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                    <text>TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

�EL MUNDO

302

LASEMANA
El terc~r aniversario de la coronación de la
Virgen del Tepeyac fué celebrado en la Basílica
de Guadalupe con la misma pompa que otras veces, aunque con menos entusiasmo.
La aristocrátita concurrencia que acudió accediendo á la invitación que para la fiesta religiosa hicieron circultlr distinguidos caballeros,
recibió una sorpresa que compensó la relativa
stncillez del aeto.
•
Quien diga que en México el arte decae, ignora ó finge dP- propósito igno(ar que cada día nos
trae nuevos avances y un refinamiento de gustos
y aficiones desconocido en la supuesta edad de
oro cuya exacta situación en los buenos tiempos
que fuer·on, no asiertan á seilalarnos los pesimis•
tas 1,i1,tt máticos.
No Eé, lo confieso, si antaiio celebrarían festividades como la del último miércoles, con una
selección tan delicada de atractivos artísticos. La
misa de Fons resucitó el piadoso y místico siglo
anterior al Renacimiento italiano.
En la historia eclesiástica no hay acaso época
mAs bella, que la se:llalada por el definitivo consorcio del arte eon los ideales religiosos. Hay que
volver las miradas y el pensamiento á la fé sencilla de un Fra .Angélico para comprender las
maravillas de la plAstica que confinaba con las
bellezas inmateriales.
Como la pintura de aquel santo, preservado del
paganismo invasor por la soledad del claustro, la
música medioeval llevaba en sus acentos, y resucita en nuestra época de cosmopolitismo y democracia, la tristeza vaga del instinto cristiano.

"""

El Pm·aiso Pe1·dido ha hecho célebre y glorioso el nombre de Milton en el mundo entero y hoy
lo llena de afrenta eu el Teatro Principal.
.Aquello es un puritanismo al revée. Lad figuras
de la pieza son bíblicas, paradisiacas, y no hay
en los huertos del valle suficientes hojas de higuera para cubrir tantas pecaminosas desnudeces,
El género chico progresa. .Afina los procedimientos porqut, el tandófilo es cada día más exigente y aunque en la parte literaria conbien poco
,e conforma, vuelve del lado de la plástica con
unos caprichos que no podrá satisfacer el empresario sin perder la gravedad de su carácter.....
.Afortunadamente para los que van al teatro en
busca de impresiones susceptibles de pública confesión, dizque pronto inaugurará el teatro de las
tandas unas funciones de moda cuyo programa
copi,ml el de las veladas en que oíamos piezas
de género grande con Rosa Palacios.
l.&gt;ios lo baga así, para b!en de los que no se resignan A olvidar la Bohemia y á recordar A Burón con las interminables congéneres de «La Redoma Encantada» y de la «Pata de Cabra.»

La pública curiosidad se ensafta comentando
en vacío las causas de la muerte de una seiiorita profesionista, prometida de un jóven médico.
Había ido al consultorio de 11u futuro, y súbitamente fueron llamados otros dos médicos para
contener una hemorragia que en breve privó de
la vida :í la joven.
Ya el cadáver estaba sepultado y el hecho ol•
vidado cuando la autoridad judicial inició inesperados procedimientos, orde11a11do la exhumación, La sospecha de un crimen, da siempre marg,m. 1\ malévolas suposicio,nes, y si el hecho eJ
misterioso .6 raro por lo menos, la credulidad popular se entrega á las hipótesis, prefirie11do las
mi\s absurdas.
No es posible prejnzgnr; pero dentro de la re•
serva mils prudente de opinionea, entristece la
tempestad de escándalo que agita un infortunio.

,,.,,,

Anúnciase la construcción de un gran hotel en
la calle de Patoni. Según los datos que publica
la prensa, los empresai·ios invertirían mí1s de un
millón de pesos en la obra.
Nosotros casi no tenemos idea del atracti rn
de nuestro maravilloso clima. En N ew York donde en verano caen los transeuntes, muertos de
insolación, y en el invierno apenas basta el admirable comfort de las habitaciones para contrarrestar las crueldades de la atmó~ferA; en todoa los
inmensos territorios del Norte, cnstigados perpetuamente con todas las inclemencias, hay millonarios que darían todo su oro á cambio de los 25°
centígrados de nuestro valle.
México es para ellos el delicious summe1· reso1-t,
mejor dicho, lo sería, sin l!iS abominables privaciones que aquí sienten, habituados como eatán
1\ una complicación tal de comodidades materiales que aún Europa se les antoj'l pl\is inhabitable.
No es mucho que prefieran la temperatura de
hornaza de sus climas A una estancia en los estrechos é incómodos hoteles mexicanos. El hombre vive de hábitos y tolera lo malo que conoce
desde que nació á una peua desconocida y nueva.
Por eso el día que podamos cfrecer al millonario del Norte, hoteles como .e l. «Auditorium» ó el
«Gran Hotel,» México serA la ciudad opulenta,
aristocrAtica y cosmopolita de .América, la residencia de los príncipes y nababs A quienes vere•
mos desfilar por las calles con la misma indiferencia con que ven en Broadway á los rough
1·iders de Roosevelt.
Dick.

,outt,a Oitntral.

RESUMEN.- La cruzada contra el anarqulsmo.-La Iniciativa de ltalla aceptada por todos. - El socialismo
alemAn.-Sns avances, sus progresos, sus c:onqulstas.
La reacción de Gulllermo II. -Recuerdos de Blsmarek.-Soclallsmo y anarqulsmo.-Guerra sln cuar•
,,.,,,
te!.-Viaje del Emperapor A Palestina. - Recuerdos
medleevales.-Las tendencias de A.Iemanla.--Un soberano protestante defensor de los cat6llcos.-Las
Un viento trAgico ha soplado sobre las riberas
conferenc:as d11 París.-Las comisiones ln1ernaclonapestilentes del canal.
Ies en Cuba y Puerto Rico - ObstAculos y ulflcultaTodo, hasta la desesperación, debería de tener
des. - La deuda de Cnba.-El protocolo y el tratado
sus límites, porque el absurdo choca con la natude paz:.-Conclusl6n.
raleza y el dolor mismo se suspende y cede ante
Sacudida la sociedad europea con un estremeel asco.
cimiento de horror, por el salvaje atentado de GiYit que no siempre ha de ser sublime el suici- nebra, que hirió de muerte i\ la augusta matrona
dio, sea d menos estético como Ofelia flotando que compartía con el emperador Francisco José
sobre el río.
el trono de .Austria-Hungria, ha comenzado, como
Pero arrojarse al canal hediondo .... Adelante. era natural, una excitación por todas partes para
Otro de los suicidios de la semana, muestra arrancar de raíz los gérmenes morbosos que proun caso típico de sugestión. Dos jóvenes, más ó ducen el anarquismo, pla11 ta venenosa cuyaz; emamenos exaltados por románticos fantaseos, ha- naciones pestilentes amenazan de muerte á todos
blan de las decepciones de la vida, y uno de ellos los grandes de la tieíTa, fermentación extraiia de
propuso A su compaf'lero de infortunios,-acaso esta edad llena de sublimes grandezas, y llena
imaginarios,-un suicidio á duo.
también de tristes y dolorosc.s desfallecimientos,
Incontinenti vierten un veneno en sendos va- que engendran esas manifestaciones propias de orsos, y al llevarlos A los labios sólo uno de los jó: ganismos caducos.
venes bebe; el otro no ha he.cho mAs que un siViendo;los soberanos de la tierra que .por filiamul11cro de envenenamiento.
ción naturttl, las ideas anarquistas pr.:&gt;ceden del soEn este singular suicidio, la sugestión del uno cialismo, mal elaborado en cerebros ignorantes,
ha sido la causa ocasional de que el otro se arran- incapaces de comprender la parte filosófica de
cara la vida. Tal vez sin el asentimiento de su los apóstoles que han ,predicado la regeneraimprudente compaftero, el desdichado suicida se ción del obrero, contra el socialismo se lanzan y
hubiera sobrepuesto á la crisis juvenil que des- organizan cruzada formidable ahora que sus proflorrt tl:lntliB belltts esveranzas, sacrificadas á esa gresos crecientes llevan á sus adeptos hasta senmelancolía funesta que engendra en las almlls la tarse en las curules de los parlamentos.
educac,ón sentimental. Unos versos, una novela
pesimista, el mutuo contagio de dos imaginacio***
m s delirantes invaden un espíritu débil cun su lellubo un tiempo en que el Emperador de Alegió11 de ideas insanas.
mania, teniendo manifiestas tendencias il borrar

Domingo 16 de o~tubre de 1898.
del Imperio basta l11s huellas del régimen bis-marckiano, pretendiendo rehacer la obra entera.
del Canciller de Hierro, tuvo complacencias y hasta halagos para los socialistns. Ln ley terrible·
decret11da en tiempo de Bii,marck sufrió tan hondas modificaciones, que casi pudo decirse derogada. Los socialistas cobraron ánimo, tuvieron
ocasión de organizarse en grupos, de establecer·
círculos, de llevar sus ideas de las ciudades fabriles y manufactureras á los pueblos, á las aldeas
y á los campos; al sociafüino urbano iba adhiriéndose con perfiles revolucionarios el socialismo rurlll. La organiz11ción,ga11Hndo paso ápaso
nuevas plazas en el Reichstag, pesaba ya en las
decisiones del parlamento, y en más de una ocasión, uniéndose cor. los liberales, lignndose con loBcatólicos ó absteniendoseenl11s tliscusiones, pudo
decidir con su voto de las m:\s arduas cuestiones.
del Imperio.
Dificil era que el Emperador, siempretendiendoá imponer su augusta sobilrana voluntad, siempre
procurando conservar y concentrar en su persona.
las facultades legislativas, Fiempre haciendo todo,
lo posible por reinar co~o absoluto, si11 trabas de
Dietas ni de Pt1rl11mentos, difícil era que tolerara
por más tiempo estos avances del sociafümo quemenoscababan su poder y cercenaban su autoridad.
La muerte de Isabel deBaviera que todos lamentan, el atentado horrendo de Lucbessi qn1:1 todos.
anatematiz1m, la manifestación I epuguante última de los an11rquistas, pr1c:stan ocasión favorable para una reacción antisocialista. Como desgraci11damente los monstruos an11rquistas, que últimamente han hrotado esgrimiendo el pu:llal del
asesino y agitli.ndo la tea incendiaria, han salidode Italia, de allí es de donde ha partido el grito
de alarma: el gobierno del rey Humberto ha sidoel primero en convocar una convención internacional, para allegar loe medios que hieran en el
corazón á la hidra feroz que se persigue. Todos
los soberanos, los gabinetes todos de Europa han
contestado de acuerdo, y ya se indica la ciudad.
de Venecia como el punto dondti han de reunírselos representantes del orden constituido, los comisionados de los gobiernos legalee, los delegados de los pueblos ca.ltos, para concert11r la manera más cómoda, expedita y eficaz de extirpar el anarquismo.

• **
No espera Alemania las decisiones del Congre-so de Venecia para comenzar sus persecu'!iones.
contra el socialismo. En el Imperio hay gérmenes.
bastantes para que la aspiración sana del obrero,.,
mal dirigida, encanzada por rumbos obscurcd y.
extraviada en su curso, pueda degenerar en alteraciones de la paz, en cuarteaduraa del edificio,
social, en desquiciamientos revoluoionarioa, y á.
ello acude el Emperador con mano firme.
.Allí donde los filósofos se pierden en lucubraciones abstrusas, donde los predicadores toman,
los perfiles del apóstol y los poetlls se tr11ntfigu-ran en genios proféticos; allí donde el r.udo fecundo se abre para recibir las semillas de todos.
los ideales y los gérmenes de todas las aspiraciones; alli donde la estructura política tiene a..
loa pueblos sujetos á un régimen férreo y ligado&amp;.
con fuertes ataduras á una constitución militar,.
basada sobre las necesidades de después de l!il! conquistas, y pedida por las exigencias de rivalidades inextintas, allí también las ideas socialistas crecen, se cambian, se tramfiguran en ~coa
revolucionarios; arman alguna vez la maco del
regicida, empujan en ocasiones á l11s turbas ignorantes A manifestaciones tumultuosas, y sólo por·
las condiciones de raza y algunas circunstancias.
de educación, esas fermentaciones de las tinieblas, esas producciones del antro, no llegan á tomar en el alemán los perfiles sombrío&amp; y los rasgos c11racteris.tieos de los anarquistas meridionales.
Pero ha llegado el tiempo de arra--.r esa hierba malsana, de dirigir la tendencia laónr11da y
la aspiración sensata del obrero y del campesino,
alemanes, par la vía del orden legal: i\ eso tieuden las disposiciones tomadas por el Emperador.
Mas esas resoluciones tieneu que acomodarse al
medio y á los intereses ya creados, no pueden.
romper con violencia contra un grupo de la sociedad que ya es respetable por su número. No
ha mucho que uuo de los jef~s principales de esa
organización, que por el voto de sus conciutladatos.
tiene un asiento en el parlament11, y por el consentimiento de sus corup1:1i1eros tieue la jcf11tur,L
del partiuo, ha declarado, que constituiüo y.i. dt

Domingo 16 ti"' OctubrP de 189!:I.

I

socialismo como partido político en .Ale·
manía, es ahora invencible; sus trabajos
hicieron rodar del pináculo de su gran deza al príncipe de Bismarck, Ante su
fuerza, ante su resistenci11, se estrellarán
también las pcrsccusio nes del Emperador. »
No serA 11i1í. Probablemente se e11t11.blecerán medios de conciliación. Acarn
haya conces10nes por ambas partes y el
elementoobreroy el rural, con su repre•
sentar,ión genuina en el parlamento, irán
cumpliendo su progrnma dentro ctel régimen constitucional.

DA:MA.S DISTINGUIDAS

***

j

Mientras se resuelven estos problemas
de alta trascendencia, mientr11s se agitan
las diversas clases sociitles preparándose rA la cruzada antianarquista, allá va
Guillermo de Hohenzollern acompaiiado
de su augusta esposa, allá va, nuevo ca•
ballero del santo Graal, rumbo á los Santos Lugares Avisitar el sepulcro de Cristo. .Allí, cubierto con la arm11dura inmaculada de G.'dofredo de Bouillon ó de
Balduino de Flandes, ostentando sobre
su casco brillante el águila bicípite del
Imperio, visitará los lugares santificados
por las hazanas mediuevAles de sus antepasados, recorrerá la PHlestina en carros triuufales, recibirá pleito homenaje
de gentes y pueblos desconocidos, parificará sus labios en las 11guns del Jordán,
santificará sus armas junto á las igiesias
primitivas, y tal vez, al regresar, se considere como uno de los héroes legendarios, que eu las edades pasadas pelearon
por la Cruz contra las huestes sarracenas.
Muy desviado andaría de la verdad el
que juzgase este viaje del Emperador
como una excursión de recreo, engendrada entre las aficiones románticas que han
producido las lecturas de los mienesinger. Defensor de la fo se presentó En -riq ue de Pra.sia en el Golfo de Petchili, y en defensa de los crii.ianos tomó posesión de la bahía
de Kiao Chao. Ddensor de la fé será Guillermo de
Hohenzolle.rn en las soledades de Siria; y como
alguna vez se ha hablado de poner esos territo·
ríos al 11mparo de la cristianísima Francia, se
adelantará A los acontecimientos, precederá i\ su
rival en el camino de esas conquistas pacíficas,
y t11l vez por ,compens11ciones de apoyos efectivos y morales á la Sublime Puerta, en la cuestión
de Oriente que llfecta á Europa, obtenga el protectorado de los católicos de la Turquía Asiática.
¿Quién podrá oponerse á esos manejos, quién se
atreverá A interpouer el veto A esas aspiraciones
de modo tan poético realizadas? ....

***
No son tan fáciles y llanos los caminos que tienen que recorrer l11s comi:iones internacionales
de p1:1z en las confere11ci11s de París, y las comisiones hispano americanas encargadas de hacer
cesar la soberanía espafiola en las Islas de Cuba
y Pa.erto Rico,
Claros como estaban los términos del protocolo, f1rm11do en Washington, en cuanto se refería á
la cesión de Puerto Rieo y de las islas adyacentes en favor de los americanos y al ab11ndono de
toda soberanía espaf!.ola en la Grande .Antilla, no
han logrado ponerse de acuerdo los comisionados, nl entrar en los detalles y menudencias de
esa cesióu y de ese abandon:.-.
Aparte de las cuestiones de derecho común que
provicneu direct11. éinmediatamente del cambio de
nacionalid11d de los territorios, en cuanto se refiere A las personas y á los hllbitantes, han surgido
cuestiones relativas á los edificios, á los bienes
muebles é inmuebles del Estado, al material de
guerra, fijo y rodante, A la administración particular de cada uno de los territorios desamparados por las guarniciones espallolas, y antes que en
todo esto, han tenido que fijarse en el asunto
transcendental de la cuHntiosa deuda cubana, tratando de fijar las responsabilidades de los unos,
las obligaciones de los otros y los derechos
que á cada cual corresponden.
De un lado ebtA la Unión Americana que todo
lo exijc, que no quiPre hablar de dl·Uda cubana,
alegando que esos comprombos correspond1c:11 á

203

EL MUNDO

que Espa:lia ·se ha decidido á perder para
siempre su imperio colonial, replegando
e n la penfosula todas sus actividades y
c oncentrando en la metrópoli todas sus
energías?
lle aquí, pues, que dos circunstancias
de distinto género nubllln pc,r ahora el
cielo sereno en que deben desarrollarse
las conferencias de París: por un lado, la
deuda de Cuba y las dificult11 des de repatriación de las tropas t-bpañ'ola s con los
anPxos de las propiedades del Estado en
las .A.u tillas; por otra, lA cuestión f ilipina,
que por,e en abierta ¡:rngna los intereses
esp11 iloles y lo que hasta 11quí pa.diéramos }Jamar las aspiraciones americanas.
Puedan la moderación y el tino de los
encargAdos de formular ese tratado de
paz salvar todos los escollos, vencer to·
dos los obstilculos y terminar sus tareas
tranquilamente, sin que presenciemos el
espectáculo, que serfa doloroi:;o, de ver
suspendidas esas conferencias, y por ende, recomenzadas las hostilidades entre
dos pueblos amigos nuestros.

X.X.X.
13 de Octubre de 1898.

El Nnevo Manicomio; Gu:eraJ.
UN GRAN PROYECTO

Señorita Natalia Kerlegand.
(D¡;¡ }JJIIXICO.) ·
Fotografla e e Valleto.

Espaiia y que el abandono de la sob .. ranía no debe traer consigo aparejada la cuestió11 de tan importante responsabilid11d; del otro lado, E~pafla
que todo lo pide, y que al pnder sus colouias,
pretende entregarlas A beneficio de inventario,
con todos los gravámenes y deudas que en nombre de ellas se habían contraido nntes. Perdidos
en estas discusiones los comisionados de ambas
naciones, ven transcurrir d tiempo sin que avance con la rapidez deseada la obra de la evacuación de 1as fnerzae espallolas. :Fa.ta &lt;.le transportes y escasa de medios para adquirirlos, Esp11i1a
no puede acudir á recojer á sus hijos que viven
ahora en el desemparo y aislamiento; y entre tHnto el americano recl11ma y exige que en términos
perentorios queden terminadas las oper .:1ciones
de la evacuación del territorio cedido ó a bandonado.

• **
Las conferencias de París tampoco van desarrollándosetr'lnquilamente. Eco fiel de las dificultades pulsadas en la Habana y en San Juan de Puerto Rico, marchan lentamente, sin que hasta ahon
se sepa que los representantes b11n llegado á algún acuerdo definitivo. Agréga se 1\ estoque, h11 yan
apenas apuntado el problema filipino, ha servido
sólo para dividir los ánimos y provocar protestas
de una y otra parte en aquellas couferencias que
deben ser modelo de calma y de serenidad.
Es quecomo antes hemos dicho, elarcbipiélago
filipino será tl eEcollo ante el cual pueden estrellarse la buena voluntad de los comisionados y
las contradictorias imtrucciones que han recibido de sus respectivos gobiernos. Sean cuales fueren los proyectos que se reserva hasta ahora el
presidente Me Kinley, estamos seguros que en la
expani:;ión coloníul i\ que tienden, deben comprender algo más que la ciudad y la babfo de Manila y Cavite con sus territorios auyacentes. Podrán limitarse sólo á la isla de Luzón; pero si
quisieran extenderse A todo el .Archipiélago, para
constituir una república tagala blljo el prott:ctorado americano, ó para anexarla como acaban
de hacerlo con las islas Hawaii, ¿lograrán con•
vencer é imponer su voluntad á los diplomáticos
cspailoles? ¿No se opondn,n éstos sin descanso, á tales pretcusic,ncs? ¿C~uién puede pensar

El grabado de la siguiente pllgina represe11ta el proyecto formado por S1. Iugei,iero
D. Luis L des la Barra y 11protiado ¡ior la Se•
cn 13rla de Gobernación.
l!:l ternrno ea extenso y costó O( hl'nta y
seis mil pesos. El recinto 1uurado teudra de
frente cu1ttrocie11toe cuarenta y cinco metru
por trescientos de costado. En su .nte1 ior se
levantaran, en primer térm'no y t-u la zona
central, lo~ Pabellones de admioislración de
Flest.s y Biblioteca, de Servicios Genera'les,
_____ Comt'dores, de Maquina:ia y Talleres y el
Anfiteatro y Museo Anatomo-patológico.
Los Pabellones latt1rale&amp; se destinarán á Pensionistas de primera clase, al servicio de Admisión y Observación, Pensionistas de segunda clase, Enfr1 meria
y Asilados gratuitos.
_La linea excéutrica quedara ocupada por las hab:tHciones para los facultativos encargados dti los
diferentes dP-i,art~mentos. el Pabellón para loa degenl'r..dos, el de Baños y el de Agitados.
.Eu la parte po~ terior del Pabellón de Administración Re construirá un amplio y hermoso jardín con
U~ll fuente ..n el cen!ro; en los angulas ~orrespond1tmtes al muro principal, se formaran dos Jardines.
Completan _el_ cuadro apenas bosquejado, los pabe•
lloneR para v1g1lantes, uno en cada qugulo del edificio, raballeriz11S, depóEiLoa de carbón, de combustible. etc.
El número de dementes que contendrá el asilo ea de
632, ó sean: 24 de primera clase. 128 de segunda y 480
dd tercera. Los pabellones qued1trán comunicados por
galnias cublPrtae. Los servicios generales, médicos
y administrativo11, dtberan e tar simados en la parte
central del eti1Cirio para cone.-guir que las comunicaciones sean fAcile_s y rápidas Ya leVllntRdo el plano, ee
convino en invertir.,, orden de loe pabtillonea de pensiouietas de p~lmer1t. clase y de &amp;d~ie!ón; aquellos quedaran mát1 10med111tos á la Adm1metraclón y el de
admisión mis ntirado.
Se observará que todos los pabellones situados á
uno y otro l1tdo de la zona central, tRI como ee destacan en el grabado, son iguales en eu aspecto y aimét:lcos; loa de la d"'recha serao p,ua las mujeres y para loe hombrea los de la izquierda.
Pata loe casos de lnc..,nd10, el establecimiento deber~ tener una buen11 bomba, escalas, mangueras y
extmguldores. El personal do vigilantes y jefes de
tKller deberá estar apto par11 prestar sus servicios en
c1tso dado, para l.i cual sná uecesario darles la instrucción que el uso de los aparatos requiera.
Se ha procurado, además de la aolidt&gt;z y bonito aspecto de la obra. que todo aquello que rodee al deIDt.&gt;nte sea agradable; que cuando se encu&lt;&gt;ntrti perf~ctamente vigila~o,. ee crea, sin embargo, en absoluta
libertad; que la d1sc1pli11a sea un hecho sin hacerse
peno@&amp; por el empleo de medios violentos que nunca
deben usarse; y, en suma, que por medio de distracclone~ y fiestas. 11tinadamente escogidas y por un
trabaJo voluntano y de carácter remunerRtivo se consiga que en la imagioación llena de tinieblas y preocupaciones de loe enagenRdoa. 11enetre un rayo de
luz que alegre y consuele al miserable.
El personal de la Comisión que estudió el proyecto
ee comrone de los señores Doctores Vicente Morales'
Manue Alfaro, S Morales Perelra, Antonio Romer~
é Ignacio Vado é Ingeniero D. Luis L. de la Barra.
Merece aplausos elSuJ&gt;remo Gobierno por e~te gran
proyecto de Manicomio General, y muy: especialmente enviamos nuestras felicitaciones al Señor Secreta.
río de (;obernación, Gene.·al D. Manuel Gonzálc z
&lt;.:o. lo.

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-l, Torre Elffel,

2. T10&lt;adero.
3. Puente de Jena.
ll, Puente de la Concordia.

~~~
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4.

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Puente Provisional.

5, Puente de Alma.
6. Pabe116n Alemán.
7. Puente de los Inválidos,
8. Puente de AleJ 1ndro IU..'1 9 Esplauaja de los InvlLlldcs.
13. Pequeño Palacio del Arte.
14. Entrada Principal.
15. Plaza dt la Concwdla.
lJi. Campos Elíseos.
17. Arco de trluu!o •

12. Gran Palacio del Arte.

•

10. Cámara de Di¡.utados,

-~- ..

-

i--t.ti;:.,

i

�~LMUNDO

006

LOS .DORMILONES.
(Instantáneas para "El Mundo"J
Para el que duerme en una cama PB muy difícil
comprender la vida de esos pobres diablos que se al
bergan de noche en el umbral de alguna iglesia, sin
perjuicio de pasar el día dormitando en !ad bancas de
los paseos.

Do.mlJ)go 16 de Octubre de 1898

Domingo 16 de Octubre de 1898

dan aqui y allá, se viste de deshechos y la no che......¡oh la noche del vagabundo! De canti::Ja
en cantina, embriagándose á
&lt;'0sta de la liberalidad de otros
ebrios, hasta que lo sorprende
la mañana tom11ndo hojas en algún ter.dajón No bien llaman á
primera misa y el sacristán, tam•
baleándose de sutño, abre las
puertu de la iglesia, se cuela de
rondón como ensucasa parador•
mir al1i todo t'l tiempo que se lo
permitan los fieles escaudalizados.

Con la cabeza hecha un cán•
taro de grillos, sale del templo y
en pleno dia, en la banca caldea •
da á los rayos del sol de las on·
ce, sigue durmiendo sin eurarsa de la gente que .pa~a v tropie•
zacc,n sus piés extendidos, ni de
los pilluelos que no pudiendo robarlo se divierte.n á su costa.
............................................ La•lesta.en el Paseo. ............................................
Entre este vicioso cuya inútil existencia debia :tia
No sou t'titot! 1011 uuicos que se duermen en t-1 desrrer la policia, como un desperdicio, y el honrado J0r- empeño de su oficio: el billetero apoya la espalda en
nalero que sale de su casi. al amanecer y se afa!)a la esquina. levanta un pié á la altura del guardacan•
durante seis horas por vencer media tarea,hayun ab1s- tón y dormita, soñando que se le quedó el número
mo El tenacero municipal, emplt,ado en alguna cal- del prPmio gordo y que ha comprado un magnlfico
zada, duerme á las doce: del aia, sobre la bar.ca de colchón de plumas
piedra ó en la espuerta. La
Del suPño como de todo lo que por algún lado que
difert'ncia de actitud acusa la 1!6 mire constituye un placer para el hombre, puede
difnencia de vida y el distinto ·
grlld0 de moralidad: el borra.chio duerm~ sentado, teme•
roso de que la policla lo arroje dela ciudad ó dP que algún
vecino le diga: "ea, amigo,
ocupa UPted dtmasiado sitio:"
el trabajador. por el contrario,
aprove&lt;:ha la hora de Jibntad
que le dPjan y se tiende á
dormir, tranquilo como el que
h,1 ganado el pan que digiere
y PI reposo que dii,fruta.
A dos -r,asns de alli, ePperan•
do la s111ida de los albañiles
de la obra, estA la hija del
peón...... Desde Tepito ha venido con la canasta de la comida y como Stt anticipó mucho, miPntras e~pera á su padr" se ha dormido en la acera.
Pobre chiquilla, no sabe que
al despertar la aguarda un
buen regaño del albañil Mientras dormia, un can hambrien--·······························-····~!.•1:1.e~'?.&lt;!e.1~.~~&lt;!~~~~11,_.. .lf!~_l.f!-.!S:1.~~] .........................•............•
to, dió cuenta con la magra
pitanza del infeliz peón que
¿Quién pára mientes en esos grupos nómadas, tan
pintorescos,-sin dejar de ser repugnautes,-de hom• pasará el día sin más alimento que las hojas de anls
brea sucios y v~letudinarios que cabecean en el ati·io de la madrugada
Los que viven en medio de los ruidos populares son
de la Catedral desde las ocho de la mañana, con el
así. No conocen ese supremo refinamiento del ineomrostro oculto tras de un per:ódico que no leen?
Entre 10s sempit11rnos ocupantes de las bancas de nio, lote del iatelectual para quien ni una cama suala Alameda ó del Zócalo, es dificil adivinar quiénes vísima, 11: el silencio de las altas horas nocturnas son
son lo@ que duermen alli por vicio y los que lo hacen parte á desterrar preocupaciones y provocar el reposo del espíritu, tan caro á los que buscan en vano las
por necesidad y á falta de otro alojamiento.
¿Hay rnalmen~e hombres sin hogar, aún. en el sen• delicias de un momentáneo 110 ser.
Ved A ese cochero que tiene su puesto en el sitio de
tido estrecho que tiene la plllabra cuando se aplica al
miserable cuartucho de un hotel de intimo orden? No la esquina. En las tardes bochornosas df'll verano dor• ............................... &amp;perando al albañil..................................
somos moralistas. y como nuestro papel se limita á lo- mita en el pescante, bajo un sol que le freiria los setografiar tipos ca.llejuos de dormilo.nes, diremos,• - sos si los tuviera, El lado de la sombra es el de la decirse qu1:1 satisface mas, en tanto que im¡,orta una.
con gran asombro de los que viven normalmente, alo· tranvía, y para dar paso á la¡¡ corridas, pasa las ho- transgresión. Sin llegar al caso extremo del centinejados en una ca8a con su correspondiente dormitorio, ras que lo detiene su carga, sudando á chorros, sin la que se duerme en una guardia frente al enemigo,
más amparo •iontra el sol canicular que el sombrero- -heroismo supremo de la pereza,-señalemos con el
- que el número de los noctívagos es infinito .
Este es un trasnochador empecatado que no sabría te que le tapa los ojos. Duerme feliz como si fuera el dedo al Secretario particular que aprovecha las au•
acomodarse con el hábito de dormir dentro de las cua- diputado aquel que pasa tendido en el fondo de su sencial! del Señor Gobernador para abandonarse A la
tro paredes de 1ma pacifica vivienda. Le horroriza el landau de suaves movimientos, ini~iando su plácida
trabajo. desde niño Falió expulsado de su casa y co- eiesta que irá á. continuar en la curul arrullado por
mo nunca ha tenido obligaciones que cumplir, pasa la monótona canción de lo.: secretarios.
los dias Dios sabe donae, se alimenta con lo que le

Entre dos acuerdos.
dulzura de una siestecita furtiva. Erns cinco minutos de descanso valen para él más que PUB nocturnas
calaveradas; cinco minutos nada mb, al cabo de los
cuales volverá á su tarea tan fresco y éampante. Pri•
mero oye la música de elgún mosc11rdón ')ue revolotea sobre su cabeza, y en la estancia vecina. la voz
de su principal ocupado en dar una audiPncia extraordinaria; luego, los sonj,jos se apagan El e~pfr:tu de un hombre que descama p11rece ciego y sordo
á. todo lo A'!':terior; pero no, hay algo en nosotros que
vela mientras aparentamos dormir: el chirrido de un
sillón, una puerta que se abre, unos pasos que van
aprox'mándose, y cuando e11tra el Señor Gobernador,
su Secretario está. erguido, dispuestc á reanudar la
tarea.
Pero no sólo el que está rendido por trabajos fisiC!lB exorbitantes ó por continuas fatigas goza subrep•
t1ciamente del suei10 prohibido en horas de actividad.
Se comprende que los impedidos de dormir en su casa la hagan fuera; pero aquella santa señora . . .... A
las tres de la tarde se encamina á la iglesia, ocupa su
sitio favc.ri~o y impiezan á luchar en su ser inútil y
quebrantado la piedad alada que busca espacios azules á. través de los ventanales de la cúpula y el fatigoso martilleo de la pereza,- esa pereza que momifica
las alma!! en los rincones polvosos y grises donde la
oración se convierte en cadena de rezos mecánicos
y somnolentes.
Para el que en. medio de los campos silenclo11os,
duerme entre arrullos de tórtolas y rumores de follaje, el sueño tiene un sabor de égloga. Dormirá. la
sombra de un árbol; e11e sueño es al descanso reglamentl!-r~o lo que es un fe~tln_phidárico á los banquetes of1c:ales .. . .... con brmd1s á la hora del Champagne.
El que ha pisado las aula11 infantiles e:i tiempos de
~al meta y "Amigo de los niños" recuerda el valor que
tiene para los que saben emprender la vida, la siesta

-

'
'-..
El

sueño del medio dla. (en elátrio].

Donde dejó la carga.

Mientras se vende el de los $10,001.

A la hora de coro.

307

Jl'.L MUNDO

sabrosisima, audazmente consumada contra el dómine re•
gañón y brutal. U n libro de
Jan te p11 ra ocultar el rostro y
á dormir . ... y si por mal .:e
, uestros pecados, el magii ter
descubre la trampa; qu~ importa una hora de calabozo á
cambio de un minuto de sue•
ñol Pero el peligro no está t'n
la vigilancia del maestro; á
cada lado hay un rapaz que
despierta al dormilón. ya colo•
cando un cerillo debajo de los
piés, ya metiéndole e1, las ven·
tanas de la nariz un papelito.
Es más fácil dormir en la
calle que en una escuela. Los
pobres pilluelos sin hogar lo
sab11n y cuando se echan en
el quicio ae una puerta., no en·
vidian al niño mimado de
buena familia que ha intenta•
do inútilmente obsequiarse
con med;a hora de sueño en
En pleno rnl.
la banca del colegio.
·······························----····--···•······················•············ ·•·········..... · ···· ·· ·······
Los que tienen aatisfech~s todas 11us n ecesidades, para vivir en armonia con las leyeij morales hay que
envidian á esos pobres diablos, hombres~ perros, que trabajar y ser útil á los demás.
gustan sibariticamente de un mendrugo o de una no•
El rent'gado de la vid1&lt; social es una excepción que
che de d~scansu á la intemperie.
explican suficientemente la perPza, Pl vicio. el cretiLey dura, le.y terrible rara los que todo lo tienf&gt;n, nismo; pero el perro que abandona á los 11m, s que
no desear nada, digo ma , de11ear sólo tener un deseo, lo miman ea un dt'Pequilibrado incomprensible. ¿Qué
como aquel perso1rnje de los Gouncourt.
se le exige? Nada, fid11lidad y rl'poso.
Yo por mi parte, en mis nochAS in.so_m.nes, ~e C!ln•
Eso es precisamente lo que no quiere: nació aventemplado melancólicamente dePdA m1 t1b1a. hahtac1ón, turero y come con más gubt0 el pan precario del hur•
al perrillo canijo que se formá una aleoba, alll en la
puerta de la casa veci.,a.

-·······································ºlase de escritura........................................He sentido tentaciones de seguir sus pasos, y en
sus inciertas odiseas nocturnas, creo sorprender algo
asi como una vaga aspiración semejante á. las que
agitan el espiritu dé los desheredados que á falta de
otn1 diversión de más eubstancia entretienen sus no•
ches inútiles imaginand:, baladas á la luna, entre las
umbrosas avenidas de los parques.
Misteriosa exi,tencia. la del can vaga hundo ....
Y poética ¿por qué no ha de haber p1,etas en la raza canina?
Algunos conozco yo que como el borrachin que
arrastra sus guiñapos y su depravación en figones de
mala nota. prefieren á los mimos de una Peñorita ro•
mántica la escamocha de los mercados y las incle·
mencias de la vla pública.
Perros calaveras, impenitentes viciosos ó locos tal
vez, poseídos de un ·d elirio de ambulatprio, que los
empuja lejo, de los hogares calientes y áe los afectos
abrigadores
En los hombres me explico el capricho divag&amp;dor;

.............................Por falta de marchantes..................................
to que la abund1rnt1:1 ración dt:méstica. ¿Qué no existen séres asien la especie canina? Alguien que los co•
noce, asegura en grue~oP infolios que no es el hombre el único Eér dotado tan pródigamente de instintos
absurdos.
Consuélense los excépticos de la humanidad. El perro, el animal, elt&gt;gido como término de compar11ción
cuando hablamos de virtudes, tiene tantos vicios como el hombre, y de los peo,es.
-

Donde:se puede......

�•
EL MUNDO

308
LOS FUNERALES

nnm11'1?0 16 ilA Octnhl'A dA 189&amp;

Domtngc 16 de Octubre dA 1 ~

ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL S'(TR EN OA.XA.CA.

309

A.BNEG-A.CION..

DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA
La mañana del 14 de Septiembre salió de Ginebra
el cadáv.-r de la Emperatriz; colocai:lo el féretro en
una sencilla carroza fúnebre, de la que tiraban cua•
tro caballos, se dirigió el cortejo á la E@tAción de Cornavin en medio de uua multitud aglomerada en las
ac ·ras.
Un grupo de damas ginebrinas dirigió al E!l)perador Francisco JMé una carta en la que laR Hgnatarias le manife~ta ban sus sentimientos de reprobación
por.,¡ crimen y deploraban la afrenta hecha á la ciudad de Ginebra al elegirla como teatro de un acto
tan infame. Adjuntaban á la c11rta una corona destínadit al catafalco de la Emperatriz.
El trt'n fúnebre, compueEto utl seis vagones, atr~VPSÓ el territorio suizo en toda EU long1t:id. de~dt1 Ginebra hasta Busch11. pasando por Lauzanne, Friburgo, B.irna, Olten, Aarau y Zurich
El dla 15 á las d,ez de la noche llegó á ViC'na el cuerpo de la Emperatriz: la estación del O1:1ste e,;taba empavesadit de negro.
El clero del palacio recibió el cadáver. El féretro
que lo contenía fué colocado en 11n carro tirado por
seis caballos negros, conducld&lt;'R por un cochero y
~- tres lacayos de librea y llevan.do. por ef coita un piquete d11 infantería, un escuadron ae caballeria y un
destacamento de guardias palatinos Un grupo de lacayos á. cabHllo prl'cedian el convoy, lle".ª~.do lint~rnad enc,.ndidas En el trayecto la guarmcion de Viena formó valla pre~entando laR armas.
El cort .. jo fué recibido en la Hofburg por el cura de
la parroquia y sus vicarioa, y en Peguida acompañaron al féretro á. la iglesia de palacio ocho pajes con
cirios. doce guardias austriacos y húngaros y diez y
sds dragones á. pié Seguian el gran Maestre de la
Vista del andén.
Corte, el gran Maestre y la Gran Uama del palacio de
la Emperafriz, dos do sus damas de honor y dos chamseg-uido por el Emperaáor únicament11, de~cendió á la lugares remotos. Tenia 24 años en 1887 y era subtebelanes.
.
Dt1positado el ataud sobre un catafalco, el Gran &lt;"ripta, entrega.ndose las llaves al Padre Abad de los ~~~
Destinado al Sudán como miembro de una coloma
Maestre de la Corte de la ·J:mperat1iz 1&gt;ntregó IAB lla- Caouchinos.
Entró entonces el Emperador á. la iglesia de donde expedicionaria combatió y fué nombrado Caballero
ves que guardan el cadáver al gran Mae~tre de la
CJorte; procédese á. la bt&gt;ndicíón cuyas oraciones pro• salió á. poco para volver á la Hofburg, acompañado de la Legión d~ Honor. á los veintiseis años, por una
nuncia el clero y de.,pués dt1 cerrar la iglesia se reti- por el Emperado:· Guillermo. La cerem,,nia habla acción extraordinaria: á la cabeza de su compañia,
concluido y todavia durante una hora llenó las calles tomó un fuerte guaruecido por mlllare~ de nPgros¡
ra todo el mundo.
A las diez de la mañ ma del dia siguiente los habi- un verdadero torbelliuo de umformes .multicolores: en medio de la refriega recibió una herida en la catantes de Viena se dirigen en masa á. las calles por oficiales extranjeros, generales húugaros, magnates, beza, pero no abandonó el campo sino hasta que tomó el punto.
.
lad quP debe pasar el cortejo. El Ring tiene un aspec- eclesiásticos con sotanas violetas .....
Después hizo viajes de exploración en el Niger.
to particular é imponente: los mástile~ elevados hace
Con el grado de Teniente y bajo las órdenes del \'.Jo•
algunos días en señal do alegria, psra celebrar las
ronel Archü,ard hizo la célebre campaña contra Ahmafieet11s del jubileo, están cubiertoij de crespone11 y de
EL 00 llA.YDA.YTE MA.RCHA.ND
don en la que fué gravemente herido. Peleó despu_és
cada uno do ellos cuelga una bandera negra.
contra las tropas de Samory, hizo nuevas explorac10Vida y aventur.ts de un explo.·ador afrlcáao.
El carro fúnebre es magnifico, rematado por una
nes _y á fines de 1892 volvió á. Francia con el ¡nado
coron imperial á la que rodea una galeria formada
de Capitán. A los s~is meses, el C»pitá.n Marchand
de águilas de cuyos picos penden pasamanerias neCuando Marchand tenia diez y ocho años, era un fué
encargado de una expedición Lontra los Estados
gras. A ambos lados del carro camh1an los guardias jovenzuelo f1aco, de miradas dulces, que no se asodel palacio, de gran uniforme: detrás, los arrogantes ciaba á los placeres ruidosl s de sus camaradas. No de Thiesalé, los conquistó en algunas Btmanas, desguardias alemaues y húngaros y los i1úsares ro;os.
era expansivo; lela mucho, siempre estaba leyendo. pués de dos combates sangrientos, diez escaramuzas
toma por asalto de la capital
A las once el co1·tejo tr..sponia la puerta exteriorde
Sus padres quedan hacerlo notario ... . Así es que y la
Nuevos vi11jeR de Pxrloración y segundo regreso á
la H•,fburg y algunoij minuto, después, el cadáver de de acuerdo con la V('iunhd p11terna, al terminar sus
Isabel Emperatríz de Austria, deecan&amp;aba en la capi- estudios entró el joven Marchand á la oficina de un ln patria en 1895 Ese año fué premiado con tli nombramiento de Oficial de la Legión de Honor.
lla del palacio.
notario y se dedicó á copiar escrituras.
J)urante el día 16 todo Viena deefiló ante el catafalSin embargP., el joven tiscribano soñaba . . .... No lo
co de la Emperatriz; el 17, dia sefülado para lacere• 1,alentaba el fuego sacro que inspira á los depositamonia fúuebre, uua multitud inmensa invadía desde rios de la fé pública. Apenas se vela libre de sus ta•
que amaueció, las calles que debla atravesar el cor- reas, se iba con un libro en la mano á vagar por las
LA NUEVA ESTACION DEL FERROCARRIL
tejo.
llanuras de Bresse.
EN OAXA.CA.
El Emperador Guillermo llegó á. la una de la tarde
*
y fué rncibido en la estación por Francisco José. Co* * decía Marchand á sus
-Quisien ir á las colonias,
locó dos coronas magnificas sobre el ataud, una en su
Por lo que puede juzgarse de la apariencia de los
compañs"os
de
Jo
que
el
llamaba:
"presid10 notarial." grabados y teniendo en cuenta los datos que se Rir•
nombre y otra por la Emperatriz de Alemania
E::a
el
tiempo
en
que
los
periódicos
y
las
revistas
A lae cuatro menos cinco minutes, las campanas de
vió sumini~trarnos el Sr Walter Moscow, Gerente Gela parroquia de la corte iniciaron el doble y todas referían las proeza~ iifricanas del marino Brazza.
neral ere! Ferrrocarril Mexicano del Sur, el aspecto de
Marchand
con
la
obsesió,1
que
haoe
á
10s
locos
y
á
las demás de la capit11l dti Austria contest11ron. En
la nueva estación de Oaxaca es agradable, y la cons·
los
heroes
quería
conocer
el
continente
negro:
no
pullledio del más profundo silencio y de la emoción getrucción del edificio difiere de los de su especie, tanto
nnal avanzó el fúnebre convoy¡ todos se descubrlan do rPsistir, 1 antes de la época de la conscripción, se por los materiales utilizados, como por la distribución
afütó en la mfant11ria de marina.
piadoeamente
que se ha dado á las oficinas.
Eotonces comenzaron los largos años de trabajo
La cnomonia de la Iglesia de los Capuchinos duró
Uno de nuestros grabados representa el anden de
cearenta minutos y terminada la bendición, el ataud obscuro y apasionado, de lravesias, de residencia en pasajeros paralelamente al cual se halla la via por
donde deben entrar los coches del ferrocarril.
Toda la extensión de ese anden está cubierta por
ESTA.CION DEL FERROCARRIL DEL SlJR EN OA.XA.CA..
un techo de fierro y tejas rojizas, que viene siendo una prolongación del techo genc;ral que descansa
¡¡obre los muros que limitan el salón de espera y ven•
ta de boletos. A la izquierda del expresado salón. se
levanta una torrecilla de dos pisos, de sencillo aspee
to, situada frente al cerro del Fortín que se destaca
en el centro del Marquesado
Tres grandeR puertas dan acceso al salón y una se•
rie de ventanillas angostas dejan penetrar la luz. Al
frente del andén se ven tres plataformas colocadas su·
bre la via principal, cercana á la de escape que está.
sobre la derecha
El otro grabado representa el ml~mo edifi,iio por el
lado que da al camino real; en el centro queda la puerta de entrada principal para el público, á. la derecha
la torrecilla y á la izquierda las tres ventanillas correspondientes á las que en el costado opue11to hay en
el mismo muro. Obsérvase que la puerta principal está formada por uu pórtico saliente de recios J'YlUr.:&gt;B
rematados por un cob.,rtizo de fierro y tejado rojo.
Todo el edificio está hecho con canteras verde-claro y sus cornizas, marcos y adornos, son de piedra
rosada, preciosa combinación de colores que produce
un hermoso efecto desde lejos. Dirigió la construcción el Ingeniero de la Compañia F1:1rrocarrilera, Sr.
T. A. Coroy, según los planos del Sr. C. S. Hall
La nueva estación se levanta á un lado de la anti·
gua. en terrenos del Marquesado y cercana á la vla
de los ferrocarriles urbanos de la ciudad de Oaxaca.
Al p· esente se halla casi concluida la obra materi11I, faltsindo solamente los detalles poco importantt'o
del exterior y la colocación del 11encillo y elegante
mobiliario en el interior de las oficinas dt&gt; Express,
Pasajes, Equipaje y Salón de e11pera.
La bodt&gt;ga ó estación de car~a quedará á un lado
Vista del lado del camino real.
de la de pasajeros qu~ acabamos de describir.

EL MUNDO

Al cumplir diez y seis años Eugenia Martln salió
•de su aldea de Bretaña para trasladarse á Pari~ á. una
casa donde una hermana de eu padre, la vieja Maria,
eEtaba sirviendo desde hacia mb de doce años.
Obligada por su edad al descanso, deseaba que su
.sobrina le sucediera en el puesto que había venido
•d~sempeñando, y para conseguirlo había hecho de
ella á la Señora Heurtaut, su ama. las más calurosas
recomendaciones aunque casi no la conocía

¡
r

Tan p-onto como Eugenia recibió la carta en que
su tia la llamaba, se emba1 có dócilmente y con el co•
-razón conmovido, llevando todo su eq 11ipaje en un
,cesto del que no se quiso desprender en todo el camino, y mientras duró el viaje le parecia est11r soñando
y le zumbaban en la cabeza torbellinos de ideas com]&gt;llcadas con el ruido del ferrocarril.
Algo como un estupor indefinido se pintaba en sus
-ojos grises, ll11nos todavía con los recuerdos d11 cuanto acababa de dej11r, y vibraban aún en sus oídos las
campanas de la aldea que tocaban el Angelus en los
momentos en que po: la última vez pasó frente á. la
parroquia.
La última cara amiga de que conservaba memoria,
·era la del chiquillo que le trajo en su carreta hasta la
estación y le dijo al despedir11e:
-¡Despabilate, Eugenia,y procura hacer fortuna en
itu Par1s!
Ahora en torno suyo no babia mAs que gentes desconocidas y se Eentia muy sola e:1 medio de tantas ¡?entes. Derrepente oyó decir: "Paris" y descendió desva•
necida entre la multitud atareada, que la empujaba
de aqui para allá sin cuidarse de ella en lo más mínimo.
Al fin oyó que lallamaban por su nombre yvió venir
á una viejecita amarilla y seca, rt-luciente como un
objeto nuevo que le dió repetidos besos en ambas mejillas; y entonces muda y conmovida, se dejó ~onducir
á un t?."a.nvla que lleno de viajeros, estaba á punto de
partir.
Por el camino, su tia le hablaba mucho, pero atur•
dlda por "ll ruido de las calles, ella no oyó más que
"la Señora. la estaba esperando" y por ePto sentía un
secreto temor de n.; ser del agrado de "la SPñora."
Su angustia se acentuó al penetrar en la Isla de S.
Luis tan tranquila por las tardes. Ni un carruaje re•
-corría la extAnsa calle alargada por la perspectiva del
'l'io y de los puentes; grupos de chiquillos jugaban en
las aceras ó se persegutan gritando, y el ca111panario
&lt;le la iglesia alzaba su flecha dorada entre la bruma
sonrosada del crepúsculo.

Al dar vuelta á una esquina, la tia dijo:
-Esta es nuestra casa, ya verás qué tranquila.
La casa era antigua; de aspecto solemne y f,io como
convento de provincia. En cada piso, cortinas blancas
cubrían con el mismo cuidado !ad dobles vidrieras de
las altas ventanas, evitando que la curio,idad exte•
rior penetrara á. los departame,,tos, y se vela al lado
de las rejas de hierro forjado, figuras esculpidas en
los marcos de piedra, tristes, grises y melancólic, s.

Con emoción religiosa temblaba Eugenia, cuando en pos de.
su tia subió por la an•
cha escal0l'a, y el pen!'amiento e11tonces de
la "aeñora," lAatravesó
como un puñal el corazón.
Precedida por Maria. entró á un departamento del segundo
piso y llegó por fin al
gran aposento en donde la señora Heurnut
la aguardaba sentada
en un sillón. Era esta
una mujer de cincuenta años, alta y descarnada con ojos incoloros y boc11, desdeñosa,
que vestfa traje muy
amplio y se cubría con
una toca de punto de
Chantilly.
Cerró el libro q 110
habia estado leyendo
y se puso á. observar
á. Eugenia. La cofia
blanca bretona ds la
joven, le pareció de
un efecto deplorable
y dijo con voz doliente:
-¡Qué tocado tan
feol Pero usted trar11ce
dulce, hija mia,y aqui
será necesario serlo y
sobre todo no hacer
ruido nunca porque yo
sufro mucho de los

nervios. Será usted obediente ¿no es asii' Maria estará aqut unos ocho dlas todavía para poner á. usted al
corrier.te del servicio.
Como la voz con que fué dicho esto no era re-puhrlva, Eugenia se tranq~ilizó y aún se at:-evió á dirigir
los ojos A. 11u ama y vio quP ésta al hablar, mostraba
unos dientes muy largos y muy amarillos.
La tía la condujo ~ la cocina, que le pareció J?equ~ñisima en comparación de las de la aldea El a1.re.humedo del patio entraba por la ventana y un ultimo
rayo del sol llameaba sobre el cobre d~ las cac1rol11s.
-Aquí, hijita, si eres razonable, vas á. ser fehz, yo
te lo digo. La señora es buena pero muy cuidadosa
de sus intereses, el señor no se mete en naaa, y con
tal de que la comida esté lista á. su hora. ya no pide
más. Puedes hacer honradamente aqui tus pequeñas
economías para el dote cuando te quieras casar. El
señor y la señora tienen bienes y nada más que un
hijo, el señorito León, muy simpático y muy afectuoso,
que me quiere porque lo conocí desde pequeñito. Ahoro t:ene sus quince años, está en el Liceo v vieneaqui
cada. quince dfaij, Cuando salga pasará á San Ciro á
terminar sus estudios.
En ocho días Eugenia se puso al corriente del servicio y Maria sefué. La aldeana se acostumbraba pronto á poco á esta nueva vida y la atmósfera de la calle
se hacia mAs soportable para 11u pecho. Gran trabajo
cc.stó h:icerle abandouar la cofia bretona que desagradaba á ~u ama, y la primera vez que se vió sin ella, se
ruborizó como si estuviera desnuda. Con el tiempo
acabó por acostumbrarse también.
E l PPgundo domingo que siguió á su entrada en la
casa, hacia las diez de lamañana,el repiqueteo prolon~ado de la campanilla eléctrica, alborotó toda la casa.
Edpantada por este escándalo, Eugenia corrió á la
puerta y se quedó inmóvil ante un colegial que la veía
con ojos asombrados.
-¿Y mamA? le pre~untó.
Y pasó junto á ella como un huracán, despertando
todos los t&lt;cos dormidos en las paredes y sacudiendo
ruidosameate todas las puertas en el arranque de su
alegría
DeRde la cocina, Eugenia ola su voz que vibraba
con armonías de campana y ri~a de cascabeles. Cuando puso la mesa y ya reunida toda la familia, oyó que
la señora Heurtaut impotent11t ante este desbordamiento de juventua, decia con acento quejumbroso:
-Este muchacho no me tiene compasión. Ay! mis
pobres Lervios!
F.I señor Heurtaut escuchaba á su hijo sonriendo, y
habiendo éste preguntado quién era la que estaba
sirviendo la mesa, le contestó:
-Es !'obrina de nuestra vieja Mariti.
Eugenia !'intió que el joven la examinaba con ojos
audaces y perdió la cabeza. Un rubor súbito le tiñó
hasta la frente; en su turbación dejó caer las cucharas que llevaba en la mano y salió precipitadamente
llena de angustia y desesperación como si le hubiera
ocurrido una desgracia muy grande.
Desde e11e instante ya. no se atrevió á ver á. León
sino á. hurtadilla~. pues se sentía incapaz de soportar
s:n emoción la claridad de aquellos ojazos pol!ados

�310

sobre los suyos. Pero algo de esta luz, un rayo ténue
le babia penetrado incendiándole para siempre el co•
razón y ile consagró á admirar y á amar á su joven
amo con una especie de ardor devoto, subyugada por
su desenvoltura y su el~gancia de pollo presuntuoso
y considerándolo como de una materia superior á la
suya. Jt:ra la primera vez que veía á un muchacho de
tan arrogante figura, de ojos burlesco~, manos blan•
cas y tez cuidad11, y hasta el más leve gesto que hacia,
le quedaba á ella como un recuerdo imborrable.
Pensaba en Leóu á toda hora. inocentemente, con
fervor, en un misterio profundo que nunca debla ser
penetrado, y este germen de amor, B" desarrolló en su
humilde pureza. de flor silvestre nacida á. la sombra y
que ninguna mariposa debla libar.
Corrió el tiempo. Pasados cuatro años, León salió
del Liceo,entróá SanCiro y se convirtió en un militar
desarrollado que llevaba el uniforme con gallardla.
SPguia viniendo los domine:0&lt;1, pero sus visitas eran
más cort..s cada vez y Eugenia se entristecía de ver•
lo serio y melancólico, pues recordaba los arrebatos·
de alPgrla que antes le eran comunes y sus carcajadas que llenaban la casa de alegria. mientras que
ahora tenia un modo de em;tir la voz que revelaba
lasitud y fastidio.
Siempre cuidadoso de su persona, seguía fascinan•
do á. la criada que con precaucióu religiooa, procura•
ba apartarse de él, lo que á León nada le importaba,
pues tenia para ella no más que la con~ideración indulgente que inspiran los obJetos usudes de la casa.
Al llegar ó al irse decía con indiferencia: "Buenos
días, Eugenia, ó adios Eugenia" sin pensar que estas
palabras calan como maná de amor en un corazón ardiente y lo exaltaban didponiéndolo á todas las abnegaciones y á to&lt;1os lo@ sacrificios
Cuando por las uoches cooversal-an los amos, estando de sobremesa, Eugenia ola á la se:í.ora lame:itarse
con voz quejumbrosa de las faltas de León, de sus
deslices con ciertas cría turas del barrio latino y ele
sus orglas en los restaurants nocturnos.
-Vamos, Clarisa, le decla el señor Heurtaut, tú
exageras; todo lo tomas por el ladotrágico ...... Es preci~o ger tolerante ... Este mozuelo tiene veinte años ...
ya asentará la cabeza
Y Eugenia, á. quien la voz incisiva de "la señora"
le desgarraba el alma, se sentia bruscamente reanimada y la tranquilidad renacía en alla al oír el tono
bonachón y conciliador del anciano que, en su opi•
nióo, era un gran hombre. Además. en el fondo de su
alma obscura, admiraba ella demasiado á León, para
que pudieran parecerle viturableR sus acciones. cualesquiera que fuesen, y para no creer ,:¡_ue todo le estu viera permitido.
Por las noches, bajo el techo de su cuartucho, se
entregaba libremente á pensar en León con ingéoua
ternura, dt&gt;Sbhogaba sin reserva su corazón y dejaba
que se debbordara su peligroso secreto en tanto que
la noche arrullaba la c~sa con su a tercio pelarlo silendn P:uu•llnrlOPA por el roducitlo camarín, E11gAni:l
re[J¡,xio11 b1 cnmu una, b;rca la ú u11 ,1 ila,a )!,1chas

EL MUNDO

v.eces lmag;n11ba que él, la estaba escuchando y como no
tenla sér alguno á. quién con•
fiarle las alegrlas 6 las amarguras de su vida, poniase á
contarle en dulce conversa·
ción interior, toda clase de
pequeñeces; le hablaba de su
palis en el que pensaba sin
CP.sar; de sus pa.:!res á quienes
tac. poco ha bia conocido; de •
las miserias de sn infancia y
de las mil espinas de su existencia diaria. Cuando sufriaalgún grave diPgusto, le suplicaba, Imploraba su gracia cayendo á sus pi.is como la esclava cae á los de su señor ó el
crAvente á. los de su Dios.
Sobre una repisa engalal'lada con un encaje de papel y
dos ramas benditas de boj, Eu
genia habla puesto una imagen de yeso de la Santa Virgen,
y encima, fija con dos clavos,
una vieja y amarllleuta fotografla que representaba un
grupo de cnlegia!As de pié en
· un jardln. Eutre elloR se veia
á Lt'ón. de quince años, uni .
formando tal como ella lo vió
por vez primera Encontró este
retrato caído detrás de algún
mueble que removió para limpiarlo, y entonces lo recogió
como un tesoro: único latrocinio que ella se permitió cometer en aquella casa y qut, la
ful'rza. desuamor excusaba.
Todas las noches, al meter•
se ea su frío y duro camastro,
á la luz vacilante y débil de la
lamparilla que humeaba y l'Dvenenaba. el aire con su hedor á. petróleo, contemplaba
largo rato con piadoso recogiimie .to, más el retrato que la
imagen y luego se dormla lloran&lt;10 y rogando á la Virgen
por el joven para que le protegiese.
Gran dicha fué para ella
la propuesta de M. Heuraut,
quien para entretener sus
ocios, ofrecióle enseñarla á
leer. Mucho tiempo hacia que
ella so avergonzaba de su ignorancia y el pensar que instrnvé11dM11 podía agn,dar á
L"ÓII la hi;r,I) v,•ncrr ~in prna

D omingo 16 de Octubre de 189l:s.

Domingo 16 de Octubrede 1898.
las dificultades de las primeras lecciones. Pronto fué
para ella una ·costumbre levantarJos manteles y asear
su vajilla apresuradamente después de la comida, para irstl á sentar de lado "del Señor" y ponerse empei1osamente descifrar las palabraP que Heurtaut le
señalaba con la punta de la uña perfectamente pulida.
y recortada. M entras, "la Senor11 11 inmóvil y tiesa en
su sillón escuchab!l. un poco y lul'go se adormecla
arrulladi por el lento murmurio de las voces. ~plieó•
se con ardor á. la· escritura y pronto pudo enviar con
sencilla vanidad que no ocultaba, cartas pasablemente es •ritas pa• a maese Nigoullet, para la tia Maria,
para un tlo •iue habitaba del lado de Treguler y para.
l'I Señor Cura que le habla dado allá su primera comunión.
.
•
Suij amos estaban contenti. irnos con e 11a, aprecia•
ban su buPDa v ,Juntad para servirlos y hasta la.
st&gt;ñora. ll0 obttante_ su poca locuacidad, se extendla á decir:
- Es una buPnP. muchacha, económica, prudente y
naturalmente adicta.
Era justo porque EugPnia cu.idaba de sus intereses
como si fueran propios, dt-fend1éndolos contra las rapiña&amp; de los proveedores áfin de que aumentaran los
ahorros que al cabo hablan de ser para Leóo.
Sucedla frecu11oteme11te que la anciana stñora se
fastidiaba de estar sola y entonces la llamaba para
que con su lab&lt; r de costura, fuese á hacerle compañía cc.nversando entre tanto dulce y confiadamente
en ia ~erena paz de la casita.
La Heurtaut, llevada por su enfermedad de espi•
ritu á atormenta'r se innecesariamente á propósito de
todo, la decía:
.
-Hija mla, ei nsted quisiera separarse de nosotros,
1\reo que tendría yo gran trab11jo,Para poder reemplazarla.
Y seguidamente ponlase á bac!'rle á. EugPnia insidiosas pregutas que ésta ernuchaba sorprendida, pa•
ra saber si por casualidarl no pens11 ba todavía en casarse ó si algún obrero dti la vecindad le hacia la.
corte.
Eugenia. bastante confusa le aseguraba que ni una.
ni otra cosa sucedían, y que ella no quería separarse
por nada: y no osaba co1Jfia11e que eJ lechero lamolestaba bastante con su manera de verla, guiñando
los ojo~ y de hablarla aproxim~ndose demasiado, co•
sas en que p6rsistia desde bacía algún tiemp.&gt;.
.l!:ra este lechero un mocetón Fólido y de aires vigo•
rosos, de abiPrta y jovial fisonom1a, siempre sonríen•
te, á quien ella encontraba cada vez que iba á buscar
la leche á. la hora de la ordeña.
Para ella era un gran placer ir al establo donde
todos aquellos olores propios del Fitio le despertaban
recuerdos de su país; gustábale aspirar aquellas rúst:cas y desapacibles emanaciones y acariciará. las vacas que volvlan hacia ella sus grandes ojos asombrados y le lamían las manos con su ltrngua áspera y húmeda.
Detrás de ella llegaba el mocetón Guillermo, con
la blusa azul entreabierta, dejando ver un pecho be-

•

1

liudo y dos brazos musculosos que aallan de las mangas arremangadas y llevando un escabel bajito y un
gran bocal de hoja de lata que hacia sonar estrepitosamente. Con su voz gruesa y alegre saludábala con
un: "He aquí á la gri8; he aqui á. la Normanua!"
Empujada por el mocetón. levantábase la vaca lentan1ente du su cama de ~rosera paja y presentaba sus
tetas henchidas. Eugema se aprox11naba con su jarra
para coirer la leche más caliente y acord•ndose delas
costumbres de su niñez. seguta con cuidado la maolobr&amp; hábil y ligera del ord~ñador, mientras la leche
cala rápidamente, salpicando de gotitas blancas las
paredes del bocal y lleoá.odolo de fma espuma nevada.
Animado por su atención, Guillermo se habituó á
darle conversación y de ella resultó que él nabla vivido largo tiempo "º Bretaña dnnde aún tenia parientes. Eugenia se familiarizó mb cc.n esta circunstancia y al fin ambos hablaron de su pais. de sus fami•
!ias y ae las cosechas, según se presentaban.
Guillermo decla frecuentemente:
-¡Oh. yo quiero volverá nuestra tierra; volve1é un
día ú otro .... alquilaré una queBtirla y &amp;eré el duefio
en mi casa.
Y entonces veía á la joven con una sonrisa entre
maliciosa y tierna que parecla traicionar misteriosos
propósitos.
Ella sus?iraba i;in responder, con un aire resignado,
en tanto que su pensamiento enternecido se iba allá
al lejano rincón donde creció y donde tuvo sus primeros ensueños, en la campiña semi-salvaje
barrida por el lejano soplo de la mar.
Esta camaradería se estrechaba cada
d!amásyGuillermo se animaba, sus njos
brilla':&gt;an cuando veia las mPjillas frescas
y sonrosadas de Eugenia. su alto seno y RU
talle esbeito y bien r, doodeado. Entonces
le hablaba con más intimidad, contábale
sonriendo cuentecillos y declale bromas
que la desconcertaban á. veces , pero est!)
era una manera con que él quería man1•
festarle que la encontraba agradable, que
la deseaba y que era su amigo sincero.
Un dia que ella estaba de pié tras de
él en espera de que ordeñara una gorda
vaca blanca que masticaba perezMamen •
te un rP.sOO de su heno fre~co y oloroRO, él
se volvió bruscamente con resulucióo y
atacó la cuestión un poco conmovido:
-Pues bien. el tiempo se me hace muy
pesado . .. ¿Sabe uoted, Eugenia .........?
me marcho á la tierra ........... .
Unicame~te que ... : .. es necesario que
meacompane una muJer .... una muchacha honrada que me quiera ...... tengo
alg,unas economías .... yo tr~bajaré mu•
cho y .. . , .. podríamos ser felices ........ .
¿Verdad1 ....... .
El se calló, asustado por lo que había
dicho y esperó con las manos tembloroeas y ordeñando aprisa, aprisa ..... .
Eugenia no contestaba nada, instinti•
vamente inquieta, pero sin comprender
lo que él babia querid'&gt; dl'cirle.
Por fin él ee resolvió á preguntar tar•
tamudeando:
-En fin ...... ¿esto es hecho? ........ , .
he aqui mi mano .. . .. .
Eugenia consternada, aturdida por la
sorpresa y conmovida por la sioceridaJ
del afecto que revelaba la voz do! pobre
mocetón, se puso á. balbutir excusas:
-Usted es muy honrado, y yo agra•
dezco ........ pero, ...... pero ...... ,. no
puedo, no puPdol
El insistió sorprendido y descontento:
-Pero, ¿por qué?
Las ideas se confnndian en la mente de
Eugenia y no sabia que responder, por•
que tampoco quería e tenderlo, al contra•
río, le apenaba el pesar que iba á causar•
le. Por fin, encontró una frase:
-Es por la señora ......por ella solamente ...... me apena dejarla ..... .
Y buscaba una salida, sus ojos espanta•
dos giraban y velan á lo lejos la calle; de
pronto tomó su partido, dejó á. Guillermo
asombrado y partió lanzándose casi á la carrera sin
volver los OJOS,
El dla siguiente, fué domingo, y Eugenia, a-1 re•
gresar del temple, encontró á la señoraHeurtaut con
semblante grave y contrariado.
-Hija mía, sea usted franca, le dijo la vieja dama;
acaba de verme un joven que desea casarse con usted y quiere saber si usted consiente. Yo no tengo
nada que objetar; usted es U ,re
¿Quiére usted dejarnosl .l!:n fin, cuáles son sus intenciones?
Eugenia l'scoodió la cara entre sus manos y una
tempest~&lt;1 de sollozos se escapó de su pecho; entre
sus gemidos murmuraba: 1Diós mio, oh! IJ.os mlol como si la m~vor dePgracia la hubiese herido.
La señora, cuyos nervios se crispaban con aquel
llanto, preguntó impacientada:
-Por fin ¿quiere Udted casarse ó no?
Eugenia sacudió eoérgicam1&gt;nte la cabeza, con desesperada nt'gación. y la señora. tranquilizada, la despidió con una fria caricia, quedando singularmente
fastidiad .. y sorprendida de aquella rrlsis.
Eugenia, una vez en su cuarto, lloró sin consuelo
durante aquella noche y abrió su corazón ante el retrato y la Virgen, confiándoles su inmenso amor con
frasus cortadas é incoheren~eP.
-¡Dios mio, cuánte lo adoro!. ... jamás podría vivir
al l"do de otro ......... me siento suya para siempre,
aunque él no me quiera, le pertenezco como un perro ftel.., .sin esperar nada y siempre lo amaré!. ...
No rit1seo más que verlo dichoso .... no sentiré odio
Pi e•• 4ue ama otr:t, al cnntr1trio. la querré y la qut'rré
bien puesto que él la quiere .. ,.

EL MUNDO
En la siguiente primavera la señora cuyo estado
nervioso no mejoraba, hizo á su hijo tales escenas,
que éste desertó de la casa durante un mes; pero ta·
les serian las plegarias de Eugenia, que León reapa•
reció con una sonrisa menos obligada que a u tes
Las relaciones de hijo y madre continuaron dificlles, y sus entrevistas tlran penosas La auciaoa, implacable y fria, sentía hervir las amarguras de madre despojada y vislumbraba tras de su hijo á la otra
á. esa que arranca á !os hijos del regazo materno.
Pero la benevo-1.en-eia tran-quila de H111utaut que
fingía no penetrarse del hielo de la atmó~fera ayudaba á. que 1,e mantuviera la situación
Hubo una tregua cuando al salir de San Ciro con
sus galones de Subtenitmte. vino León á anunciar
que iba de guarnición al Mediodía, La tarde que partió oyó Eugenia que la Sllñora dijo sus¡.,irando, a su
marido.
- Y á pesar de todo i;e la lleva.
El anciano hizo un gesto como diciendo. "¿Y qué
quieres? Nada podemod hacer para evitarlo
Eugenia, sangrándole el corazón pensaba en esa
mujer que iba con él á partir su ,ida, á vivirá la
luz de sus ojos. ¡Hacia bien! ¿Quién podía abandonarlo?
Pero desde entonces 11lgo negro la envolvió y em•
pezó á entristecerse de tal modo que tenla siempre el
aspecto embohado de las gtlntes que tienen su cere
bro vacío.

En tres año e León no apareció má~ que dos veces por
la casa y cuando Eugenia lo volvió á ver palpitó con
emoción celeste Durante los primeros dlas vivió lapobre en una atmósfera quimérica. flotando con el vértigo de la felicidad y ni siquiera '1ormla por las noches
para tener más tiempo de pensar en él.
Tanta amargura habla derramado en sus lágrimas,
tanto habla imrlorado al dispensador de todos los
bienes, que su misericordia descendía al fiu sobre ella
y la dicha llegaba de improviso y en in&lt;)sperada forma.
Leon habla vuelto á vivir á. su casa. A las nueve le
llevaba el de3ayuno, y los objetos de que para ello se
servia le parecian como sagrados. La vista de la taza
en que él posaba sus labios para beber la penetraba
de una emoción dulce y la conservaba sintiendo esa
emoción todo el dla.
Cuanto podía retardaba, para contemplará Leon
furtivameute, las pequeñás labores de arreglar su
cual"to, abrir la ventana y prepararle el agua para sus
abluciones, pero le causaba siempre admiración la
perpetua melancolia de las miradas de su amado No
es feliz, se decía, y rogaba á la Virgen todas las noches y todas las mañanas que lo bendijera yse digna•
ra enviarle todas las venturas del mundo
Eugenia acabó por Pospechar que esas tristezas le
veBian del empeño que tenia la señora en casarlo
con una mujer del agrado de ella, pues la lucha entre madreé hijo continuaba sorda con gran dolor
para el señor Heurtaut á quien su mujer exhortaba
para que interpusiera en el caso su autoridad paterna.
Uoa mañana, en los momentos en que Eugenia iba

31l
á salir Jel aposento de León despuéa de servirle el
desayuno, éste 1a detuvo con una frase:
-Prepáreme usted la mll.leta, Eugenia, porque roa•
ñana me voy.
Ella no articuló una palabra, pero se quedó petrificada, mirando A Lt-ón como un condenado á muerte
ve al verdugo qm, le va á cortar la cabeza,
León la examinaha maquinalmente y de pronto
pensó ante esta dócil, impt1netra ble y dulce figura de
criada, en lo monótona qu" sPria aquella existencia
humilde qRe tenla, sin embargo, dfilech-0 á un r-ayo
de felicidad.
Otras eran amadas, deseadas, solicitadas, en tanto
que la infeliz no tenla n»da, doblegada bajo el poder
caprichoso de una ama que pad.. cia crisis nerviosas.
Apiadado y curiodo, dijo pues en voz alta quedando pendiente de la resi:,uesta.
-¿Y se fastidia usted mucho aqul, Eugenia? No
tiene nada de divertido vivir en esta casa.
Ella tembló al otr aquel acento -bondadoso y respondió con voz balbucit'nte
-No, señor Ltón, yo no me fastidio nunca
Iba á agregar: porque lo adoro á usted y pensando
en usted soy feliz, pero calló y bajó los ojos sintiéndose débil bajo el pese de aquel instante dt1 dichas.
Siguiendo t,1 impulso dti piedad que le movió á dirigirle la palabra, Leó11 sacó de su portamonedas una
pieza de oro y la dió á la joven dicióodole:
--Para que se compre usted un vestido.
·
Eugenia conser,ó después un recuerdo
imborrable de este momento en que por
primna y última vez León le manifestó
sus simpatlas.
Algunos meses después y á la hora en
que los señores Reutaurt ePtaban de sobremesa recibieron un telegrama que el
padre de León abrió temblando &lt;·on el
presentimiento de una mala noticia. Apenas hubo recorrido la primera linea dijo
con angustia:
- Está enfe~mo, muy grave, quiere vermt'I y que parta yo en seguida.
La mad~e lanzó un grito y cayó desva•
necida. Eugenia se arroJÓ d0bre su amo
en u.n arrebato de desesperación, le tomó
el telegrama y lo leyó pá ida y abriendo
desmesuradamente los ojos.
-Mi maleta, mi maleta pronto, dijo el
anciano; y sin agregar una palabra, doblPgado por la eu.ocióo salió de su casa y
tomó 61 primer tren en la próxima estación.
En tres dlab no se recibió noticia algu•
na. La señora Heurtaut martirizada por la
inquietud estaba en cama, con fiebre, y
muda y sombda parecia no pensar sio·o
en cos11s IÜgubres. Eugenia pasaba los
dlas y las noches como en el horror de
una pesadilla,hasta que una vez, se sintió
atraida por secreto impulso y corrió á la
iglesia. A!lí de rodillas, oró con las lágrimas en los ojos. y cuando terminó su plegaria se puso de pié, frente al Cristo, fijando en él ms óÍOB que parl'clan dos agujeros sombríos abiertosdelante de un horizonte negro.
¡Veinte y seis años de miseria, de servidumbre, de dolor, venían á presentarse
ante el altar aguardando dela Divina justicia una ráfaga de compasión!
Cuand.&gt; volvió á. su casa se admiró de
encontrar toda11 las puertas abiertas. Entró corriendo entre muchst gente entristeeida y llegó como loca junto al lecho en
que la señora se retorcla en convulsivos
mortales. En un instante lo comprendió
todo y cayó como herida deun rayo dando
un grito desg8l'rador.
Cuando volvió en sí quedó asombrada
de que no se le hubiera reventado el corazón: sentía el estupor del vértigo y la cabeza hueca y adolorida ·
-Vamos, Eugenia, le dijo la portera que
estaha_ conmovida como si su propio hijo
se hubiera muerto, vaya usted á su cuarto
á. descansar un rato, yo cuidaré á la señora.
Dócil y sin iuerzas obedeció Eugenia, pero cuando
abrió la pue, ta de su cuarto sintió como si hubiera levantado la losa. de una tum_ba y volviendo á. bajar la
escalera escapo ~ la calle sm saber donde iria semejante á las fieras heridas que corren locas hast¡la obscura peña en que se dejaran caer para morir.
La isla dormla solitaria y silenciosa. Eug.-nia siguió
á lo largo del parapeto del rlo y la dulzura de la noche esparcida en torno suyo, la envolvió en una caricia dulce, y entonces el pensamiento volvió á su cráneo a· tes vacio.
León habla muerto! Por la primera vez, Eugenia se
formó U!}a idea exacta y profunda de esta Aspaotosa
d.esgrac1a y se represento su cuerpo rígido, sus ojos
sm luz, su boca que ya no hablarla nunca más.
Y siguió caminando, con la vista clavada en la corriente_del rio y diciendo: León, _León, con trabajo,
como s1 le pesara la lengua. La brisaarieciando bor•
daba la superficie de las aguas con pequeñas ~ndulaciones orladas de claridad, entre las cuales surgía
al~o como ~na cara transparente, cuyas pupila~ de
miradas l~Janas, pareclan expre_sarunreprocbe. Luego apareció otra cara y otra y cien y mil que emer•
glan primero y flotaban después como floreb desho•
jadas ....
Entonces en un arrebato, Eugenia trepó rápidamente la escala del muelle para arrojarse al río pero
un grito·vibró á su espalda. rumor de carreras~ ovó
en _el muelle y dos manos robustas se apoderaron de
la Joven.
~ran los gendarmes. y en presenciH. de ellos Eugeuia vol vio de su a ucinacióo y explicó que'como

�Domingo 16 de Octubre de 1898

EL MUNDO

312

se le babia hecho tarde para volver á su casa, por
e PO habla venido corriendo.
Los gendarmes la acompañaron hasta la puerta de
su casa.
La señora H!'urtaut y Eugenia esperaban el regreso del amo, anunciado con anticipación. La señora
instalada eu su gran aillón; Eu~enia poniendo en una
mi&gt;síta la comida del viajero. Ni unaniotra hablaban
abrumadas por los recuerdos, llenas de la ansiedad
de oir de boca del anciano los detalles de aquella
del&lt;gr11cía.
Al fin 1&lt;ntró el señrir Heurtaut, muy envejecido,
con los pasos lentos y el cuerpo pesado. trayendo en
brazos un bulto que puso en manos de Eugenia Esta lo contempló con ojl)s fascinados: era un niñito rubio, de facciones ddicadas y de boca pequeña y
riente.

El señor murmuró temeroso, mirando á su mujer
con ojos de plegaria y señalándole al angelito de
Dios.
-Es el hijito de nuestro León. Lo vamos á recojer ¿verdad?
Profundamente conmovida la señora iba á abrirle
los brazos, pero contenida por un súbito pensamiento
de rencor y de ira gritó:
-¿Y la madre?
-Murió hace seis meses, dijo el señor.
Entonces la anciana tomó al niño lo contempló ávidam.,nte y con voz sorda, salida de lo profundo de las
entrañas, exclamó:
-1Qué lindo! 1Cuánto se le parece!
Y volviéndose á Eugenia se lo entregó diciéndole:
-ysted, Eugenia. usted es la que nos lo va á cuí•

EL MUNDO

Domingo 16 de Octubre de 1898

dar, porque no nos d~jará usted nunca ¿no es asi?
Usteá nos cerrará los OJOS ..•. usted ....
No pudo continuar; se cubrió la cara con las manos
y rompió á sollozar sin consuelo.
Eugenia se apoderó del niño con tran¡¡portes de
fiera. Un delirio de alegria le inundó ~l cuerpo, oleadas frias primero y ardientes en segmda penetraron
en sus médulas; toda la dicha humana que nunca se
babia atrevido á soñar, le vino, real y verdadera de
improviso. Tenia un niño ...... un niño de él ..... . -ylo víó en éxtasis, con toda su alma, y hasta se permitió el supremo placer de besarlo.
Ya se sentla fuerte, más fuerte que nunca, protegida contra todos los infortunios de la tierra.
EoGY.

PAGINAS DE LA MODA
{
1

¡Ya el Ocídente puebla
de sangrientos manchoneR
del sol la mortecina claridad;
y-dragones que aborta la tinieblavan surgiendo del norte nubarrones
cárdenos, que presagian tempestad!. .....
1Luzl...... ¡máR luz! ...... -¡imposiblel Ha expirado la tBrde,
y el valle, el monte, y el espacio azul
se van llenanao de nPgrura horrible ....
¡ay, como tienes, mi dolor cobarde,
horror á las tinieblas! .... ¡Luz!. ... más luz!. ..•

OFRENDA.
A LA CONDESITA DE CASA ROMERO.

Condesita de dulcP-s miradas:
Me han contado tu historia las hadas
Que estáticas velan tu azul cama!ln.
Ell&amp;s dicen que finges dormida
Una virgen de luz circüida,
Ellas dicen que finges despierta
Una blanca madona, cubierta
Con el i:nanto de algún q 11erubin.

JOSÉ BECERRA,

HIMNO DE AMOR AINES.

Indiscretas! También me han contado
Que á la hora de hacerte el tocado
Tu dama,-esa rubia de talle gentilLlega un silfo de aspecto arrogante,
Y animoso, y coqueto, y triunfante,
De tus ojos al claro destello,
Se entretiene en col¡rar de tu cuello
Las alhajas del príncipe Abril.·

Por fin llegaste! Te di una cita
ha muchos años, en los albores
de mi existencia llena de cuita,
y te aguardaban, mi vírgencita,
¡todos mis sueños y !!!ÍS amores!
Por fin llegaste! yo no sabia
que te acercabas gentil y ufana,
más me lo dijo la musa mía
por que mi numen te presentía
como á una novia, como á una hermana,

Y que luego, al prenderte al corpiño
Las camelias de pálido armifío
Que á un gnomo robara galante doncel,
A la vez que la riente fontana,
Su aderezo de perlas desgrana
En cadencias muy suaves, muy suaves,
El espléndido coro de aves
Que aprisiona tu lindo verjel.

•*•

Cerebro triste, cerebro mio
que tiritabas lli:no de frío,
alma clavada sobre una cruz,
alma vencida por los dolores,
ya teneis auras;ya teneis flores,
ya teneis vida, ya teneis luz.
Cantan un himno mis ilusiones,
pisan estrellas de oro mis pies
y en mis ensueños y en mis canciones
y en mis delirios y en mis visiones
h"Y este nombre de fuego: Inés!
Inés, escrito miro en el cielo,
Inés, las linfas del arroyuelo
van murmurando; tu nombre es
música excelsa, divino arrullo;
Inés, suspiran con dulce orgullo
mis pensamientos: Iné,, InéS!
Mis ilusiones, las golondrinas
que antes batian en 1as ruinas
sus leves ..las de tornasol,
si en tus miradas de luz las bañas,
van al alero de tus pestañas
buscando nido, buscando sol. .....

Y en las tardes murientes de Mayo,
Que al fulgor del glorioso desmayo
Que hunde entre nubP-s de púrpura al sol,
AtravieF&amp;s la verde llanura
Donde el agua rodando murmura
Y anhelante deshojas mil flores,
Comparando sus vivos colorPs
A los tenues de occiduo arrebol.
La hemos visto-aseguran -de noche
Cuando ya ha replegado su broche
'
La pompa soberbia del mundo floral,
Desde el fondo sin luz de la ojiva
Escuchando, curiosa y altiva,
La canción de nocturna rondalla,
Que en los plectros feliz i,¡e avasalla,
Frente al viejo caatillo condal.

•**

Cómo te sigue mi pensamiento!
Oirás sin duda doquiera estés,
algo que fmge rumor del viento,
nota perdida, lánguido acento,
que suspirando tti dice: Inés!
Ah! tú no sabes los celestiales
dones que vienen contigo á mi:
has dado flores á mis eriales,
alas potentes á mis ideales
y fé á mi alma, p11es creo en ti.
Oh! no me olvides, oh no me hieras,
por quien más ames, por quien más quieras ...•
mira quemí alma ~i tu la ves
su vuelo al trono de Dios levanta
y un himno inmenso de gloria canta,
un himno inmenso q •te dice: Inés!
X. Y. Z.

•*•
Ya las hadas se van, condesita,
Pero en prenda de próx'ma cita
Me dejan un ramo y un rojo listón,
De los cuales con gusto rometo
No contarle á ninguno e secreto . ...
Entre tanto, Margot, guarda el ramo
Y,-libélula de oro que amoBeba nectar en él tu ilusión.

f

EDUARDO MELO Y ANDRADE,

México, Octubre 9 de 1898.

DE "ACUARELAS''
I.
Ya asoma en en el Oriente
festiva y temblorosa,
la nacarada luz del nuevo sol;
y al beso de la aurora sonriente
se matizan de ambar y de rosa
los celajes que el céfiro rizó.
El Orto se abrillanta,
Sélo quedan gírones
de la nocturna y recia temptistad;
¡a.y, cómo el nido se despierta y cantal
¡cómo se alegran ya los corazones
al destello del sol crepuscular!

r

La luz serena el viento ....
1qué profunda es la calma
en lo infinito del espacio azul!
¡Descansa, mi dolor: también yo siento
que penetra hasta el fondo de mi alma
el benéfico rayo de la luz.

II
Ya apresura su vuelo
la avecilla medrosa;
se entristece la tierra: ¡muere el sol!
¡cómo van desgarrándose en el cielo
los celajes de na.car, que de rosa
el beso de la aurora matizó!

LUZBEL
J ehováh feliz la concepción máP bella,
Allá en lo eterno, refractó en su mente:
Era un arcángel cuya hermosa frente
Bañaba el iris de su limpia estrella.
Un rastro de diamante era su huella,
Una aurora de oro era su ambiente,
Y era su cauda un lampo transparente,
Bordado del fulgor de la centella.
Ptiro el .lircángel mirase en si mismo;
Envanecida la criatura loca,
A su Criador atrévase insensata ....
Rásgase entonces el eterno abismo,
Y, contra el filo de candente roca,
Su orgullo estrella la beldad ingrata.
JOSÉ MARÍA RODRIGUEZ Y Col!!,

FIGURA 1.-TRAJE PARA TE.

313

�Domingo 16 de Octubre de 189b.

--=81=4=============-==============,;E~L~MU~ND~~º:.:.,=====--==-==========~º;..:º:.=miugo 16 de Octubre de 189i

.j

Fig. 2 -Traje parislt-nse de Otoño.

Hia-iene de la infancia.
(CONCLUYE)

Nosotros creemos que no ee debe tener al niño demasiado envuelto, por&lt;iue además de que las muchas
envolturas le impiden extender sus miembros con libertad, la transpiración cutánea que siempre viene
acompañada como toda st1creción de productos acres
é irritantes, (urea, ácido úrico, etc ) por la sudación

estas eubetAncias,debida á ~ue propiedadee,producen
una irritación en lo~ t?jidos, dando orígen á escoria·
ciones en las axilu, en las ingles, etc, escoriaciones
que mucho hactin llorará loe niños, pudiendo las madres evit11r estos sufrimientos á sus hijos por los cuiuadra convenientes
Debe. pues, la madre cuidar que el niño se encut1ntre en el mejor estado de aseo que le permitan sus facultades, por con~iguiente, somos de opinión que a!
niño se le bañe, fe le cambien frecuenttimPnte sus ropas, que se inspeccionen el cuello, las axllal'. las ingles y tt,das las rartes en que la piel de loe niños for·
mi\ urugap ó pliegues, á fin de evitarl"s mole~tias
que mucho los hacen sufrir, ocasionándoles el intértrigo (vulg Pscaldadura~). Para corregir estas IDl\nifi,st~cionee bueno ee que dtispuée dti bañar al niño
diariamente, y una. vez inspeccionadas la~ parteR anttis dichas, se lee aphque en ellas polvo de almidón,
de haba. de licopodio. f'tc. El baño produce en el niño
b11stante biene.tar. y hemos podido observar con cuánta avidez el niño busca el agua dtil baño, que Je produce además del bienestar, un sueño tranquilo y quizá rt1parador.
A medida que el niño crece ee deben cambiar sus
v~stidos por otros que estén en rtilación con su crecí·
miento y sus movimientos, que de día en dia se hllcen
más marcados. y que si lo condenamos á tener siemprfl ha~ta mayor edad con fil uso de los mismos, po•
driamos originarles algunos defectos en su conformación física
Alguhas madres quieren que sus hijos aunque no
tengan una edad conveoiPnte, que usen calzado; ei se
exctiptúa e! de el't11mbre, único que pueden usará titulo de abrigo, c_ualquier otro es perjudicial, porque
n~ es~ando los mños aptos para explicar la inconvelJlf'IDCIIL del calzado, puede éste ocasionarles algunos
defoctos en su aparato locomotor. Todos sabemos que
el uso de él es un preservativo único de nuestros piée
contra 1a rudeza del suelo, y que te11iendo po: objeto
preservarnos d~ las lesiones qu~ las asperezas del pitio pueden ocasionarnos á los que ttinemos que hacer
uso de estos órganos p ua caminar juzg11mos, pues,
inn11cesario é iuconveuiente el uso riel calzado propiamente hablando, y para decirlo de una vez, que
puede ser perjudicial pasa el niño, que por eu cortll'i·
ma edad para los dias de su vida en brazos de la madreó la niñera.
Michel Levy juzga mal el uso de la franela como
prenda de vestir para loe niños; se exagera el uso de
este artfcu!Q para abrigarlos, para guarncerlos contra
loe cambios atmosféricos que tienen su utilidad al
punto de vista de la calorlcidad. La franela según él,
hace á los IJiños delicados, enfermizos é indolentes.
Ac3:rrea la bUciedad por la impregnación de las emanaciones cutáneas. Douné !!ree que en loe niños no es
tan dificil ni tan peligroso como se cree despojarlos
del uso de la franela de,puée que la han llevado mucho tiempo.
El dormitorio del niño no debe ser ni dema~iado caliente ni demasiado frío; ee evitará sobre todo acostarlo en el lecho de la madrti ó de la nodriza, se le
acobtará en una cama aparte bastante bien aerel\da,
41:lDI?- temperatura de 19 á 20º. centlgradoe. Deben supr1m1rse l11s colgaduras que impiden que el aire circule libremente en su lecho. Michel Levy I\Coneeja no
ac•&gt;etumbrar á loe niños á dormir sobre los brazos ó
19:s _rodillas, porque se lee expon1.1 á tomar actitudes
v1c1oeas,
En. cuanto á los cuidados de limpieza, é3t.:&gt;e tienen
una importancia capital en la higiene del niño; de.,de
e! m omen~o en que ha ensuciado sus pañales, tia precieo cambiárselas para evitar que todo11 loe productos df? secre_ción p~oduz&lt;?an irritaciones en la piel excor_aciones, intertrigo, eritema, etc.), tiene también por
obJeto el cambio dti ropa, que la humedad no les produzca cólicos y algunas veces hipo que ea tan moles•
to para loe pequeñitos Las funciones de la pi!ll serán
manEenidaR por baños frecuentes á una temperatura
de 2;)º á 30° centlgrado~, abluciones, lociones cuya temperatura 11e irá graduando paulatinamente hasta 10º
Y 1~º centígrados, estas lociones frias serán hechas
rápidamente y seguidas de fricciones con un lienzo
s~ave. Será algunas veces necesario suprimirlas, por
eJemplo en el invierno, sobre todo si et niño ee delicado ó enfe~mizo. Como seria imprudente y peligroso
sacar al mño antes de lo&amp; quince dLs de su nacimiento á_ la callt,, ..obre todo en los tiempos fríos. es convem .. nte hacer constar el nacimiento á domlcilo en el
Estado Civil, as! como se practica en lae grandes ciudade~ de Europa. Unl\ vez habituado el niño al aire
exterior, será preciso hacerle salir, á lo menos una
vez ~odos loe días durante una. dos, tres ó más horas
segun las estaciones y las condiciones atmosféricas.
Se deberá evitar en el recién nacido CGn gran cuidado, la acción del frlo que puede lleg11r á ser el punto de partida de afecciooeR más ó menos graves ta·
les como la hicte1•:.a. esclerema de los recién nacidos
brf!11,quitis, coriza. peunomanía gastro-entiritis, oftalmias, todo de forma catarral
Muchas madres con ese amor rayano en egoiemo
qu.ieren que á eue pequeños no lee dé ni el sol ni luz'
ni aire. y encierran á la niñera con el nido ti~ la re'.
cámara casi herméticamente, y el niño que necesita
desde sus prfmeroe dias, _un aire puro, saturado de
oxigeno, respira al contra:10, un aire cargado de Jae
impurezas cun que se vician los airee confinados en
l~s habit~ciones. Todos sabemos la poderosa hifluenc1a que tienen sobre nuestro organismo los elementos
atmosféricos, luz, aire, etc., la no menos poderosa de
loe rayos solares, y cómo ee modifican nuestros tejidos al contacto de esos p_oderosoe elementos. ijo por
eso queremos que el mno permanezca á la intemperie, pero si, que con un poco de cuidado y prudencia
el recién nacido reciba ei beneficio de tales elemen!
to~, que se v~ntile la bllbitaclón p!'ocurando lascorr1PntPs de aire en el departamento debtinado para
su habitación.
Ya hemos hablado algo acerca de los cuidados que
· deben tenerett con los recién 1:1acidoe y vamos a~ora
á ocuparnos de la parte más importante que requiti•

315

EL MUNDO

modifican profunda y rápidamente la cons~itución ~e
la leche, s,,n á menudo la cauda de convull!iones, dia·
rrea ó ataques epileptiformes
La extrtima excitabilidad del sistema nervioso, la
manta puerperal, la alteración de las facultades 1nentales, un tempernmento dl'masiado linf1tico y la prediRpORición á la tisis pulmonar, la debilidadad congenital ó adqu.frida, tite, son también otras tantas causas que ijtl oponen ó contra indican la lactancia
maternal.
Por parte del niño, es imposible Po ca11os de labio
leporino, adherencia anormal del freno. de la lengua,
di visión de la bóveda palatina ó dtil velo del paladi&amp;r,
etc.
La lactancia de una nodriza, requiere, para ser
buena, algunas indicaciones indispensables qu~ nunca deben descuidar los padres de un recién nacido, Y
deberán ser muy flxigentee tanto en lo físico como en
lo moral para la adquisición de aquella.
Según Devergie, loe caractert1R que dl'be tener una
buena nodriza, son su edad df'I 25 á. i:!O años; más allá
d11 eRta edad, las buenas nodriz11s son ruas, su COn$titución debfl ~er [unte, de pecho ancho, temperamen•
to sangutneo linfático. cabello.~ negros, dentadura sa
na senos piriformes con pezones claramente marcados
sin una demasiada dilatación de las venas. Tanto come st&gt;a posible no será primípara, porqu~ m!entras
más hijos haya tenido, t~udrá más exp,menc1a respecto de loe cuidados que rflclamala pr!mera edad, se
preforirá una nodriza casada á una célibe, ofreci~ndo
ésta menos ga:antias de buena conducta y moralidad;
toca al médico de consulta dará los padres estos consejos por Jo que se relaciona con la buena salud de
eue hijos.

r

LAS HER.OIN AS.

(

RAFAELA LóPEZ AGUAYO:DE RAYÓN.

Fig S -Desha.btllé lVatteau,

t

Fig. 3.-Traje de paño.
ren todos sus órganos, todos sus aparatos, en suma,
todo su organismo, pllra conservarse siempre resistente y poder l'Oportar loR atHques de procesos patol~gicos inherentes á su edad Vamos á hablar de la ahmentación.
Entendemos por alimentación el arte de introducir
en nu~stro organismo. cuerpo.9 de naturaleza complexa
y bastante,. para reparar tas pérdidas de todos nuestros tejidos.
Y llamamos alimento tuda substancia que introduci-

da en el aparato digestivo, es c~paz de clar los elementos de reparación ií nuestros tejidos y los materiales
del calor animal. (Beclax d)
Es sobre todo en la primera infancia que la alimentación desempeña un papel importai,te.
Está hoy demostrado que la lechfl debe ser exclusivamente el primer alimento del niño y la base de eu
alimentación duraute todo el tiempo de eu primera
edad; la eetru ctura anatómica de la boca en esta época de lil. vida. hace imposible la preheosión, la masticación y la inEalivación de loe alimentos.
La pr1mera secreción láctea ó calostro es indispen sable en el recién nacido, 110 porque le purgue Rlno
porque ee un quilo dado por la madre, una emulsión
natural que no puede reemplazar ninguna otra artificial. Algunos autores quieren que transcurr11n veinticuatro ó cuarenta y ocho horas para dar al niño el
pecho; pero Michel Levy cree que no ee necesario esperu tanto tiempo. que si el estado de la mlldre lo
permite, se puede intentar dárselo de diez á doce horas después del l\lumbramiento.
La lactancia puede ser natural ó artificial.
La lactancia natural es proporcionada por la madre, por una nodriz" ó por un animal doméstico, de
ah!, cuatro variedades de lactancia: 1ª la maternal, 2"
la ministrada por una nodriza, 3° la que proporciona
un animal, 4~ la proporcionada con ayuda de un instrumento, biberón, cuchara, etc. El más usual ee el biberón.
Vamos aunque someramente á estudiar cada una
de estas formas de lactancia, siempre convencidos de
nuestra insuficiencia, la que deja innumerables vacíos que sólo vuestra indulgencia puede llenar.
Comenzaremos primeramente por la lactancia maternal.
F!sta es sin discusión alguna la única que deberla
siempre ser empleada, interesando esta conducta tanto á la madre como 1tl niño.
Por parte del niño, éste encuentra en la leche de su
madre el alimento n;áe apropiado á ·Rus necesidades
y i'UB órganos.
Hay algunas circunstancias que pueden modificar
la lactancia, y éstas pueden dependtir dti la madre ó
del niño.
El estado general de la mujer, las emociones vivas,

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Es digno de uol\ espartana el rasgo que hact1 entral' á tisa dama en el coro di, las heroínas. dfl la Independencia de México. E~tao_do _Don Igna_c10 Ra.yó~ ª!1
la Hacienda de Cóporo, (D1stnto de Z1tácuaro, M1choacán.) recibe la noticia de que. s_u hermano Don
Franci,;co habla sido hecho pns1onero en Tlalpuja hua, por el corone_! rea.lista Don Martin
Matias de Ao-nirre, qmen ofrticla perdonar18
la vida 11i o.;'n Io-nacio ab1ndonaba la causa
de loe insurge;,ed. Don Jgn ,cio sabia bien
lo que le m"ndaba el deb11r; pero lo consulta
con su anciana madre. y ésta, a.bogando su
sentimiento y dejando que las lágrimas Je
quemaran interiormente til cor_azón. le ordena diga á Ao-uirre que podla rnmolar 1\. !U
hermano; que ella h.1cla el sacrificio de él en
aras de la patria.

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Fig. 7.- Cawisa ltlarfa Teresa

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MANUELA MElDINA,

El Licenciad,, RoPains, secretuio del gran
Flg. 6.-Trate de Srita para Ga.rden Party.
M.orelos, consagra en el diario de ?pera~lo•
nesqueescribia, este recuer.ioála mtrép1da
amazona:
Auxilios á los ahogados.
"Dia 9 de Abril, (miércoles) Hoy no se ha heci10 fnego ninguno. Llegó en estedia, ¡. nuAstro campo, Doña.
Manuela Medina, india natural .~eTt1xcoco, mu¡er exLa respiración artificiRl debe ,er practicada para
traordinaria á quien la Junta d10_ ~l tltu,o de c~pita- ahogados, para los asfixiados y para los envenenados.
na porque ha h11cho varios serv1c1os á la nación Y Si al cabo de tres hoe11s de esfuerzos coLtinuos el paac:editádose por ellos, pues ha levantado una compa- ciente no recobra la vida, será inútil continuar.
ñia y se ha hallado en siete acciones de guerra. Hizo
Manual operatorio.-!º Colocar al asfixiado en un
un viaje de má~ de 100 leguas_por c~!loctir al Gendrl!-1 sitio ventilado que no esté demasiado caliente; desl\forelos, deepué~ de haberlo visto, d1¡0 que ya mor1- nudarlo y acostarlo, la. parte alta del cuerpo ligeraria con ese gusto, aunque le desp3daz.i.se una bom- mente elevada, pero la cabeza inclinada hacia atrás;
ba dA Acl\pulco."
cubrirlo con manta, con paja ó heno Sep11rar las manDoñ11 Manuela Mfldina murió en la ciudad de Runa- dlbulas, mantenerlas abiertas por medio de una
cimiento en marzo de 182-2. Se atribuvesu m •1 erte á cuchara ó de un trozo dfl madera, atraer la lengua
dos herieas de lanza que recibió en un combate y que hacia afuera con los dedos enrollados en un pañuelo
año y medio la tuvieron pootrada en el lecho del y confiarla á un ayudame.
. .
2º Mientras que los ayudllntes fr1cc1onan el cuerpo
dolor.
con alcohol ó franela seca, hay que colocarse á la caLA GElilERALA CATALÁN.
beza del asfixiado, tenieudo cuidado de desobstruir
En uno de esos puebiecitos que se esconden .e~tre y limpiar las ventanas de la nariz y la boca si hay neJa11 arrugas de las montañas del Sur, es,aba sitiado cesidad; coger los brazos cerca del codo, el dedo pulel General Catalán, que ttiula á sus órd:en~s un puña- gar hacia adelante: apovar lateralmente sobre la caja
do de valientes. Pero la rendición era 10d1spensable. toráxica por el intermedio de los brazos, y llevarlos
No era que faltase el valor: era que hacia algunos después, haciéndoles describir, lateralmente un circudias que las provisiones se hablan agotado y el desaliento habla invadido á los insurgentes algunos de los
cuales veían la capitulación como. halagüeña eApe•·
ranza. Eran los mc,mentos más crit1cos, cuando la esposa del General seguida de un grupo numeroso de
mujeres. ee presentó al cllmpamento.
-Venimos-dijo- porquti hemos hallado la manera de ser útiles á nuestra patria: no P?demoe p~lear
pero podemos servir de al1ment.~I Vemmos á 1!1or1rly dando el eje'.llplo de abnegac100 sacó del cinto UR
puñal y ee lo llevó al pe..:ho: cien hr_azos se lo ~rrancaron al mismo tiempo que un alar1do de entusiasmo
aplaudla aquel rasgo sublime.
El desaliento huyó como los fantasmas con la luz
de la mañana: las mujeres se armllron d~ machettis
y garrotes y salieron á pelear co1_1 el enemigo:
Casi todos los insurgt1nti,s murieron pero nmguno
ee rindió.
VIRTUDES Mll)OICINALBIS DEL AGUACATE,

1

.

\ . ¡/
\ • j
,A, ¡

Este fruto tan delicioso y alimenticio también ~e
medicinal. Contiene un aceite inm jorable para evitar la calda del pelo, y el j_abó~ hecho con él es exe:elente para sullvizar el cutis, siendo además el me¡or
emoliente para la gota.
.
La semilla fresca y molida, disuelve los panadizos;
y seca y pulverizada después de tostarlo, es un remedio eficaz para las diarreas.
Con el zumo de la semilla se marca la ropa de una
manera indeleble.
0

�Domtn,ro

EL MUNDO

316

lo sobre la cabeza del paciente: volverlos á llevar
al tórax, apretar y tirar así sucesiv11ment~. El movimiento completo debe ser practicado de 15 á 18 veces
por minuto. Al mismo tiempo, 1&gt;l ayudante que •ostiene la lengua deberá ejercer sobre ella tracciones alternativas, correspondientes á los movimientos impre11oe á loe brazos. (Efte procedimieIJ to indicado por Mr.
La borde, ha dado excelentes resultados) Se o:ve el
aire que entra eilbanJo y la reepir11ción se restablece
poco á poco si se han tcm..do todas las precauciones
necesal'ias.

16

de Octubre de 1898

FIG. 6-TRAJE DE SEÑORITA PARA GARDEN PARTY

Es de gasa blanca y azul con un gra!l plissé en la
falda, limitado por un bordado azul pálido y blanco.
El cuerpo 011 todo phssé con un gran yoke bordado, y
graciosas espaldetas.
FIGS 7, 8 y 9
Dos elegantes c11misas y un deshabillé Damos bajo estos uúmeros tres graciosos modelos oe casa de
última novedad. La camisa Maria Teresa, es de noche en nansouk blanco; el deshabillé hácese en batisti ó en surah , la camiea segunaa que también 11s
de noche en pe~cal blanco, guarnl'cido de bertha orlado de u'na veneciana y un eutredós.

. ...._,,...._.

CRNSERVA DE DURAZNO.

TOMO II

:MEXICO, OCTUBRE 2~ ~E 1898

•

NUMBBO l'f

FJG. 10-EOM"!IRERO RODA.

Todo hecho de raso y plumas La falda ó calota PB•
tá formada con el raso, y de él surgiendo las aos alas
y un pen11cbo, de muy buen guRto. El raso forma á
la izquierda un moño muy hermoso.

Se pone al fuego un cazo con a¡rna á la que se le
añade una cucharada de ceniza; luego que esté hirvit&gt;ndo se ponen en 1&gt;lla los duraznos y cuando se les
empiece á levantar el pelll•jito se sacan uno á otro, se
restrt&gt;gan con una servilleta hasta que queden bien
mondados, y se echan después en agua tibia. En se·
guida se hace un al mi bar cllmficado y dt&gt; medio punto en el cual se echan los duraznos para que hiervan
por e~pacio de media hora; pa8ada é,ta, se apartan
del fuego, y se guardan en un trasto de barro
Esta operación se repite por cinco días consecutivos para que la fruta quede bien conservada; el último día, despu~s que hay~n hervido. rn le añade azúcar al almibar, se pua éHe por una servilleta húm11da, se vuelve A ponrr al fut&gt;go hafta que t&gt;sté de pun•
to, y en seguida se vierte ~obre los duraznos.

Otro DB[O

FIG. 2-TRAJE PARI&gt;JENSE DE OTOÑO,

FIG. 3-TRAJE DE PAÑO.

Es de paño de otoño. 111111rgado. con una caPaca fantasia de hermosisima factura, con solapas capricho•
sas, abierto sobre una camisa de batista pliseé.

dB

"LA MUTUA"

RPcibi de 11Tbe M11tu·ll Life I11~nrance Compan;v,
of New York" 111 •nma de ($14,287) catorce mil
doscientos ochenta y siete pesos plata muícima asi:
$10000 suma asegurada, y
$04 28"7 por devolución de
premios, en p&amp;go total d11 &lt;'uan~os dnethos s~ deri•
van de la póliza núm "760 832 bs¡o III cu~l y á m1 fav,,1·
estuvo asegurada mi fi11ada espo~a Dona

ISA.BEL HERRERA DE V ..l..Z(t,UEZ.

FIG. 1-TRAJE PARA TÉ.

Es de Sarga de lana y seda gris' perla, con un iacquet militar de hermosa factura, cruzado de alt&gt;til,as
fijadas con botones fantasla, las cuales ornan también
las mangas.

$14)287.00

En Guadalajara, (Jalisco)

NU EST.R OS G .RABADOS
Está hecho de piel de seda rosa vieja brocateado
en azul con figuras de guias. forma una gran casaca
orlNda de volant"s sobre una toilette d11 tul de sPda
pfüsé orlado también de volantes graciosos Cuello
Valois.

dB

INTERIOR DE LA CATEDRAL DE MORELIA.

Fig 10.-Sombrero Roda.
4 -TRAJlll FANTASÍA.
Es también de paño, con ca~acón, formando en el
cuerpo como un doble cors,·lt&gt;te y en la falda como
una doble museta, ambos ahlntos sobre un gran plissé de gasa m11y ceñido. Gran corbata papillón de
muselina de seda.
PIG 5 -TOILETTE OBSCURA CON BANDAS.
Es de paño de otoño gris acero con jacquPte figurada, que asi como la fqJda estl\. orlada de bandas
bordadas de hilo de seda, en dibujos sobrios pero
muy elegantes.
FIG.

y para la df'lblda constancill en mi carácttir de beneficiario ne mbrado en la póliza, extiendo "l prest&gt;nte
recibo en la misma póliza que ~e devuelve á la Compañia para su cancelación en Gua~alajara, (Jalisco,)
á veintidos de Agosto de mil ochocientos noventa y
ocho.
Firmado.-Miguel Vázqnez.
Un"B timbres por valor ae $14 30 ctd u1;.b1damente
cancelados.

r

Un timbre de$ 050 cte. debidamente cancelado
Salvador ~spaoa, Notario Supernumerario de e~ta
Municipalidad, Certifico que el sntnior recibo fué
suscrito en mi presencia por el Sr. D Miguel Vázquez, á quien doy fe conocer asi como de q11erecibió
de la Sucursal del Banco de Londres en Peta ciudad
la cantidad que Pe expresa en el mismo Do_v fé.
Guadalajara, Agosto veintidos de mil ochocientos
noventa y ocho.

Firmado.-Sah--ador Es¡,aña.

ALMACENES
--DE--

~LA REFORMA DEL COMERCIO~
ESQUINA DE LAS CALLES DE TACUBA Y EMPEDRADILLO
:::::::::CASA EN PARIS.-5 PASSAGE VIOLET.:::::::::
MEXICO.
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E:(, ALTAR MAYOR.

11

(Fotografia de la Escuela Porfirio Diaz, di' M01·1•/ifl, Jara "Et Jlundo .)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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EL MUNDO

paja yedda blancl\. Calota rodeada de un lazo de terciopelo negro cerrado delaut11 por un nudo de t ul de
malinas negro. Aplicación de lindos myosotis azul
tierno, con grueso mqnojo hacia adelante, acompañado de un nudo di, terciopelo n11gro.
FIG, JO. -JAQUET PARA MEDIA E STACIÓN.
Ea de un corte muy elegante, de tafetán perla y
malva A grandes ra.vas uuiendo~e en la parte po11te•
rior A una sobre f11lda que forma bonita cauda. Solapa• de sarga abi11rta11 Fobre una camisola de muselina de seda negra, cP.ñi.ia por uu c'toturón fantasía.
Galones de cordón de seda adornando la falda que
r1iruata un gran volante.

TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 9 DE 1898

FIG, 11.-PELERINA FANTASÍA,

Es de terciopelo, con cuello Médicis, adornada con
un hermoso escudo bordado de guias y ribeteado de
cinta de seda. Redonda en el frente se abre graciosamente sobre el corpitl.o, no ocultando más que el plastrón.

TEATRO "JUAREZ" DE MONTERREY.

FIG. 12 -TOILETTE PARA TEATRO,

Gran cuerpo blusa con un yoke cuadrado y orlado
de blonda de seda.
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!' .,.

Fig. 10-.Jacquet para media estación.
· Se aplica por medio de nna pluma rPp'tiendo la
operac1óu h1111ta que se mitigue el dolor fuerte.
. ~ntonces se cubre la llaga con una capa gruesa de
h~unento, .Y al _cab~ rle _algunos dfas quedará recu•
b1erta la piel, sm c1catr1z alguna, c;,yendo el linimento en forma de escamas.
;Las qu.emadu.ra11 producidas por el fuego ó por algun lfqmrlo cahPnt11, se c11ran sin dolor y sin quefor•
me A~pula, aphca11do R~ brn ellas cataplasmas de zanahoria cruda rayada ó molida.

Fig. 11.-Pelerina tantasfa.

Nuestros Grabados.
FIG 1,-NU JDVO TRAJl!l DE CALLE,

Es de sarga de seda azul; el cuerpo va Ji.
geramente ablusado en el Frente. Está h,·rho
i:on un yoks redondo que se extitmde hasta
los hombros, es de mu, elina de seda y ostent~}eves pfüsés Al rededor dttl yoke el
corpmo termtna con tres hermosas cintas de
tafetán malva y blanco qu11 ribetean el ala
EUperior de 111 blusa.
Un lazo de taft'tár. mRlva y
b .an~o f&lt;_&gt;rma un Pl.. gante chou
A la 1zqu1erda de dicha blus11, y
uua basquiñii. de lo mi11mo orna
la falda. Las mangas y 111 cunpo llevan muchos gaiones en
bandas ·paraJela11 ouduladas.
FIGB 2 3, 4, 5 6 y 7.
Damos con f'ftos números una bonita
colección de trabajos para damas, de todos los modelos y de todos los géneros, de
los que más en bo!('a están Pn la actuali•
dad, propios para las labores de la estación
11ue s11 a prox1ma.
FIG 8 .-BLUSA DE CASA.

Es toda de muselina de @E'da, muy justa ccn ampliaR mangas rE&gt;mat1Jd11s en un
ligero carrujado &lt;'On remate dt&lt; blondas
y ceñidas A la muñeca per lazos rosa. En
el frente y en la espa1da grandes plissés
y caello alto del mismo estilo de los remRtes de las mang-as, ornado de blonda.
Corbata de lazo azul.
F IG

Fig 13-Trnjes para ninos de 6 á S años.

9

- SOMBRERO WANDA,

Sombrero levantado en el delantero, de

Fig. 12-Toilette para teatro.
El cuerpo es do terciopelo y el bordado fig-ura un
bolero leye. U na gran fantasla bo, dada se prende al
talle hacia adelaute y cae 11u acuchillados muy agu,
doa sobre la falda de sarga lida. Mangas de sarga con
grandes bullone11.
FIU. 13.-TRAJES PARA NIÑOS DE 6 i.. 8 A:&amp;os.
El primero es una jaquette pasada, de sarga de seda azul marino, con cuellito marinero completamente
superp~esto sobl'e unas soll1pas triangulares.
Dos filas de botones adornan y cierr1tn la prendita
que ~ae sobre una enagua de pt1rcal floreado muy
sencilla.
'
. El segund? PB un jacquE&gt;cito de sarga diagonal,
tambiéu, abierto sobre una camisola marinera muy
elegante Dos jorkeyH ornado11 d11 cinta en dibujo escocés. adornan los . hombros. Este jacqueclto cierra
muy Justo por medio de dos filas de botones.

1
ELTELON DE BOCA.

•

NUMERO 15

�EL MUNDO

282

ser eminentes; pero mafia.na empezarán. Hoy ya.
es tarde, tienen que recibir una visita, van á escribir cartas.
Y en ese aplazamiento constante transcurren
diez meses y cuando pasan las fiestas de Septiembre, nerviosos, sobrexcitados por el pavor,.
abren el libro y leen día y noche, sin descanso,
hasta que los llama el campanillazo del sinodal.
Pero eso sí, el aiio entrnnte no volverán á pasar este susto y cuando llegue Octubre los encontrará tranquilos, dispuestos y nutridos de
ciencia.
Permitidme que lo dude, jóvenes estudiantes.
Hay propósitos que no son para nosotros sino palabras, puras palabras.
Dick.

LASEMANA
Sobre el fondo de los sucesos banales, destaca
su relieve vigoroso el escándalo de Irapuato.
Una multitud, momentaneamente emancipada
de tod~ coacción legl\l, opone las brutales nega•
ciones de su fanatismo A la conciencia libre. Nada
respetan sus salvajes impulsos: invade el hogar
inviolable, maltrata áinofensivas mujeres, destru·
ye libros y papel..:s é injurian á los impenitentes hereciarcas que en este país libre tienen
asegurados por la ley respeto á sus creencias y
libertad para su culto.
Y hay quien en presencia del atentado crea un
ar.acronismo incomprensible esta irrupción de
salvajes en la nueva vía del progreso. Hemos
avanzado mucho en cultura y eduMción civil y
natural es que nos avergüence confesar el analfabetismo moral y político de las masas, tan vagamente iniciados en la pasiva aceptación de un
estado cuyos beneficios ni conocen, ni necesitan,
ni reclaman. Pero podemos darnos cuenta del
enorme y secular trabajo de adaptación que significa un sentimiento altruista, un acto de respeto
á los derecho3 ajenos; exigir de seres primitivos
el ilustrado civiamo de UD Ocampo sería insensatez. Lo raro no es que rompan los instintos el valladar que los contiene; sí maravilla que haya
fuerzas bastantes á moderar sus impulsos.
Por lo demás, esos arranques de ferocidad snn
de todos los tiempos. Las multitudes de Roma
acusan á los cristianos del gran incendio ó de la
derrota de una legión y los arrojan a las fieras;
las multitudes de la Edad Media precipitan sobre
los albigenses, sobre este monje herético ó aquella hechicera, todas las absurdas imputaciones
que la pasión popular acepta sin discutir, para
crucificar ignominiosamente al primero de quien
se dice «ese es un enemigo».
Las multitudes alemanas de Munzer en tiempo
de la Reforma y las de J ourdan en tiempo del
terror, como los fanáticos que gritan un día en
París: "muera Zola" y al día siguiente "viva Zola,11 son eternamente iguales á si mismas, incon•
secuentes, crédulas, "terroristas por miedo" como
decía Madame Roland de Robespierre . .. .
Cualquiera que sea el fin, religioso, político ó
de patriotismo que persigan los hombres agrupados en multitud, el sentimiento de la solidaridad
que los une y la corriente de su mútua sobrexcitación, los hace inaccesibles á toda piedad. En
nombre del evangelio matan y tiranizan en nombra de la democracia . . ..
,.,,¡

La democracia mexicana dejó pasar inadver•
tido, casi por completo silencioso, el aniversario
de la Constitucion de 1S24.
Y sin embargo, aquella primera carta política
fué una aurora, y como la de 1857, un acto de protesta vehemente contra la opresión delos privilegios sobre el pueblo llano y contra la tiranía de
la intolerancia sobre los espíritus emancipados.
El inspirador del Código de 18:24, fué un sacerdote, uno de aquellos miembros del bajo clero,
que confinaban por su inteligencia y su ambición,
por la cultura y las facultades activas de su ser
inquieto con los altos dignatarios posesionados
de la influencia y del poder y que por sus orígenes y su vida extra-curial, por su cuna criolla ó
su sangre mestiza, llevaban en el corazón las
amarguras y en el espíritu los ideales de los oprimidos.
Ramos Arizpe nunca fué un postergado: la Iglesia y el gobierno virreinal le devolvían en distinciones honoríficas lo que él puso de talento,
iniciativa y vigor al servicio de sus instituciones
de enseiian.za; pero no se sometió jamás y cuando concurrió como diputado de América á las
cortes de Cádiz, defendió á sus coterráneos con
desinterés y valor.
Las discusiones de la Constitución espaiiola de
1812, lo adiestraron en el arte de la revoli¿ción
doctrinaria. Aplicó el método, y la carta de libertades que escribió Ramos Arizpe-, á través de
treinta aiios de sacudimientos y de indecisiones,
fructificó en la de 1857.

,,..,

Algún diario de esos que toman muy á la letra.
el texto cónstitucional, se interna en un océano
de lógica para comentar,-muy sériamente y con
las mejores ir.tencio:ncs,-la aprehensión de cua-

•

Domingo 9 de Octubre de 189&amp;

Sra. Maura A.lfaro de Garrido.

renta ó más mendigos que asolaban las calles
céntricas de la ciudad.
Según el delicioso razonador, la policía ha
obrado· atentatoriamente, porque,-es claro,todos los habitantes de la República, tienen derecho para pedir y todos también lo tíent:n igualmente ilimitado para no dar. De lo que se infiere,
que los mendigos han sufrido un atropello.
Sin ser tan constitucionalistas, y por otro smotivos, hay quienes se quedan fríos y no aplaudeu
el celo que muestra la policía para. desembarazar
de mendigos la vía pública.
Má.s de UD ciudadano en pleno goce de recursos para vivir, se alarma y teme que no haya
medios humanos ni divinos para acabar con otra.
plaga peor que la de los mendigos: la de los sablistas.
Si vamos á comparar por los efectos, la medida
que destierra la mendicidad menuda es más bien
estética que positiva. Con doce centavos se aca•
lla el clamor de una docena de mendigos y es raro que un homhre medianamente listo sufra más
de esos asaltos !\ quemarropa cada día.
Pero el sablista ...... Cada uno de ellos representa por lo menos un cargo de cinco pesos etJ el
bolsillo de la víctima. Y la periodicidad del ataque es de un isocronismo ~atemático: no falla
jamás.
Podrá por una ú otra causa disminuir el ingreso ó aumentar el pasivo de los que tienen de
qué vivir, pero los que no tienen de qué vivir
jamás perdonan la contribución que aquellos les
pagan. Antes que saldar cuentas con nuestros
acreedores ó satisfacer las necesidades más urgentes, hay que cubrir la lista civil de los mendigos vergonzantes que viven á nuestras espensas.
Contra estos sí que valdría la pena de que se
lanzara en formidable campaiia la autoridad.

Corren los días de la quincena y cada hora
trae nuevas torturas al interesante gremio estudiantil.
Los exámenes! .... El día 15 empezará el temible período escolar que como las batallas, tiene inesperados triufos, hecatombes expiatorias
y una fuga incontenible de dispersos.
La gran masa de los noveles oficiantes de la
ciencia ofrflce á esta hora uno de los aspectos
más curiosos y tí!)icos de nuestras costumbres.
Un ejército de adolescentes, consumidos por la
vigilia y la preocupación devora, en una quincena volúmenes enormes que tienen aún el polvo
de diez meses disipados en la divagación poética
de los sueiios ó de ideales calaveradas.
Maiiana. .... mafiana . ... mañana. . . . Ese ha
sido todos los días su propósito, sinceramente
querido, desde que las cátedras iniciaron sus tareas. Estudiar mucho, ganar el primer premio,

Después de las luchas espantoB!ls y sangrientas en busca de la lib~rtad, para sacudir el ominoso yugo del musulmán, que por tantos siglos ha
pesado sobre la infeliz Creta, por fin se aproxima la época de su manumisión. Las potencias
europeas se han decidido á arrancar ese territorio de manos del Sultán y á constituirlo en país
neutral, regido por una comisión internacional,en
tanto se decide su suerte en un próximo porvenir.
El reciente levantamiento que ensangrentó las
calles de Canea y ocasionó la muerte del cónsul británico y de algunos soldados ingleses, y
provocó horrible matanza de cristianos, sin que
las fuerzas turcas hiciesen nada por sofocar el
motín, ha hecho que se activen las negociaciones
suspendidas después de la guerra de Tesalia, y
que se procure á toda prisa destruir para siempre el dominio musulmán de la isla sagrada. Lo1
embajadores de Rnsia, Alemania, Francia é Italia en la corte de Constantinopla, acaban de presentar un ultimátum al gobierno del Sultán, señalando el perentorio plazo de cuarenta y ocho
horas para que salgan todos los soldados turcos
del territorio cretense; á toda prisa se han mandado refuerzos por parte de las potencias, para
sos~ener estas reclamaciones; nuevos buques extranjeros han llegado á las águas de Canea, y no
sería extraiio que se estableciera otro bloqueo,
y que por medios violentos be arrancase de las
fortalezas de Canea el estandarte musulmán, que
todavía ondea allí como oprobio de la civilización.
Es tan resuelta y decidida la actitud que han
asumido los príncipes cristianos en esta ocasión,
que al fin el CaUfa de los creyentes tendrá que
ceder, reprimirá su odio insaciable contra la fé
de Cristo, suspenderá su sed de sangre y tendrá
que retirar á sus genízaros, que en el último motín de Canea vieron tintos en sangre de inocentes, basta la empuiiadura. sus feroces yataganes. Pudo orgulloso, después de sus triunfos de
Larisa, creerse otra vez dueilo absoluto é indiscutible de la tierra de Minos que por dos siglos
ha peleado en busca de su libertad; pero vueltas
ya de su asombro las naciones cristianas, después
de los fáciles triunfos del turco sobre los débiles
helenos, reclaman hoy los fueros de la justicia,
acuden á segregar otro girón del manto escarlata
del Imperio otomano, y dan un paso más en la
ya acordada disgregación del patrimonio carcomido de Solimán, en tanto suena la hora de arrojar para siempre á los hijos de Mahoma más allá
del Ponto Euxino y de expulsarlos para siempre
de la basílica de Santa Sofía.
No bastan los triunfos de un díá. ni las brillant~s hazafias. de ~na guerra, contra un enemigo
diez veces mfenor, para galvanizar el cadáver
del carcomido Imperio turco. Sus días están contados, su conducta ha sido pesada en la balanza
de las naciones, y encontrándola falta, se ha decretado ya su condenación. Ni retroceden los
pueblos en su evolución, ni tampoco pueden vencer los efectos de la carcoma y la putrefacción,

cultades que sólo podrán resolverse, siquiera de
una manera provisional, en las conferencias de
París.

X.X.X.
7 de Octubre de 1898.

*

**

El drama pretoriano de que hablamos días pasados, iniciado en los alcázares de Pekín, se ha
desarrollado con todc, su repugnante interés, y
hoy el débil Emperndor, á la merced de sus enemigos y en poder de los certesanos que giran en
torno de la Emperatriz viuda, es el juguete de
·1os mandarines, es un harapo envilecido que todos deaprecian, y menos feliz que el último de sus
súbditos, se ve reducido á la triste condición de
vivir todavía rodeado con los atributos de su
grandeza y envuelto en los esplendores del trono, sin ser dueiio de sus actos y conservando sólo una sombra irrisoria de su extinta soberanía.
Solió con las reformas dellmperio, y la reacción
lo tomó entre sus garras; pretendió uncir su país
al cttrro del progreso, y la tradición abrumadora
lo aplastó bajo su peso; soñó una transformación,
una regeneración completa del Imperio, infilSrHa. Herlinda Segura.
trando en sus miembros ateridos, inoculando en
Desempefíó brlJlantemente el papel de .Amnerls, en el último
su organismo secular, inyectando en su sangre
concierto en obsequio del Sr. Presidente.
estanc11da gérmenes de nueva civilizacion, de
1
ideas modernas, de engrandecimiento y de vida, ---------------------------------------------y los adoradores del pasado, los que viven eternamente prosternados ante el ídolo de las tradi- los espaiioles. En la actualidad son tres los que
ciones y se encantan en la contemplación de todo se disputan lasoberanía del .Archipiélago magalo que fué, se levantaron contrn él, atizaron las llánico: Esparta, duena de la mayor parte de las
ambiciones de la vieja Emperatriz; y si no Je en- islas y con posiciones formidables en las islas
venenaron como con insistencia se ha dicbo, fué Visayas, donde le permanecen fieles la mayor
porque era mejor para sus aviesas intenciones parte de los hllbitantes; Aguinaldo y las huestes
que quedara de cuerpo presente para atender á de tagalos que lo obedecen, posesionado de la issu derrota, que permaneciera de pié viendo co- la de Luzón y alguna otra de las vecinas, promo se desmoronaban sus insensatos ensuef\os, y clama la República de Filipinas, declara la indepresenciando, para su martirio, la glorificación pendencia de todo el archipiélago y pretende
imponer la voluntad de los tagalos sobre tollos
del pasado tan aborrecido por él.
El Imperio moscovita se regocija con estas los habitantes de las numProsas islas, los amerireacciones, mira en ellas la realización de sus canos, duefl.os de Manila y de Cavite y de los teideales; los más adictos al gobierno de San Pe- rritorios adyacentes, reclaman también la poseters burgo han sido los agentes activos de la cons- sión de todoel territorio magallánico, y azuzados
piración, y aunque sólo tuvieran que ver la derro- por la prensa que quiere la expansión territorial,
ta de los agentes británicos, aunque esta circuns- piden que los representantes de París exijan de
tancia no acrecentaí'a su rnfluencia. y multiplicara los espafioles la renuncia de toda soberanía en
su predominio, le bastaría la satisfacción dever aquellas apartadas regiones.
humillado á su enemigo para que moviera en
*
sentido todas sus maquinaciones.
**
La usurpación de la Emperatriz viuda está ya
De las tres entidades que reclaman para sí la
consumada. Por la astucia ó la violencia, el fementido Emperador reinante ha firmado su abdi- soberanía de Filipinas, ninguna es dueiia más
cación, ha cedido la magestad de su poder á su que del territorio que pisa, ninguna puede im•
augusta tía. Detrás de la dama que conspira, es- poner su voluntad sobre las tierras del vecino,
tá el Czar de todas las Rusias. ¿quién preter.derá ninguna en el momento actual puede lograr que
intervenir? ¿quién osará oponerse á las deter- prevalezcan sus órdenes más allá de donde alminaciones del Hijo del Cielo, que parece haber canzan los tiros de sus cartones. Están frente á
obrado de su expontánea voluntad, libre de to- frente en defensa de intereses opuestos, y se esdas maquinaciones, y por su propio y sobera- pera con ansia que la conferencia de París dé sono albedrío? En vano pretenderán intervenir los . lución al problema, en vista de lo que exige la
que '-!uisieran que prevaleciera su influencia en Unión Americana por sus victorias sobre Montolos consejos de Pekín, en vano querrá la Gran jo y Jáudenes, y lo que reclama España por sus
Bretaiia acudir en defensa de una influencia que derechos tradicionales sobre las tierras que desse le escapa. Los -agentes moscovitas lograron cubrió Magallanes y conquistó Legazpi. ¿Se hapenetrar al alcázar de Pekín; y no es fácil que rán oír los representantes de Aguinaldo, que ya
con notas diplomáticas y reclamaciones de pe- van rumbo áParís, pretendiendo tener voz en las
riódico se les pueda expulsar. Se han asentado discusiones? ¿Logrará Agoncillo, el jefe tagalo,
allí por su propio derecho, y sólo UD conflicto que su voz resuene en el salón de embajadores
armado, sólo un rompimiento abierto podrá arran- de Quay d'Orsay dondt: se reunen los comisionados de la paz?
carlos de su puesto.
No lo creemos. Si :M:c Kinley no quiso'recibirEn el temor de ese conflicto, se ha establecido
cordial inteligencia entre las dos potencias riva- los con carácter oficial, ni dar oídos como Presiles. se han limitado las esferas de acción de ca- dente de la República á agentes de los insurrectos
da una y recogido la parte de botín que cada tag!\los1 mal podrían los representantes de Espa•
cual pudo tomar en los revueltos mares orienta- iia y Es tados U nidos concederles ningún carácter
les, Siguen tranquilas, atisbándose en la sombra, ni menos atender á sus reclamaciones. Podrá
espiándose en secrete y pretendiendo sorprender acaso conferenciar en lo particular con los comiel momento má.s oportuno, para vencer en aque- .sionados americanos, pero un carácter oficial no
se le habrá de conceder. Obrar de otro modo
llas regiones á su émula aborrecida.
sería reconocer al Dictador, reconocer la República
de Filipinas y conceder derechos, y por
*
**
ahora no creemos que estén dispuestos á hacerlo
Mientras los individuos de la comisión mixta
internacional celebran en París sus primeras se- ni Espaiia que no abdica de su soberanía, ni Estados Unidos cuyas aspiraciones no se conocen
siones, para acordar las bases definitivas de la
paz entre los Estados Unidos y Espafl.a, la cues- todavía.
Entretanto lns hostilidades no cesan entre estión de Filipinas permanece insoluta, y espera de
las decisiones de ese consejo la última palabra. pañoles y tagalos, y ll\S rivalidades entre é;;tos y
Ardua es la tarea encomendada á los comisiona- los americanos se hacen cada día más patentes.
dos de la paz· la cuestión antillana no ofrece Recíbense noticias de nuevos encuentros, se haningunas difi~ultades, pues eran claras y defini- bla de capturas de buques insurrectos por los
das las proposiciones acordadas sobre este pun- cruceros de Dewey, y aunque parece prevalecer
to en el protocolo de Washington. No así el pro- el sentimiento anexionista, la aspiración á un problema filipino: cuando se firmaron los prelimina- tectorado de Washington por parte de ciertosinres de la paz, Manila estaba todavía en poder de surrectos, el embrollo crece y crecen las difi-

(

RESUMEN.-La libertad de 0reta.-Otroglrón arrancado al patrimonio del Snltán.--.Kl ultimátum delas PO•
tenclas.-La conspiración en el palac:o de Pekln.Un Emperauor que abdica y una Emperatriz queconsptra. -Los agentes rusos y los agen1es lngleses.-L~
preponderancia moscovita. -Forzada tranqutlldad de
las potencias. -Las conferencias del'aris.-.Klproblema fillplno.-Tres poderes, tres gobiernos y tres
duen.os -Embrollos y dlficultades.-El agente de
Aguinaldo. - ta misión de los comlsio:Jados de la paz.
-Conclusión.

J

1

283

EL MUNDO

cuando caen ya. en pedazos roídos de miseria y
podredumbe. L'\ manumisión de Creta, es un paso más de avance para borrar del mapa de Europa esa mancha que se llama Imperio Turco.

¡lolitita ®tntral.

Obtuvo ruidosos aplausos en el papel de A.Ida que representó
en la última velada
en obsequio del Befíor Presidente de la RepúbUaa.

Domlna:o 9 de Octubre de 1898.

----

LA EXPOSICION INTERNACIONAL EN PARIS
PA.RA. 1900.
Ya se acerca la fecha en que los franceses han convoc..do á todoi1 los puablos d11 la tierra para celebrar
juntHmente el f,n del siglo XIX y el uat1ilicio dt'l siglo XX. Desde hace m11sei1 be mu11ven en las orillas
del Seua. muchos millares de manos lat oriosu, ocupadas en los preparativos dt1 la lllagua obra. Ninguno
puede figurarse, ni siquiera aproximadamente, todo
lo que significa una Exposición internacional precisamente en Pal'is, y u,uy pocos saben cuantoij cambios
topográficos traerá conij1go ésttt de 1: 00 En otras
grandes capitale@ que han ofrecido exposiciones internacionales, se ha estado de acuerdo desde un principio sobre el lugar que deberían ocupar, debido en
gran parte á que era la primera vez que efectuaban
tales concur@os. Parla, en cambio, ha visto ya repetidas veces exposiciones internacionales y á una población de doi1 millones y medio de habitantes, no es
dable fatigar por largo tiempo con los mismos espectáculos
He aquí por qué no ha sido cosa fácil idear para
1900 algo que dejara satisfechos á los exigentes pa•
risienses. Por otra parte, quadaban de la últim&gt;l exposición algunos edificios y no pocas construcc~ones
11ue importaron fuertes gastos y mayorei1 trabaJos y
que eri. preciso aprovechar en la próxima, entre otrati,
la renombrada Torre Eiffel, el más alto testimonio de
los progresos ae la arquitectura férrea.
Asl pues, para ofrec1•r algo nuevo, túvose la idea
de establecer los terrenos de la exposición dentro de
la ciudad, al contrario de lo que hasta noy se ha
usado.
La entrada principal será por la plaza de la Concordia, que tiene f~ma de ser la má~ hPrmo,;a plaza del
mundo botero. Oblicuamente de frent" y del otro lado del Sena, eijtá la ancha plaza de IJs Inválidos que
ha sido incorporada á 1011 terrenos que ocupará la
Exposición, lo mismo que los amplios muelles á ambos lados d11J rio, el Quai d'Orsay á la izquierda y
el Cous La Reine á la derecha. Es1os muelles forman
RSI la umón ent1e el campo de la úhima exposición y.
el de la nueva.
Quedaba. Je la exposición de 18.55 y á un lado de
los Campos Ellseos, el conocido Palacio de la InduPtria, de 250 metros de largo y 101:l de ancho. que se ha
venido utilizando para expoi1iciones artísticas, pero
que ha sido menestar destruir para subs&amp;ituirlo con
dos hermoslsimos palacios que se de&gt;stirn,rán definí•
tiva y perennemente para a1bergar los tesoros del artti francés,y que sin duda conFtituirán las más notables
joyas arquitectónicas de la ya rica París.
Serán de dimensiones colosales y ya hoy se ve brillar la blancura de sus muros por sor,re la obscura arboleda de los Campos Ellseos, sin que por esto se crea
que estén próximos á concluirse.
La perspectiva que se ofrecerá desde los Campos
Ellseos al visitante de la Exposición de 1900, no podrá ser más maravillosa: además de los ya mencionados palacios del Arte que por si solos deberán asombrarle, tendrá enfrente los monumentdes pilares del
Puente de Alejandro, sostenidos por gigantescoR grifos, y en el fondo la dorada cúpula de los Inválidos.
Dasde el puente verá las serenas aguas del Sena
surcadas por toda una flotilla de "golondrinas" que
imitarán la11 más exóticas formas de bajeleP, desde el
dschonk de China hasta. la piroga del SenejZ'lll. Indudablemente, el Puente Alejandro constituirá el cen•
tro de la próxima Exposición de 1900.

*"'*

Par8 formarse una idea de las grandiosas transformaciones que está sufriendo Paris; asi como de las
fabulosas sumas de dinero que se está empleando,
basta saber lo que han emprendido algunas compañias ferrocarrileras.
La del Este (Paria Estrasburgo) ha comprado calle.,
enteras para ensanchar sua estaciones.
La del Oeste que ya aumentó su. departa.mentoe,
ensanchará sus vi11s tendiendo uu puente sobre el
Sena destinado exclusivamente al tráfico de sua trenes.
La que más ha gastado es la linea de Orleans, pues
ha comprado el antiguo palacio de Caur des camptes
para demolerlo y construir sus estaciones.
La compaliia de ómnibus metropolitano&amp;, en fin,
piensa substituir su actual sistema de tracción por
otros mecánicos, para lo cual tendrá que gastar varios millones.
*

*

*

Como hemos dicho, los teuenos de la expoaieión
quedinán dentro de París. Sólo la exposición de automóviles se efectuará en el bosque de Vincennes.
El lugar es am¡.,llsimo, y sin duda el hecho de que
esté situado dentro de la ciudad, contribuirá á aumentar los atractivos de eea colosal exposidón que
promete cerrar con broche de oro el ya agonizante
s!glo XIX.

�984

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

Iglesia establecida, del amor, de la ciencia, de todo lo
que existe.
Re.tirado en su propiedad de YanaYa Poliana, rege•
nerado bajo el k11ftan de1 mujic, el apóstol del ntio
cristranismo consagra su vida a las obras filantróDica11, á la dirección de las escuelas, á las comisj.ones 'de
caridad. á los .s ectarios é iluminados. que vienen de
todR la Rusia campestre á visitará su grRn coleg-a.
Trabaja, 11demás, con sus propias manos: labra la tierra, maneja. la segadora y hace zap11tos ..... .
Sólo uoa pequeña porción de su dlll laborioso, se
emplea en su• escrit~s que difunden su doctrina. Dt&gt;l
antiguo novelista sólo queda el método instintivo, el
triuufante re•iismo quA noR subyuga en la exposición
de sus te~is morales ó filosóficas.
Podemos rechazar su sistema y sus ideas,y aun declararlas viciosas, extrava¡z-1rntes y locas; pl'ro nadie
negará á Tolstoi la avasalladorR fuArza de evocación qut- ha hecho de él uno de los más e.gregios novelistas de nuestro ~iglo.
·
El Teatro Juárez de- Monterrey.

Ya hemos dicho que el día 15 de Septiembre se inauguró en Monterrt&gt;y el Teatro Juárez.
El acto inagural fué solemne y se dedicó al Sr Ge neral Porfirio Diaz, e~cogiéndose, el dfa indicado por
ser el on&lt; máRt-ico del Sr Presidente de la Repúbllca.
El nuevo Teatro de Monterrey fué construido por
los Sres (!ha1;&gt;a Gómez y Quiroga, ricos y emprendedores cap1tahstas de aquella ciudad El primitivo proyecto de estos sPñores, á ra1z del inct&gt;ndio del Teatro
·del Progreso ocurrido el año de 11:j!;¡6, fué construir
1.1n salón de espectáculoA cuyo costo no , xcediera de
$40,000; pero c'lmprendiendo la conveniencia de da1
mayor extensión á la emprf'sa, dada la categorla de
1~ capital de Nuevo León como ciudad rica y pro¡z-re~1sta, aumemaron _el presupuesto y según 1011 datos
que tanemos á la vista lll obr~ una vez concluida re. ¡,resentará un va.'or de $150 000
.El Arquitecto Sr Ma~~ing proyectó el ed:ficio y llevo á cabo su construcmon en menos de un año
La fachada del edificio se a.poya sobre el Puente
· Juárez en una de las avenida8 más centricas y her•
rnosas de Monterrey El edificio Astá situado so"bre el
lecho de uno dit los canales oel Ojo de Agua, aprovechándose de este mod,l la dift'rencia de nivel
respecto á la calie como subterraneo natural
~I frontispicio es de mármol negro de Monterrey y
lc.s otros muros. maestros son de ladrillo rojo
El ve_stib~lo da. acceso á un gran salón y de este 11e
pass. a1 pa~10 en forma de herradura coa !,anca~ Je
mader_a y hierro. Alrf'deder del patio hay plateas, pal. cos p_r1me~os, sPgund,s y galerla. El foro es bastante
11_mpho v tiene _dt1partamentos apropiados pa!a los artistas. La cant11;1a está en el segundo piso á la altura
de los palcos primeros.
El interior está alumbrado con 500 focos inc,rndescentes y 10 de a.reo
Son notablt;s elplafonel,con figuras 1,JegóricaF: las
musas del Baile y di, la Musica, .,utre otras; el tl'lón
de boca qne 11parece en uno de nueFtros o-rabados y
que es obra de un pintor de Nuevo Leon f&gt;on Eligio
FernAndez.
•
Las figuras del ciPJo son del Sr. Guerini y, las deceraciunes de Don Fe~erico Amérigo.
' ·
El teatro tiene localidades para 1.tiOO personas.

preciol!'&amp; yegua normanda, conducido por las señoritas Guada•
[upe Capettllo y Elena Oorcuera, figur&amp;bll un gran canastillo de
flores blancas Este carruaje iba· custodí:ido por varios glnetea
de bizar::-a apostura..

la Srita. Doña E!lperanza Zubieta y el Sr. D "Manuel Cue~ta. Os-.entaba el coche un precimo adorno compuePto de espigas de
itrlgo, y llevando f&gt;n la partP postw:ior un águil11 dorada de muy
.hermosa hechura. La Srtta. Zubleta ve&amp;tia hermosísimo traje de
~olor verde.

1-

1

L

285

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubrfl d,. 1~

*

Siguió inmediatamente un sulky de Don José Cuesta, tirado por
·un primoroso cabailo negro, figuraba un .ciervo volador, forjado
-&lt;:on armazón de alambre y cubierto con vistosos adornoR de tPI&amp;
color negro y plata El adorno floral. lo. jaeces del caballo y el
"traje del ocupante, conspiraban á hacer completa la ilusión de
que se Cvntemplal&gt;a á un insecto gigantesco, fué uno de los carruajes qua meior éxito obtuvieron.
La victoria de las ~eñoritas Fernández del Valle, tirada por élos
caballos tordillos rodados, de gran alzada, cubiertos con caparazones lujnsisimos de terciopelo rojo rameado. El interior y el
~xterior del elegante ca:ruaje. est11ban cubiertos de seda roja y
¡rualda, en artlstica combinación. Las sl'ñoritas Natalia y Elt&gt;na
::Fernández, ataviadas con los colores de la bandera ePpañola, llamaban, la atención y eran objAto de generales f'ncomios
El precioso carruaje de D. Jo11quln Cuesta, figuraba un cuerno

**
Como la lluvia amenazaba, se hizo

~R E. S. MACKING.

coutructor ael Teatro Juirez.

la distribuc1ón de los pre,
mios entre los cinco vehlculos mencion11dos adjudicándose el
plimer premio á las señoritas Corcuera y Capeti110 y á Don Joaquln Cuesta. ·
El sPgundo premio fnéotorga.::o á las señoritas Fernández y á
Don Mitnuel Cuesta y el último á Don José Cuesta. CoLsistian los
prt&gt;mios en riqulslmos estandartes de seda, de color blanco para.
1011 primeros, rojos para los segu,,dos y verdes para los tercerc.s.
Cuando el combate habla empezado, llt&gt;garon varios carruajes
más, á los cuales se decidió premiar hor·s concúu1·s El más ele•
gante de esos vehlculod, fué el del Dr. S¡i.ver:_ uu handsome-1:ab.
conducido por un cochero nt&gt;gro que luci,i hbrl'a clifé y roJO y
qut1 iba º?upado. por las bt&gt;~las s~ñn!iJas Maria Márquez y Vlct,.ria T~pia, 11tav111das al estilo Lms XV, con peluca 11mpolvada
talon rouge. El airoso carruaje iba cubierto dti rosas blancas, ca-

SR. MIGllEL QUlROGA.

fl

J rop. del Teatro Juá.rez.

SR. JUANCHAPAGOMEZ.

Prop. del Teatro J uárez.

melias, gardenias y bugambi-de- la abundancia, formado de
flores blancas dAlicotdlsima.11,
nardos y camelias. lba tirad.o
qiorl cinco poneys hermosis1•
mos'!y conduela. además del
-dueño, á la belllsima se!lo•
,rita. Aurora Cuesta. vestida
eon eleg1mte traje blanco.
Un buggy, tirado por una

lia.11.

TEATRO Jt:'A.UEZ. - lJNO DE LOS SA.LONES.

TEA.TRO "JUA.REZ" DE MONTERREY.

La Reina de Dinamarca y sus hijas.

+ el 27 de Septiembre último,

El a_f!.o de 184~. ·1a p_rincesa Luisa &lt;le HeRse-Cassel,
se umo _en matn_momo con Cri8tián IX de Dinamarca,
La rema de Vmamarca ha sido ceh1brada por sv.
belleza: luego ocupó con su esposo octogenario un lugar de honor en las cort~s europeas, por las relaciones de parentesco que unen á los reyes de Dinamarca con las ca11as reinantes de Europa
R ·producimos el último retrato de S. M en el que
están con ella l_as tres hija;¡ que la viditaron recientemPnte con motivo lle su natalicio.
~,as tres hijas de la reina de Dinamarca son: la
Pnnce11a de GalAs, la Duq•1e11a de Cumberland y la
viuda del Czar de Rusia, Alejandro.

\EL JUBILEO DE LEON TOLSTOI
El &lt;lía 9 dfl Septiembre (según nuestro calendario)
Leon Tolstoi cumplió setenta añns.
'
León Nicolaievitc~. conde de Tolstoi, ha vivido todos l_os géneros de_v1da: hoy es un labragor, un rnitjik
h~mtlde_ que trab11¡a con rns propias manoR v que al
mismo tiem~o predica la doctrina del neo-cristianismo,-!~ humildad el amor al prójt.mo. la &amp;bQegación.
En s_u Juventud fué sol?ado y luego la pluma que hoy
escr11:ie parábolas sencillas para el pueblo de la estepa, d1ó al mundo del arte las maravill,is que se llaman
Giterra y Paz Ana Karenine, Macha, etc. Un critico sagaz dl~e _del !I0Vt&gt;l~Pta ruso: "Tol&amp;toi no ha vivido para escr1b1r m escnbe para vivir. Como miraba aten·•
~amente en d&amp;rfldor y dentro de si mismo, las fuertes
1má~enes delos Aspectáculos que contempla-ha, s11·proyectaron. na~uralmente eobre el papel,-como el médiC'! qt~e d1~u¡a planchas anatómicas, no por el gu~to de
dibuJa_r, smo para conocer mejor el hombre y sus entermedades."
-

*.*

Hice m~d!o ;,il?'lo el joven oficial de artillería, conde Tolsto1, Jugador empedernido. perdió una fuerte

LAS FIESTAS PATRIOTICAS EN GUADALAJARA.

suma y no tenla con qué pagarla Para arbitrarse recursod llevó al editor de Ull periódico de Moscow la•
µovela que habla escrito enel CáucaRO; "Los Cosacos 11
obra maes~ra de poesla melao.cólica en la que apare•
C"!} ~o_r primera vez las almas del Oriente sla vo; almas
prrnutivas, en toda su verdad intima. Ya antes habla
riublic9:do, au11que b~jo el anónimo, sus Recuerdos de
infancia, obra que es el verdadero punto inicial de su
carrera de escritor.
Al retirarse del ejército, fué á ocupar el rang,, que
le correspondla en la so&lt;liedad de San Petersburgo y
luego viajó por el extranjero: como todos sus iguales,
gastó las actividades de su .-----•-----~
rsér en todos los ·excesos.
No hubo placer que no gua
tase con el frenesí propio
oe aquel tiempo y uquel
país en que unos cuantos
privilegiad'lR ha.clan rei•
·nar su capricho omnipotente sobre un pueblo retluci•
do á la servidumhre. Y sin
11mbargo, el impetuoso calavera no dejó de RMni un
momento obijervador frio·
conciliad esta contra.die'.
ción y tendt·éi~ en Tolstoi.
la representación viva del
•genio IU8,0.

El co11:1bate de f!ores fué la nota saliente de las fies•
tas patnas en aquella capital.
. El dia 16 á las tres y media de la tarde, empezó la
fiesta en la Avenirla del Paseo que se hallaba artlsticamente ado_rnada con elegaIJttid postes llenos ne ft&gt;s•
tones y folh1¡e. La concurrencia eijtaba"al redt-dor del
paReo, ~n as10ntos, ocupando una infinidad de sillas
· El pnmer yehlculo QUe. apareció f'n la Avenida, fué
un coche ab1erLo de cuatro ruedas, é iba ocupado por

j

-,c..-- --------~-----

***·

Cuando el éxito de An11
J(arenine y de Guerra y Paz
con;;agra definidvamente
la reputación del gran novelista en RU paf.,, y cuan do
va van á forzar la admiración de todo el mundo su
influencia y su renombre,
'el astro capricho~o s11 o~•tlta entre las nebulo~as Renieg-a del arte qua Jo. hizo
ilustre. de la civilización
·q ue lo aclama uno da sus
grandes creadores, de la

f
(--'-.:- _ _ _ _
......
• .......;,-..,.cc...._..,,.__ _ _..=,._
,

'

1

'

.

TEA.TRO "JlJA.REZ".-(Janttna.
TEATRO JUAREZ. INTERTOR

El Sr. Dr. Spyer ll~vó de esta
ciudad el carruaje en referenciit habiendo gastado en su
ornamentación como seiscientos peso11. El interior estaba cubit&gt;rto dfl seda y en el a•ioroo
flor~ 1habla por lo menos ochenta camellas.

�286

Domingo 9 de Oetu_brede ll:l9h.

i.L MUNDO

Domingo 9 de Oetub're de 1898

287

lr.l, .MUNDO

''CLUB MITLA. - OAXACA, 11
Las fiestas patrióticas del 16 de Septieµibre en Guadalajara.

1:.

'

~,..

..

r:6:~~,, .. ,~

.

~..

.~

.

"Hansone Ca"ti" del sr. Dr. D. Lawrence Boyly Spyer,-E1,1tilo Luis XV.- Ocupado por las
Sritas. Victoria Tapia y Maria Ml\rqu~z. .

Primer premio de adorno en los portales.
.Joyeria "La Esmeralda."

Primer premio extraorriinario y diploma t&gt;xtraordmario
·
por haber llegado fuera de hora.

VISTA TOMADA EN LA CALZADA PORFIRIO DIAZ.
1. A. Agulrre.
2. T. Attu!lar.
3. Fausto Ramlrez.
4. Manuel Canseco.
5. J. Rivera.
6. Arnulfo s~n G1rm ~"l.
7. M \r. Ji'll ín?a.
8. F ~rn? Irn'ln.
·9. C. Alva.rez Varela,
10. FranciscoVillas.-ñor.
11. Lic. E. Maques.
12. Octavio Garcla.
13. George Tarler.
14. Charles salomón.
1-'i. Lic. A Imrri,arrh.
16. A. G ,tvltn C ,rnp)S.
17. J. Atristatn [Jr.J
18.
19. Adolfo Va.rela.
20. Francisco Sa.lazar.
21. Francisco Vllla'lel!or.
22. M. Ortiz.
23. ',le. J,&gt;aquln Atrista•n.
24. Lle. Fii\enct,, Fl,ral\11Jez.
2;. J. O;orlo Por.lllo. 26. T. Ortlz. 27. Lic. Francisco
Magro, [Vlc~presiderte del Club¡.
28. Max R•imers.
29. Cario• &gt;!o&lt;II, [hijo).
30. E. L. Benltez.
31. .ru-.11 R1m'n • 1-1.
32. t!:uriqud :11-.1-0.
3'l \l\'Ufün Canseco. íJrJ.
31. Lic.. Francf""o Belmar
fPresMente del Club].
:is. Carlos SerreG.
36. T. Salazar.
37. Mar.,a.rlta Iturribarrla.
38. Maria M •~ro.
l9 R:lo lla At,isG&amp;.ln.
4?. J ,s1fin • ~errcG.
41 C .rlos llerret, tJrf. 4.2. Berta Bnnavidez:
43. C. Sala?.l&gt;r.
44. J. Sal112a.r.
45.
46. Fideaclo Qnirdó,
47. Luis Herrera.
48. Lic. Crn,ti.1tlu1 C 411~ ,Jo.
49. C &amp;rloi BJ.1&gt;rqui;. 5). Ang~l Sin Jermáu, -LSecreta.rloJ. ~l. Raul
Esteva..
52. Francisco Zorri1Ja, (Tesorero).
53. ◊eta.vio Figueroa.
_

=

LA.S FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE:n· CHILPAYCIYGO_

LJS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE EN CIDLPA.NCINGO

El hecho de habn l1Pg1ulo
fuera de tiempo y cualJdo .' a
los premio11 se h11blan. arabado. privó al Sr Spyer dPl,que
merecía su coC'he; pPro 1011 ,Pñore~ jurados. obrando en justicia le otorg,.ron. 11Pgún hemos visto en los periódicós de
Guadalajara, primer premio
,-xtraorarnario y diploma de
honor por su artlstlco coche
Luis XV.

*

**
Entre las bicicletas adorna-

Esplémlida iluminaci6n en el Palacio de Gobierno.

das, merecieron preoios las
quP conducían la niña Nelie
Swiff y la señorita Praf'torius.

El adorno clfl la mllquina de la
niñR Swiff fué E&gt;lmá~ alabado!
era blanco y oFt.. ntaba tina·
media hmR pi" teada, colac11da
con mucho artP, :
De las bicicleta11 conduC'ic11s
por horcbre fné la má" elegante la d .. Eduardo B Li¡.!&gt;t,
hijo d ..l Cónsul de Jo~ Est11dos
Uuidos, que vestía trajt1 en
que estaban artiEtiCbmente
combinados los colores nacion11les v americanos.
También damos en nueFtros
¡?ra bados el original y prt&gt;cioRisimo aspecto ltt&gt;l Palacio de
la capital dfl Jalisco durante
la iluminación del 16 de Septiembre.

·car).'o de "La Paz."

➔~~

ECOS DE LOS ESTADOS

EL CLUB "MITLA" DE OAXACA

LucidaA como nun&lt;'R estuvieron en Cbilpancigo,
capital del Estado de Guerrero, las fiestas de la Pa•
tria. En nuestro· afán de información, , eproducimos
en nuestra sección de grabados. dos dé los carros alegóricos &lt;jtte contritiu.vernn A dar m11yor esplendor
al f,.stlval de r~ferencia. Rt'presenta uno de ellos-"La
Paz" y el otro "Las A1:tes. ••

La vista qne pul-licamos en este número ful\ tomada por •EL MUNDO ILUSTRADO• en la primera rotonda
de la calzada Perflrio Dlaz, por el colaborador artf¡¡.
tico de nuestra publicación Sr. Josl' V. Jáure¡!'Ui.
Los socios fun&lt;111dores de este Club, son 1011 miamoA
q11e recorrieron ee bicicleta el trav,.cto de O"x.a ca á.
Müla, regresando el mi~mo dla (98 kilómetro~}.

Es notable el impulso que se ha dado en nuestro
país á la pri\ctica tan higiénica como útil dE&lt; las excursioneft en bicicleta.
El record de los ciclistaa mexicanos no es en ningún
s11ntido inferior al de los norteamericanos st&gt;gún Jo
registran publicaciones extranjeras, queh¡mo¡¡ comparado con las noticias relativas de la prensa nacional.

Niña Nclie S1vUf.

Ttctoria de D . .Jnsto Fernández del Valle, ot&gt;npado por l~ Sritas sus hijas.
St&gt;gundo premio.

�Domina-o 9 de Octubre de 1898

~MUNDO

288

NI TANTO NI TAN CALVO.

OMNIBlJS A..lJTOMOVILE!i.

~.., ....
Los resultados obtenidos en las prue\as del año de
1897, h_a~ian prever que muy pronto rc.solveria el automov1hsmo, el problema de transportes en común y
á precio módico.
La relaciól!- de los largos trayectos recorridos por
los coches Dion Bouton, Drueba ..mpliamente la realización de aquellas previsiones.
•
De Parls á Aix.- En la Expoijición de automóviles
del mes de Junio ~lti_mo la casa Dion -Bouton p.·esent~ un Cf!,rro con vem t1cuat~o asiento~; su originalidad,
d1mens1ones y \a perfocc•on técnica del conjunto llamaron la atención de todos los que concurrieron á la
exposición. Haremos una corta narración del trayecto recorrido por este vehicJilo, pues de este modo se
demuestra cómo corresp,•nden la recistencia y la economía de esta clase de automóviles á las previsiones
más optimistas de la teoría.
El coche en referencia fué comprado por la Sociedad ~!lcional francesa de 1.1.utomóviles para hacer un
serv1c10 de excursiones en las cercanlas de Aix-lesBains, es decir, en pleno pais montañoso.
_E)l trayecto ncce8ario para lli-gar á su destino, 600
kllometro_s, debla ser el medio pa:·a conocer de una
manera cierta la fue:-za motriz y la facilidad de con-

·_;-

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-~:t!-.:t.-..

'!~.
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l.

289

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898.

-

•

,,l;!.
~~

·.:•
,,,._

...

Trinéo de D . .Toaqufn Cuesta, conducido por él y su hermana la Srita. A..urora..
Primer premio.
de bancas hacia el gran trayecto de París á Aix. tr11R ómnibus franqueaban los 800 kilómetros que didta Lavaus,
para comer.zar el servicio entre esa ciudad y Graulhet.
La adopción dal automovilismo es ya un hecho y de los
más satisfactorios para la comodidad del público, p:ies las
ventajas de ese medio de locomoción son notorias. ;.No gas•
ta el gran coche de Aix 8 céntimos de combusiible por kilómetro?-Además de la baratura :ceuuen los ómnibus automóvilel! ventajas que los hacen inmejorables para un viaj_e de placer.

tierras antártcas. Como es sabido, de estos dóciles y
abnegados amigos del hombre, depende en gran parte el éxito de lao expediciones polares cuaudo ya se
trata del desembarco y la marcha á través de los
hielos.
Los perros samoyedos son pequeños, flacos, tienen
gran parecido con los zorros y son valientes y vigorosos.
El "Southern Cross" fué construido expresamente
para la exped1ció11 por orden y á costa de Sir Jorge
N'mneP, miembrv de la Cámara de los Comunes y uuo
de los más poderosos editr res de Lo11dres,
Salió de Santa c~~arina el 21de Agosto la expedición
y se propone fijar su cuartel general en Tassimania,
de donde se dirigirá á las regiones inexplor~das del
polo antárt:co. No pien sil 1&gt;l jefe de ella poder regrPsar sino hasta fines de 1900

UTILIDAD PRACTICA
DELOS

,__

EIPLOR!OION !NT!RTIO!.

Una expedición á las órde•
C:ocbe de D. Manuel Corcuera. -Srltas. Elena Corcuera
nes de M. Charles Borck&amp;:,rey Guadalupe Ca.peUllo.-segundo premio.~
• ·r~ v:nck partió para el polo Sur
á bordo del SotdhernCross.
ducción del coche puestc á prueba. La experiencia
El 9 de Agosto llegó este buque á los docks de Sanfué concluyente y satisfactoria.
ta Catarina, donde completó su tripulación de mari·
,._ Después de cinco dias de camino llegó triunfalmenneros bajo las órdenes del Teniente Colbeck. De este á Aix el gran vehículo de siete metros.dedicándolo
tos los más son escondinavos.
en seguida sus dueños al servicio de excursiones,
Algunos finlandeses van encargados de la conduc•
desempeñado entre las gargantas alpinas, como pu•
ción de los trineos y al cuidado de los perros, de los
diera hacerlo en una llanura.
cuales lleva la expedición un buen número, todos saDe Parls á Lavaus.-Al mismo tiempo que el carro
moyedos y probablemente los primeros que pisan las

•

62)

CUE~TO F.ESTIVO

MOLINOS DE VIENTO.
Según dijo el profePor Lacour en una conferencia
que dió recientem..nte en Copenhague, insistiendo eu
las ventajas que ofrecen los molino11 de viento con pa•
!etas verticales. dió cuenta con u:ia série de expe•
riencias quA ha venido haciendo por medio cie unaco•
rriente artificial de aire á fin de que este dato fuera
constante
Pudo .en el curilO de esas experiencias comprobar
que un molino cnn 16 p letas no produce más q ,1e un
tercio más de trabajo que otro de 4 alas solamente. El
mismo profesor co11struyó un regulador á propósito
para p~der aplicar los molinos de viento al movimien•
t&lt;? de dinamos, lo que significa un adelanto debupor•
c1a.

-No, Tecla; estás muy desafinada.
-¿Por usted?
. .
.
La naturaleza se mostró espléndida con el rostro
Una noche la celosa consorte le dijo á Sera.fin, pre-No, po.r mi tio el de AduanRB; Semt1tula Maripode Serafín, y éste era el encanto de los salones (sala silla fugaz r11,ptada del Parnaso o Dos almas que for• sentándole una botella.
y gabinete) dt:1 doña Torcuata, en los cuales se baila-Mira, carl!io mio, si es cierto que me amaA tanto
una compacta, ó ...... . .
ba todos los viernes del año, á excepción de los de man
•como dices exijo de tl un sacrificio. ¿Ves este frasco?
-¡Oh. basta! EsaP fras11s me subyugan,
cuaresma.
Serafín tocó lo dicho, en el acordeón, y un mes de;;- Pues con él has de dar fin ....
Más de media docena de muchachas impresionables pués era completamente dueño de Tecl_a, vulgo su es-¡A mi existencia! tCielo santo!....
.
-No, mi bien; á tu cabellera, y á tu barba y bigote.
suspiraban al verl~, ponían los ojos en b'.anco y hasta poso. ·
.
lanzaban al suelo el abanico, como inadvt1rtidamente,
-Pero Tecllta ....
¡Que vida pasRba! Su mujer er~ cel!)Si~1ma.
- ¡Dios mio! ¡No me quieres! Si ya sé que lo que de·
para que él lo cogiese con galanteriay decirle cuando No¡Infeliz!
podía 1anzaroe jamás sin ella á la v1a pubhca, Y
seas es matarme de celos ... . ¡Ay de mi, que
se lo entregaba:
d¡-sa-raciada soy! Todos loé dlas mP repiten las
-Miles de gracias. Es usted azás ama•
hijai de Terroncillo y las deLecbuguete qu~
ble.
tu cabello "lS cresoo y ondulado y que tu
Bueno es hacer constar que Serafín no
barba es rizosa y ·11edoso tu bigote ....... .
era alto ni bajo, grueso ni delgado, rubio
1A.v! ¡ay! yo me si~nto _morir.
.
ni moreno. Pero, poseía un rostro terso y
Y rompió en copiosie1mo llant~ y ~~sta dió
agraciado, barba y bigote lustroso, nariz
tres cabE'zadRs contra la pared, mhriéndose
completamente aguileña y unos ojos muy
otros tantos chi.!hones, de regular taml\ño
gruesos y Juguetones.
Serafiu accedió al cabo A los ruegos de su
Con que ya comprende~éis, lectoras, que
amanfüimll consorte; frotóse con el liquido
Serafín no era un chico despreciable,. mádel frasco repetidaA veces, y al ca1?0 de una
xime si convenís conmigo el que nunca re•
semana. estaba calvo como un chmo y con
sultó cierto el adagio. El hombre.!/ el oso . ...
la cara hecb.a una herejla.
etc
¡Se habla vu~lto feo pnr completo!
Además, Serafín tocaba el acordeón de
Todas las amigas de Tecla la hicieron saun modo que embelenaba.
ber que su marido era un mostruo del que les
De toda11 las jóvenes que aspiraban á la
daba tentaciones da irnir cuando le velan.
blanca mano del doncel. la. más constante era
Y. Teclll respiró satisfAcha y reemplazó al
Tecla, una niña angelical, alabastrina y
guardia civil por una moza fresca de Torre•
llena de pasión; la que, al ver que sus. de•
lodones y quitó á su marido la bufanda y le
seos no eran correspondidos, hablase juradecía á todas horas:
do perder á Serafín; 6d decir: casarne con
-¡Serafln de mi corazón! Ya POY com·
él.
pletamente feliz; y ano tengo celos, Te adoro
Porque estaba enamorada de él, si, enay estoy tranquila
morada completamente de aquel sér, para
P11ro un mes despuéil, exclawaba:
ella ideal; de aquel hombre propietario deun
-se:afln. siento mucho que hayas querostro seducwr.
dado tan horrible. Yo no hubiera deeeado
Tecla era apasionada por la estética. A
tanto.
ella le importaba un comino que en la caY al cl\bo de tres meses:
beza de Serafín se alb.-rgase mucho talento
-Mir11. Serafín, la gente me hace burla
ó se albergase mucho serrín; no estaba más
cuando ~amos jlmtos ¿Quiéres que nos se•
que por su fisico, mayormente, sin temer
paremos y que yo vaya á vivir con mis pa•
que aquellas gracias pudiesen desaparecer
dr1&gt;s?
un dia, como dicen que ocurrirá. con la. forPor fin, una noche, Tecla quiso volv~r á
ma poética.
IR casa de Doña Torcuata, con su marido.
Y tantas gazmoñerías hizo en mil ocasioHacia mucho tiempo que no iban.
nes y tanto dió á comprende1 que le amaba,
C11Pi nadie conoció á Ser11fln.
que el chico pidió á un amigo cursi de suyo
-¿Te acompaña. un máscara?-la preguntó
y hasta escritor de afición, que le pusiera
una
amiga.
..
una declaración amorosa, para espetársela
-¡Qué criado tim rRro trae;!-dJJo otra.
a Tecla, cosa que consiguió y sin ~recavar
-Anda, Serafh.1,-dljo ella, volviénd&lt;?se
A.aquélla de antemano, 1cruel! asila habló
hac~a el joven,-br~mea un poco con qmen
una noche, á eso de las diez, confuso, aturquieras; te lo permito.
dido, ruboroso y falto de memoria, en casa
.,
-Me parece algo tarde-murmuró él.
de 4oña Torcuata, durante el intermedio de
Tecla fué á engrosar en el grupo de su.a
un vals á una mazurka:
antigua• a:n'gas -1Cuántas preguntas le h1•
~- Tecla, querube oloroso, la del aliento alacieron! ¿Er1&gt;s feliz?¿Te quitas añ~s? ¿Te prue•
do, la de labios azules como PI firmamento,
ba el matrimonio? ¿Te gusta el lomo co11. JUdlail? ¿Hala de ojos rojos cual el fuego, la de dientes
sonrosados, la de mejillas de ébano, la de perlas por aun así v todo, con el rostro envuelto en una bufa~da, ces todavla gala dA los nervios? ¿Sigues tan celosa?
para ocultar sus becbizos. En cuanto miraba áalgu1en, Mira que eras terrible .... Creías que nos íbamos á tracabello, ¡ah! yo te amo.
un pellizco de los retorcidos le hacia.co'!llprender que gar á tu Seráfln.
.
Y se sintió desfallecer.
-Soy otra-por completo,-co~testo Tecl!L;- he va,Much9:s jóvenes se mordieron los labios. Algunas sus miradas eran sólo de Tecla. Por vieJa~ q_ue fuesen riado much.o, pero m,tcho. En fm, ya veréis.
las domésticas, no parabRn ~n ~u _casa! y ultimao:iente
mamás p1d1eron agua.)
eran servidos por un guardia c1 vil var1oloso, retirado
Y llamando á. Serafín.
..
-1Serafln!-dijo ella medio trastornada por la ale• del servicio .... por exceso de hoyos ea la faz.
-Mira, hijo mio.-le dijo;-ven, no te averguences·
gría.
¿Te gustan tus amigas de antaño?
.
• Las peloteras se sucedian sin i-aterrupción.
Vamos, querida8 ab.i ~e tenéi~ A lf!, que qmera se lo
-Se::vidor de usted.
-Has h&lt;lcho una seña á la portera. .
-Siga usted; siga. · ·
--Pero, mujer, si es vieja, y sorda y bizca del dere• regalo. Así como asi pienso d1vorc1arm~ de él, á escape .... ¡Yo no quiero vivir con un marido tan ho-No puedo, T11cla; se me ha olvidado lo demás. cho. Escucl;ia, ven .........
rrible!
fero ejecutaré en el a~ordeón un schotis que la de,
FLORli:OR,
-¡No me toques!
dico, compuesta por mi. .....

id

:ROl!!IA.UBA

AYER Y HOY
Ayer para hacer picas se bmcaba
El hierro en las entráñas de la tierra,
Y ese hierro &amp;embraba
Luto y desolaci'ón, y espRnto, y guerra.
Ayer, carbón y leña se enc1mdian
Para arr.mcar la vida á fuego lento
· · A lts que el porvenir ya presentlan,
Vuelo dando á su libre pensamiento.
Ayer, el duro tronco de los pinos
En horca la justicia transformaba,
Horca vil que en las plazas y caminos
La barl•arie del siglo fregonaba.
Hoy, siervo dócil dt1 ingenio humano,
Y en rieles convertido,
Que el monte cruzan, la ciudad v el llano,
El hierro la distancia ha suprimido ..
Y á los pueblos del orbe ha confundido
En fraternal abrazo soberano.
El carbón que al arder chisporrotea,
No convierte en cenizll
A un mártir de la ciencia ó de la idea:
Ya el aguR en la caldera vaporiza,
Humo arroja. la altiva chimenea,
Y ruge el monstruo y rápido se lanza
Infinitas distancias devorando,
Por doquiera llevando
Paz y á amor, y riqueza, y ventura11za,
Del erguido madero
No pende el infeliz ajusticiado

Pasto ofreciendo al bu;tre carnicero:
En poste tra11sformatlo,
Que e1 hilo telegráfico sostiene,
Es la vestal moderna que mattlene
El pensamiento, el fuego más sagrado,
Ya la palabra humana,
Eléctrica centella
Lleva, hasta la comarca más lejana..... .
¡Tal vez desde una estrella hasta otra estrella
La llevará mañana!
ANTONIO CISNERO8 C.bIA.RA,

A MOR.ELOS
¿En qué fragua templaste tu bravura?
¿En qué yunque forjaste tu heroísmo,
Si el altar es la sombra y el abismo
Y la patria es la luz y la ventui:al
¡Cómo pndo trocarse la ternura
. De tu acento de paz y misticismo
En grito redentor de patriotismo
Qne al pasado llenara de pavura?
Sacerdote y campeón, trocó tu mano
El cáliz por la espada, ¡oh, Padre mio!
Desde entónces el pueblo mexicano
Aprendió con esplritu sombrío,
Que también de los miasm u del pantino.
Forma el cielo 1a lluvia y el rociol
JOSÉ M. ZAYAS,
I

CONDE LEON TOLSTOI.

La Reina de Dinamarca y sus bitas.
(v~.ue el te:x:toJ

Rii,ueña ufana. sobre el césped blando,
De Abril ~n tarde plácida y serena
Está Rosaura en la floresta amena
Al són de alegre tamboril bailando.
Rosas, jazminez, á su paso 11chando,
Aplaude el pueblo y la comarca atruena,
Y va la niña de donaire llena
Rosas, jazminl'B. á su paso hollando.
Pero ¿y mañana? Al despuntar la aurora
Y no bien aparezca su lucero.
Tendrá ya dueño q~1e en el al(!la adora.
Y si la dice su senor: ,no qmero,•
Por más que gima la gentil pqstora,
Será este baile su bailar postrero.
ALIIIJANDRO ARANGO Y ESCANDÓN,

�•
EL MUNDO

290

Domtngc 9 de Octubre de 1891!

Domingo 9 de Octubre de 1898.

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Se me ha fugado! Lo imaginaba y lo temía que me dejará muy pronto,
pero no así; esperaba que muriese al fin, víctima de la terrible anemia que
111 iba consumiendo; nunca que me abandonase criminalmente. Se ha ido
escapándoseme, cuando menos lo esp~raba; su pl,m estaba bien preparado; su artificio me enga:lló; no conocí su acecho. ¡Hoy que tenia más esperanzas de que volviera A serme fiel! estuvo tan amable, tan complar.iente, á todo accedió, y entré en el sueno tranquilo, y ¡qué horrible despertar!
ha huido; no tiene duda; su casa está deshabitada; siento aquí el hueco que
me dejó; siento su v.acío; me duele el hueco; experimento los dolores que

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centro de gravedad, cae en la acera; la planta que se estremece al oír silbar el viento, la casa que tiene cimbramientos hasta sus entra:llas; ¡nerviosr
¡nervios!
.
¡He ahí el enemigo!
¿Y qué hace la ciencia que no descubre la mane-ra de hácer una neurotomía general?
¡Nada de excitantes! DQ acelerar la tediosa y monótona vi&lt;latno vivir
en otro mundo; vivir siempre despierto, no vibr/lr A los innigualables placeres celebrales, y el campo, la naturaleza, le normal; desesperante monotonía y neurosina; si
la mediciua tuera eficaz, á ningún ciudadano francés le faltaría en su casa.
- «Degenerescencia. Degenerescencia, y ¿el libre albedrió?»
-¡Bah!

La gradación fué
aborrecible. Prime·
ro insomnio, viendo
tienen las flores, cuando dedos femeninos, criminales les arrancan las hojas. claro en la obscuriLa he sentido salir como si en una incontenible hemorragia, A causa de dad de la noche cómo
la ruptura general de arteri11s y venas, sA me escurriera la sangre por to- los muros arrastrandos lados,-la be sentido salir Aborbotones por .los oídos, por los ojos, por do la puerta y la venla boca; hasta por las puntas de l:s dedos.
tana, los tapices y
Los ojos, los oídos .... ¡Ah traidora! acostumbrada A ver entrar por allí los cuadros, bailaban
tantas sensaciones de que ella era mi depositaria, por allí mismo se me ha ridícula y desvanecefugado.
dora danza. Y era
Infame; enga:llosa, mujer, y ladrona; se ha llevado cierto que danzaban,
mis secretos; me roba mi pasado. ¡Ya nada sé! ¡De na- las maderas de las
da me acuerdo) ¡Tengo una cabeza acéfala! ¡Un hom- puertas crujfan con
el movimiento.
bre sin memorial ¡Qué horror!
Otri.sveces, era yo
Yo pienso bien ¿no es cierto? discierno con claridad,
comprendo con exactitud, pero ¿y qué? si para mí no el que con todo y leexiste el recuerdo. ¡Ah! sólo uno me dejó la maldita; cho recorría la pieza
iluminada por luz fo11el de su huida ¿por qué no se lo llevó también?
¡Pobre Andrés! ¡Si yo hubiera atendido sus indica- fórica; ya no estaba
como antesnegra, ya
ciones!
Me lo dijo cuando temblando, con el corazón que me el espejo no era un cómplice dela negrura, y no sólo retrataba esa cbscus!llta-ba como un desesperado, con las manos sudorosas ridad de la alcoba, sino que reproducía por millares, como si hubiera teniy los labios pálidos y secos,-asustado como una mujer, do en frente un compaJiero, todos los objetos.
El ronco rumor de los árboles despertados por el viento, el aleteo y et
-le conté los primeros síntvmas:
«Higiene, higiene, agua · fria; alimentos sanos; nin- canto del gallo en el próximo corral, las voces quejumbrosas semi--humagún excitante; nada de poesía en las bebidas, nada del nas de los gatos en t l patio, el vuelo de un moscardón que se' quedara porque hace la vida más intensa y acerca más A la distrafdo, preso en la recámara, me provocaban el salto sobre la cama y
:, - ...... -...:.. f,
/...,..
..,-. __.. licor
muerte. Campo, mucbo campo y neurosinal ¡Ah, los me aceleraban los latidos del corazón.
¡Qué de temores pueriles, qué de sobresaltos femeninos!
nervios!&gt;
Ya
rendido conciliaba el sueno. ¡Y qué sue:llo! No el sueno pesado esLa mano que en horrible crispatura-oprime el puna! y rompe el cor&amp;zón,
e! cuerpo que azota contra los muros en ridículos tambaleos y perdido el peso, que repara el sistema nervioso, no; un sue:llo lleno de ensuefl.os. ¡¡Aúo
dentro del suefl.o había insomnio para mí!!
-Exajeradamente empeque:llecido
emparedi.do en una canica, rodaba;'
unas veces la cabeza contra el suelo,
otras hacia el Oriente.
Ora era un viaje julivernesco por los
aires; y subir, y subir; ora el descen• • ' :,,.'v,
so, rápido, con sofocación y vértigo,
•
n.. 1
abajo, muy abajo de la superficie de
.:::.\ v .
la tierra.
~;t~-,/1,,.-;
Allí miríadas de m)nstruos mari·,
nos y terrestres 1 en estrecho maridaf
je. Ejemplares nunca vistos en la fau·,
na de la tierra.
~
Rocas animadas que reían con risa
.
~?.
~de piedra. Plantas vestidas á. la euro.
..
pea sacancto A guisa de cabeza por el
·.~
.
.::::_
..
--;::.·-::::;·
- ..:-::.._:. ~~ ..:."cuello de la r11~11ca. una hC'ja encrme
de múltiple coloración.

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***

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~~--'

Bien luego se me borró toda noción de mi adolescencia· pero yo había sido joven alguna vez?
¿Y no creen ustedes que tambié~ para. pens~r, para
acordarse de lo porvenir se necesita la memoria? 1Yo
estaba condenado A un presente inacabable, eterno!
¡Qué estrechos limites para una vida! Vida .... ¡sin pasado ni porvenir!
.
. .
y la medicina inútil; los foefatos 1mpotentet1; mef1caz
el contraveneno; estériles loa ejercicios gimnásticos de
la mnemotenia.
Un terror grande; un miedo espantoso, ngobiador,
se apoderaba de mí al pensar en la locura como epilogo inevitable de todo eso.
¿Al cabo se cumpliría el pronóstico general? ¡¡Loco!!
¡¡Loco!!.. . .
·
Yanohubomlls transiciones violentas de
una tri.,teza tan honda como inmotivada
á una alegría explosiva, gritante que se traducía en gestos, sal·
tos, eantos y abrazos
injustificados á algún
amigo. Se apagó el ansia inmensa de algo
indefinido: mi memoria era lo que yo pedía,
su falta mi obsesión.
Los días se hicieron
más tristes y más largos. Una atmósfera fúnebre me
envolvió; un aspecto romAtico indignante, me b11:lló.
¡Cómo envidié á los buenos burgueses hiperhémicos,
,. •t '
despidiendo felicidad por sus carnes abundantes! Y el
opalino talismán perdió su virtud; nunca volvió á rea- , . --'~-~nimarme; no volvió á darme una caridad de energías
,, ·1
\ ,,f.
que ¡ay! duraban u,1 minuto. Desde entonces hacen
f~ ~triste el Absintio; parece fabricado en algún cementerio; lleva hálitos de muerte.
1\'I
¡Cómo arrancarme aquella placa marmórea que pesaba tanto y me dolía tanto? La imaginación, movediza
*
UDliB veces, como ventilador eléctrico, giraba y giraba
**
sin que yo pudiera detenerla en algún objeto determi:Más tarde muchos suenos, muchos. Yo tenía todas
' pesadilla horrible, muy horrible, Y siem.
nado; otras, apenas podía moverla; pesaba como la
~as noches una
rueda de hierro de una máquina enmohecida.
pre la misma-estoy seguro-pero sólo en el sue:llo sa¿Enmohecida? Sí, sí, eso me decía Andrés, que hitbía
bía cuál era. A la maflana siguiente ...... ¡nada! ni un
recuerdo; sólo sobre el cerebelo dejRdo enmohecer mi memoria; las celdillas nerviosas psíquicas, habían ido
una lApida de mármol, y en el perdiendo su estabilidad, pero repitiendo la irritación responderían al fin
cuerpo una insufrible flaxidez. ¡Necias teorías!
¡Ajenjo! ¡ajenjo!
*
Terrible confusión entre las
* de recuerdo que me ha dejado
Es necesario no desperi:liciar este *resto
personas que realmente existían
y me babian sido presentadas, y la odiada Mnemosynia, como la estela de perfume que dejan las mujeres
los extranos seres engendrados tras de si.
Si al menos como Moir-isse hubiera llevado un libro de memorias, tenpor mi excitado cerebro loco, en
dría
allí mi historia, y no sólo este proceso de mi desgracia ...
nauseabundo coutubernio con la
Un día: ¿no me conoce usted? ¿no se acuerda de mí? me dijo, y en efecnoche sombrosa y larga, muy
larga y estrecha cumo mujer tí- to, no sabía quién era aquel hombre, como no lo sé todavía; ¡un condiscípulo de los preferidos, un íntimo! Y citó fechas y nombres de amigos y de
sica.
parientes mios á quienes yo no recuerdo. Luego, estaba irremisiblemente
Esfuerzos de titAn con éxitos perdido, condenado sin esperanzas de indulto.
de enano, para recordar una. feY dentro de unas horas, no sabré quién es mi madre, ni mis parientes;
cha hiatórica, el nombre de algún quiénes mis amigos, cuáles mis enemigos. ¡Maldición! No me podré proporheroe. Después, el qlvido de lo cionar P-1 placer exquisito de la venganza.
que intentaba hacer en el momenYo he deseado A algunas mujeres pero ¿cuáles? tengo una amante
to de ír A llevarlo A la práctica. ¿quién es?
¿Qué hice ayer? ¿qué hice? y ella muda; ella que debía saberlo, sin conY tendré que preguntar cuál es mi nombre, cuál es mi patria, y me creetestarme, causan&lt;lo mi de3esperación.
_
rán loco, y me mandarán con los locos ¡y me volverAn loco de veras!
En verdad que era injusta al tratarme así, porque el día anterior,
no me había embriagado como otros, casi hasta la comatosidad.
***
¿Las aguas del Leteo contendrían alcohol? Y eada vez, estrechAndose
Pero veamos; si no se me hubiera escapado, si este molde suyo que sienmás el circulo de mis recuerdos; el presente viniéndoseme encima, lo pa- to, le hubiese dejado porque se había escondido en algún rincon de mi cesado perdiéndose en la bruma del olvido, cubriéndose como por una capa rebro para burlarse de mí; que se haya enroscado como una serpiente en
· más y más d,msa de polvillo negro. Sobre
mi pasado caía una lluvia de hollín como la algún hueco del cráneo, y acaeo prouto se desenrolle. ¡Entonces .... sí, ya
que cae en las inmediaciones de N ewcastle. sé! cuando los recuerdos se desaten en catarata, me despedazarán la razón;
Desapareció mi infancia; perdí la inef11ble mi cabeza estallará y ..• ¡siempre el manicomio! ¡Loco! ¡Loco!
Pe10 yo quiero que vean esto. que sepan que no lo estoy; que soy un
consolación de ~ ivir entre companeros, veramnésico. ¡Si olvidara también donde tengo este libro!
d sd nos sccialistas-lo de uno era de todos
...__!;,J &gt;:)
si en un acceso lo despedazo?
-entre almas uiflas, con risas y juegos pu¡Una medicina!¡Una
1 os.
'jb¡; __. ·. ~~Y,
¿Ce mprenden ustedes mi suplicio? ¿se exmedicina! ¿En dónde
~
~
¿k(__ venden una memoria?
plic1,n mi desesperación? ¿verdad que eso
V/
..
~
~~~~
¿No hay en la teraera para volverse .Joco?
,fi
péutica una fórmula
para este caso? ¿No
ha y quien me pueda
~inyectar memoria?
¡Maldito manicomio!
¡Yo no quiero ir allí!
¡No quiero! ¡No estoy
loco! ¡No estoy loco!. ..
¡No estoy loco!

Un lagarto grandísimo, antidiluviano, se me acercaba A paeo lento para mayor martirio, sflboreándome
de antemano, luciendo sus bien alinedos dientes, dientes gobates, amarillentos, sucios y afilados entre lágrimas y sollozos, contra las osamentas de sus víctimas.
y yo sin poder moverme; ¿por qué:&gt; quien sabe, pero
yo no podí&gt;1 correr, huir, salvarme. Y después, dentro
de sus gigantescas fauces, enorm,is telaranas tendidas de mandíbula á mandíbula, y los insectos en di·
fíeiles actos de acrobacia.
Sentí cómo me tragaba. En su vientre gigantesco,
crótalos asquerosos destilaban en mi rostro, por su lengua puntiaguda, y por sus dientes desiguales, movibles y huecos, baba pegajosa, emponzofü,m te y amarga.
Enrollaban en mi cuerpo los suyos anil111dos. parduzcos ó verdosos y fríos, m.iy fríos, mfls fríos que el
hielo.
Diablillos que por sus bocazas, (vomitando fuego) se
acercaban cabriolando h!ista mi cabeza. y me encendían el cabello, y me perforaban con barrenas el occipucio. Duendes y trasgos que se me entrab11n por la
boca, y celebraban extrano festín dentro de mi ~ránev,
con inuFitada algazara. en escandalosa embnaguez.
Brujas que, vampiros humanos, revoloteahan cerca
del r-3cho y de las paredes del intestino del ofidiano, de
cuando en cuando con las membranosas alas negras,
me.azotaban 111. frente, haciéndome extremecer.
Ob! qué hubiera dado por deten_e r aquella imagina- .
ción que volaba, volaba, pajarraco nocturno ¡qué hubiera dado porque durmiera mi pensamiento, cuando
yo durmiera!. . . .
_
_
Cuando mi sirvienta me habló, me pareció que con
una red de finos hilillos de frío, me envolvían el cuerpo todo.
¡Qué asombroso parecido!
Me figuraba que era el saurio que se me acer·
caba á paso lento para mayor martirio, ea boreándome
d11 antemano; luciendo sus bien alineados dien~es goliates, amarillentos, sucios y afilados entre litgr1mas y
sollozos, contra las osameutas de sus víctimas ....

AMNESIA

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EL MUNDO

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Ft&lt;ANCISCO ZÁRAT E

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�Domfn,o 9 de Octubre dé 1119tt

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

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Bf\lL6 DE

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OONDESf\

NOVELA ORIGINAL DE HENRY KISTERMACKER.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLEREIS.-V.ERSION XSPAÑOLA. DE 11EL MUNDO ILUE&gt;TRADO"

l\úmero 2.
Pablo Poulet estaba como un hombre á quien
le dan un golpe brutal en la cabeza. No acertaba
á coordinar sus pensamientos. También él, tamhié~ él como Muria, no queriendo considerar que
Rosita era sólo un depósito que un día ú otro le
vendrían á reclamar, se había encariftado como
un loco con la niña y la amaba, la amaba y le
arrancaban el corazón al arrancársela.

Lloró y desesperó, y maldijo _d e su vida y de
su suerte, hasta que pasada la primera impresión
pudo, como quien arregla los detalles del entierro de su hijo, ponerse de acuerdo con los Mariel
sobre la forma en que debía prepararse á Rosita
para ir al baile de la Condesa.
En cuanto á Rosita, estaba loca de alegría;
tiempo le faltaba para ver y volverá ver las jo-

yas, las telas, las flores artifici11Jes, los guantes
y los adornos que su padre había traído de la
ciudad, trHyendo á la vez una modista con un
ejército de costureras. Y las boras pasaban como
minutoij para la niñ11,, ya ciñéndose un corsé, ya.
pre,bá.ndose una falda, ya ensayando á poner•
se guantes y mitoi;es, fin que hubiera venido A
perturbar su dicha sombra alguna, hastaque una

•

mafiana, sin decir «agua va,» se presentó en su
casa Marcial Rigot, hecho una fiera y ech'ando
iuego por los ojos.
El primer impulso del herrero fué cogerlo entre sus dos manazas y torcerle el pescuezo como
-A un pollito; pero había dolor tan verdadero en
el fondo de su cólora y llegaban de tal modo al
-corazón las cosas que decía, que le faltó valor
para arrojarlo de su presencia.
-¿No comprenden ustedes, preguntaba presa
de las mayores angustias, no comprenden que
Rosita corre al camino de su perdición? Ella en
su inocencia ignora todos los peligros de ese baile que debe ser un lazo tendido á su honestidad
y á su belleza, porque de otro modo ¿cómo po-dría aceptarse que los linajudos y orgullosos Con•
des de Villiéres, recibieran en sus salones á una
pobre aldeana? Aquí debe haber un misterio, me
lo dice á gritos mi corazón.
Y s11.caba á lucir su caoital intacto y bastante
para hacer la felicidad de un hogar modesto, su
molino que le estaba dando tan buenas ganancias,
.su honradez acreditada por numerosos documtintos, el nombre sin mancha de sus padres y sobre
todo el amor, el gran amor que profesaba á Rosita, amor tan leal, honrado, profundo y sincero
como no lo encontraría jamás, ni en los dorados
.salones del Castillo de Villiéres ni en el mundo
todo si á. recorrerlo se lanzaba.
.
Y ofrecía casarse desde luego, sin pérdida de
un minuto, para que de ese modo quedara salvado el ccmpromiso de Pablo Poul.-t, pues ni el
Conde ni nadie podría obligarle á llevar al baile
.ála esposa de Marcial Rigot.
Pablo estaba entre la espada y la pared. Por
una parte los razonamientos del joven le llegaban
á lo vivo, haciéndole patente lo que él ya sabía
de antemano, y era que el baile de la Condesa
era la puerta pJr donde Rosita se le escapaba para no volver jamás; y pur otra, comprendía que
el porvenir de la pobre nifta reclamaba ya que
se rompiera el engaño por tantos afios sostenido
de que María Poulet había tenido una hija por especial milagro de Dios, con intervención del mé-dico de la ciudad y de sus drogas y medicinas.
Pero la verdad era que él no podía dar solu-ción á un asunto tan espinoso, y sus p11.labras
evasivas no hacían más que enardecer el ánimo
de Marcial, cuya desesperación aumentaba ante
la actitud de Rosita que asistía serena y muda á
-esta escena en la cual á ella . debía corresponder
el principal papel.
Instigada al fin para que hablara, habló, y sus
palabras hirieron en lo más hondo del alma á Ma•
ría Poulet que sollozaba en un rincón de la estancia, á Marcial que tenía su dicha pendiente de los
labios de la joven, y á Pablo, que por un instante
había vislumhrado la esperanza de que, enamorada verdaderamente, se encapricharia con su
amor de tal modo, que el Conde pudiera verseen
la necesidad de acceder al matrimonio, lo cual
seria motivo de que Rosita no se alejase tanto de
,s11 lado.
- Debe en efecto haber un misterio,-dijo Rosita-y mi corazón me lo anuncia también, pero
no en un sentido temible y peligroso como pien:sa Marcial. Yo creo que en efecto, el baile de la
Condesa marca. nuevos horizontes para mi vida;
y aunque me duele mucho, hasta arrancarme lágrimas, dejar todo esto grato y dulce que aquí
me rodea, presiento que estoy llamada á más alws destinos. Si la vida de lujo, de bienestar y de
riquezas que tantas ocasiones he visto en sueños
se abre ya para mí, voy á ella pcrque me llama
-con fuerza irresistible á la que sería en vano querer oponerme: pero si este baile es no más una
deferencia de los Condes por lástima hacia una
aldeana bella como ha dado á entender Marcial,
-ó un lazo tendido á mi virtud, ya se acabó todo
para mí, y volveré á este hogar sin que puedan
compensar la muerte de mis ilusiones, ni loi, cuí-dados afectuosos de mis padres ni el amor mismo
-de Marcial.
-¿Y por qué entonces me engañaste, por qué
aceptaste mi ternura y me ofreciste en cambio la
tuya?
- No te mentí, Marcial. Yo no miento nunca.
Cuanto te he dicho lo sentía y hasta pensé que
mis esperanzas de prosperidad y de grandeza
podrí~n venir de mi casamiento contigo. Tienes
-derecho ha 1ta para despreciarme por descorazonada y ambiciosa, pero no debes creer que yo
haya sido ni sea capaz de decir sino lo que siente mi corazón.
Y en vano Marcial le suplicó con las légrimas
en los ojos, y en vano opuso á todos los ensueftos

EL MUNDO

locos de la nifia, el frío razonamiento de la discreción y la experiencia: ella insistió obstinadamente en su resolución de ir al baile, y puso como único medio de hacerla cambiar de propósito,
el que sus padres retiraran su consentimiento que
ya le habían dado.
l\.farcial salió desolado de la casa y pensó que no
quedaba más recurso para recobrará su amada,
que acogerse A los hermanos Mariel, interesarlos
en su favor y conseguir por su mediación que
Pablo Poulet devolviera al Conde la invitación
con una cortés excusa. Pero tampoco en los Mariel halló el apoyo que deseaba, sino que por el
contrario, le dijeron, aunque con mucha dulzura,
que lo que debía hacer era prescindir de Rosita
y fijarse en otra de las muchas jóvenes casaderas, llenas de virtudes y belleza y algunas hasta
ricas, que babia en el pueblo.

IV
A VENTURAS Y DESVENTURAS
DE AMOR.

Tres días llevaba ya de estar como loco Marcial Rigot, recorriendo á solas lo más intrincado
del bosque como una fiera perseguida, llorando
á gritos é implorando en vano una idea salvadora. Nada había podido disuadir á Rosita de ir al
baile, ni nada había podido convencer á Pablo
Poulet para que devolviera la invitación, Sus súplicas, sus argumentos y hasta sus amenazas no
dieron fruto alguno y en su desesperación llamaba á la muerte como si esta tuviera la misión de
cortar vidas tristes, cuando tiene por el contrario,
la de dar su golpe á la felicidad para hacedo más
sensible.
Entre tanto, en el Castillo, los preparativos pa•
ra el baile tocaban ya á su fin: ejércitos de pintores, tapiceros y carpinteros renovaban el decorado de las habitaciones; en el jardín, la maleza era
substituida por flores y plantas exquisitas, sedaba un baño á. las estatuas de mármol, se pulían y
repintaban las de bronce, un nuevo surtido de
aves poblaba los estanques y patios de volatería,
y hasta la penera, totalmente reformada, estaba
lista para recibir una nueva jauría,
Nunca, desde la noche aquella en ·que un embozado vino á sacar al Conde de los salones del
Castillo para llevarlo á ignorado retiro, nunca se
había visto tant1:1 animación en las vastas posesiones de Villléres.
Aquella noche .... ¡cor. qué dolor tan profundo la había recordado la Condesa durante largos
y penosos afios que le trajeron una vejez prematura, y con qué remordimientos la había recor•
dado el Conde!
Aquel embozado era un esposo ofendido que
venía á pedir cuentas de su honor. H!lbía que
pagarle, y no era hombre el Conde que se hicie•
ra esperar para esas cosas. Un viaje rápido y
silencioso á París; testigos que se buscan y se
hallan, un duelo á muerte en que ambos contendientes se baten como leones, y lueg0 uno de ellos,
el Conde, cayendo á los piés de su adversario.
Pero la justicia que había hecho aquel hombre
no estaba completa. Necesitaba rematarla castigando de muerte también á la esposa infiel, y de•
jandu á la niila, fruto del adulterio, en condiciones tales, que la miseria y la perdición fueran su
único porvenir.
'
Y así lo hizo. Envenenó á la adúltera, dejó á
la niña en poder de los aldeanos &lt;!Ue la tenían
desde que nació, y sin legar nada para sus atenciones y convencido de que su rival había muerto porque así se lo comunicó algún amigo, se embarcó para las posesiones francesas de Asia con
la esperanza de formar allí, si podía, un nuevo
hogar menos infortunado.
Pero la naturaleza vigorosa del Conde, después de una lucha formidable triunfó de la tremenda herida, y al fin se restableció cuando ya
entre su~ amigos se le tenía por muerto;y lo primero que bizo fué acudir en busca de su hija, á
la que hubo de hallar no sin grandes dificultades.
Explicar á la Condesa su ausencia, su herida y
su silencio era cosa muy factible, pero no lo era
ocultarle el pesar que le corroía las entrañas con
el recuerdo, de aquella tremenda tragedia de que
él había sido Musa.
La Condesa adivinó que algo muy grave había ocurrido en la vida de su esposo; y aunque
nada sabía de la existencia de aquella nifta, ni
menos de que su padre la hubiera transladado á.

293

Villiéres, sintió que la felicidad de su hogal' ha•
bía terminado para siempre.
En un principio los salones de los Condes si•
guieron siendo, en ostentosas fiestas, centro de
reunión de la aristocracia parisiense; pero poco
á poco ella y él por un tácito acuerdo las fueron
hirniendo menos frecuentes, hasta que al fin se
aislaron del mundo, y el mundo á su vez los olvidó como hace con todos los que no son afortu•
nados.
Y sucedió entonces lo que debía suceder. Aquellas dos almas honradas y buenas que en el tor•
bellino de la vida social apenas habían tenido
tiempo de simpatizar por su afinidad de gustos é
inclinaciones, acabaron en la tristeza y la soledad por comprenderse y amarse.
Nunca un reproche ni una pregunta indiscreta
salió de los labios de aquella santa mujer que
afrontando de lleno la situación, aceptó el piadoso deber de transformarse en un angcl de consolación. ¡Y qué corazón tan noble descubrió en
aquél á quien consolaba! ¡Qué tesoro de bondades, de delicadezas, de ternura, de amor!
Cuando en medio del brillo y el fausto del mundo se conocieron, la simpatía y la juventud les
despertaron un sentimiento ardiente que entonces creyeron amor y que los llevó al matrimonio .
Ahora que habían llorado juntos y abrazados,
que habían pasado entre suspiros días sin sol y
noches sin sueño, ahora sí se amaban con ese afee•
to profundo que dura más allá de la tumba. Y de
esposos nobles, obligados por las exigencias de
clase á vivir una vida de convención, habían pa•
sado á matrimonio burgués muy unido y encariñado, de esos en que los esposos habitan en un
mismo departamanto, comen juntos todos los día3
y si enferman se curan uno al otro.
Sin emb11rgo de esta intimidad que ya era algo semejante á la dicha, el Conde se conservaba
siempre melancólico y esta melancolía era la que
llenaba frecuentemente de lágrimas los ojos de
su mujer.
Un día el Conde enfermó de gravedad, y sus
parientes y amigos creyendo lleg11do el momento de que dictara sus úl,imas disposiciones, se
lo hicieron saber y le anunciaron la vista del sacerdote y del n0tario.
Arregló el Conde con entereza sus cuentas de
la tierra y las del cielo, y luego hizo llamar á su
esposa que bañada en lágrimas y agonizando de
pesar, vinoá oír las últimas confidencias del moribundo.
-1\fe voy-dijo él-y lo que más siento es que
nunca te hiel:! tan feliz como merecías serlo por
tus virtudes y tu belleza. Oye la confesión suprema de mi vida. Yo te fui infiel, una vez, una vez
sola, en un arrebato de inexperiencia, cegado
por la vanidad, empujado por el destino.
Y luego, con frases entrecortadas le refirió como conoció á la baronesa Sofía durante una ausencia de su marido, como tuvieron amores, como nació Rosita, ,:orno el barón desenlazó esos
amores con una sangrienta tragedia, y como en
fin Rosita vivía en Vi!liéres en poder de los esposos Poulet.
-Te encomiendo á mi hija, terminó diciéndole. Amala: la pobre niña no tiene la culpa de
que yo baya sido tan malo contigo.
La Condesa oyó con lágrimas esta.. confesión,
· y cuando después de un prolongado silencio el
moribundo preguntó con miedo:
-Me perdonas?
Ella le selló los labios con un beso en que iba
toda la intensidad de una pasión, la única de su
existencia, y le dijo:
-Te amo, te amo, te amo!
El Conde se extremeció hasta lo íntimo de su
ser, como si aquellas palabras le hubieran traído
de allá del cielo, donde se hacen las dichas y las
desdichas bumanas, un rayo de esperanza y una
promesa de redención.
Y desde ese momento, como si hubiera sido to•
cado por maravilloso talismán, empezó á reponerse con gran asombro de los médicos y regocijo de parientes y amigos y criados, que le amaban todos por bueno y generoso.
Poco tardó en volv~r con la salud la a:egría de
l!l casa. Durante los días de la convalescencia la
Condesa evitó há.bilmente toda co11versación relativa á Rosita, que habría podido conmover al
paiüente comprometiendo su salud; pero una vez
que lo creyó bastante fuerte, se sentó á su lado1
le tomó una mano con sus dos manecitas tibias y
acariciadoras, y dirigiéndole una mirada en que

�295

294

Domhl,:o 9 de Octubre de 1898

Domingo 9 de Octubre de 1898

EL MUNDO

de Rosita que estaba apenas iluminado por una
veladora de bombilla aznl.
Solamente por breves instantes permaneció
Marcial cerca de Rosita; y cuando salio llevaba
unas grandes tijeras en la mano, y llevaba en los
ojos la expresión del espanto, del dolor y del remordimiento. ¿Había herido, habla matado á Rosita?
Atravesó el patio sin que Maria Poulet, abismada en su dolor, lo hubiera visto; saltó las tapias y volvió al bosque, único lugar en donde
podía entregarse A los arrebatos de su angustia
sin temor de ser interrumpido por nadie ... .... .
. . . . . .. ' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

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_;-

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,ii,~.-.

"~:_~, ,:i .
eabia fuego de todos los amores santos inclusive
hl amor maternttl.
-Jorge, Je dijo, ¿vieras? tengo un deseo ... .
-¿Cu~l?
-Dar un gran baile, pero espléndido y lujoso,
como los de nuestra luna de miel, para celebrar
así tu restablecimiento.
-El Conde sonrió complacido, y ella agregó:
-Será en el Castillo da Villiéres que haremos
reparar y embellecer para el efecto; y en ese
baile ..... .
La Condesa calló un instantante y luego bajando la voz hasta bacerla dulce como una car~cia,
agregó: y en ese baile presentaremos á nuestra
bija, diciendo que acaba de salir del convento.
Como hemos estado aislados del mundo, nadie
sospechará nada ¿verdad?
-~~res un ángel Luisa 1 contestó el Conde, lue•
go Je besó la frente y tomando la actitud resuelta y alegre de los días de su juventud, hizo ve•
nir A los criados de su mayor confianza, reiteró
cien veces las mismas órdenes, y con impaciencia dispuso las reparaciones del Castillo de Villiéres.
Una de las cosas primeras que hizo, fué encerrarse por b11.enas horas en su despacho y escribir las carlas que tan profunda revolución causaron en el modo de ser de Rosita, de los espo-

sos Poulet, de los hermanos d~ Mariel y de Marcial Rigot.
V

EL ULTIMO- REmmso.
Ya los Condes de Villiéres estaban en el Castillo y ya los convidados hablan empezado i, llegar en lujosos carruajes, que·atravesaban el pne•
blo entre una nube de polvo. El Conde y la Conde3a habían estado varias veces en la casa del
herrero Poulet y quedaron encantados de Rosita
tan bella, tan inteligente, t~n instruida, llamán•
doles sobre todo la atención su porte distinguido
y sus maneras elegantes sin afectación, como si
hubiera pasado la vida toda en los salones del
gran mundo.
El s,\bado por la noche se anunció á Rosita
que al día siguiente serla conducida al Castillo
muy temprano, pues quería la Condesa que oyeran juntas lo. misa de alba, y que ya se quedaría
desde entonces Rosita allí, pues el baile era esa
misma noche y no había necesidad de que la nilla volviera al pueblo.
Cuando Marcial supo esto por boca de la misma Rosita, su aflicción llegó al último límite, y
en su desesperación, concibió un proyecto 'que
era salvador á su juicio pues dejarla á Rosita im-

•

~

posibilitada para concurrir al baile de la Condesa.
Todo el día Marcial anduvo vagando por el
campe, y al cner la tarde ¡cosa extra:i'1a y nunca
vista! se Je vió entrar á la taberna donde bebió
un gran jarro de vino. Luego volvió al campo y
no regresó á la aldea sino cuando ya las luces
se habían apagado en todas las casas.
Entoncea deslizAndose entre la sombra como
un criminal, y procurando no apartarse de los
muros, llegó á la herrería, saltó la tapia, acarició al perr1 que ya era su viejo amigo, y penetrando al patio de las hRbitaciones, se dirigió al
cuarto de Rosita que encontró cerrado. Pero al
lado de esa habitación estaba la de Maria Poulet; y en los momentvs en que Marcial se acercaba, un ruido inusitado le vino á sorprender. Era
que Marfa abría la puerta, salía con paso cauteloso como no queriendo despertar á nadie y
atravesando el pRtio iba A sentarse jur.to á la
fuente, donde dió libre curso á sus lágrimas y á
sus so11ozos.
Marcial apenas tuvo tiempo de ocultarse en la
puerta del cuarto de Rosita: y luego que vió á
la infeliz esposa del herrero que entregada á su
dolor no Jo había descubierto, penetró por la
puerta que había quedado entreabierta, y pasandú á tientas por el aposento de Maria, llegó al
1

Luego rechinaron los !nelles, ardió el carbón,
comenzó el trabajo, y también alli como en la
cocina había lágrimas, pero éstas caían al mismo
tiempo que los martillazos sobre el hierro enrojecido, y se evaporaban muy pronto, como para
no ser vistas de nadie.
VI

-

mente oprimida en los brazos de su compallero
de polka, y escuchaba las palabrRB que_ éste le
decía en el oído, como si fueran una mus1ca de
los cielos.
EPILOGO.

Cinco afl.os después de estos acontecimiento_s,
al caer de una tarde tibia y perfumada de Abril,
EL GRAN BAILE.
los hermanos de Mariel salieron de la casa cural
de Villiéres y como de costumbre tomaron el ca·
El Castillo de Villiéres parecía por la abundanmino
de la fragua .
cia fantAstica de luces, uno de esos prodigios de
Corría como siempre el río, bullicioso y transla pirotécnia que se hacen arder en las fiestas
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . populare~. Todo era claridad en su interi~r, del parent~, atravesando la ald_ea y ?ordeado por dos
Antes de que empeznran á apagarse en el ci~- salón á la biblioteca, del torreón á la cocma, Y filas de viejos casta.nos; la 1gles1a levantaba rienlo las estrellas matinales, y cuando Venus brilla- por todas partes corrían criados de libre'\ atano- te y deslumbrador su campanario pintado de
ba todavía en toda la intensidad de su esplendor, sos y complacientes¡ pero lo más no a.ble era el blanco qne resaltaba sobre el rojo de L_os tejados
la Condesa impaciente se l~vantó, y tomando jardín ilumioado á la veneciana, y remoz~do de vecinCts¡ por las callejas tprtuosas cammabau aleasiento en un earruRje ligero que se le tenía pre- tal manera, que causaba una impresión de asom• gres los labradores que volvían al_ hogar, Y to~o
respiraba la calma y la tranqu11Idau de ouos
parado para este viaje, se dirigió á la aldea. Que- bro v de bienestnr indescriptible.
ría sacar de su casa á Rosita antes de que hubiePoco antes de que diera principio el sarao, días.
Los hermanos de Mariel tenían el cuerpo má.s
ra luz, para evitar las miradas investiga.dorad y apareció en los salones el Conde de Vilhéres danlas preguntas indiscretas de las comaJ.res de la do el brazo á Rqs1ta, la cual como lo habla pre- encorvado y los cabellos enteramente canos; ese
vecindad. Así pues, temprano llegó á la herrería, dicho la Condesa, babia salido de las manos del era su único cambip.
pero no tanto que encontrara dormida, como lo peluquero más bella aún que cuando tenía su
Ya CRSi de noche llegaron á la fragua; Y al
esperaba, á·la esposa del herrero. ¡La pobre ha- opulenta y ensortijada cabellera.
tender la mano al honrado y viejo Pablo Poulet,
cía muchas noches que no sabia lo que era dorUn murmullo de admiración se dejó oír por entraron en la zor.a ilumiuadn por la. roja luz de
mir[
todas partes ante aquellos ojos que irradiaban, la hornaza y parecínn fa.ntásticas siluetas infer·
Con afecto saludó la Condesa á Matia; y que- ante aquellas sonrisas de labios frescos y dientes nales.
riendo sorpr•mder á Rosita penetró á su cuarto, blancos, ante aquella belleza correcta y atractiNinguno de los antiguos tertulianos faltaba, Y,
y ella fué la sorprendida al ver que la nilla, en va en plena juventud.
como de costumbre, se hablaba de las ult1m~s noefecto, estaba dormida, pero que toda su hermo Desde afuera, trepado en uno de los Arboles ticias deParis y de los sucesos de la localidad,
eiísima cabellera había sido cortada casi de raíz, del camino, Marci•l Rigot observaba todo con sin· chismes ni murmuraciones, porque no lo cony que los cadejos de pelo estaban regados aquí ojos ávidos. Al pié de ese mismo árbol los hersentían el Cura ni el Alcalde.
y Rllá por el pavimento.
manos de :Mariel vinieron á contemplar el Casti- Aquí he leido, dijo el boticario s,candu de
Indudablemente que esto era obra de una ma- llo desde afuera; y creyéndose solos, estuvieron
su
bolsa un ejemplar de Le Journa! , algo referenro criminal. Alguna vecina envidiosa de la. for- conversando largo rato.
te á una persona que fué muy amiga del sellor
tuna de Rosita había cometido este atentado. ¿PeDespués de que separándose de allí regresa..
ro cómo había podido penetrar estando cerrada ron á la aldea, ~far~ial Rigot se bajó del árbol y Cnra.
-El Alcalde tomó el perió dieo, buscó el s,t10
le puerta? No era posible suponer el paso por la con andar de sonámbulo, y silencioso y pálido1 se
h,. bitación de Maria que estuvo desvelada toda dirigió A la aldea también, entró en su casa, es• que el boticario le se!lalalaba y acercándose á la
la noche. ¿Qué había sucedido pues?
tuvo escribiendo largo rato, y antes de que ama- luz ley_ó lo siguiente:
«Los últimos telegramas del extremo Or~ente
Era preciso averiguarlo. La Condesa y Maria neciera tomó el camino de la ciudad.
nos
comunican una triste nueva. El Tt:ment~
qne se perdían en conjeturas, decidieron al fin
Entre tanto en el Castillo la animación del baidespertar A Rosita para que aclarara el enigma, le crecía, y Rosita admirada y agasajada por to- Marcial Rigot, que había hecho una carrera rápty así lo hicieron sin pérdida de momentos.
dos, se sentía enteramente feliz. Fatigada del da gracias A sus altas virtudes militare~, _btl muerEl primer impulso de ésta al ver lo que :e ha- wa1s se había sentado en un diván, cuando un to víctima de su arrojo en una de las ultimas esbía sucedido, fué ponerse á llorar. Desde luego antiguo servidor del Conde le entregó una carta caramuzas libradas contra las hordnB de Le-hápensó que era obra de Marcial, pero por un res• que, con el cará.cter de urgente, acababan de bú. Su muerte ha sido sumamente sentida por todos los que le conocieron.&gt;
to de piedad hacia ese infeliz que la había ama- traer de J,i aldea.
Cada uno de los tertuliano• tuvo una palabra
do tanto, se resolvió á ocultar sus sospechas y
Rosita la abrió y leyó con creciente emoción
de afecto para el honrado molinero que durante
¡extrallo corazón el de la mujer! sintió que esta
•cción le despertaba el dormido amor, y hasta lo que sigue:
su breve permanencia en Villiéres se supo cap«Perdóneme usted, seiiorita, si por un momen- tar universales simpatías; y se agotaba ya el tedesfó por un momento que la Condesa encontrara impropio llevarla en ese estado a sus salones. to tuve la audacia de elevar mis ojos hasta usted ma de esta conversación, cuando el Alcalde, que
-Así, ptmsaba Rosita, me quedaré aquí, ven- y de ofrecerle mi amor: no sabía lo que acabo de continuaba recorriendo el periódico dijo de imdrá. Marcial y tornaremos á nuestra dicha anti- descubrir sorprendiendo sin quererlo una con• proviso:
versación de los hermanos de Uariel; no sabía yo,
gua y á nuestro antiguo amor.
-He aquí otra noticia que para nosotros es
Pero no pasó ~so. La Condesa viendo con ho- digo, que es usted hija del sellor Conde de Villiésensacional.
res, y ahora que lo sé, comprendo que para mí
rror esa acción vituperable de que había sido
Y leyó con voz ahogada por la emoción:
victima la pubre nilla, se apresuró á llevát'sela sería una locura alentar esperanzas todavía..
•La fiesta dada anoche por los Sellores ConMe
voy
en
este
momento
A
París,
y
sin
pérdipor temor de que alguna od10sidad de esas que
des de Villiéres para celebrar el matrimonio de
da
de
tiempo
entraré
como
voluntario
en
alguno
en los pueblos cortos son tan frecuentes y temide los regimientos que van A salir para las pose- su hermosa hija Rosita, con el Marqués deBrieux,
bles, preparara nuevos peligros p·ara la hija de
siones francesas de Asia; y allí me haré matar en fué verdaderamente regia.&gt;
su esposo. 8
Seguía una minuciosa descripción de aquella
Así pue , como mujer de mundo, comprendió la primera batalla.
Mi muerte, eso es lo único que puedo ofrecer fiesta, y terminaba el periodista haciendo votos
que el mejo r camino que había era no dar gran
importancia á este acontecimiento, y aturdió ála á ustea. Adios, sellorita. ¡Dios haga á usted tan por la felicidad de la joven desposada.
Quien estuvo más atenta á la lectura de estas
nilla con hablarle de los preparativos de la fies- feliz como merece serlo por su belleza y sus virnoticias
fué Maria Poulet.
tudes!•
ta, de la necesidad que habla de que en el acto
¿María Poulet, aquella que era un prodigio en
se fueran junt,s, y la ayudó á vestir~e y engalaMARCIAL RrooT.
achaques de cocina y repostería, que siempre
narse, y le dijo que el peluquero del Castillo le
reía como una chicuela y cantaba como un caarreglaría tan oién los cabellos cortándoselos á
Cuando Rosita hubo leído por dos veces esta
uso varonil y de tal modo, qne quedarla mucho carta, se levantó del diván, y pálida y sintiendo nario, que era gorda y colorada, y que era en
má.s hermosa y encantadora que con su antigua que el corazón Je saltaba en el pecho cortándole fin la alegria hecha mujer? ·
No. ¡qué va á ser! la Maria Poulet de ahora hacabellera.
respiración, fué en busca del Conde.
Horrible lué el dolor de Maria Poulet cuando la -Acabo
bía
envejecido prematuramente, estaba flaca, pade recibir esta carta le dijo ensefianRosita partió, pues sintió como si del fondo del dosela, y el que la escribió es un1 joven honrado liduch11. y canosa, no reía nunca y se hacía serttlmase la hubieran arrancado dejándole allí en su
vir por una cocinera.
que no sabe mentir. Qué debo hacer?
lugar, un vacío grande como el mundo y obscu-Cuando se fué Rosita Je llevó el corazór,, de-Olvidar todo tu pasado como si hubiera sido
ro como la ceguera. Luego entró á la cocina, enun penoso sueiio, y entrar de lleno en la vida de cía á veces viéndola con tristeza Pablo Poulet.
cendió sus hornillos y se puso á hacer el desayuEs una tontería matarse así por cosas que no tiefelicidad y de opulencia que te aguarda.
no, pero no cantando y riendo como en mejores
Diciendo estas palabras, grave y sereno el nen remedio.
clixs. Esta vez fué la primera en que cayeron Conde fijó los ojos en su hija con amorosa miraY el pobre hombre, porque nunca se vela en el
sobre los ladrillos del fogón las lágrimas de aqueda y procuró penetrarle hasta lo intimo de la
espejo no había notado que estabtt. tan envejecilla mujer que no había llorado nunca.
do co~o su mujer y que también, !'l fuerza de
A poco salió Pablo de ·su habitación silencioso conciencia.
-Así lo haré, dijo Rosita, soportando con en- melancolía, se estaha matando poco e\ poco.
y sombrío. Tampoco él habla dormido en toda la
tereza esa mirada. Y como en ese instante llega11och~; así lo delata!:-an su rostro pá.lido y sus
ra el joven Marqués de Brieux á recordarle que
ojos enrojecidos. Marido y mujer cruzaron una
Je había prometido acompallarlo en la polka que
mirada, una no más, rápida y furtiva pero que
se estaba tocando, dejó el brazo de su padre, toles penetró muy hondo, y sin decirse una palamó el del Marqués, y se perdió entre las parejas
bra, ella como muy ocupada, se inclinó sobre sus
de bailadores. U nos instantes después sonreía.
hornillos y él, como teniendo pri•a, se lué á la
con la sonrisa de la felicidad al sentirse dulcefragua.

.

-

Ji'.L MUNDO

�296

EL MUNDO

Domingo 9 de Octubre de 1898

~

Domingo 9 de Octubre di, 1898.

Lectura para las damas.

PAGINAS DE LA MODA

EDUCACIÓN PRÁCTICA,

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Un redactor de un importante periódico tuvo hace
-a!ios la ocurrenc~a d~ escribir un articulo en que in•
"&lt;iicaba la convemencia de que se le diese á la mujer
una edu~ación más práctica que la entonces se daba,
:y se le vmo el mundo encima. Algunas señoritas que
sabían hacer maravillosos pañuelos calados se pusiero_n á sollozar, heridas de lo máA vivo de ~u amor
propio; otras que se gastabRo la vida haciendo cojines
de raso que después se 1ifab11n, estuvieron varios
dlas con. Jaqueca, las especialidadea en bandurrias
flore~, pmturs etc., e~c.. pmiPron el grito en el cil'lo;
.Y al fm! una d~ ellas, ignoro 11i bandurrista, bordadora, florista ó pmtor11, escribió un articulo refutando
d!) al mal ave1Jturado plumlforo que ya sentía haber
picado con los puntos de su pluma tantas suceptibilidadea.
¡No queremos ser cocineras! decía la refutadora.
¡No queremos ser costureras!
¡No queremos ser planchadoras!
¡No queremos Bf'r repo8teras!
¡No querPmos hacer calzones!
¡No queremos guisar frijoles!
¡Muchas gracias, señor n1dactor!
¡Ud. platicará bonito, pero nosotras no fumamos!
Fué aquella un:i. tempestad en un vaso de agua,
~om_o mu~has que se levantan en los periódicos sin
.Justificación. Porque, eP verdad, el articulista no tenia respecto al be,lo sexo las abominables ideas que
se le atribulan, no quería hacer costureras, planchadoras, co~ineras, etc.; quería una cosa juiciosa: que
B6P,0~pusiera 1~ educación qu.- eólo sirve de adorno, á.
la utll, á. la indispensab le para la vida; y al indicarlo
no _8e referí~ al bello sexo, ~ino al que por falta de el!•
_pintu prá~tlco ó por una tendencia perniciosa a.limen•
t~da por ciertoP _resabios de vanidad, tendencia y vamdad que también se notan en una porción considerable del sexo fuerte, gastan todas sus enerilas en
un_a labor estéril, en nna labor deleznable, aunque
brillante, que no puede servir de base á. la felicidad.
&lt;Claro está que las que juiciosamente habían adunado
lounoá lo otro no calan bsj" el dominio de su censura.
En este s~ntido tenia r zón y cuantas veces las mism.,s á quienes molestó la verdad expuesta con tant11
lfranqueza, lo habrán confesado en el curso de su vida!

Cuántas veces habrs.n sentido que no hace
daño ser tan duchas en manejar la cuchara
como los útiles de bordar! Y es esto tan cierto que damas de muy elevada posición social
lo justifican, iniciando á sus hijas, pua evitarles sinsabores, para que puedan decir con
razón que su educacióu es completa, en loe
misterios que tanta repulsión causan á. algunas hijas de Eva.
Y vaya un ejemplo flamante, que tomo de
un periódico que tengo á la vista:
"La venerable Lui~a Hesse Cassel, la octogenaria esposa del rey Christian IX de Dinamarca, no pasará. á. la Historia por sus hechos de reina Consorte ae un rey constitucional no ha sido mucho lo que ha tenido
que intervenir en su reino; pero como es diglla de consideración y alabanza eaa mujer,
es como espo~a y matlre de familia!"
"A sus hijas las educó como áseñoritae po•
"bresque necesitan saber muchas cosas úti•
"les para no ser una carga para sus padres y
"par"' a.vudar el dia de mañana a su marido.
"Aslesque no solo con la aguja trabaron cono·
"cimiento desde muy pequeñas la princesa
"Carolina y la princesa Maria, para hacerse
"ellas mis1nas los trajes y reparar las ropas
"de su hermano, sino que en la cocina les hizo
''entrar su madre para que aprendiesen cómo
"se da de comer con economia á. una nume•
"rosa familia."
Y si esto se hace tratándose de hijas de reyes, para quienes el porvenir no puede ser
mas hal11güeño, ¿por qué las humildes, las
desheredadas de la fortuna, para quienes el
articulista escribía, no habían de recibiruna
educación semejanto?
De entonces acá loe tiempos han cambiado, la idea de que el aprendizajti de cierta
clase de labores era de mal tono, se ha ido
desvaneciendo y 11un hay algunas peuonas
que tienen á orgullo el saberlas á la ptrfec·
ción Pero quedan aún algunas rezagádas ..
Para esRs iutercalo en este mal hilvanado articulo el recorte referente á la esposa del rev
Cnristian!
•
Jl)SÉ CONDE,

LA VANIDAD.
La vanidad no se asienta jamas alli donde
impera la razón: tiene por base el sentimiento, y respira la atmésfera de la fantada.
Por eso ese vicio nomina máR en las mujeres que en los hombres, de las cuales lleg.. á
apoderarse. si la inteligencia poseé solaml'nte una mediana ilustración. Y lo que sucede
en la edad adulta, sucede también en la infanci!I.: se ven en mayor número que niños,
niñas propensas á la vauidad. Preséntase
este vicio durante la infancia, casi con loe
mismos caracteres que en la virilidad,
Asi como un hombre mira con cierto desdén á los demás, persuadid" de que viste me•
jor, ó tiene más arrogante figura, reune jus·
ta mente en su sentir, muchas prenda• que le
recomiendan al aprecio y conFideración de
todo el mundo. aun cuando todo el mundo
se ria de él: as! también el niño que vive en•
tre otros niños, mira con inmotivado despre•
cio á. sus crmpañ,eros, y obra siempre persuadido que
sólo es el único acret"dor á la !'stimación general, que
la c!ee injustamente prodigada cuando á. los demás
se dispensa.
·
E,;to no obstante, es el niño como el hombre, menos
celoso de sus personales prendas; y por esto hemos
notado que en cada cien mñoR vanidosos y presumí·
dos figuran noventa y cinco niños por lo menos.
Y en eilois se observa, generalmente hablando, hechos característicos de pr.,sunción tan marcados, como
pueden observarse en una mujer vanidosa. Ol&gt;servad
á la niña presumida y no veréis más que una mujer
en pequeño dominada por aquel abommable vicio.
Madres de familia, corregid en tiempo oportuno á
vuestras hijae, para que no se dejen dominar por la
pre,;unción y la vanidad, porque la coquetería, de la
presunción y de la vanidad, á la perdición, no hay má.s
qu~ un paso que suele salvar la mujer con mucha fa•
cihdad.
A.L.

L"- 111J.JER Y EL A.lJTOMOVIL.
El 11automovili~mo11 -palahra admitida ya en casi
todos los idiomas-.,igue conq uistaudo en París numero~os adeptos.
Ahora acaba de ingresar en sus filas la Duquesa de
Uzé3, y el examen á. que fué sometida la ilustre dama
antes de obttiner su permifo para t?"Uiar un carruaje
automóvil, ha sido los pasados dias el asunto de las
conver11aeioues de la alta sociedad parisiense.
Sobre su -automóvil ha palleado la Duquesa al tribu~al exam~nador, compue~to de un ingeniero y dos
peritos, guiando el carruaJe C"n toda perfección á
grandes y pequeñas velocidades.
Los "chauffeurs,11 como en Europa llamaná los que,
mas propiamente, d11signan en Estados Unidos con el
nombre de "motorms, 11 están muy satisfechos con su
nueva é ilustre compañera.

Figs 1 Y 2.-Tr~jes de media estaci(m.

Espalda.del modelo de la flg. l.

297

EL MUNDO

Espalda del modelo de la fl.g. 2.

LA MUJER INSTRUIDA
La mujer instruida es la inteligente compañera lle
su marido; ella lo comprende, vive de sus ideas y se
e1eva con él por sima delos prosaicos quehaceres domé~ticos.
El111 un día y otro dfa lo sostiene en las dificultades, en las luchas numerosas a que está sejeta la existencia del hombre.
Rus consejos son preciosos y su esposo halla consolación y fortaleza en confiarle sus contratiempos, sua
esoeraozas Y' SUB tristezas.
En el gobierno de la casa, la mujer instruida tiene
{¡, su ~argo la contabilidad: sabe lo que se gasta y lo
que se gana, y de ese modo mantiene una prudente
economía.
Et marido la aprecia, la idolatra y hace el elogio de
su mujer á todes cuantos llegan &lt;\ su casa.
A más dA todo esto, hay una cosa en que resulta
más el cometido de la mujer Instruida: la educación
de 1011 hijos.
Eu los primeros s.ños los lacta, los cuida de sus enf 1&gt;rmedades, etc., más tarde ella es qulen les pone el
libro en la mano para enseñarlos á leer, y razona con
ellos sobre infinidad de a~untos; puede decirse que
ella es quien les suministra las lecciones de cosas.
Cuando llegan sus hijos á cierta edad, los sigue en
sus estudios, los ayuda y los anima á continuar y á
triunfar.
La mujer instruida es un tesoro para un hombre,
es nn angel para sus hijo.s
Mujer que lees estas linee, ¿no quisieras ser como
el bello tipo de que hablo? ¿no quisieras ser una mu-

jer instruida?
RODOLFO MENENDEZ,

P URIFICACIÓN Dl!l LAS flABITACIONl!lB

He aqui uno de los medios más sencillos y eficaces:
Mézclense 140 gramos de agua, con 40 de vinagre y
140 de agua colonia y agrégense á la mezcla 50 gra•
mos de uiplocoRito de cal seca. Colóquese en una va•
sija plana, pónganse en el centro de la habitación,
cuyo 11.ire quedará puriCicado en poco tiempo.

��TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 16 DE 1898

EL ASESINATO DE LA EMPERATRIZ DE AUSTRIA.

·11
1111

1

1.-EI cortejo Umebre al salir del Hc,tel Beau Rlu~.:;e.
1

2.-Demostracl6n de slmpatfa frente al Hote-1 Beau Rlváge, en G;lnebra

11
1

AJUARES para sauz MARIA

Y LOHENGRIN, ejecutados en nogal americano, con.filetes oro y
tapizados con brocateles de seda, según sus propios modelos.

•

NUMERO 16

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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/',

EL MUNDO

sajes mts tiernos! y también toda ruborizada,
le callaba algunas frases, omisión que era un
golpe más para el corazón mártir del pobre con
fidente.
Cierto día Silvia eseribió á Jacobo una carta
en que se sintió tan inspirada, tan impregnada
de poesía, que en arrebato af~ctuoso h'lcia «el
buen padre» vino á ensefiársela entera, himno de
amor con que cantaba en la plenitud de la dicha
el corazón más tierno y más apasionado. J,as
lágrimas saltaron á lns ojos del Coronel. Una
carta así habría querido recibir!
Entre tanto las cosas sEguían su curso. Casi
diariamente iba el veterano al Ministerio de la
Guerra para apresurar las formalidades previas
al matrimonio de su ahijado, al través de la complicllda red de la burocracia militar. Adem,s hacía compras para la instalación del nuevo hogar,
algunas veces acompañado de la joven, y cada
detalle que habría podido ser sí de sí propio ó se
tratar11 motivo de una gran alegría, s ~ convertía
en un suplicio horrendo.
Era también preciso pensar en ciertas cueitiones materiales. Cierto que Jacobo era rico, pero
Silvia no tenía nada, ni aún la dote reglamentaria exigida ~ara la mujer de un oficial. y el Coronel pudo observ,.r que este pensamiento era la
única nube que solía enlutar la frente de la novia. Se vió entonces que el señor de Veraz salía
todas las mañanas sin avisar donde iba y llevando papeles bajo el brazo. El correo trajo cierta
vez á la sellora de Letellier una carta de un notario en la que le suplicaba pasara á su estudio
para negocios que la concernían.
Allí se la dió á conocer una acta por medio de
la cual el Coronel le hacía donación inmediata de
la cantidad exigida para su dote, y además, para
después de su muerte la instituía heredera universal de todo cuanto poseía.
Qué bella sería la vida si encerrara solamente
alegrías tan elevadas y puras como la, de Silvia
y Jacobo y dolores tan nobles y tan Vlllientemente soportados como los del Coronel! No habría en la tierra más que corazones delicados y
correctos.
Cierta ocasión recibió el Coronel una carta firmada con un nombre ilegible y en la que se le felicitaba por haber flabido desembarazarse de un
enredo importuno á la larga y haber asegurado
hábilmente el porvenir de la persona querida casándola con su ahijado que era bastante rico. E3. te, decía la carta, era verdaderament..J un golpe .
maestro. Se le aconsej11ba no mas en 9interés de
la paz del matrimonio, y eso porque el joven ·
cficial podía ser menos tolerante que su padrino,
que alejaran á un tal Leotardy predecesor de
ambos en la posesión de las gracias de Silvia.
El Coronel despedazó con disgusto el infame

Domingo 25 de Septiembre de 189i

de improviso, y desde el día siguiente la vejez
empezó; y quien había sido centro de todos los
vigores, no quedó más que para esperar el momento último y deseado.
¡Adios libros amados! ¡Adios encanto penetrante y dulce de los árboles vecinos, confidentes
en otros tiempos de sus esperanzas que se ~eshojaban como ellas al impulso del Otollo, baJo un
cielo sin sol!
El Coronel no salía casi. Alguna que otra vez
llevaba por el Luxemburgo sus pasos tardos y pesados, y contemplaba con mií·ada mel~ncólica las
parejas regocijadas que_ caminaban t1~rnamente
unidas y que hacían vemr á su memoria aqµellas
dolorosas palabras: demasiado ta1·de,
.
-Cuánto desmPjora ese pobre de Veraz, decu.
cierta vez acabando dd separarse de él uno de
sus antiguos camaradas en el Círculo Militar.. Y
no está tan viejo, pero con su naturaleza activa
IX
es la falta del servicio lo que lo mata. Asi nos paEl matrimonio se verificó al fin, pero modes- sa á todos. P11N qué diablos dejó su regimiento?
tamente y sín ruido. El Corc,nel era uno de los· tenía allí toda vía p11ra muchos aflos ....
testigos de su ahijado y Leotardy uno de los de
Tres meses después de su casamiento, Jacobo
Silvia. La Vi8ible . emoción del Coronel no sor- que estaba un poco inquif:t&lt;'. porque ya pasaba~
prendió á nadie porque se sabía cuanto amaba á días sin que tuvieran noticias del Coronel, reciJ acobo y muchos tenían conocimiento de la afee• bió unll carta del ordenanz&gt;1, en que le hacía satuosa amistad que lo ligaba con la desposada.
ber que su padrino estaba muy enferm.,o, y que,
Terminada la comida íntima que siguió á la aunque había mandado que no les d1Jera nada,
ceremonia, necesitó de todo su valor al despe- por aeuerJo del médico, les indicaba la convedirse, diciendo mientras un aturdimiento le obs- niencia de que ni un momento más retardaran su
Cll!'ecía el cerebro:
regreso á París.
-Que sean ustedes .muy felices, hijos míos.
En el acto se pusieron en camino; pero como
, En medio de su dicha, y dirigiéndose á la e~- si la misma palabra debiera pesar hasta el fin sotación del ferrocarril para su viaje de novios, los bre el infortunado Coronel, cuando ellos llegaron
aleg¡•es jóvenes no se fijaron en el tono grave y era ya demasiado tm·de.
dulce como una bendición con que fueron dichas
Cuando el tren en que vinieron entraba en la
estas palabras, últimas que debían oir de la boca estación de Parü, el sellor de Veraz se extinguía
del honrado y noble Coronel.
dulcemente sin sufrimiento visible, como una
Solo ya en su casa frente al espectro amena- planta á la que el sol no calienta ya.
z~dor de la vejez, al que sólo el amor podría ha- ..
Enfermedad de consunción, decían los médiber detenido en su marcha, el seflor de Veraz es• cos· enfermedad del retiro decían los viejos catuvo paseando largas horas por el salón que le ca~ar11das, enfermedad de amor tardío, esa fué
parecía inmenso y vacío. Fué luego al departa- la que lo mató.
mento antiguo de Silvia donde todos los muehles
Cuando Silvia se aproximó al lecho de muerte
empacados estaban listos para ser llevados fue- de su amigo, observó que con una de sus manos
ra de allí, y en el que nada le traía á la imagi- apretaba contra el pecho un objeto que colgaba
nación la presencia querida y la vida de otros de su cuello sostenido por una cadena de oro.
dias.
Dulce y piadosamente Silvia apartó los dedos toSilencio nada más .... silencio, soledad, aban- davía flexibles, y vió el relicario qne contenfa un
dono y muerte.
retrato de ella en miniatura obsequiado al CoM' Sentado sobre una caja, en· la que había sido nel el día de la boda.
a~coba de la sellora Letellier, el Coronel pasó una
Entonces de improviso Silvia comprtmdió.....
gran parte de la noche perdido en vagos ensue- y después de haber posado con unción sus iabios
llos, casi inconsciente. De tiempo en tiempo veía en la frente del pobre muerto, se arrodilló y estula hora en un pequello reloj dejado por olvido vo llorando largas horas.
sobre la· chimenea y un suspiro involuntario se
le escapaba del pecho.
H. DU PLESSAC.
Su energía que no era ya útil para nadie cayó
pasquia, pero sintió un sufrimiento amargo. Todo
quedaba transformado para él en la vida: el porvenir que era un cúmulo de horrores, el presente que era un abwmo de torturas y hasta su pasado, su querido pasado de honradez¡ tan intacto,
dulce y puro acababa de ser envenenado con la
calumnia. ¿De dón·de venía esta indignidad? ¿De
la mano de algún pretendiente desdellado, de la
de una mujer celosa de la belleza y de la dicha?
Poco le importaba. No quería ni a\Ín pensar en
el odioso ultraje, pero quedó por largo tiempo
en sus labios el amargo sabor del corrompido
fruto que mordió por casualidad. Este incidente
sin consecuecias directas, fué el último peso
arrojado en la balanza y que hizo inclinarse la
vida del Coronel del lado de la suprema desesperación.

TOMO 11·

MEXICO, OCTUBRE 2 DJll 1898

Recuerdos del 16 de Septiembre

EL SR. PRESIDENTE
t;OXDECORAXDO A LOS VETERANOS DE LA REPlJBLIC.l..

•

•

•

NUMERO 14

�262

LA.SEMANA

..

Domtn,rr 2 dt' Octubre de 1898

EL MUNDO

Un banquete presidido por el se:llor Gobernador del Distrito y al que asistieron el Ministrode
los Estados Unidos, el Presidente del Ayuntamiento y algunos distinguidos caballeros me;2Ci•
canos y de nacionalidad americana, solemmzó
la inauguración oficial de la Colonia del Paseo
que se extenderá dei:de la estatua de Cuauhtemoc
hasta el Bosque de Chapulttipec.
Una Asociación norte--americana «The Improvement Company» inició la formación del elegante barrio, cuyas residencias acreditarán el titulo
que tiene México para llamarse la Ciudad de los
l&gt;alacios.
Arboles y jardínes en la vía, pavimentación cómoda de asfalto, amplias aceras y subsueio sólido;
el tipo perfecto de una ciudad moderna, higiénica y suntuosa. Las residencias, artísticas como
los palacios de Niza y de Cannes, y confortables
como los interiores de Inglaterra y de los Esta•
dos Unidos.
• Qué rlüerencia entre el barrio naciente y la
ciudad vieja, compacta y gris, triste manchón de
tonos neutros caido en medio del risue:llo valle,
como indeleble rastro de la época colonial, férrea,
brutal y soilolienta . ...
Los que viven condenados á perpetua reclusión, en un horizonte de cimborrios negruzcos y
descascarados, de casonas ehaparras y de callejuelas, con qué envidia contemplarán las airosas
torrecillas y llls terrazas, las ventanas coquetamente encubiertas por un cortinaje de parietarias
y los jardincillos minúsculos· como una guirnalda
ó selváticos como un parque.
La civiliza.ción es activa en sus propagandas.
Su método es la enseilanza por el objeto: cuelga
un arco de luz y abominamos de los crepúsculos
del petróleo incivil, propicio á los crímenes y á
la pereza; nos ense:lla á hablará distancia con un
sencillo aparato y aprendemos á valorar el tiempo perdido en inútites correrías y el dinero gastado en intermediarios poco diligentes; nos dice
cómo se educa al niilo, sin esfuerzo~ ni crueldades, y el dómine rega:llón destruye la pnlmeta para hacer figuras gaométricas con el instrumento
de tortura.
Pronto cobraremos horror á esta existencia de
arenques comprimidos, almacenados en la vivienda ahogada por las emanaciones nauseabund11s
de la accesoria. Habrá demanda de luz, de espacios abiertbs, de comfor t. El biene3tar no es el
privilegio de los ricos. Los pueblos adelantados
conocen el secreto de vivir y dicen que la vida
confortablP. es para todos los que concurren á las
labores colectivas, obreros, intelectuales, capitalistas.
Para nosotros eso que es una aspiración natural
raya e¡:¡ prodigio; pero no, muy pronto acaso, el obtuso tradicionalismo verá ,iaer de un golpe los muros que aun nos separan del mundo ignoto en que
se mueven los emancipados. •

,..,
Los procedimientos varían. Ya no pr.:&gt;side A la
fundación de las ciudades la eventualidad estratégica de la defensa contra nómades rapaces.
Antes, las nuevas poblaciones eran aduares en
parte, y en parte campamentos.
Larga y penosa gestación de cultura! El guerrero inculto no abría paso á los maestros de
escuela é industriales, sino cuando desaparecían
algunas generaciones tragadas por la 1::arbarie,
entre el tedio de los desiertos y la holganza estipendiada.
Hoy :a industria omnipotente hace nacer en un
día emporios inmP.nsos y va sembrando A lo largo de los ríos, junto á las cataratas enfurecidas
y en los bosques vírgenes, establecimientos fabril~s en cuyo derredor se agrupan blancas barriadas.
Todo eso es improvisado y A la vez detinitivo
y sólido. No se olvida un solo lineamiento del
edificio social para los pioneers que se aventuran
en la conquista lícita de la industria.

,..,
El pueblo recientementé formado á orillas del
río Lerma, cerca de Juanacatlán, es de este tipo.
Hermosas caídas de agua, de una gracia panorámica que hace pensar en las torrenteras alpinas, agrupan entre el follaje abrupto las casas de

los operarios congregados allf para dar á las fuerzas naturales antes perdidas, aplicación cuyos
resultados s¡rán el progreso y el bienestar de
una comarca.
Veinte manzanas ó más ocupadas por habitaciones, y entre ellas, la escuela y -~l templ?· Aun
no se instalan las fabricas de teJ:dos, obJeto dt'
la nueva poblacion, y ya tienen los poblado~es
todo lo que exige el alma cuando desprendida
de las trbtes materialidades, vuela en pos de _la
ciencia y la fé, ideales supr~mos de nuestra exBtencía. ·

,..,

.Asf lo dicPÍi, al menos, los que representan el
pontificado del pensamiento moderno.
La ciencia, como las escuelas de arte y las religiones, tiene propagandistas desinteresados y
entusiastas.
La «Sociedad Mexicana para el cultivo de las
ciencias» celebró su cuart1:1. sesión pública en la
Sala Wagner. Una profesora, la Srita. Soledad
V. Sánchez habló de un tema, verdadera novedad y aún sorpresa para muchos: las últimas experieneias científicas cuyo resultado fué .obtener
el aire líquido.
.Aun familiarizados con los prodigios de la fí.
sica, no podemos sustraer nuestro espíritu al sentimiento de extrafleza con que recorre el pens'l.miento esos novelescos avatares del aire que sale de la máquina Linde para formar copos de
nieve sobre el fuego y sólidos martillos .ion el escurridizo azogue .... . .
Y de todas estas maravill11s que sobrepujan en
su pasqiosa realidad el suef\o de los alquimist~s
árabes y los milagros de Apolonio y del monJe
Rojerio, nos han hablado labios femeninos, los
labios qu9 antaiio sólo pronunciaban fórmulas
de servilismo ó de piedad impotente,
Hemos presenciado d·os triunfos para el pensamiento humano: la ciencia difundiéndose del oculto laboratorio par la fnmensurable extensiór. del
mundo, y la mujer, dign:ficada ante su conciencia y ante la humanidad que desata sus ligadu1·11s devolviéndole en independencia y saber todo
lo que ella nos ha dado de ternuras y nobleza
mor11l.

Profundamente significativa ha sido la v~lada
de la Escuela Preparatoria en honor de los heroes
de la Independencia.
El Se:llor Presidente asistió A ella con sus Ministros, y un público que ror lo numeroso indica
las simpatías de la juventud preparatoriana en
nuestra sociedad.
La sillería del salón de actos de la Escuela, ricamente esculpida, da al local solemne aspecto
universitario. Como todas nuestras escuelas, la
Preparatoria se ha enriquecido con los tesoros
conventuales, y la espléndida sillería de los Padres
Agustinos restaurada, es uno de los primores de
arte y tradición, más caros á nuestra juventud.
Hace pensar en la bor!as doctorales y en las arg11cias aristotélicas, en el trivium y el qua,&lt;f,rivium, en todo el aparatoso saber algc hueco yen
el formalismo del intelecto medioeval que albergó en los claustros y cátedras de la nueva Espalia ideas y preocupaciones, despedazadas en Europa por el Renacimiento y la Reforma.
Pero moy pe cos eran los que pensaban en los
buenos 1iempos de inercia intelectnal, la noche de
la velada. H11bía allí un gran ausente que llenaba
de memorias gratas y mtilancólicas todosl0scorazones; un muerto &lt;!Ue difundía su espirftu iluminando todaslaseonciencias con el esplendor desu fé
en el progrPso y de su amor á la humanidad. El
nombre de Barreda voht ba con devoción de millares de labios, como un testimonio de la nobleeficacia de su-obr11 genial, sancionada por el tiempo.
Es que sentíamos 111 estrecha solidaridad del
insurgente. de 1810 y del filósofo en cuyo pen·
samiento altivo nació la emancipación intelectual
de Méxíco.
No es posible que un hombre rompa todas las
cadenas; Hidalgo creó é impuso la fórmula política de la Independencia y Barreda nosdióelevan•
gelio de la verdad.
Dos generaciones, unidas por una fé y un propósito común, cumplen el humilde apostolado de
la doctrina, esa doctrina de concordia y progreso que hará perdurable y querido en nuestra patria el nombre del Maestro, el hé.r;'Oe intelectual
de Méxíeo.
Dick,

•

Domingo 2 de Octubre de 189ts.

¡lolitica Oitntral.

~orifeos de los intereses británicos y mosco•
vitas; y conforme la voluntad augusta del Soberano se inclinaba á favor de unos ó de otros, así
era el rumbo que se marcaba en la política exterior de China.
Solicitado el Hijo del Cielo por una especie de
fascinación á seguir los usos y costumbres de
los pueblos ol!cidentales, llegó á olvidar un punto l11s tradiciones cte su raza y los fanatismos de
su pueblo, y pretendió, iluso, en una nación petrificada, en un Imperio sobre el cual pesan los siglos
con la pesadumbre inmensa de lHs edades geológicas, pretendió establecer reformas transcendentales, que despertaran á aquella sociedad fósil,
que resucitaran á aquellas _clases privil_egiadas,
inmóviles cumo las cordilleras del H1malaya,
inmutilbles como sus altas cumbres, eternas como
sus ritos sagrados, para -iue entraran A la vida
activa, al movimiento incesante de los pueblos
modernos.

RESUMEN. - El conflicto chl!!O - El Extremo Oriente•
centro de todas las ambiciones -El pretorianlsmod&amp;·
Peli:ln.- ConJuraclones en el Palacio Imperial. - El :
desmoronamiento de! Imperio. - Los pueblos cadu ·
cos - El repartimiento fui uro de China.-Las confe- •
renclas de Parls. -La comisión esranola Y la comtslon americana. ·Las pretensiones de Washington y,
los deseos de Madrid. - La :ntenenclón de Alemania,
-Nuevos datos en el problema.- La Replibllca Ollpt• .
na.-Las aspiraciones de Agulnsldo. - La ocupación,
de Fashoda. - J,a expedición de Marchand - La Gran,
Bretana en el Africa.-La "cruz brltánlca."-Conclu,.
slón.

Negras nubes se amontonan en el Extremo•
Oriente. Allí donde se han d11n dado cita todos•
los apetitos y todas las cc,ncupiscencias de los grandes y los poderosos d~ la tierra, . ciérn:se en el '
espacio la sombra fatídica de la discordia, y Alas.
veces rasga el cielo el cárdeno fulgor del relámpago que anuncia próximas y espi.ntosas catAs•
trofes.
Allí está la figura del joven Honhenzollern, irguiendose altanera y puesta la ~tanta sobre~! territorio de Kiao Chao, pretendiendo conquistarnuevas y dilatadas posesio~es, para derrram:i~ el
exceso pletórico de población de su populoso imperio, para buscar nuevo~ mercacfos á la cre_ciente actividad de sus súbditos, para dar sahda á
los productos excesivos del industrialismo alemán.
Allí está también la serena y omnipotente per-sonalidad del Czar moscovita, siguiendo siempre la
tradición histórica que no encuentra coto á sus.
deseos·, ni límite á sus posesiones, ni fronteras á
sus dominios· allí está, levantandosu voz soberana p 11 ra agr¡gar á los dilatados dominios de sQ,
imperial corona todo lo que P.ueda de~moronarsa,
del caduco imperio de los HlJos del Cielo.
Allf también la seiiora de los mares, la vieJa.,
Inglaterra que no ceja en sus aspiraciones, queno retrocede un punto en su política tradicional,
que,due:fl.aenno remotos días ~e aquellas apartad_¡ts.
regiones, no quiere perd~r m un áto~o de ~u m~
fluencia, ni una perrogativa de. su soberama, m
un privilegio de su comercio, ni una moléculade
su poder.
Allí también la Francia republicana, presa co-mo otras potencias de la gran alucinación del kilómetro cuadrado; allí la conquistadora de Tonkin que tanMs lágrimas y tantos ~acrificios lecostara; allí la patria de Carnot quenendo extender sus dominios coloniales y restaurar aquel
imperio de los pasados días, en que compartía
con Portugal el dominio de l?s mares oríenta~es_
Allí el Imperio del Sol naciente, pueblo nacido.
ayer y ya con todoe- los apetitos de las viejas nacionalidades; ebrio con sus triunfos de Wey-HayWey y Puerto Arturo y mal reprimido su _enco_nocontra quien le cercenó el fruto de sus victorias
sancionado en los preliminares de paz de Shimonoreki pretende resarcirse de sus viejas debilidades y ~obrar con nuevas adquisiciones lo que alcanzara por la conqui.sta.
Allí por último la Unión .Americana, que embriagada con los fáciles tr~unfos de De~ey y
aguijoneada por las conqwstas de Agumaldo,.
' ha puesto su planta conquistadora sobre las Islas.
Filipinas· sin import11rle un punto los derechos.
seculares' de Espall.a, las glorias y las tradici?•
nes del pueblo que envió A Magallanes y sostuvo,
á Lrgazpi para adue:llarse del territorio tagalo ..
Y illspaila, apesar de las humillaciones á que ha.
tenido que sujet11rile, para suspender la guerra.
desastrosa que consumía sus energías sin fruto
y agot11ba su sangre sin objeto, dueiia de r~cos.
territorios en aquellos revueltos mares, reclama..
su derecho, exije en nombre de la historia laposesión pacífica del Archipiélago filipino, y aun.
promete nuevos sacrificios y habla de nuevo_s.
heroísmos, para no perder de una vez ese, g1rún hermoso de su rico imperio colonial de otro~: .
días.

*

**
Semillero donde se albergan
la conspiración
artera la ambición secreta y el pretorianismo,
inagot~ble, el palacio imperial de Pekín ha sido.
en estos dfllB teatrodetragediasintrincadas, donde no ha faltado ni la nota bufa de los vaudeviUes, ni la nota clásica de las antiguas creaciones.
helénicas. Sujeta la corte del Emperador á las.
influencias alternativas de Vmdres y San Petersburgo, ba bllbido violentes derrumbes y exaltaciones inespe1 atlas eutre los cortesanos, verdadero~

--

¡Vano intento! Entre la.
sombra se urdió la conjura.ción de camarilla; los genízaros se agruparon al rededor de alguien qué sostuviera con mano vigorosa
la bandera de la tradición;
los pretorianos con fútiles
pretextos de odio á Inglaterra y de amor á Rusiapotencias que igualmente se
disputan los restos del caduco imperio-obligaron A
la Emperatriz viuda á que
entrara en la conspiración,
y obtuvieron que con astucia inaudita, con arterías
dignas de los tiempos más
calamitosos del Bajo Imperio, abdicara el Emperador
en favor de la augusta dama, se negara á símismo la
soberanía y quedara recluido como mueble inútil y
estorboso en un rincónapartadode palacio.
Li Hung Chang, que por
mucho tiempo fué el porta-estandarte de las aspiraciones moscovitas, el célebre
virrey que recorrió el mundo civilizado en marcha
triunfal como un verdadero
soberano; Li Hung Chang
que encarnaba todos los
odios contra el inglés, y al
agitar sus resplandecientes
plumas de mandarín, provocaba discusiones en el
gabinete de Saint James,
fué desposeído de su omnímodo poder, con gran regocijo de los políticos britanos que se ufanaban ya al
encontrarla recompensa de
sus pasadas derrotas diplomáticas.
Pero la conspiración no
había concluido y la Emperatriz viuda , duefta hoy y seilora de los dilatados dominios que ha arrebatado á su augusto
sobrino enfermo, recluido, apartado de los negocios de Estado, anuncia ya la rehabilitación del
énemigo de la Gran Breta:lla.

***

.l

¿A dónde van todas esas aspiraciones que se
concentran en Pekin? ¿Cómo no esperar que en
un momento estalle en choque formidable la explosión de tantoa odios? ¿Cómo no creer quo allí
se amontonan los elementos de una terrible conflagración, y que una nota discordante e?tre los
gabinetes, una salida de tono entre los d1plomáticos, un arranque salvaje entre loa políticos chinos, roídos de ambiciones mandanirescas, haga
estallar la tempestad?
Los pueblos, lo mismo que los individuos, recorren paso á paso el camino de su historia. Mientras existen energías en su organismo, p~lpitaciones en sn corazón y relámpagos de gemo en
su cerehro, nada son los obstáculos, nada las dificultades; todo queda veneido al impulso de su
brazo, son llanos los caminos y sa desvanecen

EL MUNDO

las «fificultades. Pero cuando la carcoma de los
a:llos, la caducidad de las tradiciones, la enfermedad misma que consigo trae la vejez ha enfriado los miembros y debilitado la c,rganización, se
derrumban y caen en espantosa ruina, unas veces en medio del estruendo de fieros cataclismos,
y otras veces, callados y silencio.os, tristes y
abandonados, en dc,lorosa soledad. Los buitres
hacen presa de los cadáveres que c11en en el desierto ó quedan en lo escondido de la selva. La
competencia internacional c11e sobre los organis•
mos sociales que se desmoronan y acude presurosa A los repartimientos. Si por evoluciones anteriores, si por ley de integración, la nacionalidad
que se derrumba guarda en su seno vit11les energías, fórmanse de los despojos nuevas entidad:is
soberanas y surge, como á la caída del Imperio
Romano, toda una organización social que lfona
la Edad Media; pero si no existen gérmenes de
vida, mirase en las convulsiones de agonía de

A.&lt;JTO DE LA. CONDECORA.CION.

esos pueblos, una disgrog11.ción triste y dolorosa,
pero cliJlada, como sucedió á la infeliz Polonia.
Hay en el Imperio Chino, en medio de su civilización secular donde se ven las estratificaciones que han formado las eda&lt;les á su paso, hay
elementos suficientes para que ingertándose allí
· nuevos gérmenes de vida, resucite el continente
asiático A la actividad de la civilización moderna. A las solicitudes de las potencias occidentales ha seguido la desorganización, el principio
de descomposición en el seno de la dinastía. Segú.n decía en ocasjón solemne Mr. Chamberlain,
ha comenzado la desintegración social, y pronto
llegarA la hora de los repartimientos.

***
Como asociándose á estas circunstancias que
son más para despertar, más para estimular que
para acallar los apetitos europeos, únese A la
cuestión china la solución del conflicto filipino.
Maiiana se reunirá en París la comisión mixta
internacional, que al acordar las bases definrtivas de paz entre Espaila y Estadc,s U nidos, tiene
que decidir también la suerte futura del Archipiélago magallánico.

Llevan los comisionados espaiioles instrucciones categóricas del gobierno de Madrid, para que
aun á pesar de la cláusula aprobada en el protocolo de la paz, procuren -conservar integro aquel
territorio, entre los dominios de Don Alfonso
XIII. Sean cuales fueren las pretensiones americanas, sean cuales fueren los apetitos manifestados por los vencedores, los representantes de la
monarquía borbónica deben esf:rzarse y poner
todo su conato, á fin de que, ya que la dolorosa
derrota ha obligado al gobierno de Madrid · A
abandonar su soberanía en Cuba, objeto de la
contienda,. y á ceder el territorrio de Puerto Rico é islas adyacentes, siquiera en aquellas tl.partadas regiones no sufra menoscabo el patrimonio
territorial de Fspaila.
Están tan manifiestas las tendencias del gabinete &lt;le Madrid P,n este punto, que más de una
vez se ha hablado de cierta intervenció_n de Alemania para resolver el conflicto á favor de las
aspiraciones espailolas.
Ciertamente que no será
gratuita esa intervención;
es verdad que considerando de qué manera el Empe-·
rador de Alemania pretende tomar participación rn t 1
reparto del Extremo Oriente, no ha de embarcarse en
una aventura peligrosa por
amor á la dinastía y por
dar amparo al desvalido.
Pero sea como fuere, y haya ó no miras interesadas
en la actitud de Alemania,
se ha hablado con insistencia últimamente de ciertos manejos hostiles que
tienden á entorpecer la acción del ejército americano,
á cercenarelfrutoque quiere recoger de su victoria, y
si es preciso, á levantar las
huestes tagalas de Aguinal
do contra Ottis y Dewey,
suministrando armas á los
insurrectos y alentAndolcis
en su eterna rebeldía.
Aguinaldo que no se ha
dej11do conquistar entera·
mente por los halagvs y las
promesas de los americanos, adivinando q'u izá las
dificultades que se presen•
ten en lo porvenir, mantiene en lo posible su buena
armonía con los jefes que
imperan en Manila, sin que
por esto deponga ,su actitud
independiente, con vo'q ne
una especiede congreso tagalo para proclamar fa independencia de las islas; y
pasando por erieima de los
deseos de los Estados Unidos que quieren para sí todo el Ar-chipiélago ó por
lo menos la rica isla de Luzón, y haciendo A un lado
la insistencia espall.ola que
no quiere á pesar de sus derrotas abdicar de s11
soberanía er, aquellos ricos y extensos territorios,
pasando por encima de todo, acaba de proclamar
la República de Filipinas soberana é independiente.
Grave es el paso que acaba de dar el tagalo
insurrecto,á quien las victorias americanas han
proporcionado omnímodo poder y hcultadesdictatoriales más allá de Manila y de Cavite. Grave
es el paso, y poresoátiempo haenviadosusagentes áWashington parabuscaralamparode McKinley, la san~ión en sus peligrosas aventuras y acaso
el reconocimiento del orden de cosas que quiere establecer; y basta tiene la quellamariamos ridicula pretensión, de que sus representantes tengan voz
en las conferencias de París.

***
Puede afirmarse sin temor de equivocarse, que
ni los mismos amerícanos llegaron A ·pensar que
la victoria de Dewey el primero de Mayo sobre
la escuadra espailola del almirante Montojo, había deponerlos en un trance tan llenó de díficuItades, y traerles un conflicto en que acaso no
sólo tengan enfrente á .su enemiga Espafta, sino

,

.

'

�264

EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898.

Domingo 2 de Octubre de 1898

,r.1,

mTNno _

265

UNA PAGINA DE NOVELA EN EL POLO NORTE
NOVIO HELADO Y NOVIA. QUE ESPERA.....

***

Dr Luis Rodarte.- Zac.
tambié'l al poderoso imperio germánico. Due:llos de
Manila, capital· del Archipiélago, suefian, según la ,
opinión de algunos exaltados, con ser dueflos también
de las numeros11s islas; ante
esas aspiraciones se levantan Espa:lia que 110 ~ede en
sus derechos á pesar de su
debilidad, ~ tal vez Aleqiania que llega en nombre de
la fuerza.
No creemos ni en la posibilidad de nn conf1icto germano-americano. Son claras y patentes las declaraciones oficiales, para. que
dudemos de la cordialidad
de relacionas que existe entre las dos potencias; pero
la sola consideración de la
presencia de Alemania para
la solución d,11 conflicto ha
de ser muy poderosa para
que se limiten las pretensiones y las exigencias y
siga fácil y llana. la tarea
encomendada ~ los comisionados de París. Tal es
lo que aconseja la razón é
indica el buen sentido; y no
ha llegado el gobierno americano, nicreemos que llegue, á sentir el desvanecimiento de las grandezas y
la fiebre de las conquistas

Mientras el General Kitchener marchaba paso
á paso, firme y seguro á la conquista del Soudán,
á la captura de Jartún, A Ja destrucción del po- ,
der de los dervises y al ·aniquilamiento del Madi,
c&gt;bjeto final de la expedición anglo- egipcia que
iba á agregar al patrimonio del Jedive 1011 fértiles territorios donde se asientan las fuentes del
Nilo; por caminos extraviados, por regiones inexploradas y procedente del Congo, iba una expedición francesa al mando del capitán March!md
en busca del territorio sudanés; y antes de que
las avanzadi1singlesas pudieran impedirlo, llegó
á plilnt11r sobre los minaretes de F1c1shoda la band&lt;'rn de la República. Desgraciadamente para
11quella heroiM expedición, el pufiado de hombres que la formaba, un centenar de senegaleses
y unos cu11ntos sold11dos del ejército colonial, lleg11ron exhaustos, fatigados, rendidos, después de
una larga y difícil p"eregrin11ción, y por ende in•
c11paces de resistir al empuje de las huestes a11glo-egipcias.
Simult&amp;ne11mente ha ondeado sobt·e Fashoda
la bandera francesa y la bandera egipcia: una,

C""LLE PRINCIP""L-Sombrerett-. - Zac.

16 de Septiembre en Tehuacáo.

LA INICIATIVA DEL CZAR DE RUSIA

Sr Herliudo Lazalde.--Zac.
transversalmente la línea
británica qu«i tiende á dilatarse desde Alej1mdría hasta el Cabo. Pero Fashoda
pertenece al territorio conquistado por Kitchener; no
pueden alegarse los derechos de prime1· ocupante,
haciendo á un lado á sus
propietarios naturales. Jartún en poder de los ingleses
después de la sangrienta batalla de Ondurmán, les da
derecho á 111. posesión de todo el territorio sujeto á la discutida soberanía del M~di,
Digan lo que quieran los
jingos franceses, el gabinete de París habrá de renuncíar á 111s ventajas que en
otras circunstancias hubiera podido producirle E;sa
marcha heroica, esa peregrinación atrevida á través
de selvas enmarttfiadas, de
ríos que parecen torrentes,
de montafias inextricables,
que ha seguido el _Capitán
?ifarchand, esperando dilata1· los dominios de su patria, y ¡&gt;retendiendo romper
la cruz británica del Africa en donde, A menos de
serias com pliciones, han de
vers&amp; crucificadas todas las.
ambiciones de las potencias
colonizadoras.

defendida por un pufiado de heroE.s, y otra, sostenída por un ejército cubierto ccn los laureles
frescos de Oadurmán y orgulloso con la reeiente toma de Jartún. En otras circunstancias, la
p'}sesión de Fashoda h11bría sido de altísimo interés para las colonias francesas, habría sido un
punto de apoyo importante, que ligando el imperio de Menelick con Túnez y con Argelia, á través de Ja región de las Ctttaratas, habría cortado

Sr. Leonides LI. y Valdés -Zac.

Lle. A.mado Lárrlva.-Zac.
al grado que lo empujen á. peligrosas y desconoeidas aventuras, con una potencia de primer órden en cuanto á. lo militar y muy próxima A serlo en cuanto á. lo naval.

Sr. .J"uan B. de la Parra.-Zac.
Fotogmfias de José Pérez Chávez, S0111,brerete, Zar.

Uno de loF compañeros de Andrée, Nils Strindbeg,
ea un joven de treinta 1iñoa que era profesor en la
universidad libre de Stokolmo y discípulo de la Upsala. Joven y hermoso, sintiendo anhelos de aventuras
y dti gloria, quiso u.nirs~ á 18 expedición ~e Andrée_á
pesar de teliler una vie¡a madrti y una Joven novia
q~e hace catorce meses que le esperan con ansiainau•
dita.
El 11 de Julio de 1897 cuando en Spitsberg empPzó
á soplar el tan d11aeado viento Sur que habla de impeler el globlo "Aguila" hacia las gélidas regiot1es
del polo y cuando Andrée dió la SPñal de partida para
aprovechar ese soplo propicio. Nils Strindberg se acerco á. un francés que habla trabajado en asuntos aereos,
táticos. de nombre Alejo Machuron. para suplicarle
que hiciese llPgar á. manos de su pr&lt;,m..tida una carta
Que Je entregaba juntamente con las últimas foróg-ufias que Machuron habla de sacar tan Juego el «Agui-

$i la Gran Breta:!la ha sufrido rnveses 1y experimentado desencantos en su política china, su
actitud en el continente africano es cada vez mAs
resuelta, más firme, más incontrastable, ya se le
considere aislada ó en relación con la pretendida.
alianza anglo-germana.-X. X. X.
-

tes cifras que tomamos de periódicos francPses Tan
grand,- e-s esa desproporción que nadie dudará. de la
po11ibilidad de 11plicar remedio tan sPncillo . .probada
Su signiflcaci6n real y econ6mlca.
como está. su eficacia, á. un estado patológico cuya
gravedad es palpable.
en ~Omil millones de pesos lo qu11 ha coPtll•
Un acontecimiento de importancia y por completo doCa1cúlase
á Europa la paz armada, esto es, el aumento de
ine~perado, fué el redcripto por el cual el Emperador gastos
militares de 1870 á la fecha
de Rusia tomó la iniciativa de una propo,ición que
Para 1-'l año que cursa pueden repartirse los gastrs
"tiende á. aliviará. loe pueblos del pes9do fardo de la de la paz armada Pntre las seis g-rand es potencias, de
paz armada. Coincidencia ■ingular. Apenas murió la manera siguiente:
13ismarck el crtiador del orden de cosas existente, lanInglaterra, mil diez y siete millones de fr1incos.
zó el Cz:tr su generosa propoeición iovitaodo á. las poRusl1i, novecientos dieciocho millonf's de francos.
tencias á un arreglo para establecer sobre bases sóFrancia, ochocientos ochenta'y un millon11s.
lidas dt1 iuaticia y concordia la paz definitiva,
Alemania. ochocientos setenta v ocho millones.
Creen algunos que es utópico el pensamiento de
Austria, cuatrocientos cinco millones.
Nicolás JI y para ello se fundan principalmente en la
Italia, trescientos setenta y ocho millones.
supuesta imposibilidad de que Alemania y Fraucia
Tuglaterra es J,i que ·~ asta más por la extension
aleguen á. un acuerdo apoyado en mutuas conce11iones enorme que ha dado á. su marina de guerra, para conde los derechos que una y otra nación alPgan sobre el seguir que supere á. las dos marinas más poderosaa
oterrlto~io cedido por la segunda t1n 1870; pero los que d11I mundo
asi piensan no.han reflexionado en -el peso qne tiene
El ~ño de 1880 Francia ocupó el primer lugar Pn
una decisión. cuando emana del soberano más pode- esos g1tstos ruinosos. pues ascendieron á mil diez y
roso del continente f'uropeo, y tampoco se han ocupa- PlllR millones de francos, de los cuales, ochocientos un
·do en pesar la fuerza que cobran dia á dia las ideas millonPs se aplicaron al t&gt;jército de tinra.
Tehuaeán.-Grupo de losnrgentes.
-de justicia y la necesidad de atenderá k,s verdadeEl MinMro de Marina de Francia. M. Lockroy, ha
iros interesPs de los pueblos.
hablado de la urgencia de rehacer l&gt;t flota francesa.
Un periódico de San Peter¡¡burgo considera negocio Nuevos y continuos gastos en perspectiva ....
la• .emprendiPRe ~u aerea peregrinación. Strindberg
-tactib1e y aun sencillo, l1t nentr111ización de los tPrriestaba conmovido al hacer esos encargo2, y y por fin
torios que 110 di11putan Francia y Alem,i.nia, máxime
partió bruscamente á. embarcar~e en la canastilla del
*
bajo la presión resuP)ta y conciliadora d11l Czar; pero
globo .'f&amp; ocupada por sus compañeros Andrée y Fraen*.
hay más, suponiendo que las complicacioueR entre
Se ve, pues, que las seis grandes potencias habl'á.n kel.
las dos potencias mencionadas fueran irres.lubles pa- gutado este año cerca de cinco mil millones de fran*
cos en el pl't&gt;SUpuesto de
la paz armada; p11ro estas
Hil paPado ya más de un año desde la partida de I!'
son las cifras vi1,ibles, falta Pxpedición y no Pe conoce la suerte que hayan corninscribir la suma de lo que do los valnosos tripulantPI! del •A!l.uila.•
importan o&amp;t"as partida. no
Entre otros e~fuerzo@hechos para encontrarlo•, parmenos ruinosas de la que tió una espedición al mando dt'I teniente Wellmaun
llama un l'"riódico francé~,
"or~la de armamentot1 pacificos.11
Loa daños que el estado
actual ria desconfianza mternacional inflige á. los
pueblos son enormes, pe10
es posible calcularlos
aproximadamente.
Cada ciudadano repre·
sen ta un capical intelectual
y material cuyo traba.jo Pe
computa en la producción
de la riqueza nacional Ca•
da hombre sustri!.ldo al cocomercio, á. la industria, á
la agricultura, etc, constituye una pérdi,ta que no
puede bajar de seia francos
diarios por término medio,
ó lo que es igual, una pér•
dida anual efe trabajo de
1,800 franco s por soldado.
Dado el efectivo de . . ..
2.894,uOO hombre~. lit pérCasa del Sr. Salvador Bracho.-Sombrerete.
dida representa 5209 millones.
·
-cfficamente, poco ha de poder ese conflicto si se comEl total de los gastos y
para su importancia con el aflictivo e~tado de Euro- costo de los ejércitos de las
pa á causa de los armam9ntos que sostienen su iues- seis potencias. representa
table equllibrio
pues, una suma de diez mil
Si hacemos á un lado lo~ intereses puramente poli- millones de francos.
ticos de lc•s gobiernos. es fácil comprender que la g-ran
Calcúlede todo lo quepomasa de Jo,i pobladores de Europa tiene en máa el dria hacerse con tanto dibienestar individual y los derechos á la vida y al pro- nero si en vez de consumirducto del trabajo de cada uno, que á. esas rencillas lo improductivamente en
• -que en último resultado no son, aun en las repúblicas,· locas aventuras ven soste•
sino un residuo transformado de las antiguas luch!1s ne:: ejércitos y 'flotas, fedinásticas.
cundaran las iuduatriasque
Utópica serla la idea del (.)zar si pretendiera extin- alimentan la vida de una
guir el eterno conflicto entre las razas, dominadas nación, no las que la mapor a~pirllciones de expansión y preponderancia; ni el tan y aniquilan.
Czar de Rusia con todo su poder ni cien coogre~os
Por rico que sea un pala
lograrlan pont"r coto á. los antagonismos económicos, loa gastos militares excesi-que á eso quedan reducidas las humanas luchas.- vos lo empobrecen, y lapoPero no, él propone lisa y llanamente, la supret1_lón de blacióa sufre miserias que
laa causas facticias de malestar dentro del continente nanea conocerá.o los pueeuropeo y un arreglo pacifico para !.is dhcensiones blo~ afortunados que pueque no tienen alcance fuera de las Intrigas de gabine- den aplicar el producto inte de loe reye~ y polWcos.
tegro de su industria, al
bienestar privado y al pro•
greso da lii, colectividad.
•*•
Claramente 11e ver A,la desproporción que existe en•
El monumento de la Independencia en el momento de ser
~
tre las causas del mal y sus resultados CQn las siguiendescubierta por el Gobernador de Puebla.

••

•

�Domtngo 2 de Octubre de 1898

EL MUNDO

266

Domingo 2 de Octubre de 1898

?67

EL MUNDO

OBRAS EN EL RIO LERMA.PARA PROTEGER LA CIUDAD DE ACAMBARO.

Continuación de los trabajos.

El principio de los trabajos en las márgenes del rio.
dt-sde el pnerto noruPgo Tromsoe haria la escualída.
tierra de Francisco J usé á. bordo ael FrJthjof.
El se¡?undo comandante de este b11rco ha.escrito
una catta al hermano de Andrée que ha bita en Gotheburg, de la cual extractamos un trozo:
"Estamos lejos de todo lugar habitxdo y nos hallamos
en la Tierra de Francisco José; abanctonamos á Ar·
kangel ayer á las tres de la tarde; hasta hoy todo va
bie11 y nuestros 83 hombres están dispuesto11 á. todo y
están llenos de valor.
Además de las cartas y periódicos quA he recibido,
tengo también una carta dirigida á Nils Strindberg
para entregársela en caso de hallarle. La letra de la
cubi+'rta es de mujer y me presumo que será de ~u novia Puede usted, si la conoce, de!)irle que esa carta
está bien segura y que eF pero dár11ela al destinario en
brevP..... ámenos de que su mano helada no pueda
ya 1ecibirla ......... 11
No cabe duda: esa carta es de la mucha.cha sueca
novia de Strindberg, que desde ha.ce quince meses pena por n-cibir 11oticiaij de su dilecto.
Cada aurora que despunta es para ella una dulce es•
peranza y cada l'r~pú~culo vespertino una desilusión
tremPnda. Y ruega a Dios sin cesar que ta expedición
auxiliar encuentre 1\ su prometido.
MiAntras tanto su carta a1ravie~a. la11 inexploradas
y gélida~ regiones de la. tierra de Francisco José, dentro de la balija rlel tenie1,te Wellinann .q ue acaba de
dej,u el Fri-thiof con ocho marineros para seguir las
traz~s del destm!',tario y de aus compañeros.
¡Ojalá te11ga éxito su generosa y audaz empresa!

"DEJANIRA"
LA NUEVA OPERA DE SAINT SAENS.

La representación de 11Dejan·ra 11 últimamente efec•
tu,da. en Bezlers, es una de las más bellas tentativas
y una de las más bellas realizaciones d11 arte que ha•
y amos visto en mucho tiE&gt;mpo.
·
En una corrida de Bezierd, contagiado Saint S11ens
por las pasiones dela wultitud de las gradas, tuve la
visión de los dramas esquiliaoos que presenciaba el
publo de Atbnas. No poula haber mE&gt;jor escenario pa•
ra un ensayo de rest1rnració11 del ttiatro antiguo con
el genio particular de su intriga y su decorado pro•
pio. Un Mecenas inteligente, M. Ca.btellon de quien

era hués¡:&gt;ed Saint Saens se entusi11smó con· la idea
del mac.,11tro y se d11cidió, á rei.::izarla á t_oda. c~_ata.
Luis GallE&gt;t se eucargo del drama. Saint Saens de
la mú~ica. Jambon del decorado y Castellon_ fué el al·
ma que daba impulso á sus colaborad?res: s10 e10?ar•
go, no hay que olvidar que una corrida de toroR JDS·
piró 11 Dejarina,11 no seamos implacable con la tauro·
maquia.

* ••
Los autores do Dejanfra., 11 en tanto que puedan
permirirlo el espfritu de nuestro siglo y sus hábitod
de arte teatral, han querido hacer una resurreccióu.
Y aquf se presentaba una doble exigencia, casi una
antinomia.. porque Eros y Ananke son para el alma
moderna dos maestros ue caracteres antagónicos. .Pa·
ra interesar al público era preciso mezclar el amor y
la intriga, y para conservar la sensación de los graudes trágicos griPgos, dará la obra t-1 carácter de una
epopeya dramática dominada y conducida por la fatalidad Gafüt realizó la obra hábilmente con ligeras
modificaciones de.la leyenda de la muerte de Hercu·
les, tan conocida, q1.e es inútil dar aqul el a.nálit1is de
la pieza.
Baste.decir que Yola, deseada por Hércules lo rec'-a:za porque atna á Filoctetes, amigo del heroe y que
está •D con11ivencia con Dl'janira. la cual hace ve11tir
al semiaió11 la túuica de Neso pues según ellos con.
e~e t~fümáu volvt'ria Hércult•s a DE&gt;janira, cu,npliéndo~e la promesa pérfida del centauro.
Hay un punto sobre el cual debemos insistir, porque indica 1,. habilidad é independencia de procedimientos de Ga.llet, Rompiendo cou el hábito qu11 le
imponía. la obligación d11 escribir en verso el drama,
lo e~cr1bió en prosa rítmica, lo que le d11jaba mayor
libertad de expresión, conservando al mismo tiewpo
la dulce música dt'l verso.
La música no interviene eino en l~s diálogos que á
la u@aoza antigua ~o tien11n los corifeos y 1011 coro~, y
pará subrayar los pasajes característicos y más palpitantes del drama. También hay un baile. pretexto
para una música encantadorR. Por lo demás, el baile
es un capricho fuera de lugar en una resurrección del
teatro gnego.
11

***
Cuando en la sala de Minerva presenciaba la multl•
tud desde lo alto de las gradas, la lucha feroz de los
heroes contra la fatalidad, vela extenderse sobre el
muro de la escena, como una decoración natural, el
par.orama mar11vi1Joso del Atica que confundia el escenario con la gran patria. grie,:a. El espectador vibrab11. con el actor, no tenla aqut\l ante los ojos una
ficción s.no 1.. realidad, los mi.terios terribles del pa-

Aspecto del nue,·o cau&lt;&gt;e del río.

sado. Agitado por una fé intensa, temblando por Al
porvenir de la patria á. la que vela á. mE&gt;rced del des·
tino, sufria con los Atridas, y gemía con ~di¡:.o.
E,-ta es la inipri•sión que ha querido darnos Jambon
en las decoracionP.B pintadas por PI, decoraciones
m11gnffi~as más allá dP toda E&gt;XprePión. Detrás de la
esce11a se P-X tiende la campiña de Oeehalia: sobre la
colina lQs monumento~ gra11dlosos y más allá, la ciu·
dad protegida porlas divinidades tutelares y losmon ·
tt&gt;s nivosos: ª"' diría quP esrá uno frente á Atenas, tl
Acrópolis, el Partenon y las Propilea@; la impresión es
perfecta.
La obra de Gallet es hermosamPnte bomC1génE&gt;a y
animada por un gran soplo dramático. Realza estos
méritos la múPica de ~alnt-Saens que reflfja tedas
las cualirlades del maestro. Destácanse el preludio que
acompaña el prólogo, la escena dramlltica del acto
sl'gundo, la salida de D,.,,j,mira., el final del acto tercero con un coro sostPnido por efecto de harpas ma.•
raviHoso, al modo de vVagner, y por último e.l penetrante y apasionado epitalámico del cua1 to acto.

L'\ intfrpretación de la obra fué, según dicen loepE'lriód1cos t-xcelente en su conjunto.
"La multltud de loe espectadores se Pntuslasmóleemos en una reviPta- y como la multitud antigua,
vivió la vitla de loe beroes, combatió con ellos y sufrió sus tormentos 11 .,_
"Era un púl:llico griego: cuando Hércules devoratlo
por el fuego interior. maldijo á losdiosPs v á. los hombres, el alma de Grecia vibraba en todae·bs alm11s...
¿Qué tiPne de E&gt;xtraño que ese episodio dramático y
hMóico fuera silbado E&gt;n Lyon?
La obra de Gallet y Saint Saens es para 1011 espa.•
cios abierto11, para los puE&gt;blos áridos de luchas, de
Pnsueños brillantes y de plá~tica; es para. los pueblosdel medio dla.

MONUMENTO ERIGIDO A LA 1\IElMORIA DE

ALEJ..a..NDBO

I I EN MO~COW

El domingo 28 de Agosto se inauguró el monumento á que nos referimos en estas llneas.
La presencia dE&gt;l l!:mperador y de Pe augusta espo•
sa, rodeados de los miembros ¿e la familia v de los
altos dignatarios del Estado, el aparato militar que
se d11splegó y la numerosa concurrPncia, todo contribuyó á. dar carácter solemne á la fiesta Los representantes de los diversos pueblos d 0 1 imperio moscovita., formaban un grupo pintoresco, compuesto de

El rio crecido por las últimas Iludas.
Fotografías de Rafael, Olvera

•

***

•

cosacos kir~bisee, indígenas del Asia Central con
sus vestidos de et-da rica.mente bordada, etc., etc.
Los soberanos con su
comitiva. IIE&gt;gHron á. la. plaza.el día indicado d11spués
del c1ero, el cu1!1 Palló en
procesión del MomJEterio
de Teheudovo. marchando
á la cabeza el metropolitano.
Este celebró un Te Deum;
ee rezó por la prosperidad
del reina.do de Nicolás n y
por el descanso del alma
desu llorado abuelo. En seguida cayó el velo que cubría la e~tatua, y el Empe•
rador, dirigiéndose á. las
tropas, dió la orden de
"Presenten armas, 11 y to•
do e los concurrentes se
arrodillaron
Terminó la ceremonia
con el desfile de (.¡ e trrp11s.
durante el cual la multitud
no dejó un solo momento
de aclamar al Emperador,
confundiéndose los bravos
y aplausos populares con
el sonido de las músicas,
1ªª salyas de artillería y
os repiques.
_ _ _.
l ·-Nu-utvítlemos que Tico1ás II hizo coincioir el homenaje solemne rendido bl
Czar libertador con la E&gt;n ·
trega á las potencias dt&gt;l
manifiesto en favvr del
desarme.
El nombre de Alejijndro
II, abuelo del actual Emperador, es célt'bre y amado
en Rusia por el grande acto de just:cia de 11u reinado, la emancipación de los
si0 rvos.
El monumento s11 eleva
Sllbre una gran tPrraza del
Kremlln. frente al Monasterio de los Milagros, sobre
la torre del Salvador y E&gt;!
campanario de I van Veliki.
La estatua de dimensiones colosales, está sobre un
pedestal ¡ de már1,1ol rojo:
rodéala. una galería, hecha
según el antiguo estilo ruso, decorada con retratos
en mosaico, de todos los so•
beranos que han ocupado
el trono imperial Laméntase que no h11ya algo que
simbolice la abolición dela
servidumbre, tJtulo que

tiene p11ra 111 l!'lori11 ,,, Emperador Aleja11dro JI.
LA CONDECORACION A LOS •
VETERANOS
•

Uno de los rt-cuerdoR de
las últimas fiestas de S,•p•
tit·mtire es el que hemos
quelid_o conservar fin los
dos primeros grabrdos de
esta edición.
Recordarán nuestros lectores que el Sr. Presidentl'I
de la República condecoró
á algunos de los-veteranos
de la guerra de Interven .
ción y que á su vez :ecibió
la condecoración que puso
en su pecho el SPrretario
de Guerra por ~erviclos
eminentes prePtados á la
Jl~tria en la época de la
Reforma.
Creemos que con ePtos
grabados queda cumplido
el ofrecimiento que hicimos de dar en nueEtro semanario lo más notable de
las últ:mas festividades.

L.a.s fie.s.tas -patrias
en Sombrerete y Tehuacán.

•

I N AUGUJ!A CJON JlEL MONlTMllNTO A LA MEMORIA DI! A T,E.I A!'DRO II ES

Mo•cow.-1.

Publicamos algunos graba.dos "relativos 1\ las fiestijs patrias celebradas en
Scmbrerete. (Zacatecas) y
Tehuacán, (Puebla. )
Como vera.o nuPstros lectores, hay algo interesante en los E11tados que es
preciso tomar en cuenta:
el entusiasmo unánime con
que se conmem1 ra la gran
epopeya nacional, signo de
una estrecha solidaridad
de recuerdos y aspiracio•
nes, acompañada en todas
las regiones del país por
un progreso incesante en
todos sentidos.
Además debe notarse el
resultado de loA esfuerzos
en pro de la instrucción lai•
ca de la niñez. Ya no hay
población de la república,
por -peq~eña que sea,en
donde no se dé ,especial
im¡mlso á las escuelas públicas, infundiendo á loa
niñ os los sentimientos r
virtudes que forman el civismo democrático.
Jl'r, C11'TE.JO.-2 Fl, M OJ,,'Ul!E:STO,

�Domingo 2 de Octubre de 1898

EL MUNDO

268

l

269

11:LMUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898

REPRESENTACION DE ••DEJANIRA.." EN LA. ARENA DE BEZIERS.

EL PODER DEL R'ECUERDO

t

Ahora que he roto ya, aunque no haya sido más que
•&lt;ion las tres palabras de mi mensaje, el silencio en
que me había encerrado y que hice un esfuerzo para
salir, aunque no haya sido más que por el tiempo ne.:esario para llevar al telég:afo mi mensaje, he rflC0·
brado por unos instRntes algo de mi vida pasada y
quiero antes de entregarme de nuevo á mi clausura

~ m~~

LA CORONA EE LA REINA DE HOLANDA.

OBRAS DE PROTECCION

Descubrimiento
de la estatua de la Indepencta en Puebla.

CONTRA LAS INUNDACIONES DEL RIO LERMA.
El Gcbierno del Eitado de Guanajuato ha llevado
á buen térwino las obras á. que se réf1eren ou11stros

g ·abadoR, con el fin de balvar definitivamente á la
ciudad de Acámbaro, defond:éndola de las terribles
!nuudaciones que en diversas épocas han asolado esa
población.
La Administración del Sr. Obregón GoozA!ez emprendió los trabajos, con fondos d,:,l Erario del Estado
de &lt;3:uanaj11ato y con el auxilio que le prestaron. el
Gobtflrno FedPral y la Compañia del Cnmino de Fierro Nacional Mexicano.
EFt&gt;t obra importantlaima de dPRViAción óel curso
d&amp; Rlo C.erma. rué trazada. por el Ingeniero dPl Estado rle Gua1,11juato. Sr. D. Ponciaoo Aguilar Aprobaron PI tr~zo del Sr Aguilar loa ingenieros del mencionado Ferroc11rril :11.acional Mexicano á quienes se
consultó aubr.i 111 particular.
.
El C11pitán Emeterio C. Hurria, Jefe Polltico de
Acám baro, fué comis'onado para la ejecución del proyecto deap)Pgáodose la mavor actividad pues en menos de un año quedó conclui"a toda la obra.
El co~to de ell11 fué .de $50,000 de los cuales correspsndiPron al Gobierno del .l!;stado de Guaoaíuato
$15000,

Aunque ya hemos dado en estas columnas descripciones y grabados del monumento. objeto de estas lineas, creemos interesante á titulo de recuerdo el que
aparece en la edicj.ón de hoy.

La caricatura en el extrangero.
Gladstont1, León XIII, BiPmarck,-el gran liberal, el
gran pontífice y el gran diplomático; 11ólo sobrevive
León Xlll para contemplar, frPnte á los bustos de los
dos que han desaparecido la obra que consumaron en
vida.
No necesita explicaciones la reflexión del Papa; el
earicaturi~t.. ha escrito. cruelmente para Bismarck
esta frase: "El borr,bre de sangre y hierro." En cuanto á Gladstone. 11 The great commont-r," todo es veneración y respeto, y la palabra commoner, indica suficientemente la , impatta delos norte--americanoe hacia
Gladstont'. que fué ante todo y sobre todo "un representante del pueblo."

.

E~ de mencionArse el desprendimiento de.l Sr. D.
Juan Llamedo, quien proporcionó graciosament11 para la obra en rllferencia toda la madera que se empleó
en ella, cediendo además el terreno que fué nticesarla ocupar.
No podemos en estas breves lineas dar una. idea
completa de la notable obra de defensa contra las crecientes del Lnma; pero baFte saber que el 1,ño pasado
fueron los estragos causados por la inundación má.s
graves de lo que hablan sido en otras ocasiones. y no
ob~tante que la creciente es mayor aun este 11ño, el
caudQl inmenso de las aguas dd rfo pasa por su nue•
. vo c_auce ain·alarll!a~ á nadie. pues antes por el contrario, todos se fehc1tan de la abundancia de un elemimto tan orecio@o para la agricultura y la industria.
Por este hecho podrá a.preciarse la importancia de
la obra á que nos venimos refiriendo.

La Corona real de la casa de Orange, cuidadosamente guardada en el tesoro del Haya vale dos millones de francos
No tiene por su valor intriosPco una gran importancia flutrn !lis joyas similares d.., Europa.
La del Ozar tien11 en la. parte superior una cruz de
rubi~s adornada con cinco enormes diamantes valiosisimos.
La de la Reina de Inglaterra se ~ompone de un espléorlido rubí y de un zafiro, ocho esm11raldas, veinte
turquesas, doscientas setenta y tres verlas, mil trescientos sesenta brillantes y mí! doscientoR ochenta
diamantes en rosa; está valuada en doce millones de
francos.
La del Rey de Portugal tiene piedras preciosas valuadas en treinta y ocho mlllonPs.
La corona más rlc11,-sin contar la tiara. del Papa,
-es la del Sultán deBarode formada de cinco hileras
de diamantes que representan un valor de cuarenta
y nueve millones.

Su Majestad Nicolás 11, Czar de todas
lasRmdas.

Huelga agregar una palabra más á las de San Pedro, á no ser que se rté un sPntido á la caricatura,
representando con San Pc.1dro á la posteridad que _en
sus juicios no reconoce vasallajes.

LA CARICATURA EN EL EXTRANJERO

j

- .......

~{-~-_. -._ ~~~==·
DESPUÉS DE LA MUERTE DE BISMAROX:.

Los tres "grandes hombres ancianos."
(PucJc, N. York)

EN LA PUERTA DEL CIELO.

\

'\

EN EL OLIMPO.

San Pedro á Hismarck.-Sed bien venido; pero os
LIP¡ra Biemarck, (El personaje que corre es Napoadvierto que aquí yo soy el canciller.
león III).
(Der Floh, Viena.)
(Humoristische Bl&lt;ette:r, Viena.)

.

Te acordarás igualmente de que en el entreacto mi
marido nos propuso irá tomar u·n refresco á la cantina y que un poco cansada del viaje y encontrándote muy á gusto en tu asiento preferiste no moverte, le
di~te las gracias y permanecimos en el palco mientras Jacobo fué á fumar tu cigarro al peristilo.
Y te acordarás, en fin. deque aquella mujer se levan·
tó un instante después para salir y que tú digiste entonces, todavia prematuramente: "mira; parece que
la joven linda va. á reunirse con tu marido: en tu lugar, yo no esta ria tranquila."
Todo esto es muy sencillo, muy llano. muy insignificante en apariencia para ser conmemorado, porque
eso es la vida cuotid\ana en su marcha más regular,
más banal y más monótona. Una amigl1- que vive en
un rincón de la Bretaña y á quien se ama mucho, viene de visita por algunos días correspondiendo á reiteradas instancias; se la. lleva al teatro, alli está en
las butacas una mujer dé vida alegre y el marido ea.le del palco y va á fumar un cigarro durante el llntreacto ¿qué hay de alarmante en todo esto?
Y sin embargo. es de esas nonada~ y de esas contorsiones de marionetas de donde nace todo un dra-

Hercules y Dejan ira ante la hoguera.

El teatro al aire libre.

ver, te convierten en la única causa de todo, en la·
causa f,.,tal.
Como recordarás, el dia de tu llegada quisiste ir al
teatro y tomamos un ¡&gt;aleo bastimte cerca del escenario, colocándonos las dos en primera fila y J acobo detrás.
•
Recordarás también que frente á nosotros, flD las
butacas, se encontraba una mujer, y que volviéndote
á mi m , rido le preguntaste. ¿Quién es esta joven tan
linda? No la conozco, te contestó pero sola, con ese
traje y en ese lugar, debe ser alguua perdida de mar-

1
y mis triatezas Pscribirte y repasar describiéniiotelo el drama qu~ ha aniquilado mi exietencia.
Tengo tu carta ante mis ojos: la vigédma que me
has dtri•,-jdo en estos últimos seis meses sin lograr
arrancar~e á mi mutismo, á mi muerte. "Puesto que
no quieres contestarme,-l!le dices- voy á verte. Así
pues si mañana no he recibido una palabra cualquiera
tuya,' tomaré el tren y partiré: quit1ro absolutamente
saber lo que significa tu silencio." No, no vengas,•:
te contesté colérica. Ya comprenderás y excusarás mi
laconismo colérico.
¿Conque que quieres saberlo? .... ¿quieres? ¿y para
qué? Ptiro tal vez esto me alivie y en todo caso servirá como explicación de mi loco telegrama.
Ya otra vez has venido, hace seis m~ses justamente,
pues fué el 1° de Agosto. Bastant~ te habia rogado,
suplicado instigado para que deJuas por algunos
días tu vida hacendosa y las vulgaridades de tu aldea,
y ahora comprendo mi exaltación nerviosa al desear
que vinieras mi ansiedad imperiosa y, como enfermiza de tenerte ámi lado: el fatalismo que es la leytntima y suprema de nuestra. vida, me impuso este esfuerzo, porque la hora del mal habla irremisiblemente
llegado
Por tu causa por tu venida estuve á punto demorir.
1Ay por qué nd sucedió a3f! Pero salvé mi vida y lo que
no pudo salvarse fue mi dicha. que la perdí toda, al
perderá mi Jacobo, á mi marido.
Te preguntarás cómo ha podido suceder cosa tan
inverosim,il y cual haya sido tu falta; pensaras que
estoy loca ó que mi imagina.ció~ se forja invenciones
fantásticas.-Ayl no, pobre am1g~ ~\a, nol todo esto
es enteramente exa~to, real y ddm1tivo ••.•...
Tú me robaste á mi J acobo; si, tú, y me has hecho
perder mi felicidad!
Y no es que eeas coqueta, ni perversa: al contrario.
Eres buena, ingénua, honrada y no abusas de los en:
cantos que te da tu gentileza; no has trastornado mi
hogar con zalamerias ó manejos indignos. pero hay
muchos modos de romper un_a ca~ena y de des~ruir
ese equilibr;o frágil en que Btl sostiene una felicidad
perfecta.
El amor sobre el cual se han dicho tantas cosas y
que es el eterno é inagotable objeto de todas las re•
flexiones es tan dificil de comprendorse como de realizarse, y' resulta una locura tan grande ind_agar por
qué existe, como pretender que se sabe el tiempo de
su duración.
MiJacobo viviaen nuestro amor como en una hamaca
tendida entre mis brazos, mecido por mis caricias, soñoliento, am oir ni ver lo que ocurria en el resto del
mundo sino como un rumor, comounensueño quepa•
saba sin alterar nuestro reposo. Esto podía prolongarse para siempre, pero ~ condición de mecer constantemente y con regularidad de modo q~e- ~a hamaca
no se detuviera ni un instante en su oscilación cadenciosa, para que él no acertara á despertar, levantarse
y volver§. pisar la tierra
Y tu venida fué la causa. la. única, la espantosa
causa del mal, porque me tomaste una part~ de todJ
el tiempo que yo le consa~raba, y estuvo sm mi U!3a
hora y el alma es un niño a q.ulen no 11e le debedeJar
nun¿a solo con su amor, pues hay que tener mied_o de
que destroce el divino juguete para ver qué tiene
dentro y luego deje correr, hasta.no quedltr gota, la
miel de la ternura por la herida que hizo su curiosidad.
Por lo demás he aquí los hechos materiales, hechos
á los que tú pafeclas extraña, pero que como lo vas á
11

pañado y esa mujn no le habr(a encontrado ·s olo, ni
habria podido solo examinarla á su antojo. T11 observación sobre que era muy linda llamó la atención de
ml marido y la suya. pues no hay mujer que deje de
notar cuando se hRbla de elln .
Pues bien,la caeualidad ó más bien la fatalidad mezclánd,ose en todo. hizo que luego la volviéramos á en•
centrar en un café donde se sentó cerca de nosotros,
y que habiendo olvidado su portao:onedas, mi marido
por galaoteria banal,.pagara por ella una suma io@ignificaote. Que tu presencia nizo que él y yo estuvié •
ramos muy poco juntos e~e día, quedándo él libre
muchas horas para pensar en lo que habi9. sucedido.
Que al dia siguiente J acobo eucontrase en la calle á
eaa mujer. la que lo detuvo para reembolsarle el gas•
to de la vispera y para ofr acerle su casa en agrade•
cimiento, y finalmente, quti mi marido por curiosidad,
por debilidad ó por vanidad aceptando el ofrecimien•
to fueRe su amante de unR hora.
Como lo supe? Sencíllameote. Por grande que ~ea
Nancy, es para ciertaij coFas una a!dPa como todas las
de provincia; y una nval de ofic o de esa mujer, me
escribió una carta anónima enquti me hablaba de una
cita en la Pepiniere. ¿Por qué en v11z de desgarrar
con desprecio la carta fui al punto indicado? Porque
asi estaba decretado por el destino: porque debla yo
ver juntos á ella y á Jacobo.
El tenia esa. sonrisa maligaa que le conoces, y aunque su mirAda era acarici11dora, parecia burlarse. ¿De
qué? Probablemente de la coquetería femenil, pues
á. pesar de que la mañana era calurosa,elZa llevaba un
abrigo á la últim11, moda y se sentia en el deber de
atárs11!0 bien al cuello como si hiciera mucho frlo.
Ohl nunca olvidaré las mirad·,s que am ,, s se cruzaban, ni que iban del brazo muy juntos y estrechándose y que él llevaba en PI ojal &lt;1e la levita una rosa.
Es-' cuadro, jamás lo ulvidaré
En las Lrgas horas que paso á solas, hundida en un
sillón (con el codo :i poyado en la m1,dera torneada, cu ya dureza no me lastima) y la cabeza sin pensamientos recargada en la. mano, miro allá á lo léjos en el
vacio. y tise cuadro se me vuelve á preseutar.
Y él h , sabe, porque yo al verlos aquella vez lancé
un grito y cal en el suelo, á veinte pasos de ellos junto al árbol donde me uabia escondido. Corrió, me levantó, me arrancó á la muerte con sus cuidados, su
ternura, su voluntad y curó el cuerpo pero el alma ha
muerto.
Cuando al volver de sus ocupaciones forzosas viene y me encuentra hundida en mis tristezas no me
dice nada, y sufre y sufrirá hasta el dia en 'que mi
mal le parezca rit.ltculo y aun le sea enojoso.
E'le dia e~tá cercano: ya lo sé
Me ha confesado todo, me ha pMbado que no es mo,
t\vo para aniquilar dos vidas; me ha razonado con toda la persuación Que dan el bt.en sentido, los remordimientoa y el amor, pero no ha podido destruir lo que
fué
Y apeear de nuestros mutuos esfuerzos soy vencida
por el poder de los recuerdos, y él lo ·sabe.lo ve, y una
lasitud colérica va apoderándose de su corazón dia
ºpor dia
Es vida E&gt;sto? Sola en mi hogar, con esta rbaesión,
no_pudie11:do mantener~o no. digo alegre. pero ni siquiera cm~11do, sabe ~1 marido que al venir me encontrará @Ieffipre abatida, á pesar de sus E&gt;sfuerzosy
de sus trabajoP, qu" debian hace~le amo de una.mansión pr-óspera y feliz.
Y esto termina asi, ya lo ves, quedandJlos dos vencidos por el mal de los recuerdos que nada puede
curar, pero que no puede ni aun hacerme morir porque este sentimiento vulgar a.e celos banales 'no es
bastante noble para matar
Y todo El~t_o ya lo has visto, sucedió por ti, no lo puedes negar m aun defenderte, pobrecilla puesto que
instrumento de la fatalidad, esta ha sido más fuer~~
que tú.
Ahora si habrás comprendido mi silencio, mi locura. mi grito de espanto: no, no veng_as.
Tu venida, he ahl la causa de todo esto.
JEROME DOUC'ET.

ma con su desenlace sombrío .... Jacobo ha acabado
por ser el amante de esa mujer y por culpa tuya y
no más por tu culpa, se ha aniquilado para siempre
mi vida.
.
Si no hubieras venido ese dla., de pronto, no babriamos salido, pues se daba El Fausto 9ue estábamos
cansados de ver y no hub\éramos temdo ocasión de
ver á esa perdida. Además, cuando vamos solos al
teatro no vamos á palco sino á departamentos más
mode;tos y aun asistiendo al Fausto no hubiéramos
estado cerca de ella. Supóngamos sin embargo, que
esa vez ú otra huoier&amp; sido nuestra vecina de localidad como lo pudo haber sido antes, no habría sido yo
quien llamara sobre ella la at~nc~ón de Jacobot !1º
por celos, sino por un secret!) rnsttD;t0 que _me hubiera impedido pensar y más aun decu: ¿quién es esa
joven tan linda?
Y no es eso todo. Jacobo en el entreacto no me habri&amp; dejado sola y si hubiera tenido imprescindibles
deseos de tomar un poco de aire, le habria yo acom-

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EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898.

