yM y bordadoo asombrooos. La vitrina en que
se encierran estas riquezas ejeTce sobre ]os visi-

Otrn Ye?., cabe el arroyo
Que a,lorna al rico pensil,
('11amlo ,í las nubes del c'ielo
La. i.ar,lc empieza á teñir,
:Jugando Yile en el césped
Tan ri~uc-ifo y tan feliz,
Que e n cl111, puse los ojos
Hin po1lcrlo resistir ....
-Adiú-d le dijo mi labio,
-Adió:.:! pronunciar la oi,
Y :a:c ,1lcjb temblorosa
( '0111n la lfor de1 maíz.

Y /'ué la postrer palabra
Que uos pudimos decir:
ªAdió.s!n me dijo, y íué cier10;
.. Adió~!'' le dije, y fué así..
Pues de entonces ya no iba
Xi a I arroyo del pensil
\: i ,í la fuente rumorosa
l~onde primero la ví;
l tornando obscuras sendas
l'i c·bla ¡ ;1y t-riste! un aspid
Y (·ayú :--in vida luego
&lt;'01110 la flor clel maíz.

Y era florn la doncella
Jl.á.--; galana y más gentil
Que arrullaron con sus copns
La~ p,t!m,1.-; de mi país;
Su~ mejiJl,1;; :mu rosada.s
De.•:!uciero11 su ra rmín
Y quedtl su bello rostro
('orno &lt;le bl;inco marfil,
Y sin brillo hts pupilas
ne :-:tH ojo.-; i a~· de mí!
Y C'n ;;u tu rn ha sólo e-rece
l ,a triste flor del maíz.

tan.too una especie de fascinación. Sobre un rico
diván se encuentran habitualmente los represen-

tantes del Emir, dos Boukhariote, de grnn e9latura, cuya barba es de un negro asombroso.
Sin otro obstáculo que algunas gradas J una

puerta, so pasa de un golpe á otra Rusia entera,
mente distinta: el Septentrión deepué6 del
Oriente.

En ltna. freEca. mañana
Y c!l(IO ú. l,t fuente \-a ví;
··~--o te ·amo, Flora, le &lt;lije,
J'ol' tí me siento morir.·•
Bajó los ojos al sucio,
Y a vi,·ilndo3e el carmín
ne ~u:, rosadas mejilllls,
Pa;..ú delante de mí,
llechiccra y ruborosa,
Co n pn :-30 lento y sutil,
'l'cmhl-anclo como en las milpa~
Tlcrn bla la flor •ael maíz.

f;regorio 7orres ()uinfero.

•

Ll;a. con el premio --grand~.
¡üdienta mil peseta3! ¡ Qué [elit;ídacl! Xo mús
avur~ diarios,
111 apremios rncn!-!mUes del ca.:ero
.
.
'
n! ex.genc1as rncesantes de pre:::.t.amii;tas usurero:::;,
n1 prt!ndas cmp-e1~adc~ en el Monte de Piedad, y
sobre toU.o, no mas desazones con el sastre de la
&lt;;aBa &lt;le· enfrente, el pa&lt;lre de la. hermosa Isabel.
Anothc?ía, y mi ent ra s una murga colocada jun-

to ~ la . tw_nda del barbero atro_naha
''

1

antei3.
El b:-1rhl'1·0 y el s-astre f1¡rnrr1·i('ron poco después
en la i i{\nda; aquél cabizb,1jo. como nlirumado por
la J){'na: ó~í e con los ojos dc.:( 1J(•njado!--. encendido
el rci~tro .Y en actitud colérit•,1.
-B1u nns ncchc-s,-murmurú J)it•gn, dirigién1

1

el aire, y

ar1uel lcc1brn los plácemes de amigos y parroquianos, el !-astre, de pie, detrás del mostrador, seguía cor1.a que corta paño, é Isabel, sentada. de1anle de la máquina de coser, dale que dale al
pe&lt;lal sin levantar los ojos de la labor.
-l'arece que el vecino está de enhorabuena,-

&lt;lijo el sastre despnés de largo silencio.-Ya sabr:,s que le ha tocado la lotería.
-Sí, papá,-murmur6 la muchacha.
-¡ Ochenta mil pesetas! No le han de tlurnr
un ullo. Bn buenas nnrnos están ... es un jutra. .... un per d'd
~ .
uor
1 o .... un· loco rematado .....
¿ ~o piC'nsas lo mismo?¿ 1-o me contestas?
-¡Ah! Sí, papá.
-Si no supo ahorrar cuando disponía sólo del

costoso fruto de su trabajo y todo se le iba en juegos _v cu francachelas, ¿ c¡ué no hará ahora al
vcr~c• de improviso &lt;luello de tanto dinero? La
~ncrte se rá. su perd:ci6n: siquiera ahora tiene el
_ hábito del trabajo y como renuncüuá seguramente
á (,l. l'n cuanto se le acabe el liltimo maravedí, que
será pronto, se encontrará sjn parroquianos y sjn
maldito el deseo de ganarse la vida honradamente.
¿};'"o c·rees también que va á dejar la. barbería?
-;.Yo que sé, papá? ...
-Pues yo te lo digo, vas á ver como mañana
mismo cierra la tienda si no puede traspasarln.
j Bueno es él para seguir afeitando con ochenta mil

.Jl&lt;'l'elas en el bolsillo!
Fn nquel momento se abrió ]a puerta de crisbtles,

1il In sastrería y aparC'ció un hombre.
1

ÍF-nhel levantó los ojos, y sm:µendiendo sin dari-:c &lt;·u!.'nta de ello, el movimiento ele la máquina de
ro-c-r. se puso.. colorada com" la grana mientras
&lt;pie el Sastre, con las ti:jeras en la mano derecha,
:,1)nvada en el mostrador la izquierda, inclinaclo
t'l L"Uerpo y la vista fija en
puerta, parecía reprt&gt;,;,,c1ntar un cuadro vivo: tal fué el asombro qne
rro(h1jo en amhos la ine~perad-a. visita ele Diego.
-; Buenas noches!-dijo éste tímidamente, y

Ja.

&lt;lo~&lt;: ú la 1rner~a vidriera de la calle y mirando de
sosla)'o :1 lsabel, que no se atrevía á levantar los
ojos de la. costura.
1
- \-aya usted con Dios,-reíuniuñó el sa:3tre.
-Huenas noches,-repiti6 en voz baja la mu-

chacha.
Cerrúse la puerta de la calle, y padreé hija•quedaron ,'¼.ílos y pensativos, y al cabo de largo silencio &lt;Hp1t'•I lo interrumpió diciendo:
-¡ t).11é osadía! ¿ Sabes lo que ha hecho?
-¿ (Juién, papá?
-1'::-e.
-¡ Pedirme tu mano! ¡ Cabe mayor atrevimiento! ¡ Como ~-; un manirroto, un calavera, un vlcioN1 engreído por la suerte pudiera hacer tu Iellcidad!
Y unn lág-rimai humedeció ]a labor de Isabel.

'

*··

l"'ll palio de una casa. ele vecindad en la calle
del A ve Uaría. Diálogo entre varias mujeres:
-Diga. ui-:teU, señá Antonia. ¿ Es verda&lt;l que Ja
hija del :-:,rnts&lt;· se casa con un horlera de la calle
de Posta~?
-E::ito des.c. aría el padre, pero ella erre que erre
que quiere entrar en un co nvento.
-¿ Monja la muchacha más ' guapa del barrio?
-¡ llué lástima!
-Y dejando á su padre solo en el mundo.
-Pero sospecho que la niña tjene más vocación
Je barbera que ele monja.
-¡,De barbera?
- Pues qué. ¿ no saben ustedes Jo que pasó hace
&lt;los años?
-Cuente usted.
-Dicen que Diego miraba eon buenos ojos á
la 11iña, y aún F-e añade que eran novios á hurtadillas del padre ..Y que el barbero fué iL ver á éste y
le pidió á Isabel.
-¿Y no quiso?
-jQué había de querer! ¡Bueno e~ el ruín del
Ba'-tre para consentir el matrimonio de su hija con
un tronera semejante.
- l{nt.onccB era rico: le había tocado e1 gordo.
-Es verdad; pero el sastre. conocía el paño y no
le faltaba razón, como se ha visto después. Las
ochenta mil pec:eta.s del premio grande volaron en
menos ele 1los :1.ños en los frontones, g:nitos y administraciones ele la timba del Gobierno. Al pobre
Diego ni síq,üem le queda la barbería : no tiene
1

luego, haciendo un esfuerzo, afü1diú:-Señor IsiLlro. dCBeo h11l1lar con usted.
-¿ Conm igo?-preguntó el S.-'ls1re.
-Sí, señor. con usted y á solas.

-Creí que (odo había acabado e11t.re nosotr~.
-Quisiera que tuviera us ted In l.iondad de oir-

me
Figuras de Teberkmsea l. la entrada de la Bala del Cáucaso.

Y ,iliri&lt;•111lo la. puerta tll' la trastienda, invitó á
Diego ~ entrar en ella.
l:-:,1bel proseguia su labor: pero el movimiento
1h 1 ¡wdlll ya no era tnLnquilo .Y :u.: ompasaclo como

1má

palabra.

-Sea,-d.ijo el sastre después de breve pausa.

más Tecurso que afeitará (lomiciliQ:_
-Pst .. silencio. que se dirige haci!l. a.quf. Vondrá á pelar al prestamista Je! principal.
-Ese d&lt;'hC !?'er duro de pp!ar.
-¡Ca! Fi ::e pela de fino.
Y Diego atravesó el palio &lt;·on la bacía. debajo
del brazo, el paso lento, la frente ca.í&lt;l.a, loo ojos
extraviado!-- y el eteTno rei·ucrdo &lt;le I sabel et1 el
alma.
·
Al caer &lt;le la tarde. reinoh,1 profundo ~iler10io
en la. sastrería . Isabel halláhaie en 1m cuarto v los
oficiales se habían retira.do. l•~I sa:;trc, sentacfo en
un rincón con un codo en el rno-strador y Ja. m;rno
en la. frente, al ve-r:-;e sin te~tigo1s dió rienda f-Uoltn
á su pena.. llorando amarg-anwnte. Su hija idolotrnda, su hija única, le dejaba sumido en espantoea
soledad. Debía partir al día ,iguiente para no
·wlver.
-Enterrada en Yicla en un claustro,-drc:ía para sí el pobre anriano,~y yo :wlo, compleünnente
mio en el mundo. Todo me ~ohra si me íalh-1 c·llo.
¿ Quién cerrará mis ojos cuando hartos &lt;h' llonu·
se queden secos y enjutos para siempre? Pero. :rntes muerta que casada con Diego.
En aquel momento abrió é:::te la puerta de &lt;;ri~tales ele la calle y entró en la tienda. V,[ sastre hi,o
un movimiento de enojo; pero pudienrlo rmÍ.'- ni
dolor que la cól-era, rogó al barhero qne ~(~ i-;.ent.:.tse.
-Xo te quiero mal,-le dijo,-:v voy ft. hablarte
eon completa sinceridad. A fines de 1844 ,e establecieron en esta calle, en nucRtros rcsp(1 t'ivos oficio.-:, tu abuelo y mi padi:c, á quienes uufo estrecha.
amistad, á pesar de $US encontrados y opucstoa curacteres. Era aquél 8legre, decidor y fastuoso J e-l
encanto de Jas moza ~ del banio; parecin que toih\1-i
se lo disputaban, y fáeilmente, -porque el amor c11tra rn11chas veces por los ojos de la vanidad. supo
rendi r la entereza de la hija de un carnicero r ico,
á despecho ele la ternlz resistencia de ést.c, qnr :11
fin y al cabo hubo ele dar su consentimiento al ma.tri1~10nio. Pocos afias después, tu abuelo hfl.Lia
dado al traste con la dote y la herencia de rn mujer. Lo propio hizo tu padre con aquella sanf¡¡ que
te dió la existencia., á quien los sinsabores J la miseria aco-i:taron los días.
En cambio mi paclre, hombre circunspecto, sencillo y ordenado, ~in más pafa-imonio que su trabajo,
depositaba. cada año
laf- modesta.a economías de sn laboriosidad incansable en la
Caja &lt;l.e Ahorros; primero en nombre propio, y después en el
de mi madre, en el mío
y en el de mis hermanos, á quienes he heredado. Yo he seguido el ejem-

plo respecto ele mi hija.
Desde 1845 á 1894, ambos inclusive impusimos
anualmente mi padre y yo mil pesetas, las C'na.les
dan un producto total por capital é intereses Pompuetos, de 141,881 pesetas y 24 céntimos. !&lt;Jale
es el do~e que tenía r~servado á mi Isabel, dote &lt;tTie
yo consideraba á cnbieTto ele guerras, revolucionL'fl
y hanrarrotac: de bancos y aun del mismo Estado ·
pero de las dilapidaciones de un marido pródi~
A m1qu? la ley clefi.ende y ampara el pntrimon io de
l~~-S muJeres ras~-r~as. pocas son las que logran rosis,br, ya por cleh1liclnd, ya por cariiio, ya. por t.rmor
a~ escándalo. á la.e.. imposiciones, exigenrias ó ¡.:olicttudes del compañero de su vida.
Ahora. cornpr&lt;•nderás la verdadera canga de mi
tenaz oposirión A tus amoríos. Ha.s here&lt;lndo de h1s
mayores la pa::-ión -~iolenta del juego, y no quiero
que, como acontC'C'JO con tu pobre madre mi hija
no teJ1ga un &lt;lía un pedazo de pan que ll~var á la
b?ca y muera, de cl_olor y de ve~giienz-a., y sea preciso apelar {1. la um1sbtcl compasiva para enterrar1a..
i Antes 1:non_Jª rp10 en poder de quien ha de sumirla
en 1~ nusena y s-cr causa. de su eterna desventura.!
Diego seguía guardando silencio. El sastre· cesó
de hablar y con lus manos cruzadas y e-] cuerpo en-

�Domingo 27 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
corvado permanecía pensati"VO. De pronto, se puso
el barbero de pie y exclamó:
- 'J'ienc usted razóu, señor Isidro. ¡ Las palabras
de usted me llegan. al alma, pero yo puedo corregirme!
-¡ Corregirte! Tu abuelo y tu padre hacían á
diario propósitos de en mi€nda, pero em más podero~a que ellos su ciega a.fici6'n al juego. Calculo
que rn el espacio de cin cuenta años se han gastado
en tu ca~a ciento cincuenta mil pesetas sólo en billeteslle lotería. Graeias á un premio mayor llegaste un momento á recupnar dos terceras partes. No
tenías dercho á más por una le_v matemática. Ese
banquero fuerte que se llama Estado debía disfrutarcl resto. En cambio esas 150,000 pesetas impuc:-:tas it rar.ón de tres mil cada a.iio en las Cajas
de Ahorros, hubieran repres.entado ahora 425,644
y todavía sería mayor esta cifra de haber entregado
}as c.rntidades, coincidiendo con las fechas de cada

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 27 de Mayo de 1908.

drrznlc á clrfan~a.
Que trisLcs. las ohts va n
á besar tu playa. ignota~
dornlc parece que ilota
toda la Ururna &lt;le Ossian.
::-!aben u.caso los mares
el tormento de tu raza
qu e entre bollozos abraza
los cristo~ de tns aJta rc::!?

Lo saben . y &lt;'On querellas
Sus ondas cíñente en coro .....
Irlanda, yo también lloro
tu acrvidm11hre cou citas.
Que quien soy? niebla que amasa
la vida, voz que se ahoga .....
un espíritu que boga
Y un pensamiento que pasa;

Que al pasar el duelo ve
e11 tu augusta faz impreso,
,te mira, te manda un beso
y te dice .... no sé qué.

Adiós Brin, yo, pequeño
como soy, tarn bién escondo
un sueño muerto tan hondo,
tan hondo como tu sueño!

,orteo, en lugar de hacerlo á fin de cada anualidad.
Serías rico, poseedor del cnor1ne capital de 425,644
pesetas, y tendrías tal vez lo que vale más que el
dinero: la costurnhrc de posc'€rlo, el hábito de ahorrarlo.
Ya he comenzado á adquirirlo. Desde hace un
a.ñ(\ dcódc mi completa mina, impongo todas las
semanas en la Caja de .\horros el produclo de toda¡; mis economías: ¡diez pesetas! Aquí tiene usted
mi libreta.
- Basta. Ahora te creo.
l◄:n aquel momento apareció I sabel anegada en
llanto; pero en llanto de júbilo.
Y el pobre viejo exclamó con la libreta de la
Caja de Ahorros en la mano:
~ ¡ Jú,te, hijos míos, es el Tcrdadero premio
grt1nd~!

'romamos do "El Fígaro" de la Habana, el siguiente precioso soneto, de la. señorita Esther
J,ucila Vázquez, hija de nuestro Cónsul General
en Onba, quien lo dedicó á la hija del señor Secretario de Relt1ciones, habiéndolo remiticlo á diel1a scllorita con motivo de su reciente boda.

VESPERTINO.
H"-f en el pal pitar de la enramada
al ,uave soplo de la brisa leda,
el deslumbrante brillo de la seda
por lo&amp; rayos del sol iluminada.
Y la Iuz al filtrarse, tamizada
por la tupida red de la arboleda,
i,;us mallas de oro en el folla.je enreda,
y tiembla en sombrosa encrucijada.

Sólo que tu vivirás
años de años y tu anhelo
tal vez cristalizarás,
y yo soy hoja que vuelo
nada más. . . . . ah! nada má's!
Abril t4 de 1900.

PARA ENTONCES.
Camiua.ré, s-angrándo¡ne la herida,
En espera del golpe: golpe rudo;
Caminaré luchando por la vida.,
Con mi dolor sirvién&lt;lo.uie de escudo.
Y al fin he de lleg,u-; ti::.s la caída
Que estoica voluntad salvar no pudo,
Al fin he de poder, Madre querida
En tu boca prc-ndc-r, mi beso mudo.
Y entonces viv-iré: sin la materia
Que agotó mi dolor, dolor intenso,
Y sin conciencia me arrastró al abismo.
Entonces; si n lucha r con la. miseria,
Un tesoro tendré: tu amor inmenso;
El supremo ideal de •li egoísmo.
México, Mayo de 1900.

JUAN EL YUNTERO.

=•=
Por qué eetá triste Juan el yuntero?
por qué el in&lt;lito llorando está?
por qué oolloza? por qué se queja
allá en el fondo de su jacal 1
Le ha &lt;.lesu.irado la guapa criolla
de frescos labios de flarnboyán,
cuyos ojuelos miran dormidos
como los ojos de la torcáz?
Acaso lejos do su serrana
nadie acomp&lt;Lfü1. su soledad?
a ca.so sa.be q uc le ha ol Tida.do,
y siente celo., el rabadán?
Qué es lo que tiene Juan el _yuntero?
quién le lm ca.usado tan ·grave maJ?
acaso ha m twrto su madrecita.?
por eso al monte no va á lellar?
Dejad al indio que en la guilarra
cuente sus penas ... que llore más!
Vamos, comienza-le gritan todosy a.sí muy triste comienza Juan:
''Estoy enfe rmo, tengo 1ma. pena
que no mo de-ja vivir en paz:
perdí al buey pinto que más quería,
mi mejor yunta truncada está!
Qué encornaduraJ qué corpulencia,
qué bella eslampa del animal.!
em muy fuerte p:n-a el trabajo!
no se cansaba nunca de arad
El fué la causa de aquellas mieses
que florecieron en mi heredad,
y _el fué la causa de la riqueza
que en mis graneros guardada. está!
Vivan los bueyes, los nobles bu,iye•
que son del campo nuncio de pcrn!,
el "De Profundis" de sus mugidos
es como himno de libeTtad ... "
Y calló el indio; sonó un aplauso
ele ]os la.hric-goe, al terminar;
y hoy todos saben la fútil causa
que le produce tan grave mal!
Hoy todos saben por qué tan triste
por qué tan triste llorando está,
'
el pobrecito Juan el yuntero
allá en el fondo de ·su jacal. ... 1

Juan Orci.

Bs la tarde. Con cárdenos reflejo&amp;
el verde bronce del ramaje enciende
y la corteza de los troncos dora,
J al ir desvaneciéndose á lo lejos,
la llama por los árboles asciende
y al fin en Occidente se evapora.
Habana, Abril de 1900

€sfl¡er .J:ucila Vá;:que;:.

Vista de la.Calzada. de Guadalupe en llorelia.

Juan B. lkf..f¡mi.• .

Xo es solamente en lféxico á donde se e.'3-lán
Jlernnüo á cabo construcciones U.e importancia y
así lo demuestra. la frecuencia con que ih:stramos
11ues.tr.as páginas con vistas de nuevos edificios
públicos ó de particulares que se han levantado
últimamente en distintos puntos del país.
En Cuernavaca está para construirse por orc1en del Gobierno del Estado de 1Iorelos, m1 hospilal general cuyo magnífico proyecto uebido también á los Sres. ingenieros Esparza y Ortiz, nada
&lt;leja que &lt;lesear ni en cuanto á belleza arquitectónica, ni en cuanto á buenas condiciones para el
fin á que se dedica el útil establecimiento de he11 eficencia.
A semejanza del hospital general de esla capital, aunque en una a.rea de terreno mucho má5
reducida\ el ·nuevo hospital estará dividido en
pabellones que se destinarán á los distintos departamentos de hombres, de mujeres, de enfermedades infecciosas, manicomio, sala de ciruj ía y
'otros no menos importantes en los cuales se lrn
'.cuidado ele observar las mismas regla.a de higiene
'Y distribución que se tuvieron presentes al trazar
y construir el hospital general de esta metrópoli.

l

s. propiedad

embeck..

�EL MUNDO ILU8'l'RADO

Domingo 27 de Mayo de

Domingo 27 de Mar o de 1900.

rnoo.

EL MUNDO ILUSTRADO

MIRf\ BEf\U.
La enorme tmjedia ]ibe.rita.tlora que ensangrentó á Ji..,ranein en

las postrimerlas del siglo XVlll, podría muy bien sintetizarse en un
desfile de hombres, en un desfile do cerebros y corazones, de ideas y
ele pasiones, fermentos de siglos enteros, que estallaron R.! fin _v llenaron el mundo con el estrépi1tb de sus acciones, imprimiendo un
nuevo y poderoso impulso á la marcha futura de la ,ociedad humana.
Una de las Jiguras qne más porlerosamente se destaca.TI de esa
gran tropa de sombras, es la de Mirabeau, que á la apreciación de los
pósteros aparece como un extraño ilejido de contradicciones, como
una singular amalgama de grancleza.Ft y de mezquindades, asaz difícil á
la calificación concreta, pero que, &lt;le cualquier mo&lt;lo, acaba por colocarro más cer ca· d0 la admiración que del desprecio.
. Entre los Diputadoo del terc·er Rta&lt;lo que se reunieron en V crsaJles, á principios de Mayo de 1?'89. acaso sólo uno tenía un nombre ampliamente conocido, y ~e era Gabriel Honoré de Mi rabeau,
que entonces arababa de cumplir los cuarenta años. y que se hallaba, en con"&lt;'cuencia, en el pleno florecimiento de h,.s fac ul tades
viriles .
.Desde Jnego su nombre era conocido por haberlo ilustrado 1:,11
pa&lt;lr e, el marq ués de Mirabeau, cuya discreta pluma hal&gt;ía t ratado
asu.nt~ de importancia pública, y c·uyo volúmen "L'ami des hommcs
ou traité de la populai!ión," le había. consolidado una merecida reputación, que estaría, en verdad, más ÍTm:('a hoy día, &amp;i In notnricda,l
del hijo no hubiera renido á empujar hacia el . olvido la Jabo rfoc;ida&lt;l
ele! pudre.
·
También el hijo, ilesde la edad Ue treinta año.:., y cuan do empezaron á enfriarse ]as pasiones jnveniles qne lo habían hundido en
una vida borrasca.a y poco limpia, h abía tomado la pluma para producir libros v folletos eobre asuntos de palpita.n,te '1.Clualitlacl en
iu¡uellos clía.!-, · en ,~ cuales trabajos, si se advie rte á las Vece-3 &lt;lestellos de talento y aparie ncias de valor civil y de audacia, no brilla
mucho la honradez l iteraria, pues a&lt;lemíl.S del plagio casi constante y
p08teriormente co mp robado y á menudo el móvil de •&lt;Juellos t.rafrnjos, í ué ese viejo deljto que ]a legislación moden1a empieza á codificar
con e] nombre de "chantage."
Pero tenia Mirabeau un poder formidable: rn palabr~. Y su

-----

--.

ll"dmero 28 y m e dio d dl Puente de A.lvarado. P z oye c t o, prop i e dad y habitación
del S r. Ingenie ro D . Bata.el 0 11.rci a. y S . Facio,

Jh1mero 16 de " S a di Carno1i." Propiedad d e lo s B.re s. Ingenieros
B. Ga rcía S. Facio 7 S a lva dor Jlira.nda.

lJu,tramos m:ta página del "México ~fodcrno" con Yi~la:; tomadai; de
cinco e&lt;lifieio1:1, ele los que más re&lt;-il'ntcmente _ha pro_ycdado y dirigido el :-eitor Jng-cniern Don Hafacl
García _y ::,ánchez Facio. ·

Rrueinga, y :;u estilo :::e-rio reflilla.
helio, como pueden acl,ertir nue5-

t ro:; 1ecto res.
J&lt;:11 cuanlo al edificio ele la rnlle
priva~la del Elíseo, se Yé que c.:; 1m
prcC'io::10 pah:c:o, er1 el que fe pue-

La e:1~a. número 28 y medio &lt;lcl
Puente de ~\ lvurado, que e:-: lH rci::idencia ,!el mt&gt;ritionado ingeniero,
]ia llamado la atención de los intcli-

de nprcciar el arte y el hueu gusto.
F~-t'á clc..~tinac.lo á habitnción del señor lngcuiero Don Salvador )firanda .
J&gt;istínguese esta constr urció n
por su !seneillez, hi elegancia del es'.. ilo-, í..11 buena ornamentación, 11
simetría de sus proporcione~, y sobre todo, ·por el cuidado ~, tino
ron que fueron escogidos los materiales que se emplea ron en la
ron;-:tn:c t~ión, que es, Ein duda, el
mejor ornato de esa calle.
En cuanto al otro grabado. que
rC'prc~enta una caEa. en com:tTucclón, debcmo~ c.lecir. qu('t aunqud
r11 cRta vista. no se pueden apreciar
to,lavia todos los mérito~ rlel edi-

gcntef:, por la severidad de Bu e;,:tilo Y la --olide,1. ele su C'Onstruc ·ión,
circ•1in .. h111pias que ¡.:e unen al l.&gt;uen
gthÜO &lt;le l;.1 ornumcntaeión.
J.a r;-1~;1 ubicada 011 la calle de
Radi C'arnot, at.londe artulan1rnte
con~trun.• &lt;'l eciior Ránchez }\acio
otrae: :--ei:-: finra~. l'S de e5tilo ren-;tcimienlo italiano, y á la :::encillcz
y c·onrnditbdes reu.nc detalle.:, que
h:wen r¡ue e:-tc edificio ~a uno de
]os mejores entre los que hermoBean In nueva. avenicfo . que está :va
pohhHla por familias de nuestra mejor sociedad.
Otro de nuestros graharlo~ repre:::enta la casa.. que l'-l propiedad _v
lrnhitarión U.el scfior Dr. Jo:.é Beyes

112BABBA.u,
de un grabado contemporáneo ele Gu6rin.

fi c io, no8olro., Jl('mos tenido el pro-

yeC'lo á. la. vista y estamos seguros
11c ']lle ser{~ una ele nuestras mejores
construcciones.
Ca s a en construcc ión en la 5111 calle del N aranjo. P ropi e d ad d el Sr. D r . Beye s Bruciaga

.
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Casa 5!Ui10 de l a. 5 ~ del Cip r b . P :ropied a.d del Sr. D:r. Jos6 B eyes Bruciaga .

Jn.:ramen\O del 41p11.U.do en la

Calle p riv ada. clel E liaeo. P ropied&amp;d d e l S.r. I ngen iero 6a.lva dor Miranda.

'

A ■ a,nblea

lfacional.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Doming() 27 de Mayo de 1900.

!!LZ

EL MUNDO\ ILUSTRAÓO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 22
Direotor: Lio. RAFAEL BEYES SPflfDOLA..

8UBSCRlPr:IOK MENSUAL FOBAN.IA, Sl.lll
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, SJ,25

MÉXICO, JUNIO 3 DE 1900.

Gerente: Alf'l'Oll"IO OVYJ.8

Ape:rtu:ra de la Asamblea gene:ral de Versalles.

..

palabra, esgrimi&lt;h hasta entonces, sólo en pequeñas e~caramuzas, pero nuncio ya de los acontecimientos por venir, llamó la atención sobre Sll
personalidad ca~i oi,~curu, v el ;\Ii:ridr,) ;\loutmorin le propuso "comprársela'' para que sirviera
á la defensa de la m:marquia. La monarquía experimentaba entonce$ los primero~ s1cudimientoH
decisivos y la popularidad debía buscarse militando en contra de la monarquía. l\Iirabeau era monárquico, ciertamente, más que por otra cosa, por
i,u calidad ele gentilhombre; pero su idea monárquica, desviándose del absolutismo, podía acercarle
á los enemigos de ella y crearle un principio de
popularidad, sin suprimirlo por completo de las filas del Hey. La ocasión era propicia ~• supo aprovecharla Mirabeau, rechazando hábil y enfáticamente las proposiciones de :Montrnorin: Desde entonces, lo'&lt; descontentos vieron en él á un amigo posible. He aquí una frase de su contestación, que
por ~: sola da una idea del "equilibrio" que quiso
guardar y que guardó: "Xo, se11or conde. ~ún no
ha llegado el momento de abrir una campaña contra los Parlamentos. Es demasiada y bien fundada
la. desconfianza existente contra el Gobierno. Auguro á éste la reconquista de la confianza nacional, pero sólo la reconquistará haciendo -al pueblo
partícipe de las labores del Estado ... "

C'aando se acercó la convocación de los Estados
Generales, Mirabeau hizo grandes esfuerzos para
formar parte de ellos, y se trazó un plan ele conducta, cuya primera acción consistiría en un discurso
r11u.i se proponían pronunciar el día mismo de 1-a
apertura, delante del Rey, de los Ministros y de la
f'orte.
La primera parte de su proyecto, pudo realizarla: á fuerza de discursos logró ser uno de los diputados del tercer Estado, que la provenza envió á
los Estados Generales.
El día 5 de Mayo de 1789, en la inmensa sala "des Menus" del Pala{!io de Versalles.-sala que ya no existe y que podía contenar has~a
5,000 personas en torno de su regia columnata clórica,-se verificó la solemne apertura de la Asamblea de los tres Estados, los cuales no se reunían
desde hacía ciento setenta y cinco años. A lo largo
de las paredes de la vasta sala _y ataviados con su~
pomposos y pintorescos trajes, tomaron asiento el
clero y la nobleza; el tercer Estado ocupó el fondo,
frente por frente del palco que sostenía los sitiales del Rey, de los Príncipes y de toda la Corte, mientras que los ministros y Consejeros del Estado ocupaban una mesa con carpeta verde, al pie
del palco real. Había, además, como 2,000 espectadores en la sala.
El Rey habló y al hablar,
"rompió un silencio dos veces secular.'' Después del Rey hablaron
los }Iinistros: hicieron promesas
vagas, lucieron una retórica nada
precisa. M:irabeau ~e aprestaba á
pronunciar un famo~o discurso,
pidiendo la promesa de una Constitución, cuando el Rey se levantó
y abandonó la sala, seguido de sus
.Ministros y de su Corte. }firabeau
públicó si.i. di~cnr~o en el ''Journal des états genéra11x.'' que acaba de fundar, pero el efecto :irn
fué el mismo.
Durante todo el pel'íodo de la
Asamblea, no dejó de 1uchar el
conde de :Uirabeau, v va con la
pluma, ya con la palab~·a, seguía
preparándose aquella popularidad
y aquella preponderancia tan ardientemente deseadas. En aquella lucha en que el Parlamentario
J'ac1im.il del billete con que envid llirabeau aua papeles secretos al
trataba de ir aboliendo los dereConde De la Karc:t,el 17 de J'ullo de 1790.

chos y prerrogativas del Soberano, y que alcanzj
también asuntos financieros de trascendencia, puede decirse que no hay un sólo paso de Mirabeau
que careciera de importancia, Más no podemos seguirlos uno á uno dentro de los límites de un artículo que sólo admite los lineamientos generales.
Varias veces trató de entenc1er~e directamente
con la C.o rte, pero Luis XVI aún le tenía de~confianza, y por más que reconociera la utilidad que
le refültaría de tener á ese hombre de su parte,
titubeó mucho antes de clecidir~e.
Las relaciones reales entre .Mirabeau y la C'1rfe
no han ;ido conocidas, sino hasta el aü'o de 185 l
en que ~e publicó su correspondencia con el Conde de la Marck, que fué quien fungió de intermediario.
En un documento destinado al Rey (véase el
grabado) Mirabeau hizo una profesión de fe y
adhesión al Soberano, y Luis XVI pagó las iíleuda ,
del orador, que ascendían á 208,000 francos y ls fijó un sueldo mensual de 6,000 francos. Además, el
Rey firmó bonos á favor de Mirabeau, por valor total de un millón de francos, que deberían serle
entregados en caso de que sirviera bien.
Puso Mirabeau rns graneles talentos al servicio
de la monarquía, y eso le atrajo la mala voluuta·l
ele los descontentos; por otra parte la Corte n l
siempre creyó en la pureza de sus actos y de sus
intenc·ones, y eso nos explica que el Conde temiera un fin trágico y que enviase sus papeles secreto~
á su amigo de la Marck, con el principal objeto de
que sirvieran más tarde para defender su memoria.
1furió de muerte natural el 2 de Abril de
17fll, y romo ~ínte~is de su acción política, pueden repetir;e lag palabras de Oncken: " In;c;ó su
carrera l)OlíLica. como monárquico aborreeido de
la Corte )' la. cerró como jacobino secretamente
pagado por la Corte.''
Pero rn enorme actividad, su talento v rn eloruen_cia, hacen de Mirabeau una ele las figuras más
adn11rables de la Revolución.

et suplicio

de 6e6é.
I

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Conde Magliano de Villar San Marco</name>
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                    <text>dancia artículos de primera necesidad, son más
palpabl€6 los bienes que resultan y que ya nosotros
estarnos disfrutando, bastando para comprenüerJos establecer una comparación entre lo que valen
hoy las telas, por ejemplo, que se fabrican en
el país J el costo que antaño tenían las de la
0.sma clase que nos venían del extranjero.
Esto desde el punto de Tista econ6mico, que
en cuanto á la calidad de 106 artículos, corno un
efecto de la competencia, todos sabemos qnc las
manufacturas se han mejorado tanto, que muchos
&lt;le los artículos corren en nuestro mercido con
etiquetas escritas en idioma extI·anjero, compjten
con ]os que vienen del exterior, y salen, sin em1,argo, de las fübricas establecidas en México.
Entre estos benéficos estabkcimientos que determinan un adelanto y proporcionan comodida(lcs, cuéntase indudablemente la fábrica de estampados J blanqueo "La Carolina," de la cn,tl
hemos tomado las vistas que ilustran estas lineas.
"La Carolina," propiedad el.e los se1lores Consbmtino Noriega y Cía., estaba antes de ahora. establecida en Puebla; pero después de una catástrofe producida por la explosión de una caldera, que causó varias víctima.s y oasi la tota1 aestrucción de ·la fábrica, los propietarios, perseverantes en su empresa, pidieron máquinas nuevas y
levantaron la fáb ri ca en un extenso terreno de la
;!a. calle de la Luna y Nonoalco, que es donde actualmente se encuentra.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 20

MÉXICO, MAYO 20 DE 1900.

l&gt;ireotor: Lio. BAPA.EL BEYES SPIJl'DOLA..

Sr. Consta.nt.ino Noriega, empleados 7 operarios de la f&amp;briea.

cia de las telas y asegurar á la vez la .firmeza de
los colres. Entre estos el más difícil de obtenerse
con los requisitos indicados, es el color negro, J
los visitantes de este género de fábricas quedan
sorprendidos de los diversos colores, que antes de
llegar al que se desea obtener, van tomando las
telas al pasar por los distintos baños químicos á
que se les sujeta.
El dibujo, no es cosa sencilla y nadie que compra un metro de percal supone el trabajo que se
ha invertido en su fabricación. P ara hacer el di111.1jo se hace uso de graneles pantógados y máquinas especiales que sin·en para grabar la labor en
pesados cilindros de cobre que colocados en las
máquinas estampadoras imprimen el dibujo soUre
la tela.
Los trabajos últimos son el lavado, engomado
y troculado de la tela y el arreglo de ésta para
presentarla bien al mostrador comercial.
"La Carolina'' dirigida y administrada por homhombres de capital y de reconocidas aptitudes, es
un importante centro de trabajo, pues se emplean
diariamente de 150 á 200 operararios, y en cuanto ú su producción ya abundante al presente,
aumentará seguramente muy en breve, pues
los propietarios esperan en estos días la llegada
de nuevas máquinas que se colocarán en otros departamentos del edificio que es tan espacioso que.
atn1viesa sus patios el ferrocarril Mexicano.

,

Enja.bo:nadora.s 7 dobla.doras.

_En la visita que hicimos al establecimiento, pudimos valorizar cuánta es la importancia de esta
fábrica, lo complexo de las labores que en ella se
realizan y el buen número de operarios que allí
trabajan.
La maquinaria es toda moderna, y amplios los
departamentos que por otra. parte son numerosos :
oficinas de la Administración, almacenes donde se
guarda la mercancía, tintorería, grabado, estampa.do, enjabonaduría., engomado, tórculos y otros
muchos.
Tal vez algunos de nuestros lectores no conozcan el procedimiento que se sigue en esta fabricación y vamos á indicarlo en breves palabras:
la fábrica de hilados y tejidos se encarga de
separar el algodón, despepitarlo, laminarlo y torcer el hilo que en este estado pasa á los telares,
donde se confecciona la tela. Esta va después á 'La
Carolina," y sufre allí una metamórfosis completa
con los grabados, tinte y aderezo que se le da allí.
Las maniobras del tinte son de lo más delicado,
por la multitud de substancias que entran en la
combinación de los colores y el cuidado que necesi1an los químicos encargados de esta labor para uo
emplear substancias que perjudiquen la consisten0

LOS.DELITO S DE LA INFANCIA.

8UBSCRTP&lt;:IOK JlltNSUAL PORA.!fli, 11 !!t.
}DICM JDXM EN U. CAPITAL, 11 25

Gerente: .4.líTOl!l'IO 01JY "-8

�•
Domingo 20_ de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
cochero le anna gresca por el monto de la propina.
El pasajero argulle, el cochero se indigna y lo insult,a; entonces el ofendido, hombre vestido con
elegancia, buen mozo y correctísimo en la forma,
Pan á discreci6n.-•Pujilisma.
se despoja de su paletot, de su bastón, de su somNegocio Redonda.
brero é invita al cochero á un as11lto de box. El
cochero, una especie de mastodonte, hercúleo, fuHe presenciado en estos días una serie de escenas pintorescas (sin música de Massenett) y aun he rioso, acepta; los circunstantes hacen rueda y la lusido víctima de sus peripecias--que ponen de resalto cha comienza en toda reg1a. El público sigue las peya éste, ya aquél atributo culminante del carácter ripecias del hrnce, cuenta las r'puntas" en pro y en
francés, que á guisa de lección de cosas hacen per- contra, aplaude 1os buenos lances, salva los malos
ceptibles las virtudes como los vicios de este gran -golpes y apuesta con "momio" á Ja "carga" que ha
pueblo, y que contribuye á explicar la vitali- golpeado de lo lindo al aurig,1. La polich1 brilla ·por
su ausencia . . . Acaba al fin por acudir y acierta á
da d y la grandeza de esta nación.
Comía en un modesto restaurant, cuando, de re- sujetar desde luego á la ªcarga.~' El pueb1o soberap ente, al lado mío se arma nna gresca formidable . no admirando y aplaudiendo al vencedor, simpatiGritos, interpelaciones, protestas, gesticulación zaba visiblemtnte con el \'encielo; se oían rumores,
frenética, oratoria volcánica. Dos mozos de 1a fon- se decía: el pueblo oprimido .... el burgués insoda sujetaban de los brazos á nn hombre de cin- lente .... maltrata al pobre porque se siente rico y
cuenta y tantos años, bien vestido y de aspecto seguro de la impunidad .. .. eI socialismo acabará
burgués, en tanto que el "maitre d'hotel," digamos con todo eso . . .. etc. Ya me temía que se organimayordomo, extraía de las bolsa&amp; del viejo, paneci- zara un motín contra el pasajero y que un lynchallos que éste se había guardado mientras almorza- miento en regla diera fin á la escena, cuando el coba. Los había en el gabán, en la levita, en el som- chero, viendo á su contrario sujeto de ambos brazos
brero, y hasta en la bolsa americana del panta- por la policía, se acerca y le asesta. en plena cara un
lón, serían como cinco ó seis, y representaban un puñetazo brutal que baña en sangre al indefenso
valor aproximativo de doce centavos oro. Un ra- pasajero.
tero ... pensé yó, y pensar on también los circunsLa indignación del pueblo fué formidable: cotantes que le gritaron: ¡ladrón! ¡pícaro! ¡bribón ! . barde! miserable! traidori infame! y una lluvia de
y que lo pusieron como trapo del suelo.
palos, puñetazos, ar~ños, mordiscos, y pedradas dió
Ante esta lluvia de denuestos, el viejecito se ir- con el cochero en tierra y á no haberlo defendido la
guió y protestó: -Ese pan es mio; no lo he robado policía y su primer adversario, el pueblo lo hubiera
y me lo llevo en ejercicio de un derecho legítimo. pulverizado.
Y sacudiendo á los hombres que lo sujetaban,
Esta escena revela también atributos estimables
tomó de sobre la mesa el "menú," y haciendo fren- del espíritu francés. Valor personal; energía para
te á todo el mundo, altivo, imponente, heróico, defender el propio derecho; y caballerosidad y nolo hizo ondear como un bandera del derecho y un bleza que repugnan la felonía, la traición, la bapabellón de triunfo. En el "menú," con letras jeza. Y dejan entrever los progresos de la idea
gordas y bien visibles, se leía: "Almuerzos y co- socia}jsta, asunto digno de más detenido estudio;
midas á dos francos cincuenta . Pan á discreción."
.la mala fe que preside aquí á la generalidad de las
-Y a lo ven Uds.; tengo derecho á pedir todo transacciones al menudeo, por decirlo así, y la tiel pan que quiera, gritaba el anciano, y pagando rantez de relaciones entre el que vende mercancías
dos francos cin cuenta, he pagado t odo el pan.
ó servicios, y el que los compra.
-Poco á poco,-replicaba el maitre d'hotel,Otra escena que corrobora esta última observatiene Ud. derecho á "comerse" cuánto pan quiera; ción. Compré. en la 'l'orre Eiífel una medalla conpero no á llevárselo. De otro modo, cada cliente memorativa; la vendedora me propuso que hiciera
traería un canasto, y por dos cincuenta podría fun- grabar en ella mi nombre y la fecha de la ascendar un expendio de pan.
sión, por el módico precio de medio fnmco; acep-Alto ahí amiguito; soy abogado de provincia té y pagué la medalla y el medio fr,µ,.co del graba(risas) conozco el derecho. El pacto del cliente con do. La vendedora me expidió un va1e para el grala fonda, es un "quasi-contrato," un contrato tá- bador, consignando que su trabajo estaba ya paaacito, cuya "letra" obliga á ambas partes; el texto do, y me indicó un kiosko frontero para que m;ndel contrato no habla de comer el pan 6 de lle- dara hacer el grabado. U e presento ahí con mi
várselo, "ergo" puedo llevármelo si no lo como.
p_apel, lo examinan cuidadosamente como para cer-El espíritu de la ley me favorece ; sería absur- c10rar se de su autenticidad, preguntan qué leyenda
do que hubiera pactado mi .ruina.
se ha de inscribir en la medalla, y ponen manos á
-Yo me atengo á " la letra."
la obra. Ya me retiraba con mi medalla grabada,
-Y yo invoco "el espíritu."
cuando el grabadoT, sonriente y caball eresco, me
Aquí la opinión se dividió, un os daban la razón dice: -Mil perdones; son cincuenta céntimos.
al viejo, y otros al maitr e d'hotel; la algarabía se -Sí; pero ya están pagados, vea Ud. el papel.
hizo indescriptible; por fin, el viejo dejó el pan, -Ka tengo nada que ver con eso ; ni conozco al
pagó los dos cincuenta del "águila" y salió prome- signatario del papel; págueme Ud. y hágase reemtiendo presentar querella por falta ele cmnpli- bolsar en el otro kiosko.
miento de contrato, difamación, calumnia, vías 9-e
Regreso al otro kiosko á. pedir el reembolso, y
h echo, indemnización y á mayor abundamiento,
jurando que enviaría sus padrinos al maitre d'ho- n~e contestan :- Imposib1e, señor, ya anoté la partida en mi libro y no estoy autorizada á hacer
tel.
contrapartidas.
- P ero es que el grabador me ha
Esta escena me dejó pensativo. Aquel hombre,
acaso, pensaba almorzar al día siguiente con aquel cobrado, y le he pagado ! -No puede ser; ¿qué
pan. Tal vez era nno de tantos pobres de levita, grabador es ese? -Aquel; el que u sted me indicó.
-Oh, señül', el error es de Ud ., que comprendió
que viven en la más negra miseria y 11evaba aquemal;
no es ese el grabdor que le indiqué, sino el de
lh refacción á sus hijos. Ya había yo""'º en otra
junto,
con quien tengo iguala. El otro hizo bien en
ocasión, por el barrio latino, á un estud iante &amp;entarse en la fonda á platicar con dos amigos que cobrar, porque no tiene relaciones conmiuo. Pero
almorzaban (pan á discreción) y distraídamente, esté Ud . tranquilo; hay una manera ele que Ud.
como quien no fija en ello la atención, pellizcar no pierda su dinero: escriba Ud. á Mr. X., nuestro
el pan y comerse sonriendo un pan de libras que patrón, y adjúntele el bono de me.dio franco; á fin
el mozo reponía á paso y medida del consumo. de mes que se haga corte de caja aparecerán soAquel joven desayunaba gratis. Tal vez el viejo brantes sus cincuenta céntimos, se le dará á Ud.
abogado de provincia estaba en ese caso, y merecía aviso, se presentará _Ud. en la La Chapelle, que es
compasión, ó también era uno de tantos hombres donde están las oficmas, llevará Ud. sus papeles ó
económicos, metódicos, casi avaros, que á todo se se hará una información testimonial para justifiexponen y á todo lo afrontan por ahorrar un centa- car su personalidad y le será reembolsado su mevo, que viven en la pobreza, privados de todo, me- dio franco.
-Pero señora! cree Ud. que voy á escribir carnos de humillaciones, y que suelen morir en un
tas, á _gasta~ en correo, á hacer un viaje de dos lejergón atestado de billetes de Banco.
Lucha áspera por la vida, instinto de economía, guas, mvertir dos francos en "medios de transporpropensión á la dialéctica y al sbfisma, tales son te" para recobrar diez centavos!
entre otros, los atributos más característicos del . -Entonces le propongo otro medio más econófrancés.
mico, rápido y ventajoso: compre Ud. otra medaOtra circunstancia medió la medida de la enerlla. hágala grabar por medio del bono con las inigía del francés para revindica r sus derechos. Un pa- ciales d~ un amigo de ... '. una amiga, y al volver
sajero baja de un cohe de sitio, y naturalmente, el á su pa1s hace Ud. un regalo, que por lo bajo re-

ESCENAS PINTORESCAS.

=

.

presenta veinte francos. Son como quiera diez ó
doce francos de beneficio neto.
¡ ¡ rrablcau !! Dí la vuedta, "cojí," me íuí á mi casa y dejé apestando á .... tonto 6 á extranjero, que
en París son la misma cosa.

j)r. Jrla17uel Flores.
Parls, 19C0.

Aniversario de la toma de Qnerétaro.

=

Año por año la República conmemora la toma
de la plaza de Querétaro por las fuerzas liberales,
y la caída del Segundo Imperio.
"El Mundo Ilustrado" engalana hoy sus páginas con la reproducción del cuadro del señor
Yent, que representa una escena impor tant.fi.sjma:
el momento solemne en que el Arichiduque Maximiliano hace ,entrega de su espada al G-eneral en
J efe del Ejército de Operaciones, Don Mariano
~scobeclo, que con gran ,constancia había sostenido el sitio de Querétaro.
La historia nos refiere que, cuando las íucrzas
republicanas se habían apoderado del convento
de la Cruz, Maximiliano abandonó sus habitaciones y en compañía del príncipe de Salm Salm, del
General Don Severo del Castillo y de otros jefes,
se dirigió al Cerro de las Cam¡,anas, donde se le
reunió el General l\íejía, con una pequeña fuerza
y varios militares, que fueron llegando en grupos.
Se intentaba romper la línea enemiga, pero el Archiduque manifestaba deseos de que se reuniese ~Iiramón. Poco dspués recibió la noticia de que éste
había sido herido, y entonces ya no pensó en la
fuga . Descendió del Cerro de las Campanas con
todos los que le acompañaban en aquellos momentos. Se detuvo cerca de la garita de Celaya, viendo
que iba á su encuentro el General Ramón Corona.
Maximiliano indicó al Jefe republicano que deseaba hablarle aparte. Llegó entonces á caballo un
ayudante del General Escobedo, y comunicó la orden de que los presos fuesen en viadas al Cuartel
General. Corona quiso acompañar personalmente
al Archiduque, Mejía, Castillo y al príncipe de
Salm Salm y se dirigió con ellos á la garita de
San Pablo. Allí presentó á Escobedo los prisioneros, y le dió cuenta de lo acontecido. Muximiliano, ~iéndose en presencia del General en jefe,
se desciñó la espada, y entregándola al ilustre
fronte rjzo, dijo con dignidad: -"Ya soy prisionero de usted."
Maximiliano, poco después, fué conducido al
convento de la Cruz, por el General Riva Palacio
á quien regaló su caballo, como una manifestaciÓl~
de aprecio.
La pieza destinada para prisión del Archiduque
era la misma que le sirviera de alojamiento, pero
de ella había desaparecido todo, excepto un catre
de campaña, un a mesa y una silla. El prisionero
quedó solo en su celda, entregado á sus pensamientos, y bajo la rigurosa custodia de una compañía
del Batallón de Supremos Poderes.
También publicamos, por ser de oportunidad
una fotografía que representa la casa de camp~
que hizo construir en el Estado de Morelos, el Emperador, tal como dicha casa se encmmtra en la
actualidad. Está en Acapacingo, pueblo pintoresco, distante tres millas á lo más de Cuernavaca.
Eligió el proyecto, el mismo i\Iaximiliano con ese
gusto especial que le carcterizaba. La fin'ca. se levanta en el centro de un jardín y le forman sombra copudos árboles de ornato. Es de dos cuerpos, con una techumbre moderna. ·En aquella época ?ontaba con un gran salón para banquetes,
vanas salas amuebladas y decoradas con mucho
lu~o, otras pier,as que servían de recámara., y un
luJoso departamento de- baño comunic1do con lm
estanque hermosísimo, por medio de nna escalera
interior.
llfaximiliano pasaba ahí algunas (emparadas,
pues se recreaba v1v1endo en tan hermosa finca
no obstante que ésta chocaba á la Emperatriz Car'.
lota, que prefería la residencia del Jardín de
Borda.
En los últimos días de Junio de l SGG el .l rchiduque recibió ~n esa. casa cuatro noticias, que le
causaron gran 1IDpres1ón: la de la derrota de Santa Gertrndis, la de la ocupación de Matamoros, la
que le dió A!monte de que Napoleón III insistía
en el regreso del Ejército francés y la de la exiO"ida celebración ele un convenio p;ra el pago d/'1a
deuda francesa .

=

EL MUNl)O [LUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

EL HAMBRE EN LA INDIA.
Los ojos del mundo civilizado están vueltos ha•cia la ludia, herida de hambre. :Sesenta millones
de seres esLán muriendo &lt;le manición en aquellos
desolados c,un pos. La miseria, en un a parte de
llombay y de la India Central, es indescriptible
-é incom paraule.
Los campos di:' arroz están secos desde hace mu·cho tiempo, y ahora, hasta el pasto, en algunos
lugares, es tan raro como a4.uel grano. El gana.do ha muerto todo, y en los campos átidos se ye
perecer u. diario una porción ele criaturas de corta e&lt;lad, siu abrigo, sin hogar y sin alimento. Lord
Cruzan, el Viney inglés de la ludia, acaba de
hacer un llamamiento al mundo cristiano para
•que pre5te ayuda á tantos millones de seres infe1ice::i que esLá.n para perecer, y á petición de los
misioneros y de los secretarios de varias asocia.ciones femeninas de caridad, el J ournal de Londres,
extiende ante los ojos de sus lectores esa triste
pintura de sufrimiento, Las fotografías que publi-camos, están tomadas directamente de escena.5 causadas por el hambre, y son de verdadera autenticidad.
len efecto, la. condición de la India, atacada por
-el hambre, es tan miserable, que su sóla contemplación causa indecible horror. No se puede precisar el inmenso número ele víctima.s que continúan cayendo bajo la implacable hoz de la miseria, pero en Febrero último, había 60.000,000 de
seres humanos pereciendo de hambre, 30.000,000
que se encontraban en la más horrible miseria, y
de éstos sólo 5.000,000 recibían la ayuda del Gobierno.
~o son solamente las ciudades las que están atacadas por este terrible azote, y cuando se piensa
que casi toda la. población de la India está formada por clases -agricu1toras, pues un 80 por
-ciento es labrador de tierras, se puede calcular,
aunque ligeramente, la extensión del sufrimiento
-actual en aquel vasto territorio.
El hambre ha sido causada por la ausencia del
":M:onson," viento periódico que ayuda á fertilizar
los campos; pero además de la falta absoluta de
~imentos, hay también una tremenda escacez de
agua. Esta necesidad obliga á los habitantes á dejar aquella parte del país para amontonarse en
otros lugares más fecundos, y en éstas tristes peregrinaciones es en donde perecen de inanición,
:y puede decirse que van regando cadáveres en su
camino. En muchos lugares, el Gobierno provee de
agua á los habitantes, pero la provisión es immficiente.
Cuando el hambre empieza á atacar al pueblo,
éste empieza á vender todo lo que posee de algún
valor, con objeto de conseguir algo de alimen to.
.A rrancan las puertas de sus casas y las venden;
,·enden sus muebles y utencilios de labranza, y,
por último, cuando ya nada tienen que vender,
venden á sus hijos.

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Eaoen11 • ho:rr1pila.ntes.

Los niños no pueden venderse, porque no hay
quien los demande, y el comercio se hJce generalmante con mujercitas. En algunas ciudades se ha
visto vender una criatura por treinta centavos.
Pero éstos compra-chicos no aceptan á los varones, y así, cuando los padres no son ya capaces de
mantenerlos, 1os abandonan, dejándolos atenidos á
su propio esfuerzo.
Bstas inmensas bandadas de chicos miserables y
hambrientos, se amontonan todos los días á las
puertas de los almacenes de semillas, y el único
medio por el cual los propietarios pueden verse
libres de ellos, es el de tirarles puüados de semillas
ó granos, desparramándoselos por todo el espacio
que ocupan las turbas; los desgraciados aquellos
se ponen entonces á recojer grano á grano, y en
la noche, tal vez se ven recompensados con un
puñado de ellos, juntados nno á uno.
El Gobierno inglés hace todos los esfuerzos posibles para aliviar la miseria del pueblo, pero algunas veces éste rehusa presentarse en los puestos de socorro, por estar ya demasiado débil para
poder salvárse. Cinco centavos diarios pueden mantener una persona.
Después del hambre viene siempre el cólera á
acabar con los pocos superyivientes, y los cadáveres de los que mueren de iuanirión, cuando no s.on

Escena ■

hJ:rxip11a..nWa.

recogidos á tiempo para i1ic·nerarse, ocasionan una
porción de enfermedades que convierten aquel
miserable país en un verdadero campo de desolación.
·
Las escenas de miseria que se presencian en las
ciudades de alguna importancia, son de una conmovedora tristeza. Masas enormes de gentes haraposas y escuálidas se amontonan á las puertas de
los r:cos, los que, en.ando no han abandonado sus
moradas para huir de aquellos espectáculos, se en~
cierran en el interior de ellas y se hacen sordos á
toda clase de peticiones.

LA APERTURA OS LA EXPOSICION
DE PARÍS.

Inquietante por extremo era el aspecto ueneral
de la Exposjción, la última semana de los habajos
y aun el día 12 de Abril, antevíspera de su aperLUr ~L Por todas partes se trabaja con fiebre, pero
sm esperanza. í esta acti vidact y esta prisa da.han
por resultado inmediato un gran aumento de de-

�Domingo 20 de Mayo de 1900.=

EL MUNDO ILUSTRADO

también con el mismo apresuramiento, aun aquellos que todavía no es\ahan descargados.
Y realmente, parecía que la varilla mágica de ,ilgún encantador había
hecho desaparecer en un momento aquel enorme obstáculo de escombros y armazones, que parecía no podrían retirarse de allí sino en muchos
e.ños.
Durante la noche del 13 al 14, la Exposición ofrecía un aspecto fantástico. El Campo de Marte estaba iluminado como para una radiante
fleta nocturna. Rn las a.venidas, en los parterres, enormes locomotoras
rcuaban y aplanaban á la vez la fina arenilla que·debía servir de pavimento,
y :nterraban la red de rieles que se había puesto para facilitar los trabajos.
Los naranjos, los sabinos y los pequeños fresnos, perfectamente recortados,
parecía busroban ellos mismos los agujeros en que debían florecer. A las
puertas de los Pabellones, caían los últimos armazones de hierro, y
en fin, por todas partes se veía una muchedumbre agitada, que hacía recordar la fantástica escena de Babel, vista á media noche: los maestros de
obras ordenaban á gritos; los carreteros juraban y los caballos piafaban.
Así se elaboró el seductor decorado, que fué inaugurado oficialmente
por el Presidente de la República Francesa la tarde del 14 de Abril último,
y que íué abierto á las muchedumbres ansiosas el día siguiente, domingo
de Pascuas.
Fl grndo en r1ue se encou:-mb:t la Exposición .el &lt;l.ía de su apertura,
pucd': dcfinir!:c, sucitanmente, de la siguiente manern:
El cuadro del conjunto arquitectual estaba terminado, salvo algunos
pequeño~ lunares que podían pasar inapercibidos. La instalación de vidrieras, de productos de exhibición, de objetos de arte, etc., etc., no e3taba..
aó.n hecha, pero ha. demandado muy pocos días posteriores á la inaug-uración.
El retardo que parecía de mayor gravedad, era ~1 de lD- instalación de la fuerza de vapor y
de luz.

El Presidente 7 su comtiva a.l sa.lir de la. aala. de Phsta.s.

1

'

Claro es que s1 la colocación
de objetos y el arreglo interior de
los palacios se ha.bía retardado,
era porque lo" edificios se habían terminado muy tarde. Los
expositores no han querido 6 no
han podido exponer sus artíru-

sórden. Se pretendht terminarlo todo á. un tiempo, y todos se extraviaban en falsas maniobras. Se
intentaban trabajos finales, que en seguida tenían
que destruirse, para dar lugar• á otros por los cuales debía haberse comenzado.
Por fin, el 11, tres días antes de la fedia de la
inauguración oficial, se tomó un grah partido: se
renunció de buen talante, á que la exposición estuviera "lista" y únicamente se procuró e:.i.tuviera
"presentable."
El día fijado, setenta y dos horas más tarde, la
Exposición no sólo estaba presentable: bajo el alegre sol, estaba elegante y soberbia .
Loincompleto, antes de la última toilette, se caracterizaba sobre todo: lo. Por los andamiajes que
substituían por todos lados; 2o. Por el deplorable
estado de los pisos. Pero en unas cuantas horas todo quedó definitivamente terminado: los ancla.mios
se desmontaron á toda prisa. y todoa los vagones
que se amontonaban desde el Campo de Marte
hasta la Explanada de los Inválidos, se retiraron

ne

1 ~Oíl.

EL MUNDO ILUSTRADO

padre)
La bruma extendió su velo
Por todos los horizontes,
Yelanclo los altos montes
Con empañado capelo;
Hasgó sus nubes -el ciern,
Y en 1a obscura lejani~
Se escuc:hó una siufonÍ;_,
Dc::;parranrn&lt;la en mil not«f::
]~rnn fa;; primeras gota:-c.
.Allá en el campo ¡ llovía!

;)Iirad el cielo y los prados!
¡Yecl las casas en las 10111;1::~
Los gorriones y paloma:;;
(Jue picoteaban, posadu:-En los obscuros tejados.
Hu,rnron al bosque uml,ro::::o
En pos de i:n árbol írondo:;;o;
Y el viento en las enramad·c.,3
\·acilantes y empap&gt;ida,.
Alzó ;:u canto harmoni.o::o ..

Que; convertidas en notas
baltan al e;aña-veral.

;Yecl los .:.rboles! parece

Que ·está"!1 temblaudo ele frk;
Y lrn$ta la linfa del río
Que ('11 silencio B-e atlormcc-c.
Temblorosa se estremece
Cruzando por el juncal.
Al sentir en su cristal
Cómo golpean las gotas

Empapado quedó en breYe
El patsaje adormecido,
Y el ambiente humedecido
Llegó dicieudo, muy leve:
~¡ ªCerrad el cristal, que lluevt. ·,.
J~n todos. los diapasones
Canta el agua en los pilones;
Y ullá van por los vallados
Pastorc·illos retrasados
Chorrean tes como tr'itones.

.~-----==-==

•W•'•"•• - -

Con las notas cristalinas
Del harmonioso aguacero:
Debajo de algún alero
Se arrullnn las golondrinas;
Y en las años-as encinas
Que son de los bosques gala,
Donde el agua no resbala,
La5 aves ele azul plumaje
Dormitan entre el ramaje,
La cabeza bajo el ala ....
De los parajes resecos
Donde quedan estancadas.

A:rribo presidencial.

..

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Otra villia del puente lle

Domin¡,;o ~O de Mavn

.&amp;.l ■J•ndro

nr.

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los, con frecuencia delicados 6 frágiles, en
los salones que, todavía la víspera de la apertura, no eran sino armazones. Las cajas de los
expositores extranjeros, llegadas á la hora
precisa que se les babia determinado, no fueron
abiertas sino hasta el último momento. Las de los
expositores franceses, y, sobre todo, ~as de los
parisienses, han permanecido en sus almacenes,
donde tal vez estén aún.
Sea como fuere, á esta fecha, los pabellones están ya construidos, pues desde antes del lo. de
Mayo, sus galerías estaban completa.mente listas
.Y decoradas. No sucedía. lo mismo con los salones
y allí por el contrario, reinaba el mayor desaliento,
de las maquinarias generadoras de fuerza y luz,
temiéndose que fnera á ser este el insuperable obstáculo que impediría á la Exposición desplegar todo su nocturno esplendor.
Tal como estaba á su apertura, la Exposición
fué visitada con gran curiosidad, el sábado 14, por
un público de invitados especiales, el domingo y
los días siguientes, por el "gran pl1blico."
Pero fné aquella la inau¡,;uración de la Primavera, al mismo tiempo que la de la Exposición, y
la Primavera y la Exposición, combinando sus gracias nuevas, han encantado todos los ojos.
El domingo 15, bajo el peso del medio día, se
veía á innumerables familias buscar un rincón de
sombra, instalarse en él y abrir sns cestas llenas
de provisiones.

MAURICE NORMAND.

Las flores sienten ruil penas,
Las vloletas, sin congojas,
Ocultas bajo las hojas
La lluvia. miTan apenas;
Mas las blancas azucenas
Y lo:: lirios na carados
~Que son copas de los prados,L]enas de licor del cielo,
Rebosantes van al suelo
('orno búcaros volcados!
J~nvueltas en agua y frío
i-:stán la tarde y las frondas;
]lotas las espigas blondas,
fümaltado de rocío
Torlo el blanco caserío.
Y en los sauces temblorosos
J. . a bruma. prende amorosos
C,·espones que tal parecen
] Lamacas en que se mecen
l\Inchos sueños perezosos.•
.Al verte i oh tarde tan grata!
Toma el pintor la paleta,
~us versos teje el poeta,
Y el músico su sonata;
Yo también mi serenata
Te doy ¡ oh tarde tan breve!
¡ Deja que mi canto eleve
Con acento conmovido.
:Mientras dices á mi Óído:
~"¡ Cerrad el cristal, que llueve!"-

)'líar/a €qriquefa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

DELOS NIÑOS

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mtensi:lmente con las ri~as de los ni11os, cuan-

fantiles nos contagian, "porque el buen Dios no
quiere que ninguno esté triste.'·
Los nitíos deben reír, reír constantemente:
ese es ,el objeto inmediato de su cxiilicncia, mientras los abrojos del camino no empiecen ú desgarrar sus piecesitos tiernos y ro:-ados. í no:--otro;:,
hasta por cierto egoísmo &lt;lisculpable, debemO.s
e:;forzarnos _por cultivar sus risas y sus júbilos.
Los gustos de los niños son iguales en todas las
partes del mundo, y sus distraccione$ suelen ser
i&lt;lénticas por doqu:iera: eso depende, sin duda, ele
la facilidad de distracción de que hablábamos
antes.
L?s niños han menester de muy pocas condiciones adyacentes; se entregan á sus placeres sin
reser vas ni propósitos definidos. Xi del len!Yuai') necesitan, ele ese sacro Verbo, q ne en° los
•hombres es condición indisp~nsable de todo soláz
)' de toda sociabilidad. Pero los ehiquelos, esen-

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ciaJmcnt.e ~oci;1bler-, no ~ comunican con palabras. eino ton risas. En el breve trayecto tra.::atlántic·o &lt;le un paquebot, hemo..: vi~tO formar..:e
sólida~ y tiernas amis.tade8 infantilci-, qne ameri-

do en nosotros late todavía, aunque sea un mutilado y sangriento resto&lt;le corazón . .Esas carcajadas in-

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'

Ca.sa. del Archiduque Maximilia.no e:i Acapacingo.

E,.J transforma en júbilo: desbordante
de ri-sa:(Háfanas y contagiosas. Nosotros, que ya hemos
olvidado aquellos tiempos y aquellas ri,fls, que toC.:-&gt; lo encontramos vacío y tedioso solemo.s O'Q•
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En. el Bosque de Chapultepec.

taron la:-: hígrima,:: ~ la hora de la separación
entre nillo~ que habJaba.n lenguas ab.::olntament~
&lt;lisímliohl'-: no 'h abían cruzado una $Ola palabra,

pero habían cambiado muchas carcajadas y esfaLan lig;1doi-: por el lazo de los goces

Sí, ¡rnes, tan fácil es distraer á los niños, ¿ por
que razón 110 hemos
de proeurarle.s toda.
suerte de soláz, ya. que
eso exige tan pocos
esfuerzos Je nuestra
parte?
Casi llegamos á
creer que el capítulo
referente á los pa.seos
y á las diver;:;iones de
los niños debe forma r
par te del programa
de todo Municipio
moderno. Y rpucde,
corroborar uue s t r a
creencia, el hecho de
que, ,en efecto, mu-,
· chas de los Munici:
pios más a.delantados
lo ha.n iucluído ya de
una manera precioa
entre los multiples
deberes, cuyo cumplimiento les está en~
comendado por las col eeti vidades que ,¡ es
dispensan su confianza
En )féxiro, los (•hicuelos, ó mejor dicho, los que
por expontáneo impulso suelen encargarse de repre~ntar los ünere!-e~ de los chicuelos, 1)0 han si-

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En el Zócalo.

inocentes

que ;1e comparten .

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res de la decantada y siem¡.,re latente 1mJrn vur
la vida, no en todao ocasione6 es e.lado ::;a.ti.::Jac.:er
en la medida que se &lt;lewa, pero que al fin y al
c:abo se txitisface sie1nµre, aunque sea rara y momentáneamente .
.En el azaro::;o cur.:;o de la vida., todos, absolutamente todos, pobres y ricos, fe1icc~ y &lt;le~grae:iados, tenemos nuestros momentos de dbLra&lt;.:ción, en que solemos olvidar la. preocupación do·mmante, 1a eterna melopeya que tilll c:ct:Mu nos ::'ll•
zur•a :d oído t.u canción LeLl10sa, y nos arroja
á. esa columna invisible y férrea, que _µ-,u,1. uuu.:;
toma el nombre de de.sgracia, para otros d Lle
hastío, para los de más allá el de cansancio y tles11 us!ón, y para la ma.yona. lldquiere wdw k).it
caracteres de un pendón de co1~1bate que eonotantemente azuza, con su ondular guerrero, á la
encarnizada pugna que contlm;e á. la. victoria ú á
la muerte.
Esa necesida&lt;l &lt;le distracciún es en los nilios
precisa, y tal vez más Imperiosa que en los que
nemas tr·a::.pa::a&lt;.lo las primeus etapas del camnw
L;e la vi&lt;la y penetramos ya á la '•cittá dolente. ·,
hn los niños l1ega á ser basta una condición
indispensable de lligiene y Ue vida. Y los niüoa,
como desconocen todavía la torturante monotonía de las tediosas melopeyas íntimas, tienen el
don de distraerse fácil y continuamente, y su yo&lt;;unda carcajada resuena exponbínea. y sincent
como todo aquello que constituye un efecto natural y sin esfuerzo : como el gorjeo Lle las ares, como el murmullo deJ a.gua, corno el suzurro de la
arboleda selvática en tiempo de primavera.
'J.lodo el universo es nuevo para los niiios, todo
les arranca un grito de sorpresa, que muy prouto

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La Uicitl-acéiún es una necesidad élel hombre,
una ncc:~:H&lt;lad impcno.sa, 1mprescintL,Ue, t:nya
.:)t1tisfacc1ón, &lt;lifícll á las veee:::, &lt;lebH.io á lo::: l'lgu-

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•

EL MUNDO ILUSTRADO

LOS PASEOS Y DlVERSIONES

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i

Domingo 20 de Mayo de 1900.

En la. Alameda.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

marcación ó el t,cnetario do la misma, según
el que e:5té de guardia, el médico ó su ayudante ,· lo 5 .Q1Cnda,rmIB que levanten el cuerpo
del ·herid/y lo c-oloquen en la camilla. Esta
con:-ta de u·u marcJ de fino acero, que sostiene el lcc.:ho de piel delgada ~, resistente, rel'.:t1!Jii:•ru1 po r 111~. paito de finísimD imperme~ble,
que ~e a;iu~ta á hi;-, extremidades del mismo
cJ.iadro de acero.
[~ na uz que ha si,lo colocado el enfermo en
el lr,cho, lo~ gendarmes del servicio de amhutra gente menuda.
la nc·i;;1 ~u~penden el mismo lecho _,- lo í'Oloc~n
Cuando el gobierno virrein-al decidió lenmtar
en
los ganchos que penden de los cuatro pies
en la Plaza Mayor una estatua. ecuestre al más
derecho!"!' qul' rnn en el interior del carro en CAinepto de los últimos monarcas espaiioles, aqueda una de la~ é~qui1rns, pendientes del techo
lla gr·an supe-rficie que se extendía desnu&lt;la andel mirn10 Yehículo.
te la mole de piedra que llevaba v llern todaLos moYimientos del led10 son bien insignivía el pomposo título de Palacio, yjó surgir
ficantes ~- peco mole5ta la corrida, por má~ que
en su centro una rotonda de elegante sobrie(•-,ta !-,(' a 11n1:nng,H.la, al herido, qme~1 se ~1en~e
dad,
que )nosotros lcm10cemo:;,
merced
suspendido [1 una nl~ura poco aprec_m?le y sm
á un popUlar grabado de la época, y que duran experimC'ntar ]ex;; rn1vcnes de la, rap1da marte muchos afias circundó la. bien modelada efigie del obseso y afeminado Bo¡-bón. Descha.
Debajo de la banqueta. que sin·e de asiento
pués, ya en tiempos de nuestra vid~ jndepenú lo~ irnli\ idu0~ que ,1tienden al herido, se endiente, se tuvo el tino de mandar rt..:tirar de la
cuentran el botiquín y los instrumentos quiplaza principal de la ::\[etrópoli ese monumento,
rúrgicos de que e;;tán dotados todos los carros.
que no era mas que una. manifestación Yergon.En la parte poilterior y hacia -afuera queda una
zosa del sen,ilisrno que animó á ciertos hombres
es.calera ele metal. que sine .para que el gende antaJio, ~· la rcivindicac:ón pretoriana sólo
da.rme marche al cuidado del convoy.
conseiTó la estatua en un arrabal (entonces)
Cuando é:;te. el c~mvoy-, llega al lugar clon~e
ele la ciudad, po r plausible respeto al Arte. :,¡ro
Fe enc-nentra el herido, ec-han desde luego pie
fué e~e un acto de ciega pasión política, :fué un
á tierra loi::. empleados. procediendo inmediataacto de justicia: si se hubiera. tratado del Emmente el facultart:i,·o á efectuar el prim·e r repe ratlor Uarlos V, por ejemplo, es seguro que se
le hnbiern dejado en la Plaza Mayor.
conocimiento. en tanto que el inspector toma
Retirada la estatua ele Carlos n·, se peusó
la a€claración al herido. cuando éste se encuenen substituirla con un gran monumento á los
tra en c1ndic-ione~ de poderla suministrará la
héroes de nuestra independencia nacional, pero
autoridad.
Ri la herida e~ leYe. el carr(!, una Yez suspensolamente llegó á construirse el zócalo, que
después ha dado nombre á todas las plazas de la
difla la camilhi en i::u interior, emprende la
Repúbl ica y que, á la postre, ha venido á servir
marcha r[tpida, por laf: calles de la ciu~ad ;
de rotonda de juego para ,,arias generaciones
cuando es bien grave. el mismo carro se dirge
de mexicanitos independientes. Bien dice el reele preferencia al hospital, en clonc~e se entr_ega
frán, qu nadie sabe para quién trabaja.
al herido con las primeras curac1one:; aplica.Pero cou todo y "zócalo," la plaza se veía
das por el rnéd:c1 ele Comisaría .
muy gris y muy Yacía, y esa gris de5nudez lasComo complemento de este servicio, se_va
timó mucho á )faximiliano, muy acostumbrado
á di~poner ele la.s c,1jas telefónicas que hay msá la.s Yerdes exhuberancias de !Iiramar, y mantahdas en la::: e:-quinas de las calles. Ve el
dó plantar en el jardín que atenúa hoy día la
guardián del orden que hay un herido en el
monotonía de la plaza. Esa es la historia del
pi~o, -y -!11 ¡Jrimer cuidado será dirigirse. á ~a
paseo más genuino de nuestros chicos, de ese
caja del :.,!ll•í'ono para aviso á 1-a Com1s;i.:•1a
luga r adonde acuden á corretear y á saltar, á los Sra. Oancepci6n Lascuráin y Landa de Braniff. respect iva; en é~ta habrá los ind_ivid uos_de la
acordes de las bandas milit~res, que con frecuenrruarclia listos para ma rchar al primer aviso en
cia desgranan sus fanfarrias ante las vetustas toel ~oche de la ambulancia ,siempre dispuesto pa.:.
rres de la Catedral, y en donde, en días de fiestas
ra salir en el momento mismo en que se necesita
popula res, se instalan lo5 mercados de todas esas
ele sus servicios.
El GolJierno del Distrito Federal acaba de comchucherías de cartón, de madera y de t ule, que
Por ahora, sol-amente en cuatro Demarcacioprar c-uatro carros en los ~stados Uniclfü, que clc~forman el encanto de las imaginadiones infantines quedará esta bleeido el puesto de Socorro, como
t in,1 ,11 5erricio ele ambulancia en la policía de e::ta
les.
-:e le llama en Europa : en la quinta, tercera, sex•
capital.
ta y cuarta, por el orden señalado. En el año fiscal
'l1al servicio va á quedar reformado radicalmenentrante se inaugurai&lt;1 el mismo servicio en las
te de manera satisfactoria para la población, en
restantes romisarías. Los c;1ballos que van á utilos términos que más adelante señalamo::.
La Alameda, que data también ele la época colizarse son de gran alzada .Y ele colores obscuros.
Los c·anos son uniformes é iguales en !:'U di~po~ilonia!1 es un paseo análogo, aunque más amplio,
ción interior)' exterior. Tienen de longitud c:01110
som breado y hermoso, que ofrece á lo:; chicueunoi:l do~ metros, por
los campo en que correr y buen aire que respiuno de lt1titud; la alrar.
f..ura,, won el rodaje.
"Gltimamente, contarnos con un paseo más moYiene á ser de unos
derno, y al propio tiempo más ad('cuado para los
tres metros, poco más
nüios, durante cuya construcción se pensó en
ó meno¡::. En la cabeellos de una manera clara ya y manifiesta. Nos recera e.::tá el -asiento
ferimos al Bosque de Chapultepec. Ejecutadas
destinado al conducesas obras bajo la egida ele un :Uinistro de refinada
tor ~- su ayu rlante; h
cultura, que conoce bien los paseos análogos de las
parte \'olada a:fecta la
Metrópolis del mundo, no se descuidó la construcforma de los pescan-ción de un sitio especial de juego para los niños,
te:- ordinarios. tenienconstituído por un cua.d rilátero asfaltado, lugar á
do en rn centro el
cubierto de carruajes, etc., y muy propicio para el
gArrote ele fierro qtw
rebote de las bolas de hule y para el rodar de pasine para parar en
tines y ele velocípedos, di'í"ersiones que tanlo gusun mnrne11to clnclo ('l
tan á los muchachos . ..A las horas matin-ales, ese
vehículo,~- cn la parcuadrilátero ofrece un espectáculo encantador; la
te más baja un timbre
afluencia de uillos le dá un vi\'lsirno soplo ele Tida
grande
dP hronc·e. qu e
y de animación.
suena sonoramente v
Frente á la cerc&lt;:Ula colecc.ión zoológica, también
con la i::uficiente fue1:gozan los niños de todo corazón, ~- los grandes
za para c:er t?P('uchasolemos reír de muy buena gana. al presenciar el
do á m(t;; de tres caasombro de los chicuelos, ante las muecas de los
lles ele ,lisbrnria.
simios y ante los rugido:-: &lt;le las fieras.
La lmnciueta que
hav en el interior sirOSCAR HERZ.
ve· para a::.ie1lto de los
asi~-tentes, que l~rú.n
el comi5ario de la De-

do hasta ahora nada exigentes, y et Honorable
Ayuntamiento no ha tenido que preocuparse
por satisfacer indicaciones ni deseos :-ecillamente porque éstos parece que no exi.'3ten ó de existir, nunc,t han sido expretiatlos.
Los paseos públicos propios para lo::; ni1ios,
constituven tal vez la ba::;e &lt;le las tlin!rsiones de
éstos. E~tre nosotros parece que ba::-;tan el Z:ócalo y la. Alameda. Demos una ojeadt1 B.Obl'e estos sitios, en donde tanto pnrcce UiH 1·tir.se nues-

Domingo 20 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

DAMAS MEXICANAS.

1

El Servicio de Ambulancia de Folicía

=

Como si no bastara para mi
desesperación el vocerío de los
ch..iq uillos en retozo, ullá en
.
el pa.tio que ·quedaba á mis
e~paldas, vino á tomar parte eu mi d~sgracia "El
t uerto."
Hasla ese día lo conocí, era. nuevo en el gallinero de la canaliza. que se extendía á mi vista,
un poeo abajo de la ventana ante la cual solía yo
trabajar, la.rde con tarde.
¡ Qué 1idícnlo era! un r idículo pisaverde.
Horriblemente cresta.do, con la cresta amoratada, con esa coloracjón que toma la cara de los
\'iejos eníisematosos, y asquerosamente calvo. El
ojo derecho perpetuamente clausmado.
La coloración de las plumas, le fingía un chaleco
enorme de piqué amarillo con salpicaduras negras;
pantalón blanco muy corto y ajustado, y las plumas de la cola, verdosas y brillantes, flotánclole,
como los faldones de un levitón viejo eno rme.
Caminaba con fingida y grotesca gallardía; do~
blando exageradamente las piernas, contoneándose
volviendo con brusquedad de un lado para oh-o
la cabeza, y lanzando or gulloso, irnbécilmente orbru.lloso, su mirada izquierda en derredor.
De cuando en cuanU.o, ~ detenía, y lanzaba a]
Yicn to su grito ronco, destemplado; ¿ era el canto
&lt;lel gallo? No: ese no era el canto del gallo; era
nn graznido extraño. Su co.c..pañero &lt;le habitación sí cantba; había. en su voz inflexiones. había
dulzura; ¡oh! pero "el tuertO" no tenía má.c:.
que una horrihle aspereza en b gargnnta: una
voz a.8perjada de puas, c01no cuerpo Ue erizo.
El ki-ki-ri-kí sonoro del rey del gallinero, se
ronveTtía en su pico, en un hi-hi-hí angustiosamente aspirado.
Yo experlmentaba la. misma molestia. que se
siente cuando se oye habl,u· á una persona enferma., cuya voz apenas suena.
''El Tuerto" me fué antipático; pero no lo
odiaba yo, como he odiado á muchos anímales y
{¡, mucho~ hombres, con deseof:I de muerte para
ellos; lo despreciaba. con un desprecio lleno de
risa.
Y él, corno si creyera que su vozdten ía bellez~s
dignas de mostrarse, seguía hmzau o su ronqu1simo grito. Perseguía con tenariilad á mu1 hermosa gallina blanca, ron blancura deslumbradora.
E l contraste era grande y vergonzoso paxa
él.
El la perseguía y la perseguía•.Y ella se le fugaba.
Cuando ví que estaba. ú pU11to de darle alcance,
arrojé á la cabeza una pelotilla de papel : se detuvo, y nuevamente gritó; esa vez con susto.
Repuesto u n tanto, volvió á su persecución. lfur:has veoes evité de igual modo que se aproximara
demasiado á ella. Gustaba yo de ,'e&lt;rlo ,m poco
rerca, porque resultaba más la hermosura blanca
de la perseguida.
Cada vez que le asestaba un nuevo golpe de
papel, mientras él me arrojaba enc~ma su "siniestra" mirad-a, ella se le burlaba, cuch1cheando con el
compañero de vida.. Ese si que era hermoso y jo\'eTI • con razón se disputa han Rn amor e11ai::.
' fuerte y grande; por eso v~1•a aI 'ºt
Era
· ?ert o"
,·on desprecio y no se ocupaba en 1r á castigarlo.
Rólo se reía ~a.da vez que yo lanzaba al ridículo
gallinaceo, una nueva pelotilla. de_ papel.
,
Repetidas veces pasó po1· la canta del ov1pa.ro
tenori o la risa de sn burla. Y para hacer mayor
esa burla, se fingía asustado por lo que pasaba al
eompañero, y después daba. á sn canto notas de
carcaj ada.
·
Hubo momentos en que me guiñ6 los ojos,. como para inteITogarme qué pensaba yo de su nvaJ.
Y me reía con él, y nos reíamos del "hierto."

También la gnwi ... ~ cara de ••~la_, la ví bafiada
de risa á menudo.
Lejos del perse~uidor nt.;f'n.L.t la tiernt, como
si buscase algo que hubiera perdiüo, y luego con
miradas de soslayo lo provocaba hasta. que él emprendía nuevamente ·su tarea., y ella emprendía
nuevamente la. carrera de ·la huída.
Y allí permanecí gastando muchos cigarros y
ninguna. tinta, hasta que, apena-s se veían ya á lo
lejos las nubes que perezos11s bajan á recosta.r:;e
sobre las montañas.
Para ellos era muy tarde. Acaso yo era quien
los había desvelaclo.
Todos fueron ú. r ecogerse.
Desde la reja tle en.trada de i:-u común ha.hitación, "El t uerto" me aventó por üespeUicla su
mirada rabiosa.
Al reirme de él por última. ve--.,: en el día., estuve
á. punto de hacerle m ia mueea, como un chiquillo
mal educado reñido con otro.
Cuando lo ví la segunda tar de, seguramen te })O rque la noticia ae nuestra bui-la, habh1, circulado en
el gallinero, todos los habitantes de allí se mofaban de él.
1
A veces se escuchaba un coro de r isas que de
seguro habían ens-;:tyado cuidadosamente Je antemano, para que resulta;;;e muy uniforme.
"El tnerto" me- demostrnba su odio, uu inofünsivo y ridículo odio de gallo, con su mirada dura,
muy dura, que, para ir á clavárseme en el cuerpo,
le salía constantemente de su ojO--{)jo enrojecido y
brillante que ha.cía imaginarse una lamparilla colocada detrás de él.
Estaba encaprjchado en que bahía de ser su
amante la g~llina blanca, y nó perseguía á alguna
otra; desde 4_ue 1es abrían el pequeüo gallinero.
para que gozasen ele una rel:lt~\'il ji~ ertaü en el
corral, renovaba su labor de persecución tras ella.
Salia á pa:-:o majestuoso, clesp~és ele incli1rnr la
cabeza al pasar bajo ]a puerta IYdstante alta: ¡ temía, convencido de su talla, la.8tima.rs.e In cresta
amoratada.
Sacudía las -alas, como esos hombres que al salir
ele una pieza en donde sintieran sofocante calor 1
Re dan afre agitando el saco contra el cuerpo.
Después, como siempre, levantaba pausadamente la pierna, y avanzaba pavoneándose.
Me miraba con amenaza, pre-viniéndome que no
fuese á empezar mi cotidiana y dese~perante burla, que luego secundaban sus congéneres.
Alguna vez me causaba lástima) y me retiraba
de la ventana; pero casi siempre. al contrario. deseaba mortificarlo; pues que. ¿ no comprendería
qué ridículo era.su pa.pel?
Por las madrugadas, cuando oía yo su cavernosa voz, cuando se complacía en romper el silenrio con su ronco g rito, me lo imaginaba "medio
despierto," con su pobre ojo oorrado, ya pensando en sus planes ele conquista, y me re.fa entre las
sábaTills.
Fna tarde obrervé que el µ;al.lo joven ya no
reía; parecía. disgustado, paJ·ecía que encontraba
demasiado tenaz la persecución del "tuerto."
Ya no ha bia notas de carcajada en su canto, y
se pasruba, cabizbajo; golpeaba nerviosamente e]
rnelo con las patitas, y pas.:'lba el pico, lo arrastraba
contra la tierra de uno y otro lado, como ]os carniceros afilan su cuchillo antes ele corlar.
En momentos en que el necio se acercaba á la
dama blanca, quién sabe qué gritó el joven; los
compañeros de ga]linero no se rieron en coro, sino
que, un.o tras otro mUr muraron muy por lo bajo,
algo quo no pude entender. Un pavo viejo que
reía siempr e larga y estrepitosamente, &lt;lió un chillido breve, cortado, lúgubre, y se acercó á un pavipollo, cou el cual se puso á cuchichear.
''El tuerto" pareció entristecerse.

Y todos en silencio, entraron temprano en el
dormitorio, y subieron á sus camas.(?)
Desde entonces di:5-minuyeron las burlas.
Dos gallinas serias, matronas respetables, se paooaban juntas, comentando el f'q,so.
Las pollas veían con incliferencia al enamorado.
Hl gallo joven, taciturno, vigilaba constantemente á su horrible rival. Este lo veía también con
rabia, GOn desesperación algunas veces, ó no lo
veía otras; permanecía triste, meditabundo, ¡ fúnebre! olvitl.ado en un 1·incón.
Y, ¡ yn no gritaba!
.
La gallina blanca no salía ele! gallrncro.
Sólo un pei-ico de Ia vecindaü ayuclaba á mi risa, pues sabía imitar perfectamente el grito ronco
y destemplado que, antes brotaba tan á menudo
de la garganta del "tuerto," llena de una horrible
aspereza, aquel hi-hi-hí angustiosamente a.spirado
que hacía sentir la molestia que se experimenta
oyendo hablar á una. I_Jer.:;ofüt enfetma, cuya voz
apenas suena.
En la noehe, desde que hubo silencio, trabajaba
yo ante mi mesa. pobre.
_
Serían las doce, cuando se oyó el grito del
"tuedo.;' Era extraño que graznase otra vez, y á
eea. hora.
Después, toclos lo ;;ec-undaron con gritos desesperantes, y el peno &lt;lespertado de su buen sueño
po1· aquella gritería, empezó á ladrar con furia.
El ruido se prolongaba, y yo no podía trabajar.
Las gallinas cacareaban dolorosa.mente; _pedían
auxilio; y el peno protestaba, porque no lo dejaban volver á su sueño.
•. Un dram.-'l ele gallinero: "El tuerto," insistiendo
neciamente en !:iUB imhériles pretensiones, habría
provocado la ira del gallo joven, y reñir ían; ó
bien. el m-a.lv;tdo habría dado muerte, traidoramente, coll premeditación .. . el'iL e-a paz de todo ;
á mí, si hubie ra. podido, me habría asesinado.
La alg11rn bía era insoportable.
Abrí de par en par la ventana, y por ella salt&lt;!
al con-alillo.
¡ Qué viento y qué frío! las estrellas lemblahan.
Llegué; el espectáculo fué or iginal : "el tuerto,"
cerca del techo del gallinero, se columpiabr:. enl'edado entre una cuerda vieja del tendedero qne le
oprimía el cuello.
Aprm.imé la luz, y lo ví estremecerse por la llltima vez, y por la última vez, lanzarme una sinie;-:tra mirada del redondo ojo brillante y enrojecido.
El gallo joven y hermoso, fuerte y gra.nJn., mP
veía atentamente. Estaba tranquilo; él no había
gritado; nada había hecho.
Cerré la puerta del gallinero, y todo volvió al
silencio.
.Al día s1guiente, empecé á enfer"'1ar rlel •Jj•J
flerecho, &gt;1 al fin lo perdí .
Algm10s dicen. que me felici l.e de no haber
perdido los dos; opinan como los médicos, que fué
la enfermedad causada, porque salí violentamente de la habitación en que había estado trabajando
durante taJ1to tiempo.
Eso 1os médico:,, pero me parece una extraña
&lt;·o incidencia.
. ¡ Oh! aquella última mira.d a siniestra del ojo
enrojecido y brillante .....
-Ustedes ¿ qué piensan?

Francisco 3árafe lfuiz.

Simoun, torrente, cráter, sobre el corcel galopa
su corcel blanco! ... 1, A dónde, por fin, le llevará?
De su imperial ejército la rebosante copa
del triunfo, eternamente su mano esculpirá?
Bn medio de la uoche, la fatigada tropa
lentlida en la llanura, como un rebaño está;
es un constrirtor monstruo que á la. aterrada E n(r opa,
del uno al otro extremo amenazando va.
Y en tanto que en las tiendes que esmaltan la lla(n ur11,.
1, á la merced del viento que agita la espesura,
rlnrmiendo están las águilag del imperial blasón,
la fuerte diestra oeulta bajo el obscuro pa ño
del redingote, inmóvil, in-alterable, huraño,
como insaciable cuervo está Napoleón.
Taeubaya.

.J'lurelio q. Carrasco.

�Domingo 20 de Mayo de 190().

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 20 de Mayo de 1900.

3

Ven mi virgen, la escoria no te ofende,
Oh no ha de marchitarse tu belleza,
Con poner una vez en mi c~beza
.
'l1us labios, brazos que tu aliento enciende.
Quiero estar á tu antojo cual se mece
La barquilla á merced de la borrasca;
Quiero morir p-0r tí como fallece
En el vaso la fior, cual desparece
]~n la fragua rojiza. la hojarasca..
Si supieras ... te busco. . . no te escondas.
Tú el secreto de amar gua.rdas y sabes.
¿ No has tenido jamás tústezas i1oudas?
Oh ¿por qué hay aves donde nunca hay fron(das?
¿ Por qué habrá frondas donc1e nnucn hay
(aves?
J!iiás no me amas! El agua. rumoro:m
Murmura plegarias inmortales.
Hondo, muy hondo encontraré mi fosa,
Y tendré como lápida piadosa,
U no lápida. inmensa de cristales.

fibel e. Salazar.

.

La fabricación de flores artificiales.
V

PASIONAL.

Y de la lucha pasional á impulsos
Crepitaron las hojas retorcidas.
No tas de besos rumor de alas,
Rodaron por la sel va estremecida.
Fué el himno inmenso de amt!r, que entonces
Abrió imponente su encantada rima,
Desgranando canciones en los nidos,.
Y quejas errabundas en la brisa.
Y al eco poderoso de aquel canto
Del polen, de la savia, y de la vida,
Se enredaron estambres y pistilos,.
J!iíecieron su penacho las encinas,
Y las ondas bullentes se besaron
Con los juncos flexibles de la orilla:
Ju :iq ..J'1. Villa/va.

En el fondo intrincado de la seh a,
Donde se yergue la robusta encina,
Y la fronda enredándose á la fronii,
Una gruta tejieron escondida,
Ala que apenas si quebrado puede
En hllos de oro penetrar el día,
Mansa fuente murmura: y deslizando
Los trémulos cristales de s11 linfa
Lentamente se aleja, y van las ondas
Desgranando al pasar su eterna rima,
Su gemido sin fin, al que responden
Las aladas estrofas de la brisa,
Que llegan sollozantes y se apagan
En los juncos flexibles de la orilla.

A. C....

II

-&lt;:,.)Q(-&lt;:,.

De la espesa techumbre del follaje
Bajo la sombra, que al reposo invita,
La bien amada de las claras ondas,
La Náyade gentil, la esbelta Ninfa;
De la fuente que corre á la espesura
Duerme al arrullo, y sin temor tendida
Sobre el lecho mullido que formaron
Las hojas de la rama desprendidas,
De la sel va callada en el misterio
Se envuelve y s·ueña, y de pasión suspira.

III
Como el naranjo eu flor, lucen y albean
Sus formas soberanas de Afrodita,
Y caen rodando en su sien de nieve
Las b1ondas crenchas que las auras rizan.
Y todo calla en su redor: las aves,
Los ecos de las grutas escondidas,
Y apenas si del bosque silencioso
La calma turban con amantes rimas,
Las ondas que se alejan, y sollozan
Al romperse en los juncos de la orilla.

IV
Enardecido y por la sombra oculto,
Devorando con ávidas pupilas
A la Deidad que duerme, un jorcn Fauno
En el tronco se apoya de la encina.
Que alli sus ramas tiende; y \cauteloso
Desgarrando la trama de tupidas
Yedras, que urdiendo los flexibles tallos
Una red fo11nan floreciente, espía.
Y en su rostro anguloso se reflejan
Pasión y amor como inflamadas chispas;
Y avanza, avanza, y con menudo paso
Rodeando el tronco de la vieja encina,
Tal como el lobo que al aprisco ]11:!ga,
Llega en silencio á la gentil dormida
Y Je pronto bajándose aprisiona
En sus brazos nerviosos á la Ninfa;
Y así como la abeja entre las flores
La miel que guardan los nectarios liba,
Ansioso abreva los calientes besos
Que como en urna de clavel, anidan
De la Deidad entre los labios rojos,
Rojos aún más que la madura guinda.

7

Crespo el río despéñase cantando
Con rumores de músicas ignotas;
Y tal cual si estuvieran machacanao,
Diamantes gigantescos, chispeando
Como insectos de luz, saltan las gotas.
Cae esa lluvia sin cesar; martilla
Que al rosar el olinte limonero
Su.s secas ramas sin herir cepilla,
Y ya empapado su follaje, brilla
Como ardiente y magnífico joyero.
·E ntre peñascos esponjosas bullen
Espumas leves que la linfa empañan;
Y cual cisnes blanquísimos ya huyen,
Se juntan, se dispersan 6 zabullen,
}Jl agua escarmenando en que se bañan.
Sigue, sigue el raudal enfurecido
Su carrera fugáz; jadeante boga
Greñudo arbusto que al peñón erguido
Se a.garra, como viejo enflaquecido
Que i..bre los brazos por:¡ue ya se ahoga
El sol resplandeciente que se aleja
Trás enjutos volcanes, en las olas
Rastro sangriento y luminoso d&lt;&gt;ja;
Como cauda sin núcleo, cual guedeja
Salpicada de pólen de amapolas.
Sobre el puente, velóz se precipita
Férreo tren irradiando claridades;
Y es el humo que arroja cuando grita,
El pañuelo sutil que alegre agita
Despidiéndose así, de las ciudades.
Doliente oscurecer! La noche baja
Taciturna á los va11es solitarios,
Y cual muertos que salen de su caja
Envueltos en su fúnebre mortaja,
Inmóviles se ven los campanarios.
De la luna los rayos aclarecen
El campo; fieles copian las siluetas
De las hojas que trémulas se mecen,
Y en el suelo alumbrado, tal parecen
Enjambre de libélulas inquietas.
¿Escucháis? es el agua que solloza.
'l'al vez olvide allí risas y males;
Hondo, muy hondo encontraré mi fosa,
Y tendré como lápida piadosa,
Una lápida inmensa de cristales.
Para entonces ... Aléjate tristeza!

=

La flor y la mujer. No puede hablarse de los colores y perfumes de la primera, sin pensar en la
belleza y virtudes de la segunda, y en esta vez, vamos á hablar de mujeres y flores, aunque estas últimas no sean en realidad las que produce nuestro
fértil suelo en el hermoso Mayo, en que nos encontramos.
_
Se trata de flores artificiales, que tanta predilección han alcanzado en las sociedades cultas y
cuya confección en-México, no sólo merece nuestra atención como industria nueva en el país, sino
también como industria que proporciona á la mujer mexicana, que con tan pocos elementos contaba antes de ahora, un medio honroso á la vez, que
adecuando á su sexo pa a.tender á su subsistencia.·
Un grupo de floristas, jóvenes, aseadas, y á la
vez tranquilas y risueñas, entregadas á una labor
delicada y divertida, es agradable á la vista más
que ningún otro centro de labor, y llega á cautivar, si romo nos ha sucedido á nosotros al visitar
la fábrica de la señora Tenconi, se piensa al ver
que cada una de aquellas graciosas operarias, cuyos dedos juegan constantemente con las flores
que imitan á la perfección, son otros tanto3 seres
arrancados á la miseria, la ineptitud, tal vez á la
mendicidad, tal vez al vicio.
La fábrica á que nos referimos, la primera en
México, y de cuyos talleres hemos tomado las vistas que ilustran este número, no obstante su relativa poca existencia, compite ya con los productos
extranjeros, está. montada con el mismo sistema
que el famoso ".A.u bon marché," de París, y surte
al presente de flores desde las más delicadas que se
ven ert los escapartes, á todas las casas comerciales
de importancia.
Durante nuestra visita, pudimos pre~enciar las
minuciosas operaciones que se realizan en la confección de las flores y que podrían, no obstan te
ser complicadas, $ervir de agradable distraccóin á
la dama más aristocrática. El resultado se antoja ser debido á un arte mágico: se os muestra un
lienzo blanco, lo mismo muselina. que gaza, cahri•
tilla 6 seda, y lo véis pasar sucesivamente de la tijera al troquel, que da forma al pétalo. de allí á la
tintorería, donde hábil operario francés dá
matices. y colores de perfecta imitación, y después
de esto una operaria. coloca un estambre. otra
adapta la. corola, la de más allá envuelve el
tallo ":' cuando una multid de menudo~ miosotis
violetas é heliotrópos están esparcidos por las me'.
sas, pasáis á otro departamento, en el cual las imperceptibles florecillas se unen por medio de manos cuidadosas á las hojas de sombreados verdes
á las campánulas, las gardenias y las rosas para de:
jar formado el precioso bouquet, la guía de azahares ó el artístico macetón.
La señora Tenconi, infatigable é intclirrente
o
'
es el alma del taller, que significa unil nucv-a in•
dustria en el país; pero hay algo más que la hace
ª?rcedora á un_ elogio: ella hace que afamadas pansienses, ensenen á sus operarias, quiere que
aprendan. quri sean maestras en su arte. y tocla-.
vía más, las inicia en el ahorro, premiando el Rfán
de las más constantes y aptas, entregándole~
anualmente una parto de las utilidades que han.
producido en ese tiempo. sus manufarturas.

'

EL MUNDO ILUSTRADO

�Domingo 20 de Mayo de 1900.,

EL MUNDO ILUSTRADO

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑOVll--TOMO !--NÚM. 21
Direokt c: LJ.o. BA.i'.1..:EL &amp;EYES BPfll'DOL.A..
)

...•.. ~--------'- ..

•-

...

&amp;}:-...

_(

T"-7

~.

___:__

...

PANTEÓN MUNICIPAL
EN PACHUCA.
-&lt;:::,O-&lt;::&gt;

NUEVO EDIFICIO DE LA INSPECCIÓN DE SANIDAD.

El Gobierno del Estado de Hidalgo, qne por
cuanto:.; medios tiene á. su alcance procura el progreso general de todos los ramos .administrativos
v el embellec:mienlo de la capital y ele las cabeCeras ele los Distritos con la construcción ele edificios necesarios y de positiva utilidad púl,Jica,
acaba de proyectar la edificación en Pachuca, de
un nuevo Panteón _l\funicipal) que se constnürá
con fondos del Gobierno y del municipio de la ciudad.
De esta importante obra ha siclo encargado el .
señor Capitán de Ingenieros Porfirio Díaz, quien
presentó su proyecto y aprobado que éste fné por
el Gobierno de Hidalgo, las obras ele constrnccióu
dieron principio el diecinueve de Febrero clel presente año, debiéndose entregar ya concluído este
edificio e,I diecinueve de Julio próximo.
Nliestros grabados representan la fachada que
está compuesta de un esbelto y lionito pórtico que
se encuentra en el centro de ella teniendo á los
1ados dos construcciones destinadas una á oficüia
de la Administración del Panteón, con sus dependencias )" la otra para habitación del Aclmin..istrador. Entre estas ·dos construcciones hay u n
jardín, encontrándose éstas unidas por un bÜnito
enwerjado de hierro, el arco quedará cerrrulo
también por una elegante puerta del mismo metal.
El pórtico que es la parte principal de la obra
es en su totalidad ele pielra blanca de l'ocbuca

La Secretaria ae Gobernac:ón acaba de realizar una mejora de importancia en uno de los departamentos de su dependencia.
La Inspección de Sanidad, que ocupaba u n local casi ruinoso y mal
acondicionado, ha sido t ransladada á un edificio constr uido exprofeso
para ese objeto y que reune en si todo aquello que es indispensable para
los fines de pública salubridad, á que está destinado.
Xuestros grabados r epresentan la. fachada del edificio, que como se
vé, e.5 estilo "Renacimiento Francés," y los departamentos que se destinan á despacho del I nspector y del Médico Director.
~o necesitamos hacer elogio de la elegancia del moviliario, que es
completamenle nuevo, pues también está á la vista.
A la entrada se eetá construyendo un bonito jad.ín, que á la vez que
hermoseará el edificio, mejorará sus condiciones higiénicas,
En cuanto al servicio científico que allí se desempeñ-a} se ha procurado que sea perfecto y para ello se ha dotado al establecimiento de
un riiagnífico arsenal quirúrgico y &lt;le todos los muebles y útiles indispensables.

l'a.cha4• 7 daparlia.mentol!I pr1ucipa1ea d e l nuevo e diftcio de la Inapeooió:a de Sanidad,

MEXICO, MAYO 27 DE 1900.

dUBSC RIPCIOlf ll&amp;N80.ú roa.uou .•
l DU: IDIIM &amp;N-¡.¿ C.lPl TJ.L.

IL8',
11,2fi

Gerente: .a.•'J'OB'IO CVYil

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 20, Mayo 20</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Ambulancia de policía</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 19

MÉXICO, MAYO 13 DE 1900.

~irector; Lic. BA.r.A.EL BEYES SPfJTDOLA. .

•

LA PARTIDA PARA LA GUERRA.

8UBSCRIPc:IO?t' XIIN8UA.L FORA?f~ 11.8.
!DBH IDBK EN L&amp; CAPl'l'.A.L, 9:L.215

Gerente: A.Jr'l'O:B'lO CVTÜ

�Domingo 13 de Mayo de lV00.

EL MUNDO ILUSTRADO

~r:JrtJJl~il@li \1111

,~,:i~,lil !~~

~~11!!)

1, .-Rudyard Kipling y el ejército inglés.
2.---Francisca- José en Berlln;
la Triple Alianza.
3.--Las elecc iones en Parla.

1.-Kipling-, el admirable novelista de la vida
i nglesa en la Inilia, el duro _v mediano poeta de la
mrada venganza de Inglaterra contra los bóeros.
a~b~ de d~~~mbai·car en el Cabo; piensa, sin duda,
as1st~r al sitio ele Pretoria; va. á ser el Homero de
la ~hada transvalense. Cierto, nadie como él ha extrrudo una clara y luminosa vena de poesía del lodo moral, de la vida baja y furiosamente bestial
Y prosaica del soldado inglés e,n. la India, machacando crá~eos ,de afghanes en las montañas' en .tiempo
de gue.Lra o pasando los largos meses del calor en
~as cavernas ~costados. Ítunan&lt;lo, bebiendo, h 1•uol~uiente ebr~os de fatiga, d.-: ::iudor, de fastidio in~mto .... . Estos so_n Jos momentos que los
rngleses han conocido en la espantosa temperatura cálida de Septiembre á Enero en
el Nat~l y ''. orillas del Moder y del Orange:
no h~bta. mns que una fljferencia, pero extraordmaria: no había fastidio posible· los
ataques á los "Kopjes" fulminados por el 'sol y
por los ''Maus¡.:ers" de los boers, suprimían el tédio.
Estos blondos britanos ó irlandeses, á pesar de
la patna negra qne el sol deposita sobre su cútis
lácteo en los paralelos índicos, se vuelven literalmente loc~s con el calor y Kipling cita algunos
c~os hornbles de enagenación homicida no segmdos del manicomio como debía ser, si~o ele la
horca, porque al soldado inglés delincuente no
se le !us1la, se le cuelga.
Qmero c?nt_ar, siguiendo á un reproductor de
Rndya:(~ ~plm,K, un curioso episodio de la vida
?el, 0~1cial mgles en la. In&lt;lin que revela el odio
mgemto por los rusos.

Er?- Dirkovitch :1!1 oficial de cosacos que había
deJado f.:H compa_rna, su "s~-onia" en Mers problablementc y llegaba muy bien recomendado y con
muy buen equipaje, entorchados y condecoraciones á un~ :pequeña. ciudad frontera en que estaba
de [f,llarrnc1ón el regimie11ito de los "húsares blancos. Este cosaco p~a. ser un espía, pero era de
s~guF.o un ~ér supel'lor; he aqui la prueba: había
,ido 1mpos1ble al regimiento irlanclés del "Bláck
'r.yrone"e!Il
bo
rrac
lrn rlo con whisky y miel, aguardiente caliente y otros menjurges, mezcla suprema con que el regimiento negro compone sus refrescos.
Los húsare.::. pusieron á disposición del ruso su
d_rnmpagne &lt;le marca especial, su "porto" extraordmano y un aguardiente célebre comprado por uno
de los coroneles del regimiento, poco después de
Wat~rloo .. El cosaco bebió furiosamente y permanec10 1mpav1do hablando de sus ªgloriosos" camaradas y herm~nos los húsares y del gran porvemr reserva~o a los esfuerzos combinados de Inofate~ra y Rusia .en Asia. Y aq1ú una reflexión de
pling; '~el Asia. no será civilizada según los métod?s. occidentales; es demasiado vasta, demasiado
v1e¡a, se ha e:ntregado esta beldad aut.igua á demasiados conqmstadores cuyas huel1as conserva para
poder gustar nunca las delicias de la escuela ~lominrnal y para enseñarse á votar, á no ser que las cédulas electorales sean hojas c1e sable."
Muy bien dic~o, y aquí otra reflexión del infrascrito: si algun pueblo puede hallar la forma
en que la civil~zación occidental, puramente externa hoy en Asia, llegu;' á se1· interna en el pueblo
ru.s,o,_ por la se~mlla razon de que es casi un pueblo
as:abco em:opeizado (¿ qué decís del vocablo?) Todo,s sabemos que geográficamente Europa no es
mas _que la punta occidental del Asia; que la civilizac1on europea no_es, probablemente, otra cosa que
la cultura del AS!a prehistórica acomodándose al
meilio europeo y yo no veo por qué ....
Pero volvamos al caballero DirkoYitch · estamos
en el salón del "mess" de los húsares de~orado de
:i,ingníficas vajillas de plata, de band¿ras desgarra-

fil_

das, cargada la mesa de rosas y candelabros y colgados en la,; paredes, tapizadas de gloriosos trofeos de caza, los retratos de los oficiales muerto,;.
Era. un regimiento tranquilo aquel. Para combatir el "~pleen" colectivo se entregaba al "polo''
Y en este Juego acababa de vencerá un recrim.iento
indígena de caballería, los "luxhkar'' ía1ioso hasta entonces, por su habilidad en este "sport."
· ~ran banquete aquel: concurriría á los postres
el Jefe del cuerpo derrotado; los servidores indígenas, v08tidos de muselina bla11ca, e5taban de
pié detrás ele las sillas de sus amos, vestido-: de
orro y escarlata á pe&amp;ar de t-er húsares blanco:;.
Derrepente cesó la música, la,."! esnuelas chocaron
todoo so pusieron de pie y resonó el primer"toast :';
"que Dios bendiga á la reina." Aquello era alao
~
as1• como e1 " sacramento" del "mess.'' Entró con
su espléndido turbante azo! el pdncipe jefe de los
vencidos al polo:. y presentó su sable por el puño
a~ coronel en sénal de que se confesa.ha. vencido;
h1.zo al~unas fieras alu:;iones aJ peligroso ru~o, que
D1rkov1tch D? o_yó absorto en su aguardiente.
Luego un mctdente: lo5 soldado:; introducen á
uno 9-uc fill:claba rondando, algún ladrón de
ca.rabmas, sm duda.. No, era un blanco hablaba
u.na especie de inglés y al ver á Dirkovitch
tiembla; Dirkovitch, despierta de su borrachera
ve á aquel hombro, cuyo cuello com-erva }as ho~
rribles cicatrices del "Knnt," el láti&lt;ro histórico dé
los ruso~, lo interroga y ref;sÚ.lta .... que era un húsar .blanco, hecho prisionero y que no había siclo
canJ~aclo, y al cabo de muchos a.ños había lo2Ta.&lt;lo
evadirse. Estupefactos los húsarei&lt;. buscan 1:s listas de~ re~imicnto y encuentran el nombre de
aquel rníeliz, que ya casi no tenía conciencüi. de sí
mismo ....
Dir~ovitch prrt.cndc explicar: fué sin duela
~ accidente .... Po_r lo dem{t~. añade. el Tsar me
1111porta ~rn comino . .. J'ero e 1 Eslavo, en el F.alavo,
en ese H hay que creer. Somos setenta millonP~
de personas que nada hemos hecho todavía .... Y
golpeando la mesa "oidlo bjen. pueblos viejos oidlo, nada hemos rcaJizado. tenemos que h~cer
Tl'!ucho, todo, y lo haremos." Y mostrando fil evadido, "ved, arladjó, fué un accidente nadie se
acuerda de _él y miradlo ahora: ved lo' que es. Así
vosotros, mis hermanos de ai·mas tan soberbios tan
fuertes . ... Pero vosotros no volveréis nunca '
~et~,nta millon;s . ... _Desapareced, pueblo~· ~i·e~
JOS . . Y se cayo dormido, ebrio ... Partió al día
siguiente. ~n el estribo del wagón decía á los oficiales de husares: -Hasta lue&lt;to amigos volvere'
'
- euan do gqs té·1s, contestaronº todos
en' france's ·
"h
'· de vous rev01r."-¿Volverán
·
'
~ armes
á verse?'
S l.

2.-Espléndidas fiestas, de un carácter militar y
3;COmp~do, pero grand10so, han sido las de Berlm, dedicadas al mismo tiempo a.l joven heredero
de la corona imperiaJ, gue entra en su mayoría
de edad, y cuya, e&lt;lucación en conjunto ha sido
personalmente ilir1¡ida por Guillermo II (que es
un verdadero ~edagogo) y al viejo emperador de
Austrm:Hungna. Lo que ha rodeado estas fiestas e1mnentemente regfamentadas y mecánicas,
de ID;ª atmósfera profund~ente viv'az y popular,
no solo ha sido el pruner tibio sol de primavera
que a~aric1~~a _los renuevos de los tilos en "uuter
den lmden, _smo la profunda simpatia de que en
toda Alemama goza Francisco José, ~l viejo atri da
que ha atravesado el complicado drama político de
su tiempo, llevando en derredor de su cabeza
cana antes de la ancianidad, un resplandor lúo-n~
bre como el de loo héroes ele las tragedias esc¡~1il rnnas.
Hablan los cablegramas de su sere-nida&lt;l de ~n
bue~ humo,r, ~e su alegría chuante su ;isita ~ á
Berlm; esta bien; ya podemos figurarnos lo que
es eso. C~and-0 una vida está marcada por horas
de an¡¡ustia, como last" que subrayan de negro la ele
Francisco José, la a egría y el buen humor que el
temperamento elabora naturalmente, no son ~ino
contrastes_ crueles con el estado interior. Los grnndessufnmientossonanclas de ñeno que caen desde
nuestro barco al fondo del mar v agarran en un·1
, roe~ de dolor inconmovible; pueden el carácter ;,
el tiempo alargar la cadena y permitir al barco
avanzar y desplegar velas y flámulas; repcntina~ente la cad~na tira, el ancla llama. y el alma se
sic~te ~a cautiv:1- e~erna.. de las tristezas incurab1eíl.
._ Cual es la SJgruficae16n política de este viaje en

que los Ministros Goluchowski y Hodhedilohehau estado al habla constantemente? Yo no sé;.
si mis lectores saben algo, que me hagan favor de
decírmelo. Desde luego, es una demostración no
sólo al emperador, sino al imperio. Se ha ilicho
tanto, que á la muerte de Francisco José. el imperio se desmembraría y que los polacos do Galit-zia se unirían á los de la Polonia rusa (ya iban) y
los demás eslavos formarían un reino aparte frente
á frente de Hungría, y los alemanes del archiducado de Austria se a.uexarían al imperio de Hohenzolleru, que era bueno hacer esta mani:fcstal'ÍÓ11 de respeto al imperio tal como es, libre hasta
donde las necesidades de la "triplice" lo permitan,
y acaso en vía de crecimiento. Claro que es un
milagro de equilibrio este dualismo austro-hlmgaro, pero estos complicadísimos mecanismos de rel_oj marcan b~en ~aH horas por siglos enteros, cuando
comphca~10n~ á que daría lugar su clisgregac10~1, resulfarrnn cien veces peores que ]as (1ue•
constituyen su mqdo de ser actual.

!~

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.
ma; su más austera y más noble forma, porque la
anima la conciencia rígida del deber; pero es lo
que llamaríamos, si fuésemos comtistas, una institución "esUtica," uua institución de conservación de inmovilidad de orden, en suma. Cuando un
ejército gobierna un país, todas las energías se
concentran en la obediencia, en la disciplina, todo
el esfuerzo rn dirige hacia 1a guerra, hacia la destrucción; e-sto es inevitable; el imperio nunca es la
paz; dígalo la historia del gran iluso que proclamó hace medio siglo, lo contrario para ir de
Crimea á Italia, de Ifalia á 1féxico y de México
al Desastre.
El elemento civil e-s forzosamente el elemento
del trabaj0, de la ac-tivida.cl, d1:l progre~o . porque
flf'('f'FÜa ele la libertad para \;ivir, para moversr,
para anchir, para llegar y reempren&lt;ler el Nrnino; el elemento "dinático," dirian los contis.tas,
es el progreso. Bueno, peTo ambos son necesarios,
constituyen juntos el equilibrio que, eua11do es
perfecto, rc-sulta en su plena expansión de fuerza
intelectual, moml y fís:ca, un país normal.

No hay duda, Francia no es esto; dado el temperamento del gran pueblo y su espíritu constituído por las reliquias vivas de cincuenta g1=:neraciones de guerreros, el servicio obliga.torio y
la perpetua acción de los escrifores que exaltan
con un patriotismo más entusiasta acaso que perspicaz las indiscutidas glorias de la Francia militar, ·
y mantienen en el pueblo una especie de eb .d l!cióu perenne, un descontento infatigable de toda
marcha regulaJ.·, una esperanza incorregible en los
sal vado res y los mesías.
Hay motivo para pasmarse leyendo los programas de éste que se intitula el gran particlo nacional. M. Pablo Derolede es el campeón número
uno del cesa.rismo sin césar "no soy cesarista, dice.
porque no veo un César."-¡ Bah! lo más fácil
es fabricarlo; la máquina de qne se promete dicho
M. Pablo, la salv•ción de Francia (salvarla de
qué?)esel"Plebiscito" como quiel1 dice, la rnonedll
falsa del sufragio universal, la democracia no concentrada en oro, sino disuelta en centavos. Y al
Ple-bü;cito le pide la elección de un presidente, y el
1

voto de unas cuantas reformas en la constitución.
no todas insensatas, por casualidad, pero qU.e muy
bien pudiera hacerse sin necesidad del ''deus ex
machina" que Don Pablo llama la Revolución. ¿ Y
la. revolución para qué?¿ Pues acaso no puede reformarse la. constitución de otro modo que enarbolando una gran bandera en el centro ele un ejército pronuncia.do.
Hay que esperar que la gran c'.Ullpanada que
acaba de resonar en París, Uame al deber á todos
!Os republican~s y los agrupe estrechamente en
derredor de la bandera de la ley, ~ue es la de la
Patria. Nos vedaríamos, si estuviéramos en
Francia, de tomar parte en estos conflictos interiores, ¿qué tenemos qué hacer en Pasa agena? Pero
de:,cle aquí, cuanto decimos sólo puede tener un
c:1.rácter ,ahstractQ, ,por -expresarnos. ta.sí: vienie,
erróneamente qu'..zás, viene del amor por la libertad y la justicia.

Decíamos .en vía de crecimiento '· se habla ' e:nr

e l ec·to, e~,
l ciertos proyectos para th1r al ünperio
una fr.acc10n mayor de las costas del Adriático, 1a

.A.lbama, por ejemplo, de los límites con Montenegro hasta ]~piro; el puerto de Dun1zzo sería lo importante de esta adq~1is.ic.:ión, que no ha de ser riert~ porque lo rusos no consentirían en que q nedase
fü:-tencerradoel :Montenegro por los austriacoo pero
~uo c~n s.u sólo a.nuncio ha puesto de mal h1unor
a los 1~ahanos que se ven cogidos entre dos fue&amp;:º:-:, B1zerta y Durazzo. La. verdad es que los- iLali~nos no están ??n_tentoa. c~n su parte en la triple
a!rn~~a; w1 perwd1co que srnmpre le ha sido hostil, 11 ])fessa.g~ero," decía lrnce P?C0: "En e] pnnt~ en que estan las cosas y en vista del lenguaje
lnen clar~ de la prensa alemana, Italia conoce ya
el porverur que le está reservado desde Enero de
1904, cuando haya concluído la vigencia de los
tr~tados (?e cornerc1~ entre Italia, Alemania, Austria. y Srnza). Es evidente que ya para entonct.-s,
Italia se e~contrará en plena guerra mercantil con
sus dos ~iados. ¿Para qué nos ha servido hasta
hoy la triple-alianza? Tras tantos sacrificios noo
vem?s reduc~d~s ·;Ü papel del limón, que cuando
ha sido expr1m1do, sólo sirve para tirarlo" y ]ueg_o añade que "ha Uega.do el tiempo de pensa I' scnamen.te en 1ma alianza con Francia y Bi,:paña,
cuyo~ mter~ses son eomunes. "Esta alianz;1. dice,
n~ solo sel"l~ política, sino poderosamente OC'onóm1Ca.. Una l1ga aduanal latina desconcertaría rompletn.ment~ al ene~go. Fuera del interés de raza
que debena un1r a las tres hermanas latinas para
ponerlas en _estado de luchar por su conserrnC'ión."
" Mas ~o sol?, este P.criódico, sino los que &lt;·orno
La Tribuna, ha.n sido devotísimos de la nlianza
aJe~ana, se llaman á. decepción y engaño. ; Por·
que '.'¡ Re,, Humberto l¡rilla por su ausencia· en
Berlm? ¿ P_or qué si Italia ha ido á Vit,na. Aus!ria-Hungna ·DO ha venido "moralmente siquier3"
ª. Rom3:? exclama "La Tribuna," y estas exdamacwnes Je han ocasionado fuertes reprun·end· d
l
·ód·
.
as e
os per1 . IC?5 austriacos. ¿ Qué importa, contesta
el grau diano romauo, que Italia progrese, que la
conc~encia nac10naJ, llegue á su plenitud V nada.
nos
congreso"
ma' s 6 menos.
. ? ·rr na
" timportará
· t ,, un
.
~
en rev1s a qmso decir.
verd~d es que la cuestión económica
la
hoshhdad irreductibl_e entre austriacos é italiJnos
hace de la triple alianza una ent1"dad ab l t
me n t e f ac ¡·icia
. destinada á desaparecer.
• ' so u a-

L: .

3.~Lo que acaba ele pa~a.r en París' es rave ·
no so~~ pone en peligro, lo que es lameft~blc'
~~ra. ¿¡mgularmentc a.tr&lt;::vida, temerq.ri1 ]J1' l l~
ecusc,h e M . "'.aldech-Rousseau, á quien ante;.
d e· mue o se haTa. ¡ust1c·m, SUJO
· 1as mstituc:iones
m1sm_as (le !ran~rn. Una coalición de los elementos- I~voln.c10nar10s (nacionalistas anrquist
reacc10nanos)
ha triunfado
1 ' bl
as Y
b
.
, o·
d . e ca e no nos engarra., so re el partido republicauo "Na .
1·
mo'·
1
b
·
mona is. . es e nom re con que se disfraza "el .
nalisI?-~ ;" cuántos no tienen fe en las insti:-:ones. ?1vile:s, cuántos creen que una nació
na.c10n , s1 el ejército no o-obicrna por nedi:1º -~s
un
· r1.~mo
·· co1; el nombre
.-:i
m Odiuc
t dº(Te11e ia
de emperador
·a º.r. cónsul, ;_ que se YO? En ñn una bo' ' e
Cierto l · · ·¡
·
'
,a .
.l ' I~ eJe~·c1 o es una gran institución n·1e:10na en . rancrn., es .una forma de la nac10n
. , mis.'

1ª

La nueva Cordillera de los Andes.. --La Ciudad-Luz convertida en Ciudad-escombros.
El bombardeo.---Las grandezas del Caos.

París no envejece, ni retrograda, ni se afea; como Día.na de Poittiers conserva en la edad . sei1il
los frescos encantos d-e la juventud. rral parece
que el Sena llB'Ya en su corriente ag uas del Leteo
y aguas de Juvencio que todo lo ha.cen olvidar y
todo lo rej u v-e11eeen.
Desconfiaba terribl"emente d,e e:,ta segunda visita á la gran metrópoli; me temía que, menos deslumbrado v m1í, !;ere-no, mós viejo y más reflexivo,
u na segunda impresión viniera á borrar la primera; que uu análi~is- más imparcial me hiciera v~r
París menos gr,wde y menos bello y que, relativamente al menos, mi segundo viaje fuer!-1 un
desengaño. Hay, eu efecto, dos clases de belleza,
la de la. impreiiión y la del análisis; la que asalta
por sorpre::::a y la que pone sitio en regla; la que
,emana de lasens-ación y la que se impone porla conviC&lt;lión; la del telón de fondo y del diorama y la d~l
cuadro de maestro; y me temía que la de P,ar1s
fuera del pripl-er género, que hubiera preparado
1rna celada á m.i admiración y dado un "albazo"
á mi sentido crítico. Jii primer viaje fué una luna
de miel, todo sorpresas y encantos, y Uien pucliera
tranformarse en una de5ilución.
I..iejos· de. eso, si grande bello lo encontré hare diez años, más grande y más bello es y me paNce hoy. Por lo pronto tiene una grandeza extraña y semlsalrnje. EL tan cuco, tan acicalado, tan
p rendido de veinticinco alfileres, está hoy enmarañado, desfajado, ernpohado y sucio.
No es la coqueta dada. de cold cream y de polvo, rizada con caña, "chapeada" el~ color, con lun-Mes al "nitrato," entallada como una mano enguantada, bishirincla ~, peripuesta, sino la ama de
-ca.sa, la obrera desceñida y destrozada, que trabaja, trajina y prepara su casa, bruñendo aquí, barriendo allá, sacudiendo todo, colocando todo en
orden, para chu 11;i. gran fiesta, ó que remueve
útiles y materiales para. dar cima á un gran traba~T

jo.

1
El París de las calles harridaE ~· regadas está ho~
polvoroso )' enfangado; el París de las calzadas á
nivel, es hoy todo barrauoos y zanjones; en todas
las calles haY montones. de escombros, montañas
de residuos., framos desacloquinaclo~ en reparación;
fosos en vía de colmarse. Donde el "}[etropolitano" no ha abierto tajos que parecen barrancas ó
perforado túncloo como cavernas; el "Eléctrico"

ha levantado tenaplenes como trincheras y estaciones como fortalezas; lo que los tranvías no desempiedran lo demuelen las nuevas avenidas, y al
lado de las ruinas de lo antiguo se alzan los murallones de lo moderno. Los andamiages encubren
y enmascaran los monumentos; las cercas y barreras cortan, como trochas, el paso; el cable .eléctrico como culebra interminable se iza en postes, se
suspende de ganchos, trepa por los muros, s.e enn ·olla en las torres y columna'Ei, mina los cimientos,
penetra furtivamente en los subterráneos.
Por las calles "circulan," si así puede decirse,
pe:,adas y pintorescas carromatos, tira.dos poT
ocho y iliez caballos en fila; el que no lleva pesadas viguetas de hierro, carga monolitos gigantescos, y el que no acarrea fragmentos de cúpula ó
trozos de columna, transporta miembros Y torsos
de estatua ó "lotes" de frjso decor ativo; los hay
que son museos y los ha.y que son selvas ambulantes.
Al lado de barrios nuevos, flotrultes, hechos de
una pieza. y recién saJidos de las manos del arquitecto, se ven circunscripciones dev-astada.s, derruídas como por la acción de un terremoto.
Kada se- parece tanto á la destrucción corno la
construcción. Un monumento á medio Ie,·antar,
un edificio á medio construir, parecen rui1rn:,, y
todo lo que hoy PaJ.·ís levanta pa.rece que se está
"viniendo abajo."
Del lado de la Exposición, el aspecto es Je verdadera clevasta.ción. El piso está surcado como por
rodadas de baterías; lasestatuasá medio ar mar aparecen como m utila1la.s por proyectiles; hay brecha:,
en todas las empaliz-a.das como después de un asalto; una granizada de bombas- se ha aba.ti do ~obre
las bóveda:, agujerea.das y los techo.; perforados;
los armazones de palacios y pabellones, de hierro
negro ó dados de alquitrán preservador, par ecen lamidos por el fuego del incendio y ennegrecidos por
el humo de los disparos.
De noche, fogatas, á cuyo rededor se agrupan
sowbras; fanales que hacen señales eléctricas.; ccntinel-as que pasean junto á los portillos; za.padores
que remueven tierra; obreros que reparan cercas;
terraceros que cavan fosos y levantan terraplene¡::
golpear de martillos y rodar de carros; sihatos de
locomotoras que fingen llamadas de clarines; carros de ambula neja y secciones de la Crnz Roja;

puestos de 80C0rro y puestos de bomberos dau á
a.quello la apariencia. de un ca.mpamento recién ..
a.saltado; de una plaza fuerte recién bombardeada.
Es campo de trabajo y aparece campo de batal]a;
en el q1te flotan banderas y pabellones. De este caos
ha de &amp;ilir un mundo, y de ese hacinamiento informe han de surgir la. armonía y la grandeza, y así
como por la importancia de las ruinas se mide la
magnificencia de los viejos monumentos; de lo vasto, lo agreste y lo moru;truoso de este bosquejo se
infiere la grandeza y la hermosura de lo qtie será
la futura é in.comparable Exposición.
Ante la enormidad del esfuerzo impendido, ante
las colosales proporciones de la obra realizada, el
espectador queda atónito y mudo. Este último balance del _siglo da la medida de su grandeza y ofrece un activo colosal, á cuya acumulación han contribuído la ciencia, que es luz; el trabajo que es
fuerza; la economía, que es previsión y ctllculo ·
el crédito que es disponibilidad actual del futur~
~, la voluntacl humana creadora y la inteligencia
redentora.
El siglo XIX deja en París un inventario colosal de sus eonquisti1s y de sus progresos. fruto de
BUS luchas y de sus dolores, y al estudiarlo en
i-us pormenores, se adquiere la convicción de q11e
el nuootro es el siglo más grande de la historia ...
¿ De d?nde ha salido tanta maravilla; que ger·
Jne1: ha rncubado tanta grandeza; en qué nido ha
nacido y se ha robustecido esa águila caudal? Ya
Yeremos que ese prodigio ha nacido entre las hojas ele los libros en que se guarda el saber ~ en
las medias de lana en que se acumula el e-apita!.
Y será curioso estudiar, como lo haremos, &lt;1~
cuánta pequeñez, de cuanta miseria, de cuánto ridículo y de cuanta privación está hecha esa. o-rancleza. Será le&lt;!?ión provechos-a y útil, y a':~~'-~ así
aprendamos como se ·engrandecen los ,u~l-, 1::-.3 -v
cómo se abren paso los hombres á traVés &lt;le fovs
obstá.•;uios que la Na.turaleza y la Historia le, oponen al roso.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA EXPOSICION DE FLORES

la bellísima. é importante colección
de palomas correo5) que exhibió el
niño Alfouw !caza) de esta capital.
EN OOYOAOAN
En las ca.jas &lt;le madera figuraron solamente trei.nta especies de las sesenta y siete que posee el niño Ieaz:1.
Se acaba de clausurar la ExposiEntre estas descuellan una parCJa
&lt;:ión de Flores, Pájaros y Peces que
de palomas colipavos y otra. de capuorganizaron los miembro:'! de la ~ochinas) que obtuvieron el primer
&lt;.:iedacl Anónima de Concursos de
premio) cada. una, en la E.xposiciún
Coyoacán. Fué la quinta de la S€rie
habida hace poco en el Palacio t!e
y Ja más bella, porque en ella se
Cristal de Londres. Hav también
expusieron los ejemplares más ricos
unas palo1nas llan1acla.s ;olteacloras,
,le nuestra flora, de la que ha perdulas cuales tienen la particulariditcl
n ,do tantos siglos y de la que hemos
de elevarse en línea recta por los a ilogrado aclimatar en nuestros jarres) y al llegar ú cierta altura, des- dines del Valle.
cender como una flecha hasta llegar
El Yasto local de ]as Expos:ciones,
al suelo. Otras hay que tienen ojo:;
,en Coyoactln, desaparecía cubierto
de fresa, y con este nombre se lc.i
J)O r millares de t iestos con plant.as
señala, por la semejanza que tiene
en flor. Los ind ígenas de Coyoacán,
el órgano visual con las fresas . En
San Angel y Xochimilco t rocaron
la misma colección ;:;e admiran unas
la soledad del cdweio en vergel perpalorn!lS de colores tornasolados, que
fuma do formando "parterres"y jarhinchan el buche de manera prod i:
dinc;,i, búcaros y figurillas artísticas
Acto de la. distribución de premios, presidido por la. Sra.. Luz A. de Gonzil.lez Cosio.
giosa hasta. el extremo de parec&lt;J r-_
y multicolores, que embalsamaban
les doble;:; en tama.üo. Entre los
~.d ambiente.
ejemplare:::; expneótos, hay palomas
que costaron fuerte;:; cautich1de:-:, y en sus raEn el primer salón, el que está á la entrada del
La Escuela Nacional de Agr:cultura obtuvo
z·as se pueden conocer las ingle;:;a:-:, las belgas, las
ccli.ficio, se coloc"ilron las figuras de ado rn o; en el también un primer premio por la exhibición ele
africanas, las romanas ,v las de fa lnclia Oriental.
J)atio principal se veían las graneles instalacione~ abonos qu ímicos, tierras propia.;:; para el cultivo de
Puede asegurarse que es l~ primera ex hibición de
d e Jos floricultores, en lotes perfectamente sepa- plantas exóticas, plantas de orna to y me&lt;licinales,
este género que ~e v-e en )if.éx:c•&gt;.
mdos y ord enados. En el segundo patio fueron co- instrumentos de hortaliza y aguas insecticidas. Rl
El día de los premios, acto ([lle se dignó presilocadas las caj,as en que se exhibieron h1s ave~ de lote ele este establecimiento fué u no de los mejor
dir la señora Luz Acoi--ta de Gonzálcz Cosío, ocu&lt;:orral y las palomas-correos. Va,mos á trata r· &lt;le &lt;lis.puestos por su adorno especial, que resaltó en1Tieron cente nares de vi sitantes de las mejores fadar Hgera idea de las variadas instalaciones flora- tre los demás.
milias de esta capital y de :--u:::; alrededores. J~l
les, en el orden en que fueron premiaJos sus proAl señor Balme) floricultor de esta capital, 5f' le
cuad ro que aparec.-e en uno de lo~ .fotograbados advietarios respectivos.
concedió también un primer premi o por su variaj untos, muestra á la ex presada ~eüora y á las s.e ñoda y hermosa colección ele phtntas de ornato y
útiles de jardinería exhibidas en un lote bien dispuesto y acondicionado, que permitió apreciar la
bondad de las plantas raras cultivadas en el Valle
de México.
El señor Jesús Kájera, Yecino de CoyoacáH, expuf:io una. colección rle bugambiJ ias é ingertos. Vid al Xájera expuso varias planta~ de ornato, lo rni'::imo que Andrés Ram írez y l\[artín y Angel Montes
de Oca, quienes obtuvieron premio~.
J~n aves de corral fué el señor Ingenie ro Jo~é O.
ele la l ,ama, quien obtuvo el ernrn premio, por :,'.:U
lote de gallinas de ·las mejore$ rnza:-;, habiendo -figurado solamente unas cua renta. .Y cuatro, muchas
de las cuales no son conocidas en e¡.:ta capital.
.Animales hay, de los que exhibió el ~eii.o r ele la
Lama., que importan una cons,idorable c1ntidaU
de &lt;linero, por su belleza·" ot ras cualidades.
El Instituto l\[édico Xacional, e1wió al ConcurFO
Instalación del Sr. La.uro .a.r111correta.
una colección de cactus medicinales, de los cuales
!'renta del cenador r11st1co y grupo de Cacteas.

=

Los Sefi".l res Pelipl!I y lllliguel Iturbe, montando respectiva.mente sus cabal los ''Snowstorm" y ''Chula.••

LAS CARRERAS DE PERALVILLO.

=

De manera lenta, pero segura, se han venido
implantando eutre nosotros las costumbres de los
europeos, las que tietieu las cl:i.ses más refinadas
de las grandes capitales, como París, Berlín y LonU.res. 1-Iaee algunos años eran desconocidas entre
nowt.ros las carreras de caballos., -tal como se conocen ahora; las pistas se improvisaban en un, momento dado, y sobre ellas corrían los caballos sin
reglas, e.in fas condiciones que norman esa división
pecnliarísima de los civilizados, cualesquiera que
fuesen su peso, su edad y su talla.
F,l Jockey Club de esta capital trajo á México
1a diver~ión de las carreras, que por mucho tiempo
permaneció como exótica.; fundó su hipódromo, ,Y
llamó á los afectos al "sport;" se formaron enton ces e-aballe-rizas y se importaron caballos de gran
valor, descendientes de al gunos que habían corrido con éxito en las pistas de Londres, París y Oakland; Yinieron los jockies y tu vimos OC'.1.sión de
aOmira r la potencia que tienen los animales más
queridos del hombre y de saber que corren como
el viento. estimulados más que por el azote u.e los
ginetes, por la sangre pura que circula en sus ve-

nas, y que los impulsa á correr, siempre á correr.
Más tarde se :fundó el hipódromo de la Inclianilla., del señor Coronel Pate, y en él vimos correr
anÜ1)aJes también "pur sang ;" capitalistas de esta
ciuda1l c-11hraron empeño por tener en ~ns calnihrizas cafo!IIOs ex&lt;~elentes y lo consiguieron. H a sido, pnes) cuestión de tiempo, aclimatar entre nosotros el "sport') más afamado de Europa, -:,r nuestro público posee ahora conocimientos sobre la
materia.
Pasa.ron las carreras de la temporada ele P rimavera, la.,· que organizó el Jockey Club de la ciudad
de México: puede decirse que han sido las mejorei5
&lt;¡ne ha habido en la pista de Peralvillo. Cuando
a.pareció en la pista "Snowstorm/' propiedad del
joven Don Felipe !turbe, todos los sportman predijeron que ganaría la apuesta, como sucedió; el animal midió sn.c:; fuerzas con las de otros que se conocían bien eutre los ponies; en su primera carrera. sacó una gran ventaja á sus competidores y
afianzó la fama de que venía precedida. Pudo el señor Itnrlm saborea r de antemano los goc'es del
triunfo. pcuque &amp;abía que el animal que corrió personalmeute e~ de fac ultades. En el domingo siguiente, segundo y último de la temporada. salió á
la arena ]a. yegua "Chula," propiedad del joYen

Fot. Schlattman Hnos.

Miguel Itui'be. La apostura del noble bruto dió
á conocer desde luego sus facultades de excelente
corredora, pudiendo figurar más que en las "Pony
raees," en las de caballos grandes. De un color
obscuro, se divisaba perfectamente á través de la
dista11cia que mediaba entre la.~ tribunas y la línea
ile arranque; cuando el juez de partida dió la señal, todos vimos que "Chula" quedaba muy a.tras
de los demás ponies, que también fueron montados por sus respectivos dueños. Algunos llegaron á
clesconJiar de que el señor Itnrbe, Don Miguel, no
pudiera competir con sus contrarios; pero á los
veinticinco metros, "Chula" recuperú el terreno
perdido y empezó á aventajar á los demás caballos; los ginetes que montaban éstos hicieron esfuerzos desesperados por caminar sfompre a.defante, pero no llegaron á conS€guirlo, pues que "Chula ., los dejó muy atnts, llevándose el premio principal, en medio de los aplausos nutridos de los millares de espectadores.
El grabado adjunto, (!ne hemos tomado ele uua
excelente fotografía de Shlattman Hermanos, representa á ·los jóvenes F elipe y 1Hguel Itnrbo
montando respectivamente á sus caballos "Snowstorm ., 'Y ªChula."

•

Al señor J. A. McDowel, propietari o del Jardín Botánico de Tacubaya, se le concedió el gran
premio, por su pITciosa colección de cáctea:-l,
araucarias, palmas, orqutcleas y otras plantas muy
finas, las cuales aparecían en seis grandes Jotc.5
perfectamente distribuídos y formados de artística manera. Es esta la primera nz que ex pone el
señor 1.IcDÜwel sus productos, que ha venido reuniendo hace más de Uiez años en la ciudad de
"racuba-:,'a. Cuantas personas Yisitaron la Exposición, quedaron satisfechas de la hermo~ura de fa
instalación, que fué, sin disputa, la pnrnera por
su riqu eza J' esplendor.
.
Un primer premio fué otorgado al floricultor
.José :Montes de Oca, &lt;le Co,voacán, quien expuso
una gra1i colección de planta~ ele ornato en un
lote que llamó la atene:ión de los aficionados á la
floricultura.
/

Pieaas artistica11 florale ■•
Enttad11: A Ja

Rxnoslción

de

Coyoacán.

Instalación del Jardtn Botánico, de Tacubaya.

ritas de la "Sociedad :Mexicana para el cultivo ele
_las Uiencia.s," Jo mismo que á los distinguidos cal,a.lleros que se encontraban á los lados.
Hn otro5 de los fotogra.ba.dos aparecen distinto!,
lotes fl or~les, tanto de los que fuero n exhibidos durante el último domingo, como los que ya existían
desde el día de la clausura . .En un kio;:;ko rústico
a• 1a entrada, se destacan la.s figura.s de do-.s señori-'
tas, una de ellas la hija del señor Don Javier Totres Adalid, la otra perteneciente á una de J;u;
inejores fa.milias de Coyoacán.
Repetimo::;, la quinta Exposición de Vloref:, Pájaro;:; y Peces, c}ausura da el domingo i'dti1110, ha
siclo la mejor de cuantas ha habido en e:--:a localidad. Los premios estm·ieron á la altura de las exhibicjones.
Kiosko r-6.stico levanta.do a. un la.do del sa.lón
principa.l.

hl?.n ~ido estudiadas Yeintidós e~pecies: 1·aíces me&lt;licina.les conser vadas en formol, lo mismo que
varlas drogas.
E l señor Profesor Don Lui.-, )Iurillo remitió ele ·
Ja.Ja-aa una co1ección de insecticidas y tierras de
ahor;o, habiendo obtenido un prime!' Premio.
P ocos, muy pocos peces de ornato fuero n los
que figuraron en el Certamen; lo;:; único:; que pudo ver el público, vinieron de Lcrma, manda.dos
por el señor Cházari, que ohtu\'O un primer premio. Por más esfuerzos que han hecho lo;; miem•
bros de la Sociedad de Concursos para que figuren
peces de ornato en las Exposiciones, poco se ha
lo¡rrado hasta la fecba.
Lo que llamó poderosamente la atención de
&lt;·trnntos visibmtes. ocurrieron á la J!Jxpo.qición, fué

Cenador rlistico de los florioultores de Coyoa.cán.

�Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL :U:UNDO ILUSTRADO

El aniversario de la batalla del óde Mayo.
~

Su celebración en México.
En nuestro número anterior tuvimos oportu- nidad de dar á conocer á nuestros lectores los
retratos auténticos de muchos de los personajes
que tomaron parte activa. en los episodios de la
época citada, que fué una de laa más luctuosas
para el país. Nuestras ilustraciones de hoy, darán
á nuestros abonados una ligera idea de la fOrma
en que se celebró en México el tTiunfo por medio de las armas, que tan justamente enorgullece á nuestro ejército y que constituye por sí
sólo una de las más gloriosas páginas de nuestrn
Historia Patria.
El programa que en muchos años anteriores
había sido el mismo, con ligeras variaciones, en
este año sufrió un cambio absoluto, teniéndose,
tal vez, en cuenta que nuestra población ha aumentado considerablemente y que ese aumento
se hace todavía más sensible durante las gra.ndes
fiestas, debido al sin número de viajeros que
aprovechando las multiplicadas vías de comunicación YisitaJ1 nuestra. metrópoli.
Las principales avenidas por las cuales se verificaba el desfile ele las tropas resultaban insufic1entes para contener tal número de espectadores,
y por otra parte, no se podía apreciar, sino en
un campo abjerto, -el conjunto que ofrece un

Vn p elotón en marcha

-

n istros de la Guerra, de Gobernación y ele Hacienda.
A los lados del carruaje presidencial camina-

m Sefior President e t. ■ u paso por la, Beforma..

Sr. Gral. Prancisco Ba.mírez 7 otros jefes de rurales.

La. Brigada de Infantería a.l mando del G:ral. Cueto.

I

Artillería. en camiJ1.o de Anzureil.

•

vantaron exprofeso había más de cinco mil personas invitadas; contándose entre ellas los más notables funcionarios, los miembros del Cuerpo Diplomático y muchas familias pertenecientes á las
Colonias extranjeras.
Poco después de las diez de la maiíana una salva de veintiun cañonazos anunció la llegada del
señor General Díaz y una vez que dicho Magistrado y su comitiva tomaron asiento en la. tribuna
de honor, ilió principio el acto oficial, durante el
cual se tocaron trozos escojidos, y ocupa.ron la
tribuna los señores General Doctor Alberto Escobar, Magistrado Manuel :María Zamacona y el
popular poeta Don Juan de Dios Peza.
Este último recitó una oda en la que campeaban
figuras valientes y originales, y sus sonoros versos fueron interrumpidos varias veces ;por los!
aplausos del auditorio. El seüor Dr. Escobar pronunció el discurso oficial y el señor Zamacona con
su reconocida elocuencia hizo en su discurso las más
justas y elevadas apreciaciones acerca de la batalla
que se conmemoraba.
Durante la ceremoniai oficial, los cuerpos se
movieron de la calzada de la Reforma para entrar al polígono ele Anzúres, por el segundo puente
de la calzada de la Verónica.
La concm:rencia pudo contemplar un hermoso
espectáculo marcial.
Al frente, el General de División Don Francisco
Yélez y su Estado Mayor.
La: Descubierta, formada por dos eséuadrones
ele Rurales, en alas, dejando un espacio en su
cent ro.

Pérez y Modesto R. Martínez. Séptimo carru ~je,
con los señores Magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, :M:oreno (!ora, Francisco Ma.r tínez de Arredondo y Méudez y el Fis-eal Licenciado Macedoni,o Gómez. Octavo carruaje, ~f agisbrados d&lt;&gt;l Tribunal Superior Militar,
Generales de Brigada Jesús Alonso Flores, Francisco O. Arce y Gregorio Ruili. Noveno carruaje,
Senadores Apolinar Castillo, Dr. Ramos, Licenciado Alfonso Lancaster Jorres y Licenciado ,-idal de Castaiíeda y ::'l°ájera. Décimo carruaje. El
orador General Dr. Alberto M. Escobar ,· el
popular poeta Don Juau de Dios Peza. 1:-ndéeimo carruaje. Genera.le:; de División Mariano E:::cobedo, Luis Pérez Figueroa é Ignacio M. Escudero, y el Seiíor Comodoro de la. Armada Xacional, Angel Ortiz :Monasterio. Duodécimo carnrnje, señores Ministros de Justicia, de Comunicaeiones y de Fomento, y Oficial Mayor de Relaciones.
En el último carruaje iban el Primer ~Iagi5trado ele la República, con gran unifonnc y ostentando en el pecho sus más honrosas con&lt;lecoraciones, y en compañía suy~ los señores :Mi-

cuerpo de Ejército movilizándose con sujeción extricta á las leyes tácticas.
Por esto se escojió para la. celebración del import~nte acto el extenso campo de AI!zures, inmediato á Chapultepec, que desde las primeras
horas de la mañana se vió invadido por ni.ultitud
de personas, pertenecientes á tollas las clases sociales. ·

A las nueve salió del Palacio Nacional la comitiva que debía acompañar al Primer Magistrado al Panteón de San Fernando.
Desfiló por el frente del Portal de Mercadere,;,
calles de Plateros y San Francisco, Avenida JuárBz, calle de Rosales y primera de Guerrero, basta
ll egar frente al antiguo cementerio.
El orden del desfile fué el siguiente:
Descubierta de Gendarmes del Ejército, Primer carruaje, con los regidores D. José Ignacio
Icaza, Licenciado Luis G. rrorne1, Licenciado Iguacio L . de la Barra y Escalante. Segundo carruaje con los Regidores Ingeniero Jesús Ga1indo
y Villa y Lice'llciado Ernesto Chavero. Tercer
carruaje, con los Regidores Pérez GáJvez lliva y
Cervantes y Licenciado Agustín M. Lazo'. Cuarto carruaje, con los Regidores Juan José Ramírez de Arellano, Trueba, Díaz Lombardo y Pedro
Ordóñez. Quinto carruaje, con los señores Gobernador del Distrito y su Secretario el Licenciado Angel M. Zimbrón, el P residente del
ayun\amiento, Don Guillermo de Landa y Es_canc1on y su Secretario. Sext-o carruaje, Jos señores Diputados Rosendo Pineda, Antonio Pliego y

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

.

ban á caballo los Estados Mayores del señor Presidente y del Ministro de la Guerra. Cerraba la
marcha 1:;1~ escolta de Gendarn1es del Ejército.
Al llegar al P anteón de San Fernando, donde
80 guardan los restos del General Zaragoza, la
comitiva penetró á la necrópolis, y tanto el señor
General Día.z como los principales funcionarios
que lo acompañaban, depositaron hermosas coronas de flores, en el modesto monumento que
estaba adornado de antemano con artísticos trofeos de guerra.
.
T erminada tan importante ceremonia, la comitiva se dirigió rumbo á Anzures, pasando por
la Calzada de la Reforma, donde se encontraban
tendidas todas las fuerzas en línea desplegada .
El cuerpo de ejército al ser revistado por el
Sr. General Díaz, hizo al alto funcionario los
honores que le corresponden, y en seguida se movilizó para ir á ocupar los puestos que se le habían seiíalado de antemano en el campo de Anzures, que afecta la for ma de un polí~ono regular,
limitado por la calzadaa de la V erómca y del Molino del Rey, los terrenos donde existió el Rancho de Anzures y el Río del Consulado.
Aquel campo ofrecía un aspecto asombroso; las
calzadaa que á él desembocan se veían henchidas
de gente desde las primeras horas de la maiíana,
y bien pronto se vió invadido el perímetro por
una masa humana compacta á la que difícilmente
podía contener una fila de dragones, á fin de evitar que penetrara al campo señalado para las operaciones militares.
En las extensas y s61idas tribunas que se le-

de los edificios mencionados y el Portal de Mercaderes en número de diecisiete.
Varios cohetes lanzados desde las torres de Catedral, iniciaron la fiesta .pirotécnica.
Los fuegos artificia]es fueron constniídos unos
por pirotécnicos de México y otros por los de
l'uebla.
Entre las piezas más. vistosas, recordamos un
cuadro formado con luces verdes de bengala, en el
centro de la cual se destacaban con luces rojas y
azules, las iniciales l. Z., una. torre, imitando ]a
de un castillo de la edad media; una pieza que
al desenvolvP.rse, resultó figurar un candil, sosteniendo doce focos de colores variados; una rueda
de mos.:·üco con rehiletes de luces, destacánd-ose
sobre un fondo verde esmeralda; un cuerno de la
abundancia que anojaba ruedecillas imitando piezas de oro y luces de las más variadas combinaciones, una ancla muy bien ejecutada y formada con
luces de Bengala.
Se lanzaron doce globos aerostáticos, qnc, por
medio de una combinación, lanzaban en el espacio haces de cohetes y gulfnaldas formadas con
luces de Bengala .
La fiesta terminó cerca de las diez de la noche,
y durante ella, es.tuvo tocando en el zócalo la m úsica del 210. Batallón.

La vanguardia. del Cuerpo de Ejército al mando del Gral. Francisco A. Vélez.

Después los cuerpos en columnas cerradas por
Batallones y Regimientos.
El desfile comenzó á las once y cincuenta minutos.
_La ceremonia terminó á las doce y cuarenta
1:1mutos. El seño.r P residente se retiró, acompanado de los señores Ministros de Estado

No fueron las fiestas de Anzures las únicas
con que se solemnizó el glorioso aniversario pues
' de las fiestas populares que organizaron
'
a d emas
las juntas patrióticas de las ocho Demarcaciones
de Policía, muchas de las fachadas de las casas
estaban adornadas, lo cual daba un bonito aspecto á la ciudad, y por la noche, la multitud se
dió cita en la plaza de la Constitución, donde se
presenció el espectáculo de los fuegos artificiales.
Las torres de Catedral v las fachadaa de loo Palacios Nacional y Municip~l estaban adornadas con
infinidad de focos incandesoentes cubiertoo con
bombillas de colores; el zócalo estaba también
profusamente iluminado, y en el kiosko central las
bandas del ejército dieron una gran·serenata.
En los balcones del Palacio Nacional había una
numerosa y distinguida concurrencia.
A las ocho y media en punto, apareció en uno
de los balcones de la Diputación una luz verde,
que era la señal para que comenzaran á quemarse
los fuegos, que habían sido colocados en el frente

•

Pa.o:ba.da de la.Gran Armeria de los Sras ~ Quintana ·
B:erma..nos, establecida. enla. ca.ne del Coliseo Viejo n ~ 7 .

�Domu1go 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 13 de Mayo de 1900.

ZE,N lTZCNTLJE
rl!'

¡ Cuán ~u lee d.-; ht harmonía
De tus cantos de arnorl ¡ Cuánta ternura,
Cuánta melancolía,
Qué extraño sentiiniento

Y el hórrido silbido
Del reptil que se an-astra entr~ la arena.
Así cual del A nábua&lt;J coutemplaudo
La majestad divina
, _ .
.
(Jue u11 sol de fuego esplendido 1lumma,
]11[ustia y triste la Europa no~ parece,
Y su antigua hermosura palidece;
Y as[ cuando el "sins.onte'' enamorado,
1:ieliz se oculta en el risueño prado
Y canta entre las palmas y la, flore,,
Deben enmudecer los ruiseñores.

Hay en tu triste acento
Bardo alado &lt;le Anáhuac, bardo erran,te,
Morador de sus bosq nes silenciosos,
Trovador de sus fogo:; rumorosos!

Cuando su luz Lr illante
Vierte la primavera en los jardines,
rriendes al viento tú las parcl-as ·aJas,
Cruzas el valle umbdo,
Y alegres himnos amorOEo exhalas,
l~ntre los sauces del tranqui lo r ío.

En el ard"iente estío,
Cuando el sol en el cielo apeua.s arde,
lcl himno de la tarde
Cantas l;!Il las praderas,
Al rmnO'I' de las brisas lisonjeras.

Y en la noche caUada.,
Cuando la luna pálida fulgura,
Como virgen que ,ela enamorada,
Y la naturaleza desmayada
}~n grata, inmóvil languidez reposa,
Y la nocturna diosa
Yierte doquier su plácido beleño
En el sereno ambiente,
Ruspiras tiernamente
La t ímida. canción de un dulce sueño.

En esas tristes horas
Tu candenciooa voz llega al oldo,

El silencio turbando,
Uomo el eco fugaz de un Licn perdido;
Como el vago gcrn ido

De un alma ardjente que en ardiente an helo
.La. t ierra va cruzand-0,
Solitaria y doliente suspirando,
Sin cesar suspirando por el cielo.

Al levantarse un dí.a
F.ntre las olas de la mar hirvientes
La adorada y herm'Osa patria mía,
Quiso amoroso Dios que independientes
Los "sinson.tes" su atmósfera cruzaran
A la luz ele sus astros refulgentes;
Que allí su dulce amor tiernos buscai-a.11,
Y orgullosos volando en las alturas,
Su juventud espléndida cantaran
En la selva, en el monte, en las llanuras.
-&lt;:&gt;-O-&lt;:&gt;-

Tus hermanos de \,ntonce en raudo vuelo
Cruzan su hermoso suelo,
Sus soberbias montañas, sus ver jeles,
Sus floridoo y extensos limonares,
Sus magníficos bosques de laureles;
Y suspiran dulcísimos cantares
Impregnados• de amor y sentimiento,
Y el 1,1mbiente respiran de sus ma res,
Y orgullosos se mecen en el viento
Que sacude sus anchos platanares.

Cuando altiva otro tiempo y venC€dora
La reina de Occiclente,
Ornada en jaspes de vistosas plumas
A Izaba al cielo la serena frente,
Y Axaya&lt;Jatl valiente,
Humillando á sus pies á las naciones
Sus gloriosas conquistas extendía,
Y doquie'f 1a victoria sonreí-a
A la sombra feliz de sus pendones,
En la risueña lliargen de los lagos,
Los "sinsontes," con notas celestia1es,.
Del guerrero imitaban la querella,
El discorde vibrar de los timbales,
La enamorada voz de la doncella,
Y el clamor de los himnos nacionales,
Otras veces, volando en la espesura,
De la fuente imitaban los rumores.
:mi lamento del mirlo entre las flores,
La querellosa voz ele la paloma,
De hondos suspiros llena,
Del tardo buey el trémulo bramido,

Tá, inimitable artista,
En 111.il revueltos giros
•
Yola.ndo capricho~o,
Imitas cadencioso
Ecos, cantos. murmullos y su~piros.
Siempre hallas una roz y una harmonía
Para expresar tu duelo,
Y traduces eu tierna melodía
Del amor el du1císimo co11suelo
Y el ardiente placer ele la alegría.
Tienes siempre al mecerte por el viento,
l)ai·a todos los goces un acento;
A toclo prestas inefable encanto,
Y ora el dolor te agite, ora el contento,
Ko hay Uicha, no hay afán, no hay seutimíenlo
Que tú no expreses con tu tierno canto.
¡ Cuál conmueve tu voz el alma mía!
j Bend ita la harmonía
De tu suspiro amante,
Bardo alado de Anáhuac, bardo errante,
l\lorador de sus bosques silencioso:,,
TroYador de su:; lagos rumorosos.
j Plegue al piadoso cielo
Que en e5trecha. presión nunca sus.pi res
rrriste canción de duelo,
Que en orgulloso vuelo
Cruzando fa¿. ünnensas cordiJleras,
A nnef-tra patria. mires
Bendita por la historia;
Y que repitas siempre en tus cantares
E l himno de su gloria,
Al gemir de! sus anchos pl-atanarei&lt;i
Y al rumor de las olas de sus mareR.