Domingo 2 de Octubre de 1898

1
De pronto se encuentra junto á Kolombina y
hace un ademán de impaciencia al reconocerla.
Ella le implora y él la aparta de su camino. Kolombina al alejarse tropieza; y á punto de caer
Gilles la sostiene, y al notar que se le abandona
en los brazos, finje no comprender la causa de
tanta emoción. Los alfileres llenos de pedrerías
del peinado complicado de la joven, le arafl.an e:
rostro, y él, sin ceremonías, se desprende de su
carga.
Movimiento de cólera en Kolombina que colma al amante desdefioso de amargos reproches
y luego, como resignada, entra á su casa vacilando.
•
Gilles Sama ~ontento de encontrarse al fín solo, se sacude como un gato mojado, se encoje de
hombros, envía un beso volado A la luna y se
dirige á su _árbol.
Encantado con la esperanza de un sue:ll.o tranquilo y tarareando el Salve dimo1·a casta é pura,
saca de la bolsa una llave y la trata de introducir en la cei'radura de la puerta (porque tiene
una puerta) y no consigue abrir. ¿Estará tapada
la llave? La sopla y la golpea contra una piedra.
Nada .... que no se puede abrir. No hay esperanza.

Sucede por lo comlln que cualq uler detalle lnflmo y prosálco, triunfa
del más firme designio, mejor que las más poderosas razones.

PERSONAJES:
GILLES SAMA, Enamorado todavía de la luna.
·KoLOMBINA, Siempre enamorada de Gilles
Sama.
ÜKAMÉ, Diosa tl-e los amores.
BAILARINAS, MÚSICAS, JAPONESES, JAPONESAS.

La esrena pasa en el Japón (¡natu,ralmente!) A
la izquierda. la casa encantada y encantadora de
Kolombina, á la de1"echa un ced1·0 venerable, como
el á1·bol de Robinsón, y que es morada aerea de
Gilles Sama.
Un rio, y al fondo un puente de arco elegante
sobre el cual pasan pai·ejas de enamoi·ados abrazados tiernamente.
En el agua se deslizan lentamente góndolas enfloradas y adornadas con farolillos de colores.
Noche enervante; las est1·ellas cintilan, las flores
están adormecidas y sin embargo sus perfumes embriagadores flotan en el ambiente. Todo es amor
y dicha.
Reclinada Kolombina en la balaustrada de su
mansion, contempla melancólica el espectáculo
que se ofrece á sus ojos.
KoLOMBINA.-¡Amo y no soy amada! Sufro...
¿hay más grande sufrimiento? Estoy celosa de
la luna, de ese astro plácido y estúpido objeto de
sus serenatas .... Trataré de hallar el olvido en
el sueno. Voy A recojerme.
En ese momento las parejas entrevistas A lo lejos hacen irrupción en la escena y bailan una
alegre farándula en la que Kolombina se niega á
tomar parte, oponiendo A todas las súplicas una
resistencia obstinada. Los enamorados compadecidos del dolor de la desdeiiada y desesperando
de ve~cer su tristeza, se alejan dulcemente.
Kolombir.a sola se abandona A la desesperación, solloza, luego se calma y en seguida, en un
arrebato de rebe¿5n, a=i?r:'.\za con el putio cerra-

t
do a la luna llena que acaba de ap11reccr rasgando las nubes.
De improviso uria flauta invisible mezcla su
canto quejumbroso á los rumores solemnes de la
noche. Kolombina escucha.
KOLOMBINA.-Es él!. ... Y se acerca .... ¿qué
hacer?
Gilles Sama entra por la derecha andando para
atrás, tocando la flanta é interrumpiéndose á
ratos para dirigir un gesto de desprecio á la canción lejana de los enamorados cuyo eco se oye
todavfa.

1'

\

Ji

EL MUNDO

Todas las cerrajerías estAn
clausuradas A esa ho~a de la noche.
-¡Mi reino por un caballo!
digo, por un aHiler.
Kolombina desde su balcón
observa todos estos movimientos
con interé~, y GiBes Sama que
se sie1.1te espiado trata de poner
al mal tíempo buena cara, y reflexiona cuál será el p1:1satiempo
honesto 1\ que se puede entregar
un poeta lírico cuando está imposibilitado de entrar A su casa.
Lo primero es tomar el caso con
filosofía, pero hace mueh? frío
para filosofar. Entonces mide la
altura que lo separa de su casa
suspendida en las ramas, y hace
una tentativa infructuosa para
trepar, seguida de una caída ridícula.
Kolombina, después de un arrebato de piedad amorosa ríe á carcajadas y aplaude irónicamente. Gilles Sama que no se ha roto
ningún hueso, se siente picado en
lo vivo, intenta una nueva ascención con éxito esta
vez, pero la puerta
de arriba está bien
cerrada. Da vuelta
al rededor sin poder penetrar y cansado de la brega
intenta recostarse
en una rama, lo
cual nota que no
tiene nada de confortable. Esto se va
poniendo más y más
turbio. Y luego he aquí que
observa A Kolombina, la
cual friolenta se volvió á
meter á su cuarto y está en
vías de desvestirse; la ve
al través de las vidrieras
del balcón.
-Bribona! dice Gilles Sama. Eso es impúdico. Huyamos del lazo. A bajar otra
vez.
A poco intenta abrir por
tercera vez, y la cerradura
por tercera vez se resiste.
Decididamente la llave
está tapada.
¿Qué hacer?
En la casa de la vecina ya se apaga-ron todas
las luces.
Gilles Sama. apoya el dedo en la frente y A poco le viene una idea. Esa chiquilla cuyos alfileres le araiiaron la cara hace unos cuantos minutos, podía haberle prestado uno con el cual se
destaparía lu maldita llave. Pero no había que
pensar en eso. Gilles· Sama la había ofendido mucho ....
La ventana de la casa de Kolombina se abre, y
Kolombina aparece en un elegante traje de dormir.
Actitud embarazosa de Gilles Sama. ¿Hablará?
¿No hablará? Y al fin se decide, y con las apariencias de un perro apaleado, se acerca á presentar su solicitud.
Ahora le toca el desquite A la joven y se hace
del rogar é impone sus condiciones.
Es verdad que tiene buena voluntad de prestar este servicio A su vecino, y P.S cierto que como buena y generosa no sabe guardar rencores,
pero ....
-Sin embargo Gilles, estuvo usted muy rudo
con esta su pobre vecinita!
Gilles Sama se excusa como puede y ofrece
dar pruebas de su arrepentimiento.
-Entonces va usted A tocar, dedicándomela á
mí, su serenata á la luna.
Eso es mucho pedir, pero el lrío aprieta y el
músico se decide.
Durante la ejecución de la serenata, Kolombina deja el balcón, baja, y sale de la casa después
de abrigarse con un magnífico mantón. Luego
se aproxima A su deplorable amigo, inclina la
cabeza ante él y le dice:
-Elija usted el alfiler que deba serle útil.

271

Pero los alfileres no ceden fAcilmente á la poca habilidad del mancebo y ella dice quejumbrosa:
-Ay! ay! me está usted haciendo dafl.o.
Traviesa, hace durar la escena lo más que
puede.
-No, este nn, l))ejor este otro, espere usted_. ..
Y para desprenderse los alfileres, Kolombma
puso su cara muy cerca de la de Gilles Sa!lla, le
lanzó una mirada que le llegó como una 10yecció11 de hielo hast11 la médula de los huesos, y lo
bailó como con una caricia con su aliento tibio Y
perfumado,
.
.
Kolombina, con su traje ampho cuyos pliegues
se estrech11ban á todas las esbelteces de su cuerpo, con el mantón suelto A la espalda, cc,n los
brazos levnntados á la altura de la cabeza y con
una sonrisa capaz de trastornar medio univer.so,
permaneció inmóvil algunos instantes, hasta que
consideró bien electrizado al mísero cantor de su
rival la luna.
Y soltando un alfiler antes de que Gilles Sama
lo hubiera podido cojer, CAyó al suelo y ambos
se pusieron A busearlo en la sombra.
Entre tanto la luna se había velado .... El alfiler pareció al fin, lá llave se destapó y la puerta pudo abrirse.

El instante era embarazoso. Había que buscar
un medio de manifestar gratitud por el servicio
recibido. Gilles Sama propone unarepetición de
la serenata que antes había tocado y Kolombina
lo disuade vivamente.
-No, le dice, mejor béseme usted.
La besa y observa que eso es cosa muy agradable y vislumbra en su espíritu algo como una
celeste revelación.

�EL MUNDO

Domingo 2 de Octubre de 1898

Don,tniro 2 de Octubre de 1898

.l:L HUNDO

BL Bf\lL6 DE Lf\ OONDESf\
NOVELA ORIGINAL DE HENRY KISTERMACKER.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Versión Espan.ola de "El Mundo llustrauo."

~úmero l.

Vuelve á empezar.
La luna S3 ocultó enteramente y Kolombina y
su amigo quedaron s0bre el árbol, ent~e la sombra, á la puerta de la morada de Gilles Sama.
Los enamorados que habían estado observando de lejos toda la escena. surgen silenciosamente y concertando luego sus voces, entonan una
ale'gre canción nupchll.
La luna asoma un ojo y apareee el grupo en la
copa del árbol.
.
Abajo hay aplausos, gritos, salr1taciones.

La felieldad no es egoísta; gusta de propagarse
en ruidosos arranques de deliciosa expansión, y
los que aman quisieran que todo el mundo amara
y que de todos los labios no salieran más que
himnos de amor.
Por eso domina en las p&lt;i.r-ejas de enaruorados
el mayor. enmsiasmo, y levantan las manos al
cielo, y prorrumpen en manifestaciones; y al fin
exclaman:
-¡Qué desciendan, que vengan A recibir la
bendición de la Diosa de los amores.

Descienden, Kolombina ruborosa y pura envuelta púdicamente en su mantón, y Gilles Sama
sonriente y feliz.

EL HEROE

DE "ACUARELAS"

Su-pira el viento con rumor ~onoro,
rizando el 11gua en cristalin11s ondas:
y finge el so1, filtrándose en IH frondas,
haces de ámbar y saetas de oro.
Alza el Ajusco, al.sur, al infinito,
su brava y pintoresca crllsterfa,
v escueto acá, pcr donde nace el dla,
ir/?U6 el Peñón su comba de granito;
y en el fondo del valle, que ilumina
apenas ya, la tarde qut1 fenece,
la orgullosa metrópoli aparece,
entre la esfumación de la neblina.
Cortando su perfil sobre las luces
de volcán, que, al caer. d~jó á AU p,iso
el rojo sol, M empina hacia el Ocaso
el histórico Monte de las Cruces ....
Más 11cá, como nido de palom11s.
entre el fresco sauzal que la sombrea,
y al pié tendida de sus verdes lomas,
la Villa de loe Mártires, blanquea
Y allá, sobre el azul ya entenebrirlo,
Alzase al Septent· ión el legendario
T, peyac, el p~ñasco conve1tidc
pór la fe de una raza, en incensario.
¡De alli en radiame y misteriosa nube,
como de un mar sin playas desprendida,
eternamente la plegaria sube
de todós los dolores de la vidal. ...

Del libro "Lápidas."
11
Que ca~ré?-Puede ser. r::iae, imponente
en mi mudo reproche :ré á la tumba;
nacl roca, enemiga \l,f'l torrente:
Tú si.brás si el torrente me derrumba!"
11
Ergul mi mole y·afilé mi diente ....
y el titán que me odia, ruje, zumba,
culebrea. vacila en la peJdiente
y me ensordece al fi\l, con sú balumba .... "
11
:\Ia;; cuando p11sa el aluvión inmenso,
yo estoy cte pié y tranquilo, porque pienso
que fuera insensate¡:-oh Dios, que fraguas
contra cada opresión un heroismo,ponermé como coto en el abismo
para hundirme después bajo sus aguasl"

AMADO NERVO.

LEJANIA
I
Bien sabes tú, que á ella la querfa
como se puede amar cuando se tiene
abierta el alma á la ilusión que viene,
y se cuentan veinte años todavla.
Yo la enseñé á querer, no lo sabia.
Y como al débil niño se sostiene,
su pobre alma, solicito y perenne,
con los brazos de mi alma sosten ta.
Hicimos de las dos solo una suerte.
' Por la vida c1uzamos paso á paso:
·- ella tierna, yo amante y satisfecho.
Llamó después á nuestro hogar la muerte,
y al destrozar de su existencia el vaso,
dos almas se estremecen en mi pecho.
1898.
MIGUEL

E.

PEREYRA.

Mirad: Por la infinita lontananza,
como un cisne de nieve, rauda nube
&gt;ti m11r de oro del Ocaso avanza
Mt&gt;drosa y triete~a tiniebla sube
bor1 ando del crepú~culo las huellas,
y, al pa~o que el zafir 1'6 entenebrece,
como asperd1ón de perlas, aparece
el rE&gt;guero sin fin de las estrellas.
......Y allá:, sobre la cumbre inmaculada,
finje la irradiación del Occidente
un turb,rnte de iris en la frente
del Popocatepetl. Surge callaaa
del horizonte azul la luna llena,
v á. los tristes y pálidos reflejos
de su anémica faz, siempre serena,
como lunas de límpidos espPjos
los lagos se Rbrillant,m á lo lejos
sobre e! tapiz de la floresta amena.
Risueños, y entre ubérrima espesura
se ven los puebJe·cttos, agrupados
en derredor de l11s lagunae ledas;
y serpean por toda la lhmur J.,
ií. través de los fértiles sembrados,
canales y caminos y arbc,ledas.
Por barbechos, y atajos, y llanadas,
bajo el testuz y grave el continente,
tornan á. sus 11stablos, lentamente,
y hundiéndose en los paetos las vacadas.
Los aperos al hombro, el campesino ·
regresa, fatigado y sudoroso,
•
del campo que fecunda su tarea;
y á la vera polvosa del camino,
y bajo el árbol protector y añoso,
el pobre techo del tugurio humea.
Trota el rebaño por las verdes faldas
que enegrecen ias sombraa de la tarde,
y á la luz del crepúsc_ulo que arde
el bosque es un incendio de esmeraldas.

BAILE,

Entrada de Okttmé, Diosa de .los amores, seguida de su cortejo de músicos y bailarinas.
Gran iluminación. La diosa une con vínculo nupcial á los dos prometidos. Luees de bengala.
TELÓN

Detrás del anguloso cresterio
de los montes, ya el sol borró sus huella~,
y-como chisp.,ante pedr1,rlosobre el azul turquesa del vacío,
fulguran, tremescentes, lns estrellas.
La gloria de la tarde ha fenecido,
en todo su esplendor la luna brilla,
y, con uu CRnto de tristeza henchido,
aun gime, sobre el borde de su nido,
su estrofa postrimera la .i.vecilla.
JOSÉ BECERRA,

Valle de México, Septiembre de 1898.

1

Todos saben que el pueblecillo de Villiéres es lo más pintoresco que hay en la tierra.
Reclinado al pié de una colina, sombreado por frondosos árboles frutales, cruzado
pC'r un riaebuelo que lleva agua todo el afio y circundado por los profundos bosques
que pertenecen al cercano Castillo, Villiéres es en verdad digno de su filma.
El Castillo, ahora deshabitado, es toda ur.a historia, no porque b11jo sus torreones ruinosos celebren las brujas sus aquelarres, ni porque al travé$ delas ventanas puedan
distinguirse trasgos y vestiglos en las noches d~ tempestad, sino sencillamente porque
A la munificencia de su propietario, deben todos los habitantes del pueblo la holgura
y la felicidad de que gozan.
En tiempos pasados, hac.e apenas veinte afios, el Castillo era un animadhimo centro
de plilceres y fiestas en que los sefiores C,&gt;ndcs de Villiéres derrochaban el dinero y
la alegría desde que empezaba la primavera hasta que los llam~ban á P11ris las diver•
siones y los encantos con que los ricos saben haeer-c::,rtas y gratas las veladas invernales.
Pero ahora ya no hay nada de eso: una media docena de criados fieles y viejos cuidan de las habitaeiones; el corral y la perrera están vacíos y crece la m11leza en los
parques y jardines. Y11, no se ha vuelto á oír el eeo de las mú9icas que instigaban al
baile, ni el estruendo de las caeerías, ni el rumor de los banquetes, ui el estallido de
los tapones del champagne,
Soledad melancólica substituye Ala animación pasada, y ni el selior Conde con su
séquito de amigos y servidores, ni la sefiora Condesa rodeada de una cohortt n 1merosa
de damas nobles y bellas, han vuelto A pasar en lujo3os trenc3 por el accideuc11.do sendero que del pueblo conduce al Castillo.
La última temporada que pasaron en él, se marcó por un incidente muy curioso y que ninguno supo explicarse: en lo más grato y entusiasta de las fiestas, se pre•
sentó cierta uocbe un caballero embozado que estuvo hablando A solas y muy largamente con el sefior Conde, después de lo cual este hizo ensillar el mPjor de sus caballos, y sin despedirse de nadie ni decir A dónde iba, partió en compafiía del incógnito recién lle•gado.
Al principio la Condesa no pareció sorprenderse; pero cuando hubieron puado tres
días sin que llegaran noticias de su esposo, se alarmó verdaderamente y envió criados
para buscarle en Lodas direceiones.
Las pesquisas no produjeron resultado alguno. Ni en su casa de París, ni en sus vi1iedos de Burdeob, ni en sus posesiones de Dieppe fué encontrado el sefior Conda y
ha ;ta llegó A creerse que murió asesinado.
Naturalmente las visitas se habían ido despidiendo poco A poco hasta que no quedaron con la sefiora Condecsa más que unos cuantos parientes y amigos de intimidad; y p"r último, llegado el invierno, todos se fueron acompafiando A la Condesa que
volvió triste y enlutada A París.
Todos lloraron en el pueblo la desaparición del Conde de Villiéres y su muerte
probabll!, pues era muy querido por su alma generosa basta la pro?igalid~d, y buena
hasta la ternura. Allí los terratenientes (y todos lo eran), no hab1an sabido nunca lo
que eran ex.torsiones ui crueldades, ni exigencia alguna. Si se perdia 1'l cosecha ó
enfermaba la familia, ó se sufría algún quebranto, el selior Conde no sólo bacía cesión del precio del arrendamiento, sino que venía en auxilio de los desgraciado3 con so.
persona é intereses. Vez hubo en que se le viera pasar la noche completa junto al le~ho de una mujer y un nill.o que cayeron en el río crecido por las lluvias y estuvieron á punto de anogarse. Cu,rndo el sel1o, conde vió venir entre l~s olas el gr~po de
madre éh.ijo, asidos el uno al otro y sin fuerzas y a para salvarse, hizo
que nmguno
de los otros que contemplaban aterrados la escena; se lanzó A la corriente y con riesgo de la vida propia, logró sacar á la orilla, casi moribundos, A aquellos infelices.
Luego los hizo llevar á una choza cercana, y allí los cuidó toda la noche hasta que vovieron á la vida,
Y como aceiones de esta clase eran frecuentes en el sefior Conde, todos le amaban,
le respetaban y todos deploraron su muerte, pnes muerto le creían ya; agravándose
esta pena co~ el temor de que el Castillo y sus tierras vinieran A parar A manos de herederos descorazonados que cambiaran la suerte del pueblecillo de Villiéres, tan próspt!1·a y feliz, igualAndola con la de otras lccalidades donde los trabajadores del cam-

!º

273

�274

EL MUNDO

Domtng-o 2 de Octubre de tW!J

Domh)go 2 de Octubre de 1898

que Maria había dado á luz una hermosa nif!.a, lo
cual le avisaba el Doctor, recomendándole que
fatlra al bautismo, y como consecuencia de esta
recomendación, el herrero partió, no sin haber
recibido antes las felicitaciones de todo el pueblo.
Cuando regresaron los esposos, las comadres
murmuradoras pudieron observar:
Que María Poulet no había perdido sus colores,
y parecía má.s saluda.bit, que nunca.
Que á pesar de eso la nina er11. amamantada por
una nodriza.
Y que el tamaflo de la criatura, la expresión de
sus ojos y otros mil detalles hacían creer que la
nifla tenía ya algunos meses y no unos cuantos
días como afirmaban sus padres.
El cura puso fin á estas murmuraciones con
una reprimenda, y todo volvió á tomar su curso
normal en el pueblecillo de V1llierés, donde por
esos días hicieron sabel' los crit1dos del Castillo
que el señor Conde no había muerto, que estab:1
bueno y C\Jntento en París y que había transmitido sus órdenes para que los arr1mdamientos se
pagaraJl al Alcalde ~efü,r de l.'llariel, quien seguiría tratando á los arrendatarios con las mismas
consideraciones de que habían gozado.
Pero ni en ese año ni en el otro ni en ninguno
de los subsecuentes, volvieron los Condes de Vi·
lliéres á pasar en el Castillo la temporada de caza;
y el último carruaje de viaje que penetró con
gran estruendo por la!f calles del pueblo, fué la
diligencia en que vino María Poulet con su chiquilla y la nodriza, carru11je queluegoaprovecharon, el boticurio y cuantos más vecinos tuvierón
que irá la ciudad, y que fué ocupado hasta eu la
imperial, desde que Pablo Poulet hizo saber que
ROSITA.
el pasaje no costaba nada por estar pagada la diMuy temprano se presentó en la fragua un pi· ligencia por completo p&amp;ra ida y vuelt11.
Rosita, ese era el nombre de la nilia, creció muy
carío vivaracho y simpático que hacía las veces
de ayuda de cámara del Cura, sacristán de la prontó en corpulencia y en beldad y parece que
iglesia y mo~o de oticiQS del Alcalde..,y habló con con su presencia traj.o al hogar de_l.os.Poulet, el
Páblo, el cual dtljando apresuradamente las he• bienestar y la ventura, pues los negocios del herramientas, cambió el mandil por su blusa do- rrero comenzaron á prosperar y pronto fué uno
mingúera y tomó el camino de la casa cul'al. Allí de los más bien acomodados del pueblo.
se encerró con Susano de Mariel con quien estu•
Cuando Rosita cumplió sus 15 afios estaba ya en
vo conversando cerca de una hora; luego salió todo el esplendor de la hermosura: alta, esbelta,
muy preocupado pero con cierto aire de satis- de grandes ojos obscuros, boca peregrina y cabefacción, volvió á su casa, habló en la cocina muy llos abundantes largos y finos, tenía un'l elegancia
á solas con su mujer que dejó de reir, y con los natural, realzada por la modestia y la vil'tud. Cuojos húmedos y rojos, comú impaciente por algo tis delicado y transparente, mano;¡ cuidadas como
agradable que debiera venir, y preocupada tam• las de una duquesa, lenguaje culto sin serpretenbién, suspendió sus haciendas domésticas.
cioso, y un imponente respeto de sí misma, Je daEsa m11flaua los fuelles de la fragua y los hor- ban un aire de superiodidad y de nobleza, que
nillos de la cocina estuvieron quietos, lo cual no contrastaba con las ingenuas y vulgares maneras
había pasado nunca desde el día del matrimonio, de María Poulot, por más que estas se hicieran
y así como á las doce y media, cuando el sol es- hasta gratas por causa de la alegría sin tregua y
taba en la mitad del cielo, llegó en su mula el la bondad si.n límites de esta ejemplar mumédico de la cercana ciudad y se dirigió á la he- jer.
rrería, Jo cu:il llamó grandemente la atención de
Los dos sen.ores de Mariel habían competido
todo el pueblo, pues no se sabía que hubiera en- en afán para cultivar las doteJ intelectuales y
termo de gravedad en la casa de Pablo Poulet.
morales de Rosita y le habían dado una instrucUnos desde&gt; las ventanas y otrosdesdelaspuer- ción sólida sin pedantería, engalanAndole el co•
tas acechaban la salid/\ del Doctor que no se hizo razón de piedad sincera sin supersticiones.
esperar mucho tiempo, y fué el boticario el pri•
Así pues, la nif!.it era verdaderamente una jomero que se atravesó preguntándole:
ya, pero los mozos del pueblo no se atrevían A
-¿Hay novedad, Doctor, en la casa del amigo cortejarla; y un poco por burla y otro por respe•
Poulet?
to, la habían bautizado con el apodo de «La Con•
-Según como quiera entenderse, respondió el desita.&gt;
médico. Novedad así dd enfermo grave ó de pe•
Pues sucedió que una vez la Condesita tuvo
ligro, no; ailn'-!ue bien mirado pudier1' ser, pol'•
que hacer viaje A la ciudad en compailia de sus
que estos trances no siempre son felices.
p11dres, para recibir el Sacramento de la Confir•
-Explíquese usted Doctor.
mación,
aprovechando, como otros muchos de la
Ya entonces una media docena de los má11
comarca,
la circunstancia rara de estar allí de
conspicuus vecinos de Villiéres, estaba rodeando
paso
el
Obispo
de la Diócesis.
A la mula que montaba el galeno. Este conti•
Como era tanta la gente á quien había que connuó:
-Pues es la cosa más sencilla: hace dos meses firmar, el O hispo la dividió por sexos y por edacuando Pablo fué á la ciudad á ccmprar fierro, des sefial1rndo un día para cada grupo: y del misestuvo en casa y me dijo la pena que tenía, por mo modo que entre las estrellas sobresale y brique Dios no le había dado hijos; yo le dí una me- lla la luna, brillaba y sobresalía Rosita entre el
dicina para que tomara su mujer, yle ofrecivenir centenar de sus compafl.eras cuando le llegó su
turno de presentarse en el templo.
oportunamente á reconocerla.
Nada había más hermoso y cautivador que
-¿Y qué ha resultado? preguntó la mujer del
ella
con su traje vaporoso de gRsa blanca, sus
panadero.
-Que María Poulet está en cinta desde hace cabellos sueltos adornados de nardos y azucenas,
mes y medio, dijo el Doctor, echando á 11ndar en sus ojos húmedos y radiosos, sus labios sonrien•
tes y su aspecto de inocencia y de candor.
.su mula y dejan&lt;to á todos asombrados.
Cuantos la vieron se asombraron; el Obispo la
Algunos meses más tarde, María que seguía tan
.gorda, colorada y risuef!.a como de costumbre, se bendijo de un modo especial dando gracias á Dios
empezó sin embargo á quejar de dolores y des!a• por que envió al mundo tan perfecta criatura, y
necimientos y pérdida de apetito; y Pablo hizo María Poulet que ni un instante había dejado de
saber á sus tertuliános que la iba á mandar á la ofr al11.hanzas, estaba que no cabía de orgullo en
ciudad para que se curara, lo cual hizo sin pér- su pelleJo como ella decía.
No ha.cía una semana que la familia Poulet badida de tiempo.
bia
vuelto de su viaje, cuando se presentó en ViEn la ciudad tuvo lugar el alumbramiento. Pa,
lliérr s un j'lven muy apuesto vistiendo la humilblo Poulet ~upo cierto dil y con él sus amigcs

Conde que venia ginete trayendo dela brida otra
cabalgadura.
Dió el tal las buenas noches con ademán respetuoso, se bajó del caballó, llamó aparte al sef!.or Cura, cruzó con él dos palabras y ambos, sin
tomarse siquiera la pena de despedirse, montaron
y emprendieron con celeridad el camino del Cas•
tillo.
Los demá.s se quedaron absortos de pronto, y
luego se pusieron en un dédalo de conjeturas;
hubo quien propuso ir al Castillo á averiguar lo
que pasaba, pero se temió que este acto de curiosidad desagradara al seflor Cura, y se tomó la
resolrción de que éste volviera y por su propia
volt1i; ...d aclarara el misterio.
Liu horas pasaban, el Cura no volvía, las ansiedades se habían convertido en verdaderos temores, silencio penoso reinaba en la fragua y
hasta el mismo A!calde estaba impaciente, cuando con gran alegrfa para todos se oyó primero y
vió después, que el ausente volvía sano y salvo
aunque con la fisonomía grave y como contraída
por una preocu¡,ación.
No fué posible obtener explicaciones que calmaran la natural curiosidad ocasionada por lo
inaudito del caso, pues el Cura se limitó á decir
que había sido llamado para asuntos de su ministerio sin que ni su hermano mismo pudiera
sacarle una palabra más, y fué oreciso irse al lecho sin saber por qué el santo Cura de Villiéres
había ido á ca bidlo al Castillo á las nueve de la
noche y no había vuelto sino hasta las dos de la
madrugada.
II

po se matan en la labor sin conseguir ni lo ne•
cesario para el pan de cada día, por lo Clll'O que
es el arrendamiento de las tierras y la impiedad
con que ae cobra.
En Villiéres, como en todos los pueblos pequef!.os, los hab!tantes constituyen una familia formada por lazos de parentesco real ó por afinidad
de carifl.os y simpatías. El Cura y el A~calde eran
dos distinguidos personajes traídos alli por el sef!.or Conde desde hacía tiempo, y los cuales supieron en breve hacerse amar de cuantos les conocían. Se llamaban los sef!.ores de Mariel, eran
hermanos, de edad avanzada, muy parecidos como si fueran gemelos, y tenían ambos tal mansedumbre, temor de Dios, bond~d y sabiduría, que
si alguna vez al Alcalde se le hubiera ocurrido ir
á decir misa ó al Cura ir á administrar justicia,
ni los devotos en el templo, ni los litigantes en
el juzgado, hubieran hecho la más leve observación.
Durante el día Susano Mariel, así se llamaba el
Cura, y pedro !fariel. así se llamaba el Alcalde,
se entregaban á sus labores particulares y oficiales en las que descollaban por la inteligencia,
exactitud y eficacia; y al caer de la tarde se reunían é iban juntos á tertuliar un rato en la fra•
gua.

repostería, que A todo se extendían sus conoci;mientos en el arte culinario,
Pablo y Maria que se amaron desde la infancia, se casaron apenas llegados á la mayor edad;:
y habrían sido el matrimonio más feliz del mundo, á no ser porque les entristecía un poquito la
circunstancia de que en diez a11os que llevaban.
de estar unidos, no había querido Dios favore-cerlos con un fruto de bendición.
Pero como eran buenLs cristianos, se confesaCausaba impresión de respeto supersticioso A ban; y cuando de los labios de Pablo salía algu•
los muchachos del lugar, verá aquellos dos se- na palabra que pareciera un reproche sobre el
f!.ores altos, robustos, blancos, rubios, de ojos particular, su mujer le contestaba con alguna.
azules, de andar reposado y de apostura impo• gracejada tan donairosa y oportuna, que le denente cruzando Juntos por la calle que conduce jaba tapada la boca para muchos días.
El boticario, el panadero, el intendente del•
al Castillo y penetrando luego por el portillo de
la fragua. Hasta: allí los seguía algún chico au- Castillo y otros dos ó tres principales vecinos se
daz y abría tamaf!.os ojazos y se apretaba con reunían también en la fragua y allí se comenta•
las manos el corazón cuando los veía pararse han largamente las últimas noticias de Paria, se·
junto al yunque, tender la mano al fornido y gi- recogían informes de lo más importante que pa•
gantesco herrero, y luego quedar iluminados de saba en el vecindario, y sin murmurar de nadierojo, como visiones infernales, al soplar de los porque ni el Alcalde ni el Cura lo consentían, se·
fuelles que encienden la hornaza, ó al estallar en pasaba el rato hasta que el toque de queda los.
llamaba al lecho y al descanso.
mii estrellas el hierro al golpe del martillo.
Estaban de tertulia y había .reunión plena en
Pablo Poulet se llamaba el herrero que también era veterinario, y como ya dijimos alto y una noche de otoflo; se había hablado ya de la
recio de carnes, vigoroso ccn el vigor de su ofi- última crisis ministerial, de la pérdida de las cocio; un atleta, en fin, que hubiera dado miedo A sechas de trigo en Rusia; del buen estado de la,
los mAs valientes, si una mirada dulce y bonda- vendimia en Villiéres y sus cercanías, del cercadosa no hubiera esparcitio su luz de amor sobre no matrimonio de Oleo Robín y de otras mil coaquella cara varonil é imponente.
sas, y declinaba ya la conversación cuando un
Pablo Poulet estaba casado con Maria Poulet incidente inesperado despertó el sobresalto hassu prima hermana, que también era alta, gruesa, ta en María Poulet que era la alegría misma healegre con franca alegría, siempre enscf!.ando al cha mujer.
reír dos hileras de dientes muy blancos. y con
Y fué que·á deshora se oyó galope de caballos.
las mejores manos que haya hecho Dios par/\ por el sendero del Qastillo, y se vió venir con di
confeccionar:cualquierplatillo, ya de cocina ó de rección i\ la fragua, á un criado de los del señoL·

EL MUNDO

275

de blusa del obrero y preguntó por la casa cural.
Conducido que fué A la prese1 cía de Susano
de Mariel, le dijo que habiendo quedado en Pa•
ria huérfano y sin recursos suficientes, v temiendo los peligros que para la perdición de un joven presenta la gran capital, h11.bía resuelto bus•
car algún rincón humilde de Francia donde vivir de su trabajo, casarse una vez que sus nego•
cios hubieran tomado camino, y formar una faruilin cristiana y feliz.
Como estuviera presente en esta entreV!sta Pedro de Mariel, pidió al joven sus papeles y vió
que todos est!lban en reg-111 y que entre ellos ve•
nía una libranz11. de veinte mil francos cobrable
en la cercana ciudad.
-Decía usted que quedó sin recursos al IDQrir
sus p!idres, dijo el Alcalde ¿qué significa entonces esta, cantidad?
-Si su Sefloria se digna leer uno de estos car•
tificados, continuó el joven, verá que ese dinero
es el producto de la venta de cuanto heredé de
mis padres y que no constítuyerecursos suficientes para la vida de Pllrís.
Si me hubiera quedado allí, en breve tiempo
habría dado fin á mi capital, en tanto que en este
pueblo puedo pasar ha1:1ta por rico y labr11rmeun
porvenir de tranquilidad.
-Muy honestos son estos pensamientos, dijo
el Cura, y ruego á Dios que usted persevere en
ellos. Si de algo pueden servirle mi apoyo y mi
consejo, cuente usted conmigo.
El joven manifestó efllsivamente su gi-atitud,
dijo llamarse Marcial Rigot, ser pintor ·y estar
dispuesto á embellecer con su arte y gratuitamente la iglesia del lugar. Luego la conversación se hizv general y de confidencias, hasta el
punto de quedar los seflores de Mariel y el recién venido ligados por la más honda simpatía.
A los pocos días ya Marcial Rigot estaba instalado en el pue_blo y había . puef?tO q_n molino
aprovechando una caída del riachuelo, lo cual
fué muy favorable para Villiéres porque abarató
el preció' del pan.
·
Aunque durante toda la semana no se habló en
todo el pueblo más que de la llegada del forastero y de la construcción del molino, Rosita pres•
tó á esto poca atención, pues en verdad que no
la preccc.ba que hubiera aumentado la cantidad
de jóvenes casaderos en la localidad, puesto que
ella no pensaba en casarse todavía.
Pero las demás doncel111.s no tenían los mismos
pensamientos, y al llegar el domingo, todas, como
si se hubieran puesto de . acuerdo, vistieron sus
mejores trajes y se arreglaron con esmero para
irá la misa mayor, donde de seguro podrían hacerse ver del joven y bello molinero.
Y así fué en efecto, porque éste, vestido con
un traje de burgués, sin pretensiones, acudió desde temprano al templo y examinó á cuantas entraban como quien busca á alguien con interés.
De pronto palideció ligeramente, un temblor
imperceptible recorrió su cuerpo y abrió los ojos
como un deslumbrado.
Era que Rosita se acercaba, sin galas ni adornos, con un trajecito de pereal y un sombrero de
paja, en el que lucían algunas rosas acabadas de
arrancar del jardín.
También Rosita se impresionó al ver á Marcial
y se apresuró á inclinar los ojos, pero ya era
tarde: el relámpago de su miraba había revelado
lo que pasó en su corazón.
Durante la misa, Rosita estuvo leyendo en su
devocionario sin distraerse ni un instan te, ó
viendo en el altar las ceremonias del culto. En el
momento en que el sacerdote levantaba en sus
mauos la hostia santa y repicaba en el presbiterio la rueda de campanillas de plata y hacia vibrar el organista los mejores registros de su a1·monium, Rosita, conmovida verdaderamente por
un sentimiento religioso, levantó·sus grandes ojos
como 11i al través de la nave del templo y de la
bóveda azul de los cielos estuviera viendo á Cristo ya sin espinas ni cruz en la plenitud de su
gloria.
·
¡Qué bella, qué incomparablemente bella esta•
ba Rosita en es11. aetitudl
Marcial la contempló en éxtasis; y como el
Obispo, dió gracias á Dios que babí11 puesto en él
mundo una criatura tan perfecta.
Rosita al salir del templo dirigió al forastero
una mirada tímida y furtiva, y luego, ya en su
casa, notó con sorpresa que aún pensaba en él y
le parecil\ seguirlo viendo, gallardo y atractivo,
elegante, sin pretensiones, muy diferente de los
demás mozos del pueblo.

�:l16

EL MUNDO

Domtniro 2 de Octubre de 1898.

IOinningo 2 de-Octubre de 1898.

EL MUNDO.

, 277

PAGINAS DE LA MODA
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Ese día habló poco, no comió bien, y su madre
·dPjó de reir y basta estuvo A punto de llorar temi,mdo que la nilla estuviera enferma.

III

....

LA. INVITA.CION.
Hablan pasado cuatro meses.
Con una reserva y un misterio que ni A si misro.Js se explicaban, Marcial y Rosita se habían entendido ya y basta habían concertado su matrimonio.
¿D,•pendía tal misterio de que el forastero tuVÍfl'lf ?1!t'l!T'é! en ocultarse por causas censurables?
No: 11maba, amaba sinceramente, y en efecto, el
m11trimonio con Rosita era su única esperanza de
fdicidad.
J&lt;}n cuanto A ella, ocultaba sus relaciones por
un s&lt;&gt;ntimiento instintivo de pudor, por más que
si111icra que ya el amor se desbordabu en su corazón.
Y eran felices los dos escribiéndose frecuente-

mente, viéndose apenas, cruzando alguna palabra
loe domingos en el atrio de la iglesia, y sofiando
en un porvenir de paz y de ventura á la sombra
de los Arboles que circundaban la casa del molino.
Pero el diablo, que no duerme, arregló las cosas de otra manera muy diferente y en el cielo
de Villiéres antes tan sereno y puro, apareció una
nube que amenazó desatarse en tempestad.
Una mafiana, un criado del C11stillo vistiendo
librea de gran lujo y cabllllero en Uh brioso corcel, llegó A la puertl\ de la fragua y sin apearse,
puso en manos del aprendiz una e.Arta cerrada
que tenia en la cubierta un sello con las arm1&gt;s
del Conde de Villiéres.
Cuando Pablo Poulet la leyó p1só por su cara
la expresión del que ha recibido una pulialada
en la mitad del pecho, y sin cuidarse de tomar la
blusa ni el sombrero, se dirigió á. la casa cural,
donde encontró reunidos A los sefiores de Marlel,
También ellos habían recibido c11rta del Castillo y también estaban consternados.

Ambas cartas en substancia, decían una misma
cosa.
El Conde, e11lvadae ya las dificultades que se
habían opuesto A sus deseos, había resuelto llev11r
á su lado A su bija Rosita, pero para que este
cambio de vida no le fuera perjudicial, tenía pro
yectado irln haciendo entrar pooo A poco eu el
mundo A que estaba llamada por la nobleza dis
su cuna y por la magnitud de sus recursos.
Para esto iba A pasar en el Castillo una temporada, iniciando la apertura de la caza con un
gran baile como lo 11costumbraba en tiempos anteriores, y á. este baile debía ser llevada Rosita.
El Conde acomoldiaba una invitación en carta se•
p11rad11 p11ra que le mostraran á. la nifia y recomendaba que le gu~rdar,rn secreto todaví&gt;\
respecto de su origen. Tampoco á ?tfa.rfa Poult,t
debían decirle nada todavía, pues en un arr11nque de dolor por la futura separación, podrí,., revelarlo todo frustrando así los proyectos del
Conde.
( Oontinuard.)

.

~',¡•')¡,"'
/~i-

FIG. 1. - NUEVO TRAJE DE CA.LLE.

�.278
~

Domtn,ro 2 de Octubre de 1898

EL ~'NDO

NOTAS PARISIENSES.

Por lo tanto, &amp;Pñores filósofos, no dígale nada malo,
contra la mentira; los hombres dejaremos de ser felices cuando tengamos la clave del intrincado problema .
que se llama mujer.

¡Cuán amargos suelen ser
le.e recuerdos!
En Pnie, rue de Rivoli, de
seis á. siete de la tarde, bajo
las arcadas del hotel Co11tinental, ante la soledad triste
de la11 Tullerfas. jardln abandonadn que contraata con el
ruido de la calle, miles de extranjeros en mails y carruajes
de familia.
Dos enlutad11s dam11s envueltas en lai, rlgidas túnicas
de viuda y con su capota á. lo
Maria Stuart; dos damas cuya
nobleza y altivez el tiempo y
las d11sdlchas marchitaron,
marchan lenb.menre como su,reetionadae por ta noetálg,ca
visión de ti empoe mejoret:1
A través de negras gasas
podemos descubrir dos rostros
mtnPe11ntes: uno, ideal de belleza durante el último Impl"·
rio; otro, expresión dti inteligencia suprema.
Las doR damas que marchan
Jl&amp;Ueitdamente eon las hoy
Condepa de Pierrefonde. ayer
de Montijo y su dama d11 lectura l\fad11me Le Bretón: la
Emperatriz Eugenia que ahora viene á Parle para buscar
alivio á las dolencias del cuerpo y para excitar loe sufrimientos del ePplritu.
Por eso marcha lentamente
ante aquellas Tullerfas, solar
del Puntuoso palacio donde
reinó por espacio de veinte
11ñoe. al lado de su esposo y
de su hijo
Y el sol también muere á. lo
lejos Pntre una bruma de oro,
y la multitud olvidadiza pasa
indif.. rente al lado de la que
fué ~u soberana durante veinte años, cuyo desastre desapareció en medio de tantas desdichas.

Experiencias actualmente en cuno están
demostrando que bajo el punto de vista estético debemos irremisiblemente vestirnos.
La moral también lo rPquiere, pero quizá.
no &amp;"la necesario b11jo el punto de vista de
la higiene y d11 la s11lud
Es la opinión de alguno¡; médicos y por
·eso se han inaugurado ciertos establecimientos en que ee tratan al~unos casos patológi
cos, regreijando al traJe de nuestros antepll·
s11dos ó Pea á la ausencia de todo traje. El
señor de Varigny los ha vi@itado.
Son instalaciones donde 111 abrigo de las
miradas indiscretas y en jardines especialmente dispuestos á loe enfermos, se entregan á curaciones al desnudo. pasando el dia
entero sin traje alguno, expuestos á. las caricias del eol, del aire y de la lluvia.
No ee veroeimil qu1¡ un mismo remedio
convenga á todas las afecciones El proverbio dice Que lo que mata al eaetre cura al zapa.tero. Estos son loe debilitados, algunos
tuberculosos también, y la desnudéz parece
convenir particularmente en el tratamiento del estado general que ee llama 11c11nsancio de vivir," estado que no t&gt;S una enfermedad caractariz11da, pero que precede á acompañ11r sinnúmero dt, afecciones. En este caso, la deenudéz representa uo papel de estimulante y de fortificante. He aqui los principios generales de ese tratamiento, tal como
están establecidos en los Institutos existentes.
Desde luego el tratamif'nto se verifica en un establecimiento rodeado de paredes, de modo que no ee
ofenda la moral. La extensión del terreno ee agra.dable y los jardines eon amplios. divididos en dos para separar l9s sexos como es debido
La vida diaria del enfermo, ee la siguiente:
.
Se levanta á. l11s cinco de la mañana, no importa s1
es hombreó mujer. Después de lavarse bien como
todo eér que se respeta. va al jardín Está. deenu~o
como un gusano, pues por todo traje lleva una fa.Ja

•*•

) ;"1

'.
\\ .

279

EL MUNDO.

HIGIENE A LA INTEMPERIE

La Gr.in Opera de Parle.
goza de universal renombre,
su foyer ea una obra maestra y eu monumental escale•
ra no tiene comparación con
n!ngnna del mundo entero.
Pues bien, entre loe mármoles y el oro puro de aquellas inmensas ~alerfas, existe también el oropel, si hemos de dar crédito á los criticoe de arte
Uno de loe numerosos bus-•
tos decorativos tle los corredores es apócrifo; su historia es la siguiente:
Tratábase de honrar la memoria de 11n arquitecto del
siglo XVIII, muy conocido
por sus frecuentes viajes á.
Rusia.
Encomendóse Ru ejecución
á. un escultor de talento, el
cual después de h11 ber regle•
tritdo cuidadosamente loe Archivos ~e Estampa•, la Galería Nac1onal y el Palacio Maz~rin!, no pudo encontrar•
mngun retrato del arquitecto en cue11tión
Sin embargo, el ePcultor •
habla rPcibido ya PI dinero.
Y,. devolv11rlo ere al~o duro,
aun para un artista de talento.
N,i t11rdo ni perpzoso, modelo una c11 beza cualquiera, co11 peluca estilo de la
época, y, después, copió su
busto eR un antiguo pPdazo
de papel y pre•entó el todo
á la comisión receptora
Naturalmente el parecido
no podia ser mayor.
Y he abf como el bronce,
Y el marmol se burlarán de
la posteridad.

•"'•

En tiPmpos representá.base . ~
en el Teatro del Orleon una¡,,...
obra muy antigua: Les Since- ;i ·
res.
Sus p!3rsonajes, amantes di' , ·': ¡--;;:,,.:..:,;,.,.:·. , . .
la recmu~ de al,) ,:jp_-·;_:;--:;¡_ ·· ,~·.
ma y t'Dem1gos del
r::J!i'- . ·-&lt;;, .&lt;.;_";\" ; ·
..mbuete, resalta.'?-%·· ·,·. ~ ·•·· . ;: ·, •

Domingo 2 de Octubre de 1898.

p ersisten en seguir con conetancla el ejem
plo de nuestro padre Adam.
¿Y si llueve ...... El asunto es sencillo. Se
di.'ja uno mojar y se anda bajo las gotas del
aguacero.

Ll MODESTIA.
Y LA

MUJER MEXICANA.

Fig. 2.-Modelo de teiido para colcha.

Una de lae cosas que han impresionado
vivamente á los excursionütas en México,
especialmente americanos, es eee porte re•
cogido que ha carecterizt do siempre á la
mujer mexicana, en cualquier eetadoque se
halle, particularmente á las de estado célibe
Eee porte recogido, hemos dicho, pero porte
quereconoce como origen una hermoeleima
virtud, que no puede m1&lt;11os de hacer á la
mujer interesante y ~impática, como un in•
terés y simpa tia respetuosa y venerable, esa
virtud ee llama MODE~TIA.
Y con razón ee impresionan tan agradablemente loe americanos, pues en este punto, la
mujer americana del Norte y IR mexicana
difieren esencii.lmente, por contumbree, por
educación, por religión Aquell11, la americana, desde eue primeros pasos en la vida doméstica y en la social, se mueve con una Ji.
bertad cuyos limites no ~on muy estrechos.
Esta, la mexicana. es vigilada con ojo a.visor por la madre en sus.:.iás leves movimien~
toe, formándole destle su infancia hábitos
del más extricto r11cogimlento. Aquella, aunque sea
católica, 'live en un ambiente no muy severo, cual es
el proustl!,ntiemo, re i¡z-ión dominante en Estados Unidos; ésta, por el contratrio, vive en un medio rellgio110
estrecbleimo, teniendo siempre ála vista un modelo d.vino, celebtial, purieimo cual es el de la Inmaculada.
Virgen.
Con razón, repetimos, causan tan vivit impresión
nuestras mujnel.', pues como ha dicho un piadoso escritor: "á. los Ctjos de Dio11 la modestia es la virtud por
excelencia; áloe del mundo ninguna hay que le pueda ser ctmparada. Adornaos con las cosas má,ilindas

,

~:ª:~ªu::;~;;:· . ':::.: .-fl1:'1···
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:.z~ . ;, ;:. _,,;,_ ,. &lt; . º""" · ::: .

ba d-, 1a franqueza
~
y se hacia.o odiar
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·f/ · ·;-· : " " -&lt;" ~ %J' ~~,,.:.. ~
porPucultoidóla;,:·."&lt;:
,::~:-!.=&amp;~ ,... ·~ º~~º •
tra de la verdad
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desnuda
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--E~toe eJemploP
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i .
toma.do e por el
.,,·_ ·,~
. •..dram&gt;1turgo en un
mundoqueyadeea parecio, s "r I a n
máe exactos aún
en las generacio•
nee presentes.
Esos tipos no han
envejecido p o rque la constitu ción de la buena
Flg. 9.-Sombrero Wanda.
sociedad reposa
precisamente sobre fórmulas y con
vencionaliemo, artificio v mentiras.
do la simple frase me amas, ella os respondiera con
¿Qué eucederla si nos "decidiéramos á ser verdade- franqueza?
ramente; sinceros?
Si ella os dijera que no le sois indiferente, que ella
Por eeo me parece pueril é injusta la perenne acu- está entre vuestros brazos porque vuestras insietens11ción que se hace á la mujer al considerarla embus- cias le hicieron caer, que lo hace por temor al escántera por defecto natural ó por vicio instintivo.
dalo ó que desea ver en voeotroe un ardiente protecSi la mujer fuera militante dela sinceridad, ¡pobres tor; ei ella os dijera eso y más, quielera. yo ver vuesde nosotros los hombres.
tra cara.
¿Qué bariaie si al desliza:- en los oídos del bien amaPero la mujer finge, suspira y dice que os ama y
vosotros felices y crédulos, gozals la dicha del amor,
cosa demaaiado suena para ser dulce al corazón aún
cuando no eeteis c;ertoM de la correspoupencia.
Si sois celosos y las visitas de un amigo, demasiado
asiduo y obsequioso con vuestra e~poea, os molestan;
vuestra mujer se lo hará entender al visitante y le
finge cualquier pretexto parll que se aleje y para que
os conserve la misma afección amistosa,
Si sois pobre y las pdvacionee son vuestro régimen,
la esposa se 11molda A las circunstancias en el interior
de la casa y al exterior, ella sabe fingir un bienestar
que no existe
¡Pobres mujeres)
Perdonémoelee que finjan si saben cuando deban
hacerlo.
Si la naturaleza que nosotros creemos brutal y
egoieta no lee hubiera hecho hábiles y un tanto embuRteras, el matrimonio s~rla imposible.
Jamás podremos conocerá. fondo la que amamos y
no sabemos si la podríamos a.mar y Rer felices con su
amor si consideráramos sus pequeiios y grandes defectos.
La Pociedad heeha de conv11nciones hipócritas y de
Flg 7-Corsetnoevomodelo.
!órmul1te que son me1,tira&lt;1,nopodrla existir Ei la muDelnntero y espalda.
Jer no fingiera, ei no fuera equilibrista.

Modas de París.

con un ligero paño, equivalente á la hoja de parra
de que desde nuestra niñez se nos ha hablado. Se
pnmite el uso del sombrero para evitar una insola•
ción. Cada cual lleva consigo un desayuno frugal.
Nada de carne, que llena el estómago de venenos, de
toxinas de humores, se digieren mal y _agrían el carácter, pero platillos ligeros, miel de abeJa, leche, pan
al ebtilo d-, los pastores de Arcadia. La mayor parte
de la cura se opera sobre la faldit de agreste cerro.
Si ha.ce calor se acuestR uno sobre la hierba, á la
sombra d11 un árbol, para leer y charlar con sue compañeros. Si hace fresco, se anda por las_prader_as, se
entrega uno á juegos pastoriles, á ejerc1c1os v1olentoe, á todas las ocupaciones del aire libte de que ee
pueó.e disfrutar en el campo. Si ee
quiere, se extiende uno al sol, dejándose tCtstar un lado, después el otro, é
iniciándose en los goces predilectos de
lllB higuanas y de los caimanes.
Deepu('s de algunas hone pasadas
tan agradablemente, se baja del cerro
al valle, y alll, siempre desnudo se su•
be sobre un tejado ligeramente inclinado, se acuebt&amp; uno al eol con la cabeza únicRmente cubierta. Después del
baño de aire, se tiene asi el baño de la
luz y del calor.
En seguida, envuelto bien en un co·
bertor, como una momia, el enfermo
est{I expuesto al fuego celeste com" si
tuviera que cocerse en su jugo. Dos
criados aparecen, momentos después
i!e apoderan de él y lo eumerjen en un
baiio de 11gua tibia. Al salir de éste
lo oprimen y refriegan con sue manos
haciéndolo pasar por una sesión de lo
que se conoce bajo el nombre de "ma•
sage. 11
Todas estas nperaclones ocupan la
maña.na hasta las doce, hora en que
los enfermos van al comedor, siempre
en eu simplicidad adámica. Comen otra
vez con frugalidad; leche bajo distintas formas, frutas, legumbres.
La tarde ee la repetición de loe ac•
tos de la mañana. Sin embargo, la ma•
yorparte de los enfermos comienza con
una siesta al aire libre, acto continuo
paseo, brincos, ci,,rreras en los jardines.
Al anochecer-se toca la hora de la
cena-los mismos manjares y ¡á dor•
mir! Algunos al meterse en cama, se
ponen por vez primera en las 24 ho•
ras algo que por completo los cubra,
Ja tradicional ,camisa de noche.• (J tro11

La moda de este
año se a preoe al padre Coloma, solo hace pequeñeces.
Los zapatos ama•
rillos ó encarnados
ya no son de buen
tono, y ahora, para
ir bien calzadas las
parisieneee, llevan
botas altas y de color verdoso! Por lo
visto los zapatProa
manejan los colores.
como un Corolus
Durand.
Se usan mucho
loe sombreros de
paja á la iglesia.
muy sencillos y ligeros.
Pa!'a_ el campo se llevan las elefil'ante1, faldas cortas.
Y c~rp1ños escotados; pero sin exafil'eración.
~1 el escote es grande suele llenarse el vacio quec
deJ&amp; la falta de_tela con entredos muy tranepar-,nte ó
con gasa muy hgera.
Las mangas anchas y largas ee hacen de puntilla.
Ó de gasa.
'
L?s saquitos de mano, llamados ridículas y que, en
reahdad Jo son. ya nadie los usa.
'-';.~t:.~1~ ~ -

.·

'

,

.,; l',o • ~ ......

e--~

'. ~\

Fig. IS-Banda de colcha.

Flg. 3.-Banda de colcha•

\

Flg S.-Blmin. df&gt; &lt;'R.lólR. Delantero
y eiilpnlda.

t

más ricas y prPciosas, cargad vuestro tocado de oro

Fig. 4.-Belojera fantasfa.

y pedrería, de flores y perfumes; hacéos tan primorosas y deslumbrantes como mejor os plazca ... .si fa.Ita
esta virtud en vuestro semblante, en vuestra apostura. jamás Alcanzaréis la verdadera estimación, el
verdadero afecto. Pero si poseis ese hechizo, ese encanto, ese podProso incentivo de la vhtud suprema,
aunque no poséais bermosur11, riquezas ni eeplendo~es, ap-ra.d11Iéis conquistando eso que nad11 puede
1gualsr en e.;te mundo, que por nada puede ser reemplazado: el respeto llevado basta. la veneración."
• ¿Y renunciárá la mujer mexicana á eea joya tan pr11ciada, á ese adorno que tanto enaltece á los ojos de
todo el mundo?
Desgraciad11mente empiezan á notar
se slntomae de americanización, no sólc en la capital dela República, sino en
otras capitales,
!Ay de las prim~rae que abran la brecha en mengu11 de la modestia, del pudor y del recato que hasta ahora como
hemos dicho ha cara.eterizado la mu•
jer mexicana.

...............
R eceta.1o1 útiles.
VARIOS ll.WDOS Dlll CU RARLAS
QUEMADU RAS,

Flg 6 - Servilleta para te.

El carbonato de sosa pulverizado,
mezclatl.o con agua para formar una
pasta, constituye un calmante, pues alivia instantáneamente el dbloroso esco•
zor de l11e quemaduras.
. Si no se tiene á mano ninguna de estas cobae, ee cubre al moment.&gt; la parte
lastimada con una capa bastante espe•
sa de harina de trigo
Cuando el dolor empieza á calmarse, ee aplica un pedazo de algodón
empapado en aceite de olivo sobre las
quemaduras.
El éter quita tambi~n el dolor de éstas y evita la formación de las ampo•
llae, ó las disuelve si están formadas
Se empapa un lienzo con él y se apli•
ca sobre la parte quemada rociándola
cada vez que se seca el éter.
La clara de huevo mezclada con acei
te de (l)ivo forma un buen linimenS.:&gt;
para toda clase de quemaduras.

�280

EL MUNDO

paja yedda blancl\. Calota rodeada de un lazo de terciopelo negro cerrado delaut11 por un nudo de t ul de
malinas negro. Aplicación de lindos myosotis azul
tierno, con grueso mqnojo hacia adelante, acompañado de un nudo di, terciopelo n11gro.
FIG, JO. -JAQUET PARA MEDIA E STACIÓN.
Ea de un corte muy elegante, de tafetán perla y
malva A grandes ra.vas uuiendo~e en la parte po11te•
rior A una sobre f11lda que forma bonita cauda. Solapa• de sarga abi11rta11 Fobre una camisola de muselina de seda negra, cP.ñi.ia por uu c'toturón fantasía.
Galones de cordón de seda adornando la falda que
r1iruata un gran volante.

TOMO 11

MEXICO, OCTUBRE 9 DE 1898

FIG, 11.-PELERINA FANTASÍA,

Es de terciopelo, con cuello Médicis, adornada con
un hermoso escudo bordado de guias y ribeteado de
cinta de seda. Redonda en el frente se abre graciosamente sobre el corpitl.o, no ocultando más que el plastrón.

TEATRO "JUAREZ" DE MONTERREY.

FIG. 12 -TOILETTE PARA TEATRO,

Gran cuerpo blusa con un yoke cuadrado y orlado
de blonda de seda.
.o/
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- 3/./

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2,

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,t~jj.;
!' .,.

Fig. 10-.Jacquet para media estación.
· Se aplica por medio de nna pluma rPp'tiendo la
operac1óu h1111ta que se mitigue el dolor fuerte.
. ~ntonces se cubre la llaga con una capa gruesa de
h~unento, .Y al _cab~ rle _algunos dfas quedará recu•
b1erta la piel, sm c1catr1z alguna, c;,yendo el linimento en forma de escamas.
;Las qu.emadu.ra11 producidas por el fuego ó por algun lfqmrlo cahPnt11, se c11ran sin dolor y sin quefor•
me A~pula, aphca11do R~ brn ellas cataplasmas de zanahoria cruda rayada ó molida.

Fig. 11.-Pelerina tantasfa.

Nuestros Grabados.
FIG 1,-NU JDVO TRAJl!l DE CALLE,

Es de sarga de seda azul; el cuerpo va Ji.
geramente ablusado en el Frente. Está h,·rho
i:on un yoks redondo que se extitmde hasta
los hombros, es de mu, elina de seda y ostent~}eves pfüsés Al rededor dttl yoke el
corpmo termtna con tres hermosas cintas de
tafetán malva y blanco qu11 ribetean el ala
EUperior de 111 blusa.
Un lazo de taft'tár. mRlva y
b .an~o f&lt;_&gt;rma un Pl.. gante chou
A la 1zqu1erda de dicha blus11, y
uua basquiñii. de lo mi11mo orna
la falda. Las mangas y 111 cunpo llevan muchos gaiones en
bandas ·paraJela11 ouduladas.
FIGB 2 3, 4, 5 6 y 7.
Damos con f'ftos números una bonita
colección de trabajos para damas, de todos los modelos y de todos los géneros, de
los que más en bo!('a están Pn la actuali•
dad, propios para las labores de la estación
11ue s11 a prox1ma.
FIG 8 .-BLUSA DE CASA.

Es toda de muselina de @E'da, muy justa ccn ampliaR mangas rE&gt;mat1Jd11s en un
ligero carrujado &lt;'On remate dt&lt; blondas
y ceñidas A la muñeca per lazos rosa. En
el frente y en la espa1da grandes plissés
y caello alto del mismo estilo de los remRtes de las mang-as, ornado de blonda.
Corbata de lazo azul.
F IG

Fig 13-Trnjes para ninos de 6 á S años.

9

- SOMBRERO WANDA,

Sombrero levantado en el delantero, de

Fig. 12-Toilette para teatro.
El cuerpo es do terciopelo y el bordado fig-ura un
bolero leye. U na gran fantasla bo, dada se prende al
talle hacia adelaute y cae 11u acuchillados muy agu,
doa sobre la falda de sarga lida. Mangas de sarga con
grandes bullone11.
FIU. 13.-TRAJES PARA NIÑOS DE 6 i.. 8 A:&amp;os.
El primero es una jaquette pasada, de sarga de seda azul marino, con cuellito marinero completamente
superp~esto sobl'e unas soll1pas triangulares.
Dos filas de botones adornan y cierr1tn la prendita
que ~ae sobre una enagua de pt1rcal floreado muy
sencilla.
'
. El segund? PB un jacquE&gt;cito de sarga diagonal,
tambiéu, abierto sobre una camisola marinera muy
elegante Dos jorkeyH ornado11 d11 cinta en dibujo escocés. adornan los . hombros. Este jacqueclto cierra
muy Justo por medio de dos filas de botones.

1
ELTELON DE BOCA.

•

NUMERO 15

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Siglo XIX</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Rafael Reyes Spíndola</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Alejandro II</name>
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                    <text>•
1':L MUNDO
..1;:;898_,_
--------------------------~W:!!!.!:!!!2.------:----------Do~m!!!!;ln~,r~n.:,.,::18;.,::d::.:;•S:::•tr:::tl,::•m;:;;:b;;,r•_d;:;•

-"4~.

FIG, 4.-TRA.Jl!l D!I PABBO,

•

Ea de ronlard de satin azul obscuro, con gran aplt~ación a!t!n:1f:~~°aª u!:.
seda ornada de galones tn la falda. En Pl cuerpo\ a mu
id
uu
eleg~nte capE:llna alternadK con encaje blanco y igeros frunc os en
plastroncito que roJea el cuello.
FIO 5.-GRUPO DE SOMBREROS,

• Damos tru modPlos dfl los que se halJan mas en bog!' en la actu~lidad.
El prtn'lno es de paja de Francia con se~cilla aplica]1ón de mu ~e;~b1ld~Y~
lumas El ae~undo tiene unas hermosas alas de pa oma emp 1 d
:rados'amente. El tercero es de una admirable SPl!clllez. Dos plumas e avesuuz forman el frente, uniéndose en un broche ch:foné de raso.

TOMO JJ

MEXICO, SEPTIE1111RE 25 DE 1898

FIG. 6. -TRAJE Dlt NANSÚ PARA CALLE,

Es de una gran elegancia. Sobre un frente pliPeé A gra.ndf\f~i~~uesut~!
casacón bordado, cortado en áng1;1losyorl_addo, ast comdf~ d~ dos hefillas
hechas de finos fruncidos. Dos pns11Jas unt as por me
,
atan las alas de la casaca.
FJG ?.-SOMBRERO POLAR,

LAS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE

•

PªJb

Sombre"o para señorita de un aspecto muv parisiense En
azul, gu~necido de· alas azules de dos tonos, la una clara, la otrt dmb b~e s~ub~rle d:
dos plumas de avestruz igualmente Azul. La una aco&amp; a a so
. d
la falda, á la izquierda¡ la otra rJgida en medio del delantero, tiJa a eu un
enorme pliegue de aatin antiguo azulado.
FJG. 8,- SOMBRERO COLO}IBJNA,
SombrerC'I para señorita en psij11. de arroz blanca, levantado hacia adelante. Calota rodeada de una' corona de ros11.s blancas. Sobre la part¡ de la t¡tda levantada una pnloma blanca CU\'&amp; cllbMita toca los cabeJ os con coa
de pa 1·aiso bl~nco y pligue de moir b·l anco á la izquierda de la paloma, cerca
de los cabellos.
FIG 9.-TOQUE I A FRIVOLINA,

Toqueta de dama de efü1.d medlaoa, toda de tul negro drapeado Y levanta:
?A.
do, la izquierda con un manojo de jacinto!\ rosas de much?s toll:s, :~;mpa
~
ñados de un penacho de follajes surtidos. Un poco was hacia atr se I onea•
,id., d.o de tul malinas negro.
FIG, 10-TOILHE PARA CARRJJRAS.

Es de grRnadina azul, sobrn trasparente de ta fetén malva. L"- falda tallada
de unll sola piezll e~tá. ornada de tres grupos de pliegues bordados
El cuerpo y J;111 mangas esUn ornados de los mismos pliegues pero en diagonal El delantero del c&lt;1rpiño Be abre sobre un pequeño.plastrón b~rdadoi
Toqueta de paja ornada de plumas malvas y de t:.n fruncido d~ tafet n azu •
FIG.11 .-TRAJJ!I PARA. CARRUAJE.

Gran paca de sarga blanca redondeada delante y cerrada de Jado J!ºr tres
presillas muy simpleP. Gran ~uello redondo, oruado como los b_ordes e ~a
. pa de cinta de &amp;dda. Forro de surah de color. Sembrero canohér en p8Ja 8
trigo, ornado de rosas y de dos •las cambiantes

d.

Flg. 10.-Tollette para carreras.

.U..t,,;CALOG-0 HIGIENICO.

---

11Los periódicos hi,1,d.é nicos de Lóndres no cesan dt'I predicar al público que siga sus
laudables preceptos. Pua dieminuir cen una mitad/ 1 dicen. Ja mortalidad, bastaria con
observar
el siguiente decálogo higiénico:
O
I Limitar el consumo ád la. carnt,, proscribiendo por completo la de puerco.
2 ° Substituir el pan blanco de harinA. por el de harina de trigo molido con cá.scara.
Este precepto ha obtenido tanta aceptación, que al pa110 que va aumentando el desarro•
llo de la venta de pau de esta clast, i:1e puede dar por desterrada la coatumbre de comer
pan blanco.
3° Comer de postre mucha fruta madura, lo más recién cogida posible . .
4° No desayunarse con cllfA ni té puro, sino con cacao ó una ligera infusión de té.
5º Dará los niños, al levantaree. una taza de caldo de b.arina du avena bien cocida y
mezclada con leche hervida también, pues la lechH sin cocer es dificil de digerir y de
asimilara e con alimento,
,
6º Reducir A lo estrictamentft neceaario toda bebid&amp; alcohólica, y mejorar más aún,
(Uprimirla por completo si es posible.
7° DeanudHrse por completo al acostaree, quitándose cu&amp;ntRe prendas se han llevado
puestas durante el dla, volverlas al revéd y sacudirhts y colgarlas.
8º Quitarse, Hl levKntKrse, la ropa con que se ha dormfdo, volviéndola también &amp;l
revés y colgándola cerca ae una ventana abierta.
!:Jº Lavarse todos los diaa, tii no es posible bañarse con agua fria ó templada, frotándose con un cepillo ó eilponj11. y jabón ordinario.
10º No dejar de abrir la vent&amp;Ull del cuarto de dormir.
Asi como el pan moreno ha sfdo recibido con favor increlble, IR. supresión de las bebidas alcohólicas y carne de puereo encuentran viva resistencia, porque contraria hábi•
toe a::raigados desde muy antiguo é intereses que saldrían perjudicados con la reforma.

l

Nuestros Grabados.
FIG. 1 -TRAJB DE OTOÑO.

Este traje muestra ya las fautasias reinames que li, moda nos promete p11ra la estación que se inicia, Ed de Ascosés de seda, sin tramos de colores, alterna&lt;10 con bandas
blanctts, que bord'.Jo ht faJda y ascienden por ella forméndole una elegante alR y que en
el jaquet, muy ajustado, forman sencillos galones y dos especies dejuck~ys en las mangu. Cuello americano. Corbata de muselina de seda obscura.
FIG 2 -TRAJE PARrSIENSE DB CALLE.
Es de tafetán clRYel, con .. plicaclón completa de bloeda blanca en bandas y dibujos,
dejando en el frente de IR blda un elegante t11.blero sin bandas, de mucho gusto. Cuerpo•
blusa abierto sobre un plfssé de mus6hna de seda lleno de fruncidos en b1u.. das horizon•
tales y mosn.ando un ptastronclto ligenmente pli88é.

CW!a del Sr. de Teresa, en la esquina de lllercaderes.-La A.-eulda de Plateros.

FIO. 3-T~AJB DB CALLE, ÓLTill'A NOVBOAD,

Es de satln hoja 11eca con plena aplicación de punto de Venecia dibujado de bandas
y rosetones. Cuerpo-blusa abierto aobre un eleganteruchede muselina de seda blanca
avolantad&amp;.

Flg. JJ.-Trale para carruaje.

•

NUMERO 13

�EL MUNDO

242

LASEMANA
Los italianos residentes en Mexico, celehraron
su gran aniversario patriótico: la toma de la ciudad de Roma por las fuerzas unificadoras de Víctor Manuel.
La elocuente palabra dPl Sr. Ministro de Italia evocó ante sus comp11triot11s la época tormento;a de Víctor Manuel y ht epopeya de su reinado, fértil en aza:tlas.
Tres hombres tres audaces hicieron la unificación de Italia: Víctor Manuel, Oavour y Garibaldi.
Violento es el contraste entre ellos, tipos diversos, unidos al golpe de una misma fuerza, para completarse y repelerse, pa:&gt;1 encontrar. en el
fondo mismo de sus antagómMs tendencrns, la
final resultante de una acción diversamente comprendida por cada uno de ellos.
/IIW

Víctor Manuel es el representante de los intereses dinásticos. Como Federico II, como Pedro,
como Luis XIV, vive y combate por el é'n?~andecimiento de sus dominioil, y fiel á su ambición,

Pero en est!I. estupenda tragedia, Garibaldi es
la pasión, el genio y el heroísmo.
.
Congénita robustez orgánica y hábito de las
batallas, de los estragos, de la sangre ~umana y
junto con esa férrea robustez y_es~ hábito de toda su vida una bondad de sentimientos tan expansiva, t~nta riqueza de afectos deli~ados
que no sabemos-dice Ferri-si deb~ ~dmirarse
más su genio -iateleetual ó el predom1010 del sentimiento que es la floración más hermosa, más
noble, más fecunda de la vida humana.
Es patético el contraste que aparece en sus
memorias entre el terror trágico de la guerra
y la armonía de los espeetlleulos de la naturnleza; entre la rabiosa pasión de los homb_res y el
so~iego solemne de ~as cosas. Y esta poesia de las
cosas no es romanticismo estéril, sino fuerte aentimiento viril y religioso, que no excluye de sus
contemplaciones á la humanidad dolorida y esclava.«Hermosa noche la del gran proyecto, tú hablab11s al corazón de mis valientes con li. armonía
indt·finida, sublime con que los elegidos sienten
en el espacio azul la presencia de Diosl Y o he
sentido aquella armonía todas las noches, se~_ejantes á las de Reggio, Volturno, Quarto: quien
duda de la victoria cuando empujado por el deber y la conciencia corre á la muert~ sintiendo
su proximidad como el beso de la muJer amada?»

Domtngc 25 de ~tlembre de 1898

Su JiaJestad la Emperatriz d~ A.ustria.
Asesinada en Ginebra por uu anarqwsta.

,w

Y ese primitivo hecho para la acción y en ella
prematuramente sazonado su temperamento para
las grandes aventuras del mar y de la guerra,
gallardo y generoso, poético en to~os sus actos,
amó fo libertad, como am_ó ,\ la muJer, con t_ern~ra romántica, y A la naturaleza, esa maga msp1
radora de ensue:tlos.
Fué grande entre los grandes por el sentim!~nto -desde los delicados matices del amor hhal
h¡sta los generosos conceptos de la redención
humana.
Tuvo en su vida el poder magnético de los profetas sobre sus contemporáneos, y la fe y el fatalismo de los iluminados; por eso dejó como he•
reneia, ideales fecundos y el modelo perfecto de
su grandeza moral.
Víctor l\lanuel y Cavour, crearon la unidad de
Italia: Garibaldi dió al alma italiana perfumes de
virtud y un semidios del culto cívico ....
/IIW

Ilmo. Sr. D. F;-rtino Hip6llto Vera,
Obispo de Cuerna.vaca.

+ el dia 22 del presente.
emplea todos los me~i~s; pero ~obre todo uno:
pone su cetro al servimo de_ la libertad. Y _aquella Italia 1 impotente y humillada en Venecia, fanática en Roma, explotada en Nápoles y Sicilia,
tiene en Piamonte libertades amplias, asíduamente conquistadas por el trono para un pueblo en
el que hierven todos los sent_irr_iientos_ h_umanitarios de la revolución y el v1eJo patriotismo que
despierta. Víctor Manuel es el jefe supremo del
Res01·gimento.

,..

Cavour es el estadi,ta. Audaz, vi0lento; pero
no sue:tla como Garibaldi ni titubea como Víctor
Manuel. Es constante, reflexivo y voluntarioso.
Conoce todas las fecundas maniobras que la in. triga y la paciencia desarrollan, sin l~ temeridad
que pierde ni la vacilación qu_e claudica._ .
De muy lejos traen sus sabios procedimientos
resultados que sólo una previsión maquiavélica
puede adivinar: alianzas por ~edios indireet?s y
por medios indirectos también, fuerzas activas
para el trono y universales simpatías para la nación
.
.
Su presencia en el poder es una autondad: ~ntimida á Napoleón, reprocha al rey sus concesiones en Villafranca y desaprueba las aventuras
de Garibaldi.
Cuando muere, deja como testamento su fórmuhi de liberalismo y de patriota: "F'rate, f1·ate,
libera chiesa in libero stato." La Iglesia libre de~tro del Estado libre no es el anhelo de todo espiritu en nuestros días?

Sobre esa vía luminosa de recuerdos que se
compl11ee en seguir nuestro cansado corazón, en
los cielos de la historia, quedan aún los últimos·
fulgores de las fiestas patrióticas.
¿Y qué es en suma el patriotismo para los hijos de la Reforma, en este vasto campamento de
trabajo, que levanta la paz sobre nuestras lliinuras y &lt;\ la orilla de los mares ru_mo~osos~
Ya lo habeis oído. En los labios Juvemles que
dijeron al pueblo el evangelio de su redención,
no hubo frases amargas ni odios para nadie. El
verbo, el puro verbo de la libertad y del progreso, hizo caer como lluvia de agua lustral el sitrsum corda de la esperanza.
No tienen razón los que acusan á la juventud
h11eiéndola justiciable de exeepticismo y de esterilidad.
No! la juventud espera animosa su turno para
robustecer en la pacifica brega, los ideales que
salvó del uaufragio la mano de los paladines.
La voz de los fanatismos se ha apagado en la
tiniebla del ayer tumultuoso.
Sobre las frentes elegidas resplandece la luz de
una aurora nueva.

,..

Rosentbal, el mAgico del genio musical, anuncia una trip artística por nuestra patria.
Su técnica es,-sin hipérbole,-maravillosa ysu
poder de interpretación ha enloquecido ~ las damas y dilettantti de NP,w-York. Flores y Joyas se
desprendían de las toillettes de las se:tloras para.
caer á los piés del pianista.
La muerte de Paderewski es ya completa en
la admiración cié losnorte -americanos; Rosenthal
es de hoy más el único, el perfecto.
Lo oiremos? El desea venir A nuestro país y
espera la decisión de nuestro público para ponerse en camino.
Rosenthal es una de las maravillas del mundo
artístico, algo así como Irving y Litiz. Su presencia en México será la realización deun hermoso sue:tlo pnra los fieles del arte. Que no sea triste decepción el despertar.
Dick.

,outtca ®tntrtti.
RESUMEN.-La alianza anglo-alemana.-Sus problemá•
tlcas tenilenc.as. -Sn alcance y objeto. - Las dlflcul•
tades que á ella se oponen. -Odtos de raza.-El asun.
to Dreyrus. - Dos ministros que dimiten.- .Nuevas
sorpresas. -La revisión del proceso y los temores que
despierta - La actitud de !lemanla -Guerra al anar•
q ulsmo -Una cruzada contra los enemigos del orden.
-La angustia humana.--.1!:l problema soctal.-Con•
cluslón.
Mucho se hll repetido en días pasados la existencia de un tratado secreto entre Inglaterra y
Alemania, para contrastar la influencia ~e Rusia
en el Extremo Oriente; mucho se ha dicho que
las relaciones tirantes que unían la. monarquía
de la reina Victoria con el Imperio .Alemán, se han
suavizado al grado de establecer inteligencias cordiales, y preparar los dos grandes pueblos á las
contingencias de lo porvenir.
Causa extraileza q 11e en los momentos en que
la Gran Breta:tla abandona sus pretensiones sobre China y cede á las exisgencias de Rusia, á
la hora actual en que se hace más palpable el "espléndido aislamiento" de que hablaba Mr. Chamberlain, y cuando están á la vista las verdaderas
derrotas que ha sufrido Lord Salisbury en supolítica extranjera, se bable ae una alianza que vendría á cambiar en lo absoluto las condiciones del
equilibrio europeo.
Fuera si('luiera esta alianza establecida con el
objeto sólo de resolver el embrollo oriental, fuera.
concertada con el fin de poner un dique á la expansión moscovita y de hacer contrapeso á la influencia del Czar sobre los destinos del Celeste
Imperio; fuera arreglada adrede para dejar el
campo libre á los alemanes en Manchuria, mientras
quedaban los inglese,, due:tlos y soberanos del
Egipto, sin temor á futuras reclamaciones por parte de Francia; concebíriase sin embargo con cuantas dificultades había de tropezar esa liga anglogermánica, de que tanto han alardeado las hojas
informativas del Támesis.

*
**
Pero hay que tener en cuenta que al establecimiento de esos compromisos vienen aparejadas
circunstancias diversas, que se oponen por una
parte á la política tradicional del gabinete de
Saint James, y están en contradición abierta con
la historia, con la tradición, con las tendencias
del gobierno de Berlín. No ha mucho, á propósito
de la insurrección del Transvaal, acaudillada por
el Dr. Jameson, un arrebato de Guillermo II que
se ap1·esuró á feliciar al Presidente Krüger por su
fácil triunfo, estuvo á punto de provocar un rompimiento entre la pri nera potencia marítima y la
gran potencia continental de Europa. En los pasados meses la presencia del príncipe Enrique a}
frente de una escuadra alemana en lasaguas del
Mar .Amarillo, la posesión violenta de la bahía y
puerto de Kiao--Chao por los soldados alemanes,
excitó las revalidades inglesas y pudo haberocasionado grave conflicto. Tiempo ha que todos hablan de l11s frias relaciones que unen á la reina.

Dommgo 25 de Septiembre de 1-898

Ji'..L MUNDO

Victoria con su augusto nieto, y está á la vista nimemente resuelto A decretar la revisión del
de todos el apartamiento completo que ha exiti- proceso cualesquiera que sean las consecuencias.
tido entre los gahinetes Je Londres y Berlín.
Si hemos de creer lo que dice la prensa alema¿Qué eireunstanci1ts nuevas h&gt;1.n podido mediar na no hay que temer por ese lado complicaciopara operar un cambio tan radical? ¿En qué se ne~ posibles, pues en los periódicos _de allende
apoyan los que afirman la existencia de ese tra- el Rbin se declara la falsedad de ciertos t.locuta lu supremo? ¿Por qué los perióLlicos alemanes me11tos: y se habla de la indiferencia con que se
h m negll.do oiemprc, co,1 voz cuasi oficial, el tra- mira el actual embrollo. Pero si no ll1tma la
tado dt&gt; rderen~ia\l Es 4uizá. porque sólo ha atención de los alemanes el proceso Dre5fos en
exhtido en forma de deseo, es tal vez porque el sí ruismo, sí permanecen alerta por la ex:altación
gabinete conservador que rige los destinos dl'l que reina en todas las esferas de la sociedad
Imperio Británico, busca por medios indirectos francesa, por la agitación en que vive el pueblo,
la manera de conjurar ese aislamiento en que por por las ráfagas de tempestad que cruzan sobre el
tantos aftos ha vi vicio y le ha ocasionado más ne ejército y por las predicaciones violentas que se
un desencanto, lo mismo en la cuestión de Venl:l- hacen, y porque temen, en lo general, una explozuela terminada en nombre de la doctrina Mon- sión de p~triot:smo, que pudiera provocar un romroe, que en el conflicto de Armenia, dejado en el pimiento en el momento menos esperaLlo.
olvido en nombre de la paz europea, ó en la
Hoy como ayer, pasará. la excitación febril; la
lucha greco-turca, abandonada á su propia suer- calma renacerá en los espíritus, la opinión públi•
te en nombre del equilibrio y del concierto de ea tomará el cauce natural quelem'\rean la razón
las potencias.
.
y la justici11, y la República, fuer&amp;e y pod,irosa,
Por ahora, no creemos en semejante alianza.
saldrá inmaculada de esta nueva prueba á que se,
ha vbto sujeta.
*
*
*
Dos ministros de la Guerr11 han dejado su car***
tera, á punto de provocar una crisis general en el
kl pasmo dolorose que engendró en Europa la
gabinete francé,-, y aún de ocasion_ar la dimisión muerte violenta é inesperada de la Emperatriz de
del presidente Faure, antes que se baya podido Austria, herida en mitad del corazón por la mano
decidir algo definitivo en la revisión t.lel prnceso aleve de un asesino vulgar, mezcla de insensato
Dreyfus. Desde que las revelaeioues del Coronel estúpido y de horripilante criminal, ha sucedido
llenry, conveccido de falsificador de doeu~en- una actitud de defensa y de justa inuignación
tos de altísimo interés en el escabroso expedien- contra el aborrecido anarquismo, cáncer de las
te, sembraron la duda en los espíritus y engen- modernas sociedades, fruto morboso que se cría
draron la esperanza en los que abogan por la en las capas bajas de la sociedad, al abrigo de
rehabilitación del pobre condenado, no se ha las sombras de la ignorancia y al amparo de las
calmado la exaltación del público, y día á día se tristes emanaciones de la miseria.

Fiestas del 16.-Desfl.le de los alumnos
de la Escuela Naval.

sorprenden nuevos incidentes, se descubren nuevos datos, se encuentran nuevos hilos en esa
trama confusa, y se espera un rayo de luz que
vaya A alumbrar la tenebrosa guarida en que gime el desterrado de la Isla del Diablo.
Convencidas íntimamente las altas personalidades del ejército francés de la eulpabilidaLI de
Dreyfus; asociando de una manera decidida el
honor del ejército y el estigma con que marcó
al culpable el consejo de guerra de 94, nada es
hasta ahora, suficiente á hacerlos volver sobre
sus pasos. En su actitud resuelta, en su posición
incontrastable, rechazan como sofísticas todas
las argumentaciones, se oponen á todas las defensits, voluntaria ó inconscientemente, cierran los
oídos al consejo y á la sugestión y se hallan dispuestos á no retroceder, porque juzgan empeñado en el asunto el nombre de la institución y el
honor de la patria francesa.

*
*'*

Pero la duda, la terrible dud,i ha penetrado en
el espíritu de los civiles que forman parte del gobierno. Son tantas y tan formales las insinuaciones de los que defienden á Dreyfus, se sorprenden irregularidades tan ·palpables en la secuela
del pro..:eso, se reconoce de tal modo la existencia de documentos de convicción, que se ocultaron á la defensa y se presentaron á los jueces; se
sospecha después de las declaraciones de Henry,
de tantas y tan nuevas falsificaciones, que el gabinete de Brisson, con excepción sólo de los ministros de la guerra que han dimitido, está uná-

243

EL ANTISEltIITISllO EN A.lJSTRIA.

El antlsemetismo se ha proga.gado en Austria rápidamente.
~;u Baja Au$tria y en Glllicia es notable el número
de judiod y nan _logrado acaparat· por ~11mpl~~o . el
comercio de la tterra Aunqu.e los capttahsta11 er1st1anos y de otras confosioned han seguido su ej.,mplo,
el clero y 1a nobleza han hecho recaer sobre los israelitas todo el peso de la excecración popular, por
las expoliaciones efectuadas contra loa pubres campesiuoa por sus acreedores.
Las fut1rtea y antiguas ralees del antisemitismo se
hau afianzado en ese país, eseucia!mente cristiano.
Uesde hace mucho tiempo, la efervescencia ldtflnte,
ocasionada por la mideria y estimulada con habilidad
por los odios de raza, preparaba el campo al fanjltismo religioso.
El caballero Schrenerer ha sido uno de los que más
han trabajado, con la p:uma y la palabra, en pro de
"la guerra santa contr11. J ttdas.:• Se_ fundó un pe!iódico bimensual que pronto llego á tirar más de diez y
ocho 111il tijemplares.
Con todo, no estR ba aún definido el programa.
El congresl) de 18~0 dió á conocer el breviario del
anti ..emita En un congreso que celebró sus sesiones
en Viena, uno de los má'! eximios representantes del
autisemitismo alemán, t-'l Sr. Boekel, representó á sus
compatriotas. Oesarolló todo un programa de antisemifümo con•titucional, declarando que habla llegado
el -momento de emprendtir una politica práctica y
que ya las palabras eran ociosas. Pretendia que en todas las ciudades se e~tableciesen bancos, mercados é
industrias esp .. cialmeote antijudios; es decir, que nada se cClmpraria ni ae vendPrfa tampoco á lo$ judíos,
los cuales se verían reducidos en consecui-ncia, á vi
-vir deutro
de su casta dejando de ser un ptiligro social 11
Dueños actualment~ de la Dieta de Baja-AuEtria

y del ConsPjo municipal de Viena, ganaron loA anti.
semistas 26 curules en el R1ich~rath. Este efectivo
de fuerzas, tanto corno los 31 cató!icos alemanes y los
35 catóhcos slavos, f.irma. en el seno del Parlamento

Depositada la forma
mortai de la augusta
soberana en el recinto
sagrado que ha de ser
·su morada postrera,
Fe han enjugado las
lágrimas, se han serenado los corazones y
todos se vuelven con
miradas de inteligencia, Aescogitar los me- ____F_•_·es_t_a_s_d_e_1_1_6_._-_»_e_s_fi_l_e_fi_r_e_n_t_e_á_P_a_1_a_c_1_0_.-_A._r_t_n_I_e_r_ia_._ __
dios pna I xtirpar de
raíz esa hierba venenosa que se llama el anar- un contingente precioso para la propagación del antiquismo, envenena con sus emanaciones pestilen- semiti~mo.
En Viena, -dice un folleto de aquella época, -el
ciales el aire de la Europa civ!hzada, y mancha
Dr. Lueger est11.ba á la cabeza del movimiento lograncon su sombra abo1Tecida el claro azul de la do arrastrará la mitad de la población gracias á un
moderna cultura. Las sociedades se aprestan á tinttl de socialismo que dió á sus ideas antisemisla defensa; los gobiernos se aperciben á comba- ticas.11
tir la fiera P.n sus ocultas madrigueras, y todos
se proponen ahogar el monstruo en sus ocultos
Illmo. Sr. D. Fortino Hip6lito Vera,
antros.
Obispo de Cuernavaca.
Dictaránse leyes, se predi~arán cruzadas en los
campos y en las ciudades; á son de trompeta se
Ei dfa 22 falleció en la ciudad de Cuernavaca el Seproclamará el extermimo de los aborrecidos se- ñor Obispo de aquella diócesi. Illmo. Sr. Vera, uno
lod miembros más distinguidos del episcopado mecuaces de Ravaehol y de Vaillant; ¿pero han pen- de
xicano.
sado los que emprenden la batida, en buscar la
El Señor Vera nació en Santiago Te4uisquiac el 12
c11usa que engendra esas manifestaciones ffi:Orbo- de Agosto de 1834. Despuéi de cursar las materias
sas? Tal vez sí: por eso se oye la voz de Nicolás correspondientes, r11,:ibió las órdenes sagradas el 19
de Diciembre de 1859, siendo Arzobispo de México á
II, que predica el evangelio de la paz. El ha oído la
sazón el !Ilmo. Señor D. Lázaro de la Garza.
los clamores que suben de abajo, ba comprendido
Desempeñó varios curatos distinguiéndose sobre
la suprema angustia de los qt..e gimen y trabajan, todo en el de A,necameca por las grandes mejoras
y por eso quiere aliviar esefardo abrumador, que que planteó, contándose entre ellas la fundación de
pesa en forma de inagotables armamentos, sobre un colegio católico y el establecimiento de una tipografia, et&gt; la que editó obras relii:l'iosas y algunas de
los pobres, sobre los miserables, sobre los deshe- las qu11 escrio:ó el miemo S!'ñor Vera
redados.
El año de 1890 tomó posesión de una prebenda en la
¡Cuán complicado es el problema social, encla- Colegiata de Guadfllupe _y al año siguiente f..ié nomvijado, enmara:tlado con el problema político y brado canónigo. Ya á principios de 1 91 se le había
dado el cargo de historiador del Concilio de Antequeensombrecido por las rivalidades de los unos, las ra.
y á poco recibió el nombr11miento de miembro de
ambiciones de los otros, los rencores de éstos, los la Sociedad de Geografía y E,tactfstica á la que preodios de aquellos, la aspiración sin nombre de sentó algunos estudios. Escribió variaR obras, religiosas unas y otras científicas para el Colrgio Católico
todos!
de Amecameca. Publicó también un pe.1ódico reliX.X.X.
gioso 11 ~1 Boletín Eclesiástico. 11
Septiembre 22 de 1898.
De~de el 29 dtl Julio de 1893 deoempeñaba el Srñor
Ve:a la Diócesi de Cuerna vaca, habiendv sido con8a •
grado Obiapo por el Arzobispo de ÜJXaca Monseñor
Guillow.

�~ m h¡go ~ de Septiembre de 1149!!

Domiugo 25 de Sl'ptlembre de 1898

F.L MUNDO
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Coche del Sr. D. Tomás de la Torre y M:ler.-Sras. A.mada Diaz d·e de la Torre y Laura F. de de la Torre.-Primer premio.

LAS ENSEi-tANZAS DE
LA GUERRA.
El Almirantazgo inglés
formuló hace algunos años
el principio según el cual
la marina británica debe ser
superior ó por lo menos igual
á las dos marinas más gr11ndes de Europa, rewaidas. La
opinión inglesa aprobó casi
unánimemente la re~olución
y el Parlamento hizo mils:
votó sin murmur11r y aún
-con entusiasmo los centenares de milloLes necesarios
á la realización del programa.
El sistema ha sido fecundo
~n sorpresas: este año se
&lt;iecretó un gasto de 175 millones de francos para la
eonstruccion de bu q u es
-Como se 6upo que Rusia
preparaba seis grandes aco•
razados y cuatro crueAros y
no preveía el A'mirantazgo
sino la construccióu de dos
.acorazados rusos, Inglaterra, fiel á sus principios, ha
tenido que seguir á su rival,
pidiendo al efecto Mr. Gosehen un crédito suplementario para la construcción de
cuatro grandes acorazados
y cuatro crucero,, sin contar doce caza torpederos.
Todos los aprestos navales de Inglaterra tienen
por objetivo principal las
probables emergencia¡, de
un conflicto con el Imperio
moscovita; sin embargo, los

Las fiestas del 16.-Desfile de rurales trentt- á Palacio.

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li,¡

Carretela de la Srita. Paz Garcia y Tony WHson

ltleocil&gt;n h:&gt;n!)rlflca..

periódicos franceses creen
que .i.l aparentar preocupaciones por b cuestion oriental, lo que realmente trae
alarmado al ~obierno británico, es el eubito engradecimiento colonial de los Estados Unidos.
Dice á este propósito un
respetable diario parisiense:
«La guerra hispano-americana ha sido fecunda en enP&gt;ñanzas para los Almirantazgos d11 tod¡,s los países, y
110 puede dudarse que el de
Londres hay asacado todo el
partido posibll'.&gt;
«El hecho qne se destaca
en primer término, es que ha
nacido una gran potencia
naval, y una potencia con la
que debe contarse necesariamente&gt;
• Es cierto que en LGndres
hay actualmente sentimientos de la fraternidad más
calurosa hacia los Estados
U nidos, cuyas recientes victorias han añadido t11nto esp1 endor al renombre de la
raza anglo-sajona. Sin embargo. las congratulaciones
de laA que se hacia órgano
Mr ChambetlaineneldiscurSP. ele Birmimingham y las
frases de ali11nza, no impiden á los prudentes la previsión de -un porvenir, más ó
menos remoto
«A veces se transforma
una amistad en odio implacable, y es funesto ,,ncontrarhe deFpr11venidl' cuando
nacen las rivi.lidades.&gt;

�EL MUNDO

246

Domingo 25 de Septiembre de 11:!98

Domingo 25 de Septiembrfl de 1898

Hacemos constar que ]a instalación que
tomó en la calle de Patoni las fotogratías
de los coches y bicicletas del concurso, estuvo á cargo del inteligente arti~ta-fotógrafo
Sr. J. P. Arriaga.
El Sr. Arriaga. (i ~ calle dd Arquitectos
419) yende foto ~rafias &lt;le los coches y bicicleta:::, tamaño grande, pues nueotros grabados son reducciones de dichas f toaratías.
Lo particif.Jamos al público, pues i~&lt;ludablemente todos los interesados uesearán un
ejemphir fotogrático de los que tiene nuestro iuteligente colaborador artístico señor
Arriaga, á quien damos rn estas líneas las
gracias por su E-Sp€cial y atinado servicio
en esta ocasión.
Sr. .Tosé Suinaga.

El penacho del Emperador
de Alemania.
Gui111&gt;rmo II visita frecuentemente la Academia
Militar Wiener-Neustadt á cuyos exámenes asiste
interrogando él mismo á los alumnos.
'
También concurre á las clases presentándose en
ellas sin anunciarse préviamente
Hace algunos dlas penetró de este modo á la clase
del capJtán_ Ebersberg, profesor de historia, durante
la exphcac1ón.

Carretela de la Sra. Hompson -Srita. Ord.-Primer premlo,-(Placa velada).
BUSOS E

INGLESES

(DEL MEDITERRÁNEO AL GOLFO PÉRSICO)
Los periódicos de Londres saben por las noticias de
Oriente, que se prepara un proyecto ruso para comu•
nicar por medto de vía ferrea el Mediterraneo con el
Golfo Pérsico.
El conde Vladimiro Kapnits, sobrino del Embajador

El 11Observer 11 de Londres publicó una correspon.dencia de Constantinopla en la que se demueetra con
hecllos que de11de 1870, Alemania ha ocupado en Turquía l!' situación preponderante que disfrutó antes
Francia.
Los alemanes han reorganizado el ejército turco,
mandado actualmente por jefes alemanes, y la admi•
nietración pública tiene en sus departam1mtos principales, gran número de alemanes: dirigen éstos la

buques del Lloyd austriaco, por la vla de Trie11te, sir•
viéndose de loe forrocarrileR para atravesar el Austria, acaba de establecer relaciones comerciales directas con el Levante por Amburgo y Brema. Se
eetableció una linea directa entre Hamburgo, An•
vere11 y Alejandrfa, importando Siria y Egipto la,1 marcanelas alemanas sin la mediación de Austria Por la
via marítima llegan las mercancfae á eu d11etino en
dit&gt;z y siete dlas en lugar de siete, pero en cambio es
grande la economla de fletes.
El viaje del Emperador Guillermoá OriPnte, como•
lidará la situación de Alemania, y ya se oyPn las quejas que á di11rio repite con tal motivo la prensa de
Londres y de Petesburgo.

La. Emperatriz Isabel de A.ustrla.

Coche de la. Sra. Beatriz Castilla Portugal de Vivanco.-1tlenci6n~honorUlca.
de Rusia en Viena, con el apoyo de un sindicato in•
ternacional, presentó al Sultán una solicitud de con•
cesión para fa construcción de un ferrocarril que parta de Trlpoll (Siria) para llegará. Koweyt (Golfo Pér•
slco).
La linea cruzará. el Eufratee cerca de Deir, y con•
tinuari\ su trayecto entre el Eufrates y el Ti gris hasta la confluencia de ambos rioe. De este punto se dirigirá á. Bassourah para terminar, como hemos dicho,
en el Golfo de Persia. También se proyecta una linea
secundaria de la frontera persa á Bagdad, Kerbda y
Nedjef.
Esta ruta acortará en cinco dias el viaje á Bombay,
suponiendo la velocidad de sesenta kilómetros por
hora.

instrucción pública y son oueños de
los ferrocarriles más importantes del
Imperio.
•
Además, Alemania que hasta estos
tiempos envis ba sus mercl\nciasá Egipto, á Siria y al Extremo Orientti eu ks

Sr.JoaquinFonrlong.-Henci6nllonoríftc1'
Después de haber hecho una eeñl\ al capitán par"
que continuase su tarea, apoyóse el Emperador en el
primer banco, sobre el que colocó su sombrero montadn, y escucnaba atentamente la lección.
En éstas, uno de los alumnos que estaba detrás del
Emperador, alargó furtivamente el brazc, y arrancó
una pluma del penacho de Guillermo II.
Advertida la maniobra por otros alumnos, querían
éstos á 11u vez tener cada uno su pluma, por lo que el
iniciador del hurto fué sucesivamente arrancando tó•
das las que sus camaradas le pedían.
Ya iba qutidando babtante desairado el penacho 1;

EfBetas de la censura de la precsa en España.
Sabidoes que los periódicos españoles fueron eome•
tidos á una censura rigurosa en los últimos días dela
guerra,
Fr~cuentemente se les prohibia la publicación de
aquellos a1tlculos que la censura tachaba de subver•
aivoe aei como de todas las noticias inquietantes.
En esa situación, para evitar loe espacios en blanco
que perjudican la eet,\tica tipográfica, acudian loe
editores al expediente de llenar huecos. sustituyendo
loe pasajes suprimidos con todo lo que á mano babia:
versiculus de la Biblia, recetas de cocina, consejos hi•
giénicos, sentencias de los filósofos griegos, anécdotas trasnochadas, etc., etc.
Como la censura se aplica sobre todo, y con razón,
á los renglones capitales, supuesto que son más pell-

Sr. H. ltleenen. -1tlenci6n honorifica.
dos, se golpeará la cabeza contra la tabla é inmediatamente suspenderá su canto. 11
Ccn algunas apariencias del mismo género tendrá
que decidirse á reemplazar sus clamores matinales
por u~a meditación m1:Iancólica y silenciosa, y reco•
b~aré1e la calma pudiendo dormir el sab:oeo sueño
de la madrugada, 11
La receta es _ingeni?sa; pero loa historiadores que
d_e 9:qui á un ~1~lo hoJe&lt;!n las colecciones de loe penód1coe espano1es no con:iprenderán por qué el 1iño
d_e1898 la piensa de Madnd concedió tanta importan•
c1a _á las moscas, á loe gallos y al ácido bórico.
Sirva esta nota modesta para disipar sus perpleji•
dadee,

•**

Evidentemente el proyecto tiende á disminuir considerablemente la importancia del canal de Suez,
atrayendo una gran mapa de mercanciae l'geras, y
casi todos loe v.iajeros. Con frecuencia han intentado
algo semejante los ingleses, y si no han tenido éxito
débese en gran parte á falta de apoyo del gobierno
de Lord Saliebury. Ahora loe rusos tienen por indu•
dable que la Puerta aprobará el proyecto, puesto que
es la primera concesión que Rusia ha soliclt11do y
que no se teme una oposición seria de parte del Gooierno británico.
Importa notar de paso, que tanto en Inglaterra como
en Rusia, se &amp;j!'ita la opinión desde hace tiempo con
motivo de la creciente influencia de Alemania en el
OHente.

grosos que los 11rticulos miemos como más visibles y
enfáticos, resultó que loe periódicon españolee, habituadoe,-como la ma_vorla de los diarios del mundo
eotero,-a imprimir títulos sensacionales en gruesos
caracteres, publicaron los más.curiosos y debconcertantes.
En el País del 21 de Julio, se lee en enormes capi•
tales el siguiente titulo: EL ÁCIDO BÓRICO EN LA DI•
GE.STION.- UN TELEGRAMA DE AUGUSTIN.-EL CA..'\TO
DEL GALLO - CONTRA LAS MOSCAS,
El telegrama del General Augustin y las noticias de
Manila están perdidas entre un archipiélago de con•
sideraciones sobre las propiedades digestivas del
ácido bórico. y de re-cetas para destruir fas moscas y
para impedir el canto matinal de los gallos
Citaremos esta última, que bien vale la pena, "Si
tenéis la de¡gracia de despertar todC'e loe diae oyen•
do el canto impertinente de loe gallos, colocad en el
ga:Iinero una tabla á treinta centfmetros arriba de la
estaca en donde duerme el gallo que cause vuestro
tormento."
"La primera vez que el gallo, después de sacudir
las alae, se quiera e1guir para lanzar sus gritos agu•

Ya en otro número anterior h11mos hablado de la
infortunada princesa que murió e1t Ginebra vilmente
asesinada por un anarquista.
Este nuevo y 110rrible atentado conmovió como era
de suponerse á las cortes europeas y. ya ee habla de
un congreso cuyo objeto será llegará algún acuerdo
internacional sobre Ja represión del anarquiem,:,.
Entre loe observatoree y sociólogos más sagaces
priva cierto optimismo en cuanto al pronóstico del estado social, cuyo síntoma es la escuela del socialismo•
anárquico. Tarde sobre todo, el brillante crlminolo•
gista francés, cr11e que el mal no es tan prefundo y
sugiere la posibilidad ,ie exterminarlo con el empleo
de medios vigorosos
Sea cual fuere la verdad en t-sta cuestión, es de
creerse que loe gobiernos no dormirán tranquilos
sobre el cráter en igoicion y que antes bien, obrarán
unánimes en el sentido de la común defonsa.

Nicolás II mtimo.
Cuando Nicolás II subió al trono, el di" 1° de Noviembre de 1894, nadie sabia con precisión lo que de
él podla esperarse. Babia vivido retirado casi por
complPto.
Nicolás II es un valiente; una de sus primeras disposiciones fné despedir a los agentes encugados de
su seguridad personal.
Como muchos repúblicos y soberanos eR fatalista;
cree que la bon de nuestra muerte está fijada de an•
te mano por la Divinidad. Ha dicho: "Quiero vivir y
morir por Rusia, y poco me importa como habré de
morir 11
DetAsta el lujo. En s11 mesa hay siempre un minimun de platillos y un minimun de convidado8. En los
banquetee se f11Stidia, pues como todos los laborioree,
come apresurRdamente.
Detesta la etiqueta. Todo el mundo puede acercarse á él. Lee pe1 sonalmPnte las cartas que se le dirigen, itnotando con un lápiz rojo la contestación.
Aun más que la e:iqueta detesta el frac. Cuando
preparaba su viaje á Paria, encontró que no babia.
frac en su guarda ropa. Hubo que recurrir al sastre
Pl cual á su vez 11ncargó á Parle la prenda que costó
700 rublo11 á su Majestad.

S.M.: pero el alumno eegufa inpertérrito su obra de
ex_poliación.
Súbitamente, la resistencia de una pluma hizo rodar el sombrero y al volver la cara el Emperador, sor•
prendió al alumno con su presa en la mano.
El cadete Stl puso pilido y va se vela ignominiosa•
ment11 expulsado de 111 Academia
-¿Qué peneais hacer con esa pluma? le preguntó
el Emperador.
-Guardarla como rf'cuerdo de·v. M.
-¿Y 011 basti una ~ola?
-No, Magestad, mis camaradas también desean tener una.
-Entonces, dijo el sober11Do, tendré que dPjar todo
el penitcho, y desprendiéndoselo ee lo entregó al
alumno.
No podia salir el Emperador con un sombrero ein
penacho; pero para un soberano aquel aprieto era lo
de menos, así es que pidió al capitAn su casco y con
él se fué, dejando complacidos áloe alumnos de la clase de hi11toria.

Coche de la Sra. de Lémus.- Sra. Padilla. - Tercer Premio.
Coclle de la Srita. ltlaria de Lourdes ltlaya.-Srita Elena Mercado.-1tlenci6nhonorUlca•

�Domingo 25 de Septiembre de 1898.

249

EL MUNDO

NOTAS MUSICALES
Conservo en cartera algunos detalles muy curiosos
sobre la primera representación de Parsiffl, en el
teatro de Bayreuth. á la cual tuve el gusto de asistir
en 1882;. y los saco á luz, por si en algo pueden interesar.
.l!:l primer recuerdo que conservo de mi perPgrina•
c~ó~ á la Meca del wagnerismo, es el de la Jent.tud y
d1f1cultaded para llegar hasta allí en Ferrocarril, desde Nuremberg. El tren iba á puo de carreta, y no olvidaré nunca.la estación de WPiden, donde debiéramos ~ab_er cumido, y digo dtmiéramos porque eólo Jo
~onsiguieron los que, viendo el grau número de viaJeros r conociendo los pocos recursos de la fonda, se
fueron á _buscar la comida á la cocina por sus propias
manos; eJemplo que imité, conquistando á punta de
lanza un plato de poca carne y muy dura, con mucha
patuta.
Tanto el billete como la habitación del hotel habían sido_ pedidos con gran a11ticipación, y uná vez
llegado é rnstHlado, vinieron á avisarme, par" pasar
a_l come~or. Segut al criado. y d&lt;1Bpué~ de pasar varios pas1llos, subiendo y baja.ndo escaleras, llegamos·
á ;una grao puerta. detrás de la cual se ola un ~rao
r~1do _tan grande y t11n extraño, que trajo á mi imagrnac;ón l&lt;,s ver.ws de Dante en tll Infierno:
Diverce lingue, orr;bi'e favelle
Parole di dolor, accenti d'ira, '
Vóci alta é fioche é suon di man con elle,
Abierta la puerta, Quedé m~do d11 estup~r, ante el
cu11dro que se me pr..-s .. ntaba á mi vista. Como unas 7Q
á 80 ~el"sonas de tod11,s las edad&lt;1s, naciones y aspectos d1vers~s, comlan sentadas ante largas meAas, hablando, gr!t ..ndc con entusiasmo febril Aquello parecf_a una Jaula de locos, y no creo qu11 haya im11gi .
nación capa~ de Inventar la diversidad de figuras,
cabezas, ~raJAS, actitudes y tipos de aqu"Slla reunión
cosmopohta Venerables ancianos, ce,n largas y blancas cabelleras y ba1 bas; altas viejas v disecadas in,
glesas, ~on peinados y trajes' anticuados ó extravagantes; Jóven~s escuálido~ de ambos sexos. pfüdos y
co~o consumidos por un fuego interio•; figuras histéricas y rp~ustos bebedort&gt;s de cervtlza, .a1ternaban
con los mus1cos, criticos y literatos más conocidos de
~uropa. De~pués supe que algunos de los más entu,s1astas ad1:111radorea deL maestro alemán, se imponían
una especttl de ayuno. no comiendo más que huevos
pasado~ r,or agua y té. mientras otros se privaban de
t~do altmento, tomando además un baño caliente de
p1és, co_mo ~reparación conveniente y para conseguir
que su rntehgencia estuviese bien dispuesta á com•
prender las bellezas de la música.
Al dla siguiente tuvo lugar la representación, cos•
t á ndome no poco trabajo y din.:ro encontrar un cocne para subir á la colina santa. No hablaré del teatro, por9.ue ha sido descrito muchas vecee; pero deb? co~s.1gn~r que, habiendo eido construido bajo la
d1r~~c1on é idea del gran compositor, al verlo, me pa•
rec!9 q te éste .e habia guiado no eólo por su admirac10n al TeaJro Griego, sino por dos planos, uno de
sala de conciertos y otro de teatro, presentados en

Faeton del Lic. Villar.
una de las exposicioneR universales de Paris, por el
célebre constructor de instrumentos de música Adolfo 8ax.
; Sabido es, que la i&lt;tea de la orquePta invisible, per-·
tenece á Gretry, y en los proyectos de, Sax, la orquesta e~tá colocada má• baja que el público, teniendo
detrás de ai un par11mento ó tabtqu" de madera que
sirve de caja armónica, cuyo efecto vienl:\ á aumen•
tar la tr,.za del techo que forma una elipse desde la
embocadura al fondo de la sala, siguiendo las_ leyes
de la acústica y teniendo en cuenta la formación de
laR ondas sonoras.
Wagner no adop,ó la segunda disposiclón,_tal vez
por las dificultades y carestia de la const~uc~i~n; pe•
ro, para realizar la ider. de la orquesta mv1s1ble, la
colocó en un foso bastante profundo, para que no
se vea ni la cabeza del director; con lo cual, las con·
diciones acústicas resultan tan malas, q Je los instrumentos, sobre todo los de cuerda, pierden el nervio y
vigor del ataque. ía purAza de la sonoridad y la claridad de la ejecurión. Momentos hay en que parece
oirse el mido del mar á lo lPjos ó el d ..l vitlnto en un
bosque de p'nos. La impre.ión es poétic~ y agrada-.
ble a, principio. pero á la larga y espe&lt;nalmente en
los pasajed vigorosos ó dramáticos, produce cierta
monotonia que _hace echar . d~ menos la v~bra~t~ y
expresiva sonoridad de los v1olrnes, en la d1apos1c1óo
ordinaria de la orquesta Disminuyóse la luz ae la
sala, y descorrid? el telón, ó por mejor decir1 cortina
á derecha é izqmerda, empdzó la representación, oida
con religioso silencio, y habiendo obligado á toda,i
las BAñorás á quit!ll.rse los sombreros.
. El hablar de la obra me llevarla demasiado lPj ,s~ y
f!O lo permiten los limites de un articulo. ~o.el ltbit:to
de Parsifal que conservo, fui apuntando mis 1mpres10 ·
-, nt&gt;s al margen, con lápiz.
·
Alli leo sucesivamente
bueno. magnifico, subli- '
me, largo, demasiado lar,ro, eterno, dramático, ri-·
dlculo, etc., etc., ya refiriéndome á la música, ya
á los detalles de éscena
y representación, tales
como la marcha acompasada de los caballeros del
Graal, al son de una mú- ,
eica que no se presta á la
un:dad de los movimientos. produciendo un eft&gt;C•
to ridiculo que contrasta
con la solemnidad del
momento. Lo mismo sucede cou la inmovilidad de
Parsifal. que. durante la
ceremonia religiosa, permanece iltmóvil y mudo
tree cuartos de hora, para que venga Guernemauz á echarle á la calle,
diciéndole que t'S un inbé·
cil, que deje á los cisnes
en paz y que vaya á buscar los gansos sus semejantes.
Hay trozos ini-trumentales cuya bellPn excede
átoda ponderación y otro
como el duo de Kundry y
Parsifal, en el segundo
acto cuyas desmesuraüas
proporciones p,·oducen
una fatiga intolerable,
que ea la impresión final;
á pesar del descanso que
se da para comer, anunciado por lu famosas
trompetas. No quiero
abusar al11rgando mi articulo y concluyo con el
incidente original de aquel día y que no creo muy
conocido.
Al acabar el primer acto y en el momento en
que todos aplaudlamoa,
apareció W agner en uvo
de los palcos del fondo destinados á personas realea,

príncipes y personajes, y dirigiéndose al público, dijo:
"no aplaudan ustedes nas ta el fm, puesto que no saben si
1es gustará II Eicu~ado es decir la sorpresa de todos,
pero lo más original es que al concluir el espectáculo
sea por el cansancio, porque era m11y tarde, ó por las
palabras del maPFtro, nadie aplaudió y entonces vol•
vió á aparecer Wagner en el mismo sitio y nos dijo:
"yo no sé lo que UHtedes pensarán de mi .::iúslca, pero
yo aplaudo á los artistas, porque lo han hecllo muy
bien;" palabra;; que fueron seguidas de atronadores
aplausos, ¿Qué le sucedería en Es pafia á un compositor español que hiciera esto mismo?
G MORPHI.

Coche (lel Sr. Lic. .José Hip61ito Ra111frez.-Sritas. Inés Sthalnecht y MarJa y Margarita Ramfrez. -Segundo premio.

EL CO}IB!TE DE FLORES Y LAS FIE&amp;T!S CIVIC!S
Cumplimos nuestro ofrezimiento publicando ec esta edición la más completa y acaba•
da colección de grabado~, eu la que f1gt1ra todo lo que hubo de más nota&amp;le en el com•
bate de floras con que se solero 1izó el ooo'llástico del Señ 1r P,·esidente de la República,
asl com'&gt; en las fiestas del aniversario de nuestra Independencia.
El dia 14, la avenida quo se extiende desd" la 1 ª calle de P!ateros hasta Ja estatua de
Carlos IV. amaneció primorosamente ornamentad'\ y á las d11~z de la. roa.nana el Señor
General Diaz se presentó en ella rlirigiéndose á la c:i.sa del Señor Secretario de Hacien•
da para presenciar el combat I de flores, que en
su obsequio Pe habla preparado. El numero~o y
elegante público de los halconAs saludó al S ..ñor
Presidente, lanzando á su paso floree y ramilletes,

La casa del Sr. Teresa en la esquina
de Mercaderes.
Entre nuestras vistas dPI dla 16 figura el espléndido edificio propiedad del Sr. Teresa. Fué uno de 1011
que más llamaron la atención del público por la iluminación total y deslumbrante de su fachada.
Puede decirse que toda ella estaba cubierto de fo.
cos artlsticamente combinados para producir un efec•
to que sorprendia.
Además, la casa en referencia es una de las mejores y de las que más hermosean el México nuevo.

..

Sr. Enrique Crlstlieb. - M·encl6n honorJ1lca.

Dog cart de lo~ 11ii1~ i1lann.-l y Patricio Sanz.

Dog ca.rt del Sr t:rnesto .J. I.you!!I. -Sr. Enrique L. Fuentes.

., l

,.

Sr. Alberto Elguero.-Menct&lt;&gt;n honorifica.

La exposición de

I900

En todas partes hay gr·• n actividad psna la erganización de excursiones á la capital df'I Francia durante las fiestas de la gran Exposición Universal.
En Inglaterra ha habido ,rran entusiasmo por los
informes halagadores que dió el Pr!ncipe de Gales
acerca de su última visita f. Paria
Ya se han formado algunas sociPdades que tienen
por objeto facilitar á 1011 lnglesPS una visita á la Exposición, en la@ mejores condiciones posibles
Organizan excursiones de Londres á Parla para
1900 del sábado al lunes de cada semana. Mediante
la suma de 62 francos pagaderos en. cincuenta abonos
de un shelio, el excursionista tendrá derecho al
viaje de ida y vuelta, recibirá alimentos y Fe le aloja•
rá dos dias dándole cuatro boletos para la Exposición
Podrá además el viajerc disponer de algunas horas
para visitar Versalles.

..._,.....

co-c he del niño Valleto Hidalgo.-Sr. Carlos Hidalgo y nlil:os R1ua Dehesa. y Francisco y ,V_Jctor Bi.rroso.-Segundo premio.

�EL MUNDO

250
confetti y ijerpentinas: entre tanto, la multitud aplaudía, vitoreando al héroe de la Paz.
D:ó principio el combate, El primer coche que cruzó la avenida fué una victoria, tirada por dos chivos
enj11ezados. En nuestro número anti-rior, publicamos
un grabado de este delicio110 jugu~te en el que iban
loA niños Juan y Lola Salcido. A poco 11e presentó la
bri.~a del Señor Don Tomás de 111 Torre y Mier, tirada
por cuatro CH ballos. 1!.I adorno de e~te coche era de
lo más gracioso y f'lxquisito: gardenias, camelias y "no
ID€\ olvldeb" en bellisirno y or.ginal 11rrl'glo.
Ocupá.banlo la Sra Uoñ11, Amada Diaz de de la Torre y la Sra. Doña Laura Formento de de la Torre con
SUR dos hijas.
Recibió el ,ll'gantA tren las demostraciones más
ruidosas y la lluvia mál! outridll d!'I florf'ls.
La carretela en que iban la Sra. Hampson y la
Srita. Ord, lujosamente vestidas con trajes vl'rde nilo
y blanco a.perlado, llqmó la atención por su ornamentación vistosa y artística.
E8tos dos coches merecieron los primeros premios.
Violetas, gardenia~ y hojas de platanil!o adornaron
el coche del Sr Don JoEé Hipólito Ramlrez. en el que
se presentaron á la fiesta las Señoritas Ramlrez é
Inés Stalcknecbt
La victoria revestida Íle raso color de rosa y ador. ndda de gardenia11, roaa tf. nardo11 y rosas blancas,
ocupada por las Señoritas Antonia Winter v Paz Garcla, obtuvo con el anterior el 1:eguudo premio en el
concurso.
Por su originRlidad ee di~tinguió la victoria del Sr.
Cortazar, adornad11 con grandes hace&amp; de doradas espigas entre guirnaldas de rosas y dalias
El landó di'] uiño Julio V&gt;1lh•to llevó á la fie11ta al
Sr. Cárlos Hidalgo y á los niño11 Rosa DPhesa y Francisco y Víctor Barroso y Julio Valleto. Sobre un fon•
do granate lucia este co~he millares de camelias, campánulas y h••liotropos.
La elegante víctoria del Sr. Bnmúdez tirada por
un tronco de ah,z&lt;1nes. conducía á la Sra. de Bermú-

nominl!'n 25 ,¡,. SAotilimbre de 1898.

Oomlniro 2fi ilP 8PptiPmbre de 1898,

251

EL MUNDO

Faeton del Sr. Adrián Segura.-Segnudo premio.
Los faPtons de los Sres. Adrián Sl'g11ra y D. ClemPnte Sanz, iban adornarlos de dalia" no mA olvides. violPtas y rosas. Los poneys de1 Sr. Sanz, cuajados
de flores.
El Sr. Ingeniero Rafael G11rcla y SánchPZ Facio,
rou su espo~a y dos niñ:id, ocup11 ba una victori .. cnn
tablnos rle mm1go y flores lindf~imas en el pescant"
y guías de gardenias y reinas al rederlor.

á la avenida aspecto brillantlsimo de moderna .ciudad1
cosmopolita con sus formas, lnéd'tas para muchos de1011 sencillos concurrentes de las aceras
La SeñC'ra Adela B de Medina y la Señorita Nata•lia Leal ocupaban una victoria canastilla.
El Sr. del Rfo, un faeton revestido de d11lia¡;" otro,
faeton cubierto de amapol11s, los jóvf"nes Vivanco yuno mas con el mismo adorno, el Sr Viller.

Grupo de alumnos del Liceo F1 and.s de San Cosme
medades que viven entre las exquiEit(ses·de la rultuca y de la paz,-1ú1timo floredmit'nto de la civilización,-al noble esfuerzo que pre.id!', vigilante v anir1 oso, la concordia social y las victorias del prcgreso.
***
Celebramos el triunfo de los vivos; pero no olvidamos á los muertos.
'
Después de las fil'stas en honor del Sfñor Presidente, 111 recordación vibrante de la Independencia.
El de file de los trenes vistosos en el festival de
las flore , fué el prólogo de las marciales manifestaciones del día 16. Rurales, artillero~, cadetes. marin!ls,
infantes y dragones llenaban la ciudad con el ruido bélico y alegre de sus marchas.
Todos aclamaban al soldado mexicano, heroico y
patriota: admiramos la noble figur11 de los rurales. y
111 simpática y disciplinada juventud del Colegio Milit ar.
Pero el triunfo fué para los jovenes marinos Su formación, como la de los eadetes, irreprochable y de
una estética vistosisima, despertó los entutiasmos por
donde pasaban esos bravos.
Magnifica oportunidad para nuPstros artistas! Y
que la aprovecharán lo indica el valioso y bien rjecutado conjunto de vist¡¡s que hoy public11mos, para
corresponder al favor de nutstros abonados.

D. Pedro de Madrazo.
' Acaba de fallecer l'n la corte de EEpaña el notable
escritor, historiógrafo y critico de Arte, don Pedro
de Madrazo.
N 11ció en Roma el año 1816, y fué hijo del pintor
de Cámara D. José de Madrazo.
Actualmente rra Director de la Real AcadPmla de
nobles Artes de San Fernando; airector del Museo de

Sr. Salvador Zozaya.-Segundo premio

Sr. Bellagamba.-lttcnci6n houorfflca.
Victoria del Sr. José Maria Bermúdez.-Sra, de Bermúdez, Srltas. Consuelo, Guadalupe y lttarfa Bermúdez.-lttenci6n honorifica.
dl'z y á las Si-itas. Consuele, Margarita y Maria Bermúdez.
El dogcart dirigido por fos jóvenes Ernt·sto Lyone
y Enrique L. Fuentes, desap,uecia entre guirnaldas
de gardenias, buguembilias y madreselvas
Riquieimo tren el de Sr. D. Ignacio de la Torre: era
un breack tirado por seis caballos de raza, adornados
de pequeñisimos ramos en las cabezadas. Guiaba el
mismo Sr. de la Torre, acompañado por D. Joeé W.
de Landa y Escandón.

La Sríta. Maria Maya, acompañada por la Srita. Elena Mercado, ocupaba un coche tirado por airoso
caballo rt'tinto con primorosos ramillt·tes de flore~ naturales. Malva-rosi.s. cedro y margaritas, formab11n
lo notlible de la ornamentación del coche de la Srita,
Maya.
Et Mail coach del Sr. Saldivar, el break de los señores Osio, tirado por seis caballos, el wagonet de
1011 Sr• s. Iturbide; el charret adordado de violetas del
Sr Suinaga, el faeton del joven Murio Bulnes. daban

El Sr. Salvador Osio iba en una can11stilla-faetolb
c~&gt;n un gran corazón de violetas en 111. tebtera; y Jo¡¡.
niños Sanz en un dogcart sencillaUlt'nte cubierto demargaritas.
Rosa té. gardenias y tulipanes revestían el cochede la famili11. Bustillos.
La Sra. de Lemus y la Sr. Padilla se presentaron,
en un coche lleno de flores naturaled.
El coche del Sr. Dr. Ruiz tenla un adorno sencilli-•
simo de rosas y violetas.
Guias de flores naturales llevaba el coche de la tiple Rosario Soler.
*~*
Entre loe cicliRtas obtuvieron el primer premio los.
Sres. Jaime Kiefer y Ramón Orta.
Los segundos premios se otoro-aron á los Sres. Salvado~ ~o;;aya, ~-anuel Gav'ño y° Alberto Elguero y
·menc10n honor1f1ca á los Sres. Carlod Green, Pal&gt;lo
Bolemann, Salvador Lozano, Rafael l\1uñoz Leouegario Cigales, Enrique Bella gamba, ,\111n11d · Gut&gt;rrero y Posada. Luis Braner, Evaristo Villaseñor Fer·
nando Co'!lto, Ezequiel More.no, Gabli,d Monter~ubio,
H: A. Chnstleeb, G:_Ml'enen . (Tone IWfe1), Joaqulu
T1burleng y á la mna Opa! Punkolt (vPstida ccu kScolores de la bandera norte -america11~ )
. El g~upo de lo~ alumnc,s dei Liceo Francés fué una.
nmpát1ca :y-_grac1osa caravana que dt1,pertab·a murmullos cannosos.

··*

Fat'ton del Sr. Clemente Sauz - l'tlenci6u honorifica.

. ~i:rmo_sa fie~ta,_ ry mis hermo~a aún por su
s1gmr1car1ón nobilis1ma. Todas esas flores que calan
en la espléndi_da avenida. bañada por rasadas. de luz;
solar, son el tnbuto que rmden-como en laa antiguaij.
leyende&amp; las ofrendas á la deidad protector.,- ªº F"

mente unR importante casa editorial de Alemania eHá
terminando la publicación de una n::agnlfica obra dt-scr;pt•va de nuestros mo1Jumentos arquitectónicos debiéndose la pa, te que correPponde al romdmco á la
pluma del docto escritor de cuyo fallecimien,to da.moa hoy cuenta.
Con su ilmtre hermano D. Fednico deMadrázopublicó el primer périódico BP.mitnal ilubtrado, verdaderamente imoortante que haPta entonces se habla conocido en Españ11. Dirbo periódico titulábase .ElA1·tista, y en él los dos hermanos rompieron lanzas pt r
el electricismo en el 11rte1 á pesar del sentir romá1nico
de D. Pedro
El número de los artlculos crltlcos é históricos de
arte, de monografías etc., ya puramente literarios, ya
arqueológico11. publicados tn periódicos y reviHas
po"" D. Pedro M11drazo, es verdaderamente asombrmo.
Aun hace muy pocos meses la Ilustración E8pa1iola
y Americana daba á luz en sus columnas un prec1&lt; bo
estudio ace, ca del bor,1ado, que como todos los trabajos de este gént-ro escritos por Madrazo, rebosaba
erudición grAnde y rtfinado buen gusto.
En este punto, bmbos htrmanos, D. Federico y D.
Pedro, han sido igualados ptr bien pocos, asf ctiticos
como artistas. La refinada tducación:social del pin-

Arte Mcderno, ucientfmtnte abierto al público en el
edificio de la Biblioteca Nacional; Hadémico de la
Lengua y de la Historia y consejero de Estado.
La labor de D. PPdro Marirazo ha sido fetundlsima.
Sus rrincipales trab11jos los dedicó al estudio critico
é histórico de las Bellas Artes, especialmentefu!_e l_a
pintura.
_~
Madrazo ha sido conocido y apreciado en Europa,
como en realidad debla serlo. desde el momenti en
que dió comiPnzo á BU Catálogo descriptivo del Mu.- eo
del Prado de Madrid. Este, rabajo, verdaderamente
admirable por los conocimientos históricos que reve
la de las escuelas pictóricas
de Europa y de sus maestros, por la paciente labor
de investigación que bubo
de rea!i,.ar, y por el buen
sentido crltico,que en todos
sus juicios campea, es, se~uramente, movimiento
unico (aun cuando inconcluso por dPsgrac'a) de este géro en España.
Dignas también de granie estima son entre otras,
las obras que, ya en colaboradón, ya solo produjo,
contándo~e en primer térmilli), El MitSeo de Mad1-id y
las ,joyas de pintu1·a de E11paña; colección dt1 cuadros
pertenecientes al Estado, á
la corona y á la Iglesia.
Muchos otro• estudios de
índole artfstica, histórica
y arqueológica realizó D.
Sr. Jlanuel Gavlño.-Se,rnn-1-. n~n--fo_
Pedro M..&lt;lrazo. ActualNiña Opal Pnnkolt. - ltleuci6n honorfflca
Fotogya'.la Gonzálcz y Hermano.

�Domln,¡o 25 de Septiembre de 1896

l!:L M-:'Nl.'O

'l!H

Domlniro 25 do'Septlembre do lR!IA

2b3

l:LHUNDO

MI RETRATO.

a

~

~ate que ves, engaño colorido,
Que del arte ostentando los primores,
Con falsos silogismos de colores
Es cauteloso engaño del sentido;
Este, en_qnien la-lisonja ha-prMendido
Excusar áe los añoa los horrores
Y venciendo del dempo los rigores
Triunfa. de la vejez y del olvido:
ER un vano attlfjcio del cuidado;
Es una flor al viento delicada,
Es ·un reiiguardo inútil para el hado:
Es una neci&amp; diligencia herrada.,
Es un afán caduco, y bien mirado,
Es cadáver, es p olvo: es sombra, es nada.
SOR JUANA INÉS DB LA CRUZ.

- - - - \- ~ - - - - - : i

\

EL TORMENTO DE OUAUIITEMOO.

Desde muy léjos la vi
Junto á silvestre aleli,

Victoria del Sr. Ingeniero Sl\nchez Faclo.-ltlencl6n honorifica.
tor y del escritor, sus claros taleoto11 y sus continnos

viajes á todoa los grand"" ceu1r1l~ arusticos de Euro•

pa, depuraron de un modo H.dmira.ble sus gusto1 1 al
'Pªªº que leo hicieron renunciar i muchos d" lod preJuicios que en materia critica sut&gt;l..,n informar las
apreciaciones de nquellos qu~ se han formado eu otros
dlas y bajo otro medlo intelectual
D. Pedro Madraza cultivó ta.oibién la poesia. Sus
mejores obras de este género forman parte de la Colección de los mPjores autores eRpañol.es y se titulan La
Senda de la vida, Stela matutina y el toque de oracio,

nes.

El Ultimo trabajo A que dedicó sus energías D Pe•
dro Ma.drazo, fué la organización del ctta.do Museo
de Arte Moderno
Er1 la imposibilidad de ir al Palacio de lA. Biblioteca
para dlrigir peuonalmente la selección colocación y
&lt;tiotrlbuclón de las obras, pues ya se hallaba mortaltalmente enfermo, hacia aquellos trabajos teniendo á
la vista los titulos de los cuadros y esculturas.
~uego. sobre hojas de r,apel que rerrtsenhban
las paredes de laft salas, d atribulR con P compás, y
ayudado de su exceient~ memoria, las obras, con arre,rlo al plan cronológico que ae babia impuesto, para
el mejor estudio del Museo.
Caballero irreprochable, bondadoso, dispuesto siempre á romper una lanza en pro del arte, D. Pedro de
Madrazo baja al sepulcro, honrado y sentido por cuantos le admiraban, que son tantos cuantos le han conocido y leido sus trabajos.

-------

PSICOLOGIAS DE SALON
EL FLIRT

'1'

Fl.irt, señora mia, ea una palabra de origeu inglés,
al decir de loa lingüistas¡ mas yo tengo para mi que
es internacional y que lo ha sido desde sus orlgtmes.
Cuando menos hoy por hoy pertenece á todas las lenguas y vos habreis de adoptarla, ª"ñora mi&amp;, aun epando vuestro marido ó vuestro novio sean académ1cos,
-4ue no lo creo,-y os digan una y mil veces que no
t,1 palabra genuina de v 11estra habla nacional.
¿Que para qué la necesitais? Ah, la necesitaia má.s
que cualquiera otra, más que la palabra amor, vaya, y
t,80 que concedo que esta última os 68 más iudispen•
ea ble que el aire que respirais.
Vos amai1, sin duda alguna, porque de otra suerte
no acertarla á. explicarme la limpidez aterciopelada
de vuestros ojos vencedores ni el carmin de vuestra
boca que anicta besos¡ pues bien, ml graciosa seOora,
yo os aseguro que es mayor en vos fa influencia ael
flirt que la del amor y que en ala@ ~e aqU;él habelspaH&amp;do momentos de mll.s intensas sauafacc1ones que en
brazos de éste.
¿No lo creeis?
El flirt, señor&amp; mia, es algo ténue y vaporoso, u.Igo
intangible y transparente, \f.Ue os envuelve, os bes!",
os arrulla. os mima, os encanta. y os seduce . ... un
comp1ometeroii ni obligaros; es una d_ulce y fraternal escaramuza qu~ libran vuestros 010s y vuestro
verbo es un ósculo ami3toso confiado al conducto de
las vibraciones atmosférica~ y un cordial apretón de
manos ni tan largo para e.e~ ~ecami.nos.o, ni tan cort?
para dejar sobre la exqu1.ut9: senS1b1bdad de la ep1dermiP. un soplo dt1 banal md1fereneia.
Es flirt lo que hacemos, mi bella amiga, cuando os
digo que uinguna mujer evoca sobre el teclado los
mspiros de Chopin tan viva.ro. nte como vos, y cuan·
1
do sne dects que las ojeras que agigantan vuestros
ojos de gacela salvaje se deben á que os habeis desvelado leyendo cosas mtas.
Vos quedais orgullosa y contenta. aun cuan~o se•
pais que miento dt!scar&amp;d?A.mente. pues el Pontihcede
los pianistas aborlgenes, os ha asegur9:do 1 -con magi1tral auficiencia,-que Chopiny vos sois polos opuestos, y yo, por mi parte, me st~nto crecer aun cuan~o
tenga. la más completa seguridad de que vuestras OJ6•
ras 110n obra maravillosa de Ttl"Mtro ~érico lápiz,y de
no haber escrito nada hasta ahora.

Pero es que ......
EA que hay un lazo impalpable que nos une, una
corriente simpA.tica que nos f'&lt;ncarlt&gt;n&amp; y que sin embargo no es amor No ~s amor porque nada nos exigimos y bien sabéia nue el amor es exigente
Donde quiern que nos encontramos bailamos placer en est11r juntos, pero una Vf'Z que no;i F epa.ramos
¿nos acordamos el uno del otr .. ? No lo creo, señora,
de parte vuestra; en c"J.anto á rol, seria asaz grosero
si os dijese que os olvido un solo momento ....
¿Os importa .. fa ac1:1.BC" saber que yo amo á alguna?
No de cierto: ¡si a.lguna vez os be becho confidente
de mis amores y vos me habeis escuchado como quien
oye llover! ....
-¿Siento yo celos di) vuestro dueño? amiga mta ....
sella descortés deciros que nó
Y A pesar d6 todo nos buscamos tenazmente cuando la casualidad nos acerca
Eso es el flirt: acuarela del amor, que dijo no sé
quien, pero que fué alguien que con seguridad tenia grandes aficiones por las acuarelu.

•••

No cabe dudar que el flirt reposa sobre la eterna y
universal atracción de los sexos, desde el momento en
que presupone el concurao de una dama y de un ca·
baliero; mas no por ello debe ruborizunos, puesto
que es ley de naturaleza que dttbemos reconocer
franca y altamente, el que esa atracción flote Eobre
las frentes de todos los garzones .f por sobre laa cabelleras de todas las vlrgtmes, y de otros que no son
ni una ui otra cosa
El flirt es tan expontá.neo y tan caprichoso como el
amor, y como él tiene rarezas y volubilidades de onda. Puede llegar &amp; ser ob383ión y suele proscribir to·
do otro sentimiento análogo.
Es eminentemente cerebral y acusa si.empr.e comu ·
nión de idec1,s aún cuando apar,mtemente pueda aparecer lo contrario.
El flirt no tiene las tiranías del amor, y la fidelidad
que invoca es muy relativa: basta que la guardéis en
determinado momento y entonces si debe ser abt10·
luta.
Roza tan sólo la superficie de la almas y se asusta
como ave selv&amp;tica, cuando se 11cerc&amp; á. las profundidades del corazón Vuela entonces y 68 bien dificil
hacerle volver, porque ya desconfia.
Pu"de hit.her flirt pasioni+.l, ll-eñora mia, no lo niego; pero ese 01 µatrimonio de muy altos eeplritus, y
muchas veces lo que tal creemos no e~ otra cosa mas
que el paso al amor, la defección del flirt, la traición
t~nebrosa.
Creedme1 mi hermosa amiga, el amor mé.s sadsfe-

cho no vale nunc!l lo que el flirt más insignificante.
Et flirt no es amistad. porque la amistad es confiada.
é t.itima. A un amiio vuestro podeis abrir el anfora de vuestros más recónditos anhelos, pero á.
vuA~tro flirt sólo debéis decir lo que os convenga.
Un flirt puede tornarse en el más poderoso auxtltar
de vuestro amor, porque mantiene alerta la. at"nción
de vue~tro amado y espolea por manera eficacisima
su dedicación y su fid'?lidad.
Es porque el 'lue ama realmente no concibe el flirt
ni en su propia. per"ººª ni en otras, y ve un pebgro
donde no le hay .BI flirt sólo Mngenia con l&amp; inaependencta del cora1.ón ó con la tranquilidad. d.e un
viejo amor satisfecho.
.
.
Por eso A mi me place flirtear con las novias de
todos mis amigos, lo que ha. contribuido á afianzar
mis verdaderas amistades y á resolver las ticticias.

•••

El flirt, amiga mla, es una imperiosa necesidad de

las sociedades modernas.
Surgió simultánea y naturalmente en el seno de
todos 101 salones civihzsdos, como surgen todas las
verdaderas necesidades, y 1:11 los ingleses fueron loa
prim.,,ros en darle nombre ofieiR.1, fué porque ..... .
¿Por qué serian los ingleses los primeros en bautizarle?
Ah, Albión la pérfida también tiene 11ngre en sua
venas, aunque fria! Ella fué la primera en eliminar
el nuevo sentimiento de sus equivocas analogias y
presentóle al mundo puro y sin mancha.
¡Entonces se vió que era un sentimiento ya muy
viejo!
Confundiósele mucho con la desenvuelta y deseo•
cada caqueteria, con esa coqueterJa que tanto os calumnia, dulce aemiga. Pero no hay nada más erróneo,
porque apAnas hay algo mb diferente que la coqueterl&amp; y el flirt.
Aquella se ejercita con todo el mundo, y éste tan
sólo con determinadas personas. La coqueterla no li
ga y el flirt si. Pero, lo repito, liga momentAnea y
pasajeramente sin los derechos ni las obligacionea
del amor.
El flirt, en suma, es una de las grandes creaciones
de este siglo moribundo.
Flirtead, señora mta flirtead á despecho de tC1do
lo que en contra se os diga. El flirt es honesto y tan
necesario como la cortesla.
Yo le adoro muy devera;,;, y sólo tengo una dud&amp;
que no me ha sido dable resolver, y que someto, ml
señora, á vuestro luminoso examen.
;.Por qué en l!lB conversaciones del flirt el tema
obligado ea el amor?
0SCARRIIIRZ.

Pero no!. ... ya Pstá encendida
Tu alba h\mpara: la luna,
Y ya prende sus destellos
En tus ojos y cabelloR.
En el mes de los clavelea,
Los vergeles
Son, A los templos ea grados
Transportados;
Y al compás de la harmonía
De los misticos looreP.,
Las niñas llevan RUA flores
Hasta el altar de Maria.
......¡Ayl tú no has visto mAe flor
Que la del pobre pastflr,
Arrancada en el caruino:
La gitana florecill,Que abre su faz amarilla
Entre el cardo y el t&gt;Bpino . .... .
¡Oh, maduna que fulgura
Entre la ola
De verdura!
1Virgen sol&amp;
AUá. en praderas distantes,
En praderas habitadas
Por bao.dad as
De mariposas errantes!. ...
Desde aquella lejanlA
Bendice. madona mia,
A totios los caminantes;
Y déjame que de hinojos,
Eleve bá.cla ti mis fijos
Junto al dosel del a1ero
Que extiende su ala ruinosa
A la orilla del sendero,
Y te diga una plegaria
Silenci,sa
¡Oh, madona solitaria! ..... .

Silenciosa,
A h1 orilla del sendero
Baio el doael de un alero
Que extiende su 1tla ruinosa.
¡Triste madona bendita,
Sin ermita,
Allá en sendas solitarias
Donde reina olvido inmenso
Sin cánticos, sin incienso
'
Sin altar y sin plegarias!'. .....
¡Oh, triste madona mh1.!
¿No sie,ntes ¡ay! nostalgia
Por el organo sonoro
Qu" sollozfl desde el coro,
Y pbr la nave sombria
Inundada
De rumores,
Donde entra la luz velad11.
Por los vidrios de colores?
En tu campestre BAntuario
Jamás ningún incensari'o
Alzó su vu-,lo harmonioso¡
En el valle silencioso
No has oido
Mas sonido
Que el clamor de una campana
Muy Jejan&amp;
Que los ecos te han traído.
No conoces
Otras vocea
Que el melancólico acento
De alguna canción dtstante
Llevada en alas del viento .....
O la voz del caminante
Que al verte. reza. se humilla,
Y te dobla la rodilla.
Mientras en otros altares
Prenden luces A millares,
Aqui entrd la sombra bruna
Por siempre estAs escondida ....

JUAN VALLE.

CAPRICicIOS
JOYAS Y FLORES

MARIA ENRIQUElTA

Vuestra.atmósfera supera
A la misma primavera
De los cnmpos, con sus flores
Y sus blandos ruiseñores.

LOS NIÑOS
LONGFELLOW

Con vosotros comparadas
Poco valen las balada¡¡,
Las poéticas leyenda.s
Las ficciones estupendas.

Venid buenc.s amiguitos¡
Cuando escncho vuestros gritos,
Cuando miro vuestro juego,
Mis pesares huyen luego.

Que la historia es sombra incierta
Y los libros letra muerta;
Vuestra cAndida alegria
Es vi viente poesia.
M.A.CARO.

Pues me abrís gentil ventana
Y á la luz de la mañana
Miro el agua crh:talina
Y la inquieta golondrina.
Vuestras almas inocentes
Tienen pájaros y fuentPs;
Vuestros libres pensamientos
Son cual hondas, son cual vientos
En vosotros todo es canto,
'Tódo es luz; gozad, en tanto
Que mi helado invierno empieza;
Ya es de nieve mi cabeza.
Sin vosotros, pequeñuelos
Mensajeros de los cielos,
¿Cuá.n estéril, cuán sombría
La existencia no seria?
Sois cual hojas que al anciano
Boeque dan verdor lozano
Y en los aires se remecen,
'Beben luz y resplandecen.
Yenid 1 niño, bendecidos,
Quedo, quedo en mis oidos
Susurrad lo que sü&amp;ves
-Os conta.rori brisas y aves.

Coche del Sr. l!ledln11 Garduilo.-Sra. de Medina y Srlta. Leal.-l!lenci6n honorifica.

Lleno C(}rtés de crüeldad impía,
Del imperi11l tesoro t&gt;I alma avarat
Por hacer que el monarca. le entregara
LaP. joyas de la azt"ca monarquía,
Fuego lento á los ptés le aplica un dia;
Pero.indomable el rey, nada declara,
Y, sin quejarse y con serena cara,
Parece que al tormento desafJa.
Cediendo del dolor A 111. fiereza
Un compañero suyo de tortura,
Volvióse A él y vióle con tristeza
Debilidad creyendo su amar,z-ura,
Cuauhtemotzin le dijo con firmPza:
º¿Estoy yo sobre flores por ventura? 11

SIMBOLO.

Dijo á la blanca luna el asfodelo:
¡0h reina del azur, solemne y t.iste!
¿Qué misteriosa palidéz te vi~te 1
Ofelia vagabunda por el cielo?
Cándido cisne de color de cielo
¿En qun J rofundo flagetón caíste?
¿A qué brumoso páramo tendiste
• _Las plumas albas con silente vuelo? 11
Calló la flor y doblegó en l&amp; urn&amp;
Su.fúnebre corola taciturna,
Cual aimbólica imá.gen de lo inerte.
~Iien~as el astro, como ·eequife indiano
· De vela 'de Ambar, se perdió en lo arcano
Con rumbo á las riberas de la muerte.
11

LEOPOLDO

Mientras canta Siebel su melodiosaromanza, yo me
pongo a soñar en tan,11s cosas!. .....
En la penumbra, bajo las sombrías arcadas de la
bóveda, frente al ventanal por donde penetran loe
diáfanos azuleas _de la _noche_, hundido en el viejo sillón
de cuero, sllenc1oso, 10móv1l, sólo, mf'idita el Doctor
Fau,to. Cruje la lámpara de bronce.colocada sobre el
verde t11.pet"de la mesa, entre infolios abiertos y frascos polvorosos, y iiu llama oc~e. alargH.da y vacllante
parece un fuego fatuo que mariposa~ en !as tinieblas:
~fuera, la. claridad de tus astroo prende radiaciones
10esperadM en las placas obscuras cte los tejados, en
1~ aguJ&amp; gótica del templo, y en la rumorosa fila de
pmos qa.e atalaya el horizonte. Sobre el cielo, intensamente azul, Bd d~slien las estrellas como gotas de
rocio.
Todo duerme en la solerlad de l.1 .noche. El campar.ario vela. Adentro, en la aparente tranquilidad
de la alcoba. hay lucha desesperada, combate rudo, batalla formidable. Nada se agita en el gabl·
nete; en el fondo tenebroso apenas se perfilan las
retortas volcadu y el ho1nillo apagado: este es un
gran sepulcro. Pero allt, dentro del n€'gro birrete que c~si oculta el rostro. bajo la barba luenga y
enca~c1da, hay una frente en que martillea el pensamiento, incesante y furiosamente, y un pecho dentro del cual un corazón late rebosando amargura. Todo lo ha visto Fausto¡ todo lo ha escudriñado· ha
hundi 1to 11us investigaciones hasta Al fondo de' las
profundidades, en busca de l&amp; eterna v"rdad.
Y después de tantos sueños. pasados en las infini•
tas contemplaciones, en el laberinto de loa obscuros
pro~lt&gt;!ll_as, 86 ha €'ncontrado el insaciable con que
son lLUtlles sus e~fuerzos. Hó aqui uua exiatencia
perdida.
Y alll estA. el rebelde. palpitando bajo la canosa y
luenga b9:rba, y gritándole á cada im,tante: ¿Por qué
te has olv1d~do d~ mi? Yo necesito &amp;'tll&amp;r, necesito
creer, necesito sonar; e:Alvame, sálvame!. .....
En tanto, el cerebr~ le _dec!&amp;: 11 Vigila,acecha, busca¡
la verdad es la sola 10sp1rac1ón1 t-1 sumo bién la eterna vida.
De ~quella lucha callada, !Olitaria, inmensa. vist11.
por Dws. desde laA radiantHB !€'jautas, sur~ó -dna desesperac1óo¡ aqu~lla desesperación arrojó un grito
que.se cond~nsó en el aire y se conviriió en una blasfemia.. Alguien lanzó una carcaj1J.da á lo lejos, la llam11.. de la lámpara se agrandó y se hizo hombre
Mefí,stófeles ~abta Cljrrado el pActo# Fausto· iba á
ser fehz, á ser Joven, A ser amado.
Y allá, mientras lfl aurora dt1shacta las brumas, y
apagaba las estrelb1.s, en su alcoba de virgen Margarita, so~aba con las.visiones ca,tas de su Leyenda de
oro, y tu, Slebel, dt-Jabas tu ramillete de flor"s recién
cortadas. húmeaas 1t.ún por la lluvia del alba en el
alfeiz,r de la ventana.
'
¿Por qué Fausto seduce á Margarita? ¿Por qué tú
que eres el amor puro, huyes del cuadro? ¿Por qué
Ja niña rubia recoja las joyas v dMdeña: las flores?
/.Por qué la canción El Rey de Thulé se torna sollozo
de angustia, y la iglesia ctt'!rra sus puertas á la peca•
dora, y la invisible espada del mal abre el pecho de
Valentln?
Mefistofeles rle de todo esto: rfe, brind,mdo con la
copa chorreante de fuego y el labio de sarcasmos; rie
en la claridad de l&amp; noche mirando cómo en el jardín
dos almas se confunden y se besan; rie en el pórtico
(!el templo¡ rle en la obscura calleja cantando la diabólica snenata.: rie, por fin, en el instante de arrebatar una alma á los celest!Rles designios
Mientras tanto tú &lt;"antas, candoroso muchacho tu
divina romanza: 11Habladle de mi amor, flores a~ada11:1
Y las flores no te bar~n caso: ya estan vencidas por
las joyas ... ... ¡Qué lástima!
Lms G. Ua,rNA.
0

DtA.z,

--------··--------

�254

EL MUNDO

Domingo 25 de Septiembre de 1892

Domlnl!'o ~ de Septiembre '111 1R98

la hora seilalada para la
ejecución, el frío de la
madrugada me despertó .... ..

ORIMEN68 HORR6ND08
Ese día. muy tempranito, babia yo ido al jardín del Retiro llevando mi cámara fotográfica
para tomar instantáneas. El sol claro y brillante l
subía por un cielo sin nubes; la brisa tibia y perfumada agitaba apenas las copas de los árboles
y había por todas partes efluvios de primavera.
y rumores de vida.
Pájaros y flores, campo solitario y horizontes
azulee. ¿Hay cosa más bella? Así pensaba yo,
cuando como si:respondieran á una evocación de
mi pensamiento surgieron en uu claro del jardín,
envueltos por un rayo de luz como un nimbo de
gloria• dos jóven.es sonrientes y felices.
¿Eran prometidos, eran hermanos? quien sabe!
pero el grupo que formaban era más bello que
cielo y campo, flores y aves, brisas y murmur!os.
Pasaron cerca de mí, muy estrechados el uno
c_ontra la otra, en deliciosa confidencia b,ijo su
quitasol de seda blanco que brillaba destacándose sobre
el fondo verde obscuro de la'l frondas.
Siempre he tomado vistas fotográficas de paisajes y de
personas y nunca:me había impresionado tanto como esta
vez. Aquella parej&gt;1, bella y juven, derramando la ventura y la alegría me hizo pensar en que no tengo nada de
eso yo ¡pobre artista buérf1rno! y cuando hice funcionar el
aparato para tomar la negativa, sentí como que me daba
un vuelco el corazón.
Es verdad que Rosita ¡pobre! me ama, y es bella y casta,
inteligente y modesta, pero no es eso, no es eso lo que
ambiciona mi corazón,
Los jóvenes se alejaron riendo y charlando, y yo sin
querer pasear más ese día, me apresuré á volver á mi pobre buhardilla de pintor, que dene muy buena luz, y que
según la expresión gráfica de Rosita, está mi1s cerca de
las nubes que de la tierra.
Allí pude á mis anchas entregarme á la melancolía de mis
pensamientos de solitario. Allí, reclinándome en el alfeizar
de la ventana desde dondesedivisalacasa de Con•
cha, me puse ásuspirar por ella, por ella quees tan
hermosa como pura y que no sabe que la amo ni tres hermanos? No. Se conocieron vi11jando por
sabe siquiera qué existo en el mundo, porque nos se- el Egipto. Uno es americano, de la Carolina del
Norte y tiene un gran capital en minas en Calipara el abismo más infranqueable, Ella es rica!
Desde aquí la veo diariamente salir de su ca- fornia; el otro, es originario de Madagascar, vive
sa, entrar en el 1ujoso carruaJe que la lleva á su en Constantinoplñ y es armador de buques, y el
paseo matinal, y la veo que vuelve á las dos ho- otro, es un inglés que explota criaderos de briras, con las mejillas coloradas por el aire fresco llantes en el Africa austral. Tres potentados. Condel campo, con mucho brillo en los ojos y son- cha no sabe que relación puedan tener con el seriendo de ese modo encantador que cautiva y creto de su padre, pero éste los ve con supersticioso terror -y cuando los presentó á la joven,
embelesa á. cuantos la miran.
Luego se pone al piano y canta y toca una ho- dijo:
ra ó poco más, y por último, antes de que suene
-Hija mía: por desgracia no puedo como quila campana anunciando el momento de la comi- siera, dejar á tu voluntad la libre elección de esda, se pone á leer y á escribir.
poso. Un deber ineludible, me obliga á darte en
Me encantan sus aficiones literarias; nunca la matrimonio á uno de los tres caballeros que están
veo tan bella como cuando sentada junto á su es- aquí presentes, y es á tí á quien corresponde secritorio, con la pluma en la mano, toma esa actitud iialar cual deba ser el preferido. No dudo que
reflexiva de quien está concentrando todas las sabrás obedecer como buena bija, y luego cum•
fuerzas de su vida en el trabajo intelectual y pa- plir estrictamente con tus deberes como buena
rece poseída del fuego de la inspiración.
esposa. Tienes dos meses para conocerlos y traAsí la veo, la veo, y cuando ya de noche caen tarlos y fijar tu preferencht, y tienen ellos el mismis párpados al peso invencible dol sueño, sigo mo tiempo para renunciar á tu mano si así les pamirándola siempre tan bella y tan elegante, pe- reciere. En este último caso ó en el de que por
ro siempre muy lejos del límite que pueden al- desgracia mueran ó se ausenten durante es e placanzar mis esperanzas.
. zo, te devuelvo tu libertad.
El padre de Concha dijo todo esto con entoII
nación solemne y como resolución que no estaba sujeta á discusiones, y la hermosa joven
Y por qué no?
Recapacitemol'! .. El premio obtenido en la últi- contestó:
-Obedeceré, padre mío.
ma exposición con mi cuadro «El amor de hoy »
Ha bian corrido y a cuarenta días de los sesen•
me ha producido dinero y fama y me ba abierto
de par en pa.r las puertas del gran mundo, To- ta del plazo, cuando fui presentadoá Concha; y
dos se di~putan mi amistad como un honor, y cada uno delos tres opulentos extranjeros en vez
Concha misma se ha sentido orgullosa de cono- de desilusionarse y devolver su libertad á aquella pobre víctima, se demostraban ¡con razón!
cerme.
¡Con qué impresión tan profunda le hice mi más y más enamorados, hasta el extremo de haber surgido e11tre ellos más de una vez, celosas
priwera visita!
Ella me recibió con entusiasta afecto; y cuan- reyertas que estuvieron á punto de terminar de
do cerca del piano le hice, así de improviso mi un modo sangriento.
Concha me hizo llorando este triste relato y
declaración de amor, la oyó conmovida c~mo
~
si mis palabras le nubieran penetrado hasta lo terminó diciéndomr :
más íntimo del alma.
-Juró á usted que si fuera yo libre, de nadie
Luegl) me ha hecho una confesión tremenda. sería más que de usted.
Cuanto su padre tiene, nombre, fortuna, posiPor eso desde que me despedí y salí de su cación sccial y política, está lig11do á un secreto tesa, no ocupó mi cerebro más que una obsesión:
rrible que t-lla no conoce pero del que tiene que volver á toda costa su libertad á la hermosa joser forzo,a é inocente víctima. Tres hombres saven que tan irresistible amor inspiraba á cuantos
ben ese secreto, tres no más en el mundo, y como la conocían.
precio de su silencio ba n exigido al padre de Concha que ésta se case con ur:o de ellos. Son acaso

255

!r.LMUNDO

IV

m.
Diez días estuve pensando s:n descansar en la.
misma cosa y formando los proyectos más descabellados, sin resolverme por ninguno, hasta queme vino á las mientes el plan más criminal, hipócrita y diabólico que pueda imaginarse.
Yo sabia que en un pueblo cercano á la Capital hay un roble conocido con el nombre de «El
árbol de Judas» y al cual los campesinos no se
acercan nunca, pues tiene la particularidad de
que cuantot. se acercan á él se ahorcan irremisiblemente con una de las innumerables lianas que·
cuelgan de su tronco,
Nunca du,lé de esta facultad, pues me era muy
conocida la historia de diversos árboles, puentes
y abismos esencialm~nte inspiradores del suicidio. En Wisconsin el sabio naturalista Henryconoció uno de estos árboles y estuvo á punto de
sucumbir b11jo su influencia.; Linneo habla de ellos
al ocuparse de las plan tas raras de_ la América del
Sur; en la c ..mpaiia de Rnsia, Napoleón hubo de
observar cierta noche que cuantos centinelas se·
situaban baje un pino cercano á Moskow, se daban á sí mismos la muerte; ha.v puentes en el Sena y sitios sobre el Viaducto de l\Iadrid que son
imprescindiblemcnte buscados por la gente hastiada dela vida, y cimas y precipicios que han llegado á fundar la teorfa. científica de la atracción
del abismo.
Con esas convicciones, medité y llevé A cabo mi
espantoso crimen.
Escribí á cada uno de mis tres rivales, firmando con el nombre de Concha (cuyaletra había cuidado de conocer y estudiar) un billete en que con
intervalos de media hora les daba cita bajo el árbol
de Judas, prometiéndoles que se casaría con aquel
que tuviera valor para.despreciar las consejas del
vulgo y fuera á recibir bajo aquellas ramas su primer beso de amor bajo las sombras de la noche.
Mi plan no pudo tener mejor ni más siniestro
resultado: uno por uno fueron llegando los infortunados extranjeros, y uno por uno se fueron ahorcando sin pronunciar una sola palabra tan pronto como quedaban bajo la influencia del árbol
maldito.
Yo los observé desde léjo&lt;.!; ví como se retorcieron en las convulsiones de la agonía, lo cual me
causaba un regocijo -satánico, y ví cómo las aves
de rapiña se arrojaban á hacer festín en
aquellos cadáveres.
Poro los regocijos
satánicos, la;; alegrías
mal sanas, la satisfacción del crimen, tienen un dejo tan amar-

Y en vano busqué á la
luz macilenta de la alborada el altar siniestro, el
crucifijo imponente, las
rejas toscas, el centinela
impasible. Todo había
desaparecido, y en su lugar reconocí mi pobre
buhardilla de pintor bohemio, mis muebles mí:
seros y mi ventana que
daba frente á la casa de
Concha.
Entonces respiré, como quien se siente 11livi11.do de un peso muy grande; y apartarrdo mis ojos
del opulento palacio de
mi sonada novia, y levantándome del sillón dondehabía dormido con tan
horrenda pesadilla, me
dirigí ála calle del VE:nado y toqué á la puerta
de una casucha muy pobre.
Media hora después me
habían abierto, y torné
feliz y haciendo felices á
los que me rodeaban, un
modesto desayuno con
mis buenos tíos y mi prima Rosita.
Rosita había sido mi
novia desde la escuela, y
con ella me casé hace pocos días, abandonando
por supuesto mi buhardilla de bohemio desde cuy a ventana se distinguía
el opulento palacio de
Concha.
En cuanto al árbol de
Judas, no es cierto que
exista en ningún pueblecillo cercanoála Capital:
fué como todo el crimen
creación de un sueno.

'

JEAN LORRAIN,

go que no pueden saborearse impunemente. Aquellos infelices que colgando de las ramas siniestrlls se mecían rígidos al soplo del viento, no me
habían hecho ningún mal; valientes y empujados
APUNTE DEL NATURAL
por la fuerza de su amor, cayeron en el cobarde
lazo que les tendió mi astucia y entregaron su
alma á. la eternidad y su cuerpo á los buitres.
Era Ricardo Cambronero, buen muchaeho, simpáEn medio i:le los más atroces remordimientos tico, de cara agradable, de frente estrecha, cejas arpensé que mi deber de hombre honrado habría queadas, ojos azules, nariz recta y boca risueña, de
gruesos. Cuidaba su rubia barba con femenil
sido desafiar áesos hombres, arrancarles su secre- labios
esmero y vestia con elegante sencillez.
to, luchar con ellos valientemente y librar así á
Muy joven, perdió á sus padres, quedando dueño
Concha sin poner precio á mi sacrificio.
de una bonita fortuna; y, mal aconsejado por algunos
Y entonces, ¡qué hermoso porvenir! Amor, for- malos amigotes, él que nad.. tenia de Salomón, tardó
poco en emprender una vida de elegante cal¡i,vera y
tuna, opulencia, felicidad y mi nombre, de artista fué
derrochando lindamente su capital, en licenciosas
circundado luego por la gloria!
francachelas con moz11s y mozos que nada tenían que
Pero ahora todo, hasta Concha misma, quedaba perder.
No gustaba de la taberna, por parecerle cosa demaenvuelto en un vapor espantoso de sangre.
siado baja para hombres de su calaña, y tenia ínfulas
¡Qué horrendo es el crimen! ¡Cómo envenena de conquistador, aunque nunca pasó de ser la más
los pensamientos y se adueiia de todo el ser y grotesca caricatura del Don Juan.
Primero fué amante de una Estrella, linda muchaclava sus garras espantosas en la conciencia sin
cha que vendía sus caricias al mejor postor; luego fué
dar una hora de tregua ni dejar encenderse un Josefina
la que se encargó de irle aligerando el bolrayo de esperanza!
sillo: más tarde Otilia; después Pura; en seguida .....
Nadie sabía mi delito, nadie podía saberlo, y sin no sé quién; y entre unas y otras Je hicieron perder
residuos de su dignidadr la vergüenza, el tiempo
embargo,yo sentía un remordimiento tan atroz, una los
y el dinero.
lucha tan formidable en la conciencia, que al fin
De creerá RicRrdo, para él no había resistencia poen un inconsciente arrebato muy común en los sible; con una mirada, conquista hecha; y en el juego
criminales, corrí ante el juez y le hice una con no habia otro de mejor fortuna.
Verdad es, que si lo primero era dudoso, para los
fesión de todas mis infamias con relación al delito empedernidos
incrédulos, llenos de malicia, lo segunque en todo el pueblo era considerado solamente do tenia muchc de verdad. Rabia jugado con fortucomo una desgracia,
na loca más de una vez; y esto le hizo mantener sus
ilusiones.
Me llevaron á la Carcel l\Iunicipal, donde me bellas
Porque Cambronero tenía ilueiones; creía que, anPusieron centinela de vista, el proceso se instruyó dando el tiempo, Iograrh reunir inmenso fortunón, y
activamente, fuí sentenciitdo á la pena capital, y entonces no darla paso sin que la prensa, esa pregopara no sentir la marcha de las horas en la última nera de la fama, dejase de dará conocer sus más ínpensamientos.
noche de la capilla, me narcoticé con inyecciones timos
Desgraciadamente, la!. cosas no salen como se suede morfina.
ñan. La suerte se cansó de favorecerá Ricardo, y ...
Sin embargo, al darse el toque de alba que era aqui tropiezo y allá caigo, fué quedándose sin blanca.

El final de la pendiente.

r

El mundo elegante hrdó poco en oler lo que le pR·
saba; los amigotu fueron abandonándnlA. á la ¡:,ar
que el dinero; y antes de necesitar del crédito, lo babia perdido por completo.
Notó entonces U11wbronerot con amargur11 inmensa,
que loe pocos que 111 rodeaban, aguardando sin duda
la conclusión de la última peseta le miraban con cierta lá~tima Arrt&gt;pintióse entonces de su conducta;-pero como generalmente ocurre, aquel movimiento de
su conciencia llt&gt;gó demasiado tarde.
H11bla hecho el primo de una manera escandalosa,
como él decía. y al conocerlo as!, lloraba con lágrimas
de frenética rabia. ¡Si hubiera sido más di~creto!. ...
No d1-bió nunca tirllT de aquel modo su fortuna, é indudablemente hubi11ra sido feliz, BID nect'sidad de ser
elegante calavera, Tenorio y otros excesos. Y ... . parodiando al emperador romano, sin él saberlo. grita·
ba el dePgraciado joven, con desconsuelo:-¿Qué DEI·
cesidad tenia yo de flautas tan largas?
Por primera vez en su vida penoó que la existencia
tiene hondas amarguras, hasta para J&lt;,s qut&gt;, como él,
han pArdido todo sentimiento; y por Vt'Z primera, •en
su vida, pensó en el suicidio .... en ese último actoº de
las almas pequeñas y empequf'ñecidas. Pero tuvo la
debilidad de asu~tarse de la «ide11 salvadora•
-Aun era jo.,en, quedAbanle fuer za~ psra conseguir una vida tranquila, por medio &lt;1el honrado trabajo .... Y a qui repas11ba detenidamf'nte su memoria.
-¿Qué harial Trabajar. Esta era la única resolución,
Pero .... ¿en qué? ;,cómo? ¿Qué podria hacer tras de
haoer perdido el tiempo tan lastimosamentt·?
Tropt&gt;zaba con dífL:ultadee inmensas, insuperables.
No podía pensar en escribir pliegos para alguna oficina. Su letra era detestable. Ser escribit&gt;ntto, le habla
parecido sil'mpre cosa demasiado bHja para hombre
de sus condiciones ..... .
r.ntonces pensó con desconsuelo en que era un en~e inútil, que para nada servia en absoluto. ¡El, que
ignorante y descreído. se babia reído siempre de los
que se ganaban la vida á fuerza de honrado tr1:1bajo,
llamánd?les acémilas de la sociedad, hurtos de carga
y ot~as hndezas .. . . era de peor condición!
¡Pt1ro, suceden tan raras cosas en tl corRzbn humano! Cambronero, no renunciaba á sus ilusiones:
tardeó tempr!'-n~, la prensa debía ocuparse de él, si
no como capitahsta, como hombre de talento como
artista de corazón y de bríos.
'
Llegó un dia fin que la patrona se can~ó de tenerle,
y con la mayor frescura d11l mundo, le pu~o •ie patitas
en la calle, sin hacer caso de las promesas qu" hacia
de pagar con creceA. Pero, si es verdad qu11 "dádivas
quebrantan peñas." también es cierto que las más bellas promesas, no conmueven á la patrona más sentimental, y Ricardo_ tuvo que salir de 1~ casa con poca
ropa, no mucho dmero y escasas ilusiones á vista de
tao triste realidad.
'
La primt:ra ve~ que 1:ntró en _un.~ t~berna. para comer un guisote mnommado, smtio cierta instintiva
repugnancia; repugnancia. que fué venciendo poco á
poco hasta acostumbrarse á aqu~lla atmósfera masticable, como si no hubiera respirado otra mejor!
Y se pasaba la noche en esas z~hurdas infames, donde se amontona la carnaza imbér.il que pide á gritos
el deFgarra~~e nava~azo. Y bebía hasta la embriaguez.
Ali! conoc10 i Lohlla, que, á pesar del diminutivo,
era una mujer de edad indefinible, de voz ronca y
áspera, cara pintarrajeada asquerosamente y cuello
lleno de sospechosos costurones.
Ella se enamoró de él, con ese amor bestial de las
viciadas almas vul¡:rares, v él, depravado hasta. el
grado máximo cargó con ella, porque vela en pers.
pectiva una comida diaria.
El elegante y s~ductor Tenorio de ayer, se vió pronto en el más lastimoso estado, bajo el absoluto dominio de aquel esperpento que Je tenla prometida la más
hermosa puñalada si se cansaba de sus caricias.
Transcurrieron algunos meses. Cierta noche en que
se habian menudeado los tragos de aguardiente un
borracho, con lengua torpe, :nsultó á Lolilla llaihándola mil cosas por las que nunca pensó en' ponerse
encarnada, pero al verse cerca de Ricardo se le ocurrió escandalizarse.
El, tambaleándose, se levantó á defenderá su dama
y los dos saliaren de la tabernc&amp;, pegándGse torpPmen~
te, formando un grupo repugnante de carne borracha que ignora lo que hace.
Lolilla, vió que el contrario de Ricardo forzajeaba
por sacar del bolsillo un arma, y entonces se acordó
con verdadero espanto de que su hombre no llevaba
"ni un alfiler," y corrió, dando desaforadas voces en
demanda de socorro.
'
Cuando llegaron los guardias, en el suelo se remo•
via un grupo informe, y una voz aguardentosa decia·
-Toma,pa que defiendas á ese pendón.
·
Y ~l borracho clavaba, con terquedad estúpida, su
cuchillo en el cuerpo de Ricardo........ . ........... .

··x1· ·sig~¡~;"te; ¡~-i&gt;~e~~á

cii~
·ci~i&gt;il: ~~~~iá' ciei ·~~¿~~º
en la forma de costumbre,
Cambronero habla c?nseguido algo de lo que deseaba: ¡Su nombre fué impreso en los diarios de mayor circulación!
RAFAEL Ru1z Lóp,;.z.
En todo espíritu, aún en el más gastado. puede encvntrarse una virginidad. Cada alma es como un ¡¡.
b:o? que no tiene todas las páginas abiertas. Esa vir~midad en la Lucrecia Borgia de la leyenda florentma, es el amor de madre. El corazón es á manera de
una casa que tiene muchos locatarios, todoa suben
por la misma escalera y transitan por los mismos corredores. Algunos se conocen, otros se saludan muchos no se han visto nunca.
'
MANUEL GUTIÉRRRZ

NÁJERA.,

�256

Domingo 25 de Septiembre de li919

EL MUNDO

Domingo~ de Septiembre de 1898

257

EL MUNDO

DE,Mf\Slf\DO Tf\RDE
NOVELA ORIGINAL DE H. DU PLESSAC.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.-VERSlON ESPAÑOLAD.E 11EL MUNDO ILUSTRADO"

Número 2
Todo esto fué dicho li.geramente, con ur. acento musical que daba sabor particular al lenguaje
de la amable joven, con
esa gracia regocijada
-que es la más involuntar
ria pe.ro la más peligrosa
.. :;.'6 ;_. . . +,
··~
&lt;.le las coqueterías.
'
Silvia t-ri,. ante todo
una amable scftora de su
,casa; había observado
que la víspera, el calor
con que acogió á Leotardy, había apenado al
Coronel interrumpiendo
-su entrevista cuotidiana,
pero ni un instante supuso que la frialdad y
Ja partida precipitada
de su amigo, hubieran
sido motivadas por un
arrebato de eel0s, sino
&lt;¡ue 1as atribuyó á simple disgusto éontra unim•
portuno.
La viva 11f•cción del
-sefior de V1::raz no era un
misterio para ella, que á
su vez se sentía agradecid11 y contenta. ¿Qué
mujer hay que no conozca elimperioqueejer,ce sobre un hombre y
qi...e no se sienta un poco orgullosa cuando lo
debe úniC11mente á simpath expontánea y no á
maniobras calculadas?
Pero Silvia no veía en
sus relaci.mes con el Coronel, más que una reciprocidad de adehesiún
francá, á la cual la diferencia tle edades daba
como un reflejo de la
afección paternal, y que
tenía también ese sabor
sutil esencialmente inocente y puro, especial á
la amistad entre personas
de sexo diferente.
Nunca había ido más
allá su pensRmiento en
el análisis de estos sentimientos, y por eso venía como amiga, con la
intención de borrar una
impresión desagradable
sufrida por su amigo.
¡Cuán lejos estaba de
figurarse que en el momento de su entrada, el
Coronel ensayaba la
apasionada declaración
que se proponfa hacerle¡
El seilor de Veraz comprendió que aquel no era
ni el lugar ni el momento de realizar su plan, y
aplazándolo para después, se entregó alegremente á la buena fortuna que le caía del cielo.
Silvia iba y venía por el salón sin ceremonias,
lista y risuef!.a mirando todo, tocando todo, preguntando respecto á todo.
·
- ¡Qué linda está su casa de usted! exclamó.
¡Qué bien arreglada! Esos libros, esas armas,
ese balcón lleno de flores. . . . . . ¡Y las espadas!
¿Esta grande es la de usted? En enántas batallas habrá brillado! Y aquí. ... el rincón de los
poetas. A ver: Musset, Gauthier, Coppé, Sully,
Prudhome, Banville ... . Ah! hipocritón! No me
había usted dicho que tenía una pasión secreta.
Justamente mis autores favoritos! Leeremos un
rato todos los dias, ¿quiere usted?
El seilor de Veraz ya ni siquiera se acordaba
de que al instalarse en la c~lle de Vavin había
j11rauo que ninguna hija de Eva franquearía sus
dinteles de solterón empedernido, y como no es·

.

Za reina Guillermina

ae }{olanaa.

Fotografía tomada el dia d~ su coronación,

lo respeto como la más
tierna de las hijas al mejor de los padres, y hace mucho tiempo que en
mi cori,zón no le doy
r
,.
otro nombre. Usted remplaza para mí al buen
..,
padre que he perdido,
único entre los níos que
me ha amado verdaderamente.
Al oír esta declaración
hecha con voz conmovida; el Coronel sint!ó
palidecer sus mejillas y
humedecerse sus. ojos.
Era de dicha? Era de tristeza?
-Ahora, ali.adió la joven sonriendo de nuevo,
ya le dije á usted bastantes ternezas y ha llegado el momento de reftirle un·poco ...... Qué le
sucetlió á usted a y e r
cuando Pntró mi buen
Leotardy?. Puso usted
una cara! ....
-Confieso, sefiora ....
-Déjese usted de tratamientos y M bleme llanamente, puesto que me
he declarado su hija.
Me llamo Silvia. Trate usted, seftor, detenerlo muy
presente para lo sucesivo.
-Silvia es un nombre
lleno cte graci11., pero...
-Pero ridículo, verdad? Soy dela misma opinión, pero ¡qué quiere
usted! no fui yo quien
me bauticé. Bueno, pues
seré Silvia para todl)s y
para usted, sólo para
usted, Gabriela. Pero no,
también Jacobo me dirá
Gabriela cuando venga.
Mientras así parloteaba la bell11. joven, el Coronel fué al balcón, trajo un montón de flores
y lo entregó á GabrielaSilviil.
- Qué amable es usl ted y qué flores tan ex~
, quisitasl -dijo ella. PeronoheaLcabadomi cuen, ! to de
eotardy. Creo
.,
_"~".:.,,,. •.···· _-..,,,._ _
que ese amigo no le es á
,
. usted simpa:tico y quie. ·· · ,,,.
·.
J ro que al fin lo sea. No
"'
· - ·
1
tiene, es verdad, la na...,______--"-_j turaleza fina y aristocrática de usted, pero
qué corazón! elmejor quetaba acostumbrado á la presencia de una mujer, hay en este mundo, sin contar el de usted por supermanecía extasiado ante é3ta que mariposea- puesto. Ya he dicho á usted mucha&amp; veces las
ba iluminando su hogar solitario, y llenándolo tristezas de mi hogar .... Pues Leotardy ha sido
de un p13rfume superior al de las flores.
mi único sostén, mi único defensor, mi único so-Ah! aquí están los retratos de familia. Esta corro. Su mujer era desde la infancia mi mas
sef!.ora de fisonomía tan dulce, de seguro que es tierna amiga. Dios se la llevó hace dos ailos. Era
la mamá de usted. ¿Y esta otra quién es?
demasiado perfecta para la tierra. Leot~rdy es
-Una hermana mía que murió ya.
quien ha dirigido mis tristes asuntos financieros
-¿Y este hermoqo oficial? ¡Qué aspeeto tan y quien me buscó y encontró las ;ecciones de
simpático y tan tierno eli medio de su vigorosa piano que me hacen vivir. Estos son, Coronel,
energía! Apuesto A que es Jacobo, de quien me los lazos que nos unen: quiero que usted los coha hablado usted con tanta frecuencia.
nozca para que lo estime.
-Precisamente.
-Lo estimaré, dijo el Coronel con entusiasmo.
- Pues bien. Dígale usted que hay una mujer
-Gracias á Dios! Créame usted .... mi corarétirada del mundo que lo encuentra encantador, zón cerrado para siempre á todo otro sentimieny que le aro'.!. de antemano por gratitud al amor to, es bastante amplio para encerrar dos grandes
que él le tiene á usted.
amistades: la de Leotardy y _la de usted. . . tres
-Pues me quiere usted un poco? -preguntó el acaso, puesto que pronto conoceré á Jacobo.
Coronel que estaba á punto de perder la cabeza.
Y la inocente sirena se levantó pretextando
-A usted?-dijo la seilora de Letellier po• que ya era demasiad? tarde, por más que el Coniéndose seria de improviso.-A usted lo amo y ronel hacía esfuerzos para retenerla; y al llegar

...

J

�258

su amiga con rasgds tan encantadores, que el
joven oficial había sonreído con incredulidad, y
la hacía tan peligrosa:
-Ayer vió usted que mi hermano Leotardy á no ser por la edad y los principios que tanto
me saludó cQn un beao. Mi papá Veraz ¿no me le reconocía, habría adivinado al través de tan lí·
despedirá besá.ndome también?
· ricos transportes, lo que no era sino demasiada
La visita de la señora de Letellier produjo en verdad; y en cambio la se:liora de Letellier attiel veterano efectos múitiples y contradictorH:&gt;s. buia á apasionamiento senil los retratos exage•
Si no hubiera hablado tantas veces y con tanta rados que de Jacobo se le habían hecho; pero
insistencia de lo filial de su cariño, el Coronel cuando uno y otro se hubieron visto, tacharon
habría sido el más dichoso de los hombres, por- in mente de pálidos é incompletos los relatos del
que su actitud, su lenguaje y sobre todo su visi- Coronel. Y cuando después de verse se hablaron
ta, habrían parecido ocasionados á autorizar to- estos dos seres igualmente jóvenes, bellos y nodas las esperanzas. Pero cada vez que el seil.or bles, y se reconocieron como hechos de una misde Veraz intentó abrir la boca para ponderar el ma naturaleza, su simpatía recíproca brotó tan viardor de sus sentimientos, Silvia, como por in- va como instantánea.
Jacobo de Baillet podía pasar por un tipo de
tuición, le había traído con una palabra al papel
impuesto por su edad. Esa intimidad le había al belleza masculina á la par enérgica y dul~e. Almismo tiempo encantado y desesperado por su to de talla, ancho de espaldas y proporcionado
libertad misma, probándole que la joven no le como un modelo, representaba la potencia y la
consideraba peligroso y le trataba, en é!fecto, ce- fuerza adiestra&lt;las por los ejercicios corporales
roo á un padre. Es verdad que ella le pedía amor, en que era maestro. Su cara tenía un atractivo y
pero al mismo tiempo le señalaba límites tan pre• una gracia que habrían sido propios de una fisocisos, que intentar sobrepasarlos, podría ser muy nomía femenina sin una arruga que le surcaba la
bien peligroso pnra las relaciones que aún así frente dando inc!icios de voluntad reflexiva y
firme. Sus grandes ojos, inundados por lo común
formaban su ventura.
·
La timidez que parece ser condición de los de un reflejo de ternura, lanzaban por momentos
enamorados adolescentes, no es en ellos tan gran• ráfagas de una autoridad sin du.reza, pero revede y tan viva como lo era en este apasionado ladora del hombre y del jefe.
Bajo el bigote fino y poblado, una sonrisa fretardío. Al temor que se apodera del corazón
cuando va á arriesgar su confesión primera, se cuente y cautivadora mostraba la doble fila de
unía en este caso el horror al ridículo. Y más blanquísimos dientes que una mujer envidiaría
dispuesto A exagerar que á atenuai: lo que cono- y que iluminaba su semblante con un reflejo de
cía ser su lado flaco, el pobre Celadón retirado, juventud y de frescura.
creía estar oyendo siempre la carcajada en que
estallaría la viuda al momento en que le confesara la clase de su ternura y de sus esperanzas.
En otro tiempo se le había referido la historia
de una gran coqueta que, cuando un viejo como
él se arrodilló y le declaró su amor, ella Je contestó sin turbarse: «Diré á. usted que sí, siempre
que se levante de un solo impulso y sin apoyarse
con las manos.» El Coronel sabía bien que en
caso semejante él no podría evitar la intervención
de las manos.
·
De consiguiente, su vida pasaba en el período
que siguió á esta visita, en decirse por la mañana: «lo que es esta tarde le hablo,» y en decirse
por la tarde: «ahora no le hablé, pero lo haré
ruafl.ana.» Y esperando la amaba más cada día, y
t&amp;mbien sufría más en medio de una intimidad
creciente que llenaba su vida á la vez de felicidad y de amargura.
Derrepente una claridad vino á ilum,nar este
cielo que estaha ya algo sombrío: Jacobo anunció que iba á venir á París con licencia de un
mes, y el Coronel dió tregua á sus preocupaciones íntimas preparándose á recibir al que llamaba su hijo y amaba como si en efecto lo fuera, y
la señora de Letellier verdaderamente contenta
se asoció á esta dicha. ¡Qué buenas fiestas iban
á tener todos juntos! ¡Qué agradables paseos!
Irían á los teatros, irían á correr al campo en esEn lo moral se le podía pintar con una sola
tos días de Junio tan propios para tales correfrase,
la que respecto á él había puesto el Inspecrías, y se pas1;1rían la gran vida. Para todos iba á
ser un período de vacaciones impacientemente tor general en la última Revista: oficial modelo.
esperado, y Leotardy mismo se mezclaba á estos Su naturaleza debía calificarse lo mismo; su inproyectos uniendo el empuje de su iniciativa, no teligencia valía tanto como su corazón y su recsiempre de un gusto perfecto, pero tan franca y titud igualaba á todas esas otras cualidades. Las
á veces tan graciosa, que hacía al Coronel olvi- mujeres le admiraban con entusiamo y los homdarse de su gravedad y borraba los restos de bres le en envidiaban sin celos.
Al caer la tarde, Jacobo dando el brazo á Silrencor que pudiera guardarle en el fondo de su
via por privilegio de recien venido, atravesaba el
corazón.
Jacobo llegó por fin en una tarde radiosa que Luxemburgo seguido del Coronel y de Leotardy.
por su esplendor parecía tener una atmósfera de Iban á comer juntos á una fonda y los transeunventuras. Cuando el Coronel vió rellllidos en su tes se detenían para admirar esa pareja que
salón á la mujer á quien rodeaba de verdadera marchaba á la luz apacible de la tarde esparcienidolatría, y al joven oficial á quien ninguno po- do un ambiente de belleza, de juventud y de
día ver sin afecto y que tanto había amado siem- amor.
-Qué buen matrimonio harían los dos! dijo
pre, y vió como fondo de este cuadro las frondas
del jardín tan gratas y conocidas irradiantes de Leotardy al Coronel, senalándoselos con la mano.
El señor de Veraz sonrió orgulloso del elogio
luz y de alegría, fué presa de tal comoción, que
tuvo que refugiarse á un balcón para ocultarla. que se hacía á sus dos preferidos y, penetrado inEstaba en uno de esos momentos raros dela. vida conscientemente de una idea análogit. Luego in-en que parece que el corazón va á estallar por clinó la frente ensombrecida por una nube y sintió que su pecho se oprimía bajo el poder de un
exceso de dicha.
La seil.ora Letellier y Jaco bo, al verse por pri- inexplicablfl sentimiento de angustia.
A media comida, Silvia plenamente feliz con
mera vez, sintieron una profunda impresión; y
como sus caracteres eran igualmente francos y sus amigos y deJando desbordarse en arrebatos
expansivos, pronto reinó en su conversación la de regocijo su naturaleza exhubP.rante y radiosa,
mayor cordialidad, sin embargo de que los dos exclamó:
-¡Cómo, Coronel, no está usted muy contento
en el fondo de su pensamiento, tenían algo de
al
verse rodeado de su hijo y de sus amigos!
escepticismo con relación á los elogios entusias-Querida nin.a, respondió el se:lior de Veraz
tas que á cada uno había hecho del otro el Coroun tanto melancólico: la dicha extrema produce
nel de Veraz.
Eu sus cart;ts á Ja'!obo el veterano pintaba á algunas veces efectos de tristeza en los que desá la puerta se detuvo y dijo con ese candor que

!

1

Domingo 25 de Septiembre de 1898

EL MUNDO

cendemos por la pendiente de la- vida. La felicidad completa no corresponde sino á la juventud,
porque para ser completa necesita de las esperanzas que no forman parte del caudal de los.
viejos.
-¡Viejo usted! exclamó Leotardy. En ese cesoes usted un viejo joven.
Y tomó con alegría su copa de vino.
VI
Al cabo de algunos días, la vida de trío que
Leotardy transfol'maba algunas veces en cuarteto, quedó organizada del modo m!\s íntimo y· fa•
miliar. Por la mafiana cada cual se ib1;1 á sus negocios y luego se reunían en una fonda escojida.
de antemano, ó se volvía á almorzar en la casa
del Coronel. Después de comer se perdían en larga3 conversaciones ó se absorvían en alguna lectura elevada, iban á pasear juntos al jardín ó al,
teatro de la Opera; preferido por las aficiones
musicales de los dos jóvenes.
Esta vida patriarcal P,ra justamente la sonada.
por el viejo veterano desde el día en que habiendo visto claro en su conciencia, tomó su resolución. Esta intimidad sencilla era el preludio desu futuro bogar. En casa. del Coronel, Silvia parecía estar en la suya propia, organizaba, dirigía, mandaba y un día dejt~ con una frase encantado al Coronel:
-Mejor quedémonos aquí, en c11sa, dijo en momentos en que se discutía la elección de fonda.
En ocasiones el Coronel cerraba. los ojos y leparecía su sueno convertido en realidad y murmurn ba pensando en Silvia y Jacobo. «Mi mujer~
mi hijo.»
Y cuántas veces, solo en su balcón, se senth
atacado de profunda melancolía! Sus ojos perdidos en el vacío de la noche no se fijaban en na&lt;la.
y sufría de un mal indefinible, escapándosele
suspiros al oír en los murmullos de la brisa algo
que parecía decirle: derl}asiado tf;u·de.
Oh! la juventud! ¿Qué había hecho de la suya?
Corazón sentimental y tierno se había gozado en
renegar del amor y ahora se doblegaba bajo su
ley. Tod) cuanto aspiraba á realizar ahora, en
los dinteles de 111, vejez, habría podido conseguirlo en la primavera de su vida cuando estaba el
universo al alcance de sus manc,s. ¡Qué no habría.
dado por volver á aquellos días venturosos! Su
pasado de esperanzas, fuerza y vigor, le venía á
los ojos en Jacobo que ahora rebozaba en toda
suerte de energías juveniles. Y gozaba como padre afectuoso viendo este árbol en plena floración y sintiendo cierta envidiosa amargura.
¿No le había sucedicto días antes, sentirse fa.
tigado en un paseo cuando Silvia y Jacobo querían teda vía prodigar su actividad en una nueva.
correría? Ya desde la época del regimiento venia.
observando estas diferencias de vigor entre Jacobo y él, pero ahora su inferioridad apareciendo delante de la mujer amada, y el temor de una.
comparación posible, le espantaba en secreto como espanta todo aquello que puede comprometer la ventura esperada. ¿Estaba pues, celoso de
Jacobo? No: ¡qué horror! Su espíritu rechazaba
como criminal la sombra de semejante pensa•
miento.
Además, Jacobo no daba motivo de sospechas.
pues nunca vefa á sulas á Silvia~ y las relaciones
entre ellos, fáciles y sencillas, no sobrepasaban
los límites de las conveniencias entre jóvenes de
la misma edad y se encerraban en los sentimientos de amistad profunda que el senor de Veraz.
había querido despertar en ellos.
Esto demuestra que se puede ser la franqueza
misma como lo el'a el Capitán, que puede uno
amar á su Coronel y protector con todo el corazón como él lo amaba, yal mismo tiempo ocultarle
el secreto más íntimo del alma. Si el sefl.or de Veraz hubiera preguntado á Jacobo: «Amas á la
seflora de Letellier,» él no habría vacilado para
responder: sí. Pero no le había hecho tal pregunta y nadie en el mundo sospechaba que el joven
oficial estuviera como estaba locamente enamorado de la soflada esposa de su protector.
Al fin lo que fatalmente debía llegar, llegó.
Desde que Jacobo conoció á Silvia se conmovió
y hora por hora esta conmoción sehabíaidocam:
biando, en ternura primero y luego en pasión.
Las naturalezas de ambos tan nobles y tan semejantes estaban hechas para comprenderse y unirse
primer contacto y eso había sucedido, porque
s1 Jacobo amaba á Silvia en silencio ella adoraba
tam~ién á Jacobo. Su corazón, que juzgaba muer-

ª!

Domingo 25 de Septiembre de 1898

to, había bruscamente despertado de lo que no
era más que u11 adormecimiento pasajero y palpitaba más ardiente que nunca, con toda la energía de su vigor recobrado. Esta mujer tan recta
y tan pura no había intentado ni engaliarse á si
misma ni luchar contra el sentimiento que se le
imponía como amo absoluto, y amaba á Jacobo
con toda su pntencia de amor, sin calcular nada,
sin esperar nada, sin saber siquiera si estaba correspondida y entregándose sólo á la dicha de
amar.
Tocaba ya á su término la licencia de Jacobo
y aquellos dos niños grandes no habían cambiado una palabra, una mirada, un apretón de mil.•
nos más íntimo que de ordinario y que les hubiera revelado su secreto. Una tarde, mientras
Jacobo cantaba una romanza acompanado al pii.no por Silvia, alguien vino á llamar al Coronel
en nombre de un amigo que le necesitaba para
un negocio Ul'gente. Calló Jacobo apenas había
salido su prutector pero quedó de pié junto al
piano en tanto que Silvia, presa de una emoción
súbita, bajó la cabeza dejando correr vagamente
sus dedos por el teclado.
En medio de este silencio que era ya una confesión, Jacobo, presa de deliciosa embriaguez Sd
inclinó y depositó un prolongado beso en el cuello de la joven. Ella no se alarmó ni intentó defenderse contra esa caricia, y cuando alzó la cabeza tenía la boca sonriente y los ojos húmedos.
Luego se levantó, tendió al oficial ambas manos
y permanecieron allí perdidos en una mirada de
infinita ternura sin decirse una sola palabra.
Sus corazones acababan de desposarse.

VII
Suele ocurrir aún en los temperamentos menos
nerviosos una cosa singular; aunque nada en los
acontecimientos sucedidos sea ocasionado á inspirar tristezas, se levanta uno con una infinita
sensación de melancolía que abate hasta en lo físico. Por una indescifrable presciencia magnética se siente con convicción, que no pasará el día
comenzado así sin que un acontecimiento imprevisto y doloroso venga á. cambiar el curso de la
vida. ¿Qué desgracia me sucederá hoy? Esta es
la pregunta que se hace uno con una angustia
secreta que no tiene razón aparente y es raro que
este presentimiento siniestro no acabe confirmándose con los hechos.
El sefl.or· dtl Veraz dos ó tres veces en la vida
había sentido ese espanto instintivo que luego
quedaba justificado. Cierto día, la muerte de un
amigo muy querido; otra vez una grave herida
recibid&lt;t en circunstancias que no presentaban peligro: pero nunca había probado como ahora este sentimiento y en vano trató de auyentarlo distrayendo su espíritu. Sus poetas preferidos perdieron el encanto y la vista de sus árboles le pa·
recia importuna. Todo le hacía involuntariamente temblar, hasta el ruido de una puert1;1 que se
abría y le parecía que por esa puerta iba á penetrar el infortunio.
Jacobo había salido á caballo con un amigo, y
el Coronel, aunque lo conocía como un equitador
consumado, fué presa de uno de esos terrores infundados y locos que las madres sienten algunas
veees. Le parécía que hasta el relox retardando
su marcha aumentaba su inquietud, cuando al
fin oyó en la calle el ruido deseado, se asomó al
balcón y vió á Jacobo que saltaba ágilmentfl del
caballo á tierra despidiéndose de su amigo. El
Coronel tuvo un suspiro de alivio. No era esta
todavía la d-esgraeia!
El oficial llegó radiante, lleno de la satisfacción de un largo y agradable paseo, pero lleno
sobre todo con la alegría de lo que le había pasado la víspera.
- Buenos días, padrino, dijo alegremente.
El Coronel sonrió olvidando casi sus presentimientos.
En esos momentos José trajo una bandeja, copas y una botella de vino Madera; el coronel sirvió galantemente á su ahijado y este dando punto á su ordinaria alegria, encendió un cigarro y
dijo con voz grave:
-Padrino, tengo que hablará usted de una cosa . ... mt1y seria.
-Te escucho, hijo mío, contestó el Coronel in•
Yoluntariamente turbado.
-Padrino: conocíendo la afición que tiene usted á la carrera militar y su decisión por el celibato, tiemblo al hacer mi confesión .... Amo apasionadamente á una mujer y quiero casarme con
ella.

21&gt;9

EL MUNDO

El Coronel supuso de pronto que Jacobo había de su propio tormento! Cruel ironía! A él le todejado por allíL en los pueblos del l~ste, donde caba irá pedir oficialmente esa mano concedida
había estado de guarnición, alguna novela, y no ya por el amor, esa mano tan deseada para sí
se alarmó porque conocía los sentimientos de J a- · propio. Todos los repliegues de su pensamiento
cobo y sabía que su elección no podría ser dispa- eran sangrientos y dolorosos. ¿Podría ni aún
aceptar la idea de una rivalidad imposible cuanratada.
-Amigo mio, contestó. Aquí no hay Coronel. do el rival era su hijo? Ah! por qué oo h1;1bía seHablas con el sefl.or de Veraz y te confesaré á guido en el servicio para vivir y morir entre sus
mi vez que mis ideas sobre ese punto han cam- hú3ares!
Su dolor llegó á tal punto, que la idea del suibiado. Despué3 que dejé el regimiento que era
mi familia, me he sentido muy solo y he compren- cidio le vino como única solución, pero esta misdido los encantos de un hogar que la mujer ilu- ma idea le devolvió las fuerzas y lto ayudó á l'e•
mina con sus sonrisas y los chiquitines alegran hf:lcerse. El suicidio .... nunca! Poner una mancon su parloteo. Así, pues, en principio, no desa- cha de sangre en los dinteles del paraíso que acapruebo tu proyecto y te confesaré á mi vez (ana- baba de abrirse para los dos únicos séresá quienes
dió contento de poner un puntal á futuras confi- amaba. . . . ¡Qué vergüenza y qué monstruoso
dencias) que yo me pregunto á veces si no haría egoísmo! ¡Qué cobardía la de huir del sufrimienbien, aµesar de mis aflos, asegurándome una di- to y desertar del combatd
Su antiguo pundonor militar se irguió ante él
cha aunque ya para eso sea demasiado tarde.
-Nunca es tarde para el bien; y estoy encan- grave, 11ustero é inmaculado. Adelante, Coronel
tado de esa conversión, preludio de la aproba- ae Veraz! Un soldado debe permanecer firme en
ción que sin duda me dará usted cuando conoz- su puesto aún en medio del desastre y C!ler col!
la frente alta por la nobleza del sacrificio.
c:1 mi elección.
Su cara por donde corrfon aún gruesas lágri-Habla, mi querido Jacobo.
-La que amo, no tiene bienes. de fortuna pe• mas, tomó por un supl'emo esfuerzo de la volunro es de familia distinguida que es lo esencial, y tad una expresión tranquila; y cuando algunos
además no hay una perfección física ó moral que instantes después entró al comedor donde todos
le falte.-¿Para qué describir sus cualidades si ruborosos y turbados lo esperaban Silvia y Jacousted la conoce tan bien como yo, puesto que á bo, sin que nada hiciese sospechar las tempestades de su espíritu, dijo sonriendo:
usted debo la dicha de haberla conocido.
- Vamos, hijl-S míos. . . . á la mesa. ¡Tengo
-Entonces es .... dijo ansioso el Coronel.
una hambre de los demonios!
-La señora de Letellier.
El señor de Veraz recibió el golpe cu pleno
pecho, pero como verdadero soldado: sin pestaVIII
fl.ear. Nada en su ros.tro tradujo el espantoso dolor que le barrenó las entrañas. No wás un insA partir de este momento el Coronel subió su
tante permaneció silencioso porque la voz no calvario sin vacilar. Eise día, conforme lo había
podía salir de su garganta anudada, pero luego prometido hizo la demanda oficial y su conmodominó esta debilidad con un esfuerzo enérgico ción en este acto quedaba bien explicada por el
y prosiguió con entonación grave pero tranquila. amor que tenia á Ja0obo. Involuntariamente y
-Así pues: tú amas á la se:liora de Letellier. por una amarga travesura de su memoria, las
-Con toda mi alma.
frases que vinieron á sus labios para habl!lr á
-¿Y ella?
Silvirt del amor de Jacobo y pedirle asegurara su
-Me ama como yo.
dicha, fueron las mismas que en sus suenos pa·
-¿Se lo han dicho ya los dos?
sados se había propuesto decirle por cuenta pro-Ayer por la vez primera y mi inmensa dicha pia.
La respuesta dela señoraLetellier fué la que de•
será mayor si aprueba mted nuestros proyectos.
El Coronel hizo un llamamiento á todas sus bía ser viniendo de esta mujer sincera, expansiva y
fuerzas y contestó:
amante. La situación un poco anormal en que se
-Lo apruebo .... No podías haber elegido hallaban desde t:l principio de sus relac:ones, lemás perfecta criatura, y mi corazón, de padre pa- jos de las reglas estrictas de la etiqueta mundara losdos, está seguro de que serán felices. Cása• na facilitó
confesión clara de su ternura arte, haces bien no dejando pasar el tiempo co• diente hacia el joven oficial, y fué dado al Coronel oír de aquella boca encantadora palabras de
roo yo.
-Pero hace un momento decía usted ....
amor, promesas de adhesión, segul"idades de di-Una locura. A mi edad ne debe uno pensar cha siu término, amor, adhesión, seguridades que
en esas cosas .... es demasiado tarde.
en otro tiempo él había esperado ¡ay! y que ya
-Usted es mi padre. ¿Quiere usted hacer á no eran para él.
Aún en medio de la descepcion más cruel, el
Silvia la petición oficial de su mano para mí?
hombre que todavía está joven y cuyo amor es
-La haré hoy mismo.
Jacobo se levantó profundamente conmovido rechazado ó no comprendido, guarda inconscieny se al'rojó en brazos del Corouel y sintió de temente una luz que le consuela y reconforta en
pronto que el pecho vigoroso en que apoyaba su lo int:mo: el ma.lla11al La vida está frente á él y
poi· mucho que entonces le parezca sombría y
juvenil cabeza, estaba agitado por los sollozos.
-Oh! padrino . .. . ¡Cuánto me ama usted! gri- desencantada, á despecho de su dolor y en un
repliegue secreto de su corazón, permanece esa
tó Jacobo conmovido hasta el alma.
-Más de lo que te imaginas, respondió el Co- fuerza suprema que es la esperanza. A la edad
del Coronel ya no hay «mañana» ni «esperanza»
ronel con voz trémula.
Pero como había llegado al límite de su resis- y el ensueño que se va es el últim0, y el rayo
que se apaga no será ya reemplazado por otro
tencia agregó:
-Vete, Jacobo; estoy un poco conmovido .... alguno.
Y hay que dará la vida el adios definitivo.
Este acontecimiento tan inesperado .... Quiero
Ni un momento, sin embargo, se debilitó el Coquedarme solo un momento. No tardo en reunirron~l en .su.actitud enérgica y tierna, y había mome á ustedes.
Cuando Jacobo, que nada sospechaba, salió, el mentos en que hallaba en su cariil.o á Jacobo y
Coronel corrió el cerrojo de su puerta y se arro- en su a.mor á Silvia, no solamente fuerzas, sino aljó en una silla cerca de su lecho, y hundiendo la go como la amarga alegría de inmolarse.
Con todo y eso el hombre es hombre al fin, y
cara entre los cobertores para no ser oído, este
valiente tuvo su hora de debilidad y dejó gritar cuando terminado el día en que se hicieron las
á su desesperación. Todo se había hundido en proposiciones del matrimonio, se encontró solo
torno suyo, toda dicha se babia hecho imposible frente á sus libros que ya no le hablaban al espara siempre. La mujer querida le era arrebatada píritu y frente á sus Arboles cuyas hoJas tostadas
por ese hijo á quien, feliz de formarlo, había ro- por el sol, empezaban á caer, una lasitud supredeado de la más tierna solicitud. La felicidad con ma le entró por el corazón y sintió un arrebato
que tanto había soñado y que ya había creído rabioso de dolor, porque no había conocido el
poseer, no solamente se le escapaba para toda la amor sino para sufrir.
Jacobo tuvo que volvPr á su regimiento pero
vida sino que tendría que sufrir el martirio de
ver que otl'O la gozaba ante sus ojos. ¡Qué supli- venia todos los sábados para pasar treinta ó más
cio iba á comenzar para él desde esta hora en horas con su novia y con su padrino.
Oh! esas visitas esperadas por la mujer tan
que en su libertad alegre estos dos nifios enamo.
rados y sincerus, creerían regocijarlo en sus afec- amante como amada y acogidas con la vivacidad
ciones paternales,. haciéndolo confidente de la de su carácter y el ardor de su ternura, eran paternura que se profesaban! ¡Y él debería sonreír ra ellos deliciosas. Y durante las separaciones
¡qué grata correspondencia de :a que Silvia, queá este espectáculo que le desgarraría el alma y
debería sin cesa1· ser el agente y el preparador riendo halagarlo, le leía al seilor de Veraz los pa-

1,

•

�260

/',

EL MUNDO

sajes mts tiernos! y también toda ruborizada,
le callaba algunas frases, omisión que era un
golpe más para el corazón mártir del pobre con
fidente.
Cierto día Silvia eseribió á Jacobo una carta
en que se sintió tan inspirada, tan impregnada
de poesía, que en arrebato af~ctuoso h'lcia «el
buen padre» vino á ensefiársela entera, himno de
amor con que cantaba en la plenitud de la dicha
el corazón más tierno y más apasionado. J,as
lágrimas saltaron á lns ojos del Coronel. Una
carta así habría querido recibir!
Entre tanto las cosas sEguían su curso. Casi
diariamente iba el veterano al Ministerio de la
Guerra para apresurar las formalidades previas
al matrimonio de su ahijado, al través de la complicllda red de la burocracia militar. Adem,s hacía compras para la instalación del nuevo hogar,
algunas veces acompañado de la joven, y cada
detalle que habría podido ser sí de sí propio ó se
tratar11 motivo de una gran alegría, s ~ convertía
en un suplicio horrendo.
Era también preciso pensar en ciertas cueitiones materiales. Cierto que Jacobo era rico, pero
Silvia no tenía nada, ni aún la dote reglamentaria exigida ~ara la mujer de un oficial. y el Coronel pudo observ,.r que este pensamiento era la
única nube que solía enlutar la frente de la novia. Se vió entonces que el señor de Veraz salía
todas las mañanas sin avisar donde iba y llevando papeles bajo el brazo. El correo trajo cierta
vez á la sellora de Letellier una carta de un notario en la que le suplicaba pasara á su estudio
para negocios que la concernían.
Allí se la dió á conocer una acta por medio de
la cual el Coronel le hacía donación inmediata de
la cantidad exigida para su dote, y además, para
después de su muerte la instituía heredera universal de todo cuanto poseía.
Qué bella sería la vida si encerrara solamente
alegrías tan elevadas y puras como la, de Silvia
y Jacobo y dolores tan nobles y tan Vlllientemente soportados como los del Coronel! No habría en la tierra más que corazones delicados y
correctos.
Cierta ocasión recibió el Coronel una carta firmada con un nombre ilegible y en la que se le felicitaba por haber flabido desembarazarse de un
enredo importuno á la larga y haber asegurado
hábilmente el porvenir de la persona querida casándola con su ahijado que era bastante rico. E3. te, decía la carta, era verdaderament..J un golpe .
maestro. Se le aconsej11ba no mas en 9interés de
la paz del matrimonio, y eso porque el joven ·
cficial podía ser menos tolerante que su padrino,
que alejaran á un tal Leotardy predecesor de
ambos en la posesión de las gracias de Silvia.
El Coronel despedazó con disgusto el infame

Domingo 25 de Septiembre de 189i

de improviso, y desde el día siguiente la vejez
empezó; y quien había sido centro de todos los
vigores, no quedó más que para esperar el momento último y deseado.
¡Adios libros amados! ¡Adios encanto penetrante y dulce de los árboles vecinos, confidentes
en otros tiempos de sus esperanzas que se ~eshojaban como ellas al impulso del Otollo, baJo un
cielo sin sol!
El Coronel no salía casi. Alguna que otra vez
llevaba por el Luxemburgo sus pasos tardos y pesados, y contemplaba con mií·ada mel~ncólica las
parejas regocijadas que_ caminaban t1~rnamente
unidas y que hacían vemr á su memoria aqµellas
dolorosas palabras: demasiado ta1·de,
.
-Cuánto desmPjora ese pobre de Veraz, decu.
cierta vez acabando dd separarse de él uno de
sus antiguos camaradas en el Círculo Militar.. Y
no está tan viejo, pero con su naturaleza activa
IX
es la falta del servicio lo que lo mata. Asi nos paEl matrimonio se verificó al fin, pero modes- sa á todos. P11N qué diablos dejó su regimiento?
tamente y sín ruido. El Corc,nel era uno de los· tenía allí toda vía p11ra muchos aflos ....
testigos de su ahijado y Leotardy uno de los de
Tres meses después de su casamiento, Jacobo
Silvia. La Vi8ible . emoción del Coronel no sor- que estaba un poco inquif:t&lt;'. porque ya pasaba~
prendió á nadie porque se sabía cuanto amaba á días sin que tuvieran noticias del Coronel, reciJ acobo y muchos tenían conocimiento de la afee• bió unll carta del ordenanz&gt;1, en que le hacía satuosa amistad que lo ligaba con la desposada.
ber que su padrino estaba muy enferm.,o, y que,
Terminada la comida íntima que siguió á la aunque había mandado que no les d1Jera nada,
ceremonia, necesitó de todo su valor al despe- por aeuerJo del médico, les indicaba la convedirse, diciendo mientras un aturdimiento le obs- niencia de que ni un momento más retardaran su
Cll!'ecía el cerebro:
regreso á París.
-Que sean ustedes .muy felices, hijos míos.
En el acto se pusieron en camino; pero como
, En medio de su dicha, y dirigiéndose á la e~- si la misma palabra debiera pesar hasta el fin sotación del ferrocarril para su viaje de novios, los bre el infortunado Coronel, cuando ellos llegaron
aleg¡•es jóvenes no se fijaron en el tono grave y era ya demasiado tm·de.
dulce como una bendición con que fueron dichas
Cuando el tren en que vinieron entraba en la
estas palabras, últimas que debían oir de la boca estación de Parü, el sellor de Veraz se extinguía
del honrado y noble Coronel.
dulcemente sin sufrimiento visible, como una
Solo ya en su casa frente al espectro amena- planta á la que el sol no calienta ya.
z~dor de la vejez, al que sólo el amor podría ha- ..
Enfermedad de consunción, decían los médiber detenido en su marcha, el seflor de Veraz es• cos· enfermedad del retiro decían los viejos catuvo paseando largas horas por el salón que le ca~ar11das, enfermedad de amor tardío, esa fué
parecía inmenso y vacío. Fué luego al departa- la que lo mató.
mento antiguo de Silvia donde todos los muehles
Cuando Silvia se aproximó al lecho de muerte
empacados estaban listos para ser llevados fue- de su amigo, observó que con una de sus manos
ra de allí, y en el que nada le traía á la imagi- apretaba contra el pecho un objeto que colgaba
nación la presencia querida y la vida de otros de su cuello sostenido por una cadena de oro.
dias.
Dulce y piadosamente Silvia apartó los dedos toSilencio nada más .... silencio, soledad, aban- davía flexibles, y vió el relicario qne contenfa un
dono y muerte.
retrato de ella en miniatura obsequiado al CoM' Sentado sobre una caja, en· la que había sido nel el día de la boda.
a~coba de la sellora Letellier, el Coronel pasó una
Entonces de improviso Silvia comprtmdió.....
gran parte de la noche perdido en vagos ensue- y después de haber posado con unción sus iabios
llos, casi inconsciente. De tiempo en tiempo veía en la frente del pobre muerto, se arrodilló y estula hora en un pequello reloj dejado por olvido vo llorando largas horas.
sobre la· chimenea y un suspiro involuntario se
le escapaba del pecho.
H. DU PLESSAC.
Su energía que no era ya útil para nadie cayó
pasquia, pero sintió un sufrimiento amargo. Todo
quedaba transformado para él en la vida: el porvenir que era un cúmulo de horrores, el presente que era un abwmo de torturas y hasta su pasado, su querido pasado de honradez¡ tan intacto,
dulce y puro acababa de ser envenenado con la
calumnia. ¿De dón·de venía esta indignidad? ¿De
la mano de algún pretendiente desdellado, de la
de una mujer celosa de la belleza y de la dicha?
Poco le importaba. No quería ni a\Ín pensar en
el odioso ultraje, pero quedó por largo tiempo
en sus labios el amargo sabor del corrompido
fruto que mordió por casualidad. Este incidente
sin consecuecias directas, fué el último peso
arrojado en la balanza y que hizo inclinarse la
vida del Coronel del lado de la suprema desesperación.

TOMO 11·

MEXICO, OCTUBRE 2 DJll 1898

Recuerdos del 16 de Septiembre

EL SR. PRESIDENTE
t;OXDECORAXDO A LOS VETERANOS DE LA REPlJBLIC.l..

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NUMERO 14

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingc 11 de Septiembre de 11:!91'

EL MUNDO

220

Cuerpo ligeramente ablusado, con hermosas aplicaciones de blon•
da, cerrado á la. izquierda por dos rosetone11!
FJG. 4-TRAJEl Dlll CASA. NUEVO ~iODELO

La falda es de tafetán negro con aplicación completa de punto
de seda bordado de grandes gulas de no me olvide@.
Cuerpo blusa de escocés de lana y seda, ceñido por un cinturón .
de raso.
Aplicación de avalario á ambos lados del frente de la blusa, muy
el Pea nte.
Jockeys avolantados y manga jus•a..
FIG

5 -TRAJE Dlll PJQUÉ

TOMO II

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 DE 1898

PARA MEDIA

ESTACIÓN.

La falda es completamentfl lisa.
El cueroo ablusado, va ceñido por un
cinturón de r&gt;1so negro, con elegante ro·
setón á la iz.:¡uierda, y tiene una graq
aplicación bordada en el frente.
FIG 6.-BATA Y JACQUET !'MOKING PARA
CABALLERO,

Es de paño a~argado, figurado elegan·
temente el pJimero. LoR revesPs del cue·
llo .v de las mangas no llevan figura.
Ell•gante cordoncillo de seda orla los
bordes y un gran cordón de lo mismo, ciñe la bata.
El jacquft smoking de paño pero con
galones de seda obecura en forma de alamare&amp;.
FIG, 7-ULSTER PARA NIÑA DE 13 Á 14 AÑOS,

Es de p11ñete dibujado de 11marillo y
oro y gris acero de un encantador e.ecto,

Fig 7-fflster para niña de 13 á14. aílos.

Fig, 6. -Bata y Jacquet smoking para .caballero.

.¡

Nuestros Grabados.
FIG, 1-TRAJE PARISIENSE DE RECEPCIÓN Y FROCK
PARA NIÑA

Es de gros gris ace10 con una profu@a aplicación
bordada, formando llorones y guias de un exquisito
exotismo, asi en la falda e mo en el corpiño que se
abre sobre una bellislma chifoné dti muselina de seda
blanca, rematada en un fantástico rosetón delseda.
· J ocqueys sin bordado, muy sencillos.
;
El frock e&amp; de piqué con capelina figuri.da y alter·
nados oe muselina chifoneada
.
Un elegaot.~ cinturc:mcito de tul, con los mismos al• ,.
ternados Jo eme graciosamente.
_:,

FIG.11.-FROCK PARA NiÑA
DE 8 A \1 AÑOS.

Es de piquP- rojo, con un
jokey cuadri,do, de bordado.
La falda es plana, gra•
ciosl}mente plissé
Mangas justas con elegantes abullonados.
Cinturón del mismo género, sin hebilla.

FIG, 2-TRAJE FRANCES PARA PASEO,

Es de foulard de seda finísima, moteado de
floja.
, ..
Gran sobrefalda chifonóada, de sumo efecto.
,i,,1
Cuerpo dragón con coselete á 1:&gt;andas de raso ne• ...--$
gro, alternadas de cho~s de muselina de seda, todo :'%;
sobre un fondo de la misma.
·,,i
Jockey capti•:hoso y mangas del mismo estilo que ·
la sobrefalda,

Modo de limpiar las telas
de seda.

Azul pálido figurado con elegantes guias ligera•
mente realzadas.
Dos volantes eu eepiral, ornan la falda y otro corre por su extremidad mterior en toda su longitud.

-- :

V

Para limpiar y lavRr una
tela de seda, de color ó
blanca, y darle el lustre de
nueva, se le moja, frotándola con cuidado, con claras de huevo. Se forma sobrl' la tela una especie de
espuma, que oora so~re el
tejido mejor que el jabón.
Cuando la tela ebtá limpia,
se Je mete en II gua fria
que se remueva hasta que
quede llmpida. Se pone á
orearla tela de seña enun
tr po limpio, y se le aplancha, cuando todavia está.
húmeda.

FIG. 3-TRAJE DE FOULARD.

...

jacquet deg:-ansolapa bordada que puede ir cerrado
ó abierto sobre una gran
camisa de muselina de se•
da e:egantemente chifo •
nea.da. sencillos galones de
gusanillo en lineas decres•
centes. ornan los lados y
la espalda del jacquet y
forman guias elegantisimas á los lados v cerca del
remate de la falda.

. .:-

~ .......
..,;:;,-:'.:

~

_

-- --~
...

_ _ .. =;. \---~ -

Frock para ntn.a de 10 á 11 anos.

-

Fig. O. Traje para niilo de
4 á5anos.

con dos filas de botones fantasia, y capelina de
doble aleta, lig-eramente plegada.
FlG. 8-FROCK PA'!tA NIÑA DE 10 A

11 AÑlS,

Es de sarga azul obscuro, adornada con bandas
de galón bordaClo.
Jockey cuadrado. Jockeys muy elegantes
cuadrados también
Blusita justa, plissé, ceñida por cinturón
de galón.
FIG 9-TRAJI!) PARA NIÑO DE 4 Á

5 AÑOS.

Es de brown diagonal y consiste en una
blusita larga, de cuello marinero, ceñida por
un bonito cinturón y en pantaloncito aja.reta•
do, sin ningún adorno.
Las solapas de piqué ligero, llevan bonitos
galones como adorno.
FIG. 10-TRAJ81 DE OTOÑO CON JACQUET
A'llllilR1'0 Ó CERRADO, DELANTERO Y ES PA.LDA

Es de paño amarillo humo y consiste en un

Flg. 10. Traje de otoff.o, con Jacquet abierto ó cerrado, Delantero y espald;,

~ _ ,i:\ a;a;1JJ.,11--11üJ..u..uw
Flg.1!,-Frock para nUla de 8 á Oallos.

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA
Inaugurado en Puebla el 16 del actual.

•

NUMERO 12

�EL MUNDO

222

LASEMANA
Llega el regocijo popular á la patriótica conmemoración de nuestra independencia, con el recuerdo vivo aún de las manifestaciones que recibe en su día el Sr. Presidente de la República.
Nunca como ahora ha sido tan sensible el con•
traste entre las antiguas monarquías y nuestra
tierra opulenta y pacífica. Los tribunos de la democracia europea, decían proféticas verdades
cuando en &amp;.iios de sacudimientos demagógicos pa·
ra aquel continente, nos presentaban á nosotros,
pueblos nuevos de América, apercibidos con nuestra constitución igualitaria y humana para dejar
vencidos todos los obstá~ulos, y los problemas df'l
porvenir resueltos dentro de las fórmulas de lli.
justicia.
Dura ha sido la tarea de 1,ul'stros esta"listas;
pero el que hoy gobierna á la Nación ha visto al
fin triunfantes todos los ideales que iGcubó la
Reforma y realizadas todas las grandezas que él
soiió para México en los días épicos de su juventud.
No hay partidos que amaguen seriamente la
autoridad del poder público. Amplias y trimquilas llegan á nuestro sue10 las ondas de la cultur,1.
moderna, sin preocupaciones que las rechacen,
porque no hay en pié privilegios injustos ni vivían encastillados en tradiciones estorbosas para
la civilización.
El Sr. General Diaz, gobierna 'en nombre de la
Nación y para ella, comprendiendo en su programa todos los intereses, no los de una casta, ni los
de un partido.
Su nombre es aclamado unánime, lealmente
por todos los que representan alguna foerza social respetable y benéfica.

Las Cámaras legislativas abrieron sus sesiones
inaugurando el nuevo ejercicio. Menus aparato•
sas que ios Parlamentos europeos, las Cámaras
de la Unión, funcionan normalmente sancionando
con su aprobación soberana, leyes que imprimen
al país sus progresos graduales y que amparan
con sabia previsión las condiciones de la vida
civil.
Sólo algunos espíritus visionarios desean la
agitación parlamentaria en la que son náufragos
el sentido social y los verdaderos intereses colectivos.
Será altamente estética y teatral la lucha de
lof leaders que fabrican en un día gabinetes que
desbaratan con la misma volubilidad; pero estamos en el caso de optar entre una legislación bien
meditada y los espectáculos, á veces escandalosos, da un congreso epiléptico, y naturalmente
preferimos los buenos estadistas á los paladines
de retórica.
Está dicho que nuestro pueblo no necesita estimulantes para sentir lo épico de las fiestas nacionales.
En cambio, los retraentes carecen de eficacia,
máxime si no exceden de los términos de la penalidad rudimentaria que reserva la ley á los
que disparan armas de fuego en los lugares públicos.
¿Quién comprende las emociones del gi·ito sin
las salvas de los charros eutusia,tas y uu muera
concreto?
En noches de fiestas septembrinas el patriotismo se hace batallador. Poi· una retroactividad histórica, fatal á la temperatura de las altas horas,
empeñeros y comerciantes en pequeño expían los
crímenes del rapaz conquistador y de los legendarios tiranos coloniales.

,.,.,,
El viento ha dispersado y n los pétalos marchitos de la decoración floral que cubría las principales avenidas por las que corrieron los trenes
suntuosos del combate simbólico.
l\léxico fué en el espacio de medio cía, la Niza
a,.istocrática y cosmopolita que se enloquece bajú" el quemante sol meridional y la feérica lluvia
de confetti y serpentinas.
·
Al trote largo de sus caballos, bi·isas, y b1·eacks,
faetons y vis-á-vis pasaban dejando una estela
de perfumes y la visión de un sueno, ligero
como la legión de bicicletas que parecían, multicolores y silenciosas, una fuga de estrellas desquiciadas.
Cuántos al perder á lo lejos el último re~plan-

Domh1go 18 de Septiembre de 1892

dor de las orifü1mas, dirían como Goncourt: ¿Por
que se acabarán tan pronto las óperas?

Virginia Oro,-un nombre que delata á mil kilómetros el pseudónimo - ha iniciado en el Principal la única posible novel,lad en ese teatro condenado perpetua.mente á trabajos forzados de género chico.
Los empresarios conocen la aguja de marear y
saben que los imperios de toda decadencia, se
sostienen sobre Pl conflicto de las facciones.
Una más; es decir, nueva ocasión para que los
doctos concurren.tes á la tanda borden sobre los
te mas de la Revoltosa y Retolondrón disertaciones de noble estética.
Los que han visto y oído á la Señorita Oro dicen que sucede dignamente á la Goyzueta.
Ha sido aplattdida con !'stusiasmo y simpatía.
Que su reinado sea perdurable y próspero.
f'W

El Teatro Juárez de Monterrey fué estrenado
el día 15 en honor del Sr. Presidente.
Despues del desastroso incendio de 1896, MontPrrey era la única ciu\lad importante en la Re•
pública que cancía de un local para espectáculos teatrales.

Sr. General Don Ramón Corona.
Estatua ln&amp;ugurada &amp;n el Paseo de la. Reforma.

El caso con su vu\~¡¡r crudeza no admite esas,
excusas con que la sc,ciedad absuelve desdeilosamente los dehtos pasionales.
Los que creen en la eficacia expiatoria de la,
penalidad, tendrán que inclinarse ante las fatali-•
dades que forman á esos renegados de todo sentimiento de moralidad.
¿Quién va á negarlo? Cosí natU1·a lo disposse•.
f'W

Piden los obreros al Sefi.or Presidente d J laR~pública, que los restos de los héroes de la Independencia no sean llevados á la Rotonda de los.
Hombres Ilustres.
Pretenden que esas ceniza.e; no descansen en un,
monumento al ah-e li~,re, solitario y campeHre.
Pnfieren para ellos el templo hierático de bóvt:das sombrías.
Hay cierta poesía en ese voto de los humildes.
Resucita e11 ellos, ó vive aún, el anhelo misterioso•
del cristianismo primit,ivo de las e&gt;1tacumb1ts.
El pueblo ama los ideales que reciben ofrendas
de lágrimas secretas, bajo criptas in violadas porla invasión victoriosa de las innovaciones que nv•
comprende la piedad sencilla de los creyente:,:.
Mas si se alza el monumento, allá irán á la colina sagrada en devota procesión y acaso encuentren más grandioso y significativo el bomenaje,
léjos de la ciudad, entre la pompa &lt;le U:na naturaleza llena de los rumores de lits frondas funerarias.
Dick.

Domingo 18 de Sep:..::ti::e=m::b::.r.::.e..:d::e::...:::189o:::.:·:.....==~-----====~E~L~~~1.;;:U~~~•o~o~=~-----=-===~=======--====..;2í
..23
....._

rior, indomable en sus aspiraciones, tenaz en sus
proyectos, firme é invariable en sus programas.
Etapa pur et11pa, todo ha sido derribado al paso de las huestes anglo-egipcias que acaudilla el
general Kitchener. Las hordas del Mahdi, los nu •
merosos ejércitos del Califa de J 11.rtún, los soldados curtidos por un sol abrasador, que se habían
congregado en torno de la bandera verde del
Profeta, á la voz solemne de los dervises, los beduinos terribles de la región, que se armaron contra el invasor al épico clamor de las trom¡:&gt;etas,
que los convocaban á una guerra sagrada. todo
quedó derribado al paso de las tropas inglesas,
todo se inclinó ante la fnerza de la ciencia estratégica y de lo;; elementos superiores de combatl',
Como las rubias espigas de los trigales se abaten al soplo del aquilón, como las cañas sonantes del Nilo se inclinan al paso del simoun, como los
altos encinares del Cáuc1tso caen hechos trisa,;
al golpe asolador del rayo y la tormenta, así fué
aventada como seca arista, como leve paja, como
pufiado de menuda arena, la resistencia orgauizada por los dervises para oponerse á la conquista anglo-egipcia. La plaza fortificada y for
midable deOmdurman cayó en poder del general
Kitchener, tras rudo y sangriento combate.
Los sectarios del M11h_di muertos Amillares, bar1 idos por la metralla inglesa, han de emblanquecer
con sus huesos las are as tostadas del desierto.
Los defensores de Jartún rotos y destrozados
por las tropas iovaboras, han regado con su sangre la fecunda tierra; han caído bajo la fulmínea
espada de conqui 1ta que esgrime en a-quellasabrasadas regiones la armipotente Albión, y ya será
muy difícil que los deshechos restos del ejército
vencido opongan resistencia á la completa sumisión del país.

*

**

De hoy en más, la Gran Bretaña será duefta y
seiioradel fértil valle del Nilo, y sus dominios se
extenderán más allá de donde asentaron la plan- ,
ta todos los conquistadores de esa región sagrada,
desde Sesostris hasta Ciro, defde Alejandro hasta
Marco Antonio, desde Ornar, hasta Napoleón.
En vano las potencias europeas tratará.n de interponer el veto al ensanche de los dominios britá.nicos; en vano Francia alegará pretendidos derechos sobre la tierra de los ..Faraones. La suerte
está echada, y la primera potencia marítima seguirá imperturbable en su camino para adueiiar-

se del Continente afrie11.no, dominando desde las
Costas de Oro hasta Mozambique desde la culta
Alejandría hasta el Cabu de las Tormentas, cla•
vanJo en esa cruz de sus conquistas las ambiciones de todos sus rivales.

virtud, santificada por el amor ó ennoblecida por la
gloria.
·
¿Qué les importa á esos monstruos la virtud y
la grandezai' qué les importa á esas bestias irsutas, que salen de las cavernas negras de la ignorancia y la miseria, con todos sus odios para la
luz, con todas sus envidias para el ala, con todos
sus horrores para el alma, lanzar su rugido de
riera encadenada y herir con igual insensatez á.
Sadi Carnot ó á CAnovas del Cas:illo?
Hoy ha tocado en suerte caer al filo del pufial
anarquista á la augusta emperatriz de Austria-Hungría Isabel de Baviera. El brazo del asesino
110 se detuvo ante aquella frente soberana, adornada con In triple corona de la virtud, de la ancianidad y del dolor. La augusta dama que ha gemido desde que vió desap11.recer entre sombrl\S
midteriosas á su hijo iJolatrado el Archiduque Rodolfo, que apart1.llla completamente de las contiendas polític,1s en que se ha agitado el imperio
austro--hú11garo, que desentendida de todas 111,s
convulsiones que h1m sacudido el trono de su
esposo, sólo tuvo lágrimas para llorar las desventuras llovidas sobre la casa de los Hapsburgo y
corazón para amar á sus hijos; la soberana que
bentada en un trono secular, compartió con su esposo el ti\lamo imperial, pero nunca las f,1tigas
del gobierno, y derramó sobre su pueblo desde
su alto puesto los dones de su munificente caridad: ¡extraiio error! esa fué la víctima elegida
por los anarquisus, para ser sacrit:cada en aras
de sus odios implacables.
Un grito de horror ha sacudido toda Europa.
Las sociadades se aperciben á la defensa. Los gobiernos deben prepararse para dar caza á 111, fiera del anarquismo, hasta en sus más escondidas
madrigueras. La civilización así lo demanda; la
justicia así lo pide; así lo exige el derecho de
propia conservación.

***

***

Estatua de la Historia.
Inaugurada. en Puebla el 16del corriente.

La hidra espantoo1a del a.n arquismo ha lanzado
otra vez sus silbos fatídicos y clavado su diente
ponzoftoso en el corazón de Europa. Todo lo que
se alza, todo lo que brilla, todo lo que vuela, en•
gendran en esos antros obscu_ros, donde se agitan
las aspiraciones morbosas de los degenerados de
nuestra civilización, engendran· y producen el
odio insensato, el rencor ciego, la venganza inaudita, hieren, hieren en la. sombra sin cuidarse de
ver si la cabeza que cercenan e1:,tá ungida por la

Reunidas las Cortes espafiola&amp;, que convocó la
Corona para sancionar conforme á la Oonstitución
el doloroso abandono de las colonias á que se ·
vió obligado el GobiHoo, después de los azares
de una guerra desgraciada, la repr11sentación nacional ha sancionado con su voto las decisiones
del ministerio Sagasta; ha aprobado el protocolo
de la paz firmado en Washington por los representantes de los gobiernos americano y espafiol,
y puesto los fundamer.tos de una era nueva de tra-

Señor General Don Antonio Rosales.
Estatua inaugurada en el Paseo de la Reforma.

Pero la iniciativa individual ha tomado allí modelos en la activa inmigración anglo-sajona y sin
aplazamientos sofísticos ni desmayos extiende su
invasora influencia por todo el campo vastísimo
de la vida social.

,.,.,,
La «juventud dorada» vuelve á la cArcel de
Belén como á su casa.
Todos recuerdan indignados la proeza de dos
jóvenes decentes que hace algunos años riñeron
á. balazos en la Maison Dorée, hiriendo á una distinguida señorita, que á la sazón estaba en el café de San Francisco.
Hoy uno de esos jóvenes torna por un asunto
más bochornoso á visitar la cárcel de la que paree.e que pretende ser huésped habitual.
Con cinismo increíble se hace manteuer por
una mujer casada, vi11ja por Europa y los Estados Unidos A expensas del esposo y cuando el
juez le toma cuentas de sus vergonzosas fechorías,
niega resueltamente las relaciones criminales que
le unieron á su cómplice.

ll)olitita O»tntral.
RESUMEN.-La conquista de Egipto. -La toma de 011durmán.- Jartún en poder del general Kltchener. La "cruz" británica en Afr:ca. -Asesinato de la Em-peratrlz de Austria.-Los odlos del anarq ulsmo y los
horrores de la lgnorancla. - Europa apercibida á l,h
defensa.-Las Cortes espatlolas -El mtnlsterlo Sa•gasta prevalece. - Aprobación del protocolo. - 1a:i,
comisiones lnternaclonales.- Conclustón.

Lenta y gradual, pern firme y decidida, fué siem·
pre la marcha seguida por los ingleses en su f&gt;X·
pediciónrle conquista hacia el Egipto superior. Nli.•
da ha podido dl'tenerlos en su camino triunfal: lasdificultades que la naturaleza oponía al de,fil0
de los ejércitos y al transporte del material u.J
guerra mod.irno han sido allanadas A fuerza u.J
consti:.ncia y de inagotables energías; los obstaculos que ofrecía la tierra ingrata y el Río Sagrado,
en susfuentesd.esconocidas, envueltasenelnimbo,
la leyenda y las sombras de la superstición han,
eaido- ante el _pofl.eroso impulso de una raz:1 ~upe•

VIST..l.S P A.BCIA.LES DEL ltlON1JltlENTO A. LA. INDEPENDENCIA. EN P1JEBLA..

�EL MUNDO

224

Domingo 18 de Septiembre de 1~

las incesantes guerras de su padre.
bajos titánicos, para reconstruir y
¿Qué hizo Felipe II para curar aquella.
reorganizar el país, herido hondallaga, para regularizar la administración, para aliviar las cargas de loa
mente por las desventuras de la depueblos, para reanimar la industria,
rrota.
fomentar la publica riqueza y sacar
En vano los jefes de partido se
nutivos recursos con que subvenh á
alzar0n, e n el Congreso de los Dilas atenciones y satisfacer las deudas
-Tomar para sila plata que venia
putados y en el Senado, á pedir
de IncHas para los particulares y mercuentas al Jefe del Gobierno por
caderes; vPnder hidalguías, jurisdiclos desiistres de la patria espaiiola,
ciones y oficios, la cuarta de las igleen vano se provocaron escenas vio~ías, los terrenos del comun y las villas y lugares de la corona; Imponer
lentas, y cruzaron, como choque de
empréstitos forzoEOS á prelados, magespadas fulmíneas, tremendas munates y hacendados, que arrancaban
tuas acusaciones entre liberales y
~011 violencia y sin conRideración; susconservadores: la mayoría, la abrupender los pagos á los acreedores, y
hasta legitimar por dinero los hijos de
madora mayoría con que contaba
los clérig·os.
Sagasta en el seno de las Cortes, soComo, por una parte, proseguían las
focó todos los impulsos, refrenó toguerras y las expediciones costosaF1
dos los bríos, apagó las chispas de
continuaba el empeño de conquistar y
incendio y su~pendió toda discuconservar reinos que, Jpjos de producir
eran otros t11ntos sumideros de las
sión.
reo tas de España, y e! oro de América,
Los republicanos que se abstujunto con los brazos agricultores del
vieron, los carlistas que se alejareino, se enviaban á otras regiones, y
ron, los conservadores que amenacomo por otra parte, las providencias
ndministrativas eran ineficaces ó conzaban con un conflicto, nada putrarias al objeto mismo para que eran
dieron hacer, prevaleció la voz audictadas. sucedía que era mayor cada
toritaria del caudillo liberal: quedía la miseria y .la pobreza publica.
daron clausuradas las cortes, y hoy
Cuando las Cortes, con triste, pero
vigoroso acento, se lamentaban de la
cuestión de la paz y de la dolorosa
penuria y ahogo de los pueblos, y examputación que ha sufrido la moponían que los pecheros ya no podían
narquía espaiiola, sólo depende de
más, y reclamaban el alivio de los trilos comisionados en París, en la
butos, ¿qué era lo que arbitraba la
Junta de Hacienda reunida por 1,l soHabana y en Puerto Rico, para reberano y qué era lo que este soberano
presentar los intereses del reino.
sancionaba? Suspender los titulas y
Si el Sr. Sagasta se ha equivocaderechos de los acreedores del Estado;
do, si ha cedido sólo á la fuerza
reducir arbitrariamente sus intereses
vencidos, so pretexto &lt;ie ser exorbiincontrastable de los hechos, á la
tantes y ruinosos; reformar y modifiinfluencia de un poder superior, decar sus titulas con arreglo á la reducmostrado en tierra y mar, ya lo diEl Combate tle Jlores.-Frente al Pabellón Morh1co.
ción que se fijó, y dar un efecto retroFot.
de
«El
Mundo»
rán los acontecimientos.
activo á todos los contratos hechos
t Entre tanto, queda en pié su alta
quince aií.os antes, especie de banca.
~rota que irritó y espantó á los prespersonalidad, como el principal restamistas extranJeros, y acabó con el crédito de la Haponsable en la tremenda crisis que acaba de suLa España de Felipe II.
cienda y del Gobierno de E~paña.
frir la patria de .Alfonso XIII.
¿Cuáles eran las causas de tantas necesidades, de
tanta pobreza, de tanta miseria interior, en la nación
(De la Historia Gene1•al, de España, por LnfuenteJ
X.X.X.
entonces más poderosa, y que debería ser también la
16 de Septiembre de 1898.
más rica de la tierra?
Nadie vacila ell: señalar como una de las primeras
"No era ciArtamente li~onjero el estado en 'lUe Felipe encontró l&gt;t. haci,rnda de E•paña; consumidas Jaa causas la lucha gigantesca de los reyes de España con
rentas agotados lo@ rt&gt;c11rso1, agobiada la nación con tantaP naci,mes, potencias y soberanos.para defender
d1&gt;11d;1.s enoruJAS, paralizado el comercio v muArta la la fe católica y el engranrlecimientodelacasa d~Ausiudu11tria, resultado dti los dispend:os ocas·ionados por tria; lucha que, com,mzada por Carlos I, proseguida

ESTETICA DE LA LENGUA FRANCESA

J

7

225

EL MUNDO

Domingo 18 de Septiembre de 1898

-

~

Un aabio autor, M Remy de Gourmosit ha e,crito
algo muy curio.o sobrt: 111. estética dd iJioma francé3
Dice que como todas las otras lenguas neo-latinas,
el francés titme tres clase11 de palabr11.s: palabras de
formación popular; palabras de formación sabia y palabras l'Xtranjeras brutalmente introducidas. Sóao las
primeras traducen el ge1Jio nacional; l11s dti la segun- ·
da catogoria, pueden ser, i,ventualmente armoniosas, sonoras, tstéticas; pero que en gener11l son horribles. Eu cuanto il. las p11labras extranjeras, afirma
que casi siempre relmplazan desventajusemente los

COMBA.TE DE FLORES.-A.venida"Jná•
rez, f'rente á la_Calle Nueva.
Fot. de «El Mundo»

COMBA.TE DE FLORES -El Jockey ()(ub.
Fot.~e «El Munio•

p or Felipe II. hacia necesarias multitud de colosllles
empresa~ costosfsim11s oe hombres y de dinero. Los
soldados y los te~oros de Espaf&gt;.a se derramaban por
1nfinidad d" E~tadn~. separados entre si, ó por mares ·
1.nmensos, ó por naciones enemigas
Los tesoros allá se consumían; los hombrPo allá
se quedaban; los unos en los carnpos d11 batalla, :os
otros g11arneciendo las. plaza~ fuerte~. v los que volvían hab!~n sido arrancados de sus ho¡garea ant11a de
poder utihzar sus f 1erzas P.n los tr11b8JOS de la tierra
ó de los talleres, y r11gresaban en edad PD quP. el tra•
bajo de los t~ller11s y de 111. tierra se resistia A brazos
habitu~dos só.Jo al m~nejo del mosquet... ó de la e~pada. Em1grac10n d" riquezas, dPspoblac1ón del reino,
ah1mdono de la agricultura y de la indu•t.ia, eran los
efac_t~s inmediato~ y naturale~ dP las guerras
D1s1mul11ble poilrfa ser el afán de const&gt;rvar domtnios ~emotos y dl'sparramad?s, si las rE1ntns dA aquellos .l!;stado;s ya que no acrecieran las de Es pafia, bu•

términos castizos y son por lo mismo inútiles y perjudiciales.
. La lengua tendría toda su pureza si todos los vocablos usual e~ pertene?iesen á !a primera categorla; pero apenas s1 una tArc1a parte de Pilos pe hallan AD esa.
condición Los de la Eegundabijo3 baEtardosde Greda
ó aventureros de otros países, l!on de una fealdad repugna~te y oprobio del idioma, mientras el instinto nac10nal ó el uso les darla carta de natura!ización
Es imposible suprimirlas, pero al mE&gt;nos debti procu:
rarse que SP&amp;n menos desapacibles."
En los neologismos derivados del griego, los sabios

COUBA.TE DE FLORES.-Victoria
de los niños Salcido.
Fot. del «El Mundo,

-

. --

.

~--~ '.~ -:·~: ;:it::
·~
.

bieran á lo menos producido para gastar su propio mantenimiento. Más ya por la l'sterelidad de los unos,
ya por la resistencia de los otrrs á contribuir para
mantener un señor y un gobier•o extrañ'&gt;, ya por 1a
falta de producción oca11ionada por !ad guerras en
que . ndaban revueltos todo;;, ed lo cierto, que en vez
de producir consumlan, que por más que se los esquilmaban Ifo rendían ni aún para racionar y asoldar
nuestros ejércitos dé operaciones en aquellos países, y
que para mantener nuestrrs tropas en Flandes, en Miláa, en Ná.poles y en Sicilia, era menester enviar co.ntlnuam&lt;-nte á Sicilla, Nápoles, Milán y los Paf11es Bajos, nuestro oro de Am~rfca y nuestro oro de Casti!la,
y no alcanzaba nunca ni basºtaba. de modo que todos
aquellos grandes señorlos, eran otros tantos grandes
c~nsos para España, y nos hacíamos pobres por la vanidad de que nos llamaran grandes señores."

"'◊.

.

...¡.

El Combate de f'Jores-Otra perspectiva frente al Pabellón.
Fot. de •El Mundo.•

LA.FUENTE,

CO1'IBA.TE DE FLORES.-La Esmeralda.
Fot. de «El Mundo»

�...
EL MUNDO.

226

Domingo 18 de Septiembre de 1898.

Domingo 18 de Septiembre de 1898

ria exponemos, que se afrancese también, escribiendo,
vervi gratia, higueliffe, bifeteque. La belleza de la
palabra nada ganaría; pero, en caml:'io seria más fácil la pronunciación y la lectura.
"La belle2,a de una palabra, concluye el autor, depende y esta toda ella en su pureza, en la originalidad.
en la raza 11
11
vesde que somos esclavos de la super.s~ic~ón cien•
tífica concedemos á los pedantes poder 1hm1tado sobre una actividad intelectual que es del dominio absoluto del instinto. Creyendo que debían aceptarse
todas las pa abras extranjeras, nemos .creído que el
idioma se enriquece con lo que no es sino un signo de
indigencia. No es posible que un idioma tan vivo 11terariamllnte haya perdido su antiguo poder verbal.
Vale más renunciará la expresión de una idea que
formularla en jerga insoportable. No es necesario
escrilllir; pero ya quelo hacemos, empléese una lengua
verídica y de buena casta.

La. Emperatriz de Austria-Hungrfa.

varon á ocupar puestos de importancia en la gerarquía militar
Estaba á las órdenes del General López U raga, jefe del cuerpo deope:r-aciones del centro, y como no creyese conveniente supeditarse á él por razoues que nopodían ser más justas, toda vez que Uraga preparaba
una escandalosa defección, acompañado de algunos
partidarios separóse del ejército delce~tro y emprendió una aventurada travesía hasta Smaloa. En ese
Estaba reunió los elementos suficientes para formar
un Pjé1 cito con el cual emprendió activa y victoriosa
campaña contra los imperialistas ganando la acción
de Palos Prietos. y de la Coronilla tomando Mazatlán
y preparand(! la ae Guadalajaracon ~n plan bien medit11do que eJecutó el Coronel Eulog10 Parra.
Una vez que logró establecer el régimen l.beral en
Sinaloa y en IR capital de Jalisco, hizv capitulará Colima, ganando esos tres Estados para la causa nacional.
Concurrió al sitio de Querétaro con el grado de,
General de División y consumado el triunfo de la Re-

Recuerdos del combate
de nares.

COMBATE DE FLORES.-Avenida
.Tuárez.

Fot. de "El Mundo."

han procurado siempre dA una manera especial
que la palabra sea una definición de la cosa que se
quiere expresar Inútil y ridícula tentativa! Jamás
da la palabra una idea de la cosa sino á losiue ponen
toda su buena voluntad para entende!'la. ¿Uómo po•
dría el compm,sto griego piró.,cafo (fuego-buqne)
11ignificar para el que lo ignora la idea precisa de un
buque que se mueve por medio de una máquina de vapor siendo éste producido por el fuego? «Buque de vapor• es más simple y más inteligible y el autor hace
notarque enlamayoriade las pa1abrasfra11cesas deri. vadas antiguamente del latín, el sen_tido etimológico
ha desaparecido, casi por completo: los cuadrantes
son redondos, aunque la palabra significa cuadrado.
El verbo francés tuer (matar) viene del latín tutari
(protejer) y por una serie de avatares curio11os ha llegado á tener una significación contrari11,
Hay mil ejemplos que como loR anteriores demuestran la insignificancia del sentido etimológico y que
por lo mismo es inútil sacar del griego pa1abras horribles, desde el punto de vista estético, so pretexto
de que traen consigo la significación del obJeto que
designan, cuando en realidad nada preciso significan. ¡Odontálgica quiere decir lo que cura ó lo que
provoca la "nfermedad de los dientes? Imposibie seria saberlo por la palabra misma. puesto que junta
sólo estas ideas diente y dolor. Entonces ¿para qué
crear ese barbarismo?
En cuanto á las palabras extranjeras que forman
como islotes dentro del lenguaje común, sólo son admisibles cuando se funden completamente adoptando la ortografía del idioma que las admite Así pasaba en otros tiempos, cuando el francés tenia.aún, toda
su fuerza de asimilación. Fetiche, mandarín, limón,
maga.sin y otras muchas palabras, nada conservan de
sus orígenes á rabe, español, portugués, etc., etc.
Sigufendo esos ejemplos, querria el autor cuya teo-

Nuestras ediciones día•
rías han publicado una informatión exacta y completa del combate de flores
dispuesto en obsequio del
Señor Presidente d-, la República, y eso nos dispensa
de Insertar en estas columnas la nota integra de esas
fiestas.
Con el objeto de dar á
nuestros favorecedores un
álbum acabado del cert~men floral,dispuso ELMU:N·
DO !LUSTRADO una instala·
ción fotográfica en la calle
de Patoni y en ella se tomaron fotografías de todos
los coches y bicicleta11 que
concurrieron al combate
de flores. Además, varios
artistas y fotó¡rafos comi~ionades por nuestro semanario, tomaron apuntes é
instantáneas de las escenas más notables y salientes para completar la co•
lección, y no dejan fuera
de ella ni un solo episodio
de la brillante fiesta. La
premura del tiempo nos
impide dar en esta edición
todas las fotografías que
tenemos en nuestros talleres; pero nos prometemos
publicarlas la semana pró·
xima, y con ellas una nota
que condense lo más notable del combate de flores
efectuado t&lt;l dia 14 del corriente.

227

EL MUNDO.

Balcón de la casa del Sr. Liinantour, desde donde el Sr. Presidente
presenció el Combate de Florefil.
Fot. de ''El Mundo."

La Emperatriz Isabel Amelia Eug!'nia, espos,i de
Francisco José, Emperad,,r de Austr1a y Re.v deHungrla., nació el .!4 de Diciembre de l8 j4 en Schloss
l'assenbofen en las ribera~ del lal!'0 Traun Fué hija
del Duqne Muimiliano Jot1é de Babiera.
Era la meo r de cinco hermanas, una de las cuales,
la Duquesa d' Alen~on, murió en Parit1 en el desastre
del Bazar de Caridad.
Se dice que el Emperador habla pensarlo en casar·
se con Helena hermana de I.abel, pero que impresionado por la belleza de é~ta, se enamoró rle ella y la
pidió en matrimonio.
La ceremonia nupcial se celebró el 24 de Abril de
1854. Las intrigas q~e se ;urdi".r&lt;?n contra ella desde
que ciñó la corona 1mper1al, b1c1éronla aborrecer la
corte y la capioal de Austria.
Gustábale viajar: tres cuartas partes dP.I año las pa•
saba fuera de Viena y visitaba con frecut ncia duran•
te sus excursiones Iuglaterra é Irlanda aonde emprendla partidas de caza á las que era muy aficionada.
Sus enfermedades la obligaron á recluirse en el
interior del palacio, y por ú1t_í!110, lasI_&gt;enas que a.~11rgaron sus últimos años. Su h1Jo favonto, el Archiduque Rodolfo, murió trá_gica y misteriosame1Jte. _Esa
desgracia la hiz&lt;? enveJecer en unos di~~ como s1 h~biesen transcurrido para ella largos anos de sufrimientos y aún se cree por alg~°:ºª que perdió ~l juicio. LO cierto es que se v1g1laban tu~ acc10nes,
aunque de uua manera cariñosa, con cuidado sumo.
Eligió por residencia
de invierno la villa que
mandó construir en la isla de Corfú y á la que
puso por nombre «Aki
lleion• en memoria de
Akiles «el hijo de los BU·
frimientos de su madre,•
sin duda para recordación de su propio infortunio.

Hidalgo con el estandarte de la Virgen de Guadalupe y á la derecha del cura está
el chico que figuró como tamhor desde los primeros dlas de la lucha.

COMBATE DE FLORES.-Casa del Sr. Escandón.
Fot. de "El Mundo."

LAS ESTATUAS
erigidas A los Generales

CORONA Y ROSALES,
en el
PASlO DE LA REFORMA

El Estado de Sinaloa
ha erigido á su vez dos
estatuas en el Paseo de la Reforma, las cuales fueron descubiertas el dfa 16.
Representan á los Generales
Don Ramón Corona y Don Antonio Rosales, ambos defensores
de la República y del honor nacional contra la Intervención
francesa y el régimen ilegal del
a1chiduque Maximiliano.
El General Corona nació enun
pueblo del Estado de Jalisco y
desde muy joven empezó á pelear en las filas del E&gt;jército libeJal. Valiente, entendido y sagaz
debió á esas y otras cualidades
los ascensos que en breve lo lle-

pública derrotó á Lozada, quien con 15 000 hombre&amp;
hacia frente al gobierno coustituido asolando las re•
giones del Pacifico
Despuét1 de ser Ministro de México en España fuá'
llevado al Gobierno de Jalisco.
Desempeñaba las funciones de Gobernador cuandofué asesinado alevosamente el 11 de Noviembrede 1889.
La mu11rte del General Corona fué una férdida quelamentaron el ejército y el partido libera al que tan
tosservicios prestó con su espada.
El General Don Antonio Rosales era un hombre detalento clarísimo. Estudió en Guadalajara recibiendo el titulo de abogado.
Era progresista y como tal se enamoró de los principios de la Reforma poniendo en defensa de ello&amp;
una gloriosa existencia
Fué Gobernador del Estado de Sinaloa en la época.
de la Intervención y peleó contra los imperialistas y
franceses á los que derrotó en la notable acción de S.
Pedr(l, cerca de Cullacá11, el 22 de Diciembre de 1864.
Esta victoria lo hizo acreedor á h banda de Generd
de Brigada que le envió el Presidente Juárez.
El 2-2 de Septiembre de 1865 murió en la acción de
los Alamos.
Estos son los héroe á quienes el Estado de Sinaioa
ha erigido las estatuas que aparecen en nuestros gra•
bados.

Don José Maria Morelos, Don Leonardo Bravo y Don Hermenegildo Galea.na se
dan las manos formando un grupo aislado.
Don Vicente Guerrero, apoya una mano sobre el hombro de un insurgente que
tiene la rodilla hincada en tierra y en la mano derecha una tea encendida.
·
En la parte posterior Pipila aparece con la losa á la espalda en actitud de proceder al incendió con la antorcha que lleva en la mano.
Del centro del grupo de los héroes, ascienden nubes sobre las cuales hay una esfera de mármol que á la vez sirve de pedestal á la estatua principal. Representa é. la Independencia con fragmentos de la cadena colonial en las manos.
Todas las figuras fueron modeladas por el escultor D. Jesús Contreras y hechas ·
en la Fundición Artística Mexicana.
La inscripción dice así:
A LOS HEROES DE LA INDEPENDENCIA.
EL ESTADO DE PUEBLA,
1898.
El monumento mide más de ocho metros de · altura y costó sobre $80000
El Sr. Presidente de la República, colocó la primera piedra el 21 de Noviembre de
1886, enterrándose bajo una losa copia del acta que se levantó ese dia, autorizada
por el Notario de la ciudad.
Las fiestas de los dfas de la Patria.
Coa las ilustraciones relativas al combate de flores, publicaremos también en
nuestra próxima edición, los grabado@ relativos á las festividades patrióticas paCoch" del Sr. D Tomás dela Torre, en el que iban i,.
r!1 qu e formen en conjunto una colección preciosa de rPcuerdos de los aDJmadi Sra. Amada Dtaz de de la Torre y la Sr.a. Laor.a Formen.- ...e d 1
s1mos días 14, 15 y 16, en los que pomposamente Ee celebraron el oncn:áEhco del
.._ e a
Sr. Presidente de la República y la conmtmoraclón de la lnáfJJEnducia.
Torre, con sus dos hijas.-Primer premio.
Fot. de J. P. Arriaga para "Jn ]tundo"

La estatua de la historia.

11

Uno de los monumentos inaugurados en Puebla, el
día 16 es la estatua de la Historia.
•
Hace pocos dlas quedó terminada en la Fundición
Artística é in1!1~diatamente fué :emitida á Puebla para ocupar el s1t10 que le tenla asignado el artista, en e)
monumemo á Bravo.
Nuestro grabado da una impresión exacta de la es•
cultura á que se refieren estas lineas

El monumento de la Independencia
en Puebla.
Damos en tres grabados distintos el conjunto y dos
vistas parciales del monumento levantado en Puebla
en .honor de los héroes de la Independencia.
Como puede verse por las ilustraciones, esta obra
monumental, será una de las mejores de la República.
El zócalo es de piedra blanca de Pachuca y el pedestal tallado en mármol de Carrara, con una guarnición de festones de bronce.
En el grupo de los héroes, sobresale la figura de

Bicicleta del Sr. Romá.n Orta.-Primer premio.
-

Fot. del Sr. J, P. AtTlaga para "El Mundo"

Coche del Sr. D .Tosé Hlpólito Ram1rez, con las Sri tas. Ra.mlrez.
Segundo premio.
Fot. del Sr. J. P. Arrlaga para "El Mundo"

�EL' MUNDO.

Domingo 18 de Septiembre de l89k

Domingo 18 de SPptlembre de 1898

I.

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Los aburridos vecino~ de Villurrobles, á falta de
entrt1tenimientos de más fuste, pa~a ban sus horas ocio8&gt;1@ picoteando en las diversas tertuli,is que habla en
el puebl~ ello desde el caer de la tarde haPta cerca
de la media noche, sin más intervalo que la escasa
media hora que empleaban en engullir, en su respec•
t1vo domicilio, la carne asada, el chile con frijoles y la
taza de leche de cabra que, en general, coustituian
su cena.
Cierto banco del desmedrado jardín df' la Villa, determinado tendajo, esta barbería, aquella taberna,
eran otros tantos lugares de reunión, cada uno con
su circulo oropio .. . Pi,ro el más concurrido tenla por
centro la Botica de la Plaza
Era éste un establecimiento antiqulsimo que babia
cambiado de dueño, aunque no de farmacéutico, muchisimas veces. Cada nuevo propietario, daba una
mano de gato á. la fachada. repintaba los rótulos, la
sacaba lustre por dentro. remendaba los útiles vif'jos
y la prov-eia de loR que la faltaban. Conservaba algún
tiempo su aspecto fla'Ilante; pero poco á poco se iba
desconchando, rompiéndose. ensuci:mdose todo, hasta
que al cabo de dos ó tres años, venia el nuevo dueño
á rPformarla otra vez.
En la época á que me refiero. hacia ya tiempo q11e
no cambiaba de poseedor, razón por la cual tenia
aquel airecillo de dejadez y abandono...... La empol·
vada anaquelería sustentaba poqulsimos frascos y
esos, cubiertos de endurecidas chorreaduras y en su
mayor parte vacios. En ambos extremos del mostrador, despinta.do por el uso, se ostentaban dos merliana.s vitrinas, poco menos que exhaustas; en el centro
las balanzas de precisión, Olilcilaban blandamente -eajo un fanal pitañoso, y en los dos espacios libres entre estas y aquellas, alzábanse sendas ampollas de
vidrio con agua de color, tras de las cuales solla en•
cenderse, en noches de gran solemnidad. las correspondientes lamparillas. En el trecho de puerta á puerta y en ambas testeras, había unas cuan,as sillas mi.1trechas, que aunque destina.das á. los parroquianos, es•
taban siempre ocupadas por los asistentesá la perenne
tertulia.
Amén de estos encantos, reunía la Botica otros dos
de no menos cuantía: el de tener un boticario amable
y eternamente dispuesto á echar un párrafo, aunque
trajera entre manos la mh complicada receta, y el de
estar situada en la Plaza Princip al, lugar por drnde
pasaba, de paseo ó nPgocio, todo el vecindario Villarroblense, y á donde iban á parar, no bien nacían. co.nducidas por alas invisibles, las murmuracione11 y chismes de toda la Villa.
En invierno cerrábase una puerta de las dos que
daban á la Plaza, y en el abrigado rincón resultante,
se formaba la tertulia.. Cuando hacia buen tiempo,
unos colocaban sus sillas en el vano de dicha puerta,
siempre la mirn1a, y otros á horcajadas en ellas, . en el
borde de la acera, dejándola libre. aanque nad•e pasase por el medio, pues loe escasos t~anseuntea, sobre
todo las mujeres, cambiaban de lado, creyendo escapar con la distancia, á las murmuraciones de aquello.•
ociosos.
Los tertulianos más asiduos, que mútuamente se
buscaban, y cuando por·aca110 no concurrlau, se echaban de menos, eran cinco sujetos: un solterón empleado oficial, el maestro de escuela, un propietario de
casas de poco precio. un hacendado cuyas propiedades estaban cercanas á la Villa, y el supradicho boticario que habla pasado la tercera parte de los cuaren•
ta años que entonct&gt;s tenia, detrás de aquel mism~
mostrador. Los cinco eran vulgares de tipo: el empleado v el propietario un si es no es obecillos, debido á
t.U vida poltrona; magro y epgalichado el maestro de
escuPla. por 1011 diarioR berrln chf's ~ t-1 poco. sueldo;
el agricultor fornido y basto, y el bot111ar10 m gordo

229

11:L MUNnO

ni flaco, de talla mediana, de color indefinible, sin más
cosa notd.ble en su faz inPxpreeiva. que los cuatro
ó seis barr"s diseminados tn ella ... . La iudumentaria,
allá se iban los ciuco. Usab&lt;Lu chambergo de anchas
alas y trajecillos de americana, cortados por el sastre
de la Villa, muy mala tijera, aunque él creia otra cosa.
Y ¡caso estupendo! Aquellos cinco tertulianos, tan
naclficos y mulondrootls, sólo hablaban de grandes
hazañas y espant• sos peligros que ellos hablan acome•
tido y arrostrado Cada uno sucesivamente, c. n voz
campanuda y fiero mirar. iba contando su espeluz·
nante epidodio. Y era lo bueno que aunque mútua•
mente y cada uno para su sayo, por conoc.,rse muy
bien se conceptuaban unos grand18imos embusteros,
niniruno podía pasarse sin contar á los demás su corr.espondientt1 he1oicidad.
Pero quien mayores las urdla, era el hacendado; y
quiza porque eolia pasar temporadas en su hacienda,
entre aparceros y s1rvientes. se le daba algún crédito. El comprendía su prestigio, y le creía mayor de lo
que era en realidad, ola cou ..ire de menosprecio las
narracionea de sus amigos, y cuando ya todos habían

contado su correspondiente hazaña; nuestro hombre
.. e ponla pausadamenttl en pié, sacaba su enorme pañuelo de cuadros rojos y xmRrillos, se refrt-gaba con
él los ojos y las nar•ces, daba un oaseito en corto y.
decla con vqz ponderativa:
-Pero no como lo que á mi me suceilió una vez .. ,
Figúrense que .. . .
¡Válgame Dios! Los osos que él había matado cuerpo. á, cuerpo con su et.chillo de monte;.Jas veces que
habla tenido que defenderse á balazos de los peones
que querlan asesinarle sólo porque los babia reñido¡
los iucendios que habla apagado, rodeado de inmensas llamas, en los bosqued de su propiedad...... Y .asi
por ese orden.
Cierta noche en que habían hecho el gasto los osos
los leopardos y otras feroces alimañas de los terrenos
del haceudado, la borrachera de sus soñadas aventuras dete1 minó á. los cinco contertulios á organizar
una Pxpedicióo de caza mayor para de alli á ocho
dias. Juetllmente venían des fiestas seguidas, y ninguna oportunidad como aquella.

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�Domlngo 18 de Septiembre de 1t!98

EL MUNDO

230

tidas e11tan~iaR en la hacienda, le ponlan ner·
vloso ahora y le espantaban el sueño.
Al encerrarse en la alcob111 sintió cada uno la
El empleado pidió al jefe de su ofich::a el necesario permiso, por si alguna circunstancia impre"ista necesidad de poner junto á si las respectivas
retardara á los expedicionarios más de lo que creían; armas que hablan sido arrimadas en montón á
y por idéntica causa, el rentista dejó sus escasos asun- un ángulo de la pieza. Ya acostados, dos en un
tos encomendados á un su amigo; el domine puso so- catre y tres en d otro, y apagada, con un descobre Aviso á los chicuelos que hicieron una docena de munal resoplido del que la tenia más cerca~ la ve·
zapatetas y se quedaron deseando que no pareciera lucha de sebo que se corría, li&gt;grimeana.o, sonunca por el pueblo; el boticario dejó la farmacia al bre una silla de tule, el ruido que haclan las
cuidado de su mujer, y el hacendado, que ya de ante- bestias en el corral adyacente, el súbito crujir
mano habla hecho sus preparativos, dió las últimas de las maderas los zumbidos del viento, cualquier rumorcillo que ellos mismos producían al
órdenes, y á la madrugada del dla convenido, timba
ni1.stados en maltrecha ambulanc'a, tirada por cinco revolverse en los atormentados camastt-os, les -~
1\ /
no muy lucidas mulas, todo ello propiedad del hacen- · hacia de~pegar la cabeza de las almohadas, lef ?._
vantándola un poco y quedarde un rato á la esdado, se pusieron en marcha.
·J_
No llevaba..1 trabilla por no haber un mal podenco cucha.
Aún
no
pegaban
los
ojos
cuando
sonaron
te•
en diez leguas á la redor.da; pero si buen armamen·\~ -'
to y mejo:,; repuesto de huevos duros, carne seca y rribles golpes en la puerta del cuarto. No tu;•
tortillas, pues aunque valientes y aventureros eran vieron tiempo de asustarse porque los tranquilizó
uná
voz
apacible
que
d
•cia:
hombreJ que no se •iejaban mil pasar.
-¡'3iñorl .... ¡Siñorl ... . Ya es hora.
La charla, darante, 1 camino. corrió, como siempre
por fenomenales aventuras, contadas á grito$, porSe levantaron desperezándose; pusiéronse las
que el traqueteo d,•l armatoete en baches y piedras respectivas americanas, únicas prendas que se
no permiti.1 á la voz diapasón más apacible, y tam- habían quitado para acostarse, y abrieron la
bién aquí oyeron los valerosos cazadores. i1nt"ecor- puerta .... Aún habla estrellas, pero Bd notaba
hda y como dicha á tropezones, la indispensable como una in1ecisa claridad que anunciaba el fin
de la Roche. Los caballos. y&amp; ensillados, esperamuletilla:
-Pero no como lo que á mi me suced:ó una vez! ... ban frente á la puerta de ingreso.
f 7 _~
·t'i'! ¡..
Figúrense que ....
Un mi&amp;mo peneamiento surl('ió en la mente de /4C
Al ponerse el sol llegaron al amasijo de carnchas todos: 11Serl1tn mansas las cabalgaduras?" Por- ~
.
-:-·
de adobe y jacales de palma de que se formaba la ha- que es de advertir que el amo no tenla caballos
cienda, y st1 apearon en una de las primeras, ni de de silla, y cuando los habla menester, se arriamejor aspecto ni mucho máa cómoda que las demás, ban las bestias de labor mejor acondicionadas,
pero que medieros y peones por ser la que el amo ha- á juicio dtil caporal que fungía de admini trab'taba, llamaban hiperbólicamente la casa grande.- dor de la hacienlla .... ¡Y tal criterio, fundado
He aqul su distribución: La puerta •le ingreao daba en las propi1ts aptimdes, podía ser de conseinmediatamente á un-l pieza medianil con luz hacia cuencias desastrosas para los cinco expsdlcioel campo, y que á juzgar por la heterogeneidad de nar1os!. .....
sus muebles, (dos consolas, tr11s canapés y unll larga
verdad era que la cacería no iba resultanmesa de pino,) era á la vez sala·, comedor; en la tes- do"La
de
lo
más di vertido" ...... Además. la proxitera de la izquierda abriase la puerta de uua segunda piez&gt;l de menos espacio, coo dos catres de tijer,1 y midad d 1 los osos, de los leones y hasta de los
bravos, no l8s hacia maldita la gracia.
tres sillas de tule por todo mobiliario Frente por fren- toros
Pero ¿qué remedio? Montaron, y llev1tndo de
te á la puerta de i.J.greso negreaba estrecho pasadizo guia
á un vaquero conocedor del ternmo, y sepor donde se iba á la cocina y al corral. ...
Después de cenar de cuanto habla, que no era po- guidos de otro que arreaba una acémila con el
co, á Dios gracias, se dispu..ieron á acostarse Habla repuesto necesario, emprendieron el camino por
vereda, á ciegas, tiritando de frio y
que aprovechar el tiempo durmiendo un poquito, angosta
qué no decirlo? medio muertos de miedo.
puesto que antes del alba se emprenderla á caballo la ¿por
Uno t!'as otro, pues no daba para más la ancaminata á la sierra.
·
En e11tas y en las otras, la noche habla cerrado coii gostura de la senda, caminaron gran rato con
absoluta obscuridad. En torno de las casucha11 dilatá- ese galope uniforme é incesacte de los caballepais avezado9 a tales jorn'ldas.
base el campo desierto y silencio110. De vez en cuan- josEldel
campo era una enorme extensión n1&gt;gra lido algún perro ladraba á lo l1&gt;jos, se oían silbidos fi.
á derecha é izquierda por fajas de nienos y prolongados, y extraños alaridos resonaban mitada
bla que iluminaba debilísima y blanca vislumpavoroeament0 en las lomas vecinas.
· La verdad es que todo ello produjo cierta desazón bre. Al frente, la sierra jibosa se dilataba achien los cinco cazadores que, sin saber por qué motivo, cándose cada vez más hasta perderse de vista.
Presto la vieron tan cerca que ya no apreciliban
.suspendieron su charla. Mas se fl'Uarda~on muy bien su
perfil dentellado, sintieron como que echaba
de comunicarse su inquietud. BI buen terrateniente
no acertaba á saber por qué aquellos ruidos extra- sobre elles sutilisima sombra.
El cab1dlo del guia suspendió de pronto el
ños, no obstante hab':lrlos oído mil veces en sus tepegalope, y sin que los jinetes tuvieran el trabajo de tirar de las riendas, los demás caballejos Je imitaron tomando todos un trotecito picado que zangoloteaba
las entrañas de los caballeros y les flotaba con fuerza muslos y posaderas en el
arzón de la silla.
·
También el trote se suspendió á poco trecho, tomándose un paso lento y
fatigoso. Los asendereados jinetes respiraban con fuerza. Comenzaban á subir
la montaña. Las pedrezuelas rodaban sonando, aventadas por los cascos de las
c, balgaduras. Los espesos ma•orros arañaban chirriando las chaparreras de du•
ro cuero del guia, rozaban sin ruido las de blanda gamuza del hacendado, y
luego crujlan de nuevo en las indefensas perneras de los cuatro invitados. Lo■
caballos avanzaban palmo á palmo, sentando con tiento las desherradas pezuñas que á. veces resbalaban un poco sobre las lastras a.esnudas. A uno y otro
lado del áspera senda, mostraban su seno sombrlo profundos taludes.
La obscuridad que aún reinaba, impedía adlvinar por la expresión de los rostros, las sensaciones que experimentaban los cinco jinetes; más según su obstinado silencio, debían de ser de intensísimo miedo: sé que á no sentirle tan
~rande, ninguno se hubiera quedado sin contar alguna aventura que encaJase bien en el grandioso escenario en que se encontraban.
Llegaron al lugar en que había de instalarse el rancho: un abrigado rincón
cubierto de piña y cedros, formado por el punto de arranque de una derivación
de la mism" montaña. Bajo un cedro de poca altura, pero de ancho y espeso
follaje, se apearon los cazadores, se puso en tierra el repuesto, se arrimaron al
tronc·o del árbol las monturas, y, entre unos chaparros un poco distantes, se
apersogaron las bestias.
·
El vaquero y el conductor de la acémila hicieron lumbre y calentaron el café
que llevaban ya preparado.
Catári&gt;nle en la única taza que habla par11 ello, uno tras otro, los cinco cazado•
res, echaron sendos tragos de sotol á pico de botella, y cada cual requirió su correspondiente armamento.
Entre tanto iba amaneciendo. La niebla que se tendía inmóvil en el valle, alzi•
base de él, y, rota en girones, volaba, cambiando continuamente de forma, hacia
las indecisas lej~nlas. Las cordilleras opuestas, destacándose á trechos, por las
roturas de la bruma, sobre trozos de limpio horizonte, parecian pincelad"ª de
azul más intenso en otro muy pálido. ;i: las lomas y cerros donde la montaña
ofirmaba sus bases, semejaban moateinllos de pardos pedruzcos.
Tras de haber convenido en partir en la misma dirección y á distancia unos
de otros, los héroes partieron; pero á ..::uy poco andar comenzaron á acercarse
conforme avanzaban, y acabaron por reunirse y caminar en amor y Mmpañla,
sin que nadie protestase de semejante infracción á lo convenido al partir.
H!l.cia el med'_o día volvieron al rancho despeados, sudorcsos y jafleantes sin
haber disparado sus armas: circunstancia que los envalentonó de tal modo, que
después de comer con no escaso apetito y de -vaciar seis botellas de cerveza y
una de tinto por barba, hablaron de nuevo de espantosos peligros y grandes hazañas.
Repitieron la correrla enla tarde ... . "Aunque molidos y maltrt-chos, á ello habían ido, y si querían salvar el honor er11 preciso
volver, cuando menos. con un gato montés. "-Tanta animosidad
tenia por causa: en unos, la recóndita suposición de que las fieras de aquellos parajes estaban solamente en la imaginación del
embustero hacendado, y en este, la convicción neta de ello.
Y asl fué ciertamente. Cuando el sol ya cala, y sin haber avistado ni la más ruin pieza de caza, toCJaron la vueltit alegres y
verbosos. El terrateniente se admiraba de no haber encoutrado
ni un mal leopardillo entre aquellos peñasco, donde tantlsimos
osos había él matado, y achacabl!, el mal éxito de la batida á la in-

Domingo 18 de Septiembre de 1898.
,e,xperiencla de sus compañeros que caminaban rien•do y charlando.
Al cabo avistaron la cnf'l'lbre de! rancho; disipóseles
•cierto recelillo que aún les andaba por dentro y sol•taron el freno á la lengua.
'
"¡Qué caneados ni que trastojo! Al rancho .,\ echar
un tac.i, en seguida á la hacienda, y á la midrugada
·en Villarrobles ...... Si nada hablan matado, 1a culpa
1no era de ellos ...... 11
De pronto, al trasponer U:na cumbre, un bulto ne.gro removióse bufa.ido entre los chaparros ...... Un
oso, sin dudal. . . . Y los cmco cazadores, en voladora
carrera, sin acordarse de que iban armados, espioán·dose los piés y des&lt;?"arrándose la ropa en los pinchos
de los mezquites, llegaron abogándose al rancho.
Sentáronije sofocados en t · rno á la lumbre, y sin
-osa" á mirarse á la cara, se callaron loe cinco. Tam1bién en silencio tomaron un bocado y echaron un trago.
Los vaqueros se sonrebn á hurtadillas.
Se dispuso la mar..:ha. Dieron traz1&lt;s los mozos de
,alistar las bé3tias, y al volver uno de ellos con los ca•
ballejos, dijo á los silenciosos CRzadores, con el aire
distraído y el acento pausado, habituales en la gente
·del campo:
-Se soltó la mula .... Ya fueron á traerla . . ..
-¿Anda muy l1&gt;jos? -preguntó el amo.
-No siñor .. . . Allá anda en aquella ceja...... Dende
aquí se devisa.
Volvieron todos la cara, y en efecto, se vela algo
•negro á que ya se acercaba el vaquero, en el punto
'mismo en que ellos rompieron la desaforada carrera.
Nadie habló. Volvió á. la reata la descarriada mula,
."Y pusiérense todo3 en camino.

II

"'

281

EL MUNDO.

--·-·- _,..,.,........_-- .- ...... _ --- -_';". -. - ' .. ---- ·- ~.
... - ~
-::-·· __---

1

'

~

--

--

-----=-

. Fué éste a~urrido y silfm_closo. Sin perder en la haciend1t m~s tiempo que el mdispensable, tomaron la
ambulancia, y dando C'lbezadas y lanzando ronquidos que cortaha á lo mejor. un recio salto del coche
al amanecer, entraron triunfantes en Villarrobles
'

III
La noche de ese mjsmo i!ia se reunieron, como de
costumbre, en la Botica Fué encarrilándose la COM·
versac1ón; apuntó tlmidamente el primtir cutinto de

aventuras; salió á. plaza entero v verdadero, brotó valerosamente el segundo; luego ·el tercero después acuarto . ... y el eximio hacendado se leva~tó despacito, sacó el pañuelo de cuadros rojos y amarillos se refregó_ con él lo~ ojo~.Y las naric~s, y tras de dar el
sen:ipiterno pase1to, dno con voz m1sterio.;a y ponderativa:
.-fero no como lo que á mi me sucedió una vez, .••
F1gurense que ..... .

J. GARCÍA RODRÍGUEZ,

Lf\ l)LTIMf\ HORf\.

l

Al amanecer un hermoso dla de Abril del año 2 000
-de la Era Cristiana, el ruido agudo y estridente de úna
!fanfarria vibrará en lo,i aires, por sobre la tierra enYejecida, desptirtará los ecos de todas las cavernas
:y sacudir la,3 frondas de todos los bosques, mientras
que cintilan en el firmamento lo,i astros, sin que lo.gre apagar su brillo la llamarada de fuegq de la liUrora.
De pronto en la tierra y el cielo de los continentes
se realizará extraño fonómeno: :te! suelo y de las nu'bes &amp;urgirán y se desplegarán inmensas mirladas de
eeres revestido,, con iusi:1,uias humanas, y e,ita ola se.-á absorvida en aspiración potente y continua por un
punto fijo del Oriente terrenal.
Esto será como un enorme vértigo.
.ror lall llanuras y los rios, por las vertientes de las
montañas bajo la ojiva de las selvas y b11jo la nieve
-de loa cielos, entre IOd ilancos de los valles y en til aire glauco de los oceános, desfilarán ejércitos innume,a-ables milagrosamente animados de una velocidad de
ensueño, y los horizonte~ Bti ensombrecerán á su pallo
y los palses enteros se precipitarán eu pos como marea ondulantes.
Cohories no menos fantásticas por su a•pecto que
por su infinita muchedumbre, caminarán en grupos
lbomogentioe, unidos por épocas y por castas, pero to•
dos marchando con las cabezas inclinadas y en un silencio pavoroso ...... Y asi pasaran los humhres de
las primeras edades-rocas gigantescas--y los de la
-decadencia-pálidas floraciones
Asi pasarán los tiranos con sus mantos de púrpura,
y sus generales cargados de enorm8s tizonas, asl pasarán los mártires coronados de espinas y eua jue.:es
vestidos de luto y sus verdugos ehorreando saugre..
Así pasarán los vagubundus, lo,i sacerdotes, los pas-tores, los marineros tos cardenales, y luego los sabios
envejecidos en la duda, y los negros desnudos y los
.antiguos eremitas apoyados en sus cruces, y reyes
.afiligranados de oro y sultanes encintados de camlbiantes sea.11rlas.
:Y á la sazón que vayanpasando,se irá desplomando

l

.,.

tras ellos todo cuanto edificaron con sus vol11ntades ó
con SUR manos, y no quedará en donde aquellas grandezas fuer&lt;?n máij que el vacío y el caos ...... y fa tierra se enfriará.
Allá abdjo, en los limites brumosos de Jericó. al
arrullo del Jordán rumoroso, frentó ó. la áspera Judea
de Moab. Dios verá cómo acuden de la Nada aquellas
inagotables peregrinaciones
Y lae verá y sonreirá melancólicamente ante las vlrgenes de los cielos congregadas entre el Orbe deslu~b:ador de su Tribunal augusto, y sus ojos de
Inhmto contemplarán pensativos el avance de las
horas.
Al vibrar _la del medio día, 103 batallones monstruos
hábrán cubierto ya como langosta~ los Piniestros valles dPl Mar Muerto. las coliuas de la Ciudad Santa
los ~esiertos yecinos y hasta las comarcas do la Siri11;
y mio al declinar el día, cesarán los arcángeles de
llamar con ~us trompetas de cobre, y entonces ya todas las tribu~ creada~. de ge_n"ración en generación,
e~tarán reumdas baJ.:&gt; el cielo verde y al fin LA RO·
RA SUPREM4 llegará!
. ... Caerá la noche fresca y pura, y h. luna e~pantada ascenderá 1&gt;ngrandec.éndose sobre el desierto
para inundar las tiuieblas con 1.1na llmpida claridad
de agua
En e•e instante, 1&gt;l Eterno Padre se pondrá en pié.
Y ante las miriadas y miriadas de ojos fijos en él con
de8garradora y harmónica expresión de angustia
hará el trágico jui&lt;'io final de los hombres.....• sd
voz de ternura de_ sufrimiento y d_e ~lemenci•, correrá en alas de la brisa como una mu,iica de estrellas;"y
la 1&gt;ternidad estará suspendida de suP labios y ya no
habrá ni tiempo ni espacio y la infinidad de años pasados y futuros se concentrarán en un átomo de segundo.
Y la voz pronunciará una Sl'ntencia para c11da ser
y se verf. cómo los hombres fueron malos, egoístas
embustetos, sacrili1go,i y criminaltJs. y el alma dei
mundo sedescubriiá solemnemente tal como es en su

horror feroz, y se la verá como una llaga abierta ant&amp;
la faz e~pantada de los demás mundoa, para que pueda meditarse en toda su pavorosa fealdad.
A cada sentencia que se pronuncie, un hombre de11aparecerá en el éter Después de haber mostrado el
Mal, D10s lo arrojará en la Nada desmembrándolo ds
sns moléculas;· y aquel que habla sido una vida,
una _inteligencia y una fuerza, se desfumará en una
llamita azul.
Al apuntar el alba siguiente las miradas fantá11tic_as de la víspera estarán ya evaporadas y toda la
tier1 a devastada quedará desnuda como la llanura
de Jericó bajo un cielo sin atmó3fera ni calor. Alguno~ fuegos fátuos se aleiarán todavía hacia los
espacio~, donde otros planetas los eeperarán ... .
E¡ Senor no ha1;&gt;rá. conservado cerea de él más que
unas cuantas muJeres de las que vivieron vida de
am_or. y de lágrimas, algunos profetas de diversas
rehg1one~, algunos l!iñitos rubios y algunos justos
melancólicos ....
Jesús á un lado, e11tará sollozando.
-Por qué? dirá al fin ¿por qué, Padre mio, habéis
creado el mal?
-Para que de él brotara, contestará la Divina Voz
el encanto puro del sufrimiento y la gracia celested~
l~s lágrimas, de que fuiste tú la imagen sobre la
tierra.
Después de hablar asl, el Eterno Padr'3 rodeado de
los suyos se elevará hacia las esferas de la Suprema
perfección yla suprema dicha, en tanto que un roclo
de lágrimas brotará de todos los planetas ~nterneci
dos .... Luego á una señal suya, la dtfunta Tierra
meteóro fugitivo, se· deslizará hacia el infinito dejan~
do al partir, una leve huella como la que marcan lae
exhalaciones, que lueg_o también se apagará ....
HENRY KISTEMAECKERS.

�Domingo 18 de Septiembre de 1898.
EL MUNDO

232

1

En la senda no quedan tus rastros;
Haces bien si mis ansias r:siPtes;
Como se aman, de IE&gt;jos, los utros,
Asi deben quererse los tristes.
Son dos notaa quE' rnrgen dE'l piano
Y al impulrn de fuerzas Pxtrañas,
Muere una entre florPs dl'l llano,
Otra e:x pira entre a b1 u ptas montañas.

Así somos ¡oh hPTmoea! dos luces,
Que no buta á junt;ir el anhelo;
Una apenas alumbra las crucu
O:ra incendia los mantoe del cielo.

¿P(!r qué? -Si lo s.upina lo dicla....
mi numen es uf, páJur0 enfermo,
qut1 busca en el mis,erio la poesla:
ama la nave gótira, la umbría.
Jot1 penachos de niebla el campo yermo,
Temprano fné nutr_ido de am~rguras
mi esplritu, y hoy quiere. contr1etado,
J,.s sombras ..n que duermen lal!locuras .•
Se cierne como el grifo en las obbCUr!lB
soledades del tl'mp1o abandonado.
Mi uúmen es uf: l)ios lo ha querido!
no me hieraR mujer con tu reproche..
¿Te di•"'UPta mi amori1 venga tu olvido,
¡mas déj~me que vague confundido
con !na almas errantes dula noche!

-;~¡.
~ -~✓-,·
;: fil t\ J

•.I

f!' .

-

***

Si. yo amaba lo azul con ar~imiento:
la11 montl!ñllB exctilbas, los sut1!11s
crespones del zafir del firmamento,
el piélago sin fin, cuyo lamento
arrulló mis en11Jeños juveniles.
CalJaba m1 laúd cuando desplic ga
cada l'btrella purísima su broch..,
el univ...rso e11 la quietud navega,
y la lunl\. hoz de pl11ta, surge y s1t'ga
el h~z a'espeeas sombras dti la nocho,.
Cdntaba, si l'1mrora descorría
en el Oriente sus rosados velos,
si ti aljéfar af campo descendla,
¡y t&gt;l s ,1, urna de oro que se. abrta,
inundaba de luz todo~ los cit'lo,!
!\fas hoy amo la noch11, la galana,
de dulce majestad, horas tranquilits
y solemn.. s, lR nusia sobera11a,
1a d'espléndida pompo americana:
¡la noche tropical de tus pupilas! .
Hoy, tisquivo del alba los sunrOJOl!1
su saeta de oro me maltrat11,
y el corazón, s:n p11na y sm enojos,
t11n sólo ante Jo negro de tus 0Ju11
·1como el iritl del buho se dila ta!
¿Qu'encanto hubiera semt jau te al tuyo,.
oh noche mla? !tu bddad 1011 asombra!
yo, .qu'esplendores ~atutinos buyo,
¡deJo al 11lma que agite. cual cocu,&gt;o,
bUS alat coruscantes en tu sombra!
Si siemprt1 he de sentir esa mi1 ada
fija en mt rostro poderosa y t1ero11,
,adiós. por siempre adió11, 1 uhia alborada!:
doncella de la veste sonrosada,
¡que reine en mi redor la nc,che t'terna!
¡Oh noche' v11n á mi llena n'tincanto;
mientras con vuelo misterioto avaIJzas,
n11da más para ti será mi canto,
y en los brunos repliegues de tu manto,
su cáliz a &gt;rirán mis esperanzas ..... .

Nuestro am1&gt;r ¡una nube! lll aurora
Hace en Pila del irls alarde ..... .
Y esa nube dePpués ¡cómo llor&amp;
Cuando en sombras la envuelve la tarde!

¡,Y seremos felices? ¡quién s11bP!
¡Si el amor nos prestara sus galas!
Soy PI árbol y tu eres el ave
Yen y plega en mis brazos tus alas!

YolvPrán las creencias perdidas,
Y la fé, aliviada del frfo,
Sanará nu.-~tras grandes heridas
Y serfmos dichosos Jbien mio!

Pero no: por distintos senderos
Caminamos los dos orgullosos.
Asf son los amores po11trerns:
Sin deleites, ~llivos y unciosos.

¡Haces bien si me ocultas tus raPtrosl
¡Haces bien si mis ansias resistes!
Como se aman, de lejos. los 11stros,
Asi debPn quererse los tristes!
QUIRINO ORDAZ,

AMADO NERVO,

SRITA. ANA PADILLA, ele Guadalajara.

...

1

Fotograíia. de Torres.

Pintura de Rembrandt.

EL CO:NVIDADO DE PIEDRA.,

Vuestro vino apurad ...... Aún no ha llegado
ese huesped funesto
Bebed .... Pronto en la mesa el convidado
reclamará su puesto.
Estalle la canelón. la loca risa
de notas prolongadas;
cantad, reid, pero reid aprisa., ....
¿No escuchais sus pisadas?
De esas flores que alin viven, el aroma
gocemos un instante,
un !nstante no mAs, mientras asoma
su pálido semblante.
Los tiernos madrigales al oido
y el chhpeante cuento
abreviad .... Ya las puertas han crujido
del próximo aposento.
Laura, guará.emos para ser felices
la sed nO--.!..&amp;tfsfecha.
Déjame, que al través de esos tapices
ya quizá nos acecha ....
Me escuchals con bnrlona carcajada;
desprecfais mis temores,
y decís que defienden esa entrada
leales servidor011.
¡Temeraria ilusión! A pesar vuestro
nunca estareis 11eguros
No h11y festfn sin el buesped que siniestro
se filtra por los muros.
Mirad .... Las flores que la mesa adornan
se mustian lentamente.....
Ya no reís .... Los párpados se entornan
con languidez creciente.
De la canción los soaes apagados
vago sollozo imitan ....
Los lafüos pierden su carmín, v, helados,
al beso ya no incitan.
•
No brotan ya del vaso cristalino
rosadas embriagueces ....
El ánfora se agota: toma el vino
el sabor de las heces.
El narrador á terminar renuncia
¡,, historia comenzada ....
Las luces palidecen . ... Todo anuncia
del huésped la llegada.
En nuestros corazones esta sombra
del aalóo se condensa.
¡Vano placAr! Mi labio ya te nombra
Con repugnancia inmensa.
Y si aún tu nombre An el salón obscuro
disipa torvos ceño,,
u p1&gt;11PRndn f'n aqu ..J eterno y puro
que ee a :.i viua en euPñns ....

El placer por la tierra va de paso,
v el alma lo dt:struy.,
si 10· detieni,. ¿Dt&gt;tendréis acaso
ravo de luz que huye?
Como ia noche tras la luz se lanza
en eterno viaje,
sobre las huellas del plac&lt; r avanza
siniesiro personsje.
Se enlazan como el eco y el tonido
en su volar ligero . . ..
El placer va de paso y perseguido
por triste compañero.
Siempre acude á lll cita el convidado;
Jamás faltó á ninguna.
¿Ois? Es el rumor acompa;;ado
De su plaota importuna
Por vez po,trera nuestras copas llenen
con la turbia ambrosía
¡Levantadlllsl Que brillen y que suenen
chocando con la mta.
A ese huePped tiránico y sañudo
hagamos 1011 honore11.
No negaban al césar su saludo
los fuertes gladiadores.
¡Brindemos con el vino e~ponzoñado
que nnestra copa encierra:
brindemos, si. por el placer soñado
que no muere en la tierra!. .....

]iJ'hi:i~·s·p~ti ·ai&gt;a~~cé .' .' .·: T¿ilo· aciiiia....

Obscuridad y frlo,
y BUPño, mucho suPñn .... Te esperaba ....
Ya te conozco: ,Hastio!
RICABD0 GIL.

•

EN LAS MONTARAS
Todo lo enerva la pesada siesta:
En el maizal el céfiro reposa
Y busca la cerúlea mariposa
El húmedo fr.:scor de la flnreuta.
Al acabar la campesina fiesta
Que en regocijo popular rebosa,
Toda la gente, en procesión piadosa,
Sube y transpone la empinada cuesta.
Cesa el petardo de atronar el viento,
Acalh1 t'l campanario su alegria
En el fondo del valle soñoJIPnto,
Y r.-plt!Pndo va la serranla
m són r!PI tamhorll, p11t1•Ad,, y lento,
Y el 11&lt; r11r lit Ju trie te chiriml11.
RAl-' AKL DELGADO.

--

DE "PERLAS NEGRAS''·

DAMAS MEXICANAS.

ESTROFAS.

233

EL MUNDO.

Domingo 18 de Septiembre de 1898_

r.

A una desdellada.

- .... Si, pobre amiga; prefirió el obscuro
rincón de su taberna, dtll que un dla,
ébrio á la vez de vino y poesía
se i.Izó tamb1tleante é inseguro:
hincó la mano trémula en el muro,
sacudió la cabeza, hosca y bravia,
y pasó por sus ojos todavía
la luz de un verso miste:-ioso y ~uro.
Fué un soñadtor neurótico y divino,
que alumbró el matorral de su locura
con la Iámp11ra de iris de A.ladino,
y prefirió á tu amor y á tu hermosura,
la embriaguez luminosa de su vino,
su viejo v11so y su taberna obscura.
II.
Tú mucha&amp; veces le llamaste.-En vano
apareció en su noche tu belleza,
y se in·:linó tu trágica cabeza
huta besar el doreo de su mano.
Tu frenesi le pareció liviano,
tu desnudez ollmpica. impureza,
y se volvió á mirará la Tristeza
y A. sonreir al Ideal lejano.
Se puso en pié para morir. y quiso
como in7iolada meve de la altura,
mostrar su sueño, blanco é impreciso,
y prefirió á tu amor y á tu ternura
su artificial y extraño paraíso,
su antigua copa y su taberna ob~cural
Luis G. URBmA~

MIFUENT..E
Al pié de la inocente y escondida
Mistica choza en que rodó mi cuna,
Sus ondas derramando una por una
Rueda mi fuente entre el verdor perdida..
Cuántas noches mirando re,11etida
En su cristal á la naciente luna.
LQuién tuviera, exclamaba, la fortuna
De ir en el mar por la región tendida!
Quisolo Dios: sobre flotante leño
Y entre las hondas de la mRr h'.rviente
VI realizarse mi afanoso empeño:
Viendo á DioP en el mar hajé la frente;
PE&gt;ro agora en el mar, t,rn sólo su,ño
Mi humilde, y dulce, y sonorrsa fuente
LUI!! G. Oi..TJZ:

DBMf\81f\DO Tf\RDE
NOVELA ORIGINAL DE H. DU PLESSAC.
ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALtEREB.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 1
I
Cuando el Coronel de Veraz despertó aquella mañi.na en un cuarto de hotel,
-precisamente á las cinco como era su costumbre invariable, la primera impresión
&lt;¡ue sintió fué la de que para él, algo había c~1 mbiado el mundo.
Y pensaba en esto con un sentimiento de orgullo que de seguro era excesivo, pues
todo en la mecánica terrestre marchaba como de ordinario sin que pertUl'bación al.guna interrumpiera ó desviara la plácida harmonía universal; lo que si resultaba
cierto de todo punto si se estudiaba el caso, era que en la vida del Coronel de Ve•
raz se había verificado un cambio muy grande, lo que ·explica, sin excusarla, la generalización que· quería hacer de su caso particular.
Sucedió pues que la víspera, después de la llegada de los documentos oficiales
en que á petición suya se le concedía retiro anticipado, puso en manos del jefe in•
mediato el mando de su brillante regimiento de húsares. Los soldados en formaeión oyeron la lectura de la orden del día en que se hacía constar esta resolución
gubernativa; los oficiales obsequiaron á su antiguo Coronel con un banquete en que
abundaron los brindis y los abr11zos de despedida, y al caer la tarde, Mr. de Vernz
tomó el tren para París donde desde entonces y para lo sucesivo iba á fijar BU re•
sidencia con el propó ;ito de llevar \1.na vida burguesa y tranquila.
Todo lo cual ne había pasado sin emociones viv11s para el Coronel que era
más sensible de lo que á primera vista parecía, pues una gran elevación de pensa•
mientos y costumbres instintivamente elegantes, le había permitido atravesar por la

.

vida si~ enervar .su delicadeza de alma. Así es que bajo apariencias voluntoriamente frías ocultaba una muy viva impresionabilid11d; soldado por convicción, no había podido separarse del servicio sin experimentar una opresión profunda en el pecho y no
habíapodidosin dolor dej a r una carrera que recorrió con honor
durante cuarenta a:ilos. Ynada le había obligado á tomar esta resolución y habría podido bien durante mucho tiempo todavía
desfilar con el penacho al aire y el sable levantado, á la cabeza
de sus gallardos y aguerridos subalternos, si la Comisión Supe•
rior no le hubiera privado de figurar en el cuadro de ascensos
acabado de formar, dejando en olvido su brillan~e hoja de servi ·
cios, lo que le causó un golpe doloroso en el amor propio al
considerarse no sin razón como víctima de una injusticia. Ade·
más (y esto muy para su sayo) el constante ejercicio hípico unido á los nchaques de antiguas heridas empezaba á fatigarlo un
poco; y puesto que no tenía esperanzas de ver lucir en su manga
las estrellas de~General, pensó que podría á lo menos concederse,
ya que aún le quedaba tiempo, algunos ailos de reposo y de independencia.
Otro motivo había ayudado á decidirlo: sin parientes próximos
y celibatario por cuestión de principios, tenía concentradas tod11s
las afecciones de su naturnleza en el fondo muy tiernas, sobre su
joven primo Jacobo de Baillet á quien había tenido la buena fortuna de traer á su regimiento con el grado de subteniente.
Durante cuatro a:ilos le había tenido á la mano y junto á su corazón, cuidándolo con solicitud de padre y guiándolo como un
maestro, siendo recompensado con largueza por este joven de fisonomía franca, .alina valiente y recta, é inteligencia superior,
amable con todos y de todos amado en retribución.
En las últim11s promociones de principio de ailo, Jacobo, aunque no tenía todavía la edad que se:ilala la ley, fué nombrado Capitán de un regimiento de cazadores y esta fué justa causa de
sep11ración.
Nada es más doloroso que recorrer á sol11s los sitios en que se
ha eFtado al lado de un ser querido, cumplir sin él la tnrea que
ayer se hacía en c0mún y encontr11r vacío el hogar que antes estaba lleno por el calor del afecto mutuo. Sn:ilador por naturaleza
y un poco inclinado á la melancolía, el Coronel sintió verdadera.
tristeza cuando partió aquel á quien llamaba su hijo tomo entónces su partido y pidió se le otorgara el retiro aunque no contaba
más que cincuent11 y siete a:ilos de edad.
La impresión un poco perrosa que siguió al memento de despertar en la primer mailana de su vida civil, se disipó con bastante
celeridad y los recuerdos del pasado se alejaron ante las perspectivas sonrientes que le brindaba su imaginación. De pronto, ya
era libre y para convencerse á sí mismo más y más de esta di•
cha, se apresuró á meter de nuevo baj0 las sábanas la pierna que
ya había sacado maquinalmente y se volvió a hundir entre los
cobertores perezos11mente con el regocijo sensual de aquel que
no tiene que ir al ejercicio para mandarlo ni al cuartel para informarse de lo que ocurrió durante la noche.
Luego empezó á organizar en la im¡;ginación el curso de la
nueva vida: lo primero que había que hacer era buscar una casa y de antemano tenía resuelto hacerse vecino del tranquilo
barrio del Luxemburgo. Quería aire, luz, arboleda y calma, y to•
do esto hallaría en una de esas calles que circundan el g:-an jardín público 'lUe quedaría convertido en su jardín particular.
Y desde mucho tiempo atrás amaba al Luxemburgo, pues desde su época de alumno de San Ciro (yn habían pasado buenas
primaveras) nunc!l ~ejaba en los días de salida de venir á dar
prolongados paseos á la sombra de los viejos árboles bajo los
cuales se sentía como en su casa. Hasta encontró cierto domingo
la manera de pasear deliciosamente acompailado, y esto quedó
en su memoria como un idilio fresco de juventud y de poeEía.
Por tales motivos se había formado la resolución de tomnr un
departamento con vistas á su inolvidable Luxemburgo, departamento que comprendería varias piezas cuyo destino y mobiliario
tenía ya bien proyectado, siendo sobre todo la destinada á ga•
binete de trabajo la que haría sus delicias. A veces nacen tan
singulares aficiones en ciertas naturalezas; que se podrían decir
moti\·adas por la ley delos contrastes; instintos originarios compri•
midossiempreyqueen unmomentodado recobran sus derechos:
el Coronel, hombre de acción durante toda su vida, no aspiraba
sino á convertirse en hombre de reposo y de estudio.
En medio de sus ocupaciones siempre absorventes, no había
cesado de estar poseído por el deseo de leer mucho para su sola
satisfacción personal y no había podido nunca abrir un libro sino
á la carrera ... . Prosistas y poetas le atraían sin que hubiese tenido tiempo de responderá esa afición; sobre todo los poet11s cuyo
divino lenguaje hablaba á su alma siempre joven, no menos que
á su inteligencia amiga de lo bello. ¡Cuán grato sería en las ma•
:lianas de estío, abiertas las ventana~, contemplar las frondosas
arboledas y el cielo azul, y qué bello en las noches de invierno,
á la luz de la lámpara y los piés cerca del faego, conversar con
los maestros preferidos en sus libros selectos cuidadosamente coleccionados, y vivir con ellos en duke intimidad!

•

�EL MUNDO.

234

Sin embargo, el Coronel saldría con frecuencia: primero por las maiianas para dar una vuelta ensu jardín, lo que desde luego debía considerarse como higiénico, y dos ó tres veces por semana
bajaría á París. El entendía por Paris la ribera
derecha del Sena donde encontraría 1:,n el Círculo
Mi litar antiguos compaiieros de armas, y encontraría también los museos que pens11 ba recorrer
de un modo metódico, y los teatros que recorrería uno después de otro. Pero desde que reflexionaba en esas excursiones lejanas, se sentía presa de una nostalgia de su casa y gozaba de antemano con la alegría de regresar al nidito donde
contaba que se encontraría tan bien.
Derrepente el Coronel rió á carcajadas al recordar que había omitido un capítulo en su programa: el capítulo femenino, pero esta misma risa era una prueba de la mínima importancia que
daba A este asunto, lo cual por otra parte había
sido siempre lo mismo. Privado de su madre desde pequefüto, educado sin hermanas y hasta sin
parientas próximas, no conoció en sus primeros
a:il.os las dulzuras de la terneza femenil que dis•
ponen el corazón A más dulces y gratas intimidades. Algunas aventuras de las cuales la más apacible había sido la del Luxemburgo, alguno de
esos amores de guarnición fáciles de atar y mAs
fáciles de romper que terminan al toque de marcha, en eso había consistido la vida del Coronel
juzgada bajo su aspecto erótico. ·
Por principio no se había casado nunca, convencido de que la vida del militar reclama el celibato forzoso; con mayor razón se había cuidado de no caer en otras cadena¡¡ menos legítimas
y más pesadas, y no consideraba el amor sino
como un sueiio de los poetas que se presta fácil•
mente á harmoniosos himnos, pero del cual debe
uno burlarse en el mundo re11l, y él se burlaba
con un exceptisismo ligeramente amargo.
Llegado ahora á los dinteles de la ancianidad,
no podía ciertamente renegar de principios aceptados durante toda su existencia; y con estas resolu(}iones, bien tomadas, el Coronel se vistió y salió con paso firme y regular á la conquista del
alojamiento donde proyectaba formar un pequefto paraíso terrestre para su uso personal, y en el
que ninguna Eva sería admitida.

gos, escribía á Jacobo largas cartas en las que
continuaba su educación militar y no oía nunca
hablar de mujeres ni tenía de ellas mAs noticias
que las q'ue les daban los libros con lo cual le era
perfectamente feliz.
Pues bien, una tarde cuando estaba á punto de
salir para su acostumbrado paseo el seilor de Veraz, oyó de improviso grito!&gt; penetrantes que salían de la escalera: una voz medrosa decía «fuego, fuego, socorro, auxilio!»
Los reglamentos de policía previenen que se
tenga cuidado de hacer limpiar los tubos de las
chimineas con la frecuencia necesaria; prevención
muy discreta porque sin esta precaución el fuego
de la estufa puede ser origen de un verdadero
incendio y sucede frecuentemente que incendia
otra cosa que no son casas ni boulevares, sino que
trastorna hasta en lo más radical el programa
apacible y las resoluciones vigor9sas y bien afümadas de un Coronel retirado.
Al oír aquellos gritos el señúr de Veraz, i::orrió
A la escalera y se encontró en presencia de una
mujer pálida y espantada que de pronto casi no
vió y á la cual dijo con brusquedad, pues no le
agradaban las ceremonias.
-¿Dónde está. su fuego de usted?
-Aquí, seilor, en mi casa; ruego A usted que

II
Es muy raro que se realice en toda su plenitud
un ensuefto acariciado, y sin embargo, por un feliz privilegio este fué el caso del Coronel de Veraz, quien quince días después de su llegada á
París, pudo ver desde el balcón dt:l tercerpiso de
una casa blanca y riente en lo alto de la calle de
Vavin, el manto de verdura que desplegaban á
sus ojos las arboledas de Luxemburgo.
Todo se había arreglado á la medida de sus
deseos. El departamento tenía vistas sobre su
querido jardín y á lo lejos se destacaba imponen•
te y augusta la bóveda del Panteón; tenía un salón bastante grande que fué transformado en gabinete de trabajo ó mejor dicho, de lectura, donde
vastos estantes, llenos á medias, recibían diariamente nuevos libros que el dueiio de la casa iba
á escojer en una delicada cacería que se había
convertido en su pasatiempo favorito. En los muros, armas formando panoplias, recordaban las
aficiones de otros tiempos y un ancho sillón cerca de las vidrierns del balcón, permitía al lector
leer en los libros de los hombres y en el de la
naturaleza que le abrían ampliamente el campo
y el cielo.
A los lados de este salón estaban el comedor y el dormitorio, ambos también con balcones que daban sobre el jardín, de tal suerte que
cnando se levantaba y se vestía, cuando trabajaba y cuando comía, el Coronel tenía ante los ojos
A sus queridos y viejos amigos los árboles. Luego, en el corredor, había una extensa cámara preparada para cuando Jacobo vinierit. y más lejos
estabau los cuartos destinados al servicio. Todo
esto era sencillo, pero amueblado con esa solicitud
que indica de parte del dueiio el deseo de encontrarse agradablemente en su casa y estaba cuidado con la limpieza meticulosa del cuartel por un
antiguo húsar que .había sido largos aftos asistente del Corond y ahora era su ayud~ de cámara.
Todo el piso ele la casa le pertenecía con excepción de un pequeilo departamento á cuyo locatario ni conocía ni se cuidaba poco ni mucbo
de conocer.
La vida del se:il.or de Veraz, había quedado reglamentada conforme A su soilado programa: leía,
vaseaba, veía de tiempo en tiempo Aalgunos ami-

venga en mi ayuda, respondió la mujer, entrando á sus habitaciones seguida del Coronel.
En la chiminea el fuego rugía, en efecto, de una
manera espantosa, pero el Coronel observó desde
el pl'imer golpe de vista que no había ningún peligro real, y ayudado por el húsar que había corrido tras él, tapó la chiminea con lienzos mojados y en unos cuantos minutos quedó conjurado
este microscópico siniestro, aunque no lo quedaron ¡ay! todas sus consecuencias.
Cuando el Coronel concluyó su tarea de salvamento, debió sin tardar despedirse y tomar la
puerta, puesto que no había otra cosa que hacer,
pero no lo hizo así, sino que pasado el peligro,
creyó de su deber como hombre bien educado,
tranquilizar con algunas frases de política y atención l\la pobre sefl.ora conmovida aún y para hablarle (aquí estuvo todo el mal) la vió.
Por despreocupado que pretendiera ser en
cuestión de mujeres y por acorazado que se considerara contra todo ataque femenil, el se:il.or de
Veraz era hombre de gusto y amigo de lo bello en
todas sus manifestaciones, y por consiguiente le
foé imposible no admirar lo que era realmente
admirable y contempló á su vecina con mAs entusiasmo que prudencia.
No era linda pero era bella, con una belleza
que parecía hasta severa según la pureza do las
líneas y la perfección de los contornos, pero que
se dulcifica adorablemente con el brillo de una

Domingo 18 de Septiembre de 1898

gracia atractiva y de un encanto inexplicable.
su· frente tersa y blanca estaba rodeada de una.
selva de cabellos de un rubio obscuro que caían
por las sienes en cascadas de rizos indisciplinados, descubriendo unas orejas tan sonrosadas y
minú,culaa tan delicadamente modeladas, quese diría qu~ fueron creadas no más que p_ara ?írpalabras de amor. La joven (apenas ~e~dna vernticinco ailos), sonreía ahora tranqm!izada, y s~
boca, de exquisito dibujo, se contrata en cautivadora sonrisa iluminándose toda aquella cara
deliciosa con la luz de unos grandes, muy grandes ojos de azul sombrío. Era alta y su conformación maravillosa anunciaba una naturaleza rica y llena de savia; tenía á pesar de su mo_destotraje blanco, sin adorno alguno, tanta elegancia nativa que parecía vestida en traje de gala. '-!-'º~º
era en ella atrnctivo, juventud, fuerza y d1stmción.
De la habitante las miradas del Coronel pa3aron A la habitación, nidito bastante estrecho, bastante modesto y poco digno por su riqueza del
encantador pajarillo que abrigaba, pero en harmonía con él sin embargo por su arreglo discretamente coq~eto y seductor en su sencillez.
Mil pequeiias nonadas, algunas miniaturas defamilia, agrupadas en un velador artísticamenteadornado de peluche, vasos de flores en que con
mano hábil y gusto exquisito se reunieron las clases v colores más delicados, bibelots esparcidos en
un desorden combinado, un piano de famosa marca en un rincón con una partitura clásica en el
atril, un escritorio donde se redactaba de seguro
una correspondencia que ya quisiera uno recibir,
todo, desde el reloj pequefüto de pared que repreisentaba un nifto con el dedo en los labios como para imponer silencio, hasta las cortinas rosadas de las ventanas que tamizaban una luz hecha para el ensue:il.o, hasta la alcoba que permanecía abierta en medio del desorden y que dejaba
ver las colgaduraetazules y blancas que envolvían_
el lecho con discreto misterio, todo en la casa.
como en la mujer, respiraba gracia elegante y
delicada.
La conversación entre salvada y salvador, fuénecesariamente banal, particularmente de parte
del Coronel que estaba turbado de un modo muy
singular por impresión tan desacostumbrada queacabó por decidirlo á ponerse en fuga.
En actitud de franqueza y confianza, la vecilla.
le tendió con reconocimiento una mano aristocrática que él contra sus costumbres, no pudo
dejar de estrechar más de lo que permiten las
conveniencias sociales, y luego bajó la escalera.
sin darse exacta cuenta de lo que pensaba.
Maquinalmente se detuvo frente al cuarto del
portero que era un honrado viejo, y bajo el pretexto del incendio de la chimenea, le pidió algu-nos informes acerca de la vecina.
-La se:il.ora de Letellier, exclamó el portero,
oh! inmejorable persona que mucho se da á querer.
-La sefl.01·a de Letellier, repitió el Coronel, como para grabarse bien el nombre en la memoria;.
pues qué ¿es casada? ¿tiene un marido?
-No, mi Coronel, gracias A Dios no lo tiene
ya . .. . Murió hará unos diez y ocho meses el muybribón, después de haberla hecho sufrir sin piedad. ¡Que el diablo cargue con su alma! Le gastó•
toda su fortuna con pillos y entretenidas ..... .
¿Puede comprenderse eso con una mujer semejante? Y apesar de eso, ella que es tan buena como bella (lo cual no es poco decir) un ángel deDios .... ¿creería usted lo que voy A referirle?'
Pues luego que su marido la abandonó, se refugióaquí, porque ha de saber usted que la esposa del
propietario fué su condiscípula en el colegio, y se
dedicó á trabajar de día y de noche como lo hace hasta ahora, dando lecciones de piano, lo cuaL
apenas le produce lo necesario para comer. Pues
bueno: por entonces, su condenado marido venía.
y le armaba riftas para que le diera el dinero que·
ganaba, y ella ¡pobreciJ111! se lo daba, Coronel,
se lo daba! Y el muy bribón lo despilfarraba en.
sus vicios. Figúrese usted que cuando cayó enfermo de muerte, la mandó llamar y esta mArtir·
infeliz fué . . .. ¿á dónde piensa usted? A casa de.
la querida! Pues no abandonó A su esposo sino en
el cementerio .... 1 Al fin ahora y a está. tranquila,
aunque su posición no sea nada desahogada. ~li,
mujer es quien la ayuda por las mafl.anas en las.
haciendas de la casa ... . gran casal do i piecesitas, ella que ha tenido castillo, carruajes y treinta y se:s criados! ¡Deveras que hay hombres ca-nallas y sinvergüenzas!
Sin embargo de que el Coronel no era nada.

Domingo 18 de Septiembre de 1898

:

,

aficionado á los discursos largos, hay
que creer que la elocuencia prolija del
portero no le importunó ni un poco,
pues le escuchó sin parpadear y luego
le dijo:
-Seguramente esta seiiora tendrá.
amigos que se interesen por ella y la
vengan á visitar á menudo.: ..
-Oh! no, se:il.or Coronel, ya sabe usted lo escasos que son los amigos
cuando uno está. en la desgracia! La
esposa del propietario suele venir de
vez en cuando, luego otra seftora, luego dos ó tres caballeros de los cuales
uno viene con más frecuencia que los
otros y eso es todo.
Sin saber por qué el Coronel frunció
el entrecejo y se alejó bruscamente
diciendo al portero un «adios y gracias» seco é irritado.
Acababa de probar una impresión
extra:il.a: las palabras del portero le habían hecho la impresión de un garrota•
zo en la cabeza .... ¡Un seiior que viene con más frecuencia que los otros!
Esta frase venia á su espíritu con la
rudeza de una injuria.
Maquinalmente entró al Luxemburgo pero con paso seco y acelerado como si facra á la batalla y no con su
lentitud acostumbrada de paseante en
cortes. Llegó siempre malhumorado y
violento bajo las galerías del Odeon,
donde p')r rutina hojeó algunos libros,
rechazándolos luego, apesar de las obsequiosas instigaciones de los libreros.
Después la emprendió directamente hacia los muelles, atravesó el Carrusel,
subió por la .A.venida de la Opera y
llegó al Círculo Militar y una vez allí
sin entrar, dió unamedia vuelta: y tomó bruscamente el camino del Luxemburgo.
Y qué? Coronel de Veraz. ¿Usted tan imbuido
en el principio de que la mujer no debe significar
nada en la vida de un hombre formal; usted que
muy pocos días antes excluía de su programa este elemento perturbador, está tan conmov1do por
haber visto durante unos cuantos minutos á una
mujer, mientras ardía la chimenea de su casa?
Esta emoción extraila era muy real sin embargo; y siempre franco consigo mismo el Coronel no
trató de disimularla aunque hacía esfuerzos por
meterla en análisis á fin de combatirla con posibilidades de éxito. Pero no veía claro en su interior. ¿Lo había flechado la señora de Letellier?
Y cómo? ¿Por haberla visto despavorida algunos
instantes y haberle prestado un servicio vulgar?
Es posible que hubiera sufrido el golpe de ese
rayo de que había oído hablar tantas veces, burlándose de los que lo recibían. Pase que un subtenientillo inexperto ó un capitán desequilibrado,
cayeran en la trampa .... pero un Coronel retirado! y sobre todo él que estaba imbuido en tan
sólidas teorías y en principios tan fijos ... No ..
pues él no había sido insensible á los encantos de
su vecina y hasta se acordaba con cierta severidad de haberla tratado de un modo un poco libre
y familiar.
Pero con todo y eso, había un camino sencillísimo para cortar por lo sano dando al traste con
preocupaciones y escollos: no volverla á ver. Al
fin el incendio no se declararía todos los días en
la chimenea y no había motivo alguno paraestrechar aquellas casuales relaciones de un momento . .....
Pero esta discreta resolución le causaba una
impresión penosa y le parecía estar viendo aún el
cuadro encantador de la joven sencilla y graciosa
en su habitación modesta ydeücadti. Sin embargo
mentalmente daba un valeroso adios A esas ilusiones, cuando tornó á su memoria la frase del portero relativa "al sc:il.or que venía conmAsfrecuencia que los otros: ¿Quién era ese se:il.or? ¿Un pariente, un hombre de negocios, un antiguo amigo
de la familia? Pero y si en vez de eso fuera .... Entonces montó en cólera contra este desconocido y sentía como una angustia, como un
dolor ante la idea de que la mujer que sele había
aparecido con una aurnola de pureza y honradez,
podía muy bien ser un ángel .... caído.
Era·preciso averiguarlo! En caso dado, él defendería con la autoridad que le daban los a:il.os á
su vecina pobre, aislada, expuesta á las acechanzas de cualquier atrevido. Esta resolución generosa echó el 11ncla en su espíritu y un papel así,
desinterei:,ado le sonreía y no presentaba peligro

EL MUNDO
. ,, .,
' .
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J'

donaron la mansión meridional, testigo de la única época dichosa del ma
trimonio, y vinieron á instalarse en
París, donde en breves aías las mujeres perdidas, el juego y la Bolsa, die•
ron fin al dinero de Silvia.
Ella c.onoció la magnitud del desastre por dos hechos simultaneos: el ero•
bargo de todos sus mue 61es y un corto
billete de su marido en el que le avi,
saba que partía para un viaje de indeterminada duración. E1:,te viaje, por
otra parte, no fué muy lejano, sino sólo
á la calle de los Mártires á un entresuelo muy emperegilado y del cual una
'' 1
tal Zibelina (por apodo la Perdiz 1·oja)
era la inquieta hubitan te.
- La señora de Letillier lloró mucho,
empe:il.ó sus joyas más queridas, y se
refugió en la viviendita de la calle de
Vavin, y procuró como mujer valerosa
que era, ganarse la vitla cumpliendo
sus deberes de mujer honrada. La inocente y pobre joven creía que eso iba
á ser muy fácil sin sospechar que en la
organización actual de la sociedad, si
es bien difícil á un hombre resolver el
problema de no deber su subsistencia
más que al trabajo y la probidad, esto se vuelve casi imposible para una
mujer joven y bella que por golpes del
infortunio ha caído de una elevada
posición.
Y no es que se le hubieran cerrado
todas las puertas á que acudía, sino
que muy pronto adquiría la convicción de que la apresurada benevolencia de que era objeto tenía un precio,
Y. ese era el de sus encantos que precisa1?-ente eran la causa de esos apoyos maceptaoles y la alt!jaban del sistema de vida que deseaba. "Es usted
demasiado elegante, querida mia,'' le
respondía una caritativa dama de quien solicitó
amparo, sin pensar en que precisamente por economía la pobre abandonada usaba á diario los
restos de su antiguo esplendor.
"~inguna familia aceptaría A usted para institutriz ó dama de compaftía, porque es usted demasiado linda" le decía una vieja aristócrata perpetuamente rabiosa de su propia fealdad.
Quise, hacerse dependiente de algún almacén y
se la rechazó por carecer de aprendizaje mercantil; cajera, y sus conocimientos en contabilidad
t.o bastaron; modista, y se la creyó demasiado fi.
na para un trabajo rudo. Nada .... nada!. ... Los
parientes la abandonaron desde que se casó. El
único bueno y cariñoso, su padre, había. muerto
y su madre no se ocupaba de ella más que para
re_Proch~rle perp~tuamente su falta. Una prima
millonaria le envió cierto día quince francos en
un exceso de inconsiderada ge·nerosidad.
¡Cuántas veces sintió impulsos de rebelión esta pobre alma ofendida, humillada, estropeada inc~santementel ¡Cuántas veces la desesperación
vmo á enloquecerla! Pero resistió á todo, enérgica, honesta y pura; y ante las tentaciunes malsan~s del oro que se hacía pasar á torrentes por sus
OJOS, y ante el fantasma del suicidio condenado
por sus convicciones religiosas, permaneció valiente, altiva é intacta.
La a:nistad vino al fío en su ayuda y la salvó:
el mando de una de sus compaiieras de infancia
medianamente educado, charlatán, pero de bue~
corazón, adusto y con raras dotes de actividad
se ~ropuso buscarle discípulas de piano. Ellan~
sabia gran cosa, á lo menos en la parte teórica
pero_ como _era muy inteligente pronto aprendió
al mismo tiempo que enseiiaba y luego además
de ias lecciones aisladas obtuvo la dirección de
la clase de mús_ica en un_ colegio, quedando así
asegurada la vida material.
Su marido reapareció entonces para abrumarla con peticiones de dinero á las cuales ella por
lo común respondía de un modo favorable hasta
que a~ c~bo este_p~rdulario hizo á la pobre mártir el umco serv1c10 que podía hacer: morirse.
Tranquila en cuanto á su posición material, pero cruelmente decepcionada de la vida Silvia se
ref~gió en sí misma, desdeñando A ~u vez á, ]a
soc1-edad que la había repulsado ó acojido con
frialdad, y creía de buena fe que su córazón estaba cerrado para siempre al amor, que tan cruel
fué con ella, pero lo abrió todo entero á la amistad que concentraba, como único fin de su vida
sentimental, en un círculo de f;eles bien elegido,
muy poco numeroso pero muy seguro. De ese
1

alguno para un hombre acoi-azado como él, sin
pensar en que toda coraza tiene sus defectos y no
presenta resistencia suficiente contra los celos predecesores del amor.
Y tan es cierto esto que vuelto A su casa el Coronel, dando al traste con sus proyectos caballerescos se plantó frente Aun espejo, pasó con actitud enérgica la mano por sus cabellos, se atuzó
el rico bigote, tendió la pierna de un modo presuntoso y respondiendo á un pensamiento muy ínti•
mo, exclamó:
-Y después de todo .... ~por que no?
De3pués de lo cual comió con buen apetito,hizo
intenciones de leer un rato sin fijarse ni aún en el
número de la página q1;1e tenía frente á los ojos,
se acostó temprano y Hó entre sueftos una muchedumbre de amorcitos pequeiiuelos y barrigudos
ostentando cascos de bomberos y ocupados en
asar corazones en el fuego de una chimenea incendiada,

III
La seilora de Letellier no so:il.ó ní con bombe•
ros ni con húsares, pero al otro día, muy dueiia
de sí misma,.sin preocupaciones ni turbación, pensó en que tenía un vecino simpático y distinguido
con -el cual no le sería ni un poeo desagradable
entablar amistosas relaciones.
Por la portera, su única sirviente, ella había
averiguado el rango y el nombre de su vecino y
en la corta entrevista tenicta con él, pudo apreciarlo como un hombre de la mejor educación.
.A.sí pues, fuéno solamente sin espanto sino con
alegría como la joven pensó introducirlo al pequeño círculo de su sociedad, y en tanto que sacudía
con un coqueto olumerito sus chucherías de tocador, pensaba en-que algo tienen de bueno ]03 incendios de las chimeneas.
La vida había sido severa con Gabriela Silvia
de Ravel: rica, muy solicitada, bella siempre, llevó sus veinte afl.os su gran dote y su corazón al
señor Letellier, después de unos amoríos novelescos, sufridos pero no aprobados por sus padres.
El tal Letellier carecía totalmente de bienes de
fortuna y (lo que era más grave todavía) era tan
carente de dinero como de cualidades morales.
Al principio no dió í. conocer sus inclinaciones y
basta parecía sinceramente enamorado de su encantadora mujer, pero pasado un poco de tiempo
de adoración mutua, comenzó á extraftar su antigua vida de soltero y se imaginó que sería muy
grato volverá llevarla ayudado de elementos pecuniarios que en el pasado no había tenido. Aban-

�Domingo 18 de Septlembrf\ di\ lAAR

EL MUNDO,
236

el infierno en la tranquilidad que le daban sus
peinaditos, los bigotes retorcidos, la piocha termodo, su naturaleza expansiva encontraría em- minada en punta, el afre jovial y las maneras bas- árboles y sus libros? ¡Cuánta razón había tenido
pleo para los raudales abundantes de ternura que tante comunes. Tendió h mano al Coronel sin va- siempre al desconfiar de la mujer, que es el eterbrotaban de su alma, ternura que ella se negaba cilar con mAs expansión que galantería, y el seftor no enemigo de todo reposo, y cómo _ahora se _había entregado néciamente y sucumbia en el rnsá designar con su nombre verdadero.
de
Veraz
la
tocó
con
el
entusiasm:&gt;
del
perro
á tante mismo en que se creía definitivamentti venSu temperamento insinuante, ardoroso como el
sol que la lla.bút visto nacer, las condiciones de quien se obliga á chicotazos á e.travesar un cedor!
Y veía muy claro que al presente todo el mal
su vida aislada, la energía de carActer de que ha- arroyo.
-Coronel, ailadió Silvia, á quien esos detalles estaba ya hecho y que no quedaba remedio albía dado pruebas en circunstancias dolorosas, y
la confianza que tenía en sí misma, le daban un no se le escaparon, l,eotardy ya le conoce á us- guno. El mal! Al decirse á sí mísmo esta palabra,
aspecto un poco libre, una fisonomía conquista- ted mucho por todas las últimas cartas que le he probó el Coronel de improviso algo c~mo el remordimiento de un blasfemo: le pareció que acadora que habrfan inquietado á censores au:;teros escrito.
Esto lastimó al Coronel más hondamente toda- baba de ultrajar á la más adorable de las diviniy que cb.ocaoan de vez en cuando, cou las leyes vía.
De seguro que la intención de la seftora Le· dades; observó que corría por sus venas un cade la etiqueta y del bien parecer.
¿Pero á ell11. qué le importabai' No tenía comu- tellier había sido dé lo más sana del mundo al losfrío delicioso, una bocanada de calor dulce y
nicacimes más que con amigos verdaderos que pronunciar las frases que pronunció con tanta na- vivificante subió A su corazon rejuvenecido; una
y sencillez, pero la familiaridad del tra- languidez de éxtasis lehumedeció lvs ojos; ca.lió
la conocían y apreciaban en lo que valfa; y con turalidad
tamiento
dado
al recién venido ·y la noticia deque toda cólera, se desvaneció toda tristeza, desapala conciencia tranquil11, apoya.da en sus instintos
de honr11dez sabía pasar victoriosa sobre todos había estado sosteniendo correspondencia episto- recieron lo.s recuerdos de la vida real, y reclinalar con la viuda, completaron la mala impresión do en su balcón en esta noche estrellada de 111alos peligros.
Muy sencilla y muy francamente la señora de . moral sufrida por el seftor de Veraz á tal punto, yo, con las miradas errantes por las frondas plaLetellier se dijo á sí misma, que le agradaría que que se levantó pálido y crispado, y saludando á teadas nl rayo de la luna, se perdió en los
Joven, le diJO sin más preámbulos:
deliquios ·d e jamás saboreada embriaguez y entoel Coronel de Veraz volviera á verla, y como vol- la -Rue¿o
A uste l me excuse, seftora. Tengo que nó su alma iamcrtal el himno del divino amor. ...
vió justamente ese mismo día, bajo el falaz preComo haciéndole eco, un ruiseilor an los árboteuo de saber si la emoción de la víspera la ha• . hacer en casa.
Y después de una seca inclinación de cabeza á les vecinos desgraaaba su cAntico nocturno de
bía fatigado, Silvia lo recibió con cordialidad
Leotardy se dirigió á la puerta.
vigilia y de voluptuosidad.
exenta de toda afectación é hipocre~ía.
Silvia que fué á acompañarle murmuró á me1\Iás calmado al día siguiente pero no menos
El Coronel comprendió que se le aceptaba enfeliz, el seftor de Veraz tomó una gran resolución:
tre los iniciados, y que .el portero podía aftadir su dia voz:
-¿Pero qué tiene usted?
«puesto que hahía faltado á los principios de tonombre á la lista de los visitantes ordinarios de
El
Coronel respondió con frialdad:
da su vida cayendo enamorado, renegaría de
su vecina, y aún se prometió rivalizar en un fu-Absolutamente nada seftora,
ellos y les daría el golpe final casándo3e.»
turo no muy remoto con «el seftor que venía más
Y se ausentó sin dignarse volver la cara, y por
El Coronel se había distinguido en la carrera
frecuentemente que los demás.»
Ea efecto, al cabo de un mes venía diariamen- eso no vió como la sc:ftora le siguió con ojos en militar por su espíritu resuelto y la prontitud conte á las cinco de la tarde, A charlar una hora con que se pintaba la sorpresa, pero en que se veía que ponía en ejecución el partido porque se decidiera, y fiel á estos antecedentes decidió sin
la hermosa viudita ó A oírla tocar el piano, y se también algo de enternecimiento.
tarda11za que ese mismo día A la hora de su acosdejaba llevar con una perfecta simplicidad y buetumbrada visita se preoentaría á Silvia y con tona fé á la dulzura de esas relacionas, de las que
IV
da formalidad le pediría su mano.
nada turbaba la pureza ni en lo más íntimo de
Sin duda que entre nosotros, se decía el Corosus pensamientos.
-Jo~é! ....
nel,
hay bastante diferencia de edad y la cantiY no pensaba ya casi en aquella exclamación
-Mi Coronel!
que le había• brotado el día que la conoció: « Y
-Te dije que quería comer temprano. ¿Por dad de años que media me pone casi en ridículo,
pero ella está madurada por el dolor y la e:s:pedespités de todo ¿po1· qité no?» pues Silvia le había qué pues no está la mesa?
revelado lo que él no conocía ni había conocido
- .Pero mi Coronel, no son más que las cinco y rie·ncia, y yo tengo el corázón íntegro y joven
1:unca: la suave impresión de la verdadera mujer media y como mi Coronel no regresa sino des- puesto que nunca me había servido para nada.
graciosa y alegre, buena y casta. Su amistad era, pué! de las seis, pensaba yo que mi Coronel . . .. He aquí dilucidado el primer punto. Segundo
pues, sincera, intensa, pura, (así lo creía á pié
-Basta ya de Coroneles! No me agradan ré- punto, la fortuna: Silvia no tiene un céntimo y yo
juntillas el Qoronel) una amistad como de anti- plicas: he dicho que quiero comer ¿entiendes? poseo alguna cosa, y como uno y otro tenemos
guos camaradas.
Bueno ¿y q'u.é tienes tú que me estás mirando con inclinaciones modestas, y como en definitiva con
Sus ideas, sus sentimientos, sus aficiones con- esos ojos de pato espantado? ¿Por qué no te has mis rentas, mi sueldo y mí pensión de Comendacordaban en todo. Silvia se entusiasmaba al re- ido ya A la cocina? Si sigues así te pongo de pa- dor llego A quince mil francos anuales, con eso
no tendremos las comodidades &lt;le un nabab pt:ro
lato de las batallas del veterano y él se asom- titas en la calle ¿me has oído?
braba con ciertos trozos musicales que ella interEn tanto que José despavorido se dirigió á la no nos faltará. lo esencial.
Compraré menos libros porque no me quedará
pretabJ. divinamente con su alma sentimental y cocina por el corredor, entró en su gabinete hatierna. Veb.ementes los dos y un poco casados ciendo estallar las puertas, y al ver sobre la chi- mucho tiempo para leer .... Acaso se ría un pocon sus opiniones, tenían Aveces algunos cb.oqulfl! menea una estatuita de terracota, que le pareció co la gente viendo que se casa con tan linda jopero que lueg0 se traducían en aproximación, y tener una vaga semejanza con Leotardy, la estre- ven un viejo Coronel retirado, pero desafío á los
terminada la querella, ambos se apercibían de que lló contra el pavimento haciéndola mil pedazos. risueftos para que me vengan A buscar! Todo irá
habían dado un paso miis en el camino de su inEsta ejecución en efigie produjo brillante re- bien. Ella no tiene parientes ni yo tampoco con
timidad.
sultado pues alivió un poco los nervios del sei'i.or excepción de Jaco bo, pero éste quedará encanta:Marchaban, pues, en esta vía peligrosa, con de Veraz y le puso en un estado de calma bas- do al encontrarse con una prima tan hermosa sin
una igual y perfecta seguridad. Silvia honrada tante para que, hundido en su gran sillón se pu- que le preocupe la pérdida de mi herenci;l porhasta el punto de no comprender su imprudencia, siera A reflexionar haciendo su exámen de con- que es mAs rico que yo. Verdaderamente no desy pensando que el amor ya no podía existir eu el ciencia. Seguramente el descubrimiento que so- cubro grandes obstáculos. Silvia no dará ya más
mundo ní meno .. en ella ni para ellit, y el seilor brevino con este exámen era muy grave, porque lecciones de música ni tocará el piano más que
de Veraz convencido de que había llegado al col- en el instante de entrar José á comunicar que para Ini.
mo de sus ambiciones, puesto que era amigo de la comida estaba lista, el Coronel se irguió de
Esto es natural. ¿Pero le convendrán mis prosu encantadora vecina.
una pieza y encarándose con su ordenanza que no posiciones? ¿Y por qué no? Todos los días repite
Durante una de esas entrevistas, tan inocentes comprendía una jota de lo que estaba pasando que su corazón estA libre; y por linda que sea, los
como peligrosas, un campanillazo vibró en la gritó:
maridos no abundan en torno de una mujer que
puerta. La seftora de L-~tellier fué personalmen-Mil millones de centellas! se necesita ser muy tiene por única dote su hermosura.
te A abrir, y lanzó tal grito de alegría que c:l Co- animal para que á los cincuenta y siete aftos ....
No es de dudarse que ella me demuestra una
ronel se volvió alarmado, precisamente en moSin forjarse ilusión alguna, el st&gt;llor de Veraz simpatía poco cvmún, y bien cercana demás tiermento oportuno para ver á un recién llegado que acababa de reconocer que estaba perdidamente nos sentimientos.
besaba en ambas mejillas con un buen beso, fran- enamorado de la viuda. El punzante dolor que le
Pero ...... e.Y Leotardy? Veamos, veamos. Pues
co y sonoro á la duefta de la casa.
había herido al descubrir su intimidad con otro quedará de amigo, con la condicióu de que si alEste espectáculo le desagradó soberanamente. hombre, no le dejaba duda alguna sobre el estado guna vez vuelve á besarla como lo hizo ayer, le
Silvia vino con los ojos irradiantes y dijo muy real de su corazón, pues la amistad pura no codivido en canal!
animada.
noce esos arrebatos espantosos de los celos. El
A esto llegaba de sus reflexiones el Coronel y
-Q11erido Coronel, le presento á usted á mi Coronel sintió de pronto una oleada de ardiente aun conservaba en el entrecejo las contracciones
excelente amigo Leotardy que estaba ausente cólera contra sí mismo y profunda humillación que le causó la última, cuando se sobresllltó al
desde hace tres semanas y que al fin vuelve al por su debilidad demasiado cierta. Llegar á esos ruido de la campanilla tiradli con mano enérgica;
redil.
extremos á su edad ...... ! ¡Cuando se crefo ya al y aun no había tenido tiempo de formarse ideas
Encantado de sus relaciones con la señora de abrigo de las tempestades encallar contra el esco- respecto de esta visita inoportuna, cuando Silvia,
Letellier el Coronel no había vuelto á tomarse la llo evitado durante toda la vida y cuya existen- fresca y rie1tte penetró en el salón.
pena de pensar 1m «el señor que venía con más cia real hasta se llegó á negar!
-Soy yo, yo misma amigo mio, exclamó alefrecuencia que los otros,» nunca lo había enconLo cierto es que si se hubiera querido probar gremente viendo el aspecto azorado de su huéstrado en la casa y su apaúción súbita (porque no al veterano que después de treinta y ocho ailos de ped y tendiéndole las dos manos, y he venido á
dudaba ni un sólo instante que este era el amigo servicio, ignoraba los principios de la equitación saludar Austed y á darle mis excusas anticipadas
privilegiado) le causó una impresión dolorosa y el manejo de las armas, no habría sentido más porque esta tarde no voy á esperar su visita
agravada por la recepción entusiasta que le hizo sorpresa ni mAs indignación de los que experiá la hora de costumbre.
Silvia,
al descubrir su amor.
Se limitó por consiguiente á inclinarse con una mentó
(Concluirá,)
En aquellos momentos aborrecía furiosamente
frialdad acompasada, y fijó en Leotardy una mi- á la eell.ora de Letellier, tanto, que no podía conrada que nada tenía de tierna.
solarse de amarla. ¿Qué demonios había venido
Era este un buen muchacho, robusto, de unos á hacer atravesAndose en su camino y metiendo
cul\renta años con los cabellos demasiado bien

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Domingo 18 de Septiembre de 1898

2ll7

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

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Fig, :c.- Traje de otoño.

�EL MUNDO

238

Domingo 18 de Septiembre de U191S

EL MUNDO.

casamos, era empleado en la dirección de loe Archivos Nacionales, tenia una cátedra en el Colegio de
Franela, y reunJa loe materialee de su Historia de la
Revolución.
Neeteariamente debíamos vivir ccn mucho orden
para tanto trabajo. Sti levantaba él cuando amaneela, y estaba eecribiendo hasta la hora ilel almuerzo;
eran las horas sagradas que nada debla turbar; yo le
vigilaba cuidadosamentti, porque él no' era de esos
obreros de las lttrae extrañas á. eu producción; entre•
gaba todo entero á su obra, la sentla, la vivla. 11Escribo-decla-con mi corazón II y cuando suspendla
su trablfjo quedaba muy excitlldc. Poco á poco iba
calmándose, almorz&gt;ibamos, y salla en dirección á su
archivo paseando antes un poco por las calles de este P,uie tan querido.
A las cu11tro volvía. Era necesario que me encontrara 11qui; mi aust'ncia le producla tan mala impresión, que un dia escribió sobre un papel de su mesa:
"di no puedo estar sin ella un cuarto de hora ¿qué se
rá en el tiempo infimto en que no la tf'ndré conmigo?
La tarde la pasaba en eeucillae di11tracciones. Venia tal cual amigo ó discípulo á consultarle, á hablsr
con él y oírle leer lo último que habla eFcrito, porque
él consultaba con todos. Por e~te gabinete han pas11do Renán, que venia mucho, Taiuf', Lamartine, Be•
ranger, Th1ers, Edgar Quioet, todas las glcrias de la
Francia liberal y también la generación nueva. Nuee
trae reuniones quincen,des no eran ceremoniosu.
El carecla de ese orgulloso estiramiento insoporta ble en que suelen dar 11,e notabilid11deh¡ en vez de estar sP-paradoe los hombree de las mujeres, é,itas juu•
to al piano, aquellos rodeando al dueño de la casa en
sitio aparte, doude ¡:.udieran fumar y decir mil atro
cidadtie mientras las damas dei.trPzarlan al próximo,
hablando al mismo tiempo de modas, la conversación
era. aqui única y general. Cred que la separación de
sexos ha m11tado til esplritu en lu conversaciones....
No mucho tiempo d~spuée de casados, el Im~erio
quitó á mi e~poso loe dos recursos d -, gan,.rse nuestra vida. La cátedra de moral y de historia y el destino en los archlvo11; era la venganza de la reacción.
Yo, caballero. no tenia patrimonio ni dote, y fué ne
cesario reducirnos, salir de Paria y habitar cerea d,i
Nantes en un rincoocito Ignorado, una ca~ita con su
;ardln de cierto comerciante que, mu.v entusiasmad-&gt;
con albelgar al maestro no querlacobrarnos PI alqui ler. Ali! concluyó su Hütoria de la Rem;lución y e~crlbió algur.o d.e sus libros que tanto éxito han me•
recido.
-¿Ee cierto que vos, señora. habeis escrito El Pájaro. esa .obrita belllsima tan querida por las almn

Fig. 2.-Traje parisiense de calle.

1

Lectura para las damas

LA VIUDA DK MlCHELET
Todavla existe, retirada del bullicioso Paris y en
medio do loe recuerdos del maestro, que conserva como una sacerdotisa, en la misma habitación-santuario en que él habla pasado gran parte de eu vida.
Alli ha sido ahora visitada por Adolfo Brisson, que
nos refiere la interesante conversación que ambos
sostuvieron.
Madame Michelet ocupa en la calle de Aseas el mis•
mo piso que ya hablan hecho célebre las reuniones
quincenales intimas y amigables, donde rl'lunia su
marido á lo más selecto de los pensadores franceses
Todo conserva aún el aspecto anticuado, el glll!to
de aquel tiempo, y parece que el grande hombre v11
á presentarse de pronto entre aque1los cuadros, aquP
Hes muebles, é_poca Luis Felipe, y á sentarse en b
mesa de tr&amp;baJo.
La calle es silenciosa, la habitación retirada, como
viene á un artista ó un sabio; se respira alli el ambiente de una grandeza serena y el perfume de gra
tisimos y gloriosos recuerdos de un pasado que aún
tiene algo de presente.
En medio de este marco apareció la figura que más
lo embellece.
Ee admirable, dice el cronista parisiense, la semejanza ehtre el rostro de aquella mujer y el de Micht let. se·a esto obra de la naturaleza ó de cuidadoso
intento, de cierta coqueterla, ello es que los dos se
parecen.
Ella tienti los cabellos completamente blancos y no
los lleva trenzados, smo libres y flotar.tes al rededor de su cabf'za, formando loe bucles una especiA
de aureola _que contribuye á virilizar los rasgos de la
fisonomía. U4a expresión de bond.ad atempera al mismo tiempo este aspecto y harmoniza su conjunto.
La mirada es un tanto velada, la .boca tiene cierto.
expresión de melancolia eu11ndo no se dibuja en ella
una sonrisa. Madame Michelet es de origen meridional, y no ha perdido ni el acento ni el humor de su
país; cuando habla es grave y reposada, pero no sin
cierta agudeza, con sus toques de o-racioea ironJa.
Se ve que su belleza ha sido tan notab1e como nos refieren loe que la vieron en su esplendor y qua conserva la gracia y el encanto que siempre la rodearon.
-Dispensad.me-dijo al presentarse con los ojos
humedecidos por las lágrimas y sentándose en un diván -los preparativos de estas fiestas en honor de
mi esposo, me e_mocionan mucho ¡y despiertan en mi
tantos recuerdos! Me p ..rece que van á celebrarse de
nuevo sus funerales.
-Vengo, señora, á hablaros de él,
Enju,:ose la dama sus ojos, y durante largo rato la
conversación versó acerca del grande hombre. Expresábase la viuda con elocuencia y vivacidad ineomp_arables.
-Hace ya veinticuatro añoQ que le he perd:do, y
ni un momento dejo de tenerlo presente, vivl' con su
pensamiento, y todo me le recuerda ...•..Cuando nos

Definiciones.
¿~ué es un médico?
Un hombre que hace reir á la muerte.
¿Qué es un ebcribano\
Un hombre que tiene patente para ser
ereido.
¿~ué es un maestro de escuela?
Un hombre que, para ciertos gobiernos,
pertenece á la familia del camaleón.
;.Qué es un procurador?
Un hombre que está encargado de darle
fuego á la meena.
;.&lt;,¿ué es un banquero?
Un hombre destinado á recibir sonrisas
mientras n-o quiebre.
;.Qué es un comerciante?
Un hombre que tiene fijas las mlraó.ae en
las necesidades de loe demás.
;.Qué es un poeta?
Un hombre que no tiene una peseta en el
bolPillo y se cree más rico que Creso.
¿Qué ee un cochero de alquiler?
,
Uu hombre que le da "cuero" al caballo
~ que lo mantiene.
. ;.Qué es un cajista?
~
Un hombre lnsopo1 table cuando está. pidiende "material."
;.Qué 68 un barbero?
Un hombre que inspira gran confianza á
loe demás.
;.Que es un botic11rlo?
Un homi&gt;re que ha descubierto la piedra
filosofal.
¿Qué es un gacetillero?
Un hombre que tiene rabia
cuando no hay asunto de qué
tratar.

FJg. :i.-Grupo de sombreros.

::l!;LCA.LDO

FJg. 3.-Traje de calle. lJltlma novedad.
¡Qué recuerdos, caba'lerf', qué recuerdos! El año
que viene hará medio siglo que nos casamos. Ahl tengo sus cartas de novio; puede leerlas todo el mundo;
las lePréis vos:) a veis-añadió, al terminar la conversación, que iba tomando cierto tinte de tristeza;-ya.
vele que empezó para él Jo qne un di1&lt; habla llamado
el tiempo infinito. que estarla lejos de mi. ..... ¡Ah,
yo le temia t11nto como él. pero todo llega al fin! Diosas! lo quiere ..... .

Las desocupadas de Paris son las reinas de 111 coquetería; ella11 imponen la moda, ellas inventan la belleza.
Por eso una parisiense, muy preocupada en engañar al pobre mundo. ha eneo11trado una nueva aplicación de la geringullla Pravaz.
Se acabó ta morfinomania, pasó de moda la inyección del soporifero alcaloide, y hoy las el~ga1.1tee se
inyectan bajo la piel lol! má.s exquisitos perfumes que,
dan á las Evae del paraiso parisiense el aroma y la
falaz 11parienc:a de la rosa, de la violeta y de la tuberosa viviente.
Otra colaboradora de la belleza ha imaginado un
aparato para fabricar esos hoyitos coquetones y tentadores que tant11. gracia dan á una mejilln, esa hoyito que llamaba Heuri Reine en su Intermezzo la cuna
de Cupido.
Hay que sufrir para ser hermosa, como hay quepa•
decer pc,r ser fea.
Las antiguas cortesanas sabían ya lo mucho que
costaba el asegurarse todas las gracias y la primtra
que. por parecer la que no era, ee resignó á pone, se·
en la cara durnnte la noche la carnti fresca de ter•
nf'ra, liquella era una herolna.
Pero por muy advertidos que estemos sobre los es•
pedientes de la qulmica y vor muy dulce excepticirimA que pongamos en la celebración dtil milagro de·
la belleza; estas divulgaciones nos deeene11nta11 y 0011
hacen mirar con lástima todo aquello que debiérlimte
adorar.
Las pobres mujeres que hacen tantas maravíllAs.
que leen ansiosas la cuarta página de las revistas de
moda. que sufren mil privaciones por procurare" una
pomada ó un elixir, esas mujeres ee consideran recompensadas si consiguen un rasgo de belleza.
Una vez que han eoneeguido poner sus cabel1011 A,.
la moda, cuando han estudiado una sonrisa, estirado
una arruga y cuando han triturado deliciosamente ..1
artificio, entonces podrán considerarse diguae dó
cualquier mentecato ó de cualquier insolentti.
Pero en ese lote tan encantador no encontraremosc
ni una siquiera que se preocupe de lo má.1 esencial.
Cloé, hermosa y poeta, hacia su rostro bello; pero
no sus versos.
Las Cloé de hoy embellecen su cara, pero no hermosean su eorazón.

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1

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•

Una de las caractl'risticae de la moda actual es la
de ~d?ptar una multitud de fantasiae y no abandonar
casi nrnguna.
Por esta eerianos muy dificil decir algo de todo lo
qqe constituye la elf'gancia femenin1l.
Al lado de cosas 9ue datan de ayer. vemos otras
que son ya muy antiguas y que, biD embargo. sig11en
estando á la moda y son muy apreciadas.
Esto sucede, por f'jrmplo, con 1~ blusa que después
de tres años de existencia, cada vez se lleva'más.
Hácese mucho f'n seda ePcoePPa ó pekinada con
fruncidos y con canesú de difert'nte color.
'
En este caso la faldn será de pañetel;gero color azúl
porcelana ó zafiro unido.
Tam~ién _suelf'n adornarse las faldas y Jae blusas
con cut1 ó piqué blanco, sobre todo si se trata de una
blusa color rosa ó a;,úl. Las mangas se llevan estrech11s.
Con estas faldas se lleva el sombrero llamado cape)ine_ he~ho con paja de I~lia y con las alas un tanto
mchnadas por delante.
Las corbatas á. la ruoda no son tan o-randes como
e~an antes y parece haberse adoptado fa fria. coirece1ón del cuello y la corbata masculinos.
Se llevan mucho los eha 1ecoe bajo las elegantes chaquetas de sastre.
La forma del chaleco es Luis XVI y ee hacen de
seda con 1ayados verticales.
Estos chalecos sientan muy bien con toda clase de
faldas.

LA CIENCIA Y EL HOGil

Exoti8mol!!J parisien@les.

-~:,;J!rJ

FJg. 9-Toqueta friToliun.

Modas parisienses.

sensibles?

-No hice más que ser colaboradora, como en otras.
La idea, ciertamente, fué rola.
Habla él qued.ado muy fatigado al terminar la Historia. y sabiendo yo que no podia estar ocioso, bur,qué un trabajo sencillo que Je distrajera. Los pajaritos. que nos deleitaban cantando sobre nuestros árboles del jardín, me sugirieron la idea que le corr,uniqué: él escribla, yo aglomeraba loa materiales y
consultando obras de historia natural, anc,tando datos, ideas ....

239

Polio y Labit dicen dl'l caldo: No queremos perder
el tiempo en los debates que ha motivado til valor de
la carne hervida. pues tod.o el muudo reconoce hoy
que este deplorable modo de utilización de la carne
no resulta compensado por al valor del caldo, con sus
16 partes pOfo de materia orgánica no proteica. Esta- ~
mos conformes con ver en el caldo un peptógeno y
que en este sentido permite atiborrar los órganos digestivos con una gran cantidad de pan, pero fuera de ,
tista utilidad efectiva y real, conveniente para algu- tíl'liiA~~~
nos estómagos que necesitan semejante repleción, no
ofrete otra alguna dP verdadera importancia. Por ee- (
ta razón, sólo empleamos el caldo á titulo de estimu- ¿_
laute del estómago, de alimento de lujo que puede l'i
usarse útilmente 111 principio de las comidas y como
medio de abastecer la economía de cierta cantidad de
sales, principalmente del fo~fato de cal de las partes

os,as.

Nos llama la atención que eetoe ilustrados facultativos, omitan que el fosfato de cal de la11 partes oseas
es insoluble en el agua y que en caso de obtener un
fostato seria el que ee encutintra en la sangre, disuelto á favor del ácido carbónico, ó el que entra en la
composición de toda célula. Es verdad que el fosfato
de cal se elimina por las orinas, pero es al estado de
fosfato ácido ó monocálcico, que de las tres especies
de fosfatos de cal es el único soluble en el agua.

Fig. 6.-Traje de nanstí para calle.

PROCEDIMJENTO PARA CONOCER SI UN ARBOL
ESTÁ SANO Ó PODRIDO.

Fig. 4..-TraJe de paseo.
Fig. 7.-Sombrero polar.

Dice una revista técnica que á fin de evitar la11
disputas que á menudo B&lt;&gt;brevienen entre el vendedor
y el comprador. cuando el árbol vendido como sano
está podridol se recomienda el eiguienteproced.imiento: el vendeaor y el comprador, acoIX1pañados de tes•
tigos, se trasladan al bosque; uno de ellos aplicará
fuertemente el oido contra un extremo del tronco,
mientras el otro golpea en el extremo con la cabeza
de un clavo. Si el árbol es bueno, la persona que escucha en un extremo percibirá distintamente el golpe pegado en el otro; si, por el contrario, el árbol está averiado, el sonido no ee transmitirá por interceptarlo la podredumbre.

�•
1':L MUNDO
..1;:;898_,_
--------------------------~W:!!!.!:!!!2.------:----------Do~m!!!!;ln~,r~n.:,.,::18;.,::d::.:;•S:::•tr:::tl,::•m;:;;:b;;,r•_d;:;•

-"4~.

FIG, 4.-TRA.Jl!l D!I PABBO,

•

Ea de ronlard de satin azul obscuro, con gran aplt~ación a!t!n:1f:~~°aª u!:.
seda ornada de galones tn la falda. En Pl cuerpo\ a mu
id
uu
eleg~nte capE:llna alternadK con encaje blanco y igeros frunc os en
plastroncito que roJea el cuello.
FIO 5.-GRUPO DE SOMBREROS,

• Damos tru modPlos dfl los que se halJan mas en bog!' en la actu~lidad.
El prtn'lno es de paja de Francia con se~cilla aplica]1ón de mu ~e;~b1ld~Y~
lumas El ae~undo tiene unas hermosas alas de pa oma emp 1 d
:rados'amente. El tercero es de una admirable SPl!clllez. Dos plumas e avesuuz forman el frente, uniéndose en un broche ch:foné de raso.

TOMO JJ

MEXICO, SEPTIE1111RE 25 DE 1898

FIG. 6. -TRAJE Dlt NANSÚ PARA CALLE,

Es de una gran elegancia. Sobre un frente pliPeé A gra.ndf\f~i~~uesut~!
casacón bordado, cortado en áng1;1losyorl_addo, ast comdf~ d~ dos hefillas
hechas de finos fruncidos. Dos pns11Jas unt as por me
,
atan las alas de la casaca.
FJG ?.-SOMBRERO POLAR,

LAS FIESTAS DEL 16 DE SEPTIEMBRE

•

PªJb

Sombre"o para señorita de un aspecto muv parisiense En
azul, gu~necido de· alas azules de dos tonos, la una clara, la otrt dmb b~e s~ub~rle d:
dos plumas de avestruz igualmente Azul. La una aco&amp; a a so
. d
la falda, á la izquierda¡ la otra rJgida en medio del delantero, tiJa a eu un
enorme pliegue de aatin antiguo azulado.
FJG. 8,- SOMBRERO COLO}IBJNA,
SombrerC'I para señorita en psij11. de arroz blanca, levantado hacia adelante. Calota rodeada de una' corona de ros11.s blancas. Sobre la part¡ de la t¡tda levantada una pnloma blanca CU\'&amp; cllbMita toca los cabeJ os con coa
de pa 1·aiso bl~nco y pligue de moir b·l anco á la izquierda de la paloma, cerca
de los cabellos.
FIG 9.-TOQUE I A FRIVOLINA,

Toqueta de dama de efü1.d medlaoa, toda de tul negro drapeado Y levanta:
?A.
do, la izquierda con un manojo de jacinto!\ rosas de much?s toll:s, :~;mpa
~
ñados de un penacho de follajes surtidos. Un poco was hacia atr se I onea•
,id., d.o de tul malinas negro.
FIG, 10-TOILHE PARA CARRJJRAS.

Es de grRnadina azul, sobrn trasparente de ta fetén malva. L"- falda tallada
de unll sola piezll e~tá. ornada de tres grupos de pliegues bordados
El cuerpo y J;111 mangas esUn ornados de los mismos pliegues pero en diagonal El delantero del c&lt;1rpiño Be abre sobre un pequeño.plastrón b~rdadoi
Toqueta de paja ornada de plumas malvas y de t:.n fruncido d~ tafet n azu •
FIG.11 .-TRAJJ!I PARA. CARRUAJE.

Gran paca de sarga blanca redondeada delante y cerrada de Jado J!ºr tres
presillas muy simpleP. Gran ~uello redondo, oruado como los b_ordes e ~a
. pa de cinta de &amp;dda. Forro de surah de color. Sembrero canohér en p8Ja 8
trigo, ornado de rosas y de dos •las cambiantes

d.

Flg. 10.-Tollette para carreras.

.U..t,,;CALOG-0 HIGIENICO.

---

11Los periódicos hi,1,d.é nicos de Lóndres no cesan dt'I predicar al público que siga sus
laudables preceptos. Pua dieminuir cen una mitad/ 1 dicen. Ja mortalidad, bastaria con
observar
el siguiente decálogo higiénico:
O
I Limitar el consumo ád la. carnt,, proscribiendo por completo la de puerco.
2 ° Substituir el pan blanco de harinA. por el de harina de trigo molido con cá.scara.
Este precepto ha obtenido tanta aceptación, que al pa110 que va aumentando el desarro•
llo de la venta de pau de esta clast, i:1e puede dar por desterrada la coatumbre de comer
pan blanco.
3° Comer de postre mucha fruta madura, lo más recién cogida posible . .
4° No desayunarse con cllfA ni té puro, sino con cacao ó una ligera infusión de té.
5º Dará los niños, al levantaree. una taza de caldo de b.arina du avena bien cocida y
mezclada con leche hervida también, pues la lechH sin cocer es dificil de digerir y de
asimilara e con alimento,
,
6º Reducir A lo estrictamentft neceaario toda bebid&amp; alcohólica, y mejorar más aún,
(Uprimirla por completo si es posible.
7° DeanudHrse por completo al acostaree, quitándose cu&amp;ntRe prendas se han llevado
puestas durante el dla, volverlas al revéd y sacudirhts y colgarlas.
8º Quitarse, Hl levKntKrse, la ropa con que se ha dormfdo, volviéndola también &amp;l
revés y colgándola cerca ae una ventana abierta.
!:Jº Lavarse todos los diaa, tii no es posible bañarse con agua fria ó templada, frotándose con un cepillo ó eilponj11. y jabón ordinario.
10º No dejar de abrir la vent&amp;Ull del cuarto de dormir.
Asi como el pan moreno ha sfdo recibido con favor increlble, IR. supresión de las bebidas alcohólicas y carne de puereo encuentran viva resistencia, porque contraria hábi•
toe a::raigados desde muy antiguo é intereses que saldrían perjudicados con la reforma.

l

Nuestros Grabados.
FIG. 1 -TRAJB DE OTOÑO.

Este traje muestra ya las fautasias reinames que li, moda nos promete p11ra la estación que se inicia, Ed de Ascosés de seda, sin tramos de colores, alterna&lt;10 con bandas
blanctts, que bord'.Jo ht faJda y ascienden por ella forméndole una elegante alR y que en
el jaquet, muy ajustado, forman sencillos galones y dos especies dejuck~ys en las mangu. Cuello americano. Corbata de muselina de seda obscura.
FIG 2 -TRAJE PARrSIENSE DB CALLE.
Es de tafetán clRYel, con .. plicaclón completa de bloeda blanca en bandas y dibujos,
dejando en el frente de IR blda un elegante t11.blero sin bandas, de mucho gusto. Cuerpo•
blusa abierto sobre un plfssé de mus6hna de seda lleno de fruncidos en b1u.. das horizon•
tales y mosn.ando un ptastronclto ligenmente pli88é.

CW!a del Sr. de Teresa, en la esquina de lllercaderes.-La A.-eulda de Plateros.

FIO. 3-T~AJB DB CALLE, ÓLTill'A NOVBOAD,

Es de satln hoja 11eca con plena aplicación de punto de Venecia dibujado de bandas
y rosetones. Cuerpo-blusa abierto aobre un eleganteruchede muselina de seda blanca
avolantad&amp;.

Flg. JJ.-Trale para carruaje.

•

NUMERO 13

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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1

FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�F,L MUNDO

202

LASEMANA
Desde que Pascal escribió su definición del talento, es muy fácil comprender el éxito de los la•
boriosos.
Nada más merecido que ese ascenso triunfal de
los artistas de la Compañía de Opera,-artistas
podemos llamarlos ya, parn hacerles justicia,que han adquirido una reputación con las cuatn,
de «La Vida de Bohemia. ~
·
Irreproch11 blesi' Tanto así no; pero nadie Je,;
negará una fuerza artí~tica c11paz de la interpretación mi\s pl11usible dentro de ~us medios. El público y la prensa han s1&lt;lo exigentes;querían que
la obra de Puccini sath-faciese en su- 11ueva pre•
sentación, no como mera reminiscencia de impresiones vivas aún, y los artistas han hecho más que
agradar, han obtenido ovacio,H'S.
No podía cerrar mejor la temporada. Los aplausos del jueves prometen la creación definitiva de
un núcleo ar1fatico. Los que ayer triunfal'on llevan alientos para seguir una ruta que ya no tiene
obstáculos, porque todos les dicen: ¡adelante!

"""'

Estoy por decir que l\Iürger reconocería acaso
la Bohemia que él vivió, en la que hicieron Torres Ovando (un Colline qué me ha simpatizado
extraordinariamente) y sus tres compañeros de
fingidos infortunios y de triunfos reales.
El oro de los escudos de Schaunard suena alegremente en las cartas que t&gt;Scribía á sus íntimos
d novelístl\ bohemio, cada vez que llamaba á su
puerta la fortuna. Han pasado i\ mi vista 1:ntre
otras, ésta que escribió á León Noel con motivo
de un epital11miJ dirigido á la hija del Czar y
que 'rolstoi hizo pagar espléndidamento á Mürger:
«Caríssimo! Decididamente, Eva hizo muy bien
en comerse la m11nzana y Voltaire acierta cuando
dice que todo está bien como está.
Creo que no suprimiría ni una jota á este axioma aún cuando lo tuvieFa delante de los ojos.
Me preguntarás á donde co11duce este exordio.
Pues .... naturalmente conduce á una couclusión m~gnítica, amigo mío, á un final dorado.
Jt'igúrate que si no te envío esta carta con un
mensajero de librea, es sólo porque vives muy
cerca,-treinta leg11as!-no valdría la pena; por
lo demas, mis recursos lo permiten, nado en un
río de oro, en un océano de monedas de cincuenta céntimos. Es una lluvia, una verdadera lluvia
de bustos de mon11rcas y de reinas de todos lo~
países y de todos ~os perfiles; me lavo las manos
en el Pactolo y .... con jabón de almendras.
Tengo guantes multicolores, levitas idem y pantalones itou. Lo;i poetas mienten cuando afirman
que la vida es sombría y triste. Es que no la co11ocen esos gemidores de misere-nobis; ni aún sospechan la existencia de una multitud de voluptuosidades que saboreo en estos momentos; no
han comprendido jamás todo el placer con que
nos regala un cochero de fiacre que pide uoa pro.
pina; ignoran que hay perfumes exquisitos en un
cigarro h.tbano y resplandores en la bugía del
sol y armonías en el rechinido de unos Z.ipatos
nuevos y charolado:;. Y bien, todo esto lo siento
' oigo.
.
'
l o veo, .o
No me reconocerías si me vieras. Aquel flamenco burdo que era yo ha desaparecido, se ha
hecho polvo. con su vieja levita y sus botas claveteadaf. lía mue1·to biLho para resucitai· f énix.
¡Qué hermoso verso latino se haría con esa metemsícosis, estoy seguro!
Juzga de mi júbilo cuando recibí la descomunal noticia; temblé desde mi d"ifunta cor baca hasta mis clifuntos zapatos. Corrí á cobrar el giro
en casa de Rosclíild; de ahí á la librerfo; luego á
ver al sastre; en seguida al restaurant; después
al teatro y al café, y por último volví á mi casa,
hundiéndome entre sábanas nuevas y una atmósfera perfumada para soñar que era Emperador
.Marroquí y que iba á casarme con la Tesorería
del Banco de Francia. Esta es mi existencia.,
~

Y era la de todos aquellos jóvenes que daban
espera11zas, realizAndolas á veces; pero que por
abandono y timidez, por ignorancia de la vida
práctica, creínn que la creación -de la ebra artística es el fin de la tarea y se sentaban imaginando que la admiración pública y la fortmiá vendrían á busca1·1o·s · escalando la vehtana de su
bohardilla.

Tloml111t"o 11 dfl 8Pptl11mbre de 1898

contra el mismo gobierno francés que sancionóla sentencia, sin que el público se hubiera enterado de fas pruebas matenides del proceso. Acababa.
de recibir el célebre liter11to francés rudo golpeen su segundo proce:;o, cuando un incidente inesperado viene á exitltar los ánimos, á agitar los~spíritus, !\ sembrar dudas por todas partes y á
hacer que el asunto Dreyfus reviva en todo su
interés y sacuda el suelo ruismo de la F rancia.
Absuelto d conde d ll Esterhazy por un consejo de investigiwión que no pudo encontrar, en su.
~
conducta como militar y en sus procedimientos
A la vez que un militarismo ruinoso y agresi- como acusador del capitán Dreyfus, nada censuvo provoca en el antiguo continente la tentati\·a r11 blti ni que pudiera caer bajo la acción penal,.
de aesarme, iniciada por Nicolás II, México apren- se averigua. que uno d-, los documentos presentade en la modesta y fecunda l-abor de cuatro lus- tados como pieza de couvicción y que sírviaron
tros, á cime11tar democráticamente en la concor- para opoutr~e á todGI, rt:visión en el vieJo procese&gt;,
Ha bvspechoso de folisifwación; se procede al
dia del iudustrfalisruo la estabilidad social.
El plantel militar y técai~o de Chapultepec anei'lo del teniente coronel Henry, uno de los.
forma el tipo del soJda&lt;lo liberal que conti11úa la acusadores ruás ttnact-s dt:l infeliz· judío; el protradición •!e nuestros nérocs, militares por patrio- cesado confiesa su delitl•; declara yue esa carta
había sido falí,ificada por él, llfirma que la pretismo y ciudadanos por instinto.
La ( ducación práctica inspirada en el amor seutó porque teniendo en 1:,u co11ciencia ia con vicdel progreso, lleva á nuestros jóvenes cadetes á ción inquebrantable de que Dreyfusno es inocenla comunidad de aspiraciones con el pueblo; no te, para que no se int1:ntara la revisión de su ,propretenderán jamás repudi,,r la libertad porque ctso, ofrecía aquel documento que calmaría la
saben amarla y han sentido sus divinos entu- inquietud de los esrírítus y 11callaria los clamoresde los que abogan en favor del traidor declaradosiasmos.
Robustecen su espíritu en una religión,-ladel por tribunal competente.
Después de esas mauifestaciones, atendiendo, sepatriotismo heroico que cubren con su follaje los
gún se dice, á consejus venidos de sus superiocentenarios ahuehuetes.
res, después de haolar l11rgame11te con un emplea~
do del l\1i11isterio de la Guerra en el departamen•
La diafanidad de nuestro cielo se ha opacado to de Estado Mayor, cuando se queda aislado,
en estos días grist:s. Estas nieblas son parisien- solo con su conciencia, en la tristeza y el retirose:;, decía ayer un lagartijo impúbero que habla de Ja celd11 que se le había seflalado en la prisustituyendo lar cou una·g que él juzga del me- sión del Monte Valeriano, con pulso firme y
usando una navaja de barba, se degüella dejando,
jor tono en un ciudadano de Cosmópolis.
Esag impertinente sugiere reflexiones útiles, y aos cartas diligidas á sus antigm,s jefes.
entre otra1:1 esta que recomiendo i\ los que tienen
que sufrir retardo cuando pasan por la Avenida
***
de San Francisco: la oportunidad y conveniencia
Digno de notarse es el nuevo giro que toma un
de un ukase que disperse las parvadas de ociusos
asunto,
que por tanto tiempo ha ruanteuido en
que instllla11 sus inútiles perso11as «desde hr estensión
el es¡íritu público. de la República franquina de la Sorpresa hasta la puerta del Jockey
cesa. La _boca del teniente coronel Henry, sellaClub.»
Oh! si el feminismo imperara en México. cuán- da par11. s1empr~ por la mano del suicida; su inesto tiempo ha que los stñores lagartijos buscarían perada resolución en el momento en que más se.
tmpleo á su a1.:tividad en o:ras tareas menos per- necesitaba su palabra; un momento de debilidad
judiciales para las damas, que la fácil elabo- ó acaso de supremo heroísmo, en un oficial de es:
ración de e:;a and1rnada de ruadrigales tontos que te temple, que por varios afios había sostenidooyen al paso todas 111.s que tuvieron la desg1·acia con lirmeza su actitud, que había Jevant1.&gt;do la
voz contra Emilio Zola en la deshecha tormenta
de nacer hermosas.
que provocó su proceso, que acusó de infidencia al coronel Picquart, y después de las sesionesU_na asociación de profesores se propone or- del tribunal, fué al campo del hOll\Jr con BU acugamzar conferencias científicas para vulgarizar s11do, en el cual lance rusultó herido de cierta gralos e~•-10cimientos más útiles, y podría decirse vedad; un hombre que ha resistido con c:1tereza
todo el oleaje de la campaiia_que se dice semítitamb1en, los m~s olvidados generalmente.
ca
en favur de Dreyfu~: es couvieto de falsedad
Hay en lo.s países latinos cierta tendencia á
desp1:eciar precisamente las nociones que más se no queda tiempo para echarle en carll su falta d¿
relacionan con nuestras necesidades. Parece co- probidad en un asunto de esta trascendencia, y
mo que deslustran las ciencias útiles y que un para. zanjar todas las dificuaades, para evadí!."
contacto directo con la realidad es de mal tono. todos los compromisos, acaso para acallar los gri¿No hau perseguido en Francia á un literato tos de su conciencia acusadora, corta por propia
pon¡ue pretendía desacreditar falsedades y pa- mano el hilo de su existencia, y arroja á ias multraiias? Y otro escritor que organizó una campa- titudes hambrientas de informac~ón, lanza á los.
ña contra la enseñanza clásica en nombre de la que piden justicia, á los que reclaman revindiciencia y en favor de las lenguas modernas en cación del derecho, un cadáver palpitante marcanombre de la utilidad, ha sufrido todas las iras do con el estigma del suicida.
del vulgo literario.
*
Afortunadamente aquí no somos tan lrrtinos y
**
el buen sentido ha impuesto una instrucción me¿Se habrá hecho justicia Henry considerAndo1e.
nos decorativa.
culpable? ó solamente se habrá sacrificado en aras
Dick.
del sigilo profesional, por guardar secretos de su~
superiores, que á nadie, ni a.sus jueces debía revelar? Quién sabe! pero los resultados no se han hecho
esperar. El general Boisdeffre, jefe del Estado Mayor del ejército francés, ha renunciado su alto puesRESUMEN.- Otra vez el asunto Dreyfus. -Las re,·ela- to; el general Gonse, sub- jefe en ese departamenclones de lltmry.-.Kl secreto de un suicidio - Rell- to, ha presentado también su dimisión· largas,y
ros y dimisiones - El ferm~nto de nue,·as agltaclones. - Ln revisión del proceso. - La actitud del Go- reftidas conferencias se han celebrado ~n el senobierno. -Luz y J ustlcla. - Matanzas en Candi a - Otra del gabinete; el presidente Brissón se ha inclinav•z la cuestión de Creta. - Intervención inglesa.- do del lado de los que piden la revisión del proTemores de 1111 confllcto.-El desarme general.-Las ceso; todos los demás ministros se han adherido
:dells del Czar.-La prensa francesa y la pre~sa ale• de buen grado á est11, opinión, y sólo l\I. Cavaigmana. - Siempre Alsacla y Lorena. - El nudo gor&lt;lian~c, ~i,_libtro de la Guerra, firme en sus antiguas
uo.-Dreyfus y la guerra. - Conclusión.
convicc1cnes, consecuente con las declarac~ones
Acababa de ser condenado Emilio Zola, por pe- que hizo ante la C¡í.mara de representantes en el
dir en términos violentos en su tremendo J ' acusse! pasado julio, inquebrantable en su creencia de.
-la revisión del proceso de Drey rus, lanzando acu- considerar á Drey!us merecidamente condenado
_saciones terribles contra el consejo de guerra ha opuesto ruda resistencia á sus colegas; y cuan:
que había condenado poi· traidor al desterra!lo do v1ó levantarse la opinión pública en su contra
de lll Isla del Diablo, cuntrn los altos dignatarios cuando se vió a1-ro!lado por la decisión de su;
del ejército que habían org1rnizado ese consejo, y compañeros de gabinete, cuando vió que la prenVivían como al margen de la sociedad, en el
aislamiento y la inercia.
Petrificados en el iirte tomaban en toJ.a su
exactitud literlll los símbolos del ditirambo académico, que corona la frente de los poetas.
Quién hablaba así de los bohemios? Uno de
ellos que ha dicho: «Para esos cándid.:is, el arte
consiste en divinizarse mutuamente y tenderse á
lo largo mientras lleg a la hora de que los pedestales surjan b11jo sus pies» .. . .

"""'

nomln¡ro 11 ile Reptiembre de 1898
sa hacía un cuarto de conversión, poniéndose del
lado de los revisionistas, cuando vió su im potencia para llevar al seno del gc.bierno responsable
sus ideas sobre lo impolítico del paso que se meditaba, presentó su dimisión, huyó de la tormenta y se retiró tranquiiamente á esperar los acontecimientos.

203

F.L MUNTlO.

contra los factores de estos c1 ímene3 tnauditos
que 11e cometen en territorio europeo.
Como embriagados con sus tri011fos sobre los
griegos, quietos se habfan quedado los súbditos
del Sultán por más de un añ0; ni una palubra se
hablaba de sus crueldades, ni una nota. se recibía
de sussangrientas hazañas, hasta hoy en que, turbando la paz general, se dejan escuchar bU-! ru•
gidos de hienas hambrientas, y sus alaridos de
salv11jes. Las matanzas de Candí-t y la muerte de
algunos oficiales ingleses reclaman una pn uta y
activa intervención. Volverá á hablarse de la autonomía de Creta, los gabinetes europeos volverán á discutir los asuntos turcos, y se presentarán
otra vez candidatos para el gobiJrno de la isla.
Pero no parece tan liso y 111:1110 este camino: oosible es que el incidente dé ocasión il que la Gran
Bretaña, siempre dispuesta á nuev11s aventuras,
tome á su c11rgo la revindicacióu de los creteuses,
y punga á su ampar0 111. revuelta isla que en
tiempos pasados condujo al sacrificio al reino de
los helenos. Posible es yue, sin esperar 1·xtrail.as
autorizaciones proceda el gobierno de Londres
por su propia cuenta y bill contar con la cooperación
de las otras Potenci11s; pero también es posible
que el Imperio otolllano ensoberbecido con sus
triunfos recientes, ufano con sus fáciles victorias de Tesaha, orgulloso
de hllb&lt;:r logradocon suastuciaromper el concierto europeo que ma4uina b11 contra él, oponga su veto
á esa i11tervención y quiera rechazar la fuerza con la fuerza, pretendiendo asentar la 11ueva idea de que
ya no es el hombre enfermo de Eu~
ropa, de que se basta A sí mismo
para acudir á las necesidades de
rns ~úbditos, y de que no m cesita
ya de auxilios txtraños pua sc.focar motines y vencer rebeliones, siqu:era sea ahogá11dolos en torren.es de s11n~re.
Y el problema oriental, que parecill resuelto ú olvidado, volvtrá á
estar á discusión y figurar en la orden del dia y entre los asuntos que
ha de resolver la próxima twnferencia in~ernacional de l'etersburgo.

***
¡Cuánta s revelaciones se esperan, hoy que el
cable nos comunica que está decidida la revisión
del famoso p::oceso! C'uAntas sorpresas nos aguardan, si llegan ft descubrirse los secretos que basta
hoy permanecen ocultos, los misterios que quedan gu11rdados, los nrcanos que se esconden en la
sombra! Luz. mucha luz! gritan los que quieren
ver claro en el asuntn; justicia, siempre justicia!
reclama la Sr11. Dreyfus, que llspira á la rehabilitación de su esposo. Justicia! dicen también alSr. General Juan Villegas,
gunos jefes del Pjército que rechazan indi,,.nados
0
Director del Colegto Militar.
toda sospecha contra la institución, en la que se
:;ipoya la República, en la que tiene sus legítimas
esperanz11s el pueblo, en quien confía el país su:1 el seno mismo de la Europa, y aéarn tenga
más sagrados inter: ses.
sus graves consecuencias. Accidental ó delibera,
Y la revisión se hará, y se abrirá de nuevo el &lt;lamente, un tiro lanzado por un sol&lt;lado ingl ésjuicio público y aparecerá otra vez ante las que hacia centinela en su cuartel de Candfa, ha
;.bsortas multitudes, la figura dantesca de Alfre- sido la chispa que encendió la hoguera y calcina
do Dreyfus, que ha recibido en su
cara las injurias del populacho, que
presenció su degradacjón con la
frente humillada y los ojos inundados de lágrimas, que partió para su
destierro con hondas amarguras en
su corazón, lltvando tal vez en su
alma la certidumbre de su inocencia; que ha permanecido cuatro alios
en el lugar de su martirio, esperando, esperando á que algún día so
Je hiciera. justicia, sin acudir, C')mo
Henry, al expediente dP.l suicidio en
cuyas ondas negras no quizo arrojarse.
Vendrá también Zola de su des•
t ierrovoluntario; y acaso puena verse entonces, que las muchedumbres
que pedían su muerte y lo ensuciaban con el dicterio y lo salpicaban
con el fango de la injuria y con el
lodo de la diatriba, lo reciban en
medio de aclamaciones frenéticas,
***
porque al fin su palabra ha prevaPoco á poco se va sabiendo por
lecido por encima de las pasiones,
lo que publica la pre¡¡sa europea, la
por encima de los odios, por encima
disposición en que se hallan las nade los intereses. Tal vez con térmiciones
de la monárquica Europa, en
nos violentos y con frases duras se
Colegio militar en Chapultepec. - Instrucci6n de artillería.
cuanto se refiere á las ideas del
presentó ante la opinión públice y
Czar. Francia, que parece la más inse concitó las iras de sus acusados;
pero en el fondo, su reclamación ha sido oída, su con sus rojas lenguas de fuego la sacudida tierra teresada, guarda una prudente reserva y sólo se
solicitud o bseq uia&lt;la y puede estar tr.anquil-0, por- de Cret3. Los mahometanos i;e han lanzado á la -&amp;ah.e por la voz de sus diarios, que cree indisrenque después de tantas persecuciones, no han sido matanza y al pil111je contra los cristianos; los sol- sable para proceder al desarme, según las aspiradados del Sultán han permanecido impasibles, ó ciones dl'l pueblofraneés, que antes se resuelva la
estériles sus esfuerzos.
no han tenido fuerzas para sofocar el motín, la suerte y los destinos futuros de Alsacia y de Lopatria de Minos se ha empapado otra vez con la rena.
*
**
sangre de sus hijos, los soldados ingleses han te.
."~o valia la pena,--dice un diario en su paEn los momentos en que es objeto de discusión nido que defenderse, y los buques anclados en la
triótico
desencanto-no valia la pena haber abierbahía
han
bombardeado
la
ciudad
para
restablela filantrópica iniciativa del Czar de Rusia, para
definir los medios positivos de un desarme ge- cer el orden. Más de dos mil cadáveres en las ca- to nuestros brazos á Rusia y nuestro corazón, haneral y lograr la paz sobre la tierra, un inci• lles de la ciudad y en los campos vecinos claman berle propotcionado nuestros ahorros y confiado
dente inesperado viene á encender la guerra en venganza al cielo y piden justicia Alas potencias, en su grandeza, para que hoy nos obligue á re-

Politira &lt;5.en.erttl.

Col&lt;&gt;gio militar en Cha1mltepec. - Clase de esgrima.

Colegio militar en Chapultepec.-Dormitorlo.

�•
Domingo 11 de Septiembre de 1898
ELMU:'JDO

_ __
n_o,;;;min~g~o;..;;;ll;;..,;;.de;;.;;;8;;;,epr,;,;t;;;ie:;;;m;;;:b~r;;e;,.;d;;;;e;,;1~898~====--=========,,...:,;'.L~,:;;M~UND~,;,;0;:;...=~===~=~~~~----=========~~º5

::r~~~i~:

Sería de ver que, después .de la !nteli~;n:::íc~~~::Sl
~!~
tuas concesiones e~ la cuestión ~hmafl.f se hap conjurado todo temor
intereses entre Rusia y la Gran reta '
.
Francia en el mode conflicto, estallara la guerr: efi!;a~:::n;:Jnciarse 1a' autonomía
mento m~nos esperado y cua~ ~l de una vez la eterna manzana de
de Alsac1a--Lorena, para amqu1 ar
la discordia.
X. X. X.
8 de Septiembre .de-189.8.

COLEGIO MILITAR
.
--b!mente e1 Colegio Militar en
Con motivo·de la c6remoma que c_ele ra anua defepsa de la Patria, publíhonor de los alumnos muertos her~icamente ~~ntel tan simpático al publico
camos hoy algunos grablaSdoñs replativ_°cte!t~ª~f1a República una especial pro•
mexicano y que debe a e or !es1
·
tección. ·
. st. . . d
"Escuela de Cad1&gt;tes" sienEl año de 1824 se decretó la m it~ic~on
Gne~eral V•ctoria y Mini~tro de
do á la sazón President~ de la Repub hca el. en Perot·e la nue\·a escuela
la Guer:-a el General M1er y Terán. 1neta ose
d
11
bajo la Dirección d~l Coronel ~o,é M. Co~tés ?:di~fci~·
de Betlemitas huta
A poco pasó á México el Colegio, ocur-!1 o e
el año d!l ld833, eB q1~ 1si79:;t::/efª;.1¡an~~f\n Chapultepec. J;,a _ocupación
ue1 ano e 43 a1
. ,r
•
tif'
del establec1m1ento y por
americana destruyó ó extravió los ut1les c1e~ icos al del pais quedó claueste motivo y ot~OS relacionados :¡on¡el d:r~g~~~~:raüo reanudó SUB tareas,
surado el Colegio hasta que en u~.o
d "dió que volviese á Cha•
ocupando San Lúcas por algunos meses mientras se eci
9
pult~pec lo que se efectuó el año de. ltl4 •
0 e a gloriosa el ColeYa durante la invasión norte:americana había escnto !~!~o~ {1gunos de los cuagio Militar, ofreciendo á la patria Ia sangre pura d! :!~riflcio qu~ ¡08 hizo inmortales.
lee, muertos en el camp_o de. bat!'-11a, ~onsumaron u
BI
atacó la plaza de MéEl año de l85j el distmgui~o Jef_e hberal Don Mlgu~l
aneo im erdonable desaca1
xico defendida por los re11:cc onarios, los cuale~ cGe~~erd: s:n cEsme fuera cubier•
g::;r~tfüt~~~E~:~sd~e~fstie~on
bizarria _el empuje de las faer-

f

,..
Colegio militar en Chapultepec.-Clase de artillería.
nunciar para siempre á lo ·que ha sido el objeto de nuestrvs anhelos Y
el fin de todas nuestras labores."
"Para llegar A esta solución-dice otro periódico-no necesitabamos
haber ido á San Petersburgo."
·
Y sir. embargo, nótase en general, un tono moderado en la prensa
francesa, en que se trata de alhagar al imperio moscovita. No quieren ~e
ningún modo rechazar precipitadamente y, sin maduro exámen_y sin
pesar todas las condiciones políticas que abarca el gran pensamiento,
que encierra li&gt; noble iniciativa del emperador Nicolás II.
.
Entre tanto los órganos de la opinión en los dominios de Guillermo
II casi se ufanan y se deshacen en alabanzas por la nota del Czar. Alg~no, cuando más, lamenta que no haya sido el poderoso Hohenzollern quien lanz11ra al mundo esa idea, que por lo grandiosa merecía
haberbrotado en el cerebro del Kaiser.
Pero no llega su entusiasmo al extremo de aceptar sin restricciones la
iniciativa Moscovita. "No podremos renunciar A nuestros arm11mentos;
permaneceremos de guardia al pié de nuestras fortalezas, mientras
Francia no convierta sus armas en rejas de 11rado." Así se expresa un
periódico que se dice inspirado en fut:ntes oficiales; y cuando se analizan las pala9ras del mismo Emper11dor pronunciadas recienteme en un
banquete de agricultores de Westfalia, se comprende que el nudo gor•
diano en la cuestión de la paz, que el gran escollo que ha de encon•
trarse en el desarme general, será la cuestión de fronteras entre Francia y Alemania.

:~ t~:~t~~a:o:i~t

ª!~:

Casi todas las casas están edificadas sobre estacas, por lo que suele decirse
que la clu&lt;1ad de Amsterdam, vuelta del revés, presentarla el aspecto de un
gran bosque sin hojas y sin ramas, y casi todos los canales están flanqueados
por dos anchas aceras y dos largas filas de tilos
Esta regularidad de ~orma, m11diante la cual puede extenderse la vista por
todas partes, ~a á la cmdad un aspecto maravillosamente grandioso. Al volver cada ~squma, se ven en la nueva dirección, tres, cuatro, hasta seis puen.
tes le~ad1zos. unos alzados, otros bajos, otros en movimiento, que ofrecen
á la vista una fuga de puertaa y una confusión inexplicable de maderos y
cadenas, que á cualquiera le hacen pensar que Amsterdam se compone de
barrios enemigos fortificados uoos contra otros. Los canales grandes como
ríos, forman aquí y allá vueltas y remansos espaciosos á los que se da vuelta
pasando por una sucesión de puentes unidos los unos con los otros De todas
las encrucijadas se ven _pe~spectivas lejanas de otros puentes: de otros
canales, de buques, de ed1flc1os velados por una ligera niebla, que hace pa•
recer mayor la lontananza.
Las casas, casi todas altísimas, respecto á laR de las demás ciudada., holandesas, negras, con las ve11tanas y las puertas contorneadas de blanco,con fa.
chadas de puntos y en escalones, ad(¡rnadas de bajos relieves que representan urnas flo~es y anim11!es; están casi protegidas por la parte de delante, por colummtas. balaustradas, cadenas, b&gt;1rras de hierro y separadas
unaa de otras porunamurallita y dentro de estas fortalezas avanzadab quti
o_cupan gran parte de la calle, hay veladores, macetas, sillones, sll1as, carrt&gt;•
tillas, cestas, r~stos de muebles viejos, así es que, mirando la calle desde una
de sus extremidades, parece que los habitantes de las casas han convenido
en echarlo todo fuera y tenerlo amontonado. Muchísimas casas tienen un
piso más bajo que·el nivel dela calle, al que se baja por una escalerilla de madera ó de piedra; y en aquel espacio entre la calle y los muros, hay más
macetas de fwre~,mercaLclas puestas á la venta, gente que trabaja una vida
confusa y obscura que bulle al pié del transeunte
'
Las calles principales ofrecen un espectáculo único en el mundo. Los cana•
les están cubiertos de buques y de gabarras, y en las calles laterales se ven
á un lado 1!10nto~es de barricas, de sacos, de c11jas y de fardos; al otro una hilera de luJosas tiendas. Aqui hormiguea la gente bien vestida las señora11
las criadas, los merca~eres ambulantes, los tenderos; allá el puebio rudo y vá'.
gabundo de los m~rmeros_ y barqueros, con sus mujeres y sus hijos. A la
derecha se oye el vivo cuchicheo de los ciudadanos, á la izquierda los gritos
agudos y lentos de 1!1- gente de mar. En un lado se sientA el' perfume de lu
flores y el olor apetitoso de las fondas: en el otro el hedor del alquitrán y el
humo de las pobres cocinas de los barcos de vela. Aqul se alza un puentti
levadizo para dar paso á un buque, allá se amontona la gente para pasar

*

*

Colegio militar en Chapnltepec.-Clase de mecánl~a.

Colegio militar en Chapultepec.-lJn c-.irso de matemáticas.
zas liberales que atacaron el punto y no volvieron ni un i~s~ante la espalda, por más
que fuera cruel y bárbaro obli_garlos á pelear en ~uerra c1lv1l. 1861 baJ·o la dirección
En 1860 se clausuró el Colegio para volver á abnr sus au as en
de Don José Justo Alvarez.
- d 1863 al de 1869 es•
Durante el erlodo de disturbios comprendido entre los anos e
.
tuvo eerrado ~l Colegio Militar y el mes de ~nero del últimot a~o e~~iCat~~~as;::~
organizó de nuevo acupando durante tre¡; meses el conven o e • an
.
pasar en segu'da ai Ex:-Arzobispado de Tacubaya.
.
ó 1C 1 gio
El año de 1882, siendo el Director General Don Sóstenes Roc~a,. maugur e hºa. eha•
Militar el edificio que hoy ocupa en Chapulte¡&gt;ec. _Durante los ult1mos años n_on
como
bido interrupción en las meJoras con que el Gobierno hace progresar tan. u 1
simpático plantel.
·é
bli
Et director actual, General Don Juan Villegas, cu_yoretrato tamb1fl 1¡u8 :
camos, es un militar facultativo, que consagra su ..-ida con amor _Y a
tenimiento y progresos de un Colegio que ho~ra al pals Yª! gobierno !ª1:1 0
por la instrucción técnica que en él recibe la Juventud laboriosa Y ené.gtc!lque ¡0 integra, como por la moralidad, disciplina y pundonor que caracterizan á sus alumnos.

8

ºf

-------~---------

.AMST.ERD.AM.
L! CIUDAD EN DONDE FUE C9RONA.DA. L! REINA DE HOLANDA

Colegio militar

en Chapultepec.- Clase de Qutmlca.

ob~ervada; iglesias para los luteranos de la co1•fesión de Augaburg·o, observada con
latitud; para los mtmuonitos, para los walones, para los inglebtil! episcopales, para los
i11gleH:11 presbiterianos, para los católicos, para los cismáticos griegos: y cada uno
de t' ► t s templos alza al cielo una torre que, arece hecha para veucn á las demás en
originalidad y rareza. Lo que dice Víctor Hugo de los iHquitectos flamencos que fabricaron campanarios poni,.ndo una ens11lad, ra boca abajo bObre un birrete de iuez,
un azucarl'ro eobre la en¡¡alad,ra. una botella sobre el azucarero y otro chisme
sobre la bot1-lla, puede referirse en parte á los campanarios de Ameterdam. Algunos
están fo:mados de kioscos ó templetes superpuestos; otros de mu chas torre cillas que
parecen sac,.das más de dentro de las ot. as, de modo qut: dando uo golpe á la más alta. todo el campanario d, be embutirse C(JlliO un anteojo, otros son sutiles
como minaretes, casi entnamente construidos de nierro, adornados, dorados,
calados, trasparentes; otros coronados de medio arriba de balau. tr..ida!l, terrados, arcos y columnas; casi todos remataaos por un globo ó una corona
de hi~rro d-e forma de ct:bolla, qu ... sostiene á su vez una b?la y ésta un
hasta-bandna, sobre la que suele haber aún cualquier objeto, que acaso tam•
poco 11s el último, lo milnno que la&amp; torrecillas que hacen los uiños, superpo•
niendo te,do lo que tienen á mano.
* -

**

Será una exageración, pero hay quienes afirmen entre los persona•
jes de influencia de Francia, que el embrollo Dreyfus, que. acaba de
entrar en una nueva fase, puede dar ocas~ón Aun rompimiento entre las
dos aborrecidas rivales. Siempre se ha dicho por lo bajo y se ha mur·murado entre 103 b 1stidores políticos,• que la traición atribuida A
Dreyfus y por la cual sufre los martirios del destierro, del aislamieuto y de la soledad; por la cual está todavía marcado con el estigma
candente de la reprobación general, había sido por revelar secretos á
los agentes de Alemania. Si el Gabinete que preside M. Briisón está
resuelto A rasgar todos los misterios del proceso, y á. abrir puerta franca á todas las declaraciones que hasta ahora se han callado en nombre
del secreto profesional de los funcionarios del Estado, no sería difícil
que surgieran graves complicaciones, que no podrían conjárar .n_i las
·palabras del apóstol que predica la paz desde San Petersburgo, m las
amonestaciones del Santo Padre que pide la concordia desde el Vaticano.
y sería de ver que, por extrafio modo y en virtud de agitaciones
interiores que .3acuden al pueblo francés, estallara la temida conflagración que ha tratado de evitar Nicol:ls II con su nota de paz y de concordia.

Colegio militar en Chapnltepec.-C,Uedra de física.

El primer efecto que produce e~ta ciudad, ap~nas se ~an recorrido algu·
nas calles, es dificil de manifestar. Parece ~na ctudad mme1_1sa y de~ordenada; Venecia agigantada. y afeada; una ctudad holandesa s1, pe~o vista á
través de una lente que la hace parecer tres vec~s mayor, la Capital ~e UD!'
Holanda imaginaria de cincuenta millones de habitantes; una metrópoh antigua. fundadll por un pueblo de gigantes ~n el ~elta de un rio . descomu~al,
para servir de puerto á una escuadra de diez mll n~v!os; una ciudad maJeB·
tuosa, severa, casi lúgubre, que produce un sentimiento de esmpor que
obliga á meditar.
La ciudad está fundada sobre noventa islas, casi todas de figura rectan·
guiar que se comunica'R por medio de trescientos cincuenta pueniee. Su
figur~ es ·.:m perfecto semicirculo, surcado por canales concéntricos, con relación al que rodea la ciudad, y atravesados por otros.convergentes alcen·
tro como los hilos de una tela de araña. Una ancha corriente de agua, llama·
da 'Amstel (q.ue con la palabra dam, dique, forma el nombre de Amsterdam),
divide la ciudad en dos partes casi iguales y va á desembocar en el Y.

por un puente abierto que se está cerrando; m4s lejos. una balsa pasa un
grupo de personas de unn_ nrila A por del canal; en el fondo de la calle parte un vapor; por la extremidad opueFta entra una fila dA barcazas parg~ das·
aqui se abre una compuerta; allá se desliza un trekschuit· á poca distanci~
gira un molino, y más "b;ijo se clavan estacas para una c~sa. El chirrido de
las cadenas de los puentes se confunde con el ruido de los carros· el ;;ilbido
de los vapores interrumpe la música de los relojPs de torre: las ;uerdR8 de
los buques se e_nlazan co~ las ramas de los árboles; el carruaje pasa junto
á la bar~a, la tI_enda se mua en el canal; las velas se reflejan en las vidrieras; la vida de tierra y la de PJar se rozan, ~e cruzan, pasando la una sobre la
ot~a, y se confunden en un espectáculo uuevo y alt'gre, como una fiesta de
alianza y de paz.
Si de las calles principales se interna uno en los barrios antiguos el espec~áculo cambia por completo. Las calles más estrechas de Toledo.'los calleJOnes más obscuros de Génovll, las casas más desiquilbradas de Rotterdam
no v~len nl!-da al lado de la estrechez, de la obscuridad y de! desbarajust~
arquitectónico que se ve en aquellos barrios Las calles parecen grietas II biertas por un terremoto. Las casas altas y negruzcas. medio ocultas por Josba•
ra_pos quA cuelgan de las ventanas y de cuerdas,. están tan inclinadas que da
miedo; algunas se hallan replegada11 sobre si mismas, como Fi estuvit&gt;ran á
punto de hundirse, otras casi se tocan con los tejados, no dejando ver más
que un hili~o de cielo; ot~as se inclinan á dos partes opuestas, y parecen casas
de· escenario cuando se muda la decoración. ¿Fueron comtruid11s as!, por
ca~sa de las ag~as vertien~es, ó se inclinaron porque cedió el terreno? Ha.v
qmen cree lo primero y quien cree lo segundo; pero los más piensan las dos
cosas, lo que me parece más racional. Hasta en aquellos laberintos donde
hormiguea gente pálida y triste, para· la que un rayo de sol es uua bendición
de Dios, se ven macetas de flores, espejitos y cortinillu en las ventanas, que
revelan unll pobreza acomp11ñada d&lt;&gt;l cariñoso amcr del hog11r.
La parte más pintoresca de la ciudad, es la comprendida en la curva del
Amstel,alrededorde la gra!l plaza del mercado nuevo. Vénse allf encrucijadas de calles tenebrosas y de canales deslertoF; plazolEJtas solitarias rodeadas
de paredes chorreando agua; casas mohosas, destartaladas decrépitas, bañadas por aguas mu1&gt;rtas é inmundas; vastos almacenes con todas las puertas y
ventanas cerradas; barcas y gabarras abandonadas en el fondo de canales
sin salida, que parecen esperar conjurados ó brujad, montones de materiales
de construcción que remedan avanzadas de incendio ó de ruinas; remansos
fangosos y asquerosos charcos; mures, agua, puentes, todo tan negro y tétrico, que produce en el que pasa la primera vez por alli, un sentimiento de
inQuíetud como si le amenazase alguna desgr,iCia.
Volviendo á la ciudad para observar paticularrmente los edificios, lo primero que llama la atención son los campanarios, En Amsterdam hay templos
de todas las religiones: sinagogas, iglesias para los reformados calvinistas,
Iglesias para los luteranos de la confesión de Augsburgo, rig·urosamente

Entre los edificios monumentales-que no son muchos-fignra el Palacio
Real, el primero C:e Jo¡¡ p11l~cios deilolanda, edificado entre 1648 .v 1655 sobre
trece mil seiscientas cincueLta y nueve estacas. grandioso, pt'sado v obscuro cu ro m!l.~·or ornamento 1&gt;s una sala de baile, considerada la má.s grande de Europa; y su mayor cl11focto no tener portal por lo que se llama comunmente la ca8a ~in punta, r·ara contraste. el edificio de la Bolsa. que se
eleva en frente fuudado rnbre trl'inta y cuatro ciil e;;tacas, se llama la puerta
sin casa, porque uo tienA nada notable á no ser un peristiro de diez y siete
cohlm11as; juego de palahraR que todos los holandeSE\o dicen á los extranjeros, sonriendo imperceptibl«&gt;m~nte cnn 1&gt;l borde de los labios. El que llegll á
Amsterdam en la primna semana de la Kermesse, que es el Carnaval de Holanda, pucde ver en este edific10 un e~pectáculo curios!Rimo. Durante siete dlaR á las horas en que no se negocia, está abierta la Bolsa para toda la
chiquillerla de la ciudad que la invade, haciendo un ruido infernal con pitos,
tamb res y gritos; licencia qu1&gt;, si dice verdad la tradición, ha sido concedida
por el Municipio en honor de algunos muchachos que jugando cerca de la
anti,rua Bolsa en tiempo de la guerrad11 la Independencia, descubrieron á. los
españoles que se preparaban á volar el edificio con un pontón IIPno de [ólvora. y corrieron ó. avisará los ciudaclaoos, fruetraBdo así el intento de enemigo Además del Palacio Real y la Bolsa, son bellos ornamentos de Amster~am, l~ catedral cons~ruida de cristal y de hierro, y rematando por una cúpula
h!!"eris1ma que de l!'JOS, cuando le da el sol parece u.na gran mezquita, y
como monumtntos históricos, las vit'jas torres que se elevan en las riberas
del puerto.
F.n~rP _estas torres hay una que Fe llama TLrre del rincón de los llorosos ó Torre de
las lagrimas, porque allí se embarcaban en otro tiempo los marinos h(¡landeses para
sus larguísimos viajes, y sus familias iban junto aquella torre pa•a saludarlos y
verlos partir. y lloraban Snbre la puerta hay un tosco bajo-relieve, marcado con la
fech,a de 1569, que representa el puerto. una nave que parte y una mujer que llora
y fué puesto alll en coumemoración de la mujer de un marinero, que murió del dolo~
causado por la marcha de su marido.
Casi todos lo~ extranjeros que VRn ii. ver aquella torrEJ, d1&gt;spuée de haber e~hado
una ojeada al be jo-relieve y á la Guía que Pxplica su significado, se vuelven hacia
el mar como buscando el buque que parte, y se quedan pensativos. ¿En qué piensan?
Acaso en lo que pensé yo mirm~.

Colegio militar en Chapultepec. - Biblioteca.

�•
Domingo 11 d• S•ptlembre de 1898

EL MUNDO,

206

Domingo 11 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

Los coches son grandes vehlculos con imperial que
PoP.teriormente, y ya en vlaa de ejecución las obras, por la Reina Regente, la Princesa Guillermina rea· pueden contener ó6 viajeros: 4 en la plataforma, 24
pondló:
~modificóse el proyecto para dar otra dtaposteión y
- " Yo no qui~ro esposo. Reinaré sola, como Isabel en el interior y 28 en la Imperial.
mayor amplitud, principalmente á los salonea de Ju•
Paede reprocbárseles sus dimensiones excealva•
de
Joglaterr&amp;. Y en todo caso, jRmAs me ci..saré con
:rados, ocupándose el Sr. de la Barra de dicbae modifi•
mente grandee; ea prefArible pttra un buen servicio
11
alguno
A
quien
no
ame
caciones. El provf'cto general de reformas del edifiLoe holandeses se someterán á. la voluntad de su que los cochea sean pequAños y que hagan un servlcio de la Cárcel 'Municipal formado por el Sr. Torres
reina
aunque muestran arraigadas prevenciones cio rob fre~uente Presdnditmdo &lt;1e ésto, loa que &amp;C•
Torija, subsiste tKI como lo formó el Director de
contr~
l&amp;
idea de que el Prlncipe consorte fuera de taalmente se usan tien,.n muchos aparatos perfeccfo•
~Obras Públicas por acuerdo de la Secretarlc1 de Gon -1dos· descansan sobre trucks articularios que permiten
origen
alemAn.
bernKción.
utiliz~t la adherencia &amp;obre los dos eies motores.
La parte del edificio destinada é. Palacio de Justl•
Cad•l tje motor recibe el impulso de un motor eléc•
cla del Ramo criminal, costará según el presupuesto
El pueblo que va á gobernar la Reina Guillermina,
trice, de 25 eabalks. Los empleados encargados de
aprobado S 72.tJOO. Tendrá tres pisos y ocupará una tiene por ella una gran adoración, y la miam~ que ha las m~io~ras de los diversos aparatos, ocupan un Ju.
superficie ue mil menos cuadrados aproximadamente, tenido por todos los descendiente&amp; de la familia Oran• g11r en las plataformas ant~r.ior y posterior. No olvi•
En las dos alas del piso bajo estad.u los .. aloues de ge NassMu
demos mencionar los deposttos de arena ~ue lleva
.
Jurados, de loa cual ea el de mayor capacidad po irá
No hay grandes luchas entre los partidos poltt1cos. cada coche pua derramarla sobre la viM- 1 s1 esto ea
Klojar basta mil personas. En comunicación c ... n di - El cooservtt.dor, reprtlaentado por los grupos Católi- necesario· además hay frenos ordinarios y electrochos 1:1alonea, habrá salas para las deliberaciones de co y Luterano, es una traJición
magnétlc~R- Est?s último, han permitido detener un
lo~ jurados y departamentos deetin&amp;dos á. testigos.
Los que prevalecen son el liberal y el_ r11dical, que coche cnrgado con 4 tonelRdas en una distRoci~ me•
En el segundo piso stdnstahirán los cinco Juzga· tienen sus representantes en los ocho m1nla&amp;ros dt, la nor de 14 metros sobre una pendiente de 24 mtlfme•
dos Correccionales, que comtaráu cada una de cUH.· corona y en la moyoria de los E:;t_adoe Gener.ales ..
trbs por metro y Levando una velocidad de 20 kiló•
tropiezas; una para los abo~adcs, queios1.1s etc., otra
El reino de Holanda tiene colomaa en el Asia Orien- metros por hora.
.
para la. SecretarWl, la tercera para declaraciones, y tal y en A~éric-a cun territorios 17 _veces más .~ra~Lo! acumuladores 110n dA 224 elementos, de B1ete
)a última para rl~spacho del Jnt&gt;z.
dcs que el d~ Holanda propiamente dicho y con 35 mt· plac11s, de unR capacidad de 3~amperes por bor&amp;, Lae
Igual dit,posición tienen los Juzgados de lo Crimi• Bones de habitantes, ~n su miLyoria de raza malaya. placas est4n encerradas en caJas ~e ebonita; la que
,na1 que ocupan el tercer piso
El rápido desarrollo del pais se debe en grtt.n par• encierra ll\ batería colocada debaJO del coche es de
Habrá amplias y cómod~s oficinas para el Ministe- te al poderoso esfuerzo d~I gobierno de la Reina R~· cerca de dos metros de largo por menos de uno de
rio PUblico y una sei!ción destinada a los peritos mé· gente que será ein duda continuado por la actu11l so· anchura
dico-legistas.
b1-1rau~. Holanda es uno de los patees más libre.:1 de
El equipo eléctrico de los cochea permite enviar a
El Gabinete antropométrico ocupará un sl$io ade- Europa· Jibertad cowpletil de religión, de prensa¡ to- cada uno de ellos ya 111. corriente de los acumulado•
•cuado en el terce: piso, en el que también tte instala- dos los derechos de asamb ie&amp; ,. de ptlticióu estAn ga- res, yA la dPl trolley pua moverla y á la vez cargar
rá la oficina del nrct1ivo
rantizados por las leyes constitucionales.
la bateria de acumuladorAs.
Seglin los informes que publica la prensR di11.ria, el
Sus principales ceutros com~rciale~ 1 son Amstorda1:'1
CaJ.a coche e=tá alumbrado por 10 lámparas innuevo edificio se inaugurar&amp; ~entro de ocho meses. y Rotterdam. En ambae se ha mverttdo gatttos cons1• candescentes dP 16 bujh.s.
L11 generaciéln de energia eléctrica está. situada en
derables, con objeto d" facilitar la n1tvegación_y me
jorar las condtciones de loa puertos, asf, por eJemplo, Aubet'villiers H&gt;Ly tres caldera11.multitubulares Roaer
a1ólo en el citnal lh1.m.,do canal de Rotterctam 1 a1e lun con nna i1U¡pe1 ftcie de calefacción de 193 metros cu&amp;•
drR.do11; 111.s mlt.quinas de v~nor son tres de un solo cigastado 20 millones en loa Ultimas años.
Hoy, edttt puerto es el tercero de .l!:uropa, en cuanto Jiudro y horizont11les 9,e ~50 Mballos y 75 1evolucio•
nea por minuto. Cada. una de éstu mueve por medio
á 11' lUilplimd de c.1u entrada.
.
Los últimos vttinte años se han marcado también de correas un dinamo Thomson-Houston de 6 polos
En despachos transmitidos por el cable y publica• por el d~sarrollo de las 10dustrias holaud~daa, Como de 160 watts y 400 revoluciones por_minuto
doa por el Imvarcial y El ltfundo 11e han reí e , ido t&gt;,QO&amp;
una prueba del arlelauto dd la iudu,tria, se puede ci·
Dos circuito"' principalflB parten nel cuadro de di&amp;•
•diarios á la coronación ue lamina Gu1Uermina de Ho· tar el hecho de q11e, una gran parte del mKteria.l para tribución, uno de 550 volts para la alimentación del
landa, la soberana má~ joven de Europa.
la armada nacional, anti;,1:1 construido sólo en lngla- trolley y el orro de 575 psra la carga de la ruta.
A las noticias que ya conocen nueatros habituales terra, hoy se construye en el pals.
lectores, vamos a "gregar algunos datos retativos á
este acontecimiento, y al Eiltado europeo que comienLa cer.-monla del dta 8 en Chapnltepec.
za a goberuar la nueva rema
El ejército consta de 80,000 hombres ~n pié de gueLa hija del difunto rey Gulllermo nr, de Holand11,
Ll11mamoB la atención sobre nuestraprimerA plana,
rra. .l!..J servic .o militar ed obllga&amp;0r10 dl!od6 loe 19
;y de susegunela esposa Emma, la Prmceaa Guillermi
tomada d,.el nRtural, por lit. que sa verá cómo procura•
años,
y
una
ley
reciente,
ha
ab_olit.1.o
~¡ 1:listema ele 1~11
:u&amp; acabM de subir al trono A los 18 "ños de ~dad.
moa satisfacer é. nuestros Kbonados.
Las ceremonias de la C lll onación se efectuaron en substitutos1 que antes libraba a Joa rtcos _de_ cumplir
con
uno
de
sus
mAs
caros
dl!ber"s
patrióticos.
Hay
Amaterdam, y en ellas, couforme á los deseos de la construiitas fortificacioued modernaa 611 AnsterdKm y
A.mor silvestre.
.Reina Regente y de su hija, los ritualea se slmplifi~a- en
diferentes
pul)tOs
á
lo
largo
de
ltt.
costa,
y
A
la
euron basta lo posibl~ Como no hay en Amsterdam ni
en el H•ya un dignatario eclesiáetlco competente pa• trada de los puerrns La escuela militar par&amp; la edu•
Pocas veces habremos podido dar un grabado que
.ra coronu á lM reina y tom1trle el juramento, como cación de lus oficiales del ejército, cuenta cerca de llene t11nto como la ilustración de arte que aparece
~000
alumnos.
El
ejérciro
colonial
tt.scitm~e
é.
4u.OOO
en nuestra edición de hoy, el gusto exquisito de
l&amp;&amp; leyes del país se o Ponen á. que l&amp; reiua :eciba la
y 1500 oficiales, todos vo:unt~no~, pues_Ja nuestros fa?orecedous.
•corona de manos de la Reina R~gente, entre las cere- a01dtt.dos
constitución
hob,nd~sa
prohibe
que
el
eJérc1to
nac10•
Amor silvestre es un cuadro de mérito que le ha
.moniae no figura precl11amonte Ja coronación. sino n&amp;l salga del pais, sino que debe s~r con11agrado univalido A eu autor un triun o merecido y la reproduc•
•que consisten en la tom11 del juramento ante el Con· :&gt;amente pu&amp; defonsa di;,J ti,rritorio d~ HoIMnda.
-aejo de Estado y el Cuerpo Diplomático.
ción en varias colecciones selectas de estampu.
Se babia prOpuesto que la reina misma se coronase
como ha sucedido con Klguuoo otros soberanos, pero
oeta proposición no lué uprob•da.
La tracción eléctrica en París.
El local escogido para la cerem r&gt;Dl&amp; fué la Niewe
El Sr. Emilio G. Lobato,
X.erck, el templo mé.s smituoso d., Amatersaum, pero
de San Lnta Potosi.
en el cual dihcilmente pudieran iue,alarse las dos
H1ce poco se ldzo en Paria un&amp; interesante aplica•
mil personas invitadas.
Por un olvido no hicimos constar en nuestro núme•
cióu de la tracción eléctrica.
Deapués, la reina recorrió las calles de Amsterdo.m,
En la capital de Francia los tranvias funcionan por ro Ultimo que las vistas relativas á los funeralea del
-eiendo aclamada hasta el delirio por el pueblo d6 Ho- medio de acumuladores y fuera, por el trolley aé- Sr. Gobernador de S1mLuis Potoaifueron tomadas de
landa que adora A su reina.
fotografías originales del Sr. Dn. Emilio G. Lobato
reo.
.
Dut11nte dos semanas, el pueblo de Amsterdam y el
Las Hneas de A ubervillif&gt;rs y d~ Pantfn tienen un intt,llgente y bondadoso colaborador artlatlco de 11El
.Haya van á e:tar en contacto con su reiua, pues todo trayecto t&lt;&gt;tal de 6, 2 y 6, 75 kilómetros, respectiva• Mondo Ilustrado 11
el f&amp;tlval tiene un carácter democrá0co, y la mKyor
Con un empeño por el que le damos aquí un teatl·
mente. La via fué iDl!talada por la Compañia de tranp&amp;rte de las ~iestas son popularee.
vlaa de Paria y del Departamento del Sena; PstA for• monio público de nuestro agradecimiento, trabajó el
mada por rieles Broca que pesan 44 kilógramos por Sr. Lobat,l para proporcionarnos Iu vistas publica•
meiro, cuando l" via ocupa el centro de la calzada, y das. cuyo mérito nos eR satfsfactorio 1econocer para
satisfacción del aventajado arthta potoslno.
por rieles Vigorle cuando va á los lados.
El banquete oficial fué solemne; á él asistieron 250
invitados. H11bo también una fieeta t'n el mejor tea•
tro de Amsterdam, y un baile de corte en el palacio
del Haya.
La reina irá á habitar probablemente el palacio de
Amsterdam, que puece, por su exterior, mls bien.un
edificio oficial que una residencia re•l. El interior,
&amp;in embargo, es magnifico. Fué construido en 1808 y
regalado A Luis Bonaparte cuando fué hecho rey.
La residencia favorita de la jovtSn soberana es el
pequeño ptt.lacio del Haya, donds paaó casi toda su infanci11.. Otro de los lugares que más la P gradan, es la
,que se conoce por 11 ÜH.&amp;a del Boeque, 11 con todas las
apariencias de un caetUlo feudal, rodeada por un par•
,que bermosfaimo y cuya cons"ucción dat, de princi•
,píos del siglo XV1r. Hay tambi~n un retiro en la par•
ite Norte dtS Utrecht -el castillo de Soestdyk, á donde
,la Reina gusia ir á 'pasar temporadas cortas, alejada
,de loa asuutos oficiales, y enteramente libre de la 6'i·
queta y restricciones de la corte,
Uno de loe 6SJ?8ZtAculos más bonl~oe, fué_ el enyio
•de las p•lomas viajeras. Cuando la reina Gmllermma
apareció en las puertas de Niewe Knrck, después d6
·haber hecho el juramento, de las azoteas del Ryx Mu•
-eeum, se desprendieron b ·1ndadas de palomas que
,fueron á llevar la grata hueva A todos loa confines
del reino. Seis mil de estas aves fueron traidaa de to•
das partea de Holanda y encerradas en cestas en el
-museo. Y todas ellas emprendieron el vuelo al pre·
sentarse la soberana ante el pueblo, radiante de entu•
siasmo.
El programa de las fiestas, aunque está. lleno de notas aJegree, parece sin embargo un poco reservado.
Creécie que el pueblo holandés g11ard.:1 una parte de
80 entusiasmo para cuando la reiua se case
Por hoy está remota ea&amp; circunfltancia: la reina
quier,e permanecer soltera, y sus dech.racionea maní•
Cttlltan que para au matrimonio atended., antes que
itodo á sus propias inclinaciones.
Ferrocarril eléctrico en Pnrls.
Se r~flere que, no ha muctio tiPmpo, interrogad&amp;

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Gnillermina de Holanda.

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Proyeeto del Palacio de J"nsttcla del Ramo Criminal
El General Z.u.rlinden.
Siguen á aquella embarcación á los mares á.rtico&amp;, ~
la pesca de la bRllena ó en bmca da un nuevo CH.mt·
El actual Ministro de la Guerra de Gabinete franno para las Indias, y en su mente se desarr.olla como
una visión Ja epopeya tremenda de la marma hol:m- cés, ocupa:el pueRto que dt'j'\ vacante cou su renun·
deaa en medio de los horrores del polo: los mar~B lle- cia. el conocido M Cavatrnac.
Sabido es que Cavatgoac se oponta de una manera
nos de hielo 1 el frio que hace caer á. pedazos la piel de
Jaa manos y de la cara¡ los osos blancos que s~ arrojan sobre los marineros y desped1:tZMD laa armas con
los dientes; los caballos m11·rinos que acuden en ~11 0•
dadas para volver las chalupas, las roe11s de hielo
atremolinad11s pbr las olas v por el viento, Y las vas·
us Jlanurae heladas é inmóviles queaprisionanydestrozan las flotH· Id islas de~iertas, sembradas _de
cadáveresdemarineros,de esqueleros de naves, de cm·
turones de cuero, roídos por los hambrientos náufrago3
en la desetperaclón de !1t agonia¡ las manad!"s dd ba•
' llenas que giran en torno de tas embarca~1ones, las
formidables contorsiones dt&gt;l monstruo herido en las
i ensangrentadas R.guas, las lanchas volcadas de un co·
letazo, los náufragos vagando medio desnudos ~ntre
la niebla y las tinieblas, las chozas cavadas en la nie·
ve, y los sueños gue acaban en Id. muerte. Después,
inmecsas soledades blancas y brumotias, donde no se
oye más ruido.. que el de los remos de las lanchas1 repercutido por las caverna11, y los gritos h1mentables de
las focas, otros desiertos donie no hay ni Reñ~les de
vid'!. las montañas de hielo descomunales, los mmen•
sos ~spacios desconocidos, las nieves secubtres, el invierno eterno, la tristeza solemne de lila noc_hes del
-polo 1 el infinito siltncio que da pavur11. al ámmo, los
marl neroa consumidos, d~sfigur11di&gt;s, delinnte.s, que
se arrodillan en el puente .v t[enden las manos Juntas
hacia el horizonte encendido por la aurora boreal, pirliendo á. Uios les conceda ver otra vez el sol y la pa ·
tria.
¡Hombree de cienciR, comerc1 antes, poetas, todos se
inclinan ante las humildes avanzitdas que han traza•
do con sus esqueletoa sobre las inmaculadas nieves
del polo, el pruuer senctero de la vida!
E. DB AMICIB.

El General Zurllnden,
Ministro de ta Guerra. [Vn.ncta).

obstln•da á la revisión del proceso Dreyl111, alegando
razones de orden ptiblico, más e1pecloaa1 que con•
cluventes. Ahora blen, eot.::o tAdos 101 otros ministtOI
dt-t'GabineteBri11:u,n desean que ese proceso. se re•
vise para satiafacer los clamores de un sentimiento
de equida.d, repaundo los errores que no es poatble
ya d.-jar en pié después de laa revelaciones y el auicl·
dio de Henrv Cavatgnac debla retirarse y ee rf'tt.Ñ
para que ent;11ra a subtcitulrlo un funcionario conforme con la politica adoptada pcr loa mioistroe del Presidente Faure.
El nombramiento p ·r• la cartera de guerra ha fa•
vort!cido al General Zurlinden, cuyo retrato publlea•
moa.
rll
Este jefe tué designado para Gobernador de Pa
cuando se retiró el General Saun1er que era como ••
sabe. Comandante en jefe del Ejército francés.
Zuilinden es als11ciano, t1fln~ mb de seaenta añoa;
f&gt;ntró a servir al t&gt;jército en 1856 y E"ra CMpitán cuando
se declaró la guerra franco-prusiana.
Fué hecho prisionero ,eu Metz y logró evadirse de
la fortaleza d~ Spandau
El G~neu,I Z11rlinden ha desempeñado ya en otra
ocKsión lM cartera de guerra, bajo la Presidencia de
Faure y siendo Jde dul Gablne,e M Ribot.

El palacio de J"nstlcla del Ramo CrlmlnaL
Por orden de la SeeretarlA de Gobernación al Dlreotor de Obras Públicas Sr. Ingeniero Antonio Torrea
Torija, hizo un proyecto de reformas para el departamemo dt, Juzgados dela Cárcel Municipal,elcqal tu6
aceptado.
D61!pués la Secretarla de Juattcia peoaó dAr m11yor
impor-ancia al departamento judicial del edificio, 1
al efecto se estuiiiaron otros proyecto&amp;, recibiendo o,.
den el señor Director de Obra• Públicas de relacto•
nar la reforma de dicho departamento con una reforma general de la Circe! Municipal que so ha decidido
Heva!' á cabo
ComisionRdo el Sr. Ignacio de la Barra para hacer
la locbada del edilicio deetlnado i l'alaclo de Juatl·
eta dsl Ramo Criminal, la Secr~t.arta de Justicia ••
sirvió aceptar el proyecto rHpectivo, disponiend&amp;
que ~l mencionado Ingeniero procediera A encargar•
se de loa trabajos.

207

•••

�Domhlgo 11 de Septiembre de 1898

EL MUNDO,

209

.11'.L MUNDO

Domingo 11 de Septiembre de 1898

EL f\PRISOO
-¿Qué ed11d tiene el pequ, 110 1 señora?
A e,ta pregunta l&amp; madre mir&amp; al niño, con l&amp; mir&amp;•
da con que st1 ~usca en ~l reloj l&amp; hpra, y responde:
-¿Pedro? Tiene veintmueve meses, se!iora.
Edt0 vale_ tao~o como deci,; dos años y l\\}edio; pero,
como fedr1to tiene portenteso ingenio, y hace cosas
marav1llosas para su ed&amp;d, es de temerdeque las otr is
madres no se sientan muy celosas si se les presenta
!Ilás grande de lo que e11, en cuyo caso no seria ya su
10genlo tan asombroso.
Por otra parte, ella no consiente que se agregue ni
un solo dia A la edad de su niño. Ah!
quisiera tenerlo siempre asl, p11queñito, hecho utt bebé .... Sient1, que
mientras mb grandt1 se haga ml'I·
nosserásu hij 11;que se le escapará
poco á poco Ay! solo procuTlln desligarse ~8tos ingratos! La primera
11epar11c1ón data •ie su nacimitmto
Entonces ,1 es hermoso ser su madre; no hay sino un seno· y dos bra•
zos para rt-tenerlo•.
Todo esto hace que Pedro tenga
~xactamenti, veintinueve mes es,
edad encant11dora que me inspira
11rofundo interés. Tengo varios amig·ultos cuyo discernimiento es admirabl~; pero ninguno de ellos tiene
la ima~inación de Pedro: éste evo
ca las ideas con extraordinaria hcllldlld y pone en ellas mucho de
fantasía.

•*•

Se acuerda de cosas pllsada•; reconoct roFtros que
han estado am1entes más de un mes; descubre en las
estampas i!umi~adas mil particularidades que le
encantan é inqmetan; cuando hojea cierto libro ilustr!ldo que ado~~- y cuya@ pá¡z-in11s h~ rasgado por la
mitad, 11us meJtllas ae coloran de roJ0 y un vivo resplandor pasa por sus ojos.
La madre se • saeta de esta l11z y de ese sonrojo
cr~e que el mucho trabajo puede fatigar esa pequeñ~
cabecita, tlernot PÚn;temelafiebre,lo teme todo Asú11tase á la idea dé llevar la d"sgracia al hijo de que
tanto @e enorgullece Casi desea que su pequeño se
pueciese al hijo del panadero que ve todos los dlas
111 pa~ar por la ti~nda: con un&amp; car&amp; enorme v plana:
d9s o¡o~ azules sm mirada, I&amp; boca perdida entre
lne carrillos, y aquel aire de san&amp;. bestezuela Al menos ese no da inquietudt-sl Miemru que Pedro! ...

-cambia de color á cada instante, tiene las manecitas
ardientes y duerme en su cuna en medio del más
agitado sueño.
El medico no quiere que nuestro amiguito mire ya
etitampas; recomiend.il&amp;c&amp;lma de ide&amp;S,ydice:- 11H11y
que educarlo como á un perrito; lo que por otr&amp; parte no es dificil.
En esto se engaña; es por el contrario, muy dificil.
El doctor no tiene ni l&amp; más remot&amp; ide&amp; de la paico·
logia de un chiq uitln de veintiuueve m~ses. Y des
puéa ¿está seguro el doctor de que los perrillos viven
en completa calma de peusamlentol' Yo conocl uno,
de seis semanas poco más ó menos, que soñaba toda
ll\ noche, pasando de la alegria á las lágrimaij con
una rapidez increíble Llenaba mi cuarto con el ruido delas expansiones más desordenadas ¿Era esto
calm&amp; acaso? No por cierto. También al animalito
le sucedla lo que a Pedro: enfl&amp;quecia, viviendo sin
embargo. Pedro llev&amp; los gé:menes de un&amp; vida ge
nerosa. No tiene dañado ningún organo eseuci&amp;l, pe•
ro se querría verlo menos delgado y no tan palidu•
cho.

*
••

Parls sienta mal á este pe•
queño parisiense. Y no es que
él esté tr·ste, 111 contrario, se
di7iti·te mucho; las formas,
los colores y los movimientos
le at;-aen: comprende y siente
demasiado; SI\ fatiga.
En el mes -de Julio, su ma•
dre lo llevó. mil&amp; pálido y enflaquecido, á un rioconcito de
la Suiza, en un valle tibio donde habla. yerba y vacas. Vela,
extasiado, las hermosas vacas,
cuya e@pumosa leche bebls, y
la llromática yerba que compo•
nia esa leche; todo ésto era un
delicioso espectáculo.
Ese reposo en el seno de ·
la tranquila y dulce nodri•

z&amp; duró tres meaes, tres meses llenos de imágenes ri~ueña11, y en 1011 que se s11boreó mucho pan moreno.
Y, en lOd primeros dias de O~tubre, vi volver un Pe•
drlto nuevo, regenerado; un Pedrito b~uñldo, dorado,
cocido,. casi mofl~tudo, las manos negras, la voz gruesa, la r1sa estrep1rosa....
.
-Mirad cuán inconoc1ble estfl mi Pc1dro,-dice la
ma&lt;ire con regocijo; -tiene los colores de un mut'leco
de á. veintinueve 11ueldosl
Pero .... no dnr1tn mucho estos coloree. Bebé pali•
dec-,, tórnase nervioso, delicado, tieue sensibilldad-,s

f'Xtraordinllrlamente rf'finadas Paria recobra PU in•
fluencia: es decir. el P,uis espiritual que no está en
ninguna p,ute y que e~tá en todo. el P&amp;ría QUl'I in~pira .,¡ g-usto y el ingenio, que turb,, y que obliga á
discurrir aun cuando Pe es peq 11, ñri He aquí á Pedro
palidE'ciPndo de nuevo y enrojeciendo á la vista de
las estampae.

cuyc forraje hecho de virutas remeda un cono, exclamó: Pin! Plu 1

•*•

Esto fué. para su madre, una revelación. J amis habrla ella encontrado el parecido Y, sin embargo, un
árbol verde, en form'l. de cono. con un tronco recto
es c!~rtamente, un 11.beto. PE'ro preciso era que Pedr¿
lo d1Jese pua qui, ella lo comprendiera -¡Au¡z-elito! ..
~ lo abrazó tan ful'lrte, que el aprisco vino abajo en
sus tres cuutas partes.
8lu embargo, Pedro descubrió en
los á.rbole~ de la csj11, un gran parPcldo con otros arboles que hablll
visto allá, entr~ la yerba e@pes&amp; y e!
l\ire fresco. Y ve!~ otras cosas que
su mamá no vela. Todos ePtos peda.cillos de madera plnt11rrajead1t ha•
rlanle evocar imágeneR tierna~. Dó·
, bido á elloP, volvla á vivir en la naturaleza alpina, y Rtt PPntl&amp; por
· ~etunda vl'z en aquella Suiza que
lo habla alimentado l!'enero~Amente ... . Entonces las idt-as se li,2'aron
una!! con otras. pf'mó en com'!r y
exclamó-Leche! Pan!
·
Y comió con toda 111 satisfacción
de un apetito despierto. y cenó en
, 1&amp; noche como habla almorzado en
.
la mañana Al otro dfa, de nuevo
Plnt1ó hambre á. la vista del aprisco. ¡Lo que es tener
imaginación!. .....
Quince días después, era PAdrito un robusto chicueln ....Su madre estaba radiante y decía:
-¡Mir11d qui\ colores. un verdadero muiieco de á
trece sueldos! Es Al aprisco de ese pobre M X ....•
el que ha hecho eeto.
ANATOLE FRAJ)IOID,

•

* •

Hacia fines de Diciembre, lo encontré nervioso. con
los dc1s e1.Lorwe11 y l11s maw·citas enfl&amp;c.¡Ut'cidas. Dor·
mi&amp; mal y habla ctirrado la b.ic11 á. todo alimento. El
medico dt-cl11:
- -Nada t1eue; hacedle comi,rl
Pero ¿cuál11s 1:ran 1011 medio~? Su pobre madre lo
babia eusayado todo, y nad&amp; babia cou11eguido. Ella
llor&amp;b&amp; y Pedro no comla.
La noche de Navidad lleváronlc1 po1ichinelae, caball'&gt;s, soldados, todo E'n gran número. Y á II\ m11ña1.1a siguiente. delante d!! 111. chim&lt;1ut111. envuelta en el pei1.ll\dor, 1&amp;11 m11.no~ c,tldKs, la ml\dre miraba con desconfianza todK11 estas fi:curillae gesticulantes.
.Esto va á t-xcitarlo! se dijo al tm. Es demasiado
Y, su&amp;ve0111ute, para no ae,pertar á Pedro, tomó en
sus brazos al polichlnela-qut1 tt&gt;nl&amp; un aire perverso
-á loa soldado~, á quleue. t11mll\. creyéndolos muy
capar.es d11 a.rrai,uar A su hijo á l11s batallas, al mibmo
caballo pacifico ¡,intotdo de rojo, y aal. caminando sobre l&amp; puuta de loe piéd, lué á esconder estos juguetes en uo armarlo. No dt&gt;jó en la cbiminea l!ino 1&amp;
caja de madera blanca, rega10 de un pobrA hombre:
un aprisco de tr11inta y uueve sueldo11 Después la
colocó ddante del pequeño lecho y quedóse mirando
dormirá su 11iño Como wujer que era. hlzola reir el
airecillo de fraude que su 1&gt;ue11&amp; acción teul&amp;. pero,
mir11ndo los párpados azulados del bebé dd nuevo
pensó.-iE-1 horrible que no se pueda hacer comerá
este niñol
Apéoas se le hubo vestido, Pedrito abrió la caja y
vló los borregos, las vacas, los caballos, los árboles,
unos ár &gt;oles rizados ...... Más que un &amp;prisco era,
hablando propiKmente, uu&amp; granja. V1ó el labrador y
su mujer, el 111.brador con un&amp; hoz en l&amp; mano. la mujer con un rastrillo. Los dos yendo al prado á cortl\r
heno. por mh que no p&gt;1rec1eee que caminaban. La
mujer con un stmbrero de paja y un vestido rojo. Pedro le daba mil besos, y ella le pintorre11ba las mejillas Vió tm1bién !a c11.s&amp;, pequdi-. y tan baja, que la
mujer no habrili cabido en ella. puesta de pié pero
est11. caa&amp; ienia un&amp; puerta y por ella pudo Pedro reconocerla como una casa.
¿Cómo estas figur11s pintadas tomaron forma real
11nte la mir11.da fria é inconsciente de un niño? No se
a11be, pero fué como uu&amp; magia Loa apretó con sus
pequE'ñ JB polios, y después los extendió sobre la mesita llamándnlos por su nombre con un acento ap&amp;·
sionado: DadAI Tutti! Mumeel Y tomando uno de estos extraños Arbole!! verde!!, de tronco liso y 1·ecto,

,,

lJ

MARGARITA.
M~rgar!ta es una vieja amiga, eternamente joven,
á qu111u siempre volvemos á vn con alegria. Tiene
parll Luestr&amp; mPmoria el atractivo de l&amp;s mujeres con
quien tuvimos la• primer1ts aventuras amorosas La
recordamos como recuerda el e~tud1ante á la muchacha por cuyos lindos ojos t!Alla á escon.did11s de su
cel~a, atravt&gt;_aab;1 el cl&amp;Udtro del colegio .Y aaltab.1 las
tapias á media noche. Por ella le reprendió cien veces el prefecto, y el ·ector le llamó aparte para decirle uu tremendo sermon ·
.
De e@&amp; manera leimos ó más bien. dA es&amp; m&amp;qera
amamos á la '_'Dama de la~ Camelias." Era para nosotroR de esos libros que se escondt&gt;n deb11jo de la almoh11d&amp; y que se leet. á hurtadillas, levantándose
temprano para aprovechar Id horas eu que todavía
duermen los dl'más ó robándose un cabo de estearina para encenderlo á media noche.
·
Una gran dllm!l del siglo XV[CI decla al toml\r una fresa.: ''.lástima que no sea pecado!" Pues
bien. !&amp; "Dama de las 1.Jameli11s" tuvo para nosotros
el atractivo incitotnte del pt&gt;cado. Nos 'decian que era
inmoral, muy inmor11I y francamenie á. mi también me
p.ireció Ahora. después d11 haber recorrido la novela
moderna, ese boulevard lleno de SKfos y de Nanáa
por el que debiera pasar de cuando en cul\udo el prefecto de policla. merlo de mi candor. Ya hemos atravesado 61!6 Cerámico de la moderna Atenis, de brazo
de Guy de Maupassant, v con
los Goncourt, con Paul Bourget. Nosotros calentamos nuestra juventud en fuego menos
ardiente. l\uestro poeta favorito, el pobre l\In@set, parece
ahora un seminarista enamo1 ado. La poeFia de Richepin,
cruzada por bacantes desmelenad&amp;&amp;, trae á la memoria el
culto !alaco ó aquel pa$aje ·en
que Cátulo de11crlbe una de
l11s fiestas lupercales. "Los
compañeros del dios ebrios de
santo delirio corren por todAs
partee cantantlo 1Evocl ¡Evocl
, r.!A-XUIDL GUTIÉRREZ

NÁJlllRA,

�Domingo 11 de Septiembre de 189i:s

~-

~,.-a;:;:_~i

La vasta y magnífica posesesión rural en que
paso ahora con mi esposa y mis hijos las temporadas veraniegas, no fué construida por mí n_i por
mis antepasados. Yo en mís primeros afl.os no fui
más que un pelagatos, sabio eso sí, t~n sabio que
causaba el asombro de mis condiscípulos y profesores, pero sin una peseta ni de donde tomal'!a.
.Así es que cuando supe que el rico banquerci
Fourbes me había escogido para profesor de sus
hijos, la alegría más grande me embargó el corazón, y me propuse llenar cumplidamente mis
deberes para no perder la buena pensión que por
mi trabaJo se me había sefl.alado.
.
Los hijos de Fourbes eran dos: un mocetón de
veinte años á quien faltaba solamente perfeccionarlo en las matemáticas, el griego y el inglés, y
una niña de trece, bella como un ensueilo y con
tanto talento como belleza, á la cual debía enseilar todos los ramos de instrucción superior compatibles con su sexo.
En breve tiempo me capté la estimación de toda la familia, y casi sin saber cómo, el amor de mi discípula, á
la que yo también amaba tan profundamente que ella fué y ha sido mi primero y mi único amor, causa de todas
mis pasajeras pero dolorosas de~gracias y demilarga y duradera felicidad.
Una mailana de Abril en que el cielo estaba muy azul y el ambiente tibio
y apacible, el se:fl.or Fourbesme llamó
á. su despacho, cerró con llave la puerta, se sentó, me invitó á hacer lo mismo y me dijo con voz afectuosa:
-Tengo un capital de cinco millones perfectamente colocado de manera que no corre peligro de perderse:
¿Lo sabía usted?
-No, seilor. Sabía que era usted
muy rico pero no conocía el monto de
sus riquezas.
-No le debo nada á nadie; y á. mi
muerte, ó antes si toman estado, este
capital pasará integro á las manos de
mis hijos.
El se:fl.or Fourbes hizo una pausa y
me miró fijamente. Como yo no contestara, él ailadió:
-Lo digo porque he notado que usted y mi hija se aman y como faltan
pocos meses para que cumpla su mayor
edad, no quiero que cegados por el
amor vayan i\ cometer una locura.
Debí habennc puesto muy pálido y
debió expresar de tal modo mi cara
las agonías de mi corazón, que él dulcificando la voz continuó:
-No, si nunca los creí á ustedes
capaces de casarse en contra de mi
voluntad, pero ....
-Pero usted se opone ¿no es así?
-Oponerme de un modo absoluto,
no, pero quiero imponerles á ambos
ciertas condiciones con las cuales ella
está ya de acuerdo como lo va usted
A oír de su boca.
Abrió la puerta, llamó á su hija que
vino muy pálida y que me sonrió al
verme, como con el fin de darme áni•
mo en el difícil trance porque estabamos pasando.
-He dicho á Emilia, prosiguió el
hanquero, que desde hace más de dos
a:fl.os descubrí que ustedes se amaban

v he venido observando constantemente la con• piensa que eso será dentro de cinco ailos y te fiducta de usted que me ha parecido la de un jo- ja ese plazo ¿Estas conforme?
Tan d1screta, tan carifl.osa, tan noble proposiven honrado, respetuoso y sincero. Sus antecedentes de fomilia 1 su gran talento y rara instruc- ción halló en mi la acogida que era de esperarción hacen de usted un yerno tal, que se necesitaría se, ofrecí hacer prodigios para labrarme una posición, recogí de Amelia el juramento de que me
ser muy exigente para desear cosa mejor.
Yo sentí que el corazón se me ensanchaba; fijé sería fiel, y con ese juramento y con la bendición
los ojos en Emilia. que de pié frente á. nosott·os y de mi futuro suegro emprendí un viaje á Bélgica
sin atreverse á levantar los ojos del suelo jugnba dende se había abierto un concurso para los incon los pliegues de su falda de seda. El se:fl.or genieros que quisieran presentar proyectos para
un puente que debía unir dos poblaciones qu~ esFourbes continuó:
-Pero no tiene usted una peseta y no quiero taban separadas por \1.n río.
De los treinta y cuatro planos que se presenque la sociedad, ni Emilia, ni uated mismo, puedan algún día atribuirá cuestión de intereses pe- taron ninguno superaba al mío, ni lo igualaba sicuniarios el enlace de ustedes, améo del p11pel de quiera, por la brillantez y novedad del pensainferioridad que guardalÍa usted en la casa por- miento, y sobre todo, porque descllnsabaen principios científicos que por primera vez se aplicaque así pasa. en el mundo de~graciadamente.
-Entonces el matrimonio es imposible .... di- ban á esa clase de construcciones y que yo llamé
ce usted muy bien, imposible, exclamé yo baila- de suspensión aerea. Sin embargo, con gran nsomdo en lágrim&amp;s, en tanto que Emilia, llorosa tam- bro de los sabios y de la prensa que se habían
bién, avanzaba para decirme:
vuelto lenguas en favor de mi proyecto, este fué
-No Juan, no, y haces mal en desconfiar así desechado y se aprobó el presentado por un yerdel porvenir: ya me dijo papá que eres un sabio, no de la prima del Ministro de obras públicas.
que con tu ciencia puedes labrarte en corto Sólo que se le hizo una ligera modificación camtiempo una fortuna aunque sea modesta y que biándole la 1 bases de sustentación por otras de
tan pronto ~omo la tengas nos casar.:mos. Papá -suspensión aerea copiadas Ji.e mi plano. Es decir
se me robaba inicuamente.
'
Comprendiendo la inutilidad de una
lucha con quien tan poderosos apoyos tenía, emprendí un viaje á Holanda donde se proyectaban gran des obras
hidráulicas por cuenta del Gobierno y
allí no fui más afortunado.
Ioútil seria describir como recorrí
todas las principales ciudades de Europa pregonando mis conocimientos:
los sabios me trataban de loco, los
necios, de mentecato, y pasaron tres
a:fl.os de los cinco de plazo, sin que hubiera conseguido más que mermar de
un modo lamentable, los reducidos
fondos con que emprendí lleno de ilusiones mi viaje en busca de fortuna.
Tocaban estos á su f:n, y estaba yo en
Espafla, cuando llegó por casualidad
á mis manos un periódico en que aparecía la convocatoria del primer Lord
del .Almirantazgo del Reino Unido, en
que ofrecía un premio de veinte mil li
bras esterlinas al que descubriera el
más mínimo error en las tablas de logaritmos que acababa de publicar.
Al leer este aviso me dió un vuelco
el corazón, corrí á !? omprar el libro y
me puse á verificar todas sus operaciones, hallando al fin (¡oh alegría! solo á
la de una resurrección comparable)
que el tal error existía, cl!iro, perceptible, comprobado, innegable, en la
operación 1015 dela tabla XXV.
En el acto emprendí lleno de alegría el viaje á Londres y acudí sin
tardanza en solicitud del primer Lorcl ·
del .Almirantazgo; pero ponerse al habla con tan encumbrndo personaje era.
mucho más difícil de lo que yo creía,
y en vano gasté días y meses en las
antesalas c:Jel palacio sin haber conseguido conocer siquiera al ayuda de Cámara de Su Excelencia.
Diversas cartas escribí sin obtener
resultado alguno y acudí por último á
un periodista que puso un comunicado
en el Times anunciando mi descubrimiento. Como consecuencia la .Academia Real de Ciencias Exactas, declaró
oficialmente que solamente un ignorante ó un loco podía suponer que existiera error alguno en el incomparable
trabajo del primer Lord, y que no me-

EL MUNDO.

2!1

un lecho para mí, y sillones para los médiéos que dia y noche deberían vigilarme
y tomar nota de los cambios que fuere yo sufriendo con el método de alimentación á que se me sujetaba. Tenía yo permiso para ieer, escribir, pasear por el
jardín (siP-mpre acompañado de los médicos) y tomar al día hasta cuatro tarros
de cerveza blanca ó negra, á mi elección.
Poca concurrencia asistió a presenciar mis primeras comidas; pero desde que
transcurrió una semana, y la preusa hizo saber por medio de los boletines de los médicos, el cambio que se operaba en mi salud, las localidades eran pocas para la muchedumbre que las solicitaba pagá.ndolas
al posadero á precios fabnlosos. Yo ya me habfaacostumbrado á co~er
en presencia de la multitud mi pichón asado que uno de los médicos
descarnaba cuidadosamente no dejando más que los huesos
limpios en el plato y dándome todo lo demás con ejemplar
paciencia. DP, tie upo en tiempo se detenfa, me tomaba el
pulso, me observaba la conjuntiva y continuaba impasible
alimentAndome hasta trasladar á mi estómago la última
partícula de pichón que había en el pli.to.
Desde el día vigésimo quinto do la experiencia, mis comidas empezaron á presentar inusitado interés para la concurrencia; las primeras filas eran ocupadas por rubias .Misses
que me contemplaban i;in ces11r, y todo el resto del salón, y
la posada entera, y la calle misma, se llenaban de curiosos.
Cada comida era para mí un verdadero tormento de increíble intensidad y la sola vista del plato en que traían el pichón, me ocasionaba sacudidas r:t,rviosas. Para poder tragar
los bocados, necesitaba yo taparme las narices (tanto así
me repugnaba el olor del manjar maldito) y á fin de contener las náuseas que me provocaba, el Doctor hacía que me
pusieran con frecuencia en la cabeza y sobre el estómago,
lienzos empapados con agua helada.
Cuando llegó el último día de la prueba yo ya no era un
;~~.~
. !j
hombre, sino una espec;e de harapo sucio botado scbre aquel
lecho testigo de mis más crueles torturas, pues hacía cuatro
., !
días
que ni para comer me podía levantar. Había perdido el
¡
,. -~l
habla, respiraba difícilmente, una fiebre nerviosa me produ:r t ~
)
cía frecuentes convulsiones y hasta la i,nergía que hasta allí
~¡.;·
me había acompaile.do, empezaba á ser susbtituida por una
atonía imbécil.
El postrer pichón que me correspondía engullir tardó cinco
horas en ser comido, y qué tales y tan desgarradores serían mis sufrimientos, 'lUe cuando apenas había llegado á la
mitad, una ola de compasión invadió la sala y los concurrentes todos IJorando amenazaban á los médicos con los pu:fl.os cerrados y gritaban: ya no ... ya no más ... esto es inícuo!!
Sin embargo, seguí comiendo, y á las 11 h. 24 m. 15 s. p.
r ecia mi insinuación ni los honores de ser discu-Entónces le es á. usted indiferen- m. según observó cuidado,amente en su cronómetro el Setida.
te cualquier género de muerte.
cretario de la Real .Asociación, tragué el último bocado.
.A la sazón se me habían ag.otado enteramtnte
-Ab:1olutamente indiferente.
La sa!t1, la posada, la calle, el barrio, la ciudad entera
JoR fondos hasta el extremo de no tener ni con
-En ese caso estamos salvados. Se- estallaron entonces en un hurra formidable, la música mique pagar los gastos de mi mantención y aloja- pa usted que la Real Asociación de litar lanzó al aire las notas marciales del Good save the
miento en la posada del Cnei-no de Oro que era estudios fisiológicos tiene ofrecida una qucen y quedé convertido en el héroe del día.
donde yo vivia.
prima de quince mil libras al que duDesde ese momento, las más diHinguidas personalidades
Entonces tomé la dolorosa resolución de suici- rante treinta días coma pichones por de la ~orte se disputaban el honor de estrechar mi mano y todarme; y para el efecto, metí á escondidas en mi único alimento, siendo tres pichones dos querían llevarme á sus salones y presentarme á su famicuarto cuanto carbón pude, tapé cuidadosamente
por día el mínimo de los que deba co• lia y amigos; mi primera visita fué para la Reina y su grael cal1óh de la chiminea, escribí á Emilia y á su roer.
ciosa Majestad llevó su benevolencia al extremo de felicitarpadre n.na despedida patética, y cubriendo todas
Yo creí que se había vuelto loco el me y darme á besar su real mano.
las j11nturas é intersticios de las puertas que pu- posadero, pero habiendo salido de mi
.A los pocos meses, no sin haber antes demostrado en una
díeran dar paso al aire, encendí el fuego y me aposento por breves instantes, trajo el de mis vi,itas al Lord del Almirantazgo el error de sus Taacosté en mi lecho, dispuesto á perecer asfixiado. periódico en que se ofrecía la prima, blas de Logaritmos (cobrándole por su¡:mesto la apuesta) saPero no contaba yo con la curriosid:1d impla• , y hube de ceier á In evidencia.
lí de Londres con dirección á París. Por fortuna en la posacable de los posaderos. El del Citerno de Oro tan
-Dos han muerto en la prueba co- da del Cuerno de Oro me había yo inscrito con nowbre
pronto como le di mi carta para ponerla en el bu- mo envenenados y otros la han abany ni mi suegra ni mi novia supieron entonces ni
zón la abrió para enterarse de su contenido, y donado más ó menos cerca del fin, me supuesto
después que el origen de la fortuna con que volví, fué el preenfureciéndose como 110 energúmeno, volvió, informó el posadero, así es que si us- mio de los pichones.
echó la puerta abajo, abrió las ventanas y me hi- · t~d se atreve, n0 tiene más que dejarzo volverá la vida, cuando apenas empezaba mi me hacer y saldrá de aquí muerto ó
espíritu á. penetrar por las antecámaras del sue- rico con gran honra para mi posada.
f!.o que jamás termina.
Le dejé obrar como quisiera y en el
-¡Ladrón, decía empuilando un cuchillo enor- acto me cambió al más lujoso deparme de cocina; ladrón que no contento con robar- tamento del edificio. en el cual habfa
me llevandóselo á la eternidad el pupilaje de una un salón que bien podía. contener tressemana, quería deshonrar mi posad11 suicidá.ndo· cientas personas; acudió á la R eal Asociación dándole aviso de haber u11 nuese en ella!
Y blandía el cuchillo con ademán tan amena- vo candidato y proponiéndole El Citer·
zador que yo quedé contentísimo al ver que siem- no de Oro para lugar de los experimenpre mi fin estaba seguro aunque con diferente tos.
En ese mismo día vinieron á visita'!'género de muerte.
Pero pasado el primer arrebato de fu.ror entró me tres empingorotados personajes de
conmigo ert explicaciones con el afan de ver si caras escuá.lidas, vientres ricos, patipodía ponerme en posesión de pagarle lo que le llas rubias y lacias, ojos grandeo, az11les y sin expresión, labios delgados y
debía.
-Ya ví por 111 carta que sabe usted mucho,pe- manos como disciplinas. Venían sus
Seilorías acompafiados de un médico
ro ¿qué es lo que eabtl usted?
-Lenguas muertas y vivas, astronomía, medi- q!te gozaba gran fama e11 las tres Iscina, inginieria en todos sus ramos, historia natu• las del Reino Unido y que me reconoció escrupulosamente, declarando en
ral, filosofía, fisiología, psicología ..... .
-Nada de eso vale nada ¿no tiene usted algún seguida que gozaba yo de una excelente s1dud.
oficio?
.
Contesté avergonzado que no y el hombre queSe seilaló el domingo siguiente (esYo también he procurado olvidarle: pero muchas veces
dó pensativo por largo rato.
to pasaba un jneves) para empezar la rodeado_ de mi esposa Y_ mis hijos, entre las comodidades que
-Ya le tengo, exclamó de pronto, dándose una experiencia y se procedió inmediata- pro_porc1ona la opolunc1a, al abrigo de estas mis vastas popalmada en la frente; ya tengo mi dinero.
mente á preparar la calla, convirtien- sesiones en que yaso las temporadas veraniegas, pienso con
-Usted estaba bien resuelto á. morir, me dijo, do el salón en una especie de teatro con honda melancolia cuán poco me sirvió ser sabio para conse¿no es verdad?
asientos y galerías para los espectado- guir todo esto.
-Enteramente resuelto.
res: en el fondo se coloco una mesa y
ALEJANDRO D m IÁS,

�DomtnitC' 11 de Septiembre de 11$98

EL MUNDO

2l2

DESDE MI VENTANA.
¡Qué triste es ese wa!sl Suena lejano,
de~fallecido, lento;
surge, fresco y sonoro, d.el piano
v derrama en la clAmide del viento
'Fus notas ue cristal -viva,s y aladás,
que llegan. como aves fat·gadas,
.. n bUPca de un asilo á mi 11po~ento.
La calhi está. desierta;
la luna blanca. y el ínbiente puro,
dormida 111 ciudad, y en lo distante,
rntre penumbras la ventana abierta,
como una maucha roja y fulgurante
en la medrosa obscuridad dt,I muro.
Hay Psplendores rAp;dos: cbi~pea
en medio de las ~ombraR m1ster1osas,
una linea de plata qJe blanquea
los inciertos contornos de 111s cosas.
En el confin r .. moto centellea
la cúpula det templo, erguida y alta.,
y tras la curva rlgida del moute.
una ePrena claridad esmalta
la pa1idez azul d1d hori~onte.
¡Qué triste f'S Pose w 1ls! Y con qué anhelo
escucho su ·cadencia fugitiva
mientras se pone mi alma pensativa
á contemplar el cielo.
Me hundo P.n un mar dP. sueños imposibles,
olvido el libro que en la wesa abierto
me convida. al e,;tudio,
·
v oigo h.rmonlas, dulces y anlacibles,
cual ~i tocasen harpas invisibles
un cPlestial prdudio
Besos que estdlan y el aire espiran;
nlas que tiemblan y el foll~je rozan;
oid; son mis recuerdos que Ru8pinn;
oid; son mis tri.t~zas que sollozan
J,!Re es el mismo wals que nos decla:
"El nlma en primavera tit,ne efluvios
que no tornan, amaos todavía;
Ja dicha pasa y el do lor agovía" .........
y yo bPsaba los cabellos rubios
y los ojos asules de mi 1,ovia....... ..
Lurs G. URBINA,

DE "AClJA.RELA.S"
Sobre la sierra. henchida de mistico sosiego,
se levantó la luna, cual circulo de plati;
y hacia el oca~o, tinto de vívidn escarlata,
un nubarrón difunde su resplaL&lt;dor de fuego.

ASUNCION SAURI.
Chonita, como se la llama citrillosamente en el
mundo del arte, aunque penetra apenas en la
senda florida de la juventud, ha pasado ya por
el templo de la gloria.
Vestía corto cuando vino A México y S3 iru.cribió como alumna del Conservatorio Nacional de

DomiBgo 11 de Septiembre de 1898

Muy lejos. en la cuesta de la húmeda cañadaÍ
en donde el blanco e~plende de la tranquila a dea,
la esquila de la iglesia, que mi~a al sol, voltea,
y vibra en el ambiente su limpia campanada,
Es la oración: Al cielo los refulgentes ojos,
y en medio á la ll"nura. sómbria y sol_itaria,
como una mariposa, palpita la p)egar\a
d.e la pastora núbil entre los labios roJOS,
En torno de ella, blanco, como plumón de nieve,
y bajo el trhte cielo, de sin Igual pureza,
dormita ya el !'ebaño. doblando su cabezi..
y hundioo en Jo., ¡;ramales, cowo en alfvmbra leve.
La racha del invierno, quA el fértil valle airea,
pasa, rizando apt'nas el vellón fiel ganado,
y clama la pastora, los ojos al poblado._
"¡fPlices los que duermPn en la tranquila aldea! 11
México, Aggsto dt1 1898.
JOSÉ BECBRRA,

A una artista.
Cuando tocan el lienzo tus pinceles,
Dignos hi1os de Apeles,
Quisiera ser el vago colorido
Que fijas en el lienzo á tu pintura,
Poi copiar tu hermosura
Y con ella quedar ah! prendido.
Cuando pasas tu vista por las flores
Y 11dmiras sus colores,
Quisiera ser la luz que rebervera
'lonos en lirios y botone~ rojos,
Para besar tus o¡os
En un beso dejando el alma entera.
Cuando lees y vuelves dePcuidada
Tu angélica mirada
Al cielo azul. un Atomo disperso
c.¿uisiera ser flotando al infinito,
O el magistral escrito
Que en tu cerebro vibra verso á verso.
S11r sol para dorar tu cabellera;
Aura de primavera
Para besar tu mórbida garganta;
O cuando el alma con amor se inspira.
Al eco de mi lira,
Humilde vate que te adora y canta.

213

EL MUNDO

COSAS BLANCAS.
Y las pál'das notas que gemian
sollozaudo morian;
.
y otras notaP des pues cual las pruneras
1,us alas ateridas entreabriendo,
eran besos de tibias prim~':eras,
caricias de esperanzas prisioneras .
que quierPn luz, y que st1 están muriendo.
Adios .... adios ..... en su dolor decian,
y Juego se morlan,
y mi t,Bpíricu enfermo y abatido,
se arroJaba llorando en el pasado,
por el war sin ribdras del olvido._
sintiPndo sueños que ya habla sonado,
al ver abrirse el misterioso nido
de aquel amor ideal que habla cantado.
Entre tanto su mano
ju o-aba con las teclas del piano,
y ~I escuchar, tal vez, e, alma mia
me dijo en esds notas desmayadaF, .
los sui:ños que al. pensar e~ mi seuua.
y también al besarla mis miradas.
y el p;auo ensordeció; y á. su ventana
me acerqué tt1meroso
.
.
y la mire y le hablé ..... .lanzo un sollozo,
i,U ro&amp;tro blanco se tiñó de grana,
y sus ojos miré con tal f1jt1za,
que ella bajando la impt1ria_l cabeza
cQn voz apasionada mil decia:
yo también te querla,
y tambiéu como tú, tenia tr!steza.
Y tuve que partir . ... vol".ió l'U mano
á. jugar con las tPclas del piano,
mas ya en sus notllS trémulas decla
algo tan dulct&gt;, celestial y suave,
que t11.n solo mi esplritu sahia
y que su alma, la hei:mana d_e la mia
cuando delira y suena también sabe.
MIGUEL

E. PllREYRA.

Es una fortuna pnra u n ioven que su padre sea hom•
bre célebre· pero es más raro y satisfactorio para un
hombre cél~bre que su hijo valga más que él.

..

*

*

Literatura.-Un arte del que la democracia hace
un oficio.
BERGERAT.

HERIBERTO AGUIRRE Y FJERRO.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MA.RC DE CH.A.NDFLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 11
Oh! si Juan se arrojara sobre ella! si la apreta- lo creo y los móviles secretos que me impulsaban
Ta entre sus brazos pidiéndole perdón ¿lo recha- se me aparecen con mAs claridad aun que á usted
zaría? ¿no se secarían muy pronto esas lágrimas, .... ya ve usted que no puedo llevar mAs lejos
esas lágrimas de despecho y de ira que mAs bien mi franqueza y que estoy resuelta á no volver á
eran del pensamiento que no del sentimiento?
ver á usted nunca mAs .... Si estuviera en mi caHizo ademAn de arrodillarse y avanzaba ya sa le suplicaría á usted que saliera, pero como
sus m anos conmovidas y trémulas para separar estoy en la de usted, no me queda más que el
del r ostro de la joven los dedos afilados y blan- recurso de retirarme yo. ¿Quiere usted facilitar•
cos con que se cubría los ojos, cuando el Doctor, me los medios para que lo baga?
en quien ninguno de los dos se fijaba desde ba-Nelly: se lo suplico á usted no me abrume.
cía rato y que sin decir palabra había con mano Es imposible que nos separemos así. . Ya reflexio•
hábil y l igera terminado la curación, se levantó nará usted con calma y será más jus·a, y comy a partó bruscamente al Comandanie.
prender¡\ mis temore1,, mis vacilaciones mismas
-Déjela usted, le dijo con autoridad: aléjese que no nacen sino del amor.
un momento .... 6 permanezca aquí si quiere, peElla le intern.mpió con arrebato.
ro en la s0m bra, de modo que ella no vea á us-Miente usted! No es el amor el que le liga
ted d esde lut&gt;go al volver en sí..
conmigo, &amp;ino la c~mplicidad -de una falta, cuyo
Y como Juan se resistier11, 11iladió:
peso es demasiado para usted . . .. Sea, asumo la.
- ¿No ve usted que está desmayada?
responsabilidad completa. Equivoqué el call)ino
P or u n sentimiento de celos, Juan que no habría y sabré &amp;oportar con entereza las consecuencias
querido que Lerbon pusiera la!! manos sobre la de mi error.
joven, exclamó:
Luego, cambiando de tono y dulcifi,.fmdose:
-Dígame usted lo que h11y
que ha &lt;;er y yo la cuidaré.
- No hay que hacer nada: es
joven y vigorosa y pronto sin
aux ilio alguno, recobrará lod
sentidos.
- ;,Y la herida?
~
s .,
•'
.
-Eso tampoco es de cuida.;&gt;,-,_ . h\~1 ~.. ~
·,.~k~'l •·f'-..,\~
\
d o: un a r ai'l.azo como ella mis_;,:_;,,\' ·ii_.
~..,__¡,..,:..,..:.\.. ~,¡t..,..~.......-;.
ma dijo y que tiene todas las
• l;". ·,, . . ~\o . ·., .· -~
trazas de habt:r sido hecho exprofeiio y por su propia mano.
- P or BU propia mano, una
herida en el pié, y ccn qué

~--

fin?

sición pecuniaria, sólo luce sus habilidades artísticas, 6. gratuitamente 6 cuando los productos
son para obras de beneficencia.
En su trato familiar, Chonita es afable, jovial,
hacendosa y de gustos inocentes y sencillos: toca
el piano con perfección y canta de un modo delicioso y expresivo, de preferencia, las canciones
regionales: couplets franceses, baladas escocesas,
canzonetas napolitanas, ma lagueflas y peteneras
espaflolas y danzas cubanas.
Todo con naturalidad encantadora, como para
divertirse y divertir A los que la oyen, sintiendo
y haciendo sentir.
Música, en cuyo plal'Cuando toma. el violín es otra cosa; cesa de reír
tel hi-zo con gran a pro• porque va á oficiar, y se pone de pié con el cuervechamiento el estu- po erguido y la frente alta como una inspirada.
dio de las materias que El violín y el arco en ·sus manos, no parecen oballí se cursan, distin- jetos inanimados, sino complemento de su persoguiéndose en los ins• na, algo que vive y palpita con ella, por ella y
trumentos de cuerda para ella, algo sobrenatural de donde irradfo
y muy especialmente una aureola.
en el violín. Como vioSe la oye con recogimiento y se la contempla
Jinista formó parte de en éxtasis: aquellos ojos grandes y claros parece
la orquesta del esta- que al través de los espAcios están IJ?irando algo
blecimiento, y cuando del mundo de los ensueflos; y que de allA, de
se dieron., hace cinco muy lejos, donde viven las alm!tas de los niños
6 seis aflos, los gran- que se fueron, y donde flotan los besos de los
des conciertos d. e 1 amores inmortales y las lágrimas de los d0lores
Teatro Nacional, se supremos, de allá vienen esas notas, esos ayes,
dió á conocer como esas risas, esas harmonías que pasan del arco al
solista al público me- violín, y que impresionan profundamente á la
xicano, que la aplau•
artista.
dió con frenesí. La
Ahora, Chonita que regresó hace poco tiempo
prensa desde entonces
dijo que la Srita. Sau- de Paris, se ha dedicado ,\ la en leflanza de su
arte, y abrió en Mérida una aca&lt;lemia con el con•
ri no era ya uoa esperanza del arte sino arrecurso de los más notables músicos de la capit'll
batadora realidad.
yuca
teca.
Apenas terminados aquí sus estudios, Chon~ta
De desearse es que los discípulos alcancen el
hizo un viaje triunfal A Europa, donde recibió
leccíones de los mejores maestro3, y aun tocó, méri,o artístico de la joven profesora.
acompaflada de algunos de ellos, en audiciones
particulares y públicas, pero nunca en funciones
de paga, pues como goza de una d·e sabogada po-

-------•--------

-¡Qué sé yo! contestó secamente Lerbon.
,-,.? . .
Luego, como si estuviera
~-\F r- z,- ~t.,,"'·.
muy tranquilo, él que ,icabiiba
, ~..,P·-), ,
de pasar por tan dura prueba,
\.i' ' -,1_;¡ 'l'; ·-( ---.
v iendo destruidas para siem. &lt;', •,t."''1~{~
/1~:~ \_
pre sus espen,nz11s 1 y como si
hallara placer en deslizar nuevat1 dudas en el espíri tu del
Coma ndante, agrel!"ó:
- ¿Quién sabe? l'al vez para h acerse interesante. ... pero
seguramente no tardará en
decírnoslo ell11 misma.
Ju an se encogió de h0mbMs
y fu é á sentarse del lado por
d ond e estaba la cabeza de Nelly, lejos de ella; con las ma- ·
nos apoyad11s en l11s rodil lAs,
inmóvil y sin ap11rtar sus 0jos
d el d iván, en tanto que el Doctor , grave y sereno, impartía
los a uxilios facultativos co11 el mismo ademán
con que lo habría hecho junto á la cama de un
h ospital.
A poco, NelJy abrió los 0jos y preguntó
- ¿Dónde está él?
L uego estrechando la mano al Doctor, pro•
siguió:
- Usted es bueno, Sei'l.or Lerbón yle vivo muy
ag r adecida. Pero ¿dónde está Juan? Quisiera verlo, porque aún me queda algo que decirle y
a hora estoy calmada, tranquila, no tema usted.
J u an se presentó y dijo '!onmovido:
- Perdóneme usted Nelly, olvide mis palabras . .. .. .
E lla ie interrumpió:
-No quiero ni puedo olvidArlas, y usted mismo
n o las olvidará jamAs. Observe usted que le creo
ca paz de volver otra vez dentro de tres meses á
ofrecerme su mano. En esta convicción, le adv ierto que tengo demasiado orgullo para aceptar
un marido de quien be perdido de antemano el
el a mor. Sí: yo quería en verdad un marido, pero
soy m ucho mAs exigente todavía de lo que usted se ha imaginado: quería ademas su amor yno
tenía en c,1mbio mAs que amor para darle. !llientr 11s usted se conservó persuadiéndome de que
me 11mqha un poco,)'º crrí,, y con toda sinceri&lt;1nd, qu~ awaba á u~Led igu;; l111e1,t1· . .Ahort1 ya no

•. " &lt;,{~'

::

bertad, pero aun no se apagaba su amor por tan
ta juventud y tanta hermosura de que hacía gala
Nelly y devoraba un dolor mezcla de remordí•
mientos. vergüenza y c'!los. Luego le invadía
cierto terror comprendiendo que ella tenía razón,
que habían concluido para sí las últimas ilusiones y entraba solo y abandonado al desierto de
la vejez.
Y daba vueltas alrededor de Nelly, triste, humillado, inclinada la cabeza, como un vencido,
demasiado conmovido y agitado para poder hablar.
Nelly frente al espPjo se ponía lentamer.te su
sombrero en la misma posición en que Juan la admiró el día que fueron ju11tos al banquete &lt;le Ambohimarina. Volvió la cabeza á tiempo que él levantaba los ojos y ambos cambiaron una mirada
profunda en la cual pareció brillarun relámpago
de amor, de arrepenLimiento. de reconciliaciór.,
pero en el instante se apegó á la presenci!l de un
marino que entró y dijv:
-Lista la lancha, Comandate.
-Bien: contestó de Chalmont.
.
-;,Viene usted conmigo?
dijo NeJly al Doctor.
Lerbon que ya había dado
órdenes al criado para que
desembarcara todo su equipaje, ofreció el brazo á lit j&lt;&gt;ven.
Juan se acercó entonces ten•
diendo la mano.
- Nelly, dijo, perdóneme
usted sirealmente me ha am11 do como la be amado yo y
como la amaría siempre sin
la duda que me atenacea el
cor11zón. Hoy hemos hablado
b~jo el choque de eruocione3
violentas y hemos ido mús allá
de nuestros pensamientos; pero toda la amargura conte11ida PD 11uestros corazones ha
(~~~~ITTJ!i:zl
~~-;¿:-~ salido ya, y la franqueza y la
generosidad de usted me da11
para el porvenir esperanza,¡
buperiores á las pruebas m~s
palpitantes de amor que pudi&lt;..ra drecerme. Después de lo
":.;...
'--,~ .)
que me ha dicho usted no ten•
.. f~::-"''r"' -~,, ,.
.. , ,',
go derecho para hablar de es""
·- i.......~.-: ..
•
. - - '
- .
peranzc1~, Ps verdad, pero si
". :.-- ..¿-· '· -~ ;_• .... ·-...
.
drjaruos al tiempo el cuidadv
.
de calmarnos pod1 í unos entendernos mejor. Parto mafiana en la tarde. Autoríceme usted á escribirle y seré franco,
so lo juro, esperando que usted será franca también cuando me esciiba. Autoríceme usted también á ver-Perdóneme usted esta escen11, Comandante, la antes de mi partida.
y usted también Doctor querido; no conjuga con
Nelly q~e. estuvo á punto de contestar largami carActer y habría querido evitarla.
mente, vacilo y despué, decidiéodosc á estrechar
Por eso fué que después de haber oído la con ver7 la mano de Juan úejó caer solu estas palabras.
sación de ustedes fui al bailo y me herí el pié de
-¡Hasta la vista!
propósiLo y con cuidado de b11cerlo ligeramente
El día siguiente era el último que debü pasar
pues eso explicaría mi actitud, mi e~oción y daría en Mohelia el Colib1·l. A las cinco de la tarde Sú
un pretexto para irme á casa sin tardar. Nohabrfo embarcaría el Sultán, á l1ts once zarp11rían y al
dicho nada; habría dejado.partir el b~rco y luego :ponerse el sol del_otro día se quedarí11. en Anhabría escrito á usted que renunciaba al matri- . Jouan el rey destronado. Era probable; que Juan
monio por haber hecho otra elección, á Mr. To- no volvería nunca á Mohelia esta bla embalsamamAs Pool, por ejemplo, á quien me parece que da- que nunca le había parecido tan bella como al
no le soy indirerente. Pero esto era demasi11do contemplarla por última vez.
heroico y he sentido algún alivio explicándome
A lo lejos, sobre una colina, podfa distinguirse
con franqueza . Aqios..... Ya es usted libre otra nesde el barco, la vasta fábrica de llfr. Tomas Poovez; pero quedaré vengada (sin desearlo) porque le, sus inmensos plantíos de cafta de azúcar, de uu
no me olvidará usted nunca y sufrirá buscando v_erde claro y fresco, sus bosques profundos y u11
en va110 amor que le consuele.
r111chuelo argentado que venia á desembocar eu
Luego, tranquila en apariencia se inclinó, cal• el mar.
zó su pié con una pantufla que le trajo Lerbon y
¡Qué dicha podía alcaDzarse en esta isla tan
dió algunos pasos para ver si podía andar bien: lejos de las exig ~ncias mu:1 dana~, con N ell/ por
El Doctor preguntó:
·
compaftera, á ser posible romper de golpe con to•
-¿Me permite usted, Comandante, mandar bo• do un pasado, una educación, costumbres adq uü ¡.
tar la lancha?
das y gustos creados!
- Como ustedes gusten, contestó Juan seca¡Cuánto darí... Juitn por encontr~rse en lu,,..1r
0
mente.
del filósofo Tomás Pool.
En efecto, se sentía aliviado al recobrar la liSí: la dicha estaba all{sin &lt;lula, á condic :v 1-

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�Domtn,t"o 11 lle SepttembTe de 1898

EL MtJN!'O

214

Seguramente olvidar y tal vez pronto. ¡Es tan imde no dejiir nunca este país, de conservar 1\ Nelly
presionable! pero yo, ya no me cas11ré con ella.
en este medio tan propicio á su independencia,
De Cbalmont fijó una mirada sobre el Doctor
en este cuadro de inmarci:.sibles verduras que
y su cara expresaba una tristeza t~n profunda,
convenfa tanto á su gracia de hija de la naturaun dolor tan sincero que se conmovió á pesar del
leza como ella se llamab11. á sí misma.
lado riFible que presentaba esta pena.
Lerbon, comprendiéndolo había pensado llevar
-1.Me perdonará usted?
á Nellv á las Seycl1&gt;llas que son muy semejantes
- La amo tanto, que si se casara usted con
á Mobelia.
.,...ffi:'
ella. le perdonaría.
Pero en Francia eso no es posible. Toda la noJuan guardó silencio.
che Juan lo había ptnsado así con dolor y veía
-Pero, prosiguió Lerbon ¿quién sabt-? Tal vez
que tan cruel situación solo t?nía un recurs'~, ~uir
sea sincera 111 rechazar la mano de usted. No vensia piedad y vivir (ay! eso si) con remordimienga usted A verla esta tarde porque seria inút~I,
to~.
ni le escriba. Tenga usted esta c11rta que me dió
Los dos caflonazos que se disparan á bordo top11ra usted.
das lasm ·,flanas á tiem:,o de enarbol1use l\ bandeLa c11rta decía:
ra de popa, vinieron á anancar á Juan de sus pe«No me escriba usted antes de recibir carta
nosi&gt;s reflexiones. Se volvió hacia la bandera, lP,
mía.
Yo le escribiré á usted dentro de dos ó tres
hiz) el saludo militar, y luego no pudiendo decimeses
antes de que parta para Francia ó antes
dirse á esperar má!l, hizo botar al agua la chnlupa
de
que
vuelva usted aquí.
y se embarcó rápidamente.
·
·
.
NELLY,&gt;
L,i víspe1·a, en el JUl)lll"nto de la separac1ón,le
J1rnn ensefió este billete al Poctor como para
había sorprendido la calnn de Nelly y hasta sinpedirle su opinión.
tió el temor de que esa calma fuera precursora de
,
-Ya lo leí dijo el Doctor, y no lo be comprenala-una escena violenta que hiciera terminar en
-~
,-; dido.
tr:gedia la comedia qi: e él le había 'réprochado.
:~·;:;:c·-:.•,:JJ.~ce. :.,. f:_,. Despues, sin hablar siguieron caminando.
l&lt;'t-lizmente el Doctor la acompafló basta su casa
2
y ein duda la vigiló con solicitud.
~,,.,.
·.f ...,·•.. i·;··· ·•. , ·f
Cuando llegaron al muelle Juau preguntó á
Por otra parte, debía aún conservar esperan@ ' , ·· ••"' -~~ Lerbon.
_-/t,:Z'':~:·::- ~-; " _,y
usted me escribirá?
zas rero todo era de temer.:;e en su e,píritu rof,
ma~esco, y esta sospecha apenas iniciada por la
'.t,~
~;
•, { ·'
-Se lo pr~meto.
.
• ;-""',.i."t,-'&amp;
/ -:l Y sin a:fiadir una palabra se estrecharon efusi11ochellegó át0marcon elcur.:;o de las horas cuer;, ' vamente las manos, conmovidos al separarse y
po de positiva preocupación.
tratando de ocultar su emoción.
Y se apresurll ha empujado por los presentimienPrince había venido nadando en busca de su
tos más sombríos. Al llegará los plantíos, distin...
amo
y acababa de 11égar, y si los dos franceses
guió á Mr. Tomas Poole en compaflía de su Ad-~~-- · •
hubieran
seguido la dirección de su mirada inteli
ministrador Stephenson y moderó el paso para
gente, habrían tal vez distinguido en una ventanacalmar las palpitaciones de su corazón. También
de la casa de. Mr. Tomás Poole á Nelly, apenas
los ingleses le vieron y avanzaron hacia él con
l .
vestida y fijando sus ojos en el lejano Colibri.
111 sonrisa en los labios preguntándole con mucha
Ojos fijos, inmóviles, vacíos de pensamientos y lle•
corrección á qué debían el honor de una viJita
uos de lágrimas.
.
tan ma1i1111l.
Nelly no dejó la ventana hasta que perdió de
Esta sonrisa y esta. acojida, tranquilizaron á
vista la chalupa en que se embarnó Juan. Luego
Juan desde luego, y explicó, aunque con cierto
observó que el Doctor regresaba, y se enjugó
emharazü que habiéndose last:mado el pié Nelly afladió dirigiendo ai Comandante una mirada rá- las lágrimas y se metió apresurada en el lecho.
Ja Yispera, había t&lt;'nido prisa de saber como es- pida.
Algunos minutos después oyó que llamabaná
taba; que además iba á zarpar _esa.misma ~oche
-Oh! se resolvió á decir Mr. Tomás Poole en su puerta.
y había temido que sus ocupacion~s del d1a, le su jerga anglo francesa; aquí la fiebre no es pe•
-Entre usted, dijo.
.impid!esen despedirse del Mayor.
.
.
ligrosa. Estoy tranquilo.
No era el Doctor sino Mr. Tomás Poole, que dijo
Stephenson se manifestó muy agradecido, d1ó
-¿Y si trajo la mal11ria de Madagascar? pre- con mucha timidez:
111 ComandRnte un vig-oroso apretón de manos, y guntó Stephenson.
-Perdóneme usted, seflorita, que haya en~rado
de acuerdo con Mr. Tomás Poole propuso en el
-Es probable, dijo el Doctor.
así, pero el Doctor nos dijo .... y estaba yo tan
acto dirigirse á la baoitáción donde se tomarfa.
Llegaron al cobertizo y se prepararon los cock- inquieto ..... .
un ain-cock-tail al abrigo del sol bajo el coberti- tailes.
Un poco sorprendida Nelly observó detenidazo 11dornado de flores.
Juan habría querido informes más completos; mente al genllemen y tendiéndole al fin la mano
En cuanto á Nelly su heridll no tenía importan- sospechaba que el Doctor ro decía toda la ver- le contestó con ac~nto de politíca banal muy
cia, pero en estos países pantanosos la menor fa- dad pero no se atrevía á hacer más preguntas.
frío:
-Quedo muy apenado por no haber visto á la
tio-a t~ae algo de fiebre y el Doctor ordenó repo-Es usted muy amable, seflor, pero no esperaba
s; y dieta. Y vea usted lo que había sucedido! e-1 sE-ñorita, dijo Juan, y ruego á usted, Mayor, le ex- la visita de usted sino acompaflado de mi padre
excelente Doctor con gran alegría de Mr. Tomás prese mi sentimiento. Escribiré á ustedes desde ó del Doctor. Estoy mejor, y espero podré salir
Pocle había decidido plantar su tienda en Mohe- Madagascar.
mafiana.
·
-Será muy grato para nosotros, contestó Ste1ia á fin de terminar en lll isla sus estudios sobre
Muy mortificado el inglés se excusó: .
J11s araflas-. Er-a, para el país en general, una for- penson acabando de hacer sus mixturas.
-Perdóneme usted: el Doctor está ausente, el
-En cuanto á usted, Doctor querido, prosiguió M-tyor duerme, y temí que necesitara usted algo.
tuna esta resolución, y un especial placer p11ra
:Mr. Poole y su administrador contar con tan Juan, quedaré muy reconocido si me lleva usted ¿Podría str útil á ustedi'
á bordo noticias de la seftorita Nelly en el resto
buen amigo y tan buen médico cerca.
-No, gracias, contestó ella secamente.
Como miel!tras se hablaba de esto Lerbon ha-. del día.
-Siguió un pesado y desconcertador silencio
-Iré con mucho gusto, per0 aB1'guro á usted que l\lr. Poole se decidió por fin á romper.
tía )legado, Ju1rn le estu.iiaba la fisonomía y le
que no .hay p~ligro alguno.
preguntó con ansiedad.
-¿l~stá usted contenta aquí, sefiorita?
..:...Tanto mejor, dij~ Tomás Poole que buscaba
-¿Cómo sigue la sellorita Nelly?
.
-Mucho.
-No muy mal, no muy mal, respondió el Doc- una frase. , A la salud, pues, de Ja seflorita y á la
-Eso me hace fdiz, muy feliz, exclamó Mr.
tor tranquilamer:te. Espero qu" en ocho días que- de usted Comandante.
Pool con energía. Adios, seflvrita N elly.
Juan pretextó la necesidad de dar algunas órdará enteramente curada.
-Adios contestó t-lla siguiendo con los ojos al
-Cómo! ocho días .... exclamó de Cbalmont. denes y se despidió de los ingleses. Luego volvién- tímido gentlemen que sealejabapoco flpococomo
E,tos seftores me decían hace un momento .... dose á Lerbon le dijo:
apesar 1:iuyo.
-¿Me acompafla usted basta el muelle?
-¿Se habrá agravado de pronto? preguntó soPero los ojos de Nelly ya no tenían la atonía
-Iba á proponérselo á uHed.
del dolor.
lícito el Mayor.
-Nosotros tambien, dijeron Skphénson y ToHabía tornado el pensamiento; y si los envolvía
En cuanto á Mr. Tomá3 Poole, era demasiado más Poole.
correcto para dejar versus sentimientos y se conPero Juan les suplicó que IJO dejaran sqla á la aún el velo de la tristeza, brillaban sin embargo
como esas estrellas que emergen del seno de las
formó con dirigir á Lerbon una mirada interro- seflorita y entonces ya no insistieron.
gadora.
Cuando el Docto1· y Juan ya estaban lejos, és• nubes en un cielo de tempestad ..... .
-Sí, prosiguió éste. Ayer tarde pensaba yo te ·preguntó:
que una noche de reposo b!staría, pero en estos
-¿Deveras no hay temor? ¿La-fiebre es ligera?
IX
países cálidos no hay segundad alguna y nunca
-No hay temor.
son exageradas las precauciones. Esta mañana
'-¿Y la herida?
F.PEIRA MAURICIA.
Yí á la enferma y noté que la fiebre no ha cedido
-No es nada. Lo que tiene es la emoción, la
sino más bien aumenta algo con un poco de deli- exaltación del corazón y la tensión nerviosa.' Ama
El Doctor cumplió su palabra. Püco después de
rio. Pero tranquilícese usted, Sefior Stephenson, á usted y á la vez lo detesta profundamente, de la partida del Colibri escribió á de Chalmont una
no hay gravedad y respondo de ellv, con tal de modo que no se comprende Jo que pasa en su es- carta b11stante breve -para tra-nquilizarlore&amp;pecto
que la sefiorita sea obediente.
píritu. Esta maflana tuvo una crisis: primero que- á la salud de Nelly.
Juan contestó detenidamente dicié 1dole que
Figúrense ustedes que se había encaprichado ría ver á usted y luego ya no. Ayer hasta tuve
en levantarse hoy! pero al fín la hice entrar en .miedo de que se suicidara y le quité el famoso había sido un loco, pero luPgo iluminado por la
razón· y después de una bebida calmante está perfume indio que es un veneno. Tiene uno de- ausencia, había comprendido que no podfa olvidurmíendo ahora como un nifio. Como es muy i:repente esos temores pueriles: pero eso no esta dará Nelly, la cual era necesaria á la tranquilidad
nerviorn, interesa sobre todo evitarle emociones, en su temperamento. No pienso lo que hará .... de su vida y al reposo de su conciencia.
4

•

•

Domtn,ro 11 de Septiembre de 1898.
El Doctor ensefló la carta á Nelly, pero la jo-ven moviendo tristemente la cabeza dijo:
-Lo conozco mejor de lo que él se conoce á sí
mismo, Juego se arrepentiría de su buena acción
y me la reprocharfa, con lo cual uno y otro st.riamos desgraciadoe. Enestaslíneasse descubre que
no me ama ya, y que sólo lo inquieta el reposo de
su conciencia. Si sufre, tanto mejor, yo tampoco
le amo.
Aunque el Doctor cuidó de insi~tir y apelar á
la dii,creción y al corazón de Ndly, nada pudo
contra un11 resolución inquebrantable cuyo mó·vil no podía comprencter.
·
T11rdó pues en escribir de nuevo á Juan de
-quien recibió varias cartas reveladoras del mis-mo sentimiento, no amor irreflexivo sino tristezas, remordimi,mtos, deseos de calmar una conciPncia turbada.
Tor!as las ensefió á Nelly, sin obtener nunca
más que la mii:ma respuesta melancólica:
- No: todo ha terminado y yo ya no le amo.
•Si sufre, tant0 mejor; pero un matrimonio solamente por deber. por lástima .... yo no quiero eso.
Una vez afiadió:
-El tiempo le curará y yo ayudaré á la obra
del tiempo.
El s11bio LPrbon, tan hábil para adivinar el se·creto de las Epeiras 110 comprendía nadade este,
Pn que una mujer soltaba su presa despues dehaoer•e dado uu enorme trabajo para apoderarse
-de ella.
Y es que Nelly pertenecía á una raza resuelta,
a mbiciosa y caballn1·sca, cuyas prontas decisio11es, apetitos y delic1&lt;dezaR escapaban á la penetr11ción del sabio Doctor. Nelly amaba á Juan. le
había ido amando poco á poco, y al verle sufrir
la piedad y el desconsuelo de no poder hacerlo
complet11mente feliz. habían fundado su resolu·ción de volverle la libertad.
Ybabíitqueridomásaún,yerano ser sentida, y
-curar bien y pronto la herida que causó, urdiendo pna couseguirlo, una nueva red contra una
J&gt;resa que no 11maba. Renunciando á conciliarla ambición y el ¡¡mor, concibió unnuevoproyectoque
le prometía algtmas alegrías para su modesta
existencia, en esta isla perdida enmediodeloceáno, junto á Bll padre que la amaba tan poco y 1.fr.
'Tomás Poole á quién ella no 11maría jamás.
Un día Lerbo11 recibió una nueva carta de Juan
muy brevt-, en que le anunciaba que estaba termL
nada ya su comisión y que dentro de tres serna.
11as á lo más llegaría á Mobelia.

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ELMUNDO.
mientras su padre y 1.fr. Tomás Poole Jugaban una
partida de ajedrez, Nelly llevó al Doctor a~ salón
y Je dijo en voz baja:
-He contestado yo misma. Vea usted mi c11rta. Pero qui.,ro pedirle á usted un gran servicio,
mi querido Doctor: Esta ca1:ta no quiP.ro confiarla á nadie más que á usted, y como 1-J correo no
pasa por aquí, seri,. necesario llevarla r.. Moyotta
antes de tres días. Mr. Tomás Poole envía maflana
su lancha de vapor á esa isla, yo quiero que lleve ustt3d mi e 1rta y que no !R. lea sino cuando
h11ya llegado á l\1ayotta. Luego la pegará usted
cuidadosamente y la pondrá en el Cl·rreo.
Lerbon fijó en N elJy ·una mirada llena de preguntas, y la joven le dijo resueltPmente:
-Ruego á usted que no me pregunte. En Mayotta, Fabrá usted todo. Júreme no leP.r mi carta
antes de llegar allí.
Lerbon juró, y Nelly, saltándole al cuello Je
besó y le ahriizó tiernamente como si ~unca lo
hubiera de volver á ver.
Admirado por este acceso de ternura, se quedó mirando atentamente á la joven, pero ella
riéndose á carcajadas le dijo:
-¡Cómo! ~Pues qué no adivina usted?
Después volvió al comedor, besó á su piidre,
se despidió di" Mr. Tomás Poole, que Je estrechó
la mano ruborizándose; y se retiró á su aposento,
donde cobardemente, con los nervios sobreexitados, se arrojó vestida en su lecho y rompió á Horar ahogando su~ sollozos con el pafluelo.
'·-..,
Entre tanto, Lerbon anunciaba á los dos ingleses su viaje t\ Mavotta para el dia siguiente.
- Bien ·Doctor; dijo 1.1r. Tomas Pool e pero no
deje usted de regresar dentro de tres días, pues
tengo algo interesante que confiarle. Buenas noches, querido Doctor.
No, el Doctor no había adivinado nada y un
poco inquieto por lns actitudes deNelly, no pudo
resistir á la tentación de leer la carta y tan pronto como llegó á su casa la abrió, y de un solo golpe, casi sin quererlo, la leyó toda entera y quedó
un momento asombrado. Después él t11mbién se
echó á reir como acababa de hacerlo Nelly, y colocando la boja perfuma.la en un sobre, exclamó
con aire de disgusto.
-Epeira, decididamente Epeira Mauritia.
Tres días después, Lerbon puso la carta en la
oficina de correos de Mayotta que la envió en el
inmediato va por á Diego Suárez. AUí el contramaestre del Colibri la metió en un saco junta con

~:~1~:fJi~'[~f,t1gf~~\:::::::: /

5

.,/&lt;":3,J j•

·rt[:~,

otras varias, y algunos minutos después la entregó al Comandante.
En cuanto 111 Doctor Lerbon, no regresó ya
nunca á Mohelia sino que escribió á Mr. Tomas
Poole, que acababa de recibir malas noticias las
que le obligaban á partir para Francia inmediatamente.
He aquí lo que decía la embustera cartita perfumada:
"Comandante:
"Usted que alguna vez me acusó de faltar á la
sinceridad, no podrá ahora dirigirme el mismo
reproche. 1.fr. Tomas Poole es mi amante, pero
dentro de quince días ya estaré casada con el.
NELLY,"

¿Poi,' qué mentfa así?
No: no había sido tan tonta para caer en una
nueva f,ilta, y precisamente pvr eso ibA á ser esposa del rico propietl\rio inglés.
¿Por qué pues había mentido? ¿Para lastimar
á Juan más cruelmente ó para curarlo mi\s pronto como hace el b!sturí con ciertllsllagas profun•
das?
J us.n leyó y releyó esta carta en la cual crevó enteramente y qued6 abrumado, como si
hubiera recibid.:&gt; una puflalada, pero su abatimiento no fué de larga duración. Se levantó, arrojó al .rnelo la carta con un gesto de disgusto y
lanzó un juramento; luego la recogió, la desg11rró
en pt&gt;queflos fragmentos y la arrojó al mar ....
al mar que amaba tanto y del que no se separaría ya ....
Prince seguía con ojo inquieto todos los movimientos de su amo, y Ju·rn al fin huoo de notarlo. Entonces se mirararon fijamente los dos. Juan
lloraba.
' ·
Se acordaba del iimor, entrevi~to por última
vez acaso, en la cumbre de Ambohimarin11, y de
sus pasajeras ilusiones, pero el despecho srcó
pronto esas lágrimas egolstas y se quedó contemplando estas tierras de Madag11scar que presen·
ciaron su falta y que en breve ibaá abandon11r.
La noche se aproximaba: la brisa estaba dor•
mida y las olas soflolientas, y 'Juan sentia apaciguarse su corazón -0on una impresión de bienes•
tar que no sentía desde hacía mucho tiempo ....
y con la idea de volver A Francia, una nueva
esperanza aparecía en su alma cii;1tilando como
esa estrella pálida que por las tardes aparece de
improviso en el cielo.
Y Nelly ¿alcanzaría algún día lafelicidad?
Tal vez ....
MARC DE CRANDPLAIX.

FIN.

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�216

Domingo 11 de Sepüembre de 1898

EL MUNDO.

Domingo 11 de Septiembre df'I 1898.

..

REMINISCENCIAS.
En una habitación apartada, donde apenas llegaba
el rumor de las cadencias de la orquesta, hablan buscado rPfa~io varias pers~nas, que ya por s.u edad, yi,.
por fastidio, hulan del baJle. La c:-nversac1ón era general en los grupos de las mamás, que procuraban
por eFte medio engañar el sueño. Hablaban de cas~•
miento11, de males. del último escándalo de la fulam•
ta de la careslfa de los vlveres y otras banahdades
p~r el estilo, ba•e y fundamento de la charla de nue~tras burgut.&gt;sas americanas. En uno s_olo de los corrillos p11recla reinar buen humor, segun eran de frecuentes J11s risas diecretas de las personas que lo formaban. 11 iendo de notarse que todas ellas eran por lo
mPnos cuarPntonas.
Vov á. referirá ustpdes-decla el G~11eral Pére~un 1a·nce amoro110 de que fué prot~gomsta 1m amigo
mio muy querido hace más de vemte años, El asunto
tuvo por cuadro 'el lindo puerto de Puntarenas, el
cu11l 66 hall11ba por ese tiempo ~n todo su e11plendor
comPrcial. Ese amigo mio á. qu1Pn llamaré Carlos, y
vo vivfamos en aquPI entoucPs allf, con la espnanza
de hacer fortuna. No lo pasábamo11 del todo mai, trabajando mucho y divirtién·
donos como Dios manda. sobrt, todo, en la temporada de
]os haños. allá nor los meP"S
Febrero y Marzo. El 11ño
65. si mal no recuPrdl', fueron muchos los bañiFta11 que
ncurriPron del interior de la
República, á E&lt;ecar al amor
de aqnel sol de fuP~o sus
miembros entumecidos por
la hnmedad de seis mP11Ps de
lluvia. Apenas nos alcanzaba el tiPmpo para g&lt;lz11r; un
dla era un baile. otro una gira ó 11na Pxpedición por el
golfo de Nicoya de 11in rival
belleza, con su11 verde11 islas
v 11n mar de zafiro, todo poblado de alegres y juguetones delfines.
-GenPral. e11tá. uste poetizan d o-jnterrumpió una
dama
-Siempre que hablo dPI
golfo de Nicoya me sucede
Jo mi11mo-replicó el militar.
Aquello Ps una maravilla.
Pero vuelvo á. mi aventura.
ó m1&lt;jor dicho. á la de mi
amigo Carlos. Sucedió que
Pntre las muchas hermo11as
bañistaA que concurrieron
aquel año á Puntarenas. había nna que era un portento. ¡Qué mujn Doña Soledad. qué mujer! ¡qué talle
así (y el genernl formó un
clrcnlo con los dedos Indice
v pulgar de 1111smano~);unos
dienteP más lindos qu11 las
perlas del j!'olfo, y unos ojos...
no hallo cómo pintarlos, en
fin j!'randisimos, nPgros co •
mo dos cajas de betún.
~¡Vaya una comp11raciónl
--Qué quiPre usted, 11sf me
Jo part cieron, y á. mi amigo
Carlos también, que todofoé
verlos v enamorarse locamente de . . .. ya no recnerno cómo se llamaba su dueña La puión de Carlos na
criminal. como ª" dice en los
dramas, porque la bella era
casada; si 11~ñores. casaua
con un caballero gordo, rico,
de muy buen apetito, en fin
toda una persona decente,
pero á mi juicio indigna de
poseer ~emejante alhaja. A
pesar de esto. era ella t11n
recatada. su porte rev11laba
tanta madestia y virtud que
bastaba á descor11zonar al
miPmo Lovelace. Carlos, no
pud;endo hacer otra cosa
mejor, se limitó á adora1Ja en secreto, sin dPjar por
esto de enderezarle 1m11 baterías
Bien pronto, merced á PUS delicadas atenciones, logró captarse la buena voluntad del marido yun poco
también l:i de ella El pobre muchacho se desvivla
zanqueando la ciudad á. caza de frutas, flores y conchas. para obsequiará su amada; vera completamente feliz cuando ella le dPcfa, ahuecando en una sonrisa los divinos hoyuelos que tenla en la boca: Mil graci11s por los marañones que nos mandó uste ayer Estaban ricos. O si no: ¡Qué amable en usted! No se puede imaginar cuanto le agradeció mi marido los cocos.
Cuatro se ha comido hoy; temo que se enferme.
Cualquiera frase de est8s ponla á Carlos de buen
humor por vP.inticuatro horas lo menos Sin embarl!'o,
durante sus largas noches de vigilia, se reprochaba
amargamente su tonterfa, 1111 ridfcula timidez, apenas
propia de un adolescente. Entonces hacia grandes y
arr'esgsdoa nroyectos. Sí. él la hablarla resueltamente. dPclarAnd11Je FU loca pi.sión; y con t11le11 colores se
la iba á. pintar, qu11 A mi&gt;no11 ~ b6r ella inaP111~ible como una piedra, habrla de ablandarse. l'tro todo P.ra
Pncontr11rse á PU )Han, que sus pl11np~ se di,svanl'cfan
como el humo azul de un cigarro. Su resolución se

estrellaba contra 11quella carita de madon11.. q~e respiraba honradez y virtud¡ le temblaban las piernas,
se le en•umia la lengua .•.. vamo~ que el muchacho
tenla menos ánimo que una colegiala.
Asl las cosas llegó el dia señai11.do para una excursión por el Estero. A las cuatro de la tarde, calm~dos
en parte los rayos del sol, nos embarcamos _en cmco
lanchas de buen tama:io. Atravps11mos rápidamente
la. parte ancha del eFtero, pero 111 lleg~r á los canales
continuamos bog»ndo con mucha le11t1tud. Yo no he
estado nunca en Venecia, pero dutlo mucho que sus
&lt;'anales famosos superen {I los del Estt1ro de Puntarenas; porque si bien es cierto que és_tos ci..recen de_palacios rt·emplézanlos con ventaJa 1011 más ricos
dones' de !11 nat1,raleza. Juncos, palmeras y helechos
crecen alli c~n extraordinario vigor, En los árbolP.s
frondosos y corpulentos, se anidan orquídeas mult1colore11 y los arbustos se pliegan en busca de frescura, meti't·ndo las ramas deutro del a_gua. Cad!I- VPzque
dábamos vuelta á un recodo, h11crnmts huir á una
bandada de gHzas; blancas como 11!godón 188 u_nas,
grist-s ó color de rosa las otr11s, qu" Ju ..go ª"' iban

º"'

LA MUSA DEL DOLOR.
má~ allá á continuar la ír11sca interrumpida. El $O] se
babia hecho inofensivo po:- la eepesura d"' los follajes.
De repente vibró en el aire una nota clara, penetrante, pero al propio tiempo llena de dulzura y voluptuosidad; era la voz sonora de la marimba, compañera
indi11pensable en las fiestabpuntareneñas. Un gritOPS•
po1,táneo de aleg, fa saludó al popular y bullicioso
instrumento; habíamos llegado al término de nuestro
viaie, un precioeo rinconcito cubierto de césped y en•
toldado por una enramada de palmas y hojas de ba•
nanero. Saltamcs á tierrra y luego comenzaron á. esta.llar los corchos del champaña.
Pasamos una tarde deliciosa, pareciéndonos más á.
una tropa de niños, que á gente seria. CRrlos se aprovechó de Jo muy ocupado que estaba cada cual en divertirse, para. cortejará su adorada,confiando en que
no seria nota.da su asiduidad. Ella pareció más comunicativ11 que de costumbre, h11ciendo mil mohines cada vez que mi amigo se empPñaba en hacerla beber
otra copa de champaña, ese vino pél'fido, enemil!'o encarnizado de la virtud, y cuyos efectos son diabólicos
en las muj•res. LIPgó lit hora dp,J rPgreso con verda
dnR ren" para toduF. Nadie q11Pri11. poner puuto final á t:m linda fiest:i; p~ro al fin fué preciso rebig'•

narse porque la obscuridad se nos venia. encima. con,
e 11a r~pidez con que se oculta y aparece el POI en los
trópicos. Carlo¡ tomó asiento_ al lado de P_lla, 1:n la última lancha, mientras el m11r1do, muy chispo, se empeñaba en quitar el remo á. uno de los bogas. Alborotó un rato por 111 negativa del hombrn, quedá.ndosedePpués profundamente dormido.
A la bulla y algazara de la fiesta, sucedió el silPncio. Todos callaban, adormecidos p_or el suave balanceo de las embarcaciones y el rítmico golpear de los
remos, que ha.clan brotar placas a•zulosas c8da vez:
que berlan el agua. De las or,llas llegab .. n á. bocana.das efluvio11 preñados de aromas tropicales entre los.
que dominaba el voluptuoso perfume de las resed11s.
Apenas podian distinguirse ya Pn la pP~umbrR las.
manchas negras de las embarcaciones qne 1b11n delante· los sonidos de la. marimba se oi11n cada vez más.
di~tantes, Carlos contemplaba á su be•mo11a compañera que parecia a.bsort~. y cerraba ~e. vez en cuando
los ojos como perslgmendo una vmón. Pasado un
gr11n rato, ella se puso á mirar las luceR que poni11n,
los remos en el agua, y curiosa de prob~r el ~fecto
por si misma, mtento golpearla con la mano. Carlos.
se la arrebató, dicil\ndole PU
voz baji¡. y ap11sionada: •E~ .
mucha imprudencill: Petas.
aguas e11ti\n llPnas de tiburones. • Ella no contestó nada, ni tampoco retiró la mano que Carlos conservaba
entre las suyas. Entonces desopetón. sin prt&gt;ámbulo alguno, Ca.rlo11 Re lo dijo todo:su amor inRensato, sus p11nas. sus ·eFperanzas. Ella
temblaba. mirándole con susPj11zos nPgros, que resplanrlpcian 11n la noche con 1111
d ,stello aterciopPlado y I]..,.
110 de c"ricias. Un sacudimiento delalan&lt;'hales an11ndó qne hablan llPgado. CarJos,ebrio de pasión, mnrmuróuna súplica á. su oido: ella
procuraba resistir, nPgar Jo
que su amante le pPdfa. nosé qué de ventana abierta á
media nocb11; pPro en el momento de saltará tiPrra . conteFtó que si con voz desfallPcida, casi angn~tiada
Pero veo-continuó PI general, qul'I esta hi&amp;toria 11eha bPcbo dema11iado larga y
voy á. pro~urar abreviarl11..
El rPsultad·o fué que mi amigo Carlos obtuvo uo11 cita
para aquella nncbe Ya supondréis Pi E'!,tuvo puntual'
á la hora convenida; pero el
pobre se tmcoritró con la vPn•
tana cerrada. Tocó di11l'rPta•
mente para anunciar tu prt!•
s11ncfa, v por toda rePpui,sta,
obtuvo los vigorosos ronq11irloq del dicho~lsimo marido.
"Vamos, pen~ó el burlado seductor. :va. pasó la primera
impresión " A la m11ñana siguiente. la bella babia de~11parPcido.
-Esa historia que acaba.
de contar el gPneral-interrum.pió, con sorpresa de todos, una señora que habla
intentado marcharse al principio de ella., y á la cual llam11ban Maria-me fué uferida en aquella misma época
por la persona á. quien ocurrió y que y11 nP exietfl. De
mAnern que la C0DC?C0 tan
bién CPmo PI general, y tal
vPz mPjor. Voy, pues, A. rPctificar su deeenlace, que h11
sido un tanto alterado por
RU narrador, el cual Pn todolo demás se ha ceñido ií la
más ePtricta vPrdad. Eaa pobre amiga mia, que estuvo en un tris de dar un mal
paso, llevo su locura al extremo dfl dPj•r su ventana
abierta, Cl'mO lo habla prometido; pPro el 11eductor, á
no dudarlo, compadecido de 1111 debilidad J inPXpPriencia, pues apenas tenla veinte años. no acudió á
la cita. Después de eete lance dePgraciado, 11rrepentida. y abochornada. de su conducta, mi amiga fué
siempre modelo de honradez.
-Si fuéramos á cenar: son las dos -dijo á.lguien.
Buena idea, re!pondióel General. poniéndosedep;é.
Todos hicieron lo n im10 1 encaminándose al salón
donde estaba dispuesta la cen11.. El general cerró la.
marcha. dando el brazo á. la sPñora que le había interrumpido. Cuando se convenció de que nadie les po•
dría escuchar, le prPguntó al oido:
--Dfgame usted la verdad, María, ¿es cierto que dejara ustPd la ventan-a abierta?
-SI, General; y toda la vida he de agradecerle Sil
generoso proceder.
·-Pues no me Bgradezca mted n11da, porque laq co11aR pasaron como las he rPferido. Sin rlnda eqnivo qul\ la vúntnna No er L la. ~Pg11nd11 "entlohic-ia1&gt;lm•r'&gt;
-- :,.¡o, g ... 1,er11J. la tPrc"rH: 1-1,a otra era la de mi 111 rido.-.R10.11&lt;00 FE1tNÁ:-m1cz GUAllDJ A.

217

EL MUNDO.

PAGINAS DE LA MODA
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I

Fig I.-Traje parisiense de recepción y frock para niña.

Lect.uras para las damas.
EL Cl.GA.RBO.

Habiendo recientemente f)rohibido la Emrratriz
-de Rusia que las señoras fumen en su corte, a pren1:8 rnropea ha participado de las sorpresas de las da-

mas de honor de ese palacio, Des_de los t!empos !Dás
remotos la mujer en Rusia ha tPntdo afición 11! cigarro y Ja costumbre de fumar. Además, es un hecho
que en todas las cortes de Europs el cigarro eFtá de
moda no sólo entre los hombres sino entre el bello
sexo.
· v ¡uLa princesa Tbyra, hermana d11 1a Em pe~a t nz
da, de Rusia, la Princesa Enrlqueta. de Prue1a, herma•

na de 111 esposa de Nicolás II, la Emperatriz de Austria, la Reina Re¡rente de Españ~, la Condesa ~e París, la R"'ind. de Portugal, la Rema de Rumama ....
fuman.
Se rPcUflrda á !a intrépida Reina de Ná.poleP, Maria de Wittelshach, que tomó una parte tan activa en
Ja defensR de Gaeta. Bien señida con el uniforme de
uno de _ los regimientos de infanteri&amp; de su ea-

�EL MUNDO

218

Mujeres electoras.

pnrn. marchaba al ful'¡ro con el crguro f'n los labios.
Pero PB de confesarse que en Rmia se bre todo, es
dond11 se ven hoy má~ mujeres de alta posición, compitiendo con los hombres en el arte de torcer cigarros
Los JUFOF que viaja u y puan tl'mporad11s en Euro•
pa. dice Maurire Ll'udet, son la gente más seductora
nel univt'rso. Se compr,nde pues su influencia positiva sobre las coFtumbres francesas. Su alianza tan
de~eada ha producido efectos indiscutibles en las
pPqu~ñaa como f'n las grandes cosas.
Bajo el se#!'undo ImpPrio, era la influencia española la que se hacia sentir. Casi todos los señor!'~ d11!
séquito de la Emperatriz fumaban. La soberana se
permitfa. flé6 vicio. pero con gran discreción-Jo que
no sucedía con Napoleón ll, uno de 1011 fumadorf's
mAs Pndia blados de la época. El Emperador y la Em·
peratriz tenían pred'lección por los cigarros mojRdoe
Pn té, y en la Corte de las TullerfaR hablan encontra•
do cinto número de imitadores Hny dfa todo se ha
democratizado. Las mujeres que fum11n forman¡,.
gión. Entre los burgueseR. el cil!'arro se ha p11e11to de
moda como bajo Luis XIV la larga pira· Abrsihsim
Bos11, el célebre grabador y pintor de siglo XVIII,
ha reprPsentado en muchas de .us obras, mujeres fu•
mando la pipa. En esta época era muy bien visto. Actnalmente se encuentra todavía en ciertas partes de
Holanda, excPlentes marlres de familia quienes al
at.. nder á las faenas diarias, llenan de tabaco pipas
colos11IP11.
·
Si bien es poco probable que renazca lll moda de
lo" tiPmpos d11 Luis XIV, el cigarro por contra ha adquirido derecho de ciudad entre las mujere@. Ya no
Fe cita como l'Xcepcional la co@tumbre d11 G11or¡re
S11nd. etc., etc. Y reflexionando bien, si la humanidad
Fólo tuvina ese vicio que reprocharse, no estarla lejos del ideal de la perfección.

TABACO PERFUMADO.
Tlu1. Lancet, diario inglés que ~e ocupa de medicina, publtca un interesante articulo sobre el tabaco
pnfumado y eus inconveniente~.
Nue8tras lectoras encontrarán en ese articulo explicadas en parte las razones por las cuales se nota
en algunos de los cigarros y cigar·illos que fumamos
un gusto más 6 menos desagradable pero indud11blementu no es del tabaco.
Dice The Lancet:
"Serias razones tenemos para creer que la agregación,
en la preparación del tabaco,
de productos perfumados ó
a1 omá tico@, puede ser muy
perjudicial á la salud, y que
e11te asunto merece que se le
tome seriamente en coneide. ración, teniendo en cuenta la
g:-an cantidad .de cigarrillos
baratos que se venden entre
lo~ jóveoes."
Un corresponsal nos envió
recientemente algunos ci!?'arrillos anunciados como del
mejor "birdseye." y cuyo pre•
cio era d.e 1-10 d. el 100. Como
debia suponerse, teniendo en
cuenta su bajo precio, estos
cig-arrfllos eran detestables,
y tenían un gusto aromático
completamente distinco al tabaco.
Habiendo consultado algunos de estos libros misteriosos, aun9ue útiles que encierran varios m!les de recetas,
encontramos gran cantidad
de fórmulas variadas pararemediar la falta de aroma y corregir el gasto desagradable
del tabaco de calidad inferior.
Para operar, bé aqui los diferentes productos indicados:
rafees de iris, habas de Tonka: bayns de Ginebra, semillas de cilantro, styux, corte-"""
za de cascarilla, raíces de angélica, ~lores de canela, anís
de China, clavo de especia,
salitre, cuasi, glicerina, raíz
de régalis, palo de rosa, azúcar, hojas de laurel cerezo, hojas de no¡ral, naranjas verdes, extract'o de
limón, ámbar, vainilla, bergamota, balsamina, cardamomo, cubeba, sasafrás, raiz de caña, extracto de
violeta, etc.
No es imposible que una ú otra de las substancias
de esta lista verdacteramente formidable, sobre todo
si el uso· del tabaco es excesivo, dé nacimiento á
má;; de una enfermedad.

lJn nue-vo modo de conservar la carne.
El zoologista A Fjel~trup, aconseja lo siguiente:
"Se mata el animal de modo de que el cerebro no
se toquP; un ayudante de@prende al momento el corazón abrié11dole un ventriculo para que la evacuación complete el de?angre que se efectúe. Este pro•
ceder tiene por base que la descomposión de la sangre es la principal cauPa de la putrefacción prematura de carnes frescae. Inmediatamentedespuésdeesta
operacibn se inyecta, con una geringa, en el sistema
venoso y por el ventriculo no abierto. una disolución
~alina más 6 ménos concentrada, según el tiempo que
dPbe conservarse la carne.
La operación dura uno• cuantos minutos Se ha.
pr11cticado con gran éxito durante tres meses en un
raetr.o danés.

Domingo 11 de Septiembre de 1898

Fig 2. Traje francés para paseo.
LAS NUllES Y LA'I PLANTAS

_Las nubeP. son masas de vapor acuoso que, suspendido en el aue no e.. pera má$ que una oportunidad
para desh"c..,,se en benéficas lluvias 6 en terribles y
espanto~as temp11stades. En atención á su naturaleza, cuantas causas favorecen la evaporación, tanta1:1
son las que contribuyen á su génesis y por tanto, á
las irril!'aciones per:ódicas del globo terráqueo. La
experiencia ha demostrado que los vegetales emitea
por el foll,,je y por la sup .. rlicie d,; sus tallos, en forma d_e vapor, la mayor parte de las aguas que han
servid~ para: su 1;iego, y que A vecPs esa función es
tan activa, que aun towa otra cautidad del subsuelo
la cual uniéndose á la primera. se vierte en una at~
mó~fera reseca ó muy di~tante del punto de la evaporación. Tal su(.'ede en las grandes s11qulas 6 en aquellos lugares donde los árboles existen al parecer
sin la influencia de las aguas, pero en estos casos
por efecto de las ralees profundas el liquido es ab'.
sorbido de las capas terrestres inferiores y después
de RPrvir al sostenimiento del vegetal que le absorve
se difande "º los aire11, • JimPnta á las plantas de raí;
superficial y diRminuye h11 pérdi&lt;ias acuosas que los
animales experimentan por la pid y los pulmont"s.

Por la primera vez se celebró en Francia una elección de este sexo, últimamente, para. nombrar una.
sPñorita que rPpresentara en el aniversario de "Michelt&gt;t" la Mu~a. E;ta. debla coronar el b"usto del insigne
autor con dos acompa.ñantl's. La idea nació en el ce•
rebro del músiro Gustavo Charpentier, quien aomPtiósu proyecto al Honorable Ayuntamiento y esta Corporación, por un mil11gro ~ingular, lo aprobó con dispensa de trámites, y lo que ed más estraño, concedió
fondos para su realización.
Se reuninon, pues, en .el anfiteatro de la "Bolsa
.:er Trabajo" cuanta@ mucbRehas bonitas se pudieron conocer presentándose 147, bien vestidas, encanta.doras, con· carácter de electoras y candidatas.
Al piincipia.r la sesión se mostraron prudentes y
hasta tlmidas. Aplaudieron á Bellán, síndico del Consejo, cuando les participó cuales eran los deberes de
la Musa. Se 11presuraron á votar olfateando la urna.
en que debfan depositar rn voto.
El ~eñor Montarqui11l ante? de que se procediera á.
tan imponente acto, dij'&gt; á las simpáticss jóvenes, que
dPbian haber nacido tc,das en Par!@, traer de 16 á
20 años de edad, ser laboriosas y vivir con sus padres;
"caso contrario, añadió, 'a que resultare electa. deberá reemplazarse por aquella que después de ella. hay a conseguido más votos"
Todas las prPsentes alzaron la trente con aquello
como declarando que las 147 llenaban los requisitos
que se exigiau.
¡A votar pues!
¡Como la mayor parte de l'sas señoritas no se c,noclan, se les suplicó se prendieran con un alfiler sobre
el pecho, un pedazo de papel sobr11 el cual pudieran
leerse los números desde el 1 al 147.
La del número 69 era encant!l.dora, desde luego conquistó 15 votos.
P11ro al proclamar este
reRultado 111s votantes seenfureciernn y se pusieron
á gritar: ¡Abajo el 69!
La pobre muchacha que
llevaba ese número semostró al principio muy altanera; después, asustada.
con tantos gritos se escon•
dió y se puso á llorar.
Sin embargo, las que habían votado por ellalaanimaron y volviendo á tomar
un aire de Emperatriz sostuvo todas las miradas.
¡Muera la calle de "La
Palx." gritó una joven.¡Es la. calle de"LaPaix" es
vuestra ca0 a de comercio
la que ha pagado vuestro
traJel
Los señores que ocupaban la tribuna como jueces, no sabían que hacer.
Ellos hablan fijado 11us miradas sobre una rubia en•
cantadora., la número 41,
de casto sembiante.
Tan legales fueron hs
elecciones que la. predilec. ta del jurado no obtuvo ni
un voto. Se habían formado, sin sentir, dos partidos,
uno que gritaba: ¡Fuera el
69! y otro que gritaba A la
izquierda: 11Fttera el 4111
En vano el Presidente
manifestó con elocuentes
palabr..s, que se habla esperado más respeto al sufragio uruversal.
-¡Nada tenemos que ver
con eso! exclamaron las votantes, pero no queremos
que sean electas ni la del
vestido de malva ni la del
vestido aznll En cuanto 111
númere 112 que ha ganado
algunos votos, está pintadul
Al momento la señorita.
núme-o 112 pasa frenética•
mente su pañuelo por sus
mejillas y ló presenta. inmaculado á las calumniadora,.
Fué por fin ell'cta rifosa la señorita Ernestina Curnt. con dos costureritas simpáticas por compañeras.
Habiendo llovido en el momento en que esas tres
gracias deblan coronar al t&gt;scritor que sin duda poco
conocían por sus obras, se vieron condenadas á tener la honra con que se vana.glorian muchos de nuestros diputa.dos: Ser nombrados y no hablar."

Oomlniro 11 de Septiembre d6 1898

LA EDUCACION DE LA MUJER.

EL MUNDO
Jamás llegan á form&amp;.r un hogar propiamente dicho
y lo que debla. ser u11 cielo, 1,e convitlrte en un infierno.
Sobre lo anterior podrlan presentarse muchos ejem·
plos de los qutl algun,s novelistas han pintado con vivido~ colores
A la mujer debe enseñarsEl aquello que pueda serle útil para. brillar en sociedad. hasta eie.·to limite, pero con especial;dad Jo que pueda y deba servir para
instruir, moralizar .V ecoaumizar en el hogar para
cuyc fin está llamada
La exhuberancia d11 conocimientos puede crear la
exhuberancia de faltas.
Poniendo el caso de que la mujer no forme hogar,
oebe enstiñársele un medio de ~•.tbdiot•r honradamente; pero adecuado a sus condiciuu11s físicas, moraltls
y ~ociales.
En la República del Norte es d,mde se cuentan los
mayores casos de divorcio: debe buscarse la causa.
Las mujeres sabia,; dei!deñu.n los trabajos mecánicos
de la casa.
En Alemania se han estableci do c~saR de instrucción de manera que sean vistas p'lr el público, lo que
en ellas se enseñi. es á co.ier, r-,mendar, confeccionar los alimectos, hacer pan, etc, etc.
Y es natural, son más loo pobres que se casan, que
loR ricos
Conclui,ión: á la esposa debe instruirsele para ma dre.

Este problema ha preocupado á los grandes hombres sin haber llegado h,lsta hoy á una solución satisfactoria Métodos á cual má~ brillantes se hRn puesto
en práctica dejando todos ellos grandes lagunas que
no se han llenado.
Balzac ha dicho "La mujer es un ab,smo sin fonuo"
y precisamente aquellos que menos puedan compren•
derla son los que más se han preocupado por cono•
cerla.
·
Et hombre desde su infancia manifiesta su tenden•
ch á algo determinado en la vida.
Al hombr~ se le com!lran cañones, so_ldados. máquina.i, herramrnntas d!l diversas arted é rndustrias 1:1us
jueg,&gt;i! predilectos demuedtran sus inclinaciones'.
A la mujer se le compran 1orraR, que arruya v pretende crear, muñecas que viste, peina, adorna y hace
hablar: casas que amu11bla y conotantemente cambia
de distrihución y asea.
La mujer nació para el hogar; así á la mujer se le
debfl dar una educación arreglada á sus inclinaciones Se le ha querido igualar al hombre, cosa imposible, toda vez que la naturaleza les ha he ello diforentes
La muje~, I?~s impresivnable que el hombre, puede
llegar al m1st1s1mo en lo que apren ia, si no se hace
con mét••do. No por eso se debe dPjar á la mujer .;in
instrucción, e11ta idea. d••be desecharse por ab,mrda·
pero no deb &gt;1 instrulrsele demasiado porque se arre~
bata~¡ hogar un ángel para crear una marisabidilla
que poco 6. nin¡n~n provecho deja á la sociedad.
Es más fácil conquistar que com 1render el corazón
Laq marisabidillas son á no dudar la prostitucián de las mujeres.
de los hijos.
JUAN PABLO RICHTER,

219
CONTRA LAS HORMIGAS

En una de las ~esiones de la sociedad Nac'onal de
Ho1 ti cultura cte F,aocia, uuo de sus miembros declaró que &lt;1e,tr11y11 !01:1 hormigueros, introduciendo en
ellotl un~ espo,,ja moja~a con miel, cuaudo la e11ponja.
e,tá c11h1erta &lt;te hormigas Ja saca para meterla tin
a!!'ua hirviendo
·
.
'Se ( btienen los mismos resuh:dos. sirviéndose en
lugar de la esponjd, de un cangrejo mut-1 to, de un
pe•c~do 6 de u11a pata de buey, que se colocan en los
horm1g·uer_os y cua11do eutrau eu putdr11cci611 atrae11
á las ho1:m1.ga.:1 q11rl .t1A _ le.:1 .a5 Jomtinrn. St1 quitan del
horm1gu_"1'.º con uuas plll&amp;as ~sos objcitos, y Btl llevan
á un rec1p1ente de agua hirviendo.
CONSERVACIÓN DE LOS MELONES

Esta fruta debe come1se tan ilH'"'º rom'o t&gt;Ff é mRdura, porque se cons_erva mu.v mal pierde de un día
para otro sus preciosas cualidades.
Hay dos proci,dimientos poco conoriilo11 aún, 1 or
los cuall's se pueden conservar esas cucurbitáceas
. Cuando se quieren guRrdar los melon~s, es nece~ar10_ cortarlos a.r,tl\~ ile que estén maduro~. y dejarl&lt;&gt;s
enrntar unas 18 o 2-! horaF; despues se le11 coloca en
un tonel lle1•0 de ar+'ua, 6 de serrín mezclado con CRrbón en polvo, todo b' en ~eco. Es necPsario que Pl tonl'l 110 esté t&gt;Xpue~to al frlo; á la luz niála buml'dad.
Por este sencillo procedimiento se pueden conservar
los melones unos veinte d!as
Cuando se trata de couservar los melones complet~meute maduros, el único medio que se puede l'ID·
p1ear, es colocarlos en un refrigerador, donde pueden
durar fresros mAs d0 un me@.

y

MODO DE ECONOMIZAR LA CEB.\DA

Para economizar la. cebada que se da como forraje
A los animales, se le pone á remojar durante alguna!!
horas Pn el agua, La experiencia ha demostrado que
con esta costumbre se puede disminuir una tercera.
parte de la cantidad de cebada. A los caballos espe·
cialmente, se les gastan mucho los dientes masticaudo la. cebada, y de alli que trituren muy mal v que
algunos por la mucha avidez con que la comen; ia traguen en su mayor parte entera, esto constituye una
pérdida completa para. la. digestión. La maceración
de 1~ cebada _en el agua, durante tres horas, remedia
11se rn.:onven1,.ntP, pues el grano se hihcha se ablanda, y los animales lo mastican y lo digieren mPjor.

FJg. 3. Traje de:foulard.

FJg. 4. Traje:de casa, nue-vo .modelo.

FJg. 3. Traje de piqué.

�Domingc 11 de Septiembre de 11:!91'

EL MUNDO

220

Cuerpo ligeramente ablusado, con hermosas aplicaciones de blon•
da, cerrado á la. izquierda por dos rosetone11!
FJG. 4-TRAJEl Dlll CASA. NUEVO ~iODELO

La falda es de tafetán negro con aplicación completa de punto
de seda bordado de grandes gulas de no me olvide@.
Cuerpo blusa de escocés de lana y seda, ceñido por un cinturón .
de raso.
Aplicación de avalario á ambos lados del frente de la blusa, muy
el Pea nte.
Jockeys avolantados y manga jus•a..
FIG

5 -TRAJE Dlll PJQUÉ

TOMO II

MEXICO, SEPTIEMBRE 18 DE 1898

PARA MEDIA

ESTACIÓN.

La falda es completamentfl lisa.
El cueroo ablusado, va ceñido por un
cinturón de r&gt;1so negro, con elegante ro·
setón á la iz.:¡uierda, y tiene una graq
aplicación bordada en el frente.
FIG 6.-BATA Y JACQUET !'MOKING PARA
CABALLERO,

Es de paño a~argado, figurado elegan·
temente el pJimero. LoR revesPs del cue·
llo .v de las mangas no llevan figura.
Ell•gante cordoncillo de seda orla los
bordes y un gran cordón de lo mismo, ciñe la bata.
El jacquft smoking de paño pero con
galones de seda obecura en forma de alamare&amp;.
FIG, 7-ULSTER PARA NIÑA DE 13 Á 14 AÑOS,

Es de p11ñete dibujado de 11marillo y
oro y gris acero de un encantador e.ecto,

Fig 7-fflster para niña de 13 á14. aílos.

Fig, 6. -Bata y Jacquet smoking para .caballero.

.¡

Nuestros Grabados.
FIG, 1-TRAJE PARISIENSE DE RECEPCIÓN Y FROCK
PARA NIÑA

Es de gros gris ace10 con una profu@a aplicación
bordada, formando llorones y guias de un exquisito
exotismo, asi en la falda e mo en el corpiño que se
abre sobre una bellislma chifoné dti muselina de seda
blanca, rematada en un fantástico rosetón delseda.
· J ocqueys sin bordado, muy sencillos.
;
El frock e&amp; de piqué con capelina figuri.da y alter·
nados oe muselina chifoneada
.
Un elegaot.~ cinturc:mcito de tul, con los mismos al• ,.
ternados Jo eme graciosamente.
_:,

FIG.11.-FROCK PARA NiÑA
DE 8 A \1 AÑOS.

Es de piquP- rojo, con un
jokey cuadri,do, de bordado.
La falda es plana, gra•
ciosl}mente plissé
Mangas justas con elegantes abullonados.
Cinturón del mismo género, sin hebilla.

FIG, 2-TRAJE FRANCES PARA PASEO,

Es de foulard de seda finísima, moteado de
floja.
, ..
Gran sobrefalda chifonóada, de sumo efecto.
,i,,1
Cuerpo dragón con coselete á 1:&gt;andas de raso ne• ...--$
gro, alternadas de cho~s de muselina de seda, todo :'%;
sobre un fondo de la misma.
·,,i
Jockey capti•:hoso y mangas del mismo estilo que ·
la sobrefalda,

Modo de limpiar las telas
de seda.

Azul pálido figurado con elegantes guias ligera•
mente realzadas.
Dos volantes eu eepiral, ornan la falda y otro corre por su extremidad mterior en toda su longitud.

-- :

V

Para limpiar y lavRr una
tela de seda, de color ó
blanca, y darle el lustre de
nueva, se le moja, frotándola con cuidado, con claras de huevo. Se forma sobrl' la tela una especie de
espuma, que oora so~re el
tejido mejor que el jabón.
Cuando la tela ebtá limpia,
se Je mete en II gua fria
que se remueva hasta que
quede llmpida. Se pone á
orearla tela de seña enun
tr po limpio, y se le aplancha, cuando todavia está.
húmeda.

FIG. 3-TRAJE DE FOULARD.

...

jacquet deg:-ansolapa bordada que puede ir cerrado
ó abierto sobre una gran
camisa de muselina de se•
da e:egantemente chifo •
nea.da. sencillos galones de
gusanillo en lineas decres•
centes. ornan los lados y
la espalda del jacquet y
forman guias elegantisimas á los lados v cerca del
remate de la falda.

. .:-

~ .......
..,;:;,-:'.:

~

_

-- --~
...

_ _ .. =;. \---~ -

Frock para ntn.a de 10 á 11 anos.

-

Fig. O. Traje para niilo de
4 á5anos.

con dos filas de botones fantasia, y capelina de
doble aleta, lig-eramente plegada.
FlG. 8-FROCK PA'!tA NIÑA DE 10 A

11 AÑlS,

Es de sarga azul obscuro, adornada con bandas
de galón bordaClo.
Jockey cuadrado. Jockeys muy elegantes
cuadrados también
Blusita justa, plissé, ceñida por cinturón
de galón.
FIG 9-TRAJI!) PARA NIÑO DE 4 Á

5 AÑOS.

Es de brown diagonal y consiste en una
blusita larga, de cuello marinero, ceñida por
un bonito cinturón y en pantaloncito aja.reta•
do, sin ningún adorno.
Las solapas de piqué ligero, llevan bonitos
galones como adorno.
FIG. 10-TRAJ81 DE OTOÑO CON JACQUET
A'llllilR1'0 Ó CERRADO, DELANTERO Y ES PA.LDA

Es de paño amarillo humo y consiste en un

Flg. 10. Traje de otoff.o, con Jacquet abierto ó cerrado, Delantero y espald;,

~ _ ,i:\ a;a;1JJ.,11--11üJ..u..uw
Flg.1!,-Frock para nUla de 8 á Oallos.

MONUMENTO A LA INDEPENDENCIA
Inaugurado en Puebla el 16 del actual.

•

NUMERO 12

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

�182

EL MUNDO

LASEMANA
¿Por qué razón-si puede haberla en estas preferencias del gusto público-todos los que han
visto con cierta placidez indiferente, obras como
sFausto» y «Aida» más ó menos tolerablemente
interpretadas en la temporada del Nacional, exijen c;le los jóvenes artistas mayores e~fuerzos en
la presentación de «La vida de Bohemia?»
El hábito gasta los prestigios del genio y vulgariza lo sublime. Si es cierto que no hay grande hombre que lo sea para su criado, sucede también que á la larga tuteamos á Otelo y poco se
nos da que Memistófeles se presente con barriga
de Sancho Panza y carcaje.das de l1tbriego.
Pero «La Bohemia,» ¡oh! «La Bohemia .... »
dicen en tono de galán del Teatro Hidalgo los
condottieri del aplauso en las butacas.
Para esos paladares exquisitos no hay f11lsificaciones suficientemente engañadoras. Es cierto
que tolerarían el Rhin menos auténtico; ¡qué im_porta que Margarita tenga trenzas rubias ó peinado griego!
Pero Mussette ha de ser por fuerza la que -vió
Mürger y soñó Puccinl. Snobismo inédito en que
sobreviven los delirios románticos del afio 30....
Para muchos ae los que llevarían de buena gana el chaleco verde que usó Gautier la noche del estreno de Hernani, el Arte no es todo el arte sino ....
«La Bohemia.»

"""

El Club Dramático mexicano ha hecho una nueva aparición en el Teatro de Vergara la noche
del martes.
Público? Uu público sui gene1'is por no decir
el público ideal.
Por otra parte, ese es el que necesitan los que
aman el arte; lo saben los jóvenes artistas del
Club y por eso lo invitan.
La concurrencia,naturalmente,aplaude; pero si
haciéndolo asi por indulgencia obraría galantemente, al aplaudfr por convicción es á la vez que
justiciera, inconsciente factor de un resultado que
ya debemos esperar como verdadera revelación
artística.
Sólo un misántropo puede negar estímuios á
esos entusiastas. En México hay muchos sedientos de ideal que dicen á todos los que llegan
¡adelante! pero hace falta, ó para hablar con precisión, hacía faita otra cosa: seilalar el camino.
El Club Dramático ha encontrado ese camino,
el más recto y el más amplio para to.dos los talentos.
Ojalá que sigan por él, y seguirán, pues todo lo
tienen,-fé en el arte y la simpatía pública que
aplaude su triunfal iniciación.

mar elocuente porque salva de la última pena al
criminal más peligroso. Y los mismos á quienes
salvó el gendarme con su heroísmo co saben su
nombre y repiten la arenga pomposa del hábil
defensc..r.

,,,,.

Un excelente observador admirábase no hace
mncho deque hqbiese tanta gente que c?Ienta como único recurso con esos «medios de vivir que
no dan para vivir» de que hablaba Larra.
Sucede es~o en tod11s l11s capitales? No creo que
Londres y París estén menos provistas de una
dotación suficiente de vagos sin otra función social reconocida que el parasitismo descarado ó
vergonz,111te; pero en pocos países se verá tanto
empeilo para establecer una ecuación perfecta entre un minimun de trabajo y un minimun de necesidades.
Hay levitas rní&lt;las, lP.vitas ociosas y miserab:es que pudieran ser blusas útiles y decentes.
Mientras los hacendados de la frontera pierden
sus algodones en flor por falta de hombres que
recojan el blanco copo, prtfieren los proietarios
al jornal reoumerador de los campos ayunar
entre expedientes.
De mil que pasan la vida dtclamando sobre
los recursos naturales del país, hay apenas uno
que intente algo positivo y práctico.
El est11blecimiento de una exposición perma•
nente de los productos de la industria nacional,
será una obra benéfica.
¿Quién que no sea un presuntuoso, ó no haya
viajado, estará satisfecho de sus conocimientos al
grado de creer que no son para él un misterio
gran número de los recursos de nuestro vasto territorio?
Al museo acudiremos á recibir,-los más,-la
iniciación de un aprendizaje sin el que nada valen las nomenclaturas y los conocimientos verbales, ú.nico y pobre bagaje con que emprendemos
la vida práctica.

,,,,.

'

Divagaciones y mariposeos.
I.

NUESTRA SEÑORA LA MODA.
No faltan, y aun dirfa qne rnbran, criterios rectilineos, enca~tillados en polvosas idea~, que ven, con,
cierto de~ctén compasivo. lo que llaman "caprichos de
la toilette" y con profundo menosprecio á las mujeres del grau mnndo que dedican su vida, que consagran sud energías, que c:rcunscriben su esfera de
acción al veleidoso campo de la Moda y en él respiran
y viven tan á gusto como el pez en et agua. Una lionne del gran mundo es para esos criterios tallados en
bloc, alg·o antibumano ó pernicioso que jamás puede
compadticerse ni con la tranqui!Mad del hogar ni con
la dignidad del matrimonio ni con otras muchas cosasque ~on nectisarias para la normalidad y dicha de la
exist.. ncia.
0dariamos decir que esos criterios rectilíneos hierran gravemente? No por cierto Afirmaremos sólo
que su punto de vütano varia jamás. que es demasiada
rtistringida su ma.ntira de apreciac.ión y que si para el
burgué~ la.Moda es la naturalenemiga de toda economía y de toda paz, para el poeta, para el colorista, para el escultor, para el novelib,a, para el filósofo, la..
Moda es tesoro inagotablti de inspiraciones y ense-•
ñanz11s.
Para nosotros constituye nada menos que el' emblema magnifico de la civilización humana, de la digni•
ficación del hombre-y hombre escribimos en el sen•
tido lato de la palabra, que connota á los dos sexos•.
Véamos por que pensamos a.si y para verlo retrocedamos un poco en la vida del planeta-un poco ~ignifica a.qui centenares de millares de años; que son bien•
corta etapa si se comparan con la vida milenaria de)1
cosmol: Tudu e,, nuevo; sólp la naturaleza es v-¡Bja.. . . .

*

,,,,.

!

tienen siquiera sea uno de esos áureos granitosde buen sentido que derrama Sarcey, sienten alivio al pensar que vamos olvidando los sucesos de
la guerra hispano-americi.rni., esa pesadilla que·
agitó tantas imaginaciones delirantes.
Dick.

**
Si creemos lo que dicen los periúdi~os de un
La aparición del sér humano sobre la tierra, seEstado remoto, el anunc10 mercantil no cabe ya
pierde en las ntibulos1dades de los primeros periodosen el recinto de las ciudades; tan estrechas son geoló~icos y sus huellas son difíciles de encontrar.
para contenerlo que se lla hecho agreste y ha co- Sabemos empero q ,1 e, físicamente poderoso, pero in,
me11zado á instalarse á lo largo de las líneas fe- telectualmente misero, el hombre primitivo sufrió mu,chos siglos una pasión inuenarrable.
rrocarrileras.
El grito ina1 ticulado, única expresión de sus angus•·
Como en los Estados Unidos, cada cien metros tias,
repercutla lúgubremente en el seno de las flotropieza la mirada del viajero, que contempla los restas opulentas que parecían rasgar el azul intenso
paisajes desolados ó risue11os del tránsito, con un de una atmó,fera cargada de ozono, -, que eran silenposte en el que hay tablas embadurnadas de fi- c1osos testigos de sus luchas con el leon saepelius, con
gran tigre predecesor del actual y con el mamouth
guras extravagantes y letreros grandes como el
de formidablPs defensas de marfil, ante el cual nuescasas.
tro pobre elefante seria como un perro ante un caa•
Ya es la musa de la terapéutica ofreciendo pol- bailo, en relación de fuerza y de corpulencia.
En aquellas titanom11quias portentosas-qué estre•
vos infalibles para todas las perturbaciones inmecimiento deleitable hubiera dado su espectáculo á,
testinales.
los latinos del bajo Imperio y á los latinos de ParislYa es un sastre que ostenta sus prendas ingle- el hombre primit:vo era casi siempre el vencido. SusUn amable revistero dice que los actores del sas y dice:
huesos crujlan entre la garras del felino y bajo la moTeatro Arbeu no comprenden el teatro francés.
-Seilores, los que quieran agradar al bello le del paquidermo, y regueros de cadáveres servían,
de pasto á la voracidad de las grandes aves de raEl teatro francés, efectivamente, reclama algo sexo, ocurran á la «Reina de la elegancia»
piña .....
más que la buena voluntad que no puede negárY no será. esto todo. Falta que como hace alguY la fuerza proseguía su obra oculta y misteriosa.
seles á esos discretos artistas, para llevará la es- nos años aproveche el mercantilismo los tiem- á través de las hecatombes .... ante las indiferentee.
cena obras como Frou-Frou y la Question d~ pos de gruesas nieblas para proyectar sobre las constelaciones geométricas, luminosas y enigmática¡,.
l'Argent.
nubes con ayuda de aparatos formidables, anun- espectadoras.
Cuántas especies destinadas acaso á un porvenir dePero como todo se compensa, dice también el cios en los que lean todos los habitantes de una. mayor intelectualidad que la nueHtra, pereciMon así~
mismo rev!stero que los autores dramáticos no ciudad el nombre y las principa.es virtudes del en el obscuro recinto dti una selva cuaternaria ó en la.
comprenden las costumbres nacionales.
especifico más solicitado ó tl título de las obras arena candente de algún circo prehistórico circundado de inmonsos monolito~ conmovidos á cada paso,
Ante ese escollo ¿qué hacer?
que estrenan en los teatros.
por las fuerzas plutónicas? El planeta ha guardado,
Ya el público ha encontrado la wlución y.se
El porvenir estA ll6no de promesas, sobre todo su secreto.....
resigna, y entre el extremo de que le den ccme- cuando el interés comercial deja libre el vuelo
*
dias sin actores ó actores sin comedia, prefiere lo de su ngenio retozón.
**
primero, y hace bien.
¿No ha inventado los neologismos m&amp;.s raros
Mas un día el hombre poseyó la máquit,a, lamáqulpara detener las miradas cte los lectores en la na absolutamente rudimentaria, pero la máquina en
fin. Esta posesión fué sin duda el fruto de seculares
última plana de los diarios:.
esfuerzos de un cerebro casi protoplasmático.
No
hace
muchos
días
aún,
cierto
fabricante
de
En una pieza cómica nacional rien los espectaEntre la idea de que una rama de árbol, delgad11,
dores celebrando con ruidosos movimientos de calzado tomó para las boti.s que pr1,duce, el nom- tenia punta y la idea de aguzar una rama de árbol~
debieron transcurrir muchos siglos, dice un sabioregocijo las burlas que se hacen del gendarme. bre de una sociedad respetabilísima de senoras, prehistoriógrafo.
que
se
dedican
á no sé cuantas especulaciones
Faltaría carácter nacional, si no apareciera allí
Pero la úJdma idea surgió al fin y el hombre primiel gendarme con su eterna máscara de bufón im- científicas, y cerno naturalmente el Consejo de tivo fué desde entonces el más fuerte porque ya po•
la corporación protestó contra tamafl.a irreveren- sela el basto y la lanza ....
pasible.
Otra idea asocittda proporcionó más tarde el sil~x.
Y ese payaso de las vecindades es el héroe mo- cia, el travieso .zapatero publicó en todos los pe- puntiagudo,
y más tarde .el .hacha da piedra . ... i,;1 cede.sto y anónimo _de .nuestra :v:ida-Civil. Acatio el riódicos de los Estados Unidos una carta pi- _rebro, _poseedor del primer germen de invención, em•
exeusas y . . . . recomendando de paso -sudesprecio con que lo 111ira el lépero rerudor de diendo
pezaba á abrirse como una f1or mila~rosa.
mercancía.
El hombre-no ya antropoide--deJó sus cav~rnas,
pulquería forma el cordón sanitario para su moabandonó sus viva.es y emigró de los grandes bosralidad que surge depurada del medio adverso á
ques y de las e@quivas torrenteras, hacia los planes.
las ideas del bien social.
La rehabilitación del Capitán Dreyfus, enjaula- abiertos, dondo las campañas dormitaban en el oroPor una ironía que no alcanza A herir nuestro do como fiera en la Isla-del Diablo, por obra de de las tardes estivales .... haeia las márgeneo1 de loe.
indiferentismo, pasa anadvertido el atrevimento intrigantes desalmados, es algo así como un des- ríos, de los lagos y de los mares, dejando los seculadel gendarme que arriesgando la vida se arroja enlace de melodrama, de esos en los que la vícti- res y tristes refugios de su miseria, ya que la máquina le permitia afrontar los peligros ffl1 calÍlpo abierto
sobre dos caballos en rápida carrera y los detie- ma triunfa y el traidor cae en·poder de la justi- y bajo el pleno palio de los cielos.
ne en medio de. una calle céntrica; en tanto el há- cia ó se auicida. N11die habla sino ae la gigantesca
Vino entonces la época lacustre. La horda hincó.
-bll defensor de un reo de homicidio se hace lla- madeJa que está desenredándose y todos los que ramas de árbol en el légamo tibio de los lagos y sobre:
los troncos fundó la cabaña¡ merced al silex y al fue-

"""

I'1

Domingo 4 de Septiembre de 189&amp;

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MTTNDO.

go, ahuecó el tronco d11 los gigantes de la selva y la
piragua surgió grácil, esbelta, sobre las ondas
Los varones fuéronse á la pesca y li\s mujeres quedáronse en la cabañil; el ocio las afinó, el abrigo blando de la choza blanqueó su piel. Sus lineas empezaron á. adquirir blanduras y barmonias nunca vistas...
La civilización comenzaba á. creará la belleza, eterna
inspirado!ª de los poetas ... .
Et mulur f acta est. .... .
**•
Una noche el jefe de la tribu-yáno horda-tornó
á la cabaña con un botln prncioso que lucia en el
fondo de la piragua, entre los palpitimtes pece11 de
plata ....
Eran unas conchás de irisaciones maravillosas, encontradas entre la arena de la playa .... El cauaillo
las ofreció ingenuamente á su amada y ella his taladró con un fragmento de 11ilex, pa~ó a travé,; delos
taladros uno de los más resilltentes filamento:1 vPgtitales, y rodeó con el prím&amp;r collar su blando cuello.
Después, otro guerrero; vencedor en la lucba con
una fiera, llevó á su novia los lucit,ntes colmillos
marfilinos de un tigre y la novia, á. iwitación de la
primera, los ató y rodeó con ellos su gar?:anta ....
Más tarde, un mancebo de la t"1bu tornó á la choza
con la fina piel dti un cachorro de pantera é hizo pre
sente de ella, á su esclava .....
Y un dfa, un artista ignorado que pulia un homó
plato de luciente hueso, halló que su imagen se refleJaba en él como en las aguas tranquilas de u0a fnf'n•
te, y donó á la más hermosa de sus sierva.11 el primer
espejo.
Nuestra Señora la Moda habla nacido é iniciaba su
triunfal carrera á travée de las civilizaciones ....
La Moda ha sido pues el símbolo casi divino de h
Redencion del Hombre ... . de su intt·ligencia y de su
dignidad y, coqueta y ligera, sabe sin t&gt;mburgo elevarnos á una serena y alta concepción del Uu1vtirso.

183

'

SR, INGENIERO D. BLAS ESCONTRIA,
Gobernador interino de San Luis Potosi.

***

Vino la edad del bronce, al son triunfal de las vie- tauración, la moda volvió al bl11nco: flcres de lis. esjas trompeta@orientales; los pastores se convertlan carpa! y cocarctas, sombreros á la Fnriqu IV, proen reye11, y Salomón se mostraba vestido de pompa, viFtos de penachos blancos, capotas de crepé, etc.
como un lirio del valle.
Hoy la Moda parece insplrarbe soln en el pasado, y
La reiua de_Saba, nigr!l sed formosa, llegaba á rPn- peregrina á través de las edades pintorescas, recodirll: homenaJe al pa~o tardo ae sus cam ..Jlos, vestida giendo elegancias y exotismos .... Mad su imperio no
de tumca de seda purpura, calzada con ~andalias de por eso es menos unive-sal y efectivo
Bendiganla los coloristas y los poetas. A ella debeoro, cubierta con manto resplandeciente, bajo el paramos esa agresiva fiesta de co1oret1 que pone not11s visol multicoloro de susurrant~s plumas ... .
De entonces más la mujer era soberana .... Para ella, vas en el gris trivial de nue~t"MS civilizaciones mo•
cavarian los esclavos de bronce las tortuosas vetas de dernas; el111 es la suprema orfebre, que hace nna joya
las minas; para ella. descenuerfan los buzo11 álos ban• de la muj"'r para el encanto del hombre .. ....Y es ella
cos de_perlas y cú_rales del misterioso Oceáno, para la tremenda rival nuestra en el corazón de las amaella teJerhtn las hilanderas los ténues filamentos de das .... pero es también el alma de la civilización y la
los linos, y fas naves fantásticas emprenderían su vue- perpetua productora del Arte.
lo de lona para llevarle el oro de Ofir y las gomas de
DxMETRYOS.
.Arabia ....
La mitra, fingiendo un creciente de luna, oroaria"su
cabeza; los ungüentos aromáticos ungirían sus miembros, las más hermosas tintas vegetitl,s, colorearían
sus pómulos y los pétaloi de sus labios ....
En los grandes imperios medo y persa, griego yroD!'ln&lt;?, la moda pasó por todosJos avatare11, sitindo Jiturg1ca y sagrada en las hieráticas civilizaciones
asi~iu. ligera y plástica en el divino Archipiélago, RESUMEN.-lJna proclama del Czar.-El desarme de
las potencias y la paz de I&lt;:uropa.-Las aspiraciones
ref10ada y sen1mal en la hnoica Italia ....
de los pueblos y los ideales de Nicolás 11. - Viejas ren•
.Cayó el Imperio de Occidente y llegó la f'dlld mecillas - Odios antiguos. - Francia y Alemania - La
dia con los pavores y tristeza¡¡ del Milenario, con
Alsacla y la Lorena y la reacción general.-lmposllas severidades de la doctrina. La catedral ~ótica se
bllldad de vencer al tlempo.- Los hechos consuma•
levantó de los valles como una oracion de piedra . ....
dos -La fuerza y la raz6n.-Nuestras esperanzas.Y la Moda tornóse augusta y melancólica.
Nuestros anhelos.- Conclusl6n.
Moldeaba los bustos el justillo denegro tereiopelo,
cubría el pecho el plastrón obscuro de heráldicos borAun no termina definitivamente el conflicto
dados, caía con elegante sencillez la manga anchurosa rematada en punta, 11emi-ocultando las nfveás hispano-americano, y los pueblos europeos se
manos ducales ..... y la corneta, maravillosa como un sientan tranquilamente á mirar como se desenlirio i_n vertido, era adoptada por las magas de varita vuelve el epílogo que se anuncia en las conf erende cristal, que vagaban en las selva11 pobladas de
cías de París, aún quedan todavía en las granalhalÍ/J de cazadores.
de8 Antillas altos problemas -que deben resolver,
primero los comisionados para el retiro do tropas
Pero elRenacimiento resucitó los explendores idos: osp11liolas, y deEpués l.:is plenipontenciarios que
torn~ron las sedas orientales, las pieles blondas, los han de dirigir la cuestión completa de la paz,
unguentos aromáticos ......y la sencillez feudal que cuando se oye la voz de uno de los poderosos de
debla renacer, m-,rced al capricho de la elegancia la tierra, cuando se deja escuchar la voz soberamundana, se perdió por entonceH en la penumbra de
na del Czar de todas las Rusias, predicando la
sus castillos y catedralee ..... .
"L~s épocas tranquilas ó turbulentas que la mujer paz y la concordia universal, reclamando la bueatraviesa-dice un autor-influyen en ella, y la Moda na voluntad entre los príncipes y jefes de Estado,
9ue crea, no siendo más que el reflejo de sus costum- llamando A las nRciones á un congreso que h11ga
ores gravts ó corrompidas, se manifiesta bajo sus di- cesar la preponderancia de los armamentos so•
versos aspectos, austera ó disoluta.
"Después de la Revolución que querfa introducir bre las grandes aspiraciones de la humanidad.
en. Francia la severidad de las leyes sociales de los
Si alguna vez ha merecido loor y alabanza un
pnmeros romanos, las francesas no pensaban más príncipe cristiano, es sin duda en estas circunsque en agradar y_ su poder de sedución fué más fuer- tancias en que todo concurría á hacer temer una
te que todos los decretos y las medidas tomadas para
reglamentar la virtud. Orfanlzábanse bailes en to- conflagración universal. El Emperador de Rusia
dos lo, puntos de la capita y las jóvenes rivalizaban se desentiende por un momento de las dificultaen toilettes y t&gt;n gracia.11
des que las concupi;;cencias han provocado en el
Aparecieron entonces las primeras túnicas, las clámidt&gt;a, las ropas de gasa ó de linón y tornó el cotur- Extremo Oriente; aparta sus ojos de las t~nden•
cias absorbentes que la Gran Bretalia manifiesta
no, con sus encantadoras cintas atadas al tobillo.
"Como nada quedaba del yasado y no-podíaimprovi- JlOl' dtversos modos en el Continente africano;
aaree. en un dfa una sociedad con conveniencias, usos deja á un lado las vit&gt;jas rencillas que por mAs
Y traJes enteramente inéditos, se tomó todo de la his- de cinco lustros han apartado á dos grandes po•
t~rfa antigua y de laa naciones desparecidas."
tencias en el centro de Europa; cierra lo!! ojos
ante los problemas que las diversas razas y opuesA principios del siglo, l'Stuvo en gran toga el dis- tos intereses han formulado en el extremo Sur
fraz y la licencia en los trajes llt&gt;gó al t'Xceso pero del .Africa; se desentiende.en un momento de la
en breve la toilette tornó sobre sus-pasos. Bajo ei Uon• influencia que pueda tener en los destinos eurosulado. la moda prescribió JueDgH faldas de percal peos la tendencia decidida, la manifiesta actitud
de las Indias de una finura extrem!l, con media cau- de los Estados Unidos, constituidos ya en una
da bordados al rededor. Bajo el primer Imperio, obtuvieron favor inmenso las telaa d.e oro y plata y los potencia marítima y contir,ental; no mira las inPandes turb«ntes sembrados de oro, y bajo la Rea- . clinaciones de Europa hacia el imperio de Ma0

politirn ®.en.eral.

....

•••

r

rruecos; nada significan para él la nueva constitución de las Islas Hawai, el repartimiento de
Samoa, la suerte de l!"'ilipinas, la conquista del
Soudan, la soberanía dc:.l Transvaal, el engrandecimiento de Abisinia, el destino de Zanzibar,
las inquietudes &lt;le Afganistán, la humillación de
Grecia, las derrotas de Espafta, el sueño en la
revancha de Francia, la preponderancia de Alero ania fn la Europa central: no piensa en nada
de eso, y guilldo por altíeimos sentimfentos humanitarios, busca el remedio de una enfermedad
gen eral que aqueja y debilita á las viejas monarquías, y quiere congregar, al son de sus trompetas soberanas, á lo:s pueblos todos de la tierra
para la paz y la concordia.

Ha escuchado las quejns lastimeras que brotan
de las cabañas y se ele.van hasta los palacios; ha
oído los lamentos desgarradores que lanzan los
oprimidos desde el fondo de sus tugurios y desde la humildad de su miseria; ha entendido el rumor subterráneo que mina y socava los cimientos en que se asientan ahora las modernas sociedades; ha visto á los pueblos agobiados por lainmerisa pesadumbre de la paz armada; ha observado á las naciones rindiéndose vencidas biljo
el and1tmiaje de una situación insostenible; percibe claramente los clamores que parten, en son
de guerra, de las clases inferiores, pugnando por
sacudir la esclavitud á que se hallan SPjetas por
odios afl.ejos, rivalidades obscuras y competencias
no comprendidas. Adivina la angustia infinita
en que gimen todos los desheredados, viendo que
se les pide su ahorro p'.lra el presupuesto, su sudor y st1 sangre para lavarrencores que no comprenden, y los pedazos más caros de su corazón
para arrojarlos ante las aras de ese implacable
Moloc que se llama el armamento de la paz. Todo eso ha visto como cristiano, todo eso ha sentido como hombre, todo eso ha comprendido como estadista, y arrebatado de un entusiasmo que
nunca será bien alabado, que jamás recibirá su•
ficientes elogios, acude á los jefes de Estado, se
presenta ante los poderosos de la tierra, y exige
de los soberanos un contingente que nadie puede
negarle, para proceder el desarme general, para
preparar el reinado de la paz, para aliviar las
cargas innecesarias que pesan sobre loR pueblos,
para acudir en favor de los oprimidos, p11ra acallar viejos rencores, para borrar antiguas rivalidades, para olvidar odios y hacer que renazca
el amor y la concordia entre los hombres de buena voluntad.

*

**

¡Qué grande aparece, á los ojos del que piensa
y del que 1&gt;iente, el autócrata de todas las Rusias,
el padre de un gran pueblo, el señor de millones
de súbditos, el jefe de innúmeros ejércitos, el sooerano de una gran potencia, al rededor de la
cual hacen la corte los fuertes y los poderosos!
qué grande aparece, cuando olvidando su grandeza, haciendo á un lado su inmenso poderío, deja la armadura de combate y echa sobre sus
hombros el sayal del apóstol, toma en sus manos la cruz del predicad Jr y se 1tdelanta emre
las gentes y naciones predicando la buena nueva!
Si Nicolás II r ..ipresentara intereses illferiores,
si no fuera el jefe de un poderoso imperio, si no
se le hubiera visto cruzar por entre la3 capitales
de Europa, recibiendo homenajes de los pueblos
y agasajos de los soberanos, podría creerse que
su inicintiva se perdería en el vacío é iría á unirse en el polvo de los archivos, junta con los consejos platónicos que han formulado á la continua
los congresos de la paz de las diversas naciones.
Pero el Emperador de Rusia, aparte de llevar en
su bandera una. idea humanitsuia y digna de
aplauso por mil títulos, significa también la fuerza, significa también el equilibrio, pues, astro de
primera magnitud, hacia su centro han gravitado los gabinetes, en derredor de su grandeza se
han agitado las potencias, y los grandes y los
poderosos de la tierra se han disputado el honor
de llamarse sus amigos- y apellidarse sus aliados,

*

**

'

Cierto es que á las manifestaciones de Crollstadt correspondieron los agasajos de Tolón, que
al delil'io y al entusiasmo de París contestaron los
homenajes de Peterhoff; que como temiendo una inteligencia en Breslauáfavordel orgulloso Hohenzollern, el pueblo fran&lt;:és agotó sus testimonios de
1tdhesión en pro del autócrata moscovita; es verdad
que detrás de todos estos supremos arti!icios chi

�Domhuro 4 de 8Aotiembre de 1898

18.'í

EL MUNDO

nomtngo 4 de Septi(lmbre de 1898

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�EL MUNDO

186

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de Septiembre de 1892

l)edazo de cielo azul en medio de este desmoronamiento general de creencias, de este aniquilamiento de ideales, de este hundimiento de aspiraeiones poéticss? ¿Porqué no hemos de llegará :a
meta de que nos han hablado lus poetas en sus
cánticos y los filósofos en sus predicaciones?
Quién sabe! Mientrns la estatua de Strasburgo
.a-eciba en París protestas en forma de coronas '.de
encina y de laurel, mientras la estatuade·Germania reeiba amenazas en forma de hermosas ofren·das, ]_o s grandes ideales del Czar encontrarán obstáculos que vencer; pero él representa la razón,
representa la fuerza, encarna la aspiración de
Jas multitudes ¿por qué no ha de triunfar?

dustria de la guerra pueden quedar sin trabajo;
millares de trabajadores que encuentran honrada ocupación en los arsenales y maestranzas, hallaránse de la maftana á la noche con las manos va
~ ías y sin tener en qué emplear sus actividades;
millones de hombres que se consumen en el cua1·tel y en las fortalezas, que_ agotan sus energías haciendo interminable centmelacon el arma al brazo, se verán privados de los medios de subsistencia. Es verdad; pero hace afias que los talleres
;:e sienten exangües, que los camp_o s rec(aman
la concurrencia de brazos, quo las mdustnas todas piden á gritos nuevos elementos para su des
arrollo: allí pueden dirigirse todos los . d_esocupados, allí encontrarán cam~o á sus act1v1~ades
todos los licenciados, y los inmensos capitales,
cuyas poderosas energías se dedicaban á los
aprestos de guerra, podrán encontrar natural y
fructífera aplicación en los 'altares de la paz.

X.X.X.
2 de Septiembre de 1898,

*

El cadáver del General Diez Gutiérrez en la capilla ardiente. ·
un gobierno y de un puebl~, s~ vi~l~mbra. el deseo de la venganza y la revmdicae10n; nad:? ~uda que detrás de la alianza rusa, la Repubhca
francesa, representada por &amp;u gobierno y encarnando las aspiracioness del pueblo, cree encontrar la softada restitución dtl las provincias perdidas después de la catástrofe lle 1870; pero no
son éstas, al parecer, las c:nsideracio11es que ha
pesado el Czar para lanzar á _los c~atro vientos
de la publicidad y á la cons1derac1ón ~e todos
los gabinetes, su proclama de la paz umvers~ y
su iniciativa del desarme gradual y progresivo.
Si tuviera en cuenta la devolución de Alsacia y
de Lorena, ¿por qué no habría de _tomar en c~~sideración la restitución de Holstem, la rehabilitación de la casa de .Austria, la devolución de
las provincias Balkánicas á Tur~uía, la r~integración de los dP-part~mentos 3:1p1_nos á !taha, la
desintegración del remo const1tu1do por la casa
de Sabaya, la reconstitución ele! poder temporal
del Papa, y en general, la reposición de las cosas
y el restablecimiento de los Estados tal y come,
estaban constituidos hace treinta años? ¿Por qué
Nicolás II no habría de intentar el retrotraimiento del tiempo y la reconstrucción del mapa de
Europa tal y como se había marcado en nombre
de la fuerza antes de la guerra franco-alemana? .
Porque con semejantes tendencias su obra se
habría considerado puramente ilusoria y sus pa•
Jabras se habrían perdido en el vacío, como las
creaciones de una imaginación calenturienta ó
las fantasías de un soñador insensato,

do trance, pidiendo un descanso en su t~rea abru•
madora, pidiendo la disminución de los impuestos
que pesan cada vez más sobre las clases traba·
jadoras, el recorte de los presu,n~estos de guerra
y marina, que lanzan á las naciones.~ _competancias indefinidas, por medio de sacnfic1os extraordinarios, reclam,u.los rrincipalmente del proletario y del contribuyente. Lo que debe de temerse, ante todo, ,es la revolución soc~al que se
oye como un canto fúnebre entre los lumnos de
grandeza, que se escucha co~o nota discord~nte
entre los himnos de la apoteosis: y pur eso se pide,
se ruega y se suplica el desarme gradual y pro'
gresivo, la cesación de los. déficits que alte~an
las finanzas de todos los gobiernos, la suspensión
de los armamentos indefinidos que conducen á
los pueblos á un estado de tensió~ insostenible,
más""ccstoso, más difícil, más trabaJoso que el estado de guerra.
Por eso creemos que al llamamiento del
Czar acudirán todos afanosos, porque el Czar
significa la fuerza y porque representa la razón;
y él, el autócrata, habla en nombre de los mise•
rabies y de los pobres, de los desheredado_s, de
los que no tienen voz ni voto en los conceJos de
las nacivnes.
*
* *
.Aparte del problema de ~a paz y la concord~a,
hay el problema económico que corre pareJas
con la solución impuesta por el autocrata moscovita. Millares de obreros que• se dedican á la tn-

"' *
.Al~uien dirá que nos dejamos arrebatar por locas fantasías, que deslum_brados por la grandeza
de la idea que sólo ha podido formular al Czar
de Rusia cerramos los ojos ante todas las dificualtade~ y vemos lisc y llano el camino para la
realización de un bello ideal. No es verdad; no se
nos ocultan los obstáculos que hay que vencer,
no se nos esconden los problemas de diverso género que han de resolverse antes de aceptar el
gran pensamiento del filantrópico Romanoff; pe•
ro tenemos fé en la humanidad, creemos en los
inspirados, esperamos en los privilegiados, amamos á los videntes, tene!Dos confianza en los que
se adelantan á su época y son capaces de desafiar el medio ambiente, para hacer triunfar sus
ideales.
Por algo han existido los mártires y los apóstoles,
No siempre la luz ha de brotar del fondo: á veces llueve des.de lo alto y penetra como rocío del
cielo á confortar los corazones que lloran, á consolar las almas que sufren, á levantar los espíritus que caen.
***
Extraña coincidencia. Envuelto en su manto
medioeval, acaba de caer en el sepulcro el princepe de Bismarck, que encarnó en su espíritu poderoso el tremendo principio de que la fuerza
está por encima del derecho-Za fo1'ce prime le d1'oit
-aci.ba de extinguirse una existencia que como
montana de granito pesaba soore los pueblos, é
imponía á las naciones el reinado de la fuerza; ec
bisma1·ckismo se respiraba en la atmósfera, y
formaba parte de las ideas dominantes en todos
los gobiernos. ¿Por que no ha de cesar ese reina•
do? Porqué no ha de escucharse el dictado de la
razón.Por qué no ha de cegarse el abismo hacia
el cual caminan todos los pueblos y en cuyas fauces negras amenazan hundirse todas las naciones? ¿Por qué no se han de detener todas las gentes en el camino que les marcó la política de
Bismarck y la espada de Moltke? ¿Por qué no ha
de haber una tregua, un descanso siquiera en esa
lucha tenaz, en esa competencia de los pueblos
contra los pueblos? ¿Porqué no hemos de ¡ver un

*

**
Piensan algunos que, antes de hacer su proposición á los gabinetes europeos, ha consultado
con su aliada la República Frances!.l. Si ha existido está consulta ó no, 110 es preciso averiguar•
Jo: ha aceptado los hechos consumados; no puede
oponerse á la corriente general; es impotente para iniciar una reacción imposible que cambie las
fronteras y trastorne las actuales relaciones de
los gobiernos; no puede pretender que .Alemania
renuncie á sus conquistas, porque él tampoco
puede abdicar de sus expansiones en el Oriente,
ni renunciar á sus dominios en el Sur. Después
del tratado de Francfort •sur· l\f eine, está la
convención de Berlín; simultáneamente con el sitio de París, está la entrada de Víctor Manuel á
la Roma de los Papas; después de la germaniza•
ción de la .Alsacia y la Lorena, está la creación
de los Estados balkánicos con menoscabo del imperio · turco; después de la derrota de ]'rancia,
está la unidad de Italia; y tras de la unidad de
Italia está la erección del poderoso imperio de
los Hohenzollem. Imposible volver á los tiempos
pasados, imposible retroceder á condiciones que
casi se han olvidado en la débil memória de los
gabinetes. Lo que hay ahora, lo que reclama el
concurso de los fuertes y la cooperación de los
poderosos es el clamor que se levanta de las cla•
ses productoras, pidiendo un alivio en su apura-

187

EL MUNDO.

La próxima coronación
DE LA REINA. GUILLERMINA. DE HOLA.NDA.•
Al entrar en la mayoría de edad el 31 de .Agosto,
-Guillermina, la reina de Holanda, entra en po~esión
de su titulo y de su trono.
El reino d11 Holanda.sólo exite-desdelos años de 1806
á 1815 cuando Luis Bvnaparte fué hecho rey de tiste
,pais. Después, tres reyes s11 han sentado 11n ei trono holandés, los tres Guillermos, los Principes de Orange,
-descendientes del famoso Gui1lermo de Nassau, el
ilustre patriota y campeón de las lib ~rtades de Hol11nda y que, en el siglo XVI dirigió el Estatúd~r, y con•dujo todos los asuutoe militares y politicos del pais.
Todos los vástagos de esta familia han sido notables
,como gobernante~, diplomáticos ó guerreros. El priPrincipe de Orange, murió 11sesinado en lJelft en 1534;
.su hijo Mauricio fué el más notable guerrero de su
,tiempo. Federico Enrique, durante la guerra de treinta
años levantó su rais á una altura considerable. El
rey Guillermo II de Inglaterra era descendiente de
•esta ilustre casa.
En el sig10 presente, Guillermo II de Holanda se
distinguió durante las guerras napoleónicas, y fué
-quien preparó, por su dt-rrota álos frances11s en Qua•tre Bras, la victoria de Waterloo
La actual reina es el último heredero de la familia
de Nassau, que pretende ser la más antigua de las
reinantes. Su padre Guillermo III. fué casado primero
,con Sofla, hija del Príncipe de Wurtemburgo, que
murió sin deiar sucesión. A la edad de 6211 ños preten•
•dió la mano de la Princesa Emma de Waldeck Pyrmnot,
con quien contrajo matrimonio. Al cabo de un año nació la Princesa Guillermina, que actualmente va á
_goberm,r Hol3:nda.
La coronacion de ésta se celebrará en Amsterdan
el próximo día 6 y ocupará el trono, cuando apenas
tiene dieciocho años.
Indudablemente las ceremonias imponentes, la so•
Jemnidad de la coronación, impresionarán á esta niña
educada por la reina viuda en la sencillez más com•
pleta.
La joven reina partiri\ del Haya donde ha pasado
,su cumpleaños en compañia de su madre, el dia5, se.guida por el séquito que tomará parte y asistirá álas
ceremonias.
La coronaeián 86 hará en Nienwe Kerk, que ~e
-el templo más importante de Amsterdan, aunque
no tiene el carácter de catedral y seguramente es poco
amplio.
La más interesante de las ceremonias será cuando
.la Reina pronuncie el juramento concebido en estos
términos.
«Juro al pueblo holandés que observaré y manten•
-dré siempre la constitución. Juro que defenderé y
_guardaré con todo mi poder_l&lt;1. independencia 1, e_l territorio del remo; que proteJeré los derechos pubhcos
:s privadC78 de todo11 mis súbditos y que emplearé to'&lt;los los medios que la ley me confía para cuidar y sos
tener el bienestar nacional é individual, como debe
hacer una buena soberana. Y que Dios me ayude.•

Sr. D. Deltin Sánchez Ramos,
+ EL DIA 26 Dlll AGOSTO Ú LTIMO,
Al terminar la ceremonia se envian miles de palomas correos preparadas de antemano, paraquevayan
á llevar la noticia á toctas partes anunciando que Holanda tiene nueva reina.
La fiestas públicas durarán varios días, al cabo de
los cuales, la Reina regresará á su pali.cio de la Haya,
donde ha pasado su infancia y ha sido educada bajo
la inmediata dirección de la Rdna rege1•te, que ha
sido su principal maestra, y se conduela con ella, de•
cia, como cualquiera maestra, con no importa que
discípula.
Además, duraute las lecciones, la Reina Regente
prohibió que se le diera el tratamiento de Alteza. La
labor de esta educación hatenidoporpuntodevistala
sencillez un poco democrática, Qin perder de vista los
futuros destino de la Princesa. Se cuenta que la Rei•
na Regente no tenia reparo en permitirá su hija _jug-ar con otras niñas. Durante un dia de invierno, la
Reina Regente paseaba en tren•es, con su hija que entonces tenia 10 años, cuando encontraron un grupo
de niños que jugaban arrojándose unos á otros bolas
de nieve, La Prmcesa obtuvo permiso para reunirse
al grupo de niños y dur11nte media hora la futura Reina de Holanda estuvo dando y r11cibittndo golpes en
medio de la turba de niños que no sedaban cuenta de
quien estaba entre ellos.
La primera aya de la Princesa fué una francesa, Mil e
Siotard, quien le habló en su idioma desde quetuvo4
años. Aprendió el inglé~ y algunos otros idiomas, pero
no el alemán, porq u11 el rey Guillermo III tenia posíti vo horror á esta lengua
.
Una de las cuestiones más interesantes es la que se
refiere al matrimonio de la joven Reina, quien, según
se asegura, aun piensa permanecer soltera, y parece
resuelta á hacer un casamiento de corazón cuando
llegue el caso.
.
Las colonias se han apresurado á mandar regalos
con que ccntribuyen al esplendor de la coronación
La Reina Guillermina es una de las más ricas, si no
la más rica de las soberanas de Europa, pues la lista
civil de Holanda, agregada á las rentas coloniales, alcanza á 15 millones d11 pesos por año.

esperaba la asunción A la libertad cuando ciñera su
frente la corona del Imperio moscovita.
A la inteligencia de su padre se adunaban en el futuro Czar las perfeccione~ de su madre la Czarlna
Maria, princesa de _Hesse. Fué educado por ~xtranjeros
y en pais extranJero: era en consecuencia, un cosmopolit11. y uu hombre de sociedad: su tacto, sus conocimientos y su amabilidad le valían una gran influencia sobre todas las personas á quienes trataba,
Nada más natural que su novia, la princesa Da groar, lo
amara.
Alejandro. hermano de Nicolás. no tenia ninguno
de los at:activos que á éste distinguían Su tipo era
bien diferente, el de un rudo soldado moscovita.
Los dos hermanos se queri11n mucho, y un dla que
estaban hacis11do ejercicios de.funza, Alejandro que
era el más robusto, dió tal golpe con su manaza de
martillo á Nicolás, que el Czarvich cayó en cama y
murió de ah! á poco.
Alejandro lo acompañó hasta 1&gt;l último momento;
juoto al lEicho de mu11rte de Nicolás, conocró á la princesa Dagmar, llamada para que acompañase á su novio durante su enftrmedad
La familia imperial y la corte rusa, sintieron hondl\
tristeza al pensar que la corona de los Czares estaba
destinada á Alejandro: todos lo respetaban por su
rectitud y sus cualidades militares. pero comprendlan que no P11taba preparado para a11umir la inmensa responsabilidad de Jefe de un gran Estado.
Pensaron desde luego en darle á. la prometida de
su hermano ya que iba á ocupar el lugar que le correPpondia como heredero del trono.
El matrimonio asi conc~rtAdo fué extraordinariamente feliz, y cuando murió AIEljandro II, lo sucedió
en el t~ono su hijo Alejandro III.
Este descuidó la educación de su hijo mayor Nicolá3, pues la Cz 1rina ocupó en su esplritu el lugar quEI
correspondía al hert1dero del trono y nunca pensó en
darle esa preparación especial que requiere el ejercicio de un poder supremo y absoluto
La princesa elegida para consorte del futuro Czar
Nicolás, fué una de la casa de Hesse-Darmstadt. La
elección agradó á todos, excepto á la elegida: era luterana y debía convertirse á la religión griega ortodoxa. y además el Czar vi ch no poseia ninguna •le las
cualidades que ella a&lt;lmiraba. Sin embargo, como una
mujer de su alcurnia tieue que sacrificar sus ~enti·
mi11ntos á los intereses dinásticos.cedió l1t joven prin
cesa, y despué3 de haber sido instruida en los dogmas y ritos de la Iglesia de Oriente se casó con el
príncipe Nicolás.
Se dice que la Czarina ejerce una gran influencia
en la conductadesumarido, y que ha sabido comprender sus deberes de emperatriz de una autocracia, haciendo mil esfuerzos en pro de la civilización del Imperio moscovita.
El hermano del Czar, el Gran Duque Nicolás, es un
joven de mucho talento. Como su tío Nicolás, fué educado por extranjeros y en el extranjero.
Durante muchos años su salud fué tan delicada
que se temía su muerte; pero poco á poco se tué ro•
busteciendo. Es aún el heredero presunto del trono,
porque el Czar sólo ha tenido hijas
El Gran Duque Miguel, tercer hijo del difunto Czar
es un soldado de diez y nueve años. E8tá perfeccionando su educación y poco ó nada sabe el mundo de
lo que prometti para el¡orvenir.
Es difícil considerar Rusia é Inglaterra como enemigas conociendo los vínculos de sangre y afectos
que l'gan á las familias reinanteR' de ambos países.
Entre el Duque de York y el Czar. primos hermano!!, existe una semejanza fisonómica sorprendente
y una amistad fnternal.
Por otra parte, la Czarina es la nieta predilecta de
la Rema Victoria.

LA CASA IMPERIAL DE RUSIA.

Nuestros Grabados.

Siendo muy joven la princesa Maria Dagmar de
Dinamarca, fué solemnemente prometida en matrimonio al joven Nicolás. heredero del trono de Rus;a
é hijo mayor dtil Czar Alejandro H de Rusia.
El príncipe Nicolás era el idolo de su pueblo que

La Reina Guillermina.

'

Joven, inteligente y agraciada. Hermosos cabellos
de un rubio ceniciento, 1.jos expresivo11; color de una
frescura suavisima-esEI color de la pl11I de las holandesas;-fisonomia simpática que á la vez revela energía de carácter, talla mediana y maneras exquisitas.
Ha recibido una educación cuya base es el desarrollo de las cualidades que el pueblo holandés ha elevado á la altura de virtudes primordiales.
La Reina Regente daba á Gnillermina uria sul'üa
de dinero cada semana pa.-a sus gastos p('rsonales; de
ella tomaba para comprar los regalos que hacia á los
otros niños de_P!Lla~io ! cuando le faltaba lo necesario,
compraba los utilesmd1speosables,y ella con sus propias
manos bordaba ó tejla los objetos con que deseaba obseqmar á sus !'-migmtas, Sabe coser en máquina y conoce los precios de las telas y adornos de sus vestidos.
Como todos los objetos de su uso personal, coches
caballos, etc., han ~ido suyos. á l, manera como en~
tienden el derecho de propiedad, los que tienen una
riqueza limitada, no es para ella indefinido y vago
ta[ derecho: lo reconocen en los demás con una conciencia clara de lo que vale ese reconocimtento.
Cuéntase que hace poco visitaba unas minas, y como
le agradaee una muestra de carbón de piedra, en vez
de ordenar que se la llavasen, preguntó con adorable
sencillez: Podría llevar esto?

•*•

Cementerio del Saucito, donde fué inhumado el cadáver del General Diez Gutlérrez.

P•~ente de transborde eJJ el puerto de Bizerte.

, Guil!ermina ha sido una niñ~ aplicada al estudio y me•
todiza tanto sus horas de ka bajo que ha podido sacar el
máximum de utilidad, sin cansar su espíritu ni enÍPr·
maree. Se levanta invariablemente á las siete, á las
ocho almuerza y á las nueve empieza á trabajar. Loa

�Domingo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO

188

El Presidente McKlnley y su Gabinete, discutiendo las condiciones de la paz.
maestros deben prE'sentarse al gabinete de estudio.
algunos minutos antes de la hora señalada y al sonar
ésta se presenta la reina, da su lección y si el tiempo
no alcanza, al minuto preci~o en que debe acabar la
clase, da los buenos dias al profesor y empieza con la
clase siguiente. Asi se suceden las lecciones hasta
la11 once y media.
· Guillermina habla varios idiomas, y tiene además
conocimientos cientlficos y literarios, toca, pinta á la
acuarela; en una palabra; sigue el camino que lleva
á la alta cultura.

Sala de Sesiones de la LE'gislatura de San Luh1, Y el
cortejo que acompañó al cadáver del difunto Gobernador al cementerio del Saucito.
Nuestros lectores conocen ya en todos sus detalles
las escenas á que estos grabados se refieren,

Puente de transbordes en Blzerte.

Bizerte el Brest del Africa dlll Norte, está destinado á ser,' gracias á su situación ~eográfica y á los
trabajos que últimamente se han E'Jecutado, uno de
Las relaciones entre la Reina Regente y Guil1ermi- · los yunto1 más importantes del Mediterrántio.
na son cariñosisimas. Cunndo la lluvia no lt'B permite
E antijl'uo puerto puede abrigar ahora una flota
salir pasan sus horas de descanso en pláticas intl- entl'ra. Hace dos años se iniciaron los trabajos de
mae;' pero las manos no están· ociosas, mientras ha• restauración; antes Bizerte era uuo de los puertos
blan madreé hija, ocúpanse en alguna labor.
más inseguros, y_ sólo en la estación de bonanza lo
Los negocios de Estado retienen á la Reina madre visitaban barcos de cabotaje.
la mayor parte del tiempo en el ConsE'jo y sólo brePara entrará la rada hay entre. Zu:iiouna y la ciuves horas puede consagrará su hija á laque ama con dad nuev11, uncanalsuficientementecómodo que pueternura it1fí11ita.
·
den franquear los buques de mayor calado.
.
La gente de la co,:te ve muy pocas veces á GuillerLa particularidad del puerto de Blzerte comnste
miua. La madre ha querido preservarla de las intri• en el puente de transborde sistema Arnodin y Palagas cortesanas hasta que, sana de espíritu y robuste- cio.
cida por una educación completa, pueda afrontar los
Este siEtema funciona ya en E~paña en la desempeligros de su elevada p_oeic1ón.
. . .
bocadura del Nervión entre las Ar1:nas y Portugalete.
Ha habido peculiar cmdado en su régimen h1g1é01•
Eil un puente colg..nte de cuarenta y cinco metros
co. Por nada se desvla del método impuesto para la lie altura sobre PI nivel del agua, á fin de que no escenservación de su salud. Ni cuando ha recibido la tor'l)e el paso de los paquebot¡¡.
corte de Holanda huéspedes regios deja su sistema.
Tiene una canastilla tirada por cables y una máquiUna noche debla de haber iluminación y desfile en na fija de vapor
honor del Emperador Guillermo y de la Joven reina;
El niv.-1 de la plataforma coincide con el de les
aquél pidió permiso á la Regente para que la sobera- muelles de cada fado del canal.
na p_rel!enciara el espectáculo:
Du eete modo el embarque y desembarque se prac•No . dijo la Reina Emma,-el descanso debe prefe• tica con extraordinaria facilidad y rapidez suma.
rirse á la d,stracción y la obediencia vale más que
una tolerancia acaso perjudicial."

.....

El Presidente .McKlnley y su Gabinete.
El Sr. Ingeniero D. Bias ES(lontria.
El Gobernador interino del Estado de San Luis Po•
tosi es un ciudadano distinguido 9ue debe á sus al•
tag cualidadas personales, la posiciónpoli~ica quehoy
ocupa.
Durante muchos años ha sido el Sr. Escontria Di·
rector d.e.l Instituto Je Cie11cias y ha ocupado otros
puestos públicos, señalándose en todos elfos su acción como hombre ilustrado, prudente y sereno.
La sociedad potoslna di•pensa al Sr. Escontda vivos sentimientos de respeto y Eimpatia.

Las honras f6.nebres del Sr. General
Diez Gntlérrez.

La tra~cendencia del protocolo firmado por el Presidente de los E~ta~os Unidos y M. Jules Cambon, en
representac:ón aquel dti la Nación que Gobierna y
éste de la española, para arreglar los prelimin11res de
la paz entre ambas potencias, det ..rminó necesariamente serias conferencias en el gabinete de Washington, especialmente con.tituido en consejo_l)_ar~ diBC'!l·
tir la situación. En nue11tro grabi.do aparecen las figuras prominentes que condujeron la polltica americana en la úl•
tima lucha, CIJ\YO resultado definitivo será el que tenga la conferencia de París.

Hay mnchos que todos lo esperan y nÓ trabajan por
merecer algo.
STOUT

Por no haber llflgado á tiempo no publicamos en
nuestro número anterior los gr11bado11 qne represtm ·
san las honra11 tributadas al Sr. Diez Gutiérrez, en la

Hay espirltus para todae las necedades y necedr,·
des p1tra todo~ los espíritus.
CHRY8('8,

Don Deltln Slinchez Ramos.
Mutió este distinguido miembro de la Colonia Española, muy conocido como uno de los millonarios
más empre'ndedores de nuestro pals. Publicamos hoy
su retrato y algunos rasgos de su vida.
Nació en Alba de Tormes, provincia de Salamanca,
el año de 1838. Sus padres, D. Andrés y Doña Isabel traneladaron su reoidencia á Santander, en donde
vivieron muchos años.
Nombrado Administrador deRentas Estancadas de
Cabezón de la Sal, el padre de D. Delfin, alli trasladó
á-11u ramilla, é ingrPsando el Sr. Sánchez Ramos al
famoso ColP~io de Villacarriedo, donde con notable
aprovechamiento, cursó durante siete años lo~ estudios de ciencias v letra~, necesarios hasta obtener el
titulo de bachiller en artes.
El año de 1856, llegó D. Delfín á la Isla de Cuba,
donde dedicado al comercio estuvo hasta 1864 en que
di~ouso trasladn11e á' nuestro piis.
Recién llegado á México, trabó intimas relaciones
con el acaudalado comerciante D. Vicente de la Fuen •
te el qne conocedor de las buenas dotes y aptitudes
d~l Sr Sánchez, Jo asoció desde luego á sus-negocios,
coBfiándole su gerPncia y dirección, hasta que por
muerte de dicho Señor de la Fuente, fué disuelta la
sociedad y se dedicó por su cuenta á diferentes ne•
gocios.
En 1868 contrajo matrimonio con la Señorita Felicitas Juárez, hija del benemérito D Benito, entonce•
Presidente de la República, y de cuya unión hubo
dos hijaR. Cármen é ldabel, caRadas hoy con los Sres.
Don Javier Algara y D. Ramón Corona, respectivamflnte.
Hombre activo y emprendor, D. Delfln Sánchez,
acometió grandPB empre~as de positiva utilidad para
el pais siendo la;; más importautes la construcción
del fe;rocarril llamado de Morelos, hoy Interoceánico. y el de Teb.uantepec,
En la época en que et Sr Sánchez se hallaba en los
terrenos del Itsmo, comenza~do los trabajos dtl ferrocarril de Salina Cruz á Coatzacoalcos fué atac11do
del calera, epidemia que causó tantos estragos en
aquellas comarcl\s en el año de 1882.
Por Pervicios á su pafs y al nuest1·0, mereció el Sr.
D. Delfín Sánchez diatincioneR va1iaR, entre otras la
que.alcanzó dll la coronl\- de España: la Gran Cruz de
la Real y distinguida Orden Americana de Isabel ta
Católica, cuyas insignias jamás ostentó. por natural
mode~tla.
Pudo contarse el Sr. Sánchez entre los amigos más
distinguidos del Señor Presidente de la Rt,pública,
quien le dió buenas muest:.-as de su aprecio en muy
diversas ocasionf's.
.
La muerte del Sr. Sáu.c hez causó positiva sensación
en todos los circulos s'Jciales. Su entierro fué, por la
comitiva principalmente, uno delos más suntuosos que
se han vitto en México
Enviamns nuePtro pésame más sincero á su respetable familia, y con f'SpPcialidad á nuebtro distinguido amigo Don Jos6 Sánchez Ramos.

EL MUNDO.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

La ·s eñorita de Noyan.
Al declinllr la tude del 25 de Abril de 1~25, una ca:rrosa blasona11a, tirada por dos caballos blancos, en
·tró en el patio de honor del Palacio del Luxemburgo
y se colocó detrás de los carruajes que la habían pre·
·cedido. El lacayo saltó de su, sitio y acercándose á la
escalera dijo á los húsares de servicio
-Haced avisará Su Señoría el Marquéa de Noyan
•que la señorita de Nuyan le aguarda
.
Al oir este nombre que era el de un&lt;! de los mi~~bros de la Cámara alta, uno de los h'D;sares tlorno _á
cumplir el encrgo mientras el lacayo Junto á la reJa
esperaba su regreso. Poco tuvo que aguardar pues
en breves minutos volvió el comisionado y siguién·dolo vino grave y erguido un anciano que vestla levita larga obscura b11jo euyas faldas se descubrlan
-calzas del mtsmo color: llevaba chaleco blanco y me•dias negras restiradas sobre unas J?antorrill!lB fin11s
y vigorosas; calnba zapatos de hebilla y opr1mia sus
sienes con un sombrero ae anchas alas.
Era el Marqués de N oyan. Emigrado durante la Re-volución y el imperio y apa:,ionado de la mOn!f,rqufa,
nada babia aprendído ni olvidado en el destierro. y
regresó en 1814 con Luis xyrrr que lo c~lmó de distinciones. Coronel en los tiempos de Lms XVI y Mariscal del ejército de Condé, al V?lver los Borbon~s
'fué nombrado par de Francia. m16mbro del ConseJo
del Rey y g11nt1l-hombre de Cámara.
.
Parecía, pues, que colmadas sus aspiraciones por la
,munificencia rea! nada ten&lt;lria que desear, y sm embargo llevaba E'n el co~azón un triple duel~, pues en
el.destierro habli,. perdido 11. su nutira, á su esp_osa y
á 11u hijo único y no le quedaba más que una meta á
. •quien adoraba, sin que e~te amor le consolara de la
pena de no tener un heredP,TO varón, lo cual le hacia
inquieto, su'dpicáz. escéptico é implacable con los ene•
migos dPl trono. Sólo la niña podia vanagloriarse de
•ejercer cierta influencia sobre este corazón acoraza·do dentro de sus rtescPpciones, y su '\'anidad: con ella
·el anciano se dulcificaba.
Cuando llegó á la reja, su fisonomia cambió, y sus
•ojos se iluminaron ccn un relámpago de al~~rla al
distinguirá Amelía (este na el nombre de la señori·
ta de Noyan) que 11som,.ba á la portezuela d~ la ~arroza una cabecita coronada de cabellos rubios suJe•
tos por un sombrero á la moda. Saludándola de_sde
lejos admiró s,L fisonomia grave y dulce tan semeJan·te á la dt'I 11.,radc hijo y luego vino á sentarsti al lado
de Amelia.
. ?
.
-1.L.e hice e•perar á usted mucho ahu.ehto preguntó ellll besándole la mano.
.
..
-No querida niña, llegaste al termmar la eesion.
.¿Dónde dP~eas ir?
. .
-La 8eñora Duquesa de Berry me aviso que hoy
me aguardll.
-A las TulleriaP! ordenó el Marqués al lacay-o y
luego 11ñadió dirigiéndose á ~~ hija: Mientr3:s tu es_tas con la Dnq uesa yo iré á v1s1tar 111 rey; qmero ~"·
iblarle del dtbate que acabamos de sostener en la Uá-

abuelito en tanto que las gentes se agrupaban en
•orno de' ella preguntándole si no est11ba heridll. Con
deseos de dar las gra•:ias á su salvador, pedía informes de él, cuando se:10 enseñaron traído en brazos de
algunas persor as que acaba_ba_n de levantarlo d~l
suelo, á donde cayó sin conoc1m16nto herido en m1•
tad del pecho por la lanza del coche en el momento
en que detuvo los·caballos
-1.E~tá muerto? preguntó E'lla tembJando.
--Respira aún, señorita, le respondieron.
El Marqués se aproximó
-¿No hay por aqui un hospital donde pueda llevarse á ese infeliz? preguntó,
-Oh, papá! ¡Enviará un hospital al q1le nos salvó
la vi dal gritó la señorita de Noyan.
.
-¿Y d·ó nde crees que ~e !e puude atender meJor?
"La
~
-En mi casa: en e1 palacio de .Noyan.
carrera se gula vertiginosa y en una de 1a~. sacud'1-Há~ase como lo quieres,
dat1 que sufrió la carroza, el cochero fué arroJado del
y resignándose de mala gana, dió sus órdene~ á
p ..sc&gt;1.nt ,. Amelía Je vió caer. levantarse y correr en
pos de las bestias sin acertar á contenerlas Algunos los desconocidos que lo rodeaban. Pronto, _en sus~1t_uhomb·reR valerosos que quisieron avu_darle, no fue• ción del coche que habla quedado inservible, vm1eron más afortuna los. En todo el tránsito las ge_ntes -ron dos fiacres de alquiler y en uno de ellos 116 colose apartaban espantadas alzando los braz~s al cielo, có al herido siempre desmayado y á su lado Y para
pues parecían destinad?s 11. p11recer esA a~C(~no Y esa sostenerlo, un médico que llegó _oportunamente. En
niña cuyo perfil se destmguia como la v1s1on de un . el otro, subió el Marqué11 con su meta.
Naturalmente, la multitud les seguía, 1~ que tenf_a
ensueño.
Algunos minutos nada más y el coche, arrebatado muy contrariado al Marqués, y si 11e hubiera atrevt•
como por un torbellino, iba á llegar al male~on pues do, habría hecho que la policla diso!viera ese_ grupo
cuyaR simpatías eran todas para el Joven heró1co_ que
estaba ya al fiu de la call11 dP.I Sena que entonces co
mo hoy lamia los muros del Instituto Alli estaba el 86 habla sacrificado por salvará un vs desc_onoc1dos.
peligro. en ese muro contra el cu~l los c_a!Jallos se Afortunadamente pronto se llegó al palaew, ~uyas •
estrellarlan y estrellarian el carruaJe de'lnhtado ya puertas se abrieron para dar paso á los carruaJes en
el patio, y ee cerraron para impedir la entrada á los
po.· loR golp"s del camino.
.
.
.
El Marqués y su nieta~con 11~a simple OJeada mi- curiosos
Los -criados del Marqués transportaron inm~d1!ltadieron este peligro y la niña d1Jo:
-Abrac?monos, padre mio, y encomendemos nues- mente al herido (que aún no recobraba el conoc1m1en•
to) á un salón dtil piso bHjo mientras se le preparaba
tras alrnas á Dios.
.
-1Mi fortuna para quiur. la s11Ive! gritó él tlespren- departamento má~ apropiado.
El señor de Noyan y Amelia. observaban con audiéndose de los brazos de la niñil y asom9:ndo po~ la
portezuela su basto con los brazos extendidos é im- siedad al médico mientras éste palpaba y auscultaba
al herido, y se sintieron _consolados cuando é,te les
plorando 11ocorro.
·
..
SintiéJdose perdida Amella, se rPfug10 ~l !ondo del informó que no habla ijenales de fractura algun11, Y
..
coche y cubrió con las manos su r.ostro, hy1do por el que .,n pocos dias serl,l hecha la curación.
Aqui quedará hasta que se restabiezcs, d1JO la
terror. Esperabn el choque segura de morir Y rezaba
señorita de Noyan ¿no es as!, papá?
.
en voz baja sus oracioner.
-Y JuejZ'o ie recompensaremos dignamente, añadió
De pronto el carruaje se detuvo por una violenta
d" A
.
parada de los caballos y á derecha é izquierda. las el M'trq11és
-Es preciso averiguar su ~ombre, IJO me11a, Y
portezuelPs fueron abintas y el Marqués y @u me~a
si
tiene
padres,
mandarles
avisa~.
.
..
fueron pue~tos en la calle- por manos salvadoras sm
-Podemos preguntarlo á él mismo, 10terrump10 el
haber sufrido lesión alguoa
.
Pronto supieron los testigoP de esta escen3: conmo- médico. sorque ya vuelve en si. .
. -Bendito sf'a Díos! "xclamó 1~ JOv~n
vedora. que en moment" de chocar.el carruaJe con e l
y transfigurada, ruAs cnnmov_1da aun q~e cuando le
muro un joven se abalanzó á los caballos y !uchó Y
se debatió hasta que derribado el uno arrastro al otro creyó muerto, contempló á t;•tP J.01:en de f1s.~nomia Ala
E'n ~u caida Los transeuntes, electrizados. por este VE'Z altiva y dulce, p~hdo émmov1I. El abr1osus.!?'.ran1&gt;jemplo, corrieron á ayudarlo y quedó conJurada asi de11 oios obscuros llenos de admiración y los f1Jo en
las personas pre8entes.
la rl"Fgracia.
-¿Qué me ha sucedido pues? preguntó.
TrauQuilizada Amelia, busca•a con le&gt;s ojos á 11u

mara de los pares El Conde de Vi!Íele es un ministro deplorable.
S:ilió el ce,che y tomó á buen paso por la calle de
Tounion, Derr,pente se espat1taron los caballo~ á
causa de un carretón que pasaba á s11 lado con V!O·
len~ia; se encabr.taron al sentir el choque, y part1e•
ron desbocados.
.
Bajando el cristal 'delantero el Marqués mterpeló
al cochero.
·
-¿No puedes dominará tus caballos, Gaspar?_
No obtuvo respuesta y se puso á ver ccn mquietud
á la niña
-No tengo miedo, Abuelito, dijo ella
Y un poco pálid&gt;1, con la i;nano. en la mano dPl Marqué,, apareció más tranquila de lo que era de espe-

,

�· EL MUNDO

190
El Marqués se inclinó cerca de él.
-Al socorrernos á mi hija y á mi, ha sido
usted victima de su valor, pero fellzmeute el
Doctor asegura que dentro de pocos dias estará usted reFt•b1ecido.
-Pero quién es usted. señor?
-Soy el marqués de Noyan.
Al oir eftti IJOmbre. el joven se estremeció
y sus faccion~s se contrajeron con una ex•
presión &lt;I~ cólera y de tt:rror. Luego se levantó exclBmando:
-Que se me. lleve de aqui! no quiero estar
en esta cssa. no quiero.
Y Pe debatla en los brazos del médico que
se esforzaba por sujetarlo. De improviso sus
miradas se fiJaron en la cara de Amelia conmovida y bañada en lágrimas. y entonces se
cruzó dA hrazos y seleO) ó murmurar:
-¡Suh'ja!
Apaciguada la excitación. sus facciones
conservaban todavía cierta• xprPe.ión de sorpresa y desconfianza, pero se habla bor:ado la primera expres:ón de horror.
Amelia le dijo:
-Se diria que el nombre de mi abuelito le
ha traido á usted algún penoso recuerdo!
-Es la primera vez que lo oigo pronunciar
contestó él con firmeza.
-¿Por qué entonces quiere usted dejarnos?
·
-¿He dicho que quiero irme? preguntó,
dueño y a ·d'e si mte.mo y cerno si ·la1&gt;reg-un-·
ta le admirara. Entonces babia pt:rdido la
razón. No siento sino gratitud por les cuidadoe. de que soy objeto
Estas palabras y la declaración del Doctor de que el golpe debía haber producido
una momentánea perturb• clón cerebral. convencieron fácilmente al Marqués y su nieta.
-¿No podremos saber quiAn es mted? ¿No
quiere hacer venir á su familia?
-No tengo familia, replicó duramentA el
herido: soy solo en el mundo, me llamo Durosnt&gt;l y estoy estudiando derecho ......
-No h11ble usted más, ordenó el médico
con dulzura. Vamos á llevarlo á usted al aposento que se le ha preparado, y si es usted
dócil en tres dias se pone bueno.
Pero Durosnel parecia no haber oido y seguia con ojos obstiJ,ados á la señorita que
por una seña del Marqués se retiraba, y en esas miradas que Amelia sentia pesar sobre ella, habla á la
ve~ ódio y admiración.