José i(osas )Yforeno,

I

EL MUNDO ILUSTRADO

J:a c1íavi6a6 6el Rerman" J:eén.
En nna helada noche d&lt;·l mes de Diciembre, el
Hermano F.ranc1sco y el lit:!rmano León ~ubían al
Convento del Verna. Una. c:-a.pa.. de nieve endunci&lt;la cubría la montaiia, de tal suerte, que á
cada paso resbalaban. 'ran penmo era su cañllno que, á pesar del viento del Norte que los azotaba, de su rostro corrián gotas de sudor. 8us alforjas estaban va.cías: desde las primeras horas ele
la ma.fiana no habían tomado alimento alguno.
De ahí que las fuerzas del Hermano León se fuesen agotando por momentos. En cuanto -al Hermano Francisco, á quien una llama interior calentaba, uo sentía. el frío: andaba con ligerezti, como si sus miembros infaügab1tB no hubiesen f-ido
hechos de arcilla mortal, y, según su costumbre,
disertaba acerca de la vida de los bienaventurados.
--Hermano León, pequeña OYeja del Señor, ¿ sabes en qué consiste la bienaventuranza? Cuando un viento del Korte mil veces
más cruel que el que sopla esta noche; cuando
un ayuno mucho más prolongado nos -agole;
l'.nando los ladrones, poi' despecho ele no encontrar nada de qué despojarno.5, nos hayan
molido á palos; cuando lo:; porteros lle nue~tro convento, por no reconocerno.5, nos hayan despedido sin sccorro durante la. noche,
en.ton.ces, Hermano León, comenzaremo.5 ú
sospechar lo que es la bienaventuranza ....
Bl Hermano León se detuvo para tomar
aliento, )' respondió con voz jadeante :
-Hermano Francisco. siento que el viento del Norte es crudelísimo, noto que nuestro
ayuno se ha prolongado demaai~clo tiempo.
Se me ha helado la sangre, no me es posible
ya mover los pies aclolori&lt;l.os, me siento como despedazado por los agudos clientes
de un animal roedor. Creo que, no se puede
tener más frío, ni 1mís hambre, ni más sed,
á menos de morir. Y. con todo. no veo que
me esté acercando á la biernn'enturanzil.
EJ Herma.no Francisco llijo con acento
melancólico:
-Hermano León, es que tu fe no es ba:=:tante firme
Y ,;o]vieron á poner~e en e-amino á pa:-o
Uento. -~fa,, al lcabo rle pocos minutos, el
Hermano J'rancisco insistió:
-Hermano León . ; sabes en fJUé co11;istc
la perf&lt;X!ta beatitud?"
El Hermano León, CHJ'ª re~pir11ción producía m1 sonido como el de nn fuelle de fr,1gua, se detuvo apoyándose en el báculo y exclamó en tono gemebundo:
- ¡ Ay hermano mío. perdona la debilidad
ele mi fe! Pero la perfecta beatitud, en este
momento, creo que consii-tiría en tener posada y algo de cenar.
El Hermano Francisco exhaló un suspiro y no
respondió. Y en tanto que continuaban trepando la
montaña cubierta de nieve, meditaba en el enor
de los hombres, que consideran como efectivas las
neceEidades de su naturaleza y se persu:1den ele
que sufren cuando no pueden satisfacerlas. siendo
así que la vida interior es lo único que importa.
-Este, decía para sí, es uno ele los mejores, y,
con todo, se siente exhausto ele fatiga y se muestra
impaciente por haber andado tan sólo doce horas
sin tomar alimento.
Pero no quiso hablar más. temiendo humillar
á su hermano si le manifestaba cuánto era el alborozo que comenzaba á sentir, en qué grado el
frío le parecía tan dulce como una caricia, el hambre tan sabrosa como las viandas más clelicaclas,
la sed tan refrescante como la fruta más exquisita, agradable la fatiga. Y se contentaba con murmurar para sus ·adentros :
ª¡ Bendita seas, oh Hambre! hermana mía~ por
que tú nos has saciado! ¡ Bendita seas, oh Sed,
hermana mía, porque tú no has dado ele beber!
¡ Y á tí también te bendigo, oh Aquilón, hermano
mío, porque cantas bellos cánticos en el aire del
Señor!"
En este momento aparecieron los primeros abe-

tos deÍ espeso bosque que coronaba la cima del
\ erna.. Do{,lábanse sus ramas bajo el peso de la
niere, la obscuridad de la noche se bacía cada
vez más intensa. Súbitamente el Hermano León
echó &lt;le H~I' que mientras andaban en tinieblas,
se habían extraviado. Después de busca1· en varío
el Yerdadero camino, se detuvo y dijo con dulcísimo acento:
-IIermano León, croo que nos hemos extra.viada. Así lo ha querido el 8eñor, que nos guia, para
nuestro bien.
Entonc·e$, el Hermano León exclamó:
-¡ A_v 1 Dios mío, ya no puedo mtls ! ¡ Prefiero
rnori1· aquí!
Y se dejó caer sobre la nien!.
Pero el Hermano Francisco lo exortó, lo leYantó, lo persnadió á fin de que .fueran á buscar el

•
sendero; y, con el cuer po encorvado, inclinada ]a
cabeza, Yolvió á poner, uno delante del otro, los
pies, que no debían ser ya, según pensaba, más que
dos témpanos de hielo, llenos de grietas y sanguinolentos.
Internáronse en el bosque. De cuando en cuando les caía encima un trozo de nieve endurecitla.
La noche se había tornado aún más lóbrega; sentíanse ruidos extraños en los árboles, algo así como el vuelo de los espíritus malignos. El Hermano Francisco observó:
-No oyes, hermano León? Tal parece que los
ángeles del Cielo estuviesen cantando á nuestro
rededor.
Pero el Hermano León no respondió: i tan agotadas estaban sus fuerzas!
De repente, un enorme trozo de roca les obstruyó el paso.
-Tenemos que devolvernos, dijo el Hermano
Francisco.
-No puedo, le respondió el Hermano León.
Apoyado en su báculo, pareció haberse quedado
-fijo en el suelo, como la mujer de Lot, que se convirtió en estauta de sal al huír de Sodoma.
El Hermano Francisco quiso exhortarlo todavía:
- j Valor, hermano! le dijo. El Señor v&lt;i á mos

trarnos cuál es la ruta que debemos seguir_; ¿no
recuerdas que anduvo delante de· los hebreos en
forma de columna de humo? Si conñas en él, recuperarás tus fuerz-as, no sentirás ya la fatiga ni el
frío, y llegaremos pronto al .convento, donde haJ!arcmos á nuestros hermanos .. .. .
Mas, mientras así hablaba., al Hermano León
le flaquearon fas piernas, c¡:¡yó, privado del sentido, y espesos copos de niere descendieron del Cielo, c·omo ¡rarn formarle un smlario al desvalido.
El Hermano .Francisco, después de reflexionar
nn momento, trntó de leYantar el cuerpo exánime de su compañero; pero, si bien su alma estaba
dotada de un temple divino, no eran sobrenaturaJe3 sus fuerzas. ConYencido &lt;le su impotencia.
~e pu~o á orar:
; Se11or--dccía-miracl á vuestro pobre
~ieno! ¡ Vedlo cuúl yace sobre el helado suelo, en tanto que lo cubre la nieve! No obstanteJ él os adon1 con toda la pureza de su cora.zón; tan sólo por atestiguar vuestro poder
y rendir homenaje á la Santa Pobréza, vne6tra hijH, ha andado durante muchos días,
:::;iendo objeto de las burlas de los transeuntes,
sin otro recurso que las limosnas para. alimentarse; pues que se ha hecho, po,r agraclaroi--, semejante á las arns de los campos, f1-ue
no cosechan ni siembran, pero que de vuestra bond_&amp;tl reciben el alimento que les es necesario. De todos los hennanos que se han
reunido para ayunar, orar y predjcar, él es el
más ardiente)' el más fiel. Por eso, Señor, os
pido que lo sah·éis por medio de un milagro
semejante á Jo5, que hicisteis en tiempos añtiguos, con tal que sea. ele vue5tro agrado hacerlo así, puesto que es de fa may-0r importa.ncia que en todas la.:; cosas se cumpla vuestra
YO] untad; mas si os placo llamarlo á vuestro
Reino, lo lloraremos, porque Jo amamos con
ternura., y alabaremos Ynestra bondad."
Xo bien hubo acabado de elevar al Cielo
su plegaria, el Hermano .Francisco se inclin-6
sobre el cuerpo del Hernrnno León y notó
que re.-:.piraha. todada, y aguardó. De súbito
,.:e abrinon los ojos de-1 Hermano; púsose en
pié, sonriendo con dulzura, y balbuceó :
-¡ Oh, Hermano :F'rancisco!
Y el l1esapacÍble paüaje. tle invierno se mudó de repente. Trocá ron:-e los abetos en c:.::l um na~ lle oro. "Muelles alfombras, cuales las
que los comerciantes Yeneci.a nos traen de sus
1111.b largos Yiajes, ocuparon el 1uga.r antes
c&gt;ubierto por la nie\'e. En Yez del ru do aquiJón, pe rfumes, más suaYcs que los arábigos,
embal-=arnaron la. atrnóBfera. No era ya la
pe,ulientcdel Verna, refugio da lobos, asilo de
hmHlidos: era un palacio magnífico, semejante al
1lel Rey Salomón . Y los dos hermanos se hallaron
tenclidos sobre blandos lechos; y delante de ellos
se alzaba una mesa .que les ofrecía viandas delicaclas y riquísimos Yinos, en platos de oro y en copas cinceladas. Sin duda que ningún monarca de l
Oriente reg-aJó jamás á sus convida.dos con banquete más suntuoso. La.s arpas hacían vibrru· el aire
con ~us melodías; bellas ewlavas, castamente vestida:-; de albas túnicas, aguardaban á recibir ónlcnes, inmóviles como est~hias de mármol.
Ya el Hermano León extendía la mano hacia
una de las copas; pero el llermano Francisco 1-o
detuvo.
-Hermano mío, le dijo, no te apresure::- ú hnmeclecerte los labios con ese licor. Todo esto e$ demasiado bello! Estas flores, estas frutas, esta música, estas mujeres, estos vlnos-no puedo ('T'eer
que todo ello noll haya sido enviado por el Seiior.
No son así sus milagros habituales. Hizo lloYer para los hebreos un maná que no tardó en parecer
les desabrido : no los colmó de todos estos bienes,
cuya posesión no haría más que alejarnos de la felicidad perfecta.¿ No has oído decir que tales tentaciones asaltaron no pocas veces á los santos eremitas del desierto? Tan sólo el Espíritu del mal

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

puede ofrecer tantas delicias á los apetitos de nucsti-,i carne.
En acabando de decir esto, se santiguó fervorosamente. Sin duda esperaba ver hundirse el palado, desaparecer el salón, trocarse las viandas en
nauseabundas inmundicias, las bellas esclavas en
víboras . .M.as la mesa permuneció en su sitio, las
arpas dejaron oír suo acordes, las bellas esclavas se
pu:-;ieron en movimiento y se agruparon en forma
de uuz, alumbrada por un resplandor sobrenattual.
-Bien lo Yes, Hermano Francisco, exclamó el
Hermano León, nada hay m.a\éfico en esto. Es únicamente la bondad del Señor que nos prodiga sus
favores.
Y otra vez extendió hacia la copa de oro la mano, que nuevamente fué detenida por el Hermano
Francisco.
-¡ Hermano León, exclamó con acento que revelaba su tristeza, cuidado con lo que intentas h,1cer! Jiúltiples é infinitas son la:; astucias &lt;lel Enemigo. De todo arbitrio se vale para perder á la-5 alllHL::i. ¡ Qué sabemos si esta cruz y estos cúnticos no
son una de sus diabólicas tretas!
El Hermano León respondió:
-¡ Tengo sed!
-No importa, repuso el hermano Francisco. Dulce es sufrir de sed por amor de Dios y por alcanzar
la felicidad perfecta" ..
Pero el H ermano León le interrumpió diciendo:
-¡ Tengo hambre!
En este instante una gran cruz luminosa se t.lihujó en la pared, y una mano resplandeciente escribió debajo, en letras de fuego:
" ¡INFINI'rA Y 1IüLTIPLE ES LA BOXDAD DIVINA!"
Entonces el H ermano FranciEco reconoció la
nrnno que le había advertido á Baltasar la proximidad de su fin, y se tranquilizó su cor~zón. Postrándose de hinojos, dió gracias al Altis1mo, y en
seguida le dijo á su compañero:
-Pues bien Hermano León, ¡·a que esa es la
'
,
voluntad de Dios, podemos probar del festm que
se nos ha ofrecido.
Sin embargo, no se disipó del todo su tristeza :
pan duro, higos y agua clara, tal er~ e~ ban9-uet_e
que hubiera querido recibir de la m1sencordrn dtyirr·a.
Y las bellas esclavas, cuya actitud era, por lo
demás, la que conviene á. virgeues perfectamente
cuerdas, no traían sino platos exquisitos y Tefinados: peces enormes, preparados en salsas de agradi.lbilísimo gusto; pavos asados que parecían vivos,
con las plumas extendidas en forma de abanico;
caza de todas especies, dorados pasteles, uvas del
tamaño de nueces, y mil frutas más, procedentes
de todas las partes del mundo, para ellos desconocidi1s.
El Hermano León comía con no poco apetito.
]i~l Hermano Franci.sco, excitado su paladar por
la~ especias, nü" echaba. ya tanto de menos el pan
í-ieco, y lo3 higos y el agua, que poro antes había
dMeado tener por todo alimento. Y el vino, si bien
e\•itaban amrn;&gt;s abusar de él, le.; reanimaba el corazón.

Así que se huUieron saciado, se durmieron apaciblemente arrullados por la celestial música de las
.arpas, y uno y otro smiaron que el Paraíso se había abierto para ellos.
Al despertarse, se hallaron en pie sobre el suelo ~nbierto de nieve del Verna, no lejos de los
!)rimeros abetos que coronan la cima .
-¡ Hermano :Prancisco, exclamó el Hermano
León, qué cosa. tan bellril 8in embargo, no es un
suefio lo que hemos tenido, puesto que no siento
ya el aguijón del ha.mbre, ni me abrasa la sed, y
tengo los miembros tan ágiles y ligeros como después en nn prolongado repow.
}fas el Hermano Francisco permanecía en pie,
aporado en su báculo y sumido en honda meditació11.
Se1ior. bendito seáis-decía, rebosante el corazón de gratitud-porque el Hennano León, vuestra. pequeña oveja, estaba á punto de morir, y Jo
habéis salv-ado; teníamos hambre y nos disteis de
comer; teníamos sed y nos disteis de beber; esbíbarnos exhaustos de fatiga y nos proporcionásteis
descanso. ¿ Pero por qué. Señor, os habéis valido
de medios semejantes? ¿Por qué manjares tan ricos, vinos tan generosos, aquel palacio, aquella música, aquellas esclavas? Podíais haber transportado
á su celda, sobre las alas de un ángel, al pobre

Domingo 13 de Mayo de 1900.

Domingo 13 de Mayo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA DO

r

Hermano, cuyas fuerzas
se habían agotado; podíais
haber hecho brotar, de 1
entre la niern, la fuente
Uicnhechora, como en una 1
ocasión lo hicisteis para
vuestro humilde siervo;
podíais más ,;;encillame1ite
,1ún, haber condu,cido nl
lado de él una cabra que
á un tiempo hubiera dejado satisfechas su harn bre y
su sed. ¿ Por qué, Señor,
habernos convidado á un
banquete como jamás ví ni
en la época de mis loc1s
prodigalidades."
Por largo rato el Hermano .Francisco siguió
pensando así, atormentado
por aquella preg1rnta á que
no podi'a daT contestación .satisfüctoria. El
Hermano León lo tiraba
del hábito y le decía :
-No oi'vides hermano
que en el convento nos
aguardan para la fiesta de
Navida.d, que hemos de
célebrar con nuestros herhlanos.
-Xo daba, empero,
n:mestras de oh-le, y continuaba. entregado á su ._
pensamiento, seguro de
que la respuesta espemda. llegaría -- que se haría.la
luz en su espíritu. Efectivamente, acabó por oír
en e.l fondo ele si mismo la voz misteriosa que en
ocas10nes le hablaba .Y esa voz le decía:
" Hermano Francisco, el Señor no creó solamente el pan, el agua y los higos: todo lo bueno, todo
lo bello es también obra. suya . ¿ Acaso no es su
sol el que dora las uvas en la. vid? ¿ No es la belleza. de los seres un himno cantado en su alabanza? ¿ Y crees que sólo el Enemigo sea capaz dé
producir el deleite de los sentidos? Todo Jo que es
bueno viene de Dios, Hermano Francisco, convie11e que lo sepas. únicamente el oraul1o procede
del Enemigo. Desciende á lo íntimo de tu corazón,
H ermano mío, y examina si no había algún tanto
de orgullo en el desprecio que hacías de las bellezas de la tierra y de las complacencias de la carne.
Xecesario es que comprendas que el Ueino de Dios
es un país rico y fecundo, y que la cordura del
hombre consiste en pasearse por él libremente sin
huír de la fresca sombra ni privarse de los frutos
sazonados."
Callóse la voz, y el Hermano Francisco, á su
turno, le dijo al Hermano León:
-:-Hermano n1ío, es tiempo de seguir nuestro
cammo, porque en el convento nos esperan para
celebrar el día ele Navidad .
El espesor de la capa de nieve había aume~tado·
el aquilón soplaba con más fuerza aún que en 1~
víspera; los abetos que coronan la cima de la montaña parecían fantasmas afligidos. Los dos Hermanos a,nduvieron algún tiempo en silencio, avanzando con gran trabajo, y no tardaron en volverse
á sentir jadeantes y agobiados de cansancio. Por
sobre sus cabezas pasó una bandada de cuervos.
Empezaba á rayar el alba, desolada como si sobre
ella hubiesen caído todas ]as tristezas de ]a tierra.
Y el Hermano León pensó,-pero sin atreverse á
expresar su pensamiento :
"¿ Por qué estoy trepando esta montaña, en
vez de ha1larme disfrutando de las comodidades
que se me ofrecieron en el bello palacio que Dios
\ me presentó?"
Pasados unos momentos, como sintiese la necesidad de_ oír el sonido de su voz, le preguntó á su
companero:
-Dime, hermano Francisco, te lo rue(Yo
· en
0
qué consiste la vida bienaventurada?
' G
El hermano Francisco respondió, exhalando un
SUS!)ll'O:

-En verdad, hermano León, que no lo sé.
Y después de un r ato de silencio, añadió:
-Pero creo que la vida bienaventurada consi~te en c~m_prender siempre los verdaderos desigmos del Senor y en seguir sus consejos en todas
las cosas . . . .
EDOUARD ROD.

MÉXICO INDUSTRIAL
••••••••••••••••••

•

FÁBRICA DE ESTAMPADOS
--Y--

BLANQUEO

"LA CA.BOLINA.."

~V
Fa.chada. de la fabrica.

SIN NUBES
I
Cae la tarde. Al son de la encantada
flauta de Pan, despiértase la rosa,
y -entre obscuros peñascos rumorosa
se precipita al valle la cascada.
Arriba, dominando la escarpada
garganta de la sierra. misteriosa
tiende la tibia noche su radiosa
túnica de albos lirios salpicada.
Vuelve el rebaño á sn redil; el toro
se encamina mugiendo á los corrales ....
susurra el viento en el pinar sonoro,
y arrebatada en bra-zos del ensueño
piensa que sollozando habla á su oído
la YOZ sentida de su duke dueño.

Ja.rdin 7 ha.bita.clones.

~i en nuestra secció-n de "J\Iéx.ico Moderno·· tenemo::: oportunidml de
dar a conocer el notable embellecimiento que la ciudad está constante1r:.~nte adquirjenllo en t!sLo:-: último~ años. •~u l¡ue se experimenta ~e.11eral bienestar, la sección que hoj1 jnauguramos. nos permitirá dejar (YralJado en estas páginas el desarrollo que Ya tomando 1-a industria. na~ionel,

La sombra se avecina, y por la estrecha
vereda que conduce á la pendiente
regresa la cuadrilla &lt;lilige □ te
de sus. rnda.s labores satisfecha.
En alabanzas al Señor deshecha
póstrase -al toque de "Angelus" la gente,
en tanto que el gañán cou estridente
grito pregona el fin ele la cosecha .
Tímida y ruborosa, al p:i-ometido
la novia espera en el hogar risueño ...
hablan de amor la aYes en el nido.
mientras felices á bailar se entreo-an
los grupos de sencillos labradore~.
Crece la obscuridad en la espesura,
se adormece el arrollo cristalino
cubfe la niebla fría la llanura · · · · ·
con su blanco cendal, y el campesino
á salud ele\ patrón con ansia 3pura
el tarro lleno de ilicitante vino!

Dibujo 7 gra.b::i.tl.o.

de~arrollo que l'i L''- import.rrnlífimo. porque significa aumento en las fuentes de tra~ajo y de ric¡neza,, no lo e-s menos si se considera que de la
e~mpetenc1a _Y_ el aumento de producción, resultan forzosamente comoilidades y fac1hdacles de vida, para los habitantes del país donde la industria
prosp&lt;Jra.
,Jlrincip11lmentc tuando las fábricas cJmienzan á producir en abun-

111
Celebrando las bodas, los pa.~tores
en el rústico albergue se con(Yre(Yan
y jubilosos en ]os patios riega~1 °
menuda grama y olorosas flores .
De la cercana selva ]os rumores
hasta la choza suspirando llegan,
y en los hondos y escuetos ca.rrizales
tañen las brisas en solemne coro
el arpa de los bimnos inmortales!

JOSE GOMEZ UGARTlt.

1 ,

'l'óroulos,

?di.qtliu ,s esta.mpa.dora.11 .

�dancia artículos de primera necesidad, son más
palpabl€6 los bienes que resultan y que ya nosotros
estarnos disfrutando, bastando para comprenüerJos establecer una comparación entre lo que valen
hoy las telas, por ejemplo, que se fabrican en
el país J el costo que antaño tenían las de la
0.sma clase que nos venían del extranjero.
Esto desde el punto de Tista econ6mico, que
en cuanto á la calidad de 106 artículos, corno un
efecto de la competencia, todos sabemos qnc las
manufacturas se han mejorado tanto, que muchos
&lt;le los artículos corren en nuestro mercido con
etiquetas escritas en idioma extI·anjero, compjten
con ]os que vienen del exterior, y salen, sin em1,argo, de las fübricas establecidas en México.
Entre estos benéficos estabkcimientos que determinan un adelanto y proporcionan comodida(lcs, cuéntase indudablemente la fábrica de estampados J blanqueo "La Carolina," de la cn,tl
hemos tomado las vistas que ilustran estas lineas.
"La Carolina," propiedad el.e los se1lores Consbmtino Noriega y Cía., estaba antes de ahora. establecida en Puebla; pero después de una catástrofe producida por la explosión de una caldera, que causó varias víctima.s y oasi la tota1 aestrucción de ·la fábrica, los propietarios, perseverantes en su empresa, pidieron máquinas nuevas y
levantaron la fáb ri ca en un extenso terreno de la
;!a. calle de la Luna y Nonoalco, que es donde actualmente se encuentra.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 20

MÉXICO, MAYO 20 DE 1900.

l&gt;ireotor: Lio. BAPA.EL BEYES SPIJl'DOLA..

Sr. Consta.nt.ino Noriega, empleados 7 operarios de la f&amp;briea.

cia de las telas y asegurar á la vez la .firmeza de
los colres. Entre estos el más difícil de obtenerse
con los requisitos indicados, es el color negro, J
los visitantes de este género de fábricas quedan
sorprendidos de los diversos colores, que antes de
llegar al que se desea obtener, van tomando las
telas al pasar por los distintos baños químicos á
que se les sujeta.
El dibujo, no es cosa sencilla y nadie que compra un metro de percal supone el trabajo que se
ha invertido en su fabricación. P ara hacer el di111.1jo se hace uso de graneles pantógados y máquinas especiales que sin·en para grabar la labor en
pesados cilindros de cobre que colocados en las
máquinas estampadoras imprimen el dibujo soUre
la tela.
Los trabajos últimos son el lavado, engomado
y troculado de la tela y el arreglo de ésta para
presentarla bien al mostrador comercial.
"La Carolina'' dirigida y administrada por homhombres de capital y de reconocidas aptitudes, es
un importante centro de trabajo, pues se emplean
diariamente de 150 á 200 operararios, y en cuanto ú su producción ya abundante al presente,
aumentará seguramente muy en breve, pues
los propietarios esperan en estos días la llegada
de nuevas máquinas que se colocarán en otros departamentos del edificio que es tan espacioso que.
atn1viesa sus patios el ferrocarril Mexicano.

,

Enja.bo:nadora.s 7 dobla.doras.

_En la visita que hicimos al establecimiento, pudimos valorizar cuánta es la importancia de esta
fábrica, lo complexo de las labores que en ella se
realizan y el buen número de operarios que allí
trabajan.
La maquinaria es toda moderna, y amplios los
departamentos que por otra. parte son numerosos :
oficinas de la Administración, almacenes donde se
guarda la mercancía, tintorería, grabado, estampa.do, enjabonaduría., engomado, tórculos y otros
muchos.
Tal vez algunos de nuestros lectores no conozcan el procedimiento que se sigue en esta fabricación y vamos á indicarlo en breves palabras:
la fábrica de hilados y tejidos se encarga de
separar el algodón, despepitarlo, laminarlo y torcer el hilo que en este estado pasa á los telares,
donde se confecciona la tela. Esta va después á 'La
Carolina," y sufre allí una metamórfosis completa
con los grabados, tinte y aderezo que se le da allí.
Las maniobras del tinte son de lo más delicado,
por la multitud de substancias que entran en la
combinación de los colores y el cuidado que necesi1an los químicos encargados de esta labor para uo
emplear substancias que perjudiquen la consisten0

LOS.DELITO S DE LA INFANCIA.

8UBSCRTP&lt;:IOK JlltNSUAL PORA.!fli, 11 !!t.
}DICM JDXM EN U. CAPITAL, 11 25

Gerente: .4.líTOl!l'IO 01JY "-8

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Siglo XVIII</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aniversario Batalla del 5 de Mayo</name>
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        <name>Carreras de Peralvillo</name>
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        <name>Exposición de Flores Coyoacán</name>
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        <name>Fábrica de estampados</name>
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        <name>La navidad del hermano León</name>
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                    <text>Domingo 29 ae Ab_ril de 1900.
EL MUNDO I LUST RADO

=

Riman la musical gama. armoniosa·
Pero ·-ay! aquel "cantar de los cantal
(res,,

CEREMONIA NUPCIAL.
-&lt;::,-O&lt;::,

" T1a rima de las rimas" sólo dala

En la semana que acaba. de pasar, se
celebró en el aristocrático templo de
Nuestra Señora de Lourdes, el matrimonio canónico ele la señQrita Laura
Ma r i,cal y Smith y el señor Alonso
lfari!lcal y Piña, acontecimiento que
fué ,Ja, más saliente nota de sociedad.
tanto por la. disünción de los contrayented, cua11to por el lujo y buen gu:3to ron que rn adornó el templo. clo1úle
se dió cita lo má-; tiorido ele nuestra
rnciedad, entre cuya~ familias la señorita Mari¡:,cal y -:::u e:-po$10 cuentan cou
grencles simpatías.
Apadrinaron ú los novios los sellare~
D. Ignacio y D . .-\ lonso i\[aritcal y la~
::eíi.oras Doña Jfal'Ja l)ifi.a Je llari;;e-,d
y Doiia Laura Smilh de 1Iariscal y terminada la ceremonia los cle::pornclos rcr!bicron las m{1:,, afec·tuosas íelicitacione~.
A conti1rnac·ión i_n~ertamos las poesfos que se rle•liearon á la bella desposad.a. con cuyo retrato engalanamos hoy
nuesiras columo:1:-:.

-1

Y hay una mujer cristiam y buena
Oculta en la cor ola de azucena
De tu belleza inmaculada y ptrnL
P or eso se adivinan bajo el Yelo,
Ampo de luz de tus nupciales galas,
Nacidas de tu alma en el anhelo
Amor y fe, las dos inmensas alas
Con -que tú sahe~ acercarte al rielo.

MÉXICO, MAYO 6 DE 1900.

Director: Lio. BAl'A.EL BEYES SPÍllíDOLA.

8UllSC RIPffiOK MENSUAL ffllUNIU., ILS.
lDBM JDEH EN L.l OJ.PIT.I.L, tl.26 '

Gerente: Allrl'Olll'IO cnrrJ.11

:El Pabellón del Principado de ?lói:acoEN L A

EXPOSICIÓN DE PARIS.

Dile adios á la playa de la vida,
Donde florece la ilu::;ión sin llanto.
Y con la vela de e:;peranza henchida.
SU.rea el mar que te da la bienvenida
Con su divino y miHter io~o canto.

rl\1 -conoces )a nd.stica faena
De convertir en miel toda amargura

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 18

José de F,.,nseca.

Á LAURA.

Tu no temes, oh rubia peregrina,
Que borrascas ~in fin Legan los mares
Y al escudrnr tu Tisa. cristalina,
Enamorado el P orvenir se inclina
Y besa tu guirnalda de aztLharc~.

]n pecho amante de mujer hermosa:
De Dios bendito el -tuyo en los
altares,
Ditrá al rimar la rnnsical escala!

~L MUNDO ILUSTRADO-

S r a . L 1,ura M a ris cal d , l'4'a.riscal.

A b distinguifa niñ, roña Laura :Mariscal.

=o=

L A. PROFESIA NUPCIAL.

De las etéreas bóvedas vacías ·
Al d:minuto ine;ecto de la tierra,
Todo cuan 1 0 en Hl seno el orbe encierra,
Rima en e::.crtla eterna3 aTmon ías :
El ave, Laura, da sus melodías
Entre los densos bosques de la sierra;
La flor, el rí.o, el volcán que aterra
Y la luz en suf- diurnas agonía:;,

Ri el EF.t.ado de Hónaco es, bajo el
punto de vista. territorial, uno &lt;le los
más pequeños que exi~teu, no por ésto e5tá menof:. bien representado, sobre lo:; bo11tl e:-: del Sena, por un pabellón rle hermoso a.:pecto, que rivaliza
en dimensiones con las construcciones vecinas, levantadas po-r las potenciRs de primer orden.
Fl arquitecto ha adoptado pan su
l 1ilificio un programa. por demás origi1111!. Ha ide;ulo umt torre feudal del
i:;ig!o X UJ, u11a. vieja i:ltalaya con íortine~ y con almeuai::, de aspecto enteramente mHL·ciaL al retledor del cual,
ni principio ele! sigl o XVL Alg ún
príncipe seducitlo vor la elegancia y
la gracia. ele fonnar;. del Renacim iento,
habr;a hecho •·om=lruir una. pequeña
"vilJa, ·, un ca&amp;ino, la casa p~culiar de
Jo:; campos, de las cuales se hacen notar tantos ejemplare, \ rededor de
c' lorencia y de Roni,1s ,;¡ Pabellón de
Mónaco reproctuce fielmente una de esta~ _graeio~11t- habitaciones de placer, son su ªre~-dechaussée," acribillada de originales balcoue~. f:U galeTía. del primer piso, la "loggia' ' abierta exten~amente sobre el espacio, y su
terraza Rnperior que liga el ante-cuerpo de los ángulos, coro1rnclos por e:::heltos campanarios, de tccl1os ágile~. Las c.:onstrue:ciones del Renacimiento
se prolngan . y ~e enlazan á. la torre feudal, á la cual
forman una galería descubierta, edificada sobrefuertes cimientos. La torre es enteramente neara
0
comjletameute obscurecida por el efecto de ]o;
años, y el casino todo. hlanco, entennnente claro
en el brillo nlllioso de ~u mármol l1lanco y Ue su;
frescos vi\·1.rniente rolorei1dos.

Oh ! Laura, mientras por tu d~l'iHt imploro
Y cuanto vive Y ama. el ülmo coro
De Abril por t( desde la playa entona,
Deja que cuelgue en tu bajel t1e oro
Est a mi lnurrilde y pálida corona.

Justo Sierra.
Abril 26 de 1900.

El siguiente soneto ibu. inscrito en un artí.stico jarrón ele metal, obsequio del señor Don Ball&gt;ino Dávalos.
/
AZAHAR

Sol de la juventud, resplanueciente,
desdo el cenit, tu claridad envías
á. un nuevo hogar, que arrebolado habías
con tu primer destello en el Oriente.
Bajo los rayos de tu luz arcliente
y al hechizo de mutuas alegrías,
encantados sucédanse los días,
la vida en pa.z, sin apre11S"ióu la mente.
Del amplio cielo que á cruzar te aprestas,
avanza á las regiones, del acaso
tiñendo cumbres y dorando cuestas,
y las nieblas que surjan á tu pa.so,
prendan sus gasas del azur, dispuestas
á r eflejar los iris del ocaso.

palhino ,Pávalos.

LA "CIUDAD DE PARIS" por lVL Moreau-Vauthior.
Estatua do 6 metros do altura que remata la cúpula do la "Puerta Monumental."
El P-a.b }llón del principado de Kona.cil. en la. E:r.posioUn de Pa.ris.

�EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo G ele Mayo ele

rnoo.
Domingo G de Mayo de 1900.

'•··•Ejér c i tos.

2 ••• Translor,naciones pallticas.

3.--España.
4-.-Los ~6boers,, de la paz.
s.- - Un gra n patrio ta.
i.-Las recientes publicaciones militares (anuarios, otras especiales revü,tas) nos dan algunos
da.tos precisos sobre la organización de lds principale:, ejércitos europeos, quo .ieu(,cm .á. demostrar que 1a tesis del profesor Bloch, es cada
vez más exacta: la guerra se haría en condicione:,
por tal modo terribles que no se. hará. Empe&lt;;?mo.s por la nación que puede disponer &lt;le rna~
soldados : Husia, el almacén de hombres, como
decía. 'l\'tcito de Germania, puede obtener can faciljdad lo ·que en Alemania y .Francia sería muy
difí&lt;:il y cqui,valdría á disponer de todos los recursos reHles . .:Uedio millón (menos) toman parte en
el sorteo anual ' la mitad cuantlo más, l)asa al
.
ej ército activo, la otra entra en la m~licia, ~spe?ie
&lt;le reserva; así reclutado de~de hace anos el eJérc~~o
ru:,o, resulta que su efectivo de s?ldado3 mo,nl1zables en cualquiera emergene1.a llega a ...
3.5UU,U00 hombres; á esto habría que agregar cerca de ±UU,0U0, que proYiencn de la. milicia que rn;tcde3 quieran . Resultado que Rusia puede sacar s~s
reemplazos de una masa ' ·p reparada" de trece l.lll1lones de individuos. L a &lt;lificultad es.tá, en las fi11¡rnzas ellas ob1i{J'a
n á Rusia á limitar su ejército
0
'
'
l'ern
- ·ta~
acti Yo-el
presupuesto corno no c1·ll'Ht
á 8ü0,000 hombres.
En . . .\.lemania todo el mnn&lt;lo es so1dado, entre
l os 11' y los 45 años; ya se sabe. De 17 á 20 y &lt;le
40 á 45 el alemán válido fo rma parte de la reserva nacion21·("andsturm"); vero en los años intermedios hay que ser vir dos aflos cu el ejérci!o actfro, luego en el ejército de reserva d~l p1_-1mero
ó r:egundo bando. (ªlandwehr"), es &lt;lec1r, cinco y
seis añ os. El em perador dispone en total d~ 2$ clases de 375 ' 000 hombres ca.da. mm, es. decir, unos
s millones de los que cerc,t de la nuta&lt;.l so n tropero3 instru ídos (¿ que, está bien dicho tro_pero,
¡,or hombre que per tenece á la t ro])'a ?) Acud ,en&lt;lo
ú nicamente al ejército permanente reíorzaclo, Alemania puede entrar en acción con 1 miUón y setecientos mil hombres ("mínimum") de 32 años.
Dejemos á un lado, por hoy, á Francia, qu~ es
Ja tercera en potencia militar y veamos rá1)ldarncnte : Austria Hungr ía, lo mismo que Rusia atenúa con mil ilispensaSi y exepciones su servicio
obligatorio : las dos pote11cias que compone~1 el
duaJismo pueden, -sin embargo, hacer frente a un
gran conflicto, con 2.400,000 soldados; pero por las
mi:nrns &lt;lificultades financieras de que hablabámo; antes, Austr ia Hungría sólo tiene listos, e:;
decir. instr uídos como soldados un milJóu y pico
tle personas.
. .
.
.
,
Si el principio del servic10 obhgalor10 iues.e
aplicado con todo rigor en Italia, daría 3.250,000
hombres; pero no ha podido ser asi, y sólo pueden
considerarse ejercitados 1.270,000 soldados ..
En honor de la verdad, una guerra continental sería el más grimdioso de los espectáClilos; sería un ''fin del mundo" estupendo; la muerte reF-nltaría el remate de la ciYilización, como 1o es de
!a ricl:=i, como lo es de la humanidad.

--&lt;&gt;-lf'--&lt;&gt;'.2.-Chuamentc, el antiguo partido Jjbcrnl inglés ae transforma; quedan en él ~lgunos graneles
lJCn:rndorcs como i\forley, algunos luchadores político:; como Courtney, pero falta una. personalidad ele primer orden, por su respetabilidad como
Ralyshur~'. por su actividad y su audacia como
Chambcrlain . Con la muerte de Glad~tonc, la
gran c~cuela política fundada por "el gran
·v iejo/' por Cobden, por B_right,_ ha pasado
á la. historia . Pero un hberahsmo nuevo
se dibuja en el horizonte y, 6 mucho_ J1.os
equivocamos, ó -este disputará el poder al 1rn101J1smo actual después de la guerra, cuando después

0e la victoria final se haga la. liquidación y resulta más doloroso, más costoso y más inseguro
el trim1fo de muchas derrotas juntas.
La habilidad de los fundadores de este nucYO
grnpo (Lord Rosebery, Sir Edward Grey, H erbert Glasdstow) consiste en embarcarse resuel_t_amente en Ja corriente imperialista. A mechda
que ha avanza&lt;lo la guerra, que todas las clases de
la sociedad inglesa han tomado parte en ella enviando HH •repre3entant.es al Africa Austral )'
por sus &lt;luelos, ms j¡1quietudes y su~ e.sp?ranz.1s
han sido asociadas al anhelo ele la v1etor1a y ele
la pi!z&gt; el imperialiemo s.e hit infiltrado proiunc1arnente en la nación; si á. pesar de su papel en
la. prorocación de una guerra innecesa_ria é injusta, por ende, puesto que s?lo son Justas ]~s
guerras necesarias, Chamberlam nC?_ es t?clavrn
impopu1ar, es porque se Je supone una íe mre1~~
ciU!e en los de:-;tinos de la ''greather England,
de la J.ngJaterra .máxima; y ya es intolera1?1e para el pueblo inglés profundamente sacudido_ eu
su gigantesco orgullo sin hablar de los partilhrios de una "little England ;" estos se proclaman
sin embargo los liberales riejos.
Pero los liberales impe rialistas; ¿en qné se elistino-uen
ele los otros?. Hoseberv.• ha encontrado. la
o
fórmula : imperialismo pacifico; no somos 1rnperialistas de la conqu ista, de la anexi_ón ii~detinida por la guerra, no queremos un. aislam1ento
~obcrbio en meclio del océano de od10 del mundo,. dirí-a el insigne "':;portm8n" que aspira á la
jefatura del nuevo partido con el mismo ·anhelo
c:on que aesea el premio para. sus espléndidos caba1los en el Derby. Lo que deseamos, añadiría,
es formar ele Ii-wlaterra
y la inmensa masa colo0
11ial que vosee u n cuerpÜ compacto, una Íederac-ión compuesta ele estados en dive1·sos grados rle
autonomía, que Yayan ascendiendo hasta la li11ertacl com pleta sin romper los lazos federales .
Difícil es el caso, ya lo Yimos en otra ocasión,
por la c::mt:raposición compJeta de intereses; pero un imperio político, económico, 1iberal. pa rlnrnenta r io es un ideal más realizable que el "llnperio m ilitar'' con que algu nos sueñan .
_\ estas grandes federaciones mar cha el mtmdo.

Yito ria, para instalar una fábrica de a.zllcar se
oLturo el capital necesario multiplicado Pº1;" _4.9;
y en estos instantes una gran empresa mantima
'que hlnzará la marina mercan_te cspafiola hacia
todos los puer tos del gl?bo, ttene esp:ranza de
encontrar el enorme capital que tanrnmt empresa requiere.
.
]~xcelentes síntoma-::; sean part h1e1~.
Inútil es decir cuanto ele ello nos alegramos.

±.-Las conüsjones boers ele la paz, ,·isitan
una tras otra Ja.s capitales. europeas, demostrando la j 1B.ticia de la caus,t de los confederados ;
recojen simpatías, apretones de mano, ¡oh! e8 una
ilüquidad, le:; dicen todos; pero es imposible jnterremr, I nglaterra nos lo tomará á mal, de~pués de
~u declaración terminante al Presidente de los Estados Unidos., sería una complicación ftmesta para
todos. ¿J'lor c¡ué no cmBienten Vds. en una, autonomía sin independencias y sjn milicias?. ¡ Oh! no,
c:ontcstan los comisionados, si esa condición fucl"cL
aceptable, no nece;itaríamos intermediarios, con
esa condición mañana tendríamos la paz y (11 General French de Gobernador ele! Orange y á Bullcr
del 'fransvaal, pero no podernos renunciará la Independencia, nos hemos mostrado digno ..; de ella,
la hemos sabido defender, somos libres. ¡ Oh 1 admirables. les contestan sus interlocutore,: más ó
menos ) Iinist.ros &lt;le Relaciones; ¡ oh! ·raliente:5, oe
imponéis á la. veneración del mundo. Y e::, todo.
Y Yan á los Estados l;nitlos, la. gran e::peranza.
Cjerto, allí las cosas tienen un aspecto :-:mgu]a1 ;
probablemente en la plataforma anti-imperialista
de los demócratas figurará un párrafo en favor de
la. independencia de los boe rs, pero, en carnl1io, la
opinión &lt;le! partido republicano, que triunfará reeligiendo á U r. J.Iac KinJey, es cla ra; el otr o día lo
expresaba así el ex-Secretario de la guerra Alger,
en una rerista americana : no hay eu los tiempos
modernos una sola guerra que no haya clivi&lt;liJo 1a
opinión, en fracciones q ue -alternatirnmcnte invocd-n 1a necesidad y ] a. justicia .. . Y sería extraño,
de veras, que la guerra sud-africana fuera una excepc ión á la. ley histórica. L a energía q11e los
partidarios de cada uno de ambos beligerantes han
3.-Pcro si el anglo-sajoni~rno b usca el modo puesto en exagerar sus puntos c1e vista, pru-';!ltt el
de hacer efcctirn una 11sociación inmensa. fuera interés intenso que ha despertado en el mundo la
de .A mérica, algunos creen poder contraponerle guerra entre I ng1aterra y el rr ransvaal. En los
una :federación latina. ~\ pesar de las muestras Bstados l;nidos la. expresión de esas opiniones ha
lle mutua y cordial y debida. simpatía entre Bs- i&lt;lo, por desgracia, más allá ele los límites debidos.
paíi.a y las repúblicas su d-americanas, esta plata- En muchas circu nstancias, hombres inrestidos de
forma 110 po&lt;lrá ser u n hecho en largos allos. Pa- un mandato de sus conciudadanos, hombres cuyas
ra ser P spaña el núcleo de un imper io latino 1 en
palabras tienen un alca.n ce que no t ieiJen las de los
el sentido bueno de la. palabra (imperio sin Ya- simples particulares, han faltado á su deber expre:,;al1os) necesita r ía Yoher á ser y esto Je va sien- i::ándose clesfarorablemen te r especto ele la política
do muy díficil.
Sin embargo es prodigioso 1o de la. Gran Bretañ a.. Se han expresado votos y reque ha. hecho en tres años : á fuerza de genio no, soluciones en ÍaYor de los boers, no solamente en
pero sí de aplicación, de honradez y patriotismo grandes 1·e1miones popula res, sino en algunas lefirme y circunspecto, el Sr. Silvela, cuyo buen gi ..:.1ah1ras de los Esta&lt;\,os. Si durante la guerra que
éxito nos hemos empellado en profetizar. lo re- sostuvimos contra España los jefes de un gran parcordarán mis lectores, España marcha por el ca- tido político en Inglaterra se hubieran permitido
mino de la.s so1uciones : se acerca. á la paz política : estigmatizar con frecuencia la política de los Esel carlismo no retoñará : perdió la oportunidad de tados 'Gnidos, reprobar los motivos en q11e se insensangrentar de nneYo el pais y no la rea- piraba nuestra resolución de libertar ú CnlJa del
trapará : unos cuantos obispos obsecados, tres ó dominio espall.o1, esta conducta habría 1n·oyocado
cuatro hombres de talento exasperados, algunos el más amargo resentimiento en el corazón &lt;le ]as
millares de campesinos analfabéticos y &lt;los ó poblaciones amerjcanas. Y ~Ir. Alger conc1uve ditres docenas de imbéciles en la a1ta socie- ciendo que los Estados Unidos deben obrar c¿n Indad. no significan nada; esto también pasó ~)aterra en 1900 como ella lo hizo con los Estado::
á Üt histoda v en honor ele la verdacl el Pal'niclo¡ en 1898.
pa no ha contribuido poco á este resultado. La
Xo hay pues esperanza del lado del gobierno
mano segura del General Azcárraga ha ruelto 1a americano. Adeirnís las doctrinas que a11i privan
quietud ·a l ejército que se reforma en si!encjo _ y q11e s.e han formulado á propósito de Puerto Rico
El separatismo catalán, muy amenazador, ya lo vi- son harto descorazonadas: se sostiene que Jn. namos, empieza á girar en el Yacio, por el despego ción americana al apoderarse de un territorio, por
de las clases trabajadoras. El Ministro Yalverde una guerra ó un tratado, no está en la rbliga.ción
se acerca lentamente al equilibrio ele los presu- constitucional de anexár se1a como Estado ó terripuestos., las contribuciones nuevas Yan pasando torio sino que puede considerarla simplQmento
en autoridad ele cosa juzgada y el partido liberal corno "propiedad" ele la Unión; y un~L 11rocolabora• con tanto empello en toda esta obra de pieclad puede ser organizada "ad libihun'' por
restauración )r de resurrección, que puede decir- el dueño. Xo sabemos en que artículo ele la. Consse que moralmente la razón social del ministerio titución puede íundarf-:e esta teoría que no es más
con nn guión la rgo, -podría ser Silrnla-Sagasta . que una fórmula nuera del Yiejo derecho de conLa prueba de que todo Ya empezando á. ir hien quista; no decía otra cosa la república romana.
en el inmenso empuje de ascención que la irnlns- Adqu iría en propiedad el mundo y precindiría de
trin. espaü.ola muestra ha~·. Dos ejemplares elof.lu clere~h? _en cierto limite, para organizar aquí
ruentes, más que cuanto pudiéramos decir. Bur- 11n mumc1p10, aJlá una prefectura . Todo se repjte
gos necesitó 300.000 pesetas, lanzó un empréstito en 1a historia humana.
y obtuYo. una subscripción ele 1einte millones; en
5.-Los hombres como el que han perdido los

boers el pa.1::ado mes son los raros; á medida que
:se estudia más á J oubert, de cuva Yicla nos hablan
ampliamente las revistas eurol)eas, se le respeta
y admira. más. Después del gran éxodo de los boers
huyendo ele la dominación ing1esa, en 183G, en sus
grandes carretas ti radas por bueyes (las mismas
que usan hoy para. sus convoyes y que los ingleses
110 atrapan nunca) cuando rodeados de fie ras y
de cafres en el inmenso "reld'' que se extiende entre el Orange y el Vaal y en don ae con tamaña dificultad operan hoy los sol&lt;lados de Roberts, los
emigrantes se detuvieron. su gran principio de
ednca.ción y de conducta fné este: sois libres, tratad ele guardar vuestJ'a liUertacl; he aqu í la Biblia,
es vne.:;tra fuerza moral, vuestros brazos son vues.tra fuerza física : domad el suelo, la población, el
clima, y D ios os ayudará . ..
Es mu y cur ioso e1 modo con que Jouhert se demarcó un campo más allá &lt;lel Vaa1 en clondc aca•
bó por fijarse. }lid ió 81 paso de su caballo andando una hora en cada dirección un cuadrilátero, en
el centro puso su tienda, su choza, su casa. Ese fué,
el h ogar de J ouhert. que no fué por cier to,
un h om hre rudo y sin in strucción casi,
corno el patria rca Kriiger, sino instruido, cnriosisi mt de lecturas histór'.cas, afic ion ado á los estu-Oios jur íd icos, al grarlo de que en cier ta época. ganó su vida como abogado. Cuando Inglaterra

EL MU NDO ILUSTRADO
quiso apoderarse de la soberani.a en el T ransvaal,

J oubert se resistió : os devorarán los cafres, le decía al comisionado de la rei na : sí con dientes ingleses, contestó J ou bert. Se negó á prestar el
jur amento de smnisión : ¿ qué juramento, decía, á
quién? Aquí vivimos en República. Y cuando á
consecuencia de todo ello vino la tentativa inglesa
de tomar por la. fuerza, lo que de grado no podía
adqui rir, Joubert iué designado por sus conciudadanos para ponerse al frente de los "com-a.ndados"
de 1~ frontera: .ilfajuba-hil, Largsneick, detuvieron en un charco de sangre la ü1vasión inglesa y
lo pusieron en primera línea en el Transvaftl al
g rado de constituirlo en rival del viejo Kriigcr,
mucho mejor político, más ladino que el franco y
robusto soldado, representando mejo_r el elemento
"boer" p urn, el intransigente, el de la B iblia y el
r ifle&gt; m-ientras que Jo ubert quer ía. decir comuni~
cación con el extr anjero, escuela, progreso.
Cuando el General boer estuvo en l ng1aterra
f ué bastante agasajado y su palabra pudo h,1ber siclo la iórmUla misma del imperialismo civilizador
y pacífico, si in tereses de origen impuro n o hubieran impedido á quienes ten ían los cordeles de una
tenebrosa .intriga, reconocerlo as í: "br indo, dijo
JoUbe rt, po r una al ian za unánime, pacífica y libre.
de todos los l&lt;stados del Africa Austr al con Tnglaicrra que ha desempeña.do u n p-a.pel prepon deraHte

en el descmvolvimiento material y moral de aquellos paises nuevos." Cuando volvió de ~ndr es d~cía: aJ1ora sí he visto llw1aterra; be visto con m is
propios ojos esta podero:a ·nación; dejadme dec!r
que es una naci_ón ciertamente poderosa, la mas
poderosa de todas; pero, por fo rtuna no es el Todopoderoso."
A todo esto contestó el partido insaciable de los
ávidos con uchaid" de J amesson ; J oubert desh izo
al au dáz doctor como una pulga entre las yema:t
de los dedos: lo e:;trujó, lo molió, lo arrojó al suelo; la pulgo no había muerto.
Enfermo y .igotado Joubert dirigió tocfa la campaña y concentró su acción en el Natal , sobre Lady Smith; tenía la seguridad de rendirla sin sacrific-ar á su:; boers. No contaba con ]a fo rmidable
irrupción de Hoberts en el Orange. que los obliga
á abandona1· á. Natal, sin perder naLla, ante el ej ército superior de Bullcr.
L o pr eparó todo en
Krom,taad pa ra 1a defensa suprema del camino
entre Bloomfontein y Pretoria. Despuéa murió ;
sus últimas. pa1ahras -fueron : "Pobre de mi país."
"Pobre gran viejo; t ipo antiguo de patr iotismo á
un tiempo intransigen te y humano."

•

Y el pastor, á los trém ulos ba.lidos
que las victimas lanza n,
vuelve la faz al cielo, ve en el ai re
con la rapifü1. á las mal ditas águil as,
-v con el dorsd de la diestra enjuga
én 1m rost ro de P a n, algunas lágrim as.

t

E nt re tanto, la n oche--escl ava nu biatras de su largo viaje por el Sah ara,
plan ta su tien da en el agreste Oasis
de la más r ica flora americana;
y al •acudir el polvo del camino,
de sn vest e enlutada,
enj oya el dombo azul del fuma mento
con estrellas muy pálidas.

..

-e,. o--&lt;&gt;-

•

La noche.
Hay un olím pico banquete
en el fondo si n luz de la hondonada :
hay fruiciones y ospa.smos y aleteo.:
en el ni do de amores de laR águihtíl- ... .
&lt;le una. impúber a virgen,-la incendiada
y transparente atmói:fera atraviesan,
aves apoca1ípticas, dos águilas.
-e,. * -'&lt;&gt;-

¿ De dóndo vienen? D~ hs á.grias Cltmbres
de las sjerras surianas.
¿ .\ qué han llegado? A celebrar sus boda•
en el fondo sin luz de ]i1 hondonada.
V cd las: El moño de su testa altiva
triunfal penacho de guerrero igua1a;
sus ojos bajo el arco ele las cejas,
en el paisaje vesperal se e¡:;.pácia n.
Corvos sus picos son y también COI"vas
las a¡.msinas gan11:::i
r¡uc hun&lt;len en el ijar de los jaguares
y rompen de la boa las escamas.
...\ mhas éiñcn collar como unas reinas,
collar de pl nma.s blancas,
que en ol flexible cueUo sobresale
entre phmrns 1eonadas.
DE

11

CA.NCION'El SUlU.&amp;.li.&amp;.S·"

La tarde.
Es u n mar ele oro el horizonte
v un selvático templo la rnonta"ña;
el Sol finge en la gloria del crepúsculo
un g1'an escudo azteca entre las 1lamas,
que deja Yer, ~al corusca r, el rostro
,de un viejo emperador.
D e pronto ráudas,
- im puros pensamientos dentro el cráneo

Vedlas: Acaban de posar el vuelo,
y ya los abanicos de las alas
nerviosamente agitan .. . . .
A un aprisco
descienden presurosas, y el rebaño
al presentirlas temeroso bala.
Y se perpetra el cr imen : n1evosas
1mspenden en los garfios de sus garras,
la una, un cabrito negro;
la otr:,i, una oveja b1anca.

Y toca el Tiento un h imno epitalámico
en su clarín de plata !

Juan jJ. J)e!gaoo.
México.

URNA VOTIV A

=

Sobre el caro despojo esta urna cincelo:
Un amable fresco r de inmortal siempreTiva
Que decore la greca de la urna votiva,
Rn la. copa. que guaTda rocío del cielo;
Una alondra fugaz sorprendida en su nielo
Cuando fuese á. rantar e.obre un r amo de oliTa,
Una é~tátua de Diana en la selva n atiTa
Qu e la musa Jf,nmonía abrigara en su velo;
T al si fue¡;:.e escultor con amor c-incelara
En el mármol divino que brinda Carrar a
Coronando mi obra una lira., u na cru z;
Y sería mi sueño al nacer de la aur ora
Contemplar en la faz de nna niñ a que llo ra
Una 1ágrima llena de amor y de luz.

i(ubén J)arío.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayoje 1900.

•-

Domingo 6 de Mayo de 1900.

=

Coronel de Villebois-Mareuil.

=

&amp;te jefe del Eéjrcito francés, al_ iniciarse la
guerra entre los "bóers" é ingleses, alistó en las :fi- .
las de los primeros, formó parte d_e_l Estado Mayor,
tomó parte activa en los más rerudos combates, Y
murió . peleando valientemnte en uno de los ultimas encuentros.
.
El Coronel Villebois-Mareuil, antes de parbr
para la guerra, dijo: ''V ay á donde puedo vengar
las ofensas que los ingleses han hecho, alguna vez,
á los &amp;&lt;&gt;!dados franceses."

SÉVRES

EN LA EXPOSICION DE PARIS
Es, la cerámica, una manifestación de arte que
no ha, cesado de tener numerosos adeptos, por~ue
se dirige á todos los talentos, tanto en su a1;licación á los objetos de uso constant,, como a las
• obras más lujosas; así pues, á nadie ha sorprendido que desde hace mucho tiempo se haya hablado
de los trabajos emprendidos en esta materia con
relación á la Exposición Universal .
.
La IIJJUl-UÍactura de porceana nacwnal ha e¡ercido una influencia demasiado grande sobre el desenvolvimiento del arte cerámico en Fr~ncia! :par~
no preocuparse de sus tendencias, y de mqmnr. s1
ha sabido conservar el lugar que se ha conqmstado.

r.a J"ranoia Bepublic&amp;na, por Alfredo Boucher.

Después de haber adquirido en el siglo XVIII
dicha manufactura un renombre universal con esa
porcelana tierna á la que,
con justicia, se ha dado
el nombre &lt;le porcelana
francesa; después de haber establecido, más tarde, la manufactura· de la
porcelana dura, cuyo secreto había podido ocultar
laSajoniadurante más de
cincuenta uños; 'después ele haber, en fin, en
el curso del siglo XIX,
dirigido su esfuerzo á la
reformación del cristal y
á otras muchas aplicaciones, no era justo que llevaTa sus etudios hacia aiguna otra rama de las
arte;, 2p.'-;rn C-as:ílas transformaciones de la tierra.
Por su brillante pasado
esta manufactura tiene
el nombre de conservadora de la.s artes cerámicas
y la posesión de su ric?
Fu.ente a,rtfstica en el pa.rque de la. Beina..
museo, colección sin rival, es suficiente á consa.
grarle ese noble título. Pero á lo que se encamma, prueba, y de una variedad de uspect? casi i:imiante todo su tendencia es á continuar sien&lt;lo su tacla.. La porcelana se ofrecía ~n pnmera l~nea;
pero era razonable emplear a.st esta especie de·
. centro el Ía.boratorio ae'1a cerámica.. La dirección
·p ied;a preciosa. ¿ No era mú.;; ~rn~eute reservarla al lujo interior de las habitac10nes, cont~?ta rse con la extensión que da á la gran prod uccion
de esos objetos de hi vida. iaual, en los cuailes ~onserva, por su brillo y su pureza, e~ carácter pre?1?s0cuyo privilegio no se altera n1 aun vulganzandose? El prooio refativamente elevado de los productos que entran en la fabricación de la P?rcelaua y el gasto no menos dispendioso de_las div_ersas manipulaciones que se le hacen sufrir habnan,
bastado á justificar la vacilnción, si és~a. fuera
permitida, teniendo á mano u.na composición cerámica de mucho menos prec10 de costo, que ~e
presta á la construcción con mucha mayor facilidad, que posee las m1smas cualidades, exceptoJa trasparencia, y que puede ser revestida de c~loraciones muy variadas ,al mismo grado. de cocimiento.
Es éste un producto cerámico, cuya base ee el
barro común, y con la cual son fáciles combinaciones muy abundantes. No había, pues, que pensar en el empleo de un producto que tuviera porbase el kaolin, como el que se ensaya en algunos
grandes trabajos. No era preciso más, para deLa Ce.ril.mica. de Couta.n.
cidirse que poner e11 clara evidencia las ventajas:
que ofrecía el primero, con iguales méritos.
actual, ha hecho, pues, toda clase de esfuerzos para
definir bien el verdadero papel ele la manufactura,
que, sin preocuparse sino en muy peql~eña esc~l~,
del lado puramente industrial y comercial, ha dmgido sus actividades al descubnm,ento de procedimientos y perfeccionamientos nuevos. La matería cerámica utilizada comumnente para la fabricación de 'instrumentos de laboratorio y de
utensilios vulgares, ¿no merecía un empleo m~s
extnso? Desde hace cierto tiempo, el valor adqmrido por los "bibelots" alemanes, sin hablar de l~s
japoneses tan buscados por los amatenrs-, ha bia
dado ya ~l alerta, en esto sentide&gt;_ y muy aplaudidos han sido los resultados obtemdos por los ceramistas, quienes, para la próxima Expos.ición universal, reservan producciones, no menos interesantes, de su genio.
·
Pero es preciso para ocuparse de las 9bras de
arte, ensayar a1go distinto_ de la fabricac_ión. de
esos objetos de forma capric~osa, de refle¡os imprevistos, que hacen la alegria. de los colecc10nadores. El empleo de la cerámica polícroma, en
arquitectura, no se ha ·ensaya.a~ sino ~on cierta
timidez, después de la Expos1c1ón U mversal de
1878, en que se habían manifestado algunas tentativas interesantes. En 1889, se acentuó este movimiento, pero sin clifSeñars.., aún ~francamente.
No merecía, pues, el honor de intentar un esfuerzo más grande, con el objeto de dotar al arte
de elementos nuevos, de edificar y, aJ mismo tiempo, extender el dominio de cerámica de construcción.
Para llenar el objeto, era preciso elegir una
llot.ivo Central de la fuente.
materia dotada de una fuerza de resistencia á toda

. Pa.ra esta demostración, no habia sino un med10: emprender una construcción de relativa im-

•

portancia. A este fin, la dirección de la Manufactu~a se dirigió _á un joven arquitecto, M. Charles hJSlcr, conoc1do ya por trabajos de mucho
mén Io, Y le encargó estudiara el proyecto de un
e~1.fk10 en el cual se instalaría la exposición de
SeY!'es en 1_900. Al mismo tiempo, el laboratorio
del e,_t_ablec1m1ento procedía á los ensayos de eláhorac·1on de la materia prima y de las envolturas
de colores de diversa naturaleza que debían adaptar"-e ,í esta materia.
Por este primer .ensayo, en el empleo arquitectu,iJ, de la materia cerámica con envolturas.
polícrnrnas, sería bastante notable. Esta demostracjóu sería bastante completa, para dispensar a la Manufactura de Sévres de ir más lejos, dejar á la iniciativa privada el cuidado de
cont111uar en el estudio de monumentos de caracter cle~1;rminado, para, aumentar los puntos de
-com paracwn con los trabajos del mismo orden

r

EL MUNDO ILUSTRADO
emprendidos por diversos lados, y que se exhibirán
en la misma exposición? Hacer esta pregunta, eta
tanto como resolverla. El dirootor de las obras
de arte de la manufactura, M. A. Sandier, formó
un proyecto de fuente, al mismo tiempo que el
arquitecto del establecimiento,P. Sédille, se encargó del estudio de una gran chiminea.

sos más pequeños, en medio de cada uno de los
cuales, vierte el agua acabada de recibir en una
taza superior, una columna coronada de surtidores.
Además de tres figuras de mujer, esbeltas y artísticas, de vestidos flotantes, que simulan una danza risueña al rededor del tallo de la gran columna, y á las cuales ha dotado de gracia y de encanto
el escultor Alfredo Boucher, todos los otros elementos del decorado han sido tomados del ramo
Ita. fuente está actualmente, en construcción, acuático: deUines, peces, langostas, tortugas, trisobre un emplazamiento que se le ha reservado á tones, flores marinas, nenufáres, etc., etc. Las
la entrada de la Exposición, á la orilla de Conrs coloraciones verdosas y las envolturas ele cristalizala Reíne. Se compone de una columna de 7 metros ciones espumosas vienen á formar un defalle P.U es50 centímetros de altura, terminada por un her- te conjunto, y á completar la harmonía.
moso vaso del cual se escapará el agua, espumeanPublicamos el grabado de la fuente •n su acldo, para ser recibida por una primera taza, que, á ,mirable conjunto, y el motivo central, la ronda de
su vez, la despide hacia un vaso más grande de las ninfas que abrazan el tallo de la gran codonde cae, al fin, en un tanqueeillo, fonnado de la lumna.
reunión de 12 cubetas, adornadas de festones mezEsta verdadera obra de arte. será., siu duda, el
clados de plantas acuáticas. Al rededor de ese mejor adorno del palacio de la Manufactura de
motivo central, se extiende una cintura de seis va- Sévros en el Gran certamen .

DrAUGURACIÓ:N
DEL

Palacio de Justicia del Ramo Penal.
Nuestros grabados •reprc.se1itan la fachada crene•
.ral de este edificio, que como se v-e, forma es&lt;}uina
á la plazuela de Belem y calle del mismo nombre;
un detalle del centro de la misma, el patio y la,
escaleras que conducen á las plantas altas del edificio.
Esta nueva construcción ocupa parte &lt;le la hoy
prisión de Belem y que antigua.mente íué el ex-convento de este mismo nombre. }luchas fueron
la.e, razones que se tuvieron en cuenta para con~truir este nuevo edificio, Biendo entre otras, la necesidad que se tenía de un local en que por su am.
plitud y comodidad pudieran e,:,tar reunidos todos
los juzgados encargados ele administrar justicia en
,e.jte ramo y que en el mi"l'JUO edificio se encuentren
los salones ele jurados, pue5 c1)n esto se evitan la:;
fuga¡:;,el mayor servicio de policía. para conduceión
de los presos y hasta el mal efecto qne proclueía
,en el {mimo ele los tran&amp;euntes la. vista de la.s e.:::coJ.
tas que atraYesaban ht:5- parte má~ céntrica de la
ciudad.
Fachada. genera.!.

.i. i

•

·Frenie.

El n uero. edificio satisface to.
das las condiciones necesarias
pa.!"J. el mejor senicio, consta
de tres pisos como se ve en
nuestros ~rabados quedando el
primerodf:stinadoá los. sa1onetl
de jurados, el segundo á los
juzgados correccionales v 1Jinisterio Público v el t;rcero
á los juzgados c1e1 orden criminal y á Otras dependencias.
La obra., de una notable :50lidez y de uu estilo severo y
moderno fué proyectada y dirigida por el c;eñor lngeñiern
Don Ignacio L . de la Barra v
se terminó en un tiempo rehi'.
tivamente corto.
La inauguración del nuevo
pala.Qip debe ve1'ificaroo hoy.:
asistiendo al acto según se i1~
anunciado, el señor Presidente
de la Re¡,ública. acompañado
de los Secretarios de Estado,
Cuerpo Diplomático y los más
aJtos funcionarios del Poder
Judicial.
En cuanto al decorado corresopnde a edificio y el mobimentos es entern,mente nuevo.
mento es enteramente nueva.
Los Juzgados son amplios y
cuentan con departame-n tos á
propósito para que los Ju.eses
puedan tomar las más delícadru, declaraciones, seguros de
que se guardará la reserva. neoosaria para la buena adminio-

tración de Justicia y el esclarecimiento de los
delitos.
Por último, se han tomado las precauciones nesarias para impedir que por las rejas de los JuzQ.'culos se pueda.a introducir armas y bebidas embriagantes.
.

.

Patlo princlpa.l•

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo 6 de Mayo de 1900.
EL MUNDO I LUSTRADO

Julio Fab r e.

Mi litares me:z:i~a.nos, p rision er os en Francia.

UNA GLORIA DE LA PATRIA.

=

5 de iravo de 1862, fecha grabaJa en el corazón
del pueblo'mexicano .. Ella nos recuerda un período
de tremendas luchas, de sacrificios
cruentos, de heroicidades, de dolor y
de gloria.
Nos trae á la mente los nombres
de patriotas y de almegados, de VC)lcedores y de mártires, de ambicioeos y de traidores.
En cada aniversario, los buenos
mexicanos unidos por un sólo sentimiento, cantan un himno á la libertad v tributan homenajes á los &lt;tne

los Cerros de Guadalupe y de Loreto por las fuerzas republicanas contra las huestes invasoras, J para
glorificar al invicto General Zaragoza y á los denodadOG jefes y soldados que con él rechazaron heróicamente al enemigo.
El triunfo del 5 de Mayo iniluyó mucho sin duda alguna en el
áuimo de los defensores de las mstituciones nacionales, haciendo aumentar su entusiasmo, á la vez que
clesconcertaba á los que habían provocado la. invasión.
En cada fecha gloriosa para Mé1ico hemos publwado ólustracie&gt;nes que han servido mucho para
la integridad histórica, y hoy siguiendo esa costumbre, ofrecemos á nuestros abonados una colección de fotograbados que nos represen\an personajes importantes de la Guerra de intervención.

Logramos obtener una fotografía que representa al orador francés Don Julio Fabre,
quien como Diputado al Congreso de París,
pronunció el 26 de Junio de 62 un discurso vehementísimo combatiendo la intervención ele México.
Copiaremos -esta frase de su peroración: "La guerra es para los pueblo-,::; una extremidad cruel; pero
permitida, con todo, cuando se tmta de recl:azar
una invasión, de vengar un insulto ó ele ncndir en
auxilio de un aliado. Uá.s cuando se emprende
para imponer á una nación invadida, un gobierno
que e11a repugna, es un atentado."

'.Milita.res ine:dcanos , pri s i on e r os en F ran cia..

muerto anteB de la fecha en que fué distribnídai
Esta condecoración, de la que damos dos grabn&lt;los,
que representa el anveTso y reverso; también la
conserva con gran cariño el Sr. Escobedo, .en su
Museo particular. Tomáronse de ella las prlDlerrua
fotografías, cuando la Secretaría de
Guerra dispuso que se formase una
heráldica militar.

Gra l. P or firi o Diaz.

Generales D'Horán y Carvajal.

~No tomaron parle en las acciones ele los cerros
de Guadalupe y de Loreto; pero si contribuyeron
ele una manera poderosa al triunfo. El ~eñor Zaragoza los había enviado con sus brigad-as respe.ctivas á batir á los facciosos que en número cm1s1demb1e se bailaban en Atlixco y Matamoros y el
primero derrotó al General Leonmclo i\Iarquéz en
Atlixco el día 4, impidiéndole que se reuniese á
las tropas frarrcesas. Carbaj!ll &lt;lesconcertó 'p011
otros medios los planes del enemigo.
O'Horan cleíeccionó tle~pués y fné íusila&lt;l.o.

Grales. Dlaz, Méndez, Be•
rriozábal, Ese obedo
y Martinez.

Contribuyeron notablemente al
triunfo, junto con los Generales
Antonio Alvare2, Ignacio R. Alato-

Napoleón 111.

Emperador a~
Francia. A su politca se debió la
guerra de intervención. Apo~;ó :,et
Imperio de Ua:xirniliano con mucha decisión en
sus comienzos. El
retrato que publicamo.s per-tenecfa1
á un oficial franC'és hecho prisionero en Puebla.
F u é recogido
Gxal. Antonio Ca.::cba.j a.l .
por el General
Berriozábal, quien
lo conservaba en su álbum histórico.

Juan llepomucena A/monte.
Condecoración de Zara.goza.
por la Ba.talla. de l 5 de Mayo .
LAnverso.l

con denuedo supieron defender derechos ultrajados, oponeri valladares al ,invasor y demoler un trono
i¡:nperial que repugnaba con las tendencias pr.ogresistas del. país.
En toda la República, desde el
Bravo hasta los confines de la península yucateca el pueblo y sus autoridades se congregan en este día,
se desborda el regocijo público, para celebrar el triunfo adqui r ido eJ)

Condecora ción de Za.raS"oza.
pox la Ba t a lla. del 5 de llla.yo.
LReverso.]

1·re, José María Méndez

GRAL. IGNAOID ZARAGOZA.

Jefe del Ejército de Oriente que
dirigió la notable batalla que se
conmemora. El grabado que lo representa es tomado d,e uno de sus
mejores retratos. El señor General
Escobedo conserva uno magnifico
que le obsequió la señora madre del

héroe; pero el cuadro es antiguo y
no pudimos sacar sn fotografía; en
ese retrato el héroe ostenta en el
pecho una condecoración, la que le
cor respondía por la gloriosa. acción,
y que no tuvo Zaragoza el orgullo
de recibirla y usarla, por haber

Olivares,
Jesús González Arratia, Manuel Andrade Párraga, Arriola y otros jefos,
cuyos retratos no nos ha sido da ble
obtener. Loo retratos de los Generales Díaz, Esoobedo y Berriozú bal
corresponden á la fecha en que se
libró la batalla del 5 de :11ayo. y
por esto les reconocemos un mérito
mayor.

•

Traidor que multiplicó sus gestiones para. que
1'161 tres Potencias unidas, declararan la guerra á
México, que encendió más la. cljscordia y que fué
un elemento poderoso en favor del Imperio .
Su retrato está tornado ele nn cuadro al oleo que
guardaba el señor Marcc1ino Díaz, imperialista.
Grates. Márquez, Miram6n y Mejla.

Retratos de los tres principales jefes reaccionarios que lucharon para so5t'ener el Imperio: Los
de Marquéz y Mejía data.u del año de 64, siendo
posterior el de Miramón.

llilita.xea m.esica.noa, p risioneros en l".ra n ci a..

OllO l'rupo de priai oneros

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Corone1C8: }.[annel Ortiz de Zá.rate, Jefe 1lel
grupo de rrouri::; Luis rrerán) Prisciliano Flon'?i,
Cárlos Garo-ern :Manuel .--\.ran&lt;la, Sebastián Hernández, A.g'ustí~1 Yillagr8. J o..:é Gregorio Pntillo,
).[iguel Yeraza., Isidro SantcliceB:, Je-sús Górn-&lt;::-~,
José Montesino5, }.Iiguel Palacios, :Manuel Loer;i,
Luis Legol'l:cta., Agustín .-\lccrreca..
rrenientes Coroneles: Hafael .Echenique, ~ieolás Gorostieta, Hércule:; SaYiotti, l!"ilomeno r\gu,tdo, Eduardo Delgado, (murió en San SebastiáJ1);
Martín RiYera. Juan )foreno, José :Muía Sautcdo, José :María PérezJiilicua, Francisco P. Aguilar, Pascual Jaramillo, Domingo Bernal, (murió en Ciris).
Comandantes: Ra ·
fa,il Huerta, Carlos
._ ._ , -'
N oriega, rromás López, Alejandro C,F
sarín, Pablo R.entería, Angel Peñalta,
José V. Altamirano,
Vicente Donzálezt
Ildefonso Serna., Félix 11Iartínez, JOf':é
Inclán, · Homobono
Guzmán, Leopoldo
Romano, Luis García, José Barrera,
Benito Q u i j a 1\ o,
Gral. P edro Jdartinez.
Francis-.:o l\Iena. Urhano Delgado, Tmnquilino Cortés, José Marfa
Corona, Enrique :Mathie11, Ignacio Osorio, Tomás Valdez, Joaquín Cha·rnz, Jesús M. Romo, Juan
Galinclo Silva, Juan Urhina., Tomás Guevara,
Eulogio Zepeda., Raíael FernizfL (murió en la Habmrn). Además 21 Cap~Lanes, 20 Teuientes 3
Subtenientes, 1 Comisario General, 2 Pagadores,
y 1 Correo del l,jército.
Unos regresa.ron con su pecunio particular y
otros auxüados por el Gobierno.
(Bosque:jo histórico por el C. Matías Romero.
-Editado en la Imprenta de Palacio.-Intervención europea, 1868).

1
1

@ol

Dip u t a.d o J u le s F a.bre .

Gra l , Juan Prim .

niuio. eomo español y como hombre lea 1. En t.oda.s
sus cartas dirigdas á grandes políticos de Em·opa,
siempre consideró el Gobierno de J uárez corno
constituido de hecho y ele derecho. Su discurso
pronunciado ante el Senado de :lfadricl abunda
en frases que mucho enaltecen á los republicanos.
Damos también en el presente número tres grupos de algunos de los Jefes que fueron deport•dos
á Francia, después de la toma de Puebla, en 1863,
grupos que hasta ahora se publican; un retrato auténtico del Archiduque :Maxllniliano y un grupo
de éste y sus tres hermanos.

n

Usta de los prisioneros deportados
á Francia.

Generales: Epitacio Huerta, Inspector General
del Ejército de Oriente; Ignacio 1[ejía. J0c&lt;é Mariano Rojo, Francisco Paz, Francisco Alatorre;
Coronel Manuel González Cosío.

Gral. L e ona-r do m:ar quez.
Gral. Felipe B . Berriozá.ba l ,

Gral. Prim .
}.léxico tiene una deuda. de g·ratitud 1ara
c·on el ilusti,e General Don Juan Prim, Uoude de Reus y Marqués de los CastH!ejos. C&lt;;lebrados los Convenios de Londres, vw.o al pa1s
en c--aliclad de Comisario por España. Examinó
la &lt;:uestión con mucho acierto y diplomacia
y comprendieildo el Yercladero car{1cter de la ~a-·
c:-ión mexicana y cuales eran rns tendencias,
se opuso á los planes de Dubois de Saligny y de
Almonte y prefirió regres-ar con sus tropas á ~pafot, so pena de faltar á sus deberes como func10-

e.a.a&amp;. DE .&amp;.USTBIA.•-El .4.rchi duq u e ll a.z!miliano y sus tres hermanos.

Gral. 'l'omi.a llej ia.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo G de M•yo de

J::foe1:vamente tod l
reducidos á
• -'ó
os os qua luchand0 fue1r n
nacional, po~":: 0 n;.,~~n hacr~ores á la gratitud
ellos al
.
ec o, pero muchos de
tri '
verse en el destierro alejados de su Pade
desde el lugar donde se ensacr c10 era esteril, porque nada

co:t~~=~u::

ALGO.

'tt

Gral. J'uan ]9'. Kéndez.

:n

J:

Gra.l. D . Miguel Kiramón.

F

•••bniliano de Austria
1
•
U8 lado en Querétaro el 19 de Junlo de 1867.

podían ha.ecr en defensa d M' .
·condición que el invasor 1~ eXJ~O, ~ceptar?n Ia
Ja. libertad: jurar por su ho prop~? a· cambio Lle
rrresar _, M' .
nor m1htar que al ret'I
~,
a,
extco n.o tomarían las ar
te en conira de 1 . _
mas nuevamen,
os 11,vasores. .

Los Jefo., y Oficiales que constan en la lista
que antecede. rncapaoos de mentir y mucho más imca1~aces loch"'_Í~ ª&lt;: no torna~ á la lucha por la libertad &lt;le la I atna al ternunar su cautiverio se
rehusaron á firmar aquel documento, sin que' les
pre_ocu~~~~ª'! las consecuencias de su negativa.
, En~1g1a iué esta qne causó adm.iración y respeto
H los quo ~ntonces eran enemigos de Mexioo y que
ha rn~ec1do c'?nserve la historia los nombres
el_~ qmenes ~up1_eron mantener tan alto su patrioti~mo y su d1gmdad de buenos mexicanos.

~
Gra.l. D. Juan li. Almonte.

lfapoleón III

_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _,._..,,__.,._.,......,_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _~ D. Tom&amp;s 0'Horit.n.

il efrafos

·a ufénfícos.

EXHUMACIÓN DE RESTOS EN EL EX-PANTEÓN DE LOS ÁNGELES.

LIC. D. PONCIANO A
Presidente primero del Co
RRIAGA.
1866-67. y Preal.deute de la Co~~{)º Cod ns.lJtuyente de
.,en el propio Congreso.
ll e ConstlnlcJón
Su nombre será. irrabadoco
vo Palacio del Poder Legiala1t~t_ra8 de oro en el nue-

BEROINA DORA LEONA VICARIO
euyoa restos fueron exhumados en
la manana del so
d e Abril 11.lt.imo.

EL MUNDO ILUSTRADO
cía. Y a lo sabéis, este es un cuento muy corto; pero desde que el mundo es mundo, no acalla nunca,
siempre vuelve á empezar.
Y ¿ qué había sido de los cinco hermanos? Fijáos en ello, que es toda una historia.
El mayor, es decir, el ladrillero, vió que por·cada ladrillo le daban una moneda de cobre, y que
cuando tenía una porción de estas monedas se las
cambiaban por un escudo de plata . Y cuan;lo uno
tiene un escuelo, en casa del panadero, en la carnicería, en todas partes, las puertas se abren por
sí rolas, y no hay má5 que peüir lo c¡ue se desea.
Tal es el producto de los ladrillos. Los hay que
se abren y Se rompen, pero hasta cle esos puede
sacarse partj&lt;lo, como váis á ver.
llargarita, mujer inteUgent~, trntó de conetruirseuna barra sobre el dique que contiene las olas
del mar. 1~1 ladrillero Je proporcionó laurillos rotos y t-Hrados, entre los cuales había algunos enteros y muy hermosos, pues el mayor de los cinco
hermanos, aunque no hubiese saliL1o nt1nca ele lt1.
era en que se elaboran los ladrillos, tenía buen comzón y había recomendado que eu la elección no
pecaran por carta de menos.
La pobre se levantó ella misma su barraca, que
era muy ba.ja y angosta: una de las él.os ventanas
esta.ha completamente desnivelada, la pueTta uo
era muy alta, y en cuanto al techo del bálao-o hubiera podido e~tar mejor colocado. Pero coi~ todo,
la barraca era un excelente abrigo, y ¡ qué buenas
vistas tei1ía! Desde ella se descubría la inmensidad
&lt;le] mar, cuyas olas, al estrellarse estrepitosamente

O aspiro á ser algo, decía
el hermano lllaJVOlw dC1
otros cuatro: qui"ero ser
útll en el mundo. Aunq1ie &lt;le humil&lt;le oficio, si
&lt;le él reportan mis semejante~ alglm provecho,
llegaré á ser algo. Voy
á ponerme á ladrillero, y
como los hombres no
pueden pasarse sin ladrillo!, be _aquí qn~ ocupándome en fab ricarlos, potré decir que sirvo de alo-o.''
"E1 s Yeruad,
., . conte::;tó "el eegnndo; pero con
muy poco_ (e contentas. ¿ Quó significa hacer ladrilloo? ¿ Qmen no e::; capaz de faliricarlos? Yo prefiero ponerme á albafül: este sí y_ue os un verda&lt;lero
oficio., Con él seré maestro. y ciudadano honrado,
t~ndre baud;ra en la casa gremial y si todo ancla
bien, acabare por tene1 mancebos á mis órdenes
J á mi mujer le llamarán Ja señora maestra. FJSo sÍ
'lue es ser algo .. ,
-"Eso uo es más que ser allrnfül, observó el ter.ero. Aunque llegues á maestTo, nunca serás más
que un triste jornalero, sin :5a]iT de la masa U.el
rulgo. Yo conoico una cosa mejor : yo seré a.rquitecto_. Con ello viviré del pen.-;amieuto, de la inteligencia; el arte será mi elemento: formaré en primera línea eu el reino de la inspiración . ],js cierto
que los comienzos serán penosos: deberé empezar
por ser aprendjz de carpintero, Jlevanclo gorra, e11
vez de sombrero de seda negra, y tendré que iT
á. ~~mprar _la cerveia negra y el aguardiente de los
ofimales, sm que esos tunos permitan que les tu
tee á pesar de que ellos me tutearán á mí, lo cual
no dejade ser humillante. Pero yo me haré cargo de
que todo eso es una. broma &lt;l.e carnavHI, el mundo
al revés, y cuando al día siguiente me hagan oficial
á mi vez, recorreré mi camino, entraré en la Academia de Bellas Artes, aprenderé el dibujo y heme ya hecho un arquitecto. Cuando me escriban,
pondrán en el sobre de la carta : "Al Ilustre Sr.
D. Fulano ele Tal'' ó quizás al "Excelentísimo,"
que de menos nos hizo Dios y no es cosa imposible
adquirir un título antes ó después del nombre. Y
yo construiré, construiré siempre, como tantos
otros han construído ,antes que yo, y al propio
tiempo labraré mi fortuna. A esto sí que yo le llamo ser algo."
-"Lo que tú tomas por algo, repu:-o el enarto
hermano, me parooe muy poc,1 cosa ó casi nacfa.
En cuanto á mí, renuncio desde ahora á recorrer contra el Uique, lanzaban su salobre espuma á más
el camino que otros han pisado, no quiero copittr altura que la banaca. Mucho tiempo hacía ya
á. nadie. Yo seré un genio original y creador: in- que el buen ladrillero dormía en el seno de la tieventar i:'J un nuevo estilo arqeitectónico: levantaré rra, y 1H Uarraca, tal cual era, aún se mantenía firplanos de edificios acomodados al clima del país, me.
.El henrnrno segundo sabía construil' mucho meá lo~ materiales que en él se encuentren, al espirij_or que _la pobre )fargarita, pues babia. aprenditu nacional y á los grados de sn civilización resdo ele ello. Después de su examen de oficial, lió la
pectiva. A los pisos que hay la costumbre de levantar, añailiré un último, al cual pondré un nombre maleta y entonó el canto del al'tcsano:
uu.ientras soy joven quiero viajar : me voy al·
que eternice -el mío."
extranjero
á lernntar edificios: correré U.e pueblo
-"Pero si tu clima y tus materiales no sirven,
no harás nacla de provecho, observó el quinto. Y en pueblo y en tanto veré el mundo. Y al regrssar,
tengo íe })Uesta en mi novia, y no eludo que he
en cuanto á eso de la nacionalidad es una idea tan
de encontrarla siempre :fiel. ¡ Iluna! ¡ Gran cosa es
Taga, que puede ampliarse y TestTingirse hasta que
ser artesano! Maestro, pronto lo seré.,:
no quedan huellas de ella. Más incierto consideY en efecto, le sucedió lo que dice la canción :
ro todavía é" imposible de apreciar exactamente
á su regreso se recibió maestro y fabricó muchas calo que tú llamas grados de civilización, que suben
sas, 'la una á continliación de la otra, y todas esJ bajan de continuo, hasta el 1nrnto de que es imtas casas formaron una calle, que no fué ciertaposible fijar su verdadero estado. Veo, por lo que
mente de las menos bellas de la ciudad! Y estas
acabo de oír, que ninguno de vosotros llegará á
casas aca baTon por construirle una para él mis~
aer gran cosa. Para ser algo es menester colocarse
mo. ¿No sabéis cómo? Pregu]ltádselo á ellas, y
por encima de todo; por lo tanto, obrad como queaunque elh1s no os lo digan, allá están las ~entes
ráis, trabajad según vuestras aptitudes ó según
del barrio para coutároslo.-"Sí, verdadera~ente
ruestros gustos; en cuanto á mí, me concretaré
la calle le valió una casa."
• '
á examinar vuestras obras, las juzgaré, las criticaré
Sin &lt;luda que no era una casa mn_v grande. y
Nada hay en el mundo que no ofrezca un lado im- que los suelos eran de arcilla; pero el üía de sus
perfecto ó defectuoso; ,yo lo descubriré, lo pondré bodas él con su esposa y los demás convidados ba ien evidencia, hablaré de ello del modo debido. laron tanto, que quedaron perfectamente a.pisonaEsto es lo que conduce á algo, ó mejor dicho, con- tlos y tan pulidos como el mejor pavimento. Las
duce á todo."
paredes estaban cubiertas de azulejos, cada uuo de
Tal es, en efecto, lo que hizo y no sin éxito. De
los cuales ostentaba una florecilla, y ésta era un
él decían las gentes :-"Este muchacho tiene una adorno tan hermoso como la mejor tapicería. En
buena cabeza: es un hombre ca.paz y entendido, suma, era aquella una casa bonita ocupada por una
¡ lástima que no produzca nada!" Pero en rigor pareja dichosa. En el frontis flotaba la bandera del
de verdad, si le consideraban es por&lt;¡ue no produ-

Gr&amp;l. D. ltariano Eacobe4o.

Los nombres &lt;le los militares
.
Usta. anterior, no sin motivo los que :·onbc1:ro h.1
pues fueron Yalientes
t l he,~o:-i pu!Jl1cadn
en re os ral,cntcs ,
eladera mente inmaculados sob. .. ,
~ J rnrfuerzo a.(m al mu
.·-'
iepa~aion en su cscloti aquellos que : ~~tuota, q~e demostnll'on toen 1021 momentos
ªq~~e~:af cad::eron, pri~i?ner·os
co t. l
en rnn a ~u PHtria
u I a, os atentados de "nobl i,
_~ .. · '· ,
mie.mbro.s miserables de t 1
~ amb1c-rosos v
queritlo sacrificn á._ la
_1~arti do que hubier/t
1
or satisf.-.r=r ,.-,,.,.
~ acion. ta.~ta lo 1íltimo,
P
...~....
egoismos.

rnoo.

PrPslden~!i A:f~RES QUINTANA ROO
Chilpancfngo. p
er Con,s rero Nacional J'eunid
El mejor retrato que se 00
o en
trl,clo, es el que exfste en 18°Aoceddel esclarecfdo """'
s un busto
ca emla de B lJ
.,..años de Sil vldilf repreeenta al pair~o en leos',!,Artes.
•
u timo!i

•

gremio, y. cuando los mancebos y aprendices pasaban por delante, gritaban : "Viva nuestro buen
maestro!'' Ya lo véis: ést~ llegó á ser algo.
El tercer hermano, después de haber pasado
su aprendisaje de carpintero, de,apués de haber llevad~gor:ray desempeñado los encargos de los man~
cebos, entTó, conforme ha bia previsto, en 1a. Academia de BeJlas Artes y obtuvo el título de arquitecto. Desde entonces siempre que le escribían,
ponían en el soLre: "Al Excelentísimo é Ilnstl'ísimo Sr. D ....
~i la calle &lt;1ue euifkó el albañil le reportó á
este una casa propia, ésta calle recibió el nombre
del tercer hermano, pues la Il1ejOT casa. de 1a misma le perte~ecía . Nadie negará que es una gran
cosa _llevar titulas antes del nombre. Se casó con
una dama de alto rango y sus hijos fueron consideratlos como nobles. Después de haber fallecido
su no_mbre continuó figurando á la entrada y
la salida ele la calle y todo el mundo lo pronunciaba. Este sí que llegó á ser algo.
En cuanto ul cuarto hermano el hombre de o-e- que prete:1&lt;lía e!·e,1~· un. estilo
' nuevo y origi"
n10
nal ,Y ,~dornar l?s ed1fic10s con un último piso que
deb1a mmo_rtalrn~rle, no pudo obtener su objeto.
Al contrar10, mientras construía esta habitación
_&lt;le n~1~va forma, cayóse y se rompió la nuca. Pero
le hrcieron un magnífico elüierro con músjca y
banderas, y las calles por dond,e pasó el féretro
se alfombraron de flores y juncos. J\mto á su tmnba, pronunciáron~e tTes oraciones fúnebres, á cual
mas extensas, y el periódico salió orlado. No le faltaba más que la vlcla pa.ra poder apreciar el valor
de estos obseq nios póstumos, él, que ante todo y
sobre, to,lo gus_taba que se hablase de su persona .
Por fin le cled1carou un monumento funerario y
esto ya f ué algo.
'
Muertos los cuatro hermanos no quedaba más
que el quinto, el gran hablad;,; y éste estaba
eonst_a,n¡temeute :en earácte11, ¡mes la principa~
cuestwn era para él c1ecir siempre la última palabra. Con;1orme hemos indicado antes, se granjeó la
reputac10n ,&lt;le homb1·e entendido y capaz, por más
q-y.e 110 hama otra cosa que glosar las obrn,s ao-enas.
- "Es una gran ca be za," decian
' comunrnente
" · pero ¿llegó á ser algo?
'
So_nó su hora _Postrera, murió y se pTesentó á
las puertas del Cielo, por las cuales las almas cn~1-an siempre ele dos en dos. 0.isualmente esperaba
a Ja puerta un alma deseosa de entrar · ésta no era
otra que la. de }largarita, la pobre du;ña de la ba-·
rraca del dfr¡ue.
-"Es ve~·dad un contraste sorprendente, pensó
el parlancb1~1, que yo deba presentarme junto con
esta -alma nuserable. ¿ Qujéu sois vos buena 1nujer
para solicita r la entrada en la glori~?"'
'
La pobre vieja bajó la frente con hum iltlacl,
pensando que quien le dirigía esta pregunta era
por lo _menos San Pedro.-"No soy más que una
pobrecita, sola y sin familia, conltestó. LJa.mála ,vie,ja ;\Iargar\ta de la cabaña del dique,
- Esta. bien, ¿ y que habéis hecho en el mundo de bueno y útil, durante vuestra vida?
-"En verdad que no sé cómo expresarlo. ~o,
yo no he hecho nada paTa. que se me franquee la
entrada; y será para mí una gracia inmeu~a. si
me dejan deslizar inadvertida en el paraíso."
-ª¿Y cómo ha siclo que habéis dejado el mu nLlo ?" le preguntó con el deseo de hablar y distraerse un poco, pues empezaba á fastidiarse de la
larga espera que antes de abrirle le imponían .
-"Cómo he sal-ido del mundo casi no sé decirlo. Dura11te mis últimos años me rnntía muy enferma y estaba en la mayor miseria. De súbito me
arrastré fuera del lecho, me sobrecoo-ió
un frío
0
glacial, y esto debió matarme.
''Vuestra grandeza recordará sin duda cuán rigoroso ha sido el último invierno : afortunadamente he dejado de sufrirlo. Dt1rante algunos día.s no
htzo viento; pero el frío se dejaba sentir á m{is
v mejor, y basta allí donde podía abarcar la vista,
el mar estaba cubierto de una capa de hielo.
ªLas gent~s ~e la ci~dad fueron á pasear por
esta superficie hsa y umda: los unos corrían meticlos en s-endos trineos, bailaban los otros bajo
hermsos entoldados, y algunos, en fin, b€ regalaban
en las mesas de bebida, instaladas sobre el hielo.
Desde mi pobre vivienda en que estaba sumida
escuchaba los sonidos de la música, los !!ritos d;
alegría y el bullicio de la muchedumbre. "
''El jolgorio se prolongó hasta entrada la noche:
sal ió la luna, y aunque era muy bella, observé que

á

ba~;

�EL MUNDO ILUSTRA.DO

no tenía todo el brillo de costumbre. Desde mi
cuarto dominaha el mar y el horizonte, y noté además que -e n el mismo sitio que ocupaba en el espacio surgió una blanca nubecilla, que ofrecía un
aspecto algo extraño. La examiné con atcnc.ión, y
ví en ella como un punto negro que iba creciendo,
creciendo siempre. No quise saber más: soy vieja
y tengo experiencia, y aunque rarísimas veces se
~ prc:-:enta esa señal que es un mal presagio, la conocía bien. y me estremecí.
"Dos veces había notado lo mismo, y las dos
una nube igual trajo una espantosa tempestad. y
una alta marea, que á la sazón amenazaba tragarse
á todas aquellas gentea pillándolas desprevenidas,
divirtiéndose, cantando y bebiendo, llenas de aleg1·ía .•l óvenes y viejos, toda la población permanecía rnbre el hielo. ¿ Quién les advertida?¿ Alguno
de aqncllos desgracia.el.os llegaría á observar ]a terrible nubecilla, y comprendería lo que presagiaba?
"J◄:sto es lo que yo me preguntaba, llena de angustia, y sentía en mí una animación y unas fuerzas desconocidas desde mucho tiempo. Vivamente
impresionada logré saltar del lecho y llegarme á
la ventana, no pudiendo pasar de allí porque me
faltó el aliento.

descargas parecidas á cañonazos: luego subió la
marea, levantó el hielo y lo quebró en mil pedazos.
Pero ya aIJí no había nadie, todos estaban eu el
dique: yo acababtt de salvarles.
.
"fl terror, los extraordinarios esfuerzos que luce y el frío glacial que se apoderó de mí acabaron
mi triste existencia, y así he llegado hasta las
puertas del cielo. He oído decir qu e algunas veces
se abren para las pobres criaturas como yo. Carezco de abrigo, mi hogar ya. uo existe. ¿}Ie Tecibirán ?"
Apenas acababa de pronunciar estas y palabras,
se abrieron de par en par las puertas del paraíso, y
un áugel introdujo en la gloria á la pobre anciana,
quién dejó caer una brizna de paja, procedente del
lecho que había abandonado al pegar fuego en él.
La paja se. tr()('Ó en oro puro, creció rápidamente
y echó ramas, hojas y Jfores, pasando á ser un á1·hol de oro el más espléndido.
-"Y a lo ves, dijo el ángel al hablador; esto es
Jo que ha traído ]a anciana. Y tú¿ qué tJ-aes? Nada, hien Jo sé : en toda tu vida haz producido nada;
ni un mal ladrillo. ¡ Si á lo menw pudises volver
á tierra para hacer uno! Saldría mal fonnado, lo
sé; pero esto sería cuando menos una prueba de
buena voluntad, y la buena voluntad es algo. Desgraciadamente es ya ünposib!e, y yo no puedo
hacer 11ada. por tí."
Entonces la hondadosa vieja de la cahaúa del
dique rogó por él al ángel.
-''He de advertir, exclamó, que fué su herma110 el que me proporcionó los ladrillos y los restos
con que pude fabricar mi choza. ¡ Oh qué gran favor me hizo, pobre de mí!¿ No podrían darse todos
estos trozos por el ladrillo que dehería haber confeccionado? Uonozoo que este sería un o.eta de favor y de clemencia, ¿ pero 110 es éste el Jugar donde
se dispensan todas las gracias?''
_HYa 1o ves 1. dijo e1 ángel, el más humilde de
tus herma11os, aquel á quie11 tú querías menos que
á los demás y cuyo honroso o.licio te inspiraba tanto desdén, había de ser el que te franqueara las
puertas de la gloria. Merced á él no te rchazaremos, podrás permanecer aquí, junto á la puerta,
meditando sobre el empleo que has dado á tu vida
terrestre y buscando la. manera de reparar tus
fa.Itas. De todos modos no entrarás en el cielo
hasta que encuentres algo que hacer valer, algo
que compense tu desnudez."
-"Lo que acaba de clecil', podía haberlo expresado con alguna mayor elocuencia," pensó el hablador; pero guardó para sus adentros esta observación, y ooto por pa.rte de un crítico ya era
algo.

~,L

Domingo 6 de Mayo de 1900.

Domingo G de Mayo de 19011.

Fábrica JYacional de j)ó/vora en Sanfa Fe.

" A.U BEVOIB," por Corbinea.u.

El Cardenal Luis, Marqués de Canossa.

=

Con pocos días de diferencia ha.u muerto lo,
Cardenales 'rromuetta, Jacobini y de Canossa, reduciéndose á 58 el número actual de los miembroo
del Sacro Colegio que, conforme á ritual, se ha de
comJJoner de 70 Cardenales.
El último de los Cardenales muertos era de•cendiente de aquella célebre Coudes-a Matilde de
'roscana, que ayudó con Jas arruas en la mano al
gran Papa Gregario VIII Hildebrando, y que, al
morir, incorporó por testamento sus Estados á.

FABBICÁ DE PÓLVOBA.-•Vish general.

noceda 5e enamoró perdidamente ~- casó con ella.
Ingr~só el Marqués Ll_1is á. ~a l:?mpañía. de Jesús dedicándose con ahrnc:o &lt;l cuidar de los enfer~os más peligro~o::-:. hasta que Pio IX lo hizo
Obispo de Kerona en 18G2 y Cardenal en 1877. ,
Aun en la aucianidad el Cardenal no llegó a
abandonar lo3 ejericicios caballere~cos. Seguía
siendo apasionado c:f1za&lt;lor y ~in e~fuerzo corría el
ciervo durante seis \' 1n;ís horas. El Cardenal
Marqués de CamOS!-a; deja una fortuna muy ~nsiderable, y ha ~ido amargamente llorado en Verana y~n €1 Vati c'&lt;mo.

FÁBRICA NACIONAL DE PÓLVORA.
&lt;:&gt;O&lt;:&gt;

"SOLOS".---"AU REVOIR."
'·,\ uri los postigos y ví á la muchedumbre conicndo y saltando por el hielo. ¡ Qué de hermosas
ha¡Hleras flotaban al aire por todas pai·tes! Do:; muchachos gritaban y daban hurras entusiastas; los criados y criadas bailaban formando
Tueda. y cantando. rrodos se di vertían, y no pensal,an en otra cosa. Y con todo la nubecilla Manca &lt;·on el punto negro .. ..
·'¡ .\h! grité con todas mis fuerzas, y nadie me
oyó: se encontraban demasiado lejos. La tormenta
c~taba á punto de estallar, el hielo ·sacudido por
rl mar iba á quehrarse, y todos, todos estaban
frremisiblemente perdidos: nadie podía salvarles.
··Grité de n nevo, y lo mismo que antes, no me
oyeron. Ir á ellos no podía. ¿ Qué hacer JJara volver Ie-~ ú tierra?
·
"}:J. hnen Djos me inspiró una idea, la de pegar
:fuego ú mi lecho é incendiar mi Larra.ca antes que
11crrnitir que pereciera miserahlernente aquel gran
11ú111c1·0 de perso11a~. l)use manos á la obra, siu
pcr,lcr momento, y empezaron á eleYarse las rojas
]lanrns, siendo para aquellas gentes como un faro
que las advertía. Pas.é la puerta y rne caí en el suelo, i-iu poder dar un paso más; mis fuerzas se
hahí,m agotado. En tanto el fuego salía por el techo y por todas las aberturas de la casa, y las len:
guas que formaban las llamas se iban acercando a
mí como si quisieran lamerme.
"Las gentes que andaban por el hielo se aJJercibicron del incendio, y todos, sin excepción, se precipitaron hacia la barraca, ansiosos de salvará un
sér ]¡ u mano que creían expuesto á morir abrasado. Xi uno solo dejó de precipitarse hacia el dique. Yo oía distintamente el rumor de sus pasos;
y casi al mismo tiempo retumbó en el aire un forin idahle estrépito, compuesto de rumores sordos y

=

En los salones parisienses donde se rinde verdadero eulto al arte pictórico, están llamando la
atención los dos cuadros que reproduC'imos en este
número, y que no l)ecesitamos elogiar: la expresión
del anciano que guarda el do'lor en lo más recóndito del alma y ,leposita un beso en la frente del
nietecito huérfano y de la muj er que al despedirse
ofrece en su sonrisa que ha ele volver, no necesitan
elogio : basta contemplarlos un instante.

&amp;OLOS, por Broulhony .

MUNDO ILUSTRADO

los de la iglesia, granjeándose asi un eterno agra•
decimiento que tuvo una curiosa manifüstacióu
quinientos años después de la muerte ele la Coudesa: el Papa Urbano VIII Barberini hizo robar
de Mantua los restos de la bienhechora del Papado, para darles definitiva sepultura en la Basílica
de San Pedro.
La raza de la condesa se perpetuó en familias
patricias de Vcrona, que usan en su escudo un
gran perro Llaneo con un hueso en el hocico, sobre
campo rojo.
A una de esa.; familias pertenecía el Cardenal
de ~anossa, cuyo retrato damos, y que acaba de
morll'.
Nació el marqués Luis de Canossa el 20 de
Abril de 1809 y muy joven ingresó á un re&lt;&gt;i0
miento de dragone"s austriacos, hasta obtener el
grado de Tcnieute. El Marqués de Canossa gozaba
fama de ser el mejor jinete, el más hábil tirador
y el caballero más rico del regimiento. A los 28
años de edad, un pesar de su corazón le indujo á
trocar el hrillante nniforme por la austera sotana; fué un pesar de amor azás curioso: enamoróse de una noble daroa y encargó á sn padre que
se la pidiese en matrimonio, pero el padre, al co-

-

Este edificio se halla situado c-erca del pueblo
de Santa li'e, distant~tres leguas Je_ .México, y
su i~talación se hizo por decreto del ano de 1838,
habilfndo-oo fab ri cado por algún tiempo toda clase de pólvoras, tanto pan1 el Gobierno como para vender á particulares.
.
En el año &lt;l.e 1847 el Gobierno mandó destnur
la maqujnaria y herramienta de la. Fábrica para
que no la aprovecharan los. an:enc~n?s que en
esa. época invadieron el Terntor10 ~ac10naJ~ Con
este motivo quedó abandonada h~sta el ano de
1860, en que fué vcndi(~a, á part1cu]a~es! _rescatándola en 1865 el Gobierno ele Ma.xnn1hano ~
volviendo á poder del Gobierno Republicano a
la caída del Imperio.
.
En el año de 187:3 comenzó ~ repararse el ed1ficio y á construir;;e talle.res~ cárca}~os, rueda3
hidrá.ulicas, hornos, una clumeuca y n 1~3t~]ar .t,oda la maquinaria. necesaria. para la fabr1cic1011
de pólvora.
: 1' 1 f l .·
Algunos años des1rnés f:? comenzo ( ic rn ~ )~ 1cación y se 1}1'esentaro11 d1Yersas cla;es de pohor: ~n varia~ Exposil:iones tle .10~ J&lt;.stado.:; de
República, obteniendo la Lí);{1ca en toda ella,
premios y mencio_nes honon cas., .
·. .~
Cuenta con Yanas Casa-matas a rnmedrnc10~1e-:,
del establecimiento pan1 alm~ce111.u: en ella~ toda
la pólvora fabricada, y contigua a ellas un pequeño cuartel para. aloi,u· un destac~menlo. ,.,
rn.~-b·én se con.str11vo en este cuartel 1m lo(,.l
Hwu '
'
..
.
l 1 ] t
ero
á propósito en el &lt;1.ue se han rn2, a a.e_º. r:s . :
nógrafos. y Yarios rnstn111rnntos y aparnto::i elec
tro-bal ísticos.
. .
- c ,
rranto los fo.l1eres de la Fabnca como 1a::i a~a-

matas, y el cuartel están ligados entre si_ por
una vía férrea sistema Decauville, y por lmeas
telefónicas. La' longitud de esta vía es de 2,150
metros, pero aumentará dentro de poc?·
Se han elaborado diversos escantillones de
pólvora sin humo, y los r~sultado~ que se han
obtenido han sido muy sat1Sfactor10s.
.
Actualmente es Director de este establecimiento el Teniente Coronel de la Plana 1fayor
Facultativa Enrique :Mondragón.
La. Fábrica de Pólvora ha obtenido grandes
adelantos en los dos últimos años en que se han
aumentado sus elementos. ·
La construcción d-e Casa-matas enterradas es 1ma
mejora de importancia, que pondrá al e~tablecimiento á la altura de algunos del extranJero.
Se ha registrado en diversas épocas incendios

formidables . El último ocurrió hace poco menos de tres años, ocasi-0nanclo diver3as víctimas.
Las precauciones se han redoblado desde entonces y es digna de llamar la atención la extraordinaria vigilancia que se ejerce.
La fábrica ofrece una vista hermosa, con sus
grandes patios, sus corredores, su jardin! sus amplios departamentos y sus elevadas chimeneas.
Bañando los muros del frente pasa en tiempo
de lluvias un arroyo, que es como la línea divisqrja
entre el edificio y la rampa del camino. Cerca
de la Fábrica se halla el Bosque de Santa l&lt;e, un
sitio pintoresco, á donde con frecuencia se oTganizan fiestas campestres. A esto se debe q ne eo_11
la afluencia de visitantes en el Bosque, la Fabrica de Pólvora sea entre ]os establecimientos
de construcción militar el más conocido.

1::

FÁBRICA. DE PÓL VOJr.A..---Pa.tio p:tinc ipal.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 6 de Mayo de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 19

MÉXICO, MAYO 13 DE 1900.

~irector; Lic. BA.r.A.EL BEYES SPfJTDOLA. .

•

LA PARTIDA PARA LA GUERRA.

8UBSCRIPc:IO?t' XIIN8UA.L FORA?f~ 11.8.
!DBH IDBK EN L&amp; CAPl'l'.A.L, 9:L.215

Gerente: A.Jr'l'O:B'lO CVTÜ

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

c/f(o6erno.

- ~L MUNDO ILUSTRADO
ANO VII--TOMO I--NÚM. 17

MÉXICO, ABRIL 29 DE 1900.

8UBSCRIPf':JOff MENSUAL POBAl'IJU., 11.flO
lDltll JDEM KN LA CA.PITA.L,

•

Proyecto de lo ■ Sres. Contri, Jda.rroquin 7 Compaília para. el nuevo ca.sino Esp&amp;ilol.

Loo dos grabados que publicamos hoy repreAen~ dos edificios proyectados por los señores
Contri, Marroquín y Cía., Ingenieros y arquitectos. Uno de ellos está ya realizado y llama la
atenc~?n no sólo por su solidéz y elegancia., sino
tambien por _la buena distribución que se ha hed10 del amplio local, atendiendo á los fines á que
se destma, pues en él va á establecerse un importante "';ntro d;, trab~j':'.:. la fábrica de puros y cigarros de la Com¡,anra _Qigsrrera M:exicana,"
que_es sociedad anónima y cuenta con respetable
capital.
Los departamentos destinados á talleres son
la más grande construcción metálica que \,asta
hoy. se_ ha heoho en México, tratándose de estableclIIllentos de ese género, y el local tiene capac-1dad bastante para que tres mil obreros de ambos sexos, trabajen deshogadamente.
Sabido, como _es. que la mujer mexicana encuentra un medio de subsistencia en la indus-

tria tabacalera, es de celebrarase el establecimiento ;1e es~ _nuev-o centro de trabajo, que arrancara al vicio muchas de sus victimas y les ofrecerá los medios de vivir con decoro.

es la siguiente: En la planta baja se construiráQ
los sal?nes destinados á billares, juegos de cartas,
domn:,o, etc; restaumnt y cantina, y de esta plan~ª ltaJa arrn:ncará trn_a elegante escalera principal,
q~e
conducirá al primer piso, donde se estblece]i}n cuanto al primero de nuestros grabados
represe_nta la fachda del proyecto que los cita'. ran los salones de fiestas y recepciones, la bibliotedoe senores Contri, Marroquín y Cía. presenta- ca, la sala de Juntas, el "ft1moir," tocado/ y otros
ron á la Junta_ Duect1va del Casino Español, pa- · departamentos indispensables.
ra el nuevo edificio que dicha corporación ha reE' ~rpundo piso s~ destina á habitacionP:3 y ae~suelto construir en la calle del Espíritu Santo. pachos pa.ra los socios que lo deseen y á q uíenes
. Este proyecto fué mand~do hacer por la meu- se podrá ~recer toda clase de comodida&lt;lec,, porCJOnada Junta y es de_ su propiedad, siendo pro- que :t~ndran su comedor, su cocina especial y un
bable c¡ue sea el adrrubdo, porque la severidad de serv1c10 apropiado. La entrada á este departam:ensu estLlo "Renacimiento" fué recomendada á los to será independiente.
autores del proyecto, que está terminado presenE n e1 ".a t·1co" en 1a parte que no es visible en la
tado y a@ discutido, desde el mes de odtubre de fachada, se_ establec:erá.n tocias las oficinas relatilllll ochoc1entoe noventa y seis.
vas al servic10 de Administración.
La di~tribucióu, que según el proyecto á que ·
La constr.1:eción toda será de fierro y chiluca,
nos mfe11mos, se ha dado al local de que se dispone,
Y 1~ deoorac10n propuesta es muy esmerada.
-

E4Ule.to de la. O.m»a.Ai• Oic'arrua -.z1oa11.•, (oalle de Bucazeu..,

.,

I

VACILACIÓN .

11.2.fi

Gex:e~te: A.llTOJl'IO OUYA.8

Di.rector: Lio, B.A.FA.BI. BEYES SPtlll'DOL.&amp;.,

�EL MUNDO ILUSTRADO

••

~ [ H!l~il~i l l l ll

,~,Jpi~¡ITt¡G~ ~~Í&lt;lj
•
1.--La interven,;i6n de las potencias.
2.--Un sindicato del Porvenir.
3.-•• En la India.
4 •• u11 Fuaco.n

,

La guerra en el Africa AuI3tral va á entrar en
su período álgido; no ha faltado calor en los períodos recorridos ya; ahora Ya á ser húmeda la
cuestión y luego fría con el frío atroz de esa.s comarcas; en suma, la resistencia de los bóers que
será, todo lo indica, desesperada, y la aglomeración
de hombres y recursos que crece y crece del lado
de los ingleses, demuestra que, mientras que en
París se eelebrau los beneficios de la civilizacióu
en torno de una vorágine de alegría y de l'i.z, el
siglo XIX se cerrará en el vértice africano con
una obra implacable de sangre y muerte en el brocal de un pozo de oro.
Y está dicho, en este atentado de lesa humanidad, en este horrible combate entre dos débiles,
uno por el número, que solo hasta cierto límite
puede suplirse con el heroísmo y otro porque lucha sin entusiasmo, puesto que ni defiende la
patrja ni conquista la gloria, en medio de la antipatía de los pueblos, no pueden los grandes, los
formidables soldados de la civilización, Rusia, Alemania, Francia, los Estados Unidos, no pueden
separar á los combatientes y poner entre ellos una
bandera blanca. No pueden á pesar de la conferencia de ,La Haya, mejor dicho, precisamente
por Ja conferencia de La Haya, el famoso concilio lá.ico reunido con el objeto de buscar "la solución pacífica de los conflictos internacionales."
Pues he aquí el óbice: las estipulaciones solo
obligan á las potencias signatarias; y como el
'rransvaal no firmó por la sencilla razón de que,
por falta de invitación no concurrió, luego . . . ..
¿Y por qué no concurrió? Porque Inglaterra se
opuso y, en tales términos que, en caso de haber
sido invitado el 'l'ransvaal, Inglaterra no habría
concurrido á la conferencia y esta perdía, por
ende, casi toda su importancia. Y los invitantes,
Rusia y Holanda, no se atrevieron, con 3US dc::-eos
y todo, á excluir al imperio británico y 1101· este
solo hecho, reconocieron ]a supremacía Csuzernineté") de la Gran Bretaña sobre la Rep•íblica rle
allende el Vaal. En nombre de los principios
admitidos por la Conferencia. no es posible impedir
á una de las naciones signatarias reducfr [t la obediencia á un Estado vasallo en rebelión.
-&lt;:&gt;.()&lt;:::,.

¿ Pero qué, tratándose de una gran causa humana, todo habrá de estar sujeto á ritos y á consecuencias más ó menos correctas de los protocolos?
Pues figurémosnos que no hubo tal conferencia
¿ no habría un amigo de ambos combatientes, ligado por intereses con uno y por simpatías
con otro, que pucliera traer su silla, sentarse entre ambos y decir: · alto el fuego, conversemos .. .
No había más que un amigo facultado para hacer esto : la Unión Norteamerjcana; no .Francia,
hoy en relaciones_ casi hostiles con la. Gran Bretafi.a: en los salones los jefes de Ja familia se saludan cortésmente, en el patjo se insultan y se
golpean los niños y los cocheros. -Alemania. y Rusia tampoco pueden, se negaría el ama de la casa
y se tendrían quecontenta1· con dejar al portero sus
tarjetas.
Los Estados Unidos, si serían bien acojiclos; ]o
fueron; pero aquello tuvo más bien el aspecto de
una simple formalidad, ele un modo diplomático
de salir del paso que otra cosa; los norte-americanos pueden y deben insistir: demasiado hábil es
Jifr. Hay para no encontrar una forma y una ocasión nuevas. Cierto, es cuestión de amor propio
para los ingleses y esto la hace más delicada; ¿ pero
si Kriiger y Steyn hiciesen una nueva súplica sobre la base del respeto á la autonomía, no á la independencia de las repúblicas confederadas?

Queda la intervención armada. ¿ Y quién pone
este cascabel al leopardo? No Francia por miedo
á que Alemania aprovechase la coyuntura, n1
Alemania, por la misma razón. Qued.a Rusia, es
la única que está en condiciones de dictar su voluntad á la Gran Bretaña sobre la cuenca del Indo.
Por ahí anda una carta del Emir de Afghanistán
al virrey de la India, muy sujestiva: mientras los
ingleses, de quien soy fiel aliado, dice, me aconsejan fríamente que haga ferrocarriles y tienda
alambres telegráficos, los rusos están en mi frontera y mi otra frontera es la India. Los rusos
continúan negando que tengan la intención &lt;le
querer compartir con los ingleses el dominio de
la India, pero los hechos son exactamente los que
se verj-ficarían si pensando en ello, se preparasen
para ejecutarlo. Solo un recelo los contiene: á
la entrada de los rusos en Kandahar, respondería
una guerra marítima en que Inglaterra, el Japón
y acaso los Estados Unidos juntos tratarían de
arrojará los rusos del Golfo de Petchili y de la Corea. Todo esto es muy complicado y muy difícil.
Además, por qué ha de desear Rusia que acabe la guerra en el Africa Austral; sus simpatías
por los bóers son muy vivas, cierto; pero mientras hagan más ruda y más larga la tarea inglesa
mejor; dan más tiempo á los enemigos de los intereses británicos para concertarse y escoger su
coyuntura.

Así es que nosotros no creemos que el Tzar
haya ido al Krenlim á hacer una declaración de
guerra; creemos que ha ido á rezar; á rezar y á
presenciar luego los efectos de sus órdenes de movilización del inmenso ejército aglomerado entre
el Pruth y el Cáucaso; si quisiera caer sobre Armenia y dar un golpe seco á rrurquía, haría lo que
está haciendo; si quisiera des.filar hacia el Asia
Central y amenazar á la India, por el Afghanistán
haría lo que está haciendo. Puede que todo se
concrete á una gran revista y luego tome el camino de París; allí en el banquete de la ciudad,
en el Hotel de ViUe comunalista, allí es donde
el representante. de la autocracia más enormemente acatada que hay en la tierra, pronunciará las
palabras de sensación que él solo puede decir.

2.-El gran fenómeno internacional del siglo
XX no va á ser una federación entre las naciones,
eso será en el siglo XXV, sino un sindicato entre
las naciones fuertes para explotar á las que no
lo son. Este "trust" lo van á iniciar los Estados
Unidos; va á ser el imperio silldicado universal
Lo que pasa en 'l'urquía y en otras partes que
no son 'l1urquia., lo prueba á las claras: un mov.imiento de cuotas de importación en las tarifas
hace poner el grito en el cielo á las potencias y
todas se juntan y van y vienen las protestas á
I!diz• Kiosk y por fin, el Sultán se rinde y promete cualquier cosa y se pone á pensar de que medi~ se valdrá para no cumplir sus promesas; suele
sahrse con la suya, como se ha visto en los asuntos de Armenia en que á vuelta de mil protestas de
energía y ele protección á los cristianos los ha dejado (y probablemente mandado) mata; á millares
en las narices estupefactas del concierto europeo.
Y es que el tal concierto es como uno que tocaron en honor del Presidente en Oaxaca cuando
se ~nauguró el :fenocarril; todas las rn.Üsicas, es
decir todas J.as Hbandas," es decir, todas las murgas del Estado se dieron cita en la estación final
con objefo de obsequiar á su ilustre paisano con
u;rn, g~·~n,,serenata, y todas toma1·on parte en "la
eJccuc!on y .como cada una tocaba. lo que quería
result~, efectivamente una ejecución; yo f.uve la
sens-ac10n de que mi cabeza rodaba por las gradas
de} ~dalso; ~Ir. Cambell apostaba diez pesos (no
mas) ~ que no se volvería. loco y solo el Presidente
que llene el don de colocarse instantáneamente á
la alt~1ra d~ cualquier situación, estaba, no impasible, smo risueño.
Pues esta misma impresión nos hace al Sultán
Y á mí ( dos colegas como Uds. ven) el concierto
europeo. Pero hay en estas audiciones ciertos
solistas inquietantes. Los Estados Unidos que

Domingo 29 de Abril de 1900.

Domingo ~9 de Abril de 1900.
poco á poco han ido tomando parte cada _vez má•
formal en estas serena tas, piden duro y bien; son
barítonos de primera fuerza; Rusia es el ''has~~"
absoluto: "¿ se digna,·á V d. concederme el prmlegio de hacer todos _los ferrocarriles _que faltan
en el Asia Menor? S, no, yo ocupo filJhtarmente
y .. . " ¡ Oh! sí, co~itest_a .el subliI_ne 1:,ortero. á esta
romanza con lab10s 1Iv1dos y r1suenos, s1 Turquía no Í1ace esos ferrocar~iles ]os h~rá Rusia". Yo
sé quien los hará-Morale¡a: es preclSo ser fuertes.
-&lt;:&gt;.O-&lt;:&gt;.

3.-Me encantan estos indios, hindúus quiero
-decir adoradores de Vichnú ó discípulos del budah Sakija-Muni: ved las correspondencias de
allá es indeciblemente espantoso lo que pasa : la
peste y el hambre se han vuelto un estado normal
y este mes de Mayo que va á empezar es precisamente el más cruel de todos hasta que llegan la•
primeras cosechas de Estío. Habéis visto las estampas que desde hace años reproducen en unos
cuantos tipos, el aspecto físico de más de cuatro
millones de individuos; naturalmente son "autó:fa O'OS" se han devorado á sí mismos; parece que
al~r¡ viven de chuparse sus propios huesos. Los
iucrleses han ideado proporcionarles trabajo en las
ca~teras del Estado y aquellos esqueletos solicitan,
por centenares de miles, el m?do de estar ro1;1piendo piedro.s bajo un sol calcmador todo el dta,
con tal do recibir unos centavos que apenas los
alcanza para. comer miserablemente ~n la no?he.
Pregunto yo si á esa vida no es prefenble doscrnntas cincuenta veces la muerte.
Y podrán preguntarme mis lectores ¿ y esto ~
lo que les encanta de los hindús? No, es la fuerza
del sentimiento religioso; vais á ver. Como en
las praderas en donde hace años no cae una gota
de agua ni nace una brizna de yerba, no hay modo
de alimentar los ganados, resultan estos más flac6s que los hombres, sus dueños los venden á
cualquier precio, un buey por una rupia. Los ipgleses los compran, los matan por millares día á
día con objeto de aprovechar sus pieles que exportan; pues esta matanza ele animales causa tanta
repugnancia á los infelices "hindús" que ven en
el buey un compañero benéfico del hombre, que
exponiéndose á morir de hambre en pocas horns,
se declararon en huelga muchos millares de trabajadores de las regiones famélicas, hasta lograr qua
se prescindiese ó se modificase esta incesante car•
nicería.
Otro ejemplo: los médicos ingleses han tenido
especial empeño en vacunar contra la peste con
una substancia cultivada en caldo de carne de
cordero; los indígenas se han resistido furiosamente al tratamiento; ha sido necesario hacerles
creer que el organismo preservador se cultivaba
en grano de peptona para obtener que se dejasen
inyectar aquellos infelices y, por cierto, sin éxito
alguno.

4.-No hay poeta que triunfe más y que má,
asendereado y molido haya sal.ido de manos de IP•
críticos que Gabriel D' Annunzio. Ahora anunc ia
una gran revista francesa la publicación de "el
Fuego," su última no tela; "il Fuoco," es, según pa•
rece, un retazo de- la vida de novelista, sus amo•
res ó.amoríos con una trágica celebre, mayor que
él y que aún vive muriéndose de tisis. Algunos
han creído saber que se trata de Leonora Duse . .. ¡Oh!
Mas con este motivo D. Gabriel ha tenido una
prensa un poco tumultuosa;
en primer luaar
dicen
.
o
que es un mosaista que con todas las obras rlc
todas 1as literaturas, las selectas, se entiende, que
están á la mod,a, por supuesto, compone su mosaico.
Ko es cierto esto; D' Annunzio es un poeta, es
una abeja, que saca miel de todas las flores del
pensam iento moderno y con eso hace su miel; las
anthologias son sus pensil es; de ellas 1uelve á su
colmenar y susurrando algo maravillosamente expresivo, elabora sus novelas y sus dramas.
Hace bien; ¿puede hacerse de otra manera?
¿Puede ~n au~or sustraerse á la infinita sujestión
ele! ambie~te mtelectual.:, artístico en qué vive?
~s una ex1Jencia de la critica de cuya inconveniencia no se da á si misma cuenta, esto de querer que
el 1;1-ovelista ó el poeta sean palmeras solas en el
desierto; m las palmeras pueden ser fecundas, .;

EL MUNDO ILUSTRADO

una ráfaga de viento no les trae el gérmen de otra
_palmera, aunque entre ambas se tienda la mar.
El otro gran reproche consisto en que en todas
sus obras prodiga s11 personalidad; por poco le
censuran que escrfüa con su alma, es decir, con
su oontirniento ó su pensamiento. Un poeta se
,cuenta perpetuamente, dice lo que es, muestra suvi&lt;la.. al través de las obras que produce; sus obras
lo pinta n, ó directamente ó por antitesis .. Cuando
.se narra á si mismo dice lo que es; cuando huye
&lt;lel yo como lthmbert, dice lo que no es, y es otro
modo de contane. Un poeta es forzosamente un
lírico, aun cuando sea el mús olJjetiYo de todos, aun
&lt;mando sea Goethe; y este, por contraste, nos ha
mostrado el fondo olímpicamente egoista de su
alma.
.
Sé que todo tiene límites y que el yo es odioso
euando todo lo llena y no comparte entre el mundo y él la obra ele arte. ,Ia.s por qué achacar á
D' Annunzio á quien llama un crítico espiritual
y cruel, "el Arlequín de las letras'' que escribe novelas que no son ó ca.ú no son narraciones sino

sensaciones, impresiones, descripciones, pinturas y
disertaciones; es cierto esto; y r esultan por ende
novelas de poeta, es decir, poemas. ¿ Y qué? ¿ Y
por qué no? Y si al través de esas manifestaciones
de la senibilidad exquisita de . un artista cuenta
un alma su odisea voluptuosa y dolorosa por la vida ¿ por qué ese conjunto no ha de ser una novela? ¿ O solo hay una clase de novelas, las que os
gustan? Pues á mí me gustan todas: me gustan
Ana Karemne y El caballero de ();isa roja, me .
gustan Salambó y Eugenie Graudet, me gustan
los rrrabajadores de la mar y Fromont jeune, me
gustan la familia de León Roch y María, me
gusta Daniel.Derronda é "il Piacere," Nazarain y
Germinal. ... .
La inquina de] crítico no llega á negar sus maravillosas facultades artíaticas al novelista. Es poeta, dice. tanto ó más que otro alguno, artista más
que poeta. Y no es dudos;o que es un pintor, ni que
lo sea admirablemente; pero sobre todo, es magníficamente orador. Y siempre y fácilmente sublime." Y á fuerza de emplear su mal humor en el

artista su mal humor crece y lo emplea en fustigará l~s damas "de la alta sociedad" francesa, con
motivo de D. Gabriel. "Son las mujeres, exclama,
las que nos impusieron á este transalpi~o ver~oso
De donde colijo, que si antaño las muJeres ricas
y bien nacidas, tenían el privilegio de consagrar
la gloria de los escritores, también les deben estos
su perdición. Empezando porque la sociedad aristocrática, tan aficionada al cosmopolitismo por
sus matrim®ios, el empleo de sus capitales é imposiciones y por sus "afectaciOnes" es consmopolita sin d·iscernimiento. En ·su presuntuosa, ignorancia iguala al que siembra ideas y al que difunde palabras, confunde un d' Annunzio con un
Ibse11 y glorificando neciamente al italiano, que
no tiene ni idea original, ni sentimiento nuevo, ni
imaginación creadr&gt;ra nos empuja á so portar la
detestable influencia de una fecundia desbordante .Y del más hueco de los charlatanismos literarios.

Justo Sierra.

El abad no respondió. Veía la calle donde el
chaparrón caía con menos fuerza; y de improviso
levantóse la sotana, como las mujeres sus vestidos
cuando van á pasar un arroyo.
M. Marín al verlo partir exclamó:
-Señor cura, os vais á empapar; esperad unos
instantes, que esto cesará.
El fraile indeciso oo detuvo y después contestó.
\ Es que me urge mucho, tengo uu a cita imperwsa.

Nunca hubiera soñado fortuna tan colosal! Hijo
de un portero de proYinci-a Juan J.Iarín, había v~nido como tantos otros á cursar Derecho, al ban10
l,ati;oen las diferentes ceneccrías que frecuentaba,
::;e había hecho amigo de no pocos estudíantes parlanchines que murmun1ban de la polític~ be?iendo
sendos bocks. Sintiéndose lleno de admiración para con ellos, les seguía obstinadamente de café en
calé, llegando á pagar lo qne cofümmían cuando tenía dinero.
Después recibió~e de abogado y empezó á litigar
causas que siempre perdía. Pero he aguí que un.a
mañana supo por Ja prensa que uno de sus antiguos co111pañeros de barrio acababa de ser electo
diputado.
.
Volviósc de nueYO su perro fiel, el amigo que
hace de mandadero, que forma lit atmósfera, que se
manda llamar cuando se le necc::;ita, y cou el que
nunca se intima. Pero sucedió por uno de esos
azares parlamentarios, que el diputado se to_rnó e1;
ministro; y seis meses después Juan )far111, fue
hecho consejero de E~tado.
rruvo entonces una de esas crisis ele vanidad, que
hacen perder la cabeza. Hecorría las calles únicamente por el dei;eo do exb.ibirse, como si su posición pudiera adivinarse tan solo con vérscle.
Encontraba la manera ele decir á los comerciantes
de las casas do.n de entraba, á los vendedores de
periódicos y hasta los cocheros de siho, a.propósito
de lo más trivial:
-Yo, que soy consejero ele Est&lt;1clo .. . .. . . •
Después sintió naturalmente, por necesidad
profe$ional, por dignidad, por deber de hombre de
valer y generoso; la imperiosa necesidad de protcjer. Ofreció su apoyo á todo _el mundo_ en cualquier ocasión, con una generosidad sin limites.
Siempre que encontraba en el "bou~evard" un
rostro conocido adelantábase con un aire alhagador le tornaba las manos, informábasc de su saina' y después sin .a tender preguntas le decía:
Sabiéi.s ya que soy consejero de Estado y estoy
absolutamente á vuestra ,disposición. Si puedo
seros útil en algo disponed de mí sin .reservas. En
un puesto como el mío siempre se tiene l~rga la
llla:DG.

Y entonces entraba en los cafés con el amigo encontrado, para pedir tinta, pluma y una hoja de
papel-"una sola, eh muchacho? que es para escri}Jfr una carta de recomendación."
E scribía á diario diez, veinte, cincuenta cartas;
en el café Americano, en Bignon, en r11ortori, en
la Maison Dorée, en el ca:fé Inglés, en el Napolitano; en :fin en todas partes. Escribía á todos
Jos funcionarios de la República, desde los jueces
de paz, hasta los ministros, y era dichoso, com pletamcnte feliz .
Una mañana, cn.intlo salía de sú casa, para ir
al coneejo de Estado, la 11uvia empezó á caer. Quiso
tomar 1111 coche; pero no encontrándol~, resolvió
irse á pie por las calles.
Bl chaparrón era terrible, ahogaba el arroyo é
immdaba las b,mquetas. ~I. Mar.ín, vjóse precisado á refujiarse en un zaguán. Un sacerdote an.::iano estaba ahí, un viejo sacerdote de blancos cabellos.. Antes de ser consejero ~f. }farín, no veía
con buenos ojos á los clérigos; pero ahora tratá1.iales con consideración,
desde que un cardena l,
galantemente le habh1
consultado acerca de un
difícil negocio. La lluvia
que cala á torrentes obligó á ]os dos hombres á
refugfarse aún más adentro; y :M. lifarín que sentía siempre el cosquilleo
de hablar por hacerse
valer dijo :
-He aouí un dete¡;:table tiempo, señor aba.el.
]◄;1 sacerdote se inclinó:
-En efecto, es muy
desagradable cuando no
se viene á Paris siuo por
unas cuantos días.
-Ah, ¿ sois de la provincia?
-Sí, señor, no estoy
aquí sino de paso.
-Efectivamente es
muy desagradable tener
tal tiempo durante los
pocos días que se pasan
en la capital. Nosotros lo,
funcionarios, que permanecemos aquí todoel año,
apenas nos damos cuenta
de ello.

M. Marin estaba verdaderamente entristecido.
Pero vais positivamente á empaparos. ¿ Y si
no es i.ndiscreción preguntar á que banio vais?
-A un costado del Palacio Real.
-En tal caso, si lo permitís señor cura, voy á
0 frece~_
·os el abrigo de mi pa..raguas. Yo voy al
1
Conse¡o de Estado. Soy consejero de Estado.
El sacerdote levantó la rniriz y vió á su interlocutor, en seguida contestó:
-Os lo agradezco con toda mi alma, señor, y
con rn ucho placer acepto.
M. Mar!u le tomó del brazo y lo arrastró cariñosamente, dirigiéndolo, acompañándolo y velando por él.
-Cuidado con ese arroyo, señor abad. Sobre
todo, tened cuidado con las ruedas de los coches,
que suelen salpicar de pies á cabeza; cuidado con
los paraguas de 1~ gentes que pasan; las mujeres,
sobre todo, son msoportables, como no se fijan,
cuando menqs se acuerda incrustan en la cara las

�Domin«o
22 de Abril de - 1900
b

EL MUNDO ILUSTRADO
varillas de sus paraguas. Parece que la ciudad les
pertenece. 8u imperio es absoluto en las banquetas y en el arroyo. rrengo para mí, que su e&lt;lnc'ación se ha Llescuida&lt;lo mucho. Y M. }ifarin sol-

tóse riendo.
8u acompañ,ante no contest&amp;, iba un poco
agobiado, e~cogiendo con mucha precaución los
sitios donde ponía. los pies, para no ensuciar ni el
calzado ni la so tana .
M. ::\i[arin continuó:
-Es por Yentura. para distraeros un poco, por
lo que venís á París.

bir para hacer que se le castigue. Voy á ver al
procurador general y al arzobispo de París . .. .
sí, al arzobispo.
Y sentándose en seguida en el escritoflo de M.
Petitpa.s, escribió:
"Monseñor: tengo el honor de poner en cono-

-Xo, tengo un negocio.
-i Ah! Sin duda importante. ¿ No seria indiscreción preguntaros de qué se trata? Puedo seros útil, y en tal caso, estoy á vuestras órdenes.
El fraile parecía contrariado,_y dijo:
-Es un negocio j usignifi~ante, un -megocio
personal. Una dificultad con . . . . mi obispo. Es

lón biblioteca· ellos tenían sala de guardias, plaza de armas, t~rre &lt;le! atalaya. Ve3tirnos. Ue casimi r y ellos \ 0Stían ele hierro; llevamos "fouet" y
ellos maza de combate; dormirnos con un falderillo á loa pies y ellos con su c.1ballo á la cabe-

Marin se quedó perplejo.

le cabía el gusto en el pellejo.
El cura. agraUeeido, se deshacía en excusas, y
daba las gr-acias de mil maneras.

-Podéis felicitaros de haber tenido tal hallazgo, se1ior abad; vais á ver, ya veréis que, gra.Clas
á mí, el negocio irá como en carriles.
Llegaron al c011sejo de Estado, ].1:. Marin hizo
subir al sacerdote hasta su despacho, le ofreció
una silla, lo instaló junto á la chimenea, tlesput•::1
sentóse junto á su escritorio y se puso á escribiI:
"Querido colega: l..,ermitid que recomiende, de
la 1nanera más amplia y vehemente un venera.ble
eclesiástico ele los más dignos y de loa que mús
m erecen: el Sr. Abad .... . "

cimiento de Vuestra Sei'i.oría, que acabo de ser
víctima de las intrjgas y de los embustes de un tal
abad Ceinture, que ha sorprendido mi buena fe.
"Engañado por las protestas &lt;le este eclesiástico, he podido ...... "
Después, cuando fi rmó y cerró la carta, ,olvióse hacia su colega, que le elijo :
Amigo mío, que esto sea una lección, no reconendéis nunca á. nadie.

(;uy de Jr1aupasant.

APUNTES DE VIAJE
-DE-

NUESTRO REPRESENTANTE EN PARIS

Se inlerrmnpió y dijo :

,s;:,.()&lt;c:,,

-Favor de decirme vuestro nombre?
-El abad Ceinture.
M. Marin continuó escribiendo.
"lL abad Qeinture, que necesita de vuestro
apoyo para un negocio que él mismo os dirá.
"}fe complace esta circunstancia, que permite, querido compañero ... "

Y acabó por los cumplidos de ordenanza..
Toda vez que hubo terminado las hes carta.s,
las entregó al protegido, que se despidió después

de una avalancha de protest,u; de gratitud.
U. Uarin había 11enado su misión, y .regresan do á la casa, pasó tranquilamente el día durm.:ió pacíficamente y se despertó enea.ntado, 'é hizo
que le llev,u;en la prensa.
Lo primero con que tropezó fué con una hoja radical: leyó :
"Nuestros clérigos y nuestros funcionarfos."
"No terminamos nunca de reaistrar fechorías

cleriooles. Cjerto sax,erdote, apellidado Cci nture, convicto de haber conspirado contra el ~ctual
gobierno, acusado por cometer actos inilignos que
pasamos por alto, que se supone por otra parte
qu e no es sino un antiguo Jesuita transformad~
en p~dre única!Ilente; eA-pnlsado por un obispo
por _¡ustos motivos y llamado á París para dar
ljxpl1camones de su comportamiento ha encontra-

do un ardiente defensor en el llamado Marin
consejero de Estado, qne no ha vacilado en da;
á ese malhechor de sotana., las cartas más am-

plias de recomendación para todos los funcionarios republicanos.

"Señalamos actitud tan incalificable de ese
Consejero de Estado, para que fije su atención el
:M inistro .... . "

De un sal to levantóse M. Marín vistióse en
segujda y voló á casa de su compañero Petitpas
que le dijo:

'

Nantes.-•CI Castillo Viejo.
Feudalisnro é lndustrialisnro. --- Dos
épocas y dos civilizaciones.

Incrustadó en el centro de la ciudad comercial
é industrial como un diamante antiguo en una
joya moderna; levantando por encima de las chimeneas de las fábricas y las techumbres de los almacenes sus macizos torreones y su.s torres del

atalaya, se alza el Castillo Viejo eu medio de la
Nantes motlerrn1, busto del aebulo en d .:ialón del
11ieto como símbolo de otra edad y de otra historja y como parangón in.mediato y riviente entre
una y otra civilización.

De un lado, la construcción ligera, económica,
descarnada, sin arte que la decore, ni artificio que
]a embellezca; el armazón ele fier ro fundido á diez
centavos kilo, la techumbre de palastro galv-anizado ~ cinco centavos libra, la chimenea de lámina
enrollada, el sobraclfao de madera y teja destinadas
á abrigar la. mercaucia en almacén, la fragua en
actividad, el alambique en acción. Luego, el salón de coiecciones: encajes Taporosos, gasas etéreas,
sombreros ele paja Egera; casas ele tabique capuchino, obradores de "tablán" y yeso, todo llgero,
barato, provisional, cambiadizo y efímero como el
nedrasismo moderno.
De otro lado eu el Castillo Viejo, muros de cuatro metros de espesor; cimientos ele diamante en

los que se embota el empuje de la dinamita; potern,u; de roble de roble que la polilla jrunás corroG; cerrojos y chapas que el óxido jamás destruye; torreones por cuyos muros resbala y desllza el tiempo sin desmejora1·los, ni desmoronarlos.

Aquí, lo estable, lo inmutable, lo permanente,
casi lo eterno, como las ideas, lai religión, las cos-

ese viejo

tumbres, las modas de la época. Alrededor lo insistente, el caleidoscopio de las necesidades, de las
pasiones y de los gustos modernos, cuatro modas

-;-Pero no .... ved .. .. he sido engañado ...,
terna un aire tan bonachón .. . . y me la ha jugado . . . me la ha jugado indignamente, Os lo

por año, vejnte ideas al día, cien pasiones por
hora; vidas que se viven en un minuto, dramas
que _se forjan y se desenlazan en un momento;
gobiernos que suben y bajan al trote; reyolucio11es que se organizan, triunfan y fracasan al ga-

Pero que estáis loco, remendarme
conspirador ...
Y M. Marin acongojado, contestó :

suplico, haced que se le condene con energía, con
mucha energía. Decid, á quién es bueno escri-

Domingo 29 de Abril de 1900.

lope.

cera.
Por eso en el Castillo Yiejo no se veil más que
murallas interminables y ennegrecidas; t roneras
obscuras; fosas profundas y a.penas como si la nota
art ística fue ra inherente á todos los pueblos, á todas épocas y ú todas civilizaciones, rompe la monótona desnudez del muro un Yentanal maravilloso de
ar monía, U.e gusto y de elegancia ó jntcrrumpe
el hor izonte del inmenso patio el calado finísimo

y elegante del barandal de la cisterna.
Fuera de eso, todo es austeriJaU, lobreguez, silencio y frío. En vez de cuartos, cavernas; en
vez de salones, sótanos; i11rnensas chimeneas en
las que trancas enteras ar tliendo no logran du lcificar el rigor de la temperatura; calabozos para
los prisioneros; caballerizas para. los hombres de
armas; los siempre quejo.sos mineros de Monceau
están mejor alojados, alumbrilClos, calentados y
ventilados en sus '·labores" que los barones feudaJes en sus fortalezas.
Pierrefands, Cheuanceau . y con mayor razón
Versalles y Fontainebleau, no ~on ca:;tilJos sino palacios; suelen remedar ]a. arquitectura de las viejas mansionef; pe~o por simple coquetería, con estuco y con yeso; sou las moradas suntuosas de una
aristocrácia. afeminada por la centra.lización monárquica.; cortesana, frívola, escéµtica, inútil y
hasta perniciosa; aristocracia que más tarde por
"cra.neric" se hará guilloti1rnr sonricnílo; pero que
no sabrá ni po&lt;lrá defenderá su re_y, ni el régimen
ele donde proviene y del que ha. vivido, n i su vida
misma; aristocn1cia que huye á CoLleuz en vez de
combatir en París y á cuya molicie y á cuyoS vicios se deben las conquistas y los honores de 89
y de 93.
El Castillo Yiejo tiene eso ele particular y de

notable, que es la morada típica del barón feudal
y baluarte de sus fuerzas y privilegioí-; es tan vasta que un regimiento acuarte1:lllo ahí se pierde
en ella y es tan sólida que un &lt;lía hicieron explosión diez mil libras de pólvora encerradas en un
torreó~; el torreón fungió de cañón en aquel colosal disparo, al rededor se derumbaron edificios
s~ hun,dieron manzanas enteras de casas y la. torr~
disparo s11s techos, como una bomba, sobre Nantes
aterrada, que&lt;lanclo erguida y en pie. Nada salvóse la cap1l,h1, sufrió desper:fectos y el resto de la
construcc10n 1Jo conserva huella ninguna del suceso.
Bien dijo Victor Rugo; ªesto: ' el Jil1ro ªmatará ~ ~quello," el edificio. Xuestros ant~pasados
escnbrnn con roca y con hierro sus anales · noso~ros los esc1:ibi?1os c~n tinta. En las pll'ámides deJaron los eg1pc10s su imagen; en sus acueductos ]03
Roma.nos; en sus palacios en pie los mayas· en su
Parte11ó11, Atenas.
'
'
Nosotros dejaremos la nuestra en películas fotográficas, en folletines, en novelas que ]a polilla devorará y no ob~tante que 1a obra contemporánea
es d~ l~n materrnl más deleznable y perecedero
s:1bs1~brá ~ sobrevivirá {t to&lt;las si es una obra d;
ciencia, de mduJ;tria, de libertad y de justicia.

EL MUNDO ILUSTRADO

----..,_

j

7

cosa insignificante, negocio de orden interno ... .
de. . . . . de cuestión eclesiástica.
-Justamente; el consejo de Estado es el que
conoce estas cosas; y en tal caso, valeos de mi.
-Efectivamente, al consejo de Estado es á
donde voy; sois excesivamente benévolo. Voy á
ver á M. Lerepére y tal vez á M. Peti tp,u;.
-Pero si esos son mis amigos, colegas excelentes. Voy á recomendaros con los dos ; con Jnucho
jnterés, contad conmigo. Y :A:f arin estaba que no

Los viejos señores feudales que c~nstruían
mansiones como el Ca.3tillo Viejo, no creian en el
ma.Iiana ó lo juzgaban idéntico _al_ J~oy, Construían
sólido porque creían en lo dcfuntivo, _lo,vantaban
antes fortalezas que moraUas porque v1vian entre
-asecha1)Zas, odios y envidias, circundados y amenazados sin cesar, por la guerra; los fosos, las da~rnenas, Jas troneras, las poternas y puentes lev!l 1zos, rerehm la necesidad du fa defon:-:a . personal
y permanente contra toda clase de en~m1gos y de
riv,1les; la enormi&lt;lacl ele sus con.:;trucc10n,es _revela
una pasjón, el orgullo y un hech? e~onomico, la
servidumbre de los pueblos y el mngun valor del
trabajo humano; la. desnudez en los muro..;i el escaso mobiliario en las habita.ciones, la falta completa de confort denuncian ÜL sencillez y la rudeza
de las costumbres. Hoy tenemos "boucloir" sa-

Yo sé de una tosca lira
'de olvido y de polvo llena
que, cuando la noche m ira,
lánguida cae en la pena
y suspi ra,
y resuena
con ayes . tan dolor idos
que también s·i enten desmayos
los pájaros en los n idos

La copia linfa que inleuta

y las flores en los tallos.

colgar perlas donde brota . . ..
Si desata la tormenta

Al pie está de vieja encina
siglos hace abandonada . ...

sus guedejas, y la azota
con violenta
saña ign ota
de una ráfaga tirana
á través de la espesura
¡ con qué oilio el eco desgrana
r umores que dan pavura !

Cuando la selva ilu mina

castamente la alborada
¡ cóm o t r ina!
en alada
procesión suben sus risas
á arder, á Jas luces rojas;
v entonces cantan las brisas !
~, entonces danzan las hojas!

¿ Baja el rayo de una estrella
y ósculo&amp; de luz le imprime?
pues se estremece toda ella

En muelle cojín ele grama
n egligente se recuesta . . .
Si eI céfi ro, que embalsama

y arde en deseos, y gime

el vaho de la floresta,

que se dilata en las fron das;
y es melodía alba y pura
flotando en cadencias de anclas

de la rama

que está enhiesta
le--ve y t iern o se desprende
y las cuerdas acaricia,
¡ con qué un cjón el eco extiende
trovas que causan delicia!

la querella
más sublime

que henchidas van de ternura!

¿ La empapa en cieno el torrente
que entre los cantiles muge?

pues ella herida se siente
y su orgullo vibra, y cruge,
y estridente
grito ruge
con el que flagela troncos;

y es apóstrofe que trema
en torbellinos de roncos
vagidos de ira suprema!

Esos t remendos dolores
que mi espll'itu destrozan
sjniestros torturadores
que se oculta n, que reposan¡ oh, traidores
que se embozan !
esas itrágicas angustias;
esas misteriosas penas

de frentes mates y mustias
que llevan al pie cadenas.
Esa cólera que agita
mi corazón tantas veces,
que cu alquier infamia incita

del mal en las livideces;
que palpjta,
toma creces,

arde sorda, y se repr ime;
esa. compasión que implora
por cuánto infortunio gime!
por cuánta desgracia llora!

i,
El amor que intenta el vuelo,
al senti r una mi.rada,
de unos ojos ·hacia. el ciclo;
el gozo, de tez rosada;
el cruel celo;
la enlutada
t risteza, en el pecho herida;
el r encor de hosco entrecejo ;
¡ ya no cruzarán mi vida

del silencio en el cortejo!
Ahí, en la selva desierta
y en la lira,, ya sin loclo,
haré que con ma.no cierta
pulsando de vario modo,
rime, vierta

todo, todo
cuant o sentimiento asoma

y pára en mi alma é impera
sus ternezas de paloma!
ó sus furores de fiera!

l{oberfo

Jr1.

.,l9rgiielles.

México, Febrero de 1900.

l

l

�BAILE Of\MPE,STRE.

CUADRO DE J. ANDREon,.

�, Domingo 29 de Abril de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

nester cavar Yiñas y darle al cuerpo buenos remojones de sudor.
-:-¿Sí? Venga un azadón. Este no pesa, otro . ..
Y como general que arenga á sus tropas dijo,
blandiendo el instruinenlo.
'
-Hoy s,·ré uno de tantos. llay que apretar ...
y no os compa&lt;lescá.is de mí, si véis que reviento,
porque necesito echar u_n espinazo que sea á la .vez
tronco ele olivo y vara de mimbre.
Atjuolla fué una jornada heróica. Los cava.dores,
viendo cuán gallanlament.e trabajalrn. Apolinar,
mermaron rigarros, ahorraron coloquios, apresuraron meriendas y sacara.u el unb á sus br.1zos.. Al ponerse el sol, no se pre~entaba aquella cara burlona, henchida de risa, con que apareció entre las
brumas ele la mañana, sino otra muy grave, casi
austera, que parecía complacida con la ofrenda del
sudor humano que r iega el terrón y fecundiza el
mundo.
Al da r la mano, &lt;lijo el jefe de la cnadrilla :
-¿ No has vi5to la sementera?

tres cosas 6el tio duan.
Cuento que obtuvo e l p rime r premio e n e l concurso a b i e rto p o r " El Uberal" d e Madrid.

'

Todo el 1melilo sabía que Apolina, ,e c,laha derritiendo vivo por Lucía, y que, aunque é.&lt;l;1 no
se derretía por nadie, no ponía mala cara á las t:iOlicjtudes c1el mozo. 1fatrimonio igual : cJla., joven,
guapa, robusta, y de añadidura, rica; él, en los linderos de los Ycint.iciuco, no pobre, medio scñor.itín, por lo que iba para alcalde, y entreambos hijos
únicos. No :faltaba al naciente a.recto_ más que el
sacramento de la confirmación, y para eso no había otro ol,i~p•-., E'ino tío Juan, p} "Plantao," pa dre y seüor natural de la dama rer1uerida..

El ilustre linaje de los "Plantaos," distinguió•e desde muy antiguo tiempo, por una terquedad
nativa, de que estaba justamente orgulloso, y de
haber querido proveerse de heráld"ica, su escudo no
fuera otro que un clavo clavado por el revés en
una pared de gules. Apolinar sentíase cohibido por
esta testarudez hereditaria, y recelaba que el tío
Juan saliese con una. gaita de las suyas, .Porque
era hombre que no se apartaba de sus síes ó sus
n óes, así lo hicieran pedazos.
No hubo más remedio que pasar el Rubicón .. .
y tirarse de cabeza en aquellas honduras insondables de la voluntad paterna. El tío Juan había dicho una vez: "¿ qué trae ese por aquí?" Y para
los que le conocían el genio, era bastante.
-Ahora que está tu padre en la bodega, voy
y se lo espeto, y Dios quiera que pueda salir con
cara alegre. . . . Pero antes dime, para que lleve fuerza., que me quieres como yo te quiero, con
los redaños del alma.
-Apolinar, que me aburres con tus quereres
y tonteos. Si quieres decírselo, anda : y lo que saques á mi padre del buche eso será, porque yo
también soy "plantá."
Renegando de aquellos bravíos rigores de la casta, encaminóse Apolinar á la bodega, pasando primero bajo la llorosa parra que tendía sus sarmientos, como cuerdas secas, y después por el angosto corral atestado de aperos de labranza y cachivaches de vendimia. En la puerta de la bodega
enredósele un manojo de telarañas en el "bombín," y tragando saliva entró en 1a obscura pieza.
-¡ Tío Ju@; eh, tío Juan . . .. !
-¡ Aquí! ¿ Eres tú? Con este jinojo de tinglao
n o se ve gota.
Estaba el hombre muy metido en faena, en mangas de camisa, despechugado, con una pelambre
de pecho que parecía una maceta de albahaca. Era
más que meili;anaroente apersonado, canoso yJ
fuert e; sudando como estaba, parecía un oso po'
lar.
- ¿ No-se figura tited á lo que vengo?

-A tomar un jarrillo.
-No, señor; á tomar un parecer.
-Pues no es lo mesmo. Pero anda, suéltala;
que no hay hombre sin hombre.
-Con esa, licencia . .. no sé cómo le diga que
Lucía, rn_e tira un poco, un. pocazo, si se han de
decir las cosas conforme son. Y como me parece
á mí que yo también le tiro una migaja, venía,
porque es razón, á decirle qué le parece á usted de
este tiraero que va con buen fin y por derecho camino.
Dióf'le tío Jwrn cuatro rasconazos en el tcP-tuz, y,
volviendo las espaldas, fué á buscar el jarrillo y la
venencia, y con -ambas cosas en las manos. como
quien echa el "Dorninus voviscum," se abrió &lt;le
brazos, diciendo:
-Todo el toque del hombre está entre un sí
y un nó. Af-í e5 que, antes de soltar uno ó otro,
hay que rumia r bieb las cosas. 1romaremos un
par de alumbradores y que Dios sea con todos.
Y despué~ ele beber por r iguroso tnrno, qnedóse
tío Juan rumiando aquel escopetazo. corno un
herm oso y prudente buey, que no pone la pata sino en terreno fi rme.
'-Pues, atento á eso, digo que me parece á mí
que la mujer se hizo para el hombre y el hornhrc
pua 1a mujer . . . y que por eso tiran el uno del
otro. Pero como ni el hombre ni la mujer son siempre libres, otros ha n de agarrarse á la nrnnccrn
paTa que el surco salga bien hecho, y la simiente
no se desperdicie. Yo, que por lo ele ahora so_v el
gañán en este negocio, te digo que quien quiera
ayuntarse con mi cordera, ha ele hacer tres cof-as.
sin que ninguna le perdone; no haciéndola~. ya, se
puedo ir con viento fresco y levantar la partfl .
-Aunque sean trescientas, haré yo. con tnl de
meterme debajo del yugo. Eche usted, tío ,Tuan,
por esa boca, que ya se me hace tarde. ~, mrnqne
me !f1ande cargar con la bodega, todavía me había
de parncer mandato ligero, según lo encalamhri1rn.do y emperrado que estoy con el aquel del tiraero
que ya le he dicho.
-No sov tan bárbaro
para mandar lo que está
fuera de las fuerzas de l
hombre, por animal que
sea . Las tres cosas que p ·do son éstas : que me tra igan todos los días la primera gall ina.za que suelte
el gallo al romper el alba,
para hacer un remedio
de este dolor de hijares
que me quita el resuello
de cuando en cuando; que
al que tenga ese querer, véalo yo una vez siquiera trillchar un bocado de hierba sin doblar
los corvejones, ni acularse, ni tenderse; que el tal
me dé candela eu la palma de la mano el día de
mi santo por la rnallana,
y esto ha. ele ser eon sosiego, .sin hacer bailes, ni
meneos, ni soplaJ.· ni sacudir.
-¿Nada más?
-En eso me he plantao y ha de ser á lo justo;
que ni sobre ni falte.
-Tío Juan, vaya usted
preparando el yugo más
fuerte que haya en casa,
porque yo me lo echo
encima si Djos no dispone otra cosa.
Y Apolinar salió de allí
con la cara ardiente,
bailándole los ojos con
1matáfagadealcgru:1 loca

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo t9 de Abril de 1900.

J clan&lt;lo al viento como romántica pluma a.qucl
girón de telaraña que se pegó ~n e1 sombr?ro.
-¡Troncho, qué suerte! Lucia, me ha. dicho tu
padre que te vayas preparando, que tenemos que
abrir un surco.
-Que tonto eres. ¿ De qué surco hablas? Me
parece que viene su merced algo repuntado y que
el jarro habló algo rnús que las personas.
-Te hablo del surco que han de hacer en el
mundo todas la, yuntas humanas. Verits qué labor
más dul ce.
.
-¡ P ero qué bor¡-icb te has vuelto!

y

José )Yoga/es y J{oga/es.

-No.

=

"La del alba sería" cuando Apolinar acudió solícitamente á su cornil, sin quitar ojo del gallo
hasta que dió de sí el extraño remedio del mal
de hija.res, que en calien te recogió, bien así eomo
se lleva.se dentro una preciosa esmeralda. Cumplida por aquel día la primera condición, y no sabiendo qué hacer átales horas, tan desacostumbradas para su vigilia, fu ése con los cavadores á su
manjuelo "á matar el tiempo'' hasta que el estómago le avisase. Al llega,r á la viña, dijo á los jornaleros :
-Vamos á ver, rnueliachos; un cuartillo de vino hay para quien, sin doblar los corvejones, ni
ace rcarse, ni tenderse, t rinque un boca do de sarmientos.
-¿Pero eso qué tiene que hacer? ¡Valiente
hombría!
Y cuatro ó cinco, los más jóYenes, salieron del
grupo y doblándose y enderezándose, sacó cada
cua.l un sapnieuto del modo y manera que los palomos cogen pajitas para hacer el nido.
-A ver yo . . .
¡ Que si quieres! Cuantas veces quiso probar, dió
de cabeza en ~l montón . Una r isa franca y noblota alegró el majuelo, y hasta el sol color de cereza
que subía por la cuesta az ul parecía una 0ai-an cara hinchada de risa.
-Para hacer eso hay que criar mucha fuerza de
espinazo y que las patas no se blandeen. Es me-

Y Apolinar sintió una vergiienza muy honda
por aquella confesión hecha en pleno campo.
-Pues vamos, homl)re : hay día para todo. rrengo una disputa con tu primo Epifanía : él, que lo
suyo es mejor: yo, que lo tuyo. Como sementera
temprana~ la cebada nos llega á la rotli11a, el trigo
parece un iorrajal.
Y fueron al sembrado, que con su verdor alegraba -el alma, ~- en eUa sintió Apolinar una voz
gozosa que parecía brincar en otra mancha ver&lt;le
y low.na, gritándole: ¡ Todo es tuyo : regocíjate ó
no eres hombre l
.
y se regocijó honradamente, paternalmente, como si toda aquella vigorosa. f uerza germinativa hub iese sa.liclo tle su,; propias entrañas.
-¡Yo, que no había visto esto! ¡Maldito sea el
Casino y las cartas quien las inventó!¡ Malditos los
tabernáculos que nos chupan el tiempo y no nos
dejan ver esta gloria. esta bendición de Dios derramada por los campos!
. .
~ ,
Los sembrados del primo Ep1famo no res1sban
la comparación. La tierra era la misma; pero. rutinas, codiciti.s, caprichos, ignora:1cia n~C~SJ~acl
la habían esquilmado y empobrecido. El v1e¡o ¡ornalcro explicaba el caso.
.
.
- Dale á un trabajador carne y vmo a oir?, papas y tomates. Eso es la tierra de un traba¡ador.
Según le eches así produce.
Apolinar sintió que otro am~r sano y fuerte se
]e entraba en el alma : el amor a la tierra, el amor
á lo suyo, el gozo íntimo y callado del q11e posee,
del que se conforta al calor del surco, como semilla que germina, brota, crece y se repr?duce. .
-¿En qué estaría yo pensan,do? T10 Agap1to,
usted me hace un hombre. Voy a echarme al campo como una fiera .
-¡ Al campo. al campo! Esa_ es la ubre ..... .
· Si vieras cuánto gandul mantiene el campo!
1
-Yo soy el primero. 1fajor dicho, lo fuí. Ya
soy otro. !1'.e duelen los ~ies._.. zapatos de va,~a .. •
Me duele la cabeza . . . ta-are este apestoso bombín" y compraré un sombrero ele_esos fuerte~ com_o
si los hicieran de cerdas de cochmo. No más ~esti dos ele Carnaval. rrío Agapito, un abrazo, Y pidale
usted á Dios qne allá por la primave_ra pueda yo
comer la hierYa sin doblar los corveJones.
-&lt;:&gt;o-&lt;:&gt;.

r

•

No durmió bien porq·ue el excesivo cansancio
riñe con el sueño. ' En las manos parecían arder
sus huesos desencajados; el espinazo se le engarrotaba ... y €u medio de s~1s dolores, otro sen~
tüniento nuevo lo iba conqms!ando ma~same~te '
un sentimiento ele infinita piedad }1ac1'.t el ¡ornalero desheredado, que todos los dias, a ca.m~JO
de unos cuartos roñosos, aumentaba el_ ca.u_dal ªJe;
no eon bárbaro derroche de su propia vida. y
como á ]a madrugada oyese cantar al !l,ªl)o, prei
gonero de su deber y c?mprom1s0, volVJo_ a ve\
claridad del naciente d1a, Y otra vez cogieron ·· u.
doloridas manos el azadón lustroso, y el sudor del
amo cayó como lluvia fecunda en la herec~ac~, que
parecía estremecerse de amor Y agmdeclill~nto;
y un día tras de otro se íué cu~iendo
so,
Yal aire y mientras más se enclurec1a la corteza,
;,,ás nob]es blanduras aparecían por dentro.-Como la villa de Apolinar no hay ninguna. La sementera de Apolinar es la capitana.. i Qué sue_rte
de hombre!-Este era el tema de conversación
entre la gente labradora. Loo jornaleros se disputaban la casa, porque había íormalicfad Y trago de

1:

-¿ Sabes lo que soñé esta nochc?-dijo el tío
Juan.-J&gt;ues que yo era el Paclre Bten10 y esLa
mi cortlera era la Espiu)a, y yo se la dftl.m. á una
gen Le nueva, recién yenía no sé de aónde, con la
barriga. llena, los ojos lucientes, con c;1llos en lati
mano::; y el azadón a I hombro . ..
'C'n alarido triunfal hendió como dardo sonoro
el alre azul de aquella serena. mañana. del estío.
El ::,;ol, deslumbrante, caía en lluvia de oro sobre
los aperos de labranza: dos mariposas de color de
fuego volaban ha.jo el fresco toldo de pámpanos,
y el alegre repique de las campanas parecía responder, allá en lo alto, al abrazo de la raza nueva,
de la raza. fuerte, qnc abría su fecundo snrco de
arn.or cu lt1,. llanura humana.

HACIA LA LUZ.

=

vino, y allí nb se bacía el agio vergonzoso para la
baja ele jornalee·. Con Apolinar trabajaban los
sanos, los hombres de empuje, estimulados con su
ejemplo.
Pasó el inYierno y el i-ol de primaYern. vi,~tió el
campo de gala. Los habares en flor hench ían o]
aire de aromas purísimos; Jos trigos azuleaban, lo5
cebadales se mecían orgullqsamente á cornpá~ del
viento; las yemas del higueral, reventando a1 esíuerzo ele fa.s primeras hojas, tendían al sol una
espléndida gasa de oro verde . . . y los ,-i.Jledos extendían sobre la rojiza tierra otra gasa. ele pámpanos, y ya el olor tempranero del cierno se esparcía como una caricia du1ce y viYificante.
Llegó el día ele la prueba; el día tímido )" deseado en que Apolinar tenía puestos todos los
grandes anhelos de su vida. Antes que el c-,rntiLlo
de los aa1los sonaron las campanas de la torre con
un repique de glofi.a, de alegría . como Yoce~ &lt;le
un coro nupcial que celebrase las bodas del cielo
y de la tierra.
No pudo Lucía conve11cer ú su padre de que. al
menos aquel día debiera pasarlo ron la chaqueta
puesta.-Me ajogaría.-Y por parecerle esta razón de suficiente peso, no daba otra. Con orgullo hereditario cubría, su busto de oso polar con
limpísima. Camisa ele lienzo, por entre la. cnnl se
desbordaba. la. crespa pelambre corno maceta
frondosísima . Cllando entró Apolinar, ya e:-taha
allí el primo Climaco, la hermo~8 Bella con Hl
dilatada prole, los trabajadores de la casa y rnrio::;
vecinos, -atraidos por aquellos olores tle cocina y
fritanga, fieros despertadores de la gula.
-Apolinar, tantas graci11s. y lo mesmo digo.
-Vaya. aquí tiene usted la gallinaza. de ho~·,
q11e parece un bruño.
Y sin pedir permiso, fuese á. 1a cnaclra y trajo
nn brazado de amapolas que tiró por el suelo.
_rrío Juan, ecl1e usted cuenta.
Y más á~il que un pájaro, &lt;lohlóse :V pe::.có un
manojo de hierba en ílor que Je ca.ía sobro el
pecho corno una llama..
-Si usted quiere, me la como.
-N'o tlenes que comerla. El toque está en
trincarla.
-Lucía) coje la ascua Ínás grande que está en
1a hornilla : hala, ya está, Tío Juan, encienda usted su cigarro, y si quie.re liar otro, por mí no ha_v
apuro: que ni me meneo, ni bailo, ni soplo. ni
sacudo ... ¡ Como que tengo aquí un ca Uo que parece una. onza de .oro!
•-Ya está, ahora . .. Justo, las. tres cosas. Ahora, tú, Lucía, abraza á est~ bi:uto.
El bruto no esperó á Lucía; él la abrazó con
· toda su fuerza.
-Tío Juan, ¿ ele veras que es para :11í?
-Para tí, cernícalo. Y dale p-acrn~ al gallo
que te curó; porque ni yo tengo dolor de hijares
ni cosa que se Je parezca.
-l. Entonces?
-No seas borrico-elijo Lucfa.-Padre ((lle-,
ría que madrugases; si no madrugas no me abrazas.
Aµolinar soltó un relincho estrepitoso; un relincho de salud, de amor, de fortaleza y ele ,entura.

Alma¿ escuchas el tri no
de la. alondra que canta
bajo el misterio de la. seh a trémula,
sobre la frasca i-ama?
Al ma, ¿ Yes e;orno agita
sus trasparentes alas
..
el cisne entre las liillas,
íormarn]o un iris de briY.antes lágr imas?
AJma, ya que tú t ienes
fa, tlivürn garganta
ile la alondra del bosque.
alza también tu trino. Sean blancas
como azahares de n upcial coroua,
como ignoradas lápida5,
como azucenas muertas,
tus íntimas plegarias .. . .
Alma. ya que posees
como el cisne clos alas
para subir al cielo
azul de la ei-peranz:.,
vuela también, sí .. . vuela!
Las errabundas auras
que el amorar perfwne
de los Edenes aipiran&lt;lo pasan,
embriagarán tus sienes
trágicamente pálidas! ....
Oh, mi alma! canta y Ynela;
su be hasta el cielo de tu ide:- ! : derrama
como la nube errante. en el vacío.
todas tu_s perlas ile alabastro y phita,
Oh, mi -alma! Yuela ~r vuela,
mas s,i_empre tu rn ira da
lleva fija; 110 vuelvas
011 ! nunca tus pupilas calcinadas :
que atrás está la noche
de tu acerba nostalgia,
que atras está el recuerdo
y el nubarrón inmenso de tus lágrimas! . . .

l!a/entín }Jraqoeu q.
- - - -- ~,~)~)~;,l&lt;~~.:&gt;E -- - - - -

'

LA MUSICA,
-&lt;e:&gt;"' -&lt;e:&gt;

Dulce como la voz de la serpiente
Se eleva entre el follaje rumoroso
De la grana, y el beso voluptuoso
Despierta y \a caricia dulcemente.
Los restirados nervios, suavemente
Excita con su ritmo vagaroso,
Y gime femenil en el lloroso
Oboe cristalino de la fuente .
Arrulla en las cadencias sugestivas
El reclamo sensual ele las lascivas
Tórtolas de cabezas tornasoles,
Y escucha sus murmullos el oído
Vagos y misteriosos como el ruido
Del mar en los rosados caracoles.

€/rén lfebo//edo.

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�Domingo 29 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 29 de Abril de 1900.

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ABBElll"AL DE VEBACll.UZ.---Vist;a genera l.

Nuestros Grabados.

ne el carácter de Director y lo es actualmente el
Capitán de Navío, Sub-inspector General de ,\fa.
quinas, }'laviano Paliza, q,uien tiene á su c,1rgo lofi

El perrnnal se compone, además del s0gu111lo
Comandante, que es á la Yez Jefe del Detall de
.
'
un mgeuiero naval encargado del estudio, pro-

EL ARSENAL NACIONAL.

=·=

'l~odos los vmJeros que se detienen en Ver-acruz, visitan y recogen datos acerca del Arsenal
Nacional y el Dique Flotante, cuyas obras determ.inarán al cabo del tiempo las mayores ventajas paTa nuestro primer vuerto mexicano.
g¡ Arsenal Naóonal, fundado eu 1897 es un
establecimiento fabril naval militar, que' depende, por lo tanto, de la. Secretaria de Guerr,t i'
Marina.
·
A él corresponde el Dique Flotante obra de
pr.imera calidad que ya ha. producido buenos resultados.
El Arsenal y Diqne tienen por objeto, se~úu
0
el reglamento expedido reciententente':
1.-La limpia y reparaeióu de los buques nacionales de Guerra.
11.-La construcción y reparación de todo el
material de los mismos buques.
lll,-:--La limpia y reparación de los buques del
con1erc10, ru1cwnales ó extranjeros, así romo la
construcción y reparación del material de los mismos.
·
l Y.-Sin desatender los trabajos de los buques, hacer los que de él recia.me la industria.
privada.
A&amp;SElll'.&amp;.L DE VERACBtrZ,e.Oa.rpinteri a.
V:-La conservación en sus almacenes de todo el material, vestuario y equipo del Arsenal y
Buques de Guerra.
asuntos técnicos y administrativos del estableciYe&lt;¡_\o y ejecución _de los trabajos y presupuestos,
El Arsenal está mandado por un Jefe que tie- miento.
seg~rn las rnstrucc10nes del Director, de dos subten_wntes, un subteniente con el carácter de secretario y encargado de la Biblioteca, dos escribientes, un oficial de mar de primera. ó primer contramaestre, un tercer ma,estro de armas ó tomador de tiempo,. un tercer contramaestre ó ca.bo de ;nar de primera, dos cabos de mar de primer~, o segunda,_ dos cabos de mar de segunda ó
marrn{)ros de primera, seis marineros de primera, o~r~s tantos de segunda, un dibujante, un
maquuusta ~nayor ó ~ri~er maquinista de primera_, un prnner maqum1sta de primera ó seo-unda, u~. segundo ó tercer maquinista, un t;rcer
maquimsta electricista, cuatro fogoneros de prim~ra, tres de segunda, un gnarda almacén de
pr~mera y o_trO de segunda, varios maestros ele taller, un cocmero y varios criados .

.&amp;.BSEJl'.&amp;.L DE VEB.&amp;.CBtrZ,--'l'a ller de X :1.quina:ria.

. El Sub-Di~ector cuida del Detall y lleva los
libros respectivos de entrada y salida de los buques! el registro de -~breros, el de las obras que
se eJecutan, ~a relacwn de las cantid-ades que se
c?bran P?r dique y obras del Gob ierno y de p,11•.
ticulares; en _una palabra, hace la vigilancia ucneral y substituye al Primer Director en sus
tas temp&amp;rales .

.Arsei_ial y Dique por turnos, y auxilian á la Di.:i.·ccc10n en eus labores.
Los dibujantes auxilian las labores de los ln&lt;&gt;'enieros. El Contador Mayor se el\carga de los~libros de contab1hdad, comprobando las diversas
partidas, de acuerdo con las disposiciones estable·cidas.
Los guarda-lllmacenes cuiclan de la conservación
·de todos los objetos que les bm sido entregados,
_y antes de haber tornado posesión de sus puestos
han ca.umonado su manejo, teniendo la oblio-a0
ción de formar las facturas de cargo y rlata y de
_presentar en determinadas épocas los estados correspondientes al material, con la relación de lo
que hubieren recibido ó entregado.
Los mMstros de taller-hay uno para cada ra·mo--además de conservar la herramienta de su
d~pe~dencia y de 13: documentación respectiva,
-distribuyen el traha¡o entre los operarios y revisan todas las obras ejecutadas antes ele que salgan del taller. Además, au.úlian á los Ingenieros en los reconocimientos, formación de presu_puestos, etc.
La misión de los ingenieros navales es exclusivamente técnica, siendo de su obligación los reconocimientos y formación de proyectos, planos y
presupuestos que les ordene ]a Dirección.
Con lo que dejamos dicho, se ve que el per.sc,nal
-Je! A-.senal y Dique es muy completo.
Agregada al establecimiento, hay una escuel:l
para _f,)rmar en ella obreros idoneos en los di•,:er~sos ramos. Los aprendices admitidos son de dos
clases: de plaza y supernumerarios.
Su aprendizaje lo hacen en tres años.
La escuela está muy bien atendida y en la actu,i.
1idad abunda.u los alumnos.
Respecto al dique, diremos que el 21 de Julio
ítltimo la Secretaría de Guerra autorizó una tarifa de entradas, salidas y estadías de los buques en
aquel, estableciéndose las cuotas correspondientes.

EL MUNDO ILUSTRADO

PltOYECTO

~

¡

De Jos Señor, s Inganiei·os

;
1

NUEVO CUARTEL.
PACHUCA.

.firn¡anao J. Sar¡tacru~
· ·Y-·

fi/be rto 7(errero
0/ivier.

,CUARTELES EN EL ESTADO DE HIDALGO.
Detalle del cenLro de la. f&amp;cha.d&amp;,

Nuestros grabados representan la vista general de la fachada y un detalle de la misma, de los
-nuevos cuarteles que se construirán próximamente en terrenos contiguos al Rastro de Ciudad, en
Pachuca, capital del Estado de Hidalgo, los cua·1es se destinan á hospedar fuerzas de Caballería é
Infantería de la Federación ó del Estado.
El Gobierno del Estado de Hidalgo, comprendiendo la necesidad de tener en Pachuca un edificio, que por su amplitud y distribución interior
tenga capacidad para alojar tropas que prestan su
contingente de seguridad á la capital y á todos sus
Distritos, dispuso construir un edificio "ad hoc,"
·encargando de la formación del proyecto á los Sres.
Ingenieros Armando I. Santacruz y Alberto Herrero Olivier.
De este nuevo edifioio que vieue á embellecer
la ciudad y á prestar gran utilidad pública, vamos
-á procurar hacer una pequeña descripción.
La fachada, como se vé, es de tres pisos, incluso el Maussard, habiéndose adoptado para los pisos segundo y tercero, el estilo "Renacimiento

Francés," y para la planta baja ó base del edificio,
el estilo "Toscano."
Aún cuando el aspecto de la fac hada es monumental, su costo resulta relativamente muy reducido, si así se desea, pudiéndose emplear ele material solam·ente piedra para las mochetas, cornisas,
molduras y salientes, y lo demás se puede h1wer
con ladrillo ó con mampostería irregular.
Su distribución interior está hecha, siguiendo en
todo los -adelantos militares é higiénicos modernos,
adaptándolos á los usos de nuestro Ejército, y á
las costumbres inveteradas en él existentes; sin
embargo, en ]a nueva construcción se ha procurado
disponer todo de tal manera, que el soldado vaya
morigerándose. En la planta baja se han dispuesto
las salas de banderas, bien- ventiladas y amplias,
cocinas, macheros y otras dependenclas, en donde
el soldado tiene que permanecer la. mayor parte
del tiempo; reservándose el segundo piso para esta.blecer en él las oficinas, cuartos de oficiales, salas de Academias, Pagadurías, etc.
Ambos cuarteles estarán dotados ele baños de

regadera y lavaderos, teniendo los Oficiales unas
salas de recibir, para las personas que vayan á visitarlos.
·
El. sistema empleado para las cocinas, así como
la disposición de los graneros y el sistema de los
excusados, son enteramente nuevos y ~e adapt¡}n
perfectamente á lasnecesidadesy comodidades para
el servicio, realizándose con la dispo:;ici011 dada
á las eocmas) una gran economía en e.l cn111 b11st1ble.
Según se nos ha informado, ese sistema tan bueno
ele cocinas fué ideado por el señor Presidente de
la República, en una de sus visitas efectuadas á
]os cuarteles de esta capital, habiendo dicho señor,
dado sus ideas á los ingenieros referidos, á fin de
que éstos desarrollasen y formasen el proyecto
respectivo.
El bonito proyecto que hoy publicamos, con
todos sus detalles, plantas, distribución, etc., figurará en la acutla Exposición de París,
á donde fué remitido por el Gobierno del Es•
tado de Hidalgo.

i
1

•

· llÍ'1

~

fi1-

Lo• oficiales hacen el servicio de vigilancia del

Vista d e l a. f a.cha.da. del Cua rte l de P a.chuca,
1 /
1 i

1

�Domingo 29 ae Ab_ril de 1900.
EL MUNDO I LUST RADO

=

Riman la musical gama. armoniosa·
Pero ·-ay! aquel "cantar de los cantal
(res,,

CEREMONIA NUPCIAL.
-&lt;::,-O&lt;::,

" T1a rima de las rimas" sólo dala

En la semana que acaba. de pasar, se
celebró en el aristocrático templo de
Nuestra Señora de Lourdes, el matrimonio canónico ele la señQrita Laura
Ma r i,cal y Smith y el señor Alonso
lfari!lcal y Piña, acontecimiento que
fué ,Ja, más saliente nota de sociedad.
tanto por la. disünción de los contrayented, cua11to por el lujo y buen gu:3to ron que rn adornó el templo. clo1úle
se dió cita lo má-; tiorido ele nuestra
rnciedad, entre cuya~ familias la señorita Mari¡:,cal y -:::u e:-po$10 cuentan cou
grencles simpatías.
Apadrinaron ú los novios los sellare~
D. Ignacio y D . .-\ lonso i\[aritcal y la~
::eíi.oras Doña Jfal'Ja l)ifi.a Je llari;;e-,d
y Doiia Laura Smilh de 1Iariscal y terminada la ceremonia los cle::pornclos rcr!bicron las m{1:,, afec·tuosas íelicitacione~.
A conti1rnac·ión i_n~ertamos las poesfos que se rle•liearon á la bella desposad.a. con cuyo retrato engalanamos hoy
nuesiras columo:1:-:.

-1

Y hay una mujer cristiam y buena
Oculta en la cor ola de azucena
De tu belleza inmaculada y ptrnL
P or eso se adivinan bajo el Yelo,
Ampo de luz de tus nupciales galas,
Nacidas de tu alma en el anhelo
Amor y fe, las dos inmensas alas
Con -que tú sahe~ acercarte al rielo.

MÉXICO, MAYO 6 DE 1900.

Director: Lio. BAl'A.EL BEYES SPÍllíDOLA.

8UllSC RIPffiOK MENSUAL ffllUNIU., ILS.
lDBM JDEH EN L.l OJ.PIT.I.L, tl.26 '

Gerente: Allrl'Olll'IO cnrrJ.11

:El Pabellón del Principado de ?lói:acoEN L A

EXPOSICIÓN DE PARIS.

Dile adios á la playa de la vida,
Donde florece la ilu::;ión sin llanto.
Y con la vela de e:;peranza henchida.
SU.rea el mar que te da la bienvenida
Con su divino y miHter io~o canto.

rl\1 -conoces )a nd.stica faena
De convertir en miel toda amargura

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 18

José de F,.,nseca.

Á LAURA.

Tu no temes, oh rubia peregrina,
Que borrascas ~in fin Legan los mares
Y al escudrnr tu Tisa. cristalina,
Enamorado el P orvenir se inclina
Y besa tu guirnalda de aztLharc~.

]n pecho amante de mujer hermosa:
De Dios bendito el -tuyo en los
altares,
Ditrá al rimar la rnnsical escala!

~L MUNDO ILUSTRADO-

S r a . L 1,ura M a ris cal d , l'4'a.riscal.

A b distinguifa niñ, roña Laura :Mariscal.

=o=

L A. PROFESIA NUPCIAL.

De las etéreas bóvedas vacías ·
Al d:minuto ine;ecto de la tierra,
Todo cuan 1 0 en Hl seno el orbe encierra,
Rima en e::.crtla eterna3 aTmon ías :
El ave, Laura, da sus melodías
Entre los densos bosques de la sierra;
La flor, el rí.o, el volcán que aterra
Y la luz en suf- diurnas agonía:;,

Ri el EF.t.ado de Hónaco es, bajo el
punto de vista. territorial, uno &lt;le los
más pequeños que exi~teu, no por ésto e5tá menof:. bien representado, sobre lo:; bo11tl e:-: del Sena, por un pabellón rle hermoso a.:pecto, que rivaliza
en dimensiones con las construcciones vecinas, levantadas po-r las potenciRs de primer orden.
Fl arquitecto ha adoptado pan su
l 1ilificio un programa. por demás origi1111!. Ha ide;ulo umt torre feudal del
i:;ig!o X UJ, u11a. vieja i:ltalaya con íortine~ y con almeuai::, de aspecto enteramente mHL·ciaL al retledor del cual,
ni principio ele! sigl o XVL Alg ún
príncipe seducitlo vor la elegancia y
la gracia. ele fonnar;. del Renacim iento,
habr;a hecho •·om=lruir una. pequeña
"vilJa, ·, un ca&amp;ino, la casa p~culiar de
Jo:; campos, de las cuales se hacen notar tantos ejemplare, \ rededor de
c' lorencia y de Roni,1s ,;¡ Pabellón de
Mónaco reproctuce fielmente una de esta~ _graeio~11t- habitaciones de placer, son su ªre~-dechaussée," acribillada de originales balcoue~. f:U galeTía. del primer piso, la "loggia' ' abierta exten~amente sobre el espacio, y su
terraza Rnperior que liga el ante-cuerpo de los ángulos, coro1rnclos por e:::heltos campanarios, de tccl1os ágile~. Las c.:onstrue:ciones del Renacimiento
se prolngan . y ~e enlazan á. la torre feudal, á la cual
forman una galería descubierta, edificada sobrefuertes cimientos. La torre es enteramente neara
0
comjletameute obscurecida por el efecto de ]o;
años, y el casino todo. hlanco, entennnente claro
en el brillo nlllioso de ~u mármol l1lanco y Ue su;
frescos vi\·1.rniente rolorei1dos.

Oh ! Laura, mientras por tu d~l'iHt imploro
Y cuanto vive Y ama. el ülmo coro
De Abril por t( desde la playa entona,
Deja que cuelgue en tu bajel t1e oro
Est a mi lnurrilde y pálida corona.

Justo Sierra.
Abril 26 de 1900.

El siguiente soneto ibu. inscrito en un artí.stico jarrón ele metal, obsequio del señor Don Ball&gt;ino Dávalos.
/
AZAHAR

Sol de la juventud, resplanueciente,
desdo el cenit, tu claridad envías
á. un nuevo hogar, que arrebolado habías
con tu primer destello en el Oriente.
Bajo los rayos de tu luz arcliente
y al hechizo de mutuas alegrías,
encantados sucédanse los días,
la vida en pa.z, sin apre11S"ióu la mente.
Del amplio cielo que á cruzar te aprestas,
avanza á las regiones, del acaso
tiñendo cumbres y dorando cuestas,
y las nieblas que surjan á tu pa.so,
prendan sus gasas del azur, dispuestas
á r eflejar los iris del ocaso.

palhino ,Pávalos.

LA "CIUDAD DE PARIS" por lVL Moreau-Vauthior.
Estatua do 6 metros do altura que remata la cúpula do la "Puerta Monumental."
El P-a.b }llón del principado de Kona.cil. en la. E:r.posioUn de Pa.ris.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Pabellón Principado de Mónaco</name>
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                    <text>E L MUNDO I LUST RADO

Domingo 15 de Abril de 1900

alrededores de México, se nota el ·,---------------------7
mismo afán, y prueba de él son la.
preciosas quintas de campo, lujosot
chalets y magnificas construccione~ 1
que hemos tenido oportunidad dti
publicar.
:L
Todo esto, unido ÍL las ocras del
Saneamiento, que con toda felicidad
1
se están llevando á cabo, ascgurr
risueño porvenir á la ciudad
tanto por SUB buenus condicio
ncs de salubridad, como poi
su embellecimiento, cada vez má~
rápido, y al cual, coadyuva.n los elementos que proporciona la paz, e'.
aumento de capitales y los hombrede trabajo é inteligencia, que como
los autores de los edificios que pubJi.
&lt;:amos, saben realizar vcrdaderai
ohras de arte.
Los señores Contri, Manrro&lt;Juí1
y Cía., no sólo en este g(•nero d
obras; han prc~tado su contingent
al constante desarrollo del país, pue
mientras que el señor Contri !!C dedica preferentemente á los trabajo~
arquitectónicos, el señor :i'.Jarroquín
íACHADA PR1tHIP4L
consagra maJ•or atención á obras de
fA !!404 LATCRAL
otra índole y de no menor utilidad
como son las obras hidráulicas que
¡--------------,:,-:=::m!r."'~=,,.,!D bajo su dirección, se están hacien•
(APlUI\ EN tl QMENTERIO E~PI\ÑOL ·r~=::;.¿,'!:.:'Sa:.r¿¡•fll=.
d-o_ e_n_ G_'u_an_ •..:.iu_a_to_,_ e_n _ c_oa_h_u_..1
•

r

P~R~ El flN~OO ~- O. Otlflli c&gt;l\l'ICHEZ

Muchas de ellas ya est/m produ- [¡ nn rultiYO apropiado, según la naciendo
sus beneficios y estos alen- turaleza ele cada terreno y á los sefor mar presas ó bien para el
aprovechrurúento de nuestros_ gran- tarán más cada día á los agriculto- gundos pnra buscar prociucción de
des manantiales en la irrigación de
estensos campos y producción de
fuerza motriz.
El señor Contri, que últimamente
ha visto minada su salud, saldrá
próximamente en busca de ella,
primero á Tehuacán y si no se sien. te mejorado, seguirá á Europa, pero
espera que su ausencia será sólo de
algunos meses.
Las obras de ese último géner o á que nos referilllOS en las líneas anteriores, son otros y tal
vez más importantes síntomas de
los progresos alcanzados, pues
por lodo el pals se nota gran entu)' siasmo por aprovechar elementos

la y en otros puntos, ora para

,

•

t t Mu No o ILlJ STRADO

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 16

'.ltl.Notor: Lio~ B.A.PABL BEYES BPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 22 DE 1900.

8UB8CR!ff.JOK IOiNBU.U. P'OlU.lfli, IUiO
[ORJI(
o U 0-'-PITil,, 11.~

ro••

Ger ente: .&amp;.llTOlOO OUT.A■

1

(!\Plll~ t1i El (tMENTERIO [~PI\Ñ OL
PI\~/\ ll fl NADO &lt;l. O. DUflll c)~N(,KEZ

clo incultos se vuelvan productivos

y merced á una buena irrigación y
remota, está probado, por lo que ya
vemos ·y por lo que es preciso suponer cimiento al orden de cosas corno hoy lo está : cada día aumentará la inmigración de hombres de
empresa que han adquir ido plena
confian.za de que México prospera,
cada d1a aumentará nuestro comercio y nuestra producción, las fuentes de riqueza serán explotadas en
todas formas y como en nuestro .
país son inagotables, habremos entonces alcanzado el bienestar que
hay, por ventura, persiguen con
tanto afán como unüormidad los
esfuerzos de la Administración.' Pública ,· lo- e-fnerzos individuale,,

naturales que antes permanecían
inútiles, aun cuando para ello haya res y á los inclnf:lrialc~; á lo, prime• fntrz·t. c.·lenH.'nto incli .. pcn-.ahle })3ru
n esecidad de invertir gruesas sumas ro.s para que los extenso:- rarnpos la.:, grandL•~ f,'thr.ica~ .
., u11pr...:11utr obras monumentales. que antes de ahora han pernrnneciQue e::to ~ucedcrá y no en é¡&gt;0ca

FLORJSTA VENECIANA.

Otr.&amp;.J&gt;BO DB .LUZ..

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de .Abril de 1900
Domingo 22 de A bsil de 1900

ría Luisa y después el marido de la emperatriz te como h.ijo que es del emperador .. : . . El se
viuda ~ conde relamido, mandado á hacer por cn'ardece el estremecimiento de la g1or1a se apoMett;rnich á una fábTica de inst~~meutos de se- dera de él, pero lo hace temblar, aleteo del alma
ducción que tenía par-a. usos pohtrcos-cartas al en la jaula &lt;le su temperamento de Hapsburgo {
archiduque Carlos, al vencedor de su padre, se- pide un año de plazo. Al año (s~~undo ~to) es\
gtín dicen los alemanes, porque parece que Napo- en la misma gjtlrnción ele e~p1ntn. I1ene Ul1
león fué derrotado en Esrling ó Aspen~ por el profesor ele historia napolcó_n~ca: una muchacha
susodicho archiduqué, cosa de que el susodicho Na- ú quien Metternich ha pernu\Jdo amar ener::~
poleón no llegó á percatarse, en honor de la ver- á su víctima: pues la m,uchacha ~11e~e a ~~a j)
dad. En esas cartas habla el duque de su padre trevista se abraza~1, estau solos Gdonde ibamos.
con grande y fría ad!11~ración;, como le, costab_a l'nes, sÍ, dice la niña, ya sé : N apole~n orde~nó ~
trabajo hablar y escrtb1r írances, lo habum obli- Suchet qu_e hic,ie1~1 avan;mr ,la guardm. · -_ ~acu
gado á aprender el alemán y á olvidar su len.gua, dimieni..o del pubhco. y as1 va de sacu?1miento
manifiesta que neecsita hacer progresos en el 1dto- en sacudimiento; muy francés, muy latmo todo
ma &lt;le que su padre se servía "pa:a: mandar ~n esto, muy "penacho," muy grande. La. escena co~
tantas batallas y escribir sus a~n-ables mem~- Marrnont y el viejo g1,rnadero Flambe&lt;tu, que h,1
rias." En una ele estas cartas mamfi.esta su senti- logrado deslizarse co~o _criado cerc~ _del Dumiento por la muerte tlel General Mack y encueu- . que, los terribles remordiirneu~os! l~1s Ja.gnmas del
tra analogía entre su destino y el de su . padre; Duque de l{agnta, el comentano ep1co y r~1do á un
comparará Ma.ck con Napoleón, á Mack ptsoteado tiempo del granauero; y Ju.ego Me~tcrmch (este
en lJlm por el caballo del emperador al penetr:; MetterniC;h no es- el de la lustona, e,;.;te no declabajo el marnvilloso arco ele tnunfo de Au.sterlitz . m3.ba ruite lo::; "somhreros~' aunque fueran los del
Pero en fin, puede ser que d1s1mula,se, _que lo "petit capot-al'} 11etternich en la antesala cl,l
devora.se el fuego na.poJeónico. que el agntla que d11q11c ; vé el sombrero famo:~ sobre una mesa Y
tenía dentro no quisiese 1n.o.:;trar en el polluelo, entra en una especie de delirio dJ recuerd?s~ de
oclios. de temores y a. e del delmo y
se encuentra á Flambeau, con su t~guardrn
J.e de ~1rranaclero de la vieja
d
,
y pien~a volverse loco; y espue_s ~na
Jll;Jl'cl\"illosa ernena entre el prmc1pe
y el d.uque; ¿quieres sel' Napoleón?
Irnpo..:ihle; tu sangre es la &lt;le los ne11rúpata.-t, ele 1o.:; impulsivos, de los locos
de 1a e-asa de Austria. ~l uana la Loca.,
Felipe lI, son sus abuelos; la farta do
ener,ría
de voluntad, ánde
,., perseverante,
,
allí le viene. Mira, le dice arrastr dolo ante un espejo, mira esa cara pálida. enferma, blonda, esos ojos, esos
' 1os labios austrrncos.
.
N o, t'u no
labios,
eres un Napoleón, eres un Hapsburgo,
un Alemán.
Mas luego el duque abandonado p~r
)Ietternich en la más espantosa agoma
1noral, siente renacer en él r~pentinamente "al corso" (en una ternble escena con su madre) y acepta su papel;
irá á ;F rancia, va á destronar á Luis Felipe. La cita con los conspiradores es
al otro lado del Danubio, en un grau
can1po lúgubre, el campo de batalla de
'1arrram .. .. Y aquí dejamos la palabra0á Faquet : Decoración maravillosa,
maravillosa de sencillez; esta. gran Uanura plana y sombría que huye hacia
el horizonte tiene algo de m:Lupendamente trágico y siniestro; y he aquí _al
joven príncipe junto al cadáve: del v1('jo granadero que acaba de morir por él,
~ofürndo Ja. batalla épica; sofüindola la
hace renacer y he aquí que la llanura
se aninrn. De 1os surcos, de l_as hondonada5'. ,le las barracas surgen voces y
voces : gritos de combate, llam~da:'5 de
oficiales, voces de mando, alaridos de
cargas. lamentos de herido~ que hacen
CL DUQUE DC RCIOHSTADT Y FANNY CSSLER.
eco é interrumpen el monóJogo del
Un&amp; es cen a d e L 'Aig lon . joren. Esto es de veras para de,jar atónito .....
ni la punta del ala; pudiera i11ferirse de las paY otro crítico n1uy inteligente también comlabras del emperador Francisco II, cuando supo la
pleta así el cuadro: alucinado el duque escucha
muerte de su infortunado nieto : la muerte de mi
aquello; ve aquelJas sombras : ca_zadores con larnieto que tanto sufría, dijo, es para él una dicha
y quizás también para mis hijos y para el mun- gas polainas blancas, granaderos tocados de negro,
do; para mí es un descanso, se me quita un peso guías con flotante.s pellizas, coracero5, dragones ...
Todo el ejército resucita; marcha y el ritmo de i,u
de encima.
paso hace temblor la tierra; ya están allí . tan
De este cabo de leyenda sublime, de este niño
próximos que sus rostros se distingnC'n: mi1larl?5
épico 'forrado por el corset del oficial a11Striaco,
y
millares de bocas se abren á la vez. qné palabra,
de esta alma que consumió al cuerpo á fuerza de
anhelar un imposible se apoderó Host@d y urdió qué maldición van iÍ proferir . .. un grito inmende reconocimiento, de felicidad &lt;'~talJa: ¡ viva
Y: tramó stt poema ¿admirable? V. insoportable? so
el emperador!
Si yo pudiera iría á verlo esta noche al teatro
Lo difítil es que el teatro no haya gritado lo
Sarah Bernhardt, pero probablemente no pomismo.
Al fin viene la muerte; larga. agonía
dré. . . no tengo billete; si fuese os comunicaría
dolorosa. El infortunado "aiglon" quiere morir
mi impresión.
como debe. Se hace leer la narración de su bB.uTodos convienen en que el primero y el segundo tif!mo, escuchn, ernucha, grandes lo:-. ojos, altivo
actos son muy buenos, hasta Faqnet. En el pri- el rostro. Y mientras pasa el cortejo imperial de
mer acto los conspiradores que han logrado acer- rey~s, príncipes, 1rn1risca1es con nombres de viccarse al duque á pesar de lo vigilancia torturadora torias, la paz llega, la. llama muere con tan dulce,
de Metternich, lo despiertan de sn vago ensueño
con tan débil soplo que nadie lo oye y la lectura
n,poleónico, y lo llaman á la realidad, á la vida
pomposa sigue y sigue el desfile ante el cadáver
de empresa y de aventura, al trono ó á la muer:
&lt;le Napoleón II.

7

, •••L,Aiglon. 2.--La Exposici6n.

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•

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•

1.-Los telegramas primero, los periódicos, las
· ilustraciones después, nos han hablau.o del drama-6 del poema, diremos rnejor--de Ho;\anu., en todos
MS detalles; cada uno ele ellos sub1:a.yado IJor_un
murmuJlo,porunapalabra,por un P-r_1~0 de adm1r~ción.Ardemos, ardo, "uror," como d1JO el otro latino, me quemo de g~as de _l~erlo. J.Ja enferm~dad
del joven gran poeta 1mped1ra que la obra nos llegue antes de quince ó veinte di.as ... Pero es un caso muy singular éste : los _c ríticos s~n como lo~
médicos : viene uno y examma al paciente, es decir, al autor y diagnostic~: enfermedad ?el corazón· el serrundo dice con igual graveda&lt;l . ncurasten'ía y ettercero: no tiene nada! má1~den1o á ]a Exposición, como quien dtce, á ver "l'Agilon ."
Resulta aquí un caso análog~: u,n
crítico de los buenos, exclama: Fl mas
me he 'sentido tan conmovido en el teatro como durante los tres primeTos artos y el final del quinto; otros procl~man maraYilloso el cuarto acto y clebiles, los demás y otros. . . . Este otro
de quien voy á hablar, es un maestro,
á pesar de ser un profesor, e; un gra1~
maestro, como, que lo es m.w: ei; rn 1
maestro de literatura francesa, se llama Emile Faquet, ¿ h3:11 conocicli ~$tecles un hombre de mas talento. No,
de seguro; pues bien, Faquet ~eclara
que el drama. de Rostand ~s ~mu~entem€!nte íastidiow, es el íasbdio mismo:
un drama sin drama, compuesto de
las situaciones más teatrales, más convencionales, como quien dice, cri-:talizadas en versos primorosos con frecuencia, pero que eA'Presan lo más,~1gar, lo más baboseado de la retorwa
napoleonista.
.
¡Diablo ! ¿A qué atenernos, puesi'
¿Qué cosa es "l' Aiglon," quién_ es? El
aguilucho, feo vocablo este, diremos:
el mlluelo del águila, es el pobre
Frantz Reichstadt, un pobre muchacho muy largo como una asta-bandera,
sin bandera, porque este pobre no tuvo nunca penacho como Cyrano de
Bergerac, ó si lo t;•~-"" fué un yena.ch_o
espectral, un fugitivo_ en.sueno vacilante- y trémulo en la cnna de su alma
enferma · este Frantz tan alto, tan doblado, t.:U pálido, de ojos azules; de
colgante labio, anémica placidez por
fuera vísceras invadidas poT gérmenes
de m~erte dentro, este escu{1 liclo y triste adolescente, cuando nació era dulce y sonrosado, así lo pintó L1.~vrcuce
,
y fué aclamado por cinco mil ca.nones y dos o ~res
Ódiez millones de voces: rey ele Roma. ¡Oh! Sir?,
qué nombre fatal escogísteis para. vuestro 1~jo, ¿ 01
vidabais que Roma. había j~ra.do no sufr1r nnnca
reyes? Los Teyes romanos, hIJOS de los emperadores
germánicos medio evales, no eran reyesde Roma,
"romanos" era una palabra que SE: apbcab~ á todos
]os latinos del imperio, en Roma no pod1a _haber
un "rex;" al naceT vuestro hijo, ¡ oh! form1dable
emperador de ]as batallas, co~_den~ás,teis s11 horÓ3·
copo en un título y lo sentec1aste1s a muerte.
Está bien, pero este á quien llamó Víctor Hugo Napoleón II, era un segundo Napoleón e1; germen; pobrecito, yo creo que no: hay lugar a ~udas, por lo menos, á pesar del libro.de Welschmgcr ('~e Hoi de Rome" 1898) escrito pa.r,_i probar lo contrario, basándose sobre las memorias del
conde Prokesehi . .. . ¡Ay! laB cartas del duque recientemente publicadas dan una idea cabal de su
correc·ción, de su juicio, de su sensatez, de su a1;1striaquismo; cartas á su preceptor, al conde N eipperg !-¿ sabéis lector~s qmén era ese conde.? Rabia si&lt;lo el favorito, duernos, de ]a empera.trJZ lia-

EL MUNDO ILUSTRADO

No, maestro, confiéselo V. como teatro, esto es
,soberbio; ni J\I. Sardou hubiese encontrado algo
mejor.
Este es, dice un lado entero de la crítica, es
•el .t ipo del drama histórico; porque lo que en el
drama histórico choca y descontenta es que el
personaje real nunca entra por completo en el papel; se escapan infinitos detalles ca11lcterísticos,
•se borran casi todos los matices, no resulta, no es.
Mientras que el drama de Hostand como el per. sonaje nos es desconocido, como no sabemos en
realidad cómo era su a1ma, el poeta ha podido
crea.r y ha dado vida á 1a historia.
1
Faquet dice: no es un drama psycológico, por·que hay nnsencia completa de evolución del car,ícter. Y además, es el drama retórico por ex, celencia : tomad en 1a historia del primer imperio
todo cuanto pueda ser materia ele amplificaciones,
sobre todo, lo más vulgar, Jo más oído, _lo más
·común: el aguila, las abejas, las violetas, el sombrero, la legión de honor, la estrella de los bravos,
la bandera tricolor, q·ue no ialte nada, nada, y con
cada uno de estos artículos hágase un discurso
~c'&gt;n todas las reglas retóricas más corrientes. por
amplificación, por enumeración, por repetición,
por oposición, por antítesis, por desleimiento infin,ito, sobre todo; pónganse todos estos discursos
"'Cn la boca &lt;le Napoleón II, de sus servidores y has- _

nn fez en la cabeza. El Presidente muy colorado,
muy risueño bajó de su ]andan con su frac ele
· ceremonia aleteando sobre la banda roja de la
legión de honor, con su sombrero de seda. nuevo
de ocho reflejos, seguido de la cortes impasibilidad de l\L Waldeck-Houseau y recibido por la
exhuberancla cantante y triunfante del ]nin.i.stro
colectivista l\IiJ/eraud, que ha cambiado de particola y que en lugar de cantar la del angel exterminador de la burguesía, dice hoy con voz de barítono Emtisfeeho las victorias del hombre sobre la
natural.eza y el valor estético de la civilización humana,.
Y no se pol'quc los alemanes han cenf:nrnilo
la arenga. presidenciaJ, porque hablaba {le la ex.posición como una nueva miliaria en 1-a marcha del
mundo hacia la fraternidad. j Bonita fraterDidad!
d.icc la prensa alemana. Pues miren Vds. es cierto, es cierto; a.sí como las guerras civiles empiezan á. ser ya. casos seratológicos, fonQmenos monstruosos de patología social, así lo irá siendo la
guerra general; sí, á pesar del Transvaal ; :::í. Y
los hombres ele fe como M. Loubet, que eso piensan, afirman y rreen, son los obreros de esa solidaridad que algún día será un hecho en las almas
y luego en las cosas. A mí me gustan los optimistas, los· idealistas, ]os empellados en ponerse, siquiera en las mañanas 1 :le Exposición univC'rsal

aumento de diez mil diametros sobre una pan~
talla que ve la sala entnra . Si se trata de la luna,
seTá una luna. vista á veinte leguas; má.s si en
lugar de pantalla el rayo es proyectado sobre una
placa fotográfica, puc, lo amplificarse la imágen
y yerse la luna á una. Jegua. Y eso es todo; friolera, una masa de cincuenta metros moviéndose
en ]a luna, parecerá m1a mosca. Todo .el mundo
v-a á espiar las moscas lunares. Volveremos otro
dia.
Vamos ahora al .Acuario: S1, sabemos lo que es
esto; unOs grJJ1des cristalé-s, uua.s chucheríaB
traídas del mar, un poco de agua salada man tenida.
viva por medio de ü1ycrciones ele aire comprimido,
muchos pescaditos arriba y eu dcredor, una.a
cuantas gasas, mujeres que nadan sobre tapetes y
uu trozo auténtico de barca echada á pique
en las costas de Bretaña. Sobre todo esto la Ju,
realiza sus brujerías y la. ilusión es obligatori&amp;,
]os pescados ·se :vuelvien ,gigantescos, ,las cuen.eas de los alrededores retiran infinitamente sus
horizontes, las muj eres parecen ncÍyade::, y sirenas,
la costra de buque náufrago toma un trágico aspecto que comprime el corazón, na.die quiere
a,·;111zar, nadie se qnie1·e ahogar, se sie'nte uno
comprimido por la inmen;;idad del océano, los
ventiladores producen un frío húmedo. Yo salí
de ,thí c~rn canas; ¡ ay! lectores, es cierto que así

Exposición de París.---Pintnras de Maignan.

t

E%trem1dad d er echa
del gran .. panneau.•

t\. de sus enemigos y, salvo algunos rasgos felices,
-.algunas imágenes nuev-as y estallantes de esas que
Hostand encuentra y que vosotros no encontraríais, y eso es "l' Aiglon."
La pieza, continúa imp]acablcmente el cen~r,
la pieza no existe; no hay paso de un punto á
'Otro, ni huella de este; n i somb1~ siquiera de pro.gresión, de interés. Da la idea del pataleo contínuo de un hombre que hablare inagotablemente,
sin moverse de una línea de su sitio. Y c:;tc
, &lt;'ronron" contínuo de retórica despiadada que ronca y ruge incesantemente; esos aludes ele amplificaciones que me_rodean de montañas que resbalan con un ruido monótono de trueno infatigable; esta marea de frases tras de frases, que sube,
que sube, que me ahoga ¿ qué digo? si Ja.s tengo
ya por encima de mi cabeza .. .
¿ Qué decis de esto lectores? Que vosotros y yo
nos morimos de ganas de irá verlo¿ no es cierto?
Y 1u ego Sarah. . . ¡ ah! Sarah !
..f.

~

2.-El cable nos ha pintado un ct1adro de la
mañana inaugural de ]a Exposición, lleno de coJor oriental; el formidable nervio de acero y co1,re tuvo suavidades de pincel á la Desohamps,
á la Fromentiu; todo en esa decripción era alminares y cúpulas doradas r ecortándose en nn
-cielo de color de índigo. Delicioso; pensábamos
ver descender de su palanquín á M. Loubet con

Extremidad izqu ier da .

los anteojos color de rosa; me encantan, "j' en
su.is." Y aseguro que si hubiera cinco mülone:; de
alemanes y cinco de franceses que pensaran como
M. Loubet, el .siglo XX sería él siglo de la
paz.

Ahora, lectores míos á dónde vamos? ¿ Qué
deseáis ver? ¿ E l panorama de la Exposición? Esto es lo justo y lo lógico; primero un golpe de
vista total; luego á los detalles y en seguida otro
viztazo general, y vuelta á los detalles, y á continuación etc. Esta receta puso en práctica Emilio Zo]a en Roma; bueno; pues hasta luego. Yo
voy á la mayor curiosidad primero y me dirijo
por una escala de curiosidades hasta agotarlas todas; así llega el mes de Octubre y nos volvemos
para acá. Y como á mi me deleita la ciencia recreativa y como es probablemente, la única que
entiendo y la sola con que puedo ponerme en contacto para allá me voy .
Como es de día no puedo ver la luna á un
metro; pero entraré por el objetivo de la gran
tubería (llamada telescopio) de sesenta metros y
saldre por el ocular si me conocéis, lectores, ya
podréis figuraros las dimensiones del anteojillo.
Todavía no está colocado el espejo de dos metros
de diámetro que debe pescar el rayo astral, lanzarlo hacia los dos colosales lentes del objetivo
que lo envían al ocular, que lo proyecta con nn

habia yo entrado; la verdad es que no entro tolla vía.; pero si gustáis .....

_J ~ J i ~
'

BALA DA.
~

Allá por el ca-inino triste y cansada.
la viejecita viene con paso lentP,
cantando con voz queda como un lamento
el antiguo estribillo de nna balada.

Aunque muere en sns labios ya la tonada,
aunque es como un suspiro débil su acento,
concentrando en la estrofa su pensamiento,
ameniza lo rudo de la jornarla..
~fas de pronto se nnl;Ja su faz serena
y calla, ¿ qué recuerdo Je causa. pena?
Su semblante se inumfa de honda. triste1;a.,
Y un sollozo se escapa de una garganta,
que es 1a nota apagada con que se cmpieia
la balada más triste de las que canta.

jtfaría €ugenia-Va,: Ferreira.

••

�,

.
Domingo 22 de Abril de 1900 ·--,
EL MUNDO ILUSTRADO

"C:,,Q&lt;c,.

.Cas ~raqoes Fiestas eq ;(ermosi//o.
Ni hemos creído extemporaneo hablar de
Carnaval, despué9 U.e varias serna.nas ni menos
pu~os resistll' el d~seo de publicar l~s grabados
que ilustran estas línea~, cuando ellos son por si
tolos una demostración &lt;le que aún existe la hermosa fiesta en algunos lucrares de la Re¡Jública y
.
o
'
pue d en scrvlr de e3tímulo ú la sociedad de esta
Met~ópoli y de las principales poblaciones de la
Republiea, para que en aüos venideTos renazca la
animación, de manera tan inexplicablemente deaa.parecida.
En Hermosillo, no es así, la época del Carnaval
es cada vez rnás entusiasta y en sus crrandes fie::;tas
toman par ticipación !ns más be!Jat señoritas.
Nuestras. ilustracjunes ~e refieren al gran baile
que se verificó en e1 Palacio del Gobierno durante las úl~imas fiestas y ellas bastan, para que
nuestros estnna..bles lectores se formen idea. ex.a¡::";
ta de la belleza de las señoritas que residen en
aquella capital, así como ele la elegancia v buen
gusto de los trajes que lucieron.
•

En tierra nrnie.--E, cicl6n. -•llantes. --Le-Vie ux Ohateau.

~!

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:.s.

L

i1

""el:=====-==

ratos en desarraigar un árbol como con tirabuzón

y eh llevarlo erguido y vertical, veinte metros más.
lejos, con habilidad de trasplantador y por último cou una chimenea. anaucada á una c1;1sucha
y depositada horizontalmente sobre unJ. cólumna
construye en el centro del desastre una cruz gigantesca y fatídica, eJGblema de paz en medio de la
desolación.
En aquellos campos circulan balsas; por donde
ayer surcaban pesadamente el aradú, hoy se desl iza
ágil el barquichuelo; las chozas no asientan en
la tien-a,. sino que flotan sobre el manso oleaje,
Ese fué el ciclón que se entretuvo jugando á la
pelota con nuestro barco en alta mar y á quien
viven eternamente agradecidos los pasajeros tímidos y las pasajeras mareadas.
Nantes es una población bellísima, rica, populosa, animada y recata&lt;la (!) Situaaa en la confluencia de tres ríos, comunica directamente por
el Loire con el mar y po r el SéV1'e y el Erdre con el
resto de Francia . Corno todas las poblaciones de su
género es á la vez un puerto de mar, un centro
ferrocarrilero, un gran almacén de depósito y una
ciudad' artística y mundana como lma capital.
Visto desde una altura, su panorama es de~lumbrador y mágico; sus ríos la encintan do plata; sus
monwnentos la coronan ·de :filigrana; de noche sus
puentes iluminados parecen pul~eras ele pedrería
sobre brazos de alabastro. El ruido y el
movimiento son intensos, incesantes; carros atestados de barricas, de sacos, de paquetes de mercancías; baTcos que cargan y &lt;lesca.rgan en los
muelles; trenes de ferrocarril de ruidow é infatigable rodar; trauvias eléctricos; automóviles bicicletas, carritos do mano, carruaje::;, todo el agitado tragín y la sana circulación &lt;le la prosperida&lt;l.
A vcce,s, uno sobre otro, supcqme::;to~, el barco
en el rio; el carro ~obJ·e el puente y el tr':!n de fe•- .
rrocarril sobre· el viaducto.
Al caer la tarde todo ar¡uel mundo activo, trabajador, útil á la Francia y á la hun1anidad, se reune en los cafés, toma en vasos de cristal el ópa_lo líquido del ajenjo, y charla. y discretea y di,cute con la verbosidad, el bu11icio y el
alegre tumulto peculiar de los franceses. Los cafés resplandecen, La Cigale, especialmente; todo
decora.do de finas porcelanas; incrustado de mo-.
saico; pintad~ á trechos al fres';o por !09 grandes
maestros, es a m1 JUICIO, el caíe más hermoso de
Francia.
Y esa ciudad industrial y comercial, toda dock&lt;
muelles, almacenes y fábricas. tiene incrustada una
verdadera maravil1a, Le Vieux Chatteau, que me. Tece capítulo aparte.

()

@)

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTROS GRABADOS.

JYueslro represenlanle en j)aris.
Las últimas horas de navegación han sido idealmente tranquilas. La mar, después de sus fechorías con el buquo velero y sus congéneres, entró
en un esta.do ele reposo solo comparable al sopor
de la digestión. Así son todas las fieras, rugen,
saltan, corren, se agitan para apoderarse de sn
presa y para devorarla y duermen después un sucio de niños en la cuna; lo mismo la&amp; mujere:;
nerviosas: crisis, con vulsjones, lágrimas, lamentos,
todo para hacer sufrir y para poder atormentar
y luego, calma, sonrisrt leve, suspiro imperceptible,
pe.z octaviana, tra:uquilielad inefable.
Saltar á tierra en San Nazario y tomar el tren
para Nant~ fué toUo uno. San 'Nazario es una.
población banal, sin importancia, como aletargada
J casi muprta. rl1iene, es 1erdad, antigüedades
curiosas, entre otras "dolmens" gigantescos y &lt;le
indiscutible autenticidad de que gusto poco;
márgenes floridas de El Lo-ira, salpicadas de "villas" modernas y de coq netos castillos contem porineos; verdes prados (en primavera) huertas
pomosas en estio, sembrados ·atestados de espige.s de oro en otoño; pero madame la Naturaleza
no está visible en invierno y todas esas m-aravillas
están las unas hundidas en el agua ó cubiertas con
inmenso é interminable sudario de nieve.
El tren que nos conduce á Nantes nos descubre
una perspectiva de desolación y de ruina; caminamos sobre wi lago interminable recortado á trechos en cuadros simétricos por lo que queda de
los cercados de los campos y perforado por las arboledas y los anegados caseríos.
Aquella
interminable marisma era ayer campiña fecunda
J rica, hoy campo de Uesolación y de ruina.
Al principio era difícil formar concepto del
origen é importancia de aquella catástrofe; pero
poco á poco los vestigios &lt;le su paso nos revelaTon
el terrible meteoro. A poco andar un r amillete de
árboles corpl)lentos nos üió una fotografía, digamoslo así, del siniestro: árboles desgajados de
arriba abajo por el rayo como por el hacha ele un
leñador titán; otros caídos, descansando con la inmovilidad del cael~verencl campo debatalla; ramas
tronchadas aquí y allá como armas abandonadas;
charcoe de fango que parecen de sangre ennegrecida. Aquello parece una batalla y no ha sido
liino una matanza. El ciclón, ese huracán con
empuje de tromba. y giros de mariposa; el rayo,
el granizo, la tempestad, se cebaron eIÍ aquellos campos y aquellos caseríos y aniquilaron riqueza, vegetación y vida. Y luego, cuánto caprjcho y cuánta extravagancia y cuánto refinamiento
en aquella formidable destrucción!
El huracán se ensaña y coquetea; aquí toma de
oo sé dóni¡e un girón de tela roja, lo clava en la
a,guja de una torre y Jo despliega y lo hace flamear como bandera de guerra; más lejos arranca
un ventanal y loincrustaen unagujero como si quisiera. poner persianas á la ruina; se entretiene á

Domingo 22 de Ab,il de 1900

-------•----~--EL BANCO ORIENTAL DE PUEBLA.

=

Las ~á?il~s ~estiones rinancie ras realizadas por
la Admmrntrac1óu á cuya influencia se debe el notable desar rollo bancario en los últimos años -porqu~ ~olo merced á esas labores del Eje•cutiv~ se ha
fac1htado la '!reación de institucionesde ese Oaénero
con l 1.b ert ad para. emi.tir papel monedu-acaban Ut:'
demostrar una vez mús sus benéficos resultados
con la fundación del "Banco Oriental" en la Ciudad de Puebla.
De que el exito de la nueva institución está
Meguraclo, no pu ede dudarse cuan do se tiene conoeimiento de las aptitudes y honorabilidad de
las personas que se han puesto al frente de ella,
J cuyos retratos honran en este número, nuestro
aemana r io.

,

1
C.4.BJl".4. VAL EN HEKMOSILLO.- -Srit&amp;. Isabel A.gullar.

Viste de Af.dciln&amp;.

!
0.4.Bll'AV.4.L B• JIBBJIOSILLO.--Grupo toma do á

.

la■

12p • m • el má.riea de Ca.rnava l , S&amp;lón. del Palacio de G olderuo,
( Fot. d e W. Beberla.)

'

•

�Il_()!Illllgo~2 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

El Sr. D. Loopoldo Ga1'ito, Prt.iident.e -del/
Consejo del "Banco Oriental," es una de las perllOllas que más empeño tomó en su fundación.
Además del cargo que tiene en el Banco, es Pre. _ llidente Municipal de la ciudad de Puebla, donde
- ha realizado importantes mejoras, contándose en• tre las más notables la construcción del Palacio

EL MUNDO ILUSTRADO
nietos de Fragonar, cuyo solo nombre evoca. recuerdos de provincia, de los países donde bajo la
tibia caricia del sol y el aliento embalsamado de
la mar cercanaJ el olivo extiende sus robustas raíces.
M. Albert Maignan0 nos pinta fielmente la cosecha de los olivos. El trigo, el vino, el aceite,
tales son á la verdad, los tres florones de la Francia
agrícola. En una de las extremidades el artista
indica las culturas más especiales: un jardinero
parece satisfecho ante su cesto lleno de frutos
sazonados y de la jardinería nos elevamos al dominio exquisito de la flor."
"Popular, legendaria para todos los procedimientos conocidos será la encantadora joven que
en el cuadro aparece recoj iendo hortencias."
"El prisma solar, de que he hablado antes, refleja su arco-iris en el haz de espigas, en la menuda lluvia de millares de gotas de agua que lanza el irrigador á la planta delicada que no quiere
:florecer, y extiende sus colores en una sombra
dulce. A lo lejos, los rayos de sal agregan á este
conc.ierto de tonos, acentos de suavidad y de ternura."

/

Municipal.
El Sr. D. Ramón Gavito, Primer Consejero del
"Banco Oriental," es hombre que goza de grandes
llimpatías por su amor al trabajo y uno de lo•
industriales más distinguidos de Puebla y el Sr.
J. H. Meyer, Gerente del nuevo ·Banco, es persona que ha estado al frente de varios establecimientos de crédito del país. U!timarnente desempeñó le Gerencia del Banco de Zacatecas donde

I

llegó á ofrecer á los accionistas, dividendos verdaderamente notables.

El Ejército Anglo--Indio.
-s:x)&lt;::,.

. Desde que se organizó el ejército anglo-indio,
á la fecha, ha sufrido constantes y profundas modificaciones, ·hijas de las necesidades del soldado
qne ha sido llevado del centro de las posesiones
inglesas á las extensas frontera&amp; de rigurosos y variados climas; pero por lo que réspecta á su ins- •
truccción, disciplina, armamento y cambio de
eostumbresen Iaguerra,la necesidad mayor es de la
misma Inglaterra, que m\entras más desea extender y afianzar sus dominios más imposibilitada se
vé de desterrar á aquellas posesiones á centenares
de miles de sus hijos, para que defiendan sus derechos y Msteng1m victoriosa el pahe1lón británico.
En esta imposibilidad material el Gobierno de
la Gran Bretaña ha debido pensar, y de l1echo
lo ha realizado, · que el mejor medio de
&amp;egurar su imperio e~ aquellas regiones
es confiar el cuidado de sus intereses á los mismos
hijos del país dominado, y para lograrlo, no le
han faltado hábiles medios: atraer á las filas á los
indígenas endulzando sus fatigas y haciéndoles
pasar nna vida feliz.
Esas consideraciones al soldado, han de sea,
bien fructuosas para Inglaterra qué ha hecho de
aquellos semi-salvajes un ejército disiplinado,
perfectamente armado y equipado y por lo tanto
respetable y muy superior á las fuerzas que pudieran levantar en pie de guerra, las tribus no sometidas.
" Nuestras ilustraciones relativas dan una idea
~e la organización de ese ej~rcito, raro por los tra¡es de sus sold~dos y por los animales que emplean
en la conducion de sus armas, municiones y pertrechos; pero que está á la altura de un ejército
europeo, por su táctica, y elementos de combate.

1

SARAH BERNAHRDT Y"L'AIGLON"
-&lt;e:,.•-&lt;:,.

En el teatro "Sarah-Bernhardt" la eminente
actriz del mjsmo nombre ha tenido un nuevotriunfo en su carrera de artista éon motivo del
extreno de "L' Aiglon," obra de Edinond Ros.tand, cuyo alto valor poetico ha reconocido unanimemente la prensa parisiense, habiendo críticos
que la hayan declarado muy superior al "Cyrano
de Bergerac."
El asunto se discutirá, pero lo que sí es un
hecho, según los más caracterizados periódicos
franceses, es que París acaba de presenciar un
acontecimiento literario de primer orden.
La leyenda del Rey de Roma, ha inspirado á M.
Rostand algunos cuailros admirables y juega papel importante en la nueva pieza que tiene escenas trágicas y conmovedoras.
En "L' Aiglon" Sarah Bernhardt, representa el
papel. del "Duque de Reichstadt en el cual la
representa nuestro grabado.
Las crónicas parisienses dicen que estuvo innimitahle en su empeño y correspondió en todo á
la bella inspiración del laureado autor.
0.4.'B:SAVAL E:S BBBJII03ILLO, S r ita.. Cá rme n L6pea. (Vi111te 4e Pastora,)
(Fot. W, Roberts.)

Las Pintnras de la "Salle de Fetes."

C.&amp;BB'.I.. V.AL El!I' HE:a:MOBILLO,- Brltas . .4.dria.n a Alator r e y Gua d alupe :Marl111es.
Vi111teu:--r.a 1 • d e I n dia .&amp;. ■teca y l a. 2 • de Cazador•.
fFot. de W. Roberta.)

•

•

Br. Bamón Gavtto, Vicep1esidente del Banco Oriental de Puebla,

Sr.

Leorel%
Gavito, Presldeate deJ Consejo del Banco Odental
e
ebla, inaugurado el 1 0 del preaente
lD8ill

ir, J. B . Meyer, Gerente de] Banco Oriental de Puebla,

lectores puedan formars.e una idea, aunque· muv
remota, del mérito de este lienzo que competentes
críticas califican como · el "clou" de la sala, donde
-&lt;::,.O-&lt;::,.
tantas bellezas decorativas se admiran.
Refiriéndose á la obra de M. Maignan, dice nna
Los telegramas de nuestras edf'Ciones diarias
Lenen ya al tanto á nuestros lectores de que entre Revista que hojeamos en estos momentos:
"Maignan es un frances por exelencia, tiene tolo mucho que llam~ la atención . de los visitantes
de la ExposiCión de París, abierta recientemente, das las características de nuestra raza; pero su arocupa lugar predilecto la "Salle de Fetes" por su te es limpio, distinguido, gracioso, sin afectación
ni vanaJidad; posee la magia de los to~os, domina
magnífico y artístico decorado.
Entre lás pinturas que adornan aquella sala está los colore,, su pincel juega éon la luz y quien coel magnífico lienzo que se debe al afamado pincel nozca su "Nacimiento de la Perla," cuadro que
de M. Albert Maignan, cuyru; estremidades derécha ejecutó en dos años de trahajo, puede imaginarse
el mérito de su magna obra que adorna la "Salle
é izquierda reproducimos hoy en uno de los grabados de este número, con el fíu de que nuestros de Fetes," después de haber admirado en el primer cuadro citado sus acuarelas
interprentando la flora submarina
segán el acuario de Nápoles y su
maravillosa y científica concepci{m de las grutas cavernosas donde hace su ronda el coro de sirenas cubiertas con algas y adornadas con pálidos corales.
En su "panneau" de la Exposición, se admira el poema eterno del haz de espigas que se
transforma en pan fecundo, que
miti¡¡-ando el hambre disminuirá
las luchas fraticid&amp;s. En otro
término, se vé como la sangre regenerada de la viña lleva la alegría á los ojos y las canciones á
los labios de un ¡¡-rupo de bebedores, sin que en estos se note
la pesadés de los bohemios flamen~os ó las inertes tintas de
Cua.rto que ooupJ.b a llllle . .Jane Benriot al incendiarse el teatro
de la Comedia..
Velázquez. Los bebedores, de
lfaignan, son de la raza, son los

llllle. Jane B:enriot en 111u papel de "Jlaj azet ."

�EL MUNDO ILUSTRADO

.Dom ingo ~2 de Abril de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

DESDE P A R IS .
•

C:o rrespondencia oe (:arios :Oiaz: j)ufo o.
Exotismos Paris ie n ses.

Lo,, "Cabar e ts" de Nlo ntmartre.

Un dfa, París, ciudad refinada, en (crma de placeres, con pahH1ar &lt;l_e viejo golo::.o, t!iBpucsto á saborear manjares cada vez más pican tes, a.hita de
café-conciertos, cervecerías, "vaudevillcs,'' ucou. plets," teatros y tabernas, inventó el "cabaret,"
q?e no es una cervecería, ni una taberna, ni propiamente una. sala de espectáculos, y en donde, sin
embargo, se bebe cerveza, se escucha un poco de

EJERCITO AJrGLO•Il!lDIÓ.--D:ra.gone■•

EXPOSICIÓN DE PARÍS.
&lt;::&gt;- ... &lt;e&gt;

Escalera de honor en el Palacio de los Campos Elíseos.
En el citado edificio, notable desde muchos
puntos de vista, po r su belleza arquitectónica, su
estilo enteramente nuevo y sus esculturas. y decorado, ha.y algo que atrae todas las miradas y que

M. Lubet, para su escalera, ha renunciado, sabiamente, al estilo general de la arquictectura exterior del mon umento; no ha pedido nada, ni al
estilo Luis XV, ñi al estilo LuisXVI, que han
producido, sin ernba.rgo, modelos tan numerosos
y consagrados por la adm iración de los arqueólogos.
Bajo la bóveda de vidrio antes mencion ada, h a
construído una escalera, cuya estructura es enteramente en fierro, y como el metal empleado está

Es un puñado de bohemios de
talento, de gracia, de tr:avesur,1.
de inteligencia y de sentimientos que hn. :::abi&lt;lo hacer algo má::;
útil para si mismos y para Ja sociedad en que vive, que embriagarse to~'.:rni.cnte en el fondo .rlc
una c:mbna, corno hacen todo3
aquí, y allá, y en -todas partes
del ·mmHlü, en don&lt;lc la ªBohemian es consitlerada como un,1
marca del alcohofo,mo,"' de la pereza y de la orgía.

'IJ'n ba.tallón en combat e.

Para. amoldar e3ta ernaler a á la forma rectH.ngular de na nave, M. Loubct ha abatido constantemente los conos, valiéndose de mu rallas que deja n las mochetas vacías, aquellos han sido uti liza.dos también, formando pasillos par a el servicio
del ~uhsuelo, donde se insta larán las cuadras necesaria$ para los concursos hípicos. En este sentido,
esas cuadras prestarán un gran servicio, puesto
que el edificio no cuenta con patios interior es.
]&lt;JI muro de fondo y los muros laterales, están

E l e s q ueleto del m uerto .

mala musica y se presencian algunas exhibiciones más ó menos plásticas.
E l "género" ha prosperado, y en la. adualidacl
el público que acude á los "cabarets" no está formado exclusivamente de "gente de trueno," sino
también de muy recomendables burgue~es y aún

Pero dejando á un lado 1,
"Boite á ·~-,ursy," que bien merece un artícuJo a.parte, vuelvo á
los "Cabarets," de los que ya insensiblemente me he dicho apJ.r·
tando. Mas á fe, que no se necesita andar mucho para dar con
uno de ellos; aquí, sin ir más

Artillería en aoci6n.

Artillería de ba.ta.lla.

ha valido los más cal urosos elogios á M. Loubet
arqui técto que fué el encargado de la construc~
ción de tan suntuoso edificCo.
Nos referimos á la escalera de honor, cuya fotografía reproduce nuestro grabado. Dicha escalera se levanta en el patio principal del edificio,
haj? la inmensa bóveda ele criStal que, $OSteu 1da por resisten te3 arcos metálicos, cubre el
patio.

pantano. Uno de ellos es la "Boite á Fursy" (la ca.sa de Fursy),
el local qua antaño ocupaba el
"Gato negro," un saloncito en el
que á dura..s penas podrán colocarse ciento cincuenta personas,
y en el que una. media docena
de jóvenes cancioneros deleitan
los oídos de un público selecto
con los chisporroteos de su ingenio, la. flexibilidad ele su Yerba y
la delicaaeza de su estro.

s~stenid_o_ por nu merosos puntos de apoyo, ha podido utihzar sus elementos en secciones relativu.:
mente mínimas, contorneándo el fierro y dándole
formas ornamentosas, sin Olvidarse de fa firmeza
y resistencia que la escalera requiere, da.do el papel que tiene en el dificio.
El plan~ mismo, of~ece curvas que serpentean
y que reanunan, dan vida á las grandes líneas rectas de la n&amp;Ye:

adornados por cua.t ro salientes que encuadran la
escalera y dan al tramo de llegada dimensiones
monumenta-le3. Estos salientes constituyen otros
tantos pasi1)os suplementarios utilizables en la
instalación del alumbrado eléctrico del edificio.
Los pies de.. la escalera están ado rnados con col nmnas de pórfido ver de, los escalones son de
piedra de Bomblanchein y los descansos están decorados con mosaicos'\de, mármol.
La estructura es enteramente visible, pues no
h~y eir ella _agrupacio~•es decorativru; que impidieran tal mrCnnstancta.
En eaanto á las formas adoptadas, no obedecen á ningún estilo, ni tienen precedente.
Se he ¡¡ronunciado ya, á propósito de la escalera
ele Loubet, el ·fallo de que es una obra artística
enteramente nueva.

MLGE. JANE HENRIOT.
= ~=
Al dar cuenta á nuestros lectores del incendio
acaecido en el teatro de la Comedia Francesa nos
ref~~·imos á _l~ infortunada joyen actriz, qn; perec10 en el s1mestro.
. Hoy publicamos su r etrato con- el traje apropiado al papel que iba á representar la tarde en
que la muerte la sorprendió, de manera tan trágica, y una v1sta del cuarto en que se encontraba
cuando el terr ible incen dio se inició.

L os VCa.baret de l a. ·lia d a ."

de alQ'Ullas buenas familias, deseosas de ver por
sus p~opios ojos estas excentricidades.
Y en verdad, que el deseo ha de ser grande,
puesto que para s-atisfacerlo es necesario a.pariarse
de las principales arterias de la capital y dirigirse
resueltamente á Montmartre, donde el "cabaret"
ha arrojado profundamente sus mices.
:Montmartre es un barrio nocturno, que no goza
precisamente de la mejor fama. El placer callejero llena sus avenidas en un avalancha humana; el
"Jifolino Rojo" hace girar sus aspas luminosas
como un faro del vjcio; los cafés, rebosantes de
"demi,-mondaines," se pueblan de carcajadas báquicas y de notas cancanesca.s arrancadas !i. un mal
piano.
No obstante, :M:ontmartre ,tiene sus rinconci~os
puros, sus pequeños centros de arte, que es precIBo
a.rrancar del medio que los circunda, como se
arranca.ria una piedra preciosa del fondo de un

El ca n dil de l a s a l a .

•

Pedís cerveza, que bebéis ó dejáis, (es preferible
lo segundo), la pa.gáis, (caro) y en marcha al segundo ga birrete. Un pa.sadizo estrecho, al que entráis, guiados por un monge, que desliza en vuestros oítlos extraños rezw mezclados con chistes de
color subido, os lleva á ot ro saloncito más osbcnro, adorna.do c011: el mi::mo gusto de cementerio,
y en el fondo un hueca, en el que está adherido
un ataúd en plano inclinado.
El director de aquella farsa os dirije entonces
un pequeño discllrso irónico, sobre la conveniencia
de hacer conocimiento ron la última habitación
en que dormiréis vuestro eterno sueño, é invita á
algún espectador ó á alguna espectadora á emprender el viaje postrero.
Nunca falta un ex.céntrico ni una excéntrica que
se presten al experimento. Hl "muerto" se coloca
en el ataúd, se le cubre del cuello á los pies con
un suclnrio,y comienza. u.na. parodia, poco atractiva,
de la descomposición de: la materia. A vuestra vista aquella cabeza se va tornando lívida, l0.3 ojos se
hunden, la nariz se.afila extraordinariamelltc, el
lienzo va haciéndose diáfano, y muy pronto no tenóig ante los ojos sino un e~ucleto.
Aquello es á la vez nauseabundo y burlesco, humorismo de gente hastiad,1 de todo, que ha. 1w!ncster de estos espectáeulos, para producirse una impresión nueva., síntoma. de una neurastenia aguda que reclama, día ú. día, momento á moment&lt;J,
otras emociones, otros placeres que los comunes y

lejos, tenéis tres á la vista : el de
la "Nada/' el del "Cielo" y el del
"Infierno."
Penetremos en el primero, que
es el más típico de todos ellos.
Una pequeña· puerta, en la que
vigila un porLero fúnebre, correctamente vestido de negro,
conduce á la primera i;:ala del esta.hlecimiento, un subteuáneo,
decoradocon esqueletos, ataúdes y
avisos burlescos; en el centro
arde un gran candil formado de
una cala.vera y varias tibias humanas. En vez de mesas, ataúd,
sillas de paja y taburetes. Un
cuadro de bumorismoo lúgubre.

E l e n caj ona.m i e n to y la descom p osición.

BZl'OBIClÓ S D.E PAB!S.·•E■calera de houor en el Palacio de lo■ Campo• llli■eo•.

1

.,

�Domingo 22 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

(.'Orrientes, desechados como

irremediablemente
insípidos.
La tercera pieza está destinada á las exh;biciones
plásticas, los cuadros vivos, las mallas y los efectos de luz. Esta parte del programa, ~uicladosamente preparada, es, quizás, la más artística. El
desnudo no traspasa los límites de lo corre'.!to y
hay bellas estatuas humanas distribuídas en g;,;_
pos pintorescos que admirar.
Y semejante al "Cabaret de la Nada'' son los
demás de Montmartre, con la diferencia de que
el símbolo es distinto. Así, en el "Cabaret del Infierno," pene~ráis en los dominios infernales, una
cohorte de diablos os asalta, os invita á ser quemados en la gran caldera ("true" escénico semejante al del enterrado) y os presenta á los siete
pecados capitales, encarnados en siete mujeres gua-

pas, un poco ligeras de ropa; en el "Cabaret del
Cielo/' e.5táis en el Paraíso, rodeado de ángeles y
serafines, tomáis cerveza con los Profetas y admiráis la ascención de los justos á los lugares de la
bienaventuranza.
Pero lo que llama la atención) lo que sorprende
es la buena paciencia de los espectadores para resistir el diluvio (le groserías y a.ún de verdadera.s
injtu-ias que los directores de estas farsas hacen ·

caer sobre todo recién llegado.
Salís de allí cubiertos de improperios, pensando en que habfis entrado en la diversión más de
la cuenta. Y así lo quiere, sin embargo, el buen
públic:o parisiense, á extremo tal, que uno de los
emprcsai-ios de estos " cabarets"-el de la Nada-

Domingo 22 _de Abril de 1900

que la temporada que, siguiendo las iñdiéaciones
de la prensa, dejó de esgrimir su afilada lengua
conti'a el público, éste comenzó á desfilar de su establecimiento.
¿ Será verdad, como ha dicho alguien, que _1~•
multitudes aman que se les ultraje y se les vilipendie?
No sé; pero lo que puedo a.firmar con certeza, es
que el "Cabaret" es una manifestación del estado
intelectual y moral de París, la ciudad sedienta de )
todas las sensaciones, por estravagantes, por raras:

por anormales que ellas sean.
París, 22 de Marzo de 1900.

Cárlos :J)íaz j)ufóo.

que también está picado de publicismo, ha revela-

EL MUNDO ILUSTRADO

gran _a beto: Leposava llora porque el. Sol ya no
Ja quiere y la negra tierra la llama..

DAMAS MEXICANAS.

III
Cuando Milich escuchó estas palabras se acercó,
en sns brazos á la hermosa Leposaba, la
ten~10 sob~e yerba verdeguante. La hermosa prorn e\;ªª ba¡o la cabeza y su alma se escapó.
(
Se apearon los grnetes y con sus sal,les tallaron
~n ataúd, con árboles de 1a selva, y con sus nodJ~1ks cavaron 1a tumba. A11í pusieron á la prometida con el rostro vuelto hacia donde nace el ~ol
juvenil. Rn la tierra que cuLría la frente sembr:1-

fo~ó

•

7

Ton un rosal, hicieron que por sobre su s pies pasara un arroyuelo, en torno de la .tumba. derribaron

árboles ,¡ue cubrieron de ducados, y dejaron esta

do en un curioso folleto sobre su vida y_aventuras

euenfos 6e fa cJJosnia.

rn scr1pc1on:
"Quien tenga hambre y pase por aquí, toro.e de
este oro; _el que sea joven enguirnáhlese con estas
rosas; quien tenga sed, beba del agua &lt;le este arroyuelo; repose, el tjue venga cansado. "

IV
Cuando todo hubo concluido, Milich habló así:
- Hermanos míos, regresen á Herzegovina como puedan, yo voy á unirme ú mi madre como mi

Lf\ HERMOSf\ LEFOSf\Vf\.
1
Milich tiene veinte años, quiere casarse; perc;
él es héroe, valiente entre los valientes, y no encuentra la esposa que desea, porque los héroes ven

siempre defectos.
Una ma.ñana, Milich se levanta con el alba y va

á la iglesia ele la blanca ciudad de Kt/lasim. Su
Lue~a estrella conduce allí á un viejo que lo ama:

W01 voda Maleta.
Milich saluda y Wivoda responde:
-Tus Jóvenes compañeros me han dicho que
&lt;l~s~as cas~rte? busqué para tí, niña que te couv1mera ~' !" onll?-_s del mar grüs, en la aldea de Za-

gospé, v1 a la h,¡a de Vid i\fancic . .. Es hermosa
como la Luna, su talle esbelto, sus cabellos son un
torzal de s~da, las miradas de sus ojos como destellos de piedras preciosas ... Cuando ríe, derrama perlas; cuando habla, c1 ijérase que zurea una
paloma .. , Ve Milich á encontrar á Vid llfancie
te la dara.
'

•

II
~ilich, el héroe, vuelve á su casa, llama á sus
am_:gos, y forma la comitiva que habrá de acom-

panarle á _la casa del padre de Leposava.
S_ankomc, será el padrino; Vuko, el lacayo· el
:mcrnno Novac conducirá á los invitados junto ~on

Skula,~ue llevará la bandera de la tierra.
Camman durante dos días seguidos Al tercero

-

.

'

un viejo senlado á la puerta de su choza, les ruega que entren á reposar y pregunta qué hermosa
doncella van á humar con tan rica escolta.
-La tuya, responde Milich, la tuya ¡ oh mi padre Vid! Después de implorar á Dios y á Fortuna,
venimos desde Herzegovina por tu hija.
Vid, alegre, levantó al cielo sus brazos temblorosos.
-Sé bien venido, oh hijo mío! La luz de mis
ojos será. tuya.
Y llama en seguida á sus criados y á sus criadas.
-Apresúrense, fieles mios; abran las puertas de
par en pa.r, Ilevcn á mis huéspedes á la sala de la
alta torre y den á los caballos la mejor avena ...
Así habló Vid llíancic, y durante tres días honró á todos. Concluidos los festines, los dos hermanos de Leposava la presentaron. á su prometido.
Cuando Milich vió el rostro hermoso de sn ama
da, sintió que el co,azón Je saltaba en el pecho y
quedó fascinado.
-¡ Oh, madre de Leposava, exclamó, esculpiste en plata á tu hija?
¿ La robaste al sol? ¿ O,
simplemente viene de ;,;u
cora.zón?
La madre llora, y dice :
-Ni la esculpí en plata, ni la r obé al sol; Dios
la tonió en mi. corazón
y me la dió. . . Tengo
otras nueve, ocho se casaron ya, pero ninguna voivió á ver á su madre,
porque el mal de ojo ronda la casa y el rayo fué •
matando á cada una en
en el camino . . . . . ...
Y sollozando, la madre dió á Milich los presentes de boda. Leposava,
una ca.misa bordada de
oro y de seda. Vid i\fancic, su caballo, un magnífico corcel negro, sin
....,._
mancha, de anclar altanero: la silla está cubierta d? púrpura pura, que
cae a las rodi \las y adornado con bellotas de oro .
Uilich monta á caballo; suena en ol cinto la
espada, en el kalpak
tiembla el airón de perlas, Y los botones de la
chaquetilla de terciopelo
chispean al sol.
-¿ Habrá en el mundo
una novia . más
hermosa~ se pregunta. ¿ N, hubo nunca
regalo m:ás 'hermoso

cahallo pueda.
Y espoleando á un magnifico corc:el desapareció

que el que me hicieron sus hermanos con. dllrme
á Leposava? ....
Y el cortejo se pone e,n marcha, y la música y
los cautos lo acompañan, y Milich cree que va á

Dios .... .
Va á la cabeza para hacer que se apresuren lQe
ginetes.
De repente, en medio de la verde selva, se de~
tiene la joven nállda, y dice á su compañero:
-Vuko, amigo de Milich, mis ojos no lo ven
ya y tu conversación me fati_aa., Di á Skula y á

Novac que dejen de cantar y que apoyen la bandera contra aquel gran abeto. Bájenme del caballo
tiéndame sobre la tierra verdegueante, el sol y~
no me ama y yo lo odio; me atrae la negro tierra,

por entre las montañas.
Al alba vió á la madre que venía á ~n encuentro.
Se acerca, besa al caballo y dice:
-Hijo mí.o, mi Milich de oro¿ aun ei::Já lejos tu
escolta? ¿ Viene ya tu buena proruetiUa. la que

. traerá agua de la fuente y pond_¡:(, la mesa de su se- -ñor para que tu madre descatiHe?'
~Sí, contesta; la escolta se aproxima ~ pero mi
novrn no está en su casa nj en Ja mía.. Bajo la verrle yerba ]a retuvo la selva. Vuelve, madre, á
nuestra blanca casa, disponme un bucu lecho que
no sea ni demasiado largo, ni tlemasin&lt;lo ancho,
porque no duraré mucho tiempo enfermo ....
La madre obedece, Milich se acuesta y cuando

1

la escolta llegó, ya estaba muerto.

ahora la amo ....

Descendieron los ginetes de i=:us cnbailos invjr.
'
twron sus lanzas, y alinearon la fosa donde duerme

A estas palabras, Vnko grita:
-Detente Skula, detente tú también anciano
guía, y tú mi "pobratimo" Milic11. .. cesen la música y los cantos y apoyen la bandera sobre aquel .

vez de avanzar, cantando canciones muy tristes
en tanto creen que Miiich la s escm·ha.

•·

¡&lt;

.

Milicb con el rostro vuelto hacia donde el sol se
pone, bailaron luego el kolo; pero alejándose en

&lt;'

-i

•

~--,

V
Todas las mañanas, cuando sn le el sol. la madre
de Mil ich viene y mira al astro:
-¡Oh!¡ Cuán feliz soy! exclama. Allá va Leposava á traerme agua de] manantial.

SR/TA. COIIOEPC/011 AMAVIZOAR, de Puebla.
Fot. Leopoldo Gavito {llijo.)

J'oaquiu Pita, Agente Genera.l.

'rodas las noches, cuando el sol se pone, la ma-

dre de Mili ch mira al astro y dice:
~¡Oh! ¡Cuán feliz soy! Allí viene mi hijo, mi
MHich de oro, que vuelve de cazilr y me trae carnes .....
Pero nadie ve al hiio ni á la hijn. sino á la polire madre ]oca que allí los esperará Jrn sta la muerte .....
llf. COLOMA.

ESTUDIANDO
En la sala anatómica desierta,
desnudo y casto, de belleza rara,
el cuerpo yace de la virgen muert.&amp;
como Venus tendida sobre el ara.
Lánguida apoya la gentil cabeza
del duro mármol en la plancha Jisr,
entreabiertos los ojos con tristeza.,
en los lábios cuitjada una sonrüm.

Y desprendida de la sien severa,
del hombro haciendo torneado Jerbo,
viene á cubrir la suelta cabellera
las ya rígidas combas de su pecho.
Mas que muerta., dormida me parece;

pero hay en ella contracción de frío:
es que al morir el cuerpo ·se estremece
cuan&lt;lo siente el contacto del vacío.

Mas yo que he sido de la ciencia avaro
qu e busco siempre lA. verdad des:n uda,
á estucl.i ar aquel libro me preparo
interrogando á la materia muda.
AJ cadáver me acerco; en la mejilla
brilla y tiembla una lágrima luciente;
¡ un eacláver que llora.!. ... Mi cuchil]a.
no romperá su corazon doliente.
Del estudio me olvido, y me conmueve
tanto esa gente silenciosa y yerta,
que los raudales de mi Uanto en breve
se juntan con el llanto de la muerta.

Joaquíq (;oqzález Camargo.

Ultimo pensamiento de Weber
Vfrjenes, escuchad! Aquel que era
orgullo t!e la patria de Beethoven,
cauta. cual cisne por la vez postrera.
inspirado, feliz, artista y joven.
Su fin presiente y trémula su mano,
como la:; rosas que arrebata el viento,
esparce melancólica en el piano
su último y divino pensamiento:
"Cuán triste es ver pasar nuestra e:xi~tencia
como el aroma de la flor querida,
en un rayo de luz ,alar la esencia
y en un golpe de tos volar la vida.
"¿ Por qué ha de durar solo una hora
la inspiraciu que en mi cerebro arde,
nacida con los rayos de la aurora

y muerta con los rayos de la tarde?
"Adios mujeres. flores y sonrisas
adios, sonidos, músicas suaves;
'
ecos que se despierian con las brisas,
voces que se adormecen con las aves.'·
"Cfñeme, muerte, ya tu mustia palma,
nacer ~ara morir, íué mi delito,

y ya siento en los poros de mi alma
ese frío sutil de lo infinito .. . . "
Dice, y á Dios su espíritu ha entregado ;
y como vaga en el altar perdido
el incienso fugaz, sobre el teclado
quedó vagando huérfano el sonido.

Jtf. Sánc}¡ez Pesquera_

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 22 de Abril de 1900

c/f(o6erno.

- ~L MUNDO ILUSTRADO
ANO VII--TOMO I--NÚM. 17

MÉXICO, ABRIL 29 DE 1900.

8UBSCRIPf':JOff MENSUAL POBAl'IJU., 11.flO
lDltll JDEM KN LA CA.PITA.L,

•

Proyecto de lo ■ Sres. Contri, Jda.rroquin 7 Compaília para. el nuevo ca.sino Esp&amp;ilol.

Loo dos grabados que publicamos hoy repreAen~ dos edificios proyectados por los señores
Contri, Marroquín y Cía., Ingenieros y arquitectos. Uno de ellos está ya realizado y llama la
atenc~?n no sólo por su solidéz y elegancia., sino
tambien por _la buena distribución que se ha hed10 del amplio local, atendiendo á los fines á que
se destma, pues en él va á establecerse un importante "';ntro d;, trab~j':'.:. la fábrica de puros y cigarros de la Com¡,anra _Qigsrrera M:exicana,"
que_es sociedad anónima y cuenta con respetable
capital.
Los departamentos destinados á talleres son
la más grande construcción metálica que \,asta
hoy. se_ ha heoho en México, tratándose de estableclIIllentos de ese género, y el local tiene capac-1dad bastante para que tres mil obreros de ambos sexos, trabajen deshogadamente.
Sabido, como _es. que la mujer mexicana encuentra un medio de subsistencia en la indus-

tria tabacalera, es de celebrarase el establecimiento ;1e es~ _nuev-o centro de trabajo, que arrancara al vicio muchas de sus victimas y les ofrecerá los medios de vivir con decoro.

es la siguiente: En la planta baja se construiráQ
los sal?nes destinados á billares, juegos de cartas,
domn:,o, etc; restaumnt y cantina, y de esta plan~ª ltaJa arrn:ncará trn_a elegante escalera principal,
q~e
conducirá al primer piso, donde se estblece]i}n cuanto al primero de nuestros grabados
represe_nta la fachda del proyecto que los cita'. ran los salones de fiestas y recepciones, la bibliotedoe senores Contri, Marroquín y Cía. presenta- ca, la sala de Juntas, el "ft1moir," tocado/ y otros
ron á la Junta_ Duect1va del Casino Español, pa- · departamentos indispensables.
ra el nuevo edificio que dicha corporación ha reE' ~rpundo piso s~ destina á habitacionP:3 y ae~suelto construir en la calle del Espíritu Santo. pachos pa.ra los socios que lo deseen y á q uíenes
. Este proyecto fué mand~do hacer por la meu- se podrá ~recer toda clase de comodida&lt;lec,, porCJOnada Junta y es de_ su propiedad, siendo pro- que :t~ndran su comedor, su cocina especial y un
bable c¡ue sea el adrrubdo, porque la severidad de serv1c10 apropiado. La entrada á este departam:ensu estLlo "Renacimiento" fué recomendada á los to será independiente.
autores del proyecto, que está terminado presenE n e1 ".a t·1co" en 1a parte que no es visible en la
tado y a@ discutido, desde el mes de odtubre de fachada, se_ establec:erá.n tocias las oficinas relatilllll ochoc1entoe noventa y seis.
vas al servic10 de Administración.
La di~tribucióu, que según el proyecto á que ·
La constr.1:eción toda será de fierro y chiluca,
nos mfe11mos, se ha dado al local de que se dispone,
Y 1~ deoorac10n propuesta es muy esmerada.
-

E4Ule.to de la. O.m»a.Ai• Oic'arrua -.z1oa11.•, (oalle de Bucazeu..,

.,

I

VACILACIÓN .

11.2.fi

Gex:e~te: A.llTOJl'IO OUYA.8

Di.rector: Lio, B.A.FA.BI. BEYES SPtlll'DOL.&amp;.,

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 16, Abril 22</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

�EL MUNDO ILUSTRADO

. -~-=--"""'
Hlll~l~~IT~ll~@m[II

Pero la guerra se prolongaba, los campos ib•n
Lo más grave es que en la sesuda y firme Alemanía la discución de la _ley Heinze ha_ dado mo- á quedar improductivos; no había quien coaecbar&amp;
, . _...
. ,ül.,.oot"l
. , ,.llll'l
~Plllllll:_:;,¡~--~
_;,Il!. .._.mWllllJ-~&gt;41-""-'"···"'·-'"·-""'
tivo á altercados tan vwlentos_ y nudosos que el trigo, quien organizase la ex~lotación. Las mu• ~ aquello se parecía como u.na gota de agua á otra jeres fuertes las verdaderas mu¡eres fuertes de la
e,a1UIJQJ )). á un parlamento italiano, húngaro ó francé~ (po- Biblia leían de pie, muy de mañana, un trozo de
Q\ IIIJl)i;,'
1¡m1111~ull!!!
· díamos citarlos todos) Es la ley Heinze, que lleva la Biblia y partían al trabajo; han trabajado "Í!'
ij~\'t)U
~
el nombre no de_ un diputado al Re1chstag que cesar y con tanta asidmdad y tanta mtehgencia
~
!:!/
fuese su autor, smo de un ms1gne rufian cuyo que los campos han producido más, los rendimien"caso" d.ió motivo á un proyecto presentDdo por tos han sido mejores, el gobierno que dispone de
1.--Entermedad parlamentaria.
los conservadores, pero calurosamente apüyadq ot'O J1a LOmprado, y .las mujeres volvía.11 por
2.--Las africanas.
por las simpatías del Emperador, terr_ih 1e Y mi- la noche al hogar leían otro fragmento de la
nucioso á la vez, lo que lo hace más ternble y cuyo Biblia, besaban á sus hijos y á la mañana
. siguiente
.
1.-Todo lo que atañe al porvenir del parla- objeto es moralizar á la sociedad berlinesa por me- volvian
al trabajo: "Es, dice un testigo, un inmentarismo no es caro; creemos que el parlamen- dio de una ley, lo que no es fac1l. Se trata de teresante aunque penoso espectáculo; donde quietarismo atenuado á la americana, es decir, trans- estorbar de tal manera "los procedimientos" con- ra mujeres y solo mujeres que dirijían las labores
formado de gobierno casi absoluto de los parla- que los rufianes y solapadore~ favorecen :J prác- eu lugar de los hombres; pero admira ver con que
mentos, en gobierno equilibrado entre el parla- tica del vicio que se ven obligados á levsntar el habilidad y con qué energía gobiernan sus granlamento y el ejecutivo y mantenido en sus límites campo con sus parvadas de palomas de Afrodita. jas. Entré en una de ellas: allí había dos mujeres J
constitucionales por la acción del poder judicial No vamos á lucubrar aquí sobre los "convenientes" algunas muchachas ocupadas en el campo; en otra
es la sola receta capaz de garantir la libertad polí- ó inconvenientes que este código de sanidad mo- una mujer llevaba los cuernos del arado, otra la
tica, sin la cual las libertades individuales son ral pueda tener y si por perseguir un mal cierta- cuerda y otra fustigaba la yunta. Todo está en
cuentos de niños.
mente grave no se producirá otro más ~T11H~ • 1::i- perfecto orden en esas familias privadas de su jelluchos defectos tiene el régimen este, claro; zas. En principio hay que aceptar que puesto que
fe; reina en ellas un espíritu d~ tranquila confian'pero no hay otro que mejor pueda dejar todo su el Estado moderno está armándose de nuevo de
za en Dios, en la justicja de su casa y en el valor
resorte expedito á la autoridad y todo su espacio todas las armas que el movimiento revolucionario
de
sus hombres."
abierto á la libertad.
iniciado á fines del siglo pasado había hecho caer
Por todo lo que nos es simpático en alto grado dé sus manos, y que además procura que esa~ arSi en medio de sus inusitadas ocupaciones les
cuanto tiende á desembarazarlo de obstáculos y á mas sean perfeccionadas, no vacile. por respeto al
llega
la noticia de que son viudas, la mujer afrireconciliar con él á cuantos le desconfían, porque derecho individual, en prescindir del combate
lo r eputan un simple órgano de tiranía de pala- contra el vicio y justo es que si se le exige tener cana dice un periódico inglés, el "Standard," ni,
breros. Por ejemplo, lo que ha pasado en Fran- hospitales se le permita atenuar las epidemias en sollo~a, no grita; dice una plegaria silenciosa y llecia con la proposición de Andrés Berthelot pre- sus focos. Pero esto es excesivamente delicado, no el corazón de inmortalidad, de esperanza, de
sentada á la Cámara de diputados es excelente J puede dar lugar á confusiones lamentables y entre- Dios, vuelve al trabajo. Eso si en cuanto sus ocureclamado por todo lo que hay allá de sano, sen- gar á los abusos de muchos la vida privada y la paciones se lo permjten, unce á sus pesados carros
sato y liberal. Copiaremos 1-a proposición porque santidad del hogar y la paz de las familias. La los clásicos bueyes de Australáfrica, y á través
contiene una de:finicjón muy clara y muy prácti- aplicación de estas leyes suelen ponerse en manos de caminos espantosos, esta verdadera heroina de
Homero, penetra en plena evopeya. Ayuda á su
ca de presupuesto; hela aquí: "el presupuesto pre- de agentes que tienen las manos rudas J que salmarido,
le carga el arma, Je lleva un poco de b~en
vé y autoriza para el ejercicio con que se relaciona van los limites con una facilidad pasmosa. Entonpan,
un
par de zapatos, lo acompaña ali¡unos días.
lo. los gastos públicos en los limites resultantes ces la ·-ejación y Ja tiranía se vuelven insopnl'taOtras
veces
111. compañía es en el hospital, al hede las leyes existentes. 2o. las rentas destinadas bles; por ese camino J paso á paso, puede converrido,
al
moribundo.
En esto todas las mujeres son
á cubrirlos. 3o. los diversos medios de servicio. - tirse una ciudad moderna en la Ginebra de Caliguales;
admirables
las
boers, lo mismo que las
Ningún crédito que ataña sea á empresas ó traba- vi:no, y, en verdad, hay quien orefiera. el in"ambulantes" de la Cruz Roja, lo mismo que las
jos nuevos, sea á aumentos Ge sueldos, indemniza- fierno.
mujeres de los oficiales ingleses que á través de
ciones ó pensiones, sea á creacion~s de servicios,
Pero quienes han hecho cuanto de su parte ha todos los peligros y horrores de caminos impracempleos ó pensiones ó á su extensión fuera de los estado para impedir el paso á la ley son los artislímites previstos por las leyes vigentes, no puede tas. Sí por un lado todas las afirmaciones religio- ticables y de campos de batalla que n.o ha habido
ser inscrito en el presupuesto si el gasto no ha si- sas y por otro los dogmas políticos y por el otro tiempo para levantar, han ido á reunirse con sus
maridos desde la esposa del "highlander" basta
do de antemano autorizado por una ley."
todas las prescripciones morales atajan su libertad las del príncipe de Teck y del fels-mariscal RoEsto es lo principal; Berthelot y sus elocuentes de interpretación de la naturaleza y de la socieberts.
auxiliares Julio Roche y Ribot, demostraron que, dad ¿ qué harán? ¿ qué no harán para sacudir escasi siempre con un fin electoral, los diputados ha- tas trabas? Mas lo oue los ha indignado basta la
:Afas lo que comienza á ser por todo extremo concían llover año por año las adiciones al presupues- incandescencia es que en una misma ley se deto y año por año subía la suma de los gastos en un finan las responsabilidades de los lenones y las movedor y sorprendente es lo que según toda pro"crescendo" espantable, lo que exigía siempre un suyas. De aquí las protestas, las cóleras, los gri- babilidad ha comenzado á ser un hecho desde
la invasión del Orange; la participación de las
aumento en la cifra del impuesto, de donde re- tos, y las escenas frenéticas del parlamento.
mujeres en la guerra. "En cuanto á mí, escribía
sulta que si el aumento de la fortuna pública es
&lt;;o.O&lt;::,.
hace poco una de estas valientes, estoy pronta á
de 5 por ciento anual, el del tributo es de un 10,
ir, hombro contra hombro, á combatir con mis
lo que es bastante más grave que todas las ame2o.-La Augusta señora que acaba de ser recibinazas de guerra con Inglaterra. Y á pesar de la da con tanto respeto y afectuoso entusiasmo en hermanos y compatriotas y á derramar mi sangre
rabiosa, oposición que le hicieron, Pelletán y Irlanda debe tener el corazón magullado por las por nuestra independencia. Y hay centenares
otros radicales socialistas que lo acusaban de emociones de su triunfo, por la noticia del atenta- que como yo están dispuestas á hacer lo mismo,,,
traidor, Berthelot vió triunfar su proposición do estúpido y frustrado por fortuna contra el La mujer boer como la mujer suiza de los tiempos
y formar parte del Reglamento parlamentaio.
príncipe de Gales y por la que circula en Europa de las luchas con Austria~ como su antesesora la
-&lt;::,.()&lt;e:,.
y los Estados Unidos sobre el proyecto de mani- que luchó á hac,liaws con los zulús en 1838, está,
N o sucede lo mismo en la Cámara de Diputados festación firmada por las mujeres de ambos Con- desde niña, acos,umbrada á manejar las armas y
italiana; las leyes .de seguridad pública que, des- tinentes en favor de la paz entre Inglaterra y los los maiisers le son tan familiares como á sus ma•
pués de los terribles tumultos de hace tres años, Boers. Esta noticia debe preocuparla; un mi- ridos. Claro es que se creen en el deber de tose ceyeron necesarias para reprimir las reuniones llón de mujeres diciendo á una mujer: "no más mar parte en la lucha J puesto que los ingleses
subersivas y la prensa de excitación á la. violencia y sangre, no más lágrimas, paz, paz, en nombre de han cuadruplicado sus fuerzas, los bóers no tendrán
al mal, no han podido ser refrendadas por las la humanidad, en nombre de Dios," tienen que inconveniente en duplicarlas con sus ¡nujeres, y
cámaras gracias á la tremenda obstrucción que la ser oídas; hablan á un corazón de esposa, porque la defensa de la patria que, á pesar de lo,
izquierda radical ha organizado contra ellas. Tres la reina Victoria es, por la presencia de su alma triunfos de hace algunos días amenaza ser todaó cuatro gabinetes han caído procurando sacar de "su adorado Alberto, como acaba de decir á vía tan larga, tan inquietante, tan peligrosa J
avante estas leyes y el Presidente del Ministerio los irlandeses, más una esposa que una viuda; á tan sangrienta para los ingleses, tomaría entonces
actual General Pelloux, haciendo uso de una fa- un corazón de madre, una gran madre y una ma- un carácter tan doloroso, tan inhumano que la
bandera de la civilización no puede ir más allá:
cultad que la constitución concede al ejecutivo las dre grande, en el doble sentido de los vocablos.
promulgó (éste es el famoso decreto ley) á reserva
Y ¿ pcr qué esta intervención femenin,1 en este En las cercanías de LadJ Smith, dice un telegrade obtener luego la sanción de las Cámaras.
asunto ,sc!usivamente de hombres? Porque la gue- ma, los ingleses tuvieron que salta.r horroriwd~s
Ma• parece que el procedimiento 6 la aplicación rran unca e~un a.s unto de hombres tan solo; es m6s sobre fosos colmados de cadáveres de mujero,.
de la ley-decreto, no han sido del todo legales y de las probables viudas y buérf~nas; porque en la Otros partes hablan de que las mujeres permaneasí lo ha declarado el tribunal de Casación y ha guerra de Australáfrica hay una circunstancia es- cían en las trincheras en el momento mism) de
sido necesario iniciar la ley en forma de auto de pecial: la mujer boer se ha mostrado durante la la batalla; que entre los muertos de ese día (28
Cámara. La mayoría del gobierno es enorme, pero guerra admirablemente mujer y extraordinaria- de Febrero, se encontraron dos mujeres y una niña herida de die1. v seis años.
los ochenta ó noventa diputados de la izquierda mente hombre.
provocan tales tumultos, libran tales batallas, hay
Allí b¡ty una gran cosa que respetar; la nación
Los testigos presenciales de la guerra de cuyas
en ellos tan buenos gladiadores (vimos el otro día cartas está llena la prensa europea, pintan con caballeresca de los soldados de Cumberland que en
que el gran novelista D'Annunzio se unió á ellos emoción las escenas de las estaciones en el Trans- Fontenoit, decían, saludando al enemigo:
seducido no por sus ideas, sino por sus actitudes) vaal y el Orange, en los momentos de partir los tirnd p:Lrnr~ro. señores franceses, no yme1fo tirar
que la Cámara italiana no puede trabajar; aquí sí "comandos" rumbo al Natal 6 al Cabo; allí la mu- contra las mujeres más que besos en las puntas de
está enfermo el parlamentarismo. Habrá nece- jer es esposa y madre silenciosa é intensamente · los dedos.
sidad de recurrir á algo parecido al reglamento tierna, lacrimosa, bravía, resignada, procurando
de la Cámara de los Comunes, tal como lo hizo que los sollozos de los ehicuelos ante el "pa" que
modificar Mr. Gladstone mismo cuando luchaba á partía no suavizasen demasiado el co,azón del
brazo partido con la obstrucción parnelista.
hombre.

•

11
1

,Je
.~,.qirz;1¡@\,
Ji

Jplil!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

=

Domingo 15 de Abril de 1900

c1u6as.

ll..tfi:fr'@~ ~

~~·,r

Me acuerdo, aun de mi primera µre~unta . Entonces la vida llovía mucho sol sobre mis. cabellos.
-¿ Y Judas, madre?
·
-Judas fué uno de los doce apóstoles que
-vendió al divino maestro. Esa n1.,:1ñ.ana, :una mañana de mi tierruca, envuelht m~ neblmas testarudas como si el mar cercano csperezándos~ le
enviara.' un va110 inmensó; quemaban. al traidor
en varias calle;;, en efigie de cartón pmtado, con
cJicios de cohetes, ante una parvulada. _del pueblo,
que aullaba de alegría, 6 se echilha á silbar desesperadamente cuando ll!arrab~ uno ele los cohetes
de la rudimentaria pll'otécmca.
,
.
Más tarde, ya le.jos de mi valle, '·del tnste ;alle donde yo nací", dicen unos v~r:--os n~llY rornanticos- nos daban ejercicios en m1 tolcg10. La capilla obscura resonaba con la voz wrngosa del_ pudre lector y recuerdo que proporncndo la pr1_mera medita~ión de la mañana, leía en el negro hbro
de San Ignacio.
.
,
.
.,
-Cayó Judas y lo substituyó ::-i;rn Jfat_eo, c:1\v
Pelagio y Jo substituyó San_ Agust,n: cayo Lutc1o
y lo substituyó San Ignac10. ,
•
,,
.
Judas. otra vez; no preguutc -~ª' le ~-9~1ocrn; e~a
"uno .de los doce," el que Ycnd10 ni D1,,mo irae~tro.

. t

y corrió aún el tiempo y una tarde gns arn

hasta vosotros, Dios besó vuestra freri_te,-Dios
abrió en vuestro cielo la brecha reluciente-de
una esperanza .... En m~ ~lma todo es sombra, y
en ella-Jamás, jamás! titilan 1os oro~ de una estrella. -Mi alma es como la. higuera, por
el Señor maldita :-Ko ch fruto
sombra ni reposo; no agita--sus abanicos de h&lt;YJaS; ~~s
r~as · ay! desnudas, servirán á la desesperac10n
de algó~ Judas:-de algún i_&lt;leal tránsfuga que me
besó con dolr&gt;-y que por fin se ahorca desamparado y solo!
Que aquel que recorriendo su rnta de a::,~erezas-haya abrevado su alma en .:·nyorcs tr,s~;zas-que las mías, levante su voz de trueno ... .. En

m

de azahares, como para la primera comunión~,?~;
condeos. Escondeos, pobrecitos míos, porqut
viene· adelanta ya entre los árboles espesos. a una es 'tan misericordiosa, que se _at_reve á -~~sar su
cara antes que él bese vuestras lm_~as meJl . as n~caradas. Ah! yo bien quisiera cob1Jaros entre mis
brazos pero están clavados - • •
y Judas llega! Y Judas besa!
, .
turno; al d1a s1S 1,, "., f'él" también le . ,toca su d
guiente de la cruci:ficamon, cuan o .e1 cuerpo lu1ra
miuoso del Cristo se extrenie_ce ya en ~u tun~,
nueva para resucitar y ascender á la gloria del adre Judas se detiene· ante la higuera que s_o~brea
un 'triste arrabal de Jerusalem. El remordnmento

!l

b.é

1_ n
que mi espíritu que es como el '.1gua tr~nqu1la
que refleja todos los matices del cielo tema tanta bruma como la que puede contener 1111 hbro de
Rodembach, leía el evangelio cerca de la ventana
de mi celda de estudiante.
El sol tramontaba ocultam:en_te, como un r_cy
que viaja de incógnito. ~pena~ s1 detrás de la
bla Jo denunciaba 1m pahdo circulo de tonos ma,
claros, como una mancha circular de a;01te~ en un
pliego de papel blanco. El campo parec1a sonar ,bajo el pabellón melancólico del cielo, algunos_ pa¡~ros friolontos garruleaban en los árboles del ¡urdm
y llegaba á mi oído el monótono lloro del agua del
baño cayendo sobre la alberca. , .
, ~
Lela el relato inefable de la ul~)ma cen,a. Ah1 e"taba Iscariote. Mientras Juan,,
d1smpulo que
, am,
aba" como se llama él a. s1 · mismo1c·
con deJ esus
·
leite apoyaba su cabeza en el hombro de r1st?,
~Tud;s que ."metía la mano en el plato," que com!~t
el pan y bebía el vino de la Pascua, fraguaba l ,1
la traición; pero el capítulo más doloroso __era el
del beso: "Con tu.n beso entregas \'11 H'lJO del
Hombre?"
d'
Dejé el libro sobr.e el alfeizar y me que e co_ntcmplando el paisaje, enfermo y serenamente trisle "orno mi ánima.
,
•
y fué aquella Ja tercera vez que encontre en mi
comino á Iscariote.
,
La cuarta, la quinta, la ~~xta .. ;: 1e encontre 1f'vendo la historia y la poesia heroica. Hav un Judas ·en la Iliada: hay un Judas "n los albores de la
Reconquista de Fs-pRfra: ha~' un Judas_ en 1,~ tragedia amorosa. de "Alhamar el Ma.gnámmo.
.
Yago en el tremendo drama de Shakespcare, J1ene alma de Judas; en México t~vimos un Ju a_s'.
que por grac1,-,1 de Dio~"' no
- nac10 entre nosotro!"
t
-•
Picaluga; bemo:; tenido otros, que ca1en aron ~u
inñancia al rayo puro de nuestro sol ....
Judas por donde quiera, á trave~ de la _march~
de la huma'tlidarl ; J°mlas vuelto s1m,bolo' Judas
tornado beso siniestramente rnmort~I..
.
Aún encontré al traidor con este ultimo ~1sfraz.
bajo la máscara ele un beso, beso de los ~abioshant uiene~ se ora de lo3 labios que cre1mos ostfa~\ojas,::i hoslias'de bendición .Y que fueron port1
estandartes de Iscariote, chasqueando ete~n_amen e
·glos. y la dolorida frase del espmtu que
en 108S1
'
.. a· ·endo·
responde á la irnfanda. concia, .. ic1 1 H . mbre?"
"Con un beso entregas al .H1JO de
o
.

€Il

m;:

e!

donde-están los ~randes tristes? N~n~uno me
responde!-La etermdad es muda y el l◄,mgma cobarde . . .
,,
Hermana, tengo frío: el frío de 1-u tai-de!

•••
*~*

Cuando encontn'.· al Judus. simbólirio, escribí es-

•

tos versos:
t de asperezasQue aquel que reeorricnc1o su ru a .
,
. alma en mayores
tr1stezas, que
haya a1Jrevado ~u
·
mis tristezas, alce la voz y me r~proc 1ie.
t
--Job Jeremíá~ Cristo, Damel, en vues ra, no
h
tod~ llena de 'angustias de rede~ción, babia~n8;tro: el astro de una ideal teona-D1os vmo

Y el Juda:; simbólico es ya un VJCjo C'.1noriílo
mío: Se que vendrá, lo espero siempre. Cuan&lt;lo
el cielo es más mml y el horizonte más puro, veo
erguirse su silueta. de_ un rubio insulta~te; su melena rojiza flota al viento de la mentira. Su rostro pecoso sonríe. . .
·
Echaos á temblar pobres ilusiones, nidada gorgeadora de mi alma; encogeos humildes amores
míos; esperanzas vestidas de blanco y coronadas

le ciñe como con sierpes de espinas. Va á a?orcarse, mientras los ángeles cantan: "resurrex"tt; non
es hic;" mientras Magdalena busca perfu_mes ~ara
ungir el cuerpo del Amado. l~l espumara3ea mientras 111 de .la Mag&lt;lalo adora.
.
Lft de Magdalo es el amor inmortal; él es b rnmnrial infamia!
t\fag:dalemt es; el beso que se posa corno paloma
C'll lm- pim; rlc.l DioH adorado.
.Jurlas es el he~o que quema la mejilla con lumbre· rle traición.
Magdalena divi_niza á su amado, pregonando
muy de mañanita, porque el amor madruga. su as-·
censi{m á los cielos.
'
J uda.s lo vende y lo .sacrifica!

�EL_..)[UNDOILUST~DO
Y sin embargo, esa alma toda luz y
esta alma toda sombra, realizan la red_ención: .rudas vendiendo á Cristo, glorificándolo ·Magdalena. Quien dice que
'!.º es eficaz ante los designios del Altísuno la obra de la infamia lo propio que
la obra del amor?
Y .rudas se ahorca.
Pero resucitará; resucitará con una resurrección maldita: es eterno; sin él no
hay pa.sión y es preciso que todos los corazones estén crucificados, á fin de que se
-0bteuga el fin supremo del universo, que
es el perfeccionamiento por medio del
ilolor.

i
1

'I

1

DAMAS

MEXICANAS.

Domingo 15 de Abril do 1900
A veces, en la obscura
p;isión de la enramada, dulccmenh).
se vuelven, be.so á beso la ternura,
nota i1 nota, la pasión ardiente.
Llegaron cuando el frío
no escarchaba en el césped las lucientey temblorosas perlas del rocío,
ni el agua rumorosa de las fuentes.
Llegaron con las flores,
cruzando mares y escarpadas cimas,
t rayendo con sus alas sus amores,
temerosos del frío de otros clima.s.
Llegaron cuando el duelo
inclinaba abatida mi cabeza,
cuando al morir mi fe, mi último anhelo
crepúsculo, no más, fué rni t.riste1.a.
Y mil veces su can to
dió alivio á mi ajitado sufrimiento,
Y secó tantas gotas de mi llanto
como sombras borró del pensamiento.

Y su festiva nota
me hizo esperar consuelos en la vida ..
la vida, nave abandonada y rota,
por olas y huracanes sacudida! ...
Hoy ensayan las alas
los tiernos frutos que esperaron tanto
¡ Hoy el nido feliz está de galas!
Hoy repite la selva un nuevo canto!

BLANCO y :ROJO.
Aquel verso era dulce
oomo el trino de un ave,
y al decirlo el poeta
lticiéronle las gentes cruel desaire.
(Era escrito aquel verso
con la pluma de un ángel. .... )

Yenid, aves de estío,
que de nota poblais cielo ántes muelo ..
vuestra es la luz, las flores y el rocío ..
prünavera de amor, yo te saludo!
E. E. Rivarola.

En tonces, el poeta
dijo un verso de angustias . .. sollozante
y esta vez, conmovidas,
le rindieron la.s gentes, homenaje.
Era este triste verso
Ina .gota de sangre! .. ..

Osear Sepú/veda.

-------•·------~
ACUARELA

=o=

Se ha dormido Mimí, la enamorada,
De blanca palidez; se ha dormido,
Y el tema musical en su gemido
Parece que preludia una balada.
Está muy triste y sola la morada
Que de idílico amor fué el tierno nido;
Está muy triste y sola; ban huido
Los cantos de un poema en su alborada.

í,BITA. EDELl'atI~A DE XUBÚA, de ll6:doo.

KL NlDO.

""'"'&lt;:&gt;

Los dos en su contento,
han hecho de su nido una delicia·
'
'
en e'l 1os meses,
el· perfumado viento,
y la aurora, ·al nacer, los acaricia.
Alegres, juguetones,
de rama en rama, con inquieto vuelo,
arrancan, del laud de sus canciones
los himnos de su amor, himnos de cielo.

Bntre el !uror de la caterva impía,
Desfallecido y con la cruz á cuestas
Llega el Hijo de Dios sobre las eres\;,
Del monte que de horror se estremecía.
Y a elevada la cruz le sostenía·
Y en las regiones de la tierra op~estas
Cielos y mar y llanos y florestas
'
Todo es tiniebla en tan tremendo' día!
Del sacro monte se desgarra el velo
Y la Madre de Dios un ¡ ay! profund~
Lanza, cayendo sobre el duro suelo.
Se estremece el abismo en lo profundo;
Y en med10 del horror de tierra y cielo
Brota la sangre que redime al mundo.'

Ahora animarás tu lienzo, artista,
Y tú, poeta enfermo, entona el ca.:o.to
Con tu rítmica lira quejumbrosa:
Prorrumpe en tus tristezas de idealista
Y Jlora por Mimí; da le tu llanto
A tu Mimí romántica y nerviosa.
México, Abril de 1000.

.

J.uan de Ore/.

Á MI MADRE.
-&lt;::&gt;()&lt;::,,,

No fuiste una mujer, sino una santa
Que murió de dar vida á un desdichado
Pues salí de tu seno delicado
'
Corllo sale una espina de una planta.
Hoy q ne tu dulce imagen se levanta
Del fondo de mi lóbrego pasado,
El llanto e~tá á mis ojos asomado,
Los sollozos comprimen mi garganta .
. Y ~unque yazgas trocada en poi vo yerto,
Sm ofrecerme bienhechor arrimo
Como quiera que estés siempre' te adoro,
Porque ·me dice el cora2ón que ha.s muerto
I:&gt;or no oírme gemir, como ahora gimo,
Por no oírme llorar, como ahora lloro.
Juli án del Oa sal.

EXPOSI CIÓN DE PABIS.---P a.bellón de Jror u eQ'a .

HL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de -1900

UN NAUFRAGIO.
CorrPspondenoia de nuestro representante en París.
El furioso temporal que nos trajo á mal traer durante casi toda la travesía, tenía que producir numerosos silíliestros marítimos. El naufragio propiamente dicho, el buque que desarbolado y desarticulado por el oleaje y por el vendaval, se va á pique y arrastra consigo á la tripulación, es un aconteci.mienr J cada día más raro y cada ,,cz mús 1liíí(·il. La; construe(:io11(•~ nav9.l2~ mJ.-11H"J!.l'3 vor su
magnitud, por su solidez y por la potente maquinaria que encierran sus entrañas, pueden, cada día,
e-en ~iwyores \&lt;·11'"tjas, sostener la lud1J. ~r,ntr:l tl
mar y contra el viento.
.
Largas de doscientos y más metros; construídas de hierro forjado; calando miles de toneladas; animadas por la potencia de millares de cuádrigas de vapor; casi sin velamen; provistos de
mástiles de hierro de incalculable solidez, los paquebots modernos son verdaderas fortalez-as
blindadas contra los golpes de mar, tan rudos á
veces como el choque de los grandes proyectiles
modernos; pueden, proa al viento, hender el huracán y rasgarlo en dos como con una cuchilla;
su inmensa pesadumbre gravita como una montaña sobre el oleaje y lo aplasta: el rayo que acomete al mástil que se desliza por el cordaje de ace-ro y se pierde, inofensivo, en el mar, y esos monumentos son trompos demasiado pesados para
que los baile el ciclón.
·
Cuando el huracán se desata, se iecogen todas
las velas, se cierran todas las escotillas y claraboyas, se da proa al viento y al oleaje, se fuerza la
máquina y se juega. al toro con las ondas y se jinetea al oceano. Los únicos enemigos terribles del
steaner moderno son el fuego y la colisión . Un
refinamiento de precauciones, vastas instalaciones
de extinción, bombas poderosísimas permiten
afrontar al primero. El choque contra el escollo
no es en realidacl posible, sino en mares desconocidos y ca.si ya no los h~; hoy la civilización ha
puesto en cada roca un fanal, en cada peñasco
una estrella. La colisión entre buques es en realidad el gran peligro; y ni la vigilante sirena,
ni el alumbrado eléctrico de los barcos bastan
siempre á conjurarlo en días de niebla; en mares
frecuentados y especialmente cerca de los grandes
puertos. Por manera que quien se embarca en un
gran vapor moderno está más seguro que en su
casa, y que los amantes de las grandes emociones
no las encuentran ya á bordo de los buques correos.
Son la barea pescadora, el pa.ilebot, el velero
impotente, inconsistente y desarmado, siempre el
· débil y el pequeño, quienes dan el principal conti.n~enteal siniestro marítimo. Nuestro '-V ersalles,"
vteJO veterano, un poco lento_, pero muy sólido,
resistió sin avería el mal tiempo y en Sll. casco se
mellaron los colmillos y se embotaron las garras
de las furias .
Calmado el huracán, á doce hora.s de Santander,
subimos sobre cubierta y comenzamos á presenciar
un desfile siniestro. Ya es un tablón columpiándose á merced del oleaje, ya una vigueta que se
tiende y se incorpora Como un cadáver flotante, ya
un tablero que navega al garrete como la balsa de
"'La Med:usa" y sobre el cual nos esforzamos en
vano por descubrir m1 náufrago; luego un frag-

A bordo del "Versalles"
mento de mástil con su cordaje al viento y escarmenado como una cabellera.
·
Estamos en el teatro de un naufragio. Una n¼e•
bla apenas translucida limita nuestro horizonte,
y nos impide explorar la inmensidad. 'ral vez á
poca distancia una barca atestada de náufragos
espera é implora socorro; á cada paso creemos ver
ya una balsa, ya un bote, ya µn cadáver flotante.
Ilusión de óptica, creación de nuestra imaginación
inquieta y sobre excitada. Sobre el puente, la oficialidad explora minuciosamente todos los repliegues del mar y todos los rmcones obscuros de la
niebla; la sirena lanza sus .lúgubres aullidos para
indicar á los náufragos nuestra presencia y nuestra posición y reanima sus espe1·anzas ·y sus fuerzas; poderosos fanales eléctricos procuran agujerear la bruma y hacerse ver á lo lejos.
Cae la tarde, viene la noche, y nuestra ansiedad
redobla. ¿ Lograremos salvarlos? ¿ Estarán á nuestro alcance y tendremos la dicha de volverlos de
la desesperación á la alegría, y de la muerte á la
vida? ¡ qué satisfacción la de realizar el salvamento! ¡ qué escena tan patética y que dulces lágrimas
Ja.s suyas y las nuestras al ofrece,leg la tabla de
salvación !-Si hay un huérfano lo adopto-dice
una pasajera.-Si encontramos entre ellos una viuda me caso con ella-ofrece un solterón.-Yo,suspira un dama joven y romántica-prodigaré
consuelo al marinero más joven y animoso.-Y
nosotros ofrecemos un cirio á la virgen si logramos
salvarlos-agregan las monjas.
.. Este torneo, de generosidad y de amor al pró¡1mo nos excito á tal grado, que ya circulaban una
lista de subscripcióu y los programas de un baile
de trajes á beneficio de los náufragos, y ya empezábamos á temer que no h~biera habido tal naufragio.
.Al amanecer, apareció el buque náufrago. Era
un bergantín velero salido de_ Nantes para su primer vrnJe y muerto en su primera batalla. Venía
acostado casi sobre el costado de estribor- de sus
mástiles rotos pendían girones de velas y r~stos de
cable; su ca.seo abollado y descascarado mostraba
caei la quilla. Un huracán deshecho lo había acometido y desplazado el lash-e, cargándolo todo de
un lado; flotante, en tan peligrosa posición vaaaba
b
una semana 1rncrn en aquellos mares sin encontrar
auxilio; la tripulación, compue6ta de cuatro oficiales y veinticinco marineros, no podía hacer pie en
parte alguna Y. viv_ió una semana moi:tal en ag_uel
.flotante plano rnclmado, sin poder maniobrar sin
hacer cocina, mal comiendo galleta, sin una gafa de
agua dulce y confiando solo en el azar.
Cuando pasó á nuestro lado precedido de un -remolcador que lo avistó al paw y seguido de un
vaporc1to costero que recogió á los marineros-como el caclá \·er de un héroe entre dos camilla~ distinguíanse amanados á los restos del puent~ de
~anclo al ?apitán y á sus tres oficiales, que no haLrnn_ querido_ abandonar el buque. Tripulación _y
¡,asa¡eros hicm1,os el saludo militar á aquellos valientes. y estallo nuestro barco en un hurra formidable, trib,,to de simpatía -y de admiración á aque-llos héroes y á aquellos mártires del oceano.

:Or. ]Yf. F lo res.

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LA BlJDA 'VEHTUBA.--Las cart.as no engañan, señora mia.
CIJ.&amp;.J&gt;JU&gt; DB E . BBILEll:l,•ll'

�Domingo_15 de Abril de 1900
Domingo 15 de Abril de 1900

EL MUNDO ILUSTRADO

EL VIAJE A LA CAPITAL.
~ Y OGANO.
~
.A.lfTANO
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;

Una antigua y muy generalizada coi:;t~mbre en
nuestro país, ha sido siempre la de preienr la época de Semaua Santa para echa.rbe un paseíto por

otros, de "llenar" su vista con las magnificencias
del ritual romano.
De esta suerte la semana que precede á la mayor, es una sen{ana en qu~ los prep!t.~ativ?s de
viaje se multiplican en las villas y los villonos de
nuestra República.
Los padres de familia hacen su presupuesto y

Los caminos eran detestables y detestables
también las ,ililigencias, €S3:'3 enormes c~rrozaS;
de dnrísimos muelles que . bnncaban y brmcaban
sobre los hoyanco;; del camino, removie~d? las
entrañas, magullarnlo los miembros .Y .convirtiendo
todo viaje en un verdadero calvan_o, cuyas pe3adumbres y sulrimientos no eran debidamente compensados ni por las más dulces _emoc10nes de la
llegada.
Sí esa vislta á. la capital era, antaño, asunt~
que 'debia mucho pensarse y ~ás prepar~r.se. N1
el arreglo de los a.-mntos materrnles )'.", esp1n~ualeP
salía sobrando : te~tamento y confes10n casi .tormabau pa.rte inteanmte del viaje mismo, de ese
viaje cuyo feliz éxito estaba muy lejos da bailarse
garantizado.
Figurémonos un viaje de aquellos. Solía partirse muy Lle mañana, antes de q:Ue el so~ cal&lt;lea7e
los campos y fatigase en dem11s1a al tnple ata¡o
de mulas que habían de tirar de la diligencia. La
diligencia esperaba á los viaje1:os, enorme, pesada,
rechinadora, con su caja roja semejante al vientre de alguna bestia apocalíptica y su compartimiento trasero, fornido de cuero y destinado á
guardar los equipajes.
Una vez que los equipajes se hallaban en su
sitio, se procedía á la colocación de los• pasajeros,
asunto por demás espinoso y delicado, y causa no

EL MUNDO ILUSTRADO

ilesaparecía la molestia del polvo, surgían en cambio otras mayores, capaces de desesperar al más
paciente cristiano. Los caminos se convertían eri
lodazales, por los cuales apenas podía transitar
la diligencia
con lentitudes, funerarias·, á las veces
.
el auriga y el _sota exclamaban "basta aquí" y la
carroza, hundida en el fango hasta media rueda
tenia que esperar hasta que aquello secara un poc~
ó á que pasara por ahí algán refuerzo de mulas
para su tiro, para poder proseguir su ·camino~
Las comidas eran malas, caras. y no. pocas veces
problemáticas. V erificábanse en posadas ó rancherías y no siempre alcanzaban para todos los viajeros, especialmente en aquellos aventurados
tiempos de guerras intestinas en que las partidas
beligerantes solían barrer, para su propio consu- ·
mo, con todo el comestibla que se encontraban á
su paso, ya fuera cuadrúpedo, volátil ó vegetal.
De suerte que un v:iajecito de aquellos era un
veFdadero martirio.
Mas basta ahora no hemos hecho mención de
otra circunstancia que aumentaba más todavía
los peligros y las desazones, y que era el principal
espantajo de los viajeros de la época; nos referimos
á los ladrones.

Lo primerito que José San Juan-conocido por

1

1

la capital, y aunque, en los últimos tiempos, los
festejos patrios de Septiembre suelen atraer á
mucha gente de fuerll., siempre perdura la costumbre de la visita metropolitana durante la
Semana Mayor, y es entonces cuando por nuestras
{,alles y nuestras plazas se desparrama esa regocijada J simpática turba de provincianos, que
viene á divertirse, que luce sus trapitos de cristianar y que marca su paso por la metrópoli
con un reguero de pesos, fácilmente ahorra.dos
en el trabajo y en la tranquilidad del rancho, de
la hacienda, del pueblo ó de la villa.
Y es natural: la Semana Santa significa, en
todo el mundo que ha sentido la caricia benéfica
del Cristianismo, varios G.fas de descanso, varios
días de interrupción del trabajo, en ioor y remembranza del Hombre.-Dios que en las gotas
de su sangre dió al mundo todo un impulso nuevo
y abrió horizontes m4s risueños, más nobles y más
fraternales.
Por otra parte, la Iglesia metropolitana acostumbra conmemorar ésos días con ceremonias
vistosas y magníficas, muy capaces de atraer á
gran número de fieles y de curiosos, ávidos los
unos, de prosternarse ante el Crucificado entre
las pompas de ht orquesta, del incienso de los
cirios y de las pedrerías del metropolitano; los

rr T,
11
r

arreglan sus negocios;
las madres ofrece1) 1ma
misa al santo U.el lugar
para que las "saque con
bien" de su viaje; las
niñas se prueban los vestidos negros, empacan
listones y sedas y se regocijan de antemano con
los placeres metropolitanos, que entreven al
través de rosado nimbo
de ilusiones v de esperanzas.
Después, al tren; unas
cnantas horas de camino y pronto las luces
eléctricas de las estaciones metropolitanas se reflej aráu en su retina
Ko;r.•-lTna. estación fenocarrilera.
i Pero cuánto han cambiado las cosas, qué dife- pocas veces de reyertas. La verdad es que no era
rencia de un viaje á la capital hoy en día, con los para menos, porque en aquellas diligencias la¡
que se efectuaban hace años!
paridad de la paga no correspondió de ningún moAntaño, un viaje de algunas leguas revestía do á los asientos, pues si algunos eran relativatantos pel,gros y estaba sujeto á tantas peripe- mente cómodos,-¡y muy relativamente!-babía
cias, que necesitaba en verdad cierta dosis de va- otros capaces de descoyuntar al más recio, y aún
lor p-ara emprenderlo por placer únicamente.
era frecuente el tener que conformarse con un
sitio en el techo de la diligencia, desgracia que
exigía verdaderos prodigios de equilibrio.
Una vez emb,ircados los viajeros en aquella
enorme caja roja, el administrador de la Casa de
Diligencias se eaforzaba. en pasar una revista de
el los, identificando sus cataduras con los datos
que tenía escritos en una gran cartera de cuero.
Si teni~ dudas ó sospechas, hacía preguntas; si no
las tema, entregaba la cai-tera al auriga y ordenaba la partida.
.
· El cochero bacía resonar el látigo, arrancaban
la.s mu!as y, con su arranque, extremecíase, crujía
Y rechmaba la pesada carroza, que por fin se lanzaba por esos caminos con vaivenes de barca vieja
en mar tempestuoso, arrancando chispas de los
empedrados ur,banos ó levantando densas nubes
de polvo de los caminos reales. ·
Los viajeros, apretados unos contra otros, á cada ?'lito y á cada vaivén chocaban entre sí y las
peripecias del. c~nino eran ocasiones propicias
para dar'! recibir abrazos y besos furtivos, cuando
la casualidad encerraba á dos enamorados dentro
de la panza de la diligencia. Los trajes obscu_ros tornábanse blancos por el poi vo del eamrno Y polvorosas tornábanse también las cabelleras, y polvorosos los rostros
Si lloTía, tanto peor; porqu~, si bien entonce5

¿ Cuánto complace una co~paración~ ~or somera
que sea,~de aquellos viajes con estos v1aJesl
Hoy ·se instala el viajero en el mullido sillón do
nn carro de muelles triples y por la paralela de
hierro, en unas cuantas horas, se desliza hasta 1a
capital.
Si la distancia es mayor, el Pullman ofrece cómodo lecho y buena mesa, y el viaje se veriñca sin
zozobras ni molestias, admirando hermosas per&amp;pectivas y grandes obras de la ciencia y del esfuerzo humano.
Pero la ge~eralidad de la gente, al comparar los
viajes de antaño y de ogaño. comete la ingratitud
de fijarse solamente en el ahorro de tiempo y no
en el aumento de la seguridad.
Cierto que existen aún algunos rateros de estación y de tren, pero i que va de ellos á los bandidos de antaño!
Y á los que echen de menm aquellas ocasiones
de furtivos escarceos amorosos que se presentaban
merced á los vaivenes ele la diligencia, les r~cordaremos que en los ferrocarriles ..... hay túneles.

Osear i{er:(.

·oea {afiucña.
ol "carpintero"-hizo al salir de la Penitenciaría

Ka.c3 35 a.fios.--Asa.lto a, una diligancia..

¡ Oh, los ladrones! ¡ Esos bandidos que se cobijaban en los vericuetos del Monte de las Cruces
ó de la Sierra Madre; esos bandidoo que vemos hoy
reproducidos en esas figurillas de· barro que hacen·
las delicias de los turistas americanos : tirados en
torno de un sarape, jugando albures, con pañuelos
los que les cubren el rostro y armados hasta los
dientes; mientras que otro,carabina en mano y
encaramado en lo alto de una roca, espiaba á lo
lejos el paso de la diligencia ó la llegada de las
ernasas fuerzas militares que los perseguían!
Por más que en la tradición popular corran todavía muchas historias ele bandidos ~n que aparecen héroes al modo de Diego Corrientes, no hay
que creerlas fácilmente. Aquellos bandidos eran
en su mayoría brutales y despiadados y su famoso
grito de "azorríllense" con harta razón infundía
pavor á ]os viajeros y con mayor razón todavía
á Ja.s viajeras .....
Solía suceder que un viajecito de semana santa
á la capital de la Repáblica, fuese un viajecito á
esa región misteriosa que la chanzoneta popular
ha bautizado: "el otro barrio."
¿ Y ahora?

de Alcalá, fué presentarse en el despacho del Director.
Era José un mocetón de bravia cabeza, cbn la
cara gris mate, color de seis años de encierro, en
los cuales sólo había visto la luz del sol dorando

los aleros del tejado. La blusa nueva no se amoldaba á su cuerpo, habituado al chaquetón del pre- - sidio: andaba torpemente, y la gorra flamante,
que torturaba con las manos, parecía. causa:l~ ~xtrañez,a, acostumbrado como estaba al anbpat1co
'oirrete.
-Venía á despedirme del señor director, &lt;lijo
humildemente al entrar.
-Bien, hombre, ~e agradece la atención,, conteetó el funcionario. Ahora á ser bueno, a ser
honrado, á trabajar. Eres de los menos malos; te
has visto aquí por m1 arrebato, por delit~ de sangre, y sólo con que recuerdes estos ~e1s anos, _procnrarfts no volver .... Que te vaya bien. ¿ Qmeres
algo de mí?
-¡ Si usted fuera tan amable, señor Director .....
si usted quisiera .....
¡_
Animado por la benévola sonrisa del jefe, soltó
su pretención.
-Deseo ver á una reclusa.
-Es tu "Chucha," ¿verdad? .... Bueno, la
verás.
•
Y escribió una orden para que dejasen entrar á

Pepe el "Carpintero" en el locutorio del presidio
de mujeres.
Bien sabía el dire"Ctor lo que significaban aquellas relaciones entre penados; los galanteos á distancia y sin verse de "chuchos y chucha,3 ;" el amor
rey del mundo, que se filtra por todas partes como
el sol, y llega donde éste no llega nunca, perfo:rando muros, atravesando rejas.
'renían casi todos los penados en la penitenciaría de mujeres una "galeriana" que por cariño remendaba y lavaba su ropa; u.na compañera de infort~io, á la cual no habían visto nunca y cuyas
atenc10nes pagaban con cartas, rebosando sentimentalismo ridículo, pero sincero.
Era el sacro amor introduciéndose en aquel infierno para burlarse de la severidad de las leyes humanas; la vida y sus efectos floreciendo allí,
donde el castigo social quiere convertir á los ré~
probos en cadáveres con apariencias de vida.
El presidio, un convento vetusto, y el penal
de las mujeres soberbio y flamante contemplábanse desde cerca, mudos, inmutables; pero un
soplo de pasión contenida y ardiente, de prima.vera
amorosa, germinando entre la mugre de la "casa
muerta., " iba de uno á otro edillcio como la cáricia
fecundadora que por el aire se envían las palmeras de distinto sexo.
Tan grande emoción embargaba á Pepe al dirigirse al locutorio de mujeres, que sus piernas
temblorosas acortaban el paso ...
¿ Cómo sería su "chucha?"
jPor fin, iba á verla!
Y pensando en las formas de ·que la había revestido su imaginación en las noches de insomnjo
ó en los solitarios paseos patio abajo y arriba, todo
el pasado revivía de golpe en su memoria.
Para comenzar, su entrada en presidio, resultado de tener mal vino y pronta la mano, los primeros meses de sorda exitación. de huraño aislamiento, viendo deslizarse los días como pesadas
ondulaciones de un río gris y trjste. Después,
cuando hizo amigos, extrañáronBe que un muchacho cual él, guapo y fuerte. qüe si estaba en
trabajo era por ser muy ·hombre, no tuviera su
"chucha," como los demás. Ellos se encargaban del arreglo : escribirían á sus amigas
y no faltaría en la ca5J1 de enfrente quien atendiese
á tan buen mozo.
Un ·aía le djjeron que su ªÜhncba" se llamaba
Lucía más conocida con el apodo de la "Pelusa,"
y Pepe le eEcribió, encontrando dulce satisfacción
en saber que más allá de aquellos muros había alguien que pensaba en él y se interesa.ha por su
vida.

Pronto á este goce espiritual se 1mieron satisfacciones del egoísmo; alababan la limpieza de
su ropa blanca y sentía-n envidia al ver ciertos
manjares, obra todo de la "Pelusa," de la enamorada "chucha,"que invisible como un duende tenía para él cuidados maternales.
-Pero camarada, y qué suerte la tuya~' 1e
decían los compañeros de pelotón con mal encubierta envidia.
-Esa "Pelusa" es de oro, añadía un veterano
del pres,dio, oráculo de la gente joven, Consérvala chaval, que mujeres así en'tran pocas en
libra.
-¿Pero cómo es? Preguntaba Pepe con creciente curiosidad.
¿Es joven? ¿Por qué está
presa? ... . .
-Algo mayor que tú debe ser, pues creo qne
no es esta la primera vez que visita esta casa .. ..
¿ Pero que te importa que sea joven ó viejaR Tú
déjate querer, que esa es la obligación de los buenos
mo,os y cuando salgas en libertad búscate otra
que te atienda lo mismo.
Pepe protestaba. Sentía duplicarse el agradecimiento hacia aquella mujer; las relaciones, que
al principio le parecían cosa de risa-buena úni-

camente para distraer el tedio del encierro-le
llegaba muy adentro ya, y la gratitud se volvía
-&amp;tracción, viendo que no pasaba día sin que, en
el rastrillo, entregasen para él paquetes de tabaco,
.prendas de ropa ó algo de comer que le sostenían
fuerte y robusto, y sano, librándole del rancho in-

;

�Domingo 15 _de Abril de 1900 •
BL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 15 de Abril de 1900

'

RL MUNDO ILUSTRADO

señorito de esos que viven

sípido del penal, la peor engañifa para el hambre.
.
Pocos días dejaban de escribirle. Las prime1

1

,

ras cartas respiraban ese énfa5is amoroso, aprendido en los epistolarios popuh1rr.s; pero fueron
haciéndose más sinceras, según los dos amantes,
por aquel reiterado conta~to de alma iban cono-

Y bajó la cabeza para no mirarle: dijérase que
su presencia la causaba daño, revolviendo el rescoldo de su cariño de la entraña.... condenado á
extinguirse.
-No Lucia· vengo no más á verte. Ni me despido
m.e voJ .... Vengo á decirte que soy el
mismo ... .. y á cumplir la palabra.
·
PeRe profirió esto con fuerza, con acometivi~ad,

u/

ciéndose. Hablaban de su situación, de la desgracia en que se veían, en términos vagos-como si ofendiéndole la sospecha de que aquella entrevlSta
les caut:ara rubor decir por qué y de qué modo- pudiese ser la última. Entonces la _'·chucha" se
y contaban fecha tras fecha ~l timnpo que_ les fal- atrevió á Contemplarle: pero con expresión de tiertaba para cumphr. E1 salclr111 hhre un ano antes na lástima, á estilo de madre que agradece dulces
que ella . . ... i Con qué tristeza lo repetía la .pobre mentiras del hijo.
"chucha!" Y José protestaba con entereza de mu-No ·quieres darme mal rato .... Bien, homchacho enérgico, caballeresco á su manera, inca- bre ..... Dios te lo pague; pero ya ves cómo soy :
paz de faltará la palabra. El esperaría á que saliera vieja, nn susto, y además· poca sal1,1U ... ¡ Si supieella; se casarían; y serían felices; lo decía de co- ras qué guerra les doy á las pobres hermanas con
razón, s,intiéndose ligado para toda su vida por este corazón que siempre me estfi doliendo!. ..
el reconocimiento á sacrificios, que habían enSe detuvo al llegar aquí, cual si se avergonzase.
dulzado sus -amargas horas.
Su cara, de una pa1i.dez blancuzca, tono de cera
No sabía si aquello era amor; realmente nunca amasada con arcilla, se coloreó animándose. Hizo
se habia sentido dominado por mujer alguna; no un esfuerzo y continuó:
recordaba m{1s que lances fáCiles, los encuentros
-EStoy aquí por ladrona; no hecho otra cosa en
casuales de su época obrera; pero á su "chucha" . ..
mi vida s,ino robar ... . Y á tí ¡ basta. vede! tienes
la quería sin conocerla y juraba no abandonarla cara de bueno; habrás venido por alguna desgraj~más. No porque estuviese en presidio era un cia. . . . vamos, por bronca ó cosa. parecida. No
canalla. capaz de olridar á aquella mujer que pen- 1yie engañes ¿ para qué? ... . No vas á salir, con
saba en él á cada momento, y trabajaba porque que me quieres, hijo .... Mírame bien ... ¡ Si puenada le faltase. Consistía su única preocupación do ser tu madre!
en saber algo de la historia ó del aspecto de su
Impresionado por las palabras de la reclusa, Pe"chucha." Por desgracia, los mandaderos no la
conocían; en la galera, regida por monjas, no pe quería discutirlas, y las acopía ~01: f~rio~os moentraba otro hombre sino el director y con es- vimientos de cab~za; pero Luma pros1gwó sm darle
crupulosa delicadeza, ni él ni ella se atrevían, en tiempo á que protestase:
-Estoy más enferma de lo que parece~ despu~s
sus cartas, á hablar del pasado ni de sus· personas,
como tem.iendo que, al entrar la. luz, se rasgara de este traje, ya sé que no salgo de aqm con vi. Esel ambiente del misterio amoroso, y se disipase da' ·i avJ' cómo me duele este , peno corazón!..
d e tanque
me
han
engañado;
yo
cre1
que
eras
uno
el hcchi,.zo. Los últimos días, ¡ qué turbación tan
intensa! ..... Pepe hablaba entusiasmado de la tos un verdadero chucho del presidio ... . Y por
próxima salida, y ella contestaba lacónicamente; eso' te quise. ¡ Nada, cosas que se le ponen á una en
sus palaUras respiraban tristeza; casi se lamentaba la cabeza; humo que se le mete aJlí!. ... i Y estaba
Oe que el hombre amado recobrase la libertad, rece- yo más atontecida ! Ea, hombre, m-árchate y no te
lando despertar del ensueño de seis años. Y la acuerdes del santo de mi nombre. Dios te dé suermjsma inpaciencia ele sus últimos clías de escribir te cuanta mereces, y que encuentres una mujer sedominaba á Pepe cuando entró en el locutorio de gún necesitas ..... Porque tú vales un imperio ...
las penadas. Después de entregar la orden del di- ¡ Eres mucho mozo, caramba!
rector, quedóse solo; hasta que, por fin, á través
Lo murmuraba con el alma entera, pegando su
ele. la tupida reja, oyó suaves pisadas femeniles. pobre cabeza de criatura á los hierros,_ apretando
Dos monjas se apostaron, inmóviles, en el fondo contra ellos sus manos descarnadas, ansiosas de tode la galería, donde no podían oír las palabras, car al deseado de sus ensueños, que se presentaba
pero sí seguir con la vista todos los movimientos en la realidad, joven, arrogante y con aquel aire
de-la que ocupa,ba el locutorio; y una galeriana fné de bondad y simpatía.,.: . .
aproximándose, con paso torpe, cual si la asustase
-No "I?elusa"-contestó el mocetón con ~nllegar á la reja.
tereza.~Yo soy muy hombre, y los hombre~ sólo
No hizo Pepe movimiento alguno. Las monjas tenemos una palabra. Prometí c~arme ~ontig? Y
no Je habían entendido! Aquella mujer no era la esperaré á que salgas. No vengo a desped1das, sm~
que él buscaba; y miró con extrañeza á la reclusa, á que me conozcas . .... y á d~cir~e hasta lue_go._ S1
especie de payaso de la miseria, disfrazada con fal- te creerás que se olvl(lan sets anos de ~crifi.c10~,
das· gri'ses; los ojos saltones, veteados Je sangre, el de vestirme y de matarme el hambre, mientras tu.
pelo gris, cerril y escaso, alborotado sobre la fren- sabe Dios lo que comerías y cómo vivirías? ... Pue':5
te, y asomando entre los labio? lívido~ ~na dentadura. enorme, amarillenta, de caballo v1~Jº· La m1-:jer aparecía, adern{ts mal perjeñada, sucia, como s1,
enfaenada en la furia del tra,bajo, se hubiese olvidado de sí m_isma. Se miraron algunos instantes
con extrañeza, y acabaron sonriendo, convencidos
de la equivocación.
-No; no es usted-dijo Pepe.-Yo busco á la
"Pelusa." Me acaban de poner en libertad y vengo
á conocerla.
La ga.leriana se hizo haci_a atrás, con_ rápido ,rnovimi.ento de mujer, cuyo sistema nerv10so esta en
perpetua tensión por el género de vida.
-¡Eres tú ..... . tú!. . . . . ¡Pepe!
Y se lanzó contra los hierros como si buscase
•
verle mejor, devorarle con los ojos.
Permanecieron silenciosos breves instantes.
F.lla, pasalla la primera impresión, mo~tr~ prpfu1:do de:1...aliento; sus ojos se llenaban_ de lagrimas, tr,1buto pagado á la decepción horrible. m absorbia
con la. mirada la degradación de aquella rm!ia, que
parecía haber recogido en su·_p_ersona la ~eJeZ y ,la
inmundicia de todo e~ pres1d10 .... ¡D10s, cuan
fea era! Tragándose el llanto, sofocando su tristeza, la. "Pelusa" fué la prhnera en romper el silencio, corno si descara terminar cuanto ante&gt;'
aquella escena penosa y difícil.
-¿ Vienes ú despedirte? ... Bien hecho; se estima. Mir;.1: yo mientras viva no te olvidaré.

ni que fuera yo u~
estrujando á las muJeres. . . .

.

v't

, la "Pelusa" agarrada á los luerros, y ' Segma
l b s cayesen
cilaba lo mismo que si aquellas pa a ra
d

&gt;.

con tremenda pe:;adumbre sobre su cuerpo en e-

ble.
· Serás
- · Pero va de veras?--eon voz ronca.- t ,
G
,
?
• Vas a escapaz de quererme as1 como soy•··· ·G
perarme un año?
y
-Mira "Pelusa":._continuó el muc_hacho. o no
sé si te quiero como á las otras muJ~r?s. Lo_ qu~
te diuo es que no pienso inne y no me JTe. • · ·G. Que
no e;es guapa, guapa? Conformes. ¿Pero es que
en el mundo sólo las guapas han de encontrar
quien las quiera? N,o ~• importa )º que fmsfe ,ni
porque entraste aqm.: a m1 lado seras otra cosa. Esperaré trabajo; el director que es buen~, me cm:
pleará en la¡; obras de la casa; si es preciso pasare
necesidad, pediré limosna .... Lo que te aseg~ro
es que no me ~1.rgo, y que ahora so~ yo, ¡yo! OUJP"'
traerá á su ·'chucha" ropa y comida,.
Lucía cerraba los ojos. Parecía que la deslumbraban las fogosas palabras de aquel hombre, Y
echaba atrás el rostro contraído por grotesca mueca, que expresaha asombro y -felicidad.
.
-Tengo aquí clavado el agradecimie~to-pros1guió Pepe-y gana.s de llorar cuando pi.enso en l~
que has hecho por mi..¿ Dices qüe podrías s~r nu
madre? Lo serás si quieres : yo no he conoCLdo á
la mía. Sales y viviremos juntos; trabajaré para
tí sin pensar más en copas ni en amigos; á mi lado en,!;rnrc1arás, fe remozarás, y ¡á no acordarse de
este sitio! Tú aq uí encontraste un hombre de bien,
y yo la orimera muier de mi vida.
¡ Dios mío ..... ¡ Virgen Santísima! ¡Virgen!. .
Era la "Pe1usa," que se desplomaba lentamente, mientras sus manos se cubrían de arañazos al
deslizarse por el enrejado duro y pinchador.
Cayó como un fardo de arapos, estremeciéndof.:e. balbuceando entre convulsiones, con vocecilla
infantil:
-¡ Pepe, Pepe mio!
.
Las dos monjas, mudos testüro-i. c1A ln. entrevista,
vieron caer á la "Pelusa" y corrieron para recoger
del suelo aquel montón de infelicidad.
Otras monjas, atraídas por los grit?s, ?omenzaron por expulsar á Pepe del locuton,. a pesar
de sus ruegos y exclamaciones, las hermanas no se
daban cuenta de Jo ocurrido. Si gustaba podía volver otro día, con permiso del Director . .. ·. .
Pero ni lo pidió, ni tuvo que buscar trabajo .. .
¿Para qué? Al día siguiente la "Pelusa" era borrada del registro del penal. m soplo de ventura
y de vida que al ''.chucho" había Jlevaclo consigo h
hizo libre.

émilia Pardo jJa;;:an.
l!'Bte cuento obtnvo el eegundo premlo en el concurso ablrrto
por "Kl Liberal" de Madrid.
.

'

1'

.b:n esta sección de nuestro semanar io, q u.e "pua1era considerarse como la más elocuente prueba de uno de los progresos que

la Metrópoli ha alcanzado en los últimoo años, puesto que en eJla
hemos publicado los más notables edificios del México actual, damos cabida hoy á algunss de las obras de más mérito arquitectónico
que han llevado á cabo los señores Contri, Marroquín y Comp.,
ingenieros y arquitectos de reconocida reputación en esta sociedad.
No son las obras que nuestros grabados representan, las únicas que se les ha encomendado á dichos señores, que entre ellas
están terminados el magnífico edificio de la fábrici de estampados de los señores Noriega, que está ubicado en la calle de la Luna,
la iábrica ele! señor Pellandini, en la calle de Comonfort; la fábri-

Q\5~ DU

~.

DEL/\ (ol",Pl')NI~ (.!6/\1'REf{I',
l~LLE ne. suo\R,eL1

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E"\ILE .Btl\_1'HI El\- Q:l.9"'''\ DE c)ri. &gt;lz!F~tL

•

~""=:::,:e:,==~

~
~
ca de ladrillos "La Corina" S. A., que se encuentra en O~yoacán
Y otras muchas que han llamado la atención por la solidez de los
ed1:fic10s, su buen acondicionamiento para el fin á que se destinan,
su correcto gusto arquitectónico y el poco tiempo, relativamente,
que se ha empleado en su construción.
.
En .cuanto al mérito de los que hoy publicamos, nuestro meJOr elog10 es darlos á conocer á nuestros lectores, pues ellos sabrán estimarlos debidamente.
m ensanche que día á día toma la ciudad por todos sus rumbos, el verdadern afán que se nota en todos los propietarios por .,
constru¡¡ ed1fic10s adecuados al sistema moderno y al grado de cultura que hemos alc_anzado, son los mejores síntomas de prósperidad Y pueden servir de base para pronosticar que antes de qne '
transcurran muchos lustros, México, será una hermosa ciudad digna de fig~rar ':ntre las más ric~s en propiedades, y esto no es exagerado s1 se atiende, como decrmos al principio, á que no es sola- \
men,te en el centro de la ciudad donde se nota esta sensible evolucwn: en el centro se ven :va multitud de edificios tan costo1' s?s, 1.!Dm~ _de buen gus~o y decoraüos con verdadero lujo; pero
~1 se camma por cualqmer rumbo, aún en las calles más apartadas, se admiran edificios nuevos y obras de construcción en un
número que nunca llab'rnn aJcanzado. En las Colonias y en los

�E L MUNDO I LUST RADO

Domingo 15 de Abril de 1900

alrededores de México, se nota el ·,---------------------7
mismo afán, y prueba de él son la.
preciosas quintas de campo, lujosot
chalets y magnificas construccione~ 1
que hemos tenido oportunidad dti
publicar.
:L
Todo esto, unido ÍL las ocras del
Saneamiento, que con toda felicidad
1
se están llevando á cabo, ascgurr
risueño porvenir á la ciudad
tanto por SUB buenus condicio
ncs de salubridad, como poi
su embellecimiento, cada vez má~
rápido, y al cual, coadyuva.n los elementos que proporciona la paz, e'.
aumento de capitales y los hombrede trabajo é inteligencia, que como
los autores de los edificios que pubJi.
&lt;:amos, saben realizar vcrdaderai
ohras de arte.
Los señores Contri, Manrro&lt;Juí1
y Cía., no sólo en este g(•nero d
obras; han prc~tado su contingent
al constante desarrollo del país, pue
mientras que el señor Contri !!C dedica preferentemente á los trabajo~
arquitectónicos, el señor :i'.Jarroquín
íACHADA PR1tHIP4L
consagra maJ•or atención á obras de
fA !!404 LATCRAL
otra índole y de no menor utilidad
como son las obras hidráulicas que
¡--------------,:,-:=::m!r."'~=,,.,!D bajo su dirección, se están hacien•
(APlUI\ EN tl QMENTERIO E~PI\ÑOL ·r~=::;.¿,'!:.:'Sa:.r¿¡•fll=.
d-o_ e_n_ G_'u_an_ •..:.iu_a_to_,_ e_n _ c_oa_h_u_..1
•

r

P~R~ El flN~OO ~- O. Otlflli c&gt;l\l'ICHEZ

Muchas de ellas ya est/m produ- [¡ nn rultiYO apropiado, según la naciendo
sus beneficios y estos alen- turaleza ele cada terreno y á los sefor mar presas ó bien para el
aprovechrurúento de nuestros_ gran- tarán más cada día á los agriculto- gundos pnra buscar prociucción de
des manantiales en la irrigación de
estensos campos y producción de
fuerza motriz.
El señor Contri, que últimamente
ha visto minada su salud, saldrá
próximamente en busca de ella,
primero á Tehuacán y si no se sien. te mejorado, seguirá á Europa, pero
espera que su ausencia será sólo de
algunos meses.
Las obras de ese último géner o á que nos referilllOS en las líneas anteriores, son otros y tal
vez más importantes síntomas de
los progresos alcanzados, pues
por lodo el pals se nota gran entu)' siasmo por aprovechar elementos

la y en otros puntos, ora para

,

•

t t Mu No o ILlJ STRADO

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 16

'.ltl.Notor: Lio~ B.A.PABL BEYES BPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 22 DE 1900.

8UB8CR!ff.JOK IOiNBU.U. P'OlU.lfli, IUiO
[ORJI(
o U 0-'-PITil,, 11.~

ro••

Ger ente: .&amp;.llTOlOO OUT.A■

1

(!\Plll~ t1i El (tMENTERIO [~PI\Ñ OL
PI\~/\ ll fl NADO &lt;l. O. DUflll c)~N(,KEZ

clo incultos se vuelvan productivos

y merced á una buena irrigación y
remota, está probado, por lo que ya
vemos ·y por lo que es preciso suponer cimiento al orden de cosas corno hoy lo está : cada día aumentará la inmigración de hombres de
empresa que han adquir ido plena
confian.za de que México prospera,
cada d1a aumentará nuestro comercio y nuestra producción, las fuentes de riqueza serán explotadas en
todas formas y como en nuestro .
país son inagotables, habremos entonces alcanzado el bienestar que
hay, por ventura, persiguen con
tanto afán como unüormidad los
esfuerzos de la Administración.' Pública ,· lo- e-fnerzos individuale,,

naturales que antes permanecían
inútiles, aun cuando para ello haya res y á los inclnf:lrialc~; á lo, prime• fntrz·t. c.·lenH.'nto incli .. pcn-.ahle })3ru
n esecidad de invertir gruesas sumas ro.s para que los extenso:- rarnpos la.:, grandL•~ f,'thr.ica~ .
., u11pr...:11utr obras monumentales. que antes de ahora han pernrnneciQue e::to ~ucedcrá y no en é¡&gt;0ca

FLORJSTA VENECIANA.

Otr.&amp;.J&gt;BO DB .LUZ..

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 15, Abril 15</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

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CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

�EL MUNDO ILUSTRADO

t.--La conferencia da la Haya.
2 •••/nglaterra y el Africa austral; los
votos de América.
3 •••• Rusia y Turqula.

En el parlamento belga y en el Reischtag
alemán se han hecho alusiones entre irónicas
y tristes á la ine:fic-acia de la Conferencia
de la Haya y, cierto, hay para qué: la terrible campaña en el Africa Austral, abierta
al día sio-uiente de la Conferencia, y que ni pudo
ser evitada ni ha podido ser atenuada, y si han pensado en ello las altas potencias que firmaron los
protocolo;:, es para descorazonar al optimista más
r ecalcitmnte. A eso aludía el monseñor que en el
parlamento belga mezclaba á sus observacio~es
m elancólicas sobre ese tema, unas cuantas alus10nes de mal género á la política de Inglaterra; el
ministerio lamentó la ofensa por boca de uno_ de
sus miembros y dió plena satisfacción á los in~leses
y á la reina; muy bien hecho•; era esto de rudimentaria cortesía. Pero es la verdad que esta lucha
sangrienta en las cuencas del Tugela, del Orange
y del Va.al parece un comentari? sa~cásti~o de
conferencia; verdad que el arb1traJe obhgator10
fué desechado; pero, en :fin, el espíritu _paci:fica~or
que animaba ,á los altos delegados. ~ubiera de~1do
encontrar una forma de intervenc1on que hubiese
neutralizado la obra de muerte. El espíritu del
Tzar Nicol ás se transparenta en sus invitaciones,
y aclaraciones, la conferencia debía en ~u ánÍ:111º
imperial significar, sobre todo, un paso mas, un rmportante paso, en la solidaridad hum~a.
. .
Sobre esto, precisamente, pronunc10 el M1mstro de Relaciones del Imperio alemán contestando
algunas interpelaciones s?cialistas, cier~as frases
categóricas correctas y frias como la hoJa de una
espada,
las que hay que doblar tristemente la
cabeza. El Emperador Nicolás había adoptado como norma del concierto que provocó valiente y
humanamente la vieja divisa: cada uno para todos,
todos para cada uno.
..
Lo contrario proclama el conde _de Buelow: ?~da
cual para sí mismo. En las cuest10nes de poht1ca
internacional el Imperio, dice el Ministro, no reconocerá nunca otra guía de conducta que la "salud pública" del pueblo alemán. Estamos_ convencidos, son su s palabras, que un Estado mdependiente tiene en sí mismo su :fin; que no puede, en
el dominio político, reconocer :fines más altos qu_e
los de la protección de sus intereses y el $.ostemmiento de su independencia para realizar l o que es
el objeto mismo de su existencia.
De modo que su :fin humanitario. no lo es para el
Imperio, si en algo se comprometen_ ¡,u~ ~nter~ses;
como dice un oocritor, eso es el mdividuahsmo
internacional en lucha con la solidaridad humana.

!ª

ante

!.-La nota de costo de guerra Sud-africana se va pi"ecisando ya en Inglaterra; el sacrificio de hombres se calcula poco más ó menos
en ninte mil hasta la entrada del mariscal Roberts á Bloemfontein, entre muertos, heridos y
perdidos; el sacrificio de dinero es com_~ d~ 400
millones de nuestros pesos. Y como el eJercito ha
crecido mucho, y como la guerra sigue y cuando
haya con cluído comenzará un largo período de paz
armada, ha sido preciso equilibrar el presupuesto
y evitar el "deficit" con impuestos nu~ios; á lo;
ino-leses, aunque están perfectamente dispuestos a
pa~arlos, les parecen altos; con decir que sólo sobr: el impuesto á la renta (income-tax) el recargo
será del 50 por ciento, podrá comprenderse que no
son precisamente leves los tri~utos que se preparan.
Hay algunos periódicos serios como el "St James
Gacette," que no sólo no los encuentra ieves, sino

endiabladamente pesados.."Ros hemos arrojado,
dice, en esta guerra "inevitable'' con el fin de desembarazarnos de los "colosales" armamentos boers
que habían llegado á costar "seis millones de libras" y co.n el propósito de mejorar ~as pe_rspectivas de lucro y las condiciones de ex1stenma d_e
una ciudad del 'l'ransvaal, y para ello hemos sacrificado 10,000 hombres, gastado cien millones de
libr as desconcertado nuestro sistema colonial en
'
.
Sud-Africa, y probablemente toda nuestra orgarnzación interior. Cada boer sometido nos saldrá costando dos mil libras, cin contar las que nos costará
gobernarlos."

La muerte del gran patriarca guerrero de los
boers dará motivo para otra proclama del shuffeta,
caudillo de las tribus ó Juez (como lo fueron Sefté, Gedeón ó Samson) del padre Kruger, en que
citará tres ó cuatro salmos en honor de su amigo,
que será llorado por los "comandos" y seguido en
espíritu hasta su última casa, por todas las almas
honradas c1e todas las Patrias honradas, empezando por la de su Majestad la piadosa reina Yictoria:
"Dios, dirá el viejo Patriarca sobre la tumba de su
amigo, Dios le reserYó el supremo consuelo de dormir el sueño eterno en su tierra todavía libre. Juremos que siempre lo será esta tumba."
¡ Noble y gran pueblo éste, y cómo merece ser
libre y ser respetado, y qué aplauso inmenso de 1~
civilización humana recibirá el Imperio inglés s1
lo respeta y lo deja libre! Si logra ser vencedora
y hace esto, la gratitud de la Holanda africana le
será más provechosa, que la sumisión por la fuerza y la opresión y la tiranía. Esperemos de Inglaterra un supremo ejemplo; habrá mostrado así que
coJ1serva íntegro su resorte moral y que siendo
bondadosa y generosa, resulta ser la mejor calculadora, como siempre.

Por lo demás, la falta de J oubert sólo será moral; desde el punto de vista militar quizás no. Ya
estaba viejo, tenía m3s tierno el corazón de lo que
acaso convenía en una guerra desesperada y todos
saben que al temor de sacrificar á sus boers se debió que dejase al tiempo, y no á una acción rápida
y decisiva, la rendición de Lady Smith, que habría cambiado un poco la faz de la lucha: Seguro
de que Buller no podría llegar á la plaza sitiada
mientras él no se retirase, en lo que tenía perfecta
razón, esperaba que los sufrimientos acabarían
con la resistencia del General White; y estaba á
punto de lograrlo, cuando el plan estrátégico de
Lord Roberts, obtuvo feliz suceso en el Estado L ibre y lo obligó á retroceder para no ver cortada
su retirada hacia el Transva.al, lo que permitió
avanzar á BuUer, dejando escapar por el ángulo
septentrional del Natal, al invencido viejo custodiando sus inmensos convoyes.

J oubert había sido el autor del plan estrictamente defensivo, observado lo mismo en el Tugela qu e en Moder River; ¿ creería que esta actitud
era un deber religioso, ó no confiando en la absoluta sumisión á la discip lina de sus soldados-labriegos temería un desastre si intentaba aprovechar el desor den causado entre los ingleses por
sus rechazados asaltos, para atacarlos y convertir
las derrotas en desastres? Esto segundo debe ser
la verdad.
Lo es también que en estos momentos ya, un
núcleo del ejército boer (leáse "buur") tiene todas las cualidades de permanente; se ha transformado educándose, lo han educado Buller y White.
Gataere y Methuen y los Sres. Roberts y Kitchener; una enseñanza objetiva ele primer orden, la
de la sangre. Y cuando Inglaterra ha rechazado
toda proposición de paz, basada sobre una independencia tan admirablemente defendida, el espíritu de los primeros días de la lucha, saturado de
seveo entusiasmo bíblico, ha renacido con pasmoso vigor. Nada parece haber producido en él un
serio eclipse; los desastres en el Estado libre, cuyo
nombre han cambiado oficialmente los ingleses,
con muy }?Oca prudencia, por cierto; la superiori-

Domingo 8 de Abril de 1900.

Domingo 8 de Abril de 1900.
e:;;;;;;

dad aplastante de las fuerzas del generalísimo Roberts; la muerte ele J oubert, no han sido bas~antes
para hacerles per&lt;ler el aplomo, y ahora el grito de
guerra de los comruandos es "libertad á nuestros
hermanos del O!~ano-e ·" y la verdad es, que un¡¡
vez salvado con una°m'archa estupenda de audacia
y de acierto, el gran convoy que custodiaba Ollivier, con sus burghcrs, han vuelto á la carga y en
cortas partidas diseminadas en derredor del campamento de Robert;; en Bloenúontein, en donde
hoy ochenta mil homqres, por lo menos, espían todos los movimientos del ejército inglés y lo acosan
sin cesar. Un episodio de esta resuelta táctica ofensiva es el sangriento combate &lt;le Tabachu y la
captura de un convo~ de, nunicion~s de gue_rra y
de cerca de dos batenas, a pocas millas de distancia del cuartel general. Hechos de este género ~abnín de multiplicarse y seguro es que la lucha mdecisa y homicida va á prolongarse durante todo
el otoño austral y entrará en el crudísimo invierno (que á nuestro verano corresponde) antes quizás de que los movimientos conjugados ele Roberls y de Buller hayan convergido en Pretoria.
Es, pues, una necesidad cada día más aprelllÍante
la paz; zafo está el honor militar inglés de toda
cen sura depresiva; ningún ejército europeo habría
tenido en ese país y con esos hombres mejor éxito que el que tan caramente va conquistando á medias el ejército de la Reina; más Yale la paz, seguro
que los "boers" la aceptan con todas las franquicias de los extranjeros en los distritos auríferos
que plazca á l\Ir. Chamberlain exijir, y quizás basta con un serio desarme, si el gabinete de Winsor consiente en reconocer la independencia· ele las
dos republiquil1as heróicas en los términos del último tratado. No nos cansaremos de hacer votos en
América por esta solución.

Decimos en América y no excluimos de ella ni
siquiera á la América inglesa; el Canadá se ha asegurado, gracias á la solícita premura con que ha
enviado sus contingentes, la gratitud de su vieja
metr0poli que le pagará no sólo ensanchando, si
cabe, su s franquicias, aunque el "home rule" canadense es casi completo, sino apoyando ~ás resu eltamente las pretensiones que en el asunto del
Klondike ha manifestado y que son perfectamente incompatibles con las que los Estados Unidos
harán en su tratado con Rusia, cuando la cesión,
ó mejor dicho, la compra de Alaska. Pues á pesar
de todo, estamos seguros que allí como en el partido liberal j.nglés, es general la simpatía respetuosa
á los bóers q_ue luchan hasta hoy con mejor suceso
que los canadenses durante la guerra de siete años
que les costó su independencia.
Esa simpatía es declarada en los Estados Unidos;
el senador Masan asegura que el 95 por ciento de
la población de los Estados Unidos simpatiza con
los boers y en el sentido de una expresa manifestación de simpatía en favor de estos bravos; sólo la
decisiva influencia del P residente deseoso de no
causar una desazón á Inglaterra que, por más que
hoy se niegue impidió á Europa defender á España
en la_úl~ima conti~nda, puede detener un paso de
tamana nnportanc1a moral en el Congreso americano.
Esciertoquedeltextodelnuevotratado Hay-Pauncefote que nuli:ficó el famoso tratad0 Clayton-Bulvier , que en realidad había impedido la construcción del canal de Nicaragua, por la exigencia de
que todo se hiciese de común ae;v.erdo por ambos
contratant~s, es cierto, decimos, que ese tratado,
( el nuevo) mcluye terminantemente en su artículo
60. estjl. frase: estos arreglas tienen por objeto "estrfchar los lazos de amistad y "alianza" que existeR
entre las partes contratantes" y á ella se refería el
ministro Chamberlain cuando de "alianza" entre
Inglaterra y los Bstados Unidos habló hace dos 6
tres meses, pero no es menos cierto que el gobierno
y sobre todo, el pueblo americano se han esforzado
en probar cuál era el alcance que á esa palabra daban y que es mucho menor que el de un pacto recíproco de defensa y abtque, como suelen ser los tratados de alianza, como lo es el de la "Dreibuncl" y
probablemente el de Francia y Rusia.
Ojalá que Inglaterra, lo repetimos y lo cliremo•
siempre, se convenciera de que fuera de Europa

-

EL MUNDO ILUSTRADO

-

se profesa franca admiración por ella; y que el
~entilllÍento del mundo no sólo está compuesto
de simpatía profunda hácia l os débiles que saben
mostrarse tan fuertes, sino de tristeza de que el
pueblo más grande quizás de la civilización humana parezca incapaz de un gran acto de equidad y
de justicia.
3.-Resultó inexacto el informe sobre las pretensiones del príncipe Fernando de inaugurar su
monarquía de Bulgaria y proclamar su independencia; deseos no faltan, pero la presión de Europa le impide moverse. Mas por otro lado vienen
.graves aflicciones al imperio del Oriente: los rusos han solicitado grandes concesiones de ferrocarriles en el Asia Menor, que, de ser otorgadas,
probablemente pondrán en peligro las relaciones
-del Sultán con algunas potencias y que seguramente acabarán por convertir h.. Anatolia en provincia rusa. El caso es que por más que el Sultán ha
rogado los rusos permanecen :firmes; y que el ejér4
-cito del Cáucaso sube á proporciones inusitadas

y que,. . . . habrá concesiones, naturalmente ....
.l&lt;]l 8ultán oye muy bien de ese lado, el del Mar Negro.
.
P orque, según parece, los armamentos de Rusia
en el üáucaso y en Crimea, constituyen la amenaza más seria que e l Asia Menor haya visto, en este
siglo, crecer en su horizonte. Turquía debe todavía á Rusia una cantidad muy fuerte de la indemnización de la última guerra, indelilllÍZación que
no cobra sino cuando quiere obtener alguna concesión ú obligar al Ildiz-K.iosk á seguir determinado rumbo, y ahora se encuentra ante una petición
formal de permisos µara construir una red de ferrocarriles en Asia Menor, en Anatolia, como los
turcos dicen. Estinla el Sultán que esto equivale
á ceder á Rusia la rica península, y los ingleses y
por ventur a los alemanes deben de apoyar la resis.tencia de la Puerta. Rusia hará sus ferrocarriles;
la enorme masa del I mperio asiático-europeo que
se articula y organiza rápidamente, ejerce presiones irresistibles; está en el caso de que dos ó tres

grandes campañ as perdidas apenas harían huella.
en aquel cuerpo de infinito vigor latente todavía.
Y nosotros nos alegramos de veras de que Rusia
adquiera el predominio en la comarca en donde
con la venia, sino es con la orden del Emperador
musulmán, se coJi.eten los horripilantes asesinatos de las comunidades cristianas de armenios que
recientemente han escandalizado al mundo.
Los turcos que siempre han sido diplomáticos
:finos están gastando ahora muchas coqueterías con
Francia, y según parece, el viejo wrro de M. Cons-tans, desterrado de la política militante á la embajada de Constantinopla, es el personaje á quien
más oye el Padischá. El objeto de estas coqu eterías
es neutralizar á Rusia, me parece que lo 9.ue más
lograrán será neutralizar á Francia, que ya lo está.