*
**
El accidente ocurrido al Marqués tuvo muchos tes•
tlgos y entre ellos los pares de Francia que salian del
Luxemburg&lt;&gt;; la noticia voló pues por Parle y durante todo el r"sto del dla afluyeron las visitas al palac:o
de Noyan. Hasta después de media noche fué cuando
Amelía pudo retirarse á su aposento. pensar á solas
en las emociones sufrida11. y acordarse libremente del
joven que en circunstsncias tan dramáticas habla ve•
nMo á su casa
Al vnlo, cuando lo levantaron inanimado en la ca•
lle, se sintió á la vt-z penetr11do de gratitud por su heroica abnegación y favorablemente impresionada por
su juventud y por la eh•gancia natural que ostentaba. Aunque viviera muchoM años, conservarla siem·
pre en su memoria la visión de esa cara pálida y sin
vida cuyos negros cabellos bacian resultar la blancura mate del cútis. T11mbién recordaba la impresión
que causó al herido oír el nombre de Noyan; y por
más que luego hubiere tratado él de hacerla olvi·
dar, Amelia no dudaba que aunque su salvador y su

abuelo no se hubieran visto nunca, había algún miste•
río que ella ignoraba v que habla dejado en el cora•
zón de Durosnel una huella dolqrosa y pro unda..
Peneó en interrogar al M •rqués sobre e11te particu•
lar, pero prescindió de esta idea convencida de que
no podía contar sinn con sus propios e&amp;fuerzos para
inquiri- la v1-i dad. Lo mPjor era entender11e directa•
mente con Durosnel.
Tomada su resolución. pemó en las dificultades
que se le pres!'ntarlan para llevarle &lt;l cabo. En cierta
posición, las existencias se complican por una red de
costumbres, de uso11 y de conveniencias que no se
pueden romper, y á la joven le seria dificil una entrevista á solas con el l1erido. No babia más que un medio de realizar su propósito y era ir en el acto al apo•
sento de Durosnel, donde solo habla quedado para
velarlo un criado en cuyo carino y adhesión tenia
Amella plena confianza.
Tomó, pues, en la mano una bujla y salió á cumplir
su propósito.
·
A la misma hora, Durosnel que habla dormido ya
bastante, despertó y vinieron á su memoria los recuerdos detdia.
· ,'
Se vela de nuevo en la calle dPI Sena, sorprendido
por el espectáculo de los caballos desbocados que

Domingo 4 de Septiembre de 1~
arrastraban ·una carroza blasonada, y recordaba haberse lanzado de un salto á dett1•
nerlos. Luego el golpe en el pecho ·y al fin,
de11pués del desmayo la aparición á su lado
de un &lt;1.nciano y una bellísima joven.
-El Marqués de Noyanl dijo, y otra vez.
sintió una oleada de odio invadir su cor11zón.
sin que la memoria de la señorita dulcificara esa sensación.
-Noyan! el hombre fata! por quien muriómi padre! se decía ¿qué irania del destino .
me llevó á salvarlo con su hija de la muerte?Luego, recordando el acto de d!'bilidad
que cometio deslumbrado por la belleza d6la 11eñorita, se decia:
-Hice mal. Debi haber arrojado mi legitima
indignación á la cara insolente de ese siniestro personaie.
Pero luego pensó en la joven cuya belleza
habla disipado su enojo y la veía en todo el
esplendor de la juventud, con la emoción en
los ojos rleslumbradores velados por
lá¡?rimas de simpatia y piedad!
Agitado por estos pensamientos s&amp;incorporó .en el lecho notando con admiración que lo hacia con facilidad, y
no sentla sino un ligero dolor en el
pecho.
El criado salió de su soñolencia y Tino á.
preguntarle si necesitaba de sus cuidados,
pero el e11fern:io contestó que se sentía muy
bien y que quería quedarse solo el resto de
!a noche
Después de varios esfuerzos para imponer
sus buenos oficios, el criado se retiró, y D11·
rosnel otra vez cayó en sus reflexiones que
exaltaban su resentimiento ahora desencadenado. El marqués de Noyan h11bla presidido el Consejo de guerra que hizo fusilar á..
su padre 1.1or haberse afiliado á Napoleóu
siendo soldado del real ejército.
Y este recuArdo, que llenabadesomhras la..
juventud de Durosnel, encendia en su alma
un violento deseo de venganza, de esa venganza en que venía Roñando desd!' hacia.
diez años, deede el. día en que recibió de·
su padre los últimos adioses y solemnes recomendaciones.
- -N oyan es quien me mata, le dijo el sentenciado: no lo olvides y véngame.
Y él juró obedecer; y al correr los años y hacerse
hombre, su resolución se fortificó, primero en el aislamiento de su provincia y luego en París á dond&amp;habla llegado algunos mel!es antes con el pretexto de
terminar sus estudios, y en realidad para cumplir
su juramento. Pero ¿y cómo cumplirlo? Se levantaba
y se acostaba todos los dlas sin hallar el medio deseado, y ahora al hallarse frente á frente de él, se preguntaba por qué no mató á su enemigo.
De pronto su semblante se iluminó con una risa maligna. Pensó en la señorita de Noyan, en vengarse
seduciéndola é imprimir asi una mancha vergonzosa.
en el nombre de &lt;&gt;u enemi~o.
At!lcar al ab1;1elo rn la meta...... 1qué castfgol ¡qué.
medio más eficaz para desahogar su odio! Pero
casi al mismo tiempo sintió remordimientos. vergüenza y un g-ran disg-usto de' si mismo, aterrado de haber podido concebir esta acción abominable y lloró
al consid ..rar que la gracia virginal de la señorita ló,
dejaba sin fuerza para herir.
•
-¿Qué hacer, qué decir? murmuraba.
Vete, le decían su conciencia y su razón. No debPs.
aceptar la hospitalidad del hombre á quien dete~ta~
y cuyadesgraciaanslas. Quedarte es exponerte á cat'r·
en la infamia. Vete!
Tanto poder tuvo sobre él esta reflexión. que se le•
vantó para huir aunque todavla ni sabia cómo· y rAnunciando á la venganza que en estos momentos estaba tan cerca de sus manos. 11e vistió y abrió las hojas.
de una ventantt que daba al jardin del palacio.
Saltar de la ventana que apenas distaba del suelo
unos dos metros, atravesar el jardín protegido por Iw
sQmbra.d.e los árboles y franquear el muro, no seria.
gran d1f1c~ltad y por consiguiente si quería partir
tenla el.éxito asegurado. Tr!inquilizado por el!ta par~
te, cerro la ventana, encendió una bujla y habiendo,
encontrado en lll mesa recado de escribir, puso esta.
carta al Marqué,.
"Me preguntó ueted mi nombr11 y le menti. No soy
Durosnel: me llamo Eduardo Fortín y s.:&gt;y hijo dfll'
General Fortín, fusilado por orden de usted en 1815,
Cuando salvé de la muerte á usted y á su nieta no los.
conocla; que de conocerlos, habria dejado obrar á la
fa~ali?a_d. El cie_lo no lo quiso y pueda esto servir de·
pr10c1p-111 p_ara mi venganza. Pero no renuncio á su..
fin que tendrá lugar el dia y bajo la forma más apro•
piada á torturar el corazón de usted tanto como usted ha torturado el mio.
"Por eso renuncio á la hospitalidad de usted pues
de aceptarla temerla que se debilitara mi dere¿ho de
hacer á usted expiar su crimen, derecho legitimo y
sagrado que tarde ó temprano ejerceré.
.
"Si no me vengo asta misma noche, es porque me ha.
c~nmovido y causado piedad la presencia de la setio-r1ta de Noyan y resulto más humano que usted cuyo.
implacable .rigor me dejó huérfano. Agradezca' usted
pues á su me~a el haberlo protegido esta vez, pero no•
espere que siemp1eserá lo mismo."
~scrita y firmada esta carta Eduardo Fortin, sin,
c~udar de cerrarla, la puso en la mesa de un modovi•
sible, luego ~pagó la vela y aproximándose á Ja v.en•
tana la abrió. Rabia llegado la hora de partir y ya
se apresuraba á saltar cuando OJÓ un ruido á. sus ~s-paldas y l!e volvió vivamente.
Petrif.ir,ado 9u~dó al distinguir en el marco dt, la.
puerta a la Renor1ta Noyan con su bujla en la man ••
que estup.,facta y pálida lo sorprendió vebtido y , n,
t:n el mornenLO de huir.

Domingo 4 de Septiembre de 1898.

1

•

191

EL MUNDO.

Solos, á media noche, en. este ·.aposento silencioso, cuando acababan de conocer·
se.se encontraron. confundidos. sm voz ni aliento y contemplándose con ansiedad.
Amella fué la primera en recobrar su sangre fria· avanzó hacia la mesa depositó
en ella el candelero con la bujla y dijo á Eduardo Fortin con dulzura:
'
-Slrvase usted cerrar la ventana, señor,
Aunque lo habla s?rprendldo. mucb,, la lnopinada presentación de la joven, más
todavia lo sorprendió la serenidad con que le dió esta orden conservando tanto imperio sobre si misma en tanto que él estaba todo turbado ... ¿Qué querla1 ¿Qué motivos poderosos la hablan decidido á venir?
Una vez cerrada la ventana, el joven le dijo no sin cierta altivez:
-1.Tiene usted que habl'lr conmigo, señorit~?
-Suponia yo á usted dormido, creia encontrará un criado velándolo á usted y vine para pregu1!~ar á éste si estaba usted más tranquilo. La agitación de usted y las
palabras que d1Jo al volver e1;1 sf, me tenían alarmada.
-Fueron motivadas, señorita, por una crisis pasajera y ya estoy enteramente
bien como usted lo ve.
-SI, y esto m"' ha causado tanta ad1:11ira.ajón como : legrla, aunque querlé sor·
prendida de ballar á usted pronto á partir. Porque usted estaba e11 momentos de irse
¿no es verdad?
-Es verdad.
Sin desconcertarl!e por la franqueza de se~ejante conte~tación, Amelia proPiguió:
-;-¿Y por q_ué e~ta premura para t:scapar, sm tomaren cuenta el deFpr~cio á nuestra
grl!-titud que impltc~ba S? fuga? Un hueRpPd de la casa del Marqués de Noyan ¿debe
saltr de noche esqmvánaose como un foragidn?
'
Estas palabras parecieron herir en lo vivo á Eduardo Fortín.
.
· -Como no s:iy ge!)tilhombre•. dijo, no he ten~do escrúpulos y he peDFado en ml 80•
lamente. No me conviene ser obJrto por más tiempo de los favorPs del señor de Noyan, me voy, y eso es todo. No daré cuenta de mi conducta á n11die ni menos al señor
su padre de usted, y de todos modos no creo ser yo el obligado.
-¡Qué duramente me habla usted, st&gt;fiorl
Esta qut&gt;ja abrió ála piedad el corazón de Eduardo.
-Perdón,•señerita, dijo. ¿Pero por qué esta visita tan contraria al orgullo de usted
y por qué estas preguntas tan contrarias al mio?
.
-Voy_ á decirlv: cuando mi padre apareció frente á mted, y'o conocl el odio en las
mtradas de usted y en sus palabras, como e: nuestro nombre lo hubiera provocado No
puedo enga?1arme, lo presiento, hay un misterio aqui y vengo á averiguarlo. ¿Por
qué nos odia usted?
-Yo no odio á usted, señorita, la re~peto, la admiro la estimo y me sientofelfz
por haberle hecho un pPqueño Eervicio:
'
-Ya sé que yo no le he ofendido á mted nunca .... ¿Pero mi abuelo?
- Y como el joven callara, ella a ¡regó:
-Veo que mis sospechas eran fundadas.
Bañada en légrimas se dejó caer en un divánjuntoá la mesa. De pronto vió la car•
ta y se apoderó de ella.
-No lea usted, no lea usted, señorita.
Pero ella no atendió y en un instante descubrió todo el secreto.
-Esto es muy triste, señor, dijo ella, pero bit:n comprenderá usted
que el Marqués no hizo más que. su deber.
-No hable usted asl. La falta de mi padre fué de las que son ocasionadas á la clem~ncia, y el~arqué3 no se dejó c~nmover;y cuando los amigos d~l sentencil!-do obt1;1vie:-on .unaconmutaoion de pena. ya era tarde: el
verdugo se babia ant1c1pado. ¿Puedo yo aceptar la hospitalidad de ese
verdugo, después de haber jurado que le he de matar?
-Perdone usted, es lo más noble.
·
-1Jamás, jamás!
-Entonces, vénguese ·usted en mi. Aquí estoy.
-Ven~arme en usted .... ya lo habla pensado, pero seria infame hacerle i-xplar .una falta qne no ha cometido .. No: lo que deba ser, será.
-Pues bien; siempre estaré frente á m1 abuelo y para herirle necesitará usted. herirme, pasar sobre mi dolor, acaso sobre mi cadáver. ¿No lo ha
comprendido usted?
·
Y llorando y be@á.ndole las manos.
-Piedad, piedad, decla, no se apr.opie'usted el derecho de casti&lt;&gt;'ar no
usurpe facultades de la justicia divina. Piedad, piPdadl
e
Y lut&gt;g&lt;?, añadió obse~vando que t,I jo~en esta~a muy conmovido:
-A~!. ~1 cede usted, si me da esta alegria, esta mmensa alegría, todos
los sacrih~ios.m~ parecerlan pequeños para demostrarle mi gratitud.
La resistencia de Eduardo se quebrantaba ante las lágrimas de la adorable criRtura que se arra&amp;traba á sus pié~.
·
-;Si usted perdona, toda ~i vida la consagraré á ado,.ar á usted.
-¿Se casarla usted conmigo, pobre, obscuro, infeliz, usted la altiva
descendiente de los Noyan?
-Sil
-1.Pero su abuelo de usted consentfrla?
-Seré dentro de un año ZJayor de edad.
·- Y ;,eso es lo que llama usted un sacrificio?
-No; u!1~ felicidad, porque yo serla feliz casándome con un hombre
de alma suficientem~!1te generosa. para obrar como quiero que obre usted.
Y al hablar así, f1}aba en Eduardo sus grandes ojos llenos de prome•
sas y_ le ilOnreia con la senrisa irresistible de la tentación. Eduardo fué
vencido ..... .
Sin decir nada, hizo pedazos la carta, beso á Amelia respetuosamente
la mano y con voz opacada por las lágrimas, le dijo:
-Gracias, señorita, gracias y adiosl
-1.Se va usted?
.
-Sí: si sigo viendo á usted, cometerla la debilidad de aceptar el yrecio de mi perdón, ácosta de la dicha de usted, y aunque se me parta e co•
razón, me voy y nunca, nunca volverá usted á oir hablar de mi.
Tenia un deber, un gran deber que cumplir, y á esa misión estaban
co_nsagradas tod~B .l~s aspiraciones de m~ espíritu y todos los vigoree de
m1 vida. En la vigiha concebia y perfeccionaba mis proyectos de venganza y eu el sueño gozaba inefables delicias creyéndolos realizados
Aho~a ¡corazón débil y cobarde! al lle~ar á la meta me deten{fo, y·¡¿ h~
perdido todo, hasta la esperanza y ya m1 existencia no tiene obJeto.
Tiene uno, dijo Amelía envolviéndolo en una miradi. enloquecedora.
-¿Cuál?
-1Amarl
-¿A:mar? _iAbl no: qué horror! yo sólo puedo amar á usted, y usted para
mi es 1mposible......... l
Y se precipitó por la ventana sin que Ameliahubiera tenido tiempo de
detenerlo. A la luz de las estrellas ella le vió atravesar el jardin y saltar
el muro.
Entonces un gran dolor, enorme y profundo, como si se le hubiera ido
toda la felicidad de la vida, P.enet~ó en _s u alma. Luego, cuan.!o el rumo·
h:iibo cesa do, y el augus.to silencio de la noche reinó en la tierra y en el
CJelo. algo como 1~ caricia de una esperanza le refrescó las sienes. y son
riendo con la sonrisa de los ángeles, exclamó en un arrebato profético d,1
amor:
•
-Volverá.... vaya si volverá!.
ERNESTO DAUDET.

�Domingo 4 de Se¡&gt;tlembre de 1898.

EL MUNDO,

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193

EL MUNDO

Domina-o 4 de Septiembre de 1898

¡POR UN MARIDO!
ADORACION

NO-VE'I:.A OIUGINAL DE-MARC DE CHAND:P:hABr-1-:E.l:rW.FB-AGIG-NES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

I
Como en un relicario precioso
incru~tado en el fo11do del alma,
dt1 tu imágen divina conservo
las helénica" formas graba&lt;ias.
!!:res tú en mis noches insomnes
h que grato consuelo derrama,
aliviando mi penas agudas
y calmando mis intimas an@ias.
E.res astro que alumbra mi cielo,
eres rayo fulgente del alba,
ereo toque de gloria. que a.nuncia
diaR mejores de dicha soñada.
Blanca antorcha de luz inefable,
grato faro de dulc,1 esp"r&amp;nza,
ramillete de olímpicas flores
que embriaganttis perfumes exhalan.
Voz de mú~ica dulce v 8entida
cuvas notas deleitan el alma,
y despiertan dormidas quimeras
y pasiones fogosas t-xaltan
En mi cielo de sutiñ.os dorados,
eres angel de nitidas alas,
que por senda f orida me llevR
del supremo dP-lt&gt;ite á la estancia.
Eres ave de mágicos trinos
que consuelan mi, horas amargas,
amuleto que avaro atesoro
como perla en.estuche de nácar.
Eres tú la reliquia mb bella
que mi pecho fanático guarda,
donde no la profa· en del mundo
las impías falaces miradas.

Densa nube de incienso que borra
Del altar las imágines santas,
En volutRS fugaces asciend11, .
Se esparce en los aires y se hunde en la nada
¡.Dónde vas, blanca nube de inclensoil
¿Qué regiones del cielo traspasas
Conduciendo en tu sér vaporoso
.
Temblor de su~piros, fervor de plegarias?
II
Casto velo de novia que rueda
En raudales copiosos de gasa,
Sobre curv11s de carne marmórea¡Capaz del martirio, capaz de la falta!B!Rnca gruta dé tules, ¿qué enigma
De ventura ó depdichas encarna
_¡,;sa estátua de mármol viviente
Que tiembla, que gime, q ,1e que sueña, que abrasa?

III
Tierno beso de niña engendrado
Sobre dedos de puntas rosadas,
Que te lanzas al aire-1paloma
Que busc11 en la selva su nido de ramas!¿Dónde vas, dónde vas peregrino
De no sé qué amoros,i cruzaaa?
;.Qué prett&lt;ndes, pasión sin objeto,
Flechazo sin rumbo, caricia con alas?

Número 10
-A esto: bien seriRmente -6 bien en broma
{más me inclino á esto último) usted aparentaba
creer que me consideraba enamorado de la Se·ftorita Nelly á mí también ........ No me inte•
rrumpa usted todavía, se lo ruego, ni se ría, ni
-se burle otra vez .... Pues bien, es verdad, usted
adivinó: amo á esa seilorita.
Juan quiso lanzar una exclamación burlesca,
pero fué bastante dueilo de sí mismo para contenerse, para no sonreír ni
-estremecerse, y con una mirada tranquila estimuló al
Doctor para que pro'.iiguiera
El Doctor lo hizo así:
-Ya ve usted que uso y
.aún abuso tal vez de la in•
vitación á ser franco que
ma hizo usted, sin temor al

sus intenciones no han cambiado, y le sup:ico me
dé sus informes sobre este particular.
El Comandante, á cada momento máJ admi•
rado, tuvo esta vez un gesto de cólera, y estuvo
á punto de responder con vivacidad, mientras
que el buen Doctor permanecía impasible en su
silla. Hizo, sin embargo, un esfuerzo para domi•
narse, y procurando sonreír, se conformó con decir secamente:

usted herida alguna, sino que, por el contrario,
más bien, más bien .... En fin, si quiere usted
que le diga, ~e parece .... mejor dicho, estoy
cierto de que el amor de usted no es muy profundo y que hasta ha llegado el caso de que ahora lamenta usted .... y esto es lo que me ha dado valor, lo que me ha animado y resuelto á ....
-¿Y de dónde deduce usted eso? interrumpió
el Comandante con interé3.
-De mil detalles, contestó Lerbon con voz más serena. Los celos lo hacen
á uno clarividente. Pero
ante todo, hágame usted la
justicia de confesar que
he sabido admirablemente

IV

"'
Para amar esRs gracias excelsas
y adorar 681\ imágen sagrada,
tiene luces de aurora mi mente
y vibrantes acordes mfharpa.
Tienen grato perfume mi~ flores,
y mi ooca sentidas palabras,
y ,mis 1..bios sus besos de fuego,
y ternisimos ayes mi alma.
Tiene ritmo la sangre hervorosa
que candente mis venas aprasa,
y suspiros dolientes mi pecho
y mis ojos raudale11 de lagrimas.

Sacudida nervioFa que : nuncia
Con profético acierto que espanta.Del dolor pitot:isa invlsiblt Peligro que viene, traición que amenaza,
Conmoción instantánea que avisas
Del espacio á través, la desgracia.
¿Qué potencia inicial te produce,
Qué mano sin brazo, qué voz sin palabra?
V

Torva idea que surge de pronto
Del cerebro en las frágile~ mallas,
Y lo colma, y_ lo absorbe, y lo atrofia
Cual huésped perverso que incendia la casa,
Centinela perenne, ¿qué quieres?
La razón de tu ser, ¿de quién sacas?
¡Si tú misma cegaste la fuente
Que torvas ideas ó !impidas, mana!

*
Alli mudo y fehz te contemplo
de rodillas, mi fe se agiganta
reverente y humilde te mvoca
y te eleva fervientes plegarias.
Porque tú éres el Dios que venero,
la deidad que mis labios aclaman,
y á quien culto exaltado y ardiente
1,1i alma s.ltiva, sumisa consagra.
¡Yo·te adoro! No hav sér enla tierra,
Tli en las ondas brillan.tes del agua,
IJi en el !impido azul de los ciefos,
ni en la glotia al creyente tan grata;
que merezca ese culto ardoroso
que tu ideal hermosura demanda,
'}U6 anhelante germina en mi pecho,
)' rendido mi amor te levanta!
Porque tú eres mi sola delicia.
mi ilusión, mi placer, mi esperanza,
mi delirio, mi fe, mi ventura
y mi única gloria soñada.
RAFAEL NÁJERA,

BAJO LA BANDERA
I
Ya que la vida es un inmenRo foco
de energías sin fm. bravas y fieras;
ya que en tus ambicfo11es perseveras
y para tu designio el mundo es poco,
Lucha, si asilo quieres, y en el loco
furor de t.i avidez, y en tus arteras
acciones, hiere si con ello esperas
lograr un bien que para mi no invoco.
No descanses! Arrasa, hiere, oprime:
para apagar la.; voces del que gime
bastará la embriaguez de tu existencia;
que sólo al dar tu cuerpo la caida
final, :para epitafio de tu vida
escupirá en tu losa la conciencia!

Y tú, de quien adquiere el pensamiento
la forma más augusta y verdadera;
tú, 11I militant11 fiel de la ba11dera
más atrevida y noble; el sentimiento,
Abre harmonioso tu plumaje al viento,
proclama la razón, la placentera
verdad, y no permitas que te hiera '
embtzado y traidor el desaliento.
Caerás al embate de los viles:
porque la sombra funde proyectiles
para todas la al~s que se elevan .. . .
Miasmas de muerte engendran los pantanos
para el sér, y cadenas loa humanos
para ahern,jar á la cocciencia llevan.
GONZÁLEZ CARRASCO.

VI

LA REINA DE LOS SALONES.

Inocente recuerdo de niño
Que tenaz en la mente se clava,
Resistiendo las iras dPl tiempo
Cuando otras memorias tan trllgicas pas,,n?
Remembranza pueril ¿cómo ~iVt'K
Entre aquellos que alegran ó espant11n?
Pincelazo del luz del pa~ado
¿Qué mano divina te impuso en las almas?

~ I VERSO.
Querría que mi verso, de guijarro
en gema se trocase y en joyero;
que fuera ent?:e mis manos como el barro
en la mano genial del alfarero;
Que lo mhmo que el barro, que á los fines
del artifice pliega su11 arcillds,
fuese cáli;;; de amor en loe festines
y lámpara de aceite en las capillas;
Que dócil á mi afán tomase todas
las formas que mi númen ha soñado,
siendo alianza en el rito de las bodas,
pastoml en el index del prelado,
.
Lima noble que un grillo desmorona
ó eslabón que remata una cadena,
crucifijo de paz que 110s perdona
ó gran timbre de rey que nos condena;
Que fingiese á mi a11tojo con sus claras
facetas en que tremen los destellos,
florones para todas las tYaras
y broches para todos los cabellos;
Emblemas para todos los l\mores,
espejos para todos los encantos
y coronas de astrales resplandores
para todos los genios y los santos ....
Yo trabajo; mi fe no se mitiga
y he de acuñar estrofas con mi sello!
Y un verso he de labrar del que Pe diga:
11Tu verso es como el oro sin la liga:
Bril'ante, dúctil, poliforme y bello!"
.AMADO NERVO,

SIN ESPER..l.NZA.

A.

Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Al antro en que me es con do con mis penas
Llega un rayo de luz alegre y pura:
Sé que otro amor enciende tu ternura
Y gue con él gozosa te enagenas.
Si eso es verdad; si gratas y serenas
Para ti llegan horas de ventura.
¡Bendito quién adora tu hermosura,
Y la p11sión con que tu pecho llenu!
Se feliz, se feliz mientras me !-undo
En la noche sin astros muda y fria
Del aislamiento y el dolor profundo.
• Ya sólC' tengo un goce: tu alegria,
Y te alegra otro amor .... ¿Hay en el mundo
Desventura más grandE'I que la mía?
.

JAVIER SANTA MARÍA,

YII

..

Atavismo de raza que llegas
En las horas de honor en la raza.
A poner la vergüenza en las frentes .....•
¡Hefor deI establo.que i11v,.de la salal
¿l'or qué surges, crueldad del pasado,
Cuando todo es estética y g-racia?
¡Viejo ro8tro de mono rit·ndo
Detrál! de la. noble cabeza de Palas!
VII
Vocación repentina que tuerce
Dl3 una vida complet ~ la marcha;
Que rt:'toca I s almas, á guisa
J &gt;e autr,r indeciso que borra sus dramas,
¡Florescencia inveruHI de la mentel
¡Aosiedadt&gt;s seniles de fama!
¡(.Juién os puso en mi. pecho, lo mismo
Que. en páramo yerto semilla de plantas!

IX
Intuición del progreso que yace
Cual simiente de fut-go en las almul
Atracción imperiosa, querube
1,¿ue mue ..tra en la sombra laureles de plata!
A~icate de acero que azuza
La carrera de luz de la fauna,
Y coloca los séred de modo
Que el sol de la vida les tiña las carae.
X

Comezón de vivir, de ser siemp,e,
De ePealar de una vez la montllñ&amp;!
¿Quién os puso en la sangre? ¿qué objeto
Tendrán lus deseos, tendrá la esperanza?
Cuando vivan la vida sin mu1&gt;rte
Pnfectas, y ~temas, y libreH las razas,
¡.Volverán, otra vez, á. la sombra
Como a11tes maldi1ifle, como antes esclavas?
ALMAFUERTE.

ridículo: y para obrar así,
ya comprenderá usted sin
esfuerzo, que se necesita
-que me mueva un motivo
bastante serio.
-En efecto; ynome explico cómo, después de mi
-confidencia y la deNelly ..
-Sí, mi conducta dP.be
parecer á usted incorrecta, pero mis intenciones son excelentes y ha
sido necesaria toda la simpatía que tengo por us•
ted y toda la que nsted siempre me ha demostra•
do, para resolverme á una explicación que podía
haber reservado para más tarde, puesto que según creo, estamos próximos iL partir. ¿No es así?
-Mailana en la noche 6 pasado mailana al amanecer: ya no me retiene aquí ningún asunto del
servicio.
-Pues bien, antes de dejar 1\fohelia quiero sa•
ber si el amor de usted es siempre el mismo, si

-¡Ah! Doctor. Pero es un verdadero interrogatorio al que me está usted sujetand", y en efecto, pienso que traspasa usted los limites de ia
discreción.
-Excú,eme usted: no se explicarme bien y
comprendo que tiene usted razón al sorprendf\rse, pero atiénd1\me usted: si por lo común hablo
poco, en compensación observo mucho, y me
imaginaba que en el estado de ánimo en que usted sé halla, mis confesiones y las proposiciones
que van á ser su consecuencia, no causarán á

guardar mi secreto hasta
estos momentos, y que no
he dejado vislumbrar nada
de mis impresiones cada v1 z
que b~ visto á usted cerca
de la seilorita Nelly; que
me he apresurado á dejar á
ambos solos para que ,rozaran completa libertad, y
que he evitadJ todas las
ocasiones de verme con esta joven lejos de la
presencia de usted, sin embargo de que es•
tas ocasiones han sido muy frecuentes en 1\Iohclia donde yo nada tenía que hacer. Y esto en circunstancias en que era muy notable y digno de
llamar la atención, que si usted hubiera querido,
á pesar de sus &lt;; cupaciones políticas y de sus er.trevistas con el Sultán y los jefes de la rebelión,
se habría usted dejado algunos mon:.entos para ir
á visitar á su novia. Es, pues, indis~utible, que
usted no ha hecho otra cosa sino tratar de hu:r

�19!

EL MUNDO

Domingo 4 de Septiembre de 1898

Domla~o 4 de Septiembre de 1898

fl'..L MUNDO

195

==~========- ========~:::::..,~.::::::::::.====~==""'====~_;_-

de la Sefiorita Nelly, 6 por Jo menos encontrarse
con ella el menor número de veces posible; ahora mismo, durante el almuerzo, estaban ambos
haciéndose violencia para fingir 11aturalidad, y
esto no parece natural deFpué$ ele las r~ciproc'ls
confidencias que· ya me habíiui hecho. Sí: aigún
cambio ha ocurrido en las relaciones de ustedes
tlespués del día en que hice d descubrimiento
del secreto de la Epeira . ..... No se ría u sted:
ese día constituye época en mi vida, porque fué
cuando usted y la Señorita Nelly se declararon
delante de mí su múmo amor, y por el dolor
profundo que sentí, hube de comprender en el
mismo instante que yo también estaba enamorado, que había incurrido en la locura de amar á
esa joven .... y con más fuerza que usted, puesto que á pesar de todo, á pesar de SU3 coLfidencias, á pesar de su ed:1d, á pesar de la mía, á pes,u· de todos lus c,bstáculos reaies y aparentes
que nos separan, he continuado abrigando mi
ensuen.o sin desesperar com¡.,letamente de que
algún día se realice.
-¿Tiene usted entonces algún motivo de esperanza? Acaso la Señorita Ndlyr .....
-Tranquilícese usted, dijv el Doctor pes11nclo
todas sus pJlabras: la P,Speranza me viene solamente de mis inducciones que bien puieran ser
falsas . .. . . . Nelly ama á u,,te&lt;l, estoy ciel'lo de
ello, pero lo que busca ante todo, según creo, es
un marido. Preferiría que este marido fuese usted, no hay duda; pero á falta de usted y por
despecho, estoy persuadido de que se conformaría conmigo como con cualquiera otro, no importa quién. He creído observar así mi~mo, que
usted á su vez ha valorizado en ese punto los
se1itimientos de la joven en igual sentido que y0,
y supongo que tal descubrimiento habrá aflojado
y dejado á punto &lt;le desatarse los lazos de su
amor. He uquí mi.s inducciones: es dec:r, mis
primeras inducciones, pues me queda todavía lo
más difícil por decir ....
El Doctor hizo una pausa; se enjugó la frente
que estaba cubierta ele suior, y fijó una mirada
mterrogndora en el semblante ele Juan donde leyó suguramente la indulgencia que desde un
principio había reclamado, pues continuó muy
decidido á obtener una respuesta.
-Por otra parte, las reticencias de usted, su
defeo de que el padre no tuviera conocimiento
de lo que cotaba pasando, su afán de ganar tiempo alargando plazos, y en fin, la poca prisa que
se ha d.ado usted para los negocios en 1m~stra
permanencia en .l\Iohelia, me han hecho cree!: (¡se
.cree tan fácilmente lo que se dese11!) que usted
lamenta y deplora ya los compromisos contraídos .... tan á la ligera .... y que cuenta usted
con el alejamiento y con la ausencia, para irse
borrando y libertarse insensiblemente. Dios mío!
no me habré equivocado en mis conjeturns? Rue~o á usted, Comaud11nte, que tenga en mí la confianza misma de que yu acabo de darle tan palpables pruebas, convencido de que, como ya se
lo he dicho, c:l ridículo 110 me espanta, y de que
no se llega cm valor á este fin, sino cuando está
uno armado de un sentimiento verdadero . . ... .
Todas mis reflexiones están hechas: estoy firmemente resuelto y según la contestación de usted,
obraré.
Junn v11ciló. ¿Qué iba á decir cuandu d · él·
mismo estaba seguro de sus propios sentimientos?
Por otra parte, los vínculos que Je ligaban á Nelly ¿podían romperse abora, podía siquiera hablarle de ellos con franqi¡eza al Doctor? l'odía,
en fin, dar una contestación, cualquiera que f.uese, sin traicionarse 6 sin mentir,
Es verdad que tenía positiva necesidad de confiarse á. alguien, pero un secreto semejante al
suyo sólo se deposita en la conciencia de un pa•
dre ó de un hermano.
Puesto sin embargo en el disparadero de responder, ese11pó todavía haciendo á su vez una
pregunta al Doctor que esperaba con creciente
ansiedad.
-¿Y de qué modo piensa usted obrar, qué va
á hacer? le dijo.
-Eso depende de la decisión de usted. Si es
ci~rto lo que me he imaginado respecto á que no
desea ust~ dar cima á sus anteriores proyectos,
desembarciiré aquí en .l\fohelia y dejaré ft usted
partir solo. Durante la ausencia de usted, con
muchas precauciones y miramientos iré preparando á la señorita Nelly para que al llegar un
momento oportuno le revele la verdad, toda la
Yerda.d en lo que á usted se refiere, siempre que
usted rce d&lt;·j~ !&gt;U autoríz,1 ción para ello. Después,

un poco más tarde, le ofreceré sencillamente mi
mano.
Sí: esta sería en verdad una solución satisfactoria para. 103 tres . . . . y · siempre admirando el
valor del Doctor, y con alguna pena de su. parte
Juan, eu semejantes condiciones, aceptaría sin duda las proposiciones que se Je acababan de hacer y se resolverfa de cididamente á la fuga, si
la fuga fuera posible tod11 vía ....
Y era ya demasiado tarde.
Pero apesar de esta imposibilidad Juan pensaba obstinadamente desde hace tiempo en huir como recurso supremo y 1 , pensaba más que 11u11ca desde que el Doctor : rbon le ctijo en alta voz
con implacable convicc II de sabio, las mismas
palabrab desiluciona&lt;l" s y frías que su razón
haoía ya murmurado 1uy por lo bajo. Mucho
tiempo antes que el D e .lr, casi desde el m')mento en que conoció á Ndly, Juan había comprendido que lo que la joven ansiaba era conquistarse un marido, pero luego tl placer, el amor pro•
pío, la necesidad que sienten los fdices de creer,
le hicieron cegarse y hasta trató de quedar convencido como un soñador de veinte años ó como
un anciano candoroso, de que so le amaba no más
que por sí mismo. :Mordió pues los sucesivos anzuelos que Nelly le foé presentando y Ndly en
consecuencia lo manejó á Stl antojo, enloqueciéudolo, embriagándolo y temiendo que estos arranques de vertiginos0 entusiasmo no bastasen para
evitar que se ie escapara la presll, se decidió al
recurso supremo y se le entregó como se entrega
por estratagema una ciudad sitiada, &amp;imulando
el desaliento, el abandono y la derrota, pero dejándose una ·p uerta por donde volver y co)er en
seguida prisioneros á los imprudentes que penetraron ereyéndose victoriosos.
Pero todo esto que pens.1ba, no podía Juan decirlo ámenos que se resolviera á hacer una confidencia completa. Sin embargo, era preci~o res•
ponder y ¿qué respondería? ¿que amaba á Nelly
profundamente y que se conceptuaría feliz cumpliéndole sus promesas?
¿Y si no las cumplía después? El momento deveras que era decisivo, pues Je, más insignificante, lo imprevisto podía inclinar en uno 6 en otro
sentido la balanza en que oscilaban sus resoluciones y si tomaba el partido de no cumplir el
Doctor ocurriría entonces á Nelly que se senti•
ría feliz al encontrar un m11rido despué;; de tal
abandono,.
Y s1 Lcrbon se casaba sin que ella le confesara
su falta ¿no quedaría Juan convertjdo en cómplice innoble de esta superchería, ¿Debía aceptar
este papel?
Pero su resolución había tardado mucho en elegir un camino y como no estaba acostumbrado
á disfrazar lo que sentía, sin dud11. su cara reveló
una parte de la verdad, pues el Doctor levantándose de su af!iento, le tomó unR. mano al Coman·
dante y en un rapto de alegría exclamó con vivacidad:
-Veo que había adivinado, querido amigo: su
amor de usted á la sefiorita Nelly si existe todavía no es muy profundo que digamos. Dd otro
modo, en lugar de tantos distingos internos, du•
das y vacilaciones, hace ya mucho rato que habría usted dicho: «Está usted Ioco,Doctor, al proponerme tantas cuestione~. ¡Vaya usted al diablo

con su pas:ón senil! amo á Nelly, ella me ama y
11u.,s1ro más vivo deseo es cas11rnos, mientras más
pront) mejor. » He aquí cómo habría ustedhablaLlo, 4ue ai,í es como habla el corazón. Pero puesto que se calló usted no ama y lo que le impide
confesármelo es la palabra que tiene comprometida: no obstante, en e30 se equívoca usted, porque los juramentos de amor como los tratados entre las nadones se hacen para quebrantarlos cuando sea necesario haciendo el ultimatitm col'respondiente lo q11e resulta más honrado que romperlos si I dar aviso alguno.
-Doctor, dijo Juan, usted se deja llevar por
su imaginación que .... usted también se engaña.
y si es vor&lt;lad que he vacilado .. ..
- Cuando se tiene el estado de ánimo de que
está usted dando señales, cuando no se ama, vale mAs abstenerse de una vez puesto que al fin
vendrá el momento de a&lt;abar de todos modos
por allí.
Juan, temiendo que Nelly hubiera escuchado
la conversación se levantó, se dirigió al salón, levantó la cortina que cubría la puerta y viendo
que ésta continuaba cerrada, volvió á tomar asiento, invitó á Lerbon á. que lo imitara, y le dijo á
media voz.
-Vacilo .... vea usted . . .. vacilo, porque Nelly me ha ~onfesado que es hija natural y que su
madre era la última de las criaturas.
El Doctor sonrió.
-Ese es el gran se:!reto que estuvo á punto de
escapá.rs..ile uu dfa delante mí, cuando usted no
la dejó seguir hablando: usted· lo conocía entonces ya y eso no evitó que le reiterara sus juramen_to.3 de amor. llay más: si usted estuviera resuelto e:i difiniti va á casarse con la sefiorita :N' elly, hubiera puesto todos los medios para que ni
yo ni nadie conociera la existencia de esa mancha de familia; lejos de revelarla impediría que
se supiera. No, no: la verdad es que no ama usted á Nelly ó que está usted dejando de amarla,
Jo cual viene á ser lo mi~mo y en ese caso tiene
usted razón para no casarse con ella. Luego siendo así, obrará usted '!-omo es natural que obre,
poniendo la ausencia de por medio y yo quedaré
y me casaré.
Juan debió apresurarse á gritar: "No be dicho
á usted que renuncio á casarme. 11
Pero respondió:
-Veo Doctor, que usted tiene los valores y que
no se espanta como yo me he espantado después
de maduras reflexiones por las costumhres libres,
independientes de esta criatura, por su juventud
experi'mentada. Dígame, Doctor, ¿usted cree en
la ley de la herencia?
-Descuide usted, yo viviré vigilante; y en mis
posesiones &lt;le las Islas Seychellas, donde además
las tentaciones serán escasas, la rodearé de tanto
bienestar y de tantas afec~iones, que espero no
se arrepentir,\ de haberme ádmitido por esposo.
Queda resuelto, no tema usted nada .. . . me quedo y le explicaré todo.
Al oír e: tono tranquilo y firme de Lerbon,
Juan se apercibió de que sin haberle dicho, francamente que renunciaba á sus proyectos de matrimonio, todas sus palabras, sus actitudes, sus
silencios, sus revelaciones lo habian declarado de
un modo ind:iseutible; y ahora, como nubes lige-

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ras, razonamientos sutiles se entremezclaban en
su cerebro y le perturbaban la concienci11.
Pensaba: Si; lo mejor seria que Nelly encontrara un marido que no fuera yo. En 1os prim~ros momentos me causaría dolor saber que pertenecía. á otro y que era,: de otro su belleza. su juventud, sus caricias. Pero la separación es posible aún sin que ese dolor sea demasiado vivo ni
demasiado durable, en tanto que los celos y las
sospechas me torturarían toda la vida si tuviera
yo la debilidad, la lealtad .... 6 el candor de tomarla por espos:i.
El marido ya pareció: helo aquí, ante mis ojos
r idículo y digno de lástima por su pasión. No tengo necesidad más que de callarme y él obrará.
¿Puedo hacer otra cosa que no sea callar?
Sin embargo, en un esfuerzo último, la conciencia más bien que el amor le arrancó estas palabras:
- No, Dor.tor, no permanezca usted en Mohelia;
partamos juntos pasado mañana y un poco mis
tarde con espíritu más frio y m ás libre de parte
de uno y otro conversaremos discretamente sobre el particu:ar. Me ha sorprendido usted en un
momento de turbación, cuando estaba yo agitado
y vacilante y aún no be dicho todo porque no
todo se puede decir.
-¿Por qué?
- ...... P or razones person ales, razones de fami!ia ..... .

1

Es necesario que tome infor de separaruos. Quedo enteramente apenado por
mes, que escriba á mi hermana- esta separación S&lt;Jbre tono por las circunstancias
y ... . la verdad, no sé todavía lo en que ocurre, pero le veo á usted muy resuelto
que haré, no lo sé con exacti- y nada puedo agregar bastante para hacerlo camtud .... . . necesito de la ausen- biar de opinión. No, nada, nada, afirmó después
cia como ya se lo dije á usted de una nueva honrada vacilación . . .... Solo que
una vez, para penetrar mejor en acuérdese usted de su proinc:isu: ni una palabra á
mí mismo y poder fijar mis re- Nelly hasta que ....
-Hasta que usted me haya escrito? preguntó
~ ~;• soluciones. No se quede usted ..
partamos.
Lerbon en tono de duda.
-Sí.
El Dc,ctor contestó:
- ¿Pues qué vaná separarse ustedes? 'dijo de
-Esa vez dijo uste.d en efecto que la ausencia
era necesaria, pero no para usted sino para la pronto en la puerta del salón una voz joven y
sefiorita N elly ... . Está bien: yo haré lo que ella, fresca, bien conocida que parecía ahogada por
-esperaré también, pero después d~ las confiden• la emodóa.
Los dos amigos que no habían oído abrir la
cías que acabo de hacer, no quiero,no puedo per•
rnanecer á bordo por más tiempo aquí, cerca de puerta se volvieron rápidamente y vieron á Xelly
usted. .l\.Iafiana, tal vez esta misma tarde, desem- muy pálida que avanzaba háciaellos penosamenbarcaré y me instalaré en .l\fohelia. Su misión de te y cojeando.
En vez de contestarle, ambos se precipitarón
usted como Comandante del Colibri concluye dentro de tres meses y usted ha prometido volv:er al á recibirla preguntándole con ansiedad:
-¿Pero qué tiene usted?
terminar ese plazo. Hasta entonces nada diré á
Nell y se apoyó en ellos, estrechó cordialmente
Nelly, se lo juro á usted, pero respecto á usted ya
tengo perfectamente fijada mi cc,nvicción: no le la mano al Doctor, y levantándose la falda del
vestido, ensefió sonriendo uno de sus piecesitos
veremos volver.
Contrariado contando conque el tiempo y la re- rodeado de una toalla salpicada á trechos con
flexión normarian su conducta, Juan respondió sangre.
Los dos se tranquilizarón en el acto al verla
secamente, como un hombre que no quiere revesonreir; pero observando que no podfo andar y
lar el fondo de sus pensamientos:
-Es posible! Pero Nelly á quien me propongo que estaba muy pálida Juan la tornó en brazos y
escribir en todo caso, dará á usted noticias fide- la llevó al canapé del salón.
Nelly se acomodó en los cojines y entre risa y
dignas sobre si voy 6 no á regresar.
Luego, haciendo un llamamiento á toda susan- llanto dijo:
-8oy una chicuela: no tengo más que una degrc fría y deseoso de terminar una conferencia
penosa que no podía en esos momentos llegar ii bilidad pero que me domina sin remedio; no hago
un desenlace final, y basta temiendo que Nelly más que ver sangre y me desvanezco. Es una desviniera y se enterara de algo, se levantó, tendió gracia ser tan cobarde ..... .
Juan se sentó á su lado, y pasando un brazo
la mano á Lerbon y añadió.
-También á usted le escribiré, Doctor, pueEto alrededor de su talle parasortenerlB, le preguntó:
-Pero qué tiene usted? Cómo se hizo esa herique decididamente quiere dejarme y que nada,
nada consiguiría retenerlo Rq ui y esp!.lrar antes da? dígalo usted por favor.

�196

-Oh! no t!S nada, respondió ella en tanto que
los colores empezan á reapurecer en sn rostro: al
salir del bai'l.o puse torpemente el pie sobre las tijeras que estaban abiertas, y me lastiméperdiendo tanta sangre qne me-iIBntí mal&amp;-. Por pa.eo me
desmayo . . .... pero ahora ya pasó todo por fortuna.
Sin decir nna palabra el Doctor se arrodilló
apresurado, tomó en las manos el pié de Nelly y
comenzó á desprender con mano ligera los alfileres que sugetaban la toalla, pero arrepintiéndose de improTiso se levantó y dijo al Comandante:
-Suplique usted á la seiiorita que se tienda en
el canapé para que repose su piecesito, y siga usted la obra que hitbía yo empezado, mientritsvoy
á traer vendas y mi estuche: si la toalla se ha pegado ya con la sangre, no la arranca usted: espéreme.
Desde que se rué Lerbon, Juan concuidado de
padre instaló á Nelly en el divan, le puso un apoyo de cojines á la espalda, y tomando á su vez
el pié de la joven comenzó con mano trémula á
quitar la toalla en tanto que decía en voz baja:
-Oh! Nelly, ¡Que susto me ha dado ustedi'
¿porqué no llamó usted desde luegoi'
-Si hubiera tenido certeza deque estaba usted
solo le habría llamado ¡ya lo creo! así estab:t yo
de espantada ...... pero oía que conversaban usted y el Doctor, y no atreví. ..... ¿deveras se
asustó usted al verme?
Juan dijo:
-Estaba usted tanpálid11!. ... ..
Luego un pensamiento le cruzó por la imaginación y aiiadió:
-¿Cuando le ocurrió á. usted el accidente, dice
que me estaba oyeudo convers1;1r con el Doctor?
- Si, contestó ella. Casi no he dormido: poco
después que se separó usted de mi fuí al cuarto
de baiic y al salir de la tina fué cuando mi pié se
encontró con las malditas tijeras colocadas justamente con las puntas para arriba, contra el escabel por una mAldita casualidad . . .. Ay! ay! gritó,
de pronto er.forzándose por sonreír: me está usted l ..stimando, Comandante; dijo el Doctor que
no se debe arrancar la toalla.
Juan acababa de descubrir la herida y algunas gotas de sangre le mancharon los dedos, por
lo cual se apresuró á contener la hemorragia
aplicando la toalla contra la piel; luego, fijando
una mirada amorosa en Nelly, le preguntó:
-¿Hice á usted mucho mal, amada mía?
Nelly que tenía lágrimas en los ojos y sonrisas
en los labios, respondió volviendo la cabeza:
-Decididamente soy muy cobarde ...... y me
creía más valiente. No, no fué gran cosa el daiio
que me hizo usted, Es que estoy tan nerviosa....
y además ... .
En estos momentos Juan posó los labios sobre
el piecesito que tenía en las manos, y ella aiiadió
cou un tono de amargura que contrastaba con sus
palabras:
-Y además, he ahí el bálsamo.
Juan habría querido besar también los dos brazos blaucos que se encorvaban con elegancia para sostener en el cojin una cabecita muy rubia,
y dos ojos verdes que le parecían más encantadores que nunca con la expresión de tristeza y
de pudor que atenuaba su brillo, pero tales besos
serían impíos desde que ideas de. abandono
y proyectos ne fuga se apoderaron de su imaginación sin que le fuera dable conseguir arrojarlos, sobre todo, después de la conversación interesante que acababa de tener con el Doctor. Sin
embargo, como siempre hay contemporizaciones
con la conciencia, besó de nuevo con ternura, como se besa á los niilos, el pié desnudo de la joven,
en tanto que pensaba muy inquieto.
-Habrá oído lo que estábamos conversando
el Doctor y yo?
Justamente, como si contestara á este pensamiento Nelly preguntó:
-Bueno, y qué conversaba usted con el Doctor cuando éste parecía haber estado antes tan
resuelto á dormir? Parecía que estaban los dos
muy animados, pero el rumor· del agua en la tina
del baflo me impedía oír bien. Es seguro no obstant3 que pronunciaron ustedes mi nombre.
Juau respondió hipócrita.mente:
-Bien sabido y averiguado es que usted constituye el asunto de todas mis conversaciones ¡la
amo tanto!
Nelly se estremeció.
Pero Juan de improviso, avergonzado de la
respuesta traidora que acababa de dar, exclamó
con brío:

EL MUNDO

-Pues sí; he estado ablando de tí. ... Te amo,
es verdad, pero me pregunto si 11 0 te odio, si no
te detesto más de lo que te amo. . . . Te has a poder a do de mí, y quisiera y quiero arrancarte de
mi coFa-zón porque presiento que voy á ser muy
desgraciado te.da mi vida por causa ~uy~ ... • • •
pienso q.ie tu alma no es más que una 1lus1ón ... .
Ah! si supiera que dcveras me amabas! ¿l'lfe amas,
me amas tú? Dilo, respóndeme! Tú me has dado
toda suerte de pruebas y dudo Acaso por las pruebas mismas .... No te creo, no te creo ni podré
nunca creerte más, porque cuando trata uno de
probar mucho es que intenta ocultar el engaiio
y tú me has mentido, tú me has engaiiado: no soy
yo quien ....
El Doctor llegó en este momento y Juan calló.
Nelly muy palida pero muy resuelta, irguió su
busto y dijo. ·
-Sigue...... sigue ... . .. Es necesario que el
Doctor sepa todo puesto que él me ama .... Aca•
bo de oil' la conversación de ustedes, no toda pe·
ro algunas palabras .... las más c,·ueles para mí!
y como el Doctor, he comprendido que no me
amas ya, que todo ha terminado, que todo ha concluido entre nosotros para siempre ...... Pero
puesto que el Doctor quiere casarse conmigo es
indispensable qt1.e sepa que soy tu .... Dilo, dilo
tú, yo no acierto á pronunciar la palabra infa:
mante. Acaba la frase que habfas comenzad.o, d1
que no fuiste tú quien me sedujo sin9 yo á tí.
l:'ues bien; es verdad; sí; yo 11oy quien te ha robado á tí mismo y merezco toda mi v~rgüenza y
también todos mis sufrimientos por nv haberte
sabido amar como era preciso, como habría debido, y sin embargo te amo, te amo á pesar de tu
abandono y prefiero la confesión franca que se
te acaba de escapar en vez rle las palabras hipócritas que habrían presedido á la fuga que meditabas, á esa fuga traidora que ya habría adivinado mi previsión.
Juan inclinó la cabeza y maquinalmente cedió
1m sitió al Doctor que le indicó con un gesto se
separara y sin una palabra, sin un estremecimiento, como si nada hubiera oído, como si se tratara
de cualquier otro entermo y no absorviera más
que el deber toda su atención, tomó el pié de la
joven y le desprendió con su habilidad acostumbrada el lienzo que le cubría la herida.
Nelly olvidaba su dolor físico ante l,1, presencia del Doctor y de Juan, y le parecía como que
se le había abierto en el pecho una enorme cavidad y que por allí se le salían juntos y á chorros la dicha, la esperanza y el amor; que su corazón estaba vacío, vacía la tierra y que había
quedado sola, enteramente sola, perdida en medio del universo inifereute, vasto y sombrío.
Los ensueiios, los deseos, los recuerdos que en
tropel encantador poblaron sus días desde que
conoció al cf-icial francés, todo desaparecía de
imoroviso. ¡Y había vivido en pensumiento tanto
tiempo con ese hombre! Le parecía haberlo conocido siempre, desde hace mucho tiempo, tal vez
en otros mundos y en existencias anteriores, y
que no iban á separarse ya nunca ni por nada, y he aqui como ahora se le convertía en un
extraiio, en un desconocido que no hablaba su
idioma y que renunciaba á penetrar en su ll0razón en el momento mismo eo que los mejores sentimientos sembrados por él y para él, empezaban
á florecer ....
¡Y acababa de decir que la odiaba, que la detestaba! Espantada por los descubrimientos que
había hecho en un instante, herida por los tormentos sufridos y por el esfuerzo que le había
arrancado bruscamente dolorosas confesiones públicas, Nelly dejó caer la cabeza sobre los cojines, indiferente á todo y lloraba, lloraba sollozando, y á mares, como un nifi.o pequeñito.
Juan le tomó la mano y oprimiéndola suavemente, imploró en silencio su perdón.
Habría bastado, habría bastado en este momento que ella abriera sus brazos y lo recibiera en
ellos dulcemente, que uniera sus labios con los
de Juan en un beso de perdón y de olvido, para
qu~ quedaran y para siempre más ligados que
nunca.
¿Por qué no lo hizo?
No: como si no hubiera concebido esta idea ó
como si después de concebirla hal!ara desgarrador placer en repulsarla, movió la cabeza y dijo
con una triste sonrisa.
-Después de todo, tienes razón .... desde que
estoy en Mohelia me he dado cuenta mejor de tu
carácter débil y de .... la falta que he cometido.
Comentando sobre ella casi á sangre fría,he comprendido que acaso delinquí Ill.á~ por ambición

Domingo 4 de St&gt;ptlembre de 1898

que por pasión .... Es posible y sin embargo, yo
creía haber hecho un sacrificio de gran tamaiio
probándote toda la confianza que tenia en ti Y
esto constituye toda mi excusa.
.
Me imaginaba1 al apretllrte contra m1 seno en
estrecho abrazo que quedaban destruidos, hechos
polvo, tollos los obstáculos alzados. entre nosotros, no por pecados míos sino de mis padres; y
mientras, estaba yo creando otro ?bstáculo más
temible, más insuperable, inmate~1al, que se esconde maccesible en el pensamiento Y es de
aquellos que nada ni nadie puede destruir: _1:1~rojaba en tu alma excéptica ¡-ty! por ~ue ha v1v1do
mucho y acaso sufrido mucho también, dos males
incurables: la duda y el temor.
Un incrédulo no acepta sino lo que ve y ¿cómo
puede hacerse visible el amor? Tú lo has dicho
alguna vez: «se es amado cuando se ere~ serlo»
y tú, tú, no podías nunca creer porque mis antecedentes me condenan porque pesa sobre mí la
ley fatal del atavismo
no habrías podido ser
feliz conmigo por el amor cuando yo no tengo
má3 que amor para ofrecer ....
Nelly se detuvo unos instantes y_una vez que
enjugó sus h\grimas dirigió una mirada á ~uan
que en su sorpresa, aguijoneado por los. sentidos
y abrumado por los sentimientos, no hab1a encontrado una palabra que decir.
Luego, más duella. de sí misma, Nelly prosiguió
con acento de ligera iron:a:
-¿Te sorprendes de o~rme_ hablar así? Tú me
considerabas como un ammahto ó cuando más
como un nillo incapaz de sentir otra cosa que
senSl\ciones .. . . pues te equivocas: en las mujeres jóvenes ó viejas son los sentimientos los que
dirigen y determinan las sensaciones. Des~e 9ue
te amo, y sobre todo, desde que losremord1m1entos han comenzado á atenacearme, he comprendido muy bien todas estas cosas. Los remordimientos traen cvmo comitiva bastantes cavilaciones y sufrimientos que hacen madurar . el juicio
en breve tiempo. Y por eso he descubierto que
la duda que 1:ació en _el fondo de tu espíritu con
motivos racionales, no podrá con el tiempo más
qu6 crecer y desarrollarse: nunca la conseguiría
yo uhogar y una palabra_que en este _momento
mismo adivino en tus labios, vendría siempre á
arroJar la amargura en medio de tus alegrías y
á insultarme secretamente: «comedianta.»
Juan hizo un gesto como para protestar, conmovido, pero en efecto, hasta en ese instante dudaba preguntánnose qué fiebre óquéremembranza de lecturas romanescas hacían tan elocuente
á esta chiquilla.
.
-No lo uiegues, agregó ella, podemos decirnos todo francamente hoy que es e.l último día
de nuestra vida que pasamos juntos. ¡Casarme
contigo .... 1 no lo quiero; te he repetido siempre
que podías entregarte sin temor á tus simpatías
h!l.cia mi, y de ello nunca quise que te resultara
sufrimiento alguno. Si alguna vez te he dicho 6
dado á entender otra cosa, entonces sí mentíA; y
en fin, puedes creer si quieres que te he mentido
en todo menos en eso que es tan interesante para
tu amor propio, para tu egoísmo ....
No me queda más que un solo medio de probarte si no la sinceridad, al menos el desiuterés
de mi amor: rehusar tu mano si acaso insistes en
ofrecérmela. Y eso, eso es lo que haré .... l
Luego, con exaltación, levantando la voz y
presa de una cruel tensión nerviosa, concluyó:
Y no tengo ni el mérito del sacrificio. Es decir,
no quiero tener ninguno, porque yo á mi vez,
también te de detesto, te desprecio y te odio!
¡Vete. . . . vete. . . . vete!!
.
LA energía que hasta entones la había sostenido se desvaneció de súbito y Nelly, cubriéndose
la cara con las manos se puso á llorar y sollozar
ruidosamente. Hn~ía en su voz como rugidos de
fiera. su pecho se agitaba como para estallar y
temblaba todo su cuerpo con extremecimientos
convulsivos.
Lo que es la duda ... . A pesar de los naturales arranques ele piedad, á pesar de la sobrecxitación que en sus sentidos ejercían estos sollozos,
á pesar de la deslumbradora belleza de esta joven
reclinada ah1.-ra en el diván y que había sido suya, Juan se preguntaba todavía: ¿No será este
un nuevo lazo?
Luego Nelly calló y su cuerpo no se movía más
que por unos leves espasmos que le levantaban el
pecho.

Dnmfngo 4 de Septiembre de 1898.

EL MUNDO.

197

.

.

PAGINAS DE LA MODA

y

(Oontinum·áJ

Flgs, I, 2, 3 y 4.-Grupo de sombrero.!! para nlñ().!J,

Una-revolución en la moda

•Incomparable par de zarcillos:-Atención y obediencia•
Con estos pendientes, gustosa aprenderás sabias lecciones.
«Incomparable par de brazaletes:•-•Orden é industria.•
fón~elos cuidadosamente dia por dia, porque á. tus obras darm
ef1cac1a.
«Un cinturón elástico:•-•La paciencia.•
Cuanto más se usa, más brillante se pone, aunque su mayor
mérito no e1, la ostentación.
.
•Un collar de riquísimas perlas:• -•La resignación.•
Este ornamento emb0llece á las hermosas y las enseña á sobrelle~ar los males de la vida.
•Una graciosa cinta:-La cortesla.•
Puesta con !fracia en la cabeza, inspira admiración y respeto.
•La mejor d1adema:»-«La piedad.•
Quien quiera que esta diadema posea, se asegura una corona
eterna.
«Hermoseador:-Buen genio•
Con este dt&gt;licado filtro humedece
suavemente tus labios, y los encantos de la juventud circularán por
todo tu rostro.

Suiza es la tierra clásicll de la fraternidad. Florecen en esa tie•
:irra las asociaciooeR de todas clases, pero los hijos de Teleno 11e
-unen sólo para tirar al bli.nco ó hacer resonar las montañas con
·el estrepito de sus fanfarrias municipales.
A veces tienen sus asociaciones un fin más noble, este es, por
f'jemplo, el caso d., la «Liga contra las plumas y aves como adornos para sombreros,• este titulo es todo su programa y las mu_jeres que se proponen desarrollar, lo merecen citare~ como modelo de aonegacióo y piedad ......... Sobre todo si son Jóvenes y bo•
nitas.

Sm.i excitativas han 11ido escuchadas y los periódicos del pals
ent.ero reproducen el texto de su famoso com1micado que transcribimos á continuación:
.
«foformamCls á las damas que la. «Unión de las sociedades protectoras de animales• ha emitido un
voto de aprobación para los traba_jos de la «Liga contra las plumas y
aves como adornes par1 sombreros -.
por lo que esta úl1ima ba acordado
~on@tituirse ddinitivameote extendiendo sus trab11j ~s á todos los can·tones. La peticióu y los estatutos se
'publicarán p1 óximamente y se hará
Hber al público, A partir de qué fe- (
~ha podran firmar sus solicitudes
las dam&gt;is que deseen formar parte
de la Liga•
Uniendo la práctica á la tPoria, la
revu1tera de modas de la «Semana
Literarilu de Ginebra, ya no hablará. i,n lo sucesivo sino de sombreros
con flores, quedando definitivamen·te proscripta en Suiza la moda de
11ombreros adornados de plumas y
de pajaritos.

Figura¡¡_

Una "H" de más,
En el año de 1845 la joven Reina
Victoria de Inglat1&gt;rra en compañia
del 1:rl~clpe Alb_erto su esposo1blzo
un v1aJe al Contmente con el fm
de
visitar á •us primos en los dem!a
tronos de Europa. Pasá.ron:se algunos dlas en los Paises Bajos y la gran
metrópoli del comercio Holandés,
Amsterdam, obsequió al matrimonio real con una espléndida iluminación
El número grandísimo de transparentes con inscripciones, fuegos
artificiales, etc., fué mucho tiempo
el objeto de los periódicos,pero nin•

------ señorita.

El mejor tocador de

un ■

•El espejo eocantado:-Conócete

á ti misma.•

1!:ste curioso objPto h11rá ref!Pjar
1t11s faltas, pero al mismo tiempo hara brillar con mayor fuerza tus vir·
1tudes.

,,
;,t'

-,~

g- ·

~
~

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~--

':-t:~-

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.

:\

Figura 6.

•Loción p11ra suavizar las arru;g11s -Contentamiento·•
El uso dlario de esta esencia bará
·de11aparecer las arrugas y manten·drá el suPño tranq11i10.
•Pomada para los labios:-Veraci•dad •
Los labios tomarán color de car•mtn y despedirán suave aroma con
t&gt;l UPO diario de este precioso tinte.
•Cordial para dulcificar la voz:lL or11clón.•
Toma de esta esencia ~tre11 dosis
-al dl!i, y rica y me•o ~1osa ae tornará
ttu voz.

&lt;

:( .;

.

Flg. 8.-TraJe de paseo, de gran novedad.

~.--i
•- ···'!".:'~-~ .. -

"l.,. "." ,_••

-

~-

~-

Flg. 9.-Traje sastre para media estación.

Figura 7.

gún transp11rente babia llamado tanto la atención como e! de un simple
tendero Este ciudadano querla honrar muy especialmente a la augusta huéspedR de su ciudad nital con
la inscripción muy conocida en todo el mundo: God save the Queen;
pero desgraciadamente había enc_arg~do le ejecución deestllm&amp;gnif1ca idea á uu pintor, quien tenla
más conocimiento del arte de Murillo, que dela orto~rafla inglesa. Re '
sultó la inscripción en el transpa.'

�EL MUNDO,

l!l8

LA LIMPIEZA DE L AS LÁ.'\IPARAS,

Conocimientos útiles.
Cuanto á Jo~ guantes, los blancos de hilo son,
la l'xtrema e'egirncia.
Los velos deben ser de igual color que los.
adornos del sombrero.
Usase mucho las nplieaciones de cbantilly sobre muselinns de seda, lo mismo que en los sombreros adoptando la forma de un turbante.
Parece ser que 11hora volveremos á ver los.
corpiños de talle largo formando un angulo
a"'udo l'D la terminación del de!Rnt,ro, lo cual,
p~rmithá resucitnr )ns coquetas modas Lui_s
XV sin que por eso se usen laP famosas papalinas' que tanto afeaban á las corte,a1ias de la,
época.
LAS GALLINAS QUE SE DESPLl' MAN

Algunas veces las gallinas se picote11n una~ á,
otras para quitarse la vermina. Toman por in•·
sl'lcto el cañón de una pluma que E'mpieza á ere•
eer, y lo arrancan. Después atraídas por la pP.quefia gota de sangre que viPne al extrf'mo de
la pluma. redoblan los piqul'teP sobre la herida.
producida y acaban por matará la defgraciada
virtima.
.
La costumbre de Rrrancarse 111s plnm:111, provieJae al principio, de la aglomeración de animales en lug-ares es•rechoR. Se ha obRP.rvaclo.
que, cu11ndo los animales diPponPn de libertad•
y espacio r.11ficiPntPs. no Re pic11tP11n.
Es precifO dar á toda9 las gallinas, la mayor·
Jibert11d posibll'.
Probablemente también proviene esta coRtumbre, de laneei,sidad de reparar el empobrecimiento producido por la muda.
Se ha hecho la experiencia de dará laR gallinas cnando se,
arrancau las plumas, cierta cantidad de éstas: cuando los animales se sacian dejan de picarse. De alli se d~ducl-', rine la~
gallinas buscan en las plumas, l'l azufre nt'Cesario par11 formarotras nuevas; pues, en eft'cto, en el momento de la mud •. lag
gallinas comen con gusto la ft0r de azufre que se les arr, ja eu
el suelo.
Se puedi, dará las gallinaR en lugar de las plumas: algún alimentJ sulfaroso, como· la cQI. que ocupa el primer lug-ar. en
este s 0 ntido Es conveniente colgar las coles á una altura re•
guiar, de manera que se balanceen al momento de qul'I unagitllina las toque. EstoR veget11ll'S til'uen la ·.rent~i~ d&lt;&gt; tsf'r un
· magnifico -alimento para las galliuas, y una diversióu muyEn una reunión, una de laR mu• - útil.
chas que hay en Paria, reunión de
confianza (¡1) l'ntre personas que se
Vl'll por la primera vl'z. diFcutiase
calnroFamente la cauPa del celibato
en Francia. 1'11 miedo que impira el
matrimonio tanto á la mujer como
al hombre.
~I corav.ón de la mujer parisienae
sui,le ser egoipta y como 11qui ella
traba;a tanto ó más que PI hombre,
la mujer cuya mente debiera sólo
concebir la poesla llena su calPtre
.' ;
de cálculoa y cifras y su corazón es
it ·; f .
una balnnza donde el pro es venci~
do por el contra.
l ;•~
•:.
El feminismo hállase á la orden
del dia. las feministas (generalml'n•
:_;i¡
te viejas solteronaF) declaman y dis1 h'
cursean contra el hombre acaso
·ff )·
porque en su belleza no ha sabido
mteresarle
.,&gt;
,, :.
Al casarse; la mujer debe asegu
rarse un bienestar material; pero,
!i,
también debe gozar del amor.
d:
Ellas. las feministas. atrevidas é
i?•
indep.,ndientes, razonan como Pi
gue: No es nl'eesario el matrimo~io
~·
para (•onocer el amor. La unión libre no nos asusta. Nosotras t~abt jaremos y, al ser libres podremo~
escc,jer nuestro amigo y cam11rada
~;.
como y donde nos convenga. di~frutando asi de nuestra libertad sin PPr
explotada,, y gozando de esas delicias tan cacarl'adas del amor.
Pt11ro el amor ea uu sentimil'nto
espiritual que no debemos eonfun dir con la» tracción d•· sexos: Ja.,p11r1sienses calculadoras están en uu
error.
Más, bu no l'S advertir qu'\ quil'n
asi razom1ba era una solterona. vie·
ja v fea.
Razonamientos del despecho; derecho del pataleo.

La cuestión del celibato.

FJgs. dellO al U~.--:-Gr°upo de prendas de luto.
rente con una 11h 11 de más y en consecuencia ee leyó: 11Goshave the Queen. 11 Como con la mejor voluntau estas palabras no se pueden traducir de otra manera, que: "Dios afeite á la reina;" es de figurarse qué alegria causó esta ovación tan rara á la Rdna Victoria.

r

~

Llevaba un filósofo muy c11bierta una canasta: hallóle
cierto mancebo y le preguntó curioso:
-¿Qué va en esa cestai'
-Para que tú no lo sepas va tan tapada, respondió el fi•
lósofo.

199

EL MUNDO.

Dpmingo 4 de Septiembre de 1898.

Domingo 4 de SepUembre de 1898.

En las poblaciones en que no hay todavía alumbrado de gas to•
das las casas t!enen varias lámparas de petróleo con las cuale~ se
alumbran los miembros de la familia varias ho:as cada noche. Y
pues, que las lámparas se usau á diario y contribuyen tanto á la
comodidad y bieuestar de la familia, parece lo más natural el
que las amas de casa pongan esmero en tenerlas siempre bien
arregladas, pero es, sin embargo, muy frecuente el verlas aban•
de.nadas, hediondas y sucias, con la bombilla cubierta. de humo
acusando la decidía que reina en 11lgunos hogares. Tales lámpa'.
ras no son solamente repulsivas, sino también mal eanas, porque
el olor que de ellas se desprende ataca á los órganos de la respiración.
Las lámparas se deben limpiar y poner en orden todos los dias
y para que no se olvicle, b~y que encargar de ello á una persona
que se haga responsable de su aseo. Una vez cada semana se vaeia el depó11ito de petróleo y se lleoa de agua ca•iente en que se
haya disuelto un poco de soda y un pedazo de jabón
Con esta misma 11gua Fe lavan la bomoilla, el quemRdor y demás piezas, con lo cual se ponen muy limpias y brillantes, maxi•
me si ~e frotan con unos pedazos de ¡:eriodicos.
La limpieza diaria consi11t~ en quitt,rles con un trapo ó con
un pPdazo de papel el carbón de la mecha, llenar el depósito con
petróleo hasta el c-:iello y frotar la bombill1l por dentro y por fue•
ra con un trapo limpio: De esttt modo ,a luz será 11iempre buena,
las lámvrras no despedirán mal olor y la llama será uniforme. Co•
mo se ve, ninguna de estas operacfone~ cuesta mucho tiempo ni
trabajo y pues. que la cosa es tan Rencilla, no hay razón alguna
para abandenar las himparas y pas11rse larga3 horas todas las no·
ches en una habitación mal alumbraba y cuya atm6Pfera marea,
porque está. cargada de gaces nocivos hasta para el hombte más
saludable.
·
ZAPATOS IMPER~EABLlfS.

He aqui una nueva receca para hacer impermeables los zapato@.
Se ponen Pn 110 jarro las substancias siguientes:
Ael'ite de adormidera ........ 1()0 gramos.
Cebo de borrl'go... .. . . .. . . . 25
11
Cera ·a marilla............... 25
11
Brea ordinaria.............. 1
,,
_ Se calientan juntas esas diversas substancias removiéndolas
bil'n. Cuand&lt;&gt; está. hecha la mezcla se aplica tibia al calzado, bien
seco.
Entre cónyugPs.
-No me Eongañee; tú vienes de al lado de una mlljer.
-Te digo qul'I no.
-;,Pues de que eon esos polvos qul'I traes en la cara?
-Es que be estado en una fábrica de harina.
-Pl'lrO es que hueles á heliotropo.
-Mujer, es que......... al lado hay una perfumería

-~----

Nuestros Grabados.
FIGS. 1, 2. 3 4, 5. 6 y 7 -GRU!'O Dlll SOMBREROS PARA NIÑOS.
Todos de la más nueva originalidad, de paja de Francia obscu•
ra ó blanca y de muselina con arm8zón de alambre, y adornados
de lazos claros de museJ'na de seda bordada y de listones de "se•
da mate.
FlG. 8 .-TRAJE DE PASRO DE GRAN NOVEDAD.

Es de estilo sllstre. de sarga de seda gris acero. Sobre falda ple•
na abriéndose en dos ondas avolant1ulas sobre una aplic11ción
de satín bla11co bordaóo l'xóiicamente. Jacquet acuchillado en la
parte :rferior, á derecha é izquierda. en la medianfa de la e11palda, abriéndose sobre llll cbalt'CO de dril de lino blanco que tiene
aplicadas dos finas . rnl8pas de raFo nPgro y se abre á su vez sobre una camisa de mus~lina de seda plissé. Gran corbatafantasia.
FW 9 .-FnlLO ~AE.TR'lll PARA MEDIA ESTACIÓN.

E@tilo sastre tamblen, muy á propó~ito para las -actuales tr1rnsiciones de tempera tura; de casimir para damas dibujado á cuadros.

Fig. 19.-Traje de paseo.

Fig. 20.-Frock para niñita

Falda plPna con tres pliegueA elegantes en la parte posterior y un gran ga•
lón capricbo~o de cordón de seda d~ntado. eu tres órdf'nes que se combinan
A derecha é '!/l:¡u.erda. Jacquet abierto con adorno del mismo galón sobre
un chaleco de. seda blanca que forma en el centro dos graciosas aletas'. Plas•
trón de muselina á rayns. Cuello americano.
FIGS, 10, 11, 12, 13, 14 y 15.
Vn grupo de tocas, sombreros, corbatas y lazos de los que mas se están
usand_o para lutos y e:uyos diver~os eHilos recomen.damos á nuestras lectoras.
Materiales: vtllo de viuda, muselina de seda, crespon y linón figurado.
FiG. 16,-DOS TRAJES PARA N!ÑA DE 8 Á 10 AÑOS.
. El uno es de percal gris acero figurado con lig~ras guias, con un plastronc1to bordado que r.bett-a un volante, f~rmando ¡ockeys en las mangas. El
otro es de sarga de lana azul obscuro abierto sobre lln chaleco de lino ador•
nado con cintas, con tres órdenes de jockeys el último de los cuales es del
mismo l!'énero del chaleco Cinturón de raso azul mate y una banda de Jo mis•
mo adornando la parte ii.ferior de la falda,

0

FIG. 17.-TRAJE PARA !'IIÑO DE
SEIS Ai:OS.

Es de paño de l'lstio asargado con
plil'lgues rectos, formando una blupajusta Ct'ñida por cinturón delmi~mo gt\nero. Pantaloncito ajaretado
con dos órdenes de botones en la
linea exterior de cada pierna. Boina
de paño.

LAS trLTIMAS MODAS.

Fig.16. -Dos trajel!I pura 11lií.ode S á IOañ:&gt;s.

En cuestión de modas, decidida•
mente corre@pondela boga á las fal•
das de pañete, durante l'steverano.
Adórnanse con puntillas incrus•
tadas que las dán un airn li¡!'ero v
elegante: pero el corte de sastre si·
gue sil'ludo el de mejor tono, lo mismo en Japlayaque en la villa.
A este propósito debo decir que
acaba de inventarse un ruedo de
CAOutchuc que impide el roce dl'I la.
t•·la _v 4110 arma muy bien estas fa[.
das eHilo saet1 e.

FIG, 18.-TRAJE PARA NIÑA D:i::

Flg. 17.-Traje para nlllo de AP.IR anos -Flg. 18,•-Traje- para nrn:ll.
de 12 á u anos

Flg.21. - Capaparavla¡e.

F ig. l.:2.-.Jacket Jtara seiiorHas.

12 Á 14 AÑOS.
Es de sarga de lana gris perla con
falua lisa adornada sencillamente
de cinta. de lana más obscura
Cuerpo blusa marinero. doublé
de dril de lino muy leve, y alterna-

Fig 23 - Dos elegantes conets.

�Domingo 4 de St&gt;ptiembre de lW&amp; _

EL MUNDO

200

do con dotas obscuras. Un
elegante lazo une los plissés
alternados también cou cinta
de plastrón.

FIG. ]9.-TRAJ.111 DE PASEO.

Es de foulard, azul y blanco
figurado, con uua serie de
cuatro volantes, dos de los
cuate, se t'Urollan al :-ededot
de la falda en elegante espiral,
y los otros dos la bJrdanen su
parte inferior.
El corpiño está drapeado
formando dos el..gantes solapas con guias de sed... y Pe
abre sobre un chaleco de satín
blanco marfil. Un el..gantlsimo lazo ari:ul pálido se prende
á. la 1z1uierda.

MEXICO, SEPTIEMBRE 11 DE 1898

TOMO 11

•

NUMERO 11

LA CEREMONIA DEL 8 DE SEPTIEMBRE EN CHAPULTEPEC

FIG, 20.-FROCK PARA NIÑITA,

Es de chally azul pálido, con
falda sencilla y un cuerpecito
blusa que muestra un escote
&lt;le blonda ·en volante y cinta
bordada abierta sobre dos
bandas de inserción, de mu8e•
Fig. 23,-Frock para niña c1.. S á, 10 años. lina de seda, qu" se cruzan
. Delantero y espalda,
sobre el pecho.

Fig. !M~ - Grupo de lencería.
Feo. 21.-CAPA PARA VIAJE.
F:e de paño de estlo, muy propio para la estación, y de una fantasía not~blt', Cae en dos alas .:ircull\res frunciil,is graciosamente, de suerte que
forman como dos volantes holgados, y U, va como adorno dos galones de
seda circulareR también y uua capelin11 f1gura1a a.si mismo con galones
y cerrada por dos broches sencillos del mismo género. J!;t cuello, doblado
en la parte del fr11nte, se levanta atráR con mucha gracia y va aJornado
de varios órdenes de cintas paralela@.
FIG. 22-JACKET PARA SEÑ1 RITAS,

;

· ...

·

Es muy sobrio y elegante.de paño de ePtlo t~mbi('n, completamente recto y muy ceñido, con tres órdenes de solapas dt1 rnerte que las dos del
fondo se revuelven 11tráR en una ligera capelina. Está.cerrada á. la izquier•
da por tres órdenes de brochecitos de strass.

•

FIG. 23.-DOS ELEG~NTES CORSETS.

Ti&amp;nen ambos modelos laboriosaR inserciones de cinta el¡,gantemente
dibujada, alternada con lazos de seda azul pálido ó rosa mate y están pri•
vando mucho.
·
FIG. 24. -GRUPO DE LESCERÍA,

Damos varios modelos de camisas y ot:as prendas p11ra hombre, de los
estilos ·que más privan en la actualidad
FIG, 25.-FRO:K PARA Ji,IÑA DE 8 Á lÜ AÑOS, DELANTERO Y ESPALDA,
'Es de una encantadora secillez, de percal azul acero, todo plissé y con
un bonito plastrón de liuo bordado. Mangas abullonadas. Collar alto con
un elegante lazo detrás.

...

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. Fig. 26.-Jacquet fantasía. Delantero
y espalda.

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1

FIG, 26.-JACQUET FANTASí.\, DELANTERO Y ESPALDA,

Es de un~ forma muy elegant8, de paño de estlo azargado con adornos
de ancha cmta acordonada: de seda, solapas triangul11res con galones
transversales y bonito cuello alto.
Seis botones fantasia ornan el frente.
FIG. 27.-"'LEGANTIE TOILETTE DE CASA.

Fig. 27~Elegante toilette de 'Jasa.

_I~e sarga de ~eda gris acero con un am¡.,lio volante de blonda holande11a
y1eJa1 descendiendo de ambos lados del frente hasta unirse en la parte
mfenor del ~elantero. La fald11 se p_l_iega en cinco grandes pliegues en la
pa~te posterior. ~ue.-po de paño beiJe bordado todo con elegantes guias,
abierto en amplio escote sobre un plastrón de muselina de seda plissé. Dos
g~a_ndes gulas de rosas con ~~a transversal, borde!lndo el escote y descendiendo á. lo largo del co:-pmo hasta perderse baJo el cinturón de raso
completan 1&gt;l atavlo.
•

..

EL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA
depositando una corona
el monumento á- los alumnos del Colegio Militar que murieron por la Patria.

en

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Casa Imperial de Rusia</name>
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                    <text>160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

�EL MUNDO

162

LASEMANA.
Tt·istes nuevas nos ha comunicado el telégrafo
esta semana. U na existencia más, consagrada
al bien social, se ha extinguido.
Don Carlo, Diez Gutiérrez, jefe del Estado de
San Luis y eminente figura del partido liberal,
fué en la entid&gt;1d que go.b croaba fiel y afortunado
representante de los aubelos de reconstitución social y de adelanto.
Luchó como soldado, y como hombre de administración siguió la ruta abierta A los destinos de
la Nación por su Jefe Supremo; dió nuevos impulsos á las aspiraciones de la época. y cimentación á las conquistns de la paz y el trabajo.
La gratitud popular lué elocuente en sus demostraciones, impregnúndolas con suaves perfumes de amor y piedacl. Veinticinco mil dolientes
siguieron el cortejo que conducía el cada.verá su
cripta bizantina del Saucito, y la honda emoción
ele! pueblo atestigu&gt;1ba que no eran aquellas las
,,ompas fúnebres decretadas por el duelo oficial
en honor de un gobernante, sino el homenaje justo
y expon té.neo que se tributa á un ciudadano grande y benemérito.

~

ol~idar sus ocupaciones más urgentes para seguir_ A,_nn grupo, A donde quiera que este grupo
se dtr1Ja, para silbar, gritar y apedrear siempre
que ha.ya una ocasión propicia .. . .
Un _cente_nar de operarios resuelve suspender sus
trabaJos mientras se decide esta 6 la otra cuestión do salarios, y se encaminan A las oficinas de
la empresa para zanjar la diterencia.
Un economista objetaría al movimiento de los
h?elguistas que por mucha razón que tengan, más
pi_erden que ganan, abandonando sus tare~s1 pu1:1s
aun en el caso de que el arreglo sea satif:fdctorio,
sobre ellos cae el déficit del tiempo que no trab•¡an.
Pero la gente que encuentran al paso, piensa
de otro modo, ó mejor dicho, no piensa: siente la
necesidad del alhoroto, y abandonada al instinto
de motinero latente, ullá Vll 1 empujada por impulsos irrefrenables, inconscientes.
Silb11r1 gritar mueras ó vivll~, arrojar piedras ..
Y ese es el ciudadano de una autrusta democracia;,e! eterno revoltoio que, á te~er voz política,
pedma una Constitución que aboliera la policía ..

~

Todos los quo por falta de una iniciación suficie?te en los misterios del reporterismo, leen con
senedad las notas escaod11lo.sas de los diarios
creen á estas horas que la sociedad mexicana es:
tA de~quiciándose, y que las virtudes femeninas
m!\s excelsas, el pudor y la sumi:üón, no existen
y a ó desn parecen violentamente.
Ahoguemos el pesimismo y fllera temores: el
peligro de las selloritas ráptoras no es tan inmi•
nente como se cree; la seguridat.1 personal del
sexo que suponiamos amen11zado, no sufrirá los
ataques gravísimos que tanto nos ht1bí1:1.n preocupado.
Por u~ exceso d~ celo profesional, los reporters, olvidaron decir que el último rapto anti-mús•
culi~o, tenía por ejecutante á las mismas protagomstas de anteriores fechorias. Dos, sólo dos,
so~ l~s sefioritas raptoras, y según mis noticias,
la ulttma empresa que acometieron salió fallida
. al vulor .y sangre fría de la ' víctima, dis-'
graci1ts
cretamente d esignada por iniciales y alo-unas
0
sefi.rts car,acteristas en los reportazgos.
No estamos en el caso de recurrir á medid1ts
extremas; para dos raptoras el remedio es defácil
aplicación1 aun suponiendo tan recalcitrantes á
las entusiastas feministas que no sean con ellas
eficaces los recursos de un tratumienso domé3tico.
Aunque no sea sino por honor del s~xo emprend.edor y aventur ero, consigno con jú.bilo que no son
siempre ellas las que recluman la iniciativa de
la a ventura: la que corrieron dos colegrnlitas
escapadas con un joven imberbe 1 supone en éste
facultades excepcionales que restablecen el equilibrio social.
Para un raptor hay cárceles; pero ¿qué castigo
merece el hombre que se deja raptar?

En materia de convencionalismos estamos como
el primer día. peor aú.n¡ porque al fin ltts tribus
merodeadoras de los tiempos prehistóricos nos
avent!ljaban en la superioridad de una virmd
que hemos perdido 1 ó poco menos 1 -la sinceridad.
Tt'.nian, como nosotros, el culto de los héroes,
aceptndo; pero eran héroes inmediatos 1 parientes
ó be~nefactores directos de los ofrniantes¡ adorábanlos en recuerdo, en efigie 1 en su túm ulo y á
veces en su mismo hogar tmtre las reliquias de
~u v ida1 que acá para inte r nos, no era siempre
de lo mAs ejemplar.
Así iban las cosas, hastl que cambiando los
tiempos, nuevos vínculos de rttZ&amp; y otro medio
físico, hacían A un l11do loe primitivos semi•
d.ioses1 suplantAndolos ou·os de factura más moder'tHl. y· proezas más relacionadas con las condiciones existentes.
Ese es el mundo y no .queremos creerlo·' nos
empefiamos en clavar sóhdameate sentimientos
qne pasan, atribuyéndoles una perpetuidad imvosible.
.
No estoy rellido con el culto de los hombres
extrao~d.inarios. Culto he dicho y tentado estoy
de rccuhcar I porque el culto supone una creencia
y un amor: creencia bien difícil en tiempos de libre examen y 1:1.~or muy &lt;lébil si se re¡,arte á
prorrata entre los grandes paladines de la humanidad.
Cuda hombre tiene su capilla y en ella los ídolos que adorai pero la vehemencia de este celo
religioso está en razón in versa de la distancia y
directa de la semejanztt moral.
De cien mexicanos, creo que noventa y nueve
nueve décimos 1 se interesan más por el mitic~
Homero que por el auténtico y ~utóctono NetzaDeslizase el raudal de los delitos más violenbualcoyotl puesto al alcance de los menos po!í• tos á nuestra vista, sin que sean parte á sorprenglotas por el Sr. D. Joaquin Pesado.
dernos y a ni su número ni la atrocidad que los
¿Y diré sin que se ofendan los hiprresté.ücos particuhtriza.
que S.M. Cuauhtemoc, celebrado anualmente en
l!n l~ombre, un lépero cualquiera, insulta Auna
clásico nahuatl por dos ó tres filólogos no enar- muJer Joven y bella cuyo hermano reclamaexcudece.tanto como fuera de desearse nuestro ya s~s por la ofens::.; y cuando vuelve la espalda,
caldeado civismo?
disgustado del soez galanteador, siente un golpe
. Y~ admiro, como todos en esta tierra, la egre- brutal y cae asesinado.
gia f1g~r~ del guerrero azteca; pero desearía que
_Y_ este.hombre dominado por instintos que holo adnuraramos en espafl.ol, aunque esto sea me- rripilan uá ante un jurado 1 Sd debatirá. el hecho
nos aparatoso y académico .
prolijamente, con argucias sutiles por parte de la
_O 111 me~os,-_y-a que_ el idioma nacional y co- detensa, y los sen.ores jurados, olvidando el senr~1e11te se Juzga 1mprop10 de la majestuosa solem- timiento de la solidaridad social perdonarAn acamdad,-¿por qué no se reparte entre los asisten- so una vida que sólo pueden co~servar la piedad
tes traduc~iones .de los discursos, para que cada extraviada y las precupaciones de una filimtrouno, ol mismo tiempo que se deleita cvn la mu- pia tau incomprensible como peligrosu.
s_ical peroración mexica, pueda ir leyendo en su
ilbreto Jo que dice el sibilino orador?
Sé de alguien que se propone poner A la venta,
Y en _tanto que los sen.ores asesinos riegan con
anu~lmente con toda oportunidad, libretos para sangre mocente las calles de la Capital, llegan de
los Estados remotos, narraciones de increib1es
la fiesta de Cuauhtemoc.
perversidades. El siglo acaba y aún se perpetüa
la fisonomía del bárbRro encomendero en Jos
¿Qué es una huelga?No cabe ciertamente en la amos y los capataces de las haciendas. El indio
ri.gidez de una definición doctrinal la ruidosa y ba sido sustituido por el enganchado, A quien con
pmtoresca multitud que inundó la Avenida Juá- aman.os y promesas se arranca de su tierra y en
otra lejana, inhospitalaria y cruel, si:, le esclarez el martes Ultimo.
Menos aún podía decir lo que es un huelguista. viza, se le apalea y se 16 mata de hambre. Ni las
Un huelguista es .... todo el mundo, en México· mujeres escapan de la ferocidad de los explotaes decir, los incontables callejeros que se halla~ dores del hombre-acémila de ~uestros campos.
Y nuestras leyes humanitarias son impotentes
siempre dispuestos A desviarse de su camino, á

~

,..,

,..,

Domingo 28 de Agosto do 1891!
y la acción protector. de Jos gobiernos 110 llega
A donde imploran su justa int~rvención los miserables y los desamparados.
No hay rigores que valgan contra el malhechor
que esconde sus crímenes en los abruptos picos de
la montana., guarida legendaria en donde anidan,
ausentes de la civilización, supervivencias de un
pasado ensombrecido por todas las barbaries de
la colonia brutal. .. .
Dick.

l)olitica ©tntral.
RESIJllEY,-El protocolo de la paz,-La crisis espafto•
la.-Convocatorla de las Cortes.-El Ministerio Sagasta ante ta representación nacional,

Aceptadas por Espalla las bases de la paz en
protuco:o firmado por ?ti. Cambon en representación del gobieruo responsable de la monarquía
espa~ola, prepAranse en Wáshington y en Ma·
drid A dRr touas las instrucciones necesarias á
los comisionados que han de arreglar la m anera
de cumplír r.on alguna de las prescripciones sefl.aladas en el mismo protocolo. Por una y otra
parte se han nombrado ya los miembros que deben constituir el comité internacional, que determine puntualmente de qué modo se han de r etirar y en qué tiempo, las tropas que gua r necen
Cuba y Puerto Rico; de qué modo las g uarniciones de las principales plazas en las Antillas han
de abandonar sus puestos en dondt, hicieron guar dia duranle toda la guerra de insurrección, y donde permanecier on con el arma ni brazo esper an ·
do las fuerzas invasoras. OcUpanse ya también
los gobiernos espafiol y americano 1 en buscar ltts
rersonas distinguidas A quienes se confiará. la alta misión de concluir el trntado difinitivo de paz,
á quienes corresponde principalme11te, determinar la cuestión filipinll 1 en donde aparece más de
un punto obscuro 1 á causa de acontecimientos
supervinientes después de firmado el protocolo.
No babia recibido el jete americano que dirigía el
sitio de Manila,ni podía h•ber llegado á su conocimiento en tiempo oportuno la suspensión de hostilidades,cuaudo lanzó las fuerzas combinadas de mar
y tierra sobre la capital del Archipiélago filipino
en dont..le por mús de tres meses, falto de auxi i JB
y en situación desesperada, se había sostenido el
General Augusti.Comenzó el bombardeo por la eicuadra de Dewey sobre las fortificaciones de la
ciudad nmurallada; cuando callaron los caflones
de las fortalezlls, lnnzáronse al asalto los regimientos del Gral. Merrit, y aquella guarmción
l1eroicn que había resistido por tanto tiempo, sola y desamparada1 sin tener recursos, sin esperar auxilios, tuvo que sucumbir á fuerzas superiores. Una capitulación honrosa para el Gener al
JAudenes lué el re,ultado del as•lto, y desde el
di• 13 de Agosto ondea sobre la capital del Arcl1ipiétago el pabellón de lt1.s estrellas.
Ap11.rte de este hecho de armas que pene á los
invasores en posesión de una plaza tan importante, Dewey hab.ia iniciado movimientos agresivos contra lt1s costas vecinas, enviimdo sus cruceros A Ilo llo y A Panay, para capturar los
calloneros espalloles que allí se habían r elngiado y para someter, si era posibie, la prov incia
de las Visaya. Aunque se h• restablecido la comunicación directa con Manila por la vía de
Hong-Kong 1 no ije tienen noticias ni en Washington ni en Madrid, del resultado de esas expedí,
ciones; y si es cierto que oportunamente secomunicaron las órdenes para la suspensión de hostilidades, los buquts americanos, en alta mar y
faltos de comunicacion~s, 110 hnn podido r ecibir
contra órdenes y habrán seguido adelante su misión ofensivo. sobre lns plazus del litoral.

*
••

Entre tanto, cediendo A los clamores de la prensa, acatando sumiso los preceptos de la constitu•
ción 1 y queriendo quizá depurar su conducta y librarse de toda resp9nsab1.1dad en la crisis actual
en que ha habido que sacrificar en medio de an~
gustias terribles una parte del territo rio1 que
ceder s.l enemigo la isla de Puerto Rico, siempre
fiel á la tradición monárquica, que abandonar
toda soberanía sobre la is'.a de Cuba, y que exponerse acaso A una pérdida considerable en el rico
archipiélago, descubierto por Magallanes y conqmstado por Legazp1, en aquellos tiempos en que
el pendón victorioso de Castilla se paseaba altanero por los mares conocidos y buscaba los des-

O,

11 1 '\

&lt;:onocidos para extender el peder de aquel manare~ que .P?do exclamar: :•el sol no se pone
en mis domm1os, 11 ha convemdo el ministerio S.1...gasta en llat~ar A la rep_resentación nacional para.
que ella dectda los destmos de la patria, antes que
sea un hecho el tratado de paz.
Acaba de expedirse por la Reina Regente el
&lt;lecreto que convoca á las Cortes espaftolas para
que reauuden sus labores en el actual periodo de
prueba por que atraviesa la monarquía, por proJlios y por extrallos combatida.
Awenazado por dentro con los rugidos del carl ismo, que desde las abruptas montttftas navarras
trata de lanzs.rse sobre los campos de Cttstilla·
amagado por las huestes del Pre:endiente qu¿
aspira á, enarbolar su bandera i:iangrienttt ag'itar
la tea de la discordia y entrar á saugre luego
y asentars.~, aunque sea sobre ruinas, entre l11s
]lamas roJtZas de ]a guerra civil, en el trono
.ambicjonndo; agitado por las dispersas fuerzas
r epublicanas que aspiran también, aunque sin tener elementos suficientes á derribar la dinastía·
-compelido en el exterior, por meLlio de la ruerz;
abrumadora, á aceptar las bases de una paz doloTosa, por la que A falt&gt;1 de indemnizaeión pecuniar ia de guerrR. se la exigen sacrificios de territorio á los que difícilmente se resignará el pueblo:
-el gobierno de E;p1t:lia que prelitle el Sr. Sagasta
y_ q ue por tanto tiempo ba sostenido bajo su propia responsabthdad moral todas las dilicultades
de la c,1mpafl.a, to&lt;los los trabajos de la or1ranización de los ejércitos de mar y tierra en u;a lucha tan poco espernda, llama A los elegidos del
pueblo para representarlo en las Cortes, á fin de
compar ti r con ellos las dificultades de la situa-eión, acud~ á la re~r~sentución nacional después
&lt;le haber 01do la op1món de los jales de partido
de los caudillos y coriteos, esperando de ello, el
.ap oyo moral y material de que tirnto h&gt;1. necesitado en la tremenda crisis.
No todos h&gt;1n respondido al llamamiento pa·
triótico que-les hiciera el Presidente del Consejo.
Alg uien ha habido como el General Weyler, que
á pretexto de un catarro se hu excusado de concurrir, y sin poderlo remediar nos recuerda A la
zorra de la fabula. Ocros, como el jete de la minoría republicana1 han rechazado toda participa-eion en el asunto, rehuído toda responsabilid11d
y remitido su opinión para ante las Cortes reuni:
d_as. Algunos, e.o fin, se han declarado partida11·1os r esueltos de la guerra á todo trance de la
lucha.sin cuartel, del sacrificio del país h~:Jta el
sui cidio, con tal de no aceptar lo que llaman una
tr ansacción vergonzosa con el enemigo.
No todos se han mo·s trado tan implacables con
el gabinete liberal. Los correligionarios están listos para la lucha, y cualesquiera que sean sus as•
piraciones, se disponen á seguir en apretadas tilas al lado de su jefe. El General Martioez Campos se ha cobcado decididamente dellado de los
que_sostien~n la conveniencia de defender, por
ser 1rrem~dtable, la solución que Sagasta ha dado _A la cr1s1s actual. Silvela, representante de la
um~n conse~vadora, la ha aceptado también, prometiendo, sm embargo, levantar la voz en nombre de su partido, cuando llegue la hora de exig ir r esponsabilidades A los que han traído al
pais á este tr!ste doloroso extremo. Los más, en
-~eneral, ~e . ha°: 19:vado las manos, dejando al
¡efe del mm1ster10 hberal la respocsabilidad tremenda de sus actos. ¡Cuánta política en los momentos actuale~, en que el pa.is, lo único que cxi.ge, es a bn_e gación y patriotismo, guiados por el
buen sent,dol ¡A. qué pruebas tan rudas ha dehi•
&lt;lo sujetarse el esforzado campeón de ih Espaila
liberal!

y

•
••

163

1:LMTJNDO

p =B l~ Agosto de 1898.

Casi simultAneamente se reunirán enla Ilabana
Y en S~n:Juan de Puerto Rico, las comisiones para
la r etirada del ejército, se abriran las Cortes
-del reino para resolver la crisis conforme á las
pr evisiones y promesas del Gobierno y se celebrarán en París las sesiones de los representantes de Espolia y Estados Unidos, para formular
en definitiva el tratado de paz. ¿Prevalecerí,
e~ esa luch;\ parlamentaria la disciplina que
rige~ los partidos militantes, y se dejarán guiar
los d1 potados y los senadores por las promesas
que at.gún jete ha hecho al sellar Sagasta?
Los grrtos de angustia y de dolor que salen de
las tilas del pueblu, los clamores de pena, los
ayes desgarradores de las madres y de los huérfanos que han visto á los pednzos de su corazón
destrozados por la guerra ¿no encenderán los pe-

chos de patriotismo, exigiendo de modo fiero res•
ponsabilid&gt;1des A los mini,tros y A los jefes milita:es que han tomado parte en la lucha? ¿PredommarA en esa conflagtación de intereses en esa
e.xplosión de patriotismo, el sentimiento
fidehdad por la dinastía reinante, de obediencia A las
inslituciones actuales, de disciplina A las exigencias de partido, sobre los deseos de venganza
sobre la fiebre de represalias que enardece algu'.
nos corazones y los lleva ht1sta rechazar todo avenimiento, y los empuj.._ á querer untl lucl.ia sin
tregu~? ¿Encontrar• el Sr. Sagasta el apoyo que
necesita para que prevalezca la resignación á
que él ha llegado? ¿Pvdrá convencerse el país,
cuando las Cc,rtes aprueben el decreto de indem•
nidad sancionando lt1s determinaciones del Ministerio liberal, de que por encimi rie todas las
aspiraciones están los ft1.llos inexorables de la
necesidad?
9uién sabe! Pero serA interesante ver y segmr P•~•. á paso las fases por las que ha de pasar fa. cr1s1s espafl.ola, discutida simultáneamente
en _el seno d~ las Cámarns colegisladoras en la
captt~l del :emo y pesada tttmbién y juzgada
al ~1smo tiempo por los comisionados que en
P,m, han de acorda~ el tratadodelinitivo de paz.

de

X.X.X.
25 de Agosto de 1898.

BELLAS ARTES
Una Exposición en perspeclirn

homogénea, componentes todas de lo que puede lhl.·
m"rse arte nacioual y propio.
El arte hispano, ea su ira.splantaclón á est11 Amérl•
ca nuestra, uo sufrió modific&amp;ción alguna, y fué cultivado con suma aegltgenci&amp; aguend~ los mares por
que-entre otras cauui:1 de menor peso-no llegó á
sentlr11ele btteta.ntemisnte. Lo que no podia ser de o&amp;ro
modo, dado que el arte es reisultado de muchos é ine•
l~dibles factort,s iudependientiss de la vol notad indivu1~a1, y nunca pueds St,r ni expontáneo ni arbitnr10
La Religión y el Rey amamantaban al arte por aquel
entonces y _t,Hos aie eucargaron de sosienerle en ebtas
nuev~s r .. g10nes. Mad, ya t1e&amp; porque los españoles de
A 1n.é:1"ica fo.eran ho_wb.res más dados al aeaparamlenio
¡e riquezas pecuu.1ar1as 4.ue A las cristalizaciones de
8: Beue.t.a y en consecuencia fueran poco artistas, ó
bien que édtos con j L11tlsima razón but1caran y encon•
traran en la Metrópoli mayores glorias para sus t&amp;•
lentos¡ eis e! caso que hl.s obrita d~ arts que nos leg11.rott, m son tamas ui t&amp;n bllenas, como suele pret"'nderlo un mal fundado orgullo n&amp;Bional (t).
Una vez alc1mzadit. nuedtra em,rnc1p1tc1ón politica
todaM,n0:estr1ts energhu nacionales cuucrttArouse i
cousttiuLr la !'airta cunquistada, y el cultivo del Arte
entt·e nosotros sólo tuyo vergonzi,.ntes rel!impagueos
pu~s lll ~spada .embargó lai; manos aptas para empu:
llar buriles y pinceles y la. épica glorü, di, los justos
combates, mouopo izó tas caricias ue todas Dllessras
frentes al tai;.
Muy poco t.iempo hace que la pRZ nos 11briga, y lu
mano~ guerrerais 4 ue tlm g1Dgutarmeote hau sabido
maneJu.r ~¡ arado y el martillo hálhms.e torpes para
el trat~m1ento de l1t. arcilla. p!Adtlca.¡ los elegidos del
A;rte siéntense sobre un fali;u terrt,nO y ghnen au-o.
b1udos por la Jlbsoluta imposibilidad de satista.~er
¡,or m~do _inmediato suó altos anhelos y su noble
1mpac1enc1a
J!;s put:s t;id~P? de que la lucha. empiece y opo'rtuna
es la dlspos1c1oa. de uuestro gobierno que motiva
estas line:-s, p11es ademát1 de estimular grandemente
las energ1as ~n acción, ella nos permitirá. juzgar del
estado eu que se eacuisnt ..an las artes plásttcas ea Méxlco1 la cual coustancia servirá de punto de partida
pua los f1uuros esfuerzos que é. ella h~yan de den.icarse.
No vamoo ya ea pos de un arte nacional¡ somos un
pueblo absolutameie nuevo, y estamos obligados á
rncorporarnos á las tendencias anisticas de los pueblos mh avanza.dos en la materia.
No nos falta edplntu artbtico; si la obra !::.a sido exig.ua, por obo;ácutos-dt,l módw, no asi Jo.:t esf-u~rzos
~1sl1t~os y ~astantes para d~mostrar que ese espiritu
art.is&amp;1co existe enire uoRotros: aun htimos tenido en
la époc1:1 nu6va personalidades artisticas clara.men,e
&lt;lis.termina.das, como Villanueva y Gutiérrez Nájera.
(Cito sólo mut,rtoP, porque la suscepubilidad suele
enmudecer ante la tuuene).
. Podemos, puea, eeperar mucho de los tiempos ve•
mderos.

Tene'D_os en psrspectiv&amp; y muy próxim&amp; ya una
exposicion de aries pl&amp;siicas en la Eicusla N. d6 Be}lai¡ Artes, rrganizada por nuet1tro Gobierno para fomento del gu6tO a.rtit1tico y para estimulo de los que
al nuble cu.mvo dd nrie se dedican.
P~~ mát1 que será.o humildes los frutos que tal ex•
J?On1c1óu produz.ctt, en razón de que estaruos mu.y le•
JOB de iser un pa1t1 productor en acoaques de arte ella
mer~ce tod,ll nuestra attmcióa puessu que cooAti'u1 ye
un..ac~utecunhmto artístico e'n ouestru medio, H.COil•
tt,.,1m1euto que puede ser de muy benéfica n:tscea•
denc11t. 1 hoy- que al amparo de unit paz de que por
1lleugos anos carecimo11, hemo:3 entri:tdo en una era
propicia al florecimiento del arte, que nos proporciouara elevados y nobflitlimos goces, por nuestra crsc1ente cultura reclamados cou urgeucia
•
El Art~, el cultivo de lo bello, ed en efecto una nec~sidad p;1.ra los pueblos. puesto que las inteligenTropiézase con un ob3tá.culo que halná de exigir
c~,,s hnn menester, lo mismo q11s los ebtómagod de m11.yor~ d.-11velos para el t:i11nfu: la m!l.yorla de uuisscierta dosiis d~ alimentos dulce~; pero es uaM nec'esl· tra sociedad carece de educación artlstica.
dnd secundnr1a, só1~ atendible de parte d~ los GobierEs fácilme.nt_e.comprensible la. trasctmdeacia que
nos, Cllando las terrtbles criepacloues polfticas ceden par1t el def11nt1vo progreso de nuestro arte tiene tal
el c~mP&lt;? _A la proflcua quiet11d q11e consigo trae la hecho.
reahzacion de_ los idea1e\ y la efectuadit conquista
.P11_ra el desarrollo material de la tarea artistica¡ es
de ;os pnmord1ales derechos de la exlsteocia.
pr~c1so que édt&amp; tenga demanda,. y la sociedad es
r.::I. Arte, pa.ru los pueblos, es unil m,cceida.d de per- qmen la consume¡. ahora bien,. por Jas miemas eepe·
feccionanuento, no de constitución, y por encte, C1ebe c~&amp;~eg..circuutita.&amp;Wl&amp;S que he a.puntado ya y que pre11er pospuet1tt1. á todas 11:Ls di, esta últimit índole.
s1d1eron á ~uecstra conslitución l:lOcial, obltgáudouos,
Pero ~011. vez q11e el edificio está. cuncluido órnalo "t"D asuntos 1Dtelectuales, é. "ntrar de i;Úbito en la órel a~qu1tecto con delicados relieves que mé.s á. la. per- btta de adelanto de los pueblos mAs cultos dase ec.
fecc1on _le a.cerquen, v no de otra s11erte proceden Mé~tco el singul~r caso de q11e puede ha.b~r eximios
los Gobiernos al tender un pliegue de su manto pro- art1t1ta~ en me~10 de un_a 11oc1edad artlilticamente
tector sobre las f!lªDitestacioues de l1t Bellez11. tan analfaoeta, pudiendo ~eallz&amp;rse asi positivamente el
l~~go como han c1m~ntado lo indispensable. E~ Mé· en otras ~ll.rt;es paradog.co fenómeno de losgeniosno
xtco ha habido repetidas veces ~x.pusictones de pin- cmn,prendid_os. La. adivrnación in11tintiva de tal estli.·
tura y de escultura, y si bieu es cierto que en ellas do patológico de nuestro medio artiatico trae consihemos "."isto ob~as de mérito, eotas han sido muy po• go el lamentable efecto de servir de con~ol1:1.dora hincas. y nmguna verdaderamente notable
chazdn é. much~s insufribles nulidades.
Tal conuancia no debe desanimarnos· porque está
.Para normahzar nueistra pr1.1ducción artfstica es
dentro ~e las invariables leyes de la so~ioloD" 1a y no menet-ter esperar que en nuestra 1wcied1td surja y
acusa, m mucho_ menos. impotencia 11.rtlstlca de 'ta ra- prospere la 6ducacióo arUstica y á este f10 deben teuztt El arte nacional, nuestro verdadero arte nacio- der 1011 primeros esfuerzos de los ami..ntes del arte
nal, murió á los golpes de las tizonas conquistadoras
La exposición ~e la Escuela de Bella~ Artes será {in
que apénas nos dejaron las indispensable~ ruinas pa• paso en_ese senttdo pero es preciso que se la haga
1
ra _as~ctar hoy con fundamento y prueba, que aquél una rac1or,.al. propaganda.
e~1~t1ó Y. muy; delanta.do. Trajéroauos los iberos su
Con tal obJet;O creo ser oportuno iniciando en estas
c1v11izac1ón europea y destruyeron la autóctona para colnmnas una ~eris de a_rti~ulos que preparen al púimplantttr la suya; desdeñaron por completo los ele- bllco á 1~ ~eJor aprec1ac•ón de los trabajod que en
mento~ aprovecbn bles de aquella, como despreciaron es&amp; expos1c1ón se pres en tea, narrando brevemente
Y en$'nllaron la raza aborigen, y diéronse á crear un las diferentes etapas de dissttrrollo de las arted pl&amp;smedio ~nevo para una r~z11. nueva. ¿Para unH. raza ttcas! estudiando someramente las obue maestras
nueva?, ... No, ésta, b cr10Jla, no h1. presintieron los que ellas h.,. a producido en todos loe tt~mpos y tmu•
iberos, y á ello se debe que tan duramente trataran á merando las poquisimas de mérito que nuestro p!!:ia
la r/\za conquistttda, impeliéndola bacía el mb com- posee.
pleto retroci:,so y borrando á cañonazos toda huella
¡Ojalá que el.p~blico, conociendo á grandes rasgos
de su1;1. esfue.rzo~ ascendentes; á ello se debe .. .. ¿por los vastos dom1n10, del arte, sepa aprt:cinr sus rtoraqué no dec1rlot .... que el transcurso de cuatro si- cin?es por si mismo., sin deja.rae sugaetrnnar por ponglos haya bastado para que todas ltts colonias 11meri• tlfices absolutistas 11i por impecables tticnü;ns.
canas se desprendiesen de España muy naturalmenPorqua si el Arte es uno. mültiples sou en cambio
te, como la fruta madura del árbol
sn.s manifestaciones y procedimientos, y en él no hay
Al sentar sus reales en estas tierras nmericanas mls dios que el Arte mismo.
los espttfi~les e_ntendieron colonizarlas por ellos mis~
ÜSCAR HEez.
mos, previo aniquilamiento de la u.za autóctona 1 de
suerte que en el tram1curso de los tiempos ftlerna las
n_uev~s poseaiones no colooiae proplamem;e dichas
srno tu,rras de absoluto dominio ibero y exclusiva~
mente_pobladas por iberos No obstante la agonla
aue, s1emp~e _creciep.~e. fué desde l11ego patrimonio
e_ La raza md1a, surgió la raza nueva, la cruzada la
Con el presente número repartimos el primer
crioll~ q~e es la nuestra; muy diferente dela iber~y
de la 10d1a1 con singular amalgama de elementos de volumen de la preciosa novela de Al!Jnso Dauam~ 1s, un tanto bib_rida y en. consecuencia sin persou:thsmo marcado 1 m tendencia genuina, ni tradición det, titulada: CABEZA DE FAMILIA.

••

A nuestros suscritores.

�EL MlTNDO

Domingo 28 de Agosto .de 1898.

J)ominfo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

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EL MUNDO

166

-=º=º=m.,.tn2 g5:o=2=8===d=e==A=e=º=P=to====d==11=lR9R==================E;:;;L;;;,;MUND~~º~========================l67_
Notas y m\mero

Diámetro.

&lt;1e orden.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

lm.,50
lm,25
lm.,20
lm_,15
lm.,05
0m..98
0m.,92
0m·,87
9 ºº········· ····· ··· 0m.,82
10 Do sostenido ..... . 0m,,77
11 Re ............... . 0m,75
1 Do ... . ...•.... .. .
2 Re ................ .
3 Mi............ .. l ..
4 Fa............. ... .
5 Sol. ... . .......... .
6 La......... . ........ .
7 La sostenida...... .
8 Si.,. :-............... .

Un nuevo alumbrado de luz eléctrica
LA. LlJZ FRIA. ES EL DESIDER..l.TlJ.M
TEORIA,

La luz artificial dPbe acPrci1rse cuanto· sea J'OSible
como est:1 última. conv1.-ne que 8t1a
difusa y que se reparta un1formPmente en 111 medio
que ilumina sin conce11trar.e "º 11n pequeño foco. Por
otra partl', toda la energla obsorbirla po, el aparaw
luminoso, debe convertir~e en luz y no en calor.
La lámpara incandesc~nt' no lle.na estas condici_o•
nes: su luz ee muy concPntrada, produce calor en demaeia y en proporción á la l'Dergia que ab$Orbt1, la
fuerza luminosa es insignificante.

a la luz del día:

*
**
La revista de "Las grandes fábricas-" ha publicatlo
un estudio completo del nuevo sistema de alu,ubrado
que intentamos dará conocer someramentti á nuet1 ·
tros lectores.
Conocidos son los tubos Gehsler. Son tubos de vidrio que contienen en su interior gases enrarecido~
atravesados por una corriPntt1 de do~ eléctrodo sunidos á los extremos de una bobina de Rub.mkórff.
Al establecerse la corriPnte los ga~es encerrados
•en el tubo be hacen luminieentes, y la luz. que produce
es fria.
La transformación de la enPTgiaeléctricaen fuerza
luminosa efectúase dfrectam•nte, sin intervemión de
calo1· ni de cuerpos incandeceutes y en t~I. virtud PI
rendi:,,iento del aparato es muy considerable. Porotr11,
parte, la luz se produce en toda la extensión del tubo,
de modo qu~ cambiando la forma y dimensiones de
es.te último, ~e puede hacer que varíe la superficie lummosa.

***

'

***

•

1.- l. APARATO I2'{TERRUJlTOR. 2.

DISPOSICIÓN GENERAL.

APLICACIÓN PRÁCTICA,

Hasta últimas fechaP, los tubos GeisPeler no hablen
tenido aplicacionPe práctricas porque la luz que eoii·
tian era muy débil y todos los esfuerzos empleados
en darles una intensidad suficiente habian sido inÚ•
tiles.
-Hace algunos años M. Tesla. con el auxilio d11 corrientes de gran intensidad y extrao!'dinaria frecuf'n•
cia logró comunicar una alta potencia luminira
á lÓs tubos de gas enrar1•cido; pero su método exigía aparatos muy voluminosos y compllcados, y en
consecuencia era costosísimo.
Un electrit'.~sta americano. Mr. Moore, llegó á obte•
ner U\J excelente me-lío d~ alumbrado de e11tos tubos,
valiéndose de 11paratos sumamente sencillos. Para
comprender el m11canismo'y f'fectos de tales aparatos,
ei, necesario previamente indicar eómo se produce la
luz en los tubos (}eissler.
·

1

FIG.

Empleue ordinariamente con eFte fin una bobina
Rub.mkorff con un interruptor automático de resorte:
la intensidad de la luz está en función de la potencia
de la corriente primad&amp;, del número de vu·eltas de 111
espiral secundaria, de la frecuencia de oscilaciones
del interruptor y sobre.todo dt, 18 rapidez con que se
efectúe la interrupción da la corri,mte en cada periodo de oscilacióu del interruptor. A medida que es
más violenta la int11rrupción es más viva la luz; ahora bien, mientras más corta es la cb.isp11 en.t re las corrientes del interruptor, más rápida es lainterrupción.
Si pues laf chispas se producen en el vacío, basta para
la mterrum~ción completa de la corden\eunadistancia insignificante entre los contactoe, un tiempo mínimo por cons,·cueucia.
•

Mr Moore realiza Asta t&gt;o11ilición por medio d., un
aparato repr1111Pntado Pn la figura número l. Es un
interruptor ordin~rio de rP.sorte, colocarlo dentro d11
un tubito de vidrio, cerrado en sus PXtremos, y en PI
que SP lleva el vaclo al último grado poRible. El número 2 indica la disposición rlel 011evo interruptor en
presencia de un pt&gt;queño electro imán que prodnM
l1111 oscilacione~. Al ligarsfl las f'xtrProiriades de • rollo del imán con 1011 do&amp; eléctrodoR del tubo, este último emite una hlz blanca muy brillanre
El interruptor quP. oscil!J, en el vllclo con11tituye el
elemento esencial del aparato de Moore. Para que
responda po!' completo á RU fin debe conQtruir•e con
escrupulosa preci1,ión. Tienf'n gran influencia la
longitud y el espei or del rf'sorte, y al mismo tiempo
es prPcieo que el electro-imán se escoja con sumo
cuidado.
Han sido construidos otro11 interruptores más complicados, como se ve en el número 3 Estas dos figuIas muestran que se pued11 unir los tubos no ~ólo con
las extremidades del rollo del imáo, sino también con
las extremidades de la armarlura del interruptor. obte01éudose el mismo resultado (núm. 2) Por último,
si uu eléctrorio &lt;le! vibrador ee li~a 4 una tlA lás Pxtre•
midadPs de un hilo' conductor soldado en el interior del
·tubo, llénase é~t" de una luz blanca y lechosa. Puédensf' emplear con este fin los ¡rlobos ordinarios de
laM lámpa~as in&lt;'andesr.Pntes f\Fta es otra aplicación
del apar11tv· de Moore (figura 2)

***

Los tubo" emplt&gt;ados en el alumbra.do no tienen
eléctrodos intniores evitándose asi la. e~tratificacion
propia de !01&lt; tuboM Geissler y aumentándo su resistencia y su duración.

3.

OTROS ARRBlGLOS

4.

INTERRUPTOR OSCILA~TE

Los condnctorPs se enrollan en los extrf&gt;mos lle los
tubos cubriéndoles pr1wiamente &lt;le goma laca mezclada' con polvo de aluminio. Mr Moore ha empleado,
p'lra el alumbrado di' locales amplios tubos de dot1
metros 30 centimetroij de longitud por 44 milimf'tros
rle diámetro. Absorben la misma energfa que una.
lámp1tn fn('andescP.nte de 16 b11gías es d11cir. cu,ll•
renta watts aproxima mente. No se han h&lt;'cho auo
con torlll precMón medidas fotométricas porque et1
muy díficrl comparar la. luz de un11 bug'ia ó de u~a,
Jámp1tra incancescente con la luz del tubo, tan d I!·
tinta por su calor y 11u carácter propio.

*

**
Según laR ú'timas noticias Mr. Moore organizó f'n

New York el met1 de Julit, último una Ei,p0Hic.ió11 d..,
su sistPma en un local de diez metros de lar¡ro por .J
de anchur,. La luz se produjo por _m edio df' si~te t11bos y el alumbrndo era tal qu" podía leerse fácilm11n•
te á favor de él haciéndose Cotografias mediante tX·
posiciones de 30 segundos.
El interruntor oscilan.te 11e su11tituyA pnr uno rotat:vo (figura 1 número 4) que produce f.0.000 iuterrup•
clones.

EL CAMPANARIO
DE

S. GERMAN L'AUXERllOIS.
Desde hace '8lgunos años vuelven los campana.riosá merecer tl favor púbilco. Sabido es q,ue m11chas
ciudades de Bélgica y del Norte de Franda tieneo
en sus campanarios verdadera11 '!rq11est11R de campa•
na¡¡ que datan de los siglos XVII y XVIII Por incuria no pocas de esas mlltavillas se fueron aeti&gt;rierando, quedando en 110 estado deplorable hasta. qnA t-1
abate Van Wooreubecek, benefactor de Santa ·GArtrudis de Lovaina inició una obra de rt-snauracióu
general en Diest,. en O;;tende, Oudenarde, Rouders, etc.
El mismo celo se manifestó también en Francia,con
esta. diforencia, que siendo laicas las municipalidad1::s
de este pals, la al.l~oridad eclesiástica ha erogado todos los ga11tos de instalación ó restauraclon de loo
campanarios, como se ha. visto en Dax, Pontmaiu,
Cambrai y Valenciennes. Una excepción á esta rtt•
gla es la municipalidad de Pari~ la cual votó los fo11 •
dl)s necesario;; para. la. restauración del campanari-&gt;•
de San ~erman l'Auxerrois.
Ciertamente, este campa11ario es una obra soberbi, ~
-y PU tal virtud no era mucho que se gastara en el
5.000 francos á duras penas obtenido~ del Ayuut&lt;A·
mitiuto por el arquitecto municipal.

FH'I. 2-1.ÁMPAR\S lNCAND~SCEl\TES MOORE,

Las campanas instaladas en la-torre de S11n Germán son treinta y ocho, ocupa.o un lugar considtlrn ·
ble y pesan 10000 kilógramos: la mayor que da l:t, ..
ta do pesa 2,000 kilógramos. He aquí las dimen11~oues
de las notas principale&amp;:

Peso.

2 000 kilógramos.
1500
11
1,000
11
850
600
450
350

11
11
11

325-

"

250

11

200

"

2'25

11

11

Cada nota tiene cuatro martillos m.:ividos por un
engranaje de ruedas particular é Independiente; sólo
la campa.na mayor carece de martillos, aunque como,
las otras está ligada á un mecanismo y no toca más
quf'_para dar las horas del reloj En conjunto el campanario consta de 148 martillos con otras tantas cuer•
daR de movimiento y 152 c·abos de martillo.
El toque de las campanas se hace automáticamente
ó á la m,no: aquel depende de un cilindro de acero
de lm ..m de longitud por 0m.,40 de diám1-tro y 4 milimetros de espesor1 cou 29,184 ~gujeros dispuestos en
228 vueltas de espiral. El reloJ de la torre se combina
con ~l :los v~c~s al dla, _á las once y á las cuatro, y
pone en mov1m1ento un sistema de ruedas que hace
girar el cilindro guarnecido de puas que corresponden á las d.iveri!as pieza~ dA ejecución Estas son tres
á la fecha: la marcha de Turenne, de C'ulli, el Tambourin, de Rameau y una antigua canción francesa.
La cadencia de estos aires corresponde al 76 del metrónomo, y en valores dfl campana.e represeutau res·
. pectivau,ente 320, 224 y 120 unidades
Será muy fácil cambiar las piezas á voluntad dán
doles nueva colocación á las púas ó poniendo otras
nuevas. Cada una i:lE, ellas se compone de una parte
exterior de siete milimetros más ó menos; al pasar,
ldvantan las palancas que corresponden á la O')ta que
ha de sonar. La palanca pone en movimiento las ruedas de llU campana, leváatase el martillo y da un gol•
pe. Hemos dicho que el mecanismo de ca.da campa.na
pone en acción cuatro cabos de martillo. La. disposición en que se hallan éstos ante los dos lados de la
campana es tal, que uno de ellos está sit&gt;mpre dispuesto para dar el golpe. dos en preparación más ó
menos avanzada. y el último en reposo.
En virtud de ese arreglo, el campanero que ejecuta en el teclado Je! campanario puede tocar piezas
'rápidas. Los grabados permiten al lector darse cuenta del conjunto pintoresco del mecanismo que describimos.

·•

campo, á las ¡!'randes cacería~, y su amor á los anima.·
les era tal y tan hondas ralees había echado en él,
que prefe1ia muy á'menudo la sociedad dti sus perros,
sus insepar11bles, á la de sus compañero11 de Uni ver•
sidad .
Merece ser contada 111 historia de su primer cor.flicto con el Rector de la Universidad, y que demut:atra
el carácter del joven Otto.
Cuando fué recibido como miembro de la corporación •Hannoveriana.• el estudiante cre,·ó de su deber festP j::ir la admis1on con un banqu~tP, .V asilo hizo. Bebióse aquel dia con exageración, como en todas
las reuniones de I ste géuero, y Bismarck, durante.
una discusión acaloradi~ima. arro;ó en un momento
de exaltación, por la v~nta.'la abiPTtll, un irasco va•
clo. Un transeunte, que sin duda fué herido. quPjóse
en seguida, y como la frasca hubie11t1 te11icfo lugar en
la misma casa de Bl.marck, cerca de 1as murallas.
nuestro PStudia11te recibió una cita para comparecer
ante el Rector.
Estaba aún aco¡:tado, cua1;do la cit:i. llegó á sus
manos con la si_guienta inscripción;
"Dominus Bi,;marck"
El joven dominus II ba.ndonó el h.cbn. FA vistió con
una bata, calzósti cc,n sus kanonenst,iefel (botas de
cBñon) colocó un e lindro sobre su cabeza. y con tan
extraño aparato dirig óse A la. casa del Rector, oprimiendo la pipa entre los dientes y ijeguidu de un
enorme perro inglés.
El rector, intimidado al ve- al animal, parapetóse
detrás del escritorio y procedió en ~eguida á condenar al joven domirius á cinco thalers de ruulta, para.
enseñarle á µreijentarse en trajti más conveniente an. te el tribunal académico De Fp ués, y duraLte el iute. rrogatorio, Bismarck empeñó,e en probar que el frasco pudo haber volado por si solo hasta la calle. y
pretendió á manera de demostración, hacer tomar
igual camino al tintero del Rector, lo cual le valió al
cabo, que la pena ímput&gt;sta Fe extendie¡:e hast11. tres
dlas dti calabozo; pena que sufrió eu seguida el dominus.
uespués de este acontecimiento, las visitas de Bism~rck al calabozo hicíéron·se más frecuentes; pues él
nn~mo pretende haber pasado hasta dit·cisiete días
eu el t&gt;ncierro, tanto en Berilo como en Goettinga.
Sea lo qntt fuere, todavía Pe ve en Gc,t:tt nga una
putll ta de calabozo en que el nombre de BiemArck
11~arece baE.tant, legiblt; se debe sin embargo agre•
1
gar que por ha her transcur:ido desde eLtonct-s la
friolera de setenta años, algunos bió~rafos han emitido duda:,i res11ecto á la autenticidau de este documento.

**..

La ejecución artística se obtiene por medio de un
Campanas y baterfa del campanario
t11clado abso1utam~nte semejante a.L. de·un piano. To--- -----------------~~-~=--~-~~~~~~_: __________________ _
do lo que se necesita es alguna fuerza. pitra herir las
teclas. Estas son 46, de las cuales ocho no corresponla amplitud de la frente, la forma· dPJicada. de la na·
de~ á ninguna campana y una pone en acción el roriz, de 'fentanas bien arquPadas, y la, barba cuadrada
daJe del do más grave que no tiene bateriRB de mar•
firme y poderosa, verdadtlro rostro de titán a l cual
tillos. El campanero puede utilizar. pues, 37 teclas y
el grabado y la caricatura han popularizado bastante
El General Lle. D. Carlos Diez Gutlerrez.
ejecutar las piezas que permiten: la misma nota es
y mucho tiempo ha, para dispene~rnos &lt;iti insilltir
suceptible hasta de cinco repeticiones por segundo.
Por aqut1l entonces. un crecimiento dPmasiado preLas teclas obran sobre las palancas del mismo modo
Publicamos en la primera plana de nuPFtro semamaturo había casi espiritu11lizado las facciones d..J Isque las púas del cilindro.
nario el r1 trato del Gobernador de San Luis, cu.va
tudiante, á quien sus pr&lt; ft&gt;SOl'eS han rP presentado
muerttl, acaecida el último domingo, puso fin á una
como á un muchacho d" PStatur,. y flaqu"zª f'Xtrañas.
*
enfermedad que pi obó con los más duros y agobiado•
La vida del estudiante Otto de B;Rmark,por lo deml s ,
El conjunto del sistem; e~ extremadamente volures padecimi~n1011 uurante un mes ccnsecuuvo la re•
fué la de todos sus iguales: la vida d« col.,gial afecto
minoso y tiene 20 metros de altura sobre una supershtencia del dhtinguido potosino.
á disputas y camorras que dPjaban poco tit ropo para
ficie de 10 metros cuadrados, lo que hace un espaNuestros diarios han dado una información porme•
el estudio y que,á poco mb, habri~n comprometido se•
de 200 metros
noiizada acerca de loR funerales del Sr. Diez Gutiériamtmte su ingreso á la carrera á que fué dedicado.
· La im talación es única en su género. El campanarrez y de la inhumación del cadáver en la elegantísiSin embargo, hay que advertir que no era Psta disi•
rio de Slin Germán fué acabado en 1878, b.abiendo
ma cripta bizantina que posee la familia do ef Sa.ucipada existencia la que rntisfacia eFpecialmeLte rns
tardado su construcción quince años. El mecanismo
to SHntuario situado á inmeniaci-0nes de la. ciudad de
gustos: Otto de Bismarck. por el contrario, abrigaba.
es obra del reloje.-o M. Collhi, ·quien antes de presenSan Luis Potosi.
yaen eiita época un verdadero culto ála naturalez , al
tar el sist·ema définitivo, hizo numeroslsimas expe•
riencias ante una comisión formada por M. Ballu arquitecto promotor de la idea; M. Cb.aix d'Est A~ge
e_l músico Bozzozi, M Barksr y M. Lepante. Los pa~
risienses !1º han podido apreciar su hermoslsimo
campanario, porque apenas construido se abandonó
enmudeciendo durante veinte años. La obra de res~
tauración quedó oficialme.ate consumada el 7 de Julio último.

Nuestros Grabados.

***

. Para dar una idea del. valor de la joya que guarda la torre_ de S_a1;1 Germán, dirsmo~ que el constru~tor Collin, rec1b1ó .,or su trabijo 'N,960 francos;
casi Igual suma cobró el fundidor de las campanas y
el barómetro, el termómetro y el rAloj de la tor;e,
costaron 27.00&lt;? francos. Los 200 000 francos que suman estas cantidades y el costo de la torre, construida. exprofeso para el mecanismo descrito nos indican
las pr?babi!idades que tendremos de ver' y oir algo
parecido s1 no nos tomamos el trabajo de cruzar el
Atlántico,

BISMARCK ESTUDIANTE.
. Fué en la Universidad de Goettinga en dondo el
J!&gt;ven Otto de Bismarck se matriculó por vez primera.
.1!.tra en aq~el ~ntonces un r~paz bien parecido, de cabellos rubros hgera.mente rizados y ojos claros y pro!undo~ que so agitaban constantemente en su rostro
mmób1l, pareciendo recolit'er y conservar fielmente
todo aquello que veían, -en contraste patente con
esa inalterabilidad del semblante que es un rasgo al
~arecer congénito:- reflejaba·. en ellos toda la vida
el alma\ toda!ª vida dH penB11miento y de volición,
con u1;1a 1ntens1d~d de expresiónnotable Ya.entonces
ap~ecrábase la misma armonía de lln11as que disting_ureron _más tarde las facciones del Canciller Imperial; facciones notables por su simetría bilateral, por

Teclado, cilindro y mecanismo del cam1,anarlo de S Germá.n.

�•
Domln~ 28 de Agosto de 1'398

EL MUNDO

168

LA C!RIC!TUR1 EN EL EXTRANJERO.
•

F.L MUNDO.
,

.

•

l

•

I

BISMARCK.

Buen tiempo.

,ariable.

Tempestad·

LOS TRKS CABELLOS OFlL GRAN CANCILLF,R.

( /i.ladderadatsch, Berilo).

EL SUEÑO DE BISMARCK.

C11ando corrió el rumor d, que el ex-canciller yolvería á sus antig11as fu,nciones, soñó que se le rectl-la
triunfalmente.
(St,·ehoza, San Petersburgo, 1891)

!

.

1Jna 1&gt;arlida de ciclistas americanas en Inglaterra.
~

Al día síguiento de la defunción, fué conducido el
ilustre muerto á la Sala d1-1 flesionl'~ de la L1&gt;gislatura del E•tado, convertida en t:ip1lla ardie1•te, y 111li
se le tributaron los h•more~ oficiH\Ps que como Gobern11dor le corre~pondlan, y acto continuo una comisión nom]:&gt;rada por la fawilia crnó el féretro, llevándolo á la CatPdral.
Solemnes fnncn las ceremoniaR ecl11~íá•tica11 preRididas por el OblRpo de Ran Lais y pres1&gt;nc1aifas por
una concurrenc~ aristocrática. comoneRta 1&gt;xclusivamente de perBnnas invitadas privadamente por la fa milia del difunto
De la Catedral partió el cort1&gt;jo sej?uido de una
multitud que Regún dicen los tel1&gt;gra-mas 111&gt;1?11 ba á
veinticinco mil almas y quti acompañó al cadll.ve, hasta el S1ucito.
En este lu"'ar esp1&gt;r11ba ya el Obi11po de San Luis
para pronun~iar las últimas oraciones en el momento
de la inhumación.
El juicio de Paris.
Es graciosa por 1~ ironía esta. in~antil escena en la
que Paria, - un Paria rorro-ad1ud1ca la manzana de
la eterna di@cordia femenina, á la más bella,-una
Venus inocente y mofletuda.
•
Notarán nuestros ll'ctores la prPdilrcción nuestra
por los grabados artísticos que tienen por asunto epiaodio11 cfo la infancia.
"El Mundo Ilustrado" pntendA ante todo. ser una
publicación para el ho¡rar, y á "ªª mira ajustamos la
elección entre los más bellos y acabados modelos del
arte contemporáneo.

lJna bandera de parlamento en el Caney.
No hubiéramos insistido mh en dar grabRdos con
· asuntos de la última guem1. si el que hoy ofrecemos

á ntl!IRtros favorec11dore11 no Jlflvara un Rello peculiar

q11" lo hace d1¡¡-oo d•• figurRr Pn las colecciones.
Reprt111enta la primP.ra embaja.da de paz, después
d11 los Ppl•odioR cru .. ntos jiel CanPy PU los que por
una y otra part.._ hubo hnroismo• nobilisimos y pérdidaR ite conRíd11ración.
Nuestro grabi.do 11s 11n cierta manna simbólico, Y
muestra cómo f'.n las crlRls niáR intPn11as de los sentimiento~ humanitarios de nue~tra civilización, sobrevive y florPce opulento y perfumado el instinto del
bi1m aocial y de la fraternidad humana.

-~ --i ;-=

DESPUBl::! DE L.O. RECONCILIACIÓN

El prlricipe dejl\ crecer cul\tro Cl\b.ellos para que
formen la inicial del Emperador-W.
tDer Floh, Viena 189 t)

CAPRICHOS.

lJna excursión de ciclistas norte•
americanas.
DPsde "que la bicicleta ha lleglld'&gt; á ser el sport favorito, se multiplicaron las aventuras, audaces unas,
y otras di venidas, dti las que ti! ciclismo es móvil y
_aliciente.
Libros enteros se han escrito de viajes en bicicleta
á través de todos los p.-i~es civillzl\dos.
Una joven norte am'lricana llegó hasta á publicar
en un conocidisimo Magazine, largos artículos en los
que exita á su~ compittriotas á recorrer los antignos
países europeos en bicicltita, insistiendo en la baratuu de la expedición y sus atractivos.
Natur11lmente Iuglaterra es el pais predllecto de
las misses para sus viajes de recreo y fatiga. y ya las
últimits l\ldeas británica. mir1Ln sln asombro á las em•
prPndedoras hijas de la América del Norte crunr
sus calles solitari11.s y perderae en las lejanías del horizonte.
Lo que puede verae en la cara de BiamaNk,
(Por Moch )

El niflo salió temprano, despué3 de h!l.ber reE,tab1 decidid ) 1 lo había jurado in p 0.tto, miel\-·
dbido el beso maternal sobre la fresc1 m ejilla. tr11.s, en pié, jClnto al sillón de la abuela, mudo,
-Salió calladamente, ale~re, contemplativo y ri- arrepeCltido, tembloroso, en lucha iCltima con las
-s uefio, mirando, con fijeza distraída, cómo p'l.• lágrimu rebelde:11 sentía la se'!a mano de la aniidecía en elhorizonte el rosicler de la m 1ñ1na. El · ciana posar sobre su cabeza, en delicada caricia,
aire estaba frag'\nte y sacufüa entre lns ciClcela- como se posa un ave en el nido, y oía la voz ·
duras del follaje los primeros rayos de sol. .Aú t ~lulce, SQ.plicativa, con entoClaciones de plegaria,
los estambre'i de las eClred'l.dcras temblaban con decir el tierno estribillo: hijo, sé bueno; ve A la
ia lluvia de cristal del rocío. L')s p áj iros salían, escuela!
en pufi.ados, de las copas húmed,1s y se de3gra***
naban á la vera del camino. El muchacho camiY sí que irfa.l ,B:ieno, eran los amigos paraim- ·
naba, pensando, como el Dio3 biblic:&gt;, qu~ lo pedirlo! Nada; yano m \s ver la cometa incruscri11 do era bueno. Y seguí~ su mucha con leCltitud ' tar:1e, susur.r;ando en el azul del horizonte; ya no
-y uniformidad, seguro de que ibil A ser delos pri- más arrojar la peonza sobre el terrafo para que
meros en sombrearse bajo la vieja po1·talada, en su vértigo levante microscópico, torbelliClos de
espera de que el semblante rugo30 del dómine, polvo; ,tdi63 iris delas canicas;11.dio3 1 ave d el paasomando por el entreabierto pos~i.;o, anunciua uí,o de la rllquetal
la hora de la clase.
El muchac.hu va palpando con dichosa fruición

la bolsa de los libros; allí la lleva; e1 el mismo
sitio donde lo3 guerreros y lo,trovalJres de sus
cuentos, llevaban la espadi y el laui. A!lor,~ si estA. seguro¡ la n'lclle anterior, al C0Clcluir el rezo,
había preparado la lección, y casi resuelto el
problema de aritmética, plar1teado, después de
larga meditación por el sabio vejete de la escuela.
¡Qué hermoso día! L'\ luz clara, virgiClal y fresca, se filtraba por todos los porns del alegre caminante, hasta llenar su alma de resplandores y
'a lumbrar inte-riortnente aquella c 1bez t pensativa llena de números y preceptos científico i.

*

* * hora; pasó junto al
Llegó á la aldea, á buena
Abside d el templo, en cuya cornisa destartalada
las golondriClas que charlaban, reco nociéndole,
abrieron las alas azules; y él creyó que le de•
cíirn: vamos, amiguito, á la escuela. Torcía las

�Domlnl?'o 28 rlP A2"011to rlfl 1898.

EL MUNDO.

170

ante la tapia del hog9.r por donde asomab3: un,
ciprés que se movía, cabeceando, como mano ,
• que a~enaza. Entonces él, arrepentido, sintió el
zarpazo del remordimiento, y tembloroso, mudo,
luchando con las lágrimas rebeldes, al levantar
el brazo para tocar la puerta, exp~ri!Dentó sobre
su cabeza la sensación de una caricia suave, y
escuchó una voz dulce, suplicati va, con entonaciones de pleg11ria, que cantaba el tierno estribillo: sé bueno, vé á la escuela! ....

callejas, saludaba á los transeuntes, andaba listo,
radiante, con el cuello erguido y la gorra levantada, para que pudieran ver en su frente la estrellita uel estudio.
Poco falt11ba, cien pasos á lo más, cuando de
la plazoleta vecina salió una explosión de risas
chillantes y de gritos 11gudos; un tr&amp;queteo de
chiquillería desenfrenada. Y el buen muchacho
se detuvo bruscamente como si algún obstáculo
invisible le impidiera el p11so. Había reconocido
á sus camaradas, á su traviesa banda, á su cuadrilla regocijada.

Así. amiga mía-¿lo ***
ves?-así he sido yo toda
la vida. ¡Cuántos propósitos ~e he hecho! ¡~ué raudal de juramentos he vertido! Voy de pnsa
hacia la Gloria, hacia el Bien, hacia la Verdad;
Pstoy firmemente decidido y me empefio en seguir adelante. Héme ya en camin?, con p_as~ seguro enérgico, sereno; he prometido á. mis 1de~les '10s que me acariciitn y reprenden, cumplir
co~ los deberes que me han impuesto.

*
*.*
El era del enjambre, y de pronto, una ola ele
deseo, viva, furiosa, enérgica, se levantó en su
pensamiento, y el joyero de la memoria, abierto
de par en par, le presentó las riquezas de los días
felices, hurtndos al rincón obscuro de la escuela.
al pupitre raspado, al tintero que se volcaba sobre la banca grasienta, al libro que se despanzaba echado perezosamente en la palma de la
mnno, al rostro de abate irascible uel maestro.
Aquellas ris11s, aquellas exclamaciones, aquellos
gritos eran la música a1Tulladora de placeres
queridos; le h11cían ver llanos empapados de ,sol;
árboles cargados de frut~s, zanjas de agua verdosa, colinas escarpadas y en todas partes, la
banda de chicuelos colgada de las ramas, bafiándose en los arroyos, apedreando á los pájaros,
persiguiendo á los reptiles.
¿Cómo fué que tan luego se hubiese podido
destruir la firme catedral de su., propósitos? ¿Qué
soplo apagó el incendio de su fé? GQué viento
arrasó la pirámide de su arrepentimiento? Un
inst11nte de indecisión, un minuto de angustia, un
combate de titanes en el reducido espaciu de
aquella almita, y en seguida .. . ... el saludo dé
un rezagado de la fiesta, los aplausos de bien
venido, la discusión de las excursiones, el eJér-

*

,r-

cito en camino, la caravana bulliciosa, corriendo
libre y olvidada de todo, á. través de las llanuras
sin límites y bajo la sereuidad de los cielos.

***

.... Cuando el muchacho volvió á la ca.sa, después de cazar nidos, bailar pionzas y aventar el
ave del paraíso de 1a raqueta, se paró, para ocultar su agitación y limpiarse el sudor de la frente

* *de una risa, el rumor de
Mas de repente, el eco
un beso, la música de una palabra carifiosa, me
detienen; allí están mis camaradas, allí está.o las
pasiones que me dijeron: vuelve; allíestá.el amor
ligero, alado y olvidadizo que cuando pasea conmicro suele ponerse serio; allí están las frágiles
est;ofas que se rompen, y los ensueilos luminosos que sc, desvanecen; allí están los amigos de
un día, la amada de una hora, el placer de un
instante . . .. y yo con ellos sin acordarme de mi3
promesas.
Y cuando vuelvo á tí, encarnación de mis supremos ideales, símbolo puro de mis ~u~ilos, llego cobarde, pem,ativo, y: mudo, srntiendo en
mi espíritu la caricia de tu mirada, y oyendo en.
él tu voz dulce, consoladora, suplicativa; sé bueno; vé á la escuela! ..... .
LUIS

G.

,~;;.;..;.i;c-.;.:,
·"':::;~.::...~c:;.;...
"".,._, . _,"=·~=-==.:·_-_
~

URBINA.

_______ _________

bia dualizado?

,.

Fué ya inevitable; él había repetido sus burlas punzentes toda la noche, yo prometí castigarle si reincidia. Repitió ..u inaulto, y en presencia de los amigos, á la aalida del Teatro, le abofeteé. •
Mucha gente lo vió; entre ellos, su novia. El lance
era indudable. Nombró sus padrinos y yo los mios.
Cuando ya en la madrugada me separé de los amigos para retirarme á mi casa, sentí, ¿por qué no confesarlo? un miedo grande, muy grande.
Apresuré el paso; sentía recorrer mi cuerpo un fuerte escalosfrio que me hacia estremecer. En las calles
desiertas, resonaban mis pasos como en el interior de
una caja; hubo un momento en que oí ciar~ y distintamente los pasos de un hombre que corria en seguimitmto, de puntillas, por cautela, después, una mano
se poeaba en mi cuello; me volvi violentamente; nadie; y sin e;:;ibargoyo le habia sentido á mis espaldas,
corriendo tras de mi. Traté de convencerme de que
el ruido babia sido causado por un un papel que
arrastraba el viento por las baldosas de la aceca. Una
silueta se dibujó en la pared, y me horroricé ¡Babi
quizá hubiera sido mi propia sombra; acababa de dejar á mis espaldas un foco de luz eléctrica. Me habría olvidado de que tenia sombra, pero creo que no;
aquella era larguísima y flaca, muy flaca.
Para dar vuelta á una esquina fui basta la mitad
del arroyo, el miedo que sentia eradealgoindefinido,
de algo no, de todo, pero de todo vago.
Me encerré en mi cuarto.
Seguía sin tiendo mucho frio, el friodel miedo; pareeta que alll en el interior de mi recámara nevaba
miedo.
Quise leer, ya arropado en el lecho, para entrar en
calor; pero habria necesitado unas ropas de sertinidad
para calt,ntarme.
Castañeteando los dientes lei algunos renglones. Alf(o se dibujó en la pared, alg~ siniestro; lovi de soslayo,
al Tolver la cara desapareció; volvi á leer, y volvió á
aparecer aquello moviéndose, como temblando- al dejar caer la mano se me ocurrió que podia ser e1libro;
eso era, ya lo sabia, y aún volví á colocarme en laposición en que estaba, para convencerme de que era
el libro.
La vida de la vela se exth1guló; lanzó un sUS'!)iro
de luz, una llamita que se fué, que voló quién sabe á
donde.
En la obscuridad de la pieza, habia muchas Juces
de variados colores y figuras azuladas, como violetas
luminosas; amarille11tas, como lunas; rojas, como gló-

bulos de sangre ígneos; blancas, de· todos colores, y
varias incoloras. Baj11ban en hilillos, como &amp;i del techo
las arrojaran en cohetes, y i-.travesando el suelo, ib,_m
á estallar .en chispas de obscuridad abajo,muy abaJo,
muy lejos.
Yo quería "er la obscuridad, nada más la obscuridad, y me eubri la cara y la apreté -contra las almohadas, pero los ojos seguían viendo todo aquello.
Después, como en kaleidoscopio, pasaban muchos
ro~tros h11ciéndome muecas, el de una joven, el de un
niño, el de un vil'jo, el de otro, y otro más. todos viejos pero distintos, y se reían de mi angustia; dl'bO haber estado ridicnlo en mt&gt;dio de mi espanto; sus carcajadas comenzaban ensordecedoras y se iban amortiguando hasta hundirse en el silencio, pero aún se oía,
ya casi callada, la del viejo, cuando surgia la de una
niña.
Después siguió el silencio y ola yo un rumor sordo,
indifmible: ef ruido del silencio. El silencio estaba formado por multitud d1-1 ruidos, que chocaban y se deshacían. Queria huir de todo, hasta de ml mismo, ¡Oh,
mi ideal! poder huir de mt mismo. Putné en vano por
levan tarmt'; parecía de hierro mi CUt'rpo, ¡·de pronto 98
alargó mucho, sobre todo las piernas, lo lejos se
veian conTertidas en dos puntos las extremidades'
¡que ansiedad! yo queria recojerme;¡¡lfin lo conseguí
y fué más de lo que yo deseaba. El cuerpo se metió
en la cabeza, lo sentl muy bien;entonces podiayomenos levantarme; no ttlnla más qutl la cabeza que salia de las sábanas; más tarde y a sentl cuerpo, pero un
cuerpo de aire. Vino un soplo, no sé de dónde y me
impelió; ya estaba en pié.
El cráneo que estaba en mi buró me miraba, asi
como estaba siempre, sin ojos, pero yo sentía sus miradas abatiendo las mias, y ola 1a respiración de la
maldita cabeza hueca; ya no estaba g,is[ada, tenla su
cuerpo, un cuerpo luminoso, fosforescente, qull se incrustaba tendido sobre el buró, prolongado an el intllrior de la pared, era un cuerpo hermoso, formado
por lineas, por cu_rvas, nada más por curvas, ni una
recta, era de muJer.
Junto á mi se oia un ruido, como si latiera un corazón, pero no era el mio, era probablemente el de la
maldita mujer.
En el fondo de la pieza se oyó un golpe; no era el
de la puerta, á pesar de todo la abri, nada, y sin embargo, al volverme ya estaban sentados, esperando
á que mearreglase, mis padrinos vestidos de luto.
Entoncl!S me serené. Juro que ya no tuve miedo. Yo
mismo me asombraba de mi valor.B;en pronto meencontre en el campo. Apen&lt;1s babia luz. Pasaban los ga-

_..;;;::,,__

. . _~;;;;:~7.._ . ~

yo llevaba los de dos personas iigualef con un mismo
yo con una misma almai' ¿éramos dos personu dlsiU:t11s y un solo yo? Si yo habla muerto, yo quien
era? .... Y corri á go_l.,ear las puerta!' que hablan cerrado mis deudos, mis dolientes, g,1tándoles: ábranme áhanme, ¿quién soy yo? ¡eh! ¿quién soy yo?"
Al fin, se abrió la puerta y dos pariente~ mios salieron, y Juego otros más, y entre todos, ¡vahentes cobardes! trataron de asegurarme; me _-~esisti, mas el
número me venció. Uno de ellos me d1Jo, lo oi como
entre sneños; "es necesario que se calme usted, váy ase." Yo podfa atender á todo. en aquellos mome~tos vivía mucho, pero con esa vida acelerada, ~alp1tante y muriente de los fragmentos de una serpiente
acabada de despedazar. ¡.St1rian los últimos restos de
vida. del alma de aquel mi cuerpo muerto, que se ba-

¿QUIEN SOY Y O ?
I

l'il

Domingo 28 de Agosto de 1898

"Bueno, pero ¿,vo quién soy? díganme y haré todo
lo que ustedes quieran 11
Entónces alguien dijo á mis espaldae-¡cuánto siento no saber quien fué!-•está loco,• "está loco."
Llamaron á. un guardia, ese atrajo con su silbato á
otro v otro más, y á muchos curiosos.
Y~ "seguía preguntándoles: ¡.quién soy yo? pero
aqu ellos imbéciles que me _creían loco, ya lo habían
dicho,-solo procuraban l'UJetarme._
.
Mis parientes1 ¡Pfempre los malrl1tos parientes! hablaron algo con Pl lnRpector, y ~i. él, ni los t'scribientes ni los practicantes me quisieron oir; unos, much¿s de los curiosos, se retan de mi. y me silbaban,
algnnos me veían con horror. otros me com¡,adeci~n.
"Un espejo, un espe~o" grité; se me babi_a acuri:1do
que era lo único que podla salvarme; él s1 me dula
cual era mi exterior.
No me ha clan caso, v eso que con piés y manos golpeaba la puert,i de mi"en_cierro.
..
Al fin quizá por ver s1 mfl tranquthzaba. un poco
me llevaron un espejito, de esos d~ bols1llo ¡al fin
iba yo á conocerme! Encendí una cenlla .... ¡Qué horror! ¡yo era mi primo! es dflcir. el cuerpo que !_levaba yo, era el del que habla dado muerte á m1 otro
cuerpo, al verdaderamente mio. ¡Caso extyaño! ,vo me
habla matado, y sin embargo no era 11;n smcida. Aquella mano gue entónces era mla, al disparar sobre mi
cner po, aun no me pertenecil!-· fl cómo fué aq~ello?
¡Habíamos muPrto los dos, m1 p_r1mo Y. yo. Y babia resucitado su cuerpo, pero con m1 alma? Si, eso debla
ser; ltabla habido en los cuerpos una muerte, la dt1l
mio, y una separación de alma, 11!- de la suya. En el
cuerpo de mi primo, no ha~ia habt~o muerte; se habla verificado una suspensión, de vida, mientras babia estado sin alma, y lut1go v1via ya su cuerpo, pero
con una vida que era mia.. ¿Y el alma de m1 prim_o?
¡.Habrill ido á meterse en m1 cuerpo? No: era un avatar, avatar expontáneo, mcompleto: aqµél cuerpo que
yo habfa visto era un cadáver; no tenla nlma; e~ el
fondo de aquellos ojos no la habla; me _hablan ~1st?,
como ven los ojos de los retratos, los OJOS de v1d.r10
de los muñecos
Pensé en suicidarme, era el mejor medio de libertará mi alma; pero reflexioné; déspuésdetodo al que
daba yo su independencia, porque era el esclavo, era
al cuerpo. No. ese no era el me~lo de vengarme de
mi matador, dPbla yo sujetará mt cu~rpo_ á ~ucbos
sufrimientos. ¡Cómo iba á golpeará m1.~r1mol ,Cuánto iba ha hacerle sufrir! Hambres, vfg1has, enfermedades, todo lo sufrirla con gusto, sólo porque era en
el cuerpo de mi matador!. . . .
. .
.
A la mañana siguieme, tampoco ~ms1eron 01rme,
"loco, Joco" repetían todos, y me traJeron á. esta casa,
donde--¡no lo saben bit1nl-me dan gusto, porque me
m11ltr11t,in.
.
.
Sólo A vPces rnfro y entonces s1 soy ~o qmen sufrfl. rorquP- pienso: y si no ha,v al.T-~, .V bl tod_lf_A snn
manifestaciones de la materrn, e1.to11ces ¿quien soy

nados, silbaban las fábricas, ya se ve que podía fijarmfl en todos los det,illes.
Se midieron las distancias, y se nos entregaron las
armas . ... Hicimos fuegos á lll señal, y cai sintiendo
un dolor en la cabeza.

II
Al despertar, porque aquello sin liuda fuédespertar
me hallé en un cuarto de un µotel; tenia el sello especial que tienen los cuartos de los hoteles. Los ruidos
llegaban amortiguados hasta mi, como llegan á la recámara de un enfermo: el toque de oración, la música de un organillo, los gritos de alguno• vendfldores.
En casa deblan de creer que yo habla muerto,Meapresuré á llegar para desengañarles. ;\fi madre sufrirla
mulhO en aquellos momentos: era lo que más dolor
me causaba, porque yo la amaba mucho, aún cuando
ella no lo creta, porque á pesar de las súplicas suyas
yo segula tomando alcohol y seguia inyectándome
morfina.....
Las puertaa estaban abiertas todas; había mucha
luz en mi recámara. Muchas personas estaban sentadaR frente á ella.
Mis padres, que se hallaban en el corredor, al verme co1rieron á esconderse en su alcoba y cerraronla
puerta. ¿Tan irritados estarían contra mi?
En mi recámara alguien rezaba.
En una cama, sobre las tablas desnudRs, había un
cadáver alumbrado por cuatro cirios. Al verme, huveron gritando los que rezaban ¿Por qué me huían?
'y aquel cadáver ¿de quién era?
Resolví levantar el lienzo humedecido que Je cubría el rostro. Aquello erll terrible, para vol verse Joco!
¡El muerto era yo! Es decir, aquel era mi cadáver. Le
alcé los pll.rpados, nos vimos, pero nada más, no nos
miramos, aquellos ojos eataban triatt1s, opacos, mudos,
muertos
No sé de dónde me habla llegado calma. Le tomé
el pulso á aquel cuerpo; no había pulso y estaba frío,
rlgido, no citbia duda, estaba mue1to, ·1y era el mio!
Entonces yo que estaba alll, yo qui• le buscaba el pulso al calláver ¿quién era? Y levanté de nuevo el paño
de la cara; sin duda, era mi cuerpo.
Mi inteligencia, e&amp;taba como una máquina eléctrica en acción. y relampagueaba pensamientos. ¿Eramos aquel cuerpo y yo,-quiero decir el que yo tenia en esos momentos vivo,-dos sinóninios materialmente? Yo tenia cabales todos mis sentidos, completo cada unó¡ luego ¿eran el cuerpo muerto y el que

u

-

yo? ¿qué me ha sucedido? ¡Oh! pero no quiero pensar
en eso; entónces si me volverla loco,
F'lANCIFCO ZÁRAT~ Ru1z.

LOS SONETOS

DEL ILMO. SR. DON JOAQUIN ARCADIO PAGAZA,
OBISPO DE VERA.CRUZ.
Máxico, á 24 de Agosto de 1898.
Al f3eñor Director de EL Mmmo.
Presente.
Muy estimado amigo:
Recientemente llegado de Jalapa, tengo el gusto de
enviar á mted un ramillete de la~ más esqu1sitas rosas que florecen en aquello\ poética ciudad: un grupo
de sonetos de D. Joaquín Arcadio Pagaza, cincelados
como ánforas de plat!l de Benvenuto Cellini.
Si el mejor poeta clá~ico es aqu11l que expreAa de la
manera más sencilla los pensam1entod mll.d dUblimes,
y asi se aproxima Jo más posible á la perfecctón del
arte, entendiendo por esta perfección el consorcio del
fondo con la forma, del pensamiento con la expresión,
de la imaginación co.n la razón y de la grandeza con
la verosimilitud y la sensatez, todo esto co1,Dbinado
con un profundo amor al buen gusto, creo que pocos
pueden rivalizar en el género clásico con el árc1tde
Obil!po de Veracruz cuyo estilo es la naturalidad
misma, cuyo gusto es de una purezll intachable y cuya versificación, fácil y fluida, tiene uua harmonía,
correspondiente al asunto, en extremo delicada.
Lejanos t'Stá.n los siglos ele Pe:-1cl :s, dfl Augusto y
de Luis XIV, los tieQ1po,1 de Platón y S6foc1es,-la
abeja ática, -de Horacio y Virgilio, de Bossu, t, Racine. Moliére y La Foutaine, autores de eter. a juventud;·pero el clasicismo no puede morir, y má3 tarde,
más temprano. se volverá á escribir imitando la majestuosa antigüPdad griega y latina; porque la lheratura clásica será, como Ilión, "arrasada dos veces y
1,tras tantas levantada altivamente sobre los 10udos
c~minos. 11
Ecléctico por temperamento. plácenme en grado sumo esas hermosas revo:uciones que hoy expMimenta
el arte literario, lo que no empece para que siga sien•
do constante admirador de la vieja poesia, que ha de
perdurar c:.mo quedan las estrellas cintilando sobre
el terciopelo sombrio del cielo des pues de las más gigantescas borrascas, como permanece el manantial,
claro y bello, por más que el torrente arroje al cielo el
agua encolerizada, como brillaron las blancas alas de
la paloma del arca en medio del negro diluvio.
El autor de los sonPtos que envio á usted es un devoto admirador de Horacio y su fiel traductc,r. Hablando con él de los imitadort1s del inmortal poeta romano, movió la cabeza en ademán de suprema duda,
ó, más bien, en señal de la vrofunaa convicción que
alienta de que nadie volverá á escribir iguales mouu•
mantos para la eternidad:
Exegi nw,wmentum rere perenniu.,
Piensa el Señor Pagaza. respecto d~ Horacio, lo
que éete creía acerca de Pfndaro, que riva,lzar cou
él es querer repetir con alas de cera el vuelo de Tcaro. Tal adhesión á. las cosas antiguas me recordó la,
de ERqullo, quien, exhortado á rehacer el pP.án de
Tlnnico con que solla darse principio á los j11egos,
"Excelente," respondió, "es este himno y componiendo
uno nuevo temería Je sucediese lo que á las nuevas
estatullR comparadas con las antiguas; ~iues estas. en
su tu .. ca sencillez, 1:;on tenidas por divinas, al paso

que las nuevas, más artificiosas, se admiran, pero
ninguno descubre en ellas áJa Divinidad"
Acaso por tan singular prúpensión á volver el rostro hacia atrás, abriga el .:&gt;t&gt;ñor Pagaza tauta fé en
su corazón tanta e3peranza en el progreso de nuestra literatura; sutlña con tiempos mejores y desea ardi..ntemente poderlos revivir, juzgando que México si
puede aliar sus concepciones á una forma acabada y
que no le pasará á nuestro paid lo que, segúu una f;a.
se célebre le pasó á Egipto, que hizo colosos como los
asirios, pero no estatuas como los griegos.
Al poeta de quien hablo sólo se lt1 puede en justicia
formular un cargo: el de excederse uu poco en la
ele.!ción de voces y de frases, en el edcogimiento de
exquisiteces de lenguaje; pero hay que decir en su
abono que tal "'~mero y semt'jante a1 tificio .no le hacen perder la d1lzura y grac111. vir~ilianas de su esti•
lo, ni la naturalidad de ideas y propieda... de expresión que traen á la memoria las elegías de Ovidio ni
su ingenio y gusto horacianos, ni la música de los 'sonidos t1spondáicos y dó1icas mtllodias quu se escuchan siempre en el curdo maje.. tuoso de sus endecasílabos.
El autor dl'•los "Murmurios dela selva" canta en los
sonetos que entrego hoy á la publicidad el cielo del
Eetado de Veracruz. lavade por c&lt;,utinuas tempesta•
des; cama el Papaloápan, que besa las deliciosas riberas de Tlacotá1p ,1.11, haciendo rodar sus aguas claras, azules y profuudas, entre el gorjeo de la$ aves
que desgranan su gama de notas 11rgentin11s; canta el
cerro de l\iacuiltépetl, que toma tintes color de malva
bajo la lluvia de oro del B!ll de Jalapa, cuya luz dora
los caminos poblados de valles de flores y de rosales·
canta las perfumadas noches de los trópicos que dad
vigor ul pecho y fort11J~za al pensamitmto, y todo esto lo cama ti vbispo po~ta t1n versos puros como el
grumo de cera q ut1 rodea las llamas de los cirios &lt;le Ja
Catedral j~lapeña, como t&gt;l agua que brota, fresca y
limpia, del ag-rio peñón de la sierra ......
De usted aftmv. amigo S. S.
ADALBERTO A ESTEVA.

LOS PANTANOS.
Soy admirador apa@ionado del agua: PI mar demasiado grande, demasiado vivo, de imposible posesión:
los rios que pasan, qufl hu ven, que se van. y sobre
todo, los 1-'antanos en que bulle la vida indescifrable
de los aaimales acuáticos. Un pantano es un mundo
sobre la tierra, un mundo aparte, con vida propia, con
pobladores permanentes y con habitantes de un db·
con sus ruidos, con sus voces, y singularmente co~
un caracterlstico mtsterio; nada que tanto co11turbe
que t·,nto inquü t }, que tanto asuste algnnas veces:
¿Por qué ese miedo singular que se siente en esas
llanuras cubiertas de agua? ¿Será por el rumor vao-0
de las aguas por los fuagos fatuos, por el sileni'¡ 0
p~ofuudo que \as envuelve eolias noches de calma, por
la bruma caprichosa que viste con sud.1rio de muerte
á los juncos, por el htlrvor cuasi imperct1ptible de
aquel mundo tan dulce, tan fugaz, pero más aterrador á veces que el estruen1o de los cañones de los
hombres yde las tempeatades del cielo? ¿Qué, será por
lo que semPja los pa11tanos á los paf ses del ensueño
á eslls regione11 eEpantables que ocultan un secret~
inescrutable y peligroso?
No. Otra cosa es lo que de alli se desprende; un misterio mi\s profundo, más grave, el que flota sobre
aquellas b"umas, ¡el misterio mismo de la creación
qt,izásl-GUY DE MAUPASSANT,

�Domingo 28 de A!Z'o•to itA 1R9R

EL MUNDO

173

EL MUNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

172

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~.A.L DE MARO DE CH.A.NDPL.A.IX-ILUSTR.ACIONES GR.A.B.A.D.A.8 EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 9

A Don JosB María Roa Bárcena.

AL CITLALTEPETL.

Arribé apenas por querer del hado
Benigno y dulce á las campifiaR bellas
y boS"t¡ues de Jalapa, y ya tus huellas
Buscaba en este verdecido prado.
Subí de Macuiltépetl al collado,
Anhelante, al clarur de las estrellas
y de Pacho á los montes, las querellas
De Cedeiio después que hube escuchado.
Que te llamaban con amor y e~npeño
Parecióme entender, la helada sierra
y Pacho y Macuiltépetl y Cedeño;
y qud decürn: «¡Mísero e~ que yerra
«En míser11 labor sin paz n1 sueño
«Del hogar lejos y nativa tierra!»

DP. madrugiida á. la ft\raz pradrera
Salir hollando el matinal rocío
Con ágil planta hasta llegar al río
y allí tender el vuelo .... ¡quién pudiera!
No del mar cristalino la ribera,
No de Orizab'l. el amplio caserío,
No de Alvarado el cucotal sombrío
Buscara n; su tímida barrera.
:Uel Citlaltépetl que en el 1:°i~n:o cielo
La frente encaja, raudo opnmiria
Aquel eterno inmensurable hielo;.
Y con mirada présaga y sombna
Los caros montes del nativo suelo
En el ancho horizonte buscaría.

..

EL COFRE.

Magestuoso y zafíreo se levanta
Solo entre mil á la serena altura
Dejado el mm,lle lecho de verdura
y viendo el mar atlúntico á. s~ planta;
Las canecidas sienes le abrillanta
Cerco real de inmaculada albura;
y en desorden Ja barba se apresura_
A cubrirle mejillas y garganta;
En los calores míra&lt;,e tendido
Gris nublado sobre él, que se ave~na
y Je asombra el semblante desab~1do;
.Anhelante en su manto de 1;1eblrna
Envuélvese, rebrama enfurecido, .
Piedra arroja, estremécese y fulmrna.

EN LAS SELVAS DE PACHO.
Salve, oh dulces y castas Oreades
Que solas habitáis e~te sagrado
Donde jamás un bállto ~afiado_
Puso en fuga á. las rústicas deidades.
Aun danzais en aquestas soledades
Húmidas y musgosas, y os h~ dado
Con virgen piar.ta bolla~ el v!rgen prado,
Sin tedio, sin zozobra m a~siedades.
·Quién me diera allegar siempre la boca
Se~ienta á los cristales de la fuente
Que de la entraila fluye de esa ro~al
y ¡quién me diera, si el dolor rngent~
Con su mano de plomo el alma toca,
En estos troncos apoyar la frente!

AL OEDE~OHumilde río de gramosa orilla,
De airosos giros, de correr violento,
De blonda e.spuma, de sonoro acento,
De álveo arenoso que cual plata: brilla.
Beba de tí la agreste cervatilla;
De la torcaz aduérmate el lamento;
Y el lucio y ágil toro pazca lento
A tu margen, dorada manzanilla.
En donde arranca el Cofre soberano
Sacudes hacia atrá.s la nívea greña
Y raudo corres á bafi.ar el llano;
.Al labrador Je brindas que en tí sueila
Frutos opimos y de fértil grano
Henchida titnes la insaciab;e aceiia.

Al ver el mar DOr vez Drillltlra.
Tu transparencia é inmensidad, tu acento
Dulce y terrible, aquesa tropelía
De tus olas plomizas, tu porfía,
No me sorprenden, ni tu blando aliento.
Vi en alas de mi ardiente pensamiento
Que de tu vítreo dorso el sol nacía
'l'remulante, y que dabas áurea vía
A Delia casta de aire sofi.oliento.
Vi medio hundidas las ferradas naves
Y resbalar la góndola ligera
Del pescador sobre tus linfas graves;
Y al pelícano y garza venturera
Con las gaviotas y nevadas aves
Cernerse en el z1:1firo de tu esfera.

..l.L M..l.CUILTEPETL.

Sultá.n de esta región, levanta el brazo;
Levántale, incorpóráte en el lecho
y deja contemplar latiente el pesiho
.A l.\ reina que duerme en tu regazo.
Forman tu solio el índico lampazo
Ceiba y bambú y arborescente helecho;
Y juntos bajan del florido tecb.o
La hiedra y trébol en fragante lazo.
A través de tu verde celosía
O envuelto en el vapor de la m1fi.ana,
Todo es en ti belleza y poesía.
-Duerma, duerma en tu seno la sultana
Que te da cetro, brillo y nombradía
En cambio de tu~ linfas, poma y grana.

AL PAPALOAPAN.
Escucho aún tu plácida quejumbre
Gigante río; 1:ímpida guirnalda
Tu sien orne, y del médano la falda
Cíilas con aparente mansedumbre!
Del sol hermoso la divina lumbre
Retrá.tese en tu linfa de esmeulda;
Y en tíse vea, tint'l. de oro y gualda
Del Oitlaltepetl la nevada cumbre.
De tus riberas el papayo rico
La poma ostente en nido de verdura
Del tordo herida por el rojo pico
Y mézcanse tus palmas en la altura
Blandamente a_gitando el abanico
Qun al dulce Tlacotalpan da frescura.

LOS DOS HERMANOS.
¡Mapre infelízl. .En lúg·ubre mail.ana
A los dos hijos todo su consuelo,
Envuelve y hunde bajo turbio cielo
La nína espuma de la mar cercana.
Empínase y abátese la insana
Linfa, del Bóreas al sentir el vuelo,
Cuando echaban tranquilos red y anzuelo
De leve esquife, Plácido y Elcana.
Ser padrón dt: tamaiia desventura
Pregonan los dos montes no lej,rnos
Que suben coniformes á la altnra.
Hacia ellos tiende la'&gt; cansadlis manos
Del terso ponto en la desierta ancb.ura
El nauta al divisar Los d~s Hermanos,

(JOAQUÍN ARCADIO PAGAU.)

Desde que quedaron fuera del alcance de las
,niradas de los marineros que les habían condu-cido, Nelly se sentó en una roca y Juan se colocó
á su lado; por un movimiento instintivo en ambos
se tomaron las manos y permanecieron contemplándose en éxtasis y sin atreverse á pronunciar
runa palabra.
Nelly fué la que rompió el silencio, diciendo
-en voz muy baja y con la frente inclinada:
- Y ya crees que te amo, estll.s bien seguro de
-ello?
Esta frase descorazonó á Juan, pues parecía
revelar que la joven no había cedido á amorosos
impulsos sino á proyectos por largo tiempo premeditados; y recordó entonces aquella fr;1se «yo
sabré probarte que no sor una chicuela,» pronun•ciada por Nelly en presencia del Doctor y que se
relacionaba con lo acontecido despué3, De todo
lo cual re11ultaba que había en efecto una víctima
y que no era sino él á quien correspondía este
papel. Desde el primer día en que se conocieron,
Nelly se apoderó de su espír:tu y de todo su ser,
y Juan no había · sido en aquellas manecitas encantadoras más que un juguete; se nececitaba hal&gt;er estado muy ciego para no descubrirlo sino
hasta este momento.
Por la mafl.ana, á pesar de
la alegría que le inundaba, se
8CU ~aba de haber cometido una
:mala acción.
¿Una mala acción? Era preferible que así fuese, porque
-en sus manos estaba la posibilidad de repararlo y esto le hubiera causado un gran placer,
pero estaba resultando ahora
que Juan podía haber incurri•do en una simpleza y eso era
irreparable.
- ¿Y ahora ya crees que te
.amo? repitió Nelly que lo veía
pensativo y ¿crees que soy tu_ya para siempre? aftadió ci11.éndolo en estrecho abrazo.
Juan estuvo á punto de desprenderse dulcemente, pero
•ella insistió y apretándose más
-eontra él, le dijo al oído en voz
,suave, ahogada, muy conmuvi,da, com&lt;&gt; fÍ fuera á romper en
sollozos:
- Respóndeme. . . . respón-deme.
Al contacto de estos brazos
blancos y mórbidos, sintiendo
.'en iius méjfllas el aliento ar-diente de la joven, Juan, como
.la víspera, se sintió subyugado
y cobardemente, á pesar de sus dud1:1s, exclamó:
-Sí amada mía, estoy seguro de tu amor.
Después continuaron su paseo sin decirse nada
-de lo que tenían en el fondo obscuro de sus pensamientos, sii1 revelarse sus preocupaciones y no
pronunciando más que palabras de ternura.
En la aldea entraron á la tienda de un célebre
joyero árabe muy conocido de todos los mal'inos
y allí compró Juan un brazalete muy original y
lo colocó en el brazo de N elly.
-No me lo quitaré nunca, dijo la joven sin
dar las gracias, como si fuese ya la esposa del
-Comandante, no me lo quitaré ni por las noches.
Después escogió dos sortijas de oro y sin piedra alguna de las que se obstinó en pagar el valor de la más grande que deslizó en un dedo de
la mano izquierda de Juan ante las mfradasrisue-Jlas y benévolas del joyero que parecía un personaje de la Biblia con su ancha túnica azul y su
barba blanca.
Durante esta operación, N elly tomó un aire modesto como si hubiera estado en una iglesia, y
acaso hasta rezó interiormente.
Más tarde á través del bo8que, llevando las
manos enlazadas, felices los dos, ella había acabado por perdonarse y él por no pensar en el poi·•

venir y así llegaron al punto donde la lancha los na3, vuelven más obstinadas, mis dolorasas tan
pronto como se detiene el soplo benéfico que las
esperaba y regresaron á. comer en ei Oolibri.
Al día siguiente era necesario dejar Ma yotta, había por un momento alejado.
partir, partir siempre y proseguir la misión diplomática que apenas estaba comenzándose.
VIII
Ahora, en esta hora crepuscular, melancólica y
DIPLOMACIA
tranquila, apenas acabado de desparecer el sol
en rápido descenso, Juan pensaba en todo esto
Ya llevaba el Oolibrt quince días de fandeado
reclinado en el pasamanos del puente, con los
.en
Mohelia, y durante estas dos largas semanas
ojos fijos en la dirección de Anjouan donde llegai'ían al amanecer: en la tarde daríun fondo en Juan había visto apenas dos veces á. Nelly en caMohelia y luego llegaría el momento de la sepa- sa de .Mr. Tomás Poole, y eso, apresuradamente
ración. Pero no tardaría en volver porque así de- y delante de todos sin haber podido cambiar ml1s
bería hacerlo, no tardaría en volver á buscará que miradas, sonrisas, fugitivos apretones de masu novia, más bien dicbo, á su mujer. En verdad nos y alguna que otra palabra tierna al descuido.
Bien habría querido por lo mismo Nelly ir
que asi debe1·ia hace1·lo y su corazón ni aun sosá.
bordo,
pero no se atrevía á pesar de su audaz
¡.,echaba que fuera discutible ese deber. Pero
cuánta amargura producían ya estas simples pa- serenidad de otros tiempos, y esperaba impaciente que de él saliera la proposición. Se podía penlabras formuladas en su pensamiento:
sar que era más reservada ahora que su fin pa-E3 mi deber!
recía alcanzado, y que estaba acaso más entrisPrince á. sus piés dormitaba .... Prince, ese tecida por una más completa revelación de la vi•
pobre perro bastardo de quien nadie se cuidaba da. Además, sabía que Juan tenía absorvido el
desde algunos días antes.
tiempo por grandes ocupaciones ....
Una vocesita llamó:
Y esperaba, esperaba dolorosamente impaciente, creyendo que se haría amar más dejándose
-Prince, Frince!
desear y pasaba por alternativas de alegría y de desesperación que vigorizaban su cerebro, como se maduran los rE'•
nuevos á la sonrisa y las lágri•
mas del cielc de Abril:
Los cuidados y las ocupaciones no habían escaseado, en
tfecto, para el Comandante de
Chalmont, pues á su llegada
encontró á toda 111 población
levantada en armas, rebelada
contra el Sultán Ornar, quien
era demasiado débil é incapaz
-~,
de reprimir la rebelión. Se ha.",f'
bían abandonado las labores
del campo; los caminos estaban
infestados por bandas de mal,,., ./, hechores que aprovechaban la
.,
revuelta para entregarse A los
,.,- :'
mayores excesos, y todo era
de temerse como consecuencia
en este país tan apacible por lo
común.
Inmediatamente Juan hizo
bajar á. tierra una parte de su
tripulación con dos piezas de
artillería ligera, y ocupó y fortificó el palacio. El Colibri se
aproximó á. la playa tanto como le fué posible sin peligro
.
de los arrecifes madrepóricos
Prince paró las orejas, levantó la cabeza y mi- y tenía la ciudad bajo el fuego de sus caiiones.
Pero las fuerzas de que el Comandante podía
rando á. su amo p11recía preguntar:
disponer, eran bien débiles y no dejllba de com-¿Qué sucede? ¿Voy?
-Prince, Prince! llamó con más fuerza la voz prender que no podría conseguir que se reco b:-ara
la tranquilidad pública, sino por medios pruden•
que se aproximaba ¿vienes por fin?
Y había tanta dulzura y tanta fuerza en esa vo- tes, enérgicc,s y llenos de diplomacia.
cesita, que el perro, decidiéndose se levantó brusDespués de expedir una proclama en que hacamente y de un salto se lanzó regocijado por el cía ver el espíritu de justicia que animab~ á Franpuente.
cia, bajo el protectorado de la cual la isla por su
Parecía también qne un aliento benéfico se ex- propia voluntad se había colocado, reunió á los
halaba de esa voz y en ese soplo de aire perfu- notables y á. los jefes de la insurrección en un
. mado volaban todas las penas que le roían á punto fuera de la ciudad, y solo y sin armas fué
á. conferenciar con ellos.
Juan el corazón.
Dirigió una mirada hacia el horizonte claro en
Toda la plobación le aclamaba al paso como
el que algunas estrellas coqueteaban mirándose un libertador y los principales revolucionarios,
al espejo de la mar apacible, y como sabia que conmovidos por esta demostración de confianza.,
por aquellos sitios tan poco frecuentados no cru- vinieron á inclinarse ante él y á. poner de un mozaba barco alguno ni había escollos que temer si- do respetuoso en manos del jefe francés, su causa
no en la proximid11d de Anjouan, arrancándose que consideraban excelente.
á sus reflexiones y penetrado poco á poco por la
Hasta allí, en efecto, se habían conducido con .
calma que descendía del cielo, se dirigió-tam- mucha moderación. Estaba á. la cabeza de ellos
bién alegremente-entre .la sombra al lugar de el hijo del difunto sultán .Ahmed, el joven .Alídonde la vocesita había salido, mientras se agita• ben-Ahmed, que era muy valiente, muy genero•
ban a penas las olas azules en la silenciosa majes- so y muy popular, y había logrado impedir á los
tad de esta nocb.e.
alboratadores atentar contra la vida de Omar,
Pero las penas son como las moscas importu- que consideraba como el elegido de Francia. Ali

.,,.

�EL MUNDO

174

Domingo 28 de Agosto de 1898

Domiugo 28 de Agosto de 1898
# •••

de sus súbditos, ni Francia ni nadie se los podía devolver.
Como amigo privado y sincer0, el Comandante le aconsejaba que abdicara voluntariamente,
puesto que el Oolibri no había de estar siempre
anclado en Mohelia., y en cuanto zarpara de nada
se podfa responder, porque la insurrección era
fuerte, y no digo su palacio que estaba poco defendido, sino hasta los mejor guardados no ponían á un rey impopular, en seguridad Mntra el
acero, el veneno ó el fuego.
· Por poco que amara su vida, lo prndente, discreto y
hasta. necesirrio era que abdicara. Después de todo ¿no había abdicado en realidad desde que estalló la rebelión,.puesto que ni él gobernaba, ni na- .

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EL MUNDO

Libre ya en consecuencia de toda preocupación diplomática y habiendo co11seguido desenredar á. su entera satisfacción los complicados
asuntos de Mohelia., Juan no pensó ya más que
en los suyos propios.
Como de costumbre, la víspera al acodtarse y
ese día al despertar, las mismas reflexiones penosas más bien que dulces se apoderaron de él.
Cierto es que se sentía feliz con la idea de que
podía bajará tierra á la hora que quisiera y acercarse á Nelly .... Era preciso hacerlo y tener

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175
resolución resultante ¿lo conduciría deveras á la
felicidad?
Honor, amor, deber, conciencia y razón, ¡felices en la tierra las almas sencillas que logran poneros de acuerdo! Son las únicas que viven bien
aquí y más ali:\ de la tumba.
En e&amp;to pensaba esperando que sirvieran el almuerzo cuando se le presentó Nelly; inopinadamente y sin aviso· previo, la joven vino á bordo.
No había podido resistir más á la inquietud que
la atormentaba; pero aún cuRndo todavía no habían cambiado dos palahras se tranquilizó ante
la mirada de amor conque
fué acojida.
Apenas llegó, se sentarón á la mesa y se almorzó como e11 los buenos
tiempos cuando todavía
nv los ligaba ningun lazo.

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no quería la muerte del culpable sino sencillamente su caída, después de la cual, los notables
reunidos en asamblea, elegirían un príncipe para
ocupar el trono, elección que sería sometida á la
ratificae.ión del Presidente de la República Francesa y si no era de su agrado, Francia designaría el que quisiera.
Al hacer estas declaraciones, A'.í por medio de
un juramento solemne se excluyó de la sucesión
por más que sus derechos fueran mejores que los
de cualquiera otro príncipe por ser hijo de Ahmed,
de quien el actJual Sultán había sido Visir.
Omar, en efecto,no era de raza noble y sehabfa
elevado solamente por medio dé artificios, embustes é intrigas, primero, á elevadas dignidades,
y por último, al supremo poder. Poseyó un gran
dominio sobre Ahmed de quien halagaba las pasiones, lo persuadió de que su hijo Alí conspiraba y logró que éste fuera expatriado, consiguiendo después queAbmed, abdicara en favor del autor de todas estas atrocidades.
Una vez amo absoluto, su reinado no había sido más que una. larga serie de injusticias, exacciones y abusos; y los notables presentaron sobre ese particular un voluminoso informe al Comandante.
Este, que había estudiado ya bien la situación
política de la isla, sabfa que las reclamaciones
del pueblo eran fundadas, pero no se apresuraba á darlo á conocer y se contentó con asegurar

á los jefes que examinaría con la mayor atencióo la memoria que le fué confiada, y pidió que
las armas se depusieran, comprometiendo su palabra de que cualqui~ra que fuese la solución definitiva, no se haría represalia de ninguna suerte.
Alí-ben-Abmed ofreció el des11.rme y lo cumplió.
Más tarde, después de haber leído todos los
documentos que se pusieron en sus manos, eL Comandante reconoció la necesidad absoluta que
había de derrl car al Sultán; pues sólo á este precio podría el país recobrar una completa tranquilidad.
Pero se presentaba una-dificultad: derrocar al
Sultán por la fuerza, ¿no era dará la rebelión una
potencia que acaso mego fuera perjudicial al
principio de autoridad? Por otra parte, Omar, á
pesar de todo, disponía de una milicia fiel, podía
resistir primero ó sublevarse con ella mAs tarde,
y lo mejor era evitar de antemano toda efusión
de sangre.
En vista de esto, se esforzó en llegar á su fin
por el camino de la persuación, tarea tardía y
enojosa, y en las conferencias que había tenido
que promover y aceptar, el tiempo había pasado
casi insensiblemente.
No obstante todo esto, cuando por las noches
traspasaba Juan el dintel de su dormitorio y dejaba en reposo los acontecimientos del día, una imagen se presentaba á sus ojos: la de Nelly; su no-

via, su esposa casi, porque poco tiempo faltaba.
para que lo fuera.
Y discutía en su interior este punto interesantísimo:
¿Debería en efecto casarse con esta mujercita ligera., coqueta y engaftadora?
¿Era ese de veras su deber?
Y seacordabade que Nelly había cometidouna
falta, pero se acordaba también de los hermosos días pasados, de las creencias adquiridas,
de las alegrías cambiadas, de las emociones sentidas y se dormía, y al día siguiente el cuidado
de su misión le absorvía de nuevo, y ponía todo
su afán en llevarla á buen fin.
Y así i;e deslizaban los días.
Poco á poco los asuntos políticos le habían ido
causando menos disgustos, y á fuerza de persistencia llegó á dominar las irresoluciones del Sultán. Le mostró todas las acusaciones y Jns pruebas irrefutables que había contra él, y le dijo y
le repitió de todas maneras, que si bien es verdad que como soberano aliado estaba bajo el
protectorado de Francia, no lo estaba menos el
pueblo de Mohelia; que si cuando este protectorndo se inició, es cierto que un Sultán llamado
Omar, estaba en el trouo, y en él se le había dejado, Francia no era quien lo había elegido ni tenía compromiso de conservarle el trono á toda
costa, A él sólo le tecaba entenderse con su pueblo, y si había perdido el afecto y la confianzii

die le obedecía, .ni aún se
atrevía á salir del palacio?
Que la abdicación se hiciera pues pública y solemne, y dejaría el trono
de una manera digna. Juan
de Chalmont le transportaría con honores reales á Anjouan, llevando su
familia toda y todos sus bienes, y. . . . ¡quién sa.be! los pueblos son tan variables! llegaría un dfa
en que el suyo lo llamase á gobernarlo de nuevo.
Ornar acabó por ceder.
Convocó á la asamblea, y solem"lem ·mte, con eSI\
dignidad que es instintiva en todos los árabes, le
a1iuució que renunci1.tb11. á sus derechos y en la
misma sesión declaró la asamblea que puesto que
Alí-ben-Abmed no quería el poder, se le confería,
con acuerdo de Francia., á la hija de Fathima,
reina célebre de otros tiempos de l\fohelia, á la
joven Ioumba Fathima que á la sazón vivía retirada en un convento de Mayotta.
No restaba, en consecuenda, mAs que poner
provisoriamente el poder en manos del primer
Ministro y conducir á Anjouan al rey caído, ha·
biéndosele dado á éste tres días para sus preparativos de viaje.

con ella una larga e11tr~v-1sLa que fijara de un modo definitivo el porvenir. ¿Por qué, después de
todo, no había de tener el valor de decirle lealmente todo lo que penSAba? ¿Qué temer? ¿Sus lágrimas, su cóleril, algún arrebRto sentimental?
Nada de e.sto le eipintaba. Había procurndo en
su fuero interno echar sobre ella toda la responsabilidad de la falta cometida sin aceptar que
también tuviera su parte de culpa él, que tenía
mejores luces sobre las consecuencias de un mal
paso y que contaba con armas más idóneas para
la lucha.
Pensaba que luchó y fué vencido y ¿no es al
vencido á quien cc:,nesponde pagar? Su nombre
erit el precio de la victoria y ¿qué podría proponer en vez de su nombre si no qt1aria cumplir el
compromiso de honor que había contraído?
¿Qué diría en esa entrevista que deseaba y temía al mismo tiempo? Y cualquiera que fuese su

Nell.v sin embargo p9.recia
un poco triste.
¿Habría resentido algo por
la a parente indiferencia á que
se había visto obligado Juan
durante sv. perma.ne1Jcia en
Mohelia?
Sí: había tenido sus dudas con todo y que su
padre y Mr. Tomás Pool e la habían estado informando de las graves tareas del Comandante y
con todo y que debía explicarse su discreción por
razones de delicadeza que le hadan más awable.
Hasta estuvo á punto de venir desde la víspera
en cuanto supo que el Comandante se había embarcado, pero no se atrevió.
En el Colibri, durante la travesía qu~ habían
hecho, se sentía embriagada por el trato frecuente de Juan por la prosecución del ensueño que se
hrmó desde la vez que le conoció en Ambohimarina, por la ilusión del matrimonio que desde entonces so le clavó en el cerebro, y su caída le había parecido natural y no le produjo casi remordimientos. Pero ya en tierra y en la casa de Mr.
Tomas Poole, había. reflexionado más que nunca

•

�-

en su vida, y pensamientos nuevos acudieron A
su espirltu y los remordimientos que juzgaba desapareeidoi:s volvieron levantándose precisos ante
sus ojos.
Franca entonces consigo misma, se confesó que
fné la ambición la que determinó su caída.
Y sin embargo, ¿amaba il Juan?
Sí: Je amaba un poco en otro tiempo y ahora
mAs porque le sentía necesario nl reposo de su
conciencia. Y por eso era que le venían los rnmordimientos, y mejoriluminadasobre su conducta adivinaba algunosde los pensamientos queentristecian á Juan.
Con todo y que el Doctor había recibido las
confidencias de ambos y no podía admirarse de
sus familiaridades, el recuerdo de su falta y ]a
natural tendencia de ocultarla, les hizo más circunspectos que otras veces delante de él, y el al•
muerzo pasó sin que hubiesen eambi,do palabras
de amor. La converttación acabó porlaqguidecer,
como si estuvieran cansados de reprimirse y Lerbon que como buen criollo tenía tal vez verdade•
ros deseos de reposar en la siesta, dijo sonriendo.

-Ah! ¿están ustedes enojados? Se diria eso ó
que ya llevan tiempo de haberse casado, porque
no creo que yo les estorbe. Por otra parte, voy á

pedir á ustedes permiso para dejarlos, porque en
estos países de la malaria y el calor, ha)' algo mejor que el bailo y la quinina, la siesta. He conocido personas que murieron por no haber creído
en esto, y como no tengo muchas ganas de morir,
voy A administrarme unR. dosis. Debería usted
hacer otrotnnto, seilorita NeHy, yendo como otras

veces al canapé del salón, y el Comandante lapa·
seria bien aquí en el comedor,p11es tambiénleveo
ganas de dormir.

•

EL MUNDO

176

-Será verdad, Comandante? preguntó Nelly,
-~•fo crea usted una pal&gt;t.bra, respondió ;Juan;
el Doctor babi• aei por hacerme rabiar. Vaya.
usted á acostarse y deje en paz A los demás, Doctor leo.
-Voy, voy, eontestó Lerbón.
-Sin embargo, si Kelly también quiere reposar ..... .
Lerbon se lué y Nelly como respuesta tomó la
mano al Comandante y ruborizada y mirándolo
con ternura le dijo:
-Vamos al salón juntos. Allí hay más aire y
estaremos más lejos del Doctor.
Juan la llevó al salón er. el eual entraban bo•
eanadas de 11ire caliente un poeo húmedo que floreaba el rostro con manchas rojas. Se sentaron
en el div,\n y ella apoyó la eabeza en el bombro
de Juan en esa postura indolente y confiada de
los ni.fl.1s que tienen sue:ft.o.
Juan siempre combatido por su lucha entre
Ja pasión, la conciencia y la razón, no habría podido decirle mí,s que palabras de amor que Je subían del enrazón á los labios, quejas y reproches
que le inspiraba su despecho de sentirse vencido,
ideas de fuga que revolaban en su mente, y mejor eall•ba. Qué!. ... mentir todavía? ¿Dejarla
en la creencia de que la amaba lo suficiente pa•
ra hacerla su esposa y luego, una vez lejos, aclararle al fin la verdad?
Ese procedimiento le avergonzaba por indigno
y guardaba silencio.
Derrepente sintió en su cuello los labios de Nel!y é inclinándose depositó en cambio un beso
en la frente coronada de rizos de oro delajoven.
La besó y esta idea pasó por su mente.
-Y si se muriera! ..... .
Porque preferiría verla muerta y no en brazos
de otro, sobre todo si ese otro era su amante.
Pensaba que si abandonaba áNelly, ésta más tarde tendría que pertenecer fatalmente á otro; bien
un nuevo amante ó bien un marido, porque en
estos paises, cálidos y semi salvajes están un po•
co rlesleidas las ideas referentes á la moral.
Pero pronto rechazó este pensamiento y sus
labios descendieron con más fruición sobre la
frente y los ojos y los labios de la joven, la eual
Je contempló con una mirada de gratitud t,m profunda y tan reveladora de haber adivinado los
pensamientos de su amante, que este quedó más
a \"ergonzado de sí mismo y más débil en su re•
solución.
Por un arrebato irresistible, Juan cayó por un
momento de rodillas y siguió besando eon ternura l•s manos de Nelly.
Ella rompió al fin en silencio.
-}ye, Je dijo ámediavoz:haymuehaluz aquí
y me duelen los ojos.
Juan se puso en pié y Je dijo.

-Estarlas m•jor en mi camarote para que descanses algm,os minutos.
Y-la precedió; y como Nelly \'aeilara sin atreverse á despedirlo, él 1... tomó en sus brazos como si tuera un nib.0 1 la colocó en el lecho que es•
taba cubierto por una estera muy fresca, le arre-

gló las almohadas y Je arregló los vestidos eon
cuidados de madre mh bien que de enamorado.
Después la besó en la frente y Je dijo:
-Duerme ahora. Cuando despiertes h•llarAs
en el tocador todo lo que necesites para arre-

glarte, hasta ganchos de sujetar los ea bellos, pues
reeoj( los que quedaron cuando te luiste. En !rente, como tu recordarás estA el cuarto de ba:ft.o.

Ya conoces, bien mío, esta casa que es la tuya,
pero no duermas mucho. A las cuatro á más tardilr iremos á tierra los dos.

Nelly tenla impulsos de preguntarle:
-¿Y tú que vas ha bacer? ¿Me vas á dejar?
¿dónde vas? ¿No estarlas mejor aquí junto á mi
corazón que está lleno de tu amor? ¡Tenia tantas

cosas que decirte! ¿Cuándo hablaremos al !in sin•
ceramente como yo quería antes de esa partida
tan próxima? No, no creaf: me falta fé .... ahora
que he reflexionado ¡comprendo tantNS cosas! y
te amo, te amo tanto. . . . Se diría que temes prJ•
nunciar nuevos juramentos, que tienes miedo de

repetir esas palabras de amor de que tengo tanta
necesidad para excusarme y acallar un poeo á mi

rido arrojar sobro ella toda la !alta y no piensas

de ]azos en voz baja para nn caer en ridículo si
que se ve, que se conoce, no son tal celada ni tal
experiencia ni perspicacia. Hay mil maneras
se llevar por viento y corriente si empujan en di-

reeeión del escollo. Esto último es Jo que has
hecho, y quien obra asi ó es un neeio ó lo hace
porque le conviene. Porque. . . . dices bien, es
una tontería, pero reparable en ciertos cases, y el
presente es uno de ellos. Eres solo, sin tNmilia,

ya tienes cerea la vejez y no te quejarás de poseer una mujer encantadora, amorosa, agradeci•

mores que proseguían.

-¿Qué le reprochas? ¿Dices que su cAleulo?
¿Pero el tuyo no es también repugnante? El suyo,
su sueno, m,s propiamente hablando, su ambi-

clamores.

en un medio ideal en que todo parece transpa•
rente.

Nelly cuyo corazón estaba entreabierto por el
sufrimiento al amor sincero, no leyó en los ojos
de Juan sino sentimientos de inmaterial ternura
á los que consideró que obedecía, y ese nombre
de "mi prometida 11 li\ confirmó en su creencia

quedándole agradeeidapor haberlo pronunciado,
y después de sus dudas y después de haber implorado caricias, ahora se sentía más feliz y mAs
conmovida A causa del respeto que le demostra-

ba Juan de lo que se habría sentido eon los más

quiera.

Y eomo de Cba:mont vaeilaba, siguieron los
-Bah! todas las excusas, todas las indulgencias

del mundo, serán para tí 1 porque la moral humana sólo es implaeable eon las nillas y tiene ra-

zón .... Pregunta, pregunta. y Jo verás ....
Sí, Juan había querido hacer sus eonlideneiaa
pero ;.il quién? Su secreto era uno de aquellos
que un caballero no puede divulgar.
En los momentos en que p~nsaba esto, una ma-

no se apoyó en su hombro y al vol ver él la eara,
vió al Doctor- amigo i11dulgente-q11e Je dijo eon
voz afectuosa:

-No ha podido usted dormir. ¿Qué tiene usted? ¿por qué sufre?
Juan respondió sonriendo:
-¿Y por qué diablos quiere usted que sufra yo?
-No lo quiero, pero lo veo,

-Bah! me espanta usted eon su perspieae!a y
es us,ed capaz de convencerme de que estoy en-

fermo aunque no tenga nada.
Lerbon se sentó y eontemplando !rente á !renNo intentó, pues, detenerlo más y cerró dulcete
al Comandante, agregó:
mente los ojos1 no para dormir sino para fijar me-Oígame usted, Comandante: tengo algo que
jor su sueno.
pre11untarle, algo dilíeil de deeiryen verdad que
El volvió al comedor, lejos de la adorable ene- no sé eómo lo diga .... Pero apelo á toda su inmiga de su reposo, y se tendió en la silla de pa- dulgencia y A toda su amistad. Oigame: se Jo suja donde tan bién dormía en tiempos anteriores,
pero no duró alli mueho tiempo pues estaba. de- plio.o.
-Hable usted, contestó Juan muy muy Interemasiado agitado para poder dormir; y vol viendo sado. Mi amistad, ya usted Jo sabe, Je pertenece
sobre sus pasos regresó al salón, dirigió una mi- y en cuanto A mi indulgencia, no la necesita us•
rada al camarote que ocupaba Nelly y estuvo A ted y estoy seguro que ....
punto de aproximarse y eseuehar. Luego se re-Sí, si, insistió Lerhon humildemente, y para
prochó este intento y casi corriendo tornó al co- predisponer li usted A mi favor, Je recordaré que
medor, cerró la, puerta del sulón, se sentó junto
fué usted quien solicitó mis confidencias.
á la mesa y sonrió burlándose de si mismo.
-¿Qué eonfideneias?
No: decididamente se conducía como un niilo
-Usted me dijo una vez, no haee mucho tiemque no sabe ni lo que quiere, y no obstante senpo, en Mayotta. •~Conque de su parte no es usted

ardientes y apasionados besos.

tía que un pensamiento oculto todavía r,o bien
delineado entre el tumulto de sus pasiones, recuerdos y esperanzas, se adivinaba como se vis-

lumbra el sol A través de las nubes que lo cubren. Todas sus sensaciones iJ.ternas le decían

que se casara eon Nelly, pr,mero porque la amaba y nunca podr(a soportar q ne fuera de otro, y
luego porque era su deber. Para probarle esto
último abundaban las razones que apelaban á la
moral, á la religión, á la generosidad, il los juramentos, á las cosas más santas y desafiaban al
pensamiento oculto para que presentara abogados semejantes. Pero b!'uscR.mente aquel pensamiento aparecía y murmuraba: «Como Nelly te
bA. engafl.ado contigo mismo, te engaflarA más tarde con otros: no se casa uno con la mujer de
quien es amante; acuérdate cuanto te has burla-

do de los que han beebo ese disparate.•
Pero pronto las nubes volvían y una voz que
salía de su interior le gritaba:

-¿Y puedes comparar? Esta mujer no más á
tí te ha pertenecido y esa es ya una diferencia
eapital como Jo sabes muy bien .... Tú has que-

ga El &lt;J,,rreo d, la Ta,•d,. de Mazatláo.

de evitar un escollo, ¿no Jo sabes, hábil navegante? y hay una infalible de tropezar con él: dejar-

de un llamamiento mudo.
Juan tuvo unos instantes de vacilación, pero
pensando en que toda debilidad era una vileza

-Duerme mi bien, mi prometida, duerme.
Cuando se ama sinceramente no se atribuyen al
ser querido sino pensamientos delicados y se ima•
gina uno que puede leer en su alma porque se vive

Es asunto i'!Dportante el que §.6 trata en el si,guiPnte articulo, ffUPJ tomamos de nu~1:1tro cole-

lazo, y li ti para ver y conocer es9 no te faltan

-Pero no dijo nada y mientras sentía que una
lágrima rebelde le temblaba en las pestallas, sonrió tiernamente y tendió los brazos en la actitud

en el estndo de ánimo en que se hallaba, Je dijo
eon dulzura después de darle un beso en la !rente ....

El matrimonio en"peligro

Jo decias en alta voz .... Un lazo, una celada

eiún si quieres, está llena de excusas. Te babias
comprometido con ella y ella ha liado en tu palabra sin garantía alguna. ¿Puedes considerarlo
eomo crimen? Ahora quieres escaparte. ¿Quién
de los dos es el despreciable? Pregúntalo á cual-

conciencia.

PAGINAS DE LA ..MODA

en que es una acción vil, la más vil de todas, se-

ducir á una nilla, por más que Intentes disculparte eon que lué ella quien te sedujo li ti y hables

da, que te deberli toda su dicha y de la que habrás
sido el primero y el último amor.
-¡Quién sabe! se contestaba á si mismo Jaeó•
nicAmente en lo profundo de la conciencia.
Pero esa exclamación lné ahogada por los cla-

enteramente franco conmigo en momentos en

que no puedo ocultarle li usted nada? Pues bien:
es verdad: usted ha adivinado: estoy, yo por Jo
menos. enamorado de la seflorita Nelly.»

-SI, me acuerdo perfectamente, dijo Juan eon
embarazo, los recuerdos de usted son exactos.

Lerbon prosiguió después de una pequella pausa.
-Si los de usted lo son igualmente también
reeorderá que acentuó usted mucho las palabras
referentes:\ la lr,,nqueza que de mi reclamaba
en compensación A 1ft suya.

-Mi memoria, querido Doctor; no llega A tanto: pero ¿donae va usted á parar?

(ContinuardJ

177

EL MllNDO.

Domingo 28 de Agosto de 1898.

Domingo 28 de Ago•to de lt!91!

•

11El matrimonio mod~rno J,a sido condenado
•como opresivo y añejo por un partido femenino
de alguna fmportancia 1 y los ingleses estudian
con que reemplazarlo.
Dos partidos habla qué tomar. Ensayar el
salvamento del mat.rimooio rejuveneciéndolo
y recomendándolo, ó suprimirlo, pero no bru~
talmente de un golpe Fino por medio de un1t
aerie de med•das transitorias que acostumbrarlan poco á poco á pasarse Aio é l. Alguuas per•
sonas tlmidas ó s'n reflexión se inclina.b1m hacia una compostura que no chocara. dem..tsiado
.á, las buena~ gentes ,·lctimas de preocupaciones Las muJeres que aaben y se •tre\'tm á ir
al cabo de una idea hao admitido sin titubeHr la doctrina
•que se llama del 11 bloc. 11 Se 1.. s
dice: El matrimonio caerá. si
se le mete una cuña.11 y Pilas
contestan! º¡Pues que c11igal
.¡Barramos Jos pedazos y no
hablemos máa de élP'
Es en la puritana Inglaterra donde se ataca el m11trimonio con tal desenvoltura.
.Arvé de B,1rine1 escritor francés ha ido expreAamente á.
presenciar esecombate,y ao;:e.
gura que la tésiA d1·d escobazo es la predilecta actualmente en la literatura brJtáoica
LRB mujeres domiaan entr6
los defensores, y una de las
más rMuelhs es .Mona Chdrd.
Esta bella persona admite
que habré. probttblemeote desastres el dla en que la lrgisJación sobre el matrimoui("I
sea 11seri11.mentealterada: 1 No
Je imagina tampoco ni por un
m,mento, que Ja "independencia eco11ómlca 11 de la mujer, preludio obligado de to• 1
das las reformas, sólo trHerfa
beneficios á su sexo. Pero no
debe uno dejarse detener p,r
el temor del porvenir cuando
un gran principio eatá en juego. La.a mujeres además, co
pueden perder en el cambio:
1u suerte es demasiado cruda. ¡Que sigan Hdijl&amp;ntA1 "u•c-:,da lo que sucediere! En
cuanto álos hombres que pretenden a todo tran~e prot~•
gerlas contra su imprudencia
la en~antadora Mona Cldird
los dtapensa de ello: coaaidera su solfci&amp;nd como un nue vo ultraje.
E~o era bueno en otros tlempoa: La mujer modernau 110
quiere que se le proteja, Ya
no. admite se la true como
chicuela; pretende en Jo futuro s"r la autora d.., su vida como los hombres Jo son y 80 .
bre un P!é de igualdad/ Esto
va á su riesgo y costas. Si hay
imprudencia, es asunto que
i el.la solo concierne "Si 1&amp;1
muJeres reclaman, como si.-odo natural y humano, el derecho de tomar Hu parte en
laa buenas ó malas probabilidades que el mub.do puede
pre_senhr¡ s_i deiteao el privilegio de la mdependencia ¿á
nomb~e de qu é se ?o ne,c~ria
la sociedad? Sucede todos los
días q~e los hombres ll t,van
mala v1da. 1 cometen acciones
que comprometen el bienestar de In raza; ¿en virtud de
qu~ principio se ataría Alas
~UJer~s de manos, A las m1.1Jeres ur!l~a_ment_eí' ¿Por qné
·ese sacr1f1cio umlHteral? ¿Por
q.ué esa dei,fgnación Hrbitra
ri.a de vfctima11 sacríficadu Al

Es 1~ solución que el s~ciallata Bebel ha preconizado y profp,tizado,
hará qumce años. 11 La muJer, esccibia él, sólo tendrá consideración l\ su
propia incl!nación en el acto de celebrar su unión. Esta consistirá en un
t·ontrato privado, sin intcorvención de funcionario alguno. Los Instintos
del sér humano, Pólo á él Je interesan. con tal que su satisfacción no cause p~rjuicio á nadfP.. 11 Deben compreDderse aquí todos los instintos natuJep, ~m excepción. 11En caso 4.e incomp,ttbllidad, proseguía Bebel, de deailuc1ón ó de simpatla entre los cónyUJ6B la moral ordenará se des11te un
)uzo que se ha vuelto contrario á la naiuraleza, y por consiguiente 1 inmoral.••
Todo lo que antecPde es poco, en comparación á lo que sigue.
Acaba de t1alir á. luz un opúsculo escrito por un socialista Crancé, en el
que se lee. Entre las coHs que @onde desearse y son posibles d'e su11tra_~rse casi por completo a1 tm_perio de la ley, tenemos que contar la
1m1ón del hombre con la mujer:' .I_,¡a sociedad no tiene el derecho de imponer un compro~_iso por toda la vida á dos seres que pueden ser enga- .
fiados en PU elecc100 y descubrir f'ln el curso de RU existencia común exc~lenteEI razo~es_ para separarse. No tiene la sociedad el derecho cte 'exi~ir. el c~ns,mt1m1ento de los padres. Lo mismo que no será necesnio autor1zac1ón. nlguna para caSRrse idéntrcamente lo mismo la voluntad claramente _e:z:presHda por uno de los cónyuges. bHstará p&amp;ra romper el lazo
voluntario que habrán creado entre 8llos.
11

11

11

bien de la humanidad

ó á ¡0

Conversaciones del Doctor
DOS EFECTOS DE PRIMERA NECESIDAD.
L, sal de cocina no solamente es un alimento Pino que ayud1t á. la d1gPstió~. Su sabor que guataá_ todcs, 8umenta la secreció1_1 dt, 111. saliva; del jug~ gádtrlco y de otros productos de
Aecrec1ón, neceHrios á la d1so1ució0 y á la digestión de los ali•
mentos
La sal se s11c.a del agu11. de mar ó de las minns. La eal que
R~ saca de las mm~s se llama sal genimá Para el uso de la corrna es mucho mPJor l1t &amp;Hl que se ea.ca del ngua del mar porque ét't&amp; es mas rica en cl&lt;ruro de m1tgneaio, subst,_mcla q_ue en el estómago se deacompone en magneF1a .V ácido clorhldrico, que ea el Acido del estómago
y que e~ tan necesario para la dige;atión
Quim.tcameute la sal si;, llama cloruro de sodi-0.
No soh1mPnte lR ul 11.yudl'l
la digt-stión sino que aunienta
tamb én los glóbulos rojos de
111 i.:iangre, y cont:·ibuye ul á
fortalecer nue ~tro organismo.
No eetá todavía Aprobado
&lt;¡lle los animales herviboros
1,umenten de peso con el uso
rle la sal, pero es cinto que
#tozan de mf'jor salud tienen
11l piel mAs lúcida y sus carnes
son mé.s sn bro@aR.
La sal defiende de la escrófnh1. y mejora, basta que puerte Hn~rl_a; por --eso hay que
liacer v1v1r á los niños escrofnlo11os y débiles en una ciudad m11rina. La s1tl se encuentra en mucha cantidad en el
,dre marino y es por esta razón que los marineros ó los
que viven en las orillas del
mar. respirando un aire muy
lfco rn sal, tienen muy buen
1tp..-tlto y gozan de ópima sa·
lurl

Hll&amp;tli la tuberculosis mPjn•
r&amp; mucho en los que viven en
el OCf'áno ó en PUB erill&amp;s
DPjad por lo tanto qu~ loa
niños y los hombres pongan
1.-al en sue alimento¡.
El azúcar es un alimento y
Pe ha dicho que PI 11-zú cu P.S la sal de los niños como
H, tin.o es la leche de los 'anciatios. El azúcar en Pl organtamn se convierte en gr1ua.
Todo el almidón lfU6 comemo~ con_ alimentos vegetales
HA cambia PO azúcar bfljo la
~afluencia de h\ saliva y del
Jugo pancrático. E~te azúcar
t-6 almacen~ en el higndo (que
yiuede cuns1derarse como una
verdadera csja de ahorro de
t&gt;-Fte alimento) y en PI curso
dt11 dia poco á poco pasa á la
snngre.
El azúcar también es un PX•
celen te 1:xit1rnte d A las funciones a.igestivas. Un vttso de
agu,1. fria ó calieotA (no tibia)
con un po(o de azúcn ayuda
al trabajo quimico de la di-

que ee supone serlo?" Las ve•
tuS t.8 S leyendns nferentes á
ge,tlón.
Por consiguiente el café que
las Jóvenes doncellas que cada año se elegia para ser enPe tomR después dela comida
cadenadas á una roca de Ja
tiene que Per con azúc11r¡ eÍ
Flg. 1-Trale de luto para calle.
p)aya, con el fin de que los
c&amp;íé con azúcar acelera Ja didioses ó loa monstruos mari•
.
gestión: al contr,uio el café
dos tueran. propicios, no him perdido aún ;¡u actnalidaii
s¡ n 11zucar, 1a entorpece y ret11rd11.
No es cierto 9.ue el azúcar produzca lombrices en los niños y hmpoco es ciersione: J~~~edad ~1itá, P!J68, obligada en rigurosa justicl~ A atender A 111.s pretenménos ie·ao~ muJeres _sin detenerse en las consecuencias Si en un futuro más ó !º ~ue dañe los die~tes y los predisponga la carie Para que el azúcA.r pueda perla unión ~ibr 1 ~sas ~x~fenc!as tienden á reemplaur el antiguo matrimonio por JUd car, ea .necesar10 ahusar de él. Pero es sabido que de nada hay que abusar,
po pero al ~' 11 op m n publica deber&amp; acostumbrari:1e á ello. Quizá pase tlem- ni de la 11zucar, ni de la ad, y ddl p\n mhm1.
Verdaderamente en loa trópicos se abusa del azúcar, ó por menos se usa mucit'ivou en f~~ dli se llrgará., á buen seguro, á no admitir més 11 el elemento coer•
C!,)menzarán á :nbÍato que debe ser libre entre todos. ºCon el tlPmpo, las gentes cho Esta es una de las razones por qu~ 11.lli l&amp; gente y las señoras 68pecialmente
dos Ene
u evaref' contra la ingerencia del Estado ,o sus asuntos privH- son muy ¡;rruesas. Y11. he dicho que el azúc11r se convierte eu gra;¡a en el organis-c o~tra d~ntrar1n padrtiNcularmente nocivo que se les obligue á v'vir juntos en mo. Por consiguiente, los que no q•tleran ponerse dema.siado gra.e~os hag&amp;n un
tuvo unta . o considera1án esa obligación como sagrada, 11
limitado uao del azúcar. Uu poco menos de azúcar y un poco di;, sal. '

•

�Domingo 28 de Agosto de 1898.

EL MUNDO

178

Domingo 28 de Agosto de 1898

PRECEPTOS.DE HIGIENE.
ALU1'1BRADO ARTIFICIAL

El alumbrado artificial debe parecerse en todas
sus propiedades al alumbrado natural, esta es la condición que debe procurar alcanzar.
Algunos autores t.stablecenla~ diferE'.ncias siguientes entre los alumbrados natural y artificial: en cuanto é. la cantidan es axcesivamente débil la del artificial; esto se comprueba por la poca claridad que despide el foco luminoFo más fuerte, en medio de la luz
del dia; el alumbrado artificial apenas llega á ser suficiente, y no porque los niños pequeño~ lo buscan
á la hora que el sol se oculta, se debe establece,r entre la luz natural y la artificial una semejanza que en
realidad no existe.
Los aparatos de alumbrado deben llenar d~e indicaciones importantísimas: dar una luz convemente y
quemar todos los productos de la combustión. . .
La luz que se acompaña de mucho calor es perJud1cial.
Los ojos deben ver el objeto alumbrado y no el foco luminoso; el ejemplo de esto lo da el sol. que por
medio de rayoe oblicuos alumbra todo, esrando cu•
bierto muchfsimas veces é nuestras miradas.
Los antiguos hacían uso de la recina para el alum ·
brado: más tarde emplearon los cuerpos grasoso•,
muy especialmente el sebo, pero las velas de
sebo tienen muchos inconvenientes: la luz
es poco clara, es vacilante. amarillenta, con
intermitencias cada vez que crece el pábilo, la combubtión es incompleta; y además
I d
in d
del humo, el mal olor, etc., como la mecha no
Fig. 3.-Mod e O e pe a 0 • se quema bien, es indispensable e~tarla tecortando con muchísima frecuencia. Despren •
dE', además, algunos productos dañosos á la re~piración.
Hoy se usan, de preferencia, las velas de estearina. de cera, de esperma, de parafina. etc; la luz es más viva, blanca, de~prende poco calor, y la combustión es
más completa.

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Fig. 7'.-CJnerpo bordado.

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Fig. 8.-CJnerpo fantasía.

El lenguaje de los timbres posta.les.

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Flg. 2.-Toilette de -visita para señorita.

Amor á la familia en las testas coronadas.
Un diplomático muy bien informado y dotado de
una memoria excelente, recorda&amp;a un incidente que
pasó entr!l el Emperador Guillermo y su hermana la
princesa Sofia de Grecia.
E~ un error creer que el disgusto entre los des data del dia del casamiento y de la conversión de la Duquesa de Esparta.
Este abori ecimiento es mb antiguo: viene desde
aquel dia en que, en San Remo, se encontraron en•
frente á,· 1,u padre ya muy enfermo.
Guillermo, que entonces se consideraba separado
por dos escalones del trono imperial, veia con irrespetuosa impaciencia que se prolongaba la vida de su
padre. Fué á Sat Remo por un solo dia y demostró
una frialdad tan grande que hizo llorará l&lt;'ederico:
La princesa Soffa que adoraba á su padre y la prm ·
cesa Irene de Heeee le hicieron duros reproches, que
terminaron por el s'guiente apóstrofe lanzado en inglés:
"Eres tan cruel ahora, como cuando te complacías
en golpearnos siendo niñas."
El futuro Emperador escuchó impasible aquellas
terribles palabras y, alzando los hombros, salió sin
pronuncial' palabra y tomó el ferrocarril para regresar á Berlin.
La pobre madre de Guillermo ha sufrido horriblemente por el orgullo ,te su hijo, al extremo da querer
volver al lado de su propia madre. la Reina Victorf.t,
abandonando aquel palacio imperial que es para ella
una verdadera cárcel dorada.

•••

Es malo leer estando acostado, porque se conges•
tionan los ojos y se someten los musculos del ojo a un
trabajo excesivo.
Es malo leer en el ferrocarril, andando el tren, el
movimiento hace trab11jar demasiado áloe músculos
fijadores del ojo.
Es muy malo emplear espejuAlos que tengan vi•
drios de números no eaecuados á la vista.
BARNIZ NEGRO IMPERMEABLE

Los tres cuerpos que entran en la preparación s1,n
tanino, alquitrán y per sulfato de hierro, resultando
el barniz más ó menos reluciente é impermeable, según eean las proporciones de estos tres ingredientes
que se mezclan en una vasija á propósito sometida
á la acción del calor
Se aplica este barniz en caliente, á manera de pintura, sobre el papel de embalar, sobre la madera, lo•
na y en general á todo lo que convenga hacer i::.;per•
meable.
~l que no toma consejo de loe más entendidos, se
expone á errar.

•*•

Los insultos de los necios, son como los ladridos de
los canes á la luna.

Flg.10.-Frock blancoparanlña
de:6)i 7',ailos.

LOS OJOS.
Nuestros ojos es pr6ciso preservarlos de la acción
del viento, del polvo y del liumo.
No debemos pasar repentinamente de una habitación candente a una admósfera fria.
No debemos abrir los ojos bajo el agua, sobre todo
t-n el baño salado.
..,_•
No debemos mirar fijamente una luz fuerte, como
la luz eléctrica.
No debemos forzar la vista leyendo ó cosiendo con
una luz insuficiente.
.
Si los ojos estiln inflamados no debemos !abarloe
con agua cruda, lo mejor el lavarlos con agua previamente hervida y algo caliente.
. El reposo es uno de los factores más importantes en
el tratamiento higiénico delos ojos: reposo de los ojos,
reposo del cuerpo, reposo del espiritu.
Los borrachos pierden la vista muy pronto 6 su mal
es casi siempre incurable; se quedan ciegos y degradados.
Es preciso no ponerse A leer con luz pálida ó cre-

Para un corazón recto y sincero es menos odiado
el crimen que la adulación y la bajeza.
Los que viven encenegado11 en el vicio, jamás pue•
den comprender:-.ei-valor y la virtud,

Fig. 6.-Toca chelrel.

La posición de las estampillas en· el sobre quiere
decir lo siguiente:
En la esquina derecha, arriba, y el timbre derecho:
Deseo tu amistad.
Esquina derecha, arriba, timbre al revés: Ya no es•
cribas más.
Esquina derecha, arriba, timbre acostado: Escribeme inmediatamente.
.
Esquina izquierda, arriba, timbre derecho: Te amo.
Esquina izquierda, arriba, rimbre al revés: Quiero
á otro.
Esquina izquierda, arriba, timbre acostado: Todo
marcha bien.
Esquina- derecha, de abajo, timbre derecho: Tu
amor me hace feliz
Esquina derecha, abajo, timbre al revés: No vales
nada.
Esquina derecha abajo, timbre acostaito: Me hiciste
enojar.
·
Esquina izquierda, abajo, timbre derecho: Premia•
ré tu fidelidad.
Esquina izquierda, abajo, timbre al revés: He probado tu amor.
Esquina izquierda, abajo, timbre aco1,tado: Déjame
sólo en mi dolor.
En medio de la orilla superior: Silencio.
En medio de la orilla inferio1: No me ocultes nada.
En una linea con el ape11ido, timbre derecho: Acep•
ie mi cariño.
En una linea con el apellido, timbre al revés: Tengo mucho anhelo para ti.

Fig. 4.-Modelo de peinado~

puscular.

La luz para leer, escribir y coser debe llegar por el
Flg. 9.-Frock para nfila de 10 á 12 anos. lado izquierdo.

Flg. 11.-Frockdefoulard para nHla.

�Domliuro 21 de Ago■to de 1898

Jl!L MUNDO

180

FIG 5.-TBAJB DJII CALLlll,

Es de alpaca azul, con gran aplica•
ción de t11fetán escocés en la par·
te inferior de la falda unida á ésta
por cinta de tafetán. J aquet fantasía
con reminiscencia de bolero, grandes
solapas doublé de dril de lino finislmo.
Chaleco de lino también y camisa de
batista acordoneada. Gran corbata de
raso negro y collar de m~selina de_seda. En las mangas, muy JUetae, aphcación de escocés como el de la falda,
hasta el antebrazo

•

NUMERO 10

MEXICO, SEPTIEMBRE 4 DE 1 898

TOMO II

FIG. 6.-TOCA CHlllffilllL,
Toqueta de tieeú de seda rosa tierno
con fondo béret, rodeado de una draperia muselina del fondo en que está
retenida por una tortuga de atraes. A
la izquierda la draper!a fo~ma torealee
al rededor de una pluma blanca y rosa.

~-

.

té~tit: ::::\\

i ·-

•

FIG, 7.-Cl'ERPO BORDADO.

FJg. 13 -Angulo de pailuelo.

Ee todo blanco, con grandes guias y
ciutae ondulantes. Solapa fantasla que
se abre sobre una camisa de batista
acordeón que muestra una 1:,ncantadora corbata de seda ribeteada de ligeros volantes El jaquet se cierra por un
cinturón de piel de Suecia.

-------------------------------------------------- Nuestros Grabados.
Está
FIG. 1.-TRAJIII Dlll LUTO PARA CALLE,

Es de surah negro formando una gran veste cemda gracloeament11 por un lazo de tafetán negro. Un
yoke redondo, hecho de surah negro y b Jrdado, luce al rededor de los hombros. mostrando una doble
fila de ruches de surah. Al rededor del cuello hay otro
doble ruche de surah formando un ancho ruff. El
cuerpo es de brocado surah tan transparente que
muestra el doublee que es de satln ligeramente asalmonado. No hay un sulo botón en la toilette. Una dt
las grandes particularidades de ésta, nótase en las
mangas hechas de surah negro pleno, en acordeón y
cayendo amplias y luengas de los hombros.
PIG. 2 -TOILETTE DE VfolTA PARA SEÑCRITA,
Modelo en crepé de china gris plata, bordado ó.e
seda negra.
La espalda y el frente del c'lrpiño, están guarnecidas de una especie de. plastrón
Crepé de china bordado de cadwilla que forma espaldas.
Los bordes de ese plastrón están cortados en festonee de terciopelo: sobre un bordado de tejido, simulando un doble plastrón.
El tablero de la falda continúa la gu~rnición del
corpiño. Esta falda está tallada en forma.
FIOS, 3 Y 4 . -DOS MODELOS DB PIIIINADOS,

Damos ba.jo estos dos números dos modelos de peinados de suma. elegancia y de alta novedad.

FIG. 8-CUERPO FANTASÍA..

hecho en combinación con batista
azul pálido bordada y muselina de seda azul.
El bordado forma el corpiño y gran parte de
las mangas. u.ándo8e la muselioa para los
pufs y el plastrón y ascendiendo hasta formar un collar recto.
FIGS. 9,

10 Y 11. -TRES TRA,TBIS PA.B A NIÑAS,
Damos, comprendidos en estos tres números, tres encantadores modelos para niñas.
El número 9 és un lindo frock de challi, blanco y rojo, figurado con un plastroncito de
muselina de seda acordeón y jockeys ribetea.dos de blonda. Es,á ceñida por un cinturón de eatln. El número 10 es de nansú, con
cuerpecito blusa y un elegante joke con
aplicación de cinta bordada. En cuanto al
número 11 es todo de fulard, con plastrón
de guipure y galones en forma de cuadrados
~ue corresponde á aplicaciones de guipure.
Elegantes Jockeys v abullonados en los hombros y en 'el centro de las mangas, manguetas de_mue~lina con aplicacióu de galón
de seda. Cmturon de satín con un gracioso
lazo á la izquierda.

&lt;,·,&lt;/c.'

.FIG, 12,-TRAJE D!!I PASEO

Es de gr anadina, á lineas ondulantes, alternad!!&gt; en ll falda y el cuerpo por galonee
de blonda paralelos. El cuerpo muestra ua
plastrón pleno de falla blanca con radios
puntados, collar de lo mismo, pnntado también, una aplicación de blonda une el corpiño al plastrón.
FIG 13.-ÁNGULL D!" PAÑUELO.

Es de encaje y se ejecuta
con lacet inglés
El dibujo está. reproducido
sobre papel ó sobre una tela
encerada y se arregla el lacet
siguiendo los contornos.
Unense los di versos motivos
con bridas; comolfdanse tod11s
las parte3 del dibujo éon mu
cha limpieza y cuidado des•
pués se retira el bo1 dad~ del
papel ó de la tela encerada
se aplica c11da ángulo sobre ei
cuadrado de bat•sta preparado para el pañuelo y se guarnece de linda blonda de hilo.

FJg 12.-Traje de paseo.

-:~\~~ t~-.
:·~·.,•

~

.: •¡., ••·

-~(!:;:\
&amp;S\ ,,

He aqui tres combinaciones muy lindas.,
La una es un cortinaje de seda japón cruda con blonda !n•
cru8tada.
La cortina está drapeada á la izquierda bajo un nudo de cinta.
El segundo modelo 68 de muselina Liberty, con un hermoso
dibujo.
El tercero 68 pliesé á pliegues redondos y guarnecido de una
incrustación que forma dientes.
E n la punta dfl cada diente hay un anillito dorado.

' .-~,::,
~-:

' . ·:~-

.

\}t:&gt;: _
:-~

FIG, 1 4 ,-BOLSA ELEG ANTEl.

El número catorce rPpreeenta la bolea completa. Et fondo
ee de cartón recubierto de seda drapeada. La bolea está
hecha de Eatln doublé de la
miEmlf seda. Se hace esta bolsa más alta y más larga que el
fondo, p_ara darle la amplitud
necesaria.
La parte superior está extendida pero se forman pliegued en la parte baja. C:-mo
guarnición lleva un torsal de
cinta en la parte alta y unvola11te de bloma y un aconchado en los costados. Los lazos
son de cinta y hay tres nudos
de la mioma cinta mezclados
con la guarnición.

..
1

$

LLAMADOS "MISTERIO."

,

Fig. IIJ,-Pequeños cortinajes llamados ".Misterio."

Guillerm ino, Neina ae }(olanaa.

Se coronará solemnt'mente el d1a 6 del actual.

FIG.15-Pll:QUEÑOS CORT INAJES

La moda de los pequeños
cortinajes "misterio" cada dia
está más en privanza y todos
se ingenian para variar los
modelos.

ro.

FJg, 14.-Bolsa ele¡ante.

( Véast el texto.)

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>La Karatina

HILAR/O MEENEN

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11

•

-La paz, nin.a, con las últimas noticias de la guerra.

•

NUMERO 8

�li!L MUNDO

142

LASEMANA ..
Dicen por ahí que el aniwoso parlamentario D?n
Ju11n ~fateos escribe la historia de la guerra h1sp11no uroericana para apoy11r una iniciativa que
se propone encomend11r á la deliber,1ción del
pró:ximo Congreso constitucionnl. Entret~n~o,
abre una campaña periodística contra el ciclis•
mo de11unciando los inconvenientes que trae
ap;rc jado t:I nuevo sistema de locoll'.1oció~. La
bicicleta, sin t-mbargo, debería ser simpática al
Sr. Mateos por la infiuencia sori11l que le reconocen los dt-mócratas del Viejo Mundo, (los del
NuE'vo Mundo no EOD tan sutiles para preocupnrse por esas minucias). Antes no había en Europa
pu·ntos de contacto entre los nobles y altos burgueses y la gente llana; cada casta ~onservab~
sus placeres y sus medios de locomomónexelusivos: el rico te11fa caballos de raza y cupé muelle,
mientras el pobre caminaba á pié 6 en la imperial de un ómnibus· ahora todo el mundo pedlllea
fraterr.almente, m~nos los curas. Ha visto el
Sr. Mateos un cura en bicicleta?

paftola en la isla desprendida de la dominación
ibérica? Una víctima más del fanatismo, que ha.
arrib11do {l nuestras playas hospit11larias, para dejar tal vez en ellas se¡iultada la última creencia
de su vida.
f"'W

Chnrubu~co congrega á un paeblo que en el jubiloso deFpertllr de la esper11nza no olvida los
días lúgubres. Hay un acto de valor en esta conmemora eión de los desastres nacionales; los
triunfos engríen y envanecen el espíritu sitmp,·e
inf,rntil de los pueblú~, y la derrota es una enseftanza que restituye á la rliZón sus fueros y al
carácter sus brfos. No fueron nuestres muertos,
mártins de la patria; hay en su sacriricio algo
más grlrnde y algo más triste que la inmolación
estoica al deber. Perecieron sacrificados impfa.mente por los revoltosos de todos los partido,,
que incapaces de ese análisis concienzudo de la
responsabilidad que implica la dirección de un ·
pueblo, 11 os arrojaron á un11 guerra que pudo evitar la prudencia y hncer menos funesto el patriotismo. Sin la fuerza l!ohesiva de la organización,
un pueblo no puede lucbar: luchamos sin jefe ni
concierto, y fuimos vencidos. La memoria de
N
esas hecatombes inútiles, y porinútilescriminales,
Los apasionados del arte nacional están gozo- inspira los alientos con que caminamos hacia un
sos por el próximo estreno de la Vecindad de la porve11ir fecundo y pacífico. l;l quijotismo baPuri.sima, cuyo autor es al mismo tiempo empre- tallador está de¡;acreditado para siempre.
sario del Teatro Arben. Por definición, un emN
presario es ó debe ser un psicólogo de la multitu_d
Mátala! ha dicho el dialéctico mAs hábil entre
-necesariamente he~erogénea-que forma su publico, y esto J1ace dos veces delicado el problema todos los que modelan la materia plástica de las
cuy as incógnitas son las incertidumbres del autor altas cuestiones dC&gt;I alma con un fin estético más
que preseuta una obra nueva, cuando e~e autor que moralizador. Para el simplista y genial sigestá al mismo tiempo interesado en satisfacer á natario de la epístola soore «La cuestión del disu clientela. Dejemos al público y al empresari0, vorcio» ha habido sólo unll solución extrema: la
sin anticipar suces0s, y pues mútuamente se co- que se condensa en el crimen pasional mAs cxcenocen, uno y otro sabrán ya si la Vecindad de la crable. Una mujer que cae, no es siempre el ser
Purísima es la -obra ideal que prometen estas dos abyecto y monstruoso que cede á los impulsos
palabras, fánáticamento asociadas á un senti· satánicos de una fisiología anómala. A veces la
miento de patriotismo mí;;tico, arte nacion_al. El culpable ha sido víctima y el vengador la ha cotraído y llevado arte nacional ha iuspirailo ul• ·rrompido, la ha impulsado al olvido del deber.
trajes plebeyos contra este o~ro seftoró~ d~ pro- ¿Luego el perdón resuelve el drama trágico en
sapia que se llama, con sencillez de anstocrnta una expiación que redime? No, y en esto el mágico poeta df·l Nabab es tan iluso creyendo en la
verdadero, el Arte.
fuerza salvadora de la misericordia, como el que
N
pone en lit mano del esposo engaftado el revólver
Pero esta es una palabra que se dispersa en asesino. Expúlsala! Aconsej~ el anafüta del Dismil combinaciones. Hay arte de Cúchares y ar- cípulo,
te .... Yo no sé como se llama el arte que cultiSi al menos llevaran los hombres una teoría,
van y explotan los ~elotaris. ~e leí~o la «h!storia
de un p elotari» de Pi_erre Lotl y el tipo es i~tere- buena ó mala, cuando sienten sobre su cráneo el
santísimo; pero moviéndose e~ el escena~10 de desplome de todas liis ilusiones ... Perq,qué prinlas aldeas pirenaicas, en las riberas del. Btdasoa cipio filosófico enlazará en un haz de resolucioque ritma con ~l. murmullo ~e su _corriente las nes lógicas la conducta del loco que sigue, al azar
canciones primitivas que repiten aun los vásta- d~ todas las imprevistas sugestiones de la pagos de esa raza de aventureros y softadores. Ti- sión, la ruta de sus desencantos? La sociedad
. pos de opereta que aparecen co~o desteñidos en tiene el derecho de ignorar esas teorías puesto
]as avenidas de las grandes capitales, en donde que el delincuente las olvida y por esto no hay
pierden el atractivo l~terario y pintore_sco de piedades pusilánimes ante la necesidad del casaquella patria legendaria. Pero los que asisten al tio-o ni el Otelo feroz modera sus ímpetus en la
Frontón no sun contemplativos ni van en busca c:'misa de fuerza de uua filosofía de perdón 6 inde emociones librescas, los atrae e~ cxitante de dulgencia. Entre el hombre de pensamiento que
la apuesta, como en el turf, de una estética tan fábrica cóc!igos de moral y el insensato que percGmplicada y exquisita. En el jueg~ de los pelo- sigue á la mujf'r desleal, y la injuria, y la abofetaris pierden á veces los dos partidos, cuando tea y la mata, habrá siempre infranqueables abis•
hay por ahí algún corredor que desaparece con mo3 de ignorancia, de heredismo criminal 6 de
locura. Dejemos al pensador sus ideas y seamos
las apuestas.
rígidos con el criminal, Es la fatalidad humana.
f"'W

N

La visita del General Pando y su breve y furtiva estancia en nuestra capital, seftalan un aspecto adyacente, pero curioso, de la guerra. L~ psicologia de esos hombres poseídos de una pa~i?n que
lleva al arrebato delírante y que desqm_~rn los
espíritus, interesa más ~ue las charcas roJtzas en
que espiran los combatientes. ¿Qué tempestad de
údios y de ambiciones, de quiméricos su~ftos y
&lt;le insanias habrá deshecho en los arrecifes del
delirio al bravo general que abandona sus bizarras columnas para precipitarse quizá en las emprPsas imposibles de la conspiración? Sus facciones alteradas, la incoherencia de la frase y la
obsesión política, asomándose en cada palabra,
acusan la ruptura de la dinámica mental. Aún
hay hombres ofuscados por los irreales vasallajt&gt;s de la utopía qo.e sustraen las fuerzas de su
espíritu á los imperativos del deber; no saben, no
pueden encauzarlas en el raud!ll de las aspi~lle'ones generales de nuestro _tiempo. La desvia1!lón de las falsas perspectivas históricas, hace
&lt;·un&lt;'-"bir 11caso á este hombre la necesidad de una
}'auia cubana, desprendida del seftorí~ de E~pafla, .pero extrnfta y hostil al norte-am~ricano. ¿Irá
-A coronarse rey ó A proclamar una dictadura es-

Otro drama quizá menos aparatoso que el de
la Piedad, el encarcelamiento y la deshonra del
jov1•n ciijero de una Compañ.ía. Es esta una vieja histuria, siempre nueva. ¿Qué es entonces la
honradez sino una resultante, casi mecánica, de
contrarios impulsos? Ese joven era honrado, merecía la confianza de sus jefes; pero un día, por
descuido, pierde fondos ajenos y pan pagar el
déficit desnivela su presupuesto, contrae deudas
y sacrifica su bienestar. Y en tanto que su familia carece de lo necesario, la caja de la Compaflía
está repleta de billetes, toma uno, lo aventura en
la casa de juego y la suerte no le favorece; vuelve por otro, y otro, hasta abrir en sus cuentas
una brecha que no se oculta. Por insensible deslizamiento ha llegado al delito una probidad
ayer innegable; del delito á la cárcel y después .... ¿quién tiende la mano al que una vez
ha delinquido?
Dlek.

DomlBgo 21 de Agosto de 1898

NOTAS A TODO VAPOR
La postrer Jornada
No había más remedio: yo he siilo siempre hombre
muv formal ba~ta cuando fui poPta-sabido es que en
Jod ·poetari l¡ informll.lidad es profesional, y á fuer de
formal tenia que cumplir mi compromiso de abrir un
periodo de exámenes de historia el dia cuatro de Noviembre y fil dia cuatro de Noviembre debía estar y
estuve en México-me fué imposible arrastrar en pos
rola á mi inmPjorable compañero de viaje y dejar de
vi@itar PuUmann City ciudad• fábrica, que deseaba
ver desde que el excdente Doctor Liceaga me hizo
una pintura admirativa de ella, á la vuelta de su pri•
mer viaje á estas comarcas en compañia del General
Diaz y su familia.
No habla remedio; nos despedimos del amabilisimo
FelipA Berriozábal que n·•s habla acompañado de una
estación á otra, dentro de Chicago misma y adelante.
Entré v11lientemente en mi camarott&gt; con ánimo de
dormir Pero como no se. duerme con el ánimo (¿con
qué se duerme?) me entregué á. la contemplación 1el
paisAje que pensaba, porque apen!1s se vela, gr11:cias
á una luna pudorosamente arrebuJada en los primeros celajes del invierno. Y la te,a sin fin que se desarrollaba ante mis cri~tales era tan igual, tan igual,
tan igual q)le acabó po~ hipnotiz';lrme; prRderas sin
término. como que el Illmo1s ha sido llamado el Esta·
do Pradera.
¿Praderas sembradas? ¿cultivadas? Supongo que si;
á. veces pasábamos un puente, de improviso cruzábamos un cbar~o, laguneta ó cosa parecida sobre gran•
d!'R estacas; acá y allá parecia que la luna habla dejado caer un trozo de su cristal al suelo, era nieve
congelada desde el dia antiirior. Grupos de farol3:s
eléctricas manchaban de luz la oruma y con la rapidez de nuestra carrera las veíamos formar ruedas en
movimiento, girándulas fantáRticas de brillo lastimador. Esta llanada inmensa del IUinois con su cintura
de lagos y de rios, es un granero inagotabla en el
suelo y un hullero inacabable en el subsuelo; el territorio de los Estados Unidos, me decía yo casi durmiendo, podla representarse por _una serie de billetes
de lotería premiados con el premio gordo ....

Despertf!I corriendo en linea recta hacia el Missouri
rumbo á Kansas City; lo que habJa e1:trevisto en la
nocbt.1, lo veía ahora y seguia no diver,tiéndome. A;quel
paisaje suculento, me. parecia una e~orme foJa de
expediente de estadistica hecho más bien con datos
que con colores, un paisaje de economia politlca. en
fin. Sólo Bulnes con su prodigiosa fantasia ha podid?
encontrar el modo de hacer pintores~a la estadistica
y fingir poiicron:_i{as orientales con columnas de gu~rismos; en cambw, un poeta de fond en comble, Luis
Urbina hace años que se bate con las sumas de la
sexta ~ección del ministerio de Hacienda, sin poder
hallarles consonante. Estos gravísimos pensamientos
me tratan por fáciles asociaciones de ideas el recuerdo de la Patria.
El Señor Romero hllbla tenido la bondad de enviarme periódicos de Méjico que aún no lela yo .... Lo hice con cierta emoción. ¿Y cómo no? En uno de ello;;
me encontré un discursl).de un mi antiquísimo amigo,
en que me retrataba, di¡:-iriendo mi sueldo deflamante magistrado á orilla, del Niágara ...... Por más que
esté uno aco!ltumbrado á estos afectuosos recue~cos de los amigos, aquel me trajo las lágrimas á los
ojos.
.
.
Pasamos fil Missouri; á nuestra vista, un poco leJos,
estaba Kansas City. una ciudad doble que está parte
sobre el Missouri y parte sobre el Kansas; que nació
ayer y nació de golpe con sus edificios, sus fábricas,
sus tranvías. sus rastros que rivalizan con los deCbi•
cago, etc. ¿Queréis, lectores, queos las describa? Nada más fácil; aquí á mano tengo una buena descripéión hecha por un ~iajero, ..Y Kansas City es muy
conocida por lostouristasmeJ1canos. Pero yo no la vi,
sino de paso: Kansas Oity,noedijoelnegroquenosservia en el carro-comedor. . . . ¡Ah!. . . . Hasta luego,
repusimos y seguimos comiendo. De esta prosaica
manera pasamos por el centro geográfico de los Estados Unidos, por el ombligo de la Federación, como
habría dicho Esquilo.
Un amigo mio decía que percibía el movimiento de
rotación de la tierra y que eso lo tenia neurasténico,
(no se decia as! cuando vivia m_i amigo¡ pero esto m_e
queria decir) y cansado de la vida. Ya o creo: me fl.
guro su tormento, pensando en el supllcio mio; tengo
á. la vista un paisaje que no dice nada, un cielo de
acuarela de princi1¡&gt;iante y una luz . cualquleri., una
luz chillona y dommguera sin c!lrá.cter, sin_ estilo, sin
chiste. Y vamos corriendo, corriendo, corriendo por
este desierto sin dignidad y 11in gracia. y hasta sin
melancolia, y asl, inmóviles y moviéndonos furiosamente á la vez, sentimos que él fastidio nos lleva al
idiotismo, quisiéra?3-0S parar, quis~éramos correr_por
nosot1os mismos, digámoslo asl,qwsiéramos no asistir
á. este implacable desmenuzamiento de nuestra personalidad en el espacio, en la distancia.
El tren seguía devorando millas, mascándolas con
susenormesmandibu'as de fierro, cuyo chocar perpetuo nos dilaceraba los nervios digiriéndolas y excre•
tándolas instantáneamente en forma de solitllria sin fin

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

143

dobladillada de acero. Por el di&amp;, casi blasfemRndo de- ceptos y vocablos, que en el fondo son inofensivos, nes y de las Ideas. Oh! la im11ginación, la loca de la
eiayo: ¿nos pararemos,conmildiablo~?Yporlanoche, convengo en ello, pero que de pronto atemorizan co- Cba,
cuando volvía á la conciencia de mi mismo después mo ojo11 de gato vistos en la sumbra; en donde, digo,
*
de algunos momentos de entresueño, clamaba yo: suel1&gt;n hallar esa1:1 metáforas tan voluptuosas,tan tris·
.
' *
¿nos pararemos, Diod wloi' Y era la voz que clamaba tes, de cout.ornosimprecisos, esfumadod por el ensueño.
Por &amp;qui, por e'!til,- ampa •le Mnte _,ares de legu¡¡s su•
en el desierto
que les sirven para traducir la sensaclon de la noche? be maje.teo11am11me á la11 ¡lf~•a.-1 Ult'Jtcanas ó trepando
Cuando amaneció el di.a de muertos, la forma de los !Je molde me vendría ahora una de esas metáf&lt;&gt;ras; y serpeando poi las cordillera11 que forman sus bordes
ceiajes indicaba la proximidad dt1 las m, ntañas; allí mas no de 111.s que expre11an el afán de infinito y de titánil.:os, han mucltado sin cesar la11 razas abo rige•
estaban efectivaq¡ente y ,i hubiera tenido humor de vuelo que fluye de las noches trágicas, en que el re- nes basta que quedaron comp1imidu, iumovilizada11
Ter algo, las habría per ·ilii&lt;lo d111,d-1 que pasamos el lámpago revi,la la pasmosa cantidad de luz latente y velozmeuteahogadas, ó leutam11uteatrofiadas por las
Arkansas y llegamos á Zq.~ Ve.ga~, .,n Nuevo Ml'jico. en la bumbra; no tampoco de. esas que parecen com
dos corrientes de la11 raza➔ blauc s Uuas no renun•
Yo no cambio las montll.na• por lll. mar; pero cuando puestas de tinieb:a, de abismo y de anhelo doloru110 ciaron j11más al movimi.. uto, e~ decir, á la libertad Y
no hay mar. ¡obl dio11es, montañas, si, montañn11, no la de más allá, ni de esas que producen algo asi como del Cl,icbim,,ca al Pid Roja, ha11 ido Y v .. nido estre•
mar de tierral Las Roc11llosae recortaban con em per- la fugaz iutuición del UJJiverso y que nos hacen adi- liándose en las ciud«de~ 4ue la religión creó para los
filas extraños el horizonte á nuestra derecha. El rio vinar que las constelacioues son hieroglitos sin clave, 11edeutarios eu torno d"1 lu11 teocali11 11agrados. Otros...
Pecos y el Rio Grande (Bravo) bañan unas zonas exí- por dei:;ventura. No, nada de esto: qm11iera una figuNQ, mis lectored, 11e dormirá.u sobre e11tas bojas posguas de eFtas áridas cowarcas: entramos de nuevo en ra, un tropo que trasladara A la palabra por compa· treras con otro mrtivo, nu cou el de que les baya trai•
el país de lll. sed. ¿Pero cómo vinieron a qui l~s babi• ración, esta mist,•riosa impresión de paz sepulcral duramente deslizRdo una meditacióu hit1tórica para
tantea de los grandes pueblos, grandes como ciuda- que derrama desde su globo deslustrado esta divina cerrar con broche de oro. como se dice en füeratura
des, que han dejado tanta~ monótonas y tristeR y cu- veladora de la noche y que expresara cómo nos su11- ,te brindid, este vi11j.i.
riosas ruinas en este cuadrilátero neo-mexicano? trae de lo material y de lo que pasa la claridad de la
Pt.1ro si me perdonarán (ó no me perdonarán, es lo
¿Cómo creció v semultiplicóaqnientre la civilización luna lentamente traspasada al alma, mientras su res• mismo) que yo aclibe por dos minutos de exAmen de
rudimentaria de los mou11t-builders y la civilización plandor frio parece congelar las estrellas y apagar• conciencia A~i diib~n aJabar11e toda8 las jornadas de
plena de los nahoes de 11ue81ra Me11a Central, este hll· las luego en leutas agonías.
que la vida se compone st'gún l'itágoras, Séneca,
cinamiento de grupos sedentarios y a~ricolas que ha
Et trt'n habla anclado en pleno desierto á las nueve Marco -Aurelio y S.1.u A~udtin,-verifiquense las ci•
dejado regado de los vestigios d~ 11u alfarerla la área de la n&lt;.cil.e, con la locomotiva rota; antes de dos ó tas-¿Qué he sacado de mi vi11j, á los E:1tados Uni•
eno::-me dt&gt; Utah, de Arizona de Nuevo Méjico? ¿Se· tres horas no llegarla la que se babia pedido al Paso. do~? Poco, nada. ¿Supe verr A¡,enas. ¿Supe mirar?
rá cierto que el blanco trBjo aquí la sed con la tale. Aprovechando la forzosa inmovilidad de los carros, ¡Tampoco! ¿Snpe didcP.rnir? No pude ¿Q 11é me queda?
implacable del boeque; la se&lt;l y la muerte? Si ebto los pasajero11 se habill.~ dedicado á dormir; aunque ¿Cómo me explicare? ~PI- queda una especie_ ~e zum•
parece el cement,rio de las razas. Alli arriba en la11 no á pierna suelta, cosa que ni ese Puck que se firma bido de oídos e.i el espmtu; una suerte de v1s1óu apohoquedades de las sierra11 qut&gt; nos acompañan eu pro- Micrós, lograría en un SteP.ping-car.
caliptica, algo como una serie de fragmentos de una
cesión fJ1.ntasm11górica, est\n los depó11itos de agua,
Uno de tos conductores y yo nos echamos á andar espiral de fierro, cuy is vuelt,,s me ocultan.las brumu
las tinajas. y acá abajo ePtá la admirable tiflrra sea- via aoelante, pisando (sin retruécano) las cabezas de
del horizonte y CUj os extremos se pierden, arriba en
rreada por los torrentes pluviales de las m o n t a - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - la irradiación dt'l cielo_y abajo eu lit noche del in•
ñ11s desnudas ya, y que uebe ser 011omlwosamente
fierno .. . . Por esos frngmentos de tramos. corre la
f P-rtil, qufl lo es en cuanto, como en la:; Vegas, la toca
gente sin cesar, sin cesar, go ahead, go ahead .. ..
el agua. Ya el yankee emprendedor puijo su ojo y
NE1; vengamos del apoca1ip_!!id 11.-1a- tierra; si yo
su espíritu frente al proolema de la iJ rigación de
pudiera. personifica.r_á e~te pueblo, y así me lo
esta comarca¡ :va puso la mano y el'doUar en la sofiguro siempre, lo-pmtaria en forma de atleta'. d&amp;
lución del p-oblflm&amp;. lo que quiere decir q'.le rerá
púgil, Hs:o para romper los huesos de los Corbett
resuelto indefectiblemente, &amp;qui primero y en Mé·
ó Fitz11imons que se le pongan delante. ¡Vamo.;.
jico después.
á vetl Helo aqui plantado Hagamos como las mis,,.**
ses de ~ew York ó de Boston, que siguiendo el:.
Para mi compañero y para mi, él de estómago
.-jemplo de la riqulsima Mrs. Jackgardner de Bosexigente y de t'XigentEI paladar yo, el problema
ton, la amiga de Paul Bourget, se .-ntregan á una
conslstia en huir de las fondas en donde en un mispersonal examination de l08 mú.culos de los bomo plato se comen diez inuefinibles manjares de
xeadores. E~te es admirablemPnte desarrollado:
cuello, brazo~. pierna@. torso y dorso, protubi:ran8808 que provocan en los comien11os mismos ds
una encrespada digestión, esta preg«nta: qué fué
tes de músculod duros se amontonan bajo la tur•
lo que comimos? Pero para realir;ar esta fuga, era
getcia de la piel slanca, enrojecida por las dupreciso, ayl cai,r en la cocina de carne y de legumchal' frias y dorada por el fOI, 1.Y la cabeza? Desbres conservadas del buffet dl'I los carros dormitoarrollada por la voluntad. ¿Y el rostro? Armado,
ríos, si sabrosa al paladar, fatal at estómago y
de ojos duros y de mandíbulas de fieno por el ape••
mo,·tal al bolFillo. Pero no había remedio, por ella
tito insaciado. La vida mental y la alimentación.
nos decidimos; por ocho ó diez pPSOB mexicanos toá outrat1oe enfermJrán del e~tómago á este atltt11,.
roamos un plato de cornea beef. otro de Bostonlo harán neul'asténico y vendrán terribles desebeans con tocino. unos ehpárragos y una botella de
quilibrios... Ved los prodromos; una tiemocra•
Zinfandel de California, de sabor ligeramente farcia que a1,pira á la gloria militar y caerá en el cemacópico.
sarismo; una démocracia facticia que está domi***
nada por una plutocracia de cuatro mil millonarios,
Al mediar el día llegamos al Paso; el Bravo nos
que la tiene á 11us piés y de quien.sumisa ó rabiopareció un poco menos manso aqul qae en Eagler
sa, es esclava. Uns. plutocracia que quiere conjuPass A nllesta salida de la República, h.. cia má11 de
rar el odio de cincurnta millones de pobres. dánun mes Nuestro viaje había concluido; el territorio
doles la limosna de los hospitales, de los asilos
queibamos á pisar, vuto. despoblado, inculto en I
Y de maravillosos institutos de imtruccion púsu mavor extensióll, ejercla sobre nosotros una fas- 4
blica, que pondrán armas terribles en manos de
cinación extraña, completamente subjetiva, pero
suR adversarios ...... Y las mujeres deseando ser
ab8 o!utamente dominadora; nos parecla que allí ,
hombre~ para luch&gt;ir también por la vida, es decir
en la orilta derecha de este rto que completa los •
por el luju y el comfort, y corriendo al través dei
limit.es j!'eodésícos que estos fuertes nos impusie•
matrimon'o Y del divorcio como en un steeple-cha1
ron en 48 estaba reconcentrada en un puñado de
se, pa~a con seguir una folicidad sin reposo, sin ho
tierra., toda la RP.públic&amp; nuestra, toda la Patria
gar, BID alma.••
nuestra aúo. y un latido de emoción, y un conato
Todos estos pesimismos me vienen de los libros
delAgrimas nos invad'ó instantaneamenre; en sique be leido sobre la sociedad americana, son lilencio tomamos nuestras maletas, y con ansiedad
brescas; yo 110 vi bien. entrflvi un gran pueblo....
singular como si hubiéstmos estado ausentes cien
y adquirí una convicción, que la libertad es un air6
años, entramos en el wagon que nos condujo á lo
respirable.
lllrgo ilfl un hermoso puente, desde la aduana del
***
Paso Texas A la del Paso Juárez; cosa extraña:
,41,,,.,,,,sL;eri,,
Una horda, no de chichimecall, sino de coyoteª
venia yo del país de la libertad y me parecia que
que ululaban como hienas, nos hizo volver de
la recobraba al salir de él; la enorme actividad, la
priea al tren y media hora después el tren voobra enorme del pueblo de que me separaban
Geaeral Manuel Rinc6n,
laba, recuperando el tiempo perdido. Adios pues
cincuenta metros, en aquel instante me habla heD!IIFENSOR EN JEFE DE CHURUBusco _ 1847
¡oh! tierra de lo repentino, ds lo colosal de' lo es:
cho en el espiritu el efecto que diez arrobas ,le
tupendo; naciste ayer y has crecido en ~na hora·
aci;ro sobre el oecbo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - brotan tus ciudade¡¡ en los pantanos, en los desier~
Bajamos del wagon frPnte á la aduana mejicana y los durmientes. A quinientos metros, el tren me pa- tos, en los bosques como pasmosos hongos de hierro
yo cai en ¡08 brazos de Javier Osorno, tan feo como recia uno de esos colosales cetaceos ae los maresgeo- Me voy á la tierra de las horribles chozas de adobe·
yo pP-ro tan correcto, tan eleg1mte, tan último corte lógicos, varad~ en las playas del tiempo, 9.ue nos se- de las casas bajas,banales y sin comfort; á la tierr~
en' el traje, tan bien ba~nizado ~n la piel d~ Rusia del guia con su OJO de llama en aquellas soledades amor- de las personas lentas, negligentes, anémicas· de la
borceguí roiizo como bien tendido en la piel de Sue· tajadas por la luna.
·
temperatura enervante y dulce, del cielo tran~ado de
ciado ¡08 guitntes marran abotonados de oro. ¡Medió
Mº1
b 810
.
dO
. d
luz. Esa tierra á donde vov me gusta más· pobres
1
un gusto verlo! Y al gordo y simpático Bauche, admi•
companero que parª ª
mie
y ·sm escan• pequeños é inactivos, los pueblos á q~e p~rtenezc~
n:strador de la Aduana y al bizarro Marcelo Leon con so un español capaz de sacar callos, por erizado de se han apropiado un lote mejor en la batalla de la
su cara dfl último A bencerrajl', y su noble corazón de guijarros. si11tió la influencia enmu&lt;1ecedora de la no• vida; á hormiguear indefinidamente en t:-rno de mi'é
d b
che, y respetando mi silencio, me hizo el obsequio del
. h
f d
amigo y de papá.¡Ob! qu p,acer encontrarse e ue- suyo; la verdad es que daba miedo interrumpir el de gaJas, emos pre eri o cantar al ·sol como las ciganas á primeras con tanta buena gente. y tan am11 b)e, la inmensidad, Hablamos andado dos kilómetros, nos rras de la fábula. Bah! séamoslo siempre cantemos
tan franca. de idioma tan dulce .::omolas UV';\S demtel
siempre, puesto que todo es ilusión.
'
de ¡011 viñedos cercanos! Me despedí con tristeza de detuvimos, mi compañero colocó su linterna en el
Sólo el amor es cierto, con su divina certeza de un
.
d
d
suelo
y
nc&gt;s
sentamos
sobre
unos
troncos
medio
carM
b
flstos viejos a_migos, y A__1as cinco e Iatar e empren- bonizados, restos de una anti'}uisima fogata de cam- minuto. añana f)rraré con mis besos las lágrimas
dimos el citmmo de MéJico, regresando á los Estados
f
.
D r i
. ló •
dt los rubios que me aguardan en mi bogar y cam•
Unidos bajo las especies del ..terno Pullman-car, á pamento erroviario.
e Ic oso momento psico gico; bio feliz los millares do sensaciones que he r~sentido
del
Imperio
Chino,
en
forma
de
cocineros
chisen
tia
que
la
conciencia
definida
en
todo
mi
ser,
·se
en mi rápido vi11J·e por la emoción de mañana.
través
redu-:ia, como el dolor bajo la influencia de la morfi1
0
noR Yde manjares que merecen ser •
na á un solo punto casi ~mperceptible; mi yo deseanJusto Sierra.
Bllndémonoe pues de paciencia Y de sueño · · · · · saba en la invisible punta. de aguja del átomo y p&amp;•
¿Y contra el poi vo qué blindaje hay? Hay uno; leo en
i
ºb.
á
b
b
d
y
¡
e&amp;tfl in11t11nte qufl un señor Green, hijo de la famosa rec ª que 1 ª rea sor erse en e1 to o.
e campo
archimiilonaria Hetty Green. ha intentado el modo de que la conciencia abandonaba, lo ocu_paba no sé aué
La serie de artículos «En Tierra Yankee»
colocar en las ventanillas de los wagon es dos hojas de fuer:..a ó qué energía esparcida en el Cosn¡os, yo sen¡
h
tia que eso que se llama la naturaleza, la vida uní- del Sr. Sierra, por los cuales ha recibido El
tela metálica finísima, entre as que ace pasar una versal, compuesta de indefinido número de muertes
corriente de agua vaporizada por un ventilador, y
b d
i y
b 'ó
Mundo tantas y tan sinceras felicitaciones,
¡ad'óe calor! y ¡adiós polvo! SI, pero cuándo 88 aphca- parciales, se enseñorea a e m .
esta 1ucu raci n
rá. á los Wll"'Onea mexicanos esta invención bendita? no será correcta en Epsicologla (¡oh! cruel Acade- terminó en este número; pero ofrecemos á
,..
1 ó¡
·
mi11) y temo el s'lño fruncido de mi t&gt;abio Ezequiel,
La noche aplacó el polvo Y nos ap ac Oij nervios.
pero ¡qué fruición deliciosa! Por desgracia esta ca- nuestros lectores otras producciones inéditas
talepsia del espJritu esta iniciación en 1011 supremos del mismo eximio literato.
goces del nirvana, es fugaz; la imaginación que sigue
***
El Sr. Sierra hará un tomo reuniendo di¿En dónde diablos encuentran mis jóvenés amigos automáticamente su trabajo de combinar eu nuestro
los simbolistas. delicadísimos artistas que tienen la espíritu nuevas y viejas placas fotográficas, excita chos artículos; anunciareml)s oportunamente
ASpeluznante mitnia de escandalizarnos ~ lo~ :omán• de nuevo la actividad de nuestro yo casi perdido, y el día en que se ponga á la venta.
i:coa viejos y á 1011 viejoil a&lt;:adémicos, con giros, con· lo hace reentrar en et torbellinó de las impresio-

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�144

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 18 98

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EL MUNDO

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la canción de las ilusiones.--Cuadro de Hoe:flinger.

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�Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

146

Jolitica ®tnerttl.
Rl!:SlJME.N.-Temores de un conflicto anglo ru~o. - T,os
Intereses europeos en e1 extremo Orlente.-EI Imperio Chino abierto á todas las ambiciones. -Tocios
satlsfecbos.-Fln de la guerra hispano-americana. Los preliminares de la paz.- L:1s bases del protocolo
-Porvenir de las colonias espafiolas.-Puerto Rico,
territorio amerlcano.-Cuba.-¡,Anexlón ó lndependencla?-Los elementos conservadores J los rcloluclonarlos.-La promesa de McKlnley.-La suerte &lt;le
Filipinas. - Intervención europea.-t'oncl uslón.

Mucho se ha habllldo en estos últimos días de
un rompimiento posible entre el Reino Unido de
la Gran Bretafia y el poderoso Imperio Moscovi•
ta. Pensando que están frente á frente los intereses de los dos dilatados Imperios en el extremo Oriente, y que las rivalidades se han exacerbado y que las competencias se han desarrollado
de modo notable, afirmase que las dificultades
ocurridas últimamente, podrían resol verse por
una contienda armada.
Nada más falso que esos temores, nada más
fantástico que esas amenazas. Es verdad que
desde ha tiempo es el territorio chino la manz,ina de la discordia arrojada á las concupiscencius
de las naciones continentales de Europa; es cier•
to que allí se han dado cita todas las ambiciones,
y que la preponderancia entre el Czar y el Gobierno de Londres es una disputa continuada para someterá su talante y voluntad Ja política de
los mandarines que rodean al hijo del cielo. Cierto es que, desde que los triunfos del Japón sobre
China revelaron al mundo Occidental la debilidad de ese coloso de pié, de barro, todos se disputan á porfía el botín, y el Gobierno de San Petersburgo interponiendo su influencia poderosa
entre la espada del vencedor, ha podido adquirir
gran ascendiente, y en cierta manera buscando
la cooperación de Francia y Alemania, imponer
su omnipotente voluntad en los destinos del Celeste Impericl-; No cabe duda en que esos avances
han tenido que tropezar, y en efecto han chocado
contra la antigua influencia de Ja vieja Inglaterra, que de tiempo atrás venía ejerciendo un verdadero monopolio en los negocios chinos.
Esa lucha, esa competencia, se han manifestado últimamente y se han acentuado al grado de
temer que se turbe la paz europea, á propósito
de una línea ferroviaria de Tien Tsin á Chan
Hai Kwan, que quiere prolongar la China hasta
Nueva Chan, puerto libre de la Manchuria. El
director chino de este. ferrocarril, se dirigió al
banco inglés de Hovg Kong y Shangai, q11e ha
suministrado el capital para la parte de línea
construida, y ese establecimiento financiero aceptó en un contrato preliminar, adelantar el dinero
necesario para la conclusión de la línea. El Ministro de Rusia se ha opuesto á esta transacción

Gener&amp;I Wheeler.

Coronel Wood.

General L&amp;wton

Cor-&gt;nei Rooseveit

lJn Consejo de Guerra delante de Santiago
apoyada por el Ministro de Inglaterra. En ese es-tado los negocios, el Marqués de Salisbur.v ha
declarado ante d Gobiern0 Chino que la Gran
Bretafia ,lyudaria á resistir la agresión de cualquiera potenda que se opusiera á la autorización
concedida á los ~úoditos bt·itímicos. El &amp;gente
rusg ha renovado sus protestas, y por fín ha obtenitlo un verdadero éxito suspendiéndose los
tfectos de la antigua concesión.
De estos pretextos, tanpequeños al parecer, se
han valido los políticos que pretenden descubrir
los misterios del porvenir, para lanzar ii los cuatro vientos de la publicidad los temores de un
ccnflicto armado entre RuFia é Inglaterra. Decididas las Potencills á ir tomando paso á paso posesión del territorio chino y á hacer prevalecer
cada una su influencia con perjuicio de las demás, si es posible, no son de extra:llarse estas
peque:llas diferencias; pero sí extrafi.aría que por
razones de t1rn po~a importancia, como las que
se aducen hasta ahora, se lanzaran en formidable
lucha la primera Potenci,. continental y la primera mnrítima de la vieja Europa.
Rusia ha logrado extender su influencia activa
hasta los confines de Manchuria, ha tomado posesión de Puerto Artur, desde donde puede desafiar con esa importante base de operaciones,
la influencfa. 1.:ombinada de otras potencias. In-

glaterra se ha apoderado de W ey Hay W ey inmediatamente después que el Mikado lo abandonó,
pagada la indemnización de la últim i guerra.
Tiene á su cargo la administración del gran Valle
de Yang Toe con un millón ochocientos mil kilómetros cuadrados, y con semejante punto de
apoyo, puede esperar nuevas concesiones para loporvenir. Alemania ha tomado posesión del puerto y la bahía de Kiao Chao con los territorios.
adyacentes. Francia desde su colonia de Ton
King, vigila cuidadosa los cambios en aquellas.
regiones y se dispone á invadir la isla de Hay
Nao. Japón se conforma con dividir _pacíficamente su influencia en Corea, con los ageutes.moscovitus. Todos los que de cerca ó de lejos, tienen
inte::eses en aquellas ricas comarcas, han tomado
su parte en el botín, mie11tras se prepara el gran
desmembramiento ya decidido en los consejos
supremos de los poderoFos de la tierra.
¿A qué pues esos conflictos armados? ¿Con qué
objeto un rompimiento capnz de encender :aguerra universal, sin que puedan preveerse los resultados de la lucha? ¿A qué lanzarse á una guerra que s.ería formidable entre dos poderosas y
ricas naciones, cuando por medio de la diplomacia, por los manejos secretos de los comerci'lntes.
y los misioneros van entrando todos en pacífica
posesión de la presa codiciada?
No, el asunto de un ferrocarril en China, no es
causa bastante para romper el equilibrio europeo. Rusia é Inglaterra, Francia y Alemania, que
tienen rivalidades en Europa, se entienden admirablemente, se comprenden á maravilla, cuando
tratan de definir la suerte del caduco Imperio
Chino. Esperemos que por hoy no se turbará la
paz de las grandes potencias.

***

El servicio postal del cuerpo expedicionario amerJcano.

Esa palabra ha sido pronunciada en lo más
acre de la lucha, entre Espa:lla y los Estados Unidos. Después de las catástrofes de Manila y de
Cavite, el Gabinete español aun venciendo las
resistencias que oponían las clases militares, y
oyendo los clamores de los pobres que más sufren en las grandes cl'isis nacionales, se decidió
á. pedir la paz, que ha sido concedida mediante
condiciones dolorosas por el vencedor.
Los preliminares han sido firmados ya por los
respectivC's representantes de Espa:lla y delos Estados Unidos, en d salón de recepciones dela Casa Blanca. En ellos se ha acordado la renuncia
de toda soberanía y dominio de España sobre la
isla de Cuba y la cesión de Puerto Rico y de las
islas adyacentes del dominio espafiol, á los Estanos Unidos, la entrega de Manila con el territorio
circunvecino, en tanto que se decide la futura suerte de las Filipinas, y se acuerda también el nombramiento de comisionados para arreglar la in•
mediata evacuación de las fuerzas espafiolas que
hoy guarm.cen las colonias antillanas, y la reunión de una comisión del tratado de paz definitivo, que debe celebrar sus sesiones en París, á
mástardarde&amp;de el primero de Cctubre próximo.

Domfngo 21 de Agosto de 1898

EL lr.JNDO

Queremos suponer quue ningunas difi&lt;inltades se opondrán á la celebración de
un tratado de paz sobre las bases concertadas, queremos creer que por parte.
d~l pueblo ~spafiol no h11 brá protestas
violentas, m entre los partidnrios qe la
din~.stí~ reinante ni entre los republicanos., . m tampoco entre los que pudieran
seguir la bandera del pretendiente. Esperamos tambien que la representación
nacional en las Cortes, no opondrá ningunas dificultades á la aprobación deltratado, ó bien, q~e la oposición abierta en
la tribuna parlamentaria, quedará equilibrada por la mayoría de que dispone el
Minist~rio Sagasta en el Parlamento. Pensamos también que en el Senado americano no habrá dificultades, porque Me Kinley ha tenido siempre Ja·confianza entera
delpueblo amerícano.Pero aún así ¿,cuál
es la suerte que aguarda á las co'1ónias
españpl~s _segrt&gt;gadas en todo ó en parte
del domm10 de Ja metrópoli?
Nada hay que decir respecto á Puerto
Rico, señala~o d~sde un principio como ur.a especie de mdemnización territorial por gastos de !aguerra, á favor de
los Estados Unidos;seestablecerá alli un
gobierno militar mientras baya gérmenes
de oposición armada al nuevo orden de
cosas, se organizará después como un
territorio federal, para que mientras se
hace la asimilación, mientras se americaniza el país, se prepare debidamente
á formar parte y á brillar como una estrella en la constelación americana.
¿Qué hará el Gobierno americano de
la perla de las Antillas? ¿Cómo se manejará con ese pueblo que en tres ailos de
lucha desesperada por su independencia
Bismarck en los distintos períodos de su vida
en tres añus de combates sin tregua po;
s~ libertad,?ª aspirado á d1irse un gobierno _propio? ¿Cómo cumplirá el compromíso de hostilidad.es, el puerto y la ciudad, asediados
contra1do a~te el mundo civilizado después de por 1:11~ª d~ tres meses, han caído en poder, por
l~s declarac:ones de McKinley y de las resolu- ren~1c1ón mcondicional, del Gral. .M:errit y del
ciones aprobadas por el Senado y la Cámara de Almirante Dewey. Son ahora los americano:. duerepresentantes? ¿Cómo corresponderá á los de- ños de la capit~l del archipiélago, y tienen en su
seos y á las índicaciones ae la opinión, manifes- poder á las pnmeras autoridades de la colonia.
tad!s en la pr_ensa y en la tribuna, de dar sobe- Más duras tendrán que ser ahora las condicior~~l~ á la antigua colonia? He aquí un problema
nes de la paz, y más en su poder quedará la suerdificil de resolver.
te de la colonia.
Los elementos superiores de la revuelta AntiY en tanto la Europa, que se interpuso entre
lla, los que constituyen la clase conservadora de el Japón vencedor y la China vencida, que detula soci&lt;Jdad, por su riqueza y su posición socia1 vo el golpe fulmíneo del&amp;. espada de Skobeleff
Y. que apoyaron mientras pudieron, la domina'. sobre los vencidos de Plewna, que discutió las conc1ón espail.ola, no tienen intenciones de someter- diciones de paz en el-tratado de Berlín verá con
se á un gobierno _emanacto de la revolución, y la mi~ma indiferencia la desaparición del poder
formado con los Jefes más distinguidos entre las colomal de E-,paña? No acudirá presurosa á ver
huestes separatistas. 11}1 elemento espail.ol en cu- qué le toca á la hora del reparto? No serán las di!ªª ma~os estl1. la riqueza territorial, mercantil é ficultades en los mares de China, ocasión para que
mdustrial _de la colonia, busca amparo á sus in- s~ mezclen en el tratado de paz, y quieran decitereses baJo el ~ominio americano directo, y re- dir eu su propio beneficio, el porvenir de las Iscba~a ext"emecid~ un gobierno revoluciunario, las Filipinas?
te~iendo por sus mtereses. Los jefes de la reb~hón que se ?ªn sacrificado por crear una patria cubana, tien~n- derecho á ser oídos, y son
acreedores á p"rtic1par activamente en las labores
de la c~nstmccian de la colonia. Unos aspiran á
la anexión, otros pretenden la absoluta é incondicional independencia. Para satisfacer todas las
aspiraciones, para conciliar todas las voluntades
para acallar sus propios intereses, para cumplí;
sus solemnes promesas, el Gobierno de Washington ten~rá, pues, que luchar y discutir muy seria
Y detenidamente, con propias y agenas opiniones,. antes de decidir la futura suerte de Cuba.
Piensan muchos que pasando por encima de
t~das las fórmulas, se establecerá como único medio un gobierno militar, para pasar de frente á
la anexión definitiva. Por nuestra parte, tenemos fé en la palabra de McKinley, y esperaD:1~s que de acuerdo con todos los elementos poht1cos de la isla, de conformidad con sus vitales
energías, proceda á reeonstruir .un gobierno indepe1;1diente siquiera sea bajo el protectorado
americano, y así habrá cumplido la misión que
se pro!)uso al intervenir con las armas en la mano, en la revolución separatista.

***

¿Y quién definirá el porvenir de Filipinas? Como una _concesión se pedía la entrega y rendicíón
de Mamla á las fuerzas americanas en los prelíminares d~ la paz; pero antes de que llegara á aquellas regiones apartadas, la órden de suspensión

Pozo artesiano en Le6n.

ll7
Quién sabe! Pero si ahora qumeran
!nt, rv~nir l11s que no fueron capaces dP.
impedir el conflicto armado, es posible
que se encuentren·con lit arrogancia del
vencedor, que ha recb11zado hasta ahrra,
y parece resuelto á rechazar en lo sucesivo, toda intervención extraña. Nos sugiere esta idea la noticia circulada ú ltim11mente, de que la e3cuadra de Watrnn destin11daáatacar las costas españolas,
"~_P~epara ya á zarpar rumbo á las aguas
fl11pmas, no p11ra ddender los intereses
amt:ricanos que hoy están á salvJ de cual•
quier golpe de mano por parte de España, sino tal vez para hacer una ostentación de fuerza contra cualquier intento de
una potencia extranjera. Y nos afirmamos
en esta creencia, cuando se acaba de
anunciar que los Est11dos Unidos se preparan á reforzllr con nuevos elementos
de combate, su ya respetable escuadra
vencedora en Manila y en las costas de
Cuba.
X. X. X.
19 de Agosto de 1898.

El ~eneral Don Manuel Rlnc6n.
El defensor de ChurubuEco, glorios11mente derrotado hace cincuenta y un años pot·
las fuerzas l!-mnic11na~1 merecA los respetos
de l_a ~oster1dad, porque supo resistir hasta
e\ ult11?0 extremo.~ ven•iido se entrt'gó á
d1~crec1ón con esto1c1smo heróico.
El y los demás jefes m~xicanos de la jornada deChurubuijco recibie1on los testimonios de aprecio del jefe vencedor y fueror
tr ~tados por_ ést~ cou el rePpecto y Jo,; mira•
mientos que mspiran el infortuuio no merecido y el valor mi'.itar.
· Un consejo de guerra delante de
Santiago..
Concluida la guerra, faltá.banos algo interesante de su historia para que la colección
~º grabados de El Mundo Ilus1,rado consl'r·
ve los tipos. •as escenas y las si-tuaciones más caracterfstic11s de los últimos sucesoP.
Inútil parec~rfa insistir ~p. el valor de estos grabados como med10 de sugebt1on retroFpectiva.
. En la eecena ~el mundo_ pronto pasará, ó ha pasado
ya, c?mo actuahdad palpitante el conflicto hispanoameucano; pero será. grato á. los coleccionadores encontrar en cualquier tiempo en los volúmenes de
nueRtro semanari? la !'vocación de acontecimientos
cuyos detalles se 1ráu borrando en la memoria de los
contemperAneos.
El servicio postal
del Ejéreito expedicionario amer•cano.
No podia p~sarse el ejército expedicionario de
e@as dos neces1d~~es supre_mas de su espíritu, la lectura de mformac1on P,er1ód1ca y la comunicación epiFtolar. Desde luego u.ií peridista audaz fundó sobre el
campamento, entre las balas, una publicación quedaba al dia, 11s decir al momento. todas las notas de Ja
~udable Rituación A poco ya_ nabla también estable:
c1do á lo largo de las lineasm1l;iares todo un servicio
r,·gular de correos que por la festinación natural de
las circunstancias aprovechaba los árboles cl11v&gt;1ndo
e_~ ellos sus buzones á falta de tiempo para hactir y
f1Jar postes.
Bismarck en los períodos sucesivos de
su Tida.
El (?anciller von Bismarck pasa á. la historia con
U!3&amp; f1sonomla que no alteran las diversas y variadas
urcunstant ias de su agitada existencia.
_Esta penistencia del tipo á través de cambios infil!u~s e11 el. transcuso·de los años. es una de las pecuhandades más salientes del Canciller de Hierro.
_Nuestros l~ctores_ verán en el grupo de retratos de
Bismar_&lt;·k, _como _el Joveu un~versitario y el corifeo de
la ~olit1ca 1mper1al, fon el mismo hombre de ojos vivos
Y fisonomía ill11lterable que dominó todas las borrascas de una época y marcó úna pauta á la historia europea contemporánea.
Pozo artesiano de Le6n.
E~ta oora fuéllevadaá.cabo por o~den del Sr. Obregón González, Gobernador del Estado.
El ~la 1° de Marzo del año en curso iniciáronse los
traba;cs llegando á.su terminación el 2deJulio último.
Los gl;I-Ftos de perforación suman $4 400 y la tuberfa costo $1,500.
'
Produce este pozo en 24 horas,548 640 litros deagua
Su p~oft\ndidad es de 255 metros 70 centfmetros. ·
Pubhca1!1os este grabado, haciendo notar que este
po_zo artesiano es uno de los más notables de la Repúbhca, por la profundidad á. que fué necesario llegar
y por- la cantidad de agu,a que se obtuvo.
'
- El maestro Meneses y sus discípulos
EL ~fuNoo ILUSTRADO rinde públicamente sus ho~f~~Jes al M~estr? que ha sabido consumar una obra
c1v1!Jzadora 1mpr1miendo vuelos artísticos al grupo
selecto de alumnos y alumnas que con tanta pasión y
&lt;'OD talento innegable, forman ya una escuela de verdad1:ros arti~t~s, encargados de sostener y enseñar en
Méx1co la mus1ca moderna.
Damos e.o este número los retratos del Sr. Meneses
Y de _los d1scipulos suyos que tomaron parte en los
C(!DC1ertos últimamente verificados en la Cámara de
Diputados.

•

�FL MUNDO

Domin~o 21'de Agosto de 1899

149

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1898

LOS 1JLTDIOS CO:XCIERTOS MENESES

Lf\ HlOUERf\ D5 LILOT

RAFAELA PARRA,
PJIIDRO OGAZÓN.
GRBGORIO ORIVJD.
EDUARDO REGUJCR

MANt'lllLA MALANCHlll
FlllRNANDO PEÑA.
lllNRIQUlllTA N9ZARI.
INBS BRISl!'ÑO,
FlllLIPA MUNGUIA.

Prof. Carlos J.

ALBA HERRERA Y OGAZÓ!f,
LUlll M.OCT.BZUM.A
Meneses.
MARJAMILÁN
CARMEN llUNGUIA.
OTILlA AYALA.

ESTHEK ltUt,ALmS.
CAJtLOS DBL CASTILLO.
ALFONSO HARRON.
JOAQUÍN VILLALOBOS

No era precisamente un lince el joven heredero de
Biremus. ¡Ah, no! En la escuela no pasó nunca del silabario y las ideas no parecían florecer en su mente
sino como ciertos musgos del polo; cuando la primavera e1 a excepcional.
Pero si no podia coronarse á Lilot con el laurel del
sabio, era en compensación tan vigoroso que á los
quince años cargaba sacos de m1dz como un molíne•
ro, á los diez y seis levantab a entre los dientes una
mesa de seis cubiertos y sus padres cuando le
veían hermoso y gallardo hacer estas haz11ñas
probaban algo dtl aquella satisfacción que sintieron al vender en q&amp;inientos francos .v en la
feria de Laboubeyre al fam1,so Zéfiro III, po ·
tro de las cuadras de la heredad.
¡Y en verdad que era airoso el tal Lilotl ¡Y
qué salud, Dios poderoso! Pulmones Fólidos como fuelles ele fragua, corazón arreglado como
el relox de la pRrroquia, movimientos sueltos y
ágiles: si por desg-racia recibia un arañazo, no
hacia más que lamerse á gui~a de perro y á las
dos pasadas de lengua querilLba como nuevo.
Lilot sabia la causa de su vigor, la cual era
que su arbol gozaba de excelente salud, porque
Lilot como la mayor parte de sus compa,riotas tenia su arbol En su país, los labradores
acostumbran plantar un arbol cada vez que
les nace un niño y tienen fe en que el vegetal
y el rorro correrán la misma suerte: si el ar bol
prospera sucederá lo mismo con el niño y languidecerá si la P.lanta se marchita.
El árbol de Lilot era una higuera que @e ha.lfa
plantado cerca de un lagunato á fin de que tu·
vieran ;;us raíces jugo suficiente, y se encont~aba bien el muy goloso. Era frondoso, enor•
me, cargado de frutas y protegido por una corteza lisa como la -piel de una doncella. ¡Qué
buena sávia absorvia al borde de ese lagunato
al gue las aguas pluviales traían los abonos de
todas las colinas del contorno!
Además Lilot lo cuidaba con empeño: iba á
vilntarlo frecuentemente, casi todos los domin·
gos, lo descargaba de hormig-as y de caracoles, sobrevigilaba el brote de los renuevos y curaba con limón las heridas que le quedaban
cuando la tempestad le arrancaba algu-oas ra•
mas. Gracias á tantos mimos, la higuera engordaba como un canónigo mostrando un tronco hinchado por la savia, rodeado de ramas vi- e
gorosas como brazos deHércules que extendian
71
su sombra sobre los árboles circunvecinos.
P11es bien: á la otra orilla del lagunato, en
tierras de las Cazerotte, tejedoras de la parro- {
quia, babia un ciruelo raquítico. un pobre día- l
blo de ciruelo que no prosperaba. La higue1a.
de Lilot tenla el aspecto de ahogarlo, de sofo·
cario con el peso de una rama enorme que alargaba en aquella dirección como un puño amenazante.
Una tarde Lilot, que por entonces tenla diez
d seis años, vió venir á una chiquilla, morenita
yelicada, con ojos de capulines y un pañuelo
rojo anudado en derredor del cuello, lacual era
Totina Cazerotte, hija de la tejedora. Brincó el

arroyuelo surtidor del Jagunato, ligeramente, como
una cabra que retoza y 11e aproximó á la higuera,
un poco avergonzada, mostrando en su rostro una
sonrisa conciliadora, una bella sonrisa que abría el
apetito como una tajada de pan con mantequilla.
-Buenos días Lilot.
-Buenos dlas, Totioa.
-¿,Cómo es que no podas la higuera?
-Si, vecina, la podo.

Totina inclinó la cabez11 y su sonrisa se extin~uia
como ~i tuviera algo serio que deciI, al mismo t1emp? que sus labios con movimientes insólitos dejaban
adivinar qui: un torrente de p11labras estaba próximo
á. salir de aquella boquita.
De pronto, armándose de v11lor dijo ruborizada:
-Lilor, venia á traerte un recado.
-¿Cuál?
-Mamá me encargó te dijera que serias mu:v amable, pero muy amable, si cortaras á tu higuera
una rama.
-Cómo! exclamó i-1 muchacho con entonación
ho~til, ¡cortar una rama á mi higueral
-SI. ... esta grande, mira; esta que cae á
nue,sro jardín y que nos hace sombra.
-Ahl ¿Les hace sombra? Tanto peor, tanto
pror
--No hay medio de lograr en nuestro jardín
una lechuga.
- ;,Dtl veras?
-Las zanahorias no se dan, ni las cebollas,
ni la11 patatas
-E~ un gran oerjuicio
-¿ Y qué me dices de nue~tros á1boles frutales? Re mueren todos.
-Bah!
-Mira, Lilot mira un peco la facha de ese eiruelo que está. al otro l11do del agua,
-Ahl ese si. ese si tiene una triste figura ....
-No le quedan dos años de vida.
-Eb posible: pero ¡qué te importa esol ¿Te
gustan mucho las ciruelas?
.
-Me enloquecen.
-No tienes buen gusto. Las ciruelas no sirven, en tanto que los higos .... 1
-No te burles, Lilet, te ase.guro que soy muy
desgraciada!
- ¿A causa de esta rama?
-Sí. si no la cortas. voy á caer enferma, lo
presiento. 1Córtalal ¿Si?
-Pero ,,¡ no p11edo.
-¿Y por qué?
-Porque... ¿eres mi amiga, Totina? ¿me
prometrs no decirle nada á nadie? Pues bien
eEta higuera es mi árbol.
:
- ¿Tu árbol, Lilot?
-Si, lo plantaron el día de mi nacimiento.
Ahora comprenderás que no debo, que no puedo tocar una sola de sus hojas.
¡ -Totina se echó á llorar.
-Bueno, pues el ciruelo es mi árbol, dijo en, tre su~ snllozc&gt;s.
-Ah! Babi
- Lo plantó mi padre cuando·naci y tu higuera lo mata, Lllot, y yo también moriré pronto
por cama tuya .... yo que habría querido alcanzar los veinte años.
Y la niña, tan ~uperticiosa como su vecino,
lloraba á mares _y sus breves hombros temblaban con estremecimientos convulsivos.
Lilot estaba abrumado.
-Tu arbol. ... tu a.roo!..; repetía con voz sorda .. ¿y por qué día blos lo plantó tu padre aqui?
-Por el agua. Todo crecía muy bien aquf,

�150

EL MUNDO.

antt1s de que adquiriera tanto desarrollo tu maldita.
-¿Qué tienes muchacho? Algo malo rc,es desde hace
h1g-uera: ¡qué desgraciada soy!
ClfllR,
Sí que Jo era y Lilot no lo dudaba. pero ¿qué podla
Y era ve!'dad Lilot se veía en los espejos pálido y
hacer? Nada. porquti seria atentar contra. su persona, demacrado. y cuando quiso levantar una mesa con los
seria como corta.rae un brazo.
diP.ntP.s, cayó dP. boca ~ se lastimó
El muchacho se pasó la. mano por la frente para faTotina.en cambto.esta.ba-resplandeciente,crecida, becil,tar la. eclosion de alguna buena idea que se rtivol- lla y vigorosa.. Si: de seguro 9ue algo babi" en eso]
via a.111 y dij'):
Mes por mes sus ojos pnrec1an más brillantes y sus
-Babi No es enteramecte seguro que la muerte de formas más correctas, sin que con todo y eso se viera
t~ ciruelo t~ pueda traer desgracias; las gentes que que el ciruelo mejoraba maldita la cosa.
d'.cen eso dicen tontem1s; pero el ma.istro de la escue~ilot a brl&lt;l los ojos espantado sin encontrar la exla que no era nada lerdo, condenaba eaa.s preocupa• phcación de esta doble metamó~fosis y mientras más
ciones. No llores. Totina Ademá,. aunque rl ciruelo vela á Totina m4s pensativo quedaba y más descon•
esté enferm'J tú tienes más salu&lt;i que uua primavera. tento de ~i mismo.
Ya ves quti el árbol no tiene que ver con uno.
J.No habla est,1do. en efecto, demasiado duro con la
-,-Pues entonces; ¿por qué no dejas tocar tu ár- niña? Despues de todo ella no era mala; bastaba para
bol?
convencerse con ver su sonrisa r asi debían pensnrlo
Esta con~estación dejó mudo al heredero de Bire- los muchachns de la aldea que la perseguían todas
mus.
.
las tardes cuando iba á la fuentA. Ah! pillos: de buen&gt;t
Se volvió á pasar. la mano por la frente, pero nada gana les arroj,1ria pictdras Lilot. p,.r lo demás, á pesar
pudo sacar de alli.
suyo, y Rin duda inspirado por el dAmonio él, como
-¿Quieres, Lilot? ¿quiéres? preguntaba. la chiquilla loe demás, tambien iba á esperar á Totina detrás de
zalamera mostnndo su sonri:1a apetitosa. como una los árboles P.n el eaminito de la fuente, pero se ocultajada de pan con mantequilla.
taba enrojeciendo hasta las orejas, cuando la joven
Pero el la rechazó.
SA acercaba; y cuando sus pasos se dejaban oir muy
-No: le dijo, no quiP.ro, no quiero!
.
cerca, Lilot temblaba y
, -¿Es to Última palabra?
Penti I como si cada paso
-Si, dejamt1 en paz.
fuera un golpe sobre su
-Pues bien, a.dios replicó ella picada enlo más vivo. corazóu.
Ah! ¿no quiéres pelder una. rama? Pues ten cuidado!
¿Q·1é le pasaba? E,ta.no sea que las pierdas todas. Y,¡ te arrepentirás.
ba enfermo, se volvialo•
Lilot palideció con esta a.mena.za.
co, espiritus malig-nos
-¿Que quier.-s decir? preguntó
debían haber soplado
-Yo me entiendo, murmuró Totiria y atravesó et sf'bre su cerebro y Je
arroyuelo leva.utándose el ve1:1tido y dt'j&amp;ndo ver unas trastornaron todas PllS
piernas bla.nca11 ya. bien desarrolla1las que se espe- ideas como una ráfajaban en el a.gua murmuradora.
ga de aire revuelve las
11
Ya te arrepentirás" parecían decir esos murmullos hojas de la encina,
"ya te arrepentirás"
A veces, por la noche,
Lilot temblaba de· cólera.
se quedaba con-¿i:,msa·á a.caso matar mi árbol? se preguntaba, Lilot
templando horas enteras
Ah ¡miserable.... !
Y sentia. impulsos de cojer á la. chica por las orejas un hilito de luz amarilla
y tratarla como se merecía 1Qué abominación! Iba en que le lleg-aba al través
de los árboles, desde la.
el acto á dar aviso á la gendarmeria ..... .
de Totina v
Pero Lilot se detuvo, .tpenas habla ar.dado algunos habitación
no era. por defender su
pasos.
higuera por lo que así se
¿Y si los gendarmes no lo creían?
Son gentes ignorantes que vienen de palses Jrjauos desvelaba. oh! no, haen que no se s_abe nada dt: eetas cosas y se burlarían bria. por el contrario side él, Era meJor no ocurnr á ellos y sobrevigilar á do m11y feliz si hubiera
venido la joven á derriTotina.. Eso sil
A partir de este momento Lllot venia varias veces bar alg•mas ramas. porcada ~1" á vi~itar ta higuera armado de un solido ga- que en suma eso no harrote: mspecc10naba el árb.ol minuciosamente, contaba bría. perjudicado á su
las ramas con los dedos, y reconocia particularmei..te arbol gran coda ttenia
la que daba sobre el cimelo vecino. Algunas veces tant1ts rama.si y hasta
haeta revolvla la tierra al rededor del tronco para exa- puede ser que quttándolevarias hubiera que·
minar J,¡s raic es.
De vez en cuando al hacer estas inspecciones veia dado más bonita.
-Ah! si me atreviera,
á_Totina_ ?el otro la.do d~t lagunato, burlesca y con
OJOS ma.hc10sos que parec1an decirle "ya te arrepenti- p msaba Lilot rascándorás" y este aire agresivo de la muchacha. le ponla Ja se la oreja, si me atreviera á cortarlas yo miscarne de gallina.
-Tiene en la cabecita. algon mal proyecto, se decia mo para hacer las paces
él y hasta creyó necesario empezará vigilar por ,a.a con Totina, y merecer
nuevo aquellas sonnoches, lo cual le ocasionó un catarro abundante· y de
com~ no se al_iviaba se alarmó. Seguramente el árbol risas de ·o tros tiempos .
sufr1a, le hab1&amp;n hecho algo ......y ápesar de pacien- que hadan 811 can-ap-etitosa como una tajada
tes investigaciones nada pudo descubrir
-Ah! la maldita! ... . murmuraba mostrando et puño de pan con mantequilla.
Una noche Litot descerra.do en dirección á la. caRa. de las tejedoras
De noche. desperta\i11 sobresaltndo creyendo oir pertó sobresaltado. ¿Qué
hachazos y como dormía mal com .. nzó á enflaquecer, ola? ;Hachazos? Sil v
venlan del laguna.to, Le
y su padre le preguntaba inquieto:
estaban derribando · su
higuera!

Domingo 21 de Agosto de 1889.

Domingo 21 de Agosto de 1898.

Se levantó, se vistió, tomo su garrote y salió en tan•
to que los g-olpes se oian aún. P ..recian vacilantes, ti·
roídos, casi vergonzosos.
Lilot marchó con rapidez y sin ruido bajo los ár•
boles á la claridad dudosa de la luna creciente que
bogaba en el horizonte como un barco lejano.
Si, era su higuera la que ee cortaba y Lilot distlnguia ya la silueta de una mujer en el extremo tle una
escala, una mujer cuyo brazo se levantaba y se abatía sobre la. rama principal del árbol, la. que era perjudicial al ciruelo de las Cazerotte.
Es Totina! excl.. mó palidec.endo de alegria y perdonándole desde el fondo del corazón. Habria. querido correr á darle las gracias pero le temblaban las
piernas y vacilante, deslumbrado, cohibido, como si
marchara en una nube, se aproximó ála joven que no
le babia visto venir y continuaba cortando pronto,
pronto como si tuviera miedo de ser sorprendida. Lilot se acercó aún conmovido y dijo en voz dulce.
-Buenas noches, Totina
Ella le respondió con un grito. un agudo grito de eepaoto que dePpertó los ecos de la. aldea!
-Socorro! socorro! al asesino! clamaba la joven con
terror
Y como quisiera bajar con demasiada rapidez, cayó de la escalera.
Lilot también gritó al verla caer.
-Dios mio! ¿~e ha hecho usted daño? dijo precipitándose á su lado.
- Socorro! al asesino! seguia gritando Totina que
crrla llegada su última hora.
lnetintívamtnte quiso levantarse y huir, pero le faltaron tas fuerzas cenó ,os ojos y se desmayó. Litot
temblaba.
-Totina. decii,. con voz sorda ¿no me &lt;&gt;yes? Perdóname¡ te aseguro que no iba. á hacerte daño¡ respónrteme-, Totina; no puede ser, no puede ser que te muer11s tac prouto!
Y se arrodilló llorando junto a.l cuerpo inmóvil de
Totina.
Pero de súbito fie levantó, la tomó en sus brazos ro•
bustos y la llevó á la aldea para que la curaran y pudiera volverá abrir sus lindos ojos negros como capulines y sonreil' con sus labios que olían &lt;i fresas. Y
al cont11cto de eHe amado cuerpecito, Lilot sentía
que se estaba fundiendo como !a nieve al calor del
sol.
-Totina. murmuraba ext1i.siado, apretándola contra su pecho y lut&gt;go, sin pensarlo, por movimiento
irresisti-ble se inclinó y poaó un.. lteso ardiente y prolongado en ms labios olientes á fresas.
Ella se estremeció, entreabrió los párpados y viendo al que la llevaba en sus brazos volvió á gritar:
-Socorro! socorro!
Y de un salto escapó, entró en su casa y cerró la
puerta con violencia..
Lilot no durmió en el resto de la noche¡ le apenaba
verse odiado de Totlna.. Tempranito se levantó y fué
á la. casa. de las tejedoras.
-¿Cómo sigue Totina? preguntó con voz tlmida á
la viPja que salió á abrirle
-Muy mal, le contestaron. Ya verás lo que resulta
de haberla hecho caer de lo alto de una esca.la.
Y le cerraron la puerta en las narices.
Al medio dia volvió á preguntar y le dieron la misma respueFtil.
Luego vió entrar al médico y se alarmó más toda vía.

-¿Estaba realmente grave Totina? ¿qué iba á ser

-de ella con un árbol tan raquítico c.&gt;mo el suyo?

Corrió á ver el ciruelo y lo encontró en un estado
-dep~ora.ble. El tronc~ se torcia como el espinazo de
11n Jorobado para hmr de la higuera. que Je oprimla y
_ya sus ramas estaban muertas. Esta higuera esparcía
Ja. muerte en torno suyo con sus ralees glotonas que
-chupa_ban todo el jugo de la tierra. ¡Qué ogro! No habría s1_dq bastan~e cortar l1&lt;. rama. principal para que
se reviviera el ciruelo. ¡Pobre Totina!
,Y los ojos de Lilot se humedecieron, creyó sentir
aun en sus brazos el cuerpecito de la niña ese cuer.po que pronto se iba á enf.iar.
'
-Oh! 110. dij•&gt;, no. Y un pensamiento dulce irradió
de su fr,mte obscura: el ciruelo vivirá y ella también.
Yo sé cómo.
Por la tarde fué á ver a.1 Cura, se confesó largamente en la iglesia invadida por las sombras crepu!I•
cu1ares, y a.si que sintió su alma bien pura, regresó
-A su casa. Asi que todos se durmieron, tomó un hacha
y se dirigió á la higuera bajo 'a luz mortecina de la
luna, un poco menos pálitia. que la noche anterior.
¡L1Jot levantó el hacha y la dPjó caer sobre su ar-0ol! _Si, lo cortaba. por9ue en su opinión era. el único
medio de salvará Totma. Y cortaba. sin pena esta higuera querida, Pernbra.da por su padre y de la que
dependia. su propia existencia
Para que no le faltaran las fuerzas pensaba en Toitlna. y cortaba, cortaba haciendo retumbar los ecos
-en el silencio de la noche.
Y cuando el árbol vacilando crujía ya, Lilot o:, ó
_pasos, len~os, breves, que parecían pesar apP.nas so-bre las hoJas secas. Se volvió y distinguió á 'Potina.
-¿Eres tú? preguntó tembl1rndo de piés á cabeza.
-Oh! Lilot, dijo ella junt1mdo las manos en señal
-dt- aflicción, ¿qué haces, qué haces?
-Ya lo ves, cc-rto mi á.rbol.
-¿Para. qué?
-Para. que prospere el tuyo, para que vivas largo
'tiempo y seas feliz porque te amo.
-Oh! Lilot, ¿qué dices, me amas deveras?
-Si.
-¿Y por mi cortas tu árbol, porque me• creiaa enferma? Pues no lo e11taba. Era por asustarte. Pero me
amas y esto me regocija. ¿Por qué no lo babias
-dicho?
-Porque no me a.trevia. Te has puesto tan linda . . .
.¿Y tú, me quieres un poqúito?
-Que si te quiero! Toma, toma y mira si te quiero.

151

EL MUNDO.

Y le besó repetidas veces en los ojos, con su11 labios olientes á fresas. MiehtraP, el alma de Lilot temblaba toda. ¡Qué sabrosos eran los besos de Totina!
Suspiró y creyó morir du1cemente junto á su hermana la higuera que acababa de abatir.

-Puesto que me amas, Lilot, dijo ella con voz que
parecía. venir de muy lejos, pídeme en matrimonio y
nos casaremos para la. pascua.
Los ojos de Lilot se abrieron, se fijaron en la joven
y sti llenaron de lágrimas
-¡Casarme! bien lo hubiera querido, pero ya no
puedo.
-¿Por qué?
-Porque voy á morir.
-¿A cau11a. de la higuera?
-1:,i, mira, ya está al Cl\er.
-Oh! Es verdad, dijo Totina palideciendo ¿qué has
hecho, de.agraciado?
Y retrocedió de un salto. Sin un soplo de viento, ta
higuera se inclinaba y se ohm crugir sus últimas fi.
bras; luego con un gran estruendo se a.batió, revolviendo con SUR pesadas rama! hasta el fondo del agua
Totina lanzó un grito y coutempló á Lilot que temblaba.
-Ahora., dijo con débil voz, soy yo el que moriré,
pero uo tengo miedo, Totina., esta tard"I me confesé y
recibi la absolución.
Entonces, pensando que ya no iba. á vivir más, se
ttindió o.,n la yerba y cerró los ojos.
-Y deveras vas á morir? Socorro, socorro! gritó la
joven aterrada, y corrió hacia la casa de Biremus,
golpeando la puerta con todas sus fuerzas.
-Despertad, gritó: vuestro liijo se muere.
E! pad~e de Lilot y toda la familia. se levantaron al
momtmto y corriendo al lado de la h;guera a.batida
levantaron al joven y lo trajeron á su lecho.
'
Al dla. siguiente 1espiraba aún.
-Dios mio! qué hambre tengo! gritó á las diez.
Al medio día querieudo medir sus fuerzas, observó
que podia levantar con los dientes la mesa de seis cubiertos.
-Vaya, va.ya. se dijo, puede que el viejo maestro
de escuela tenga razón.
Y sus antiguas creencias sobre el poder de los árboles, dieron una. voltereta.
A los seis meses, como segula viviendo apesar de
t~da.s las preocupacione_s, fué á pedir la mano de Totlna, que por su parte, viendo que el ciruelo 11e obstinaba en no dar fruto, lo habla mandado también dercibar.....
-¡Qué lástima! las virtudes maravillosas de lo~ árboles, se van!
JEAN

R.Al!EAU,

EL ·AB-I SMO.

l

Ella puso á un lado el periódico que habla estado
leyendo. El sin notarlo, continuó absorto ea la 1ec1ura de su libro.
Afuera bramaba el viento del invierno y eacudia.
impetuoso las ventanas, mientras que en el interior
el fuego de la chimenea calentaba el aposento, ilumir ando el suelo con un color rojizo. La lámpara dibu,jaba un circulo de suave luz sobre la mesa, en torno
de la cual obscuras butacas Pxtendiansusbrazosconvidando al reposo. En el rincón, el pendiente reloj
,ha.cía oir su a.compad&amp;do tic- tac. El silencio era. tan
profundo, que podian contarse las oscilaciones del
i)éndulo.
Sintióse de pronto el redob'ar d.el viento. El viejo
cancionero clamaba, grit11b11, gemia en el cañón de
la chimenea. La joven escuchaba con at!'nción. No de
·otro modo deb·ó sopla:r el viento durante la noche en
.la cual sucumbieron los dos p1 otagonistas de la historia. que acababa de leer. Era. una de tantas crónicas
-como de ordinario aparecen en los diarios. Se las
lee, en lo general, con indiferencia, algunas veces
con cierto interés Dos personas llevadas á la desesperación por la miseria, escapan de la vida por el ~amino dtil suicidio. A! día siguiente la Gaceta alude á
la autopsia. de los cadáveres, á rn entierro; y el epi:sodio ha cor.cluido asi. En seguida viene el olvido.
Pero la mujer que ahora junta. sus manos y fija.
.ávidamente sus miradas sobre el periódico, parece
singularmente conmovid:i.. No le es dable aparta.1 su
pensamiento de aquel breve relato. Su meditación silenciosa levanta en alto sus luces, para iluminar el
eua.dro en todos sus aspectos Se trata de una pareja
que se ha suicidado dándose la. muerte por medio de
la asfixia. No eran jQvenes, y los años habían recrudecido los males de la miseria¡ pero ésta, aunque cruel,
no babia sido bastante'á separarlos. $e hablan sustr8ido al dolor por el suicidio. Y sin embargo, la mujer habria podi1o aún asirse á la ribera, y tal vez
salvarse. Tenia amigos y parientes que pudieron
ofreeerle un asilo. Su marido, por otra parte se babia hecho en cierto modo culpable por la mala. dirección de sus negocios. ELio no obstante. la mujer no
quiso abandonar á su marido: sin quejas, y a.un con
buena voluntad, prefirió acompañarlo también en la
muerte. Se 1tbraza1 on para hundirse en la sombra de
la tumba. como años atrás, jóvenes y felices, se hablan abrazado bajo la bendición del sacerdote para
marchar al tálamo cubierto de rosas Juntos hablan
f\Dtra.do en el pais de lo desconoC'ido, donde jamás
debían separarse. La tempestad que afuera bramaba
amenaza.dora, ya no podiP. nadll contra. ellos. Se poseian el una al otro para siempre, y hablan triunfado
de los dolores de la vida con el sentimiento de una
inquebrantable fidelidad.
La joven que acaba. de leer esta historia, toma et
papel que la relat!l, y lo estruja C&lt;'n crispada mano.

Dolor punzante hiere su corazón, y está á punto de
estallar en lágrimas . .Pobre y desnudo debió ser el
cuarto donde se consumó el drama. Tiempo hacia que
su modesto mobiliario estaba en el Monte de Piedad.
En la. edtufa bri.la la siniestra brasa cuyos gases han
de traer la inviaible y silenciosa muerte. Pero la mujer se siente segura en los brazos de su esposo; ahora.
y para. siempre se pertenecen el uno al otro. "¡Cuán
he!'moso debe ser esto'." se dice mentalmente la joven; un suspiro se escapa de ~u pecho. "¡Oh:11 continúa, "¡quién pudiera t1strechar entre sus brazos un
corazón fiel1 11 Mira á su marido, que está sentado· al
frente, pero no le extiende los brazos. Hace largo
tiempo que viven de eote modo. Ella contempla aquel
b'el!o y va.r~nil semblante quo tiene grabado en el
fondo de su alma., conoce todas sus diversas expresiones y hasta eab!' cuál será su movimiento a.l voltear la hoja del libro que está leyendo Se hallan tan
cercanog el uno del otro. que sus vestidos se rozan; y
sin embargo ella. no le extiende los brazos. Están juntos, y, no obsta.11te, ·m11dia entre ellos una incomensurable distancia. Mira.lo fijamente, ca,i sin conciencia¡
él levanta por casualidad sus ojos del libro cuya :ectura lo absorbe; las mira.das se cruzan, ambas frias,
indiferentes, v frias é indeferentes también se apartan en seguida. Tan juntos están y al mismo tiempo
tan distantes.
Con horror, con estremecimiento contempla la joven el abi¿mo que h1ty entre ellos y que acaso los sepa.re eternamente. Viven juntos, pero sin cambiar una
palabra cordial y de confianza. Mútuamente se miran
mdolentes y frios, y en ocasiones esquivan mirarse.
Son extraños entre si, y cada uno lleva una máscara.
rígida, impenetrable. Media entre el!os alg-o invisiblque nadie sospecha, que ellos mismos jamát1 mencionan, aunqu., lo conocen bien; el abismo, el ancho tenebroso abismo.
A -veces llegan amigos: se conversa., se ríe, se toca.
y se canta. Los extraños creen que estos dos anean•
tados ee pertenecen; ellos conversan también, ríen y
hasta se miran con afabilidad. Pero saben muy bien
que es pura comedia. Cuando qued.a.n solos el abismo·
reaparece Lentamente se enfrian se entumecen y se
asus,an de esta soledad á cuatro manos como antes.
Hace a)gunas semanas les vino una buena noticia.
El ma1ido obtuvo un empleo honroso q11e trajo á la
casa un modesto bienestar. La suegra fué la primera
en participarla. 11Alegra.os, hijos mios!" les dijo. De
todas partes vinieron felicitaciones, se alquiló una
casa más cómoda. &amp;e compraron muebles más confortables y ocu:rieron otras cosas semejantes. Estas gratas sensaciones volvieron á serles comunes, y por un
momento comprendieron de nuevo que se poseían
mútuamente. La vida tornó á parecerles dulce y más
bella bajo una nueva luz. Rabia tanto que consultar•
se entre si! Se sorprendlan con miradas afables, soli-

cita.e, cariñosas. Parecía que una corriente invisib
los unia de nuevo el uno a.l otro como ruente mista
rioso donde, á la luz de lvs astros de amor, dos a
mas que se comprenden cantan á duo la más bell·
canción de la vida. El abismo se hacia. pues más pe
queño y podia salvarse de un solo paso.
'
Bajo estos auspicios se instalaron en la. nueva habitación, pero á poco andar. los brillantes dias palirlecieron y las cos1ts recobraron eu anterior aspecto.
Cada uno de los dos creia. que era. el otro quien debia
dar el primer p~so. :":aperaban '!-l~tuam~nte, _pero en
vano. ¿Era ob ➔t1Dac10 1, pusila.mmidad, mdec1sa lucha
interior? En medio de sus nuevas habitaciones de sus
recien amueblados cuartos, a.nubláb1tnse de' nuevo
sus semblant"'s, recaían en laindefer1::ncia. el antiguo
abismo se agrandaba: perdieron el va or, la esperanza, el renaciente calor de la. mañana. La tarde los en•
coi:itraba otra vez fríos entumecidas sus almas. El
abismo bostez-i.ba entre tillos como anteR.
Asi tramcurrieron algunas serna.nas. En ocasiones
esta fria calma era interrumpida por él con una palabra en la que se sentia la cólera: olla lo dejaba ir casi sin advertirlo, de todos modos sin conmc.ver~e y
dando por cierto que lo que le pasaba entonces debla
repetirse indefinidamentr. ¿Era e~to verdad? ¿La escena no debía cambiar? ¿Habla sido siempre asi?
Reflexionó: no; el paRado había sido muy diferente
En otro tiemp? reclinaba la cabeza en el amante pecho de su marido. La. voz que ahora le replica con
dureza se suavizaba singularmeute a, sonar la suya
Sus miradas se confuodian Pn mutuas promesas: n¿
sólo edtaban juntos sino que estaban también unidos
¡Qué lejano le pa,·eció aquel tiempo. vago y encanta~
dor como un sueño! Apenas podía darse cuenta de la
realidau de aquellos días. ¿Cómo se habla operado este cambio?
En el verano ligeras nubeR oscurecen el sol se disipan, rea.parecen, y de pronto uegra v dens~ nube
cuaja la tempestad sin que pneda explicarse Ja. rapidez de esta transform,.ción. Ellos también, en el cielo de su vida, hablan visto deslizarse pardas nubecillas disipadas bien pronto para condensarse después
El era inclinado á la ira y dl'jaba escapar con faci:
lidad palabra.e duras, agresivas, amargas. Ella. no lo
notó ni en el noviazgo, ni en la luna de miel porque
él se contenía. cuidadosamente; ahora cedia facilment6 á sus impulsos, y en pocas ocasionP.s bastaba la
más ligera contradicción, el más leve contratiempo
para estallar en cólera y prorrumpir en palabras
ofensivae. Ella se lastimaba profundamente, no olvidaba. ni podia perdona.e. Se r11pleg-aha. sobre si misma, se hacia más intima, cas: impenetrable. silenciosa en su exterior, menos amante y tierna. El la. ob•
servabaconrencoryencono,porquenosabfa.perdonar
una palabra proferida de ligero. Gradualmente se
iba. levantando entre el1os algo como una mampara

�152

Domingo 21 de Agosto de 1898

EL MUNDO

''CE QUE JE VEtl'X"
[A Luis G. Urblna.]

No los versos seucillos de Anacreonte
rimados en laúd de filigrana;
ni los suAves acentos pastorlleR
del dulce y tielllo trov11dor de Mantua·
No las tistrofas pobres Je energía
'
que dan los tristes ritmos de las hupas
cuyas vibrantes cuerdas han so1Jado '
con la misma canción; la misma esenia·
~o los flébil~s tonos, las imáienes
'
mconE'xas, sm arte, que no nablan
cual siluetas de sueños, vaporosas '
oue e~ los profundos tenebrarios nasan ....
Yo quiero para mi la eterna estrofa
de cadencias homéricas, que cantan
guerreros trovador11s en la breg-a
y que el cincel en pórfidos ':'eincarnal
yo quiero ~ara m1·1a et11rna e~trofa
por Tólstoi y Verlaine, feliz. crfll\da,
de contornos robustos cual las formHs
del Hércules que en mármol se retrata!. ...
¡Dadme Vt'rso&amp; con vida, dó la sangre
se sienta circular en cada estancia
versos cuyRs imágenes desnudas '
muePtren la forma que el buril realza!
!Que el número sonoro, 110 el oido
repita el clamoreo de la batalla!. ...
versos que estén batidos en la forja
aonde el estro inmortal siempre se inflama.
No los cant11res pá idos, sin furrza,
que v!bran hoy para morir mañana;
dadme es~rofas dó el músculo se adune
A. la belleza ideal de la obra plástica!
¡Yo quiero para mi la eterna estrofa
que lleve sav•a ard,ente en las Pntrañae .. . .
versos de cuyas notas se desprenda
la risa ó f'I ilnfn,._ i'l''P t n'?'lln .olmq,!
0

DA.MAS DISTINGUIDAS.

Srita. Carlota Clayton
RESIDENTE EN MÉXICO

(Fot. Valleto)

En su Interior una voz triPte murmura la melancólica canelón de lo que fué. ¡Es tan triste el aislamiento, y tan bella y sonriente 'a comunidad del amor. ¿Y
esto ha de perpetuarse? Nó: seémos fuertes y_ olvidemos. Ulvidt'mos que este abismo ha surgido entre
nosotroP. Nos amábamos y ér11mos felices; lo que intervino fué una peeadilla! ¡Qué vuelva á ser todo co•
mo antes!
Pero i!UII labios, que debían murmurar estas cosa~,
permanPcen cerrados: ¿Por qué noPedesplegan para
decirlas? Ella misma no lo eabe. Vuelve á Puspirar
profundamente, pero él no oye ese suspiro. Hace ya
mucho t•empo que sus almas no go;;an de la dulce
fruición de semejantes citas.
El fuego lan~uidece en la chlmene11, el viento aletea con menos fuerza en las ventanas, y las calles de
la ciudad están silenciosas. El reloj anuncia la hora

¡Trovadore~ guerreros: la Epopeya,
desde la cumbre -ie Helicón, os llama!. ...
¡Templad la lira de oro, y que el espacio
pu11blen las notas de inmortal hosanal
México, Julio de 1898.
LUIS EMILIO LEPINJII.
SOMBRAS.

A mis padres.

Hay en el alma lívidas visiones
de ausentes seres, que espirando vimos,
al compás de profundas oraciones:
seres, ay! que queremos y quisimos.
Tienen rugosas r dolientes faces;
y vierten de sus OJOS empañados,
una cinta de luz, como esos haces
con que raya ei invierno los nublados.
Lividas, tristes, de la noche, hermana.
del sueño, en torno giran;
y á la primera luz de la m11ñana,
tan tristes cual llegaron, se retiran,
Pobres, pobres, que lloran cosas idas
que se refugian en la noche obscura;
y sus alas, sus alas desteñidas,
caen plegadas en su amplia vestidura.
Amo esas tristes sombra¡¡ desoladas,
y tal cariño siento para ellas,
9.ue en mi alma, y en mis sueños sus miradas,
tiemblan, como en las ondas agitadas
el salpique de luz de las estrellas.
México, 189d.
MIGUEL E. PEREYRA,

del sueño El se levanta y enciende una bujla cuya luz alumbra su rostro varonil, serioé inmóvil. Ella tiembla de susto y de congoja: parécele que él va á all'jarse para siempre. Su pensamiento íutimo, fijo y concentrado en él mientras estaban sentados, siente que se rompe como la malla de una red que
deja en el fcndo del Océano un tesore inapreciable.
Su corazón late con precipitación, como
un reloj que apresura locamente su movimiento. Si encerrado en su cuarto aquel ga11
mortlfero llegara á asfixiarlo, si se perdiera
de su vista hundiénd1.se en las sombras, si
trau11curridos algunos minutos funa ya demasiado tarde y l'I sueño se deevaneciera
para siempre ...... Y aun cuando nada de esto
ocurra y el mañana sea como el hoy, ¿vale la
pena de seguir viviendo asi?,¡Con qué horror
contempla ahora este género de vida! "¿Cómo be podido soportarlo?" se pregunta.
RePurge en su imaginación el matrimonio
suicida, el pobre y vacio cuarto •:uya miseria 1~ parece una opulencia comprada con
la mlderia de su bienestRr. Al lado de ella,
joven floreciente y rica, ¡cuán felices y verdaderamente ricos le parecen aquello!! desgraciados! La imagen de estos muertos no
la abandonará ya más y la acompañará siempre como hado amonestador atizando en su
alma el tantál'co deseo de un amor y una coufianza compartidas.
El toma su libro y se dirige á la puerta; ni
siquiera le dice ahora, precisamente ahora,
aquel frio saludo de "t,uenas noches" con
que hace tiempo acostumbra deFpedirse de
ella. Se va. Por un movimiento irresistible,
casi inconsciente, se apresura á erguirlo~
1ahora ó nunca! Pero ¿qué quiere? ¿qué va
á hacer? Ella misma lo ignora.
El oye sus pasos, el roce de sus vestidos,
· y mira atrás Su mi•ada asombrada é interrogativa encuentra la de la joven. Ella Pe
detiene algunos pasos delante de él. El abismo está entre los dos; no pueden salvarlo, ¡im
posible! Un frío mortal invade E.U cuerpo i~nora que lar lágrimas inundan su rostro. En
aquel instante él avanza un paso, uno sólo la.
bugia cae de sus manos, y la luz se extingue. Un sollozo eHalla en su pecho y depga.
rra su gargauta como fuerza incontenible y
podernsa que sale á la superficie.
Quién fué el primero eo. abrir les brazos?
Nadie lo sabe, ni lo dejaron ver las lágrima@;.
pero el abismo está colmado. Dos brazos la
han atraido dulcemente sobre un pecho bajo
el cual el corazón • eeucitado por el amor toca la diana de la nueva -;ida.
Afuera el silencio e11 absoluto Sobre las dens11s tinieblas brillan aquí y allá las luces de los faroles, yen lo alto, en un frag-mento dtil pálido ciel.. del invierno, grupos de estrellas miran como testi'!'O➔ eternamente indiferentes los pasajeros dolores v alegrías.
de aqui abajo.
"
FRANCISCA DE EASCUTHER.

"Los mejores circulos no son los mayores; sino los
más exactamente trazados; asimismo la mejor vida.
no es la má, larga; es la más rica en buenas acciones.
Waller.

Al partir.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGL~AL DE MA.RC DE CHA.NDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión espaXola de "El Mundo Ilustrado"

Número 8.
Pues el famoso hilo blanco plateado puesto en
:zig-zag· en medio de la truma y del cual ningún
sabio había podido descubrir la utilidad. ¡Como
·si la naturaleza pudiera producir nada inútil! Es~te hilo por consiguiente es útil y de 11\ mayor utilidad, porque se emplea en los casos extremos,
en las circunstancias graves, para ligar y dejar
sin movimiento una presa cuya. magnitud apenas hace creíble que la arafta pueda contra semejante enormidad. Pues todo se logra con ese
hilo que pre1Serva la tela contra cualquier choque
demasiado violento. Es una especie de cable de
salvación, es el recurso supremo, es ....
El Doctor se detuvo de pronto y sonriendo y
1fijando en la joven su mirada apacible y bundadoss, le dijo:
-Pero estoy fastidiando 1\ usted, sen.orita, y
hasta me parece que se defiende usted contra mi
relato pensAndo en otras cosas mientras hablo.
:Excúseme ulted .... perdone mi manía ó más
propiamente dichú, mi monamanía.
-Al contrario; me ha sido
muy interesante saber por boca
•de usted que las arafl.as no son
tan tontas como yo creía.
-Siempre hay algo qne apren•
"·
•der de ellas, dijo Lerbon, porque
poseen en grado supremo una
-.irtud que conduce á todos los
•éxitos: la paciencia.
-AhlsuspiróNellycómicamente, dirigiendo á Juan una rápida
:mirada de inteligencia: he aquí
una virtud que yo no tendré ja-

-.