_jtAA5t:DJ~

m uerte del Sr. Dr. L avista, acaecida en la noche
del día cuatro del corriente.
El Sr. Lavista estaba reputado como una eminencia médica y muchas veces representó á nuestro país en Congresos reunidos en el extranjero.
F ué presidente de la Academia N. de Medicina
y los Doctores más reputados le llamaban "Maestro."
¡ Descanse en paz!

e! 2

de fibríl.
"0-(X&gt;.

DR. RAFAEL LAVISTA.
t

El 4 de Abril de 1900.

La ciencia médica está de luto con motivo de la

l~l lunes de la semana que acaba de pasar, se
celebró una gran :fiesta mihtar en conmeruora&lt;:ión
del glorioso aniversario del asalto de Puebla, el
2 de Abril de 1867, por las tropas republicanas al
mando del Jefe del Ejército de Oriente, (¾eneral
Porfirio Díaz.
La :fiesta consistió en notables maniobras lllÍlitares, ejecutadas en el campo de San Lázaro, por
una división de las t res arruas, que sirvieron para demostr ar una vez rná's los adelantos- que ha
alcanzado nuestr o ejército, su disciplina y su magnífica instrucción en un todo ajustada á las énseñanzas ele la más moderna táctica militar.
Pocos años, tal vez ninguno de los anter iores, ha
sido tan granrle la concurencia que asistió á esta
fiesta.Frentealc:ampo,yá una di$tancia conveniente, se levantaron sólidas tribunas que se adornaron con buen gusto y fueron ocupadas por más de
cinco mil personas invitadas, entre las que se contaban los miembros del Cuerpo Diplomático, los
secretarios de Estado, muy distinguidos militares,
funcionarios públicos J particulares.

Bl S,il.or General Bernardo B.qea :, au Estado Ka:,or.

Sres. Gral. Diaa y Embajador Powel Cl:,ton, en
la tribUJ1a de honor.

L os alumnos del Colegio Militar daban guardia de honor al pie de las tribunas y un magnífico servicio de policía conservó el mayor orden
entre la multitud, que ocupando todo el rede,Jor
del paralelógramo señalado para las maniobras,
estaba ansiosa por presenciarlas.

�..Domingo 8 ele Abril de 1900..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

1

EL MURDO ILUSTRADO

1

Después de las maniobras

El señor General Díaz, héroe de la jornad,i gloriosa que se conmemoraba, salió á las ocho y minutos c•c la ~alle de Cadena, lucí.l. su uniforme
de iala y adc,rnabn su pE:cho numerosa., conclecora&lt;&gt;iones. Ginete en un precioso cahallo y a.::ornpañado de los Generales Escudero, Vélez, Pezo,
lfier, Villarreal, Ruiz, Cacho, Bri~aéüer Orti;;
Monasterio y los miembros del Eataoo .Afayvr, Sl•
dirigiG el señor Presidente hacia Sarr Lázaro.
En todo el trayecto, y tanto á la ida como á rn
regreso, fué objeto el señor General Dfoz de calurosas maniiestaciones del pueblo, q11e á su paso
lo vitoreaba y prorrumpía en estrepitosos aplausos.
Al llegar al campo fué á recibirlo el señor. Mi-

t

el sitio más á propósito para dominar con fa vista la perspectiva que se desarrollaba.
A las nueve y minutos de la mañana, el Sr. Presidente comenzó la revista de las tropas, terminando á las nueve y treinta y cinco.
Se extendían en linea desplegada, cubriendo las
alas, la caballería, y en el centro, la infantería,
intercaladas las dos baterías de artillería; hacia los
extremos estaba.la sección de Ambulancia.
Luego que terminó la revista, se dirigió el Supremo l\fagistrado hacia las tribunas, acorupaúadv
del Ministro de la Guerra y los Estados Mayores.
Todos los concurrentes prorrumpieron en aplausos
y "vivas" al señor General Díaz, quien pasv á to-

r

Aspecto de las tribunas.

nistro de· la Guerra, las baterías hicieron los hu•
nores de ordenanza, las bandas tocaron el Himno
Nacional, y la multitud allí reunida saludó al ilustre veterano con vivas prolongados y nutridos
aplausos.
Antes de que dieran principio las maniobras,
seguido del señor Ministro de la Guerra, de la
Plana Mayor de Generales y Estados Mayores,
brillante séquito digno de un cuadro y objeto de
los comentarios más encomiásticos, recorrió el señor Presidente todo el campo, en distintas direcciones, deteniéndose en algunos puntos, como fué
frente á las Baterías de Artillería, en la línea &lt;li. •
visQria Norte y en el puesto de Socorros que era

mar asiento en el lugar de preferencia, ele h tribuna de honor, teniendo á su derecha al rnñor Mariscal, y á su izquierda al señor Embajador Clayton.
A las nueve y media llegaron al campo de la;,
operaciones, las señoras Romero Rubio de Díaz, de
Teresa y de Elízaga, siendo recibidas por los .señores Mariscal, Raygosa y Lancaster J ones.
Luego que el señor Presidente tomó asiento en
la tribuna dehonor, dieron principio las maniobras
que se ejecutaron después, con una precisión admirable, al mando del señor Ministro de la Guerra,
según el instructivo que dimos á conocer en su
oportunidad.

Las bandas se habían incorporado á sus Batallones y Regimientos.
.
Veintidós fueron las evoluciones, siendo de notarse el alto grado de instrucción que han adquirido m¡estros soldados, pues sus movimientos eran
tan seguros y tan uniformes, que no había más
que pedir.
Pero. hay un punto más notable aún por lo que
respecta á la instrucción de nuestro ejército; nos
referimos á la marcha en linea desplegada, evolución que fué aprobada en todo su mérito por los
táeticos, y en todo su brillante efectismo por los
profanos en la ciencia de la guerra. En verdad, esa
marcha en línea desplegada, por soldados de las
tres armas, llevando un
frente de 1,600 metros
próximamente, parecía
una inmensa linea recta
avanzando como á compás, sin perder su condición geométrica, en lo
más mínimo.
A las once en punto
dió principio el desfile de
los Cuerpos en columna
de honor frente á las tribunas, en el orden siguiente: descubierta, General José María Pérez,
Jefe de la División, con
su Estado Mayor y escolta; Coronel Victoriano
Huerta, Jefe de la Brigada de Infantería, con su
Estado Mayor y escolta;
Batallón de Zapadores
con su Jefe, el Coronel
Manuel Plata; una Batería mínima de batalla, 3o.
Batallón de Infantería,
otra batería mínima de campaña, 160. Batallón de
Infantería, con su Jefe, el Coronel Juan de la Mata Echeveste. En seguida, el Coronel Manuel Blázquez, Jefe de la Brigada de Caballería, con su Estado lfayor y escolta; 7o. Regimiento con el teniente Coronel Pascual Uría, á la cabeza; el 9o Regimiento con su Coronel Tomás Fernández, y des-pués la Sección de Ambulancia. A la retaguardia
caminaba una Sección del 3er. Regimiento.
El señor Presidente, los Secretarios de Estado
y miembros del Cuerpo Diplomático, presenciaron
de pie el desfile de las tropas, _que terminó á laa:
once y media en punto. .

JESÚS EN GETZEMANÍ.
l'otografla instantanea toma.da al paso de la. artillerla..

I

,.

Cuadro de K, Kofman.

�Domingo 8 _de Abril de_ 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Refiere el Evange1io, hermanas mías, que entró J eaús en J erusalém mo ntado en una pollina,

y que el pueblo tendía las capas á su paso y agitaba palmas, en muestra de regocij•o, y entonaba
hosanas. Esta triunfal entrada á ciudad santa, me
parece muy semejante, en muchos ca50s, al solemne día del matrimonio. J erusalem es, por
ejemplo Santa Brígida. A la pollina ha reemplazado el landó en que llegan los no,·ios. La ciudad
... iligo la iglesia, está adornada y de fiesta. Al
observar el infinito número ele flores que hay, orlando las columnas y tapizando las paredes, se cae
en cuenta que para la feliz pareja es aquel día su
día de Ramos, t:l principio de su Semana Santa.
El órgano canta ¡ hossannas 1 como el pueblo de
J erusalem. La mu1titud ~e divide en dos grandes
masas, para abrir calle á los triunfadores, y murmullo de admiración cortesana se alza y se extiende en la majestuosa naYe de la iglesia. Ya entraron en Jerusalem! Ya comenzó la gran Se~a-

nal
Os hablo, por supuesto, séñorjtas, de los matrimonios hechos ligera y atolondradamente. Para lo~
que se hacen como Dios manda, J erusalem es
más piadosa y menos tornadiza . Para éstos al día
de Ramos siguen la Anunciación, el Nacimiento y
otras fiestas simpáticas y poéticas. :Más para los
primer,,,:; en pos dei L~'miingo tld Ram11ti '7ienc •:
indefectiblemente las rrinieblas, el ªpa.....~ de mi
este cáliz," los azotes, el pésame, y por último, un
amigo traidor que mete la mano en e1 plato, un
desesperado que se ahorca ó un amor muerto y sepultado que nunca, nun ca resucitará.
Para que no paséis por este calvario, voy á haceros algunas advertencias.
Ante iíodo, caballéros y clamas, no entréis en Jerusalem, ó sea en el matrimonio, con e1 fin de hacer alguna redención. Hay algunos varones, ejemplares y magnánimos que suelen &lt;lec.i r á la que va
á ser su esposa: "yo no te perdono porque amaste
mucho." Esto es de consecnencir.s &lt;lesastrosas. Procuren ustedes, caba11eros, que sus futuras hayan
amado lo menos posible. Kuestro maestro Víctor
Hugo dijo : No maldig-áis á la mujer q110 cae; pero no dijo que nos casáramos con ella.
-&lt;::&gt;O-&lt;::&gt;

Y en cuanto á ustedes, señoritas. ruegoos también que no penséis en redenciones. lifuchas de vosotras aman ó creen amar á un botarate, á un perdido, á u~ jugador, á un ebrio más ó menos adelantado, y al pensar en casarse se dicen para su
coleto ;-mi amor lo redimirá!-Esto es muy noble, aunque algo Mdaluz; pero tened en cuenta
que la única redención que se ha. realizado fué á

expensas de la vida del Redentor.
Tampoco, señor.itas-y esto os lo djgo para que
seais felices-imagineis que vais á hallaros la feli~idad. Sueñan algunas que al casarse, su vida mudará completamente, y que todo será sonrisas, mimos, cariñosos halagos de la suerte, y como la vida siempre es la. vida, como las enfermedades, los
pesares, etc., no se guardan con el vestido de novia, que ya no vuelve á usar la esposa, el desencanto es lamentable. A mí no me dan lástima los
que se quejan de no ser dichosos. Esto es quejarse
de que no hay sol por la noche. Pues, si 110 hay,
¿ para qué vamos á quejarnos? Confórmense ustedes con obtener los premios chicos, las "aproximacione~" en la lotería, porque el premio principal
sólo le toca á uno, y ese uno es casi siempre un
desconocido á quien nunca llegaremos á conocer.

-ªNo te diré como tu confesor ó como Hamlet,
el primero con su fe y el otro con su duda: Entra
á un convento. Ko; tú tiene;; oh-o destino que
cumplir, tan abnegado y útil como el de las monjas; pero no pidas -al amor más de lo que el amor
te puede dar. Pídele, por el matrimonio, el medio
de cumplir tu natural destino, y si te da la maternidad, queda satisfecha. Sé indulgente para con el
hombre y reconocida para con Dios."
Prefiero, hermanas mías, que entréis en el matrimonio con alguna desconfianza y hasta con algún temor, á que entréi.:, con desmedidas esperanzas.
:Pensad que de la pasión, del apóstol traidor, de
la. cruenta agonía, podréis libraros y de Beguro
os Hbraréis, si obráis cuerdamente: pero bueno es
que no va.vais enteramente seguras de escapar al
ayuna de los días rnntos y de los azotes más ó menos leves que la sueTte aplica siempre á todos los
humanos. Procurad, sobre todo, que vuestro amor
no muera, ó que solo muera apai:_entemente, corno
el Salvador, para résucitar á los tres días, y vivir
la inmortal y , serena vida del espíritu.

EL MUNDO ILUSTRADO

LA RESURRECCION Y LA VlDA.
Junto al sepulcro al fin la planta helada,
Uis ojos, turbios ya, 1e ven por dent ro;
Pero ¡ bendit o Dios! no en él encl~entro
Las sombras y el Yací o de la nada.
Ve el alma, ele sus culpas 11terrada,
Ru fe brillar en el obs.cur_o centro.
Y vo asistido, en su espacioso centro,
CoTl la promesa de Jesús sagrada.

vk

Huela mi vida fué,
r ia mi suerte,
Graves mis culpas ¡ ay! y el alma herida
De cristiano temor lágrimas vierte,

Y se conturba y tienibla; mas no olvida
Que el Redentor para endulzar la muerte,
Dijo: "Yo soy resurrección y vida."

)osé }r1aría

~~a

.l)árcena.

-----------------

-&lt;::&gt; O-&lt;::&gt;

LA ANTlGUA FE.

Ko penséis al casaros, señoritas :-Voy á ser feliz. Decid :-Vamos á ser dos, y mis µena.s y mis
alegrías aumentarán, porque sufriré con él y gozaré con- él. Y cuando seais dos, sed tres y .... cuatro luego ... ¡ Vaya ! hasta cinco, para que podáis
ajustar el sistema decimal; pero .... 110 os aconsejo, os deseo que no agreguéis muchos sumandos,
porque las sumas largas son complicadas y dificultosas. En fin, sumad, sumad cuanto queráis; pero
á medida que el esposo vaya aumentando las multiplicaciones enel librode caja . Dividid poco, ó mejor dicho, entre pocos; el amor entre los vuestros.
Restad menos.
Yo creo que la felicidad, á pesar de lo que antes
dije, ó más bien para explicar lo qu e elije antes, no
es tan difícil de en.con trar. Solo que no la conocemos, pasa inadvertida por nosotros y no nos asimo:;
ele su brazo ni siquiera la saludamos. Y luego exclama el hombre:--¡ Ah! ¿ cómo era aquella .. t--¡ Y
sí aquella ..... era !
Nosotros creernos que la felicidad- es una. se
ñora muy alta, muy hermosa, muy rica; y la felicidad es bajlta ele estatura, algo pálida, pero muy
buena. muy bonita, muy de su casa, muy humilde. Al hallarla decimos :-Esta lia ele ser la hermana menor de la felicidad, la hormiga de la casa, la
Marta que trabaja . Y no; es la misma! Corno no
hace ruido, cuesta trabajo saber en dónde está. Como es muy vergonzosa, casi siempre está eseondida. Pero vosotras, sefioritas, la encontraréis, sin duela alguna, siempre que no 1a esperéis, porque la felicidad está muy ocupada y no puede ir á toc1as las
casas en que la aguardan, sino siempre que la busquéis solícita y cariñosamente.
Cásense ustedes: ¿ no -ven que todo lo que vuela
tiene dos alas?
Pero si no os sentis con la prudencia y tino necesario para saber acomodarse con otro carácter,
para triunfar de vosotras mismas-porque es
triunfar el ser vencido por amor-entonces, no os
caséis, ámenos que no queráis ser asesinos.

El amor sabe mucho; preguntadle. Y si así lo
hiciéreis, señoritas, el amor os lo premie; y si no,
os lo demande.

}r1anue/ f;ufiérrez )Yájera,

-&lt;::,

•=

.,1

Cruzaste al fin, amiga, los desiertos
U mbrales misteriosos de lo arcano,
Y puedes evocar bajo tu mano
Las almas invisibles de los muertos.

La tierra y el espacio, antes desiertos
Para tu corazón ya no cristiano,
Pobláronse de seres, mas en v~no;

Tu pensamiento y tu alma siguen yertos.
¿ A qué buscar- lo que la vicia esconde
Si lo ignorado siempre te responde
Con ambiguas palabras de sibila?
Sacude ya la eluda que te asalta'
Y torna hacia la Cruz tu fe tranquila;

Que si te falta Dios, todo te falta !

.!)albino :Oáva/os.

---------------A

NEMESIS

De el libro de las "Misticas' ..

-&lt;::&gt;$&lt;e&gt;-

T11 brazo en el dolor me precipita;
me robas cuanto al ánima recrea
y casi nada tengo: flor que orea
tu aliento ile simun, se me marchita.
Pero crece mi íe junto á mi cuita
y clamo como el justo de Idumea:
HAsí lo quiere Dios: Bendito sea;
el Señor me lo da y El me lo quita."

Que meclre tu furor; nada me importa.
"puedo todo en Aquel que me cmiforta"
y me resigno al duelo que me mata;
porque, roja Yisión en noche obscura,
Cristo va por mi vía de amargura
agitando su túnica escarlata.

=

Alejandro Dumás, (hijo) daba estos consejos algo tristes, pero algo cier tos, á una muchacha casj
tan buena como vosotras, á la Anita de Fancllló:

Domingo 8 de Abril de 1900.

ROSA MÍSTICA.
Cua.dro de la. Srita. Alicia lllla.ria. 'l'erJsa. Eoterm.a.ns.

'

�Domingo 8 de Abril de 1900.

E L MUNDO I LUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

XIX

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.

• · • t d Jesús ••Amor materno.-•Los
-t.-lnvocaci6n■••Pureza virginal.--Ave Mar i a-••N ac1m1en o e
•
sabios de Orient e . --Herodes.--Hul da de Egipto.
11.--0risto.--su predicación.--Sus milagros.-•EI lábaro del Gólgota. 111.--Stabat Mater.
Las tres coronas.--Slmbolo del dolor. llf, ••La Asunción. V,••Ple_garia.

Rosa á la orilla del Jordán nacida,
I nmaculada virgen de Judea,
Estrella de los cielos despTendida,
Aura del mallso mar de Galilea,
Lirio del valle de perenne vida,
Luz que los ojos de Jehová recrea,
De la prole de Adán gala y encanto,
Madre del Hombre-Dios, tu vi.da canto.

"No soy, exclama, el ángel iracundo
"Que abraza pueblos y preside males;
"Ven&amp;o á anunciar que el Redentor del ·Mundo
ªSe afb~rga en tus entrañas virginales.
ªDe la gracia de Dios raudal Íecu_ndo
. "Desciende de las cumbres celestiales.
":Maria gloria á tí. Del cielo amigo,
. es contigo.
. ''
"Soy el' eco no más. D10s

IIr
Inspirado por tí, regio caudillo
En Covadonga alzó la cruz gloriosa;
El de Urbino copió del cielo el brillo,
Pulsó León la cítara armoniosa;
Inspirado por ti, trazó nlurillo,
Su bella y lastimera Dolorosa
Y al trasiaclar al lienzo sus enojos
Soiió tu faz y adivinó tus ojos.
IV
Yo el eco quiero ser de· tu voz pura,
El a]ma que comparta tus pesares,
Plectro de oro que alabe tu dulzura
En plácidos y férvidos cantares.
Pedestal de tu angélica hermosura,
Incienso que se abrase en tus altares,
Césped que pise tu nevada planta,
Pecho que .&amp;1ciencla tu mirada santa.

V
Ni el oro a-crisolado, ni el ligero
Copo de nieve, ni el arrullo blando
Del céfiro del alba lisonjero,
Ni el rocio azucenas coronando,
Ni de la infancia el ~ueño placentero,
Ni de las tiernas palomas niveo bando,
Ni el diáfano cristal, ni el claro día
Igualan la pureza de i\[aría.

VI
¿ Qué misterioso sér los aires hiende,
Larga huella dejando luminosa?
Raudo hada. Nazaret el vuelo tiende
Y de :María en la mansión reposa;
Lino sutil desde sus hombros pende
Que le envuelve cual nube vaporosa,
Y con doradas flores en gufrnalda
Sus cabellos que flotan por la espalda.

Nueva estrella su luz -al orbe envía
Y abrillanta el azul del firmamento ·
Para anunciar del hijo de María
El ya profetizado nacimiento; ,
Sirve á tres sab10s de certera gma
Que acuden á prestarle acata•rniento
Desde remotos climas del· Orjente,
Y adoran á Jesús humildemente.
XIV

YIII

II

El arpa dame del querube ardiente,
Que Reina del empíreo te proclama;
Dame que brille en mi abatida freute
De tu alma iuspiracjón la intensa llama;
Desrnnece las nieblas de mi mente
Y eu casto amor mi corazón inflama.
¡ Qué· üweucible poder tendrá mi Jira
Si la Madre de Dios mi canto inspira!

XIII

VII

I

'l'emienclo Herodes la funesta suerte
Que le reservan implacables hados,
Si creciendo Jesús con mano fuerte
Rompe su cetro y reina en sus estados,
Manda que den inmerecida mueTte
Sus dóciles y bárbaros soldados
A cuantos n'¡ños en materno pecho
Encuentran dulce miel y suave lecho

Dice y traslada ele su pura frente
A la
menos pura de :María
La guirnalda que en cerco refulgente
Sus ondulantes hebras recogía,
Y esparciendo en redor profusamente
Esplendores, aromas y armonías,
En apacible y sosegado vuelo
Rl bello arcángel se devuelve al cielo.

do·

XV

IX
El rostro ahúrneo ele rubor cubierto
Escucha al ángel la mujer bendita,
Y empieza ya á sentir germen despierto
De acrcna
v·ida que su seno agita.
0
Para una flor contempla el sol abierto,
Claro sol que fecunda :· no marchita,
Y que ella es esa flor, la flor prcc:ada
De micstro edén perdido tra~plantada.

X
Suspenden las diYinas maravillas
A la moílesta Yirgen puclora::a,
Y en el suelo cayendo de rodilla5,
Entornando sus 'párpados ele rosa,
Con encendido fnego en las mejillas
Las manos cruza y dice temblorosa.:
"Cúmplase ¡ oh Dios! lo que benigno ofreces;_
"Tu humilde sierva soy, tú me enalteces."
XI

Y pasan c-¡ías, )' del polo helado,
Baja entre densas niebla~ el invierno,
Y en un pueblo esco~1dido y apartado
Viene á la luz el Hijo del Eterno
En misero portal, desamparado,
Sin más apoyo que el amor materno;
Que tan solo al carjño de María
Dios el cuidado ele Jesús confía.

xn
Es el amor*materno, amor del cielo,
.Amor sin recompensa ni mudanza.
"Cuántas horas de hiel y de desvelo
En premio de su a-fán la m:adre alcanza!"
Los que en desesperado desconsuelo
De nuestra alma negáis la semejanza
Con el Dios ele bondad, de todos Padre,
Recordad el amor de vuestra Madre.

•

Al ver á los sicariós inhurnanqs,
I,a noble frente -Palestina enluta;
liaría, huyendo de sus viles manos,
De Egipto emprende la penosa ruta;
Cruza desiertos, ríos, montes, llanos,
Y ora se oculta en tenebrosa gruta
Qra se pierde en desusada senda,
Llevando en brazos ele su amor la prenda.

XXIX

XXIV

No se muestra con rayos encendidos
Ni ciñendo á la sien laurel sangriento;
No qmere alucinar á los sentidos
Sino en el corazón tomar asiento · '
A toda desventura presta oídos:'
Embalsama el pesar su dulce acento.
Sus portentos ni asustan ni estremecen·
Sus milagros consuelan y enternecen. '

XX

¡Lloras! ;Madre infeliz! ¿No era bastante
A redünir la culpa cometida,
En suplicio horroroso y humillante
Inmolar de Jesús la excelsa vida?
¿Para qué abrir con dardo penetrante
De tus dolores la profunda herida?
Ya derrocado de su solio el vicio,
¿ De qué sirve tu estéril sacrificio?

Mi~a, Señora, que á tus pies me postro,
Demandando piedad que ya me abate
Desatado huracán, y en vano arrostro
Del Pomto bramador el recio embate.
A mí convierte tu divino rostro,
Y lucirá la paz tras del combate;
Muévate mi dolor, dame el descanso,
1
l1orna el revuelto mar en lago manso.

El Sér, por cuya mtlno poderosa
En alto pedestal te hallas alzada,
Quiso sin duda ver tu frente hermosa
Con t'res santas coronas adornada :
De madre la diadema esplendorosa,
De virgen la guirnalda inmaculada,
Y la au reola inmortal, cándida y pura
De la no merecida desventura.

Eres astro que alumbra y que no ciega,
Amor que siempre acrece y nunca muere,
Lluvia que alegra el prado y no lo anega,
Mano que siempre cura y nunca hiere.
El Señor á tu ruego nada niega :
¿ Qué se puede negar á quien se quiere?
Y pues tu labio cuanto pide alcanza,
Dame, si no la dicha, la esperanza.

XXXI

XXVI

XXI
Y ora t ras mí venid.-En el ocaso
El sol se va apagando lentamente,
Y de la luna el resplandor escaso
Entristece los campos del Oriente.
Hacia el calvar io enderezad el paso,
Silen cio sepulcral hiela el ambiente;
Allí al pie de la cruz llora María
En pavorosa soledad sombría.

¡Ah! Tú eres el dolor volando al cielo,
Bajel que boga en tormentosos mares.
Tú sabes de la vida el desconsuelo,
Tú sabes, mate, lo que son pesares.
Es un valle de lágr imas el suelo_,
Y el dolor debe estar en los altares,
Sí, tú eres del dolor símbolo santo,
Y tú, al llorar, enalteciste el llanto.

Sé que la dicha que el humano anhela,
En este valle lóbrego no anida;
Es ave cautelosa que no vuela
Sino en alta región desconocida.
¿ Qué es la dicha? El amor que no recela,
Que nada teme, que jamás olvida.
¿ Dónde el perenne amor tiene Su imperio?
Del cielo en el recóndito mister io.
XXXII

XXVII

XXII
L ívida, demudada y macilenta
Con ambos brazos á la cruz se anuda;
Viendo muerto á J esús y que ella alienta,
De la verdad de su desgracia duda ;
Y a en lastimera voz su mal lamenta,
Y a. el supremo dolor la deja muda.
¡ Cuál padece la madre desolada;
Sin clavos y sin cruz crucificada!!

Mas ya de rosicler hollando nubes
Del orbe dejas la mezquina esfera
Y circundan espléndidos querubes
Con estrtllas tu ungida cabellera.
En sus alas a1 cielo rauda subes;
Tu llorado J esús en él te espera;
Y la dificil puerta en el instante
Rueda s9bre sus ejes de diamante.

Y ¿ qué fuera. ese cielo prometido
Sin el encanto del amor dichoso?
Un desierto sin linde conocido,
Y cuanto más inmenso más penoso,
Vasto templo con oro revestido,
Encerrado sepulcro silencioso;
Y e.s la pena mayor del negro averno
Eterna vida, sin amor eterno.

XXXIII

XXVIII

· XXIII
La negra sombra de la noche obscura
Ni tibio rayo de esperanza aclara.
El cáliz de la hiel sn labio apura,
Se pierde tu clamor, nadie te ampara .
¿ No hay un querub en la celeste altura
Que le mueva el pesar que te acibara?
¿ Cómo no se desgarra el firmamento
Al repetir el eco de tu acento?

Allí en tablas de mármol esculpida,
De tu martirio ves la amarga histoiia.
Al com~nzar tu nueva y grata vida,
Con doblado placer canta la Gloria.
Mas no borre tu dicha indefinida
De tu terreno viaje la memoria,
Y no te o! vides del que gime triste
En este valle donde tú gemiste.

~!

XXX

XXV

Cristo, ni airado en Sinaí fulmina
Ni en diluvio voraz anega el suelo . .,
Ni difunde el terror en Palestina;
De la sublime caridad modelo,
Con su ejemplo corona su doctrina,
Muere sobre la cruz, aplaca al cielo,
Y tremola del Gólgota en la peña
De la vir tmd la salvadora enseña.

,j

Palma de N azaret, Virgen María,
Cual la of~enda de Abe) suba ligera
En vuelo fácil la plegaria mía
Al almo cielo do el amor impera;
Y mientras luce el suspirado día
De abandonar la terrenal esfera,
No desampares al que gime t riste
En este valle, donde tú gemiste.

XVI

Asustan s mbargacla fantasía
Los cantos de los hijos c1el desierto,
El silencio mortal de noche umbría,
Del árbol deshojado el tronco verto,
La deslumbrante claridad del día,
,
El mar que hierve en el lejano puerto . .
Y en su continuo afán apenas o~a
Convertir hacia atrás la vista ansiosa.

XVII
Huella por fin. su fugitiva planta
Las llam;ras que inunda el fértil Kilo,
Y besa la abrasada arena santa
Del pueblo amigo que la presta asilo;
Con inmenso placer mira y la encanta
El rostro ele Jesús bello y tranquilo,
Y su oprimido pech::- ac:mgojado
Respira ya sin torcedor cuidado.
XVIII

Crece el fruto que dieron tus entrañas
Cual árbol junto_ al margen iamlaloso .
Abandona ciudades y cabañas
Para correr tras él el pueblo ansioso,
Siguiéndole á desiertos y montañas.En secular letargo vergonzoso •
La humanidad yacía torpe y yerta,
Y de Cristo á 1~ voz, joven despierta.

LA VOZ DEL SEÍíOB.--LUOHA Ili'l'EBIO:ir.---ESPÍBI'l'U VA:BOlUL. ---EJll QU1: ES'l'Á'l'ODO·

Los que han entendido lo que les ünporta no
quedarse en las primeras moradas, y comienzan
á tener ratos de oración, que, aunque flojamente,
Dios les estima en mucho, están en las moradas
segundas.
Se está más cerca del Señor, "que .es muy buen
vecino."
wriene en tanto que le queramos," que no nos
deja de llamar una ú otra vez para que nos acer- •
quemos más á él.
Se oye su voz, la voz de Dios que nos llama por
una enfermedad, por un trabajo; que nos habla
por toda persona buena, por todo libro bueno .. .
por la verdad que nos enseña en aquellos ratos
de oración. . . .
'
Hay esperanza ele adelantar.
El peligro de perderse es menor que en las
moradas primeras, porque ya parece. que se entienden.
El trabajo, en parte, es mayor. Las primeras
moradas son como de mudos que no oyen, y
"así pasan mejor su trabajo de no hablar" que si
oyesen y no pudieran hablar.
Es la voz del Señor tan dulce, "que se deshace la pobre alma" en no hacer luego lo que le

manda esa voz amorosa, es más trabajo que n o
oírlo.
La batería que aquí da el espíritu de las tinieblas es Il}ás terrible, porque el alma oye.
Mas no por eso se desea más lo de los que no
oyen, porque al fin "gran cosa es entender lo que
nos dicen ."
Lucha dentro de si mismo.
¡Ah! es que ya hay esperanza de vencer. No luchaba el alma antes, porque se daba por _vencida.
Aunque presenta el enemigo los contentos del
vivir frente á las abstinencias de la mortificación,
las satisfacciones del bienestar sensible contra las
austeridades de la penitencia, aquí ¡ oh Señor! con
vuestra necesaria ayuda la fe nos enseña lo que
debernos hacer, la memoria nos muestra en
que paran las cosas de acá abajo, el entendimiento nos hace conocer la falsedad y
engaño de los contentos de este mundo lleno. de coutrad\ccióu. Y sol,re todo, la voluntad nos inclina á amar al verdadero amador
del alma, que está siempre dándole vida y sér ...
Además, esta batería que se pasa nos enseña el
gran daño que nos hará andar derramados, y la en-

gañosa ilusión de salir de nosotros mismos; pues
"¿ qué esperanza podemos tener de hallar sosiego
en otras cosas, cuando en las propias no podemqs
sosegar?"
¿ Buscamos paz en casa ajena y no la procuramos en la nuestra?
Nosotros mismos, con quien hemos de vivir
siempre-, aunque no queramos, somos nuestro!!
mortales e.nemigos, tanto como lo seamos, por
nuestros pecados, de Aquél por quien vivimos y
somos.
¿Y quién hallará paz ni seguridad como en este castillo interior? ¡ Teniendo tal huésped que
le hará señor &lt;le todos los bienes, "sí él no quiere
andar perdido como el hij 6 pródigo, comiendo
manjar de puercos~"
"Pensar que hemos de entrar en el cielo y no
entrar en nosotros, es desatino. 1'
Mas está tan muerta la fe, que ªcreemos más
lo que -yernos," que lo que ella nos dice.
¡ Lucha, vencimiento, esfuerzo!
Esto vemos con el sentido, y esto creemos y
tememos·sea sólo nuestro regalo en las interiores
moradas .. . . "

�EL MUNDO I LUSTRADO

=
,

"Es cosa donosa" que aún estamos con mil imperfeciones "y las virtudes que aún no saben andar," y ya queremos gustos en la oración y nos
quejamos de asperezas y de sequedades. '
Tengamos espíritu varonil, y no como el de
aquellos israelitas que se eeharon á "beber de bruces" cuando iban á la bat:a.lla.
_"Y no acordarse que. hay ~egalos en esto que cotmenza ~e. nuestra edrficac1ón espiritual, porque
_es nrnv 01;a. manera de t·,lmenzar á labrar un tan
precioso y grande edificio. "Es como comenzar
sobre aren i y dar después con todo en el suele.."

Sean n•1&lt;:dt.ras armas las de la cruz, que no fas
hay mcjotes en esta "batalla. Y .no pensar q'uc t:1J/l
estas las moradas "á donde se llueve et mi.má," sino que están más adelante, á donde todo sabe á
lo que qu.iere ·u n alma, porque Ilo quiere sino lo
que. quiere Dios.

¡ Moradas escondidas donde se puede burlar el
aima de sus enemigos, y gozar, por la mi:-:ericortlia
de Dios, "da muchos más bienes que podría tle~.e:u,'"' LÚ.n en esta viaa!
¿ Qué es lo que perseguimos?
,;: Dúnde está la victoria sobre ,1osotro:; rnirmos?
,

.

Domingo 8 ~e Abril de 19~0.

¿ Cuál s&lt;•rá tst estado oculto t.le paz á q n~ a.;p1ramo.s? . ...
.
•,
Tod-a la pretensión de quien. comienza or~c10n
ha de ser de trabajar y determmarse con cuant&lt;ts
diligencias pueda á hacer conforme su voluntal
con la de Dios.
..
En esto consiste la perfecc10n y t_odo nues~ro
bien. y no pens.emos "que hal aq,~í mas algara bias
ni cosas no sabidas y entendidas ....
Mas estando en las moradas segundas, no se
tiene ~ún determinación para deja.r de entr~r en
las primeras, porque no se dejan las ocas10nes,
ªque es harto peligro."

'Una visita al &amp;anto &amp;epulcro.
DEL FAMOSO LIBRO "JERUSALEM."
A pie, con un árabe cualquiera, por guía salgo lejanos y dudosos tiempos, que todo es amontonade mi hotel para ir por fin al Santo Sepulcro, miento de despojos en esta ciudag, que ha sufrido
situado casi en el corazón de J erusalém, por ca- veinte asedios y que todos ·1os fanatismos han salles estrechas, ~ortuosas, yen~re muros viejos como queado.
Las murallas elevadas que forman los flancos
las cruzadas, sm ventanas m techos. Por el pavimento mojado y bajo del cjelo aún obscuro cir- de la plaza, son capillas ó conventos-diríase meculaµ las vestiduras del Oriente: turcos, bedulnos jor que eran fortalezas.-En el fondo, más alto y
ó judíos, y las 'mujeres como fantasmas: con velos , mássombrío que todo, se destaca uua masa desnuda
sombríos las mahometanas y con blancos l.as y destrozada, que es la fachada del Santo Sepu.Icro,
y que ha tomado los aspectos y las irregularidades
cristianas.
La ciudad ha permanecido sarracena: Casi sin dé una roca gigantesca. Está provista de dos enornotarlo, veo que ,atravesainos un bazar oriental, mes puertas del siglo XII, guarnecidas de un
cuyos puestos estan ocupados por vendedores de adorno de un arcaisino extraño; la un.a está muturbante, y en la penumbra de las cubiertas ca- rada y la otra completamente abierta, deja ver en
llejuelas pasan en fila camellos lentos y enormes, la obscuridad interior millares de flámulas pequeque nos obligan á refugiarnos en los marcos de ñas; y cantos, gritos, lamentaciones discordantes
se escapan con perfumes de incienso.
las puertas.
Una vez franqueada la puerta, se encuentra uno
A menudo, es preciso plegarse á las paredes para
dar paso á un extraño y prolongado c\esfile de mu- á la sombra secular de una especie de vestíbulo,
Jeres rusas, P.ºr lo menos sexagenarias toclas, que desde donde se descubren profundidades magnífieas,
marchan rapidamente apoyándose en sus báculos; donde arden innumerables lámparas. Los guardiaropas marchitas y envejecidas, paraO'uas también nes turcos equipados como para . una matanza,
viejos, rostros de fatiga y sufrimienfo que encua- guardan militarmente esta entrada, y sentadm
dran pañuelos negros; conjunto obscurecido y tris- cual soberanos en un extenso di,•áu, ven pasar los
te en medio de este Oriente eoloreado.-Marchan adoradores de este lugar, que es siempre, para su
oon rapidéz, con ligereza sobrecitada á la par que criterio el oprobio de J erusalem musulmán, y que
agotada, atropellando todo sin ver, como Sanara- los más fanáticos de ellos no han dejado de llamar :
los, y los ojos 'lnestizados, grandes é inmensa- "el Komamahe" (la obscenidad).
¡ Oh la inolvidable é inesperada impresión al
mente abiertos en un sueño celestial. Y por centenas le suceden los mujiks con las mismas miradas penetrar ahí por vez primera! Un dédalo de sanele éxtasis; to?os aquellos viejos, sórdidos con luen- tuai-ios sombríos, de todas las épocas y de todos los
gas barbas gnses, cabellos también grises escapan- aspectm::, comunicándose entre sí por una serie de
dO enmechones desus sombreros; en sus p;chos mu- pórticos, de espléndidas columnatas ó bien por
chas medallas que revelan antiguos soldados ... . puer tas ilisimuladas, respiraderos y bocas de anHabiendo entrado ayer á la_ Ciudad Sagrada, vuel- tros, los unos elevados como altas tribunas, donde
ven ahora de su pruner V1S1ta á ese lucrar de ado- se distinguían esfumados grupos de mujeres de
ración, ú donde á mi vez voy á ir! Pob;es pereuri- amplios velos, y los otros,subterráneos donde seconos qu~ Jlegan ~quí por millares, que han cam-{;a- deaba con la sombra, entre paredes de rocas, inviodo á pie, dornudo al descampado bajo de la llu- ladas, sudorosas y negras. Todo esto, sumergid&lt;
via ó la nieve, sufriendo el hambre y dejando tras en una media noche cortada á veces por algunos
rayos dé luz que acentuaban aún más las obscur idade sus hue1las cadáveres!
A medida que 11no se aproxima, los objetos des vecinas; y todo esto constelado hasta lo infion';nt,al~s en las tiendas P?I'tátiles, ceden su pues- nito por lamparillas de oro y plata descendiendo á
to ª. ob¡etos de obscura piedad cristiana: capillas millares de las bóvedas, Por doquier la multitud
á m1llar~s, cruces,, láJIIparas sagrada$ é jmágenes. circula;ndo, confundidos como en un Babel, ó
~a _multitu~ es ~a~ compacta y otros peregrinos, bien estacionándose agrupados por naciones en los
VlBJOS muJiks, v!eJos mat~ckas detiénense pa- tabernáculos de oro, donde se oficiaba.
Salmodias, lamentaciones, cantos de alegría Jlera comprar humildes rosarios de madera crucifijos de á dos centavos, que llevarán de aqu\ como nando las altas bóvedas; ó bien. vibrando en las
sonoridades sepulcrales de más allá, las gangosas
reliquias eternamente sagradas.
'
Por fin, es un muro viejo y musgoso como una melopeas ele los griegos, cortadas por ]os alaridos
r9ca 1 ábrese u~a puerta informe. estrecha y baja, de los Cophtes . .. Y en todas estas voces, una exaly por una sene de escalones descendentes se lle- tación de súplicas y de lágrimas que funden sus
ga á un 1ugar rodeado de elevados muros y frente disonancias y las unen, un conjunto que acaba por
ser un no se qué de inusjtado, que asciende de esá la basílica del Santo Sepulcro.
En este lugar, es costumbre descubrirse desde te recinto como la gran queja de los hombres y
qne_el Santo Sepulcro se distin¡(ue. y se pasa des- el supremo grito de angustia ante 1a muerte.
La rotonda que tiene una cúpula elevada, á doncu?ierto ~un cuando no s:e atravie~e sino para segmr canunando por Jeru~alom . Todo esto se hal13i de uno penetra y de donde se deja adivinar entre
sembrado de miserables q11e piden limosna can- sus columnas el caos obscuro ele otros santuarios,
turreando, de 1&gt;eregrinos que ruegan. vend;dores está ocupado en su centro, por el gran kiosko de
de cruces que tienen sus puestos insignificantes en mármol, de un lujo semibárbáro y sobrecargado
el suelo, sobre l.as viejas lozas gastadas y venera- de candiles de plata, que contiene la piedra del
bles. De los pavimentos y de entre las uradas sur- sepulcro. En torno de este sagrado kiosko la mulgen los pedestales a_ún "enraizando" cOl~mnas que titud se agita ó estaeiona: de un lado centenares
soportaron en un tiempo basílicas y que han sido de mujiks arrodillados en las baldosas; del otro,
arrancadas como las de la -igles.i a defS. Esteban en las mujeres de Jerusalern, de pie con sus ampiios

•

velos blancos-diríase rrrllpo de ví rgenes antiguas
en esta penumbra de e~1sueño; más allá, .~bisinios
y árabes con turbante, y con la frente ft¡a en la
tierra· turcos con el sable entre sus manos, en fin,
gente; de todas las comuniones y de todas las
lenguas.
Se hace alto en este sofocante reducto del Santo
Sepulcro, que es como el corazón mismo de este
colmenar de basílicas y de capillas, y después se
empieza á desfilar uno á uno, baja la cabeza hasta ,
entrar por .una puerteci1la cabacla en el márn;10I
y festoneada; a.hí está el sepulcro, ahí a.dentro rncrustrado de mármol enmedio de íconos y de lámparas de oro. Al mismo tiempo que yo, pasaban un
soldado ruso, una harapienta anciana, u.na mujer
oriental con ricos trajes de brocado, y totlo!3, besaban la cubierta tumba! y lloraban. Y otros seguíanyotros siguiendo eternamente, tocando, &amp;brazando, mojando de lágrimas esas mismas pie~
dras.
Kinguna idea de conjunto en aquel barullo de
iglesias y capillas que se agrupan en torno de
este sacro kiosko; ahí se encuentran grandes
maravillosamente suntuosas, y pequeñas humildes y primitivas, muriendo de vejez, en siniestros r incones ahlecados en la roca viva y en plena noche. Y aquí y allá la .roca del calvario, desnuda y apareciendo en medio de las riquezas y
los arcaicos decorados.
E l contraste es extraño entre tantos tesoros
•montonados, y los harapos de los peregrinos, y
el deterioro de los muros y pilares usados, roidos
informes y engrasados por el frotamiento de tanta
carne humana.
Todos los altares, tod1i,; las comuniones diferentes están de tal manera mezcladas aquí que á
menudo resultan cambios de lugares de padres y
cortejos que hi&amp;len las multitudes llevando
custodias y prec~idos por genizaros armados que
hieren el pavimento con sus alabardas . .... !
¡ Campo! son los latinos que pasan, eon easulla
de oro. . . Campo aún! es el obispo de la Siria
con luenga barba blanca, que ha salido de una
capilla subterránea; en seguida los griegos eon sus
paramentos bizantinos aún . .. Rápidamente de
prisa caminan con sus vestiduras suntuosas mientras que delante de ellos, los incensarios de plata,
que balancean los pequeñuelos, que avisan á la.a
multitudes, que vacilan y terminan ,p or apal1tarse. Por doquier es tan sombrío que es necesario para caminar, el cirio en la mano y en lo alto
_de las columnas en las galeras tenebrosas mil flamulillas.
Algunos hombres rezan en voz alta, lloran y
sollozan, corren de una capilla á otra; aqui para
abrazar la roea donde fué plantada la cmz, ahí para postrarme donde lloró María Magdalena; sacerdotes casi perdidos en la sombra para
conduciros por puertecillas fúnebres á los agujeros de las tumbas, y por fin, ancianas con la vista errante, las mejillas bañadas por el llanto, llegan de los negros subterráneos, de besar las piedras.
de los sepulcros.

Domingo 8 de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Wiern8s de fiJolores.
E_l viernes que precede á la Semana Mayor está cuero está allí en su e1emento y es el "subrayado"
dedicado por los pueblos cristianos de ritual ca- más gráfico de esa fiesta tradicional que, á los acortó~~co á la conmem~ración de los dolores que sn• d~s de las bandas militares y de Jas murgas de infno la Madre de Cnsto al 'Ser testiao obli~ado de dws, y entre el polvo de la calzada y los gritos de
.. y d e la muerte de su Hijo.º'
º
Ia paswn
La poética figura de la Virgen Mad re aparece
entonces conmov1da hasta lo más profundo de sus
entrafias y las lágrimas surcan sus pálidas mejillas y es el más humano y eterno símbolo de la
Maternidad.
E\ ritual ha fijado á María siete dolores, que en
los iconos están materializados en siete puüales
clavados en el corazón. ¡Pero es tan difícil tasn
y contar los sufrimientos ele una madre dolorosa!
¡ Siete puñales no son nada junto á una pesadumbre maternal!
Diversos son los usos que el viernes de Dolores
ha implantado e~tre los pueblos cristianos y su
celebración varía desde el luto más absoluto hasta la algarabía más ruidosa y popular.
N ~estras costumbres tie1:1den más á ]o segundo
y de¡an el luto y la austeridad para el vierues sigu~ente, para el Viernes Santo, en que la Virgen
,... J\Iadre aparece al pie de la cruz, cuando el Hijo
ha consumido ya el a.margo cáliz ele la redención
humana.
El Viernes de Dolores bien pudiera llamarse
en Móxico el Viernes de las Flores. La época del
año en que se celebra, es aquella en que la Diosa
Primavera desciende sobre nuestros prados y nuestros pensiles y con su ósculo tibio y húmedo despierta la savia de los tallos y revienta los botones
que se abren al 'lluevo sol, ávidos y frescos como
En e l Ca n a.l
labios de niños. ¡ Flores, flores por doquiera! Y es
natural que las llagas de la Virgen Madre se culos vendedores, dura cuatro ó cinco horas, hasta
bran con lluvia de pétalos.
El Viernes de Dolores empieza, pues, para los que los rayos del sol, poderosos y quemantes, ahubuenos habitantes de esta leal ciudad, con el fa- yentan á la regocijada turba y la despiden de nuemoso "Paseo de las Flores," que se verifica año por vo hacia la austera metrópoli.
· La segunda parte de la celebración del Viernes
año en la Calzada de la Viga, á lo largo del Canal.
Pero nuestro "paseo de las flores" genuino y na- de Dolores y que, como la primera, es muy antigua
cional, el que se celebra todos los años, es eminen- y tradicional, consiste en los "alt-aresl que se entemente popular, aún cuando nuestras clases altas cienden al anochecer y que reunen tertulias animadas de carácter netamente profano.
no desdeñan tomar parte en él.
Esos altares, lo mismo que el paseo matinal de
Entre las fiestas populares que se van, el Paseo
floral del Viernes de Dolores es una de las que más que antes hablamos, son patrimonio de todas las
han conser vado su originalidad y la nota nacion~l clases sociales y desde las humildes "vecindades"
palpita vivrunente en el pintoresco conjunto que hasta los suntuosos palacios, suelen ostentar sus
ofrecen la polvorosa calzada y el canal que se ex- altares en honor de la Madre Dolorosa.
La Virgen de los Dolores los preside á todos: ya
t ienden á los pies del sencillo y primitivo monusea en íconos tallados y régiarnente vestidos y
mento del César Azteea, Cuauhtémoc.
La calzada se llena de peatones, de carruajes y alhajados, ya en pobres eromolitografías provede gentes. Cada carruaje lleva una nota floral nientes de las prensas alemanas ó catalanas. Pero
esa virgen es el lazo de unión entre los pobres
por insigmficante que sea. Y las rojas amapolas
con sus colores agresivos, por doquiera asaltan la y los ricos, y ella recibe todos los homenajes.
Hay otro lazo de unión, otro signo de comuvista : en los corpiños tibios y •lpitantes y entre
nicación entre todos los altares de Dolores: la
las cabelleras obscuras de nuesMs criollas.
Por el canal se deslizan las tradicionales canoas, índole del adorno. En botellas y vasijas de cristal
movidas al rítmico impulso de indí~enas broncí-- transparente se encierran aguas, tintas merced á
neos é impasibles, y cargadas de flores, de legum- toda clase de materias colorantes detrás de las cuabres y de gente alegre que se corona de flores y les se colocan luces, de suerte que el altar resplandece en ampollas luminosas, verdes, rojas, azules,
eanta al son de la vihuela.
La mayor parte de los ginetes lucen el traje na- amarillas, lo que nos autoriza á calificar el estilo
cional, y el charro, el genuino charro, vestido de de esos altares, de "estilo farmaceútico."

En donde quiera que queda un hueco, por pequeiio que sea, se colocan naranjas envueltas en
papel dorado y erizadas de banderillas hechas de
popote y oro volador, que ondulan con deslum-

d e l a. Viga.

brantes fulgores al menor soplo de viento
Otro adorno genuino de esos altares, amén de
macetas y de macetones, es constituído por lae
"siembras" que se hacen al efecto, colocando menudas semillas sobre la superficie porosa y humedecida de vasijas de barro de todas formas, produciendo una vegetación liliputiense, que á su vez
adquiere la forma de las vasijas y es de gran efecto
de vista.
Para aumentar ese efecto, durante la época del
florecimiento de las semill~, se mantienen las vasijas en cuartos obs~uros, de rñodo que las .floraciones no sufran la in.fluencia de la luz y adquieran un color amarillo tierno, que es muy agradable á la vista.
Esos son los adornos comunes á todos los altares,
ricos y pobres; la diferencia de ellos sólo consiste,
pues, en la riqueza de los manteles, de las imágenes, de los candelabros y del alumbrado.
. El altar de Dolores se enciende generalmente á
las seis de la tarde ó en los primeras horas de la
noche.
A las veces se ejecutan . g-randes conciertos
frente al altar, cantándose de preferencia el "Stabat Mater" de Rossini, que tiene merecida fama en
México.
Y así se conmemoran los siete dolores de la Virgen Madre.

~erb/ay.

•

J)ierre .Cof1'.
Entrada a Santa .A.nita •

Antes de 1a' m.er-ienda.

�FlL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 8 de Abril de 1900.

tL MUNDO ILUSTRADO
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 15

MÉXICO, ABRIL 15 DE 1900.

SUBSCRIPr.101' M'ENSOAL PORANli, 11.60
!D.R:JI lD:&amp;M EN LA CAPJ'UL, fl-~

Gerente: A.lfTOJl'IO OUYJ.8

Direcior. Lic. BAFA.EL BEYES SPtl!rDOLA.

/

MARÍA AL PIÉ DE LA CRUZ.

JUANA DE ARCO.
CU A. D&amp;O :D:B nEaBJ: DZ

aoaa.

O 11a.dro de Mm.e. Cha.ntillon.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Aniversario Asalto a Puebla</name>
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        <name>Conferencia de la Haya</name>
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        <name>Domingo de Ramos</name>
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        <name>Rafael Lavista</name>
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                    <text>Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

�Domingo lo. de _Abril de 1900. _

EL M:UNDO ILUSTRADO

,

EL EXTA:RIOR,
~

•-•Imperios monárquicos é imperio•
,-epub/lcanos.2.-•Transformaciones.

Perú, en efectos coloniales, le de la Costa-firme;
y la reciprocidad mercantil. "Las cuatro naciones
deberán considerarse como unidas por la alianza
más esti:echa, ofensiva y defensiva, para su conservación y prosperidad" ¿ Cuanto apostamos á que
en la primera asamblea orgánica del imperio, milord Salysbury, no hace más que amplificar estas
palabras del conde· de Aranda?

está ya de moda, es la proposi~ión del senador Hpara. solicitar de_ Nicaragua su m?reso ~ la fede~ción norte-americana, porque alh van a constrwr
los americanos un canal interoceánico. No, qu.e
diablo, que nadie tome por lo serio esta _pr~posición · son nuestros votos; este sistema de mv1tar á.
la· a~exión con el pretexto de que va á realizarse
una gran mejora, que de seguro, habrá de favorecer más al comercio americano que al de Nicaragua, es una doctrina inadmisib_le; afortunadamente el Senado rechazará la idea y Nicaragua
el proyecto; no faltaba más ¿pues á cómo se cuotizan en el mercado de la civilización humana, la
independencia y la libertad? ¿ O esto no es más
que para l_os fuertes?

1.-Es muy interesante seguir, ya no digo en la
historia (y es toda la historia) smo en los sucesos
que hace pasar dos veces al día ante nuestros ojos
el telégrafo, el perenne movimiento de integra~
ción, desintegración y reintegración de las cosas
humanas. En verdad, que la eléctricidad parlante
El imperio ó la federación imperial británica
ha suprimido el presente; el presente es nada, dice no puede ser una ciudad mercantil; ya lo dijicon profunda convicción Fernando Mendoza en mos otra vez, no puede ser .u n "zolverein," los
el "Loco Dios," es nada. Y a lo creo como que intereses económicos de las entidades federadas
así llaman el momento infijable en que lo pasado son profundamente divergentes y hasta antagónise convierte en lo porvenir; pero antes de la elec- cos; si se respetan, nadie se sacrifica por la otra,
~
tricidad y del vapor, nos hacíamos la ilusión de • si la Gran Bretaña no se resigna á ser el pelícano
2. -¿ Hay un movimiento separatista en Espaque íbamos de descanso en descanso, había un del Siglo XX, el imperio mercantilmente consipresente, era lo pasado . . .. hoy no, hoy la huma- derado, será un nombre. ¿ O será un instrumento ña? Los periódicos europeos hablan de eso y ennidad percibida en el tic-tic-tic del telégrafo es de ataque y de dominación armada para defender cuentran en la conducta de los catalanes síntomas
una torre de Babel, habla todas las lenguas, grita la I ndia contra los rusos, para arrebatar sus colo- inquietantes; sería curioso que mientras se contodos los gritos, rie todas las risas á un tiempo. nias asiáticas y africanas á los franceses, para solidan grandes imperios formados de nacionaliY hoy se vive más, es claro, como que dejamos im~edir á lo~ alemanes formarse un imperio co- dades colocadas á grandes distancias las unas de
infinitos ecos de vidas estrañas mezclarse al cla- lomal en China ó en el Africa ecuatorial? Este las otras; precisamente con el pensamiento de
mor de la corriente de la nuestra y hacerlo más será el objeto, tal será el fin. De aquí viene la mantenerse así unidas, España por medio de una
intenso y complicarlo más, pero vivimos menos exaltación de espíritu militar que ha nacido de la monarquía federal regresase á su Edad Media y
porque toda la rapidéz de las otras existepcias gu~rra Sud-africana y que las derrotas y las vic- se redistribuyese en provincias independientes que
aumenta la de la nuestra y la empuja y la precipita tonas _han_ oment~_do; de aquí vienen los planes de pronto entrarían en competencia y en lucha. No
en el perpetuo "devenir," como yo diría si no orgamzac10n, de_ eJerc1tos al modo continental que 1o creemos; en todas las grandes crisis españolas
fuese un académico. . . . . Antes era cada vida un transfor~ara, s1 s~ efectúa, el modo de ser políti- han resucitado los empeños separatistas como la
hilo de agua de un gran río, hoy es el mismo hilo, co y _social del remo unido; de aquí provendrán trama de la historia, la que no se ve, la que se
pero en una· caída incesante, una molécula del t~mb1én dos cosas : la mayor libertad de las colo- esconde bajo los l:iordados y los recamados de
Niágara.
m~s, que antes de un cuarto de siglb serán repú- las glorias políticas y militares, es el alma obscuQuisiera preguntar á mis cuatro lectores á qué ~h?~S absolutamente dueñas de sí mismas y la coa- ra y poderosa del pueblo, la que no c-ambia sino
vienen todas las filosofías estas .. .. No sé, es una l1_c10n de las naciones europeas amenazadas : Ru- co1;1 una. lentitud pasmosa, mientras en la superficie social una revolución se ha consumado en
impresión momentánea que os traduzco después sia, Alemania y Francia
~
el fondo del mar humano apenas empieza 'allí
de leer setenta telegramas y de adquirir el convencimiento íntimo de que el "vamos por parte5''
¡ Entonces Inglaterra contará con otro imperio ' los siglos son horas. En las horas que han p~sado
de todos los que disertan de palabra ó por es- sajón: los Estados Unidos! ¿ Quién sabe? El im- ya p~ra el alma cat-alana desde que en los albores
crito, es ya casi imposible y como, sin embargo, perio británico vencedor de coalición continental de~ siglo pasado luchó á brazo partido por un arpara hacer una cosa preciso es empezarla, aunque sería P?r tal extremo formidable que los Esta- c~iduque de Austria, á quien no se ocurría á nasea por el fin, empecemos . . .. .
dos Urudos se verían obligados á rendirle parias die llamar "extranjero," como ha llamado á la
reina regente un periódico de Barcelona la trasEmpecemos, ya que de descomposiciones y re- y á subalternársele; esto no será.
_Eentretanto, el tranquilo y risueño Mr. Me formación del catalán en español se ha v;rificado ·
composiciones se trata con estas cuestiones imperialistas que están á la orden del día y probable- Kmley espera la renovación de su candidatura de hay ya mucha comunión de recuerdos gloriosos,
mente estarán á la orden del siglo .... Un minis- la_ Convención republicana, que se celebrará en sobre todo, de dolores, de miserias é infortunios
tro del "Dominio," un canadense que es un_bos- F1_ladelfia en J un~~; es seg~ua la postulación y lo de esos inmensos que identifican á dos gru~
tano- latino, Laurier; ha revelado al mundo lo que mismo la re.elecc10n. Todo lo indica .La famosa pos humanos para siempre, entre españoles y catalosmismosingleses sospechaban mucho, pero sabían platafo~ma de San Luis Missouri se ha cumplido· lanes, para que los síntomas separatistas que hoy
poco : que el imperio británico pasa á ser de un las tan_fas ultraproteccionistas de Dingley ha~ se nota~ re_spondan á un mal positivo y hondo.
Mas es mdudable que si nadie en Cataluña
hecho á un derecho, de una situación á una ins- fav?~ecido el desarrollo , del capital industrial, la
quiere,
deja: de ser. español, muchos catalanes, la
titución, y que va á reunirse en Londres una asam- pohtica de los tratados de comercio r eclamada coblea especial que organizará el imperio; y ésta D?-º ?ompensación por los agricuitores no prote.c- mayo!ia qmzás, aspiran á seguir siendo dentro de
es la obra de l\Ir. Chamberlain, con ella quiere c~omstas ó menos proteccionistas acaba de réci- Esp_ana acentuadamente catalanes; la diferencia
compensar el mal efecto de la terrible guerra que bir satisfacción con el flamante t;atado comercial de mtereses mercantiles, industriales económicos
sucitó en el Cabo y que ha sido una gran se- con Francia; 1~ adopción del patrón de oro, aun- en s~m~, entre las diversas comarc~ españolas,
gadora de vidas jóvenes del "high-life." En de- que poco propia para tener contentos á los mine- tr~era s1em~re esta, c_onsecuencia, que sólo puede
nedor de un macizo formado por la Gran Bre- ros det Oeste, h_alaga mucho á los reyes de la ban- evita~ por un espmtu de mutuos sacrificios de
taña y la India, es decir, por una isla libre, regia- ca y. ?el negoc10, que tanto contribuyeron á la concesiones recíprocas, incesantemente renov~das
mente libre, una península esclava en Asia y otra elecc10n del presidente actual, y váyase lo uno en_ las leyes hacendari~s que deben estar siempre
isla cautiva, regiamente cautiva, en Europa, se · por lo otro. Pero en la plataforma de San Luis an1D1adas p_or una equidad superior, que sólo ueagruparán las colonias de Australasia, de Aus- había un parrafillo en favor de la ayuda á la Li- de n~utrahza:se por el papel de ¡µbitro enp los
traláfrica y del septentrión americano y forma- bertad_ de Cu?a, y de ese parrafillo ha nacido el conflictos de mtereses, enminentemente nnparcial
y s~reno, que debe desempeñar el monarca. y en
rán una vasta, una inmensa federación ¿ con qué I mpeno amencano.
ver ad, que un monarca no puede tener ra;ón de
objeto? l\1isterio.
P~1_es el imperio ha sido la otra capital de Mr. ser
en el mundo civlizado.
Estas ideas imperiales no son nuevas por cierto; McKinley y sobre esa plataforma imperial se haL_a
descentral!zació_n administrativa tal como el
en el siglo pasado las formuló en términos pre- r~n las elecciones próximas; van á ser un plebisciS'os el Conde de Aranda ante Carlos III después cito, un voto en pro ó en contra de la reelección gob1er~o del senor Silvela la ha própuesto no les
de haber firmado el tratado de París en 1783, fe e9uivale á otro en pro ó en contra del imperio. Se- ~ast~, Juz~an,~o por l~s exaltadas manifestaciones
-&lt;le bautismo internacional de los Estados Unidos: ra en pro el de la mayoría, de una gran mayoría. "~l · meetm?, de Lénda, los catalanes quieren un
o~e-rule, una completa autonomía dejando al
ningún profeta de fuera ó de dentro de la Bi- La guerra obscura, monótona y confusa en Luzqn,
blia, ha vaticinado en términos más precisos lo :pudo ~er un escollo para el triunfo del programa go~ierno central por misión única la 'política exporvenir como el testarudo conde Aragonés, · de imperw.l, ahora no; ya se convirtió en hábito el sa- tenor. ~sta es la federación; el viejo ensueño requien se burla con tanta gracia como encono el ber que todavía se baten en las Filipinas, y, aunque ;:spectivo ~el venerable Pi y Margall. Esta sería
a. desgracia para España. norque la d bil ·t ,
jesuita Coloma. Y allí está: después de preci- constan~es, los combates parciales no tienen im- hondamente
b
' l.'.
e I aria
, ' oy que necesita concentrar toda
sar las razones que tendrían las colonias españolas p_o_rtancia; to~?s tienen por segura la pacificasuil
en~rg1a
en
restaurarse
muy
inteli&lt;Tente
J muy
para hacer su independencia y la dificultad ex- c10n_; es ~uesbon de tiempo y yo creo lo mismo.
s enc10samente En la
, 1 º
trema de impedirlo aconseja al rey que "se des- El n!1pe~10 republicano, más aún, democrático repúbli
·
penmsu a, monarquía ó
haga" de esas colonias continentales, que distri- a1:1énco-msular, entra pues, en su período orgá- federacft~
~uede, n~ debe haber mas que una
buya la América española en tres grandes mo- mc?; mucha oposición encuentra en los Estados tiene la urtión : ~sp¡na Y p~~tugal, porque ésta
, o a isgregacion por objeto.
narquías: la de :México, la del Perú, la de la Costa ~mdos entre gente muy seria y de mucha conAfortu~a~amente, en la provincia catalana ñav
Firme; y añade: V. M. tomará el título de Em- cienc1_a; la verdad es que la gran sombra de
perador.
W_ashmgton_no se proyectará sobre la nueva y for- gran oposic1?n al predominio absoluto de Barcelona, que ,seria la consecuencia indeclinable de la
. Aranda, desoídó por desgracia, por insigne IDidable entidad que ha sur&lt;Tido en el mundo d
desgracia de España, asignaba al imperio un fin la guerra con España; ahora°dominan otras idease au_tonomm y la clase obrera se muestra bastante
claro que nos constituía en la parte más intersante otros afa7;e~, otros hombres; estos hombres pare~ fria :1nte estos º?natos de federalismo; no tiene
de él; se trataba de preparar la defensa contra la ~!n n:;iro_ticos, por lo inquietos, por lo insacia- fe _ni . en unos DI en otros para las medidas de
inevitable expansión anglo- americana; era pues ah::r." o llllporta, el camino está trazado y "go ~~Z~ªfs~ 1es tia do que exije sin cesar: la lirni taeg
e as rnras del trabajo los se!rllros
un inmenso organismo de resistencia, nunca de
los
obrero~
inutilizados, la prohibición del trab~:
ataque. Y las ventajas para la metrópoli ¿ cuáles
Lo que nos parece de pésimo gusto, y no nos
~e l~s muJer~s en las fábricas, etc. En una Catal~eran? A más de la de no perder radicalmente atrevemos á decir una violación clara del derecho
sus colonias, una renta para el erario imperial, un abuso más claro de la fuerza, porque este e~ nda hbre, ~emen, ,Y con razón quizás, el despotism 0
e una ohgarquia de patrones.
pagadera en plata, la de México, en oro la del un modo anticuado de decir las cosas y que no

f

y

n1:

¡e

Justo Sierra.

;

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La Exposición de Paris.
~.;:::,,

En tanto que otras naciones han presentado,
-en los edificios erigidos á orillas del Sena, como una
antología ele sus artes nacionales, arreglando y acumulando una serie de motivos tomados de los edifi-cios típicos tle los países representados, Bélgica ha
transportando de una pieza y con las mi~n.rns proporciones del original, uno sólo &lt;le ;;u:; ed1fic10:; : el
l'alacio Municipal de Autlenaerde, qne es una vero.em obra de arte y un verdadero monumento que
con inte!ITidad absoluta se ha oirec;do á la admiración de los visitantes &lt;le la Exposición de rnoo.
Flandes, y por consecueucm Bélgica, fuero~,
durante la Edad Media, el teatro por e_xcelenCla
del movimiento de las Comunas; catla cmdad, de
_grado ó por fuerza, adquiría su carta de liberta?
y desde luego comenzaba á gobernar:;_e por sus ed~les que instituían su justi~ia especial y admtnistraban sus finanzas propias.
Las comunas de Flandes no sólo se oponían á los
señores tanmbién á los grandes Duques y llevaron
su osadía hasta el punto de hacer resistencia á Carlos el Temerario. La tranquilidad de que enton_c~s
_gozabaJ) esas poderosas ciuda_clcs, le:; pe~m_1tia
alardear de sus riquezas, hac:enclo eomtrmr los
más suntuo&gt;'0, palacios municipale~.
Francia no llegó, en tiempo de la:; Comunas, á
construir tan grandes "Maissons C'ommuns," pero
en revancha, las regias c,Ltedrales ~ervían de
centro de reunión á los burgucseR.
Entre los Palacios á que venimos refiriéndonos,
tres se pueden citar eomo verdaderas maravillas:
el de Bruselas, el de Louvin y el ele Audenaerde,
entre lo~ cuales es difícil decülir cuál sea el que
tenga más valor artístico.
Bl de Bruselas tiene una fachada de 80 metros
y su torre Re eleva á 140 metros, v f~é construído en 1406; el de Louvain, construido por los
años de 1448 á 1463,se compara, al verlo, á u-qo
inmensa pieza ele orfebrería petrificada.
En cuanto al de Audenaerde, que representan
nuestros grabados, dice Lemmonier en sus notas
de viaje.
" Cuando Re ha visto .el "Hotel de ville" de BruFelas y el ele Louvain, :falta todavía ver el de Au&lt;lenaerde. Este no palidece ante sus dos rivales,
por más que elloi. hayan impresionado Íuertemeni.e el espíritu. Es menos extenso que el de Bruselas, pero en ~us propoFcione~ reducidas y la abun-d.ancia de sn ornamentación, hay una simetría elegante, que .Re impone y le comunicn una belleza
aparte. Una c:encia admirable ha combinado el
decto de e~ta exquisita arquitectura, desde el
punto de viRta de una. armonía tan perfecta, que la
gracia y la irresistible seducción del detalle, no se
}Jercibe sino cuando se les estudia. De otro modo,
fascina la belleza del conjunto."
EJCPOSlCIÓlf DE P.4.BIS.---Pa.bellón de Bélgica..
Por otra parte, si la ornamentación de la fachada es tal, que no hay un pedazo de piedra sin
labrar. la disposición arquitectónica es de una
tiene el referido edificio y que serán reproducidas seantes, sus carretas tiradas por vigorosas mula'!
sencillez absoluta.
Entre las ,-erdaderas bellezas artíRticas que con- en el Pabellón de la Plaza de Orsay, se cuenta la enjaezadas á la Valenciana, se habría convertido
sala de los "Echevins," que también figura en en lllla ciudad puritana, llena de tragin comerc:al,
nuestras ilustraciones de este número.
de ruido de maquina ria y de humo de ch imeneas·
pero triste y aburrida, tac:iturua como lo son 1~
-------•------mayorfa de las ciudades de 'Norte-América.
Trataba de antemano &lt;le consolarme de aquella
transformación y de buscarle su lado bueno. Me
d_ecía "Cuba es riquíFima, sus azúcares pueden sur~)o&lt;~
t~r al mundo y sus tabacos son los primeros de la
berra; puedo proclu_cir café, vainilla, fruto:! tropiLa HabaQa de ayer y la HabaQa de hoy.
cales, maderas preciosas; en suma, es una isla de,
Febrero 22 de 1900.
oro: Necesitaba para llegar al "Hmnun" tle prosp~ridad y grandeza, de _que es susceptible, un goAl Ilegal' á la Habana, mi primera prcocup:1- b~erno menos opre,or, libertades comerciales y cación ha sido desembarcar, visitar la ciudad y ha- p1tale$ _emprencledorc,; para ronstruir ferrocuriblar, con cuantas personas están interesadas de las les, _mcJorar puertos, reconRtrni r los arrasndos incosas de la política, del comercio y de las (i nanzas, ~c~ios y rehacer lai; plantaciones. Libertades podel presente y del porvenir de Cuba, dt! ~us espe- ltt1cas y C?~erciales y capitales emprendedores .
ranzas de autonomía, del mejoramiento &lt;le tiUS pued~ summ1sLrarlos el Norte, debe haberlo hecho
condiciones y de todo cuanto atañe á su:; inte- ya y a esta hora Cuba y su capital, la Habana, dcreses.
b~n- ser me?os alegres, pero más libres, menos buConfieso que mi primer paReo por la ciudad fué lhc1osas y Juguetonas, pern más r·c1s; menos ciuparamí una decepción. E1:1peraba encontrarla trans- dades de placer y más ~entras del trabajo. A esta
formada é inconocible, muy poblada de yankees; }~ora la mercancia espanola, cara y de inferior cacréía, sabe Dios por qué, que no oiría hablar más ~1dad en razón de la protección ele desmesura ó meque inglés, que no vería mas que soldados y fun- JOr, del prohi_bicinionismo que la escudaba contra
cionarios americanos, y que en suma, ,ll¡'lella Ha- la coll}petencia, ~ebe haber sido reemplazada por
bana, casi andaluza, que conocí hace diez años, vi- el, art_wulo a_mencano. _Ropa, calzado, sombreros,
brante de ¡ olés! y de rasguido de guitarra con sus maqumas, w1skeys y vmos de California, frutas v
Salón pr1nc1pa.l.
cafés bulliciosos, sus portalerw.s henchid;s de pa- conservas, todo debe ser yankee. "American bar•~
,

Nuestro Representante rumbo á París.

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
"Gracerie" "1.Ioney Exchange," "Goods for sale;"
"Spa.nish' spoken ;" tales deben -ser 100 rótulos y cartelones que se ostenten en las calles. Y el
templo metodista, la distribución de biblias, la logia masónica, deben estar en auge.
"Debe ser curioso ver circular por las calles á
los marinos vencedores en Santiago, con su gorrilla azul y su gran cuello vuelto; á los policías
y voluntarios yankees con sus uniformes grises
y sus fieltros de anchas alas; á las "pTimas"· coronadas de sombreros de "quesadilla" con interminable pluma de "guajolote," á los pastores protestantes y funcionarios administrativos, de redingote y corbata blanca, ahí donde hace diez años, bajo las "lonas" protectoras no se veían más que
hombres del pueblo, en pechos de camisa, caballeros y "señoritos" de sombreros de "jipi," mulatas descalzas y con pañoleta y guapas mozas, pero guapas de veras, de mantilla española y rosa en
loa cabellos."
Llegué, ví, y en efecto ... nada había cambiado .
Creí encontrarme en la bahía un par de acorazados
y media docena de cañoneros, como en tiempo de
la dominación española, y no había uno ni para
un remedio. En las calles sigue habiendo de todo,
españoles, cubanos, negros, mulatos y guapas moza.e; pero no yankees. En un día de ir y venir
por todae partes, solo vi un soldado; la policía es
cubana; lo son igualmente los empleados del correo
del telégrafo, de la aduana, los inspectores sanita.rioo; siguen siendo españoles ó cubanos los comerciantes y el comercio. Un hecho lo probará superabundantemente: ¿ pasan á creer mis lectoree que no he podido hacerme servir en toda la
Habana un ''bitter-curazao?" Nadie lo conocía ni
había oído hablar de él ... y á esto le llama~ la
influencia yankee! Otro caso : buscaba en las tiendru! no sé qué cosa y no podía encontrarla; un
individuo, compadecido, me indicó que.fuera á la
ea.lle de la Muralla, en casa de los americanos y
que encontraría lo que deseaba. Ya pareció el pei:ee, I?e dije, comercio americano tenemos! fuí y
efectivamente sobre no encontrar lo que necesitaba resultó que en casa de los americanos todo
el mundo era español y que me llamaron guasón
olWLdo al entrar saludé en inglés.

Pa:m transformar la Isla de Cuba en un centro
de (lOmereio y de industria americanos, los yankees
necesitan comenzar por transformar el clima de
Mi futura colonia. Cuando Fray Gerundio salió
de &amp;pafia y viajó por Francia se sintió súbitamente acometido de un inmenso afán de trabajo
é impregnado de espíritu de empresa. Dejó de ser
español y se volvió francés; llegó á comprender y
penetrar las ventajas del trabajo asíduo, del ahorro
metódico, de la audacia prudente y de la iniciativa
inuovadora. Volvió á España con cien grandes
proyectos en cartera, decidido á promover mejoras,
á. plantear industrias, á iniciar reformas. Llegado
á Madrid, la sujestión del medio se operó; volvió á acostarse tarde, á levantarse más tarde aún;
á concurrir al café y á los bastidores del teatro; á
despilfarrar el dinero, á criticar al gobierno y
quince días después había olvidado y los ratones
roído los cien proyectos grandiosos y renovadores.
Cuando los ingleses van á Andalucía visten de
corto, toman cañitas de manzanilla, pasean con las
manolas, cantan y bailan flamenco y son á diario
infieles á_sus esposas.
Tal me parece á mí que va á suceder con los
yankees en Cuba. El clima los enervará; los volTerá perezosos y despilfarrados; en vez de fundar
ingenios dormirán siesta y en vez de levantar fábrieas jugarán partidas de dominó en el café.
Algo de eso esta pasando ya.
Los pilotos de la nave no se apresuran ni á
organizar ni á reorganizar; llegan á sus oficinas á
las once y media y se retiran á las doce menos
cuarto; se mecen en la hamaca en el resto del día
J duermen á pierna suelta toda la noche.
Como dice Daudet de los funcionarios franceses
de Argel, son conquistadores conquistados por el
clima. Harán ahí lo que todo el mundo hace trabajar p@co, gastar mucho y divertirse ' aún
más y habrán conquistado un mercado más para
8U~ productos; pero no una estrella adicional para
su pabellón. Un yankee tropical es inconcebible;
trasplantado á Cuba perderá su resorte y su nervio; se !iciará en hojas como las plantas del país

y dará frutos voluminnosos, aromáticos y jugosos;
pero no nutritivos.
Y he aquí por qué al volver á la Habana m~
encuentro con que "Veinte años después" es lo
mismo que los "Tres mosqueteros."

LA ~IAR!!!
~

A BORDO DEL "VERSALLES"
Febrero 77 de 1900.

1

MiiS lectoree disculparán sin duda las inc&lt;&gt;therencias de este artículo. A punto fijo no se en
estos momentos si estoy de pie, acostado ó sentado, si tengo ó no tengo los pies en ~l techo, si
el escri'torio está bocabajo ó patas arnba. Todo
al derredor es movedizo é instable, todo gira, oscila, salta ó rueda. Siniestros crujidos de maderamen; ruido fúnebre de cadenas y fierros, como
en las casas de espantos; cascadas de vagilla que
se despeña y se hace "trizas;" de tiempo en tiempo
figuras pálidas y ojerosas &lt;le pasajeros, pasan,
vacilantes y trastavillando como si estuvieran
ebrios. Al exterior, silvidos y rugidos de viento,
agitación frenética del oleaje, .fulguracioncs de relámpago, estallidos de rayo de entre los cuales surgen los gritos de maniobra., los silvidos de
mando, los ayes de los mareados y los rezos de
las monjas. Hace mal tiempo, el ciclón que
arrasó, casi la Bretaña, nos honra con una caricia
de su cola de monstruo.
El mar es ..... la mar!!! En él, como en la
mujer, todo es aparente, falso, engañoso y cambiadizo. Es infinito, interminable y nada parece
más pequeño y limitado; el horizonte de mar
parece poderse tocar con la mano; es profundo
como el abismo, en su seno cabe holgadamente las
cordillera de los Andes, y todo él se vuelve superficie; parece blando, muelle, inconsistente y
sus andas llevan con desparpajo masas enormes
y leviatanes disformes; cuando salpica con sus
espumas parece que las ninfas riegan perlas y
cuando acomete con su oleaje parece que los tiranos apedrean con peñascos. Rizado por la brisa es verde pradera en la que pacen y juegan
blanquísimos r ebaños; sacudido por el huracán
es una charca de lodo espeso en ebullición.
La mar y la mujer son idénticas; t ienen las
mismas sonrisas y las mismas perfidias; las mismas
apacibilidades y las mismas furias; tienden los
mismos brazos y las mismas redes. El mar sereno es Margarita acariciada por Fausto, y agitada
y tempestuosa es Medea bautizada por Gason. La
mar promete goces como la mujer placeres y la
mar como la mujer los hacen pagar con torturas
y para que la identidad sea completa, la una
y la dtra encierran misterios impenetrables bajo
su movediza corteza, son volubles como el viento
y fecundas como la simiente.

Qué travesía! Nada más pintoresco ni más doloroso. Hemos visto mares azules, verdes, sonrosados; puestas de sol candentes entre nubes_ incendiadas; alboradas de nacar y rosa en cielos
aborregados; mares de aceite y mares de azogue
y hemos visto mares de leche y de fango, tempestades, huracanes, hinchamientos amenazadores
del oleaje ; abismos cavados bajo la quilla, montañas coronadas de espuma como de nieve los volcanes, naufragios .... todas las cuerdas de la lira!
El ''vómito" que acababa de asesinar á Adela Gini
en la Habana nos ha amenazado con sus miasmas
y las brisas heladas, las lluvias pertinaces y las
brumas inpenetrables nos han "acatarrado" (sic)
con romadizas, reumatismos y nevralgías.
~

Todo eso lo hemos visto y lo que es peor lo
hemos sentido.
Una travesía con mal tiempo
comienza por ser un sport, pasa después á la
categoría gimnástica y acaba por un verdadero
y desenfrenado "clownismo." Hay que aprender
á andar, á estar sentado, á tenerse en pie.
Para ir de un punto á otro se trazan las más
complicadas curvas y las más vistosas espirales.

=-- Domingo
.

lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

La f.amosa línea recta entre dos puntos es m1 mitoy la verticalidad una hermosa utopía.
Nada está quieto, ni conserva su pos1c10n;
hombres y cosas pierden toda compo~tu~a. L os
vestidos tienen en sus perchas oscilac1ones deahorcados en sus cuerdas; los cuadros hacen reverencias y salutaciones ceremoniosas; las botellas
y los vasos patinan sobre el skating &lt;le los manteles; los vasos de las "polkas" se salen del cuello de los botellones y las maletas rodando en loscamarotes golpean aquí y allá con la tenacidad
del ariete y la regularidad del martillo.
L avarse, qué problema! rasurarse, qué peligro!'
vestirse, qué hazaüa! Se anda siempre sobre el
alambre de Bland ín; subir, es un escal-amiento;.
bajar, una. caída: en los pasillos los muros lanzan y "restan" á la gente como los pelotaris "sacan" y "restan'' la pelota. Se consume una cantidad prodigiosa de fuerza muscular y se impenden
esfuerzos inauditos para poder estar quieto. Por la
noche, en la cama, no hay manera de descansar ni
de dormir; el cuerpo en el camastro rueda como
una canica; t.an pronto se está en el colchón
como en la pared; hay que asirse á un pasamano
"-~.,
d h oc '' ~Jara ,no caer; se pasa sm
· cei;ar .de la pos1c10n ~uprna, a la lateral; ya se está bocarriba -ya
bocab~Jº , la. m~r voltea y rueda al pasajero como
la cocmcra la fritura y resulta de ahí que á bordo
Y con mal 'tiempo nada hay más fatigo~Ó que
el descamo.
Pero en ,-nm,a,. más vale e.si; e,; preíeribleJJ
en el fondo lo doloroso á lo monótono; con el dolor
y el peligro del pasado, se hacen las dulces melancolías y los intensos goces del futuro y en
la vejez, rodeados de nuestros nietos en el salón de familia, tendremos la satisfacción inefable
de contar lo que es una tempestad en el mar y de
gozar con el espanto de las mujeres y el a~ombro
&lt;le los niños.
Si el viaje continúa tan accitlentado vamos á
volver insoportables.

Para poder alzar OEado el vuelo
Con menos pero de la tierra al clelo,
Sor Juano.lnbi de lo. O,n.

En pos de almo laurel y dgcta oliva
Dejado el bosque y la natal cabaña
A la corte viniste que no empaña
Tu candor ni con su oro te cautiva;
~

Y en el claustro te albergas fugitiva
Qué pureza y virtud y paz entraña
Y desdeñas del mundo amor y· saña
Muerta á sus ojos, á las letras viva.
-&lt;:::,.()-&lt;:::,,

De t u alma los nobles ideales
No alcanzaba á llenar el bajo suelo,
Ni á beber de tu ingenio en los raudales.
-&lt;:::,..()-&lt;:::,,

.. _¿6:

Y te desatas "para alzar el vuelo"
"Osado" y libre en trovas inmortales
"Con menos peso de la tierra al cielo.' '

:A:·:.-:
.. i- ·

.,

Clearca Meania.

.

.·.' 't' .
-

I'

• .' ~· 'J

...

.

"

4• \ P,;,.

......

De el libro '·De las burlas ''

XXI
Y a está; no tengas miedo de mi pena;
no me pondré en ridículo; precisa
fingir, y fingiré, ¿ V es? la sonrisa
acude á mi semblante y lo serena.
¡Vaya un ejemplo el tuyo!. .. ¿M:agdalena? ...
,¡ Te iiguras que un Cristo se improvisa?
¿ 9ue te perdone así? Vas muy aprisa;
Oallate: ei; lo mejor, no estás de vena.
Y bien : me voy, termina tu tocado,
no te alarmes, lo sé, no es de buen tono·
no rolveré á llorar como he llorado:
'
tú guarda tu maldad y yo mi encono ...
¿ Uomo b11enos amigos? ... Aceptado.
¿ Qué &lt;!uieres más? .. ¿Perdón? .. Pues te perdono.

oCuis

q.

Urbinc.

Luchan el cierzo y austro; leve bruma
El valle, el monte y el zafir empaña
Y rumoroso sus arenas baña
Inquieto el mar con irisada espuma;

'

. • •. o I·

..

~

,.

Bn grupos, balador y ágil trashuma
El rebaño y se llega á la cabaña
Donde no lejos de un rival sin saña
Sacude el gallo la mojada pluma;

·•
.
~.
i
o

Y arrástranse las nubes son sublime
Susurro en el pinar. ¡ Cuánta belleza
La tenue, blanca luz al cuadro in1prime!
-&lt;:::,.Q -&lt;:::,,

SOL PONIENTE.

Adorno del granito, la flor se mira flava
que en apacible tarde la agreste cumbre dora,
y el océano lejos dilata brilladora
la fimbria de su espuma mientras la luz acaba.
La niebla está en el valle. La alondra qué can(taha.
calló sus meloclías, el humo se evapora
de los pajizos techos, y la campana ahora
del mar al sol se junta y el "Angelus" alaba.
Sus greyes los pastores aguijan en el llano;
de la hondonada s1;1oe lento clamor lejano
cual ec~s de un ab1s~1_0 que van en triste enojo.
FranJas obscuras tmen del horizonte el velo·
y el sol ya :moribundo sobre el opaco cielo, '
las varas de oro cierra de su abanico rojo.

y del invierno acrece la rudezJ.
Este llover tenaz que á el alma oprime
Con in.finita y plácida tristeza.

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EL MUNDO ILUSTRADO

Do~ingo lq. de Abril de 1900.

clf(ézrco JI el dalva6or.
Oportunamente hemos dado cuenta, en nuestras ediciones diarias, de la cordial acojida que el
Salvador dispensó á nuestro Encargado de Negocios en Centro América y de las entusiastas manifestaciones de afecto y· consideración dirigidas,
con este motivo, al señor General Díaz. Acabamos de recibir un volumLnoso paquete de periódicos salvadoreños, donde se detallan esas manifestaciones. En la imposi bildacl de copiarlos íntegramante, nos complacemos, aprovechando
nuestra edición ilustrada, en hacer público que México corresponde á esos afectuosos sentimientos y en r eproducir la fotografía del digno Presidente de la
simpática República.
La excursión de nuestro representante, según los dichos periódicos, fué una verdadera. y continua ovación, desde que pisó las
playas de Acajutla hasta que emprendió viaje á Costa Rica. Fué
á esperarlo á dicho puerto el Subsecretario de Relaciones Exterio_...
res, señor General Cañas, quien,
al brindar en el lunch ofrecido á
nuestro Enviado, le dió la bienvenida en nombre del Gobierno: un
tren especial llevó á la comitiva
hasta San Salvador, y á su llegada, pueblo y Gobierno se esmeraron en el más delic1do trato y
las más finas atenciones, con bailes, comidas y serenatas. Dice el
Diario del Salvador del 23 de Diciembre último:
"A las 9 p . rn. ocupaban sus
r espectivos asientos en el lujoso
comedor del 1Iotel Nuevo Mundo,
que resplandecía de luces eléctricas, los siguien tes caballeros : D.
Federico Gamboa, Ministro de
México en Centro América, y su
secretario privado señor Meneses,
Dr. Rubén Rivera, Ministro de
Relaciones Exteriores; Dr. Don
Fidel A. Novoa, Uinistro de Hacienda; Doctor Don Francisco
A. Reyes, Don A. B. Agacio, General Don J aan J . Cañas, Subsecretario de Relac;iones Exteriores;
Don Rafael Vega Górnez, Doctor
Don Daniel Huezo y Paredes, Subsecretario de la Gobernación;
Coronel Don J acinto Castro, Subsecretario de la Guerra; Don Tomás U garte, Cónsul de México en
el Salvador, y Doctor Dpn Carl os Varaona, Abogado consultor del Gobierno.
Ofreció el banquete al señor Gamboa, el Doctor Don Francisco A. Reyes, en fáciles y expresiv-ps términos, y acto continuo, contestó el obsequiado coh la donosura que él acostumbra en
tal es casos.
En el curso de la comida hicieron uso de la
palabra el Doctor Don Rubén Rivera ~• el General Don ,Tuan J. Cañas, impresionando agradablemente á la concurrencia."

Desde las seis de la tarde cÓmenzaron á reunirse en el Parque M:orázán numeroso;; grupos de ciu?adanos de todas las categorías sociales, llegando
a formar un total aproximado de más de tres mil
personas.
Formados en el mejor orden y precedidos de
multitud de faroles chinescos, dirigióse la gran
comitiva, del Parque al H otel Nuevo Mundo, donde se aloja el señor Ministro.

•

~

-&lt;::::&gt;,

Agrega el mismo Diario del 28 de Diciembre:
"Como estaba anunciado, aye·r noche veri:ficóse
l a ovación al Excelentísimo señor Don Federico
Gamboa, Ministro de 1Iéxico ante el Gobierno del
Salvador.
La manifestación popular, espontánea fué entusiasta.
'

,,

Exnio. Sr. Gral.

a.

Toniás Regalado!f

Presidente de la B.ep"tiblica del Salvador.

A los hombros era conducida una alegoría, en la
que sobre una columna dorada de _sólida base y
elegante capitel, veíase el retrato del General Don
Porfirio Díaz, Presidente de ~léxico, sobre el
cual se uníalJ. por un laz.o los pabellones mexicano y saln1doreño. Todo arreglado con muv buen
gmto artístico.
•
m pueblo vivaba entusiasmado al pueblo mexicano, á su Presidente y á su :Ministro señor Gamboa.
Los miembros de la Junta organizadora, acompañados de personas distinguidas de esta sociedad,
cerraban la. marcha al compás de los alegres
acordes de lh Banda de los Altos Poderes.
Frente al Hotel, lujosamente decorado, habíase
colocado la tribuna para los oradores encargados
de ofrecer la ova~ión y para todas aquellas perso-

nas que quisieran hacer uso de la palabra.
También frente al Hotel encontrábase ya preparada la orquesta, dirigid-a por los profesores Don
Flabio Pineda y Don Manuel Montoya. Componían la orquesta más de 40 filarmónicos, escogidos entre los más distinguidos de esta capital.
Al llegar la comitiva frente á las habitaciones
del digno Ministro mexicano, oyéronse vivas al
Presidente y pueblo de México, á su Ministro y al
Presidente del Salvador. Vivas que fueron contestados por el señor Gamboa, aclamando al pueblo y Gobierno del
Salvador.
Principiaron los discursos, haciendo uso de la palabra el joven
poeta Don José María Gomar,
quien en correcta alocución, llena de expresiones de afecto hacia
el pueblo y Gobierno mexicanos,
ofreció al señor Ministro Gamboa
la manifestación popular que se
se Je hacía.
Hicieron uso de la palabra en
térrn i11os galanos y cultos, los señores Ge11eral Don Juan Cañas,
Doctor Salvador Rodríguez, Doctor Rubén Rivera, :rüinistro de la
Gobernación, Don Vicente Acosta y Doctor Manuel Cabrera, todos ellos á pedimento y por aclamación popular.
Hacer elogios de los brill:mtes
"improntus" de los oradores, ye
conocidos por sus talentos, es
ageno á una ligera revista como
ésta.
Después de los caballeros mencionados, y enmedio de atronadores aplausos y vítores, hízose oír
la voz del señor Gamboa, quien
manifestó su agradecimiento por
el obsequio que se le hacía y sus
simpatías personales y las del Gobierno mexicano -para con el pueblo y Gobierno de~ Salvador.
Continuó la orquesta ejecutando piezas escogidas del repertorio
nacional.
El pueblo, por aclamación, solicitó del señor Gamboa que saliera con él á dar un peseo
por las calles de la ciudad, á lo
que el señor Gamboa accedió con
el mayor placer.
Y-a á esta hora, que sería las
10 p . m. la concurrencia había aumentado notablemente, llegando
á más de 4,000 personas.
En medio al entusiasta grupo, veíase al festejado acompañado de los señores Doctores Fidel A.
Novoa. Ministro de H acienda; Doctor Rubén Rivera, :Ministro de la Gobernación; General Juan
J. Cañas_, Subsecretario de Relaciones Exteriores,
Coronel Don Jacinto Castro, Subsecretario de la
Guerra; Doctores Don Francisco A. ReYes D. Rafael Yega Gómez y muchas otras perso1ias'de viso.
Recorridas las calles principales, llegaron con el
pueblo al Parque :Motazán, donde el señor Gamboa
volv~ó á hacer uso de la palabra, dirigiéndose en
particular al pueblo, haciendo elogios de su cultura y demostrándole siempre grandes simpatías.
En este lugar también hicieron uso de la pala~ra los Doctores Rubén Rivera y Salvador Rodnguez.
pel Pa~que_ Morazán íuése toda la comitiva á
deJar al Casmo Salvadoreño" al ' Excelentísimo

Domingo lo. de Abril de 1900.
:señor Gamboa, quien se despidió de todos en los
términos más corteses.
·
Siguió. el ~compafiamiento, precedido por la
.Junta Direct~va y otras personas importantes,
hasta el Palamo Consistorial, donde fué obsequiado
el, pueblo_ de una manera espléndida, distrilmyendole licores y refrescos.
~asada la distribución al puebÍo, la banda tocó
f~gma, Y todos con un orden admirable empren-dieron la marcha para sus domicilios.
P ero no. podía terminar así tan simpática y
:alegre manifestación.
Yarios filarmónicos, entre ellos algunos de los

EL MUNDO ILUSTRADO
que habían tomado parte en el concierto frente
al Hotel_ N"ueYo .Mundo, dispusieron obseqqiar por
su propia cuenta y de "motu propio,'' al señor
Gamboa con una serenata que le fué llevada al
Casino, donde se encontraba aún.
Recibiólos el seJi.or Gamboa con la amabilidad
que le caracteriza, obligándolos á entrar á los salones del Casino, donde estuvieron tocando más
Je dos horas.
La ovación hecha al Excelentísimo señor Ministro de México deja muy gratos recuerdos. Ya
por lo espléndido ele los fe:;tejos. como por la siro~
patía que produce de un pueblo á otro pueblo."

Seguramente la mutua simpatía entre las dos
Repúblicis libres y hermanas. tienen que avivarse,
con efusiones tan espontáneas y tan estimables.
P ueden estar seguros los salvadoreños de que aquí
se les quiere y estima cuanto se· merecen : prueba
de el_lo es la satisfacción con que nuestro pueblo
~a visto que el Ejecutivo brindó franca hospitalidad al Salvador para que exhiba sus productos
en el Pabellón Mexicano durante el próximo certamen de París.

'

Jncendio del r:'eafro Oe la C!on¡edia Francesa.
El día 8 del actual se registró en París un he,cho que conmovió hondamente á aquella bulliciosa población, cuyo aspecto habitual fué modifi-

ralmcnte ocupada por ambulancias, fuerzas de
bomberos, policías, imaginarias y los curiosos que
lograban acercarse para ver cómo la fachada del

De fotografía 8'llvia.da por nuesti,o representa..nt , en Paria.

-cado bruscamente al acabar de pasar el medio día.
La actividad de los negocios casi se paralizó y entre las multiutdes que recorrían las calles se
:adrnrtía.n semblantes espantados. Todo se debió
.á que con la mayor rapidez se había propagado
una nueva desgraciada: el teatro de la "Comediafrancesa" estaba ardiendo!
A la misma hora, desde muchos puntos de Par ís, se veían elevarse, en el centro de la ciudad,
_gruesas 1mbes de humo negro. Al largo galope de
los caballos, las grandes bombas de vapor, envia-das por iodos los cuarteles, cruzaban las calles, y
-con el ruido que su tránsito pr ovocaba, no había,
-en menos de diez minutos, persona que ignorase
1~ noticia d~l incendio. Puede decirse que_ el pá,
mco se habia apoderado del corazón de París, y
-enmedio de él, incontable mu ltitud se dirio-ía
hacia
0
la plaza del Teatro Francé1&gt;.
Para_ comprender la aglameración de gente, basfa decir que el siniestro se inició á la hora en
-qu~ los trabajadores salían de rns talleres y todos,
olvidando sus quehaceres se dirigían inmediatamente al sitio ele los sucesos.
Razón había para ello, no hay francés que no
,se haya sentido inclinado hacia aquel teatro don•de los em pera el ores y reyes del mundo entero acu-dían á aplaudir á los "ChefR-d'oeuvre" del "sprit"
irancés.
Aquella vieja casa de Moliére tenía gran presti:gio, era atracti,o, tal vez porque nadie dejaba de
Tecordar l:,is animadas soirées que en él se verifical)an, aun en honor de los más altos huéspedes de
la capital de la Francifl.
Aquella plaza, que tanfas veces se vió llena de
¡:meblo entusiasta, el día del siniestro estaba lite-

teatro, tantas vccJs decorada con arle, en quellos
momentos era escalada por todas partes.
Entre la multitud ee escuchaban los más ani-

moeos comentarios acerca de las pocas segurida- ·
des q~e los teatros ofrecen y muchos, mostrando
sus billetes _de entrada, manifestaban que habían
e~capado milagroSll:mente á la catástrofe, porque
debian haber astisbdo á la fanción anunciada para
la tarde de aquel día.
~o les faltab'a razón: aquel día iba á representarse '~~ajazefl y "Le deputé de Bombignac," la
CJmpama estaba muy bien aceptada y había gran
drmanda de entradas.
Si una hora y media más tarde se inicia el siniestro, tal vez se hubiera r egistrado UJ.1a hecatombe.
tanto es así, que á la hora en que se dió la voz de
_alarma ya estaban en_ el teatro todos los artistas
que iban á tomar par te en la representación.
He aquí como refiere la prensa france;;a este
acontecimiento, que ha sido verdaderamente sensacional : •
"Pasado el medio día, los obreros y maquinistas
del teatro, que ya estaban listos para encargarse
de sus respectivas labores, escucharon una explosión, y momentos después vieron las primeras llamas que iniciaban la destrncción. Dieron aviso á
uno de los artistas que estaba vistiéndose en su
cuarto y previno que se toca~e la campana de alarma; pero la confusión, como sucede en esos casos, se apoderó de todo~ los ánjrnos, todo se volvió
gritos y carreras y entre tanto, los hilos eléctricos
de la campana de alarma quedaron fundidos y
el fuego hizo sus más rápidoB progresos.
8in esta cirCllnstancia, tal vez se hubiese loo-ra0
do salvar la mitad del teatro.
Yeinte minutos después de iniciado el fuego, había tomado tal incremento, que no sólo la escena estaba envuelta en llamas, sino que éstas salían
por las Yentanas de la fachada principal.
P or más que los bombero~, la policía y la fuerza acudieron con toda violencia, el siniestro fué
inevitable, el teatro se redujo á cenizas y hubo he-

\

De fotografia enviada por nuestro representante en Pai fs.

�•
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo lo. de Abril de 190~

Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

)

ridos de más ó menos gravedad, pero_ lo más lamentable fué la muerte de Madmoiselle Jane Henriot, que iba á representar el papel de Zaire y
1ue había llegado demasiado temprano para tener

tiempo de vestirse con propiedad. Estaba en su
cuarto cuando el fuego se inició y no llegaron á
sus oídos los gritos de alarma. sino cuando el incendio estaba muy avanzado. Al salir de su cnar-

E- f1º11Jbrec_1to
·

l

-Valiente, noble y justo Conde de las .Almuj,as, mi padre y señor, ¿ por qué me dejáis en la casa
en vez de llevar me á combatir contra los moros?
¿ Acaso no estoy ya en edad ele guerrear, puesto
que cumpliré doce años el mes próximo? ¡ Vive
Dios, sabed que soy hombre y capaz de demostrarlo!
.Así habla Miguelillo, el hijo y heredero del
conde, y habla con tal seriedad, que su me.dre y sus
, dos hermanas, no se atreven á reirse, no obstante que no les faltan las ganas. En cuanto al
conde mismo ni siquiera sonríe, y á sus ojos acuden lágrimas de jubiloso orgullo, al pensar que su
hijo es digno de él. Y le contesta igualmente serio:
-Ya sé que eres hombre, Miguelillo, y capaz

de demostrarlo. Y estoy seguro que lo demostrarás combatiendo contra los moros. Sí, pues, te
dejo en casa, no es porque no te considere apto
para la guerra, sino 'porque, partiendo yo, es necesario, precisamente, que en la casa se quede un
hombre.
-La razón me satisface, replica Miguelillo, y
os doy mil gracias, mi padre y señor, por habérmela explicado. Estad tranquilo y tened por
seguro que no os arrepentiréis de haberme confiado, durante vuestra ausencia, la defensa de
vuestra casa y de vuestro nombre.
Mientras que el conde estrecha entre sus brRzos á su hijo bien amado, la c:i::.&lt;lesa no puede
evitar un cambio de miradas irónicas con las hermanas de Miguelillo; y la orgullosa dama, desde lo
a~to de sus treinta y nueve años, y las dos muchachas, una de -veinte y la otra de dieciocho años,
murmuran simultáneamente: ¡ Oh, el hombrecito !
-Sea! contesta Miguelillo, que las ha escuchado. Seré en efecto un hombrecito, pero un hombrecito que tendrá el suficiente valor que las circunstancü1s exijan. Juro por mi patrón Santiago,

que derribó al Diablo. que c.-omo él sabré derribar
á todo aquel que hacer quiera afrenta al blasón
del conde de las Almuja5, mi padre y señor !
Esa misma tarde partía el conde y :M.iguelillo
exige que en lo suce~ivo. todos los de la casa no
le llamen ya )Iiguelillo, sino Don Miguel, y que
los e~cuderos de la serridumbre vengan á pedirle
á él, á Don Miguel, las órdenes y la consigna de
la ca;:a, puesto que él es su guardián y su hombre.
De e;;a suerte han pasatlo meses y meses y ha
transcurrido hasta un año: y no solamente ambas
hermanas v la condesa han cesado de hacer caso
á :Miguelillo, sino que hasta la servidumbre misma ha dejado de obedecerle. Pero el hombrecito
sigue velando sobre la casa, puesto que es su guardián puesto que es su hombre .. .. . .
-¡ Alerta, alerta! ¡Levantáos todos, escuderos
de mi servidumbre, y á las armas! Ladrones y
asesinos se han· intro&lt;lucido en la mansión de mi
padre y señor. He llegado á tiempo para matar á
uno de ellos, pero los otros se escaparon por los
jardi:o.es. ¡ Perseguidlos, apresadlos! ¡ Alerta, escuderos de mi servidumbre, y á las armas!
A esos gritos de .Miguelillo todo el mundo se ha
levantado. Se han reco_rrido los jardines y las cercanías, pero no se ha encontrado á nadie. Efectivamente, los ladrones y los asesinos han huido
~uy ,sigilos~~ent~ sin duda,,ímes no han dejado
mngun vestigio ru de su hmda ni de su lleo-ada
absolutamente ninguno.
"' '
En cambio, en las habitaciones había testimonios de su presencia, sangr ientos testimonios que
probaban que_ :Miguelillo no había gritado "alerta"
en una pesadilla de niño asustadizo, sino que realmente tuYO que habérselas con una banda de feroces brigantes, puesto que había matado á uno.
Su cadáver yacía en la propia recámara de la
condesa, al pie del lecho de la condesa de las Almujas; y Miguelillo, no se había satisfecho con
atrav~sarle el_ corazón de una estocada, sino que á
renglon seguido le había deshecho la cabeza con
el puño de la espada,pegando tantas y tantas veces.
qu~ el rostro no era más que una masa informe y
rOJa.
[.Ay! debieron ser muchos esos asesinos, para
deJar en tan poco tiempo tan sangrientas huellas de su paso; á saber, tres t ristes muertaF: la
condesa de las Almujas, apuñaleada en su lecho y las dos hermanas de Miguelillo, apuñaleadas
también_en la recámara pr óxima,
en el dmtel mismo de la puerta
del cuarto de su infortunada
madre!
No extraña á nadie que Mio-uelillo haya perdido la cabeza,ºante tal desastre, hasta el grado de
empeñarse en deshacer el rostro
del miserable asesino; ni extraño
es que no haya recuperado después esa razón perdida. ¿ No había tenido suficientes motivos para quedarse loco?
Y está loco, en efecto, el pobre
Miguelillo; no puede contestar
al juez que le pide detalles, que
quiere saber cómo pasaron la,1
cosas, cuántos eran los asaltantes,
por dónde se fueron v &lt;!Ómo los
notó Miguelillo y cómo pudo resistirlos.
Miguelillo permanece siempre
estupefacto, con la mirada fija,
vacía la cabeza, muda la lengua,
como una estatua. No sólo· no da
detalles, sino que parece haber
olvidado el horrible ac;onteciase!qn-q op!panns !S pmn 'oiua~
en un sueño soñado por otro que
no fuera él.

to la sorprendieron las llamas, cayó desvanecida Yla asfixia se encargó de lo demás.,
.
La biblioteca del teatro y algunas decoraciones,.
fué lo únieo que se logró salvar.

En tal estado lo encuentra, al volver ele la gue-rra seis meses más tarde, el noble, valif'nte y justo Conde de las Almujas, cuyo· corazón amenaza
reventar al peso de tantos desatres. Su digna esposa y sus amables hijas han muerto asesinadas, ysu único heredero, Miguclillo el hombrecito, no
es ya más que un idiota lamentable!
·
Solo y enfrente de ese mudo, el conde llora la
destrucción de su casa. Pero hé ahí que, de repente, el mudo habla, sí, habla con una voz en queya 'no_ solloza la demencia y en la que, por el
contrario, palpita la razón. Y Miguelillo, abrazan-do á su, padre con un abrazo viril, le dice en seguida, gravemente y clavando la mirada en sus
ojos:
-:Noble, valiente Conde de las Almujas, mi paclre y señor : hace seis meses que finjo haber perdido la razón v la palabra, para no revelar á nadie lo,
qtie sólo á vos quiero revelar, á saber : que no,
tenéis que arrepentiros de haberme confiado, dur ante vuestra ausencia, la defensa de vuestra casa y de vuestro nombre ....
Y al conde estupefacto, narra la verdadera historia que todo el mundo ignora; narra cómo,.
cierta noche ovó reir á través de la cerradura del
cuarto dé la condesa; y narra que también él fut
á mirar por esa cerradura ....
-¡.Ah! exclama, noble, valiente y justo Condede las Almujas, mi padre y señor : perdonad QUP
no manche mis labios y vuestros oídos diciendoos
~o que ví. Que os baste saber que_ maté, cuál debía,
a los culpables y á los testig-os de la infamia. Al
hombre le desvestí y le desfiguré para que se leconfundiese con un vulgar facineroso y no se lecreyesen ladrón de vuestra honra. De este modo, el
b~asón de nuestra casa perdura puro, supuesto que
nmgu~o sabe su mancha. ¡ No, ninguno en el mundo, m~ _padr,e y señor, ninguno más que vos y yo r
Y sere1s el umco que lo sepa, pues el único testi"o
que existe d~ esa ve:giienza, mi señor y pad;e,.
oh ,n?ble, v3:hente y J:1-sto Conde de las Almujas,
el umco testigo que existe, es este hombrecito que
no lo dudéis, es hombre y capaz de demostrarlo! '
Y tal diciendo, Mig-uelillo el hombrecito después de haber abrazado de nuevo á su padrecon un abrazo viril, le estrecha 1-a mano lealmente,_ya no_ como hijo sino como igual, ya no con lágrimas srn_o con ·estr ellas en los ojos. En seguida,
de una puna.lada en pleno corazón, á los pies de su
padre ~e mata.

Jean lf ichepín.

(8uentcs del &amp;'{aniccmic
E:L CREADOR DI HOMBRE:S.
En plena sala de la Exposición de la .Academia,
se lo dijo aquel hombre conceptuado por todos
como maestro, se lo dijo en voz baja, cortando la
frase con sonrisitas q1i1e hicieron el efecto de alfilerazos al pobre joven pintor.
-En efecto; ese Judas está bien muerto; pero

Un dí-a se lo dijo un compañero : "Deja los cuadros y dedícate á algo más práctico; que vas á
volverte loco, y sin conseguir el triunfo."
Todos lo desalentaban, todos lo creían inútil!
fa demostraría con el tiempo que se habían equivocado.
¿Volverse loco? ¡ Ah! serí!I, volver á volverse
loco, porque á despecho de las precauciones tomadas por su familia, para que no lo supiese, un
buen amigo se lo había hecho saber.
Había sido al cumplir los 11 años. En efecto;
él lo recordaba muy bien; es
aecir, recordar que había estado
loco, precisamente no, eso no.
Y ¿ por qué se había vuelto
loco? ¿ Cuál habría sido su locura?
¡Era extraño! no lo recordaba; que no sepa el loco cuál es
su locura, es natural; pero
¿ por qué no ha de saberlo después? Si no está ya loco, debería record-ar al loco que él representado durante una época
de su vida, el loco que él había
sido antes. A ver, haría un esfuerzo de memoria. Si se pudiera haciendo un esfuerzo, alcanzar en la memoria lo que se desea y se ve muy alto, muy lejos,
lo mismo que en los gimnasios
se llega á alcanzar el techo,
asiéndose de un cable, y subiendo por él.
Pero no, no ienía ni un hilo
de cuyo extremo tirar y tirar,
hasta que llegara lo que había
más allá, dentro de una caja
por donde se asomar-a el cabo
del hilo mismo.
Sentía entre los dedos las canicas, sentía el atractivo desvanecimiento del columpio, se
veía en aquel gran patio acom.
pañado de sus primos lidiando al hermoso perro negro; pero de$pués ,después
chocaba contra el paréntesis que se abrí:t en su vida, caía en una honda laguna, una laguna de aguas
negras, muy negras, que se le presentaban en su
pasado.
Y se perdía, se hundía, en aquella laguna, por
más que l:ichaba desesperadamente para alcanzar
la superficie y mantenerse en ella caminando en la
dirección que deseara.
~xperim1:mtaba _la angustiosa sensación que exp_enmentar1a perdido en un amplio salón obscuro,
sm poder hallar la salida.
Sentía una inexplicable impresión ele vacío dentro de ~l mismo, primer o, y después fuera, pero de
un vac10 cercano, como si estuviera en peligro de
caer en un pozo próximo, obscuro y profundo, muy
obscuro y muy profundo.
_Y dese,1ba no pensar más en aquello. Inconscientemente imprimía fuertes sacudidas á su cabeza, como para ~uyentar una idea que hecha
moscardón le cosqmllase con necia insistencia en
el cráneo.

no porque se haya ahorcado, no; usted es quien
lo ha matado; igual estaría si lo hubiese presentado vendiendo á Cristo; falta expresión, falta vida. ¿ En dónde están las huellas que dejó es-a vida
al desprenderse de este cuerpo? Decididamente
tienen razón los cr onistas : usted nunca podrá pintar más que cadáveres. E sa figura acaso con un
soplo de vida ....
-Qué crueldad-y el infortunado creyó que tollos los visitantes habían oído la opinión, que todos
iban á verle saltar la vergiienza que sintió subirle
al Nstro en una gran oleada; y hubiera deseado
arrancar de la pared su cu-adro y echar á correr
c.-on él á cuestas para ir á esconderlo en donde naLl ie pudiese hallarlo.
Desde entonces fué su constante pesadilla esa
opinión : "no podría pintar más que cadáveres."
¡ Y aquel soplo de vida!
Bien; trabajaría mucho, estudiaría mucho, y pasaría la mañana y la tarde, ... y la noche en su
taller.
;. Por qué no habría de dar vida á sus figuras al
lrausladarlas al lienzo, si las sentía con vida en su
-¡ Diaulo! Sería grave eso de volverse loco.
interior?
Y en el taller pasó muchas horas en mangas de . ) ~ .co~enzaba á recorrer á grandes pasos la
h_al?~tacrnn. procurando recorrer y silbar con precamisa, con el vestido manchado, el cabello en dec1s10n un, trozo ele ópera, ó recitar sin equivocarse
sorden, y con el pincel en la mano. Y siempre su
'
obra era coronada, con corona de espinas, por el una poesrn, que él había aprendido muy bien.
fracaso.
Sentado, tranquilo, empezaría.
Sentía las palpitaciones de la concepción, con
¡ El segtmdo verso lo había olvidado!
placer materno, pero luego experimentaba la doloY ¿ desde cuando? ¡ desde el día anterior!
rosísim-a tristeza de la madre que esperaba ansiosa
E:a serio que empezaran á escapárselo
ver el fruto de su vientre lleno de vida, y mira desl~s ideas. como se le escapaban las mapués nacer un cadáver.
riposas, _cuando ya creía tenerlas apre,e\. cada nueva derrota que suiría, pasado el motadas baJo su sombrero, allá por la época
mento primero de desesperación furiosa, acopiaba
de los 8 años.
nuevas energías, nuevos bríos para la lucha.
Tomó el sombrero y se descubrió la cabeza.
Triunfaría al fin, porque perseveraba.

Siguió repitiendo el primer verso, y el segundo
no 111lgaba.
Se pasó la mano por la. frente, y ti·opezó oon el
sombrero.
D:er;r'ibó la silla al ponerse en pie de un salto.
1Y
vió fil espejo el rostro encendido, y sintió
sudores....... .
No, pero no estaba loco; estaba excitado.
Desde el momento en que pensaba que podía estar loco, ya no lo estaba.
Ya vendría la tranquilidad.
¡ Ah! pero ese sí era un mal sintormi: ¡ él mismo
trataba de convencerse de que no estaba loco!¿ No
sería e:;e el principio? ... . .
El aire fresco de la noche lo tranquilizaría; era
bueno un soplo que apagase aquella fragua que
tenía en la frente.
No quería estar solo; tenía horror á la soledad,
horror á la }.¡)cura: ese era ¡el horror al vacio ! tenía miedo al loco que quería asaltarlo.
Fué en busca de amigos; ¡ ellos también! "¿ Qué
tienes? ¿ Traes algo raro?" En verdad, vienes Ol(traño."
.Al acostarse, menos exitado, repetía que tendría
que confesar -alguna vez que se habían equivocados
sus figuras vivi rían; y sonriendo añadió: yo encontraré ese soplo que ha. de darles vida.
En sueños vió á una Venus imya que paseaba de
bracero con un capitán del ejército, por la Gran
Avenida; ¡Vivía, vivía! Luego unH. gran torre en
actitud de a'trojarsele encima (¿ Sería la de Pisa-?)
Y él, tendido en la orilla de la convexa cúpula de
una catedral, sentía que un sueño irresistible lo
iba dominando poco á poco; al pensar en que rodaría á la muerte, si se dormía, hizo esfuerzos
gr-andes para no dejarse vencer por aquel sueño
traidor, y . . . . . ¡ de veras despertó!
Repuesto µn tanto del susto, som:¡ó, sonrió de 61
mismo; también reirían de él los demás si se volvía loco. Unos lo compadecían, otros se reirían,
los demás allá se horrorizarían. Y él ¡ ignorándoló1
El no quería que lo comprendieran; siempre le
había repugnado inspirar lástin1a; y necesitaba tener completo el pantágrama de sus sentimientos
para poder. coresponder á los que inspira.se, y
poder odiar, y despreciar ... . .
Seguramente por el tiempo que había descansado del peso -agobiador de su miedo, lo sentfa:-más
fuerte que antes.

se

.

.

.

..

.

.

.

.

.

.

Y ahora, suponiendo que volviese á estar loco
¿ cuál sería su locura?
'

r

-·
-~·--&gt;tt .
~

'

�Domingo lo. de Abril de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¡Cualquiera!; una repetición continuada del
tema que tuviera entre manos~ cuando lo asu~tara
la locura· uDa frase, . .... ¡quien :mbel; su tia la
loca repcÍ.ía constantemente : "Yo, soy yo."
' razón.1
Y' despué.;;; de todo, ¡aque11 a. 1oca t ema
Pero no él no llegaría á estar lo(•o otra ,,ez; se
mataría a,;tcs que consentir en llegar ú estar

loco.
Llegó á la fonda ya muy entrada la t?nle. .
Los sirvientes so nreían 1:tl verlo; :,;1 rv10 especias
al vino · bl' llevó á la bocn el tapi'm de corcho en
\'CZ de ~rn pedazo de pan; y (·omo hL i;erv.illeta no
quisiera c.~társele fijlt en un lugar. hL azoto c:on Iu-

rhi. contra el suelo.
Cuando las sombras comenzaron á entra r en el
gabinete, aúu per1nauccía allí, agitand~ nerviosamente entre los dedos, un pedaw tic 1mga de pan.
hscapÓsele clC' entre los dedos el e~fcroide, y al verlo caer sintiú la misma. impresión &lt;le terror que
habría 'sentido, si so le hubiese caído algún objeto
quebradizo, c:=:.timad ísimo parn él.
8e in(lin6, y ayudado por In luz do un í?:,foro,
buscó ha.••d.1.L encontrarlo, el e--feroide de miga de
pan.
..
1
renía una grieta, que le pilr('l'IO una bocaza que
re:a grandemente.
P odia ~C'n-i r aquella boln w1.ra una. caheza, y
empezó Íl modelar un cuerpo pan1 la. cabe7:a .
Quién :-ahe l'i á Dios le sttldrh1 po r cásualidud la
cabeza del hombre, cuando luchaha por da~ íorma, una forma humana, al barro t¡uc revolna entre las man o:-i.
Y le hizo mucha gracia la idea. y rió estr~pitosamente.
C«ando iH:abó el mulleco, lo apoyó contra la boteila que tenía {'Jl frente. Le parecib que s~ movía,
girando de un lado para otro, sohre un pie.
Y lo rod eó con un soplid o ¡ se mor:n 1
Gritó con íuria: ''he triu □ faUo, he triunfado;
encontré el ~opio, ¡ lo encontré!'' -y echó á correr entre gritos y gesticulacione'l.
Las pa redes de 111 celda estaban aprctaclas ele
figuras á li'Lpiz unas y pinc-eladas otru!s.
Y apoyado~ &lt;'ontra la pared, á lo lilrgo de] muro,
en los rin C"o nes, ó tendidos en el suelo, estaban
los futuro!t- hombrC's, los muñeco¡,; ele barro. Unos
con la caheza inclinada sobre el pecho y los bruzos
caldos, en postura de ebrios que yu no pueden llegar á su rasa. Otros con 1n ícnte levantada, en actitud orgullosa. como si p1·etendieran desafiar con
la mirada &lt;1uc les falta.

LAS VOCKS DE: LA DUDA.
I
Oh siglo! á tí, que en la verdad ~eposn3,
qué te importa el dolor! Mas¿ nu adtvrnaa
que ese eol de tus albas luminosa~·
es una flor c1ue brota entre tus rumas? ...
¡Qué valL' que hayan perfumac.la.s rosas,
ai para. &lt;·ada rosn hay cien espinas!
¡ Que hayan ele 11ochc luminosos rastros.
si una nuhc no más cubre cien astros!. ....
Víctima de este e.ig1o, que responde
-jamú::= al corazón-sólo á la mente,
dudo del porvcniL" que se me ese-o nde
y á la vez desespero del prescn le.
¿ A dóndC' irá la Jlumanid11d . il ,1ónde,
sin levantar la pensati nt frente.
buscando á Dios, no por el altn ,•íclo,
sino ara-.o c-uído por el sucio .... ?
¿ A tlúnclc iri.'\ la llunrnnidad C'llllsada,
sin fe en l'I Porvenir. que s.iempre obseu ro
pre~énta~e ú la. tímida. mirada
del e~píritu Ué!Jil ó in~cgurn:'
¿ A &lt;lúnde se hnlla el fin de c,ta jornada?
¿ Dónde el principio cstú de ese futuro
con quC' ~oñó ]a Humanidad un &lt;lía,
cuando el al ma soiiaba todavía ... ?

i Oh! _vo también me río del estulto
que anle el ídolo tiembla; mas precisa
que lenga siempre el sacerdote un culto
y siempre el luchador una divisa ...

Caras lristes, muy tristes algunas, y desbordantes de alegría otras, como si hubieran retratado la
expresión del semblante de su creac~or, en lo:; momentos etl que les dió forma.
Algunos sentados recordaban_ los ídolos indios,Los tendidos con la cara al cLelo, y los brazos a
lo largo del cuerpo, parecían cadú.vcrcs que, en la
plancha del anfiteatro aguardasen el &lt;•ruel hii,l uri
del disector
Y él con las ropas manchadas, barrosas la cam
y las manos, se abstraía en la. fabricación de un
nuevo hombre, ó iba de un lado para otro, entablando conversaciones con sus fantochc3, explicíLndoles proyectos de creación. Por mon:enlos, se
quedaba fijo en mitad de la pieza, temendo ansiosas miradas en derredor, 1mrando atentamente
á alguno que le parecía haber visto moverse.
A un visitante le explicó durante una tarde,
cómo debía. de ser la "combinación química perfecta que necesitaba obtener en un soplo preparado,
para que pudiera volver hombre á un muñeco,"-y
con grito~ destemplados, g ri tos furiosos, crispaclores, grito.s loco~, pidió retortas y matraces.
La lluvia de sombras que caía sobre la tierra se
hacía más copiosa, más den!:ia.
Ya habían sido recogidos y aprisionados on sus
celdas, tocios los asi lados que antes vagaban por el
jardín y los patios.
A lo lejos se oían gritos destemplados, y se
Yeían temblar las flamas ele las lampa rilla.5, ~n las
farolas ele los corredores.
El loquer o, al dar vuelta á la llave de la puerta
que cerraba una celda, lanzaba al cielo sus últin.10s
bostezos de la tarde, ya consolado con la idea del
próximo clcscanso, cuand o fué llamado de la Administración.
-"Qué íastidio"-y á paso lento se encami nó á
la pieza en donde el Administrador, ca lada la vieja
gorra, como era su incurable costumbre 1 y saboreando &lt;lo cuando en cuando el cigarrillo, in:,cribia
en el registro las generales del úl timo huésped ll egado.
Le entregaron, como un íard, aquel bulto
humano1 y él lo tomó bruscamente por un brnzo,
y lo hizo caminar, lo r emol có hacia adentro.
AJ recorrer el patio, de cuando en cuando, el idiota volvía la cara y veía al loquero, con esa risa especial de los idiotas que sale breve, seca y co rtada,
como enlrc golpes de hipo.
-Y ahora á buscarle lugar,-se dijo el loquero.

Palpite un sacro ve rbo en cada insulto;
un germen salto en la voltaria risa;
fecúndese á la par que se derrumba:
i pase el arado encima de la tumba!
No piense nadie que en la cruz me escudo
y con el brillo celestial me ciego;
mas yo no quiero ser el siervo mudo,
que avcno.s tiene frases para el ruego.
Yo, si duda mi siglo, t.ambién dudo;
yo, si niega mi siglo, acaso niego;
pero no tengo libertad en vano:
sea el siglo mi ley, no mi tirano!
¿ A qué Yivir, si el alma es soplo leve?
¿ A qué luchar, si el már.; l.lllá no existe?
La lógica del Siglo diecinueve
muy lógira será . . ... ¡ pero es tan t riste!
¿ Quién bajo el peso del dolor se mueve,
y 8urge, y ele otras formas se reviste,
si Lázaro ¡ay! espera el anunciado
grito clo Dios .... i y Dios está callado!
¿ Como resucilar? ¿ Cómo se aspira
ú sacudir el vugo, si la l clea
por los infiernos de la duela gira
y espantada de Dios revolotea? .....
La Humanidad, que con sorpresa mira
t.odo á Sll rededor, porque es aira
y tieno el sobresalto del delito,
caída está : cayó de lo infinito!

La Hltmaniclacl caída y Dios ~u~¡wnso:
ni RIia sube hacia El, ni m baja ú leila.
La Fe solo es el alma del incien¡:o,
que se disipa sin dejar más huella
que un montón de ceniza. Horror inmenso
mata la lu z de la divina estrella,

Pasaban por el frente de la celda repleta de futu ros hombres.
-Aqui puedes quedarte por lo pronto-y lo
empujó á la celna.
. ,
hl creador sumido en la penumbra de un rmcon,
no pareció culvcrtir la visita. . ..
.
.
De pronto sú oyeron g ritos fo rtisrmos, gritos
que llenaban al as il o.
Acudieron.
El infoliz idiot11 era sacudido con fuerza, por su
compañero de celda, que gritaba:
-He triunfado, he tri unfado ; se mueve, se
mueve.
El idiota fijabtL en él sus ojos ~i n n.1irada, reía
con una risa. hipm;;L, halbucía p-alahras 1ncmnprensihles.
El loco seguin sncudiénd olo, y en tono que no
~e definía~¡ en\ de mando ó admiración, agregaba:
"lmbla, hal,la, y luego: he triunfado, he triunfado!

Domingo lo. de Abril de 1900.

,

EL MUNDO ILUSTRADO

las desesperaciones del gusano
y las tristezas lóbregas del cuervo . ....

no me digais que erea y que no niegue,
ni me digáis que niegue y qu e no crea!

1ya que la muerte para el hombre es sólo
el abrazo del hijo
la madre!

'J'odo un mundo de sombras á caído,
se ha roto y se ha esparcido
en las campiñas de mi ideal risueño,
por donde el alma va, huerfana y viuda:
mi alma. fué ayer la púrpura del sueño;
mi alma es hoy la mortaja de la duda!

i Dudar! siempre dudar! Siempre la vida,
de un ideal suspendida,
oscila cual un péndulo agitado,
que al marcar en la esfera de la mente
todas las ilusiones del pasado,
marca todas las dudas del presente ..... .

El hombre ahí se rí e de sí mismo
con amargo humorismo ;
porque ve que sólo es en s.u8 tormentos
glóbulo de jabón, •i uego de esp umas:
es una vanidad sin ornnmentQ;;,
como si fuera un _µavo real 1:1in plumas!

¿ Cómo arrancar de la razón la duda,

Ah! la cicntia aprendamos encermtla
en esa carcajada :
si la muerte es mejor, vivir 1í prisa!
Mas . . .. no debemos de reirno::i tanto;
porque tal vez en medio de h1 risa,
con el esfuerzo se nos salte rl llanto!

Wla amó á la mujer, ella amó al hombre,
y quiso unir su nombre
á todos los impulsos y progresos;
y sólo halló, tras de las luchas fieras,
altos montones de roidos huesos
coronados de tristes calaveras! . . . .
¿Quién sondeará el sepulcro, y de la bruma,
que en el fondo se esfuma,
con un puñal de luz rasgará el pliegue?
Mientras haya algo afuera de la idea,

que su garra filuda
clava en todo el que canta y el que sueña?
¿ Cómo aclarar el turbio escepticismo?
¿ Cómo ablandar lo duro de la peña?
¿ Cómo alzar una cumbre en el abismo?
i Morir para saber! Ante la fosa,
donde todo r eposa
y donde acaban la ficción y el dolo,
torpe es que el can de la blasfemia ladre,

"º"

José S. Cl¡ocano.
Lima-1894.

•••
Cuando ~e lo (•ontaron al nuwl)lro, son rió y
aiíadió:
- N unco. habría podido pintar más que cadáveres.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

guía una vez del mago peregrino
que hoy en busca de Dios tuerce el camino ....
Ya que el vicio es la ley del mundo entero,
ya que Dios cede su corona al vicio,
nada del mundo ni de Dios espero:
ni del Mal cierto, ni del Bien ficticio . .. .
Hastiado de las luchas. sondear quiero
de la tumba el abierto precipicio,
desque en el viajo ele la humana suerte
la ,,ida L'l" el camino dí• la muerte! .....

El nuevo edificio del Casino Españo:I
De:;c]e hace tiempo tenían varios miembros distinguidos de la Colonia Española, residentes en esta capital, el proyecto para la erección
de un edificio de la propiedad de la citada colonia, que reuniera las condiciones necesarias para
quedar en él establecido el Casino Español.
La citada idea vino á formalizarse hasta el
año de 1895, en que se formó una Sociedad Anónima en la cual figuran caballeros tan respetables
como los señores Lic. Sánchez Gavito y D. José
U . Bermeji11o, se compró desde luego la casa número 1½ de la calle del Espíritu Santo, que en
otra época formaba parte del convento que en
dicha calle existió y que llevaba el mismo nombre;
se procedió á convocar ingenieros tanto de esta
capital como del extranjero, á efecto de que, presentaran proyectos para la realización de la obra,
que próximamente se emprenderá.
Entre los
proyeclos presentados merece particular atención
el de los señores ingenieros Robles Gil y Zozaya,
el que se dice vá á ser adoptado.
Nuestro grabado presenta la fachada del edificio que será toda de cantera labrada de estilo árabe,
adunándose con el del Renacimiento, que tendrá
la halconería balaustrada de piedra siguiendo hasta donde es posible el mismo estilo, el resto del
edificio.
La parte baja, como se ve, parece ser débil
con relación al resto del edificio; pero esto
es . en virtud de que la Junta Directiva,
resolvío que la parte baja, exterior, quedara
destinadn á almacenes; tendrá la citada
fachada cuatro grandes puertas; la primera del
lado Sur será la de entrada al Casino y las tres
restantes serán las de los almacenes, de la puerta
de entrada al" precitado centro de reunión; sigue

un pasillo que dá acceso á un gran patio
que con techumbre de cristales, pavimento de madera y un bonito decorado quedará
convertido en el salón de tertulias y bailes que
se verifiquen en el Casino; estando además destinado este salón á. academias. En las crujías laterales de esta sala quedarán instalados los billares, restaurant, cantina y otras dependencias.
En el segundo cuerpo ó sea el entresuelo, se
piensan establecer las oficinas de la Legación y
Consulado Español, salón para Juntas, Biblioteca
y salones para juegos de cartas, dominó y ajedréz.
El tercer cuerpo del edificio estará formado de
pequeñas habitaciones que se destinan á caballeros socios dP.l Casino que se encuentren en esta
capital sin familia.
En e] atico, como se vé, ostenta la citada construcción dos bonitos remates con los escudos de
España y México.

Proyecto para el Palacio de Justicia.

=

De verdadera importancia es la obra á que se
ha dado principio para la nueva construcción
que se destina para Palacio de Justicia del Ramo
Civil, y que se encuentra situada en donde en
otro tiempo existió el antiguo Cmvento de la
Enseñanza, en la calle de Cordobanes.

Uamamos la atención de nuestros
lectares!I acerca de los n,agn/1/cas Ba•
netas que publican,as en este ntín,ero,
con el pseud6nlmo de " Olearco Wleonia!l!I, que es el qu'e usa el lima. Sr. Pagaza, Obispa de Veracruz.

II
¡ Cuántas veceM, de pie sobre ]a fosa,
quise romper 1a losa,
creyendo hallar tras de la loza el cielo
y de otrM mundos el divino rastro:
si la n u ht~ ante tl l a8tro tiende un velo
{1 travé:,i. ele C!-O velo brilla el astro!
'
j Cu.í.nta~. ,le &lt;'cmenk&gt;rio en cementerio
lw Yiolailo el mi:-lcrio,
'
hundiendo mi razón, ll rnu de vida,
de la lllll&lt;'rte rn los fíuwhre-; horrores
'
C'trn I h11 nden :iu C'nheza t•i.:t remecida
e n la ho1•n del leó n lo~ do1m1doresl .....

Ya

el Po111Uate, L)llt~ aturdió mi mente,
la hom presente.
ha. de r,1:-g-ar lu~ f\omhrzi~ de mi abismo·
ya, el l(•on no ha de rugir en el desierto;
sepu~tarnlo mi SU('ilO, 1í un tie mpo mismo
111)

l' II

ha, sido tum lm, ente rmdor -v muerto!.
El i1~uila que aye r murió en el monte
inmenso el horizonte,
siente hoy, al ver el porvenir humano
que coníunde en la tumba al rey y al sier.o,

Proyecto para. el nuevo Palacio de Juatici a.

•

Según el proyecto l1ccho quedará un edificio
completamente adecundo al objeto á que M destina. En cuanto á la distribución interior, las
oficinas estarán reunid11 ~, las que por su relación
y semejanza deben esta rlo; res pecto al estado material del edificio en la actualidad, hará un año
y medio que se repuso el segnndo y tercer patio;
reposición que mejoró el aspecto interior y &lt;lió
alguna más comodidad á las oficinas allí situadas.
En el nuevo local se aprovecharán los dos salones de Jurados, que quedarán disponibles luego
que se terminen, el C'i11co de Mayo próximo, )as
obras del Palacio de Justicia del Hamo Penal,
situado en Belén .
Jm grabado que ho_y publicamos, representa Ja
mitad de la fachada por el lado Poniente, pues
como se sabe, el edifirio se encueHtra dividido
por una pequeña capilla.
Pt,ra hacer una separación de las oficinas, que
son de índole diversa, en la citada construcción,
estarán colocados los tribunales federales en un
patio y los del Distrito Federal· en el otro.
La idea de esta mejora fné de los señores Secretario de Justicia y Procurador del ramo, en el
Distrito Federal, quienes se dirigieron at señor
Presidente de la República, el cual desde luego
apoyó la idea, oyendo á la vez á los señores Magistrados que forman la Suprema Corte de J usticia de la Nación.

�EL MUNDO TLUR'T'R~no

.
10·• de Abril de 1900.
D om¡_ngo

~L MUNDO 1LUSTRADO
AÑO Vll--TOMO I--NÚM. 14

:Director: Lic. ll.A.FAEL BEYES SPÍNDOI..\..

MÉXICO, ABRIL 8 DE 1900.

SUBSCRI PCIOI&lt; MENSUAL FORANEJ., SI.~
lDEM JDEM EN LA CAPITAL, Sl

Gerente: A.NTOllíIO ClJY ÁS

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CRISTO EXPIRANDO SOBRE L~ CRUZ.
¡DIOS MIO, PEBDCNALOS!
cu.a.n:ao DB v.a.s DIO:lt.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>El creador de hombres</name>
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                    <text>•

Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

I'

'

l"",

l

_ _1_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

1

3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

t,

La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

____

,-

EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

�D o.ningo 25 ae Ma.:zc tle 1:J00.
Domingo 23 de Uarzo de 1900.

'•••Francia contra Inglater ra. 2.••Un
nudo nueva en la cuest /6n de Oriente. 3.--EI trébol en Irlanda; la civllizacl6n en Austral-Atrica.
~"e&gt;

terra necesitan concentrar lo mejor de sus fuerzas; los ataques por medio de desembarques en
ludo-China, Madagascar, Tunez ó Argel, sólo pueden hacerse con tropas sacadas de las guarniciones
coloniales y es de esperarse que en cada colonia
francesa haya la suficiente cantidad de tropas para
impedir esto. Porque es preciso tener en cuenta,
que dada la posición de Inglaterra en el :Mediterráneo, el mar Rojo y el mar de la India una tentativa de emplear la escuadra en socorrer las colonias, podría terminar de veras en un Sedan maritimo. Las colonias y la metrópoli en caso de guf!rra deben quedar resueltamente incomunicadas.
En suma, el papel defensivo de la escuadra francesa en caso de guerra con el imperio británico, debe
ser casi nulo.

1.-Las declaraciones del Ministro de Relaciones en el Senado Francés, han asegurado el buen
éxito de la Exposición. Lo:; temores de guerra
para el fin del verano entre Inglaterra y Francia
han perdido su carácter angustioso: los dos pueDebe ser ofensivo; porque el papel de los débiles
blos se darán oficialmente la mano y el Príncipe en la guerra debe consistir en atacar; escoger el
de Gales comerá con M. Loubet durante la Expo- punto débil y concentrar allí en menor tiempo
sición y quizás acepte una invitación á bailar en el la mayor fuerza, tal es el secreto de la guerra. ¿ Y
Hotel de Yille con su sobrino el Tzar. Sin embar- qué es lo que debe ser atacado? Los buques mergo, una herida profunda queda en lo íntimo del cantes ingleses? Imposible; el comercio marítimo
amor propio &lt;le cada pueblo; Faehoda y el Trans- inglés tiene que ser m vulnerable para una marina
vaal: Fachoda, significa la bandera francesa arria- notoriamente inferior á la marina inglesa. La verda ante la intimación de un general británico en dad es que una guerra de corsarios aprovecharía
un lugar aún no conquistado por Inglaterra; el más á los ingleses y que poco ó nada podrían hacer
Transvaal, quiere decir el aplauso inmenso de los franceses sin bases para proveerse de víveres,
Europa, en todas partes serio, pero risueño y bur- de carbón, de mun;ciones, en suma sin refugios
lón en Francia~lo que escuese más, el aplauso, de- y sin combnotible, puesto que la marina de la reicimos, con qu•ha sido saludado el valor de unas na dominaría y guardaría la entrada á los pasajes
republiquillas que apenas han podido armar cin- propicios.
cuenta mil hombres dispersos en una area enorTodo el poder de la escuadra debe pues conme, valor que ha forzado á Inglaterra á apurar . centrarse en un objetivo, custodiar los convoyes
sus recursos militares ordinarios y extraordinarios de desembarque de doscientos mil franceses en la
para operar el aplastamiento por la masa. Los L,la; el proyecto acariciado por tantos en Francia
ingleses no perdonaron á Francia su ironía sar- desde hace ocho ó nueve siglos y que solo los norcástica, y se han soltado en amenazantes dicterios mandos pudieron realizar; el intento de Roche y
sus periódicos envenenando la sangre del pueblo y Xapoleón, vuelve á ser una obsesión para los francomo natural represalia de los chistes de la pluma ce;.e,,. Pero es imposible á pesar de la excelente
y del lápiz, indeciblemente g roseros algunos, y que artillería y de los afamados submarinos que nadie
parecían traducir de veras la opinión y el encono sabe lo que serán; es imposible mientra:; Inglatede las multitudes francesas. "Gna guerra podía sur- rra pueda concentrar en la ~!ancha las dos tercegir de esta situación; á fuerza de mo~trarse los rns partes de sus barcos v puede hacerlo y sabe
dientes, podían los dos pueblos acabar con un hacerlo. Sobre el mar el inglés recobra toda su
rugido de cañones.
superioridad y muestra toda su energía : (ln tierra
necesitarán tres para uno; en el mar les basta uno
~
para uno, pero también puede tener tres. Si la
No faltó quien dijera: una guerra entre In- :futura triple alianza fuese entre Alemania, Rusia
glaterra y su rival, acabaría en un Sedan maríti- y Francia, entonces si debe abrir mucho el ojo la
mo de Francia. Las revistas francesas han pu- vieja ~Hbión; entretanto que disponga sus maletas,
blicado recientemente opiniones menos pesimis- rellene sus carteras de bank-notes, se cale las lentas; uno de los más autorizados peritos en estas tes y, con el paraguas bajo el brazo, emprenda el
cuestiones, con el nombre de "programa naval de camino á la Exposición.
1900," ha dado á la estampa un Yerdádero plan
de campaña marítimo contra Inglaterra; conviene
en dos desventajas capitales de Francia en la lucha;
la. la inferioridad numérica de su flota, 2a. la falta
2.- 'l'odo cambio en una pieza del ajedrez eude un notable hombre de mar al frente de la fu- ropeo, aunque sea el de un peón, puede producir
tura guerra.
complicaciones graves; el príncipe Fernando ele
Pero á estas verdades encuentra dos atenuantes Bulgaria á punto de proclamarse monarca es un
de importancia : la ilota inglesa, á pesar de su peón que da jaque al rey. Este tablero de la peenorme superioridad, se encontrará realmente nínsula balkanica ha sido di,puesto con mucho
disminuida por la imposibilidad de tripularla toda, cuidado en el congreso de Berlín y cátalo ya moimposibilidad proclamada en el parlamento inglés dificado. Bismark lo había arreglado á su gusto
y por la inferioridad, confesada también por los para neutralizar la influencia rusa en la Turquía
ingleses, de su artillería de marina resnecto de balkanica: la Herzegovina y la Bosina, comarcas
la francesa. Y en cuanto á la falta de ·un gran eslavas, fueron un regalo al imperio austro-húnJefe de mar, habrá que esperar que las cir- garo que no había hecho nada por libertar á los
cunstancias mismas lo creen; el grupo marítimo cristianos del "creciente" otomano, lo que los
militar donde hay tanto joYen oficial tfütinguido ru~os no perdonaron y tenían razón; ellos si halo producirá.
•
bían luchado, ensangrentado el camino del Balkan
¿ Y cuál será el papel desempeñado por la flota á Santestéíano, ellos eran los emancipadores de
en caso de guerra? Asegurar la defen-;a de las cos- los eslarns y no obtuvieron más que el pedazo de
tas contra los ataques de los ingleses? ~\ fé que tierra que prolonga la Rusia meridional hacia la
no, porque á pesar de cuanto se ha dicho respecto boca del Danubio, la Besarabia arrancada á la Rude la insuficiente defensa de las costa, france~a,, mania; del congreso de BerHn, del Emperador
éstas pueden def~nderse sola,. Si e" cierto que ¿\lej1ndro II herido en su orgullo de autócrato
hay cierta carencia de personal para la artillería, pan:,tavo, de Gortchakoff burlado por Bismark
no lo es menos que estando en disponibilidad una data ~l primer cambio _de miradas entre Rusia y
buena parte de la artillería del ejército acudirá en Francia, de donde la alianza ha nacido.
auxilio del punto atacado. Con solo pe;-:ar la di. Gn r~ino de ~umania, enteramente indepenficultad real que tuvieron los americanos para diente; !-Ildependiente también, un principado 'y
dominar ó callar siquiera una ¡¡ola fracción de cos- luego remo de Servia y un principado de Bulo-aria
ta fortificada en Cuba, se comprenderá que en este bajo la suz~rania del Sultán al N. del Balk~n y
punto nada tiene que temer Francia. Y para otra Balgarta (la Rumelia oriental) más directanada deben tomar parte las escuadras en tal de- mente unida á Constantinopla al S. La Macedonia
fensa.
__
arrebatada álasambiciones búlgaras y devuelta pleTampoco la deben tomar en la defensa de las namente á 'l'urquía y la bravía é indomable Tehercolonias; los ingleses para defenderse en Ingla- nagora (que llamamos á la italiana "Montenegro")

completaron las ca~ill~s en que pareci~ quedar definitivamente distnbmda la ex-Turqu1a europea..
Los búlgaros quedaron muy descont~ntos y la agitación alli casí no ha cesado : los servios se han resignado con la pérdida ~e la. Bo.snia y la Herzegovina y bajo la influencia aust:iaca ha~ hecho de
sus principículos unos reyes independientes desde 1882. Los búlgaros no se conforman con haberse de hecho anexado la Rumelia. oriental Y
constituído así una mayor Bulgaria, quieren Macedonia, también codiciada por los griegos; pero
el caso es que los turcos son capaces de no dejársela quitar ni por unos ni por otros y ya han
demostrado de sobra que cuando se meten á guerreros son los mismos valientes que pusieron toda
la reaión bakánica bajo el nivel de su cimitarra
con los Soleiman y los Bayazid. Pero es claro
que el "concierto europeo" que solo de vez en
cuando toca unas cuadrillas de honor ó un pasodoble, no ha de consentir en que renazca una
guerra entre cristianos y turcos. Pues á pesar de
todo, los búlgaroi:. tratan de ~rillar á ella las cosas ;
todos recordamos que despues de acomodarse perfectamente á la influencia exigentísima de Rusia,
la nación búlgara, que hizo, deshizo y rehizo al
príncipe Alejandro de Battemberg, se ha conformado con un Coburgo-Orleans, que, nacido á la
sombra del imperio Au,tro-húngaro para hacer
jaque á Hu~ia, se ha reconcil iado después ~on el
Tzar. E~te joYen príncipe quiere (¿ ayudaqo por
quién?) proclamarse rey de Bulgaria, según los
últimos teleg-ramas; y corno ser rey de Bulgaria
quiere decir romper toda liga con el Sultán, éste,
más exigente desde sus triunfos en Grecia y seguro de la amistad con Alemania, probablemente se oponclrá. ¿ Qué saldrá de allí? ¿ Un a specto
nuevo de la cuestión de Oriente, es decir del modo
con que el imperio turco ha de desaparecer?

EL MUNDO ILUSTRADO

~a por su superioridad numérica á la superioridad del ")Iaine ... La antevíspera había sido el semtelect~al de los blancos; los Yiejos hábitos que gundo ani\'ersario de la "rnladura'· y manos pia-cofüt1t man la &lt;l1ferenc1a entre su,, tribus tienuen dosas habían cubierto &lt;le ramaje, de guirnaldas y
-á bol'l'arse y eonc:luirán por cle,aparecer y la ea- flores el fúnebre "pecio." ~fotmalmente considefrería
:;erá
L,1 rado, aquello ,emeja los resto, de un corcel gene.
., dentro &lt;le poco un todo homo{J'éneo.
o
mstrncc10n se derramará más y más y con ella de roso y pujante muert,o ei1 el campo .Y medio devo.generación en· generaeión irá tlcsarrollúndose el rado por lo., buitre.s. Se distingue¡¡ Yagamente una
&lt;!ercbro del cafre, que podrá entonces rirnlizar espina. dor~al y una sucdión de vértebra,; las cuacon. el. blanco en la explotación de los oficio,; y dernas simulan costillas; láminas de acero cle.;ga_profesiones; querrá entonces po~ccr, adquirir, con- rradas pare&lt;'en colgajos de piel; hay cordajes que
.servar; :;e intere~ará quizás en los neaocios públi- son tendones _v una claridad con Ye~tigios ele YÍScos; el &lt;lía q ne todo e~to :;ea una realidad habrá . ceras deBtr.iz:ida,. La bo_va roj,1 en que el bu.
i rente a' frente
clo,, razas que conserrarún ' rn hu- que c:;taba améllTaclo, da idea de un,1 cabeza deman idad respcctini y qué, profundamente enemi- sollada.
.gru; tenderán á exterminar-e. l~,tc es, pues, agrega
)foralmente e0 e dc~pojo es una e,finge y un
lllr. Bryce, el porvenir de los -- bóers·• principal- símbolo. 1.:-na c,finge, porque cneicrra un misterio
mente, y coneluye que la, obra de Inglaterra con- hoy y siempre impenetrable: un nuevo )Iá,ca-quif:ltado d Trafürnal,•e,- una ohm &lt;le eiYiliz.1c1ón. ra de Hierro. cuya careta e,t:'1 á la Yista, pero
porque ella contribuirá á salrnr á los holan&lt;lese:; cuya identiclad se ignorará ,icmpre. ¿ ()nién pro&lt;le los africano:; ..... .
vocó la c1tá,trofe? ¿ Fué accidental ó intencional?
Es e,te el caso de &lt;lec-irá la mejicana .... no me ¿ J.,a,; trc,c:entas Yíctilllas del dt&gt;~astrr fueron ~:1,defienda, compadre ....
crific·adas al patr:oti;mo español ó á la ambición
imperiali,ta nmerieana !' ;, O un ;;imple az,ir, una
piptt mal apagada junto á la :-,111ta Bárbara fué
_J ~ ~
ba~tante á clar prete,to á la guerra _\' dar al tra,tc
con el dominio colonial de Fsp:tñ:1 ~ Impo;;ihle a,·eriguarlo. "El c,tado clr l:l cu",tiún ·· lo formula ha
NUESTROREPRESENTANTE
el boga de mi bote, catal[m y t:lciturno:-"Ellos"
E.UMBO Á LA
dicen que fuimos nosotros; ·110,otros dPcimos que
fueron ·'ello~.·• . . . . . . . .
P ero ademá, de ser mister;o. e~ símbolo : de un
-&lt;::::,.()-&lt;:)..
lado la ruina, del otro el triunfo. A pOC'0, pasos
.La Bah/a de la Haban;:..--Las restas del del e,queleto del buque se elern orrrullo~o y
66
Maine.!l!l••EI gran problema y el nue• altirn el palo mayor; las flores que Orl~lll el despojo, parecen de tumba, las que en Yislosas auirva 66Máscara de Hierra.!l!I
nalch.s circuyen el palo mayor, ¡;on de mástil de
Febrero 17 de 1900.
fie,ta ó de arco triunfal. Aquel má,til erguido
sobre
las olas y dominando el desa,tre habla muv
Elite artículo, sin metáfora, me lo gano con el
.sudor de mi frente \' doY "de ribete'' á la mal- alto al cspírit·u y parece como que q~tiere decir:
e;;ta ruina ha surgido el triunfo; aquel despo-dición divina la vibi·ac1ó;1 de mis tin1panos y el
JO
es
España: _vo so_y el imperiali~mo americano.
.aturdimiento de mi cerebro. Escribo entre • do~
E,ta impresión se arcntúa con la con,ic1eración
-orquestas ·wagueriana:; estridentes y atronadora~.
A babor y e,-Lribor se embarea el carbón conte- de lo, rnce,os po,teriore,; : h~ ric-torü, ele Ca ,·inido en dos chalane~. E~o de chalanes es un eu- te y Santiazo ). la ocupación ele Filipinas: la infemismo; más bien debían llamarse Leviatanes. fluencia en China y en Samoa, la alianza angloame.Son los tales, unas barcas &lt;le ochenta á cien me- ncami qu~ ha h.echo e,tremecer á Europa. y que
tros de largo, quince á Yeinte ele ancho y cinco ó ,lmenaz,1 mc·enclrnrh y c·ambiar los lin.:amientos
.seis de profundicla&lt;l; nada ele camarotes aparejo,; de -,u mapa .... y el punto de partida de esa transni "impedimenta'' de ninguna especie.' 1'lús qne formación al nnmdo e¡; un amontonamiento de
ca hles eorritlos y de fierro, ,·iejo~ que surge de la
.barca::. i:;on eoncahi&lt;lade,, repleta:; de carbón.
El progre,o, que en todo se mezela y que tan- onda amarxa y en torno del cual rondan lo, tihutas cosas hecha á perder, ha dotado á esas barcas rone,, c·omo ~i aún e~pemran cadá\·cres que devorar ... .
-O.e una e,peeie d~ noria gigante:;ca moYitla por
***
Tapor y 1¡ue permne un embarque de "oro necrro ..
Por una ine,itthle a,oC'iación de idea, v como
,tan rápida c.omo incómoda p11rn el especta~lor.
Aquelht nona r~ige, silva, grlla, gime. aturde y un eon-uelo en medio (1c tan tas a~echanza~ ·,e conmarea .. _\lgo diera yo porque \Yagner hubiera Yicrte el espíritu á los sucesos cleÍ Sur ele ,\frica.
pre,-:nciado un embarque de c1rbón. El, que tan ¡Ah! cómo Ios hóero;: reconfortan todo~ los co..adll:1ll'able~ onomatopeyas dejó e:;critas, como la razone~ inquietOR; cómo retiemplRn toda~ las enerforJa de la espada de Sirrfed y la más dulce gías abat idas:' cómo tiC'nden á la dcbiliclad lama-0.cl fuego en las \falkiri~s, hubiera heeho una no en rn luclrn contra la. :fuerz1. ¡Qué diera vo
-obra mac,-tra ele vigor y ele grandeza rcmcdanclo por un "Jiundo .. ó un "Imparcial'· que me inf¿r•en la orquesta el rechinar de las cadenas, ol crujir maran al día de la~ peripecias clel drama analode las palancas. el frotar de la, rueda,, dentadas hóero (¡ue ha C'Videneiado lo que pueden los ;uede esa. nuíqui1rn infernal que sin saberlo, puedo hlos rc-nelto~ á lnc-har v á morir aún frente á los
.afirmar que es de orígen amerir-ano.
. poderosos de la tierra!
Apenas basta á eon,olarme de ese "caíarnaun ''
-el as_peet~ clelicio:-o y únieo ele la haía. Es mágico;
es '\ enee1a alu,1.nbrada: es Constantinopla namforn:mcla por K1emen., :· llal$ke. l~n anfiteatro
lumrno,o ,e extiende al rccledor del buque: el
•contorno de la bahía lo dibuja y lo ciñe un cinturó1~ ele ped~erh.1. La~ azulo:;as iucc.:; ele arco; los
.:a~anllen lo5 foco- de rnea,;descen tes; las 1in ternas
l'OJas. n•r11e5 y azule, de las emhurc-acione;; consA UNA R U BIA.
tela? de rubí;~• topacio,. e:-meralclaR y zafiros aquel
-&lt;:::&gt;~
honzo!1te y a lo lejo,; la, luces del easerío tendido
-á la fal1Lt de h1, eoli1n, :;imulan un enjambre
Perdona'. Lilian, pero tengo antojos
-de cueuyo~ en repo-o.
De saber 51 es el ~ol el que ha fundido
Ye n~cia es 1:11H~ ,·ieja clu~¡ue$a del faubaurg R.
rru melena triunfal de oro encendido
Germam, em:eJec1cla y arrumada que ostenta mu&lt;iue .á un:i auror~ de 1fayo diera antojos.
--chos. perg-ammos y poca,; joya,; lll perla de las
, D1m;, ¿ en que sa.ngre ele elaYeles r ojos
Antilla,- es una ,ultana oriental toda bordada y
] ~I boton tle tus labios se ha teñido?
recamach1 ~' tendi&lt;la rnluptuo$amente á la orilla
;, En qué rayo de luna se han dormido
•del mar. '\~enecia e, eiudacl de arquéologos, de
L as hú,me~1a.s turgue~as de tu, ojos?
--v1eJoi,; arclrn·erO$. de natur~lista, empedernidos;
¿ Que cll\'lno cmeel ha modelado
1a ~abana~ de n?clie. es cmdacl de jóvenes enEl mármol ideal de tu escultura?
tusiasta~:' oohern10s. lleno~ de Yida. que gozan con
'l,'u pas~~ ..... -~. e1 (l eseo enamorado,
1os senwlos :' n~ con la razón y que no repudian lo
Re pien1c en tu eucarística blancura .....
moderno y lo Y1vo, para tributar culto á lo viejo
Alma que aun al amor no ha despertado
:y lo muerto.
Maravilloso lirio de hermosura ...... ! '
Mi primera peregrinación ha sido á los restos

J

-exposición de París.

?e

Irlanda gracias al valor desplegado por sus hijos en Austral-áfrica, ha merecido de la reina reconocida no solo en la libertad y el derecho, sino la
prescripción de usar "la rama de trébol," emblema
de la nacionalidad irlandesa y añaden despachos
recientes que el "coercion bill," la ley de excepción sostenida antaño calurosamente por Mr. Balfour y que mantiene una suerte de estado de sitio en la isla oprimida, ó si la frase es un poco
dura, diremos comprimida, vá á ser derogado con
motivo del ,,iaje de S. ;\L á Dublin. En este camino
poco faltará para que el ministerio unionista constituído precisamente con ·objeto de impedir la
constitución automática de Irlanda, el "homerule," lo recomiende y lo adapte; por lo demás, esta es cuestión de tiempo, pero es indefectible, Irlanda llegará un dhl al gobierno propio, como llegó á emanciparse de la supremacía de la Iglesia
anglicana, lo que parecía un cataclismo á principios de nuestro siglo y ho.v es un hecho normal
qtte parece haber existido siempre.
El avance de la ola democrática que, á cada
r eforma periódica. do la ley electoral, se acerca
más al sufragio universal, ahogará el imperialismo
y el unionismo, hoy sinónimos.
Curioso es, sin duda, que una guerra formidable
emprendida en una comarca colonial y que es la
tardía, pero natural consecuencia del modo brutal
con que Inglaterra quitó á Ilo!anda sus colonias
africanas traiga por resultado la libertad de la som~ti~a Erin; y que la libertad de un pueblo comprimida allá, resulte acá triunfante.
Si este fuera el resultado de la guerra con los
boers, tan~o 1;1ej~r; tanto .mejor, no porque nos
:parezcan m mas m menos dignos de la. libertad, los
irlandeses q~e los campes(nos del Orange y del
Tra.nsvaal, smo porque la libertad tiene al fin, que
abrirse paso; 1 es segu~o que los bóers anglicaniz~do~. como di?e el Manscal Roberts, seguirán creCJendo y ~ultiplicándose, y cuando dentro de unf
cuarto .de siglo, la riqueza mineral de J ohaneRberg~
haya s!do agotada, volverán, por la fuerza de la:;
cosas, a recobrar su independencia de que tan dignos han sabido mostrarse.

. Verdad es que en ton ces, dice el célebre publici!t~ ~ryce, otra potencia habra crecido en Australafnca: ,los cafres, la mancha negra: esencialmen!e prolificos, los cafreR, se multiplican en proporciones tales, que pronto superará.u en la balan-

Vicente flcosfa.

I
Ya de pie, sobre los brazos
de la cruz, turbó el misterio
del augusto cementerio
al compás cle,:;fallecicnte de siniestros aletazos.
D ejó luego de la pampa la morada ya sombría,
y escaló, remando, al cielo
para hundir ~u largo iJlelo
en el seno de las nuhes, en la a?'mósfera vacía ..•

II
En las noche,; inrernales,
al palacio del magnate
cautelooa llega . .r bate,
bate el ala, y pone miedo,, el crujir de los cristales.
En la cuna llora el niño .. Pasan ráfaaas de viento
•
'
como 1mitre,;
en bandada, o
y la joven tbposada
palidece; ~uíre angu~tias de fatal presentimiento.

III
Con su ritmo funerario
de la mí,-:era huharclilla,
donde roj,1 llama brilla
con reClejo, angu~tio,.:o,, lanza el a,e su graznido.
La mendiga reza .,· tO•l' .. . l'a;-an nieblas enlutadas,
y del alto campanario
con rn ritmo funerario
se desprenden knta mcn te la, postreras campanadas.

Camargo.
L AS GARZAS,
-&lt;:)..)0(-&lt;:)..

Ya, como lle--atado nmillete
De azucenas. un grupo imaculado
De garzas por el aire $Ocegaclo
Que el ritmo !le c~e rnelo se so~ete.
. \'an l:~eia e.l paln!eral, que amor promete.
Si un paJaro rntcrpone•e extraviado,
Contra él esgrime el t·~cuadrón airado,
De su pico de amhar el florete.
_t:a \'an muy lejo,! Su-, radiantes galas
D1v18a apena~ la mirn1la inquieta,
Del \'Uelo de las armónicas escalas
Y cuando lllUl'Yc el sol-reaio poetaSe Ye el palio de lino de su~ ala~
En el fonclo dr un t-ic•lo ele violeta.

Více,¡fe flcosfa.
SONETO.
-&lt;:),o-&lt;:),

Vienes, dolor, 1-in aYi&lt;armc, mudo
corno l.t sombra c¡ue á tu pa,o riega~,
y eon tu cLmlo Yeneno-o pega~
en el templado acero ele mi escudo.
De tu bla~ón de omnipotente dudo
Y río de ~n afán..... y entonces lleg,b
Y tu ala enorme ele f;,1tún de~plea•is
• b' , ,
o t ra rez ante mí. ne~ro ~· sañudo.
i Oh, dolor. tu pre~encia no me asombra!
cuanto tu ac-ento funeral me nombra
por ver qué hiere~, por mirar qué ;rrancas
hoy que, marel.1ito, entre la obscura sombra:
rueda. el manoJo de gardenias blancas!

J:uis

g. )Ylurillo.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domin¡~o ~ií

ae Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900.

cCas óbras del J)esagüe del Valle de jWéxico.
LAS FIESTAS INAUGURALES.
NOTABLE DISCURSO DEL SEl':OR GENERAL DIAZ,

1 ,1

&gt;1cruas que constantemente amenazaban im~n&lt;larla.
s~ construyeron altos bordes y diques resistentes
para protejer al suelo firme de la ci~cla_cl, P.ero sus.
clefe1wls, que demandaron gra~ la bo~·10s1d~~' ~o
fueron tan resistentes, que pudieran unpedn, bajo el reinado de ~IoTctezuma Ihu~camina, qu~ l,os
ríos que afluyen al \ alle, en u~ ano muy lluv1?'~º,
ocasionaran una gran inundación que destruyo la
mayor parte de la ciudad. . .
Desde entonces data la 't1táruca lucha, cuyo término nos ha cabido contemplár, y que :fué iniciada entonces por el Rey ele 'rexJoto, ~l Bahio
Xetzahualcoyotl, que levantó un gr,m dique de
16 kilómetros de loncritud, para protejer á la capital contra las fuert~s corrientes y que dejó dividido en dos porciones el lago central.
Aquellas obras, emprendidas con todo esfuerzo y actividad, estaban bien concebidas, y satisfaciendo su objeto libertaron á la ciudad de las
constantes inundaciones; pero más tarde el imprudente Ahuizotl mandó abrir brechas en el dique,
volvió á aparecer el peligro y la cii1dad se inundó.
nuevamente hasta que se volvieron á hacer nuevas
defensas, y la ciudad pudo prosperar y engrandecerse.
Hasta entonces los aztecas. Después, en 1519,
cuando Cortés llegó al Valle, las agua• ocupaban
una gran parte ele la planicie, y sin darse comple- •
ta ~uenta de lo que hacía, mandó destruir el dique,
de Netzlíualcoyotl, para sitiar la capital. Los demás diques fueron completamente abandonados,
Trabajos á brazo en el Canal, kilómetro 47 y mP&lt;I lo
y más ó menos destruídos por el tiempo, pero toCumplimos el ofrecimiento que hicimos á nues- , - - - - - - - - - - - - - - - ~ - - - - - - - : dos inservibles para su objeto.
tros estimables lectores, al ocuparnos en este núDurante muchos años, las lluvias no fueron,
mero, con la mayor extensión posible, de uno de
abundantes, y no se advertía el peligro de las.
los más grandes actos realizados, no ya durante
inundaciones, ni se tomaban medidas para prevela Administración del señor General Díaz, • sino
nirlas, así es que, en la nueva capital, fundada por·
durante el siglo, á cuyo término, con tanta rapiCortés, se construyeron buenos edificios, etc.
déz nos acercamos.
En 1553, bajo el virreinato ele Don Luis de YePero antes de ocuparnos de las fiestas inaugulasco, la abundancia de las aguas plmiales deter-rales, pennítasenos llamar la atención acerca de
minaron una nueva inundación; el Gobernante cilos grabados que representan los trabajos emprentado puso la mayor diligencia en combati_r el mal, yclidos y ya hoy realizados, porque en ellos está el
al efecto, construyó, á semejanza del dique de X etmejor argumento que podemos emplear al sotitezahnalcoyotl, un albardón curvo que se levantaba
ner, como h ijas de nuestra más íntima convicción
por el nlmbo de San Lázaro, y que por el ~ortelas tesis siguientes :
llegaba á la calzada de la Villa, y por el Sur á.
la. Las Obras del Desagiie del Valle de ñiéxila de San Antonio Abad.
co ha venido siendo la más granile necesidad
Obra fué esta tan estéril, como las anter iores,.
pa ra la hoy capital ile la República, desde que los
puesto que á los pocos años, en 1580, volvió {i.
aborígenes fundaron Tenoxtitlán y los Reinos inmunc1arse la ciudad, siendo Virrey Don •Mantín:
mediatos, porque de la re.:.foación ele esas obras
Enríquez, en cuyo tiempo fué cuando por primera
depenile casi en su totalidad el buen estado sav~z .se pensó en el clesagiie directo; pero desgra-nitario de la población y suprimen el riesgo de las
cia~am_ente, cuando ya se discutía la idea y á ella.
inundaciones.
se mclmaba el Virrey, fué removido al Perú y el'
2a. No sólo las poblaciones del Valle y la capiasunto quedó en tal estado.
· ·
tal estarán beneficiada:; con las repetidas obras, siEn 160-!, la ciudad fué víctima, una vez más
no que todo el país sentirá aumento ele bienestar.
de una inundación, y el Gobernante de esa época'
3a. Sólo es:fuerzos titánicos y una constancia
el :;\Iarqués ele :;\Iontesclaros, pensó en buenas obra;,
inquebrantable, aun llegándose al ::acrificio, fuede defensa, per o cleshechó la idea del desacriic diron capaces de lograr la terminación de las obras.
recto Y se limitó á buscar el medio de conte~cr las·
4a. Los bien es que dimanan ele estas obras en
Puente en el kilómetro 43.2 del canal, camino carretero
aguas en terrenos situados á mayor altura que ell
su liga íntima con los demás del Sanpo~;n~to de la
de CU&amp;Ul,ltlén.
Lago de Texcoco.
.
ciudad de México, sólo pueden ser comparados con
los que ha disfrutado el país en los últimos cinco lustros de imperturbable paz.
Bastaría para demostrar que la realización de
las Obras clel Desagiie, eran una necesidad ingente, decir, como es cierto, que aún antes de la
Conquista, durante la dominación española y to&lt;los los gobiernos que después han regido á la Nación mexicana, han hecho esfuerzos infructuosos
por cierto, para llegar al fin que hoy se ha llegado.
Los aztecas, siguiendo sus tradiciones respetando las órdenes ele sus sacerdotes, que p~·obablementc, se sintieron atraídos por el hermoso
y rico Valle, fijaron en su centro su residencia, si~~iéndose muy satisfecl10s, porque en aquellos sitios encontraban cuanto necesitaban para
su subsistencia y la práctica de sus costumbres;
p_~ro no tardar on mucho en reconocer su imprevis1~n, cuando fu?dada la ~ran Tenoxtitl~n, ,que hab1a de llegar a ser la ciudad de México, se vió
amenazada y hubo qu e defenderla del flujo de las

•S&lt;llhia del a1tua:de la presa.

Vista antes de la terminación de las obras en el k!lómetro 65.

,,

~o~· la mi~ma é&gt;poc.1, He construyó el dique de San dado cle1110.• tradn l'll -¿~ de Dit·;unbre ele rnos.
to de Don Bnrico era !meno, y no t,mló mucho en
Cnsto!&gt;al, &lt;le más de una legua ele longitud, la qué la;; nguas tenían conientc, ¡-uc,; en e~a f&lt;.,drn
ordenarle que prosiguierti Hl!' obras.
1)l'efa de Otuml&gt;a, Hohrc el río ele S..Jiian Teo- en medio de una gran fic.,ta, Enrí('o Jlartí1wz tlió
Fn 1Ci09, tnanclo aún no e~tahan terminadas los
tihuacán, rn rc,co11~Lruyú el rlique de ,icxicalzingo salida á la,; agua:; del c·anal.
rí_o,. tuvie:~n una gran crec-ieute, la~ obras no pu_y se construyo, en terre110:; ¡,oro,o~. la llamada
. rn aiio cl_espu~~ ht obra qucilú inútil. El go- &lt;l1rron util1zar~e, y entonc·es se determinó la mapresa del Sur, que absor!Jía la~ ag-1w,: protl ul'ida, bierno colon1al, por economía mal enternlicla, quiYor inundación de Méxito. e1 uc se recuercla en la
JH&gt;r laa fuertes corrientes del J'cdreg-nl de San "º 4.tw el ,;ocavón ,eeon~truvera ,in 1111 reve,timienlti,:101:ia, v qu e fué una vcrd-atlera hec1tombe, pues
.Angel.
to ~óli1lo, ~e produjeron &lt;i'errmnhamit•nto,-, el "º¡wrc•&lt;·wrnn en ella 30.000 personas y duró cinco
l'ero todas estas y otras muc:lrn, ol,rn,: ,·erifi- c:avón se azolvó. ya Ul&gt; elió ,al ida ú h~ ag-ua~ '! e,to
aíios.
·
·&lt;·a,las en esos mismos tiempos rernllahan infnl('Lo~ m,tlquerientes de
tuosas como lo demuestrá el h ec·ho ele qne de,pué:;
}Iartínez lleg-aron á
1lc c·onstrnídas. en el año de lfiO')' la ciudMl ,natribuirle á él la respon~rió. inu_ndaciones parciale~ que le ¿riginaron perRa hi li&lt;lad &lt;le! desastre
.;¡111crns_ 1rrep,~1\1.bles, y de aquí l'Íno, que por fin.
d ieiendo q Uf' intencio~
D. Luis de "\ elasco, II )Iarqués ele Salinas. ac·ep11almente había tapado
tara el proy:?to ele de,agiie di recto. en que hahía
el SO('avón . "'&gt;' se le puso
)Jen,;ado e! \ nrey D. Martín Emíquez. lfr,uelto
preso: pero no tardó en
. it lievarlo á ~abo, fné ~ecunclado por el notable
demo~trar ~u inoeencia
ioah10 D. Enr1co ñiartínez, quien asociado á un
y c&lt;·har en cara al GojC',&lt;uita, _Y!. Juan S~nchez, presentó un proyecto
bierno no haberle dado
~le ilesag11e. que en smtesis, consistía en sccruir por
los elementos hasta~tes
l111 soca,·ón la línea marcada con anterioridad, la
¡mra terminar el reves-&lt;lcl Xorhi,tongo y dar por allí ~ali&lt;la á la~ agua;:
_t i mten to. }[ás tarde, el
ckl \'allc qne lleg-arían ha,ta el río &lt;le Tula v de
}Iarq_t;éH de Cadereyta,
..-alli pa,,;arían al Pánuco, del cual e5 afluente el
tam hien c·on vencido de
])rimero.
la homlar1 tlel proyecto
Lo~ constantes peligros, lo,; -verrladero,; dc,a,::Vlartínez. que con constres que las aguas causaban, hicieron que la erntcrnc.ia Unquehr-antabiló,
-presa ,e acometiera con tanto brío. que ,e pu•irnm
había c'omenzaclo á conEn • Oos Puentes.• Recepción de los trenes.
-á la obra millares de indígenas. muchí,;imo,; ele Jo,.:
l'ertir ~u ~oc:avón en ta'&lt;'nale~ fallecieron, pero en poco meno,; ele un mi.o'.
jo abierto, quiso dar im-el socavón &lt;]Uedó terminado en una longiturl de
pulso á las obras; per o
:seis mil metros. Al mismo tiempo se hi('ieron el fué c-au~u de ,-ería:,; ili,tu~ione" aecrta ele la bornlad
~u, hueno~ deceo~ se estrellaron ante la falta de
fajo abierto. descle el desemhoque del ,oc·ahón · del_ p~oyetto de Emito }fartínez, quien lo ,o4enía
elementos pecuniarios.
e11erg1ea111ente. hacienclo ver la razón de ;::u frac·al1a.::ta el Salto de 'rula v dos canales fle conclucc·ón
~•:,:tá idea ~iguió teniendo ar·eptaeión, aún des~o. Sin embargo, en l(il-1, la Corte ele J,;;;pai'i.a enl'ió
-cle las aguas. uno para Zumpango :· otro para el
p_ue;:: de la muerte de Enrico Martí1,e;;, y se conal Ingeniero Arlrián Boot, que gozaba de gran fa1·ío rle Cuautitlán.
t:nuaron 1~1s ohr~s. pero eon tanta lentitud, que
ma; _opinó éste que &lt;lehía prevenirse el peligro por
Todavía nac1a pudo l~grarQe, no oh,tante que la
"º'º
despuei&lt; de_ ,1glo y medio r¡ued6 tl)rrninada la
medio ele 1lefensas, y en lfi23 Re ahanilonó el ~om ente del pro:·ecto, en el fondo, porque ~e le hiciraprrtura del taJo de :Yochi,;tong-o. ele! cual todavía
ron muchas innovaciones, es la rni•ma que acaba t·a1·ón &lt;le :'irochistongo: pero el Yinev, :;\farqué,;
al preRentc ,e con~erva un lnren tramo. sobre cu,de realizarse, )' no obstante, también. haber que- ele Gúlvez, tenía la comiccióu de qne· el pro!·ec!·o bordo corre la línea ele! Ferroearril Central.

-

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Y¡sta de los Talleres en San Cristóbal Ecatepec.

11

.
•

.
- - - - _ _...,.._ _ _ ..,...~,:,T--r'.:

Draga "Lucy" kllóme1ro 39.

Dra~"&amp; •Cu,ubtemoc,• l&lt;ilómet rn 39.

�EL MU~DO ILUSTR_\DO

Domingo 25 de l\farzo de 1900. ·
Domingo 25 de Marzo de 1900.

'

EL MUNDO ILUSTRADO

•

EL ULTIMOR ETRATO
DEL SR. GRAL.

D. PORFIRIO DIAZ
Muy justificado es que á propósito de la tern,inaci6n de la n,onun,ental Obra del Desagüe del Valle
de México!l,honren,os hoy las páginas de este Sen,anario con la últin,a totografla que se ha ton,ado
del Señor General Diaz!I pues por
aquella obra!I el pais entero debe
enviarle sus felicitaciones.
Nosotros se las envian,os sin,:eras y respetuosas!/ porque ven,o s en esas obras!I uno desusn,ás
h ern,osos triunto s!I que a c aso !I lo
enorgullez ca l egltin,an,ente!I tanto
6 n,á s q u e n,ucho s d e sus a c t o s
adn,ini strativos y sus vi ctorias
en la guerra!/ porque ha den,ostra•
do en esta vez!I que infatigable y
estorzado!ldespués desus hazañas
n,ilitares!I en n,edio de sus dil/ciles tareas de gobernante!/ ha teni do bastante constancia para sostener una lucha de veinte años!I
hasta lograr ver realizada la obra
n,agna!I que le ha conquistado un
lauro tan hern,oso.
Si no existieran tantos y tan poderosos n,otivos para que el pals!I
agradecido al Señor General Dlaz!I
vea en él uno de sus n,ás grandes
hon,bres!lbastaríaéste por si solo!I
para perpetuar su n,en,oria.

'

Despuécl &lt;le aquella obra gran&lt;lio~a, pero que
no llegó á satisfacer los .fines que se buscaron,
no ha habido gobierno del ~léxico indepern1iente
que no se haya preocupado en lograr el de,agiic;
pero unas Yeces nuestras reYueltas políticas, otras
nuestros frecuentes cambios de gobierno, y :;icmpre la falta de recursos, y tal vez más l¡ue c~to, la
de energías para realizar el bien nue hoy hemo;;
alcanzado, no sin i&gt;acrificios verdadero,, como puede verse por los siguientes datos, hicieron nulas
todas las tentativas.
En 1879, el Sr. Ingeniero D. Francisco ele Garay
pr esentaba un proyecto que, basado en la idea primordial ele Enrico 1fartínez, aseguraba el desagiie
perfecto del Valle de México; y entonces fué
cuando el señor General Díaz, que siempre ba dado
á esta obra toda la importancia que merece, reeolvió llevarla á cabo. Entonces comenzaron á palparse las dificultades, se vieron los sacrificios que
sería necesario hacer; pero con la energía que todos reconocemos en el Primer :Magistrado de la
N ación, tan empeñosamente secundado en esta
vez, no cedió en su propósito; y si bien es cierto,
que en un principio no fué posible acometer la empresa con toda actividad, más tarde, un decreto
de 16 de Diciemhre de 1885, autorizó al Avtmtamiento de la capital para suministrar la amialidacl

Puente en el kilómetro 2'2.2 del Canal, camino carretero de Pacb,uca.

de :j;-:lOO,OUU, destinados á la pro,ecu&lt;:ión de las
obra~, y por dispo;;ición d.el Supremo Gobierno, comunicada á la ~ecretaría de Gobernación el 2
de Febrero ele 1886,- se creó la Junta Directiva,
suficientemente autorizada y con facultades bas~
tantesparadirigir y administr11r la inver.;ión de Jo;;
fonüos. De entonces acá, las o·l a,; ,e eniprcndierón
con toda activi&lt;lad después de :iaber exa minádo~e
por peritos, las de revestimiento del tramo del
túnel abierto }ª, así como la clase c1e materiales
que se habían empleado, y de haber1;e aprobado las
proposiciones que hizo el Ingeniero Don Luis
Espinosa, inclican&lt;lo la conveniencia ele que se mo-

Sr. Gral. D. llll¼nuel Gonzá.lez Cosi o,
Secretario de Estado y del I&gt;Espacho de Gobernación

clificara el trazo del canál entre Mé.,:eo y San Cristóbal, acercándolo á Cerro Gordo y retirándolo algo más del lago de Texcoco para que se apro,·echara una ligera pendiente.
Los trabajos preliminares, para elección de materiales, modificaciones que se juzgaron tan benéficas como urgentes, y muchas de ellas económicas, duraron dos años, y al referirnos á este
punto, debemos hacer mención eBpecial del señor
· Ingeniero Espinosa,
que trabajó con inconcebible la boriosidacl, produciendo informes y clanclo so;
luciones verdaderamente notables, que
merecieron la aprobación de peritos tan
competentes como los
Sres. Ingeniero, Gargollo y Parra, Leandro Fernánclez y Roberto Gavol.
·
Entre °F1 1s trabajos
más notables pueden
citar§C la diminución
de la pendiente del
antiguo proyecto, conservando el gasto de
17metroscúbicos para
P uente provisional para el camino carretero de Cuantltll!.n, kilómetro 43 2.
el túnel, diminución
que hizo se ganara

•

7

una altura de 2 m. 75, que fué propicia para el
mejoramiento de la descarga de hl,:; atarjea~ de la
C:él!Jltal; la redlH c.ón de la exc,tYaüón tlel canal,.
c:ijando po:,ibil1c.1a&lt;l de auli1entarla si así lo &lt;lemo~traban las ncce,i&lt;lades, con lo cual se ahorraron más de un millón de metros cúbicos de e:xcavac-ión del canal, y la impugnación qne hizo al
dictamen que rimlió el Ingeniero belga León Derote, quien comi~ionado por nuestro Gobierno vino á ~Iéxie:o, eRtudió el proyecto y propuso reforma,; que el señor E~pinosa demostró qne eran
inadmisible,:; y que debía subsistir lo aprobado p.a·
la Secretaría de Fo.mento el año de 1879.

Sr. Gral. D. l'rancisco z. Mena
Secret.trio ae Estado y del Despacho de Com~icacione• y Obras Públicas.

Después ele estos trabajos fué cuan do se con~rata~on ~as obr~s ele construcción del túnel de
requ1xqm.ac, pnmero, con los .señores Read y
C'_amph~ll, que no pudiendo co11cluirla por causa;
aJenas, a su voluntad, rescindieron su contrat
d.espues con los señores Pearson.
o, Y
Casi 'veinte años de constante labor c1' l 1
t .. b" á 1
'
, e lle las.
con ia. . ? :st cu os que parecían insupera ble" ,0hrepornendose
á
las
crisis
financi·e
.,
:s,tan"'
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cho -tem ·prest1tos,
haciendo verdaderos º• ºfi .
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.,acn c1os
a:s a mver u 1a suma de cuarenta ·11
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I ones e e
P :s , se neces1 aron para la realización
el
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P;oyecto, que sólo ~nergías inquebrantable es e
d1an haber llevado á término . la d 1 - eGs por al D',az como J efe Supremo· de le senor
ene~ ., .
del ~eñor General ~Ianuel Gonz'l eª J., ac1on; las
l ., . ~
a ez os10 que tra
)aJo l'e1s anos como Presidente Mu . . ' l
'pués al fundar el )Iinisterio d
nic1p~, Y. (leshizo el empréstito de Londres e ~on~u?1cac1ones,
energías á la o-io-ante~ca 0b . y echco - muchas·
Franci~co z ~r"
'
ra' las del senor Gral.
~- • 1 ena, como Secreta•·
d
E
y_ las de los señores General R' n~ e ;,staclo,
Lic. José I ve,;; L imantour Lui i~on_ G~llal'(lo,.
blo :Uacedo Román S La'
.s av1e, Lic. Pa• scuram
yM
,
c, ontreras, 'que formaron
M
. anu_e1 Maria
1
cuya administración se termª· esa ]Directiva, bajo,
•
maron as ob .
·
supieron secundar con pat . t'
rns, y que,
resolución del Jefe Sup r10 idsmo verdadero, Ja
. . .
remo e la N 'ó
, .Al prmc1p1o de las ob
ac1 ~ parte de la Junta Directiv~o for~aron también
tín Cerdán, Don Casimiro c1:1s~?nes Don .Ag-usO
dro del Valle y J. Rivas Go
ado, D on Pengora, todos los cua-

Sr. General de División Don Porfirio Díaz, Presidente de losEstados Unidos Mexicanos.
VX.TDltA l'OT OGBAl'IA TOJIIADA POB IIIIOBA.

Propiedad artta&amp;lca uecan,da.

�=

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Do;n;ngo 25 de Me.rzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

enoraullece de haber llevado á ténnino esa obra,
que ~stá considerada, justamente,, ~omo ~a prllllera en su género, no sólo en Amenca, smo en el
mundo entero."
· Más por qué decimos que los beneficios que
di~an~ de estas obras, sólo pueden ser comparados con los de la paz que disfrutamos? . ...
Porque es la verdad: la paz ha arrebatado á la
muerte sus víctimas de la guerra, ha aumentado

nuestro crédito en el Exterior, ha hecho que de
todas· partes afluyan capitales, ha creado se_guridades han engendrado confianza y ha producido,
en sum~, progreso y tranquilidad.

Las Obras del Desagiie y las del Saneamiento
arrebatarán á la muerte las víctimas de las epidemias y de las enfermedades infe!iiosas, y al saberse en el Ext_erior el mejoramiento del estado
sanitario en el río que in las condiciones anteriores era bien temido de los extranjeros, au-

•

mentará' la confianza, se alentará el deseo de buscar entre nosotros fuentes de trabajo y de riqueza, y ya no sólo los capitales, sino también los
hombres de empresa y de trabajo ,•endrán á nuestro suelo en inayor número, de todo lo cual es de
esperarse, se deje sentir mayor bienestar en el
país.

Vengamos ahora á la inauguración de la tit-ánica mejora, acto solemnísimo, verificado el sábado 17 del actual y del cual ha de conservarse
inmortal recue1:do en las páginas de nuestra historia:

;Al levantarse·la.g compuertas de S. Lá.Zaro.

les, á excepción de los dos últimos, cuyo5 retra- explica por qué, en los barrios de la parte oriental
tos no pudimos obtener, figuran en la plana que de la ciudad, la rnortaJidad -alcanza la inrnro:iimil
les hemos consagrado para perpetuar el recuer- proporción del 70 al 72 por mil.
'·A mayor abundamiento, todas esas aguas, cardo de la focha en que la ciudad ha alcanzado bien
gadas
de dflsechos oqránicos que dPlenidos á las
tan incomparable, y la posteridad conozca á los
E;otoras
ilc la C'iudail, eran mortífero:., hacE:n ra!preclaros ciudadano~ que supieron llegar hasta el
tn para ir á feC'unda-r los campos agríc,Jhn, llesacrificio por as.egurar su bienestar.
Además de los miembros de la Junta Directiva, van en sí un b"11H'O para la agri1~ultura, y ª!l.l'Ofio-uran en esa plana el señor Ingeniero Don Luis vechadas, darán al país, con creces, todo lo que ha
á suceder:
B~pinosa, cuyo celo, dedicación é inteligencia, gastado en las obras del desagüe. Así
á
la
salida
del
túnel,
las
aguas
servirán
para procorno Director de las Obras, solo puede ser comparada á su modestia, los señores Ingenieros Juan ducir fuerza motriz, y más adelante irán á deSoto Dnrán é Isidro Díaz Lombardo, que no con rramar sus tesoros en el seno de las tierras de la1nenos esfuerzo lo ayudaron en sus tareas. Sir ,v. bor.
1-'earson, contratista que ayudó á salv,ar obstácul9s,
~
y el señor Ingeniero Don Fra·ncisco de Garay, au"Si se compar.a, por último, los sacrificios que
tor del proyecto que fué aprobado en 1879.
costaron las obras actuales con los que exigieron
¡ Loor eterna á tan ilustres benefactores de la otras menos útiles, encaminadas al mismo fin,
Patria!
no puede uno menos de asombrarse de la baratura
Pero, enumeradas, aunque tan sucintamente, de aquéllas.
las dificultades que hubo que vencer, establecido el
"En efecto, sábese que en las obras de la desviaparalelo entre los esfuerzos de cinco generaciones ción del río de Cuautitlán, que estuvieron á caro-o
y los que en 20 años se han hecho n~.r::i. realizar de los padr~s franciscanos, y que tardaron much~s
las obras del Desagiie del Valle; ¿es cierto que es- años, murieron, sólo en tres años, doscientos mil
tas revistan importancia y trascendencia tales, que indígenas, extenuados por la fatiga y por lo rudo
hayan merecido tan preferente atención y la ero- de las labores .. Si se pudiera precisar exactamente
gación de tan extraordinarios gastos?
los gastos que se hicieron en la época del Imperio
Sí, si es cierto, no sólo porque con ellas se ha azteca y del virreinato, veríamos que sobrepasan
logrado el gobierno absoluto de las aguas de los muchísimo á las que ha terminado el México inlagos, que están más ó menos cercanos de la ciu- dependiente.
0
dad, con lo cual desaparece todo pelig¡o de inun"Con estos ligerísimos informes, bastará para
rnlcladorde : !~ ¿ee~: ~e~~:~: 1~º:~nTeno:z:tltJá.n.
dación, sino porque mejorará el estaio sanitario que nuestros lectores aprecien por qué México se .,______ ______________J
&lt;le la población, y así hemos creído demostrarlo en ~ - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - una de nuestras ediciones diarias, en los térmi- 1
nos siguientes :
..,
"¿ Qué beneficios obtendremOB con esta obra?
Fácil es contestarlo. En lo jllCeBivo, las aguas vertidas en el Valle, seguirán"'1ste trayecto: Las del
escalón meridional, convergiendo á los lagos de
Chaloo y Xochimilco, vendrán, unas por el canal de la Viga, otras por el río de la Piedad y,
paeando en parte por el sistema de atarjeas de la
ciudad, servirán para lavarlas é irán después al
gran canal, donde se reunirán con las del lago de
Texcoco y con las de los lagos de la parte Norte
del Valle. Después se precipitarán en.el túnel de
'J'eqnisquiac, y por último, irán á desembocar del
otro lado de la serranía, fuera del recinto del Valle.
No habrá, pues, peligro de inundación, aún
en los años de más abundantes lluvias.
"Por otra parte, sabido es que antes de estas
obras, todos los desechos de la ciudad de México eran conducidos por nn sistema imperfecto de
canales subterráneos, que los llevaban al lago de
r.rexcoco, verdadera. cloaca, que recibía en s.u seno
la enorme cantidad de MEDIO MILLON de met ros cúbicos d.e inmundicias por año, inmundiciAs
cuyas ema.nac10nes nos traían los vientos del Noroeste, sobre todo, en la época invernal. Así se
lo11tanttoea tomada en e1 mo':°ento de firmar el acta en s. Uzaro.

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El gran dique en los momentos:de ser visitado por el Sr. Presidente.

Ciento ochenta personas, entre las cuales se
contaban los miembros del Cuerpo Diplórnatico,
los Secretarios de Estado y otras de representación
política social, fueron invitadas por medio de
lujosas esquelas, y á las ocho y media de la mañana
del citado día se reunieron en la Plaza de la Constitución, para ocupar, momentos después, los vagones especiales que las condujeron á San Lázaro.
En aquellos terrenos estaban f~rrnados, eu línea desplegada, los Batallones 210. y 250. y el 7o.
Regirniento, fuerzas que presentaron las armas, á la
llegada del señor Presidente, en tanto que las bandas bat ían "marcha" y tocaban el Himno Nacional.
A inmediaciones de las compuertas se levantó
una extensa tienda de campaña, 'desde la cual pudieron los circunstantes presenciar la primera cer emonia de la inauguración, que consistió en la
apertura de las compuertas, que dando paso á las
aguas de las atarjeas de la ciudad, son el punto inicial del canal.
Acto continuo, el señor Rosendo Esparza, se-cretario de la Junta Directiva, dió lectura á la siguiente acta, que fué sub~cripta por los señores
General Díaz, Secr etarios de E stado, Miembros del
Cuerpo Diplomátieo, personal de la Junta Directiva del Desagiie y otros ~nuchos de los presentes :
De~pnés de esta ceremonia, se descubrió una
placa en bronce, donde se lee la siguiente inscripción:
" El día 24 de Enero de 1897, siendo Presidente
de la República el señor General de División Don
Porfirio Díaz, y bajo la administración de la
Junta Directirn del Saneamiento de fa Ciudad de
MéÁico, presidida por el señor Lic. José I. Limantour, se dió principio á e•t a~ obras. de arner clo r1n

Domingo 25 de :Marzo de 19UU.

EL MUNDO ILUSTRADO

Boca de salida del gral(tún•I.

el proyecto formado de orden del Ayuntamiento
de 1888, por el señor Ingeniero Roberto Gayol."
-&lt;::..,.~

A los pocos momentos, la comitiva ocupó los trenes especiales que habían de conducirle hasta el
PVnto donde acaban las obras.
.
El viaje fué de lo más agradable, tanto por las
manifestaciones de regocijo que hacían los vecinos y autoridades de los puntos por donde pasaba
el convoy, como porque todos los viajeros tuvieron ocasión de admirar los detalles ele las obras,
algunas de los cuales representan nuestros grabados.
A las once y meaia ele la mafrana se llegaba al
sitio c:n q·1e ~e unen el canal y el túnel a e Tequisquiac ; la comit iva presenció la apertura de las
compuertas y después, los trenes continuaron su
marcha ha~ta un punto inmediato á la desembocadura del túnel de Tequisquiac, v por último, se
lllegó á Zurnpango á las dos y media de la t arde.
En esta población hay una construcción sólida,
de dos cuerpos. que ha ocupado la Dirección del
Desagiie, y en el pat io principal de esta finca, con\·enientemente decorado, fué donde se sirvió el
banquet e.
Este fué ofrecido por el señor General Pedro
Rincón Gallar do, corno Presidente de la Junta
del Desagiie. y en su correcto brindís, después ele
hacer mención de la importancia de las obras y
los benl ficios que ellas han de producir, encomió
con el más caluroso ent usiasmo, el apoyo y decid ido empeño del señor General Díaz, invariablemente demostr ados para la r ealización de las
obra$, que según frase de uno de nuestros diarios,
" las hubieran firmado con orgullo los Romanos ó
los em presarios del Panamá."

Hubo otros brindís: el del señor Ingeniero :Manuel María Contreras, proponiendo uno por el señor Lic. José !ves Lima1itour, que por enfermedad
no pudo asistir al bánquete; proposición que fué
aceptada por el Sr. General Díaz, y el del señor
Lic. Raigosa, qu_e como apoderado de Sir W. Pearson, propuso un brindis por los trabajadores que
corporalmente ayudaron á la consumación de Jas
obras' y pintó en patéticos términos la vida y abnegación del peón mexicano.
Antes de regresar á :México, se firmó el acta siguiente:
"En el desemboque del Túnel de Tequixquiac,
Mun.i_cipalidad del mismo nombre, Distrito de
Zumpango, del Estad o de México, las personas invitadas á la comida que se sirvió en éste lugar, hoy
diecisiete de .Marzo de mil no,ecientos, de común
acuerdo y con el mayor entusiasmo, resolvieron levantar la presente acta con el objeto de celebrar el
fausto acontecimiento de la terminación ele las
Obras del Desagiie del Valle de México· obras emp~e~d_idas, según_el, plan que concibió ~n el Siglo
d1ec1s1ete Don S1mon Méndez; modificadas y amplia?as siglos después en proyectos presentados por
~á_b~les pentos; l!evadas á debida ejecución por la.
1mciativa del senor General Don Pedro Rincón
G~llardo, Ingeniero Manuel l\f. Contreras y demás
miembros del Ayuntamiento de mil ochocientos·
ochenta y ~inco; impulsadas por nobles y levantacl~s sent1ID_1entos del señor General Don Porfirio
Diaz, Presidente d_e la República, administrados
con _la ~ayor eficacia y honradez, por la Junta Dir ectiva? m stalada el año de mil ochocientos ochenta Y _seis, -~ concluídas bajo la acertada é inteligente d1_recc1on del señor In¡reniero Don Luis Espino,sa_, obra~ magna_s y benéficas que libertarán á
:Uex1c? -~e _mundac10nes y mejorarán las condiciones h1g1e!1icas de la Capital y su Valle."
Int_enc10nalrnente, al referirnos á los brindis, no
m~nc10namos el que pronunció el señor General
D1az, porque_ no hemos podido preECindir de cerrar est~, su~mta síntesis de las fiestas con la reproducc1i111 !ntegra de su notable discurso.
Helo i'fl!l:m:

Domingo 25 de llfarzo de 1900.

EL 1IU:NDO ILUSTRADO

v ,u a tomada desde el tren en movimiento. Manlfeetantes eu_ el:puente;.sol&gt;re
el cami no de c uautitlen.

Tornos para levantar las compuertas de la gran presa.

Que si en aquel memorable día de &lt;livina ins- ron qne durante m uchos año~ TI? se ~ntent.ara otra
piración, este hra vo é inteligente pueblo recobró. ele i:;u género, no obstante la md1scuttble nece,:m1a&lt;l
de hecho su .soberana facult.a&lt;l &lt;le gobemar se á de su complementaria. En este estado las cosa~,
sí mismo, y su asiento en el concur;,o &lt;le los pue- vino con el siglo XIX la heróica guerra de l nblos libr es, hoy, 17 de Marzo de 1900, nos he- clepen&lt;lenc:a, con ,m trernen~1o séquito d~ t_odas
mos man umitido de opr-obio~a ~enidumbre, cnyo h s guerras civiles é internac1onal~s que sm mtetributo hemos pagado hace más de cua~ro siglos rrupción se ligaron para determm ~r el !_argo Y
con miles de vidas de n ue~tros c1mpatr1ot.as; he- 1loloroso período &lt;le gest~ción polít1co-socrnl qt~e
mos entrado sin r ei-erva en los sorteo~ que designa- había de nutrir y hacer vrnbles nuestra autonorn1a
ban las víct ima~ y hemos &lt;levora&lt;lo la vergiienza y nue~tros poder es )lacionale~, . que aún de!'-pués
que ent rañan esas penas necesar ia, con_que la na- ele reconocidos por el mundo civ1Uzado, fuer on por
n tiempo lloéo efectivos en el interior.
t.uraleza castiga las faltas contra la h1g1ene, que al11ú
0
t)urante
a1{uel sangriento y deYastador período,
generalmente Jo son cont ra la digni&lt;lal1 y i¡l r esno obstante q ne toclos los gob ierno, reconoc1cron
peto de sí mif'-mo.
.
,
Esas agua~ pluviales, cargadas de matena~ orga- ¡'¡ e~ta C:)lo,al empr e,a toda la irnporl-ancia que
nicas que por mil vertientes afluyen á la cue~ca, merece, la (llc'.araron urgeute y ambicionaban la
en cuyo fon&lt;lo tuYieron nuestros mwore, la nn- homa 1lc ejecutr ln, ninguno le dedicó trabajo
previsión ele fundar hermosas y rica;, éiudacle,. en- que amerite mcn~ión; hasta que la So~erana Rctre las que se cuenta la capital de la Repúhlica, ¡n·e,enteción );' acional la expell:'ó ampliamente el
fueron, durante muchos siglos, motivo de peligro, día 16 ele Diciembr e de 1885; y acto contínuo,
de constante alarma y ele positivos y muy dolo- el Supremo P o&lt;ler Ejecutivo creó y autor izó comr oso:: sacrificios para las \'HJaR y fonunas de sus pcte11temcnte una Junta. Dir ectiva ele las obras
del De$agiie de la Ciudad y Yalle de }l éxico : .v
morador e~.
•
La expulsión de ecas rcrnicioí'a-; agua, foera &lt;le c,la honon1hle, que ya me siento autorizado á llala cuenca, fué siem pre objeto de la má~ grata y mar Benemér ita ,Junta, clespués de catorce años
más n oble ambición &lt;le todos y cada uno &lt;le los &lt;le inteligente, concienzudo y no interrumpido
gobernantes que sucesivamente r igieron los des- nah,1jo, \'iene hoy á tener el honor y envid iable
t inos ele e~ta pintoresca y r ica fü•rra &lt;le Cuu1h- ~afofacción, ele ponerla al servicio público.
_\hora sí, ya. podemos contar con que desde
t emoc, de H idalgo y de Juár ez; y la más imperiosa
los
pr imeros años del siglo, á cuyas puertas estay constan te dernarnla de la civiliz,1ción en f~vor
mos
tocando, ;:erán cubiertos de hermosas grnnjas
de la higiene, de la vida y hasta de la decenc1a --¡
decoro de medio millón de seres humanos que vi- y abundantes mana11tiales, de ricos prod uctos, e,os
vía mos en el fango, y que ten íamos dered10 á vivir espacio;:os terreno,, que, como lecho ele lagos, han
sido fuentes y almacenes de fiebres perniciosas y
como viven los hombres en n uestro siglo.
El gobierno virreinal, haciendo 1ioo de ::;u tifo, y cuyas perspecti vas salvajes y r epugnantes,
omnímoda autoridad sobre los indio~. mandó abrir nos han agraviado tancr uel como inmerecidamenel túnel, hoy tajo de Nochistongo, par a expulsar te, calumniando ante el extranjero, nuestra verdael río de Cuautitlán , uno de los más caudalosos dera civilización actual.
Si un día se ocurriera á la humanidad en sus
relativamente, entre los afluentes á los lagos de
gener acione,; más ó menos r emotas, convocar á
1féxico.
,
El can,ancio que produjo aquella obra monu- concurso sus g.r-andes obras ejecutadas en el úlmental, y la rclatiYa confianza que in . iró, hicie- timo tercio clel ·Biglo XIX, n uestros descendientes,

refiriéndose á la del Desagiie_. podrían decir con
noble orgullo : AQl'[ 1&lt;: SL\. C'SA DE LAS Dg
~l .r.X.ICU. \" e,e orgullo ,ería muy lJien íundaclo, ~i sobre la magnitml, nohle;,;.1. de objeto y
mérito arquitectónico de e~te gran trabajo, ~e
tiene en cuenta. c¡ue fué emprendido con Yalentía
clurante ,un período de abatimiento :financier o,
tan acentuado, que el mundo mercrntil jamás
había \' i,to, ni n1 imaginación se había atrevido á
~uponer uno eemejante. P ara medir su gravedad,
lmste ~a ber que al paso que se cli,,min uían notablemente las entradas del füco, ~e doblaban sus
deudas, doblando también el volumen de las obligaciones pactadaf' para Hl ~enicio; y se reducía
á menos de la mitad el valor de la escasa moneda
con que contáhamo, para pagarlas.
·
~e11.ore~ : Hagamos votos porque semejant es
~omlm1i-; no yuel van á oh-curecer el horizonte de
la P atria, felizmente al boreado por una aurora de
na&lt;:iente pro~peridad; hagámo,los muy sinceros
por la colmada felicidad de las naci01rns amiga'&gt;
de ?11éxico, tan dignamente r cpre2entada1; cer ca de
"11 gobierno, y porque nuestra posteridad per ciba
todo el beneficio que hemo8 de legarle en esta
traFcendental mejora, 110 :Sólo corno un bien de
utilida&lt;l m&gt;tte1·ial, ,ino muy principalmente como
olijet9 de en°eñanza, ó enseiíanza objetiva, de lo
que valen la paz _v los cuantio~os y ricos bienes
que son frutos neceoar ios inmediatos.
En fin, señ "&gt;res, brindemos porque la gratitud
y merecida, estimación pública se comerven siempre frescos en el corazón del pueblo par a la benemérita J unta Directiva ael Desagiie, como bla8Ón de muy encumbrada y bien ganada nobleza.
Brindemos por el correcto empresario de obras
púlilicai;, distingu ido y buen amigo n uestro, Sir
\Yeetman D. Pear son, y por el Dir ector técnico
de esta obra mon umental, ingeniero L uís Espinosa.,
cuyo nombre dejamos simbolizado en ella misma,
para que lo conozcan las generaciones futuras en
~u impert urbable clesfi le, " ha-&lt;ta las más r emotas
tengan ocasión ele tributarle su respeto.

e

Señor Presidente:

Boca de sal!f·a del ti11'el y punto Inicial del tAljo de Tequixqulac.

Señores:
Las altas apreciaciones y encomiásticas frases
que acabamos de escuchar, revelan la buena volnnt~d con que la Junta Directiva del Desagiie magn~:fi.ca el mod~st? contingente c~n que hemos pod1~~ c~ncurr1r ~ ~sta gran meJora, que viene á
reivmdicar la higiene de este hermoso país y á
regenerarlo en las postrimerías del siglo xÍX
Al darle las gracias por tamañ.a honra d~bo
d~clarar y declaro con toda sinceridad que 'el ménto de esa_ p~rticipación, si alguno tiene, corresponde á _mis ilustrados Secretarios de Estado e
.. cuya sabiduría y. patriotismo
me he inspirado.'
n
.
, que
al aseend. rado civismo, que á la inteligente y no inte~run:1p1dalabor de la Junta, ~e debe la pronta termmac1ón de esta
obra, cuya entrega so. . grande
,
l emne. a1 serv1c~o
publico, es un hecho de tan
gran llll~ortancia y tales trascendencias
ra
nuestra viaa futura, que bien merece quedar rf\_
trado en
anales del pueblo mexicano al glado Y á prox1ma altura del "16 de Se t· 'b d
1810."
P .iem re e

!º~

El banquete en Zumpango.

•

La Me11a de Honor.

�EL MUNDO ILUSTRADO

AMOR DE ACRÓBATA
La aparición de _\ ugu:-;to y Laura en medio del
resplandeciente circ:o, rodeado de un público compacto y abigttrrado, fué :-:aluchula con gritos &lt;le entusiasmo y aplau:-0s atrnnadore:.. La pareju, rngi&lt;la de las manos, i.-alu1laln1 adoptando postnrn:-:.
académicas y entornanc]d los oj1)S: mientras l'a.r],)s, el payaso ele la, crmi¡rnllía, batien(lo '(,:U:-i calzones. de poliehineht, en~&lt;meirnba dt: júbilo ~u l,ot,tza
de bermellón. abierta ha::ta las orejati.
Cuando eesú lii algaz,-ira. Aug-u:-:;to :.e' acercó A
una cuerda que pendía de mi elevado trapecio y
subió por elht, ágil y elegante. hasta encaramarse
allá en lo alto, perdido en la penuml&gt;ra. del te-

7

signarse, g,nándose siquiera con la idea de que
Laura no amaba ni era amada. Cuando .Augu3to
manifestóle un día su loca pasión, Carlos 1no\-ocó una soez reyerta., que terminó con la intcrYención &lt;le la policía.
De~dc entonces los dos rh:alcs ~e odiaron, ace&lt;'h{rndo~e nrnhrnmente, roídos por Jo;-; mismos celo::;. en un temor creciente de veTse. substituíUos
ci uno por C'l otro. el'.imerá.ndosc cu :::us difíciles
prueh,1:-: de n.rrúh,1.tas, que redurnlahan en beneficio
de L'é~,1r. J,~¡.te, por su p,ute. cerraba lo~ ojos al
&lt;ll'a111,1 que se desarrollaba á su l.ado, c·mf-iado y reflexiYo. calculando los pi-orechos que reportaban
tl ::11:-- hoh,illoi aquel par de necio~, a:.;ombrando á los
público:-: de la1' ciudades que retorrían &lt;.•n una &lt;;on tinua emulación e:-timnluda por la. pn•sc11cia &lt;le
] .i.tn rn.
.\qt1l'll11. noche Auguslo se había decidido, y en
un momento en que . se hallaron mios, ante:-; de
:-altar al pieadero. t·ogió de ]¡_¡:,. manos á Laura y
la c mfoF-:.ó su pa~ión cou frase:: halhuceante-,;
micnt1·as. que Carlos hacía estallar al público en,
c-ctrcajadas interminaliles con :rn:-: f{tc-iles gracias de
cl°'n1 cn&lt;;;urnllMlo. Laura, con los ojos hajof:., movía su ruhia. cabecita diciendo que nó: pero con
la sonrii!B. de ternura. que iluminaba su rostro, le
d(c:a que ~í. Augusto 110 pudo c-ontener~e: al,rió
:-11;-; lm1ws de hierro y C$;trechó :.obre Sll Corazón ú
,1quclla 111ujercita cs(¡niYa _v coquetuela, al mi:.mo
tiempo que (';1rlo~ ~e presentaba a1ltc ellos annnci{mdn!e:- su turno. queUámlo.se phmtado .'° extútiC'o delante lle aquel grupo amoro:-;o, pre~a de una
angu.-.tia infinita r¡uc mrnrcaha aún más las dos cej,,s. pintilfla:,; con hl'tún en mitad de su frente .

=o=

rl10, cei1teileando. como un reguero de a;3cua~. con
~u juhonciJ lo "':' sus borcegtües Ue seda salpicada
de lentejuelas de oro.
En :ieguida . Laura., la fulh\mhuln de currns nerviosas y fugitivas, vaporosa cutre el remolino de
sus gasa.s. fué izáda de fa cintura, colgada de un
¡¡lambre invi:-ible, Latienclo Btlii alita:- doradas. sonriente y aérea como un arcángel. hasta tocr1r una
alta plataforma c·olocada ~tl otro extremo del l'irc:o,
desde donde &lt;lehía lanzar:-e en lo:, hrnzos &lt;le .:\ugnsto cogida de un pesado aro ele hierro, en que
remataba una maroma pendiente del centro del
techo.
Allá arriba, perdidos lo~ el.os entre las penumbras del techo, se mir&amp;ron palpitantes d~ ansieclad, dominarlos aún por !~, impre~ión del reciente abmzo que había .s.ellado la iuicjación ele su~
amores: tanto tiempo per:,:¡eg-uiUos por Augusto y
cvitador; discretamente por Laura.
Llegó el rnomento .. dcci:-ivo. ~..\ugusto giró c;on
todo su esbelto cuerpo de ntleta sobre la harra tlL l
trapecio y quedó colgado de los pie:-:, e:.:;perani!o
el adorado cuerpo de Laura. ii quien veía im·ertida
ofreciéndosele ú distancia y preparándose á eutrcgársele envuelta e11 el hur;1c:ui de su Yuelo. con
.., todo el impulso Yiok'lito de ,.:.u C'uerpo lanzado al
vacío, abandonánclo¡;;e á la fuerza i iTc~i:.;tihlc que
· amenazaba inrru""tarla eu 1 ('On1ztln clel enamorado.
1

Cuando ~\ugu:-to en }[n11tevi1leo .-.e rnc-orporó
al "Cü·co Fénix.'· "':'&lt;L Laul'a form,1ba parte de la
compaiiía. y desde el primer momen~-~. sintió 11or
la jove-n una intensa pa:::ión. azuzacfa. cada Yi..'7. 111i-,
por el misterio que enc·eri:aba ht Yi1la ele c~ta l1e•
lleza avasalladoTa de loB- púhlic·o:: &lt;.'n q1te :,:f'.• exliil,fa. César. el empresario de lt1 c:ompaü.h. un hor~·acho de buena ley, hábil y cazuno para su negoc-10. la presentaba como i1 :::u hermana. tapancio
rnafiosan:ente todos lo~ re:-l'lui¡::iolf por cloncle pmltoran cleshu,rse las curio~a~ inda;r-ac-ione~ de lor, li-_gones. inquietos por la vida. clt' una intimidad matrimonial, que obscrn1han IM do:-: hermanos.
~in otorgar otn1 co:-¡1 qnC' la miel ele sus i-onrisas y
Lt sugestiva rariri,1· de suo miradas. tenía e:-::clavizailo desde tiemJ)OS atrú¡;: ,í CarlM. el• clown Ue la
compañía, con un imperio ~oherano y absoluto;
.Y é~te. con sumisión dt' bcsfot uncida. llegó á re-

Fué un ninmento de vivbi11rn ,111:-iedad. Laura,
dQ.-:de :-u elevado asiento. se l.lejó caer agarrada con
la;,:_1 do:; llHlll05 al aro de hierro: v. describiendo en
el e~pacio una parábola lumiuo~ii, fué á caer en los
hr.l"?:o.-. de Augusto, quien, con el cerebro congestionado y fuera de :-:í. la. izó rápiU.ameute hasta depositar tlll he~o fugaz en lo8 rizos de oro que cubrían
fa frente de ht joven: y cuando la hizo girar el,•
izquierdn ÍI derecha corno á una muñeca Y la lanzó
al entuentro del aro, que volvía de5cribiendo ¡.u
gigantc~c1 c-urva. era tarde y
el &lt;le~a ..:tre fué irreparable.
La joven i-nlo pudo rozar con
sus uiia:; el fugitiYo aro y :,;e
precipitó corno un proyectil sol
hre una colwnna que sostenía
el techo, lanzando un ¡ ay! de
rnnerte. en medio del chtmorn~o lamento del público.
Laura se habí,a partido el
eránco. Entre la numerosa barl:1hunda dt' curioso-5 y policiales
nue rodeaban el cadáver, Carlos, con su gruesa nariz de
Cyrano .v su ancho rostro pin.,
tarrajeado. Rollozaha ruidosamente, dando á aquel cuadro
de rnucrtc una rara expresión
de fo r·~a c-óm iC"i.t.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

Domingo 25 de Marzo de 1900.

de una lluvia de frases innobles. cuyo eco se pe!."día como un rugido salvaje en las desiertas callejuelas de nichos.
.
De impror_iso ca.y.ó e.ntre _1?3 dos combatientes
César. jurando ele 1mltgnaGJOll:
,
-¡ Ah malditos! ¡ Ab be:-:.ti,hi! ¡ Pelearse: as1, en
e::;te lugar sagrado!. . . ¡ Basta ya, de~~mos, basitt!-J,: iutcrpouiéndose cutre ellos logro septtrarlos.
--Pero decidme, imbéciles,;. por qué ha siclo esto?
Cuando oyel las quejas y se expl~có la cau:a _de
la riña, que&lt;ló:-:.c atónito y exchlmo con tragico
ademán:
-~Cómo?¿ (~ómo decí:;? ¿ Por el amo.r de h1 di funta. no es e:;o? .... ¡ fü:ito sl que e:- para. ch.er~c de
e5paldas! ¡ Si quien debía rajaros á los dos soy yo,
canullas!
Interrumpió¡.,c ,rntc la actitud de Augusto que,
como un Hércules abatido se inco rporaba con los
caUeJlos erizados; y ante la etltupicla expresión de
Carlos; cuya ensangrentada uariz de Cyrano_ se
alz,1ba olfateando la revcla.ciún de un imprevisto
de:,engaño.
-Sí, yo que era ... Sa.bedlo, pues que está muerta .. . . . q_ne era su marido.
·
.i\queU-a revelación produjo un efecto desnst rorn en lo~ ,los- rivales, que ba.llrncd;ll'On á. la véz.
-;, ~ o era u:-;ted su hermano?-E$=o lo decía. en beneficio de la. compañía. M~
c·asé con ellt1. a.nte¡;; que la co nocierái:-:. vosotros ....
Parece que era hija de un cochero de Buenos A ir(•~: jamá;:; he podido er1.her otra co:-;~t. . ... Ffaciéndol1.1 pa.-;ar poT mi heffüana obtuve negoc ios diYinos ..... ¡Dios mío, habe rse nrncrto á lo mejor
-:,· de un modo tan horrible! ¡ 8e acabó la fo rt una
tlel circo, se acabó!
Permanecieron "!-.ilenciosos, cnsim i~mados en la
insen~ata burla de su pasión; Juego, ene-arándose
rápúJamente el uno ~ti otro, dominado&amp; po r un
mismo sentimiento &lt;le conciliación, se estrecharon
las manos.
-l-1 emos ~ido unos brutos, compañero.
-Tan amigo:, como ante:;.
Y. ~in h,1hlar más. se marcharon, trno detrás de
otro. ron p;i.:o-. brilo~ .v ac·omp:i~ados. por una

NUESTRA l\;fETRÓPOLI.
LA VIDA ESTUDIANTIL.
rrambién es amplísima y pintoresca la faz de
la ciudatl que se instruye.
.
Los colegios, laboratorios de las inte1igencias
futuras, encierran haces de esperanzas y son el
porvenir que se va formando y elaborando paulatinamente hasta adquirir formas precisas.
Los instructores constituyen un gremio altamente simpático, que no siempre ocupa el puesto
social que le corresponde, y cuya ruta erizada muy
á menudo &lt;le asperezas y de decepcionc8, es un
crisol de prueb,1 que no resisten, sino los caracteres constantes) abnegados, apostólicos por cierto
modo.
La evolución porque nue~tro lféxico ha pasado
durante el último cuarto del siglo que fenece, ha
iinpreso su huella en el cuerpo &lt;le profesores. Ya
no el dómine clásico de palmeta y ¡¡;afas verde,; que
torturaba con su inútil rigor las almas medrosas de
los niño.s; ya no la m-aestra. ignorante que no veía
más allá de las páginas ripalcle,cas. Hoy los profesores normalistas en su mayor parte, han tenido
tiempo y elemento:; para pre.pararse á su delicada
tarea : hoy saben lo que traen entre manos y los
frutos de la mo&lt;lerna pedagogía, que e3 eminentemente ·experimenlal, ni comparables son con los
de antaño. El profesorado moderno estudia ·y trabaja y su pa.rte femenina se ha emancipado ya

E jerci c io s m ilita.res e n la E s c uel a P r i ma r i a..

El aspecto de un Kindergarten es idílico : los
muchachillos, algunos de los cuales aún tienen
incierto el andar, se acurrucan en torno de la
maestra, que para ellos guarda solicitudes maternales y que, entre un b~iO y un carttmelo les
enseñan el santo alfabeto que ha de ser lla\'e y
base de toda su jnstrucción futura.

surco de polvo sobre laa mejillas de ros.a. Entonces las maestras tienen que ser madres, que enjugar esas lágrünas y volver hacer reír á las boc¡_uitas que exhalaban gritos.
A la hora ele salida, el Kincl-eirga.rten parece
una fie~ta. Van los papás y las mamás á recoger
á sus pimpollos y por doquiera se desgranall sin- .

Clase de Qu.imica. prá.ctica. en la. Escuela. lTormal para Profesora.s .

Horu brecitos con
enaguas y hembritas
de cuatro primo.Yeras,
alter nan el silabeo de
dos letras con el crtnje
de mm pelolti de hule.
La hora de recreo en la Escuela liorma.l pa:ra. Profesor•••
A las voces surgen dlferencias y de los &lt;'uriosos ojillos brotan esas lágrimas iniant iie.s 11u~ fonías de besos. Y las maestras quedan solas y la ·
tienen la merced de no herir el alma y de evapo- algarabía cesa y en las piezas dé clase que, más que•
r arse ~con u na caricia, sin dejar más huella que un tales, son piezas de recreo, vuelve anidar la t r isteza.
•
Más tarde es la Ernuela Elemental: entonces
se verifica. la división de sexos entre la gente menuda y los primeros pantalones gastan sus rodillas
contra las me.sas escolares: Empieza el uso de Jil;ros, cartapacios y pizarras; empieza la época de
los lápices. de fas plumas y de la tinta, sobre todo
de la tinta, que se obstina. en ensuciar las inq111etas
manecillas y que salpica los bab€'ros para desesperación de madres y de niñeras.
!i~i,:e período es el ·más largo y el más arduo dP
la instrucción. Dura hasta qne se transpasan J0:3
,linteles de la Preparatoria ó de ]a Nor mal. Es el
período d.e las primeras impresiones conscien tes
ya y analizables, el que imprime el decisivO impulso moral y marca rutas y vocaciones. Es también
el de los recuerdos más sabrosos para la edad ma1-hlra, el de las emcciones •ingénuas que se graban
fuertemente y que jamás van envueltas en dejos
de amargura, como las que vienen después.
E l paso de la Escuela Piímaria á la de la preen la Escuela. Primaria.
poración .m arca una etapa inolvi&lt;lable que se

de aquellas absurdas limitaciones &lt;le con?cimienLos que antaño convertían en pTofesora a cualesquiera mucbachilla de buena voluntad.
¡ Oh las rnaestritas ! Al verlas remar sobre esa
loca t~rba de cabeller as desatadas y boquilas chil lonas y locuaces, se comprenden las Julces idealizaciones de Edruundo de Amicis.
La ciudad se instr uye con tesón.
Desde el "Kindergar ten" hasta la e!cuela prosional se trabaja con lm mismo objeto. Toda-s las
escuela·s vienen completán dose.

=o=

'Delante del nicho en que
habían rnetiUo á empujones
el ataúd, tan pequeüo como el
de un niño, el &amp;1.cerdote, ennwlto en su capa pluvial, de un
ajad.o te reiopelonegro con franja1' dorada:;. concluyó el fúnehre ritu.11 hacienU.o asperjes de
agua bendita. rodeado del grupo de acróh,1.tas. los que, termina.da la cerenionia, se disper:-aro11 por !.ts sombrí.-1r, calleja::. de uichos.
..-\ugu.:to y Cado)'\ i11archi1ha11 lado {, Lid&lt;).
~in lrnhl-ar"c, a~e:::tándo~e. do reojo. mirnüa.,s
JHlnzantc ...; de odio. Bru:-:&lt;'arnente Carlos, con ]a
faz conge~tionacla. e:-:tall6 cnenrúndo.se á August.o.
-¡C,rn;1lla! ¡Canalla! ¡'rú la mata:-:.te, co'rnrdc'.
Augu:-to, por única respuesta. ladeó sn n¡r•rpo
de atierc1 y. {1 t(¡rlo vuelo de su brazo ~1e e1wi1Ía .
c.le-==C'ur_g-6 1,n JJmie1azo en la cara de CHrlr,::., 'lUe ca~
~'Ó ele e:-palda:-;. salpicando con la sangre que ,i Lor~)oneR le . .saltaba de su gruesa nariz de e.nano, la
Jmuaculada l,lanc·ura de las lápidas.
.,-\llí fné la lucha. c·uerpo á cuerpo. en alJ1•1.u-:n.;;
fon pnll(.'roso:-:: que las costillas crujían, rn me&lt;lio

EL MUNDO ILUSTRADO

l·c.tllejuehl ...;ilecc:o~a. en cuya:-: p,Hede:- ulanq ueaclaa :;e abrían larga:-; hilernF-:. de nic·ho~ vacíos, en
los que zumbaban e11j,u11hrc:;. tle- z.únganos y mosr:.trdonc:,: pro1lutie11do un r~mor na/',al y persistente como el murmullo &lt;le n~a.-; sofoc,1claR v oc ultas: las risas i:.u,;pirosa:.; de los e:,ttuc letos ~que se
mofaban &lt;le.aquella imbécil fari;a d~ la vida, re4
matada en tr-agedia mortal.

•

Lima-1900.

fiure/ío .l'irnao.
Ejercicios militares

•

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Marzo de 1900,

Domingo 25 de Marzo de 1900.

CIERRO EL LIBRO.
chuela y ]es dan taba; t al vez haya en eHondo de
esas bromas un pequefío gérmen de envidia : ~as
no hay para ello razón; ¿ no está. en perspectiva.
la carrera que á. todos podrá igualar?
Los estudiantes viejos dicen que los _de hoy han
venido abajo; que ya no saben divertirse, que la
gente no les hace ya caso.
. ,
. ~'
En efecto, antaño, cuando ex1stian ~rad11.!1onales
competencias entre fac ultad á facu_ltad, de S. Juan
de Letrán á S. lldefomo, de .Mmeria á S. G regor10,
los estudiantes hacían ruido. Llegaron á organizar batallas. campa les ú pedrada limpia. ~::~ cierto que eso se lla ma hacer ruído, pero un rmJo que
no sabe á dian a.
Uás tard e, en la primera época prepara.to1:ia, se
cultivó la broma más fina ya y hubo golpes estudiantiles que hau dejado eterna~ cr~nicas;
Se le temía á la broma estud1ant1l, y a la hora
de clases no había quintañona beata ní chica bonita que no se encomendase á Dios si tenía quepasar por el te.mido ~an Ilclefon so. .
Ahora, lo rcpetnnos, e~o no e:uste ya.
P ero hay un Kentülo en que nuestra moderna
estudiantina ha gnnado mucho: hoy ya no hace
política, cual pretendía huce-rla. ant~io.
.,
K o hace muchos mese¡,;, un a ma111festac10n con
ribetes políticos que quisieron organizar algu?os
r esagados, no tuvo rnl1.¡,; resul tado que causar risa.
J\iás vale a3Í, para el los y para nosotros.
L aborator io de Fisica eu la E scu ela N . P repa r atoria

EL MUNDO ILUS'l'HADO

&lt;::&gt;()&lt;::,,

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el ánima
y me quedo meditando
tristemente en tu inconstancia.

Salpicarán mil pálidos despojos
tus lágrimas de fuego, amada mía;
y, siempre amantes, tus inmensos ojo~
verán mi rostro hasta que torne el d1a.

Tuviste razón, mi vida
no pudo hacerte Su esclava,
ni en el mar de tus caprichos
sirvió mi fe de atalaya.

La noche que pasó, los cirios rojos,
la profunda y glacial melancolía:
en Ja urna que guarda tus abrojos_,
caeT verás como ceniza fría .

La cárcel de mi ternura
era estrecha, y en mis ansias
las cadenas de mis brazos
te apretaban, te apretaban,

Y todo quedará triste y doljente:
tu palidéz cortándola el cabello,
tu fresca boca en mi marchita frente;
y yo, mientras el alba se precisa,
sin poder abrazarme de tu cuello,
ni prender en tu boca una sonrisa..

¿ Qué fué mi amor? Centinela:
¿ qué fué mi pecho? Muralla,
celoso alcaide el deseo,
calabozo obscuro el alma.

jlligue/ € . j)ereyra.

Eres coqueta, eres linda,
eres joven y tu falta
fué la del ave, que un día
por huir, rompe la jaula,

Alborada de Invierno.
-&lt;::,(X:,,

La luz del alba con vigor creciente,
rasga las sombras de la noche obscura,
la niebla se levanta en la llanura
y la brisa glacial hiela el ambiente.
Pardas nubes de forma diferente
se van acumulando por la altura,
y el sol, que no calienta n i fulgura,
se asoma en los confines del Oriente,
:Mudos están los pájaros cantores,
los árboles del bosque solitario
con rudo embate el aquilón cimbrea.
y en el prado, que ya no t iene flores,
se extiende como fún ebre sudario
la fría escarcha que el marjal blanquea.

Cierro el libro pesimista
que dic'e : La vida es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Osear 7(erz.

El hombre se aburre en vano,
y la boca de la nada,
bosteza tragando sueños
y á la vez, bebiendo lágrimas.

'

El infinito sonríe
sobre la estulticia humana,
el dolor es viejo achaque,
y vieja locura el alma.
Bien hizo en venir el triste
recnerdo de tu inconstancia
para consolar mis dudas,
y entretener mis nostalgias.
Cierro el libro y también cierro
los ojos, y por mi estancia
en un ambiente de oro
como en un ensueño pasas.
Me sonríes desde lejos,
me acarician tus miradas,,
y el perfume de tu carne
por mi cuerpo se derrama.

No te aborrezco: ¿ qué cul¡o;
tuviste de ser ingrata,
si para nuestra desdicha
yo fuí cárcel y tú ala?

Observatorio en l a. Escuel a N. para Profesoras
Vid a i n '4.ma

manifiesta moral y materialmeute. Las faldas y
pantalones se alargan y apa recen la ~onrüm coqueta y provocativa en los labio:; ele la~ dt1.mi:-elas y
el indi spen sble cigarro éntrc loti de lo,:; garzonc:;.
Para elJas empiezan las mi:-:irnf,; amornsa~ y Jos
floreos caJlejeros; para ello~ la genuina vida &lt;le
estudian te.
Otro es ya el carácter ele las clas.es y de laR aulas_,
carácter que ya no.ha de variar mucho en los profesionales. Desaparece n los castigos y se precisa
el estudio serio y especialista..,ese que, tiene que hacerse con toda conciencia, so pena de irá aumentar
el enorme ejército de náufragos, de "destripados,"
que luego extienden cu va no las manos deses})erada~, pretendiendo asirse de cualquier cosa, y
que sucumben al fin, arrebatados por el rudo oleaje del• lucha por la vida.
A decir Yerdad. la vida. estudiantil de México
está mu.v lejo5 &lt;le poseer el colorido brillante de
la alemana, por ejemplo, y la ruidosa jovialidad
de la fran cesa..
K o es decir, sin embargo, que deje de ser alegre.· Cuando aún no tiene veinte aiL01- es siempre alegre y lo único que á la vida estudiantil de
fo$ diferentes comarna:=,; imprime color y caracter
especiales. ¡;: on las costumhres ~, la. tradición.
El estud iante mexicano no tiene más preocupación rea] que la ele los e.J.:árneneF. P ero, ¡ Dios mío !
como el ali.o es largo, tiempo ha,r ele ahogar y de
esconder esa preocupación durante seis largos meses, para. entregarse al fin, en brazos de ella, desv.elúndose como serenos .Y sórbiendo enormes can ti-

dacles de café, que á ser genuino, alzaría en un
conoiderable por ciento la costeabil"idad del negocio cafetero.
Cuando los e5tudiautes no sori de firme residcnc:a metropolitana, viven generalmente en ªcolonias" que á menudo usan de severo:.-; exchu;ivismos de :Estados ó cuando menos ele región. Hay
colonias fronterizas, surianas y tapatía1-.
Esas colonias son viviendas de prandes casai; de
vecindad en donde se hacían camastra3, muebles
de heroica r esi'-tencia y libros. Allí, mientras
unos se entregan á las arideces Jel Digesto ó los
detalles de la Anotomí_¡,. topográfira. otros celebran
fecundos "firn o'c!oks tequilas'· al son de una
guitarra de5templada.
El e~tudiante mexicano conoce la ciudad al dedillo y f.lie diseminan por toda ella si n m ás distintivo ostensible que el manoseado lihro debajo del
lJrazo. Goza ele ciertas prerrogativas que 1e tiene
conced idas la ~irnpatía general: -;e le perdonan
bromas del mismo modo que se Je perdonan cuotas.
La mujer no intel'\'iene en la vil.la de nuestros
estudiantes sino en carácter de novia ó en fortuitas y pasajeras aventuras. La griseta no es
pl anta de nue:-:.tro suelo y á decir verdad no ha
'tenido substitución que la valga.
A las vece.'- i-;uelen colocarFe, cmno nota~ exóticas en medio de la hohemia est udian til, señoritos
estudianter.i. con dinero, que visten bien .Y llevan
vida elegante y que solo tratan al gremio dentro
de los muros de la Escuela. Los compañeros les
miran co n cierla ironía y muy á menudo les ven

ÚLTIMA.

BELLEZAS MEXICANAS.

Cierro el libro donde puse
como en una fosa el alma,
y me quedo t ristemente
meditando en tu inconstancia.

Santiago :Jglesias,

SBITA.. CA.BMElll' ZA.M:BBAlll'O GUTIEB~EZ, de J!lonteri:ey.

qué ocultos en]aces entre
tu desdén y estas palabras?

CROQUIS.
-&lt;::,(X:,,

El libro y tú me aconsejar,
cuídate, la vida .es mala,
efímeros los placeres,
mentidas las esperanzas.

Oh, tus manos me parecen al unirse
Suplicantes en espera de consuelo,
Dos palomas prisioneras 4,ue hacia el cielo
Con angustia indefinible quieren irse.

P or los dos sufrí .. . . . ¡ Qué
en el libro que es una ánfora
de errores, encontré un grano
de verdad y eso me basta.

impor ta!
Tu inviolada boca finje al entreabrirse
Y mostrar dientes albeantes como el hielo,
Mariposa que asaetearon en su vuelo
Los granizos, que no pudo sacudirse.

Cruzaste por• mi camino
y en tí como en áurea crátera

bebí mi gota de néctar. , , , .
¡ Muchas gracias! ¡ Muchas

gracias!

Tu cabeza cuando rueda tu cabello
Por tu espalda, senos pálidos y cuello,
Es cual urna rebosante de miel rubia;
Y tu llanto sin quemar t u faz resbala,
Cual resvalan de los cisnes sobre el ala
Las tenaces gotas freEcas de la lluvia.

¿ Qué símbolo misterioso
hay entre tí y estas páginas,

.flbel C. Sala;rar.

•

él ir¡cendio en &lt;:!olima.

..., t

E studiando

L------ --------------- ---:------ --"

'

La información de nuestros diarios tiene ya al
tanto á los lectores de este semanario, del siniestro
ocurrido el día 3 del actual en Colima.
El fuego devoró en su totalidad la plaza del
mercado y nuestros grabados r epresentan el incendio habiendo sido tomados de fotografías que nos
re~itió nuesho corresponsal en aquella ciudad.

c..__ _ _ _ _ _ _ _ _ _ ___J

•

�Domingo 25 de Marzo de 1900. '

EL MUNDO ILUSTRADO

e, qeneral French.

fL MUNDO ILUSTRADO

El mencionado militar, J eíe de las fuerzas de
caballería del Ejército inglés, es á quien cupo la
gloria de haber llegado el primero á Kimberly. Su
auxilio á aquel puuto y la bizarría que desplegaron sus fuerzas en el ataque, pueden considerarse
como el punto inicial de las derrotas de los bóeros, pues sin él, tal vez no hubiera triunfado Lord
Roberts, ni habría capitulado el valiente General
Kronj e.
No obstante esas derrotas, la lamentable guerra de Sud-Africa, aun tiene que dejarnos muchas en!óieñnnzas, en lo que se relaciona con el
amor á la patria y á la libertad, en cuyas aras .se
sacrifican los intrépidos bóeros, sorprendiendo cada vez más al mundo entero con su abnegación sin
límites y ~u defensa sin precedente; porqu e á

AÑO VII--TOMO I--NúM. 13

bireoior: Lic. BA.l".&amp;.BJ:. BEYES SPf•DOLA..

MÉXICO, ABRIL 1q DE 1900.

8vB8CRJPCI01'1 HENSOil J'OB.lNH ., IJ ,60
!DIUI JDB:lll U L&amp; C.i.PIT¿J., 11 .Z

Gerente: .&amp;.Jl'rOJfIO CUT ÁS

pesn r do las victorias alcanzadas últimamente por

las fu erzas inglesas, nada anuncia que esté próximo el fin de la guerra.
1~1 viejo presidente transvaaliano, se asegura, lo
ha dicho así en una entrevjsta: "Estamos dispuestos ú la paz, y é3ta se hará en cualquier momento
si se reconoce nuestra autonomía. De otro modo,
seguiremos luchando y Dios--no nos abandonará."
Ko es de esperarse, por desgracia, del proverbial
orgullo de la nación inglesa, acceda á esa demanda, y por olra parte, tampoco e~ de suponerse
prescinda el pueblo bóero de sus derechos y aspiraciones; así es que la guerra continuará, continuará el exterminio y solo con la desaparición de
e::a raza de valientes, se habrá llegado al término.
¿ Qué otra cosa puede esperarse, si nó, de un
pueblo que lucha como luchan los hóeros. rau;:ando la admiración de sus mismos adversarios, por

.Eape.ra.nd o e l X"e g r eao d el emba.rio.

el estoicismo que demuestran en todos sus combates?
Y á mayor abundamiento, las últimas noticias
cablegráficas que se han recibido, nos comunican
que lejos de apoderarse del ejército bóero, el de~diento que se podría imaginar, sabiéndose
los descalabros que ha sufrido, sus filas se engrosan
cada día con nuevos campeones resueltos á vencer

ó á -morir en la demanda, y hasta las mujeres y los
niños se han aprestado al combate.
Se asegura que se ha formado un cuerpo de 2,000
amazonas y no hay razón para poner en duda la
noticia, si se atiende á que en otras veces, los mismos ingleses han dicho en sus crónicas de la guerra, que las mujeres y los niños, despreciando la
muerte, han Jlegado hasta los puntos más peligrosos llevando á los soldados refuerzos de parque,
medicinas, víveres, etc.
Entre estas mujeres de excepcional aliento, se
encuentra la mujer del General Kronje, que lo
mismo que sus hijos, lo acompañan hoy en su honroso cautiverio.
Para dar más crédito á lo noticia hay que tener
en cuenta la educación y temperamento ele la mujer bóera, que es enérgica y animosa, y está ejercitada en la equitación, en el manejo de las armas,
y sabe resistir como un hombre las mayores privaciones y fatigas.

•

0.B.4.L. P.BEl!lCK, J efe dl la. Ca.b allerla I n g l esa.

UN EMISARIO INGLES.

Emiaario i n 1rl 6a en campamento boeX"o.

~ uestro grabado relativo, representa el instante en qu~ un emi~a~io inglés, bajo bandera parhunentana,. C'S rec1b1do ~n el campo bóero para
~er r~nduc1do á presencrn. del jefe del ejército,
y es mtercsante porque en él se vé claramente
que en la lucha actual se han estado obs'3rvaudo
fielmente las leyes de la guerra civilizada.
El e~isario, am~a:a~o por la bandera parlamentarm, puede d1r1g1rse solo y sin temor de
ninguqa especie, al campo enemigo, se le respetará y sea cual fuere el motivo y resultado de las
prop~iciones do que haya sido portador, se le
perffilte volver 11ano y salvo al campo contrario.

DICHA COMPLETA.
CU.ADBO D.E LOBBICB:Ólll'.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Amor de acróbata</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

�EL MUNDO ILUSTRADO

'--Rule Britannla. 2--La paz en
la tribuna. 3.--Un drag6n
en la tribuna.
-&lt;:&gt;()&lt;0.-

1.-lndudable es ya; nosotros no lo dudamos
nunca· recuérdenlo mis lectores: Inglaterra va ii.
t riunf~- ha triunfado ya. Piensa anexarse el
Tramv~l y el Orange : las dos repúblicas caerán,
ya no bajo la "suzeranía," sino bajo la plena soberania inglesa,y con este motivo Inglaterra tendrá que convertirse en imperio militar; ocupac~~n
militar de Sud-Africa; refuerzo de la ocupac10n
militar de la India, quizás reducción de los régulos indusemi-independientes, rajas y _m~harajas, á una sumisión más estreeha, en prev1s10n del
avance ruso, ya ostensiblemente preparado. Pero
noimportaeste advenim:itnto del militarismo; está
justificado, dice fieramente el futuro Lor? Chan:berlain, por las necesidades de nuestra mdustna
y de nuestro comercio: ¿ Cuál es el mayor de nuest ros intereses? decía hace tres ó cuatro años; el
c,,omercio imperial ; tenemos ante nosotros un gran
ejemplo: el imperio alemán.
E n un estudio sugestivo sobre la ciencia y la
f uerza alemanas, leíamos en estos días, muy buenas razones que demostraban cuan discutible es
que el Ministro inglés tenga razón asi~ando al
imperio y al comercio alemán las relaciones de
cau.sa á efecto ; pero esto interesa poco, es una
cuestión abstracta; lo importante en el estudio á
que me refiero es la demostración dada de la rivalide.d mercantil de Alemania é I nglaterra, en la
que la primera triunfa en toda la línea; demostración clara porque se funda en documentos oficia-·
les publicados por el ministerio inglés. Y lo r.urioao del caso es que la marcha de A!emania es
admirable si se t iene en cuenta la ventaja inmensa
que dan á la isla sus arsenales, su flota mercantil
y, sobre todo, su enorme imperio colonial, que es
para ella un mercado forzoso, de donde le es fácil alejar clientes extrañ0&lt;:,
A pesar de todo, si indudablemente Inglaterra
conserva su supremacía manufsdurera, y todavía
90n las capitales industriales del mundo Manchest er, Birmingham y Glasgow, amenazadas cada día
mÁ8 de cerca por la industria alemana y norteamericana hoy y mañana-mañana tratándose de
grandes grupos humanos es un día de veinticuatro
años por lo menos-mañana por la industria amarilla (china y japonesa) que no tendrá risas, á la
que los europeos tendrán que oponer murallas de
China . . . . aduanales
Pero si esto es evidente, lo es también que la
capital del movimiento marítimo mercantil del
continent e es Hamburgo, que ha triplicado su tonelaje en veinte años, pasando de 2.085,000 toneladas en 1875 á 6.300,000 en 1896 (salidas) y de
2.118,000 á 6.445,000 (entradas) en los mismos
años: diez mil quinientos buques, hace quince
años entraban y salían en Hamburgo, hoy más de
Teinte mil ; Liverpool queda, pues, en segunda fila.
Los alemanes dicen: no se t rata de imperio mercantil y colonial, lo que supone una expansión de
tuerza armada, se trata de pura expansión mercantil, el imperio para nosotros es el imperio alemán en Europa, ya ese lo realizamos, ya es incólume; precisamente su incolumidad nos permite con11agrar nuestras energías como nuestros antepasados de los tiempos anseaticos á disputar á los
otroa la hegemonía mercantil del mundo.
Y lo están logrando. Un Cónsul inglés dice: "La
oompetencia de los alemanes es cada día más ruda;
en todos los rincones del mundo pueden palparse
la perseverancia y la empresa de los alemanes ;
ganan terreno sobre nosotros los ingleses, gracias
á au mejor conocimiento de los mercados, á su deaeo de satisfacer todos los gustos, á su voluntad de
poner pie en todas partes y á su tenacidad á quedarse en donde se han parado." Esto lo repiten fodos los documentos consulares publicados por el
gobierno inglés. Nosotros, los mexicanos, sabemos
_ bien el talento con que el prodltcto alemán se
apropia al gusto de la clientela; entre varios ejempl09 que de ello pueden citarse, está á la vista de
la población de la. capital; nos referimos á los
''juguetes de posadas." Tod,a esa porcelanería de-

liciosa y trivial, empezó por un ensayo, y hoy ha
tomado ya proporciones colosales y compite con
la canastilla ó el cucurucho de papel del pobre, por
su baratura, y proporciona al rico verdaderas
obras de arte industrial pequeñas, frágiles y lindas, de las que ya nadie puede prescindir.
Así han hecho, así hacen con otros artículos; y
á esta facultad de amoldarse á todos los gustos y
de estudiar el alma de los pueblos que convierten
en clientes suyos, debe sus triunfos mercantiles
Alemania: todos hemos leído el libro eminentemente sugestivo de Desmolinns: "A quoi tient la
superiorité des anglo-saxon :" en él compara los
métodos de enseñanza inglés y alemán; y naturalmente, pone el primero sobre su cabeza y condena á los alemanes á ser perpetuamente batidos por
los britanos. Y es sumamente curioso ver la refutación constante de la tésis de Desmolins por los
documentos ingleses que atribuyen unánimemente
á la ciencia alemana, á los métodos alemanes, á
las escuelas imperiales de ense,ñanza moderna la
razón de la victoria mercantil sobre los insula:es.
Primero dicen, admirablemente preparado~ para
el estudio de todas las lenguas habladas, procuraron deshacer la hegemonía lingüística que ejercía
I nglaterra sobre el mundo asiático-afric,,no, y en
Europa misma, y en el continente amerieaDti; r.ada comerciante escribió en su propia lengua, y el
"t&gt;,(•rit&lt;,rio'' inglés, ignorante orgullo,;o lle otrn
h!11gt1;1 .&lt;pe no fuer¿ el inglés, se vió obli~aclo .i,
rt&gt;rmTir al auxilio alemán, que las escribía tt11.fa;;
é, que las aprendía con sorprendente rapider.; luego el mercader alemán se ha deslizado en la clientela británica ("espía" dicen los ingleses, " lucha
dor'' replican los alemanes) y hablando á cada uno
su propio idioma y estudiando minuciosamente
las tarifas arancelarias para poder reducir á un
minímum los derechos, han presentado una mercancía cada vez más barata y cada vez menos inferior al cliente seducido.
La "National Review," órgano del imperialismo
inglés, dice en un reeiente artículo : "¿ Por qué los
alemanes nos están venciendo? Por su educación
superior á la nuestra en sus aplicaciones, en sus
métodos, en su organización; por su ej~rcito permanente de hombres de ciencia." Este triunfo
científico no se limita naturalmente al comercio,
sino que transforma de priesa la industria y la
agricultura : véase un ejemplo sobre este cap_ítulo:
decidieron los alemanes entrar en competencia con
los franceses en el artículo "azúcar de remolacha."
La tierra alemana se presta á este cultivo mucho
menos que la francesa; pocos años después en esa
tierra inferior obtenían una remolacha que rendía 12 por ciento de azúcar; mientras que la francesa sólo producía el 7 por ciento. ¿ Cómo había
sido esto? A fuerza de ciencia, dice el informe del
parlamento francés: la ciencia le ha enseñado á
alimentarmejorsu ganado, sus plantas, á combinar
sus abonos químicos, etc. El triunfo de los alemanes se debe, en esto como en todo, á una educación perfecta y á una enseñanza elevad,a.
Damos, pues, por consumada la conquista de
Sud-Africa; no importa : antes de medio siglo estará en el arbitrio de los holandeses africanos resucitar su nacionalidad. Pero al otro día de su triunfo, I nglaterra se encontrará con problemas más
graves que el que acaba de resolver á fuerza de
hombres y de libras.
~

2.-Encantados estamos de seguro todos los que
en estos países hispano-americanos esperamos el
día del desarme, el día del Tsar, como el santo advenimiento de las palabras que desde la tribuna
del Reichstag alemán han sido enviadas á Francia
por el canciller del imperio en persona. Si esta
especie de tregua en que la Europa armada se encuentra, se tornase paz, la paz de Dios que reclamaba la Iglesia en el Medio Evo, brincaríamos (el
que esto escribe no puede brincar más que en estilo
figurado) brincaríamos aquí de júbilo. El desarme
en Europa significa un excedente enorme de brazos
y capitales sin empleo lucrativo en aquellos países
en que todo está explotado; y vendría una conflagración social que no salvaría nada, que orlaría de
sangre el manto de la riqueza en Europa y lo
trocaría en púrpura imperial, en represión violenta, en tiranía pura (el hongo ineludible de los períodos anárquicos.) Habría necesidad, para evitar
esta terrífica situación, de dejar correr sobre las
:i.egiones inexplotadas del mundo, muchos hom-

Domingo 18 de Marzo de 1900..
bres, muohos capitales, y por más que las c~lonias
absorbiesen mucho de estas fecundas corrientes~
nos tocaría una buena raza, lo que precisa.mente necesitamos; preparémonos á ello; mo~tremo&amp;
que aquí hay y puede haber paz en el pa1s, honradez en la administración, justicia sobre uno Y
otra, y aseguramos un núcleo de colonización y ~e
capital que refluirán sobre todo nuestro porvernr~
libertándonos de temores.
¿ Pero de dónde se infiere ese Aleluya? me diréis; confieso que me dejo ar_rastrar un poco por
la imaginación, aunque á sabiendas; confie~o j a¡l
que está lejano ese día; preveo qu~, me monr_é ~m
verlo; presumo que vosotros tambien ¡ oh! mis Jóvenes lectores; pero aceptemos los buenos au~urios. Y tomemos como uno de ellos el del príne1pe
Hohenlohe. Discutíase en el Reichstag una proposición que conducía á suprinir en el "Reichsland " en el territorio anexado, el régimen de gobier~o militar y de excepción. El gobierno imperial no considera todavía oportuna la medida : asegura que el artículo que confiere poderes dictatoriales en Alsacia-Lorena, en la práctica tiene tan
poca aplicación, que un señor que fué secretario
del gobierno del territorio durante cuatro años7
confiesa que ni siquiera había leído el tal artículo.
Agrega el Ministro que la población del país anexaao es ya en su mayoría germanófila y leal;
pero todavía hay una memoria anti-alemana é indica que en donde se fomenta y vive este espíritu
es en las esferas eclesiásticas, sobre todo. Y como
de esa oposición puede surgir, de un momento á
otro, un estado difícil, entonces tendrá su aplicación el artículo&gt; dictatorial. El Canciller pronuncia
estas palabras que no son para hacer palpitar de
alegría el corazón de los pacíficos, convengo en
ello. "No hemos adquirido la Alsacia-Lorena por
medio de un voto popular, sino por la fuerza. de
las armas, y queremos guardar el país así reconquistado : estamos en nuestro derecho." Pero al
terminar ruiclara el príncipe lo siguiente : nuestras relaciones con el gobierno francés son las mejores que pueda imaginarse y las disposiciones del
país alemán son, respecto de Francia, igualmente
cordiales.
Esto nos basta por ahora; otra vez hemos dicho
cómo el problema de Alsacia-Lorena, tiene que resolverse por la fuerza de las cosas y la acción del
tiempo; el día que los franceses estén convencidos
de que la voluntad de los loreno-alsacianos es continuar siendo alemanes, la cuestión no tendrá razón de ser. Cinco años después habrá comenzado
el desarme.

Domingo 18 de Marzo de 1900.

la Guerra tiene más hábito del campo de batalla
,que de la tribuna." Mas no; pronto hizo de la
tribuna un campo de batalla; y sin embargo, á
fuer de consumado hombre de mundo, estuvo en
-extremo cortés. El discurso del señor Pelletau,
muy contra la voluntad de su autor, sexá causa de
inquietud, de indisciplina en el ejército y de ale_gría. entre nuestros enemigos." Y se opuso con la-cónica y rotunda altivez á que se nombrase una
,comisión parlamentaria.para investigar los abusos
,que en el éjército se cometían; si hay responsables, el gobierno, pero sólo el gobierno los descubrirá y los castigará, dijo el :Ministro airado. La
mayoría de la Cámara lo aplaudió frenéticamente;

UN LIBERAL ILUSTRE.
Honramos hoy las columnas ele este semanario
-con el retrato del distinguido liberal Señor Doctor General Don José .:\Iaría 1\Iata, á propósito de
llaberse verificado en la semana que acaba de pa:sar la solemne translación de sus restos, que es-

SB, GEJll'Blf.AL D. JOS:é JII, JIIA'l'A

EL MUNDO I LUSTRADO
y para atenuar el mal efecto que la derrota, que el
desarme de Pelletau podía causar entre los socialistas amigos del relator y de dos de los Ministros de su Gabinete, M. Waldeck Rousseau pronunció un habílisimo discurso en que consoló al
maltrecho diputado y defendió al ejército con la
superior discreción que hacen de él un incomparable orador de parlamento, un "leader" en toda la
fuerza del término.
He aquí la peroración del discurso del P~e~idente del Consejo: "Si ha habido algunas debihdades
en el ejército, precisa poner frente á ellas el espíritu de sacrificio, de abnegación, de trabajo, con
que han acudido los oficiales franceses al levanta-

miento de la Patria; y si es verdad que debemos
abrir los ojos para contar bien las ~~ltas, necesario es mostrar todo lo que á la nac10n ha dado
el ejército como prendas del porvenir y como razones para creer y esperar."
Un Ministro republicanQ, pero conser!ador y
patriota ¿ hablaría major? ¿Y qué nos importa
que se apoye en el socialismo, si con sólo apoyarse
en él lo transforma en una fuerza de progreso y de
orden?

efecto, el inmortal que hoy recordamos se propuso
llevar pan y abrigo al pobrecito niño, y concl~yó
por iluminar su inteligencia con la luz de la mstrucción elemental, y dar calor á su corazón con la
disciplina del trabajo.
El progreso de esta, por excelencia grandiosa
obra había sido tan notable, que en el año de
1852, sostenía ~\lcocer veinte escuelas, con una
asistencia de cuatro mil niños. A todos se enseña-

puesto que hasta á fines de 96 dejó de pertenecer
al Ministerio, por no estar conforme ya con las
ideas políticas que iba desarrollando el finado Presidente.
El señor Cabral se retiró á la vida privada y
ejerciendo su profesión, se hizo de renombr~, _lo
que le valió que al morir de una manera trag1ca
Reina Barrios, el nuevo Presidente, señor Estrada
Cabrera, solicitara su concurso para la reorgani-

E:J:JIIO. SB, LIC. D. JIIA.Jll'D'EL CA.BBA.L,
Mlnfsgro de Guatemala en México.

SB, D . VIDA.L A.LCOCEB,

~

3.-¿ Conocéis al General de Gallifet? Yo sí;
todavía recuerdo, cuando pasaba unas vacaciones
de estudiante en Veracruz al fin del imperio, haberlo visto dos veces cuando menos, sentado "refrescándose" con otros oficiales, en los portal.e,, dH
la plaza; allí había también conocido á .Dupin, el
feroz contra-guerrillero, rojo como una IJn¡rosta
y risueño en sus barbas de plata a,;ulo~a, con un
gran sombrero de paja, el dolmán azul abierto
sien:;pre, los pantalones turcos metidos en uuas
formidables botas amarillas, 1m1 pistoht dorn&lt;1a al
cinto, y en las manos el inmenso bastón de un alcalde fusilado, ahorcado ó quemado por él, no sé.
11:. de Gallifet tenía un aire elegante, marcial y vivísimo por el chispeo de sus ojos, sobre todo. Era
aquel su segundo viaje á Méjico; en el sitio de
Puebla le habían destrozado el vientre, y curado
con mucha dificultad, había vuelto á encargarse
de un mando en el camino de Paso del Macho á
Veracruz, en que desplegó mucha intrepidéz y no
poca dureza de alma.
Las crónicas de algunas de las últimas sesiones
de la Cáma.r a de Diputados en Francia, nos proporciona el picante placer de ver moverse, casi de
ver "cargar sable en mano," al primer ginete del
ejército francés, sobre Camilo Pelletau, el relator
de la comisión del presupuesto de la guerra. Con
motivo de algunos abusos que había logrado poner de bulto el relator radical y de ciertas r~
ponsabilidades que había entrevisto, pronunció un
discurso ó una requisitoria contra el ejército que
había enloquecido de entusiasmo á los ultra-socialistas por enemigos del ejército y á los monarquistas por enemigos del gobierno. El Ministro de
la Guerra se plantó en la tribuna, se apretó el cinturón y partió-"Señores, decía el Presidente
Deschanel, debéis comprender que el Mlnistro de

taban sepultados en M:artínez de la Torre y fueron ba; á muchos se alimentaba; á algunos se daba
traídos á México con el fin de inhumarlos en la albergue, y para los mayores se iniciaron talleres.
¡ Loor eterno á quienes con cariño, abnegación
·Rotonda de los Hombres Ilustres.
'
Tal honor es enteramente justificado, pues el se- y acierto consagraron su inflexible voluntad en bien
iiíor Mata, fué en su vida política un liberal de con- de los demás, en provecho de la niñez menos venvicción y formó parte del célebre Congreso que turosa, y por eso más digna de generosa considevenciendo las dificultades creadas por la época J ración!
.:arrostrando todos los peligros, nos dió la Cons.Culs
lf uiz.
t itución que aún nos rige.
................
E n su vida social se distinguió como filántropo
J muy especialmente en las poblaciones de la
:Sierra del Estado de P uebla, se venera su memoria por los bienes que supo el señor Mata dis¡pensarles.
-&lt;&gt;-º-&lt;&gt;Con motivo de la llegada de los restos, la CáAcaba de llegar á esta capital el mencionado Dimara de Diputados quedó convertida en capilla plomático, que viene investido por el Gobierno de
:ardiente y el viernes en la mañana fueron con- Guatemala, con el carácter de Enviado Extraor-ducidos á. ella.
dinario y Mir:.istro Plenipotenciario acerca de
El sepelio se verificó con toda solemnidad, el nuestro Gobii,rno.
-&amp;('11or General Díaz presidió el duelo y una briEl Sr Cabral tiene 53 años de edad, es oriundo
gada de las tres armas al mando del señor General de Quetzaltenango y desde muy joven ha prestado á
•Cueto, hizo los honores que marca la Ordenanza su patria servicios de importancia, en los elevados
-:y corresponden al grado militar que tenía el ilus- puestos que ha desempeñado en la Administración
ttrc muerto.
Pública.
Su carrera de abogado fué hecha rápidamente y
apenas recibido, obtuYo un importante empleo en
el ramo de Instrucción Pública, pasando después
á desempeñar en varios departamentos de la vecina República, altos puestos en la Magistratura.
En 1879 formó parte de la Legislatura de ConsTuvo su tercer eminente campeón en el esclarecí- tituyentes que firmaron la Constitución que ac-do filántropo VidalAlcocer. En una pieza del curato tualmente rige á nuestros vecinos del Sur, y desde
de la Palma, (México,) el memorable año de 1846, entonces siempre ocupó un lugar en las asambleas
á iniciativa de él nació, estimulada por dulce cari- como uno de los diputados más prominentes.
-dad, una pequeña sociedad para proteger á la niEn 1892, durante el Gobierno de Reina Barrios,
ñez desvalida. ¡ Pero qué hermoso es el bien, y fué llamado para desempeñar la cartera de Instruc-con que esplendor luce el sol de la bondad! En ción Pública, durando en el Gabinete cinco años,

e.

El Exmo. Sr. Lic. Don Manuel •Cabral.

La Instrucción Primaria en México

zación del poder judicial, desempeñando algunos
puestos públicos de importancia en ese ramo, hasta que fué investido con el cargo diplomático que
lo t rae cerca de nuestro gobierno.

A F RODI TA.

-&lt;&gt;º-&lt;&gt;
Tras idílico amor; de entre las brumas,
Que ciñen la cabeza de una ciega,
Tras idílico amor; de. las espumas,
Surgió radiante la belleza griega.

Y boga en su barquilla nacarada,
Abriendo brecha por la espuma roja,
Es Astharté, la muerta, la olvidada,
La que sus curvas en las aguas moja.
No la arrastran dragones en su viaje
A través del Eger adormecido,
Son palomas de espléndido ropaje
Que en las aguas del mar tienen sú nido.
Ardiente concepción; mitogonía
De una raza de artistas soñadores,
Que animan el ideal de su poesía
Y en el mármol encarnan sus primores.
La Venus Afrodita, está animada;
Corre en sus venas helenismo fuego;
Y en sus clásicas curvas va incrustada
La vida y la expresión del pueblo griego.

México, Febrero de 1900.

.]ual/ .}J. Orci.

�Domingo 18 de Marzo de 1900.
EL MUNDO ILUSTRADO

f\0Uf\R6Lr\8.
Carolina estaba enferma. Un mal extraño que
ningún médico podía co:ajurar, la iba consumiendo
poco á poco, como va la llama consumiendo el
aceite de la lámpara del templo.
Un día, Carolina pidió que le llevasen todas
las fiorés que aquella mañana habían abierto en
el jardín.
Muchas rosas y violetas, campánulas y azucenas fueron á caer á la roja sobrecama. Parecían
cab€zas cortadas en alguna fiesta. de Nerón y arrojadas á un helado mar de sangre.
Una rosa que aun conservaba unas cuantas gotas de rocío, las vació con exquisita languidez en
la nacarina mano de Carolina.
Como las gotas de rocío no eran precisamente
rocío, sino lágrimas de una hada que lloró en la
noche, se transformaron en mariposas y se fueron
volando por la entreal)ierta ventana.
Carolina se quedó pensativa un largo rato. Después, enjugando una lágrima rebelde, cogió las
flores que estaban esparcidas en la roja sobrecama
y les dijo:
-"Voy á morir, pero antes de irme, quiero dejaros mis ensueños, que son muchos.
"Tú, Rosa Roja, que te pareces á un cuento ele
Ruben, escucha:
"Te lego mis ensueños bárbaros, aquellos que
eran endiablados castillos mágicos, donde vivían
dragones de grandes ojos, lagartos negros, culebras que silbaban como el ~iento y alimañas tan
rapaces, que en las obscuras noches penetrabn á
los castillos perfumados á robarle la inocencia á
las vírgenes dormidas."
La Rosa Roja soltó la carcajada y le dijo:"Gracias."
-"Tú, Rosa Blanca, que te pareces á un sueño de Catulle, escucha:
-'"fe lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran príncipes poetas de largos cabellos, aquellas
que eran_ diminutas islas de amor, donde las vírgenes arroJaban la pesada carga de la inocencia en
lo8 brazos de algún amante de cabello ensortijado."
La Rosa Blanca se rió melancólicamente y le
elijo :-"Gracias."
-"Tú, Violeta Morada, que te pareces á u11a estrüfa de Verlaire, escucha:
- "T~ lego mis ensueños pálidos, aquellos que
eran casitas blancas que encerraban amante;; tiernos; aquellos que eran cuartetos donde las reinas
caían á los pies de los esclavos."
La Violeta Morada enjugó una lágrima y le dijo :-"Gracias."

-"Tú, lívida azucena, qu_e te pareces á un
poeiµa de Gautier, escucha:
-"Te lego mis ensueños blancos, aquellos que
eran una tumba muy linda, sembrada de nieve y
de estrellas; una tumba con un solo ataúd, en el
cual yo durmiese para siempre, mientras el ángel
de mi guarda llorase perlas que fuesen rodando
por la nieve y entonando canciones de amor."
La azucena, llorando como lloran las rocas después que la ola las ha salpicado con su espuma,
le dijo:
-"Gracias."
.
de copa para que
- "T'u, campánu1a, que suves
,-

el rocío deposite sus gotas crista)inas y que te pareces á una japonería de Lotti, escucha:
-"'fe lego mis ensueños ne,gros, aquellos que
eran sudarios danzando al compás de una orquesta tocada por todos los astros; aquellos que eran estúpidos brujos que en sus melopeas amargas, maldecían á las vírgenes,.esas bellas castidades, y ensalzaban á las cortesanas, esas bellas lujurias."
-"Gracias"-murmuró sollozando la campánula.

D E U N L I BRO
~

PARA ELLA.

I
La virgen que los ojos soñadores
admiran en mis lienzos ideales
no reza en las vetustas catedrales
ni danza en los alegres corredores.'
No juega enamorada con las flores
ni c,scucha tras las puertas ojival~s
las zambras de las guzlas orientales
el canto de los viejos t rovadores.
'
-La virgen de mis lienzos aletea
donde el bajel sin mástiles estaba,
murmura donde el ábrego vocea
palpita donde choca la metralla'
sonríe donde el rayo centellea'
y duerme sobre el campo de batalla.

Francisco _píaz S ilveira.

Y o no nací para r eír; en vano
el sol baña en sus oros mi cabeza.
Soy gentil-hombre del dolor humano
y envuelto voy al insondable arcano
en el manto imperial de mi tristeza.
Nunca supe de bien; supe de dolo,
de frío y soledad; mi ser remeda -....
la noche pertinaz que cubre al polo.
Dejadme con mí angustia, estoy tan solo!
Si me ouitan mi angustia, que me queda!
II
Me quieres, bien lo sé, piadosa y franca
desciendes á mi mal con heroísmo
y ahí, do todo es negro, tu eres blanca :
florecita de nieve en la barranca
y estrellita de paz en el abismo!
Me quieres, bien lo sé; pero me espanta
pensar que mi existencia es tan obscura
que tu almita de luz, tu almita santa,
negra se volverá con sombra tanta
por querer que amanezca en mi negrura!
Como amaste el invierno siendo Flora!
como amaste el desiert o siendo broche!
_c omo amaste el erial, ave canora!

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

INAUGURACIÓN DE LAS OBRAS DEL DESAGUE DEL VALLE DE MÉXICO.
Carolina afirmó la cabecita blanda en 1~ blanca almohada, y lánguidamente, como ~a l~~p::
poco á poco, se durmJO p .
que se va apa.,.ando
. "'
·. rei'a vJ la Rosa
siempre, nuentras
la R,osa l{ OJa
Blanca enjugaba una lagnma.

Ayer, según estaba anunciado, debe haberse celebrado con modesta fiesta oficial-de la que daremos crónica en nuestro próximo número-uno
-de los acontecimientos de más importancia de los
últimos años y de verdadera trascendencia, tanta, que su sola realización bastará para fijar una
-época en las páginas de nuestra historia P atria.
Nos referimos, como lo indica el rubro de estas lineas, á la terminación de las Obras del De..sagiie del Valle de México y á la inauguración de
.su funcionamiento, que tan soüados y benéficos
r esultados nos proporcionará.
Al fin, después de siglos enteros, en los cuales
.se venía persiguiendo el ideal del Desagüe, desJ)Ués de trabajos monumentales que costaron vi•das y riquezas, desde los tiempos de la d6minación
•española, vemos hoy terminada esa obra gigantes"Ca, gobernadas las aguas de los lagos que rodean
.á, México, que eran todavía no hace mucho, una
..amenaza constante para la ciudad, por las inunda-ciones que podían ocasionar, y cuyas aguas han
comenzado ya á desaparecer, merced á esas obras
-que se llevaron á cabo en los últimos años.
Ligadas íntimamente esas obras, por otra parte,
.-á las del saneamiento de la ciudad, su trascen&lt;lental importancia r esulta todavía mayor, y justifica la idea de que su inauguración debe considerarse como uno ele los más grandiosos acontecimientos que hemos podido presenciar en estos
·últimos tiempos.
Xuestras ilustraciones representan algunos de
los trabajos más importantes que tuvieron que

II.-LA HAD.i.. Y LA BRUJA.
La hada.-Bruja fea, si tienes tanto poder, haz•
me una perla de una lágrima perjura.
La bruja.-"Lo que me pieles, es imposib~e. _En.
cambio, si quieres te haré un sol de una lagrima
sincera."
III.-1\II 1IODELO
Yo era entonces un pintor cual Rafael.
La fama de mi nombre llenaba el mundo.
Un día quise tener un modelo divino. En lai.
tierra no encontré lo que
deseaba.
)Ie fuí al cielo. Golpeé el aldabón de la Gran
Puerta y me abrió San
Pedro.
L e confié la cuita que·
me marchitaba. :Me dió
á elegir entre las más lindas de sus vírgenes.
No encontré lo que deseaba.
Salí cabizbajo del Cielo.
San Pedro, llena la mi-rada de odio, me dijo:
-"Sois un majadero.
Lo que bmcáis no existe."·
Seguí anc1anclo.
J
En el paraíso de :Mahoma encontré m1a hurí
de ojos negros y de en-cantos irresistibles.
La traje á mi taller.
Cuando ya desnuda corrió á mí, sentí un vahíoen el alma.
Desde ese día la amé tanto, que ya nunca másJtude pintar.
Perdí mi fama. El nombre mío nadie lo recuerda, pero en cambio, ella lo pronuncia y yo suefio á su lado.

Jgnacio j)érez

I •

El proyecto, que al fin se puso en ejecucwn,
aunque con algunas modific:acione~. íué el ideado
desde la época del gobierno e,pañol, por Don :-simón Guzmán, pro.vecto que también intentó llev,u
á cabo en 18-1:H, el in¡;eniero americano, C;1 pilún
Smith.

Ji.

+♦
como tú que eras lampo de la aurora
pudiste enamorarte de mi noche!
Dios lo sabe; El te trajo á mi morada,
señaló á nuestro amor la selva obscura
y hoy que penas en medio á la jornada,
yo reclino tu frente inmaculada
en el hombro inmortal de mi ternura.

P uente-acueducto para. el Bio de Guadalupe Jlidalgo,

III
Y el cielo prueba nuestro amor; el gozo
se alejó gorgeaudo ele tu reja
donde el sol alumbró tanto alborozo
y hoy ya tu no eres más que un gran sollozo
y yo ya no soy más que una gran queja.
Cuantas dichas ayer en nuestra escena!
pero el ala de D ios cubrió el sagrario
y sin piedad de tí que eres tan buena,
te clavó en el madero de la pena,
te trocó en virgencita del calvario!
Mas que importa! el tormento es soberano
dispensador de gloria y de belleza;
mi estrellita, mi flor, dame la mano
y vayamos envueltos al arcano
en el manto imperial ele mi tristeza.

,

emprenderse para encauzar las aguar en el gran
canal, dan idea de lo que es éste, y una de nuestras vistas representa el Palacio de los Virreyes
-que existe en San Cristóbal Ecate~ec.
Este edificio, que ayer fué visii ado por los
•concurrentes á las fiestas inaugurahis á que nos
;referimos, es un verdadero monumento histórico :
él sirvió de prisión al inmortal 1\lorelos en los días
-que precedieron á su fusilamiento glorioso.
Demos ahora á conocer algunos datos acerca de
los trabajos realizados:
Todos los gobiernos, desde los de los virreyes,
~e habían preocupado constantemente por realizar
las obras del Desagiie y multitud de proyectos se
presentaron y estudiaron para ser desechados en
:seguida, porque no aseguraban el resultado que
,-se buscaba, ó eran impracticables en algunos deta,lles.
Entre estos proyectos, el más afamado fué el
•de Enrico Martínez, que se llevó á cabo con al_gunas dificultades, haciéndoseentonces el colosal tajo de Nochistongo, que costó la vida á millares de
"indígenas, pero que gracias á él se logró desviar
-el curso de las aguas del Río de Cuautitlán, con
'!lo que disminuyó 'mucho el riesgo de las inunda&lt;aiones en la ciudad de México.

De entonces acá, muchas veces se intentó la reaiización del trabajo, pero siempre se presenta•.on
dificultades insuperables, hasta que en 1879, el ser",u1 fo1:e:11t ro Don Luis 11;spi11_;Bfl, ,a pn~J al fre11tc de las obras y dió principio á la apertura del
tajo de Tequisquiac. Todavía después, hubo una

Vista. actual en la. curva. del kilómetro 43. 5.

interrupción en los trabajos, hasta que por último
en 1885, el Gobierno General y el Ayuntamiento,
decidieron con loable empeño, vencer todas las dificul tades y proseguir la obra hasta su consumación, que tan afortunadamente se ha logrado, pero
para esto ha h abido necesidad ele hacer graneles sacrific;os.
·
El Ayuntamiento, al iniciar»e los tr-abajos, gastaba en ellos la suma de $-W0,000 anuales, y para
asegurar la terminación, se vió precisado á contrata.· en Londres un empr éstito de ;E 2.300,000, que
rasi en su totalidad se invirtieron en el desagiie, previa amplia autorización que el señor General Díaz otorgó á las personas siguientes qt1e formau la Junta Directiva :
Presidente.-General P edro Rincón Gallardo.
Yocales.- Lic. José lves Limantour, Francisco
Hi vas L+óngora, Lic. Pablo 1facedo, Casimiro del
Collado, Luis G. L avíe, Pedro del Valle, Luis
Garría Pimen tel y Román S. de Lascuráin.
Ro~endo Espa1:za, Secretario.
El pro·yccto del Desagiie, que se ha seguido, tiene dos objetos : primero, r ecibir las aguas sucias
y los desechos de la ciudad de 1\Iéxico y conduei rlos fuera del Valle; segunrlo, gobernar las aO'uas
ele todo el Yalle, dando salida al exceso de éstas
y mantener los lagos á un niYel constante.
Este proyecto consta de tres partes: un canal

InstaliLción para. los cimientos del puente-acueducto en el Bio Chico.

��Domingo 18 de Marzo de 190!,

E L MUNDO ILUSTRADO

D omingo 18 de Marzo de 1900.

MEXICO MODERNO

(((

COl.ONI ~ OEL. P~se:o.

'- ,

~

- --:::::::::-

#

-. -.

i i::

E L MUNDO I LUSTRADO
mas resbalan por Hts mejillas como el desgrane
de un collar de perlas.
¡ Y es curiosa la gama de su llanto!
De repente, cuando menos se espera, entre una
de aquellas carcajadas y uno de estos llantos, Bebé pronuncia su primera palabra : "mamá ó papá,"
vocablos ambos que parecen hechos, en casi todas
las lenguas, para que sean los primeros que pronuncie el rey Bebé.
E~e es qiro día de fiesta; el regocijo entonces
no tiene limites.
¡ Bébe ha hablado!

-

(V,
~
.

-

),

-s::&gt;-0 -s::&gt;-

#-•

el

~ey ~ebé.

Aun en las democracias más genuinas existe un
enjambre de pequeños autócrata,, de pequeño~ reyezuelos absolutos, que sin apelación gobierrn111
sus reinos, que no conceden franquicia~ con:;titucionales ni parlamentarias, que no tienen má~ ,1ormas de gobierno que :;u eterno capr:cho Je ixlo:;
los días.
Son pocos sus súbditos, muy comm1n11,nie no
pasan de dos, pero les son fieles hasta h mnert~,
les quieren con verdadero amor y lo:; re_yezudos
no tienen que temer de ellos ni revuell:1,;, ni conjuraciones, ni exigencias.
Los mayores acontecimientos polítfoo~, por generales y terribles que sean, no traspa~aa los i;mites de esos pequeño:, reinos y los rey,,;rnelos uguen imperando contra todo viento y m,u·ca.
Este tipo de autócratas ee llama en la vich diaria : El Rey Bebé.
Desde antes que Bebé llegue al mu!h1o, Lle=J&lt;li.!
que la noticia de su arribo es recibida, no por lvs
nervios del cable, sino en el dulce misterio de un
beso y de un rubor, el que va á ser su reino se
conmueve todo y los prcparatiYos del triunfal arribo se manifiestan en níveos encajes y en impalpables batistas, en sedosos listones y en alegres cascabeles que han de arrancar la primera sonrisa
de Su Majestad pequeñísima y han de envolver sus
miembrecillos que parecen hechos de hojas de
rosa amasadas en leche.
-Se habla de Bebé como de una promesa. Se
trazan luengos y muy eruditos cálculos de probabilidades sobre el color de sus cabellos y el volumen de su nariz, y surgen difcusiones sobr e su
sexo.
Una mañana, Bebé ha llegado. Su ro,:ada carita emerge de entre la blancura de las blondas y
sus ojillos se cierran con obstinación, simulando
desdeñar todo lo nuevo que á su ,ista se ofrece
y extrañar la dulce quietud del maternal reo-azo.
Pero su imperio ha empezado. Su primer° grih fué su primera orden y fué orden inapelable:
el seno materno lo obedece y sacia sus primeras
avideces.
La Autocracia surge. _. _.

t

Desde entonces, ya no hay paso ni dcci~ión importante que se dé sin pensar en Bebé, que e,
el árbitro supremo.
Pero, por mucho tiempo toda vía, ~ché ~e 1!1anticne impasible ante tantos homenaJes. Bebe 110
e, más que una bolita de carne que duerme durante todo él día y que no dc,pierta sino para
pedir alimento.
Son, en vano, todos los· e~íuerzos de la mamá
por hacerlo sonreír y vanas son las pretensiones
del padre porque los pequeño, ojilh, ~e fijen en los
;m_rM. Bebé no hace caso, sigue desdeñoso y hcr-

Pero aún íalta una etapa para que el reinado de
Bebé acabe ele consolidar2e. Esa etapa es su pri1ner
paso. Cuando con los brazos abiertos y semejanio
á un juglar torpe que pretendiera atr:n:esar pol·
sobre un alambre tendido, ~e atreve Bebé á dar
su primer paso, es como en el dla en que en los reino8 se declara la mayoría de edacl y la ~upresión de
la Hegencia.
En lo de adelante, Bebé dará sus órcleneR conscientemente, en lo de adelante hablará y exigirá.
.\.lguna rez lm: padres pretenderán contrarürle;
algunas veces fingirán enojos. Pero Bebé los &lt;lcsarrna y los subyuga con una inclinación de cabeza Y una ri:;ita.
Bebé quiere un muñeco: ~e le dá el muñeM;
Bebé quiere un caballo : se le da el cab!lllo; Bebé
rompe la porcelana del ~alón: Bebé tenía derecho.
Las "gracias" de Bebé son or~ipotentes y por
evitarle una lágrima bien se puctl! arriesgar hasta.
una vida.

lf:
mético, dividiendo su tiempo entre el sueño venturoso y la glotona caricia del pecho matcrnq.
Un día, Bebé -parece que fija su mirada en al~uno de sus súbditos, parece que arruga el ceno,
que entreabre la boquita y qu~ se sonríe. ~n t~do caso, si sonreídose ha, ha sido una sonrisa rapida como un suspiro. Pero ha bastado ella para
inundar de gozo el alma de sus padres, y ese
día es un día de fiesta. La noticia circula y pasa
á conocimiento de parientes y de amigos, y todo
el mundo aplaude y se regocija.
¡ Bebé se ha sonreído!
-s::&gt;-~

-Unas semanas más, y la sonrisa se convierte en
risa franca.
Bebé se fija ya en las cosas y en las gentes, y
cuando se le suena una sonaja ó se le muestra un
polichinela giboso y multicolor, Bebé contrae los
labios poco á poco, echa hacia atrás su cabecita y
acentuando el enarcamiento de su boca, acaba por
lanzar al aire un desgrane de notas argentinas,
una carcajada fresca y sonora como el c1errum be
de un chorro de agua en una íuente de mármol.
¡ Y es curiosa la gama de su risa!

r

-s::&gt;-0 -&lt;::&gt;-

y su reino va acercándose á su fin. Llega m1
día en que las gracias de Bebé toman a,pecto de
travesuras. Llega un día en que lo que- antes hr.cía.
sonreír, disgusta. Es cuando Bebé ya baliendo de
ese periodo de los dos á los cinco años en que su
autocracia era completa.
Ahora, ya no se le perdona fácilmente: ha de someterse á las exigencias de la buena crianza y ya
sería peligroso eternizarle su caprichoso gobierno.
Duele, pero es preciso.
El Colegio viene á ser el Parlamento del Rey
Bebé. Ya va á tener quien esté por sobre él, ya
va á v_er contrariados alguno$ de sus dc~eos, como
el Kaiser ve contrariadas sus aficiones marina&lt;;,
¡ Y pensar que hay veces en que es derrocado!
Cuando tras de él viene un hermanito, éste, por
derecho natural, her eda el imperio.
Pero el nuevo Bebé viene á ser, en resumen el
mismo Bebé. Porque el Rey Bebé es múltipl~ y
es uno.

¿ Quién no ha reconocido el imperio de Bebé7
Bebé es la suprema prenda de unión entre los
hombres.
El padre :proc~r q~e es capáz ele explotar al pa?re proletario, tiene a menudo su Bebé procer que
Juega y besa al Bebé proletario. Aquella divisa
del 92-égalité, fraternité,-hoy en día. solo es observada por Bebé.
Y no hay dolor igual al de la desaparición del
Rey Bebé.

C ~Sf\ DE:L 5F\
1

~F\_F\CIF\_G¿f\~N\OOS.

1

-s::&gt;-~

Entonces, tras de la tácita abdicación, empiezan
los padres á desempeñar su papel de súbditos. Bebé modifica por completo la;; anteriores condiciones de la vida de ambos y con invisibles pero
fortísimas ligas los aherroja en torno de la cuna.

:Has Bebé llora también. Cuando la satisfacción
de sus caprichos es imposible, cuando quiere que
del cielo se le baje el sol ó la luna para jugar
con ellos, entonces sus ojitos se humedecen, su naricilla se contrae, su pecho se estremece y al fin,
gime, gime Bebé como un cervatillo y las lágri-

Cuando el médico frunce el ceño y mueve la
cabeza y Bebé se aboga entre las blondas de la
cuna, parece que un Mlito &lt;lo frío ha penetndo
al h?~ar. Sus ojitos van adquiriendo vidriosa~ inmov1)1d~des, su rostro ;:e enciende y se ennegrece v
sus dmunutas manos eRtrujan fa_blancura de laR sáb_ana~. _ La mirada maternal RC prende á él como
s~ q_u1s1e;a defenderlo: &lt;le;:earían las madres materializar a la muerte, para disputarle su presa, pam
luchar con todas las fuerzas de su alma y con todas las fuerzas de sus brazos.
Cuando vence Ella, el sollozo se clava en el pe-

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Do~go 18 de Marzo de 1900.

cho de las madres y tienen la sensación precisa de
un arrancamiento de todas sus entrañas.
Y se va el pequeño féretro cubierto de flores y
de blancuras y Bebé va á dorminmtre cuatro paredes de tierra.¡ Pobrecito!, exclaman unos. ¡ Cuán feliz!, dicen otros. Las madres, ellas, no dicen nada,
pero lloran ..... .
Los padres no lloramos-¡ sí, á las veces !-pero
en el ataúd de Bebé se nos va toda el alma, porque
solo Bebé es ya capaz de conmovernos, porque
solo Bebé nos da la insaciable sed de ser buenos ...
¡ Oh, bendito, bendito Rey Bebé!

Osear J(erz.

Vista general del viejo Paria seg-0.n Bobid&amp;.

Maravillas de la Exposición de 1900.
~

El viejo París.
El viejo París, construido según los dibujos de
Alberto Robida, sobre las márgenes del Sena, es
una de las más sujestivas maravillas que se idearon para el certame,n parisiense. Es una reprod11cción ingeniosa de la vida pública y privada de
los tiempos pasados.
El artist_1j, no se limitó á tomar apuntes de una
sola parte de la ciudad, en un tiempo determinado.
Su decoractlm contiene modelos de todos los siglos, figuran allí lo mismo la Santa Capilla que
construyó Luis XII, que un fragmento del Puente
del Cambio, edificado bajo el reinado de Luis XIII
ó los parajes más frecuentados en las épocas de Luis
XV y Luis XVI.
Entre lo más notable se cuenta la Iglesia &lt;1e
Saint-Julien-des-Ménéstriers, el pilar de San Eus-

La nueva Biblioteca
de Fomento.
-&lt;::::&gt;-o-&lt;::::&gt;En los grabados adjuntos se ve el departamento que ocupa actualmente la nueva Biblioteca de
la Secretaría de Fomento establecida recientemente y próxima á se.r inaugurada.
En esta Biblioteca se va á implantar por primera vez en el país, de manera oficial, el sistema
decimal de Dewey para la clasificación y colocación de los volúmenes; sistema que ha sido universalmente aceptado por los buenos resultados en el
rápido manejo de las obras, aun cuando éstas sean
en número basto y considerable.
La estantería que cubre las paredes es del todo
nueva y se ha empleado en su construcción madera
de cedro de la mejor calidad, que no tiene más
pulimiento que el del cepillo; su capacidad es suficiente para dar cabida á más de diez mil grandes
volúmenes ó más; se hizo uso de la más fina tela
de alambre para cubrir las ventanillas de los estantes, pues la experiencia ha demastrado amplia-

taqnio, las torrE!&amp; del Chatelet, fragmentos del Louvre, y un gran número de habitaciones particulares
interesantes más que por su arquitectura por los
recuerdos que provocan.
Robida, ha desplegado verdadero ingenio en su
producción, que si ha resultado buena y exacta,
es porque contenía elementos adquiridos en largos
años de labor. Ha recorrido basta los más humildes lug::,res de la Francia, ha estudiado sus monumentos antiguos y los libros le han servido para
conccer las costumbres de nuestros antepasados
con tal perfección, que no se puede recorrer su
"París Viejo," sin encontrar en cada detalle arquitectónico y en cada ornato, un recuerdo claro
y persistente de todo aquello que la historia de
Francia ha ap:mtado en sus hojas, muy especialmente en lo que se refiere á la "Edad Media."
Teniendo á la vista las contrucciones á que venimos refiriéndonos, no se puede dejar de pensar
en las deslumbrantes Cortes de los últimos monarcas, en los abusos del poder, las aventuras amoro3as, verdaderos escándalos de la época, los due-

los á media calle, y todos aquellos episodios se
ligan y la memoria los anima, haciendo que se asista á tolas aquellas escenas, aunque hoy ya casi
nada exista de aquel viejo París que Robida ha tenido la feliz idea de resucitar.
Aquel París se hundió, se perdió para siempre
á los golpes de barreta de los constructores modernos y desde Bonaparte al Barón Haussmam ya estaba completamente transformarJI..
Al aparecer la revolución, estaW intacto, tal co~
mo en el certamen se le vé hoy reproducido en el
ángulo del Puente del Alma y la plaza de Billy, y
después de haberlo visitado se siente necesidad de
hojear albums antiguos y obras como las de Juan
Se.bastián Mercier, para inquirir cómo era la fisonomía de la capital de Francia en el año de 1879.
Dirigiendo la mirada hacia arriba, se ve á Luis
XVI, rodea~o de sus gustos simples, tales como
comer mucho; á la reina de menos apetito y gustando más de dar pávulo ~ la murmuración, yendo
á Versalles acompañada del Conde de Artois, el
más seductor de sus hermanos políticos, y parece

me,nte que los libros deben aerearse para evitar
que la polilla los destruya antes de tiempo.
El otro grabado muestra el salón de recepciones
del señor Ministro de Fomento, el cual se halla
situado en el piso superior del hermoso edificio de
Minería. Su decorado, con ser tan sencillo, reu1;1e
las mejores condiciones del buen gusto y de exquisita elegancia. El mobiliario es positivamente
rico y confortable, propio para lucir en las grandes
recepciones que se hacen en Fomento.

EL CARNAVAL EN XALAPA.
~

Bastante animados estuyieron las últimas fiestas
del Carnaval, en la mencionada capital del Estado
de V era cruz. En el casino se verificó un baile
de fantasía al que concurrieron las más distinguidas familias de la localidad.
Nuestras ilustraciones representan á algunas de
las bellas señoritas y caballeros que tomaron parte
en la fiesta .

Beflorita Emilia Aparicio.
Fot. de F. Bueno.)

•

S. Hern~dez Pérez. R. Malplca. C. Zamora E. Aparicio. R. Foro. M Franceschv F. Hernández
V. VU.aoueva. C. Corral. R. Hernáodez Pérez. L. Flgue•oa. L. Cor::al. Maria Josefia• Guido ·
Ana Maria Corral. Nllla A. Hernindez Pérez.
·
Fot. F. Bueno.

Iglesia de San Julian de loa Menestrales.

A. Ostos. A. l"ranceschy. G. Bouchez. S. Corral. R. Bouchez F' A ·
di F
C. Guzmán. E Rechy. E. Medina. c. Bouchez, s. on,z. G. .soÚch!~z~e1k ·s · iueoo. L. Bouchez.
Domlnguez. F. Dom!nguez. V. Zamora. F. D1az. R. Rocha, H Zamora i ~e ez. 1 · 81!.nchez. M.
S. Es1eva. I. Ochoa. M. Corral. J. A. O~hoa. o. Bouchez.
·
· • anzón. A. L. Trigos.

Casa de Koliére.

�•

Domingo 18 de Marzo de 1900.

E L 1fUNDO IJ DSTUA~O
escucharse las coplas callejeras en que la maledicencia y la calumnia hacen su víctima á la regia
señora.
En cuanto á París, está animado. El Louvre y
las Tullerías rodeadas de estrechas callejuelas que
son verdaderas madrigueras. La isla St. Louis,
una verdadera cloaca, con sus muros ahumaclos v
teniendo sus callejuelas, por todo a1lorno, una muititud de cerdos y aves de corral.
La circulación de la gente no empieza sino en el
barrio de Chaillot, donde actualmente están los
Campos Elíseos y allí se daban cita los j u6adüri's
de pelota.
El lujo, la riqueza, todo lo deslumLrantc de la
vida, se concentraba en el l'alacio Real, en \'Uva:;
galerías se instalaban los joyeros, los lil.Jrc,1•03, ·10s
jugadorPs, los cafés y los r estaurants en tanto que
los jardi11c5 quedaban libres para los gálaulc.; y peligrosos encuentros.
En mc1lio de aquel lihertin:tje, solo el teatro podía ofretcr un placer honesto. .,\llí estali,t el teatro de la, Opera. una tienda de m.1,dern, sonora cümo caj,t de violón que el arquitecto de la Reina ha1Jía con~truído en 65 día.; y donde aplaudía al célebre tenor J elyott, una concurrencia constante y
numerosa que solía diseminarse en los pa,illos,
donde reinaba amable libertad.
El "Teatro Francég," imtalado sobre la margen
izquierda, del Hena, ocupaba un edificio seYcro y
allí sí se guardaba re;:;peto al público.
Eran reina·
la Rancourt

aquel centro de placer honesto,
Gau$sin. Molé, Dazincourt y

Las transformaciones de la moda masculina
en el Siglo XIX.
-&lt;::'.&gt;-*-&lt;::'.&gt;-

Aunque las transformaciones que ha sufrido la
indumentaria masculina en los últimos cien aüos
no han resaltado tanto á la vista como las de la
indumentaria femenina, no debe creerse por eso
que hayan ,-;ido menores y hoy que nos encontram os en los lindes del siglo, creemos interesante pasarles una pequeña rerista, teniendo á la vis la
figurines que caracterizan perfectamente las diversas épocas porque ha atra\'esado la macla masculina.
Los bordados metálico,, la seda y los ene-aje~
murieron con el brillante siglo XYIII, de tal
suerte que el p resente encontró como tipo llamativo de la indument2ria masculina, el ele! "lncroyable'' que es la figura central tlel pr imero de
nuestros grabados y que nos servirá de base para
seguir las paulatinas transformaciones subsecuentes.
De las cuale~ son las primera, de origen inglés y en general puede decir~e que esa nación es
la que ha impreso el car.ícter determinante del
traje marnalino en c•le siglo. El inglfü;, como
práctico, empezó 11 rnprimir todo lo simplemente
aparatoso.
La primera figura del primer grupo, muestra
una especie de i;aco corto, llamado "::ipemer•· que
se u"ó para protejcr el frac claro y que daba buen
aspecto al traje. El sombrero de copa bajo, empezó á. rnb6tituir al tricornio francés.
La tercera figura del grupo lleva 1.111 a h r igo ó
sobreloclo largo, con eo~turas atrá&gt;&lt; ~, sin ella~ por
clelan,te, algo entallaclo, con cuello alto _y triple
pelerma, Como el grabado lo im1ic'.l, esta pieza
p_rocluC'c buen efecto, aunque el cuello y la pelcrma le hacen aparecer algo pesado é incómodo.

tL MUNDO ILUSTRADO

Fleury, son los importantes personajes depositarios
de aquellas tradiciones y
los defensores del gran
arte.
En esos tiempos fué la
aparición 1kl comediante
"J eannot" que despertó la
envidia de todos y mereció las fclicitaeiones de
María Antonieta.

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 12

MÉXICO, MARZO 25 DE 1900.

__________________________________

Gerente: .A.Jll'TOlll'IO OtJY.iS

l &gt; ~ : n Lic. B.A.P.A.EL BEYES SPDl'DOL.A..

_,_

-'•;-·

Pobre "J eanot," aquello le llenó de humo la cabeza y lo hizo caer en el
ridículo.
Una vez lo invitó á comer el Duque de Durás
y al presentarlo á los demas comensales dijo:
-"8eñores y seüoras:
.A.qui tenéi$ á "Jeanot"
-Scüor Duque :- repuso el comediante-aquí ~oy
)l. Volange.
-Sea contestó el Duque,-pero
como
aquí
queríamos á "Jeannot;' :M.
Yolange queda de,-pedido
de mi casa, . .. ..

L a. ca.lle de Ba.mparh en el Paria antiguo.

Pero á qué seguir recorriendo aquellas escenas
que recuerda la vista del Parí5 Yicjo, si para describirlas, no bastarían muchos volúmenes?

Basta decir que aquella comlrucción es una manwilla, una de las idea má, felices que se han tenielo para dar interfs al gran certamen.

Llern pantalón estrecho con bota larga y sombrero
de fieltro rodeado do un ancho li~tón. ,
Pa;:~rnog al aegundo grupo que representa modas
ele 1830 y que aún no muestra notables progresos
comparado con el grupo anterior, pues el talle corto, el cuello alto, la ancha entrada de brazos v la
manga estrecha han perdurado en los abrigos y
en los fraqucs; pero el a,pccto en conjunto se

JÍavo res transformaciones se iniciaron á mediado; del siglo, desde 1848. (Tercer grupo).
El "Burnus" de la primera figu ra se diferencia
notablemente de todos los abrigos anteriore~ y su
analogía con el burnus oriental se explica porque
lo inició en París el Emir Abd-el-Kader que en
18-1. 7 fué llevado prisionero por el General Lamorciére. Caía ampliamente, con anchas mangas
abiertas, doble ribete y ornamentación de pasamanerías. Lleraba también cuello de terciopelo
y muy visibles costuras exteriores en forma de
capricho~os dibujos. E l fraque que lle\'a la tercera figura muestra aún un talle relativamente
corto, pero tiene ya cuello ,alteado y amplio~ faldones plegados. Los chalcc,s claros y lhmatiYOs formaron en esa época el "clou" de la inuumentaria ma,culina; los hubo con bordados de seda sobre terciopelo. Después de 1830 las levitas tmieron talle largo como lo muestra la figura central.
Por sus costuras y por el ensanche de sus falr1onr,, tenían, empero, una forma que hoy nos di,¡rusta. Los pantalones eran estrechos y con pialeras. El sombrero alto aumentó la altura de la
copa y recogió las alas.
El cuarto de nuestros grabados que ostenta síilo
dos figuras, corresponde á la moda de 1860 y año,
próximos y estarnos seguros que todavía. exÍ,tir:.n
algunos ~iejos verdes que en sus guanlam,p 13
tengan piezas rezagadas de la forma que mue,tra
el grabado,
Fl saco, • llamado tam uién americana i&lt;Ttialmen t e rnrg10 entonces y 8e llevaba muv corto,
Do enton~es á acá tocio el mundo recuerda las
tran,fo:mac1ones, q'.1e ha tenido miestra inclu~
mentar1a y nos hmitamos á dar el último rrnhaclo, que representa la moda actual, para qu; sirva
de contraste y de comparación con los anteriores.

-

t. La mola a' e mpezar el siglo XIX.

ha corregido siempre y el corte se ha pcrfeccio11ado, de modo que las líneas delanteras de botones
se cierran ya de una manera si métrica, Pero
hay todavía exageraciones que desluc·en, por
ejemplo, las raras solapas que hacen perder los
efectos del entallado. Los pantalones son ya largos y en la primera figura mueRtra una caída
muy elegante. La segunda figura tiene pantalones
e:::lirado:; con pialcras y también la parte alta se
ha modificado, suprimiendo el bur do "tapa-balaz'l" y Sfüb,li tnyéndolo con una pretina que se
a~emeja ya á, la ac:ual.

I'

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l

_ _1_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ __

1

3. L&amp; moda 11. mediadoe del IJlilo.

t,

La moda en 1800

L&amp; moda 11. linea del Siglo XIX.

1

____

,-

EN EL CAMPO.---CUADR0 AMERICANO
2. La moda en 1830,

8oBSCRIPCION K IINSUJ.L PORANJ:¿ , $J.ll0
lDli:11 IDU 11:.N L¿ c¿plT¿L, $1.~

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
lDEX lDEM EN U, CA.PITA.L, Sl ~

,

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.
Domingo 11 de Marzo de 1900.

gunda línea de defensa; él con la retaguardia, se
ha visto que no llegaba á cuatro mil hombres, contenía á Methuen y trató de deslizarse entre Frensh
y Hoberts; pero el primero desbarataba el asedio
de Kimberley y ponía á Kronje entre Magersfontein, él y el generalísimo Melhucn avanzó, Roberts
cerró, Frensh flanqueó y el triimgulo se ,,o]vió un
círculo de fierro en derredor de l\ronje que quería
aprovechar el e.mee del río para e~capar y que quedo en él clavado.

'••En el Africa Austral.
2 •• s1c vas non vobls.
3,-En los Eslarl1'B Unidos.

1.-Mucho de lo que está sucediendo en el Sur
de Africa lo habíamos previsto vosotros y yo, lectores·

.
ni' á vosotros ni á m 1' nos l11zo

c•1s0 eI

Gene~al .Toubert y de ali[ ha. venido el principio
del fin; quizás se os ocur:a la ligera. observación de

que siendo probable, (diremos modestamente, seguro), que el her_oico anciano no haya tenido noticia de nuestras md1cac10nes, s1 no, como sabe las
admirables disposiciones que para generales tenernos mis lectores y, sobre todo, mis lectoras y yo,

claro es que nos habría hecho caso. ¿ Y qué le
aconsejábamos? Esto sencilla1:11ente : 11_? pierda V?,
tiempo, mi General, no se disperse \ d. al traves
de todas las fronteras del Orange y del Natal la
línea de defensa, amoutónc-a Yd. sobre r,ady
Smith, haga Vd. lo que hoy ha hecho Lord Roberts todo el mundo sobre un punto, todo boer
sobr; Lady Smith, que de esta "lady" pueda d_ecirse lo que decía Quevedo de la fam_osa Do~a
Dinquindaina.

".Fuimos sobre vos, sen0r.1, 111:i~

gente que sobre Roma, con Borbón por Carlos
quinto."
Aquí hubo un error primordial debido, sin du-

da, á que pareció impolítico no ceder al deseo_de
los orangianos

de apoderars~

del

adan!antmv

Kimberley y de su mayor diamante, la Estrella
del Sur como diría Julio Verne, el fulgurante CecilioRh~desy deaquíresultóque,dividido entre los
dos sitios el ejército republicano no p~do darse un golpe irresistible sobre ninguno de los
dos puntos y hubo necesidad ele formalizar los
asedios y voló el tiempo y se dejó llegará Methuen
al Modder y á Buller al Tugela, casi á la vista de
las dos plazas sitiadas é inmediatament~ hubo necesidad de organizar la defensa de las hn~as de si;
tio en las orillas escarpadas de los dos nos, y asi
pasó la primera fase ele la guerra, la que, á t~do
trance debieron aprovechar los bóeros, la de la mferioridad numérica de los ingleses; en cuanto estos se sintieron iguales en fuerza á los republica-

nos y empujados por la opinión inglesa fríamente
colérica (cólera blanca) á causa de los primeros
desastres comenzaron la serie de operaciones contra las t:opas de cubierta, como los franceses dicen, y de aquí la serie de sangrientos descalabros

de Mergersfontein y Colenso. D~sde ent_on_ces las
operaciones se redujeron á tentativas _casi siempre
terminadas en un fracaso; el hero1smo de los

=·=

Sábese lo demás; diez días de resi.,;;tencin contra
un cerco de artillería que cañoneaba á los boers á
quemarropa y al fin la refl.dici6n á un enemigo tan

noble y cortés como asombrado de la proeza.
Hendido el general orangiano todo cambiaba; el

terrible capricho del asedio de Kimberley sólo hubiera tenido explicación con el asalto y la captura rápida; ahora resultaba todo contraproducente.
Resulta una excelente línea de apoyo, el ferrocarril del Orange á Mafeking, probablemente liberada ya, para invadir por el Oeste las dos repúblicas á través de un terreno bastante doblado, es
cierto, pero mucho menos que el que J¡a sido preciso escalar á los ingleses.
Como tenía que suceder, el General Joubert,
que estaba á punto de hacer sucumbir por inanición y enfermedad á Lady Smith, tuvo, primero,
que debilitarse, erfriando {i un grupo considerable de burghers á soc:orrer á Kronjc, y que ara.;o
no tuvo tiempo de reuníuele; y luego al saber el
desastre del General Orangiano, abando11ó su5 posiciones á lo largo de) Tugela, que nunca J1abrian
tomado los ingleses, y se ha reconcentrado á toda
prisa, cubriendo el ángulo montañoso que forma el
límite del Natal, el '-!.'ra.nsvaal .Y el Orange, y
por donde difícilmente pasara Buller, y ha ido á

ponerse al frente del ejército que se rehace en Coiesberg, frente á los ochenta mil hombres que tiene á mano el feldmariscal Roberts. Si logra reunir allí cuarenta mil hombres siquiera, el avance

inglés quedará contenido.
.
De todos modos, la humillación del amor propio
inglés ha con el uído; i::i deben su victoria á la circunstancia de haber acumulado sobre los republicanos una fuerza que les era s€is ú ocho veces
superior, las defensas ele Kimberley y Lady Smi!h
son gloriosas y admirables. El honor está salvado. ¿ No sería bueno salvar la lmmaniclad, tratando sobre la base ele la independencia de este
puebl¿ holand és ele! Aírica, tan digno, tan admirablemente digno de vivir libre?

=

2.-Todo el mundo ve la fría eficacia con que
los rusos sin decir nada, sin frases ni amenazas,
están aprovechando ]a conccntrñción de 1a energía inglesa en el Sur de Africa, para avanzar s_u

boers entusiasmó al mundo, y el pueblo inglés,

plan tradicional y formidable _de hacer del c~~ti-

muy admirado y muy po~o amado, se sin_tió con

nente asiático una dependenr1a ¡noscov1ta.

flema y orgullo indesmenhdo, s~Jo en me~10 ele la
antipatía universal. Pero de aqu1 todo pQdia resultar, menos la paz; Inglaterra no_ celebra ut~ tra~ado si.no en la tienda de campana de la victoria;
esperar otra cosa, era imposible, por desgr:icia.

I 1enen ya toda el Asia septentrioual y gigantescas líneas férreas realizadas ó por realizar, surcan esta
inmensa zona fría, por donde el golfo de Petchili,

el vestíbulo principal ele la China marítima quedará unido al Báltico; tienen lo principal del Asm

La llegada de los generales m~s notables ele
que podía disponer la Gran Bretan~, al teatro de
la guerra, y la inmensa aglomeración .de refuer-

central es suyo el 'l.1urkestán, organizado militar-

zos en sus manos, hizo comprender bien pro~to

sia, menos por el lado persa. Ahora bien, Pers1a

que el tercer período se acercaba, el de la s?penor.idad numérica de los soldados de S. M. Victoria.
Después de reforzar los dos ejércitos extremos y
de impedir todo movimiento ofensivo en el Molder
y el Natal Lord Roberts pudo formar un ejército
tannumer~socomo cualquiera de losotros dos para

operar sobre el centro seguro de que los boers poca
cosapodríanoponerle. Mientras ta!ito toda la atención se concentraba sobre el vie¡o Joubert en el
Natal en donde Sir R. Buller se rompía la cabeza
contra los "kopjes" que cerraban el paso á Lady
Smith. La línea de defensa era enorme, la aglomeración estaba en los extremos, frente á ciertos

vados del Moclder, se adelgazaba forzosamente y
ahí acumuló el genralísimo un nuevo e¡ército lenta y concienzudamente; cu_ando él mismo se cer-

cioró de que todo estaba hsto, ))USO al frente de
esta cuña de acero al más mtrépielo y decidido de
los generales, á French, y lo lanzó entre Kronje
y la capital del Orange, derecho sobre Killlberley
con 20 000 hombres; el general republicano presintió Ía maniobra, pidió auxilios á ,Toubert, despachó su gran artillería y una parte de su e¡ército
sobre B!oenfon.tein para concentrarse en la se-

y

mente el Turkestán chino está bajo su vigilancia; el mar Caspio ha quedado encerra_do eil Ruha caído bajo la protección del imperio ruso; Rusia se encargará ele facilitarle un empréstito que

EL MUNDO ILUSTRADO

en que se haya la India de hoy, y_ de _la que las,
de la
Edad iredia, que acaban con una tercera narto
de la población de Europa en pocos meses, apenas
dan m1a idea, el ejército en la lnd1a casi sólo puede servir para mantener el orden en una_ P?blamús Iúauhres crónicas de esas ep1dermas

ción siniestramente exasperada. por el ~ufnilllento.

sin esperanza . La lucha en el Afghalllstan puede
ser, pues, favorable á los rusos y dominad~ esta
comarca y su prolongación al Sur, el Beluchistán,.
resultaría que tendrían flanqueada toda la cuenca
del Indo á la que pugnarían ¡,or descender.
Admirables diplórnatas los rngleses, ya que_ no,
han podido evitar lo que en Persm. ha. sucec1do,
tratan de crear á los rusos un terrible obstáculo.
en los mares chinos, y el día que los j~poneses sedecidan á disputar á los rusos la posesión de Co-

rea, contarún con todo el apoyo directo del llllperio británico. Pero el Japón no parece querer morder el anzuelo; el imperialismo tiene sin d1;1da graYÍsimas molestias; es un sistema más glonoso que.

confortable.
De modo que de los pobres boers puede decirse,.
"~ic

non vobis;" creeis defender vuestr~ mde-

YOS

pendeneia, estáis defendiendo la hegemoll!a rusa,
en Asia.

=

3.-i. Por qué decía Lord Rosebery, cuya
polít'c,, según lforley, es el nno de Chamberlain embotellado con "la etiqueta" ele!
liberali•mo, por qué esta guerra con los ,
boers

nos ha

revelado

un

odio general

en-

tre los pueblos civilizados? Xo hay la! oclio; lo.
que acaba de decir elocuentemente Deschanel, el
joven presidente de los diputados en Francrn, _el
flamante académico, es una verdad; el pueblo 1n-

glés es profundamente respetable y admirable. Pero espanta que, al día siguiente de las teorías pacíficas de la conferencia de la Haya, provocase una
guerra de dominación sin una sola. circunstancia

atenuante en favor del gigante que trataba deaplastar al débil.
, .
Nadie ha aprobado en la Europa y la Amer1ca,
sensatas, los insultos y los furores contra el pueblo.
inglés y la venerable dama que lo rige, y que está por encima de todo iI1sulto y de toda'falta derespeto. Pero en los mismos Estados Unidos, tan

ligados hoy con Inglaterra, la opinión de la mayoría se ha colocado resueltamente del lado delos holande,es, al grado de que, el Presidente McKinley, parece resuelto á asumir la amistosa actitud del Presidente Faure en la lucha con España_
Los Estados Unidos pueden hacerlo, les toca
hacerlo, y serían oídos. La pacificación muy laboriosa, pero segura de las Filipinas,

el

creci-

,

I

dado humilde. Además, tenía el defecto de ser al¡¡o

El regimiento estaba en batalla, sobre 1;m repecb.o de la vía férrea, sirviendo de bhrnco a to~o
el ejército prusiano, amontonado enfrente, baJO
ciales no cesaban de gritar ¡ acostaos! pe.ro. nm-

gún soldado querla obedecer y el fiero regm11euto
seguía de pié, agrupado alrededor de su ba.nd_era.
En eae gran horizonte del sol pomente, ele trigos
en espiga y de pa1;tos de ganado, aquella masa de
hombres, atormentados y enrueltos ~u el manto

con una guarnición escasa, que en tiempos nor-

.

/

,

su hijo en nodriza pensando en él sm cesar. Cuan.
'
do el fastidio lo atormentaba, hacía un viaje á Metz
de donde regresaba contento, después de mirar

mer torbellino de un huracán formidable.
El hierro caía como una Jluvia sobre el repech?,

en donde no se ola sino la crepitación de la fusilería el ruído sordo de las gábatas, rodando entre
la fo~&amp; y las balas que vibraban eternamente ele un
extremo á otro del campo de batalla, como las cuerdas tendidas de un instrumento siniestro y rehunba.nte. De tiempo en tiemJJO, la bandera que se alzaba sobre las cabezas, agitándose al viento de la
metralla, perdíase entre el humo; y una ~•o_z grave y fiera, hacia oír, dominando el estrepito d_e
laa armas y las quejas y juramentos de los
dos estas breves palabras: "A la bandera, h1¡os

su bandera., siempre en el
mismo sitio, siempre tranquila, siempre recostada
majestuosamente contra el

muro. Esos viajes que él
verificaba en una sola jornada, hacían nacer en_ su

h~n-

alma el valor y la paciencia; hacíanle soñar con
c-11mpos de batalla, con marchas gloriQsas y ~on las
grandes enseñas tricolores, flotando á lo leJoS, en
las trincheras prusianas. . . .
.
.

mí~s, á la bandera" . ... Entonces un oficial, vago
como una sombra, ágil como una flecha, desapa!·ecía un instante entre la niebla roja; y la heroica
enseña volvía á desenvolver sus pliegues por en-

La orden del día del J\Iariscal Ba.zame, hizo

cima de IR batalla.
Veintidós veces había caído .. . . Veintidós veces
su asta tibia aún fué heredada de la mano de un

rodar por tierra. las bellas ilusiones.

era si no un andrajo glorioso en manos del sar~en-

murmuraban animándose y excitándose con gri-

tos de rahia · '1evantando los puños hacia un punto
ele la ciudad como si sus cóleras designasen á un

(

\

culpable .. . '¡AtrapadleL . . í_Fusilém~sle!. .. Y
los oficiales guardaban silenc10, apartandose del
bullicio. aYergonzados de haher leído á cmcuenta

r

to Hormus, vigésimo tercio abanderado de la ¡ornada.

mil valientes, bien armados aún, aún vigorosos,

miento estupendo del movimiento mercantil quese traduce por un exceso constante en las rentas,.
que pronto permitirán aliviar mucho los impues-

tos y que ha obligado al Tesoro americano, (quetes en sus cajas, substrayéndolos á la circulación),
á poner á la disposición de los banqueros como-

coronel le dijo: '"l1ú tienes la bandera, mi bravo
sargento ; guárdala." Y sobre, su viejo uniforme
campaña, bien pasado ya, a c~~sa ~e 11.1. lluvia
y el fuego, la cantinera sobrec?sJO, al mstante, un

cien millones para dar pá.vulo á las transacciones,.

cordoncillo dorado de subtemente.

&lt;!:

tiene por costumbre de amontonar 1os exceden-

todo es indicio de que el partido republicano,
quedará en el poder, que el tipo oro será el definitivamente adoptado, y que el presidente actual se-

. .

.

Este orgullo, {mico en su vida de hwnildnd, ir-

guió el cuerpo del viejo mi_litar; _Y la costum~re cl_e
andar encerrado, con los

rá reelecto. El imperialismo americano ha triunfado; ¡ que sepan los estadistas ele la nación vecina,
hacer favorable este triunfo á la libertad humana, si no quieren que sea efímero ! Amén.

OJOS

mente con Ja mirada en lo alto, para ver flotar
el fragmento de tela q?e se mantenía en s~1s manos, siempre derecho, siempre fi~~~' por enc1m~ de
la muerte, por encima de la tra1c10n y por encana

de la derrota.
Nadie ha visto, en época alguna, un h~mbre tan
dichoso como Hormus, cuando en los d1~s de ba-

talla tenía el asta entre las manos afirmandola en
su estuche de cuero negro. Ni hablaba ni se movía· y serio como un sacerdote, tenía el aspecto

de guardar ;na cosa sagrada. '!.'oda su vida y toda
su fuerza estaban concentradas en esos dedos que

-&lt;:,.()-s;::,..

Secó sus ojos turbios el villano,

se crispaban alrededor de un harapo glorioso, sobre

Y con paso medroso y vacilante,

el cual rodaban las balas. Sus ojos llenos de fie-

l!'ué á postrarse ante un Cristo agonizante,.

reza miraban de frente á los prusianos, y parecían
deci~: "AtreYeos, pues; ensayad siquiera de venir
á robármela! .. .
Pero nadir. ni aun la misma muerte lo ensaya-

Símbolo eterno del tormento huma.no.
-"Piedad, Señor!"-Su labio palpitante
Por decir su dolor pugnaba en vano;

Y extendió el Cristo su llagada mano
Y brilló la piedad en su semblante.
-"Señor, venganza!"-En la profunda he-

(rida,
Abierta en un costado, una encendida
Gota de ,sangre apareció ... El villano
Sonrió entre las sombras . .. En sus ojo~
Ilabía extraños resplandores rojos
Y una ancha daga en su crispada mano.

II
El tal sargento Hormus era un viejo tont?, que
casi no sabía ni escribir su nombre y que hab1a em-

leado veinte años en ganar los galones _que_ adort.ba.n la manga de su casaca. '!'odas las miserias del
expósito y todos los atontamientos del cuartel, se
reflejaban en su frente baja, e? su espalda abovedada por 'el saco, en su rostro mconsc1ente de sol-

la orden del Mariscal que los entregaba sin combate al enemigo . ..
· Y las banderas? preguntó Hormus palideciendoG • • • Las banderas también han sido embargadas con los fusiles, con el resto de los equipajes,
con todo ....
¡Ha ... Ra ... Rayo de Dios! ... -balbuceó el
pobre hombre- ... En todo caso, aún no tendrán
la mía . .. Y ligero como una bala, se echó á correr
hacia la ciudad.

baJOS, se carnlno de::¡-

de entonces en el hábito de marchar orgullosa-

HOCSIGNUM.

1,!na _mañana,

Hormus vió al despertarse, mucha agitación en el
campamcnt~. Los soldados, reuniéndose en grupos,

moribu.'ndo por u~ valiente que volvía á levantar-

la. Y cuando, ya por la noche, lo que quedaba del
regimiento-un puñado de hombres apenas-se
batió lentamente en retirada, aquel pabellón ya no

donde rodaban los cañones sin dirección y donde
las primeras tropas del mun~o desmoralizába?-'e
por el ocio y por la falta de nveres y de noticu1~,
mu riendo de fiebre y fastid10 al pie de sus fusiles.
,
Ki los jefes ni los soldados cretan ya en cosa.
alguna; sólo Hornrns guardaba aún la confianza.
Su harapo tricolor le hacía creer en todo; y 1111entras él Jo sentía {¡ su lado estaba seguro ele que nada se había perdido. Desgraciadamente, como ya
nadie se batía el coronel guardaba las banderas
en su casa mis~a, en un barrio de Metz, y el ~rav~
subteniente vivía como una madre_ que tuviese a

inmenso de la humareda confusa, tema el aspect_o
de un rebaño sorprendido á campo _raso en el pn-

tarla de ferrocarriles que, 1igados con los rusos,

males llega á 75,000 soldados blancos y 15,000 indígenas, sin contar las gua1dias de los reyezuelos;
en el estado espantoso de hambre y de peste

1

el bosque. Se fusilaban á ochenta metros. Los ~fi-

le permita pagar sus deudas á Inglaterra y de dole harán formar parte económica y pronto militar de la gran Rusia; la gran Ru•ia conquista
así el derecho de asomarse por el ¡rolfo de Oman al
mar indico, su ilusión más cara. Duefi? ó semidueño de Persia, que borda el Afghamstán y el
Beluchistán que lo separan de la India, el imperio
del Tsar puede pensar en seguir pacíficamente su
absorción; á dos ó tres jornadas ele Ilerat está
ya; dueño de esta población, la toma de posesión
del Afghanistan entero será la consecuencia : el
part:do joven en Inglaterra (antes de la guerra
boer) ha asignado los alrededores ele Kandahar y
de Kabul como el escenario ele las luchas futuras,
y están resueltos á disputar-palmo á palmo_ el Afghanistan á los rusos; dadas las actuales circunstancias no lo podrían hacer. La india cuenta hoy

tartamudo; más para ser abanderadó no se necesita
gran elocuC'n&lt;:ia y la misma tarde de la batalla. :;u

ba. Después de Borny, después de Gravelotte, después de las batallas más terribles, la bandera continuaba su camino, deshecha, agujereada, transparente, llena de heridas; mas era siempre el viejo

Hormus quien la llevaba.

III
Después. . . llegó Septiembre, el tjército eit
J\Ietz, el bloqueo, y esa larga parada en el fango,

IV
rrambién en Metz la animación era inmensa. Los

guardias nacionales, los guardias móviles y los burgueses, se agitaban gritando; las diputaciones recorrían las calles vibrantes y precisadas, dirigiéndose á la casa del Mariscal.-Hormus no veía nada,
no oía una palabra; hablando consigo 1nismo, subía
á grandes pasos la calle de Faubour_g.
¡Robarme mi bandera!.. . ¡Pues no faltah
más .. . ¡ Acaso es posible robar una bandera!. . . .
¡ Acaso tienen derecho!. .. Si les quiere dar algo
á los prtt!=:ianos, que ]es dé lo suyo . . . sus carrozas
doradas, su rnj illa magnífica traída de México ...
Pero mi pabellón ... El pabellón es mío .. . El pabellón es mi dicha, mi fortuna . Y yo prohibo terminantemente que lo toquen!
Todas estas frases incompletas, estaban cortada,
por la marcha y la tartamudez. Pero en el fondo,
él tenía su idea; una idea bien firme, bien precisa:
tomar la bandera, llevarla flotante al seno del regimiento y pasar luego sobre el vientre ele los p,usianos con todos los que quisieran seguirle.
Cuando llegó al fin de su camil10, ni siquiera le
dejaron entrar. El coronel, furioso también, no
quería recibirá nadie ... Pero el viejo Hormus no
entendía así el asunto, y jurando, gritando y empujando al plantón, "mi bandera, decía, dadme mt
bandera!" . . . Al fin se abrió una ventana.

�EL MUNDO ILUSTRADO

¿ Eres tú Hormus?
Si, mi coronel, yo . . .
Todos los pabellones están en el arsenal. . . no
tienes necesidad sino de presentarte ahí para que
te den un recibo.
-¿ Un recibo r . .. ¿Para qué?
- Es la orden del Mariscal ...
-Pero ... coronel. ..
-¡ Déjame en paz!. .. Y la ventana se cerró.
El viejo Hormus vaciló como si estuviese borracho y repitió entre dientes :
-¡Un recibo ... Un recibo!
.Al fin, púsose en marcha, por segunda vez, no
pensando sino en que su bandera estaba en el arsenal y que era necesario volverla á ver, .!Ostara lo
que costara.
V
Las puertas del arsenal estaban completamente
abiertas para dejar el paso libre á los carros prusianos, que esperaban su cargamento en el patio inmenso. Hormus 8intió, al entrar, que un escalofrío
agitaba sus nervios. Todos los demás abanderados,
cincuenta ó sesenta oficiales, silenciosos é _indignados, estaban allí. . . Y todos aquellos hombres
tristes, con las cabezas desnudas, agrupándose detrás de los enormes carros sombríos, daban á la escena un aspecto de entierro. La lluvia aumentaba la
emoción de tristeza ...
Los pabellones clel ejército de Bazaine estaban
amontonados en un rincón, coníundiéndose sobre
el suelo fangoso. Xada má3 terrible que el espectáculo de esos fravnentos de rica seda, pedazos de
franjas de oro y de astas destrozadas, arreos gloriosos echados por tierra y manchados de lluvia y de
lodo.-Un oficial de administración los iba cogiendo, uno por uno; y al nombre de su regimiento,
pronunciado en alta voz, cada abanderado se acercaba para recojer un· recibo. Derechos é impasibles, dos oficiales prusianos vigilaban el cargamento.
¡ Y vosotros os ibáis así! ¡ oh santos girones gloriosos! desplegando vuestros agujeros y barriendo
tristemente la tierra, como banda de pájaros que
t uviese las alas rotas! ¡ Vosotros os ibáis con la
vergüenza de las grandes cosas humilladas y cada
uno de vosotros se llevaba un pedazo de la Francia!

El sol de las largas jornadas dejó su sello entre
vuestras arrugas marchitas . . . Vosotros guardáis,
en las marcas de las balas,
el recuerdo de muchos
héroes desconocidos, que
cayeron muertos al azar,
bajo vuestras franjas tricolores!. ...
Y a llegó tu turno, Hormus. . . . Ahí te llaman ..
Ve á buscar tu recibo.
¿ 8e trataba de un recibo, cuando una bandera
francesa, la más bella, la
más mutilada, la s1_1ya,
estaba delante de '8us
ojos?.. El viejo sargento se
figuraba estar aún allá arriba, de pie sobre el repecho de la vía férrea ...
Su ilusión le hacía oir el
canto de las balas, el ruido
de las gábatas que rodaban y la voz robusta del
coronel : "A la bandera,
hijos míos, á la bandera" ..
L u e g o s1:1s veintidós
e-amaradas muertos, y él,
vigésimo tercio abanderado, precip\itándose á su
vez para levantar y sosl.€ner el pobre pabellón que
vacila, falto de brazo .....
¡Ah! ese día había jurado
defenderlo, gua.rdarlo hasta la muerte .. Y ahora ..
Sólo de pensarlo toda la
sangre del corazón le
subía á la cabeza ... Ebrio,
sin sentido, lanzóse sobre el oficial prusiano, arrancándole· su enseña
idolatrada para agitarla de nueyo entre ~us manos;
para levantarla aún, bien alta, bien recta y para
gritar: ¡ A la ban ! . . . . Pero su grito fué cortado
entre su garganta ... y sintió temblar el asta que
se le escapaba de sus manos ... En e,;e aire malsa-

J)aderewski
Ejemplo de lo que valen la
laboriosidad y la constancia para llegar á la perfección, es indudablemente el célebre pian.isnista que solo por dos noches
consecutivas, la de ayer y 111 de
hoy, provocará la admiraóón
de los "amateurs."
En las notas biográficas que
referentes á él hemos recogido,
las dos circunstancias dichas
resaltan en todos sus actos y lo
caracterizan ..
Paderewski nació en Podolien el 6 de Junio de 1859 y 120co ó nada interesante se sabe de
su infancia. Es más, hace cuatro años todavía, su fama de
magnífico pianista no era universal, como hoy ha llegado á
ser.
.A la edad de 12 años ingresó
al Conservatorio de W arsaw,
donde estudió armonía y piano;
revelaba desde luego buenas
dotes y una dedicación asombrosa para cultivarlas, así es
que no tardó en hacer progresos.
Deseando ampliar sus conocimientos pasó á Berlín donde
continuó estudiando en la Nueva Academia de Música. En
1879, cuando solo contaba 20
años, fué nombrado Pro~esor
de Piano del Conservatorio de
W arsaw, donde comenzó sus

:Jg,¡acio

J .paaerewsk1: célebre pianlsfa.

Domingo 11 ~e Marzo de 1900.

D~~go 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

NUESTRA l\lfETRÓPOLI.
LA CIUDAb TRABAJA.

•

Y el trabajo de las ciudades está muy lejos de
parecerse
á ese otro trabajo, rudo tal vez y fatigan-&lt;:::,,()~
Una ciudad, es siempre un símbolo de trabajo, te, pero sosegado y plácido, que se desarrolla en
y en las metrópolis la intensidad del trabajo es los campos, c1be las rubias sementeras,, á la luz
mayor, porque la competencia, con su poderosísi- amplia y vivificante del gran sol que remueve las
entrañas de la generosa tierra y fermenta las salubres emanaciones de la vacada. El trabajo de las
ciudades es un trabajo nervioso y febricitante,
una lucha material, en que el vencedor no puede
ocultar nunca su victoria, ni el vencido su derrota. Es un trabajo que suele pasar por sobre miHares de cadáveres, que suele ir tronchando ilusiones
y esperanzas, que va caldeado por las pasiones más
intensas y que de las frentes fatigadas no arranca
gotas de sudor, sino gotas de sangre!
¡ Ah, las ciudades! Cuando Emilio Zola quiere
encerrar tantos gritos del alma en una exclamación seguida de un punto admirativo, hay quien
finje no entenderle, hay quien se acuerda irónicamente de las "palabras, palabras, palabras" del
príncipe danés. Y sin embargo, cuántas veces dice más un punto admirativo que una docena de
páginas retóricas! Y al pensar e~ el trabajo de
las ciudades, al pensar en la ruta que sigue, al
pensar en el enorme ejército de vencidos y de
desertores de esa cruenta lucha, no hay nada que
sintetice tanto la impresión que experimentamos,
como la lacónica exclamación del viejo maestro
mo aguijón, impulsa á los hombres á multiplicar naturalista: Oh, las ciudades!
ta femenina prende blancos delantales sobre las
·sus esfuerzos para poder triunfar y vivir.
morbideces de su busto ... Porque en nuestra MePero basta de digresiones y vamos al grano.
Desde que los primeros fulgores del sol, des~*~
trópoli ya la mujer trabaja, y á fe que no es ese
'pués de haberse detenido por breves instantes soLas máquinas despiertan con el día y á los pri- uno de nuestros menores progresos.

no, en ese aire de muerte que pesa terriblemente
sobre las ciudades rendidas, la bandera µo _podía
flotar. . . Nada de orgulloso, nada de fiero podía
vivir ahí ... Y el viejo Hormus cayó fulminado ...
ALFONSO DAUDET.

estudios y permaneció en ese puesto hasta 1883,
fecha en que emprendió una serie de viajes y dió
sus primeros conciertos en Slavonia, Rumanía.,
Austria y otros puntos.
Poco tiempo después fué nombrado Profesor del
Conservatorio de Strasburgo y en este emplo
tuvo un raro rasgo de modestia que puede servir
para Yaluar su amor al arte y su talento: en Viena
llamaba entonces la atención el maestro Leschetitzky, y Paderewski reconociendo su mérito, renunció su puesto y fué á Viena con el fin de pedir
al afamado músico lo admitiera como discípulo.
Siete meses de constante estudio fueron basrnntcs parl que el maestro asegurara á Paderewski
que su ejecución se había perfeccionado; pero esto
no obstante, fué hasta 1887 cuando se presentó
ante el público de Viena, que lo mismo que el
de París en 188&lt;l lo aplaudieron con verdadero
frenesí.
Fué por este tiempo cuando recibió una decepción : emprendió un viaje á Londres y aquel pueblo que no acoje con entusiasmo sil10 á los artistas
que ra conoce,_ lo recibió con tal frialdad, que en
~l pr1mer concierto que dió, las entradas alcanzaron la ridícula suma de 300 marcos. Tal vez esto
éxcitó el a~or propio de Paderewski, pues siguió
da~do conciertos hasta que su mérito fué reco'loc1do y tanto, que hoy es el artista predilecto de
la aristocracia dondinense.
. En cuan~o á sus aptitudes, asegúrase que no
tiene nrnl mterpretando la música romántica de
Chopin; como compositor muchas ele sus piezas
han alcanzado éxi~o y en cuanto á su carácter de
boca e~ boca co:ren anéc_dotas que lo presentan
como tipo exepc10nal : cmda extremadamente de
su larga y esp~sa_ cabellera, consagra al estudio
~uchas h~ras d1a~1~mente; cuando viaja lleva consigo un piano mmrntura y en él estudia durante
la travesía.
~

_bre las torres y las cúpulas, se desparraman á lo
largo de calles y de avenidas, el trabajo general
€mpieza en la metrópoli y va desarrollándose esa
"ca.za al dollar," que Mark Twine ha descrito con
tanta maestría.

meros clamores matutinos se funden los gritos del
vapor, gritos que convocan al trabajo, diario, monótono y metodizado, que, á pesar de su monotonía, es tal vez el menos torturante y el que deja
más tranquilidad al espfritu y más dulzura al corazón.
•
Las fábricas se abren y por sus anchas puertas penetran el enjambre de obreros. Van ellos
decidores y bromistas, ellas frescas y de buen humor. La brisa de la mañana los anima, les azota
la sangre y les vela por unos instantes la perspectiva de todo un día de labor cansada que entumirá
sus miembros y pondrá sobre sus párpados vendas
de plomo. Eso vendrá después : pero, por el momento, solo los anima el goce de vivir y hasta el
pito fabril les sabe á saludo de bien venida .Penetran todos y acuden á sus puestos .
Poco á poco las risotadas van apagándose, la labor empieza y la ri,a y la labor no se '·llevan" muy
íntimamente. El rún-rún de las máquinas y el rítmico golpear ele los mazos reinan ahora, únicos J
solos, en los grandes edificios industriales. Y así,
hasta que las sombras de la tarde luchan con el
sol y lo vencen ..
' Las planchas de madera, que durante la noche
han cubierto la tersura de los escaparates, van ca!·endo una á una, movidas por manos de mozos soñolientos. Y en los escaparates aparecen las mer, cancías, artísticamente dispuestas-(es un arte
arreglar escaparates)-mientras adentro, en el almacén, la escoba entona su cotidiana oración susurrante y la gente de mostrador cambia la chupa
de calle por la de trabajo. Aquí y acuyá una 11ilue-

. Védlas cómo marchan por las calles y plazas, batiendo el asfalto con rítmicos taconeos. Van de
prisa porque van al trabajo. Bajan la mirada, porque, á veces, un choque de miradas paraliza y retarda el paso, y es preciso llegar al almacén á hora fija. Si algún audaz se atreve á atravesarse en
su camino_ y di;rigirlas_ uno de esos madrigales de
este prosaico fm de siglo, ellas le miran con ceño adusto y su mirada parece clamar: ¿ Qué, no
ve ustecl que yo trabajo?
Dejadlas que pasen : no detengais nunca la marcha de una de esas damitas que trabajan. Su tra-

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Dommgo 11 de Marzo de 1900.

bajo mismo os demuestra que no quieren que detengáis su marcha. Es preciso respetarlas.
En todos los transeuntes matinales se advierte
una actitud febricitante: los domina la idea de llegar pronto. Cerca de los edificios gubernativos
bulle el enorme enjambre burocrático. Se compone de algunos viejos y de muchos jóvenes. ¡ De
muchos jóvenes, por desgracia, que al resignarse al
pasar la vida frente á un escritorio cargado de
minutos, confiesan elocuentemente su cobardía para la lucha, y no pocas veces también su impotencia!
Y en la plaza principal, obligado centro de la
vida metropolitana, afluyen los tranvías, que al
trotar de las mulillas ó al impulso poderoso de los
"troyers," acortarán distancias y economizarán
tiempo, que en la ciudad, más que en ninguna otra
parte, es dinero acuñado. ,
El enorme hormigueo urbano, es por sí sólo,
símbolo de trabajo. Todos Is rumores, toclos los
movimientos significan trabajo. Y el clía en que
ese trabajo se interr~mpiera, la ciudad, con sus
pompas y sus galas, vendría abajo como un enorme castillo de naipes.