lJD.!\S,

-Por lo mismo no quiero abuf
- sar de usted y voy ... .
Para retener al Doctor bastó
que Nelly le pusiera brevemen;te su mano en un hombro, en tan'to que le decía.
l
·•.
~
-No es eso lo que quería decir
¡
! e,'
y c:nvidio las distracciones que
f
halla usted en el estudio. Lo que
.sucede es que esto . me recuerda
un suefl.o que tuve.
-¿Qué sueno? preguntó el Comandante interesándose en la
-conversación,
-¿Se acuerdan ustedesdemis
dos hadas, una que me auguraba
•que amaría yo sin ser ~orrespondida .... ?
.
-Y otra que ofrecía el estudio
• como remedio contra las amar~t,. . . ..~
~~~~-.
,guras de amor, concluyó el Doc•
.{ ~f-;
tor. Pues las dos engaftaron á usY
✓--~
"./;.._.... ~n..J,
~,.,• ~\
· ted. El estudio es un anestésico
-que ....
-Preciosa frase, dijo de Chal1mont.
-Qne adormece de tiempo en tiempo pero que
1no cura. En cuanto á no ser amada .... eso es
•impoaible tratándose de usted.
-Eso no es más que una galantería, Doctor, y
·una galantería nada prueba. Puede uno estar
,segura de ser amada aun cuando .así se le asegure? Vamos .... usted que es un sabio profundo
.¿podría decirme-hablemos de un hombre y la
cuestión será más facil para usted-¿podría de·eirme que es lo que puede dar á un hombre la
-convicción de que es amado, sinceramente amado, sin que quede iugar á duda?
El buen Doctor sonreía frotándose las manos.
-Tenemos trazas de convertirnos en tribunal
-de amor-dijo-debemos sentarnos y mientras
que mi arana acaba de comer voy á intentar responder aunque no soy perito en la materia; pero
acaso valiéndome de las luces del Comandante.....
-A fé mía, dijo éste, uno está seguro, absolutamente seguro de ser amado, cuando cree serlo.
-Eso, exclamó Lerbon, esol Clemencia Isaurl\
misma no habría contestado mejo1·. El amor es
ona religión y necesita apoyarse en la fé; El ere-

!

~

:;,

Es hora de partir; al fin me alPjo;
Quizá no VUE)lvaya, tú lo has q11erido.
Sólo recuerdos de mi amor te dPjo,
Que morirán mañana en el olvido.
No lo extrañes, mujer, esa eR la vida;
Soñar, ebrios de amor y de contl'nto,
Y ver nuestra ilmión ctesvanrcida
Cual nube blanca que disipa el viento.
Pasaron ya los venturos,,s días
En que al primer albor de la m11ñana,
Temblando de placf'r me sonr,1las
Tras el limpio cristal de tu ventana.
Las tardes silenciosas en qu,i hablabas
De azules lirios y botones roj"s,
Y una historia de amores me contabas
Con las pupilas 11egras de tus ojos.
Las horas, en que humilde. penitrr cia.
Te obligabas á hacer en el santuario,
Revisando callada tu conciencia
Al repasar las cuentas del rosario.
Las noches mageFtuosas en que bufa
De cualquiera mirada inoportuua,
Y bajo de las frondas, me esconoia
Del imprudente beso de la luna.
Las veladas sencillas de mi estancia, ·
Do sumergido en gratas reflexiones,
Jamás penseque es dardo la in&lt; onstancia,
Que hiere sin piedad les corazo1Jes.
Todo pasó, como el placer, volando;
Porque es la vida, vegetar creyrndo
En mil sueños de amor; dormir eoñax:do,
Y de~pertar, para vivir sufriendo.
HERIBE.RTO AGCIRRE Y Fil!IRRO.

153

EL MUNDO

llomtnJl'O 21 ile Agosto de 1898

invisible La palabra no partla de su11 labios
con la espontánea cordialtdadde otroatiempos; cada uno ae ellos hacia sus reservas las
acariciaba, y por decirlo asl, las rumiabR¡ cada uno pesaba las culpas del otro y la,i propias. y liallaba su platillo el más liviano.
Solirevino al fin una hora fatal. El habla
llegado áfü casa contrariado por algún des
arreglo en sus negocios. Ella sabia que en
semejante estado de ánimo bastaba una mera palabra para colmar su irrlación; pero
quiso la casualidad que se traspapelase un
documento importante que él necesitaba con
urgencia: la joven no acertó á encontr&gt;&lt;rlo
y fué reprendida con dureza. Ella se irguió
esta vez y lo reconvino con amargura y desdén. Dos manos crispadas cayeron sobre sus
hombros y la sacudieron con violt1nci11. Ella
no se quejó, no profuió una palabra, drjó la
casa de su marido y se fué á refu~iar tm la
de sus padres de quienes, como hija única,
era adorada.
El esposo fué á solicitarla alli sin pérdida
&lt;!e tiempo, le pidió pt&gt;rdón y juntos se restituyeron á la casa. Ella no pudo h9cer otra
cosa en vista de sus súplicas, ainn á riesgo
de parecer obstinada y terca; pero no hab1a
podido perdonarlo sino á medlas. y una retonciliación efusiva, sincera, del corazón,
era por el momento imposible. A~i Jo comprendió él, advirtiendo que habla sido estérll el sacrificio de su humillación. Porque
cuando en la siguiente noc!J.e se sentaron el
uno frente al otro, las manos enlazadas, ella
sintió hien á pesar de la ternura que él le
manifestaba, que )1,s cosas no eran ya como
antes En apariencia todo eFtaba reparado.
pero en el fondo ambo¡¡ comprendian que
11u ternura no era ya genuina, y sin c.¡ue
desde entonces otra nube se hubiese interpuesto ent7tl ellos, el amor vacilaba en sus
pechos como la llama de una lámpara que
está á punto de consumir el aceite que la ali·
menta. Alli estabn el abismo, ensanchándose dia é. dia en medio de dos corazones des•
fallecientes y paralizados.
Hace mucho tiempo que esto sucede. En
aquel instante la joven parece contemplar el
abismo, se horroriza y se pregunta cómo ei:1
posible que las cosas continúen asl. ¡Se amaban tanto antes! y ahora? .... No tiene él t:.davia suficiente poder sobre su alma puesto que todavi a la fascina y encanta? El levanta lamirada, pero no para fijarse en ella;
ve la lámpara, redobla la actividad de su
luz y voltea otra hoja del libro en que lee.
¿Qué pasa en aquella alm11? ¿Comprende su
ai~lamiento? ¿Está conforme con él? ¿Está
aún contento? ¿Piensa que esto puede Y, SObre todo
debe cambiar? Ella nadaeabedc. todo esto: el inteno~
de aquella otra alma es tan impenetrable como p) de
la suya propia. Ambos á dos son enigmas dolorosos
que el orgullo hace indescifrables. que sólo el amor
podrá aclarar y resolver. Ella ll•·ga á comprender
has~a. con horror que los dos son extraños entre si. El
la dmge algu~as VPces ~n~mir!1dasombria. ¿Quésign_ifica esta. mirada~ ¿od10, ira, o queja y dolor? ¡Ah!
s1 ella pudiera arroJarse otra vez en sus brazos y con•
templarlo dichoso como en mejores diasl Al pensarlo
se estremece con delicia: muchas veces ha e,entido
este impulso, y el pensamiento ha pasado por su ah11a
como un hermoso sueño .Pero una vez al frente de
su marido, el abismo se abre de nuevo se siente paralizada, y 1011 brazos que quiere tend~rle permanecen i~ertes á lo largo de su cuerpo.

-9

---

vacilar, pero de improviso con una especie de
arrebato que no le era habitual, con gran sorpresa para sus amigos prosiguió:
.
-Excúseme usted, Comandante, y usted también, selloritaNelly, pero ¿quiéren que se los diga?
Se está.o burlando ustedes de mí. ¡Ay! Ustedes
creen que no soy capaz de adivinar más secretos
que los de lns araftas. . . . ¡Pues bien; el de la
Epeira era más obscuro que el de ustedes y aunque no sea yo un perito para leer en las almas,
ya lo he dicho, se necesitaría que fuese ciego
para no haberme apercibido de que se aman locamente ustedes dos y que se atormentan con luchas, dudas, esperanzas y vacilaciones, á menos
que no lo estén fingiendo los dos ...... Amense
pues, como todo el mundo, cá.sense y tengan muchos hijos y no me sigan haciendo decir tonterías!
El Comandante se puso en pié y con aspecto en•
tre enojado y risuetlo respondió:
-Doctor: desde que vivimos juntos he comenzado á conocer á usted mejor y á d.('.}recillr el ardor que se oculta bajo su frialdad aparente y sin embargo, el
tono de sus últimas palabras confieso que me deja sorprendidc, y
acaso.yo también adivino nlgo. .".•
Lerbon interrumpió:
-¿Qué quiere usted decir?
-Nada.
El Doctor insistió:
-Pero que quiere usted decir?
-Nada. Y para que de su parte sea usted igualmente franco
conmigo, le confesaré que (aunque secreto de dos no tenga solo
un duello) que, lo que usted ha
sospechado es verdad..... á lo
menos de mi parte, pues amo á.
Nelly.
-¡Que feo es hablara si, interrumpió Nelly.
-La amo profunda y sinceramente, como se ama á la edad
de usted Doctor, como se ama á.
mi edad cuando se siente que es
el último amor. Pero ella que es
) tan joven ¿no puede estar equivocada?
-¡Y todavía duda! dijo Nelly
melancólica y entristecida .... Y
&gt;
nudará. siempre, Fiempre ... .
¿Cómo probarle?
-Dentro de dos ó tres días.
aft;;.dió Juan, vamos á separar✓;¡,.. 4-&lt;"
nos, forzosamente, y no será po•
. ;~~-;;...✓
sible que volvamos á vernos si:"~
no después que entregue á mi
.,,,..
sucesor el mando del Colib1·í. La
ausencia nos iluminará.
El Doctor que había recobra•
cumplir en una imposibilidad física, leer á través do su calma habitual preguntó sonl'iendo:
-¿Por qué díce usted «nos iluminará&gt; si está.
de un cuerpo opaco una frase que no ha sido esseguro tle sí mismo?
crita.
-Quise decir: ''la ausencia hará luz" rectificó
-Bravo, dijo el Comandante, bravo, Doctor!
el Comandante.
A lo menos tiene usted la vocación.
Si el Doctor hubiera querido revelar el pensa•
-En mialegría de haber descubierto el secreto
de la Epeira, me sien o con vocación para todo;y miento que pasó por su cerebro en ese momento
por agradar á la seftorita he querido salir una y lo alumbró con claridad de esperanza, habría
vez siquiera del dominio científico en el cual el dicho: "Cuando se vacila así, cuando se prepara
amor se trata de un modo má.s simple, más prác- una puerta de salida, es que no hay resolución firme y debe uno andarse con cuidado porque un
tico y es fuerza reconocer que más justo.
-Es muy malo, Doctor, muy malo eso que está soplo, cualquier cosa puede cerrar esa puerta.....
usted diciendo. Y yo que escuchaba de tan bue• Conozco hombres de más edad que usted, los cuana fe . ... pero desgraciadamente los sacrificios les ..... .
Pero Lerbon no quise revelar su pensamiento
no están al alcance de todo el mundo y yo no poá nadie, ni aún á si mismo y Mlló mientras N elly
dría ¡ayl hacer ninguno.
-¡Quién sabe! Los sacrificios no son sino for- reflexionaba: "Sí: vacila, y apesar de sus juramas diversas que toma l1L c11ridad yno hay quien mentos se guarda algunas reservas; lejos de mi
carezca de ocasión para ejercer esta vil'tud aun- cavilará y la razón es fría de por si. ...
¿Cómo convencerlo de mi amor? ¿Cómo ligar•
que sea humildemente puesto que no siempre lo
lo? ..... .
más valioso es lo más meritorio.
Y no teniendo para callar los mismos m )tivos
Se detuvo un momento mientras que Juan y
Nelly sonreían: luego los contempló y pareció que el Doctor, replicó:
yente al comulgar, cr,ae firmemente que es á Dios
á quien recibe.
Y luego agregó con seriedad cómica.
- Y la mujer que ama se conoce por ciertas seftales que en algo se parecen á la locura: tiene
una idea fija, rechaza cualquiera otro sentimiento que no tenga por objetivo á. ilU dios; se abandona por completo á él y está por él pronta á. •odas las abnegaciones, á. todús los sacrificios, á toaos los martirios .... ¿Se espanta usted seftorita
Nelly? ¿No tiene asted vocación para el caso?
-No, dijo ella riendo. Lo que sucede es que
no comprende esas palabras rntumbantes. Amar
me parece muy sencillo, muy dulce; y eso que
usted llama sacrificios no pueden ser sino una
alegría si el fin es hace1· feliz al 1Sér amad().
- Pues tiene usted razón, replicó Lcrbon, puesto que el sacrificio cuando es útil es la prueba
cierta del amor, la seguridad de procurar á quien
se ama una gran sum1L de dicha terrestre, hacerle
realizar un iiuefto, penetrar en un pensamiento,

l

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�151

EL MUNDO

-¿No be sufrido ya la prueba de la ausencia? ¿No podríamos vernos antes de tan
lRrgo plazo? Si la ausencia es necesaria lo será por usted pero no para mí que con
ei;:te amor satibfago á la vez mi corazón, mi razon y mi orgullo en tanto que usted .... l oh! que no pueda yo con uno de esos sacrificios á que aludía el Doctor
probar á usted toda mi adbesiónl La ausencia que de nuevo va á separarno.s y por
tanto tiempo, será en verdad una prueba cruel pero yo la soportaré con valor sin
tener nada que temer de mis propios sentimientos aunque tenga que temer algo por
los de usted. Sin embargo, abrigo cierta confianza . .. . ¡Es tan comunicativo el amor!
Juan le tcmó las manos comü una muda demostración pero Nelly se desprendió
del dulce lazo, y mientras el Doctor la ob~ervaba con tanta curlosidai. como si examinara una Epeira, ella aiiadió con exaltación.
-Decididamente no quiero promesa alguna;las que me ha hecho usted se las de•
vuelvo, pues no quiero conservar mAs que mi esperanza. Sea lo que fue1 e el por ve•
nir ¿me comprende usted bien? sea lo que fuere recordaré á usted con et1::1n-1. gratitud por haber insistido en amará una joven como yo·, después de lo que le he refe•
rirl.o .. ...... .
El Doctor sorprendido; no pudo menos que pre&amp;'untar:
-¿Y qué puede usted, seilorita, haber referido que sea grave?
Nelly iba á responder acaso con franqueza y á rtvelar su nacimiento, por lo cual
de Chnlm0nt se apresuró á cortarle la palabra.
-Niflerías, dijo, intentando sonreir,niilerías, porque
la seilorita Nelly, como ya lo tengo dicho, no es más que
una chicuela y estoy admirado de que nuestra convers11ción esté tomaudo este tono de seriedad delante de
usted, querido amigo:
-No, yo no soy una chiquilla, declaró Nelly con energía, y sab1é probarlo oportunamente .... pero como
usted, ruego al Doctor no1 perdone por haberle hecho
presenciar esta eseena ....
-De famLi1t, concluyó Lerbon, de familia, porque
tengo mucho afecto al Comand:lnte y usted me inspira
una simpatía sincera por más que mi carácter sea poco
comunicativo.
Juan contestó:
- Gracias, Doctor, gracias, y fiado en esa amistad,
ocurro á ella para suplicar á usted no revele un secreto del cual ha descubier~o usted la mitad y que nosotros le hemos revelado por entero. El Mayor Stephenson no sabe nada todavía y es necesario que no coi;oz.
ca nuestros proyectos más
que cuando se los demos
nosotros mismos á conocer.
-Ah! dijo Lerbon. ¿No
le han dicho ustedes nada?
Y fija11do en N~lly una

Domiugo 21 de Agosto de 1898.

EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1898,

•

mirada profunda por encima de les anteojos que velaban
sus indagadoras y penetrantes pupilas, preguntó:
-¿Y está bien eso, seilorita? ¿Pues qué aguarda usted?
Nelly se ruborizó un poco, (lo que después de todo era
natural) y fué el Comandante quien por
ella dió la contestación:
-Esperamos mi regreso, diju, pu~s
Nelly lo ha q uertdo así.
Lerbon tuvo una idea que no expresó
en voz alta.
-Es curioso, pensaba para sí, es curio·
so cómo poco á poco etita joven me va
pareciendo muy d iferente de lo
que me pareció en un principio ...
Seré ahora m!\s clari vi den te ó estaré más ciego que entonces? ·
Y en voz alta agregó:
-Dt&gt;cididamente uo comprendo á ninguno de los dos, pero
ustedes se entienden y eso es Jo
que interesa; por mi parte doy
mi palabra de que á nadie diré
nada y pueden ustedes estar se-

~

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·2

guros de que la cumpliré. La confesión que me han hecho lf s permitirá cuidarse de mi menos que antes y en esa confianza, me re
tiro; vov á ver á mi Epeira que tal vez tenga otros secretos á mi
disposición.
-Ya hny pruebas evidentes de que los secretos no lo son para
usted, Doctor, dijo Nelly con una sonrisa arrebatadora.
-Muy bien podría ser! contestó Lerbon levantando la cortina
que cubría la puerta de su cuarto, muy bien prodría ser...... .
Adios, sefiorita, hasta la vista, Comandante, voy á arreglarme un
poco el traje para bajar A l\Iayotta donde permaneceré basta cer•
ca de la hora del almuerzo.
Y dejando caer la cortina se metió á su huronera.
Entonces Nelly dando un beso al Comandantele dijo:
-Ya te probaré, ya te probaré que no sov unacbiquilla.
Iba él á pedir explicación de estas palabras pero Nelly se escapó de sus brazos y se fué corriendo al camarote de su padre.
-Adios, dijo con alegría venida dflimprovit,0 1 yo también, Comandante, le devuelvo á usted su preciosa libertad y .... ¿sabe
usted lo que debería hacer de ella? pues aprovecharla para irá la
casa del Gobernador. Entre tanto, daré á papá los buenos días y
me embeJ:eceré para esperar la vuelta de usted. Regrese pronto,
pronto ... Es tan agradable esta vida y nos va á durar tan poco ...
VII.

PRUDENCIA, ADIOS!
Despues de permanecer dos días en Mayotta el Colibri aprovechando las últimas luces de la tarde, franqueó los pasos sinuoso;;
de ]a salida y se Jirijió á Anjouan donde esperaba dar fondo á la
'
manana siguiente. Pasaría allí el día y por la tarde iría al fin á
"-':,.
auclar frente á Mohelia.--- ..
Es cierto que el Mayor y su hija no desemb·\rcarían apeMs lle·. · ·
" '.,::-:,· ·
gados y en plenas tinieblas en un país en que la noche llega con
·. _-,. ·
tantl\ rapidez y esperarían al otl'O día, pero este día ¡estaba tan cercano! y luego partiría esta. joven que llenaba el barco de alegría, de sonrisas de
amor .... El Colibrí tendría que permanecer tal vez una semana en Mohelia, donde el Sultán y el pueblo estaban en desacuerdo, pero Nelly no seguiría
á bordo sino en tierra, en las posesiones de Tomás Pool esquire y esto no era lo mismo. Juan no la vería al despertar como aquí, no se sentaría en la
mesa á su lado, ni la sentiría muy cer~aá cada instante, ni hllría con ella largos pascoF por el campo, entre las rocas agrestes á-la orilla del mar como lo
J,11 híR hPcho en Mayotta y en Nossi--Be ...... Por la noche, no tstaría ella en la puerta - &lt;IBl comedor pr-esentá.ndole los labios para recibil· el beso de
despedida.

/

�156

Con que íntima dulzura guardaría en su corazón y en su memoria ta n preciosos recuerdos si
los sucesos no hubieran venido á un punto en que
el remordimiento empezó á cumplir sumartirizadora labor.
Stephenson, un poco ébrio, como todas las noches, se acostó muy temprano, y el Doctor, despucs
de pasear un rato por d puente con el Comandante y Nelly, se fué á reun ir á sus arnfl.as. Entonces los dos amantes se sentaron en un banco
á proa de la embarcación. Del cielo claro y luciente se deslizaban como fuegos artificiales las
estrellas errantes, el mar presentaba á trechos
surcos fosforecentes; las luciérnagas venidas de
la costa parecían inmóviles en el aire: se habría
dicho que había faego en esa atmósfera que ningún soplo agitaba y sin embargo comparada con
el calor abrumador del día, ¡que fresca y grata se
sentía la noche!
Ningún rumor llegaba de la cercana costa; á
bordo no se oía más que el chlrrido de la rueda
manejada por el timonel, quien á intervalos regulares picaba la hora en la campana de bronce que
vibraba largamente.
Para reanudílr la conversacion interrumpida al
partir el Doctor, Juan soltó esta frase banal pero
que hace siempre estremec~1;se profundamente á
los corazones enamorados:
-¡Que hermosa noche, amada mía! .
Nelly no respondio: tembló toda, aproximó al
cuerpo de Ju11n, su cuerpecito envuelto en un lijero peinador blanco, tomó la mano del marino,
reclinó la frente en su hombro y cerró los ojos.
El no osába hablar, ni moverse para no interrumpir los ensueños de la joven y sonreía feliz,
al sentirla tan completamente suya enmedio de
esta soledad profunda y á la luz de las cintilantes
estrellas.
Aunque Nelly parecía también enteramente feliz, Juan creyó sorprender en sus ojos el brillo
de una lágrima, inclinó la cabeza para asegurarse y posó los labios en su megilla.
No se había equivocado; la joven lloraba dulce
y silenciosamente bajo una emoción profunda en
la embriaguez de su amor.
Más conmovido por estas lágrimas que si le húbiera dado un beso, preguntó tiernamente:
-Y por qué lloras tú?
Ella entonces como disgu3tada por haber sido
·sorprendida, se levantó bruscamente, enjugó sus
ojos y respondió en tono burlesco.
-Con que usted creyó que estaba yo llorando?
Pues no. Dormía, so:fiaba y era feliz. ¡Si usted supiera! Hizo usted mal en despertarme. Adios,
buenas noches, me voy á recoger.
Juan la siguió sin explicarse la situación y en
la puerta del camarote le dijo, tendiéndole lamano y con voz suplicante:
-Me perdona usted? Ha sido muy severa conmigo y me está castigando cruelmente. Por qué
se retira usted tan pronto? Estábamos tan bien
allá arriba! No piensa usted en el precio de las
pocas horas que nos quedan de estar juntos?
Por un largo espacio de tiempo, ellá le retuvo
la mano, apretándosela como para 110 dejarlo ir,
y no hablaba y temblaba y seguramente de un
modo inconsciente lo atrajo hácia ella en un movimiento nervioso como para hacerle franquear el
dintel de la puerta.
-Tiene usted razón, diJo luego, soy una tonta:
hay días en que no hace uno lo que quisiera. No
sé lo que tengo esta noche, estoy nerviosa, agitada, contrariada y enojosa, y tengo miedo. Es mejor que me quede yo sola. Déjeme usted, déjeme
usted Comandante, buenas noches, duerma bien,
si puede.
Juan presintió que el momento era grave y
trató de bromear, apesar de que se sentía con
fiebre.
-Decididamente, estamos reñídos? le dijo, no
me da usted esta noche el beso de despedida como lo hacen los ni:fios bion educados''
'
Ella a~ contr_ario, como un chico rebelde, dijo
con voz 1mpacie11te.
-¡Déjeme usted, no. ahora no, déjeme usted!
Y l1u•go a:fiadió amorosa:
-Y sin embargo, no estamos refl.idos, allá va
la prueba.
Y con las puntas de los dedos le envió un beso
volado. Luego alzando la cortina muy rápidamente, penetró al fin de un salto en su camarote.
Junn permaneció un momento inmóvil detrás
de esa tela leve que le separaba de su amada,
conservando el brazo en la misma actitud en que
quedó cuando también con un beso volado le devolvió el suyo, y después hizo intención de par-

EL MUNDO

tir, pero apenas dados algunos pasos, volvió sin
ruido y al través del tejido transparente vió á
Nelly sentada en una silla, apovando la frente en
sus m anos y llorando todavía. El tuvo impulsos
d e precipitarse y arrodillándose á sus piés, enjugar con besos aquellas lágrimas, pero en ese
momento Nelly se leva ntó, dirigiéndose hdcia esa
cortina, breve barrera que los separaba.
A pun ·o de levantarla vaciló como indecisa y
espantada.
Juan quería huir, pero la curiosidad le tenía
clavado en aquel sitio todavía.
¿Creería ella que Juan estaba allí? No era de
pensarse, pues le oy-ó irse y debió suponer que
entró en su cámara al lado de la de N elly y que
e3tarí!l. leyendo ó habría subido al puente sin resolverse aún á dormir. Juan veía, adivinaba los
combates de esta alma débil como la suya, y observaba que la pobre nilla tenía como miedo de
sí misma.
El Comandante se decidió al fin á partir; y de
puntillas para no hacer ruido, atravesó á tientas
el comedor obscuro, guiado no más por la lámpara que ardía en el camarote de Nelly y que
dejaba filtrar una tenue luz á travé3 de la cortina. Así buscaba su camino, para subir por la escalera á cubierta, bajo el cielo tranquilo, pero
tropezó con un mueble y se detuvo.
Nelly de un salto se asomó á la puerta y envolviendo su cuerpo en la cortina y asomando
no más la cabeza, preguntó con voz á la vez inquieta y amorosa:
-¿Quién anda por aquí? ¿Es usted, Juan?.
-Sí, Nelly. ¿Aún no se recoje ustedi'
-¿Donde va usted?
·-Al puente, solo, puesto que usted me h.a
abandonado ¡ingrata!
-Pues vamos.
Y volvieron al puente .l os dos.
Empezaba á amanecer cuando ambos, ebrios
de felicidad volvieron cada uno á su camarote.
A la hora del almuerzo, como si nada hubiera
sucedido tendió la mano Nelly á Juan sin ninguna conmoción aparente, y sin embargo, el corazón
le palpitaba con fuerza y apenas habló al principio: luei;o pensó que esta actitud tan poco común
en ella iba á venderla, pues el Doctor l,L observaba ya con ojos de sabio escudrilladores y empezó
á cilarlar con volubilidad no importa sobre que y
á reir con cualquier motivo.
El Doctor no la observaba menos atentamente
que cuando estaba silenciosa, y muy sorprendido
y ligeramente .inquieto se preguntaba si no estaría l'U amiguita con fiebre. Tal vez hasta adivinaba algo más. El buen Doctor tan taciturno cuando las arañas se le conservaban reservadas y
misteriosas, lo estaba ahora más aún y.conformándose con sonreír á las travesuras de Nelly, behió
á grandes sorbos su café y se retiró á su laboratorio pretex !ando la necesidad de escribir algunas cartas.
Stephenson habfa permanecido más tiempo con
su hija y -.:on el Comandant~, no porque la conversación le interesara gran cosa, pues casi ni
escuchaba lo que decían, sino porque como se había dado prisa con el primer vaso de cognac,
quería ser más parsimonioso con los siguientes.
l'ara este fin, se tendió en un sillón de paja, y cerrando á medias los ojos, gozaba de su ·placer
favorito hasta que se durmió,
Entonces Nelly que había estado hablando de
cosas que le eran absolutamente indiferentes, tomó á Juan,~ mano y se la estrechó conmovida;
Juan le dijo con el tono más natural que le fué
posible:
-Nelly, hoy no hemos ido á nuestro paseo de
costumbre ¿quiere usted que vayamos cuando
haga menos calor?
Nelly respondió en voz muy baja y escondiéndole los ojos.
-Y11 sabe usted bien que·yo quiero .... todo
lo que tu quieras, amor mío!
Luego, después de una vacilación aiiadió más
quedo todavía.
- Ya es mi deber ahora .... y un deber muy
agradable por cierto. No ves que soy ..... .
El le cerró los labios con un beso, más bien
que para acariciarla para impedirle que hablara
pero Nelly concluy ó.
·-No ves que so y ya tu mujer?
Al oír estas palabras Juan sintió una especie
de estremecimiento interior y dirigiendo una mirada al Mayor Stepilenson y observando que seguía durmiendo tranquilamente, posó por segunda vez sus labios sobre los labios de Nelly que

estaba ruborosa; pero cohibido por la presencia
del padre, pronto tomó una actitud natural.
-Oyeme N'elly, dijo en seg uida : en tierra hablaremos con más libertad, porque tenemos mucho que hablar y seriamente, amor mío. Anda á
dormir tu siesta habitual y te iré á buscar á tu
camarote esta tarde á las cuatro.
N elly se atrevió esta vez á fijar en él sus ojos,
y habría querido leer en ellos de antewano lo
que intenta ba decirle durante este paseo; y luego tranquilizada sin duda por el aspecto de Juan
contestó haciendo una reverencia, aquella gran
reverencia aprendida en el convento de Montreal:
-Obedezco, seiior, pues ya no tengo derecho
de hacer otra cosa. Hasta la vista!
Y enviándole con las puntas de los dedos un
beso volado, y . haciendo una mueca infantil y
graciosa que le era característica, entró en su
cuarto y después, sin ganai;i de dormir se sentó
en un sillón y se puso á soñar con los ojos abiertos.
Juan no quería ni permanecer en el comedor
ni ir al salón y refugiarse á su cámara que estab11. tan cerca de la de N elly .... . . Deseaba sustraerse á su influencia que le hacía débil y cobarde; y ahora, cuan:io ya no había remedio comenzaba á tener conciencia de sus actos, y una.
mezcla indifinible de alegrías, de temores y de
remordimientos le Henaba el corazón. Para poner
en orden este enjambre de ideas tumultuosas necesitaba reflexionar y encendiendo un cigarro se
puso á pasear pensativo por el puente á la. sJm•
bra de la toldilla.
Por unos instantes Nelly oyó los pasos de Juan
sobre su camarote y después comprendió que se
había pasado al otro extremo seguramente por
no despertarla. Aunque no podía ser vista por él
la joven sonrió y levantando la. cabeza le envió
un beso .... oh! en verdad que no tenía intenciones de dormir; era demasiado feliz y se sentía febricitante. Aún no sentia remordimientos y la
cortedad de p1·esentarse delante de la gente que
sintió al principio, había empezado á disiparse.
Tan frecuentemente pensaba en Juan, se sentía de tal modo e5posa suya que estaba regocijada y como orgullosa de habérsele sacrificado.
"No hay nadie tan pobre -habia dicho el Doctor-que no pueda consumar un sacrificio en un
momento dado y habría podido agregar: "los mejores pensamientos pueden motivar los peores ac•
tos según el corazón de cada persona,» Porque
Nelly se había apoderado de las palabras de Lerbon y con ellas se había narcotizado como hubiera podido hacerlo con un ramo de amapolas ó con
el perfume de la reina Binao, borrando así sus
escrúpulos de conciencia.
¡Qué feliz se sentía de haberle dado una gran
prueba de abnegación! Ella h&gt;tbia dudado, dudaba aún de que Juan le cumpliera sus promesas,
y de cons:guiente, ningún pensamiento calculista ó interesado normnba sus actos. Esto suponía.
Nelly creyéndose sincera. ¡Qué talento tenemos
todos para vestir y engalanar los espectros de
nuestras faltas, que nos espantarían de fijo si se
nos presentaran en su odiosa desnudez!
¿Pero qué llama era la que brillaba en los ojos
de la coqueta joven, por más que1o dudara, sino
la de la ambición? Si solo el amor la hubiera impulsado no estaría tan triunfante y feliz; lamentaciones y dolores se mezclarían á su alegría y
sus sonrisas se mojarían con lágrimas.
La satisfacción del bien alcanzado y el orgullo
de la victoria era Jo que le hacía olvidar al dolor
de laca1da. No: su mirada no era la mirada lánguida y pudorosa del amor vencido pasando al travé; de sus p1::stañas de oro, y no era la expresión
de la resignación lo que contraía sus labios; pero
pronto esa llamarada se habría extinguido en sus.
ojos y habría des a parecido esa triunfal sonrisa, si
hubiera Nelly podido observar las rebeliones que
se agitaban y a y rugían en aquel corazón que
ella juzgaba completamente subyugada.
Exactc., á su cita, Juan a cudió á las cuatro de
la tarde par/\ llevar á su amada al paseo prometido y se hicieron llevar con la lancha á una bahía pequeiia y desierta en la que había árboles
que bañaba n sus troncos en lils olas. Dije1·on al
patrón que les esperara allí y desembarcaron tomando luego el único sendero practicable que
había á través de los á rboles y que se dirigía á
una aldea que erguía á lo lejos sus casas pintadaa
de blanco.

(Oontinua1·á)

157

EL MUNDO

Domingo 21 de Agosto de 1&gt;198

Domtngc 21 de Ag oeto de 1~

PAGINAS DE LA MODA
•

FlG, 1-SC'MBRERO D UQUESA.

1a educación b~o su doble asDccto de utilidad y ornato.
Que es una necesidad imperiosa la completa educación femenina en loe tiempos por nosotros alcanza.·dos, es cosa que nadie ha pensado ponerlo en duda,
y que el orden y ta cto que esa educación exige. es
cosa principalisima de estudio para las madres prudentes y cariñosas, tenem"s ocasión de comprobarlo
infinitas veces en el variado transcurso de loe diae.
Ahora bien: tratados de educación se han escrito
muchos; todos son incompletos, dejan bastante q1,1é
desear y la mayorla de ellos sumergen en un cúmulo
-de dudas á la persona, madre ó deudo. que se ve en
el caso de arrostrar las graves responsabilidades anexas á la formación, por decirlo asi, moral de una joven, ¿Por qué? Muy sencillo; porque en modo alguno un mismo patrón puede ad31&gt;taree á la infinita vaTiedad de caracteres, poeicicnes é inteligencias que
forman el núcleo femenino Lo sano y lo lógico estriba pues en sentar reglas generales acertadas; los pormenores y detalles quedan á ladiscreción de cuantos

en una educación intervengan, y aún juzgo que pueden proporcionarlos mejor las circunstancias especiales que rodee11 á l&lt;1. educanda
Desde un prindpio importa englobar el tema bajo
sus dos esencialleimne únicos a~pecto•: la educación
de utilidad y la de ornato, no "acilando á renglón s~gui do en asegurar que por mil causas, la primera ha
de ser más importante que la segunda. Lo qu-3 tenga
positivamente de útil la educación de uua muJer, re•
dundará en provecho de ella misma y de cuaut11e
evolucionen en torno suyo, padres, hermanos. maridos, hijos; por lo tanto, y a que á los mencionados ex•
tienden su bienhechora influcencia, natural nos parece que lo que asi influye en el porvenir, tienda á
ser consider11do con todo esmero y diligencia Lo ú til
á la educación femPnina es cuanto se relaciona con
el hog-ar, el conocimiento exacto de los deberes, y
además lo que concierne al empleo del tiempo y á la
manera de ordenar loa at toe de la v1d11. Todos estod
elementos educativos utillsimoe, han de ser transmitidos á la mujer desde su infancia, presid'endo á. su
ordeuación un conocimiento del mundo y del alma,
cuanto más perfecto ¡;iea posible; por eso deseamos en
las madres, además de un gran caudal de amor, una

ilustración vasta, pero apropósito para ser transmitida dulcemente sin empalagosa«! disquisiciones.
Respecto á la parte de educación que ..:ondensa el
ornato felllenino, sin quP de él en absoluto deba carecer mujer alguna, bien podemos decir que es susceptible sin peligro de imp'&gt;rtantee redtricciones,
cu11ndo Ja posición social las hace necesarias. y de
amplitud infinita t11mbién en caso contrario Música,
idiomas, literatura, dibujo, pintura, nociones de arte
y laboree de fanta¡¡ia: he aqut lo que ~ntendemoe los
mode~nos por educación de ornat&lt;&gt; Pues bien; suele
suceder que abarcando tantas materias, la edad c.ducati va es corta. para posarlas aunque sea de un modo
imperfecto. ¿Cómo no ser aei si sólo lo mencionado
no basta una vida entera para asimilarlo? Queda,
pues, sentado, que la mujer recibe nociones más ó menos ciertas de mucho, pero no llega et posesionamiento del todo.
Y ahora nuestras lectoras nos permitirán que intro~uzcamoe á este est udio general una opinión particularlsima nuestra. Admitiendo la posibilidad de
que una familia pueda otorgar á una joven la educación brillante y envidiable, que no repara en sacrificios pecuniarios, lo más cuerdo seria consi derar para

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Domingo 21 de Agosto de 1898

Ji'.L MUNDO

que se reuna más, mejores aptitudes, bien sea la música, la pintura,
las letras, etc., y encausar por ese
sendero el plan de educación de ornato, pues de esta manera, ni se
pondria á prueba la p11ciencia ile la
educanda, impeliéndola á et1tudios
que no fueran de su agrado, ni se
tiraría inútilmente el dinero contrariando vocaciones y guetos.
La educación del adorno circunscrita á los elementos que permiten
brillar en sociedad resulta casi siempre deficiente, cuando no inútil; apt1·
naslamujer;asi educada se casa y
penetra-si es buena - de todo corazón y con todo el emusiasmo dt1
que es capaz, en los problemas arduos de la familia y del hogar, esas
doradas frivolidades á tanta costa
adquiridas, se desvanecen como el
humo; prueba evidente de que no
son necesarias. Lo útil, por agole·
mo prop· o, procura el individuo
conservar'o. Creedme, queridas lectoras miae, lo que queda en pié de
la edución de una muier, pobre
ó rica, para el caso es igual, siempre viene á ser la educación práctica, la que al hogar, á la familia y
al deber hace relación. A elh, á ese
capitulo importantlsimo de la dicha
humana, deben encausar las madres sus perseverantes esfoerzos,
toda la p?-evi•ora ternura de que
es eu11ceptible su amante corazón
y su clara inteligencia.
Aquellas madres que por vanidad, sólo en concepto de lujo e:, afanan porque en sus hijas se sobre·
ponga la educación de ornato á la
de utilidad, se hallan en un lamentable error, que no podrán ,:orregir á tiempo, pues form11.ndo la educación la ba1,e de nuestro carácter
y nuestras costumbres, una vez cona•
tituidJ el ser moral femenino, nadie
puede torcer los emprendidos rumbos, y el hogar donde domine la
mujer de educaciónimperfecta,será
la primera victima dti la imprevisión de una madr., vanidosa ó poco
experta.
Partamos seriamente siempre del
principio salvador, de que la mujer
ha nacido, en primer lugar. para hacer la felicidad de su marido: para
conseguir esto no son necesarios
los elementos de adorno. sino lo
práctico de la vida, amalgamado
con la pura moral y las nociones
de cuanto nos permite conocer el
mundo y los séree bajo su verdadero aspecto, porque asi, con escaso
esfuerzo, evitaremos desengaños y
peligros.
De una mujer educada bajo los
austeros principios del debe~ y de la
utilidad práctica, puede esperarse

Do mingo 21 de Agosto de 1898.

169

EL MUNDO.

Los enemigos de los tomates

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FIG, 2-TRAJE DE PASEO

t?do, de aqutlil3: que cifrara sus efimeros éxitos soc_1ale~ en _el conJunto de frivolidades que tantos parti~_arios tiene en la época moderna, nada ó casi nada.
f1Jémono~ en las ventajas que ofrece lo uno y en loe
mconvementes propios de lo otro, y considerando en
globo la educación femenina en toda la inmensa
traFcende!]~ia que entraña para el progreso delmun
do y la_ fehc1d~d del hogar, invitemos á las madres á
q_ue midan la importancia de la labor moral y material que les está encomendada. Un hábil jardinero Be
desv1ve_por lograr, aún bsjo climas contrarios, el
espléndido desarrollo de nna flor: flores son también
las. mujeres en la feliz adolescencia, y de ellas ha de
cu!dar la madre con amor y con constancia infinita,
á fm de que un dia pueda eentirse orgullosa de sus
desvelos. No importa que tRmbién en la atmósfera
poco sana del mundo, cueste arraigar lo noble¡ 10
~ueno: dentro de una sociedad perfecta, la virtu no
sobresaldrla por ser regla general. Formar mujeres
virtuosas y sólidamente ilustradas en las postrime•
rias de un shdo que t~nto tiende á renovación y mescolanza es la dulce y santa tarea que la sociedad encarga á las madres, tendiendo con podereso anhtilo al
mejoramiento dti las razas.
JOSJ.FA

Los tomates son una fruta que se
estima en todas partes por su buen
gusto y por la infinita variedad de
platos que se pueden confeccionarcon ellos. Su cultivo es, además,
bastante fácil, pero sin embargo de:
su vigor y resistencia las plantas
sufren de vez en cuando ciertas
enfermedades que las debilltan ó el
ataque de los insectos que las destrozan. Estas enfermadades y estos
insectos son el enemigo con quien
tiene que luchar el hortelano que
quiera !!&amp;car de los tomates el provecho que pueden dejarle. La más
frecuente de las enfermedades es e~
tizón, la c:ial se manifiesta en forma de una mancha negra en el punto de los tomates donde estaba la..
flor y que poco á poco se va exten diendo hasta que por fin cubre toda.
la superficie. Generalmente esta enfermedad ataca á los tomates más
temprano y á medida que la estación avanza va desapareciendo. La
causa de ella parece ser el abonoque se echa en la huerta sin haberse descompuesto por completo. El
remedio consiste en abonar exclusivamente con abono bien maduro,
al cual se añade un poc:&gt; de nitrato
de soda y cenizas de leña.
Otras veces, el mal ataca á los tallos de las plantas, cerca del suelo,
y entonces se marchitan, las hoja!!
se ponen amarillas y al cabo mueren. 'La causa y el remedio de esta. variedad del mal son los mismos
que dejamos indicados más arriba.
El gusano verde (Phegethontinus
celus) que ataca los tallos y las hojas procede de huevos que ha. dejado en ellos la hormosa estinge. Estos gu!!anos, siempre voraces, se deben coger uno por uno para mat11rlos tan luego como aparecen, Hay
también otros gusanos, de color
pardo amarillento y hasta de una
ó dos pulgadas de largo, que cor•
tan las plantas cerca del pié. Las
muiposas que ponen los huevos de
que éstos salen son nocturnas, abundan en el verano y cada una pone
de 200 á 500huevo.s Luego que corta la planta, los gusanos se ocultan
en el suelo cerca de ella. y escarbando tm poco se descubren para
matarlo!!.
El insecto de las patatas suele bacer también bastante daño á los·
tomates, pues ataca á los tallos para alimentarse de ellos. Si abundan
mucho, lo mejo.. es destruirlos rociando las plantas con una solución
de verde de Parla. lo mismo que se
hace con las patatas.
En tiempo húmedo ó de frecuentes lluvias, los tomates suelen rajar•
se mucho, especialmente los que
e~tán madurando y algunas especies más que otras.
Para este mal no hay otro remedioque _el de recogtr el fruto luego que
e~y1eza á madurar, antes que la
pie se rasgue por el exceso de agua.
que las plantas absorven.
Algnnos de los tomates muy bue,
nos que se quieran guardar para.
semilla, etc., se pueden proteger ta•

.~

..

,n,

FIG, 4-TRAJlll DE REOEPCIÓN Ó GARDEN PARTY
PIG. f&gt;-TOILETTJll

pándolos con una caja ó con una esiera, pero, naturalmente no siempre se
puede hacer con todas las l'lantas.

FIG, !-SOMBRERO DUQUESA,

Muy lindo sombrero de paja tabaco,
mostrando delante un elegante nudo
Luis XV, de cinta de terciopelo negro.
A la izquierda touffe de rosas the,
rosa pálido y rubia claro con follajes y
botones apretados en un nudo de blonda antigua que se drapea- detrás y sobre el costado derecho.

La prensa y el divorcio.
Los periódicos franceses se ocupan
de la reconciliación de la célebre ac•
triz Mad. Réjane y su esposo Monsieur
Porel, director de un teatro de Paria.
Mad. Réjane entabló demanda. de di•
vorcio, y varios de los más ilustres cronistas de la px:ensa parisiense publicaron largos articulos para. convencer á
la gran actriz de lo inconveniente de
su petición.
Emmanuel Arene y Edmond Lepelletier han hecho una brillante campaña para lograr la reconciliación de 1os
esp_osos.
Varios diarios de Paria dicen que
en vista deque son pocos los conyuges
que se reconcilian fºr los consejos de
los tribunales y de excelente resultado alcanzado por los cronistas, la prensa debe interponer sus buenos oficios
cerca de los matrimonios mal avenidos para evitar el divorcio.
Pues ya es tarea.

FIG. 2,-TRAJE DE PASEO,

Es de muselina á rayas diagonales,
con gran aplicación bordada en la falda y en el cuerpo, formando en este
último, un semi- bolero muy gracioso,
prendido por un elegante lazo y que
se arre sobre un p1astrón triangular
ligeramente chifoneado. Cinturón de
raso negro, ¡,rendido con una hebilla
fantasia.
FIG, 3-CUERPO ÚLTIMA NOVEDAD,

Es de sar~a lle seda crema, con
adornos de CJnta bordada alternados
con pliesés ligeros en bandas paralelas.
Una gran corbata fantasía, estilo papillón, figurada y tres órdenes de ¡ockeys constituyen los adornos prmci•
pales de la prenda.
Cinturón de satin crema también con
elegante lazo á la izquierda y grandes
volastes ornad~s de blonda, en el remate de las mangas.

nos engañan.

•**

El dinero es la última palabra del
mundo civilizado; un puñado de oro tiene más probabilidades de alcanzar lo
que se desea que un puñado de verdades.

FIG. 4-TRAJE DE RECEPCIÓN Ó
GARDJllN PARTY,

•*•

FIG, 7-ClllSTO PARA ESCRITORIO

PARA PASEO

Nuestro&amp; Grabados.

No hablemos mal de nuestros enemi-

P. Dlll COLLADO,

Un poco de tiza pulverizada y unas gotas de amoniaco quitan fácilmente las manchas que los sedimentos del agua dejan en Jo3 -lavamanos de mármol

- ~~'¡

gos, porque son loa únicos que jamás

UNA RECETA.

FIG, 3-CUE~PO ÚLTIMA NOVEDAD

.

Jamás serán tan elocuentes en la
tribuna los hombres politicos de todas
las naciones, como lv es la madre de
familia en su casa.

FI.G 8-TRAJES DE CASJ\,

Es todo de crespón y piel de seda, la
cual forma una faldeta de fantasiaesti•
lo colombina con puntas que en su in•
tersección th nen elegantes lazos pren-

�160
EL MUNDO.

Domingo 21 de Agosto de 1889,

didos
de plata. Estos se repiten en el corpiño sobre las bandas de piel de eda que al
ternancon
conhebillas
el crespón
8
Elegantísimo
modelo
es
este
que
tiene
detalles
ñe
adorno
como
el
de
las
mangas,
de una suprema originalidad.

/?-T-,

~.7.;:,

.

&gt;•

_,,d,:' /

,;:~ .-t~- 0::.·

FIG.5,-TOILETTE PARA PASEO.

,,

Es un modAlo elegante de velo de parma, guarnecido de malinas y de pequeñas vueltas de satin
cielo.
Eetá compuesto de una falda con tablero, que proporciona el volante.
Este eetli coronado de uua blonda que asciende por
el corpiño de manera que simula un del,mtc&gt;ro abierto sobre un chaleco formado por una linea de botones.
El corpiño está hecho de una espalda tendida y de
delantero fruncido en el talle,
La parte superior del delantero se repliega para
formar dos vueltas que se recubren de satin incrustado de encaje.
Un pequeño empieza.miento de satln, forma una de
las aplicaciones más graciosas.

,

'Í.

:·/

i

L

MEXICO, AGOSTO

TOMO II

28

DE 1898

FIG 6-UN GRUPO DE MODELOS PARA ESTÍO,

Nanzuk, beng111ina, foulard y escocés de algodón:
he aqui los grandes compoaentes de los trajes que

F!G. 9 -FORRO DE SACHRIT,

forman el encantador grupo que ofrecemos. ·hoy á
nuestras lectoras.
Todos son de una factura tan sencilla c?mo ligera
y elegante y de colores medianamente vivos, tal cual
se estilan para trajes de esta estación.
Elijan nuestras lectoras, que hay de sobra dontle
elegí: en grupo tan harmonioso y lleno de novedad.
FIGURAS 7, 8 1 9 y 10,
Incluimos en este grupo una serie de labores para
damas, propias para los largos días del estlo, en el
que figuran verdaderos tours de coqu~teria y de gracia, y una colección de modelos para trajes de casa
de formas sencillas: delantales, un jacquet de dril, una
bata de escocé$ de algodón claro, una de sarga obscura y la espalda de la propia bata de escocé¡¡,
Hemos elegido los-modelos- más- en boga.

~ La educacion es un cepilJo que alisa los ángulo;;,
pero que no puede mejorar la madera
A HOUSAYE.

FIG, 6-UN GRUPO DB .MODEL• 8 PARA EL .ESTÍO

La incf'rtidumbre de la felfci-lad es más cruel que
la certidumbre de la desgracia.
Si todos nuestroR sueños se rei.lizaran, muv p10•1to
acaba.riamos de soñar.
•
No se duerme sin soñar sino cuando se. vive Ein esperanza.

Hay en la vida horas mortalmente tristf's en que ni
el amor puede darnos un recuerdo siquiera,
Todas nuestras alrgrias están hech-as d-e dolores
porque lo mejo,- que tienen es el deseo.
.
'
H.

ÜONSCIENS.lll,

En materia de moral, la moda es para el mundo el
más intolerante de los censores.
A.

FIG, 10- TAPICERIA PARA BILLAS,

SOR.lll.L,

Con el próximo número se
repartirá á los señores abonados de este periódico, la novela que como prin1a corresponde al mes de Agosto.

(2
~1'.

General

ek. (t arlos

Diez Gutiérrez,

Gobernador de San Luis Potosi.

+ el 21 de Agosto.

•

NUMERO 9

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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&lt;•,'

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,f/4.? '1':;

,,J;,%., },f

1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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...

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Torta. de cama.rones enteros

-:~¡~~

~· -/::""\(~

FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

1
1

l

!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

�EL MUNDO,

122

LASEMANA
Es ya cosa corriente que París carece de
atractivos duranteiosme3es de verano; pero atractivos no quiere decir sucesos, y así se explica que
vengan henchidas de notas, á cual más curiosa,
las revistas de la gran capital. ¿Es en alguna de
ellas ó en las columnas de nuestro pobre noticierismo,-que con razón llamamos Crónica neg1·a,
-donde be encontrado ese refinamiento supremo del crimen,-el crimen filosófico y doctrinario? :Marcos López es un simple carrero y puedo
asegurar que hasta la fecha en que fué consignado á los tribunales no había leído, ni imaginado
leer, una sola página deloe flamantes teóricos de
las escuelas anárquico-socialist1:ts; y aún creo que
ni de nombre conocía á Ravacholl, Vaillant v
sus secm,ces. Prueba evidente de que las inteligencias extraordinarias,-así se alojen en el ce•
rebro inculto de este carrero ó de aquel gaftán,no necesiten de una educación especial para concebir, desarrollar, y aun para aplicar y propagar
una teoría, es qe Márcos López al ser aprehendido por robo de un tercio de azúcar, alegó que había cometido el hurto porque .... el duefto del
azúcar es hombre rico, y según el credo moral
del delincuente López la propiedad es el robo. Ya
imaginais los resultados de la misión apostólica
de .lllárcos López en ese foco de cultura que se
llama Belén: su propaganda nos proporcionará la
fortuna de contar dentro de poco tiempo con una
poderosafalanje de comunistas y anarquistas, tanto
mejor dispuestos á la propaganda por la acción,
cuanto · que no habrán •derivado su sistema
de una teoría, sino de un hecho,-la pena que impongan las autoridades al futuro jefe de los enemigos de la sociedad.

,_

Pero si por un concurso de fatalidades que
asombran, nuestro pueblo manifiesta algunas tendencias al crímen, en sus formas violentas, en
cambio, las clases media y superior, no admiran
precisamente por un olvido e4 traordinario de la
propia conservación. Cayó el. duelo en desuso, el
duelo-tragedia, y hoy el duelo farsa no se desen
laza en la Concordia sino en et Juzgado; los conocidos caballeros J. O. y M. H., apadrinados por
otras cuatro iniciales, dirimen sus querellas en
un acta y para salvagnardia de su honor conservan en sus gavetas el párrafo de gacetilla correspondiente. La. riña trágica no es el sucedaneo necesario del duelo. ¿Quíén piensa en arriesgar la
vida en esta tierra felíz de la eterna primavera?
Ni aun los que van á Sll!ciclarse están al cabo de
su determinación. Matarse .... y para qué, si la
comisaría se encarga de impedirlo? Un joven, impulsado acaso por una de esas negras melanco•
lías que nublan el espíritu de los pollos imberbes
á quienes el papá echa en cara sus hábitos depravados y su holgazanería incurable, huye de la
casa paterna y á poco envía un ultimatum en el
que ha garrapateado con ortagrafía que excusan
las ·c ircunstancias su resolución definitiva, el suicidio. Mientras la madre y las h6rmanas lloran,
rezan y sufren síncopes, el hermano del suicida
corre á recoger su cadáver el cual vuelve por su
pr0pio pié, sano, salvo y acaso satisfecho de su
comedia. Habrá que agregarle á l¡i. estadística
una partida,-suicidios frustrados,- y será la
más numerosa.. .
'

,_

Creamos á los periodistas franceses. Los microbios y los automóviles son los grandes enemigos de la existencia humana. En París, por ejemplo, ya nadie piensa en vivir desde que los
chauffeurs surcan ld.s calles en sus máquinas
vertiginosas, derribando á éste, aplastando al
otro y aterrorizando por todas partes á los indefensos transeuntes de infantería, que ya no van
al Bosque ni se aventuran por los bulevares temerosos de regresará casa con el cráneo hendido ó algunas costillas menos. En México nos contentamos,-buenos burgueses tradicionales -con
las antiguas plagas endémicas. sin pedir á Ía civiJizaci&lt;in procedimientos destructores inéditos. A
título de curiosidad tenemos un ejemplar de automóvil en la persona de cierto americano grave y tieso, infatigable chauffeur que á bordo de
su auto-ciclo recorre la ciudad en todos sentidos
y á todas horas con una velocidad uniforme de
cuarenta kilómetros por hora. Va usted al Paseo
de la Reforma? pues á poco aparece en un extremo de la Calzada nuestro ·hombre, digo, nuestra mAquina; pasa, y se pierde á lo lt&gt;jos en un

abrir y cerrar de ojos; y así en todas partes,
frente al Correo, en Plateros, en Buenavista, en
Belen, el moto ciclo zumba, rt&gt;pica, aturde, y deja á los transeuntes boqui-abiertos. Ese hombre
y esa máquina, ubicuos y semi-fantásticos, son
un conjunto inseparll.ble, forman una pieza que
nunca se dt sarma, y á fuerza de verlos tau to
creeis en una entidad, una representación abstracta del reclame, puesta. al servicio de alguna
casa constructora de automóviles. Evocais el personaje misterioso de .Julio Verne, aquel inventor
de una máquina para volar A quien vió una maftana París asombrado, evolucionar por los aires
y sentarse luego en las torres de Nuestra Se:fl.ora
y en la cúpula de la columna Vendome. A diferencia del novelesco nadador aereo, el hombre
auto-ciclo ele México un día dejó de ser el prodigio de nuestra vida callejera, y los curiosos de
Plateros rieron de buena gana al ver un automóvil d~sbocaclo, y tras del automóvil á su duefio y
parte complementaria corriendo desesperadamente hasta alcanzarlo. Adios prestigio! un autociclo que se desboca-como cualquier bruto pursang - no sale ganando con la comparación,
no satisface los ideales estéticos de nuestro pueblo ginete y dumador. ,_
P.or lo visto los que no van al teatro obran
cuerdamtonte, porque más divierte una escena callejera por anodina que sea que el monótono desfile de las mismas figuras, eternamente iguales á
sí mismas, entre los frisos y la rampa. Y no hablo de Mésmeris ¡si al menos todos se transfo1·•
maran como él al presentarse ante su público!
Pero ni Pepe Vigil con toda la f11stuosa varied~d- cle su indumentaria deja dp. ser el mismo Pepe
V1g1! en todas sus obras y papeles. Y los coristas .... por le menos de ellas quisiera hablnr con
todo ~l respe~o qu~ merecen esas sexagenarias,
que s1 cantan mal tienen la disculpa de su edad
valetudinaria y que compensan su cruel entonación con supremas ventajas decorativas. Lo exótico, ó por mejor decil', lo anacrónico, encanta,
l?º un gran este~a contemporáneo viste jubón y
c1:fl.e espada med10eval para escribir novelas moder_nísimas? Así las antiguas coristas y i.ntiguas
muJeres de nuestros _teatros; hay peto que pasa
del busto de una sacerdotisa á las carnes adiposas _de·una burgu~sa Renacimiento, y falda campesrna qu~ se aphca á lucir los primores de una
bayadera. Y los hombres .... Un amable espectador vecino mío creía reconocer entre ellos antiguos subalternos de Yamagata, reconcentrados
desertor~s de las filas de Aguinaldo, y todo ·¡~
que la Micronesia, Polinesia y Melanesia produce
do ~ás rar? ! est!ambótico en materia de singularidades f1S1ológ1cas. El anuncio azul que habla
de la fusión de varios cuerpos corales promete
má~ de lo que im~gmaron los fecundos · empresanos. Una colección de ochenta variedades ....
Deberfon repartir en dos ó más funciones el espectáculo.
,_
. Y el p~blico lo verá con agrado; porque al
f~n las constas _tienen un mérito,-aunque negativo, no son afici'onados. Oh! los aficionados ....
Desde que hacen su primera salida á los verdes
campos de lo lírico, helos ahí convertidos en gallardos pa_vos reales, autores, oficiantes y narcisos á un tiempo ~e su incipiente gloria. El ilogismo más que la risa caracteriza específicamente á
la humanidad, y si nó ¿por qué esos aficionados
que escuchan un aplauso de estímulo quieren ver
er. la corte3ia del público algv como una sanción
conmemorativa? No, mis queridos especialistas
el espectador imparcial de las butacas os din\
que un público· que ha llegado en su tolerancia á
d~jar inadvertido~ los defectos para que el principia~te cobre ánu~o, no autoriza estos pecados
capit~Ies de la vamdad de ciertos artistas. Los
qu_e tienen el talento y la fortuna de vencer las
pnm~ras jornadas sin pagarse de triunfos ..•
relativos,-muy fáciles en ail.os de esterilidad _
son los únícos merecedores de la simpatía popular; p_ero por d~sgracia es contado el número de
los discretos.

,_

No hay razón para extremar los pesimismos.
li:l arte ofrece á los selecto~ la solemnidad de sus
r~~os augustos. Después de las audiciones exquisitas de Meneses la velada fúnebre de Bismarck
en la que volvió el maestro á empu:fl.ar su irre~
prochable batuta, Profunda significación yacentua~o sabor germánico el de esa conmemoración,
sabia! noblemente impregnada de los perfumes
artísticos de la Patri!\ alemana A la quedió el di-

Domingo 14 dt&gt; Agosto de 1889.

Dómin!Z'n 14 de AJroeto de 1898.

funto Canciller nueva organización dentro de lo~
viejos m0ldes, cerrando los eslabones dela cadena imperial con la masa que esgrimía en su brazonervudo Martel el osado. Los hombres como Bismarck no pertenecen á la humanidad, por más
que su nombre y sus hazanas sean de la historia;·
pertenecen á un pueblo, representan sus tradiciones, esclavizan á ella y á los destinos de la
Patria sus esfuerzos, y la Patria los santifica en
el recuerd o y los consagra como héroes ó semidioses . . Pe10 la humanidad, poniéndose fuera,
de las ideas dogmáticas de un convencionalismo,
los declara justiciables ante la amplitud del criterio sin vasallajes. Los alemanes han hecho de
la solemnidad bismarckina un acto esencialmente patriótico, religioso, encerrándose en la capilla de sus creencias para dar forma á la expresión de sus dolientes recuerdos y de sus altivas
aspiraciones nacionales.

,,.,,,
Dos raptos la semana pasada y tres en ésta.
Es mucho, pero no es todo; lo curioso esla rabiosa
huelga de h#os que escandaliza y divierte á nuestra socie'dad, el toque maestro está en las nuevas Bplicaciones invers11.s del Código Penal. El
feminismo hace su aparición en México de una.,
manera original. Una doncella ha tenido la hu•
morada de cometer un t1·iple rapto contra :a voluntad de sus victimas, y lo más adorable de la,
aveutura es que los raptados, acaso sin compensación de ninguna especie, van á ser huéspedes.
de Belen. La raptora merece algo más queuna encerrona en las Vizcaínas, destino que le ha asignado la voluntad paterna. Cuidado, caballeros!·
el caso puede repetirse y .no sería malo reformar
·el Código en el capítulo respectivo; nuestra h onra y nuestra tranquilidad están amenazadas por·
las sef/.oritas rapto1·as. A defenderlas contra la
ola ascendente del movimiento feminista.

DICK,

RESUMEN-Fin del confflcto htspano-amerlcano.-Las:
condiciones de paz.- Espana acepta las bases Impuestas por el venee1lor.-Los partidarios de la guerra. _
Vanas esperanzas.-La sltualllón de Espana.-;,(lué
ha hecho el partido llberal't-La fuer,a de las cosas
-La obra de Sagasta,-Los partidos. -La voz del pue-h
blo.-Concluslón,
Después de prolongadas meditaciones y de consultas repetidas con los diferentes corifeos de 103
partidos políticos; después de analizar detenidamente la situación donde no se encuentra un rayo•
de luz, y convencerse de que la lucha por desespe!ada que sea, por más que se cuente con el he:01smo de los soldados, tendrá que ser estéril érnfe~unda para la causa espaftola, el gabinete q u~
preside ~l Sr. Sagasta, autorizando debidamente
al Em_baJador de Francia cerca del Gobierno d eW~shmgtou para representar los intereses del
rem~, ha decidido admitir las condiciones depaz impuestas por el presidente Me. Kinley.
Presentada la contestación de Espa:fl.a por M.
~ambon ante la Casa Blanca, hubo breve discusión sobre pequeftos detalles, se discurrió un po~o _sobre Ugeros incidentes, y quedó convenido,
ult1mamente, según las noticias que nos comunican las agencias cablegráficas, que, aceptadas.
en lo fundamental las proposiciones de paz formuladas por la Casa Blanca, pronto se hariai)
constar en un protocolo firmado por los respectivos representantes, constituyendo así las bases á.
que_ se han de sujetar los comisionados de ambas
naciones, que han de reunirse á la breveJad pJ-

•

123

de restaurar las fuerzas agotadas en lucha
DAMAS DISTI.NGlJIDAS.
sible en París, para convenir el tratado de
paz definitiv!\.
desigual.
*
* * los que sostienen
***
Digan cuanto quieran
Grande es !'a responsabilidad
que tiene
toda vía la guerra á cualquier precio, los que
ante la nación espaftola el ministerio Sa•
pretenden que Espafta se desangre hasta Jo
gasta; grandes han sido las dificultades con
último en una lucha desigual, los que anheque ha tenido que luchar en el interior y
lan que el pueblo espaftol llegue al mayor
fuera del país. En el interior las facciones
extremo de sus sacrificios; digan cuanto
republicana y carlista, se aprestan á la luquieran los que abogan por una resistencia
cha, pretendiendo aprovecharse del deseontenaz, heroica y sin límites, es lo cierto que
tento general, que oe11siona la derrota, pael gabinete esp11ftol ha obrado en esta ocar a derrivar la dinastía en provecho propio.
sión ur~ido por las circunstanci11s. Al acepPor fuera un enemigo fuerte, poderoso y
tar la situación que heredó del partido conenorg-ullecido con sus victorias, exigiendo
servador, no se ocultaban al Sr. Sagasta y
sacrificios de territorio, ya que no puede
á sus partidarios, las dificultades con que
cobrar indemnizaciones en numerario; y e~
tendrían que Juchar; oíanse y a los rumores
medio de estas angustias, la voz del pueblo
sordos de próxima tempestad, relámpagos
exaltada por los agitadores de oficio, acucárdenos surcaban el horizonte anunciando
sándolo y haciéndolo respons11,ble de la gran
te~l'ible tormenta, el suelo mismo de la pacatástrofe. Se necesita de la energía del antria cspaftola se hallaba sacudido y agitado
ciano liberal, para permanecer enhiesto, firpor convulsiones tremendas. La insurrecme en el puesto que se le ha confiado, y
ción cubana combatida á sangre y fuego por
resistiendo el vendaval que en su torno se
e.l Gral. Weyler, no había sido sofocad11.
desata.
Muertos algunos de los principales caudiSi alguna vez se exigen responsabilidades
llos de la revolución, brotaban nuevos camcreemos que se hará justicia al jefe del parpeones que sostenían en la manigua la bantido liberal.
dera insurrecta. Firmado en Bit1cnabató un
X.X.X.
convenio entre los jefes tagalos y el Capitán
Agosto 11 de 1898.
General de Filipinas: dá.base poi· concluido
y fracasado el intento de Aguinaldo y sus
socios en el Archipiélago Magallánico, por
más que se sentía cierto descontento que
no había podido ser arrancado de raíz.
Entre tanto los trabajos de las juntas' re•
volucionarias cubanas · no cesaban en los
Estados Unidos, allegando elementos y con,
citando voluntades áfavor de su causa; y podía c1c1lcularse, sin necesidad de vista pro--NOTAS A TODO VAPOR
fétic.c\, que en tiempo no remoto, era de teSeñora Esperanza Navarrete,
merse la intervención armada de la Unión
MARQUESA DE LARRINAGA,
americana, contra el dominio español en las
RUINAS
[Residente en México.]
tierras antillanas.
Dos guerras coloniales en apartadas v remotas muros de Cavite, y acaban en la capitulación de
_Estasform!dables ciudades americanas no son para
regiones. habían necesitado de innúme;os sacri- Santiago de Cuba, bajo unas bases que habría -vrstasendos o tres días; se hacinan de tal modo en el senficios en sangre y en· dinero, por parte de la Me- rechazado en otras condiciones elpatriotismo es- sorio las imágenes y las impresiones.y cansan por tal extrópoli; ya la opinión se sentía vacilar, y no fal- pañol, pero que fueron impuestas con dureza por tremo los esfuerzos para retenerlas que acaba cualQuiera por sentirse enfermo. Este Chicago renaJido destaba quien aconsejase el abandono de Cuba, para el implacable vencedor. Todavía habremos de pués del incendio de 1872 como por ensalmo-selibrarse de posibles complicaciones y aligerar al ver en juicios posteriores, la depuración de la senta mil edificios en treinta años-con sus avenidas
Estado de la pes!lda carga de una guerra larga, conducta del general Montojo por su derrota de interminables, mal pavimentadas, bordadas de altísimuros cuadriculados por aberturaR iguales, sin
costosa, que hab1a sembrado ya el luto en mu- Filipinas, y del general Toral por su rendición mos
ornamentación ninguna, especie de murallas ciclópichos bogares, y aún la miseria en muchos terri- en Santiago.
cas que se suceden dti manzana en manzana, á veces
torios.
interrumpidas por edificiotes obscuros ricamente columnados de mármol ó pórfido, ó por brechas ceTal era el estado en que recibió el poder el Sr.
***
rradas por maderos y donde aún no hay construcciones
Sagasta. Los acontecimientos se precipitaron; el
Pero faltos de medios de combate, deshechas las ó por casas en vla d"' erección y que asi, en in~
desgraciado incidente del «Maine,» exaltó los ániescuadras
de que podía disponer el gc,bierno es- mensos bloques y por medio de mecanismos que funmos de los que abogaban en el Capitolio por la intercionan admirablemente, se elevan á muchos metros
paftol,
imposibilitado
de desprenderse de los últi- sobre el nivel del suelo para dar entrada á dos ó más
vención; se desechó como inútil el expediente de
reconocer derechos de beligerancia á los insu- mos elementos navales que le quedan para la de- cuerP.OS nuevos; este Chicago parece á propósito para deJar en el cerebro la impresión y el recuerdo de
rrectos, se discutió la independencia de Cuba y fensa de las costas peninsulares, sin poder remitir una Babel de las regiones frias.
auxilios
de
ninguna
clase
ni
socorros
al
apartado
se llegó á un acuerno, cuando las dos Cámaras
Y como van y como vienen y como parece que no
colegisladoras convinieron en pedil' á Espa:fl..a archipiélago de Filipinas, lo mismo que á las An- se paran nunca, los wagones. los carros, loe coches la
el retiro de sus fuerzas navales y marítimas, au- tillas; abandonados á sus propios recursos y á sus gente, todo trabajosamente encajonado en el cauce'de
aquellas ampliascalles y desbordándose en las esquinas
torizando al presidente para emplear las fuerzas solas fuerzas los Capitanes Generales de las colo- con ímpetus de torrente y rumores mayarescos. Alde mar y tierra de los Estados Unidos, á fin de nias antillanas y del Archipiélago Magallánico, gunas yeces tomábamos sin qutirer el paso de ataque de
llevará cabo esta determinación, y hacer que el bloqueados los puertos todos de Cuba y Puerto la cori:1ente humana que nos ?ompr.mia y arrastraba,
pero s1 alguna cosa logrará siempre no mexic•mo es
pueblo de Cuba se diera el gobierno á que tenía Rico por numerosa escuadra que impide que ven- la
de ser perezoso en medio de la actividad de' un
derecho. La guerra fué inevitable, el ministerio ga de fuera cualquier auxilio, cercado en Manila mundo y la de vagar negligentemente en medio de
el
general
Augus"ti,
reducido
al
recinto
de
sus
liberal la aceptó como una necesidad imprescincien mil individuos que corren montados y espoleadible: fué á ella no por su propia voluntad, sino fortificaciones y· acosado por las tribus tagalas, dos por el jockey impasible é implacable del amor al
Nuestro compañero de paseo nos enseñaba
obligado por las circunstancias, urgido hasta el en tanto que el contra almirante Dewey recibe dollar.
numerosoe refuerzos en hombres y provisiones en esta Calle del Estado que vo crefa que terminaba
último extremo, después de haber agotado cuanen San Luis Missouri, el limite á donde habla llegado
tos recursos le ofreció la diplomacia. Las poten- de guerra, ¿á donde iba el gobierno prolongando el incendio en 1861
la
lucha?¿
Con
qué
objeto
dejar
perecer
en
el
comY un recuerdo me bailaba en mi memoria. A mi me
cias europeas en quienes pudo confiar un mo~_ran impresión este incendio porque lei su des•
. mento, vieron desarrollarse los acontecimientos bate á millares de soldados heroicos; que con ad- hi~o
cr1pc1on en El Journal des Debats. que recibía el excon pasmosa indiferencia y frialdad nunca vista, mirable valor han hecho prolongada centinela en celente y paternal anciano M. Guilbault, director pey fué preciso abandonar toda esperanza en la in- los muros de las plazas fortificadas en Cuba, en ritlsimo del Liceo franco-mezicano en donde yo vivía
terposición de sus buenos oficios. La misma voz Puerto Rico y en .filipinas? ¿Eµ qué fundarse pa- á la sazón.
La descripción, si no recuerdo mal, venia firmada
del Papa que hablaba en nombre de la cristian- ra llegar al extremo de dejarlos perecer en el despor el brillante é infortunado Prevost-Paradol; haamparo,
sin
tener
medios
para
auxiliarlos?
¿Por
dad fué desoída; las palabras del lwmbre .blanco
qué no acudir á tiempo para ahorrarles nuevos blaba del inmenso primer tren de auxilio formado en
del Vaticano se perdieron en el espacio, entre el
para socorrer á Chicago que ardla; el tren
sacrificios,
para economizar 1:1angre, para dispu- aNew-York
·todo vapor pa1tió y llegó á la ciudad incendiada
rumor bélico de los grandes aprestos que hacía
tarle vidas preciosa., al monstruo de la guerra? después de arrojará eu paso centenares de miles de
la Unión Americana.
¿Por qué no evitar el rubor de nuevas derrotas, llamamient1s al pueblo americano para que se apresacaso sin combates y solo por el aislamiento y tase á socorrer á la hermana abrasada; inútil es decir que esta voz no clamó en el desierto; fué oída y al
*
la miseria?
calor de estos actos de solidaridad·humana. ha in*
*
Eso es lo que ha visto Sagasta, eso es lo que cubado la enorme confusión de razas, lengllas y cosSi hay que achacar algún error lo mismo al gabinete liberal que al gobierno conservador, es de ha pesado su ministerio, eso es lo que ha discu- tumbres que se llama los Estados Unidos, esa alma
es la Patria
no haber vivido prevenidos á cualquier evento y tido en largas conferencias con los jefes de par- que
Poco antes de llegar á Chicago el tren paró; la via
no haber creído en la posibilidad de la guerra, tido, y por eso se han decidido á aceptar las con- atravesaba un bosque espeso que era presa en aquepor más que veían los preparativos que se hacían diciones impuestas por el vencedor, duras, es llos instantes de una fo1·midable conflagración tampor el gobierno americano. Ese error, esa impre- verdad, y dolorosas, pero que al fin evitan nue- bién. Obstáculo inesperado é insuperable. ¿Qué havisión, han sido causa de que al estallar la gue- vos dolores, nn,evos sacrificios, y dejan al país cer? Pregunta del conductor. ¿Los durmientes están
quemados?Contestación:empiezan á quemarse. La exrra, solo se hayan visto series continuadas de con vigor para trabajar . en esa obra gigantesca citación profunda que causa ene! frlo temperamento
descalabros y catástrofes, qtl.e empiezan con la de reconstruir todo un estado social, de cicatrizar de loe anglo-sajones la presencia de un gran pelidestrucción de la escuadra espaftola frente á ' los hondas heridas, de enjugar raudales de lágrimas, gro, se ha conver.tido en el yankee, en el deseo inven-

L

,,.,,,
El Principal es ya una Corte de los Milagros·
aunque de buen tono¡ duelos á navajazo vil en
el for_o, duelos entre coristas hembras, duelos entre c~banos y espa:fl.oles, entre bonánsulos y Ric~u:ditos. Hay en ese teatro un espíritu de ~ombativ1dad que va opacando el brillante contingentede _escándalo de las verbenas populares. Lo3 mo~ahstas que concurren al Principal están perpteJ?s y no h~llan á qué causa atribuir la impetuosidad erótica y guerrera de los beligerantes. Si
la paz entre Espaiia y los Estados Unidos no lo,
remedia, y mientras cambia la estación convendría operar un descenso artificial de la' temperatura. Seria de una novedad deliciosa y tranquilizadora este anuncio: Sábado en la noche, tandas,
con refrige1·ador.

EL MUNDO.

�124

Domingo 14 de Agosto de 1898

n,mtr.go 14 de Ago!lto de 1898_

EL MUNDO

cible de sobreponerse al obstáculo poniendo dA su
parte á ;fuerza de audMia, el azar, ó lo quA llamamos
así. El conductor del tren pronunció .el All right sacramental y Go ahead .... adelante, adelante, adelante, besados, lamidos, mordidos por las llamas, so•
focados casi y adelante, adelante ...... á todo vapor, á
todo vértigo .... y llegó el tren á la in1:1ensa ~oguera
de Chicago saludado por un hurrah sm térmuio.
El escritor francés presentaba á los latinos como
ejemplo este hecho; asl, les dicA, ael debemos movernos, asi se hace asl 11e vence. Es verdad, asi hay que
moverse para no quedarse atrás, hay que pasarse l!'
vida moviéndose, moviéndose y moviéndose 1Qué v1
da tan hermosa y tan t~rrible e~ta vida yankee, Dios
mio! Cuand'l Prevost Paradol. nombrado m,nistro de
Francia en Washington la vló de cercá, se pegó un
tiro. El maestro Spencer (desde entonces lo quiero
más) interpelado en un b11nq uete en N eW' York. para
que, en vittud de sus observaciones, formulas.e. u!l
consejo al pueblo americano, coutestó: este es m1 um•
co con.,ejo: sefíored, sentaos.

***
El frio se acentuaba en aquellos po~treros dlas ~e
Octubre; muy divertido cuaudo se traduce por la cns·
talizaclón de todas las molécul11s de agua de la atmósfora y su precipitación en f,ores de inmac,ulada
espuma como hace dos dias en la nevada del Niága
ra ó mu'y agradable cuando el aire inmóvil y glaci•l
baja como un bloque inmenso y en él inmerge el cuerpo que se deia picar y morder vc,luptoosamente en la
p'el y flota ágil y vivo en la masa aer11a, como un na·
dadur en el agua fria y transparente; eR abominable
cuando el vi11nto sopla y fustigan las rAfagas y pare
ce penetrar en los tubos de los huesoe, cumo el que
nos regaló el,Michígan mientras en un ligerlsimo carru11je r11corriamos E&gt;l Parque Jaeksou en que flo•
reció en gigantesca flora de yeso, de piedra y de hie·
rro, lo Exposición, la Feria del mimdo como aqui la
llaman, y que hoy es un cam¡,o de i·uina, ·aunque no
dt' soledad; no b.ay modo, pues, de ~itar la Elegía á
las ruinas de Itálica.
• ,
Un ejército de trabajadores recogía los restos de los
eflmeros y ostentosos palacios que doro yankee agio•
meró en breve tiempo á orillas del lago y que en
unas cuantas horas deshizo el incendio; por todas
partes llenaban de escombros e , vastlsimo parque,
fragmentos de madera, de hierro, de piedra artificia),
que aqul y ;.llá formaban tristes monliículos; avanzando, uh poco, vimos l.as' enormes masas de hierro
del Palacio de las máqumas, deformadas y torcidas
por el fuego, y formando un brutal y espantoso con•
Junto, como si una mano 11atánica hubiera hecho un
amasijo de zócalos, columnas, traves y techumbres y
con él hubiese bombardeado la tierra de11de un circulo del Infierno. Ma• allá de aquellas torres Eiffel .
convertidas en tirabuzones, tomamos la vía monumental que conduela al primoroso la,guillo que estaba al
pié del edificio principal de la Exposición, incinerado casi por la hoguera formidable; la estátua rigida
de la República; que surgla del agua, está ah!, toda•
via despostillada y lúgubrei ahl estan las grandes estátuas de ~nimales que boraaban la vla, ahi el colosal
marino y el enorme labrador; todo muestra ya la osa•
menta bajo la deleznable muscul11,cíón de Staff. todo
va á desaparecer, todo está en agonía IY qué agonial
la infinitamente lívida agonía del yeso y del cartón
piedra.
Un espectáculo angustioso: el convento de la Rá·
bida, copiado con .notable exactitud á ·or1llas del Mi·
chigan para hacer más característica la Exposición
Colombma, aún está en pié; alza tristemente en aquel
crepúsculo de ópalo sus parede11 que nacieron viejas
y sus esquinas gastadas, y abre sus puertas y ventanas sin ornato, frias y sin luz como los ojos de un ca•
dáver......... Al pié del convento está amarrada una

-.

-del sol ee babia apagado en la sombra de abismo de
la noche.
Tenia yo tal seguridad de no encontrar una sola
-estrella en el cielo que ui por un momento tuve la
-ocurrencia de levantar los 0J0B. Preferla ver los primorosos juegos de luz eléctrica que los anunciadores multiplican en las calles. En un café de irlandei,es, ó en aonde cantaban irlandeses. hicimos alto.
Una especie de cleriguillo pálido y ardiente, como un
jesuita regicida, declamaba más bien que cantaba
una imprecación terrible contra los opresores ingleses; era la voz de la Irlanda norte •americana que recordaba el gran apóstrofe de Walt Whitman: "¡Oh!
11
• Irlanda, '¡oh! anciana madre, una palabra: alzate del
"suelo so'lre que yaces abatida. con la frente hundi"da entre las rodillas; levanta el velo d11 tus blancos
·"cabellos en desorden, porque sábelo, ese por quien
"lloras no está en esa tumba, es una ilusión; el he"redero, el hijo que amas no ha muerto aúu; el Señor
11
• no ha muerto, vigoroso y joven ha resucitado en otro
11
• Pais. Mientras que llorabas junto á tu harpa rota,
"junto á tu harpa regia, muda ya sobre este sepulcro.
'"El que llorabas ha sido trasportado á lo lejos; vientos
"'propicios, lo empujaron por la mar, y hoy, henchidas
·"las venas con sangre de nuevo joven, prospera y ere•
11
• ce gigante en la tierra de una Patria nueva."
Salimos, y en la primera encrucijada que a.tra"''}·
.samos, presenciamos un espectáculo con el que ya
estábamos casi familiarizadús; en New York lo habiamos presenciado con frecuencia mis compañeros
.YYº·
Un grupo de seis ú ocho perllona.s se hablan insta.lado bajo un fanal eléctrico; treinta ó cuarenta cir-cunstantes formábamos el obligatorio público de bobos con que cuenta toda manifestación al aire libre.
Les actores de esta pequen.a comedia característica,
eran verdaderos tipos de impavidez. Uno de ellos )levaba una banderá, otro un fanal semi-chinee~o, el
'tercero un banco que pudiera servir de tribuna, otros
&lt;loe tocaban de acuerdo sendos acordeones. Cada. uno
de estos individuos era al mismo tiempo oradcr, co•
;rista, músico y porta-faros ó porta-estandarte: era
una sección ael salvation army, del ej6rcito de salva•
ció n. E.n aquellos momentos tresciento1.1 ó quinientos
grupos idént!cos á édte funcionaban enChicago. Des·
JJUés de un 'himno ó salmo cantado con la música de
uno de los aires en boga, sube uno de los ocho indi•
-victu.os; todos llevan una especiedeuniformequecon.siste en una levita larga en guisa de sotana, y un casquete como los de los jockeys ó ciclistas y prorrumpe
en un discurso lento primero,precipitado y vehemente al fin; tal fué el que nos tocó o¡r. Pintó el orador
loa estragos cada vez mayores que el vicio hacia en
-Cb.icago é :nvitó á los que olan á afiliarse en el Ejér,cito de salud. Despué3 d , l discureo los dos individuos
que delante del orador mantenían tendida la bandera
~mericana, reco¡?"ieron su lienzo, moviérorise los acordeones ae lo lindo, el faro se levantó en alto, el jefe
,ó capitAn entonó una ferviente jaculatoria, al que
hicieron todos coro con la música del after the baU y
&lt;i':lspuée de recibir algunos óbolos, entre ellos loe
nuestros, continuaron su excursión.
Tengo muy pocos instintos militares; cuando lei "El
()onsulado y el Imperio me ere! General; ¡qué diablo!
M. Thiere, era un mariscal de Francia, s'n haber es•
.,grimido en su vida otras armas que la lengua, la pluma
y el tenedor; tan general me ere!, qne un general de
veras, mi respetable amigo el Sr. Berriozábal estuvo
-á punto de hacerme Coronel provisorio durante el pe•
riodo en que el S·. Iglesias se empeñó en constitucionalizar la oposición invencible del país á la reeleceión de un ilustre y obcecado repúblico. Pudo ha-c-erme Coronel, ero soldado nunca. Pero admiro á
los soldados en e sacrificio, me encantan en forma de
-defensores heróicos de las causas buenas y á veces
hasta de las malas, son mi delida desfilando pfntorescamente al son de las fanfarrias bélicas y les tPngo
-cariño bajo las especies d':l alumnos del Colegio Mili•

f

Fachada del Teatro .Tmtrez

Teatro .Tmirez.-•El Salón visto desde los pateos primeros.
tar. Y m11 parec11 di~no de loa esta idea deun barbón
puritano inglés, Mr. Booth de redimir df'l vicio á la sociedad, formando, por medio de una mú!lica de quin•
to orden, de una elocnencla de sextn, y de un desprecio al ridlculo de primera calidad. una giganttisca
guardia social que cuenta sus soldados por centenares de mil, que arrostran las lapidaciones de las multi
tudes y las censuras de los sabios y los prudentes.

reproduccióa de la Santa Maria; la caravela no se balancea, no se mueve; p,uece un ataúd saque!ldo, quieto y lamentablemente solo en aquel rlncóu abrigadó
del vfonto que apenas plegaba las olas como con un
hálito fatigado de moribundo.
El cuadro era sinie~tro; parecla aquello un nitufragío en que se hubiesen CC'mplicado en lúgubre conjura el tiempo y el e~pacio, los siglos. el olvido, el desprecio y aquel sitio mortuorio y aqu11l Rgonizar de
dia de otoño. Los empresarioR de la Feria llamaron á
España para decorarfe con ella, con el empeño con
que los advenedizos colocan en sus salones un viejo
mueble hli!tórico; Espafla coqueteó con aquel pueblo
musc~loso y ro bu.to, d"' quien t11mla y prevela un
ultraJ11 supremo. Mandó sus tesoros artlsticos y arqueológicos, y todo lo que simbolizaba el mágico enc,into áe su pa~arfo he1·oicamente aventurero, las ca•
ray, Jas de Colón y todo cuanto en_carnaba la gracia
aristocrática de su presente, la prmcf'sa Eula1ia· el
robusto y brutal mocetón se quitó ante todo estd !IU
gorra de marino, saludó y se sintió con más apetito
que nunca.
·
Un pabellón alemán, un templo japonés,' perfectamente cpnser,ados, bonitoR .v vulgres formarán parte de la oroamen•ación defin tiva tl.11 e¡te parque que
va á ser poblado de árboles y flores y ser;l 1 de s~o-u~
0
ro, una maravilla deotro de r•ocos ario~ Lo más h er•
mo.so de todo cuanto perdonó el incendio y será consolidado y traducido en la ete.roidad de la1iedra y
del mármol. &lt;'S este palacio d11 las Bell11s , tes en
que un a, quitiicto europeo, según mis informes 'sumó con verdadera ele~ ancia y buen gusto alg~nas
imitaciones muy puras de i.,s monumentos helénicos;
e~e será el Museo artístico del Parque nuevo. super!or, como aep_ecto, al fa'!loso metropolitano de New
í ork, y soberbiamente situado Pntre jardines que
sirven de marco al. espejo vivo del lago.

El vesUbulo de.sde·la puerta de cu tralla. al salón del patlo

Las ciudades de Europa y los Estados Unidos han
silbado despiadadamente las procesiones ruidosas del
Ejército de salvación, arrastrado por el lodo sus ban•
deras de Circo, despanzurrado sus tambores y apedreado sus insignias. Bieu ¿por qué? Convengo en
que esa promiscuidad de entusiasmos súbitos de hombre.. y mujeres en favor de la regeneración social y
la forma que toman se presta á la explotación de unos
muchos por unos cuantos. ¡Vaya una novedad! Casi,
casi, pudiera decirse que esta es la forma de toda organización social y el Siglo que ha jnventado puede
decirse. las sociedade11 anónimas, no puede 1trrojar la
primera piedra.
Mas vo me siento desarmado ante la tenacidad de
estas valientes prédica•s contra la. borrachera y la
prostitución...
·
En un café de gente non sancta en Chicago, se presenta uua muchacha bonita, una antigua hetaira; risas generales. curiosidad uuánime;la muchacha sube
tranquilamente á una mesa, toca en su violín una sonata ti'erna de esas que conmueven mucho á los sajones; murmullos. La muchacha en seguida cuenta
su historia (la histoda de Magdalena) é invita con la
voz inpregnada de sollozos á sus antiguas compañeras á hacer lo mismo que ella. Silencio general.
A eso me resigno a r, te ePta asociación ya enorme yrica y tolerada; ya no silbadd., ya no lapidada, al silencio. ¡Ay! el silencio; pensar en el silencio teniendo
en perspectiva cinco días de ferrocarril continuo, es
un horrible suplicio,

.Tusto Sierra.

El desastre de "La Bourgogne."
lRelatadopor la señora V. Lacasse, única dama del pasaje
que se salvó del naufragio).

*

.
**
Dispomamos
ya de poqui•lsimo
tiAmpo, debíamos
tomar el tren directo para el Paao a11tes de las nueve
de la noche y el crepú3culo, la· gran aureola palida

125

EL MUNDO

{)antina. al lado del -vest1bnlo.

Aun no despuntaba el primer albor de la mañanadel
dia cuatro de Julio, cuando me dl'spertó e áspero soni
do de la trompeta de bruma. La exitación que en mis
nervios produjo impi&lt;:lióme volver á conciliar el sue•
ño y medio vestida volvi a1 lecho.
'
Cerca de las cinco, ·un crujido horrible trajo á mi
espiritu la idea de una probable catástrofe y temblando de miedo salté de la cama y rompí á llo!'ar.
Mientras yo me vestla, mi esposo precipitábitse á la
cubierta á fi!J- de inquirir lo que ocurría.

�'
EL MUND~O~=======~=======,;;D;;;o;,;;m;;;in;;¡g¡,;o;,:1;;;;4=d;;;e;,,;A=·ggo=s==to==d=e=189-=8-·_

1!6

mente, para su~ergirse por el la~o ~~ proa, produciendo un ruido rnfernal é indescriptible
El hundimiento determinó en aquel lugar la formación de un maelstrom, cuya fuerza de succión atrajotoda la masa de náufragos, ahogados unos, y luchando con la muerte otros. NueFtra frágil balsa, obedeciendo á esa ley fisica, también siguió h linea de
hundimiento de "La Bourgogne, 11 pero por una mera
casuahdad al desprenderse un enorme trozo de obra
muerta, en su fuerza ascenc:onal oblicua, f_ué á darle
en un lado, arrojándonos asi fuera del radio que formaba el rnaelstrom ..... .
En nuestro derredor escuchábanse lastimeras ~oces implorando auxilies que, por las circunstancias
del'momento, nadie podía impartir. Cada fragmento
de madera que del fondo del mar llegaba á la superficie, era invadido por aquella turba de desesperados,
que con su peso hacían zozobrar el leño Falvador.
La bruma que tan demamente nos había envuelto
se iba disipando por momentos y. el_ sol alumbró por
fin el teatro del desastre, donde umcamente quedaban t•es balsas y un bote, éste con el fondo vuelto
hacia arriba y con más de treinta náufragos que ansiosos luchaban por asirse á él.
Otros dos botes ya estaban á Jerga distancia del lugar de la catástr..ife y un pequeño esquife lleno de
mujeres y niños, infortunadamente fué tocado por un
ventilador del "Bourg_ogne," en los momentos que se
hundía, y se fué á. pique con su carga humana, en
medio de los ayes más desgarradores y tiernos que
jamás escuché.
·
No lejos de nosotros también hundiase otro bote,
debido al gran número de los que en él querían escapar de la muerte.
Nunca podria yo describir tan espantoso cuadro.
Muchas y trist!simas paginas se requieren par~ ese·
patético suceso! ¡Que el Dios de los buenos se encargue de llevar el consuelo á los que hoy sufren, y acoja en su inmensa bondad á 1011 ya muertos! ........ .
Por espacio de dos horas ningún buque pasó al al•
canee de nuestra vista, yhubierasid9 verdaderamente imposible pasar la noche sobre la balsa que con
bastante dificultad nos contenia, pues los que no cupieron se asian á ella, con todo el cuerpo suml'rgido
en el mar, y ya estaban casi yertos de frio. ¡Que eternos son los momentos de aquellos qu.e en su inmensa
desgracia se ven obligados á esperar!
De pronto uno de los que tripulaban la balsa exclamó·-•Allil .... allil .... -seña !ando el horizonte co11-

Teatro Juárez --El sal6n visto desde el proseenio.
Breve fué el tiempo que tardó en regr_esar; su rostro estaba lívido, aus miembros agitábanse convulsiva.mente y con dificultad pudo balbutir las siguientes aterradoras palabras:- 11 Victoire, nos hundimos! ...
¡Corre!. . .. ¡Ven l. ... 11
¡Los instantes eran supremos y no babia tiempo
que perder!
Sin 41oncluir mi tocado, volé á reunirme con mi esposo y ya sobre cubierta, nos dimos prisa para pnnernos los salvavidas, ayudando á. o.ras familias para
que hicieran lo mismo, pues todas estaban poseídas
á tal grado por el pánico, que no hacían otra cosa que
ir y venir, al acaso, sin darse cuenta de que "La
Bourgogne" se hundía con suma rapidtiz. ·
En un instante la cubierta quedó oculta bajo la revuelta multitud de pasajeros: unos gritaban desespe•
radamente, pálidos y con el terror pintado en el semblante, otros permanecian cual si hubiesen sido clavados en la obra muerta, agitando las manos con febril ansiedad, inconscientes del inmenso peligro que
nos amenazaba.
Entre los pasajeros babia varios sacerdotes: uno de
ellos multiplicábase en todas partes, repartiendo sus
últimas bendiciones entre aquella masa de gente que,
en tan angustiosa situación, arrodillábase ante él implC1rando salvación y valor para resignarse con la
suerte que le esperaba.
8:ste noble ipóstol, sereno, resignado y sublime
consolaba á todos, yendo y viniendo de un lado al
otro del buque, sin demostrar el terror que á los demás agitaba, y sin pensar en procurarse un salvavidas.

El Capitán desde el puente daba órdenes, más su
voz se perdía entre los clamores de la multit11d: su fi •
gura destacé.base en el obscuro fondo del cielo, y valiente esperó el trágico fin de la "Bourgogne. 11
Súbitamente se inclinó el buque sc.bre fa. banda de
estribor, formando la cubierta un ángulo agudo con
el mar, y siendo ya imposible el mantenernos en pié,
entramos en un bote que, aunque estaba amarrado
todavia al costa.do del buque ya no podla contenerla
gente que á él habla acudido para salvarse.
Pocos momentos permanecimos en el bote, pues
no obstante c¡ue el vapor se sumergia, la pequeña.lancha estaba bien afianzada de sus ganchos y no daban
traza de cortar loe amarres.
Al ver esto mi esposo, con suma dificultad me arras
tró haci11. una balsa que se hallaba en la popa: y justamente llegamos á ella en los momentos en que la
embarcación acababa de inclinarse sobre su co11tado
de estribor, y las olas saltaban de un lado al otro del
maderamen arrojándonos al mar con nuestra balsa.
Con esfuerzos inauditos logramos ponernos á flote
sobre las mal unidas tablas, las que fueron asaltadas
por una veintena de nadadores. El peao de ellos, mayor que la fuerza de flotación, causó el hundimiento
de la balsa, y todos quedamos suspensos en las olas
esperando el ansiado retorno del precioso leño. No se
hizo e3perar mucho, y en seguida volvimos, aunque
ya en número más reducido, á ocuparle, arrodillándome yo en el centro pa:·a guardar mejor el equiiibrio.
"La Bourgogne" que habla empezado a sumergirse siguiendo un plano inclinado, según la posición
antes descrita, ahora el0vaba su proa, y desviándose
un poco de su sitio, trazó un zig-zag longitudinal-

Domfn¡ro 14 de Ago11to de 1898,
su brazo extendidohay algo que parece
un buque!. ... •
Al ¡,rincipio nadie
tiió crédito á sus palabras, pues nuestra vista se habla acostumbrado á ver tantos
muertos, que la idea
de una próxima s..11va&lt;.ión era para nosotro e una paradoja
inadmisible; más pronto nos pudimos convencer de nuestro error,
viendo á lo lejos las
nubecillas tie hum o
que se escapaban de
las chimeneas de un
buque.
Con la esperanza del
socorro, J!lresto adquirieron nuestros ateridos múrculos las energías perdidas en tan
horrenda lucha.
Todos nos apre¡¡ta·
mos á bogar en direcció~ al vapor, de la
meJor manera que pudimos, y nueetra ansiedad crecla por momentos al pen~ar qu.e
podíamos quedar
abandonados en me'
dio del océano si el vigla no noR avistaba
con oportunidad
¡Dios mio, ¡qué instantes aquellos tan angustlosoo!
La cabeza de algún
compañero de balea
con seguridad ha de
haber encanecido en
esa tan angustiosa mañana!
Poco a poco el punto
negro que á lo lejos
veían nuestros inyecta dos ojos tomando
forma, y dos horas después pudimos, con bastante gusto nuestro
distinguían alSteame,!
·que babia causado el
desastre de "La Bourgogne", pues trala la
proa deformada.
~
Los pocos naufragos que habíamos quedado en la balsa nos
volvimos locos de júbilo cuando el "Cromartyshire" echaba al
agua sus bates para
impartirnos el tan desea ~o socorro. Se
arroJaron los ca bles
y después de alguna~
dificultades y no po~os baños, quedamos
mstalados en diversos
camarotes. ha biéndome tocado· el del Capitán.
¡Jamás he experimentado m11yor bienestar_ y alegria que
cuanoo entré al camarote en compañia de
la eaposa del Capitán
del buque que causara nuestra inmensa
desgrac:a! Empecé á
tocar las paredes,y todo, todo lo que en mi
alrededor babia no
estando convencida aún de mi salvación: y pi.ra comfllemento de mi dicha se me antojó que los fajarilºs, con sus cantos dulces, celebraban, acaso, e triuno que había obtenido de la muerte cuerpo á cuerpo!
¡Cuán agradables pareciéronme las flores!. ...
***
Cuatro horas de3pués de que fuimos recogidos á.
bordo, "El Grac;:ian" era avistado, y una vez eambiadas las señales del caso,
dirigió su proa hacia nosotros, remolcó al buque
averiado y nos condujo
al puerto de Halifax donde desembarcamos el dia
se;s de Julio.
¡Nunca podré olvidar lo
confortable. lo hermoea
1 y hospitalaria quema pa•
reció la tierra firme de
los Bancos de Nueva Escocia!
¡Aún el vértigo me atrae
con su desconocida fuerza!. ... ¡Y mi retina guardará. por mucho tiempo
las negras sombras que
:Mme. Vlctolre Lacasse. la muerte produjo en torno mio!

lJn sal6n contiguo al foyer.

EL MUNDO.

127

@u regreso más que
armar las estructuras
de fit·rro, colocar la
ornamentación de Japili 11uevo (f:'reproof)
la cnpinter!a, muebles y cortinajes.
Cuanto se tr11jo para
el teatro fué confeccionadu en E,tados Unidos. por las mPjores
casas especiafütas de
Chicago y Nt·w York.
Algunas otras cos11s,
como muebles del foyer, telón y manto de
arlequín, 11si como el
gran candil, son hel'hOs en París por los
señores Bertraud, Tailet y el telón pintado
por el gran pintor escenógrafo señor Lavasta del Teatro 'de la
OperaCómicadttParis.
Todas las obras, tanto de ingenieria como
de ornato, fueron terminadas en Guanajuato bajo la dirección de
los señores Malo y Rivas Mercado.
La ornamentación
traida de Chiaago la
colocó el señor J. Cabrera (hijo).deMéxico.
Y este señor también
ejrcuti&gt; la parte de
pintura, siguiendo en
todo las instrucciones
dadas por el arquitecto Rivae é ingeniero
Malo.
En un principio, por
indicación de estos señoree, se pensó en
traer las decoraciones
tales como vistas y
previstas, rompimientos y telones de fondo,
bambalinas de Italia y
Pari~, pues sabido es
que á la gran perfección y habiliaad de los
pintores escenógrafos
de esos paises, se reune la gt·an ventaja de
la baratura en el precio; pero elseñor Obregón González creyó
poder por medio de un
concurso entre los señores Américo, Herrera y Pérez, obtenerlas
aqui reuniendo buenas
condicionrs de pre cio y de savoir {aire.
Al efecto nombró
una comisión de personas nota bles de Guanajuato, entre los que
figuraban los Sres. Alcázar y Castañeda para que hicieran un contrato por terceras par•
tes de la decoración
que se necesitaba, con
cada uno de esos señores pintores ya nombrados.
El Teatro ocupa una
manzana aislada. Su
frente ve al Oriente y
ostenta un pórt,co
monumental formado
por una gran columBl desastre de "LaBoorgogne''
nata que abarca dos
'
pisos.
' ~Cinco grandes entradas dan acceso al público de
patio y palcos.
Las galerias y palcos terceros tienen sus entradas,
Muy cerca está el dla en que debe inaugurarse el escaleras y expendios de boletos especiales, complegran teatro Juárez construido en Guanajuato, y cree- tamente independientes.
mos conveniente anticipar á. nuestros lecto!"es el coEl Ayuntamiento y Gobernador tienen i~ualmente
nocimiento de alguno« detalles de esta primorosa obra por las calles laterales sus entradas y-e,caleras para
de arte, cuya terminación se debe al progresista éin- lleg11r á sus respectivos palcos.
teligente Lic. D. J oaquln Obregón González. Cuando
Hay además otras cuatro puertas de salida para el
se Inaugure tendremos el gusto de publicar cada una público en caso de incendio.
de las maravillas de este edificio.
El servicio de los artistas, entrada y salida de ma•
Su costo total fué de $600,000 más ó menos, v lama• terial de la escena, queda asegurado por detrás con
yor parte de esta cantidad fué gastada por el Gral. D. entrada especial.
Manuel González en su época, siendo la otra, y no
Como el edificio tiene numerosos balcones en cada
pequeña, la q_ue ha empleado el actual Sr. Gobernador para deJar completamente terminada la obra. uno de sus pisos que dan á las calles laterales, hay
Comenzada en la administrción del Gi"al. Aotillón, también escaleras de salvamento, de acero, colocadas
fué después abandonada la obra durante 18 años has- al exterior.
SI á esto se agrega que el telón de asbestos inte•
ta que el Gral. González, coutando con los recursos
rrumpe toda comunicación con el foro y que todo el
suficientes, determinó concluirla.
Al efectv pidió al arquitecto Sr. Antonio Rivas Mer- Teatro está provisto de agua, con presión de varias
cado, el proyecto y presupuesto respectivos para tt\r· atmósferas, se comprenderá que un incendio nocauminar la obra, introduciendo grandes reformas y ba• · saria desgracias ni grandes desperfectos materiales.
La ventilación por medio de tanto balcón que da
jo uµ plan más lujoso y más de acuerdo con la i~ea
moderna de seguridad y salubridad requeridas pa- al exterior, si se quiere, será directa é inmediata;
pero además, el foro y la sala, tienen su ventilación
ra esta clase de edificios,
Aprobados que fueron los planos del arquitecto y tomas de aire perfectamente establecidas,
En cuanto á lo verdaderamente notable de este
Rivas Mercado, éste, asociado del ingeniero Alberto
Malo, fueron á los Estados Unidos á contratar y ha- Teatro¡ es la .Parte artfstica; llama sobre todo la atencer ejecutar bajo su dirección, todo lo necesario pa- ción e interior de la sala de espectáculos. Es de ar•
ra el Teatro, asi como el de Silao, á fin de no tener á ~uitectura morisca,

Teatro de Guanajuato.

�EL MUNDO

128

Grnpo de alumnos ciclistas del Liceo Francés
~

El desarrollo nstco en los nilios
El dig~o y culto director del Licto Francés M F é·
lix Weill y su intellge11te y activo colabor3:dor M.
Dupargue, han tenido una feliz idea org~mzando
lln ese establecimiento que cada dla adquiere. más
créclito entre las familias mexicanas y ext~a1,Jeras
de la Capital, un grupo de alumnos ciclLtas, 9~e funciona plenamente en los diae de con,qé y que d10 mues·
tra~ de suma habilidad en el manejo del moderno
aparato en las carreras que tuvieron verifícativo el
14 de Julio último, dla en que ese que podriam~s llamar Club infantil de cidistas, se estrenó con éxito.
Publicamos con estas notas una fotografla del gra ·
closo grupo á la derecha d ~ la cual aparece M. W eill Y
á la izquierda M. Duparque.
.
Como verán nuestros lectores, el núcleo de petits
sportmen es nutr~do_y en él figuran niños d~ todas las
edades intermediaruis entre los 6 y los 16 anos
Causa placentero asombro ':er laelegantt: facilidad
"ºº que Eisoe chicuelos maneJan sus máqurnae, roer•
ced á prévios y pacientes ejercicioo en qut:1 M Dup_ar·
que, Presidente como si dijéramoa del Club. ~a sido
iufatigable, y en que las palabras de aprobación de1
señor Director del colegio sirvieron de poderoso estimulo. Cualquiera diria al ver la hel'mosa fotografia,
que tiene por fondo el rarq ue umbroso y pródigo
de brisas e dudables rle Colegio, que los ciclistas
..dolescentee Hon los más hábiles á juzgar por su con-

Domingo 14 de Agosto de 1898

129

EL MUNDO.

Clement Petit, Maure!, Marron, Pérez, Guill~n, Montauriol García Manrique, Couttolene, Garcidueñas
Nelson', Tumoine, Ponce, Burgos, Vent, Laborde y
Linder.
d 1 ·
El Sr. Weill y el Sr. D~parqu~, dando to a .ª importancia debida á la eábia máxima m_~ sa"!a in cor_pore sano alternan hábilmente por mtm~terio de_l ciclismo el' ejercicio vigorizador con las tare~s mtelectualee, y merecen por ello nuestro más smceroaplauso.

La policía de Madrid impide la eiHttlaei6n
de peri6dicos.
Cuando llegaron á Madrid las noticias ~el. denetre
de Cavite ocurrido el lº de Mayo, loe periócuc.oe de la
capital de España, admirables por la oportuntdad de
su informacion, dieron á la estampa todos los pormenores de tan grave acontecimiento.
La policía de Madrid, llevada de un celo taJ?, importuno como necio quiso ~uepender, y d_e h_echo impedía
en las callee,la circulac19n de loe per1_ódicos que contenían noticias de loe sucesos de Cavite.
Pronto tuviPron conocimiento de loe desmanes de
la policia las autoridades superiores. y de~de lu~go
ordenaron el restablecimiento de la hbro circulación
de loe papelee públicos.

Sra. Lucrecla A..llen de Romero.
+ en Nueva York.
Sus palcos volados llevan á guisa de barandillas,
unas filigranas de oro de un gran efecto. El arco de
pro•cenio es riquisimo, de bellas proporciones y brillantes coloree.
La profusión de toqutis de metales de todos eones,
asi como las 400 luces incandescentes que alumbran
la sala, dan un conjunto feérico.
Hay en el primer cuerpo un hermoso foyer, salón
de toilette y bufett para las damas, situado en el
Gran. Patio de cristales.
Este teatro puede contener unas 1,500 localidades.
Todos sus asientos son americanos y apropiados á
lo caluroso del clima.

!Jópezanza {jutiéztez· 8T6enoez.
Vino del país donde florecen loe naranjos ......... del encantado país que envuelve
el sol en llamaradas de oro; vino, y se trajo consigo guardados cuidadosamente en
lo intimo de su alma, murmurios de olas y cantos de ruiseñores, eu~piros de brisas y
arruyo,, de frondas, to•lo ese conjunto de rumoree. misterioso y solemne, que puebla
las selvas al mar vecinas, en las transparentes noches tropicales
Ese era su tesoro de artista, su tesoro amado que le hacia arder la sangre en las
venas y- que le encendiay avivab'.I el fuego de la inspiración. Pero todne loe amores, como las religiones, nece, itan culto, y el culto de loe ideales harmónicos es la música como
el de los ideales luminosos es la pintura y como el de loe ideales infinitos es la poeeia. '
Esperanza ~oñó en la mú~ica y ~eepertó de.~'!! sueño arrancan~o i'aurele·e á la gloria, y aplau•
,os á la fama. El Conservatorio Nacional la acoJ10 en su seno, y ano por año la concedió las más
altas distinciones y prt mios en toda la época de su aprendizaje.
.
Dicen que el estudio del piano es lento y dificil. Así debe creerse. Ese impasible, se resiste á
las instigaciones de loe frlvoloe y no entra en comunicación con las almas vulgares ni lo con~-_
mueven fas . súplicas, ni !º ablanda 13: constancia, ni el amor mismo. tiene poder sob~e él, como
no sea dommador y altivo. A semeJanza de las mundanas capr1choeae, el piano se burla de
todoir á t dos atrae y loe deeeeper3: y martiriza, sin concederles más que ineipidoe favores: pero
llega su !!legido, su amad~ de! corazón, su señor, y la fiera se amanea y viene á lamer las manos que la castigaron, y á g~mil y sollozar de felicidad al contacto de una caricia.
El piano! ......... máquma imponente se os ríe á las barb11e con sus teclas blancas y grandes, que pal'ecen los dientes de una enorme boca de clown · pero llega
el artista y reeul_ta que esa máquina tie¿e alma y nervios y delicadezas de ~iño mimado y _arre~atoe de gladia~or enfurecido. Piano y pianista se ~strechan en
abrazo convulsivo, se besan con felina desesperación, se desprenden de la tierra y roban al mfimto la augusta emfonia de los astros.
Cuando un artista viene, es Puk, el perseguido de las abeJae1 quien baila sobre sus manos y las hace recorrer el teclado. produciendo músicas deliciosas; y mientras toca el artista sigue Puk derroclíando el caudal de sus gorgeoe, aprendidos durante muchos ~fgloe en las selvas que ha llenado de encanto el reir de loe
manantiales y el parlotea1 de los nidos. Pero si no es artista quien llega, Puk vuela, vuela con sus ahtae de duende y se va á seguir jugaudo con Flor de Chícharo
y Tela de Araña.
-Está usted solo? preguntaban una vez á Mozart.
-No, contestó; estoy con mi clavicordio.
Y en efecto, los pianistas no están solos nunca. El pie.no, gran amigo de todas la_s horas, guar~a !11 capital de loe recuerdos y siempre cariñoso y lleno de inefables ternuras, suele, entre las cenizas de alguna memoria muerta, encender la chispa de una ilusión venturosa.
E~peranza sabe todo eso porque es artista de corazón y ha conseguido, como la pareja enamorada de que habla Victor Rugo, prender al .silfo por las alas y
no deJarlo que se vaya nunca.

VIEJOS ROMAN·r lOISMOS

DE "ACUARELAS"

ae ~ruselas

Det museo Snternaéional

AVES
A Jesús E. Valenzuela.

Para Bernardelll, dlrect.or artístico
de la

L
Niña! .. Qué hondo recuerdo arrancas
Era un alero mi corazón
cuajado siempre de aves blancas
cuando en mi cielo nacía el eoL
ExuberanciJ.s. vida, firmeza,
todo le trajo la juventud.
Ayl pero huyeron de su belleza
as e.ves blancas de la pureza
como espantadas de tanta luz.

-~·

l

La Sra. A..llen de Romero
Una de las damas más distinguidas que figuró en
esta capital y en la de los Estados Unidoij.
Esposa de nuestro representante en Waehigton ha
dejado al morir un desconsuelo inmenso entre las
damas de las dos naciones vecinas, de las que fuá
honra y ornato.
Norte americana por nacimiento, por su matrimonio con el Sr. Romero adquirió la nacionalidad mexicana y nuestra tierra recojerá su cadáver
Las honras fúnebres que se h'cieron en Washington
á la distinguida señora y las que se le preparan en
México, indican el alto y gran aprecio que disfrutaba en ambos países, por sus mérito@ y virtudes eminentes.

Domingo 14 de Agosto de 1898,

Lapollctade Madrid impide lacirculaci6nde peri6dicos.
fin da aGtitud junto á sus máquinas Empero los cicfütas niños compiten con ellos m,1y ventajosamente
á las veces, batiendo records proporcionados á su
edad y dando muestras de una soltura admirable.
Mencionaremos los nombres de los niños que figu·
ran en el grabado, estampando de paso un elogio pa- ·
ra su uniforme de campaña, muy elegante Y. gracioso:
Moreau, Bourlon, Combaluzier, Huguenin, Dublan,

**,.
mayor prodigalidad

La pereza es la
del mundo.
Pierde lo incalculable en relación á lo que se podría
hacer en el presente, lo que es irreparable una vez
pasada la hora; porque la hora es imposible volverá
encontrarla por poder ninguno del arte ó de la naturaleza.
Jeremías Taylor.

IT
Y fue más tarde, de aromas suaver,
árbol umbroso mi corazón,
donde.cantaban azules aves
cuando en mi cielo eubia el sol.
El sol se puso vino la obscura
y negra noche de mi dolor,
•/
y se perdieron en la espesura
las harmonias de mi ventura,
aves azulee de la ilusión.
III.
¡Sol de mi cielo, ya no me alegras!
Es templo en ruinas mi corazón,
lúgubre nido de aves negras
(
entre las sombras de m1 dolor:
,,
Un misterioso rayo de luna,
pálido y leve hilo de luz,
esta tiniebla sólo inportuna ....
¡Que no se apague! . ... Es mi fortuna,
es un recuerdo de juventud!

{ i;\
·,

I
Y de pronto loe negros nubarrones
se abren, como boca de caverna;
y aparece €ID el fondo del espacio,
transparente y azul, la luna llena.
Matizan;,e las nubes desgarradas
con coloree de ámbar y de perla,
y la luz, en loe gruesos ~oteroneR,
simula un vivo chaparrón de e~trnllas.
El chubaRco del Sur silvando a;ia,ta,
los pinos Reculares d" la, Rierra;
y rompe con estruendo el ole11je
sobre del peñallcal de la ribera.
II
No lejos del recodo en g11e amontona
el vaivén de la mar, mPnuda. arena,
sobre la que, en lati noche~ estrellad1s
Re recuestan y saltan la8 NPrP.i1las ... .'
En fluctuación que á zozobrar lo empuja,
va la barquilla frágil y ligera
sobre las olas turbias y encree'padas
que en espumajes de furor revientán.
Y en tanto que en la barca combatida
· un pescador anciano rema, y rema,
la huerfanita, con las manos juntas,
sobre la playa arrodillada, reza!. ...

JOSÉ B E CERRA

J)

NIEVE TA.BDIA.

Grupo de alumnos ciclistas del Liceo Francés.

OCCIDENTAL

III
Súbito, retorciéndose espantosa,
se alzó la mar, como montaña inmensa,
-!espedazó el timón de la barquilla,
y una racha terrible abrió la vela . ...
-Oh Dios! Entonces convulsiva y loca
se puso en pié la niña macilenta,
# á tiempo que el anciano la bendijo,
,, le-vantando á los cielos la cabeza . . ..
) ¡Después abrióee el espantoso abismo
,, eo~bió la ba·r ca y se cerró trae ella! ... :
,i?.• ¡La niña alzó loe brazos, y en seguio.a
,.,;, cayó, como un cadáver,en la arenal

IV.
!Oh tiempo! Dejo las puertas francae;
veloz penetra, que si es verdad
que todo arruinas, que todo arrancas,
cual la" azulee. como las blancas,
le.e aves negras te llevarás!
LUIS G. URBINA.

Trae de vernal temperatura, nieva.
En los recien reverdecidos campos
tiende la nieve silenciosos ampos
sin que las hojas ni los tallos mueva.
Mae, presto, el sol á deslizarse prueba
por fugaces y súbitos escampos,
y ~e trasluce, á los inciertos lampos,
baJo el copo sutil, la fronda nueva.
L11 nevasca en las sendas derretida,
en árboles y cuadros permanece;
y en medio á su blancura esplendorosa,
verdeguea la yerba humecida,
surgen violas moradas y se mece
con nieve entre sus pétalos la rosa.
J. GARCÍA RonRiíGUEZ.

EsTa&amp;LLA

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...... ./ .

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-•

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--~_;-fl•

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LA SEGADORA-Cu.adro de Reabur.

L.A. PODA

Antes de que la gaya primavera
loe despojados árboles del huerto
vista otra vez, cultivador alerto
empuña la sonante podadera.
Guiada entre el ramaje la tijera
por mano vi~orosa y ojo experto,
corta la inútil yema, el ramo muert.:,
y la flor que aparece tempranera.
Y cuando en loe manzanos y rosallls.
al soplo de las auras matinales;
vuelvan á susurrar hojas lozanas,
loe que hoy sufren heridas dolorosas,
serán loe que más bellas den las rosas
y más grandes y dulces las manzanas.
J. GARCIA RODRIGUBZ.

�130

EL ?tfilNDO

Domingo f4 de Agosto de 1898.

CUENTOS DE SOBREMESA
-Mis quer'dos a1,1igos-dijo el Doctor Poupardot,
poniendo su tazll en el platillo y arrojando UDI\ bocanada de hum&gt; del excelente cigarro que fumaba,-es
muy bonito el concurso general, las distribuciones de
premios y los recuerdos de colegio, pero no es todo
color de rosa en el oficio de antiguo camarada de clase, según la experiencia que hice el mes pasado,
-¿Cómo? le pregunté,
-Con aquel animal de Galimard
-¿Cuál Galimard? ¿el que estuvo connosotros en el
liceo?
-El mismo.
-Vamos! y qué se ha hecho aquel buen Galimard?
-Se ha vuelto muy viejo.
-Cómo, muy vie¡o? Supongo que no lo será más
que nosotros. Éramos de la misma edad aproximadamente.
-Pues bien, querido Galimard tiene hoy cuarenta
años más que nosotros.
-¡Que bromal
-No es una broma, vais á verlo.
-Sell. Pero al menos nos dirás cómo se ha operado
ese milagro.
-Figuraos que el mes- pas-ado Galimard llegó súbit1tme'lte á Parle. Porqué? Por una razón bien sencilla.
Hacia quince años que plantaba coles en su provincia
c:uando una bella mañana se imaginó que en aquel
penoso oficio habia contraído una enfermedad mortal.
No comía, no bebla, no dormla, asilo afirmaba, y
sintiéndose perdido, una idea cruzó por su genial cerebro.
-¡Vaya!-se dijo golpeándose la frente-ya tengo
lo que me hace falta!
Poupardot, mi amigo Poupardot que se ha establecido en París como médico,_!}o dejará morir as! como
asi á un antiguo camarada Me examinará, me cuidará,
me salvará. Corramos á verá Poupardot.
Y vino á verlo Es decir, que llegó á mi casa un domingo á Jaij siete de la mañana, al baj,u del tren, y
me declaró tranquilamente que teniendo necesidad
de mis más asiduos y atentos cuidados, no se moverla
de mi casa hasta que estuviera radicalmente curado,
Ya me conoceis cuán débil soy.
Me describió minuciosamente todos sus males fiei-

coa y morales, eUB tristezas y sus esperanzas, su pasado, su presente y su porvenir. En asuntos de intereses no andaba mal, pues no solumente conservaba
su heredad sino q11e la habla mejorado notablemente,
agregándole extensas porciones de terreno, compra-

do á sus convecinos Para. completar su ventura, un de París Cada cuarto de !:!ora, drin drin, era la cambuen matrimonio lo habla pue~to en po•eeión deotras panilla del teléfono queme llamaba y Galimard,siemtierras y una abundant11 sumll de dinero en tltu!os de pre Galimard pidiendo hablarme
A la vigésima cuarta vez rompi.rabioso, mi aparato.
la deuda pública que formaban la dote de su mujer
Esta er11 lo que se llama una alma de DioP¡ tenia Aquello me costó cien francos de reparación y una
ocho años menod que él, carácter blando y jovial, be- docena de visitas á que no concurrí por no haber sido
lleza sana y atractiva y otras muchas cualidades '1D· advertido á tiempo.
Al dia siguiente tocó el turno á los relojes neumá .
tre las que descollaba su habilidad para hacer paeteles de liebre y compotas de manzana que se comia
uno los dedos tras el bocado.
Ahora A~taba en cama todavia á consecuencia del
último alumbramiento; un chiquitín, tamaño de gor
do, el aéptimo de la Bf'rie, pero pa:1ados los cuarenta
diae la baria venir á Paria con todos eue váetago~,para que yo la cenociera y ella conociera la capital.
Entre tanto, él ee instalaba conmigo y yo mismo le
cuidarla, put&gt;s de e1,e modo y fiado en mi antigua
amistad estaba mas &amp;1'11,'uro del rPeultado.
No me atrevi á ponerlo á la puerta; un cuarto de
hora despuee estaba instalado en una cámara al lado
de la mi11 y al,i ePtuviera aún si al cabo de quincedias
no hubiera encontrado el medio de librarme de él.
-¿Era molesto?
-¡,Mo1esto? es poco. decid que mi casa se habfa vuAlto inhabitable: imaginaos un mocetót: que andaba
por todas partes como en su casa que lo desarreglaba todo, quA ocupaba á mle tres criados para eu ser•
vicio, cambiaba las horas de mis comidas. se instalaba
en mi gabinete cuando daba con~ulta á un cliente, y para coronar su obra entr11ba á las dos de la mañana
h-ciendo un ruido terrible con las puertas.
-¿Y su enfermedad?
-No tenia ninguna. Galimard se habla cuidado y
nutrido muy bien durante muchos años, y ;;u enferme
dad era sencillamente un exceso de salud.
-¿Entonces? . .... .
-Entonces, el movimiento que se daba en Parle su
:primia la causa de su malestar, se sentia cada vez meJor y no pensaba en regresarse.
Hasta llegó á pensar en lo conveniente que seria no
llevará cabo el viaje de su mujer, porqnt,-me reveló en confian:&gt;ia-habia tropezado casualmente con
una joven, modelo de virtudes y linda como una amapola, á quien le habla hecho creer que erR soltero y
con la cual teni11 relaciones honestas desde hacia una
semana.
Como me rPfiriera que esa virtuosa joven trabajaba en un café cantante echando al aire coplas de color subido y bl.'itando jotas y boleras, traté de desvanecer su error haciéndole ver era dificil si no imposi- ticos. Al principio _no los había notado creyendo que
ble que ninguna virtuu genuiJa, pero ni siquiera eran como los reloJes co_munes, pero una mañana, á
falsificada pudiera txistir ni subsistir en establt&gt;ci- consecuencia _de un acc1~ente sobrevenido á un tubo,
mientos de esa categoria. Pero ¡qué babia de conven- todos los r eloJes del barrio se detuvieron á la ve,z
cerlo! por el contrario montó eu cólera, me tachó de
?'allmard pr&lt;'guntó }a causa y yo pasé dos horas exenvidioso y á no sl'r por la habilidad con que supe phcándole ~ómo funC\ODaban aquellos aparatos.
apaciguarlo haciéndote ver que podla yo estar equiF1;1é precu,~ C?nduc1rlo al tal_ler donde se fabrica
vocado, creo que me rompe una silla en la cabeza
el aire compr1m1do que se arroJ&amp; en seguida á Jos tuLo dejé, pues, con rn capricho que en último análi- bos, mostrarle aquellos tubos que corren subterrásis me libertaba del peligro de que un bello dia ama- neos en t~do Parle y alimentan á millares de relojes cuneciera en mi casa con to1a su familia, v procuré no yas aguJas marchan lgualt&gt;e . ~ada mi_nuto, es decir,
preocuparme m ie por lo que le ocurriera en el mal cada vez que una nueva porc10n de aire se introduce
camin~ á que podían llevar!o su natural fogoso y su á los tubos.
carencia absoluta de conocimiento de la localidad.
Pero cuando supo que aquel sistemR lo tenia en
Además, Parle lo divertia enormemente; como en su casa, aquello fué o~ra C?sa, "¿Cómo, el rf'll&lt;'j que estaba
vida babia venido, todo era nuevo para él: los monu- alli, sobre su propia chimenea, en en propi11 cámara
mentos, las calles, las plazas los jardines públicos lo~ marcab~ IR hora que le enviaban de allá abajo, po;
picos de gas, la luz eléctrica, ¿qué se yoi' ...... E;t t~lé- 11quel boplo de ¡ilre reg ul11r e.:b.ado en los tubos cada
fono, sob!'e todo. le producía una admiración profun- minuto? ¡Ohl era verdaderamente prodigiosolRecibir
da. Tengo uno en mi gabinete. Un dia Galimard que el agua y e! gas á domicilio por tubos subterráneos,
andaba de paseo encontró una distracción inteligente: ya_ era ~dm\rable, pero ¡la hora!. . . . aquello confundia
consistía en platicar •~onmigo desde todos los puntos la imagmaciónl

Domingo 14 de Agosto de 1898

131

EL MUNDO

Era media noche y_ yo me retiré dejándolo en con- permaneció sentado, abriendo desmesuradamente los
temrlación delante de BU chimenea.
ojos, entonces exclamé con un grito de estupor.
A día siguiente, mi criado que había entrado en la
-¡Dios mio! ¿qué te ha sucedido? ¡estás completacámara de Galimard, me comunicó que babia roto el mente cano!
tubo de su reloj, sin duda mirando cómo funcionaba
-¿CompletamentA cano? repitió con aire de espanto.
Una idea infernal surgió en ml esplritu.
·
- -Enteramente. Mirat.,
:- ¿Está roto el tubo de su reloj? pregunté á mi
Dócilmente saltó de la cama y corrió hacia el especriado.
jo de la chimenea.
-Si, señor, enteramente.
Al contemplarse eé estremeció todo su cuerpo
-¿Y qué hace ahora?
-¿Ed posible? exclamó.
-¿El Señor Galimard? Duerme.
-¿Está bien dormido?
- Profundamente.
Me levanté de mi
escritorio, pasé á
mi gabinete tocador y tome un paquete de polvos de
arroz y una borla,
luego, de puntillas;
me dirigl al cuarto
&lt;le Gahmard. Abri
la puerta con pre-caución: Galim11rd
en medio de la rama y boca arriba
-dormia el sueño de
la inocencia; me
acerqué é impregnando la borla ae
polvo de arroz, con
mano ligera, ineent1ible, para no hacer le cosquillas, le
empolvé pacientemente loe cabellos
y la barba..
Poco á poco, bajo
la finalluviadepolvo, su barba y cabellos tomaron un
tinte g~ie qui' acen •
tué gradualmente
basta el blanco más
puro. Cuando juz
gué completa mi obra, gu'ardé la pnlvera en mi bolsiDetrás de él yo hacia &lt;?estos como un hombre dello y tocando á Galimard en el hombro, exclamé con sespAra do.
voz natural: ,"y; - '¡
-Pero en fin, le dije, ¿qué b.ae hecho, qné te ha su-Y bie11, mi viejo, ¿cómo va esta mañana?
cedido?
-¿Acaso lo sé? contestó enloquecido.
Despertó sobresaltado, se incorporó en su lecho y

Me babia aproximado á la chimenea.
-¡Ab.! dije bruscamente, ya caigo! ¡Desgraciado,
tú has tocado este reloj!
-¡Si! murmuró Galimard, cuya voz no era más que
un soplo
-Y lo has deell.rregladol mira el tubo, está roto.
-;.Y bien ... ?
-Pues bien, triple imprudente ¿no comprendes lo
que te ha sucedido?
-No.
-Y. sin embargo;
es bien sencillo, supongamos que e~e
•·
tubo, es de gas, si
lo rompes¿qué efecto se produce?
-¡Tomalun e1,cape de gas.
-Pues bient lo
que llega por ese
tubo no es gas, sino
horas.
-¿Y qué?
-Que has tenido
toda la noche un es•
cape de horas eu tu
cámara, y tan to,
queahor11 ... .
-¿Ahora .... ?
-¿A quéhorahas
roto esoY le dije, sacando mi reloj.
-No recuerdó,
pero ere,; que fué á
media noche.
Miré mi reloj y
movi los labios como si estuviera haciendo un cálculo.
-Ahora, le dije
fríamente, tú tienes
ses ental siete años!
Arroj un grito
de terror, se precipitó sobre su pantalón que se pnso
con febril rapidez y
cinco minutos des pué~, con eu maleta en la mano. bajaba de cuatro en cuatro, los escalones de la casa.
Nunca lo he vuelto á ver.
JOSlllPH McNT~T.

LOS VIEJECITOS
I

La señorita d'Outreval vivia en el extremo de la calle de Recoletos. en una casita que cubrían con su
.sombra. las altas torres de la Catedral. Muy cascada,
muy arrugada, no teniendo fuerzas más que para
arrastrarse de un sillón á otro, pasaba las horas atizando el fuego con sus tembloroPae manos cubiertas
con mitones¡ adormeciéndo~e en dulces y vagas somnole1,1ci«e, en que los recuerdos del pasado le fluían
al corazón oyendo á una cotorra verde que. con eu
voz aguda gangueaba sin cesar las mismas frases: y
cuando el eolhacia 1•1 mPdio dla, iluminaba por un ine•
tante los empolvados vidrios, observando loR carruajes que rodaban afuera. sobre la• grandes y húmedas
ba1dosas.
Ella no echaba de menos ninguna fPlicidad, ni tenia. nostalgia alguna y aguardaba su fin con la altiva indiforencia de: creyente que entrevé el eterno
descanso á travé3 de lae estrellas
No habla en el silencioso ea.Ión ningun reloj qu"'
marcara la huida del tiempo.
Sola en el mundo, la última de su nombre, no contando los años que se agregaban á lo.i años y que le
abrumaban con eu peso¡ la solterona estaba reducida
á la compañia de su sirvienta casi tan vieja como ella
y de un pobre caballero de Malt11.1 que la habla adorado en otro tiempo en Combletz; y que c!l-da tard~,
-como un devoto que va piados9 mPnte á recitar su oficio á la iglesia, descendla cojeando desde el otro extremo de la ciudad con su bastón de puño de oro y
sue zapatos de lazos, á tomar una taza de té y á hacer una partida de pharaón de á dos centavos.
Entre estos dos abuelos, esta amistad era CJnfiada,
apacible, tan suave como el olor de esas frias rosas
de invierno cuyos pétalos deshojados dejan sentir al
menor contacto cierta impresión de hielo.
Ellos no reñian jamás; tenían el uno para el otro
esas delicadezas del corazón tan entemecedoras y
casi infantiles. Se olvidaban al~nas veces de su
edad y chocheaban exquisitas cosas, sonriendo como
.A lejanas visiones entreviatd8 en la nieve.
S1lvina babia llenado la e~trech11 habitación del señor de Nauvicourt de baratijas que ostentaban las
consolas, de cuadros de sederlas, de bordados simbólicos, de sentimentales grabados, según la moda de
antes.
El caballero, por su parte, se privaba de ~u rapé
economizaba sus mezq_uinas rentas para de tiempo en
tiempo llevar á. su amiga un ramo de violetas ó un
cartucb.o de almendras que juntos roían después con
sus bocas desdentada¡¡. .
II
Hubiera sido preciso verlos bajo el resplandor amarillo de la lámpara que cubría una gran ~antaya de
guipur antiguo con sus sllut-tas de pájaros cuya
sombra se movia sobre las paredes, sus dedos huesosos que temblaban al arrojar las cartas, y sus anteojos que se deslizaban á cada instante.

El vapor del té subía por encima de lae tazas; ellos
reflexion11ban gravemente, titubeaban; contaban los
puntos á media voz. ee animitban, se despertaban poco á poco dA la alucinación de todas esas figuras que
danzaban delante de ~us cansados ojos. y 111 fin de la
partida, el caballero aproximaba su silla con un aire
desembarazado, char111ba, aventuraba un cumplimiento sobre el aroma de ioe polvos ó el color de las
cintas, se inclinaba. besaba -por encima de los mitones
las manos que la señorita d'Outreval le abandonaba,
moviendo 111 cabeza, y entonces decia con inflexiones
tiernas:
-¿Od acordáis, corazón mio, cuán cruel fuisteis
conmi2'o?
Ella suspiraba sin responder nada y pensaba entonces en que b.abian sido jóvenes, en que sus corazones hablan lattdo en unldono, en que demasiado
coqueta y demasiado romántica, habta ella de repente vuelto á otro lado la cabeza y cantado una nueva
canción.
Se acordaban de las frias ciudades de Alemania en
donde tiritaban, de las batallas iuútiles, de las escarapelas blancas que prendían á los remendados vestidos de Corte¡ del destierro tan largo, en el cual, ein
embargo, ee hi,,bla tan arrogantemente luchado contra la mala suerte; bosquejado tan tiernas aventuras
y roto mucb.as espadas, tanto por la buena causa como por los lindos ojos de las hdllas emigradas.
-¡Cómo bailaba este audaz cornet.t de Dragones!
¡Cómo hablaba de las mujeres con el insolente aplomo de eus veinte añoel ¡Vómo sabia hacer sonar sus
espuelas en loe corre&lt;1ores é implorar por lo bajo una
cita!
•
EIIR, ¡cómo había sufrido y llorado para resistir á
la tentación de est11 dulce voz 11rdorosa y vibrante
que la suplicaba, para ser la más fuerte y encerrarse en su orgullo como en una torre iuaccesiblel
1Cómo le babia él idolatrado! ¡Cómo habla deseado
cerrar con sue incesantes y deliciosos be&amp;os sus grandes ojos de terciopelo, donde por momentos ardia no
sé que luz eep,ritual y turoadoral y puesto que ella
lo deaecuaba y lo ridiculizaba, con su sonrisa incrédula, puesto que ella tarareaba una copla burlesca
cuando él pretendía supremos asaltos, él había huido
y en veinte batallas habla jugado su piel como se
Jut&gt;ga un luis.
¡Qué cruel fuisteis conmigo, Silvinal repetía él con
la mirada perdida en el vacio; y la señorita d'Outreval ropetia muy dulcemente:
-¿S11rlamoe los mismos buenos amigos que somos
ahora, mi querido caballero?
Después, ella llamaba á eu sirvienta: se dejaba besar aún la punta de los dedos, acompañaba al señor de
Nauvicourt hasta la puerta, y mientras él baJaba la
escalera, a.poyándose en el p.isamanos de fierro, exclamaba con voz inquieta y paternal:
-Sobre todo, tened mucho cuidado en el último
escalón.

III
Pues una noche, 11lloe charlaron un largo t:empo,
bPbieron, s'n apercibirae de ello, tantas t11Zas de té
que poco á poco sus ojos se cerraron y se durmieron
en mitad de sus ensueños acostumbrado•, la boca entreabierta y las manos caldas y oecilllndo, como dos
buenos viPjos que han velado b.aRta demasiado tarde.
La sirvienta. á quien no llamaban, continuaba su
s_u eño en la cocina. Lae bujtas s3 consumieron hasta
el candelero: e! fuego ~e apagaba.
El día penetraba eutre las cerradas persianas¡ loe
pájaros cantaban en loe árboles del jHrdln, y de repente el repique que anunciaba la primera misa, la
misa de los slrvh,ntes. de la gente pobrP, estalló fuera. concluyendo bruscamente en una lluviii de notas
agudas y sonoras que sacudió loe vidrios. La ulle se
despertaba. Los carros de los hortt&gt;lanos deecendian
á gran trote por la plaza del Mercado
La señorita d'Outreval entrt&gt;abrió los párJlados. se
estiró, bost1::zó ,Y &lt;tió un gran grito de estupor al ver
al caballttro que roncuba apaciblemente en el fondo
de su sillón con la peluca al través y lll corbata desatada.
El grito hizo enderezarse sobres11ltado sobre sue
poco seguraij piernas al Sr. de Navicourt
Se miraron con un azoramiento cómico de culpables á quienes un marido celoso acaba de sorprender
y que avergonzados, no osan articular palabra.
-¿Era eeo posible?
¡Et caballero habla pasado toda la noche alli.
¿Qué irhn á suponer? ¿qué irían á decir las perversas comadres, las buscadoras de escándalos?
¡Ella seria la fábula de la ciudad! ¡Estaba irremeciiableplente comprometida! ¡ella, la inmaculada que
no habla jamás cometido ni un pecado venial! '
¿Cómo saldrla él á esa hora, en pleno dia sin ser
visto de los vecinos y los canónigos que iba~ á Maitines? ¿qué pensarla la dirvienta?
La pobre vieja se desesperaba, sollozaba en su pañuelo de encajes, y murmuraba con un tono lamen tahle:
--¡Qué desgracia! ¡qué desgracia!
Mientras tanto. el Sr. Nauvicourt habiendo arre•
glado el _lazo d~ BU larga corbata y arreglado eu pefl!ca, tosió como un hom1:Jre que se prepara á pronunciar un gran discurso, bien que mal, enderezó el torso, y muy conmovi•to, con entrecortadas palabras.
-Habría un m~dio, s~ñor,ta . ..._un medio_de reparar .... nuestra distracción . ... decid, ¿queréis concederme vuestra mano? ....
Silvina Je miró fijamente y tembló todo su cuerpo.
elloa se abrazaron dulcemente sin decir nada.
Y hé aqul por qué la señorita d'Outreval ee casó á
los ochenta y cuutro años con el caballero de Nauvicourt, y no llevará en su entierro las blancas vestiduras que hacen pensar en las alas de los ángeles y en el b rote de lao azucenas.
RENÉ MAIZEROY,

�Domfn,rc 14 dt- Agosto de 1~

EL MUNDO

132

D omingo 14 de Agosto de 1898.

133

EL MUNDO.

¡POR UN_ MARIDO!
NOVELA. ORIGL""TAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 7.
-Sí: ese frasco tiene un perfume muy vivo que
posee propiedades particulares y me ha traído á
1un descubrimiento importante.
Binao dijo:
-Es un perfume indio: contiene aceite de pal1mero, sándalo y el jugo de una planta.
-Quisiera conocer esa planta, dijo el Doctor
y la conoceré. Pues este frasco se dejó destapa·do en mi camarote que cedí á la reina anoche; y
1
lioy al recobrarlo tuve una dolorosa sorpresa hallando á mis araiias muertas todas en torno del
frasco. Así lo creí de pronto pero luego noté que
no estaban sino adormecidas y mientras pensaba
en esto, como el perfume me mareaba, tapé el
!frasco y A poco las araiias empezaron á caminar.
Entonces, el perfume las narcotizaba! Para estar
cierto llamé á Prince, le dí á oler el frasco y se
·durmió también.
-¿Y usted? _preguntó~elly sonriendo.
-Yo sentía más bien cierto bienestar.
-Sí, dijo Binao, este perfume atrae á los
insectos y los adormece. Los indios dicen
•que se hace uno amar poniéndoselo en todo
-el cuerpo.
El Doctor dijo riendo á Binao.
-En ese caso regálame un
tfrasco.
- Y á mí otro, aiiadió el Comandante.
-Ese efecto sólo lo produce
-en las mujeres, respondió seriamente Binao.
-Déjeme usted, pues, éste, di.jo Nelly.
-Si lo quieres. . . . pero tú
no necesitas de eso.
-Exacto, concluyó el Coman·dante. Pero ahora que el asunto
·del perfume estl\ agotado ¿no me
dirá usted Nelly por qué está
aquí?
-Pues bien, mi padre y yo,
·como la reina Binao, hemos sido
·expulsados por los hovas.
-¿Expulsados? dijo el Coman-dante.
- Oh! yo! dijo Binao, partí por-que quise.
Pues á nosotros se nos puso á
la puerta y sin pagar á mi padre
'lo que se le debía.
-¿Y qué va á hacer ahora?
-, .
preguntó el Comandante.
é '. \
-¿Porquélos expulsaron?pre- ,
~.. ,
~untó el Doctor.
,,~
-Pues yo por mi aturdimiento
~,
tuve la culpa, Re~ordará usted,
/ ...,,
'Comandante, que le ofrecí un plano de Madagas·car que había sido levantado por mi padre y contenía un intinerario secreto; para cumplir mi ofre-cimiento, puse de mi propia letra:
«Homenaje del 1tutor al Comandante del Co1

TRITONIADA.
Cómo surgen mis memorias ante d Mar alborotado! ·
El Mar es mi padre augusto .... Deja, deja que recuerde ....
En los viejos episodios fui tritón enamorado
de un11 joven oceánida oji-verde.
Sus cabellos impregnaban de su olor mi cuerpo todo,
cuando trémulos mis brazos musculosos la ceiiían;
sus cabellos eran alga 1 verdinegras, que de iodo
y de ozono los perfumes embriagantes despedían.
Qué dichoso si los besos de sus labios escarlata
se posaban en mis labios, descendían por mi tronco
y erizando de deleite mis escamas de oro y plata,
inspiraban A mi oblicuo caracol su canto ronco . . . .
¡Cuántas veces, en la noche, de la luna á los reflejos,
en la roca hospitalaria más distante y más esq_uiva
constelada de rojizos carapachos de cangrejos,
entregábase á mis ansias, ardorosa ó pensativa!

EL ORGULLO DEL VENCIDO.
L
-¡Avanza! Aunque es muy áspero el camino,
Siguele con valor
De la jornada al fin puso el destino
El fin de tu dolor.
Rompe las ligaduras de la tierra
Que encadenan tus piés ....
Toda eeoeranza el porvenir te cierra
• Si dudas . ... ¡Anda, puée! ... . . .
Ya sé que es fatigosa la penditnte
Que tienes que subir;
Mas el que siente lo que tu alma siente,
Por ella tiene que ir.
No vuelvas la cabeza y sigue andando ....
Pararse es vacilar.
¿Qué tardas mucho?-Llegaráe . . . . .¿Qué cuándo?
· ¡Cuándo debas llegar!
¿Brota la sangre de tu piel? ¡Qué importa
Si vas hacia un edén!
¡La jornada más larga es siempre corta
Si se camina al bien!
Yo te aseguro que tus tristes quejas
Pronto han de tener fin ....
Olvida tu pasado .... ¡Lo que dejas
Es tan pobre...... tan ruin!
Pasiones bajas que tu eér ligaron..... .
Estúl)ida ilusión ....
Ansias locas é mnobles que dejaron
Seco tu corazón.
¿Y qué hal'aste? ¿Qué dicha te dió el mundo
A cambió de tu afán?
Ninguna, Con el impetuo profundo
Que tiene el huracán,
Arrancó la esperanza mantenida
Por un fatal error,
Logrando que en el árbol de tu vida
No quedase una ilor.
Justo es, por tanto, que tu amor le niegues.
¡No lo supo apreciar!
¡Ya verás su mideria cuando llegues ...•
Donde debes llegar! ... .

II

-Tienes razón . . .. ¿Qué importa la fat'ga
Que consume mi sér?
Sólo un afán mi corazón abriga:
¡El poderla vencer!. .....
No supongas que el áspero sendero
Me da espanto. No tal. ...
Quien quiere con el ansia que yo quiero,
Lucha y llega al final.
Me atrae aquella luz resplandeciente,
Y hasta ella tengo que ir...

Cómo hendíamos las olas irritadas ó serenas,
con su mano entre mis manos y en la suya mi pu.pila,
y qué dulces serenai.as nos brindaban las sirenas
en los hoscos arrecifes de Caribdis y de Scila!

...................... ......................................
Quién dió muerte á mis venturas? Un delfín gallardo y bruno.
-Te burlaron?-Me burlaron.-Te vengaste?-Sabiamente:
Demandando su tridente formidable al dios Neptuno,
los clavé sobre mi lecho de coral con el tridente . .. .
Cómo surgen mis memorias ante el Mar alborotado!
El Mar es mi padre augusto . . . . Deja, deja que recuerde:
En los viejos episodios fuí tritón, enamorado
de una joven oceánida oji-verde.
.AMADO NERVO.
México, 1898.

Bien dices ... :Aunque es ruda la pendiente,
Pararse es sucumbir.
La blandura del suelo me sujeta;
Quiere hundirme quizás.
Mas siento la arrogancia del atleta
Que no se vuelve atrás!
Tienes razón .... El mundo ha despreciado
Todo lo que le di. .....
Con su desdén mi rabia ha despertado ....
¡Y ahora me vengo asil
Sigo .. ¿no he de seguir? Lo que era un sueño
A realizarlo voy,
Y el mundo, que me tuvo por pequeño,
Ha de ver lo que soy.
¿Qué importan la fatiga y el trabajo
Si se han de compensar
Con el placer que vean los de abajo
Que al fin puede llegar? ...,

III
-.Espera .. .. Ya es inútil. ... Te has vendido ....
No sigas .. Me engañé...
Loco estás .. No cambiaste ....Yo he creído
Que tu orgullo era fé.
Vuelve dt nuevo al mundo que encadena
Tu vida y porvenir,
Porque resulta estéril tu faena ........ .
¡Nadie te ve subir!
-,¡Nadfe?-No.-Pues entónces imagino
Que es una insensatez
Luchar con la aspereza del camino,
¡Y me vuelvo otra vez!
LUIS DE ANSORENA.

Quién es Gliffnéh.•. ?
Al Lic. Manuel Marrón.

Gliffnéh es la dulce niña de blonda cabellera
Que en mágicos ensueños el bardo concibió
Cual una de esas sllfides que surcan la pradera
A las cadencias lánguidas de amante ruiseñor.
Ella es la que rompiendo mis negras nostalgias
Llevóme con sus alas al reino de lo azul
Donde al brindarme suaves é ignotas si~fonfas
Vibrar hizo de nuevo mi tétrico laud.
La v:rgen, que al abrigo de rosas perfumadas
Que forman como un manto teñido tm arrebol
Cambió por frescas flores mis flores deshojadas
Y al corazón ya muerto con besos despertó.
Por eso yo la adoro!; por eso cuando tiende
Sus alas-rosa y oro-la brisa matinal
Y á los nivosos pc\talos de las camelia; prende
Millares de perlitas de limpido cristal,
Mis pasos inseguros dirijo con anhelo
En pos de su adorable poético jardin
Y corto las campánulas, azules como el cielo
Para alfombrar con ellas su regio camarín. '
Y entonce entre las ramas de colosal parota
Desgrana sus melifluos arpegios el turpial '
Y canta enamorada la pálida chiltota
'
Mirando á los polluelos que pronto volarán.

i{bri.»

Las ondas del torrevte se ocultan fugitivas
Entre los terebintos pintados de carmin,
Entreabren sus corolas soberbias sensitivas
Y el sol surge entre nubes de gasa carmesi.

SONETO
(PENSAMIENTO DEI AiUlAND SILVESTRE.)

¿Todo en el mundo, abismo de amargura
cambia, desaparece ó cae vencido;
'
todo se precipita en el olvido
ó en el seno de negra sepultura?
No: que hay algo eternal, algo que dura
at través de la edad, firme y erguido:
el corazón del hombre, combatido,
y de las hijas de Eva la hermosura.
Si; la belleza, fuente de poesía,
que en el pagano altar brilló sin velos,
sigue retando al esplendor del dia;
Y ardiendo en fiebres. cóleras y anhelos
el corazón del hombre desafía
'
hoy como ayer, las iras de los 'cielos.
MANUEL REINA.

¡Oh reina! ¡oh soñadora! ¡princesa de un pasado
Que de~hoj&amp;ste lirios al pié de un ataudl....
~
Magnifica corona los elfos me han mostrado
Con que ceñir anhelan tus sienea de querub.

............. ... ····················· .............. .

E&amp; ella, la que en noches calladas y tranquilas
Cuando la luna vierte mirifico esplendor
'
Descien?e hasta mi alcoba que alumbra~ sus pupilas
Y entusiasmada vuelca la copa del amor.
La que me arrulla cuando letal melancolfa
Acerba y punzadora se adueña de mi ser
L~ rubia por q:uien tengo inmensa idolat~fa,
M1 ensueno, mi esperanza ...• esa es, esa es Glüfnéhr
EDUARDO MELO Y ANDRADE,

,.

Pues yo no supe donde puse el tal plano, que
estuvo á punto de dejarme sin despedirme de us:
tedes porque había ofrecido llevárselo al Coman. -dante al tiempo de partir. El caso es que á pocos
·días, el Gobernador mandó llamar á mi padre y
-con el plano en la mano le dijo: «Mayor, ya no
necesitamos de los servicios de usted. Volanabé
-porque allí estaba Volanabé, más sonriente y
·empomadado que nunca-va á dar orden de que
·se preparen los fitakones para conducir á usted
á Diego y dejarlo con sus amigos los franceses.»
Mi padre quiso dar explicaciones, pero le fué
'imposible hacerse entender de esos brutos.
-¿Pero cómo_ cayó ese documento en las manos del Gobernador? preguntó el Doctor miei:i'tras de Chalmont reflexionaba.
-Eso es lo que nunca pudimos averiguar. ¿Sa'ben ustedes lo que dicen ellos? que lo encontraron en la casa que ocuparon ustedes en Ambolbimarina.
-Imposible, dijo el Comandante.

-Sin embargo, es lo que pretenden, y como
decía Ivon, en esto se debe ver la mano de Volanabé, pero esta nueva picardía no le ganará el
paraíso y el viejo Ivon es un valiente á quien
siempre le conservaré gratitud
-Por qué? preguntó Lerbon mientras Juan
seguía preocupado.
-Volanabé nos condujo g, Diego; y como no
estaoa11 ustedes ya allí, (lo que fué para nosotr Js
una gran decepción) pensamos en el viejo marino y lo fuimos á ver, refiriéndole lo que nos había sucedido. El se indignó, nos instaló en su casa y fué á ver al Gobernador francés para que
nos concediera una entrevista. Nosotros entre tanto fuimos á' la playa cavilando en nuestra desdicha. l\ri padre estaba abrumado, pues aunque el
Gobernador consintiera en repatriarnos ¿qué iba
á hacer él en el Canadá? Yo le consolaba dicien_.--·-- ~ --:··- .

.....

/·,=,../__ · .~'""·,

Mora Foutssy que apenas volvía de su terror nos
contó la escena que acababa de presenciar.
-¡Bravo por Ivon, bravo! exclamó Binao, ese
trato se merecen todos los hovas.
El Comandante y el Doctor no pudieron prescindir de reírse de la salida de Binao, mientras
Nelly continuó:
Lo que más nos interesaba era la respuesta del
Gob¿rnador y como Ivon lo comprendía así cor•
tó el relato de su mujer y nos dijo: «El Goberna•
dor espera á ustedes y tiene una colocación para
el Mayor.-¿Aquí? interrogó mi padre.-No, pero
cerca, en las islas Qomoras con un inglés muy rico que vive solo en sus tierras, se fastidia y necesita un dependiente.» Todo esfo era bastante
vago é inesperado; pero el Gobernador nos dió
informes más precisos y mi padre, instigado por
mí, aceptó. Por el camino daré á ustedes más detalles, porque ya es tiempo de que vayamos á tierra; mande usted echar al agua la
lancha.

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do que mis conocimientos me permitían dar clases de canto, piano, dibujo y otras materias y
que sus parientes de allí podían ayudarlo á colocarse; pero lo que me desolaba era partir sin
despedirme de ustedes.
- Seil.orita, dijo PI Comandante, no puede usted figurartie lo apenado que estoy por la parte
que tengo en ese d1:sastre.
-No lamente usted nada, pues ya las cosaf se
arreglaron conforme á mis deseos. Pero déjenme
continuar, y mientras, mande usted, Comandante,
preparar 111 lancha que nos va A llevar á tierra á usted á la reina y á mí. Pues bien, mientras
nosotros paseábamos Ivon volvió á su casa y encontrando allí á Volanabé, objeto de sus odios y
rencores, le dijo: «Al fin te cojí, perro ladrón y
ladrón de perros,» y sin darle tiempo de escapar
tomó un rebenque y le administró una tunda de
mano maestra. Mora Foutsy no se atrevió á pedir gracia para su compatriota sobre el cual llovían los golpes. En estos momentos llegamos mi
padre y yo y entonces pu.lo escapar el ecnpomadado Volanabé á quien no quedó ni un dieute para sonreír, porque todos cayeron en la golpiza y
que salió baiiado en sangre, arrastrando una
pierna y en estado desastroso. Ivon, radioso dejó su rebenque, nos estrechó las manos y luego,

El Comandante llam_ó, y mientras daba
sus órdenes, Nelly ail.adia:
'·
.A los pocos días un barco nos
J. \,, \
trajo aquí; pero como ninguna lí·
\
nearegularuneá11Iadagascar con
las Comor'as, el Jefe de La División Naval nos autorizó á tomar
pasaje en el Colibri que se dirige
á esas islas.
-.Aquí, en el Colibl'i.2 pregun•
tó Juau sorprendido.
-Aquí, para ir á. una isla, se
necesita un barco, dijo Nelly
1 riendo del efecto que la noticia
causó al Comandante, y aiiad.ió:
se diría que eso le es á usted
desagradable. .A mi! estuvo á
punto de gritar el Comandant~
en un arrebato que le habría traicionado, pero se contentó con
decir:
-Me será muy satisfactorio,
seil.orita, contribuir á que olvide
usted los disgustos que sufrió con
morivo de nuestra visita á .Ambohimarina.
-Yo, declaró el Doctor, estoy encantado y siento que el
viaje que vamos á hacer con usted seiiorita,
no sea alrededor del mundo. ¿Cuándo se
embarcan ustedes?
-Pienso que será dentro de dos ó tres
días, y entre tanto espero que tendré el gusto de verá ustedP,s con frecuencia. .Además,
creo que el Colibri no va di!'ectamente á
Mohelia que es donde debemos desembarcar, sino que va antes á Mayotta; luego se detendrá en
.Anjouan y por último en Diego, según he oído
decirlo al Jefe de la División N1lval. El Comandante va ahora á recibir del Gobernadorinstrucciones sobreel particular. Diga ust,id Doctor:
¿qué es Mohelia? Loignoro, pero mejor no me lo
diga usted. No he sido tan halagada por Madagascar que lamente dejar esta tierra. Lo que me
tiene encantada es hacer una travesía en un buque de guerra y además, si no le agradamos á
Mr. Thomas Poole, (así se llama el propietario)
regresaremqs al Canadá llevando una buena provisión de recuerdos.
TerminabaNellyestasexplicaciones cuando vino un marinero á avisar que la lancha estaba lista. Binao, Nelly y el Comandante escoltados por
Prince que no sabía á quien seguir de estos dos,
descendieron á tierra y se presentaron al Gobernador q 11e los recibió muy afablemente.

V
DO~DE EL DOCTOR EMPIEZA Á VER CLARO
-¡Diablo! dijo ei Doctor tomando á peqe:flos
sorbos su café hirviendo. Decididamente el café
helado sería mejor y es de sentirse que mi imbé-

•

�EL MUNDO,

134

Vomlngo 14 de Agosto de 1898

lugar en que estaba se raya con estrías rápidas,
cil criado haya'roto la máquina de refrigerar que
como relámpagos que producen la ilusión de:
funcionaba tan bien.
crepitaciones lejanas.
-¿Fué su criado de usted? Yo creí que había
La frente del sol emerge deslumbradora; y súsido el mío.
·
bitamente de un solo golpe el cielo y la mar se•
-En fin, quien quiera que sea,la máquina está
inundan de claridades . .... .
inservible y es absolutumente necesario que tenAllá á lo lejos en la superficie de las aguas que
gamos otra esta misma tarde: hizo usted bien al
parecía ilimitada y desierta , aparecieron un is•
recordármelo.
lote primero y luego otro y otro y otro aún .....
-Es indispensable, y voy á tierra á procurarA medida que el barco avanzaba, más islotes.
me una.
aparecían, se soldaban entre sí y tomaban nue-¿Con este calor? Ni lo piense usted, amigo mío,
vas formas: luego se vió que eran las cimas de
voy á enviará Jacques.
un mismo país del cual aún no se perfilaban las.
-¡El calor' estoy acostumbrado; y con mi quicostas. Una de estas cimas era bien característita-sol y mi casco no le temo. Déjeme usted, Coca, con su cúoula redondeada y sus pendientes
mandante, pues prefiero ir yo mismo porque los
rápidas incliñadas por igual en todos sentidos, un
recurscs no abundan en Nossi-Be y Jacques nada
verdadero pilón de azúcar ligeramente inclinado..
encontraría, en tanto que yo no volveré con las
como si la base hubiérase carcomido por un cosmanos vacías.
tado.
Si se trajera usted también algunas flores. : . . .
El Mayor Stephenson, indiferente á las belle-Es verdad, y aguas de t0cador, y perfumes:
zas de la naturaleza dormía en su camarote con
-Decididamente piensa usted en todo: pero
sueilo profundo; el Doctor acababa apenas de leella tiene el precioso perfume de la reina Binao
vantarse y estaba tomando una taza de café para.
que narcotiza los mosquitos .. . . . .
ponerse inmediatamente á ernribir, siguiendo su
- Y que provoca al amor, concluyó sonriendo.
costumbre de dejar listas con la primera luz maLerbon. ¿A qué hora viene con su padre?
tinal, dos ó tres páginai, respecto á las araftas; Ne'¾:~
lly con traje de ma:liana blan-Esta noche, á las ocho ó á las
-"\.
co de fra?1ela, y un abrigo de
nueve, pues ya sabe usted que zar-,-: -\
seda,azul, se apoyaba en el paparemos á las diez.
samanos del puente al lado de
-Pensaba que comerían aquí.
de Chalmont. Maravillada por
-No quisieron, ó más bien, no
la belleza del espectáculo, olpudieron, pues aún les quedaban
vidando la presencia de los
por hacer algunos prepara.tivos; ademarinos que les rodeaban, se
más, tenían invitada á la reina Biestrechó contra Juan y reclinao que se ha apasionado terriblenando la cabeza en el pecho
mente de Nelly y también me hadel marino, le dijo.
bían invitado, perono
-¡Qué bello, qué bello es.
prometí que iría y me
esto y qué feliz soy!
propongo permanecer
Luego, volviéndo en sí seá bordo.
separó de Juan vivamente y·
- Hará usted mal,
porque apenaría á Nele preguntó:
que es tan afectuo-¿Qué cima es esa?
sa. ¡Vaya una criatu- Esa, le contestó el Comanra encantadora! . . ...
dante es el Ouchon- gui que.
Valiente, adicta, resignifica pilón de azúcar.
suelta, instruida y so-Y éste otro?
bre todo, bella. Será
-"' t
-El cerro cuadrado.
feliz quien la logre por
.¡_.?
La isla entera era Mayotta,
esposa.
una
isla gallarda y riente que- -:_.....•E.. -¡Qué entusiasmo,
ocupa un sitio equidistante entre Africa y
Doctor! ¿Piensa usted
. , _
Madagascar y que es producto volcánico.
ofrecerle su mano?
. '
como las Comoras brotadas de una in-Ay! si tuviera yo
-,; ,h,..._
mensa erupción.
la edad de usted! Si
_ j,l!:1.:p · ·"
Acercándose, todo aparecía sereno, repo-yo fuera usted . ...
?::il~=""'~·
sado y agradable y había en casi todas di-Juan se ruborizó.
recciones grandes árboles entrelazados por ·
-Pero no hay gran
lianas de flores brillantes; una bóveda de diferencia entre usted
verdura sombría que recortaban aquí y allí con
barque
del
Mayor
y
su
hija:
en
primer
lugar,
Mr.
y yo, Doctor.
-Enorme .. . . diez ailos por lo menos, y ade- Thomas Poole, el rico propietario de Mohelia ha- manchones de un verde más claro, vastos plan-bía sido muy correcto dirigiéndose á las autori- tíos de caña de azúcar. En algunos raros sitios.
más, está enamorada de usted.
dades francesas para que le designaran la perso- aparecía la roca volcánica lustrosa, guinda, so•
El Comandante intentó sonreír.
na
á quien debería llevar á su lado, con la con- bre una tierra roja y muy fértil en que surgían,
-No se ría usted, amigo mio, eso es bastante
visible para que no lo baya notado un viejo como dición si de que fuera de origen anglo-¡¡mericano, al capricho altos cocoteros cuyo tronco desnudoyo, y si se lo digo no es para preocuparlo, sino Stepbenson, que tenía ligas con los franceses, que y esbelto coronado de soberbios abanicos, rom-para im¡pirarle confianza y que no se oculten de el Gobierno inglés desconfiaba de él y que se pía la monotonía del paisaje.
El barco avanzaba con rapidez y todos los de-había malquistado con los hovas, sería un agente
mí.
-¡Es que usted es el enamorado y está ce- con quien podría contarse en caso dado y por talles empezaban á mostrarse bañados por la reseso lo escogieron aunque tenía reputación de be- plandeciente luz: los islotes cincelados, esparci. loso!
dos en torno de la isla principal; las recortaduras
bedor, pero también la tenía de honrado.
El Doctor se ruborizó á su vez y exclamó:
Esto complació á Juan, pues Nelly no le min- de la playa cubiertas de arena dorada: algunas.
-Yo, Dios me libre! pero le tengo á usted envidia .... Y si algún día tuviere usted contrarie- tió puesto que su padre fué dado de baja por em- casas blanqueadas con cal al uso árabe tachonadades y tristezas y necesitase de apoyo moral y briaguez solamente y no por embriaguez y robo ban con puntos blancos el follaje, y al rededor deese conjunto, bastante lejos ne la orilla, el ancho
consejos, no siga siendo reservado y tenga fe en mí. como Juan temía.
Stephenson es honrado, decía el Jefe Naval y cinturón de coral, dique natural apenas visible,
- Sí, pero usted no sabe todo lo que yo sé sobre el padre, sobre la madre y sobre la niila mis- su palabra era para el Comandante un Evangelio. al ras de las olas que se revolvían sobre él, rebo-Largo espacio de tiempo permaneció pensati- sando espumas hlancas.
ma; usted no ha oído sus palabras atrevidas, amorosas, experimentadas ya; usted no conoce la vo en un sillón, abrumado por el calor sofocante
Más allá de estas rompientes, en el interior deturb'.\ción, el miedo y el encanto ¡ay! el encanto de la tarde, y después llamó á Jacques y le dió la corona. dormitaba un pequeilo Mediterráneo,.
orden de que le alistara un traje de paisano.
omnipotente que ejerce en mí, deseó decirle.
un lago apacible sembrado de islotes fragantes.
Apesar del rigor de la temperatura, apesar de colocados allí como cestos de flores.
Pero nada dijo; y más contento que disgustado
del descubrimiento de su amigo, no quiso enta- la lluvia que se preparaba ya, impacientado por
-Oh! qué feliz soy! qué feliz soy! gritaba Neblar discusión y se abandonó á la grata idea de la espera enervante, se dirigió á la casa del Ma- lly cuyas miradas s~ cruzaban á cada instanteyor, no sin prevenir á Jacques que no vendría á con las de Juan; y á veces añadía en voz muy
que no tardaría Nelly en venir al barco.
-Entonces, ha.ata la noche, dijo el Doctor. No comer y que regresaría al bar.co á las nueve con baja: y cuánto te amo!
me espere usted á comer, pues estoy invitado por el Doctor, el Mayor Stephenson y su bija.
Era el momento de la baja mar y el agua esmi compailero el Director del Hospital y volveré
taba agitada por una ondulación que al retirarsaVI
con el Mayor y su hija en el bote que mande usdejil. ba ver por breve espacio algunas cimas de la
ted para ellos.
corona madrepórica, de modo que parecía impo-AMOR,
REY
DEL
UNIVERSO
....
-Desde á las ocho estará en.el muelle á la dissible que barco alguno pudiera penetrar mas allá
posición de ustedes.
No más una ligera tinta rosada en el horizon- y llegar al mar inter_ior tan sereno, tan apacible,.
Cuando el Doctor se fné, el Comandante acu•
te indicaba la próxima salida del sol. En esos tan atractivo.
dió personalmente á ver si todo estaba en orden
No obstante, fijánd0se bien, se distinguía quepaists no hay aurora ni crepúsculo-Todo es ráen el comedor y el salón que iba á poner, con sus ·
pido. Venus se apaga de improviso como si un en determinada extensión las olas no reventaban,.
camarotes á disposición del Mayor y de su hija.
soplo poderoso hubiera pasado sobre ella; y el el agua permanecía azul como la profundidad deLuego volvió al salón, releyó las instrucc:ones
que había recibido de su jefe y se puso á estudiar
en su colección de cartas marítimas, la ruta que
iba á seguir.
Nelly había sido bien inforn;iada. Aunque el
Comanaante debía aceptar como pasajeros al Mayor y su hija, no por esto debía modificar el itinerario, fijado de antemano, sino ir á I\layott;. y
permanecer allí uno ó dos días informándose del
Gobernador si tenía comunicaciones para los sultanes de las Comoras que acababan de someterse
al protectorado francés; luego irían á Anjonan
donde conferenciaría con el sultán y en seguida á
Mohelia donde podía quedarse algunos días; pues
allí había peligre de una rebelión contra el sultán y era necesari'J restablecer la paz sobre bases sólidas. Terminada esta misiva, iría á la gran
Comora y volvería á Mayotta y á Diego Suárez,
donde daría cuenta.al Jefe de la División Naval.
En una carta amistosa este Jefe ampliaba sus
instrucciones y explicaba por qué autorizó el em-

11r

~t!:

lr.T, MTThJOO

Domingo 14 de Agosto de 1898

los cielos y allí estaba «el paso» hacia la cual, mando. ¿Sabes que me intimidas cuando tomas
sin ocuparse porelmomento de Nelly, dirigía cui- esa ¡¡ctitud?
- Vamos, no te burles de mí: eso no está bien,
dadosamente su barco de Cha!mont.
·
-Cuidado, decía á los marinos encarg11dos do amada mía.
-Pero si esto es serio, muy serio; te encuentro
la maniobra, atención todos. Rectos, sobre el alinea.mento de las pirámides.-A babor, más á ba- tan superior á todo el mundo que me das miedo
bor.-Hay que desconfiar de la corriente. Bien, á á veces y basta me pregunto cómo ba1&gt; podido
virar ahora. A estribor rápidamente, toda la ba- hacer caso de mí y si es verdad eso de que nunca me olvidarás y que me seguirás amando así.
rra, toda sin miedo. A estribor.
El Oolibri, obediente, seguía por todas las si• Dime, dime si es verdad.
- Locuela! Bien sabes que sí, y basta me imanuosidades del paso, enmedio de los arrecifes
y pronto hubo de penetrar al mar interior, ese gino que be vivido amandote toda la vida.
-Así me sucede; y apesar de cuanto se diga
lago apacible lleno de islas que semejaban canastillas de flores. Ya no quedaba pues por qué preo- en contrario, no creo que sea pecaminoso amarcuparse, pues quedaba el barco al abrigo de la se así. ¿Qué piensas sobre eso? A veces me vietempestad y de todo peligro en esa rada maravi- nen escrúpulos porqu! la religión nos ordena
llosa que los ciclones no visitan nunca y donde amará Dios sobre todo. Pues bien. . . . yo ....
la linfa transparente no sabe lo qne son olas ui No, no: decididamentt: es muy malo e8o que iba
á decir. Oyeme, ayer al regresar del paseo,
espumas.
No se necesitaba sino aproximarse á IR peqne- cuando me dejaste para ir al hospital á buscar al
1!.a isla de Zavuclzi donde habita el Gobernador Doctor, entré á la iglesia. Era yo tan feliz que
y echar el an.c!a muy cerca de tierra, casi á la tenía ganas de llorar, de orar, y ví al cura que
sombra de los gre.ndes árboles que reflejan su estaba á punto de salir y le rogué que me confesara .... le conté todo, todo lo que pensaba y me
silueta alargada en el cristal del fondeadero.
regail.6 repitiendo varias veces.
- Fondo, gritó el Comandante.
-Es preciso amará Dios más que á sus criatuEran apenas las siete de la mailana y no podía de consiguiente pensarse todavía en la visita ras y así él bendecirá vuestra unión. Luego se
al Gobernador. El Comand11nte terminó de dar dulcificó un poco, me preguntó cuándo sería el
sus ordenes y para huir del baldeo que iba á co- matrimonio y le respondí que dentro de tres meses ¿te parece mucho tiempo?
menzar, bajó al aalór. acomµailado de Nelly.
-Bueno, dentro de tres meses: tan pronto coPero á punto de entrar le dijo con voz muy ba•
ja seilalándole la cortina que cubría la puerta del mo venga el oficial que deba remplazarme, te
iré á buscará Mohelia, bien que no está lejos y
camarote del Doctor:
- Silencio: no interrumpamos á nuestro amigo vendremos a Mayotta y nos casaremos allí, en
en el calor de sus inspiraciones; vamos mejor á esa modesta iglesia que se divisa desde aquí: mí
la cámara de usted y luego le enseilaré la mía; rala! Luego esperaremos el paso del vapor-e.o
v erá usted que bien instalada estoy.
· rreo y volveremos á Francia con derecho de amarnos y a á toda luz.
El la hizo entrar.
-Ob! qué bueno, qué bueno!. ... y no nos vol - Oh!, dijo ella, ¡qué lindo está todo esto! ¿sabe
usted seilor que es usted muy coqueto? Esos ta- veremos á separar. Eso me hace el efecto de un
pices de Turquía, ede aubre-cama, ese espejo ve- sueilo, y tengo miedo de despertar. ¡Que no sea
neciano, ese bronce.......... qué admirable mailana ese día bendito de nuestra unión! ¡Cuánto amo esta isla! Pero si me olvidas en ese tiempo!
bronce!
Tres meses tienen muchos días, muchos. r,Qué
-Es Diana, la casta Diana.
- ¿ Y esta mujer que está en este cuadro?
- .1!:s mi hermana, vive en Rusia y hace tiempo
que no la veo.
- ¿No tiene usted más parientes?
-Ninguno .
-¡Pobre amigo mío! Entonces usted es más
digno de compasión que yo! Al menos tengo á
mi padre.
Esta soledad de usted me hace amarlo más ...
Pero ¡que digo! si ya no es posible que crezca mi
amor .... Tú ocupas todos mis pensamientos, todos, y á veces en esta obsesión, me imagino que
tengo aspecto de loca y que todos leen en mi pensamiento. Figúrate, el otro día en Nossi-Bé,cu11ndo jugaba yo con ef chico del Gobernador, de improvisó lo abracé con delirio yledije. ¡«AyJuan,
J uan, cuanto te amo.» Su madre riendo me dijo:
«Cuánta ternura, seilorita Nelly, pP.ro nose llama
J uan sino Eduardo.» Entonces me ruboricé como
u na colegiala y no supe quP. contestar .... y me
reprochaba en secreto mi acción y te culpaba. también un poquito.
- Vida mía .... Ven para que te abrace yo como abrazabas á Eduardo.
Juan se sentó en un sillón y ella saltó á sus rodillas y le enlazó el cuello en dulce abrazo, diciéndole:
- Y me amarás siempre así, siempre, siempre?
¡Qué b~llo será vivir juntos y poder estarse besando todo el día sin que me den remordimientos!
porque esto que hacemos ahora es malo ¿sa•
bes? .... Me parece que estoy soilando desde que
vine á Nossi-Be, porque estaba segura de verte y
te vi al fin. Luego, no nos hemos separado: digo,
· sí, perv anoche, la noche solamente. Y luego, como no más un tabique me separaba de tí ..... .
quise salir y acecharte, ver cómo dormías y me
vestí y salí y .... ¡qué cosa tan particular ¡t:ú tenías el mismo pensamiento y nos encontramos á
medio camino. Entonces corrí, me volví al lecho
y cerré ha.gta la escotilla á pesar del calor ¡qué
calor hacía! ¿Verdad? Y me dormí más dichosa.
- ¿Dormiste bien?
-Como una reina ...... que duerme tranquila. No deEperté sino hasta esta mailana cuando
llamaste á mi puerta para preguntarme si quería
ver la entrada de M:ayotta. De un salto me levante y salí y pude abrazarte antes de que salieras
al puente. Qué hermoso estaba todo en el cielo y
el mar, qué liermoso, pero no tanto como tú. Se
te veía soberbio, y magnílico al dar tres voces de

..

135
vas ha hacer mientras pasan? ¿Por qué no? ....
pero iba á decir una tontería; eso no es po~ible,
hay formiílidades que llenar y aquí no es como
en América donde se casa uno con tanta facilidRd; y además, mientras estés á bordo no es posible. Mailana ó al otro día, me dejas en M:ohelia
y te vas ....
-¿Crees que regresarás algunas ocasiones dentro de esos tres meses?
- No; es muy raro que venga yo á las Como•
rRs .. .. Pero ahora, voy á estar algunos días en
MohelÍil.
-¡Cómo volarán estos tres meses! ;,Pensarás
mucho tiempo en mí? y si me olvidas! Desde que
te conozco, lils mismas ideas, las mismas, están
dando vueltas en mi cabeza como un caballo en •
el circo. ¡Qué miedo dan las separaciones cuan·
do se amll ! ¡Cómo haría yo para que me recordaras noche y dia , teniéndome sin cesar en tu cabeza y en tu corazón como yo· te tengo á tí! Sí
pudiera irme desde luego contigo ....
Y lo contemplaba pensativa mientras él cubría
de besos sus manecitas.
-Oye: le dijo luego. Voy á darte mi retrato,
un retrato que me hice para tí expre~amente cuando estuve en Diego-Suárez. Me puse el traje que
te agrada; aquel con que concurrí al banqnete
del Gobernador de Ambohimarina. Tú, me darás
el tuyo y de día lo llevaré conmigo á donde vaya y de noche.....
Nelly se interrumpió vacilando; él la pre~untó:
-Y de noche? qué harás de noche?
Pero ella no le contestó, sino que prestó atención á un rumor de voces que se oía afuera.
-Silencio! dijo: oigo al Doctor y creo que está en el salón.
-¿No será tu padre? interrogó el Comandante
algo intranquilo.
- Va mus á ver, dijo ella muy serena. ¡Pobre
de papá! hace ya tiempo que no me ocupo de él
porque mis pensamientos son todos para tí.
En los momentos de salir de la cámara, Juan
preguntó:

�136

-Apropósito de tu padre. ¿Qué le has dicho?
¿Le has lla.&amp;lado ya de nuestros proyectos?
-Para qué? No se usa eso entre nosotros. Ya
habrá tiempo de decírselo más tarde, cuando sea
necesario. ¿No es más bello amarse así, sin que
nadie lo sepa y sin deberse á nadie más que á
uno mismo? Está uno más cohibido cuando sus
padres están al tanto ...... ¿no eres de mi opinión?
~ .Sin explicarse por qué, Juan prefería también
que no se lo dijera al Mayor Stephenson.
-Es cierto, dijo sonriendo, tú siempre tienes razón: déjame besarte una
vez más.
Y luege entraron al salcín.
No era el Mayor quien hablaba. Como la víspera había bebido mucho,
dormía aún apesar de los ruidos formidables que se producen siempre al llegar á puerto una embarcación de vapor.
.-::-Era Lerbón, que detrás de su cortina se
entregaba á un monólo•
go muy animado.
-¡Sorprendente,
sorprendente, sorprendente! decía; nunca hubiera creído que una
presa tan grande ......
¡;;. Nelly interrumpió el
monólogo sacudiendo la
cortina y diciendo desde afuera alegremente:
-Eh! Buenos días, ,
Doctor querido, ¿qué le .
sucede á usted que á

.EL MUNDO

sopechaba sino imperfectamente, en tanto que
nhora tengo ya uua certidumbre absoluta, indis•
cutible.
-Sobre qué? preguntaron á la vez el Comandante y la joven, vagamente inquietos por el temor de que su conversació~ hubiera sido oída.

Domingo iJ.4 de Agosto de 1898
marote que ocupa usted, pero desde hace dos días
la transladó á este otro, sin duda también en una
escotilla.
-Sí, dijo Lerbon y este animalito tan benéfico
como interesante, me ha tejido en breves horas
un mosquitero diáfano, y tapando con su tela la
boca de la escotilla y sin privarme de aire ni de
luz, atrapa al paso moscos y mos•
quitos.
-Yo, dijo Nelly, para librarme
de esos enemigos, tengo
cosa mejor: el
perfume de
Binao.
-Es verdad, dijo Lerbón, pero la

Domingo 14 de Agosto de 1~

137

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

FIG. 1-DOS TRAJES PARA JilL E'-TÍú

Lectura para lallil damas
Las labores manuales
. Entre los conocimientos lndiRpensables á toda mu~er que quiera poner en práctica los principios más
importantes de la economia doméstica, se encuentra,

~ hora como esta no ha salido de su concha?

Pero el Doctor nada había maliciado ó á lo
No tiene usted vergüenza! ¿A.caso ignora usted menos así lo creyeron ellos cuando les dijo con
que hace ya tiempo que hemos dado fondo fren- aire de triunfo:
te Mayotta?
1
-Ya sé por fin ahora para qué sirve el hilo de
Lerbón levantó la cortina y salió al salón. Lue- plata en ziz-zag. L~ Epeira Mauricia se ha decigo tomó la manecita de Nelly y la besó galante• dido por fin á revelarme su secreto.
mente sin apresurarse, como quien saborea una
Como Nelly parecía no comprender, el Comanfruta delicada y después dijo c·o n acento de cun- dante le dijo sonriendo:
.
vicción:
-Es bueno, sepa usted que el doctor ha con-Pero querida seiiorita, decididamente usted seguido domesticar una araila grande de jardín á
me trae la dicha. Imagínese que acabo al fin de la que los sabios llaman Epeira Mauricia. Prime•
descubrir lo que tanto había buscado y que no ro la hizo construir su tela en la escotilla del ca-

Epeira es mejor porque no se limita A desembarazarme de esos dípteros: figúrese usted .....•
pero no va. á creerme ...... figúrese usted que
en este momento está en vía de comerse una de
las más corpulentas mariposas crepuscularei!:-una.
esfinje! ¿Cómo 111. capturó? Es fácil de verse, por
que la infeliz presa está rodeada aán del lazo de
que se sirvió su matadora. ¿Y sabe' usted cuál es
este lazo, Comandante?
(Continuará)
FIG. 2-TRAJ E PARA NIÑO

sin duda alg,una, el conoeimi.-nto perfecto y amplio
de las labores manuales. Ba~ta. para comprobar edto,
fijarnos en la diforencia notable que existe entre el
hogar de una madre de familia. que no tien11 conocimientos en las labores manuales y el de aquella qµe
ha tenido la felicidad de cursar dicha asignatura. Alli
todo es desaseo, gasto excesivo y falta de atractivo;
aqui puede verse la economía, el buen gusto y la corrección en el corte, pero sin derroche.
·
Desgraciadamente, á pesar de la gran Importancia
que tienen las labores manuales. su enseñanza está erateramente descuidada en las escuelas, pues aunque
año por año, acudimos alli para admirar las suntuoFas exposiciones de costuras hechas por las alumnas,
hay que advertir que esos trabajos han sido dirigidos
por perso!las que no se cuidan tanto como debieran,
por seguir una metodologla convenientemente en sus
clases.
Una lección de costura en nuestras eFcuelas primarias, bien puede tomarse como i,J tip,:&gt; de la más completa anarquía, en donde los conocimientu adquiridos son ficticios y pasajeros, pues se han dado sin orden y sin método; por más que éste sea preconizado
por todos, descuidado por !a mayoría y necesario para el éxito de nuestros trabajos. L.t elección de las
labores que han de hacer las alumnas durante el año,
queda al capricho de cada una de ellas ó al gusto de
los padres de familia, transformándose.dicha clase en
una especie de aquelarre de primorosas hadas, que
hacen brotar de entre sus manos, como por arte
mágico, las blancas garzas bordadas en seda y oro
para los biombos al estilo oiient&gt;al, las flores de nacarados pétalos y la rizada espuma del finísimo encaje
de bruselas. Esta profusión de quehaceres heterogéneos. tiAne algunos inconvenientes, entre ellos. perjuicio para sus discípulas, que se dedican á las lt bo•

res que más son de su agrado. descuidando quizá las
que le serán indispeusablt&gt;s más tarde y por otra parte, ut. trabajo ímprobo é infructuoso tal vez para la
maestra, qnEI no puede mutiplicar su, tención, para
atender il todas debidami,nte. Así, pues laenst:ñanza
de las labores manuales, debe ser slm11ltá.neamtlnte,

FIG 3-TRAJ E PARA NIÑO

�138

EL MUNDO

recibió hospedaje en casa de un caritativo boticario
amante de imprevistos y de novedadee.
Los bicicletistas tienen el esplritu de cuerpo. El
señor Bonvalot pretende que cuando su "Club" se encapricha en pedir algo, no hay fuerza humana que
le resista.
En el caso presente, se ha demostrado que se es 11nglo•11Bjón ó no se es. El dueño del "Caballo blanco"
pr~tendió ser amo de su casa. y no tenie~do que _c01:~tar con su diputado ni con H . .Ayuntamiento, dificil
fué "hacerlo andar." Según la ley inglesa habla un
sólo modo de molestarlo; este es acusarlo de
"haber faltado á sus
ob!igllciones de hotelero," rehusando alimento y hn~ar á una
señora ciclista bajo ,
pretexto que llevaba
un traje que vestía separadamente cada uno
de sus miembros. Esto significa calzones,
palabra que la buena
sociedad inglesa no
permite se pronuncie.
Las palabras que sirven para designar el
contenido de ese contenientes siendo por
completo prohibidas,
habrá que usar é in•
ventar cantidad de efemismos para defender
ante los tribunales un
asunt" en que sólo es
cuestión de objetos
queno11epueden mencionar.
Un repórter ha ido á
entrevistar al dueño
del 11 Caballo blanco"
quien le manifestó que
el pleito que se le promueve lo tiene sin cuidado y que exigirá se
presente la señora ante los magistrados de
la Ley, con el traje que
llevaba, seguro que
admitirán que tenia
razón en criticarlo.
Apenas circuló la
noticia de ese incidente cuando la prensa
inglesa comenzó á. re ·
cibir infinidad de cartas referentes á la
11~ran cuP;stión de Darkrng." La mayorla de
los ingle11ee está en
contra del hotelero por
amar al principio.
Son anglo-s,ijones y
no menos quisquillo ·
sos sobre el capitulo
de la independencia.
Pretenden vestirse co ·
mo bien les parece, y
rechazan el d~recho
de censura en los hoteleros.
¿En qué se mete ese
hombre? ...... ¡que lo
abandone desde luego toda su clientela!
Algunas mujeres se
rebajan hasta usarles
y dicen más ó menos.
FIG. 4-ELEGANTE MODELO DE VERANO
3:1 «traje racional&gt; no
es una especialidad
homogénea y desarrollarse por medio de ejercicio~ de los bicicletistas. Es el traje del p_orvenir. Se busprogre11ivos. Seria además conveniente, que una mis- ca su forma definitiva desde hace anos en los Estama profesora dirigiera á las alumnas en todos los cur- dos Unidos y en la Gran Bretaña_ por ~edio de sosos en que se subdividiera la ensefünza de las labo- ciedad de muje:·es inteligentes é mst~mdas que se
res manuales. Si atendiendo á estas ref.irmas, se pro- preocupan de la higiene y de las necesidades modercurase dar la preferencia á lo úcil y á lo indispensable nas engendradas por nuevas actividades_ Las ena- .
aRtes que á lo vistoso y superficial, es seguro que ca- guas largas recogen loa microbios. Con~tituyen un
da alumna al cerrarse para ella las puertas de la es- estorbo y á veces un peligro para las muJer~s que se
cuela, quedaría habilitada competentemente para el entregan á los juegos de los hombres. El traJe ae !_as
establecimiento de un nuevo hogar, feliz en lo que á «señoras bicicletistas• represen~a unl!- de las. soluciones del problema y quizá la meJor Aun considerando
esta parte de la economía pudiera corresponderle.
que la solución fllera mala, nada tiene que vei: con el
MARÍA M. ROSALES.
hotelero sin 1 con las diversas ligas que trabaJan de
ambos !~dos del océano para substituir U!} traje práctico á nuestros atavíos de animales de luJo,
Liga del traje para mujeres ciclistas.
Los ín~leses, menospreciando la política d~l. día,
las comphcaciones 9-ue pu_ede atrae1 la gu~rraH1spano .Americana, sus rntenc1ones secretas con relación
Hay ~ran alboroto en Inglaterra entre las señoras á las propiedades españolas que van próximamente á
y señoritas bicicletistas. I..;a "liga dd fraje-1·acional" ponerse en subasta pública secreta, bajo el martillo
se ve obligada á tomar en mano la causa de la vic- de la diplomacia, han gastado saliva. tinta y algo de
tima 11
talento en sus ataques contra el Caballo Blanco y en
El escritor .Arbe de Barine ha tomado apuntes so- su defAnsa.
bre tan interesante cuestión y cuenta su erigen y
En el siglo tres los Padres de la Iglesia se opusieconsecuencias.
Una pareja legitim~mente unida por los lazos del ron enérgicamente á que los hombres recortaran sus
matrimonio salió de Londres en 11tandem11 y pretendió «tunicas• considerando como muy afeminados aquepasar la noche en la. pequeña ciudad de Darking que llos que «adoptaban el traje bifurco, importado de
Persia.•
sólo posee dos hoteles decentes.
El "León colorado" se negó muy civilmente á reciEn Oriente, las mujeres usan aún ese t•aje con~ebir los pasajeros, pero no escondió que era con mo- nado. La justicia inglesa no se ha pronunciado 11un,
tivo de los pantalones cortos de la señora. El "Caba- no da su sentencia. .Algunos pretenden ~ue si la mullo blanco" no puso formalidad al~una en su negativa jer es bien formada, los calzones sondehciosos. Unas
y cerró la puerta sobre las narices de la cansada pa- maestras de escuela se quejan que el uso de esas funreja: "¡No recibimos señoras en trajes de fantasial" das, convierten sus disclpulae en hombres.
exclamó el hotelero.
Muerta de frío, mojada y desfalleciente, la pareja

Domingo 14 de Agosto de 1898.

Domingo U de Agosto de 1898

139

EL MUNDO

Plantas -venenosas

Nuestro• Grabados.

Muchas hay que tocamos diariamente y creemos son
inofensivas. Para enumerarlas tendríamos que hablar
no en griego sino en latín, tomando en cuenta que
aquí se bautizan las flores, los arbustos con entera
libertad.
Lo que no necesita griego ni latln es el germen de
la papa el cual contiene un veneno temible. Este se
llama solanina, se encuentra en las hoj&lt;ls de la planta
y sólo el tubérculo bien 11eparado de su vástago está
exento de él.
Debe cuidarse quitar á las papas la base del germen, con buen cuchillo y cuidadosamente. Esto se
llama el ojo de la papa
Es muy general pelar las papas sin.extraer ese germen Cuando las papas maduran en sacos. en cajll.s ó
en almacén, deben recortárseles todas las partes verdes.
La solanina causa males de estómago é irritaciones
de intestinos que siempre se atribuyen é otras caueas.

FlG. 1-D0S TRAJES PARA EL ESTÍO,
Hermosos y ligeros, el primero de bengaliua á gra~des rayas, con cuerpo bolero, ornado de J.na capeh•
na de gasa btanca pfüsé y abierto sobre un plastrón
plissé t.-mbién de la misma; cinturón de seda asargada y mangas juntas con un pequeño volante en el remate.
El segundo, de gasa figurada con blusa de plissé,
abierta sobre una pechera de lino semi-cubierta fOr
gran corbata fantasía, y con dos solapas triangulares
muy elegantes, doublees de seda, cinturón negro de
seda acordonada.
Hombreras ligeras ornadas de pequeños volantes
ó cintas que se repiten en la basquiña y en el remate
de las mangas.
FIGURA.S 2 y 3-0')S TR\-TIB P \R \ Nc'io.
Un frock, delantero y espalda, de sarga con
blusita marinera y ci11turón blanco y un trajecito sastre de sarga también. formado por una
blusita de gran novedad y pantaloncito de bombacho.
FlG. 4-ELEGANTE MODELO PARA VERANO,
Es un traie de piel de seda de una encantadora originalidad. .Asciende la falda hasta formar
un elegante coeeleto y se abre á todo lo largo
sobre un fondo de 9atln bordado y en el cuerpo
sobre un gr11n plastrón de muselina obscura
pli~~é.
Un medio jacquet con tendAncias á. estilo bolero, que es una primorosa aplicación de bordado, asciende formando un cuello Médicis, alterna con yockeys en los hombros; muestra mangu ajustadas can aplicación de cintas de seda
negra.
Un pequeño volante de m11selina de seda orna la parte inferior de las mangas.
FlG, Ó-TRAJEDE CALLE-DELANTERO Y F$PALllA.
El corpiño es fantasía, hecho todo de tafetán
y muselina de seda, la cual asoma asi en el peto
como en las mangas, á través de ligeras bandas
cruzadas por galoncitos de beda en ángulos.
Gran plastrón plissé de m11Selina con gola
Médicis.
Dos bandas de la misma á ambos lados de la
blusa, prendidas á los hombros por elegantes
rosetones.

FIG. 5-TRAJ"El DE CAL!:E. DELANTERO Y ESPALDA

,.**
Creemos que más vale que la mujer quede mujerr
pues al convertirse en hombre, pobre de nosotro&amp;
!Ya nos da bastante trab11jo!

--------·--------

FlG. 7

Precio dela mujer
Cierto sabio italiano se l1a dedicado á. reunir con•
cienzudos datos acerca del precio que alcanzan las
mujeres en los paises en que su venta es todavía co·
rriente.
Entre los cafres una mujer hermosa acostumbra
valer 70 cabtzas de ganado lanar.
l!:n el Estad o de Mishmi en la India, vale 20 cabezas de cerdo.
En Tin:.or se dan por u11a esposa 200 ó 300 búfalos y
ademas una infinidad de ovejas.
Entre los Samoyedos una joven soltera de elevada
familia se paga con cuarónta rublos de plata, do,¡
pieles de zorra, seis metrcs de paño rojo, una cace10la de hierro y cuatro pides de castor. Como ca~i la totalidad de los hombres no pueden dar todas estas cosas, muchos toman un partido más .... -económico
pordecirlo asi- de robará las mujeres.
Los esquimales las pagan C&lt;'n 100 á 150 rengíferos.
Los orampos dan por una mujer dos vacas Uu pretendiente ricQ paga adómás tres bueyes.
Los Balakeles, en el Africa ecuatorial, compran la
mujer con algunos dientes de elefante.

Las mujeres médicas

FIGURA 6
Otro frock para niña de 2 á 3 años, de muselina de seda, ceñido arriba del talle por un lacito de seda rosa y adornado de tiras bordadas,
prendidas sobre loe homt&gt;ros, á derecha é izquierda por '.azos de seda rosa también.

Se estan multiplicando en los Estados Unidos en
proporción extraordinaria. En el año de l&amp;fü se contaban 527, se cuentan ahora 4,5001
Parece que muchos de esos honorables practicantes tienen productivas clientelas y algun&amp;J de ellas,
que no eon seis pero pasan de tres, ganan fácilmentesus $5,000 oro anuales.
Conociendo nuestra afición á lo nuevo y á lo desconocido, no creemos errar al opinar en que algunas dec
esas Doctoras. sobre todo siendo bonitas, establecerlan.
en nuestra Metrópoli unagrancompetencia médica, si
se resolviera avisitarnos.Hay que recordar que mucho&amp;
enfermos sanan ó cuando menos se alivian á la vista.
de un Doctor que les simpatiza. En el dolor de muelas, es caso tan frecuente, que ni debe mencionarae.

FIGURAS 7 y 8
Seis prendas de ropa blanca para niños, propias para labores de mano de señora3, Da senc1lla factura y última novedad.
' FlG. 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE
Es todo de sarga gris acero, en forma de
bata, con falda plena y adornado con cintas
paralelas de seda clara.
Dos filas de botones fantasía ornan el peto
hasta la basquiña.
Dos alas de mariposa de falla blanca figurada, forman elegante solapa á la derecha
Manga justa con varias órdenes de pequti·
ños yockeys.
FlG 9-TRAJE SASTRE PARA VIAJE

FIG.8

,,,,............................................................................, .....................................................................

La escena en santiago de Cuba.
FIG. 6.

(Kladderadatsch, Berlin.)

Después de una minuciosa investigación, las potencias deciden que Tío
Samuel no es un mal cliente.
.
(Puck, N. York)

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•

NUMERO 8

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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1752362&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                    <text>Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�102

LASEMANA
SUMARIO-Mendicidad latina y mendicidad anglo-sajona.-ProceHmiento oratorio y procedimiento ejecutivo.-Dos razas y un abismo.-Cubierto adicional en
todas las meiall.-Rapto y atrapamiento.-Una pianista enamorada.-Escuela de cadetes.

EL MUNDO
Ante procedimientos de esta índole se estrella
nuestra oratoria, se despista nuestra dialéctica;
el anglo-sajón, que tiene el buen sentido de no
hablar, tiene el talento de no escuchar y no nos
queda más que uno de dos recursos: llamar al
gendarme, cosa que importuna nuestra pereza, ó
bien, y esto es lo más práctico, poner de hoy en
adelante un cubierto suplementario en nuestra
mesa.

*

Domingo 7 de Ago8to de 1898
mentos de la historia de la humanidad v al arquitecto para remontar hasta los orígenes de los tipos primarios derivando de ellos inspiraciones para la moderna construcción.
Dice el señor Salazar: "ea la actualidad nada puede hacer producir ni dará luz una arquitectura completamente nueva, enteramente original, puesto que
no hay por ahora ninguna raza nueva que traiga un
sentimiento que interpretar, desconocido actuah;nente. Lo original, lo inventado, lo nuevo, si se produce,
está conc11bido con elementos preexistentes, siendo
incueationab'e qu~ nada st1 puede crear de la nada.'•
La arquitectura de un pueblo no es un producto
aislado y ~in relaciones con la vida y costumbres de
la sociedad: resulta del temperamento de la raza y de
las condicior:e¡; especiales e'l que se desarrolla ese
pueblo dentro de su medl 'l, Si las condicienes localesdel medio no varían, es lógico que todos los países
constituyan con elemento~ é inspiraciones de los diversos periodos d_e su arquitectura un ~stilo propio
moderno por medio de una transhrmacrón sucesiva.
é insensibles trausiciones.
Es mauifiesta la afinidad de las antiguas construcciones mexicanas con las del antiguo oriente; los monumentos de Yucatán, Chiapas, Oaxaca, etc, traen á,
la memoria los de Egipto y Asiria, y con su riqueza
exuberante pueden proporcionar los elementos de
una ornamentación fecunda y flexible Los grandes
muros incrustado~ de ~eandro8, relieves y geroglificos-labores prec1osis1mas-de los fastuosos edificios
de Uxmal, Kabah_y Chicheultza,son elementos originales para formar nuevos modelos dt1 una arquitectu•
ra ti pica nacional. 'l:n esta parte de su estudio pasa el
autor del terreno abstracto al concreto, de la teoiia
á la demostración aduciendo tres ejemplos que son:
l. 0 el monumento conmemorativo de Cuauhtemoc en
el Paseo de la Reforma, obra del señor Francisco M.
Jiménez; 2 ° el pabellón de México en la Exposición
Universal de 1889, del arquitecto Don Antonio M Auzit con la colabura-:ión del Dr. Antonio Peñafiel y
3.0 un proyecto para el mismo edificio he•:ho por ios
señores Vicente Reyes, José M. Alva y Luis Salazar.
El monumento de Cuahtemoc, acaso el menos puro
arqueológicamente, de los tres mencionados, está sin
embargo lleno de vida y parece que surge naturalmente del medio deccrativo que lo rodea: desde luego se vé que ese y no otro alguno debe ser el género
arquitectualque cuadra con la calzada y con los opulentos ramajes de los árboles que le dan sombra.
El Pabellón Mexicano de la Exposición de París
que todos velan con curiosidad-y en el q_ue sin duda
nadie habría parado mientes si hu bien sido concebido en el estilo neo-clásico,-fué una aplicación del arte tlahuica, ostentaba.el simbolismo del teocalli 1 reproduciendo integro el lineamiento exterior y la silueta
del antiguo tipo monumental.
El otro proyecto era una aplicación habilisima de
los elemen~o~ :lrquitecturales. de1Palll1:lque y de Mitla
para un ed1f1c10 que respondiese á exigencias exclusivamente modernas.
Estos tres ensayos de arquitectura nacional son por
demás signtficativos, son tres soluciones distintas de
la ecuación teórica desarrollada y documentada por
el Sr. Salazar en su estudio. Pero ¿por qué esa ecl.ación no ha tenido un número infinito de soluciones?

**
Para medir la profundidad del abismo que seU na pianista enamorada no es un fenómeno
para las razas latina, si es que la hay, y anglosajona, basta un botón. Todo el hombre, decía extraordinario y á la inversa el hecho es igualun pensador, está en cada uno de sus actos y lo mente real: no conozco, en efecto, una enamomismo se disciernen el pensamiento, el carácter, rada que no sea más ó menos pianista. Amar, llolas propensiones y los ideales de una raza y de rar, suspirar; fundir en otra la propia existencia,
un pueblo en las proezas de su historia, en la es- darse cita dos almas en el idE&gt;al, ¿qué significa, á.
tructura de sus instituciones, en las formas y pro• qué ccnduce, de qué sirve si no se está en capacidad
cedimientos de su literatura y de su arte, que en de ejecutar al clave en los ratos de melancolía
su vestido y sliste,nto, en sus usos y costumbres La Stella confidente ó no se puede acompailar en
familiares y basta en la forma en que practican tono menor aquello de
la mendicidad.
Soñé y o un ángel
Cuando un latino, y especialmente-un mexicaDe luz cubierto ....
no, y particularmente un indígena, tiene hambre
ó necesita dinero para pulque ó mezcal, aborda á
No bien, pues, una mexicana se ·e namora, coun transeunte, se reviste de un aspecto de,doloro- mienza para los vecinos el tormente; se sienta al
sa compunción, baja dulcemente los ojos y en tono piano, comienza á sacar de oido el vals lánguiplaftidero, casi en canto de letanía, comienza: Ni- do que bailó con él, la danza palpitante á cuyo
fi.ito, por los buesesitos de su madrecita y las ce- compás le declararon su atrevido pensamiento, el
nizas de su papacito, por lasnifütas, por los siete acompañamiento de M'amasti mai! deNonm'ama
dolores de María Santísima Virgen, por la Divina piu! ó más simplemente de T'amo ....
Infantita, por el Santo Nillo de Atocha, un centa viSi la cosa apura, se toma UQ profesor y van á
to para mi pan! Dios le dará á usted más, la Di- medias Kramer y Tosti, Bertini y Tito M:attei,
vina Majestad se lo pagará, las santas ánimas ben- Eslava y Alejo Infante. Y dan las diez, las once
ditas se lo agradecerán! Niño, por vida suyita, y las doce, y la niña al piano y los vecinos en peun centavito! ..... y así sucesivamente durante pitoria.
diez kilómetros. Si obtienen, nueva letanía y acEsto es lo habitual, lo general, y repito que no
ción de gracias interminable y pegajosa como hay que asombrarse de ello. Pero lo que sí sale
lombriz solitaria.
de lo común, lo que puede consolidar la gloria
Esta invocación á toda la corte celestial, esa de cualquiera pianista y crearle una fama de otro
avanlancha de diminutivos que va hasta formar- género é igualmente ruidosa que la de su habile uno ad hoc al pronombre posesivo suyo, esta lidad dactilea, es vestirse de hombre, abandonar
humilde cantilena susurrada casi sin voz, descu- el hogar patP.rno y emprenderla á San Luis con
bren el temperamento oratorio, suplicante y com- un cadete. Este plan abortó por completo; el conpasivo de la raza y revelan la fé en el discurso,
fidente, un. confidente con moralidad y sentido
la confianza en la palabra, la convicción de que común (!) dió el soplo á los papás de la.s dos fugila compasión y el sentimentalismo excitados son tivas, porque eran dos y las dos evidentemente
el móvil de la conducta latina y de que el verbo pianistas, y raptores y raptadas fueron sorpreues el primer motor de toda la actividad de una didos y reintegradas éstas á su domicilio con gran
raza. El corazón y el espíritu latinos son volca- contentamiento de padres, tutores y superiores
nes en actividad, calderas en ebullición, pero que
gerárquicos.
tienen un cráter: la boca, y una válvula de seguEste idilio manqué me sugiere la filantrópica
ridad: la lengua, por donde se escapnn las lavas idea de aconsejar á las pianistas enamoradas, es
y los vapores; una vez que hemos hablado, re- decir, á todas las pianistas, que en 111ateria de fu•
cobramos la calma, la tranquilidad del espíritu, gas no cultiven sino las de Sebastian Bach, que
En el mismo Congreso de Amerieanistas al que nos
la serenidad de nuestra conciencia: hemos cum- no practiquen otras escalas que las cromáticas y· hemos referido, decía enfaticamente Don Teodoro
plido cc,n nuestro deber. Hablar nos dispensade
las naturales, que no tengan más aspÍ'raciones Juárez hablando en pura lengua nahuatl: .. . . "Solo
obrar; cuando hemos dicho lo que queríamos, ya que las indicadas en la pauta, que hagan silen- México, por no sé qué maldición del cielo, no ha tenido quien fomente su lenguaje, desarrollando y culpodemos prescindir de lograrlo.
cios completos cuando se les propongan raptos y tivando la lengua azteca, dulcísimo idioma de los meToral, después de haber dicho que la, palabra
calderones prolongados mientras la dominante xicanos" ... .
rendición no se conoce en el diccionario castellaLit misma fatalidad persigue á la arquitectura abono resuene en la Vicaría ó en el Registro Cino, ya no tuvo necesidad de batirse y con ese
rigena; porque si es muy larga la serie de los monuvil.
mentos arqueológicos, es pobre en extremo la de los
rasgo oratorio y con echar d$lspués ln culpa á la
Siguiendo este método que podía !!amarse de la arquitectónicos. Lord Kingseorough, Waldeck Dufatalidad, ya podfa rendirse sin esc1•úpulo; había
perfecta pianista enamora.d a, no tendrán que te- paix, Chamay, etc. fueron analista¡¡ de las ruina~ mecumplido como buen latino.
mer nada de sus amados padres ni de la moral xicanas; pero aún no ha habido [quien haga grandes
Lo más florido y granado delaguerrabispanosintéticas de los antiguos v1istigios
indignada, ni correrán el peligro de fundar ·es- . reconstrucciones
discifrados por aquellos.
amer:cana, por parte de España, han sido los edicuelas de cadetes en vez de propagar las buenas
Si México hubiera tenido un Vitrubio ó un Vignola.
toriales de los periódicos, los discursos en las
c_ue con el auxilio de las indagaciones arqueológicas
cortes, las proclamas de los Almirantes y de los escuelas musicales.
Por lo demás, todo acabará bien y el cura no coordinara y clasificara sus resultados, componiendo
Generales, terreno fecundo en que las papas frucun tratado, una gramática de aquellas formas arquitardará
en marcar un compasillo lento sobrelasca- tecturales,
cuántas derivaciones, cuántos números se
tificaron y se multiplicarou como la semilla del
formarían con las unidades y elementos esparcidos y
tibico. Después de haber hablado ¡que más daba bezas de las pianistas y las de sus adoradores.
aún no·catalogados! Antes deque sehubif senacumulavencer ó ser vencido!
LOPEZ l.
do en un Gran Museo Nacional todos los tesoros arVolviendo á nuestro tema: Cuando un amequeológicos mt1xican, s,-con un procedimiento sabio
en demasia-á muy pocos era dado estudiar las prericano tiene hambre, busca una casa de bueciosa~ ~uinas del pais y eso á costa de largos y penona apariencia, aspira desde la calle las emasos VUIJ6S.
naciones culinarias que de ella se desprenEl mundo de los estudiantes de historia y arquitecden; hecha su elección, entra resueltamente, sube
tura conoce y aun está familiarizando con las ruinas
del Acrópolis de Atenas, pero quién há visitado ese ot1o
las escaleras sin saludar al portero, llega al coAcrópolis occidental de Yucatán?
medor, suelta apeni.s un « ••. d m01·ning!» lacónico y
El Ingeniero D. Luis Salazar acaba de publicar una
Los vestigios verdaderamente originales de la ardespreciativo, toma asiento, se sirve y devora en memoria
que había presentado a! Congreso de Ame- quitectura griega_ son bien pocos; los iniciados los asilencio la comida del amo, y una vez satisfecho, ricanistas y que tiene por titulo "La Arquitectura y ben y saben también, que casi no hay dos ejemplares
se retira dejando á la familia sumida en la más la Arqueologia.11 El estudio del señor Salazar es muy d(: la t~ab~zón corintia ó de la base áti~a. Las mil y
profur;ida de las estupefacciones. Esto es rápido, si- ínteres¡¡nte porque señala nuevos rumbos á la arqui- mil aphcacrones de esas formaii son derivaciones dedel porvenir y dilucida con éxito la siguiente bidas á la propagación clásica y literaria quede ellas
lencioso y práctico, como todo lo que es sajón; tectura
tesis: 11Si México ha visto nacer y morir una arqui- se ha hecho, al constituirlas en ley-es y reglas teóriesta raza va derecha á su fin y pone la mano so- tectura llena de originalidad, es posible resucitar en cas. Y podrfa afirmarse que el numero de vestigios
bre su objeto con lafirmeza con que el balcón cla- nuestro país formas arquitectónicas eminentemente auténticos de la arquitectura helénica no es con
',_
mucho superior á los restos del arte de los mayas .
va su garrs. enlapaloma.Desdeftosoelsajóndelas nacionales."
El autor trata la cuestión teórica y prácticamente.
Esto no siO'nifica de ningún modo que la perfección
figuras 'de retórica, de los tropos y artificios de Afirma
que asi como la arquitectura antigua auxilia la intensidaa estética de la arquitectura helénica puela oratoria y de la poética, menospreciando al eficazmenie á la ciencia arqueoló¡~'ica,, la arqueolo- da compararse con las formas trapezoidales de UxDios Logos y tributando culto al Dios Opus, lle- gía á su vez puede ser un factor de importancia para • mal.
Tal comparación corres~onde á otro orden de ideas·
ga, ve y vence, devora nuestro alimento, consu- el arquitecto moderno. El análisis de los monumentos
antiguos es una fuente de reminiscencias sugestivas: pero no perjudica á la tesis de nuestra estudio coX:
menuestrovino y seretira conun «••• dbay!» instan- la
interpretación de los diversos estilos y su corre- la cual se demuestra que asi como existe, por eje::Oplo
táneo, devorando de paso en la despedida una lación con las formas sociales de la época que los un arte árabe, bien determinado en sus formas típi:
palabra entera, como lu hizo en el saludo.
produjo, sirven al arqueólogo para descubrir los ele- cas irredu~tibles y susce¡,tible de indefinidas, mttg-

~a arquitectura nacional

103

EL MUNDO.

Oommgo 7 de Agosto de 1898,
nffícas derivaciones, del mismo modo deberla de haber un estilo mexicano con toda una seri11 de aplicaciones posibles.
Objétase principalmente á estit resurrección que el
gusto estético y las exigencias de la vida. moderna,
son esencialmente diversas del gusto y de las necesidades que privaron en los tiempos remotos; pero esta
objeción no tiene fuerza, pues aunque las condiciones
sociales y los usos del tiempo de Pericles, difieren de
los del tiempo presente, por una serie de transformaciones sucesivas, se ba llegado de las enormes columnas dóricas del Pa1·tenon al simple t1nlazamiento toscano que informa las columnatas de los patios burgueses.
Y en lo que se refiere á la adaptación de las formas antiguas al gusto moderno, sin salir de los ejemplos indicados, pregnntamos ¿quién hay que al pasear
por la calzada de la Reforma no pretiera el monumen
to de Cuaub.temoc al de Colón,-éste, de gusto académico moderno. aquél, inspirado en el antiguo estilo
de los mexica?
***
De algún tiempo á esta parte vuelve á debatirse en
las revistas europeas la cuestión de "la Arquitectura
del porvenir." La revolución del sistema de conHrucciones es un hecb.:, consumado: se ha introducido definitivamente la armazón de hierro y acero, del mis-

Las columnas, los frontones, las balaustradas, etc.,
quedarán para los edificios monumentales de cará~ter err.inentemente público: lo demás será una arqut•
tectura, por decir asi, de incrustación puramente de
curaóiva.
El arquitecto del porvenir que pondrá una ·colum•
nata en el segundo piso sin sost,mes en el primero
-aunque esté apoyada en cariátidt1s aladas ó sin
alas,-provocará á risa, como quien quisiese )?ll\ntar
una fila de plátano~ mucho mts altos que el nivel de
la calle, suspendidos ó sostenidos con vasos de la al ·
t ura de un primer piso.
La arquitectura 11t1l futuro deberá, pues, abandonar el engrane clásico que no tiene ya razón de ser
más que para determrnados Adificios; deb&lt;&gt;rá libertarse de la imitación de un estilo dado en su cenjunto; deberá atenerse al puro esplritu decorativo del
mismo. desarrollando 1011 puros elementos originales.
Hasta hoy se ha procedido de lo general á lo particular, del andamiaje á las formas ornamentales, y será
preciso hacer todo lo contrario.
Y aquí surge naturalmente la pregunta: ¿seria posible redimirse de los antiguos estilos y buscar moti·
Ji.OS nuevos fuera de aquellas fuenttos de un arte palado y muerto?
·
Mas es negittiva la respuesta, pues lit arquitectura
se repliega sobre si misma, valga la frase: la pintura
y la escultura tienen por modelo, por fuente de ina·

yectando sus reflejos so~re los futu~os ed~ficios de
ladrillo acero y mayóhca. ¿Qué d1ferenc1a habría
pues. e~tre formar el ti¡ o decorativo con elPme~tos
árabes, griegos, egipcios, ó con los del a_rte tlahuica?
En tal virtud pod·án renacer las creacroneij exube·
rantes de los siglos olvidados y de lo~ primeros ingenieros aborlgenas. Y México podrá asi ~norgull_ecerse con justo titulo de no _pedir prebta das msp1rar1?nes
para sus monumentos, smo que tendrá una propia y
verdadera arquitectura nacional.
ADAMO BOARI

Jolitim {jttttral.
La muerte de Bismarck.

Después de ochenta y tres aftos de luchar y
combatir con sus ideales, a(',aba de extinguirse
una gran vida que forma por sí sola. la historia
toda del moderno Imperio Alemán. Bismarck ha
muerto en su retiro de Friederichsruhe, solo, triste,

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Croquis de la Isla de Puerto Rico.
mo modo que se sustituyen los puentes férreos á los
de madera y á los de cal y canto, tan costosos éstos, y
aque1los tan provisionales y frágiles. Los muros no
son hechos ya para sostener, sino para ser sostenidos.
La "steel constructión " ha empezado á emplearse en
México, tímidamente si se quiere; pe·o á no dudarlo,
aentro de pocos aiios tendrá toda suerte de aplicaciones en este país. Aparte de las razones de economía y de su mayor adaptación á lo¡¡ usos modernos,
hay una ventaja estática enorme en favor de la construcción de hie~ro y acero por las condiciones peculiares de México, país amenazado constantemente por
las oscilacioneR eeismicas y quizá por los terremotos.
La construcción de ladrillo y acero, por cuanto con
ella se puede hacer de los edificios sistemas rlgidos,
soporta perfectamente las oscilaciones más violentas, reumendo á esta ventaja que ya es inmensa la11
de poder hacerlos á prueba de fuego, "fire froofing.
Ciertamente, si la construcción americana toma auge en -México, esto no quiere d..:cir que arraigue a9.ui
el gusto americano; el sistema de fabricación no tiene que ver nada con la forma estética exterior. Siendo
un hecho que el ladrillo está destinado á suplantar la
piedra costosa y rebelde al labrado. este país, donde
reina el sentido de la ornamentación, podrá á su antojo dar vuelo á sus gustos sin sufrir las restricciones
del torpe cincel.
Una vez aceptada. la "steel and brick constructión,11
debe necesariamente cesar el ordenamiento clásico.

gotable imitación la verdadera naturaleza; la arquitectura, en ca!llbio, tiene por modelo, por inspiración,
por modelo unicamente los productos del mismo arte arquitectónico del pasado.
Aquellos que creen posible intentar una decoración enteramente nueva, realista, sin preocupación
de las formas del pasado, serán escultores d11 rica
imaginación, pero nunca arquitectos. Toda tentativa
en ese sentido ha fracasado.
En la Exposición Universal de Chicago habla un
"Palacio de la Pesca" del arquitecto ! ves Cobb, en
el cual todo el decorado se componía de reproduccioses de la flora y la fauna marina; pero aquellas anguilas enredadas en las columnas, los peces y ranas
agrupados en los éapiteles, nada tenían que ver con
el naturalismo de las hermosas catedrales francesas
de Souíllac y Avallon. Más reciente todavía Bolberg
ha pretendido aplicar en Stokolmo el estilo floral á la
arquitectura: la misma dirección siguió 'vVelgreen en
sus obras decorativas; por ejemplo, en el camino de
piedra en el que hay damas veladas, danzando entre
flores.
Pero todas estas pruebas han resultado grotescas
porque la arquitectura vive de si misma, vive del pa'.
sado, y una vez que se elimine el escollo de la inte•
gración compleja, la dlf[cultad del lineamiento general, el arquitecto del porvenir podrá con mayor
aplomo ?iscernir y_aprOV(:C~ar los elementos simples
de los diversos estilos, asimilar sus cualidades, pro-

rodeado de sus hijos y de sus nietos, y lejos de
las pompas imperiales que lo acompaftaron cuanexplendía en el pináculo del poder.
Su ocaso no ha sido como el del astro rey que
se extingue entrenubes de púrpura que le forman
cortinaje, y mares iie nacar que le preparan su
sepultura. Se ha apagado la luz de su inteligencia en la soledad de su retiro, en el castillo fabricado sobre la dura roca, nido de águila desde
donde desafiaba las últimas ondulaciones del mar
de la política, que iban á perderse al pié de sus
murallas seculares. Él, que guardó en su cerebr"
el pensamiento germánico, que encarnó en su espíritu gigantesco la idea de una patria alemana,
que hizo br otar de su cerebro como brotó Palas
Atenea del cerebro de Júpiter, la gran Germanía
armada y esplendorosa que recibió el homenage
de todos los de su raza, y que casi llegó al apoteosis en vida, cae en el abismo de lo desconocido, provocando el duelo nacional, haciendo aparecer lágrimas en muchos ojos; pero fué tan firme
su obra, tan ruda su labor, tan eficaz su trabajo
al fundar los cimientos del Imperio, al levantar
ese edificio colosal donde, modernos césares ro-

�104

EL MUNDO,

EL MUNDO

Domln2'0 7 de Agosto de 1898

105

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�EL MUNDO.

106
manos, se hnllun sent11dos los Hohenzollern, que
no se ha alterado .en nnt.la ni se echa de me11o.s la
falta del gran estadista en el mecanismo guber1iamcntul que dirige solo Guillermo II.

***
Cuando se contempla ern figurn gigantesca que
llena por sí sola :a historia del prPsente siglo en
la gran Germanía, se pueden i,dmirnr sus deli11Paruientcs de titán, sus partes forjadas á martillo, sus contornos ciclópeos, fundidos al fragor de
]As tormentas, sus facciones broncíneas eincelad11s por el rayo de la guerra y la expresión adusta de surostro, modelada eutre el fragor de tod11s las tempestades.
No es Bismnrck un personaje del s:glo XL"'\..
Pertenece á las edades medioevnle3, á los puriodos feudales en que la lucha entre los pueblos
vecinos y las razas comarc,rnas, ern una lucha de
muerte; pertenece á les tiempos en que los burgos se mnnumitfon de los barones, en que los
siervos de la Gleba gemían bajo el duro yugo de
los seilores de horca y cuchillo, en que los margraves defendían á filo de espada con sus mesnadas, su dominio sobre el terruiio; y en que los
burgraves simguinarios, arrollaban ;'t sus rivales
y ahogaban las ;;spiruciones del pueblo y de los
nobles inferiores, en torrentes de sangre a l resplandor de los incendios.
No pertenece Bismat ck á 1a era moderna que f/e
enorgullece con la conquista de todos los deí echos, que se ufana con el parlamentarismo, que
se ennoblece con las libertades, que levanta á
los humildes, que redime á los oprimidos, que ensalza á los miserables, que establece la igualdad
legal entre los hidalgos y los pecheros, entre los
nobles y los villanos; á esta era que ha l1orrado
it golpe de zapa el c¡arcomido edificio del derecho
divino de los reyes, que ha levantado sobre lamermada soberanía de los monarcas absolutos la augusta soberanía de todos los pueblos. No, Bismarck
no pertenece á esta época del jurado popular y
del sufragio universal: pertenece ít la época del
absolutismo. y todas sus miras, todos sus conatos,
todas sus luchas titánicas, toda su labor, las dedicó á la resurrección del sacro romano imperio,
ll!'rebatando para Prusia, lo que los siglos habían
dado á los hjjos de Rodolfo de Hapsburgo.

Difícil seria seguir paso á paso al estadista alemán que acaba de morir, en su grande y gloriosa carrera política; pero se impone de tal maner a su grandeza, tan grande ha sido su significación en la historia contemporánea, que mal que
nos pese, tendremos que bosquejar los hechos
principales de esa vida que nos d11rán á conocer
d carácter indomable del que tuvo á orgullo
llamarse el Canciller de hiecro.
Desde que se sentó por primera vez en los escaftos de la dieta prusiana, ha~ta que, due:flo absoluto de los destinos de Alemania, después de
la victoria en Sedan y de la coronacién de Guillermo I en el palacio de Versalles como Emperador de Alemania, su voz nunca se levantó para
dt:fender los derechos del pueblo. Amigo de los
privilegios y de las prerrogativas de la Corona sobre las aspiraciones del pueblo, siempre opuso el
valladar de su pecho robusto, á la palabra de los
apóstoles de la buena nueva, y á la semilla de los
filósofos que habían depositado en el surco los
gérmenes de una Alemania Nueva, pero protegida por la sombra de la libertad. El choque formidable de las guerras napoleónicas había des .
pertado el espíritu germánico á una nueva vida,
se sentía por todas partes el deseo de respirar
llnevos aires; la ansia de constituir nuevas socied&lt;1des, la sed inextinguible de beber en fuentes
claras, el espíritu moderno. La losa pesada del
feudalismo, había pesado con pesadumbre inmen.
tia sobre los hijos de Arminio, la raza potente y
vigorosa pugnaba por romper los lazos que la
ataban á las viejas tradiciones y, un sent:miepto
general de constituir una nueva patria fuerte y
JJOderosa, era fruto del ehoque más formidable
que había habido entre las ideas dela revolución
que llevaban los soldados franceses con su espada y su fusil, y los sedimentos de la tradición,
que habían formado hasta entonces la vida del
pueblo.
'rodo astaba preparado para la evolución pacífica. La multitud de régulos y príncipes que gravitaban como satélites en torno de la casa de
.Austria, también aspiraban ellos mismos á un

nuevo orden de cosas. Bismarck concibió el pensamiento de recoger todos esos elementos dispersos, de encauzar todas esas fuerzas vivas, de dirigir á uu objeto todas esas potentes energías, y
á la realización de eso que parecía un sueño, dedicó los aflos mejores de su vida.
El Gr1m I&lt;'ederieo, el Rey Sargento, había puesto ~•a los fundamentos de la potencia militar
de Prusia; su monarquía se constituyó en un campamento, su palacio en un cuartel, sus ministros
en oficiales, sus agentes en soldados, su actividad
toda se dedicó á constituir el ejército. Frescos
torlavía y envidiados los laureles de Blucher, era
preciso buscar la grandeza por la conquista; tendió los ojos por t0das partes el director de la política prusiana, y se dirigió contra Dinamarca
que, incapaz de resistir, dejó como trofeos de la
victcria los ducados de Holstein y de Schleswig,
entre las bayonetas de Federico Guillermo. Después de esos triunfos, Prusia quedó dueña del
Bá llico.
La revolución de 1848 que como hoguera resplaud~ciente había estallado en las calles de Pa•
rís, se propagó á Alemania; los pueblos reclama•
ron de la casa de Austria la supresión de la pohtica absolutista de .Meternich, sancionada al
parecer de una manera permanente, después de
los conciliábulos odiosos de la Santa Alianza. L11.
idea de libertad había germinado en la Alema•
nia del Norte, era preciso segregar aquellos do·
minios del cetro de los llapsburgos, para constituir con ellos la joven nación, siquiera hubieran de pasar del dominio austriaco á lahegemonia
prusiana.
Hábilmente el en~onces conde de Bismarck,
Embajador de Prusia en las Tullerías, acalló todas lns suspicacias del tercero de los X apoleones.
Aseguró su neutralidad y en el caso necesario
hasta su misma alianza, con refinada astucia engañó al que entónces se llamaba árbitro de los
destinos de Europa; atrajo á sus filas las huestes
Yictoriosas de Víctor Manuel que luchaban también por constituir una nueva Italia, y venció al
Austria en la terrible y fulminea batalla de
Sadowa.
Ya estaba alcanzada la supremacía de Prusia
sobre los pueblos germánicos; era. necesario que
e3a supremacía se transfigurara en un Tabor, se
engrandeciera con una nueva conquista, llenara
el mundo con el himno de sus victorias, y otra
vez la diplomacia prusiana con motivo de la revolución de Espafla que derribó el trono de los
Borbones y expulsó de su patria á Isabel segunda, obliga á .1:&lt;'rancia á una guerra desastrosa.
Prusia estaba. armada de punta en blanco; Francia entregada á las fiestas del cesarismo. se en•
con traba desprevenida: las jornadas de Sedan y de
i\[etz abrieron á los soldados de l\falthe las puertas de París y el Rey Guillermo pudo ser proclamado Emperador de Alemania en el Palacio histórico de Luis XIV.

Entre tanto, el pueblo alemán deslumbrado
con tantos resplandores de gloria, hipnotizado
ante los fulgores de tanta grandeza creada en pocos aflos, no se cuidaba de ver que cad11. paso dado hacia la unidad alemana, era cercenándole derechos y esca.timándole prerrogativas.
Fundose el Imperi@ Alemán sostenido por la espada de Mo'.tke y la intelig1mcia deBismarck, dióse una constitución que templaba la autoridad
absoluta del monarca teutón, se abrieron las cámaras dei Imperio y la3 dietas del reino de Prusia; pero una nación que se había constituido so•
ore la base de !as glorias militares, tenía que propender necesariamente al cesarismo que apenas
mitigaban las voces de los diputados del Heichstag, que eran ahogadas cor. lus cantos del vivac
en que vivía el Imperio.
La obra de Bismarck estaba concluida. Los primeros aiios fueron dedicados á afirmarla, á sostenerla, á cimentarla en sus fundamentos seculares.
Mientras vivió el viejo rey Guillermo, primer
césar germánico, á su lado estuvo el viejo batallador; imposible romper la comunión del anciano cés&amp;r con fü viejo canciller. Juntos habían
alcanzado el triunfo, y debían estar cobijados
los dos bajo el só!io del Imperio. Entre ellos no
cabían rivalidades, entre los dos eran imposibles
las envidias, juntos impusieron su soberana voluntad en el Congrcrn de Berlín, para hacer pesar por primera vez la supremacía del nuevo Imperio en los destinos de Europa.

Domingo 7 de Agosto de 1898

*

**
Había cumplido su misión el águila deSchoen-.
haussen, ya estaban vigorosos sus polluelos y
podía retirarse á su nido construido en las abruptas rocas.
Después de cerrar los ojos á su augusto compaflero de luchas, el viejo Emperador Guillermo,
después de presenciar el efímero reinado de Fed,erico el Noble, en el que muchos esperaban algo
de reacción liberal¡ pero que llevaba el gérmen
de muerte al ascender al trono, el Emperador
Guillermo Segundo, joven, altivo, orgulloso, anhelando seflalarse y distinguirse de sus progenitores, y dueiio absoluto de su soberana voluntad,
nL1 podía consentirá su lado tanta grandeza, ni
tolerar otra energía más que la suya en la dirección del Imperio.
Bismarck •e retira A su ..:astillo solitario dP Fre drischsrue, desde donde á las veces se dejaba escuchar su voz autoritari.:l., pero á donde iban á
morir, callauas las olas de la política a:emana.
Su misión estaba concluida, pudo envolverse
en su manto de príncipe y esconderse en su TP.•
tiro sin que un momento se conmoviera. el edificio gubernamentol del Imperio. -Desde el punto
en que Caprivi fué creado canciller, Bismarck
babia muerto para la política.
·
Sus últimos aflos son los de un viejo burgués
que se dedica á gozar de las dulzuras del bogaren medio de la opulencia y comodidad que le
han proporcionado los ahorros de su joventud.
A veces se escucha como el bramido dPl león,
se siente el zarpazo de sus múseuloR de acero:
cuando revela á los ojos atónitos de Europ~. que
la alianza franco-rusa en que hoy se apoya el
equilibrio europeo y los partidarios de la p11z, fué ·
arreglada por él en buen tiempo, y la dej&gt;lrou escapar los sucesoros de su viejo compailcro.

***
Tal es la figura de bronce que acaba de caer
en las sombras de lo desconocido. Fundida de
una pieza, modelada á golpes de martillo, se erguirá serena sobre pedestal de granito, proclamando la grandeza de un pueblo que quiere
constituirse, ia. sereuidad de un cáracter indomable en sus aspir'aciones, inflexible en sus destinos.
que camina frío y sereno á la realizacíón de un
ideal.
Que Bisma::ck sirvió :\. la monarquía, puso sus
actividades á disposición del Trono más que á
favor de los pueblos, no importa ;eso no amengua.
su grandeza. Contribuyó á la cristalización de
un gran Imperio, que entra por mucho en el coneier-•
to de los pueblos civilizados, y eso basta para.
que tenga derecho á la inmortalidad.

X.X.X.
.Agosto 5 de 1898.

EL PRINCIPE OTTO VON BISMARCK
Por una extraña coincidencia el Canciller de Hierrl).
murió en las últimas horas del dia que la Iglesia conmemora como aniversario de la muerte ne San I••nacio de Loyola, fundador de la Compañia de Je~ús.contra la cual sostuvo Bismarck la más ruda camp11ña..
de su hrga exidtencia de batall11dor. Bismarrk y Loyola, separados como están por abismos profundos
tienen un punto de contacto: si aquél fué el palad1t.:_'
del derecho divino de los reyes contra los derechoR
del pueblo y éste eostuvo con tezón la supremacla deL
Pontificado sobr11 los reyes y emperadores, ambos.
co1..isagraron su vida á un lema semejante "absoluta.
sumisión á un jefe, llevada hasta el extremo de diri•
gir eu conducta para hacerle adquirir una suma mayor •le poder "
Bismarck nació en un pueblo de Prusia el dial.º de
~bril de 1815, algunas semanas antes de que llega.ra
as~ ocas!&gt; en ~aterloo, la estrella de Nap••león. En.
su mfancia lo mismo que en la Universidad en laquepa,ó los primeros años de su juventud. el 'futuro di-plomático rePpirabacon el aire el esplritu de reacción
contra las afirmaciones de la causa popular. com11cuencia ln!llediata de la caí-la del Emper11dor. Et
p~dr~ de Bismarck er!' un hidalgo prusiano, oficial del
eJérc1to que pronunciaba con más reverencia la palabra rey qne la palabra patria, y asi no es de extrañar quela "Voelker l!ruehling" (primavera de los pueblos) no iluminara el espiritu del joven alemán sustraído por completo á la influPncia liberal del ~Ppiritu fI ancés importado á Alemania y aclimatado alli durante la efímera dominación napoleónica.
E~uca_do como los nobles de su tiempo, @u vida uni-versttaria no salia de los clrculos aristocráticos que
repudiaban los idealPs republicanos de algunos de
sus pr~feso~es; siguió_ la carrera judicial y luego la.
adm1mstrat1va, al servicfo del Estado pensillno después de haber desempPñado sus deberes milita/es en..
un regimiento de arisiócratas.

Domingc 7 de Agosto d11 H,~

107

EL MUNDO

como premio á sm serviSe hizo cargo de la posecios, la diguidad de_Duque
sión que tenta por su pade Lauenburgo.
dre en Shoenhan~t&gt;n, lugar
Desae entour.es vivió el
de su nacimiento, admi•
Príncipe de Bismarck e1t
nistrando esa tierra, y á los
su retiro, sin tomar parte
treinta y dos años entró
en los negocies públicos, los
á la vida politica como
que sin embargo no podfau
miembro de la A,amblea
&amp;erle índifer11ntes al autor
provincial y desde luego
del Poder imperial alemán,
llamó la atención por su~
cuyo jefe reinarite, sintiénexageradas teu denci a~
dose fuerte y capaz de
r e11ccionarias
o &gt;rar con independencia,
Protestó enérgicamentP
d'ó de @ano al Jea! servicontra la idea, tan cara A
dor de su abuelo Guillerlos corazones alemanes, de
mo T.
que la emancipación poNo se obscureció Bi~litica fué el objeto del 11-'marck en su nueva vida ni
vant»miento popular di-'
dejó de ser por un momen1813 loU&gt; é insistió en qutto el que babia Rido duranloa prusianos comt-atierou
te el periodo activo de s ,l
pr imero por su rey y en seexistencia,--un hábil diplogundo lugar por la patria
ma tico capaz de revolucioLa historia verá en aqu, lh
nar el mundo entero con sus
iniciación ¡,olftica d11l esta•
manejos sutileF;-más dti
dista la clave de la obra de
una vez se estremecieron
toda su vida.
pueblo. parlamento y sobe•
Durante la época revohtrHno con, Bus inte1tcionacionaria de la insurreccióu
das revel~cionPs, alg-u11as
contra los reyes y prlnci
de ellas verdaderas indid ·
pes alemanes mantuvo la
crecionee.
m1sma 11ctitnd anti-libe
Ahora que su vida se ha
ral clamat1do contra tal mao' extinguido pasan 11us hPclpaciÓJl del pueblo. Sostu•.
chos y su nombre al dom'vo con firmeza que la mo
nio de la historia,-!.. Ju~tinarquia era la única forciera, la Implacable. Ella
ma de gobierno acPptab lP:
medirá su talla y apreciaujamás se inclinó su espiri
do la moralidad de su obra
tu II nte el principio de la
dirá friamente lo qúe fué
soberanla pop11lar.
para su p11tria, para su siEl año de 1851, su rey 1,,
glo y para Europa ese homconfirió un cargo con el
bre extraordin11rio.
que asumla la. repr111111n
tación de Prusia en el Go
bierno de lll. Confederación
Alemana. Hizo rápidos pro
Croquis de la
g resos en 11u carrera diplo
Isla de Puerto R i&lt;'o
mática. Reconociendo I a
debilidad de la Conleder:.Las operacioneq del Geción tuvo el proyecto d,·
neral Miles en la I~la de
aprovecharla en benPfici"
Puerto Rico continúan á
del r eino de Prusia dPI qu11
pesar de lasnegociaciones
quiso hacer una nación pode p11z entablada1;1 entre el
derosa para que se aduc Presidente Me. Kinle.v y el
ñara de la hegarmonía d ·
Sr. Camben, l\liniPtro do
los paises germánicos y lll• ·
Francia en Wuashington
R"ara por último su rPy á
y actualmente PlenipotenEmperador hereditario.
ciario de España y su reCc,n estos propósitos en·
presentante en las confetró al servicio dela casad!'
rencias diplomáticas de la
Hohenzorlern, y nunca 11e
Casa Blanca.
ha visto un ag11nte má~
Y dado que las hostilidal11al ni más empeñosa que
des se suspendan, para liien
Bismarck por el engrande
de los paises contendientes
cimiento y poderlo del so•
y de la humanidad, el ma•
berano á cuvos intPr"'~e~
pa que aparece en nuesconsagró su eiistenciB. D ·• tri¡. tercera plana será de
empeñó su ~apel con tan11Uma utilidad á los 11,,ctores
to ahinco que á veces ~"
de "EL l\frNDO ILUSTRADO,
desentendía de la voluntad
para que sigan los acondel rey y aún la contrariatedmientoe, mi litarrs ó de
ba en pro de los fines lle la
El Príncipe de Bismarck en la Estación de A.uhalt en Berlfn.
otro orden, que ha~au de
din astía.
[De un cuadro ori;¡lnal de Fritz Werner]
desarrollarreen la hermosa
El año de 1862 ocupó un
isla antillana.
puePto distinguiuo en el
gobierno prm,iano al que habla representado como neral cuando loa ejércitos alemanes pasaron la fronembajador en San Petersburgo y Paria. Ya se habla. tera; celebró con el Emperador Napoleón la conferenEcos de la guerra
preparado para su obra magna y con toda la ,mer~ia cia de Frenois después de Sedán; trata con Favre en
de su carácter y la fuerza de su inteligencia. auxilia- FerriereR. imponiendo al representante dfl la "Defensa
La lectura de los sombrios despachos de la g-uerra
dos por su vigor flsico extraordinario, empezó la ca- ,Nacionnl 11 condicionPs quP hacían la ¡;az imposible. y y l:l impresión que esa. lectura ha causado en Esp,tña,
rrera de ePtadista que pocos como él han sabido se- por último, hacA en Vtirsalles la coronación de Gui- Pugiere á los artistas de dos publicacione11 peniu~uR'Uir, venci11ndo dificultades inauditas para coronar- llermo, Rey de Prusia, como Emperador dinástico do 1» res los dibujos que por artisticos, inspirados y sigAlemania. firma un armi~ticio y los preli:nin&amp;res de nificativos, rt,produce hoy nuestro Semanario
la con el éxito más completo de sus planes politicos.
Su primera tentativa consistió en debelar á los re• la paz de VPTsalles v el tratado definit;vo de 1 rancInútil Pxnlicarlos. El comentario huelga donde hay
preRentantfl~ di&gt;! pueblo con el fin de robustecer la fort cuy1111 ratificaciones fueron canR"eadas el 20 de tal intensidad de expresión artística.
r egia autoridad, y para lograr su intento, hizo que se Mayo de 1871 Entre tanto la gratitud de su s,1berano
Al r!'unirloR en una composición nos propusimos dar
le dies3 gran importancia á los elementos militares le dispensó el titulo de Principt1 y una dotación con- ánuestros lerto res una impresión de conjunto que redel gobierno. Cuando los medios normales eran ine• siderable.
sulta admirable, pues los cuatro grabados se cumplef.caces, h&gt;tcla s11spender la Constitución y gobernanVencida Francia, los esfuerzos de Bismarck tien. tan acentuando lo que cada uno de ellos dicP; muda
do sin curar8e de los derechos del ¡.,ueblo para decr11- den á lograr un aumento constante del e1é:cito ale- y patética historia de un duPle nacional! quien vea
tar por el voto de sus representantes los gastos pú- mán, suRcitándose con tal motivo grav11s conflictos con atención esa plana de nuestro semanario comblicos. pasaba por sobre la oposición liberal y su entre el Canc.ller y el Parlamento. A fin de no verse prenderá á fondo la realidad de la actual situacióu
dictadura no respetaba ni aú11 los fueros de la no- obligado á sostener anualmente una lucha contra las del pueblo ibero y laR calamidades que lo entristt&gt;cen.
blPza.
Los originales d11 donde tomamos nuestro graba.do
resistencias parlam11ntadas inicia la combinación llaDesatendiéndose del aspecto amenazador de la opi- mada .~eptenato según la cual, el prl'supuesto militar valen mucho. por el art11 y la Pjecnción técnica de lo~
nión del pueb,o prusiano, inició si¡. politica agresiva se vota por periodos de siete años Despué~ de la cri- grabados de "Blanco y Negro" y "Barcelona Oómica, 11
contra el Austria y los Estados alemanes E¡ue preten• sis de 1887 disuelve el Parlamento y el que le sucede, el público dirá si han desmerecido al pasar á nuesdfan favorecer 11us intereaes en la Dieta, jugando con vota un a11mento del efectivo dPI ejército en tiempo tra publicación.
tal habilidad que de11poseyó á Dinamarca de los du- de paz. Ohtiene lai, leyes militares mostrando los pecano11 d11 SchlesviR" Holstein en provecho de Prusia, y ligros con que amenaza á Alemania el Imperio mosNOTA.S E IMPRESIONES
el 3 de Julio de 1867, después de la batalla de Sadowa covita y divulga por medio de rns periódicos, el traquedó Austria á discrecf(ln de las amhiciones prusia- tado de 1878, basta entonces secreto y que constituia
nas. Est11 es el principio del papel verdaderamente ac• la alianza Austro -Alemana contra Rusia.
El hombre que tenga necesidad de mi es el hombre
tivo de Bismarck.
La 11cción diplomática del Principe, siempre omni- que yo necesito.
potente, Re distinguió por la accesión de Italia á esa
Th.ADAM.
alianza, formándose en tal virtud la Triplice.
•*
,.**
La mue,·te del Emperador Guillermo debía ser faEl año de 1867 se organizó la Confederación de la
Qué feliz me siento por no ser irlandesa! Odiarla
tal
para
el
poder
ilimitado
del
creador
y
Canciller
del
Alemania del Norte, integrada por veititidos Est.1do:J
demasiado á Inglaterra.
que representaban una poblaeión de 29 millones d-e Imperio alemán: paFÓ el breve reinndo de Federico
LADY FULLBRTON.
ITI
y
su
hijo
y
sucesor,
Guillermo
II,
no
hizo
nada
al
habitante11 Discernida la Presidencia de la Confedeprincipio
que
pudiera
señalar¡¡e
como
una
11firmación
* •
r ación al Re;r de Prusia, Bismarck fué nombrado CanNo es tan fácil como se cree tener imparcialidad y
contra el autoritario minlstro El año de 1889. transcuclll11r y Presidente del Consejo Federal.
0
En la lucha entre Franela y Alemania, cuyos ante• rrió sin incidentes; pero el 1. de Febrero de 1890, le b~nevolencia, cuando hay algún interés de por me•
cedentes son demasiado conocidos para que nos de- fué aceptada la dimisión de Ministro de Comercio é dio.
AL!''JANDRO Du.&amp;!AS.
tengamos á pormenorizarlos, los acontecimientos mi- Industria del Reino; conservó durat te alirinas semalitares afPctan una importancia capital; pero no obs- nas la. cancillería del Imperio, el Ministerio de Rela**•
tante, el Conde Blsmarck no deja ni por un momento ciones Exteriores y la Presidencia del Consejo de Mi•
El efecto de una educación muy intensa es impo·
de ser PI alma y el primer personaje de la situac!?º nistro de Prusia, v finalmente, el 20 de Marzo renun- ner al 11epiritu una tensión tal que la realidad se h~ cti
como Minhtro director y como diplomático; su acc1ou ció á t!'dos eso11 titulos y funciones. retirándos11 á invisible.
personal en todo se hace sentir: sigue al Cuartel Ge- Fríedrichsruhe. Uua orden del gabinetll le confirió,
En LOCKROY.

..

•

•

�109

EL MUNDO

Domingo 7 de Agosto de 1898,

LA CA.RICA.TURA. EN EL EXTRANJERO

- ___

...

-

EGOS DB Lft OUERRft

Los infortunios que ha
lamentado España en su
lucha contra los Estados
Unidos, imponen silencioá
la verba de los caricaturistas de la República del
Norte, y aunque no sea sino por breves días dejan
en paz al enemigo postergado para romper lanzas
con el pro·lable enemigo
de mañana. España no es,
ni puede ser ., ·a para los
Estados Unidos un adversario y mucho será si los
tratados de paz no han de
señalar en la historia la
formación de una nueva
corriente de simpatías en•
tre vencedores y vencidos.
Mucho se ha hablado ya en
loa Estados Unidos y la
prensa. de ese pais ha he•
cho declaraciones significativas acerca de los sen·tlmientos de concordia que
substituyen con frecuencia
en los encuentro~ •le pueblos enemigos á los odios
más 3:rraigadoa; s.i la guerra sirve para algo será
ciertamente para poner en
contacto á hombres que
creyéndose fieras, acaban
por llegar al convencimien.
to de que sus enemigos
abrigan sentimientos dignos de alabanza y que no
hay ni una huella en ellos
de la barbar:e ó de la fero.
cldad qne antes les atri·
buian.
Sea cual fuere la solución que se le dé al problema filipino. Alzase ante los
I&gt;!_anes del gabinete de
w ...shington, madurados
acaso de acuerdo con la
co·te de Saint James, la
actitud un 1,i es no es ame•
nazadora del Emperador
Guillermo II, ese hombre
que pretende· aparecer en
Europa como heredero y
representante de loa jefes
más conspicuos que han
impuesto ála historia como
realidad el sueño portentoso de un Sacro Romano
Imperio Germánico. Natu•
ral es que la democracia
americana, - acostumbrada como está y hecha á ma •
ravillas menos facticias y
formales quelae realizadas
por el genio y el poderío
militar de loa emperadores
germánicos, - natural es,
df'cimoa, que rompan á reir
dudando mucho que la expansión natural de las sociedades modernas. orientadas hacia un ideal de per•
feccionamiento y bienestar
dentro de las mayores libertades posibles, encuen •
tre un obstác..tlo serio en
las violentas afirmacionP-s
de ambición insaciable que
nos prepara, acaso para un
porvemr muy próximo. el
Joven heredero dela coro•
na imperial de los Roben•
zollern.
Tras de ese desprecio con
que miran los periodistas
yankees á Guillermo, tratándolo como á un niño voluntarioso, ocúltase quizá
la sugestión inglesa: ¿quién
sabe? Lo cierto es que de
bambalinas afuera 110 aparece en el juego escénico
más que ese personaje extraño, nuevo en la historia,
más nuevo en la diplomacia y hace dos meoes aún,
desconocido por completo
en la cuestión del Extremo
Oriente: el yankee.
La índole de esta publicaCLón nos veda toda par•
cialidad y aun la simple
complacencia de dilettantti
divertidos, para que pudiéramos hacernos cómplices
del fun que ocultan estas
caricaturas: les damos ca•
bida en nuestras col,1mnaa
como curiosidad, y á titulo
de revisteros !ro.personales que comentan loa acontecimientos sin curarse de
eus consecuencias remotas
en la historia, nos permitimos subrayar esta aitua•
ción extrafia é inusitada

i

,

--

,~,

1

'

eu los antecedentes de las
vit•jas Cancillerlas,
(.!ué sorpresas tan desconcertadoras presenta la
vida! Una república del
Nueve Mundo, ayer in~ignificante, entrando en pri·
m~ra fila y deungolpe, a la
palestra en que miden sus
armas las potencias del
Congr~o de Viena y de la
Tripüce ........ .

~
, ..

Anécdotas Bisma.rkinas.

.

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¡CUIDAI.&gt;O!
Tio Samuel advierte al Emperador de Alemania del peligro de tocar esa sierra.
(N. Y. Herald)

Muere un hombre ilustre
y se abre para la prensa el
filón de la;; anécdotas, filón
tanto más rico cuanto que
como nadie responde de Ja
autenticidad de la literatura anecdótica, todos loa que
tienen más ó menos inge•
nio llevan á ella su ('Ontm·
gente amparado por el anóuimo.
El viaje que hizo Biamark
á Paria el año de 11:67 d1ó
ocasión á 1011 caricaturistas
europeos para hacrer de las
suya~ á expensas del famoso diplomático prusiano.
Loij fraucese;; no se entusiasmarou grandemente
con la vi;;ita que le haclan
á Napoleóu el Rey de Prucia y i;u .Primer Ministro, á
pesar d.e los deseos que te11la el Emperador de hacer
á ~us hué;;pedea uua mag•
nlfica rec~pción.
Guillermo acaso pudo
creer sinceras las manifes•
taciones oficiales y nada
expontáneas de 1011 pari·
aieusea; peroBiemarck vela
claro y no se dejaba enga•
ñar.
Un embajador quería perauadir1e de que· en la revista de 1aa Tullerias, tl
pueblo habla gritado muchas veces:
-"Viva Bismark. 11
El ministro de Guillermo
contestó fríamente:
-Os equivocais no gritaba el pue1:&gt;Jo11Viva Bismark"
sino 11V'Ja Biemark" ( ah!
está Biamarck); no es lo
mismo que decis, pe1 o eso
me halaga tanto como un
''viva."

***

Cuaudo el conde Bismark repreaantaba al Reino de Prusia en la Embajada de San Petersburgo,
fué una noche á cenar á la
casa del Primer Ministro
moscovita.
La noche estaba obscura
y al salir d, la casa fu é
asaltado Bi;;mark en medio
del patio por U!J perro quo
se vino ladrando tras él.
Inmemediatameute salió
al balcón el dueño de la
casa, que no era otro que
el Priocipe Gortschacoff, el
cual gritó:
- Señor Conde, señor Conde, por favor no muerda
usted á mi perro!
La anécdota no ser! autentica, pero pasó por tal
haciendo las delicias del
público y de loa salones de
San Petersburgo du!'ante
muchos años.

***

Una vieja adivinadora española dice:1a buena ventura al joven Emperador de Alemania.-Veo á un
vejete alto con una mota cana en la barba. Usa chaleco con eat:rellaa y pantalón rayado de rojo.
Cuidado con él, Guillermito; no intantes pegarle con tu guantelete caballeresco, porque tendrás mucho trabajo.
[N. Y. Journal)

Un diplomático inglés
lord F.. . . se hallaba dé
visita en un salón parisiense. Uno de loa nifü.s de la
casa derribó un velador
"Pillete" le dijo la madr~
(petitpolisson,) reprendiéu&lt;lolo. El diplomático preguntó qué significaba
aquella palabra y la seño•
ra, confusa y avergonzada
de haberla empleado en
presencia de personas ex~añaa, le dijo que petit p olisson era un niño 1nge11ioso é inteligente.
En eso ~ntra Blamark y
al serle presentado al inglés, éste le dijo:
-Señor de Biamark, ten•
go el honor de saludar al
pillo más grande de Europa (GTand polieson).

�EL MUNDO,

110

Domingo 7 de A1rost.o de 1898

Domingo 7 de Agosto de 1R98

111

EL MUNDO
cación. Durante el santo sacrificio, renovó muy

I.
La pequella capilla de
Nuestra Se!lora de la Castidad, era la preterida en
la iglesia parroquial de
Tlauzingo. A toda hora del día, veíase repleta
de orantes, pues que la fama milagrosa de la santa imágen habíase propagado por muchas leguas
á la redonda y no sólo era venerada por los buenos vecinos tlauzinguenses, sino también por los

bajo la · advocación que reza el letrero de
l~ esquina i11ferior derecha. »
No estaba firmada tal epístola, mas acompafláb1mla cuatro notas bancarias de A quinientos duros, que el Cura Don Abundio
_estrujó entre sus manns presa degozo, pues
de tiempo atrás acAriciabx Ja idea de hacer una
capilla lateral en la iglesia, para eternizar con
ella su paso por aquel curato. De fijo que él habría dedicado su proyectada capilla al muy glorioso Senor SBn Expedito, santo con quien simpatizaba singularmente, pues contra el natural'

de los villorios circunstantes; y aun dP. la no lejina ciudad, solían ir peregrinac:ones de damas
elegantes, cuyos lujosot1 atavíos volvían locos A

los del lugar, encantados y enorgullecidos al ver
que su vi!"gencita querida, recibía homenaje de
tan linajudas gentes.
No databa de antallo la atracción de la parro-

miembros, que más hubieran cuadrado á rudo t,borador de la tierra proficua, que á bisollo cleriguillo.
Mostróle D. Abundio los cuatro billetes y la mi·
si va, y con infantil alegria y dándole palmadas
en la espalda, le dijo:
-Anda, muchacho, trae pronto un martillo para abrir la caja. ¿Qué santo será? iA que ha hecho completo el milagro la Providencia y nos ha
enviado un San Expedito!
No era San Expedito el lienzo, encuadrado en
rico anaquel tlorentino de gran primor.
Sobre fondo muy obscuro, Como evocación de quién sabe qué sombrías profundidades, destacábase una gran mancha blan•
ca, modelando los contornos de un cúerpo de
inmaculada horra. La
doncella que representaba á la Santa Vír6 en
inviolada é inviolable,
ergulase esbeltamente
en suave actitud uncia

quia tla1;1-zinguense: algunos aftas apenas haeia 1
que en c1ertc.. maftana, llegara un carro á la casa
cural, cargado con una caja de madera, y el conductor entrególa al cura juntamente con una car-

ta que para él traía.
El bueno del padse Abundio, por más que en
el sobrescrito leyera: Al Senor Cura de Tlauzingo.-Con una caja,-dudó que el enviofueserealmente para él, así estaba de poco acostumbrado
á_ recíbi_r misi_vas y oosequios. Pero á las categóricas ahrmac1ones del d.Uriga conductor decidíoee al fin á abrir la carta 1 y vió que decí~ así:
« Un artista que ama el rU➔tico recoO'imiento de
la iglesia parroquial de Tlauzingo, :nvía en donación para ella la imagen adjunta, suplicando
al Sellor Cura, disponga que sea colocada en altar especial y obtenga del Illmo. Sellor Obispo,
el permiso necesario para que sea venerada

de los clérigos rusticanos, Don Aba.ndio nunca
d?jaba las cos11s para el otro día; pero ya que su

p1q suello tardaba en realizarse por falta de dineros, se conformaba de buen grado con que la
capilla fuese dPdicada á esa anónima donación
. siempre que el Setioi Obispo otorgara su Jicencia:

l

Ya le llegada su torno al muy glorioso
santo que firma Hodie.
Al P. Abundio poco le importaba conocer la procedencia del envio; tenía profundo convencimiento de que, mientras
más inexplicables son los hechos, más anda en ellos la intervención providencial;
y así, nada halló de extrallo en que hubiese alguien que, sin prurito de accionar
graci,s ni de pedir mercedes y por pura
sunpatía artística pRra el templo de
aquel humilde lugarejo, fuese capaz de
desprenderse de dos talegas de pesos y
de enviarle un cuadro.
Porque era indudable que la imagen á
que la ca-rta aludfa, era pictórica: amen
de la advertencia epistolar referente al rótulo colucado en una esquina, pregonábalo á las claras lar )rma alargada y ma.
gra de la caja.
Repuesto de su placer el ;ura, dióse a
llamtir A grandes voces al vicario, en
tanto que el automedonte, cumplido su
encargo, se perdía entre una nube de
polvo, al trote dé sus rocines.
-Padre Luis, criatura, venáver lo que
nos manda Nuestro Sellor para la Iglesíal
Acudió el P. Luis, flamante vicario de
Tlauzingo. Era un garrido mozo de equilibrada salud, sin coloraciones ultra-sangíneas, pero sólidamente crecido y robusto, mal caía la sotana sobre sus recios

sa. Vestía alba túnicR amplitlotante que por m, .
do castísimo esbozaba las venéreas curvas yqne
cerrándose de súbito en el cuello y en los pui\m,:
sólo ~ostraba de aquella carne núbil, el rostro
de prima veral frescura, y las manos mifionas y
ducales. Abajo, la veste perdí.ae en las sombras
A manera de paulatina incrustación.
Del estrecho enlazamiento de las manos, 1ll~adas A _la altura del sene, surgía con chocante
msolen;-ia una ama~ola; capricho de pince · 1i:,1a
que qmere poner ro¡o sobre blanco.
La gran mancha blanca daba sensación de algo
muy puro y producía deslumbramiento de albura, que aumentaba en intensidad con la contero·
plación del rostro de aquella á modo de visión
celeste, rodeado de opulentas crenchas rubias. como chorros de oro. Partlase la cabellera por me•
dio de la cabeza y caía luego sobre los hombros
en harmónicas ondulaciones. Sin diademas ni au reolas la virgen, parecía resplandecer su flavo
cab~llo con luminoso nimbo, y rayos de luz desped1an los OJOS, grandes ojos obscuros que miraban honda ! derechamente con ingénua curiosidad. Una etnta, blanca también, atravesando con
tersu~a la frente de sien A sien, evocaba el estilo
de Siena Y de Florencia, con Botticelli y Bcnozzo y Fra Angélico.
Al ~escubrir el cuanro, exclamó elPadre Luis
extático:
- TU,rris eburnea!

El letrero á que aludía la carta del incógnito
donante, era este:

«Nuestra Sellora de la Castidad.•

enérgicamente sos protestas de amor y de pureza
y apodóse maldito y maldecido si A ellas hubiere
de faltar.
Era un pro~igio de meticuloso cuidado !acapilla de Nuestra Sel!ora de la Castidad, en la parroquial iglesia de Tlauzingo; había siempre tlores
frescas y húmedas, muchas flores por todas par tee:, en los jarrones del altar y en los vasos dela!'i
cornisas; pendía de lucientes eslabones un lampadario de oro, sin interrumpción ardiente¡ quemá•
banse en broncíneas Anforas ricas refinas surianas de aroma suavemente capitoso .. .. . .
Todo eso era la materialización del culto que
absorbia al P. Luis.
Y al caer la tarde, á I, hora del crepúsculo vespertino que es para las almas solladoras la de los
regocijos íntimos; cuando el último beso del sol
muriente engendra misteriosas penumbras en las
lejanías de los campos, y alarga sobre el pavimento de las iglesias la policromía de los vitrales
góticos; cuando el cesar de los ruidos callejeros
anuncia la ascención de la noche y se alegran los
bogares con el descanso y se vacían los templos
para que lC's hogares se completen, el joven vica•
r~o acudía á la capilla de su bien amada virgencita y se entregaba á la oración. Cumplía primero las preces que la Santa Sede tiene impuestas á
· los sacerdotes, y en seguida entregAbase á sus
propias iPspiraciones y decía á la Virgen cosas
que más que oraciones, eran confidencias y char•
las.
Narrábale con largueza todos los pensamientos
que habían atravesado su mente durante el día,

II
Torre de marfil fué, en efecto, para el joven
vicario de Tlauzingo, y en ellaencerró el perfume todo de sus amores.
El amor á la madre de Cristo, creación sábiamente femenil sin cunalidades, e~ la atracción
suprema de los seminarios y enciende en vivas
llamaradas de entusiasmo el alma de los garzones místicos que hallan en la Siempre Virgen
ternuras de mayor humanidad que en el Crucifijo. Creen ellos amarla por modo reflejo· creen
y firmemente, que en ella aman á 111. madre dei
Cordero, y que la aman por electa de Dios y como amada Suya¡ mas en realidad es para ellos
una deidad por sí, equipotente á Cristo austero
y más accesible y allegada por materos! y feme'.
nina. Las tocas monjiles, en CRmbio, més se prostern11n ante el Crucificado. D~ la misma suer•
te, en la familia humana, obra el sexo. Eso es
eterno y ineludible. Tuvo Zeus, en el paganismo,
sacerdotizas, y camUos Atenei\.
Y muy especialmente y dc,sde jovenzuelo. nutrió el P. Luis ese santo amor por la Madona, y
ointióle mayor y más vehemeate á medida que iba
aprox.imá.ndose el día de su tonsura.
Cuando por vez primi'ra, allá en el seminario,
habí&gt;t. sentido los aguijones mundanos, aeertó A
vencerlos con facilidad á tuerza de jaculatorias
marianas, y A MariA. prometió solemnemente su
pureza y ofrendó sus diarios combates contra el
más cruento é invencible de los enemigos del
alma. Vivía en Ella y por Ella, y era todo Suyo.
De todas las Rd vocaciones y representaciones
-comunes de la Virgen, ninguna llenaba, empero,
sus propios altísimos anhelos;antojAbanseletodas
easi vulgares y casi pedestres.
Por eso encantóle el cuadro de Nuestra Se!lora
de la Castidad, y prometióse desde luego dedicarle todas sus energías y toiios sus sentimientos, felicitAb•la por la afluencia
ya que pintura y advocación respondían tan jus- de fieles en IR capilla ó por
el nuevo ex-voto prendido
tamente A sus ensuefios.
Sin duda, e!Se!lor Obispo mostróseescrupuloso en los manteles del altar,
para autorizar el nuevo culto y aun infinuó que prometíale funciones y de A su juicio era ese asunto que A Roma competía; vociones, y reiteraba, cada
más el P. Luis, con la ayuda de cierto notario día. los juramentos ·de su
eclesiástico, asAz bisbiringo y de talentosa faDla, propia dedicación en cuerlogró convencer á Su Uustrísima de que la nueva po y alma.
1Y cuán dulcemente pre- •
adv0cación 1 en resumidas cuentas, no era otra
que la muy antigua dt la Purísima Concepción miaba la Santa Se!lora ta·
les ternuras! El P. Luis sende María.
Consintió, pues, el :)bispo y procedióse á cons- tía la paz en ,u corazón y la
truir la capilla requerida; mas como se viera que tranquilidad en su concienlos dos mil duros del donante no bastaran para la cia, y su vida era un rosaobra, con todo deleite de su corazón presentose rio de dias felices y de inal P. Luis oportuuidad deservir á la Santa Se!lora efables goces. Su mundo
é hizo vender unas parcelas de panllevor, quepo- era la cap'lla, y en él disfrutaba plena venturanza.
seía por ftt.miliar herencia.
El Cura D. Abundio bro
Con presteza concluyóse la capilla, merced á
meaba
á menudo con su vi•
la eficacia y atención del vicario, y con supremos
éxtasis cantó él mismo la solemne misa de dedi- cario:

Oye, P. Luis, hoy no te inclinaste al pasar tren·
te al tabernáculo. Ya con tu Virgen no te das
tiempo ni atención para nada, y ten por segnro
que eso llace dallo A tu alma.
Pero un dia esas bromas cesaron, porque el vi•
cario respondió &lt;le mal modo.
-Padre, yo sé lo que hago! Déjeme usted con
mi devoción, pues por elia soy capaz de dar mi
sangre . . .. . .
Y D. Abundio pensó para sus adentros:
-¡Qáspita, esto parece ser más serio de Jo que
yo me imaginaba!
Y sonrió dulcemente.

III

. ..... .. . . . , .. .. ............. .............. .

....... . ......... ...........................

La noche estaba tría y lluviosa.
Hetirábase el P. Luis después de sus vespP.rtinas oraciones, cuando al entrar a ltt. sacristfa fué
detenido por alguien que precipitadamente preguntó:
-¿lss usted sacerdote? ..... .
-¿Si?
Pues. padre, venga conmigo un momento y dígnese escucharme.
Sintió el vicario que le tomaban del brazo y
le conducían hacia el circulo de luz que sobre el
pavimento vertía la !Ampara sacramental. Pudo
ver ~ntónces á su interlocutor, y reconocerle va•
gamente: era el caballero que la víspera habfaído
á buscarle solicitando pRra una moribunda confesión y viático. El cual, á su vez, mirando el ros•
tro del vicario:
-Ah, es usted mismo, pndre! No sé su nombre,
de otro modo á usted hubiera buscado directamente, porque 1 en fin, usted debe saber cuAn buena era su alma, puesto que usted la confesó . ...
Li víspera, esa misma voz que ahora le hablablaba-pero con unaespresión de tortura-había
le suplicado que fuera presto á asistir á la muriente que pt!dia los auxilios religiosos.
-Dónde es la casa? . .. . Iré luego, sólo necesito el tiempo necesario para renovar el aceite de
unR lámpara que se está acabando ....
Era·Ja horade sus rezos en la capilla de la Castidad. Pero el otro, insistió con energin:
-No, padre! Venga usted conmigo luego, está.
algo lejos, es allá en el Castillo, y pide con insistenci4 un sacerdote . . ... .
A orill11.s del pueblo, derrumbábase lentamente
un caserón de señorial abolengo que, por su leuda! aspecto, la gente llam,iba el Castillo. Dc•habitado de tiempos Atrás, habhllo ocupado desde
hacía pocos ataos una rareja, cuyo misterioso pro•
ceder traía á mal trn.er i~ todas las imaginaciones
del lugar, mayormente cuando supierou los tlauzinguenses, que los que ayuntados vivían en el
Castillv, ¡no habían pasado p01· el santo sacramento del matrimonio!
El cnserón surgía en medio de un parque, de
un parque hirsuto y a1Jandonttdo, con estanques
secos y mármoles polvosos, como soñó d 1 Annunz10. Y e11os, sus habitantes, jamás cruzaban por las callejtis de
Tbtuzingo: bastAbales el parque para sus paseos. El senor
sulia tomu los trenes dt tiempo en tiempo, con rumbo &amp; 1~
ciudad vecina, y regresaba cargado de telas, de bastidores y
de brochas; en cuanto á ella, aparte de una vieja que consigo
tr~jertt11 A su venida,-vieja silenciosa y discreta,-quien les
servia y les cocinabt1., nadie en el pueblo la conocía . ...
Cu•ndo llegó el P. Luis, la enferma agouizaba; eu la obscu-

�112

rielad del cuarto no pudo el sacerdote verla el rostro; más escuchó sus euipas, las eulp11 s de una
pecadora arrepentidu, dichas entre sollozos humanos y temores de ultratumba, y conforme ~l
ritual, casó á los descarrindos, in artículo mortis.
Después ella había muerto. Aún estaba en el
centro de la parroquia el caU1falco que babia s~stentado su ataúd, esa mañana, durante la misa
de requiero.
..
. .
-Y bien ¿qué se ofrece?-d1Jo el vicario al
viudo.-Estoy á sus órdenes ..... .
-Pttdre, la prometí que roe confesaría hoy, !
quiero cumplirlo ...... Me lo pidió tanto: agomzante, que no pude negárselo. Pero n? quiero engañar á nadie: sólo ven~o por cumphr la promesa, más no i;oy creyente .... Voy á contarle á usted mis yerros, mis yerros que usted .conoce ya
por ell11 misma, puesto que fuero11 nuestros yerros ...... ¿Yerros? Padre se puede llamar falta
el haberse amado mucho?
Y el vicario dulcemente:
· -El amor no es pecado, .... . . por el contrario, es precepto. Pero precisa amar santamente ... . .. La esposa de usted, está ya con el Seiior
que todo lo perdona; ¿por qué no sigue usted su
ejemplo y se reconcilia con la iglesia? Ell~, h1
muerta, se lo pidió a usted, y usted se l_o tiene
prometido. mas no una confesión convencional Y
sin fé, que no es confesión y que nin~ú_n sac~rdote puede conceder, sino un arrepentimiento sincero y profundo de las faltas come1idas y una
confianza ciega en la misericordia de Dios 'y en
las atribuciones de su iglesia ..... .
-No puedo, padre.
-¿Y por qué?
-Porque no creo.
El P. Luis sonrió para sus adentros. Opinaba
en efecto como opinan todos los que siempre han
sido receptáculos de fe, que la no creencia es más
una ocupación moderna, una auto-mistificación,
que un sentimiento real y sincero. P;i,ra él, todo
ateo e"a jacobino, no conocía-¡qué iba é conocer él, que 'ele las faldas maternales pasó al stiminario de Pradela, y del seminario de Prao.ela ~
la parroquia de Tlauzingo! ni la frialdad analltiea que des_trnye, ni la reconstrnccion afirmati ya
del positivismo. Y tenía el vicario plena convicción de que en esot. espíritus ap11rtados de la
senda religiosa, se puede operar fácilmente c?n
palabras dulces y obtener asombrosas convers10nes. ¡.Ah, y para conversi9pes, ahí estaba el milagroso poder de Nuestra Se.flora de la Castidad!
¿Pues no con ella había convertido al mismísimo
Juez del Registro Civii, ex-coronel Chinaco y
blusa roja, que hoy era porta-estandarte de las
"Hermanas del Santísimo?"
Y formó luego su plan para volver al redil á
aqnella oveja descarriada: prepararía su corazón
á bienhechoras ternuras por medios puramente
humanos, y luego le llevaría á la capilla de la
Castidad; allí la Inviolada J)oncella baríaelresto.
Y así:
-Creer es muy fácil cuando se tiene voluntad ,
para ello. La promesa que tiene u,;ted hecha

EL MUNDO

n, mingo 7 de AgoHto de 1898

Domingo 7 de AgnFto ,1 .. 1!,IQ,II

no debe tomarla com0 referente nl hecho concreto de
ta confesión; es promesa tácita de creer, y ~ebe u~ted
cumplirla puesto que dice que tanto amó á quien la tien&lt;:
hecha . .... .
Y el otro, febricitante:
-¿Que si la amé? Ah, padre: uste~
no sabe cuán10! ¡Si era ella parte de m1
ser! llfire, padre: me parece que desde
que ella se fué, yo ya no vivo; me parece que eila se llevó mi alma; la amé co_n
todos mis sentimientos y con todos mis
sentidos, y fní suyo como ella
fué mía: sin reservas. Y hoy,
padre, ya mi vida no será
más que un luto eterno, no sen\ más que una noche eterna
y obscura ....
Un sollozo enorme interrumpió sus frases y de sus ojos se
desliza1·0n sendas iítgrimas
que el P. Luis vió temblar trágicamente brillantes, so. bre su3 pestañas largas y
negras. El momento propicio, según el vicario,
había llegadú. Tomó del
brazo al viudo, que se
dejó conducil' como un
niiio, y con paso firme
le encaminó hácia la capilla de la Castidad.
Mientras encendía
las velas y el otro
contenía sus soll0zos pegando la frente á los helados muros de la capilla, el
...
P. Luis daba gracias al cielo porque le había sido dado poner su vaba aún en las manos; por lo cual y por la
propio amor en aigo eterno, perdurnble y no en &lt;'pinión del médico adscrito á este Juzgado, no pucriatura mortal y transitoria. Y profusamente do dudarse de que se trataba de un sui~idio. Inteiluminada la capilla, miró el cuadro que hacía r1'ogado el Cura Pár1'oco, manifestó que ésta e1·a
destacar sobre su fondo obscuro la mancha blan- su opinión igualmente, pues le constaba que la noca y diáfana de la Virgen. Y sonriente:
che ante1·io1· el vicario se habia 1·ecogido como de
-Anda, 1:iña mía, salva esta alma!
costumb1·e después de acornpaffar al decla1·ant&amp;
Fué hacía el pecador y rodeánaole con sus bra- hasta m1ty entrada la noche y que le habla pedido,
zos, buscó las entonaciones más dulces y las fra- las llaves del templo, manifestándole haber olvidases más tiernas para decirle:
do 1·enovar el aceite de una lámpm·a; que conoció
-Ea, aquí está la Todopoderosa, la madre de al mum·to desde muy joven en el Seminario dePraDios; mírala y no tardarás en caer de rodillas.
dela. y que era y habia sido siemp1·e de tempera-

.......... .. .................... ............

mento extremadamente ne1·vioso é imp1·esiona-

........ . ................ . . ·•· ............. . ble . ............................. "

Púsose lívido como un cadáver y estremccióse
como por choque eléctrico, el viudo, cuando
vió el cuadro. Y gritó:
-Pero, padre: ¿por qué traerme aquí? ¿quiére
usted matar!Ile acaso? . ... Ah, no, usted no puede
saberlo. porque nadie lo sa.be: pero yo voy á decírselo. Esta imágen es su retrato, lo pinté yo mismo y lo doné ~í esta Iglesia porque quise que todos se arrodillaran ante ella. Sí,padre, y lallamé
casta porque lo era! Sólo fué mía y guardó mi
amor como una reliquia. Ah, padre, ¿para qué
vendría á verle? Este cuadro me desespera: mis
labios buscan sus labios y mis ojos sus ojos .... y
t:.stá muerta, padl'e, está muerta! .Ah, quiero que
esos cabellos me cubran otra vez, quiero que mi
cabeza descanse. sobre ese seno como tantas
veces .... . .
Y, loco, se aproximó al cuadro, ascendiendo
, por las gradas ael altar. Mas el vicario le detuvo
con férrea mano y lo arrojó basta el fondo.de la
capilla. Eu.tonces el pintor, dijo:
-¿Le parece sacrilegio, padre? ...... .
Pues bien, me voy. Allí dejo el cuadro,
adórenlo .... Ella la verdadera, fué mía,
sólo mía, y .... ha muerto .... ha muerto!
Y sacudido por nuevos sollozos, el artista atravesó la iglesia y se perdió en
las sombras de la calle ............... .

................. . .............

Este es un fragmento de un aeta
que levantó al día siguiente el Juez
menor de la villa de Tlauzingo:

" .......... en la capilla
llamada de Nuestra Sefl.ora
de la Castidad del templo
parroqaial, de esta villa, el
cadáver del vicario Luis X.,
estrangulado con una esto•
la, cuyos extremos con ser

El sacristán de Tlauzingo, que lloró muy de
veras al padre vicario, tuvo, sin embargo, un
consuelo: para sus exequias no fué preciso armareatafalco, pues aún estaba allí el que acababa.
de servir para la muerta del Castillo.
¡Y es tan broruoso armar catafalcos!
JUAN SÁNCHEZ .AzcoN.A..

-------"•-·------HISTORIA VULGAR
¡Oh., cómo en mi mente gravosa e.1 recuerdo!
¡La ira hizo eterna su triste impresión!
En un mar de fuego, detrás de los montes,
hablase hundido la gloria del Sol,
y en negra bandada las sombras noctumas
cubrian !a tierra de luto y pavor,
salitmdo medrosas de sucias callejas,
de obscuros follajes, de viejo torreón.
La esquila doblaba .... Su lengua de b~onc&amp;
llamaba á las gentes á hacer oración,
algunos transeuntes cruzaban las calles,
alzaban los coches confuso rumor.
Liorosa mendiga de harapos cubierta
tendiendo la mano que el cierzo entu~ió
á algunos señores con débil acento,
'
pidió una limosna . ... ¡en nombre de Dios!
¡Ob., cuánta vergüen;;a pedir le eausabat
Yo vi en sus mejillas arder el rubor,
brillar en sus ojos hundidos el llanto
y temblar su mano y gemir su voz!
¡Quién sabe si sób ptinsando en sus hijos
sufría animosa tan duro baldón,
sus hijos que acaso en sucia guardilla
se ~sta_bau muriendo sin pan ni calor!
S1gu1eron hablando los nobles señores;
la triste demanda ninguno escuchó ... .
¿Quién obliga al prócer que vive en la holgura.
en sucios harapos fijar la atenciónl
JJe nuevo sus_quejas alzó la cmtada,
de nuevo hacia ellos la mano tendió
y_eo_n voz qu~ ahogaban rebeldes sollozos,
g1m1ó: ¡una lunosna por amor de Dios!
¡Punible osadía!. ... ¡La pálida mano
gue pan imploraba un traje manchó . ...
La escoria, el andrajo, no tiene derechos
¿cómo es que insolente molesta al señor?
Un l•ombre de aquelloR miró á la mendiga
y en justo castigo la dió un bofetón......
¡Un rayo de luna, cayendo del cielo
Chispeó en diamante que el rostro ;asgóf
ANDRÉS CAL-.:ÁNEO Y DIAz

-POR UN MARIDO!

•

'NOVELA. ORIGINAL DE HA.RO DE OHANDPLAIX.

Ilustraciones grabadas en nuestros talleres.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 6.
Y Nelly rodeó con sus brazos el cuello del Comandante Y le d:.ó
•en los labios un beso largo y apasionado.
..
Después se aproximó al viejo Bretón y le d1Jo: .
Ivon, ye le perdono á usted pero no le doy mi perro, p~rque
-estuvo usted muy duro conmigo la primera vez que nos vimos,
pero se lo regalo al Comandante y así la victoria queda de todos
modos á. la Francia.
Ivc-n sorprendido quedó mudo por unos instantes y luego, en
'Un arrebato de entusiasmo exclamó:
-Bravo, sefiorita Nelly, viva Francia ..... ! usted merecía ser
.francesa.
.
Ella tendió su manecita al Doctor que ya estab!t mstalado en
·su fitakon y después de una muy afectuosa despedi~a, cuando la
caravana estaba en camino, Nell-y se puso de rodillas, arrancó
1ma flor de las muchas que había cerea de ella, la besó y luego
la arrojó con tanta habilidad que fué á caer en las manos del
Doctor.
.
He aquí todo lo que el Comandante había visto en 1os momentos
-de partir de Ambohimarina, y he aquí enlo que pensaba al entrar
ensueamarote preguntándose si todo ese pasado era un sueiio y
:si verdaderamente había estado fuera de su barco.
Prince olfateando por todos los rincones y llaman~o á su ama
-con ahogados gritos. le trajo al sentimiento de la-rea-hdad.
Era una verdad t¿do lo que había visto.
.
Pero lo que no vió es que despu_és ~e la p~rt1~a de los v1aJeros, Nelly entró en la casa que hab1a sido habitación del Co~an-dante y se puso :\ llorar: luego, pensando en _que los p~opuital'ios legítimos de la humilde morad~ no tardar1an en vemr, sacó

EL MUNDO

113

�EL MUNDO,

114

de su bolsa un paquete, lo dapositó sobre la cama con mano trémula y se escapó espantada y
corriendo.
Sus sienes ardían, su frente estaba empapada
de sudor, su corazón palpitaba tan fuertemente
que sintió un dolor físico y se vió obligada á andar con más lentitud. Hasta se detuvo un momento y dirigió una mirada a I sitio de donde acababa de separarse, como si estuviera pronta á
volver sobre sus pasos.
Pero después de una corta vacilación, hizo un
gesto decisivo y tranquila entró en su casa, atravesó la sala donde su padre dormía en un sillón
y fué á encerrarse en su cuarto y á pesar de la
emoción que la agitaba tcdavfa, recordó que babia prometido á de Chalmont escribirle y tomando papel y pluma empezó la redacción de un diario sincero como lo son todos los diarios.
Durante este tiempo los propietarios de la casa
que había sido prestada al Comandante, volvieron
y la recorrieron ansiosos de ver ü algo se les babia perdido, pero ePcontraron todo completo y en
orden y descubrieron además sobre el lecho un
paquete de papeles cubierto con un eobre
en el que había escritas palabras para
ellos incomprensibles.
Este paquete era el obsequio que Nelly había dado por perdido, y estas palabras decían:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananarive por el Mayor H. Stephenson.&gt;
«Homenaje del autor al Comandante
del Colibri.»
Estas buenas gentes reunidas en Consejo de familia ante el hallazgo, resolvie
ron enviarlo al Gobernador y asilo hicieron sin perder ni un instante.

blicaron una traducción los periódicos de aquellos días.
Mientras ella escribía, de Cbalmont reflexionaba en que de seguro la jovencita, que reinaba en
Passandava, tendría un gran éxito en Paria, no
precisamente cerca del gobierno, sino entre lapoblación, porque era una negrita mizy linda y llevaba su elegante traje Ara be con una majestad
natural templada por la encantadora languidez
criolla.
A. pesar de su origen Ara be, las mujeres sacalavas n0 se cubren el rostro, lo cual era circunstancia favorable, tratándose del de Binao que era
dignJ de ser visto y aun admirado; ni blanco ni
cobrizo, sino más bien como dorado por un rayo
de sol, ostentaba dos ojos muy negros y muy
grandes coronados por largas y rizadas pestai'ias,
tenía las manos pequei'ias, los piés desnudos
sobre las sandalias que. se ligaban á las piernas
mórbidas con cintas de oro, y un cuerpecito robusto, gallardo, flexible y tentador hajo las telas
leves que lo cubrfan. ·
De Cbalmont la veía escrib;endo; pero pronto

..

_~ ~~ ~~

,ir ...

IV

LA REINA. BINA.O
Dos meses habfan pasado desde que el
Colibri zarpó de la rada de Diego Suárez.
Al día siguiente de su regreso de Ambobimarina, el Comandante de Chalmont
recibió una carta oficial del jefe de la División Naval en que le ordenaba prescindir de su viaje á las Comoras y dirigirse
sin tardar Ala bahía de Passandova, soberbia recortadura de un país fértil y
boscoso que perteneció á los Sacalavos y
que habría pertenecido luego á Francia,
si razones políticas no le hubieran hecho
preferir tratar con los hovas, siendo por
consecuencia de ese tratado el Gobierno
de los Hovas, el único á quien Francia
reconoció como legitimo y aun exhortó
á los Sacalavos á someterse á la reina
Ranavalo, bajo el protectorado francés.
L os Sacalavos no entendiendo de sutilezas diplomáticas, lo que vieron claramente fué que la Corte de Esmirna envió A su territorio basta allí independiente una multitud de funcionarios hovas
que substituían á los de su propia raza,
raza fuerte y leal, descendiente do los
oficiales de Mahoma, y que Bínao misma, la reina Sacalava, no era sino uno de
los súbditos de Ranavalo á quien detestaban.
Sin el apoyo de Francia, ni los jefes Sacalavos
ni su soberana se atrevieron á resistir con la.. armas,
pero enarbolaron e: pebellón francés como para
desafiar á los hovas á arriarlo. Los hovas no se
atrevieron y se contentaron con sei'ialar al Gobierno francés esta situación irregular decidiéndose
entonces que fueran los franceses mismos los que
hicieren esa operación.
El Comandante del Colibrí fué comisionado para esa triste misión, así como para exhortar á los
Sacalavos A someterse, haciéndoles comprender
que bajo la autoridad hova estaba Ja mano oculta de Francia y que no quedarían abandonados.
Esta declaración no bastó para tranquilizar A
la reina Binao cuando de Chalmont se 1a hizo, y
ba:llada en llanto le suplicó que la condujera á
París donde quería arrojarse á los piés del rey y
pedirle justicia. De Cbalmont n@ intentó convencerla de que el Jefe de Estado de Francia no es
un rey; pero lo hizo comprender que tan largo
viaje no se podía resolver de improviso, y era mejor escribir y esperar la respuesta.
Binao era de resoluciones firmes: aprobó la
idea y escribió una carta conmovedora que fué
en efecto enviada á Afr. Grevy y de la cual pu-

dejó de verla y apareció en su lugar una joven
b:anca, sí blanca, en traje descotado y que le
sonreía diciendo: «te amo.»
Era ya ridícula esta obsesión que llevaba dos
me,es de estarlo persiguiendo, apesar de sus esfnerzos por olvidar.
¡Decir que había tenido á Nelly en sus brazos,
que la había besado y que si se hubiera quedado
esta felicidad duraría aún ...... 1
Pero no: hizo bien partiendo, alejándose y, haría mejor evitando tornar á ponerse bajo el encanto de esos ojos dominadores, de esos labios
rojos, de esos dientes brillantes, de ese cuerpo
tan blanco y tan arrebatador.
¿Y por qué entónces la escribió?
10hl una carta banal, muy estudiada, meditada
largamente para que no llevara esperanzas ni promesas. En cambio, él había recibido cuatro, cada
una de doce ó más páginas, verdadero diario en
que estaban todos los actos de Nelly, sus pensamientos, sus deseos y sus suei'ios, donde le instaba á volver y en donde alguna vez surgía un ardoroso «te amo» entre mil frases de apasionada
ternura. Cartas que la mostraban viviente conmo-

Domlniro 7 de Agosto de lll 8'

vida, candorosa y apasionada, cartas que Juan
leía y releía sin cesar.....
Estos pensamientos eran una obsesión ridícula.
para un diplomático que en esos momentos estaba frente á una pobre reina afligida que necesitaba algún consuelo, reina negra, es verdad, pero,
bella, noble y graciosa.
Terminada la carta, Binao vino á decirle:
-Escucha: aquí está mi carta, te la leeré en tu,
barco y luego la enviarás á tu rey.
-Al Presidente, dijo de Chalmont, sonriendo,
¿y por qué no me la lees aquí?
-Porque no quiero, porque no puedo permanecer aquí ni un momento más: hay muchos hovas, yo te ruego que me lleves á Nossi-Be que es.
población francesa y allí permaneceré basta que·
llegue el día de mi viaje á París.
El Comandante reflexionó sobre este proyectode 1.. joven, y basta temió que pudiera acarreardificultades al gobernador de Nossi Be, pero pesando en su ánimo el caso, vir.o á convenir en
que era ésta una buena solución y en que el Gobernador no se la tomaría á mal. A.si pues, dijoá Binao:
-Dices bien y comprendo tus sentimientos. Eres una reina digna. Ven entrenosotros y nos será honroso recibirte..
l\1i barco no es muy grande pero NossiBe no está lejo11; partiremos ma:ilana á la.
hora que quieras y llegaremos allá tres.
horas más tarde.
-Eres bueno, le contestó Bínao. Ahora no podremos partir porque falta pocopara que anochezca; pero oye, llévame
á bordo esta misma tarde porque no quiero dormir aquí, pues les tengo miedo á,
los hovas y á sus venenos, y tengo miedo de todo. Voy á dar órdenes á mi hermana Otavi para que dentro de pocos.
días se me reuna llevando lo que nos pertenece y entre tanto me contentaré con.
lo que puede llevarse en una maleta. Ven
á buscarme dentro de dos horas, y ya.
estaré lista. Mira, no voy A serte enojosa
y para no ocupar mucho sitio en tu barco, me haré muy pequeliita, muy pequei'iita.
Pobre magestad caída! para apoyar su
súplica, se arrojó á los brazos del Comandante, ensayando la manera de hacerse
muy pequei'iita, y Juan la abrazó, la besó en s_u~ ojos de gacela y se despidió
tranqmhzándola y ofreciendo volver dos.
horas debpués, quedando ella desde luego al amparo del pabellón francés.
Cuando salió á la puerta, se encontrócon Prince que lo aguardaba· Prince ese
perrillo tan feo que fué caus'a de nu~ un•
francés y una americana se encontraran
ciert~ noche en una posesión malgRcha.. ,.
Prmce había contraído por su nuevo
amo una gran afición y le segi..ía por todas partes; así es que ahora que le dejóen e1 barco, se había impacientado y después de una hora de espera, rompió con.
toda consideración, se arrojó al mar y vino violentamente á la playa. Realizado
su dese~ de encontrará Juan, expresaba.
su al~gna de la manera J?ás entusiasta.
Quién sabe cómo la imaginación de
Juan, fué vagando desde el origen desconocido
de este perro al orígen bastardo de Nelly, yacabó por. p_r~gunt1lrse como quien combate contra.
un preJu1c10: ¿pues qué en el fondo no todos los
seres venimos á resultar hijos naturales?
Pero esto está bueno p~ra dicho en tésis general; concretando la cuestión quedaba planteada
así: ¿debe uno ó no, casarse con una hija natural?
Definitivamente, no!
Y sin embargo ¿por que? Desde el instante
que es P? bre, no puede du_rgir la acusación de q::
el casamiento sea promovido
.
. por el interés s·IDO
que por el cont rano, constituye un acto de ge .
rosidad, de desprendimiento, pero estas virtud~!
en este caso son de aquellas que más vale no te~
nerlas.
Juan !1º quiso h~ndirse más en estas cavilacio•
nes; f viendo á Prmce que después de haber per~
seguido á un gato, Ja emprendía con las galli
de la vecindad, lo llamó enfadado.
nas,
-Ven acá, perro feol Es preciso no retozarmás que ~on los otros perros y dejar en paz á los.
demás animales, pues el dfa que sus dueftos tematen á palos, harán muy bien.

Domingo 7 de Agosto de 1898.
Prince inclinó la cabeza unos instantes como
para reflexi~nar sobre tan sabio consejo y luego,
fijando los OJOS en su amo, parecía decirle:
-Todo eso seria muy discreto; pero ¿qué hacemos aquí, parados junto á esta puerta? Regresemos al barco, ya que en tierra hay tantos peligros.
-Tienes razóu, Princc; á bordo está. uno tranquilo y los escollos más peligrosos no están en el
agua, pero no podemos regresar al
barco desde luego,
porque espero á
Binao, reina de los
esca l a v o s ~on
quien espero serás
muy atento. Aho-

ra pienso en que hay que
dar algunas órdenes previas á la recepción de esta
encumbrada personita: vamos á la playa.
Allí encontró un botecito de á bordo que le esperaba.
-Madic, dijo al patrón, vuelve á
bordo en el acto y dile al Teniente que
me envíe la lancha grande, tripulada
por gente vestida de gala para conducir al barco á la reina de los escalavos. A nuestra llegada, toda la tripulación formará en los
puntos acostumbrados, se izará el pabellón y se
dispararán veintiún cai'ionazos. ¿!las comprendido
bien, hijo mío?
-Sí, Comandante.
-Pues bien, date prisa.
Madic saltó ágilmente al bote que llevado por
cuatro remos vigorosos, voló sobre las aguas
tranquilas de la bahia.
-Buenos muchachos! decía el Comandante,
mientras el bote se alejaba: esa, esa es la única
familia que un marino debe tener.
Después se dirigió bácia la aldea por la cual

EL MUNDO.

anduvo vagando antes de volver á la casa de Einao, á fin de dar tiempo para que viniera la lancha que había pedido.
Por el camino siguió pensando en Xelly, y recorrió otra vez en su imaginación el problema
del matrimonio; las diferentes clases sociales que
hay, la grave cuestión de los hijos naturales y
hasta la ley de la herencia, en tanto que Prince
sin tener en cuenta los consejos que le habían si-

do dados, corría hacia todas las gallinas y gatos
que encontraba por el camino.
Cuando llegó á la puerta de Einao, el Comandante estaba convencido ya de que un marino francés podía casarse con una hija natural como Nelly, sobre todo si mediaban ciertas reservas. De
pronto en Francia liabía que presentarla como
huérfana, y además de que no habría motivos para sospechar su origen ¡qué salón había de cerrársele cuando se llamara la Condesa de Chalmont?
Pero se necesitaba también que el Conde aumentara su fortuna para rodear á la joven de lujo y comod:dades y que presentara su dimisión

115

para no verse en la necesidad de dejar sola con
frecuencia á su esposa .... era preciso que ella
rompiese con el atavismo y que la hija no resultara por el estilo de la madre ¡y estaba tan dispuesta á parecérsele!
Se necesitaba también (¡ay! estoera imposible)
que Juan fuera más joven .... No, en definitiva
era una locura eso del matrimonio en semejantes
condiciones.
En todas estas cosas iba pensando al llegar á la casa de Binao. Sin reflexionar lo que hacía,
empujó la puerta y encontró á la
joven reina que, bañada en lágrimas daba sus instrucciones á su
hermana Ottaví, pero que en cuanto vió al Comandante eniugó altiva su llanto y· diJ~ tiODriendo y con gesto ue resignación.

-Estoy pronta y me entrego confiada!\ tí como
A un hermano. Cuando
quieras partiremos.
-Entoncee, desde luego, contestó
Juan que creyó preferible abreviar
las despedidas.
Binao hizo una se:llal á dos sacalavos para que tomaran los rquipajes que estaban listos ya, dió un beso á su hermana r ogándole que no
la acompai'iara, y sin llevar consigo más que una
criada, modestamente á pié-¡pobre reina caitla!
siguió al Comandonte á través de las arenas ardientes de Passandava.
Con la movilidad de impresiones propias de
su edad y de su poca cultura, Binao se consoló prontamente al llegar á bordo, halagada por los honores militares que se le hicieron y que la llenaron
de orgullo tranquilizándola contra los atentadcs
de sus enemigos los hovas. Comió con buen apetito acompa:ilada de Juan y del Doctor que se divirtieron mucho con sus preguntas inocentes, y
bebió con gusto el champagne conviniendo sin
embargo, en que esta bebida es de las que prolli-

�116

be el profeta Mahoma. El excelente Lerbon, ga•
}ante E&gt;iempre con las ·damas de todos los colores, con tal de que fuesen jóvenes y bien formadaF, no permitió que Binao pasara, trabájos en el
salón y le cedió su propio camarote·p asándose ~l
11.l comedor, donde se coñformó con poner una
hamaca; pero recordando sus colecciones que
estaban esparcidas por todos los muebles, y lamentando su 11mabilidad, no pudo dormir en toda la noche.
T11mpoco la reina durmió. El-Doctor la oía gemir y suspirar y más de una vez tuvo intenciones de acudir á consolarla y á ver de paso sus
colecciones. ¿Lo hizo? El Comandante no lo supo nunca, pues le traía preocúpado el recuerdo
de Nelly.
Al día siguiente, tempranQ, todo el mundo estaba en pié á bordo del Colibri. El Comandante
subió al puente para dar la orden de zarpar y
Binao colocánµose á su lado dió su adiós á la playa, y el Doctor entre tanto entrnndo al camarote
pudo convencerse de que estaban muertas ya todas i-us araflas, suceso que le habría desolado si
no fuera porque en ese instante recordó que estaba en vía el.e un importante descubrimiento que
iba á añadir una página importante á su obra y
se puso á escribir.
Dos horas después de su salida de Passandava
el Uolil&gt;ri franqueaba el pintoresco canal que separa Nossi-Bé de Nossi-Comba,y echaba el ancla
en el puertecillo de Hell-Ville en el fondo de esta maravillosa rada que no sin razón comp«ran
los mttrinos con la famosa de Hío Janeiro.
Encantados por los paisajes que se ofrecían á
su vista, Bina o olvidaba su odio á los hovas y el
Comandante su amor á Nelly, y ambos permanecían en el puente sentados, mirando sin ha'blar,
cuando su atención fué atraída al mismo tiempo
por una piragua del pa1s que parecía venir al
barco.
-Se diría que dentro hay una mujer, observó
Binao estendiendo su brazo desnudo circundado
por un brazalete de oro.
-Es posible, respondió el Comandante, sin
duda alguna lavandera que viene á solicitar ropa
interior, ó alguna vendedora de .. . .
Pero no acabó la frase pues viendo mejor, palideció y tomó febrilmente el anteojo.
-No; no es nada de eso, dijo Binao, sino una
mujer blanca y rica,
Binao tenía razón.
La piragua avanzó rápidamente y ya sin necesidad del anteojo se distinguía á una joven blanca, que impacitnte excitaba á remar con rapidez
al negro que la conducía.
Juan de Chalmont sintió que su corazón palpitaba violentamente .... No soflaba, no. Era ella,
en qui"'n estaba pensando sin cesar desde hacía
dos meses. No podía imaginarse por qué suce•
sión de acontecimientos habría venido, pero el
hecho es que estaba allí y le sonreía tiernamente.
Desde su partida de Ambohimarina, Juan estaba como un enfermo que sufre, se agita y desespera de recobrar la salud, y he aquí que de improviso la salud viene. Ya no padtcía, ni era viejo; y los paisajes que le rodeaban eran maravillosos y la vida era bella porque amaba, sí, amaba ..... .
Pero era necesario evitar e1 ridículo y no olvidar en el puente de ese barco, que era su Comandante.
La piragua iba á atracar.
El Comandante entonces, con voz tranquila dijo á Binao.
- Yo conozco á esta joven; excúseme usted,
voy á recibirla.
Y gravemente avanzó há.cia la .escala á donde
Nelly se había lanzado ya valientemente.
Juan sintió impulsos de abrirle los brazos y
estrecharla contra su pe~ho y de decirle "¿si vieras con que afán te esperaba?" Pero descubriéndose ceremoniosamente le tendió la mano y le
dijo:
•-Sefiorita: es un gran placer para mí volverá
ver á usted; sírvase .subir y decirme á qué debo
su inesperada visita que espero no será motivada por contratiempo alguno. ¿El 1\fayor no está
peor de sus males?
-Oh! no, ningún contratiempo y papá sigue
muy bien con las medicinas del Doctor Lerbon.
¿Pero como se entra aquí? No entiendo esto de
los barcos.
-Tome usted mi brazo; se lo suplico.
Y sin pensar más en Binao en la cual ni aún se
fijó Nelly, Juan pasó entre los marinos respetuosos
y bajó á su cámara acompafiado de la joven. El

EL MUNDO.

Doctor ocupado en sus labores de sabio ni les oyó
-pasar.
Nelly sonrien:io dirigió una mirada en torno
.suyo y preguntó:
-¿Estamos solos aquí?
-Solos.
Entonces ella le abrió los brazos y awbos se
estrecharon con efusión.
-Oh! qué dicha, decía, es e,;ta de volverse á
ver. He pensado tanto en tí! Cuando partistes
de .A.mbohimarina creía que te olvidaría fácilmP.nte y que no tendría intento alguno de rebelarme contra el destino qu~ nos separaba, pero
luego comprendí que era imposible. Yivía en tí,
constantementP, como si tuviera derecho para
ello, como si fuera tu mujer ó tu bijR. ó un ser
creado por tí y p11ra tí ¡ay! amándote de un modo que nunca soflé fuera t,rn profundo. Te amo:
y si esto te enoj&lt;1, Eé caritativo y no me dejes
sospechar tu des,·ío. Calla, c11lla todavfa y no me
mires con esos ojos de cólera que me d,m ruiedo.
Ya sé que me porto como un chico mitlcriado y
que merezco que se me rilla muy fuerte, muy
fuerte ..... .
El la besaba no pudiendo resistir á los impulsos de su corazón.
-Ne!Jy, Ne:ly mía, te amo, yo también te amo
así, con toda la vida; pero es una locura todo esto que hacemos y que decimos ....
-Tiene usted r11zón, mi Comandante, contestó Nelly esquivando las caricias, pero es tan agradable ~er loco así de cuando en cuando!
Luego se alejó, se sentó ~n el divAn y dijo:
-Vamos ... . y a estoy muy formal ita con todo
y mi dicha ¿está bien así?
-Ya sabe usted Nelly cuanto la amo y que no
puedo ni un momento ocultárselo apesar de que
podría yo ser su ....
-Chut .... calle usteJ, pues ni usted mismo
cree lo que va á decir: a su edad todo hombre
es joven y yo ya soy una mujer. Nos amamos
¿porque no nos lo hemos de decir? ¿qué mal hacemos?
-Sí, ¿pero después?
-¿;Después? La pregunta es cruel . ... ¿pero
por qué amargar con esos pensamientos nuet1tra
dicha y llorar la próxima separación cuando apenas nos estamos reuniendo otra vez?
-Es verdad, Nelly, pero me espantan los progresos que hace mi amor, y siento algo como remordimientos ante la idea de ligar la juventud
de usted á ....
-Ah! si no hubiera más que esta razón .... y
Juego ...... la partida está tan próxima otra vez!
Yo estoy aquí de paso y tal vez me iré esta tarde. ¿Cu&lt;rndo volYeré á ver á usted?
-Calle usted, se Jo ruego. En la alegría de
volver á verla, no había pensado en eso. Dice
usted bien, gocemos del momento presente y Dios
hará lo que quiera del porvenlr.
Entonces el111. se sonrió, le echó los brazos al
cuello y prosiguió en voz baja:
-Oye! déjame ocultar la cara contra tu pecho
para decir esto: "te amo, te amo".
Juan le tomó amb'11.s sienes, le levantó la cabeza, le vió l1ugo rato los ojos entrPcerrados por la
emoción y le dió un bP~o en los 1~ biM.
En este momento Nelly retrocedió. lanzó un
grito de horror y tendiendo el brazo hacia la puerta exclamó:
-¿Quién es esa mujer y por qué viene aquí?
Binao que se había fastidiado sola en el puente, vino para preguntar al Comandante á que hora la llevaba á la casa del Gobernador. Sin ruido, porque calzaba sandalias, avanzó Y. permanecía sonrien•e en el marco de la puerta, en actitud de estátu11. con el brazo levantado que sostenía
la cortina. Viend') 111. impresión que había causado, se aproximó á Kelly, le tomó la mano y se
la besó humildemente como para excusarse. Luego con mucha dulzura le preguntó:
-Lo amas tu?
Nelly no sabía que responder y ruborizándose
. dirigió al Comandante una mirada interrogadora.
_Este, dirigiéndose á Binao le dijo:
-Oye, Binao, si en algo me estimas por el pequeflo servicio que he tenido la dicha de hacerttl,
me vas á jurar que no diras á nadie lo que acabas de ver aqui.
-¿Pues qué es casada ella? preguntó Binao
con su lógica de chicuela inculta.
-No.
-¿Y tú?
-Tampoco.
-Entonces ¿de que tienen miedo?

Domingo 7 de Agosto de 1898

DomJngo 7 de Agosto de J '&lt;98.
-No puedes comprenderlo. Júrame que nado&amp;
dirás.
-Lo juro, dijo Binao poniéndose la mano en el
corazón.
-¿Quién es y por que esta aquí? insistió Nelly
en prPguntar.
-Es la reina de los sacalavos, dijo tristemente
de Chalmont, pues t!'aido A la realidad recordó
que tenia que ir á la casa del Gobernador y luego partirá Diego, tan triste ahora que ya Nelly
bahía salido de Ambohomarina.
Y á todo esto ¿por qué Nelly estaba en NossiBe? nihabia pensado en preguntárselo.
-Es la reina de los sacala vos, repitió: desposeída
por los hovas prtfiere emigrar en vez de vivir
entre sus antiguos enemigos y viene á Nosei-Be
en demanda de la hospitalidad francesa. La tomé
en Passandovil esta maflana y la voy állevar ante
el Gobernador; luego volveré á bordo y seguiré
viaje á DiPgo donde deberé aguardar al jefe de la
División Naval ámenos de que aquí reciba yo
nuevas ordenes. Pero ustedNelly; ¿cómo salió de
Am bohimarina?
-No tengo prisa de irá tierra, interrumpió
Binao, quédate aun con tu amigo, me es grato
verlos felices á los dos.
- ,Qué buena es usted, seflorita, dijo N elly muy
respetuosa estrechando las manecitas de la reina,
qué buena es usted que piensa en los otros cuando debe estar t,m afligida! Pero no quiero retar•
dar su marcha y si usted consiente descenderemos á tierra los tres. El Comandante no va á
zarpar tan pronto como se fig11ra.
-¿Qué sabe usted Nelly?
•
- Que va usted en efecto á encontrar nuevas
órdenes en casa del Gobernador.
-¿Cuáles? ¿Y usted está de paso aquí? ¿Va us,
ted á Diego? ¿Cuándv?
- ¡Cuántas preguntas! Hace un momento no
las hacía usted.
-Es cierto; cuando después de larga ausencia
vuelve uno á verse, no hay de pronto más idea
que la de verse juntos otra vez.
-Es cierto. Y esa poca curiosidad y su actitud de usted son lo que me ha tranquilizado a pesar de su 1 palabras desconsoladoras. Temía que
me hubiestl usted olvidado ...... su carta era tan
corta y reservada! no como las mías en que dejé
hablar al corazón. Pero estamos abusando de usted, reina, dijo volviéndose á Binao: vamos, y por
el camino referiré á ustedes por qué estoy aquí.
Binao la escuchaba sonriente y asombrada.
-No; no abusan ustedes. Estoy enc1rntada de
oír cómo hablan las mujeres blancas, cosas tan
lindas.
·-Cuando amamos. Ame usted Binao y hablará C')mO ye, y ni aún pensaría en la corona per•
dida.
Juan besó á Nelly tiernamente y le dijo:
-¿Pe1 o es verdad que voy á permanecer aquí
conti~o? Dime todo lo que sabes.
-Si es cierto y más todavía ... . figúrate ...•
figúrense ustedes que ..... .
Pero decididamente el Comandante no debía
11ún saber la verdad, por que en este momento
llamaron á la puer1a y Nelly, desprendiéndose
de sus brazos, fué á sentarse al lado de la reina.
Adelinte, dijo de Chalmont.
La puerta se abrió y apareció el Doctor Lerbon teniendo sati~fecho en la mano un frasco destapado. Prince que sin duda se había encerrado
con él le seguía con la cara de quien acaba de
despertar de un largo sueflo. Viendo que el Comandante no estaba solo, hombre y perro se de•
tuviP-ron un instante; pero Princetuvo la decisión
más rápida y abriendo mucho los ojos y agitantando la cola, se lanzó sobre la~ rodillas de Nelly y la empezó á acariciar.
-Todo el mundo te ama, dijo Binao, hasta loa
animales .... ¡Eres tan dulce y tan bella!
Nelly hizo una encantadora mueca de gratitud
y desembarazándose de Prince, tendió las manos
al Doctor que sorprendido no sabía que hacer con
el frasco.
-¿Cómo, Doctor, no me reconoce usted?
-Ya lo creo! pero no tengo la decisión tan rápida como Prince, ni puedo portarme como él, lo
cual en verdad que me es muy sensible.
-Déjese de cumplimientos, ponga en ese frasco en 1a mesa y venga usted á abrazará su amiga.
Lerbón dejó el frasco y abrazó á Nelly afect110samente.
-Le veo á usted muy contento, Doctor, dijo
ella.
Oontinuard,

EL MUNDO

117

UN VIÁJE DESÁGRÁDÁBLE
Esperaba yo á mi amigo Révol en la estación del ferrocarril Je Lyon. Llegó el tren; fren•
'te á mi comeuzó á vaciarse un wagón, pero yo no percibía á mi amigo. Salieron suce@ivamente un hombre gordo y una mujer gorda, dos niños gordos arrastrando abrigos y maletas, una nodriza gorda llevandn en sus brazos un niño gordo, luego paquetes, una jaula
eon canarios, una máquina de coser y por último un perro gordo que sacaron de un asiento
bajo el cual dormía. Al fin apareció Rebol que delgado como era,pareclaaún más detrás de
aquel cargamento humano.
-¡Pob!'e amigo! le dije
-Nó. me respondió. no me compadezcas, por el contrario, bendigo á estas gentes. Si
supieras el consuelo que he tenido de verlos subirá mi wagón! Su salud y robust11z me han
compe11sado del riesgo que he corrido de morir ámanos de un loco que durante media hora
me ha tenido bajo el cañón de su revólver.
-¡Un locol exclamé. Si, un loco, un Joco de atar. Yo te contaré todo en el coche.
-Ahora me ve11 reir, pero entonces ....
Hicimos tra@ladar su maleta á un carruaje y poniéndonos en marcha me dijo!
Subí en Laroche á un compartimento de primera, donde no habla @ino un viajero
que en el rincón opue~to mi·aba por la portezuela. Partió el tren y el h 1mbre se volvió hacia mi: su mirada y su sonrisa me prod11jeron una impresión extrem~damente desag.·adable
sin que, de pronto, pudiera explicarme la causa. Tenia la cara larga, en figura de rombo y
su parte inferior terminaba en una barbicha punteaguda. Ni un solo cabello en el cráneo; sus
ojos, de un verde marcado y su soi,risa, tenían una fijeza inquietante. Sin embargo, me pa•
reció que procuraba ser ama ble.
-¿No le incomoda á usted el olor? me preguntó.
Creí que solicitaba permi@o de fumar, pero en sus manos no vela cigarro alguno y me
limité á centestarle con un ademRn tan vago como su pregunta.
-¿Percibe usted olor á mosca? dijo cortesmente, no es desagradable, pero es necesario
estar acostumbrado. ¿Es usted médico?
Le hice señal que nó Pareció dudar de mi respueata, me examinó con atención perspicaz y desconfiada y repuso.
-Yo al lo sc,y. He hecho un estudio sobre los animales quevuel~n,son los únicos que me
'interesan por el batimiento que sus alas propaga en esas ondas oduriferas el efluvio absoluto.
-¡Ohl dije con inquietud.
Ya ~abia á qué atenerme. Miré el ventanillo, el tren corria á ¡?ran velocidad. Consulté
el indicador; durante una hora, hasta Joigny, no habla parado. Busqué la campana de alarma pero justamente se encontraba arriba de la cabeza del loco que -co me quitaba la vista
-de encima siguiei:;do la dirección de mis miradas, de pronto exclamó con tono imperioso:
-¿Es usted médico?
-No, señor, no soy méd,co?
-Entonces, dijo con aquella lógica desconcertante que á veces tienen los locos, ¿por qué
mira usted la rampaniila? ....
Desabr,tonó su paletot, un buen paletot con cuello y mangas de p!eles, y sacó un revolver de bolsillo.
-¿Es usted médico? repitió.
-No, señor, contesté con desesperada sinceridad y vacilando entre el partido de arrojar•
me sobre él y arrancarle su arma, á riesgo de que me matara, ó ablandarlo por la dulzura.
El Joco me dijo con tono melancólico:
-¡Vaya! Está ustPdloco, le compadezco Y agregó.
-No me gustan los locos; sin flmbargo, ,os cuido por pura caridad porque ten¡;o buen
eorazón. En mi hoepital cuido cuatro mil quinientos veinti.;1ete, digo, cuatro mil qumientos
veintisels. Olvidaba que uno de ellos murió ayer
-¡Ah! .... y ¿cómo murió? le dije fingiendo ur. interés que estaba bien lejos de sentir.
-Muy fácilmente, dijo el loco, 10 maté.
Y haciendo funcionar su revólver envió una bala sobre uno de los vidrios, se volvió
lentamente teniendo su revólver en mi dirección, á la defensiva, el compartimento se habla
llenado de un humo azul que se disipaba poco á poco y el ruido de la detonación se había
perdido en el que producía el tren.
- Le digo á usted esto, continúo con satisfacclóu. para probarle q•1e no Je temo á los locos. ;.Tendría usted la extrema amabilidad de cantarme un aire de ópera?
Su voz era dulce, insidiosa y persuasiva; pero á través de sus párparlos medio cerrados,
me espiaban sus ojos como los de un gato en acecho.
-No sé cantar, me atreví á decirle.
-¡Sil exclamó el loco con voz tonante, usted sabe, sabe y quiere engañarme, como lo
hacen todc,s.
¡Cllnte!, me ordenó. Y no mire de ese modo la puerta ni la campanilla de a.larma!
-Se~a usted que no h_ay nadie en el compartimento de al lado, lo he visto bien antes de
montar a. tren. Cante, porque adoro la música.
Y dirigiendo negligentemente su revólver hacia á mi, continúo:
-Voy á contar liasta diez: uno .... des .... tres ....
No esperé que llegara sino hasta el siete y me puse á cantar con todas mis fuerzas la can•
cioncil!a de 111\ialbrouk.11 El loco balanceaba, á compás la cabeza y parecla gozar con delicia.
-No está mal. dijo al fin de la segunda copla. ¿Sabe usted ~olar?
Lo miré con estupefacción y terror.
-Volar, explicó agitando sus dedos con gracia, volar en el aire?
Vacilé en comprometerme ignorando si mi respuesta me atraerla una bala en mitad del
pecho. La mirada del Joco resplandecia de piedad y de triunfo.
- Yo si sé, me dijo.
Un rayo de esperanza me animó y simulé la más viva admiración.
-Eso le sorprende! dijo con ironía, no sospechaba usted semejante cosa, se habla usted
dicho: "heaqui un pobre diablo que no conoce nada de la vida, un bobo, un necio;" no eedisculpe usted, porque ha tenido esa idea, la estoy mlr1mdo ....
¡Pum! Se oyó otra detonación, el loco habla disparado.
-Mirad vuestra idea; la he matado al vuelo. Y agregó severamente:-¡Cuidado con otra!
-¿Habéis hablado de volar? aventuré, ¡oh, 4.ué feliz seria si viera una cosa tan bellal
¡Qué descubrimiento tan admirable! ¡Cómo quisiera veros volar!
Juntaba las manos con admiración. El loco me lanzó una mirada inepirada:
-¿Lo desea usted sincE'ram_ente, J?rofundam_ente, absolutamente? Su voz tenia una entonación solPmne, Ul'l fervor mlst,co ammaba su f1sonomla.
-Mirad! me dijo:
y se inclinó, descorrló el pasador de la portezuela, la abrió, tomó empuje y añadió con
acento de sospecha: Ueted es médico!
Vió en mi semblante tal desesperación tan estúpida y horrible angustia que se conmo·
vió y dijo:
-No, no es usted médico: lo calumniaba, ya veo que es usted un Joco.
Pu~s bien, si yo he aprendido á volar es por la salud de los locos que de esa manera podrán evadirse de sus en~ierros; es para el alivio de los miserables; para que los obreros puedan transladarse sin fatiga á su trabajo, mi descubrimiento está consagrado al mayor bien de la humanidad. Voy á lanzarme, va usted á verlo y volando á lo largo del camino llegaré á Montereau antes que usted: ¡atención!
Sus ojos estaban llenos de fé y de caridad, un éxtasis de iluminado brillaba en su largucho eemblante. Me invadió profunda piedad, y le dije:
-Esperad, todavfa. Yo le creo, le creo á ojos cerrados, pero los demás ... , . .la multi
tud ...... tendrá dudas. Vamos á llegará la estación ..... .
Consultó su reloj y exclamó: -En once minutos.
-Vamos á llegar á la estación, insisti, alll os lanzareis, aqcendereis al espacio y todo el
mundo se prosternRrá al veros, el jefe de estación blandirá en vuestro honor su cachucha
galoneada y yo gritaré tbravo! con todas mis fuerzas.
-Si, . ..... si. ..... decía el loco, e! jefe de estación ...... ust~d gritará bravo! hurra l. ... ..
y en su entusiasmo comenzó á quitarse los botines que arroJó por la ventana, im pantalón
siguió el mism? camino y s~s calzoncillos volaban tam_bién en momentos en que el tren silbaba· entonces se detuvo: -He aqui e 1 momento di'o· ¡oh q
ltl
tud! ya veo al Jefe de estación, los veo á todos, ate~món que voy á lanzarme!
'
,
J ·
ue gran mu ·
y al precipitarse cayó en loe brazos de dos guardianes y un médico que avisados de su fuga le esperaban y ¡0 recogieron apresuradamente
-Entonces fué, con_cluyó Révol, cuando. todas esas gentes gordas y sus grandes pa1uetes invadieron mi compartamiento. Con paternal sol!citud ad é á ¡
dri
2a á colocarse y acaricie al perro cuyos OJOS humanos y dulces me tranquilizaban.
uy
a no •
p AUL MARGUERIT'r.E,

�118

EL MUNDO,

Uomlnlfo 7 de Agosto de 1~

Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

119

cepto una, han sido ébrios consuetudinarios, y que aún alguno de ellos ha muerto ya á consecuencia de su vicio.
El hombre, pues, que, al buscar su cara y dulce mitad, obra con prudencia á
fin de evitar uncasodeatavismofotal,se preocupa ya por la educación de sud hijos.
Si la Pedagogía toma en cuenta lad lt&lt;yes del atavismo ó de la hereneia y nos
hace reflexi,:&gt;nar sobre ella, si nos pone de manifiesto que el trato dado por el marido á la mujer tendrá futura resonancia sobre el carácter de esos seres tan queridos que han de llevar nuestro nombre y por quienes somos capaces de los mayores
sacrificios si lleva á nuestro espíritu la convíccic&gt;n de que la labor educativa puede comeuzar desde los albores de la vida del niño, si nos da luces para sentar conveniente y sólidamente los cimientos del im¡;ortante edificio de la educación 4110,
según sea bien ó mal dirigida, hará á nuestros hijos felices ó de11graciados, y si
todo~, por regla g,\neral. estamos llamados á. ser padres de familia, es evidente
que el dominio de la Pedagogla se extiende mucho mAs allá de los linderos de la
escuela y que su est11dio puede interesar no sólo al profesor de instrucción primaria sino á todos los hombres en general.
No es por cierto mi humilde y dt1sautorizada voz la primera que se alza para
afh mar que el estudio de la Pedagogía es de interés general. Herbert Spencer
con inimitable elocuencia hace notar, en su interesante obra sobre la educación,
cuán 11bsurdo, cuán incomprensible es que el hombre se aficione preferentemente
á cuidar la prole de los animales más bien que la huya propia En efecto, señores,
es muy extraño qne mientras uos interesa vivameute lo relativo á la crla y ceba
de las reses, al adiestramiento de los perros de caza y á la producción de soberbios caballos de silla ó de tiro; manifestemos el más alto desdén por las cueEtiones
que atañen á la crianza y educación de los niños, como si un hombre valiera meno~ que un animal y como si la raza anglo-sajona no nos estuviera gritando, por
decirlo así, á voz e:a cuello, cuanto vale un país de hombres vigorosos é ilustrados.
Concluiré mis razonamientos con las ,igulentes palabras del ya citado Spencer: «Seriamente hablando, dice, ¿no es un hecho sorprendente el que, aún dependiendo del tr~tamiento demos á nuestros hijos, su vida ó su muerte, i&lt;u ruina ó ~u
bienestar moral y físico, sin embargo, 110 concedamos ni una palabra de instruc•
ción espPcial á aq_uellos que más tarde habrán de cumplir con los deberes del padre de famllia? ¿No es monstruoso pemar que el destino de la nueva generación
haya de dejarse á merced de irreflesivas costumbres. impulsos ó caprhhos uni•
dos á las sugestiones de ignora11tes nodrizas y á laR preocupaciones de las abuelas? Si un comerciante iniciara sus negocios
sin conocimiento de la aritmética y de la tenaduria de llbros,
protestaríamos contra su indiscreción y esperaríamos ver las
funestas consecuencias.. O si un hombre, antes de estudiar
anatomía, se estableciese como cirujano, nos sorprenderíamos
de su audacia y compadeceríamos á sus pacientes. Sin embar~o, el que los padres !!omiecen la difieil tarea de educará sus
hijos, sin tener idea ninguna de los principios fisicoP, morales é intelectuales que deben guiarles, eso ni causa sorpresa
con respecto á los autores, ni inspira lástima p:ira sus victimas A los miles de niños que ya han muerto, agréguense los
cientos de miles que aún existen con delicada y raqultica
constitución, y los millones que crecen y no ~on tan suficientemente robustos como debieran serlo; y entónces se tendrá.
idea del mal ocasionado al géner6' humano por los padres que
ignoran las leyes de la vida_."

PAGINAS D.E LA MODA

DIA DE PRIMAVERA
PARA MADEMOl&lt;1ELLE . . ..

Cerca del blanco tronco de la haya, estarías vos, señorita con
vuestro sombrero blanco, vuestro vestido blanco, vuestra alma
blanca. Yo tendría mi negro dolor. Procura ria ha ceros soñar
dulces sueños, y el laúd no tendría para vos sino los más acariciadores sonidos.
-Si, dice ella-más esa villa italiana ¿no será la morada de
la más infeliz de las mujeres? Los árboles sombríos forman un
misterioso recinto de duelo. El agua de los arroyos parece monologar extrañas historias de amores difuntos. El ere púsculo
inunda con su ténue tinta. de melancolía todo el pa·saje. El anciano que contemp1a meditabundo las linfas parece la encarn!lción de un triste pasado. Los mhmos niños que juegan cerca de la "villa" no alcanzan á hacer que mi alma encuentre una
sola nota de alegría.
-Nuestra alma, á veces, contagia con sus males el alma de las
cosas.
RUBEN DARio.

FI«. 2-TRAJEDE GASA

L ectura para las dainas

LAS BEGONIAS

FIG, 1-TRAJE PARISIENSE PARA VERA;O

Las flores son una de las cosas que más contribuyen á hacer atractiv.1 Ia vida en el campo, pues no solamente embellecen el panorama que se presenta á la
vist a por todas partes, sino que embalsama el aire que
se respira. Por eso es que, á nuestro juicio, las florea
no deben faltar en ninguna finca, ya sea. grande, ya
pequeña, ni tampoco en las casas que dispongan de
algún terreno en que poder formar un jardín por pequeño que sea, y aún en los casos extremos, s~ deben
tener algunas en macetas puestas en cualqwer vent ana en que dé el sol.
Como son tantas y tan diversas las plantas de flores
y las de hermoso follaje que hoy se cultivan en los jardiues, cada floricultor y cada individuo tien sus favo ·
ritas, pero hay algunas que no pueden menos de agradar y convertir en admiradores á cuantos las ven.
Entre las flores, es reina la rosa porque á su gran
tamaño, hermosos tintes y grato aroma aduna una variedad infinita de formas y colores; pe~o enti:e !as
plantas curiosas y elegantes por su follaJe, .se dist,n·
g'llen decididamente las begonias, introducidas e~ la
botánica por el sábio francés Miguel Begón, de qmen
ha tomado su nombre.
La extraordinaria belleza del follaje de muchas de
las variedades de esta especie de plantas, justifica la
gran estimación de que goza toda la familia entre los
floricultores y la generaU~ad del· público, ~de'!1ás,
hay también algunas especies cuyas flores rivahzan
oon los geranios en exhuberancia y variedad de tinte11.
Otra de las cualid~des que distinguen á las bego-

nías es que v.iven y medran en condiciones y circunstancias que serian fatales para otras plantas, por ejemplo, cuando "ª pone en algún tiesto en alguna ventana del lado Este, donde no reciben casi nada de la
luz del sol. Aún la exposición al Norte. donde la luz
del sol no les da nunca, no es obstáculo para su desarrollo, con tal que la temperatura no baje de Mi grados F, pero siempre conviene sacarlas al sol de vez
en cuando.

El tramiento one dBbB darse álos hijos.
HEREOÍAS.

De una importante conferencia peda&lt;&gt;'ica dada en
Guanajuato, tomamos los siguientes interesantes datos útiles á los matrimonios y á las madres de familia.
Hay un hecho existente desde hace si¡los en la
conciencia de la humanidad, según lo comprueban
algun?B proverbios de uso com~!1· como de tal palo,
taí astilla, á tales padres, tales h1Jos, etc.
·
La antropologla, ciencia qu~ sirve de base á la Pedagogía, hi hecho estudios profundos y serios sobre
este asunto. ha llamado en su a•u:ilio á la estadlstica
y ha patentizado que existen geneologlas enteras de
desequilibrados, de hombres perversos, de criminales
que han ido transmitiendo fatalmente á ~us hijos, como ter~ible herencia, un organismo predispuesto al
vicio y al crimen Esto es lo que se llama la ley del
atavismo. Pero no sólo los cónyuges viciosos pueden tener una descendencia perversa; puede ésta generarse igualmente de los histéricos v de los epilépticos. El Sr. Dr. Manuel F lores aseg:111:a en au "Tratado elemental de Pedagogia" haoer conocido á una
histérica., cuyos hijos toao3, hombres y mujeres, ex-

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3 - NUEVO :MODELO DE TOCA

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�Domingo 7 de Agosto de 1898

EL MUNDO

120

Cada. uno sa.be donde,

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1

Un pobre desea~a separase de
su esposa, con quien basta entonces babia vivido, al parecer
en paz y en gracia de Dios.
El juez conocía á los esposos,
y preguntó al marido:
-¿Por qué se quiere usted separar de su mujeri' ¿No es virtuosa?
- Si, señor.
-1.No es trabajadora?
- Si. señor.
';j, ,'f-?
-¿No es buena madre?
-Si. señor.
.
'
&amp; ,. ?~~~
, ~-~-. .:, -Entonces si tiene tan buenas
,•-· .._,....·,:-:·-·
cualidades ¿cómo quiere usted
•.-..~,::_
dejarla?
' ;
Al llegar a qui se quitó el hombre un zapato:
/;'
- ¿Ve us.ed este zapato, señor
. ·• juezi'
;;~;\
,¡1,_. J -Si, señor.
-¿No es nuevo?
},~,1Í
-si: señor.
//'
-1.N o está bien hecho?
-SI, señnr.
-¿No ei; buena suela y buen
becerro?
-SI, señor.
-l'ues sin embargo, este zapato me aprieta.

TO.M:ou

.MEXICO, .AGOSTO 14 DE 1898

EL GRAN TEATRO JUAREZ EN GUANAJUATO

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-¡Ya!

-Y lo mismo me pasa con mi
m'ujer. CADA UNO SABE DONDlll Llll
APRIETA ~L Z4PATO.

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Torta. de cama.rones enteros

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FJG.

5-CALZONES PARA NIÑAS DE 6 Á 13 AÑOS

jacquet es redondo, con jockeys y mangas an~ostas,
con aplicación en la parte inferior de muselma de
seda.
Falda plena de satín crema leve con gran adorno de
guias y flores adornos.

FIG, 2-TRAJE DE GASA,

ulo de los más hermosos modeh,s para el estío, con
cuerpo blusa cerrado en bandas, abnénclosesobre un
plastrón de tafetán finisimo, cruzado en bandas también.
Cinto de raso en lazos caprichosos ornando el _rordo superior de la blusa y la falda, con lazos caprichosos.

Se frien en manteca ajos y gitomates picados, y se les ponen
clavo, azafrán, canela y pimienta en polvo,estandosazonadaesta salsa, se le añaden alcaparras,
pasas, almendras, sal, vinagre,
un pedacito de azúcar, perejil
deshojado y los camarones limpios y cocidos; cuando esté de
buen punto, se &amp;},arta del fuego
y se revuelve la pasta con huevos
batidos, poniéndose todo en una
cazuela con manteca, encima se
le ponen rueditas de betabeles
cocidos, y en seguida se añade
gitomates y cebollas rebanadas,
cubriéndose todo con el resto de
los huevos y pasta, y poniéndo•
se á cocer á dos fuegos. Se puede servir con salsa de chile.

; ~ &lt;1&gt;.'-~f~--~ .

( .\~t(

•

Vista de uno de los ángulos del foyer.

LOS PESCADORES DE SIRENAS.
FIG. 4--TOILETTE DE PASEO.

CURIOSIDADES
La mujer sabe de eso-Papá, preguntó un niño á su
padre, ¿de cuántas palabras se compone el idioma ca3tellano?
Tu madre es quien entiende de eso, hije mio. Pre•
gúntale á ella.
-La pequeñez del hombre es la base de su soberbia. por eso los más soberbios son los más pequeños.
_:_Una fuerza de ~ien mil bayonetas puede ser vencida por otra de ciento cincuenta mil. Una idea santa,
san~amente pra-cticada, no hay poder que la venza.
-El mérito de las mujeres no brilla sino después
que ha pasado la luna de miel: es l&gt;reciso casarse con
ella~ para saber lo que valen" -Richtev.
-El matrimonio á los 20 años, es un peligro; á los
30 una esperanza; á los 40 una necesidad.
Los unos Pura te nombran
Los otros Concha te llaman,
yo, en vista de tu dureza,
tus tretas y tus escamas,
opino que Concha Pura
es el nombre que te cuadra.
11

Péscame una, oh egipan pescador, que tenga en sus escamas
ardientes la irrisada riqueza metálica que decora los admirables arenq~e&amp;. Péscame
una, cuya cola bifurcada puede_hacersonar.en el pav~
real marino y cuyos costado~ fmos y reluc~entes tengan aletas semejantes á orientales abamcos dA pe•
dreria; péscame una que tenga Terde_s los cabellos,
cerno debe tenerlos Lorelay, y cuyos 01ostengan fos·
forescencias raras y mágicas chispas; cuya-bo&lt;:a salada bese y muerda, cuando no c~nte las canciones
que pudieran triunfar de la astuc1_a de Ullses; cuyos
senos marmórP.os culminen, flore~i~os de_ rosa Y cuyos brazos, como dos albo~ y divrnus p1thones me
aten para llevarme á un abismo de ardie~tes placeres. en el país recóndito en donde los palacios son hechÓs de perla, de coral y de concha de nácar.
Mo s esos dos sátiros que se divierten en la costa de
alguna ignorada Lesbos, Tempo ó Amatunte, son
clertitmente malos pescadores. El uno viejo y fornido,
se apoya en un grueso palo nudoso, y mira con_ cómica 11strañeza la sirena asustada y poco apetecible
que su compañero ha pescado, Este saca la red y no
parece muy satisfecho de su pesca. De la red, de los
cabellos de la sirena, chorrea el agua formando en el
mar clrculos concéntricos. Sobre las testas bicornes y
peludas, se extiend~ al beso d~l dla, un fresco follaje,
mientras rema en su fiesta de oro, sobre nubes, tierras y olas, la antorcha del Sol.

FIG 6-0AMISAS DE NOCHE PARA NIÑAS Dlll 8 Á 14 AÑOS
FIG, 3-NUEVO MODELO DE TOCA,
La originalidad de esta toca, más que en @u escarapela de seda, más que su elegante penacho de plumas
y su hebilla fantasia, está en los manojos de cerezas
que alternan graciosamente coB chifones de raso.
Lo recomendamos especialmente á nuestras lectoras.
FIG, 4-TOILETTlll Dlll PASlllO.
Falda de sarga azul guarnecida de galones azules
y metal, doublé de seda azul.
Cuerpo ornado de los mismos galontis y abierto sobre ui: plastrón de satín blanco rayado de ne~ro.
Corbata de encaje. Cjnturon anudado á la izquierda, de tafetán violeta Mangas justas con pequeños
yockeys ornados de galones.
FIGURAS 5, 6, 7 y 8.
INTJllRIOR PARA SEÑORAS,
Cumplimos nuestro propósito de dar con intervalos regulares, esta sección que ofrece modelos graciosos de labores de casa y ropa interior.
Damos hoy lindos modelos de calzones y camisas
para niñas y de chambritas de lino y batista de encantadora novedad.
ROPA

•.

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!

NUESTROS GRABADOS

·1
FIG, 7-0A!USAS PARA NIÑAS Dlll 10 Á 14 AÑOS

FtG. 1-TRAJlll PARISIENSE PARA VERANO
Desde ~e empezó el verano, las novedades que inauguró fueron, con toda especialidad, los jacquets de se1ia ó de satin, hechos regularmente de color negro;
á medida que ~a est~ción avanza, la popularidad de estos tra1es es _mayor; el que
señalamos en IR figura numero 1, es de la
casa Félix de Paria y de un efecto admirable. El jitcquet negro y ceñido . de salón,
"e abre en dos solapas elegantis1mas, dcublée de satín &amp;la.neo sobre el pecho. Como
adorno lleva galones de felpa de ~eda. El

FIG, 8-0AMISETA Y OALZONlllS PARA NIÑITAS

Gran escalera en el vesU:bulo

•·

NUMERO '1'

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�8:?

LASEMANA
RESUMEN-Seis ejecudones capitales Pn Oaxaca.-Te,
rrible ejemplo.- La lucha entre el criminal y la sociedad.-Armas iguales.-Adulterio y asesinato.-La
más negra de bs traiciones.-Esa mujer no debe 8tr

EL MUNDO.

nnmtniro 31 do Julio 1898
Oomlngo 31 de Julio de 1898.

ven Juan C. Vazquez, miembro de una distinguida familia de Mazatlan.
No tiene duda, esos hombres eran carne de
horca; no debemos llorarlos, antes felicitar á Ja
Justicia de Oaxaca por su recdtud y su entereza.

83

t9olitica Obtntral.
LA GUERRA HISPANO·AMERIC.ANA.-Los PRELIMINA..-

R ES DE LA PAZ.

*

**

Por fío ya es un hecho que el Gobierno Espafiol se ha resuelto á pedir al de Washington las.
Y á proposito ¿qué género de pena, que espe- condiciones de paz. El Embajador de Francia.
La Justicia del Estado de Oaxaca ha d11do terrible ejemplo á todos los delincuentes del país, cie de castigo merece Casino del R11.so, asesino ante la Casa Blanca ha sido el encargado por el,!
enviando al p11tíbulo y ejecutando de un solo gol- del Presidente Municipal de Santa Cruz, en Tlax- Gabinete .de Madrid de entablar las negociaciope á seis delincuentes de la peor especie, á los cala? Protegido, colmado de favores y de distin- nes preliminares para el arreglo de la paz.
Los que hemos visto con dolor cómo se derra-.
asesinos crueles, traidores y alevosos del Sr. Tro- éiones por su víctima, estimado y considerado por
ella, casi de la familia, del Raso, hombre nada maba la sangre á torrentes, cómo se derrochaba
va mala.
La primera impresión que una hecatombe de vulgar y que ha recibido alguna instrucción, el din~ro en Ja lucha terrible entablada por dos.
esa naturaleza pr!&gt;voca, es la del horror, y las pri- no encuentra mejor manera de pagar los servi- pueblos que representan los intereees de distinmeras reflexiones que acuden al espíritu, son las cios recibidos, que enamorar, seducit, hacerse el tas razas, los que hemos seguido paso á paso los.
de un sentimentalidmo extraviado y los de una amante de la esposa de su proLector; sorprendido episodios de esa lucha desigual en que las ventadeclamatoria tan elocuente como hueca. ¡Cómo! una noche en brnzos de la adultera debió, estoico, jas han estado constantemente por parte de los.
en pleno siglo diez y nueve, en sus gloriosas pos- impasible esperar la muerte ó interponerse caba- americanos, y hemos admirado el heroísmo del,
trimerías, se lava aún la sangre con la sang-re! llerosamente entre el esposo airado y Ja cómplice pueblo espafl.ol ofrecido en holocausto poreltriun¿Es remedio al homicidio, la pena capital? Para de su delito, é implorar para si la muerte y para fo de una idea, m&gt;1.rchando ciego al comoate sin
vengar la muerte de un hombre se sacrirican seis, ella el perdón. Cuando un hombre de mediano aquilatar lo, peligros, sin medir los obstáculos,
¿y eso se :Jama proteger la vida humana? A tan- corazón se ve arrxotraio por pasión irrefrenable sin ver loe&lt; abismos abiertos a sus pies, sino sóloá los brazos de una mujer casada, debe dar por fijos los ojos en su bandera orlada con los nimto equivale ese bárbaro proceder como á
firmada su sentenc:a de muerte, hacer á su extra• bos de gloria que han cantado sus poetas y sus.
vio el holocausto de su vida y saber morir. Pero historiadores; loR que hemos percibido desde nuesquita1' el dolo1· de la cabeza
del Raso pertenece á la peor categoría de los tra tierra apartada las lamentaciones del huérfaquitando la cabeza que lo siente.
hombres perversos, á la de 103 ingratos; tal vez no, los ayes de la viuda, las dolorid:ts quejas de
es un cobarde, y al ver aparecer al esposo, an- la madre, los gemidos sofocados de la esposa queUna madura reflexión sobre el problema resti- tes que éste tenga tiempo de reconocerlo y de satuye el problema á su verdadero punto de vista y ber de qué se trata, hace fuego sobre él y k, hiere han visto desaporecer en las fauces insaciables.
del Moloc de la guerra á los seres más queridos,
lo reduce á las proporciones de una operación de muerte.
á los pedazos más caros de su corazón; los quequirúrgica repugnante, sangrienta, dolorosa; peEl esposo ultrajado, casi agonizante, tiene to- sin prevenciones ni prejuicios, sin preocupacioro preservadora y salvadora del vigor y de la
vida del organismo social. Nada m~s odioso que da vía el tormento de ver cómo su desleal compa- nes de ningún género, sin apasionamientos de
una cauterización con el hierro canden té; las car- ftera y su iof11.me asesino lo desoalijan, se apo- ninguna. naturaleza hemos comparado fríamentenes humean, la sangre hierve con siniestros chi- deran de su dinero y de sus joyas y huyen á ocul- los elementos con que cuenta Ja Unión .Americarridos, un vapor nauseabundo se esparce y pro- tar, sabe Dios en qué antro, sus criminales amo- na en pleno gocP de su fuerza y poderío, con los.
que tiene á su disposición la Monarquía espaflola
voca vértigos, escaras negruzcas aparecen y de res.
lo que !ué organismo vivo, palpitante, activo, deYo quisiera ver desde aquí la cara que pondrán agotada por tres años de guerras coloniales; ameja solo placas de escoria, tizones negruscos, in- los filántropos y abolicionistas de la pena de nazada de divi~iones, cprrofda por los partidos,
sensibles é inertes. Pero la operación, cruel en muerte al relato de tan infame crimen! ¿No les acosada por las rivalidades interiores, amenazasí misma, cuando se ejecuta en úlceras infeccio- parece que 1v mejor sería Ha.mar á los fugitivos, da por la guerra civil y sola y abandonada en Slh
sas, en cánceres corrosivos, es fecunda en bienes amonestarlos uulcemente, hacerles prometer que congoja por las Potencias Europeas .... los quey salvadora de vidas. El organismo desembara- no volverán á hace1·lo; exhortarlos al bien y á todo esto hemos visto, sentimos una especie de sazado de gérmenes nocivos y de tejidos dafütdos, Ja v:rtud, casarl:&gt;s, especialmente por 111 Iglesia, tisfacción al ver aproximarse el fín de todas esrecobra Ja fuerza y lit salud, la dicha de vivir; unc1, vez muerto el Sefior Rosario; buscar la re- tas angustias y llegar á una resolución honrosa.
desaparecen los dolores agudos, lor ardores que- productiva inversión de sus economías v esperar para entrambos brligerantes.
L"os pueblos no están obl:gados á alcanzar la.
mantes, l11s punza.das asesinas y e] sacrificio de sentados su regeneración y ~nmienda? Procedien•
una colonia de celdillas dafünas basta para curar do así no se corre riesgo de agregar una gota de victoria. Los ejércitos y las escuadras que marmales mortales.
su sangre impura á la generosa del Seftor Rosa- chan al combate nunca van con las seguridades.
Lo mismo en sociedad: el criminal, el bando- rio que con tanta profusión derramaron. í ya que del triunfo. No son los triunfos modernos los delero, el hombre desnaturalizado que no respeta al esposo le llegó su ho1·a y que la fatalidad lo con- la , i~ja Esparta en que la estratega y el soldavidas ni haciendas, el asesino, como en el caso dena á la muerte ó á la desgracia, siquiera que do que salfa en defensa de Ja patría tenían el dede Trovamala, de un anciano impotente, ciego, la intempestiva intervención de la justicia no ba- ber ineludible de volverá sus hogares con su essolo, confiado; el cruel destructor de vidas hono- g... dos víctimas más; ya tenemos bastaL t} con cudo cargado con ]03 laureles dtJl triunfo, ósobresu escudo en vuelto con los sudarios de la muerte•.
rables que machete y garrote en mano viola el una!
hogar, hace irrupción en el sagrado de la alcoba,
En este terrible crimen no se sabe á punto fijo Menos asperas nuestras costumbres, menos exise congrega en bandas numerosas y desenfrena- quién es más culpable, si la mujer ó el amante. gentes nuestros deseos, basta á los combatientes.
das y hiere y golpea y tortura y destruye, no es
La mujer que viola la fé jurada, que mancha el cumplir como b:ienos las leyes militares, basta á
un hombre, es una fiera; no es nuestro semejan- tálamo, que pone sobre la frente de sus hijos un los pueblos ofrecer las resistencias que impone
te, es nuestro enemigo; y si forma cuadrilla debe estigma de infamia y de vergüenza, que, como di- el Qódi¡ro de honor, basta á las naciones cumplirexterminársele con mayor razón que si delinque ría Otelo, hace ruborizar al pudor mismo, que en la e~fera de su actividad y en el orden lle Jo
solo.
paga con falsías y con traiciones la protección, posible las aspiraciones populares, par1t que seLos partidarios de la abolición de la pena de el amparo y el amor del esposo, no debe en con. consideren libres de toda responsabilidad.
muerte nos dan envidia; ¡quién, como ellos, pu- . trar para su culpa remisión. El matrimonio es
Ya otra vez Jo hemos dicho: no existen los suidiera creer que los hombres son todos buenos; una institución sagrada que uniendo á un solo cidios colectivos; es cruel y t~rrible empujar ab
que la dulzura y Ja convicción son los mejores hombre con una mujer, redime en lo posible al ser sacrificio, y al sacrificio estéril, álas ciegas mulcorrectivos del delito y del crímen; que cebándo- humano de las fatalidades animales á que Jo con- titudes que se deslumbran con oropeles, que selos en las Penitenciarías se apaga su hambre de dena Ja Naturaleza, que corre un poderoso velo sugestionan por vanos resplandores, qµe se pamalsanos placeres y su sed de criminales aten- sobre nuestras más necesarias é intimas miserias, gan mucho de 10s impulsos instintivos, y sólo á.
tados, que su corazón, tierno como de paloma, se que encubre y suaviza las brutalidades del ins
fuerza de desengaflos atienden á los dictados deabrirá a las predicaciones de, misionero, á las su- tinto, que idealiza y ennoblece una función y que la razón.
gestiones del moralista, á las aspiraciones del fi. hace al hombre menos animal y más espiritual.
Las clases directoras, los grupos pensa.dorPs,
lántropo y que el crímen desaparecerá el día que Es la mujer quien menos debe romper ese pacto los que representan los intereses legítimos de E:1,
desaparezca el castigo!
que hace compatible su fanción suprema de ma- pafia, há tiempo que abogan por la paz, há tiempo que reclaman la suspensión de tantos y tan
Desgraciadamente nada de esto es verdad; hay dre con su noble pudor de ser civilizado.
estériles sacrificios, há tiempo que reclllman una
hombres fieras como hay hombres corderos, por
La esposa que rompe el pacto vuelve á la cateinstinto, por organización, por naturaleza, por goría de hembra; se prodiga cuando del:iía reser- dirección nueva en las actividades y energías dell
atavismo; una fatalidad comparable sólo á la que varse y se entrega cuando debía guardarse. Y so- país, para enjugar tantas lágrimas vertidas, para.
rige la vida del tigre inclina á aquellos al mal, bre todo si es madre, su delito ni tiene ni puede cicatrizar tant1ts heridas sangrientas, parn c,..garcomo A estos al bien, educación, buen ejemplo, tener redención. En cuanto al amante, no hay para tantos abismos abiertos, para llama1· tantos ob3,
principios, consejos, nada vale, nada puede con- él pena bastante severa; quien nos roba Ja espo- táculos levantados á Ja regeneración y á la reconstra sus tendencias á la destrucción; A estos se les sa nos debe su vid!l; quien nos quita A la vez la trucción de un pueblo quq se siente fatigado dedebe sacrificar, suprimir, eliminar para defender mujer y la vida .... ! lástima que sólo pueda me- la lucha. cansado del combate, agotado por el,
sacrificio.
á la sociedad contra.sus atentados, y para que no recer Ja muerte.
difund1m en ella la mala semilla.
A eso tienden las negociaciones que por fin seY tan es así que uno de los fusilados de Oaxaca,
LOPEZ l.
ha decidido á entabl&gt;tr el sefl.or Sagasta. ArrastraRafael Castellanos, asesinó en la carcel al preso
do á lá guerra contra su propia voluntad, jefe de
l&lt;'rnncisco Gonzalez y otro, Marcos Vela seo, comeuna situación quP. él no había creado, enfl'ente
tió un homicidio proditorio en la persona del jode una crisis que no pudo evitar, convencido a,i
fin de Jo inútil y estéril de todas sus tentativa&amp;.

madre.

EL MUNDO

Don C!arlos ae @?rbón, Duque ae roaaria,

i!a Princesa rouia

PRETJiNDlENlE Á LA CORONA DE ESPAÑA

para contrastar y vencer á un enemigo superior, Muy de prisa, tuvimos tiPmpo apena~ d~ ~~ihr ~\
se decide á pedir lt1. paz, después de las catástro- enorme Hottil Palruer, el glga!ltesco Atu.litonum: mis
lectores creerán quti soy vród1go en eplttitod de aufes por tierra y mar en Cavite y en Santiago de mento· la verdad ec que los E,tados U nidos en s11 conCuba.
junto ysus detalles 1J.Jerecen los susodichos epit~tos
¿Que, hay que hacer nuevos sacri~icios~ ¿q~e, no y no merecen otros.' .h:I Auditorium, mlls granrl1oso
debe esperarse nada de un enemigo v1ctonoso? quizás, que los hoieles de primer orden de N~w York,
con su tt:atro que puede conteuer algunos millares_de
¿que, ha de conseguirse poco de un ~u~blo nuevo personas cart:ce dtil supremo lujo de confort artlst1co
que arroja osado el guante á las vieJas monar- del Waldorf, que tistá á punto también de tt1ner s~
quías? .... Pues por csv; por eso hay que apresu- teatro y cuyo jardín es ya. uno de los centro3 de reu
. .
rarse á entablar las negociaciones de paz, para niór dti1 Nt:w York eltigaote.
Nuestro amable cicerone quería que. v1s_it~ramos ~¡
que las pérdidas sean menores, par~ que cese de edificio
en q11t1 se halla el palacio de J11st1c1a· no qmcorrer ese río de sangre y de lágrimas que em- ~e. Cuando pienso en la _ignominio~~ c~;serna que e~
papa el suelo espafl.oJ y salpica los hogares de Méjico llamamos "Palacio de J11st1c1a. no mti que
luto; para que el territorio sufra menos ~olorosas dau ganas de hacer compa1·aciones en detr1m,mto de
biliario.
.
amputaciones; para que todas las energias laten- miElequilibrio
cielo seguía gris; atravesábamos_ una es_pec1e de
tes que quedan al país se dediquen con amor, atmósfera de ag ..a. porfirizada. reducida á impalpadespués de tan dolorosa exp~riencia, á la alta_ Y ble polvo que no ocultaba lod ~dificios, q 110 sólo los esmeritísima tarea de reconstruir toda una patria, fumaba en laa aristas elevadas, en lo~ balaustres de las
corn1zas y lo,¡ remates de 'as mansarr.a~. E\ lago acot1de restablecer en sano equilibrio, después de las tado
á nutistra izquierda, sin un sollozo, Sin :un mursaludables enseftanzas de la pasada luch~, todo murio escamlldo 1evls1mamente de plata páh~a.. nos
enfriaba con su aliento húmedo; un barco d1buJaba
un nuevo estado social, político y económico.
Es llegado el momento supremo de las pru~- su fantá1:tica silueta en la ntibhna del horizonte.
bas ahora es cuando se va á ver en las clases di:r**
rectoras y en los partidos y fracci~nes políticas
Entramos
por
un
largo
viaducto de madera desde
que se disputan el poder en l~ atribulada _E~pafta, quiénes son los que se gman por ~e~timien- donde dominábamos los campos que l?ºr aquel lado
limitan la ciudad, convertidos en v:astis11,1os t~bleros
tos vinculados en el verdadero patriotismo, Y en cuyas casillas acotadas por r~c1os travesanos de
quiénes se dedican impíos_ á medr~r bajo la som- palo, se clasifican diariamente millares de r~ses
A ciertas horas del dla toman éstaq ~l cammo de las
bra de un falso amor patrio, empuJ1td011 por torgalerías puentes que nosJtros segu1amos en aquel
pes egoísmos.
momento y penetran en el matRdero; todo está muy
X.X.X.
limpio lavado y restregado á porfia, pero todo per29 de Julio de 1898.
manec'e resbaloso, grasoso á fuerza de ~augre Y unto
derr,..mado por doquiera; un tufo de e3t1ércol, de carne viva y de animal muerto se cuela ror las vías resiratorias y determina desde aque momento ha_sta
fa vuelta al aire puro un estado de nausea cootemda
qu11 no tiene nada de paradls•aco.
.
El escenario de los primeros pasos d!' esta roJa Y
hedionde tragedia, es muy poco comphcado; un alto
envarillado de hierro que recorre. l?s cuatro lados de
una pieza que tendrá cuatro ó qumiento3 metros cuadrados· de las varillas cuelgan en ar!?oilas, p1ra due
pueda~ correr sin tropiezo é inceunt11mente, sen 0:1
NOTAS A TODO VAPOR
garfios de hierro. A un lado la entradll de las reséS
que se precipitan en una especie de estrecha canal de
CARNE
madera; á un lado de esta canal funcionan dos ó trns
hombres fuertemente muscullldos .Y armados ?,6 maMuv temprano emprendimos el viaje; ibamos. á ver zos de hierro pasando por un p,w1mento pegaJoso de
sangre y bab~; subimos á un balcón desde donde se
lo más caracteridtico de este repent1!10 y prodigioso
.
emporio de los granos y dela carne; 1bamos ver los domina toda la escena.
Entran las reses. encajónanse golas, r~c1ben sendos
estable,.irnientos de matanza de Armor &amp; C. , uno de
golpe•
secos
11n
el
testuz
y
ruedan
fulm1_nad_os.
por un
los excell'los emperadores de la mai;,teca y del Jamón;
aqni fllt Chi,.ago P.ntTa un Tio de m11fz y sale conver- plano inclinado de donde, atadas rapidl81mamente
t,do eu carue cte puerco (puesto que este gr~no es el por las patas traseras, son enganchadas y levant_adas
alimento principal del risible y solemne ammal con- á la altnra de las varillas y _a:Jl quedan BUApend1das,
denado por el hombre 111 pecado capital de la gula) convulsas aúu y con el hocico embadurnado de mu-

t

ae

Roltan,

ESPOSA D.El DON CARLO:!

cocidad y sangre TJ lo ~:.to es m 1mentllneo; _cien ó
do:1cient·1s re-1e:1 son S&gt;lcrmcada:1 tin ali;-11no:1 mtnut,H
y no bien se le:1 ve iz idas, cuando ha.ciéod?las corr.ir
por lai v Lriila:1 qued-rn dt1la:-1te de lo-1 eu11h11ler~a: C·&gt;n
uu solo movimien,o de es,;oa artistas la yug.1lac1ón se
verifica y dej rndo correr la sangre á negros ~orbow ·
nes de la Pnorm" hnida, las resesson empllJl\das á
otra sección en donde, ya casi exangües, se les d11d•
pr¡j i de las vhceras en un: s_a~tiamén_, y luego _Pon
de:1pPllejadas por otro regimiento hediondo, y roJo y
as! llegan á la cuarta varilla en donde div_idida ~u
dos cada Ms v enju 00ada con eriormes espon¡as, baJ i
del g ..11cho á' uoo-1 ºcarros ad hoc q11e violentamen&amp;e
las llevan á los refrigt1radores ¿El suelo quedará con•
vertido en un hacinamiento ho~rible de eacombr&lt;&gt;s
animales? No· la limpia se verifica con singular pr.&gt;steza; l1L sangr~ corre por las canales del piso, las vl~cAras, las cabezas, las pezuifas, las pieles, son recogidas instantáneamente y lltiv&gt;ld&amp;i á departamento:1
e"peciales en q11e todo se aprovecha¡ de la sangre se
obtiene una sub:1tancia de que se hacen objetos s~mtijante;; á los de goma laea._coo los vellos ~e lupitl•
les se !lacen pinceles, y las pieles. la mater,1a córnna
y las pezuña.e de los carneros van al Japon y todo:1
los intestinos y todo, t(Jdo se utiliza. El ingen·o de e:1te pueblo para dividir el trabajo y para obtener ~e la
industrialiZ&gt;lción de un producto natural el maximun
de rendimiento es pasmoso.
Mis compañero:1 se, empeñ iiron en verlo todo; yo qn ~
tengo una evidente vocación al marti_rio con tRl q11_e
se pueda irá él cómodamente, es decir, que yo 9111zás subirla al Ca.vario si pudiera hacerlo en fumcnlar, me dejé guiar. Fuimos, pues á_ver mataralgunoi
centenares de carneros; pobres victimas, con sus grandes ojos humanos, llorosos, re:1ignados; era aqu!'lla
una d"go llación de inocentes, de slmbolos de lamocencia, yo tenla lmpetus de romperleala c11,beza á sus
herodes. Luego pen.etramos en otro _matadero, el &lt;l"
los cArdos, el i'1Agocio supremo en Ch1c:•go ;.no le llaman Porcopoli$? ¿No es la tierra del Jamón y de la
trichinal'
Tristes animl\les, mueren sin dignidad, mueren en
caricatura; sus chillidos, después del silen~io de lo:1
otros sacrificados, irrita; sus actitudes, su f1sonomla,
por decirlo asl, son cómicas. Y luego c11ando se los
ve pasar en una cadena sin fin por las ~anales llen~s
de aguR caliente con unas figuras furiosamente r1•
dlculas, para ser epilados, pri~t1ro, y despe)lej~d.os
después, la risa se vueive carcaJada. 1Qué ii:i1ustic1al
Era la nuestra una risa que tenla algo_ de lugubre y
noi dejaba desc:mtentos de nosotros mismos.
Despué:1 vlsitll.mos los departamentos en que doscientas muchachas. hermosas algunas de ellas, hl!-cen
paquetes de picadillo que olf_a muy bien y á m.1 !11ª
produjo náuseas. En sPguida v1mo:1 hacer mantequilla
con aceite anim,i.1,-m ugarina-y un poco de crema.
De la 1tolicuación de estas gra~as resulta la mante•
quilla que comen las tres cuartas partes de los yankees y que est:\.n comenzando á hacernos comer ~
nosotros. E3 infame; cuando al calor de la boca se ltqulda, se siente que es aceite; es una iniquidad. . Yo
decla para mi coleto: con 811 pan se lo coman. y_Juré
no volverá comer mantequilla en los Estados U01doR.
y lo cumpll. Pasamoa por los refrigeradores, inmeL -

�EL MUNDO

84
sas catedralPs de carne formadas de diez ó doce naves cuyos r,,jizos, calados muros están he chos rle •millares de mita'Cles de reses colg adas en intermin11blll11
hileras, bajo -uu frio polar; no11 enseñaron un trozo ne
carne incorrupta que tenia vei te años. Tiritando,
estrangulado el estómago por el horror y el asco, im
pre.siouado por el tono neutro de muerte industrial
que alli reinaba, pensando que la premisa obligatori L
de todo jamón sabroso era el martirio de uno de esos
gordos y ventrudos per.:onajtls, cuyo risible martl·
rio acababa yo de prt&gt;1seuciar, sal! del me t-1.dero, de
jándome referir que en i,.a sola casa de Armar and
Cº St' habían matado ese dia cinco mil coch1uos y pueden matarse dit&gt;Z y seis; tres mil cu11trocientos carneroR y siete mil doscient~s resPs Supe también que los
ochocientos ó mil obreros que alll tfllbajau ganan diez
ó quince centavos por hora. que las rayas y gastoe suben á 120,000 .,esos mensualt&gt;s y otru cosa11 que he
oh·idado; mi rnemoria no tenia en aquellos momentos
su plasticidad acostumbrada.
Toda la ciudad me parrcia hecha de carne grasosa
y sanguinolenta; cuando en los apar.. doreR de la~
tiend11s de come~tibles ó "" las puertas de los r e.~taurants vela vo, y t&lt;l!tO se v,i A cada veintl.l pasos, un
gran carnero nesollado, purpurtlo, r1c•&gt;, en tornasolea
dos músculos envueltos en su aponeurosis, gruesa malla de adiposidad muerta. me invadia un a~co inefablfl.
Mlentr11s mis compañeros, bajo la hábil dirección de
Berriozábal, comian copios.. mente en uu inmenso
salón cuyos muros y techos eran espejos, Y? tUYf'." &lt;JUe
circunscribirme á una taza de té y á una mdefm1da
repetición del valsecillo de modll, tocado por una or-

Domingo /ll de Julio de 1898

Oomfn,rn 31 dP .Tulio de 1898.

EL MUNDO.

Ofelia ó con el pecado sentimental de Gretchen, no
:a:*•
con este animallsmo erótico de las regiones que el
Pe_nll_ando en estas i;:oeas semi -tristes, entré en un desierto lHme con su lengua de fuego.
café cantante (llamémoslo así.) Abajo babia una gran
Oos muchachas si11mes11s simpll.ticas, ris™'ñas, bes,
cervecl.lria en que 1:1ntraban y salían nlegreme11te mu- tialee, de abultado estrapentin, c&lt;'mo las hotentotas
chas Rt-ñoritas que ahf desembarcan de todos los con- que llevan li. la espalda á sus hijos parados, en vertitin,mttlS, sabiendo que Chicago es uno de los princi- calidad perfecta. maravillas de esteatopigia, cantaron
pales mercados de carne del mundo.
acump11ñadas de guitarras primitivas, guiEn aquel teatro asistimos á unas tandas divertidlsi- tarrbién.
d11 la época cuaternaria, unas melopeyas lenmag; en primer lugar porque no babia cantos de ne- tarras
111.nguidas y opae:as.
gros. capaces de sugerir el suicidio con su monotonía t&amp;R,
Tenian, desde medio muslo, las plernlls y los piée
:.,oológicamente melancólica. En seguudo lugar por- desnudos. con unas ajor.:as en los tobillos, ca paces de
que en vez de cantos negros, escuchamos cantares e.-rvir de cintura floja á la menos esbelta de nuestras
irlandeses.
aquella pareja de paquidermos
Nos arecieron llenos de melancolia ardiepte, dig- pollas. Y sin embargo,
se movia con cierta graciosa agiliaad
nos de pais del arpa; dignos de la isla verde; dignos adoleecentPS
Robre sus bae1-1e que parecian atacados de elefanciasis.
del verde mar; y los bai113sf Tan simples, quiero dt1ci:1 Hondamente
fastidiados, causadoey;enervados, abantan sencillos, tan inocentes, como bailes de niños, encantadoramente ineipldos ¡qué bonito todo esto! Yo dopamos aquel lugar ..... .
tengo una gota de sangre irlande,ia en las venas y
aquella guta me tiñó de irlandés toda la b&amp;ngre
al oír e¡¡os cantares y, al ver á las caut?doras, dos
De focos como estos irradian las lineas negras de
de ellas, sobre todo. eran p1•r la armonía perfecta de las liof'&amp;S, por el color suavisimamente rosado una lnme,,sa red de impureza cosmopolita que ende la pit'I y del cabello.por la profunda obscuridad de vut-lve al Chicago nocturno.
Centenares, millares de sacerdotiza~ de la Astarté
los O(·eauicos ojos 11.zules. verdaderos tipos dti belleza.
E~ta raza céltica hace más f,na \ mái poética, diga- internaci"nal, vagan eutre la sombra ó se reconcenmos, á la raza sajona cuando con ella se mezcla. y tran en E»l bajo y pestilente tugurio negro ó en magniaqui en loe Estados Unidos crece y se multiplica con ficos palaciod d"II pecado donde los opulentos retretes
tal vigor, que acabará p )r abeorver,e toda la savia en que se sacrifica á todos los vicios en todas las force! Ar bol s11jón, ó la mitad de esa 1&gt;avia; la ,,tramitad mas, semejan fragmentos vivos d~I Festin de Babilocorre dti Ctlenta d11 ,os alemanes. Ya verá Iuglatt-rra nia de Rocht'grosse.
Un joven médico americano que ha estado en Méun dla, lo qu11 de todo estort&gt;1sultará; Irlanda está.destinada A ser la cuestión de Cuba de mediados del si- jico y que nos acompañaba á nuestro hotel, nos det liaba lus ritos de estoo nefaudos cultos y que seria
glo próximo,

1

EN UN PUERTO FORTIFICADO. -'Bt:QUE .MERCANTE DET:RlNIDO

questa más ó mf'nos italiana ó húngara, flanqueada
por un mlstico harrnonium. Hubo al_go menos monótono por fortw,a: un grupo de jóvenes de la flamame
Universidad de Cbicago invadió 1,l restaurant armados de pintoreecos garrotes con moños del color distintivo de éste, queserá un plantel maravilloso, y cantando en coro no sé que breve, guturaly jocoso estribillo; se sentaron en derredor de una g-r an mesa y se
dispusieron á comer alegeremente: aquellos muchachos, 11. pesar de ser sajones, tenían la sangre efervescente como los Tinos espumosos; no hay me,or
Champa;;ne que la ju.ventud.
Las grandes Universidades hoy- en plena actividarl aqui y las en formación de Cb1cago y San Francisco, cuyos egresos superarán á cuanto gasta nuestf'O gobierno en la Instrucción Pública, pondrán
rápidamente á los E~tados Unidos en la categoria de
los grandes pueblos creadores de civilización. Aquí repitiendo como estribillo eso de que el pueblo americano es un pueblo esencialmente práctico, queremos
decir que los yankees desprecian todo cuanto es teoria y ciencia pura ó encumbrada filosofía, Error inmenso; los centros de enseñanza superi,,rentre nuestros vecinos, son laboratorios tan admirablemente dotados de inetrumt'ntoe de progreso intelectual que estos
diablos de hombree qne lo ambicionan todo y todo lo
logran, que en el siglo futuro el centro de gravedad
de la elaboración de la Teoria, será probablemente
norte-americano. Cuándo tendremos nosotros no ya
una universidad de Chlcago, sino una escuela superior, una sol&amp;!

En segundo lugar uoa orquesta árabe dejó oir sus imposible trascribir, ni en latin siquiera. La civiliza•
expresivas y desa1;1acibles inarmonla11; no sé para qué ción tiene sus inmensas cloacaR á donde va todo lo
las dejó oir; esa musica debla siempre ser subjetiva, que ella t·it¡¡ra, desorganiz&gt;\ y defoca, para hacer la
exist.ren el fuero intimo, como loe casulstas decimos,y dt~ha precaria d11 unoij cuantos grupos selectos; es el
alli permanecer inviolable y muda. Acompásdeaque- sistema de tout a l'egout. En ese albañal florece. hija
llos agrios atabales y roncas guzlas empezó á mover- de la miseria y de la noche, la espléndida fLr · negra
se una mujer, lentamente primero, en girada rapidí- del vic,o..
sima. después y al fin vertiginosamente, en que
JUSTO SIERRA,
ci.si no se vela la figura y pólo .se ad vertía el mo vi•
miento; cuando la joven rotatoria terminó su danza
inveroslmil nuestra situación era imposible, esti\.bamos co11tagiados, nuestros nervios hablan l111gado á
una tensión dolorosa, ib11mos á ponernos 11. bailar tam- La escuadra del Almirante Cámara
bién, nos explicábamos las rondas prodigiosas de los
derviches en las mezquitas de Oriente.
'Viuo luego el cuchi-cuchi, la famosa danza del vien•
L!'- última flota de guerr~ que pos~e España, la del
tie, bailada ó expresada., diremos, por una egipcia almirante Cll.mara, encammóse hacta Manila á fines
de g-randes ojos urentes, negros como un brasero del de Junio por la ruta del Canal de Suez para vo,ver en
infierno. de gran boca roja, ámanera de herida abier- seguida á lo.a costas españolas desistiendo de su reta, y espantobamente sen:mal sobre la dentRdura de mota exped'ción.
marfil africano. A compás de un r,tmico movimiento
Dos veces pagó la flota loe dere.chos de portazgo en
de caderas, el vientre desnudo comienza pot· ~legar- el canai, que ascendieron 11. $3:20 000 duros, oro con
se en ondas concéntricas y acaba por verdaderas loe que se gravG inútilmente el Tesoro de Espada.
gesticulaciones convulsivas que le daban un einies•
Parece que hubo en Madrid algunas vacilaciones
tro aspecto de maecarón de fauno epilAptico: no he sobre el destino que deb1a darae á esa flota y que las
visto nada ni más curioso ni más horrible. A seguida opiniones anduvieron muy divididas: el hec'ho conouna blondin&amp; y enjuta americana se presentó á hacer cido para todos es que tras de algunas aventuras cu•
10 mismo, y á pesar de sus abominables contorsiones
rioeas que en seguida reseñaremos, la flota de Cáno logró sino hacer reir; era la caricatura odiosa y mara regresó á los puertos patrios, abandonándose
repugnante del cuchi-cuchi. No, los cabellos rubios definitivamente por el gobierno español todo plan de
no casan, sino con el sensualismo inconsciente de ataque naval contra loe americanos en aguas asiáU-

Duke reclamo

E

�86

cas ó americanas. Tal vez los
rumores de la expeaición de
Watson al Mediterráneo djeron consistencia al plan de
una defensa bien orgimizada
que hubiera sido imposible si
se distrae la única escuadra
hábil antes del desastre de
Cervera v la única en térmi •
nos absolutos, despuée de la
batalla del :3 deJulio, para enviarla A alguna de lascoloniaR
amagadas, desamparando la
metrópoli.
El 26 d~ Junio último, á las
9 de la mañana:, el vigla de l11s
oficinas de la Com¡;añia del
Canal de Suez enPuerto Sard,
anunció el arribo rle los doce
navlos del Almirante Cámar11:
inmediatamente que se supo
la nueva, la multitud ansiosa
de acontecimientos extraordinarios, invadió los muelles
presenciando el desfile de la
escuadra El Ptlayo con el pabellón almirante amarró el primero frente al consulado de
E~paña, el Carlos V veDia en
po., de JI v se dir:g-ió al Cherif; él Patriota, el Buenos Ai
res, el Audaz, el Rdpido, el Colón el Proserpina, til O.,ado, el
San FranC-.:sco, etc, etc., fueron tomando los lugares má3
conveniente@ en el puerto.
El recibimiento que se hizo
á los marinos españoies fué
cordial. A eso de laa cuatro de
la tarde la música Intornacio•
nal, bajo la dirección &lt;lel maestro Portirli, tocó la Marcha de
Cddiz en medio de la multitud
quese amontonaba frente al
consulado de España y que
&amp;?laudia frenéticamente. Sin
embargo á las cinco corría va
el rumor de que haolan surgido dificultades entre el cónsul
de España y el gobierno del
KhPdive sobre el aprovisionamiento de careón de la flota.
La policla estaba sobre las
a r mas, aprestándose para impedir manu militari, que las
casas de comercio vendiesen
carbón á la escuadra. Los únl cos 1lepósitos de combustible
en Puerto Said están en poder
de Worms y Cª, Sa.,on-Baztn, Wills y C.ª y de la Coal
Compay; todas estas casas recibieron la siguiente circular.

•

EL MUNDO.

Domingo 31 dP Julio de 1~
que daba cuenta de su viaje
con motivo de la
últnua guerra entre el Imperio del Sultán y el Rdno de
Grecia, En ese estudio resaltan por modo .singular las fa.
cultades de observación d, L
espíritu anglo-sajón y la frialdad con que los soldados yanketis, aun los más entusiastas.
para la técnica de la guerra,
miran 1011 asuntos que A esta
se refieren. sin deseu tenderse
jamás delas condicioues sociales de otro orden á que están
subordinad11s ni e11castill11rse
en la torre de su especialidad,
pues antes bien adwira cómo
son antes que guerrerros, hom.
bres práctico11 dispuestos Areconocer que la humauidad no
tiene por fiu ú ltimo la discordia nerenne 11ino las actividades· pacificas productoras de
dicha y bienestar.

a. Turquía

r

Don Carlos de B9rbdn, Duque-

de Madrid y su esposa.

· La Rgitaclón Carlista de España va á encontrar un cama
po fecundo para sus propó11itosiniestros en el aniqui!Hmiento de España y la relativ,. debilidad de su gobierno tru
una lucha bien larga y la 110lución desfavorable del conflicto internac·onal.
Las reivi11dic11ciones que intent!l. el preteuuiente, son de
aquellas que sólo pueden hallar eco en el fondo de conciencias entenebrecidas por la ignorancia ó la maldad, pues no
son de nuestro siglo ni merecen respeto esos merodeadores delll poUtica que al amparo
dA una :radición desacreditada ante el bueu sentido, se
erigen aute si y ante las turbas estúpidaa como rt&gt;presentantes de aupuestos designios
providenciales. Jamás han
pensado estos fanáticos ó mistifica dores alegar méritos perrnnales para suplantar gobier.
nos estable~idos y retr, traer
la historia de un pueblo á sus
dlas do embrutecimiento: no,
su propaganda y su acción
no son ni la difusión de un
sistema racional de gobierno
Port SaYd, 26 de
ni el e11fuerzo fecundo de los
Junio de 1898.
lucha•lores del progreso. AcaSeñor: Tengo el honor de
so les falte, como al pretenponer en conocimientc de usdiente Don Catlos hasta esa
ted que el gobierno de S. A.
autoridad moral que hace de
el Khedive examina en este
les fanáticos seres vigorosos
momento si hay lugar á que
esclavizados á un ideal, respese autorice el embarque de
tables aun en sus extravíos y
carbón para los buques de la
LA CLASE MEDIA EN EL CAFÉ COLÓN, PASEO DE LA REFORM-.
duelios de si mismos, para imescuadra española y se opon•
poner silencio A toda pasión
drá por la fuerza á que se le@ prove.1 de combustible en Suez, recibiendo ali! órdenes terminantes parR que
que no sea la de su misióu y
antes de que se haya tomado una resolución defini- abandonase el puerto dentro de las veinticuatro ho- á todo apetito que la desvirtúe ó contrario sus
fine~.
tiva.
ras, y por ningún motivo hiciese carbón en aguas suSoy, etc.
jetas á Ru autoridad
Don Carlos ha sido un calavera y aun en Venecia
Ya en otras ocasionPs hPmos hablado de la escuadra hizo figura como Tenorio, contrastando singularHussein Oassif (firmado)
Cámara, de sus unidades de combate y de la fu!lr- mente su conducta con la de su primera esposa la
Esta circular escrita en términos de sobra enérgi- de naval
que representan. Con ella iban cinco traus- au11tera y noble princesa Margarita de Parma. Viudo
cos era tan~o más grave, cuanto que fué redactada á za
portes, antiguos tran.11a•lánticos de la española, que se ca~ó con una hija de la orgullosa casa de Roban;
consecuenc_ia_ de un despac~o en lenArna ár11be dirigi- conduelan á bordo fuerzas de tierra dPstinadas á uuir- cuyo lema es "No puedo ser rey; desprecio la dig1.1ido por el M1mstro del Int,.r,or á S. E. Hussein P1tehá se á las del Capitán General de las Filipinas.
dad de Principe; soy un Rohan.11 Joven, bella y altiva
Oassif, y_ que ~J Ministro del interior está bajo la dela
espoPa de Don Carlos, es tal v11z demasiado altiva
pendencia casi a.b~oluta de lord Cromer, es decir, de
para qu11 sus hijastras no vean con disgusto á la que
Inglaterra. Por ultimo, en el veto del Ministro habla
deben 11cat11r como madre creyéndose superiores á
una frase que caracterizaba el mensaje; la frase deell~ en alcurnia. ¿Deriva de este sent;miento la resocía asi: "Se le dardn todos los elementos á la escuadra
NUESTROS GRABADOS
lu~1ón fatal de Doña Elvira, y hay que a•ribuirle el
en caso de que vuelva á España. 11
origen de la aventura toscamente ridicula de la hija
En vista de esta actitud, el Almirante Cámara, por
El Oeneral Nclson A. Mlles.
de Don qarlos? El pretendiente á la corona de Espaconducto del Consul&amp;do. elevó una @ollcitJd al Ge ña no qmso, á !o que parece buscar explicaciones ni
bernador General pidiéndole que le permitiera surtirDesde los primeros anuncios del conflicto empezó paliativos; y para condenar enfAtieamente á Doña El•
se de carbón, y como no se accediera li lo que deseaba, á sobresalir
fig.ira de este vetuvo que hacer su embarque de combustible en alta terano de lalaguerra
eeparatieta,
.
mar valiéndose de mil arbij;rlos.
jefe de los más distlnguitfos del ··re=-~-=:,:-,-::
\ Hubo algün incidente diplomático con motivo del Pjército norte americano que por
paso de la escuadra orden de antigüedad en el serviy de su e~ tación en cio, no menos que por prooios
Puerto Sard y Suez. méritos y una df di&lt;'ación asidua
SPgún las capitula- á su c.1rrera, llegó á ocupar el
ciones khedivales no puesto de Generallsimo de Jaq
puede comunicars1 á fuerzas de tierra de aquella Relos eurcpeos ningu- pública
na orden sino por
M11nda actualmPnte la expedicc;nductc de sus res. ción de PuPrto Rico en donde
pectivos cón.11ules y •in duda, á juzgar por el SPsgo
en el caso, Hmsein diplomático que va tomar.do la
Oassif, obedeciendo cuestión, poco tPndrá que hacer
instrucciones preci- como s.o ldado el General Miles y
sas hizo á un lado esa mucho acaso como organizador
dispoRicfón, lo que si la isla gu11 ha invadido en son
motivó una protesta de guerra pasa ¡:orun tratado de
del Cónsul de Es- cesión á poder de los Estados
paña.
Unidos.
Una vez que la esUnll de las revistas mensuales
cuadra hubo pasado de mRyor crédito y circulación,
el canal rumbo al publicó bar.e pocas semanas un
PROFESOR D. CARLOS J. MENESES OrientP, hizo estación
estudio del General Miles en t:l
SANTIAGO DE CUBA-PALACIO DEL GOBlllRNADOR

Domingr 3l de Jallo de 1~

87

EL MUNDO

vira, repartió esquelas de luto anunciando la defunción de la culpable.
Pero ni este escándalo, ni los que él ha dRdo á (jiario durante tantos años, llenando de anécdotas los
periódicos del mundo entero, desvi1tn á este ambicioso de sus sueños autocráticos que ofenden la cultura
de España como la ofenderla un asalto polltico capitaneado por musulmanes.
Afortunadamente más de uno de esos representantes del derecho divino figurarfa al lado del novelesco Cristian de Iliria, tipo acabado y cómico del soberano sin corona y sin el prestigio del mérito que reclama nuestro siglo á todos los que pretentien
gobernar pueblos.
Desde el fuerte
La elocuencia de los artilleros es de las quq más
se insinúan. Un cañonazo de aviso, ¿no se detiene el
buque? Me le dispara otro con punterta más próxima
al blanco, y otro y otros más que lo destruirán si la
desobediencia del buque mercante no cede ante tan
significativas demost:aciones.
Dulce reclamo
En más de una ocasión habrán observado nuestros
abonados que las ilustraciones artlsticas de este semanario aunan al mérito real de las obra!! que les sirven de modelo una cualidad que las hace doblemente
valiosas en una colección destinada á los hogares.
Casi siemnre buscamos esas escenas dtl interior en
las que todo es gracia, sonrisas juegos infantiles. La
preciosa niñita de nuestro grabado no puede ser más
mteresante y adorable: esa. niña es la infancia candorosa, la vida del corazón en sus revelaciones aurorales
La clase media en el café Colón
Entendám'.lnos en cuanto al término para conocer
lo que designa. ¿Qué clase social es la que aqul llamamos clase media?
En lenguaje serio de prensa ó de academia la clase
que vive entre la que blasona titulos ó posee millones
arriba de ella y la que subsiste penosamente con el
producto exiguo de su trabajo personal abajo, esa
es la clase media; es decir, esa masa activa, laboriosa, inteligente, previsora y rica si no opulen.ta: _la de
los propietarios modestos, la de los profes1on~stas.
funcionarios, industriales etc, etc, En lenguaJe corriente llamamos claAe media la de los inclasificados
que no visten chaqueta pero que no saben llevar bien
puesta la levita; la de las niñas cuyo sombrero denota falta de recursos pecuniarios y de gusto para aderazar adornos; la de la matrona solemne que ha~la de
Echegaray y entiende diflcilmente á Pérez Escnch.
De ese mundo son los tipos y á él debe referirse la
Pscena de nuestro grabado, reproducción del Café
del Paseo en uno de los dias de Carnaval
El Maestro Meneses
"Un supremo artistk que ha llegado al más alto grado de la estimación de los amantes de la música; uno
de los los pocos sostenedores del arte en nuestro
pais. 11
La presentación que hace el gran pianista de sus
dicipulos en el local de la Cámara de Diputados, ha
demostrado que el Sr. Meneses es un JJ.:faestro, que ha
hecho escuela y que es cor: juetica acreedor á la inmensa reputación que tiene su nombre en el mundo
del arte.

LA GUERRA MODERXA-EMBARQUE DE CAÑONES

Si como oimos y admiramos A sus discipulos,
pudiéramos escuchar su maravillosa, inspirada
ejecución ....... .
Casa del Oobernador de Santiago
Pronto pasará, con el desenlace del conflicto Hspano-americauo, el interés que despiertan los lugares en que se desarrollan los acontecimientos militares que hemos seguido paso
á paso.
Antes de que acabe el último acto de la tragedia hemos querido reproducir aqul los sitios
más importantes de la provincia de Santiago de
Cuba, asi como los edificios públicos y particulares que tengan especial interés:
Embarque de cañones.

La movilización de los ejércitos y del material rle guerra es uno de los problemas más graves de la guerra moderna, La de 1870 maravilló al mundo por la prodigiosa celeridad con
que puso .H.lemania un ejército sobre el campo
de batalla, movilizándolo con una exactitud de
concepción y una ejecución tan mecánicamente
precisa que en seis semanas no babia un soldado fuera de su puesto estratégico.
Et transporte de tropas y artillería por mar,
centuplica las dificultades: nuestro grabado representa con pasmosa realidad el esfuerzo de
mgenio y disciplina con que el hombre ha logrado vencerlas.
El parabo en la tierra seriiL esto: los padres
siempre jóvenes; los hijos siempre niños.
Victor Hugo.

L.A. ESCU.&amp;DRA DEL ALMIR.Ali!TE CÁMARA EN PUERTO SAID

En el mundo del alma, la segunda floración
difunde más perfume.
Mauricio Paleól,ogo.

�DomlDJ" 81 de Julio de 189,,. •

1!.L MUNDO,

~,~~~l

11

'Estamos en plena temporad11. de lluvias. Algunas
publicaciones cientiflcas se han ocupado en la11 nuevas defen&amp;as inventadas contra las &lt;lescargaa eléctrl·
cas, y no creemos inoportuno resumir en pocas pala•
bras el estado actual de la cuestión
Créese generalmente que un p&gt;t rarrayoa se forma
de una varllla meté.lica de hierro ó cobre tan alta co•
mo sea posible1 con su extremidad superior de platl·
no, aguzada, y unida por buenos conductores á u11as
placas metáhcaa coloca.das bajo de tierra para establtcer la comunicac:ón.
Resulta de esta diilposicióu que si durante una tempestad ocurre una descarga. eléctrica entre una nube
y el pararrayos, la descarga seJuirñ el conductor, difuud1éndose Pn la tierra, á condición de que se hayan
observado todas las precauciones necesarias.
Una creencia errónea, n¡iuy generalb.ada todavla 1
atribuye al puarr&amp;yos un espacio eficaz de protección comprendido en un cono de revolución con su
punta en la del pararrayos, sien io su eje la varilla y
11u radio de base el doble de la altura del aparatiJ.
Una multitud de casos han demostrado palmariamente que ea&amp; hipótesis no se fundaba tttn ningtin h~cho
cierto y estaba muy lejos de responder con exartitud
á la realidtt.d No puede indicarse la distancia á qut,
llega l&amp; esfera de acc:ón de un para-rayos¡ es deseo•
nocida y depende de una serie de circunstancias ina•
preciablea
Las varillas de los pararrayos son pe 0 adas, estorban y Aveces sonmá.11 peligrosas queütilesycast sif'im·
pre alraea lae df&gt;scargas atmosféricas. Si el conjunto
del aparato se halla en buen estado, no hay que temer
accidentes deplorables; pero si el conductor es débil,
si está desprendido ó tiene @oluciones de continuidad
los p ~Ugros son graví11imos.

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L/lf'"-dv s~

-Condueteur. -- - -Condvet•ur en tranc:Mto. -CouU.iire.
o Pointe . !DlSouelitcr."eheminh av•e t.uJ'&amp;u •"' t.Ole.

RED D111 CINTAS DB OOBRBI INSTALADA EN EL TJIIOHO

Las dieposicioBes tomadas por los mé.s escrupulo•
so1 y acreditados constructores de pararrayos, supri·
men por completo las .grandes! varillas, empleando
puntas de pequeña longitud y uniéndolas entre et por
medio de láminas de cobre rojo, para hac~rdel edi·
ficio que quiere protegerse, una é. modo -le jaula. La
armadura metálica constituye una pantalla que detie•
en todas las descargas eléttrlc11.s.
Inspirándose en fas instrucciones de la Academfa
de Ciencia&amp;, alguuos constructores han reemplazado
las puntaa agudas de platino, que eran malas por un
cilindro de cobre rojo de cincu,nta centlmetroe de
long.tud y cu:va f.arte superior forma un ángulo de
15º con la vertica .
En nueetras ilustraciones aparece la. vista g-eneral
de una casa rle los alrededores de Paris, proTista del
pararrayos MHdé. La figura muestra toda la red

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~~

89

EL MUNDO

.gulador A que manea la palanca B mientras no ha sipara dirigirse, por uu&amp; parte-A. la extremidad sur de do arrojad&amp; por uc pistón cierta cantidad de aceite,
New York, Exchange Office, e3:.tendiéndose una rama en el concepto de que el aceite tarda en salir ese tiempequeña hé.cia el este, y tres más grandes, casi para•
jti.etamente.
lelas, al norte, para elserviciodelainmenea peninSula poExammemos
ahora los receptores que permiten seEmpleando audf!,z_ metáfor,a,. designase en Paria con en que se asienta la gran ciudad norte-am~rlcana.
parar
t-1 cilindro á su llegada: difierer. en la of1cina
•el nombre de servicio tel,egrafico el envio violento de Habrá., además, una linea especial que, pasando por
cart&amp;B por medio de cilindros que ee deslizan en el el puente de Brooklin llegará al barrio de este nom• central y en las subalternas. En ~stas el cilindro llega
velozmente á. una sección de tubo R. que tiene dos
interior _de un tubo baj~ la ac~191:1 del aire comprimí•
veces ijU longitud, y que oscila sobre goznes coloca.
do. No sm razón se queJa el pubhco de esos mensajes bre.
Ya están terminadas dos de e&amp;RS lineas, la del
-neumdticos, como se les llama actualmeñt~ porque Exchange
Office y una del Norte que
en relación al servicio postal ordinario no economizan llega á la altura
de 111. calle 42.
-el tiempo que se gana utilizando el telégrafo.
Los tubos tienen un diámetro de 203
milimetroe; cada linea esté. formarla
por dos conductos que corresponden A
los dos sentido,&amp; de la circulación. ha116.ndose fijos uno al lado del otro y á
una profundidad del suelo de O,m91 á
2m:M para reunirse á las extremidades
del tr~yecto como lo indica la figura
schemdtii-a reproducida dela excefente
3-INSTALACIÓN SEHIOllATICA
pub1ieación Scierúific Am~1ican.
Los cilind~os conductores se mueven
con una velocidad de 48 kilómetros por
dos en su parte med[a; el cilindro comprime el aire
hora aproxiqiadamente (haciéndose losenvios de co• de:ante de si, lo que juntamAnte con una placa de rerreepondenc1a cada 121{2 segundos) por la canaliza• sorte dispueEta ad. hoc contribuye Aamortig-uar el cho•
ción indieada en el acherna, y segúu la dirección de que, y cuando ha entrado al receptor el aire comprilas flechas parte el airt, di:,) compreacrjpara volver áél. mido sigue pasando por loe conductos A para volver
El compresor c instaiado Qn la Oficina Central en · al transmisor y termmar su ciclo. Por otra parte, la
via el aire á a bajo una presión de 12 kilógramoe por llegada del cilindro abre una válvula que impide la
declmetro cuadrado en el tubo de lanzamiento: el ai- proyección de retroceso del cilindro mientras uoa
re se precipita con velocidad creciente Y presión de• parte del aire de escape pone en acción el pistón D
creciente, reducida A menos de 20 kilógramos en la
que hace oscilar R de tal modo que el cilindro se des·
estación de arribo B de la oficina receptora; pero lice en E: el empleado puede apoderarse de él tanto
1-UN TRANSMISOR
vuelve por el segundo tt1bo para Uegar por Ultimo al más fé.cilmente cuanto que el platillo de contrapeso
receptAculo en que se efecttia la aspiración del com- cae al choque.. se coloca horizontalmente y presenta
No obstante, si la aplicsción es poco feliz en el su• presor.
por decirlo asl su carga al agente de Pervicio Cuan•
El cilindro es de acero deun eepP.sor de08de mili- do el platillo vuelve A tomar su posici(m en 3 ó 4 se-puesto que se quiera reemplazar el telégrafo con el
metro:
como
en
los
servicios
pneuma.ticos
ordinarios,
gu.ndos. tod.&gt; queda dispuesto para otra operación co•
'tubo neumAtico, en principio este género de trans•
pÍ'ovisto de dos anillos que aseguren su contacto mola descrita. Haremos notar que el tubo R, tiene en
misión de correspondencia ea de lo más int"'resan· e11té.
intimo
con
el
tubo
para
impedir
que
el
aire
se
escape,
la t-xtremidad una superficie curva P que ciete y puede prestar grandes servicios para la acumu•
rra absolutamente la canalización cuando R se
lación de las cartas y bultos postales, en el ceo•
"tro de las ciudades extensas. Las piezas ordiinclina.
El receptor de la Oficina central difiere algo
narias, cartas y pliegos de t , da clase, que tan
de este tipo. El wagonciJio conductor llega á
difícilmente se recoje rle las oflcinalf' eeeunda•
una cámara con una puerta vertical ·p1 y ami Ti&amp;B para reconcentrarlas en una oficina princinora su velocidad comprimiendo el a re que
'l)al y enviarlas á sus destinos respectivos,
hay delante, y en cuanto al aire de la canaliza•
-exigen para su transporte coches ó carteros
ción vu.elve a, recep¡i\culo y al compresor por
•que cuestan mucho y proceden cou demasiada
e,scapes que le dan acceso á un tubo vertical.
lentitud.
Una parte del aire comprimido por el cilindro
sigue d tnyecto indicado por una flecha en el
grabado,y deprime un pistoncillo B levantado
Es evidente que una instalación pneumé.tiea
por un resorte que obra en sentido opuesto¡ es·
de este género sel'ia semejante á. las que hay
te moYimiento 11aca el cajón de un gran pi1tón
-destinadas al servicio de cartas •telegramas en
pne&amp;mático vertical A que puede verse sobre
Paria, Londres, Viena, Lyon, Marsella, etc, etc
la puerta P.
El tubo parte del compresor volviendo á él el
El aire que "Tiene del compresor se encuentra
-('otro extremo, de suerte que el aparato empuja.
asi admitido en A que se levanta. La presión
.Y atrae á. la vez un cilindre que recorre el tt.bo.
ligera que se ejerce tras el cilindro lo lleva has•
Esta idea á lo que parece data de dos siglos
ta. el tapón J y se puede recogerlo y abrirlo; de
atrás, puesto que Dionisia Papin, en 1667 eome•
paso ha tocado el dedo D que sube el cajón de
'tió un proyecto semejante a la Sociedad real
A de suerte que éste bRja cerrando P.
de Londres; Van Estln, imaginó algo an6.golo á
Como se ve por las explicaciones que hemos
fines del siglo pa.sado 1 y Medhurst el año de
dado, este sistema 11.e comunicaciones postales
1810 llegó á. proponer que bJ1.rla el transporte de
ttende A. operar una verdadera revolución en el
-viajeros por un tubo neumltico. En 1867 Beach
servicio urbano de correos. Doede luego, y
instaló en N ew York una linea que debla reciprescindiendo del tiempo que se gana, hav que
bir directamente las cartas depositadas en los
tener en cuenta de una manera especial pro•
buzones
greso realizado con la supresión de un ejército
El año de lb93 se creó por primera vez un ser·
ae intermediarios que por muy aptos y leales
vicio complPto de tubos postales en grande es que se les suponga no tendrán nunca la exac•
cala haciendo la instl:ll&amp;ción en FiJadelfia la
tltud impersonal ni presentan las seguridades
.BatcheUer pneumatic Tube Company. la cual es·
del wagoncilo pneumátic_o.
tableció !a comunicación entre la Oficina Cen·
Otra consecuencia y no muy despr"'ciable se
tral de Correos y la oficina colectora. de Ches•
deriva del nuevo sistema: no sólo la&amp; oficinas
nut Street, distantes una de otra un kilómetro.
postalfls pueden recojer sus beneficios; una in- Los tubos tenlan Om, 152 de diá.m ·troy podían
4-0FICINA SlllCtnrDA.RIA RECIBI~NOO
finidaddeinetiuciones ganar&amp;n tiempo y econopor consecuencia servir para un movimiento
mizaran molestias y trastornos eetablecieodo sus tu..
•considerable de correspondencia.
y_ por último la parte dehmtera se cubre con un tRpón
bos de comunicación · con el correo Los bancos, las
de fieltro¡, cobre que amortigua los choques á la lle- oficinas públicas, los periódicos están en el caso y
gada. Na a t!ene de p~rtícular por otra parte, si no ea muy en breve aprovechad.o el resultado de tan Util
su magnitud, pues debiendo ser de la mlyor capaci• invenC'ión, tanto má.s Util cuanto que esté. perfecciona•
El éxito ha sido posteriormente tan completo • que dad posible mide eu longitud 51 centimetros. La tapa da hasta lo último.
-cuando se autorizóá la Tubular Dispatech Co. de New es de visagras y se asegura con un fuerte pasador;
Y no sólo emplearlo los tubos neumáticos en el ser•
York. para que estableciese un sistema aná.logo entre cuando no cierra bien, el cilindro no puede deslizarse
vicio postal sino que por esa fecundidad de aplicaciones
la GineraL Post Office y algunas sucursales, se deci• -por el tubo.
-dió copiar la instalación de Filadelfia. Por otra parte,
Como el aire circula constaBtemente por la canali- que caracterizan el ingenio cientlfi"o de nuestra ciel plan que se quiere ejecutar ee :realmente de gran- zación, necesario es hacer uso de apa~ atoe tranemiso • vilizaciórl, se les irAn encontrando usos que tihora ni
des proporciones: trátase de un sistema de tuhos que res y rectptores para que &amp;la partida se pueda colo- aun sospechamos. pero que no sorprenderAn dentro
j&gt;&amp;rtan de la G.P. O. (abrev:atura con que se desi~na car en el tubo el cilii1dro, ó quitarlo cuando llegue. de poco. Ya en algunos almacenes se emplean wa•
para el transporte de pequeño@ bultos de
la Oficina General de Corroas, General Post Office) Los transmisores designados con las lecras a y n en goncillos
nuestro echema son toO.os del mismo tipo. Dispuestos uno á. otro lugar del e&amp;tablecimiento, sólo falta amsobre el tubo pneumUico tienen una sección móvil pliar y perfeccionar el procedimiento.
de dicho tubo la que se transforma, haciéndola oscilar en un eje horizontal E, en partb integr~nte del canal, pudiéndose también separar como si fuese un
'
fragmento del tubo hecho con un doble
corte de sierra. Las extremidades de la
o
A
sección móvil esté.u ajustadas de l,na ma•
nera tau completa que las junturasno de·
jan escapar el aire.
Regularmente el transmisor en la posición de espera no forma parte integrante
de la canalización, el tubo receptor se ha
. movido hacia adelante mientras que dos
18.minas por un movimiento solidario, cie•
rran los dos orificios libres de la canalización: cl aire circula entonces por el tu•
bo en forma de U marcado con la letra
o
F. Cuando se haya deslizado un cilindro
conductor en el tubo receptor y se quiera
poner éste en linea con la canalización
para que el aire ~mpnje el wagoncillo, se
moverá con la palanca B un cilindro pneumAtico inclinado b. La regularidad de los
envíos que se hacen cada 121/ 1 segundos
-f&gt; RH.OltPCIÓN RN LA OFICINA CENTRAL
s
e obtiene por medio de un aparatito re2-UN RECEPTOR Dlll OFICINA BlllCUNDAR-IA
'-OS TUBOS NEUIIATICOS POSTALES DE NEW YORK.

CURIOSIDADES CIENTIFIOAS
Ull IIUEVO PARARRAYOS

Domingo 31 de J olio do 18911

Diremos, para terii.tnar; que las nuevas iDB·
talaciones ► On mucho más económicas que
lae antiguas do larga varilla y que d .. de
hace elgunos sños todas las experiencias
que se han hechopara probar su eficacia, dan
resultados utisiactorlos.
EL CAÑONERO "VlSUBIUS"

J

Desde que el 11 Ve.subins 11 ha tomado una
parte activa en la guerra actual, empleando
obu11es cargados con algodón pólvora y dis
parAndolos con éxito contra las fortificaeio •
ne11 enemigas, se ha reconocido que el 11 V#subinst como unidad de combate, es todo un
éxito.
El calificativo 11dinamitero 11 que He ha apll·
cKdo á este barco, es del todo erróneo, pues
el II Veaubins 11 jamás ha urojado :proyectiles
de dinamita. l ué construido para la ddensa
de los puertoa y debió disparar obuses car•
gados con dinamita.
Es un barquito tan esbelto y_ gracioso como un yacht y mh rápido que la mayor par•
te de esos barcos de placer.
Su velocidad es de 21 n:idos I poco más
ó menos 25 JJ1illas inglesas por hora. Tiene
250 pies de longitud, deaplazA 95() toneladas
y sus mé.quinas deParrolh&amp;n 4 000 caballos de
UNA CASA CON PARARRAYOS MILDÉ
.tuerza; cuando está descargado, cala 10 piea
dA cintas dft cobre instaladas sobre el techo: las tres 11 pulgadas.
.l!;sU. armado con tres caflones de dinamita que son
puntas está.o unidas entre si y ael mismo lo esté.o &amp;
loo conduetores troncales delas chi •11eneas con tubos de en r~alidad tres tubos fijos que salen del puente de•
palafltio. También as canales metá.licas est&amp;n unidas lantero á ángulo agudo; estos tubos miden 55 pies
al l!listt1ma en diversos punto:,. Loa conduc.ores que do largo por 15 pulgadas do diimetro. El corto lonba1an A lo largo del edificio en dos puntos opuestos gitudinal adjunto, muestra cómo están colocados PSse ponen en contacto con la canalización de aguas de tos cañones. Son fijos y no pueden ser desplazados
en ningú~, sentido1de manera que,para apuntarlos,es
la ciudad.
A este respecto recordamos que la Academia de
Cienttas, en una memoria e,epeoial. reconoce que pa•
ra realizar de la manera mis prudenta la mejor pre•
1ervaclón de los efectos del rayo, es .ndisp,msable
establecer b•tenas comunicaciones entre el aparato
del para-nyoe y todas la&amp; piezas metálic&amp;s de cierta
importancia, tanto interiores
como exteriores, conductos de
a~ua, de gas etc.. Ptc En laa
c111dlldes la comunicación se
obtienfl en mPjores condicio·
nea eu lo relativo á conductos de sgua los que presentan granae1 superficies metá•
licas, acarrflando un volúmen
dft agu" considerable.
En la figura primera la inshlaciónse vé en una chimenea,
con un remate de 60 A 80 centímetros. Con la11 di venas die·
po&amp;lcionee que aca.bamos de
indicar, se asegura un paso
fé.cll A la corrientfl, sin provo•
car deicargas en lA.s rPgiones
superiores de la atmósfera.
Los conductor011 exteriores
ltL 11 Val!IUB[U811
que comunican con el Puelo la
r~d instalada en el techo 1 de•
el barco. Por esta razón seria di·
ben ser objeto de euidados prolijos y mtnuclosns, ha• necesario mnver
11
11
ciendo que presen~en la mayor•--superficle y sobre to• fleil para el Vesubius bacPr blanco en un objt-to en
do una masa suficiente AIln de que resistan los etec• movimiento; pero le eaJ4cil, según se experimento
toa de fusión de las fuertes descargas. Muchos son, ya, hacer un eficéz fuego contra las baterlas de tieen efecto, los accidentes que han ocurrido por fu. rra. Los proyectiles empleados en estos cai\ones son
do 10'/, pulgadas do diAmetl:O y de 9 ples do largo,
sión d,j los conductores.
Emplease la cinta de cobre estañado de tres centi- afectando la forma de un cigarro monstruo. Son bue•
metros de anchura por dos milimetros de espesor. cos y la materia explosiva, ordinariamente algodón
Estas cintas ee fijan á los muros aprovechando las pólvora, de que esté.o cargados, se Inflama por un
molduras y salientes de su superficie. Remata el pa· fu.lmtnante que estalla al cltocar el proyectil contra
rarrayoe en Uerra una espiral de 15 metros hecha con un cuerpo duro ó por un mecanismo que puede ser
un conductor formado de un alma de cobre rojo esta• regulado antes de hacer el disparo.
La fuerza empleada para di11parar ea la del airA
ñado cubierto por una envoltura de plomo antimonioso. Tiene la ventaja de que no se oxida jamAs,cual• ccmprlmldo; un manómetro fija la cantidad de aire
quiera que sea la naturaleza del suel(!, y e&amp;tf.\ es ya necesario para lanzar el proyectll á. la distancia re•
·
un !'vanee de la mayor importancia. La altura de la querida.
El disparo se hace por medio de palancas; el proespiral es de 8 á. 10 centimetros¡ es posible en conseyectil
sube
ré.pidaml
nte á una altura de 3IO pies y
cuencia establecerlo en el fondo de un pozo que ten- ~
ga sólo de 15 • 20 eentlmetros de agua de nivel cons• en seguida camina horizontalmente en perfecta line'a
recta y por fin desciende y da en el blanco.
ta.nte.

•

e1

•

CÁMARA D111 LA8 MÁQUINAS

TUBOS OA1tONB8 SOBRlll 'BL PUENTE DBL

11

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Domingo 31 de Julio de 1898

EL MUNDO

La última noche de la novia.

1
1

11

. ::·,

~~

·:lt~

. ,, 'lí',

,

U ANDO Rosita despertó toda medrosa y
extremecida, el ruido babia cesado, pero á
poc&lt;• volvió á comenzar máR sonoro, más
redoblado, más persistente Era algún ratoncillo travieso que devoraba algo en el
inte-ior del antiguo armario normando; si,
no cabe duda: er • 11lgún ratón:
Rosita se incorporó lentamente en su gran
lecho de madera esculpida: lecho suntuoso,
rodeado de anchas colgaduras de seda que
le daban aspecto de dosel, frotó sus párpados con dedod perezosos. tosió y be puso &lt;\
-~ escuchar
.
•
Siguió otro intJrvalo de silencio.
Al travéd de los cristales de la ventana se
distin~uia una espléndida claridad de luna;
y p_e naiente del techo la antigua lámpara de
aceite velada por numerosos encajes colór
de rosa, enviaba sobre el lecho sus rayos
.'
misteriosos No había que temerá la'-bscundad. Cabalgando en la s0111bra no podían venir los duendes y los vestiglos á in·
vadir el viej~ castillo s~ñorial. Los habitantes s·niestros de la selva negra se quedarían allá, f1ltra_ndo el Jugo de plantas venenoRa~, tamizando polv&lt;&gt; de huesos
huma~os. y haciendo con tales ingredientf's hervidos en sangre de niños, esos
brevaJes mfernales que permiten leer claro en el libro de la naturaleza.
Las hadas y los silfos si podían venir, pero esos no espantan, sacuden sobre los
lechos polem de amapolas, y luego cantan canciones apacibles que i,,spiran ensueños dulces de felicidad ....
El ruido volvió á comenzar.
pecididamen~e R!Jsita no p~dia ~ormir. L" parecia eEtar oyendo que allá. á lo
leJos, un gran t&gt;Jérc1to marchat&gt;a siguiendo á los tambores que redoblaban sus
toques militares.
Por otra parte; la idea de su matrimonio la desvE&gt;-laba también. Eso de ir á cas_arsP, ella qu_e desde cuatro años antes tomó la resolución de quedarse para vestirá Santa Rita! y luego, casarse con un aldeano vigoroso y mofletudo, aleg-re
. c~n eter~a alegria vulgar y orondo como los manzanos de sus propiedades de
m11lonar10 ... .
1' ,,_.,,.

BALADA DE KLINGSOR

Pero era nt&gt;ceEario obedecerá su tia qi..e la recogió de~de pequeña, la ci:ió y educó con maternal ternura y se desvivió siempre por hacerla feliz. Ahora l:&gt; tia estaba ya con un pié en H1. sepultura, y quería ¡pobre anciana! colocar á su sobrina antes de saldar sus cuentas con la vida.
En todo esto pensaba Rosita, ó talvez no peneaba en nada, viendo sobre el
mármol de la chimenea un gallardo músico de porcelana que eEtaba en actitud.
de tocar el violin y sucedió que entonces el ruido del ratón volvió á sacarla de.
sus cavilaciones Levantó la colcha de seca ornada de pájaros azules y flores.
bordadas, retiró las ricas sábanas de lino, y al de;-lizarse del lecho, apenas envuelta en su leve y
vaporoso traje de
dorm;r, sintió un delicioso es treme:: imiento, y sin cuidarse de Clllzar sus piéR
sonrosados. e o r rió
sobre la alfombra y
fué á abrir la puerta de encina del antiguo armario,
Había alh trajes de
marquesas de dos
cientos años ,te antigüedad, telas y terciopelos de ramazones que nose tocaban
nunca; y levantando una saya del siglo XVT, deseubrió Rosita una linda chinela.
de, ras_o de donde salió d;lndo u~ salto, el ~atoncillo gris de_ cola sedosa, autor
de, ruido y que se quedo unos mstantes mirándola con sus OJOS de cristal penetrantes y vivos.
'
R_osita lanzó un ligero grito de terror; pero luego, medio tranquilizada y mediocuriosa, tomó la chinela y rt-gre1&gt;ó y deslizó su cuerpo delicado y friolento entre.
los corbertores de la cama calientes aún
P~ro au!lque hubiera cesado todo ruido, Rosita no podía conciliar el sueño. Coloco la chrnela en la mesa de noche v se puso á vestirse lentllmente, con la esperanza de que esta monótona labor la adormecería; luego tomó un libro místicoy se fué á. sentar junto á la ventana con intención de leer á la luz com'.Jiuada dela lámpara y de la luna.
_Tampoco pudo leer. Al lado de la ventana estaba
aun la me~a que se trajo al aposento para que cenara. alli Rosita que no habiil _querido esa noche concurru· al co~edor y que hab1a pretextado eHar enferma p~r_a librarse de la conversación de las numerosas v1s1ta~ que est11ban en d castUlo con modvo de
su casamiento.
Sobre 1~ mE&gt;sa no quedaban má.s que algunos platos, la caJa de dulces, copas, la bote11a de vino y la.
garrafa de agua. ¡Cosa curiosa! en el centro de efta
garrafa, por una rara combinación de la luz se vela.
como flotand? entre dos aguas al vi,,Jinista d~ porcelana de la ch1me_nea, pero no esbelto v gallardo como era él, sino r1dictUamente enano barrigón y mofletudo.
'
Rosita sintió un arrebato de ira contra la garrafa.
lE avan~ó á la mesa para romper ese cristal que asi
e de~f1gurab~ s;u más que~i?o bibelot, pero apenas
caro bi? ,de pos1cion deeapl!-uc1ó del agua Ja figura,
Y surg10 d~ nuevo en la chimenea hermosa y atracti-•
va coro? s1e':[lpre, tocando su violín de sonidos dulces y m1stenosos,
;.Era en ef~cto ese violín el que sonaba?
Rosita_ª"· r~ó de sus preocupaciones. 1·Tocar deveras un v10hmsta de porcelana!
Esa. IJ?ÚBica q~e se oía en el aposento, debía sn·
el dehcioso conJunto de los ruMos noctarnos pene~rando por la vE&gt;ntana entreabierta: canto de ruisenores en_amorndo.s, chirrido de grillos filarmónicos,.
murmur1? de arroyuelos, susurro de auras entre la
fronda, piar de mdos desvelados, serenatas de los silfos desde las corolas ....
fero no; la.':llúsica V(;nia justamente del lado de la.
c~1menea 'f fJJándos~ bien, se vela que el violinista..
m1croscóp1co ¡qué miedo! movía ágilmente su arco v
hE;rfa con él las cuE;rdas doradas del instrumento dimmuto. Como Ros1ti. no quería seguir vieudo cerró
llena de tE;rr_ores la ventana, corr;ó á su cama, ~e desnudó prec1p1tamente. se ocultó bajo las sábanas y cobertores apretando mucho los párpados y tapándo•
con las manos los oídos.
.e
A -e~co se durmió y empezó á soñar.
Sono qu~ e_ra otra vez una chicuela de vestido corto; y que vm1endo de la alde!l cercana, habla encontrado por E;I _cam_l~o á su vecino Verneuil; que le dió,
tanta _mort1f1cac1on verlo, que al pasar el puenter.íllo
de_ Sarnt Ormand estuvo á punto de perder el equilibr1~ y caer. Entonces tendió la mano, tomó la de su
vecmo ... y despertó.
·
Rosita entre ~ueños hl!-bfa en efecto tendido el brazo, habla tomado la chmela que estaba ·en la mesa..
de noche, y cuando despertó quedó admirada del
asombrosa e~cadenamiento que tienen todas las e 0 .
sas de esta vida.
. Esta_ &lt;:hinela de raso blanco que acababa de haber
• .
sido v1s1tada por un ratóu, vino al mundo en tie
pasados bordadacuidadcsamente de manos dt&gt;Rosita, manos delicadaR v dieiosque dejaron sobre la tela lilas y campánulas de primoroRo colorido Todo eÍ ras.
sa?oentr~stecedorquedespertabalachinela, revivió de improviso ~n el alma
la Jov~n inocente y. turbada
eRosita entone.e~ como ahora, habita?ª en el antiguo casfllo de su tia, Ja cual
era toda su fam1ha a un lado del cast1llo, apenas á medio kilo metro de dista •
tenían los Verneuil su casa de campo, techada de tejas rojas en medio de u hncia,
to con tantas rosa,¡ que pareciajardln ó con tantos perales. manzanosLv av~ll:er~os que pareciahuerto.Por aquellos tiempos vino de Paria á visitarlos un p• rle~t
Joven que también se apellidaba Verneuil y se quegó á pasar las vacaciones e e
la casa de campo_ ~sto sirvió de pretexto primero para reuniones ceremoniosa!
entre ambas famillas y luego para una dulce intimirtad.
Cuan~o la tia n~ llevaba á su bella sobrinita á e.omer ciruelas al huertc de los.
Verneml, era el primo, elegantemente vestido y en~uantado con corbata blan
Y crJ;sant~ma en el oj9:ldelalevita, quien venia á visitarlas. La tia se ponla á e~~
Fer o á teJer por si m1Fma sus Il'E'dias de hilo de Escocia ó bien~ e ocu ba
alguna criada los deFpojos de antiguos trajes de pastoras del Trianon qife: A f;~~

Pt

Domingo 31 de Julio de 1898.

91

EL MUNDO

Rosita deslumbrada ante las mil galanterías y distinciones que tuvo para con ella, se enorgulleció de
lucirlo como adorador; y toda trémula y emocionada
se dejaba arrastrar por la diclta al bailar con él.
Ese dia fué cuando Verneuil la dió su primer beso
en la mejilla y como ella en vez de resistí~ se dejó
llevar en delicioso abandono, la besó también en los
labios.
Tres dias después el apuesto y encan~ador jóven
fué á. dar su tierna y respetuosa despe&lt;!Ida á to~os
los vecinos prometiendo Vl)iver muy pronto. Ro~1ta
llorosa vfó aesde su ventana, salir de la ca~a de campo al sobrino del señor Verneuil en la calesa de dos
caballoR que le condujo por la avenida sembrada de
álamos, agitó desde a1ll su pañuelo blanc~ en se_ñal
de "adiob" , turnó á sutl labores domé:1t1c11s, triste
pero pensando en que, en efecto, p_onto regresaría
ue Parle su novio para casarse con ella.
De todo ese ~-ran poema de amor, Rosita no conser•
vaba más objetos materiales como recuerdo, que algunas flores secas y una de la3 dos chinelas de raso,
pues la otra se habia ido con Verneuil. Los dias pasaron.
y las flores fueron palideciendo. ~I ~igui~nte estlo Veri:euil no vino á pa~ar 1.. s vacaciones, m los estios sucesivos tampoco, y lentamente has~a l .s rememb!anzas de esa época feliz se fueron pomendo descolor1das
como los hilos de seda de ia chinela de rato blanco
que acababa de sn visitada por un ratón,
Y la bella, sentimental y soñadora joven ~mpezó á.
dedicarstt sin gran dolor á vestir á Santa Rita, y ha
bria pasado en esa tarea lo':! años que de vida Le qui'•
dab11n, p,,rque el novio á qu,en esperaba no volvió
nunca.
O más bien si vino, gracias á la
amante solicitad de la tia que con
la edad se habla vuelto muy cuidadosa y que no queriendo morir dejando sola á Rosita, se lo presentó
una bella mañana bajo la forma de
uno de esos aldeanos ricos de levita muy corta, zapatos muy largo~,
de appecto desmade.ado que sequ1tan obsPquiosamente el sombrero
con el más fútil motivo y que tienen
siempre muchas vacas en sus establos y más piezas de ?ro en su
bolsa de cuero que sonrisas en sus
labioP. El tal pretendiente le agradó á Rosita Jo mismo que cualquie•
ra otro de su calaña; y con el hábito que tenia, de obedecer siei.Dpre
á su anciana tia, aceptó el ca~ade l&gt;uenas rentas le hablan IE&gt;gado aquellos abu11los mlento sin protestar, y ya hasta eijinmóvile&amp;y unifOrIJ?a~os que ador~aban en cuadros taba listo el traje de novia.
pomposos la sala pr1ne1pal de\ cast11lo. Duran~e este
Y he aqui ~ue la noche víspera
tiempo Verneuil acaso por distraerse, y Rosita del de ,a boda, Dios quiso, ó acaso el
modo más inégsuo, se hablan ido aproximando de diablo travieso, que un ratoncillo
modo que sus corazones q11edaran muy cerca. lo ~ás desvelado viniera á deFoena~ y recerca posible el uno ~"l otro. Y estas er11-n sonn~llB vivir en el corazón de Rosita todo
y
por una flor que cambiaban, y ~s~as erau conv11rsac~o- el mundo de sus recuerdos y de sus
nes interminables por los más fut1les motivos, Y d1s- tristezas, al reapue1er la. chinelita de raso blanco
cusionesacaloradas sobre si parll el sombrero tal t&gt;ra quH te· fa casi o! vidada..
mejor pluma negra ó blanca. ó si en el volante cuál
Como una procesión fantástica aparecida del foco
debían ponerse blondas de Malinas ó punto de A~en- de una linterna mágica, pasaban frente á los ojos dei
son, y riñas y rabietas por nada y ~!Lda, y ese conJu~- . Rosita, mezclándose á veces y confundiéndose. los
to en fin de amargas y dulces nmerias que conFt1- cuadros de ,m pasado y de su presente sin. qu" putuye eso tan adorable que se ~a convenido t&gt;n lla- diera, á peHar de sus esfuerzos, conciliar el sueño. y
llevaba ya muclto tiempo (de·de que a'pagó la luz) de
m11.r amor.
Precisamente por estos dias venturosos fué cuando tener los párp:idos fuertemente cerrados para escllRoilita para corresponderá un deseo del primo de los par ¡loca ideal más fá.cilment11 aEi de 1tquellas visiones.
Verne;il, habla b •rdado las chinelas de rllso, de l~s
Viendo que ni asi lo~raba_el anhelado reposo, buscuales una era la que acababa de sacar del armar.10 có á tit1ntas una cer• 11la, hizo frotándola contra el
de nogal y que muchas veces colo&lt;:ó entonceR: V aun muro nn pequeño arcoiriP, la desea bezó, tomó otra y
después con amoroso celo en sus p1és pequeñitos que á poco un botón de oro lució en el extrE'mo de la buse embellecían más aun dentro de ese calzado V se- jia rosada que había en su mesa de noche.
mejaban los de una had:i. que el encantado_r ~erlin
Como los niños pequeñitos que nn pueden rE&gt;si•, tir
hubiera dejado olvidada en aql?-el obscuro ~mcon de al deseo de ver lo que les asusta. Ro~ita lo primero
provincia. Ro1&gt;ita llevó sus chmelas al bail_e de los que hizo fué dirigir sus miradas á la chimenea.
de Cantarive donde el ahijado de los Chavmevrnnt
¡No estaba ali! el microscópico violinista de porcetocó la flauta' el Señor de Verneuil el clavicordio y lana!
_
11u gallardo y' elegan_te P~bríno _el harpa de p~dales,
Se había ido con otros músicos á un rincón del apoEste, lo mismo que s1 hubiera sido para un ha.1le de sento y les conversaba alegremente. ¿~uiénes eran
Parla, aprisionó su pescuezo en un ~i;iorm11 Y r_esplan- esos músicos? Ah! si. los conocla muy bien, eran andeciente cuello de camis11., se embut10 t1n el aristocrá- til!:'U0B amigos. Empezaron á tocu una especie de
tico frac y llevó en fin todas las prendas del gran ¡,olka ó gavota, de bellas combiuaciones musicales:
vestido de etiqueta

Cantaba la flauta. le respondía el viollo y entraban
luego el clavicordio y el harpa de ped,ües, formando
todos un concierto delicioso. El aposento, tranef!)1·m~do en salón de baile tenla luz, mucha luz que 1lum1naba. á las alegres parejas de bailadorel!, que danza•
han emocionados.
Derrepente la música cesó y las parejas se rletuvieron.
..
-Toca ustedlaflauta como un Marcyas, d1Jouna voz.
-Y usted m11ravillosamente el Clavico~dio, stñur de
Verneuil, añadió otra l'0Z.
Pero las mayores alabanzas eran para el harpista.,
el Pobrino del señor de Verneuil
Rosita, que estaba en el salón de baile, vistiendo
su tra.je de boda, se acercó 11.l ijitio e11 que los mus1cos eonveri1ab11n, y entonct&gt;B Verueuil, el haryista,
vino á ofr11cerle una rosa que ella se colocó eu el
pecho.
Luego los otros músicos preludinron un wals que
Rosita y Verneuil se lanzaron á bailar. Ro,ita se sentia esbelta y ligera como un niño, giraba rápidamente llevada por SUR chinelitas de raso blanco bordadas
que h-abia v uelto d e:,trenar, y se estrechab&amp;;t mucho
contra su compañtiro. Después cesaron de bailar aun·
que la música seg!lia y se fueron á reclinar l!-1 balcón
desde rlonde se veian los gran~es árbole, casi neg_ros,
las silueta:1 de los montes le.1anos, y arnba el c10lo
Ieutejuelado de estrellas parpadeantes
Hacia un airecillo fresco y perfumado, Rosita sentia quo le latía el r.orazón como si tistuviera á pu ato
de rompér11el1&lt; y Verneuil la tomó por la cintura e.1
amoroso abrazo, se inclinó lentamente y la be, ó con
beso feor I y apasionado, en el cuello, abajo de la ore-

ja, en el punto mismo en que Rosita tenia unos rizos
muy suaves y sedosos
-Rosita ......... te amo, te amo, te amo!
Rosita se , xtremeció toda en una eFpecfe de éxtasis voluptuoso v extraño ... .IR música, no .... el violín solamente, continuaba tocando en sordina y entre tanto los labios seguían apretados al cuello sobre los rizos, transmitiendo p11ra lo más intimo del
cuerpo un fluido tibio que penetraba adentro, II!UY
adentro hasta lo profundo del alma, y la música sPguia, segula, y el fluido penPtraba, haEta que de súbito y con estallido seco y doloroso una cuerda dd
violin reventó .. . .

.............. ········ ........... ....... .................. .
'

A la siguiente mañana, la tia, de~pués de oír PU misa y rezar su rosario, vino á. llamar con mano temblorosa á las puertas del aposento de Rosita, Pntró IUP-·
I!:'º .v halló la bugla extinguida Pn el candelero, E'l
violinista de p1rcelana despedazado sobre la chimenP.a, y á Rosita en su cama, muerta y con una chinPla de raso blanco que apretaba con la mano contra
su Reno.
Rosita murió de la ruptura de una aneurisma.
·

JAVIl!R SANTA MARÍA.

�EL MUNDO,

. 9i!

llnmtnro 31 ~~ Jnho 11198

Lo que no pude hacer al día 11lgutente; lo
hubiera hecho al otro, y estaba resuelto á
matarme si la desgracia seguía persiguién•
dome. Pero me ha faltado tiempo para realizar mis propósitos.
El Presidente le escuchaba con extraordinaria atención. ·
-Señor- continuó Lavardin-tengo una
madre enferma y anciana, que vive lejos de
Parle Cada mes le enviaba la mitad de mi
sueldo, y la infeliz ignora mi falta ymi detención. Si se me condena, la pobre vieja morirá de desesperación y de vergüenza ....
El abogado defensor estuvo elocuentlsimo,
y t&gt;l Presidente le animaba agitando maquinalmente la cabeza en señal de aprobación.
El Fiscal pidió contra Lavardin la aplicación de la ley.
El Presidente guarda silencio. Ha de resumir el debate, y teme no tener fuerzas para
ello.
Al fin se resuelve á cumr lir con su deber,
y, sin quererlo, hace hábtlmente la defensa
dPI acusado.
Después de haber formulado las preguntas á las cuales debe el Jurado contestar,
abandona consternado el ealón de la Audiencia.
_T ranscurren algunos minutos y luego se
O} ó un campanillazo .
. E~ Jurado considera culpable A Lavardln,
s1 bien reconoce ale-unas circunstancias atenuantes en su favor.
El Presidente está agitadisimo y sus ojos
b..illan con si:rigulares resplandores
Sus movimientos son bruscos é irreflexivos y nada hay de magestuoso ni de digno
en su actitud.
Con voz trémula y apagada dijo al fin:
-En atención á ]as circunstancias atenuantes que militan en favor del acusado ...•
Su acento era cada vez más débil, y apenas se le oyeron estas palabra&amp;:
- ...... El Tribunal condena á Andrés Lavardin á dos años de cincel y al pago de las
cust&amp;A.
.
-El Presidente debe estar enfermo-decian los abogados al salir del Palacio de
Jmticia.
Chaverny regresó inmediatamente á su
casa! al He.gar A elh:1. no correspondió á las
Margarita, Condesa de Casa Romero
mh.mfestac1ones de cariñ1' de su esposa ni
RES1DB_NT111 EN LA CAPJTAL.
á. los besos de su hija, 7 se lcostó rendido
por una f:ebre iutensls1ma.
.
Hab'a cumplido con su deber; pero-su deJorge. Nada ha cambiado, solo se cuenta c'&gt;n un la• ber iba á matarle.
Sin embargo. al dla siguiente se levantó
drón más
Salió á. la calle, se prespntó en el El'seo y celebró
Por la no~be en el Circ?lo paga su deuda de la vrs, ·
tera; á mAdla noche empieza á tallar y al rayar el al • con el !'residente de la República una entrevista que
a, cuandt? sale del establecimiento, ebrio de gozo. duró una hora.
l_leva consigo cincuenta mil francos que ha ganado al
Al dia siguien~e se lela en el Diario Ql'icial el indulto de Lavardm.
''
JUPgO.
1
A las diez de la mañana, los treinta b lletes vuelven
Pero aquella miama noche fué Chaverny victima
á estar en la caja. Todo b" terminado y nada hay que de un ataque cerebral.
temer, nadA. mis que el recuerdo dA lo ocurrido.
En. uno. de los ~omentos de lucidez que tuvo, se
Durante todo el dta estuvo nervioso v decla para si: volvió hac1~ su hiJo, lo mismo q11e en otro tiempo su
- ¡Si Mr La!)ce hubiese vuelto de pr"onto! ¡Si se hu•
padre, y diJo:
.
biese deecubterto el robo, estaba yo perdido p...ra
-¡La. coucjencía! ¡La. conciencia!
siempre!
Eatas fuPro1, las últimae palabras del infortunado
Jorge de Chaverny.
IV
A. DAUDE.T.
DAMAS DISTINGUIDAS

EL SECRETO
I
Jorge de Chaverny babia terminado la ca-

rrera de Derecho. Su familia le habla legado un nombre sin mancha; pero su padre
magistrado de provincia, carecla de fortun~
por haber preferido casarse por amor á casarse con una dote.
Hacia mucho tiempo que babia muerto la
madre de Jorge y en cuanto al Conde de Cha•
verny, cuando se convenció de que iba á
morir, llamó a Jorge y le dijo:
-Note ~ejo ninguna deuda pendiente. Esa
es tod11. mt fortuna. Has terminado con apro•
vecbamiento tus estudios. Vé a. Paris y presenta esta carta al abogado Mr. Lance· es
amigo mio y te admitirá. en su despa~ho
donde ganarás lo suficiente para atender A
tus nect:Sidades Si llegas A ser magistrado
no olvides que tu padre murió con el alm~
tranquila, por9ue ~iempre sigui~ los impulSOFI de su coc(:1enc1a. ¡Dame el ultimo beso!
Jorg~ besó la helada frente de su padre.
El anciano perdió el conocimiento· pero al
cabo de una hora recobró el ReJtid~ y murmuró afanoso, mirando á su hijo:
- ¡Lct. conciencia! ¡La conciencia!
. A los pocos instantes exhaló el último suspiro.

II
. Al cabo de uu mes, Jorg-e ejercia las func1nnes de pasante de Mr.Lance.
El ti bogado era un tipo que compensaba
con su silencio en la casa, el flujo de su palabr,a. E&gt;n la AudienciA..
H~mbre de erudición, muy elocuente. in~en1oso y malévolo en una pieza todo el
mundo le temfa y nadie le profesaba afecto
alguno.
. Jorge de CbA.veroy ganaba en su casa quimeatos francos al mes. Mucho m!ls de lo que
necesitaba para vivir modestamente.
Dotado de una fisonomia seductora alto
distinguido. no pudo resistir A las ten'tacio:
n_es di:, to.do género qnA ofrece la vida de Pana. J Ul(•&gt;, gauó y perdió, :·E'lcorriendo con
arreglo á ia~s ganancias y pérdida1, la 'escala de 1~11 v10lentas emociones que acompafian al Juego.
Un11. mañana entró (?baverny en el despacho deMr. Lance, plhdo 1 extenuado, convulso. Rabia
pasado la noche ~n el Circulo, donde había perdido
to~as sus gA.nanc1as y además veinticinco mil francos
baJo pal11bra de honor. No babia más remedio que
pagarlos iutes del,térmiuo de veinticuatro horas.
Y ~lli: eu su gabmete, se hallaba Jorge con los ojos
enr0Jec1~os y la barba en la mano, pensando en lo
que debu~ra hacer y en lo que pudiera ocurrir
¿Ganarlo~? ¿Cóm~? ¿Pe~irlos preRtados? ¿A quién?
¿!',. su prlnc1pa_I._ al mtrans1g_ente abogado que no vac1larla en sacr1f1carle á. sus iras en vez dA salvarle generosamente?
Y sus ojos se dirigían hacia la caja cuya llave tenia en @u poder y en la que babia cincuenta mil francos. AIU estaba su salvación, pero á costa de un
crimen
Mr. Lance Iba y venia de su despacho al de Chaverny.
Tan pálido estaba el pasante, tan extraña era su mirada, que el _ahogarlo le preguntó bruscamente:
-¡,E.stá. us1ed enfermo?
-No, se~or, ~ontestó Jorge con voz temblorosa.
Salió el rn.fehz á las once con objeto de almorzar·
pero le fué imposible probar bocado
'
Entonces. se puso A divag_ar por los muelles, con la
cabez&amp; ard1endu y perséguido por la obstinada idea
del robo
¿Pero lo ~r&amp; acaso? No. Se trataba únicamente de
u~ empréstito ignorado y nada ml\s. Cogería treinta
mil trancos; pagarla su deuda y Pro baria fortuna c.. n
los cmco Ulll francos restantes. Y una voz le decta en
el fondo del alma:
-¡Ganarás al juego. reemholsarás la cantidad sustraída y te salvarás! ¡No Vllciles!
0

III
A las dos de la tarde vuelve A estar Chaverny en
su despacho.
Todo cuanto hay de honrado en él lucha contra su
funesto proyecto.
. Entr~ de pronto Mr. Lance, examina algunos legaJOS, y dice después á. Jorge:
~algo para Chateauroux, donde tengo una vista
Edaré ausente tres dias. Adiós.
·
Al e:abo de media hora Jorge estaba solo sin temor
á testi~o alguno: y la caja excitaba m&amp;s' y más su
tentación con su promeH de Hlvnle
Chaverny cierra CA.utelosamente la i,uerta dejando
la llave en la cerrad11ra para evitar toda mirada indistreta, y baja las cortiuas de las ventanas.
Eatá resuelt&lt;;l á Wdo y no hay nadie en la casa.
S11.s manos t1emblan pero su corazón ha deja1lo de
palpttar con violencia. El sudor inunda su frente .....
Cuando abre la pesada puerta de la caja, retroc"de
porque h_a creido ver un roetro amarillento que le mira y le dice:
-¡La conciencia!. ...
Chaverny se enjuga la frente y se echa á reir. Sus
mano~ se apodera.o de treinta billetes de mil francos.
La CA]&amp; está cerrada; vuelven á levantarse las cortinas de las ventanas y el sol inunda el despacho de

Han transcurrido veinte años. Mr Lance ha muerto y _Jorge de Cbaverny ~e ha casado despué:1 de haber mg!'esado en la magutratura
E~tA fati~~do por el trabajo, tiene la cabeza cana y
ha de pres1d1r er. breve un, vista en los tribunales de
Paria.
Su mujer vive todavía, y causan las delicias de
aquel matrimonio una hijA. ~· un hijo, que, como Jorge
y como su abuelo, está destinado A. la magistratura.
Cbaverny es complet~mente feliz.
La vista n~ ofrece ningún asunto interesante Chaverny examma los autos que le han presentado y en
los que sólo se trata de cuatro robos y de una estafa.
Sin embargo, entre los primeros fig11!"aba un proceso que le llama prpfundamectl', la atención.
Cuando ha recorrido el legajo se levanta sobresaltado y se Jleva las manos á la cabeza.
Cree haber leido mal y reanuda su lectura. No, no
se ha eq~lvocAdo. Lav~rdfn, cajero de la casa Canselme,1 era Jugador _¡Lo m1s~o que Jorge en otros tiempos. Vn dia perdió~ perdió y robó cinco mil francos de
la c11Ja _de su principal con la esperanza de ganar y
de res.t1tuirlos sln des~~rtar la más minima so!-pecba.
¡Lo m1~:110 que Jorge! Lavardin babia perdido, sin hab~r poa1do reembolsar¡ se h.. bia descubierto el robo,
é iba á compare.cer ante el Tribunal.
. -;Y voy yoáJuzgarle!-murmuró Cbaverny aterror1za~o.-¡Es.postblt,I ¿Estoy soñ mdo acaso? ¿En qué
~e d1ferenc11t. de mi ese hombre, de mi que soy su
Juez? Su crimen es el mio. ¿Puedo 1 por lo tanto condenarle?
'
Chaverny sintió deseo de presentar su dimisión.
Pero ¿por qué razón? Otro más severo que él podria
condenar A Lavardin al mAximun de la pena. ¿No tenia, por el contr.ario, el deber de seguir en su puecto
para mostrar&amp;e mdulgente con aquel desdicha . . . o? ,

v.
Llegó el dia de la vista.
Lavardin se. presentó casi sereno ante el Magistra•
do q_l!e debía Juzgarle.
-No tuve intención de robar-dijo Lavardin llorando.-Crei ganar y restituir el dinero é. ml principal antes de que pudiera abrigar la menor sospecha.

LEJANIA

Tú_derramas en torno de las cosas

un ahentu de tibiu primavera·

Y llevan como tú también la; rosas

el alma del pe1 fume prisionera.

Relicario de un sueño, en que se inclina
_la luna como plA.clda azucena
mlentr~s el alba dora la nebli~a
Y convierte la luna soñadora
en algo triste que á n;torir camina,
Apare~es como algo que se aleja
que acaricia el oído
'
que ~.rrulla, que su~pira y que se queja
tan suave. tan dulce, que semeja
el arrullo de un pájaro en t-1 nido.
Y te vuelvo á mirar ~ortando flores
allá en lc,s campos húmedos y tersos
donde be@é en tu frente á los amorea
Y me besaron los primeros veraos.
Torna, torna de nuevo¡ ahora que be vi 8 t0
cómo el ala t.lel negro sufrimiento
me cubre arrodillándome ante el Cristo
y también ante u~~ejo pensamiento,
Tengo anhelos de fé, de té sincera
de pensar como entonces;
tan solo en ti, desde la luz primera
hasta el toque selemne de los broncep.
To!ºª de nuevo; como en otras veces
enséname á soñar, pues lo he ol vid JI.do·
como ens~ña la madre junto al lecho '
al débil mño las primeras p:eces
sobre el muelle colchón arrodillado
y con lae nuuos jun,as en el pecho.
M. E. PEREYRA.

93

ELMIJNDO.

Domingo 31 de JnHo de 1898.

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de uEl Mundo Ilustrado"

Número ó.

:

sns labios se unieron en un beso oprimido y prosolemne, bajo la mirada lejana de los astros bri- longado y lnego como si estuviera deliciosamente
¡Qué feliz se sen tia de que la hubieran conviaterrado, murmuró quedo, muy qnedo:
dado á esta fiesta! y con todo y eso vela sin pe- llantes.
Y se oprimía contra Juan, con los ojos medio
-Te amo Nelly, te amo .... !
sar que se acercaba su término, para huir de la
cerrados, la frente ardiendo, el corazón palpitan·
SI: Juan estaba aterrado y feliz al mismo liemcompall.la de tanto negro incorrecto!
do de modo qne parecía qnerer sallrsele del pe- po; feliz porque sentía esos traneportes cuya épo·
El Comandante la acompall.arla seguramente,
cho, los oídos atentos á la frase qne ansiaba ..... ca parecía haher pRsado para él; feliz por haber
contento también de sustraerse á la orgía de los
Pronto se distinguió la casa del Mayor, junto sentido la presión celeste que mezcla las almas más
hovas qne empezaba á ponerse repugnante y as!
al templo en cuya pnerta habla tres gradas.
de lo que pueden ligar.e los cuerpos, pero aterrado
no se separarían; y para no abreviar los pocos
lban á separarse asi?
enisu honradez por el grave compromiso que acamomentos que les quedaban de estarjnntos darían
Nelly dijo:
baba de contraer haciendo sn confesión.
un paseo, lo que les permitirla respirar un poco y
La solemnidad de su acento al pronunciar aquedesembarazarse de esas exhalaciones de que sen•- -Hace calor: quiere usted que nos sectemos
tía impregnados sus vestidos, por más cuidado aquí? ¡Son tan bellas las noches después de estos lla frase trascendental en medio del silencio imque había tenido de alejarse de su vecino el Co- días estivales! Lueg@, entraré á casa y devolveré ponente de la noche, arrojaba el espanto en todo
A nsted su libertad ....
su ser.
ronel .
. Bruscamente desprendió sus labios de los de
Y pensaba, pensaba levantando en el aire castiEl Comandante le contestó con voz acaricia•
su amada, y se irguió. Ella entonces echó los dos
llo sobre castillo; el corazón deliciosamente redora:
brazos desnudos al cuello del marino, y con liemovido por el amor y por la esperanza, las mi-Si nos sentamos, el aire de la noche y la falradas perdidas en el infinito aunque fijos los ojos ta de movimiento le darán á usted frío: es prefe- bre, con amor, con delirante arrebato, exclamó:
-Oh! Juan, No se arrepienta usted de lo que
en la faz augusta de SnExcelencia el Gobernacaminar.
acaba de decir; leo en el alma de usted y por eso
dor, y pensaba .... cuando la trajo á las reali- rible
-Frío! exclamó Nelly, sinliendo que echaban
te amo tanto; no se arrepienta usted de sus paladades de la tierra un criado amarillo que la tocó
llamas su cabeza y su corazón.
bras y rcpítalas porque ¡si viera usted cómo me
casualmente al pasar.
Y soltando el brazo en qne iba apoyada, se
hacen feliz! El recuerdo más
Pronto iba á concluir la comida: los servidobrillante d~ mi vida entera
res ruidosos desembarazaserá siempre el de esta no ban la m.Jsa y se servia el té
,.'.·.
che en que un grito sinceá la inglesa y unR intermi1 '
ro exhalado de nna alma
nable serie de licores, delos
leal, vino á ball.ar de lnz y
que el Coronel hova no dede felicidad el alma mía.
jó de hacer provisiones pues
"
Msll.aca se va usted y ya
iba prevenido para tomar y
no vol veremos á vernos nunllevar.
ca!. . . . Déjese usted sin
Advertido el Comandante
,_, preocupación arrebatar por
del proyecto de N elly lo
sus sentimientos, y repita
agradeció vivamente; y noque me ama. . . . y lnego
tando que ya se ponía luego
uos separaremos llevando
A varios cigarros se lo avidulces memorias que, por
só á la nill.a que levantán•
lo menos á mí, nada ni nadose con resignación se didie me arrancará.
rigió al lngar donde se ha-Si, Nelly: yo la amo á
llaha el Gobernador, acoro ·
usted desde qne la vi; y si
pall.ada de Juan. Apeló á
lamentohabérselo dicho, es
todos sus conocimientos en
porque después de estos corel idioma del pajs para dar
tos instantes de ventura,
á Su Excelencia las gracias
nuestros deberes respectien su nombre y en el del
vos van á apartarnos para
Comandante; alabó la comisiempre.
da, los vinos y la elocnenLa joven sonrió con triseiadel fu.ncionario 1 y cuanto
teza y respondió:
habla hecho y dicho en to·
- Cuando se ama uno
da su vida.
bien, sabe siempre enconPor mny poca analogfa
que tuviera Su Exct'lencia
qnitó el abrigo y corrió á sentarse en las gradas trarse. A.unqne -sea por un minuto me ha amacon el pavo estúpido y vanidoso, pne11 era de piedra.
• do usled y yo le qnedo agradecida cualquiera
en el fondo una buena persona, quedó mny pa-Imprudente! le dijo Jnan renniéndosele: de- que fuere mi destino .... No me interrumpa usgado de tales ala bauzas; y si no insistió sino muy me nsted ese abrigo.
ted .... Yo tengo en electo sed de ternezas y de
débilmente en detener á los europeos, ha de
Nelly ooedeció, dominada como un nill.o, por amor, y desde el principio me hizo usted comhaber sido sin dnda porqne ya tenía como sus e\ tono de autoridad afectuosa con que Juan le prender que no se casarla con una chiquilla de
otros convidados, necesidad de dar suelta A los habló.
mi edad, ni menos sin saber quién soy ni de dónbotones de sn uniforme.
Entónces lentamente y con mil precauciones de de vengo; hace nsted bien, no debe nsted incuLos demas hovas, ebrios ya, ni notaron la par- ternura, volvió á ponerle el abrigo, le arregló los rrir en esa locura ó á lo menos yo no debo pertida de Nelly y del Comandante.
lazos sobre el pecho, le levantó el cnello y sen- mitirls; pero todo esto no por los motivos que nsAfuera, la noche era profllnda .en la tierra, pe- t~ndose A su lado, en un primer movimiento ins- ted piensa de que sea yo demasiado joven para
ro alegre y estrellada en el espacio qne los dos tintivo de que no lué duell.o, extendió el brazo usted ó que sea uRted demasiado viejo para mí;
enamorados contemplaron sintiendo la turbación para estrecharla contra su pecho, acariciarla y creame: si alguna vez encuentra, en condiciones
diferentes de las mías, una mujer de mi edad qne
misteriosa de lo infinito. Luego sus mir:adas se abrigarla.
encontraron, sonriendo los dos, y sus manos se enPero vino la reflexión, lnz de previsión ó de le ame tan lealmente como yo, mAs por nstedque
trelazaron como para hacer un pacto de unión. prudencia y contuvo sn brazo á medio camino, y por si misma, que esté pronta y feliz como yo paEsto no duro mAs qne nnos instantes, pero fué la mang tímida, avergonzada, se contentó con ra consagrarle toda su vida, su corazón y sus pensuficiente para transmitirá sus cerebros el himno a poyarse en la piedra á espaldas de la jtiven.
samientos en cambio de e~,q Rte(•.ción grave, se~
de pasión que vibraba en sus corazones.
A pesar de eso, como si la iniciación de e~e rill y profunda que he sos¡, ,;: e- i.,&lt;t.o en usted, no
Nelly en seguida se apoyó en el brazo de su movimiento hubiera transmitido una irresistible V.Acile: cAsese.
amigo y silenciosos y felices iban vagando al azar
Nelly pronunció su discurso como persona que
atracción, Nelly se reclinó sobre el pecho de Juan,
á través de la aldea dormida y dirigiéndose sin
y lijando en él miradas de pasión, parecía decir- ha reflexionado largamente sobre su situación y
darse cuenta de ello á la casa del Mayor.
le sonriente y agradecida: "¡qué feliz soy!" Se sobre el amor; que siente de veras lo que dice y
Para qué hablar?
entreabieron sus labios y dejaron deslizarse la que aunque se emociona al explicarlo llena así
Nada de cnanto hubieran podido decir habría palabra ºgracias" con tal entonación, con tal dul- un deber. Evitó ante todo tomar un tono lacrimotenido ni el poder ni el encanto de aqnel apretón zura, que equivalió á ese te amo que brota de los so, sentimental ó ingénuo que no habría cst•do
de acuerdo con sus maneras independientes y que
de manos. Habría sido imitilóembnsteradespnés corazones verdaderamente apasionados.
1
no convenía A relaciones nuevas, por mucho q11e
El
Comandante
inclinó
la
cabeza
abrumado
por
de eso, toda lrase que no fuera: "te runo'
hubiesen andado largo camino en corto tiempo
la
tempestad
de
apasionados
deseos
que
en
ella
Pero una vez pronunciada esa frase no podía
gracias A la complicidad de circunstancias excepse
agitaban;
y
poseído
él
también
de
gratitud
y
ser recogida y tendría la significación de un jucionales. Por el contrario, si al concluir de hacasi
sin
conciencia
de
lo
que
Fucedia,
lentamente
ramente eterno ... . Nelly no se resolvía ádecirla,
blar
tomó las manos de Juan, lué de un modo
pero quería escucharla en medio de esta noche filé acercando sn boca á la de Nelly hasta que

r:·-;:o-.·:

'

�94
cordial, enteramente cordial como las estrechó;
su voz se había serenado y un relámpago de alegrta iluminó su faz. Parecía un amigo, un amigo
ijiqcero que da consejos desinteresados sin gran
esperanza de que se le baga ca&amp;o.
Juan, aunque extraviado por la fiebre, conservaba suficiente criterio para comprender que no
estaba en un camino muy seguro por más que
fuera muy sgradll ble y 1,Hfirió ese tono ligero
en materii1sgravcs, aunque al mismo tiempo le
preocuparan las reticencias inexplicables que
contenía el discurso de .Nelly. «No debe usted
casarse conmigo&gt;-«No debo permitirlo&gt;- «Otra
joven que no esté en mis condiciones» ....
Mientras se aclaraba un poco el problema, Juan
cubrió de besos la mano amiga que se le tendia
y dijo:
-Gracias por el consejo, sef!.orita Nelly, pero
pienso que correrá la misma suerte que la mayor
parte de los consejos. Ya comprenderá usted que
cuando la víspera de una separación hemos cometido la imprudencia ....
Nelly hizo ademán de interrumpir esta frase
pero éi no ie dió tiempo y sigu:ó muy resuelto
acentuando mucbo ciertas palabras:
-La imprudeucia de confesarnos nuestro amor:
yo, á pesar de mis ideas bien definidas, y usted,
a pesar de sus razones que ignoro, no habiendo
obrado hoy en el sentido de su indicación es probable que no loha1 é nunca, ni podría, puesto que
usted se pone fuera de su consejo.
-En decto, contestó ella, nuestra conducta,
aobre todo lamia, ha sido loca. Usted á despecl!o de sus resoluciones ha cedido á mi atracción,
en un arrebato de amor siu ninguna idea de cálculo, sin premeditación (y esto me enorgullecerá
eternamente) pero las reflexiones no tardaron en
venir, llegaron ya y por eso he querido ser yo
quien ponga punto á la novela antes de que usted cierre el libro. ¿Y habla usted de imprudenciasi' Usted ha comeLido una, pero yo oé á donde voy
y sé que ni se casará usted conmigo ni haría bieu
si se casara, de :o cual 11e convencerá cuando le
diga las uzones graves en que me fundo, más
serias que la diferencia de edlid. «Sé bien que
no puedo aspirará un hombre como usted; y que
sólo me casaré (~i me Mso) en una clase iuferior.
Eso es todo. Sin embargo, amé á usted desde que
le vi, lo confieso francamente como digo todo, y he
ansiado que me amara usted también y que me
lo dijera; pero á eso he limitado toda mi ambi•
ción y todo mi ensutflo. No pido más.»
Cada vez entendía menos Juan esta situación
y se preguntaba quién seria entre él y la nifla el
más loco de los dos. Tranquilizado sin emblirgo,
y dejándose arrastrar por ia embriaguez del momento dijo:
-Si, Nelly, la amo á uated mucho, mucho.
Ella le apretó la mano en muestra de gratitud
y agregó:
-Si, esto es loco, es una fantasía de chiquilla
sof!.adora. No me ritla usted ahora ya que partirá maJlana; aleje to&lt;10 escrúpulo puesto que me
ha dado una gran alegría que no será seguida de
dolor alguno. Por mi parte no creo haber hecho
á usted ningún mal porque su amor, por i.iucero
qPe sea, no es bastante profundo para hacerle
padecer largo tiempo si llCaso le hiciera pade•
cer ....
Luego abandonó de improviso la mano 'lUe
había tenido entre las suyas, y con labios ardientes besó en los labios al marino con uu beso de
despedic!a.
-Oh! diga usted, diga usted sin temor y sin
pena, diga otra vez que me ama!
-Te amo, te amo, te amo, repetía él ya enloquecido y cubriéndola de caricilis.
Entonces ella se desprendió del abrazo, se levantó, y poniendo las dos manos sobre los hombros de Juan para impedirle que la siguiera, le
dijo mirándolo con ojos suplicautes y cobardes
á la vez.
-Quédese usted aquí, amigo mío, tenga piedad
de mi y déjeme el tesoro de esas palabras de
amor, que pienso no repetirá usted cuando sepa
que soy una hija natural recojida por caridad en
el Convento de Montreal, que mi madre era la úl•
tima de las criaturas, que mi padre esun antiguo
sub-oficial arrojado por ébrio del ejército inglés .... Oh! ruego á usted que por compasión
no diga ahora una palabra más.
·
Y luego cerrando con un nuevo beso más tierno, más apasionado, los labios de Juan para impedirle que hablara, le abandonó de improviso y
dió á correr hacia su casa.

EL MUNDO,

Juan no pensó en seguirla.
Se pasó las manos por la frente, se restregó los
ojos para asegurarse de que estaba despierto y
luego se echó á reir.
-Qué! Estaba loca esta chiquilla; loca de atar,
ó qué demonios pretendía?
Qué pretendía? Sus ideas no estaban bastante
claras para permitirle responder á esta pregunta.
Puede ser que ambos hubieran bebido más de
lo regular en el intemperante banquete de los hovas; y pensando en esto tomó rápidamente el camino de su casa, encantado de poder dirigir na•
da más que ese reproche á su conducta para con
la bella inglesita.
Entre tanto, Nelly en su aposento se desvestía
lentemente sonriendo frente al espejo.
Loca la hermosa Nelly?
Ah! no. Había comprendido bien que ciertas
cosas debe uno decirlas por sí miemo, antes de
que bocas indiferentes las relaten de mala mane•
ra. Además, su confesión tenía el mérito de la
sinceridad y se sentía como aliviada del peso de
un remordimiento.
Luego, en su imaginación fértil se había desarrollado súbitamente todo un plan que le hacía esperar que volvería á verá Juan y que ac11so se apoderaría nuevamente de él, cuyo plan según su propio criterio era inspira.do únicamente
por su amor. Y por eso era por lo que la hermo
sa Nt·lly sQnreía voluptuosamente á su espejo desvistiéndose poco á poco y admirando su cuerpo
de estátua,
Apenas regresó á su casa, el Comandante fué
á llamar á la puerta del Doctor que no dormía,
pero que se sentía mejorado y hasta preveía que
al día siguiente iba á tener un apetito voraz, regocijándole la idea de ir á almorzará la casa del
Mayor y de la sefl.orita Nelly.
-Qué criatura tan fresca y tan encantadora!
Un regalo de los ojos. Verdad?
El Comandante hizo un signo de aprobación
pero siu manifestar demasiado interés y le con•
sultó si dos ó tres horas después del almuerzo no
sería prudente regresar á Diego, aunque temía
que el viaje fuera fatigoso para. Lerbon y por po
ca que fuera la fatiga ninguna razón les obligliba
á partir desde luego pudiendo diferirse la marcha
pAra el siguiente día.
El Doctor á punto de acordar la prórrog:1. se
arrepintió, pues le desolaba la idea de que por
su causa se alterara el programa del viaje. El reposo de la noche le repondría y además, salvo el
descenso por las escalas, todo el camino en fita •
kon era más bien para dormir que para cansarse.
Insistió de Chalmont declarando que en eeta es•
tación no le preocupaba el Colibrí y que por la.
salud dd Doctor consentiría sin la menor pena en
quedarse dos días más. Pero Lerbon insistió en
la partida y no habiendo má.s que decir arubos
amigos se recojieron.
Pero el Comandante no podía conciliar el suefl.o y tardó dos largas horas en dormirse. Durante
ese tiempo cuAntas reflexiones! No tendrían consecuencias las palabras de amor que acababa de
•pronuncilir? En verdad, una bija natural, cuya
madre había sido una perdida y el padre un éblio
arrojado del ejército, no era un brillante parlido.
Así lo habla comprendido ella misma y cor,f&lt;Jsó
su amor sin temer que su confesión comprometiera al Comandante, lo cual era de agradecérsele
por la responsabilidad que ql1edaba suprimida así.
Pero si bien se ahorraba todo lazo también &amp;e
prescindía del placer de ese amor, tan embrit1gador y atractivo ...... De todos modos, lo mejor
era partir y no pensar más en este asunto.
Sin embargo, siguió pensando ...... Pensaba
que toda joven es sof!.adaray que vale mucho esa
flor de lo ideal que embalsama la vid11 y que
puede cultivarse aun teniendo mucha rectitud de
espíritu.
Nelly había deseado oír el grito de pasión de
un hombre que estuviera más arriba de sus aspiraciones. Era esto un capricho de sofl.adora? Puede ser, pero era capriclrn peligroso. ·
En estos momentos, también ella se desvelaba
preocupada por su aventura reciente? Cuál era
su propós~to real, aquél que reside en lo íntimo y
que no suele uno coufesarse á ~í mismo?
Todas estas cavilaciones hacían pasar ante sus
ojos una procesión encantada de cuadros vivos como los que torturaron á San Antonio en tiempos
pasados. Y si no rechazaba sus visiones con la feroz
energía que le valió la gloria al bienaventurado,
deseaba ardientemente á lo menos que el sueno
las borrara de su cabeza!

Domingo 31 de Julio de 189b.

Al día siguiente, en vista de que Lerbon estaba ya restablecido, de Chalmont mandó llamar á
Ivon y le ordenó que de acuerdo con Volanabé
arreglara la partida para salir A las dos del~ tarde· si á las dos y media. las mulas estaban hst8Ben' la aldea del Pié, á las siete llegarían á Diego y
á las ocho cenarían en el Colil&gt;ri.
Jacques bajo la dirección del Docto~ ~arfa los
equipajes y entre tanto el Comandante m~ á despedirse del Gobernador y otros personaJes; volvería á las diez, y á las once estarían en la casa
del Mayor.
Dadas estas órdenes salió; y corriendo como si
tuviera mucha prisa, hizo su visita á las autoridades. Cuando regresó, encontró á Nf,l)y en gran
conferencia con el Doctor, pues habfa venido á
informarse del estado de su salud y hallándolo
bien trabó con él conversación y presa de un súbito deseo de aprender botánica é historia natural, hasta le pidió libros para estudi!lr.
Con mucha naturalidad, sin la menor timidez
y como si nada extraordinario hubiera ocurrido
la vi~pera, Nelly estrechó al Comandante lamano y siguiendo su conversación con el Doctor,
manifestó que el deseo de instruirse le había venido de un suelio que tuvo la I!Oche anterior.
¡Vaya un suefl.o raro y espantoso! Una hada
se le había ...parecido, joven y bella, pero con los
ojos sin iris ni pupila, solameute unos globos blancos, inmóviles, como los que tienen las estátuas
de mármol. Se acercó á Nelly la besó en el seno
sobre el corazón, con labios al'dientes y causándole dolores atroces: «be perdido mis ojos áfuerza de llorar, le dijo, y quiero que sufras como
yo .... amarás y no te amarán á tí." Luego se
fué volando por la ventana entreabierta.
Inmediatamente vino otra hada también muy
bella, pero tenia los cabellos blancos y le surca•
ba la frente una honda arruga, apesar de que en
todo su cuerpo brillaban las morbideces de la
juventud. Esta besó á Nellv la frente haciéndola
sentir emoción deliciosa y ie dijo: «Yo te traigo
el remedio contra las angustias torturadoras del
amor; el consuelo y el olvido están en la ciencia .... hazte sabia!•
Este lindo cuentecillo de hadas lo terminó Nellycomo convenía, riendo, y cerró tan bruscamente un libro de botánica que á ser otra persona
quien así lo cerró, habría sufrido una reprimenda del DJctor, pero la joven ¡lo hizo con tanta
graciA!
-Ya. es hora, dijo Nelly; vamos á verá papá?
Y mientras el Doctor acomodaba cuidadosamente sus libros, ella se llevó á Juan aparte y le
dijo:
-Tvda la noche estuve sotlando cou usted ....
no creía amarlo tanto.
De Chalmont, no hallando qué contestarle se
conformó con estrecharle la mano carinosamente.
Ella afl.adió sonriendo:
-Pero estoy resignada y seguiré el consejo
de la hAda protectora: trabajaré.
Y como ae Chalmont. sonriente iba a. contestar
en tono de broma, ella le interrumpió gravemente diciéndole:
-Silencio! no se burle usted de mí. y déjeme
creer hasta el fin que me ama usted algo todavía
apesar de mii cor,f ,siones y apesar de todo. Va
á srr tan pronto la partida! ..... .
Y par11. evitar una respuesta ó para aprovecharse del limoso "quien calla otorga" agregó en
v::iz alta y alegremente.
-Bueno, Doctor, ¿ya está usted listo? ¿qué
aguarda usted para ofrecerme su brazo~
Abandonando libros, insectos y cuanto tenfa
Ler~on vino solícitCI y quedó t,m encantado d¿
sentir apoyarse en ~l la manecita blanca y suave
de N elly, que no vió cómo una Epeira Mauricia
se estaba escapando de la caja.
En casa de Nelly el Mayor estaba esperando y
en cuanto vió venir á &amp;us invitados se adelantó
á ~e~ibirlos, manifestando que se encontraba muy
ahviado.
- Si, si, dijo ~erbon, esto va bien, pero acuérdese usted de mi recomendac:ón: nada de alcohol!. ...
No la olvido, Doctor.
.~er? _n? bien habían entrado al salón cuando
diJo dmgiéndose á su hija:
~Nelly: haz.el favor de traer 1&gt;l Vermouth.
Nelly lo traJo y obsequió A l11s visitas y Stephenson '.'ªció tqn rápidamente su vaso, que hubo_ necesidad de llenárselo de nuevo para que
brmdara con sus nuevos amigos.

Domingo 31 d&amp; Julio de 1898

95

EL MUNDO

-

- ------~¡
-1

.¡
¡,

glés me ha prometido un empleo en Canadá si le
llevo de Madagascar ciertos informes ....
- ;,Militares? dijo negligentemente de Chal·
mort.
-Comerciales más bien? preguntó el Doctor.
El Mayor observó A los dos franceses, vaciló Y
luego dijo:
.
-Si, comerciales, puesto que Inglaterr~ no tiene sobre esta isla ninguna idea de conquista.
-Así lo creo, dijo el Comandantx_puesto que
la isla está bajo el protectorado de .I&lt;'rancia, pero de todos modos y aunque no sea sino á título
de mera curiosiosidad, siempre es útil recojer
datos militares ... .
-Y guardarlos, agregó riendo Lerbon.
-Bah! lo que yo poseo en este particular, carece de importancia, d eclaró modestamente el
Mayor. De todos los pu~blos, el fran~és es el que
ha explorado mejor la isla y el que tiene de consiguiente datos más precisos. sobre sus elementos
militares.
Nelly que había llegado oportunamente, oyó
esta conversación con interés; y sin embargo no
tomó parte en ella y se limitó á decir al Mayor,
que el almuerzo estaba. servido.
.
.
El almuerzo no fué alegre ni expansivo, pues
el Mayor no brillaba por su inteligencia . Y no
pensaba sino en beber sin llamar la atención; el
Comandante parecía preocupado; Nelly tris~
seguramente por la partida de sus nuevos ami-

gos, en vano se esforzaba por
aparecer galante y solo el Doctor contento y rejuvenecido
aparecía con rosto tan radiante como el día en que descubrio que había araftas diurnas
y araf!.as nocturnas.
Cuando pasaron á la sala á
tomar el café, Nelly desapare•
ció un momento y fué A su
cuarto de donde sacó un paquete cerrado que decía en la
cubierta:
«Itinerario secreto de Majunga á Tananari ve por el Mayor.H. Stephenson»
Tomó la' pluma. y escribió abajo: Recuerdo del
autor ·al Coinandante del Colibri. Luego volvió
á la sala, guió há.bilmente la converaación á. tr~tar de los orígenes de la raza hova, y cuando vió
que su padre y el Doctor se arrojaron con ardor
en ese asunto, dijo en voz alta:
-Comandante: mientras estos sei'lores discuten ¿quiere usted d11,rme su opinión sobre unas
acuarelas que he pintado? Venga usted A verlas.
-Con mucho gusto, Sefl.orita; dijo el Comandante sonriendo aunque le alarmaba la idea de
una entrevista tan peligrosa como la de la vi spera.
Ya que ella tuvo la generosidad de no abusar

de su triunfo pues comprendía que no podía ha•
ber matrimonio entre ambos, habría sido mejor
evitar toda confidencia y separarse de golpe sin
una nueva lucha. De antemano temía él la fascinación que Nelly ejercía s?bresu espirítu, qu~ lo
embriagaba y lo enloquecia. Pero ¿cómo evitar
ese peligro?
.
.
. .
. .
El Doctor los vió partir con envidia, casi sm•
tió celos, y lamentó haberse dejado aprisionar en
las ruedas de la etnología;perotuvoquequedarse
con el Mayor, el cual aprovechó al instan~e la
salida de su hija para beberse un vaso de wh1skY'.·
Una vez en su cuarto, Nelly se puso á volti·
jear nerviosa, cortad11, como quien no sabe lo
que quiere, y luego, súbitameoteresuelta, un tan-

�to pA!ida y con los ojos bajos abriendo el csjón de
nna cómoda:
-Aquí están mis horribles acuarelas de colegiala, pero no lo traje I!. usted para enseliárselas,
no! Dentro de nnas horas va usted á partir y es
casi seguro que no ~os volvamos A ver nunca.
Nada tenemos ya que esperar el uno del otro, ni
nada tampoco que temer ...... Déjeme acabar, se
lo suplico ..... , Nada que temer. Lo digo sobre
todo por mi, pues una vez hecha nuestra confesión reciproca y después de mis revelaciones,
mucho tendría que temer si usted se quedara,
pero nada si se va. , . . . Respecto á usted guardarl!. nn recuerdo de sabor especial en el depósito de sus otros recuerdos ...... primero con un
poco de remordimiento que se irá borrando hasta
que venga el total olvido ... .luego se casará. usted en Francia ..
-Pero Nelly, querida Nelly
¿estA usted loca? ¡Qué está us-

ción del Mayor, y luego ...... qué me habla usted de itinerarios en estos momentos en que sólo
me preocupa el amor?
-Tiene usted razón: dejemos eso y vamos á la
sala. Después lo llevaré á la casa de usted y eso
me dará pretexto para verlo una vez mas. ¡Qué
feliz me hace la convicción de que me escribirá
usted! Vamos ..... .
Al pasar frente al espejo, Nelly se arregló rápidamente el traje y los cabellos, luego abrió la
puerta y se dirigió 1\ la sala.
Juan que estaba como embriagado por la felicidad, recobró su sangre fria al ver al Mayor y
como si tuviera prisa de retirarse, dijo alegremente:
-Pienso, Selior Stephenson, que habrá usted

ted diciendo así!

- 'Comprendo su admiración.
No está usted habituadoá oir hablar así á las nilias de mi edad
pero eso es porque su situación
difiere mucho de la mía, lo cual
es una bendición de Dios para
e-111\s que no tienen ni mi corazón
ni mis deseos ó que aparentan
110 tec.erlos pues quedarían de•oladas si alguien sospechara que
s1t bían ciertas cosas .... que sin
embargo no ignoran. Pero el tiempo vuela, mí querido Juan; no
tP1•go intenciones de quejarme
11' de llorar; amo á usted y .....
Sintiendo que las pasiones rujian en suinterior, conmovido por
este amor doloroso y vibrante
que veía en ella y que juzgaba
sincero, en estos momentos de
eterna despedida, Juan la inte-

•

-Es nna locura decir esto al
partir, pero yo también amo á usted, nifla, como nunca me había
creído capaz de amar.
-Justamente porque nos estamos despidiendo me he atrevido
á decir á usted que le amo, pues
comprendo que en otra ocasión
tal vez no me creería. Pero ahora no duda usted ¿verdad que
no duda?
-No, Nelly: te creo y te amo,
Y la estrechó nerviosamente
entre sus brazos.
Ella se dejó acariciar; y con
la cabeza reclinada en el pecho
de Juan prosiguió á media voz:
-Quisiera ser fuerte, pero no
pnt-clo contenermis lAgrimas;qué
feliz soy! Mi confesión creída por
ust,.cl contiene la discuJpa de mi
tondncta tnn condenable en apariencia. -No me juzgue usted
con rigor ...... si me he dejado
1urastrar sin resistencia en esta
pendiente, es porque sabfa yo
que se iba usted y no qnlse que
J.P. NWRPAra la única hora feliz
de mi vida.
-¡Que encantfl 'tiene tu voz,
Nelly, y que dulzura tienen tus labios! Te amo,
te amo, te amo .. . .. .
. Y brnscamenr_e desatando el abrazo que los
hgaba, retrocedió algunos pasos y dijo con fir.
meza:
-Te amo, y me quedo.
Un relámpago de alegria pasó por los ojos de
Nelly, pero conteniéndose tomó con efusión la
mano de Juan y le dijo,
-No: no puedo consentir eso. Es preciso que
parta usted en seguida y que vuelva á su barco.
Allí lo pensa":á usted, y si es cierto que me ama,
ya encontrará usted la manera de volver A ver·
me. Pero lo que mas le conviene á usted es olvidar todo esto y no buscarme mas.
-lile autoriza usted á escribirle algnnas veces?
-Y contestaré con exactitud. Pero vamos á la
sala A ver al Doctor. Ah! me olvidaba: vea usted
esto, es un itinerario que mi padre juzga muy importante y que le regalo á u•ted con una dedicatoria de mi letra.
-No, Nelly, no puedo aceptarlo sin autoriza-

El Mayor dió las gracias y se excusó de no.
acompaliar á ans invitados, en tanto que Nelly·
murmuraba:
-¡Quién sabe!
Luego la joven estrechó la mano á_ sus amigos.
y luego permaneció en la puerta s1gméndol?scon,
la mirada hasta que desaparecieron I!. lo le¡os.
Cuando esto fué, corrió á su aposento, se dejó,
caer en un síllón y lloró .. . ... Por qué?
¿Alegria, tristeza, emoción, inquietud? De todo,
había un poco .en las lagrimas de Nelly.

0 om.Jngo 31 de Jubo 4e 1898.

EL PLAN DE NELLY.

En la noche de ese mismo día, .
á las ocho, un bote conducía dela rada de Diego SuArez A bordo,
del Colibrial Comandante, al Doctor y Prince.
Prince?
SI, Prince también.
El pobre perro errante, cambiaba otra vez de duelio y venía á la población en que nació;,
,
sin
demostrar por esto último la
,
menor alegría. · Por el contrario,
lloraba y olfateando sin cesar portodos los camarotes, arrojaba gri' tos cortos y pla:ttideros, lo cual•
··t. '
duró toda la noche.
He aquí lo quehablasucedido:,
Algunos minutos antes de que
la caravana saliera de Ambohimarina, mientras Jacques, lvon
y el Doctor mismo, despachx ban,
los equipajes, Nelly acompallada.
de Prince, llegó muy fatigada y
encontrando al Comandante soloen el patio, le explicó por qué babi-a venido tan tarde, á pesar suyo, para despedirse. Por mAsque habla empleado horas ,v mAshoras en buscar el itinerario, se·
le había extraviado y por hO no
lo pudo traer como tenía prometido. Quién lo habría tomado?
Seria Volanabé que estuvo en su,
casa en el breve rato empleado
por ella para orar en el te10plo
por el buen viaje de sus amigos?·
.
""
No es posible que se hubiera
~
atrevido á entrar al aposento de
*'
Nelly. Acaso ella misma, que con
lo de la partida tenla la cabeza
á pájaros, hubiera guardado el•
'
paquete quién sabe á dónde.
Juan le dijo:
-Es usted una chiquilla. Cree que tengo necesidad de algún objeto para acordarme de usted?
De todas maneras, Nelly decía..
que le era muy doloroso haber
perdido tan preciosos apuntes y·
eso en momentos en que la partida era inmediata y no volverían.,
á verse más.
,,
,,,.; \ .
-Pot qué no hemos derennir- ·. . .
nos otra vez? dijo Juan: no lo.,,--:,
~
prometo, porque no puedo: pero,
quién sabe?
-No quiero esperar, contestó Nelly, y me resigno convencida de antemano. Pe-ro pido una sola cosa: cumpla usted su promesa
de escribirme siquiera una carta.
Acababa de decir estas palabras, cuando seoyó (,, Ivon que decía desde atuera
-Faltan cinco minutos para las dos: v~y á •.
avisar que todo esta listo, vámonos.
Nelly había oldo bien: quedaban no mas quecinco minutos. Entónces se dió prisa y enjugando una lágrima, murmuró:
-Juan: hágame usted un favor muy grande. .
Va usted á decir otra vez que soy una chicuela
pero ¡me haría usted tanto bien aceptando .... 1•
Quiero que se lleve usted consigo á Prince y que
tenga usted presente que lo he abrazado mucho y le profeso un gran caril!o. Esto es una tontería,
pero no rehuse usted, se lo suplico, el tiempo co- ,
rre, Ivon va á venir, y aún falta que me despida
yo del Doctor: tranquíllcese usted, soy fuerte y
no lloraré, sonreiré si fuere necesariJ 1 ya verA .
uste~ .... AbrAceme pronto, pronto ¡oh! cuántole ame! Con todo mi corazón.-(ContinuardJ

- ~-1
•

/"l
~

_,

encontrado grata la compal!ía de mi amigo, pero
el tiempo ha volado y me veo en la necesidad de
despedirme de usted y de la Seliorita Nelly. No
olvido la galante hospitalidad de usledes y espero que la próxima vez que venga yo á Diego, me
pagarán mi visita.
-Ay! no puedo prometerlo, porque los hovas
no me consienten mucha libertad. . . . . . Sin em•
bargo ....
-Sin embargo, heremos todo lo posible, ·aliadió Nelly, notando que ya la lengua de su padre
no estaba muy expedita. Me agradar!\ mucho visitar nn barco de guerra y ver además la rica colección de aralias del Doctor Lerbon.
Al decir esto último, dirigió al sabio nna de
sus má.s arrebatadoras sonrisas.
-Seliorita Nelly, dijo amablemente el Doctor:
la visita de usted será para mis aralias y para mi
nn gran favor. Adios, y no hay que creer en •uelios. Quién no ha de amar á usted? Adios, selior
Stephenson; de Diego enviaré A usted las drogas
prometidas.

l!:L MUNDO

rn.

.

rrumpió diciendo:

97

Domingo 31 de Julio de l!lll'

EL MUNDO.

A

Gli:ffoéh

La siesta
[A BUbéD M. campos.)

Dt&gt;ecama, es la hora . n
. e lo .alto. desciende
en sueltoR gironee la ro13: cahn!l, d
el Sol-tgneo loto-su cáhz enc1en ~lcina.
y t&gt;l fuego que. esp arcd~~~~~~t;~ ces hor~:
Descanll&amp; m1 re 1011..
•
la tierra vomita su alient~ tie fragua,
ya tedas lns flort.'S marchitas es~áe~fi~~a
el pez-áurea flecha-nervioso
\ag ondas del Agu~, 1
y sale á loa bancos de arena el ca1m&amp;n.

•••

Su oliente resir.a surlc\ el lii:¡uid~mbar
-11roma enerva.nta, selvático yd rl~bar
perfumt'S e
Y el aire. con ténues
it 1I sedeño abamco.
1
r;e'f!~º ~~rd~ ~~p a!!iente. no tardes. t~ espero,
l bam~ca á. la sombra del plátano use1la,
a.
6 el toldo de un gran parasol. ...
;~ ~~!~e flauta del ind1.o h~maq~ero · · · ·
¡Oh ven, m1 tranqm a,
mi tierna, mi dulce toNaz torna~ol.1

!a

•••

dJ~~~~ ~~:~e:i:.~ t:~I ~Th~!bl~n•f~if•~f~,°he
tu ob~curo cabello P.be::li ~~s~lba triunfante.
que enreda sus aom
. .d f
¡Tus ojost-En ellos con fulgt o tego,
Amor-mariposa voluble-hace ga ~
batiendo do~ pétalos de orol y ~z11~,
1
en ellos un vivo¡~~cd¡zv;!e~~
Ala . . , . ..
·en ellos esplende la lumbre del Sur!

'

.

[Del álbum del Sr. Edua.rdo Me1o y Andrade.]

.
d
ue vudve del torneo
Belleza tmrnfa 0 r8: q
b ' t de et1plendor
Con el es.:udo heráldico cu
•;eteo
Detente: tJOy poi,t~I escus!: :11:s el trofeo
De mis galantes r1mae:~antaF· cantando en tu loor.
,
Q ue traigo b&amp;iSta tus P
o vi tu triunfo,
olfmpicl_l grand eza.'
Yo v t · · · · Y
cicias A tus p1és,
y vi como rodaron Vt\~
'
de bellez 1,
Deidades con teiSoros rnmeusoes realeza
Altivos y potenltes bl}z~nsi~ trillo el ·ancho frés.
Manchados ya os gu 6 ·
.
;-ue intrépida esgrimiste:
Yo vi las reg1as ar_ma t~ altivo porte real,
T11 rostro de c"uc&amp;:SIC · aetas ue encendiste
Los "'.'ayos de tul! ºJºt;i1a
y 1uigo convertiijte
En luz de alguna 68 ;eño 'que vuela al ideal.
Ea llamas d" un en1:1
d- - gentil cla.rineria.,
y oi que la estruen ºS:himno triunfador,
Regó sus notas_ de ore. e
•ada de barmonia
y al eco des~ idmeasb c~gc Un beso con que ungía
Siguió ~I cruJtrlb efunnt:s d~..diosa. d~l amor.
L&amp; g1orl&amp; tu a a re __
vuelves del noble y leal torneo
y ahora quehya Aldico cubh,rto de eSplendor,
Con el e"cu.do er
lleva mi trofeo:
¡Oh, Rcünal pasa·· · · pas~~ ti mido aleteo
Las rima.e qude ru_mo1~: cantando en tu loor!
Acá dentro e m1 a
,

tet

'

Luis FntA.s FERNÁNDEZ.

~f

La funeraria

••

Pareces querube tendido en la cuoa

. •CA oyendo de c:clóglcos sor es,
1a muSl
t
vito de luna

ó bien. tremu\an e rad,.., l&amp;cteos bollones.
prendido en U'!-- co_po deRc&amp;nP.&amp;. ya es hora:
Desc1tnsa, m1 rema.
d h
o
la tlerra vomita su ahento . e o~nn~ flor
"todo se A.duerme, no se irgue u
....
¡118. entre las ramas el ave ct1.nora
sacude el bochorno,
y t-n tanto, yo arrullo tu ensueño de amor .
JUAN

B.

DELGA~O.

J:~~~

lal:~:~~~{::to

;i:l

!,a canción del nauta, del mar y de la onda.
Un barco!: ta.u sing~lar,
ue finge A la mente rncautR.
i a. visión de uu sueño nauta,
peregrino del azar • • • •
De su prora, si el bramar
del viento no las ab_oga.
surge una voz que rnterrrga,
surge otra voz_ que resp~nde:
una voz que dice: ¡dónde
y otra voz que ordena: ¡boga.1

8

Cae la somb r a
: 0 ~~i~:~c:éerfano
como un man10
b d o
e doblea-a el pesar del a an . on
qu
:, d enorm~s desahentos.
co(}b8 ~~:~gt~isie es el llanto de lo,4 hijos
,
da.mente sobre el féretro. .
due cae s3.r ! cu&amp;n triiStea son las lluvias
e los 1t11.u!~:a que segó el Invieri:i,o!
ªºt~emuerte llega VKcilante y pálida,
cubierto el rostro por el manto uegro,
como uu visitante que tmrortunu.
y . nt&amp; silenciosa sobre e lecho.
se.
moribUt!do, qul e
rueba a, esquivar e sop .
pque le hiela ,as sienes, y se ierlgue
asido á su11 cabe ,os.
con t l terror
as! El cada.ver,
Qué noche de amarg11r
en la torva quiíltud del aposento,
medita en 111.s eternas soledades
i1 8.rbPl caldo en el desierto.
coy~:•torno.del difunto se congrega,
b .0 las lucf's de los cirios trémulos,
&amp;J un collar de Uvidas bacantes
com 0
O dó recuerdos.
u{)~ºP:!:~;¡~~~~8 la luz de los blandones
ba·11.~do temblorosa. sobre el velo
dellas siniestras viudas solloz~nt(s
q ui, atenacea sin cesar el vé~t,go
leteando los suspiroiS
que puebla el desconsuelo,
:~mo arvada de nocturu~s av:es
hi"as
la Tiniebl)t. y el Misterio.
~ la exaltada m,;:,nte qu~ ºª~!raga
de la pavura en el pr?fundo .pielago,
ve surgir cien diabóhCHS qutmeras
arvada dó vora · es cuerv_os_.
0
cCJÚh ~uá.n triste es la marcha s1g.1\osa
'uesi ue al cadA.ver el corteJo!
coé.nq enstivos mécense los s~uces
cu
uietud del cementerIOI
en~ªcuri: ~ristes las flores de las tumbas!
los cipreses del jardtn, qué tétricos!
¡"610 el ave gorjea (acaso el ave )
osee de 111. muerte los secretos
p y la tierra ha caldo poco A pow
con su redoble de sonidos huecos,
y las corona.a cubren el sepul~ro,
los pasos &amp;8 pierden á. lo leJos.
y y despertando las tinieblas, miran
ómo en fecunda inspiración el vienta.
~a entonando un solemne De Profun_ is
del mustio sauce en lo ... sonoros nervios.

cí:::fa.:cia

•••
Hincha1 rugie~do, el tit&amp;n
Atlante su ola hera,
f
como un gran vi1-1ntre que uera.
¡, parir á Leviatb&amp;n;
entre los soplos que van
ca~bando el mar q~e se azoga,
surge una voz que mterrog1t,
surge otra voz que rerpodn1e:
una "ºz que clama: ¡dón e.
y otra voz que ordena: ¡boga!

•••
Pobre ánima que avanza
con su galerR. por lo~
océanos h&amp;cia un Dios
t
Un rib'azo . ... que no alcanza
y Vanamente s~ esperanza
con el abiemo d1alo~a. • • · · ·
surge una voz que mterroiª'
surge otra voz. que. respof e:
una voz que gime: idónde. t
y otra voz que ordena: ¡boga.
AlUDO NERVO,

fe

fi

AURELIO

G ONZALEZ CARRASCO,

�98

EL MUNDO.

Domingo 31 de Julío 1898

PAGINAS DE LA MODA

Dolaj.ngo 31 de Julio de 1898
del prójimo, tildando A las de su sexo que visten el
sencillo ropaje de la mode,tia.
La niña que reciba en el hogar la educación, que
le dA una madre cariñosa y buena,quese desvela por
tener buenos 11jemplos y A quien se la inculca el desprendimiento y el desinterés, la modestia y el pudor.
será una mujer respetable y respetada, merecerá la
consideración de todo hombre honrado; la estimación
que se captará no se limitará á los suyos solamente,
f'i que tRmbién se hará extensiva entre todos los que
la traten y vean con los ojos del desinteréd sus buenos sentimientos, si e,s pobre. tendrá conformidad en
las necesidades que indudablemente la pondrán en
Ja lucha constante con las tentaciones de los hombres
buscará con el trabajo honroso el modo de hacer llevar la vida honestamente: desoreciarA toda riqueza
que no sea adquirida co,1 delicadeza y sin detrimento del honor y la virtud. si la dePgracla se empeña en
aembrar eeprnas de d!s,gusto en el corazón, sumiéndola en el infortunio en donde será victima de los
males y precipititda enla sima del descrédito, y vién •
dose agobiada por la fatiga tengan que sollcitar la
protección de las almas caritativas, lo hará con deli•
cadlbima modestia: demostrará. con firme abnegación
que no hay poder humano que pueda quebrantar una
voluntad enérgica y mucho menos corromper los sentimientos cuando é;tos se han formado en la escuela
del pundonor: si es favorecida por la fortuna. prestará. todo género de alivio al necesitado, prodigará con
desprend·miento las buenas obras, solicitará. 111 me•
nesteroso para apagar su eed de alivio con el bálsamo del consuelo.
¡Ah! mucho puede influir la modestia en el norvenir d,, la mujer; ella puede evitar múltiples sufrimientos y las grandes penalidades á. que está expuesta
por la debilidad de su sexo y la veleidad de su carácter
Ninguna mujPr puede presumir de que con su be•
lleza, ijUS atractivos y coquetismos basta para que el
hombre se prosterne y la rinda llmoroso culto, no el!
pre.:iso reunir aquellas cualidades que forman las
delicias del corazón y llenan al espirita de consoladoras mi•iones ensanchando el alm.l con grata é inefable ilu8ión.
Penetremos en ·.m lu~ar en donde la de•gracia ha
sumido en la pobreza a una familia, en éf hay una
madre anciana, y fatigada por el peso de los alío~,
más aún, por el infortunio; el hueu esposo y excelente

99

EL MUNDO
padre que la sostenla, murió dejando con su dulce
compañera, tre~ hijas en la mas completa orfandad;
á la anciana como toda buena madre, es natural que
la preocupe el porvenir de su11 hijas, ella sabe que
estas están bajo la vijilancla de un juez severo, que
castiga sin contemplaciones. y muchas veces con dema~iada injusticia -la sociedad: también conoce por
experiencia las murmuraciones del vecino, que con
ojo malicioso escrudiña todo lo que p.iede servirle de
cróuica pRra divulgarlo en calidad de secreto; pero
desgra.ciada11ente dicho secreto se l-lxtiende por todas partes haciendo blanco de calumnia A las rná~
puras reputaciones; pues s ..bido 11s gue cada cual
quita y le aumenta según su capricho. lntl-lrroguemos
á 11111 jóvenes, veámos en qué eatado se nallan
sus ánimos.
Ah lector! no lo dudeis, si la modestia ha Rido
inculcada en sus corazones, oiremos palabras
de resignación y conformidad, sus casti~imos
labios serAn incapaces de proferir una blasfemia; ocultarán sus males con dignidad y pudor;
rehusarán adoptar una
mejora en sus sufrimientos si esta puede lastimar enlo intuno de sus
sentimientos: mas si por
el contrario descuidada
ha sido la educación, llena de mimo y toleran•
cia .... entonce~ ¡ay l so·
lo veremos act ,1s deverg on zosas impúdicas,
que nos horrizarán
porque la inmoralidad
pen11tra en donde no ha
habido f,eno para tener
las pasiones, las niñas
educadas en la escuela
~
del interés. que ven malos ejemplos en sus ma
vore~, no tendrán pudor ni mucho menos modestia; el materialismo
metalizar&gt;\ sus corazo•
nes,ensus ojosnoha.brá
!Agrimas porque gus sentimientos estarán· disec~dos por la indiferencia,

FIG,

Las primeras podrán tener penalidades múltiples en
la vida, pero bajarán á. la tumba con la paz del alma y
conciencia Jimpla. Las segundas satisfacen sus mun ·
danales caprichos, colmarán sus deseos, gozarán de
todos los gustos que pueda haber en la tierra, mR' el
dia. fun11stls,mo dtil aesengaño, cuántas van á exh~lar
el ultimo suspiro.en el misero lecho de un hoPpllal,
olvidadas completamenttl y lamentando no h» ber sido
modestas sufren cruentltimo11 remordimientos.
Puede que haya alguien quien nos juzgue exajerados en nuestros escritos, puede que sean muchos
los,que los desaprueben en todos sus sentidos; emP.ero, deseamo11 contribuir al perfeccionamiento de la
humana especie de la cual formamos parte; y en efte
concepto, nada; m nadie podrá ha.cernos retroceder;
hemos experimentado todo género de desengHños;
hemos sentido y llorado con nue~tra buena madre
multiplicad11s c11lamidades en medio de la
desesperación; á ella, y sólo A ella debemos
aquellos consejos que nos han desviado del
mal; ella nos ha infundido el respeto que
siempre hemos tenido por la mujer modesta; ella n.&gt;s ha recomendado la. moderacion
en todos nuestros actos, ella constantemente
nos exhorta pua que no desmayemos en inculcar buenos ejemplos en la incipiente juventud, y ella en fin, es la que ha formado
nuestro corazón. siempre humilde ante la razóni siempre sensible
por las agenasaes~racias, y muy
en particular por la mujer que
reune las bellisimas dotes de la
modestia.
"Siempre se puede hacer el bien
aún en la indigencia." Asl pueP,
creemos hacer un bien á alfunat•
madres recordándoles que .o pri
mero que deben enseflar á. suf _,,. - ·
hijas es el ser modestas, de mane
ra que puedan !'vitar en todo
tiempo y circunstnncias, caer en
el proceloso mar del descrédito

FJG. 1.-TRAJE PARHIE:SSE DB ESTÍO

La mujer modesta
El talento de la. mujer
consl~te en saber ser
modesta.
L. l. A.

Los padres que anhelan para sus hijas un porv11nir lleno de contento. y dt1licia, que abrigan la Jisongera esperanza de que sean el fuerte báculo que lo

sostenga en la edad decrépita, los cuiden con cariño- hace á las niñas acostumbrarse á la malicia: cuando
sa solicitud cuando se encuentran postrados en el le- lleguen
á ser unas señoritas nad·1 eabrán hacer que
cho del dolo1 , abatidos por las er:fermedadeR d11l cuer , sea de provecho:
acostumbran A e•pPr11rlo todo de
po, y les prodiguen sus consuelos en los sufrimientos sus padres, d~ Russehermanos
y muchaR veces ),asta
del esp!r1tu y el tedio del alma., deb1minculcarles des- del extraño: s1 lle~an á casarse_precipitá~
al espo,o
d11 la mñez los bellos sentimientos del pudor el amor Y lo hacen contraer compromisos 1rnper1ores
A sud
al trabajo y á la virtud, alardeanao slemr,re·'con can- . fujlrzas, sólo por safüfacer RUR caprichos; descaradadorosa modeetia.
demol'trarán. R_u disgusto por los trRbajos doUna educación demasiado descuidada y tolerante, ment11
mésticos; serán envidiosas y egoístas, y murmurarán

4 -TRAJlll SA!!Tltlll

FIG, 2 - TRAJlll Dlll PIQUÉ

FIG, 3 - TRAJE DEI PAÑO AMARlLLO

EMILIO GrnoN S.

FIG. 5-TRAJlll PARA NIÑA.

�Oomln¡¡!'G 3l de Jul;o de 1898

EL MUNDO

100

denuncian mis leales primorl's. Tú acechas, tú aco·
mt:tes sin dar la cara A tus victimas, q11e agonizan
maldiciéndote porque hieres y no curas, porque ma•
tas y no mueres.
-Calla, to11ta. que tires del engaño em_blema. Mira
tus vivos colores; polvo vano que en mis manos se
deshace, asl t os halagos, asl los giros bellos con que
facinas las almas ingenuas
-Razó n tienes, rHpaz ladino Mi belleza es polvo
si la palpan. En cambio, si tú tocas lo~ corazo1:1es, l_os
conviertes en llamas v l11ego en ce111zas. DéJame 1r,
que á nadie ofendo. Yo no iré á denunciar tu Kcecho,
pero si á las zagalas Ancuentro les diré. 11 011,zadorcitl\8 de mariposas, segidme. que eo_v la tlmida iJuijión.
Huid del Amor, q11e t1s audllZ y traidor"
N.

FIGS.

10 Y 11-DOS MODELOS

BOLET

TOMO U

MEXICO, AGOSTO 7 DE 1898

PERAZA.

DEI JACQUETS

RIFA DE MUJERES

FJG, 7-Tll.AJ"l!I DE CICLISTA

Es por dl'máe curiosa la costumbre que cay en al~unae_poblacioutie de la provincia de Smoleoeko, del
1mper10 ruso.
· .
Cada ti;es meses se escoge una joven bellR r, virtuosa con objeto de rifarla; se emiten 5,000 billetes
de á rublo cada uno, 11. loe que tienen derecho los jóvenes y viudos de la población y de las localidade11
vecinas
Hecho el sorteo, el agraciado puede casarse con la
joven ó ceder sus derechos á algún amigo
Aei mismo la rifada puede rehusar al favorecido
por la suerte.
La joven recibe loe 5 000 rublos que produjo la rifa
como dote, y en l'l caso de que no se verifique el en•
lace, se reparte la mitad á cada uno y en paz.
Por lo general lns jóvenes rifadas aceptan como marido al dee:gnado por la suerte, siendo esos matrimonios un modelo de felicidad conyugal.
FIG, 9-TRAJE SASTRE

Lectura para las da'Dlas

EL SERVICIO DOMESTICO
LOS QUE SUBEN ·y BAJAN

Una gota de agua que babia eet11do millares de
años con 1: e demás en un 111~0. sintió de pronto que
se transformaba y adquiría ligereza extraordinaria.
Estaba evaporándose.
-¡Tengo alae!-dijo flotando sobre el lago-Adios
amigas Ya babia presentido muchas veces que mi
naturaleza era distinta de la vuestra. Voy II las altu•
rae, al pala de las nubed y de las águilas. Ya no nos
veremos más.
.-:-No te enorgullezcas-le dijo otra gota que habla
VIaJado mucbo.-Yo be estado en esas altas regionl'e
y sé que no se permanece en ellas mucho tiempo. Pide á Dios que cuand" caigas, quizás hoy mismo, te
deje volver á e~te lago tranquilo. Eres como todas
nosotras: un poco de calor te eleva; un ligero enfriamiento te hace descender.
-Aunque eso sea-repuso la soberbia partlcula de
vapor. Hil. llegado mi época feliz.
-¿Quién sabe? Acaso esta.a destinada á hundi.rte en el terreno y encerrarte para siempre en una
cueva obscura.
.
Algunos días después, la gota, condensada, caía
sobre una hoja, resbalando por ella temblaba, resi~tiéndose á deepnmderRe.
Venia de loe cielos: iba fatalmente á rodar sobre la
tierra.
FElRNÁNDEZ BREMON,

AMOR E ILUSION

Quieta te has de quedar, voluble alada; le dice el
niño: aleve á la traviesa mariposa. ¡,A qué ir de flor
en flor diciendo á torlas que las amas, para luego dejarlas engañadas y tristes?
Y la mariposilla, irónica. le responde:
-Dame, nifio tu constancia; dame tu quietud, dame
tu fe. Sentado estás en el brocal de esta fuente, aguardando á las zagalas l!encillae que no han amado para
herirlas en el corazón, una ahora, otra después, y á
todas sin píl'dad. Te finges cingo y no yerraslo~inocentee pechos A que disparas. Yo beso á las flores, tú enloqu11ces á las donctlllaP. Yo vuelo por doquiera y me

FJG 8 -MODEL() DE

PRUIA\"ERA

Qu~janee y con justa razón muchas famili its de la desmoralización que hay e11trt1 los criados. Raro A~, en
efecto, el que cumple honradamente con eu11 obliga•
ciones y que puede llamarse un buen eirvie11te, pnee
generalmente sucede que loe que se ofrecl'n á de1 empPñar el ?fido de cliados. tengan defectos y viciosque constituyen un verdadero tormento para las familias Inveterad.o es el vicio de sisar, dt suerte que
ya no llama la atención y por lo mismo no es á él al
que nos rPferimoe, sino á otros más graves y trafcendentales. Entre la gente de nueftro pueblo no es por
fortuna frecuente l'l rc.bo, pero en cambio son muy
comunes loe caeos de hurto, cometidQe en las casas
casi ~iempre por loe criados, que como no son cogidos infraganti niegan desc1tradaml'nte l'l hecho, y
basta se atreven á amenaza,. con dejar el Jervicio, desuerte que los amos trae de haber perdido su rlinero,
ropa ó alhajas se quedan sin sirvientes. La embria.
guez que los insolenta. loe hace i11eubordinados v
perder el respeto y la obediencia, única cualidad qu·e
conserva la di8c;pfina doméstica; puede decir~e pQr lomismó que es muy raro el sirviente que no es altanero é irrespetuo110 ocasionando disgustos a las familias que por no ver8e pri ;adao de sus servicios tienen
necesidad de sufrirlo con vicios y todo A estos malesdebe agregrrse el más funesto, el más perjudicial. el
que causa más escándalo y del cual adoll'cen las criadas. Cas-i todas ellas eje cen la prostitucióti clande~ti•
na, siendo el vehículo para propagar las enfermedades i'1feccioeas que hacen sus vlctlmae á jóveoes
inexpertos ó poco escrupulosoR quti no temen contraer
tales enfermedades, ignorando fin duda, que mman
su existencia y la de sus descendientes.
No exageramos asegurando que los que se dedican
al servicio doméstir,o constituyen una verdadera plaga social que t~n.emos la desgracia no ya de tolerar
&amp;loo hasta de d1e1mular, puesto que necesnriamPnte
tenemos que recurrir á ella para los trabajos domésticos. Pero si es inevitable, eremos que puede remed_iarse ha~ta donde sea posible haciendo que la autor:dad expida u ... reglamento sobre criadoes y expidié~~olee boletas que sean una garantla para las
fam1hae De este modo, lo repetimos, si no se evitan
Pe remPdian al menos los male, que li"'"ramente
he0
mos señalKdo.

•

EL PRIN01F6 D6 Bl8Mf\ROK
(De una fotograna de Pllartz, tomada en Klsslngen.)

•

NUMERO 6

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

l

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\.

FIG. 11-DOS MODELOS

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:.-

FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

,f ...
~·

�62

. EL MUNDO.

un momento en que nos creímos en el carro de la
diosa india y temiendo circular sobre cadáveres.
Al llegar á la estación, asalto y escalamiento; la
invasión de los Bárbaros. La gente de la verbena
SUMARIO - Benito Juárez.-Suntuosa manifestación de previendo lo que después aconteció, quería á toduelo-La gratitud popular. - Verbena oe San Angel.
-Vias de incomunicación.-Granizada de fuego.-tJe da costa escalar el tren é ir hasta Tizapam á
trueque de poder regresar á México. Gritos, emlllésmeri'l.,-Su talento.-Sna éxitos.
·
pellones, malas palabras, presiones de prensa hiVerdaderamente suntuosa estuvo el 18 de Judráulica; el tren se atestó de gente; los menolil,
lio la manifestación de duelo en honor de Benito
Juárez. La figura heroica é impasible del patri- sentados; muchísimos, de pié, apuntalados unos
cio, no la esfuma la lontananza, no la amengua el con otros; no pocos, colgados de los bHandales
tiempo; su poderosa silueta se destaca en el con- de las plataformas, de las manijas del gai-rote, de
las jameas de la!:! puertas; había pasajero que no
fuso tumulto de la historia patria, con perfiles de
camafeo, con lineamientos de bajo relieve. Y es tenía en el tren sino la punta de un pié y dos ó
queJuárezfuéála vez grande, bueno,inteligente y tres dedos de la mano aferradas á algo.
En Tizapam nos esperaba una ovación; los
probo, enérgico y hábil, y que consagró'toda su vida
paseantes
domingueros aguardaban en la estaá la conquista de la Libertad y á la reconquista de
ción
un
tren
para regresar; grande fué su decepla Patria. Su vida fué la lucha, su placer el trabajo, su descanso la muerte. Nacido en humildí- ción é intensa su cólera al verlo llegar atestado,
sima cuna, hijo de pura raza indígena, y por con- repleto y tomado de antemano por entero. Grisiguiente, paria, comenzó áluchar para ilustrarse, tos, rechiflas, mueras á la Empresa, amenazas á
para conquistar un título profesional, para ele- los primeros ocupan tes, todo fué en vano; no se
varse á la magistratura, para redimirse del pe- pudo embarcar un solo viajero de esa procedencado original de ser indio y para emanciparse cia. En San Angel el nuevo.tumulto por idéntica
de la esclavitud de la ignorancia y de la mise- razón y en Mixcoac, Tacubaya y San Pedro de
ria. Rendida esta primera etapa de la jornada, se los Pinos. El tren humeante, atronador, envuelto
enamoró de la Libertad, de la Patria; entró de en fuego y saludado al paso por las imprecaciofrente en linea de combate y conquistó la Prime- nes de la multitu4, parecía un monstruo en fuga
ra Magistratura de la Repúbllca; mas no para perseguido y acosado por un pueblo delitante.
Llegamos á México con dos horas de retardo,
descansar en el goce y en las grandezas del pocambiamos
las de lujo por las de brega, ósea, la
der, sino para volverá luchar de nuevo contra
la reacción aliada al enemigo extranjero. Todos locomotora incendiaria por las mulitas, y á la alsabemos su éxodo; su peregrinación á través del de- tura de la plazuela de San Juan, caimos de proa
sierto, sus tormentos de hombre y sus angustias de en un profundo barranco abierto por la Empresa
patriota: la derrota acosándolo, la muerte amena- del saneamiento. Entiendo que touavía el wagón
zándolo, el hambre, la sed, la desnudez y el desam- permanece ahi".
Y yo que iba en busca de aire puro, de vastos
paro torturándolo. Triunfó al fin, la Reforma yla Se .
gunda Independencia fueron su obra; la Patria horizontes y de un poco de soledad! Pero n0 me
no ha sido con él olvidadiza y ha hecho de su se- vuelve á atrapar la Empresa del Ferrocarril del
pulcro una Meca á la que lleuden los fieles de la Valle; otro día que se me ocurra ir áTizapam, alRepública y los admiradores del prócer, á depo- quilo un burro; así llegaré más aprisa y con masitar las flores de la gratitud. Imitemos ese gran yor comodidad.
ejemplo; Juárez nos anseftó cuanto va-le y cusmto
puede la virtud de que estamos menos dotados:
***
la constancia; de él debemos aprender á aliar las
De Mésmeris está haciendo las delicias del púaltas virtudes cívicas con las nobles virtudes p~i- blico mexicano. Es un transformista rival de Frévadas y á saber sacrificar familia, riquezas y bie- goli y tan acabado como él en su género. Estos
nestar personal á los intereses superiores de la artistas escéntricos son en general una maraHumanidad y de la Patria.
villa.
Dotad_o s de gran talento, bohemios por lo co*
**
mún; revelan dotes excepcionales, habilidades
Por mal de nuestros pecados, se nos ocurrió el múltíples, capacidades especiales. Casi siempre
Domingo pasado tomar el Ferrocarr:l del Valle y son políglotas; De Mésmeris, por ejemplo, habla
empi·enderla á Tizapam en busca de aire puro, de con envidiable corrección su lengua materna,
vastos horizontes y de un poco de soledad. Igno- que es el italiano, el español, el francés, el inrábamos que San Angel festejaba á la Virgen del glés, el alemán y el portugés.
Carmen; de haberlo sabido nos hubiéramos queTienen muchas cuerdas en su arco; son actodado en casa. Y desde luego el Ferrocarril del res, cantantes, bailarines, prestidigitadores, equiValle no es un medio de locomoción sino un ins- libristas, ecuestres; practican algo el ocultismo y
truwento de tortura; ¡qué muelles! ¡qué asientos! algos la medicina; dicen la buena ventura y sa¡qué persianas desvencijadas! ¡qué gotear del pe- can horóscopos; tienen remedios infalibles para
tróleo de las lamparas! No bien el tren se puso los males incurables; dan excelentes recetas de
en marcha, comenzamos á ~xiarnos, una densa cocina y suelen invitar á la prensa á íntimas y
humll.reda se colaba por las ventanillas y por las divertidas reuniones á las que sienten, á veces,los
numerosas grietas, hendiduras y agujeros de las invitados no poder concurrir.
especies de huacales en que caminábamos; quiEn general esta clase de seres son f~lices, si bien
simos encerrarnos, pero ninguna persiana funcio- no siempre son ricos. En el fondo de su retina esnaba ni ninguna ventila giraba ni ninguna puerta tán pintadas los más grandiosos y los más pintodeslizaba en su corredera; momentos después, rescos panoramas cómo en las hojas de álbum de
espectáculo grandioso, una granizada de fuego un pintor turista; su corazón guarda las emociosólo comparable á la que descargó sobre Sodoma nes de sus múltiples aventuras, de sus amores cosy Gomorra, comenzó á azotar los carros; en el mopolitas, de sus triunfos artistícos, de las quietecho de hoja de lata del wagón, se oía un redo- bras de sus empresarios; veteranos y aventureble siniestro, de uno y otro lado veíanse por las ros de la vida, todo lo han visto, todo lo han senventanillas pasar como centellas tizones incan- tido, todo lo han experimentado; una punta de
descentes que pautaban el espacio con líneas de escepticismo emana y un grano de aplomo queda
fuego, algunos de ellos, candentes aerolitos, grue- de su vasta experiencia y de sus muchas a ver.sos como avellanas y hasta como nueces, birando turas, y De Mésmeris, como Frégoli, lleva á la es- ·
de bordo se introducían al coche. El fuego se ini- cena ese bagage de observación personal y de
~ió á la vez en la crencha rubia de una prima y estudio individual de todas las cosas y de todos
en la falda vaporosa de una compatriota, y hubo los hombres.
que acudir en su auxilio y extinguir á papirotaNo se necesita menos para representar sucesizas el voraz elemento que amenazaba destruir tan vamente y en unos minutos, ya la nifta melancó
bellos allavíos y poner á la vista mayores encan• lica y tierna, ya la matrona imperiosa y exigente;
tos. En la canal de un fieltro de quesadiJla se ya el viejo caduco, ya el joven impetuoso, y para
alojó cautelosamente una chispa, y ~cabó por abrir- pasar sin transición de las furias de Otelo y las
se paso hasta el cráneo de un pasajero; otro· idem perfidias de Yago, á la ternura y á la pureza de
se sacaba después á puilados el cisco que le había Desdémona. Para ser un Mésm&lt;::ris es forzoso te•
caído en los bolsillos.
ner un álbum de instantáneas en el que se hayan
Al llegar á San Angel, el pánico se apoderó de coleccionado todos los aspectos del ridículo, tonosotros;una multitud compacta, comprimida, ín• dos las matices de la pasión, todas las aparientimamente amalgamada llenaba la plaza del Car- cias de la idea. Se necesita, además, todo un mumen; en vano el tren silbaba y repicaba; la mul- seo de trajes, de actitudes, de movimientos; un
titud, embobada con un desollinador que escalaba juego completo de voces y entonaciones, l!e diael palo ensebado, no abría paso al tren y hubo pasones y de ritmos q'le permitan copiar y re-

LASEMANA

Domingo 24 de Julio de 189o.

'producir lo mfsmo al pueblo que á la aristocracia, al Instituto que á la Alta Banca, al clero que al 1
ejército, á la mujer que al hombre, en todas y cada
una de las circunstancias de la vida.
El Arte escéntrico de De Mésmeris es un caleidoscopio de la vida humana y se necesita gran .
talento para abordarlo y una maravillosa intuición de la vida y de la realidad para interpretarlo.
De Mésmeris lo posee y el público se lo reco-noce y se lo oplaude.
LOPEZ l.

-------•-·-----ll)olitirn ~tntral.
RESUMEN.-LA RENDICIÓN DE SANTIAGO DE CoBA.-UN MISTERIO IlIPENETRABLE.-Los DOCO·
MENTOS OFICIALES Y LA INTERVENCIÓN OFICIAL.
-EL GENERAL TORAL y EL GOBIERNO DE MADRID.-COINCIDENCIAS.-AMERIOANOS Y CUBA·
NOS.-RENCILLAS Y RIVALIDADES.-LA JUNTA
CENTRAL DE NUEVA YORK Y LAS PROMESAS DE
Me KINLEY.-LA CAMPAÑA DE PUERTO R100.Co11rnATES SANGRIENTOS EN LO PORVENIR.-Los
CARLISTAS Y EL PARTIDO DE LA PAZ.-AMENAZA
Y TEMORES.-EL PATRIOTISMO DEL PUEBLO ES·
PAÑOL.-ÁTRÁS LA OLA NEGRA,-CONCLUSIÓN.
Desde que fueron conocidas las condiciones
bajo las cuales se rindieron al General Shafter
los defensores de Santiago de Cuba, mucho ha
variado la opinión respecto á aquellos hombres,
que tras sus fuertes y trincheras defendían la bandera gualda y rojo. Mientra.. se creía que la ciudad asediada iba á caer en poder del invasor,
falta de provisiones, escasa de víveres y pobre
de elementos de guerra, se pensó que el General •
Toral caía en medio de su angustia, al peso de
la fatalidad y cedía á una fuerza superior, ante la
cual era inútil toda resistencia y estéril cualquiersacrificio. Pero cuando se ha sabido, según la información cablegráfica, que entre los pertrechos
de guerra entregados al vencedor, se cuentan diez millones de cartuchos, el ánimo se suspende y se piensa en algo sombrío que ha pasado
en el interior de Santiago.
¿De quién es la culpa, si la hay, de no haber
intentado una salida victoriosa, de no haber rotoel cerco que nunca fué perfecto, de no haber resistido hasta agotar la abundante provisión de
municiones de guerra que tenían á la mano los.
sitiados? En un documento oficial, puolicado ya,
dice el General Toral que las condiciones de la
capitulación fueron arregladas de acuerdo con el
Capitán General de la Isla de Cuba, que había
consultado al Gobierno de Madrid. Nuevos informes desmienten tanto la intervención del General Blanco, como la del Ministerio Sagasta en la
expresada capitulación. Quedará siempre un misterio por descubrir, un punto sombrío que nos
oculta la verdad de las cosas, un problema que·
no podemos resolver.
También á propósito de la destrucción de la
escuadra espaftola en las costas meridionales de
Cuba, se habló de órdenes superiores recibidas.
por el Almirante Cervera para que saliera de la
rada de Santiago, aunque en su salida habría deencontrar: una derrota caFi cierta. Después, el
Ministro de Marina Seftor Auftón, ha negado que
existieran esas órdenes, y sobre elilustremarinoespaftol se ha lanzado terrible acusación.
Curiosas coincidencias que sólo el tiempo podrá explicar; extraftas obscuridades que alguna
vez alumbrará con luz meridiana la triunfadora
verdad.

*

**

Entre tanto, allá se disponen los soldados prisioneros á marchar al patrio suelo, tristes, desarmados, con la angustia en el rostro por no haber
alcanzado el triunfo que anhelaban. Las guarniciones de las plazas vecinas á Santiago, comprendidas en la capitulación, se disponen unas á entregar sus armas, en tanto que otras preparan una
resistencia inútil, pero firme y sostenida, apoyadas en las leyes militares que los rigen.
¡Vano intento! El nuev o régimen se ha establecido definitivamente en Santiago de Cuba. Si es
cierto que ha desaparecido la autoridad que representaba al gobierno espaftol, también es verdad que ni la ciudad, ni la provincia, se han
puesto por el Gener.tl Stiafter en manos de los

Domtngo 24 de Jubo de 1898.

todas las fortalezas de la
costa, para cooperar con el
ejército en sus movimientos agresivos.
Exentas del bloqueo por
más tiempo las costas de
Puerto Rico, y más próxi•
mas á la metrópoli, han podido recibirmayoreR recursos para resistir la invasión;
allí el c lima es menos inclemente, as guarniciones no
están fatigadas con luchas
anteriores, todo hace creer
que la resistencia puede ser
muy eficaz¡ pero también
aquella isla pacífica y tranquila no se acomodará á
los sacudimientos que traen
consigo los azares de la guerra, y quién sabe hasta dónde influyan en los combates
los clamores de la gente pa•
cifica, demasiado •pacífica,
para ver sin recelos, sus
ciudades bombardeadas, y
sus campos fecundos con•
vertidos en campamentos.
Si fueron terribles y sangrientos los combates que
, . precedieron á la capitulación de Santiago, y se vie,
ron las costas meridionales
manchadas con las olas rojas después del combate na.val en que fué destruida la
escuadra de Cervera, no
creemos que sea sin dificul'tades y sin sangre la cam~
pafia de Puerto Rico.

insurrectos. Con gran prudencia, con exquisito tacto,
el jefe americano ha establecido un régimen militar;
mas como quiera que los
pueblos necesitan alguna
autoridad para su régimen
interior, ha apelado inmediatamente á la gran institución democrática, al gobierno municipal, á cuyo
ampa!'o quedan todos los
habitantes, y á cuya salvaguardia se ponen todos los
intereses materiales de la
población.
Naturalmente, los cubanos, que ansiaban entrnr en
son de guerra á la capital
de Cuba Oriental, han visto desvanecidos sus sueftos
y evaporadas sus bellas
ilusiones, cuandorecibieron
la orden ineludible de per
manecer en sus campame1 •
tos, con prohibición expresa
de entrar en armas á la ciudad de Santiago. Han comenzado las rencillas, han
estallado las pequeilas rivalidades entre el ejército americano y las huestes de Ca·
lixto García; los oficiales
cubanos se retraen un polo
de la lucha; dispuestos como estaban A nombrar m
gobernador de la provincia, siéntense como ofendidos ante las decisiones del
Cuartel General de Shafter,
y hasta ha llegado á temerse una colisión entre las
tropas aliadas.

***

***
No juzgan del mismo modo la situación los representantes de Cuba, que en
Nueva York han mantenido
viva la llama de la revolución, y han trabajado des·
de el territorio extranjero
por allegar elementos á la
insurrección, proporcionando primero el apoyo moral
y luego el material del pueblo y del Gobierno americano, en fil.vor de la causa
de Cuba. No juzga del mismo modo 1a Junta central
revolucior.aria, que ha ex¡ resado por la v , z a11torizada de uno de sus wii mbros más conspicuo ,
la satisfacción que Jp, causa la marcha seguida
por el ejército americari0, y la 11ctitL1d re-uelta
de su Jde en e l arr~glu intedor del territorio sujeto á su autoridc1J.
Los que ven con verdadero cariño 1 ,s intereses reales de la patria cubana, sab,m por 4ut1 se
someten á las decisiones del vencedor sin procurar inmiscuirse en los asuntos interiores, hasta
que llegue la hora del triunfo ddinitivo. Quizá
confían, fundadamente, en la declaración solemne del Congreso americano, cuando al aprobar
las resoluciones famosas de la intervención arma da en los asuntos de .Cuba, protestaron, á la
faz del mundo, que aquella intervención había de
dejar intacta la soberanía del pueblo cubano para darse el gobierno que mejor cuadrara á sus
deseos y que mejor conviniera á sus intereses. Si
el Congreso hubiera reconocido la independen·cia de Cuba y el gobierno que representan Ma
ssó, Méndez Capote y los qne funjen como ministros de Estado de la naciente República, causaría
verdadera extrafteza que no se nombraran des•de luego autoridades cubanas y se comunicaran
al llamado gobierno central de Cuba los avances de las fuerzas invasoras, para sujetarlos á su
jurisdicción, á medida que fueran vencidas las
autoridades militares espaftolas. Mas como no ha.
habido tal reconocimiento, preciso es confesar que
Shafterobra,deacuerdo con el gobierno de Was. hington, en la esfera de sus facultades, y de conformidad con la resolución del Congreso americanc.

63

EL MUNDO

NEW YORK,-DESPEDIDA DE LOS VOLUNTARIOS,

*

* *

Una vez en poder de los americanos la ciugid
y el puerto de ::$o111tiago, base de futuras operit
clones, parece que IÍay una suspensión de ést11s
s )bre el territorio de Cuba, y toda la actividad
de la ma1 ina y del ejército, se v11n á concentrar
sobre la vecina isla de Puerto Rico. De varios
puertos del Atlán~ico comienzan á zarpar los primeros transportes con tropas, armas y provisiones, que constituyen la formidable expedición
contra la pequefta Antilla. El Gral. Miles, autoridad suprema en el ejército de los Estados Unidos, es el que toma el mando en jefe de esta expedición, donde acaso, después de las lecciones
recibidas en la costa meridion11i de Cuba, se tomarán mayores precauciones, se evitarán inútiles efusiones de sangre, se procurará hacer más
seguro el golpe,para hacer menoscostosalacampaila portorriqaefta.
No ha mucho que el Gral. M11cías, Gobernador
y Capitán General de Puérto Rico, ha~ía vrotestas y juramentos solemnes de mantener incólume el honor de su bandera, de combatir hasta la
muerte en la defensa de aquel tnritorio confiado
á su valor, y ·ofrecía derram11r su sangre antes
que conse·n tir que la tü,rra portorriquefta fuera
mancillada por la planta del extrnnjerc-.
Ha llegado la hora de nuevos combates. La escuadra del Almirante Sampson que tiene ahora
por única misión mantener estrecho el bloqueo
de las costas cubanas, tiene facilidad de desprender todos los buques que sean necesarios para ·
proteger el desembarco de las tropas expedicionaria;, atacar por mar las plazas fortüicadas y

Todavía es para Espaftá
,una amenaza constante la
sombra delos carlistas, que
· se proyecta negra y fatidi• ca en las abruptas monta•
. ftas del Norte. Por declara,
ción expresa del pretendiente sábese que él ha prometido permanecer quieto
y tr,anquilo hasta que cambienla!! actuales circunst11ncias; pero diciendo que en:trará en actividad· no sólo
de palabra, sino también de
obra, cuando llegue el instante supremo de la liquidación; y llama así á las
condiciones de la paz.
Y estas condiciones ya se repiten y murmuran
por lo bajo. El partido de los que quieren la pa~
á cualquier precio, vlextendiéndose y ganando
la ¡.,úbJica opinión, en todas las esferas sociales.
8e ~iente el estremecimi1mto del desastre, se resp ira una atmósfera de angustia, se oyen los clamo!'• s de las viudas y las· lamentaciones de los
hué1 fanos; se escucha el rumor de los miles de
obreros que han quedado sin _ trabajo; se ve por
todas partes la tristeza y la desolación de los
campos que han quedado sin cultivo, de las plazas que han quedado sin movimiento; y en esta
ola ascendente tiene que verse envuelto el Gobierno, y transigir y mediar entre los que desean
llegar pronto á las labores de la reconstrucción,
y los que anhelan seguir la lucha sin tregua, el
combate sin descanso, la guerra cruel hasta la
muerte, hasta el aniquilamiento.
Si la suerte adversa que hasta hoy ha seguido
á las armas espaftolas no cambia de rumbo, y
nna victoria notable, si no decisiva, no viene á co1 onar los esfuerzos de los que defienden la causa
espailoia, no llega á confortar los ánimos, pensamos que á pesar de todas las amenazas del
carlismo, habrá que secundará los que pÍden la
paz. Los pueblos no se sui.cidan nunca. Que yenga Don Carlos con sus hordas negras . A encender
las hogueras de la guerra civil; que ardan fas
teas del incendio y que alumbren cuadros y espectAculos de horror: hay todavía energías y v:ri•
lidades en el pueblo espaftol, para vencer por ter•
cera vez á la hidra del absolutismo encarnada
en el impenitente Don Cárlos. Acaso esta vez no
habrá tolerancias de-ningún género, no habrá
contemplaciones de ninguna clase, y los que aman

�EL MUNDO,

64

Tlm,.ing-o '.H dP ,Julfo df'I 1R9P

Domin,ro 24 de Julio 1~

65

EL MUNDO,

molde artistico una cantidad devida poqitiva, calie~t.e, palpitante, :-eal. Asi ~n Un drama nue_vq, en Virginia, á pesar de su clasicismo; en lo Positivo. á. pesar
de su trabajo de adaptación; en Lances de Horwr, á
pesar de su tesis, lo que se impone lo que se destaca,
conmueve y subyuga, es el aliento enteramentehumano con que la pasión y el dolor y el vicio y los conflictos emre alma y alma aparecen y bat!'-11ª!1· . .
Ese arte no puede se· nunca transitorio m c1rc11nstancial. Cuando muestra su labor cumplida se hace
contemporáneo y conterraneo de·t?da:: las épocas y
de todos los hombres.
Y en ello, precisamente, ha estado el secreto de que
Ta.mayo, sin escribri! ha más de treinta año~. haya
seguido siendo la primera de nuestras «actuahdades•
dramáticas, y sea hoy, l}IUerto, no un nombre que _se
borra, síno una gloria que se engrandece y se afll'•
ma.

el progreso y el engrandecimiento de la tierra
espaftola, arrancarán de raíz la mala yerba del
tradicionalismo, que ha extendido sus ramificaciones por todas partes del edificio social, y las
lanzarán á los cuatro vientos, para que no quede de esos hombres negros más quela triste sombra de su recuerdo.
Así lo exige el bien de la patria espaftola.

X.X. X.
21 de Julio ne 1898

~n el mundo de los r17illo_narios
EIJprogreso y la dicha humana.
Leyendo las curioRas y extrañu narucion.is del
Mundo de los millonarios piensa uuo 8 Lu 4 uo::rer en d
cuento dt1 Lafomaint1 en que figura uu po:::TO que con
sólo sacudir las ornjad hacia catir de tillas oro, diamantes y joyas prt1ciodlsimal!,
.
Pero reahuente hay gt1mes tau ricas en este mundo? ......
¿Existen acaso personas que sin ninguna de las moleetas obligaciones que impone á los soberanos el ori•
gen de su lista civil, pued-,n gastar sin mermas para
el capital dosciencos mil francos diarios? Al pensar
en ebtos sere~ extraordinarios¡ experiméntase cierta
melancolla, porqut1 entonces y sólo entonces comprendemos que los archi·millonarios no 1100 folices ó
que al menos .u fortuna no deriv.i. directamente de
los millones 4ue han acumulado.
Tafter da uu sabio condejo álos tour1stas: llevar en
su~ exp11diciout1s poco dinero y mucho buen humor.
El pli.cer no se cowpra y el que no lo tiene consigo
corre el peligro deno t1ncomrar10 en ninguna parte. Lo
mismo sucede con el g·ran via;t1 de la vida, porqutl,
en verdad, dtldJJUé; de hab11r v1oto, ó leido algo de lo
que ocurre 1:1u el Mundo de los millonarios, nos pre•
guntamo11 para qué sirve el dint:ro: sólo es envidiablo, la sue1tt1 de 1011 que consag1 an sus rentas coloealcs a al!rnna obra de benefkeucia ó civilizacióu;
¡0 ., demás parece q uc han perdido lo que Montaigne
llawaba. 11 e1 sentido de la vida" vo::getando como esos
Boudhas de orv que se admira e1.1 !as Pagodas de Indo-China.
O encontrais que sea. digna de envidiarse la vida
de 1:1se afortunado cuyo único placer consiste en. salir en su coche que él mismo guia, lanzando los caballos á todo el correr de sus pié$ iigerisimos, por las
calles de una ciudad enmedio.d~l azoramiento de la
multitud que se agolpa en las ace1 as esperando á cada instante un vudco trágico ...Par11. dar empleo á los
setenta poneys de sus caballerizas hace circo con
media docena de carros de bancoti que giran vertigino~amente en la playa en medio de una multitud del!·
pavol'ida de mujeres y de niños que no hallan á qué
santo encomendarse. Si un pobr1:1 diablo se t1ntl'egara á esos estúpidos y pehgrol!os esparcimientos, liarla
con su cuerpo en la cárcel ó seria encerrado vitali•
ciamente en un manicomio; pero se trata de un millonario y la po1icia no lo importuna porque á la meno.·
indicación que se Je hiciera abandonaría la ciudad,
re•irando de la circulación ditiz millones anuales por
lo menos y ¡qué diablo! diez millones no son una cifra despreciable aun en el pals de los millonarios.
El hecho no es único: una milloraria americana,
, Mrs. Hetty Green no paga contribuciones Esta mujer extraordinaria ha encontrado en su riqueza misma fuerzas suficientes para pont:rse en pugna y hacer capitular á una ciudad t~n opulenta cowo Chicago. c.;11a misma refiere la anécdota:
"Tenia, dice, mi dinero en cinco bancos de Chicago y á los cinco les comuniqué mi resolución de rt1tirar de ellos mis fondos. Los banqueros se pusieron
dA acuerdo pa_ra. dirigirse al R.ecuadador de contri·
buciones: ¿sabéis lo que están h11ciendo? le dijeron.
Vais á expulsar de Chicago millones y millontis. Si
¡0 creis bt11..éfico para la ciudad cobradle contribu•
ciones á Mrs. Green; pero no contéis en lo sucesivo con nosotos para ninguna de vuestras operaciones"
Mre. Green se puso muy contenta por el buen
resultado de su estri.tagewa. "~l recaudador se quedó de una pieza, agrega la archimi1lonaria. Ya no
tuvo valor de cobrarme y en vista do, eoto dejé mi di•
nero en los bancos."

***

UNA TESIS DE F0GAZZAR0

CUBA,-ESTACION Dl!l LLUVIAS: EN LA MANIGUA
l l'BA.- ESTACIÓN DE l.LUVIAS: EN LA CIUDAD,

**º
El buque caminó días r días; hasta que los excursio1listas llegaron á la Tierra del F11ego en donde
desembarcaron, y '111rantt1 una semana, hubo fíe,tas
y bailes en las selvas virgenes. Ll\ señora Cansirto es
bella., pero siempre se ha negido á. c,i.sarse. Ya s11
puAdesnponersi habrá sido por falta de pretendieotias
El prestigio de los título11 de nobleza de la pobre
Europa ejerce una fascinación ~ingular sobre el espiritu de las ricas herederas americanas. Sabido 1:s
que muchas d11 ell1s se caian con los nobles :ngleses
y franceses. El matrimonio de Mi3s V.i.nderbilt con el
duque de Malboroug causó en los Estados Unidos
una emoción extraordinaria sobrexcitada por dos sentimientos opuestos: el org11llo y el de3contento; la satisfacción por el honor que recibía el oro americano
y el disgusto por su exportación al extranjerc
He aquflostérminos en que loanunciaroJolosperiódicos de New York; este es, oor otra parte, el estilo
que gasta en los encabezados de toda noticia má.s ó
menos interesante:
MISS V ANDlllRBil,T,
Nuestr11. nreva duquesa.
D~to~ biográficoij de la gran heredera
que Vi&amp; a adquirir

E~ ve.dad que la señora Green. por más que se per•
mita estas estravagancias y tenga cien millones, no
dej&amp; de ser una pobre al lado de la sef!.ora Cansino
UN TITULO EXTRANJERO
que vale más del doble y es la mujer mas rica del
CON LOS MILLONES nJ11 VANDERBILT,
mundo. Vive ordinariamente .,n Santiago gastando
en tr1:n regio,- lo llamaremos atf á falta de otro epíNo es notable ni se ha distinguido:
teto. Juzgad si nó: su palacio de Macul, con jardines
es et tipo medio dela joven americana.
y dependencias, se extiende desde las puertae de SanEdad, estaturll, cómo se vist11.
tiago hasta las Gordilleras. Un dia invitó á los oficiaSus habilidades, su género de vida y
les de la escuadra americana de los cuales veinte
SU ENORME FORTUNA,
aceptaron la invitación Puso la ciudad de Santiago
Aspecto
(Personal de.~cripcion.)
á. su disposición ordenando que todos los gastos que
hiciesen los bravos marinos en teatros~cafés, tiend?s,
Ed-:id: 18 años. Altura: 5 piéa 6 pulgadas Color de
etc., corrían por cuenta de ella A veces-Ofrece á sus los cabellos: negro Color de los ojo.~: ob ~curo intenso.
huéspedes una isla para que hagan en ella cu1mto Cejas: !lelicadamente arquedas. Nariz: ligeramente
quieran y los hace conducir en alguao de los steamers remangada.. Peso: 116 libras y media. Pié: pAqueño,
que forman su flota.-Un día hizo arreglar un buque -empeine arqueado. Número dPl calzado: 3 Longitud
de su propiedad con todo el lujo imaginable é invitó del pié: 8 ¡tttlgadas y media. Manos: delicadas, dedos
á cincuenta personas para que hiciesen con ella una delgados Número de lo-~ guante.~: 5¾. Longitud de la
excu1sión, embarcóse una orquesta, provisión de mano: 6 pulgadas. Mediáa del talle: ::!O pulgadas. Ta
champagne que habría bastado para formar un rio, maño de la falda: 4-l pulgadas Rostro: ligeramente
eu fin, todo lo que la fastuosidad de esa gente ha ovalado. Tinte: muy claro, mf'jilla~ rosadas 11ar·ba:
im&amp;ginado para divertirse con el mayor costo posibie. puntiaguda, signo de vivacidad. Boca: pequeña. y

sin carácter. Dientes: blancos y bien conservados.
Labio.~: gmesos. con una c,uva si,mejante al arco
d1:1 \Jupicto. Talento y habilidades: música. pintura,
leng-uas. Tú.lento principal: ninguno. Dote: 10 millones
de dollars. Furtuna por venir: 5 millones. Orejas: pequeñas y pegadas a la cabeza. Cabeza: redonda y bien
eqULlihrada. Gusto especial: ninguno. Color favorito:
rosa Sport: tt1unis. J!Jjercicio favorito: bicicleta.
Lo que no i11d1caba li&amp; Personal descripcion de la
rica l:ieredera, pt&gt;ro que no dl'jaro11 litl dt:cir los periódicos más graves. es qne Miss Vanderbilt vivia
rodeada de- una multitud de animales prediltictos:
avestruces, ibis, buitrei. águilas. serpientes, etc. El
dia de la ceremonia matrimonial. habla en la iglesia
flores cuyo precio no bajó sin dud11. de cien mil dollars!
Este puffismo esti\., como s11 vé. muy lejos de las
discretas atenuacione.i de futuoeidad que constituian
antaño el buen gusto aristocráttco .....

En este género de crudaq ostf'ntRciones, un tipo excelente de millonario es Edwa1 d Drouin. El año de
1886 era eepecier,, ne una casa de Philadelphia, tenia
l'ntonces quince años P0co des¡.,ués lanzó~e á la especulación de ~ewillas y awoutonó millones sobre millones con una rapidez sin precedeute A~ ora vive en
Atlantic City y g.i.l!ta diez mi'lone.- al año.
Su gran placer couAiste en luchar con un macho
cabrlo enorme, sintiéndose plt·namtinte satisfecho
cuando logra cl~var en tiPr"a 1011 cuernos lle e1l digno adversario. U La ve1, fué á un banco con motivo de
algunos negocios, y dtispechado Dro11in porque uno
de loe f'mpleados Je ·tr11tó con pocas lltenciones, el
mismo dia compró todas las &gt;1cciones del banco para
desped.r de la casa al dependiente que tuvo la desgracia de disgust•rlo.
Hay otro millonario que se ha hecho célebre por la
exageracióu con que hace u~o de los diamantes; los
lleva hasta en los cordones de los zap11tos. Todos loe
botones de sus pantalo1,es son rle diamantes; los mangoR de sus paraguas éentellean; los manublios de la
bicieleta fulguran .. . ... Aun d J noche usa diamantes
l'n la ropa de la cama y en su bat11. adornada de pinturas art'stlcas.

Y es curioso notar que todos, ó cas! to..;os, han ea\&gt;ido Jo que es la miseria; ellos son los autores de su
for tuna edificada entre rudezas de la adversidad y
privaciones. ¿Qué magia ha formado estas colosales
fortunas en tan pocos años? Oómo han ganado el pri•
mer millón, el único, según se dice que sea dificil '.1-d·
quirir? Es el secreto del país del dollar, cuya vida
es un perfecto hervidero de actividades; por cien que
llegan á los esplendores de la opulencia, cuántos serán los que se quedan en el camino, vencidos por la
suerte!. ...
Ciertamente el azi&amp;r debe de influir; pero no olvidemos que hac influido también en el é::nto de estas ambiciones, la incansable laboriosidad, el genio de los
negocio, la int.repidez, el espiritu de aventura y el
vafor. Qué ejemplo más significativo que el de Joseph Puiitzer? Hace treinta años llegó á Saint Louis,
-desconocido, sin influencia ni dinero; se hizo repórter de un periódico. De repórter paso á re~actor, de
redactor á editor, y luego fué propietario del New
York World.
Cuando compró este periódico, en 1883. tiraba 35,000
ejemplares. Cinco años despl.lés el World llegó á tirar
'750,000 cuotidianos de 16 páginas y000,000 semanarios
-de 52 páginas! Mr. Pulitzer gana diez millone.e al año.

DON MANUEL TAMAYO Y BAUS.
Como si en estos tan negros dlas toda pena y todo
dolor quisiera entrar á saco el corazón de España viene hoy la muerte de Tamayo, de una de las glorias
más excelsas de aquella nación, á poner en el alma de
eus hijos nuevas amarguras.
Silenciosamente, en la laboriosa soledad de su rPtiro académico, alli donde p.i.ra siemrre quedará colgada 111 pluma insigne de D Joaquín Estébanez_. y alli
donde el erudito, y el bibliófilo y el elegantis1mo disertante dieran descanso y aun procuraran olvido al
genio de.sil~l~i&lt;'nado y entristecido, ha muerto el autor
ilustre de Un dram an·uevo. ¿De qué? ¿A qué edadlSon esos detalles sin import11ncia al lado de lo demás:
y lo demás-doloroso y lamentabilisimo-es queaque-

lla resplandeciente antorcha intelectual no brillará
ya nunca.
En el orden soc'al, civil y politico. don Manuel Tamayo y Baus, era una «respetabilidad». Director de
la Biblioteca Naci&lt;'nal. jefe del cuerpo de Archiveros
y Bibliotecarior,, académico, secretario perpetuo de
la Española. mantenlase en la llnea media á que euel11n llegar, no los Tamayos, sino esta levita solemne
ó aquel frac aparatoso .........Sin necesidad de ser Ta•
mayo, es decir, el primero y más universal poetadra•
mático español de nuestros tiempos, habria podido
ocupar las mismas posiciones burocráticas y académicas y llegará. mayores alturas. No son precisamente el genio ni el g1 an talento los que abren la mayor
parte de las puertas: antes suelen ser advertencia
para que se echen llaves y funcionen cerrojos ..... .
En la vida polltica, Tamayo no pasó de carlista platónico; y hasta su platonismo polltico acabó cuando
un buen movimiento del Sr. Pidal lo puRo en compromiso de aceptar un nombramiento de D, Alfonso: la
direción de la Biblioteca.
Cabe, pues, en una tarjeta la biografía de Ta.mayo
cómo un hombre extraño á las letras. Y sin embargo,
la vida ciudadana, la vida obscura y pacifica de los
Archivos y la Academia parecía satisfacerle en extremo. Aquel buen señor, un poco achaparrado y á la
burguesa vestido, con sus gafas montadas en oro,
con su especie de media barba mefistofélica, metido
con su berlina en la fila de cuches de laCastellana ó
del Retiro, dab-a idea de un rentista,deun alto funcionario á. quien el Estado paga un carruaje-alquilón y
pasea una feliz y estéril vejez ant e los demás mortales sin sueldo,sin cochero y sin uniforme.
¿Er.. eso Tamayo?

***

Relativamente su personalidad literaria no es de
nuestro tiempo Lo más saliente, lo más «hecho&gt; de su
obra es anterior ála Revolución de Septiembre. A pesar
de ello, nada más sincero ni iná.s firme ni más general que el respeto y la admiración con que el nombre
de Ta.mayo ha sido pronunciado aun después de treinta años de silencio. Y es que Tamayo pertenecía á la
raza de poetas creadores. Con ser maestro en el artificio y enla habilidad teatrales, con tener muy suelta y
acertada la mano para la preparación de efectos y la
urdimbre necesari~ á todo poem11. dramático. lCI ::w.minante en él es el genio: la facu'.tad de vac!ar en

' No hace cuatro meses todavía que visitó Francia el
eximio litera.to italiano Fogazzaro y al abandonar la
Ciudad Luz se dirig·ió sin pérdida de tiempo á la Ciudad -EterLa.
El 31 de Ma!'zo dió en el gran salón del Colegio Romano ante S M, li&amp; Reina de Italia y un concurso numerlsimo, una interesante confertincía sobre este te•
maque se le hab1a propuesto para que lo desarrollara:
"El progreso y la dicha humana"
Damos á continuación en un breve resúme!l la tésis
original y elocuente del escritor italianu.
"¿Ha aumentade el progreso la suma de dicha de la
humanidadl"-Si, afirma Fo~azzaro, La evolución de
la humanidad o.ienta á los rndividuos haci&gt;i la satisfacción cada vez mayor de sus deseos materi~les y
de orden moral.
Esta marcha ascendente no podrla compararse á
una linea recta de una manera absoluta pero á lo
menos es posible representarla bajo la forma dt1 una
espiral.
La causa del prog-rebo es incocogno~cible para
Herbert Spencer. y Fogazzaro, por el contrario, cree
discernirla cada dia con mayor clarid·td.
"Cada vez, dice el conferencista. se precisa mejor
en la conciencia humana la causa del progre-o bajo la
forma de un poder misterioso que atrae hácia si á la
humanidad,"
HHy dos coss.s que creeFogazzaro evidentes: l.º Un
cono~imiento más y más exacto de Dios por obra de
ia ciencia; 2 ° la multiplicació11 de vinculos de unión
entre los hombres En esto consiste el progreso innegable de nuestro tiempo.
En lo que se refiere á la corrupción engendrada
por el refinamiento de la civilización, no hay motivos para que nos inquietemos de un modo exagerado.
N:is hallamos en preeencia de verdaderos accesos de
fiebre. Esas fiebres han matado las civilizaciones antiguas, porque eran esencialmente e11;oistas y desconocían el principio de la subordinación del presente
al porvenir; pero tales perturbaciones no pueden
aniquilar la civilización cristiana
Por el contrario, la favorecen, eliminando los elementos más nocivos y a11tisoci11Jes
El sentimiento de la solidaridad, de la subordinación df'lpresente al porvenir es paraFogazzaro el fenómeno culminante y la garantía más firme del pro,
greso contemporáneo.
·
Es, además, una fuente de felicidad perenne para
el alma humana. En ese principio e~triban, pues, las
leyes de la humanidad.
La ciencia reconoce en el espíritu individual la
acción de un trabajo que ha durado Pigloe y siglos;
todo eér viviente es solidario del que le J1a precedido
y del que le seguirá. J;'or eso la muerte es sólo un accidente y cree Fogazza•o en 11110 destino sublime del
hombre, más allá de la tumba."
Por esta árida y sucinta exposición podrá apreciarse el interés de los problemas metafii!.cos y eociides
discutidos ¡,or el literato italiano.
En su conferencia se encuentra la elevación de miras 1 que di,tinguill.!oe discursos del autor, sobre la teoría de la evolución y 11u concordancia con loe dogmas
cristianos.
Fogazzaro es darwiniano ardiente y católico sincero. Ya otros espíritus selectos, en América principalmente, lo habían precedido en esta conciliación
del evolucionismo y la doctrina religiosa; pero en
Italia es el inioiador del movimiento, y un iniciador
por cierto de gran autoridad
No se podría negar que la fusión de ideas anglosajonas y germánicas en esta alma latina, hará del
gran novelista filósofo, uno de los pensadores europeos rnás peri,onales de naestroe tiempos.
Comenzamos por repetir lo que dicen los demás y
solo más tarde nos atrevemos á pensu libremente.
fules Demaitre.

*"'*.

Los que viven en el mundo literario ellbPn que ser
célebre es ser desconocido por la gran mayoría.
Paul Bourget,
En preRencia de fas luchas entre la fuerza -y la justicia, el mundo de loe intereses materiales, sin odios
ni preferencias, calcula. la utU.idad de los resultados
G. M. Valtour,

�Domingc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO

66

Nuel!lltros e-re bados

Lra manifestación en honor de ~uárez
El General W. R. ~bafter.

Juárez, "el autor prominPnte de la obra de reconstrucción de la patria", recibió Pl 18 de Julio en rn severo mausoleo los homen~jes que en pomposa solero·
nidad anualmente conmemoran la muerte de nuestro
insigne regenerador.
Ya hemoP dado oportnna noticia. dela cPremonia en
nuestras ediciones diarias y uno de nuestros compañeros ha dt&gt;jado correr de su pluma fra8es palpitantes de emoción "La Patria ha cubi1:ntu la tumba de
Juárez de un infinito número de flores, flores de todos los matices y de todos los perfumes.

LA TUAlBA DEL SEÑOR JUÁREZ

JEFES Dlll L~ ESCOLTA PRESIDENCIAL

Ante aquella invasión de nectarias quedó oculta la'
yacente estátua de u.ármol, que reposa en actitud
blanda y serena sobre el mausoleo, y en su derredor
los centenares de miles de cálices difúndense aún ca•
lladamente como poéticas lámparas votivas en una
capilla llena toda por un recuerdo.
Uada año va la primavera á llamará esa tumba que
no responde, porque la tumba y ia primavera no son
hermanas Cada Julio desgaja sus tallos floridos para e?redarlos en coronas de nácar y de fuego, con
destmo á ese mau~oleo que guarda cenizas donde ar-

El 18 de Julio es ¡:,ara México un dia solemne, un
dia de luto, y no sin razóri además de los edificios pú·
blicos, se cubren de crespón los círculos sociales _v
las Legaciones extranjeras, como un signo de simpatia á nuestra Patria.
¿Por qué olvido, por qué desdén inexplicable señalóse entre todoP e11te año un respetabilisimo centro
extranjei:o, por la ausencia de muestras de duelo en
su exterior?
.
El nombre y la figuradeJuárez no simbolizan odios
ni exclu8ivismos: fué el rt&gt;presentante del ideal democrático y liberal, es decir, de la fraternidad de los
pueblos. La obra lle la Reforma abrió nue8tras puertas y ofreció nuestro suelo á los extranjeros de buena voluntad: ¿n,. es razón ~ue su memoria sea universalmente y con cariño venerada por todos los que
en esta patria mexicana vivimos en el consorcio armónico del trabajo y de la libertad.

El General William Rufus Shafter, jefe de las fue r -zas expedicionarias uorte- americanas que tomaron
la ciudad y provin~ia de Santiago de Cuba. es uno de..
los veteranos del ejército de los Estados Unidos del
Norte.
Nació en Galf1sbourg, Eotado de Michigan, el 16 de
Octubre de 1835; tiPne pues cerca de 63 años de edad.
A principios de 1861 se alistG cumo voluntario del
Ejército de la Unión en calidad de TenientA del séptimo Regimiento de Michigan Un añodPspués ascendió á ,nayor del 19 Regimiento de Michigan
Fué hecho prisionero por 1011 confederados en la batalla de Thompson's Station el 5 de Marzo de 1863, per•
maneciendo tres meses en pod11r del enemigo.
EL la batalla de Fair Oaks fué nombrado Coronel
encargándose del mando de un Regimiento de tropa~
de color desde Agosto de 186i hasta la terminación
de la guerra.
IJ.uando e11 Noviembre de 1866 dejó el Bl'lrvicio de
voluntarios recibió el nombramiento de Brig-adlerGeneral y pasó en comisión como Teniente Corocel
del 41 ° de Infantería del Ejército regular de los Estados Unidos
Hasta entonces todos sus ascensos babian sido concedidos en campaña activa; pero como siguió prt&gt;Rtando sus servicios en tiempo de paz, el año de 1897
recibió el despacho de Brigadlu -General en promoción regular
Los acontecimientos que se hav sucedido con ocasión de la campaña de Cuba atraen la atención pública sobre esta figura del ejército invasor.
l:omo mmtar ha llevado á cabo una emprPsa dificil
y al mismo tiempo se ha distinguido por la hidalguía.
de su comportamiento con el vencido, no menos que
{,Or su conducta correcta y prudente en la ciudad de

EL COCHE DEL SEÑOR PRESIDENTE

dió en otro tiempo el ideal de la Reforma con llamaradas de ?rto al levant~miento del Sol, y parece que
la memoria de Juárez tiene el singular privilegio de
los árboles, absorber la savia de los centenarios para
crece-: hácia los cielos"
El señor Presidente de la República fué el primero
que dejó en la capilla sepulcral su corona una corona hecha de camelias, pensamientoi y ros'as aprisionadas entre anchas hojas de begonia. En pos del Jefe del Estado, venian ks señores Ministros la familia
d~l héroe y las innumerables representa~iones del
EJér~ito, del Poder Legislativo, de los Tribunales de
Justicia, de los E@tados y de las Sociedades patrióticas y mutualistas.

UNA FIESTA ORIGINAL.

Sant'ago, á la que según dicen los cablegramas no oprime ni causa las vejac;ones que
sufrenordinariamentelos pue•
blos tomados por conquista.
La partida de los voluntarios
Las mujeres norte-americanas no han sido un elemento
adverso al estado de guerra;
por el contrario, las ha singularizado en esta ocasióll la
simpatía rayana en entusiasmo con que se h -n asociado
á la politiea adoptada por la
Nación del Norte á fines de
Abril último
No quiere decir esto que todas las que ven partirse á la
~uerra á sus hijos, hermanos
o prometidoe no sientan ese
desgarramiento delas fibras
sensibles de la mujer, que ei;i
mujer en todas partes. pese
á los convencionalismos literarios puestos en moda por
ciertos viajeros que sin observar más que el barniz superficial de las sociedades,
han creado ese i;:po facticio
de mujer sin nervios ni emociones profundas.
Sin nervios puede ser: la
norte-ameiicana difiere delas
mujerPR de otros pa.ises en
Psa selfishness quelaacostumbra deijde niña á vivir de una
vida propia, á buscar dentro
de si misma fuerzas y estimu
los para vivir; que le crea en
1ma palabra, una personalidad original y robusta.
Pt&gt;ro esto no es necesariamente una negación ti.e hs
cualidades quellevadas al ex•
tremo constituyen debilidad
y esclavizamiento de seres im •
potentes; no, la norteamericana no es una rebelde ni una
insensible marisabidilla Los
ejemplos de mujeres refractarias á la misión de ternura y
abnegacion que les impone la
naturaleza son deformaciones que hacen una variedad,
no ef tipo de la raza, ni siquie
ra. constituyen una gran ruay ~ria desconsoladora como algunos creen. Seres faltos de
ponderación en el caráctl'r y
de buen sentido en la conduclllANJLA.-LA IGLESIA DE &lt;lAN SEBASl'IÁ~ CONVBIRTIDA E~ HOSPITAL
ta, naufragan en el escollo
que tienen todos los ideales:
la exageración sistemát:ca.
Como á un despo3orio con la patria II évanlo sus pa¡Cuántas son las jóvenes norte-americanas que al
impulso de hondos afectos han consagrado su unión dres y sus hermanos al altar que guarda los ex- votos
con los voluntarios en el campament&lt;&gt;. junto al estri- de la familia. Al_pié de esa misma ara su padre y sus
bo de los trenes ó en los muelles, ante los bu'lues que abuelos vinieron como él á consumar la inmolación
se llevaban á sus esposos de un dfa, de una hora, á de toda una existencia entreg-ada á los ignotos pelila guerra lejana, á los peligros de la fiebre implaca- gros del mar v de la guerra.
¿No está allf, á su izquierda, el viejo marino retirablfl y de las balas enemigas! ....
do cuyas narraciones Inclinaron su infantil vocación
Al menos, seamos justos con ellas.
á las aventuras épicas del Océa.nc?
La madre llora ¡madre al fiu! pero no ha.ce vacilar
La estación de las lluvias en Cuba.
la decisión del adolescente. La sostienen en su sacrificio heroico toda una tradición de madres abnegadas
y la creencia ciega de que sus ors ciones serán amuleAun á los que vivimos en ciudades que como Mé- tos y la bendición de la Virgen, eficaz salvaguarxico tienen anualmente una temporada de lluvias dia que ampararán á su hijo contra los huracanes del
copiosas, entabladas con regularidad, no deja de sor- cielo y las tempestades flameantes del combate.
prendernos el aspecto de la ciudad antillana, a.negada durante toda una estación bajo las pertinaces cataratas diluviales. Es por demás melancólico elasoecto
Un hospital de saogre
de esas calles desiertas en las que se suspende toda
manifestación de la vida, como no sea la que puertas
adentro, tieja oír en este tiempo de guerra y calamidades la voz de sus quejas, dolientes como la canción
Después de la acción librada en Cav1te por los es•
perenne de la lluvia estival.
p~ñoleJ y norte-americanos, la Igle11ia de San SebasY entretanto la manigua aprisiona en la malla de tián de Manila vióse de pronto C)nvertida en hospital
sus follajes y en la turra de sus pantanos, á las esca- de sangre para la curación de los españoles heridos
sas partidas de guerrilleros é insurrectos qur ae avenel combate.
turan en aquel laberinto tropical. Sin la. complicación enNo
falta para dar carácter al cuadro la figura clásiinternacional la guerra habria sidc una tela diaria- ca en la historia del htiroismo femenil, de la hermana
mente tejida y vuelta a destejer. No era aquella una
la caridad.
guerra sino una exasperante porfia de los. unos pro• de"La
Cruz Roja" ha organizado legiones laicas de
curando encu.entros campales y de los otros esqui- mujeres dispuestas á todo, los sacrificios. por ri-mevándolos entre quiebras y malezas, verdaderas gua- diar en lo posible los tristes y sangrientós infortunios
ridas de merodeadores, fnaccecibles á un Pjército en de la guerra.
orden regular de c11mpaña.
Las sociedades m,)dernas deben eminentisimos serSólo dos grande¡; masas de combatientes, dispuesá esa institucion admirable concebida por el
tas á la pelea y (leseosa.s de lanzarse á un exterminio vicios
humano más generoso y respetable; pero no
colectivo, podfan dar al conflicto la solución final que móvil
á las hermanas de la caridad, cuyo nombre
e11pera con ansia el universo, para bi.en de la Nación olvidan
dulcemente poético. abre una de las páginas más
que ha sufido estoicamente el desangramiento dolo• blancas del catolicismo.
roso de su vitalidad.

LA OOMl'l'IVA

Son tantas las coronas que la gratitud nacional lleva é esa tumba, que llenan el interior del mausoleo y
por fuera lo convierten l'ID un monte de flores
. ~a voz simpática de Peza. evocó la memo~i11, del
i!1sig?e Px:esidente en aplaudidas estrofas, y el distmgmdo Jurisconsulto Sr. Raygosa pronunció un
amplio y soberbio panegírico escuchado por los conC'u:-rentes con el respeto que inspira siempre el raro
mérito del orador
·

¡Dio• prote}a sus arma~ y su vida!

jDIOS PROTEJA SUS ARMAS Y SU VIDA!

El joven marino, como los antiguos caballeros de la
leyenda que velaban sus armas en el santuario del
castillo, pone su espada bajo el amparo de la Virgen
tutelar, ímp..,trantio para la iniciación de· su carrera
loe divino,, auxilios.

67

EL MUNDO

Domingo 24 de Julio de 1898

La Patria es para muchos una enferma que decla•
ran incurable á fin de no preocuparse por los reme•
dios que necesita.

'

La Comedia francesa ha celebrado fln el Trocadero una
fiesta de carácter en extremo
orig'ÍDal, destinando sus prod:.ictos al monumento que se
nigirll. en honor de la trági•
ca del Siglo XVIII Mlle. Clairon.
La prePideLcia de honor
fu é concedida á M. Jules Ola·
retie. La fiesta fué una evo·
caclón de todas las artes tea·
aales: Tragedia. Comedia,
Canto, Poesia, Música y Baile,
tales como las cultivaban y conocían los tiempos brillantes
de los abates. p etimetres y
marqueses.
Entre las piezas que representaron los actores dl:'I la comedia Francesa ene! Trccadero figuran los más delic11dos
fragmentos y escenas de Zaim v del Barbe;ro df Sevilla,
recitando también poemas y
madrigalPs del siglo galante.
Los artistas de Ia ópera Cómica cantaron trozo&amp; &lt;1e esas
óperas graciosas de Mozart y
de Gretry y las canciones del
refinado abate Voisenon.
El clavicordio, la viola y Pl
harpa sonaron en honor de la
célebre actriz cuya ~loria se
perpetúa en nuestro siglo pro·
saicr.
Hubo bailes del tiempo de
los Luises: minuetos y gavotas para los que vistieron los
más vistosos trajes los primeros artistas de la ópera.
La ceremonia terminó con
la coronación de la trágica y
u11a. lectura de los versos que
le dedicó Voltaire.
·
Todos los pormenores de la
encantadora matinée aparecieron en un programa artfstico,ilustrado por Alberto Guillaume, y que fué vendido en
la sala del Trocadero por
quince de las bailarinas más
bonitas de la ópera.
El furor que hace todavía
en Paria el arte del siglo
XVIII es uno de los fenómenos más curiosos y significativos de nuestra época utilitaria.
Vivimos ahogándonos en
nuestro medio estrecho y sin
DE SANGRE
alientos ni estímulos para
·
crear con originalidad formas
artls ticas nut&gt;vas que satisfagan á la gran exigente.-la fantasia-vamos á tomar en los tiempos que
fueron un poco de aire fre11co y ·puro que vigorice
las almas sedientas de ideal.

PATINES DE RUEDAS NEUMATICAS

:..

,..

Pocos serán los que andPn p01· su pié en el siglo futuro Esto significa que habrá muchos cojos?
Nada de e@to; por el contrario, aún sin bici.::leta ni
motociclo podremos recorrer grandes distancias con
velocidades vertiginosaP,
Ya en el Bosque de Boloña. de París, es fácil ver
11qui y allá algunos aficionados al nue, o modo de lo·
comoción: los patines neumáticos.
Los antiguos patines de ruedas pequefíaP. sólidas. han
sido abandonado~,
olvidados ya. No
podían servir y de
hecho no servirán
sino en salones de
pavimento perfecta
mente pulimentado.
Hoy se ha imaginado un patín con
dos ruedas, en vez
de tres que tenia el
antiguo, y colocadas una delante de
la 1, tra lo que le da
gran semejanza con
el patín de hielo.
.,._demás tienen las . Patines de ruedas neumátlcasestno bl•
.á t
clcleta, para correr en los caminos orrue das un dI me ro dtnarlos.
de 15 á 20 centimetros y yantas de cautchuc llenas de aire como las bicicletas.
Están montadas en una armadura de acero de 30
centimetros de longitud, que se amarra al pié por medio de correas.
Parece que es posible recorrer de 15 á 20 kilómetros por hora en un buen camino, Es una máquina de
correr; pero probablemente fatigará más este ejercicio que el de la bicicltta.

�EL MUNDO

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Domingo 24 de Julio de 1898

Domingo 24 de Julio de 1898

li'T, 1\.fTNnO

EL TELEGRAFO SIN HILOS.

CURIOSIDADES CIENTIFICAS

Teoria é historia del problema-Conocidas son
ya las experiencias de Hertz que han permitido comprobar la posibilidad de traLsmitir á distancia rayos
electricos comparables á los rayos lumiuosos Estos
efectos se obtienen empleando una bobina de Rnmp·korft, un oscilador eapecial y un resonador. El oscilador consiste en principio, en dos esferas metálicas
pulimentadas, en ~omunicación con superficies metá.licas.1Rlve y Sarazin han observado q " e a1.menta considerablemente la producción de oudas haciendo es-tallar la chispa en un liquido aislador. Cuando funcio•
11a el aislador, compruébanse loe efectos á die,ancia,

EL AIRE LIQUIDO Y SUS APLICACIONES IN0US 'RIALES

Produccién del aire U.quido.-Qué lejos estamos ya
de la época en que los sabios creían permanentes
ciertos g1tses es decir no susceptiblt1a ae pasar del es·
tado gaseos~ al liquido El 5 de Noviembre de 1877 M.
L. Ca1lletet logró licuar el ga~ acetileno que 1istaba
inscrito en l1t lista de los r1icalcitrautes; el 2?. d_e Noviembre obtuvo el mismo resultado con el b1ox1do de
azoE'I· poco después, el 24 de Diciembre del mismo año
de 1877 el oxigeno y el óxido de carbono entra.ron á
formar parte de la catego~ia de gases suctiptibles d_e
liquefacción. El año termmó con un gran acontec1miento: el 31 de Diciembre de 1877 el aire, el azoe y
el hidrógeno pasaro1.1 al estado liquido. Los gases
permanentes no eran y a sino un recuerdo de la historia cieutifica.
A decir verdad las operaciones se hacían en pequeña escala no produciendo más. qu~ algunas g_ot1tas de
liquido, 9 bien en el case del h1arogeno una ligera neblina de condtm~ación
El resultado se obtenla por el procedimiento Cailletet coro primiendo los gas~s y enfriándolos al 0(?erarse la dilatación. Con el obJeto de llevar ¿;ás leJos el
enfriamiento y alcanzar el punto critico del oxigeno
(-113º), evaporó etileno licuado en_ el vacío como lo
habla hec,,o Faraday con el protóxido de azoe.
Con este método los señores Wroblewskiy Olszeus•
ki produjeron el año de 1883 cautidades apreciables
de oxigeno, de azoe dey óxidll de carbono llquido11. El
aparato qut1 emplearon abatía la temperatura hasta
los-139º l!:n 1884, Mr. James Dewar de la 8Lciedad
Real de Londres, siguiendo el mismo camino y perfeccionando los aparatos, obtuvo volúmenes de gas liquido muy superiores.

**•

Hasta aquí sólo se trataba de experiencias de laboratorio. Mas de diez años hubieron de trans-11rrir para que viera el mundo la fabricación indut1trial del
aire liquido y sus múltiples aplicaciones á la química
y á la llletalurgla. Este resultado considerableª" elebe á los trabajos de un físico alemán, Linde, de Municb Ultimamente el doctor Arzonval instaló en su
lab ira.torio en el Colegie, de Francia una maquinita
de tres caballos de fuerza, encargándose Linde de la
instalación.
Ea notable la disposición del aparato de Linde con
el que puede el sabio alemán resolver económicamente y de la manera más sencilla el problema de la licuación del aire. Sus predecesores empleaban tres
máquinas para producir el frío por evaporación, sirviéndose para obtenerlo de liquidos á cual más volátil; ácido carbónico, etileno, oxigeno La explotación
de este sistema complicado era impropio para los usos
industriales, pero M. Linde ha auoptado el principio
fecundo del enfriamiento por la dilatación del mismo gas, principio indiGado por Cailletet, aunque con
ciertos artificios extraordinariamente ingeniosos.
Proscripción absoluta de refrigeradores auxiliares:
el aire se enfría y BE.' li~úa por si mismo! Todo el mecanismo se reduce á una bomba que comprime el aire
y á una serpentina en la que se dilata de uua manera
continua empleando una sola llave. No siendo gas
perfecto el aire, enfriase por dilatación á razón de un
cuarto degrado por atmósfera, para enfriarlo á-200.º
temperatura necesaria para la licuación, serla preciso
comprimirlo, préviamente á 800 atmósferas cuando
menos. Este trabajo de compresión serla E.'lílorme y pa•
ra suplirlo ha empleado M. Linde toda su sagacidad,
encontrando medios ingeniosos: 1.0 acumular los efectos de la dilatación continu11; 2 ª, no permitir que el aire se düate hasta llegar á la presión atmosférica.

[Experiencias de M. Ducretet]

hilos e y d al condensador de la bobina de inducción.
Los hilos f y g del circuito inducido de la bobi~a están relacionRdos con los dos extremos del oscilador
(núm 4). En una cubeta R, llena de un liqui&lt;\o aislador h1&lt;y dos esferas cuya distancia _puede regularse á voluntad. Eotr11 ellas brota la chispa, lo que se
puede observar en O. Uno de los hilos de un _extremo