"Para comprender bien
el carácter del edificio,
conviene recordar que en
· 1889 el pabellón de México era una ve.rdaderal
curiosidad en el campo ele
Marte. De la manera más
sujestiva recordaba el arte
antiguo rle aquel país
antes de la Conquista
espaJi.ola y era más que
un pabellón, una manifestación patriótica que
hacía México ante la faz
del mundo entero en aquel
monumento que el país.
elevó, como lo proclama
el seJi.or Peñafiel, "á la
gloria del más bravo de
aztecas,, Itzcoatl, y á ~a
del más infortunado de
sus defensoreis, Cuauh temoc ."
"El programa del señor
.Anza, e3 hoy enteramente
distinto. Hace once afi.os
se nos presentaba la glorificación del pasado, y
hoy, }léxico quiere hacernos apreciar su presente,
constituído por un rápido desenvoh·imiento económico que ha entrado
en un largo per íodo de
paz, de progreso y de
prosperidacl."
"El edificio está construído según el estilo neogriego tan preferido en el
:;egunclo imperio; es am-

-&lt;;::,,*-&lt;:::&gt;-

1

•

Los trabajos especialistas imprimen á determinadas calles una fisonomía particular. La comunidad de intereses expontáneamente, estrecha y crea
centros. En México hay varios barrios que recuerdan los viejos "gremios" de los tiempos pasados.
rna doble paralela de calles, desde Cadena hasta Don Juan Manuel, está ocupada por el alto comercio, cuyas transacciones se hacen generalmente sin tener la mercancía á la vista, por ese alto
comercio, cuya sola mercancía es muchas veces el
dinero mismo.
Es el barrio de los bancos y de los banqueros.
Por las aceras cruzan y recruzan los corredor es.
Es un banio que "hw'!le á riqueza." Se oye
el tintineo de los pesos y se ven muchas carteras
henchidas de billetes. En las calles estacionan lujosos trenes : es Mercurio que va en coche. Muchos
iberos y muchos alemanes.
Por Jesús, se encuentra, en cambio, el comercio al por menor. Quincallería, mercería, jarciería
y otras "ías" que surten las tiendas provincianas.
Llegan los compradores cubiertos de anchos sombreros y sonando los pesos dentro de sus "víboras"
de cuer o.
En Cordobanes, el aspecto cambia : son aquí señores ataviados de negro, de sombrero alto, que
llevan debajo del brazo grandes carpetas atestadas de documentos y de expedientes. Es la calle de
los Notarios, de los abogados. Está allí el Palacio
de Justicia: allí se pleitea y se discute. Todo el
mundo se conoce, todo el mundo se sonríe. Es la
sociedad en manos de Digesto. Y hay en las miradas un aire de triunfo, cuando dos ele aquellos señorones se cambian un "¡ Buenos días, compañero!"
En la Encarnación y San Ildefonso, los e.-.tudiantes. Ese es nuestro "barrio lattno," pero sin
Musettas ni Mimís, y de ese hemos de ocup1rno;;
en otra ocasión.
Hemos visto que la ciudad trabaja incesa'ltemente. Desde el albañil que sube un ladrillo apoyándose en peligrosos andamios, hasta el potentado que en muelle carruaje acude al Banco á trocar un cheque por un fajo de billetes.
Pero hay dos castas de trabajadores netamente
metropolitanos, exclusivamente metropolitanos,
floraciones genuinas de las grandes ciudades : los
trabajadores callejeros y los que trabajan para diversión de los otros.
A los primeros pertenecen los limpia-botas, los
papeleros, los billeteros, los revendedores, et'.!.
Esos viven precisamente de las grandes muchedumbres urbanas, esos son metropolitanos hasta 1a
médula del. .. alma.
Y los segundos, son los actores teatrales, los g ue
trabajan cuando los demás descansan, los que comen con la risa de los otros, como los dentistas
comen con los dientes de sus semejantes. Y el trabajo de ellos es rudo: ensayos, estudios, repeticiones y desveladas. ¡ Parece increíble que todavía ''el
teatro" anide en tantas cabecitas romántica~!
Queda otro curioso grupo de trabajadores: los
periodistas para quienes no hay día ni noche, hora ni minuto; para quienes la vida no es más que
un alineamiento de " columnas" ... .
Pero punto final, porque estas ya son intimidades.

()scar J(erz.

EL PABELLON DE MEXICO
EN LA EXP0SICI0N DE PARIS

He aquí cómo se expresa un periódico parisiense
al referirse al l'abellón de
de M.éxico:
"Al desembocar del
Puente del "Alma; sobre
la margen izquierda del
Sena y frente á las oficinas del Comisario General de la exposición, el
Pabellón de :México se destac¡t admirablemente entre
el grupo de lo:; otros edificios extran_jeroi;.
"La 'superficie del terreno que ~e ha eonee&lt;li1lo
á 1.Iéxico eR relativamente
BOSQUE DE BOULOGNE.,•Monu.mento erigido á la memoria del ingenieroD'Alphand, á quien se daba el nombre de •• la Embellecedor de Pa.r1B"·
vasta, liO metros, l y su
arquitecto señor Anza, no ha podido sacar mejor plio, sus departamentos están bien distribuídos:
partido del fraccionamiento he&lt;'ho.
y cabrán perfectamente numerosos objetos.

~*

es invencible el soplo de tus encantamientos;
abriste las cién puertas del dulce Paraíso
y entró el desordenado tropel de pensamientos.

¿ No viste á nuestras almas sentir con tus ternezas,
orar con las piadosas plegarias que tú rezas,
tener sobre los hombros la cruz de tus dolores,
reír con tus placeres, llorar con tus tristezas,
crisparse con tus odios, amar con tus amores?
Oh, Aurora, oh, Maga, oh, Reina, oh pálida heroina
de todos los dolores, oh intérprete divina
del regocijo sano del burlador risueño .. . .
¿ Verdad? De la fantástica y ardiente Palestina
viniste; de la Tierra Sagrada del Ensueño.

..Cu1"s

~mm.~¡
1

j)ara )YÍaría ~uerrero.

En la sutil maraña de agudos diECreteos,
sobr e las bordaduras de hermosos galanteos,
entr e la plateresca retórica efectista,
en la pomposa urdimbre de rancios devaneos
sentimos cuál se prende tu corazón de artista.

Viniste de la Tierra Sagrada del Ensueño;
del mundo imaginario y ardiente, del risueño
país azul que baña de sol la Fantasía;
de donde surge el canto, de donde brota el sueño,
de donde el bien florece, de donde nace el dí-a.

Tú alientas en aquellos maravillosos seres
que llevan luz, ternura, virtud, amor, decoro;
te conocimos antes de que llegaras; eres
la 1!iáfana silueta d~ todas las mujeres
que cr eó el sublime sueño del gran siglo de oro.

Del I deal, Señora. Tú patria es esa; vienes
d€ nuestra misma patria. Y bien, aquí, nos tienes
~arfados de tributos que nuestro amor te entrega;
a ti nos acercamo~ por coronar tus sienes
con rosas de los bosques americanos : llega.

. . ... Y bien, he aquí, Se1iora, que partes; en buena hol'n,
,; Hegresarás en breve? Dices que sí, Señora
con tu genial cabeza de pensa.ti va Palas.
Si cae la noche, mientras que vuelves tú, la Aurora,
$e cerrarán las flores, se plegarán las alas.

Planta tu tienda de oro, reposa en nuestros la.res,
desciñe tus cabellos, y escucha los cantares
de bienvenida que alza la Juventud en coro;
descansa, peregrina de los celestes mares,
desciñe tus cabellos bajo la tienda de oro.

Alza tu tienda de oro, oh amada peregrina!
recoge tus cabellos y cese la divina
fábula milagrosa que le aprendiste al Arte;
no temas por el nido, traviesa golondrina;
¿ Regresarás en br eve? No nos olvide~; parte.

Reposa y habla; míranos en tu redor, atento~,
tu voz es un susurrro de música soñada;
que aduerman nuestros vagos y tristes pensamientos
tus épicas historias, tus milagrosos cuentos,
tus fábulas de hechizos, divina Scherezada.

¿Regresarás? Te esperan los soñadores; ellos
alzan tu tienda de oro, recogen tus cabellos,
y escuchan por vez última tu d ulce voz soñada.
Y á tí tienden los brazos y cargan tus camellos
y te repiten : torna, divina Scherezada.

Te conocimos antes de que vinieras; eres
la diáfana silueta de todas las mujeres,
que cruzan por la vida, serenas y triunfales;
artísticas visiones, esplendorosos seres,
encarnación de excelsos y santos idea_les.

Eras el Arte. El Arte, la luz, la poesía,
lleg-abas de los mundos de donde nace el día;
y del infolio abierto, de páginas polvosas,
se alzaba tu figura, como una Epifanía,
cantando en viejos versos, leyendas dolorosas.
Blanca, impalpable, pura, remota é imprecisa,
como girón de nube que desflecó la brisa,
delante de nosotros cruzabas por la escena,
trayendo á flor de labio la antigua y fácil risa,
la de Moreto y Tirso, la risa casta y buena.
Y tú lo viste-¡ oh Maga!-lo que tu genio quiso
en un instante pudo lograrlo; era preciso;

l'abellc!11 de lll6:rlco en la Ezpo1Jici6,n de l'arl1J.

Oh resucitadora, tu majestad es rara;
encier ras un misterio; del numen que te ampara
sólo los escogidos la inspiración reciben;
no ha muerto la Riquelme, no ha muerto Baltasara,
en todas tus brillantes metamorfosis, viven.

g. lfrbiqa.

Y recordamos ese perfume que tú exhalas,
y esa genial cabeza de pensativa Palas,
y esa sonrisa, y esa radiante alma sonora;
pasaste abriendo flores y despertando alas ..... .
dí tú, si no habíamos de conocerte, Aurora?

'.

~;;;ll~ll..

EL MUNDO ILUSTRADO

:r;.
·;~

En auras de cariño y admiración te envuelves,
y partes, y nos dejas, y partes y resuelves
huir hacia otro mundo, mejor y más risueño;
,.l ~ allí no torna nadie, y tú dice,: que vuelves ..
que vuelves de la Tierra Sagrada del Ensueñ,).
Febrero, 27' de 1900.

. Como un homenaje á María Guerrero y un r ecuerdo dé la
lmllante temporada dramática, por ella iniciada y seo-uida con·
tanto brío, "El Mundo Ilustrado" consagra cuatro páiinas á la
solemne velada, que en honor- de la primera actriz española se
efectuó en el Conservatorio Nacional el 27 de Febrero últ~o
y publica las piezas literarias ahí recitadas que pudo obtener.
'

�Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUST RADO

Quién habrá que nos demande
cuentas por mimarte!. . . Dí,
no eres noble? no eres grande?
pues en la patria del Ande
nos gustan almas así!
BAL B I NO D Á V ALOS

Todo es grande aquí, señora;
los volcanes, el verjel,
las tinieblas y la aurora:
si este. suelo te enamora,
quéflate, cabes en él!

fi )Ylaría ~uerrero

Si es ala tu pensamiento,
si es ala tu divagar,
si es ala tu sentimiento,
quédate, que nuestro viento
es ancho para volarr

fimado )Yervo.

A MARÍA GUERRERO.
Hay una voz que proclama
esta ley al orbe fiel :
"Aura, haz tu oficio, embalsama,
mujer, haz tu oficio, ama,
flor, haz tu oficio, da miel!
"Sol, haz tu oficio, levanta
el palio rey de tu aurora
sobre la montaña santa;
alondra, haz tu oficio, canta;
paloma, haz tu oficio, llora!"
"Artista, haz tu oficio, yerra
del mundo por la extensión,
pues que J ove te destierra,
moviendo sobre la tierr~
cerebros y corazón."
Gran verbo, á cuyos rumores,
á cuyo in.flujo inmortal,
las auras riman olores,
la mujer difunde amores,
el cáliz forja el panal;
El sol quebranta los gonces
del orto, irisa las brumas
y hace que alienten entonces
la esquila, alondra de bronces
y el gallo, clarín de plumas;
El río, crencha de plata,
iris real que se mueve
y en cristales se desata;
el clavel, boca escarlata,
y el lirio, boca de nieve;
El nido, mágica poma,
la fuente, arpa diamantina,
ó espejo á que el cielo asoma;
la flor, astro con aroma,
y el astro, flor que ilumina.
Gran verbo! .. _ Tú, mi señora
quisístelo obedecer
'
y con tu voz seductóra,
dijiste :-"Pues soy aurora
mi oficio es amanecer."
Y errando de clima en clima
. tu esplendor
'
a' nos vmo
y niéxico te sublima,
porque tú ei:es una cima
y aqui se empolla el condor.

Quédate sin sobresaltos :
nuestro azur, do va tu anhelo
te bañará en sus cobaltos: '
quédate, estamos tan altos,
que puedes besar al cielo.

Poesía.pronuncia.da por su autor en la velada
que en honor de la eminente actriz se
verUl.có el 27 de Febrero en el Teatro del Conservatorio llfacional de lll:1isica.

·1

Del infinito es vecino
nuestro valle; 1tquí t u historia
excelsa será y tu sino,
y ahorrarás mucho camino
para llegar á la gloria!
~

Es muy bella la creencia
que arrmas tú en el p1 oscenio,
de que, mas que á la conciencia,
Dios se asoma á la existencia
por las ventanas del genio.
Allí donde un genio, en pos
del aniut'tipo va, ahí
Dios y el genio están, los dos
en uno; si el genio es Dios,
Dios, señora, vivé en tí.
Y en tí vive de manera

,1u~ L·n mostrarse tiene e.•t; ,c.fü:,,
cual se muestra en la ancha esfera·
cual se muestra en la quimera,
'
que es la novia del ensueño!
~·~

Enaltecer la emoción
ó enlazar mil emociones
en haz vivo de pasión,
y fundir mil corazones
en un solo corazón;
Hacer al verso vivir,
hacer ai rrilmen soñar
y al espíritu sentir
y á los labios sonreír,
y á las pupilas llorar;
Dar ímpetu al Ideal
que arrastrándose camina,
esta es misión que no ha igual :
divina, hidalga, inmortal;
hidalga, inmortal, divi~a!
Esto es, señora, crear;
esto es decir: "levantáos!"
al indolente pensar;
esto es, señora, incendiar
con r elámpagos el caos!
Tu gloria excede á la glorie.
de los héroes que hoy enlaza
nuestra enseña de victoria.
Ellos son flor de una historia; ·
tú, eres flor de nuestra raza.
~~

¿ Fué una ilusión? .. . quizás que suelen ellas
de quien las sigue en su trayecto errante,
con su fascinación, en un instante,
el alma transportar á las estrellas.

No ves que venció tu a:fá11
los prejuicios! recelos
· de ayer, y umdos ~stán
más que nunca m1 :Morelo:;
y tu trágico Guzmán ?

Mas, verdad ó ilusión, cuando la fama,
de vuestra gloria, paladín ufano,
anunció que aprestaba el mexicano
su homenaje á la artista y á la dama;

No ves que con pompa igual
se juntan en pabellón
opulento y fr~terna!,
t u castillo y m1 nopa~
y mi águila y t u león?

el júbilo traspuso los reales
límites de la vida, tendió el vuelo
é invadió el misterioso y alto cielo
que habitan las criaturas ideales.

Son más hermanos ah11 rn
por tí, la hosca cimitarra
y la macana, señora;
el águila voladora
y el león de fipra garra;

Yo, por ventura, hallábame cruzando,
en alas de poéticos ensueños,
una región poblada por los sueños
del Fénix inmortal, de Lope, cuando

E igual pesan en el fiel
que tanto amor mide y suma,
nuestro escudo y tu cuartel;
la mitra de Moctezuma
y las joyas de Isabel.

gallarda, hermosa, fresca, deslumbrante
á la postrera claridad febea,
reconocí entre muchas, á Finea,
por parecerse á vos en el semblante.
La niña angelical, ya nada boba
desde que Amor transfigurarla pudo
dándole, á su malicia, ingenio agudo,
y á su belleza, idealidad que arroba;

~

Marquesa, tú que un destello
luces de ar te soberano,
tú que llevas en el cuello
el toisón de blanco vello
del ingenio castellano.

atenta y señoril, cual quien escucha
aconsejarle cuanto hacer ansiab~
oído y blanda voluntad prestaba
con grande anhelo y complacencia mucha.

La de perfil que es blasón
arcaico, porque atestigua
tu arcaica contemplación:
Un perfil de reina antigua
de un antiguo medallón;

No por tenaz y caprichoso empeño
ni rencorosa emulación secreta,
sino cual hijas, todas, del poeta
que más honra al teatro madrileño,

Cerebro que tanto puedes,
maga de un país tisueño
que nos repartes mercedes
de alteza .. . No me concedes
que te regale un ensueño?
Y encedora, tus preseas
nos deslumbran con su alarde
de luz, porque son ideas ... .
Marquesa, que Dios te guarde!
Artista, bendita seas!
Febrero 27 de 1900.

la vocinglera turba repetía
que si á la Boba preferís, señora,

Oyeme, gentil amiga,
pues lo requieren de mí,
lo que las damas de aquí
me demandan que te diga.

,.

Te saludan, claro está;
y te admiran ¡ qué bobada!
Si no he de contarte nada
que tú no lo sepas ya.
Dicen que mucho me quieres
y yo lo vengo á creer :

crédula~ usaban ser
en mi t iempo las mujeres.

¿ No una vez, mi fe completa
en el maestro tirano

y son tantas las prendas que atesora,
gracias á vuestra noble simpatía;
la dama Boba, ingenua, sin cultura,
parlera como alondra en la campiña,
con su lenguaje natural de niña
animada de alegre t ravesura;
la Boba misma enviaros debería,
cual t ributo á que sois merecedora,
el parabién que todas, ¡ oh! señora,
dirigiros clamaban á porfía.
Sonrió pensativa la doncella,
tendió hacia el horizonte la mirada
y la clavó en la luna plateada,
que asomaba su faz radiosa y bella.
Dejó, por breve espacio, sus pupilas
inundarse de luz, evocó en manso
y dulce arrobamiento de descanso
la emoción de otras épocas tranquilas,
y del rojo botón de aquella boca,
abriéndose los labios purpurinos,
brotaron mil conceptos peregrinos
que fuera el recordar jactancia loca.

¿ Qué dijo del amor; qué de su fuego?
¿ cómo explicó su poderoso influjo
y la inquieta emoción que la sedujo
á amar con un candor extraño y ciego?
Lo ernuché, sí, y aún guarda mi memoria,
cual de lejana música perdida
que, en la noche esparciéndose, trepida
errabunda en el aura vibratoria,
ecos sueltos, girones de elocuente
alabanza por vos, en la sonora
niebla desparecidos. . . . .. . Ved, señora,
los primeros que acuden á mi mente:

me hizo tenderle la mano
y recibí una palmeta?
¿ No al de danzar le creí,
que me llamó mentecata?
¿ No al ejemplo de mi gata
con mi novio al desván fuí?
¿ No confiada· y cautiva
caí en las redes de amor?
¡ que el creer es lo mejor
he de pensar mientras viva!

Si, pues, en tu afecto creo
n o lo juzgl'len rustiqueza,
que nueva vida me empieza
cada vez que en tí me veo.

Y la existencia me das
cou tal donaire, señora,
que si aún fama alcanzó agora,
á tí lo debo nomás.
Si boba, fínjeseme boba,
en mis iras, iracunda,
en mis ardides, profunda
y astuta para mi alcoba.
Cuando el amor se apodera
de mi honesto pensamiento,
débole á tu entendimiento
mi transformación entera.
Cuál se enciende en tu semblante
cuando arde mi corazón,
la llama de la pasión
en t u pecho palpitante.

�.

Domingo 11 de Marzo de 1900.

RL MUNDO ILUSTRADO

::,

Mis amorosas razones
salen de tus lindos labios
cual 110 pudieran los sabios
enseñar con sus liciones.

]fas, ¿ qué mucho, si en tí alienta
cuanta mujer singular
pudo el gran Lope crear
en sus comedias sin cuenta?

'l1ú imitas mi devaneo
con la naturalidad
del que siente de verdad
despertársele un deseo.

La Casandra recelosa,
la Discreta Enamorada,
la Estrella desventurada,
la Bel isa melindrosa .... .

De la Boba es muy justa la gratitud, señora;
¿ quién, sin vuestro talento que la anima y colora,

á todas tu alma divina,
de todas el pensamiento
cobra vida, fuerza, aliento
por tu inspiración divina,

y si á la vida mortal
Lope de Vega volviera,
presto la sien te ciñera
con su corona triunfal!

y entre espumas de sangre y corrientes de fango
viran á, la 'l'ebaida por virar á Cipango.

á la ley imperiosa del anhelo moderno,
redimirla pudiera de un hondo olvido eterno?

Mas el Arte moderno como Dios compasivo,
iluniina á ocasiones el bajel fugitivo

En su tiempo cua.jábanse los rosales de rosas
al conjuro del genio-que fecunda las cosas;

fulgurando sus rayos de brillantes destellos
que alumbran unos rostros ext rañamente bellos!

hoy tiemblan en los pétalos amarillos é infectos
lágrimas congeladas, y pululan insectos.

Cuando á tales tragedias dais, sellora, su turno
con solemne grandeza os calzáis el coturno.

Por sobre las mfradas reprimidas con ceño,
aun fl01a una infinita- necesidad de ensueño,

Ya con gracia inocente sonreís de ventura;
ya con trágica risa simuláis la locura,

mas qué busca, y qué alcanza inmortal ni durable
el espíritu enfermo por un mal incurable?

y en siniestro arrebato que estremece y espanta
asesináis con Agueda, y tembláis con }.,uen.santa.

En el mar sin riberas de la duda, mar muerto,
narega un bajel negro que no va á nigún puerto.

i Oh Arte poderoso aterrador, inmenso,
que al espíritu afianzas y mR11tíenes suspenso!

Su cordaje es de plata y sus velas de oro,
mas ningún argonauta lleva en él su tesoro.

¡ Oh Arte delicioso, consolador y bueno
que acaricias y halagas con tu soplo sereno!

Los forzadós por vida que esa nave tripulan,
al Capitán Destino su rencor disimulan,

i Or Arte deleitable que, festivo y ele prisa,
ágilmente desgranas el co1lar de la risa,

y hallar gustan á veces distracción y embeleso
ciñéndose dogales al corazón opreso.

¡ Oh Arte, infinito, inmortal multiforme,
algím Dios debe haber que te inspire y te informe!

Quieren ver sus dolores hechos carne, hechos hombre
de músculos de hierro y estatura que asombre,

Dichosa tú, Vestal que alimenta su llama
y felices nosotros que admiramos tu fama.

y en la ola arrojarlos, que un mal Genio desata,
donde siempre la hidra Fatalidad los mata.

México, Febrero 27 de 1900.

Quieren con sus grilletes aherrojar ideales,
bajo un cielo sin astros y en un mar sin fanales;

f:·

Balbino Dávalos.

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DISCURSO PRONUNCIADO POR EL SR. LIC. DON JUSTO SIERRA.
Señora:
Habéis oído cruzar por nuestro ambiente, cargado de polvo, pero saturado
de luz, gallardas frases musicales, que
cerca ele ,·uestros oídos murmuraban:
"bien ven ida mensajera del arte y de la
gloria, bien venida, resurrectora del culto puro de lo bello, bienvenida." Con
sólo haber hecho un signo mágico de
vuestra mano blanca en el cielo de nuestras noches sin ideale:- artísticos casi,
casi sin estrellas, hu.Uéis borrado el imperio absoluto de los géneros inferiores,
de los que, en deforme lenguaje á veces y
á veces con el sensual é irresistible encantocónque,en manos del pueblo de vuestra
tierra, habla la guitarra &lt;le las zambras de

Aragón ó en las "juergas" de Andalucía
solo se dirige á nuestros sentidos, sól~
provoca sensaciones, si.n penetrar más
allá, sin sondar más hondo, sin volar
más alto, impotente para iniciar uno de
esos divinos acordes que sólo resuelven
la vibración de una alma ó la nota de un
sentimiento inmortal. Hablásteis señora, el idioma de la realidad interior, de
la pasión humana en lucha trágica po,
dar vida á inalcansables ideales los corazones muertos palpitaron de nuevo J
la emoción disputó el cetro á la sensación pura, y ya no reinó solo el "ge-·
nero chico," que si como género es amable á veces, como "imperio" es abominable, porque reduce el' horizonte de
la vida artística con las turbias y volup-

tuosas Y venenosas emanaciones de la taberna;: la mancebía. "Todo esto habéis oido, d~c,r, á _los_ mexicanos en su español
morb,_do Y s~n angulos, pero acariciador y
lánguido. l'8as frases hoy van á repetíroslas los poetas con su voz de oro, y penetrarán en vuestra alma juvenil, cantantes y aladas cmo un ritornelo de
amor y de admiración. J&gt;ara entonar en
~uestro loor el ca.nto délfico ó la cxtranam~nte ardiente y besaclora. canción
amer,ean~, solo necesitarán decir lo que
han sentido, y transcribir en su música
id~al, las impresiones con que os habéJS apoderado de sus voluntades. Pueden hacerlo ¡ay! son jóvenes, la juventud
es el supremo secreto de los poetas ... .
y luego ¡ es tan fácil rimar con vuestro

Domingo 11 de Marzo de 1900.
nombre todos los vocablos melódicos de nuestro
idioma! No necesitan, para ello, ni pulsar sus liras; bástales dejar correr sobre ellas el estremecimiento de u.na caricia .. . .

¡Ah! ¡ si me fuese dado hacer lo mismo! ... Antaño, cuando palpitaba el corazón sin dolor-porlJUe et corazón de los viejos sólo late dolorosamente--antaño sí. . . y al trazar estas palabras, resurge ante mi una visión de lo pasado, casi del
siglo pasado, una de esas visiones retrospectivas
que son, para cuantos comienzan á sentir baja
la temperatura de ]a vida, una delicia y un tormento . . ..
Era una emperatriz romana, sellora, una augusta
,1buela vuestra . .. se llamaba Adelaida Ristori ...
Aquí en este lugar, allá enfrente, resplandecía la
diosa de mármol vivo; cuando se dignaba encarnar
en la humanidad inferior, dejaba su sitial de marfil y arrastrando el áurea túnica por la blanca escalinata que rayaban las sombras simétricas de las
columnas dóricas y seguida por la trágica teoría
&lt;le las pasiones sobrehumanas y los dolores supremos, ~e mezclaba á las multitudes estremecidas que
rodeahnn el templo ... ]~ra 1{e&lt;lea, exterminando,
1 ,ara apagar sus celo~, el germen de las razas nuevas
en su-; propios hijos; era .Fedm asb;ticndo á la disolución de su alma en el inAerno del amor físico;
cm ... . Eso era siempre la sublime Adelaicla, ,)
la nudre inconí=olable ó la amante inconsolada ...
eso era la olímpica, r-eñora, que con un só]o ademán, con un sólo acento parecía complicar en sus
dolorer, á la humanidad entera ... Allí la veo; allí
]a cní=;1Jzamos su cortei::irnos y sus poetas: resonó In
,·o;,: amada siempre de Altamirano y su arenga_fué
una diadema. de perlas para la frente de la rema;
el Conservatorio la rodeó de mú¡;:¡ica y poesía; el
eminrnte patricio que dirigía la Re¡}ública, ";1ió
rn ex,¡nisibo homenaje H los nuestros .. . y p~so la
inmortal, diciéndonos: uvuelvo," y _í=e perdió en
una noche de trimúos y de gloria ... ¡Ay! ¡no volvió; ¡ no ha vuelto!. ..
Otra vino, y ésta, á pe~ar del "peschent" faróniro, y ele la sacra diaclern~ ?izant_in_a, no era augu~f a· era heroica· no era cla~1ca; sub1tamente parecia
rli;ina ...... La seguían fascinados nuestros ojos,
nuestros aplauso!!. nuestros corazones, á veces para1iznclos de asombro: era extraña, singular, satánica; ne, no era una diosa, era una. mujer, era la
perpMua protagonista de un drama que no ~stabo
í'n la obra, sino en ella, de un drama snbJehv_o _de
delirios sensuales, deéxtar-is mír-tico~, deneuro_s1s1?cnrables .... Era Sarah Bernharclt; su g~mo sm
gemelo, no daba vida á los per,sona¡es del
poema escénico. sino que los hacia . v1v1r en
e]la • no derramaha su alma en las creacwnes dramática!-, sino que las arrojaba en la hoguera de su
pasión y ele su sangre, y no quedaba en el fondo
más qUe 1rn eterno bronre de _arte .. . ·. Sarah,
siempre Sarah ... Fe~ora,, ifaTgar_1ta, Ga_uti,er. Teodora, Doña Sol. Fru--fru. no ex1st~an, solo ella,
sólo ella, .. . j Oh! cómo ~os conmovia, nos emb~g-aha, nos hacía sufrir físicamente .. • Y en me 0
de las espantables borrascas clel corazón, como en
la célebre tempestad del mar de Ht~go, se ola la
campana sonora del iant{istico _arrecife, resona1J,
resuena aún la campana ele cr1i::tal de su voz, e
la voz rle Sarab ... Por aquí pasó •~:es que vos, nos
dejó Bollozanter-, enfermos de emocwn; no convencidos, pero sí tristes ....
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

i Oh! vuestra dulce modestia me di~e, ,,me lo~~
d.icho )'H "no equivoquéis, no compare1s : . .. .L .
os. aclmuo é.. ,'dó
..
comparo,' senora.
senc1·11amente
.
No .:ois ni la dio~a homérica n! la eum m
'
p
· vos sms una persona•
¡::ublime del arte. ero S'OIS , 't é" en la escena
lidad neta y clara, ¡oh! Maria, en _,s
. antes·
.
h
ó · no dimensiones g1g
,
pr?porciones. arm meas, ,
de las ue lloran,
i::01~ una mnJer de las que rie~,
. is \oda equirle las que aman_. de las qu~ viven, tº1as otras, 1J
librio ponderación v g-racia. · · · •
d
1
estatt;a, ele mármol de Pa1os á
:~~;:vi~
hronce corintio atormenta o por e
{ fino V puro
!izado en convulsión suprema; á vos\ orfebre del
relieve orlado de laurel perenne por u

ªº)

~~:~t

Renadmiento en _la_medaltat:i~r~~1;~grado, ingéSo1s un renacnruento. . de un culto que E&lt;lnua y encantadora _sacer~obza
ue el espíritu es
recia muerto á qmenes ignoran q

EL MUNDO ILUSTRADO
un eterno creador de energías imperecederas, una.
fuente inagotable de inmortalidad y de renovación; habéis consagrado vuestra inteligencia y
vuestro cariño, á mostrar que vive siempre lo que
el arte una Yez esculpiera en la masa de miseria
y gloria que se llama el corazón humano ...
Y os entendemos mejor que á las otras, que á las
sobrehumanas, porque no necesitamos levantar l-0i:;
ojos para veros, s-ino que os miramos frente á noso.
tros. cercana, precisa, viva; y os entendemos mejor, porque no só]-0 habláis nuestro idioma, que
no acierta á desatar el bocablo en matices de iris,
ni en halos luminosos, ni en resonancias melódic!ls
que lo funden en la frase, sino que lo cristalizn en
gemas geométricas como los diamantes c¡ue engasta el lapidario; sino que habláis también, y rliga
nuestra emoci6J.1 con cuánta elocuencia, el idioma
ele nuestro$ sentidor-, de nuestros anheloi::, ele nuestras angustias, y, porque os comprendemos cual si
el eco fuérais 'de nuestra voz interior, nos subyu~áis sin esíuerzoynos hacéis tocaren el paroxismo
del horror ó del dolor, como 1a ola mansa y transparente que al tocar la roca se encrespa y salta y
rompe su transparencia en convulsos girones de espuma y su muel1e elegancia en trágicos gritos de
abismo .. . .

Y así resultáis la perla más pura de la í'0rona
artística de España, de la corona qut: uo ha rnído
á los pies de nadie, que nadie ha vio1f.i1n. ni !'1a
&lt;le~hecho en fragmentos ensangrent:.ul,&gt;s; cliYina t:orona que quedaría suspendida sobre el mar en que
naufragase la historia ibérica, comoelnimbodepe~pctua luz sobre el cadáver flotante de la 1111\rtir
cristiana. . . . . Sois la perla ae Psa corona, porque
encarnáis, porque sois la comedia española: la naturaleza transforma un trozo de carbón en luz solidificada, el genio español s11pc, co n anúJoga potencia, con pedazos de realid&gt;J.rl ri~füle ó espnntable,
tallar diamantes de poesía y dtJ ensueíio ... Eso es
la comedia, así la entendéis; así la vivís,así sois.¿ Se
ha repetido en la historia lit ~•raria de unestra civilización esa rrodigiosa éacilldad con que !os
maestros del siglo XVII haí'ínu correr un sentimiento: ora s011ris'.l., ora l ◄ .~•.·in:;1, al trarés &lt;le las
r111rl'J'ic·,i.::ionrs cla ia existe,::: ii.. pan1 clctcner!o en
un remanso enflorado de rosas y mujeres ó dejando
r&lt;'mper entr~ ellas y seguir :Pl pernliente lrn('ia el
ti Uismo? ¿ Se he repetido esü consQrcio ele Ji ri:;:mo
en la expresión, de realismo en la pasión, y de
romanticirn'IO en la acción, que, convergiendo por
todas las filigranas ele la imagen y todas las inverosimilitudes ele la trama, se funde y resume en un
gran golpe de emoción que embarga, como si hubiera pasado ante nuestros ojos- la visión misma
de la ,·ida, intensa como una fulguración fugitiva, como un relámpago, y dejando t:as de sí la
muerte, su inmortal sombra?
Todo ello lo hemos visto en vuestros ojos, lo hemos adivinado en los latidos de vuestro pecho,
lo hemos sentido, vivido en vos ... Y ¡oh! sorpresa, os hemos visto como quien sólo pasa un umbral, salvar, con donosa gallardía, el abismo gue
separa el cnmarín de antaño, vecino del sant~rnrio,
clel sa]ón moderno que confina con el escenario; os
hemos visto pasar sin una vacilación sola desde ese
mundo facticio en que la religión y el honor tenían
el mismo altar, y Jesucristo parecía crucificado en
la cruz ele la espada, al mundo nctual en que cada
uno esconde con ,ergiienza su ideal crucificado en
su propio corazón; os hemos visto venir ele la mujer del drama de Lope, ?oronada con las enormes
pelucas rizadas de las remas ele Velázquez, ahog~da por el corpiño de brocado y en¡~ulada en ~l tisú del tontillo seguida de la duena hipnotizada
por el oro de los ga Janes; os hemos visto • oculta detrás de las celosías que calaban el diálogo como un encaje y guardaban el calor de los besos frustados y deshacían
el llanto en lentas perlas tibias ele amor y de deseo;
os hemos visto venir ele e~a~ mujeres que p1recen
pulverizar la emoción en los átomos de oro del concepto y el discreteo, pero en quienes á veces se refleja el infie.rno ele amor y de pecado que el gran
Lope llevaba en el fondo de su vida, á la mnjer
creada por Echegaray, ~ la tragedia patoló¡l"ica,
torturadora, grandiosa, 1mpos1ble, cierta; tierra
abonada con sangre, miseria y crimen: tierra amasada con·fragnientos de abstracciones, de virtudes ó
vicios personific~dos, .co~ vis~ones y símbolos, y
sombras y clariv1denc1as infinitas, con todas las po-

•

dredumbres y todas las purezas, tierra satánica,
arcilla del infierno, de la que si¡rge como una planta negra el drama, sobre el que palpita, como una
flor del cielo, un corazón de mujer.
-&lt;e:&gt;o-&lt;e:&gt;

¿ Cuál es la cierta, vo5 lo sabéis, Señora, sin duda cuál es la real, la del teatro antiguo, la de Lope; pomo de cristal en que la pasión vierte u.na gota de esencia que basta á perfwnar una época, o7
mo los granos de almiztle ele los sarcófagos_ eg1pc10s
qne han perfumado la muerte durante cmcuenta
siglos, ó esta mujer &lt;le ]~chegaray, la hiperbólica
heroína de una sola, de una misma tragecliaquepudiera llamarse "entre el deber y el deber," perpetuo conflicto moral resucito por la pasión, según
el dogma. romántico, y que saca á lt1 mujer de la.
verdad humana general, para colocarla, no en la
verdad particular, sino en la excepcional, y a.hí desvanecerla en metáforas y sublimarla en lirismos
de modo que su contacto con larealidad,seacomoel
contacto de una nube elóctrica con la tierra, por
medio del rayo, del crimen, de la muerte?
¿ De qué depende que la emoción viene siempre
y que pugna por contener un sollozo inmenso el
pecho comprimido hasta la agonía? ·¿Por qué esa
fábula trágica que parece desarrollarse no en la
tierra, sino en un planeta más cercano al sol, produce en nosotros el efecto de una realidad YÍl•ida
que surge de nuestro iJJterior y se torna movimiento y drama en ]a escena? ]~se es el secreto de vuestro autor preferido; secreto que con~iste, pr ventura, en que, por absurdas que las conmbinaci6ncs
teatrale:; i::ean, por excesivos é irreales que los caracteres parezcan, por deformados que resulten los
sentimientos, asilos siente y los vive el autor dentro de su alma, con jncontrastable energía y así
nos lo impone.
Si es el secreto del autor y el vuestro; vos no.-;
habéis revelado la unidad del genio dramático de
España, que no puede comprenderse fuera del
"medio" español, dicen críticos conspícuos, lo que
es nada más una media verdad.
Nos habéis rev,elado esa unidad profunda, con
sólo interpretar las obrai:., con sólo mostrarlas en
acción sobre la escena donde vuestros el istinguidos compañeros de labor os secundan con tanto
acierto, en &lt;londe con vos colabora con tan exqu~
sita é inteligente devoción del arte y del artista, el
admirable Gabriel de 3Ieclina de ayer, vuestro Fernando de siempre. Al veros, al oíros, al sentiros,
hemos comprendido que la mujer del teatro de Lope es, no ]a abuela ele lfl mujer escénica de Echegaray, sino la misma, transformada, complicada
infinitamente por el "medio" social, como la ele
Calderón es la de Zorrilla y García Gutiérrez, como la de Tirso y ele ~forclo es le ele Uoratín y ele
Bretónyparamostrnrno3 que en toda esa literatura
eminentemente convencional, no hay de :ficticio
más que la trama, ni hay de Cacticio más que la
imagen, pero que el sér interno vi\1e con la más
intensa de las vidas, habéis encontrado un arle
sorprendente, el ele ~er vos misma, el de no forzar
ni vuestro ta]ento ni vuestra exl?resión á traducir
otra cosa que lo que sentís; á ser ingenua, á ser
si-.Jf'era, á. ser honrada, puesto que Ja plena confurmidad con nosotros mis-mos es la fórmula mi~ma de la honradez; esa propiedad de vuestro bien to, ese candor con que os abandonáis á los rec·ursos que os sugiere vuestra conciencia de artista, e , en vos, señora, tan graciosamente natural, que añade siempre á vuestra voz acariciad,:ra v grave, un acento peculiar que suelen imprimirle flexiones infantiles; ellas hacen recordar
la perenne ingénua que en vos vive, el agua clara
que hay en el fondo del vaso de hlgrimas y •angrc.
Revelímclonos así vuestros poetas favoritos
(otros nos los habían presentado, vosotros nos los
habéis revelado- habéis refutado la teoría de que
fuera de España no existe la mujer del drama español; locura: es la misma ele todas partes, es un
sér frágil y clivino, viviendo en el medio social
que el hombre ha hecho para ella; ¿qué digo? en
un medio que es el hombre mismo, y reobrando
con el sentimiento contra ese medio, hasta mocliñcarlo y apropiarlo á su evolurión. ¡ Oh! no, señora.
ni vos ni yo somos "feministas," no es cierto? e.;
decir, si lo somos en el sentido gemtino de la palabra, porque deseamos que la mujer siga siendo
mujer, mientras el "feminismo" es la doctrina que

�•
EL MUNDO I LUSTUA:DO
enseña el modo de convertir á la mujer en hombre, lo que debe de ser por todo extremo molesto y feo. ¡ Oh! no~ ¿para qué queréis ser iguales
al hombre, si le sois superiores? Yo no sé si en
vuestra patria se verifica ésto, pero de la mía os
sé decir, hablando en serio, que el fenómeno se
verifica y que, moralmente, diez mejicanos no valen una mexicana; yo, al menos, no haría el cambio. Pero sin ser feministas, habrá que convenir
en que es preciso facilitar á la mujer la modificación del hombre; y ella tiene en el sentimiento
una energía de tal potencia, que todas las de la naturaleza nada son en comparación suya .... Todas las fuerzas naturales sumadas llevan á una interrogación para la que el Universo no tiene respuesta, las energías morales, las corrientes, de la
sensibilidadllevaná una suprema afirmación : Dios;
y esta afirmación es la respuesta á la pregunta del
Universo.

Pero dejemos estas filosofías, señora, y volvamos á vos, que pertenecéis á la única parte de la
filosofía que suelo comprender, á pesar del griego, á la Estética, es decir, al Arte. Y váis á ver
cuán indiscreta es mi curiosidad. Cuando os
-veo subir con tan gentil presteza por la escala de
las pasiones, que es la continuación en la sombra
de la escala de- J acob que lleva al cielo, me planteo este problema : ¿ cómo esta sencilla mujer de
corazón y de hogar, habla con tan admirable instinto el verbo mismo de los dolores incurables, de
l os amores imposibles que, como la túnica del
Centauro, sólo se arrancan con la vida, y sale de
un delicioso episodio de la vida galante discret eado por Tirso ó por Moreto, enflorado de conceptos y salpicado de cristalinas gotas de harpa, ·
y penetra en una pavorosa sima moral, de esas
que sabe abrir en el fondo de la conciencia humana, para nuestra tortura, el poeta excelso, el
gran inquisidor Don José Echegaray? ¿ Cómo pueden vivir juntas vidas tan disímbolas, unirse con
pocos minutos de distancia tanta paz de existencia

FEDERICO CHOPÍN.
~

P aderewski, el renombrado pianista que actualmente nos visita,
t iene predilección por la música ile
Chopin, según puede ver~c por Li.
preferencia que le dá en los prog ramas de sus conciertos, y tal predilección no car ece de fundarn€Jlto,
puesto que hay entre pianista y
compositor puntos de semejanza de
car ácter y sentimientos.
Estos eran en Chopin de tal nat uraleza que uno de sus biógr afos
decía :
Nació par a amar, murió por
amar.
Amó en ~u infancia, amó más en
sus mocedades, apartado de su patrio
hogar, apartado de los suyos; y expiró amando locamente.
En el pueblo Zelazowa W ola, cerca de Varsovia, y en el año 1789, vió
la luz Federico Chopin.
La música empezóla á estudiar á
los nueve años con el profesor Zywna, que le enseñó la escuela de los
grandes clásicos, especialmente Bach.
En esto, viendo el príncipe Antonio Radziwill (al cual fué presentado
Chopin) que era un joven de talento
y porvenir, se encargó de sufragar
su educación, colcándolo desde entonces en uno de los mejores colegios ele Varsovia.
Entonces Chopin entró de lleno
en la ~l ta sociedad, que se lo dispnta ba para oir de sus lindas manos las ":\Iazurkas" que iba componiendo. De esta época. datan sus primeros amores con una hermosa varsoviana· amores contrariados, que
indujer~n en su alma el desengaño;
llaga tan terrible como provechosa.
Chopin empezó á cantar en s~s
composiciones las penas del corazon

y tan fieros gritos de combate; la inefable dulzura
del arrullo maternal junto á la cuna en que aletea un niño, y esas supremas amarguras que
Guimerá obtiene resumiendo en una lágrima toda la amargura del océano? ¿ Cómo se puede ser
así; vivir con un mismo ritmo tantas vidas; descomponer el rayo de sol de la existencia propia en
el iris discolor de tantas otras, terribles todas,
todas iristes .. . ... ?
¿ Me permitís adivinar ese secreto y darme sin
esfuerzo la solución de ese problema? Vuestra vida de mujer explica vuestro arte de actriz; sabéis
amar, y en la serenidad tranquila de vuestro afecto finca el maravilloso depósito de energía, que os
transfigura de continuo; y no ~y que escudriñar
más, señora, toda mujer que sa~ sentir, es capaz
de perder al mundo con un latido de amor y de
redimirlo con una gota de dolor; ¡y cuántas y
cuántas han visto discurrir su vida entre un paraíso silencioso y un cal vario ignorado!

He tratado, no &lt;le aquilatar vuestros méritos,
que para ello habría sido preciso apurar, con arte semejante al vuestro, el esfuerzo por reviviros
aquí en vuestras creaciones y vuestras interpretaciones, sino de darme á mí mismo cuenta de
vuestr o derecho al homenaje que aquí os tributamos. Y no sería yo un mestizo hispano-americano, si, para concluir oote monólogo, no os diiese
dos palabras de política : lo sé, lo sé, es de zafios,
según dicen, hablar de política con las damas; pero vos habéis sido reina de España, y sólo cuanto al interés del pueblo atañía, aclaraba vuestra
razón nublada por los celos .. . . De un interés parecido se trata aquí; somos una demccr acia que se
va formando en la escuela obligatoria, todo cuanto con la educación nacional tiene conexiones íntimas, solicita ardientemente nuestro interés : somos una personalidad latina
por todos los elementos de nuestro espmtu; todo cuanto, en medio del forzoso cosmopolitismo en que tenemos que movernos los pueblos

Domingo 11 de Marzo de 1900.
americanos, tienda á reforzar nuestra personalidad, nuestra fisonomía propia, nuestra autonomía psicológica, nos permitirá, lenta, pero seguramente, resistir y dominar todo empero de absorción social;. somos una democracia que prepara
sus cimientos y esboza su corona de cultura superior. Y vos, señora, nos servís á maravilla para
todo ello; porque en la educación nacional el teatro es un agente de primera importancia, y vos
sois el teatro; porque para mantener nuestra personalidad n.acionaJ., necesitamos principalmente
mantener nuestro idioma pegado al tronco por
donde la savia sube, y vos sois la literatura clásica,
no la relamirla y refinada, sino la copiosa, robusta
y salubre de los grandes maestros del siglo XVII;
porque en la cultura superior, la artística, es la
flor misma á que la planta tiende, y vos sois esa
flor, sois el estimulante eficaz, por su gracia misma, que nuestro genio dramático espera para
cristalizarse en obras bellas. Ya veis cómo, modesta y buena como sois, resultaréis una necesidad'para contribuir con nosotr os á formar el alma nacional. ¿ Os gusta la empresa? Así lo ha creído el Jefe del Estado, que con una solicitud siempre joven
y siempre nueva, prepara y presiente todas las
manifestaciones de la vitalidad mejicana en lo
porvenir.
Por eso ha firmado con vos, en el documento
que se os ha entregado, un pacto de alianza; es un
pacto leonino, para vos el honor, la utilidad para
nosotros, y para el naciente plantel, que os pide
unos cuantos instantes en que unimisméis vuestra
doble existencia de madre y de artista .. . .
Colaborad ¡oh! dulce princesa latina del arte
y del ensueño, colaborad en esta obra, asociaos á
nuestro anhelo; dejad aquí guardadas algunas gotas de la esencia de vuestro talento y de vuestro
corazón . . . Seguros de ello, desde hoy os saludamos como nuestra, os amamos como un alma que
une, y esparcimos nuestros votos por vuestra
glor ia y vuestra vuelta en la estela del barco que os
lleve á la P atria ¡ oh! ¡ María! y que os alejará
de nuestro ojos, no de nuestra admiración, ni de
nuestra gratitud.

Domingo 11 de :Marzo de 1900.

F,I, MUNDO TT,TTR'T'R Ano

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herido, hasta que convino con su
familia distraerse efectuando algunas excursiones artísticas, que celebró por varias capitales de Alemania.
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Aprendió el estudio de la armonía
con el profesor J oseph Elsner; y,
en ocasión de estar verificando un
viaje por el extranjero, estalló súbitamente en Polonia la terrible revolución del 29 de Noviembre de
1830.
En esta época compuso sus "Polonesas," todas tan hermosas y tan
descriptivas por su ideal tan elevado
y poetizado. Siguieron Luego los
''Preludios, Estudios Nocturnos, las
Sonatas y los Conciertos."
Después de conocer á su amiga
Jorge Sand, Chopin enfermó prontamente, pues el amor que sentía
hacia la célebre escritora le era irresistible por inmenso.
La enfermedad se d:sravó prontam€:'1tE, y decidió ha ·cr un larn-o viaje por España al obj-jto de p1~curar
el restaLleciwient.&gt; J.e su sulutl, pasando po, esa cirnh.'!. cou uir.:ic.::1ú1.
á la isla de "Mal'.i:,rca, pun!-o elegido
para el reposo deseado.
~ e. Sand, al saber la gravedad
que iba adquiriendo la eufermetlatl
~e su amado, dirigióse rápidam ente
a ~fallorca en busca de su querido
amigo; mas Chopin sentíase cada vez
más enfermo y delicado. En Valldcmosa compuso el hermoso preludio
en re b' el cual representa el ruidro
que hacía la lluvia al caer sobre los
vidrios d.e la sala donde él estaba escribiendo.
Chopin, sintiéndose más enferno, abandonó rápidamente Mallorca
dirigiéndose con la ~and á París, e~
cuya capital espiró el año de 1849.

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Domingo 11 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

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DolD.lllgo_ l_l-=--de~arz~o~d!e~1!90:::0~.="="="="=="=='=='=='==";;E~L~M;,:,UND~~O;,,I~L~U:;;S~T~R;,;,A~D~O~='=='=='=='==="='="'-"'--="--""-"'-"'="="="="="="="="="'"
del símbolo, aventurero del ideal, idólatra de_ la rima hermosa que se despliega elegante, grácil, lumínea como el amplio olán de una aurora bol
•
real . . . Con tu pe~mi~o i~c ~cerco á 1~ lu~ . •; i e~
tan bonita!. .. (ric-nc-nc-nc.) Pero ,ay. tu sa
fl bes que mucho nos creemos poetas y no lo somos :
· " que otros los somos y no se n_os cree·. . . que ~n
la ola crespa de la fama, ha.r quien donuna Y sur¡e,
f quien flota I_la.da m~s, y quien se swnerge y desa:
parece. . . Los pr1rne!·os i qué poc~s!. . . los_ se
gundo.s somos la mayona, una. mayona ~e amb1c1~sos, de contumacc~, de rebeldes, d~ mcoD:ve~.c1blcs, de engañados por nuestra pr?P'ª conviccwn,
que luohamos persiguiendo la qmmerci .... ¡Pero qué hermosa es tu luz!. .. no ?irnos al que nos
grita ¡tonto!; no e!1t~~dcmos smo. á la voz de
nuestra. íntima eonv1rc10n que nos dice para halaélitro3; es decir. uua mistificación. una eugañifa, garnos "¡poeta!""¡ o-enio!" .. . tu verso es oro puro acuñado en imp;rial troquel . .. " Los últimos,
una solemne mentira.
Otros te dirán que esa. versión es una calumnia: los que naufragan, son aquellos que intentaron ir
que los grillos ~antan, si canto puede llamarse á la al Santo Graal, y· al emprender el cammo se les
rí~pi&lt;la y única nota que lanzan cada vez que se desplomó encima el orbe ... son los olvidados, los
lfls ocurre, al bla.1100 rayo de la luna ó en la es- que más filósofos, se resignaron y abandonaron el
madrigal por el mostrador y el hexámetro por el
re,a tiniebla d~ las noches d_el Estío.
. •
Los más profundos, los mas JUICIOs?s te d~ran arado ... Los rebeldes, (ric-ric) los contumaces, no
que la verdad es .... que no se sabe s1 los grillos nos conformamos jamás con la derrota, .. ·.· _¡Jaca.ntan ó no, y el porqué de sus arrcbatod canto- más! (ric-ric-ric-ric-ric). ¡Oh! luchamos y v1~1mos
cantando, cantando perdurablemente, ... ¡ Si queras. Y la razón es obvia:
remos hacernos oír y no nos oyen!. .. Pero tu h_iz
es fascina.dora!. . . Y no nos oyen, pasamos sm
'• g¡ mentir de las estrellas,
hacer ruido como el espectro de Ellsinore, y sin
Es un segu ro mentir,
embargo, cantamos ... (ric-ric-ric) no quieren
Porque ninguna ha de ir
creer que somos poetas ... Y la obsesión de la gloA preguntárselo á ellas."
ria aJcanzada por los otros, nos persigue, nos hosY bien: yo te voy á decir algo sobre el parti- tiga, nos espolea. . . ¡ tu luz es lo más bello que
hay!. . . y cantamos siempre por alcanzarla .. . .
cular.
.l'.'ste era un grillo: un hermoso y fuerte ¡¡ri- ric . .. -ric ... -ric ... y nos morimos cantando !
Nuestra más natural transfiguración¿ no te pallo, negro, de lustrosos élitros, ágiles moV1m1entos, ojos de miope y que traía á la Cola un es- rece que debe ser en grillos? nos transfiguramos,
padín corno el de Mephisto. Todo un guapo gn- pues, en lo que fuimos en vida; grillos; grillos
llo que una noche en la que tu atento servi~or que no se sabe si cantan ó si su canto es un ruíd~,
buscaba con ahinco un rebelde consonante, péno- una frotación desesperada de élitros .. . Y segmla en ristre y con la cuartilla de papel, limpia mos en nuestro nuevo sér, cantando, cantando
aún enfrente á la luz de mi veladora entró revo- siempre como unos poseídos,. . . ric. . . ric ....
loteando por' la abierta ventana y después de re- ric .. . . y esto nos asesina!
Y mi grillo se precipitó á la flama; oí una crezumbar dando vueltas por el cuarto, cayó en nupitación
rápida, acaso un grito, y cayó muerto . ..
tad &lt;le la cuartilla destacándose como una tremenYo no sé que otra transfiguración emprendeda mancha de tinta. Encogió el aurláz los remos,
plegó las alas, palpó el papel con las finas ante- ría.
Lo que sí sé, Blanca Rosa, es que desde ennas, y concluyó por encarársemc, mirándome de
tonces no hago versos. . . ¡ Le tengo un horror á
hito en hito.
ser grillo!
Después de un momento
€sfebán ]tfaqueo &lt;!asfellar¡os.
de aquella mirada, llego á
mis oídos una risita tipluda y burlona . . . . . . Era
el grillo, sí Blanca Rosa,
era el grillo quien reía
Rompe sus colla res
y quien acabó J&gt;Or decirme
De aceradas cuentas
sarcásticamente:
La lluvia tediosa,
-Buenas noches, poeY en tristes can tares
ta. . buenas noches . . .
Y baladas lentas
Sentíaimpulsosde aplasMi fastidio glosa.
tar al importuno:
Me
Sus finos cabellos
comprendió sin duda, pues
Cuelgan en manojos
me dijo :
De alambres sutiles,
-No te incomodes ..
Y el dolor tras ellos
vengo de muy lejos. .
Húmedos los ojos
vengo de cantar, allá en
Muestra sus perfiles.
el campo, sendas secretas
Echado en la alfor.::bra
á Venus Véspera, empinaDe obscuros florones
do en la excitante flor
RI lebrel bosteza,
de una espiga de maíz ... .
Y su larga sombra
V:i abiierta ~l pasar
En Jos corazones
tu ventana, y escapándo'fiende la tristeza.
se por ella un reguero
Cuán tediosamente
de luz : y como la luz es
Mi amargura ll oras
mi obsesión, como me
En tu queja vana,
ciega y me atrae, como me
Y mustia y doliente
quema y la adoro!. .....
Las triviales horas
me colé de rondón v aquí me tienes. ¡ Qué bella
Tu rueca devana.
lttz la de tu lámpara!
.
Finges con tus notas
Una rápida inspiración detuvo en mis_ manos
Querellas extrañas,
el libro alzado para desplomarlo su?re el rntruso.
Rezos conventuales,
-¿ Por qué cantan tanto los grillos?-le preY coreen tu gotas
gunté.
,
.
Cual grises arañas
-Ohoóóó .... Tu pregunta es peregrma . ..
Sobre los cristales.
¡ pero que espléndida luz la de tu lámpara! ... puea
Banal y porfiado
verás: (y la notita ríspida y ácroma del canto se
En la calle suena
dejó oír suavemente modulada) ¿ Quién creerás
Tu repique lento,
tu que soy yó?. . . Pues yó soy tú .. . ¿ te admiY su són cansado
ras?. . . espera. . . no precisamente tú. . . hablaTraduce mi pena
ba en sentido figurado . .. pero yo soy uno que coY mi aburrimiento.
mo tú, fué poeta, soñador empedernido, amante

ll!-""'~--~!"'"'----"'."'----r11

}fe preguntas, curiosa impenitente, por qué no
hago ya estrofas, por qué no bordo ya versos ....
· Ay Blanca Rosa! 1· rrenao tantas razones! ...
' "Este era un grillo"
º ... Te voy a. dec,r
. un
cuento.
"Este era 1&lt;1.n grillo" ... ¿ Conoces tú á los grillos mi rubia Blanca Rosa? Sí de seguro: los has
visÍo serios enlutados, con sus obscuros élitros
que semeja~ la toga de un inmutabl e magistrado ó la dalmática de 11n canónigo en dia de muerto~; con sus grandes ojos fijos, inmóviles, de. penetradora mirada, v sus patas tr:aseras parecidas
á las piernas de lin escueto lacayo. . . á mi me
simpatizan los grillos. Sorprendo en ellos, á veces,
actitudes de filósofos profundos: en otros, creo
que son políticos furibundos que se disgañ.itan por
hacerse oír, y cuando reunidos lanzan al aire, en
las noches, su fanfarria estridente, en alegre estudiantina, y cantan y cantan hasta que llega la
aurora huyendo entonces á dormir sin preoc_upaciouea en el cubil obscuro, creo que son traviesos
cursantes de Derecho Romano que han "corrido
gallo," y entonces ... hasta los quiero! Yo he sido
estudiante, Blanca Rosa.
Y sin embargo; no hay animal más malamente
clasificado, más enigmático y menos bien compreudia'o que el grillo ...

\
•

•

S'! Exposición de Artefacto■ de lo ■ alumno■ del• Escuela Indust:riaJ Militar "Porfirio Diaa:."

NUESTROS GRABADOS
La educac/6n

los

boeros.

Ha llamado mucho Ja atención, durante la guerra que actualmente sostienen Inglaterra y los
bóeros, que estos últimos se hayan acreditado como magníficos tiradores, cualidad que ha costado
bien caro á los ingleses, porque han perdido ameritados y valientes jefes de su ejército, sobre quienes han hecho tenáz puntería los enemigos.
La maestría en el manejo de las arma3, es consecuencia forzosa del hábito, del ejercicio constante, y este punto está muy bien cuidado entre
los educadores bóeros que enseñan á tirar al blanco á los niños desde su más temprana edad, según
puede verse en el cuadro que reproducimos.
La mujer más nerviosa, nos decía un conocido tirador y Coronel del Ejército, el indigena
más rudo, el hombre más pusilánime, están en a.ptitudes de llegar á ser magnífico3 tiradores, si se
les sabe educar y se les sujeta á una práctica constante.
Los bóeros, que según parece, siempre se han
ocupado en prepararse para la guerra, observan
cuidadosamente esa enseñanza.

LA BALADA DE LA LLUVIA.

Si á un naturalista le preguntas por este animalillo, te responderá que "es un insecto de la familia de los coleópteros, especie de los etc., etc .. . "
Si á una vieja mojigata, te dirá que es un aninullillo acreedor de todas nuestras consideraciones
porque acompañó cantando en la noche de su cautiverio al divino Jesús.
Pero ninguno te sabrá decir por qué los grillos cantan como cantan; desesperadamente, vibrando satisfechos la cuerda única de su pobre
laúd. Al contrario; muchos de sus observadores
te dirán que no es verdad el canto de los grillos;
que ese canto no es otra cosa que el ruido arrancado por el frotamiento veloz de las patas sobre los

de

=

=

Cn el campa,nento Inglés.

Una de las dificultades con que ha.n tropezado

las fuerzas inglesas, ha sido las lluvias constantes
que han caido sobre su3 campamenlos, ocasionando que los soldados enfermen, los aperos se maltraten y los víveres se descompongan. En cambio, gracias á esas lluvias, los campos están produciendo magníficos pastos.
-&lt;:&gt;O -&lt;:&gt;

Joahannesburg.

Damos hoy una vista de la mencionada ciudad,
que es una de las más ricas del rrrnnsvaal, y que
más violentos progresos ha realizado. Su población
es numerosa, cuenta con magníficos recursos y los
habitantes, en su mayoría, son blancos.
-&lt;:&gt;CX:,.

Kermesse en San Pedro (Ca;; h,)

La galante sociedad de aquella rica 1 egión algodonera, estuvo &lt;le plácemes en los &lt;lía , 4 y 5 del
actual, con motivo de haberse organi -ado varias
fiestas, cuyos productos se destinaron á beneficio
del Hospital de Jesús.
Entre estas fiestas, á las que dió 1,·gar la inauguración de la parte del• edificio, cr,yo construcción está terminada, fué la más sobr ~saliente una
kermesse, en la que tomó parte Jo L .ás selecto de
aquella sociedad.
Los puestos, que fueron numerosLs y con adornos del mejor gusto, estuvieron servidos por las
señoras y señoritas siguientes:

Señoritas Paz Corral, Sofía Ornelas, Octavia
Benavides, Esther Diaz de León, María Medellín,
María González, María ~fijares, Domitila Valdés,
Heladia Perchez, Paula Ruiz, Amalia Serrato,
Elisa y Josefa Vargas, María Valdés, Esther Palacios, Pilar Ocadis, Sofía Zertuche,
María Carmen Medina, Luisa Cervantes y María
Zertuche.
La fiesta íué espléndida, y se colectaron para el
Hospital más de $800.
Las fotografías que hoy publicamos, las debemos á la bondad del señor O. W. Stephenson.
-&lt;:&gt;CX:,.

La Escuela Industrial **Porffrio Dlaz.!11

Ya en nuestras ediciones diarias nos hemos ocupado con la extensión que merece, del importante
plantel citado, que existe en la ciudad de Moreha,
y al cual dispensa decidida y empeñosa protección el Gobierno de Michoacán.
Merced á ella y á la buena dirección del establecimiento, se han realizado allí rápidos progresos,
que pudieron ser valuados públicamente en las últimas fiestas ele Febrero, con motivo de la exposición de artefactos, debido á los alumnos, que se
abrió en esos días. Nuestras i\usiraciones cla.n
idea de lo que es este edificio, y el aspecto que
presentaba en el momento de la apertura solemne de dicha exposición.

•

L _ __ _ _ _ _ _....

€/rér¡ /febo/ledo.

I

Octavia Benavides, Paz Corral, Bofia Ornelas,
•a.aria B esendez, Juana A. B amirez,
l"ra.nciaco Pa.s.

Sri.ta.. Jla.za.da. Bezendez y Prancisoo Paz.

Delfinl\ Espinosa., D r. P. &amp;uh:, Trinidad Bamfrea,
O. B. de llrlendoa:a, Consuelo A. de Viezoa,
Lutaa P , de Hernimdez, B. efuQ'io 11. deJledellin

�EL MUNDO ILUSTRADO

D omin(Yo 11 de Marzo de 1900.
o

-

-

ILUSTRADO

LA GUEBBA EX SUD-■AFBICA.
AÑO VII--TOMO I--NÚM. 11

MÉXICO, MARZO 18 DE 1900.

Director: L i c . B.&amp;.l'A.EL BEYES SPÍJll'DOL&amp;..

Campamento inglés después oe ur¡a formenfa.

Vista de Johanr¡esburg, ur¡a oe las rr¡ás ricas ciudades de Sud-fifrica.

K..&amp;.lll.&amp;. A:a'TOJll'lETA Elf SlJ P&amp;ISlOlll'.••Cuadzo de CH. L . K u llar.

Jl{uchachos boeros ejercifánoose en el flro .

80BSCRIPCJ01' MENSUAL .!'ORANltJ,, Sl.00
!DEM IDEM EN LA CAPITAL, 81 211

Gerente: A.lll'TOlll'lO CtJYÁS

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado, 1900, Año 7, Tomo 1, No 10, Marzo 11</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Balada de la lluvia</name>
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                    <text>Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

CVYA.a

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

EL REPRESENTANTE DE "EL MUNDO"
EN VIAJE PARA PARÍS.
~

ra que se nos hace, y "agarra!" "alza!" "llega!"
"aguanta"! "cóbrate á proa!" "todo á babor!"
"atraca! y hétenos al pié de la escala; empapados,
transidos; pero sanos y salvos, contentos y orgullosos de haber capeado aquel horrible temporal.

A bordo del "VersaUes," 1S de Febrero de 1900.

Los buenos ferr-0carriles, como las mujeres honradas, no tienen historia; de ahí que un viaje á
Veracruz por la linea del Mexicano, haya pasado á
la categoría de cosa banal, común y corriente, sin
peripecias y casi sin atractivo. El panorama, es, á
partir de Boca &lt;lel M-0nte, grandioso é imponente;
pero está, por decirlo así, muy "man-0seado," y á
fuerza de verlo y de volverlo á ver, acaba por producir la misma impresion que las decoraciones de
la Pata de Cabra que nos encantaron cuando niños
y nos dejan fríos cuando viejos.
Y a el paso del "Infiernillo" no· nos hace estremecer, ni Metlac eriza nuestros cabellos. Como la Suiza del Bompart de Daudet, aquello es peligroso y
terrorífico sólo en apariencia y por pura fórmula.
Desde el momento en que ningún tren se ha despeñado en esos abismos, han Perdido todo su interés,
y sólo las niñas reinilgadas lanzan grititos de espanto y fingen taparse los ojos al circular por
aquellas cornisas del abismo, para llamar con ello
la atención de los viajeros jóvenes y elegantes.
En el vagón hay muchos pasajeros, pero muy banales: dos recién casados, la mano en la mano, pupila frente á pupila, esperando y deseando el paso
por los túneles. A ratos, ella dormita recostada en
el hombro de él, dentro de poco él será quien se recueste en el hombro de ella y ronque su siesta convirtiendo á su esposa en almohada; más tarde ron-cará cada cual donde quiera y se recostará donde pueda; es la evolución conyugal. Una parvada
de jovencitas.del Sagrado Corazón que emigran como golondrinas en busca del claustro y huyendo
de las leyes de Reforma. Este rincón del carro es
fúnebre y hace revolotear en el espíritu muchos
pensamientos negros. Al ver tanta juventud y tanta belleza condenadas á la esterilidad y al encierro
perpetuo, se siente ira y tristeza. Una de las nov_icias me explica que los votos no son perpetuos
smo renovables cada cinco años, y que admiten refrendo oomo las boletas de empeño. En vez de suspirar, admiro la habilidad jesuita y la sabiduría
táctica de una retirada palmo á palmo. Y a que el
voto perpetuo asusta y retrae, ofrezcamos el voto
temporal, revocable á plazo, con refrendo; "entren que después saldrán!" Con esa táctica se hace una buena recluta. Si las caseras exigieran contratas de arrendamiento á perpetuidad, jamás encontrarían inquilinos. El contrato á término salva la dificultad.
Más lejos, un grupo de españoles, verbosos,
mal hablados, que comen como lobos, beben como
cubas, cantan, gritan y disparatan como locos y tienen en jaque constante los castos oídos de las futuras monjas. Por lo demás, todo el mundo es español dentro y fuera del vagón, los frailes que suben ó bajan en las diversas estaciones, los agricultores y comerciantes que van de aquí para allá por
sus negocios, los cantineros de las paradas, algunos
empleados ..... etc., etc. Y luego nos hablan de
conquista pacífica! Si las conquistas pacíficas fueran posibles, la reconquista sería ya un hecho. El
español, que fué todo, entre nosotros, en la época colonial, se confinó en el abarrote después de
ella, y hoy, gracias á su labor tenaz, ásueconomía,á
la solidaridad con sus compatriotas,á ventajosos enlaces y también á sus pocos escrúpulos, ha llegado
á todo, ha invadido la agricultura, la industria, la
banca y vive y prospera y se enriquece sin menoscabó de nuestra autonomía, sin mengua de nuestra dignidad.

El "Versalles," de la Compañía Trasatlántica
Francesa, que ha de servirnos de cárcel durante
la travesía, es una jaula dorada, coqueta, acicalada.
Uonozco vapores de más porte y de más lujo- pero
difícilmente habrá otro más estable en el ~ar y
más -cómodo ; tiene deslizamientos de góndola, suaves balances de cuna; no sacude arrulla· no salta
ni cabecea, ni rueda, ni marea. Su salón: su come~
dor, sus camarotes, todo es amplio bien ventilado
f re~c?, confortable. Pero hay algo 'en él superior y'
casi mcomparable; su cocina sana exquisita de
alto _Y d~licado _gusto, que ali.:Oenta' sin estrag;r y
deleita ~i~ hastiar. Y como si todo conspirara á hacer dehc10sa nuestra travesía la servidumbre es
p~l~ra, ~ervicial, g~lante, y 1~ oficialidad atenta,
d1st~gmda, obseqmo~a y ocupada de la seguridad
Y bienestar _del pasaJe. El capitán es alto como
una t-Orre, v1goroso como un hércules dotado de
una voz maravillosa, sonora, pastosa q~e recuerda
~a _de Justo Sierra y que ha de sona; como trompa
epica, en el puente, mandando en los días de tempestad._ Con un capitán así, se va impunemente á
cualquier parte.
El tiemp9 magní:fie-0, la mar divina, la brisa
fresca; una travesía modelo. Y a hablaremos de ésto más largo al pasar los canales de Bahama y la
Florida. No quiero elogiar la mar en los momentos
de la_ lu_na de mi_el. Al fin mujer, es variable y
camb1ad1za y pudiera muy bien reservarnos algunas sorpresas.
Cierro este artículo en la bahía de la Habana
frente á los restos del Maine, símbolo mudo y elo~
cuente de la ruina del poderío colonial de España.

2Jr. jYl. Flores.
ME:XICO
E'.'I' LA

BXPOSICION DB PARIS
Es para los "pesimistas" una elocuente .lección
el hecho de que México haya :figurado y figure hoy
entre las naciones cultas, e:a lugar distinguido :
el que le corresponde como nación joven, llena de
vigor, y casi en posesión de una prospridad cimen-

tada que puede perfeccionarse cada día más y de
la cual, si por galantería quiere compartir con el
extranjero, por conveniencia, por necesidad de su
iniciado desarrollo lo ambiciona.
Buscando ensanche á sus adelantos científicos,
nuestra nación ha enviado á hombres aptos para
cada caS-O, á los congresos científicos que se han
verificado de liiez años á esta parte, lo mismo en
Rusia, que en Berlín, España, Italia, ;Francia, Norteó Sud-América. En las Exposiciones, comenzando por la anterior que se verificó en París, hasta
las que han pasado punto menos que inadvertidas,
México ha estado representado, y México también,
ha acogido con ostensible beneplácito á los Congresos que han resuelto reunirse en nuestro territorio.
Hay quien califique de derroche los gastos que
cada una de estas representaciones significa; estos
son los "analfabetas."
Por el contrario, aquellos y son muchísimos, que
están convencidos y tienen como cosa juzgada, la
necesidad en que estamos de darnos á conocer, de
hacer ostentación de la riqueza de nuestro suelo y
~e ~t~aer á él brazos y capital, aplauden, y con
Justicia cuanto esfuerzo está encaminado á tan elevados fines.
. En la época actual, cuando la Francia, que
siempre ha estado á la vanguardia en materia de
iniciativas, convocó al mundo entero para el gran
certamen con q~e ha de cerrarse el siglo, natural era que México no pudiera permanecer indiferente.
Lejos de eso, se ha puesto el mayor empeño en
q_ue e~ nom br~ de la Nación ocupe un puesto distrng~n~o y as1 lo hace esperar el asiduo trabajo
prelimrnar que realizaron en México los doce grupos nombrados por la Secretaría de Fomento para
o~ganizar la Exposición de productos, artefactos,
riquezas naturales, etc., etc., con que cuenta el
país.
En París también se ha trabajado con actividad y nuestro "pa?e~lón," que en su oportµnid:3-d hemos de descnb1r, dará honra á nuestra nac10nahdad.
Hace meses se trabaja en su construcción y dec~rado Y b~ de quedar terminado á tiempo segun las últ~mas n?ticias recibidas, y q.ie no; lle,g-aro~ al mismo tiempo que las ilustraciones que
publicamos en este número.
_ Represe1;1tan, éstas, el lugar de estudio del se~or Ingen~ero Anza, estando á su lado los dibuJantes mex1ca:1_os, entre los cuales se encuentra Manuel Anza (h1Jo) _qu~ fué de ellos, quien primero
obtuvo plaza de dibuJante en el Comisariato :mexicano.
La otra _fotografía representa el interior del taller del senor Juan de Dios Fernández, se encuentra al fondo trabajando en el modelado de una

águila, que se colocará en el frente del Pabellón
Mexicano; acompañan á Fernández, sus oficiales
y algunos extranjeros que le ayudan en las labores que dirige.
La tercera :fotqgrafía representa el "Pabellón"
-de M:éxico, tal como se encontraba el mes pasado.
Alli están retratados los señores Anza y Fernán-dez.
Este último está comisionado por el Gobierno de
l a Feueración, y además, como profesor de Arte
-decorativa de la Escuela de Artes v oficios de Toluca, lleva la comisión de hacer algunos estudios
relativos al arte expresado para aprovecharlos en
-el establecimiento de que es profesor.

• *.
Entre los jóvenes empleados en el Comisariato
.Mexicano en París, hay algunos alumnos del mismo
Instituto de 'l'oluca, á ouienes indudablemente seTá este viaje de gran utilidad, por los conocimientos que adquieran durante su permanencia en la
.gran Exposición.
Las últimas noticias recibidas, traen la nueva de
,que el Pabellón Mexicano está ya casi terminado,
faltando solamente algunos detalles de decorado.
Nuestros compañeros de Redacción; ,que según
.anunciamos en su oportunidad, salieron para París, cuidarán de dar á conocer á nuestros lectores,
los hechos más notables que ocurran en el gran
-certamen, y muy especialmente los que con México
1,e relacionen.

1

Aspecto que presenhba el pabellón de 1116:dco el mes pa1rado.

co y á una distancia de doscientos metros, y siguió después una nutridísima fusilería. Los bóeros, estos tiradores de primera fuerza, no pod ían
desear mejor blanco para dirigir sus tiro3 con acierto, y la matanza fué espantosa.
Para colmo de infortunio, otras tropas inglesas que estaban situadas á retaguadia, rompieronr
á su vez, el fuego, sin darse cuenta de las posiciones en que se encontraban los combatientes, de
donde resultó que los infelices higlandeses, recibían además del fuego enemigo, el de las ametralladoras inglesas.
El General W anchope, murió, como queda dicho, en aquella terrible emboscada, y nuestro grabado representa el improvisado sepulcro que se
le hizo á su cadáver, en el mismo campo de batalla.

•

El Ingeniero Anza y sus empleados

LA BATALLA

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DE MAGERSFONTEIN

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Llegada á V eracruz á la hora reglamentaria. Sopla un nortecito "chocolatero." Hace algunos años
hubiéramos tenido que pernoctar en V eracruz y
pagar tributo á la fama pululante de los hoteles.
Gracias á las obras del Puerto, la bahía está navegable y aunque agitada, permite la circulación. Un
botero, chiquito, aceitunado, vestido de blanco y
con un chilapeño en la coronilla nos ofrce sus servicios y los de una lanchita que parece lanzadera.
El Comandante del.Buque "Escuela-Zaragoza." Azue
ta, el más galante de los caoitaner. de navío, nos
ofrece su lancha para conducirnos á bordo y que
ocho vigorosos bogas conducen. Aceptamos la hon-

EL MUNDO I LUSTRADO

Domingo 4 de Marzo de 1900.

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...

-

Taller de decorado en Parta.

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.

De todos los fracasos que las tropas inglesas han
.sufrido des&lt;le el principio de la campaña _del ~r~n~vaal el más penoso para el amor prop10 bntam-co,
sido el que fué consecuencia de la batalla de
Mao-ersfontein, librado por Lord 2,Iethuen, el 11
-de Diciembre, entre ~fodder y Kimbcrley .
La célebre ln·igada de los higlandese:; quedó diezmada. Su jefe el General Wanchope, mu rió en el
--combate, y por último, el General_ ,Lord_~Iethuen,
ha perdido mucho en su reputac1on 1~:11l!tar.
Este combate tuvo dos fases muy d1stmtas : en
la p1:imera, la artillería inglesa preparó la fae-na con un cañoneo de seis horas; en la segunda los hio-landeses, después de una larga y fati_go~a marclrn á media n_o?he, de?erían, según el
plan, sorprender las posic10nes, boeras; pe~o suce-dió que ellos mismos cayeron en una terrible emboscada.
Los higlandeses, soldados de los más escogidos,
-obedeciendo á órdenes incomprensibles, avanzaban en filas cérradas, en columnas por compañías,
formando un blok compacto. El día apuntaba
,cuando se dejó oír un primer disparo sobre el flan-

ha

~.

t ,_,

., ~1
.,,,

Nuestros lectores, sabrán ya, por los telegramas
de los periódicos diarios, que la guerra ha tomado otra faz distinta v de todo punto adv~na
para los bóeros, quienes han comenzado á sufrir
derrotas; se vieron obligadas á capitular las fuerzas que e,taban al mando del General Kronje, y
en Inglabrra ha renacido la confianza de gue las
armas &lt;le esta mción, quedarán definitivamente
victoriosas en perentorio tiempo.
~~

�EL MU:NTIO ILUSTRADO

Domingo 4_ de Marzo de 1900

73

_ Do.ningo 4 de Marzo de l!lOO.

NUESTRA 1\1:ETRÓPOLI.
EL DESPERTAR DE LA CIUDAD.
~~

Durante horas enteras, la noche ha envuelto á
la ciudad en las sombras. La ciudad duerme. Por
calles y por plazas no hay más signo de vida que

el parpadeo de los focos eléctricos y los puntos
luminosos de las linternas gendarmeriles.
Aquí y acullá, la luz desbordante detrás de discretos cortinajes, anuncia sitios de reunión. Las pisadas irregulares de un ébrio, sobre las losas del
embanquetado, se mezclan y cortan el rítmico y
presuroso anclar de un criado que va á la botica
en pos de una droga salvadora, mientras que á lo
lejos, cada vez menos distinto, se oye el rodar ~e
un coche. Algún gallo desvelado lanza su ríspida
llamada en medio del silencio nocturno. Eso es
todo, la ciudad duerme.
Una hermosa masa de sombras, punteada de
claridades eléctricas; es la metrópoli.
Un perro ladra en las afueras y en alas del
viento llega su ladrido quejumbroso que es una
nota más de tristeza sobre la tristeza de las sombras. Al voltear una (lsquina se escucha un rumor
de pisadas menudas y, ·á poco, sobre la uni-

formidad de las · sombras que pueblan el arroyo,
se advierte un "hervor" de siluetas en vivo movimiento y se escucha un concierto de gruñidos:
son los cerdos, las piaras, que lentamente se encaminan al matadero, aprovechando las horas
n octurnas para que el beso del sol no derrita
sus lomos henchidos de grasa. Detrás de la piara, los guardianes, en andar pausado y mecánico, pacientes por excelencia, haciendo mover el
rebaño á fuera ele sonoridades, interjecciones y
ch icoteos al aire.
De pronto se abre una puert!i cercana á una
esquina y al abrirse arroja sobre las aceras un
chorro ele luz. Y como un enjambre de fantasmas, brotan del suelo siluetas embozadas hasta
la barba y sosteniendo en la cabeza enormes canastos en forma circular, y se precipitan hacia
adentro del almacén iluminado, detrás de cuyos
mostradores y sobre andamiajes á modo de pesebres, se alzan las pilas de pan humeante, que garridos vascuences de blanca blusa distribuyen en
los canastos. Mientras unas siluetas siguen penetrando, otras salen ya con sus canastos cargados,
y al trote se dispersan por toda la ciudad, regando
á su paso un tierno aroma de harina recién cocida .....
En otra esquina el trotar del panadero es interrumpido por un chiflido agudo y prolongado y
por el galope de una manada de toros, que, como
las piaras, van al sacrificio para alimentar á la ciudad que se espereza y que en breve saciará su hambre. Detrás de las bestias, los vaqueros, rompiendo la brisa matinal con los vivos movimientos del
lazo, dan rienda suelta á sus corceles, cuyos cascos golpean el pavimento que pocas horas más
tarde cruzarán los carruajes y los peatones.
En el Oriente empieza á surgir un ligerísimo
golpe de luz y las pesadas moles de las torres y
de las cúpulas, se recortan sobre un cielo que empieza á teñirse de los primeros destellos de la aurora.
De repente los focos eléctricos parpadean levemente, se apagan, dejando ver por un momento
aún puntos rojos sembrados á lo largo de las calles en distancias simétricas, mientras que las linternas de los gendarmes se agitan en la penumbra
del día que nace, nerviosas ante la proximidad del
relevo.
Y el sol, el eterno sol, empieza á verificar su
entrada triunfal por calles y por plazas, luchando
con la neblina matinal que desgarra y deshace con
sus tibias caricias.
Se coloran de oro las torres y las cornisas de los
edificios, rumores nuevos rompen el silencio, y entre todos dominan el campanilleo de los trenes
eléctricos y los cascabeles de las mulillas, que emprenden el primer viaje, y el claro grito de los pilluelos que pregonan á voz en cuello "El Imparcial" y que se lanzan á los cuatro vientos de la
metrópoli para satisfacer la avidez de sus habitantes, siempre alerta tras la noticia del día.

barre la c11le. Son los aprehcndiaos, por f~ltas leves, durante el día anterior, y á quienes la autoridad impone ese pequeño trabajo de utilidad pública.
Manejan la escoba y las regaderas, los unos con
o-esto de vieja costumbre, otros, con movimientos
~ergonzantes, baja la vista, temerosos de ser vistos~
con muchos buenos propósitos y un cúmulo de
arrepentimientos en la mente. El pueblo les llama "los patinadores." ¿ Por qué? Averígiielo Vargas.
El movimiento callejero va acentuándose especialmente en las esquinas. que es normal estén
fllanqueadas de una tienda de abarrotes y de una
pulquería. A la tienda acuden "doncellas de servir," apretado el rebozo en torno de sus bustos
friolentos, hirsuta la cabeza sin peinar y enrojecidos los ojos por el súbito y reciente abandono
del lecho.
Frente á la pulquería, entre maldiciones para las.
mulas y carcajadas para los amigos, los carreros
descargan el blanco líquido-porción mínima delos quinientos mil litros que "entran" diariamente,--que por las anchas bocas de las barricas se dE:s-

F.L MUNDO ILUS'I'RADO
nuevan sin cesar y que con deleite de hambrientos
alojan en sus estómagos el humeante líquido. De
tiempo en tiempo se a.cerca al vendedor algún
cliente de americana 6 de levita y toma sus hojas : algún trasnochador que desea reconfortarse y
"curarse la cruda," por medio de esa infusión,
que entre la gente de armas tomar goza de gran fama para el caso.
Uno que otro ébrio torna á su casa, si la tiene,
ó vaga al azar. Acandilados los ojos é incierto el
paso, miran á la luz del sol como á algo desconocido. Y en una esquina, U".l. gomoso, con el paletot abierto sobre la irreprochable casaca, aspira
con avidez el aire matinal, cansado y extenuado
de toda una noche de "baccará," de wiskey y de
amor barato ...
Para contraste de esos pequeños cuadros, poco
edificantes y de esos transeuntes de vida airada,
cuando las campanas de los templos, con voces claras y yocundas, empiezan á convocar á los fieles
á las primeras misas, de todas partes acuden parvadas de mujeres piadosas, arrebujadas en sus
mantos, menudo el andar y baja la vista como si
temieran sorprender cuadros como los que mencionamos antes. Pero hay que hacerles un reproche. ¿ Cómo lo diremos? . . . La mayor parte de
esas damitas piadosas van al templo sin que el
agua haya puesto su ósculo purificante sobre sus
mejillas de rosa. ¡ Y no hay que olvidar que hasta
las rosa.a han menester el riego!

borda en los cueros rígidos y mal olientes, que el
"''jicarero" recibe, saboreando "una de á dos."
A la puerta de la tienda hay una mesa, sobre
l a cual humea un aparato sui-géneris, cafetera
-enorme, especie de horno, cargada de café barato
J de infusión de hojas de naranjo y rodeada de ta:zas y de tazones multicolores, que pasan á las manos de una media docena de engarapados que se re-

~

La gran nota de vida que 'lrosentan las madrugadas, es el movimiento en los mercados.
Las canastas, rebosantes de verdura, van y vienen; se prepara el sustento de la gran ciudad, el
sustento que ha de darle fuerzas para el t ra~ajo,

porque la ciudad trabaja incesantemente, como lo
veremos en el próximo artículo.

Os~ar ;{erz.

CARNAVAL.
La crónica de esta ex-fiesta, verificada (?) la semana que acaba de pasar, está hecha en dos pala1:Jras: "El Carnaval en México, no existe."
Pasaron, y según todas probabilidades, juzgando
JJOr lo actual, jamás han de volver, las fiestas entusiastas de que nos hablan las crónicas de antaño. Los bailes de :fantasía entre personas decentes, las "chuelas" picantes, ingeniosas é inofensi-vas, las estudiantinas dignas de admitirse en los
:salones más distinguidos, los trajes lujosos, el entu:aiasmo de aquellos días, ¿ dónde están?
Decimos con Becquer : "no volverán."
Los que aún no llegamos á los cuarenta años,
.apenas si nos acordamos de la estudiantina española, cuyos miembros de carácter alegre, vestidos
,con trajes correctos lucían en todas partes sus
~ptitudes de músicos y cantantes.
De la estudiantina mexicana, aue +..mbién fué
muy aplaudida, solo nos viene el recuerdo cuando
-vemos (que es rara ,ez) al Maestro Austri.

~

7

Rodeados de gendarmes encapotados, un concurso de indíviduos heterogéneos y desarrapados,

Fou.. RamLs.

Decimns J.i ,·cnlad si asentamos, como es cierto, que el último martes
después de estar toda. la tarde en la Reforma, no pudimos encontrar más qne
dos asuntos con que ilustrar estas líneas, que quisiéramos fueran crónica:
un grupo de ciclistas y la carretela en que iban niños graciosamente vestidos. ¡ Lástima de esta fiesta!. . . . pensar que es t a::::. hermosa en otras
partes.
Aún es tiempo de procurar su resurrección, arrebatando sus restos á
las manos "non sanctas" en que hoy se encuentran.
En los teat ros. . . . . . . No haremos crónica de io que son esos bailes; allí sólo puede observarse; pero decir: ¡nada!
La orgía, después de un desliz, de_un pri~er escalón muy fácil de bajarse, como que está alfombrado por afectos y alumbrado por ilusiones.
Más. tarde: u~a existencia consumida, agotada; una mujer con huellas de tristeza en el semblante, con íntimos dolores en el alma refuo-iándosr
en el templo, ha~tiándose de \~do, b:1scando el arrepentimiento y sirviendo
de he~aldo, publicando que es polvo," con la negra cruz que sella su frente.
¡ Prllller escalón!. .... ¡ Martes de Carnaval!. .... ¡ Miércoles de Ceniza!

�Do,ningo 4 ele Marzo ele

rnro.

EL MUNDO ILUSTRADO

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MARTES DE CARNAVAL.

MIÉRCOLES DE CENIZA.

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�:DominD"o 4: de Marzo de 1900.

EL :MUND0 ILUSTRADO
¡ Cuántas han salvado
así estos ángeles de caridad! Cuántas también
han sucumbido, pero con
la sonrisa en los labios,
después de haber auxiliado al que sufre!
Si algo hay que tener
en cuenta en este movimiento femenino, es que
no solo la mujer de clase humilde, ó aquellas á
quienes liga el afecto con
alguno de los militares
en campaña, son las que
se afilian á la "Cruz Hoja;" si.no oue también señoritas y señoras distinguidas han abandonado
comodidades, hogar, todo cuanto puede proporcionar una posición desahogada y una vida en toda su plenitud, para correr tras el peligro, tal
vez tras de la muerte.
Nuestro grabado representa un grupo de
damas irlandesas que van
á penetrar al campo de
la guerra, llevando en sus
manos en vez de la exterminadora espada, la
venda y el antiséptico,
y en su alma resignada y
bella, como iluminada
por la virtud, ~l consuelo
para derramarlo y la intrepidez necesaria para
Selioritas Irlandesas afiliadas á la "Cruz Boja"
disputar sus presas á la
L--~----------------------------- muerte.

LA MUJER-&lt;:::&gt;-~
IRLANDESA.

Transporte de voluntarios.

Los soldados de Irlanda se han distinguido en las
actuales y sensibles luchas de Sud-Africa, por su
pericia, su disciplina y su indomable bravura; la
mujer de la misma nacionalidad ha conquistado
verdaderos lauros al apresurarse á marchar á los
campos de batalla afiliándose á la benéfica institución de la "Cruz Roja."
Muchos de los hospitales que están atendidos
por las caritativas hijas de Irlanda, que llevan
su intrepidez hasta el grado de entrar en las lineas dominadas por el fuego, y exponiendo sus
pr0pias vidas, han salvado las de muchos de aquellos que han rodado, bañados en sangre, sobre el
campo.
Un vendaje oportuno, una sutura, la detención
de una hemorragia, la inmediata curación, en una
palabra, y habrá más probabilidades de que se salve una existencia.

¡Adiós! . .. Las dos embarcaciones se alejan una
de otra. A cada instante es más ancha la faja de
agua movediza que las separa . ... ya es imposible
percibir el grito del alma que nos dice, ¡adiós! ....
la vista ya no distingue el blanco pañuelo que agita, trémula de emcción, la mano de la madre anciana, de la esposa enamorada, ó del infantil vástago que por primera vez siente verdadera tristeza.
¡Adiós! .... Tal vez, ¡ adiós para siempre!
El mancebo, gallardo y animoso, el padre de familia á quien el deber arranca del hogar y hasta
aquel que solo en el mundo vá sereno en busca

~

de la muerte pensando que tal sacrificio se lo ~pone el amor á la Patria, han ocultad? sus rmpresiones en los ~omento~ d~ la despe~da y han
forzado á sus lab10s para fmgir una sonrisa, y han
ordenado á sus ojos no dejen escapar el llanto.
Pero el transporte se aleja; ya no ven sus ojos á
los seres arna.dos que han quedado allá, sobre cubierta, ó en la playa, y entonces la válvula se abre
y los dolores, los presentimientos, las dudas, los
pensamientos negros, se escapan y producen desencadenada tormenta.

Domingo 4 de Marzo de 1900.

SUBGETIVISMOS.
~

.,Ca .l'llameda de todos los oías.
Es un~ cosa averiguada, y por averiguada insubstancial ya y sin interés, que la Alameda es un
paseo que se ha transformado hasta tal punto, que

no lo conociera ahora el bueno del P ensador Mexicano que hizo pasar en él largas horas de aventuras y picardías al travieso Periquillo Sarmiento.
Aquel bosque de altos fresnos, de copados ála-

EL MUNDO ILUSTRADO

Como todas las cosas han ido cambiando en la
ciudad, nuestro gran paseo, rejuvenecido, á cambio del aspecto dulce y melancólico que perdió, ha
adquirido un cariz tan simpáticamente risueño,
que flores, árboles, céspedes y follajes se dan cuenta y observan cuanta escena chusca ó doliente, se
desarrolla por calzadas y glorietas.
Hoy la Alameda es la preferida de los estudiantes, el palacio de los ociosos, el Versalles de
los vagabundos, el santuario de los amantes, el
jardín ele Seminario de las niñeras y el paraíso
de los niños. El aspecto que toma por las mañanas esle paseo es del bullicioso despertar de una
pajarera. Todo allí es ruido y movimiento: los
chorros de las fuentes yerguen en el aire su varilla de plata virgen, cantando el regocijo del día.
Los jardineros á todo correr bañan las plantas y
los árboles, y los paseantes y transeuntes van y vienen apre3Urados, como impelidos por un soplo
de vida fresca y primaveral
Durante la semana la Alameda, ríe tranquila de
~us enamorados, de sus nerezosos, de sus estucliantea y de sus niños; á todos los recibe en traje
d_e casa, sin componer, de trapillo, como suele decuse, que es como las mujeres y las flores se ven

jo el brazo ó vejetes de ojos libidinosos, y
el Neptuno, de barba borrascosa, se apoya con cierta agradable melancolía en el puño de su triden,te,
Los pájaros travesean de rama en rama formando
una dirnreta aJgarabía.
Mas los domingos, la Alameda se viste de limpio, peina la cabellera de sus arbustos, lava sus
estátuas, limpia y bruñe el espejo de sus fuentes,
se emperifolla, y en su calzada preferida, entoldada para tamizar la luz del sol, tiende á lo largo
hileras ele sillas, que conformadas y tiesas, semejan
w ldados en una r evista militar. Ese día, la gente
in vade el paseo; pero no la de todos los días, sino
otra, más elegante, más orgullosa, altiva, con
humos de riqueza y porte de fingida aristocracia.
Las mujeres con vestidos deseda,coronaclas por caprichosos sombreros, en los que se enarcan las plumas ó se extienden las alas; los hombres, con flor
en el ojal de la levita, y bastoncillo juguetón entre los dedos de la mano enguantada. Y la concurrenc·a, substituyendo la natural fragancia, c1e la&amp;
rosas, por el perfume elaborado de las Droguerías,
mariposea en tomo de los prados, en una confusión
vistosa y multicolora.
Tocan las músicas piezas escogidas, cuyas sonoridades ahuyentan á los pájaros y hacen huír á las
mariposas. Y aquello no es campo, no señor, es una
prolongación de Plateros y San Francisco, una sucursal de la "gran avenida," un sitio para lucir trajes y exponer vanidades.
Y esta Alameda de los días de fiesta, tan adornada, tan bulliciosa, tan llena de remilgos y coqueterías, es, sin embargo, menos simpática que la

más lindas. La Venus de bronce, en su divina
desnudez para saludar á sus amigos y admiradores
que por lo general son jovenzuelos de libro ba-

de diario, la sonriente, la de los enamorados, la
de los estudiantes, el Versalles de los vagabundos
y el paraíso de ~os niños.

colate. Esta ó aquella pareja del pueblo, se escurría bajo los árboles, cuchicheando en su charla vulgar y deshilachada las mil y mil tern,ezas de
los enamorados. Era la Alameda sitio de sano
recreo y asiento de emociones campestres, donde
los ánimos serenos, podían recrearse á sus anchas,
en la profunda tranquilidad de la naturaleza.
~

LA. P4.Z, POB LOKB4.BDO.--Estátna que figura
en la Exposición de Paria.

SOLDADO BOEBO.
~

Tras cruenta yhoméricalucha, la másencarnizada, aunque t ambién en la que más estrictamente
se han observado las leyes de la guerra civilizada, que ha presenciado el siglo actual, comienza á
entreverse la victoria de los ingleses sobre las
huestes "boers." .
El General Kronje prisionero después de su capitulación incondicional, es respetado de sus mismos enemigos, que no tienen embarazo en ser los
primeros en elojiar el denuedo, el valor y el patriotismo de los ''boers."
Y, así es justo: basta ver el tipo de un soldado
bóero, como el que hoy damos á la estampa, para
formarse juicio de que en hombres así, hay conciencia del deber y valor para llegar hasta el sacrificio.

1----------------------------------------

Soldado bóero.

'l'ransporte de voluntarios.

mos, de sombrías calles y misteriosas enramadas,
aquel cuadrilátero de espeso y penumbroso verde,
que se tendía á orillas de la vieja ciudad colonial,
circundado de zanjas de agua obscura y márgenes
yerbosas, y accesible por cuatro inmensas puertas de hierro á cuyos barrotes se enredaban caléndulas y campanillas, háse convertido en un
paseo á la moderna, con su embanquetado de cemento, sus árboles un tanto ranuíticos, pero peinados y recortados con exquisita delicadeza, sus
fuentes con estátuas y figuras alegóricas, sus combas calzadas que tapiza arena rutilante, sus kioskos
d3 hieno, sus torres con reloj y su jaula de pájaros,
bajo cuya rotonda de alambre, vuelan, se esponjan
y saltan de los más caprichosos y coloridos plumajes.
Aquellas bancas monumentales que circundabo.n
las glorietas con sus rígidos balaustrados de piedra, están substituí4as por cómodos asientos hechos con cintas y barras ele hierro a.rtísticamente
pnlielas y colocadas. El aspecto místico, de serenidad de ég1oga, que, según los costumbristas de
antaño tenía la Alameda, ~e ha perdido casi todo
eomplcto, y apenas un viejo tronco, rugoso y ceniriento, una que otra rama lujuriosa y apretada de
hojas, algún paraje lleno de humedad, de"'silencio
y de sombra, recuerdan las descripciones de "Fidel," y los cuadros retóricos ele Don Niceto de Zarnacois.
En tiempos remotos el paseo de la Alameda
era lugar de cita de personas serias, de hombres
graves, empleados de alta alcurnia y funcionarios
respetables que, tarde á tarde, pasábanse en provechoso palique, las tres ó cuatro horas que separaban el plato del puchero de la jícara de cho-

ALREDEDORES DE MÉXICO.

Casa del Sr. D . Francisco J. Hidalgo, en 'l'acuba.

I

�Domingo 4 de Marzo de 1900.

EL M:UNTIO ILUSTRADO
Los periódicos de esta casa han ahonado
siempre el arte barato, accesible al dilettantismo de los pobres, el arte que embellece
ENARBEU
y no pervierta, que agrande el deficiente de
cultura popular y no pueden menos, siendo
~
La Empresa del Arbeu ha montado última- consecuentes consigo mismos que hallar
mente la "Boh.emia," esa ópera que va siendo po- plausible el esfuerzo de la Empresa y u.e los
pular en México y que ha sabido de manera tan actores del Teatro Arbeu.
Las popularizaciones de ciertas partituras
completa poner en tensión nuestros nervios y despertar en nuestro ánimo tantas impresiones dor- suelen ser fatales y muchas veces se premidas. Cuantos asistieron al estreno de la obra gunta uno si lo raro y lo exquisito no es
temieron si nó un fracaso sí una decepción: y esto más feliz que lo humano. l, na vez que
atendiendo naturalmente á los elementos con que una música se apodera del alma p.e la mucuenta la Empresa del Arbeu y con que contaría che_dumb1:e,_ por su carácter pasional y por
cualquiera otra empresa dedicada espec;almente su mteltg1b1hdad, el destino que le cabe es
al "género chico" y por excepción al "grar;ide." destrozo. Primero se la mima, se la ensalLa "Bohemia," sin ser una obra que en toda su za, se busc~ para ella un cuadro noble y belatitud pueda llamarse difícil, sí es cuando men.)s llo; despues se la profana, se la abofetea
poco abordable para teatros que tienen con espe- se la vuelve rey de burlas y se la hace pa~
cialidad en su cartel zarzuelas simplísimas y de sar por todos los escenarios sirviendo de
menguado alcance. Natural era, por tanto, el te- l1;1dibrio. A iuerza de inepcia~, de colaboramor del público, y como el resultado superó á las c10nes, de mutilaciones y rectificaciones auesperanzas, el público ha visto con complacencia daces, tórnas~ inc?nocible aún para quien
las diversas representaciones que de la obra se han la compuso. Testigo la Cavallería Rustica~ª, á quien su propio carácter de inteligibidado.
No diremos, que sería hipérbole, que la obra lidad y de v~rdad ha perjudicado, hale
ele Puccini haya correspondido al ideal que de ella puesto Sanbemto ele ignominia. Entendátenemos; mas aún, fuerza será afirmar que la ve- ~onos, una cosa es vulgarizar la buena múmos deficiente; pero estas deficiencias que son po- sica, es ponerla al alcance de todas
cas por fortuna, están de sobra compensadas por las fortunas; pero respetándola; es abarala baratura del precio, y lo simpático del tarla, pero no pon~r i:rianos burdas y peca?oras sobre el lucimiento de sus pácrinas
cuadro artístico que canta la obra.
Hay tal embeleso en esa música que es "nuestra" rnmortales. Así se consigue inspirará. las
más que ninguna otra porque ha sabido despertar ~l~ses populares, el sentimiento de lo bello,
en nuestros espíritus todos los sueños dormi- e mfund1rles veneración por los maestros.
H_ay, pues, dos extremos en la interpredos; tiene tal encanto para nuestros corazones ese
eterno sollozo pasional que se enreda á las cuer- tae1on d~ toda obra de arte prestigiosa: la
das de las violas, de los violines y de los violon- excelen~1~ de la representación que es uri
celos, que aun profanado muchas veces p::&gt;r can- grai'. m~nto, y .profanación que pone matantes ignaros, nos subyuga, nos hace suyos. X o ~os mexpertas a eJecutar una labor superior
es este, empero, el caso de Arbeu. En Arbeu la a su esfuerzo en todo.
Claro está que los artistas del Arbeu no
":Sohemia" es aceptabilísima, está regularmente vestida y los cantantes si no traspasan los lindes de lo han _alc_a~zado lo primero: pero tampoco
mediano, sí forman un cuadro armónico y agra- han mc1d1do en lo segundo. Su labor no es
dable y se esmeran. No hay que olvidar, sobre to- excele1'.te, pero es discreta; distinguiéndose
0.o, que esta ópera es ópera de á un peso cincuenta los artistas Sra. Goyzueta, Srita. Dimarías,
centavos-y en ciertos días de á un peso-y que Sr. Parra y Sr. Llera, sin que por eso dino obstante, supera á otras "Bohemias" de no g~t¡1os que los demás han estado infemuy feliz memoria oídas en ·México y re- nores á las esperanzas de los abonados del Teatro en cuestión.
presentadas por compañías no del todo loables.

Do:.ningo 4 de Marzo de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

"·L f\ BOHEMlf\"

iADIOS!

- - --

(DE LOBD BYBOlll'.)

-&lt;::&gt;-0 '°'0-

Adiós ... !. 1 si es 1?-i eterna deepedida,
Adios, por siempre adiós!
Aunque me niegues todos tus perdones,
Te adora el corazón! .
·'

t

Ojalá que este pecho enamorado
Donde tu frente halló
Dulce reposo y donde tú gozaste
Los sueños del amor
Pudiera abrirse como se abre ~n libro
Brillar cual brilla un sol
Para que vieras, vida de mi vida
'
Cómo te adoro yo! '

,

'

Ojalá que est~ pecho enamorado,
. . Que no conoces hoy,
Te hwiera ver lo grande, lo infinito
Que encierra su pasión ·
Entonces á tu frente de azucena '
.
Teñiría el rubor,
Viendo que tu desprecio al alma mía
Sin justicia la hirió!
Aunque escuches del mundo los aplausos
Por este golpe atroz;
Aunque brote en tus labios la sonrisa
No te ilusiones, nó,
Porque e~as ale~ías aparentes,
Tristes miserias son
Y debes ofenderte, si eres n~ble
Con mi propio dolor! '

!ª

Aunque las faltas de la vida mía
Me llenen de baldón
' e:. no podré encontrar en, m1. camino
Que, ...
Otro brazo mejor
Que a~uel que me estrechaba para herirme
Por detrás y á traición?
Fot. Torres Hnos. Profesa 2 .

P ublicamos dos fotografías que ilustran estas
líneas: la una representa á la Sri ta. Dimarías en
su grac!oso papel de Museta;la segundaá los cuatro
Bohemios : Schauard, Colline, Rodolfo y M:arcelo.

INCOHERENCIAS.
~

Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las ondas emociones
Soy la corriente que retrata estrellas
Y presa en cauce pedregoso corre.
A tu hogar ¿ á qué voy? Dentro de tu alma
N'ada á 1~1i ardiente delirar responde;
Cuan feliz el pastor grita, y su grito
Rudo y veloz, lo multiplic1 el monte.
En vez de yedra que lasciva enlaza
Despedazando los endebles brotes
Sé linfa grata que al renuevo besa
Y con sus besos lo con vierte en roble.
l&lt; res buena, perdona que así te hable
Cterra tu alma, no hagas cual las flores
Que ~e dejan robar por los insectos
Y céfiros y pájaros flU polen.
;. He _cambiado, mi bien? Sí, todo cambia;
~o tiene lo monótono fulgores
En Ctriente, la nube es blanc~ ·espuma
~scua en las tardes y crespón de noch~.
~ ~nea s~ré tu esclavo, yo soy sombra,
Tu el :anal de_ argentados esplendores
Pero tu eres 1111 esclava, porque siempre
A la 1uz rodeará la sombra móvil.
Amo alma y cuerpo, dualidad que funde
De la vida las hondas emociones ·
Soy la corriente que retrata estreÍlas
Y presa en cauce pedregoso corre.

fibel C. Sa/azar
Pri¡icipales pe:raonajea de "La Bohemia"••Fot. Torres Hnos. Profesa 2.

¡Llanto desolador!
Ah ! ya veras cuán tristes viviremos
Apartados los dos.
Ya verás cuando venga la mañana
Y nos despierte el sol,
Como cada uno llorará un vacío
En su lecho de amor.

Ah! no te engañes, en el mundo muere
Poco á poco el amor;
Pero la ausencia rápida, imprevista,
No es el olvido, nv
Para dos corazones que eran'antes
Un solo corazón!
Tu corazón
. es joven, tiene vida,
T iene fuerza y vigor;
Ensangrentado en medio del combate
Vive mi corazón·
Por eso al separarnos par; siempre
M:e muero de dolor
Porque llenos de vida... ¿ vivir;mos
· Separados tú y yó?
Estas duras palabras de martirio
Mucho más tristes son
Que el llanto derramado ante un oadáver,

):~r

: ~ . • ,..-~.

=-!':

.ift
i,·

Cuando quieras tener algún consuelo
En tu horrible atlicción
Cuando la hija -de tu alma, nuestra hija,
Comience en dulce voz
A balbutir las frases que te escuche
.
Dime, dime por Dios, '
Si has de enseñarla á pronunciar mi nombre
A amarme como yo
'
La adoro, aunque no pueda acariciarla
¡Pobre hija de mi amor!
'·
Cuando se cuelgue de tu blanco cuello
Con infantil candor
Cuando te bese con filial cariño
.
Y estén juntas las dos,
Piensa en aquel que, en su terrible ausencia
Te dá su bendición·
'
Piensa en el que soñó dicho~a hacerte
Como á un rey, como á un dios!

I

Si en sus tiernas facciones hallas al0O'O
De las que tengo yó,
Y recuerdas, á aquel que, para siempre,
Te da su eterno adiós
Yo sé que ha de ~mblar dentro'tu pecho
Tu ardiente corazón
Y han de latir con un latido 'unísono
Las almas de los dos.
'
Todas, todas mis faltas las conozco

.
Y_te pido perdón;
M1 demencia de amor el mundo icrnora
0
E insulta mí dolor ·
Todas mis esperanzas van ~onticro
o ,
Corno tu sombra son
Y se marchitan ¡ ay ! como las' flores
A las que· falta el sol.

Como se agita el fuego que alimenta
,
. Volcán en erupción,
Asi se agitan i ay! mis sentimientos
Al eco de tu voz ·
y mi orgullo supremo, qu; la tierra
Domar no consiguió
Se doblega ante tí, que me ab~ndonas
Y te pido perdón
'
y hasta el alma, antes fue;te y abnecrada
Me está diciendo "adiós.'? '
Pero si toda queja es llanto inútil
Y el mal se consumó
Si mis palabras, niña, nada val~n,
Y nada mi dolor
Los pensamientos negros que no puede
Nunca expresar la voz,
Se rebelan y brotan, aunque quiera
Ahogarlos la ra'zón!
Adiós!. . . ya . desunidos pa,ca siempre,
Desgraciados los dos •
Sin los laz?s del alma, q~e el destino
Fiero despedazó•
H erido desangrado y aúi{ viviente
El noble corazón•
Sin el consuelo de morir t~anquilo
.,
~altándome tu amor : '
Ad10s te digo, vida de mi vida
Adiós, por siempre' adiós!

Jlligue/ }Jo/años Cacho.

�EL MUNDO ILUSTRADO

DomiEgo_4 de Marzo de 1900.

~uentos morbosos.~ R_in,ón de taberna.
Ante el busto burlón del sátiro, semiescondido
entre el lujurioso follaje de la espesura, ocurrieron las inolvidables entrevistas; las palabras escondidas de amor se atropellaban en los labios varoniles del artista, acompañando el himno sobe-

rano de aquellas tardes solemnes é iban cayendo gota á gota en el alma abierta y apasionada de
Laura.
Ella sonreía apenas; escuchando ansiosamente
los juramentos eternos, y cual si fuesen los hilos
de una madeja, iba separándolos, ar1ótándolos con
la precisión de que era ca¡,áz su memoria, para
vestirlos á su manera con el ropaje de luz del ensueño.
Su hermosura de mujer, rebosante de encantos,
resplandecía más aún entre los rayos de sol que
de tiempo en tiempo, saeteaban las hojas satinadas de los ramajes con sus deslumbrantes fulgideces. Sus grandes ojos iluminados por el ensueño,
y abiertos por la esperanza, parecían estar inmóv·iles.
Era aquel un amor exquisito, empezado en el
rincón de una taberna, dignificado más tarde por
la constancia, y trocado al fin en pasión inmensa.
¿ Cómo pudo aquel poeta, celebrado ya por la
soberana inspiración de sus estrofas, ir rompiendo una por una, las energías poderosas de su númen, envilecido por insaciables desvaríos, y
aguijoneado por enervantes arrebatos?
Historia breve y triste cuyos episodios se •fueron marcando paso á paso, netamente, en un cerebro antes lleno de luz; para ir dejando tan sólo
llagas incura?Ies, manchas imposibles de lavar,
todo un crepusculo de negruras y soledades.

Bra una nocl1e de placer, en el rincón obscuro
de aquella taberna memorable, sobre la mesa que
más tarde presenció el desfile de sus infortunios;
llegó rendido, ~astiado, sintiendo en la garganta
las blasfe,mas a punto de escapársele, las maldiciones á punto de brotar, y en el alma el inmenso
desconsuelo del hastío ..... .

La taberna estaba sola; el patrón dormitando,
un ebrio apurando el último sorbo . . . y la penumbra silenciosa se empeñaba en arañar los
rincones, agujereada apenas por un pico macilento de gas.
¡ Qué procesión dantesca, la que vió desfilar
con los ojos del alma. .... su infancia sin
amparo, y su pasado de
hijo bastardo sin ternezas; su juventud loca y
despeñada; la soledad
de su crecimiento, debido al acaso, á las misteriosas potencia., de la
especie, á las luchas
secretas de su ser físico,
desenvolviéndose en inconsciente evolución; debido tal rnz á su talento
aprisionado en aquella
carne mezquina, como
una extraña flor crecida
en los bordes del pantano ...... !
¿ Para qué recamar el
horizonte, con los panoramas divinos del sueño,
para qué fijar en él como un sol de oro, el fulgor de la estrofa, ó la
irradiación esplendente
del himno . . .. ?
¿ Para oué vivir entre
can tos y flores, si los
cantos iban á estrellarse contra las rocas de un
mar solitario y las
flores habían perdido
hasta el último átomo
de aroma?
No había de llegar la
hora suprema, en que el
amor trajese anidadas e
inexables las soñadas caricias, los dulces espasmos, el bagaje anhelado,
que debiera ensancharu11
corazón inmenso, caldear
-los desbordamientos de una alma inmensa circulando victoriosamente por los nervios triunfan-

tes ... . .

De pronto, ... como visión evocada en aquellas
horas amargas, crujió 1a nuerta de la taberna y
entró á esas altas horas, aterjda por el frío y quizá por el h.ambre, la rapaza callejera de mirada
rnsolen~e, de perfi1 provocativo, de boca lasciva, y
se sen to á su lado ....
AJ principi~, la aparición inesperada de aquella
muJer, romp10 bruscamente el cristal de las quimeras, pero después vinieron la calma y la confianza.
Aquella insolente _mujerzuela, tenía singular
atractivo, fascmando rnsensiblemente más y más
al encandecer las penetrantes
'
pupilas de los ojos negros, al
cantraer el perfil vigoroso rebosante de coquetería, y al entreabrir los sedientos labios
lascivos, en los que se dibujaba impetuosa.mente el deseo .. .
Y era que otro sér intangible,
aparecía entonces con su cohorte de locuras y ardimientos; .. .
el amor humano que se habrí.,
paso en aquellas , naturalezas
antagonistas, para juntarlas en
el apoteosis del contraste, arrojando para siempre aquella
hembra lujuriosa y callejera
en los brazo• trémulos de pasión del exquisito soñador.
'-

.. ... . .... . ..

Y comenzó el idilio morboso en el rincón obscuro de la
taberna. . . . Saeteaba el frío,
parpadeaba macilentamente el
pico de gas, el ebrio se ha-

EL MUNDO ILUSTRADO

bía marchado fambaleando, y frente á frente de
la pareja enamorada, segúía dormitando el patrón,
abrazando á su pipa llena de polvo y de tabaco.
Tras una larga serie de infortunios, de !lerroches de amor y de exhuberantes desperdicios de juventud, ella empezó de nuevo sus antiguas correrías, .. ... y en aquel jardín público, frente al busto de mármol del viejo sátiro, una tarde solemne los desunió el último coloquio.
El poeta estrujándose el alma, llegó á la . ta•
berna favorita y esperó que la noche y el vmo,
acompañasen á la llegada de esa otra noche negra
é inmensa del olvido, que cuajaba sus crespones
amortajando las nieves de sus recuerdos.
Se esfumaron con el alcohol las nítidas siluetas
de los ensueños aún frescos y olientes como ramos
de flores. . . . . . de pronto estalló á la puerta,
la carcajada sonora de una voz bien conocida,
coreada ruidosamente por el timbre varonil de un
hombre ... La hembra adorada apareció en el
dintel seguida de su acompañante .....
¡ Oh crueldad del idilio victorioso, que se empeña en aumentar los recuerdos pasados, aun fl&amp;tantes en aquel nido de amores soberanos!
El poeta volvió el rostro, cerró los ojos angustiosamente, y enardecidos sus nervios por la contracción del celo, del ultraje y de la cólera . ....
invocó el rencor .. . .. ; se precipitó con la rapidéz
del rayo sobre la insolente mujerzuela, arrojándola al suelo, clavándole de pronto ambas manos. en
el cuello, y acompañando su estertor repentmo
con una plegaria inmensamente dolorosa ... .. "~'e
adoraba."

AÑ O Vll--TOMO I--NÚM. 10

\

Ya era tarde para salvarla . .. . , el galán había
huído buscando la negrura de la calle, el patrón
despertando, dejó caer su pipa llena de polvo y de
tabaco; y el poeta arrodillado ante la víctima, cerró sus labios con un ósculo infinito, mientras
el llanto brotaba de sus ojos surcando por sus
mejillas ..... .
México, Febr,ero de 1900.

Jrfanue¡ 7orres 7orija.

•

MÉXICO, MARZO 11 DE 1900.

8UB!\r."!Jpr.JO:if MTNSUAL l"flBA ~EA., C1 .MI
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,

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Batalla de Magersfontein</name>
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                    <text>I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

�EL MUNDO ILUSTRADO

&amp;Jer101

- . ts d»:etm~

1•••c/ Papa ye/ clericalismo.
2.Francia y la República sectaria

•

1.-Nosotros hemos aplaudido sinceramente,
más aún, hemos seguido con minucioso interés la
política tan característicamente conservadora como anti-reaccionaria de León XIII; conceptuamos
una suprema fortuna para.la Iglesia, que después
del reinado eminentemente apostólico y batallador
de Pio IX, hombre de alma angelical, pero de corto
espíritu, baya reinado el de este inteligentísimo
italiano que es uno de los tipos más finos de su
raza, acostumbrada durante siglosáoponerálapresión de la fuerza aceptada en bloque, la flexibilidad
y el talento que la deshace en partícul!ls y torna
deleznable el mármol y el granito; tiene esta viTtud italiana la fuerza que atribuye Polibio al vinagre con que deshacía Hannibal las rocas de los Alpes y que. desearía conocer el General Buller para
desbaratar los "kopjes" del Natal.
Es, en suma, una cualidad heredada de los romanos adquirida cuando fueronfuertes,ymaravillosamente desarrollada cuando :fueron débiles; se puede concretar en estafrasetiueunamigomíoaplicaba
á uno de nuestros políticos: es inquebrantable como
la seda. Gracias á esta flexibilidad ha podido el
Papa, siendo intransigente y tolerante al mismo
tiempo, acomodar la vida social de los r.atólicos
cuyo código político era el "Syllabus," que parece
condenar las bases fundamentales de las sociedades modernas, á las ntX!esidades políticas de cada
Estado y, aplicando su criterio absolutamente conservador, en el alto sentido de la palabra, ha intentado obligar á los fieles á someterse á los gobiernos constituí.dos que, según su maestro Tomás
de Aquino, son de institución divina, precisamente
por estar constituídos.
El catolicismo en Europa domina políticamente
en Bélgica, España y Austria; domina socialmente
una parte del imperio de Alemania, la mayor fracción de los Estados polacos sometidos á Prusia y
Rusia y de los húngaros y eslavos del dualismo
Austro-húngaro, la mayoría de la población francesa é italiana, de la holandesa, en la Gran Bretaña, la totalidad de la península ibérica, etc. En
Asia, Africa y Austral-Asia, el contingente católico es insignificante, como lo es el del cristianismo
en general; en América impera casi sin rivales en
las comarcas latinas y disputa el predominio á los
Estados U nidos y el Canadá.
Este es un hecho inmenso y el gobierno que no
lo tuviera en cuenta, como quisieran con el más
notable instinto anti-sociológico los sectarios de
aquí y de todas partes, se suicidaría más 6 menos
lentamente.
¿ De qué proviene este fenómeno?
¡Oh! no teman mis lectores; no voy á pedantear aquí con una explicación histórico~psicológica
muy complicada y que me enredaría mucho, del
hecho de que el sentimiento religioso indesarraigable del alma humana colectiva ha encontrado
en las razas de educación ó de espíritu latino ó
helénico (sólo diferenciadas por matices en su
crist_ianismo) la forma apropiada de sus anhelos
sentrmentales, estéticos y autoritarios. Mas no importa; es, lo repetimos, un hecho social de formidable importancia; se creyó que la Reforma
:P:·i~ero y }ª. Revolución ~rancesa después, lo cemnan á immmas proporciones· ha sido lo contrario; al ~educirlo, en cantidad,' al comprimirlo, lo
han hecho más denso, más sólido, más fuerte.
La acción del Papa ha consistido en libertar
al catolicismo de su tendencia á convertirse en clericalismo, que es la deformación política de la religión, y de mantenerlo en su pura órbita social.
Los demócrata-cristianos belgas, exageran, pero no
tuercen el programa del Pontífice cuando inscriben en una plataforma electoral : supresión progresiva del trabajo industrial de las mujeres casadas; pensiones obreras; reducción de ·la produc. ción y consumo de las bebidas alcohólicas; iguald~d _de todas las escuelas primarias, privadas y
publicas, ante el derecho de obtener subsidios del
Estado; abolición de los reemplazos militares; el
''home-stear" (la pequeña propiedad doméstica. insecuestrable), etc.

'Domingo 25 de Febrero de 1900.

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Pero, en cambio, desvirtúan y se rebelan con- sa por ser también una sociedad d~ proce~e~tra el Papa los clericales que maldicen la escuela tos secretos y de obediencia, es decir;' _de disciplilaica (defendida en los Estados Unidos por el emi- na incomparable, presenta el singulansIIDO cas~ de
nente Arzobispo Ireland) porque la escuela laioa ser una oligarquía muy ~e~rad~, muy gerarqU1Zaestá destinada á dar un carácter religioso al amor da y excesivamente tradicionalista y con~erva~ode la Patria con total independencia de los cre- ra, que sostiene, fuera de ella, en el ~edio social
dos, de las religiones positivas que tienen para en que vive, vida de cript~g~mo, _e~ t!iunio de la
sostenerse y propagarse el campo infinito de la democracia social la pubhc1dad ilmutada de los
acción privada; se rebelan los que en España, v.g., actos oficiales y l¡s reformas á_ todo trance. .
Ministros, profesores, magistrados, fun~10nasostienen el carlismo; el obispo de Barcelona que
decía hace poco : "Puesto que sufrimos con increí- rios, diputados y senadores, tales son los veh~c~os
ble paciencia desde hace tanto tiempo, la injusticia de la influencia masónica en la tercera repubhca
de ser administrados, enseñados y juzgados en francesa y aunque una vez en el pod~r, todos e_llo~
castellano, lo que nos causa grave daño, mostré- se hacen cargo de que no deben su U:OJ:lºrtancia a
monos, cuando menos, exigentes para que se nos su carácter masónico, sino á su prestigio perso~al
enseñe en catalán todo cuanto se refiere al cielo en las masas democráticas, burguesas, proletanas,
y nos pone en relación con Dios en nuestras aflic- o en los círculos políticos del parlamento, no ~aben ni quieren romper sus adherencias á la asocia,ciones."
León XIII no prohibe, al contrario, á los cató- ción oculta que á cada instante les recuerda ~ue
licos, tomar parte en la política, lo que equivaldría es su madre y que á ella deben volver. Ahora bien,
á privarlos de sus derechos de ciudadanía; lo que esta sociedad tiende claramente á hacer de la reles prohibe, es hacer de la religión un instnmien- pública un instrumento de lucha contra el catot? de política y comprometer sus intereses supe- licismo en Francia. Y preciso es confesar que no
r1ores en conflictos de partido que no son en su- tiene poca culpa en ello la insistencia, en mi senma, sino choaues y colisiones de apetitos. Lo que tir imprudente, con que León XIII, ha hecho llode esta re&amp;'la escape es digno de censura de parte ver sus condenaciones y anatemas contra la masode la Iglesia, ¿ por qué no lo ha de ser de represión nería, es la política de poner entre la espada y la
de parte del Estado? Se ha criticado acerbamente pared, que lleva á las grandes resoluciones al acoá Gam betta, haber dicho en un célebre discurso: rralado; la masonería acorralada se propuso para
"el clericalism~, he allí el enemigo." Se dijo que volver golpe por golpe á complicar á la República
eso era arroJar en las multitudes que son . en su delito religioso y volverla sectaria. ¿Lo lograndes masas de combustible, las
teas grará? No lo cr~o.
El reciente proceso de los "Asuncionistas'' y las
de la discordia civil. Pues poco más ó menos lo
~ismo dice ó quiere decir S. S.; y es un síntoma manifestaciones episcopales á que ha dado marb!en ~rave y propiamente "fin de siglo" la impa- gen, parecerían indicios del triunfo del espíritu
ciencia con que los círculos católicos militantes y anticatólico; no es lo cierto, sin embargo. ''Los
los cleros frecuentemente, y con ellos los obispos "asuncionistas" y sus órganos en la prensa, sus
Y alguna vez hasta los cardenales-arzobispos so- "cruces," se habían convertido en un organismo
portan con_impaciencia el yugo del Pontífi~e y militante de primera importancia y desobedecienobedecen, si es que obedecen sus amonestaciones do casi descaradamente al Papa, y con el pretexto
y preceptos; no sería extraño que en muchos cen- de comoatir á los enelllÍgos de la religión, han ba~ros de es~os se hicieran votos por su "tránsito" tallado cdn una vehemencia terrible contra el libea la eterrm_dad, con la esperanza de que su sucesor ralismo y la República; en el Asunto Dreyfus se
vuelva su hbert~d al cleric~ismo y le deje la rien- mostraron implacables; de allí ha venido el golpe
da al cuello; si tal sucediere, diez años después que se fundó en disposiciones perfectamente leto~a la Europ~ parlamentaria habrá proclamado gales aunque caídas en desuso quizás.
· Un "Kulturcampof" sería una desgracia pala mdependencia entre la Iglesia y el Estado.
ra la República; las luchas conéesionales son causa
de divisiones incalmables en un pueblo y, por en2.-A esto nos obliga, á esta lucha sin cuartel de, de mortal debilidad; hasta Bismark se vió oblicontra el Estado laico nos obliga, dicen los cleri- gado á retroceder en este camino en pleno medio
cales en Francia, los avances de la República sec- protestante, y la Revolución francesa debió su imtaria. No es del todo infundado el reproche; hay port~ncia pa_ra fundar un régimen político á sus
que confesar que existen dentro de la Repúbli- medidas ~;1ti-religiosas principalmente; una simca, elementos que estarán en vía de preponderar, ple reacci~n ~ontra el espíritu sectario de la priaparentemente al menos, y que quisieran conver- mera Republica, fué causa de la tiranía aceptada
tir al Estado en un ariete para destruir el catoli- Y a~lamada ~e Bonaparte. Sólo quienes no han escismo en particular y el cristianismo en general; tudiado 1~ historia más que en las novelas ó en las
no es fácil esta tarea, como pueden emplearse en declamaciones de los folletistas, y no en los docu~ued~n. aconsejar á un gQbierno una poella dos siglos, pueden gastarse veinte, no es fá- ~~ntos,
htwa antirreligiosa; es un suicidio.
cil deshacer en las leyes, lo que está en los sentiPero toda la historia moderna, no hay que olvimientos; las leyes son en talento como chorros
darlo,
ha converjido á reducir á la religión á su
de agua sobre planchas candentes, se vuelven vacampo
espiritual y á su papel sao-rado
en donde es
O
por, humo.
Uno de los elementos que quisiera poner, como inviolable. Toda la historia ha marchado á este
un marbete á la construcción de la República en fin: el Estado debe ser laico. Sólo el Estado laico
Francia, famoso estribillo de V oltaire, un "delen- gara1;1ti~a la li1?ertad humana en su expresión
da Carthago ;" "aplastemos al infame," es decir, más mtrma, la libertad de conciencia. El catolicisacabemos con el catolicismo, es la franc-masone- mo co~o apoyo de régimen político, tiende por
ría. No cabe duda que, aunque mucho menos nu- su propia virtud, porque se cree obligado á estirmerosa de lo que se cree, en Francia misma, en par el error con la palabra ó con la fuerza con
donde está en auge, y mucho menos rica de lo el sermón ó con ~l auto .de fe ó con la cruza'aa, á
que se supone y de una influencia intelectual muy establecer 1;u~ régimen teocrático, y si como todo
mediana, gracias á no sé qué sello literario que ca- hombre religioso lo cree, las sociedades se mueren
racteriza las producciones de las logias que tienen en el camino que les traza un leo-islador supremo
el don de recordar el estilo ( ?) del inmortal farma- no es posible dudar, hay que acataT la voluntad d;
céutico de Flaubert, no cabe duda, repetimos, que este I~gislador divino que ha hecho imposible en
la masonería es una fuerza por el ocultismo de la socied~d actual todo régimen teocrático· cuansus procedimientos, por el simbolismo de sus ri- d~ Voltair_e decía, bendiciendo al hijo ele Fr~nklin,
tos y por el espíritu de obediencia á que somete Dio~ y Libertad, quería decir que Dios ha ido
con ahinco á sus adeptos. Ahora bien, toda fuerza poruendo al mundo clel lado de la libertad que es
'
se centuplica en la imaginación é influye· sobre el supremo vehículo de la moral.
Y t?do cu~nto en el Estado tiende á debilitar
ella cuando es lllÍsteriosa, cuando es oculta. Esto lo
saben b:i.en los masones, y por eso, á pesar de los su caracter laico, todo cuanto constituye un pod
esfuerzos ?echos en todas partes, para hacerla pa- da~o al catolicismo ó al protestantismo para de:~
sar de sociedad secreta á asociación pública, se han tr~i! ~ste carácter, es un absurdo, es también un
estrellado en el instinto conservador de los su- sme1dio_. A este papel se ha limitado hasta ahora
premos consejos de la orden. Si la masonería se el , gobierno de M. Valcleck-Rousseau · si sale d
hiciese pública, sería una de tantas ligas republica- alh, ~ulpa _será de la acción combinad~ de dos in~
la masónica y la clerical. sería d _
nas m~s ó menos apoyadas por el poder; mientras transigencias,
plorable.
'
c
que a~1 como es, organizada para combatir la influencia reactora de la compañía de Jesús, que paJusto Sierra.

SUBGETIVISMOS.
oCos 2&gt;orrringos en el 3óca/o.
~

Por la plaza principal de esta metrópoli, pasan
·como por una prolongada exhibición, todas las
-cfases sociales. En los días de trabajo el trajín de
la vida vuelca en el gran cuadrilátero de esa vía
_pública, las multitudes humanas que van y vie.nen como poseídas por un indómito furor de locomoción . Es allí donde puede verse más que en
parte alguna, el delirio del tráfico IX, á pleno sol,
,Y al aire libre. El carruaje, el coche de alqui1er, la bicicleta, el tranvía, arrastrado por mulas
pacientes y soñolientas, ó el vagón eléctrico que
_parece afianzado al alambre por la barra oblicua
·de su "trolley," forman las más caprichosas pro-cesiones, en medio del gentío que diseminado en
todas dire&lt;!ciones por la plaza, semeja, á vista de
pájaro, un bullir de granos de arena impelidos y
.jugueteados por el viento.
Pero así como en los días ordinarios la vida se
-esparce en ámbito de la plaza, desde las viejas
portaladas de la Diputación y Mercaderes, hasta
la fachada de esa antigua colmena que se llama el

EL MUNDO ILUSTRADO
Palacio Nacional ó el plateresco pórtico del Sagrario, la mañana del domingo, la actividad y el
movimiento se estrechan, se comprimen y muéstranse en un hervor ruidoso, en el jardín del Zócalo, cuyas torcidas y combinadas calzadas suelen
parecer estrechas á los pausados y lentos transeuntes.
Sólo que el jardín del Zócalo no abriga, bajo
úl Yerde palio de sus árboles faldas de seda, , elegancias altivas ni orgullos aristocráticos. Es por
Jo general, la pobreza honrada, la sana burguesía,
la burocracia baja y sin ambiciones la que se apiii.a alrededor del kiosko, buscando la fresca somLra de los ramajes florecidos y espesos, para oír
un trozo de ópera vieja, de ópera de melodías fáe;iles aprendidas desde la infancia, á una banda militar en cuyos instrumentos hace el sol mil doradas coqueterías.
No, claro que no hay sedas ni terciopelos en
lrif' "mañanas del Zócalo," ni circundan el jardín
las hileras de carrozas flamantes; pero, en cambio,
l•ay la alegría sincera del domingo, el triunfo del
frabajo ~ue se pone á descansar unas horas para
seguir con más alúnco el día siguiente; el r egocijo del hortera que se ve libre por instantes de su
esclavitud y su faena, el goce del artesano que se
ha vestido de limpio y oído misa, y que, anhela
encontrar fuera de la embriaguez y del vicio, una
fuente de recreo en las resonantes fanfarrias y
bajo los protectores follajes.
Las mañanas del Zócalo tienen un vago y sabroso misterio de cosas buenas, de gentes sencillas
y de almas castas y risueñas.
La doncella de labor, la costurera, la aya, la
ama de llaves tienen allí su sentir y su paraíso
los domingos por la mañana. Y los empleados de
tiendas humildes, el escribiente de veinticinco
duros, el cobrador de casas de barrio, oyen cantar
también entre esas frondas al pajarito de la
gloria.
El pueblo se pasea á sus anchas, como en dornin~os propios, por el asfalto de esas banquetas;
~e sienta en el brocal de las fuentes, acurrúcase
en las estrechas bancas de fierro, deja flotar sus
harapos en el aire de oro del día y en un plácido
amodorramiento, oye las polkas y las danzas, cuyos
temas vulgares llegan á sus oídos como una caricia
sobrenatural.
El amor cuchichea por allí con inquietudes de
alondra y palabras de comedia casera; pero es un
amor sentido, bien hallado en aquel paseo á donde hace una escapatoria de su encierro semanario
en un cuarto destartalado, en un taller sombrío
ó_entre minuta y lllÍnuta, sobre un apolillado pu~
pitre.
El lujo, la soberbia, la vanidad, pasan alrededor
cl_e este lugar de dichas sinceras, despreciándolas,
sm querer mirarlas siquiera, sin volver la cabeza, rumbo á Plateros, á la Alameda á la Reforma
á donde está todo lo que brilla y ha~e ruido.
'
Entretanto la luz hace prodigios en el "Zócalo,"
en los árboles, en las flores, torna sedas los percales de las muchachas, vuelve diamantes sus cuentas de vidrio, y pone en sus ojos toques de alegría.
Y un coro de granujas, olvidado del hambre
aplaude á rabiar á la banda que acaba'
de tocar los "Aires nacionales," y pasa en carrera loca y á risa tendida, una
bandada de niños, persiguiendo una
bola de goma color de púrpura ..... .

lar¡ie/ €ysseffe.

•

La Exposición de. París.
"0-(&gt;&lt;::&gt;-

Los grabados de algunas fracciones de la Exposición de París, que ofrecemos hoy á nuestros
lectores, les darán una idea de la magnificencia
que Ta á revestir esa enorme fiesta de la gigantesca metrópoli. Sin embargo, aunque nuestros
grabados están tomados del natural y por competentes dibujantes, la impresión que producen
no puede compararse ni remotamente con la que
producirán los originales, pues les falta vida, movüniento y calor. Ni siquiera ha sido posible hac~r notables sus proposiciones; ¿ quién diría, por
eJemplo, que la cas&lt;;ada que se mira al frente del
"P~lacio de la Electricidad," lllÍde nada menos que
tremta metros de altura? Fué menester, para hacer!~, crear todo un sistema de canales para proporc10n~rse el enorme volumen de agua que era
necesario J que brota de inmensas peñas hacia el
Sena.
¡ Figúrense los lectores el efecto que producirá
esa gran cascada, que por la noche será iluminada
por_millares de invisibles lámparas eléctricas,
teniendo como fondo el magnífico Palacio de la
Electricidad, que será á su vez un ascua de luz!
El Palacio de la Electricidad contará con el mayor número de luces eléctric.as con que hasta hoy
haya contado edificio alguno, y con su torrente
de luz marcará el sitio en que oficia la diosa
Moderna, que para_ e~ siglo venidei¡o aún nos promete ma~ores pr?digi?s. En ese palacio, el visitante hallara una smtesis de todo lo que la electricidad ha ~echo, en todos los ramos, de manera que
sea ~mpbament~ comprendida su colosal importancia. El palacio es obra del Ingeniero Hernand
y la cascada del Arquitecto Paulin.
Con objeto de no cansar la mirada en la cont~:11plación exc~usi~a de edificios modernos y tambien_ p~ra cubnr r1ertas calles adyacentes que no
se d1stmguen por su belleza, la administración de
la E~osición concedió á, una empresa particular
una area de 300 metro~ a lo largo del muelle derecho del Sena, cerca del Puente de Alma, para
que_ construyera lo que se ha llamado "Le Vieux
Pans."
El viejo París será en la maro-en del Sena lo
q_u~ la "Aldea Suiza" en l_a izqu~e~da, es decir, un
sitio el~ r;c_reo que al nnsmo tiempo ofrezca interés _histonco, por tratarse de fidelísimas reconstrucciones.
El viejo ~arí~ será una representación plástica
Y una reumon s1stemada de edificios de la capital
francesa e?- la Edad Mefüa, en el Renacimiento
Y. en los siglos XVII y XVIII. Dichas construcciones formarán calle~ y plazas que mostrarán
tra11s~untes ataviado~ conforme á la época correspondiente.
Son _auto~~s, de la idea el dibujante Robida, y
d ~ la eJecuc10n los arquitectos Heulhard J Bénou-

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
ville. La mitad del víejo París está sobre el
agua, en una plataforma de cinco metros de
altura sobre el nivel del Sena. Viniendo del Puente de Alma, se penetra á él por la reconstrucción
de la puerta San Miguel, que existió hasta el año
de 1864, y de allí se llega á las de la Plaza de
Pre--aux--Clercs, que era el viejo lugar de reunión de los estudiantes.
Mencionaremos algunas de las reconstrucciones. Por al'lí se mira la casa natal de Moliere, no
lejos de la torre principal del primitivo castillo
del LouYre. Pasando por la "Porte des J acobins"
llegaremos á la vieja iglesia de Saint--Julien des
Ménétriers," que en el siglo XIII fué mandada
construir por los músicos á los juglares. Eso es de
la Edad Media. Del Renacimiento, vemos los viejos mercados que se quemaron en 1551 y el antiguo Teatro del Mercado, en el cual dará conciertos el conocido maestro Colonne con su orquesta. Los siglos XVII y XVIII estarán respectivamente representados por el "Pont--au--Chauge," el antiguo palacio real, la escalera de la
Santa Capilla, etc.
La última nota moderna en· el "Vieux Paris,"
será el alumbrado nocturno, que será eléctrico y
qu,e iluminará las entradas triunfales históricas
que han de verificarse.
Hasta ahora, el estado de las construcciones
cambiaba de aspecto sin cesar; pero ya ha alcanzado su forma definitiva y por eso nos es posible
presentar vistas á nuestros lectores.
Uno de nuestros g-rabados representa la hermosa plaza de los Inválidos con los principales edificios de la Administración francesa.

El Parque Monceau, de París, donde ya se destaca íelizrilente sobre una verde alfombra de verba, el monumento de Guy de Maupassant bien
pronto aumentará su ornamentación con otro mármol: El monumento de Ambrosio 'l'homas, por
Falguiére, y nuestro grabado reproduce esta obra
nueva que el escultor acaba de terminar.
El eminente compositor está sentado sobre una
roca, en la actitud de meditar y tiene entre sus de-

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El proceso de los padres Asuncionistas.

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[Vease el articulo de lase~unda plana.]

MONUMENTO DE AMBROSIO THOMAS

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

Padre Plcard.

dos, la pluma que trazó las bellas páginas musicales de "Mignon" y de "Hamlet."
En la base de la roca, lo contempla Ofelia, una
de sus heroínas y deja escapar de sus manos las
flores que ha recogido.
Este monumento en mármol blanco, será un precioso adorno del citado parque y se debe á la iniciativa de los señores Bertrand y Gáillard, Directores de la Academia de Música.

EL PROCESO DE LOS PADRES ASUNCIONISTAS
~

Sensacional ha sido en París el proceso que se
inició contra los sacerdotes católicos de la Orden
de los "Asuncionistas,'' acusados de haber tomado
partidpación directa en varias
conspiraciones políticas y de
haber sostenido y redactado varios periódicos.
Los sacerdotes fueron exclaustrados, se les redujo á prisión, y al terminarse la secuela
del juicio se les llevó á jurado,
siendo este acto el que representa nuestro grabado.
Los más caracterizados
miembros de la Orden fueron sentenciados y el Cardenal Arzobispo de París,
por haber hecho varias visitas á sus correligionarios, fué indirectamente

Pa1re Bailly.

Padre Hlppolyte.

multado, pi:ies por determinado t iempo se le_ han
retirado los emolumentos que daba el gobierno
francés á algunas diócesis y arquidiócesis &lt;le aq,1ella República.

EL PABELLÓN DE LA NORUEGA.

•
1
' 1

-&lt;::,..()-&lt;::,

La Suecia y la N omega, unidas por un pacto federal en 181-!, puede decirse que celebraron un
matrimonio de conveniencia y no de inclinación,
de suerte es que jamás ha existido buena armonía
entre los dos Estados y no sería remoto que llegaran al "divorcio."
Estos antecedentes sirven para comprender por
qué Nomega ha querido estar aisladamente representada en la Exposición de París, por medio de
un pabellón hermosísimo que nuestro grabado representa y que lleva la pretensión de ser premiado,
porque se le ha hecho figurar en el catálogo de
exposición de construcciones modernas.
Por su parte, Suecia, ha
querido hacer la competencia y su pabellón es también de lo más hermoso.

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�Palacio del Puen~ Alejandro.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

Palacio de industrias dive:raas.

Palacio le Cerá.mica
7 Omtaleria.

Clipula de los Inválidos.

Palacio de Industrias diversa.a.

Palacio de las Manufacturas
nacionales.

~clón extranlera.

.Cos eoi/lcios de la exposición en la j)la~a de los jr¡válidos.

Palacio de la Electricidad 7 Castillo del Agua.

El vi ejo l'uis.

€xposició,¡ :J11fernacional de J)arls.

'

Pilar del Puente Alejandro,

�.'
EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

•

-¡ Ay, hijo mío! tu mano ya se enfrió, y no
brilla en tu mirada aquella luz de empuje!¡ No late
ya tu corazón! ¡ Corre en anchás olas tu sangre
desde una profunda y amplia herida! ¡ Pobre de
mi niño mimado, Orso Paolo! ¡Lo mataron! ¡Malditq, tres veces maldito, Micheletto que fué tu cobarde asesino l. .. ¿ Qué haré ahora sin tí? ... Moriré . . . Es lo único que me queda ... Ni marido,
ni parientes, ni amigos . .. rrú eras mi solo bien,

terrible cuadro y sobre esa lúgubre escena, su velo
de luto.
rrras de algunos minutos, alzóse Saveria, con
arrebato de desesperación y la mirada vuelta al cielo:
:..__i Muerto!. . . ¡ Muerto! exclamó. ¿ No habrá
alguien que lo vengue? ... ¿ No habrá alguien que
castigue á su infame asesino?
-¿ No estoy yo aquí, preguntó inopinadamente
una voz.
Laanciana,aturdida, volvió el rostro.
Allí r.staba una joven, de pie, inmóvil, tras de ella. Su rostro estaba tan
pálido como el de la víctima. 11rill•lmn los ojos con brillar sombrío y raro. Había en ella algo de fantástico.
-~ Quién eres? preguntó fün·eria,
muy trémula.
-Benedetta, la amarla de tu hi_io,
Ja que le dió su c·:.,razón.
¿ Y tú, tú, quieres vengarlo~ preguntó ansiosa.
--Sí; mi cora·~ón s.rngra como i::ui:;
heridas, y mis lágrjrnn_.; no se sccar:ín
en tanto no venguJ á Orso Paolo!
-Bésame, bésame conesaspalabras
buenas que acabas de pronunciar J
que son un h{tlsa1110 para mi tlohr;
tú sí que ~ras dig □ .t de ser la mujer
&lt;le mi pobre hijo. Ve, y cuando me
traigas cortada la mano derecha de
Micheletto que fué el asesino cobarde
te bendeciré y te llamaré mi hija.
Echóse Benedetta sobre el cuerpo
V
inanimado de su prometido, y puso uu
beso último en los labios fríos y sin
color.
mi única esperanza ... Tú eras el único sostén
En seguida, y levantándose :
do esta pobre vieja . .. ¿ Por qué tú, Dios bueno,
-Basta de lágrimas,---&lt;lijo.-Nos queda la vida
me arrebataste al hijo que tanto quería? ... ¡Eres para llorar al que ya no existe ... ahora ... pensecruel! ¡ Oh! ¡Blasfemo!. ... No sé lo que me di- mos en vengarlo.
go . .. ¡ Me vuelve loca el dolor!. .. ¿ Quién me deY alzando la mano sobre el cadáver, gritó:
volverá á mi hijo, á mi Orso Paolo?
Micheletto morirá por mi mano, sí, lo juro;
A.si hablaba, sollozando, la anciana Saveria.
y volviéndose hacia la anciana Saveria, añadió :-0
Arrodillada cerca del cadáver de su hijo que no me v uelves á ,~ .... . ¡ adió~!
muerto por una bala yacía al p,e de un castaño
No acababa de decir estas palabras, cuando
grande, contemplaba en silencio los raso-os desfio-u0
mezclada con la sombra, desaparecía.
rados por los últimos espasmos de la mu~rte.
Transcurrió el tiempo ...
Caía la noche poco á poco, extendiendo sobre ese
En una mañana, salía el bandido
Micheletto de la cabaña de un pastor, cabaña perdida en medio de
Monte--Mufragia, cuando vió venir
una muchacha pálida. No obstante
su palidez, la reconoció, era Benedetta.
-¿ Dónde vas, 1:lenedetta? preguntó el bandolero á la vez que se
acercaba.
-¡ Te buseaba, Michelctto!
-¿ De veras, Benedetta? ... ¡ Qt1é
dicha!. . . Jiíira: te amo; mira; muchas veces te rogué que fueras mía,
y siempre te negaste. . . . Ahora
¿ quieres ser mía?
-Tal vez.
-¡ Tal vez ! repite , repite esas
palabras que me llenan de esperanza, y que me vuelven loco.
Tornó la joven los ojos al cielo y
permaneció callada.
-Oye, Benedetta,-siguió el bandido-olvidemos el pasado; olvidemos que mis manos se tiñeron en la
sangre de Orso Paolo. Me volvió
asesino el amor que te tenía .... .
Estaba celoso . . . Sufría tanto ... .
Creía que lo amabas. . . Pero veo
ahora que no era asi. . . Porque no
estuviste conmigo. . . . Me amas,
¿ verdad que sí, Benedetta? ... . .

Huyamos de aquí; vamos á Cerdeña : ?lií viviremos juntos, libres y felices. Bebe en mi bota eu
seiial de reconciliación, y yo beberé después, Y
nuestros corazones quedarán unidos.
.
-Bebe tú primero, Micheletto, respondió Benedetta con voz rápida.
Alegre, el bandido, llevó en seguida la bota á
sus labios; pero en tanto que con la cabeza atrás y
los ojos en el ciclo, bebfa á grandes tragos, Benedetta con movimiento ágil, sacó del corpiño un
puñal y Jo hundió entero en el pecho de ~iicheletlo.
Dió 61 un grito á la TCZ que soltaba la bota; se
llevó las dos manos á la herida de que salían olas
de sangre, y cayó, como una masa, sobre el piso.
Sus ojos, vagos, desmesuradamente abiertos, se
fijaron sobre Benedetta que, con los brazos cruzados, permanecía frente á él, y fríame nte le miraba debatirse con las últimas convulsiones de la
agonía.
-¡ .Me muero!. .. murmuró el bandido con voz
espirantc; ¡ me muero! .. . Ya te vengaron, Orso
Paolo !
Comemaba el estertor de la muerte.
Repentinamente, J por supremo esfuerzo, se enderezó sobre un codo empapado en sangre y exclamó :
-¡ Ah! Benedetta . . .. Benedetta . .. tú lo amabas.
Y no bien dijo esto, exhaló el último suspiro.
Bcnedetta, con ale2"ría feroz, asistía á aquella
escena, y contemplaba el cadáver de la víctima tendido á sus pies.
Luego se inclinó y apoderándose de la mano derecha de Micheletto, cerró los ojos, y con el cuchillo todavía ensangrentado_, cortó el puño.
Se puso en pie precipitadamente y sin volver
los ojos á Michcletto, se dió á correr.
La noche estaba negra.
8oplaba, con violencia, el ''libect:io."
Los grandes castaños se doblegaban al esfuerzo
de la tempestad y hacían oír un murmullo extraiio ·
creyéranse las quejas.de un moribundo.
·

Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

En el sendero que conduce á la aldea de Ticaja, adelanta trabaíosamente una mujer .
Llegó á una de las primerai chozas, se detiene
jadeante, agotada, y llama :
-Madre, madre, ábreme.
-¿ Benedetta? . . . preguntó una voz de adentro.
-Sí, yo.
A.brióse la puerta.
Una ráfaga apagó la lámpara que en la mano
traía la anciana Saveria.
La obscuridad fué completa. ·
-¿ Qué? preguntó Saveria con voz ansiosa: y
con voz llena de ansiedad añadió: ¿ ya te puedo llamar hija?
La joven respondió sencillamente:
-¿No te he llamado madre?
Y entró, cerrando detrás la puerta.
Saveria encendió la lámpara, y cuando la luz todavía difundía débil claridad, Benedetta arrojó al
suelo un "derecho" humano, manchado de sangre.
-Con esta mano mataron á Orso Paolo, dijo
tranquilamente.

La ancíana miró la mano de Micheletto, primero
con terror, después con goce, y la recogió: sin pronunciar una palabra, tomó un haz de leña de junto á la pared, y salió.
Agobiada de fatiga, siguióla Benedetta, sin saber lo que la anciana haría.
Fueron algunos instantes por enmedio de las
t inieblas.
La anciana se detuvo.
Habían llegado á una nlazoleta.
, Pocos instan.tes ,después, millares de chispas sub1an hasta la mma de los g-randes árboles.
Dentro de la hornaza, arrojó Saveria la ensangrentada mano del asesino de su hijo. Con rabia
febril activó el fuego sobre el que, sin cesar, arrojaba nuevas ramas.
Benedetta la veía y sollozaba.
Un viaiero que en esos momentos hubiese pasado, habría huído con espanto creyendo ver dos
brujas de Macbeth. . .
'
"'C:,.Q&lt;::,,.

I

"'C:,.Q "'C:,.

Noche á noche, cuando suena el ªAngelus," van
dos mujeres vestidas de negro á arrodillarse á
"Ca.stagnedo."
Después de que rezan piadosa.mente, vuehen á
la aldea, y los labradores nue vuelven de su faena
diaria se descubren movidos por el dolor de tan
gran infortunio.
Y refieren, persignándose, que cada año en el
mismo dia, cuando el campanario de la parroquia suena el toque de media noche, se ve un fuego
muy grande, encendido en la encrucijadade"Oastagnedo," y se escucha una voz que, como si saliera
de un sepulcro, dice :
¡ Benedetta, tú lo amabas!

Filippo J'onelle.

Cuando. la última 1l~rnita se apagó, la anciana
corsa deshizo con un prn la fogata.

Rotonda de los héroes de
En nuestras ediciones diarias hemos dado extensos detalles acerca de una artística Rotonda donde los héroes de nuestra Independencia nacional,
que actualmente se guardan en la capilla de San
José, de la Catedral de México.
Los grabados adjuntos son fotografías tornadas
de un boceto en yeso, qu e del proyecto tomó el escultor señor Alciati y que figurará probablemente
en la Exposición de París.
Ofrece un aspecto majestuoso, dominando el estilo Luis XVI. Sus tres cuerpos están bien proporcionados, midiendo el basamento, que afecta la
forma de una cruz griega, incluye:ndo la ext~nsión de las escalinatas ·20 metros, siendo también
de veinte metros la altura de la extremidad de la
c11pula á la base.
La Rotonda lleva cuatro arcos ó portadas magníficas correspondiendo á cada una su escalinata de ~ceso, en cuyos pedestales se ven grandes
ánforas funerarias, medio envueltas. por severos
paños.

Una racha violenta dispersó los tizones Y las
cenizas.
-Ya se hfao ]a justicia, dijo Saveria ~on voz
conmovida ... Ya lo vengamos . . . Ven, h1Ja mía;
mi casa es la tuya . . . Ven, lo lloraremos~untas.

11 uestra

Independencia.

Los cuatro esbeltos pórticos llevan elegantes
columnatas de orden dórico, que se destacan admirablemente. Las pechinas de los arcos ofrecen
atributos guerreros y gloriosos, símbolos de la
lucha y de la inmortalidad. Unos escudos, festonados de ornumentación rica, sirven de claves.
En los espacios intercolurnnios se ven dos series de tableros : unos superiores, en los cuales se
ven medallones que representan los bustos del Cura; Hidalgo, de los Generales Allende, Aldama y
Jiménez, del Cura Morelos, del Cura Matamoros y de lo.s Generales Pedro Moreno y Javier Mina, cuyos restos son los que se conservan en la
Catedral.
Se asegura que también están depositados en
la misma capilla de San José, los restos del héroe Don Víctor Rosales, mas parece que éstos no
se han podjclo identificar.
La segunda serie de tableros llevan escudos de
armas y trofeos de la época de la Independencia,
y están colocados abajo de los anteriores, siendo

de mayor tamaño. Su composición es muy hermosa, viéndose en magníficas haces las armas antiguas, pistolas de chispa, mosquetones, pedreros,
cañones de forma desproporcionada, si se les compaTa eón Jos que ha producido el progreB-o de la
guerra, clarjnes, tambores, sombreros jaranos de
anchas alas y galoneada toq11illa, la bandera de
la Guaclalupana y otros atributos.

E.l cornisamento es también muy hermoso y lleva en realce triglifos y coronas, grandes palmas
en sus mayores espacios.
Cada uno de los pórticos centrales está rematado por nn basamento ático, que llevan-inscritas
cuatro fechas memorables, en cifras romanas.
(1810, 1811 y 1821).

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EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 25 de Febrero de 1900.

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Nuestro traje Nacional.

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.

Entre los ejemplares más preciados de_ la indumentaria pintoresca, se ha encontrado siempre

nuestro traje nacional, el del clásico "charro,"
que en Europa es más comúnmente conocido con
la denominación de "ranchero."
Poro en palses extranjeros jamás' se _le ha interpretado con propiedad, y las alteraciones que
iufre son tales, que á los mexicanos mismos se nos
antoja algo exótico, Hemos buscado en los tratados de indumentaria de mayor renombre los capítulos relatiYOS á nuestro traje nacional, y en los
tratados de mayor renombre le hemos encontrado
alterado,
Los viajeros franceses, alemanes y americanos,
que tras de breve estancia en esta tierra publican
libros acerca de México y sus habitantes, manifiéstanse todos gratamente maravillados de l'luestM
traje nacional, y algunos se limitan á expresar su

maravilla por medio de exclamaciones: "Ah, le
charro! "Qu'il est riche!" "Qu'il est beau!,. mientras que otros, ya sea por mala memoria ó por
enardecimiento imaginativo llegan á asegurar que
los trajes de nuestros charros son de terciopelo,
recamados de piedras preciosas.
De ello resultan las absurdas interpretaciones
gráficas q11e á montones se presentan en :E uropa
sobre el traje nacional, y de las cuales es ejemplo típico aquel enorme cartel anuncio de una chocolatería, que hace pocos años inundó París y que
representaba á un mexicano ataviado de felpa azul
celeste, con un manto de armiño, un sombrero incrustado de pedrería y un rostro de ...... fascmeroso.
No disputamos el· rostro, porque nunca hemos
pretendido en México ser prototipos de belleza.
En cuanto al traje, preciso es confesar que si bien
tiene una originalidad absoluta, ella no estriba
precisamente ni en la magnificencia de las telas,
ni en la prodigalidad de las piedras preciosas.

El genuino traje nacional, lejos de buscar telas
muelles y preciosas, escogió la piel curtida, porque
es la que mejor responde á sus necesidades.
Los atavíos nacionales se forman de acuerdo con
el género de vida de los pueblos, y de esa suerte sería absurdo buscar terciopelo en los trajes de gentes que pasan su vida en el campo, lazando potros
y herrando becerros,
S_i fuéramos á buscar el origen de nuestro traje
nacwnal, es evidente que lo encontraríamos en
los primeros iberos que se entregaron á colonizar y
labrar el país,
Las anchas alas del sombrero surgieron á la neceStdad que nuestro sol esplendoroso impuso á
aquéllos, de proveerse de una defensa fácil y portátil. El empleo del cuero, no es más que la falta
de otra tela duradera y de fácil adquisición en comarcas que carecían de elementos.
Después, han venido las reformas, los adornos, los bordados, y se han creado industrias que
en nuestros días revisten importantes proporcio-

nes, resultando que el traje nacional da trabajo á
muchos talleres y movimiento á considerables capitales.
La industria de la sombrerería, que es una de
nuestras principales industrias, debe su auge á los
sombreros jaranos. El sombrero mexicano goza
de universal renombre, al grado de que muchos
léxicos de idiomas1 extranjeros, la palabra "sombrero" está aceptada con la significación neta de
sombrero de muchas alas,
La forma general de nuestro sombrero ha sido aceptada en todos los países tropicales, en donde es preciso defenderse contra los rayos del sol.
Pero es necesario confesar que en esos países, nuestro
sombrero ha sido ventajosamente reformado,
construyéndose de paja ó de fieltro delgado, y conservándole así sus beneficios sin sus defectos, de
los cuales, en el sombrero mexicano, es el mayor,
su extraordinario peso.
Hay "jaranos" que con el grueso de su fieltro y
el oro y la plata de sus adornos, pesan hasta más

de dos libras! El peso mínimo es de catorce onzas.

se~ ej_aban cabezas de animales llamados "champetas 1 o chapetones. Hoy se usan menos v han sido
substituídas
por las iniciales del pose1i'dor 6 por
La moda no ha perdonado tampoco á los chabordados
de
oro
y plata, Muy oomúu es el nso del
rros y los ha hecho modificar muchos detalles de
es~udo
nacional,
en proporciones colosales.
su indumentaria. Muy especialmente en el som, Dentro de la copa se lleva el ''barbiqttE'jú,'' que
br~ro se notan esos cambios: antaño }a copa era
ba¡a Y. redonda, ornada de ancha y pesada toqui- sok'\ s~. usa c:uando se da rienda suelta ~l en.hallo,
11a,_ mientras g1~e hoy es ancha y puntiaguda, se- clctrmcndosc entonces por bajo de la nariz,
Ls muy variable el valor de un somlircro charne¡ando un p1lon de azúcar. El pliegue de las anrro,
1!epefül~ 1!ndo particularmente de fa cnulidad
chas alas no sólo sigue los caprichos de la moda,
de
oro
ó plata que lleve en sus bordados. Hay alsmo también las costumbres del regionalismo: hay ·
g1111~s
que
ui-an el bordado hasta en las das y e..;o
qm:mes la usan plana y quienes la usan levantada
exphca que puede haber sombreros hasta de á cien
atras y plana por clelante,
pt'~OS-

Otra. de las inn~vaciones ele la mo~a, (!Onsiste flll
que mientras anhgua_mente se prefería para los
sombreros el fieltro hso y de color unido --aplomado de preferencia,-hoy se prefieren l;)S sombre¡os de pelo y los multicolores, Los hny hasta
so\_cr.nos.
Antaño, á uno y otro lado de la copa, se usaban unas figurillas de m~tal que, por lo general,

'

Sin c•m!.mr;:ro, los charros elegantes son s'lbrios
t"'n el bor,laao de sus sombreros y se fija.u má~ en
la figura del fieltro,
Las ciudades de Puebla y de México son las q ne
mayor fama gozan como pro~uctoras de sombreros.
Y daremos un dato curioso: la mayor parte de
los fabricantes son alemanes y franceses.

�Domingo 25 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUR'I'RA DO

Decíamos arriba que el material preferido para
la construcción del traje de charro, es la piel curtida. Aparte &lt;le su duración es también el material más propio para el clima, pues, contrariamente á lo que pudiera creerse, tiene la propiedad de
constituir un abrigo uniforme.
Mucho ha adelantado nuestra industria en la
preparación de esas pieles, así como también en su
bordado, habiendo· algunos ejemplares que forzosamente tienen que llamar la atención.
Pero el traje se construye también de telas tej idas.
Un adminículo indispensable para el charro de
buena cepa, son las "chaparreras," pantalonera de
piel. abierta en el medio y abotonada á lo largo
de las piernas, que tiene por objeto preservar los
pantalones de los roses del lazo y de los zarzales
del camino.
Esas chaparreras también han sufrido transformaciones, pues se man hoy lisas y ya no con pelo.
Las sillas de montar constituven otras de nuestras especialidades nacionales. Son de extrema comodidad y forman un conjunto armónico con el
traje del ginete. Pueden ser de gran riqueza, ynosotros conocemos una, adornada de oro, cuyo valor
no baja de tres mil pesos. La forma general del
fuste de las sillas. no ha sufrido variación alguna
al correr del tiempo, pues sólo se nota cierto cambio en la m:1yor ó menor inclinación de la "cabeza."
Pero últimamente se nota la tendenci~ á suprimir los "vaquerillos," esos trozos de piel colgante
que cubren las cantinas, quedando la "silla corta.,
que es la más usada actualmente. En nuestro graba'do damos modelo~ de ambas monturas.
Las rozaduras del lazo se advierten en torno de
la cabeza de la silla, y las sillas de buenos charro:;,
llegan á inutilizarse por tal roce.
La guarnición de cuero de las sillas, va generalmente 1ordada de plata, v el herraje suele ser ele
plata maciza. Hay cabezas primorosamente cinceladas. Otra innovación notable que se ha aplicado á
la montura mexicana, es la que se refier.c á los estribos. Eran éstos antiguamente de madera y piel,
siguiendo la forma general del pie y acabando en
aguda punta, levantada hacia arriba. Esa forma t9nía la ventaja de defender muy bien el pie, especialmente al cruzar caminos zarzalosos, pero la
práctica la ha mostrado como peligrosa, pues se hace difícil retirar el pie con la rapidez necesaria en
determinados casos.
Los estribos que hoy se usan son mucho más
sencillos y están hechos ele madera y acero.
He ahí otra industria que ha hecho progresos :
el labraje del acero para arreos del traje y de la
montura nacionales. Se fabrican algunos estribos,
frenos, etc.,deaceroniqueladocon incrustacione, cle
plata, que á más ele ser de una solidez á toda prueba, son ele magnífica vista.
A más de la sombrerería, ele la peletería y ele los
trahajoR en acsro, hay aún otras industrias tributarias del traje nacional, tales como el tejido de
fibras de ixtle, henequén y otras, para cabezales,
cinchos, etc.
No recordamos qué escritor ha dicho que un
charro mexicano armado y montado, puede compararse á un arsenal. H av al~o de cierto en la frasecilla. pues además del obli!rndo revólver de seis á
siete tiro!';, el charro usa puñal, machete y suele
usar carabina. Fl lazo es otra arma que, en buenas manos, puede ser terrible. ¡ Díganlo si no los
hún~aros v los anstriecos que acompañaron al Archiduque Maxin1iliano!
~º~

En la parte gráfica que acompaña á este artícul o, pueden ,erse modelos de los objetos constitutivos de nuestro traje nacional.
No podemos dudar de que éste sea pintoresco;
pero ¿ es estético?. . . Algunos lo afirman, otros lo
niegan. Nosotros no lo hallamos ni más ni menos
estético que los de todos los pueblos que llevan vida á la intemperie.
C~da día se hace más raro el tipo del charro
mc~1cano y la mayorí_a de quienes visten el traje
nacional no lo hacen smo por capricho. Tal vez con
el tiempo ese traje no vivirá sino en la tradición
como ha sucedido con el de la "china poblana." '
Por eso hemos querido consignar en "El Mundo
Ilustrado" los arreos del charro, tal como suelen
u sarse aún, y también para que normen su juicio y
pongan coto á sus exuberantes irnaginaéiones los
extranjeros, bajo cuyos ojos pase este Semanario.
OSCAR IIERZ.

BELLEZAS MEX I CANAS.

tL MUNDO . 1LUSTRADO
AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 9

MÉXICO, MARZO 4 DE 1900.

Gerente: All''l'Oll'IO

Dt¡reolor: :Lio. B.l.l!'AEL BEYES SPfJrDOLA.

Fot. Mora.

Srita. MA.BfA DE LA GABZ4., da Má.l&lt;ico

Hay un papel entre mis versos, mudo
cómplice del recuerdo que me exalta;
lo abro temblando, á la memoria ayudo
y en el silencio de mi hogar desnudo
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
Mi espíritu despierta, emprende el viaje
y libre del afán que lo consume,
vuela al pasado para ver tu traje,
besar su falda de crugiente encaje
y embriagase otra vez con su perfume.
El labio tiembla entonces y te nombra,
y vuelvo á verme en la risueña estancia;
las cortinas del tul, la obscura alfombra,
y derramando entre la grata sombra
un regalo de flores sin fragancia.
El piano abierto; en el atril al~u na
romanza que cantaste en la mañana;
el tibio ambiente que á la luz se aduna
y el tembloroso rayo de la luna
prendido en el cristal de la ven tana.
¿ Qué viento de armonías celestiales,
de músicas y besos suena en torno?
De. mi lámpara en grupos desiguales
asciende el humo en blancas espirales
y dibuja en la sombra tu contorno.

Allí estás, amor mío, no te escondas
que ya mis ilusiones vuelan francas,
del pecho surgen en lumineas ondas
tal éomo surgen de las verdes frondas
ebria3 de miel las marjposas blancas.
X o te escondas; que ya mis alegdas
son flores que abren el cerrado broche;
derrama luz sobre las sombras m.ías
y déjanse decir como Tobías;
hay un ángel en medio de mi noche

.Cuis g. llrblt¡a.
ETEFHA.

Ru~ ojo$ 80n dos negros diamantes de Oircasia
llenos de Injuriosas penumbras y quimeras;
' su piel de lirio t ienen las vírgenes del Asia
y sus :fe] inas curvas las indicas panteras.
Subyuga y enamora con indolente gracia;
hay en sus venas sangre de antiguas bayadera.s;
su cuerpo exhala el grato perfume de la acasia;
en m alma duerme el eco de muertas primaveras ....
¡ Oh, rara flor de encanto! Su pérfida hermosura
esconde filtros hondos de espasmo y de locura
venenos misteriosos, que matan dulcemente! '
¡Oh! hermana de M:edea! ¡ Serpiente que fas(cina !
Que llevas en tu boca de reina bizantina
el beso voluptuoso como el hachís de Oriente!

.Ceopoldo 2&gt;/az .

SUB8CllIP11I0l( JRN8Uil FOB-UIJl.l, lJ .IIO
IDBll IDBll BN LA CJ.PlT.U., fl. 25

EL PRIMER ESCALÓN.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Benedetta</name>
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        <name>Domingos en el Zócalo</name>
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        <name>Pabellón de Noruega</name>
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        <name>Traje Nacional</name>
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                    <text>EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• das de les que están aburridos de no ser dueños
A los impenitentes, á. los impacientes, á los que
del po~er, ! que frecuentemente es preciso some- no crean que, menos l¡¡. honra nacional, hay que
ter a v1 va fuerza; esto, por desgracia, es necesario. sacrificarlo todo á la paz, deberá la América del
Y ya lo hemos dic_h?, la paz es preferible á todo, Sur, la apertura más ó menos lejana de un pe-·
p_orgu~ es la _condición del advenimiento del pe- ríodo de intervenciones extranjeras, en la forma
nodo mdustnal, y entonces las instituciones li- que todos sospechamos y tememos, y que será, sin
bres surjen del estado sccial y no bajan del esta- duda, un infortunio, pero que quién sabe, si á la
'-•En los Estados Unidos: costumbres do mental ~e los_ legisl3:dores y estas son las que remota posteridad, no parezca lo que la interlmpolltlcas de los lmpol/tlcos.
perduran. S1 se siente cierto crispamiento nervio- vención francesa á los que aquí sintetizan, no
2-••Patologla Sud•amerlcana.
so ~uando se .leen la; crónicas de los homenaje~ sin juicio, su opinión en el célebre proloquio:
ofic1~les tributados a un Arzobispo, porque trae "no hay mal que por bien no venga."
1.- La guerra civil ha estallado , en el Ken- de Europa un hueso de San Leandro, el enojo
tucky! diríamos aquí al saber que dos particl()s no puede ser contra un_ pueblo mal educado, (¿ no_/vtA5tuJ~
que en ese Estado de la Unión Americana se dis- sotros est~os muy leJos de esto?), sino contra
putan el gobierno, se entreasesinan, se arman, un clero ignorante para quien no tiene lecciones
gritan, luchan y se dirigen al Presidente McKin- la historia, y que funda su dominación no en el
ley para que les preste auxilio. El Presi~ente catoli_c:sm? J?Oral, como el clero .católico angloreune á su consejo oficial y .... no les hace caso. amencan.o, smo en las supersticiones puramente.
Ni habrá guerra civil, ni habi'á nada; en un Ahora bien, el _clero español é hispano-america•
-&lt;:&gt;O-&lt;:&gt;
momento dado, si no hay transacción, si el nú- no. e~, en esto, 1~sensato, porque el sentimiento
mero de vidrios rotos, de puertas quemadas, de rehg10s? 9.ue se alunenta con supersticiones, con las
Seguro estoy que más de cuatro de mis discrecráneos quebrados toma proporciones un tanto supersticiones des~parece, y las supersticiones,
que
son
los
parásitos
mentales,
ó
desaparecen
ó
tísimos
lectores, han oído á algún literato de faz
considerables, irá un poco de tropa federal, manpllida y cabellos largos, expresarse así, con voz
tendrá el "statu quo," legisladores y "goberners" matan.
El Ecuado: h~erve en_ conspiraciones y se es-· sepulcral:
se quedarán mirándose como perros de porcela-Los editores me matan; yan á chupar mi ju•
na, y si la Corte de Justicia tiene algo que decidir, tremece, gracias a los p~JOS de _los vencidos para
decidirá, y aquí paz y después gloria.
v?l~er á aqu~l desg_r~ciado é mteresante país, a\ go, el jugo de mi cerebro, como si fuese éste caña
Nunca recomendaremos bastante la admira- r~g1men semi-teocrat1co en que vivía; nosotros habanera, y cuando sólo reste el bagazo, un órgable virtud de los norteamericanos, de no apurar m podemos defender, ni nos podemos entrome- no atrofiado, inútil, me arrojarán de fijo al cajón
cuestión íntima ~e la política de estas de los desperdicios, ahí donde van los inválidos
nunca el derecho, de no ir hasta al fin de lo que ter 1;n
creen que les es debido, de presinrJ.ir de lo que Repubhcas; nos falta la mformación suficiente· de la idea, los agotados, los dispersos!
Y el lector discretísimo, ó los lectores discrepueden considerar ~ prerrogativa política desde per_o. este defecto queda compensado con la mayo;
el momento que, tuerto ó derecho, interviene, una fac1hdad que te°:emos, viendo de lejos, de ver tísimos, que lo mismo da, al cual ó á los cuales
decisión de autoridad facultada para ello. ¿ Qµién más claro el conJunto. Y ya lo hemos dicho to- supongo compasivos y buenos, se separan del liteno tiene presente el celebérrimo caso de la fal- da revolució~ armada que· no tenga por objeto rato, murmurando: ¡ pobrecillo! y acaso, acaso
sa elección de Mr. Rayes que, en realidad, había romper obstaculos supremos que impidan la en- aplican á los editores sin entrañas, epítetos di&lt;T0
sacado en 76menos vol:osque el candidato democrá- trada de un grupo humano en la vía de la civili- nos de oírse: ¡ tiranos!, ¡ crueles!, etc., etc.
Sin embargo, á riesgo de contrariar la opinión
tico y que por una jugada de la mayoría republica- zación, no es legítima. •
na de la Cámara de Diputados, apareció con los voLa paz,. condici~n del progreso que en los pue- de muchos de mis colegas y acaso, acaso la de
tos requeridos?
blos ~mericanos s?lo puede ser obra del capital muc~os de mis amigos, voy á permitirme entrar
¡ Qué escándalo, qué gritería, qué aprestos de extrano, porque solo ella puede darles seguridad
en cierto g~nero de consideraciones, á propósito
lucha, qué irritación contra la "infame superche- es preferible á _todas las revueltas, á todos lo~ del agotamiento intelectual, del "surmenage•.•
ria," qué preparativos belicosos! Aquí, poco pro~ramas políticos, que, por regla general, no (palabra nueva que ha tomado carta de naturalimás ó menos, por el mismo tiempo, estábamos son. 1!1ás que caretas de apetitos bastardos y de zación en Francia y que empieza á naturalizarse
envueltos en una terrible lucha civil, por codicias brutales. El Perú y el Brasil forman en México), de la atrofia, y anexos.
l:i necesidad, de barrer con un gobierno civil cuyo en una escala más alta que las antiguas RepúbliCl~ro e~tá que no intento ·analizar ni la siani- •
J'Ploj retardaba, en materia de progreso nacional, cas federadas del Norte de Sud-América. Todavía ficac1?n m la aplicaci6n de tales vocablos; t~rea
del que marcaba las aspiraciones del pueblo mexi- en ellas la generación que ha vivido de la revuel- semeJant~ ~e llevaría más lejos de lo que quisiecano. Aquí la solución fué una revolución triun- ta y que disputa los puestos administrativos á ra; voy um~amente á manifestar cuál es generalfante, allá una decisión de la Corte de Justicia, su- fuerza de pronunciamientos, está en pie y es 'vi- mente el _onge~ de ese coco de los literatos, y cógerida por los intereses del partido republicano, gorosa; todavía las presicjencias parecen cuarte- mo en_ m~ hunulde concepto, no son los editores
dió la razón á los defraudadores y todo el mundo se les ge~erales y_las administra?iones campamentos; los prmc1pales culpables de que aquellas bestias
sometió.
todavm el gobierno del Brasil vigila, revólver en f~~oces, que se alimentan de cerebros como pu2.-Aún no sale Sud-América del periodo mano, á los grupos monarquistas que usan este diera:ffios nosotros alimentarnos de sesos de va·
anárquic3, resultado del sistema español, que nombre de cierto prestigio popular todavía para ca, vivan y medren.
abrirse
paso
hacia
el
presupuesto
y
el
abus~
·
tofué todo lo contrario de una preparación á
Empiezo por confesar que estoy absoluta plela libertad y de las tremendas dificultades d.avía la ,,Política del "quítate tú para qu¡ me namente convencido de que la literatur; ue
' q
del problema economico, dos premisas que s1ente .Y? se resuelve en asonada, motines y lu- antes daba "honor
...- '. más no renta, " en 1os t·1empos
han hecho de la política ó arte de vivir chas civiles, tanto allí como en el Perú en donde que corren en 1u.éxico, no da ni renta ni ho
nor
del presupuesto, la sola industria nacional á la tiránica, pero firme y enérgica administración generalmente.
~el
Dr.
Pi!rola
ha
sucedido
legalmente
la
del
seexplotable y explotada por los grupos oligárquicos
_Es_a ave d~ gayo plumaje y harpada lengua, va
que se disputan el poder. Las noticias que de nues- nor Romona, hombre generalmente estimado, aún ahcai~a y ~ri,st~ por el mundo, y no porque sea
tros hermanos latinos tenemos, desconsuelan y fuera de los círculos político~, y que si adopta un páJar~ mutili no; yo creo, que tan benéfico es
comprimen el corazón; pero nos vemos, vemos una conducta i1;0placable con los revoltosos, y á la 1&gt;atna un h~e~ato, un poeta, como un agrinuestra· suerte actual, nuestras esperanzas, nues- s~ma~ente benevola para toda tende?cia progre- cultor ó U!i mecaruco, un artista ó un guerrero.
s1~ta~ maugurará una era definitiva para esa Re- Los más grandes acontecimientos de la humanitro pasado y no desesperamos.
K o desesperamos; el cambio de productos en- publica llamada á gran porvenir.
d1td han llegado á nosotros y conmovido nuestros
tre inmensos grupos humanos, hoy apenas en conChile y Argentina están arriba; ya parecen li- corazo~es, merced á la magia del verso . la !liada
tacto, apenas está iniciado y la demanda de los bres ~e accidentes epilépticos, ya parecen, más ~l ;ntiguo Testamento, los libros s~tos de ~
1
frutos tropicales crece sin cesar en los países la primera_ q1:1-e la segunda, capaces de asegurar!1- iah los Evangelios mismos, ¿ qué otra cosa son
templados por la latitud ó por la altitud; pense- se un monlllento plenamente normal. En Chile Slil~ ~rmosos .poemas, escritos por grandes oemos en que la ciencüt antes de un cuarto de siglo, hay hon~os males sociales que remediar, es cierT1rteo anunaba con sus cantos á los hombres
habrá matado la !ebre de los litorales atlánti- t~; la oligarquía que es en realidad, el único go1 rt5, ~arf el combate. San Francisco de Asís
cos, y antes de medio siglo, la población habrá tri- bierno normal en las sociedad~s humanas nece- poe Jz~ a a virtud para hacerla amable Cha
plicado, si no por la atribución á los inmigran- sita abrirse más, ser menos una casta s~r más teaubnand buscó para reconstituir el c .
tes de tierras nacionales escasas en las tierras tem
un g~~po director que explotador pu:o; esto es 11:º en Francia, corroído or 1 . dif ri~ iam~}Jladas, sí por el perfeccionamiento y la coloniza- cuestion que el desenvolvimiento económico suel lado poético, suhlime~:te er;~ztrc:e~~
ción de los "latifundia," á que tendrán que llegar mado con la educación general, resolverán lentaq ... . . .
á riesgo de atraerse una ley agraria sobre sus mente; valía la pena de precipitar esta evolución
N e~, _pues, 1~ poesía, no es, pues, la literatura
• cabezas, los agricultores sud-americanos y los sería esta la honra del partido liberal chileno ta~
a1go mutil por cierto. Si andan de capa caída en~
mexicanos también.
intelige_nte, de tan notable sentido práctico. En tre nosotros, débese ¿ quién lo duda? a'· que M' .
P ero entretanto, las cosas tienen por allá mi Argentma todo, naturalmente, está subordinado co e ·
á · ·
ex1~pieza . -v1vrr, la vida de los pueo1os libres.
triRte cariz: Venezuela atacada de epilepsía poli- á la restautación del crédito que, á pesar de las
~mo; faltale al pueblo iJngt,:ación y'
tica., engendra una guerra civil por medio de grandes riquezas de aquellas pri vílegiadas co- ~~ ~un
igamos
o
e pasada, necesitamos por abo;~
otra, y sin norte y sin guía, y sin otra bandera marcas, naufragó en 1884 á fuerza de inmoralidad
más labradores que romanceros má
á .
que la ambición, que ni es ambición siquiera, sino de mala fe y de avidez desapodera~a. La adminis~ que forjadores de décimas má~ ind s 11:ec mcos
codicia brutal de los cabecillas, el grupo de lapo- tración del General Roca, seria y bien intencio- novelistas; no ha llegado ai'.m la ép~:!r:lfs1 •iue
blación que tiene bajo sus pies á un pueblo pa- nada, comie_nza á r_ecoger los frutos de un plan para nosotros; la cultura se manf
e 1 ro
sivo y desesperado, pero resignado, saqueado y modesto y bien meditado, que permitirá á nuestros de las clases distinguidas (y al dec~~nt
el
sarwrado impíamente, se divide en bandos que hermanos argentinos, que alguno ha llamado : no me refiero á los ricos) como auf s mgu1 as,
bat;llan sin cesar. En Colombia, el gobierno con• los mexicanos de Sud-América, dar vuelta, poi mantenía en los convento~.
iguamente ~
servador y el buen sentido del partido liberal' segunda vez en el curso de su dramática histo~onfieso
asimismo,
que
la
ma
·or
moderado, tratan de impedir las protestas arma- ria, al cabo de las tormentas.
editores son barateros; tienen )que parte de los
serlo en un

Domingo 18 de Febrero de· 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

_país donde el periodismo lleva una vida anémica ·
aún y delicada.
~ero también confieso y será esta m1 tercera y
última confesión, que ni la literatura ni los edi•
t?r?s son los verdugos de los ''plumitivos,'' que
-&lt;l,ma un amante de la galiparla; que la primera
s1 no es una madre, no es iampcco una madrastra
~quí: será cuando más una tía, y que á los segundos no debemos reputarlos unos D,oclecianos, unos
monstruos policéfalos que por sus cíen bocas chu_pan la savia de todos los literatos pobres, unos pulpos que aplican los tentáculo, desu avaricia á todos
los cerebros que piensan, hasta extraer la última
esquirla de oro que contienen.
Bien, dirá el lector estimabilísimo, literato ó
profano, niega en buena hora la citusa, el efecto del
agotamiento existe. ¿ Quieres ejemplos? Ahí está
X.,, ahí está Y.1 ahí está Z. ó mejor dicho, ya no
•están, ya no alientan, múrieron en las brechas y
han dejado sin pan á sus hijos, sin calor SU$ hoaares ... Rehabilita al pulpo; pero esconde antes lo,·exangiies restos que testifican su veracidad implacable .....
Mu)· bien, amigos míos; el pulpo existe, vire.la
hidra, alie~ta e_l monstruo, si; convengo en ello;
pero ¿ sabe1s como se llama ese mónstruo, esa hidra, ese pulpo?
Lo diré en infi.ni ti vo :
Se llama trasnochar, se llama beber, se llama .. .
también morfina, éter, café, ajenjo ... "rn nombre
~s ¡ legión!"

El agotamiento intelectual.

!ª

El cerebro es un manantial inagotable hasta abreva con el ajenjo para ver surgir de las heces
que lo azolva la senectud, es un árbol que constan- opalinas la musa pálida de Musset; se inyecta moriemente se desnuda y se recubre de frondas y de fina para hallar estímulos ficticios; aspira éter panidos, al cual nunca le falta el soplo de Favonio ra: sumergirse en piélago de infinitas vaguedades;
fre,co ó de Céfiro suave, hasta que el invierno de abusa del café para que sus nervios vibren hasta
la suma vejez lo arropa por siempre en su sudario romperse, para que ~e encojan y tiemblen al meblanco. Pero nuestros bohemios de ahora ciegan nor ruido, como pequeñuelos azorados; quiere la
aquella fuente. secan este árbol antes de tiempo, vigilia perpetua para condensar más vida en medebido á sus excesos. Matan la gallina de los hue- nos tiempo; busca en los licores embriagantes exvos de oro ....
citaciones periódicas; violenta á la naturaleza que
Gladstone, un anciano glorio,o, que vivió pen- en su; mudas páginas le dice: "Yo hago estallar
sando, consenó octogenario todo el vigor de su mis yemas c1da prima vera; sazono mis frutos
talento, todo .el brillo de su inteligencia privile- rada otoño, y en el invierno me embozo en mi jaigiada; León X:111, otro anciano glorioso, versifica que inmaculado y duermo: economizR tus fuerzas;
aún admirablemente en la lengua de Horacio y de la diaria tabor exige el diRrio repo•o! ..
'l'ibulo, durante sus ocios; Julio Simón escondía
Violenta la naturaleza, sí, debilita su organismo;
bajo el blanco cabello que coronaba su frente, pro- odia al método, se granjea la neurosis y luego
digiosa fuerza intelectual: Humboldt, á edad sucumbe como mariposa, que apenas ha mostrado
avanzada asombraba al mundo con la grandeza de en el espacio la seda recamada de oro de sus alas.
su sabiduría; Can tú ha muerto lleno de savia,
Y la musa elegiaca llora durante un día sobre
como los cedros del Líbano, milenarios que abate sus féretros, y exclama: ¡ una víctima más! ¡ una
ti rayo.
esperanza muerta en flor!
¿ Por qué, pues, nue,tra juventucl, arr,iyo de
.... En tanto el anciano, el octogenario prulinfa vigorosa, que aún ve en el recodo de 1,i tlore~- dente y sabio, asómase á la ventana de su gabineta el manantial fecundo de donde vino, se agota te de estudio, ve pasar el fúnebre cortejo y soncuando el Xilo y el Amazonas, el Tíher y d .Bra- ríe, (aquella sonrisa es de conmiseración y t risvo corren vigorosos á centenares de millas de sus teza), y murmura esta sola palabra: ¡ suicidio!
fuentes límpidas?
Ya lo he indicado: porque esa ju•'PÍ1tud ama
FROU--FROU.
el exceso.
Esa juventud tiene á gala estar enferma; se

•

•

ejecufivo de la guerra del Gransvaal.

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et ~tº

•

1-Jacobus-Martlnus-.Andrev Wolm•ralll'. 2-FranclF-Wllllam Relb, Secretarlo de El:tado h"ehalk-Wlllen Bu r ~ J h
H
de sus heridas. 5-Petrus JacobusJoubert, eomandank! general y Vice-presidente de 1a·RepObllcaSud Africa': ·6-S;p~~:~~Jot~ªnnusj!'flche~ock, herido en Elandslaagte y muert.o i consecuencia
7-Pleter-Arnoldus Cronjé, superintendente de ·1os lndlgénas. a es• auius
ger, presidente de la 'RepObllca Sud-Africana.

En números anteriores, nuestros grabados han
l'epresentado á los combatientes bóeros, aguerri1ios soldados con fisonomías de aldeanos, á quienes un patriotismo verdadero y una fe absoluta
•-en sus derechos, están haciendo invencibles.
Ellos son ·el brazo que verifica el exterminio;

nuestro grabad? de hoy, la cabeza que dirige ese
brazo: estos seis hombres agrupados al rededor
del Pres.idente Kruger, son el alma de la resistencía pu~sto .que forman el consejo ejecutivo bóero;
el gobierno de la defensa nacional.
Xada los distingue de los guerreros que com-

•

ponen el ejército, ellos mismos son guerreros
pe_ro más instr~íclos, más avisados y más al tan~
to de las ne_ces1~ades polí~icas. Saben prever y
sa?en . º?'.ar . cuantas naciones reputadas como
ma~ ~ml,zadas que la República Sud-Africana
envidiarán tener tales jefes!
'

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

• FT, Mrt'-rno n ,n~rrn Ano

Fo~ografbs tomadas á medi!I. noche por 'J!'. M. Stiffer.--Tercera Or den de San .A.g- ustln 3 .

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Fotograflas tomadas por Cm/1/o Lange•.-Protesa número 2.

~R.AillERTO MICHflautordel libré~

. Jlt~im6a y euau.itemoc.
Hace ya cerca de treinta años, asistimos llenos
de emoción y de curiosidad á la primera y única
representación del "Cuauhtemoc" de Anicetc
Ortega, en el Teatro Nacional. Eran los buenos
tiempos, la edad de oro de la ópera en México.
Tarnberlick, el rey de los tenores y el " lion du
jour" de entonces. no había querido decir adiós
al público entusiasta, que noche á noche lo aclamaba, sin interpretar una creación nacional, una
ópera de autor mexicano.
En un salón aristocrático, entre una taza de té
y una copa de Charnpagne, propuso á Anicetu
Ortega, gra.n "amateur'' musical, que compusiera
algo, cualquier cosa, un acto lírico que él cantaría con gusto en su beneficio ó en el de Angelf
Peralta. Aniceto aceptó, pidió un libreto á alguno
de nuestros egregios literatos, y en dos ó tres semanas libro, música, vestuario, atrezzo, todo estaba listo y el "Cuauhtemoc" fué estrenado y
frenéticamente aplaudido.
¡ Qué interpretación! Tamberlick hacía el papel
de uuauhtemoc, Angela Peralta representaba·
á su esposa ó á su amante, Gassier, el incomparable y el imponderable, á Hernán Cortés. En punto á propiedad escénica nada más podía apetecerse; Tamberlick había calcado su traje de un retrato de Moctezuma II que poseía Don Mariano
Riva Palacio, y que los más autorizados " mexicanistas" habían encontrado de una autencidad indiscutible; el traje de Angela Peralta, llevaba el
"visto bueno" de Alfredo Chavero; Gassier había ·
compulsado retratos y manuscritos para " vestir"
el Hernán Cortés. ¡ Y qué macanas, y qué teponaxtles, y qué teocalis sangrientos, y qué ensayos
esmerados y qué impecable ejecución!
"Cuauhtemoc" hizo furor; Ortega, que por tantos y diversos títulos lo merecía, se cubrió de gloria, y el público creyó por un momento, que había nacido la ópera nacional y entonó hosanas y
aleluyas.
Treinta años después Castro surgía; como Cristo, su "Atzimba" nació si no en un pesebre, al
menos en modesta y humilde cuna; pero los reres _magos vinie;on á saludarla y á ofrecerle su
m~1ens? y sus anforas perfumadas y sus homenaJes smceros.
Cm'iosa reflexión resulta de comparar esas dos
obras, esas dos épocas y esos dos acontecimientos
a~tíst_icos; reflexiono que puede revestir las apa•
nencias de un término geométrico y que expresaríamos así: El progreso del arte teatral en México,
la ejecución está en razón inversa de la concepción.
O de otro modo, á medida que nuestros creadores más estudian, más aprenden y mejor conciben,
encuentran menos elementos de interpretación Y
de transmisión al púbHco de sus vastas creaciones. Después de la Ristori María Guerrero· despu~s de Tam~erlick, Luján . Sólo en ta~oma•
qma y p~lotansmo hemos progresado, puesto que
al Estuchante han sustituido los Salazar, y que

después de Gaviño he~os admirado á Fuentes.
En cambio, qué abismo entre las creaciones
de antes y las de ahora. Aniceto Ortega era inspirado, ardiente; pero romántico, melódico é italiano; su "Cuauhtemoc" estaba fundido en los
moldes, entonces familiares, de "Lucía de Lammermoor" y de "Linda de Chameunix." "Cuauhtemoc"
gorjeaba como un zenzontle y .filaba la nota como una alondra; Hernán Cortés procedía por
el método del "recitado," del "andante," deJ
"allegro ;" decía : Oh nobles "tlascalecas" (porqll-e jamás pudo decir tlaxcaltecas), con los mismos acentos é inflexiones con que Edgardo dice:
Oh mía Lucía. La orquesta acompañaba con bajo
fundamental "esta escala" y acordes "plaqués"
de guitarra, y pareció una audacia infinita que
en un momento dado, bosquejara un jarabe tapatío para acompañar una danza de indios.
"Atzimba," es otra cosa; es el presente en contraposición c~n el pasado; es el hoy, tal vez el
mañana, frente á frente del ayer; es música dramática de verdad, alegra el oído, conmueve el alma. La música se amolda á las situaciones, al carácter de los personajes, á la índole de sus caracteres y de sus pa,siones. Villadiego es viril y apasionado; Atzimba tierna y semisalvaje; Perafán
chispeante y soldadón; el Gran Sacerdote solemne y sanguinario.
El respeto al color local es completo y en sí religioso; Villadiego no canta en indio ni Atzimba
en "español" y la marcha tarasca es una creación
origµial, vigorosa, característica y típica. Y lue-go, cuánto derroche de ciencia, cuánta profusión
de armonía., cuánta novedad contrapuntística é
instrumental!
Si Aniceto Ortega era anticuado, como lo imponían el gusto y las tendencias de la época; Castro e~ modernísimo por el sentimiento, por la concepción y por la "fachara." Sus lágrimas no son
de miel sino de acíbar; sus sollozos no son fingidos
sino reales; sus entusiasmos no son de aparato,
sino que arrancan del corazón y llegan al alma.
Pero, seamos justos: con los actuales precios,
merece elogio la empresa de Arbeu que monta
piezas como "Atzimba."
Nuestro elogio, también, para Chole Goyzueta:
ella ha hecho esfuerzos inauditos. Los demás artistas han hecho lo que han podido.
Pero no hagamos reproches, que serían injustos,
dado nuestro medio y nuestras circunstancias:
contentémonos con hacer justicia al mú•sico y al
libretista que supo crearle personajes y situaciones capaces de despertar su estro y dibujar versos á los que la armonía nada quita y de los que
mucho toma.
Y formulemos, para concluir, un voto : que
"A.tzimba" llegue á tener intérpretes · dignos de
ella y escenario más basto, ya que no se puede pedir ni empresarios más baratos ni público más
entusiasta. - 2Jr. Jr1. Flores.

~ERVIDO

~R. HANDRO OIAZ
Hirepan-Guefirero.
,~, ' "'"'

Fotograflas tomadas por Emilio Lange.--Protesa número 2. ·

�E~IUNDO ILUS_TRADO •

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J'otog-rafias tomadas á media. noche por J', 111. Stiffer.••'l'ercer Orden de San ·Ag-ustln 3.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

Domingo 18 de Febrero de 1900.

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•

NkJEBTRA mf:TR®r?®Ll
E.l Museo Nacional.
• &lt;::&gt;O&lt;:&gt;

•

Dijimos. en nuestro anterior artículo sobre el
}.'[useo Nacional, que habíamos de ocuparnos
más concretamente de las curiosidades que encierra. Vamos á empezar con los salones dedicados
á la Historia Patria, desde la Conquista hasta
nuestros días.
Cuatro son los principales salones de la sección
á que vamos á referirnos y todos se encuentran en
el primer piso del magnífic0 edificio que ocupa
el Museo.
Llama desde luego la atención, en el primer salón, la rec : m strucción en madera de dos soberbios
ejemplares de la arquitectura auctóctona, especialmente la del gran templo de Cempoala, cuyo
grabado hemos dado ya. Esas reconstruccciones
son el fruto de mjnuciosos trabajos de distinguidos
arqueólogos que se sirvieron de las ruinas hoy existentes como base de su tarea reconstructiva.
Las paredes de ese salón se hallan'cubiertas por
los retratos al óleo de todos los vireyes de la Nueva España, desde Mendoza hasta O'Donojú. En
los cuadros hállanse también, los escudos heráldicos de aquellos nobles señores que en nombre
ele los Reyes de Castilla administraron y gobernaron á la colonia tal vez más pingiie de América.
Interesante por demás es el espectáculo que ofrece esa. galería de retratos, que á más de su interés intrínseco, ofrece una gráfica enseñanza de la
indumentaria durante los siglos XVI á XVIII.
Del justillo aterciopelado de Mendoza al bordado
uniforme de o ·Donojú, ha,' toda una etapa de la
historia humana, y ambas prendas simbolizan toda
]a evolución t,¡ue sufrió nuestra patria en su período de rnsallaje.
Ho~· los vireycs, desde sus dorados marcos, miran con la impasible é inexpresiva serenidad de la
pintura á todo el )léxico nuevo, emancipado ele
hecho y de derecho, de cuerpo y de espíritu, que
va á sonreírse de la ccremonil . de sus actitudes
y de lo adusto de sus ceño•. El público se detiene
ante tal ó cual retrato, ele cuyo • original tiene
más claras noticias: ante Mendoza y Velasco, los
organizadores; ante Hevillagigedo y ante la faz
volteriana de Bucareli. ¡ Cómo no ha de conocer
á estos últimos-cuando hay qmen se los señale
-si tenemos uM calle ele Revillagigedo y un paseo
ele Bucareli 1
En cambio, el hombre ele letras halla, ante aquellos retratos, un vasto campo de evocación histórica.
&lt;::&gt;()&lt;e,,

En el segundo salón aparece desde luego, el retrato del Conquistador D. Rernaird~ Cortés que,
á c1ecir verdad, desiluciona á todas aquellas imaginaciones enardecidas para las cuales un gran
capitán y un gran conquistador tiene que ser, forzosamente, un Adonie. D. Hcrnando ni tuvo se1\o de fiereza vi rik ni aspecto hél ico, á juzgar por
el auténtico retrato del :Musco ~acional.
Muy cerca ha.y varias armaduras de conquistadores, una de las cuales ::e atribuye al uso de Don
Pedro de Alvaraclo, porque sobre la coraza tiene
grabado el nombre de aquel capitírn.
Interesantes son dos aparatos de madera y hierro, para "dar g-arrote;· que ::e encuentran en
este salón y que fueron utilizados en muchas ejecuciones de reos durante la época colonial. Por
lo visto, el tétrico aparato se ha escapado á la general evolución de la mecánica, pues los "garrotes''
ú "horcas' 1 que se hallan en nuestro Musco Nacional son idénticos á los usados aún en algunas coma reas de España.
No ha sucedido lo mismo con los baúles, pues los
que se encuentran en el Museo y que son ~jcmplares de la industria española del siglo XVII, distan
mucho ele parecerse á los que hoy se estilan. Aquellos son pesrulos y pr,imiti,·os, pero tienen el mérito de lo antiguo, y más de un artista moderno diera
por el los buenos doblones, aunque no fuera má• que
para que le sirviesen de guarda trapos. ¡ Quién sabe á quién pertenecerían, quién sabe quién los· habrá traído ú. Nueva l~spaña! Yo me complazco en

•

figurarme que guardarOn ropa de mujer, ropa
oliente á ambar, de alguna dama. linajuda que vino
tras el marido ó de alguna linajuda pecadora que
vino tras el amante ... . . i Pero quién sabe si sólo
habrán guardado los paliacates de algún virrey acitarrado!
Los espejos que ornan los muros---0bra del siglo
XVJil-no tienen nada de particular en cuanto á mérito artístico, pero sí poseen el misterioso
atractivo de que en sus lunas "se miraron rostros
que ya. no son ..... ,,

=

Confieso ingénuamente--y creo que lo confesarán también todos aquellos que visiten el Museo
por simple curiosidad y no por afán · de estudio-que las dos salas anteriores que, como heQlOS visto,
guardan curiosidades pertenecientes á la época colonial, no me interesan tanto como las que siguen,
que se refieren á México independiente y que de
manera elocuentísima nos recuerdan las cruentas
luchas necesarias para la consolidación de nuestra
nacionalidad y evocan el recuerdo de hombres-titanes que dieron sus energias y hasta su sangre por
crear y legarnos la felicidad nacional de que hoy
disfrutamos.
Parece Que en 'esas salas mora algo de esos hombres: en las ropas que de ellos hay allí, ¡,arece que
ha quedado guardado su perfume rle héroes y de
grandes, como perdura el perfume de las rosas marchitas en las cajitas ''color de oro,, que han guardado los recuerdos del amor.
'!'oda nuestra historia está allí.
Un estandarte tricolor-¡ pero cuán marchitos
sus colores!-rccuerda el pSJ'udo--imperio del Archiduque Maximiliano. Lleva por lema, alrededor
del águila coronada, esta inscripción : Equidad en
la Justicia. Es el eetai¡darte de la extinguida Orden de Guadalupe. Y ante la mir.da de la mente,
surge un cuadro desbordante de brillo y de color:
los caballeros de la Orden, terciada la banda verde,
van en procesión á la catedral á celebrar un mreDeum" por el desastre último que han sufrido los
patriotas republicanos que, hambrientos .Y ensan~-rentados, pugnaJl por arrancarle al águila nuestra
la áurea corona imperial que tortura sus sienes
indómitas. E( estandarte surge por sobre las cabezas de los caballeros y el Gran Maestre ele la Orden,
Max:imiliano, eleva al cielo azul sus azules ojos .Y
dá gracias á la l)rovidcncia que por un momento ha
permitido que la Usurpación triunfe sobre el Derecho. Hoy el estandarte es objeto de curiosidad en
un Mu.:co .Y el Gran :Maestre duerme el sueño eterno en las imperiales y reales criptas de la Catedral
de San Esteban .. . ..
Y á poco andar nos encontrarnos con un gran retrato del Archiduque, á caballo, en soberbio tordillo, saludando á un pueblo imaginario .Y seguido
de generales de gran piocha y gran aparato. Es bello el Archiduque, fríamente bello, con su tez de
leche y rosn y sus barbas de oro. Yo concibo que
las dama.9 se hayan enamorado de él y le haya,, de-.
íenclido. ¡Joven, hermoso y ron el prestigio de
cien generaciones de realeza! Al decir el&lt;: quienes
conoci eron al Archiduque, el retrato ostenta buen
parecido; artísticamente, no pasa, empero, ele ser
una medianía. Airosa la actitud, pero amanerado el
dibujo y sombrío el color. El colgante y clúsico belfo de la casa de Hapsburgo, una vez más aparece
más propicio al beso que al mando.
Por bajo de un retrato, azás ingenuo, del Corrr,iidor ele Querétaro, Sr. Domínguez, yacen una
tina de mármol y un canapé, que sirvieron á la
Archlduquesa Carlota, cuando era joven, bella y
se creía Emperatriz.
Y á dos pasos, una humilde cama de bronce,
cual puede tenerla cualquier, hombre de mediano
pasar, pero exornada con las armas de la República, evoca el recuerdo del Benemérito de las Américas. En esa. cama exhaló su último susPiro el
Gran Patriota, en la noche del 18 de Julio de
1872.
La cama está cubierta con la bandera nacional
oue ondeó frente al Convento de la Rábida, en
España, en el año de 1892, con -motivo del festival en celebración del cuarto centenario del descubrimiento de América.

EL MUNDO ILUSTRADO

Jóvenes eran las dos; más el
cabello de la mayor era blanco y
su rostro indiferente y frío se~ejaba el de una estátua marmórea.
el rostro de la otra estaba surcado por lágrimas; eran tristes sus
grandes ojos azules, y la boca re-velaba una patética languidez.
·
Cuand? el crepúsculo murió, la más joven incli!
nóse hacia_ los encendidos leños, y estremeciéndo'"e, extendió las manos ante la chimenea, creyen. do calentar con aquellas brillantes llamas, el frío
de su corazón. Cuando no pudo ya soporia_r el si-

No es sólo la cama 1 la que recuerda al Gran
J uárez. Están ahí su banda presidencial, sus anteojos alounas prendas de ropa y la mascarilla
qui'¡ o;tenta algunas venerables canas del Inolvidable.
En un marco de cristales, puede verse la plum'.1.
con que !ué firmada la Constitución de 1857, así
como la carta autógrafa que garantiza su autentit:dacl.
En enormes escaparates de cristales se puede
contemplar la vajilla de gala que sirvió al Archiduque. Es de plata maciza y cada una de sus piezas
lleva grabada una )[ entrelazada con un., f latin1,
que probablemente han de significar : "lfaximiliano l." La corona imperial se o:;tenta sobre cada.
monograma.
Dícese que }laximili:rno empleó mur-lios díaa
para determinar la forma que habia ele da,·,c ,,
ese monograma, ideándolo entre las 111il preocupaciones que le asediaban cada vez que se trataba de
algún asunto de c2rernonia, de aparato ó de etiqueta, y que jamás le asediaron cuando se trataba ele resolver puntos de vital importancia para
su deleznable Gobierno.
De las piezas de la vajilla la más notable es, sin
duda alguna, un centro de mesa de gran tamaño,
adornadQ de amorcillos y de otras figuras alegóricas.
Y de nuevo surge la evocación: la mesa desborda de alegría, como las copas desbordan de
Champaña; se oye á lo lejos el rumor de la mazurka que se baila en el gran salón de Embajadores, y. en torno de la mesa hay derroche de aparato : deslumbran los bordados de las casacas chambelanernas y las amplias crinolinas de las damas
entonan coros de frú-frús. A la harmoniosa música del habla ele Cervantes se unen ríspidos clamoreos alemanes y melosas frases de la lengua de
Galia. El Emperador lleva á sus labios su copa,
olvida por un momento la espada de Damocles
que tiene suspendida sobre su cabeza, se siente
feliz, se le figura encontrarse en su querido Miramar, arrullando sus ensu~os poéticos las azules
ondas del mar veneciano ..... . Bazaine sonríe y
!a tira de la barbilla, dice galanterías á las damas
y se acuerda ele i\apoleón y de Versalles, sin presentir siquiera el negro aietazo que la ~esgracia
ha de dar en breve sobre su frente dentro de los
sombríos muros &lt;le )Jetz . . ...
rrodo eso han ,,isto, con ojillos lisos y apagados,
los amorcitos que exornan el centro de mesa que
presidió los banquetesdel "Príncipe Barbad~ oro."
Forman contraste con tan espléndina vujilla
unas humildes piezas ele cristalería que p1~dC::necicron al otro Emperador fusilado, á It11r!,1llc, enpl
retrato eslá pintado en los cri:.:rnlc.:. E~as pir·~::i::1
no fueron testigos ele tan grandes suntuosidade'i
clmo las otras: servirían para tomar los vinos calientes durante los caseros "tresillos,, que9 organizaba el último de nuestros liberlaclores, último
cronológica y sociológicnmente.
Cerca del pequeño escaparate que guarda los
recuerdos de Hurbicle que acabamos &lt;le citar. se
encuentra la silla de montar que usaba Maximiliano cuando fué aprehendido en Querétaro. Ei;:; una
si~la. "raquera,, cl1yo fu ste o~tenta una forma que
ha tiempo ha pasado de moda. En torno de la "cabeza·' míranse huella,;; de roz:1.duras ele htzo, pero es
ecguro que no proceden de las archiducales manos, pues Uaximiliano sólo llegó á nacionalizarse
por fuera, en la silla vaquera y en el sombrero
ancl~o: Sus blancas man.os más eran hechas para
ncar1~1ar bellezas íememnas y para tañer poéticas liras, que para lazar potros brutos y becerros
en brama. Es fama que el Archiduque sabía galantear muy bien á las damas y nos consta que hacía
versos, aunque malos. De sus cualidades de equitación, no hay crónicas.
Entre tantos recuerdos de ambos imperios, está un trozo de madera: un pedazo del árbol cont•~
el que fué fusilado el ilustre Melchor Ocampo. Y
• su austera sil ueta de patricio y de reformador
opaca las brillanteces de los Emperadores.

joven, quizás. más joven que tú. Ignorante d~ las
cosas d_e la vida, sólo pensó en que jamás podría
renunciar á su bebé; en que moriría ella también
cuando él estuviera lejos de su vista. En su anrustia no tuvo más ~~e o~a~, y Dios fué bueno, p:nsó
ella,, porque el ~uno v1v16. Pocos años después, su
~ebe se convertta en un robusto, alegre y cariñoso
¡ove':'; y la madre no dejaba nunca de arrodillarse
para dar gracias á Dios por la vida de su hijo
Pero llegó un día en que Satán y todas las furia~
parecieron desencadenarse . .. un día en que el sol
se escondió tras de las nubes para no brillar otra
1ez . .. El·¡oven, el hijo adorado, había abaI1donado el hogar, había huido ... · y el corazón de lamaJ_re quedó roto . ... roto; su fé huyo también · su
Vida no fué srno algo ya inútil, arruinado . . . Algún
tiempo después, el hijo volvió á donde su madre
estaba, pero no á su bogar, porque un gran tropel
de gente, alegre por su vuelta, hízolo su presa,

El Señor Gral. Don Manuel González Cosio.
Bien conocidos los relevantes méritos del actual
Secretario de Gobernación, no intentamos hacer su
b10graiia, ni seria posible dar idea, en· tan breves
!meas, de_los importantes servicios que ha prestado
á la Patria, como militar y como civil luchando
en los campos de batalla, cuando as[ lo requerían
los males que afligían á la'Nación y desempeñando
después'. con talento y laboriosidad puestos de importancrn en la Administración Pública.
P•em10 á esos méritos militares ha sido elascen~
so á Gral. de Brigada delEjércitoPermanente que
por acuerdo supremo, se dictó á su favor, co~ fecha 12 del mes en curso.
Su carrera militar se inició e;,_ una de las épocas
más acut-as para el país: el año de 54 obtuvo el
g,rado_ de _S_ubteniente de Iniantería, al salir del
Colegio )11htar, y en el período transcurrirlo hasta
el _64! su valor, sus aptitudes y el invariable cumplimiento del deber, le habían hecho ganar el grado. de G;eneral Coronel, que fué en el que lo encóntro el últuno ascenso.
En aquellas luchas, en aquella vida de constantes riesgos )'." fatigas, fué donde demostró sus méritos de patr10ta el Señor General González Cosío
que se _batió b~~rramente en 1860, en las accione~
de Penuelas, :Silao, Guadalajara y Calpulálpam
que fué un triunfo para el Gobierno Liberal
'
En 1861, hizo la campaña de la Sierra de Xi~hú
c?ncumendo al · hecho de armas de Cadereyta,
Má~quez, que termrnó en la acción de Jalatlaco.
En 1863, se halló mandando el importante punto de Santa Inés, en el sitio de Puebla.
En_ 1867, con el carácter de Cuartel Maestre de
la brigada que defendió Zacatecas· contra ataques de fuerzas imperialistas, contribuyó á cubrir
la_ retirada del personal del gobierno de la Repúbh~a, salvá_ndo]o de ser capturado por Miramón.
l re~mo a sus méritos civiles, es el puesto de Secreta~_,o de_ Gobernación, con que lo honró el Jefe
del E¡ecutivo en el año de 1895 y en el cual permanece hasta el presente. Ha desempeñado puestos de tanta importancia como estos: Diputado al
Congreso de la Unión; Visitador General y Jefe
de las fuerzas de Zacatecas; Diputado á la Legislatur'!- de _la misma Entidad; Magistrado del Supremo Tribunal_ de Justicia, del Estado; Gobernador Const1t_uc10nal del mismo; Diputado y Senador en vanos períodos, habiendo presidido la
Cámara al trata,se asuntos de importancia. En
18_86 se hizo car¡;o de la Presidencia del Ayunta~iento de l_a cmdad de México, y en los cinco
~nos y med10 que permaneció al frente de puesto
e tanta 1mportancia administrativa quedaron
comprobadas sus aptitudes con las notables mejoras que en todos los Ramos Municipales se llevaron á cabo.
En~rc estas se encuentran ]as siguientes: construcción de Mercados apropiados á las necesida~cs de la muda~; perfeccionamiento del servicio
e e aguas; c~eac16n de nue,,os jardines públicos·
reglamentación del servicio de Rastro y sobre to'.
do, _consagró especial y fructuoso cuidado á los neg?c1os hacenda~io~, habiéndose tratado en su
hemp_o el Emprestito Municipal de Lóndres, que
tan bien se ha empleado en su mayor parte en la
magn_a obra del desagi ie del Valle de Mérico, y
también_ en su época se establecieron las bombas
&lt;le $. Lazaro.
Como Ministro de Com un icacion~s y actualD?e°:te como Secretario de Gobernación, sus inicmt1ras y s~ buena voluntad para secundar los aetos _del Gob1erno, se han traducido en obras y dispos1c1.ones de las más útiles y acertadas, que no
necesitamos comentar; basta enumerarlas: aumento de la red telegráfica, con especialidad hacia l~ frontera de Guatemala en época en ne se
ventilaban_ di_fíciles asuntos diplomáticos; •~mento de mov1m1ento postal y rebaja en el porte. se
comenzaron entonces trascendentales obras en' los
puertos; se establecieron faros y se resolvió 1
asunto del ferrocarril de 'fehuantepec. Como
cretar'.o de Gobernación, ha emprendido la construc~10n _del Hospital General, terminó la de la
P~mt~ncl.8.I'ía, se inició la construcción de un mameonno. ~n la Castañeda, se han reglamentado
los serv1c10s de policía, se ha mejorado notablemente _el. ramo de Beneficencia Pública; y como
obrda ele mm.e~sa tra.Ecendencia se ha comenzado
l a el Saneamiento de la ciudad.

y

J

lcncio que reinaba en la estancia volvió el rostro
1mcia su amiga sentada tranquila,;,ente á su lado:
-¡ Oh!-exclamó--¿por qué no hablas? ¿No ves
-que mi corazón está roto ... roto . .. ?¿ PorquéDios
lm sido tan cruel' ¿ Por qué me quitó mi niño?
El era mi vida, mi todo; era mi regocijo y hubiera
:alegrado todos mis años venideros . .. No; no me
hables de fé. ¡ Cómo puede tenerse fe cuando ·al
primer soplo muere toda esperanza, toda felici-d~d!. ... : Tú ... tú no puedes comprender ....,
tu tan fria, tan altiva . . .. ¡ oh! nunca has sufrido!
1
"Tu no puedes saber, ... .
Entonces su amiga 8e inclinó, y aunque sus ojos
-estaban llenos de piedad y de lágrimas no· desbordadas, sus manos, firmes, no temblaron cuando
·atrajeron hacia si á la jov.en.
--:-Escucha,---0ijo-voy á contarte una historia,
la }nst~ria de una mujer que conocí, de una mujer
:cuya_ vida. eom_o la ~uya, !né toda amor, luz y
fehc1dad. ·Su existencia habia estado libre siempre
-de inquietudes y pesares. Pero un dla, las nubes
-comenzaron ú. amontonarse. Su niño cayó enfcrtno, y todos aSeguráronla que moriría. Ella era

OSCAH IIERZ.

•

•

llevóselo, púsole un nuevo vestido. . . un vestido
rayado, después una cadena á su pié, y . ... "
Pe_ro su rnterlocu~ora interrull\J/iéndole :
1 Callal-sus¡mo mas que di¡o-no acabes·
i oh! yo no sabía. . . . .
'
Y levantándose, llegó hasta la mesa donde se
desmayaban ¡:ra~des ramos de blanquísimos lirios;
arr¡tstró hacia si las flores y hundió el rostro en
ellas, á la vez que, con temblorosos labios, murmu raba ';'".ª plegaria de gracias.
U na deb,J llama surgida del moribundo fuego
puso en los lirios, un toque de oro fingiendo á ¡~
vez un mmbo en la cabeza de la joven quien de la
penumbra de su do1or, acababa de ver brotar un
nuev:o rayo de esperanza, de amor y de fe .. . .
Mientra,s que su am iga, silenciosa y grave, sentjbase allt entre la .sombra, pensativa, inmóvil.
con el rostro oculto entre sus manos .. . ..

Xafherine g /ack,
&lt;:::&gt;CK&gt;

s!-

�I

Domingo 18 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

ATZIMBA ·
~

Nuestro artículo relativo á la magnífica p~ez~
que se debe al Maestro Ricardo Castro y al mspirado Alberto Michel, juzga imparcialmente, es- 1
t a producción del talento, acerca_ de la cua~, han
dado su opinión verdaderas autoridades mu~1~ales.
Las crónicas descriptivas de nuestras ediciones
diarias, se han encargado de lanzar á la publicidad
los detalles de "Atzimba," calificando sus trozos
más escojidos, sus escenas más vigorosas, el cnidaque se ·puso en montar la obra, y que puede
calificarse de excepcional, no obstante los defectos
de que adolece, en la indumentaria.
Nuestros grabados de este número darán idea
perfecta, á los lector.es que no hayan asistido á las
representaciones de "Atzimba" de lo que es esta •
pieza, y nuestro pliego musical, les permitirá conservan él "intermezzo," calificado como lo mejor
de la partitura.
Permítasenos, ya que no se trata de nosotros
mismos, que jamás consideraremos perfectamente cumplidas nuestras obligaciones para con el
público, hacer un elogio de las fotografías de donde tomamos los retratos de los personajes, los cuales se deben al fotógrafo Sr. Emilio Lange, y las
del escenario, que por un nuevo procedimiento, el
del magnesio explosivo, fueron tomadas por el señor F. M. Stiffer.

•

•

EL MUNDO ILUST,RADO

AÑOVII--TOMO 1--NÚM. 8

MÉXICO, FEBRERO 25 DE 1900.

Direcióo:r: Lic. JU.PA.EL H.EYES SPfJll'DOLA..

1º

POH.

EFRÉN REBOLLEDO

1a última manifestación en Puebla.
Los dos órganos, tremendos ó suaves
Lanzan todos los sonidos de· su orquesta,
Y los cantos aletean, como aves
En la enorme majestad de la floresta:
El Te Deum imponente y fervoroso
Y la Salve de querellas apacibles
Como un buho el De Profundis tenebroso
Y la Salve de aquellas apacibles,
Y en las fiestas cuando el monstruo toca á vuelo
Sus campanas de redobles argentinos,
Se levanta de sus torres hasta el cielo
Una salve de estruendosos torbellinos.
México, Enero de 1900.

~

Los habitantes de aquella capital ~ue siempre
han demostrado grandes simpatías e invariable
adhesión al actual Primer Magistrado de la República, acaban de dar una prueba más de los citados
sentimientos, con motivo de la manifestación que
organizaron los particulares, el comercio, la industria y, en suma, los más distinguidos miembros de la sociedad poblana, para postular al señor General D. Porfirio Díaz,. como candidato para la Pi:.esidencia de la República en el próximo
p~iódo constitucional.
El entusiasmo fué general, . los manifestantes
recorrieron las calles principales, siendo su número muy considerable, y los carros alegóricos
que se dispusieron merecieron elogios.

Recortando el espacioso firmamento
Con el filo de sus líneas, á la lumbre
Meridiana, y en los bloques de su asiento
Desplomando su asombrosa pesadumbre;
O ·en las tardes, elevando la católica
Opulencia de sus torres desoladas
A los ámbitos del cielo, en l&amp;. simbólica
Amargura de las manos levantadas;
O en las noches impregnadas de idealismos
Y serena claridad, bajo las luces
De los astros, sumergiendo en los abismos
Insondables las cabezas de sµs cruces:
Se alza el templo centenario y majestuoso,
Ostentando la agobiante maravilla
De su peso, puesto en pie como un coloso
Ante toda la ciudad que se arrodilla.
Cuando el lazo de sus lenguas sobrehumanas
Desanuda, y el estruendo de sus iras
Lanza al aire, se oye el son de sus campanas
Como el eco de las cuerdas de dos liras:
De tres antros que retumban imponentes,
Diez esquilas acordadas y veloces,
Siete bocas que en acordes diferentes
Se platican, y por todas veinte voces.
;

Veinte gritos resonantes y ruidosos,
Unos tiples, otros graves, estos bajos,
Que despiertan como dedos armoniosos
Con sus bronces formidables los badajos.
En sus bóvedas, las albas indecisas
Desparraman sus fantásticos fulgores,
Y los siglos ven pasar en sus cornisas
Meditando los Patriarcas y Doctores.
Dentro, llena los espacios el inmenso
Murmurar de las litúrgicas salmodi~,
Y se elevan entre el humo del incienso
Rutilando las espléndidas custodias.

,

1

SE COMPONE CALZADO.

SUB8CRIP'1I0 l&lt; MENSUAL FORANIU,, $1.50
I DIIM I DEM IIN LA CAPITAL, $1.25

Gerente: A.Jll'TOllrlO CUYÁS.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

'

~~

E-

1

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.

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~

--

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,

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I

14 d
f

esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

r.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero . de 1900.

•
lJlll'.A. VISTA DE P.6.CKlJC.6..

•

j)achuca.
~

Quienes no hayan visitado Pachuca, tendrán conocimiento de su importancia como centro minero, sabrán que no sólo en las montañas que rodean
la población, sino en todas las que existén en el
extenso Estado de Hidalgo, se abren infinidad de
bocas, por las cuales el pueblo obrero desaparece
en los días de trabajo, como por escotillón, para
arrancar á las entrañas de la tierra las riquezas
que contiene, á costa de labores fatigosas y de peligros sin interrupción que han costado millares de
vidas, pero que ha.n producido valiosas é innúmeras barras de oro y plata llevadas á todas parte;;
del mundo, y la riqueza de aquella población, que
hoy recuerda las épocas de las grandes bonanzas;
pero que aun en su pasajera decadencia, ocasionada por la inundación de las minas, cuenta con
elementos de trabajo para emplear millares di
brazos.
Sabrán también, aquellos q11e no conozcan Pachuca, que estrecha y reducida la cañada que forma aquel grupo de montañas, los pobladores han
invadido sus laderas y construido en eilas sus habitaciones; pero es difícil imaginarse el precioso conjunto que forman aquellas casas de desigual altura, sembradas en las faldas de las montañas.
Panoramas tan bellos como el que hoy representa nuestro grabado, son los que se admiran por
donde q~era que la mirada se fije, y en determinadas horas del día ofrecen extraordinaria animación que los hac.e aun más hermosos.
En las primeras horas de la mañana, aquel sinnúmero de vericuetos, de estrechos callejones, iluminados por los primeros rayos solares, se v¡;n cruzados en todas direcciones por los trabajadores que
se encaminan á las minas, y por las mujeres que se

Fot. -de Angel 111. lllaldonado.

•

dirigen á hacer sus compras, y aquella muchedumbre, vista desde lejos ascendiendo con relativa dificultad ó bajando Yelozmente, cautiva las miradas.
Después. cuando todo aquel enjambre de trabajadores ha de8cendido á los immensos subterráneos
á arrancar á fuerza de pica y dinamita las piedras
minerales y las mujeres han regresado á sus hogares, la ciudad entra casi en silencio; pero el viajero
tiene todavía mucho que admirar en aquellas laderas: por todas partes se desprenden de las altas
c-himenea5, entre aquel panorama, siempre bello,
densos penachos de humo, que al elevarse en el espacio, van pregonando la laboriosidael constante,
el trabajo no interrumpido de aquella simpática
población.
Por la noche, cuando se encienden los faroles
del alumbrado de aquellas callecillas irregulares,
cuando á través de las ventanas se distinguen las
luces con que los habitantes se alumbran en sus
hogare~, el aspecto cambia, pero es no menos hermoso y se admira lo mismo que durante el día.

las hojas con todos sus variadísimos colores y los
lotos, y las crisantemas y los asfodelos.
'
Veo _absorto los iris misteriosos, y vuela mi
pensamrnnto al helado Norte ó al ardiente Mediodía.. ó al voluptuoso paraíso oriental.
Suntuosidades de las esmeraldas engarzada~
en el oro fino, eleslumbramiento de los topacios
hechos con rayos de sol cuajados, duelo de los
azabaches y de las obsidianas; luces de los amatis•
tas en las sombras ele las liturgias: yo os he adornado y poseíelo y explorado los arcones profundos de los ojos.
Cuando _los he visto tristes, los he visto llorar;
}' sabe~l_: s1 los negro~ lloran, el llanto corre por,
las meJillas morenas en diamantes cristalizados•
los ,verdes deja1: caer las lágrimas como gotai;: d~
rocio; los castanos, se m~ antoja que manan úmbar,_y en cuanto á los azules, estoy seguro que
destilan perlas.
i V,irg:~n encantadora! ¡ qué claros son tus ojos
Y que diaf~na tu frente! Tu frente es muy blanca y tus OJOS muy verdes,-y junto me parecen tu
fre~te la_ pal?ma J tus ojos las hojas de oliva que
envia Dios a ~1- esperanza. Cuando me ves,
Gr~schen, veo el ms de tus oja.s, tan azul y tan miste~ioso, como las lejanas montañas. Si pierdo tu
~'l{',&lt;::&gt;,
m irada en la tuya, ~fao-dalena miro un t .,., l
En mis viajes por el país del sueño;me he pa- · que tuest~ el medio-díaºy que ~uavemente b:;~:seado á la orilla de los mares de los ojos .erdes, cea la bnsa.
, A tus ojos negros, Zulema, me asome he asomado al borde de los abismi;,s de Jos mo ~orno a un estanque cuajado en la orilla de
negros, y levantando la mirada la he perdido Nenufares.
en los azules como en las profundidades de lo~
, L~ voluptuosidad, el orgullo, la dulzura el
cielos.
vertigo,_ todo resulta en vuestras profundidade~.
Las pupilas ele los ojos negros asemejan lu. ~01s la . esperanza, evocáis la ilusión, su es:
ciérnagas brillanelo en la obscuridad; lucen las de t~ona1s la tnsteza, vestís el luto; sois todosglos
los verdes, como li.s reflejos de los astros en una placeres y todas las amarguras.
cisterna; parecen las de los azules dos cirios
, Algunas veces que os he visto laraamente os
dentro ele dos espirales de incienso.he robado muchos secretos: en vosotros
'd
En los ojos florecen los más hermosos jardines: transparentes, he admirado todas las riq~e;:;

POR LOS OJOS.

¿f~

EL MUNDO ILUSTRADO '

los ni.ares: caricias como algas aterciopeladas, discursos al mismo tiempo realistas y místicos,
.ansias ávidas como esponjas, lujurias rojas como saludó la -aurora de la nueva. centuria, la centucorales, perlas voluptuosas. Explorando vuestro ria de la grandeza marítima y colonial ale€ter, azules soñadores, he visto arder el sol, pa• mana.
Se equivocaron, S. M. el Kaisser y el Imperio
lidecer la luna y relucir la estrella de la tarde y
y
la
cronología alemana, á mi modo de ver. ¿ Pudo
la polar y todas las constelaciones luminosas. En
vuestra selva, ¡ oh, garzos! he cqntemplado las haber comenzado el cómputo de la Era Cristiana
doradas naranjas de las Hespérides y las man- el año cero?¿ No se tomó como punto de partida
zanas incitantes del Edén, y esperezándose negli- en el monaster io en que comenzó á adoptarse este
gentemente las lascivias como traidoras panteras, nuevo modo de computación (reza la tradición que
y atarazando mi carne las concupiscencias como un monje, Dionisio-el pequeño, fué el inventor de
tigres feroces. . Sondeando vuestras tinieblas, la Era Cristiana en el sig~ de Justiniano, que hoy
negros impenetrables, oígo allí en el fondo del llamamos el siglo VI) el día del nacimiento de Jeabismo despeñarse un torrente, y adivino en sus sús, corespondiente al 25 de Diciembre del año
linfas erpumas furiosas y cabrilleos fosfc re~rcn- 752 de Roma (luego se pasó el cómputo para regularizarlo al primer día del año 753) y ~e diJO
tes.
En ocasiones me recordáis la Edad Media: la primer año después del nacimiento de Cristo, prinobleza orgullosa de las castellanas, las torres mer año de la Era de Cristo? Pue~ 8l e~to es eieraltivas, las ventanas de colores, y revivo en vues- to, (para mí es evidente) cuenten ustedes; y ó un
tro brillo la majestad de los esmaltes y de lo~ siglo no tiene cien años ó el año de 1900 es el año
metales: el oro mate que simboliza las altas proe- centésimo de la décima nona centuria; porque si
,:as, lj plata luciente de las escleróticas que se quiere hacer de todo año 99 un año cien, y eso
testifica el candor; el celestial azur que reproduce pretenden los alemanes, oficialmente, resulta que
la inocencia, el aristocrático senople que resume el primer año 99 tuvo por punto de partida secular
,rn :,ño cero, y no diciendo esto nada, 1endríael valor, y el sable triste que en los blasones de
los caballeros quería significar el disgusto de la mos la sipgularísimi.. conclusión de que_.Cristo ha.
bía nacido en n ingún tiempo, es ctecir, que,
vida.
Yosotros me habéis hecho conocer todos los cronológicamente no había nacido.
Sé que es esta una verdadera cuestión "fin ele
excitantes: ol. opio adormecedor, el champaña sentimental, el café concentrado que atiranta los siécle" y que se renueva cada fin de siglo desde el
nervios, el humo fragante del tabaco que inspi- año de H00; pero yo aseguro que no he de variar
ra los sueños hermosos; todo me habeis br inda- de opinión como vereis,lectores, si llegamos, como os lo deseo, al año de - 2000. Lo que ofusca un
do hasta la saciedad,
Por vosotros he entrevisto los vicios, he pre- poco en este asunto es el cambio de milésimo, eL
sentido los crímenes más atroces y me he sacudi- paso de 1899 á 1900 ¿y qué?Eso indica que al p1rndo al impulso de las avasalladoras pasiones. An- to mismo de terminar el si~lo XIX adquiere un
te los verdes de aúreos matices, he sentido l&amp; milésimo designativo; y nada más y nada menos.
ago~ía de los jugadores; el oro de los garzos que Tomar pie de e:.te cambio en las cifras seculares
encierro dentro el cofre de mis labios, me ha he- equivalfü:ía á empeñarse en que el siglo que ahorn
cho experimentar el tormento de los avaros; los acaba no podía ser el siglo rn, porque su milésimo
negros me han aconsejado la horrible traición y había sido 18. "Y amén."
~
los celos tenebrosos. Los azules me han enseñado
la virtud.
2.-Ahora sí las tropas inglesas en número noY .sois cobardes y engañosos como vuestros due- tablemente superior al del enemigo se mueven á
ños, ojos inquietantes. Vosotros, verdes, ¿ no sois un tiempo á lo ·1argo de toda la linea de asalto hapérfidos, y en ocasiones no mostráis
reflejos cia Bloemfoenteine en el centro, French y Gata,
azules como el amor que es vuestro espejo? ¿ Vo- ere y Lord Roberts dentro de pocos días, haci 1
sotros, negros, ¿ no os soléis rayar de relámpagos Kiroberley el ala izquierda con 1\Iethuen y rumbo
verdio bscuros? No os ensombrecéis acaso los gar- á Lady Smith el ala derecha, que manda Sir R.
zos cubriendoos de tinieblas? Azules, ¿no como el Buller. El movimiento es IJ.apoleónico si carga al
cielo os doráis ó palidecéis, ó amenazáis con vues~ centro, si logra Lord Roberts "concentrar en un
tras nubes tempestuosas?
momento dado el mayor número de fuerza sobre
Y yo os a&lt;foro á todos, ojos arrebatadores. Tras el punto más débil," según la máxima del gran
las pestañas como hebras de oro ó como hilos de hombre de guerra.
ébano yo adoro vuestra claridad; bajo los cielos
Todo urge ya á los ingleses, todo es para ellos
incontaminados de las frentes , yo exalto con apremiante, es preciso para el prestigio del imperio
vuestros ortos y me entristezco con vuestros oca- que un puñado de pastores heroicos luchando por
sos; amovuestrasojeras que os rodean como aureo- la patria cesen de reducirlos al papel de nación
·Jas de mártires; bendigo vuestros párpados que invadida, pequeña y lamentable, como se infiere de
en el placer os cubren con su velo bienhechor; los informes, manifiestos y discursos de los perio.admiro vuestras cejas de ámbar ó de crespón que os . distas, ¡;renerales y ministros de su venerable Maadornan como guirnaldas invertidas, y sois mis jestad Victoria. Si leyese esos documentos quien
-señores y yo vuestro esclavo, porque desde. que no estuYiese en antecedentes, juraría que toda la
os claváis en mí, llevo vuestra mirada, verde ó fuerza y todo el abuso de ella estaba del lado de
azul, ó dorada ó negra, como una flecha luminosr, los republicanos de Australáfrca. Esto no pued-e
en mi corazón.
s~guir así ;ya el discurso acerado, implacable y hábil del Ministro de las Colonias, acentúa una reac€/ren lf ebol/edo.
ción contra este estupor que las noticias de Afr;c.i.
han causado en la nación; esto recueraa la época
en que un gigantesco y teatral antecesor de M:r.
Chamberlajn, el elocuente "commoner" William
Pitt (Chatham) decía en el parlamento al empezar la guerra de siete años: "mi intención es sacar
á Inglaterra del estado de enervamiento en que se
encuentra y que permite á veinte mil soldados
franceses trastorna.d a" ¡Oh! no, no queremos comparar al grande hombre, con el honorable ministro
1,- -~ de Siglo.~2- Un I?Oco de meteorología unionista; pero la altiva y glacial seguridad con
polttica . nublazones en el Asia Central y en Ecripque asegura, después de la más infructuosa de lail
0
to; tempestades en Australáfrica.
campañas, en su discurso del lunes, que Inalatera
desarmará para siempre á las repúblicas herma1.-E°: cierto libro de historia, conocido de nas, recuerda un poco el tremend_o oraullo de
los estudiantes de esta c~pital, ~e varios profeso- 9hatl\am y da idea del temple romano del alma
res y de u:-1;os cuanto~ amigos mt0s, digo que Car- mglesa.
1&lt;:_s V nac10 en el pnmer albor del siglo XVI, el
ª:1º de 1500. Pues estoy C?nvencido de que asenEs claro que urge la solución, y como sólo puet~ un er!or; Carlos V nació en el último año del de ser esta el triunfo en la guerra, hay que oh
siglo qumce. Pero no deja de desconcertar que tenerlo, y no extrañar íamos que el teri-il 1e tles1
:aún o~cialmefi:te se s?stenga que 1900 es el pri- tructor futu_ro del_ ~range y ~el Transvaal, fuese
mer ano del siglo vemte; y más• oficialmente 110
en persona a prestdll' esta obra contra los samnipuede ser; en Alemania, se ha celebrado con fiestas, atravesando iml?asible los viricuetos y cañones
tas pomposas, el primer día del año el nacidel Drakenbe~g, e~1zados de rifles bóeros, el momiento de un siglo, y el Emperador en u~o d,i su, noclo en el OJO gris y la sonrisa desdeñosa sub-

rayando el bigote ausente, Claro es que .urge,
porque los marinos anuncian "dos granos" en
distintos puntos del horizonte: uno en el Valle
del Nilo, la sublevación de las tropas egipcias en
Khartum, que es la boca del Sudán y que nulificaría toda la campaña hecha contra los derwise&amp;
y amagaría el protectorado inglés en el Valle
Superior del Nilo, si tomase incremento; y el otro
es la movilización (¡ah! eso sí, por vía de ensayo
~ada más), la movilización de un cuerpo de ejército desde el Cáuc1so ruso á la frontera de Af•
ghanistá.n en ocho días. Si las operaciones en el
Africa Austral fuesen coronadas por la victoria,
prontamente, estos granos probablemente se
disiparían; unas cuantas rachas, un poco de lluvia sobre el mar grueso y espumoso y el navío que
lleva la foi.tuna del Imperio británico, surgiría
airoso del chubasco, desgreñando en el viento la
doble estela de humo de sus chimeneas y arrastrando sobre las olas vencidas la orla del "jack"
empurpura~o con la sangre de los bóeros subyugados. Entonces sí habrá á bordo de los buques
empavesados de Francia, Rusia y Alemania, muchos "hurrahs'' y muchos ''hoch ;" pero si no,
pero si el éxito se hace esperar semanas y meses,
entonces las Cancillerías que velan sobre la paz
del mundo, empezarán á cambiar diáloo-os respecto de Egipto: ¿ puede ó no Inglaterr~ garantir,
en las ac~uale, circunstancias la paz de Egipto,
tan relacionada con ·la seguridad de Suez ?" preguntará Francia,-Xo puede, no lo creerno", di•
rá Rusia, á quien dicen empeñada en armar de
1\Iaiisers y de ·Dehauges á los súbditos abisinios
de M:enelik. -"Quién sabe, responderá Alemania,
se lo preguntaremos." Y si · la tal sublevación
que quizás no sea más que una invención de lo~
buenos ~eseos de las potencias continentales,
tomase mcremento, Herr Bullow, propondría
que el Sultán, bajo la mirada benévola de la Euro•
pa no inglesa, restableciese el orden y ocupase
mili tarmente el Kairo.
En cuanto al avance hacia la India, es fatal,
ese es uno de los caminos de la expansión asiática de los rusos y, tarde ó temprano vendrá este
conflicto preparado por todo cuanto hace Rusía en Asia y esperado por los ingleses. Lo singuJ,ir es qur la noticia de lit movilización rusa ha
sido recibida sin pestañear en Inglaterra, y l; expl)c_ación que ~s una reagravación (un ensayo
militar). ha sido graciosamente aceptada por
:l:.?rd Salisbury. Si esto hubiese pasado hace un
ano, Inglaterra habría manifestado ruidosamen•
te Ru descontento y Lord Roberts no habría ido
al Cabo sino á la frontera del Afghanistán.
Una serie de demostraciones navales contestarían_ á 1~ sorda mala voluntad de Europa, aún de
Italia, disfrazada por la cortesía perfect1- y la CJ·
rrección de los gobiernos.
~~

.La tempestad verdadera está en Sud-Africa ·
Y ?orno no es ppsible decir á mis lectores nad¡
mas que lo que los cablegramas dicen, y como
cuando se trata de operaciones de guerra tienen
la palabra los caüones, metámonos en el campa•
mento bóero y tomemos nota de algunos hechos
que refrescan el corazón, no por odio, ni por
mala volanta~ al gran_ pueb!o inglés que profun.
clarn~nte admiramos, smo en abstracto, por decir¡? asi, por su belleza moral, tan rara en nuestros
tiempos.
:
Ya _todo se ha dicho de la rapidez con que se
orgamzan, del sencillo entusiasmo con que marchan, del valor robusto con que se baten los "comunandos" del Orange y del 'l'ransvaal. Pero
hay alg_uno~ hechos que precisa dejar consignados
en la h1stona, por su grandeza augusta y severa
medallas d~ bronce perenne que han de guarda;
en ~u rebcano todos los pueblos débiles.-He
aq;u un~ de ellas: la sorpresa de Elandslaa!!te
!ue terrible; 300'. bóeros bajo los rifles de 7,000
mgles~s; en med10 de la derrota y para proteger
la r~tll'ada del grueso de la fuerza sorprendida
se situaron en un "Kopje" que cerraba el cami~
no ._. . ocho bóeros ?ºn el General Kock y allí se
bati;ron hasta morir, pero los co~añeros se
~~ab1a1;1 pu~~to en cobro, ~ saben ustedes de algo más
homenco que ésto? Y es enteramente auténtico: los nombres de los ocho héroes han sido pia•
dosamente conservados, de seis de ellos por lo
menos,_ al que debe añadirsé el del conde' alemán
Zeppelm, muerto al principio del combate con
bravu:a ext_raordinaria. Entre esos héroes e~taba
el sabio emmente Youge, sobre cuyo cadáver, de

'

_,,

�EL MUNDO ILUSTRADO
cía el profesor Mansrelt (Ministro de la Instrucción Pública), estas palabras espartanas: "De
Youge, estuviste siempre en el rango de honor en
las batallas, lo mismo en el "raid" de J amesson
que en Elandslaagte. La libertad de tu país te
fué más cara que la vida; tu muerte sirvió de baluarte á centenares de hermanos tuyos; fuiste
un hombre." Otro de estos héroes, Schainck,
era un poeta; suya f!S la ..marsellesa" del Transvaal que comienza así:

"¿ Oís rugir al león de Inglaterra? Ese rugido
estremece como un ti:ueno inmenso las comarcas
del Africa Austral. Pero el pueblo, el nuestro,
demasiado tiempo hace aplastado por los que se
jactan de sojuzgar al mundo, se levanta, se iergue, se insurge."
"Al galope de sus rápidos caballos, vuelan desde las ciudades y las aldeas, de la montaña y del
"veld" los libres hijos del Africa Austral."

Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL :MUNDO ILUSTRADO

"Son robustos é inconmovibles como robles;
nunca llegó el miedo á su médula ru á su corazón. Son pobres pastores; no conocen la. &amp;"uerra;
pero quien confía en Dios, .ha.ce .de la deb2hdad la
fuerza." Este poeta tenía vemticuatro anos.

. _J ~ J

~.

•
que la elevaron al rango de heroína; justi~can la solemnidad que r evistió,
enmedio de su sencilléz, la ceremonia oficial verificada el pasado día cinco,
en el jardín que antes llevaba el nombre de Santo Domingo, y que desde la
fecha indicada se llama "Jardín de la Corregidora."
En nuestras ediciones diarias, dimos crónica detallada de esta fiesta,
que fué presidida por el Lic. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito liederal, á la que concurrieron muchas personas, y en la cual, figuraron como
oradores los señores Antonio de la Peña y Reyes, que pronunció un magnífico discurso, el conocido poeta Don Juan de Dios P eza, que recitó como
él sa\ie hacerlo, los versos que en este número publicamos; el Sr. D.
Ildefonso Estrada y Zenea que leyó la preciosa compos:ción que dedicó á la
Corregidora el inolvidable Manuel Gutiérrez Nájera, y las niñas Lolita
Ruiz, y otra alumna de una Escuela Nacional, graciosa niña de seis años que
con notable grncia pronunció un discurso qué contenía párrafos tan entusiastas como éste :
-"Aquí tenéis á la Virgen de Guadalupe-dijo la niña presentando
el estandarte-el lábaro precioso de nuestra Independencia! Saludadla,
mexicanos, como la saludaron triunfantes en las montañas de las Cruces, los
patriotas de 1810; sí, contenpladla con inmenso cariño, porque ahí en medio del campo de batalla, en medio del fragor del combate, vió agonizantes
v tendidÓs á sus pies, á sus inditos, sus hijos predilectos : allí los vió caer
~rrollados pqr las metrallas enemigas;. pero cayeron con la frente serena,
v coronada con los laureles inmarcesibles de los valientes. Miradla con
~quel cariño inmenso con que el insurgente la veía al darle su último
adiós, su última mirada; ella fué testigo, señores, de nuestras lágrimas y de
nuestros sufrimientos; y hoy viene llena de alegría á presenciar el regoci;t0
de nuestras fiestas; sí, aquí tenéis á la Reina del Cielo, sostenida por mi débil mano, y adornada con estas humildes ramitas y estas sencillas flores.

Beiior General Coronel Luis E. Torres,

ascendido§. General de Brigada con fecha 4 del actual.

¡Salve, ?(eroína!
~{)'..,,

Es la. que no.:; congrega, m1s1on divina:
¡El justo apoteósis de una heroína!
Eternizada en bronce, diciendo al mundo
Con orgullo tan n0ble como profundo :
"Contemplad á una diosa de nuestros lare5,
"Numen, penate y perla, de lo~ hogares,
'·Para ella mirra., la.uros, renombre, gloria
"Y un altar perdurable sobre la Historia."
Fué de aquellas mujere:; prede~tinadas
A brillar como estrellas inmi:culada~
En ese firmamento donde derrama,
Su bendición el pueblo, ,m luz la Fama!
¡ Una palabra suya bastó tan sólo,
Para darnos renomhre de polo á polo!
Es la mujer encanto, luz r con~nelo
De todos los que sufren en eBte suelo ;
Refugio en los azares de la fortuna,
Bajo sus alas de ángel guarda la cuna;
Faro en las tempestades nos da la calma;
Artífice del cielo modela ei alma;
Búcaro inmaculado de hermosas flores,
Todo lo diviniza con sus amores;
Mártir que resignada, laR zarzas pisa,
Esconde el sufrimiento tras la. sonri6a;
¿ Quién no la ha visto amante junto á su lecho,
La plegaria en los labios, la íe en el pecho, .
Prodigar amorosa tantas ternura,;
Como estrellas la envidian en la,; alturas?

ESTATtTA DE LA CORBEGIDOBA.--.4.specto deljardin
du..rantela ceremonia oficial.

.
INAUGURACION DE LA ESTATUA DE LA CORREGIDORA.
---------·- ----En nuestro número anterior, tuvimos oportunidad de recordar los relevantes méritos de la señora Da. Josefa Ortiz de Domínguez, que tomó tan
activa participación en la Independencia de nuestra Patria, y tales méritos

l11U'.XICO, D. F .-•Casa de la.l, del Indio Triste, donde falleció la heroina.

¡ Oh! mexicanos agradecidos, aquí tenéis á la estrella refulgente de nuestro
cielo, la. nítida perla de nuestros mares, la suave brisa de nuestros campos,
el grato aroma de nuestras flores, la blanquísima ondina de nuestros lagos,
- la nívea hada de nuestros vírgenes bosques, bajo cuyo estrecho manto se
hallan protegidas las benditas almas de nuestros héroes."
Nuestras ílustraciones representan la casa donde murió la egregia Corregidora, la casa que en Atzcapotzalco se conoce con el nombre de "casa de
los Morales/' donde por mucho tiempo vivió la misma heroína, y el aspecto
que presentaba el jardín en el momento en qúe se descubrió la e11tatua.
AT.ZCA.PO.ZA.LCO, D. F.--C ,s;i. da l&gt;s "llual es" d ondevivitS por al gd.n. tiempo.

¡ Ay de los corazones en que no alcanza
A penetrar un rayo ele la esperauza !
Corazones secados por los placeres
Que niegan las virtudes de las mujeres;
Que al soplo huracanado de orgullo necio
Premian sus sacrificios con el desprecio,
De todo goce puro laten proscritos;
¡ Ay de los corazones que están marchitos!
Gusanos que emponzoñan cada floresta.
Esos, parte no toman en nuestra :tiesta.

A celebrar venimos la mujer fuerte,
Que sin temor ni asombro frente á la muerte,
Aprisionada y sola, su audacia pudo
Burlar grillos y r ejas, ser arma, escudo,
Antorcha, fe y aliento de sus hermanos
Para volcar el trono de los tiranos.
Ella le dijo á Hidalgo: "sonó la hora
"De ser grandes y libres, en esta aurora
"Levantarás al pueblo que está oprimido;
"Todos nuestros secretos han sorprendido;
"Hoy 6 nunca; no temas prisión y muerte;
"Dios está con nosotros y Dios es fuerte."

Be!ior Gene~al de Brigada Francisco A. Vélez,

Seiior Ganeral de Brigada Kipóllto Charles,

ascendido l. General de Dl&lt;fsl6n en la m!Ema fecb·a.

á qulec se extendl.; la patente de su grado eu 1a milicia Permanente

Ante aquellas palabras el héroe aneiano,
l\Iira al cielo un instante, tiende la. mano,
Consulta el libro aug11:,to ele su coneiencia;
l\lira al pueblo, y da el g rito de Independencia.
¡Y tú fuiste,.egregia, noble Señora,
De aquel Supremo arranque, la iniciad_ora;
¿ Quien á tu voz de mando no fué obediente?
¡ Eras luz, fe y amparo del ins1Jrgente!
Te adoraban aquellos hombres sencillos
Que á la par que soldados eran caudillos;
J~os que nada tmieron débil ni falso:
¡ Urandes en el combate y en el c.1dalso!
Tú lo.s viste luchando pobres y rudo•,
Errando en las montañas casi desnudos;
Sin anhelar honores, fama ó riqueza
Xi lo, regios blasones de la nobleza;
Hu en.sueño fué Yer libre la indiana tierra;
Su esperanza Ja, muerte; su afán la guerra,
Y por ellos alzaba, preees ferviente,¡ Oh matrona que amaron los insurgente~!
Si la. mano ele Hidalgo tocó tu mano;
Si tú á la lid hrnzaste, al héroe anciano
Y de todos los suyo' fuiste la. guía:
r. Que te dirá la to~ca palabra mía?
Sefiora, tú no has muerto; llena de gloria
Yi virás en los fastos de nuestra historia.
El pueblo te bendice y agradecido,
Para que nunca duermas en el olYido
Labró tu efigie en bronce; tu efigie santa
Que sólo ve coronas bajo su planta.
¡ Salve, matrona excelsa ! ¡ Sal-re. Señora,
Del grito de Dolores instigadora!
Bl pueblo que te otorga sus bendiciones,
Hoy te tiende una alfombra de corazones:
¡ Los corazones libres de tus hermanos!
¿ Qué más podemos darte los mexicanos?
Mira á tu pueblo: es grande, n·oble y felice:
¡ Bendícelo, Señora, cual te bendice!
México, Febrero 5 de 1900.

Jua,¡ de j)ios }'eza.

HORAS DE: AMOR.
¡ Hermosa noche .... ! Noche de estío . . .•
Silencio augusto, suave calor,
Mudos los nidos entre la fronda
Dormido el silfo sobre la flor.•
:f'.legan las brisas sus alas diáfanas,
Corre la fuente sin murmurar,
Y se levanta, ¡ lámpara de oro!
La luna llena rasgan&lt;lo el mar.

Lit onda es de plata.. plata fundida
Que hierve en ancho, negro crisol ....
Lágrimas brillan en el espacio,
Son ele l!t noche, viuda del sol.
Gentil plumaje de cocoteros
Recorta un fondo de c:elo azul,
Y arriba cruzan celajes raudos,
Rupciales Yelos de blanco tul.
Cúhrese Oriente con luminosa
Ténue cortina ele gasa gri;;
Las nebulosas parecen humo
Y las estrellas flores de lis.
Embelesados los ruiseñores
Duermen del bosque bajo el capuz,
Y las lucernas aman y mueren
Como el poeta, virtiendo luz.
Aqui mi Nelly viene anhelosa
Al grato abrigo de este peñón,
Aquí es la cita. ...... ¡Cómo imp1:c:ente
Salta en mi pecho mi corazón!
Aquí mi Xelly viene anhelosa
Cuando la noche mediando está,
Y antes que el a.1ba luzca en el cielo
Tiende las alas, vuela y se va.
Llega, me mira, y en sus miradas
Arde el incendio de la pasión;
Luego me besa. . . . . . . ¡ Rojos y dulces
Como la fre a sus labios son!
Es tma virgen núbil y bella
Enamorada musa gentil,
Conjunto prócer de nieve y rouas
Ebano, púrpura, seda y marfil.
Siempre que hablamos, estalla el diálogo
En incoherente, loca explosión;
Frases con alas. . . . . . saben á beso
Y t ienen música como canción.
Las horas pasan....... Se oye de súbito
Lejano y dulce trino de amor,
Y ella porfía como J ulieta :
"Ro, no es la alondra, es ruiseñor."
Como á la llama la mariposa
Y á los nectarios el colibrí,
Viene á mis brazos, voy á su boca,
Bebo su aliento, se abrasa en mí.
¡ Que las lucernas sigan brillando!
¡ Que siga eterna la noche gris
Con sus celajes, velos de novia,
Y sus estrellas, flores de lis!
Que · los ansiosos Tritones callen;
Que al mar no asorde su caracol;
Espera Vesper, detente .Aurora,
Dejad que duerma, que duerma el sol.

•

Javier Sat¡fa }Ylaría.
~

•t

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRA.DO

•

P uesto de Sodas.

agrado cuanto que en él figuran muchas de las distinguidas señoras y señoritas de nuestra mejor sociedad.
Los puestos en general estaban adornados con lujo y arte y sentimos
que la falta de espacio nos obligue á no representarlos todos en nuestras
ilustraciones.
.
El Banco estuvo á cargo de las Srtas. Soledad Moreno, Julia Ca.stelló,
Elena Moreno, Alejandra Castañeda, Merced Moreno y María Blazqueti.
En el puesto de "Sodas," la señora Guadalupe Cacho de Caso y
Romero Rubio de Teresa y señorita Dolores Teresa, demostraron el refinamiento de su exquisités y buen gusto.
El puesto de dulces de fantasía. era también uno de los mejores y
más bien atendidos; á su frente permanecieron la señora de Alfredo Bishop
~Iason, y señoritas Alejandra. Castañeda, Ma.ry Hay y Dolores Licea.ga..
. El puesto de confetti estaba atendido por la señora Beatriz Redo de
Zaldívar. El adorno era bien. sencillo, pero del mejor gusto; la pared del
fondo ostentaba ricas colgaduras crema, sembrada. de rosetones de otro
géuero, que le daoan preciosa vista.
El ,puesto de pasteles y helados aparecía como el más deslumbrante
entre los demás; las Sras. de Scherer y Moylan tuvieron el buen gusto de
ornar el pequeño espacio de teneno, con una tela de seda, recamada de
plata, al estilo Renacimiento, que producía. un efecto soberbio.
El puesto de "trastes" de Gua.da.la.jara fué "sui generis" en su adorno; coustituíanlo en la pared del fondo, una acuarela. mostrando las torres
de la Catedral de Guadalaja.ra, encuadrada en la parte inferior los largos
trípodes de madera dorada, que sostenían las muestras de la variada cerámica tapatía, como jarros chocolateros, ollas para pucheros, botellones,
etc.
Estuvieron encargadas de los puestos, las señoras de Lancáster Jones
y Palomar de Corcuera.
La cantina con sencillo adorno de banderas nacionales y extranjeras y perfectamente ~urtida., estuvo á cargo de las señoras Samaniego de
l i'\ ;g0 y Terreros de Algara y señoritas Josefa Algara Terreros, María
tuisa Iñigo, Gila O'Gorman, Dolores Rubio, Paz Cortina, Anita Rubio y
•reresa Torres.
El puesto de rifa, estaba regenteado por las señoras Dolores Cervantes de Riva, Bárbara Martínez del Río y Refugio Terreros de Rincón
Gallardo y señoritas María Rincón Gallardo, Guádalupe Cervantes, Lupe
Rincón Gallardo, Catali-na Escandón, Ana Riva y Cervantes, Cristina. Terreros, Carolina Smithlein y Lupe Terreros.

LA KERMESSE EN MINERÍA.
No fué un gran éxito indudablemente la fiesta celebrada el último
-domingo á beneficio del asilo Colón; pero de ello no hay que culpar ni á
las distinguidas damas que con tan loables miras la organizaron, ni hay que
-decir tampoco que las familias mexicanas, que siempre han dado muestras de buena voluntad cuando se trata de obras de beneficencia privada,
-en esta vez se hallan rehusado á ocurrir al llamamiento que les hacía la
-Oaridad. Sucedió que la Kermesse fué arreglada en el corto término de
,ocho días, por dificultades insuperables, y muchas familias no recibieron
.á tiempo sus invitaciones, otras dudaban de que la fiesta se verificase y
-otras, por último, ya tenían distribuido el tiempo del domingo cuando
fueron invitadas.
Pero decir que la jamaica no fué un gran éxito no es decir que fuera
un fracaso y la mejor prueba es el cuadro que por. nuestro encargo tomó
el fotógrafo señor F. lf. Stiffler, y que hoy publicamos con tanto más

Puesto de productos de Guadalaj&amp;ra.

Jll Banco.

En el de obj~tos varios estaban las señoras' García Teruel de Raro
Camacho de Landa y Goyález de Algara y señoritas María Algara An~
· gela de Raro, Ana Algara, Amalia Diaz, Dolores Lascuráin, ·Dolo;es de
Landa y Paz Campos.
El de té se encomendó á las señoras Mariscal de Limantour y Cañas
de Lirnantour, Laura, Carmen y María Teresa del Villar y l\fatilde
Hu.arte.

•

�EL MUNDO ILUSTRADO

•

Domingo 11 de Febrero de 19~0.

=

Domingo 11 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•
•

UN SECRETO TRISTE.

--Tengo pesares ... me dijo inclinando ISU linda cabeza como avergonzada.
-¡Cómo! . .. ¿.tú tienes penas? le pregunté.Nadie lo diría, en tus ojos hay felicidad, se ve
que eres dichosa ... Cuando te presentas en un salón, todas las miradas se fijan en ti, las mujeres
te sonríen con envidia, los hombres te admiran.

Calló, y con la mirada fija en su abanico parecía contar las :figuras que le
decoraban.
Me i¡_entía preocupada. Mi amiga sufría, no se que cúmulo de tristezas presentía en su vida tan dichosa en la
apariencía.

~-✓
Y o había estado fuera de la cmdad cerca de un
año, durante ese tiempo se hicieron las relaciones
con el que hoy era su esposo; ámi regreso la encontró casada, y volvíamos á vernos, en esa reunión
ofrecida en su casa.
No sé cuánto.tiempo pasó desde que nos sentamos cerca del balcón detrás de un biombo, ella
con la mirada :fija en su abanico, yo procurando
adivinar qué era lo que me ocultaba.
El preludio de un vals, y una voz que decía
"¿ Por qué tan triste?" hicieron que volviéramos
á la realidad.
·

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.

\..~

en el teatro deslumbras por tus joyas, por tu,, .
trajes, por tl!- hermosura. Si yo fuera poeta, te
llamaría la Reina de la noche, porque es cuando
más brillas.
-Bueno ... sí. .. me contestó con sonrisa
triste, sé que tú me quier~s un poco y por eso, me
ves así; pero ... no soy feliz! y un sollozo ahogo su
voz.
-¡ Dios mío! ¿ qué tienes? ¿ qué te pasa? ¿ qué
deseas?
-No estoy contenta, ¿qué deseo? ... .no lo
sé . . . Mira, todo eso que dices me tiene ya cansada,
es horroroso tener que hablar ciertai cosas sólo
p:tra una misma.
-Tu esp.oso ... dije tímidamente.
-Sí me interrumpió, se ocupa en todo lo que
puede divertirle, menos en mí. . . . además, no
me entendería. En el baile, en el teatro, rodeada
de gentes, como hoy me ves, me siento sola, tengo frío en el alma.

Ella se levantó bruscamente y ........ el Sr. D.
me dijo.-Servidora-murmuré.
Nada de particular tenía una presentación de
estas; pero por qué me impresionó tanto la mirada dél Sr. D .... fija en mi amiga? por q:ué ella
con los labios pálidos, las manos temblorosas, no
podía apartar sus ojos de lós de él? ... Nos sentamos, un malestar indefinible se apoderó de mí,
quise levantarme.-No, me dijo ella, con voz opaca, no te vayas.
El le dió un pomo de. cristal y una carta, tomó la mano de ella unos instantes ... Gracias, gracias, amigo mío, le decía estrechando su mano, y
más pálida que una muerta le sonreía. Y o los miré azorada y ... lo confieso con pena, huí. casi sin
despedirme de nadie.
A la mañana siguiente cuando me disponía para
levantarme, después de haber pasado una noche
de insomnio y presentimientos, entró mi criada
con una carta. Ignoro qué terror se apoderó de mi';
la abrí. Era de ella; decía así:
"Anoche sorprendiste nú secreto, he luchado lo
que no tienes idea....siento que mi corazón se ofusca, no tengo valor para sufrir más. No quiero tener que bajar mi frente avergbnzada, prefiero
morir.....Piensa alguna vez en tu . pobre amiga.

X.}'.

�Domingo 11 de Febrero de 1900.

Domingo 11 ' de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

•

-

.

.

E:L SINIE:S.T
..

_,....-.__

__,.,..,e. ,.. '-'

EL MUNDO ILUSTRADO
e

O.- ·oe:

Ambulancia dela. Colonia.Fr•ncesa. en el 'l'~ansvaa.l.

Una Rápsoda Rusa.

&gt;

l. Vista del Volcán á. las 8 a.m. del dla 20. Pequefla l!'rnpclón constante, anterlor al siniestro y

que aun dura.
·
s. Cos1ado W. del "8:\~rado Corazón de Jeslls" Derrumbe de la arquerfa del vestlbulo, del
que se ve en pié un grueso pllar; desgaja miento completo de la cdpula, con enormes cortaduras que
pa ·tleron los tragaluces, y truncamiento del remate de la misma.
ó. Extrem &gt;N. de la calle de Los Once Pueblos. vléodose en el fondo el templo del Sae:rado
Corazón. Cuadra del frente del costado E. del Semluarlo, en cuya faja de manzanasde E. á. W. se
encuentran grandes destrozos.
•
.

E.l siniestro en Colima.
No son los desperfectos que nuestro$ grabados
representan, los únicos que causó el Illovimiento
seísmico que sentimos en México el &lt;;lía 19 del
pasado, y que abarcó una zona muy extensa, ha•
bién.dose sentido con mayor fuerza que en ótras
partes, en Guadalajara, y sobre todo, en Colima,
•don.de el fenómeno revistió caracteres excepcionales, sembrando pánico entre la población., que

.

~
. ..,_,..._,

::.

¡;:;,, ~ .....,

~ .:Y.

'~---- . -~ t z , . _ ~

2. Costados E, y N. de la Catedral. Derrumbamiento ne las cornlsassuperiores, de las almenas
grandes de cl1pula y tor•es, y d ~l remate del cimborrio de una de éllas que sustentaba una cruz·
desgajamiento de la media naranja d" la cúpula y gran cuarteadura del muro de la espalda; nota'.
ble desviación de la torre d"l N.
4. .Kxtremo N, de la calle &lt;1e •Las Cabezas,• en que los electos fueron mayores. En la casa que
se ve en primer térmlno_quedó muerta una jóven de 14 a!ios y lesionadas dos personas.
6. Calle de «La Garita de México,• en la confluencia de las que forman el punto llamado •Siete
Esquinas,• en que quedaron todas las casas averiadas.

veía iniciada una erupción. del volcán y, temía
que ésta, tomara mayor es proporciones. ·
En la correspondencia que con motivo de este
siniestro nos dirigió nuestro corresponsal acompa- ·
ñando las fotografías que representan nuestros
grabados, se nos dice, que además de los perjuicios
señalados, la torrecilla del reloj público se desplomó; la casa de Don Juan de Dios Brizuela perdió parte del cornisamiento; en el Seminario Conciliar, además de muchas averías, una gran campana cayó al suelo; en la calle del Jardín, cuadra
anterior al paso del Río "Principal" quedaron

destruidas cuatro ca3as, salvándose los moradores, no sin haber corrido gran peligro. Esa calle
parece ser la línea que dividió la ciudad en dos
zonas, pues no en toda aq\lella se sintió el temblor
con la misma intensidad. La casa conocida con el
nombre de antigu~ Garita de .México, completamente se desplomo.
·
El aspecto que todavía en la actualidad ofrece
Colima, puede dar idea de lo fortísimo que fué el
temblor, pues casi todas las casas resultaron. averiadas y ha habido necesidad de apuntalar sus fachadas.

•

Los periódicfos r usos han anunciado, r ecientemente, la muerte de una
mujer singular: Irene
Fédorovna,
que vivió 85 años, y constantemente
dejó admirados á sus cJmpatriotas
por el talen.to que tenía para improvisar cantos líricos y épicos.
Esta mujer era originaria de la
provincia de Olonetz, que es la única de Rusia, que pobre y desolada, y
sin vías de comunicación, conserva
entre sus habitan.tes algunas ráp.soclas,
mujeres que caminan de poLlación en
población, cantando y recitando á los
aldeanos aventuras maravillosa de los
héroes y los hechos sensacionales de
muchos siglo¡; atrás.
I~ntre estas mujeres, Irene fué
verdaderamente notable: no sabía
leer ni escribir, y sin embargo, guardaba en su memoria más de sesenta
mil versos, facult?d que conservó
hasta su muerte.
Estas poetizas rusas se distinguen
por el cuidado que ponen en tram;mitir interminables poemas, de madre
á hija, y así se perpetuan por centenares de años .
En las poblaciones cortas de Ru~ia,
~e llama á la rápso&lt;la en los días de
duelo, cuando la mujer llega á la casa
~e coloca delante de la silla en que el .
difwito tenía costumbr e de sentarse.
y hace su elogio fúnebre, improvisado.
~o es esta la única ocupación de la
rápsoda, pues lo mismo se le llama
para duelos que para los festines lo~
matrimonios y los bautizo~.
'
La que nos ocupa, iué muy hermo!:'a en su juventud, ya anciana era de
trato afable y simpático á la vez que
se mostraba enérgica y de ideas firmes como puede verse por el siO'uiente
0
resgo de su vida.
En 1867, cuando su reputación se
había extendido por todas partes, un

acaudalado per,onaje tuvo la idea de hacer copiar
todos_ ,los versos q~i_e aquella mujer recitaba, y le
o~rec1? su protecc10n. Ella conte~tó: "ni conozco
ni qmero tratar á los señores. Yo canto para mis
aldeanos."

P ero no dejó de comprender que su muerte se
acercaba é iban á perderse todos sus versos así
es que desde aquella proposición, recorría las'ciudades Y l~s aldeas; pero ya no sólo con el afán de
recoger hm?snas, sino que se prestaba de la meJOr voluntad á dictar sus cantare~
cuando era algún aldeano qnien se lo
pedía.
Cuando consideró que sus o0.000
'".e,rsos no se olvidarían, crey6 su rniRion cumplida Y entonces sí aceptó
la protección de Lord Phillipoff, en
&lt;;n~a casa _de St. Petersburgo, pasó los
ultimos anos de su viua.

De "El libro de las burlas."
XXII

. ·' .·'

Jo:11
e-orno
~u;;c-~
C¡ ue a

la• memoria
en un viejo
el r0cuerd~
'er:es en llll

la ir~pacien.te idea
arcón trémula ma~o
del amor lejano
'
sombra centellea.

Jlemueve, por hallar. lo que desea
entre !o más recóndito y arcano '
lc1,- harntijas de la vida .... En v~no 1
es &lt;:an~acb é i~.1útil la tare~.
·

U11a~·~1a el arcón los mudos cascab 1
lo· ,. 11
f
e es,
~ s map~i:; e1e e, los oropeles,
q uehradas Joyas y marchitas flores;
pero el amor de mi alma se ha perdido
q~e rnbmente me dejó el Olvido
'
trrnte.~fl~, desencantos y dolores! .. .

.Cuis ~- lfrbina.

lJna. rápsodll rnaa.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 11 de Febrero de 1900.

-•::::a

{:Jna Erupdón · del Etna.

EL l'\UNDO ILUSTRADO
.

MÉXICO, FEBRERO 18 DE 1900.

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 7

80BSCR1Pr.J01&lt; MENSUAL Jl'OJtANEA. Sl.iíO
lD&amp;M IDKlll KN LA CAPITAL, $1.2/&gt;

Gerente: Alll'TOlll'IO CtJ'YÁS,

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPÍlll'DOLA.

;

•
•

•

El 19 del último Julio-el mismo día en que
las poblaciones de Roma y de la campiña roma:-a
· fueron fuertemente sacudidas por terremotostambién el Etna volvió á manifestarse en actividad
después de siete años de ,wmpleto reposo.
A las 8 de la mañana del mencionado dia el gigantesco cráter del Etna arrojó una espesa y vigorosa columna de humo, acompañada de tupida
lluvia de cenizas y de grandes ruidos subterráneos
que infundieron el pánico entre los habitantes de
las cercanía!f. El fenómeno sólo pudo ser observado
• durante un cuarto de hora, porque después la. cima se vió envuelta en pesados y tempestuosos nubarrones..

Fué una. verdadera casualidad que el conocido
pintor alemán Alejandro Kircher se encontrara
en aquel.los momentos en los alrededores del volcán y hondamente impresionado por el curioso espectáculo fijara sobr~ el papel el aspecto del fenómeno, que hoy podemos ofrecer á los lectores del•
"Mundo Ilustrado."
La columna de humó y las cenizas arrojadas, llegaron á alcanzar una altura que se calcula en diez
mil metros, y las cenizas cubrieron un gran radio
de terreno en torno del volcán.
Las poblaciones circunvecinas se conmoviero~
mucho, y temerosas de una erupción en gran escala. que les trajera el fin trágico de loa q.esventura-

dos habitantes de Herculano y de Pompeya, empezaron á abandonar sus hogares, llevándose sus
grandes y sus pequeños tesoros.
·
Gran trabajo costó á la policía el tranquilizarlos y hasta ahora es ~uando han vuelto á su vida
y tareas normales. Opma la comisión de naturalistas que fué á estudiar el fenómeno, que por ahora
no es proba.bl~ una erupción en .forma, pero que
puede I_&gt;roducirse dentro de algún tiempo. Están
pues, disculpados los buenos sicilianos al no sentirse muy á gusto en tan inquietante vecindad.

Sr. Secretario de Gobernación Don :Manuel González Cosío,
ascendido á General de Brigada con fecha 12 del actual.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

ué lástima dan estes blances y sonrcsados -~ijo~
Je las húmedas praderas verd~s de A?10n o
de sus azules montañas que la .mebla es ~a y
vi~tan las alegres caravanas de. "sportmen, morir y morir entre las rocas sedientas de syr:
de las cuencas del Orange ·Y del Tugela · : · d
bóeros carne rica y sana, no carne destmaf ª.
'
ser consumida
en la guerra por e1eber pro es10nal como la•de los soldados, sino de lab~3:doresbde
trabajo y hogar, jefes de grandes fam1has, a orrecedores del alcohol (este es el secreto de . ~u
resistencia) y bravos con sus tres a~ma~, adnmable" en la sangre la una, en la conciencia la otr~,
la ;ercera en la mano: la salud, el amor á la patna
y el rifle...
. .. d
d' d
Dicen que hay naciones c1v~hza as ¿ ~n ';
andan? Muéstrenmelas ustedes; s1 las hay, e: que
haceni9

do bajo la pesada tiara de oro y llevando en las
manos sendas espadas: la del poder _so~re Ro1;1a Y
la del poder sobTe fl mundo; aq~el Jubileo fue como un apoteo~is de la teocracia. Aquel Papa se
creía un verdadero rey de reyes, sobre su tiara el
cielo, las coronas á sus pies; inmenso de majestad
y de soberbia, el futuro condenado al mfierno
l. El año santo.-2. La epopeya Sud-africana.- del Dante llegó al altar, en torno del cual en
3. Un troz@ de literatura académica.
enormes platos de cobre, recogían l?s sacrist~nes
el dinero y las joyas que los peregrmos ofrec1an,
1.-¿ Remplazarán las tropas italianas á Ias in- y allí entonó con voz robusta y temblona (yo la
glesas en la guarda de las recién conquistadas oí) un "Te D~um': coreado en "?n lat~ que
comarcas del Sudán, para que puedan los ven- más bien parecia hungaro, polaco o aleman, por
cedores de Ondurman ir á tomar parte en la ope- las apiñadas multitudes que llenaban hasta revenraciones del General Buller para socorrer á Lady tarlas las naves del templo, se derramaban por los
Smith, que tienen traza de durar bastante? Pu- atrios y formaban una pirámide en derredor de
dan los políticos europeos de que ~n ~al ave~tu- la famosa estatua de San Pedro (un bronce romara pueden meter los ingleses á los 1~ahanos, mie~- no probablemente un Júpiter), cuyos pies enortras sea Ministro d~l rey Humbe~to
Sr. Vis- m~s se iban gastando á fuerza de besos.
Quién había de decir á aquel rey de re~es, al
conti-Venosta que es la prudencia IIllSma Y el
mismísimo talento. ¿ Qué podr~ ofrecer !i:i,gla; vicario de Cristo, que poco tiempo despues, so3.-No· resisto á la tentación de ensayar, par_a
terra en cambio de esto? ¿Una alianza mantima. bre el solio mismo, un bandido, á sueldo del rey solaz de mis lectored, la traducción de un bn¿Pero, contra quién?¿ Contra F~~ncia? Ser~a _es; cristianísimo de Francia, había de golpear sus llantísimo fragmento del discur~o. que, al to~~r
to insensato. ¿ Una compensac10n en Egipto.
carrillos sagrados y rubicundos con su guante de posesión hace pocos días ele su sit1~l de acadenuLos ingleses no han de soltar de grado una sola fierro· eso sí no lo ví, pero lo ·supe, (la verdad es co, pronunció Lavedan, tan ?~noc1dopor la grayarda del valle del. _N_ilo. ¿ Una guerra di des- que l¿ supe poco menos de seiscientos años des- cia maligna con que ha satll':zado los, defectos
quite contra los ab1S1mos, los b?ers negro~. Esto pués\ que á consecuencia de ese desacato hornm- de la sociedad elegante de Pans, .con solo retr~equivaldría á extrangular á Itaha con los rmpues- do Bonifacio VIII había muerto de dolor y de tarla fielmente. Este trozo literario, es una fimtos que exigiría tamaña a~en~ura.
.
ira,' no era para menos. . , .
.
,
sima página de historia; ved si no. Se trata de los
Es preferible que los _italianos sig~n desenPero el jubileo no muno; smo que como servia años de explendor y confianza loca del segundo
volviéndose en paz, trabaJo~amente, , b:en lo ~a- para poner en contacto íntimo á la cristianidad con imperio francés.
.
.
bemos, desde el punto de vista econoIIllC0, mara- Roma y además dejaba en los nla~nes de co~re
"Nuestros mayores habían sentido el reJuvevillosamente desde el intelectual y que, por ahora, · de los sacristanes un óbolo excesivamente pm- neciruiento que trae consigo un género de rnanlse contente con vigilar por la segmidad de los pe- ciie vino la idea de repetirlos cuantas veces se festación de que todavía guardaban aunque menos
t&gt;
'
pudiera.
Se pudo des~~ luego eD: 1_350 y, au~iq_ue repetida, la saludable costmnóre : un regreso de
. r e"'rinos del "Año Santo."
Han visto los lectores en todos los diarios los el Papa estaba en Avmon, la cnshandad fue, m- tropas victoriosas. París había visto desfilar bapormenores de Iª. curios~ cerem~nia _con qu~ se vitada tlolemnemente y estimulada por todo gene- jo una metralla de rosas á nues~r?s soldados enfl~abre cada veinticmco anos el ano del Jubileo, ro de perdones é indulgencias, á hacer á la tum- quecidos y atezados por ese dmno . sol de Italia
echando abajo una puerta de la basílica de San ba de los Apóstoles una visita que el Pontífice que una vez más les daba la p~tma de la gl?Pedro durante esos mismos años cerrada y por se disponía concienzudamente á no hacer. La ver- ria. . . El presente era, pues, lummoso, prometia
donde' penetra solo el Papa. Por. cierto que _la dad es que los Papas de enton~~s estab~n halla- el porvenir cosechas iguales á las del pasado. Los
alocución con este motivo pronunciada por Leon dísimos con la dulce vida de Avmon, baJO el dul- hombres llenos de ardor, cumplían aún sus juraXIII, que, probablemente, _morirá durante e~ año ce clima que vió crecer (en ese tiempo precisa- mentos de fidelidad, las mujeres olvidaban gussanto no tiene nada de tierna para el gobrnrno mente) á la Laura del Petrarca1 como una tosas los suyos; todo el mundo podía pensar e~
italia;o. Mientras el rey Humberto no obligue flor franco-italiana· esto de flor lo digo por puro divertirse indefinidamente; todo el mundo se diá alguno de sus hijos ó sobril:os próxi~os á orde- respeto á mi viejo' colega-"si parva licet com- virtió. Si M. de 'l'alleyrand hubiese arrastrado
narse y lo haga Papa ó lo deJe en cammo de ser- ponere magnis"-el Petrarca, porque Lama de todavía entonces en nuestro planeta su pierna
lo, esta riña íntima y perenne entre el Papado Y bería compararse más bien con un árbol fruc- coja y hubiese podido aún en lo supremo de su
la Italia nueva no tendrá fin. El arreglo, un tuoso, puesto que por cada centenar de son~tos insolente y seca vejez, lanzar una initada "in
"modus vivendi" cordial, debería partir de esta (y fueron muchos centenares) q~~ el su?lrme extremis" sobre aquella época de encantador aturconvicción, dadas las condiciones políticas y so- cantor le dedicaba, ella claba un h1Jo plácida Y diinient.o del segundo imperio, habría repetido
ciales del mundo civilizado, ni el Papado puede correctamente al señor su esposo. A esto se ex- su frase rectificada: "quien no ha vivido entre
morir, ni morirá Italia: las cosas que_ engendran ponen los poetas viejos que se enamoran ele mu- 1859 y 1867, no ha conocido el deleite de vivir."
largos siglos de historia no mueren Slll0 duT~nte chachas no poetas-'-y lo de "po~tas" pue~e su.......... Saltando de la concha del apuntasiglos. Y este es el caso para los dos enemigos priinirse en ambos términos, y s1 profundizamos dor, en guisa de diablo de Hoffmann, aparece con
domésticos. Deberían, pues, hacer la paz; el mun- más diremos, que esta enfermecl_a~ . petrarcuna el violín en la punta de los dedos, una especie de
proviene del doloro~o deseq~hbnq e!1tre la Paganini de baile de ópera, ojos de brasa, acento
do aplaudiría.
Me parece que estoy viendo, de esto no hace edad y el corazón, y s1 profundizamos mas . . ... de brujo, que alza su arco mágico y á compás
más que seiscientos años, á Bonifacio_ VIII, gran- pero no profundizaremos má~. El buen ca~~r de lill vuluptuoso ritmo aterciopelado y ardiente,
dote de clomplexión pletórica y subido por ende de Laura inventó con este motivo el amor platon~- arrebata á todos aquellos títeres desenfrenados
de c;lor, penetrar el primer día del año de 130? co · sus contemporaneos y los nuestros prefen- en una zarabanda de risas y de besos. Instantá,
en la pintorescamente remendada catedral, se1;111- rán' siempre los platones de cobre ~n que recog1_an
neamente brumas polcas picarezcas, blondo!; valses
bizantina y seinirománica de San Pedro, destruida los sacristanes de San Pedro las lrmosnas del JU- alemanes, cuadrillas la pierna al airf.l, tiernas
impíamente .por Julio II, para _levanta~ el mag- bileo.
melodías, rondeles suspira1i.tes, brindis fogosos,
. nífico templo actual ¿ pero. hab1a neces1~ad para
Y precisamente á este jubileo de 1350 fué me- báquicas estrofas, eróticos triunfadores, coplas
construir la una, de destrmr la otra? S1, veo al ser Petrarca y fué todo el mundo; calculen uste- de "Sable" t letra de Perichole, he aquí que os
gran Papa, no sólo por el cuerpo y por su saber des que, dicen los c;ronistas , que á pesar d~ que desgranais, sin interrupción ni tregua, arrebatanteológico, sino por su orgullo, llevado en. hom- apenas permanecían un ~1a en .Roma, s1em~re do en vuestras alas de cristal más allá de los mabros por los mitrados sobre la sede gestatona, ro- hubo un millón de peregrmos dentro de la c1Us res, de los desiertos, hasta los extremos de la tiedeado de las plumas multicolores de los altos aba- dad! Y calculen también, que sólo • regresó á rra, el nombre del hechicero parisiense, del denicos ª"'itados por los :fl.abelíferos, respirando á sus hogares la décima parte de los que empr~;i- monio de genio, llamado Offenbach. Durante
pulmónºpleno, porque debía de es~arse ,sofocando dieron el viaje. Supón~ase que hay exagerac10n diez años esta "verba de Meilhac y Halevy y la
el aroma (diablo) el aroma de tremta o cuarenta en todo ello; p1rns, á pesar de eso, resulta esta una inspiración ebria del músico rivalizaron entre sí
mil peregrinos sucios, empolvados, dest;oz~dos peregrinación más co;p~osa que las que se hacen· de fantasía y de buenos hallazgos, para tocar en
por la fatiga, venidos al través de los asp~rnrnos á París en las Expos1c10nes.
1867, durante la Exposición, al "summum" de
vericuetos de los Alpes y. de los emponzonadores
la risa loca. El éxito, tamaño ya, de aquel género
. pantanos de la comarc~ romana, desde los valles
~
teatral, tornóse delirio, algo de que nuestros podel Vistula, del Danubio y del Sena, cp.ando no de
bres sucesos favorables de hoy no pueden dar
2.-Ya
nadie
quiere
comentar,
sino
de
pa~o,
eslas tierras altas de Escocia ó de las márgenes de l~s
idea. París tuvo en el estío de 67 una insolación.
ta
lucha
entre
ingleses
ybóeros
en
las
pendientes
"fjords" escandinavos, o~ien~o á fiebre,. á pudnDesde la apertura de "la fiesta de la paz," la vieja
ción de suciedad y de m1sena, pero gntando en escarpadas de colinas convertidas en baluartes, e,n
capital tallada y transformada por Haussmann,
medio
de
la
temperatura
de
horno
de
panadena
todas las lengu:ts y sacudiendo sus harapos de todos
hermoseada de jardines por Alphand, había atraílos colores en derredor del Pontífice que surgía de del verano austral. La sangre derramada allí
do y sorbido al pueblo de los extranjeros venidos
debe
de
tardar
en
coagularse,
debe
de
quedar
caaquella ola de olor vivo, pOTque tenía un banco de
de todos los puntos del globo y sin poseer todavía
liente
y
clamando
al
cielo
corno
los
profetas
demicrobios en cada partícula, apenas atenuado por
la Babel de fierro de Eiffel, teníamos, sin embarlas nubes de incienso de que clérigos y rnónagos cían ....
¡Pero nadie pagará esto! Pero cómo es posible go, la confusión de las lenguas, de los trajes y de
hicieron derroche en aquella procesión memoraque la civilización humana vea corno con anteo- las testas coronadas. Nunca á lo largo de los bouble.
d 'd' .
No, no se parecía á la modesta y re uci 1srma jos desde la galería de un teatro, este feroz asal- levares diéronse los transeuntes de manos á boca
ave cándida que se lla~a L~ón XIII,_ e_ste parece- to que emplea dos ó tres semanas para apoderar- con mayor número de soberanos. El "parterre"
ría sin las dos lucesitas vivas y maliciosas de los se de un montículo que resultará escarlata de san- de Talma quedaba sobrepujado, se transportata á
oj;s el cadáver blanco é impalpable de un alma. No, gre, y que será seguido de otro.s y ?tros, sólo pa• las "Variétés," cuyas hojas ele venta de localidades
Bonifacio VIII no parecía un muer~o, parecía ~a ra satisfacer un poco de amor propio hecho ama- se volvían ~as pág~as del "Almanaque de Gotha,"
institucion viva y sanguínea, moviéndose fatiga- cijo con un poco de amor de oro ... Qué pena y el repertorio. Botm de la celebridad y ele la glo-

º!

:i·ia. Dos veces fué el Emperador á aplaudir "la
Oran Duquesa" en compañía de la emperatriz y
viéro~se allí los reyes de Babiera, de Portugal, de
S~ec1a, el T sa~, los grandes duques, sin excepción,
~1~11:arck, Th1ers y _los roirodas, los hospoda~, el
I aicrm y los Kasil Bey, los Ismail Pa•chá . . . . No sigo el recuento, no puedo citar á todos esos desaparecidos, cuyot nombres son hoy,
_para nuestros comprimidos corazones, una angw,tiosa evocación. ¡ Ah! todo era descuido y ventura;
se desenlazaban Ias últimas peripecias del drama
·de México~ no se hablaba de desarme; fabricaba
.Europa con empuje inillones de fusiles, y algul~o~ de ellos atrozmente perfeccionados, podían
'tirar, así se decia, siete veces por minuto. Más de
un observador displicente creía husmear la bo·nasca. Nadie quería escuchar. Tomábase el tiemJ&gt;0 como era y era radioso, de veras. Extasiáhase la
muchedumbre ante la belleza de su soberanía y de

la altiva elegancia del príncipe imperial en su poney. La princesa Matilde daba con el tono del "esprit," el ejemplo de la caridad, reina de un salón
que desde entonces ha permanecido abierto á las
manifestaciones de todo pen!amiento generoso y
tradicionalmente francés. Noche á noche en la
ópera el V outleville, el "Gimnase," los maestros,
ya consagrados ele la música y del drama, Gounod
con Romeo y Julieta, Sardou con "Nos bons villageois." Dumas hijo con las ideas de Mme. Aubray," afirmaban la gracia natural, el ingenio y
el poder de nuestro genio escénico y cada día traía
al pueblo inmenso de los ociosos y los ricos de
todos los pueblos un espectáculo, una distracción,
diversiones y juegos nuevos. Daumout arrastrando
reyes y emperatrices en el vuelo de nieve de las
crines .de los cien-guardias; revista de Longchamp dedicada al 'l' ·ar y al rey de Prusia, cuya
bonachonería de papá grande gustaba, ambigús

en las Tullerías, en que los jóvenes y flamantes
oficiales de guías se divertían, con discreta ironía,
inirando al grueso canciller de fierro atacado en su
uniforme blanco-; funciones de gala en la sala
Ventadour con la Patti; grandes cacerías en Cou:fl.ans; conferencia~ de Lesseps aclamado en el pabellón ele Suez, solo istmo que entonces se preveía;
por donde quiera estandartes, oriflamas, guirnaldas de verdura y de flores, mástiles embanderados,
globos, iluminaciones, campanas, "Te Deum" después del pistoletazo del polaco, vivas al emperador,
y viva el rey y viva el Sultán y vivan las mujeres
y viva todo y los himnos de veinte naciones concertándose con la más tranquilizadora y admirable de las confraternidades....."
Bien trazado el cuadro á .pincel franco y jugueteando con todo~ los colores de la paleta.¿ No os
parece?

Jus fo Sierra.

e!

•
•

•

oCa eorregidora de C,,ueréfaro ~oña Josefa órfiz de :Oomínguez.
~~añana, día en que la Patria celebra la pronnilgac1on de la Carta Pundamental de nuestras in~tituciones democráticas, se descubrirá en el jardín
&lt;le Santo Domingo, la magnífica estatua sedel).te,
-de la Corregidora de Querétaro, Doña Josefa Ortiz de Domínguez, presidiendo el acto solemne, el
,Sr. Lic. D. Rafael Rebollar, Gobernador del Distrito Federal. •
La referida obra de arte, la conocen ya los lectores del ".Mundo Ilustrado" y hoy, tributando justo homenaje á la distinguida matrona, heroína
de nuestra Independencia, publicamos su retrato
cauténtico, así co1:10 los siguientes fragmentos clel
cartículo en que se refiere á ella el conocirlo escrilor
D. Francisco Sosa, en su libro "Mexican')~ J)istin.guidos."
"Guárdanse en las páginas de este libro como
-en panteón sagrado los nombres de Hidalgo , de
sus heroicos compañeros, y debe guardarse también aquí el de Da. :Haría Josefa Ortiz de Domín.guez, á quien generalmente se coooce por "La
Corregidora." Para trazar su biografía son incompletos, es verdad, los elatos que existen; pero para
-ensalzar su gloria, para recordar cuán inmensa es
la deuda de gratitud que los mexicanos tienen
para con ella, siempre hallará palabras quien le
·tributa, como el autor de esta obra culto ferviente."
'
"Hija de un capitán del regimiento llamado de
los ".Morados," de apellido Ortiz, y cuyo nombre
no nos ha legado la historia, Da. :hiaría Josefa Or:tiz nacio en la ciudad de México. Dotóle la natural eza de extremada hermosura, Y. puso en su corazón sentimientos más hermosos todavía."
''Un día, el Lic. Don .Miguel Domín"'uez hizo
una visita al Colegio de las Vizcaínas, y ~ ,er á la
-encantadora pensionista prendóse de su belleza
J la solicitó en matrimonio; obtuvo su consenti~
miento, y en breYe unió su suerte á la de la seño:rita Ortiz. Merced á la posición social del Lic.
Domínguez, fué éste, á pesar de ser mexicano,
llombrado Corregidor de Querétaro, cargo el más
-elevado en aquella ciudad, á donde pasó en seguida con su esposa y e,ltró al ejercicio de sus fnn-ciones.''
"Un~, de los principalis promovedores ele la revoluc1on de 1810 fue Allende. Pues bien:
Allende era nada menos que el presunto esposo
-de una de las hijas del Corregidor ele Querétaro.
Nada ~ás natural que Allende, que frecuentaba el trato de nuestra heroína, y que por consiguiente conocía su rnronil entereza, ::us ideaR democráticas, la inicia¡;e en los secretos de la revoln-ción que se preparaba. Ella abrazó la causa 1;on
el entusiasmo y la fe con que la mujer se decide,
con el ardor con que desea reali zar sus pensamientos, con el valor heroico que muestra en los
g-randes momentos de la vida, en los sucesos que
)legan á abatir al hombre mismo; y una vez inicia-da en la Tevolución, trabajó inscesantemente por
ella; y como no sabía escribir, según apuntamos
ya, apeló al ingenioso recurso de recortar las letras de los impresos que caían en sus manos, y
con ellas, juntándolas con laboriosidad de que
s6lo una mujer és capaz, hacía sus escritos en

•

papel de china, y una cohetera le servía de
influir en la política. Pegaba las letras sobre
correo, ocultaba el papel entl'e los cohete¡;, y p..ir
este medio daba ú los conjurado~ avisu8 ir,;i:; 0[F&gt;rtunos que los que cualquiera otra gente habría podido proporcionarles, pues las circm1~ta11r.ias de
ser ella esposa de la primera autori&lt;ia-l de Q,uerétaro, la _ponía en aptitud de i;ub1~r cuanto interesaba á su partido ..,
''Hizo más todavía : empleando el p0(1or invencible que ejercía sobre el Corregido;·, su eBposo,
le indujo á abrazar la causa de la Independencia;

·y como si esto no fue~e bastantP, ga,tú la 1nay0r

parte de su fortuna en fomentar la insurrección.''
Hidalgo, el venerable caudillo de ésta, había
señalado uno ele los primeros días del mes de Octubre ~e 1810 para dar el grito de guerra, porque
c?ns1der aba tener para entonces á su disposic1ón las armas y municiones que con el :i:úor tiigilo estaba reuniendo, y gracias á la Corre_g-i!lom
pudo Hidalgo &lt;lar el grito de Independcnc+: la noche del 15 de Septiembre.
Septiembre.
El Corregidor y su espo:;a fueron reducido- á
prisión. Rl primero quedó libre bien ,)Miir0 .
exigíolo así el pueblo amotinad.-,. y temiendo
tal vez que sucediese lo mismo cpn su esi,osa, foé
ésta traída á México con fuerte e~r.olln :· ·
"En el camino, dice uno de !!US hiógraCos, el
Sr. González de la Torre, era una prnclam:t viviente : venía seduciendo á los soldados y jefes, y aún

los denostaba cuando lo juzgaba conv~niente, llamándolos cobardes y menguados, incapaces de
comprender y de volver por sus derechos.; diciéndoles que ellos eran mexicanos y que debían trabajar por su independencia. Si algún oficial le
imponía silencio. ella. decía Gue se le había mandado traerla, pero no hacerla callar, y que no callaría, y seguía perorando. Nunca admitía nada del
Gobierno español. Se le llevaba la comida, y la
volvía con desprecio, alimentándose sólo con lo
que llevaba ó con lo que lograba c:&gt;mprar. Así
llegó á México, y en la puerta del convento del
Señor de Santa Teresa, á donde venía consignada,
exclamó con desprecio mirando á la tropa, estas
textuales palabras: "Tantos soldados para custodiar á una pobre mujer; pero yo con mi sangre
les formaré un patrimonio á mis hijos:
"Realizóse por fin la Independencia en 1821,
recogiendo Iturbide el fruto del árbol plantado por
millares de héroes, muchos de ellos sacrificados
por el mismo Iturbide. Realizóse la Independencia, y cuando el afortunado caudillo de su último
período se hizo proclamar E mperador, la Sra.
Ortiz de Domínguez, para quien la democracia
era ui;i. dogma, vió con desagrado profundo la
proclamación del Imperio, y quando la nueva
Emperatriz le mandó el nombramiento de primera dama de honor, rehusó ella aceptarlo, con frases surnawente enérgica, _,.
"Vino en seguida la República, y la señora Ort iz de Domínguez lle,·ó estrechas relaciones de
amistad con Don Yalentín Gómez Farías, con el
General Victoria ~' con los personajes más distinguidos, llegando á ejercer marcada influencia sobre Victoria. Presentóse éste una noche en la casa
ele la heroína despué;: del saqueo del Parián (1828,)
y como entendiera ella que Victoria celebraba
aquel esrúndalo, que aunque no ordtmado, sí había
sido tolerado por él, imlignóse la honrada matrona
~' manifestó á Yictoria que aquel paso dado contra
],)¡; capitalistas españoles, era una infamia y una
d,.,gradación para l\fhico, y que si ella había procurado la Independencia, jamás aplaudiría lo que
Íllese contra el deber, aun cuando se tratase de
lo~ que habían contrariado la revolución v sacrifü·ado á sus raudillos. Exaltada hasta el e~tremo
le ordenó que saliese de su casa inme"diatament;
y ~ue no vol rie~e á poner los piés allí. El general
salió. de la casa despa rnrido. sin sombrero, y fué
preciso que un criado fuéFe á alcanzarle para entn•gárs~o."
"Cuando consumada la Independencia se nom~iró una Junta de hombres notables para preiniar
fl las personas que habían procurado la libertad de
:;\J_éxico, la Sra. Ortiz c1e Domínguez, á quien se le
h :zo saber el objeto ele aquella Junta declaró de
una manera terminante que ella nada quetía."
"No se crrn que Doña }Iaría Josefa Ortiz de Do~íng~:ez, por su, carácter indomable, por su partic1p~c1onen el ma~~rasc~ndenta~acontecimientoque
registra nuestra h1stona, perdió aquellas virtudes
que hacen de la mujer un sér bello y dulce, :í.
cuyo lado encuentra el hombre como tranquilo
p uerto para guarecerse de las tempestades de la
vida.''

�Domingo 4 de Febrero de 1900. ..

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.

se alza un orden corintio colosal que comprende
dos pisos, siendo uno de ellos más importante y
estando el otro afectado del carácter secundario
que debe imprimírseJe para que no pierda su importancia el orden arquitectónico que los encuadra. La riqueza de los claros que corresponden al
primer piso y la sencillez de lqs que corresponden
al segundo, dan exacta idea de este carácter, y el
entablamiento que enlaza á los intercolumnios,
viene á dar á estos dos pisos el aspecto de u.no
sólo. En las alas y los cuerpos salientes de la fachada principal, los intercolumnios están formados
por pilastras, y el motivo central, por columnas
empotradas. Igual disposición se ha adoptado para la fachada posterior, que en estructura sólo difiere en lo principal, en la adversión de un hermoso
pórtico, en el basamiento para que puedan llegar
á cubierto los carruajes, hasta la entrada del edificio. En las fachadas laterales, en las ''loggias"
se admiran en las columnas aisladas, que por sus
grandes dimensiones, han de ofrecerse á la vista
imponentes, pues cada columna tiene un metro
de diámetro inferior y 10 de altura. Las dime.nsiones de cada "loggia" son de 38 metros de largo por 7 de ancho y 2 de alto.
Es inútil continuar describiendo los detalles,
pues los dibujos que ilustran este artículo los dan á
conocer suficientemente y en ellos puede verse•
que en la fachada principal, en cada cuerpo saliente
hay un nicho que encierra un grupo escultórico

SB. INGENIEBO EMILIO DONDÍ:,

Autor d el proyecto.

Palacio del Poder Legislativo Federal

cío hasta el del orden colosai, tiene 10 met~os dealtura, el orden colosal hasta donde ter:°1ma la
canal de la cornisa 13.55 metros; las , áticas _quesop.ortan las cuá.drigas 6 me~ros. La cu~u~a tiene22.50 metros de diámetro. La altura mmlllla del
edificio desde el nivel del suelo es d~ 30.90 metro~,.
la altura hasta la eJ!itremidad superior de _las cuadrigas 40.40 metros y hasta el coronamiento dela cúpula 56 metros.
.
.
Las entradas del edificio son cmco arcadas en
la fachada principal pa~a pedestres (peatones),
otras tantas en la posterior que . está": ocultas por
el pórtico para que lleguen en carruaJe, _3 puertas
secundarias en la fachada lateral que mira al Sur
y dos en la que ve al N?r_te.
La armoniosa composición que forma parte de
las fachadas laterales y que constituye ~l conj1~n:
to en la gran Cámara y sus dependencias, lucira
desde ia calle de Tamaulipas y desde su opuesta
de la Exposición, que probablemente llevará el
nombre entonces de calle del Parlamento.
De todas las fachadas, las más bellas serán las la-

~

En u.no de los números de nuestra publicación diaria, hemos hecho la descripción de la "Plaza de la República," en la que va á quedar situado el edificio de que ahora nos ocupamos, dándolo á conocer hasta dqnde nos es posible en breves
lineas y por medio de nuestras ilustraciones que
provienen de fotogl'afías tomadas directamente
del proyecto aprobado.
L a planta del Palacio será de forma rectangular y con las dimensiones siguientes : 170 metros
de Norte á Sur y 120 de Oriente á Poniente. Su
fachada principal tendrá vista al Oriente, frente
á la Plaza ya descrita, y corresponderá á la parte
del edificio destinado á la Cámara, y la posterior
con vist a al P oniente, será la que corresponda á
la de Senadores. Sin embargo, debido á la disposición interior del edificio, podrá llegarse indist intamente por cualquier lado á u.na .ú otra Cámara,
sin recorrer más que el espacio indespensable,
debido esto á la escalera de honor en el centro
del edificio.
•
Sobre un ámplio zócalo que estará á 2.40 metros del nivel del suelo, se erigirá el suntuoso
Palacio de dimen siones poco . comunes en nuestros edificios cont emporáneos. Este zócalo estará
coronado por una rica balaustrada y á él se ascenderá por ámplias escalinatas.
Las formas arquitectónicas del P alacio L egislativo, están inspiradas en las creaciones grieg..s que obedecen todas á maravillosas leyes geométricas y son la base de toda construcción estable y bien concebida : son sencillas, grandiosas y
variadas.
En cuanto á lt1. descripción detallada de la arquitectura que constituye el Palacio, diremos que
sobre un basamiento decorado con vigorosas bueñas ó almohadillas y que tiene 10 metros de altura,

y que todos los cuerpos salientes del edificio, en
las ·distintas fachadaS', están coronados por un
ático que sirve de pedestal á una cuádriga contribuyendo en conjunto de todas ellas á dar alegría
á la cor recta linea horizontal con que se termina
el edificio y que sólo interrumpen las ánforas situadas sobre el eje de cada columna.
V amos á p.ar ahora las dimensiones pr incipales
del Palacio :
El basamiento, desde el nacimiento del edifi-

. &lt;-,il!ff
;¡.¡
l1!:!"c·

,.

~

Con este triste título se ha designado en Inglaterra la semana que comenzó el nueve de •Diciembre último, y con j1,Isticia se ha bautizado así; pues
en ella· tuvieron tres grandes descalabros conse-.
cutivos, las f¡¡.erzas que 1están peleañdo por Su
Majestad Británi(:a, contrk los.indomables republicanos de Sud-Africa, c11.¡yo Valor y esfuerzo tienen
admirado al mundo.
·
El primer desastre lo sufrió el General Methuen
en ".Modder River;" el segu ndo, que es al que se
refieren nuestras ilustraciones, tocó al General
French, y eJ tercero al General Bnller, al intentar
el paso del 'l'ugela.
~l segundo, en la ·batalla de Magersfontein, el
11 de Diciembre, fué tal \'ez el más formidable, y
unos lo atribuyen á la traición de los guías que
vendieron á los ingleses; pero otros muchos opi11an que se debió á la precipitación del General,
que sin deber nacerlo, porque desconocía el terreno y si tenía expjriencia &lt;le lo que significan la
vigilancia y estrategia de los bóeros, se puso en
movimiento por la noche.
Pero sea de esto lo que fuere, que es muy difícil
~veriguar la Yerdad cuando se está muy lejos de
los acontecimientos y turbulentas pasiones que
se agitan á su d·e rredor, el hecho es, que según
los tristes cuadros que damos á la estampa, en
aquella jornada, las armas bóeras quedaron · rictorio~s y sembraron mucr:te y desolación en el
campo inglés.
·
Tristes, tristí:,imas escenas estas, en que el rnlor
sucumbe al plomo homicida, el amor al semejante parece evaporarse y ouedan reinantes el utgullo y las ambiciones: muy t ristes, sí, pero las estamos presenciando.
Yed, estimable~ lectores, en esos campos donde
:flamea la bandera de la bendita "Cruz Roja," los
résultados de aquel comb:~.te, donde según las crónicas recibidas y ya comprobadas, más de mil ingle-

ses regaron con su sangre
los campos de batalla.
La "Cruz Roja" ... Incidentalmente la hemos· ,
méncionado, y aunque todos nuestros lectores sa- ,
ben los ·humanitarios fines
que ella,persigue y que tan
respetada la hacen, es
impo:iible dejar de detenerse á contemplarla, cuando brilla como. astro de
primera magnitud en el
tempestuoso cielo de la
guerra.
La mujer tiene su patria: la caridad, y bajo su
manto irradia luz, consolida esperanzas, crea , 1,!siones, desvanece desengaños.
En esta cruenta lucha
que estamos presenciando,
aunque á muchas leguas de
distancia, la mujer ha c:mservado el puesto que le está reservado en la "Cniz
Hoja .. , Por centenares se
cuentan las quedespreciando posición, juventud y
hasta l~s más caras ilusiones, se encaminan á los
campos de batalla; desafían ,·iscisitudes y peligros
y vau en busca de heridas,
1
cuya sangre haya de restañar, lágrimas que enjugar. rwuerdos que guardar
'-------'------------------y dolores qne endulzar.
¡ Benditas sean!

Las brujas y la ignorancia.

rachada lateral (Su:i;)

terales~ porque en ellas se podrán ver las diferentes partes del nuevo monumento, con formas tan
correctas como pueden admirarse ya en los dibu-jos que hoy damos á conocer~ y que al decir de
los inteligentes, tendrán u.na variedad de lineas
extraordinarias, no obstante su sencillez notoria
propia del elevado destino del P.alacio.
Este edificio que ha empezado ya á construirse, será honra de la República de México, tendrá
trascendencia en nuest ra historia de la arquitectura, y como corrección y pureza de estilo, no tendrá rival entre los grandes monumentos edificados
en nuestro país durante la dominación española.
La Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, se propone que todos los edificios que rodeen la Plaza de la. República,. tengan un carác. ter apropiado en relación con el edificio.
•
En nuestro próximo número, daremos datos
de la distribuc"ión interior del Palacio.

CURIOS~ BAJO RELIEVE.

l
rliJ,-,
•• ~

LA SEMANA NEGRA.

~L MUNDO ILUSTRADO

•
~

En una de las salas del Consejo Superior de Salubridad existe un bajo relie\'e, en el cual, con minuciosidad de detalles que maravilla, se ha repre.sentado el Hospital General, cuya construcción ha
·de quedar pi·óximamente terminada.
-o menos ~riosa que el bajo relieve es la foto.grafía de donde está tomado este grabado, siendo
ele tener en cuenta que ,e tomó la VISta en el interior ele la sala que está mal acondicionada y hubo
necesidad de ero lear la luz de m,1 nesio.

De "El Libro de las Burlas."
XX
:\1icniras toca C'hopín, el buen maesi ro,
ó el p~r&gt;ta neurótiro recita,
"'' rlrnrlo con la hermosa señorita,
en \"UZ baja, del último Riniestro.
Y ;;ul'ro mucho! ... Bah! P ero soy diestro
rn ~onreir y en ocultar la ruita;
mi tristeza· es amarga, es infinita ...
mas qué apacible regocijo muestro.
E:-~nv vencido al fin; cesó la I ucha;
yo qm'&lt;lo triste _v ella indiferente;
su a1:inr fué poco y mi desgracia es mucha;
Y e11tre tanto, burlona y sonriente,
ella, en el fondo del salón., escucha
del joren barbilindo el "flirt" corriénte.

..Cuis f;'. llrhí,¡a.
r ach a da principal (Oriente).

En una larga correspondencia, que se n~s _dirige
desde Zotzocola mineral del Estado de Mex1co, se
nos habla de las' proezas de una mujer que se llama
Luisa Bautista y cuvo retrato damos á la estampa.
"Luisilla, la ~inba~cadora," como actuah_nente se
le llama, encontró el medio de explotar la ignorancia de los indio-enas que viven en aquel lugar y al
efecto, hizo cir~ular la Yersión de que padecí~ ataques de catalepsia, durante los cuales, una Virgen,
muy v(fnerada á inmediaci911es de Chalma, se posesionaóit. de su sér, y por boca de la enferma conversaba , con sus hijo,, los mortale~.
· La noticia se hizo sensacwnal; de todos los
puntos cercanos par tían numerosas romerías, que
iban á presenciar el "milagro," y po~ supuesto,
abundaban la$ e,cenas más chuscas que imagmarse
pueda pues la "Yir"en" tenía ocurrencias tales como q~e una músicaedel pueblo, tocara el wals "El
cielo por un beso; ' ó que el vec:no "fulano'' matara un carnero v se diera un almuerzo ele barbacoa.
Por otra pai·te. las limosnas se multiplicaban y
Luisilfa en com1Jlicidad con otro tal Blas, que colectaba ' lo donativos r propal a ba e1 " mt·1 agro"
por todas partes. hubiese llegado_ á re1~nir una
fortunita, si la autoridad no se hubiera v1Sto pre·&lt;sada á poner coto á tamaña supercl~ería. cuyas
proporcwnes
ya
eran alarmantes,
porque'.la"Virgen,"
por boca de Luisa,
.
·1 predisponía á los
vecinos. de unos
pueblos, contra los
de otros distintos,
y el fanatismo habría llegado á tal
extremo, que se temía hubiera una
revuelta.
La embauéadora
y su cómplice, se
encuentran actualmente eIJ la cárcel,
y con esto ha ter¡:ninado tan grosero engaño.

-11

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 4 de Febrero de 1900.
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CAN'l'0 PRIMERO

I
Y llol'a y llora el pequeño,
y llora sin espera:nza,
que ,en Yez de arniJla1,1e el sueño,
su madre se fué á la {lanza:
¡por eso Hora e'! pequeño.
¡Ay! es Ja tarde sombría!
ya va declilDau.do el dfa
tra.s de la obscura montaña ..•
¡y en Ua desi.e rta cabaña
no ha,y q•nien pren-Oa Ja bujía!
Mas . ..d,e pronto, escúchase una
voz, y en medio de •l a sombra
bruna,
el niño siente unos brazos
que ilo sacan de aa cuna.
¡N-0 es un sueño!
Es .Mina,
Ua vecina,
la del semblante risueño
como la luz matutina:
es Alina

que va á do1·mu· al '.P equeño.
Y le ca,nta,
con ,UJlla te rnura smnta,
me!lodiosos estribi4los:
"IDn la rama de la hi«nera
duermen cuatro ,paja.i·illos
· en hilera ...
no .Jos mLres, no .Jos mires
envlldiosa,
no suspires,
que ,en ·l os á11.•boles de enf&gt;rente
los ase&lt;'ha una serpie11te.
Ya fas l&gt;la'll'cas amal)oJas
ha,n oor:rado sus ,corolas;
ya tJa. hma s6!lo espera
qu,e este nJño esté dormido,
~'" ••a n&lt;1,~·,se, sin ruido,

g';oemcv en do.1 canloJ JJOZ 8TGazÍcv 6nziqucl~

por fa cercal!la ladera ... "
Y así lie cauta, a.morosa,
mientras '()l'&lt;!'ll.de ,en Ja cabaña
1a bujfa,
porque ya la. luz del cH~
~ pe11di6 ti,a,s 11a montana. ...
11

En la oar,1-.etera ol&gt;scura
tan sólo el viento rn11.a11um•a ...
1,1edan las hojas ,caí&lt;la,s
l)Or el Abrego ,ittnpeilidas;
Jos á,lamOól que bo1,dean
el ca.milllo, ',e estr,e,mecen,
y entre la soml:&gt;ra, pai-ecen
gig-a ntes que cal&gt;ecMn;
todo ,com•ida aJ a-e.poso
en el valle silencioso;
tan só'lo jun&lt;to á la rpueJJta.
ele la. ca.baña desierta,
f&lt;E! es&lt;.-ucha la voz de Alina:
·· ...,l a ,l uz quisiera. 11ielaie11 tu frente a:la.soastrina,
mas ~a .l uz no ¡puede entrar,
que ya corrf la cortina."
Con la ,ca:ucf6n de la luna,
en cl fon&lt;lo de 11.a · cuna ·
qned6 el ,p equeño. dorm~do,
como un ,pájad'O en te-1 rndo;
,. Alina siempre cantando
para. q~e no se despierte,
va. A 1-ewover ,l os tiwnes,
• cuan.do l!Jdvierte
· que á la puerta están ll1!unando.
-·1'emprano acabó la danza,
11,·,wmrura en ,tono de chanza,
~- sólo abnh-é la. puerta.
si prometéis no hacer ruido,
porque el niño está dormido:
y despierta.A,! entreabir.:e ;¡a, ;puerta,
aipágase la bujía ...
No es Lncfa,
la ma.d,re del peqrueñ11.1elo;
á la incierta
luz del cielo,
mi.ra Alina que es U'Íl hombre,
y al ab1•irle, con recelo
le l)regunta po1· su_ nombre.
- :U-i nombre no 11I11P01-ta naoa,
d,ice con voz fa tigatla;
al •pasar junto a•l rnolino,
f'cll aquella. encrucijada. .
que al fin está &lt;1e.l camJU?,
,¡ oo a-secho, tras de run ,p mo,
do!\ hombre..~ en embos:caJCla;
rnn.s como dejé, una tarde
mi .carabina, olvid.a&lt;.la
en casa del moli'I1·ero,
antes que ser prisionero
prefe1ri ser nn co~aa·de,
,. me batí en retmula.
Xiña, eSIJ)'erO en tu bondad
que por un solo momento
· me des hospital:id11d
mientras recobro el aJJento ...
y Ali11a. ,le dioe:-e.ntrad.
que lLQUÍ tomaréis a.sien~c.
-Soy de tienas mu_y leJana.s ....
añade e,1 T~ién venido.
,ron ,tono triste y sentido:
mas cuamdo vueh"a. á mi hogar,
ten po1· cierto
q~1e yo te ha,bré de ma,n dar
las miís hermosas ,manzanas
de mi l111e1·to;
y en las pi-ime1,a,s semanas
de todas Ja.s primaveras,
te envim·é \'()SU.IS tempranas .....

III

-¡ Oh, las a·osa.s! la.-s prefiero
á ,Jas más Uin.das manza11as!

.l'un1o. virve un jardánero
que tiene un iqvernadero,
y hay rosas hasta en Ene~·o;
pero lllO son tan lo7Al.llas
como sus otras herm!lDaS
que ll!acen •por ,p1·lmavera.
en la esmaiJtalda pradera.
... ¡Ah! ya. m11 esta,ba olvidando
del pecrueiio. . . no hagáis t'il!i.do .. . .
tengo que segudr cantando
porque no está bien dormido ....
"Ya. las hlancas amapoJas
rleshojai·on sus eo1·olas.
Se ,han eerra.do Jas ventanas
donde crecen mejoranas
y tomillos
Ya. en fa ,r ama de fa higuera
duermen cuatro pajarHloo
·
en hilera ....
no aos mires, no los mii'e&lt;S
envldJosa,
no suspires,
que en los árboles de enfrente
las a;se,cha. una se1,pientle."
-¡Qué ,dulces ,cauciones sabes!
•á la voz de tu ca.riño,
se dormi1rian [as aves
como ,se &lt;iuerme tu nllño
¿ Dónde aprendiste á cal!ltrur?
-; Yo?. . en el bosqU"e .. en ell pinar ..
en la. cercana ladera,
o vendo aJ ruido tt,ina1· .... .
·--¡ 011 ! no te rías, esipe1,a,
¿es acaso, tu hermanfüo
ese ,tierno gorriondllo?
-No. señor. que si así fue1,a,
más alegre yo estU'Viera;
soy Mina,
•
la rveci.na.;
mas quiero á los niiños tanto,
que cu,a,ndo e!,,C'UChO S'U na~_to
siento en cl alma una e,,-prna . •• ,
v ~ste ;pob1·e pequeñuelo
fa,n,a ·c-011 tal desconsuelo.
que apenas su voz e.'!Cucho,
veng-0 a!l 1,unto sin tal-danza
á do1unÍ1l&lt;iJ.O con m&lt;i canto,
,pues se queja,
por(Jue su madre :lo deja
por h·se al pueblo á Ja danza.
- i. Y tú :n'tmca vas, Allina?
•-Suelo ir alllá. por ,emno,
con ¡a hi.ja. iclel hortelano,
una m't1cha.cha. di,~im1.
que con su obscuro justi'llo,
su falrla de muselina
v su 111.Ddar rle pajarillo,
pm·e,c,e una golondrina.

IV
Mientras llal:Jllrul ele esta suerte,
~-imen 1os vientos afuera .....
tan .sólo ,u,n •1ucero vierte
su lmr,, en la. ca1,ietera;
v en ~a. cabaña. sombrfa
no han prendido la bujía:
quie1't' evJta•r el viajero
11111 e. aO ver por la cen-adura
de la. puerta mad segura,
desc-nbmn su ipa1'8Jdero.
-Y dime. dulce cantora.
¡, qu(&gt; haces MJUf entre estas ruinas?
-:\fo Jievan-to ,con la aim-ora;
cuando q1üero, soy pllilltora,
y rae llevo las ovejas •

fL pacer á lasecolinas;
euido ta.Dlbién mis abejas,
mis flores y ml&lt;s galHnas.
-Tus padres serán felices
d&lt;.' rt:u ,·oz bajo el imperio . ...
--¿ :M is ¡JJadTes? ... . . J.Ja !,argos años
q11e están eu e:! ,cem~te1,jo
bajo lo-s Yiejos cast:a nos ...
Y una •lú-grima traidoTa
de honda. l)ellfl, &lt;lielatora,
rueda. pura. y cristalina,
por ea! sembla:nte de AJ;na.
-ViYo con 'llllOS pa.0 tores
1:ln &lt;&gt;eñudos como hmaiios.
Por ,e!\o &lt;''UaJlidO ,Ja. am·a,u
los borizom,es colora,
at,andbno la ca.baña.
y me voy á fa ,montaña
con el rebaño de ovejas;
por (&gt;SO en el colmenar
paso Ja tarde en ct1Jdaa:
lla.s abejas,
v en las mañam1s ,he,nuo=,
en ,casa. (le las v,e,cil!las,
d efiendo á la ' lUll1'il)OSaS
deil pico de 1as g:rlli11as;
po1·que si pa'dres ;t;u,viera,
en el hogar estuviem
preparnndo ,Ja;:¡ casta.ñas
en el fuego de Oa ho1·nilla,
rn len tras fa gata a.11111!'.i lla.
mi' hiciera mil mnzm·añas;
y al ,mono1ogm· eteruo
de las. aspas del molino,
hiciera. con el meril10,
vestidos para el im·i{'rnO;
ó hilara en '18'. meca el lino
frente 1i fa venita.na aftegre
que abierta está hacia. el camJno ..•
l\la,s no .. . .. q ne fuera de ,casa,
ocio.53. mi vida. rpa.sa.
.. . . ¡ Por eso en mi c-o,razón
siento tanta collli)llsió11
cuando los Dliños se quejan
porque sus padres •los d t&gt;jan !

V

-¡ Qué forhma, hne,ia A-l ina,
,para. este pobre Jlº'] lleño,
tener tan dn!ce vecina
que venga á 11.r1,ulla.r 1'&lt;11 s,wrfo!
mas escucha: ¿qué dijeras
si s111)ieras
que en uua. triste cabaña.
más pobre que ésta, y más frfa,
l lo!'ll. otro llliño, á po11'ia,
de Ja l!loche 1i Ja maña.na,
sin que la mano 11eclosa.
de u na nrnj er ca.1,iñ osa
lo consuele en s,n ngonfa ... ?
•
--;. Qué dijera?
al punto .Allna. responde:
/.dónde está ese niño. dónde?
eso es ¡o que reSJ)(l!Tldier11.
y á vea1lo rul instaa1te fu era.
Y el hombre, temblamlo. dijo:
- Pnes vive en ,la cm-retera,
y el desdichado es rni hijo ....
~~

CAN'l'O SEGU~DO

I
Trurde e,s ya. 8oml:xra niuguna
queda tlotruudo en el cielo;
surge, de pronto, la. •luna,
Y al ver su hiz blainque-cina, ·
huye á escondense rl mochueio
tJ·111, de alguna
Yieja ruina ...
Los pica.ellos de Jos montes
reco1-tan :los horizontes·
en ~a noche s.ilenrio~n,'
la luna, como 'llna dio·sa

todo á tu ll!Jdo se olvida:
la pena, ru tiellJJ)O .. ..la 1·!da . ..
mas es,pea.·o,
di.ce con voz temblorosa,
t]ue ,mi suerte
,q,u,errá. que yo Vlllel'"ª á verte;
y en ,1,a noche si1Jenciosa
tu imagen evoC8l'é,
y ,tus &lt;'runciones oiré ...
-Y yo espero,
dice .Mina, ruborosa,
que os vaylíis . . . eJ tiempo ipasa ...
III
solo está el ruño en la .casa. ...
-¿ y a ím a máls á la perjrnra. •, 'P'rendedme, :pues, la. bujfa,
•dijo A•lli:na, 0011 b·istum.
que ya lllO tal-da Im~ia .....
-¡AmarJa! exclamó el vjajero! A.J ofr qu,e ·l uz i~ :pr&lt;Je
Cullllldo vo1Yi6 el jar,dinero
,cou acento tan smc~·o,_
ú podar el Limonero,
p.ren'de nu fósforo el vm1et·o .....
podé. 1:nmbién, mi ,tei"llura;
Y !1fi eiuoeuderse iJ,a J1ama,
T el 'áll:bo-1 no florreló
Almn, confusa, ex,clarna:
~· mi c-iwiño ... mmió'.
-¡Santo Dios! ¡el mo1ine1'o! ...
Mas ¡a.~·! que j3'llláS un canto
,5e oye en el boga,¡· desie1-to:
y s61lo ,se e,s,cucha el 1lanto
del niilo, siempre despi,er,to.
-¿ Y no ha,y ailguua. v&lt;ecina,
dijo Alina.,
que al niño por un instante . . . ?
-JLi calbaña,
de las otras, muiy distante,
&amp;e a.Jza huraña
al fi,n de la caJ.·retera;
tan sólo ¡a.y! el C.IIIli:nante
oye •la voz lastimera ...
-i. Y 11uién p1·epa1·a la sopa?
¿ Y quién dentro . oel ru:ma:rio
degenda1io,
ordena y ~uanla la. ,ropa ·1
-Una vieja tan lma·aña.
como la triste ca.baña,
q11e. mienb'as voy a1 t1'llll&gt;ajo
&lt;le prjsa, y por e'l atajo,
hace la. n1da. faena
y me IJ)repa.1'!\. la ce.na;
ti/~
mas nunca oo sus brazos toma.
al pequeño,
jamás arruma su sueño,
y á. su triste faz no asoma.
la sonTisa. de ve:ntnra
V
que fulgura
en un seml:&gt;la[lte hala,giieño.
-Sf, yo soy, dice I?ernan'do
Y el niño llora'llclo está,
oon tono insieguro y Wan&lt;lo;
y Hora sin esperanza.
yo, que te rudoro•y que sueño
po1,c¡11e después de la. danza,
-por da. lllOChe
nadie Lrá.
que juntos vamos cruzando
á. dormil&lt;lo con un canto
el mundo, Y. que soy tu uueño . .. .
mientras olvida su llamto.
Deja que mi fünO'l· te diga,
... Y con s,u ,oz .cristalina:
duil~ a.miga;
-Iré yo, a.-esponde A~ina.
comprenlde que yo te quiero
c-on lllll c311•,1fo s:incero,
IV
y que s.i tooo be callado,
es pru·qJUe tú no has dejado
-¿ No te asusta la pobreza?
que al'l!Js cobre lllJi espeu:anza ....
,con acento C()lllJDovido
ya 110 ves, cuando •te sigo
preg1mta el desconocido.
en Ja danza,
-:'líe asusta mlis la 1siqueza,
6 quiero valsar c001tigo,
dice Alina, con nobleza;
huyes de rni, d~ueñosa,
y tanito mdedo me inspi~·a,
como frágil mariposa,
que cuando voy á fa danza.
y si te hal:lo en el sendero
,con la. bija del jrurdilnero,
a,l ocaso,
si me invita el molinero
con ligero
á bai]'llll' la contt'll.danza,
paso
de bija. buena, haciendo a.lrerde,
huyes, tnwbién, pr,e,surosa ..... .
Je ddgo que ya es muy 1:ai,de
comprende que si l)udiera
y quie ruiites de obscurecer
mor.ir por ti, yo lo hiciera,
tengo á casa. que volver.
qu,e sin ti no vale nada
Y €&lt;So que .no hay e,n la a.Ji.lea
mi vida desYenturada ..... .
muchaicha que no il.e vea
ya ves l-0 que en tu memruia
con afán ...
!l-.eco1&lt;darás de mi historia. . ....
Asf, pues, vuestro pequeño
¡ sj'j 1la estrella
se ba. ele dormh· con mi éanto,
clara y beJla
he de h· á. secan· su lla:n to
qu,e numine mi destino,
y á llevaa,le un dúlee sueño.
seña.,J ando otro camino!
-Gracias mil, bella ca-nt01,a;
.... ¡ Si fueras tan gemerosa.
Ja diicha. vas 1i llevar
que me dejaa·as quererte!
á mi entristecido hogru: ...
¡si á tí me uniera. la. s,ue1-te !.. .
Y .A.lina '1e -dice :-Ahora
¡s,i qulsiems .ser mi esposa! .... .
ved que es muy ta:l'Cle, y,a es hora
Y á la luz de la bujía,
.paJ-a vos de 1-etornru·,
ve A.lina su gallardía,
,porq't1e, acaso, el pequeñue'.lo
su 1·ostro de tez morena,
Jl,orando esté sin consuelo ...
¡ pobre niño! ·id con presteza.,
1a frente 'Doble y serena,
y los grandes ojos negros
no lo volv.á.is á dejar ...
-¿Es ya muy tarde? el viajero
, que la mira.u,
,p regunta coo exb·añeza ...
Y, tomando su somb1-ero:
-Siento, ilice, gran tt·isteza.
al,dwrte mi despeilida ...
el curo que nos casó,
¡poco después me escribía,
y oo is11 e34-t:a. me decía:
"l'ercióna4a. porque ha muerto."
¡ Oh, qué su1e1rte ta'll impía!
¡ qué mai•afüi!
¡qué caldena
tan extraña.,
con un eslabón de pena
y otro eslabón de a,l egria! ...