exterior se relaciona :¡,or medio de h con la tierra; el
otro por medio de i se liga á una varilla vertical sostenida en un taburete.
Tenemos ya pues todos los aparatos necesar~os ~ara una instalación transmisora. Cerramos el c1rcwto
de la corriente P ' por medio de un interrumptor colocado lateralmente y ponemos en movimiento el motor
del interruptor. Cerramos en seguida el conmutador
colocado Robre la misma tabla y con ayuda del manipulador M se establece una serie de contactos breves
ó largos; de este modo se producen entrti las esferas

dente. El desplazamiento más pPqueño es de 15 centímetros y el mayor de 2 metros 50 centímetros; la fr~cuencia del choque de las olas es por término medio
de 3 á 5 por minuto "
.
Por medio de un mecanismo muy sencillo y apro•
piado se relacionan edas b,uras con una bomba que

1

.t -~-'~
1et-~

UTlLIZ~CION DEL IIOVJHIENTO DE LAS OLAS

A parato que funciona desde hace un ello, en California. El movimiento de los flotadores mueve una bomba que surte de agua un
receptáculo. Rsta agua se emplea en mover una rueda Pelton.

EXPER IENCIAS CON AIRE LIQUIDO
1.-A"CIÓN DEL IMÁN SOBRE EL OXÍOFNC LIQUIDO ,2.-ACCIÓN DEL AIRE LÍQUIDO SOBRE EL HIERRO,
3-FUBRZA EXPLOSIVA DRL AIRE LÍQUIDO,
4 -EXPLOSIÓN DE UNA ESPONJA,
{&gt;,-HUEVO Y BOLA DE CAUTCHUC FLOTANDO SOBRE EL AIRE LÍQUIDO,

La acumulación de efectos se obtiene por medio de
una serpentina formada de dos tubos concéntricos de
15 metros que entran uno en otro. El tubo interior
sirve de conductor al aire comprimido á 200 atmósferas que sale de la bomba; al llegar al ex-tremo se dilata en el seg,mdo tubo á 20 atmósferas y lo recorre
en sentido inverso d~spués de sufrir un enfriamiento
de 50º por la dilatación. En este segundo trayecto
cede el frío producido á la otra corriente de aire que
viene con pre,ión de 200 atmósferas, de suerte oue al
llegar á la extremidad del segundo tubo vuelve á
la óomba el aire dilatado, des1;ués de haber cedido
todo el frio de la dilatación al ñuevo aire que llega.
Los dos tubos están enredados en serpentina, para
ocupar un sitio menor aislándose en una caja de madera llena de lana. De este modo la temperatura baja progresivamente hasta la licuación completa cuando el aire acumulado en estado liquido cae en el recipiente que se adapta Ala parte inferior del aparato.
· ,La maquinita del Colegio de Francia, gracias á los
principios según los que ha sido construida, gastl4
apenas 3 caballos de fuerza por hora para dar un litro de aire liquido. Hay máquinas mucho más grandes de 50 y 100 cabllllos que productin de 60 á 100 litros de aire liquido por hora.
..**

Experiencias y aplicaciones.-El liquido se evapora
muy lentamentt1 y puede conservarse horas enteras
en un recipiente de cristal de dobles _paredes entre
las cuales debe hacerse el vacío de Crookes. Si se
vierte el aire liquido en una alcarrara la evaporación
hace oajar su temperatura de-191° á-220°
El oxigeno hierve á-194º el azoe á-182° y el aire
á-191°. Compréndese que por efecto de la diferencia

OTRAS CUATRO EXPERIENCIAS
6.-SOLIDIFICACIÓN DEL MmDCURIO. 7 - MARTIL: O DE MERCURIO SOLIDIFICADO,
8.-SOLIDIFICACIÓN DEL ALCOHOL.
9.-EXPERIENOIAS CON UN CIGARRO, · 10.-FORMACIÓN DE LA NIEVE SOBRE EL l&lt;'UEGO,

en loe grados de ebu\lició e, el aire liquido se enriquece ráp1dameute de oxigeno: M. Linde afirma que es
posible obtener 6 metros cúbbos de gas oxigeno por
medio de aire licuado con tres cab11llos de vapor. No
podía ser más barato el oxigeno .........
En los Estados Unidos, Mr Trtpler h!lce funcionar
una máquina análo~a á la de Linde con la que, según él, fabrica 150 litros de aire liquido por hora con
una fuerza de 50 caballos.
El oxigeno licuadn obra frente á un imán como una
aguja d , acero. Se llena un tu bit:-, se le suspende de
un cordón y acercando un electro-imán el tubito obedece á la atracción.
Los vaporee engendrados por la ebullición á una
temperatura de 191º bajo cero sun pesados, se dispersan eB derredor del vaso que contiene el aire liquido y se arrastran como nubes cargadas sobrela mesa
de experiencias; es una catarata de aire.-Una bola
.:.e cáutchuc flota sobre el liquido, y cuando se saca
de él se rompe en mil pedazo~. Un huevo sumergido
durante un minuto en el aire liquido, se endurece com 1 el plomo y se rompe á la menor prePión; un objeto de hierro se rompe también fácilmente al salir ael
liquido. El cobre y el platino son maleables á la tempPratura de-191° No hay para qué decir que el aire
liquido tit1ne una enorme fuerza de espansión puesto
que para volver á su estado primitivo necesitaría
ocupar un volúmen 748 veces mayor.
S-, 11, na de aire liquido un tubo de acero, y se les
pone un tapón bien apretado; al producirae la evaporación salta el tapón -violentamente, como el de una
botella de cbamp11gne.
Si á una esponja embebida de aire liquido se le acer
ca un cerillo prodúcese una explosión inmediat saltando en todos sentidos los fragmentos de la esponja·
El mercurio se so idifica á 40° Una gota de aire Ji.
quido produce la transformación del mercurio en una
pieza resistente; tan resistente que se puede utilizar
como martillo y clavar con él alguoos clavos .... El
alcohol que se prefiere al mercurio para hacer termómetros porque no se congela en ningún clima, se solidifica progresivamente: sumécjase en un vaso de
alcohol un iubo lleno de aire liquido y á poco la maza de alcohol formará un bloque compacto. Hasta
hoy nunca se habla visto alcohol sólido.
Citemos por último otra experiencia. El gas ácido
carbónico, producto de la combustión del carbón ·se
licúa y se solidifica á-32: aproximando un cigarro á
un vaso de aire liquido, se vé cómo el humo del cigarro se va transformando en nieve. El ácido carbón.co
que procede de la combustión del papel y del tabaco
se solidifica rápidamente bajo la forma de ténues
cristales. Puédese repetir de otro modo la experiencia, causando la ilusión de que se hace nieve sobre el
faego. Se sumerge un carbón incandescente en un
vaso lleno de aire liquido: bajo la influencia del oxigeno el carbón sigue artliendo; pero el ácido carbónico producto de la combustión se condensa. se licúa,
se solidifica y cubre de escarcha el carbón También
se hace la experiencia poniendo al fue~o un recipiente de vidrio con aire liquido; el gas del fuego se transforma en nieve de ácido carbónico al tocar las p11redee dt1l tecipienttl. .Se diría, al ver esto, que el calor
produce nieve!
Para t~nninar acentuemos este hec'ho: f'] hombre ha
llegado á produeir artificialmente temperaturh inff'I•
riores á las que se observa en la naturaleza. En los
Polos, l" temJMlratura más baja osci11t entre -60º y
-70°: los flsicos han logrado los - 260. 0 Un pequeño
esfuerzo más y habremos alcanzado loe -273º, es decir, et cero aoso.um,

PUESTO RECEPTOR

PUESTO DE TRANS.MISIÓN

EL TELEGRAFO SIN HILOS,
'Por medio de un condnctor discontinuo de forma cir•
·&lt;miar que condtituye el resonador; entre lae dos ex•
tremidades del conductor brota una chispita de induc-ción.
.
Ese es el principio fundamental d~ la prod1;1cc1ó~ y
de Ja tra.nsmisión de las ondas hf'r•z1a11a~ á d1stanc1a,
de una manera análoga á las ondas luminos11R Regún
'la teorla de Maxwel. La experiencia ha venido á ro'bustecer esta tAOria. sin dar lu~ar á dudas
El año de 1890 M E. Branly rnventó los radio-c01~ductoree. Son éstos aparatos reveladores muy sens1'bles á las ondas que se emiten, por larga que sea la
distancia.
Utilizando esos aparatos y los principios de que he•
mo~ hablado, realizo e_l profesor ruso Pop?ff t:1 añ~ de
1895 varias experiencias de telegrafb sin hilo; ideó
un aparato para registrar las on-ias elActricas producidas por las perturbaciones de lll atmósfera y transmitir á distancia señales re~istradas por un rereptor
según el sistema Morse. Ultimamente 1\1. Ducretet, en
ta Exposición de la Sociedad francesa de f\sica ,Y en la
Academia de Ciencias, repitió estas experiencias, obteniendo resultadoe verdadflramente curiosos.
.Explicación -Puesto transmisor. En nuestro grabado hemos rnpuesto una instalación tranRmlsor_a á la
izquierda y otra receptora á la derecha. Lo.e diversos
aparatos están repres~ntados como s_eles dispone palas experiencias uméndolos con hilos de una ma•
nera scbemática. La corriente enviada por un pequeño generador eléctrico P' llega primno alint~rruptor
1 cuyas funciones vamosáexphcar Estacorr1entelir.;0 sólo par• poner en movimiento el motor colocado 1:n
]aparte superior del interruptor. Este es de mercurio
encerrait.i en el receptáculo K; 1:ncima ha:y- alcoh?l
protegido por una cubierta metálica¡ la varilla vertical interruptora está relacionada c_on el árbol del
motor eléctrico y la anima un moyiml~n~o altérnativo
rectllineo. Se han tomado estas d1spos1c1ones para el
Interruptor porque las chispas de ruptura que estallan t:1n el airo producen una temperatura "levada que
-deteriora las superflciea metálicu é impiden la maréa rt-gul&amp;r de la bobina de inducción. De una fuente eléctrica exterior IIPga á Puna corriente hRstalos
extremos del conmutador colocado á la .derecha so;
bre la tabla del interruptor,. sale por ~l hilo a. l)ega. a.
segundo extremo de la bobma, atrav1eP!l ~ 1 circmto
inductor, sale de nuevo por el antepenult1mo extre•
mo y por el hilo b llega á un manipulador M ~eprese~tadu en 3. Este aparato consiste en una varilla ver~ieal que se sumerge manualmente en ~n liqnido aislador apoyándose en 1.na parte metál_,ca para cerr_ar
el rlrcuito. Permite conducir la c_orr10n~e por el c1~culto primario de la bobina tl.e mducc.ón: al sahr
del manipulador sube la corriente por l,ll Jiilo e, á un
extremo del interrumptor, después at,av1esa una varilla vertical, el receptor de mercurio ~. vuelve al
conmutador l de aquí á la fuente eléctrica P; lo~ dos
~xtremoe últimos del interruptor están unidos ~~os

"ª

Ay B chispas y una serif' de descargas largas ó breves.
Las ondas eléctricas se transmiten á distanciaá través
del espacio y se recogen en la iDPtalación receptora.
Puesto receptor.-En el que aparece á la derecha del
grabado eneontramos desde luego en el campo y á
cierta distane,a, una barra vertical de-atinada á recoger las ondas eléctric-as semejante en todo á la que
vimos en el puesto transmisor. En F está el tubo radio-conductor con un golpt1ador automático G que toca el tubo después de cada recepc¡ón y lo deja en su
estado primitivo El segundo hilo baja á la tierra T.
Estos condi.:tores hacen el oficio da colectores delas
ondas eléctricas. Hay en el punto receptor, además,un
renovador polarizado R muy s""nsible, una c11mpana
S, un registrador Morse y otro renovador R para
fraccionar los elementos de 1.. pila local que hace funcionar el apara.o desde que ee pone en accián el radio-conductor. El registrndor Mor!'E'I de M. Dueretet
es automático; reghtra sin necesidad de telegrafista todas las ondas eléctricas emitidas ya en la atmósfera, y_a por el puesto receptor ó cualquiera otra fuente. M 1Ducretet ha dispuesto un registrador horario
de marcha continua durante ocho dias para regia•
trar las ondas eléctricas y atmosféricas en los observatorios.
Como se vé, estas experiencias presentan ~ran interés y demue~tran que ee ha resuelto á satisfacción
un problema q\le hace algunos años nadie so hubierli
atrevido á plamear.
UTILIZACION GEL ■ OYl ■ IENTO DE LAS OLAS,

Entre las fuerzas naturales disponibles sólq hemos
aprovechado en grande escala las corrientes de loe
nos y arroyos. El viento apenas Pi se utiliza indus•
trialmente, el movimient.&gt; de las mareas muy poco y
el de las olas nada en lo absoluto, y sin embargo todas estas fuerzas s:gnifican un buen número de kilográmetos en reserva.
Se hlln hecho algunas tentativas, á veces con cierto
éxito, pero si no se ha continuado la empresa débese
indudablemente esa inconstancia á que la fuerza de
las &lt;Jlas siempre irregular, no está locallzada prec:sa•
mente en donde mejor pudiera utilizarse, por la difi•
cultad de construir fábricas y otras circunstancias no
menos atendibles.
Pero hoy que es cosa ordinaria la transmisión de
fuerzas por medio de la electricidad, serla oportuno
y conveniente volverá reanudar la tarea. Ee lo que
ha hecho una Sociedad americana en el Estado de Ca
lifornia.
Sobre un warf que avanza ll0metros mar adentro se
han fijadotresflotadoresde 3metros, que rematan en
otras tantas barras verticales de modo de que la ola
imprima en ellas un movimiento ascendente y deseen-

arroja el agua á un receptáculo herméticamente cerrado, de tal manera que á medida que va entra~do
el agua comprime el aire que está e~ la part_esuperior.
D6 este modo dispónese de agua b&amp;J0 presiónl la que
se emplea en hacer girar una rueda Pelton aaherida
á un dinamo; hasta hoy sólo se ha aprovecb.ado la corriente para el alumbrado eléctrico
La fuerza motriz de que se dispone es de 2 á 4 ~aballos; pero el costo de la instalación no pasa d~ diez
mil francos y la Compañia suoone que con una mstalaclón mejor se podria obtener una fuerza cuyo i~porte seria 65 francos anuales por cat-allo, lo que equivale á menos de 20 céntimos al dla. Con un motor
relativamente débil solo puede pensarse en cargar
acumuladores; pno si se disp1IBiera de centenares de
caballos serla posible diatribulr A distancia la energía eléctrica.
Hemos hablado de la rueda Pelton. No es ésta una
invención nueva; sus prime.ras aplieaciones reJ:?0~tan á quince años, pero ~s poco co~~cida. El prmcipio en que se funda cone1st6 eL ut1hzar el agua animada de gran velocidad, como cuando cae de una altura da 500 á 600 metros ó que la arroja el aire comp~imido; lleva en su circunferencia cubetas con una arista cortante en medio. Al salir el agua del tubo choca
fuertemente contra las cubetas, cayendo después.de
comunicarles el movimit1nto que trata. La instalación
de este tipo de rueda es muy rudimentaria; su potencia varia con el diámetro y con la velocidad que trae
el agua, pAro ya es suficientemente f.ierte uua ca.ida
~600metru.
.
Hav ruedas Pelton que con 15 centlmetroe de diámetro tienen un poder de muchos caballos; las ~áe
grandes no miden 2 metros. Una rued!l de este t~po
de 90 centímetros de diámetro y un peso de 80 k1Iógramos, produce cien caballos cou una calda de agua
de 600 metros y gira con una veloc_idad ~e 1,150_ rev~luciones por minuto Una rueda h1dráuhca ordmar1a
no utilizarla la fuerza viva de la caída sino sólo el pe

Rueda Pelton que utmza agua bajo presión y que reemplaza
las ruedas hidráuilcas de graudesdilimetros.

so del agua sob~e un brazo di, palanca que tiene la
1Uerza del diámetro de la rueda; en ciertos easos han
legado li. medir 20 metros, como sucedió en una mina
de Irlanda en la que era objeto de curio1ldad esa in&amp;·
talación gigantesca.
Puesto que hablamos de ruedas hidráulicas, digamos de paso que se podrla utilizar, con más frecu-,ncia que la que se cree posible las corrientes rápidas
de agua colocando sobre ellas, como se hace en el Danubio,-ruedae hidráulicas instaladas en barcas que
se amarran á la orilla.-Sobre todo, con auxilio de la
electricidad seria esto ventajoso; un dinamo ocupa
muy poco lugar y la energla eléctrica que engendra
se transmite á cualquier parte con un hilo.
La transmisión á distancia de la fuerza motriz nos
permitirá aprovechar una gran parte de las que pone
á nuestra dispoelcu~n la naturaleza y que no hemos
utilizado por falta de medios para aplicarlas á la industria.

�PSIQUIS.

era un vaso de follajes,
colocó el bastón nudoso,
siguió luego hacia adelante,
trepó•por la escalinata,
cruzó el pórtico. Las av&lt;-s
cuchicheaban:-;.Quien viene?
· ¿Es un santo? ¿Es una imagen
desprendida de su nicho?
No; es un hombre.
El caminante
se borró al fin en el fondo
de las sombras impalpables.
VII

T

¿Lo conoces? Es un cuento
con que divierten las madres
á los niños, en las frias
tristes noches invernales,
mientras ese vagabundo,
el viento, silba en las calles
sus baladas quejumbrosas,
é invisibles manos ágiles
tamborilean en todos
los empañados cristales.
¿Quieres oirlo? Pues mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onix
las arenas de diamante
que se encienden t&gt;n tus ojos
cuando quieres deslumbrarme.
¡Oh versos! Aves ingratas!
Volved ~ e~p~ender el viaje;
ya torno m1 primavera,
¡Oh versos, ingratas aves!
Abrid las alaR azules
y anidad en mis romances!
; v

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.,,,,)'''

(4l,
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A

II
Hace mucho tiempo, mucho,
muchos años, siglos hace
que aquella iglesia ruinosa
parecia en lo distante
un capricho de las brumas
suspt»ndido de los árboles.
A lo lejos, era masa
informe; mas acercándose,
claramente se velan
dombos, torres, arquitrabes,
un pórtico hecho pedazos;
grifos, endriagos, arcángeles,
y en equilibrio pasmoso
columnatas por los aires.
Y los fragmentos de muros,
cual desgarrados velámenes
recortaban las lejanas
'
y azules diafanidades.
.... En aquel claro de bosque,
le~rosa1 desmoronándose,
la 1gles1a muda y sombría
meditaba.
-Los diamantes
de tus pupilas, fulguran ....
¿me alientas?.. Pues bien que radien
¡Oh romántica!Hace tiempo
mucho tiempo, siglos hace ..•. . .
III
. Pero como no hay tristeza
srn consuelos, la gigante
ruina triste y silenciosa
gozaba en sus soledades.
Por las mafianas-¡Si vieras!. . , ...
Al rayar el deslumbrante
primer brote de luz virgen
el fondo de lapislázuli

del horizonte, salían
de los f·isos y arquitrabes,
del gótico campanario,
de las alas de los ángeles,
de los muros cincelados,
del nicho de las imágenes
los pájaros 'e n bandadas '
bulliciosas y cantantes.
Y cuando el sol encendía
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas borrosas
y las nieblas dAl paisaje,
en las rotas columnatas,
en los torcidos pilares,
en las truncadas agujas,
en los huecos de las naves,
brillaban-hechas de átomos
inquietos y centelleantessutiles gasa@ de ero
como girones de chales.

tornasolado, intranquilo
de libélulas errantes.
La yerba menuda y verde
se inclina ... . ofician las aves ....
¡Ahl La iglesia no t»stá sola;
hay creyentea como antes.
La tristeza halla consuelo;
y aquella ruina gigante,
llena de antiguas memorias
y de eternas soledades,
medita:-¡Oh naturaleza!
Eres madre, buena madre!. ...

IV
¡Ah! No está sola la iglesia,
hay creyentes como antes:
¿No "es cuántas charladoras
golondrinas en el ábside?
Son las monjas de este templo... ..
Los gorriones son los frailes ... .
.En las guirnaldas de piedra
hay muchos nidos.
Y salen •
de las negras hendeduras
en cortinas de follaje,
fas moradas campanillas
las caléndulas salvajes, '
los jacintos de alabastro,
los bermejos tulipanes,
las margaritas ¡¡ilvestres,
y, bordando el cortinaje,
á trechos-manchas de púrpuralos mirtos color de sangre.
Y las felpas de los musgos
verdinegros y joyantes,
festonean los contornos
con tapicerías árabes,
que parecen des~arradas
á los impulsos del aire
en calados rosetones
y tréboles colosales.
¡Ah! La iglesia no está sola;
hay creyentes como antes;
es la musa de las floreF;
¿No ves cómo los rosales
por la toaca escalinata
extendieron sus ramajes?
Suben, suben en tumulto;
son devotas matinales,
religiosas campesinas ....
Van al templo .... Ya es muy tarde.
Los violetas han llegado
hasta el coro, y columpiándose
hacen de cada corola
un incensario fragante.
Los claveles hl'n erguido
sus pompones en fafanjes,
las ortigas ornamtintan
el ara de los altares,
y. la amapola que tanto
cuida el raso de su cáliz,
se asoma entre el espinoso
laberinto de zarzales.
Es la musa de las flores;
hay proce~ión, un enjambre,

V

•

¡Pero qué triste te pones,
templo en ruinas, por las tardes.
cuando se duermen los pájaros.
las flores cierran sus cá1ices,
y las parásitas negras
de las bóvedas, pintándose
sobre el Ocaso, parecea,
inmóviles, rectas, grandes,
como fúnebres airones
de cimeras de gigantes!
Largo, horizontal y débil,
fatigado del via1e,
como un venablo de oro
llega á prenderse un instanteen la cruz del campanario
que al cielo sus brazos abre,
ur. rayo: el último aliento
de la luz agonizante!
¡Tornad como siempre, frias,
sigilosas, impalpables,
Oh tinieblas, las calladas,
las traidoras, las constantes!
¡Tornad!. ... Y la triste iglesia-.
medita: -¡Oh Dios, cómo arden
las estrellas! ¡Qué infinita
fulguración de diamantes!
Es unP capilla ardiente
el espacio .... ¡Qué millares
de lámparas en el cielo!
¡Qué trans¡,ar encia en los aires! ·
¡Ay! ¡Si viniera algún astro
en mis sombras á clavarse!
1Ayl si alumbraran mis sombras.
sus trémulas claridades!

VI
Una noche de Diciembre ....
¡,Cómo fué? ¡Nadie lo sabe!
Noche, fria, tanto, tanto,
que en los cielos irradiantes,
las estrellas derramadas
como lluv ia de azahares
temblaban .... Y llegó solo
triste y solo, el caminante. '
Entre las hojas de espino
de un capitel que volcándose
~obre la yerba del suelo

..

De repente, crujió el templo
y re.ámpag os fugaces
cruzaron la sombra. como
luminosos estandartes.
¡Y se hizo el milagro! El pórtico
se alzó severo. triunfante,
se completaron los muros,
y se irguieron los pilares,
y se abrazaron los arcos
y se combaron las naves.
La arquitectura gallarda,
esbelta, elegante, ágil.
en una ascensión gloriosa,
fué elevándose, e'evándoPe,
hasta clavar sus agujas
en el zafir!-Ni un detalle
perdió; ni santos ni reyes,
ni en la ojiva los cristales,
ni en las guirnaldas las hojas,
ni en los mu"os los encajes,
ni en las piedras las aristas
ni las vetas en los mármoles.
Hasta ta herrumbrosa máquina
del reloj, pausada y grave,
•comenzó á. seguir el tiempo
grano á grano, instante á instante.
VIII
¡Cuánt11 luz en la tallada.
cancela!... ¡Qué! ¿Viene álguien?
A lo !ejes un reguero
de antorchas inunda el valle.
Y en el bosque espeso y hondo,
aquí y allá, entre los árboles
van picando la tiniebla
llamas rojbs ,y brillantes.
Todo vive: la campana
se balancea 1:1n los Aires ....
¡Acudid almas en pena
que la misa va á empezarr,e!
Y en literas, en corceles,
en masa, por todas partes,
llegan nobles y plebeyos,
la princesa, los infantes,
pecheros y campesinos,
los obispos, los abades.
Suben por la escalinata;
pasan la cancela, invaden
el templo .... se oye que grita ·
la mulfüud anhelante;
quiere entrar, y no es posible
que penetre: ya no cabe.
Y por dentro ...... ¡cuántos cirios!
Constelaciones radiantes,
que inceudian los arabescos,
liacen áscuas los altares,
ponen flecos amarillos
á las columnas en haces,
ó :ncrustan de pedrerías
los ornatos de las naves.
Los candelabros de plata
chispean .... ¡Cuántos arranques
· de inesperadas fulgencias.
ciegan, en torno del áb3ide.
¡Qué vividas colgaduras
en los áureos barandales!
¡Qué floridos ornamentos!
¡Qué matices! ¡Qué contrastes!
Y abiertos en los atriles
¡cómo albean los misales!
La muchedumbre se agita,
se encrespa ondula, combate,
como las aguas de un rio
que sienten estrecho el cauce
y desesperadas bullen
,
hasta saltar por las márgenes.
Todo brilla y resplandece:
La seda de los briales,
el brocado de los paliod1
el oro de .los collares,
las dalmáticas de púrpura,
los joyeles de brillantes,
el terciopAlo de obscuros
reclinatorios, y el traje
heráldico y r.-camado
del ejército de pajes.
La procesión se adelanta.
cruzan lentos los ciriales;
los incensarios voltean,
el humo borda los aires,
rompe el órgano en sonoras
harmonias celestiales ....
La multitud se arrodilla,
pasan obispos y abates,
y toca en el campanario
)a gozosa. la incansable:
¡Acudid almas en pena
La misa va á terminarse!
IX

¡Cantó el gallo! Surgió el alba
y la lluvia de azahares
se diluyó en las azules

71

EL MUNDO

Domingo 24de Jubo cte 1898.

¿Lo conocías? ¿Te agrada?
¿Lo he contado bienl .. .. Pues dame
tus manos, quiero te11erlas
un instante ¡un solo instante!
Me siento dichoso cuando
con la mirada me aplaudes.
Dime: ¿Es cierto que está en ruinas
tu corazón? ¿Que no late?
¿Que están los nichos vacíos?
¿l.,lue se 1'an caído los ángeles?
¿Y que cantan los recu erdos
alguna vez-fieles avesy que las flores marchitas
de tu ternura se abren
si en tu nublada memoria
brilla el sol de otras edades?
.... Mi amor llegó: el taumaturgo
el buen mago, el nigromante,
hasta ese templo. Oala
la noche de los pes,.,res.
Se acercó triste y cansado
-¡fué tan penoso el viaj, 1y en medio de las riiinas
gritó: ¡Que asciendan las naves!
¡que resplandezcan los cirios!
¡que se adornen los altares!
Corazón; vive y palpita
soy el que esperabas: ¡ámame!
Mira: llegan An tumulto,
fa tigados, anhelantes,
-dolientes almas en· pena
que de sus sepulcros salenambiciones, e~peranzas,
y delirios y ansiedades.....
las más nobles, las más ricas,
las más bellas, las más grandes,
ilusiones-h,s princeoasy los ensueños-los pajes¡Oh hermoso templof Al conjuro
de mis deseos levántate ... .
mi felicidad te invoca ... .
Va á amanecer ... Es muy tarde ...
Y mi amor, el taumaturgo,
llama y no contesta nadie ....
Y se pone de rodillaR ....
¡Y el milagro no se hace!
Lrrrs G.

URBINA.

¡Madré :rnía!
(FRAGMENTOS)

VenU.e et videte Bl est·dolor
sicut dolor meUB.
·

I .
Cuando dAjó de quejarse
Yo me incliné sobre el lecho,
Y sobre su frente húmeda
Le di un beso ....
Todos de alli se ausentaron
porque el contagio temieron,
Y al verla sola .... tan sola,
Sentí miedo ... .
Y por la angustia vencido,
Y sollozando y gimiendo,
¡Madre! .... grité madremia!....
...... ¡Qué silencio!. . . ...
II
Abrid la caja; mir&lt;\ndome
Se quedó por tanto tiempo,
Que temo que todavía
Tenga los ojos abiertos ....
Envuelta en blanco sudario
Parece que está durmiendo:
Encended los cuatro cirios
Y venid todos, recemos.
"Oh Madre de los Dolores
Que al ver á tu hijo muerto,
Exclamas entre sollozos,
Alzando la vista al cielo;
!Ved si dolor como el mio
Cabe en el humano pecho!
¡Oh Madre de los Dolores!
Ve si hay dolor como el nuestrof
. III
invioladas claridades!
Llegó el céfiro, el heraldo,
el que despierta á las aves,
el que derrama en la yerba
á puñados los diamantes.
Y el milagro de los sueños,
la orfebrería elegante,
de un solo golpe se hunde,
se rompe, se vuela, cae,
se esfuma, se desvanece
y se borra y se deshace.
Y en las rotas columnatas
en los t.:ircidos pilarf' s,
en las truncadas agujas
en los huecos de las naves,
brillaron-hechos de átomos
inquietos y centellantessutile&amp; gasas de oro
como girones de chales ..... .
Cuando el sol trazó en el cielo
sus vivos arcos triunfales
tras las montañas obscuras
•y las nieblas del paisaje,

•

salió de la iglesia el triste
misterioso caminante,
tomó en sus manos el seco
nudoso bcrdón de viitje,
y se alejó entrl' las brumas
y se perdió entre los árboles.
Queoó la rüina eola
con sus flores y sus aves ..... .
Una noche de Diciembre ... . . .
¿Cómo fué? ¡Nadido sabtil
X
¡Cuento azul! ¡Sencillo cuento
de los tiempos medioevalesl
Te pareces á mi vida,
te pareces á los lances
de mi amor ...... ¡Se te parecen
tantas historias vulgares!
¡Oh mi romántica! Mirame
profundamente: que radien
en tus pupilas de onlx
las arenas de diamante!

Las florecitas de Mayo
Que puse sobre su féretro,
Mirad ¿lo v~is? .... ya, de pena,
Se murieron.... .

IV
Cuando la aurora, del monte
Bajó al campo, sonriendo
Lloró al mirarme llarund~
Camino del cementerio ......
V

Al pié del sauce, cavando
Cantaba el @epulturero:
'
Abra su seno la tierra,
Abra sus puertas el cielo ....
ENRiQUE_FERNÁNDEZ GRANADOS,

31 de Mayo de 1897.

- - ----~.,

�flomtnp 24 de Julto de ll!!jf'

EL MUNDO,

EL LEON DE BRONCE
Aquello fué horrible; te aseguro que. fué _horr~le.
Bien cutlgado t,dtoy; como no puedcm_ 1magmar o os
·ueces ue me condon1t.!°0D, los Hlguac1lesque me con;
~ujer,.,? a la cárcel v el carcP.IMo que me g:.uardad S~
ellos supiesen mi secreto, me dejal'ian en libefta • · ·

•Mi secreto! No lo saben; ¡no lo sabrán. nunea. ¿Para
Qué?
A ti 8 ¡ quiero revelbtelo, A fm de que me
comPi.dezcas. de que me consueles, de que conozcae
mi desventura .... ¡Sufro tanto! Oye y no me tomes

or un loco Te juro que es verdad.

P Si el pech~ f ..a era trasparente, si en el sitio donde late
mi corazón qe abriese una ventana y_ te ~sornases A
mirar or e'la, lo verlas con tus pro_p10s0J0B ¿Queverlas?. ,P_ . Vas a saber.lo, A. saberlg tu sólo. Escucha la
historia de mi martirio y luego calla; calla siempre!

Al fin vino la noche Y pasaron horas y dieron l~s
dos en un reloj de la vecindad; todos dormían en. ~
casa; el pado sataba obscuro¡ ¡muy_ obacj!º~i?r~leº/~
asi uo podria ve,.me nadie, ni yo Dl]BIDO,
del cuarto del av.-ro reflej11.ba_los resplandore; de una
lamparMla quP é1te dejaba encendí~"' ant68 e. ªdºªi
tarse Era su úu co despilfarro. Deb1a tener m1e o
h. sn1~bra. Estar en lu tinieblas es estar á eoh1s con
el remordimiento.
.
Amarré u ,tt. cuerda de nudos al slféizar demt ven·
taua v la dejé caer con ID;ucho_cuidado, poc~ ~ ~oco~
au . ue no hicitiae ninguo ruido; luego cog e ca
pón d~ la m+&gt;sa un puñal de boja firme y ~ortan~e, cu·
J os brazoe remedabHn una media luna mvert_1da y
{dornada en uno dA sus extremos por un Jeonctl~o d~
brvnce· me descaké; aubi al antepecho e ma era,
me p,us·e fl horeajadai1 en él; afümeé 18; cuerda Yd ~mecé A bajar despacio muy despacio, apoyAn orne
p n la a1ed con mis piés dt-snudos y en la cuerda con
:ita m~nos tembloroua· hubo un Instante en que, presa de terrible alucinación, crel que la cuberda_se co1f~
vertla en el cordel de una horca y busca a mt cue .
para elttrangularlo ... Aquell~ pasó prtontob ªt~rgtoi:~
lantasen la ventana del avaro, en rea r.
~ente la vidriera; pen~tr~ por el hueco liu~tb~:o 9Óe
&amp;P.&amp;recia delante de mis oJo.s y entré en a a ac1 n.
E~taba enfrente de mi victima.
á
El avaro dormía con la cabPza calda ~acia atr 8 y
el busto fuera de la sábana No he visto tm~gen más
re 1,gnante que la suya: su cara huesosa, ltvida, establcubierta de arrugas, que se desprendían de su
cráneo calvo y amariJlento, para extenderse por sus

no se la reveles A nadie.
.
. ,.
.d
No sé explicarte cómo se aposentoenm1crtr.neo1 ea
tau ruin· pero es lo cierto que no pensaba en o~a cosa.
Al iguatde e::as pl,ntas que nace~ e~t.re_lasgr1eta~ de
los muros ruinosos y siendo al prmc1p10 mpercep~ble
mancha verde, se extiende pronto y cre~en Y se esarrollan y trepan por el mUI o adelacte é !nvaden Aisu
victima de granito, est~ idell ~rotó en m1 ~erebro
determinada, confusa, meonsistente; su primera
. rictón fué tan rápida, q~e apenas Pi me di cuenta e
ella· no hice caso; tmogmé q_ue se habla ldo
~o
vol;er nunca; pero aquella idea tenla la con I~ u e
los traidores· acechaba en la. sombra y echó ra ces, y
comenzó A e~tender¡;e con si~ilo; y ~repó por todos
los füamentos nerviosos d~ ~1 máquma de, pensar y
ocupó las celdillas microscopicas dc;mde_gestan los ~ecretos de la voluntad y las determm~c1ones de.J JUii
un dia se levantó delante de m1, despótica, a~:o~'v~nte, Unica. Era su esclavo, no tenia más remedio
que obedecerla.
.
Asi vivl mucho tiempo, mu~ho; solo en m1 pobre·
a en mis ambiciones, en anatas de placer_ de for- (
:®a de poderlo ........ Ea dec~r, sofo. 1;10, con ella,,,/
con 1[maldita idea causa de m1 perdición
.
y de mi deKgracia.
.
Mil veces, cruzando el estrecho !ecmto
' .
de mi habitación. entablaba esos diálogos
en que la personalidad se duplica: en qu•1
el hombre se dobla par~pregun·
..
tarse y responderse. Tu ya cono·
,
ces estos dialogo&amp; de uno ~olo,
durante loa cuales el bien discurre como un justo. Y el mal argu,._ ¡;
menta como un sofista.
.
-Soy joven, decla ~no de m~s
Yo, y mijuvent1:)-d S':p1erde ent.1e
los jirones de mt traJe Las muJe·
res no me mirRn; 1..,1:1 h~1~bres me
desprecian; mis amb1c1ones ~e
agostan, mis anhelos de pla_cer
no 86 cumplen. Si yo fuE'ra rico,
inmensamente rico, tend ·ia cuanto mi deseo apetece. ¡Y esto es
imposible!
-¿Imposible? ¡,Porqué le con testaba mi otro Yo, por q~e no
quieres. Con despre4;&gt;cupac1ón Y
con audacia se consigue todo ¿Qu'é dices?-La verdad; no es
esta la vez primera que la escu·
chas ni tampoco ea la primera
vez 4ue te indico el ~odo de con·
se~tr lo que amblc1onas.-¿Ro·
bando al v1ejo?-Sl, vive en el pisn ter:
cero de esta ca¡;a: su ventana cae dAb&amp;Jo
de la tuya·1 es un at.varo Y.ue poaee mucho
oro, está. s olo y es débil .-Por qué no lo
intentaa?-Porque no quiero cometer nn
.
crlmen Además el avaro defenderla 11u ~rea.
está alÚ no se aparta de ella, es un oh&lt;1t ic?lo
vivient~ ¿Cómo voy á vencer ePA ohtilculo Como se vencen todos los obstáculos en el mundo suprlmiéndolos,-¡No contento con propoi;enue
un• robo me propones un asesinato!. ..... ¡Cflll 0 I ¡cá·
llat . . .. ~ Eres un infame.-¿Infame porque tepropon0 matará un avaro caduc~. que ha hech~ su fortuna
fon la de~graeia de sus prÓJlm~a? El Yie.JO posee un
ctt udal enorme que de nada le P.trve y A. nadie aproye·
cht1· esta execrado por losl 1 ombrPS vmaldito de D1m;
de 1t1ada goza y todos le a_borrecell; y_o trato de qut,
St:&amp;i\ dueño de ese tesoro¡ tu que erE's Joven, vigoro ·
801 inteligente,aud11.z que pue~~B utilizarlo en v;entur11. propia y acuo en btmeflcto rle tu~ seme1an·
tes
¿Soy infMme por eso? .... No sé a1 seré infame.
IÚ eres cobardeé imhécil -¿Y la ley?-La
tey' se ha escrito para que los tontos Ja sutran y la
eviten los hAbilea -Repito que !!alles.-Y yo repito
que no te quiero obedecer.
Aht tienes lo que hablaban ellos A. todas_ ~oras; &amp;hi
t1 6 nes cómo la maldit\ idea de mllt&amp;r al v1e10 se fué
apoderando de ml¡ abi tienes cómo una i:oche decidí
roc1tarlo y preparé el crimer,
Mi lan era senctllo. El &amp;VA.ro-te lo be dicho antes-vYv1a sr lo, y para evitar el calor del verano, dejaba entreabierta la ventana de su alcoba todas las
noches.
A uella ventanR. eE¡tab111. debsjo de lamia¡ ~na cuer~
dK. Je er" suficiente para realizar mi proposito. p~scender por la cuerda, penetrar en la alcoba del v1e~o.
sor renderle dormido. acercarme á él y herirle con
unf de eso&amp; goll&gt;es que r.o ceden puesto A la defensR.
ni ocasión al grite, un golpf'I en el pecho ó en la gar·
ganta era obra de un instante; luego cerrarla la ventana 'abrirla el arcll, y una vez dueño del dinero,
uld;la por la puerta de :a escalera, la cerrarla cen
doble ll~v«.-, subiría á mi cuartr 1 y despuéaé.oc~lt~r~i
tesoro i\ eng_añar á la gente, á desplflt&amp;r a la JU~1cJª'
á ser t'eliz ¿Quién ibR. á saberlo? .. . .No. cabía u ~li"staba en lo firme el Yo que me aconse.Jab~ el ase&amp;t·
n'ato del avaro· el otro que lo tachaba de crimen, era
un mentecato, 'un pusilánime . ... un pobre hombre,

ªPdº:
/¡ªfó

pe~o

:!

:!

d!

d\

PºY

ADIOS

Veraneando en Mtxcoac.

párpados, por sus mejillas, por su nariz, estrecha Y
1a.rgt1, la cual encorvAodose en. el centro de su tra•
yectoria y cayendo sobre los labios del avaro, parecia
un candado lle carne c,,ustruldo por la Nateraleza
para cenar lu11 secretos de su boca aumida, falta de
dientes y dtti!proviata de expresión. Un ronquido fatigoeo Bd escapaba por aquella boca . . Di algunos.pasos y negué junto á la cama¡ alcé el puilal, Y deJ&amp;n·
dolo caer cou fuerza, lo envainé hasta el ~augo en el
cuello del vh•jo Este xbrió los ojos, me miró ~on mAa
asombro que dolor, hizo una mueca horrible _y quedó
inmóvil, con loa labios contntdos y las. pupilas ~esmesurad•mrnte abhirtas. Un chorro tibio y pegaJo~o
salpicó mh; dedos. Era su sangre. . . . Rabia suprimido el obstáculo
Lo que faltaba hacer no ofrecfa peligro; pero necesitaba darme prisa. Extendt el brazo para apod~urme de las llaves que t-1 vit·jo tenia ocultas deb&amp;]O de
la almoh8dn, al cabo tropecé con ellas. Por fin iba á
ser rico, feliz, ¡qué ventura! En aquel 1:11-omento sentl
un dolo?" agudo en la mano con que suJetaba ~1 arma
cubiertll ut, sangre. Miré y vi una cosa horrtblP, El
ltón que adornaba el mango de I!li puñxJ se babia
erguido sobre la reluciente media luna,_ erizada la
melena de bronce, y amenazadores los 0308.
.
No tt\ sonrías .... no me contemples con la lást1ml\
compasiva con que se contempla A los locos No _fué
un delirio te juro que ea verdad; el león 1::staba ,v1vo 1
deegarran'do mis mli.sculos con sus uñas de hierro¡
dispuesto á hundir sus dientes en mi carne ... - Abri
la mano; el puñal cayó sobre el suelo_ desnudo, .produciendo un ruido estridente y metáhco y la ftera

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Verei6n española de "El Mundo Ilustrado'"

r'

°
ªºJi~

d

11

a artándose de la empuñadura di:&gt;nde eEtaba soldada
s: dirigió hacia ml lanzando ru1?1doe es1u1.ntosos,
El miedo horrible que me invadta fué cay~an~e ~~~
no prorrumpiese en un grito de espa1H~hutr en twr
saba en el tesoro del adva;o; p~nsya~~
pasC: haciaJa
cuanto Antes, y traté e acer Ond. •
h · mis pier•
ventana; pero Pl león ab~lanzA 1 o;~e ~~: diminutas
nas con fuerza i~concebd,ble
bé inli.tilmente trataproporclonea, Y t1ra nde, ': ro ' quef é ttcercando á lt1.
ha de ~itorb_ar su pror,óst~, 1m~e Jt, él bttciéndome
cama dPl vi~JO, Y me pusbo ht ª1"da por donde o:otaba
clavar los OJOS en la. anc ~0
u~rla ver aquello y
un hilo de sangre. • • · · · \
. ,q I
La fit,ra apo•
•
me
Todo
mutl
•-••
tra té d e aieJar • • • · 1 . -0 atarazando
mi pel h o
, Andose en el cuerpo dt" vteJ Y. t ba a.ili
No po·
Con 8U8 garras de bronce, !-Dt Be~J: ~ectao e~t8rm.int1.r
di&amp; ~rnapar. Para cons~gutr Je ira Pde terror, ganoso
A mt adversario., -.Y ciegu
hieavalancé aobr8
de herir, neceai~ado de s1:t.lrar¡e, lo empuñe con maPI puñal que brillaba en e 15ue o, i
ue me
no agitada y convulsa, caí sobre mt enem g O,_q óvil
miraba en actitud de reto desde el cuerpo mm
del avaro. y empezó la lucha.
i tible La
Lucha espantosa, aob~enaturalt ildi!~c;fcho Amis
fie:-a se arrojaba A mt gargan a,
con fu~or y
brazos; mordía en ellos, deistirozán~~~ºa\a wiB gotPets,
cuando yo trataba de her r a... esa
á
saltando de costado, em?istienl? 6 fr~1~f:ft:~m~~
dose diestramente bácia atr 81 yo es el arma no
la dejaba caer una vez Y otra; :pero n el del ~vaencontrando su cuerpo, iba A bun_dirae e . d 8 el
ro, produciéndole nuevas Yh sangrie~ta:!r!~~s:
mi
avaro, inmóvil en su lee o. pM.rec a "ble de subocon sus ojos mates y con la mueca horri
ca desdentada y satánica.
d
lt d las fuerzas el su or
Senti que me iban fa an
taa ancha~ y abrasabrotaba de m_l frente
•aban por el cansandoras1 mis mus culos se . Jte minar de u.na vez.
cio de la lucha Er~ Pfectso rapreté con ira el
8
recogl
:::r;\mcaJados loa dienmango te i~as 1a'a pupilas y anhelante
tes, con_ rac·,o· n desplomé mi brazo sola respira i , .
bre a 1Lera..
El ¡¡olpe fué certer~; h• bia
toeaao al.león; pe_1=0 m1 puñal,
resbalando sobri¡, aquel _organismo de bronce con. cb~rndo
angustioso, no conaig~nó h~rirlo¡ no lo conseguir~&amp; nunca_ . __ t.,a lucha era tnutil, ~i
enemigo inmortal, mi P~~cJ.l·
ción cierta. Cuando vtuc1do
por el miedo retrocedl dos pa•
1508 y abri la boca. con angustia ocurrió una cosa hornole.
El 'teón dió un salto formid&amp;·
ble v entró en mi boca, y se
desli.zó por mi garganta, deaarrándo.a con sus uñas.
g L&amp; fiera estaba d.entro ~e
mi yo la sentía romper mlB
ca;nes arañar mis huesos y
seguir' su camino, estuvfl '
punto de desvanecerme.••••
Luego experimenté un dol.or
mAs agudo, más hondo; la he•
r&amp; habia Jiegado á mi pece.o y
me mordia en el corazon. .
¡Y aqui estA, en mi corazon,
nutriéndose de cada uno de sus latl•
dos verdugo de mi vida; del que no pO·
dri.'librarme nadie, ni la muerte,
que como la fiera vive de?tro demlt aj,
ma y el a1ma es inmortal, tri. con e a
todas partes!
JOAQUIN DIO"'KTA.

- - Y o no pu•éln '1arte un oldo
c, 00 de reonja~ 1us plumu
ni puedo dar" un amhlente
donde encleudu.s tu luz pura.
A LU9A.,

-VRB a decirme adto11 .. .1
-Si. que te f'Xtrañai'
No ves que truatt'I y IE"nto
vá concluvPndo el dia?
No vea como se "pif'rde
el sol tru la montaña
Envuelto por vapor .. a
de incierta IPjania?
-Es porültima vez ... .?
· -81, que no sa bPB
Cuánto el invierno cruel agoi't&amp; y seca,
Cómo mata lu flor•• y las aves
y en tristisimo P1ial el prado trueca?
-Pero .... es tu adioa poatrt•r?
-Si, cuando el alma
S n fé ein ilusionesi. df'screidR
No pu'ede darte vida ni,afcccior:iesi
Porque ni tiene amor DI tiene vida;
Si de leyes fatales al impt:"rio
Formas un eslabón de mi cadE'na,
Rompe el acero, mata la gangrf'na
con el remf'dio heró1co del cauterio.
-No te vayas mi bien . . . .
-¡¡¡Que 110 me vM.yal!! .
¡La pn1det11t.inación! El atav1Rmo'
La lucha de la t•arnP&gt; triui:ifadora.,
De la materia vil. del e~o111mo,
Con el alma divina y Foñ1odnra'
¡Adios! Adío!§! ali.n ,~ ama el pecho mio,
Ali.o sufro con tu póna y tu1:1 dolores;
Que te maten mil vecE"B mis amores
y no mueras de hastio.
P&amp;.DltO ULLOA.

73

EL MUNDO,

Oomtnro 24 de Jnlio 1898

Número 4.
Al ver el Doctor á Nelly le dijo:
-Puesto que usted, Sellorita, es qnien debe
-cuidar al sellor Mayor, diga usted esto: régimen
.soberio, nada de salazones ni de licores, vestidos
-de lana, evitar la humedad y darle las medicinas
que mandaré de Diego. Por el momento, está á
pnnto de terminar el acceso agudo y por si vuel-ve he dejado estas instrucciones escritas.
-¡Qné agradecidos le qnedamos á usted! Aquí
escribió usted que trae consigo la veratrina que
hay que dará papá. Yo la iré á buscar esta tarde
á la. casa. de ustedes.
-No quisiera ocasionar á usted esa molest!a.
-Déjeme ustod hacerle esta visita y al mismo
tiempo veré cómo están instalados; y si les hlta
algo, hallaré placer en serles útiles.
-En todo caso, nos será usted agradable, dijo
•el Comandante.
-Pues están muy bien estos sellores, dijo Yo•
lanabé: yo Jo preparé todo.
-Entonces, no hay que hablar; dijo el Mayor
·irónicamente y luego afiadió: excúsenme ustedes
seno res, si no acompatlo ANelly esta tarde, pues no
puedo salir como lo sahe bien el Doctor: si tuvie-ra yo mejor alojamieLto no permitirla que estn-vieran ustedes sino en mi casa; pero ya ven qne
las habitaciones no son grandes aqui. En todo caso cuento conque maliana me acompaliarán los
-dos á comer al medio día.
Será un gran placer para nosotros, dijo el Comandante.
Ya es la hora de los oficios, dijo Nelly. Vamos
-Comandante?
-Yo también voy, dijo el Doctor.
-Entonces deme usted el brazo, setlor Lerbón.
El Doctor y la joven se tomaron del brazo y en
J&gt;OB de ellos iban de Chalmont y Volanabé.
Ella apoyaba apenas la mano, tan levemente
que ni aun dejaba sentir su pesoi pero su bombr J
se apoyaba en el de su compallero y parecía así
-clavada á él, marchando el mismo paso, siguiendo
todos sus movimientos y sin separarse un instante.
Lerhón parecía rabioso y rejuvenecido con toda
-esta juventud cuyo brillo reflejaba sobre él.
Dónde bahía aprendido Nelly todo esto? Don·de los pMaros aprenden á volar, se preguntaba y
:respondla ele Chalmont, pensando luego que po•
•dríaestanitla ser una deliciosa querida, pero tam•
bién una esposa encantadora.
En la iglesia, Nelly, ~ntre el Doctor y el Coman•
•dante, habría edificado A un trapista; permanecía
de rodillas, con los bellísimos ojos sin apartarse
,de su devocionario católico sin una mirada para
la multitud curiosa que Ja rodeaba.
Todo Ambohinarina e•taha a!Jí: los dos generales, los coroneles, los capitanes, loe notables
del país con sus mujeres y sus hijos, estos uní~
lformemente vestidos con una blusa azul Araíz de
la piel y las mujeres con trajes de seda, de cachemira ó de algodón. Pocas iban calzadas, pero to·
das llevaban sombreros de paja ó de fieltro, muy
.adornados.
Volanabé ganó un lugar aparte y tomó un acordeón en las manos; 3U mujer Ravouna y la chiquilla estaban á su lado y de repente entonaron
no salmo q.u e fué coreado por la concurrencia.
Volanabé hacia con su acordeón el acompalla•
}miento.
Los franceses qne se aguardaban algo discordante y monstruoso, quedaron agradablemente
·sorprendidos y encantado• de la afinación, la harmonía y el arte con que fueron ejecutados esos
coros y basta se sintieron conmovidos por aquellos cantos primitivos 1 en tono menor, sencillos,
dnlces y tristes.
Cuando terminaron, el Gobernador, vestido de
-clérigo comenzó un sermón del cndl los asistentes
parecieron no preocuparse mucho, pues hablaban
•entre sí en voz baja, mostrando las mujeres y los
trajes cnyo bnen gusto les cansaba admiración.
Un canto mAs vivo, más alegre, una especie de
marcha terminó la ceremonia y la multitnd salió
·silenciosa esta vez ante el Gobernador que se babia vuelto á poner su uniforme de prefellto, flamante y nnevo.

Estrechó la mano á Nelly cnando pasó junto á
él, Je preguntó si estaba contenta y recordó á los
franceses que les esperaba A las siete.
Nelly ofreció otra vez su brazo al doctor y estnvo muy amable 'pero sin coqneterlaalguna para
con él ni para el Comandante que iba á su lado.
Volanabé habla quedado acompallando á su.iote•
resante familia.
En el umbral de sn puert•, Nelly estrechó á los
franceses la mano afectuosamente, dió las mAs
exvresivas gracias al Doctor, é hizo una reverencia muy digna, elegante y ceremoniosa que le debieran haber ensenado para las grandes circunstancias en el Convento de Montreal.
Lerbón parecía estudiarla como A un insecto
curioso, ó á una yerba rara.
-Encantadora! exclamó al fin en voz baja.
-Una epelra mauritia no es tan bella, dijo
sonriendo de Cbalmont.

te y luego, sin aguardar respuesta se tomó del
brazo del Doctor.
La frase de N elly trajo al espíritu· del marino
el recuerdo del servicio que le debla y por el que
aún no demostraba su reconocimiento.
Nelly seguía conversando con el Doctor, pero
derrepente volvió la cara y vió á Juan, y Juan la
vió A. ella con una mirada tan tierna, tan ardiente, ta.n dulce qne encendió en los ojos de la nilla
una luz que ya Juan había sorprendido en ella
una ó dos veces esa maftana.
En la casa, Nelly se ocupó particnlarmente del
Doe.tor; vació con él la caja de herborizar y parec!ó interesarse enormemente por la botánica y
por el estudio de las arácnides.
Lo que aprendió sobre las aralias en gener~l y
sobre las epeiras Madagascaricenses en particular, la dejó maravillada; y luego, que el Doctor
se explicaba tan bien y era tan indulgente! No

....,,,,

Íiíi{f,i

.e\

En efecto, dijo el Doctor con solemnidad.
se molestaba ni un poco cuando la manecita de
-Qué estarAn ustedes diciendo? preguntó Ne- Nelly tropezaba con la suya queriendo tocar las
lly que veía las sonrisas sin oir las palabras. Se flores esparcidas sobre la mesa, ni cuando se re•
estA usted riendo de mi sel\or de Chalmont? Ni fugiaba familiarmente á sus brazos en un moviporque he estado muy formalita qneda usted con· miento de espanto, cuando aJguna arafl.a salía
tento, decididamente, no tengo éxito con usted! de los compartimientos especiales de la caja del
Serla yo muy dificil de contentar respondió el Doctor.
aludido haciendo un saludo tan ceremonioso como
El Comandante parecía escuchar atento la lecel de Montral.
ción del naturalista, pero de lo que se ocupaba
-Decimos que es usted adorable yeso es todo, . era de estudiará Nell,1 cuyos movimientos llenos de gracia le parecían absolutamente natura.agregó el Doctor.
-Esas cosas, Doctor, no se dicen á las nitlas, so- les. A veces ella se aproxiwaba al Comandante
bre todo si no son verdad: pero los perdono h us - Y tomándole la mano le decía:
- Y ea usted esto.
tedes, dichosa de tener á mi vez algo que perdoY él se dejaba arrastrar por el encanto que esnar ...... Adios, sen.ores, hasta la tarde.
ta nil\a derramaba profusamente en la habitación
Y luegc ttlladió de improviso:
Y si acompal\ara yo á ustedes ahora basta su por sus sonrisas, su gracia, su alegría, flores más
casa? Eso les evitaría estarme esperando esta bellas que todas las recoj:das pos el Doctor.
En cua.nto á Lerbon nunca babia encontrado
tarde, y me dari/\ d gusto de traer más pronto la
medicina á papá: Espérenme un minuto, voy A un auditorio tan complaciente y si se atreviera,
convidaría á Nelly á almorzar.
buscar á Prince y vuelvo.
N elly dijo de pronto:
-Prince .... y que es eso? preguntó el doctor.
-¿Qué hora es?
-Un perro contestó el Comandante sin dejar
-Las doce y enarto, contestó Jnan.
sospechar que babia tenido sus amistades con él.
-Y papá que me espera! exclamó ella con esPrince vino con Nelly, é hizo cariliosos halagos panto. Me voy, pero despnés de todo estoy coná de Cbalmont.
tenta de que haya pasado la mal\ana.
-Ayer debió nsted tratarlo con muchas bon-¿Por qué? interrogaron los dos.
bades y está agradecido, dijo N elly distraidamen•
- Vean ustedes respondió mostrándoles una.

1

--

�75

74
arana qu~ subía por la pared; ya empezó la tarde y ver una arana significa ..... .
-Esperanza, concluyó Juan.
-Si. ... esperanza dijo ella sonriendo y mirán•
dolo frente á frente.
Luego, llamando á Prince que dormitaba en
un rincón, estrechó la mano al Doctor, dándole
las gracias por la medicina y por el buen rato
que la había hecho pasar.
El excelente Lerbon entusiasmado por el éxito que acababa de obtener, hizo intención de
aproximar sus labios á la mano de la nifl.a que tenía entre las suyas, pero ella no le dió tiempo y
alegre é ingénua le presentó su frente para que la
bes11r11.

EL MUNDO

voz baja con aire miste!'ioso y protector estas palabras enigmáticas.
-No diré nada al Gobernador.
-¿Nada de qué? dijo el Comandante.
Volanabé tomó una actitud más misteriosa todavía y ¡¡parentaba no querer explicarse; pero
luego, cuando al Comandante qéjó en sh ' casa le
dijo familiarmente, estas palabra6:
-Pero no era por el fuerte ¿verdad?
De Chalmont vaciló un momento sobre si seria
lá mano ó el pié lo que pondrían en la cara ó en
las espaldas de la Gran Luna pero reflexionó que
Ivo,n se encargaría más tarde de ese cuidado y
se contentó con encojerse de hombros como quien

Domingo 24 de Julio de 1898.

Domfngc 24 de Julio de 1898

EL MUNDO.

ca del otro cuando creía que babia fumado bastante y lo colocaba en la suya. Por lo demás,
los d~s eran muy amables; ofrecieron un vaso de
cognac á cada uno de sus visitantes y no les
ofrecieron cigarros, sin duda porque no tenían
más que el que estaban pasando de boca á
boca.
Al volver á su c11sa los franceses vieron con
tristeza que el Doctor tenía un violento acceso
de fiebre.
Yo no soy Doctor, dijo Ivonsinmalicia alguna,
pero la fiebre de Madagascar y yo nos conocemos bien. Como la estación no está avanzada, eso
no será cosa de cuidado, senor Lerbon, y vino de
que. ayer debe usted haberse fatigado; r~c?jase
usted temprano, tome qumma y
mañana no repetirá el acceso.
Lerbon dijo que no si, habfa
fatigado en el viaje de la víspera y que otras veces había caminado más; pero encontró bueno
el consejo de su '.colega el Doctor 1von,
tomó su quinina y se
acqstó.
El Comandante,
' .
desolado por
'.·.
este contra·.
tiempo en.
cargó á I von

,
/

Al Comandante le estre•
chó solamePte
la mano diciéndole en voz baja y muy
contenta.
'&lt; ~
-Ya no hay plaza va..,". &lt;~~
cante .... ya tengo un tío,
pero ese tío no es usted.
Y él quedó encantado de que la nill.a
no le hubiera presentado también la
frente.
En el resto del día el Comandante de·
cidió _visitar á la fam_ilia de Volanabé que á la luz
del dia_y con sus traJes domingueros le pareció
menos mteresante que la víspera. Estas damas
estaban muy entrajinadas con la comida oficial
á la que asistieron en su calid;id de sobrinas del
Gober~ador. Había que preparar la ropa de ceremoma, que hacer algunas compras y esto demandaba mucho trabajo.
-;--Y muchos gastos, anadió Volanaoé muy pensativo.
Entonces el Comandan.te hizo á la Senora Vo•
lanabé un bu~n reg~lo e!1 especies sonantes y la
cara del _marido se llummó de alegría, ilonriendo
con sonrisa-tal que los extremos de la boca le llegaron á las orejas.
Después de_haber dado las gracias, él deslizó en

.

no entiende ni le interesa entender lo que le han el cuidado del enfermo y se dirigió al palacio def
Gobernador. Un soldado le introdujo directamendicho.
Por esa insinuación le trajo el recuerdo deNe- te al comedor donde cuando él llegó habían en•
lly; y pensando en ella toda la tarde pasó sin sen- trado todos los convidados excepto Nelly. No·
tirlo varias veces cerca del templo protestante vendría? Su _padre_ estaría ~,&lt; enfermo? Con tal
é no hubiera coen su paseo por Ambohimarina pero no entró ni de que este imbécil de Vola
tampoco á la casita situada -al lado y que t~nía metido alguna tontería!
Allí estaba Volanllbé más emperefilado y unta•
una ventana, desde la cual pudieron verle sin
do de_pomada que de costumbre, y con sus botas
que él lo notara.
Después, en compailía de Ivon fue á visitará amarillas de los grandes días y su uniforme de
los dos generales que poseía la ciup.ad, uno de sargento, paseando su mirada de satisfacción entre los generales, los coroneles y sus mujeres que
los cuales no estaba en casa.
~
El otro en traje íntimo, desnudos los piés y la buscaban el lugar que les correspondía.
-Donde está el Gobernador? preguntó el Co•
e~palda gustaba un vaso de cognac y fumaba uncigarro en compa:ilía de su mujer; es decir, que mandante.
-En la' cámara de al lado, informó Volanabé
cada uno ásu turno retiraba el cigarro de la bo-

está con Miss Nelly y con la seilora de Andevourante. Ya iremos á verlos cuando haya yo senalado sus lugares á estos senores.
-Quién es la seiidra Andevourant?
-La mujer del primer General, de éste. Y designó á Bancis, á quien de Chalmont bahía visto
en la tarde ocupado en fumar y beber cognac.
-La colocará usted allí, prosiguió Volanabé,
frente al Gobarnador. Usted se sentará á la derecha de ella y Miss Nelly se sentará á la derecha. de usted.
Y á la derecha de Miss N elly?
-El Doctor.
-Tiene fiebre y no pudo venir.
-Ah! lo siento, hay que cambiar los lugare~,
pero no me preocupo por esa dificultad, vaya
usted á encontrar al Gobernador. A la derecha
de Miss Nelly colocaré á un Coronel que sabe algo de ingléa, pero que de francés no conoce una
palabra.. . Soy discreto, eh?

El Comandante, sin responder se dirigió al salón donde estaba el Gobernador calzado con bo•
tas charoladas, rígido como la justicia, y dirigiendo hácia el comedor miradas impacientes.
-Quiére usted, excelencia, que vaya yo á ver
lo que pasa? decía Nelly en inglés.
Pero al verá de Chalmont volvió al sillón que
había dejado y dirigiendo al oficial. un saludo
amistoso, anadió:
-Aquí está uno de los invitados que nos dará
noticias de los otros.
El Comandante, de gran uniforme, llevando al
pecho una condecoración, se inclinó ante su ex•
celencia negra que ee dignó sonreirle y tenderle
una gran mano enguantada.
Rogó de Chalmont al Gobernador excusase la
ausencia de Lerbon que estaba enfermo, y luego
aproximándose á Nelly que estaba encantadora,
le tomó la mano y se la besó respetuosamente.

-Diab!o! Comandante, dijo en voz
baja Nelly, he envejecido desde esta
mailana?
-Desgra&lt;:iadamente no ha envejecido usted lo bastante pero sin embargo, en traje de ceremonia está usted
más crecidita.
Y temiendo haber ido demasiado lejos, afl.adió:
-Además, perdí la esperanza de que
me presentara usted la frente.
-Está usted celoso del tfo?
- Y del amigo.
- Usted ha comprendido bien: lamano, las dos si usted quiere, pero la frente para el Doctor.
De Cbalmont veía bien que después
de esas manos que se le ofrecían había
brazoR blancos y mórbidos y luego Ún
busto griego y pensaba que no seria
penosa la situación de quien las manos
obtuviera y hacía para sí tan deliciosas
conjeturas sin poder ex.p resarlas en
alta voz. De consiguiente se conformó
en responder por medio de una de esas
sonrisas qut; significan gratitud sin
que se sepa á punto fijo lo que quieren
decir.
l'or otra ·p arte, no había oportunidad para lanzarse en largas disquisiciones, ·porque tan pronto como llegaron, la muchedumbre de los invitactos
vino á presentar sus respetos al Gobernador.
Nelly ·se dirigió modestamente ácolocarse entre las damas negras á quienes dirigió ama bles cumplimientos sobre sus trajes; pero cuando se terminaron los saludos, el Gobernador fué
á donde el:a estaba para hacerle presente que el banquete era en honor
de los extranjeros y para ofrecerle el brazo y lle•
varla á su asiento.
De Chalmont les seguía con la senora Andevourante y luego el General su esposo con la mujer
de su inmediato subalterno; luego la esposa de
Volanabé y por último las de los demás oficiales.
Un potage líquido, negruzco y frío, fué servido á los convidados que lo veían por la primera
vez. sorprendiéndoles más aún el pan que un expreso había ido á buscará Diego la noche prece•
deme, galantería que fué sugerida al Gobernador
por el progresista Volanabé que sabía muy bien
lo mucho que los europeos estiman ei pan y quiso que figurara no sólo en la mesa sino h11sta en el
menú. Porque había un menú en tarjetll de letras
verdes con la nomenclatura de los platos y vinos
que se iban á servir.
Decía así
hova:

en

�~MUNDO

76

FIIDNANA.
Soapi.
Dipaina. (el famoso pan.)
PS!tidpo~ ] (cbieharos y sardinas.)
ar mma
Varona ritra si vary.
Jeli peso.
Mang1&lt; voankaso.
FISOTRO.
Hant Sauternes.
Bondeau wine. (Burdeos inglés)
Oporto wine.
Volnay wine.
Cbampagne.
Whisky.
Anissete.
Mis Nelly con pretexto de leer el menú, se in•
clinó y pidió excusas al Comandante porque se
acercaba demasiado á él para salvar suropanneva del contacto del Coronel vecino y luego dijo
que había para comer, pichones, poHos, chícharos, sardinas, pericos en arroz, mangos y pláta•
nos y luego cambió una sonrisa con la sefl.ora
Andevourante y la cumplimentó respecto á su
traje; resolviéndose por últimv A tomar una ala
de pichón. Pero hacia todos estos complicados
movimientos con una gracia extremada, convencida de que la observaba el Comandante y como
para testificar que nada tenla qué temer de un
exámeI?.

Era en lo que menos pensaba Juan, en medio
de ese pueblo salvaje donde la bella canadiense
por ser canadiense y por ser bella, le hacia olvidar todo, basta la diferencia de edad y se sentía
unido a elido por ese encanto con que se respira
una flor cuyo perfume no puede ser venenoso.
Durante la mayor parte de la comida estuvieron muy cohibidos los invitadoF; pero deseoiios
de comer convenientemente observaban con cuidado al Gobernador, á Miss Nellyy al Comandan•
te, nadie osaba levantar la voz y en espera de los
platos siguientes, cada uno bebía para matar el
tiempo. Molestada por todos esos ojos blancos y
fríos que estaban fijos en ella, Nelly cambiaba
apenas algunas palabras e.on el Comandante; pero sentía impresiones semejantes A las de él y se
sentía feliz con su afecto adquirido en aquella
tierra de negros. Juan que era ya su amigo, podía ser hasta su protector en caso necesario, y
por momentos Nelly se hacia la ilusión de que estaba realizándose el sueiio de independencia, ambición y deseos precoces que desde un alto antes
le venia intrigando el espíritu y haciendo hervir
su sangre; conquistar un marido.
Al servirse el Champagne fué cuando la acti•
tud de los convidados dejó de ser tan embarazosa y las lenguas empezsron á desatarse: los generales y los coroneles demasiado comprimidos en
sus uniformes, los desabotonaron; la seiiora Andevourante se quitó una especie de golilla tricolor
que le apretaba la garganta y algunas otras nobles damas, entre ellas la fdmilia de Volanabé,
se desabrocharon los corpillos.
Nelly que proseguía en sus ensue!los, alzó su
copa, hizo un movimiento por el cual casi apoyó
su cabeza en el hombro del Comandante y le di•
jo en voz Oaja y acariciadora:
-Juan ..... .
Pero traída á la realidad por el mismo sonido
de su voz, se detuvo de pronto, se ruborizó muy
confusa y se decidió al fin á tomar el único partido pósible: reir.
Juan, sin embargo, había dirigido á la joven
una mirada que no manifestaba ni la menor sorpresa ni el má.s leve descontento y que más bien,
benévola y afectuosa, solicitaba la continuacióri.
de un discurso tan bien comenzado.
Cuando Nelly hubo reído lo bastante para coordinar mientras reía, sus ideas, proaiguió diciendo con presteza:
-¡Es curioso eso de que derrepente venga á
los labios nna palabra en vez de otra! ¿No le ha
sucedido á usted nunca? Yo quería decir: "Comandante" y me parece que Jo que dije fué
11 Juan. u Ya mi mortificación me ha castigado.
-No se apene usted; las contusiones de esa
clase son comunes y por otra parte Juan es mi
non.bre y este ·nombre ridículo nunca me babia
parecido harmonioso hasta que lo oí pronnnciado por usted. Llámeme nsted Juan siempre que
guste, por puro favor, diga al fin lo que iba a decirme.
-Siempre burlesco! ¿No lo había usted adivinado? Pues bien: en vista de que ha llegado la

hora de los brindis y de que el Gobernador no
tardará. en pronunciar su discurso que ya mascolla á su• solas, quería yo anticiparme y decir
á usted sencillamente: Comandante ..... .
-No: Juan . . .... nsted dijo, Juanl
-Dejemos sentado que dije Juan. Prefiero esto, porque la palabra cComa11dante• me intimi•
da. Yo, que soy un poco hija de la naturaleza y
no conozco el mundo, iba A decir: cJuan: una inglesita mny francesa por el corazón, á quien va
usted á dejar mallana y ll quien tal vez no vol ve•
rá A ver nunca 1 guardará. eiempre un grato recuerdo de usted, hace votos sinceros porque sea
usted feliz y vuelva pronto á su patria y al seno
de las personas que ama.• Eso es lo que iba á
decir; y luego, chocando nuestras copas al uso
francés, habrla alladido el tradicional: •á su salud! •
.
Nelly pronunció su brindis con extremada sencillez y su acento sincero, cordial y natural, conmovió al Crmandante; además ,estaba ta·n linda!
-Sefl.orita, le dijo; ante todo es usted encantadora: me han conmovido prqfundamente sus palabras y estoy avergozado de haber dejado que
se me anticipara usted con su brindis. Yo también
hago votos sinceros por la dicha de \lllted, y más
que nsted, haré recuerdos de estos días, porque
á mi edad se olvida menos pronto y ..... .
-No bable usted de su edad; eso es ridienlo;
parece un propósito formado de antemano.
-Bueno, dijo de Chalmond riendo: hé aquí que
ya cortó usted mi discurso. Pero véamos ¿ll qué
propósito se refiere usted?
-Usted debe haber observado, contestó e1la
con aire de enojo, que digo cuanto me viene A
los labios, en tanto que usted no obra del mismo
modo y se nota cierta afectación de su parte para achicarme á mi y envejecerse usted. ¿Es por
atraerse una galantería? No. ¿Entonces porqué
es? ¡Verdaderamente me encuentra usted demasiado peq ueiia.
Dígamelo u_sted con franqueza, porque á su
respuesta le voy á dar importancia trascendental.
Juan habría querido tomar el asunto á la ligera, pero Nelly que lo comprendió, le tomó la ma•
no sin cuidarse de los convidados y estrechándosela en un arrebato de impaciencia, de ternura y
de amor y viendo al marino con sedienta ansiedad, exclamó:
-Respóndame usted seriamente: yo se lo ruego.
Una confesión habría conducido necesariamente á otra y por eso Ju•n vaciló buscando una
respuesta, pero su sonrisa y sus ojos respondieron antes que la boca y acabó por inclinar la cabeza como un vencido. Entonces se dulcificó la
expresión dela fisonomía de Nelly y un relámpago de alegría vino á iluminarla. Le abandonó
su manecita suave y tersa que Juan estrechó con
pasión y á su vez bajó los ojos, feliz, sonriente y
al mismo tiempo pensativa.
-Miedo! decía para sí, tiene miedo de amarme.
Y esto era lo que en efecto sucedía; pues de
Chalmont se sentía con miedo de cometer una
villanía ó de caer en ridículo con alguna importunidad.
Una sola cosa le tranqnilizaba:su próxima partida, y este pensamiento trajo la calma á su espíritu y á sus labios la sonrisa más natural. Comprendiendo que babia sido adivinado y con la
rsperanza de disimular sus sentimientos reveladores de debilidad, hizo como el medroso, que
cuando atraviesa de noche por un bosque som:
brío cuyo misterio le espanta, entona canciones
belicosas- que luego interrumpe pidiendo gracia,
al oír el ruido mAs leve.
Exagerando el tono de la galantería, dijo al
fin, no sin esconder las miradas:
Oh! nv, sefiorita: no es usted una chicuela sino
una joven encantadora, adorable y bella, digna
del amor más profundo, mAs sincero, más firme
y ....
Juan vaciló de nuevo asaltado por el temor,
pues la joven por oírla mejor se habla acercado
tanto que sus alientos se conrundian.
-Y qué? pregunto ella con voz tierna y conmovida.
- Y si hablo con tanta frecuencia de la diferencia de edad que hay entre nosotros, es que
desde ayer esta realidad se presenta tenaz ante
mis ojos bajo una forma de lamentación muy ridícula y sobre todo, superflua; pero usted no se
burlará de esa ridiculez puesto que confesársela,
es dejar de tratarla como A unll pequelluela.
Nelly no contestó desde luego sino que paseó

Domingo 24 de Jnlio de 1898

Domlnl!'O 24 do Jnllo do 11198

su mirada sobre los convidados que hablan d&amp;
improviso cesado de conversar.
No queriendo abusar de sn triunfo dijo con
ademán regocij•do.
-Habla usted como nna esfinge. Lamentaciones? No comprendo bien. Ridíenlos? puede que sí,
pero no el sentido que usted pretende. SerA necesarlo que volvamos á hablar de esto otra vez,
pues ahora hay un silencio que acaso ha sido provocado por indicaciones del Gobernador. Prepárese usted ll oír su discurso y á responderle con
más claridad que A m!.
En efecto: los hovas se hablan abotonado sus
uniformes, las damas arreglarron un poco sus trajes y cada cual inmóvil en su asiento parecía en
espera de algo solemne.
El Gobernador dirigió nna mirada en torno de
la mesa y cuando estuvo convencido de que to•
dos le prestaban atención, tosió tres veces, y co•
menzó con voz fruerte y en lengua bova este dis- •
curso que ya debía haber servido en otras ocasiones para casos semejantes:

EL MUNDO

PAGINAS DE LA MODA

••Sefi.or: seiiores:

«Soy ciertamente el intérprete de todos vosotros y de la gran nación malgacha al manifestar
lo felices que somos recibiendo en suelo hova (1
un representante tan distinguido de nuestra grande amiga la República francesa.
«Su presencia aquí es una nueva prenda de
amistad que estrecha los lazos de afecto que
unen a ambos pueblos; cuando los corazones se
estiman, las inteligencias se comprenden y esto
asegura que nada vendría A interrumpir esta harmonfa que es tan necesaria para llevar A buen
término los vastos proyectos de ci,ilización que
que ha concebido el Gob:erno de la Reina para
asentar nuestra autoridad benefactora sobre toda
la tierra de Madagascar.
«Para cumplir esta misión, nosotros necesitamos si no de los consejos, si del concurso de una
nación ilustrada, rica y poderosa y la Reina ha
e;cogido para ese objeto á la Fraocla.
cSeilores y sellaras:
cMi sobrino el capitán Volanabé va A traducir
al francés mi discurso: y cuando baya concluido
uniremos en el mismo brindis el nombre venera:
~o-de la Reina Ranavalooamanjaka y el del Presidente de la República francesa. Luego brindaremos por nuestro huésped el Comandante del
Colibri y por nuestra bella amiga Miss Nelly Stephenson.
T~dos los invitados ~speraron de pié, que el
sonriente Volanabé rep1t10ra casi textualmente el
pretencioso brindis del Gobernador y luego gritaron. por tres veces hip! hip! hurra! y tomaron
sucesivamente con frenesí salvaje con motivo de
los di versos brindis propuestos.
Desde luego contestó el Comandante con palabras de gratitud y de elogios para el Gobernador y rectificó bábilmunte la afirmación de haber escojido la Reina á Francia como su aliada
sino que Francia expontAneamente había venid¿
por amor á los hovas.
Volanabé tradujo este uiscurso qne no pudo
ser comprendido por aquellos cerebros que el vino perturbaba pero que fué aplaudido A reventar. Se bebió otra vez por la Reir.a, el Presidente
Y. el Gobernador, y con gran satisfacción los convidados se sentaron por rm y las conversaciones
recomenzaron más entusiastas, más ruidosas más
libres que la vez anterior.
'
La sellara de Vclanabé, Ravouna, y algunas
otras damas que se ahogaban bajo sus corpillos
decidieron desabrocharlos enteramente y algu'.
nas1 como la generala Andevourante se los quitaron.
Nelly no se fijaba en nada de lo que pasaba
en _torno suyo; replegad~ en sí misma, pensaba
fehz en su amor, tan ráp1dam~nte concebido
que le llenaba sin embargo la vida.
y
Seria muy grato volver á Europa á Francia
oírse llamar la sellara de Chalmond° ó tal vez'
sellara Condesa, porque Juan debía de fijo tener
un título. En eso babia sonado, pero reflexion •
ba quo no era es,a ambición la que la movía si:o
un amor puro y desinteresado.
'
~~n esa r.cultad_de. embellecerlo todo y eM
fac1hdad de autosu¡est1va que las mujeres p~seen
en tan alto grado, apartaba de su conducta toda
id~• de ~álculo para no v~r más que un senlim1ento srncerv que la dommaba a pesar suyo.

l

1

j

'· •.

~-!_\
-~;·,,

1 'i

1:

(Continuará)

FI0.1-TRAJEl l'ARISlENSE DE TAFETÁN y GUIP UR"!C

77

�1

I·1

78~==~======-===---~---=-=======~EL~~MUN~~D~O~.======-=========,.;D;;;;o;;;m;;;,l~n~~,;,º.;;2;,;4,,,,ll=".;;J,,,,11.;.;Jl.;.,,o.,;d=11=1=R91'==-nía es perfecta y no h11y qn11 tener miedo á.
L ectura para la lil úainas
difguetos matrimonial~s por diferencias de
caracteres.
Keely no habla a humo df'I pHjas.
La música del cuerpo humano
Ant11s óe hacer público ~u 111¡,r,mioso iuvento, lo ha experim1mtndo nada mt&gt;nos que con,
Interesante á las damas
tres mil pe~eon .. s casadas ó rrñxim11s á cafarse. y dice querariHima v ..i-. hi vi~to desmen1ida su teorla de •que D() hav f •lic.dad•
LA ATRACCIÓN DE LAS AL\!AS -EL CARÉCTtilR.
posible entre marido y mujer Rila~ notas
Lo1. SIMPATÍA, -LA ANTIPATlA.-ACORDES.musicales distintas de uno y otra no forman
DISONANCI,\S,
harmonfa al ~er riadas ni mfp.mo tiPrnpo.,
Uno de los invento~ má~ sorprendenteR de
Pero los tubos Keely no Fólo ~irven nara
r~te ~ig-lo t'B el QUA pretende ha bAr realizadeterminar esa h11rmonfa, sino qnP también
do PI Profe1rnr K11ely, hombre que hace año¡¡
sirven para dará conocn el grarlo rl,i 11ner&lt;'rPó una revolución en los motores v se hizo
gla de los cara.cterAB si el dlap11zón &lt;le la no•
millonario.
·
via vibra con mas fuerza que el del novio, 110Lo• poetas. Joq novefütae v los filósofos hacabe duda que ella RerA quien lleve loR panb\.Rn frecuentemente dfl e!la ·misteriosaatractalones en la casa. Sólo 11sas dos apli caciorión dA las almas qufl llaman •afinidad elecnes para comprob'l.r la 11rmnnia de caracte•
t.iva , á falLa de nombre más preciso. Grethe
res, ó sea la afinidad electiva .v pau metituló •Las afinidadPs elPctivas, una de sus·
dir la energía compara1iva de caritcter,
novelas. Pero faltaba un inventorprA.ctico cobastan para hacer iuteresamlsimo el invento
mo ahora se estilan. q1tP idease la manera de
del Profesor.
dar forma exterior y mati&gt;rial áes11 ser.timienPero échese á volar la im11gin11ción v seto de las almas. y de apoderarse d11 él como
verá qué inmenso porvenir y r¡ué desarrola ciencia se ha apoderado. ile ese fluido aún
llo más sorprendentA agu11rd,. A esOR tnbos
miRterioRo llamado Elpc•ricidad.
Keely, que marci,n hov el primPr paso ¡,ara
El Profesor Keely afirma que ha conseguireducirá manifestaciones mAteriale11, cosas.
do eeo.
que hasta ahora hablan Pido tPnida~ como
Su teoría es que c11da Per humano tienA
p_ntrimonio exclusivo é impalpable del espl·
notas P.alienteR de carácter v corrientes de
rIIU
•impatía que sintetizan ~u na'turaleza ent11rR.
Terminaremos con una obRPrVR&lt;'ión hecha
La Arlncación. el disimulo. el amor, pueden
por Keel.v, y que será leída con interéd pormodificar pasajeramente P•os rafgos de caloQ músicos.
rActer y Psas simpatías. Pero la naturaleza
Dice el Profesor que las vibrncionea del'
verdadt1ra del individuo acaba siempre por
diapazón su11len prolongarse bastantA v que
sohreponArRA, puPR como dice 111 refrán cas- ·
A veces. combinadas las de dos amantes. pro~
tA!lano: •genio y figu1·a ..... • Y la cne@tión es
ducen harmonfas verdaderamente celPstiacómo •e pu11de conoc"'r el caráctt&gt;r de la
les .V tal. como han podido producirla,; hasta,
verdadPra natura(A1.a de una perRona.
ahora solo los grandes maestros.
De cada Rer irradian ondaR eléctricas QU"',
z.
1iunqu"' muy ténuPs, son füsceptibles, Aro·
nleando p~ra rPcibirlaR, aparatos delicados.
En esos t&gt;fluvioa va envuelta-según Keelv
-la verdadPra naturaleza. de la persona de
que preceden.
, .• 1
RECETAS UTILES
El Profesor. para recogerlo y hacerlo mll!~~
nife@tarse en forma que puedan apreciarlo
nue•tros sentidoR. ha idea&lt;io unos rec11pto.¡.
MANCHAS ELANOAS Y ROJAS DEL CUTIS
ree Po forma de tubos que al ser cogidos y
'!!'.,
t•midos en la mano durante algunos eee-un!-:~ •
Estas alteraciones de la piel son una fealdos. hacen vibrar el diafragma de que esdad de que no saben librarse muchas persotán provistos.
nas. A veces son muy tenaces y sobre todoEl diafragma esU en comunicación con un
en los días calurosos del estío.
diapazón extremadamente sensible, el cual
Se combaten con buenos resultados con:
vihrH entonceP. también y da una nota.
I. Bálsamo de la Meca.
EB'a nota es la caract,eristica d11l individuo
II Tintura de Benjui.
que tiene el tubo, pues cada persona tiene
III. Leche de almen.dras amargas ó de
11egún parece, su nota propia que no es igual
rosa.
á la de ningún otro.
VI. A~ua. de lirio, asociada á una pequeLR aplicación que, por ahora piensa dar
ña cantidad de eubcarbonato deªº"ª·
el Profesor Keely A su invento, es puramenV Bórax en eolucion de 10 gri,moR en l()()i
te filantrópica. Compadecido de la vida de
gramos de agui de rosas ó ti.t-1 plantaje, ó en
FIG
2-UNHERMOSO
GRUPO
Dil
NOVEDADES
martirio que llevan loe matrímoniosmRl ave100 gramos, mitad agua de l'Odas, mitad agua.
nidos, quiere impedir que esto~ se realicen.
de azahar.
Al efecto, pedirá á los novios que ames de formali- no hay acvrde, sino disonancia; y esa es-según el
Se empieza por lavar las manchas con agna tibia,
v.arse sus relaciones, comprueben por medio del tubo Profesor-la mejor prueba de que sus naturalezas son se enjugan suavemente con un lienza fino Después
de su invención si sus dos naturnlezas están en har- antit~ticas, y de que no podrán ser fel;ces viviendo se empapan en una de las preparaciones indicadas ymonía, es decir si dan notas ruusi;:ales que formen un jur:tos, aunque un pasajero enamoramiento les enga- se deja ¡,ecar.
acorde.
ñe haciéndoles creer en otra cosa.
Hay que reiterar las aplicacione¡¡. haciéndolas con.
Por ejemplo, si la irradiación eléctrica de la novia
En cambio, si al dar la irradiación de la novia el preferencia por la t.oche al tiempo de acostarse
produce en el diapazón un SoL y la del novio un LA, SOL la del ·novio da un Mr. ó un SI ó un Do, h harmo
';te

ósculos inefables impre~,
nados del néctar infinito
la mente como pobre viajera de los sueños, se abisma.
y se pierde en 103 intrinca.dos senderos de lo ideal; la.
falda blanca delaalmagto•
riosa, el traje nupcial y loe
albos azahares, la ilusión y
el amor óogendrando mirajes, ¡¡onen elcaminodel ensueño, leja.nías eu la ruta
del espi~itu
Por eso exclamab.ael poeta, cuando le pedia á. la niña de sus pensamientos que
no vistiera de luto:
11
Lo negro es Jo mis triste
Lo más sombrio;
Negros son los pesares
Negro el olvido.
No te vistas de negro
Que al verte cual la noche
No sé qué siento."
11

................. ··········
• • • • '..!' • • • • • • • • • ' .

.........................
. ... .............. .
'

11

"Cuando mi pobre cuerpo
Baje al sepulcro
Y el hado á separarnos
Venga :mportuno,
Viste entonces de negro
Y ve á llorar si me amu
Al cementerio."
Viudedad doliente signi•
fica esa falda que parece
llevar en sus pliegues las
!!ombras de la auRencia y el
tedio del recuerdo; ausencia horrible sPmeja el traje
negro que alberga en sus
arrugas las tristezas del alma. La noche del no ser
ha dejado reflejadas en el
vestido de luto todas las
amarguras de una ete:na
•lespedida, todos los desconsuelos de n:iestro espíritu

•

FIG. 6-TOILETTE

nm PASEO

El Treje Negro.
Parece que todos los infortunios han acumulado su
amarga tinta para teñir las telas con que se visten
loe desventurados de la vida.
Las telas negras llevan impregnadas lágrimas, recuerdos é imposibles, y tal parece que las tristezas
del alma se acurrucan en la sombra del traje, y que
loe duelos del corazón se arrebujan en loe pliegues del
vestido negro.
Una mujer que viste luto, es algo como un ciel., tenebroso, por la luz de sus ojos que se apaga, un horizonte obscurecido, por la rubicundez de las ~ejillas que palidece; un m{lr tempestuoso po~ las sonr~sas
amortiguadas que se pierden en la severidad del henzO negro en que €e r,flejan.

FIG,

Fl'.l.4

79

EL MUNDO

Oominiro 24 de Juho dA lRAA

5

Negra es la ausencia que nos hun&lt;le en desengaños
ó incertidumbres, negra la realidad que mata nuestree creencias y negra la muerte que nos lleva dehnproviso á los nuestros, á. los que tanto amamos.
En las noches en que los cielos amontonan sus som •
bras y el esplritu acumula su.i pesares; en esa11 horas
negras en las que el alma sueña con su antigua patria
y la materia descansa de sus pesadas luchas; cuando
seres ideales vienen á nuestro lecho y nos besan con

FIG. 7-DOSTRAJRS DJD PASKO

por loe que se han ido, por loe nuestros á qmenes tanto
amábamos.
Que la tela blanca de la desposada, como lampo luminoso en las negruras del ensueño, sea siempre un
miraje, y que mi eepiritu, E&gt;n su ruta ideal. como pobre
viajero lleve el grato recuerdo de una falda clara y
no las trijtezas de un vestido negro.

Las miradas deben refulgir en el cielo de la vida,
las mejillas han de esplender como arrebol en el espacio del cariño, y las &amp;onrisas han de ser como brisas
delicadas en el mar de la existencia.
Y lo negro mata esas miradas, marchita el color de
las mejillas y entristece las sonrisas.
!No te vistas de negrol-FARICO DE GRECIA,

�'TOMO U

FIG, 10-CREPÉ DE CRINA, AMARILLO, CON BLONDA
DE CHANTILLY

Nue¡;¡ztros e-ra.b a.dos
FIG. }-TRAJE PARISIENSE DE TAFETÁN Y GUIPURE,

Las modistas tienen e~pecial cuidado de que los
trajes para campo, sean de géneros vistosos á la vez
que ligeros, e_sco&amp;'iendo para e~to con el mayor cuidado las combmac1ones necesarias.
El traje que señala nuestro número 1,
es de tafetán malva, con amplia aplica•
.
.
ción de guipure.
El cuerpo tiene un yoke cuadrado
,;
del mejor efecto con plissés finos que
¡
van del uno al otro lado; bajo el yoke
hay utJa banda de guipure crema, con
otra pequeña aplicacion punt~ada y el
'1;'"":t.;&gt;..
corpiño tiene delicados fruncidos que
vuelven á repetirse bajo la basquiña al·
¿_;~., .i:?~~;;{
ternando con un gran plissé que rodea
r.:::=' :.;:.a::/
toda la falda. entre dos nueva11 bandas
de ~uipure, una ampllsima, en el borde
de 1a falda y otra en la medianla, más
angosta

flores y en el segundo alternan en guias y lineas paralelas. Museta ligera en el segundo dejando ver un
plastrón acordeón Sombreros de paja de Francia con
grand s aplicaciones de tul blanco y borlas el primero Y. el i!egundo de blonda y plumas rizadas.
0

FIG. 8-CAPOTA

y

JA"QUET.

Dos elegantes val'iaciones, de los descritos frecuen•
temente y cuya descripción h.olgaria.
FIG. 9-PAÑn ROJO Y SATíN NEGRO,

1Jna hermosa combinación que no
rleJa de estar de moda para rubias y
morenas
Este tiene plena ralda con cinco pliegues en la parte posterior y tres órde•
' nes de cintas de satin negro en el re•
, 11rnte de la misma.
El bolero tiene también ribete am•
plio de satín, oue se aplica así mil!mO
i,n dos hermosas bandas á izquierda y
derecha.
Peto de blonda de Bruselas con dos
¡?randes volantes superpuestos cubier•
ta de muselina d!l seda papillón.

FIG, 2 -UN fil!IRMOSO GRUPO DE
NOVEDADES.

FJG. 10-CREPÉ DE CHINA AMARlLLO CON
BLONDA Dlll CHANTJLLY

Compónenlo: Un frock para niña de

La falda e11 completamente lisa sin
más aplicación que la de chantilly en
el borde inferior
Bolero elegantísimo, todo cubierto
de la misma blonda; gran cinturón
Alternado con otra banda de chantilly
y plastrón-de muselina de seda-collar con elegante lazo á la izquierda.
Mangas muy aj11stadíiscon abullonado
muy ligero.

3 á 4 anos, un hermoso traje de foulard

estilo escocés, sin más adorno que apli•
cación de cadenillas de seda, un plastrón plissé de muselina blanca; yockey
ligeros y un cinturón de satfn obrnuro:
y un frock para niña de 8 á 9 años de
adorable elegancia.
FIGt'RAS 3 y 4.
La figura tres nos muestra dos mo•
delos de cuerpos de muselina blanca,
para casa y c3mpo con ade,rnos de
cinta.
·
La figura cuatro un traje de campo
también, para dama y otro de dril asar•
gado para señorita.
El primero es de sarga de seda figurada con sobrefalda y cuerpo ribeteados de chenill•1 de seda negra, cuyo
dibujo á rombos sirve también de tema
en las mangas, tm la parte posterior
del cuello -y el talle. E1 segundo sólo
lleva una ligera aplicación bordado en
el jacquet, en cuatro parlllelas y en
los bordes del jacquet y la falda.
FIGURA 5,
Prenda interior para dama, de alpa•
ca con cintas de felpilla.

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

Cna11:do un traje de estilo princesa
eeti\. bien hecho, luce extraordinaria•
mente: pero requiértlse suma habilidad
en la factura
Este que ofrecemos á nuestras lec•
toras, es de una gentil originalidad.
Todo de l'gera cachemira violeta de
parma, muy ceñido, con aplicaciones
de guipure en todo el frente de la fal•
da y en el cuerpo, aef como en los n.
ger()s yockeys de las mangas y en el
cuello.
FJu. 12-TRAJE DE TAFETÁN AZUL.

FJG. 6-TOILE'rTE DE PASEO.

Es de paño de estlo azul mate coro•
puesta de una gran falda plissé en for ·
ma á la altura de un volante.
Cuerpo plissé de la misma suerte
con pliegues separados y guarnecidos
de bordados de seda á la altura del peto.

FIG, 12-TIUJEl Dlll TAPJHÁN AZUL,

FIG, 11-TRAJE PRINCESA

El corpiño se abre sobre un peto de muselina de
seda azul fincé y rematado por una gran corbata pa·
pillón.
FIG 7- l'OS TRAJES DE PASEO,
De gasa acordonada ambos, variando de muy di•
versa manera los dibujos que en el primero recuer•
dan el estilo escocés, itera más grande cordones de
Eeda atados junto á los hombros formando grandes

MEXICO, JULIO 31 DE 1898

FIG, 8-CAPOTA Y JAQUET,

Falda de merlia vuelta con tre~ órde_nes de bandas ondulantes figuradas y
dos grandes.
Yockey pleno con hermosos plisséa
agajados, de muselina de seda blanca.
Peto orlado por dos bandas ondulan•
tes de la misma forma que las de la fal•
da. Mangas ang-ostasligeramente fruncidas con ligerlsimo bullón,

Nelson

Gt.

lbliles,

GENERALÍSTYIO DEL EJERCITO DE L'lS E3TADOS U~ID03

•

NUMER05

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                    <text>Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�LASEMANA
14 ele Julio.- Festividad democrática.- Regocijos público,.,-Una mujer abogado.-E'iperanzas de emancipaeión.-La mujer libre.
La Colonia Francesa ha conmemorado con la
pompa usual y el regocijo y entusiasmo que le
son caracterís1icos. el aniversario de la toma y
destrucción de la Bastilla.
Todo México se ha a1mciado á esa conmemo·
ración. Hay para ello razones de orden frívolo,
pero las hay también de orden elevado y serio.
Celebramos con los franceses el 14 de Julio, como con los espaftoles á la virgen de Covadonga,
desde luego, porque es una fiesta, una ocasión,
siempre bien venida para nosotros, de echar una
cana al aire, de abandonar el trabajo y los negocios, de olvidar las preocupaciones y enojos cuotidianos.
Si es cierto, como lo affrma Stuart .Míll, que la
mejor manera de ser feliz es · no preocuparse de
la felicidad y que los goces más delicados son
no los que deliberadamente se buscan y preparan, sino los que sobrevienen inesperadamente,
l os que se cosechan al paso sin haber salido á su
encuentro; nosotros somos unos de !os pueblos
menos felices de la tierra, porque nuestra preocupación dominante es buscar los placeres y alcanzar la felicidad. Gozar! buscar afanosamente
en los arenales de la vida la pepita brillante y
valiosa; atr11par al paso la brizna fugitivadel placer ;- y una vez atrapada, gozarla en el presente
a u n cuando se haya de llorarlamaftana; divagarse
con el goce frívolo del momento, descuidaPdo la
previsión del porvenir; gastar en las tandas hoy
el peso del gasto de maftana; pintm· i·enado para
no desaprovechar la ocasión de pescar juiles en
una zanja; hacer San Lunes, A trueque de perder
el jornal y el em pleo de que se sub~iste; faltar á
u na cita de importancia por dormir una siesta reparadora; rom per la alcancía para improvisar
una tamalada, y empeliar el jorongo para preparar mole y pulque curado, tal es nuestro modo
de ser y la fórmula abreviada en que condensamos la vida.
Por eso somos capaces de asociarnos á cualquier conmemor ación, lo mismo á la de la caída
del Imperio Romano, que á la de la toma de
Constantinopla. Pero tratándose del 14 de Jul:o,
h ay, ya lo decíamos, razones de carácter superior, qu e nos instigan y estimu lan á celebrar ese
aniversario al igual de los franceses miswos.
E l 14 de Julio es una conmemoración no francesa, sino human a . La toma y destrncción de
la Bastilla simbolizan la conquista de todos los
privilegios por el pueblo y el derrumbamiento de
todo un régimen abusivo é injusto.
La humanidad entera ha recibido el contra
golpe de una revolución, sangrienta y cruel, asoladora y arrasadora; pero ha cosechado los bienes inapreciables que derivan de sus principios.
No sólo Francia, sino el resto de Europa y toda
América, es decir, e1 mundo civilizado, han recibido de aquella revolución una orientación nueva y mejor hacia la libertad, la democracia y la
justicia. Nuevos horizontes se han abierto, grandes emancipaciones se han realizado; el hombre
puede hoy ser más grande y mAs feliz, el progreso
social más rápido y más sólido, y especialmente en
el orden económico, el principio de libertad del
trabajo, el derecho de todos á todo género de
propiedad, la abolición casi completa de los monopolios y la de los gremios, han regenerado al
mundo y permitido el colosal desenvolvimiento
industrial moderno.
Más ó menos claramente, frauceses y extranjeros comprenden estas grandes cosas, tienen la intuición de estos grandes principios y perciben
su fecundidad, y cuando se trata de festejar, de
solemnizar simbólicamente su eclosión y su difusión, las ceremonias y _regocijos encuentran eco
en todos los espíritus y simpatías en todos los
corazones.
Además; el colmo del plac.er es divertirse entre
franceses. El francés es por excelencia sociable·
la forma habitual de su humor es la alegría la d¿
su trato la finura y la pulcritud, la de su ca;ácter
la. expansibilidad. El inglés se divierte, si es que
los ingleses se divierten, fríamente, con circunspección, en silencio, cada cual para sí· el francés se divierte en voz alta, su alegría n'o se concentra como en el foco de una linterna Rorda,
sino que ir:-adia, se espa1 ce, lo inunda y lo ilu-

Domingc 17 de Julio de lb'98

EL MUNDO

42

mina todo como una lámpara de f;liemens; el italiano; el espall.ol, el mexicano, son también ent!1siastas, pero sin freno; turbulentos, pero un
mesura; halaraquientos, pero sin moderación;
pasan fá.cHmente de la chanza á la ofensa; del
entusiasmo á la agresión; de la anécdota salada
al cuento verde; del desparpajo á la licencia. Si
melosos empalagan; si asiduos importunan, si
obsequiosos hastían; se empelian en hartarnos y
nos importunan; son exigentes, nos fuerzan á
imitar sus locuras, y antes -nos piden placer para
ellos, que nos comunican el suyo. El fl'ancés, por
el contrario, pareC\e preocuparse exclusivamente
de nuestra comodidad y no de la suya, de nuestra satisfacción y no de sus goces; sabe conservarse en límites razonables de expansión, refrena
sus impulsos; cuando se prodiga se está vigilando y nunca es más dueiio de su razón que cuan•
do parece haber perdido el ju!.cio. Ademá.s, el
francés bebe, pero no se embriaga; chancea, pero
no insulta; retoza, pero no maltrata. De ahí que
todo el mundo esté contento entre franceses, que
en sns fiestas reinen no sólo la alegria y la cordialidad, sino la más absoluta corrección y que
se pueda confiadamente á su lado pasar horas
gratas y momentos de placer sin mezcla.
Esa mesura, esa expansión contenida, esa putc1itud sin mogigatería y esa desenvoltura sin Ji.
cencia, constituven el secreto de sus fiestas siempre animadas
siempre brillantes y á la vez
pacificas y tranquilas.

y

Tenemos el gusto de participar á nue-;tras lectoras litigantas que ya tienen á su disposición
una abogada á quit'n encomendar sus pleitos. María Asuución Sandoval es la 1fatilde Montc1ya de
la Jurisprudencia, la primera dama mexicana titulada de abogado. Ya veo desde aquí el gestito
de disgusto de muchas lectoras al recibir la est upenda noticia: 1Por manera, se dirán, que esa
mujer prefiere bojear el Digesto en vez del libro
de 1:o..:10a; ensartar argumentos y no agujas, coser latinajos y no remiendos, y enredar intrigas
en lug11r de ovillar madejas! ¡Bonita andará la
casa de esa licenciada: los trastos rotos, los muebles empolvados, las ropas deshilachadas, los
nilios enmaraiiados y el marido probablemente
tegiendo frivolíté. ¡Pero eso si, la jw·isconsulta,
con las enaguas sucias, sin chinos en la frente,
mal f&lt;tjada y mal forjada, alega1·á de buena prueba ante los tribunales, mientrl!.S los hijos, en poder de la servidumbre, comerán crudo ó quemado, y vestirá.n manchado ó roto!
Un poco de c11.lma seftoras mías; no se necesita
ser abogada para no ocuparse de la casa, ni asistir al marido, ni descuidar á los nilios; por millares las conozco yo que se pasan la vida en P la teros, en visitas y en las tiendas de ropa; que no
se paran en la cocina ni se preocupan de la recamarera; que ponen su bogar en manos de la ama
de llaves, sus hijos en manos de la institutriz ó
más radicalmente en el «Colegio Baz» ó en «El
Sagrado Corazón~ y que no tienen la disculpa de
asistir á sus enfermos ó de ir á iitigar á los tribunales.
Ya sé que todo puede ser motivo de caricatura y que pocas cosas se prestan á ello tanto
como la emancipación de la mujer; pero de que
una cosa sea ridícula ó lo parezca, no se infiere
que sea mala, y entre nosotros es más racional
inferir lo contrario. Nosotros encontramos ridículo al hombre económico, al prudente y cauto,
al entusiasta por sus convicciones, al trabajador
rudo, al apóstol entusiasta. En ciertas categorías
rnciales, parece ridícula la mujer que guisa, cose,
se encierra á cuidar de sus hijos, ama y es liel á
su marido, se cubre los hombros para ir al baile
y al teatro, y nadie puede poner en duda que todo eso es bueno aunque sea reputado ridículo.
En nuestra raza y en nuestro país encontramos
siempre vituperable ó ridículo aquello que no nos
agrada ó qut- no podemos realizar; tiránicos y
des1;&gt;óticos por naturaleza y murmuradores por
hábito y mala educación, tenemos una medida
fá.cil para estimar los vicios y las ridiculeces agenas: llamamos vicios A las virtudes que no poseemos y calificamos de ridiculeces nuestras incapacidades. En nuestras clases populares quien no
es _ebrio y refl.idor, despilfarrndo é imprevisor,
qruen no golpea y sacrifica á su mujer, quien no
hace San Lunes, es un ser despreciable ó ridfou1~ á los ojos de los borrachos y de los perdula-

nos.

Pero si pre,;cindimos momentáneamente de

nuestra manía de criticarlo y opacarlo todo, y nos.
hacemos el ánimo de ver la cuestión seriamente,.
no podremos menos de reconocer que se necesitan
una energía escepcional. un gran amor al estudio,
una noble aspiración y una inteligencia privilegiada, para, siendo mujer, afrontar la opinión,
desafiar las preocupaciones, vencer la vergüenza,
y el escrúpulo é i1?.scl'ibirse, seguir cursos, estudiar, aprender y conquistar un título profesionalEn Norte América nada más llano; ahí respetopor las convicciones 11genas, acatamiento de la li•
bre voluntad de los demás, aplauso para el éxito,
lauros para el triunfo; en México nada más escabroso, todo se opone, todo conspira á mantenerá cada cual en esfera humilde; tvdo lo que brilla
nos irrita, todo lo que descuella suscit&lt;l. envidias
y odioR; entre nosotros hay un crímen que nadie,
perdona, una culpa que no tiene redención, lade
singularizarse, la de abandonar el camino trillado de la rutina, la de rebdarse contra la inferioridad injusta y contra la opresión inmotivada. y ·
si la rebelde es una mujer, en,onces Anatema sitr
y ese anatema lo lanzan precisamente las mujeres,
Hay. en el caso que analizamos, la más notoria injusticia y la má.s incomprensible inconveniencia en hacer caricatura y en formular vituperio.
María Asunción Sandoval, como Matilde Mon•
to ya, como todas las muieres de su clase, trabajan,
por ennoblecer á la mujer, por sacarla de u na
indebida servidumbre, por redimirla de la ignorancia y de la miseria, por conquistar las posiciones distinguidas, por hacerlas figurar no como,
mufl.ecas, ni como joyas, ni como instrumentos
de placer, sino como coll\bcradoras efectivas del
progreso humano, como asociadas al movimiento
intelectual del mundo y como factores reales &amp;
importantes del bienestar, no sólo material, sino
intelectual y moral de la humanidad y de la Patria.
Son precisamente voces y manos femeninas las.
que deben aclamar y aplaudir á esas pr cursoras y á esas apóstoles de una regener11ción tan
justa como necesaria. La mujer, hasta aquí, ha..
sido un mueble de luio, fuerza es que comience
á ser un instrumento de trabajo y que colaborecon el h )mbre á las grandes faenas de la civilización.
0

&lt;]}ankee
NOTAS A 1000 VAPOR
C E

N IAG.ARA

A

~HICAGO,

T~r~ble, martiri_zll;dora, hecha de cielos grises en.
mov1m1eutos vert1g111;osos y de ráfagas comp1tt1stas
de un m llón de aguJas de acero por minuto fué Ja..
tarde que pa$é 11n el Niágara. Inolvidable po;que el
perenue despeño del !'io en los abismos no tenla el
carácter profundamente pasional, y trágico de las ho•
ras matinales. Ya no babia lucha, ni torbellinos-de nieve, ni grandes bocanadas de aliento polar; la mortaja
blanca calda sobre la tierra, era tan espesa qu11 apenas dejaba adivinar las rígidRs formas del cadáverde _la veg~ta_ción; bajo ella, el rio, entre aquella inmobihdad 1hm1tada, parecia formado de crepúsculo y
agonia: aquello era el simbolo glge.ntesco de lo eternamente fugaz é inútil de la vida.
Con estas reflex:_iones de moralista estupefacto en Ja,
cabeza1 y en los p1és un frio de tumba vi11ja, Rali del
carru&amp;Je de la compañia explotadora de la admiración
de los turistas, por unos vericuetos convert1doR ª°'
c_harcos de a~ua h.elada; ·llegamos al bord11 super~or de la cortm&lt;t de rocas que separa la calda ame•
rica.na de la canadense y cos dimos de nuevo de ma~os á boc~ ~on este Niá~ara hipnotizador y que jamás..
Jamás quisiera uno deJar de ver, cemo si deseara sorprender un momento en qµe se detuvieRe el río y s&amp;·
qu~dara coagul&amp;do en la orilla del precipicio y cristalizando ~u corriente verti~inosa en la cornisa det
abl~mo, d11Jaee escapar la mrna de agua lanzada ya
hacia el rio, mostrando en un desgarramiento formidable el ~equeleco granítico de la barranca v Juego,
enmu ~eciera todo, todo c~llara y un silencio·igual al
de los mstantes del génesu que precedieron á Ja palabra creadora, reemplazara este perenne murmullo,
hecho de truenos y de tormentas.
Lo ciei to es que la _fiebre d_e fantaseu, de describir,
de comparar, de urdir metá1oras y oordar imágenes.
ee apodera de todos ante el Niágara. Primero deprime, ~um~rge y disuelve el espíritu en espumas y arco-iris; viene la reacción y luego un febril trabajo,
mental sucede Ala eetul'!efacció~. Lo que se busca al
través de todo est~ caleidoscopio de se~eacionee quea~aba_n, por mof!,otizarse _en una impresión sola de adm1rRc1on y de 1mpotenc1a, es fiistr y definir bien el•
fenó111&lt;1no. pat'H lltt"~ rs11 lit ne,qativa,en el interior dPl!
alma y reveiarla á bOlat. y. di~f1·utarla sin cesar......... _

Domingo 17 de Julio de 1898.
De toda nuestra contemplación vespertina,
dos momentos me aeombruon y me encantaron: la vi~ta del río en el lugar en que prepara, en que arma su gigantesco salto y el
panoramH total desde lo alto de una altísima
torre de fierro en un establecimiento de la
ciudHd de Niágara.
Avanz!imos de roca en roca; t"do el río ve•
nla hacia nosotros; todo él se componía de
cascadaf; todo él se compone de ensayos; cada cien varas emprPde un salto toda la cor riente de orill;i a orilla; toda ella se encrespa y se preci pit&lt;l de golpe. Aquello es limitado,
definido y breve relativamente y parece infinito cómo el mar¡ quiere uno sorprender en
aquellas olas sin aescaneo y sin fatiga, una
expresión de angustia y de miedo al acercarse á la calda, al azotarse en el abismo.
Estábamos llenos de agua., helada nueet,os
fmpermtables chorreaban agua escupidos sin
cesar i;or aquel oleaje desesperado, e! río se
convei-tla para nosotros en UL&amp; ducha sin
fin. Y sin embargo, no acertábamos á movel'nos nuestra mirada se prendía á cada ola y
la s~guia en sus evoluciones desefperadas,
asistla á su agonía trágica y la veía.hundirse
y desaparecer con un grito espantoso en la
sombra.
Aquellos millones de dramas idénticos perennemente renovndos, nos retentan dolorosamente Yo no veía cómo porlria separarme
de allí: no acertal-a á moverme, no me iba á
mover; el deaeo imposible del Fausto de I\Iarlowe de deshacer su alma en moléculas infinitas v dispersarlas en el espacio, se apoderaba de mi, el budista eecc.udido en el f_ondo
de mi temperamento perezoso que asptra al
Nirvana por la flojera de soñ~r d~rante toda
la eternidad, se asomaba á mis OJOS, r desde
esa ventana contemplaba al rio correr, correr, correr.........
.
.
.
.
Por desgracia mi imagmación traba¡aba.
funcionaba el dinamo ment..l y vela claramente el retroceso de la catarata de una en
oti·a cortina de rocas (porque todas las peq~eñas caídas previas que tenia ante los OJOS
eran las grandes del porvenir) hasta llegar
al Ja"'O de donde parte el rio, que entonces
se dirramará directamente en su gigantesco
cañón de granito. Yo no lo veré ...... no lo
creo .. . ... Uno ó dos millones ae años (siento no haber recojldo ·el dato aritmético precisof pero tal ha de ser (millón menos ó millón
más) el tamaño del tiempo que nos separe de
ese que será el de la metamorfosis definitiva
del Mágara . . .. Tal vez los hombres de este
siglo estaremos de vuelta ento~ces en e~tepurgatorio terráqueo ... .. Quizás no M:1 buen amigo el Coro•
nel Santa Fé que tiene la felicidad de vivir en intimas
relaciones con lo supra.sensible, podría darme una
consulta sobre el caso ...... Pero para qué volverá es•
ta Tierra si no se vuelve con lo que se ama? ...... Es
preferible al espectáculo del Niágara, un rincón del
espacio desde dondE' podamos contemplar el salto de
la via láctea, el rio de mundos, en la noche del ínfluito.. . . .. dans le trou du charbonier,

!i:LMUNDO.
DAMAS MEXICANAS

***

Srlta. Julia Zárate
D&amp;btEXICO

Fotografla de Torres.

casi sin conciencia, en que nos sumerge el dulce hipnotismo dA los e~pectáculos inmensos ....... Pero u~niamos que tomará las ocho en punto el tren de Ch1cago ....

.......

Qué pasó en aquella noche? Como habiendo encontrado todo el Pullman ocupado, á pesar de haber sep_arado nuestros camarotes ó lechos (al gufto) de~de
New York, logramos, encontrarnos mt bueu amigo
Ateridos, cansados, como si hubiésemos andado 43 Genaro Ft:1rnández y yo, lu~ares cómod~s par3: dorleguas en loe ventisqueros polareR, vimos con ojos de mir? E3 posible que eaoe milagro se ~ebiest:1 al rnglé,
de mi compañero, tan claro que yo mi~mo lo enten~la
eetátua les pruebas pirotécnicas de un señor con as
pecto de gitano que explota una fue!lte de carburo ó y que difícilmente lo entendian los yank~es que solo
sulfuro ae hidrógenoó algo por el estilo, en combus - enti,mden el inglés obscuro. Es muy po ~ Jle; el resultión perenne, y cuya flama encerrada en u11; tubo, ha- t11do fué lidmirable; tenia yo tal cansancio de alma y
ce maravillas entre ellas la de poner horriblemente de cuerpo; la seneació':1 del Niága_r9: ~ab a apurado
lividos y feos Úo~ circunstantes; no lo digo por mis com · p"'r tal modo en mi esplritu _la ~e':1s1b1hdarl, que me
pañeros y por mi, que éramos feos de antemano, pero podía considerar muerto pd1_colog1~ente Vagameute
las señoras .... En fín, la luz que convierte en dinero oi que querían que yo deJase mi maleta abierta: di
el guebro aquel, es muy poco galante ..... Cru~amos mis llaved al conductor á quien en aquellos in3tantes
el centésimo museo, resbalamos por entre los mismos habría dado también mi cabeza y luego supe que comocasines, cuentas blancas, pagayas, pipas de palo y mo la linea férr~a unas veces corria por e_l Canadá y
esquimosde todos tamaños y colores que ya conocla- otras por loe Estad 1s Unidos, habla necesidad de de•
mos, saludamos á una 1niss que debe de pe~tenecer á la jar ,;xpedita. la acción de los aduaneros. Ese luego fué
misma fábrica que las otrail de los okoe museos, to- á las ocho de la mañana del dia siguient~; des_perté
mamos el ascensor y subimos a la cupulilla de una to- fatigado, porque en sueños habla yo seguido viendo
al Niágara y ya me cala en!ª cab11za ~omo el Gangee
rre altísima de fierro ....
Panorama incomparable; la ciudad de Niágara sa- cae en la del dios de la trimurtl indica, ya lo vela á
cando las puntas de sus chimeneas y _los remates de mis pifls desde la cuerda de Blondin, ya rodaba por
sus tejados rojos de la gran placa de meve que ia ~a- la calda espantosa encerrado en un barEII, como otros
bf a cristi.lizado en la mañana, estaba á nuestros p1é3; lo habían hecho. De modo que, en suenos, me morí
allá en el horizonte el Canadá esfumado, desvaneci- dos ó tresveces,y muchas más, si secuenLanlas muerdo, de,leido en una masa gris de moléculas ile agua; tes de miedo.
Ello es que después de almorzar me ~asé algunas
el sol se adivinaba por una cl~ridad m!lyor en el v:ago
plateamiento de la bruma occidua. B&amp;JO esa claridad horas viendo con cierto estupor, es decir, hecho un
venia convulso y ronco, encabritándose y relinchando estúpido, el paisaje gris, opaco y sin carácter que anel rio; no no dice esto mi impresión; es una metáfora, te mi se extendía, sin darme cuenta Je nada; por lo
probable~ente recordada, de las que ~sa~J.ios clási~os menos de nada me 11cuerdo. Creo que entonces fué
.
.
siempre que hablan de un río. Me di¡o cterta ocasión cuando dormi de veras
Un horizonte áspero, repulsivo, espmado de chimePablo M:acedo, qne el Niágara le h~bla hecho la i mpr~sión del mar metid., en una bandeJa y derramado stn neas negras, frío, húmedo y negro de nubes de humo
cesar en el abismo. Aquel río sin márgenes, por9.ue que complicaban lo fúnebrA del panorama, nos r eve:
la niebla las borraba y que venia con estremeclmrnn · ló la cercanía de Cbicago. Estopa1!io-~. como de~ia m1
tos epilépticos hae~a el bor~e de la h_err~dura, e_ra compañero, en una enorme estación fAa Y. sucia; p~magnifico, acongoJador, inspiraba admiración y pie- eamos por sobre veinte pares de ferrocarriles, lt:1 huidad· habría uno querido pararlo, desviarlo ...... pero mos el cuArpo á seis ú ocho locomotoras que arras•
esto' no era fácil. El río se bifurca y dando su segun- trando cadenas interminables de wagones ije metian
da rama un rodeo, viene aquí mas cerca á f~rmar la bajo techo sin decir "Iierro va" v tomamos un coche
incómodo y caro que nos condujera á nuestro hotel
cortina derecha y elegante de la calda amer1ca_na.
Las escamas del rio se apagaron, su masa gris co- en el corazón de aquella ciudad exu_berante.
Era claro que entrábamos en una mmensa víscera,
rría cada vez más opaca, el tumbo inmenso !lenaba
con su trueno loe dmbitos; el espectl\culo subhme ya en una formidable entraña de uno de los tres ó cuaera más bien oído que visto. La noche fué comp~i- tro cuerpos que en el orden econó~ico componen la
cando de sombra y de misterio aquel panorama sm Unión; Chicago no es un cere~ro, Ill u_n corazón, es
comparación posible; los focos eléctricos que la nie- un estómago ó cosa asi; turbi_o, frío, mcol~ro, combla rodeaba de halos opalinos, marcaban la_s lineas. de puesto de masas de construcciones ~oscas, em la mela ciudad ¡:erezosa y fria. Y yo, hombre su¡eto al im- nor int11nción estética, pero grandisim~s, pero. defo;·
perio de la carne, en forma'.de beefteck, habría reuun mes, aquella ci•1dad que tiene dos terC1os de siglo ae
ciado á comer con tal de seguir soñando frente de edad1 me hizo el efe::to de una Nueva-York d&lt;&gt;scasca.aquella tiu~ebla, ese divino ensueño, sin contornos, rada de todo estilo, de toda hermosura, de todo color

r.·. .

y originalidad. Pero eso si, loe cereales, los
ganados las carnes circulan ; por to1tas las
canale~ ~enas y arterias y se amontonan en
todos los ;rincones ·" esquinas de ebttl gran
vaso de alimentación. La atmósfera compuesta de átomos de agua y de carbón 11110Hal
llegaba á ser casi irreepirable para nu1 stros
pulmones que acaba 1an de_ lle,iarse cun _el
gran viento oxigena?º del Niágar&amp; y confirmaba en nosotros la idea ds 9.ue ª!1dábarnos
por una sección de un tubo digestivo; la humedad que dejaba la br~ma ~n las pare~ee
nos parecía cierta espe~1e de Jugo g-ástr~co
y yo temla instaute por mstanteser digerido
por Cbicago, la inmensurable tripa; mt compañero, que es de puro h_ueso, eonrela des ·
deñoso aute esta. perspectiva.
Eran las tres de la tarde y llegamos t'asi á
obscuraa á nuestro hotel; no era ni el Aud~toriwni ni el Palmer, pero era una buena ~asa confortable; e.tos y ankees E¡ue Vil':) y vienen incesantemente, 110n quienes meJor han
entenrlido el modo de rodear el reposo de condiciones de comodidad absoluta; tienen que
ganar en calidad lo que pierden Au cantidad;
tlllos hal! encontrado la fórmula material del
de,;canso intensivo. Yo se los agra,tezco.

Anduvimos una hora por el .-:entro de la
ciudad. vimos algunos de esto,; f,momenales
edifi::ios á que Nueva York nos 11abia a~os•
tumbrado; pero más sombrios, más ~UCIOB,
más improvisados; en aquella tardtl apizarrada y densa el pórfido negro y el granito rojizo hacen efectos lúgubres. Pero e~ fin. es.os
edificios decían algo, tenlan una ~1sono1_111a,
una presuntuosidad de advenedizos ricos
que no dejaba de llamar y hasta de embargar la atención. Desgr~ciada~ente e~tos
modelos de arquitectura rndustrial .v m!llonaria (permita~eme decirlo así ) t"Stá.n barajados con casas de oficinas tao completa~en:e
desnudas de arte, que acaban por pronuc1r
no sé que vaa-o deseo de cou1ett.-r uu crimen
y de renova~ el incend~o que hace más de
treinta años devoró á Ch1cago.
Tomamos un elevador en una de estas casas; entramos en una oficina. ¿~l Sr. C~nsul
de México? preguntamos- U~ ,Joven si111:pático, amable, que me reconoc10 en seguida,
se levantó vivamente; nos abrazamos Y. quedamos amigos de veinte años en un mmuto;
era Felipe Berriozábal. Salimos con él; visitamos de paso varios edificios¡ como era n1&lt;tur'll, hicimos alto en una estación de bomberos. No se encrtispen m~s _lec~ores; no voy á describirles esta maniobra descnbidisima (estoy faltando al
resp~cto que ~ebo á _la Academia) de los bo[!1beroe
americanos m la rapidez con que quedan casi automáticamente metidos en sus pantalones, cuandu los
dispierta la campana de alarma, (supon!!'o que dormirán sólo con un ojo) ni la instantaneidad con que
vomitados por los tubos se encuentian sobre los caballos repentinamente guarnecidos, arrastrando bombas cuyas calderas están siempre á media presión, y
pasando del sueño de. sus c~mas eolteriles, casi sin
transición á la pesadilla roJa de las llamad, de los
chorros ,1J agua y de fuego, á los gritoij de las victimas á los truenoa de los desplomes y á la muerte quizás; 'no, no le.i ,tescribiré nada.
Ya era ple- u noche ó por lo menos, plena sombra,
cuando sal11nos de ahí; las ¡randee avenidas mercaotiles surcadas por w , gones funiculares, que manejaban unos hombrones vestidos de hopalandas forradas
de pieles estaban apretadas de ¡?ente é iluminadas de
blanco y 'oro, por la luz de los focos incandecente,1
que brotaban á torrentes de los escaparates y por la
que bajaba en amplias vibraciones de las lámparas
ae arco. Surgiendo sin cesar de las penumbras palpitantes forma~as en derredor de lo~ altos cayados de
fierro que sostienen los g lobos eléctricos, á la zona dt:1
luz cruda que las ~añaba de liv~dez espectr~l ó ~ la
que emitían los cristales de las tiendas y las ilummaba de.costado, las jóvenes obrerasque por millares ~alian de loe almacmes para tomar sus elevados ó su&lt;1
tranvías, corrlan por las aceras envueltas en senda,;
capas de paño, con sus ca~astilias e11; la mano y_ l(),;
ojos muy abiertos y muy f1¡os como si una mano irrt:1sistible las atrajera hacia él.
Penetramos en un edificio que tiene la singula l'idad de tener algo así como un patio central, cer,ado
por cuatro muros que se elevan á la altura de diez y
ocho ó veinte pisos. Desde el centro del patio nos parecía que estábam?s en la boca d~ un telescopi~ invertido; cuando re1amos desde arriba se nos antoJaba
el tiro de una mina Esto se llama el Temp lomasónico;
en el elevador que nos llevó á aquellas s 11blime11 altura?. nos encontramoa de conductor á un muchacho
mejicano; ve.ti~io perdido dela E xposición de Chicago. Abajo, en el bar tomamoa un bock de helada cerveza contemplando un espléndido mosaico romano
que representaba el Descubrimiento de América; á alguna distancia parecía aquella riquiPima obradearte
un tapiz de alto liso, También era uu resto de la
Exposición. Entonces loe yankees se moriau de amor
por España y :a pobre princesa Eulalia creyó que la
Federación americana estaba a.namorada dó ella....
J u..To SIERRA.

�44

t!:LMUNDO

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Jullo de 1898

EL MUNDO

45

acudió á satisfacer aquellas demandas, usando terreno, todos los puntos estratégicos que rodean
de toda la perfidia, de toda la doblez de que es la ciudad asediada, se fortificaban á toda prisa;
capaz un senor mahometano en las épocas de de- los habitantes pacíficos habían salido ya hambriencadencia.. Mandó á sus esbirros con regalos y tos y desolados á bu-;car amparo bajo las tiendas
:RESUMEN. - INSURRECCIONES EN CHINA. - LA . presentes para conquistar á los jefes de los del invasor; en vano el jefe espanol tondía la
BARBARIE DEL PUEBLO Y LA ltARBARIE DEL GO· rebeldes y transgresores de las le~ es internacio- vista en el horizonte, buscando un punto donde
BIERNO DE PEKÍN.-NUEVAS OCASIONES DE RE· nales; se congregaron todos baj:&gt; las tiendas al- b:-illara la luz de ia esperanza. La llegad11. del
PAl&lt;TIMIE,NTO.-Los PUEBLOS Q,UE VIV:E¡N y LOS zadas en son de paz; compartieron los soldados. General Pando con las tropas de auxilio, ac11so
PUfBLOS QUE MOEREN.-SALVAJlflMO MARROQUÍ. del Sultán con ellos el pan y la sal; se junta- sirvió nada más p,ara aumentar el número de víc-MATANZAS Y BARBARIE. - LAS RIVALIDADES ron sus manos en las mism.c..s abluciones hume- timas .. ... .. . ¿Quién podrá acusar á un jefe que
EUROPEAS Y LA EXISTENOIA DE MARRUECOS.- d~cieron sus labios en la misma copa de' hidro- se rinde, falto de elementos de combate y presa
LA HORA SE APROXIMA.-LA R,ENDICióN DE SAN· miel; y á una sefüil convenida salieron á relucir los· de una sombría desesperación? Linares, el jefe
TIAGO,-PRELIMINARES DE LA PAZ. - EL GRAL. yataganes y las gumías; se dispararon l&gt;ts largas superior, yacía postrado y gravemente herido,
TORAL y EL GRAL. SHAFTER.-HEROISMO DE LA Y certeras espingardas, comenzó la terrible ma- Vara de Rey, el segundo, había muerto. En vano
DESESPERACIÓN, - EL PUEBLO ESPAROL y LAS tanza. y un montón de cabezas,cortadas á cercén, se le urgí&gt;\ por el General Blanco y por el go
AllENAZAR DE LOS CARLÍSTAS.-EL PORVENIR DE fué ofrecido en homenaje al bárbaro Sultán co- bierno de Madrid. para que resi~tiera hasta la
muerte ..... . ¿A qué sacrificar inútilmente milla·
ESPAKIA.-CONCLUSIÓN. ·.
mo tributo sangriento de la salvaje hazana.
res de soldados en una lucha sin objeto?
Cadáver corrompido donde se amontonan los
,gérmenes de la putrdiCCión, el imperio cllino
***
*
Co~ razón los ojos todos de la Europa se vuel.
* *
que acaba d-, sufrir pequen.as desmembraciones
ven sm cesar á las playas rifeiias, buscando la
La rendición de SantiA~o de C11ba signific i los
cediendo importantes puntos estratégicos de s~
manera de convertir ese país de caníbales en una preliminares de la paz. Tenien·d o los americanos
territorio á Rusia, á Alemania y á la viejtl Ingla- colonia civilizada, haciendo entrar al re~rasado
tan amplias bases de oper11ciones, fácil les será
terra, v uelve á presentar tristes manirestaeiones
pueblo marroquí, de grado ó por fuerza, en el Pnviar formid!l ble expedición contri\ Puerto Ríco.
de su condición morbosa y á poner en evidencia
á la: vista del mundo. signos claros de su disgre~ sendero de los pueblos cultos. Si no fuera por las No hay escuadra que lt&gt;s detenga el paso para harivalidades que provoca, por los et-los que brotan cer n uevo,s desembarcos en otros puertos de la
,gamón secular. Una formidable insurrección sin
pt r su. futura suerte, por las ambiciones que á to- ' costl\ septentrion11l, mientras pasa la estación de
más objeto que la matanz&gt;l, sin más fin que el
dos empujan, tiempo ha que el imperio sherifia- lluvias para poder, sin dificultades, l\Sediar la
derramamiento de sangre, en medio de escenas
-crueles y de feroz salv:1.jiim &gt;, ac 1ba de estallar. n? habría 'desaparecido ae la haz del planeta. Habana por mar y por tierra.
La influencia morttl que ha de ejercer en las
Algún mandarín de esos que :ipenas sienten el T1e~po ha que Francia, Italia, Inglaterra. ó aun
la m1sm~ lJ:,ipana, hubiera tomado posesión de guarniciones españolas este hecho de armas, tie_yugo del dominio imperial se ha dejado sorprenese terr1tono por su propia cuenta, ó con el con- ne que ser inmensa. Engreirios los invasores con
der, y el populacho feroz se ha entregado á 3u
curso de las demás naciones. Pero sucede con sus victorias,tendrán que sufrir las guarniciones
barbarie tradicional, cercenando cabezas y emM-irruecos en pequen.o, lo mismo que con el impapándose en sangre. Para sofocar la revuelta, perio turco: todos convienen en que tiene que es pan.olas la angustia de la derrota.
No más ssingre. no mAs escenas de exterminio,
para reprimir á los rebeldes, el Hijo del Cielo ha
desaparee,er, todos están de acuerdo en que por no m&lt;ts espec~áculos de horror en las tierras ,rnapelPdo á medios idéntico!!, y las tr.opas imperiarazúues de lesa h,\lmanidad debe arrojarse del tillanas. Que una paz honrosa, evite en lo porveles-han el:'trado á sangrP y fuego en Foo-Cban.
otro_ lado del Bó-f 1ro á los hijos del profeta, pero r:ir nuevas catflstrdes.
.
*
nallie se atreve aisladamente á ejecutar el acuer*
*
Si el impío Don Uarlos y sus partidarios AntiLa Europa se estremece ante tales horrores;
do, temiendo que á la hora del reparto, vengan las patriotas se levantan en armas contra .,J Gobiery si se pudo ver casi con indif.,r,mcia las hecacomplicaciones y tal vez la guerra universal.
no constituida y lanzan un reto á 111 dinastía rei-iombes de Armenia y del As:a Menor, si fueron
Así Marruecos: codiciado por todos, vive no de nante, estamos seguros de que con el Rey nifto, bacausa de simµles protestas las matanzas de cri,su vida culta, no de su actividad de pueblo civi- tallarán todos los elementos sanos de España para
•,t ianos en l'rebizonda y Erzeroun, por temor de
li~ado, sino á favor de las rivalid&lt;1des que des- rechazar las huestes del absolutismo, para opoque el Sultán de Turquía, en slls sacudimientos
nerse al retroceso secular que ocasionaría el
de muerte, conmovitra á Europa y provocara pterta.
Pero un día llegará en que esas rivalidades se triunfo del pretendiente.
la guerra universal, las matanzas de Cnina no que- acallen, y Frnncia tal vez, la que tiene sus avanDura es la tare11,ardua la empresa; pero en el
-darán sin castigo, y darán ocasión á que se apre- zadas en Argel y por ende está más próxima á remomento actual, la Espana mon!lrquica, la Espasure el famoso reparto ya iniciado en las riberas
cojer esa herencia, ó Inglaterra asentada sobre fia de tradiciones gloriosas y de brillante histode Petcnilí, donde el Imperio germánico tiene ya
el peñón de Gibraltar, tienda la mano para apo· ria, tiene que proceder á restan.ar .much11.s heriuna base de operaciones, donde la Gran Bretaña derarse del territorio marroquí. No está lej,ma la
ha obtenido un puerto de importancia para el fatídica hora en que desaparezca el podrido im- das, á enjug&gt;1r mucb&gt;ls IAgrimas, á trab~j\r con
fe y con denuedo PO la reconstrucción de uu estaabrigo de su escuadra f0rmidable, donde Rusi!l.
perio
con
toda
su
coorte
de
miserias
y
de
barbado social que se derrumba.
Jia extendido su poderosa influeucia al tender las
· Ojal,\ que ese pueblo qne no se abate en sus
-cintas de acero de sus caminos estratégicos á rie.
desastres.
Pncuentre en ~í mismo el vigor suficien_través de la Manchuri11. que la unen al puerto de
te y llls suficientes energí 1s, para hacer frónte al
Vladivostock. J&lt;'irmes las potencias en su tarea de
Por más que todavía sea asunto de discusión porve1ifr.
no intervenir sino en aquello'! asuntos de que pueentre los dil'ectores de la cosa pública en EspaX.X.X.
den sacar algún provecho, veremos que pronto, na, por más que todavía vacile el Ministerio de
15
de
Julio
de
1898.
si la insurrección no es sofocada, acuden en nom- $ ,,gasta, temiendo las manifestaciones de la opibre de la humanidad para hacer cesar las matannión pública y tal vez las amenazas del odiado
zas, para acallar las crueldades, para enjugar la carlismo, parece que es llegado el tiempo de ha"Sangre derramada, aunque por cada nota diplo
blar de paz, y hacer cesar con concesiones m1s
la fabricación de perfumes.
mática, por cada intim&gt;lción al Imperio del Cielo,
ó menos dolorosas, la tremenda guerra con los
-arrebaten un pedazo de territorio, obtengan nue- Estados Unidos. que por cerca de tres meses ha
La extracción dt1 los perfumes es un arte emiuen--v.1.s prerrogativas y avancen un paso más en el tenido smpensa l&gt;t atención del mundo civilizado.
t emente complejo: la fragilidad de las flores l:i. tecamino de la conquista de esa inmensa agreSantiago de Cuba, que era como el baluarte nuidad de t-tl 11roma, lad cantidade~ que e,s nece~ario
.gación de pueblos y naciones, uoid.:&gt;s ·por la hisavanzado ante la invasión americana en 111s tie- tratar y la violencia dt1 la evaporacióu, explican fáciltoria y congregados en la misma zona, pero sin rras de 111. revuelta Antilla, ha caído después de mente las dificultades del problema. H11y otras conJazos positivos, sin la trabazón necesaria que un sitio de algunas semanas. R•Jta la escuadra sideracionPs además La misma plant&lt;.1 no florece
de una manera igual á distintas horas del dia; el aiconstituyen las grandes naciúnalidades.
de Cervera frente á las costas meridionales de re cálido y la luz aumentan moment.. ueamente l:l.
'Ay de los pueblos declarados en decadencia!
Cub11, sin esper,rnza de refuerzos que pudieran producción de aroma y la suprimen de un modo com~ay de las naciones caducas á quienes declar\n venir de la metrópoli, sin probabilidades de au- pleto si se prolonga mucho tiempo.
débiles y enfermizas las grandes potenci,as! Su xilios que pudieran llegar de la capital de la isltl,
Dan meuos perfume las flores cortadas bajo la luz
hora ha sonado en el espacio y en el tiempo, y aislada la ciudad y el puerto de toda comunica- fuerte del sol que cuando se recojen en las primeras
horas de la mañana; su aroma es menos fuerte en lod
:será cuestión solamente de tiempo y espacio la ción, reducida á sus propios r¿cursos, agotada ~erren
os.altos, fríod y humedod que en 1011 s11cos, badeclaración de su definitiva. suerte.
la guar1lición en el rudo combat~, escasa de pro- JOS y calientes
A lu mil cuestiones delicadRs de manipuli,.ción.
viswnes y viendo lev1mtarse detrás de SU!' mu- adaptadas á la clast1 de cada substancia. 11romática;
• ***
ros agrietados el fantasma fatídico del hamhre; se 11g1egan pues las complicacion11s de madurez odoFrente á frente de las costas europeas, á muy falta tal vez de municiones de guerra, y con la rifera y de recolección en el momento propicio, que
eorta distancia de las comarcas meridionales, ba- angustia moral de su aislamiento, ha teni&lt;io que reclaman un largo aprendizaje para la fabricación
:ilando sus tierras en las ondas azules del Medi- sucumbir, salvando sólo lo que podía sa:v11.rsc de los perfumes.
terráneo y levantando en el horizonte sus agrestes frente de las exigencias del invasor: la vida
***
.montafias que se divisan desde las playas espade
sus
soldados
.
El
departamento
de
los
Alpes Maritimos en el Sur
.fiolas, Alzase el imperio marroquí, presa codic1a¿Qué aguardabii el General T0ral después de de Franci&gt;l es un jardín muavilloso qnp ha valido a
-da de todos, que sesostienetrabajosamente entre verse c~rcado por todas partes, imposibilitado de la
perfumería francesa una suprem.cla indisfruta-su corrupción interior, atacado de disgregación, hacer una salida vigorosa, incapacitado para ha- bl~: es ademas, el gr¡¡.nero de las perfum&lt;ria!! .d e otros
.herido de muerte y llevando en su seno los gér- cer una resistencia heróicai' ¿Quién era capaz de pa1ees.
1
La hermof!a ciu&lt;lad de Gra~se, centrQ único .ie flo•
menes morbosos de todos los paises muslímicos. exigirle que condujera al sacrificio, que arrasres, en el mundo entero, tiene df'Rd"' hact1 varios siTambién allí ha estallado la insurrección, aho- trara á una muerte cierta á sus millares de glos
una industria agrícola considt1rable1 intertsaute
,gada en sangre y sofocada en barbarie por los subordinados, sin tener siquiera una esperanza y muy pintoresca
·
A la salida del ~ol y antes d11 que sns rayos hayan
soldados del Sultán.
remota 'de triunfo? El General Shafter recibía á calentado
las flored, y algunas veces do, noche. llamll.Queja banse los súbditos extranjero'! de las la continua nuevos refuerzos para sostener su~
dos con las voces de un cuerno d11 cazador cullndo
irrupciones piráticas de los ká bilas rifofios, nunca posidones: á un regimiento se agregaba otro re- am~naza
la tempestad, todos los cortadores, niños y
saciados en su obra de pillaje; quejábanse de Kimientu, á las baterías de montaft11, se añadían muieres, se reunE'ln para empezar su faena; y ya tre•atentados múltiples efectuados por los esclavos las baterías de shh,; todas las desigualdades del pando por los á.rbJled, ya edcondido:1 bajo la tupida.
nominales de su magestad sherifiana, y pronto

ll)olitictt ®tntntl.

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•

�46

Domingo 17 de Julio de 189b

EL MUNDO,

vegetación del suelo, proceden cuidadosamente a la
recoh,cción de las flo,:es.
En su gran mayoría son italianos, porque en esas
epocas de tarea excePiva no basta el personal &lt;'rdinario y como a todo1 los centros cosecheros. llegan en
multitudes compactas los mercenarios, joru11leros de
ocasión.

rá, pues, un neutro indeferente. inodoro, discreto al
punto d11 extraer la esencia solamente Este ideal no
se ha e&amp;contrado todavia, y hay que conformarse con
un disolvente de mediana calidad que produce desde
hace algún tiempo resultados casi satisfactorios: ta'.
e• la gri.sa, mezcla de buey y puerco, lavada, hervida, prep11rada con mil precauciones que ha le~ado la
tradición desde ios tiempos
deDioscórldes!-Puede reemplazarse con aceite de
olivo,muy puro, ó· c1.n aceite ntiutralmo refinado.

**i&lt;

que rPquiere. La fábrica más modesta posee cuatro
mil cajas y las que producen en grande escala, tienen
más de cuarenta mil. Cada caja no puede contener►
11n efecto, mas de 500 gramos de grasa y una tela 1 kilógramo de aceite.
Para tranPformar las grnsas perfumadas por maceración ó enfleuraje en extractos, pónense aquellas en.
contacto con alcohol en recipientes animadofl de movimientos alternativos muy rápidos, ha~taque el alcohol se haya apoderadu uel perfume. Entonces se I&amp;
separa trasegándolo.

Domingo 17 de JuilO de 1898

EL MUNDO

Glm irante v oficiales superiores ae la flota eSPañola ae $antíago ae (!uba

¡Cuánto m,jor fuera que á voluntad pudiéramos
abrir ó cerrar el espléndido abanico de los vientos ó
el 11brasado abanico de las ondas de fuego que manda el sol. ó el verde y espumoso abanico del oleajJ
en los revueltos mu·esf
Entonces la industl'ia multiplicarla su potencia hasta lo inconcebible
Confiemos en el porvenir.
JO&amp;Él ECHAGARAY,

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LAS FUERZAS DISPERSAS.

Tales son los dos métodos
Ya en otra ocasión hemos dichn, qu3 la cantid11d d&amp;
principales: deRtila clón y di- fuerzas que definitivamente murieron para la indussolución. E&amp;ta última, cuan- tria humaaa en nuestro viejo globo. es enorme.
do se hace en caliente, toma
Toda combinación química realizada y que hael nombre de maceración. ya dado por producto un compuesto estable, npreSólo dos floreR. el azahar senta una fuerza, ó mejor dicho, un trabajo consumiy la rosa son susceptibles do que la indust.r ia no utilizará jamás.
de destilación. Se echan
E8 un peso que está en la parte inferio,· de su cacien litros de agua y cin mino; es un péndulo que lle1'(ó á su posición inferiorcuenta kilógramos dt' flores de equilibrio; es en resumen, una atracción que aproxial alambique. Al hervir el mó dos masas cuanto podía aproximarlas.
agua, desorganiza las celPor eso afirmábamos que toda el agua que existe
di 11 as que apri11ion1m la en la Naturaleza represent11 una energía ya ga&amp;tada~
esencia y la pone en liber- la que se gastó al unirse el hidrógeno con el oxigeno.
t11.d; los vapores se conden¡Cuántos millones y millone~ de caballos de fuerza
san en una serpentina fria y que ya no existen para la mdmtria, representan 1ai
el agua y la esencia caen aguas de los mares!
á un vaso florentino en el
r lo que decimos del mar podemos decir rle la cosLA RECOLECCIÓÑ "E FLORES,
que se separan poi~ la dife- tra sólida del globo; cada formación geológica es corencia de densidad.
wo la loza de piedra de un inmenso cementerio ó
Una vez cortadas las flores se las va colocar do en
Los alambiques son, ó bien de fuego ó de vapor de como las c~nizas de un gigan~es~a hogllr; metaleR' y
sacos para llevarlas cargadas en asnos á la fábrica en doble fondo. El agua de refrigeración procedti de las metales oxidados. restos de mfmitas combuetiones.
donde las reciben las obreras y dePpués de apartar las fuentes que bajan de las montañas circunvecinas,
Apenas si las minas de carbón de piedra se han
mejeres las extienden sobre el embaldosado de una cuyas corrientes atraviesan la ciudad de Grasse, pa
salvado de esta muerte universul; ellas, por Ja afinisala fresca quedando á disposición del preparador.
sando sucesivamente de una á otra fábrica para ser- dad del carbono con el oxigeno, no saciada todavía
vir al otro extremo de la población los molinos de representlln la fuer.ta de que hace un siglo está vi~
aceite que estRn en la llanura.
***
viendo la industria.
Los fabricantes de perfumes deGrasse han sido adPero aijf y todo, las fuerzas naturales del esferoid&amp;
Antes de enumerar los diversos procedimientos de
fabricación, creemos convemente decir algunas pa- mirablemente favorecido!! por la naturaleza en su terrei,tre no eeti\.n agotadas pQr completo.
preciosa
industria,
que
labras sobre el perfume, explicando cómo nace, en
ofrece aspectos artlsticos y
dónde reside y en qué condiciones emana.
El aceite esencial está localizado en las celdillas de pintorescos, no sólo en lil
la cara superior de lo, pétalos y de los sépalos, en las recolección de flores &amp;!no
partes superficiales. glándulas salientes y receptácu- en la destilería que se halos poco .l?rofun~os de esos órg-anos; está asociado á ce "n grutas antiguas del
ace1te11 f1Jos, resmas, gomas y tanino!!. Las células no anfiteatro montañoso.
son tan solo receptores de esenci'l, sino fábricas de
esenciH; el perfume no es el resultado de un desdoblamiento sin, de un acto de vitalidad
La maceración se aplica
A v:eces se acumula la esenc_i11 en gotit..s en la epi- á la violeta, á la 11.c11cia, al
dermis; á veces se escapa baJo la forma de eflnvios narciso y también á la rosa
aromáticos á medida que se produce. H1ty sejrúu es.o y al azahar.
dos cl11ses de fiores: aquellas cuyo perfume ex steenFrente á cada horno de
teramente condensado antes de que comience la eva- baño de Maria hay mujeres
por11ción y 11quell11s en que nace puco á poco alg1mos ocupadas en derretir gr11sa
momentos antes de evaporarse.
en vasijas estañadas dentro
Ei1ta diferencia es de muy fácil observación. Cuando de las que arrojan las flose despedaz11 una rosa queda en los dedos un olor de r es, manteniéndolas surosa muy marcado; si, por el contrario, se hace la mis- mergidas l á una tempera- ·
ma operación cou un jazmln el olor que se produce tura de 6ó durante media
es dedagradllble
hora. En seguida las sacan
ycolocau loHesiduosama' •
*
gamados en una p!'ensa hi**
D_e aqui derivan dos métodos diferentes de fabrica- dráulica para extraer las
cación. La11 flores que abanrlonan fácilment~ su aro- últimas partlcullls de cuerma concreto, se !ratan por medios rápidos y violentos pos grasosos. Pero no ha
como la destilac1ón, las otras exigen un proce.iimien- bastado una sola macerato más pausado, más fino y paciente, hasta que pro- ción para perfumar la graduzcan lentamente su perfume, requiriéndose ade- sa: á penas es odorlfica. En~~8 J?&amp;ra esta clase de flores, el uso de un separador tónces las obreras vuelven
LA SELECCIÓN DJ!I FLORES EN UNA F.lBRICA DB ,PERFU.MBIS
fl8lologlco, de un disolvente.
á practic1&gt;r la misma opeHay otra dificultad: separar el aceite esencial de ración hasta que el cuerpo grasoso haya adquirido
Muchas quedan,_ que en más de una or.asión hemos
las resinaP, taninos, impurezas, en una palabra de la potencia odorlfera que se desee.
enumerado; por eJemplo las mar~as, el oleaje del mar
t?do ese c:ortejo perjudicial 'lUe acompaña á la es en•
Necesitanse cinco kilógramos de floree aproxima- los
vientos, el calor sol~_.., las dife1 encías de tempera:
.c1a.
damente para perfumar un kilógramo de.grasa. Emtura en gen~ral, las ca1das de agua y muchas reacUn ~isolvem~ se ll_evará una buena parte de estas pero, hay flores que exigen nalla menos que veinticlo!J,eS qutm1cas no realizadas todavia.
mll;ter1as extranas; ª! es por ejemplo, soluble en loe li- cinco manipulaciones sucesivas.
Sm embargo, para Que 111 industria utilice la maqu1dos llcuosos que impregnan los tejidos de la flor
ror parte de estas fuerzas, hay una dificultad prác
se llevará coue1go los malos olores. l'ero hay que te'.
t1ca.
ner eu cu.-uta que no sea demasiado activo é impida
En
teorl~
pueden
uiilizarRe
tod11s
ellas.
y
como
la.
que ti a1uwa l!ti desarrolle. El separador perfecto seEl e:nfleurage se emplea para el jazmin v la tubero
teorla es cierta, en la práctica también puede utT
sa. En cai&lt;'nes de madera z3:ree; pero no en la práctica industrial, en la que 1:
de 95 c11ntfmetros de lon- m~n~ como elemento principallsimo el elemen•- 0
gitud, 60 de anchura v 8 de nomico.
ecoprofundidad, y con fondo
No
pueden
utilizarse,
repetimos,
la
mayor
art&amp;
de vidrio ee extiende una de las fuerzas antes enumtradu porque está P d .
capa de grasa por medio p ersas
•
u isde una espátula v sobr11
_N
o
están
reconcenti·adas
en
una
pequeña
flvten
ella otra capa de flores Lae B_1en al contrarío, sobre enormes superficie 81'ó n t
cajas se apilan por seccio•
:foºb~en Y á veces por todo el espacio que ; 0
nes de treintll á cuarenta
colocando unos encima de
El carbón de piedra Re utiliza porque basta
otras. De este modo que marlo en 11! hueco reducido d., un ho
quedan las flores encerradas construcción del hogar y de la mág!f~¡ aunque la
herméticamente en cáma- cuenta mucho, la cantidad de trabajJ indus~tl- ;aporras frescas pudiendo exha- en la máquina se obtiene. compensa con vra~ 1: qu&amp;
lar su aroma en las mejores l os gastos de la maquinaria. Hay ganancia· h x_ceso
condiciones
rés al capital; hay progreso de la induetria 'L ay mte El dia siguiente se reem- produce de la in~ustria. Lo que se produce· es ºmqáue se,
e queplazan estas flúres con otras Jo se ha cansumido.
nuevas hasta que la pomay
otro
tanto
podemos
decir
d11
las
caldas
de
da tenga la intensidad de
En una catarata hay veinte ó cien mil cab ¡y;uad
perfume suficiente. Para
reconcentrados en pequsña superfi •ª 08 &amp;.
fabricar aceites olorosos vapor
comtruyendo
una ó varias tu-binas h
ere, y en
por este procedimiento se movilizar uua fntrza
considerable.
emos log-rado,
· sustituve el cristal de las
Toda fuerza reconcentrada en mini
.
cajas por una malla sobre
la que se coloca una tela de ser recogida Y puede ser ex lotadamo esp~c10 pu~aunque el receptor térmico ó hidráurpor la 111dustr1a.
embebida de ace.te.
porque más vale en fuerza ó en diner~c(~u~ed cfstoslo;:
La operación es demasia- mo, este es el simbolo conven i
0 m sd
do larga, dura por lo menos fuerza recogida, que 111. fuerza e onaI e &amp;qt)ella). la.
tres meses y además cues- bricar el artefacto receptor
que 86 consumió en fa,DESTILACIÓN EN UNA FÁBRICA DE PBRFUHES
ta mucho por el material
En cambio, o,ras fuerza¿ de l
a naturaleza, con eer
0

=

d

~:i!i

ª

La cama número 15

Don Vlctor Concas,
Contra-Almlrante Cervera
Comandante del Infanta «Maria Teresa•
Don Emilio Dlaz Moreu, Comandant.e del •Crlstobal Colón•
Don Juan LazaR'a, Comandant.e del •Almirante Oquendo»
Don .A.nonio Enlate, Comandante del •Vizcaya-

nmensas. están desparramadas: son inmensas en conjunto: por cada unidad de espacio son muy pequeñas.
Y si el receptor ha de recoger una cantidod cottslde•
rabie de fuerza, como ha de extenderse á grandes es•
pacios ha de ser extensisimo, costoso, imposible bajo
el punto de ·vista industrial.
En este caso se encuentran para no citar otras fuerzas naturales, las mareas, el oleaje, el calor solar y los
vientos.
Respecto á las mareas, ya en otra crónica vimos de
que manera la industria humana ha procurado salvar
la dificultad. No hemos de repetir lo que en aquella
ocasión explicamos.
El oleaje del mar es oha gran fuerza que representa millones y millones de caballos de vapor; pero es
una fuerza extendida por toda la superficie de los
mares y es, además, una fuerza muy variable, y en l!U •
mo grado irregular: und.S veces está rizada la superficie del Océano; otras veces la hinchan olas de dimencioned gigantescas. Algur:os esfuerzos se han realizado, sin embargo para recoger la energía que el
subir y el bajar de las olas represeuta; pero las dificultades prácticas ó las dificultades industriales, por
mejor decir, ningún invento de los varios que existen
ha podido vencerlas por completo.
Podemos repetir, casi palabra por palabra, para el
calor solar, lo que hemos dicho para el oleaje de los
mares. El calor solar es una fuerza que se mide en
cada hora por mulones y millones de caballos de vapor. Si estuviera má3 recogida serla un manantial
mcalculable de fuer za para la industria; pero el oleaje de fuego le sucede lo que al oleaje !1e los Oc~anos,
que está disperso por toda la iuperflc1e de la tierra.
Para ·recoger veinte ó treinta caballos de va por,
aun suponiendo. que se hubiera .r~suelto de una ~anera satisfactoria 1.. cuestlóu teor1ca, seria preciso,
que el receptor se estendiese á cent.-nares de metros
cuadrados, que reconcentrllse lo que esti disperso, y
para 11!10 la maquinaria ó el artefacto habla de llegar
á todos los puntos á que la dispersión llega.
No se presenta, sin embargo, este problema tan dificil como el anterior. y existen sobre esta materia
estudi&lt;'B trabajos v ensayos de bastante importancia.
Con el calor solar. recogido por espejos y recon&lt;:enttado sobre pequeñas calderas, se ha hecho her-

vir el agua; se ha utizado el vapor en pequeñas máquin.u; Re ha sacado ag!la de los pozos
Et problema teórico-práctico ei,tá resuelto: el problema industrial no lo está todavia.
Los receptores de fuerza emple&gt;1doA son muy costosoR en comparación de la fue·za recogida.
El verdadero problema podrla plantearse de este
modo: conRtmir un receptor de ca1or solar muy barato por metro cuadrudo y que, por lo tanto, pudiera
económicameote extenderse á uuos cuantos centenares de metros superficiales. .
Proyectos hay también en este sentido, más no sabemos q..1e ninguno se h11y11. realizado
Y lo que sucede con el ole11je de los mares y con
el calor solar, sucede con la fuerza del viento.
También representa una energla disponible verdaderamente. gigantesca Pero no sólo está esparcida
por todo el espacio, sino que está sujeta á grandes
intermitencias y aun parece estar reservada pdra la
.naturaleza para determinadas regiones
Los molinos de viento son muy antiguos, pero desde que la electricidad tomó puesto en el campo de la
industria. el clásico molino de viento se ha rejubenecido con el apéndice de los acumuladores.
Materia es esta, sin embargo que merece capitulo
aparte.
El objeto de la presente crónica era únicamonte el
de probar que existen grandes fuerzas naturales no
explotadas aún, y ·que la dilicultad para explotarlas
reside principalmente en su dispersión, casi pudiéramos decir en su excesiva descentralización
Todo en la industria, como en la Naturaleza. y en
111 sociedad, debe estar sujeto á peso y medida y ley
racional.
Hay casos en que la concentración no conviene; pero hay ca~os en que la concentración de fuerza es
elemento de vida y de progreso.
Si con las fuerzas dispersas de la Na~uraleza pu
diéramoe hacer á voluntad lo que se hace con un
abanico (y perdóneseme la imagen) el problema quedaría resuelto.
El abanico se cierra y en pequefio volumen se recoge el varillaje: es UD&amp; verdadera concentración da
elementos.
El abanico se abre y ocupa gran superficie: es una
verdadera dispersión,

Entre las impresiones más hondas de mi juventud,
guardo eeta cuyo recuerdo tenaz atenacea mi espirita siempre que el 11zar me pone en presencia de esos
adorables grupo3 iufantiler-; que corren gozosos por
lo~ parques en dlas de asueto.
Hace de esto ya muchos años. Una tarde paseaba
solo sin más objeto que dar descanso á mi esplritu
y vigor al cutrpo. .l'riaquiualmente me dirigí á un
hermoso p11rque de los alrededores, en el que mil y
mil veces he pasado horas inolvidables solo con la
compañia de mis iibros,-esos· librós que gusta. uno
de leer cuando quiere escaparse de las tareas y preocupaciones de la vida cuotidiana cediendo á los re•
ciamos misterioso~ del ideal.
Pero estaba dicho que aquella tarde no leerla yo mi
Hermann v Dorotea, el sabroso ictilío, que nunca he
podido hojear otra vez porque con soloverellibrosurge inquietante y sombrio el recuerdo que hoy evoco.
Sucedió que estando casi ten di ti.o en una de las bancas dtl parque, cruzó por la avenida solitaria que y o
escogi como retiro, una parvada de niños y niñas: todos elegantlsimos, y alg:inos, los más, primorosos. No
eran hijos di' rico, sus vestidos de telas bara.tas asilo
indicaban. pe!'o pertenecían indudablemente á esas
familias que aunque pobres saben dar á sus niños una
distincióu de modales y una pulcdtuct. en el aseo que
hace de ellos pequt&gt;ños prlncipes.
No lejos del lu~ar que yo ocupaba se detuvieron
l&lt;'s niños de mi historia y á iniciativa de uno de ello;
los más ágilt&gt;s y robust.:is tomaron por asalto los naranjos que ali babia para cojer ramos de azahares
que luego ofreclan con señoril galantería á las n:ñas
del grupo. No pocos sustos llevaron los gimnastas in•
cipienteE; al trepar por los troncos se resbalaban
otros ya en las ramas altas vir:ieron 111 se.ero, cayen'.
do sobre el acolchado de la tupida verba. Las niñas
se morían d_e mi11do y querían disuadirlos &lt;te sus intentos que Juzgaban temerarios.
Sobre todo uno de los niños, el que parecla más audaz, llenó de ansiedades á las niñas por su peligrosa
ascensión, de rama en rama hasta lo alto dt' la copa
~e un ár_bol viejo,_el más viejo acaso del bosque.-BáJat11! báJate, le gritaban; pero él, ob,tinado, seguia
haciendo impo&amp;ibles evoluciones de cirquero para"'ª·
0
nar las ramas más desviadas del tronco.
Ya iba y o á in ter venir para a1:onsejar al niño que
bajase, cuando de pronto oi el chasquido de una rama que s,. desgaja, luego un ruido de hoja8 azotadas
:v lo que vi cuando cayó el imprudente, fué tan con~
fuso que sólo recuerdo que levanté en mis brazos á
una de las niñas, desmayad~ ó muerta, yo no lo@abia.
Al caer la gruesa rama dtó sobre el pilón de una
f~ente antigua, y rebotando hirió mortalmente á la
ruña causándole graves lesiones en la espina dorsal.
En un mo!ll_ento se llenó el parque de padres y madres de fam1ha que al saber que babia bllceuido uua
desgracia. acudier-0n .~nsioao11 creyendo cada cual
que t'l hendo era su h1Jo.
La madre de la niña v.vfa lejos y fué de las últimas
e~ llegar y tras de ella, corriendo, venia otra niña, su
hIJ&amp; tambi~n. Ya e~taba alli el médico practicando
un reconocimiento de la contusión.
"¿Vivirla?" Esa fué la única palabra que pudo articular entr11 sollozos la madre. SI, podia vi.v ir la niña
dijo el médico,-un hombre de cuarenta años, aspee:
to duro y corazón de santo.
La niña vivirla; pero la curación iba á ser lenta dificil, costosisima. ¿Cómo solve1Jtarla la madre vi~da
que ape1;1as se sostenía. con su trabajo, los gas'tos de
la curación?
Era preciso adoptar un partido y el Do1:tnr impuso
las condiciones bajo las cuales únicamente se encargarla de la ~uración. No podia venir al pueblo diariamente; su ch.entela embargaba todo su ti.-mpo en ¡08
pueblos vec11;1os y s.n un tratamiento asiduo la enferma se monria.
-"La llevaremos al ho~pital de las hermanas de la
Caridad? propuso el ·médico.
-Si, Doctor, dijo la madre; sálvela mted y á todo
me resignaré ....
C~antas veces fui á vicitar á la enfermita encontré Junto á aqu~lla ~ama, la ca~a número 15. á Ja
~~dre con los OJOS hrnchados de msomnio, fijos en su
h1Ja que se morta leiitamente.
La enfermedad fué larga. muy larga y más dolorosa para la madre que para la hija.
L~ aiña duerme ahora, descansa en una tumba que
no tiene más flores que las que yo le llevo
.i"! la madre? Pobre mujer . . ...... También yo Ja
v1s1to, pero ~? en su tumba ¡oJalá que hubiera muerto cómo su h1Ja!
Vive de _un recuerdo que apa,ró su razón. y como
en el hospital donde perdió á su hija siempre que ¡¡ 6.
goal man.comio la encuentro junto á una cama vacia sobre la qne vé su delirio á una niña agonizante
Al verme_en_t_rar me dice entre sollv:..os.-Mf niña se
muere; m1 nma se muere1........ ..
. Pobre! jamás. se i.partará ya de su recuerdo dolondo la cama numero 15.

H. WATSON,

�EL MUNOO.

48

NUESTROS GRABADOS
El Oeneral Ramón Blanco,
Oobernador
y Capitán general de la Isla de Cuba.
Damos cabida en la primera plana al ret"ato del
Marqués de Péñ01. Plata, jefe militar supremo de las
fuerzas españolas en la Gran Antilla.
Encargado por ~l gobierno de Madrid de resistir á
la invasión con rodas las fuerzas de su mando y con
cuantos elementos se han puesto á su disposición, en
él están fijas todas las miradas y su conducta como
militar está sujeta al juicio tremendo de la opinión.
Hay otra circunstancia que lo hace más viPible en
fa guerra actual; á medida que los partidarios de la
paz ganan terrnno en J.., pública oprnión de España,
él se manifiest01. intransigente y es &lt;ie lo, que creen
9.ue la lucha debe continuarse sin tregua ni descanso.
Los acontecimientos futuros decidirán si su11 ideas
eran fruto de una convicción racional ó engendradas
en sus arrebatos de soldado.
El Almirante Cervera y los comandantes de Is
escuadra de Santiago
Refiérennos las agencias cablegráficas que antes de

Según se ve en ese
informe los Palacios
deBella11 Artes seconstru.vE&gt;n á gran prisa; la
obra de la planta baja
está casi por completo
terminada, y pronto
empezarán á fijarse
loe pavimentos del pri•
mer piso y la cubierta
metálica que de.be rematar la nave del Palacio Central.
Se espera que para
1&gt;l primero de Enero de
18!!!! ePtará concluida
la fábrica, como lo estipula el compromiPo
del Director general
de la obra.
Don Ignacio Cervantes
Los arquitectoR ten[Pianista cubano.]
drán puc11 más de un
año para hacn las t'!l·
culturas del exterior v todo E&gt;l decorado interior. F.sta será mucho más Ju.josa que la del Palacio dA la Industria al que reemplazará el f;ran Palario de Bellas
Artes en el p.óximo certamen uuiversal de Parla.
Entre otras novedades el nuevo Palacio tendra un

Oomlngo 17 de Julio de 1~
ralelo á la galería de Máquinas, único vestigio que
queda de la Exposición de 1889.
Este Palacio estará en part" oculto trasdeunaruente de proporcionE&gt;s gig~nte@cas, fondo maravilloso
que limitará la per~pec:iva del Campo de _Marte: sus
juegos de agua se 1lummarán con 11;tz. eléctrica cc.mo
aquellas fuentes de la pa~ada Expos1c1ón
Aunque sólo faltan vt-intidos meses para la apertura. del gran certaml'n internaci~nal, se ve por el
informe del Ministro que los trabaJos actuales han llegado á un grado &lt;1e avance comparativament~ mayor, t-xcediendo en much11s t1E'm11n~s1 á los de igual
tiempo en la Exposlcion de 1, f9; dice que las construcciones que se levantarán en E&gt;l Campo de Marte
y en la Esplanada de los Joválido• no pod:án equipararse, desde el punto de vista de las d!ficultades ma• ...
teriales. al domo Central y rnbre todo a la Galería de
Maquinaria cuyas armaduras _de 115 m~tros son el
tipo más audaz de la construcción metálica moderna.

El pianista Cervantes
Damos en l'Fte número el rE&gt;trato del distinguido artista qui- r11cibió t11ntos y tan entusiastas ap!ausos el
vi11rnes último en el Teatro del Conaervator10.
El clásico salón no estaba muy concurrido; pero
;.podía darse un público cu,vo voto signifique triunfo
mflR füonjero para un artista?
El Sr. lJervantes tocó con admirable maestría obras

Exposici"6n Universal de 1900.-Los nuevos Palacios del Campo de Marte.
.• .

t.~ -~.

~-~-t::.-

... {~,t~~~t:

PALACIO DE LA EDUCACION,

decidirse el Almirante Cervern á abandonar m rl'fugio en la babia de Santiago, donde estab01. al abrigo
de los fnert~s, couvocó una junta de oficiales superiores de marina. á bordo dl'l bnque-iusignia,y que
en ella se acordó intentar este último recur o.
Obrando por propia inspiraciéo, urgido por órdenes superiores ó de acuerdo con sus subordinado@, el
Almirant11 eFpañol se lanzó en busca de una victoria
problemática, pero con la conciencia serena dd que
cumple con su deber.
Presintiendo t II ve:i: su derrota ante fuerzas superiorn~. x:o vaciló un punto, y supo ca••r si no muerto,
prisionero envut-lto en lod ptiegued de eu bandera.
La Exposición Universal de 1900.
No hace m11ehos días que el Ministro de Comercio
de la República Francesa envió al Presidente Faure
un informe pormenorizado oobre el estado actual de
los trabajos preparatorios para la Exposición univHsal de U,00.

!nmenFO salón d&amp; conciertos cu va utilidad se impone
á la ciudad de Paris, tan rica en teatrod de toda clase,
y que sin embargo no cuenta pa1 a esas audiciones que
estén de moda en la actualidad, más q I e con la sala
del Trocadero, tao impropia por sus detestables c.;,ndiciooAs acústicas como por su apartamiento del centro de Parls.
M. Louret es el arquitectq encargado de la construcción de esa nueva sala y del decorado de la inm 0 nsa esealinata de hierro y mármol y de u11 estilo enteramente moderno.
En el Campo de Marte las construcciones no están
tan adelantadas como en los Campos Eliseos; apenas
si se han echado los cimientos.
V11rc_o llier, Blavette, HermaJ:!t y Sortais son loil encar¡rados de los palacios laterales del Campo de Mar•
te. Henart edificará el !-'alacio ue electricidad pa-

FUyas y obras agenas que interpretó maravillosamPnte.
No estaba Rolo el pianista cubano; acompaiisl.banlo
esa noche arti,;tas que también valen mucho: la señora
Caridad Ecay de Pérez. distinguida di,;cfpula del
s11ñor Cervaotl's, y la notable ~eñora Galvao de Nava
que can.ta con exqui~ftl'z deli_ciosa; los señoreH Aguirre y V11lalpando, tan c.onoc1dos y que tan aplaudidos fue.ron en toda la Repúhlica cuando formaban
parte del cuarteto del Conservatorio; y por último PI
señor Dettman cRntante de romanzas selec t&gt;lA qui,
con airosa habilidad y la ,fütjncióo de un e,tilo corr11ct1Pimo iaterp1 etó la "E,trella d e la Tarde" dtil
Tanbaü~sAr.
No es esta una crón:ca. Oj~U. que lo fuera para rAn dir nuestros home .. sjes á las dam'ls y co bailaros que
de11empE&gt;ñaron los numero11 d el espléndido concierto
Cervante11.

Domingo 17 de Julio de 1898.

A

EL MUNDO

HONORES TARDIOS

una del!iiconocida

I

I
Dicen, dicen que es dlirna-tu hermosura
•de la púrpura, e1 cetro y 11' diadema;
&lt;1icen que es ~u _alma virginal y pura,
que todo tu vivir es un poema.
Que es ritmico tu andar y ioaJe,tuoso,
-que en tu mirada hay vastos horizontes,
y que te envuelve un algo misterioso
como el azul de los lejanos montes.
Que en tu redor esparces la alPgria,
•como la encina que á la grey defiende
su sombra, cuando el sol uel mediodía
las ígneas alas sobre el mundo extiende.
Que en la ruda b11.talla de la v,da
alta tu frente, nunca se doblega
como el pendón dA nave combatida
-que á mojarse en las ondas jamás llega.
Que el ansia de ser bueno, en tu presencia,
inuod:i el alma y de ella se apodera,
y el ideal rev. ve en la conciencia
como la tierra al sol de primavera.
Que acaso sufres y que acaso lloras,
sola, incompleta, en tu misión ,,ublime,
cual de un laúd, en las nocturoM horas,
perdida nota que en las sombras ¡,ime.

Mientras aqui vivió,-genio profundo,
poeta, grande artista, hombre de ciencia,tanto valió ante el vulgo su presencia
cual la de un zascandil ó un vagamundo,
Y él sostuvo angustiado y gemebundo,
-entre la hostilidad é indiferencia,el combate fatal por la existencia,
el incesante batallar del mundo;
Y as! cruzó entre penas y zozobras.dejando el rastro de inmortales obras,
de la Tierra en los ásperos senderos;
Discutido por nécios y pedantes,
desdeñado por viles traficantes,
y mordido por áspides rastreros ....

JI
Murió!. ... y levanta al punto su alharaca
la caterva locuaz de eFcribidores,
-que en luengos ditirámbicos loores
á relucir sus excelencias saca:
Toca la prensa su oficial matraca
decretándole póstumos honores;
y en su casa, ex-mansión de los do'ores,
pone el Concejo una marmórea placa:Su nombre aclama funebre concurso;
lo aprende todo chico en las Pscuelas:
y 011 relumbrón de todo mal discurso;
A los nietos lo enseñan las abuelas;
y lo aplican del tiempo en el t~anscurso,
A calles, callejones y plazuelas .... . .

II
Por libra1 te de mal y de quebranto
del dolo, del .engaño y del hastío, '
:yo te envolviera, como en regio manto
en el girón de juventud que es mio. '
Peregrino del Bien y de la Idea
de lejos miro la anhelada cima; '
soldado de la vida, en la pelea
combatí en todo ~ol y en todo clima.
Subl desde el abismo hasta las cumbres;
han sangrado mis plantas y mis manos
he escuchado gem'r las muchedumbre;
he sentido ru~ir los oceanos.
Del llanto y del placer oi los retos;
de la suerte sufrí las veleidades,
hay sepulcros que guardan mis secretos,
i,.Jta:res hay_ que guarda? mis ~eidades.
Ni la envidia tenaz, m el odio ciego
han quebrantado mi nativo brío.
conozco del verano todo el fuE&gt;gJ,
-conozoco del invierno todo el frío.
Cual la hulla que guarda entre sus vetas
la luz y el fuego de l'Xtinguidos soles,
y que arrancada de sus hondas grietas,
-nos devuelve su ardor, sus arr,.boles,
Tal cónservo dd alma en lo profundo
las ensfñanzas de mi hogar bendito;
•que iluminan mi espíritu errabundo,
-entre las sombras, y el i:lolor proscrito.
De la existencia en la penosa marcha
mi pobre corazón las guarda ufano,
-como el pmo del no1 te entre la escarcha
la hermosa veste que le dió d verano.
-Te ofrezco mi tesoro de cariño,
mi esperanza, mi fé, mis ilusiones;
te arrullaré como la madre a, niño,
cuando rujan deFh!'chas las pasiones.
Abrojos no hallarás en tu sendero;
la ciencia del dolor ya me ha enseñado
.á seguir del destino el derrotero:
¡sólo saben vivir los que han llorado!

I1I
¡Munificente soc;edad! ¡bien! ¡bravo!. ..•
ese afán de apoteosis y ovaciones
á tus difuntos lnclitos varones,
con alma, vida y corazón alabol
Pues los egregios próceres, al cabo,
s011 de la Patria timbres y blasones;
y sin Pilos. perecen las Naciones,
y aun fuera el hombre como ilota esclavo...~
Mas te diré, con la franqueza mía,
que se me ocurre esta pregunta. al verte
justicia hacerles póiituma y tardia:¿A los hombres que endiosas de esa suerte
preferible el honrarlos no seria
más en la vida, y menos en la mue:rte!
NOMA

POST UMBRA

Al soplo helado de implacable muerte
Cayó el titán; y en su postrer mirada,
Una chispa de génio quedó inerte
En la pupila inmóvil y apagada ..... .
¡Relámpago siniestro de heroismo
Que se hundió en la tiniebla abrumadora,
Como al beso monstruoso del abismo
El resplandor flotante de una auroral
Aquél último esfuerzo del coloso,
Que en ansias de vc,lcán el alma crea,
Fué en el éter 'de un cielo tenebroso
La estrella que cintila y parpadea...... ... .

III
¡Dios no lo quiera! Musa de mi Jira,
eres un sueño encalJtidor y vago:
•como el eco del viento que suspira
entre las cañas que retrata el 1!!.go.
Hasta que rompa la mortal cadena
crni alma, y torne á su pristma mo1·ada,
escrito está que la candente arena
.azotará mi frente fatigada
¡Adiós! ¡Adiós! ensueño de un momento:
·vuelve la onda al vórtice inclemente,
-á su eterno soñar mi pensamiento .
.á, romperse entre rocas el tO'rrente.

Después ......... todo pasó! Ya nadie nombra
Al héroe que al volar se sintió herido,
Y rodó como un átomo de sombra
A la bruma insaciable del olvido ........ .
Pero la ful'rza prediga y creadoraQue deja á la materia que sucumba,
No encierra el pensamiento e·n la traidora
Anfora de misterios de la tumba.
Ese rayd de luz no se aprisiona;
Ni se apaga, ni muere, ni se esfuma
Como endecha de amor que el ave entona
O como flor temprana que perfuma.

SANTIAGO PÉREZ TRIANA.

"¼tf.,~
~-~-

EL DESTINO

Flota vibrante en la extens!ón vacía;
Y gérmen del ideal, nuevo y fecundo,
Semeja al astro ~ey que de la umbría
Surge otra vez á iluminar el mundo)

El destino es de sombra y convulsiones;
La ola que 83 agita y se adormece,
Y en los albores de la vida mece
La nave incierta de las ilusiones.

PEDRO ALCALÁ.

Mas llega el huracán de las pasiones,
El risueño horizonte palidece,
Y la ola se levanta y se estremece
·Con la furia de ansiadas explosiones.

¡SURSUMI

Cual látigo de lumbre que al cielo azota
En plena faz, el rayo restall1J. seco;
El trueno se difunde, despierta el eco,
Y en el ámbito obscuro vibra y rebota.
Arranca intermitente y áspera nota
La dura marejada, del peñón hueco,
Y en la base le prende fosfóreo fleco
Chocando en sus artistas domada y rota.
Al furor del océano, la nave trema;
¡Ay d.e la audáz que lucha perdido el rastro!
A bordo hay quien implora y hay quien blasfema ... .
J0h vida!. ... 1Oh duelo!.. . .. . Muo.o trabaja el astro
Y horadando la sombra, de paz emblema, ..
Flamea sus luces blancas como alabastro!

¡El naufragio del alma es imponente
En el revuelto océano de la vida ......!
Navega entre caricias de un ambiente
Donde fulgura la ilusión mentida,
Y de improviso se hunde en la vertiente
Del cruel sarcasmo de la fé perdida!
PEDRO ALCALÁ.

---------------PALACIO DE LA El,ECTRJCIDAD

La ciencia. la filosofía y la historia tienden á pa1Sarse sin Dios; pero el atte, la moral, la vida misma
en sus múltiples manifestaciones no pueden prescindir de ese Supremo ideal.
G. M. Valtour.

P. LLONA,

· Al pleno sol

ESTEBAN MAQUEO CASTELLANOS.

Oaxaca, Mayo de 1898.

�EL MUNDO

Domln¡ro 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.
Pero León habla apoyado las espaldas sobre l&amp;
puerta cerrada. profundame11te comt~rnado
-¡Oh, no no te irás, no lo pPrmitiré nunca! Si me
abandonas no tendré otra cosa qué hacer que arrojarme desde eRa ventana al empedrado. Yo te juro mi fidelidad; te juro 4111' aquí (golpeándose enérgicamente el pecha) tan ~ólo reina~ tú; que por ti soy capaz
de todo . . .. no me a.bandonl's. espera á convencerte de
la razón ó sinrazón de tus FOPpP.chas. me suietRré
sumiso A la prueba qu11 tú señ~le~. tanto. que·al fin
no tendrás qué hacer más que devolverme tu cariño
que 11s mi mayor rlquPza ..... .
Y Elena se quedó; pero ¡de qué manera! haciendo

León y Elena, los dos jóvenes, hallabmse ligados un año hacia de la miHna
manera que los pájaros, con terr.ura intima, dktada por la sil!lpatia que una 1,11
otro habla dePpertado un conocimiento accidental.
Ella habia sido dependiente de una corsetería en donde él compraba los hermosos corsés para su~ hermanas Seducido vagamente por la mall&gt;vola s"nrisa y
un si es no es coqutto de la mucharha. León, después de cono&lt;'erla había vuelto
dos ó t~es veces más con pretextos fútiles casi siempre, embria-gándo~epoco á poco
con la idea de una nueva conquista.
Y cu~ndo s~ pequeña vivienda de eFtudiante acomodado y alegre fué abandoneda de 1~prov1_so por una_ com_pañera accidental y traviesa, á León pareciole lo
más sano (mhab1tuado al a1slam1ento) llevará m lado á aquella rubia dependiente de almacén, para llenar con una tsposa el vacío de la in&lt;&gt;'rata fugitiva.
L!l- C?nquieta no fué del todo fácil; pero León la akanzó al cabo de dos meses
de as1dmd.. d.
Elena era sola, su esplritu, de rnyo soñador. experimentaba de continuo in~ana_s contrariedades: ¿No e!'a demasiado triste el verse obllg..da á trabajar desde 1,;s
primeras hora~ d_e la ma~ana hasta la noche, de pié frente á las puertas de un almacén qu11 en i~v1erno _dt&gt;Jaban ~enetrar helarlas rachas de viento; tolerando la necedad de una chentelaJamás satisfecha, en tanto que otras mujeres de ~u mismq,
edad-y á muchas conocla que iban ahí-ignoraban por completo el sacrificio de lPvantarse todos los días, ¡todos lo dias á la misma hora! vest1rse apresuradamente
y t::otai sobre las aceras de muchas calles. salpicada por las regaderas de los barrenderos, para llegar al fin á soportar durante el largo día el mal humor de una
Madame exigente y rl'celosa?
Una vez resuelta, Elena abrió los brazos á la tentación: no volvieron á verla
más por el almacén; sus alas la llevaron l'n breve desde el humilde cuartucho de
una casa de arrabal hasta la cómoda vivienda que León la dió por suya.
. ¡Qué hermosos los dlas pasados en aqut&gt;lla deliciosa comuniónl Ella, al principio, habla man!festádoRe triste y dolorida; se qul'jaba de él por sus pasadas
aventuras y au I de cuando en cuando, ¡la m11y artera! dejaba 11scapar l'n·
tr~ sus sonrosados dedos regordl'tes con que cubría su delicioso rubor una lágnma que León evaporaba en la lumbre de un beso.
No obstante, se sentía ella muy á sus anchas en su nueva existencia·1 habla da
do un gran paso en la realización de sus deseos: se levantaba con loé párpados hin•
chados de dorml~, cua~do el sol habla recorrid? un tercio de su carr11ra; 4 menudo
un coche q~e Leon tra1a de-regreso del trabaJo, llevaba á la alegre part&gt;ja á trav_és de la crndsd, al campo inundado de luz en el cual jugueteaban como dos mariposas.
El se manifestaba más y más adicto á el!a. La habla comprado seis vestidos en
el trans~u.r~o de cuatro mesl's; los , ,anebles de la vivienda futiron enriquecidos con
la adqms1c1ón. de dos colga!1ur1111 y una a_lfombra para la reC'ámara, un tocador
de gr!ln luna bi~elada y un comodo fauieuil en que gustaba ella de permanecer recostada horas enter11s.
Por las tard_es, cuando los ª'!lantes _perm~necian l'n casa, mientras ella bor-la ba
ca~tando á med1a_voz, ~l recorna el d1apaEon de @us sensaciones, escribiendo sin
ap.es1;1ramiento D1 _fatuidad como muchos de aquellos Hl'ntimentales que, sin temor
á_ criticas porq~e ~amás se 11xponen á ellas, desarrollan en secreto sus tl'ndenc1as y sus admiraciones al arte.
As_! hablan perman~cido todo el verano y parte del otoño, cuando un suceso vino
á agitar la suave corriente de aquella exietencia.
Una mañ_ana, Elena, aguardando el regreso de León habla l'Dtretenldose l'n revolver los ~a¡onl's de un mueble. ¡Un guante lila! 1Un guante de mujer que no era
suyo! ¡Ah, mfame!

Probó á ponérselo pero fué en vano:
el guante dt&gt;bia haber pertenecido á
una mano más fina que la suya y de
dedos más afilados. Este detalle la cho&lt;'Ó: cuando Sfl preparaba á abandonar
la prenda, rnblevose en ella la coquetería d~I se~o, v algo como un soplo
de ~um1llac1ón la quemó la frente.
D1,puesta como se hallaba á admitir
que León hubieRe tenido otros amons, ~I amor propio agitose en ella ante la 1clea de l.\\ inferioridad de su hermosura Rabió ypat,.ó como un chiquillo y prt&gt;paro~e A confundirá su esposo con aquella prueba palmaria
-¡Ah. infil'll ¿De tal manera pagas el sacrificio hechopor mi? ¿Es ést11 la fidelidad que me jurabasi1 ¿Así cubres,
la deuda de cariño que conmigo tient&gt;s?
. El habla_quedádose eetupefacto ante tal recibimiento, de,
pie en el dintfll de la puerta de entrada. Y enfrente airada.
como un ang:el extermi.:ador, agitando la pruPba del delito, erguiase J!.lena sobre l_as puntas de sus pequeños piés
trémulos de furor los labios que una respiración agitad¡
entreabría.
Ante esta seductora actitud, León, deRpués de cerrar Ja.
pue~ta, babia ~delantádose sonriente, olvidando las reclama~iones y abiertos los brazos hacia Elena.
Sm embargo, ella no se dió por vencida.
· ¡O~, qué pronto llega el desengafio; con cuánta razón
me resuit!a á ser tu ~spo~~; _he aqul lo que me da• á trueque de mi amor y mis caricias!. . . .
~
-Y •i Y'! te dijera, interrumpió León, que ésto no l'B más•
que una mñeria tuya, que no amo á nadie más que á ti?
-¿Y cómo lo probarlas?
.. · ·
-De una manera bien Rimple: acércate, toma asl11nto junto á mi: yo te conta1 é cómo te amo. de qué manera has idoapoderándote poco á pocíl de mi corazón que hoy e~ todo
tuyo. Eso es de un pa11ado Que nada t'ene para t( de pellgro~o por9ue desd~ tu venida está por completo envuelto•
en el _olvid~. Lo unico real, lo único verdadero para mi
eres tu á quien amo tiernamente.
-No, no te creo. exclamó Elena: esto mi~mo me ase ura•
bas y he aquí que las pru,.bas te confundt&gt;n tú meeng~ñas1
me has engañado durante mucho tiempo.¡Oh, flios mio!
-N_o, Elena, te as.-guro que tu conducta es injusta para.
conmigo .. ... .
. -Y yo que d~Rcan_shba en una fe ciega; que creía á pie·
JUntillas 11n la ► l!1Ct'r1d11d de tus palabras ....
Después, poReirta de un arranque de energla·
-Todo acabó en~r,.. no~otros: slg-ue como lo deseas· 0 volveré á mi pobre rx1strnc1a, al trabajo hoT'e~to á mi ~rledad
de huérfana. á llorar t ternamente mi desdicha' Adiós1 que el!
cielo te perdone. . . . . .

•

independientes sus babitaciont&gt;s indefinidamentP; poseída de una imperante energía, ocultamente halagada por la sumisión del apasionado esposo.
León habla abrigado grandes esperanzas de reconciliación cariñosa pasada la primera impresión, No ha•
blan salido de casa durante el res tu del día; cuando el
crepúsculo incendió las nubes en el azul. á la hora del
paseo á i? largo de la amplia calzada que conduce al
legendario bosque, Elena negose á salir, contrariando la costumbre estaolecida, y permanecieron silP.n·
ciosos, el uno hojeando sin leer un libro, ella sentada
cerca de la ventana, contemplando abstraída la fuga
de la tarde.
Una vez que las sombras invadieron la estancia,
León habla acercadose cautelos11mente á su amada,
y tomándola de improviso entre sus brazos empezó á
besarla de manera ruidosa y apasionada. Ella debatlase en los brazos que la aprisionaban, impotente
para escapar. rehuyendo el rostro A las caricias
aferrada al f auteuil y negándose á sucumbir, hasta que
él, desaleutado por tamaña reFistencia. abrió tristemente los brazos dejand&lt;' huir á su presa.
-Sé clemente, le decla siguiéndola hasta el sillón
en que habla vuelto á sentarse, aleja de ti esas sospechas que te irritan: ¿cuál va á ser mi tormento viéndote constantemente en esa actitua?
Ella le recordó su promesa: le sujetaría A prueba
durante algún tiempo; no le quedaba á él otra cosa
que someterse
- ¿Y voy á permanecer sujeto á la tortura. de mirarte cerca de mi, á mi alc!l.nce, sin que mi bocll pueda posarse en tu boca, sin que mis manos tiemblen al
contacto de las tuyas?
-No califico de tortura esta privación y bien puedes soportarla en tanto que mi~ dudas se desvanecen·
por ahora, mi resolución está tomada; más ta-:de, yiI_
veremos . ...
Lentamente ee puso de pié y encecdió una bujla
añadiendo:
-Hoy no tengo apetito; baja, pues, á cenar solo: yo
voy á acostarme.
Y bostezando de manera provocativa y sensual desapareció en la alcoba contigua cerrando la vidriera
tras de el.
León babia quedado envuelto en la obscuridad
de la pieza ab11ndonada por su esposa, apoyado en
eu el sillón cercano á la ventana
Pensó entonces hacerse fuerte ante sus amarguras·
tomó asiento en el mismo mueble ocupado por ElenJ
mometltos antes, y púsose á contemplar los astros iluminados en el azul.
Desde la calle subían hasta la habitación los rumores del movimiento en las últimas horas: loa gritos de
los vendedores de cigarros y periódicos, el rodar estrepitoPo de los carruajes sobre el empedrado, el silbato de los conductores de tranvías ó la rlspida voz
de un medlgo implorattdo la caridad en el dintel de
una pu11rta.
.
Acababa de tomar asiento. cuando sintió pl'lnetrar
en su cuerpo apoyado en los cojines del f auteuil
una dulce sensáción de calor tibio que le acariciaba
•~ eJ?idermis: y sus mir!),~_as volvieron de pronto á la
vidriera cubierta con v1sullos por la cual babia desaparecido Elena.

51

EL MUNDO.
La sombra de ésta, yendo de aqui para alll, proyectábasc rápidamente sobre los cristales; dePpué•, se detenía; León vió á la sombu alzar los brazos hasta la
cabeza bajarlos lentamenti, al bu~to en la actitud de
un eaperezamiento prolongado, y borrarse despué~
en la vidriera iluminada aún.
Se puso de pié y dió dos pasos en dirección á la alcoba: en sPguida, dolorosamente reFi¡ro11clo, volvió
espaldas á la puerta, cerró las madera~ de la ventana
y se tendió vestido •obre e ' sillón
En el mi~mo instantA escapó de la alcoba el crujido
de un mu11ble y el ruido sordo de algo que cayese sobre la alfombra del pavimento.

-¿No piensas leva.ntarte hoy.? P.rl'gunta·1a algunos
dias después Elena á León, acercándose al leclio en
que éste habla pasado la noche: ¿piensas permanecer
acostado indefinidamente?
Aproximábase al decir esto, provocadoramente semi.:ubierta por los encajes y las blondas del peinador,
dejando radiar á la luz de la mañana, ante los ojos
brillantPB de León, sus brazos descubiertos y la cincelada blan&lt;'ura de s'I garganta.
-Son las nueve, añadia. y no se haota cuándo te
propones volver al trabajo, pueeto quP. ahora como
11yer ha papado la hora de oficina sin que tú pares mi&lt;,ntes en ello. ¿Qué piensas
hacer tthi, durmiendo eternamente?
León no contestab'I., contemplando con mirada ávida á. veces, á veces triete y
s11ntimental, la figura deseable de su Elena en cuyo, labios vagaba una son·
risa burlona. Cada palabra,
cada. sonrisa ó actitud de
Elena eran para el esposo un incentivo tenáz
procurado arteramente por
ella con el ánimo de ex11l
tarle hasta lo inconcebible;
en alguna ocasión, habla
s~ntido flaquear sus desigmos ante los raptos de vehemencia de su victima; se
sentía presa de un oculto
pánico cuando León dejaba asomará su semblante
la manifestación de torvos
impulsos s"lváticos que aceleraban las palpitaciones
de su corazón y marcaban
intensas sombras bajo sus
párpados; pero al cabo, la
tormenta di~olvlase sin estallar y la muchacha tntregábaae nueva.mente á las
faenas de su deleitoso mar•
tirio.

Deepués del desayuno, Ll'ón, embar¡z-ado aparentamente por alguna idea,, habla pretextado urgentes
ocupaciones y salido de la vivienda á la calle, y dos
horas después, i''lbando .v con la apariencia de un
hombre alegre, retorpaba á su habhación, daba un
ligero saludo á. Elena y dirigiase en seguida á su eRcritorio tomando ante él asiento. Púsose después de
un rato de meditación, á revisar uno por uno los pa•
peles que encerraban su1.1 cajones, inutilizando aquellos que carecían de importancia; á veces, y con la
libertad de un individuo seguro de hallarse eolo. detenlas11 en su labor de ciePtrucclón y apoyando la barba entre las manos, q aedábase meditabundo por n,omentos; en seguida, los papeles dPspedazados tornaban
á caer sobre el pavimento aligerando el contenido
del escritorio.
A través de las cortinillas quP cubrían la vidriera,
Elena obijervaba curiosa y ávi1¡¡.mente cóU10 León,
dePpués de un rato de inmovilidad, dl'jaba correr sobre el paf'el ld pluma, aceleradam.-11te. como aquel
que tiene mucho qué eijcribir en poco tiempo, y avivose su interés entonces como al soplo dd viento la.
hoguera.
La comida fué hecha más lentamente que de ordinario; mostraba él una alegria impaciente, colmando
de atenciones á Elena y hallando en todo un pretexto
para reir y bromearla, ora buscando con su pié el de
ella bajo ia mesa, ora trayendo á su memo1 ia los primeros días de conocimiento mútuo, cua11do la d~m1ta
con altivo continente, extendía sobre e1 mostr;1dor
del almacén las mercancias, ponderando sus cualida- ,
des; después, Elena fué á sentarse á la Vl'ntdua con
l'l bordado entre sus manos y León instalóse dti nuevo ante su escritorio.
Cala lentamente la tardP¡ sobre el cielo clarlsimo r
sereno destacábanPe las nubes iluminadas por l'l vivo fulgor del sol poniente que al descendl'r ~obre el
enorme mau~oleo de las montañas es parcia sobre éstas, sobre el Ocaso deslumbrante. por encima de los
árboles y en derredor de las nubes un harmonioto y
cambiante brillo metálico.
El bullicio de las avenidas adquiría un aspecto diferente del de por la mañana; ai~pPreábase por los
sitios de mayor importancia ese contmgente dP movi•
miento que ofrecen los mini11terios y los ban&lt;'0S una
VPZ fioalizados los trabajos del dla; crecía el movi•
miento de viandantes y vehículos, y en el ambiente
esp11rciase un soplo de tranquilidad y reposo, producto de las agitaciones del día.
León, prosiguiendo en sus C'cupaciones, formaba
apuntes:
l. Carta al Comisario de Policía.
2 id. á Ernesto (despedida á los amigos.)
p id. al apoderado (para que prepareá la familia)
4 id. al director di;, la Oficina (despPdida.)
5 id. al propietario (adelanto dos meses de renta)
6 Otra á Ernesto para que cobre las libranzas y
entregue su producto Integro ..... .
Ll'ón sintió de pronto que dos brazos nerviosos se
ligaban á su cuello en tanto que Una lágrima ardiente caia sobre el escrito, é inco::porose rápluamente
procurando desasirse de aquella opresión.
Una avalancha de sollozos escapó de la garganta
de Elena, que cubria de besos apasionados la b1 ca. la
fr:&gt;nte y loA ojos de su Leon, poseída de una agitación inusitada.

o

Sin flmbargo, estaba dispuesta á la reconciliación;
pero á una reconciliación
en que no se adivinara su
deseo, y como para realizarla no encontraba forma
alguna que deja,a satisfechas sus intenciones, encargábase de éxcitar al desde.o a do esposo con el fin
de que éste encaminase la
situación á un resultado favorable.

�Domingo 17 de Julio de 1008

EL MUNDO

52

me siempre; que serás para conmigo la mism!l
de otros tiempos, sin absurdos reucores ni tiranias? ¿Sii' Pues bien, 8erénate y borra de tu
alma toda sospecha, porque ya he _{)restado desde luego el juramento que me exiJes.
.
Y Lt:ón, dicho esto, atrajo hacia sus labios la
frente enardecida de su Etena
-Sin embargo, _añadió ella déjame_ satisfacer mis deseo.; quiero deskozar con mis ma•
nos esos papelel! odiosos que escribiste: de esta
man1;1ra yo quedar~ más tranquila y el recuerdo de tu locura se borrará más pronto ....
-¿Y qué pueden preocuparte eso~ papeles
que nada tienen de odiosos. prorrumpió León
con una carcaj11 da, ni que relación guardan con
tus congojas esos escritos inocentes;&gt; Estas loca,
decididamente!
·
Pobres artículos que mi amor á. las letras escribe y que han dado margen á tus cavilaciones
de mujer deliciosamente suspicaz!.....................

-¿Qué te suc1;1de! preguntaba asomb:"ado
León, ¿Estás enferma? ¿Por qué esas lágrimas?
Me sorprendes sobre manera con tus arranques
¿te has vuelto loca?
-No me engañes! No quiero, ¿Itas oido? no
quiero que hagas eso, porque me moriría de
amargura! ¿Es decir que _uada v.i.le t;l cariñ_o
que ttl consagro, q 110 no te importan mis lágnmaa, que soy para ti insignificante al extr1;1mo
de cometet tú un pticado, el más imperdonable
y odioso;&gt;
-Pero, intermmpió él, ¿podré creer lo que
dices cuando mil pruebas me has dado ya d11 tu
indifernncia? ¿(.\ué puedo esperar de. ti?_Nadal
Esto I" convencido de que no hay muJersmcera
y de que la constancia. es cosa desconocida para
todas. Además, es extraño lo que haces en este
moment.,,; tú estás nerviosa, es 11ec6sario ver
mañana mismo al méiiico para que te examinti
y señale el régimen que mis te convenga. Ve á
vestirte mientras yo pongo en orden e11tos papeles y saldremos en seguida á dar un paseo
por la Calzada... . H1;1 pensado comprarte algo
que vi en uno de tantos aparador'.'s y que quiero que actea conozcas para que me d1;1s tu opi•
nión.
-No! Nn estoy dispuesta á salir en tauto que
tú no me jures por lo más sagrado, que renunciarás á tus proyectos, que no te matarás porque no quiero que te mates .... Júralo! No vaciles un i11tante!
-¿Y pu1;1do creer que en cambio tú hasdeamar-

HallábanEe sentados la uno junto al otro, cari•
ñosamente enlazados; eu el cielo obscurecido
princiriaoan ásurgir aqui y acullá, con sus luces parpadeantes las estrellas. y de la sombra
de la estancia, entre un mágico redoble de ca•
ricias, surgían COLIJO en un nimbo las siluetas de
ks amantes espoFos ~obre cuyas cabezas desplegaba sus alas la felicidad ..... .
AURELIO

G. CARRASCO.

Ilustrac1ones de Hernández.

~

EN LOS BANOS DE MAR
Los dos amigos, terminado el almuerzo, entretenianse en mirar desde las ventanas dtil café la gente
que á la sazón ,ti,;curria por el boulevard
Parecían embargados por e~a iiulce melancolia que
en los caracteres soñadores suelen producir las tardes
de otoño.
-¡Cómo envejecemos!-dijo uno de ellos, suspirando profandamente -En otro tiempo, en tardes parecid..s, sentia yo el diablo en el cuerpo. Hoy sólo me
quedan los recuer&lt;ios. -Quien asi hablaba era un hom•
bre de ur;o, cuarenta y cinco años, de fisonomi'i simpática y bastante ~rueso.
Su compañero tenia alguna mil.sedad y no menos
carnes, pero demostraba bastante mejor humor.
-¡Ay, amigo!-decia-Yo envejezco sin enteraime
de ello, y estoy siempre alegre, encontrándome fuerte y ~ igoroso. Cuando uno se mira todos los días al
espejo, no nota las mo'dificacíones que en el rostro
imprime la ma1..o destructora del tiempo Esta sola es
la causa de que no se muera uno de tristeza á los dos
ó tres años de comenzar la ruina.
Para darse cuenta de tales estragos hay que permanecer seis meses sin contemplarse en el espejo.
¡Entonces si que causa efecto!
¿Pues y las mujeres? ,Cómo las compadezco! Toda.
su felicidad, todo su poder, toda su vida, están en una
belleza que dura diez atíos
Yo envejecí sin darme cuenta. Cuando me juzgaba
poco más que, un adole~cente, iba á entrar en los cincuenta años. Sin embargo, no sentía enfermedad alguna, y vivía feliz y tranquilo.
La revelación de mi d11cadencia tú vela de un modo
¡:encillo, al par que terrible, y me causó una impresión
que duró mád dti seis meses. DeM¡,ués hallé resigna•
ción bastante para transigir casi a1egremente con la
verdad amarga.
·
Como casi to,los los hombres, he estado enamorad,,
con frecuencia durante mi juventud; pero sólo una
vez me enamoré de veras.
Era muy hermosa aquella mujer
Conoclla en Etretat, á orillas del mar, poco después
de la guerra
No puede darse playa más linda que aquelh,. Pettueña, en forma de herradurA, rodeada de caprichoS0d acantilados que penetran gran trecho en el mar,
parece escena encantadora y digna de las hermosas
mujeres, vestidas con colorea claros, que por alli circulan v conquistan. El sol ilumina el brillante cua•
dro, re·flejándose en aguas de verdoso azul.
Lós curiosos siéntanse cerca del agua con objeto
de contemplar á las bañistas, que bajan envueltas en
elegantes y Amplias caphB, arrojadas luego con gracioso movimiento para sumergir en las olas hirvientes, las carnea pulidas, con dulces escalofríos y esrre•
mecimientos de placer.
Alli puede juzgarse la belleza con verdadera exactitud pues se examina á. la mujer de los piés á la cabeza,' sobre todo á la salid~ del baño.
La primera vez que vi de ese modo á. aquella, me
quedé embelesado. Hay rostros cuyo encanto entra
en nosotros tan bruscamente, que la impresión producida nos desvanece. Cuando los encontramos, parécenod haber dado con la mujer á. quien debemos
amar. Yo, por lo menos, experimenté entonces esta
sensación.
Hfceme presentar y muy pronto comprendi que
aquella mujer habla herido mi corazón:
Sufrir el dominio de una mujer es cosa horrible, al
par que celestial. Es má.a que un suplicio, y parece á.
la vez una felicidad increíble.
Su mirada, su sonrisa, loa cabellos que a~itaba sobre su frente la brisa, los menores movimientos de
su cuerpo, me enajenaban, me trastornaban, me enloquecían.
Hablame dominado con sus gestos, con sJs actitud68, hasta con las cosas que usaba y que á mi me pa•
reciaD hechiceras.

Enternecfame @ólo con ver su velo sobre una silla
ó sus guantes sobre un velador. Sus vestidos pareclanme inimitables. Ninguna otra llevaba sombreros
como aquellos.
Estaba casada. y su esposo iba á verla todos los sábados, para marcharPe los lunes; pero esto me importaba poco No sé porqué no sentia celos: jamás sér alguno me babia parecido tan poco digno de atención
como aquel hombre.
tCómo adoraba yo en aquella mujer! ¡Qué hermosa
era!
tCreia vinculadas en ella la gracia y la elegancia!
Nunca como enton::es he compreddido que la mujer
es un sér delicado, llt&gt;no de encantos.
Jamás habla comprendido lo que hay de seductor
en la curva de una mejilla, en el movimiento de unos
labios, en los menudos pliegues de una oreja, en la
forma de una nariz.
Esto duró tres meseP. Después partí para A!llérica
desesperado, guardando en la memoria un dulcisimo
recuerdo.
Siguió poseyéndome de lejos como me habla poseí·
do de eerca, sin presumirlo ella tal vez.
Pasaron los años; pero no trajeron el vivido. Su en•
cantadora imagen permanecía siempre ante mis ojos
v en mi alma. Mi ternura le era fiel Su recuerdo era
pa1a mi el mt&gt;jor y más hermoso que había encontra•
do en la vida..
¡Qué poca cosa son doce añ~s en la existencia de
un hombre! Deslizanse lenta y dulcemente. Se suman
11

con tal rapidez, dejan tras de Pi huella tan breve y
se desvanecen tan pronto, que al volver la vista atras
no se comprende cómo ha venido la vejez. Parecíame que solo algunos meses me separaban de aquella
delicksa temporada en Etretat.
Durante la primavera últímafuime áMaisons-Laffitte para comer con unos amigos. En el momento de
partir el tren RUbió á. mi vag-ón una señora gruesa,
a.compañada de cuatro niñas. Dirigí una mirada distraída á. las viajeras, y observé que la madre tenia
una cara de luna. llena., sirviéndole de marco un sombrno adornado con cintas nt'g:a@.
Respiraba fuertemente, cansada d1:,I apresuramien•
to con que habla tomado el tren; las niñas comenzaron
á. charlar. Yo abrí un periódico y me puse á leer.
Cuandn pasábamos por Asniéres, díjome de pronto
a&lt;¡uella dama:
-Dispense usted, caballero, ¿es ustel el señor Garnier?
-Si, señora.
Entonces ella comenzó á reireRtrepitosamente, añadiendo cua1,do pudo rlomina r la risa:
-¿Usted no me conoce?
Vacilé. Creí, en efecto, haber visto aquella cara. Mas
¿dónde y cuAndo?
No pudiendo salir de mi vacilación, dije al cabo:
-Si, creo conocerla á usted; pero no recuerdo· su
nombre.
-¡La señora Julia Lefevre!
Jamé.e he recibido golpe semejante.
Ureí en aquel momento que todo habla terminado
p3:ra _mi. y pareclome que se descorría un velo ante
mis OJOS para mostrarme cosas horribles.
¡Era ella! ¿Ella, aquella mujer casi vulga.r? ¡No ca.bia duda! Las n1 ñas qua la acompañaban me asombraban tanto como la madre Habla.as tenido después
de haberla yo perdido de vista, y ya parecían pedir
un puesto en la vida.
Crei hab~rla visto el dla anterior, y sin embargo,
¡qué cambio tan grande! Stint! un dolor violento en
el corazón, y protesté indignado con.rala naturaleza
reprochándole su obra de destrucción brutal.
'
Contemplé.bala azorado, sin saber qué decir. Le di
la ~an(!, y al dársela, s_entf que ias lágrimas acudian
á mu, OJOS. Lloraba su Juventud perdida, lloraba su
muerte.
Ella también se sentla emocionada, y balbuceó con
pena:

-He cambiado mucho, ¿verdad? ¡Qué quiere usted!
Todo pasa Ahora sólo soy una madre, una but1na ma:
~re. Todo lo demás ca terminado. Ya suponía yo que
s1 nos encontrá.bamo~, no me rec?nocerfa, También
usted está muy cambiado; me ha sido preciso observarle mucho tiempo, para estar se~,!lra de no equivocarme, ¡Está. usted lleno de canas! l'. a se ve. ¡Han pa11ad? doce años? Mi hija mayor tiene ya diez.
Miré á. la niña y callé en ella _alg!&gt; !1e los antiguos
encantos de I:1 madre, tod~yia mdec1sos, casi sin formar . .. .¡La vida me parecio tan rápida!
.L.lega~os á Maisons-Laffite Besé la mano de mi
v1eJa amiga y me despedi. No babia acertado á decirle más que futesas. Estaba demasiado conmovido para hablar.
Cuando me vi solo en casa, me contemplé lar 0
tiempo en 1~ luna. del espejo y acabé por recordar 1o
que habla B!do, viendo con el pensamiento nú bigote
c~staño, mi cab.el!o ne~!º y una fisonomía joven
!l,Un.._. ... Era Y:1 vieJo,y dtJe para mi: ¡Adios hermosa
Juventud! ¡Ad10s!
GUYDE MAUPASSANT.

Domingo 17 de Jullo de 1898

53

EL MUNDO

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORlGlNAL DE MARC DE CHANDPLA.IX-ILU8TRACIONE8 GRABADA.~ EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

"Número· 3.
Y he aquí que con audacia francesa hizo usted
Ú'acasarsus proyectos. ¡Eien, muy bien! Pero es•
toy tan sorprendida, que ni he invitado á u~ted
á sentarse: aquí está una silla y aquí el periódico
de Tananarive escrito en malgacho y en francés.
Voy á dejar á usted un momento para prepararle
una taza de té, yo misma, á fin de que los criados
no se enteren de nada, á lo menos antes de que
yo los prevenga.
- Se:florita: estoy verdaderamente conmovido
por tantas bondades y ... .
-Ya me dirá usted eso más tarde. Voy áabrir
la puerta. No hable usted.
Y se llevó un derlo á los labios con tanta gra•
cía que no parecía una dama imponiwdo silencio,
sino un ni:flo enviando un beso vo!ti.do.
Se fué y volvió á poco, trayendo con mil precauciones, una tetera en la mano derecha, y en la
izquierda, tazas, platos y azucarero, en tanto que
con los brazos comprimía la lechera contra su
-seno.
-.Ayúdeme usted, dijo riendo, porque si no se
cae todo; pero antes cierre usted la puerta.
De Chalmont se dió prisa á ct&gt;rrar que era lo
más importante y luego ayudó á Nelly á desembarazarse del servicio del té; pero en esto, viéndose
tan cerca de la jóven, tocando sus manos delicadas y tersas, en esta entrevista tan inesperada,
estaba de tal modo conmovido que la sonrisa de
Nclly se borró y aún apareció reservada al arreglilr la mesita y tender la servilleta. Sehabíaenojado? No porque en la conducta del oficial nada
había habido reprochable. Se había conmovido
también?
Cuando vino este pensamiento á la mente del
Com,mdante, Nelly le pareció más seductora y
sintió como un presentimiento de que iba á amaria pt:ro le rechazó en el acto. ¡Era tan jóven con
relac;ón á él! Y además; una vez partiendo de
Ambohimarina ni la más remota posibilidad quedaiía de volvtr á verla.
Acercose pues, ya sin p!"ecauciones, á Nelly que
ari eglaba la mesita del té y le dijo:
-Quiere usted que la ayude? Pero noto en el
aspecto de usted que se arrepiente de haberme
-dispensado tan benévola acogida.
-Yo? Contestó la jóven rápidamente. No está
biel! que dig;1. usted eso .... Pienso, es verdad,
pero en la partida de usted que quisiera yo retar-dar todo lo posible y me pregunto cómo vamos á
salir de este apuro.
-Cuál apuro?
-Pues sí. Cómo va usted á salir de aquí sin
11er visto? Ei una casualidad que el centinela se
haya dormido,porque hay sargentos y capitanes
que los vigilan y A quienes temen mucho.
-Explicando la verdad de lo que me pasó y
que no conocía la consigna ....
-Correríamos el riesgo de no ser creídos y de
que se acuse á mi padre de traición.
-Acusación que nada significa en las circuns•
tanelas en que Francia está respecto de los hovas .. . . Nosotros tenemos el protectorado de la
Isla.
-Pero el gobierno de la Reina no da al protectorndo la misma significación que usted, se
-creen libres y trabajin en secreto contra Francia
y juzl{arian que nosotros, es decir, mi padre ....
-Eso no me lo perdonaría yo nunca, dijo de
Chahnont muy inquieto .... Y qué sucedería si
sospecharan?
- Poca cosa. Nos envenenarían.
-Me hace UE"ted temblar, dijo él, aproximán·
dose á la jóven y tomándole la mano en un arran,q11e tle terror más fingido que real. ... pero no
111 u II trevo á creer .... 1
.lfüa lanzo una mirada rápida y dulce 11,unque
1111 poco sorprendida, y desprendiendo lentamente
la ruano, dijo sonriente:
-No: acaso por consideración á ,nuestra calidad de súbditos ingleses, nos tendrían ciertas
consideraciones y solamente nos despedirían, olvidándose sin duda de pagar á mi padre.
Y como de Chalmont inclinara la cabeza sin
saber qué contestar, Nelly a:fladió:

-Despué3 de todo esto, no disminuirá mi do-.
te .... Como no tengo nada!
-Es usted demasiado bella. para necesitar de
dote.
-Pero para qué seguir hablando de eso.
Quiere usted que ponga leche en su té?
-Muy poca. Gracias; contestó él maquinalmente y empezando á inquietarse deveras. Serían
fundados los temores de esta nifla? Sin embargo,
no era imposible partir pasando lejos del centi•
nela. )

-Un sabio francé;i que me acompafta y al cual
dejé en mi alojamiento, diciéndole que iba á un
cor to paseo.
-Nadie hab ía hlblado aquí de tal Doctor. Pero esto me da un1l. idea. Aguarde usted. Todo
puede arreglarse y si mi plan resul ta, no sol1l.·
mente irá usted á su casa sin ser visto y sin correr peligro alguno, sino que hasta podn,mos vernos mañana y todos los demás días. Sólo que
será necesario que u,ted h&lt;J.g l cuanto yo le diga.
Me lo ofrece usted?

-Por evitarle un disgusto, h tré hasta impo li•
-Por nada en el mundo. dijn, querría yo ser '
causa de un disgusto para usten: dentro d~ bre- · bles.
:._vamos A. verlo. De pront 1, nec.es~ta usted
ves instantes partiré v le prometo que nadrn me
disfr11zar'!e ahora.
verá, así debiera cost1.rrne la vida.
-Y11, lo h~hí&lt;t pensRd"; pero ~i el dizfrazno es
-Oh! no, yo le suplico, le rnego, excla~ó ella
con esoanto no lo intente usted, se mat11.r1a. S.) lo difícil, el p1t1wl riel P"r,nn Hj • sí lo es y sería mé.s
' que ustP.d trajo, y que es muyan- grave la fiit.11&gt;1.,•ión fii '"~ nie df'c;c uhrit&gt;ra.
hay el .sendero
-Bueno. V»o 'lllA f'ffi ,i,.za n'!tP.d á desobedegosto. De ambos lados lit roca está tajada á pico
cerme.
Y i1n p~nmP.'-11? !i:•pPre n-.ted ...... Una
y el abis1110 es ·m uv profundo. No .... yo no le
vez di ~fraz~rio rle hov,, s,d tlrem &gt;&lt;; los dos ..... .
dejaré á usted irse ac;í.
Nelly v,rnil n u11 m" m"nt,, , tom,'l el perrito que
· -Sin embargo, es neces!lrio que. par_ta ya Y
sin retardo, pues temo que el Doctormqmeto por estab'l dormi&lt;lo Pn e l ,nfll&lt;&gt; !,) •1indió en sus rodillas y 1tc&gt;1 ric iAnrlolo pr,1, íg 1ió ••fln los ojos bajos:
mi tardanza se ponga á buscarme.
-Dejará usted aquí su r op t. Luego... (es nt&gt;-Un Doctor! Quién es?

�54

cesario no omitir detalles) se levantará usted los
calzones hasta arriba de las rodillas y las man•
gas arriba de los codos. Como es usted morenoa:liadió arresgando una mirada y bajando luego
los ojos-no será sospechoso y si se descalzara
usted no habría más que pedir. Aquí acaba la
p_arte más difícil de mis explicaciones, dijo, y con
áire de travesura arrojó bruscamente el perrillo
á los brazos de Juan.
Este que no se lo esperaba, dió muestras de
una sorpresa que resultó cómica, y entonces ella
empezó á reir con una risa franca, joven, harmo·
niosa, que hacía brillar sus dientes y ondular su
seno, y humedecerse sus ojos, y tan comunicativa que el Comandante rió también.
-Pero no seamos tan ruidosos, a:iladio Nelly;
pues si papá despierta se preguntaría qµé es lo
que sucede aquí. Le pareceré á usted mal educada; pero es bueno reir alguna vez, sobre todo si
se piensa en un.p lan que va á dar buen resultado.
Luego, viendo los esfuerzos que hacía el Comandante para no dejar escapar el perrillo que se
rehusaba á seguir en brazos de un extrafio, volvió á reir.
Desde que diez y ocho meses antes, Juan salió
de Francia con su barco, no había tenido un momento tan agradabie, una impresión tan grata de
deliciosa intimidad, una ráfaga de olvido de todo
tan completa. Le parecía que había conocido á
Nelty desde pequefüta y veía como muy natural
la familiaridad con que se trataban.
Estas ideas cruzaban rápidamente por el cerebro del marino, mientras Nelly reía y mientras
perdía él la nocion del sitio en que se hallaba.
Después Nelly se sentó junto á su nuevo amigo
y empezó á acariciar al perro que ya no pensó
más en escaparse.
-Es necesario que se familiarice con usted,
dijo, porque esto forma parte de mi proyecto; y
ya que me ha perdonado usted mis ni:lierías píendo conmigo de tan buen corazón, voy á continuar
refiriendo á usted lo que he proyectado.
. -Soy todo oídos.
-Pues bueno, ya que esté usted vestido de
bova, en cuanto sean las nueve y media .... no
son todavía?
-Son las nueve.
-Tenemes tierrpo. A las nueve y media, saldremos usted, Prince y yo,
-Quién es Prince?
-Es el perrito que al fin se decidió á dormir
en los brazos de usted. Acarícielo para estrechar
las amistades.
--Muy bien .. ,. No recuerdo donde he oído
ese nombre,pero poco importa. Siga usted Nelly.
-Caminará usted delante de mí;y Prince que
conoce bien el camino, nos precederá á muy corta distancia. Durante todo el trayecto no me hablará usted palabra, y en el momento exacto en
que Prince pase cerca del centinela, diré á usted
en voz alta una frase en hov a cuya significación
es esta: «Carga el perro, gandul perezoso, no
ves que le lastiman los guijarros?» Pasará usted
entonces junto al centinela corriendo para alcanzar al perro: yo llegaré casi inmediatamente, cruzaré algunas palabras con el soldado que me conoce bien, para decirle que voy á ver al Gobernador porque mi padre está enfermo y usted
seguirá andando sin apresurarse, pero sin detenerse.
-Y luego?
-Luego ...... Voy á decir á usted, pero tenga muy presentes las instrucciones que le acabo
de dar: nuestros movimientos tienen que ser precisos á fin de que esté usted el menor tiempo posible á la vista del hova.
Estaba encantadora así Nelly con su seriedad
y su mímica expresiva para dar realce á las palabras, y de Chalmont sentía tentaciones de abrazarla pero se conformaba con acariciar á Prince
que más cari:lioso ya y despierto, le lamía las
manos.
-Muy bien, bravo, seftorita Nelly! Confíe usted en mi inteligencia y sobre todo en la decisión que tengo de evitar á usted un disgusto. Haré todo lo que se me ha indicado y ¿desoués?
-Después, punto final: Usted se va para su casa, siempre con Prince, no hay que olvidarlo, y
yo voy realmente á ver al gobernador. Eseoji
las nueve y media, porque á las horas es cuando
vienen las rondas y cambian los centinelas; así,
cuando regreso yo después de las diez no estará
en el punto el mismo soldado y no se admirará
de verme regresar- sola. Al gobernador le diré

EL MUNDO.

que ha empeorado papá (lo cual desgraciadamente es verdad) y le pediré que vaya á verlo el
Doctor que acaba de venir.
Vacilará, ya lo sé; ofrecerá enviar á mi padre
en fitakon á la casa de usted pero le diré que bastará con una visita. Luego para conciliar le diré
que mi padre y yó estamos prontos á cambiarnos á otra casa fuera del fuerte mientras permanezcan ustedes aquí y en fin, lo amansaré. Eso
corre de mi cuenta.
Pero el tiempo vuela y no hay que perderlo:
arréglese usted.
De Chalmont, á quien quedaban todavía algunos escrúpulos dijo:
-¡Qué va á decir su papá de usted! y luego,
el cambio de casa ...... ¡cuántas dificultades he
producido á usted por mi tontería!
-No se cuide usted de eso: mi padre se felicitará de poder consultar á un médico y acaso lo
alivie su sabio amigo de usted. Además, a:liadió
sonriendo con una sonrisa que acabó de cautivar
al marino: así, nos veremos todos los días, lo que
será muy grato después de nuestra aventura.
Mientras usted se prepara yo voy á despertar y
prevenir á oapá. Los minutos corren. Es tiempo
de obrar. Vuelvo en el acto.
Sin dejar al Comandante lugar de responderle
salió y volvió trayendo un sombrero y un traje
de hova; y se apresuraba á salir otra vez cuando
de Chalmont la retuvo:
-Oígame usted, le &lt;lijó, voy á obedecer,,pero
atiéndame una pregunta, mejor dos, y luego enmudeceré como un pescado. Primera: no convendría que saludara yo al Se:lior Mayor? Segunda:
por que quiere usted que me lleve á'Prince á la
casa?
-Contestación; ya tendrá usted tiempo mafiana para ver á mi padre, y en cuanto á PrincP., como quedaría yo muy inquieta sin saber ;;i había
usted llegado bien, lo llevará usted para colgarle al cuello un billete en que me lo avise y soltarlo para que vuelva á mi lado con esas noticias
de usted qúe leeré antes de recojerme. Vístase
usted, volveré á dar á su disfráz la última mano•
Todo sucedió conforme á las previsiones de
Nelly. Bajo el pretexto de correr tras del perro,
de Chalmont pasó como una saeta junto al centinela en tanto que la joven atraía la atención del
soldado noticiándole que iba á ver al gobernador
para un asunto urgente.
Juan tuvo tentaciones de esperar á Nelly; pero
no era esa la consigna que había recibido y siguió resuelto hasta su casa siempre con Prince
en los brazos. Al entrar vió que ya el Doctor se
había retirado á su aposento, desde el cual y sin
abrir la puerta le dij-0.
-Ya comenzaba á inquietarme y no quería
dormir sin que usted regresara; pero estoy tan
fatigado que me acosté. ¿No le pasó nada desagr.1dable?
-Nada, Doct0r.
-Bueno. Pero ya me ol'Vidaba .... Apenas había usted salido cuando vino una visita; no la vió
usted?
-A quién?
-A la se:liora de Volanabé que trajo el arroz
prometido.
-Ah! es verdad. Jtfe había olvidado de ese
obsequio.
-Al instante se regresó descontenta y llevándose su arroz. Buenas noches, Comandante. No
se olvide usted de cerrar la puerta.
-Buenas noches, Doctor.
Mientras hablaba, de Chalmont había escrito
con lápiz estas palabras en un pedazo de papel,
"Gracias, de todo corazón. Llegué sin tropiezo. Ansío que 11.egue la mañana para ver á usted. Buenas noches, seftorita Nelly.
• JUAN DE CHALMONT.'j .

Levantó á Prince de una caja de galletas exquisitas donde lo había puesto á darse un banquete; le ató al cuello con cuidado el papelito y
abriéndole la puerta lo dejó libre.
Prince partió á escape y de Chalmont se acostó.
Tarde hubo de dormirse, y al amanecer tuvo
un suefto del cual después apenas se acordaba y
en que se mezclaban las risue:lias caritas de unas
sobrinas pequefluelas que tenía en Francia, con
otra carita también infantil y bella que le decía
que hay tíos que se casan con sus sobrinas y la
pasan muy bien.
-Buenos días, Comandante; excúseme usted
por haber entrado de improviso: dijo una voz

Domingo 17 de Julio de 189(1

Vomln1to 17 de Julio 1~

gruesa que no era la de su suefio. De Chalmont.
despertó.
-¿Es usted,Ivon? preguntó frotándose los ojos.
¡Qué diwblos traen á · usted por acá tan de ma-:lianal
- Es más tarde de lo que usted se imagina. Ya
dieron las ocho.
-Imposible! ¿Ya se levantó el Doctor?
-Hace tiempo. Por allí lo encontré que iba .
con Ravouna á buscar óperas.
-Operas?
-Unas arailas que parece que se llaman así.
-Ah! Epeiras ...... Y qué paquete es ese que·
trae usted?
-Justamente me permití entrar porque se medijo que esto era importante.
-Que cosa?
En vez de contestar Ivon registró sus bolsillosy de una cartera grasienta extrlljo una carta.
-Tenga usted.
El olor á violetas que se desprendía del sobre
hizo comprender á de Chalmont desde luego quién,
le dirigía la carta que decía así:
«Querido Comandante»:
«Estoy muy contenta. Exito, gran éxito en toda.
la línea. El Gobernador apesar de sus resistencias ha sido completamente vencido, lo mismo,
que la barbuda persona que pondrá en manos.
de usted esta carta y un paquete conteniendo los.
vestidos de usted, y que de pronto no simpatiza•
ba conmigo.
"Se nos ha dado una casa que hay junto al'
templo, y al amanecer hemos empezado á transladarnos á ella. Como esto no es difícil está casi
terminado, ¡había tantos cargadores y tan pocos.
muebles!
"La sola i_dea de ver al Doctor está mejorando,
á pitpá. Esperamos á usted pues con su amigo
á las nueve y media sí es posible, y luego meacompaftará usted si gusta al templo, porque el
Gobernador levantó la consigna á nuestro encierro y hasta nos ha convidado al banquete oficial'
de ~sta noche. Temo que papá no pueda ir, pero•
yo iré y ¡ya verá usted si me luzco!
"Ahora me encontré á Prince echado sobre los,
vestidos de usted, y porsupuesto que rega:lié un
poco al atrevido, pero no más un poco porque su
acción me probó que ya le quiere á usted.
"Envío á usted mil expresiones afectuosas de·
parte de mi papá, y yo estrecho á usted cordialmente la mano.
"Hasta muy pronto, querido Comandante.

-Quién es usted para hablarme así? Me dijo ella
en francés. Conmovid,o al oír el idioma patrio y
maravillado al ver su valor, comprendí que había estado un poco grosero y le dí mis excusas
diciéndole lo que soy; un buen hombre, antiguo
marino, Ivon, intérprete que vengo acompa:liando
al Comandante del Colibrí y al Doctor Lerbón.

NELLY, 11

Esta carta llenó de regocijo á de Chalmont.
Todo iba bien y suindiscretopaseo de.la víspera
no haría disminuir la dote de Nelly. Pero quéquería decir con eso de la persona barbuda queno había simpatizado con ella?
Saltó de la c1:tma para vestirse; y como Ivon·
diera señales de partir,
-No, le dijo, quédese usted, y mientras mearreglo explíqueme qué ha pasado entre usted y
la joven que me envía esta carta. Ante todo:
dónde la encontró usted?
-Ah! Un pimpollito! contestó Ivon, y amabley valerosa! Lastima que sea inglesa! aunque meha dicho que más bien era francesa .... Es preferible por que de los ingleses no hay que fiarse,
aunque entre ellos suele haber gente buena. En
fin y para venir al asunto, esta ma:liana tempranito paseaba yo al pié del fuerte, cuando vi ve•
nir una multitud de hovas que traían muebles,
paquetes, el diablo y su equipaje! y luego á un
inglés en un fitakon. Tras de él venía una joven.
con un . perrito. Al Mayor yo lo había visto alguna vez en Tananarive pero no sabía que estuviera aquí; parece que vino hace poco y que está
al servicio de los hovas, lo cual es un oficio de
los demonios que he probado. De pronto vi á la
ni:lia, que me ·vió también como si quisiera hahlarme, y luego vi al perro que me había llama-do la atención por ser bull dog, raza que no hay.
en Ambohimarina.
-Ah! es verdad .... dijo el Comandante era,
Prince; no es así?
-Exactamente, contestó Ivon sorprendido ¡que,
b~en se acu~r?á usted del nombre! Lo llamé y
vmo á acariciarme, y entonces lo tomé en brazos.
y dije en inglés á la joven: Es de usted este perro?·
-Y muy rnío!-Pues bien, es usted una descarada y mie11.te. Este perro lo ha robado usted. Frunció el entrecejo, corrio hácia mí, levantó la mane&gt;
y_¡cáscaras! me habría dado la bofetada del siglo
s1 no hago un cuarto de conversión.

'

.

Mientras hablábamos la silla de manos seguía
su camino sin que el Mayor se apercibiera de nada. Cuando ella supo quién era yo, se calmó y
me dijo con mucha gentileza: «Lo perdono á usted, venga conmigo y le explicaré lo que debió
preguntarme con más cortesía. No soyunaladro·
na: compré el perro y lo compré caro sin saber
que era robado aunque debí figurármelo. Diré á
usted el nombre del ladrón y en cambio usted me
hará un servicio: como mi padre está enfermo y

EL MUNDO,

usted me ha dicho que el Comandante del Colibrí
trae consigo un Doctor, voy á escrtbir una carta
al Comandante para rogarle que me lo traiga y us•
ted llevará mi carta. No es así? Y yo quedaré
muy agradecida y hasta le daré á usted el perrito con todo y que lo pagué y ya le tengo cariflo.»
Todo esto me lo decía con mucha gracia y . ...

55

' reconocido y la mujer de Volanabé no lo había
do: en todo caso podía negar.
-A todo lo que nosotros decíamos, prosiguió
Ivon, contestaba que no se había equivocado, y
entonces, para que no vaya con todo el mundo á
llevar sus disparates, cambié de conversación y
diestramente l&lt;l dejé entender que yo sabía mu-

qúé habría usted hecho en mi lugar,
Comandante?
-Lo que usted sin duda hizo.
-Claro. Le devolví el perro, la
seguí y medió la carta y el paque-· '
te y aquí estoy. Ese es el desenlace
de todos los asuntos en que intervienen mujeres. Me dijo que tenía
trajes y joyas de valor y que no
quéría confiarlo á los hovas que
son muy ladrones y quería que us-.
ted lo tuviera en depósito mientras
se termina su cambio de casa. Vendrá á buscarlo esta tarde. Acepta
usied ó le devuelvo su paquete?
-Déjelo usted aquí. No tengo
inconveniente en encargarme de él
y lo pondré en mi caja de seguridad,
contestó deChalmont encantado de
las habilidades de Nelly. Pero
quién robó al perro? no dijo su chas cosas de su marido en lo relativo á sus vianombre?
jes á Diego y á todas sus intrigas. Creo que ha•
-Sí; Volanabé; y a:liadió que brá comprendido y no hablará.
convenía desconfiar de él, que
-Hizo usted mal en tomarse ese trabajo. Qué
iba con frecuencia á Diego dis- mal puede causarnos que se crea ó nó á la mujer
1
frazado y que nos espiaba. Segu- de Volanabé?
ro que fué á casa para hacer haTodo eso me parece 'lUe no tiene importancia.
blar á mi mujer que por fortuna
-Quién sabe! Hay que desconfiar en las munada sabe de mis negocios. No jeres.
importa; ya lo castigaré cuando
-No siempre ha practicado usted esa regla
llegue el día. A propósito de V o- viejo bribón!
.
'
lánabé, al venir aquí me encon-Y
bien
que
me
pesa.
En
fín,
puesto
que
tertré con su mujer que parece descontenta. Sabe usted qué pre- miné mi comisión, me retiro. Si me necesitan ustedes, Jacques sabe donde me encontrará.Adios.
tende?
- Hasta la vista.
-No.
Luego
que Ivon partió, de Cbalmont desató
-Pues dice que anoche fué usted al fuerte y
cuidadosamente el paquete que debía contener
que ella le siguió á usted de lejos.
De Chalmont se estremeció imperceptiblemente. las joyas de la se:liorita Nelly y sacó sus vestidos
-Y añade que allí debe usted haber dormido, colocando en cambio los de hova que le fueron
prestados IR. víspera.
porque estuvo acechando y no lo vió regresar.
Estaba en esta labor cuando entró Lerbon que
-Esta. loca! dijo de Chalmont que parecía no
en el acto fué puesto al corriente del favor que
querer dar importancia al caso.
-Eso le dijo Ravouna, asegurándole que á las deseaba el Mayor inglés.
diez oyó á usted entrar.
El excelente Doctor encantado de poder ser
Así pues, Ravouna no lo había visto disfraza- útil, guardó su caja de botánico, se vistió cuida-

�~,-====;o=====================~E~L~MU~ND~;O~•~======--======~D;,;o;,;;m1n;;;;;;;:g&amp;ao;;.,;;;,17;.,,,;;de===Ju=l=.lo=d=e=-18..9_o_

dosamente y á las nueve y media los dos franceLa sala de donde salieron era la única que teses se presentaron en la casa de Nelly.
r fa puerta para la calle; el otro aposen to estaba
Como Volanabé hablaba inglés y francés, el comunicado con el patio y con dos cuartos de
Gobernador lo envió pero más ·bien en clase de dormir. En el fondo del patio, cocina y cuarto de
espía que de intérprete, y él fue quien hizo las criados.
presentaciones.
-Ya vió usted toda la casa, dijo Nelly, que
De Chalmont y Nelly se saludaron como si fue- por cierto está todavía muy desordenada. Papá
rala primera vez que se veían, pero ella encon- quería detenerlos á ustedes á almorzar, pero
tró medios de ser elocuente sin hablar. En los ¡asómbrese usted! yo me opuse. Mañana vendrán
veinte segundos que estuvo su manecita presa · ustedes y ya todo estará listo para recibirlos. Esen las del marino le dió á entender: «si viera us ta noche comeremos en bárbaro, lo cual será muy
ted que contenta estoy volviéndole á ver.» Luego . 'divertido. Quiere usted fumar?
penetrada por no sé qué pensamientos amorosos
- Gracias señorita, es usted muy amable.
que adivinó en la mente de su amigo, levantó los
-Qué busca usted? Fósforos? Voy á traerlos.
ojos muy dulces, muy radiosos, muy ardientes, y Sié1Hese usted mientras en ese sillón.
los puso como una caricia en los ojos de Juan.
-No se moleste usted, tengo fósforos; usted
El Mayor era un escuálido personaje de cin- me a bruma con sus bondad 1s; estoy confuso.
cuenta ailos de edad, muy alto, muy colorado,•
- Fume usted y no se preocupe, vc,y á ponermuy calvo, con una gran nariz que no indicaba me los guantes y el sombrero. ¡Lástima que no
hábitos de sobriedad. Mientras Juan y Nelly se· nay a aquí una iglesia católica!
.dirigían cortesías secas, el Mayor hablaba con
- Cómo! es usted cató!ica? preguntó Chalmon_t,
Lerbon.
sati~fPcho sin saber por qué, de esta comunidad
-Doctor, le decía; agradezco á usted mucho de religión.
que haya venido y hasta me siento mejor. Maña- En el Canadá todas las familias de origen
na creo que podré pagar á ustedes su visita.
frances lo son, contestó Nelly ar.reglándose fren-Ya veremos, contestó el Doctor. Por ahora to al esp,,jo. ·
siéntese usted, sefl.or Stephrnson pues debe usted
Cuando hubo terminado interrogó sonriendo:
sufrir mucho con ese pié hinchado, pero el estado
-Qué le parece á usted mi sombrero?
general de usted no tiene nada de grave; p:enso
- Encantador. Esas cintas verdes resaltan adque padece usted solamente de gota. Me permite mirablemente combinadas con el color de los causted auscultarlo?
bellos .
. Y y-olviéndose alComandante y á Volanabé, pro- Sí; el verde sienta muy b~en á las rubias. á
s1gu1ó:
las rubias encendidas, á las rubias venecianas co-Si fueran ustedes tan amables que me deja- mo yo. Le agradan á usted los cabellos de este
ran solo un momento con el enfermo? . .. . usted color? Hay quienes los detestan.
también seflorita, pero tranquilícese usted: el es•
- Esos no han visto á usted nunca.
,
tado del seflor Mayor no puede inspirar temores
-Cuidado con esas galanterías que me dice
y confío en que pondremos á raya á la enferme- usted sin sentirlas! Debe usted encontrarme muy
dad.
tonta y yo tengo la culpa por haberme mostrado
-Qué bueno es usted! dijo Nelly, y qué con- demasiado infantil y expansiva, pero .. . . ¿qué
tenta estoy de oírlo hablar asíl Luego afiadió: Co- quiereusted? Nuestro encuentro inesperado en
mandante, es necesario obedecer; venga usted A · país bárbaro, nueotro orígen común, la carrera
mi aposento y usted también, Volanabé. Usted de usted que me encanta y en fin, que me parece
fumará un cigarrillo si gusta mientras yo voy á cemo si desde que nací conoc:era yo á usted ... ·.
los olicios.
Pues me voy á corregir y á ponerme muy formaVolanabé vaciló: aunque conocía bien el fran- lita desde ahora.
cés, no sabía la significación de la palabra 11us-Hará usted muy mal, porque me cautivan
cultar. Además, c!á cuAl entrevista era preferible esos deliciosos charloteos de pajarillo. A mí se
asistir: á. la del Comandante y Nelly ó á. la del me figura también que toda mi vida he estado al
mayor y el Doctor? Al fin se decidió.
lado de usted, y aún me recuerda á una nilla á
-Me quedo aquí si no estorbo, pero no haré quien quiero mucho.
ruido, lo prometo.
-Nelly se volvió lentamente y preguntó con
-Quédese usted amigo mío, dijo el Doctor con voz seca:
aire malicioso, pero ni se mueva, ni hable.
-Una novia?
Juan siguió á Nelly.
· -Juan se echó á reír.

-Una novia! No ve usted que soy viejo para
eso?
-Viejo? Usted no piensa una palabrn delo que
dice y hasta me creo que está u~ted procurando
que á mi vez le diga galanterías. Tanto peor,
porque no se las diré; y en cuanto á la ni1'ía á
quien quiere usled mu cho, quién es?
-Una que me dice tio aunque no somos nipa rientes. Tiene casi la edad de usted y es hija de
mi mejor amigo.
-Pues que edad tengo yo?
-Diez y siete afios á lo ·más.
-No soy tan chiquilla: diez y ocho, y cumplidos ya, seilor mío. Para qué quiere usted achicarme, para que le diga yo tio? Me sería muy satisfactorio. Desgraciadamente mallana se va usted,
pero siempre me agradará escribir á usted cartitas
muy cucas que empiecen así: «Querido tío . . .. ,.
Justamente la plaza está vacante porque yo no
tengo tío ni tía, ni hermanos ní nadie &lt;iJUe me ame,
excepto mi papá. Cuando tenia seis afl.os perdí A
mi madre, y luego se me puso en el convento de
donde salí hace dos años para reunirme con mi
padre á quien pocas veces había visto. Ya ve usted que estoy en aptitud de ser una sobrina acepta ble .... Pero no digo más que frivolidades con
todo y mis propósitos de enmienda. Debe usted
tener de mí una opinión detestable. Quiere usted
ser indulgente conmigo?
-Soy un torpe, que he despertado en usted re
cuerdos dolorosos. Ayer se portó usted no sólo
comouna persona grande, sino caritativa, hábil
y valerosa. Me hizo usted un gran servicio y no
sé ni como explicarme para manifostar mi gratitud.
-No hablemos de eso, pues obrémáseninterés
propio, que por el deseo de favorecer, Pero en
cambio de ese servicio, voy á pedir á usted otro:
quiere usted abotonarme este guante?
Y Nelly levantó hasta el codo la manga de su
vestido y enseñó un brazo tan blanco, tan satinado, tan hermoso, que uniendo esto á las redondeces del talle quedaba uno bien convencido sin
necesidad de largos discursos, de que ya no era
una chicuela.
Temblaron las manos del marino al ejecutar la
delicada tarea, y se sintió más conmovido de lo
que creía estar. Todas esas niñerías, esos juegos
más ó menos inocentes, esas coqueterías, le tenían mareado y sin hallar palabras para seguir
la cox:versación,
Todo lo que él sabía de Nelly es que que era
bella, muy bella, y en el fondo de su alma sentía
que la amaba, pero no era capaz de aprovecharse de una impresión pasajera de la niña, ó de la
exaltación de su mente para engañarla. Oh! no.
En cuanto á casarse, ni él lo creía cuerdo ni ella
habría tal vez aceptado.
Y Nelly qué pensaría?
Estaría divirtiéndose? Pensaría dominarlo para reir en seguida, ó estaba ensa yando sus habilidades por instinto en este país donde no había
nadie digno de contemplar sus encantos?
Toda esto pensaba al abotonar el guante y se
sentía ridículo y descontento á la vez, muriéndose de ganas de alzar los ojos y ver una boquita
cuyo alienlo sentía en la frente y en los cabellos.
Nelly era valiente, no arrojó ni un grito cuando Juan por su falta de habilidad le pellizcaba la
piel, sino que lo ayudaba sonriendo. Comprendía
lo que estaba pasando en el alma del marino? Al.
fin se retiró ruborosa sin esperar el último botón
porque lo cubría, dijo, la manga; fué al espejo y
se puso co~ una mota polvos de arroz en la cara.
LuE'go preguntó:
-Le di á usted las gracias?
-No las merece mi falta de destreza.
-Yo soy una indiscreta que porquesememanifiesta un poco de cariilo, abuso. Es verdad que
estará usted aquí tan breve tiempo . . ..
De Chalmont se acercó y le dijo riendo:
-Quiere usted que empecemos otra vez?
Y como avanzaba la mano hacia el sitio en que
quedaba sin colocar e! botón, ella tomó esa mano
y dijo á Juan:
-Vamos á ver á papá: ya ha de haber terminado la consulta. Ansío conocer el resultado.
En efecto; el reconocimiento había concluido
ya y el Mayor se había vuelto á vestir y el Doctor escribía un método que Volanabé cuidaoade
ir leyendo colocado á espaldas de Lerbon.
( C'ontinuai·á.)

PAGINAS DE LA MODA

F!G. 1,-TRAJE PARISIENSE DE FOULARD

�•
EL MUNDO

58

Lecturas para las damas.

Domingo 17 de Julio de 1898

Domingo 17 de Julio de 1898.

Lectural!il para las artistas,

La hidroterapia y la tisis

Consejos de una . Prima Dona

Según afirma Winternitz, la hidroterapia es uno de
os mejores medio11 preventivos de la tubtirculosis en
' odos aquellos á quienes la herencia ó una complexión
enclenque hactin fácilmente tuberculizables.
Y añade dicho autor, que la terapé ntica está siempre desarmada contra enfermedail tan temible. Los
medios higiénicos única.mente pueden utilizarse con
algún éxito y entre esos medios es preciso colocar en
primera fila la hidrote:.-api:i. fria.
El agua fria puede calmar ,a fiebre, hacer desaparecer los sudo ·es, moderar la tos y la expectoración
y produce, en fin, favorables modificaciones en el estado local.
El médico sueco Aberg, gradúa de este modo el
empleo de la hidroterapia tin la tisis:
1.° Fricción muy lijera con la esponja, esprimiéndola sobre la nu~a, la espalda, la cara y el pecho. Esti
fricción se hará por la mañana primeramente, y más
tarde se repetirá dos ó tres veces por dia, teniendo
cuidado de no esprimir la esponja sino moderada·
mente.
2.0 Laciones sobre las mismas partes del cuerpo con
1eg-11dera.
3 ° Baño completo de duración muy c&lt;.rta.
Lo especial del método de Aberg es la temperatura
del agua empleada Este médico recomienda hacer
uso del aguii. tan fria como sea posible a Oº para las
fricciones, á. 7° para el empleo de la regadera y á 18°
para los baños Los febricitantes soportan muy bien
estas bajas temperatur...s, contra lo que pudiera suponer~e.
Winternitz recomienda el empleo de agua ue 7° á
8° para las lociones.
(El Mes Médico, de París.)

El cultivo de las flores.
MME. SEMBRICH .Á LAS JÓVEN-S CANTATRICES.

Sin duda alguna, el riego de las macetas es una de
las operaciones más delicadas de este género de cultivo. En efecto la falta de agua ó el exceso de humedad pueden ser igualmente perjudiciales á las pla1..1ta8,
Serán, pues, bien acogidos algunos consejos á este
respeto, hov que tantos aficionados se ocupan dela horticultura. Tititien tanto11 atri.ctivos las flores, es tan
interesante su v.egetaciGn, que todos, aun en las ciu&lt;iades, quieren cultivarlas, en los balcones. en sus
apo~entos, y muchos en sus jardineras de sala, ponen
á prueba su competencia en el arte.
Pero hay novicios que por falta de exoeriencia, por
más empeño é inteligencia que despliegan salen mal
en ~u intento.
En el aspecto gentiral de la planta, se recon.&gt;ce
cuándo es necesario regarla, suponiendo que no se
baya fijado la atención en la superficie de la tierra
de la maceta, pues cuando está seca, es señal de que
hay 1.ecesidad del riego. La planta, cuando necesita
riego, toma un a~pecto que desde luego reconoce un
ojo ejercitado. Sin estar completamente marchita, las
yemas y las hojas no están como antes y si se tardara
mucho en regár la planta, se podría causarle graves
perjuicios.
Cuando se riega una planta-bien entendido como
lo aconsejo en tiempo oportuno-nunca se le debe regar á medias. Debe mojarse toda la tierra de la maceta, y para cercionar@e de que ebto se halogrado, es
necesario que el riego sea tan abundante, que el agua
salga por la parte inferior de la maceta.
Los riegos enteros son preferibles á los medios rie~os. Los primeros se hacen con menes frecuencia, y
además. cuando las plantas están expuestas al s.l, •
deben hacerse en la tarde, para que la tierra pueda
embeberse bien de humedad duránte la noche. De
otro modo, regando en la mañana, el calor del dia y
el ardor de los rayos solares, hacen evaporar una
parte de la humedad antes que la tierra y las raíces
hayan podido mojarse bien.
Independientemen.e del riego, para refrescar las
plantas y limpiarles el polvo que les caé, se les dá
una ligera rociada con agua. Esta operación debe
practicarse cuando el sol no cae ya sobre las plantas,
y cuando ya se han regado las que lo necesitaban
porque despues queda la superficie de todas las macetas húmeda, y no seria fácil reconocer las que necesitan riego.
En lugar de esa operación que se practica con una
jeringa especial, ó con una regadera de agujeros muy
pequeños, en los aposentos se refreEcan las hojas de
las plantas, lavándolas con una esponja muy suave.
Un punto muy importante en lo relativo al riego de
las plantas. es que el agua que ha servido para regarlas, haya e~tado mucho tiempo á la temperatura á que
están expuestas las plantas que se van á regar.
Para dar vigor á las plantas que están en macetas,
en cubetas ó en cajones, se puode emplear de cuando
en cuando, abonos liquidas para regarlas, pues cuan,
do ya han permanecido mucho tiempo en la maceta,
deben tener muchas raíces, pero es necesario hacerlo
con mode~ación; porque si se 11mplean estos abonos
en fuertes dosis, se poarian quemar las raices.

FIG.

2 ESPALDA DEL TKAJE

El músico como el poeta nace. pero no se hace. La.
música no es la creación de la inteligencia sino dfl la.
imaginación y de los sentimientos; el trabaJo y el cul·
tivo asiduo forman al artis•a.
M,1chos preguntan. la prima dona puede hacerse?·
No; la artUa no puede confecdonar.ie como el traj..,
de figurín, por el patrón. El estudiante ancioso del
éx,to debe llenar, como cantante. ciertos requisitos.
· Debe comenzar pe r el conocimiento ext· nso de losfundamentos principales del arte.
El tecnicismo de la música debe formar 11ábito en
Jugar de estudio. Debe saberse tan á fondo que uun
ca ocurra tener que pensar en él y por añadidura la
imaginación y la originalidad son tan neceserias como las cualidades de vocalización.
La educación musical qué recibí en mi juventud
me ha servido notablemente en mi carrera profesio
nal. Comencé por estudiar el piano y el violín á loscuatro años y nunca me imaginé que. pudiera tener
voz de ca11tante
:Mi padre, artibta de habilidad algo más que ordina- ia fué mi prim'er maestro hasta que cumpll los ocho~
y deFde entoucPB hasta que tuve diez años toqué ambos instrumentos en conciertos públicos. Despué$
continué bajo la enseñanza y dirección del profesor
\Vilhelm Stengel que era director del Conservatorio
de Lemberg, Alemauia.
Como casi todas las jóvenes cantaban algo en caFa,
por lo menos cui.ndo me ocupaba en trabajos agradables, y una vez que el Profesor Stengel me oyó por
casualidad alabó mi voz. En otra ocasión durante
uno de mis condertos indicó á varias personas prominentes que no sólo poseía talentommical sino también una voz de timbre. y tanto me rogaron que cantara que al frn tuve que acceder.
Después de algunas piezas escojidas,
alguien hac· éndose. eco del Profesor Ster,-.
gel dijo que yo debla estudiar el canto.
Por entonces pasé á Viena para estudiar
el piano con Liszt y mientras tanto tomé
lecciones de vocalización con Mons. Rouktkamki, y después de algunos meses pa·
sé á Milán bajo la dirección de
Giova1Ji Lamperti.
El canto ahora es mi arte;
para él vivo y todo lo demás
me atraemuypoco.Pocotiem.po después fui á Londres donde concluí mis estudios con
Francii'CO Lamperti, padre de
Giovani, haciendo mi debut
en Dresden.
De e~te resultado se infierA
que mi educación mUbil'.al fué
comrleta ó que por lo meno,;
adquirí los requisitos necesario'.! ¡:;ara comprender y dominar los trabajos más diflciDIB FOULARD FIG l.
les. Mi consejo por lo tanto á.
todas las que desean alcanzar

,Xt
-, ', .
~

,.,-..

~-.~'

:.

FIG, 3.-TOQUEl'A DE D UELO

l 'IG. 4 .-T : CA D'!' DUELO.

59

EL MUNDO.

FIG, 5,-.l!OMBRJDRO E-LA

RECETAS UTILES
POMADA CONTRA. LAS ARRUG AS DE LA CARA

FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE

Tnterln llega el dia en que los hombres y también
hs mujeres, aeamos siempre jóvenes, hermosos, tersos
y robustos; lnterfn algún afor-un°do perfumista. invente un potingue que oponer á la acción destructori.,
de los años, he aqui una pomada que si bien no resuelve por completo tan interesante problema, puede
cuando menos producir cierta ilusión borrando alguna arruga de la cara.
Fundirá fuego suave 30 gramos de cera blanca, á
la que se le incorporarán sucesivamente, mer.eando,
y batiendo la mez1il11, 60 gramos de jugo de cebolla ó
bulbos de lirio blanco, estrafda por expresión, y quince gramos de miel de Narbona ó mny buena miel, perfumar añadiendo 12 gramos de agua de rosas.
Se emplea por unción, todas las noches dándose en
la cara.

el éxito en el arte, es que se procuren igual conocimiento.
La condición esencial del éxito y la consideración
muy especial oue deben tener_ presente las que eatudian, es aceptar las enseñanzas de sus profesores. Lo
original que exhiban dará oportunidad á los profesores para fijar la voz, la cual si no q11eda en su propio
tono se cansará en la mitad del tiempo que debiera
conservarse·. La voz por naturaleza se fij á menudo
por si sola y entonces todo lo que se exige es un buen
prof.:sor. A su elección debe concurrir más cuidado
del que se piensa porqu11 los resultados dependerán
por completo de los métodos que se adopten en la enseñanza.
La mejor edad para comenzar los estudios de cantó es la de diez y seis años y entonces solamente bajo la dirección del prdesor. Debe ponerse una atención esmeradisima en el arte de respirar, porque el
aliento le es tan necesario á la cantatriz como el agua
al buque.
Hay que meditar en lo·s pasajes que se van á cantar y crear los sentimientos que debe haber dominado el corazón del autor. pues de este modo solamente
puede infundirsele la expresió,1, desde el instante en
que cada modulación de la voz obedece directamente
al esfuerzo mental.
Mucho es lo que II yuda. el conocimiento de , arias
,enguas, con especialidad la italiana que por su e~fonia presta á la vez un encanto más y la hace exhibir sus mejores tonos. Paia cantal' en alemán Je .r.equitire un conocimiento perfecto de la enunc1ac1on
de la palabra, pues este idi&lt;troa requi~re más expresión. El francés debe estudiarse también. La cantante no debe cantar sino aquello que está. escrito, porque una vez que ..bandoue su esfera pierde sus mejores notas.
.
.
La cantante que se mete á cantar pasaJes escr:tos
para soprano arruina su voz á tAl punt? que hace peligrar su durabilidad. No veo la razon pai:a que la
que use su voz con inteligencia y con las debidas precauciones no la retenga en toda su fuerza, pureza Y
\
dulzura durante diez ó veinte años, quizás toda la vi, ,~~"
da. Por ejemplo: tómese la voz de la Patti, de la Al~
bani y la Nilson, artistas que han alcanzado la edad ¡,-,e f' .17,-,,,_:;.,
madura y que sin embargo conservan el campo con
aceptación bien gennal. ¿A qué se d~b~ esto? Simplemente á que en toda su carrera h1c1eron uso de
su voz de un mo&lt;io adecuado sin 9.busar en lo más
mínimo.
La habilidad de cantar bien no se conquista en una
batalla; es una lucha larga; pero mientras más lo s~a,
mejores son los beneficios. La voz es como una pieza. de maquinaria, que puede descomponerse, por lo
que no debe usarse continuamente.
Basta con que se cante ocho meses al año y dedicar
al descanso los cuatro meses que sobran.
.
En estas vacaciones que tomo anualmentl:, me d_1. vierto descanso pero no abandono el estudio y de¡o
dti co~tinuarlo ~ólo seis ú ocho semanas. He seguido
practicando til piano y el violln y aunque Dada más
toco por distracción, no deja d~ enorgullecerme las
fue1zas que tengo sobre ambos mstrumentos.

LIG 7-TRAJE SAS'.fRE DE f AÑO NEGRO

Por la mañana ee enjuga con un lienzo seco antes
de lavarse.
Las mujeres de Suecia emplean para.conservar el
c11tis freRco y sin arrugas el sig-uiente procedimiento:
Toman 125 gramos de miga caliente de pan de centeno, cuatro claras de huevos frescos y medio litro de
vinagre de vino, lo cual mezclan y baten durante un
bl!,en rato, luego lo pasan á través dti una tela esprim1éndola, y se lavan :a cara durante tres dias con esta mezcla.
COLD·CREAM DE FAMILIA

Compra fln la botica ó en casa el droguista.
Aceit~ de almendras, reciente ....... JOO gramos.
Cera blanca, nueva. .. . .. .. .. .. .. .. 10
.,
Blan~o de ballena, fresco.. . . . . . . . . . 10
,,
• ~m· ; Fundir l_a cera y el blanco de ballena al baño María
:;....-"'!l:""'1,■;
':"\!, con el ~ce1te de_ almendras; aromaticese coa un agua
.'. aromática destilada, un alcoholato ó esencia cual- quiera.
Se guarda en bote ó en frasco. Este cold-cream es
de confianza; da buena brillantez y suavidad al cútis
sin atacarlo ni ajarlo.

Nueliiltros 2"raba.dos
FIG. 1-TRAJ"E PARIRIENSE DE FOULARD.

Es de foulard en satín Liberty. Campo bl!lnco figurado.
El efecto del traje es plenamente princesa.
El cuerpo es de pleuo foulard con el otro material
su_p~rpue11to.
Los volantes que rematan la falda son de una suprema elegancia.
FIGURAS 3, 4 y 5.
Damos bajo estos número8 un hermoso sombrero y
dos tocas de duelo de elegante y sencilla factura.
FIG. 6-TRAJE FRANCÉS ESTILO SASTRE.

Es de paño ligeramente azargado y claro.
Cuerpo jacquet con chaleco figurado que cierra un
cordón de seda con alamares. ·
Solapas cubiertas de raso 'blanco con bordados de
seda en gulas.
Plastrón de muselina de seda blanca acordeóR.
Falda lisa sin más adorno que un volante circular
del mismo género.
.
FIG. 7-TRAJE SASTRE DE PAÑO NEGRO.

FIG. 8-TRAJE PARISIENSE DE CUPFl

Tiene un jacquet corto y estrecho severamente ribeteado en las aos alas con cinta de seda.
La misma cinta orna la falda completamente $Obria
y el extremo inferior de las mangas.
Las solapas están doublés de seda blanca.

�60

Domingo 17 de Julio de 1898

EL MUNDO
FIG. 8-TRAJBI PARISIENSBI DE CREPÉ,

Los trajes de crepé están muy de moda este verano.
Ei que ofrecemos á nuestras lectoras es de crepé
beige con aplicación de cadeniña en la forma que se
ve en el grabado.
La falda lleva el bordado en el borde :.nferior y á la
izquierda en una hermosa aplicación.
El cuerpo tiene forma de blusa al frente y se abre
sobre un hermoso yoke de gasa blanca.
FIG, 9-00RSAGE NIÑA,

•

NUMERO 4

MEXICO, .TULIO 24 DE 1898

TOMO II

Ligeramente ablusa.do ade ante y tendido detrás
con tres fruncidos en el talle y de seda brochée gris
pero con bouquets pompadour, cruzada delante y ornada de triple ruché bucleada de 'muselina de seda
crema, encu!Ldrando un plisée de seda gris perla.
Triple ruché bucleado también doblando el cuello
y ornando el remate inferior de las mangas.
Cinturón de seda gris perla anudado á la izquierda.
Este corsage puede llevarse con una falda de la
misma tela
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FIG. 9-0CRSAJE NIÑA

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FIG. 10-00RSAGE MARGARITA,

En dral_) de seda con pequeñas basquiñas triangulares, abierto en el centro en rombos sobre un plas•
trón de terciopelo guarnecido de botones de oro
Revés y cuello Valois en satln blanco con galones
oro. Mangas justas del mismo género. Cuello y corbata de muse!ina.

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FIG. 11-DOS MODELOS

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FIG, 11-DOS MODELOS

Gran aplicación de punto de seda en el primero, sobre
satln rosa, leve, formando un emred'.'S del mejo_r
gusto; en el segundo gran plastrón de plisé y aplicación &amp;ambién
consistente en volantes decrescentes. Todo de eatln.
FIG, 12-TRABAJOS P.I.RA LAS DAMAS,

Una nueva colección donde se hallarán los más graciosos modelos
para niños.
_

General

W. R· $1tofter

DEL EJERCITO DELOS ESTADOS UNIDOS

~' IG 12-TRABAJOS PARA LAS DAMAS

FIG, 10-0 0RSAJE MARGARITA

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�22

LASEMANA
SUMARIO.-EI naufragio de"LaBourJogne.'' - 60_0 y~ctimas.,-Las perfidias del mar.- Pehgros de la e1y1hza
eión.-Quienes deberian naufragar. -Gomosos 1mpertinentes.-Corsario1 callejero•. A la eárc, 11-Qué es
ti danzón y cuales sus efectos. - Wagner grotesco.

Domingo 10 de )ullo de 189P

EL MUNDO,

contra el hambre la desnudez, la miseria, la
enfermedad y la :Ouerte, el peligro y
ase~han-

!ª

za en todas sus formas, crea ella también peligros
y cava fosas para cegar sepulcros.

***
Si al menos el destino supiera escoger sus víc
timas! Yo en su caso hubiera tripulado Y poblado « La Bourgogne ,. con esa infin_id.ad . de
gomosos desocupados, de Tenorios cursis é imberbes, Lovelaces de La Preparatoria y de la
Normal de Varones que se han creado una especialidad de chulear y galantear en las calles á fas
jóvenes, y que llevan su audacia hasta importunarlas de obra, tirándolas del chal y tratando ~e
abrazarlas ó besarlas. Días pasados presenciamos una escena en el Empedradillo: tres jóvenes,
Nebrija al brazo y tacón carcomido, pero d_ecentes bi,jo sus jaquettes deslabazadas, perseguian á
una jovencita que pasaba, acompaftada de u_na.
ancfana; chuleas, flores de migajón, galantenas
de biblioteca pública, y luego, asedio en regla,
circunvalación y bloqueo de aquellas infelices
contra el aparador de una sedería; ya llevaba
uno de los perseguidores su mano sacnlega _á _la
sonrosada mejilla de la joven, en son de caricia,
cuando la aparición del gendarme del punto ~
retaguardia de los asaltantes, los puso en prec1•
pitada y vergozosa fuga.
Estas constumbres degitano y de andaluz, estos
malos hábitos de berberisco son una mancha en
nuestra cultura y un lunar en nuestra civilización. Esa sádica juventud se imagina apenas
cuantos siglos de atraso revela su incivil compor•
tamiento y como, decente é ilustrada como cree
ser, se parangonea con los pueblos menos cultos
de la tierra y con las clases menos pulcras de la
sociedad. Dejemos al jica1'ero que tire del rebo•
zo y dé empellones á la recama1·era; disculpemos en el recluta sus amagos de hecho A la nodriza; toleremos al pelado que retoce de manos
con la soldadera; pero levita obliga y los que la
portamos séamos decentes, correctos, pulcros
para no deslustrarla y para ser dignos de ella.
Y al menos el hombre del pueblo no galantea,
ni acaricia ni ofende, sino á la mujer del pueblo;
el jovencito decente es doblemente criminal porque es ambidiestro, porque gusta del rebozo y
también de la palerina y tanto le da ponderar
el contenido de la babucha como el de la bota
americana.
Un día de estos se le ocurre al seilor Gobernador un decretito de represión, y ya verán esos
audaces si como roncan duermen; entre tanto, la
iniciativa privada puede mucho. y para acabar
con ese vicio, basta practicar la virtud tan generalizada en la Europa culta de constituirse cada
hombre en defensor de las mujeres, lo mismo de
las propias que de las extrailas, y en castigar de
obra á los atrevidos, consignándolos después á
la autoridad competente. Una noche de Comisaría puede apagar esos ardores tropicales, propios
de los juveniles corazones mexicanos.

La nota siniestra de la semana ha sido el nau•
fragio de «LaBurgogne,» magnífico buquo palacio
delaCompa:llia Trant1atlántica francesa. Pocas catástrofes marítimas asumen tan vastas proporciones y ofrecen en holocausto á no~~ qué di~inidad sanguinaria tantas y tan preciosas vidas.
Tripulado por docientos marinos, el «Bou_rg~gne»
salió de Nueva York el sábado 2 con seibcientos
treinta y un pasajeros á bordo. G~rándolas . Y
banderolas al viento, humeante la chimenea, cu-cundado del blanco vapor que dejan escapar las
válvulas resonantes sus agudos silbatos de ma•
niobra, hendiendo majestuoso las ondas bajo el
aleteo de los pafiuelos agitados en seJlal de despedida, majestuoso é imponente, deja el vapor el
puerto, lleno de confianza en sí mismo, seguro de
esquivar las asechanzas del océano, dadas bus superiores cualidades náuticas,. cier~o de evitar ~l
escollo y el arrecife bajo la au·ección de experimentado piloto y de entendido capitán. El
pasaje parlotea sobre cubierta, _s~ desparram~ en
todos los departamentos para visitar su transitorio alojamiento, las damas reclinadas en sus chais
ses longues leen, charlan ó contemplan el horizonte c~n pupilas tan profundas y azules como
el mar; una brisa dulcísima y cfücreta riza las
olas y las corona de copos de espuma que á lo lejos parecen rebafios de ovejas pastando en una
pradera de zafiro. Todo anuncia la más feliz de
las travesías.y las primeras horas se pasan ale•
grey confiadamente. El naufra_gio propiamente
dicho, el buque sacudido por tcl huracán, desmantelado por la ráfaga, despedazado por la marejada es cosa poco menos que imposible; temíanlo y con justicia, 111s carabelas de Colón, las cáscaras de nuez de Vasco de Gama, las trayineraa
de :Magallanes; los transocéan:cos modernos,
grandes como catedrales, veloces co~o. saet~s,
construidos de acero, duefios de su -itmerano,
gracias al vapor luchan ventajosamente. por su
masa y por su poder, contra las desencadenadas
furias del mar y para ellos no existe casi ese gé- ·
nero de naufragio. Pero otro género de peligro
no menos grande y más traidor y alevoso, la colisión, el choque, los amenazan, tanto mas destructores cuanto mayores son sus masas y su yelocidad; gracias á ellas el navío se burla del mar;
pero justamente en virtud de ellos los riesgos de
la colisión son frecuentes y mayores.
El viejo barco de vela, asno de carga en el
mar, lento, de poco volumen y de poca masa,
caminando cuatro ó seis nudos por hora, chocaba
rara vez con otro buque y ese choque parecía una
caricia. Los vapores modernos son verdaderos y
colosales proyectiles y su choque es un aplastamiento; animados de la velocidad de tren expreso
y desalojando miles de toneladas, sus embestidas son formidables y en general aniquiladoras
***
para uno y otro. A este, hasta hoy inevitable acEn punto á espectáculos estamos bien; son sufi cidente, sucumbió «La Bourgogne.»
cientes en cantidad y los hay aceptables en caDespués de algunas horas de feliz travesía, el lidad. Tenemos á NiobE', digo á Virginia Fábrelunes, á la madrugada, descansaba tranquilo y gas, en Arbeu; á Rosario Soler y á la Obregón
descuidado todo el pasaje; solo el capitán velaba. en el Principal; á Elisa de la Maza, en Hidalgo y
Una niebla inesperada é inoportuna limitó de re- á Chole Goyzueta y Beatriz Franco en el Naciopente el hor:zonte, y el buque comenzó á cami- nal. Independientemente del espectáculo, estas
nar á tientas; de súbito un gran ruido á proa y bellezas son ya bastantes á atraer un público tan
luego un choque formidable, tremendo, despertó esencialmente esteta como el nuestro, y si á sus
á los pasajeros y tripulantes; era un buque in- incontables gracias personales se une su nada
glé$, el «Cromartishire,» quehabíaabordado á«La despreciable mérito artístico, se comprende que
Bourgogne;» gritos, confusión, pánico indescrip- no hay más que pedir.
tible; los pasajeros, medio desnudos, hirsuto el
La Compaftía de Opera Mexicana ha tenido
cabello, cadavérico el semblante, trému:os los un éxito completo, y bastante merecido por ciermiembros, mudos de terror los unos, ddirantes to. Chole Goyzueta es una cantatriz académica,
y clamando al cielo los otros, suben á cubierta correcta, un poco fría acaso, pero de una exceen busca de salvación; las tripulaciones lanzan lente escuela y dotada de una voz deliciosa. No
al mar los botes y comienza el salvamento; el pa- es en la ópera, sino en la zarzuela donde esta arsaje se precipita en tumulto á las barcas; los tista está fuera de su centro, y si es lástima que
hombres más vigorosos y arrojados se abren pa• las condiciones del medio la hayan obligado á
so á través de las mujeres suplicantes y de los abordar el género chico, es sorprendente que no
nifios llorosos y ocupan las embarcaciones; sólo se haya viciado y que conserve aún sus medios
encuentran en ellas refagio doscientas personas, en el género noble. Beatriz Franco tiene el temy sólo una mujer, madame Lacase, fué heroica- peramento, el alma, los ojos y la voz de una armente salvada por su esposo, pereciendo todos tista; y una poca de experiencia acabará por halos demás.
cer de ella una mezzo soprano envidiable. Vigil
Terribles decretos del destino! La civilización, se ha crecido prodigiosamente al castigo y ha
que es una lucha heroica y secular contra la fie- aprendido á decir con ternura sus romanzas, con
ra en el bosque, contra el salv11je en la montaila, entusiasmo sus allegi-os y con fuego sus duos de

amor y tiene además el mérito adicional de haber l~chado con una voz desapacible, rebel~e Y
poco poderosa, de la que saca en la actualidad
un gran partido.
.
Pero el espectáculo de novedad y de act~ahdad son los bufos cubanos; no porque los art1s_tas.
valgan la pen1t ni el rtlpertorio tampoco, smo
porque una orquesta de c~lor toca danz_o~es.
¿Qué es el danzón? Es la orgia p_uesta en mus1ca.
Aquelh.J excita, provoca, entusiasma; escucha_ndo aquella música turbulenta dan ganas de reir,
de gritar de bafü,.r y á ratos hasta de llorar. Rugen los t;ombones, atr~enan los ti11:1bales, toca~
genera'a los pistones, _sllban los clarm~tes, rechi nan los violines y cruJen los contrabaJos. Aquello es un ca!arnaun delicioso, que, como las cosquillas, deleita y atormenta, y como la tempestad,
aturde y entusiasma.
Y luego, esa música es música del porvenir;
los ritmos estravllgantes y encontrados, la modulación á todo trance, la melodía vaga, indecisa ,
indefinida la polifonía llevada á los últimos Jí.
mites; nun~a el canto, cuando es discernible, apoya en los tiempos firmes del _co~pás; la frase comienza siemore con una aspiración, se adelanta
ó se retarda un punto; cuando el acompafiamiento lleva compás binario E:l canto sigue un tiempo
ternario, los tresillos acompailan á las corcheas
y de en medio de aquella confusión contrapuntística y armónica, se destaca á ratos, ya una en•
decha tiernísima, ya un suspiro melancólico, ya
un lamento desgarrador que conmueve hasta las
lágrimas y que remueve los dolores adormecidos.
Dígámoslo de una vez, el danzón es música de
baile escrita por W agner; un W jgner grotesco y
bufón; pero entusiasta, poderoso y genial. Es el
romancero de un pueblo primitivo y ardiente;
canta sus alegrías y sus dolores con sinceridad,
con lealtad, tales como los siente, 11in preocupaciones técnicas, ni escrúpulos académicos. Y
para que ninguna singularidad falte á esa música,
es una músic11 autónoma, en la cual sobre un canevá simple y casi puramente armónico el ejecutante borda lo que le place, expresa lo que siente, pone adornos y arabescos y ostenta su propia
y genuina personalidad. Por eRo es tan original y
tan variado. Entre el danzón escrito y el ejecutado media un abismo; aquello, que comienza por
no parecerse á nada, acaba por no parecerse á si
mismo; cada vez que se repite es otra cosa sin
dejar de ser lo mismo; es la unidad en la variedad, el sueilo dorado de los tratadistas de estética. De esta autonomía del ejecutante da idea el
siguiente hecho: La primera vez que hace a:ilos
oímos un &lt;lanzón nos acercamos al director de
orquesta y le suplicamos nos dijera si podríamos
encontrar esa música en los repertorios.-No sefíó, nos contestó con su gracioso acento de ne
grito catedrátic.:&gt; tY Uté no zabe como tocamo le&gt;
danzone'J Pue le digo á lo muchacho: Danzón! y
cada cual jala po donde puée.
Por manera que en la imposibilidad d11 tocarlos,no habiendo más recurso que oírlos, hay que
ir á darse esa rara emoción á los bufos.

Lópe1 I.

&lt;Jlankee
NOTAS A TODO VAPOR
ARTE- ¿ARTE?

Claro es que .vo sabia que era una marav;JJa. Los
hombres de mi generaciói, nos creamos viendo en la,¡.
Ilustraciones como El Gorreo de Ultramar (Vivirá to •
davia este viejo y divertido amigo?) reproduccionet1
en estampas de algunos cuadros de Rembrandt qud
nos parecían, v. g.: La anunciación á loi; past01·es muy
ext1años: feas las figuras, anacronicos los trajes y maravilloso ese bloque de sombra de donde surgía esa
gran luz; los hombl'es de mi generación, ya jóvenes,
leimos mucho á Taine y L es rnaitres d' autrefois de
Fromentin y sabíamos por supuesto quién era Rembrandt... .leldo; 'Y_C&gt; supe algo más de Pste caballero,
porque Valentin Ullink tenía una colección sin par de
reproducciones de laa agua-fuertes del artista holaudés y nos pasamos muchas mañanas dominicales oveu•
do misa en aquel misal divino ¡Oh! primavera, tií la
que vuelves ¡ay! la que no vuelves ..... .!
Luego he visto ediciones completas de las obras de
Rembrandt excelentemente fato grabadas, y la Lección
de Anatomía y La randa nocturna y diez ó doce retra
tos suyos, son para todos los aficionados al at·te tan
familiares, que baRta cerrar los ojos para verlos detalladamente en blanco y negro. Yo no habla vist"
nada, me ol vldé de todo, cuando vi aquel retrato de wt

_,JD~o~mln~g~o~lO~d~e~Juli~·o~1~898~================,,!EL~~MUN~~D~O~,=============--============-23

UN TRANSP0TE DE TROPAS AMlllRICANAS ZARPANDO PARA MANILA

hombre· hace el efecto de una súbita descarga elée·
trica, ~e sen,l yugul,ado, quiero decir, que la ill!-presión que sentl fué aguda y d~lorosa, como .~1 me
agarrasen por la garganta y _D?,e echasen por tierra;
quiero decir, que me p1uec10 que todo lo q~e habla
admirarlo en aquellas salas, eran ensayos firmados
por nombres famosos; que en aq~el momento se me
revelaba el arte en tod.. su potencia; que aquella cabeza saliente en rojo de una sombra negra hecha de
átomos de luz neutralizados1 se lle¡aba al no más allá
de la realidad y de la idealia.ad, porque a9u~lla cab~za vivla una vida intensa en su serena mdlferen~1a
de burgomaestre cualquiera Y_ era claro. que solo
quien tuviera facultades excepcionales: umcas para
ver la realidad hasta en sus más re~?nd1tos elemen~os
de colo.· y de linea, lo cual es el reansmo, y sólo _quien
para hacer ver á los demás lo que él _vela co11: OJO !11ª •
ravillosamente conformado, po1· medio de la 1lummaclón pasmosa de una mancha en la sombra, lo cu'.11 es
el ideali~mo, Jo· cual es la poesía, podía producir el
efecto que este hombre produce
Fromentln dirá á ustedes cuál es el st&gt;cret? _d~ este
procedimiento de qué colores y de qué art1f1c1os se
valla este señ~r pHra obtener taló cual Pfecto, cuáles
fueron los errores .v los defecto.e de la ~on_da no_ctur:
na y tle .... Yo no sé. yo no pod1a ver, ru d1scermr, m
encontrar mida Taine mostrará á ustedes cómo este
vidente, es decir, que veía en la natu~i,,~eza más allá
de lo que los otros ven, que vela la ttmebla como_ 1011
nictálopes, es el resulta_do de una raza, de un medio Y
de un memento, pero viéndolo fr~nle _á frente. no pensareis ni en la raza, ni en el medio, m en !1ada ~e esto· sentireis que os traga la vista, querrla1s abrir des ·
m~suradamente los ojos para ver más ó reducirlos _á
un punto para concentrar más la visión y descubrir
vivo al artista en las profundidades de su obra y otras
tonterlas de este jaez.
.
. ,
En Vl•rdad que no sirvo paracrl~1co dearte,J~ rn emballe con mucha facili&lt;J.ad; Bmnet1~re, un dómme de
endiablado talento y que navega siempre .e!l mares
tempestuosos muy bien ~astrado de ~rud1c1ón Y de
odios literarios (que son impecables) dice qu~ sólo los
artistas los conocedores a fondo de la técmca, pue•
den juzgar una obra de artd; el juzga rla ¿pe_ro gus·
tarla ó nó? Parece que el arte es algo esoténco 9ue
sólo los iniciados pueden compreader; entonce_s pierde sus ligas con la humanidad y resultada estér)l; además esta teoría llevaría á esta otra: sólo el artista es
capaz de juzgar sus obras, porque sólo él ~onoce
exactamente sus medios y sus fines .... N? senor, el
arte puede revelarse á cualquiera; cualquiera, c~n_t~l
que no signifique osto un excomulga~o de la c1v1l_Lzaclón, puede entender lo que un artista quiso d~cir
con su partitura ó con su cuadro, y puede traducir el
idioma del artista en BU idioma. p:OJ?i0
eso es cri•
tica de 11rte.... También aqul Je vais m embalfer.
Do.1 ó tres retratotl de hombre, uno de muJe~, un

r

paisaje vivo como si fuera también un :retrato _de hombre. tanta 1isonomla, tanta personalidad, s1 puede
decirse a~i ha s11bido comunicarle el pince_! de este
brujo que dicen que pintaba con ,matro qu!ntas partes de sombra y una de luz; un cuadro mistico el!- que
111 claridad mat1:1rialmente fulgura y estalla y ciega;
tal es Rembrandt en el museo neoyorquino. Me despedl dándole cita para Anvers; no sé si le besé la mano alll estaba· viendo sus cuadros se siente su prese~cia.- Y de;pués 11ada quise ver ¿cómo_ tuve valor
para ver y admirar á otro, á un comoatnota y contemporáneo de Rembrandt, á Franz Hals? No sé sé
que es también admirable; hay alll de él. un Fumador
y un retrato de señora, la señora Franz !Ials nada
menos, que ªº!1 buenamente maravillosos. La luz ba•
jaba; solos Perico y yo vagábamos por los salones,
las figuras de los cuadros sallan á pasear en aquella
penumbra mi; terlosa; nos las encontrábamos por todas partec1, estaban dentro de cosotro~ probal;&gt;lemente, pero las exteric,rizábamos y las ve1amos discurrir
ante nosotros. ¿Cómo ese mofletudo holandés retratádo por Rembrant estab·t más delante de mi que Napoleón que desde hace un siglo está en todas partes?
No sé, as! era
.
.
Debíamos de tener el mismo.modo de m'irar adm1radc pero no sorprendido, de ebta Juana d'a.rc de
Bastien Lepage (un gran t rtista muerto en flor) que
vislumbra entre los árboles los e~pectros un poco macizos de sus santas y de San M1g~t1l. armado. com_o
ella. quisiera verse .... Antes de salir de estas molv1dable11 glllerias dei!pués de seis horas de contemglar,
de mirar de ver y de entrever, lo que sólo en vemte
ó treinta'sesiones podria hacerse con fruto, nos ~e tuvimos unos cinco minutos, los últimos, frente /&gt; ,m
cuadrito "estudio de una vaca" decla el catálogo. Una
purísima obra de arte ....

***

Pasamos, á todo correr. por un salón de lnskumentos musicales, nada no~ablti; alguno,¡ de los. que llaman con infernal osadta instrumeotos mu31cales !03
viajeros que los recojen en la Oceania ó en el Afnca
austral, m11y c11riosos; alll vimos los famosos bobres
de Madagascar. He aqui por qué son famoso_~: ..... .
¿Pero habéis JAido una poesía de Leconte deL1sle que
se titula Le Manchy?
Sous un nuage frais de claire m!'.msseline
tous les dimanches au matim
Tu venais i\. la vi lle e n manchy de 1otin
par les rampes de la colline.
¿No? Pues no podéis saber, lectores, porqué los bobres merecen nuestro respeto.
Coleccion68 de armas¡ espléndida, literalmente e~ pléndida. Luego pasamos por los salones de cerám1 ·
ca china. Sólo ellos merecen una larga visita al Mu ·

seo; por sólo "Ver estos vai&lt;os, estos esir.altes, estos rojos, estos azules, estos verdes, que parecen turqu~sas
y esmeraldaR conve1tidas E'_n pastas fluidas para teñir las por&lt;'elanas con un pmcel de oro porquP todo
por sus reflE'joa metá1icos parece que tiE'ne fondo de
oro. La luz moribunda espejenndo el vit'ntre de un
tibor color de sangre ó marcando con ra1&lt;~oa de fuego las aristas de 1:stos vasos; ó las curvas indeciblemente fantásticas de las asas de e~tos tazones que
parecen tallado~ en un trozo de mar cristalizarlo en
un bloque de zafiro, nos retenla, n1os &lt;'autivaba. ya.
no queríamos salir de ahl. ... Salimos; un gran, lento f,ío nos saludó con un abanicazo en la can,, ni pisar los umbrales del Museo. Las copas de lns árboles
tembln l,an nerviosas, fü,rando sus hojas de Otoño que
la&amp; ráfagas arremolineaban 1:1n la escalintt ta bla nea·
El obelisco se enderezaba en.una 11gonia de oro ténuemente rosado del crepúsculo Tristes sin saber
por qué, silenciosos, sin saber hasta cu:indo, erizada
el alma con el caloFfrio de los deseos insaci11dos é insaciables volvimos á pié á las calles grises de la Ciudad
***

La visita al Museo me habla dejado neurasténico;
puebt0 frente á frente de una langosta blanca y trnrna en su envoltura nacarada de dragón .mitdógico
permanecl inapetente; y no eran las r inisce1.Jcias
pi~tóricas las que me obsediaban (feo antiacadérnico
verbo) sin o los cacharros y ti bo s de la chineria
que acabábamos de entrever;
prendía en aquel
momento cómo algunas niña chinas que pierdt:n á
..us amantes, se consagran al amor de uno de e~tos
vasos de esmalte rojo que parecen un ensueño auroral Un poco de chawpagne glacial y seco me volvió Pn mi y me J.io fuerzas para recorrer la Via
Apia (abundaba el apio en la mesa) que separaba la
langosta del café negro; estu veápuntu de encender un.
puro y medio mareado sólo con ese conato, tomamos
un cab, fuimos á un teatro cualquiera, nos at:iun irnos
de lo lindo y una hora. después encallábamoi&lt; en una
ca1&lt;a de personajes de cera; otro museo y otro art1:1.
Alll están todos: exceptuando todas las celebridades
mexicanas, que aun no son ui,iversales, á pesar de
ser de la u.,isma pasta que las que lo son, alll están todos; soberanos y medio soberanos, como la reina Victoria y el Emperador Guillermo y como M Faure y el
Príncipe de Gales. Algunos muy bien; algunos están
hechos á propósito para Slr reproducidos en cera: este
joven Kaiser alemán, p. e; la rigidez del uniforme, de
la actitud, van muy bien con la inmovilidad de la estatua; á. los otros quisiera uno hacerlos andar, hablar,
mover los ojos, á. éste no Este está bien as!, con los
ojos fijos como un sonámbulo, absorto en la contemplación de una visión interior, tragado--si:pudie a de•
cirse--trttgado por su propio ensueño. Es un hombre
febril, un neurótico, hijo de una apasionada del arte,

�25

Oomlngo 10 de Julio de 1898,

24

EL MUNDO,

Dom!ngo 10 de Julio de 1898.

El, "1T'l1) 'l

arte, es el goce supremo. Se aiente uno con el deseo
Abajo, en los subterráneo&amp;, escenas de crimen y de de decir a la vida como loe apoilneus del gran de·
! de un apasionado de un Ideal santo de libertad y muerte. Carlota Corday, Maria Antonieta, una señora mente Federico Nietzsche: "te amo, porque tu imagen
de justicia; activo, dinámico diremos, como 61 solo; despidiéndose de su hijo que van á ahorcar, un bom· es bt,lla.; eres digna de ser boñ1:1.da. 11
J USTO StER"RA.
pero sometido á repentinos instantes de alto en que bre matando de un hachazo á un negro qu6 ba mata·
la. actividad fisica se trasmuta en fuga mental hacia do á su mujer y a su hijo dormidos. La eticena reprQ·
loa paraisos de la. ilusión y del deseo. Este corree· ducida con sus detalles más minuciosos 1 resulta dt' un
tlsimo oficial, e.:.te impecable diplomático, desempeña realismo bondamt'nte dramAtico y espelu_znantt&gt;; y en
admirablemente un papt'I; en el fondo es un poeta la media luz verdosa de aquel fria sótano, sitmte uno
mlstico que se reserva y que espt-ra; cree en su mi- impulsos de huir. Esto encanta á las eeñoritits que
sión de prov:dencia. social en Alemania y en la mi- abundan siempre en t-sta higubra estaclón 1 ávidas de
Rión de Alemania en el Universo; es de la raza de los emociones fuertes, düetantas (¡qué palabraza, mi que•
Otto IJJ, de los Enrique el Negro, d:'l los dos grandes rido Ba.lbino!) diletantas puras {ó impuras). Arribu, ea RESUMEN.-LA GUERRA HISPANO•MIBRI CANA,Federicoa del duodécimo y décimo tercero siglos, ~o- el primer pise, alto, un autómat,~ gana á todos los que
EN ASIA, E N AM ÉRlCA. Y ENEUROPA.-AVANOES
ñadores de hegemootaa continentales . adoradoree de juegan con él. pero gana indefectiblemente, los parti·
DE SRAFTER Y DERROTA DE ÜERVERA.-MOT[·
su absolutismo y creyentes en el carác~er religioso de dos de ajedrez. :Me g 1.nó á mi, que si no soy el primer
sus grandiosos y eflmeros señorios. A mi me gusta ajedrecista del mundo, si he jugt1.do ocho ó diez vevos DE LA PAZ.-Los PARTIDOS EN ESPAÑA.mucho t&gt;i-te Emperadoa Guillermo¡ creo que tiene algo ces. sucumbiendo con gloria en tonas ellas.
ASPIRAOIONES y DESEOS.-CoNSErVADORES VER·
que decir ante la. historia y que espera S •l cuarto de
Eu un departamento tm que se ven, y uo se admiDAD E ROS Y REVOLUCIONARIOS CIERTOS.- EL AL·
hora. ¿O no, 6 no tendrá. nada dentro y la enfermedad ran. los episodios finales de la guerra de Secesión
moderna de ver en todo stmbolos, nos hace convertir (muchos fieltrazos negros. muchos zapatazos y bota.MIRANTE ÜERVERA.-JUSTili'ICACIÓN DE SU OON·
en esfingt-&gt; á u.u joven soldado de parada? ¡Quién sa.be! zas empolvadas, muchas levitas azul-obscuras, det:a•
DUCTi\.-No MERECE CENSURA.-LA GRATIT UD Y
Este otro personaje si que no es esfinge y está, por brochadas como la de Grant ó perfectamente ceñidas
LA VOLUUILIDAD DE LOS PUEBLOS.-EL PORVEcierto. perf13ctamente retratado. Clev?..ltlnd qu.e con• bajo la barba gris, como la de Let&gt;) un g-uardiAn dor
NIR DE FrLLPlNAS,-DEWEY y AGUINAI~oo.versa amiga.blemente con S. M la Emperatriz de las mia sentado en una banca; una familia de burgueses,
Indias rodt"II da de su augusta y copiosa familia. Mr
de payos, como aqui decimos, que por primera vez vi·
CoNCLOS!ÓN.
Cleveland, también es de una gran raza; de la de loa sitaba el establecimi11?nt0, reunida eu un conciliábulo
bombreR jubtOs y buenos que fundaron la Unión Ame· animado, magüer que en voz baja, discutía este proDespués del avance firme y continuarlo de las
blema: aquel guardiá.n era un vivo ó era un hombre. tropas americanas sobre Santiago de Cnba, adricana [ ]
Un grKu periodo militar y guerrero, en que sobrena- de eera ; cuchicheos, risas, pero nadie se atrevía á po•
dan )ad codicias y los apetitos de dominación y t-xplota.• ner el cascabel al ~ato¡ de repente el guardián se dt'R· quiriendo posiciones que dominan la ciudad, vención de la~ conquh,tas, en este pueblo repleto de ener· pereza bo1,teza ruidosameute v se queda viendo ató• ciendo obstáculos y résister:cias que opusi~,ron á
glas de incalculable potencia traerá consigo uncesaria-- nito á fos burgueses: i,ste es Ullses Grant, dice, moa· su paso las fuerzas espa!lolas: después del asedio
mo más ó menos disimulado, pero seguro, y este es trando la eíigiedel vencedor de Richmond .. Carc8jada de la Capital de esa provincia amenazada por
quizás P.l secreto deside1·atum. de un grau grupo de poll- general; todos creíamos que era de cera el dormido ...
ticos de a.qui; ya no preponderan !os hombres que re- l'uea bien, era de cera; a.si al menos me lo sostuvo uno fuera con los callones de la escuadra de Samp·
chazaron la anexión de la isla de Santo Domingo; de mis compañeros. y á mi cualquiera me ha.ce vaci• son 1 por dentro por las tropas combinadas ame•
ahora. los que quieren anexar el archipiélago de H1t.- }ar con sólo enu,1ciarme la proposición contraria. en · ricanas y cubanas¡ las miradas de todos se con·
waI son loa que tienen el oido de esta gran república. fáticamente. ¡Ay! sólo sé que nada sé No era de centran en aquel punto, toclos esperan con Ansía
Cleveland será uno de loa pocos hombrea éapacea de
el resul,ado de la campa!la, porque de alli de·
hacer escuchar los consejos de un honrado y noble cera
¿Y esto es arte, Dios mio? Este es arte como el de pende, en dtos momentos, casi exclusivaruente,
amor {da libertañ en un pueblo ebrio dA fuerza y de
gloria y poseído de la conciencia desu LLisión de cona· Rembraudt van Ryn? Copiar la ret1.lidad ea td arti:, la solución del problema de la ¡¡uerra.
t.ituir en la til!rra un pueblo standard-un pueblo tl· puro1 El muñequ..,ro autor de Cleveland y d0 Victo •
Rota la escuadra de Cervero frente á las pla·
po, conciencia heredada de sus fundadoreR puritanos. ria y el retratista del Museo me·ropolllano, cophm,
yas
meridionales de Cuba¡ deshechos los principareproducen
pasmosamente
bien;
luego
tienen
t'l
misSi no puede lit. nación ameríc1ma con su peso rom ·
per el eqailibrio dP.l mundo político, puede llegar a mo mérito; vamos, el fotógrafo es superior 1:11 pintor; les elementos navales con que contaba E,pafla
hacerse temer de Europa y tener inmóvil A la Atnéri· es mb exacto.
para la continuación de las hostilidades bD t:I mar
El arte no copia, intnp:-eta; lee la naturaleza t&gt;l de las Antillas; prisionero el Almirante Ce1 vera
ca latina ante la boca de sus cañones monst!'uos, pero
eea será la vtspera del desmembramiento. Mas dejé- artista, y traduce su lectura con su alma, con su senmonos de la manta de profetizir; lo cierto es que Mr. timiento, con su pasión. Ese Retrato de Hombre de en unión de la mayor parte de sus e liciRles y
Cleveland es todo un ciudadano; nadie desprecia co- Rembrandt¡ es un hombre cualquiera, pi:,ro es un bom· marinos, y caminando rumbo A Filipintts la esmo él la popularidad 6 la popvlaeheridad; nadie se ha bre vivo y a vida se la. comumcó como un Dios el cuadra de reserva que manda el Almirante CA·
puesto enfrente de su propio partido y ha arriedgado artista, con sólo verlo, con sólo hacer pasar el alma mara, quedan desguarnecidas las costas amilllasu jefatura democrática, no por orgullo ni por capri- de sus ojos pequeños, co1J1prP.hei::sivos, fulgurantes nas, y ,ólo eou sus lortilie.a ciones las plazas del
cho. sino por no faltar Alo que él creta su deber; eato [esos ojoM de Rewbrandt que Rembrandt nprodujo
se llama ser U.o hombre; los demás son los titerei:1, có- tKnto) ~ los ojos del hombri:, que retrataba. Y ast se litoral en la Península. Poca proteceión y auxilio
comprende cómo el arte, produciendo la sensación pueden esperar Cuba y Puerto Rico, reducidas á
micos o trágicos, de la historia.
Abominables, en la m&amp;s absoluta comprehensión del de la realidad completa, es dt&gt;cir, de la verdad, pro- sus propios esfuerzos y guarniciones; los f lemenvocablo, todos estos artistas, los ,vagner, loa Listz, duce la emoción de lo bello. Rembrandt 86 sirve para tos alll acumulados ,erán los únicos que oponlos Verdi y los poetas V. Hugo 1 A. de Musset y los sa- edo de un simple procellimeuto, el contrabt6 de la
sombra y de la luz; pinta con una gan resistencia .A la invasión americana, que
bios y los filá.utrcpos y lea. : .... y todos ...... ¡oh! D"é:8
quinta parte de luz y cuatro quintae apenas puede eonsidnarse iniciada. Antes que lle•
cft.ri&lt;'aturas cadavéricas eu cera vit•ja.
de sombra. ¿Pero 011 sombra la suya? gue á las r 0 motas playas filipinas la expedición
1•1 .Esta nota fue escrlt&amp; en 101 dias en que comenzaba 6. u .mar
¿O es la luz agregadt1. á. la luz, como
cuerpo el i;entlml~1100 ev1dentemtnte popwar, pe10 fomenr..do 1a·
en el ft1nómeno de las interferencias? de Cámara, si es que no vuelve a las costas
biosamenle JIOf la J,rensa que&gt; hoy ~e llama amarilla, &lt;le que era ne
!\o Eé, ptro vi6ndolo 1 devorl\ndolo con espallolas, ya estarán en las aguas de Manila, la
cesarlo arrancar Cuba. é. ~pafia, y los lnst1Dl08 béllc0t1 y conqu!Shl ·
do~ de 111. d• m ,c1 acta yanh:t:, bac1a tiempo donnld06, em{M:Ub11u
loa ojos, digámoslo asi, siente 11no segunda y la tercera expedición, salidas de San
tdlspert&amp;1 ; httll (h:i;pertado ~a ; ¿cuándo volterán al sutft.o?
que la revt&gt;lación de la viua por el

1'1olittca ®.en.eral.

&amp;1 'Tiziano i

su ltija

e.LA BOUlWOG~E&gt; BUQUE 'IRANPATlÁNTICO FRANCtS QUE NAUFRAGÓ ;JllRCA DEL HALJFAX LA HADRUGADADBL

4 DEL ACTUAL

�~=========================~E~L~MU~N~D~O~============~==D=o=m=ln=ft=º=lO===rl=P.=.T=11=li=o=&lt;f=P.=l~=·=R=-Francisco California; á los buques con que alcanzó el Comodoro Dewey la victoria de Cavite, podrá agregar un crucero y dos poderosos monitores, y contando con fuerzas de desembarque y
con un repuesto considerable de municiones, emprender operacioues activas sobre Manila y capturarla por cuenta propia ó con ayuda de las
numerosas huestes de Aguinaldo, que ya tienen
en situación comprometida al General Augusti
encerrado tras de los muros fortificados de la ca•
pita! del .Archipiélago.

to á que han llegado ante la pública opinión. En
la actualidad, los republicanos podrán ser un obstáculo á la marcha de la monarquía, pero están
por la paz, según las declaraciones hechas en el
Parlamento y en la prensa por sus principales
corifeos.
Las fracciones conservadoras y el partido liberal que se halla en el poder no están completamente de acuerdo sobre la manera de resolver el
problema. Los unos pretenden seguir la tradición
canovista, sacrificando hasta el último soldado y

tiffoada y por sus condiciones naturales al
amparo de cualquier golpe de mano por parte
de las escuadras enemigas. Allí permanece. mes
y medio, al abrigo natural del puerto, _baJo la
protección del Morro y la Socapa; y alh habría
quedado hasta que Sampson se atreviera á ata·
carlo en el recinto fortificado de la bahía, si
no hubiera recibido tal vez órdenes ineludibles
para dar un combate, para salir al mar libre, Y
marchar con serenidad heróica á un desastre casi cierto.
Según l11s notas hasta ahora publicadas y que
nos han suministrado las agencias cablegráficas,
parece que estas órdenes han existido. El buen
nombre del bravo Almirante, queda intacto; su
pericia y habilidad no han sido desmentidas, y su
temerario arrojo, lanzándolo con sus escasas fuerzas ante las escuadras combinadas de Sampson
y Schley que bloqueban el puerto de Santiago, lo
acreditará de valiente con perfiles de héroe.
No es, no puede ser la conducta del Almirante
Cervera, digna de censura; no merece el duro calificativo de ,raidor que alguno le ha lanzaiio en
insensato delirio de ciego patriotismo. El hom•
bre que por cumplir con su deber, por servir con
lealtad y abnegación á su patria, llega á los extremos á que llegó el marino espafl.01 vencido
frente á las costas de Santiago de Cuba, y que
buscó en el combate la muerte gloriosa de los
héroes, ese no ha merecido nunca que se le llame traidor. Fué antes y es ahora digno de lagrs:titud de sus conciud~danos, lo mismo sobre las
t~blas destrozadas de sus buques, que si se hubiera coronado con los laureles del triunfo.

*

NEGRITOS FILIPJN()B

*

**
En tales condiciones, todavía se 11gita en Es pafia, amenazador, el pueblo, las turbas anómmas

gastando hasta la última peseta, antes de ceder
un solo palmo del territorio nacional, antes de
conceder la independencia que piden las colonias,
11ntes de solicitar la paz del enemigo vencedor.
Los otros ya piensan en la paz, dan por satisfecho el honor nacional, y hablan de sacrificios estériles é inútiles resi;itencias.
Las clases conservadoras, las que representan
la riqueza territorial, la producción agrícola, la
industria nacional y, áun algunos altos person!lj s
del dero docente, todos se manifit&gt;stan en favor
de la paz, hacen representaciones al Gobierno,
alegirn grandes y profundos razonamientos, y en
nombre de muy caros intereses, lesionados ya,
pero todavía capaces de reponerse, de revivir y
aspirar á la prosperidad, piden al Gobierno no
prolongue por más tiempo el sacrificio estéril de
sus bijos, el holocausto inútil de sus intereses.

que buscan en los medios violentos la manera
de satisfacer su venganza, el modo de recobrar
el brillo de las 11rmas, que juzgan empaliadas porque han sucur. bido ante un enemigo superior.
Los partidos políticos hormiguean en torno del
poder, acechan la ocasión de asaltarlo, unos con
amenazas, otros con promesas, comprometiendo
solamente la libre acción del Ministerio de Sagas
ta, para que pueda resolver con serenidad el árduo, el difícil problema de trascendentales consecuencias para la monarquía espaftola: la coutinuacióu de la guerra, ó los preliminares de la
paz.
Don Carlos de Borbón, impenitente en sus aspiraciones, desde hace tiempo· que expía una ocasión propicia para realizar sus suefl.os de ventura.
*
.Alegando un mentido patriotismo, en los roo* *
.memos en que la patria espaftola se desangra por
Frente á todas estas fuerzas diversas y contra
una guerra colonial de más de tres años y se llena rias, el Ministerio Sagasta, firme en su puesto, pe
de angustia por la tremenda guerra extranjera, ro constantemente combatido, resiste todavía ála
aparece en la escena política, acecha la ocasión, marE&gt;jada, se yergue fuerte en medio de la tory enarbolando la bandera de los que quieren la menta, y las espumas amargas del oleaje que lleguerra á todo trance, de los que esperan la vic- gan de los remotos mares hasta las costas espa
toria contra un enemigo rico y poderoso, preten- ftolas, con los despojos de las escuadras destruidas,
de exigir del gobierno constituido toda la res- se mezclan á las olas amenazantes de los partidos
ponsabilidad, achacar á la actual dinastía todos que· chocán, de las aspiraciones que rujen. de las
los desastres y presentarse como el vengador de turbas populares que abultan y de la confusión
las glorias y las tradiciones españolas, mancilla- general que nace en cada nuevo desastre.
das por el extranjero.
*
Los republicanos, que en los cinco lustros de
**
la Restauración han permanecido quietos, obscuEn Cervera se había puesto toda la confianza
ros, desligados, sin dar otras muestras de su exis- del pueblo y del Gobieno. Leyendo los perióditencia pública que el motín fracasado de Villa• cos españoles en lo que se refiere á este ilu.,tre
campa y sus discursos y protestas en las Cortes, marino, se observa de qué manera crecía y hasta
parece que toman ahora nuevos bríos, que en- dónde había llegado la fé que se tenía en su petran en actividad febril, y también acusan á la ricia y su valor. Su marcha hábil y correcta desmonarquía de todos los males que agobian al de las islas del Cabo Verde á la bahía de Santiapaís. No están organizados, tienen sus fuerzas y go, esquivando el encuetro de los buques enemigos.
elementos desparramados en todo el territorio, y ahorrando con previsora economía sus escasas
por lo mismo debilitados en sus procedimientos. provisiones de carbón, evitando con sabia táctiCuando alguna. vez han intentado dar forma y vi- ca todo encuentro en que pudieran peligrar las
da á sus ideas de reforma y á sus tendencias fuerzas entregadas á su manao, demuestran de
coustitucionales, han sufrido serios descalabros, modo palpitante que era· merecida la confianza
se ha advertido la división en sus filas, se ha no- en él depositada.
tado la, diversidad de., sus ideales, y entre ellos
Sin tiempo para llegar á la Habana, d onde hamismos ha ha bido disidentes, que proclaman, fue- bría encontrado una amplia y segura base de opera del seno de la unión republicana, el descrédi- raciones, entra á la babia de Santiage, bien for0

* *
En tanto se resuelve en Madrid el difícil problema de la paz, todavía se discute en los gabinetes europeos, sin llegar á tomarse un acuerdo,
el porvenir de las islas Filipinas.
Alentado el cabecilla insurrecto Emilio Agui•
naldo por sus fáciles victorias sobre las guarniciones espRftolas aisladas, debidas tanto á sus
propios esfuerzos como á la influencia material y
moral de los american0s; mal aconsejado tal vez
por los agentes europeos, que han semb:-ado en
su ánimo la desconfianza v acaso lo han desvanecido 'Con el humo de la Úsonja, pare~e que hoy
no está muy dispuesto á secundar los planes del
Contra Almirante Dewey sobre las tierras filipinas.
Ya se murmura que opondrá resistencia á cualquier plan de anexión, y apoyado en el titulo de
supremo dictador que se ha apropiado ante las
tribus tagales, reclamará de las potencias europeas y de los estados americanos el recoPocimiecto de la República de Filipinas, y el apoyo
que garantice su independencia y soberanía.
A pesar de todas las declaraciones oficiales
del Gobierno alemán, nótase en este cambio el

,manejo del Almirante Diederick, la influencia
-que ejerce sobre el j, fe insurrecto la presencia
-en Manila de la escu,,drn germana, y el anuncio .
,en forma de amenaza del arribo á aquellas aguas
•del Príncipe Enrique, hermano del Emperador.
No extr¡¡ftaría á nadie una inconsecuencia de
este género, un cambio de esta naturaleza, que
-ocasionaría, indudablemente, nuevas complica-eiones, nuevos trastornos, y tal vez traería, en
plazo no r1:1moto, la interyención de potencias
extraftas en el problema filipino.
.
La actitud def Gobierno americano es sin embargo, pHfectamente resuelta y definida. El Con,greso acaba de d ecretar, por una resolución de
las dos Cámaras unidas, la anexión de las IS·
J.as Hawi:a. á los territorios de la Unión. Iniciado
en ese camino, no r etroc~derá ante la conquista
•completa d~ Filipinas, y si encuentra resistencia
por parte de alguna potencia extrafta, si no logra
atraer bajo sus banderas al rebelde Aguinaldo, y
-convencerle de la necesidad de un protectora·do, de la incapacidad en que está todavía el
,pueblo tagalo para gobernarse por sí mismo,
,son manifiestas las tendencias para env:ar nue-vas expediciorn~s, acumular mayores recursos y
,resistirá toda ingerencia extrafta y á toda rosis•tencia indígena. Si Alemania se resolviera á initervenir de modo violento en la solución del pro•blema, no están lejos los buques británicos, y
-acaso habría ocasión de averiguar si real mente
existe la pretendida alianza anglo americana.
Lanzados en ese camino los Gobiernos de Wasiliington y de Berlín, ¿quién duda que la posesión
del rico territorio filipino fuera motivo para que
-estallara la temida conflagración europea?
Pero tal vez no se llegará á ese extremo. El
-comodoro Watson, organizando en estos momentos una escuadra lista para zarpar rumbo á las
.aguas del viejo continente, es una demostración
de que el Gobierno americano está resuelto á
.lanzar un reto á la Europa Monárquica. Al pro·eeder así, ha y que creer que no está solo.

X.X.X.
Julio 8 de 1898.

--------•------- L! UIAGINACION INFANTIL.

El niño percibe el mundo exterior de uu modo que
-difiere notablemente de las percepciones del adulto.
La influencia de la imaginación sobre los sentidos le
,presenta los objetos dotados de propieda_des que el
adulto no encuentra en ellos, y en cambio no vé sus
-cualidades esenciales. «Un niño de dos años cinco
meses que miraba los martinetes del piano que esta•
•ba tocando su madre, exclamó: «El buitre!•:- Otro ni•
..ño de cuatro años, habiendo trazado una F vuelta t:n
sentido co11trario. trazó luego otra al lado en forma
--&lt;,orrecta de mane'ra que quedaran las dos letras asl
F "iJ· y viéudolas atentamente dijo: «E8tAn platican-do." La yerba llora dijo otro niño, viendo un mañana
el jardín cubierto de rocío. Una niñita cambiaba con
.frecuencia de Jugar los guijarros del arroyo por que
«debían de fastidiarse si estuviesen obligados á permanecer inmóviles sin ver más que los objetos que
los rodeaban ..... .
Qué extrañas analogías, qué asociaciones absurdas
,son estas que producen tales percepcionea? En el estado de nuestros conocimientos del esp,íritu humano,
es más fácil afirmar la existencia de esos fenómenos
,que comprender el mecanismo intimo de su causali,dad. Los terrores que siente el· niño tienen el mismo
obscuro origen, y ei no es posible curar esos males
Jimaginarios, es porque no podemos comprenderles
bien. Un niño de cuatro años explica á su padre el t-e•
rror supersticioso que le inspiran las tinieblas: ¿Sabes
.lo que yo creía que era la obscuridad! Una inmenaa
-criatura de color negro con una boca y ojos."

***

NATURALES DE FILIPINAS

EL MUNDO.

_ Domingo 10 de Julio de 1898.

Esta transformación caprichosa de los objetos, na-tura! en el niño, constituye la base de sus placeres: se
deja envolver po~ la imag~nación y iueg·a .c.on ella
·sieudo esta su umca ocupación y su d1stracc1on pre1ferente. Cuando está solo crea ficticios camaradas;
sillas, canapés, poltronas, son sucesivan~~!1te ~oches.
,ferrocarrile,:1, buques, etc. A su vez la mntta tiene un
amor casi maternal por un informe trozo de madera;
-es la muñeca de su predilección que no desd~ñará
nunca por las más perfectas "&amp;u muñeca," como ella
-dice, ¿no ha sido sacada de la nada con los tesoros de
la imaginación?
Con razón los Códigos de procedimientos criminales de los países en que hay juramento judicial, no
aceptan las declaraciones juramentadas de los niños.
Los médicos y los criminalogistas han demostrado
qué poc,, crédito merece el t~_!timo_nio de un~ c~n-eiencia inlantil. ¿Es que el runo miente por rnst),.n.·
.to? Será verdad, como Jo afirmaba Rousseau. que el
niño nace pervertido moralmenie y que sólo pttt!den
mejorar su ccndición misteriosos agentes? No, el error
-estaba en tomar por perversidad original un rasgo
p~icológico que se destaca. La mendacidad infimtil
'j'.)rocede de la- imaginaeióa sobreexcitada por el te·
wor, por el interés y, á ~ecea. por ~I solo pl_a cer de un
j111&gt;go cna,l quiera; un ~uego peligroso cier~amente
'f!U" eonviene no ,ptmJ.e¡· d6 vista. Pero acaso para

combatir un mal no es lo mejor determinar su~ orige•
nee?
La imaginación dirige los primeros pasos de la reflexión y se mezcla de una manera extraña á sus resultados. Notaremos de paso algunos hechos.
Los niños norteamericanos explican sus ideas sobrenaturales por medio de comparacione~ mecánicas:
el trueno es un gemido de Dios, ó bien es el ruido de
sus pasos sobre 1a brveda celeste ó por los martillazos
que está dando, ó por el estrépito del carbón que lle·
van a su casa: "ideas que demuestran el candor con·
que el niño humaniza á Dios haciendo de él un respetable burgué3 con su casa y su bodega de carbón."
La mayoría de los niños campesinos atribuyen el
vit:nto al mov.miento de los árboles,-inversión singular del orden real de causa y efecto Los seres vivos que primero crecen, en su concepto, están sometidos a un proceso contrario, en el periodo último de
la vida "Cuando yo sea grande y tú pequeña, dice
una niña á su madre, -te llevaré en mts brazos, té
vestiré y te pondré en la cama. Intuición profunda
que contiene en una imagen todas las leyes de la evo•
lución y disolución.
Los ensueños, las ficcioRes, las metáforas infantiles imitan las intuiciones y los desc!lbrímientos del
artista y del sabi.; pero ¿no es del mismo modo como
"las consecuencias empíricas de los animales imitan
los razonamientos de los hombres" según decia Leib·
nitz? Por humiliante que parezca la e&lt;1mparación es
legitima
!'ara conocer mejor la verdadera naturaleza de la
imaginación en sus primeros fulgorea, conviene ob·
se~v11.r al niño artista.

*** que la investigación de
Nada seria mas interesante
los primeros signos de una vocacion naciente: ai en·
canto sutil de la infancia, se unirá el misterioso atractivo del genio. Pero puede alguna · vez el psicólogo
estar seguro ae tener efectivamente en el sujeto de
observación un a!."tistaengermen? Nada engaña tacto
como los prodigios prematuros, eso es co,:1a sabida;
además, la psicología de la infancialliata de ayer;
cómo creer que se haya encontrado un observador
competente, imparcial y preciso de los primeros años
de lvs grandes bombres? Los que han estado cerca
de ello,:1 no piensán en referir el desarrollo intelectual
que presenciaron sino d~spués' d~ la _hora de la glo ria, y cuando la ternura o ta admiración hacen despreciar ó abultar ciertos detalles peculiares. Grethe,
Jorge S ..md, Tolstoi y Pierre Loti evocan curiosos
recuerdos personales de su infa_ncia E'.'n ~emorias ó
autobiografitL@. Estas restauraciones son siempre sospechosas, no porque haya duda sobre la exactitud de
los hechos; pero si es verdad que el pasado sobrevive
en el presente, no lo es menos, sobre todo tratándose
de poetas, q ut' se resucitan los recuerdos de ayer con
el alma de hoy
Todo lo que se sabA·de la imaginación de los grandes artistas durante s u infancia, nada tiene de característico y podría afirmarse á. priori. Hay, no obstante algunos hechos curiosos. Con frecuencia se ha
répet1do que Mozart á los catorce años, oyó una sola
vez en l:t capilla Sixtina, y luego escribió de memoria ':ll miserere de Allegri que los papas de una manera terminante prohibían copiar Hay otros ejemplos,
menos conocidos, de precocidad y riqueza de imaginación auditiva increíbles. Reyer cuenta el caso de
un niño de nueve meses que repetia exactamente las
notas tocadas ¡m el piano. El hijo de Stumpf subla regularmente la gama cantando, á. la edad de catorce
meses. En cuauto á los pintores, las imagenes de la
línea v del color son las más numerosas ea su infancia y las que recuerdan con mayor facilidad.
Los pintores y músicos tienen esta especialización,
esta intensidad de recuerdos desde sus primeros años,
sin que piieda decirse, ni mucho menos.que esas cualidades sean un privilegio exclusivo de los niños ar.
tistas; puede afirmarse con seguridad que son el lote
común de todos los niños Aunque en grado menor
sin duda y bajo formaa muy diversas, todos tienen un
orden de i.magenes de su predilección. De ahi procede la identidad quA se supone con tanta complacencia
entre la imaginación infantil y el talento creador; de
ahi dimanan las locai esperanzas de los padres del
niño prodigio y suF humillantes decepciones ulteriores. No es fácil arrebatar al presente los secretos del
porvenir, ni Jo es discernir en una inteligencia que
nace los gérmenes del genio futuro.

Nu-ei.it.rol!il grabados
El desastre de "La Bou rgogae"

Maravilla de arquitectur¡i naval, un palacio por la
suntuosid11d de su Instalación y una torre flotante
por su fortaleza, t11l era el transatlántico cuyo choque
con uu p1ebeyo buque mercante, produjo la espan·
tosa catástrofe que llena d e con~teraación dos continentes.
Del trágico suceso só)o c~nocemos. su lam_entab\e
fin; el mundo entero se mchna cou p1ad0Ra simpatta
ante el dolor de los hogares enlutados de las victimas ......
En el torbellino de los acontscimientos pronto quedará perdido el eco de las dolorosas lamentaciones; y
acaso muy pronto oigamos voces m~s serenas que
nos hablen de los dtosastres d el mar, como de un .recuerdo triste d&lt;1l pasado, al anunciarnos que la ciencia, esa maga infatigabl~,4t8- ~ncontrado en.sus maravil&gt;loRos arseo'lles la con¡ uractón de los pehgres que
asechan entre las nieblas del oceano .... . .
Un transporte de tropas
Al romperse las hostilidades entre Eipaña y los Estallos U ,ti i •s creiase que la guerra tenddá por único

27
teatro loa mares antil'anos; pero he a.qui que surgen
los acontecimientos inesperados de Filipinas y con
ellos la necesidad de enviar á. DewdV refuerzos para
sostener su posición, dificilisimi y de graves responsabilidades, entre los triunfantes insurrectos de Agul•
naldo y_ la desesperada y tenaz. resistencia del ejército del Capitán General Augusti.
Con presteza y aún COA precipitllci_ó~ se orgl!-nizaron las expP.díciones militares á F1hprnas, saliendo
de San Francisco los tran3portes, uno de los c11ales
a¡:&gt;arece en nuestro grabado.
E3 de ve:-se ese hormiguero hu~ano tlpic? ~~ su
aspecto general: los soldados americanos de F1hp:nas
más que hombres de armas, par&lt;1cen pioneers. Son los
antiguos ganaderos que recorrían las praderas de
Dakota los buscadores de oro de los creelcs callfornianos. av~nturerosaudaces, obstinados que pie,1san más
en los productos tropi~ale; d ~ ·!!-' Filipinas, que en
épicas luchas con los metas del Cid.
El Tlz/aao y su hija
La ilustración de carácter artístico que damos en
el número de hoy enriquecerá la colecció11 de nues•
tros abonados con una obra digna. de los mayores elogios, y escogida con cariñoso e3~ero.
.
¿Quién no desea un retrato del 1lust~e colorista ~eneciano? y quién no encuentra ct1ntupl1cado el ménto
de la adquisición cuando á más d el retrato del p:ntor
eminente tiene un cuadro como el que hoy ofrecemos
al publico?
Naturales de Flllpíaas.
L'l. guerra ha puesto de moda el e3tudio de la g~ografia politica dti las islas FlJipinas. Todis las re vu·
tas de alguna importancia publican relaciones de
viaje, más ó ménos interesantes, y descripciones más
ó menos exacus del archipiélago español insumiso:
toda e!a literatura de ocasión subraya. las dificultades que tendrá la potencia bajo cuya autori~ad caigan las Filipinas, para encauzar en una corriente de
orden y clvilizicion tintas poblaciones l!.eterogdneaa
y salvajes, autoctonas la.s unas, productJ de d iferen·
tes mezclas de razas las otras;-rndu rebeldes á las
sujeciones y refractari"s á las idea:1 y prác1lcas de
una vida superiur.
La~operacioaes militares solirJ Ssntlago de _.Cuba.
Aún no ha llegado el pavoroso drama de las Anti•
Has á. su escena final y ya son incontables las heroi•
cidades de los bravos combatientes que libran en esto~ momentos los comba.tes decisivos de la campaña.
De mortuis nihil nisi bonum, v en efecto, nunca
como en esta ocasión puede hablarse con tan justos
elogios de los que han perecido en la pelea.
Con qué vi~or han sábido luchar iberos y norteamericanos! El numero de los muertos y heridos e3tá abi
para atestigu.1rlo: en esta guerra no ha habido cobardías.
~ueetro ,rrab,do representa uno de esos encuen•
tros parciales, tan frecueates en los asedios. Los adversarios, luchando frente a frente, casi pudiera decirse cuerpo á cuerpo, personalizan sus odios contra
la nación enemiga: ya no es un pueblo, ea un hombre el que se alza enfrente, amenazador y airado, y
es preciso matar antes de que él hiera. _La pasión
patriótica se enardece, y el hombre, poseido por el
instinto, ya n o es soldado, es una fie~a como en los
tiempos en que el troglo..ita vivía á. expensas de las
tribus hostiles ..... .
La caricatura ea el Extranjero

-España y Francia -La verba malévola del ca_ric 1turieta pinta á Eipaña y á Francia como dos mu¡ere11
¿buenas ó malas? Por lo menos Jijeras de cascos; E,paña no tanto, gracias á la experiencia triste de sus
revoluciones Mientras su compañera llevada por uno
de eso:1 arranqiJes de su temperamento ciprichoso,
se entreg'l confiadamente en manod de cu:as y solda.dos, España, muy t riste, se queda haciendo filosofías, con su pandero roto y su abauico en el suelo
-El ingenioso Fischietto no les juega en esta vez nin•
guna mala partida á. los japoneses suponiéndoles la
intención de sacar las cash.ñas con las·manos d11l gato en el brasero de las Filipinas. ¿Son realmente lo~
japoneses los ingleses del Asia? Pues mal harían si
no aceptaran las consecuencias aceptando la analo•
logia. Por lo demás es de pensarse si no habria en es•
ta supuesta actitud espectante y pérfida del Japón
más realidad que ......... la caricatura del Pischieto.
-Reproducimos la caricatura del gato americano y
el ratón español cuando menos á titulo dt' muestr¡¡,
gráfica de la opinión de la prensa austriaca durante
el mes pasado, que fué el mes de las profecías en
falso.
-La idea de que Lord Salhbury reniegue de Mr.
Chamberla;n por la endiablada p llitica que con ta uta audacia predicóé;te en la reunióndeBirmingham,
no es la primera vei que se ha ocurrido en la prt!nsa
cómico-gráfica de Europa. Gracias á la polltica de
aislamiento de lot Gran Bretaña, los pollticos i ngleses
tienen un raro privilegio: tJdos loa periódicos, de to•
das las opinione;, de todos los paises (ahora agregare•
mos, europeos) saben que las caricatu:as contra el
gabinete de Inglaterra tendrán público que las ap lauda si son buenas y que las acepte por muy malas que
sean
-El Gran TL/;rco. Pocas veces se ha inspirada con
tanto aclerto el célebre periódico de Vieqa como en
esta ~aricatura. Mientras Europa entera tiene toda sa
atención embargada por el conflicto hispano-americano, la ferocidad rnusulm'lna divierte sus oai.os rega.ndo un pnco de sangre de cristianos. Llenos de piedad
por la; víctimas qw.e hicieron, recordamos el Terror y
laJnquisicíón, y cuando ahí, casi á nuestra viata, se
han cometido crimen es más grandes y más cru6les, no
se nos ocur.e pensar Jo que será. para las generaciones del porveni.r la histJria s1ngrienta del sigl.o )ffl'X,

�, ·uo
l luullllo"" JU ,!,·
EL 'Mu~
-=============~ -

J

llll U Út',

1~:,o

Domingo 10 de Julio de 1898

~T. MUNDO

29

para él vacio de toda alegria; y después de un periodo de pesadumbre hosca
feroz, volvió á sus estudios de otros tiempos y empezó d!' nuevo á herborizar.
Todo el dia andaba por el campo ó por la playa inclinándose con vehemencia sobre
las flores ó las alga~,como si en su8 olore~ aspirara algunos átomos de la adorada
criatura que había p enetrado en el seno de las cosas.
Un hombre que rt:coj -, plantas, eabe curar; las masas populares no vacilan nunca
re. p-ecto á la solidez d., e;ta deducción, y fundado,, en ella los indigentes de Vomero empezaron á perseguir al herbolario para hacerle consultas y pedirle remedios.
Al fm, cansado de defenderse cedió a los que le importunaban, y pronto halló
y aún buscó ocasión de aplicar sus conocimientos médicos. Cuando se celebraba
su beneficencia, Laurvig ,se encojía de hombros sonriendo desdeñosamente, pues
muv bien sabia cuál era el aguijón que estimulaba su a,án en estas luchas
coñtra la m'uerte, contra la feroz enemiga que Je despojó de su "único bíen. Curando y sanando probaba la voluptuosidad de una revancha, la embriaguez furiosa
dl'l duefüta que abate al adversario por t,uien fué abofeteado, y c&amp;da victoria
obtenida sobre la ladrona tenía tenia para él, el sabor de una venganza personal.
.Puco afable, celoso de su soledad y avaro de sus palabras, no se le conocía
má; arpigo que un perro dané3, bellisimo animal de piel negra, manchado de
b ,anco en la cabeza, que entendía al nombre de Rampollo y conijtituia la sociedad
habitual del Doctor Peter. E~te hombre de corazón cerrado no tenia,comunfcación
intima sino con aquel co.;ipañero; y su dolor se fundía á veces en la insondable
dulzura de los amorosos ojos del perro y entonces sabia sonreír á la plegaria
muda que brotaba de aqu~llas pupi1áS calientes, eternas y humildes solicitadoras de un s gno de afecto en la cara del amo. Por destroz .. da que estuviera el
alma del Doctor, hallaba medio de venir á los labios ó á las manos, en una fraseó
eu una. c&gt;1ricia para el abnegll.do amigo.
R!l.mpollo seguia á Laurvig a sus vi~itas llevando al cuello ~l cesto que contenía
loB medicamentos y que en las ex curs10nes campestres serv1a para guardar la;
coleccioues que iba recogiendo el herbolario.
Desde Capo-di Monte hasta el puerto, todos los lazaroni conocían !Isa pareja inseparable, y .cuando el perro negro aparecia por alguna ca!lejuela, los ~lien~es del
médico se asomaban á puertas y ventanas para saludar sm ceremoma á il buen
d otare Pierino, pues ya se sabia que á poco aparecería é ,te con su paso lento,
su ámplio y flotante levitón, su cuerpo un poco encorvado, su espesa barba rub'a
cubrit,ndo la cara casi hasta la frente pensativa que abrigaba bajo los anchos
arcot1 de las cejas, los ojos claros del pais de los mares descoloridos, esos ojos en
donde erraba ahora la mirada distraída y abismada de la gente que vive record11ndo una ventura perdida.
·
Ya llevaba Laurvig algu11os años de este modo de vivir cuando estalló el cólera
de 181&gt;! y C:esde lut'go la epidemia empezó á cebarse en los cuarteles del Mercado. Se habría dicho que la bestia invisible escapándose de la sentina del barco
en que vi.10 oculta, corrió directamente á su .::entro natural, al nido secular d~
las t 1:1rrible¡¡ infecciones, á ese laberinto de callejones sombríos, mal olientes pc.r
las pe,caderias y puestos de legumbres, privados de aire y de luz bajo la opre•
sión de grandes edificios leprosos que sacuden sobre el pavimento, con los ha·
rapos sórdidos que cuelgan de balcones y ventanas, los miasmas de los tugurios
donde bormigu11a la piara de la peste.
Entonces se vivia en Nápoles por la calle y se morfa también: por las mañanas
esas tristes moradas se vaciaban, pues hombres -mujeres y niños sallan apresura•
dos para agruparse ante el vendedor de sandias, como si este ganado humano
118 hubie.1a prepuesto salir al encuentro de la epidemia ó esperarla en el um •
bral de las puertas.
.
y la epidemia pasaba y hacia cada vez nuevas victimas; las unas abandonándo se con fatalista resignación, otras arra•trándose hasta las puertas de las iglesias
1:1ntre Ja multitud que entonaba plañideras letanias que se interrumpían y se con•
tinuaban por 1áfagas, como azuzadas por 111 angustia, cada vez que pasaban los
carros mortuorios con su cosecha macabra.
La depresión general prndncla un efecto excitante en el ánimo del Doctor Pe•
ter. La Iadron.1. que te habla despedazado el .corazón y á quien él habitua!mente
persegnia con cnidadosas emboscadas, la traidora Muerte, le ofrecia al ftn una
batalla campal y le era dado combatirla á toda hora con golpes redoblados, exal•
. Desde luego empiezo declarando valientemente que el Doctor Pet 1r La"Jrvig tándose en esta lucha y contando orgullosamente las presas que arrebataba al
~ra de Bergen, Noruega, aua 4 ue nuestros vigilante~ protec&lt;?ionistas literarios mónstruo.
.
.
.
Laurvig no reposaba ni un minuto, empuJado por energia magotable de odio
11e enfurezcan y gruñan previendo un nuevo caso de ibsenlatria.
Al saberse esta proclldencia de est11 personaj11, el l~ctor por su parte esp~rará y rencor contra la potencia deatructora contra la matadora de niños, á la cual su
ver en el relato el desfile de gentes pálida1 v de!lmadeJ&gt;td.ls, con cabellos lác1os y imaginación daba forma corpoul algunas veces y la conv~rtia en r~alidad qui!Dé•
ojos de foca, al rededor de un personaje parecido á aquél fllnebre Dr. Rank de la rica á, fllerza de luchar con ella cuerpo á cnerpo, de sentirla vencida como s1 le
Maison de Poupée que dice laR palabras y hace los gestos de amor con voz de oprimiera la garganta coa la mano.
Una tarde en que regresaba,por el camino de Vomero, un hombre le detuvo á
fantasma y contracciones de cadáver.
.
.
.
Si tuviera libertad para iuventar, serla de ~eguro m1 héroe gen_mnamente pan- la entrada de la Calata de San Sebast iano, que ei! una de esas rampas estrechas,
1!ienae, criado y nacido en Montmartre, pero todo . el valor de m1 cuento ~s~á en infectas bordadas- de caserones, donde vive la gente más desheredada.
-¡Do~tor! por el amn·de Dios, suba usted á ml e.isa, Ha.y una enferma que se
la autenticidad de los peraonajes y de los hechos ta es como me fueran certificado
por un magistrado napolitano, amigo mio, una tarde ~n 9.ue paseando P?r el muere.
muelle de Cbiatamone filosofábamos sobre los bellos sentimientos que á ocas10nea
Laurvin"' edtaba muy cansado por el rudo trabajo del dla; y como ni aún baflorecen en el corazón de un bandido.
bia almori'ado su cuerpo pedía gracia. estando adem ts vacio ya el cesto de me•
Pues el Doctor noruego era un original, muy conocido en Nápoles donde dicinas que R ;mpollo llevab3: al cuello. -~íguió pnes andando, pero el ho':Jlbre, que
residió largos años habitando en unl!, casucha solitaria oculta entre un matorral p recia estar fllera' de si, le ~nterrump10 el paso. E ;te hombre no cl!-uhvaba por
de aloea del lado de las pendientes de Vomero
su aspecto: vestido de andraJos, llevando gorra. encarnada de marmo, sacudla
y 1e llamo Doctor, no porque oficialmente ejer_ciera el b.onor!fico arte á que se · febrilmente una cara hueoosa curtida por el sol, erizad!!. por una barba negra,
co"!sagran las bien intencionadas persona~ l!-utonza~~s por el Estado para prolon· trastorn'l.da por el espant.&gt; y con miradas como las del tigre que ha caido en la
gar nuestros sufrimientos. En un princ1p10, adq umó sus grados por amor, á la
· T eresa l a que se muere.
ciencia y practicaba la medicina curando gratis á los pobres por amor á la hu~a- trampa.
-Doctor, es forzoso que suba usted. ... E ; m1· h"lJa
nidad según parecla, pues pen~trando 1:11ás hondament~ en su carácter no conJu- • Este grito de padre despertó u11 eco doloroso y profundo en el alma del Uoctor
gaban con esta condncta las m1santropias del oersonaJe.
que sin agregar una sola palabra sig11ió á aquel in1eliz á trav_és de una calleju~la
Rico, viudo, padre de una hija que adoraba, ·La~rvjg salió de s_u p_ais para vi- montuosa, trepó una empmada escalera y entró en la. bub.ard1lla que le fué de1ugvificar á esta chicuela enfermiza con el sol de Itaha y no lo consiguió, porque la nada.
.
.
niña se le fué de entre las manos en las taldas mismas del Vesubio. El padre ~n.t:1. la luz de una lámpara de hierro colocada sobre una de las dos sillas que com
tonces se quedó á vivir en el lugar mismo en que el mundo resultó de 1mprovll!,o

Una buena puñalada.

�-

so

ponian el mobiliario de la pieza, estaba la enferma
acurrucada sobre un colchón y apeua11 cubierta por
escasas ropas. Tendrla veintt1 años á lo sumo.
.Al oir t:l ruid,, que hicit1ron los recien venidos, deeató 1011 nudos de1 pañuelo r&lt;,jo que le cubrla la cabe·
za, y sus largo11 y Hbundantes cabellos cayeron sobre
11us bombru~, dej11ndo dt:ijcubierta una cara agobiada
P.ºr la enfo:1U1t'a11d; pero que ccnservaballoeas de oe•
,Jeza e.scul~t1!'sl qut: por bU corrección recordaron á
Laurv1g, c1ei t11s figuras dt1 mármol que reposan sob!e los BRrcófago11 de la antigua Grecia. Sus grandes
o~os nl'gros y _ac,miuadol'eP, brill11baii con el brillo fi•
mestro_ ~e IH fiebre y pasaban altern1ttivameote con
expres100 suplic·aute de la im!\gen dt1 la Virgen que
estaba I lav.. da eu la pared, id rubtro del D1 ctor.

Terrible ~ra el at.aque y ael lo comprendió Laurvig
d11sde la primt-ra OJl'ada; y en co11Pecut1nci11. rl~asol vió
obrar con actividad y energía Euvió al pad~e dt1 Tt1•
reqa á una drogunfa para 4ue trajera las medicinas
neceeariat1, y él miemu bajó apre,1urado á com¡,rar co•
bertoree de lana
Nunca habla sentido má~ intensa. voluntad de ven•
cer á la m:ierte
Incll?ado sobre el colchón, mientras el p11dre em•
brutec1do por d dolor, sentado c.. rca, segula reaqui. nalm~nte todoa RUA gestos Laurvig procuraba sobre
loe m:embroe heh1dos de la euftrma, reacciones viol~ntae que pudieran retrotraerá la. vida; r estuvo eRP!ando la. vuelta durante largas h rae y no se retiró
smo haRta muy avanzada la noche, cuando el sopor
tranquilo de la jóven le hizo concebir alvun11
eepo•
0
ranza.
Pero no abandonó el campo;y al tercer día su triunfo era un heeho. El rjo ejertitado de Laurvig se conVt'nció cuando vió rt,aparecer el vigor jnveu1J ori!U•
lloso de ~l. mismo en aquellod grandes ojcs negros~en
la flexlb1ltdad de aquel cuerpo "'6otil y en el carmln
de granada madur11. de aquello: labios que sabc,reaban los alim~,ntoe rrafdoR por el Doctor
Entoncf'e 11e retiró prometiFndo volver. y no bif'n
babia doblado la e~quiua de la Calata de San Stbaistian_o, cuando al notar que su perro no venia con él Je
silbó para llam11rlo. El animal no apareció y Laurvig
volviendo sobre sus pasos, regresó á la casa del padre
de Teresa y preguntó en seguida en todas las tiendas del tránsito.
. Conocían en ~fecto á Rampollo, y hasta le hablan
vuto por la mana1111, pero uiuguno podla dar nüticias
de ~u paradero. Después de una hora dt1 vanas indagaCJonee .,¡ Doctor tomó el camino de su casa muy
preocupado, pno con la esperanza de ~1e el perro se
le habría anticipado y ya estarla allí. Sin embargo,
Rampollo no hab1a venido y su amo lo aguardó sin
éxito durante todo el dia.
1:º~ la noche se presentó á las oficinas de la policía,
refmó HO peo_a, y ofre~ió uua fuerte gratificación al
qu~ le devolviera su fiel compañero; y como el Comí•
sar10 se habla encontrado varias veces al médico en
los barrios bajos que ambos visitaban con frecuencia
por dieti~toe motivo.e, se interesó en el caso y pidió
~etalleec!rcunetanc1adoe Apenas terminóLaurvi"'
su
0
mformRc1ón. le dijo el Comisario:
-N? me diga uijted más. Vaya. usted á la casa de
Agostmo Greco y será milagroso que no deje usted
algo entre sus manos. Este Agoetino. padre de Teresa,
es un? de nuestros más redomados bribones, un camorrista de marca mayor. Ya sabe usted á Jo que llamamos en Nápolee La Camorra: es una aeociadón de
mal_hechores corta~~oleas y rateros, que conservan en
la ciudad las trad1c1ooes del bandolerismo, cargadores del m:u~lle ~n_eus ratos perdidos, viviendo ae algunos oflc1os visibles y de muchas industrias reservadas, entre ellos está la fuente de todo asunto delictuoeo. Hace tiempo que tenemos los ojos puestos en
él y en su bPllislma hija qu1&gt; eR una bribona por el estilo. Usted lt1.i h?zo uu b~mflc10 y cll,1,1 en cambio le

Domingr 10 de Julio de 1898

EL MUNDO
rob11,ron su perro: esto es lo más natural, pues serian
capaces de robará San Pedro, si son de plata, las llaves del cielo en el momento en que el apóstol lee
abriera la puerta. No busque usted más.
Laurvig regresó inmediata:nente á la Calata de
San S eb,11,tiano y con la mirada y la palabra exploró
y regibtró la conciencia del camorrista, procediendo
con 11everidad1 sin disfrazar demae;ado sue sospechas
de las que el hombre no pareció quedar sorprendido.
Agoslino le dejó hablar haHa el fin, y luego le
diJO:
-Escuche usted Le dt:bo la vida de mi hija y daria mi piel por devolver á Ubted su perro Yo lo encontraré e... donde quiera que se halle. pues la policla
no sirve para maldita la cosa. Con ella estarliA Udttd

en primer lugar, despistado
porque nadie en todos lo~ pal.
ee11 habitados tienetant11.
brújula para desorlentar11e y
desorientar á loe demás, como
le ¡&gt;asa á la policla Y en vano
se desvelarla usted v se afa
narla y pondria el grito en el
cielo, pues ni por esas ni oor
las otras dejarla de estar
buscando haFta f'I día del juicio final sin obtener resultados, mitmtr11e que yo conozco á todoR loe ladro•
ne" de 11eri oP .v sólo en caso de que le hayan matado
no queduíll rf'medio; pero si vive aún y tbtA en Nápol.-K e~ré ustf'd se¡?uro eomo de que es sangre la
sangre dt1 San Francbco, de que lo recobraré v se Jo
llevaré 4 U•ted.
•
Poco ~nnvencido y mal tranquilizado el Doctor Peter vol v1ó á su casa, ahora compleatmente solitaria y
apenas salló en los dlas ~iguieutee A vi,itar á algun'oe
enfermos. La muerte le h11 bla arrebatado á su hija v
los.hombres le hablan robado á su Rrnigo ¡,parit qti'é
fatigarse ya en favnr de l&lt;1s hombres? Cuufinac o eu bll
laboratorio,.r~machando su tristeza, sA ocupan11 11 0
más en clas1f1car plantas v maldecirá la humanidad
El sábado por la tarde. cuandr st1 uomó á l11. vent,.,
na para arroj_ar sus pequeñas penaR de pobre hombre
en la gran tristeza de la mar, un t:btridente Jadr do &amp;e

dejó oir en el camino y le hizo palpitar fuertemente el
corazón.
Algunos minutos después Rampollo acariciaba las
ro&lt;11lla11 de su llmo con todas las demostraciones de
alegria y de terneza que pueden ser explicadas con la.
te11gua qut1 lame y la cola que se mueve agitadam,mte.
!Jetráas dt11 animal, en el dintt1l de la puerta, Agoetino .e ostentaba con su gorra enca~nada y eonrit1ndo
tslltieft:lhv pero con la 11onriea modebta del que
cumplido eu deber.
- ~ a le habla dicho á usted que se recobrarla, pero
no fué la. policla quien lo encontró sino yo. ¡Buena
t:st4 la policia! Yo conozco á todos los ladrones de pe•
rro11.
Deepertado por estas palabraeá sus obligacio1ws de
gn titud, Laurv1g interrumpió sus efusiones con Ram•
pollo, fué á su secretai1-e lo abrió, t..imó un ~ruebo paquete de billetes de banco y loe llt1vó al Camorrista.
l!.:ott1 retrocedió con la frente ob6curedda y demostrando cowo pena y asombro; pero al v1:r qut1 el Doctor
trat11 ba dt1 inoist1r1le cortó liA palabra con ademán reoudto.
-No! nada de eso, usted salvó á mi hija .V yo Je devud vo A bU per ·o. E~ necesario qu1-1 cad.. pt1rsonaame
algo t1n tl wundo; eoo ije compn,udt1 E.itamos á roa•
110. guarele usted bU dinero.
Laurvig 11rrojó t1l ·dine-ro sobre la mesa y vino al
howbre con las dos manos cordiatu1eute teudidae.
-¡Pt1rdóu y gracia!!! Je dije; dtmt1 Ubted la mano.
Agodti110 rt1trocedió sin correspouder á los deseos
del uoct,,r y lt1 dijo, como avt1rgouzado y con una voz
humildt1 y wuy triste:
-Nu, uu! 'larnpoco eso, tampoco e.io La mano de
un hombre honrado como u1&gt;tt1d uo debe ostrechar la
de un horubrn como ~ o. Adios.
Y cerraudo tra11 de el la puerta, df'sapareció.
Al dli&amp; siguiente una im¡.,uloióu iu.,tmtlva llt1vó á..
Laurvig á la Galata de San &amp;bast,ano. Teresa estaba
sola en riU casa, gravt1 y pt1uoat1v .. , y acogió fríamente
al IJoctor.
-¿Y tu padre, dónde está?
-.1!:n la caree!. Acaban ,t., lleHirselo, parece que por
moLivo de una puftalada.
Laurvig no pudo obtt1ner de la jovtln más confidencia11. Ob.,tmadd. t1n su mmi1nno 1 Lt,uld como un reproche eu 11u mirada eéria.
El Doctor se p1edentó en la piisióo, solicitó hablar
con el .Qirector y le interrogó ,wbre el caso ..e A"'Od·

ha

tlll~

o

-Ah! ¿el Camorrista'! dijo el fnncionario; al fin le te·
nemos ya, por cau11a de una but1ua puñalada que en
una sangrienta riña le dió á uno de u11 colegas, al zapatero G1rolamo que entre c.trns eopecialidades tenia
la del robo de peri·os. Si se pueJe dar crédito á Jo que
dicen esas g-1:~tes babia roba ,o un animal. parece
que de la propiedad de usteu. Es prob11ble que hicieron el robo por l:Uenta y mitad á pesar de cuanto
alega en contrario ese bribóu de Agoetiuo porque ¡;i
no ?q~é razón habla par!l qut1 v\U1.t1ra á inq~1ttar á su.
amigo, Entre ello::1, segun bu Cod1go especial quien
robó una cosa es el úntco &lt;:¡ue tiene dert:cho Aella y
no hay Dllda que respeten ~¡;os m11lhechorue t11nto ~omo el derehho de sus cerupañeros de oficio. Sin duda
Agootlno fué á reclamar ~\1 partt1, GiNlamo se negó á..
pagar; t:l otrv se apodt'rÓ del perro por la fuerza 811.·
1it1ro~ en breve _á relndr los cuchillo¡;, y el zapatero
recibió una henda dt1 11111.uo maestra. No escapará.
E::1 A~é mia, una buena puñalada que no,1 libra de un
bana1uo y nos pone á cub1t1rto dtll otro.
Laurvlg Presentó tíniid,mente otra hipótebís otra.
ve_rsión, pero no habiendo !?.grad~ más que hace: eonn,1r al D1rect_or, c~mpre,1d10 que iba á et1r iuútil inFiat ,r. E11e func1ooar10 habl11, reconstituido la escena. del
criwt10; y cuando un funcionario hace una recomti-

31

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio de 1898.
tución de esail', todo t:l mundo sabe Jo peligroso que es
intentar modiricarla aunqut' st:a con la ve1 dad.
El- Doctor se rt'tiró pues, pensativo, repitiéndose
maquinalmente la. fra1,e que acababa de oir; esa frase llena p11 ra él de u11 11t1..,tidc profundo, una vt1rdad
trAgic11 y una cruel ironía; una buena puñalada.
Eutooi:e, fué cuando acudió al Magist1ado
de q 11ie11 obtuve este relato, y con la l'Sperau•
za. de llumiu11r á la justicia Je refirió á en
manera los incidentes del caso y los refirió
-dice el escéptico hombre de ley-con premeditada benevolencia
-¿Y qué hicieron ustedes de .Agostino? pregunté á mi amigo.
-¿Qué quería ustf'd que hiciéramos? Mandarlo á galt1rae ¡Diablo! por uni puñalada
semeiante .... ,Y además. t'l bentficiario, el
zapatero quedó bien muerto ..... .
-Sin embargo, el móvil. .... .
-Todos u8tt:des son a1:,i.. ....... por el estilo
de Lombroso! ~i se les scucb11ra. la jul'ticia
cie.,.a y manca á fut:rza de escrúpulof 1 cor·
tarl11. cabellos en vez de cortar c11bez11d b:l
análisis psicológico es una cos11, mi querido
amigo, y la justicia es &lt;,tra c~sa si111pl6: m•. ·
cánica; y cu11ndo no es a,i deJa de ser JU·ll·
ci11.. Y si sed, Jara conmover y embarazar por
las sutilezas bentimentales d.-1 primer n111u•go á quien 11e lt1 ocurriera amar il ,u, pnr.,e

más que á las personas. ya tendria donde tropezar.
Meta usted teoriae de Ibsen entre los artículos del Có•
digo, y verá l_o _que resul~al Por otra parte, es.e Laurvig era un &lt;,r1gmal y se hizo más orlgtnal aun deepué11 de esta aventura. Figúrese usted que el mejor
lila se embareó p11ra su pal11 con su pPTro v 11d.-má;;

0

con la Teresa A quien se dice que adoptó, que la casó
en Bergen con otro sabio como él r que legara á la
pareja toda 811 fortuna. ¡Pobre ch:cal Crea usted que
no va á ser fel.z. Apuesto á que extraña ya nuestro
sol y los tiempos en q ue comla sandia por las ca!les
llevando los piés desnudo::1 y cantando coplas p1carescae.Ni eiq11iera tiene alli r1ores enct1ndidas y aromosas que prender á sus cabellos.
Morirá de nostalgia b»jo aquellas brumas,
ó bien, golondrir,a libertada, huirá entre las
,ombras de aqu~llas noches tan largas y
vendrá á reunirt!t' con su padre.
-Porque vamo~ á ha,•er indultará .Agos•
tino, para complacerá loe filósofos psicoló·
gicos y filantrópicos ~· .. .. por amor a.l arte,
murmuró confid.,ncialmt-nte el MagiFtrado.
¡Una puñalada tau h.-1 mosa! afiadió luego
con el gesto y la voz de un perito . .. . administrada de abajo para a,riba, con todas las
reglas. No; no ha) como nuestros hombres
para conservar l11s tradiciones de la puñalada mortal, dá~ica, hermoea; de la. buena
¡,uñalada!
E.M. D- BoGuÉ.
(ds la Academia francesa.)

LOS AMORES DEL COMETA
De oro, &amp;81 e&gt;d la cauda del cometa. Vien0 d11 las in·
mensa¡; p1·.,fuouida1lt1a del es¡;acio .v ha dejado t1n las
pú1s d~ criatal que tienen laa estrellas, muchas dt1 sus
qued~ ja::1 luminosas Las coquet.i11 quieit1r11n atraparlo; pero el cometa pasó imp11,-ibe sin ,olver loe ojoa,
como Ullses por entre las 11irenl\e. Vtlnus lt1 provocabR con su voluptuoso parpadeo de meái1i n ,lche, como
si va tuviera sueño y quisiera volverá ~u cada acom•
paiíada. Pero el cometa vió el talón alado de Mercu
rio que eonrela mefütofélic:.mente, y rasó muy formal a la reepetotble distancia de veinti~iete mi,lones
de leguas. Y alli le vei11 Yo creo que ttn uno de sus
viaj.-e halló la estrella de niev11 á donde nunca llega
la mirada de Dios, y que llaman loe místicos Infier
no. Por eso trae erlz• e los cabellos. Ha visto muchas
tierras muchos cielos, sus aventuras amorosas hacen
que las Siete Cabrilla3se desternillt:n de risa, y, cuando imprima sus memorias veréis como las comprarán
los planetas pan leerlas á escondidas, cuidando de
que no caigan en poder de las estrellas doncellitas.
Tiene mucha fortuna con las nujeres: es de oro!

*.*

,

No me habla sido presentado. Yo, comunmeote, no
recibo á las cuatro y treinta y dos minutos de la madrugada; y ese gran noctámbulo deja sus sábanas
azules muy tempra'!o para e,piar la alcoba de la au•
rora por el ojo de la llave, Juego que la divina rubia
salta de su lecho con loe brazod desoudoo y el cabello
~uelto. Su puplla de oro eepla por la ct1rradura del
Oriente. Td vez en ese instantt1 la aurora baja las
tres gradas de ópalo que tit1nt1 su lecho nupcial, y
busca, para cubrir sus plantas entumidas, las pantuflas de mirtos, que loe áo~elee forran por dentro con
plumas blancas desprPnd1das de sus alas. Y él la mira, la drcuuda con el áureo fluido de 1ms ojol!; la pal •
pa con la vista; siente las blandM ondulaciones de
11u pecho, ve cómo entorna loe párpados, de?cubriendo sus pupilas color de no me olvides, y recibe en el
rostro las primeras gotas de roclo qut1 van cayt'ndo
de las trenzas rubia,i, cuando la diosa moja su CiAbeza en la grao palangan'\ de brillantes, y aliña con el
peine de marf,l au cabellera dtlscompueeta por la almohada El cometa está enamorado. Por eso se levanta muy temprHnJ.

*
**
Cuando los charios nnuociaron su llegada, yo dudé
de su existencia Crei que Pra un pretexto lle! Sol
para obligarme á dejar el ll'cho eu la11 primeras horas matinales. El padre de la luz tslá reñido cunmigo
porque no le hag·o versos y porque no me gusta 11u
hija el alb11..
La blancura irreprochable de esa mujer, me de~eepera: y desde que 11mo con toda t:I alma á una morena, odio á las rubias y sobre todo á las Inglesas. La
noche es moren&gt;1 ...... 1como tú!Perdój1 Deb1 habt1r dicho: como usted!
Pero el cometa, á pesar ele e~tae dudas, nistla. Un
eacerdÓte que iba 4 decir su mi.a antes del alba lt1
habia visto. No era, pues,· un pretextv del hirvient.,
sol para tenerme desvelado y vengarse de todos miR
deevlo~. Los panaderos le cooocian y saludaban. El
gran viajero del espacio estaba en México.
Loe graves obaervaJoree de Chapultepec no han
desplegado aún sus labios y guardan una actitud
prudente, para no compremeterst1. No sabeo toda'l"ia
si ese comet&gt;t es de buena familia. Y tienen 11obradi
sima razón. No hay que hacer arulFtades con un des•
conocido que, ll juzgar por las trazas, eti un aventurero polaco. Sobre todo, no hay que liarle dinero. ¿A
qué ha venido?
La honradez del cometa es dudosa. Sale, á la ma•
drugada. del c11liente camarln en que duerme la aurora, y no contento aún con deshonrarla de este modo, eepla por la cerradurra de la llave hasta que aca ba de lavarse. Yo no sé sila aurora es ca1,ada; pero.
séalo ó n@, la hora en que el comete. sale de su casa,
no habla muy alto en p:o de su reputación.

F.I com1 t \ no es caballero. llace alarde de sus be·
llaqueriu: sale con insolencia, afrentatJdo _á los a_11·
tro,1 pobres con el lujo imponente de eu traJe, y, HD
rn~peto al pudor de las. eotrellae virge~ee, c(,mpr~mt1·
te la ho ,rosa reputación dt1 uua et nora. JI.o tlt'ne
vergüonz11. Uuando mt1nos debla ewaozaree en uua
capa.
Vanamente esperé que el gran desconocido apare•
ciera eu el cielo. aso de mi 11lcoba. Para este ex.:ursionist11, out1 no viene de Chic11go, no hay hombrt'S
ne.tables ni vid,tae de etiqueta Tuve, pue~. que eeperarle eu pié y armado, como aguarda un celoso al
amaute de su mujer, para. darle al pasar, las buenas
noches Er11u las cuatro y media dela madrugada Las
estrellas cuchichearon entre el detrás de loe abani·
coe, y algo como un t1norme cho_rro_ de ch~mpagne,
arrojado por una fuente azul sed1buJÓ en Or1e1.,ttl Era
el cometa Laluna, esa gran bandeja de plata en
donde pone el 801 monedas de oro, se eecondia, desveladiA y pálida en Oeste. Los lucnroe y ~-o temamos
frio.
Aún hacia noche, pero se vela confusamente. El si
lenclo era profundo; dormía todo, menos el cielo que
se ,ba "clarando ya por t:l Oriente. ¡Cielo del alba, no
hay pintor que te pueda robar tus tibios. tiuteel Eres
azul, pero dt1 un azul color de rosa FranJa11 estrechas
dt: pequeñas nubes invisibleeparecia como que aguar•
dabau en tll horizonte; pero tan vagas, tan confusas,
que no habrían 1,ido v.elblee, el no fut:ra por el refle•
jo 1,uavemeutt1 col&lt;'rldo que marcaba l!Ut! contornos,
parecido á una hoj!l de oro envuelta en gasa tranep11rente.
En la parte del cielo que iba invadiendo el alba, las
estrel1ae 11t1 ahogaban t1c la luz nacieutt1, como perl11_s
caidal! ~n el war! Algun~s luceros, má.11 gruesos, l&gt;nJlabau .. un con resplandor extraño, part1ci110 al 4ue
tienen loe diamantes. No eran chispas de fut'go res
plaudecieudo sobre manto obscuro, .,ino fulgores de
1uz blanquizca relampagueando sobrt1 un ft.,u~o apé
nas colorhto y cat1i Juruinoeo. Nada hay qui, mejor
~iwbolict&lt; ta virginidad. Después de contemplar este tlS·
pecuculo. 1,e sieute el dulct1 ahinco de entrar quedo,
muy quedo, a la caliente alcoba donde está IN cuna y
act:rca11doee á ella de pnutillae, besar loe pá1 padod
del niño qut1. duenne entre colcha,1 blancas como ee•
pumlls.
A poco, el enorme chorro de chRmpagne fué ere•
cit:udo. como impelido por nna fuerza mas potente y
i,pareció por fin el núcleo del cometa. La aurora Si&amp;·
hó á dt-jarlt1 b ... 1,ta la puerta. Pero él enamorado y
atrevidu, no siguió su c11mino hacill. d zenit Le vi pa·
rarse 1:u el diuLel y clavar .,u mirada en el agujero de
la llave. La veía! Ya loe caballos blancos dt1 liA dio::ia
te uncian al carro de marfil. y prepar11ban 1011 cama•
ritta11 0:11 el pó1 tico su carc11x dt1 rayot1 igoeoe. El CO·
meta. no apartaba su vi~ta. de la alcoba. ¿E11tarla ce•
Jo11ujl La11 estrellas palidecian tembl11ndo ele pasión.
¡Tienes razón, oh Aurora! ¡Qué hermoso es! Amale
ron ,.¡ .. 101a v dPjll que destrence tu cabellera rubia.
Las 1:stre11a; te t:11vidian y Véuue clava en él inútil·
mente su mirada. ¿De dónde vienes, oh celeste a ven·
turero? Veinte millone11 de siglos hact1 que camioaa,
v cada dla recorres un millón de leguas. ¡Oh ~i pudlei·ae referir tus i.ventura11l ¡,Eres un r11sto de la neb ulosa primitiva que desgarrada en un númer:, inmenso
de gironee, formó a: conden.arse, el Sol la Tierra y l_os
den áe planttas? ¿Qué hay en ~sos a.stro~, cuyos mis terios no ha potlido sondear m el OJO gigantesco de
los telescop10s? ¿Hay corazones que ama11, bocas que
besan y cerebros que piensan?

*** astrónomos no saben aún
¿Qué son los cometas? Loe
qué oficio tienen en la harmoni... del universo. Para
el poeta son los carros en que van las almas de una

estrella á ntra, esto es, de un sol á o,ro sol. La verdad
es que nadie ha adl vmado todavla el em_plo:o que tienen en la c, )mena. inmensa del espacio. Son 1011 inútiles los vagos, los colibrls de luz que besan en la boca
á l~s e1,trell11s Su númtir&lt;, es inmenso. Keplero dice
que hay más cometas tn el universo que ptcee en las
&lt;,ndas de l~s man:'s. I1oagiuaos el hormiguear de
esos delfines gigautt1sco:1 cuyas escamas n&lt;,S dt1slumbrau á cincueuta mlllon••s de ll'guas.
::11uchoo aman al Sol. Sienten asu atracción, como el
amantt1 siente la mirnda dt !.!U novi11, y van á él, trazando una parábola g gant11, como avalanchas de oro
que bajan la pendif'11te ot'I Iofierno. Aei se amal Las
maripo11as van á la luz .Y loe comet.tB van al Sol. Pero
la luz de ta bujla qut'ma las alas de las mariposas; y
el gran Sultán, c1:ñid,1 111 cuerpo robustlsimo con armadura incandescente, despide lejos á los cometas
enamorados que se nct1rcan. Y vuelven á d1:ecender
como avalanchae, por tll iufinito, clavando biempre su
mirada en el gran foco dt1 luz. Se alejan á distancias
incomensurab!es, com loR gimnastas cu11ndo van á
emprender su carrera, v luego se precipitan otra vez
al o.!éa1:to de llamaR qÜe invenciblemente loe atrae.
Los cu metas son iu t , os que han recibido un puntapié
dtJISol.
La súbita aparición de et-tos viajeros impetuosos,
alarma como trlstt1 v~ticioio á loe indoctos. Para esto!.!, un cometa es el pr.,1:,agi ~ de la peste, los terremotos 9 la guerra Los que menos les co11cedeo 1 suelen
atribuirles una influeucia dl'cisiva en la temperatura
y en laR i-staciones. Tras el cometa de lHll en Frat1cia, vino una abundan1l~itJJ11. cosecha. Sin embargo,
la cienc!a desmiente estas ideas. Los cometas. separado!.! de la tierra por enorml-imas dietaucias, no pueden ejercer inf1ueucia alguna en nuestra atmósfera.
Loe ravos luminosos y ca1or1f1cos que los comttae desprenden ó reflej11n. son mt1uos intensos que los rayos
de la luna, y éotoe no caueau uiJtgún efecto eenbible,
aun concentrados en el foco dt1 loe mayores leutes.
Los cometas uo Ajereen pu.. 11 iufluencia 11lguna l'n ·Ja
atmó,fera. terrestre, ni s&lt;,n 11nuncio11 luminosos. Si lo
fuerau, ya habrlan aparecidv cien cometas para anunciar el Aceite de San Jacobo.
El vu1go, no obstante, insiste en suponer que son los
nuncios providenciales de alguna cal11rnicia&lt;1: loe batidore::1 de la muerte. Apenas fué visible para nosotros
el comtta qu&lt;1 hoy á todos maravilla, comenzó á circubr la fatal nueva de que el có '. era, dando un brinco
de ¡;im11asta.. h• bia pasado de .Manila a Chiapas.
Las graudee epidemias no van en atunento como
piensa 1. muchos. Jenner ha matado á 111 viruela y Paeteur ha quitat\o el antifaz á muchas epidemias Lll hi·
git-1ne tient1 sus grandt:s al'mas para defenderse y no
t'S hora ya de exclamar con Guy Chauliac: 111\1011U1os
qin amigos y nos entierran ein oraciones; el padre no
visita al hijo moribundo; la caridad ha muerto y ya
uo ex st11 ta esperHnz a." La viruela no diezma ya Jais
poblaciones europt•as como f'n la Edad Mt:dia; ni loe
mit:mbroe gangrenados ee desprenden del cuerpo,
por vir.ud de la pelagra; ni mueren doce mil personas Pn un dia de e11a te1 r1ble enfermedad que 86 manifeetaha por medio de copio11leimos sudores y que
Infestó Ioglatara en el siglo XV. La peste negra que
fué á Furopa dd Oriente, ya no auiquíla las ciudades. Eu aquel tiempo, mnrian ,,,.inientos apestados
en loe hospitall!e de Parb, .v el 1:-'" p 1 teula qui, bendecir en Avlgoon las aguas d1!1 Ród11n,, , pora que alll
arrojann áloe muertos, que no eab1an ya en los camposantos.
Para mi, esa es una voz que h11n hecho correr los
diputados suplentes con el fin do alarmar á loe propietarios. Confieso piAladioamente, sin embargo, que
tuve algunas horas de zozobra. Yo no conozco el cólera, ese judio errante de la tierra, como no conoeia
tampoco los cometas, esos judíos errantes d el espacio.•
Pero el cólera existe y hace trescientas vict imas por
dla en las islas F ilipinas. El monstruo, no domado

1

�EL MUNDO

32

duerma tu previsión, para que no adivines los
se deEencadena, y los que no creemos en Mahoma, que
desengaños y las decepciones que nos trae 111 poi ve•
estamos en peligro de morir vlctim!ls de esa epi~emia -nir.
El mundo está viejo, pero nosotros Romos 1óven~s.
formid3bl11 desarrollada por la suciedad canómca de Cuando
estés en un baile, no pienses nunc.. en la dialos rlevotos musulmanes que fueron á visitar la tumna del alba ni en el frio de la salida, porque tus hom·
ba d.,J profeta.
Afortunadamente en eFta vez el cometa no ha sido broa desnudos se estremecerán, como sintiendo el ás ·
nuncio de la peste. ¡Llorad, oh hei:m nos Gayosco, pero contHcto de un cierzo de Diciembre, y sentirá:s
subirá tu garganta el boRtezo imprudente del fast1
porque el cóhira no venrirá!
¡Llorad. oh hermanos Gayc,sso! Vosotros no presen· dio. La esperma brilla y hay mucha luz en los especiaPteis e~as epidemias, y el cólera que actualmente jos, en los diamantes y en los ojos. La música retoza
reina en Chiapas, es una in&lt;ligestión de hojas de plá· en el espacio, y el wals, como la ola azul de an río
alemán, arrastra las parejas estrechamente uni&lt;1as
tano complicada con átomos de añil!
como los cuerpos de Paolo y de Francesca.
Las copaR de Bohemia desbordan el vino que da ca***
lor al cuerpo, y la boca entreabierta de la mujer dePero, quién piensa en ese horrible fin del mundo, rrama esas palabras que dan calor al almil. El alba se
oh vida mia!
espereza entrt-tanto y piensa en levantarse. No penJd olor de las rosas dura poco y el champagne se semos en ella. Afuera sopla un viento frío que rasga
evapora en impalpables átomos, si le dejamos, olvi- las desnudas carnes de esas pobres gent&amp;s que han
dadz.:&gt;s en la copa. Nuestro cariño vuela á donde van pasado la noche mendigando y vuelven á su casa SÍL
las nohs que se pierden gimiendo en el espacio. Ma-· un solo mendrugo de pan negro.
fiana tú tendrás canas y yo arrugas. En tus rodillas
No pienses, por Dios, en la capota de pesadas piesaltarán contentos tus chicuelos. Descuida: tenemos
t:empo para amarnos, porque el amor dura muy poco. les que duerme, aguardándote, en el guardarropa, ni
Cierra de noche tus balcones para que no entre muy en los cerrados vidrios de tu coche. Fin del mundo y
tem¡ rano la luz impertinente de la aurora, y procura salida de un baile, todo es uno. Fiual de fiesta mezcla-

Domin¡ro 10 de Julio de 1 fM
do de silencio y de fatiga, hora en qu&amp; se apagan loe
astros y cada cual vuelve á su casa, aquellos á dormir bajo las ropas acolchonadas de su lecho, éstos &amp;
descansar entre los cuatro muros de la tumba. Las
bujías pavesean, lamiendo las arandelas del Pnroscado candelabro; los pavos del buffet muestran s~s. roí·
dos caparazones y sus vientres abiertoJ; los mus1coe,
luchando á brazo partido con el sueno, com&lt;! Jacob
con el ángel, no encuentran a~re en s~e ~ulmones pa•
ra arrojarlo por el agudo clar1_ne~e, m vigor e0: su~
flojas articulaciones para esgrimir el arco del v1olln,
sobre. la blanca lona que cubre las alfombras, hay m~chas flores .Pisoteadas y muchas blondas hechas trizas; las muJeres se van poniendo ojerosas, Y el pol~_o
d~ arroz cae como el pólen de una flor, de sus meJt·
Has; los coch~ros, inmóvHes,duermen. en el pescant_e,
envueltos hasta la frente en sus ca.rncks; este es elfm
del baile1 este es el fin drl mundo. Pero-aguarda un
momento -falta el cotillón!
Restons! L'etoile vagabon~e
dont les sagas ont peur de lom,
peut ~utre, en emp:-rtant le monde,
nous laisséra dans notre cotnl

te.... Pero señvr, ¿qué tendrá de extraño que se que·
con fuego juega? Ri no llamamod la atención, si no fomos mujeres de vi.\ ta los hombres nos
dejan por otra que Jo sea, por otra que atraiga las mirauas rie todos .... ¡Y luego nos llamau fal~ad! ¿Quién
tien11 la culpa de ello'&gt; ¡U,tt&gt;des, tiito, ustedo:,s! Ya lo
dijo Sor Juana Inés de la Cruz:
Queredla.~ cual las hacéis
ó hacedlais cual las buscái,;.
Ustedes nos obligan á ser falsas puesto que falsas
nod prefieren. ¿Una mujer para el hogar? ¿Una mujer
para que nos ame sin alardes en la ~uventud y nos
cuide con amor en la vejAz? ¡Qué risa! Eso no lo quie •
re el hombre; porque el hombre, poco práctico, en general, vive al dia en lo tocante á sentimientos...... Hoy
locura de amor, .m añana risa, al otro venganza", luchas .. .. y vuelta á empezar. ¡Qué desgracia la nues
tra, tilto, qué deegracia!
Pero todas esas gazmoñerías, todos esos alardes
de lujo y vanidad, todas esas sonrisas ... .?
- Son reclamos de cazador.
-1.En todas Jae mujeres?
-En muchas.
- ¿Ytú .. ?
-Yo ...
Aquí un movimiento de cabeza que expresa melan •
eolia y disgusto; Juego, un suspiro ... . Después silencio absoluto que dura largo rato. El tio permanece como pensativo; la sobrina fe contempla con ansiedad
disimulada por una sonrisa de raza, eterna.
De pronto:
-Oye, sobrina: ¿Cuántos años tienes?
-Treinta y uno,
-¡Has dicho la verdad!.

me quien

¡POR UN MARIDO!
NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHANDPLAIX-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES,
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número 2.

MANUEL GUTIERREZ NÁJlilRA,

SIN CARETA
Qué tal, tito? ¿Se ha diveTtido usted mucho en el
baile?
-¡Psch!
-¿Verdad que no?
-Yo tampoco.
-Pues sonreías mucho.
-¡La fuerza de la costumbre! La mujer dPbe sonreír siempre; cuando soltera. para agradar á todos,
cuando casada . ... para lo mismo.
-¿Cómo?
-Tendrá usted qu11 acostumbrarse á mi franqueza,
tiito. Yo, suelo decir la verdad ...... cuandv no hay por
qué mentir.
- ¡Locuela!
-Nada de eso ...... Práctica, conocedora de 1,,s
hombres: e~to s_oy .. . : Y porque lt-s conozco, hngo &lt;'arnaval de mi ex1stenc1a y los -,mbromo ... ... sin car1•ta.
Aunque, no crea usted que la,i demás mujeres hacen
otra cosa ......... Son hipócritb y s11 lo callan; son hipócritas y lo nie~au cuando los hombrl's les desnudan el alma con la palabra ......... Si stñor, si: hay que
sonreír siempre, ¡siempre: ......... y para agrada:- á todc.s; cuando solteera JJ&amp;ra atrapar marido .... (Pobres de nosotras) Cuand•• c»sadas ...... para agradar
á todos, y que las lieonjas de los hombres halaguen
y envanezcan á nuestra hombre .... Si us,edes, ti. . ito
fueran de otro modo, podría la mayor parte de las
mujeres, yo la primera, quitarse la careta; pero mientras subsista la vanidad del macho, divorciada de la
dicha prá~tica del hogar, 111, mujer sólo podrá ser
hembra con todas las embri11gueces del perfume y todas las voluptuosidades de un sueño de ángeles con
levadura de pi aceres.
Y luego se nos censura, y si caemos .... doblemen-

33

EL MUNDO

Domlngo 10 de Jul.o de 1898

Nuevo silencio; luego:
-OyP: 1,quieres cas 1n tt1?
.
La sobrma no contt1st.1: se ruboriza y le mira sonriendo a la vez que inclina la c11beza sobre el pecho
mirada y postura que la favorecen mucho.
'
=~~~~-~~?ondeis, sobriua?
-¿QuiereR casarte?
-;.con quién?
- Conmigo.
- ¡l'i. ... i ... to!
-Redponde. _Yo no soy joven: pero tampoco sufro
achaques de la Juventud ..... . St ne permanecido soltero hasta hoy, culpa es de vosotras, que nunca os
quitáis la careta como tú acabas de q 11itárte.a ante
mi. ..... ¡E11,! ;Quiéres ca~ar•e conmigo?
-¡Hay ...... don Antonio, qué cosas &amp;lene usted!
-Pero . ... .
·
-1.Me querrá tal como ~oy?
-Más que sienclo como me lo p11reclas antes.
· -Entonces aquí está mi mano, tiit .. ... .
-Antonio ......Dejo de ser t(o para ser e~poso. Con
q•te, sirveme otra copa de champagne, y .........¡por
nuestra dicha venidera!
-¡Y abajo la careta femenina!
-Eso: quiero que me ames ¡sin carPta! .. . ............
Dos horas después, y Asolas en su gabinete lasobtinit~ se hace la siguiente reflexión, sonriend¿ con sinceridad: .
-¡Sin care~a!. ... ¡Po_bre tiito!. ... Me conviene...... es
un buen partido: relat1vamPnte viejo y muy rico
Llanote como él solo ... , ..¡Claro! por eso le gusto :: ::
¡con la careta de la sinceridad)
LUIS DE VAL:

-: Es verdad que empezaba á hacer calor porque
-el sol estaba alto y derramaba sobre el camino
una luz blanca y ruda que cegaba en tanto que
ya, más lejos del mar, la brisa se debilitaba. Por
-eso allí los árboles eran más vigorosos y algunos
lentiscos aparecían como manchas verdes en la
llanura amarillenta. Se oían rumores extraftos y
entristecedores que no recuerdan nada de nuestros bosques; gritos, .no cantos; gritos de amor
lanzados por los pericos, risas burlonas de papa•
.gayos grandes y negros de ojos redondos, silbidos de mirlos, y graznidos lúgubres de las papan·
.gas, esos buitres 'lUe por encima del hormigueo
de la vida están esperando y salmodiando la
muerte.
Después d'e una série de llanos áridos, barridos
por el viento, la caravana llegó á la cumbre de
una colina que limita la posesión francesa. Del
-otro lado, nuevas llanuras sembradas de mon•
tículos arcillosos y de pequeños estanques que
retrataban como espejos el sol. .
.
Ivon se ·detuvo de improviso, se limpió la frente y llevó á sus labios el calabazo.
Luego limpiando cuidado3amente sus bigotes,
iijó sus ojos en el horizonte y dijo extendiendo el
brazo:
-He ahí Ambohimarina. sobre esa montan.a de
eumbre plana, á la :zquierda del Monte Cuadrado.
De Chalmont conocía bien este monte que había observado muchas veces desde la mar, con
esa especie de sarcófago que ostenta sobre la ci.ma, excresencia calcárea de aristas pulidas por
los vientos y por las nubes. Parecía enorme,
más fantástico que nunca, visto desde la tierra; y
-su vecino el Monte Heinaud por su curva incli.nada semejaba un coloso petrificado en el momento de huir.
-Hemos llegado, dijo el Comandante.
-Todavía no, repuso Ivon; es el efecto que
_producen las montan.as: parece que se lils podría
tocar con tender la mano.
-Sobre todo cuando está limpia la atmósfera
•como hoy, aftadió el doctor dirigiendo en torno
.miradas al parecer indiferentes. Pero observaba
con tanta atención, que no habría escapado á su
perspicacia ni la menor menabnda esa aran.a microscópica que mata con su picadura.
-No estamos lejos del arroyuelo prometido,
dijo Ivon, y seria conveniente que lleguemos para
.almorzar allí. Son las once ¿ verdad?
-Dónde está el arroyuelo?
- A dos pasos de aquí. Vamos!
-No distingo más que tierra desecada, repuso
el Comandante siguiendo con su mula entre arbustos moribundos, montículos de arcilla y algunos charcos de agua estancada. Nada tiene de
bello el país en esta estación, tierra caliente y sin
vegetación exhuberante, me hace el efecto de un
pájaro desplumado. Santa María, Mayota y las
Comoras son tan mal ,anas como esto, pero siquiera son beJlas.
- Es que aquí falta el agua, observó Lerbon y
esta eterna brisa del Sudeste lo a.brasa todo. Haga usted de cuenta que esto es la Provenza con
i,u sol y su minstral.
-Ah bribón! dijo el Comandánte que era pro-

venza!; se atreve usted á comparará la rica Provenza, brillante y perfumada, con esta desolación?
-En dos meses cambiará todo, dijo Ivon conciliando . ... vendrán las lluvias.
· - Y las fiebres con ellas, aftadió Lerbon.
-La brisa cesa, y no se ven más que sel vas de
verdura.
--Y tierra viscosa en que no se puede caminar,
dijo el doctor.
-Triste, trist!l y feo país, exclamó el Comandante.
Camina, Paquita!
Paquita era el nombre de su mula, mansa y
buena, que al oirse llamar apresuró el paso.
El arroyuelo de lvon no debía estar if-jos, pues
ya se le adivinaba entre un maciso de árboles
que estaba á la vista, pero no esos pobres esqueletos de árboles con sus ramas quebradas por e!
viento, sino vivos, sanos y vigorosos, rodeados
de lianas que Jo;; salpicaban de flores.
Ivon se bajó de su mula, y llevándola por la
brida entró en un camino de travesía y le imitaron los tlemás.
El viejo intérprete no había mentido, pues era
en efecto encantador ese rincón oculto detrás del
seto de lian~s y violetas. Allí, al borde de un arro •
yuelo que descendía en cascadas de roca en roca,
se ostentaba un bosque, fresco oasis en medio de
tanta tierra roja y pedregosa: grupos de bambues
alzaban su follaje que la brisa hacía ñantar, toda
suerte de gramíneas y de helech.os cubrían las
rocas con sus encajes y aquí y ali/\ grandes árboles, takamacas, palisandros y ébanos tendían sus
ramas, al través de cuyas hojas el sol no osaba
penetrar. Pero lo más regocijado en ese país de
fuego, era el arroyuelo, claro, límpido y riente
que se desgranaba y retorcía antes de esparcirse
por la ancha represa donde iba á de'!can3ar.
I von y el criado Jaques ataron las mulas y luego instalaron sobre una pietlra plana los elementos de un confortable almuerzo de touristas.
Durante estos preparativos, el Comandante y
Lerbon sentados junto al agua y silenciosos, fatigados y languidecientes sufrían esa impresión de
soledad, de vacío, de angu$tia, que producen las
mortíferas tierras de Madagascar. Ni un pasajero
habían encontrado en el camino sino una impresión
de veneno de lazos tendidos, de enemigos ocultos. Y
en este bosquecillo donde se habían refugiado, al
abrigo del sol, como aprisionados, .oían sumbidos
de invisibles insectos, gritos gemebundos, casi
humanos, lanzados por los macacos, esos monitos
que tieneu ojos de mujer. En lontananza, otra
vez la tierra roja, desnuda y montaftas áridas y
melancólicas en su rígida petrificación.
Lerbon pensaba acaso en las araftas que iba á
encontrar; pero de Chalmont ¿por qué había de
entregarse á sentimentalismo pueril? ¡Qué rápido
corre el pensamiento! Este arroyuelo le recordabn.
otros conocidos y amados, donde también habiJ.
flores y pájaro, y más lejos los campanarios, las
casas de humeantes chimeneas y por todas partes
caras amigas que saludan y sonríen.
- Vamos! exclamó le,,antándose. Estoy picado
de la aran.a.

'

-Dónde está la aralia? preguntó presuroso
Lerbon.
-En mi pensamiento, amigo mío.
-Temía yo al ver á usted tan triste qu¡; estuviera enfermo. Vamos á comer, Comandante. Eso
es mejor que son.ar.
-Sí á comer; dijo Ivon, aunque no había sido
consultado.
Y el viejo intérprete á quien nada· preocupaba,
demostró que un cerebro descansado es lo mejor
que hay para el buen apetito.
Pronto fué devorado el almue:-zo y como los
mo!'quitos no permitieron la siesta prometida, se
siguió el viaje bajo un cielo obscurecido de improviso por densas 01,1bes que empezaron ~ lan•
zar gruesas gotas de lluvia.
Convenía apresurarse para llegar antes de que
se desatara la tempestad y apresuraron el paso
por consejo de I von
Cerca del fuerte de los Hovas que se distinguía
en la cresta de una montan.a, algunos hombres
amarillos aparecieron, marchando ligeramente
con las espaltlas desnudas y llevantlo á la cabeza
voluminosos fardos. Los campos empezaron á distinguirse mi\s verde¡¡; innumerables vacadas custodiadas por pa'storcillos armados de pértigas,
pacian la yerba y ameuazaban al pasar á la caravana.
· Al fin á las tres y media llegaron al pié de la
montan.a dondci ya les 'e,iperaban los emisarios
del Gobernador Samelorar&gt;anava'ritanana. Eran
dos y tenían pretensiones de civilizados. De la
raza amarilla, llevaban las piernas desnudas, los
cabellos de un negro azulado, lisos y lustrosos, y
en torno de la cintura á guisa de calzones de bafto, unos trapos azules de algodón. Pero lo que
producía el efecto más cómico, era el modo con
que se habían creído acomodar al traje europeo
poniéndose en la cabeza y el torso los objetos más
inesperados. Sobre el pecho sin camisa ostentaban un chaleco bordado de donde sus brazos de
un amarillo sombrío, emergían desmesuradamente largos; á la cintura y pendiente de un tahalí,
un sable y en la cabeza un sombrero de pelo
negro.
Uno de ellos avanzó hácia Ivon y le estrechó la
mano como antiguo amigo, le dijo algunas palabras en hova y vino á inclinarse respetuosamente
an~e los otros.
-Es un 12° Honor; tiene grado de·capitán, le
· conozco desde hace tiempo y es buena persona.
-Qué quiere?
-Es enviado para da:-nos la bienvenida y dice
que los cargadores están con las sillas de manos
detrás de aquellos árboles. Anuncian que el fuerte nos saludará con cañonazos
--Responda usted, dijo el Comandante, coi:servando difícilmente su seriedad, que estoy muy
complacido de la acojida que me dispensa Su Ex•
celencia y muy conmovido á la vez; pero que no
vengo con carácter oficial sino como amigo de
esta inteligente población hova, única en mi opinión capaz de regenerar este be!lo pais tan com•
batido por rivalidades de raza; que vengo como
amigo y así deseo ser tratado.

�34 ===============~=======~E::;L~MUND~~;;;:º~•===============º;;;.,;,;ºmtn~;gg=o_;l=O=d=e=J=u=lt=o=d=e~l=898~Traducido esto, el embajador pronunció un
largo discurso que el intérprete condensó así:
-Dice que agradece el honor y que Francia es
un hermoso país.
-También este lo es, interrumpió Lerbon.
-Que los hovas son unos amigos fieles de 10s
franceses; que esta visita es una prueba de esas
buenas relaciones . ... que el Presidente y la Reina .... y en fin, es necesario que dirija usted un
cumplimiento á la Reina. Esa es la costumbre.
-~eno, dijo el Comandante que empezaba á
impacientarse, dígales usted que bago votos sinceros por la salud de la Reina, que encontrará
siec-pre á Francia pronta á secundar su hábil política y que se retiren sobre todo, y avisen al Go
bernador que hemos llegado.
A esto respondió el otro con largos cumplimien ·
tos al Presidente de la República, pero .no daba
muestras de querer marcharse.
-Y qué esperan todavía? preguntó el Comandante con impaciencia.
-Creo que un obsequio.
- Un obsequio?
-Sí, cinco francos por ejemplo, contestó el intérprete que conocía las costumbres del país.
¡Cómo! Cinco francos á un embajador? preguntó asombrado Lerbon.
-Pero de Chalmont que había visto muchas cosas en materia de embajadores, se acercó al 12°
Honor y le deslizó discretamente en la mano dos
pesos fuertes.
•
Entónces la cara del hova, hasta allí grave y

cen una emoción de placer que sin eso no sería
tan viv.a.
Derrepente en una reducida meseta el sendero
termino en una muralla de rocas rectas, sin asperezas, que habría sido imposible franquear sin
las escalas que llevaban los hovas.
Con mil precauciones los carga.dores apearon
á los franceses, plegaron las sillas de manos y tomando la delantera se I.rnzaron por las escalas,
en tanto que el hombre flacucho dirigía á Ivon
un largo discurso, al cual é3te contesté:
-Conozco esto mejor que tú.
Y ásu vez explicó al Comandante y al Doctor que
después de esta primera escala se hallaría otra
meseta y luego otra muralla y otra y otra que
se franquearían con escalas y que pasadas todas
se llegaría á Ambohimarina.
-Entónces, dijo el Doctor, permítame usted,
Comandante, pasar primero pues iré más tranquilo sabiendo que usted me guarda las espaldas.
-Con mucho gusto, le contestó sonriendo de
Cbalmont.
La ascensión en suma no era tan terrible y el
Doctor la hizo con la premura de quien desea
verse libre de un mal paso.
Cuando se hubo franqueado la última muralla,
Ambohimarina construida en anfiteatro y rodeada de una muralla de piedras sin cimiento á la

.. .. .,

ser·ia, se aclaró de súbito, su sonrisa se hizo grata. se inclinó servilmente y condujo á los viajeros al punto en que estaban los fitakones ó sillas
de manos.
Allí había además una docena de hombres que
debían descargar las. mulas y subirá la roca los
equipajes de los viajeros. Las mulas debían quedar abajo guardadas por Jos artilleros.
El 12° Honor se lanzó corriendo á escape para dar 81 Gobernador aviso y el otro embajador
quedó para servir de guía. Como un gato ó como un mono trepaba á saltitos pcr las peñas llevando la espada en las manos á guisa de balancín.
De Chalmont iba contento, pues era muy curiosa_esta expedición que pocos europeos habían
emprendido, y la gente tan original que había
empezado á conocer, le divertfa. No venían aún
las mujeres, pero ¡qué ridículas serían si como los
hombres tenían la manía de imitar á Europa! En
fin, ya se vería.
- Y bien ¿subimos? Dijo Lerbón impaciente.
-Cuando quiera usted. Sólo esperaba que las
mulas quedaran descargadas.
A un signo de Ivon ios cargadores, robustos y
vigorosos, de piernas y espaldas desnudas, suspendieron las sillas de manos en que ya los viajeros se habían colocado.
- A caminar! dijo entónces en hova un individuo flacucho cubierto por el «lambah, traje nacional que no es sino una sábal!a puesta de modo
que deje libres los brazos.
En el acto emprendieron la marcha los c~rgadores haciendo prodigios de habilidad y de equilibrio por el sendero peligroso, acompañando su
andar con un canto plañidero y monótono.
El Doctor Lerbon, que no las tenía todas consigo ni pensaba siquiera en sus arañas, y se agarraba á la silla _silencioso y cerrando los ojos para no ver el abismo espantoso cuyo fondo era
más profundo á medida que se avanzaba.
De Cbalmont, aunque más sere·no, no dejaba
-de se!'.ltir esas palpitaciones del corazón que haciendo circular la sangre con más calor, produ-

usanza pelágica, apareció sobre el último contra
füerte y á unvs cien metros apenas del borde del
abismo..
Allá arriba los cargadores estaban ya con las
sillas desplegada~ para hacer subir á los viajeros
á fín de que entraran conforme á la etiqueta. Y
cuando hubieron subido, los cargadores sin apresurarse y gravemente penetraron por una puerta de piedra que parecía- ser la única que daba
acceso á esta especie de Kasbah, pero no riente
como los de Argel siI:o gris, súcio, pobre, sin estilo, desde donde se divisaban callejuelas estrechas, tortuosas y empinadas con casuchas bajas
entre las que hormigueaban animales domésticos
revueltos con gentes amarillas; Acrópolis de pueblos pretensiosos sin otro monumento que uua troje habilitada de templo protestante y al fín de
la aldea una casa cuadrada de piedras que llamaban pomposamente Palacio de Gobierno.
Cerca de la puerta se oyó rechinido de cadenas,
y una yez franqueada; aparecieron una treintena
de soldados sin más ropa que unos calzones blancos y que estaban armados de fusiles viejos y mohosos. Un capitán que les mandaba tenía sable sin
cubierta, y un clarín se desmorecía tocando. La
multitud presurosa obstruía la calle principal
abundando mujeres, metidas en las lambas ó blusones y chiquillos desnudos que se les trepaban
por las piernas. Numerosos perros salieron y en
ellos Ivon se fijaba atentamente.
El 12° Honor se presentó luego abriéndose paso á garrotazo limpio y se colocó á la cabeza del
cortejo dirigiéndolo al Palacio.
En e~ um~ral de este monumento, orgullo de
Ambohimanna, un hombre de figura inteligente
y dulce,-con la cara e~cuadrada en un marco de
cabellos canos y crespos, el pescuezo erguido
dentro de un cuello falso, alto y duro y orgulloso
luciendo un soberbio uniforme de subprefecto,

terminado por unas plantuflas da alfombra que
desdecían del conjunto. Salió amablemente al
encuentro de los viajeros, les estrechó las manos.
y los introdujo á un salón amueblado escasamen- ·
te con una mei,a y sillas, les ofreció cerve:.¡a y
les dió cordial bienvenida deseándoles grata y
larga permanencia en Ambobimarina, Pero comprendiendo que necesitarían descansar, tuvo el
tino de no entretenerlos demasiado y de no invitarlos á comer sino para el siguiente día. Les
anunció que allí conocerían á las notabilidades
del país y que les iba á hacer conducir al alojamiento que les tenía preparado.
Después de estos cumplimientos golpeó en un
vaso como en una campana y se presentó un joven
de veinte a:iios, sonriente, y vino á estrechar la.
mano á los viajeros. Usaba dolman de oficial, pantalón blanco y botas amarillas; su cara r1osplandecía con una eterna sonrisa y sus cabellos untados de pomada embalsamaban el salón.
- Mi sobrino, dijo el Gobernador por boca de
I vun: habla el fracés y va á asegurarse de que nada les falte á ustedes. No hay que olvidar que les
espero mañana á las seis de Ja tarde.
Luego, al despedirse agregó:
-Ah! ma:i1ana es domingo. Tenemos aquí una.
iglesia protestante de la que soy el pastor, y si
quieren ustedes asistirá los oficios, les v.eré allí.
con agrado. ~on á las diez.
-No faltaré, dijo el comandante que estaba deseoso lle verlo todo, y estoy muy reconocido por
tantas finezas y atenciones.
-Son un honor para mí.
Cambiados estos cumplimientos, salieron alfin;
y guiados por el sobrino fueron á la casa dispuesta par~ el Comandante y el Doctor.
-No vuelvo de mi sorpresa, decía Lerbon: es
encantador este sub prefecto que si tuviera la piel
más blanca y zapatos embetunados, nada dejaría.
que dese1tr.
·
-En efecto .... pero el sobrino tiene una cara.
que yo he visto en alguna parte, aunque no puedo recordar hien en cual.
Este, que se había quedado atrás para decir algo á su tío, vino y tomó al Comandante del
brazo.
-Mi tío, dijo, no puede dejar el gobierno, pero
yo simpatizo con los extranjeros, adoro el progreso
y me propongo ir á Diego y pagar á ustedes su
visita. Me llamo Volanabé.
-Nombre más fácil de retener que el del tío,
observó Lerbon.
- Verdad que sí? dijo el joven mostrando todos los dientes al reir. Y.... saben ustedesloqueeste nombre significa en Hova?
-Me agradaría sabeilo, dijo de Chalmont.
-La gran luna,. y pienso que indica nobleza
antigua, contestó siempre riendo. Luego ya serio
prosiguió: Ultimamente me cásé con una joven.
noble también, pero es pobre y sostenemos nuestro rango con trabajo. ·
-La vida es pues cara aquí? preguntó el
doctor.
-Para el pueblo, no: para mí que amo el progreso sí. Llevaré á ustedes á mi casa y verán: es.
chica; y como he llevado á vivir allí á las doR hermanas de mi mujer que son huérfanos .. . .
-Tiene usted un buen corazón, dijo el Comandante.
A poco Volanabé se detuvo frente á una de las.
casas más grandes de la ealle y dijo pomposamente:
-He aquí, Seño:es, la casa de ustedes: les suplico que pasen. Abnó la puerta y los viajeros vieron á un hombre, una mujer y una jovencita, que,.
sentados en el suelo, comían a¡.,resuradamentecon los dedos bolas de arroz cocido, derramándoseles en el suelo por la precipitación.
El sobrino frunció el entrecejo y apostrofó rudamente á los pobres hambrientos.
El_ hombre y la mujer se levantaron haciendohumildes reverencias y balbuciendo excusas en.
tanto que la niña se precipitó sobre una esc~ba.
Y barrió cuidadosamente los rlesperdicios del triste banquete interrumpido.
Luego los indígenas cargaron varios paquetes.
· que tenían preparados, y mirando en torno suy º•
como para convencerse de que nada.dfljaban olvidado, salieron con premura.
-Tienen aire de ladrones, observó Lerbon.
Donde van con esos paquetes?
-:-Son los dueños y habitantes de esta casa á
quienes se expulsa para alojar á ustedes. Aquí
no se conocen las casas de huéspedes y así se
0

__})omlngo 10 de Juho 1898

J!":L MUNDO.

aloja á los extranjeros caracterizados, lo cual no pero por esta tarde nada necesitamos, pues J ac•
ques preparará lll comida con las provisiones que
sale muy caro al Gobernador.
. trajimos sin ocurrir al comerciante ni á los bue- ¿Y á donde se van á refugiar?
-Con los vecinos; la gente pobre no es egoista nos oficios de la Srita Ravouna. ¿A que horas
y yo mismo no ·tendría trabajos para encontrar comeremos, Jacques?
alojamiento gratis.
-Son las seis ...... A las siete.
Volanabé vino sonriendo; habfa explorado la
-Pues bien, prosiguió el Comandllnte. Estamos
casa que tenía dos reducidos aposentos provistos á las órdenes de Ud. querido SefiorVolanabé para
de una cama cada uno, un salón sin muebles y ir á presentar á su familia nuestros respetos . . A
un comedor con mesa blanca y algunos escabe- las siete vendremos ácomer,fumaremos una pipa
les. También echó una ojeada á la cocina y vien- y á dormir. ¿No está bien, Doctor?
do to&lt;lo en orden, quedó complacido.
-SábiaJllente pensado, respondió Lerbon.
-Está bien, dijo; hay utensilios de cocina y
-Pues
yo, dijo el intérpr~te, si no me necesimanera de hacer fuego. A dos pasos de aquí vive
tan
U
des;
voy á verá algunos amigos antes que
un individuo que vende un poco de todo y que
entre
la
noche,
y además, agregó al oído del Coproporcionará las provisiones .... Ravouna, hermandante,
sospecho
que anda por aquí el bribón
mana mayor demi mujer, sabe algo de francés y
que robó los perros de acuedo con mi mujer. Mahará muy contenta las compr:is.
-Gracias, dijo el Comandante. Es usted muy fia.na temprano volveré.
-Basta mañana, le dijo de Chamont estreamable.
-Pero advierto á U1&gt;tedes que no intenten pa- chándole la mano, y volviéndose á Volanabé le
preguntó: ¿Y Ud. vive lejos de aquí?
garle sus servicios.
·
· Ivon sonrió y el Doctor dijo con sencillez:
-Oh! ni pensaremos tal cosa. . . . Una dama
noble, sobrina del GobPrnador. . . l
.....:Justamente, dijo Volanabé. Sin embargo; ..
-Sin retribuir sus servicios, concluyó el Comandante que creyó interpretar el pensamiento
del joven, existe siempre una manera de hacer
aceptar un obsequio. No es así?
-No, no, insistió Volanabé, ni obsequio ni dinero á ella que se avergonzaría mucho. Si ustedes al partir quieren dejarle un recuerdo, me darán á
mí, pero á mí, la suma que
.le destinen, porque el dinero es lo mejor, y mi mujer
y yo compraremos á Ravouna algo de su gusto.
-Qué tal! murmurólvon
a.l oido del Doctor.
-Decidid amente, dijo de
Chalmont sin:
pestañar, Ud. es
muy amable y
todo lo prevee

35

==-

-No. aquí enfrente, en la quinta casa á la izquierda. Vamos?
-Vamos.
·
La c11sa era más grande que el alojamiento del
Comandante, y los muebles menos escasos. Cuando entraron los viajeros, aunque acababa de obscurecer, ya la sala estaba iluminada por una lámparn de petróleo que acab~ba de colo_~ar sobre
una mesa una joven de quince años llJernmentc
vestida.
Cerca de ella, otra joven apenas de mas éÚad,
con ojos aterciopelados, facciones r~gu~ares Y_ el
cuerpo robusto, envuelta en un pemaaor de _mdiana muy escotado, vigilaba esta operación
con ansiedad.
Frente á un espejito colgado de la pared entre
dos cromos, otra. mujer bella y eleg11ntemente
vestida, también con un peinador, se ocupaba en
anudar sus cabellos.
No hubo presentación pero era facíl derecono."
cer que la dama robusta era la esposa; la que se

�36

EL MUNDO.

Domingo 10 de Julio dfll 1~

-Cómo! exclamó Volanabé. Se van ustedes? mente n egros ó azules puos daban á su fisonomía
peinaba Ravouna y la que arreglaba la lámpara
algo de indeciso y cambiante.
Y el vermouth?
la hermana menor. ·
Así seria su alma?
-Gracias. Ni el Doctor ni yo lo tomamos nun-¡Petróleo en Ambohimarina! dijo el ComanParecía muy joven; á lo más niez y siete aftos.
ca. La misteriosa sen.ora de Volanabé se acercó
dante.
·
Por un instante (lstuvo asustada al ver surgir
-Oh! yo amo el progreso, exclamó Volanabé de nuevo al oído de su marido, y le dijo algunas
un hombre de las tinieblas; pero reconociendo
palabras.
avanzando para ayudar á su cuftadita.
-Entremos, a:iladió éste, es preciso que acep- que era de su raza y no distinguiendo las insigEsta dejó la lámpara y corrió á refugiarse á
un rincón sombrío, la Sra. Volanabé de pronto sor- ten ustedes algo de mi casa. Dice mi mujer que nias del Comandante, sonrió y dijo en francés:
-Qué hace usted por aquí á estas horas, quién
prendida y asustada por la aparición súbita de va á hacer un poco de arroz y se los llevará para
le autorizó?
los viajeros, permaneció unos momentos con la los postres.
De Chalmont dió algunos pasos hácia la puerta
-Es usted muy amable y su esposa también,
fisonomía inquieta pero reponiéndose pronto hizo
y descubriéndose, contestó respetuosamente:
pero que no se moleste.
un gracioso saludo.
-Seftorita: siento mucho J:¡aber caneado á us-Sí, sí; insistió Volanabé. ~o debe.usted rehuRavouna apresuró su tocado y vino C'.&gt;n decisión á tender su mano, orgulloáa de poder de- sar. Si no puede estar listo para los postres le es- ted alguna sorpresa y le pido perdón. Pero temo
que los ladridos de este perro despierten al soltará para el desayuno de maftana.
cir en francés.
'
-Como ustedes gusten, dijo despidiéndose el dado ·hova ¡estaba tan dormido! Perdóneme us-Buenos días, Señores, buenos días.
Tenía preciosas manos en verdad esta chica Comandante á quien desagradaba esta obsequio- ted, pero en· efecto no tengo autorización para
venir.
salvaje, de rjos negros y facciones correctas y sa rapacidad.
-Pues entre usted y ocúltese pronto. Está pro-Y descontento y entristecido sin saber por
el Doctor part&gt;cía v1:rla sin disgusto.
hibido venir aquí y si alguien ve á usted, podrá
Entre tanto Volanabé que había logrado Poner qué, arrastró al Doctor detrás de sf.
Aun no habían dado las ocho y ya los dos via- pensar el Gobernador que está usted en conniá punto la altura de la mecha-, llamó á la r,iila y
después de tranquilizarla, con _palabras afectuo- jeros habían acabado de comer, melancólicamen- vencia con mi padre.
Entraron pues en un aposento arreglado con
saa, le dijo que ofreciera sillas á los viajeros.
te iluminados pr-r dos velas 1iundidas en et cuello
gusto y sencillez, cerró la joven la ventana y
Se trajeron seis sillas y colocadas en círculo de otras tantas botellas vacías.
De Chaln_iont dejó su escabel, se puso una ca- volvió á la puerta desde donde exploró el horitomaron asiento, las damas de un lado, y los caballeros del otro, como en Franc!a. Después de un pa, deslizó un revolver en su bolsa y declaró que zonte con cuidado.
Una vez tranquilizada, volvió con el perrillo
breve silencio empleado por ellas en observar á iba á fumar su pipa á la calle; pues no tenía ganas de acostarse. El Doctor prefirió seguir en que seguía todos sus movimientos, cerró la puer•
los recien venidos, preguntó el Comandante.
-¿No habían visto nunca blancos?
casa .para-apuntar en su di11rio, dijo, numerosas ta exterior y abriendo otra que comunicaba con
observaciones que tenía pendientes.
-Nunca, dijo Volanabé.
departamfmtos interiores, llamó dulcemente:
-Sí. ... dijo Ravouna: el :Mayor ....
Afuera la noche estaba sombría, sin luna; negra
-Papá, l)apá!
Pero su cuñado lé cortó bruscamente la pa- en la tierra entre las calles estrechas pero lumiNo se oyó ninguna respuesta.
labra.
nosa en el cielo que no volaba nu'be alguna. Un
-Duerme, dijo ella. ¡Pobre de mi padre! Ha.
- Vieron ingleseE hace mucho tiempo.
ligero vapor que subía del rnelo, esparcía en la sufrido tanto hoy que no me atrevo A aespertarlo
Después dijo un hova algunas palabrasáRavou- atmósfera una dulce frescura de rocío; raros tran- ámenos que tenga usted algo importante que cona que se levantó y fué á traer vasos y una bote- seuntes se deslizabar: silenciosamente á lo largo municarle.
lla de vermouth.
de las casas, con sus piés desnudos. De Chalmont
-No le despierte usted, dijo de Chalmon, doEn estos momentos, aprovechando el lugar que observó que sin embargo de estar cerradas ya to- minado por el encanto de esa voz joven y fresca
quedaba vacante cerca del Doctor, la nin.a se das las casas la de Ravouna estaba abierta; y ya de intlexiones tan h.:.rmoniosas y que se expreacercó á éste lentamente con .a ire interrogativo había pasado, cuando volvió la cabeza y d:stin- saba en correcto francés. Luego agregó:
y se arriefgó á tocar la cadena del reloj con la guió á álguien1 hombreó ~ujer que salió escapan-Solamente la casualidad me ha conducido
punta del dedo. El.Doctor queriendo sacar el reloj do y siguió un camino opuesto al suyo.
aquí, casualidad que bendigo, pues ignoraba que
con todo y cadena paracnseftarlo• más bien, sacó
De Chalmont siguió su paseo resuelto á ir has- en este país habitasen compatriotas míos. A sacasualmente á la vez un luis de oro, que rodó por ta el término de la calle y volver sobre sus pasos berlo, habría venido antes.
el suelo.
para no estraviarse. Pronto cesó de haber casas
-No somos franceses, mi padre por lo menos; yo
La nifta y Ravouna se lanzaron en su perse- á los lados y la calle se convirtió en un sendero si puedo reclamar ese título, pues nací de madre
cución, pero fué Ravouna la que lo rec0gió.
estrecho que conducía evidentemente al punto francesa en el Canadá. trli padre es inglés y se
-¡Qué lindo! exclamó: ¿y es de oro, pero de más alto de la aldea, donde debía estar la bate- llama el Mayor Stephenson, yo me llamo Nelly.
oro?
ría de caftones de que había oído hablar, y acer-Yo Juan de Chalmon, dijo el oficial. ... Y el
Oro puro, contestó el Doctor.
ca de la que se le había dicho que orgullosos de Sef1or su padre de usted está al servicio de los
-Aquí, dijo el cuil.ado no nos servimos más ella los hovas no permitían que se Ie acercara hovas?
que de la plata y por eso la sorprende.
ningún extranjero. Pues él iba á Mercarse! Con---Podría ser, contestó la joven Mn embarazo.
-r\Y cuántos pesos vale? preguntó Ravouna. forme iba subiendo aumentaba la claridad en torno Tiene enemigos en el Canadá y grandes tristezas ..
-Cuatro.
suyo y distinguía mejor los objetos en el espacio . Yo perdí á mi madre .... Papá enfermo de gota.y
Ella vaciló un poco, pero no pudiendc resistir descubierto; vió sentado sobre una piedra A un viejo y cansado no tenia ya esperanzas de prosá la tentación, tomó una mano á Lerbon y le dijo soldado hove dormido al parecer, con el fusil perar; y como se le había dado una larga licencia
con voz 11-cariciadora y suplicante:
colocado sobre las rodillas y pasó junto á él sin y se le ofreció venir aquí, vino para revisar las
-¿Me la regalas?
despertarlo, pero no pudo avanzar mucho á cau- baterías y reconstruir los fuertes, pero no instruAunque el Doctor no había soñado en hacer sa de un pretil que bordeaba un abismo. Siguió ye á los soldados. En Francia como en Inglate :
obsequio : de esa natúraleza á una joven noble costeándolo y llegó á un talud que tenía escalo- rra construyen barcos y caftones para otros paísobre todo después de la recomendación de Vola- · nes de piedra; y más arriba y del otro lado, ab- ses y mi padre levanta fortificaciones. Es decir,
nabé, rogó á la joven la -aceptase como un re- solutamente escondida de la vista llegó á una casa las construiría si se le dieran los medios y si los
cuerdo.
de madera, adornada con persianas verdes, pre- hovas que creen tener la ciencia infusa le O) eran
Las otras dos habrían deseado obsequio seme- cedida de su jardincito y cuya modesta coquete- mejor: pero se desconfía de él y tiene aquí mujante y eso se leía en sus ojos hasta que Vola- ría causaba admiración en este país. Por una chas contrariedades lo mismo que en Tananarine
nabé con su excelente corazón vino en auxilio de ventana del primer piso se escapaba un haz de de donde venimos. Oh! si supiera usted lo que es
la pequen.a.
luz muy viva. El Comandante se detuvo aunque este país? espero que lo dejaremos pronto.
-Sabe usted? dijo el Comandante: la pobreci- le habría sido fácil aproximarse pero ¿para qué?
- Pronto? preguntó con presuroso interés el
cita quiere también un recuerdo. No es por el di- Vacilaba, pues, cuando un perrito saltando por Comandante.
nero, sino por guardar.
la ventana se puso á ladrar y entonces pensó que
---Lo más pronto posible, pero no sé cuándo.
Bien habría querido pedir para su mujer, pero acaso el soldado despertando y distinguiendo su ¡Depende de tantas co3asl
no se atrevió muy A pesar suyo. Mas tarde se le silueta podría cazarlo, por lo cual era preferible
Luego mirando bien al oficial, sonrió y le dijo
presentaría la ocasión.
avanzar resueltamente, entrar en la casa y expli- con ingenuidad: .
,
-Toma; dijo el Comandante A la nin.a.
car su presencia del mejor modo posible. Con
-¡Qué extrafto es y qué agradable encontrar
- Recíbelo y dale un beso al Comandante, dijo esta idea avanzó hacia la ventana iluminada y aquí un europeo y de la buene sociedad .... 1PeVolanabé en francés y en hova, en tanto que su cuando ya llegaba la puerta se abrió y apareció ro usted me ha sujetado á un verdadero interroesposa muy preocupada se preguntaba cómo lo en el dintel una joven que sostenía tn la mano gatorio sin exolicar por su parte cómo es que vino
haría para tomar su parte en las largueza~ de los una lámpara cubierta por una pantalla de blon- hasta esta casa. Vamos, ya escucho. No sabía us. extranjeros. Luego llamó á su esposo y le habló das verdes.
ted que hay un fuerte en la población? Un fuerte
al oído en secreto.
De Chalmont estupefacto se detuvo: la joven muy débil é inofensivo, de lo cual me felicito y
La nilla se acercó lentamente al Comandante, y era blanca! Sí, blanca y .... ¡qué blancura! De aún pienso que si los hovas lo ocultan tanto, 'es
después de golpe depositó un beso en su megilla, esa que no ha sido maltratada nunca por el vien- para hacer creer que es terrible. No sabía usted
bes'.&gt; frío, rápido, fugitivo; dado de orden supe- to ni por el sol y cuyo brillo aún no empana ca- que desde hace cerca de un mes habitamos aquí
rior que dejó á de Chalmont una impresión de- ricia violenta alguna; de esa blancura sonrosada mi padre y yo?
·
sagradable.
de la salud, sobre la que resalta el carmín de los
-Tengo el sentimiento de decir, seiloritll que
Tenía prisa de dejar á esta familia tan poco in- labios que al través de las sonrisas dejan entre- lo ignaraba absolutamente.
'
teresante y presa de su disgusto se levantó brus- ver otra blancura: los dientes:
---Pues
bien,
yo
ya
sabía
que
vendría
usted
á
camente y dijo al Doctor.
Era linda? Acaso no; pero seductora sí que es
-Le parece á usted que nos vayamos? Ya es mejor; seductora por su tez, por sus espesos ca- Am bohimarina, porque los hovas han hablado muhora.
bellos rubios, por su talle esbelto, por su seno cho de esta visita y decidieron que durante ella
Aunque el Doctor no parecía tener la misma opuleoto, por sus brazos mórbidos, por sus ma- mi padre y yo permaneceríamos confinados e~
repugnancia que su amigo por las caras negras, y nos delicadas, por mil detalles que se imponían nuestra fortaleza, lo cual me tenía muy afligida.
conversaba amigablemente con Ravouna se le- . al primer golpe de vista. Acaso su nariz no era
vantó en el acto.
perfecta ni tampoco el óvalo de su cara; sus ojos
(Continuará)
- Cuando usted guste, dijo.
grises, verdes tal vez, habrían debido ser franca-

?.7

EL MUNDO

Domingo 10 de Julio de 1898.

PAGINAS DE LA MODA
..
•

,,tf'
i
::~,

FIG. !-GRUPO DE TOILETTES PARA LA E STACIÓN

Lecturas para las datnas.
EL LUJO

Desde tiempo inmemorial se ~a escrito en todos los
&gt;tonos, recorriendo la gama ~us1cal, des«;te ~l 1,1ás alto
hasta el más bHjO anc1temat1zando el luJO 1Dmoderado como una plag'a social: p_ero _tod, s se han ocupado
-ea~i sfompre, del SE'XO déb!l, BID A?ordarse ~ef sexo
fuerte; es decir, de los que usan h,gote y perilla! y
esto, no podemos menos que confe11arlo, en una ID·
justicia.
Nos explicaremo~.
.
Se dice que el luJO en las rnuJeres es :una plaga, una
.gangrena social, y los q~e eftO han dicho han ac_erta.do una verdad palmar111: como vulgarmente se dice
-de tomo y lomo; pero nos atrevemos á preguntar ¿el
lujo en los varones no es una pl11ga tan funesta como
la primera? Indudablemente que l'i, y para probarlo
-diremos algunas verd11des que, aunque amargas y
-doloroEas, to por e~o dejan dt1 ser verda«;tes.
ApenHB un niño dej'I de serlo porque piza los dora-dos uP1bralt&gt;s da la juventud y aba1!don~ l!L escuela,
.aunque su instrucción sea !lula é m~uf1~u~nte para
pasar " un seminario, á un hceo, á _una of1c10a, a una
-casa de comercio para comenzar, s1 a~i puedellam_a~se, su vida pública, cuando algunos padres de faunha
sin pon ersc á reflexionar lo qui' h aren, y los males que
-caupan á sus hijos, procuran rodearlos de toda clase

de comodidades aunque sus recursos sean limitados nar su existencia en un hospital, en una cárcel ó hasy muchas vectls tenga.u que ~acer p~nosos sacrificios ta en un patíbulo.
¡Qué r11sponsa.bilidad tan grande para los padres
para que vistan con elega,nma. Sustituye la ci- aqueta
ó el saquito de lienzo con el aristocrá.tíc_o flux_de ca- que sacan á sus hijoRde la esfera. social en que nasimir francés ó con la levita pasada de rico pano Y el cieron y los acostumb raron á un refinamiento, á un
lujo inmoderado!
sombrero de seda.
¿Y cuál es la recompen~a que muchos padres inconLa trangformación se complPta, v el niño se convierte sin haberle costado ningún trabajo. ni alguna slderdos alcauzan por su funesta. ceguedad?Que muclase 'de sacrificio,· en un dandy ; es un joven ele- chas veces sus hijos los niegan y se avergüenzan de
decir que Eon los autores d-, sus dlas, porque siendo
gante.
·
Desde ese momento el adolescense se cree un hom- unos humildes obrerod ó unos campedinos honrados,
bre de p:o~.echo y aunq~e sea más cob~rde que una no van vestidos comn eílo.,
Pensad; padres de familia, las verdades '!ueacabagallina s~ 111zga más vahen te que un Cid; y aunque
sea más tonto que Bertoldino se cree más sabio que mos de acentar; dejad que los vu estros se vistan con
decencia y hasta c0n elt-gancla, si les cuesta su traCicerón.
Su máxima es «que el traje h!lce al monaje,, y como bajo: pero huid del lujo iumoderado, que tanto en el
se ve elegantemente vestido pi enza que todo lo me- hombre como en la mujtlr, está conduciendo á su
completa ruina á la presente generación. El lujo es
rece y es acreedor á. toda clase de consideraciones.
ERte modo de pensar, esta cegued11d son fune.,tos una llaga, una ¡rang,·ena. social de que los homb_res
y labran su completa ruina,Llegaal fiu un dia en que sen11atos deben libertarse como de una peste contael padre, la madr~ y hasta la hermana, que han tra- giosa.
J . 8. DE A N::&gt;A.
bajado de dia y de noche para sostener á unhar11gán
á un pillo ó á un perezoso de marca mayor, lo abandonen á su~ propios esfuerzoa. ¿Qué sucede entonces? Que el joven, sin poder trabajar, se acostumbra
A trN AMIGO QtrE SE CASA.
á ve. tir con un lujo que no puede ROstener y se convierte en un ju ador, en un caballero de industria,
Mi querido Luciano: recibo la noticia de tu proyec •
en un estafador"ó en un ladrón de primer orden.
Vestir modestamente"es-pITT"a"él uua deilionra ypro• ta-do- matrimontP, y-ti'" t'eltcito-.
CáRate, yo te lo acousejL1. ¡Bendito sea el matricurar so..tener el lujo á que lo acostumbraron. aunque el mundo se desquicie, acabando por irá termi- monio!
00

�38

Domrn¡ro 10 de Julio de 1898

EL MUNDO

"'-"--=====================~~~~===========---"'=--....='.==-=======--

Dm,,f,. rro 10 élP Julio élP 1898.

EL MUNDO.

m·nietrsdor de tu casa v la fpJicidad de tu hogar no
8Pa mermada por la faita de ha1ina.
Tú no sabes que rara es la semana en la que Pn
uua cua no se rompe el tubo del quinqué, la eopern
ó la botlllla dt'I vino. llena por supuesto; ni el guto
que supon ti ~alir á dar una vuelttcita por el Pro do y
volvt'r.e á casa, ni otras muchas cosas que debieran
ensPña1 ta ron prefPrencla al latin y á la literaturaprecPpti va, p11ra que el hombre no estuviera en las Ba
tut'cas dm··nt" los. mt'jores aiíoR de su vida.
Ahora bien; como amigo que tl' aprecia lo que á un
hermano, voy á. ponertti de m11.nifie8to el ¡?allLO dia1 i",
mensual .v anmll de una familia compue~ta tan , oln
de marido y mujer, con una criada que se aviene á.
todo. incluso lavar, pla.,char y demás.
Supono-o que la salud de e.e matrimonio e~tá k
prueba da bomba y para nada nPceeitan dPI médic,·
ni de la botica Supon¡!'o que no ha.v sucPFlón, queja
mb tienen qne hacer viajes, ni van al teatro, ni a
café ni A nada que cue~te un céttimo.
¡Cuidado que es suponer!
Y fl:ate e1.1 la teriible realided del dos y dos son

L! MUJER AMERICANA.
La he coi:ocido aqui, e.n la madre patria, engalanando algún salón aristocrático, ó sentada muellemente en un ,andeatt; la he visto de cerca y de lejos,
,iempre encantadora, espiritual, interesante, atrayendo con esos ojos vi vos y brilladores que reflejan el sol
tie los trópicos.
La¡¡ mujeres americanas tienen algo indudablemeute que se iuentifica conmigo
\ o no eé qué extraño ó iuexplicable estremecimien•
to se apodera da mi cuando e.trPcho la mano de una
criolla, Se me antoja pulsar las fibras de su corazón,
siPnto el vértigo del placer.
Las mujeres de América Fon el hermoso complemento de ese UlUndo IIPno de flores, y de luz.y de aromas,
que tiene poc techumbre un cido puro y claro. por
suelo un vergel y por albergue dorados palacios llerws
de marmo!Ps, saturados de esencias, ahítos de lujo.
Todo tisto puedes &amp;preciar, mi querido amigo, mejor que yo por todos conceptoP: haR r acido en la !fabana, y la lmaginacióu fecunda y bri !ante que t_e ha
conquistado a4mnde v allende los u.ares muy Justa
fama de novelb1a, te hac., JJenetr11r, l0n til anteojo de

cuatro.

GASTO DIARIO
PESETAS

Y cuando leas que Ptl destinan 15 pesetas para vPs•
tirse la eFpos!I., pc&gt;nrlrán l'I grito en el cielo. ll&amp;mandote tacnñr y miserable. Tú no les lleves la contraria y
sigue la lectura callan&lt;lo las suma parciales. Ellas
te irán haciendo bueno lo que dPjo anotarlo. Cuando
sumes y di!!'!IS que el total 11eciende á 4 089 GO pPsetas
y recunden que tú solo ditpones de 3000 habrá. mutación: cambio da aspecto y de tono en la mamá., la
cual te diiá que ... .sin embargo, una mnjPr de su casa, de uua peseta hace doF; que con cuatro trapitoe

Desayuno.
Chocolote de cinco reales la libra y parn
lrPs ............. .... ..... . .................. S
Y no pienFeK en que la dom éstica aproVPchti
para su dPsayuno nada dPI dia anterior, por•¡ue no lo hará así la maten.

0,41

Al11merzo.-Dos platos y en.~alada.~
0,50

Un plato ligerito de ll'gumbres ó vl'1 dura...
Otr(\ dti carne, ~compañada de gui~antes, to
mate o patatat1; siempre aprovechando lo que
Jé la estación . . . . . . . . . . ............ . . . . . . . . . . . .
Te suprimo el postre que es co~a rara eu
invierno; pondremos uba enealada á gazpa-

ni&amp;ta, y de americansita joven y hasta soltero, PR cul•
to á la verdad de croni~tR. de te.tigo presencial é imparcial de las bellt&gt;zas americanas

RECETAS UTILES
POl\lADA PARA BLANQURAR LAS MANOS Y LA CARA

Tomar:
Miel fma .............................
Jabón blanco ue l\fan1ella r11Rpado ....
Blanco de ballena, fresco............
Benjui...... .. .. .. .. . . . . .. . .. . .. . .. .
Storáque........... ........... .... .. ...

1.::0

cho..........................................

0,10

Comida.-Cocido principio y postre.
G.arbanzos ................................. .
Uarne ..................................... .
Chorizo .... .. . .... .. .......... ...... ........ .
'focino ...................................... .

2.2"\
07,"i

02'.'i
O 21l
OJO

~~:~(~i¿·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·:·. ·.-:-:-:-:-:-:-:-:-:-:-::::::::
F!G, 2-TRAJE DE FOULAllll,

Conozco á tu prometida, joven recomenda ble, bien
instruida en las labores de su sexo, y que Lo apt rta
ca piral alguno al matrimonio.
Tú también eres un thico inH, uido. Hace dos mP•
ses termin11ste tu carrera, y diepones de un sueldo
anual de 3,000 pesetas. Pero en las aulas no te han enseñado lo que gtt~ta un matrimonio de tu clase y de
las necesidades de que lÚ y tu pre.metida estáis acostumbrados.
Y quiero que lo sP¡.111F, para que 8Cas un buen ad-

O1;;
100

Por aquello de poder decir que comPs prit,ciplo; porque, chico, con una pt&gt;H ta poco11 calamares y langostinos comprará,.
Postre .................................... .
Pan y vino para ambas co1Lidat1 .......... .

FIG, 4,-TR.AJE DE FOULAHD PARA CALLE,

Ga~tos generales del dia.
· Cordilla para el gato...................... .
:=-E.te renglón no lo suprimas. Si alimentas al
gato ccn el sobrante delameFa, que eobr&amp;rá
poquito. se hará ladroncillo y te dPjarásin cena f:ll día menos pensado Tampoco debes aU·
primir el gato; más caro te saldrá si los ratoneR Re meten con la ropa.
Tab.iC0 para ti y fMf.. ros para toda !acara... ,
Impre1,istos.-Este es el re1..oglón terrible, y
sin embargo salo pongo..................... .

Surnemos............... ...

020 Diferencia: 1 089 60. Pero que no valga lo dicho. Tú-.
085 puedes hacer que 1~ misma familia de tu novia, juntaml'nte con ésta, ponga el usto bwno á esta nota de
gaFtos. Llegas esta noche á casa de tu amada, sacas0,03 el The Patent London, de., y como quien da poca importancia A la corn. empiezas á leer el plan de vida
que propone uno. Al oir la canti~ad de algunos rengloneP, dirá la mamá: ";Jesús qué miseria! ¡Valiente,
comida! ¡Con una pesPta, vaya un piincipio que ._podrán poner para tresl"

hace más que otras con un bazar, y por último, ¿có•
mo se arreglan otros?
A e•to pueden conte~tar los u•ureros. las casas de
préstamos, loF libros de deudJres en los establPcimientos abiertos 111 público, lo, sablazos á los ami·
gos, las i-regularidades cometidas en cer tros y ofici·
nas dPl estado y toda la sPria de inmoralld11des que
transforman al hombr .. hourado en canalla. Y .ruelvo
á re11etirte que no predico contra el matrimonio. Tti
recomiendo que te caseti como manda muy sábiameu·

030
030

G, 71

Pesetas 6,71, que multiplicadas por 30 días
hacen un gasto mensual de ............... .
A las que hay que añadir los gastos genera-

Mezclar esas sustanciM en frío en un morterJ de
marmol, y en s:i defecto, en un vaso de porcelana
procurando obtener un producto perfectamente ho'.
mogéneo. Cuaudo la pasta esté bastante amasada
compacta, se dibidirá en pastillas ó tablillas poniél.
dolas á secar en sitio caliente.
'
Se emplea de la mioma manera que los jabones per•
fumadoij,

les del mes.

Al&lt;Ju.iler de habitación modesta, cerca de
tu of1cma ..................................................... .
Ya sé Que las J•ay más baratas, pero estil.n
11eparadas fiel centro, y lo que ahorras en habitación lg gastarás tin tranvla ó suela.
Uria~a ................ . .............. . .......... ..
No sé Ri ¡,odrás encontrarla por ese prPcio
y que sepa pl,mchar y guisar. Lo que si sabrá
será alimentar á su famflia ó á su novio á tu
costa. beberse el vino, quitarte los pañuelos
la paciAncia y hasta la esperanza de tu salva~
ción tal vez.
Alumbrado y calefacción ....................... .
Aquí entra todo el carbón, tanto d de la cocina como el del brasero ó estufa; el tubo, que
se rompe con -una frecuencia irritante, ó lo
rompe la criada por tener un pretexto para
Ralir anochecido, que es su hora predilecta·
velas, lamparilla para la cocina, farol dela es'.
calera, la semana que te corresponda en turno, etc. Ptc.
Calzado para ti y para tu mujer ........... .
Vestido para ti. ......................... ..
Id. para eLa ............................... ..
Se que lees los periódicos ...................... .
Gastos de correo y escritorio ............... .
Jabón .... ............................................... .
=""
Es muy poco para lavarlo todo pero vaya
::,. po: si hay alguna partida que encuentres ex~ . ce11iva.
· -; Reposición de vajilla rota .......... ... ..... ..
Ya verás qué manitas tienen las criadas de
" 15 pesetas.

50,00
te la San•a Madre Iglesia E:;ta lltita de ¡?a.toe Bóln
quiere enseñarte que •i llegas á. jefe de famili11 d.-bes reducirlos de manera que no lleguen a las 3,000
pesetas Para ello no te avergül'nces df:l dedr á tiempo "no tPngo" "no puedo" ni de que te vean comer
unas patitas guisadas ni dtt ostentar orgulleso un
remiendo en los pantalones .v un rnmbrero de moda
atrasada. E3te consejo t'S el mPjor rf:lgalo de boda
que puede dedicarte tu mejor aruigo.

.15,00

M.G

25,00

]000
]000
1500

150
200

4,00

2,00

----

Gasto:total al mes. . . . . . . . . . . . . .. 335,bO
dan el gatito del año: pesetas 40-29,60. A las

FJG. 3-l!Lii:GAKTE KODELO DE ESTÍO,

250 gramos.
200
,,
50
,,
30
,,
15
.,

. que por 12
.:,,;': que serla una falta de previsi_ón_ no aumentar siquie
---, ~..,. ;/ ra 60 pesetas ¡ ara entretenimiento de ropa blanca
-·-:= •·' ~ mobiliario, esterar, desesterar y otroR g11stos.
De aqui resulta qu~ para continuar de caFado tr11.Undote como de soltero. ó algo peor, necesitas pesetas 4.~,60 siendo asl que tú solo diepones de aooo.

•

FJ,} 5 - Tlli.JE NB.GRO DE PASEO.

FIGl"ltAS IJEL

7

larga vistl\ de tu talento, Pn todos los detalles de Pn•
cauto sorprendiendo lo bello en sus más inadvertidas
manifesta cioneF.
Nada ha podido escaparse á. tu fantasía, nada que
no haya trasmit·do tu pluma con riqueza de colorido.
Lo sé y apelo á ti, á quien 1levó la toga á PuertoRko y á la Habana para desempeñar los más elevados
cargos de la magi~tratura, pua que me digas y ,¡., pa•
so se entPren aquellos de mis lectores que por a,·aso
lo ignoren, qué ~s la mujer puerto-riqueña y 111 cubana.
PrPséntame pueF, el tipo ruás acabado de esa bella
y gracio,,a iR leña nae!~l en la tierra que forma uno de
los ped11zos más que:rnos de la patria, y bajo 1011 pliegun rlel pabellón que no pudieron abatir los colo8"" del
mundo v Raludara con cariño de padre á los habitantes de América llevándol8s el progreso moderno la
civilizació_n y el ~ariño de un pueblo grande y ge~eroso que tiene siempre los brazos abiertos para sus
hijos.
Yo he soñado tan sólo á la mujer puerto-riqnetla de
un modo i~perfecto, limitado mi espíritu por loe estrechos horizontes de mi pobre imaginación, encerra .
do en el pequeño clrcu_Jo de su vue·o, que no logra
elevarse á las altas regiones de lo ideal desde donde
puede apreciarse y conocerse á las mujeres americanas.
•
Y cuenta, Guerrero, que no es pasión de america-

AL 15-UNA PLANA DE TRAJES PARA BEBÉS Y UN TRAJE DE PRIMAVERA PARA SEÑORITA

�Domine-~ 10

EL MUNDO

40

-

o, Julio de 1898

Nuestros 5irrabados
FIG. 1.-GRUPC DE TOILETTES PARA LA RoTACIÓN.

••••

Nuestras lecturas pueden escoger un bonito modelo entre esos cuatro que les ofrecemos y que están en
gran boga en la actualidad.
El primer modelo es de un entero estilo sastre, con
jacquet de primorosa hechura.
Los otros tres constituyen variaciones más ó menos
originales de los figurines que damos al principio.

TOlllOII,

:NVJIBao 3.

IIIBXICO, JIJLIO 17 DE I898,

FIG. 2-TRAJE DE FJULARD,
La falda es de Foulard completamente Jis,i, gris
acero, sin otro adorno que una c.nta de tafetán que
forma ángulo en el frentt, de la blusa y rodea toda la
parte posterior de la misma.
El cuerpo es de g11ipure con las mangas y basquiña
de seda del mismo color que la falda.
Elegante corbata, última novedad.
FIG. 3-ELEGANTE MODELO DE ESTÍO.
Todo el adorno consiste en cadenilla sobre seda
acordonad.a azul pálido.
Cuerpo blusa con draperla de satin azul obscuro.
Plastrón muselina de seda blanca acordeón.
FIG. 4-TRAJE DE FOULAR PARA CALLE,
•El efecto de este modelo es de que tiene doble falda
gra ciaij á la disposición de los volantes
El cuerpo tiene un yoke y mangas de guipure en
tanto que el corpiño es de seda plissé.

FIG, 5-TRAJE NEGRO DE PASEO.
De seda negra con gran aplicación de muselina de
seda, á tres grandes volantes. Aplicación segunda de
bordado.
Bolero ligeramente figurado por la propia aplicación dt, muselina de seda.
FIG. 6-TOILETTE DE DIAB DE CAMPO.
La falda es completamente lisa, dd satin.
La especialidad está sólo en el cuerpo que tiene una
gran aplicación de must,Jina de seda acordión, con
cinto y collar ele blina.
FIGURAS DEL 7 AL 15.
Una plana de trajes para bebés, para niflos de 3 á. 5
años, y un encantador traje tle primavera para señorita, hecho de must'lina, figurada con hermosas aplicaciones de doble volante y plastrón de guipure.
Nuestras lectoras podrán ballar en esa plana, algu•
nas muestras de labores para casa.

FIG 6-TOJLll:TTE DFJ DIAS DE CAMPO

LA ··CARICATURA EN EL EXTRANJERO
(VEASE

LA EXPLICACIÓN DE NUESTROS GRARAD&lt;'S.)

,,. l ~... ,-

.\

;i~;· =-;: '\CL
,::

EsPAÑA (dlrigi,\ndose á. Francia) Caramba! Al fin y al .
cabo, y al paso que vas, te quedarás como yo.
(D er Floh, Viena.)

.

"

EL J APON.-Pobre gente esa! ·Qué trabajo~ se están to.
mando para p1 epararme ia conquista de las Filip1naP,

Fi,schieti.

EL PKURITO SA!,ISBCJ'lY,-God-

EL GATO AMERICANO Y EL RATÓN
lilSPAÑOL,
(Der Floh.)

EL GRAN_TURco Y C&lt;tE rA.-EL TORCO: La viej11o Europa está muy
entretemda y puedo darme gusto con eatos cristianos.
(Dffl" Floh.)

dam! moldita !Hg-racia qu • m~
hacti esto delleval' sobr" el omo
nn loe? cofl'lo Chambe la in .. . .
tan umversal.

&amp;1 roariscal !@lanco, &lt;rapitán General

J

ae

la 9s1a

ae (r uba-

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>ltIBXICO, JULIO 3 DE I898.

RIC
FONoo
'ARDO _COVARRUBIA9

•

:N1JlllBBO I.

�1!:LMUNDO

2

LA. ~El\.lANA
SUMARIO.-Mesalina enamorada . .-Amor y muerte.La terrible expiación. - Idilio mormón- P.a~riarca Y
Suftán.-La 1eliei,1a11 fuera dela ley-Despot1S!,DO con•
yu2al-Muerte por eelos.-La vida ¡or una b1eota.

•

común acuerdo, razonable, voluntariamente: sin
las brutalidades de la violencia y bajo un pié de
enternecedora igualdad.
La fil.vori~a, que lo es por todo lo alto, puesto
que es la esposa legítima, por lo religioso, por lo
civil y hasta por lo criminal, he. sellado el p_acto
de dividir la ternura de su esposo, demasiada
acaso para una sola mujer, con las otras tres s~ltanas y perdida el). algún protocolo de notario,
debe ex:stir la minuta de un contrato que - 1·ara
avis-todos han cumplido como buenos hasta el
último momento.
El sultán curtidor, hombre de trabajo en casa Y
fuera de ella, ha querido llevar su lealtad y su
buena fé hasta más allá de la. tumba y en su testamento, purgue acaba de morir, nombra un albacea encargado de distribuir _por igual entre _sus
viudas las rentas de unas casitas que constituyen el fundo hereditario. Los ojos .de Birgham
Young, el patriarca mormón, se hu~:neran rasado
de lágrimas ante tan tierno y patético esp~ctáculo y ante tan alagüello resultado de su filantrópica propaganda.
En estos momentos reina una gran efervescencia en el barrio de la Palma, en donde el difunto
había vinculado su harem. Un activo movimiento de propaganda y de candidaturas se per~ibe
en la localidad. Qué diablo! haretlar dos casita!!
de vecindad y tres mujeres á la vez, jó~e~es,
ricas y guapas, es para poner en movimiento á los ahorcados de bronce que hacen centinela á la entrada de la R~forma y para hacer
galopar al caballo de Carlos_IV. ~a ~~ndidatura
más seria es la de un tal Tiburcio, J1carero de
«El Triunfo de la Tambora», de donde el patriarca y sus odaliscas eran clientes, y que es hombre
robusto y guapo, capaz de beberse las casitas Y
de comerse á las sultanas. No tiene más competidor que Néstor, el que en una batea in~taladaen
el guardacantón ne la esquina, vende cigarros de
maritmana, ex-proveedor del nargili~h del ha·
rem. Este parece capaz de beberse cas1tas y sultanas y de fumarse á todo el barrio.

¡Con que también las mesalinas aman! ¡~on que
tamhién en el fondo de ese antro obscuro é1mpregnado de miasmas que cava la abyección en el co·
razón de la mujer impura puede brotar la flor
blanca de un amor leal y sincero! ¡Con que del
fango hediondo del vicio puede evaporarse una
gota de ese rocío divino que se condensa en lá·
grimas de ternura y de dolor! No es posible dudarlo y la crónica diaria nos presenta una_ prueba objetiva, palpable, de ese hecho paradoJal en
apariencia, real y positivo en el fondo ..
Una mujer perdida encuentra en medio de una
orgía á un joven, apuesto y arrog_ante, y lo am~.
Lo ama con todo el ímpetu de quien nunca ha sido amada 1 con toda la ternura de quien no ha sido objeto de ella, con toda la vehemencia de quien
no ha sabido sii:o odiar y despreciar, con toda la
abnegación y el sacrificio de quien sólo ha sabid_o
lucrar y especular, de quien no cuenta las caricias sino las monedas y de quien está habitnada
á no medir lo que vale un hombre, sino por el peso y el volumen de su portamoneda.
En aquel amor ardiente, sincero, abnegad~, se
refugia la infeliz depravada como en el oasis el
peregrino de los arenales; allí encuentra sombra,
frescura reposo; linfas purísimas en que calmar
'
.
su sed, ondas
tibias en que lavar sus impurezas.
Desde que ama, vive: horizontes nuevos y risueilos se abren ante su vista; un cielo azul y poblado deestrellas la cubre con su bóveda constelada;
el mundo y sus miserias, la abyección y s~s _horrores, la conciencia atormentadora de sus V1c10s,
todo se borra y se disipa en el exterior, como se
esfuma y desvanece en el espíritu. Es feliz; y su
paraíso, su regeneración, su felicidad será la eternidad de aquellos instantes, los únicos dulces, los
únicos puros, los únicos grandes de su vida.
Pero aquella felicidad es un escándalo, aque*
**
lla dicha una afrenta á la virtud. No tiene dereEste ejemplo quisiéramos haber presentado en
cho á ser feliz quien vende sus caricias, quien se
revuelca en el vicio, quien ha defraudado su pu- tiempo hábil á la esposa irreflexiva y violenta.
reza al sér amado; y la muerte, la eterna venga- que se hirió de muerte en días pasados, con el
dora, hiere al amante para castigar á la amada. fútil pretexto de que su marido llegó á _c omer á
Aquella mujer ha soportado todo: horfandad, las tres de la tarde en vez de á la una, con la
miseria, ultrajes, menosprecios; ha descendido circunstancia agravante de ser la primera vez
impávida todos los escalones de la degradación y que tal cosa le rncedía.
El reloj es el más encarnizado enemigo del
de la infamia; ha visto sin pestañear las impudicias más repugnantes, los desenfrenos pasionales matrimonio; sin esas arbitrarias divisiones de el
más odiosos; los hombres se han ensailado en dia y de la noche y s.in las no menos arbitrarias
ella, ha sido el bufón á quien se mofa, el juguete subdivisiones de la una, las dos, Zas tres, etc., el noque se rompe y se tira, la joya que se machaca venta por ciento de los matrimonios desavenidos
y se vende; ha descendido de la categorf'a de per- vivirían en la más perfectapazyen elsenode una
sona á la de cosa. Hubiérase creído que nada 1e verdadera felicidad. La esposa deun amigo mío
quedaba que ver ni que sufrir y que, como á la lo interpeló en una ocasión en estos términos: O
mujer de Loth, la había convertido en estátua de vienes temprano ó ¿qué sucede?-Mi amigo, exalumno de lógica, reflexionó y contestó: Pueshisal el espectáculo de Sodoma ardiendo.
Pero aún le estaban reservados dolores más ja, si no vengo temprano, tendré que venir tarpunzantes y tormentos más atroces; hay l\lgo más de.-Insolente! cínico! malmarido! yluego:furia,
cruel que ser desgraciado: haber sido feliz. Ella arailazos, lágrimas y el divorcio. ¿No es evidenlo fué un momento, un instante fugitivo que no te que sin la fantástica distinción entre temp1·avolverá y en 111. desolación de su soledad, en la no y ta1·de y sin lainexorablelógica de mi amigo,
amargura de la. dicha evaporada, en el infierno ese matrimonio viviría aún contento y feliz? Las
de un paraíso perdido, clama ágritos: ¡Su recuer- mujeres no quieren convencerse de que siempre
do me mata! y se da la muerte.
es temprano para llegar á casa cuando se ha de
No sé si l'l1anón ó Marión son más dignas de aer mal recibido; de que el marido á quien se
lástima; pero sí que el suicidio de Matilde es más regalia por que llegó tarde, jamás quiere llegar
temprano, de que los hay que mal recibidos á las
dramático.
ocho, procuran llegar á las nueve, luego á las
***
diez y así sucesiva.mente, para aplazar el disgusAl lado de la tragedia el idilio; un idilio pa- tito habitual; y que con extremar sus exigencias
triarcal y mormón. Un sultán curtidor, UJ,H fi.vo- se exponen á la jugada que hizo á su mujer aquel
rita, tres odaliscas, anidan sus amores en un11 mo- taimado que llegó al amanecer á su casa:-¿Por
desta casita del barrio de la Palma y vivt'll ft'ii- qué llegas tan tarde? le pregunta su eónyugeces, contentas, descuidadas. Un orden completo, ¿Pues qué, querías que llegara más temprano? Si
una armonía perfecta, una paz octaviana, y no apenas amanece.
varsoviana, reinim en aquel harem. Verdad es que
Someto á las meditaciones de mis lectoras cano impera ahí el lujo; no brotan en las fuentes de sadas esta anécdota: Un gitano pretende entrar
mármol surtidores perfumados; no hay tapices de á un templo; un policía le cierra el paso con la
Persia, ni muelles almohadones, ni divanes orien- frase sacramental:-Nose permite entrar-Yo no
tales; no arden los perfumes en los esbeltos pebe- entro-dice el gitano-yo salgo de la calle.
teros; no reinan en las fachadas los coloridos venJ-futatis mittandis, el cuento es aplicable á los
tanales; las esclavas nubias labradas en ébano, maridos que llegan tarde. Ee, en efecto, de evino recaman de joyas los dedos, los brazos, los dencia sensible que un hombre que llega á su cacuellos de las imperiosas odaliscas; pero en sa á las doce de la noche, llega tarde si se atiencambio Do veian eunucos semisalvajes sobre la de al día en cuestión; pero es también indudable
virtud de las amadas del sultán; DO brillan los que llega temprano relativamente al dia siguienyataganes de la guardia etiope; no cierran el pa- te. Si su esposa le exije que llegue temprano, él
so las macisas y pesadas rejas que aislan del puede alegar que se ha anticipado á los deseos
mundo aquel paraíso. Todo se ha arreglado de del día siguiente y que no es punible esa anticipa-

Domingo 3 de Julio de lb91:1
clón. De la misma manera un marido que llega,
temprano á su casa el día de hoy, á las seis dela tarde demos por caso, tiene un retardo de diez
y ocho horas respecto al día anterior. Quien llega temprano hoy ha llegado tarde reRpecto de
ayer y quien llega tarde hoy ha. llegado temprano respecto de mariana. Si el hecho es punible,
lo es tanto en quien llega temprano como en quien.
llega tarde; todo es cuestión de puntos de vista.
Pero las malas esposas hacen de esa entidad me•
tafísíca, de esa pura palabrería del temprano y
del tarde un casus belli, é incurren en la torpeza
de encerrar su felicidad entre las tapas del reloj. Un poco de reflexión sobre la continuidad.
del tiempo y lo arbitrario y convencional de sus
divisiones,daría más solidez allazo conyugal, En
Italia el matrimonio periclita y se disuelve y se·
carrompe porque los italianos cuentan las horas
corridas desde una á veinticuatro y ya se comprende la iracundia de las mujeres cuyos maridos reintegran á las diez y seis ó á las diez y
ocho al domicilio conyugal.
Yo creo que el mal se podía atenuar contandolas horas por series más reducidas, por eje1..i1plo,
de seis en seis. ¿Habría entonces mujer que pretendiera que su marido llega tarde cuando llega.
á las sefs, todo lo más? Sometemos esta solución
á los moralistas y á los legisladores. Va de por
medio el orden social.
LOPEZ l.

ll)olitica QSeneral.
RESUMEN. -SETENTA DIAS DE LUOHA.---Los APRESTOS BÉLICOS. -TRESCIENTOS MIL COlIBATIENTES,
-LAS ENERGÍAS DE UN PUEBLO,-LLAMA}{IENTOAL PATRIOTIS}IO. -MOMENTOS DE ESPEOTACIÓN,
-EN SANTIAGO DE CUBA y EN MANILA.-LA.
CRISIS SE APROXTMA.-AUXILIOS QUE NO LLEGAN,
-LA HORA DEL COMBATE SE ACERCA.-MOMEN·
TOS DECISIVOS,-¿QúIÉN SER,\ EL VENCEDOR?CONCLUSIÓN.
Setenta días há que Me Kinley, oyendo las
reclamaciones populares y cumpliendo con las
decisiones del Congreso americano, tomadas definitivamente en ambas Cámaras, dirigió al Gobierno de E5paña el ultimatum pidiendo la. desocupación de la Isla de Cuba, para que el pueblo
cubanv se constituyera en Estado libre, conforme·
á su deseo.
Setenta días han pasado, y si fuéramos á narrar los di versos acontecimientos que se han desarrollado en el teatro de la guerra, si fuéramos
á enumerar cada uno de los episodios que han
tenido lugar, habríamos de llegar á conclusiones.
que nos apartarían de la actitud que hemos asumido. Bastará seilalar á grandes rasgos l.:;s acontecimientos más salientes, para formar juicio
cabal.
Teniendo á su disoosición abundantes elemen·
tos, un tesoro rebosante, una reserva de energías
extraordinarias, el gobierno americano ha idopreparando lentamente su material de guerra, y
sin precipitaciones, sin atropellamientos, lo ha
lanza.do pocv á poco también, en el campo de las
operaciones. A la primera proclama del Presidente llamando bajo las banderas á ciento veinticinco mil voluntarios de todos los Estados y territorios de la Unión, siguió después el llamamiento de otros setenta y cinco mil unidos al
ejército regular puesto en pié de guerra y aumentado por nuevas leyes de organización, que ~levan e1
contingente de la fuerza armada. á una cifra muy
poco inferior de trescientos mil hombres. Entre
tanto, los arsenales y maestranz:is han sido el sitio
de incansable actividad, por todas partes se nota
el febril movimiento de los obreros, las fábricas
producen en incesante corriente materiales de
guerra, armas, pertrechos, munic10nes y equipos;.
en todos los ámbitos de la Unión se abren las
listas de conscriptos, se organizan regimientos,
se levantan batallones que concurren á los campamentos del Sur á toda· prisa, para. recibir instrucción militar, ejereitarse en mamobras, y ponerse listos para el combate en las abrasadas
tierras de las Antillas.
Cerca de dos meses tardó en formarse lit primera expedición activa, que al mando del General Shafter desembarcó en las cercanías de Santiago de Cuba. Después del primer contingente do
diez y seis mil hombres, nuevo3 refuerzos han

llegado casi diariamente. y h?Y el c~erpo t-xpedi·
cionario, fuerte de mas de vemte mil hombres, se
acerca paso á paso sobre Santiago de Cuba, que
lo protegen una guarnición aguerrida, fortifica•
ciones artilladas y la escuadra al mando dd almirante Cervera.

***
Después de la violenta victoria alcanzada por
el Comodoro Dewey sobre ~a escuadra. de ~Iontejo en las aguas de Manila, P-1 pabellón americano ha ondeado sobre las fortificaciones de Cavite; el puerto y el arsenal han sido desde _entonces base de operaciones de las fuerza¡¡ ameneanas,
y los agentes sembrando la inquietud, repartiendo armas, alentando á los jefes y cabecil111s de
la mal sofocada revolución, han levantado formidables huestes, que al mando de Aguinaldo,
amenazan por tierra la capital del ArchipiélRgo.
en tanto que la escuadra vencedora tiene bloqueado el p1:erto, cortadas las comunicaciones
con la Metrópoli, vigilando lallegadadesocorros,
y coloca en situación difícil al General Augusti Gobernador Civil y :Militar de Filipinas.
'Pronto los refuerzos que partieron tiempo ha
da San l!'rantisco California, lltgarán á la bahía
de Manila, y con tropas de desembarco, repuestas sus municiones, repletas de carbón las carboneras de los buques, con el auxi:io eficaz de
los insurrectos que se congregan al derredor de
los muros de la ciudad en innúmeras legiones,
podrá intentar un golpe decisivo sobre la capital
bloqueada por mar y sitiada por tierra.

*

**
De Cádiz ha partido la escudra de reserva al
mando drl- Almirante Cámara; pronto c1:uzó las
aguas del Meditarren.io y llegó á Pue~to S.u d; pero
según anunció el cable, las autondadrs se ban
negado á proveer de C'l.rbó_u á los buqes espailol~s
mientras el Cónsul americano, por una mam_obra mercantil, se apoderó de t.:&gt;do el carbón ex1~tente en la plaza. Detenido en su ~~rhca, el .Alm~rante espa!tol es dificil que contmue rumbo á F1lipinlls á libr~r _a l Gral. Augu&amp;ti de su difícil situacíó n.
.
Si lograra enderezar su rumbo, ya se anuncia
como pobible la form11ción de una eecuadra volante en aguas americanas, que marche á toda.
prisa hacia las costas espailolas á bloquear algu
nos nuertos que qued.m ahora sólo al abdgo de
sus fvnificaciones.

paso encuentren. E,pa_l\a y Est!dos Unidos seguirán luchando, la tierra tropical de las ~n•
tillas se empapará en sangre espailola y americana ántes que pued11. lucir el iris venturoso de la
paz. Aun tendremos que presenciar el bon:endo
espectacu!o de un pueblo civilizado exig1..-ndo
con la arrogancia del vencedor, los honores u~ la
victoria.
Qué triste y qué sor. brío es el cuadro que nos
presenta este fin de siglo, co~ el _choque de düs
razas el encuentro de dos asp1rac10nes y el r.ruzRrui;nto rudo de dos pueblos que por su bisto•
ria han merecido bien de la civilización Y de la
humanidadad.
X.X.X.
México, 1° de Julio de 1898.

x

*.*
Entre tanto España no ba quedado inactiva.
Ha llamado en su .1uxilio todas sus potentes
energías de otros tiempos, se han abierto subscripciones públicas, por todas partes la prensa,
el púlpito y la tribuna, ha excita.do á las masas
populares para que se apresten a~ combate; _la
lira misma encuentra los sones olvidados de T1rteo y las estrofas palpitantes de Quintana, pa_ra
enardecer de patriotismo los pechos de los ciudadanos. Las Cortes españolas no han escatimado al Gobierno ninguna de las autorizaciones
que ha pedido, se han votado después de lijera
discui,ión los presupuestos de guerra ordinarios
y extraordinarios; se ha visto actividad febril en
los arsenales y movimientq inusitado en los establecimientos militares de construcción; se ha
acudido á las fábricas extranjeras para surtirse
de artillería moderna y de modernos proyectiles. Organizada uua flamante escuadra al mando de un Almirante hábil, tras movimientos estratégicos de todos alabados, después de. una
travesía difícil por entre las escuadras enemigas,
llegó sin novedad á las playas cubanas, donde
desgraciadamente numerosos buques le han _sujetado á una inactividad desesperante. El rápido
andar de los cruceros españoles pudo burlar y
evitar el enc11entro de las naves de Schley y
Sampson, llevándolos á un punto abrigado ~or
poderosas fortificaciones y libres de cualquier
golpe de mano por las con liciones estratégicas
de la babia.
Las plazas más importantes; las posiciones más
aceptables, hirn sitio fortificadas ó reforzadas
todo fl Jo largo de li:;a costas Jo mismo en Cuba que
en Puerto Rico. Se b1rn concentrado las fuerzas
en las principales poblaciones, para oponer firme,
tenaz y heróica resistencia á las huestes invasoras. La capital de la grande Antilla se ha convertido en una formidable plaza de guerra, capaz de
resistir ataques combinados por tierra y por mar;
San Juan de Puerto Rico está en condiciones no
muy inferiores á la Habana, y por todas partes se
hacen aprestos para mantener incólume la autoridad de Espaila sobre las colonias.
Y allá van las tropas amer~canas al mando de
Shafter venciendo las dificultades del terreno,
avanzando paso á paso desde GnantAnamo y Baiquirí, hasta cerea de Santiago de Cuba, donde se
concentran hoy todas las miradas, en donde se
espera una batalla formidable que puede ser decisiva en el porvenir de la guerra. Allá va tarobien el Gral. Pando procedente de Manzanillo á
marchas forzadas con una poderasa columna, en
auxilio de Santiago amenazado por tierra por insv.rrectos y americanos, y por mar por las escuadras combinadas de Schley y de Sampson.
De un momento á otro nos puede comunicar el
cable el choque formidable de los ejércitos. ¿Quién
vencerá en la tremenda lucha?

CIGARRERAS DJ;J MAN1 LA SALIENDO DE LA FÁBRI CA &lt;l\JA RIA CRISTINA&gt;

*

**
La guerra entra en un nuevo pt:.ríodo de actividad; grandes acontecimientos se esperan en un
próximo porvenir. Para suavizar sus tremendos
efectos, para evitar mayores sacrificios, para cicatrizar á la brevedad posible las heridas abier·
tas en las dos potencias beligerantes, apenas iniciada lii lucha, acaba Lord Salisbury de hacer un
llamamiento á la paz: Es la primera vez que se
oye una voz autorizada entre las potencias extranjeras, en este sentido. Mucho se ha hablado
de intervenciones pacíficas de los gabinetes, de tecdeneias e-:rnciliadoras de los soberanos; hasta hoy
es la primera vez que se sabe algo concreto, y es
por la boca del primer Ministro de Inglaterra, hoy
aislada, apartada del concierto general de las Po•
tencias, puesto por su política tradicional, lejos
de donde se forman las alianzas y donde se acuerdan los tratados de paz y de amistad.
Entretanto no haya una batalla decisiva que
incline de una manera eficaz de uno ú otro lado
el fiel de la balanza, no creemos que los gobiernos de loa beligerantes, den por ahora oido á ninguna sujestión en este sentido. Como los cuerpos
lanzados -en el espacio por una fuerza propulsora no pueden suspender su movimiento en vir•
tud de la inercia, aun cuando se agote la fuerza
inicial, asi también los pueblos tampoco pueden
detener sus movimientos de combate antes de haber agotado esa fuerza inicial, ó de encontrar el
equilibrio en virtud de las resistencias que á su

~as granaes batallas nat,ales
I
TRAFALGAR.

Una de lns batallas navales más famosas en el mundo entero es la de Trafalgar
El di• ~ de Septiemt-rtt dd 1805, Lord Nelson, á bordo del buque almirante Victory¡ acompañado p~r el
.Ayax el Defiance, el Agamimnon y el Eurialus
se iu~orporó á la flota mglesa mandatla por_,.¡ Almirante Collingwood. frent" al puer~o de Cád111,, en
cava babia anclaban las flotas combmada:1 de Erancia y E ¡,aña.
. .
Las fuerzas navales in~lesas estaban const1tu1~as
por veintisiete buques, seis de los cual~s habl&amp;:11 sido
enviados á Gibraltar para traer agua y provls1011es y
entretanto el resto de la flota tomó rumbo ».l pouiente,
alAjándose quince millas.
A las dos de la tarde del 19 de Ortubre tuvo noticia
Nel~on de qu11 el enemigo se hacia á la mar. Tool\e&amp;a
noche uavegó In flota in~le,a en nirección S F. y al
rayar el alb,i llegó á las puertas dd Estrecho de Gibraltar sin dar alcance á los buques 4ue formaban las
escuadn•s combinadas franco-e~pañol11s. A lu siete
de la mañana una fragata avMó al enemigo ha_c,ia el
Nortti y ~in tardanza ordenó Nelson la persecus1on.
Has'ta la madrugada del 21 no pudieron sn vistas
distintamente desde el «Victory&gt; las escuadras combinadas.
Aparecían en linea ceria~a dA combate por el _lado
de estribor, como á doce millas á sotavento en dirección al Sur.
El Almiraute francés, M. Villeneuve, hab_ia for!Ilado
las flotas P U doble linea, cada buque á d1st~nc·a de
11n cable del que le seguía. Sus fuerzas cons1stian de

�EL MUNDO

Domln!Z'O 3 &lt;lP .Tnlln ilA l~R

Domingc 3 de .Tullo de 1898

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treinta y tres buques de linea y siete grandes fragatas, teniendo por lo mismo sobre los ingleses 111 superioridad del número, y además la que resuJt¡¡ba del
mayor tamaño y tonelaje de sus embarcaciones. Había á bordo de ellas cuatro mil combatientes. entre
los que estaban algunos de los mejore11 tiradores del
Tirol. El Tice-Almira'lte Villeneuve mandaba en jefe
las flotas combinadas estando la española á las órdenes del Almirante Gravfna.
Nelson observ11ba atentamente al enemigo que biró
hacia el Norte, formando su linea á babor, lo que daba por resultado que se interpusiesen á los ingleses los bajos de San Pedro y Tr¡¡falgar, teniendo á su
vez los franco españoles abierto el camino para la babia de Cádiz. A favor de un11 bri~a ligera que soplaba
del S. O. los ingleses navegaron á toda vela.
Por fin á las 6 y 40 minutos dió Nelson la señal de
preparar la batalla formando sns buques en dos columnas. Las flotas formaban una media luna con su..
convexidad á sotavente, de tal manera que los in~leses
tenlan tanto la vang11ardia como la retaguardia del
1:nemigo bajo sus fuegos.
El almirante V;lleneuve estaba á bordo del Bucen•
taure, cerca del centro y Gravina llevaba su imignia
en el Príncipe de Asturias, á la ret11gnardia; pero los
buques de las dos escuadras ocupaban lugares indistintos, sin una linea de dt!marcación por nacion!llidade.s.
Nelson con el VicfO'l,'Y llevaba la columna de barlovento y Collingwood_ en el Royal So1;ereign, di~lgfa la
de sotavento. El almirante temla que la flota 11dverParia pudiese ganar la bahía de Cádiz que tenla en
frente y no muy lejos de él, y para prevenir esto comunicó al Vice almirantf:\ Collingwood el siguiente
mens11je. "Quiero cortar la llnea de vanguardia del
enemigo par,. impedirle que se refugie 1&gt;n Cádiz"
A las 11 y 4') ond11¿, la famosa bandera con lll señal
que se había. adoptado como lema de la armada inglt&gt;Pa:
"Enaland expects every man to do his duty." qne fué
Raludado cou bClamaciones en toda la flota. ncibiéndolo los soldados, que confiaban en Nelson, como un
au~urio de victoria.
El Fo¡igueux. buque francés, rompió el fuego; ocupR ba un Jugará popa del Santa Ana y probablemente
~ólo ti-ataba de fijar la punterla de sus eañones Al
momento el Santa .Ana y otros buques iniciaron un
fu1&gt;go nutridislmo sobre el Royal Sovereign y el Belleisle que ocupaban puestos avanzados en la lucha,
pues como Nelson habla marchado al Norte con suco
Jumna, para estorbar el paso del enemigo á Cádiz,
Collin!l'wood fué el primero que entró al combate.
El Ruyal Rovereing cortó ia línea de Villeneuve. pasando bajo la popa del Santa Ana sobre el que des•
cargó todos sus cañones ne babor, mientras que por
estribor hacia fuego al Fougueux, Después de esto
hizo una maniobra para atacar la proa del buque espllñol, sosteniendo durante veinte minutos el empuje
de cinco navíos que le disparaban simultáneamente:
el Santa Ana y el San Leandro por delante, y por otros
lado~ el Fo1.tgueux, el San Justo y el Indom table Afor•
tunadament"' llegaron en su auxilio el Belleisle y otros
buques, pero ya estaba muy maltrecho el Royal y habla perdido todos sus mástiles. El almirante llamó al
Euryalus para que viniera á sostenerlo y precisamente eu ese momento destrozó con una andanada certera al buque adversario que tal vez sin esta oportuna
desr:arga hubiera logrado echar á pique al Royal Sovereign. .
Ya t1l Victory estaba en medio de la refriega habiendo recibido desde luego un cañonazo d11l Bucentaure
'{Ue le hizo serias averías. Hubo un momento de si•
lencio seguido por el estampido del cañoneo que
romp~erox: sobre el almirante Nelson ocho buques
enemigos.
No pudiendo descubrir el almirante inglés en qué
lugar estaba el b11que insignia de Villeneuve, ordenó
al capitán Hard.v que sigutese hacia delante p·asando
junto al Santlb-ima Trinidad sin contesta1· los dispa1os de los buques enemigos
Una buena parte de éstos se lanzó sebre el Victo:ry
mientras el Santa Ana y sus auxiliares s1&gt;gufan luch~ndo contrae! grupo dirigido porelRoyal Sovereing
y de esta manera In flota de los alfados se dividió c..si_ en s~ centro, quedando catorce ~uques á vanguardia y diez y nueve en la retaguardia, .á, una milla de
dil•tancia más ó menos
Había llegado ya el Victory á medio kilómetro del
enemigo sin disparar un sólo cañonazo, no obstante
que sus velas pendían hechas e-irones y cincuenta
hombres de su tripulación estaban muertos ó heridos·
pero el almirante esperaba con paciencia su turno'
viéndose al fin su buque envuelto en una lucha terri'.
ble por un lado con el Santtsima Trinidad y el llucentaure y por el otro con el Redoutable.
Cuando ~I Victory guió su proa sobre elBucentaure
el Temeraire, al hacer una maniobra, para dejar libre
al buque insignia inglés junto al cual combatía se
encontró acosado por el Redoutable. recibiendo ii.na
1m~anada que le derribó el palo de mesana; el Temerau·e no pudo contestar porque sus fuegos hubieran
podido dar sobre el Victory, asl es que pasó de largo
y trabó combate con el Neptune. Llevados por la corriente y_ al impulso de la brisa el Victory el Redoutable y el Temeraire se juntaron en un grupo compacto, del que vino á formar llªrte el Belleisle atacando al
Temeraire con la intención ostensible de abordarlo·
pero éste se defendió con tal ímpetu que el Fougue:ud;
quP.dó á merced de su adversario.
Viendo lo., oficiales del Victory el peligro inminente
de un incendio ocasionado por-los disparos quehacian
sobre los buques enemigos, asi como la posibilidad de
que los proyectiles pasaran hasta caer sobre el Teme1·aire, ordenaron que se reduje~an las cargas de pólvora y que sus artilleros arrojaran cubos de agua sobre el Redoutable, inmediatamente deepué1 de haberle
lanzado cada cafü;nazo.
A eso de la una y cuarto un proyectil de los france111&gt;s, disparado como á quince metros del puente del
Victory por el que paseaba el almirante Nelson, hirió

Domingo 3 de Julio de 1898

EL MUNDO,
al celebre marino inglés, derribándolo Hardy acudió
violentamente y vió que tr1&gt;s marineros lo Pocorrlan.
''Al fin acabaron conmigo.Ha1dy," dijo el héroe. •Es •
pero que no sea ul• ob.etó el capitán-•·Si replicó
Ne!Ron-tengo deFpedazada la e~pina doJ"sal."
Abordado el Fougueux y el R edoutable poco despué1, de la una y mtdia, cayó luego el Bucentoure en
poder del Cwguer'?1' entrE'gándose co~!l priEiOJ'.!e~o el
vice-Admirante V11leneuve. El Sant1si111a Trinidad
reducido al último extremo. estaba ya tambíen en la
imposibilidad de seguir luchando.
Examinada la herida de Nelson d1&gt;claró el cirujano
que era mortal: pE'ro aún sobrevivió más de tres horas
sufriendo horriblemente y quemado por los ardores de
la sed.
A las dos de la tarde el capitán Hardy estrE'cbó la
mano de Lord Nelson, felicitándole por la gloriosa victoria que habla alc11nzado, y Je anunció que el fuego
habla CPsado y que estaban en pJder de los inglt'ses
quince buques enemigos. •Bien, dijo Nelson, veinte
eran los que ,vo quería,&gt; y luego en voz más débil:
"No me arrojeis á la mar ......... Besadme, Hardy" El
capitán Fe arrodilló y le befó la mejilla. Entonces dijo
l'lielson: "Estoy ~atisfecho y doy gracias á Dios porque
he cumplido mi deber." Hardy p&lt;lrmane~ió 11n sílencio
un momento mirándolo, lul'go se arrodilló otra vez y
le besó la frente. Dios os be1,diga, dijo NelEón Las últimas palabrns fueron las que ya ha bia dicho á Hardy
•Gracias á Dios qui' he cumplido mi deber•
El valor que desplegaron unos y otros en eEta lucha
pocas veces se ha visto llt&gt;gar á un grado tat heroico.
Por esto es célebr11 la batalla de Trafalgar no menos
qne por sus resultados decisivos.
Fueron tomados diez y ocho buqu!'s, pero en tan
mal estado, que la may.ir parte de ellos no lle¡ró al
puerto como presa de los ingle~es: ebto indica el terrible encarnizam·ento de la pelea.
En Trafalgarquedó aniquilado el poder marítimo de
E@paña y Francia, pues las péruidas que H1fJieron 1118
do~ naciones aliadas son de aquellas que diffdlmente
se reparan.

BATALLA Dlll MOEILl!l

El mes de Agosto de 1864 las fuerzas navales del
Gobierno Amerkano mandadas por Farragut se hallaban frente á la bahla de Mobile.
Con una flota dfl diez y seis navios, de los cuales.
sólo cuatro eran blindados, inte1 taba Farr11gut obligar á los fuertes Morgan y Gainee á. que capitularan entregándole el puert1 que defendlai; con sus
cañones. El almil'ante sabia de sobra que logrando
penetrar á la rada los fuert1&gt;s no resistirlan y su rendición seria relativamente fácil; pero la empresa era
peligrosfsima pues la entrada de la babia estaba minada de torpedos submarinos y sembrada de obstá
culos amontonados alll de propósito po• los confederados. Además de esto, había dentro algunos navíos
de la Confederación, entre los que se contaba el formidable Tennessee, todos dispuestos á cerrarle el paso
á la flota federal.
El almirante Farragut sabia con qué ennnigo bien
apercibido á la lucha, tenia que habérselas, pero no
vllciló: fºr dificil que e@to fuese estaba dispuesto á
forzar e paso y á tomar los fuertes que proteglan la
plaza.
Para llevará efecto su resolución¡ dispuso que el buque insignia HartfO'rd comunicase a~ órdenes dd caso y el 5 de Agosto todos los navíos d11 su flota esta
bao listos para entrar en acción, dirigiéndose á las
seis de la mafíana á. la entrada. de la bahía.
Las unidades de combate con que &lt;'01aaba enn los
navfosBrooklyn. Octorara, H(l'l'fford.l,fetaconiet, Richmond, Port Royal Lackau:an-1, Seminole, Mononuahela, Kennebec, Ossipee, !tasca, Oneida y Galena Moviéronse rápidamente con el Brooklyn y el Octorara

á. la cabeza, mientras loe cuatro blindados tomaban
posicion.-s entre ellos y el Fuerte Morgan.
El Tec1.tmseh disparó el primer c11ñonazo que fué
con testado por el Fuerte Morgan, poniendo el B rooklyn
en juego inmediatamente sus poderosas baterías. El
combate se generalizó sosteniéndolo vigorosamente
los fuertes y los navlos blindados de la Confederación, que querlan e~torbar el paso de los asaltantes.
De pr,mto el Brooklyn se detuvo á la entrada del
eanal, deteniendo también á la flota que le seguía;
era que habla advertido el B1·ooklyn indicios de que
habla torpedos que cerraban el paso. Farragut venia
en lugar elevado del Hartford para hacene cargo de
los movimientos y al ver que todos se detenían preguntó el motivo, y al saberlo, lanzó aquella famosa
exclamación: "Damn the torpedoes" y ordenó que el
Hartford toma~e la delantera caminando á gran velocidad. Pronto dejó atrás al vacilante Brooklyn y con
valor estupendo abria la marcha en medio de la tempestad de fuego, arrastrndo en pos de si á toda la flota entusiabmada por la impetuosidad del almirante.
Súbitamente uno de los blindados, el Teet,mseh, que
habla sido el primero que rompió el fuego, desapareció de la superficie del mar, destruido por un torpedo.
La flota no se detuvo por esto, antes bien avanzaba
con bravura, hasta que por fin el Hartford consiguió
pasar al otro lado de los fuertes; pero no por eso est11 baya Sfl!!'Uro dP-1 triunfo, pues los cañoneros confederados Gaines, Mo1'gan y Stlma se arrojaron haciendo un fuego terrible sobre el buque insignia de los
federales. Ordenó al Metacomet que lee hidese frente
y éEte los obli~ó á que se retiraran, en condiciones
tales que el Sttma fue capturado y el Gaines quemado en la playa por inservible.
En tanto ,va venfan llrgando loR otros navíos de la
flota; pero el '.l'ennessee les oponía resistencia. Farragut dió órdenes para que lo persiguiesen, y en efecto, lo atacaron el Monongahela y el Lackawanna, sin
causarle daño de consideración. Visto ee4io por el almirante, lanzó l'I Hartf01·d contra el Tmnessee, em¡;&gt;eñándose un rudisimo cañoneo á una distancia de diez
piéR,
El Hartford 11rrojó una verdadera tempestad de
proyectile~ de nueve pulgadas sobre los fuertes costados del Tennessee, y no obstante la distancia que no
podía ser menor, el confed11rado apenas si sufrla menoscabo. mientras que el Hartford. por el contrario,
iba vidiblemente despedazándose, hasta que tuvo que
r~tírarse para volverá la carga en condiciones mas
propicias.
Mientras e~to pasaba los otros navíos de Farragut,
acoparon ni Tennessee, obliilándolo á. rendine y a que
se declarara por los federales la victoria de la batalla
de Mobile.

rn
BATALLA Dl!lL RIO YALU,

A mediados de Septiembre de 1894, las autoridades
del Imperio Chino e~taban preocupadas por la suerte
de sus po~icionee de Ping Yang, y decidieron enviar
a la. frontera_un contingente de Poldados para que
cooperase á la defensa de los fuertes de la ribera norte del do Yalu.
La flota debla r.ustodiar lo:i transportes de tropas
desde Tlllien, cerca de Port-Arthur, h11sta el .io Yalu.
El 14 se embarcaron los solrlados, y fil 15 se recibió la
noticia de la toma de Ping-Yang. Habiendo llegado
la flota la ru•ñana siguiente al lugar del d1&gt;sembarco,
los transpoEtes remouta~on el rio, permaneciendo el
cuerpo principal de la expedición con sus buques anclados á. diez millas al oestf', destacándose cuatro de
ellos y . seis botes torpederos para que vigilaran el
paso.
A las 10 de la mañana del dla 17 de Septiembre avis.

EL ORUOERO •HARBLEIIJllC&gt;• Y EL CAÑONERO «NABHVILLE&gt;

AL CORTAR EL CABLE EN CIENFURGOS

Domlngo 3 de Julio 1898

EL MUNDO,

7

•

CLUB AMERICANO DE MEXICO.-EL EXTERIOR

CLUB AMERICANO DE lllEXICO.-EL SALON

-taron los_cent\nelas chinos el humo de varios buques po principal ~e la flota japonesa y durante una hoiln una dirección sudoeste, y en el acto dió órdenes el ra larg~ hlc1~ron caer sobre ellos una granizada de
.Almirante de que se leva&amp;en anclas y saliesen al paso proyect!les, disparándoles sin interrupción sus cañod-e los que lle~aban. Mandaba diez navíos; dos acora- nes de tiro rápido. En el momento en que se acercaron
zados: Tin9 Yuen (insignia.) y Chen Yuen; dos guarda- los buques ,¡aponeses, los chinos lograron causar secostas: Lai Yuen y Kirig Yuen . y loR cruceros Chih rios perjuicios al Matsushina tocandolo dos veces con
Yuen, Ching Yuen, Tsi Yuen, Yang Wei, Chas Yung y balas de grue1!0 calibre: una de ellas le abrió un bo•el cañonero Kwang Ki.
quete haciendo estallar un pequeiio almacén y Ja e,tra
El Almirante Ting dispuso su flota en
linea despl1,gada, caminando con una velocidad de ei , te nudos; pero aunque se
·suponía que todos los navíoil podían de•
sarrollar esta velocidad, tres de ellos se
•quedaron atrás.
Los buques avistados eran de l¡¡ flota
•del Almirante japonés !to, y formaban
una escuadra volante, constituida por el
Yoshino, Naviwa, Tdcachiko y Astikuchi.ma, crucervs ligeros que navegaban á
razón de diez y siete nudos por hora. Seguiales la segunda escuadra, mandada
por el buque almirante y que se compo
niade los guarda- costas Matsushima,
.Ikutsushima y Hashidate, el crucero Chivada y el crucero de batería protegida
Fuso. Por diversas razones ordenó el Almirante apartar, y que no tomasen parte
en la batalla, á la corbeta Ni-Yeí, el cañonero Akaui y el crucero auxiliar Saikto,
-á bordo del cual el jefe del Almirantazgo japonés hacia una visita de insp1&gt;cc1ón
-á la marina.
Los buques chinos pelearon con bravura (exceptuando el Tsi Yuen y el l[wang
Ki que corrieron á. toda la velocidad ae
CLUB AMERICANO DE MÉlXICO,-EL PATIO
sus máquinas); pero fueron completamente derrotados en toda la linea.
Hubo un momento en que los chinos parecía que desmontó un cañón y puso fuera de
llevabai'.l. la ventaja, y esto sucedió cuando al ver in- combate á cincuenta hombres.
cendiándose al Hi-Yei, al Aaaki muy averiado y al
Las averías sufridas por los buques de guerra chi.Saikio incapacitado para maniobrar, cargó sobre ellos
el buque chino Chih Yuen. Sin embargo, el capitán n_os eran fnRignifi~antes comparadas con las que hi•
-del Yoshino se dló cuenta de la situación y acudió c1eron al .M.atsuchima, pues aunque empezó á incencon su escuadra volante, y como hubiesen llega• diarse el Ting Yuen se extinguió á poco el fuego y por
-do en auxilio del Chih Yuen otros buques chinos fin á la caída de la tarde, agotada la mayor parte de
se trabó una lucha desesperada en torno de los bu- las municiones de los contendientes se separaron, reques japoneses averiados. En
es t e encuentro parcial fué
·echado á pique el Chih Yuen
incendiados el Lai Yuen y el
Ting Yuen
Al mismo tiempo el Ting
Yuen y el &lt;Jhih Yuen se veían
:atacados por cinco poderosos
navíos que formaban el cuer-

CLUB AllERIOANO DE MÉlXICO,-BILLARES,

(Fots. t(?madas para •El Mundo•)

tirándose los chinoE á Port Arhur y los japoneses
Vatun~.
La victoria. quedó por 1011 J aponeses pues algunos
dlas después de esta batalla sus cruceros recorrian
libremente las costas del enemigo.

EL CLUB AMERICANO DE MEXICO
. En dí versas ocasiones hemos pu'llicado
v1s~as de los c~ntros de reuuión de las co~
l(?mas extran¡eras. La próxima celebración de la fiesta de la Indepenencia de
los Estados Unidos, hace de actualidad los
grabados del "Club Americano" de México, que verán nuestros lectores en este
número.
Ya la prensa diaria ha informado sobre
el carácter que tendrá la fiesta nacional
que celebrarán mañana los miembros del
"Club Americano." En atención al estado
de guerri. 9ue existe entre España y los
Estados Unidos, los ciudadanos de esta
República residentes en México, tomaron
el buen acuerdo de conmemorar el 4 de
Julio de una manera, privada pudiera decirse, sin darle á la solemnidad nna ostentación que ac11so originara manifestaciones en contradicción con el respeto mútuo
que se deben en nuestro suelo los resinentes de las doH naciones en conflicto.
El "Club Americano"deMéxlco ~e fundó
el 1.0 de Junio de 1895 y contaba entónces con cien socios que han ido aumentan,. do basta trescientos cincuenta que tiene
en la actualidad. De éstos residen 197 en
. ~1éxico, tEl fuera de 13: ciudad pero dentro
de la Repubhca_y 64 en el extrllnJ6ro. Los miembros
honorar10s del C,ub son tres: el Señor Presidente de la
República, General Don Porfirio I)iaz; el Señor Ministro de los Estados Unidos en México, Gene:-al Powell
Clayton y el Señor Presidente del Club Hispano Ame•
ricano de St Louis, Mo,

OLUB AlUERICANO DE 'MEXIJO.- -GABINETE DE LECTURA,

�tes destinados á equilibrar la fuerza del pistón en la
parte delant!"ra, y en la punta del torpedo hay una
pequeña hélice que se coloca al momento de lanz_arlo; uo está unida á ningún motor y g-ira p~r la acción
11
El 0rand Príx" de Parls
del agua cuando el torpedo avanz11.: el obJeto de esta
hé1ice es sostener una barraque está en contacto con d
En Fran&lt;'ill rli(·P11111 "Gran.-te SPmaine" como aquí de· percutor pau g "ll!ea!lo al_ recihi'" u_u choqu,· _exte11
11
cimo~ la Se111•Hll ~Iayo1 11u1u1ue estas frases ten- rior. Esta precauc,ou 10gemosa permtte maneJu el
gan 11plicacio11•" b1Pn disti.itas. ¿Quién de los ini- aparato sin.pelig o de que estalle t.1opinaüamente.
ciados "11 !oR ~"ª"tos d" la vida ,portiva ignora las
El torpedo Huwell difiere del anterior en e_l motor
¡,olemnitladns powposas del turf y que la "gran- que es más i;eucillo: un volante pesado de h1~rro de
de b.,maine" es este periodo del mes dt1 Junio cuyo
fundicióu que ret:ibe un movimiento de rotac1óu coacontecimiento capital es la carrera dt,) "Grand prix?11 mo el de uu trompo en el momento del _l ,nzam1e~t?·
-El mundo elegante de Par:s espera. la carrera del üontinúa girando en virtud de la velocidad adquiri«Grand Prix&gt; para lanzarse á la desbandada en sus da y obra por un fo.ego de engranajes sobre las hé\i·
estaciones veraniegas Es reglamentario el gran mee· Cl:lB de propulsión colacadas en la parte posterior. l!:n
ting social de las carreras para decidir según los ca- cuanto á la mayor ó menor profundidad se regula coprichos de la temperatura, el tono de la mod que ha mo en el modelo anterior.nante descrito por uua !lid·
de privar durante el !"esto de lo!! meses caluroijos dd posición auáloga.
año.
Hay diversos tipo,i de torpedos automóviles en
Esta vez el cielo estaba espléndidffmente serPno y
luminoso PI día de la carrera, como para no desdecir los que se han empleado diferentes sistemas de
motores; pero por mnv in¡renioso que sea Pl mecadel 11 R1\v Sol, 11-el caballo victorioso y aclamado.
Como es de rigor, lucían las parisienses las más nismo ya s-, comprende qu8 dificil será obtener una
sorprendentes novedade~, y gracias á la admirable dirección exacta Se pensó, pues, en las ventajas que
temperatura de la tarde hubo profusión de tules lige- rP-sultarian de ensa:·ar otra disposición que permidirigir el aparato desde el na.vio.
rísimos y de colorad vistosos en los trajes.- claros "n tiese
Naturalm&lt;lLte hubo que recurrir á la electricidad
su gran mayorla, con adornos de encajes y listones, y
de sombreros deliciosos coquetamente levantados por y se fabricó el tipo Sims Edison Compónese de dr s
partts un simple flotador con una bandera y un disco
delante para dejar ver el peinado.
Poro si la aristocracia se divirtió el dla
de la gran ciurera, los pobres deoen de
haber quedado mlls contentos pc,rq:ie el
premio de los 200,000 francos fué repartiiio entre ello!'.
Sólo el barón de Rotchild puede permitirse el lujo de ceder un gran premio de
Paris para obt as de caridad, Una ganan·
cia como esa de los 200 000 frtncos no bas·
ta para llen tr el deficit qu" ocasiona en
las finanzas pu-ticulares una caballeriza
para concurir á la!' carreras. Felizmente
el barón de Rotchild, que no ha sido afortunado en el turf, tiene medios bastantes
para suplir ese deficlt, y ha podido seguir
Isa inspiraciones de su generosidad.
El caballo del dia, el "Rey Sol" es un
hermosísimo bayo, hijo de HPaume, el
triunfador d.., Chantill,v en 1887 y de.la
Señorita La Valliere. ¡El «Re1.¡ Sol, hijo de
la Señorita La Valliere! ¿nÓ habrá· entre
los lectores de El Mundo Ilustrado quien
se sienta cruelmente ofendido por esta
subversión de nuestras nociones históricas? ..... .
Pero dejemos al Re1.J Sol en su gloria
monárquica y hablemos del nuevo •Rey
Sol• del turf parisiense: el cabailo del barón de Rotchild, montado por el correcto
jockey inglés W. Pratt, recorrió el trayecto de 3 000 metros en 3'24, di jando atrás
diez y seis competidores
El total de las operaciones de apuesta.
mútua llegó en esta gran carrera. á la suma de 1.700,000 francos Las BPÍS carr~ras
del dia pusieron en juego 4,150,000 franco~.

Nue~tros u-rsbAdos

1,

•

Dnmtn¡ro 3 de Julio di! lff.111

EL MUNDO,

8

esquivar los tiros de la cost11, ¿pero Bl'rán más acertados sus cañones operando sobre una base movediza é,
inRtable?
Hay otra multitud de circunstancias, sin hablar de
las d~fensas submarinas. que ponen á los fuertes en
condición de s •r iuexpug. ,ables frente á los ataques
de uua flota.
El forzami11nto del paso de la babia de Mobile será.
una proeza única en la historia. pues ya nadie se
aventuraría con ei perfecci, namientodi.\ los t-rpedos
. "vigilantes" y de fondo y del sistema de sefi'lles de
los pul'rtos. á p.-,netrar á una bahia. c.entlficamente
fortificada y d efl:lndida.
Y lo de Manila? preguntará acaso algún incrédulo~
¿no es un argumt&gt;uto en favor de la superioridad de
las flotas? En e&amp;te ejemplo precisa una aclaración.
Soatiece M. Malo· y nadie lo contraria, que la escuadra de D.-wey nada habria hecho contra una plaza en
condiciones de defenderse con todos los elementos.
de fa moderna fortificación.
La escuadra de Dewey no es de primer orden ni
había sido en viada á luchar, pues otra era su misión
en Asia y ~in embargo, Cavite sucumbió. ¿Qué siguifica este hecho sino que Cavite estaba indefenso? No
. han ca.ido ni poarían caer tan fácilmente la Habana..
ó Pue1 to R:co.

Cigarreras de Manila

La fábrica de cigarros acaba de cerrar
sns puertas y las cigarrer..s en ruidoso
tumulto salen de su trabaio para desbandarse por las calles de la ciudad
Indias ó mestizas, llevan los cabellos á
la diabla, una flor de ylang- ylang ó de calachuchi puesta con desenfado en la ca-•
beza; pasan con descaro delicioso y ese
menw especial de las habaneras y filipinas, de gracia un poco fuerte, como dice
un viajero.
El pié, desnudo, es de una forma maravillosa, se crispa nerviosamente para sujetar
la chinela ,bordada de perlas, y la mano,
pequeñita, de lineas puras, evocá por el tinte rosado
de la palma inquietantes analogías simiescas.
Y asl andan por todas partes, triunfantes, descocadas, soberbias, con el cigarro entre los labios eternamente,
¿Qué es un torpedo?
Sabido es que los torpedos se lanzan por medio de
cañones especiales, llamados tubos lanza-torpedos,
carg&lt;idos con una pequeña cantidad de pólvora y aire comprimido pues el objeto es ~ólo lanzarlos á una
pequeña distancia, porque en seguida tocan el blanco llevados por su fuerza propia de propulsión.
En general tienen la forma de un largo cigarro, llevan en la parte anterior una carga de dncuenta kilos de algodón pólvora y un detoJador que funciona
cuando tropieza con 11lgún obstllculo; en•la parte cent~al est~ el motor y detrás el aparato de propulsión y
direcc.on.
.
En realidad hasta hoy no se ha llegado á obtener
una dirección cierta, sobre todo tratándose de torpe•
dos enteramente sumergidos en el agua.
El torpedo más en uso es del modelo Whitehead.
El motor funciona por la acción de aire compr,mido
á alta presión en un receptáculo é imprime cierto movimiento á las hélices de propulsión que se hallan en
la parte posterior. La dirección en altura ó profundidaii de inmersión se obtiene por medio de dos timones
movidos por un aparato delicado cuyo elemento esencial es un pistón que obedece á la presión exterior
del agua: si e.l torpedo está á gran profundidad, el
pistón penetra y da al timón una inclmación que hace subir al torpedo; lo contrario sucede si no está muv
sumngido. Se regula de antemano la profundidad
deseada por la disposición que se les da á unos resor

KL1.,NDIKE-EN BL'SCA DE 108 PLACERE~ DE ORO

blanco para poderlo seguir con la vista; la otra parte, completamente sumergida, se une al flotador por
mtdio de barras metálicas y constituye el torpedo
propiamente dicho. Delante lleva la carga explosiva,
atrás el propulsor en relación con un motor eléctrico,
y tiene además un s'stema de electro imanes q-:ie di•
rije el timón. En una cámara especial se halla un
tambor con un cable enrollado de 4000 metros de longitud y formado por dos hilos ai.111.dos.
Asl constituido el torpedero, puede ser ó no ser lanzado, á voluntad: se le orroja al agua como una canoa y se pone la extremidad del cable en relación con
· una fuente eléctrica por medio de un conmutador
que permite obrar sobre uno ú otro de los hilos del
cable según se quiera. En estas condiciones el ope•
rador de á bordo es dueño del motor ó d.i los eléctridos del timón, y aún puede provocar 1a explosión
cuando lo crea oportuno, disponiendo de un radio de
acción limitado por la longitud del cable. En las experiencias que SA han hecho. pudo alcanzarse perfectamente una distancia de 3,500 metros.
La defensa de las costas

Un autor de guerra sostiene en la prensa de Paria
que en igualdad de condiciones y armamento nada
puede una buena escuadra contra una costa bien defendida Efectivamente, las ventajas están de parte
de los de tierra, toda vez que en los fuertes de la
costa la seguridad del tiro pu~de ser mayor; los bu·
ques, dicen algunos, no presentan buen blanco porque se mueven á cada momento y en esta consideracion se fundan para atribuir á los buques una superioridad marcada sobre loe fuertos t.le tierra. Nada
más erroneo: los buqueb pueden con sus movimientos

9

EL MUNDO,

Domtngo-S de Julio 1898

1

l

¡PARA SIEMPRE!

Cortando un cable.

Privar decomutJicaciones cablegráficas.
al l:lnemigo, es una de ias operacionl's más.
importantes en las guerras navales cont.-mporáneas. Ya hemos visto el empeño
de los americanos en cortar los cables de
la Isla de Cuba; en los primeros días de la.
guerra, cuando todo era conj, tura!, las.
operaciones de reconocimientos de las cos•
etas cubanas y la ruptura de la comunicación cablegráfica, era lo único que daba.
cierto interés á eFeconflicto sin batallas .....
en aguas de América.
L'i prensa de Par!s, irremediablemente
b-:irloua subrayaba di'a. á dia en sus boleti·
nea de guerra es~e hechocurioso: cada encuentro, cada cañoneo, cada movimiento•
táctico se interpretaba en Madrid'y Washington como ventajoso para españoles Ó·
americanos respectivamente. De este modo, decían irónicamente los periodistas
parisienses. ésta es la mejor de las guerras en el mejor de los mundos: todos ganan, nadie pierde y no hay quien se queje~
Tal cosa sucedió cuan do al cortar el
cable de Cienfuegos el Winslow !'alió averiado: los españoles, llenos de júbilo, celebraron su victoria y los americanos se
felicitaban por el éxito de la emp1esa in•
tentada.
·
Voltaire tenia razón: su Doctor Panglossserá eterno ..... .

Me odiarás si el despecho te aconseja
¿Pero olvidarme? Tu razón desbarra!
Mi amor de tigre, donde pasa, deja
Los destrozos del diente y de la garra.
Núbil apenas, inocente y pura,
Te ví surgir en mi camino un día.
¡Me deslumbró tu mágica hermosura!
Te deslumbré .... Fuí tuyo y fuiste mía.
Nuestro amor era un crimen, y por eso
Te hablé de tu peligro y mis temores;
Me sellaste los labios con un beso
Y el hondo abismo se cubrió de flores.
Teamé.. ¡Cuánto te amé! ¡Con qué delirio
Me amaste tú también! ¡Cómo insensatll.,
Sonriendo á los horrores del marfaio
Hallabas vida en el placer que mata!
Y cuán bello es vivir vida de amores!
¡Qué plE-nitud excelsa de delicias!
¡Qué infierno de ansiedades y temores
Y qué sed insaciable de caricias!
Besos que estrujan sin piedad las bocas
Y de la juventud beb3n la savia,
De nuevos goces invenciones locas
Y juramentos conque á Dios se agravia,
Ese es nuestro pasado ... ¡Ar bol salvaje
Que en torno suyo lo embalsama todo,
Y que alza hasta los cielos su ramaje
.Aunque hunda las raíces en el lod, !
Hoy noqueda:.-eroedio. Nuestra historia
No ha sido de esas que el olvido trunca•..
¡Puede'el amor morir en la memoria
Pero el pecado en la conciencia nunca!
Juntos y en un esquife nuestra suerte
Nos arrojó del mar al oleaje.
Y 6 te suicidas ó roe das la muerte.
O ·varoos juntos hasta el fin del viaje.
¿Piensas que algo en el mundo substituye
Esta cárcel de amor profusa en galas?
Cuando el canario de la jaula huye
Cae al tender las inexpertas alas.
Cese el enojo y en mi mano amiga
.Apóyate otra vez. No es tu destino
Perecer de dolor y de fatiga
Sola en las asperezas del camino.
Estar unidos siempre... ¡qué consuelo!
¡Unico que la vi-ia nos ofrece!
Por mucha sombra que haya en nuestro cielo
Si te miro y me miras, amanece.

A Klondlke

Y alla van en cordón Interminable en
busca dt 1 or-:, como van otros á la guerra,.
en busca ¿de qué? ¿del oro también?
El oro no es para los que pelean, ó porlo menos para los que pelean con mayor
peligro.
En cambio, todos los que van á Klondike el!tán a.menos ciertos deque si no traen
oro será porque .... hay tantas cosas imprevistas en Ja vida. Pero tienen fé plena
en que el remoto, inclemente. Eldoraootiene tesorós inmenso.; para los fuertes,
para los perseverantes y laboriosos.
¿Y quién no se siente con e~ tas cualidades en esoR -países en que la lucha es ád•
pera y brutal para los desheredados? ·
ue ese hormiguero.humano saldrán qui.
zá los dominadores, los capitalistas tiranos de mañana. Cuántas páginas de la historia deL
porvenir encerrará ese desierto de hielo?
Rotchilds del tuturo con una piqueta al hombro; Barney Barnatos, desnudos y hambrientos . ... , .y acaso,.
algún Joaquín Miller que nos embelese mañ'l.na, como el novelador de las sierra&amp; californiana11, con algu
na narración de gente nuvvl!- y d_'3 m:undos ignotos,.
maravillosos oasis para las 1magmac1ones cansadas
de nuestra·civilización monótona y burguesa,
LA CORROSIÓN DE LOS MmTAL&lt;llS P~R LAS ÜORRIENT ES·

ELÉCTRIGAS,
Entre los ingenieros electricistas se agita ahora la
cuestión del daño que las corrientes que se extravían.
de los circuitos, especialmente de las tranvlas, causan
á las cañerías metálicas subterráneas, como son las
que conducen agua, gas, vapor, etc. y que en las ciudades populosas existen en. todas las calles y en
alg1;1nas forman_tupida red._La_p~ueba de que esa ele_c·
tric1dad extraviada es perJud1c1al, se nace muy fáctl•
mente. Todo el qu" haya !~ido algún tratado de electricidad sabe que los obJetos de metal de la clase
positiva con respecto á la tierra. pierde un día tras de·
otro una cantidad de particulas infinitamente pequeñas cuando se es•ablece en ellos una corriente eléctrica por pequeña que sea, y esa pérdida puede tomar
con el tiempo alarmantes proporciones. La presión
que se necesita para desintegrar el hierro varia entre
uno y tres volts. Si el circuito por donde la corriente
circula es imperfecto, y por desgracia lo son casi todos los de las tranvías eléctricos, tiene que desviarse
de acuerdo con la ley descubierta por Ohm y pasa á..
la tierra siempre que la resistencia de ésta sea má~
pequeña que la del circuito.

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EL MUNDO

En la inolvidable Sevilla, gala y emporio del amor y de la gracia an·
daluza, atrae la atención del curioso viajero la fc't.brica de cigarros, ~ue
hospeda millares de obreras á cual más hermosa y resalada, como se dice
en aquella tierra. Todo el mundo sabe lo que cada muchacha estanquera
inventa y dice por la calle al tropezar con los tipos que, tarde por tarde
van á verlas salir por la puerta de la fábrica.
Desde que la ópera Cá,·nien popularizó á la cigarrera sevillana, no
hay inglés rieo que al pasar por la perla del Guadalquivir no pretenda
visitar el estanco.
¡Y lo que escucha cada mfrlón, no es para escrito ni para contado!
Un amigo y compa:ft.ero mío, joven1 guapo, ilustrado y fino en maneras
como un príncipe, logró que le permitieran penetrar á aquel jardín de hu•
ríes, á la hora del trabajo.
Llegó con tres compa!leros de viaje, uno de los cuales, acompailado de
una familia sevillana, daba el brazo á rubia y hechicera polluela.
Al atravesar los extensos salones recibieron piropos por este estilo.
Decía una chica de ojazos árabes á otra que enfrente torcía cigarros
con rapidez de máquina:
-1,lias visto la boda, Pepa?
-Sí, pero el novio no me gusta.
-Por qué, hija de mí alma?
-Porque lleva la chistera con funda.
Y seilaló riéndose hasta mostrar unos dientes como perlas, al joven que
llevaba claque de raso.
Otra, lijandose en el único anciano de la comitiva, le preguntó A su
compailera:
-No oíste tocar la trompeta del juicio, Paca?
-A qué horas ch1ca?
-Cuando abrieron la puerta de la fábrica para que entrara mi abuelo.
Y piensa que lo mató Napoleón en el ailo de ocho.
-Y cómo le cborrea polilla ... .
-Con un hombre así quisiera casarme.
-Para qué Cachonda?
-Para ser viuda al día siguiente; ya sabes que me gusta vestir ropa negra.
-Pobre abuelo! cabe en una canal de pitillo.
-Yo lo vendo.
-Y yo lo compro.
-Y yo se lo cuelgo como milagro á la Virgen del Cármen.
-Ni para palillo de dientes me sirve.
Los viajeros entraron á una sala, que contenía muchas mesas y en cada
mesa trabajab,-m doce mujeres sirviendo una de ellas como de maestra
directora siempre resp~tada y obedecida.
En una de tantas mesas vió mi amigo á una verdadera creación de
Murillo, fresca de carnes, blanca como el armi.iio, de mejillas de rosa y
con un par de ojos andaluces que derramaban luz y luego.
Trabajaba torciendo cigarros y lijaba muy A menudo sus lindas pupilas en un monstruo sentado A su derecha.
¡Y con cuánta ternura lo miraba!

Domingc 3 de Julio de 1898

decir unas misas en el mismo altar de la Virgen
d onde pensé que nos diéramos las mar.os.
La muchacha, ba.fl.ada en lágrimas, se convirtió
en en !ermera de aquel joven al cual no daban
mAs que algunas horas de vida.
Los cirujanos extrajeron el ojo, recortaron colgajos de la nariz, de la bocr., de la oreja, de la
mejilla y de la barba; amputaron el brazo y la
pierna y dejaron entregado al buen Dios aquel
mon tón de despojos que inspiraba horror y compasión al mismo tiempo.
Lució e, nuevo sel y aquél infeliz vivía; la !ie- ·
bre lué bajando; los di9s corrieron, las heridas
cicatr izaron1 y por fín se declaró la convalescencia franca basta volver A la salud en el estado
tan deforme y lastimoso en que hoy se encuentra.
La chica, su novia1 se fué A ver al cura, le refirió su historia y le pidió de rodillas que la casara con este hombre.
- Pero así. ... . .bija, tú estas loca!
- Yo lo amo lo mismo que cuando era guapo
y ar rogante, porque, seflor cura, el tren no le ha
destrozado el alma y la tiene tan grande y tan
linda, como el dia que me confesó que me amaba. Además, él no puede por si mismo hacer nada ¿quién ha de cuidarlo, de mimarlo, de aten'
derlo, de amarlo como yo? Nadie en el mundo
lo ha de mirar como he de mirarlo, ni lo hará
leq¡, como he de hacerlo.
i 1 cura ante tamafl.as razones, los casó á los
pocos días y ella vino en seguida á pedir trabajo a esta lábr;ca solicitando que la acompal!ara
su marido.
-Véalo usted-me dijo-no puede enamorar
ni habrá quien de su aspecto se enamore ¿cómo
he de dejarlo solo? Yo soy sus manos, sus piés,
su voluntad, su vida.
-Ven y tráelo, le respondí asombrada de sus
resolucioneij, Y allí tiene usted á esa pareja que
todas las obreras respe,an y diré más: envidian
por dichosa.
Daban á la sazón las cinco de la tarde y sonó
la campana que anuncia la salida de los talleres.
La encantadora chica acomodó la mu,eta y el
zanco en la axila y en el muslo de aquel ser mutilado; colocó su brazo en el suyo , le puso una

gorra de seda y echó á andar con él por los extensos corredores.
Ali! pudo verse un espectáculo bermoso. Las
obreras que sslian cantando, gritando y corrien·
do en desórden, formaron ea silencio una ,alla
con admiración y respeto y pasó por en medio
la pareja extratia¡ la graciosa joven rbct na. y

-Frente á cuadros asi, hay que tener le en el
bien en el amor, en Ja ,·irtud y convcncerse de
.
que ' la humanidad, y en ella las muJeres,
no son
tan malas como las juzgan los eraoulosos ó los
escépticos por suficiench1.

feliz¡ él, andando lentamente colgado de su brazo como
la viú de la rama ..... .
-Dios te bendiga María, le decían varias compalleras.
Hasta, mafiana ang-el delcielo! le decían otras ...... Grano de oro, que la Virgen te cuide! -Pasa, luz de la gloria.
Y cuando la par~ja salió de la fábrica, volvieron las
obreras á cantar, á gritar 1 á correr en desorden porque
nada de lo que quedaba l~s inspiraba respeto.

guedad delicioe-a, de
una blanda delicadeza de lied. reepiran melancolfas in•
quietan tes y uostal•
giassuaves
Ahora cantat é. la
vida y cantará el
amor f P.cundo, ahora se abrirán c:1.nte
ese espíritu joven
nuevos horizontes
de ternuras definitivae, y no ya, co•
mola núbil poetisa
griega, la dulce El'i·
na, muerta en flor,
murmurará. 8aladas
mientras hila en la
rueca, bajo el amparo de la casa materna¡ mas como
:Marcelina Decbordes Vahnore, expresará. con rimas inuDE PEREYRA, (poetisa.)
sitadas no muy tar•
de, la gloria del
amor mattrnal, ri·
Cuando la dulce poetisa mando beruuse~ para el primogénito y enseñá.ndole
se cnó con nuestro inteli- como L,~b.~I Prieto, la Musa Jaliaciense, al compás de
gente amigo el escritor y lo e movmamtos de la cuna, la gama deliciosa de la
periodista Lic Carlos Pe· ternura.
r~yra 1 nueEt ro compañero . Y eptonces como siempre que lo celeste y puro
Amado Nervo eecribia eu 1rrud1a,
una de su11 semanas:
Dieu le dira lui-rnéme:
Marla Enrique ta Camafa im e ctt enfant qui dort.
rilao,medicen de Nuevo La•
Qu'onlui porte un riive a'or .... 11
redo. qu e se caea. Esta poe·
tisa niña va á convertir los
Gu11toi:ios reproducimos este breve juicio ahora qt::e
m!rto15 de su corooa en az&amp;• .Afaria
forma una flor más, de talento y ar•
hareP . . .. Acaso, como la tR. en Enriquefa
ramillete de artistas mexicanas que El
amiga de Melissa, la de He- Jfundo e11te
Ilustrado reune tiempo ha para ofrecerlo a la
los, soí'laba h:1. tiempo en el
soci~dHd mt'Xicana..
cortejo las fla-utos el canto 1mpcial y el carro florido
No añailiremos mh, porque Maria Enriqueta no Io
de los ~sposo.'l y aca¡¡o también, eomo último verso de necesita. Su mejor elogio son eus versos y en estas
a dole~cencia' compone su propio epitalamio.
lineas e11gastamos como preciosa gema de blandos
i\farla Enriqueta ha formado con Laura :H éndez de destellos loe sigufeutes. escritos recientemente y que
Cuenca la encantadora dualidad de poetiSl'lS mexica• son una de sua más bellas creaciones.
n as que todo1 amaJlWJ. 6UJI yersos, llenos de una va•
11

Juan ds DioePeze.
M~xlco, Junto de 1898.

'-

co/lbatia ldntic¡ueta &amp;amazilLo

Era la mitad de un hombre; le faltaban del lado derecho el ojo, la oreja,.
media nariz y la comisura natural de la boca, todo perdido debajo de unos.
pliegues y pegujones de carne amontonados, restirados y esparcidos horriolemente en el rostro.
Faltábale el brazo derecho y tenía el hombro tan caído que su cuellose doblaba sin equilibrio y su cabeza guardaba la mAs cansada de las.
posturas.
Faltábale la pierna derecha y la reemplazaba con una especie de zancoat,do á la escasa parte del muslo que le colgaba entrapajado.
Era un mónstruo aquel ser humano 1 á quien la mujer encantadora le·
estaba dando A fumar un cigarrillo, con la ternura con que una madre·
daría á su hijo un caramelo.
-¿Que_ es esto? preguntó sorprendido mi amigo.
-La historia es breve-contestó la Administradora de la fAbrica.
Esa chica tan linda, tiene algo mucho más hermoso que sus ojos
que su col?r, que su edad Y su gracia, y ese algo es su corazón de oro. '
Era novia de un gallardo obrero que vivía á ocho leguas d.e Sevilla
y que para venir á verla y á pelar la pava, tomaba en su pueblo el express
de l~s ocho de lanoche.-Alguna vez llegó cunndo el tren acababa de
P!rtir A todo vapor; lo alcanzó y quiso subirse por el estribo.--Oayó á la
v1a y le pasó la rueda por encima de medio cuerpo.
Lo levantaron moribundo y rogó que le avisaran A sn novia, la cual
en cuanto supo la desgracia lué á verlo.
-Mira, le dijo él-habla yo juntado diez yeeis mil reales (ochocienme
duros) para nuestra boda. Ya voy á morirme y te los dejo re-Jevándote
de todo compromiso.-Eres ~uy buena, cásate con alguno' que te quiera
como yo y que te haga tan dichosa como yo pensé hacerte, y mándatos

J1

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho de tffl'~

¡SOL A.!
Desvut?s de quP. tus ojos

se cierren., y murmures con tus labios
mi nombre, tristemente
yo cruzaré tua manos.
Con doliente mirada
contemplaré tu inmóvil rostro .... En tanto
que la lu~ de los cirios
en la sombra temblando
esté, cit.be tulecho
toda ht noche pasaré, rezando,
y hasta que asome el alba
guardaré mi rosario ..... .
¡Qué amanecer tan triste!
si á. favor de 11,u luz viene algún pá.jaro
á posarse en el tronco
carcomido del sáuco,
medroso, al ver angustia
tanta, veloz se ale~ará volq.ndo ....
Ya estarAn para entonces
los cirios apagados,
consumido el aceite
de mi lé.mpara, rigidas tus manos,
mi frente 1 más sombria 1
y tu rostro, mh pá.Udo.
Antes de que resuenen
por el angosto corredor los pasos
de loe que han de llevarte
camino al camposanto,
cortaré de tu frente
un rizo de cabellos enlutados
que gundaré en el fonde
de un nPgro relicario;
y derpué"' de que cierren
la caja , en el1a apretaré mis h.Lios
larg11mente, en un beso
tembloroso y callado ..... .
Ueep•és ¡ay! por el mismo
angosto corredor por donde entraron
irán !"l&amp;usadamente,
perdiéndose los pas1B ....
Y deepués .. . . con el rostro
hundido entre las ma•oa:
-¡Sola y~I we diré, por siempre sola!
y en un r10cón me quedaré llor,.udo.
MarJa Enriqueta.

�Domingo 3 de Julio de 11198

l[L MUNDO

DAMAS :MEXICANAS

UN SABiO

Ib11mos &lt;le p-iseo, m!. amigo Pepe y yo, conYersandu ac.-.rca U.: lo in verocl1111I en literatura; p.-ro
sin di~cutir ni Jh1varnud !11.cuutraria por ser idéu•
t•co uuestro modo de pentar,convencidos ambu8
de q ,e por rebuscadas qu., parezcan las in ven•
cioues de la imaginaci_óu. ~un p1tr~cen con fre•
cuencia más exu·aord1nar1os los eJem¡&gt;IOd de la
ralidad
.l:'t&gt;ne me ref ,rió lo siguiente:
-E•e caoalleru se llama. u Luis Ramillo y es
riqulsimo. Sus padres l? enviaron á México, casi niño, y a.U! ¡,ennanec1ó ~n compañia de un tlo
suvo y en clase de dependiente de una gran casa ·de comercio durante i.nuchod años. Cuando
murió su tlo, le dejó por hereder~ ~e s_u cuautioea fortuna, y él, cansa_~o de v1v1r leJos de_la
tierra que le vió nacer, dio la vuelta á Espu11t,
fijando su residencia en 1\1.,drid. Las primeras
fsemanas de su estancia en b. co~te habitó una.
e1ond11; peio quejoso 1u.. go del mal trato que en
la le dab1m1 adoptó Ja re:--_0Juc1ón de poner casa Jo cual nizo á pesar de ~u riqueza, con gran
m:ce~tia y escasos gastos, no pur tac.ñerla, sino por ser naturalmtnte enemigo de la 0bttintación y hombre de pocas necesiuadeli.
En un priucipio no se trató con los demás in•
quílinos: vivía servido por un matrimonio de
viejos, no era vh1itado de uad ,e, se retiraba temprano, c~ando se enco1.1traba á algúu vecino en
la ...,calera le saludaba y uada wa~
Una noche al volver ad teauo, á 111 una de la
• madrugaua, hora pa1a él musitada, se en·contró
en el descansillo del piso en que vivia, á sus
criauoa hablaudo con una mujer joven y bonita
que, con las \ágrimas en lo" ojos, les d:tba la_s
gr11cias por c1&lt;rto favor que de ellos hab1a recibido. Al ver á l..&gt;on Lu1.,, 1011 sirvientes cortaron
el diálogo, le dt&gt;jaro11 paso y la mujer llorosa su
bió escaleras arriba
L I prime~o que á lo, criados se les ocurrió
cuaudo su señor ,,.ti pr.-guntó quién era 11que1la.
señorita, fae mentir ó disfrazar la verdad; pero
estrecha•los por él uo tuvieron mád remedio que
conft&gt;sar el motivo y la oca~ión de lo sucediuo.
Srita. Consuelo Farrera
La ~eñorita que habia visto Don Luis-porque
DE 'tUS.TLÁ
annq11e hn~ildemente. v~otlda tenia aspecto dt1
[Fot. de C. H. Adams.J
señorita- v1via en el ultuno y más b11 rato dt1 los
cuarto de la casa, en compañia ue su madre, señora · éúal, dicho sea de paso, mode~tamente v 1stida de
anciana y achacosa. Era11 wuy pobres y no tenian wás negro y rodeada de tanta ropa, e..taba .-ncantlldora
recursos que la exigua viudedad de la vieja y lo pocCI
No hay para qué decir que su cambio de situación,
que la hij11 gan11ba. bordando. La casa de comercio las mayores comodldade!! que gozaba, el mejor ves•
para quien éota trabajaba habla quebrado, h11cla dos t1r y las vi!!itas de D Luls fuerou base de infinitas y
mesed que no le daba11 !abur,_y, liwitad11s las pubre11 . 'malévolas murmuraciones, L!\ portera, los criados de
mujeres al puñado de duros de la vmd.-dnd, &amp;penas D. Luis, los v ,-cinos, todos creyeron que el 1:1eñor matenl11n para comer. Mientra11 les quedó algo que em- yor se cobrabi. los benefr.:ios siendo poseedor de los
peñar tueron pasando, pero lueg·o e11f1muó la madre, encantos de !\fonolita, lo cual er11 una solemnisima
hubo que llamar al médico y ésre i·ect'Ló medicinas ca- mentira, porque ni á el se le ocurrió semejante villaras. La criada vi.-ja de Dou Luis s&amp;bía todo esto, por- nía ni las pobres mujeres la hubieran MCeftado.
que conocla á la 1.11adre y á la hija de verlas cuidar
Los propósitos de U, Luis eran otros. Estaba enaunos tiestos que tetian ~n las ventanas y deconvt:rsar morado de Manolita, pero su p1oyec,o coosistla, no
con ellas algunatl Vtces sobre si tll.les ó cua1es ¡,lant,,s en seducirla, sino en tomarla por.pro1Jia y lPgltima
podian ó no crecer en macetas y debilln n-ga1t1e mu- mujtlr y lo que estaba hllcienao er ,&lt;lcilitar1:1e mecho ó poco; de E'Stos diAlogos pasaron á ma) ores con- diod para verla frecuentemente, ob~ervarla, conven•
fianzas, y por último la joven llegó A tener cou ,a vieja cerse de que era buena y luego declararle su amor y
toda la intimidad que puede haber entré- uu~ muj~r pedirle su..consent1miento para hablar con su madre
fina aunque pobre, y oi-a de más baja condición
y formalizar las cosas. Su "rror fué imaginar que la
JWo fue que una tarde Dofia Manoiita-que asi se gratitud podia convertirse en amor, y sobre todo,
llamaba la urnch~cha-pidió una taza de c11.ldo1 para fué torpezs. ir continuamente á casa de Manolita y
eu madre A la criada de Don Luis, y en dlas post.,r1c- 1,0 darla á entender nun~a que la queria Era hombre
res favores análogos, hasta que por casualidad se en- acostumbLad~ á negocio~. no hablajamll.s procurado
teró aqnel, gracias al encut1utro en la es:alera al enamorará ninguna muJer, y c·eyó que para ManovolvPr del teatro.
lita seria cosa 11encillisima y llana ccntestarle ~ te•
Sabedo: de la triste Fituación da las infelices mu- naz•in cuando él la preguntase: ¿Quiére usted casarse
jeres, Don Luis ordenó á sus criado~ que las favore• conmigo?
ciesn1 en cuanto fuera po, iblt', y qu., uo le.i n .. g,.sen
Y como lo hizo asl, sucedió lo que ten'a que sulos pequefios auxilios ctue h:·s ¡,1dienm; dt'spué., de lo ceder.
cual pasó algún tiempo sin volverá pens:ir en el in
Una nocho entró D. Luis en el sotabanco. se sentó
fortunio que tan cerca teuia, habta qut1 una tarde vió junto
á ella. cogiéndole una mano, con gran sorpn111a
á Manollta arnwada á u1.1a veutbna.
úe hija. y madre, habló asi á la muchacha:
I\Janolita era una muchacha primorosa E~hba 'fla- Ma.nolita, e~ usted buenísima y primorosa; la concucha. y casi anémica pc,r la poca aliment~ción, malam, nte vestida, Pin la meno!' gala m a.domo, entris• sidero á usted capaz de hacer feliz ál hombre máe
tectu-'l v melancólica por su wala 11ue1 te; pero tenla exigente. Ten¡:¡-o cincuenta y dos anos, buena salud y
los ojos hermoel.imos, la b0cll pr jC)0da, t'I pelo undo- una renta de muchos miles de duros. ¿l,!uiere usted
110 y negro como el a:tabache, la tez mu v fina las casarse conmigo? ¡Ah! No tengo mal genio.
La pobre niña soltó la aguja de las manos; dejó
facciones muy delicadas y el cuerpo airoso y bien
proporcionado Mirándola, no cabia duda d~ que a caer al suelo la labor. miró a su madre, q 11e estaba
1011 tres meses de alimentarse bien, past'ar, e~1ar tran- estupefacta, y se echó á llorar como una :Magdalena.
qui·a y no trabajar, aquella muchacha llegaría á po• Aquella noche no hubo conversación ni respuesta po·
nerse belli~ima; era uua plauta nacida en m11la 1ie- ilibles, porque á Manulita le dió una congoja, á l!U
rra que habla crecido sin ,ol y sin agua y que un jar• madre :in smcope y D Luis salió de ali! en busca de
dinero inteligente podla, con poco eMuerzu, cultivar su criada para que hiciese t,.zas de tila. Del midmo
y desarrollar hasta convertir 11u debihuad en fortale- brev11je tuv? que tomar también D ~uis, porque
za y su ajamiento en lozanla.
cuanan él ~ahó á llamará FU casa, Manohta, volvió e11
Al otro dla de verla en la ventana, Don Luis se pre- si, y_sintlendo que se ahogaba aflojó el cuerpo del
s1mtó en casa de Manolita, y siu allibajes 1,i circun- ve,t1do y se aesabrnchó l'l cor,;é pllrll respirar má; á
loquios la prt'guntó si querla enc11rga1dt1 de húrdar gusto. b:n seguirla tornó A eubir D. Luis, y, como la·
nn .. gran cantidad de ropa blanca que necteilaba pa• puerta del sutaba.nco h 1bfa qued1tdo Mbierta, entró
i:-in llamar. sorpreoditmdo A Mauolit,i con lllgo mád
1a su casa.
'lUe la garganta al des'!ubierto; y aquel algo era tao
La chica respondió 11firmativarnentecon el contento maravillosamente blanco, preciv~o .Y bieu formado,
que es de suponer, y D. Luis la rogó entonces c;¡ue, que el pobre señor 1:1ufrió uw1. conmoción indt'finible:
puPs él vivía solo y no sabia hacer cierto genero de las piernas le fla1uearon, palideció, tuvo que sentarcnmpr11s, adquiriese p·o r i&gt;ú ·cuenta ta.ufo&amp; juegos de s_e, y por f)n, sin eaber lo que h&gt;tcla. tomó 1a taza de
fábanas y 1tlmohadas, tant11R pañom111· os, tantos man- tila que aun no habla tocado Mauolita y se la bebió
tell's v ~ervilletas ...... eo fin, un ctineral en J,rncería. lentamente, mientras la muchacha, confusa y avt\r•
Añadió P, Luis, que como Jo querla ·odC\ bordado con gouzada, se abrochaba el corsé y se echaba los botot'Xqni@ito primor y delicadt&gt;za y ademág, en muy cor- nt's volviéndose de espaldas
to plazo, 1·onvendrla que but-case otraH mujeres para
Al dia si~uiente. la 1:'!adre d"' Manolita llamó a D
qu.- la a~· udafen, o_rganizando al efecto un obrador. Luis
y le d1Jo que su htJa le act1pta ha. agradecldisima
D .. aUi ,-n adelante, M11nolita pasaba con frecuen- por esposo.
A los dos m ..ses los noviod hablan puesto
cia á cMn de D. Luis para darle cueuta de cómo in- una caea que
un encanto: les costaba unce mil
vertía la1 rnmas recibidas y de lo que adelantaba el r!'Oales al año era
y gastaron en alhajarl11 cinco mil
trabHjo. y D. Luis solla tambi én subir al sot• baoco, dures.
donde continuamente estaba bordando !\,fonolita; la
Ya lo tenían todo preparado, y a::reglado en la vi1

carla el ¡:,reciso expediente. cuando una tarde
•ubió D. Luis al i-otabanco. Manol1ta_y su madre
no e&amp;taban pero si la portera, á quien h11 1ia'l
dado JI\ llave para que sublPse unos paquetes
d~ encargos que debla.o 111:,varles.-L a~ e_~peraré aqui.-dijo D. Luid. L·1 r,ortera se ba¡ó á su
chiribitil y D Luis se quedó Rolo, paseando la
mirada s~bre aquellos miserables muebles que
Manolita habrla de cambiar pronto por. otros
lujosos y más l'n harmonía con su peregnna belleza. ,._¡ cabo ne un rato no se contento el buen
1&lt;eñor con mirar, ~iuo que se levantó y comenzó
á, exammarlo todo miuu.:iosarnante. Vió lapo•
bre mes11 dt&gt; labor, Pobre ia cual tanto había tra•
bajado su futura, la mt&gt;sa de coroet que tan
barat11s manjares su1&lt;tt'utó, 111 cama de la madre
con limpias pero humilúlsima~ ropA@, en todo
se f,jó. Por último tuvo nn capricho: ver PI cuar•
to y 1a cama de Manolita.
Era uua alcobita donde no babia más que la
cama con colch'l de indiana un baulito sobre
banquillos y una mesita; .v ¡oh sorprt&gt;sal encima de la mesa. habla una jicara cou tinta, una
pluma una carpeta hecha. cvn un periódicó doblado una carta sin concluir. Aderná_s, el ~ajón de ~11 meFa edtaba abierto y en su 10ter1or
i;e velan dos gruesvS paquetes d,, cartas metidas
todavfa. en sus conservados sobres y atadas con
cintas de colores. cimas que D Luis conoció
ser de itquellas que ba biau venido sujetando en
hs cajHS las roptts quehabia comprado para que
la~ bordase Manoht11. Aquellas cartas e.taban
dirigidas A Ma.nolita D. Luis no se pudo co~te•
mir: deslió uno de los paquete1&lt;. '!-' pasó la vista
por varias de Lis epi•tolas. Todas eran de la
misma rn11no, tenían igual firma, empt'zaban y
concluían con palabras de amo1·, promesa11 , de
caricias y esperanzas de beson. Ciego de cólera
cogió por ú timo la carta q,rn edtHb\ sobre la
mesa, la escrita por manolita Le falta.ha el fiual, pero lo que decla aunque truncado, era un
pot"mll El párrafo más importante era este:
"No te canses n' me escribas, ,,¡ m"' mortifiques, ni aumented mis p"nas repitiéndome que
rne quieres cun toda tu alma como yo te quiero
á 1J. Me caso para que mi madre muera trauquila
en buena cama v bien cuidada en vez de morir
en un hospital, porque mis ojos cegarán á fuer•
za de llanto y trabaJo y no podré mantenerla si
vivP; ni eutt"rrarla di muere. Y nunca. nunca,
nJnca pienses que seré capaz de e11gañar á D.
Luis. No le amo porque te amo á ti, ¿lo entienties? pe•
ro, aunque me hagan trizas el cuerpo y me consuman
el alma, jamád sere mala para con el hombre que me
da su nombre. Te devuelvo tus cartas y te pido perdón 11
Por ern estaban lae cartas de él cuidadosamente
atadas en paquet~s: para devolvérselas
.
.
D. Luis se sento svbre el baul de Manohta, deJó
caer la cabeza sobre el pecho, sintió que le rodaban
por la~ m~jtll ~s do3 lá,:-rlma;i. como d,,s guisantes, y
lue10, de pronto se levantó, se enjugó el llanto con
una punta de la colcha de indiana y dejándolo todo
con sumo cuidado, según lo encontró salió de la alcoba y se bajó á su casa; más antes de salir se fijó en el
sobrt&gt;scrito que Manolita tenia preparado para aquella admirable carta.
L'l noche que paRó D Luis no tuvo nada de envi•
diable; mas era tan bueno, que en vez d.., s~rrabiala
que le dominase, ~e le entró a.l alma _una mel~nco\ia
plácida y tranquila que le ~esaltero el espi~1tu _sirviéndole de calmante. Al veft1rse á la mañana.siguiente, se vió el cuerpo flacucho, URado vencido del tra•
bajo, agobiado por los años y acordándorn de aquella blancura deliciosa. que contempló un momento
cuando la congoja de Manolita, sonrió tristementtl
murmurando:
-¡Ya es tardt1l
Al día BJj?uieute la chica y su m,dre no vieron á D.
Luis. al otro tampoco; al cuarto se les presentó un
amigo para decirles que el pobre señor habla emprendido un viaj~ muy largo, dejándole encargo de entre•
j!'arle~ uu rollo de papele~ y una carta. Los papeles
eran tltulos de la D ~uda que representaban una renta m&lt;\s que bastante para. vivir con eomodidad sin
penRar en lo porvenir. La carta no decia más que esto:
11
Manolita: Eres demasiado b 11ena como yo he sido
demasiado tonto imaginando que me podlas querer.
PAra tu virtud y tu ht1rmosura no hay en el mundo
más que un premio: e! amor. 1Lo único que vo no sabría darte! He averiguado que tu novio es iisto, trabajador y honrado: además es joven y guapo. SólC\ os
faltaba para ser felices un poco de dinero: yo os lo rej!'alo. Recib.dlo sin humillscion como yo he a ceptado
sin rebtl!Arme contra Pila, la lección que en tu Alcoba
me deparó la caRualidad que por esta vez merece
nombre de Providencia. ¡Cómo ha dt1 ser! Pasados algun'.'s meses os escribiré y si tenéis un hij&lt;&gt; vendré
para apadrinarle 11
Manol.ta se CI\SÓ con su novio que cumplió con ella
como amantlsimo esposo; D Luis también cumplió su
palabra, pues acabas de verle paseando al niño como
si fuAra suyo!
-Tu relato-dije á mi amigo-es tan sencillo y conmovedor, que porece cuento iooce ,te para incluirlo
en el libro dt'dicado á educandaq Casi resulta cursi.
-Tienes razón. pMo es ciertls;mo-repuso Pepe,
añadit&gt;ndo: -Si el hech'l d I encontrar D . Litis las cartas del novio de Manolita hubier-'l sido una farsa amañada por ella, lo creerlamos sin vacilar. Su sa.crifici'l
6Fa..si11cero y an.damo.s rt'h 'lcios en darle crédito. ¿Qué
levAdura d~ torpeza ó sedimento dt&gt; maldad hAbrá en
el fondo de!la conciencia humana, para que sin esfuerzo acojamos lo eensurable y con tanta facilidad du•
demos de lo bueno?

13

EL MUNDO

Domingo 3 de Juho·de 1898

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JACINTO 0 CTAVrO PICÓ~.

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¡POR UN MA.RIDO!

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NOVELA. ORIGINAL DE MARC DE CHA.NDPLA.IX-ILUSTRA.CIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.
Versión española de "El Mundo Ilustrado"

Número l.
I.
PRINCE.
Se llamaba Prince .... y así se llama todavíl\
-porque está robusto y vigoroso y _no da sefl.ales
de morir. Su madre, una anglo-sa_Jon~ muy bella
y muy aristocrática, fría en apa_nencia ~ero con
pasiones de sevillana, era conocida con ~1 nombre
de Cora, le dió á luz cierto d~a en Antsirana, e~
la barraca de un Coronel de mfante:ía de mar~na que por aquellos días había partido ~ practi~ar un reconocimiento del lado de_ Matsmzou en
la frontera meridional de la posesión francesa de
Diego Suárez.

Serían en París las dos y media de la madrugada cuando Prince naci?, y París, ciudad-luzempezaba apenas á dormirse! en ~anto que la_ sombría Antsirana se despertaba Ilummá.ndos.e. Si Antsirana hubiera tenido relojes, éstos estarian sefl.alando las seis por lo menos porqu-, el sol enorme
y rojizo acababa de aparecer y subía lenta!11en~e
rodeado de una aureola de oro el islote de1 Pam
ne Sucre. La brisa encalmada durante la noche
comenzaba á soplar tempestuosa, ahogando los
gritos de la pobre madre que llamaba al ordenanza del coronel.
Los gallos habaín enronquecido á fuerza de
cantar, pero logrando que despertaran y se en-

tregaran á sus labore!! las mujeres mal.!fachas, al
gunas de las cuales peinaban á sus hiJos en la
puerta de las chozas, mientra.s otras con el cántaro
equilibradoenlacabezaibaná la fu~nte por agua.
En los patios rodeados de empahzadas de poca
altura se oía el ruido monóLono que se hace al
apilar el arroz y descascararlo en los morteros,
mientr.as picoteaban cloqueando al rededor numerosas gallinas.
•
.
Los hombres más perezosos, permanecian aun
tendidos sobre'sus jergones, con sus ojos a biertos contemplando el espacio y con sus cabezas vacías y encrespadas. En los cuarteles,
construcciones ligeras rápidamente levantadas

�14

•

por los blancos, los soldados tomaban alegremen•
te su café respirando con delicia el aire fresco de
la manana, ese aire tan suave, tan puro en apariencia, pero que lleva consigo los gérmenes de
la.malaria que es el azote de la isla.
Los compradores de vermouth, de ajenjo y de
conservas, únicos negociante., de la naciente colonia, habían abierto ya sus depachos y esperaban
á los clientes matinales en tanto que los indios
venidos de Malabar para traerá los negros telas
inglesas, dormían todavía tras de sus puertas herrada.s.
Como si tuviera prisa de ver la aurora, Prince
nació en estos momentos, sin que su nacimiento
ilegítimolepreocuparagran cosa. E., oportuno ha•
cer observar aquí que nadie sabía quién era el
padre de la criatura. De pronto, para hacer deducciones, el nifio presentaba una cabellera rubia, casi albina, cabeza ancha, ojos zarcos y boca mal cortada. Sus buenas cualidades de inteligencia y fuerza no se desarrollaron sino mucho
más tarde; y con razón el coronel al verlo recien
nacido, exclamó: ¡qué animal tan feo!
Estas cuatro palabras fueron su condenación
y se le senteució á ser expulsado, siendo el asistente ejecutor de la sentencia y desplegando para
ello tanto celo, que no había más q1,1é pedir. .Asió
bruscamente al chico por el cuello y lo arrojó á
la cuadra vecina sin cuidarse de ta madre que
gruftía ensenándole los dientes.
·
-Bárbaro! dijo el Coronel: no te excedas!
Prince tenía hermanos y hermanas que con él
fueron depositados en la cuadra al lado de Margot la yegua.
-Los dejr.mos allí, mi coronel?
-Nunca. Qué voy á hacer con esos animales?
Regálaselos á alguien y si no, ahógalos.
-Está bien, mi coronel; contestó elsoldado.
Dos de los menos feos de la píl.l'tida fueron pedidos por los ofit.liales; y un mes más tarde no habiéndose presentado colocación para los demás,
el ordenanza decidido á cumplir la orden recibida, se dirigió lentamente al mar con su inútil carga. Llegaba ya á la playa, cuando una mano pesada !';e apoyó en su hombro. El se volvió y dijo:
-To.mal El padre I von. Es cierto ·q ue va usted á pasar á la Aduana?
-Puede suceder .... y quéhaces tú con esos
perros?
- Voy á ahogarlos.
-Pobrecillos! Dame éste.
Y tomó uno al azar.
-Tome usted los tres. En la Aduana son útiles los perros.
-Dices bien. Traelos á casa y tomaremos por
el camino un vaso· de aguat·diente.
-Con mucho gusto, senor Ivon.
Y esta es la historia de cómo Prince escapó milagros~mente á la muerte y tuvo su primer
dueno.
¡Qué misteriosos encadenamientos de la vida!
¡qué ocultos lazos de la planta al animal y del
animal al hombre!
Sin el nacimiento de este perro acaso la senorita Nelly .... Pobre seftorita Nellyl
Pero volvamos á Ivon.
Este Ivon era el tipo de los aventureros que;no
alcanzan éxito en empresa alguna como se ve
frecuentemente en las colonias. Salido de Brest
en la frag~ta Astrea á la edad de diez y ocho
Ailos. hab1a llegado á los sesenta sin haber podido regresar_ á_ Francia. Robusto siempre, ensayó
todos lo:1 oflcios: marinero del Estado, luego patrón ~e barco en Borbón y en Madaga,;;car, comerciante d? ganado, vendedor de carapachos
de tortuga, Jefe de partido, ingeniero agricultor
y oficial de Sakalavos que son los e~ernos enemigos de los Hovas.
Co11ocía admirablemente la costa desde Fort~auhpin_ y Cap d' Ambre hasta Tuleai: y en el inte-.
nor hab1a avanzado por enmedio de los Hovas
h~st~ Tananarive en una época que ese viaje se
consideraba como imposible. Lo iban á matar, pero una dama de la corte llamada Mora Foutzy se
enamoró de él y se casó, lo cual es otro género
de ~uerte, y habría podido, gracias á su matrimomo, obtener una brillante posición oficial á no
impedírselo su odio á la raza de los Hovas.
Pasados los aflos vino á establecerse en Diego
Suárez después de la expedición francesa en
1882 á la que prestó grandes servicios y aceptó
el puesto de intérprete, aunque á pesar suyo
p~e_s am~ba mucho la libertad y le era enojos¿
v1v1r bitJO un techo y al lado de sus jefes.
Ahora su ambición er.~ que se le nombrara.

aduanero de mar, oficio que en otro tiempo le
inspiraba el más alto desprecio dada su calidad
de marinero y de contrabandista, y sonaba con recorrer aquellas playas que tanto conocía y tender lazos á los defraudad0res del fisco.
Lo que le había decidido á aceptar los tres perros, era en parte la intención de adiestrarlos para la caza de los negros y en parte la idea de
qae ~lora Foutzy que se había vuelto con la edad
áspera y regañona, rabiaría con estos nuevos
huéspedes, y ya preveía escenas en que iba á
reir bajo sus barbas blancas de patriarca. Pero .
el viejo, á pesar de su larga experiencia no conocía á las mujeres, pues Mora se manifestó verdaderamente encantada del obsequio, sólo que á
la maftana siguiente desaparació uno de los perros sin que ningún ~sfuerzo bastara. á recobrarlo ni á encontrar sus huellas. Mora estaba inconsolable á tal extremo, que Ivon se vió en la ne
cesidad de calmar s'.l. dolor.
-Después de todo, le dijo, quedan dos todavía
y con esos nos basta.
Pero quince dias más tarde desapareció otro y
el último dos meses despué3. · Este era Prince, el
más feo.
De rabia Ivon rompió una pipa; y no porque
tuviera mucho amor á sus perros, sino por lo mucho que le contrariaba la idea de haber sido robado él, un futuro aduanero, por el misterio de
estos robos y por la vaga sospecha de que su mujer lo había burlado.
-Si Pl'ince no había sido muerto-y miraba
fijamente á Mor3 impasible bajo su máscara negra-si Prince no había sido muerto ..... . de fijo ¡canastos! que lo enconir~ría, porque lo conocía bien y el ladrón la pasaría mal entre sus manos.
Mientras ese momento llegaba, tomó su bastón,
salió y cerrando bruscamente la puerta se dirigió á la.. playa. Por fortuna un barco de guerra
acababa de llegar y des pué;; de describir una elegante curva, se detuvo como un caballo guiado por
hábil jinete.
El padre Ivon se entusiasmó y hasta olvidó á
sus perros viendo y oyendo al capitán que mandaba la maniobra de anclar, y recreándose con
ese ruido especial &lt;le la ca&lt;lena que resbala, especie de vocalización de gigante, carcajada de estruendosa alegría como si el barco exprernra así
su satisfacción al verse al abrigo del puerto.
Era muy agraciado el que acababa d~ llegar,
tan fip.o de corte, tan bien asentado sobre el agua
con sus dos mástiles traviesamente echados para

Domingo 3 de Julio de 1898.

Domingo 3 de Julio de 189l1

EL MUNDO,

atrás, y en la proa el canón luciente, cuya re-·
donda boca parecía el ojo de un cíclope. Se llamaba El Colibrí y era una goleta canonera,. nue•
vo género de navíos muy apropiado al servicioque ha.cía en el Océari'o Indico. Tenía dos palos
que le permitían navegar á la vela y una poderosa máquina de vapor para vencer á· los vientos
contrarios. Dos cafiones de diez centímetros formaban su principal armamento.
El d~partamento del Comandante estaba situado á proa del palo mayor, bajo el puente, y de
modo que recibía por todos lados aire y luz; esos
dos vehículos de la salud según la expresión del
sabio Mr. Lerbon con quien pronto haremos amistades.
Cuando se penetraba por una doble escalera
de peldanos relucientes, admiraba uno el cuida.do
y la previsión que habían presidido á todo el
arreglo del interior del buque, y parecía increíble
que tantas cosas útiles que constituían una instalación completa, cupieran en espacio tan reducido. Los barcos del Estado, en efecto, amueblados.
generalmente de un modo muy escaso, no suelen
procurar esas agradables sorpresas. En el comedor había una hermosa mesa de madera esculpida
que de,pués de la comida, podía tl'ansformarse,
en dos mesas de juego. A los lados de este departamento había en el de babor un cuarto de
banos y en el de estribor dos elegantes dormitorios. Por una pu0rta de dos hojas á popa, se entraba al salón, en el fondo del cual había otro
magnifico dormitorio; de este salón podía irse al
bano por una puertecilla y sin pasar por el comedor. Todo estaba perfectamente amueblado y tapizado de pieles de E:1pafl.a y de Rusia, de matices pálidos, y con cortinajes que recordaban la
frescura de las hojas de rafia con que habfan sidotejidos.
El camarote del salón pertenecía más particularmente al Comandante, Teniente de navío Juan
de Chalmont y los otros dos estaban de ordinario
desocupados. porque Mr. de Chalmont era el úni•
co oficial á bordo. Su segundo, primer contramaestre y timonel (que le era muy adicto) no tenia grado superior y se alojaba en la proa.
Desde hacía ya dos meses uno de los camarotes.
del comedor, ó mejor dicho los dos, servían de
alojamiento á un sujeto excelente, súbdito francés.
nacido en una de esas Islas inglesas en que comoen las de Mauricio y Borbón hay franceses todavía. Se llamaba Mr. Lerbón, era Doctor, miembro correspondiente de varias sociedades sabias.
de Francia y del Reino Unido, y había escrito dos.

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EL MUNDO.

15

-Cómo tres meses? Pues de que babia usted?
libros muy documentados, uno sobre l~ hoja in- hablar con su barco, á dirigirle frases de reproPero ti inté rprete no pudo rectüicar. De un
sectlvora, y otro referente al coco doble de la Is- che ó de aliento, había concluido por prestarle
la Praslin, esas dos excentricidades de la natura- una alma, la suya propia; y cualquiera desgarra- salto partió y dió á correr tratando de alcanzar
leza que no se encuentran sino en las Seyquellas. dura de esa cáscara de madera, la habriit sentido á un Hova que seguía á un perrn flaco y amari.llo cuya cola se levantaba como un plumero.
.Ahora se entregaba con pasión, con furor, al es- como hecha en su mismo cuerpo.
El indígena y el perro atravesaban ágilmente
tudio de las aranas, y como Madagascar cuenta
Después de haber anclado, el Comandante
al
llano de Ants:rana y el bretón, encaprichado,
con una co}ección _riquü;ima y especial para ver- Chalmont estaba ya tranquilo y todo se hallabl
las y estudiarlas vivas y de cerca, había pedido en orden á bordo. El barco, ni demasiado cerca corría con todas sus fuerzas hasta perder el
y obtenido el permiso de embarcarse en el Coli- ni demasiado lejos de tierradescansaba al abrigo de aliento; pero sintiendo que no podía avanzar más,
b1·i en calidad de Doctor voluntario y sin sueldo. todo riesgo en una bahía muy segura, por lo cual, tuvo la mala idea de gritar:
-Detenedlol Detened al ratero! Es de Ambo•
Tenía cerca de cuarenta y cinco afios y habría sido tranquilo sobre este punto, podía dejar al segunrubio, un tanto azafranado, si algunas canas nu hu- do cuidando todo durante algunos días en los que himarina. Detenedlol
Esta explosión de gritos produjo el efecto de
bieran venido á cambiar el color de su barba y emprendería una excursión con el Doctor; pero
sus cabellos. La barba era crecida y los cabellos cowo antes le era 11ecesario hacer una visita á costumbre, pues en lugar de moverse los tranraros; su cara huesosa; su fisonomia seria uero las autoridades del p~ís, el Gobernador y el Co- seuntes, se detuvieron, y el Hova en tanto se indulce; sus ojos vivos y muy observadores; su ronel, entró á su camarote á cambiarse por un clinó, tomó en brazos al perro y continuó .su cacuerpo muy alto y muy flaco. Aunque tenía cier- traje más c'.lrrecto su ropa de servicio, y dió la rrera.
Pronto se perdió de vista á los dos y entonces
to aspecto de sabio alemán, adoraba á Francia y orden de que entre tanto echaran al agua la bade Chalmont, encogiéndose de hombros como
había estado allí muchas veces. Detalle inverosí- llenera .
mil: no 1..saba anteojos.
Mientras esto ocurrfa en el barco de guerra, quien renuncia á descifrar un enigma se encamiPara vivir en su compaftía era el mejor hom- Ivon sentado en una toza de madera hacía sus nó á la modesta casa de madera que abrigaba
bre del mundo, oía con agrado la charla y sabía reflexiones de lobo marino. «El Colibri,, venía provisionalmente al Gobernador y su familia.
Cuando salió, después de una corta vi~ica, entomar parte en ella cuando no le traían muy ocu- rara vez á Diego, ¿qué causa lo podía traer?
Su servicio le correspondid más bien en el ca- contró á Ivon, muy fatigado que le esperaba.
pado sus aralias. Las aranas! única pasión que
-Ah! bandido, decía siguiendo en rn idea fija,
basta entonces le había observado el Comandan- nal de Mozambique y en esos archipélagos nute, que aun no le conocía bastante bien.
merosos que no están ligados por vapores correos· yo lo atraparé. Es de Ambohimarina, pero no
El día de la llegada á Diego-Suárez, Lerbón ha- Comore, Anjonan, Mohelia y hasta Los Almiran'. importa: le atraparé de todas maneras.
-¿Qué le hizo á usted ese hombre? interrogó
bía recojido ya numerosos mater:ales para su obra tes y las Seiquellas. En el Sur iba con frecuenmaestra, la que debía darle mayor celebridad, cia á Fort Dauphin pero no solía pasar de Mada- de Cha.lmont.
El intérprete sonrió.
«Las arácnides de Madagascar,» pero había un gascar y Tananarive, sin hiicer jamás escala. en
-Oh! Poca cosa en suma. Pero lo que me irripunto todavía obscuro que le preocupaba hon- Borbón ni en M11uricio, esas dos perlas del Oceata
es la forma ¿sabe usted?
no
Indico,
lo
que
Coma{\dante
y
Doctor
lamentadamente.
Entonces le refirió la historia de sus perros,
ban el uno á causa de las notables aranas que
J. B. Dumont había escrito:
"Lo que hay de más notable en la tela de la ri- hay en esas islas, y el otro á causa de las seduc- sus sospechas relativas á Mora, la certidumbre
ca y bella Arácnide de bandas de plata (Epeira toras criollas tan justamente afamadas, y entre de haher vislumbrado sí no á Prince á uno de
sus hermanos y su deseoviolent.◊ rledarleuncas•
·
Mau,·ilie) es un hilo de seda blanco y luciente más las que la Epeira podría presentarse.
-Puesto que el Colibi·i llega á la vela, se decía tigo al ladrón.
grueso que los otros, y situado verticalmente en
Luego afl.adió:
Ivon, viene indudablemente del Sur,de Santa Mael centro del rosetón en forma de zig zag. 11
En Ambohima.rina, los Hovas están absolutauyo no he podido descubrir nunca, nunca, ma- ría ó de Ta.mata ve, tal vez de la.Reunión y acaso
nifestaba con melancolía J: B. Duruont; el uso de traiga noticias y frutas y legnmbres que serán mente en su casa: otras veces he ido pero ·a hora
esa bellísima hebra de un color diferente, colo- recibidas con entusiasmo en esta isla de Diego, es difícil, y sin embargo sabré encontrar el medonde nada se produce, donde la tierra enroje- dio. Vaya! ya lo encontré ...... Me hablaba us•
cada de un modo tan particular. 11
cida,
árida y seca se levanta en torbellinos de ted de una excursión. Vamos allí.
Lerbón tampoco había podido descubrirlo y
-¿Ambohimarina no es la famosa fortaleza de
de aquí la causa de todas sus tristezas y frecuen- polvo tres cuartas partes deJ ano y se convierte
que
se enorgullecen los Hovas, que la llaman
temente intentaba pintárselas al Comandante con en fango pegajoso y profundo durante la otra
nido de águila y es una vieja ciudad levantada
los más vivos colores; pero éste se le reía á las cuarta.
·rvon se vanagloriaba de que no sería olvidado sobre una cumbre inaccesible?
barbas, le recomendaba que se cuidara contra esa
-Justamente. Está á 30 kilómetros de aquí y
obsesión y se iba á su departamento á ver el mar. en la distribución, porque contaba con amigos
.Allí tenia sus libros, su alcoba y su cuarto de ba- en el Colib'ri desde el grumete hasta el Coman- á 300 metros de altura y poniendo escalas en las
nos, de consiguiente, sólo en el comedor se reu- dante. Y he aquí que se había arriado un bote de rocas la subida es fácil. Allí, un panorama sonían los dos amigos á la hora de la comida. En á bordo y que se distinguía al Comandante con berbio y además una ciudad enteramente Hova
las bajadas á tierra, por el contrsri&lt;', estaban fre- su sable y sus charreteras aprest!\ndose á descen- cuyos habitantes puede usted estudiar de cerca.
-La idea es tentadora. Pero pienso que esa
cuentemente juntos, á menos que el Doctor no se der. Rápidamente se transladó Ivon á la punta
lanzara á una excursión especial de arai1as; y lo del muelle de madera para ser el primero en dar- ciudad está cerrada para los extranjeros.
-Paraustedno,porsucaracteroficial. No tiene
que sorprendía en este caso á J uán de Chalmont, le la bienvenida.
El bote, impulsado por seis vigorosos remeros, usted más que escribir al gobernador de Ambohi·
era que el bravo Lerbón regresaba á veces muy
marina que desea visitarlo y entonces envanefatigado despues de una larga ausencia y no llegó en breve y atracó junto á la escalera.
-Buenos días, viejo: bien como siempre? dijo cido y halagado contestará que lo espera á usted
traía sin embargo, ni una sola arana. ¿Tendría alguna otra pasión oculta aquel excelente Doctor? Juan de Chalmont saltando ágilmente á tierra y y á su escolta. Hacemos luego los preparativos y
voy como intérprete de la expedic'.ón.
1Ah! se cuidaba bastante en efecto de las ara• estrechando la mano del anciano bretón.
-¿Qué se necesita?
-Lo mismo, siempre lo mismo, contestó el alunas, esas pacientes trabajadoras que tendían co-Pedir mulas al Director de artiller 1 a de Diebardemente sus telas para engullirse á las mos- dido sonriendo muy halagado por esta familiaricas; y para el Comandante, las moscas eran quie- dad demostrao.a delante de los respetuosos ma- go. ¿Cuántos seran los expedicionarioE?
-El Doctor, necesariamente; usted, yo y un
nes tenían toda su simpatía porque se le parecían rineros.
- Vamos, acompáneme; voy á casa del Coronel criado.
un poco con su vivacidad de impresiones y su
-Entonces bastan ocho mulas; una para cada
humor vagabundo, pues amaba tanto el campo y por el camino me contará usted los chismes
uno de nosotros, otra para el forraje, otra para
que aunque se sentía bien en todas partes, se hu- del país.
biera dicho que no le agradaba ninguna. Y no
-Por aquí no hay nada nuevo: á usted le toca, víve_res y equipaje, y dos para los conductores
,
obstante eso, todo le entusiasmaba, los hombres si no hay en ello indiscreción, decirme que vie- artilleros.
-Puesto que hay mulas, me resuelvio. Asunto
y las cosas, la naturaleza y la ciencia, y espe- ne á hacer por acá el Colibrí y si permanecerá
convenido.
cialmente las mujeres con las que había maripo- usted por algún tiempo entre nosotros.
-Ivon, satisfecho, se apresuró á decir:
seado bastante, á derecha é izquierda, en todas
-Vengo del Sur, deTamatave; todo está tran-Saldremos á las seis de la mafüma y caminalas latitudes y las longitudes del globo! Era á la quilo por allá y debo llegar en quince días ó un
vez sencillo y escéptico, sentimental é incrédulo mes, á mi antojo, á las-Islas Comoras. Como co- remos al paso porque los senderos no son cómoy venía buscando sin cesar el amor, pero el amor nozco poco á Diego pensé que esta era ·mi opor- dos; nos detendremos á almorzar junto á un arro•
sincero, el amor verdadero y le llamaba en voz tunidad de venir; y como el doctor Lerbon lo yuelo lindísimo que conozco, y luego, una vez
dormida la siesta, iremos al nido de águüa donde
baja, en lo íntimo de su alma m:entras reía en conoce menos todavía... ..
llegaremos
á las tres y media de la tarde. Los
-El
cazador
de
aranas?
voz alta.
conductores
se quedarán con las mulas en la al-Sí. Resolví mostrarle la colonia, cosa' que
Hasta aquí sus grandes pasiones, excepción hedea de La BasP. y usted seguirá en «filakón,&gt;
no
hice
la
última
vez
que
estuve
aquí
muy
de
cha de la que tenía por su barco,nole habían du-¿En esa rudimentaria silla de manos formada
rado nunca más de tres meses, y . esto era se- paso. Ahora la estación no es todavía mal sana por dos ramas, un débil asiento y uu toldo de
guramente, según la graciosa frase del Doctor y por eso pienso aprovecharla.
-Hace usted bien. Hay excursiones que le trapo?
Lerbón, porque no babia encontrado más queara-Irá usted muy cómodo y sin sacudida algufl.as vulgares de hilos lácios y sin fuerza, pero van á interesar mucho y que le recomiendo.
na,
porque los Hovas son los mejores cargadores
-Cuáles?
¿quién sabe si algún día encontri:1ría á la bella
del
mundo.
-De
pronto,
una
ascención
á
la
montail.a
de
Epeira con su hilo poderoso?
-Eso dicen. ¿Cómo se llama el Gobernador
La marina y su barco, eran otra cosa y la pa- .A.robar.
-Diablo! Eso es un viaje rudo que necesita de Ambohímarina?
sión por ellos le había durado y le duraría mucho
- Samelorananavaritanana, Gobernador de
tiempo: cuidaba con afán á su Colib1'i, se ocupaba preparativos y dura mucho tiempo.
Ambohimarina
y de la provincia de .Antankarés,
-No
tanto
como
se
cree,
respondió
vagamenconstantemente de él y lo embellecía sin cesar.
Aoras lle grande inquietud había pasado vigilan- te Ivon cuya atención fué atraída por un perrito General de División, Décimo sexto Honor y Ayudante de Campo del Primer Ministro.
do su marcha en esas aguas sin faros durante las que apareció á lo lejos.
-Demonio! ¡Cuántos nombres y cuántos títu-Cuántos días?
noches negras y tempestuosas entre los arrecües
los!
¿Y piensa usted que ese sefl.or me co~testará?
-Tres
meses.
Cuando
menos
tenía
tres
me/les,
ocultos que azotaban las olas furiosas, empuja-En
el acto. Escribiéndole manana tendrá
contestó
más
distraído
aún.
das por vientos y corrientes; y acostumbrado á

�EL MUNDO,

16

Domingo 3 de Julio de 1898

l7 .

EL MUNDO.

Domingo 3 de Julio 1898

PAGINAS DE LA MODA·~

.,

i·.

usted la respuesta el viernes, y el sábado á las ~
.13eis nos pondremos en camino.
t.(,.p.
-Pues queda arreglado. Voy á ver al Coronel • •
de Infantería y al Director de Artillería, y el sábado á las cinc@ y media desembarcaré en el
muelle. ¿Me esperará usted allí?
-Me guardaré de faltar. Reciba usted mis respetos, Comandante.
-Hasta la vista, amigo mio!
Y d buen Ivon se alejó frotándose las manos
de alegría.

.~.~\l

~i!J

..,___'."F-

·' '

AMBOHIMARIN.A.-HOSPIT.A.LIDAD HOVA..
El sábado 2 de Octubre de 1886 á las seis de
la ma:llana, la brisa soplaba como siempre inclinando los árboles en una misma dirección y rompiendo á los que se resistían.
Allá arriba, en los llanos, entre la yerba escasa y desecada, el polvo rojizo se levantaba en torbellinos, descendía á Antsirana, caía en los bosques y se colaba por l~s calles para irá perdPrse sobre las olas en el horizonte que obscurecía.
El mar aparecía emblanquecido por las olas
bajas y cortas que se rncedían rápidas, presurosas, alcanzándose, y venían á reventar en la playa en una explosión de espumas deslumbradoras.

FIG, 1.-SOMBRERO ROXANA,

.

EL TOCADOR

II
Por el estrecho sendero que va á lo largo de la
costa, una peque:lla caravana caminaba al paso
lento de las mulas y contemplaba con mirada familiar las islas que pueblan la rada. El islote del
1 Sepulcro con su dombo escarpado; la península
de Diego que semeja la cabeza de un caimás que
se perfila sobre el cielo con aire amenazador; la
Isla de la Luna atravesada en la entrada de la
bahía como Cerbero en el dintel del infierno; más
allá el Cabo de Ambar con que terminan en punta las tierras de Madagascar; el vasto y temible
arrecüe hipócritamente oculto bajo una agua
tranquila, atrayente, que revelasólamente el obscuro peligro por el color verde de que está teñída, como si el escollo destilara algún jugo venenoso; más cerca el islote del Pilón de azúcar que

\

se ve desde todas partes y que obsesa los ojos
con su cono regular, monótono y desnudo. En
el interior y A lo lejos, la monta:lla de Ambar, de
tres picos, la montaila sagrada que los naturales
no se atreven á trepar sin temor.
Pronto la caravana deja á su izquierda un cailón de monta:llas niveladas como la cresta de un
muro y agujereadas aquí y allá por desgarraduras semejantes á aspilleras. Poco á poco el sendero se borra, el valle se ensanecha, y en elfondo
nuevasmonta:llasaparecen.
-Salud! dijo con alegría el Comandante á Ivon
que llevaba con frecuencia á los labios un calabazo que traía colgado de sus hombros en bandolera.

(Continuará)

Hablemos de los cuidados que exige el rostro. Parece que algunas mujeres y entre ellas se cita á Ja
Patti, consideran que lavarse la cara echa á perder
el cutis y no se someten nunca á tal operación. Parécenos indudable que el efecto debe stir contraproduaent~. De todos modos, se necesita tomar algunas precauciones.
Las señoras de rostro muy encendido harán bien
en no servirse de agua fria que indudablemente aumentaría su color. Usese en tal caso el agua tibia sin
jabón. Después se da un poco de polvos de arroz y Re
deja secar sin enjugarse Hay que enjugarse 1i,. cara
suavemente con una toalla fina, pues si la fricción es
rápida y basta la toalla se endurece el cutis. Es nocivo para la belleza ,avar,se metiendo la cara en el
agua ó con gran cantidad de ésta Lo mejor es una
toalla fina humedecida y pasarla suavemente sobre
el-rostro. Puede dech-se no obstante que en esta ma:
teria hay pareceres r,:my distintos. La baronesa de
Staffe cita el caso de uua señora de cincuenta afíos,
que tiene el cutis fino como una señorita y que se ha
lavado toda su vida con agua calie,,te atnbuyendo á
esto su ausencia de arrugae. Otra emplea despué. del
baño de agua caliente un u dtifria. Las hay que 11e lavan
la cara al acostarse con agua c~liente y por la mafia na
con fria. ·Parece que una belleza parisiense céleJrtl

procede _al'i: remoja n agua tibia nua toalla fina, la
Debe tenerse en cuenta que el color del cutis su
tuerce bte11 y sti la pone 11obrn el rostro, dejándola asi limp1t'.za, su tono hermoso, esti no se qué 11m el dual
una media hora. Al cabo dt1 est11 tiempo la retira y, no ¡,uedti decirse que una mujer es realmente bella
con las mano~ perf..-ciamente l.1vart,.t1 11e fricciona t'l 11? dt&gt;pende sólo d11 los cuidados exterio ·es. si lo prin'.
rotitro para quitar, rnediant11 la humedad momeutánea c1palmtnte de la constitución, de la salud del tempt1·
del cutis, el polvo é impurezas qu11 pl.dia haber so- ramento. Hay familia-:¡ donde se enca~t1Cf\ pronto,
bre él.
· otr• s donde las gentes se mueren de viejas sin un ca•
. Hay.sin embargo multitud de mujeres, conocidas bello blanco; en al"'unas la belleza del cutis y de ~u
de todo ~¡ muudo, que _se lavan con 111 agua t:tl como coloraci?n es here~it!l-ria; otras se transmitFln dt1 pala da el tiempo y que tiene cutis exceleutti. En nut"S· d1 e á h1JO bellas facciones y un cutis feo. La mujer
tros países, donde no abundan los colore11 es tal v z tie';le razón e_n preocuparse de este punto. pueij á lo
meJor ll:º cutis hermoso da la belleza que no existe('&amp;
de recomend" r el agua fria.
'
Lo que no puede recomendarRe As la adición de las facciones. •]'.ulan11., dice una. amiga, tiene la nariz
agtrns·alcohólicas, como la de Colonia, á la que sirve mal hecha, los OJOS chicos. la boca torci,da, le falta capara lavarse til _rus~ro, porque esto seca la piel, ·cie- bellera, los pómulo~ salientes.-Y sinembar"'o es ma"'rra los po~os é impide la respiración y transpiración nlfica,• replica algún hombre presente. T~do el f~creto, añadiré yo, estriba. en h olanct1ra y delicadecutánea.
Algunas personas se enjabonan f\\ rostro, otras pre- za de su cutiz.
. La sa~gre pura, que no transmite e,crófolas ni restenden que e.•O pone el cutis á la larga f\n eetado lamentable. Pue~e que ambas teorias tengan razón, es- tos _de ciertas enfermedades, es sin disputa uno de los
to e~ que. el enJabonado del rostro sea bueno ó malo . mPJores preservativos de la belleza femenina. Por essegun el Ja_bón que Re emplea Escójasele en una ca- to, V' por muchísimas otras razones, hacen bien los
sa dt1 confianza y además no se le emplPe ei hace ca- padres que, ante11 de consentir en el casamiento de
lor. El zumo de limón e11 µrefe.-ib le_ lo mismo que el sus hijo~ ó hijas, procuran enterarse del estado de sade \a fresa. ~lgunas personas conozco y1&gt; que tienen lud de la familia con que van á unirse.
c~tis _T!lagnHtco y _que se limitan A emplfar en el agu&gt;l
Una buena alimentación, sana sin •l'lr demasiado
~1.gaJ0 ·1 rlt1 pan bien remoj·tdo. Claro está que la ac- carnívora. cuidados constantes, vida virtuosa y actlc1ou s11 dcoc en este caso al almidón.
va y cuidados higiénicos y medicinal11s apenas se

�18
sienta alguna indisposición ó que el color del cutis
sea enfermizo, contribuiráR mucho á la hermosura
del cmtis.
Hay personas subidas de color que lamentándolo
mu~ho procuran ocultarlo á fuerza de polvo de arroz.
MeJor hadan moderando su exagerado apetito, haciendo algún ejercicio, en suma ,combatiendo la plétora que fes da esa rubicundez para ellas tan desagradable.
Una autora dice: «Conviene preservarse el rostro
del ardor muy vivo del calor artificial. El frío es desfavorable á las morenaR, el aire caliente á las rubias
y _cada vez que se puede ele¡dr ,un sitio de paseo procureee no tener el rostro azotano por el viento •
Las irlandesas del pueblo que se alimentan con natatas sobre todo, tienen un cutis má(J'nlfico que se
atri~uye á la alimentació~ exclusiva~eute vf'getal.
En rngléR hay una expre~1ón que alude á esa cii cunstancia: «irish beauti• belleza irlandesa.
Vengamos ahora,yaque se habla de cutis. á la¡?ran
cuestión de las arrugas, indicadoras de belleza y de
edad decadente, tormento del sexo débil en toda la
redondez del planeta.
Sábese que una italiana establecida .recientemf'lnte
en Nueva York, ha logrado hacer bellas á las fea~
persu•diéndolas de ciertas señales de cansancio f'D
el rostro. se deben ámalas prácticas que la 1111,yor
parte de las mujeres adoptan. Ha:v algunas que estiln
constantemente frunciendo las cejaR.y que asi se cruzan la frente por profunda arruga. Otras levantan laR
ce·as como si quisieran tocar la raíz del palo y logra u
tener profundas arrugas hor'zontales que le~ van de
una sien á otra. La de más allá se sonríe todo el día
y acaba por contraer el ro•tro en eterna mueca. La
otra va y viene c_on 1?3 labios de oreja á orf'ja y se
deforma ~a part~ mfer1or de la cara Pues bien, sépase que s1 se evitaran estas perniciosas prácticas se
tendrlan muchas menos arrugas, y éstas aparecerian
mucho más tarde.
Para evitar las arrugas y retardar 'la formación de
esas bolsas Y, papadas tan feas en el rostro. conviene
lavarse y enJugarse el rostro de abajo arriba nuLca
de arriba ab~jo. Se retarda la pata de galio. esas
arrugas horribles q~e tienen e~. el ángulo ext11rior de
los OJOS muchas muJ~res, aun Jovenes, casi niñas, es
p~eciao lavars_e y enJ~gars~ los ojos no en la dirección de la nariz á la sien, amo por el contrario en la
de la sien á la nariz.
Dícese qu_e _11lgunas mujeres del gran mundo retardan la apar!c1ón de las arrugas metiéndose en cdma
apenas se s1~nten can~adas, y permaneciendo ah! hasta que la fatiga r11sultante de las malas nochrs ó de
alg_u na eontrariedad ha de,rnparecido por completo.
Ei indudable qu11 este remedio no está al alcance de
to~o el mundo. Otro más sencillo es cerrar los ojos v
deJar el rodtro en repo,o varias veces durante el día
y en cada ocasión algunos minutos.
Otras personas hacen lo Piguiente: Una vez pnr RP.•
11?-ªn~ se acuestan una.noche y no ~e levantan al día
s1g01ente más qu~ un 1_nstante para que les h ◄ g-an la
cama y temar a!gun ah mento. E~aR treinta y 8 .,¡ 8 horas de_ cama eJercen efecto Mludable. Cuénta~e dA
UD!), senora_ que no ohstante llevar vida de comidas v
bailes contmuos durante un invierno en París IIPo-·ó
al fin de la temporada fresca y lozana como un~ ro~a
mientras que todas sus amigas tenían caras i::nposi'.
bles.
La verdnd es que estos métodos no son recomendables. La belleza de la mujer vale mucho, y e.s natur8 t
que procure conservarla y aumentarla, pero hav pecado e'\ el orden natural y en e, religioRo á sa'crificarlo todo á esa deida_d. No _es licito que el tiempo que
s.e puede empl~ar en 1mtru1rs11, en cuidar cie la familia, en h11cer bien á lo~ demá~, lo e-aste una mujer en
la cama sólo para evnu que le salga una arruga.
pespués de todo, hágast1 lo que se quiera, la vejez
1mplac~ble llega. y ya entonces no hay remedios ni
coi;mét1_cos para 4etenei:: sus progresos. Higiene, alímentac1Ó':1 apropiada, vida ue orden y de virtud, he
11hl los prmc1pales secretos para ser hermosa y permanecer en ese estado mucho tiempo.
Cuando á fuerza de estar expuesta al aire libre, ó
al volver del mar ó del campo, tiene la mujer un tanto
que~ado _el cutiR, conviene lavarse por la noche con
una mfus1ón en frio de pep!nillos nuevos, (cortados
en rebana~as) en la leche. Un baño de salvado contrib_uye tamb1é11 á obtener este resultado. Lo mejor
~m embarg_o, conforme al principio antes sentado d:~
1ar que el tiempo produzca su efecto.1
'
Para 1as pecas no hay en realidad remedio artificial
pues estas manchas, des~speraeión de las rubias, depen~en de -l a sangre, casi siempre de cierta cantidad
4e hierro en ~xceso que hay en ella. La verdad es que
cuando una Joven toma hierro por ser anémica no
tarda en llenarse de pecas. Varios médicos recom'¡endan el uso d~ las zanahorias para conservar fresco
loz_ano el cutis. Esa legumbre es en realidad un 88 [.
clflco para el caso. La baronesa de Staffe recomiefda
sopas de zanahotjas, sopas de cuaredma, sin caldo
para la@ mañanas, en vez de café ó chocolate. y com¿
pan, el de centeno.
Una de las cosas que más afean el ro&amp;tro son las
verrugas; pero no puede procederse á extirpalae sin
consultar al médico, pu~s si bien las excrecencias purame~te carnosas del cutis se pueden atacar sin inconvemente, no oc_u rre lo mismo cuando se trata de ensanches de vae1tos sanguíneos.
L~s verdaderas verrugas pueden quemarse con pie•
dra mfernal, procurando que no quede marca ó ble
ccrtarlas de ~!1 golpe, cauterizando la raiz, ó bien atai
las con un hilito de seda que insensiblemente va enetrando enJellas hasta hacerlas caer. Cuando la ver~uga está en el c_u ero cabelludo, es imprudente quemar•
la con pied~a mfernal, porque entonces ocurre ue
altera tamb1_én la raíz del pelo en ese punto y cua~ao
vuelve á sahr está blanco.
El polvo de pizarra calcinada en el fuego y t.mpa-

Domingo 3 de Julio de 1898

f.LMUNDO

EL Ml.JNT)O

Domingo 3 de Juho de l~b

cecrencias, de barros, de empeines ó con el horrible
y molestísimo eczema. Los pequeños empeines harinosos que aparecen en el rostro pueden tratarse con
fricciones de zumo de limón. Los empeines vivos ceden al empleo del zumo de fresas. Para el eczema se
recomiend11n las cataplasmas dt&gt; fécula de papa, asi
como los diferec, es dep:uativos. Las personas que lo
padezcan, har~n bien en usar con mucha moderación
de los licoreR alcohólicos y en proscribir de su mesa
el pescado. El uso de cebollas en la alimentación pa""'l rece ser muy útil para conservar la limpieza y fres~ cura del cutis.
.} Más ta1 vez aún que las verrugas, "l bozo y la bar,.1 ba, asl como el bello en los brazrR, llenan de deses·
peración á muchas mujeres, jóvenes ,. viejas. La mayor parte de las sustancias que se vf'nden por los boticarirs y perfumistas para corregir este dPfdcto, s•·n
nocivas y pu11den ochar á perder el cutis Hoy se em
,, '
plean dos medios eficaslsimos: uno es arrancar el pe/,
lo con las pinzas del tocador. Cógesele y tirase de un
golpe seco y enérgico. pues de lo contrario se le rom
pe. Esto pica un poco pero el dolor no tarda en cal•
maree. En América del Norte (patria del método ) en
Londres, París y otras grandes ciudades, hay actualmente gabinetes donde se quita este molesto vello por 1
medio de la electricidad. Uoa·corriente eléctrico aplicada á cada pelo lo hace saltar con s&lt;1 raiz, de modo
que no vuelve á reproducirse, mientras que con las
pinzas nace otra v11z. El procedimif'nto eléctrico tiene sin embargo la desventaja de ser largo. raro y de
no poder aplicarse en las poblaciones pequeña.a.
La baronesa de Staffe recomienda á las personas
de piel graea. lavarse el rostro una vez ó dos al mes
con vino blanco las rubias y vino encarnado las morenas. El agua de pepinillos verdes es excelente para el cutis, asi como el caldo de habas. Eu los países
del Norte de Europa, donde las mujeres se distinguen
por la belleza de sus carnes, se usa la e,puma de
cerveza para lavarse.la cara, pasando de1ip11és agua.
Si Re trata de personas de piel floja, úsese un cosmé·
tico compul'sto de leche y aguardiente de cereales
por parteR iguales. Se humedece el rostro con una
toa\la húmeda mojada en esa mixtura, despué,i de lavaree y al a.costarse. Al cabo de algunos meses, un
año quizás de este tratamiento, la piel ~e contrae suficientemente y acaba por adquirir suavidad y firmeza.
La indicada autora recomienda para los cutis secos
sea la manteca de cacao, sea la leche con un poco de
zumo de limón. Hay qu"I untarse por la noche'al ir á
la cama. lavando l!-1 _dia siguiente con agua fresca,
pero no fria. Estos d1stmtos preparados pueden servir
tanto para el cutis del rostro como para la pid de los
brazos y manos.
En cuanto al emp.eo de los polvos de arroz. debe
FIG 3-TRAJE DE CREPÉ AMARILLO
ser ligerísimo, tanto que no se conozca que los hay en
rostro y solo en algunas ocasiones cuando se va á
pado con vinagre hace caer ías excrecencias del el
estar expuesta al calor ó durante el estlo. De lo concutis.
el uso consta1ite de loR polvos, cerrando los
Otro con~P.jo: cuando se tenga una verruga, no se trario, echa
á perder el cutis. Por otra parte es bobeande manoseándola constantemente, pues deestama- poros,
ranamente ridlculo andar con la cara como ¡¡i la hu•
nera sólo se logrará que aumeut"I rl~ volumen.
metido eu un costal de harina. En lo que toca
Lo más grave en materia de cutis del rostro son bieranmujeres
que despué3 de lavarse se untan el ros
las enfermedades interiorf s que los llenan, sea de ex- átrolascon
un cuerpo grasoso. vaselina ó cold-cream y
encima se aplican polvos de arroz, impidiendo ln.s funciones de la piel, podemos asegurarles que lo pagarán
muy ca.ro, mostrando á los treinta años caras completamente envejecidas.

19

~"'~,"'~, &gt;

\. .

'· ' \

·•:•_.·~:.&gt;,~
..
.,•
~

FIG. 5-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO
Ademas, se purgarán dos ó tres veces por mes con
el agua de Sedlitz, citrado de magnesia. etc.
Este régimen y este tratamiento bastan con frecuencia para hacer desaparecer el e&amp;rpullido. Si en
el transcurso de sels meses no se ha encontrado alivio, lo más eficáz es recurrir á la fórmula siguiente:

RECETAS UTILES

·.

-Para quitar las manchas de grasa de los pavimt1n tos basta cubrirlas perfectamente con una capa algo
gruesa de cera amarilla derretida, re¡,itiendo varias
ve.:ies esta operación; la cera acaba por abi;orber toda la grasa. el pavimento queda sin mancha alguna.
-Para limpiar las hojas de los cuchillos nada es
más útil y sencillo que el polvo muy íino de piedra
pómez, puede usarse también para el mismo objeto, el
ladrillo in~lés ó el cilindro de esmeril.
-Los cubiertos de plata se limp:an fácilmente ccn
carbonato de cal empapado con alcohol; -se cubren
con una capa de esta preparación, que se deja secar
algunos minutos, se aclaran después en agua de ja~~ bón tibia, y en Bf'guida se frotan. con una piel fina.·
--~~'-=
~ ·"\ -Los trnstos de porcelana que se rompen; se pe•
::.:,,\ gan muy bien con la siguiente composicién, que es
f'Xcelente Se hace una solución de goma arábiga. no
muy espesa, y se mezcla con yeso de París, hasta dar.
le la comistencia de pasta. Se aplica con un pincel á
,
los bordee de la rotura, y se mantienen dos ó tres
dias bien unidos por medio de un hilo fuerte. La pe
gadura queda muy sólida.