/

~

• Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

sus haces oe luz desata;
ilos á,la,mos del ,camino

mecen sus hojas de p:lata;
y en el otero H!CÍlllo,
se oye, en u11 árboll, un trino ...
Y oo tanto que eu la. espesura
el vi'e'llto llora y murmura
con un tono Jastimero,
a.J:lí en la cabaña obscura,
cuenta su historia. el viajero . ..
-Con ~ ,corazón m-.1,s triste
que amrurlillas · SOlll las hojas
por otoño;
llena el a1ma. de congojas,
y en e·I &lt;pecho
hlen clawa.das c-omo da,r dos
más espinas
que las que tienen los ca,rdos,
asi voy por el ca,mino
que seña'ló mi destino ...
Cuando todo se nos muere
y no queda en el hogar
ninguno que nos espere,
nos echarnos á l:&gt;usca:r
con anhe1o
y ail a:~ar,
un consuelo_;
y si log,ra.mos halJar
una d'l1lce compañera
•
que ,com:pwrtilr nuestra. suerte
quiera,
{í la iglesia deil lugmvamos, al pll!Dto, á e:nJazai·
nuestro. v-ida. con -l a suya,
y erutonces, al búste hogar
fos pá,jruros de aa dicha
vueJven de nuevo á anida.r.
Cua.noo mis padres murieron,
de fa casa silenciosa
esos plijaros huyeron;
mas voilvieron
CO;U mi esposa;
y en el hogar apagl!Jdo
aJ.-dió •l a ileñ• olorosa.,
y el humo alegró el tejado. . . •
11

Tres ve,ces, el jru·dinero
fué á po&lt;lru· el limonero;
tres veces, con la nevada
se l:&gt;l0J11q ueruron las col:inas, .
y tres veoes, la. bandl!Jda
alegre de golornJ.,rinas
se lllCUlfTUcó en el alero.
Cuando una ta.J.,de, al hlegaiá. mi casa, y pregull;rur
por m~ esposa,
Rosa,
el ama de1 pequeiluelo,
me 1·esponde
con 1-ecelo
y al oído,
que la señora ha saJiido
y que elila no sa.oe adónlC1e
habrá ido.
¡Oh, dulce Allina! ¡qué sal&gt;es
del mundo y sus fe'.lon!as,
tú que has pasa'1o tus dfas
con los ni'fios y Jas aves!._..
. . . Mi e,spooa. jalllláS Yolv16
al hogar triste y desiel'to;

"1-~

.r
empañados por ,l a rpena......
7fú_
Y al fin con 1·oz tem b'1oTosa
ti~
y a,¡·gen tlna,
~
dice Allna:
tz;
-j&lt;"ó1~? ha ele ser vne!:',t ra ,esposa una h1Ja de ,la. mo1Jtaüa!
No es eier to que en el .camino
en ~rn¡11 pobre Pabaiia
'
os sumergiera el destino:
ha t iempo sé ele meruO!rtia
vuesitm Mstor.la;
conozco bien e l mndiuo ..... .
Y poi· ,e;so
voy de ,prisa.
cuando el camino atJ,a.vieso;
pon111e ,una l111milide pa,sto1,a
que se levanta iá ,l a ll'lll'Ol'a,
no poclTia
da.ros la. anslada a.lJegrrn..
-i. Pero no ve,s que te quiero?
ir€i])etkt,

con m1gustia eJ moliI1ei,o.
Y eina, sin oír. seguía
c1ieientlo con a marg1wa:
Yoo que la maJ.1.-veantura
no8 viene con ,e;i diJDe-ro,
lo sé ·porque el jrur,¡linei·o
me lo dijo,
y la otra tm,de contó
que la madre de 1roestro hijo
por ánterés se casó.
_-Rar,óu ti~me ,el ja1•din,ero,
d100 Fernando en voz baja;
¡pero tú no e:res aJh,aja.
que se veooa por d i.ne-ro.
esta noche lo hns 1)'l'Ohaido .....
¡no me llagas desv,e,nturaldo!
¡mtra, Allinp, que ,te quiero! .....

VI
:.\Ias siempre A.Una impasible
á l:l. voz del m0Jin,e11:o,

mieiu.tras él dice: "te quiero,"
ella responoe: "¡im,posible!"
VII

Y Ja noche sileneiosa
que en luz d e Jrnna. ,se baña,
sobe·{' los "'ª mpos 1'0J.)osa ...
Tan sólo aUí en la cabaña
se oye :ruido ....
y surge u.na voz extraña
que es, á veces, un gemi,do
que se J1eva.
el viento de -la. montaña ..... .
VIII
Ya Femando, entristecido
va á despedirse de .A.Nna,
cua,udo, herioo
po'r Jidea repentina:
-Ya no quisiera i!llsistir,
Je dioe, en mi ,Joco empeño;
mas .... ¿ vas. á dejar morir
•
,a,l ;pequeño? ....
Con tu canto

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•

�Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
¿no ilrá.s á. anullrur su sueño?
Dime, ~a,
¿ ya no siffilites uua espina
~uaúdo oy~ de un nlñ? el -luo,nto? . ..

IX
¡Ay de Ali:na
,ta vecina,
ita del ooml:llarute 1is-ueño
como ~a Juz matutilna!. ....
i ª'Y! de Alina,
que ha baja.do aa cabeza
¡porque nota, &lt;:on tristeza,

que ya á vacile.r empieza.
FeTI13llldo en aJquel momento
co'bra ,a,1iento: .
-¡ Piensa, dice, Jo que el ruiño
te ama.ria!
¡y piensa con qué canifio

á. tu cue-llo en,].aza.1•fa
sus ma,necita.s de a:ooúño!
.... ¡Ay! Alrna, ¿qué dijeras
si supi,era.s
que 19.Jlá en el hog,a1· desierto.

en una trurde .lh1viosa
ha.1I~ra,n a :! niño muerto! .....
- ¡Callad, ,por I&gt;Jos! ya vencida,
dice .AJina, conmovi-0a ....

una e m ~ a os ,espera • • .•
y &lt;,!, SO'llXlendo,

Y de nuevo, ruborosa.,
con la 1·oz ent.erneclda,
a¡?-rega en tono sillcero:

X

Mas al Llegair á ia. puerta,
una d11da se despiierta

e.n 'la memoria de A,lina,
y,

teml&gt;l'rundo:

de ll'ernru:ido;
hemos ~hrudo en olv,jdo
que a,l fin de .la. canetera

-'I'rañgo aquí mi c,aa,aibina ....
no temas, ahora comJ.)l·endo
que ,los dos hornhres que ví,

son dos iílaunos a:mantes
que han unido su destino,

y .que ertie.n&lt;Íen, vrucilruntes,
sus 4-amas, hacia el romino ....
Aoiós!. .... .

Y rnieutra.s Fernando
se despille, s,uspirando,
en el otero Ye&lt;:ino
se oye, en un lÍll'bol, tm trino ...

El Pabellón R~al de Espana en la ·Exposicion de París.
---------------

•

La arquitectura española nos ·es casi desconocida. Mientras que muchos tratados especiales y
una avalancha de publicaciones ilustradas nos
dan á conocer hasta los más insignific.m tes monumentos de otros países, describiéndolos coi¡;
prolijidad, se pueden contar las obras que estudian la España monumental y de ella sólo la parte
morisca y no muy á con~iencia.
Por otra parte, pocos son los ''touristas" . que
van á España, y en cambio no hay uno que no se
crea obligado á visitar la Italia, pulgada á pulgada
de terreno.
Y sin embargo, son numerosísimas las'c~iurlades
magníficas y las poblrciones pintorescas que en
España ofrecen al estudio y á la aclmirac:9n de
lós inteligentes, bellos y curiosos modelos arquitectónicos.
Durante el curs~ de los siglos, España ha seguido el movimiento general que ha venido modificando, etapa por etapa, el arte de constr1:1ir y
las formas arquitecturales, pero no sin poner un
sello característico y un color local originalísimo
en las construcciones que hizo.
De este modo se desarrollaron en España los diferentes períodos del arte gótico, en sus comienzos,
en su apogeo y en su dcc1dencia, pero con fórmulas muy particulares, porque en el.arte gótico fué
en el que hubo mayor compenetración con el morisco.
,
En el siglo XYI, después de las victorias de D.
Fernando el Católico, la raza española adquirió
una real preponderancia. Las artes y las _letras alcanzaron una magnífica extensión, y este esplendor fué atirmado por la inusitada prosperidad, que
era la consecuencia del poder español en los dos
hemisferios, cuyas riquezas afluían á la metrópoli.
De aquí nació una fiebre de construir, indicio
seguro de la prosperidad ele lm pueblo, cuya consecuenc:a fué un número enorme ele edificios magníficos.
•
La :España tomaba parte entonces, como era natural, en ese fenómeno de ernlución regresirn, que
se llamó el Renacimiento.
•
K o solamente defienden los españoles la ]Jrioridad, sino que afirman que pl Renacimiento español .produjo obras estéticamente superiores á
muchas de las que el mismo movimiento artístico
produjo en c.J resto de Europa. Esta• opinión está
asentada en una obra importante: "España Artística y .Monumental,,, donde leerno esta frase significati ,·a:: ...... "En la época de Carlos V, nuestra -arquitectura crece, se desarrolla Y_ engalana;
pone á contribución el pasado y es la pnmera entre
las JJrimeras."
Por supuesto que cada país de Europa reclama
con i"ual pasión, no menor buena fe y grande acopio el~ pruebas, esa superioridad de concepción artística en la época del Renacimiento; la verdad es
que el movimiento fuS general é igualmente po'leroso en toda Europa, y que en cada nación tom? el
vuelo v recibió el sello más ó menos característico,
oriainal y ·hermoso del arte local; y como España
atr~vesaba en aquellos momentos por su período ele
apogeo, el Renacimiento español creó verdaderas
mara,illas-al imprimir su impulso á un pueblo pretórico de riquezas y energías.
Este inolvidable período de g.randeza artística,
es el que se procuró sintetiz~r_ ~n el ~1ennoso pabellón de España, en la Expos1cwn proxana.
.
Se hizo una habilísima. selección entre los edrficios más r enombra'(J.@s, resultando un verdadero
mos;ico de fragmentos típicos, cuyo principal mé-

rito corno conjunto, estriba en el talento con q:1e
se unificaron elementos tan variados.
El Pabellón Real de España está situ!!do:cn 11
margen del St:na, entre el de Aleman:a y el &lt;lel
principado de llfónaco; ocupa un rectángulo ele 25
por 28,50 metros; la torre más alta tiene 28 rnet.ro:;

mús, la sombra de sus pórticos está refrescada
por el agua que brota de una fuente que ocupa el
centro del espacio descubierto.
En el patio del centro, hay una escalera monumrntal.
Los edificios españoles, de los cuales se han

l .

•

EL MUNDO ILUSTRA DO

ARTE MELANCÓLICO

dice 11!. Allna.:

-¡AJ fin!. ... sieré vuestra esposa;
jdos en paz .. •\.. Que ya os qu[ei·o.

-¡ Esperad t dice al ofdo

Domingo 4 de Febrero de 1900.

-&lt;:::&gt;&lt;X:&gt;

Cuando se intenta un estudio comparativo entre
nuestros usos y costu¡:nbres, nuestro carácter y
nuestro género de vida y se les pone frente á frente
de la índole general y de las tendencias habituales
del arte nacional, salta á la vista el más inesperado
y el menos explicable contraste. En la vida corriente somos ~uguetones, bulliciosos, decid\'Jres,
frívolos; nos encanta el retozo, nos subyugan lamaledicencia, la anécdota y el calembourg. Huimos
cuanto podemos de las conversaciones serias, detestamos las visitas de cumplimiento, abandonamos
las reuniones de etiqueta; hasta nuestros negocios
más interesantes los tratamos en broma y los debatimos con alusiones picantes y cuentos verdes.
Una· persona grave cae en medio de nuestros
placeres y regocijos, como\ un carámbano en un
puchero hirviendo; préferimos la sociedad de los
hombres que nos deja toda nuestra libertad de
palabra y de acción, al trato de las damas que nos
impone recato, mesura y discreción.
Los bailes y tertulias comienzan siempre como
visitas de pésame; todo el mundo está cohibido y
aburrido; á poco los hombres· comienzan á desertar del salón para refugiarse en la antesala y formar ahí corrillos donde dar suelta en voz baja á
la conversación ligera, y poco pulcra, á la risa mal
comprimida, á la sátira mal disimulada. Las señoras mayores platican ó bostezan solas en el sofá, y
lJls niñas bonitas se impacientan en las "góndolas"
y sillones, lanzando miradas furtivas y envidiosas
á la antesala.
Rompe el baile, ó mejor dicho, no rompe_ él sino
la música, y el anfitrión tiene que salir á la antecámara á reclutar bailadores:
- V amos, señores; á bailar! esas mnas están
sentadas! Joven, anímese usted! busque companera!-y la juventud ardiente se pone en movimiento lenta y perezosa como soldados soñolientos
á quienes se despierta, á gritos para "la fagina."
El hielo no comienza á fundirse sino cuando
se fuerza el vapor á beneficio de dos ó tres distribuciones de "rompope," de ponche, ó de Champagne, según clase. Se necesita ese excitante artificial para promover la promiscuidad de los sexos,
para disolver los corrillos masculinos y sólo "entre dos aguas" y con la vista turbia van los hombres á la sala y se apersonan con las damas ó con los
funcionarios. Un baile en ¡ieco es como una velada de difunte sin perjuicio de que en la velada
del difunto los "dolientes" del círculo digan chascarrillos y rían á hurtadillas.
Cuando un amigo nos invita á comer á su casa,
tratamos diplomáticamente de inquirir si la señora co~e en la mesa. En este caso, privados de chacotear, de poner los codos en la mesa, de decir horrores y de "sonar" la boca, vamos á "revienta
cinchas" á tirones y salimos disgustados, arrepentidos. Si la reunión es de hombres solos, "ancha es Castilla!" y seguros de beber seco, de hablar disparates y de romper la vajilla, nos divertimos como niños y gozamos como "unos desesperados."
A esta índole de carácter, á estas costumbres
bulliciosas y juguetonas, debería corresponder
un arte "cancanesco," el vaudeville en el teatro,
los cascabeles y los ritmos violéntos en la música,
la pornografía y las situaciones escabrosas en la

DE BEGBESJ&gt; DES.A.lllTAANITA.

Cuadro de Rlos.

Fot. Ramos.

novela, los cuadritos de género y 19: prodigalidad
del desnudo en pintura.
· Los franceses son bulliciosos y festivos, si bien
más socnales y pulcros, y su arte es también ligero,
de género bullicioso y festivo; los ingleses son serios y monótonos y su arte es pesado, lento, taciturno; los alemanes, místicos, soñadores y metafísicos poseen un arte filosófico, trascendente, simbó!ico,_ nebuloso; el italiano es pasional, candente,
mspll'ado y su arte despide :fuego.
Nosotros tenemos un arte perfecta y diametralmente opuesto á nuestro carácter y á nuestra vida.
~o hablo del arte novísimo literario, plást~o ó musical, imitado del francés, del noruego ó del alemán; arte de "aplicación" superpuesto y mal cosido á nuestro medio moral y social, arte que pocos practican, de que algunos fingen gustar y que la
masa ignora ó no comprende. No; me refiero al arte
q_ue _emana de las masas, espontáneamente, sin artificio, con la naturalidad con que brota la flor en
la rama. Pues bien, ese arte que llamaremos nacional, no. porque no_s sea peculiar y propio, sino por
ser hacia el cual tienden nuestras inclinaciones espontáneas y nuestras instintivas y no rebuscadas
preferencias, es esencialmente triste, profundamente melancólico, irresistiblemente romántico.
. La música popular, desde el alabado que los indios entonan al caer la tarde, hasta la canción amo-.
rosa que el pelado acompaña con la guitarra y
lanza durante el "gallo patriótico," es desgarradora y dolorida,. está hecha _de suspiros profundos,
de lamentos tnstes, de queJas llorosas· la letra dice: ¡ Quiero llorar! ¡No puedo más! ¡Vivo sufriendo! Hay una, típica, cuya popularidad :rué inmensa y que se entonaba hace años en todos los salones

1
· Llorar y n:ás llorar es ml destino!
¡Llorar con el dolor y la alegria!
Y aunque llorando vivo noche y dla,
oufro llorando y lloro sin cesar!

•

de Chopin.
Nuestra poesía es tambiéngemebundaydolorida.
Plaza, á imitación de Esproncéda, es una hornaza,
vive en el infierno, sufre como un condenado; Manuel Flores, llora lágrimas amargas como las de los
judíos que colgaron sus arpas de los sauces; Juan
Díaz Covarrubias, Acuña, Uuenca, Job, todos sufren y lloran ¡ que más! hasta las décimas de Sixto
Casillas respiran dolor y tristeza y un velo de
severa melancolía envueh-e las odas académicas
de Carpio.
Lo mismo la pintura; mística, • anhelante del
más allá, no crea Kermeses bulliciosas como las
de Teniers, sino dramas bíblicos, poemas sentidos,
martirios de santos, torturas de réprobos. Hasta
e~ las pulquerías suelen encontrarse curiosos espe-c1menes de lo dolbroso, lo trágico ó lo triste. La novela y el drama populares,· no son el Quijote que
hace reír como hace pensar, ni la comedia festiva
estilo Moliére ni el sainete moderno francés. Los
carteles rezan "Juan el Cochero," "El Campanero
de San Pablo," "María Juana ó la Loca de Sevilla"
y nuestros dramaturgos y novelistas no han hecho
casi sino obras de "?a.pa y espada."•
Por manera que en la vida no hacemos más que
reír, en el arte tan sólo sabemos llorar · en la realidad jugueteamos, en estética sufrimo~, y los cascabeles y sonajas de nuestra existencia las transformamos en el arte en campanas de rebato ó
fún~~res esquilas. ~nomalía ..... no; ley natural e mexorable que unporta estudiar y de que prometemos ocuparnos.

•

y en tod,s las '"''"'""'
que decía poco más ó menos:
·

[

~• es un hermoso detalle copiaéjo de los palacios del
Renacimiento. en lo,, que figuraba como elemento
principal y. recuerdo del feudalismo. El Pabellón
consta de dos grandes salas alargadas, perpendiculares al curso del Sena y que encuadran un patio
rodeado de columnatas de estilo árabe, pero cuya
procedencia viene de más lejos, puesto que reproduce el "impluvium" de la casa romana. El patio
es 1!n precioso refugio en los días de calor; ade-

mán en vuelto en brumas? X o; los solloz de Tosti,
los gemidos de Campana y las infinitas melancolías

LOS ".A.llt.A.TElTBS."

Del natural, Fot. Ramos.

Cuando después nos empezamos á civilizar y á
tomar al extranjero nuestra música de uso diario,
¿ qué fué lo que adoptamos? ¿la cancioncilla francesa, alada como mariposa, chispeante como carbunclo, ligera y frágil como tela de araña? ¿ la torpe y pesada melopea inglesa calzada de· zapatos de
dos zuelas y envuelta en
Wather-proof? ¿ el tierno
no y profundo "lied" ale-

2&gt;r. jrf. Flores.

EL HERMANO PINTOR.
I.
El padre abad espía. Por la grieta
Que abre el muro rugoso del convento,
. V e en la celda un infólio amarillento
Donde hay una mayúscula incompleta.
-Es la doliente y mística silueta
De un extático monge macilento
De ojos llorosos y cabello al vie~to
Y un nimbo en torno de su faz de asceta ...
Con las manos unidas sobre el pecho
Arrodillado junto al pobre lecho
'
El hermano pintor parece inerte.'
Dijérase que el nimbo peregrino,
Que trazaba en el "riejo pergamino
En su pálida sien traza la muerte!'

/flcardo J aimes Freyre.

•

�•
Domingo 4 de Febrero de 1900.

EL MUKDO ILUSTRADO

D~mingo 4 de _Febrero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

PARA LA CAMPAÑA DEL YAQUI.

LA CABEZA DEL MUÑECO.

Ya tienen conocimiento nuestros lectores, de
que en el Estado de Yucatán, se c·stá empleando
g-nrn 1.c,ividad en la campairn que ha sido indispelldabJe librar para someLer al orden ú los indios
rebeldes de ay_uellos rumbos, que con HUS abusos y
depreciaciones, están siendo un obstáculo para el
mayor progreso ele aquella riquí~i 1na region.
J~l Gobierno General ha puesto el mayor empeüo en realizarla, y se e~pera que muy en breve
&lt;juede en teramente pac1ticado aquel l&lt;~stado y
i-,ometida á las autorictade~ la indomable tenac1d,1d ele aquellas tribus.
Nuestras ilustraciones reprei;entan, la primera,
{¡ los vapores "'l'e'huantepec ... "Taba~e:o•· y '·Yuc-1tún," atracados en muelle ele C'oatzacoale:os, Estatado de Veracruz, que condugeron á las tropas de
la lla. Zona, que estaban en J uch itán, E8tado de
Oaxaca, al mando del General Bravo, para la guerra con tra los indios mavas, el día 13 del último
Octubre.
·
La segunda, está tomada en la playa dL• (',)ab:,lc·oalcos, á las cuatro de la tarde del rit:ido clía,
euanuo ya las t ropas están li1;ta:; para &lt;:!nil,arcar,;~ á bordo de los vapores rneneionado~.

¡ Al fin! las últimas palabras aletearon en la
habitación; toda quedó repleta de silencio, y dejaron al muñeco rodeado de la atmósfera viciada
con el humo de los cigarros que consumieran aquellos hombres, durante todo el tiempo en que habían permanecido allí encerrados, sosteniendo

•

,

Regatas en Tuxpam.
C'on el fi n de celebrar en aquella localidad los
trabajos que se han emprendido para que el señor General Don Porfirio Díaz, continúe al frente
de la Presidencia de la República en el próximo período constitucional, se organizaron entusiast as
fiestas en que llamaron mucho la atención,
unas regatas ver ific:tdas el día 6 del pasado Enero,
ante numerosa ooneurrencia, que estaba ansiosa
de presenciar el hermoso torneo, en el cual tomaron parte distinguidas señoritas de aquella población.
K ue:;tro grabado representa el bote de regatas
denom inado "Hi de Septiembre,'' que fué el vencedo r, é iba tripulado por las persona siguientes :
Timonel, Sr. Celestino Basañez F.¡no.
Primer llcmo de Popa, Sri ta. Cata!Tna Basañez.
Segundo Remo de Popa, Srita. Flora Florcnc:a.
Tercer Remo, Srita. Regina Messick.
Cuarto Rerno&gt; Srita. María Oamacho.
Quinto Remo, Srita. María Florencia.
Sexto Remo, Sr ita. María Marabota.
, La ilustració1~ _ha sido to~ada de una fotograf1a que nos remitieron los scnores Oirp A. Fano y
Ca., de 'f uxpam, Veracruz.

una charla para ellos amena y para él detestable.
No pocas • ces pareció que esa charla iba á caer,
per o alguien la apuntalaba, como edificio en peligro alguno lo levantaba, como en los frontones
los buenos jugadores lo ha~n con la pelota cuando va rebotando muy cerca del suelo, próxima
ya á rodar solamente.
Se desesperó porque no P"tl:,l abrir la ventana
y estaba condenado á pasar así, envuelto en la
gasa azul del humo, la noche entera.
Y con el pensamiento suspiró largamente, hondamente. ¡ qué suplicio!
Tras unos cuantos instantes que pasó encerrado en una caja de cartón, lo desenvolvieron, lo
• desabrigaron del papel de china que se le enromaba en el cuerpo, lo desnudaron á la vista ele toda
la familia.
¡ Cómo lo alabaron!
Pasó de mano en mano: ¡ qué bonito!
Y cada uno que lo examinaba, al darle vueltas
entre los dedos, le ha.cía temblar la cabeza, aquella cabeza, fuente y receptáculo de sus padeceres.
Temblando lo •dejaron despiadadamente ·sobre
la mesa, con el peso enorme de la sombra sobre sus
débiles espaldas.
Desde aquel día sus sufrimientos fueron mayores de los que había experimentado en el escaparate de la Mercería.
Casi no tuvo desde esa vez una hora de reposo.
Continuamente tenía en movimiento la cabeza, su cabeza buena y pesada, su .:abeza de plomo,
cabeza de estúpido, ¡ ojalá que de veras lo hubiese
sido!
Con esa cabeza, siempre estremeciénclosele, sentía revolotearle en el interior el pensamiento, como ave asustadiza que caída por una ventana
dentro de la iglesia, se azota contra las bóvedas,
buscando torpemente la salida.
Los primeros días, cuando lo deiaron olvidado
sobre algún mueble, aquel niño de cabellera rubia
y tez brillante, igual.es á las del gran rorro que

en la tienda había, y el cual llamaba "Papá" y
"~famá," si le oprimían un botoncito oculto bajo
las ropas,abrigaba la esperanza de que iba á descansar, de que se le sosegaría la cabeza y podría dormir, dormir con su pesado sueño de plomo.
Pero no, alguien paasaba pisando fuerte, por
cerca de él, y se estremecía el mueble, y nuevam~nte empezába á temblarle la cabeza, á vibrarle el cerebro.
Otras veces en medio del
silencio de la noche un
carruaje pasaba á toda
prisa, y la casa se estremee: ía, y la cabeza coronada
con pesadísimo sombrero puesto de través emJJezaba á colmnpiársele de
atrás á adelante.
Algunas veces no se explicaba la causa de sus estremecimientos;,
¿ sería
que hasta el movimiento
de la tierra le hacía daño? porque él había oído
decir un día, que la Tierra giraba.
El rorro que en la juguetería había sido su compañero ele escaparate, hablaba cuando le introducían aire pero no pensaba;
al igual del caballo de madera, y el "clown" de porcelana, tenía siempre quieta la cabeza.
¡ Pero él! ¡ Qué injusto
había sido su creador! ¿por
qué le había hecho un
cuerpo de muñeco y le
había puesto &lt;:abeza de
hombre, cabeza que pensab:i?
Si al menos le hubiese sido dado hablar, habría
pedido que se la arrancasen.
El niño de cabellera teñida por el sol y tez brillante como la de porcelana del rorro de la t ienda,
había roto en su presencia muehos muñecos caros; al llevárselos el Papá le había recomendado
que los cuidase.
El había acar:ciado la esperanza de que también le arrancara algún día la cabeza temblorosa,
se la separase de aquella varilla delgada y larga

•

que, como espina, tenía clavada en mitad del cráneo.
Y no; era su favorito, era su juguete querido,
el único que con su presencia le estancaba el llanto, en los ojos brillantes y azules, como lagos
que retratan el cielo.
Tras las noches sin sueño, largas noches pasadas
sintiendo el frío de la ~oleclad, venía el niño inconscientemente cruel, inocente de las torturas
que con sus manecitas hoyueladas y blancas provocaba, y reía, reía hasta enrojecer y fatigarse,
ante aquel temblor ele la cabeza, esclava de todos
y nunca de, su dueño.
La tarde en que ~e Yió parado en el barandal
del balcón, cuánto deseó que lo dejaran caer; un
paso, un paso solamente y se habría estrellado
contra las losas de la acera, pero ¡ no podía mover
los pies!
Por aquel cariño dañoso del chicuelo, rRra vez·
cumplía con sus debere,; de pisapapel. Rodaba
por todos los muebles de la casa; unas veces en
la sala de espera: allí una niña que tenía 15 añps
y los ojos muy negros, lo tomó entre las manos; y
repetidas veces sonriente, le sacudió con fuerza;
no supo qué grande era el mal que causaba.
Muchas horas ha.bía pem,ado él en aquella niña, y había sen:tido no verla cerca, no estar sufriendo entre sus manos.

¿ Por qué no habría vuelto? Y a que él no podía
ir en su busca,¡ sí casualmente se le hubiera pl'endido á los encajes de su vestido y se lo hubiera
llevado]
Un día lo habían dejado sobre el piano; cuando el temblor de su pobre cabeza empezó á hacerle pensar, vió en derredor mucha gente; miró
muchos ojos hermosos, sintió perfume de mujer,
los dedos de la joven sentada ante el mueble, traveseaban sobre las teclas, y un hombre apoyado en
la cubierta, allí en donde "él" estaba de pie, decía
acompasadamente frases amorosas y deceptivas.
Cómo gozó y sufrió COI?, las notas que saltaban
por debajo de él.
Sintió deseos, unos deseos inmensos; de llorar,
y las lágrimas agolpadas ante sus ojos cerrados
para el exterior, le rodaron sólidas y pesadas por
dentro de la cabeza y al rebotarle le hicieron aún
más daño, le provocaron dolores más grandes,
Alguien lo tomó y al volver á colocarlo sobre el
mueble, lo volvió de espaldas hacia la ejecutante.
Entonces pudo verse en el espejo. ,Hasta entonces se cono.ció; con la mirada siempre hacia el
frente, no sabía qué cuerpo le sostenía la cabeza,

�Domi~go 4 de Febrero de

•

rno_o.

EL MUNDO ILUSTRADO
él pisaba y la vió caer sin sentido sobre la alfombra, y contra la mesa hacerse sangre
y ¡ no pudo auxiliarlo!
La cabeza le temblaba inusitadamente; pensaba,pensaba mucho; recorría su pasado y miraba hacia el horizonte de lo porvenir y se miraba desesperante, desgraciado, extraordinariamente infeliz.
Aquellos hombres se hal)Ían estado al I í toda la tarde, iban á descanzar, iban á
ver á sus mujeres, iban á gozar, á vivir, ¡ ¡ á dormir!!
Y él no, él no tenía afecto , no tenía comodidades, él
ni siquiera podía haberles
gritado: "yo también pienso,
también siento; yo también
amo y odio, también vivo,
pero con una vida de muñeco que tiene cabeza de hombre, con una vida sin igual,
con la vida de una cabeza que
separada de su tronco, siguiera
viviendo muchos
díaE&gt;."
Y la cabeza seguía balanceándose sobre la varilla elástica,
Le dolía por todos lados ;
parecíale que le enterraban
en muchas partes gruesos clavos, y sentía la vibración continuada como debe
sentir el estremecimiento el alambre telegráfico
cuando le pasa la corriente.
El trozo de plomo desprendido de la, bóvetla
craneana le rebotaba dentro de la cabeza; y á veces se le quedaba quieto en alguna sinuosidad como
doloroso tumor.
.
Ese trozo de la misma sustancia que estaba hecha su cabeza ¿no sería su pensamiento?
Por la calle pasó despacio un carro cargado con
rieles, levantando mucho ruido, y haciendo temblar el piso.
El estremecimiento se le acentuó, se hizo más
fuerte y continuado el temblequeo, y nuevamente
se desesperó.
Sm dolores aumentaron; sintió como si se le
derritiera por el interior la cabeza; igual se~1sación

qué cuerpo sostenía á "él," porque ¿ él no era su
cabeza?
Y él mismo, agitando la cabeza se contestaba
materialmente y con acción sentenciosa que sí,
que sí. . ..
Se entristeció ¿ pues, no tenía. aspecto de estúpido?
El traje multicoloro, de pésimo gusto, con las
manos,-aparentaba tener manos,-"perdidas"
en los bolsillos del pantalón, replegaba hacia atrás
el largo abrigo que le cubríí\,, Y tenía a_!:&gt;domen redondo y abultado c~mo de hombre satisfecho, corno de burgués rechoncho; él que, si alguna ventaja tenía, era }a de no comer, porque no lo necesitaba.
¿ Su cara? una cará amplia y eu-nosa, cara de
hércules cándido, bueno, bonachón, tonto.
Si hubiera podido hablar, y hubiese dicho qué
pensaba, nadie le hubiera creído, sólo por el aspecto ele idiota que tenía. Sin embargo, pensaba, -:,· pensaba como hom brc barbudo-aunque
ridículamente barbado.-AdemáR, el stúrimiento
le había tlespertado extraordinariamente la inteligencia.
Mucho tiempo estuvo contemplándose en el
espejo hasta que, agobiado, desvanecido, triste,
se le detuvo el pensamiento, entró en reposo absoluto su cerebro, con la cesación del movimiento
de la cabeza que tan to odiaba: se odiaba á sí mismo, con odio destructor, odio mortal.
Sólo unos cuantos días, m"u_v pocos, tres, había
sido feliz; no había pensado.
Por la noche el niño rubio lo dejó acostado en
un librero Y cuando él mismo fué á sacarlo de
allí, llevaba el rostro muy pálido como si lo hubiesen bafiaelo con cera, y los ojos muy hundidos,
corno si hubiesen estado á punto de sepultarse en
sus propias órbitas:
Pobre niño; él le amaba á pesar de todo.
¡ Ah! él había sufrido no sólo con sus dolores;
estaba sentenciado á ser testigo mudo del drama
que se desarrollaba como entre bastidores en aquella casa. El había asistido á las aterradoras desesperaciones de aquel hombre, dueño suyo, que,
creyéndose sólo se mesaba los cabellos y rugía por
sollozar. Alguna vez ese hombre clavó sus ojos
que destilaban lágrimas en el muñeco de cabeza
fuertemente estremecida y quedó pensativo; tal
vez sospechó por un momento el suplicio de aquella cabeza.
1
Otra Yez fué despertado bruscamente; la dueña
ele la casa tomó entre sus manos un papel que

EL MUNDO

ILUSTRADO
SUBSCRIPCIOl&lt; Ml!:NSUAL FORAN1U,, SI ,r,o
lDXM IOBM XN LA CAPITAL, $l.~

MÉXICO, FEBRERO 11 DE 1900.

·. AÑO VII--TOMO I--NÚM. 6

Gerente: Alll''l'Olll'IO ClJY ÁS,

Director: L i c . B.Al'AEL BEYES SPÍJll'DOLA.

•

habría experimentado, cuando lo fundieron en el
molde, si ya entonces hubiera tenido vida, si hubiera entonce;; podido sentir ya: pero no; la vida se
la había dado fatalmente aquel bamboleo.
Al menos los hombres cuando odian la vida,
pueden dejarla á un lado.
,
Y bien, ¿ no dicen que la cabeza manda y gobiern~ al cuerpo?
¿ Por qué él 110 podía ni levantar una ma,no?
Y el esfuerzo del muñeco fué terrible ....
En la mañana encontraron la cabeza caída á los
pies del muñeco, y las manos, ¡las manos que había sacado de los bolsillos clel pantalón! crispadas
y en alto, cerca de la varilla elástica, ya quieta, rígida, y en la ~ual antes se balanceaba la desgracia
del pisapapel.
FRANCISCO ZARATE RUIZ.

•

•

•

II

COMPLAINTE.

PÓRTICO.
-::::&gt;O~

Villano, trovador, fraile ó guerrero,
Con hoz, breviario, bandolín ó espada,
Fuera hermoso vivir en la pasada
Heróica edad de corazón de acero.
Fuera hermoso, en verdad! Si fraile austero
Yer á Dios con extática :mirada;
Llevar por la Esperanza constelada
Y la Fe, el alma, si infeliz pechero.
Si trovador, en el feudal castillo
Cantar guerras y amor, al suave brillo
De los ojos de hermosa castellana;
Combatir, si guerrero, noche y día,
Asaltar, lanza en mano, una abadía,
O acuchillar la hueste musulmana!·

•

•

Va mi pálida quimera
A enredarse, como una ave,
En la onda, crespa y suave,
De tu blonda cabellera.

I
Eres la rosa ideul
Que fué la Princesa-rosa,
En la querella amorosa
De un menestrel 11rovem:al.
Si tú sus trovas quisieras,
Llegarían, como un ruego,
Los serventesios de fuego,
En harmoniosas hogueras.
Darías al vencedor
Los simbólicos trofeos,
En los galantes torneos
De la ciencia del amor.
Incensado por el aura
De la dulce Poesía,
Su cetro Clemencia Isaura.

Serías el lirio humano
Que halló un rey, bajo su tienda,
En la brumosa leyenda
De un meinensinger rhiniano.
En tí vería el guerrero
Perla~ y rocío, co1'f!o
En el tesoro del gnomo
Que de,cubrió un hechicero.
Tendrías un camarín,
Por las hadas adorn;id,),
En un palacio enca11tado
De las márgenes del Rhin.
Y en las noches de las citas,
Bajo el rayo de la luna,
En,idiarán tn fortuna
Loreleys y Margaritas.

III
Mientras pensativo y triste
Junto á la cruz ele un sendero:
E~trechara un caballero
La banda azul que le diste.
En tu ventana ojival,
Dulcemente reclinada,
Oirías la balada
Del ardido Parsifal.
Y de un juglar, que ha traído
S'* harpa cubierta de flores
La h isto ria de los amores '
De Crimilda y de Sigfrido.
En tu blanco camarín
Por las hadas adornado
, el sagrado. '
R esonana
Cántico de Lohcngrín.
Y a mi pálida quimera
Se ha enredado, como una ave
E n la onda crespa y suave '
De tu blonda I cabeitera. '

'Jficardo Jaimes Freyre.

--·

..--

•

.

,,,,

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1

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14 d
f

esfafua de la &lt;Jorregioora ~oña Josefa órfiz de ~on¡ínguei,
4eeoubiertael5 del aotual en el jardfn de Sa.•to D~minll'o,-Ké:rloo, D.

r.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Arte melancólico</name>
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                    <text>Domino-o
o 21 de Enero de 1900

EL MUNDO I LUSTRADO

~a&lt;"-&lt;:&gt;

La o-ran distancia que nos separa de la frontera
Nort/ muy especialmente de Sonora, es causa de
que en el centro de la República no se eonozcan
sus detalles, y pasen casi inadvertidos los esfuerzos
y fatigas que están reatiza1~do y sufr:n las trop,as
de la Federación en la activa campana que estan
hacienclo á las tenaces tribus rebeldes que habitan
en las riberas del río Y a qui; pero no sucede lo
mismo con los vecinos del mencionado Estado de
Sonora, que encontrándose mny cerca clel camp_o
de operaciones, y estando, por otra parte, muy directamente interesados en el término de la campaña, están al tanto de todas sus p.eripecias.
Así es como se explica que en todo el Estado y
muy principalmente en Hermosillo,. se profese
gran estimación al señor !teneral Lms E. Torres,
que es quien con incansable actividad y buen acierto, dirije desde hace tiempo la campaña.

vecinos &lt;le Bermosillo organizaron con motivo de
su viaje que hizo recientemente á ése ciudad el señor Torres para el arreglo de asuntos del servicio.
La recepció?l. fué verdaderamente brillante : las
principales calles por donde había de pasar á su
arribo, fueron adornadas con varios arcos triunfa• les, las fachadas también se adornaron y multitud
de habitantes pertenecientes á todas las clases sociales, fueron á recibirlo, ó por lo menos presenciaron su llegada á la población, desde las aceras, balcones y azoteas.
El primer arco, sencillo en su decorado, se levantaba en la avenida que queda inmediata á la
Estación por donde arribó el señor General Torres. Estaba sostenido por cuatro columnas que
realzaban so~re gruesas pilastras, cuyo decorado
simulaba cantería. En la parte alta, dentro de un
semi-círculo, artísticamente adornado, se veía pintada el águila mexicana, entre palmas y laureles
y en el remate del arco se leía esta inscripción:
"Honor y gloria al ínclito soldado "General Luis
E. Torres."
El segundo arco, de -gran altura, se colocó en
. una de las calles más espaciosas de la ciudad de
Hermosillo : sobre pedestales, cuyo adorno cenU na demostración de ese afecto, fué -ind-q.da- t ral consistía en grandes coronas de laurel, se
blemente la recepción que los más caracterizados sieron dos estatuas que representan á la Paz: I-1-~r-

m,-

U;
t-:1.~r,~

gabinetes europeos pidiéndoles que se comprometan á • impedir el cumplimien"ti de los tratados de comercio con China en las regiones que
dominan. Después ele algunas r esisteJH·ias cedieron
husia y Francia. Alemania no sólo cedió, sino que
se puso de parte de los Estado¡,, Unidos.
La puerta abierta significa, pues, que en el I:rnperio chino el comercio ele todas las potencias extranjeras tendrá clerchos iguales. Comprometida
Inglaterra en su lucha con las Repúblicas africanas, los Estados Unidos intervinieron muy á tiempo, impidiendo tal vez que valiilas de esa circunstancias las potencias continentales, lticiera11 por su
ctienta el reparto del Imperio Chino. La primera
caricatura, p11blicada por el "Worlrl" de Nueva

MÉXICO, ENERO 28 DE 1900. .

AÑO VII--TOMO 1--NÚM. 4

8 UB8CRl ~lON llENSU.lL ll'OB.lNB.l, f l .:--.0
IDBIII lDBll .&amp;:I Lol O.lPIT.lL, ft.25--

Gerente: All'TOJl'IO 011YÁS.

Director: Lic. BAl'AEL BEYES SPIJl'DOLA,

'
indios may¡s de Yucatán, que también se espera lograrse muy pronto, será absoluta la paz en todo el
territorio mexicano.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO.

•

fL' J\VUNilO 'ltUSTRADO.·

mosas mujeres con el pecho semi-descubierto, b_ajo
el embozo de un largo manto y llevando en la diestra la significativa oliva.
En el remate del arco v en el centro, se pintó
un bonito monograma del Jefe del Ejército, á
qtúen se dedicaba la fiesta, y á uno y otro lado del
mismo remate, encerradas las letrás dentro de paralelóo-ramos
simétricos •y adornados con arle, se
o
veía la siguiente inscripción:
"Al Ciudada110. General Luis E. Torres, el
Círculo de sus amigos.''
En el tercer arco se veia el retrato del General.
Nuestro corresponsal, al hablarnos de e,te asunto, nos dice que el entu¡,iaf'rno foé general y que á
las públicas demostraciones sucedieron otras muchas de_sus amigos íutimos que pro~uraron agasajar en todas las formas usuales al Jefe de es~a campaña que afortunadamente se espera termmar en
breYe plazo, con lo cual, )' con la sumisión de los

GRANDES FIESTAS EN HERMOSILLO.

Dos de las caricaturas que r eproducimos, se
refieren á lo que ha dado en llamarse "la polí_tica
de la puerta abierta," política en la que se interesan principalmente Inglaterra, los Estados Unidos
y el Japón. La puerta abierta no. es la libertad del
~omercio extranjero en China; la significación de
la frase es esta: Las potencias europeas tienen en
China "esferas de inflúencia," regiones en las que
tienden á destruir completamente la soberanía
del I mperio.
Ya esto se ha explicado en las columnas de nuestro semanario. Los Estados "Gniclos quieren para
su comercio los mercados de China y como ''las
esferas de influencia" le obstru_ven el paso al tío
Samuel, el Gobierno_de Washington se dirigió á los

'

•

York, sugiere lo que en su unión se proponen las
tres potencias representadas en ella. La segunda
estampa muestra al tío Samuel abriendo la puerta china en su propio heneficio y dando á entender que no permitirá que la cierren Francia y Rusia.
Hemos reproducido muchas caricaturas relatirns á la guerra· sud-africana. En todas se ve el
sentimiento de viva satisfacción que causan en el
continente los reveses de Inglaterra. Si á dar
cuenta ele E!se sentimiento se limitara esta nueva
reproducción, sería superflua. La insertamos aqui
porque en forma ingeniosa representa á ~Ir. Cha.mberla in, el autor de la guerra, calentando ocultamente el termómetro de los acontecimientos para
que señale victol'ia cuando en realidad la temperatura es de muchos grados bajo cero ("muerte en
.erterrnómetro de la estampa.) El público se maravilla ~' no acierta á comprender cómo es que nieva
y el termómetro mnrca más de veinte grados ....
ele victoria.

~,W\ ARIEJ\TA
@1L
1

Se 'ijor ~er¡era/ Bernardo iteyes,
Secretario de Estado y del Despacho de Guerra y Ma rina .

�EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

,·

.
Revistas Políticas y Literarias.

asiáticas.)' parte ·quizás de la flota que tend,ria que •
' .
iiltentar socorrerla$. Y no es -menos cierto que
á la polític~. alemana una ·mutilación del poder de
Francia, sabría á miel sobre hojuelas. Entonces
sí que Francia olvidará el tratado de Francfort
Gll'BBJU. O JDCPOSICIOJI'.
y. " la rcrancha," y contraería para vengarse, una
~
Quítome los anteojos color de rosa del Joc- alianza C;On Alemania, esto es seguro. Mas á estor de Cándido, que son los que uso generalmen- ta tentación, los alemanes resisten muy bien, porte para ver de lejos, como habrán ustedes notado, que saben que al día siguiente del desarme maríy con la vista natural quedo sorprendido del as- timo de :Francia vendría el aniquilamiento merpecto de las cosas, y mi optimismo ingénito recibe cantil de Alemania, y la entonces indefectible
un go-J.pe rudo.-¿ Qué nos reservará el año final ligaanglo-américo-janonesa, barreríalas costas chidel siglo, el "año santo," en sus sorpresas? Si la nas desde el golfo de Tonkin al de Petchili. Y han
guerra, ¿ cuál p.iede ser, qué forma puede tomar t0mado otra actitud: dejan á los rusos continuar
que n0 constituya una gran calamidad humana? su cerco for~oviario de la China Septentrional,
El antropofagismo, la esclavitud, la guerra, han para comumcar á Kroustadt con Port-Arthur
sido, si11 duda, horribles urgencias de los tiem- dé•janlo~ fü:slizarse cautelosamente en Persia qu;
ros crepusculares que han pasado á ser necesida- ser:~ suya cuando_los ingleses hayan tomado á Predes de los períodos históricos y viven aún como toria (_no es condición indispensable;) ven con
exigenciai, facticias de nuestra mala organiza- buen ojo las decisiones de las cámaras francesas
ciém. social, que ya acabó en los grupos superiores en favor de- un crecimiento marítimo colosal que
de la hnmanidad con los caníbales y los esclavos, habrá. producido en diez años todos sus resultados
pero que en dos siglos más, apenas podrá extir- y ellos se preparan á hacer lo mismo; y más aún,
par la guerra, porque para ello precisa que toda en lugar de la alianza de que hablaba Mr. Chamlueba f;rmada entre los pueblos, pase á la catego- berlain el otro día, las declaraciones d~ Herr Büría de guerra civil, y está lejana esta federación low en el Reichstag, nos lleva ií. cien leguas de
internacional; pero todo lo que mantenga ese ale- ella; las protestas de correcta amistad entre las
jamiento es una calamidad de primer orden, y candlnías no faltan, por cierto; pero la sordi¡.a
no hay cosa más idonea que engendrar la guerr:i que le~ pone la declaración de que Alemania
que la gut-rra y ... Detengamos esta corriente de puede ,ersE: obligada á tomar cierta actitud enérfilosofía humanitaria, cuando al día siguiente de gica si continúa la captura de buques en las cosla conferencia de la Haya el más grande imperio tas africanas, da á las primeras su verdadero valor.
Porc¡ne como se los ha dicho· el ca.ble á mis lecde la tierra se arma como una catapulta y lanza
todos sui:: recursos de hombres, armas y dinero tores, vhora resulta que los víveres inttoducidos
corno an bJoque gigantesco para aplastar á dos ~o á :mu.plaza ~~tiada, sobre lo que no h~y duda:
republiquillas libres de Sud-Africa, ~sto desco- smo a una nac10n en guerra con otra son para
esta, si ésta es Inglaterra, contrabando 'de guerra.
razona al más tenaz optin:.ista.
Come, ui: eco del terrible cañoneo que asorda la ""\' a ;L srr dE:finido todo ello por una nueva confecuenca pE&gt;&lt;lregosa del Tugela, se siente en Eur~a, rencia internacional, según parece, mas entre tanto los ingleses, tergiversan, aplazan y retardan
l!O un clamor, sino un rumor, como los subterráneos que suelen preceder á los terremotos, un. ru- su resolución respecto á los buques harineros alemc,r ileclio de indignaciones contenidas, de de- manes,~ los súbditos del Kaiser rabían.
Esto es bueno; quienes va,mos á. la Exposición
seos de aprovechar para morder en la carne viva
c:n los continentales, de ganas de matar estos ape- · e.e París, aunque sea embarcados, como yo, en un
titos, rompiendo dientes y garras, de parte de los "estereoscopio," nos alegramos de que esta actitud
insulares. La situación es esta : en el momento u.el imperio germánico impida á los ingleses, (es
preeiso en que Inglaterra llegaba á la plenitud de decir á los imperialistas, porque el grupo inglés
su pcríoJo de extensión, en que resultaba la pri- self'cto consideraría el caso como una insensatez
mera potencia mercantil europea, asiática, austra- suprema) declarar la guerra á Francia cuando haliana y africana, la guerra sud-africana ha ve- y_an pacificad~ el Af~ica Austral, q~~ es un :i¡royecnido á demostrar su impotencia militar, medular, hto, que comienza a ser una obses10n en el señor
dicen algunos, accidental, afirman los ingleses; Mini~tro de las Colonias que cree que ·con los
creárnoslos, siquiera para conservar el saludable t riunfos marítimos hará olvidar sus impremeprestigio del "sport," en general, y del "foot hall" ditacionr.s terrestres. ¿ Querrá ser un Chatham
y hacer estremecer la tribuna y el océano, como el
en particular.
gran
"commoner" con su odio á Francia? Tiene
Surgen de esta situación dos encontradas coel
a
fo,a
demasiado burguesa y manufacturera, senientes: los franceses y los alemanes desean quitar á la gran isla su supremacía africana, y ha- gún &lt;li&lt;•~n, para tamaño papel trágico. Habrá,
cer irrealizable el famoso imperio ferroviario de rues, exposición y, ó mucho me equivoco, ó mi
Cccil Rhodes del Cabo á Alejandría: un golpe en preseniimiento de que la presidiría el gabinete
Egipto sería importante ¿ si los turcos quisieran '"''a ldeck-Rousseau está en camino de realizarse;
poner~-e al frente de esta tentativa~ -Los rusos, la mejoría precaria de los primeros días de la aclos franceses y los alemanes quisieran compartir tual legislatura se ha ido consolidando sin cesar
con iugleses y japoneses la preponderancia en en torno del gobierno, y es que la nación entera
.Asia ¿ si los rusos quisieran apoderarse de la Per- repugna á. la~ crisis hacia gobiernos estables y se
sla y amagar la India? En Australia no es posi- fija poco en las doctrinas ó en los sendos marbeLle disputar nada á los sajones, ni es necesario; tes estampados en sombreros de los ministros
hay allí un enjambre de futuras naciones cuyos in- ¿ qué importa que Gallifet sea conservador, y Mitereses contrapuestos á los de la madre patria, lleraud socialista, si gobiernan? Eso es todo.
Jusfo Sierra.
acabarRn por separarla de ella; el imperio oceánico de Inglaterra no durará un siglo.
Para unir contra la orgullosa .Albión apetitos,
por otra parte contrapuestos, resulta indispensa~~
ble que la actitud de Alemania quede definida: si
cediendo á ciertas impaciencias, á ciertas instanEn concepto de los moralistas, secundados p~
cias y á ciertas codicias, Alemania hubiese con- los clramaturgos y novelistas de la antigua chatraído compromisos serios durante la visita de pa y de la vieja escuela, el primer resultado y el ·
Guillermo II á su augusta abuela, la situación po- rnás tremendo castigo del crimen QS el remordidía ser precaria para Francia; porque la actitud miento. Ay! del que delinque, del que, cegado
del imperio alemán puede inmovilizar á Rusia y por la 11nsión ó mal inspirado por un cálculo erróred ueir fa cuestión á un duelo marítimo entre neo roba ó estafa, hiere ó mata. Desde ese funesto
Yrancia é Inglaterra. Un inglés á quien se ha- momento de exiravío su vida se transforma en un
blnba de esta posible futura lucha, decía hace po- in.6ernc; una voz interior, pertinaz y aterradora
c:as noches en el "Jockey Club:" "¡Oh! es ver- lo inc:rimina v maldice; ante su vista desfilan los
dad que los franceses tienen una excelente mariri.a E:mangrentados cadáveres de sus víctimas; los
y buques submarinos que parecen ser temibles; huérfanos despojados y hambrientos, las jóvenes
pero lnglaterra tiene la seguridad de convertir seducidas y lanzadas al vicio; las viudas macilená todos los buques franceses en buques subma- tas deefilan y ostentan sus harapos, su vergüenza,
su macilenta y ojerosa palidez; de sus lívidos larinos, si la guerra estallase."
La yerdad es que una guerra entre Francia é bios se escapan anatemas, sus ojos hundidos y caInafaterra dada la desproporción de sus fuer~ davéricos despiden fuego siniestro.
Así acosado y atenaceado el criminal, pierde
za; marit~as, costarían á Francia sus colonias
EL EX:T-ERIOR!

LA LEYENDA DEL CRIMEN.

el' apetito y el sueño; todos los manjares son acfb_ar, las más puras linfas, nauseabundas y corruptas. De noche un insomnio tenaz poblado de fanta;,mas lo tortura y lo aterra; si alcanza á conciliarel sucfo, horribles pesadillas lo atormentan; el
frío i;udor de la congoja lo baña, el nudo en la
garganta, de la angustia, lo ahoga y lo asfixia.
En vano clama,. en vano implora, en vano llora,.
los implacables fantasmas lo persiguen sin tregua;
punzan en su corazón todos los -dolores; y extenuado, exhausto, agobiado y abatido, se ~xtingue)' muere corroído pac el remorqimiento, h-i:1.s larga y lwrrible agonía.
·
'l'al eg el cuadro; ante sus sombríos lineamientos, füF pavorosas penumbras y sus tétricas lontananzas, a.penas se comprende que exista el crilllen, y 11i se concibe, siquiera, la reincidencia.
De ser cierta y exacta la descripción, hace siglosoue la humanidad fuera buena y virtuosa, y que
los ricios y los crímenes, expulsados del muncto
p0r el látigo del remordimiento, hubieran dejado
campo abonado al florecimiento de todas las virtudes.
La reRlidad es ya otra cosa. A lo largo de la
estrecha é interminable galera que un .siniestro
farolillo alumbra apenas, y en cuyos muros hace
danzar sombras prolongadas, echados como cerdos
en la piara, yacen cien, doscientos criminales de
la pw1r cRpecie. Aquí, el reñidor famoso, paladín
de banio, héroe de encrucijada, que cuenta por
C'ientos lol' •delitos de lesiones y que podría bañarse
,:m la i:,angre que ha derramado; más allá el horuic-i&lt;h alevoso y traidor que acecha, se embosca y
n1da á mansalva y sin compasión; luego el salteadr,r, terror de los caminos; el ladrón habitual, el
verdugo de niños, el inquisidor de mujeres y ancianos. La linterna del guía alumbr~ cabelleras
hirsutas, caras patibularias, á veces rostros imberbes ó iufantiles, v todo aquello duerme y ronca
i:·omo quii:,ieran a'ormir el moralista y el· :filósofo~
Kjngnn súbito grito de terror y de angustia; ningun. de~pertar sobresaltado é inquieto; ninguna
1·es1ma~1ó_n opresa y agotada. Antes que galera
de pres1&lt;l;o, aquello parece dormitorio de obreros
i:,e~di~os del sal1;~able cansancio del trabajo, que
cleJa libre el espmtu, alegre el corazón tranquila
la conciencia.
'
¿ Dónde las pesadillas que hacen encanecer?
¿ dónde el insomnio in~ranquilo y agitado?¿ dónde
el terror de terroríficas apariciones ?¿ dónde el su&lt;lcr frío, el erizamiento de cabellos del pánico?
En el uuen deseo de los moralistas y en la fecunda imaginación de· poetas y literatos.
_ No; por desgracia para la humanidad, el remotrtimie11to es la excepción y no la regla es característico de las alm~s nobles, orillada~ al delito,
y no de las masas mcultas, educadas en el mal
ejemplo y dentro de torcidos principios de moral.
1•;1 remi&gt;rdimiento amarga la existencia de la
muJer honesta que ha cedido á la seducción·
~lcl l,nmbre honrado y de buenas costumbre~, qu;
unpulsaJo por la miseria, estafa ó roba; del celoS'l qt&gt;e rnata en la ceguedad de m pasión; del '1110
l! tT:t~: a•do fuex-u del carril de sus princip~os, hier ~ ú JJU. tn en duelo; pero no Itay qun buscail o,
m se puede encontrar en el seno de la ignorancia
crónica, de la miseria negra, ne la inmorali&lt;lau
habitual, que caracterizan á los desheredados de
la fortlrna, del saber y de la virtud.
D ~cmor?-imiento e_xiste donde quiera. hay
lion&lt;~ad nativa! educación esmerada, principios
de virt,1~. noc10nes de moral, y existe entonces,
no sólo para lo malo que se hace, sino hasta para
lo bueno que se practica, si ello entraña dolor
y sufrimiento agenos. Las buenas madres sie11~en rerno~dirniento por haber castigado á sus hiJOS; loF Jueces probos por haber aplicado las c,everi,fades ~e la ley; los patrones honrados por bn?cr despedido á un mal obrero ó á un dependienta
n~:6_e1 ;_ los ~ántropos por haber negado un se:·vicio imposible y dejando por imnosibilidad de
hacer el bien.
De ahí esta para.d oja: "el remorm.J...¡iento sólo
existe e~ las almas que no necesitan de él, y falta, , prec1sament~, en aq~ellos seres para quienes
serw un freno o un castigo."
_:ne ahí que el mal subsista, que el vicio y el
cnmen se perpetúen, y de ahí también una inexoralil~ ~~mecuencia, la de que sólo la educación,
sensibilizando el alma pa,ra el remordimiento
puede cooperar á la extinción del crimen.
'

~r. }Yl. Flores.

-r---:--------------___,;;;,.,--~---lROMA.--Apertura de la "Puerta Santa."
\

•

�Domingo 28 de Enero de 1900.

RL MUNDO IWSTRADO

EL MUNDO ILUSTRADO

_ Doll:_ingo, 28 de Enero de 1900. _ __

]&gt;arque

ifecreafivo.
~

'C'na compañía americana, que cuenta con cien
mil pesos de capital, acaba de obtener concesión
por diez años, para establecer un centro de recreo
&lt;1ue sera enteramente nuevo en México, por la variedad y originalidad de las distraccione:; que en él
han de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, ha
-comenzado por tomar en arrendamiento, también
por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José Sanchez Ramos, y en él se construirán, además de bonitos
jardines, todas las instalaciones necesarias para
las más novedozas diversiones.
·
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia del centro, que
la que tiene la Alameda,.así es que tanto por esta
,circunstancia, como por• el propósito que tienen
los empresarios de que en el nue,'O Parque ¡;e
observe la mayor moralidad y quede prohibida la (;lltrada á determinada clase de pew'11a~.
puede c.reerse que será aquel sitió un gran centro
,de re1mi(m.
Entr e las di,·ersiones que se van á establecer,
-c11r11tu!se en primer término un ferrocarril "escéni-co," cuya instalación reprooenta nuestro grabado y
-que jndudablemente agradará en México.
De la Estación, que está al nivel del suelo, se
•eL.!!va lr. vía de un sólo riel. á la altura de setenta
pi6s, :, recorre un largo tramo, con el fin de q t¡e

del
de_
Jiecreo.
- _ _ _ _ _ _ __
L.,.._ _ _ _ _ _ _ _ferrocarril
____
_j)arque
_ _,_
___
• Fl tiro al blanco tendrá también su novedad,
adeinús clE&gt; que á los buenos tiradores 8e les otorgar{, u premios: cada vez que un tirador dé en el blanca, una banda automática dejará oír los más escogidos y rn,Jclernos trozos musicales.

edificios públicos, sino también poque, tratándose
de los cuarteles, esta mejora que significa un
alivio en la t riste rida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes j'llzga_ba los cuarteles como peligrosos focos de infección,
La mayor parte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de Sari José de G:racia, Peredo la Piedad, que está para termmarse, lo
.mis;10 que el ele San Juan 'I'eo~i)macán y otro~;
los ya concluídos en defimhva y que mas
llenan su objeto, son los que representan nuestras ilustraciones: el de Tacubaya que se levan'ta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
cuartel de artillería, hoy eatá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de cantería. y la remata un escudo de las armas
nacionales.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y .
el Archi~o, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
buena distribución que se ha dado al terreno,
pr oveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

wr~

:i¡ Sumo Pontifice

regresa. á sus departamentos.

€/ principio
flño
_______oel
..________
_ Saqfo.

departamentos, donde según las cromcas extranjeras, hizo Su Santidad una gran revelación.
Sabemos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIII; cumple 90 años, edad que aunque
sea doloroso, hace preveer el :fin no remoto de su·
larga existencia. El P ontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera s11 muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
revela á la vez que su buen juicio, su poco apego
á la vida y la serenidad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra.
Daba gracias al Sér Supremo por haberle concedido la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte, dijo:
"No volverá mi mano á toear esa puerta porque ya se acerca el día en que llame por última
vez á las puertas de la eternidad; pero mi sucesor, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hecho y presenciar los grandes trmnfos de la Iglesia Católica, Apostólica,
Romana.
Las frases de S: S. se han prestado á muchos
comentarios; pero es casi unánime la opinión de
que al hablar de su sucesor se refería al Cardenal
Geróni.mo María Gotti, y e~ta creencia se basa no
sólo en la predilección que Su S:mtidad ha demostrado siempre por el citado CJardenal sino en
lo~ ho~~·osísimos _antecedentes que 1e na., 'valido el
mas solido prestigio dentro y fuera del Vaticano.
El ~arde1:al Gotti tiene en la actualidad sesenta Y cmco ~nos de edad, se educó en una Univers1~ad_de G~nova, que es su país natal, y á los 17
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa de los "Carmelitas Descalzos" á la cual aún pertenece,

L a Capital del Orbe Católico acaba de presenReTestido con su pesada cap&amp; de las gn11des
ciar la más solemne ceremonia que prescribe el cere.monias y llevado en la "Silla. _Gestatoria," se
Ritual Romano : la apertura de la " Puerta San- presentó en el pórtioo de la, mencionad~ entrata," ceremonia que corresponde á la promulgación da, que por tantos años hab1A perm~nec1do oculdel año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia ta detrás de un muro, porque segun lo precepy de indulgencias especiales.
tuado en el Ritual, una vez que termina el año
La ceremonia, verificada con toda pompa el 24 . de las indulgencias espECiales, la puerta se cubre
de Diciembre último, á las once de la mañana, r e- con una tapia y así permanece hasta que llega
v:istió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que el día en que deba volverá abrirse.
El Pontífice iba acompañado con gran pompa,
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertár algunos antecedentes: por los Cardenales, Patriarcas, Arzobispos, ObisLa ceremonia de la promulgación del "Año San- pos, los Generales de las Ordenes religiosas, los
to," fué instituída el año de mil trescientos por representantes de las Cofradías J Sociedades reel Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuer- ligiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suido, debía verificarse cada cien años, á partir de za" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestadebía tener lugar cada cincuentaaños, y por .último,
toria"
Su Santidad León XIII, recibió de manos
el Pontífice Paulo II, ordenó que hubiera año
del
Cardenal
Vannutelli, Gran Penitenciario, un
de penitencia é indulgencias especiales, cada
veinticinco años, decisión que desde aquella épo- martillo de oro, donativo valioso que para este
ca se había observado :fielmente; pero que, por acto hicieron los católicos del Reino de Italia,
circunstancias especiales, no se verificaba hace y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió con
setenta y cinco años: en 1825 fué la véz última él tres golpes sobre la puerta, que auuque' ya preen que se verificó antes de ahora; después de parada para la apertura, aparecía por medio de
aquella fecha las circunstancias pohticas la ha- hábil artificio cubierta con una capa de estuco
bían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, es- gris con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
taba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo: ".A.bránel Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez de se las puertas de la justicia y entrando celebraré
provocar con su salida, nuevas y graves compli- al · Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-S:::,.,(X::,.
caciones con el Gobierno de Italia; pero Su San- ció estas palabras: "Yo entraré, Señor, á vuestra
Para terminar, y volviéndonos á ocupar de la
tidad León XIII, que en este particular se ha morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
apertura de la "Puerta Santa," consignaremos esJ
al
tercero
exclamó:
"Abránse
las
puertas
pormostrado más conciliador y menos temeroso, ha
te detalle curioso: entre la multitud que se apique el Señor está con nosotros."
vuelto á poner en uso la antigua institución.
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las putrtas de
Al tercer gol)Je del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su nume- vo de la promulgación de este mismo jubileo, se
roso séquito. Acto continuo ofició Su Santidad, encon!,raba un seminarista que tenía en aquella
El día y á la hora citada, el Pontífice procédió y después que hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
á la apertura de la "Puerta Santa," que está si- ciones del Ritual y dado la bendición á los fieEste jov~n se llamaba G~o~cchino Peccí; el que
tuada á la derecha de la entrada principal de la les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ Leon XIII y ha vivido tantos años para
Catedral Qe San Pedro en· Rolll.ll..
par la "Silla Gestatoria" y fué conducido á ¡¡u¡¡ _preiil1d1r en esta vez tan grandiosa ceremonia.

!º

e

•

•

euarfel de (!aballe ría de San ,_piego, .Tacubaya.

•

1os nuevos Cuarteles.

d()F-CT(' aquella eleYación, además de las sensacio~es
(]lle pMduce caminar co':10 si se fu~r_a en el. a1~·e,
los pasajeros puedan admirar los belh~1mos pats~¡~s
rlel Valle de México que quedarán baJO el dommw
dejas miradas de los espectadores.
Entre los nuevos edificios que recientemente se
Antes de descender, el tren pasará por un túnel han inaugurado en esta capital, deben mencioqn'3 tc·ndrá unos tr escientos piés de l~rgo, _Y allí narse los cuarteles de 'I'acubaya y de San Lázaro,
los pa~a,ieros tendrán una nueva y bomta rl1strac- no sólo porque ellos sean una ·demostración de las
Gión. nues en el túnel ~e han de colocar los más · ac tiYidades que desplega la actual Administración
jngeiii'osos aparatos eléctricos.
en reformar y hacer adaptables .á su objeto los

•

(!uarfeles de (!aballería y firfillería en la €scuela de 7iro de Saq .Cá~aro.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO :::LUSTRADO

"0()-&lt;:::&gt;-

qm, conceptuamos inocente!,, quienes Yisitan el
:i\1 u8eo con deleite y guardan siempre buenos rect.cr&lt;los de ,su visita.

entre ambos uuanla proporciones con la distancia á
que se encue1~tran. Pero como el f:ouvrc est~ ~n Par,s y uo~otros en México, es lógico que ns1temos

Sncede frecuentemente que aquellos que han
nacido y viYido en el seno de las ciudades, sean
atplellos que menos las conozcan en detalle.
Y el hecho e explica con facilidad, pues dlos
no sienten las c·nriosidades concretas del que \·iene
&lt;le fuera y viene con la intención de "ver" tales y
cuales monumentos y establecimientos.
Pero hay ciudades en que tal fenómeno se obserrn con mayor daridad, y entre esas ciudades, está
la nuestra. cuyos habitantes se conforman con c-onoeer las -ext;rioridades, y no se preocupan para
wida por conocer más detalladamente las curioi:i&lt;lades que la metrópoli encierra.
Basta tomar eomo ejemplo cualquiera de nuestros edifieios mús notables, como la Catedral, y
¡,reguntar á la gran mayoría de los metropolitanos:
---r~tedes eÓn~cen la Catedral?
.
y ~estoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral!
Pero vamos á cuentas: conocer la Catedral por
haber acudido á ella tal~s y cuales veces, ya sea
para 0ir misas ó para atraw~arla y ahorrarse camino, no es conoeerla.
Pre!!'untad,
pues, á esos metropolitanos:
o
,
- ¿ Sahen u ..tedes qué cua~ro; . buenos, que
obras de arte, qué recuerdos h1storicos, etc., h '
en la Catedral?
Y entonces. va no reirán, porque no lo saben.
Luego la mayo~ía de los metropolita:r:ios no conocemos ni nuestra Catedral.

Jardí17 en el pafio principal oel )Yluseo.

• *.
Lo propio sucede con nuestro decantado "~~usi&gt;o Nacional" que solemos abandonar á la curiosidad de los turistas americanos y de los "payos"

Porque-~abedlo, señores metropolitanos-una
n:,-:ita al )luseo Xacional es altamente intere&amp;ante, y mayor será el gusto que proporcione,
mientra¡;; mayor sea la ilustración del ~isitante.
¡ Pero los metropolitanos
nos conformaremos con
Plateros. y del mi rno modo
que hay muchos parisien•es
que nunca hm traspue.,to
los umbrales delLouvre. hay
muchos ·'mexicano::; de ~Ié"xico ., que nunca han entra- .

EL MUNDO ILUSTRA.DO

de antaño ha sido generalmente
apreciada y comprer&gt;dida su gran
utilidad.
.

Nuestra N}etrópoli.
E.l Museo Nacional.

Domingo 28 de Enero de 1900.

el )Iu•eo Xr.cional. . . mientras podemos visitar el
Louvre.
Desde luego, nuestro Museo no es artístico, sino
científico é histórico. X o le pidamos, pues, telas
ele graneles maestros ni mármoles de eterno y
uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
c:imt.íficoR é hi$tóricos, ejemplares de los reinos
naturales, que nos faciliten una enseñanza obj•:tirn, y nada más.
Y tales, los tiene ampliamente nuestro Museo
Nacional y son más que suficientes para compen~ar su viRita y para agradecer al Gobierno el interés que á ese Establecimiento dedica.
•

l'uede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
&lt;le 1 31, en que los gabinetes-consel'Yatorios existentes con anterioridad, íueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
llue se denominó Museo Nacional,
a moción del conocido historiador
Don Lucas Alamán, que ocupaba entonces el puesto de Ministro de Relaciones.
De la útil reseña debida á la erudita pltmia de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don Je~u~
Galindo y Villa, toma¡nos los Riguientes datos acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de referirnos y que, juntos, forman
el primitivo ·~useo :N'acional.
l:,! primero que dispuso cole&lt;:tionar de una menera metódica
todo~ los documentos sobre antigiiedades mexicanas y que anteriormente
se &lt;:onsel'\'aban en el Arch iI o
clel Virreinato, fué el famoso Don Antonio )faría de Bucareli y 'Crsúa, que gobernó la ~uern Es~aña de
1771 á 1779, y que dispuso qur lo3 menc10nados
doeumentos pasasen á • la Heal 'Cniversidad
'·como luga-r más á propósito p,ua el n~o de sus
noticias."
•
Tal colección de documentoR ,·ino á constituir
una base para estudios históric-os y arqueológico~. pero faltaban documento,; más &lt;:oncretos y
menos sujetos al individual criterio é interpretación de cronistas é historiadores muchas veces
desconocidos y no pocos anónimos.
Por los años de 1789 á 179-1, ~iendo Yirrey de
Kuen España el segundo Conde de Revillagigedo y habiéndose emprendido ciertas obras de pavimentación y nivelación de la Plaza Mayor de
México, encontráronse en el piso de ésta numerosas piedras arqueológicas que grandemente
interesaron á los sabios de la época y que indugeron al Virrey á ordenar que ~obre ellas se hiciesen minuciosos estudios y que fueran t ransladadas á la "C'niversidad, tal como Bucareli había
ordenado que se hiciera con los documentos escritos que á ciencias arqueológicas é históricas se
referían.
Entre esas piedras encontróse también el

Sala de 7(isforia )'/atura/,
cli¡:;posición del Presidente de la República, Ge11eral Don Porfirio Díaz.
J:sa~ piedras arqueológicas y los documentos
que hemos mencionado, constituyeron el embrión
del esta hlecimiento que más tarde se ha llamado
Mmeo Xa('ional y que, como ya dijimos, fué fundado en 1831, agregándosele un Gabinet&lt;: de
Historia X atnral que desde el año da l :3U l·\ istía en la mismá Universidad.
Durante el efímero y parcial Gobierno del
Archiduque }faximiliano de Austria, se dispuso
que el Museo fuera transladado á una parte del
edificio que hoy ocupi por entero y que dió su
nombre á la calle en que se encuentra, pues fué
construído para casa de moneda bajo el reinado y
por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva España el Marqués de Casafuerte, setún reza la inscripción que, con muy curiosa ortog-rafía. campea
en ancha lápida sobre la puerta principal del
edificio.
El ~fu•eo Xacional ha sido un rico venero de
datos y materiales científicos para quienes se han
ocupado de estudios arqueológicos, de Historias
X acional y (leneral, y ha sido objeto de la atención y del trabajo de muchos hombres ilustrados
que consagraron y consagran sus energías y conocimientos para darle la clasificación y forma
moderna que hoy tiene.

j(istoria j)atria.--C!an¡a en que rr¡urió el }Jenen¡érito
}Jenito Juárez.

•

Fachada del )Yluseo )'lacional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la Moneda!
Dios me guarde de comparar el Louvre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ,:í pui&gt;,·, para refrescar el recuerdo de quienes
ic, conoeen, nos ocuparemos un poco del 1Iuseo :N'ac;onal.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

A muy grandes rasgos, cu~l convie1;1e á un
artículo de índole puramente mformati~a, hemos recorrido la historia del Museo Nacional, Y
¡. grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
divide : Ar queología, Historia de México é Historia atura!, y las tres se enriquecen día á día
por donativos tle particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y Btnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus reducidas proporciones,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esquele_tos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impresión
muy halagüeña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuidado que se advierten tanto en el vestíbulo
T

-

Sala de fiqfropon¡etría.
enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones es conocido en el mundo entero y que en
alegorias muy á menudo sirve ele símbolo _de
todo nuestro pasado preibérico, Ese monolito
fué la única pieza, de las encontrad~s, que no se
transladó á la Universidad, pues fue colocado al
pie de la torre Oeste de la C~te~ral, encomendándose su cuidado á los com1sar1os de la obra
de la Basílica, que por aquel _entonces se ~ concluía, y en este sitio permaneció hast~ el_ ano de
1885, en que fué llevado al Museo };ae1onal y
colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

Existen también dos catálogos antiguos del lfuseo ~acional : uno r~Jativo á las colecc10nes arqueológica é histórica, publicado en 1882
por lo!'. señores Profesor Gmnersindo Mendoza y Dr. Jesús Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt.o
publicaron en 1827 los Padres Lndoro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de Waldeck.
Han ~ido Directores del )fosco
los sefiores: Presbítero Isidro !caza,
Presbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Ramírez, Ltc-enciado Telesforo Barroso, Doctor
Bilimeck. Profesor Ramón l, Alniráz Profesor Gumersindo :Mendo;r,a
y Doctor Jesús Sánchez.
Act ualmente es Director nato del
Mu~eo Xacional, el ·Sr. Don Franci;;co del Paso y rrroncoso; pero c )mo este señor después de haber repre~entado á )léxico e1;1 ~l cuarto
Centenario del deEcubnm1ento de
Amériea, ha desempeñado y desempeña comiRiones científic_as en F:uro~a, lo suh~t.ituve dignamente, como Duector mtermo, el Dr .
Manuel Urbina.
.
La institución euesta al Gobierno api;ox1Jnadamente diez mil pesos anuales, l en el ~tltimo
año fué visitada por más de do~c1entas mil personas.

€1 templo de 3en¡poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacio- ~de entrada, como en el risueño jardín que orna.
nal de México, comprende nada menos que diez el ámplio patio divisorio de la entrada y de la
tomos que corresponden á varias secci.ones espe- Galería de Monolitos. Los mozos del establecicial~s y qu~ fuer~n escrito~ por los señores In- miento están todos uniformados y el servicio rlel
gemero Jesus Galmdo y Villa, Profesor Alfonso }foseo no va en zaga á los de sus análogos euroL. Herrera, Doctores Manuel Urbina, Román peos.
Ramfrez, Manuel M. Villada y Ricardo E. CiLa galería de Monolitos es altamente interesancero.
te Y l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, de la
El Museo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de Aménca Latma. Contiene cerca de cuatrocientas
más de cinco mil volúmenes y en su propia im- pjezas, originales todas, y procedentes de excavapr¡mta publica sus "Anales," publicación llena c1~ne~ practicadas en diversos puntos del pafa.
Múl~1ples son los :fines á que las razas aborígenes
de interés que fué fundada en 1877.
destmaron las piedras labradas que se encuentran

•

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�Domingo 28 de Enero de 1900.

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Domi~go 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería : hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac y
reinos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclúsivos de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
En los salones de botánica figm:an más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, Peñafiel y ürbina, las
mexicanas. .
Igualmente rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más.reciente que los que acabamos de
mencionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y contienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsccuen-

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO -DE LA GUERRA.
~

Para realizat esta empresa se formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte y
su buen gusto por otra,
·d ejan .garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos . y
director de las obras · ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pafond," que co.ntendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasific1do de antemano como de méríto, y que serán
pintadas. al óleo por el señor Herrera y Paz.
C,.&gt;mo dato~ que deb1m
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :Teatro ce/ lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes ·destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujo:amente.
El "foyer" que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de incendio.
Sobre el "plafond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que forman la mencionada socieda~ anónim~ tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de rnaugurar el nuevo Coliseo contratando á verdaderas estrellas del arte.
'

Acontecimiento notable de la semana que aca.ba de pasar, ha sido indudablemente el nombra.-

La música de gran mérito, los versos :flui.dos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones "pintadas con cuiaad.o
y_produciendo el mejor efecto, los trajes vistosísrmos, en resumen : montada la pieza &lt;'OU g-rnn
aparato.
Esta es "Atzimba," la ópera que ha clel~itado
al ,P~blico de Arbeu en la semana pasada, y &lt;'n:vo
merito podrá ser de más en más apreciado cuamlo
el número . de ensayos y represenbtcion~s, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
_En nuestro próximo número consaO'raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin d.e dará conocer sus escenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columnas de este
semanario con los retratos de los
señores Ricardo Castro y Alberto
Michel, hacer un -juicio crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar. Ni necesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas t~n bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acerca de la valio,a vroducción del talento musical de Ricardo Castro
y la .han logiado cuanto es justo.
Al dar la estampa sus retratos, nos guía el
deseo de ren ir un pequeño homenaje .í, los autores.
de tan preci a obra, y dejar apuntado en "El
Mundo Ilust do" un verdadero acontecirn iento
en el teatro exicano.

•

miento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para.
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina.,
nombramiento que ha sido bien recibido y que 1111
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
conce9-ió la Legislatura de Nuevo León 'para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo ele demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos que han adelantado
en el arte de la guerra, y por los progresos que ha
alcamado Monterrey en el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
fronterizo que le fué encomendada.
'l'a~es antecedentes, así como el hecho de que
el senor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejército, justifican la;,
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esper ar que las gestiones del nuevo Secretario
Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
importante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on. bastantes honrosos como puede verse por
los s1gu1e1:1tes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, mgresó muy joven al Colegio .Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando desd_~ entonces· part e del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales· en Michoacán fué hecho prisionero, pero en 1866 formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de J :i,lisco; al triunfo de la República fué
uno de los Jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sin.aloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fuer on en rigurosa.
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como pr emio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual fué gravemente herido.

?e

•

Ultimo retrato del Sr. Lic. Don Kat111s B.omero, Ex-embajt.dor de México en Estados Unidos.
Cópia del cuadro al óleo que pintó e l Sr. M ar!auo Silva y será
remitido 11. la Embajada d~ México en Washington.

BAILE D FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior,
tes, nos. ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y embellecimiento de la ciudad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son de- 1
masiado cstensibles · para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metró- t.i:lll'.•'-'~!!lt.-,.
li, buena falta hacía un teatro, que por su decara-.
do, su amplitud y sus demás condiciones de. higiene y de "comfort" satisfaciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, quedará satisfecha
con la construcción del teatro del "Renacimiento" que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor;" obra, ya tan 1
adelantada, que su terminación se anuncia para
fines de Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podemos dar algunos informes á nuestros lector es en lo que se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá ganado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público sus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados .de que en punto á ventilación, hiO'iene
b
y prevenc10nes para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada tendremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades irnpe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado de cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente ele Europa y Estados Unidos, lo mi mo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevann.o á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
\
~

}'lafpnd con alegorías !J caja acústica.

-

La' señora Josefina Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocaml)o, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida.
Su permanencia allí fué motiYo de significativas demostraciones de cariño, entre las que
se cuenta, un baile de fantasía con que se le obsequió.
La fiesta, como todas las que se verifican en aquella rica población, r esultó magnífica;
un grupo de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Nuestro grabado representa
á tan hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
remitiero11, por haber resultado Yeladas las
placas.
•
La señora Mata de Carrera cuenta con grandes
simpatías en Teziutlán, P?rque ha sido muy benéfica en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el .
sepulcro, vive todavía en los recuerd?s d~ los ~exicanos y vivirá si!3mpre ennuestrah1stona patria,
fa referida señora de Carrera es la protectora de
cidida de los establecimientos de beneficencia
que existen en Teziutlá~, y todos los hijo~ ~e esa
ciudad, grandes y pequ:nos, conservan rcrmmscencias muy gratas del senor Mata que, como es sab ido, fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo voherá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martín.e~ de la
Torre, á _donde va con el· fin -de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben lier transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e~cuentra el monumento que los guardará para
siempre y que dimos. á conocer á nuestros lectores
en un grabado publicado con anterioridad.

•

�•

Domingo 28 de Enero de 1900.

• EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

Lf\ ULTIMA ENT~EVISTf\.
.por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeralc1i con la esperanza de que e5te país, todo- lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. Pero ¡ n~da!
¡ Bien honda está la ponzoña!. . .
·
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿y la ciencia? .. .
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia! .. .
¿ pretendéis curar el corazón ron la ciencia? . . .. .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevitable, y será muy próximo, si el remedio supremo
que voy á ensayar con vos .....
Hose!, (vivamente).-¿ Conmigo?
J◄~l Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede efectuar el milagro. Al ,eros de pronto,
tras ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vcnd rá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
v{ü¡¡?
El doctor, (un tanto confuso.) 1fe las he compuesto de manera que esté ausente por algunas
horas. Como médico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
impo~ible y no preooupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿ Consentís, pues?
Rosel.-Sí ... sf.. . sm
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).- Esta
es la casa. Entremos .....
¡Ah! se .me ol v1daba; una
palabra : recordad que para
ciertas ocasiones hay mentira\ que pueden ser -bienhechoras.
El D9ctor y Rose! penetraron ar jardín;·-'un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y cris~temos. Lo:; rosales. y' lo·s heliotropos adornan la verja.
Después ele atravesar : una
avenida ele 1ilas, llegan á una
El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A cas~dela por grandes ventanas. El aroma de las flores del
señora de Anglese? .... ¡cómo! -¿ Ac~so habeis ol- . jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave. En una poltrona rodeada de cojines,
vidi,.do que hace dos años . ....
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos reposa la señora de Anglese, casi acostada, y muy
años, obligada por un sentimiento que ;1onra mu- pálida, con grandes círculo,; negros al derredor
cho á la señora de Anglese, y de comun acuerdo de sus ojos, y agitada por la re3piración fatigosa
vos y ella, r esolvistéis c?rtar de un~ ~anera ~rus- de la fiebre.
ca las relaciones de am.1stad que ex1sb~n entre los
El Doctor, (alegremente.)-Seiiora, os traigo
d~s. El motivo de la separación no lo ignoro tam- una visita .... el sefior de Rosel!. . . .
·
poco. Ella, de honradez intachable, tem.1endo, _no
(Incorporándose bruscamente con un movisin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultan- miento nervioso, más pálida todavía, como si todosele ya el sentimiento que-º~ llevaba co~ t_a~ta da su sangre afluyera al corazón, la señora de Anfrecuencia á su casa, os suplico que partierais, Y glese mira con ojos febriles, sin comprender lo
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura que ve.)
no podría ir más lejo? ep. ti:~tándo~e de un_a ~lma .
E l Doctor.-Nuestro ~ligo que está pasando
como aquella, el callllno meJor sena poner tierra una temporada en Niza, ha Yenido á pedirme nuede por medio entre los dos.
.
vas dé vos, y á fe mía, eomo )ºO no vivo tan lejos
· Rosel.-Además; recordad la tercera c1rr1ms- de vuestra casa, he querido traerlo para mostrartancia: que el marido no parecía verme con Lnc- le un caso de enfermedad, donde el paciente no se
nos ojos ....
restablece porque no quiere .....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese co(Rose!, á la sefiora de Angle e, que permanece
menzaba ya á entrar en cuidado al observar la in- sin dar respuesta.)-Espero, seúora, que no guarfluencia que ejercíais sobre su_ mujer. Después de daréis por esto resentimiciilo algm.10 al Docesta ruptura cordial, voz ha,béis e~ trado en_el gra~ tor? ....
mundo, y como, al fin, no habéis nunca expen(La seliora de _;\nglesc, con una sonrisa que ilumentado por la señora de Anglese una de esas pa- mina de pronto su rostro entristecido.)- Xo, sesiones exclusivas .....
ñor; no le Q"nardaré resentimicn to alguno. . . . ni
Rose!, '.tranquilamente.)-La he amado bastan- á vos tampoco. . . . Si Tra ,,ornan lo ha autorizado, sé la significación que ésto tiene: que cree
El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un :va mi estado más grave de lo que p,irece y que ...
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no en fin, no me asüsto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor.-¡ Qué locura! Por el contrario.
El doctor, ( deteniéndose g ravemente.)-¿ Ella? Yo no lo hubiera permitido absolutamente si vues¡ ella se muere!. . .
.
.
, tro estado fuera como creís, sefiora; y esto se ha
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fue hecho con todas las precauciones debidas ... El sedelicada; pero . . . veamos, ¿ qué es lo que tiene ñor de Anglese, vuestro esposo ha salido .... .
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .....
La señora vivamente.-¡ Ah!
El Doctor.-Ninguna .... el hecho es que se va
El eoctor.-Sí ..... fué por algunas horas á
. . . que se va ... Una idea moral, y con ella se le Mentón, enviándome recado de que viniera á
-rala vida, así, poquito á poquito y ca_da día más. acompañaros, así pues, he venido, y ahora permi,Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo tidme que pase á prepararos la poción,_he encon-

(L~ maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas _y ch_alets que d~scienden hasta el mar. Del Medrterraneo tranquilo
y azul, se 1evanta una bruma ligera ~ue da al paisaje el tinte que tienen las co~as .vistas en sueños ... El Dr. 'ravernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se filtran los rayos de un sol color ~e oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldl, propiedad actualmente, del señor de A_~glese).
,
Rose!, (continuando la conversacion.)-lba ya a
abandonar á Niza, cuando recibí. vuestra carta y
no tuve slno tomar el primer tren que sale para
ac:i. Así, pues, mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el_.
que os ha obligado á llamarme?¿ Y-adónde me lle-

•

'

trado una nueva fórmula que. . . permitidme, señora .....
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
•
.
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mient!as
vemos á ·nuestro lado amigos carifiosos que se mteresen por nuestra salud ...Acostaos, ~-efiora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscoJines, y lue"º diriaiéhdose á Rose!) os doy un cuarto de ho~a sola~ente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas-. (Sale el Doctor). . .
(La seilora de Anglese, con las meJ1llas coloreadas. )-Acercaos, señor Rosel. ... un poco más ...
me fatiga mucho hablar en voz alta ... _. .
Rose!, (acercándose.)-Entonces es 01erto .. ¿Na
me guardais rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la ~anosu pobre mano crispada, de palidez mate, sm una
gota de s~gre, transparente, qúe él agita de una.
manera efusiva.)
RoseJ.-¡ Cómo tembláis, sefiora, ¿ tenéis :frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo siento .. . La llama ·se apaga. . . habéis hecho
muy bien en veni:r. . .
·
Rose!, (protestando).-¡ Pero es que yo no he venido por eso! ¡ Yo os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, y
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es v.i,siblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucidez extraña! Si el D?ctor ha permitido que
vengáis, no es sino porque. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estáis en mi casa ... he allí nna alegría con la que yo no conoo.ba hoy, y que ha traído
á mis labios una som:isa.
Rosel.-Si viérais qué profunda tristeza siento
de oír que os empeñáis en hablar así. ... con tanta
desespe!ación .. .'.
.La señora de Anglese.-¡ Oh! no; si yo no tengo
desesperación alguna; por el contrario, estoy muy
contenta de morir. El último momento que, para
los demás, es tan terrible, no lo veo yo sino como
una cosa dulce, dulcísima, será un suspiro un po,co
más largo que los demás, con el rostro vuelto á la
pared ... eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

por espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
sin temor de equivocarme : os encuentro mejor que
antes .. . es decir ... menos cambiada . .. ¡ Oh! ¡ muchísimo menos!. .. estáis igual.
'
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros
labios á pronunciar palabras que están desmintiendo vuestros ojos. No tengo ya ni esperanza ni ilusión alguna; pero os digo que no me siento ape. nada por ello. Asi, pues, no hablemos más de eso.
Me hacéis una visita, quizá la última, y me siento hoy muy feliz, no amarguemos estos breves
instantes con pensamientos tristes.
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo,
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa
que se ha hecho más bella . . . vuestra mirada, señora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dulzura y de luz ... Sí, los miro, los veo tales como
los ví la primera vez que nos encontramos, hace
tres años, en casa de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví también, un tanto entristecidos, cuando nos vimos la última vez, para separarnos! ...
Y ¡ vamos! que no han estado lejos de mi pensamiento ni un minuto!. ...
(La señora de Anglese, sonrie con aire de duda.)
Rosel.-Es que nunca os be olvidado, señora,
¿no acaso os he dado la más grande prueba de
amor, separándome de vuestro lado?
. La señora de Anglese.-Sí, ciertamente y os
pido perdón por mis palabras,¡ Oh! si vuestra afección no es como mi salud, _podéis decir cuanto
queráis que yo lo creeré todo!

EL MUNDO ILUSTRADO
Rosel.-¡ Tened cuidado! no sea que una impruRose!, retirándose y saludando á de Anglese con
dencia .....
voz muy baja.-Os pido perdón, señor! ·
La señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué imprudencia!
De Anglese.-No ... yo lo sabía!. .•.
Ayudadme ... Deseo estar por algunos momentos
Rosel, vivamente.-Es decir que vos, señor, hade pie en la vida, y así, á vuestro lado ... V os me ºbéis permitido .....
sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que yo
De Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
no estoy muy pesada. (Rosel la ayuda á lev?-ntarse, señor de Rose!, es que yo la amaba más profunday ella se incorpora en la poltrona, sonriendo infan- mente que vos! ... ..
tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
MICHEL PROVINS.
Rosel, con galantería.-Asi es, el peso es de un
recién nacido ... el de un pájaro!. ...
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire,
hacia la luz! Las aves cuando presienten su muerte, van á cantar una vez más sobre la copa de los
altos árboles! Vamos allá, al borde de la terraza ... ¡ oh! pero qué lejos! ... no parece sino que
nunca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, seLO QUE SE DICE mr l'lrU.DBm.
ñor de Rose!?
Rosel.- ¡ Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándo~
la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contem- 3497.-Este es el ~úmero, de actores y actrices que
plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa na- te~emos en Espana, segun la última estadística.
~uraleza!. .. Me parece que nunca la he visto! . ..
J Y :pensar que con tres mil cuatrocientos noven¡ Qué azul está el mar! un azul suave .. ... allá, w1 t~ Y srnte cómicos de ambos sexos no puede orgael horizonte, donde se balancean aquellas velas mzarse una compañía para el teatro Español!
blancas!. .. ¡ qué lejos!. .. ¡ y aún es más atrás tvNo puede se_r, ó m~jor dicho, no debe ser.
davía donde voy yo!. ....
_Tengo por _mdudable que en ese considerable.
(Rose!, sin encontrar palabras con qué respon- numero de art~stas, h~y por lo menos treinta. ó cuarenta que senan utiles y á p:ropósito para realider.)-¿ Por qué pensar siempre en eso?
La señora de Anglese.-¡ Y esas flores que na- zdar lo que parece irrealizable. ¿ Qué menos se puee calcular'.'
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores
No d~é JO.-qne entre los tre&amp;-mil~cuairoeientos y :pico. que andan por esos pueblos haciendo
comedias,, abunden los Vicos y los Calvos, porque
a~go. sabnam~s de ellos en Madrid; pero de rovmcias ha salido el notable actor Fuentes, que~le~aron con ellos á Buenos Aires la Guerrero y Menoza; de provi~cias hubo que traer al muy notable"aetor Gonzalez para reemplazar á Mendoza en
~ Cyrano ;" _de provincia_s vinieron Julia Sala y
,ªr;en Cobena, y en su tiempo la Boldum y
na . ubau, y entre tres mil y pico de actores ue
a~roJa el censo, alguno se podría escoge¡-. esto
tlene duda.
'
Con ellos, y con los que aún no han salido á la
escen~ y muestran felices disposiciones (yo tengo
t~es o ?uatro ~lumnos sumamente dispuestos) sena fácil orgam~ar algo. Porque en este bajo ~un- .
d~ no hay nadie necesario, y si (lo que no uiera
Dios) en un día desaparecieran Thuillier
Do
nato y la Cobeña y la Pino y la Ortega y tanto;
ºtrº\rmo _c~nstituyen- el núcleo de artistas que
e pu ico tiene costumbre de oír, otros vendrían
porque el teatro no puede morir. Lo que hay e~
qu~ en el teatro ~ucede lo mismo que en la poÚtica . lle_vamos_ tremta años de ver representar · la
co!fledia 1;ac_10nal á los mismos actores, y con los
~smos conucos malos vamos tirando. Pero el púhco ama 1~, novedad, y cuando viese una docena
de actor es Jovenes, bien unidos y bien d' . ·a
repr~sentando muchas comedias nuevas, et~~s;¿
pub!:ºº se encargaría de alentarles. Los autores
espanoles no ª!~ hoy comedias á los teatros, poroue las compa~rns son deficientes, y no suele ha• bler etn ellas mdas que uno ó dos actores en quienes
e au or vaya escansado.
t· pe los teatros por horas, en los cuales lo,; firis as se ven conde~a~os á no interpretar más ue
· .i.yo aroma llega hasta aquí. . .las rosas, los heliotropos, las retamas ... ¿ No recordáis haberme lei- chulo:, ratas, mumcipales, timadores aguado~e-do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino bor- ras~aneros, novilleros, y demás }Jerso'nal Lajo
a literatura canallesca se podrían sac,rr muy buedeado por las retamas en flor?
nos actores, Y, sobre todo, actrirt&gt;s, ane l:is ha
Rosel.-Sí .... lo recuerdo . . ...
muy] notables y con much,; r:1lento . (~u;én du.J:~
La señora de Anglese.-Es decir que existen se- que as "estrellas" de A polo, la Zar~i:1°ela Esla;a
res que, en este paisaje maravillo110, bajo el calor ~n uf teatro serio podrían ~ar un gran resultado
del sol, en medio de esta alegre naturaleza, pueon as dos Seg~ras, J oaquma Pino, Lucrecia Araden amar .... amar libremente, sin ser culpa- na. Prales, Bru, y tantas otras que tienen her
bles? .... . ¿ Es decir, que hay seres para quienes :osa ~ura ,Y gran talento de la escena, hay par;
esa dicha existe? (Su voz tiembla y cada vez se haacer siete_u och_o damas de teatro de verso
ce más débil) ¡La dicha! para mí, nunca ... mmNo es difícil, ni mucho menos, llegar á ~eunir
ca ..... ¡ Dios mío, siento que voy á morir, ¡ per- un buen cuadro de compañía cómicodramática
donadme! . ... Adiós, señor Ro~el .. ..
cu_ando sabe;111os que hay rodando por Es añi! "t~is
Rose!, asustado de ver su semblante inmóvil.- mil cuatrocientos noventa y siete" actofes de am¡ Diana!. . . .. ¿ Qué tenéis? . .. ¿ No ois que os ha- bos sexos,no h3:y para qué desesperar; lamavor arblo? . .. ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
t~ de estos art~stas vive:d dedicados á represeEtar
(Violentamente la toma en sus brazos y la lle- prnfas ralas y a cantar cancioncillas de teatro á 2
va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se r~a e~ a hora. La entrada en el teatro ande les
abren, y Tavernan y el señor de Anglese se preci- digmficar!a, trabajarían con más entus~mo y l
pitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito ·de ªfte e!panol lo ganaría. A fuerza de echarnos pir
: sue o, en dtodo género de cosas, hemo3 llegado
terror).
creer que ebemos andar en cuatro ie~ v· e~to
-¿Muerta?
no es ve~dad; lo que sobran en Espa~a··~on eleEl doctor, inclinándose sobre el corazón de la 13:1entos aislados para reedificarlo todo L
señora de Anglese.-Aun no; pero . .. ¡ esto se ha hón _es dar con quien te?ga medios y. tesó~ cua~~
acabado! no recobrará el conocimiento . . ..•
reunirlos y hacer un conJunto.
P

ARTISTAS ESPAÑOLES

Ma-

\o

j

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera
franca?
La señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á
hacerlo.
Y a no pienso sino en Dios, amigo mío, en Dios á quien he obedecido hasta el sacrificio ... Todo se ha acabado en mí. . . siento que
no queda en mi sér rasgo ninguno de pasión humamana ... es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muerte ...
Rosel.-¡ Diana!
La señora de Anglese.-Es por haberos amado
ta,nto cuando yo ni quería ni p(jdía ser vuestra ...
eso e¡ lo que ha acabado con mi vida. Esta confesión que hago, la oirá esta noche mi_ confesor, y
Dios habrá de perdonármela ¿no creis? No hay
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel
.se cubre el rostro con las manos). Ya lo veis voy
á morir en medio de un sueño tranquilo y dulce ... y vos conservaréis de mí un recuer~o m~y
puro casi inmaterial, el r ecuerdo de las histonas
que ~o se concluyen aquí en la tierra! . . .
Rosel .(mirando que ella hace un ezfuerzo por levantars;.)-¿ Qué es lo que intentáis?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
que no he hecho en un mes!.,. Hoy me porto com () u:ia nifü:...

d~

y

?

�•

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de ·Enero. de 1900.

EL MUNDO I LUST RAD O

La Compañía "Scalchf' de Conciertos.
En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale "uua" María Guerrero que "diez" Pardavés, y paga cinco pesos por
tres actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
veinte pesetas por los de.;1~udos de las "In;;tantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
~º~

.-J-~

"El Mundo Ilustrado," que siempre ha recogido
en sus páginas todo lo que se relaciona con los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hoy
á sus lectores á los principales mie1:1bl'o.&lt; de la Compañía de conciertos, á cuyo frente figma la seiiora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará solamente cuatro audiciones en esta capital.
Si nos convirtiéramos en eco de la fama de que
vienen precedidos, anunciaríamos en estas líne~s
la llegada de un grupo de artistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace i,ier cautos
y no haremos en estas Jíneas derroches de elogios,
pues esperamos que en lar ;n-imeras audiciones
queden comprobados los méritos de estas celebriJades.
En cuanto á la señora Scalchi, que ya es cono-

SE1i'OK.&amp;. DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, S oprano.

\

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumn'iado un poco al público, en asuntos econó'inicos se incurnó en un error al imaginar que no habría dinero bastante para, sostener Compañías á pnc:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos.
De Agosto á la fech9,, hemos tenido dos
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
de María Guerrero, brilJ~nHoi'lla como
resultado artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie ele audiciones de la
Scalchi, otra temporada de la "t¡oupe"
española y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Mé:x:c) va queriéndose codear con las grandes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q~e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
1:,11néricas, nos hace saber que sólo en el
1~1es de Enero de este año se han ~astado
en cliversione~· públicas más de "doscientos mil peso~."
A este dato debenos agregar que un
empresario de teatros americano que nos
visita actualmente, estucha nuestro "medio am hientc" artístico con objeto de
inaugurar campañas ew 'micas, trayéndonos buenas compañ:a~. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
eatisfecho.

S I.:íiOK.&amp;. S Ol'l.&amp;. SC.&amp;.LCB:l .

cida en líéxico, solo queda una reserva que hac_er
antes de presagiar sus triunfos :¿ conservará las m1~mas facultades qut: durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al gr ado de competir
con Adelina Patti?
8i esto es así, el público de líf•xico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovación
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístic),
es unánime opinión que la que can tó como lo hizo
la señora Scalchi, una "Semíramis" que aún se
recuerda en México. en todas partes y en cualquier
t iempo Rerá aclamada.
La señora Sc1lchi, no solo en México, donde relatí vamente hemos visto tan poco de arte, sino en
el mundo entero, en las más ~rand es :v populosas
. ciudades europeas ha.sido calificada cern o un genio.
¡ Ojalá la podamos admirar r evestida con tan
preciosas facultades !

.. 'l :

~

~
G)

0

SdO:B DE P.&amp;.SQlJ'.&amp;.Ll, Te nor.

ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor Pasquali, jov_en y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
el título de Ingeniero Civil, pero entusiasta por la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los qué
lláman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros de Estados U nidos.
La soprano, seü.ora de Pasquali, une á
su belleza sorprend~nte muy buenas
dotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo, por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza qu-i
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese 11ne
es· muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros,
del Príncipe de Gales y de la reina Margarita, quien le regaló en alguna vez
un fistol de brillantes valiosos.
P or último, el U aestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.'
Entre sus triunfos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "l\fareha de los Reyes," y
que fué dedicada á los morntrcas de Italia. La primera ejecución de esta pieza
fué dirigida por el autor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la audición un coro compuestp de mil
señoras que se escogieron entre la principal noh11 z, ele ltalia.

--1----------------------------------------------------·--------~B,OMA..--Apertura de la "Puerta Santa."

•

~

.&amp;.. l'K.&amp;.lll'CESCKE'1''1'1, Barit or.o.

En cuanto á los dem:í.s artistas no sabemos de

•

�RL MUNDO ILUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

D~mingo, 28 de Enero de 1900.

})arque 1{ecreafivo.
•
V-na compañía americana, que cuenta con ci~n

mil pesos de capital, acaba de obtener conces10n
_por diez años, para establecer un centro de recreo
-que será enteramente nuevo ~u :M:é~ico, por la v~riedad y originalidad de las d1stracc1011es qu~ en el
ban de establecerse.
La compañía, para llevará cabo su empresa, _l;1a
-comenzado por tomar en arrendamiento, tamb1en
_por el término de 10 años, un extenso lote de terreno propiedad del señor D. José :::!anchez ~amos, y en él se construirán, además d~ bomtos
jardines, todas las instalaciones necesanas para
las más noveclozas diversiones.
El terreno está situado á dos cuadras de la Reforma y casi á la misma distancia d~l centro, que
la que tiene la Alameda, así es que tanto por esta
•circunstancia, como por el propósito que tienen
los empresarios de que en el nuevo Parque se
-0bscr,'e la mayor moralidad y quede prohiliida la entrada á determinada clase de per,r-ua~,
puede c.reerse que será aquel sitio UJ'.!. gran centro
•de rennión.
Entre las diversiones que se van á establecer,
-c1,h1taRe en primer término un ferrocarril "escéni•co," cuya instalación repre6enta nuestro grabado y
,que indudahlemente agradará en México.
Uc la Estación, que está al nivel del suelo,- se
-eleva la vía de un sólo riel, á la altura de setenta
pies, ~• recorre un largo tramo, con el fin de que

}errocarril del }'arque de 7lecreo.

L..---------------,-------------F.1 tiro al blanco tendrá también su novedad,
además de· que á los buenos tiradores se l_es otorgar(, n premios: cada Yez que un tirador dé en el bla~ca, mm banda automática dejará oír los más escogidos y m,Jdenios trozos musicales.

El Sumo PonUflce regresa á. aus departamentos.

€/ principio iJel flño Sar¡fo.
-------··-------

La Capital del Orbe Católico acaba de presenciar la más solemne ceremonia que prescribe el
Ritual Romano: la apertura de la "Puerta Santa," ceremonia que corresponde á ta promulgación
del año Santo ó Jubiliario, que es de penitencia
y de indulgencias especiales.
La ceremonia~ verificada con toda pompa el 24
de Diciembre último, á las once de la mañana, revistió en esta vez caracteres de tal naturaleza, que
creemos oportuno darlos á conocer, para lo cual
comenzaremos por insertar algunos antecedentes:
La ceremonia de la promulgación del "Año Santo," fué instituída el año de mil trescientos por
el Papa Bonifacio VIII, y, según su primer acuerdo, debía verificarse cada cien años, á partir de
aquella fecha; después se acordó que la ceremonia
debía tener lugar cada cincuentaaños y por último
el Pontí?ce Paulo II, ordenó que' hubiera áñ~
de_ l_)e~ntenc~a é indulgencias especiales, cada
vemticmc,o anos, decisión que desde aquella époc~ se habia_ observa~o fielmente; pero que, por
circunstancias especiales, no se verificaba hace
setenta y cinco años: en 1825 fué la vez última
en que se verificó. antes de ahora; después de
aquella fecha las circunstancias pohticas la habían impedido: en 1850, Su Santidad Pío IX, estaba desterrado en la Gaete, y en 1875 no quiso·
el Pontífice salir del Vaticano donde se le consideraba como en cautiverio, por temor tal vez d~
pro_vocar con su sal~da, nuevas y graves complic~c10nes ;ºn el Gobierno de Italia; pero Su Santidad Leon XIII, que en este particular se ha
mostrado más conciliador y menos temeroso, ha
vuelte á poner en uso la antigua institución.

El día y á la hora citada, el Pontífice procedió
á la apertura de la "Puerta Santa," que está. si- .
tuada á la derecha de la entrada principal de la
Catedral de San Pedro en Roma.

departamentos, dónde según las crónicas extranjeras, hizo Su Santidad una. gran revelación.
tfal;ernos todos que en el mes de Marzo próximo,
León XIlI, cumple 90 ,años, edad que· aunque
sea doloroso, hace preveer el fin no remoto de su •
larga existencia. El Pontífice, según esas mismas
crónicas, es el primero que espera su muerte;
pero la espera sin impaciencia y sin temor, lo cual
:evela. á la vez que ~u buen juicio, su poco apego
a la v1&lt;la y la seremdad de su conciencia satisfecha de haber cumplido con su misión sobre la
tierra. .
l!aba gr~cias al Sér Supremo por haberle concJdtdo la dicha de haber consumado tan simbólica ceremonia, y refiriéndose á su muerte diJ·o:
"11.T
]
,
•
'
'
~,o vo vera ·rru mano a tocar esa puerta porque 1ª se acerca el día en que llame por última
vez a las puertas de la eternidad; pero mi suce'Or, que es joven, si se le compara conmigo, podrá
hacer
que hoy he hec_ho y presenciar los grandes tmmfos de la Iglesia Católica, Apostólica
Romana.
'
Las fr~ses de S. S. se haJ?. prestado á muchos
comentarws; pero es casi unánime la opinión de
q111e _al_ hablar d_e su su~esor, se refería al Cardenal
CJ;erommo ::\-1aria Gott1, y esta creencia se basa n
solo e~ la l?redilección que Su S:mtidad ha de~
mostrado siempre por el citado nardenal sino
Jo: ho'.1¡'-"0sí,;imos ,antecedentes que le fütu 'valido e~
mas so rt1o prestigio dentro y fuera del V t·
FI, C d
I ,, t . .
a 1cano.
.
, . ar c1~a u-o ti tiene en la actualidad sesenta y cmco ~nos de edad, se educó en una· Univers1~ad_ de Q~11ova, que es su país natal y á los 1 'l;'
ano~ mgreso á la Comunidad Religiosa'de los "Carmelitas Descalzos" á Ja cual au' n pert enece,

Revestido con su pesada capa de las grandes
ceremonias y llevado en la "Silla Gestatoria," se
presentó en el pórtico de la mencionada entrada, que por tantos años había perman~ido oculta detrás de un muro, porque según lo preceptuado en el Ritual, una vez que termina el año
de las indulgencias especiales, la puerta se cubre
con una tapia y así permanece hasta que llega
d día en que deba volver á abrirse.
El Pontífice iba a&lt;;ompañado con gran pompa,
por lo~ Cardenales, Patriarcas, Arzobi.',pos, Obispos, los Generales de las• Ordenes reli!riosas, los
representantes de las Cofradías J Sociedades religiosas y la guardia "Noble," la guardia "Suiza" y la guardia "Palatina," formaban la escolta
de honor del cortejo.
Tan luego como descendió de la "Silla Gestatoria" Su Santidad León XIII, recibió de manos
del Cardenal Vannutclli, Gran PenitenciariQ, un
martillo• de oro, donativo valioso que para este
reto hicieron los católicos del Reino de Italia
y el Pontífice avanzando hasta la puerta dió co~
él tres golpes sobre la puerta, que aunque ya preparada para la apertura, aparecía por medio de
há~il artificio cubierta con una cap¡¡. de estuco
gns con vetas negras, sirviendo de adorno al severo muro una gran cruz dorada.
Al dar el primer golpe el Pontífice dijo _: "Abránse las puertas de la justicia y entrando celebraré
Señor." Al dar el segundo martillazo pronun-&lt;:&gt;-ex::,..
c10 estas palabras: "Yo entraré, Señor, á, vuestra
Para term inar, y volviéndonos á ocupar de la
morada y con fe os adoraré en vuestro templo;"
Y al terce:·o exclamó : "Abránse las puertas por- apertura de la "Puerta Santa," consignaremos este detalle curioso: entre la multitud que se apique el Senor está con nosotros."
ñaba el 24 de Diciembre de 1824 á las pu1;rtas de
Al t ercer golpe del martillo la puerta se abrió la Catedral de San Pedro, en Roma, con motipermitiendo el paso al Santo Padre y á su numevo de la promulgac~ón _de este mismo jubileo, se
roso séqulto. Acto continuo ofició Su Santidad,
enconlmba un semmansta que tenía en aquella
J. después q~e hubo cumplido todas las prescrip- época 15 años.
c10nes del Ritual y dado la bendición á los fieEste joven se llamaba, Gioacchino Peccí · el que
les, sin demostrar la menor fatiga volvió á ocuhoy _e~ León XIII y hii vivido tantos añ~s para
par la "Silla Gestatoria" J fué conducido á su¡¡ pres1drr en esta vez ta1t grandiosa ceremonia.

.

Cuartel de Caballería de San j)iego, .7acubaya.
dP,f.de aquella elernción, además de las sensacio~es
c¡ue produce caminar co~o si se fu~r_3:_en el. at:e,
• l0s ·Jasajeros puedan admirar los belhsunos pa1sa:¡es
ilel Valle de México que quedarán bajo el dominio
dr ias miradas de lo;; espectadores.
.
· Antes de descender, el tren pasar{1 por un túnel
q1v:i tmdní. unos trescientos piés de largo. y allí
los pa?a,ieros tendrán una nueva y bonita distra;cióu. nues en el túnel se han de colocar los mas
ingc~i'osos aparatos eléctricos.

!o

ª!,

•

•

Los nuevos Cuarteles.
~

Entre los nuevos edificios que r ecientemente se
han inaugurado en esta capital, deben mencionarse los cuarteles de Tacubaya y de San Lázaro,
no Rólo porque ellos sean una demostración ele las
actividades que desplega la actual Administración
en reformar y hacer adaptables á su objeto los

edificios públicos, sino también poque, t~atándose
.de los cuarteles, esta mejora que significa un.
alivio en la triste vida que llevan nuestros soldados, beneficia á la población, que antes juzga. ha los cuarteles como peligrosos focos de i.níección.
La mayor pa,rte de ellos han sufrido reformas
de más ó menos importancia, contándose muy
principalmente los de San José de G:racia, Pe·redo la Piedad que está para term.marse, lo
misr:i.o que el de' San J uan Teo~i~uacán y otro~;
pero los ya concluídos en defimtiva. y que mas
llenan su objeto, son los que representan nues"tras ilustraciones: el de Tacubaya que se levanta sobre el terreno que antes ocupaba en el rumbo conocido con el nombre de "San Diego" un
curtel de artillería, hoy e.stá destinado al
cuerpo de caballería y es un edificio sumamente ámplio. Su fachada es de dos cuerpos, toda
de ~antería y la remata un escudo ele las armas
nacionale,.
En la parte alta están la Comandancia, el Detall, la Pagaduría, la Academia de Oficiales y
el Archivo, y la planta baja está destinada en su
primer patio á cuadras para la tropa, almacenes
de armas y equipo y otros departamentos del
servicio. En el segundo patio están los macheros
para la_ caballada, los bebederos, la mariscalía,
etc.
El edificio de San Lázaro, que mide una gran
extensión de terreno, fué construído por una
compañía americana á la que se contrató la
obra. Está echa con materiales ele primera calidad y el edificio todo se divide en tres grandes
compartimientos: el de la ala derecha está destinado á un cuerpo de Caballería, el del centro á
la Escuela de Tiro al blanco y el de la izquierda
á un batallón de Artillería.
Además de lo moderno de su fachada y la amplitud del local, es justo hacer mención de la
ouena distribución que se ha dado al terreno,
proveyendo á estos cuarteles de todos los departamentos que son indispensables para el mejor
servicio y la mayor comodidad de la tropa y los
jefes que la mandan.

•

�EL MUNDO :::LUSTRADO

Domingo 28 de Enero de 1_900.

•

Nuestra metrópoli.
El Museo Nacional.

que conceptuamos inocentes, quienes Yisitan el
iJ useo con deleite y guardan siempre buenos recr,crdos de su visita.

~~

•

entre ambos guarda propor~iones con la clis~ancia á
que se encuentran. Peroc:nno el~ou-vre est~ ~n Par,s y nosotros en .México, es lógico que v1S1temos

Jardíq en el p afio principal oel jffuseo.

*

Lo propio sucede con nuestro decantado "~~uS!'O Nacional"' que sol emos abandonar á la cunosidad de los turistas americanos y de los "payos"

EL MUNDO ILUSTRADO

cfo antaño ha sido generalmente
apreciada y compre.:idida su gran
utilidad.

Sucede frecuentemente que aquellos que han
nacido y vivido. en el seno de las ciudades, sean
aquellos que nren os las conozcan en detalle.
Y el hecho se explica con facilidad, pues c:llos
no sienten las curiosidades concretas del que viene
de fuera y Yiene con la intención de ·'ver', tale~ y
cuales monumentos Y establecimientos.
P ero hav ciudades en que tal fenómeno se observa con ma)'Or claridad, y en tre esas ciudades, está
la nuestra, cuyos habitantes se conforman con conocer las exterioridades, y no se 1Jreocupan para
w1da por conocer más detalladamente las curioi,iilades que la metrópoli encierra.
Basta tomar como ejemplo cualquiera de nuestros edificios más notables, como la Catedral, y
i:,reguntar á la gran mayoría de los metropolitaUJ)s:
--; estcdcs có'noccn la Catedral?
Y ~stoy seguro que la gran mayoría contestará
con una carcajada. ¡ Cómo no han de conocer la
Catedral !
.
Pero rnmos á cuentas : conocer la Catedral por
haber acudido á ella tales y cuales veces, ya sea
para oir misas ó para atrawsarla y ahorrarse camin o, no es conooerla.
Preguntad, pues. á esos metropolitanos :
- ¿ 8ahen ustedes qué cuac!ro~ . buenos, qué
obras de arte, qué recuerdos h1stoncos, etc., hay
en la Catedral?
Y enton ces, va no reirán, porque no lo saben.
Luego la ma:ro~ía de los metropolitanos no conocemos ni nuestra Catedral.
**

Domingo 28 de Enero de 1900.

Porque--~abetllo, señores metropolitanos-una el 1fu•eo Xí:cional. .. mientras podemos visitar el
Y1sita al .'.\fu,eo ~acional es altamente i.ntere- Louvre.
&amp;ante, y mayor será el gusto que • proporci_one,
Desde luego, n uestro .M:useo no es ar tístico, sino
mientras mayor sea la ilus- ci&lt;&gt;ntí6&lt;'o é histórico. No le pidamos, pues, t elas
tración del visitante.
cl'e grandes maestros ni mármoles 9-e· eterno y
¡ Pero los metropolitanos uni~ersal renombre: pidámosle "documentos"
nos conformaremos con eicntíficos é históricos, ejemplares de los reinos
Plateros, y del mismo modo naturales, que nos facili ten una enseñanza obque hay muchos parisiemes j-3tiva, y nada más.
que nunca h:rn traspue,to
Y tales, los. tiene ampliamen te nuestro }foseo
los u mbrales del L ou ue. hay X acional v son más que suficientes para compenmucho~ "mexicanos de ::\Ié- !&lt;ar su visita y para agradecer al Gobierno el inxico'' que nunca han entr a- vtcrés que á ese Establecimiento dedica.

Puede decirse que el nuestro, en
su carácter definido de Museo, data
de 1831, en que los gabinet.es-co_nservatorios existentes {!On antenoriclad, fueron reorganizados y refundidos en un establecimiento nuevo
que se denominó Museo Nacional,
á moción del conocido historiador
Don Lucas Alaroán, que ocupaba entonces el puesto de 11inistro de Relaciones.
De la ú til reseña debida á la' erudita pluma de nuestro compañero
en la prensa, Ingeniero Don J e,us
Galindo y Villa, tomamos los siguientes datos-acerca de los gabinetes-conservatorios á que acabamos
de r eferirnos y que, juntos, forman
el primitivo l\Iuseo Nacional.
•
:El primero que dispuso coleccioSala de 7(1:Sforia )(atura/.
nar de una menern metódica
todos los documentos sobre antigüedades mexicanas y que anterioru:ien~e dii-,pMición del Presidente de la República, Gese conservaban en el Archi\'O
del VHret- n eral Don Porfirio Díaz.
nato fué el famoso Don Antonio ~Iaría de Bu.E~as piedras arqueológicas y los documentos
careÚ y Ursúa, que gobernó la Xucrn Ei;;~aña de que hemos mencionado, con stituyeron el embrión
1771 á 1779, y que dispuso que los rn_enc:10n~dos del establecimiento que más tarde se ha llamado
documentos pasasen á la l{eal 1: D1Yers1dad M:u 0 eo Xacional y que, como ya dijimos, fué fun"como lugar más á propósito para el u;,o de sus dado en ] 8;31, agregándosele un Cabrnete de
Historia Satura! que desde el año ,le J.S·iz (•\Ísnoticias."
•
.
,
. .
Tal colección de documentoR vmo a constituu tía en la misma Universidad.
una base para estudios históricos y arqueológiDurante el efímero y parcial Gobierno del
cos, pero faltaban documentos más concretos y Archiduque l\Iaximiliano de Austria, se dispuso
menos sujetos al individual criterio. é interpreta- que el Museo fuera t r ansla&lt;laclo á una parte del
ción de cr onistas é historiadores muchas veces edificio que hoy ocupa por entero y que dió su
desconocidos y no pocos anónimos.
nombre á la calle en que se encuentra, pues fné
Por los años de 1789 á 179-!, siendo Virrey de construído para casa de moneda bajo el reinado y
Xueva España el segundo Conde de Revillagige- por orden de Felipe V, siendo Virrey de Nueva Esclo y habiéndose emprendido ciertas obras de pa- paña el Marqués de Casafuerte, según reza la insvimentación y nivelación de la Plaza :Mayor de cripción que, con muy curiosa ortoirrafía. campea
México, encontráronse en el piso de ésta nume- en ancha lápida sobre la puerta p rincipal del
rosas piedras arqueológicas que grandemente edificio.
in teresaron á los sabios de la época y que induEl l\fooeo X acional ha sido un rico venero de
geron a1 Virrey á or denar que sobre ellas se hi, dato y materiales científicos para quienes se han
cüisen minuciosos estudios y que fueran t ranslaocupad.o ele estu dios arqu eológicos, de Historias
• dadas á la Universidad, tal como Bucareli había
Nacional y General, y ha sido objeto de la atenordenado que se liiciera eón los documentos esción y del trabajo de muchos hombres ilustrados
critos que á ciencias arqueológicas é históricas se
que consagraron y consagran sus energías y coreferían.
nocimientos para darle la clasificación y forma
Entre esas piedras encontróse también el moderna que hoy tien e.

Sala de fiqfropon¡efría,

i(isforia j&gt;afria.--&lt;:aJT/a en que 11'/Urió el jJeneJT/érifo
jJenifo Juárez.

Fachada de/ -)Y1useo J(acional.

do por el ancho y adornado
portón de la calle de la l\Ioneda!
Dios me guarde ele comparar el L ou\rre con nuestro Museo.
La diferencia

,\ ~í pue,·, para refrescar el recuerdo de quienes
k, conocen, n os ocuparemos un poco del .M:useo Nacional.

• *.

Antigua es la institución de los museos, ya sea
fundados por particulares ó por Gobiernos, pues

• enorme monolito en que está labrado el calendario azteca, monolito que, en infinitas reproducciones, es conocido en el mundo entero y que en
alegor ías muy á menudo sirve de símbolo de
todo nuestro pasado preibérico. Ese monolito
fué la única pieza, de las en contradas, que no se
transladó á la Universidad, pues fué colocado al
pie de la torr e Oeste de la Catedral, encomendándose su cuidado á los comisarios ele la obra
de la Basílica, que por aquel entonces se concluía y en este sitio permaneció hasta el año de
1885: en que fué llevado al Museo Nacional y
•colocado en el lugar en que hoy se encuentra, por

..

Existen también dos catálogos antiauos del )fuseo Xacional: uno relativo á las colecciones arqueológica é histórica, publicado en 1882
por los señores Profeso; Gumersindo Mendoza y Dr. J esus Sanchez,
y otro que sobre el mismo asunt_o
pulilicaron en 1827 los Padres Ts1&lt;loro Icaza y Rafael Gondra, con litografías de W aldcck.
Han sido Directores del Museo
los señores : Presbítero Isidro lcaza,
I&gt;resbítero Isidro Rafael Gondr~,
Licenciado Fernando Rarnírez, Licenciado Telesforo Barroso, D octor
Bilimeck, Profesor Ramón I. Alcarái, l)rofesor Gumersindo Mendoza
y Doctor Jesús Sánchez.
Actualmente es Director nat? del
Museo Kacional, el Sr. Don } rancisco del Paso y T roncoso; pero CJmo esl!e señor después de haber reprc~entado á lléxico ei:i ~l cuarto
l'entenario del cleecubnmiento de
América, ha desempeñado y desempeña comiKiones cien tífic_as en F:uro~a, lo s~bstituye dignamente, como Director mtermo, el Dr.
11:anuel Urbina.
.
L a institución cuesta al Gobierno ap~x1~aclamente diez mil pesos anuales, "! en el ~ltuno
año íué visitada por más de doscientas mil personas.

A muy grandes rasgos, cua_l convie1:e á un
artículo de índole puramente mformatrv_a, hemos r ecorrido la historia del ::\Iuseo N ae1onal, y
á grandes rasgos también vamos á reseñar su actual estado.
Tres son las secciones principales en que se
di vide: Ar queología, Historia de México é Historia Natural, y las tJ.:es se el\riquecen día á día
por donativos de particulares y adquisiciones del
Gobierno. Hace pocos años (en 1895) se agregó
una sección de Antropología y ]&lt;}tnografía, que
en grabado ofrecemos hoy á nuestros lectores y
que, no obstante sus r educidas proporcion(JS,
es interesante por los ejemplares que contiene,
en especial por la colección de cráneos y esqueletos de las razas aborígenes del país.
La entrada al Museo ofrece una impres10n
muy halagiieña por el escrupuloso aseo y el nimio
cuiclado que se advierten tanto en el vestíbulo

€/ templo de 3eJT/poala.

El catálogo completo del actual Museo Nacional de México, com prende nada menos que diez
tomos que corresponden á varias secciones especiales y que fueron escritos por los señores Ingeniero J esús Galindo y Villa, Profesor Alfonso
L. H errera, Doctores Manuel Urbina, Román
Ramírez, Ma)Juel M. Villada y Ricardo E. Cícero.
El l\-Iuseo Nacional, además de sus colecciones, posee una vasta biblioteca que consta de
más de cinco mil volúmenes y en su propia imprenta publica sus ".Anales," publicación llena
de interés que fué fundada en 1877.
·

de entrada, como en el risueño jardín que orna
el ámplio patio divisorio de la entrada y de la.
Galería de Monolitos. Los mozos del establecimiento están todos uniformados y el servicio del
Museo no va en zaga á los de sus análoaos eurnpeos.
º
L a galería de Monolitos es altamente interesa
te Y, l_a más ?onsiderable, sin duda alguna, d a
America Lat rna. Contiene cerca de cuatroci tas
piezas, originales todas, y procedentes de E}l'.cavaci~ne~ practicadas en diversos puntos _&lt;
y'l país.
Múltiples son los fines á que las razas iytorígenes
destinaron las piedras labradas que se encuentran

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO
en la Galería: hay allí ídolos, objetos destinados
al culto, urnas, piedras de juegos diversos, etc.
Las salas de cerámica y reproducciones son también muy interesantes y encierran copias de códices de gran celebridad. Son frecuentes las visitas que sabios extranjeros verifican á estas salas,
en busca de datos fidedignos sobre la historia primitiva de los antiguos pobladores del Anáhuac Y•
r einos adyacentes.
Los salones de Historia natural contienen numerosas colecciones pertenecientes á los tres reinos.
Entre los animales hay muchos exclusivos -de
nuestras regiones, especialmente aves, así como algunos ejemplares únicos de mónstruos y fenómenos.
•
En lós salones de botánica fig11ran más de veinticuatro mil plantas nacionales y extranjeras, perfectamente clasificadas, que proceden de diversos
orígenes, pero que, en su mayoría se deben al señor Dr. Bilimeck las extrangeras, y á los señores
Pringle, Villada, Bárcena, P¡ñafiel y Urbina, las
m exicanas.
Igualm~nte rica es la colección mineralógica.
Los salones de Historia Patria, aunque de creación mucho más reciente que los que acabamos de
me•cionar, ocupan ya una buena parte del Museo
Nacional y cóntienen muchos objetos históricos
pertenecientes á diversas épocas.
Hoy sólo hemos querido dar una idea general
de lo que el es Museo, pero en artículos subsecuen-

Para realizar esta empresa se :formó una sociedad
anónima que integran distinguidos caballeros, cuya
riqueza por una parte Y
su buen gusto por otra,
dejan garantizado que la
obra sea perfecta hasta
donde sea posible.
El autor de los planos Y.
director de las obras ha
sido el señor Herrera Gutiérrez, y nuestros grabados representan la fachada que constará de tres
pisos y llevará tres entradas, el interior que, como
se ve, quedará decorado
con mucho lujo, empleándose el estilo "Renacimiento" francés y el "pa- .
·fond," que contendrá alegorías cuyos bocetos se han
clasificado ele antemano como de mérito, y que se/in
pintadas al óleo poi' el señor Herrera y Paz.
Como datos que debnn
ser halagadores para nuestros lectores, agregaremos
Fachada del :reafro oel lfenacimienfo.
que las plateas y palcos
tendrán gabinetes destinados á tocador para señoras y que los citados departamentos se amueblarán lujosamente~
"
El "foyer'' que corresponde á la línea en que están los palcos primeros, también estará lujosamente amueblado. En el salón del patio podrán
colocarse según se tiene calculado, unas cuatrocientas ochenta butacas. Los demás departamentos son palcos segundos y galería.
El escenario está bien dispuesto y llevará adornos que corresponderán al decorado del resto del
edificio en su arcada, que además contará con un
telón de "asbestos," substancia incombustible, que
prestará grandes servicios en los casos de iµcendio.
Sobre el "pla:fond" irá una caja acústica que
podrá graduarse, según la naturaleza del espectáculo.
Los miembros que, forman la mencionada sociedad anónima tiene el proyecto, digno de elogio
por cierto, de inaugurar el nuevo Colise·o, cóntratando á verdaderas estrellas del arte.

Domingo 28 de Enero de 1900.

•

EL MUNDO ILUSTRADO

EL NUEVO MINISTRO DE LA GUERRA.
~

La música de gran mérito, los versos fluídos y
agradables, el argumento con "reminiscencias históricas, las decoraciones pintadas con cuidado
y produciendo el mejor efecto, los 1.rajes vistosísimos, en resumen: montada la pieza ron grnn
aparato.
.
ksta es "Atzimba," la ópera que ha dcl~itado
al ,P~1blico de Arbeu en la semana pasada, y rn:vo
mento podrá ser de más en más apreciado cuaudo
,
'
e1 numero . de ensayos y representaciones, haga
que los artistas todos, dominen sus papeles.
En nuestro próximo número consao-raremos
mayor espacio á "Atzimba" con el fin de dar á conocer r;u¡¡ e1icenas principales.

Los autores de "Atzimba."
~*~

No entra en nuestro propósito, al honrar las columrias de este
semanario con los retratos de los
señores Ricard.o Castro y Alberto
Michel, hacer un juicio ·crítico de
"Atzimba," la pieza que, titulada
modestamente opereta, se estrenó
recientemente en Arbeu y ha sido estrepitosamente aplaudida en
cada una de las noches de la semana que acaba de pasar . Ni neeesitamos hacerlo, cuando en la prensa diaria, plumas tan bién cortadas,como la
de Gustavo Campa, han emitido ya sus
caracterizadas opiniones acer ca de la valio~n. pro&lt;1ucción del talento musical de Ricard0 Castro
y la han elogiado cuanto es justo.
Al dar á la estampa sus r etratos, nos guía el
deseo de rendir un pequeño homenaje á los a1üores
de tan preciosa obra, y dejar apuntado un "El
}fundo Ilustrado" un ver dader o acontecimiento
en el teatro mexic¡mo.

ll'ltimo retrato del Sr. Lic. Don Katias Bomero, Ez•embaJador de M6ltiao en Esta.dos ll'nidos.
Cópia del ~nadro al óleo qne pintó el Sr. Mariano Silva y seni
r11mtt1&lt;10 6. la Embajada de K éxlco en Wlll!blngt.on.

Acontecimiento notable de la semana que acaba de pasar, ha sido indudablemente el nombramiento que el señor Presidente de la República hizo á favor del señor General Bernardo Reyes, para
que desempeñe la Cartera de Guerra y Marina,
1,1ombramiento que ha sido bi~n recibido y que se
califica de acertado.
Aceptado el nombramiento que fué expedido
con fecha 24 del corriente y prévia licencia que
concedió la Legislatura de Nuevo León para que
el señor Reyes se separara del Gobierno de aquel
Estado, la solemne protesta pública se verificó ante los miembros del Gabinete y en presencia de
los empleados de la Federación, el jueves último,
y tal acto fué motivo de demostraciones afectuosas
hacia la personalidad del señor General Reyes que
es bastante conocida por sus méritos de militar
valiente y pundonoroso, por su dedicación al estudio de todos los ramos gue han adelantado
en el arte 9-e la guerra, y por loB progresos que ha
alcanzado Monterrey•tm el tiempo que lleva el señor Reyes de gobernar la porción del territorio
:fronterizo que le fué encomendada.
Tales antecedentes, así como el hecho de que
el señor General Bernardo Reyes, conoce practicamente las necesidades del Ejércit~ justifican-ia"
demostraciones que se han hecho en su honor y hacen esperar que las gestiones del nuevo Secretario
de Estado produzcan el adelanto ya iniciado en el
impor tante ramo administrativo que se le ha confiado.
Los antecedentes de la vida militar del señor Reyes ~on_ bastantes honrosos como puede verse por
los siguientes datos: Nacido en Guadalajara el año
&lt;le 1850, ingresó muy joven al Colegio Militar de
aquella capital, y cuando apenas contaba 14 años
se alistó á las órdenes del jefe Ornelas y formando des~~ entonces parte del ejército Republicano,
combat10 contra las fuerzas imperiales; en Michoacán fué hecho prisioner.o, pero en 1866 :formó una
nueva expedición y fué á combatir nuevamente al
Norte de Jalisco; al triunfo de la República :fué
uno de los jefes que sofocaron la revolución iniciada en Sinaloa, y en 1870 tomó parte en la pacificación de Zacatecas.
Sus ascensos desde arférez, fueron en rigurosa
escala, habiendo obtenido el grado de General en
1880, como premio de la bizarría que demostró
en la acción de VillaUnión, en la cual :fué 0o-ravemente herido.

•

BAILE DE FANTASIA EN TEZIUTLAN.
~

j)ecorado inferior.
tes, nos ocuparemos en concreto de las diferentes
secciones que lo :forman.
SARDIN.

EL TEATRO DEL "RENACIMIENTO."
~

Entre los muchos progresos de ornamentación
y emhellecimiento de la ciuaad, que se han realizaclo en los últimos años, progresos que son deinaEia&lt;lo cstensibles para quien después de algún
tiempo de ausencia, visite actualmente la metróli, buena :falta hacía un teatro, que por su decorado, su amplitud y sus demás condiciones de higiene y de "com:fort" sati~faciera á las necesidades
sociales que hemos alcanzado. Esta necesidad,
según todas las probabilidades, qu_edará satisfecha
ton la construcción del teatro del "Renacimiento'' que se está llevando á cabo en el local que antes ocupaba la alberca del "Factor ;" obra, ya tan
adelau.tada, que su terminación se anuncia para
:fines óe Abril ó principios de Mayo, y de la cual
ya podem.Qs dar algunos informes á nuestros lectores en lo q~e se refiere á decorado.

No necesitamos detenernos en consideraciones, para demostrar lo mucho que habrá Oo-anado la Metrópoli, cuando este teatro abra al
público eus puertas, pues son bastante ilustrados
nuestros, lectores, para comprenderlas desde luego, y con tanta más razón, cuanto que estamos informados ~e que en punto á ventilación, higiene
y prevenciones para los casos de siniestros, todo
tan descuidado hoy en nuestros coliseos, nada te~dremos que desear.
Y, esto en lo que se relaciona á comodidades impe
riosas que es necesario atender indispensablemete, que
en cuanto á lo que demanda el grado ele cultura que
hemos alcanzado, es indudable que el nuevo teatro llenará en este orden una de las
más grandes necesidades.
El mobiliario será de lo
pues se
importarán directamente de Europa y Estados Unidos, lo mismo que
las ricas telas que se utilizaran en los "portiers."
Las obras se están llevando á cabo con toda actividad
y esto hace muy probable
que la inaguración solemne
pueda verificarse en el tiempo que han señalado los propietarios.
~

j)lafond con alegorías !I caja acústica.

La señora J osefi.na Mata y Ocampo de Carrera,
nieta del héroe de la patria Don Melchor Ocampo, visitó hace pocos días la ciudad de Teziutlán,
donde es muy bien querida. ·
•
Su permanencia allí :fué motivo de significativas demostraciones de cariño; entr e las que
se cuenta, un baile de fantasía coi¡ que se le obsequió.
. La fiesta, como todas las que se Yerifican en aquella rica población, resultó magnífica;
un grut,o de señoritas y caballeros ejecutaron el
aristocrático baile del "minué;" la mayor parte
de las jóvenes lucieron bonitos trajes, principalmente un grupo de gitanas que cantaron á la perfección una jota. Kuestro grabado reptesenta
ú taa hermosas señoritas v lamentamos no poder
dar á la estampa otras ilustraciones que se nos
rem iticro~1, por haber rcsu ltado Ycladas las
placas.
La señora Mala de Carrera cuenta con grandes
simpatías en 'l~eziutlán:, porque l1a sido muy benéfi.c·a en ese lugar. Habiendo ella heredado los
sentimientos de filantropía de su padre, del señor
General Mata, que aun cuando ya descansa en el
sepulcro, vive todavía en los recuerdos de los mexicanos y vivirá siempre en nuestra historia patria,
la referida eeñora ele Carrera es la protectora de
cidi&lt;la de los establecimientós de beneficencia
que existen en 'l'eziutlán, y todos ·1os hijos de esa
ciudad, grandes y pequeños, conservan reminiscencias muy gratas del señor Mata que, como es sabido, :fué en política una figura notable, en sociedad un cumplido caballero, y para los desheredados de la fortuna un bienhechor afable y desprendido.
En Febrero próximo volverá á Teziutlán la se-

ñora de Carrera á su regreso de Martínez de la
Torre, á donde va con el fin de que se haga la
exhumación de los restos del señor General Mata
que deben ser transladados á la Rotonda de lo~

Hombres Ilustres, de esta ciudad, donde ya se
e?-cuentra el m~num~nto que los guardará para
siempre y que dimos a conocer á nuestros lectore¡¡
en un grabado publicado con anterioridad.

�Domingo 28 de Enero de 1900.

EL MUNDO ILUSTRADO

Lf\ ULTIMf\· ENTREVl8Tf\.
(La maravillosa decoración del cabo Martín con
su colina de pinos y sus villas y chalets que descienden hasta el mar. Del_Mediterráneo tranquilo
y azul, se levanta una bruma ligera que da al paisaje el tinte que tienen las cosas vistás en sueños ... El Dr. Tavernan y Jacobo de Rosel, cruzan
una estrecha vereda bordeada de álamos entre cuyas ramas se :filtran los rayos de un sol color de· oro.
Es el sendero que conduce á la villa Smeraldi, propiedad actualmente, del señor de Anglese).
Rosel, (continuando la conversación.)-Iba ya á
abandonar á Niza, cuando recibí vuestra carta y
no tu ve sino tomar el primer tren que sale para
acá. Así, pues, 'mi querido Doctor, dadme algunas explicaciones. ¿ Qué negocio urgente es el
que qs ha obligado á llamarme? ¿ Y adónde me lleváis?

•

El Doctor.-A casa de la señora de Anglese.
Rosel, (deteniéndose estupefacto).-A casa.dela
señora de Anglese?. : .. ¡cómo! ¿ Acaso habéis• olvidado que hace dos años .. . ..
El Doctor.-No he olvidado nada. Hace dos
años, obligada· por un sentimiento que ,honra mucho á la señora de Anglese, y de comun· acuerdo
vos y ella, resolvistéis cortar de una manera brusca, las relaciones de amistad que existían entre los
dos. El motivo de la separación no lo ignoro tampoco. Ella, de honradez intachable, temiendo, no
sin razón, las hacechanzas de amor, y no ocultándosele ya el sentimiento que os llevaba con tanta
frecuencia á su casa, os suplicó que partiérais; y
vos consentísteis, juzgando que pues la aventura
no podría ir más lejos en tratándose de una alma
como aquella, el camino mejor sería poner tierra
de por medio entre los dos.
Rosel.-Además; recordad la tercera cirrunstancia: que el marido no parecía verme con buenos ojos ....
El Doctor.-Eso es; el señor de Anglese comenzaba ya á entrar en cuidado al observar la influencia que ejercíais sobre su mujer. Después de
esta ruptura cordial, voz habéis entrado en el gran
mundo, y como, al fin, no habéis nunca e~perimentado por la señora de Anglese una de esas pasiones exclusivas .....
Rosel, (tranquilamente.)-La he amado bastanJ.. J

••..•

El Doctor.-Sí, lo bastante para conservar un
recuerdo agradable. . . pero un recuerdo que no
sería capaz de daros la muerte.
Rosel.-¡ Oh, no! como á ella tampoco ...
El doctor, (deteniéndose gravemente.)-¿ Ella?
¡ ella se muere! ...
Rosel.-¡ Qué locura! Cierto es que siempre fué
delicada; pero ... veamos, ¿ qué es lo que tiene
ahora? ¿ cuál es la enfermedad? .• ... .
El Doctor.-Ninguna ... . el hecho es que se va
... que se va . . . Una idea moral, y con ella se le
v,i la vida, asi, poquito á poquito y cada día más.
Su marido, loco de dolor, lo ha intentado todo

por salvarla. Acaba de comprarle la villa Smeraldi con la esperanza de que este país, todo-lleno de
sol y de flores, le volverá la salud. • Pero ¡ nada!
¡ Bien honda está la ponzoña! ...
Rosel.-Pero en fin, Doctor, ¿ y la ciencia? ...
El Doctor.-¡ Ah! pobre amigo, ¡ la ciencia!. ..
¿ pretendéis curar el corazón con la ciencia? ... . .
N ó, nó; no hay que esperar ya. El fin es inevi table, y ser~ muy próximo, si el remedio supremo
que voy a ensayar con vos .....
.
Rosel, (vivamente).-¿ Conmigo?
•
El Doctor.-Sólo una revolución del sentimiento puede ef~ctuar el milagro. Al veros de pronto,
tra~ ausencia tan larga, experimentará una indecible sorpresa y con esta vendrá la crisis que
espero con tanta ansiedad.
Rosel.-Pero su marido .....
El doctor, (un tanto confuso.) M:e las he compuesto de man~r~ que esté ausente por algunas
horas. Como medico, creo estar en mi deber luchando hasta con el mismo
imposible y no preocupándome sino por el resultado
feliz de mi enferma. Soy yo
quien os ha llamado y quien
os trae. Cargo con la responsabilidad. ¿.Consentís, pues?
Rosel.-Sí. . . sí . . . sin
duda. ¡ Pobre mujer!
El Doctor, (llegando á la
puerta de la villa).-Esta
es la casa. Entremos .....
¡ Ah! se me olvidaba; una
palabra: recordad que para
ciertas ocasiones hay mentiras qu~ pueden ser bienhechoras.
El Doctor y Rosel penetraron al jardín, .un verdadero
paraíso, esmaltado de geráneos, amarilis y crisantemos. Los rosales y los ·heliotr~pos adornan la verja.
Después de atrav.esar .una
avenida de lilas, llegan á una
terraza cubierta de vidrios de colores y adornada
por grandes ventanas. El aroma de las flores del
jardín, llega hasta allí, difundiéndose en el aire
tibio y suave..: En una poltrona rodeada de cojines,
r~p?sa la senora de Anglese, casi acostada, y muy
pahda, con grandes círculos negros al derredor
de sus ojos, y agitada por la respiración fatiaosa
0
de la fiebre.
El poctor, (alegremente.)-Seüora, os traigo
una v1S1ta. . . . el señor de Rosel! . . ..
_(Incorporántlose bruscamente con un movimiento nervioso, más pálida todavía, como si toda su sa?gre afluyera al corazón, la señora de .Anglese mua con ojos febriles, sin comprender lo
que ve.)
_El Doctor.-Nuestro amigo que está pasando
una temporad~ en Niza, ha venido á pedirme nuevas de vos, y a fe mía, como yo no vivo tan lejos
de vuestra casa, he querido traerlo para mostrarle un caso de enfermedad, donde el paciente no se
restablece porque no quiere.....
. (Rosel, á la señora_ de Anglese, que permanece
sm ,~ar respuesta.)-Espero, señora, que no guardareis por esto resentimiento alguno al Doctor? ....
_(La señora de Anglese, con una sonrisa que ilu1:nna de pronto su rostro entristecido.)-No senor; no le irnardaré r_esentimiento alguno ...'. ni
á vos tampoco .... Si Travernan lo ha autorizado, s~ la significación que ésto tiene: que cree
:va mi estado más grave de lo que parece y que ...
e°: fin, no me asusto mucho por eso; todo es lo
mismo para mí!
El doctor.-:--¡ Qué ~ocura! Por el contrario.
Y O no lo hubiera pernntido absolutamente si vuestro estado fuera como creís, señora; y esto se ha
~echo con todas las precauciones debidas . .. El senor de ~nglese, vuestro esposo ha salido .... .
La senora vivamente.-¡ Ah!
El ,doctor.~Sí ..... fué por algunas horas á
Menton!. envian~ome recado de que viniera á
ª?ompanaros, as~ pues, he venido, y ahora permitidme que pase a prepararo1i1 la poción, he encon-

trado una nueva fórmula que ... permitidme, señora .. ...
La señora de Anglese.-¿ Para qué esa nueva
fórmula, Doctor?
·
El Doctor.-¡ Cómo! La vida es buena mientr¡i
vemos á nuestro lado amigos cariüosos que se interesen por nuestra salud ...Acostaos, señora. (El
Doctor le ayuda á recostarseentreloscojines, y luego dirigiéndose á Rosel) os doy un cuarto de hora solamente. No prescribo la simpatía sino á dósis homeopáticas. (Sale el Doctor).
(La señora de Anglese, con las mejillas coloreadas. )- Acercaos, señor Rosel. ... un poco más .. .
me fatiga mucho hablar en voz alta .. . ..
Rosel, (acercándose.)-Entonces es cierto . . ¿No
me guarda.is rencor? (Por toda respuesta, y con un
movimiento expontáneo, ella le tiende la manosu pobre mano crispada, de palidez mate, sin una
gota de sangre, transparente, que él agita de una
manera efusiva.)
Rosal.-¡ Cómo tembláis, señora, ¿ tenéis frío?
La señora de Anglese.-Sí, mucho frío, siempre
lo sien.to ... La llama se apaga. . . habéis hecho
muy bien en venir ...
Rosel, (protestando).-~ Pero es que yo no he venido por. eso! ¡ Y o os lo juro! Constantemente he
estado pidiendo á Tavernan noticias vuestras, ~
hasta hoy me permite venir seguro de vuestro estado que es visiblemente mejor ...
(La señora de Anglese con una tristeza resignada).-No me engañéis, amigo mío, no tan fácilmente se engaña á los que están ya tan cerca del
fin y que ven todas las cosas de la tierra con una
lucid?~ extraña!_ Si el Doctor ha permitido que
ve~gai~, no es ~~no porq?-e. . . Mas ¿ qué importa
el motivo? Estais en nn casa ... he allí una ale9ría_con 1~ que yo no contaba hoy, y que ha traído
a mis labios una sonrisa.
. R?sel.-Si viérais qué profunda tristeza ·siento
de ou que os empeñáis en hablar así .... con tanta
desesperación....
La seño~~ de Anglese.-¡Oh! no; si yo no tengo
desesperacion alguna; por el oontrario, estoy muy
content~ de morir. E~ último momento que, para
los demas, es tan ternble, no lo veo yo sino como
u1:a cosa dulce, dulcísi1;1a, será un suspiro un poco
mas largo que los demas, con el rostro vuelto á la
pared . . . eso será todo ...
Rosel.-¡ Qué insensatez! Vos no estáis en el caso de hablar así, señora. Yo que he dejado de veros

Domin"gc · 28 de Enero' de 1900.

EL MUNDO lLUSTRADO

p_or espacio de dos años, puedo decirlo con verdad y
R~sel.-¡ Tened cuidado! no sea que una imprusm temor de equivocarme: os encuentro mejor que dencia . ....
ante_s ... es decir ... menos cambiada .. . ¡ Oh! ¡ muLa señora de Anglese.-¡ Oh! ¡ qué n:r.i:prudencia!
chísrmo menos! . . . estáis igual.
Ayu~adme ... Deseo estar por algunos momentos
La señora de Anglese.-No obliguéis á vuestros de pie en la vida, y así, á vuestro lado ... Vos me
labios á pronunciar palabras que están desmintien-• sostendreis bien ... sois fuerte ... y luego que, yo
d_~ vuestros ojos. No tengo ya m esperanza ni ilu- no estoy _muy pesada. (~osel la ayuda á lev!illtarse,
sion alguna; pero os digo que no me siento ape- Y. ella se mcorpora en la poltrona, sonriendo infannada por ello. Así, pues, no hablemo\ más de eso. tilmente.) ¿ No es cierto que no peso nada?
Me hacéis una visita, quizá la última, y me sien~?sel, c?n galantería.-Asi es, el peso es de un
~o• hoy muy feliz, no amarguem-0s estos breves recien nacido . .. el de un pájaro!. ...
mstantes con pensamientos t ristes.
La señora de Anglese.-Llevadme hacia el aire
Rosel,(después de una pausa.)--Hay,sinembargo, hacia la luz! Las aves cuando presienten su mue/
una cosa en vos, que no ha cambiado, una cosa te, van á cantar una vez más sobre la copa de los
que se ha hecho más bella. . . vuestra mirada se- altos árboles! Vamos allá, al borde de la terrañora, vuestros grandes ojos llenos de infinita dul- za .. d oh! pero qué lejos!. .. no parece sino que
zura y de luz . . . Sí, los miro, los veo tales como ~unca habremos de llegar allá. ¿ No os fatigo, selos ví_ la prime!"ª vez que nos encontramos, hace nor de Rosel?
Rosel.- j Oh! no; pero vos ¿podréis? (Mirándotres anos, en casa _de la Duquesa de Lignery, y tales
como los ví tam L1én, un tanto entristecidos cuan- la anhelosa y pálida como la cera).
(La señora de Anglese, sin responder, y contemdo nos vimos la última vez, para separar~os! . ..
Y. ¡vamo~! que no han estado lejos de mi pensa- plando el admirable paisaje.)-¡ Qué hermosa namiento m un minuto!. ...
tura!eza! . . . Me parece que nunca la he visto! ...
(La señora de Anglese, sonríe con aire de duda.) i Que a~ul está el mar! un azul suave . . ... allá, e'"l
Rosel.-Es que . nunca os he olvida.do, señora, el horizonte, donde se balancean aquellas velas
¿.no acaso os he dado la más grande prueba de bla1;-cas!. . . ¡ qué l~jos!. .. ¡ y aún es más atrús tv•
daV1a donde voy yo!. ....
amor, separándome de vuestro lado?
. La se~ora de ~nglese.-Sí, ciertamente y os
(Rosel, sin encontrar palabras con qué responP~~o perdon por mis_palabras, ¡ Oh! si vuestr! afec- der.)-¿ _!'or qué pensar siempre en eso?
é10n 1:1º es .como mi salud, podéis decir cuanto
La senora de Anglese.-¡ Y esas flores que naqueráis que yo lo creeré todo!
cen hasta en las rocas ... ¡ mirad! todas esas flores

Rosel, retirándose y saludando á de Analese
con
0
voz muy baja.-Os pido perdón, señor!
De.Anglese.-No .. . yo· lo sabía!. ..
}losel, ~i~aménte.-Es decir que vos, señor, habeis permitido . ....
pe Anglese, con un gran sollozo.-Ya lo veis,
senor de Rosel, es que yo la amaba más profundamente qv.e vos! ... . .
MIOHEL PROVINS.

ARTISTAS ESPAÑOLES
LO QUE SE DICE mr M.4.DRm.
~ex:!,,

,
t()49"''.-E ste es e1 numero
de actores y actrices que

e~;mos en España, según la última estadística
ta 'y sk~:ªª: q~e codn tr¡!s mil cuatrocientos noven~
.
comicos • ambos sexos no puede or a
m~rse
compañía para el. teatro Español g T~np~e e se_r, ó mejor dicho, no debe ser .
númer~ dJ~;ti~~~;~:ble que en ese c~nsid~rable
renta que serían útil:/or men?s. tremta o euazar lo que parece irrcaliz~bf p~oQpo?ito para realide calcular :
e. e: ue menos se pueN o diré yo que t 1
.
.
tos y pico que a /n re os tres mil cuatrocienL
comedias abundenn Jan PV~r esos pueblos haciendo
'
.os icos y los C 1
algo sabríamos de ell
M. d . a vos, porque
· •
os en a r1d · pe d
vmcias ha salido el notable acto Tu ro e provaron con ellos á Buenos Ai { G entes, que lledoza; de provincias hubo res tª uerrero y Menble actor Gonzál
que raer al muy notael "Cyrano ·" d ez pa~a ~eempl~zar á Mendoza en
Carmen C
e provmcias vmieron Julia Sala Y
ría Tubau~ /:;tle et~e~u~!fmpo_ la Boldum y Máarroja el censo al auno
yd ~ico de actor¡:!s que
tiene duda. : 0
se po ria escoger; esto no
Con ellos, y con los que a,
h
escena y muestran felic diun °:º. an salido á la
tres ó cuatro alumno es spos1c10~es (yo tengG
ría fácil organizar al;o s;mamente dispuestos), sedo no hay nadie neces ..· orqu~ en este bajo munDios) en un día desa ano, 1 s1 (lo que no quiera
nato y la Cobeña y l prec1eran Thuillier J ·Dootros como constituy:n fº ! ª Oltega .Y tantos
el público tiene co,;tumb;e ~uc ~o : artistas que
porgue el teatro no puede e º!r, Lo ros vendrían,
morir. o que h
que tn el teatro sucede lo m·
ay, es
ca : llevamos treinta a d8mo que en la políticomedia nacional á lo no~ e ver representar la
mismos cómicos malos\:,ismot actores, y con los
l)lico ama la novedad
mos ir~do. Pero el púde actores jóvenes, bie~
do vies~ una_ ~o?ena
representando muchas com
y bien dmg1dos,
público se encar aría
e ias nuevas, el miSJnQ.
españoles no dangho c~e ªá~ntarles. Los autores
eme las compañías sln d~ _1a\ á los teatros, porber en ellas más que un e, cien es, y no suele hael autor vaya d~scansadi. o dos actores en q11ienés
De los teatros por horas e
tistas se ven condenado á , ? 1os. cuales lo,; Rrchulos, ratas munici a1 nf. mterpretar más que
castañeros n'ovillerosp ed ifadores, aguad ore:-;,
la lit§ratu~a canallesc~ !e ;~ ~ ¡,ersonal Lajo de
nos actore1&gt; y sobre tod
na~ sac;ir mu_v lmemuy notabl~s y' con m ho, ac,trir1's, oue las hay
•
uc r; 1 :? ento · (' ; · d
que 1as "estrellas" de A 1 l - z . c. {u.en u,la
en un teatro serio d ,Pº o, a arzuela y Eslava,
Con las dos SeaurafºJ ~ian _dar 1.n gran resultado?

ur~t

r

!º

b-

f

C::flºª

Rosel.-¿ Me permitiréis hablar de una manera ·.J.yo aroma llega hasta aquí ... las rosas, los heliofranca ?
tropos, las retamas ... ¿No recordáis haberme leíLa señora de Anglese.-Sí, y yo también voy á do un pasaje de d'Amunzir, en aquel camino borhacerlo.
Ya no pienso sino en Dios ami- deado por las retamas en floI'?
go mío, en Dios á quien he obedecido hast~ el saRosel.-Sí .... lo recuerdo . .. . .
crificio . .. Tod? s,e ha acab~do en mí ... siento que
La
señora de Anglese.-Es decir que existen seno queda en m1 ser rasgo nmguno de pasión humares
que,
en este paisaje maravilloso bajo el calor
mana . . . es solamente en mi alma donde queda algo muy dulce que es lo que va á causar mi muer- del sol, en medio de e~ta alegre n;~uraleza, pueden amar .... amar libremente, sm ser culpate ...
• bles?_. ... . ¿ ~s decir, que hay seres para quienes
Rosel.-¡ Diana!
La 'señora de Anglese.-Es por haberos amado esa d~cha ,e~1ste? (Su_ voz tiembla y cada vez se hace mas debil) ¡ La dicha ! para mí, nunca ... nuntanto, cuando yo ni quería ni p~día ser vuestra ...
ca• . ... ¡ Dios mío, siento que yoy á morir, ¡ pereso es lo que ha acabado con IllÍ vida. Esta c~e- donadme!
.... Adiós, señor Ro~el ....
si?n que hago, la oirá esta noche mi confeso1' y
Rosel,
asustado
de .ver su semblante inmóvil D10s habrá de perdonármela ¿ no creía? No hay ·
para qué llorar y entristecerse. (Al ver que Rosel i Diana!. . ... ¿ Qué tenéis? .. . ¿No ois que os hase cub~e el rostr? con las manos). Ya lo veis voy blo? . . . ¡ Respondedme !. .. ¡ Socorro, socorro!
(Violentamente la toma en sus brazos y la lleá monr en medio de un sueño tranquilo y dulce . .. y v?s. conser~aréis de mí un recuerdo muy va hacia la poltrona. Bruscamente, dos puertas se
puro, casi mmaterial, el recuerdo de las historias ª?ren, y Tavern_an y el señor de Anglese se precipitan prorrumpiendo á la vez en un solo grito de
que no se concluyen aquí en la tierra! ...
Rosel, (mirando que ella hace un ezfuerzo por le- terror).
vantarse.)-¿ Qué es lo que intentáis?
-¿Muerta?
La señora de Anglese.-Levantarme, sí. ¡ Lo
El doctor, inclinándose ~obre el corazón de la
que no he. ~echo en un mes! . . . Hoy me porto. co- señora de Anglese.-Aun no; pero ... ¡ esto se ha
ID') u:::1a mnr..
acabado! no recobra:rá el conocimiento .. . ..

.

.

•

y

.¡,

na. Perales, B°rú, tA!fu~i:~ra~no, Lu~recia Aramosa figura y gran talent d 1 que faenen herhacer siete í{ ocho damas ~e ~ escena, hay para
No es difícil ni much
ea ro de verso.
un buen .cuadr~ de com/ -~en~s, _llegar á r~unir
cuando sabemos que ha a~ia c micodramática, y
mil cuatrocientos nove~t:º /n·d~ f,ºr Españ.~ "ires
bos sexos no hay para u, d sie e actores de amt~ de est~s artist~s viie~ Js~~pe~ar; }amavor parpiezas malas y á cantar c e_ icailfs a representar
reales la hora. La entradanc1onc as de teatro á 2
dignificaría, trabajarían : en e¡ teatro ~rande les
arte español lo ganaría Aºr ID s ~ntusiasmo y el
el suelo, en todo éne; d uerza e echarnos por
á creer que debem~s an~are cosas, hem?3 llegado
no es verdad., lo que sobranen
en cuaEtro Pte.s,
.v e~to
8
11;1entos aislados para reedificarlo t 0 ~ana son elefaón es dar con quien t
. o. La cuesreunirlos y hacer un
y tesón para

f

co:~:t:edios

�· Et MUNDO ILUSTRADO

D6hm:go 28 de Enero· de_ 1900.

•

La Compflñía "Scalchi" de Conciertos.
•

EL

MUNDO ILUSTRADO
•

AÑO VII--TOMO I--NÚM. 5

MÉXICO, FEBRERO 4 DE 1900.

Director: Lic. BAFAEL BÉYES SPflll'DOLA.

8UBSCRJPr.TON MENSUAL FORANEA, 81.50
!Dl!M IDElll EN LA CAPITAL, $L25

Gerente: AJll'TOJll'IO CUY ÁS.

En achaques de andante teatrel'Ía, el público se
ha convencido de que más vale ''uua" María Gue' y paga cmco
·
rrero que "diez" P ard aves,
pesos por
tr~s actos de Moret ó Lope con mayor agrado, que
vemte pesetas por los clesi~udos de !as "Instantáneas" y las romanzas del Sr. Vigil.
-&lt;:::,.,CX::,..

SEÑOBA DE PASQUALI, Soprano,

La Capital de la República ha demostrado en estos últimos tiempos, que no sólo "sabe" sino que también "puede" pagar espectáculos caros.
Si en materia de arte se había calumníado un poco al público, en asuntos económicos se incurrió en u11 error al imaginar que no habria dinero bastante para sostener Compañías á pr€c:os más altos que los que ordinariamente rigen
en nuestras salas de espectáculos. ·
De Agosto á la :fecha, hemos tenido do~
compañías de ópera-la temporada de la
Chalía en Orrín y la "season" de Sieni
en nuestro primer coliseo-la campaña
p.e María Guerrero, brillnnH ;'lla como
r ~i::.¼.tdo artístico y como negocio; y en
perspectiva una serie de audiciones de la
Scal~hi, otra temporada de la "troupe"
espanola y el "prospectus" Padereuski.
Decididamente la buena ciudad de Méx:c:&gt; va queriéndose codear con las 0"'randes capitales.
Y si no, aquí está la prueba: un aficionado á la estadística, ciencia q1.1.e, á las
veces, hace hermosas instrumentaciones
numér icas, nos hace saber que sólo en el
~ ~e E?ero de, cs~e año se han 15astado
en cl1verswnes pub!tcas más ele "doscientos mil pesos."
A este. dato deben os agregar que un
e3:llprnsano de teatros americano que nos
v1s1ta actualmente, estudia nuestro "me'.lio ambiente" artístico con objeto de
.maugurar campañas e,dnicas, trayéndonos )menas compañ(a«. partiendo de los
precios que en estos últimos meses se han
.i:atis:fecho.
0

"El Mundo Ilustrado,') que siempre ha reco"'ido
en sus páginas todo lo que se relaciona con° los
grandes acontecimientos artísticos, presenta hov
á sus lectores á los princiµales mie1:1h.1·0-&lt; de )ii, Cmdpañía de conciertos, á cuyo frente figura la señora
Sofía Scalchi, y que según anuncia. dará. solamente cuatro audiciones en esta capital.
. Si nos conv~rtiéramos en ecp de la fama de que
vienen precedidos, anunciariamos en estas líneas
la llegada de un grupo de ll'ftistas verdaderamente
notables; pero la experiencia nos hace ser cautos
~
y no haremos en estas líneas derroches de elogios, ~•!i)
pues esperamos que en la:: , ;¡rimeras audiciones ~. • •::
queden comprobados los meritos de estas celebri- •
,
.,,-..,¡..,.~ lades.
•
J◄'
t ' 1 S
·
© 8
SEfrOB DE PASQUALI, Tenor.
· _n cuan o a a senora calchi, que ya es cono· ellos más que lo que refieren las crónicas
extranjeras y que vamos á transcribir
en extracto:
El tenor PasquaH, joven y de buena
presencia, es natural de Palermo y hombre de posición social, puesto que tiene
e~ título de Ingeniero Civil, pero entusiasta po~ la música cambió el compás y
el teodolito por el teatro, y se dice que
ha resultado un tenor lírico de los que
llaman la atención en su género y que
han conquistado fama y triunfos en los
principales teatros efe Estados Unidos.
La soprano, señora de Pasquali, une á
su belleza sorprendente muy buenas
ªotes de artista, distinguiéndose, sobre
todo,. por su manera de vocalizar que le
permite rematar perfectamente todas
las notas que emite, con una pureza quJ
llama la atención.
El barítono Franceschetti, dícese qne
es muy conocido en Europa y que ha
llegado á ser predilecto de diversos miembros de las familias reales, entre otros
del Príncipe de Gales y de la reina Mar~
garita, quien le reg.aló en al"'una vez
un fistol de brillantes valiosos.º.
Por último, el :Maestro Director señor
Lo Verdi, también viene precedido de
fama y se califica ele muy notable.
Entre sus trin~fos se refiere el que obtuvo con motivo de una composición
que se titula "Marcha de los Reyes" y
que :fué dedicada á los monarcas de 'rtalia; .L~ . primera ejecución de esta pieza
:fue d_mg1da por el au tor, asistieron los
mencionados monarcas y tomó parte en
la_ audición un coro compuesto de mil
senoras que se escogieron entre la princiSl".ÍiOBA SOFIA SCALCBI.
pal noblez1 de Italia.
cicla en México, solo queda una reserva que hacer
antes de presaiiarsustriunfos : ¿ conservará las mismas facultades que durante su corta permanencia
en la metrópoli la elevaban al grado de competir
con Adelina Patti?
Si esto es así, el público de Mbxico es indudable
que va á tener oportunidad de hacer una ovació-a
á una de las verdaderas estrellas del arte, pues aun
cuando mucho se ha adelantado en gusto artístico,
es unánime opinión que la que cantó como lo hizo
la señora Scal_c~i, ur¡a "Semíramis" que aún se
recuerda en :Mex1co, en todas partes y en cualquier
tiempo será aclamada.
La señora Scllchi, no solo en México donde relativamente hemos visto tan poco ne a1:te, sino en
e~ mundo entero, en las más graneles y populosas
ciudades europeas ha sido calificada cerno un "'enio.
¡ Ojalá la podamos ad.mirar revestida co~ tan
preciosas facultades!
~

A , FBAJll'CESCHETTI, Baritcr.o,

En cuanto á los demás artistas no sabemos de

Fausto sin

)Yfefisf6fe/es.

,.
Cuadro de Eduardo Grunneri.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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