~~~~
.
\

~

f

HIGH·NE QUE DE13E PREVALECBIRPARA CURAR
LA ENFERMEDA::&gt; CUTÁNEA L..AlllADA
EMPEINE Ó SARPULLIDO.

FIG. 2,-GRUPO DE ,MODELOS DE PRIMAVERA

Cuantas sf'ñoras y señoritas se ven sorprendidas
en el esplendor de su belleza, por granos y póstulad
qua ca.usan picazón, y eetA.n reunidos l'n costras más
ó menos anchaR, comunmente rodellda~, sobre las cuale11 se forman Pn seguida escamas ó úlceras. El empeine ó sarpullido cambia con frecuencia de sitio; tiene una marcha crónica y puede inva.iir todas las partes de la piel. Una predisposición hereditaria favorece
su desarrollo. Los vestidos de lana aplicados sobre
la piel, la falta de aseo, las beb' das alcohólicas favorecen su desararrollo. Los alimentos deben ser de di .
.' ge•tión fácil tales como lecl•e, carnes frescas, legum, bree y frutas. f:le abstendrán rlguroeamente de carnes y pescados salad.os y 3:humadoe, en una palabra,
de todas las sustancias ácidas y estimulantes, y todos los dias harán ejercicio moderado. A estos medios
puramente higiénicos añadirán el uso de tisanas aeFJG. 4.- ,:,ASA EROCJIÉ CON ENCAJES DE CHANTILLY
purativu y amargas.

FIG. 6,-COMBINACION DE TAFETÁN Y GUIPURB

�•
20

Domingr 3 de Julio de 1898

EL MUNDO

Nuel!ltros e-rabados
}' IG. 1.-~0MBJ&lt;KRO ROXANA.

De paja de Sue.'ia, 1.,vau.ado graciosamente er am·
bos lacios, eu el de la derecha sobre un lazo muy gra·
cioso de raso negro
Una grau banúa de tul, muy suelta detenid:i al frente p ,runa altigante hebilla, rodea la copa-Sobre es·
ta última, cargado ligeramente hácia la dere.cha, un
gran lazo con flores de azahar ú otras pt1queñi1s.

TOBOII,

MEXICO, JULIO

10

DE I898.-

•

KVBISRO~

FIO 2.-GRUPO DEMODl!ILOS DE PRIMAVERA.

Son cinco encantadoras figuras las que damos con
este número, las cuales, refiriéndose á diversas prendas de ropa dan una cabal fisonomia de los rumbos
que toma la mod11. e1t la estación actual.
Llamamos sobre todo la atención de nuestras lecto•
ras, sobre los sombreros que están hoy en boga. to•
dos redoados,depaja J.e Suecia con grandes mazos de
flores y aplicaciones de tul.
Los trajes llevan sencillas aplicaciones bordadas y
van en lo general chifoneados de muselina de seda.
Faldas lisas, de medio vuelo y cinturones de satin.
FIG. 3 .-TRAJJil DE CREPÉ A)IARILLO.

FIG

8.

P(:,MADA PAR'\ EL EMPEI:s'E Ó SARPULLIDO

Pomada pura azufrada .............. ... 200 gramos.
11
11
de brea ....................... 100
Frotar la parte enfe1ma con eua, idad. Este procedimiento se t&lt;jecutará al Jr á 11.c·n,tar¡¡,. A la mañana
siguiente se lavará con agua tibia si 110 Pe tí ene á ma•
na tomar baños procurando Sitlmpre que 'a tempera•
tura no sea muy eh·vada.
COSMÉTICOS PARA CONSERVAR FRESCO EL CUTIS
Y CONTR~ LAS G1&lt;H:TAS

Los trajes amarillos son cada día más fashiow1bles
y los hechos de crepé de China son muy atractivos.El que designamos con .,1 número 3 es de amariflo
plata pálido y todo el cuerpo está bordado de blonda
blanca. El cuerpo es blusa, abierto á un lado abrién·
dose sobre un plastrón de rnusdina de scda. Dos ti
ras de crapé de China bordado se cruzan sobre otros
dos, ambas paralelas sobre la falda, uniéndose en dos
tiras poligonales en el borde posterior de la misma.
4 -GASA BROCUÉ C()N ENCAJES DE CHANTILLY.
El cuerpo está casi enteramente plisé mostrandn un
gran cuel,o á rayas blanco y negro de satín. Sobre
los hombro;, tres volantes de chantilly-eu el talle,
mué:1trase, as! como en la espalda el elegante fondo
de satín ravado.-Toda la falda bordada de chantilly
á grantes volantes.
FJG.

Derrítanse al baño Maria, todo junto.
Cera virgen ...... . .................... 12 gramos.
B!anco de ballena .................... 16
11
Aceite de almendras dulces ...........30
11
de
oliva
virgen
........
............
30
11
11
de
adormidera
..................
::.O
11
11
Completamente fundida la cera y el. blanco de ballena, bátase bien la mf'Zda y añádase:
Bálsamo del Perú liquido, 8 ó 10 gotas. Poner en
botes antes de enfriarse.
Se aplica por la noche al acostarse con una esponja fina ó la punta de los aedos.
Con este cosmético se conserva la frescura y la suavidad del cutis: eR tal vez el mt-jor de los conocidos.

9

FIG, 5,-TRAJE DE TAFETÁN NEGRO.

Es un modelo de gran efecto, hecho para lucir en
la estación. El cuerpo tiene la forma de blusa ves de
tafetán bajo gran aplicación de gui:&gt;Ure amarillo que
sigue hasta los hombres .v desci11nde sobre el pecho.
La11 mangas son de un sobrio y hermoso modelo La
falda _muestra en l.a ba,qu_ii:;a y en el limite inferior
un pla1d escosés y ttei.e adornos de cinta de seda.
FIG 6-CO~IBINACION Dlll TAFETÁNYGUIPURE.

La combinación de taf~M.n y guipure obtiene gran
favor en la actualidarl. - DamnR un modelo de esta feliz combinacióu en número 6 -El cuerpo del traje
está drapeado en un lado Folamente. sobre la cachemi~a.-El cinturón y la corbata son de terciopelo violeta.-El cuerpo de la falda, drapeado también tiene
dos bandas circulares de tafetán.

COSMJllTJCO PARA LA CONSERVACIÓN DE LA. PIEL.

FIGURA 7.-TRES QOMBRl!IROS Y TRES
CUELLOS.

Mezch1.r íntimamente, por agitación en un
frasco.
Aceite de la semilla del sésamo .................. . ............100 gramos.
de almendras dulc11s.. lOO
11
11
Esencia de lavanda. . . . . ... . . 5
11
11
de romero............... 5
11
l\Iuy buen co~mético. eficaz contra el ate•
zamiento, la rubicundez. las afélidas, etc.
Suaviza y blanquea el cutis.

Los tres sombreros de falda redonrla
conforme al uso veranie!!'o,. según aca '.
bamos de decir, ligeramente levantados
á la izquierda y con ad'ornos de tul escocés y plumas de avestruz.
.l!.l. primer cuello es estilo Dragón con
volant9 de muselina de seda v blonda· el
seg-und-0 es abierto con una gran corba•
ta de guipure y el tercero, adí,cuado al
jacquet, estilo Rastre. lleva un corbatin
de escocés del más sencillo y delicado
gusto.

.. .._,_..-....

-PieBsa todo lo que dices y no digas todo
lo que piensas.

***
· -¡.Admirable providencia
de Dios! No dar
las grandes penalidades á las almas pequeñas.

FIG.

FIGPR t,

}' IG

10

9 111 V 11.

Damos con estnR numeros algunos modelos sencillos así de trabajo8 parii las
damas como de prendas rle ropa, última
noy,~dad. que por su sendllez no ret, meren deticripción.

tas ~a{ástrofes ael mar--&amp;1 naufr~~!º·
t' I G. 11

(Vense el texto en la explicación d1 nuestros grabadosJ

FIO. 7.-TRES S . MBREROS Y TRES CUELLOS

•

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>LA :MODA

10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

�424

EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

.

!vlr. William J. Bryan.

,

Mistress Mary Bryan,

(Fotograflns de Torres, tomadas especialmente para "El Mundo Ilustrado"]

fa

palíttttt br Jlltrira tn 1897

Cada vez que al caer en la insondable cripta
de los recuerdos una de esas fugitivas peregrinaciones emprendidas por la especie humana
á traves de los fecundos campos de la eterna vida, se bace un alto en la ineludible·jornada para
enfocar con los ojos del espíritu los horizontes
lejanos, y adueilarse, por esfuerzo imaginativo,
de las inexploradas regiones de lo futuro, parece
como que la conciencia, viejo Fausto nnperecedero, se asoma al tenebroso antro en donde incuban todos los problemas y fermentan todas las
eludas, para pedir al impasible tiempo una tregua de reposo en el incesante ritmo del movimiento. Quisiéramos entonces, como el J osué de
la Biblia, detener al astro del día en mitad de su
carrera, fijar en la inmensa bóveda de los espacios la inextinguible antorcha que hubiera de
iluminar .todos nuestros actos veníderos1 arrancar
la importuna venda qne nos impide penetrar en
el ansiado misterio, prender un rayo de luz que
esparza oleadas de claridad en el negro mar de
lsts tinieblas que envuelven como un sudario á los
destinos de lo creado. Tan cierto es que todos
llevamos anidado en el alma un rebelde Harnlet
que golpea impaciente la losa del sepulcro. Acaso la idea ele la inmortalidad no provenga sino
de este extrailo deseo de penetraren el :.\Iisterio,
ambición tenaz, que pretende quebrantar la
inflexible ley de la vida, que tomasus raices en
la necesaria premisa de la muerte,
Pero si para el indhiiduo el deseo de supervivencia se impone como una ineludible condición
de la vida; si el gorgeo del ave embriagada de
amor se forma del desconocido lamento del insecto devorado, corno dice Clemenceau v ha atestiguado Darwin; si 1:hir es 111nta1·, puesto quemata1· es defenderse: para los pueblos, esta tendencia
hacia la perduración en el planeta, se traduce por
un impuls@ irresistible á ensanchar el territorio,
manüestado pinneramente en toscas formas entre
los primitivos agregados sociales por medio de la
lucha permanente entre horda y horda, y más tarde
por las aventureras correrías dela conquista, hasta
que el concepto del derecho ha venido á cambiar
la dirección de los grupos humanos en forzosa
agregación de las fuerzas para la conservación de
la vida de los Estados.

Débense tal vez, á este inol vidado sentimiento atávico, á este inconsciente anhelo prendido en el
espíritu de las jóvenes nacionalidades cuya infancia fué arrullada por el rumor de la lucha, los postreros obstáculos, felizmente vencidos, que se oponían al reconocimiento del tratado entre el gobierno de la República. y el del Reino Británico,
con ocasión de los límites de Belice. Imaginaban
los que han convertido el patriotismo en una suerte de delirio desenfrenado1 que éramos incontrastablemente dueños de ese girónde tierra arrebatado á ln integridad nacional por el poderoso empuje de la l&lt;'uerza, contra la que s;e pretendía
elevar el insuperable baluarte de la Justicia.
Cuando ya los revueltos pa1ses americanos habían triunfado de la agitación persistente que se
enrollara en su vida íntima como una trágica túnica de Neso; cuando-como al referirnos á acontecimientos de esta misma naturaleza, hemos dicho ya en estas columnas-la idea dela Libertad,
que entraila la idea del Derecho, comenzaba á
presidir el desenvolvimiento de la República1 como «una funci_ón de la ley universal d.e la economía de las fuerzas,» se suponía que1 en los momentos en ,:¡ue la evocación dela doctrina :.\Ionroe
corría por las arterias del Xuevo Continente, como una anticipada protesta á toda tentativa de
invasiones europeas, una nación del otro lado del
Atlántico procuraba colgar su nido de vieja águila en un fragmento de la nacionalidad mexicana.
Para desvanecer estas sombras ha sido indispensable combatir el sofisma hasta hacerlo afücos,
sacudir el error hasta desarticularlo, atenacear el
prejuicio hasta destruirlo. No se trataba1 no, de
.un incisivo ataque á la integridad del s".lelo patrio; no era asunto que se relacionara con el honor nacional; no era motivo de sembrar desconcierto y alarma en la conciench popular, serena
y reposada en el espacio de algo más de un cuarto de siglo; que si estos elementos enh·aran en
juego1 todavía los viejos héroes de nuestra vencedora soberanía podrían mostrará las nuevas generaciones el camino del deber, en los supremos
momentos dela lucha.-Hechos y documentos presentados á la consideración de las multitudes, llevaron este debate á terreno de donde no debió
ser mmca retrotraido.-Nosotros, los que en el estandarte de nuestra democracia hemos escrito el
respeto al derecho ageno, como lógico anteceden-

te á la defensa del derecho propio, estamos en la
obligación de mostrar la serenidad de un pueblo
que ha pasado ya del fatigoso período de los sacudimientos y las violencias, para entrar de lleno
en la vida seria, reposada y tranquila delos grandes intereses y de las tremendas responsabilidades.
Y propicio es, innegablemente, el momento para
dar ejemplo de nuestra abjuración de pasadas
culpas, cuando en república vecina hase agrietado el terreno para dar salida á los caliginosos vapqres de la revuelta armada. La última aventura
revolucionaria en Guatemala y su inesperado fracaso, cuando ya se antojaba que la rebeldía iba
á apoderarse de la situación, es una prueba más
de que el impres~indible generador de estas contiendas es siempre el conflicto entre los intereses·
y que en la lucha emprendida ya se resuelva pa'.
cíficamente en el espacioso campo de la contienda.
electoral, como en la democracia del N' orte, ó bien
se dilucide por la fuerza de las bayonetas y los
disparos de la fusilería en los muros de Quetzaltenango, la victoria es la hija predHecta de lá fortuna.
Elementos de cuantía amparaban las fuerzas
insurrectas; capitales de importancia ponían en
movimiento las avanzantes huestes; pero superiores eran los recursos que el Gobierno del General
Reina Barrios contaba en su arsenal de defensa.
La revolución abortó, pQrque en el choque de estas dos espadas, la hoja de oro habría de rompe1·
la lámina de acero; porque hay un destino reservado á los que entran á la lucha de la competencia, en la industria de la guerra como en todas las
industrias, sin dinero bastante para apartar la.
quiebra; porque la pobreza, que en la época de
Musset era siempre !et c01·tesa11a1 es en nuestros
días la vencida.
Del granero vacío sale el grito de desesperación
que pone fiebre en el pulso de las masas. Pero
hasta que frente al poder opresor no se alza una
fuerza social que le salga al encuentro, todas las
explosiones serán aisladas, y todos los agitadores
sometidos. El hambre es la materia prima con
que se fabrican las tiranías.

*

**
Todavía tienen una explicación--extraüa
y anormal, ciertamentfl, una explicación de patología social~esas terribles tragedias que el anarquismo

ODALISCA
arroja sobre el tapete de las vie3as naciones corroidas por ocultas llagas. El enorme fard·o de
la paz a1·mada hace vacilar al obrero europeo y ,
enciende su ira en paroxismo de represalias.-¿A.
dónde va esta legión que, desprendida de la negra tierra blanda dg las estepas rusas1 rodó como
piedra desprendida de un ventisquero, basta las
risueilas orillas del medio día que el mar :.\!editerráneo baila con sus tranquilas ondas? Camina á
tientas marcha sin rumbo cierto, avanza sin derroter¿: va á la muerte, ciegamente1 fatalmente
condenada de antemano por su propia cólera, con
culebreos de reptil y saltos de felino, embriagada
en su ideal negativo1 en su nueva roligión sin fe,
sin esperanza y sin misericordia!
.
Péro entre nosotros en ocasión de que el pa1s
comienza á poner en ~ovimíento sus fuerzas. productoras y á organizar susuiúdadesdetrabaJo, el
anarqnis~o es una mueca burlesca sorprendida
en una faz siniestra. Por eso el ·atentado que un
loco alcoholizado llevó á efecto contra la persona
del General Díaz, ha por hondo modo conmovido á
una sociedad unánimente agrupada en torno ele
esta tan relev~nte personalidad, encarnación enér- ·

gica de los altos fines de la República.-La sorpresa pa¡alizó por tm instante el pensamiento popular, que muy en breve debía ser arrastrado á
orden de impresiones distintas, ante el tremendo
drama desarrollado en la Inspección General de
Policía. Detrás de la fábula, r,\pidamente urdida
por el Inspector Velázquez, la multitud vislumbró
la verdad de lo ocurrido, en los momentos en que
el poder público se apoderaba de los flotantes hilos con que babia siclo tejida la trama1 y anunciaba ante la Representación X acíonal que el castigo
caería sobre los culpables, sin distinción de gerarquías.
Reviste este palpitante proce~o un_ especial ~nterés para los qu~ t~as la narración circunst~nCia•
da de los acóntecumentos tratan de descubrir una
ley_ general1_ un dato so~iológico ó una provechosa mformac1ón del rned10 que le rodea. Esa obscura historia fraguada en el recodo de una callejuela, en la alta noche, á medias palabras y gestos resueltos, da exactamente la medida de la osadía ~e un hombre1 cuya fuerza de acción, desviada de la corrienteemponzoftadaá que se abandonara, pudo haber sido provechosa. Esa ciega mu-

chedumbre, escolta del carro que arrastrara idos
acusados1 vociferadora y frenética, dispuesta, según entonces dijimos, á aceptar la idea ele! hecho
que motivó su protesta; esos bueno8 burguese1;,
salvaguardia de la sociedad, formulando su veredicto con la serenidad de quien cumple un deber
supremo, no han podido pasar inadvertidos para
el observador sagaz, que por poderosa facultad
del espíritu descubre relaciones y formula síntesis en el e°scueto relato de .los sucedidos.
Para éste, si el atentado de Arroyo ha evidenciado lo íntimamente unida que se encuentra la
persona clel General Díaz á las aspiraciones de la
11ación, el veredicto del jurado atestigua el acuerdo existente entre el grupo al que está encomendada la tarea de adminlstrar justicia1 y el deseo
expresado por el poder público de hacer caer el
peso de la ley sobre los culpables del crimen del
17 de Septiembre, cualesquiera que fuese su categoría.

*
Trastornos de otra íU:d.~le se iniciaban, al propio tiempo, en la importante esfera de la Hacienda pública. Una nueva y repentina. crisis en . el

�p ,mingo 26 de Diciembre rle 1AA7.
426

valor, siempre vacilante del metal blanco, pudo,
por .un momento hacer creer que se sacudía sobre sus cimientos el edüicio de nuestros presupuPstos, levantado merced á tanto esfuerzo. Se
imaginó que el país carecía de faerzas para resistir al terrible embate, y echáronse á volar las
más i1egras profecías.
La misma tirantez de la situación demostraba,
empero, su lógica brevedad, así como en las dolencias físicas es imposible concebir un prolongado estado de agonía. El mercado mejoró sus
condiciones; y en virtud de ellas el tesoro ha podido presentar un sobrante disponible de cerca
de ocho millones.de pesos, y una iniciativa fiscal
en la que aparece un Iigern sobrante, que futuras
circunstancias pueden elevar fácilmente.
El problema financiero, el eterno problema en
el que han estado encerrados todos los que se refieren á nuestra historia patria, ha sido resuelto,
otra -vez más, y ante esta nueva muestra de la vitalidad extraordinliria del país, el año que )"ª va
pronto á irradiar sus palideces de alborada en
los horizontes del porvenir, remeda elhcraldo de
· la prosperidad y el engrandedmiento patrios.
)ÓC

EN LA MUERTE
DELA

~$EÑ0RITA PAZ ALGARA Y TERK~R0S~
Llena de juventud, de gracia llena,
Tesoro de virtud y de ternura,
Te miré descollar fragante y pura
Como en un campo virgen la azucena.
En tu mirada límpida y serena
No sorprendí tristezas ni amargura,
Eras una alborada en hermosura
Que en silencio admiré por dulce y buena.

*

~

Ha podido la República~ en 1897, ahogar una
de esas viejas luchas seculares, que condiciones de lugar y raza parecían haber condenado á
perpetuarse: la campaiia del Yaqui, totalmente
extinguida en las medianías del aiio.-De esta lucha sin cuartel, misteriosa y oscura, en la que el
soldado, perdido en lo profundo de los bosques,
no sabe si la sombra que se perfila ante su vista,
es un arboló un hombre; de este combat6 misterioso y desconocido, traf. la masa de un matorral, en
el que el enemigo se en~uentra siempre cerca y
jamás presente, se ha salido con honor, y la presentación de los jefes rebeldes y el desarme de
sus huestes constituyen la sólida garantía de la
paz definitiva.
Las tribus moradoras de aquellas fértiles ribe•
ras, que un día abandonaron el terruiio para emprender la nómade exi!itencia de los perseguidos,
tornaron á su pacífico modo de ser. La civilización ha ganado colaboradores útiles, elementos
dispersos, fuerzas disgregadas, que voluntariamente se acogen á la enseña del progreso. Raza
activa y de nervios, las resistencias de que han
dado muestras en la rudeza de la contienda, se
encauzará en dirección benéfica, en virtud de la
ineludible ley de la e onservación y persistencia de las fuerzas.
Hecho es éste que merece ser consignado en
las páginas del afl.o que brevemente historiamos;
de este afio que ha visto partir al más popular de
los poetas populares, al inolvidable Guillermo
Prieto; que ha tendido la bandera de la patria so•
bre el inanimado cuerpo del General Rocha; y
que al desaparecer para siempre, ha tenid-:- ocasión de saludar, en sus postrimerías, al amigo de
los intereses mexicanos, al leader del partido demócrata de la República del Norte, al vencido
ilustre en la postrera campafia electoral de la gi·
gantesca Democracia Americana.
. Año de grandes sacudimientos sociales, de conjuradas catástrofes, de enérgicas reacciones, que
ha comenzado á hundirse en la insondable noche
del pasado.
CARLOS DíAZ DUFÓO.

NUE$TR0$ gRABAD0S.
EL ANGEL DE NAVIDAD

Inspirado por un sentimiento de idealismo pmo, el
artista que pintó el cuadro cuya copia aparece hoven
nuestras coltmrnas, presenta al angel que presidio al
nacimiento del Redentor.
.
No fué necesario para que luciera en todo el esplen·
dor de su belle1e1a, rodearlo de otras fi~uras ni destacai-lo de uu fondo trabajado. El ange1 está solo; y la
gall.irdía de stl actitud, la expresión de su rostro, la
mirada en que refulgen destellos de gloria, bastan pa·
ra q_ue quede interpretada la augusta misión que lo
tra¡o á la tierra.
Si en los divinos ojos hay algo de tristeza, es porque
la criatura que el cielo habla encomendado á su guar,·
da, estaba destinado á horrorosos padecimientos.
Día debería llegar en que el Redentor abrumado
por su dolorosa pasión pidiera á Dios que apartara de
sus labio.s el caliz de la amar~ura, y el Angel d_e
Navidad impotente para contranar la voluntad Ommpotente lloraría también, ansiando la hora en que ter·
mi-nado el sacl'ificio le recibiera eu sus brazos para tras•
ladarse con él á la mansión de la eterna luz y las e ter·
nas venturas.

. EL MUNDO.

Domingo 26 de Diciembre de 1897

~L MUNDO.

•

¿Quién ¡ay! sobre esa flor deslumbradora
La furia desató del cierzo impío?
¡La muerte, la implacable segadora!
Y tvrnó tu beldad en mármol frlo,

Y en tinieblas los rayos de-Ja aurora,
Y en lágrimas las gotas de rocío!
JUAN DE DIOS PEZA

México, 21 de Diciembre de 1897

tengan razón) y que no hay fiesta posible sin mona
contundente.
_
Y como la Noche Buena es la más alegre del ano,.es
asl mismo la más remojada.
.
Los chiquihuites representan pues un papel 1mporDespués de un'a corta permanencia en el pai~ recotantisimo
en
Navidad,
á
tal
g·rado
que
para
muchos
rriendo las ciudades más importantes y visitando los
.
establecimientos públicos y particulares más notables, Navidad es sinónimo de chiquihuites......
Y cómo se suben los malditos! No parece smo que el
el 1enombrado patricio del partido democrático ame•
ricano v su distinguida e~posa se disponen ya á vol- :•lcohol que los «informa• tiene alas.Do único que sor·
ver á sü patria, donde los grandes intereses que re• prende es ta contradicción de que e1~ esos ascensos
p1·esenta el leade-r de Nebraska reclaman su presencia. acabe siempre el hombre por caer en tierra.
En el cuadro que Rnelas ha t&lt;?mado_del natural, los
Seo-ún ha manifestado el político americano en repetida~ oca8iones, lleva en su corazón un sentimiento de chiquihuiteros están á punto de mcUI-rlr en e_sa contrasincera gratitud hacia el pueblo y el gobierno de Mé- dicción· ved sus cuerpos. contemplad sus actitudes.... :.
xico por las muestras de cordialidad que de éste ha muy pr~nto van á descubrir esas dQS personas la ráp1•
da y fatal trayectol1~ qtre tenn±na-en:-ei- sue¼&amp;:·: .. • •
-recibido v el afecto que aquel le h:tdemostrado.
Se trata dcl último brindis y del pnmer batacazo.
Ha encontrado abiertos nuestros corazones y fran~
La figura del borracho que aparece en segundo t_ércas las puertas de nuestro hoo-ar, y si no ha podi&lt;l:o detenerse para esh1diar detalla'ltamente las condiciones mino e11 tan elocuente como las otras; ese ha preferido
de nuedtra existencia social y política, si no ha empleado buscar un seguro punto de apoyo y duerme .el sueño
mucho tiempo en examinar detenidamente nuestr3: or· del cbiquihuite. La maritornes del fondo sonne y afueo-anizaciónfinancieray las condiciones denuestros1ste• ra voces aguardentosas cantan: esta ncche es noche
~a monetario. inflll\·endo de modo directo en el desa• buena
rrollo que últimamente va tomando la naciente industria del pais que abre nuevas fuentes inexploradas á
LA ODALISCA
la pública riqueza: su genio observador y su espíritu
analítico le habráu proporcionado, P.omo él declara, los
datos s1úicieutes para formarse cabal idea de un pals
En otra de nuestras páginas ilustradas aparece el
en vía de maravilloso progreso, aun en medio de las
de u.na Odalisca copia de un cuadro q~e ha c3:u·
vicisitudes por que ha atravesado por causa de la de• bu;-to
sensación en Berlin y que se debe al pmtor Tito
preciación del metal blanco, base fundamental de su sado
famoso ya por el encantador na~uralismo que
sistema monetario y producto principal de su expor· Contí
caracteriza sus obras y por la opulencia de colando
tación.
·
que las engalana.
Lleve en buena hora el caudal de esos conocimien• con
,La Odalisca está contenta, es feliz porque su sefíor
tos adquiridos prácticamente á sus conciudadanos y bien
amado le reo-aló una rosa emblema de la hermopartidarios v muéstreles cómo marcha un pueblo azov selló sus l~bios con un beso que palpitaba en
tado po,: coñtrar.ios vient•&gt;s que han servido"µara des- sura
ellos todavía.
·
pertar sus latentes energías.
. .
La dicha y el amor ......... ¡•1ué bien expresados esLleve también los votos que hacemes por su felic1• tán
en el cuadl·o de Tito Conti!
dad personal, y admita el respetuoso homenaje que
rendimos á la inteligente y distinguida compañera o.e
su existencia batalladora.
Reciba también en estas líneas el testimonio de nues•
próxirnc., año
tra gratitud por haberse dignado proporcionarnos las
fotografias especiales para •El Mundo• que nos sirvieron para los grabados ·con que hoy engalanamos
Estamos satisfechos de la buena impresión que ha
esta página de nuestro semanario.
causado en el público nu11stro míme1·0 anterior, que
fué publicado como muestra de lo que será.EL MUNDO
en 1898.
·
EL ULTIMO CHIQUIHUITE:
Esto nos anima extraordinarinmente. y nos hace
pensar más en el trabajo que tiene mb recompensa en
aplauso de nuestros lectores que en la partil finanEn el tecnicismo ó mejor dicho, en el caló de ciertas el
del negocio. Hemoij pedido á Parls nuevas~· más
tabernas, un chiquihuite es u.na especie de ponche, ca- ciera
grandes prensas que nos permitirán cuidar mucho
liente rudimentario, que. se sirve á bajo precio t'&lt;n las más
que hoy de la impresión del periódico, y presennoches de invierno, especialmente en la Noche Buena tar este
semanario dig·no del público que lo s1,,menf'.
en que una magna parte de los buenos ciudadanos de
Dijimos bien: EL Muimo !LUSTRADO no es un perióla :\Ietrópoli juzga que el nacimiento de Cristo es su- dico
popular sino de la clase selécta, ilustrada dtl uues·
ficiente pretexto para que ellos se mueran de puro bo·
tra sociedad. Está comprobado esto por la acept&gt;tdón
nachos.
Hay quien juzga que no se puede celebra\· nada en general, con que se han recibido nuestras reformas
el mundo sin embriagar$e. Que la copa es el princi· para el entrante, y ofrecemos solemnem&lt;'nteeorrcspou•
pío y el fin de todas las alegrias (acaso en eso último der en todo á la bondad de nuestrns abonados-

MR. WILLIAM J. BRYAN Y $0 ESP0U

El

LA NAVIDAD DE LA PASTORA.
Conoceis sin duda el Ángelus de Rosa Bonheur, esa
viril pintora que quiso dejar en un cuadro, en uno solo
acaso, algo de femenino y dulcemente melancólico?
El aldeano está de pié junto al barbecho, con el rústico sombrero entre las manos; no lejos yace inmovil y obscuro el arado; las lejanías tórnanse indecisas,
se inundan de vaguedad; avanza la sombra artera del
oriente, de donde antes venia la luz; pero aun hay algunos areboles en las nubes delgadas, aun las tiñe un
poco de oro haciendo que semejen brillantes y escar•
dadas plumas de un ave ideal.. ....
Y flota sobre todas las cosas una melancolía indefi·
nible, una. melancolia divina, una melancolía consola·
dora.
Dijérase que la amplía y grave y religiosa vibración
del Angelus ha divinizado el crepúsculo, lo ha hecho
inmaterial y mistico; dijérase que la tristeza que siempre viene á la naturaleza y al espiritu cuando el día
agoniza, es entonces una tristeza santa.
Llegó la hora en que como a.ice el poeta:
el mar salmodia sus perennes quejas
batiendo las riberas rumorosas,
y el hombre piensa en afecciones viejas,
en seres idos y en pasadas cosas .........

*

* * melancolía de ese crePues bien, algo de la solemne
¡:&gt;úsculo tiene este otro que inicia la Navidad de una
pastora.
Cuando la pequeña cabrera, vió hundirse en el oca•
so al sol como un alud de llamas, deslumbrada por la
postrera 'pompa de colores que invadia el horizonte,
qucdóse mucho tiempo absorta: primero ante los oros
pálidos que franjeaban las nubes, luego ante los rojos
vivos que se tendian como banderas sangrientas por
el cielo; después ante los lilas mate, ante los lilas próceres, ante los divinos lilas que cambiaban.de matices

como una tela de gros y se desvanecían en el gris
de los vapores vespertinos.
Y aquel espectáculo le produjo el éxtasis.
Mas la campana mayor de la parroquia volcó de
pronto el grave y augusto tesoro de sus toques: din
don,dindon, yun extremecimiento de angustia la conmovió toda.......
Din dan, din don ....... Dios mio qué inmensa querella de vibraciones y cómo saturaban el espacio rle tristeza ...... Y ella estaba sola y tenla frío, mucho frío ......
A qué volverá la alquería si nadie la amaba ahí, si
nadie quería cederle un rinconcito junto al fogón?
'El mastín belfudo y enorme, gruñla á su vista, la
tla Juana solo tenia para cllairases duras; arrojábanle de mal modo un tasajo de cecina 111al asada..... y pa·
ra dormir solo poseía el viejo jergón de crines que
nadie se atrevía á usar va.
Cc,rno era huérfana! •
Si al menos Gabriel, aquel cabrero radiante que hacía las delicias de las mozas, el primero en la juerga y
el chicoleo! más el primero también en el trabajo, aquel
mocetón _de cabellos pajizos y de ojos aceitunados, la
amara aun ......
Pero la dejó por otra, por otra que poseía una vaca
y un huerto.
La dejó por otra, porque ella era pobre y era triste.

*

**
Din don, din don.
Y el aire iba haciéndose más frío, tenla ráfagas que
azotaban como correhuelas, y la sombra invadia la
altura.
Los corderillos se agrupaban, temblorosos bajo su
toison de nieve, y claYaban en la pa~tora sus ojos inmensos y dulces, como si la interrogasen:
-Que, no tornaremos á la majada? Aqui hace mucho frio.
Y ella parecía responderles:
-Frío, y qué me importa el frío de fuera cuando aqui
dentro está helando?

- Yaya! medrosicos, no me vi~teis acaso muchas no•
~bes cantar á las e¡;trellas de Diciembre? Entonces
tambien hacía frío, pero i;i vierais que calorcito tan
bello llevaba yo en el corazón?
Din don, din don
Esta noC'he nace Jesús en un establo.
Vesper descrencha ya sus cabellos de oro en el espacio, Artburo cuaja sus luces cambiantes, Cirio en•
ciende sus fuegos de bengala.
Llega de la aldea el murmullo alegre de los pastores y en la sierra se retuerce llameante la cinta roja
de los vivacs......Tambien los carboneros celebran la
Navidad.

*

**
Din don, din don.
Ea, pastorcilla, hoy habrá cariño para todos; que no
ves que el Angelus va cantando: "Paz á los hombres
de buena voluntad?"
Hoy se olvidan los odios, las manos se tienden, las
bocas se buscan, los pechos quieren latir juntos ......
Vamos, no llores ya; en la granja hay estruendo de
panderetas y bordoneo de guitarras~ .....
-Si, pero Gabriel sonreirá con la otra, con la otra
que es alegre y rica, en tanto que yo soy triste y pobre; el mastín belfudo y enorme gruñirá y como en
otras noches, para mi no habrá sitio junto al fogón.
*

**

Din dan, din don y todas las campanas, tras el solero•
ne motete del Angelus rompen en un alegro vivace
de metálicas resonancias. Aleluya! Aleluya! parece
que claman ......
El último rayito de sol se ha enhebrado entre las
nubes delgadas, como la postrer sonrida del cielo......
Porqué hay un corazón triste en la vega infinital'
Navidad, no seas cruel!
AMADO NERVO,

Diciembre de 1897.

�~r., MUNDO,

La galana historia
DBUNABANDA

color de cabellos de oro.
Desde que Blanca de Montferrat residía en Turln
rara vez los duques de Sabova iban al Ca11tillo de Chambery. E➔te castillo formaba un maciso coronado por
tres torres: la de los Vientos, la de la Prisión y la de
Poypo. Al pie de esta última, habla un patio dividido
en dos compartimientos para animales domésticos y
para fieras. El Castillo tenia un salón de ceremonia11;
y en la cAmara contigua fue donde el Conde Yert alojó
l Carlos IV en 1195.
Doscientos años más tarde, Don Felipe de Sabo,a,
Caballero Gran Cruz de la Orden de Jerusalen, Capitán de Caballerla ligera y Coronel de Infanterla, acababa de vestirse en su cámara lujosamente decorada
con tapicerlas de Bergamo y porcolanas enviadas por
sus prnnos los Médicís.
A la luz de cuatro cirios enormes colocadoR en un
candelabro de hier• o negro, un paje sostenía frente á
él un espejo de Venecia, que le mostraba la imagen de
un caballero de 40 años, alto y esbélto, de ojos negros
v vivo~, la barba ~· el bigote á la usanza regia, los labios rojo~. fre11ca la tez, los cabellos crespos de un rubio cobrizo y las manos fuertes y finas.
Botas de piel de gamo bordadas cubrlan sus piernas
muscuk&gt;sa11 1 calzas de terciopelo carmín adornadas de
plata .v un justillo con agujetas y herretes de pedrería
formaban su•traje; v terminaba va de cerrar los herretes, cuando otro paJe introdujo il. un caballero vestido
de soldado.
-Salud, Bertrand de St&gt;y;:sel, barón de la Serra, Porta-estandarte de Saboya. ¿Cómo está mi comadre Mad.
Boune?
-:\li esposa saluda á Vuestra Señoría, contestó el militar inclinándose respetnoso ante el príncipe,
-¿Estáis de mal humor, Seyssel? ¿Qué os pasa? Pepino, dame mi banda.
El paje sacó de un armario un cofrecillo de rica filigrana interiormente forrado de raso azul, y Don l!'elipe tomó de ali! una banda bellísima pero un poco descolorida. Estaba tejida de hilos de oro, plata y seda
pálida, to que le daba el tinte del trigo maduro ligeramente dorado con reflejos leonados. En las dos extre•
midades, dedos de hada hablan bordado con cabellos
un poco más obscuros, letras enlazadas formando monograma arriba de un fleco finísimo sostenido por anchos galones de oro. Antes de poner~e esta banda la
besó Don Felipe luego la fijó con un broche de diamantes y_ arreiló las puntas para que no cubrí.eran la
empuñadura ae su espada.
·
-¿Estoy bien, Bertrand?
-¿Dón&lt;le vais, Señor?
-A la casa de mi amada Clorincla; y os llevo á comer
con nosotros.
-No, antes de desempeñar una comisión ingrata
para mi; pero cuando el amo ordena, el servidor obeaece.
-¿Qné queréis decir? ¿La guerra va á seguir, seha
interrumpido el armisticio?
.
No que yo sepa. J~s~amente aprovechando esta breve paz Su Alteza qms1era.........
·
-Hablad sin !"et1cencias. ¿El Duque Carlos Manuel,
mi hermano, intenta emp!earme para algunos de sus
planes? Estoy listo con mis hermanos, cuñados y ~o-

brinos. Cuando se tiene sangre de Saboya en las venas ........ .
-No Re consiente A un francés vanagloriarse de haber derramado vuestra sangre sin consecuencia como
quien vierte una botella, Interrumpió secament~ M de
Seyssel. Esto es lo que hace M. Créquv y Su Alteza
cree que deberla exiglrsele una satisfacción.
-Por todos lo~ diablos ~e Génova, gritó furioso. No
he de pasar la vida desafiando á Créquy por simples
zas. Es demeslado honor.
-Honor para ambos. Cr~uy Blanchefort es Señor
de C~naples, Príncipe de Co:e y par y Mariscal de
Fran~1a.
-Hablais como un libro de heráldica.
-Ya tendréis tiempo de aprender esta ciencia en alguna fortaleza del Piamoute, donde os encerrará vuestro hermano si dejais sin ca11tigo á Créquy.
-1.A~I estamos?
-Su alteza dice que elijais entre un duelo á muerte
ó prisión perpétua.
•
He desafiado ya dos veces á :\fr. Créquy. La primera con la Bouisse y el Caballero Pingon entre Grenoble
y Gínéres. En la segunda tenia por padrinos áFontaines v á Baume d'Hostun. Entonces quedé herido.
- 'y por eso el francés se vanagloria y os trata de
torpe.
·
-¡Por tod_os los diablos! gritó Don Felipe colérico
no es c~uto JUgl;l,r con fueg-o. ¿S'.1bei~ de qué se trata?
-Casi, pero s1 me contáis la h1stor1a........ .
-¿Os acordáis del sitio de Chamousset?
Fui obligado á. saltar armado en una barca para cruzar el Isére al anochecer. Un grupo de parciales de
l\.fr. Créquy me perseguía y la barca encalló en un
ba~co de arena y me i:;alvé a:nado. Llegué á Miolau
~~Jado, cal~do yerto. Un so_ldado me. reconoció y me
dio sus vestidos y permaneció en camisa mientras los
mios se secaban. Al partir luego olvidé esta. misma
banda que la bella Clorinda bordó con sus cabellos
para rni; el soldado la vendió á un sar~ento que la regaló á Créquy v este me la envió á. m1 con el consejo
de cuidar má.s tos recuerdos de las damas.
El consejo valía una estocada.
•
-Y alió tres ......... que yo recibí.
-Y que es bueno devolver.
·
-Decls bien Bertrand; vamos á comer.
-No, hasta que tenga yo respuesta para Su Alteza.
-Sea! .A bien que ya me revienta los oídos ese Charles de Blanchefort, Canaples, Poix1 Créquy y todo un
calendario dijo Don Felipe y llamo con un timbre.
Entró un paje.
-1.Hay álguien en las antecámaras?
-El Señor de la Verdatiére.
-Vaya! Un gentilhombre, hijo de mi difunto padre.
Todo un tronera.
·
-Basta para llevar un cartel.
-Todos los diablos lo deguelleny á mi también! Que
venga.
A poco entró un personaje alto v seco. El príncipe
no lo miró.
•
. -Laverdiére-le dijo irguiéndose con majestad. Ensillad vuestro caballo y salid para Lvon. Ali! iréis ála
casa del Mariscal de 13irsn y le diré.is á :M. de Créquy
que lo aguardo el 2 de Junio en las riberas del Ródano, cerca de Bugey para batirnos con armas iguales,
con padrinos ó sin ellos. Id! y vos Seyssel vamos á
comer: se nos espera.

Domln,ro 26 de Diciembre de 1897.

San Quintln el dla de San Lorenzo y que fue sobrino
y generallsimo de Carlos V. no tuvo más que un hijo
de su matrimonio con Margarita de Valois, peroMargar,ta tuvo numerosas rivales que su marido escogió
entre las más bellas y las más nobles. De alll fué que
le nacieron muchos hei:ederos entre ellos Don FeliP,e,
nieto de Martín Doria. El hijo legitimo de Manuel F11iberto seguía las huellas de su padre, con mengua del
buen nombre de los prlncipes que abusan de su prestigio y su poder.
De todos modos, la familia bastarda de este prlncipe tenla un gran lujo en la Corte en esa época en que
para ir por las calles se 'necesitaba un criado que fuera
aelante para no caer en las inmundicias del camino.
Don Fehpe tenia dos que entrando en el dédalo de pasajes abiertos entre las calles, pasaron con él por detrás de los muros y salieron con rumbo á la Colina de
Lemac.
_
-Hemos llegado,·compadre, dijo Don Felipe mos•
t: ando á Sevssel una luz que brillaba entre los árbole@. A qui está mi paraíso.
Cuidado señor, dijo el austero gentil-hombre: por
aqul se puede ir al infierno.
-¿No conoceis á Clorinda?
-Un día la ví.
-Y no admirasteis @u belleza?
-Después que me casé solo mi esposa debe parecerme bella.
-Vuestra discreción es un reproche.......
Vais á predicarme moralidad?
El príncipe se detuvo ante un pabell,mcito cuadrado rodeado de árboles; los pajes apagaron sus antorchas y entraron en un soportal, y el señor seguido de
Bertrand penetró por las nabitaciones.
Al rumor de sus pasos se abrió una puerta, y una
voz femenina dijo:
Sois· vos, señor?
Yo mismo, con el Barón de la Serra.
Avisa á tu señora, y vuelve á alumbrar.
Pero ya una luz iluminaba las primeras ~radas de
una escalera y pronto los señores fueron mtroducidos en una sala. Sevssel observó la ell\gancia de este
departamento v quedó desvanecido ante la belleza ele
una mujer que entró á pocos momentos. Era en verdad un prodigio de belleza, cou una dignidad llena de
gracia y un aspecto de reina. Opulenta cascada de
cabellos rubios adornados de perlas caía sobre sus
espaldas, y un traje azul celeste oprimla su talle soberbio, en tanto que el centelleo de sus ojos obscurecla á los centenares de diamantes con que se adornaba. Desvanecido y asombrado estaba Seyssel pero se
asombró más cuando vió al prlncipe arrodillarse ante
esta sublime criatura, tomarle la mano y cubrírsela de
besos.
.
Bienvenido señor Barón, dijo con amable dulzura la.
Condesa Clorinda. Ya sabia yo que sois de los mtjores amigos de Don Felipe.
-Comamos pues, amor mio dijo el Príncipe, levantándose sin ceremonia.
Des{'ués os daré algunas noticias.
Nadie conocía el verdadero nombre de la Condesa Clorinda ¡\ quién se veia desde hacia diez años siguiendo á Don Felipe hasta las cam,Pañas y aun se
decla qu~ un casamiento secreto los hgaba.
Esto picaba la curiosidad de los cortesanos de su
Alteza, sobre todo porque ella era muy rica y Don Felipe caballero de Malta.
•**
El Duque Manuel Filiberto de Sabova á quien lla•
-Servida la mesa con profusión M. de R&lt;'yssel comió
maban Cabeza de hierro, que derrotó á 1os franceses en · con el vigoroso apetito de un cuerpo sano y una con-

Domingo 26 de Diciembre de 1891..

EL MUNDO.

ciencia tranquila y bebió en proporción. Subyugado presente heraldo. Conflo en que os tomareis con gusto
por la hermosura de Clo"rinda y por el esplendor de esta pena y alabaré ante el mundo vuestra manera de
cuanto le rodeaba, se dejó dommar, soldado rudo, por proceder, quedando como muy atto. S. de V. E.
los encantos de esa voluptuosidad, sin tener el valor
D. Felipe de Sáhoya."
de confesárselo á si mismo y regresó á su casa al amaCréquy respondió:
necer.
"Señor: el deseo de satisfacer vuestra indicación me
Como Clorinda habla sorprendido en Don Felipe
los indicios de al 00 una preocupación, le preguntó la hizo venir al lugar señalado, y no estaré tranquilo hascausa: y él se la dijo esperando que se opondrla con ta no saber por persona digna de fé que cuento con
todos los recursos ele una mujer enamorada al com- vos, de lo cual me alabaré ante todo el mundo, como
bate que le imponía la severidad del Duque. Porque contais con vuestro servidor.
Créquy."
por valiente que fuera, estimaba que dos duelos sucesivos bastaban á lavar una injuria insignificante y no
Se convino que doce gentiles hombres de Sabova y
aspiraba ya sino al reposo y al amor. De consiguien- doce del Delfinado asistirlan al duelo además dé los
te quedó estupefacto al olr á la Condesa decirle:
testigos que deberían ser por el Prlncipe, el Marqués
-Por eso os apenáis Felipe? Su alteza tiene razón. de la Chambre, Seyssel, de la Serra. Micha! y Pierre
Robarré y por Créquy, du Oassage, d'Auriac, DisiPropinad á Cre9.uy una estocada...... y en paz.
·
-Y me vereis tranquila afrontar la cólera de un ·mien y de la Buisse.
enemigo?
·
Despues de enviar un mensaje al Obispo de Bellay
-No sois invencible amor mio, caballero de la Mesa para que dijera una misa por los combatientes, el 2 de
Junio, dia del duelo, D. Felipe se puso en camino con
Redonda, émulo de Orlando y del Rev Arturo?
-Por el arnor de vuestros ojos haré lo que os agra- una gran cohorte de nobles y de criados, admirablede..... .
-Traedme los cabellos de M. de Créquy
y os bordaré con elles una banda, aunque
sean púas de puerco espln.
-Le aborreceis?
-No; por el contrario, me hace reir.
-Y si re~1llto her;do?
-Os curaré. .
-Y si muero?
-Haré vuestro sudario.
-Y os pondriais la cofia y el velo de las
viudas?
-:\las bien la corona de rosas de las desposadas.
Venid á borrar con un beso las feas palabras que habéis dicho, sellor, v dadme
n1estra de~pedida y no vol vais hasta dejar!en el campo á vuestro enemigo.
Obedeció Don Felipe y olvidó pronto en
la embriaguez del amor, los terrores del
porvenir
Pierre-Chatel es una antigua fortaleza
situada sobro un montón de rocas á una
legua de Bclley. Este nido de águila era
parte del St&gt;ñorío de Bengev, cedido en
1137 por pi Emperador Enrique á lo~ Condes de Sabova.
Volviendo'dr las cruzadas el Conde Yert deSaboya, mente equipados y alegres como si se tratara de una
Amadeo l\' . cedió Pierre-Chatel á la orden de San Bru- fie~ta.
no, para que instalara cenobitas que rogaran á Dios
A una legua de distancia, acompañada solamente de
por el bil'n de su alma. Su viuda Bonne de Borbon les un caballerango, dos pages y algunos migueletes, veasignó mil florines de renta, y el monasterio fue seña- nia la Condesa Clorlnda en su litera.
lado para cPlcbrar los cabildos de la orden dela AnunCréquy y sus amigos con menos aparato, dejaron á
cíatta. Al terminar esta historia, estaban allí de paseo Lion y llegaron el 2 de Junio al punto señalado.
el obispo de Bclley1.Juana Geoffray, Ginod, 11elchor,
D. Felipe montaba un caballo andaluz con arneses
el Conde de Monte ola_yor, lugar teniente general en de tercio.Pelo y oro, y "l"estla un traje regio.
.
Bresse, v J oaqtlin de Chateau-Viux alcalde ae Baugev.
M. de Créquy, no estaba menos ele00ante. A la V1sta
Como"ta q11erella promovida entre el bastardo de del {'rincipe echó pié á tierra, avanzó rápidamente y
Saboya v &lt;:arios de Créquy habla metido mucho ruido, le dijo dt&gt;scubriéndose:
los preliminares exigieron numeros; s y diflciles ne-11e felicito, Señor. de encontraros y sov el mas hugoeiarl,,ne~.
milde de Yuestros 1,ervidores.
•
El s&lt;'11or·de la Verdatiere le llevó el cartel de D.
D. Felipe. en tierra también, se descubrió á su vez y
Felipe que decla:
dijo con exquisita galanterla:
"Señor, como no puedo ir personalmente á veros co-También yo, Señor, desceabaeste encuentro vpromo dest&gt;aría, os suplico vengais al puerto de Otúrieu, testaros mi mas sincera adhesión.
•
dándonw aviso de vuestra ·llegada por conducto del
Los dos Señores se saludaron de nuevo con la son-

risa en los labios, y volvió cada uno al lado de sus tes
tigos.
·
Ademas delos indicados, habla numeroslsimos concurrentes. Se necesitaron algunos minutos, que á todos parecieron muy largoP, para las disposiciones del combate, minuciosas según 1a etiqueta y el cpdigo caballeresco de aquellos tiempos. El campo destinado habla
sido visitado por más de cincuenta gentiles-hombres
con sus escuáeros para prepararlo convenientemente.
En una barca y previas mil formalidades, pasaron el
Ródano primero unos, lue~o los otros partidarios de
los combatientes, v por último una dama enmascarada.
Los dos adver,;arios se despojaron de sus justillos,
dejando ver camisas bordadas y con magnificos encajes. D. Felipe pidió permiso á Créquy de anudarse su
banda en la ciutura, esa misma banda causa de la reyerta, y Créquy lo consintió ciñéndose á la vez una banda azul celeste.
Llegó el momento de estimular á los combatientes
dándoles algunos cintarazos D. Felipe manifiesta repugnancia, pero al fin se presta y permite álaBuisse vapufarlo, gritando á D'At1gnac que iba á hacer otro tanto con Oréquy: «De la cintura para arriba.•
El marqués de la Cbambre dá la señal,
y entran los adven;arios en lid con la espao.a en una mano y el puñal en la otra. Se
atacaron rabiosamente y D. Felipe alcanzó
ventaja al principio, pero Créquy más joven, más diestro, menos preocupado porque no tenla una mujer por juez de campo,
Je estrecha de manera que el pobre prlnci. pe pronto fué dominado. Una primera estocada le hiere en el muslo tiñiéndole de
púrpura la!! medias de seda; una segunda
le penetra en el pecho y otra en fin lo derriba. Inmediatamente Crequy sediento de
sangre se lanzó sobre él diciendo: ''Pedidme fa vida:"
-:N"o, matadme, respondió D. Felipe.
Dos puñaladas le hicieron dos hendas, y
con el pecho abierto, los miembros convulsos, el oastardo deSaboya cayó inerte.
-Señor, os dejo la vida si la implorais.
-Saboya manda y no suplica, gritó el
bastardo agonizante.
Ya la dama enmascarada había atravesado corriendo la pradera y cayó de rodillas junto á D. Felipe en el momento en que
Créquy y la Buisse trat'.1-ban de levantarlo: ..
Un cirujano se apro:x.una, pero fueron mutiles sus
socorros, pues D. Felipe apenas tuvo tiempo de. r~clinarse en el seno de la Condesa y exaló alll el último
suiR:ri~;;;;¿·~ie~p¡~hado po~ el Dl?-que de 8aboya no
pudo nea-ar á tiempo para impedir el combate. Despues Lafange fue matado por T&lt;'ontaines, éste se batió
con Villemor v ámbos mlll"ieron; la Buisse corrió la
misma suerte·con otro ele los testigos.

················································································•

···¡Q~~i .i;i1:¡;~~:~-~·e;;;; -~q~eii~~ ·iie~¡;~i ······· ···············

J~ualitos á estos tiempos en que los tontos se siguen
batiendo por."qultame allá esas p;tjas."
CABLOS BUET.

�Domingo 26 de Diciembre de 1897

ELMUNDO.

400

431

EL MUNDO

Domfna-o ~ de Diciembre de 1897.

Damas Mexicanas

S!a .cena ae Noc}¡e iuena
Acercaos á la mesa
Mis recuerdos, porque os llamo;
Id saliendo de la hueRa,
Muertecitos que yo amo!
Cosas idas, cosaR muertas,
Ilusiones ya perdida!!,
Acercaos á mis puertas,
Cosas muertas, cosas idas!

'.

$rita. i!uisa roarti:ue:z ae crastro

$rita. Rosario i!asefar

.DE CUÍ.U.CAN,

OE MAZATLA~

[Fotografla de Tapia.]

[Fotografía de Zúber.J

LA PALINODIA
El famos? poeta gri~go Estesicoro, pulsando la
cuerda de hierro de bU hra heptacorde v haciendo antes una libación á las Euménides con .i,;.ua de pantano _en qu_e se ha bian 1,nacerad_o _a1mirg·o:f ajenjos y ponzouosa cicuta, entono una sat1ra desolladora y feroz
contra Elena, esposa de Mcnclao v causad(• la "'Uerra
de Troya. De~cribí_a ~l ;vate. con ima prolijid.adbde detalles que después 11mto en la Odista el divino Homero, las tribulaciones y des,·enturas acarreadas por la
fatal belleza de la 1in~lárida; los reinos p1wados de
sus reyes, las esposas sm esposos, la$ doncella8 entregadas á la esclavitud, los hijos huérfanos, los o•uerreros que en el verdor de sus aiios habían desce~dido á
la re~ión de las sombras, y cuyo cuerpo ensat1"rentado m aun lograra los honores de la pira fúnibre· v
trazado este cuadro de desolación, vaciaba el car~a'j
de sus agudas flechas, acribillando á Elena á invectivas y maldiciones, cubriéndola de ignomía y vergüenza á la faz de Grecia toda.
Con gran asombro de Estesicoro, los griegos, conformes en 13:mentar la funesta influencia de Elena, no
aprobaron sm embargo la sátira. Acaso su misma viru~~ncia desagTadó á aquel pueblo instintivamente
dei~cado y culto; acaso la piedad que infunde toda
muJer babló en favo~· cte la culpable hija de Tíudaro.
Su detractor se gano fama de pi:ocaz, len&lt;&gt;'üilaro•o v
des~ergonzad~ y Elena, algunas simpatíai y m'i:tcha.
lástrm3:. En vista de este resultado, Estesicoro, con
las ore¡as gachas como suele decirse se encerró en
su casa, donde permaneció atacado de' misantropía y
abrazado a su fea y adusta musa ,·engadora.
El sueño había cerrado sus párpados una noche
cuando á deshora creyó sentir que un.1 di1'stra fria.;,
pesa~a como el marmol se posaba en su mejilla. Desperto sobresaltado. y á la claridad de la estrella que
refulgia en la frente de la aparición reconoció nada
menos que al divino Pólux, medio he~·mano de Elena
Un e_stremecimiento de terror serpeó por las venas dei
satlnco, que adivinó que Pólux venia á pedirle estrecha cuenta del msulto.
-¿Qu~ me quieres?-exclamó alarmadísímo.
.-Castigarte-declaró Pólux;-pero antes hablemos.
Dime por qué has lanzado contra Elena esa sátira insolente¡ f sé veraz, pues de nada te serviría mentir.
. -¡Es cierto!-respondió Estesícoro.-¡En vano tratana un mortal de esconder á los inmortales lo que lleva en su corazón! Como tú puedes leer en él sabes de
sobra que la inditnación por los males que' ocasionó
tu hermana y til nolor de verá la patria aflio•ida me
dictaron ese canto.
b '
_ -Porque leo en lo oculto sé que pretendes eno-an~rme-1:11ur~mu·~ con deeprecio Púlox- Y sin te~er
m1 presp1cacia dwina los g-1·ieo-os han sabido también
conocer tus móviles y tus mtegci~nes. No existe ejemplo ¡oh poeta! de satírico que ten o-a por musa el bien
general: siempre esta.hipócrita apariencia oculta miras personales y ego1stas. Tú viste la belleza de mi
herl:Ilana; tú la codiciaste, y no pudiste sufrir que otro
cogiese las rosas cuyo aroma te enloquecía.
-Tu hermana ha ultrajado á la santa virtud-declaró enfáticamente Estesícoro.

-Mi hermana no recibió de los dioses el car"'o de
rer,rese~tar la ~irtu~, sino la hermo~ma-replic0 Pólux enoJa~o.-S1 hubiese un mortal e:-: quien se encar~asen la vu:tud, la hermosura y la sabirluría, ese seria
igual á los mmortales. ¿gué digo? Seria igual al mismo Jove, padre de los d10ses y los hombre~; porque
entre los demás que se nutren de la ambrosía los hav
como la sacra Venus, en quienes solo se cifra la bellez'.1, y otros ?omo l~ blanca Diana, en quienes se divimzl!- 13: castidad. Si tanto te reconcomía el deseo de zaherir a los malos, debiste hacer blanco de tu sátira á
alg:unas de las infi~itas 11:ujeres que en Grecia sin po·
de1 alardear de la mtegndad y pureza de Diana. carecen de las gracias y atractivos de Yenus. La hermosura merece veneración; la hermosura ha tenido v
tendra s\empre altares entre t1osotros; por la hermosura, Grecia será celebrada en los ve.nidel'OS sio-Jos. Ya
que has perdido el respeto á la hermosura pierde el
uso de los sentidos, que no te sirven para re~rearte en
ella por la contemplación estética.
Y vibrando un rayo del astro resplandeciente que
coronaba su cabeza, Pólux reventó el ojo derecho de
Estesíc?ro. Aun no se había extinguido el ¡a~·! que
arr~nco ~l poeta agudo dolor, y apena~ había desaparecido Polux, cuando apareció el otro Dioscuro Cástor, medio her.mano también de Elena, híjo de J~erla y
del sagrado. ?1sne: y pronunciando algunas palabras
de reprobac10n contra el ofensor de su hermana con
una chispa despren_dida ~e \a es~rella que lucia s~bre
sus cabellos, quemo el OJO 1zqmerdo del satírico dejándole ciego. Alboreó poco después el día mis no
para el malaventurado Estesícoro, sepultado' en etern_a y negra J?.Oche. L~v~utándose como pudo, buscó á
tientas un baculo, y p1d1endo por compasión á los que
cruzaban la calle que le guiasen, fué á llamar á la
puerta de su amigo el filósofo Artemidoro, Y derramando un torrente de lá~rimas se arrojó en ·sus brazos, clamando entre 0 ·em1dos desgarradores:
-¡Oh Artemidoro! Íbesdichado de mi! ¡Ya no la veré más! ¡Ya no volveré á disfrutar ele su dulce vista!
-¿A quién dices que no veras más?-interroo•ó
sor0
prendido el filósofo.
- ¡A Elena! ¡á Elena la más hermosa de las mujereH!
- gritó llorando el satírico.
- ¿A Elena? ¿Pues no la has rebajado en tus versn~?
-pronunció Artemidoro más atónito cada vez. -¿No
la has arrastrado por los suelos en una sátira quemante?
-¡Ah! ¡Por lo mismo!-sollozó Estesicoro dejándo~e
caer al suelo y revolcándose en él.-Ahora comprendo que mi sátira era un himncy á su hermosura ......un
himno vuelto de revés, pero al fin un himno. Los ce·
lestes gemelos me han castigado privándome de la
vista, y las tinieblas en que he de vivir son más densas porque no Yeré á la encarnación humat1a de la
forma divina, al ide¡I! realizado en la tienll.
-No te aflijas y espera- dijo Artemidoro;-tal yez
consiga yo salvarte.

···c·~~~a:~·¡·~·i~~~~¡;a:~a:¡;i~·E¡~~~..;,~~i&gt;~- 'cié ¡;.t~~~úió1:ó
que su detractor Estesicoro sólo lamentaba estar ciego
por no poder admirar sus hechizos, sonrió, halao-ada
su insaciable vanidad femenil, y murmuró con deflcio•
sa coquetería: «Realmente, Artemidoro, ese vate es

un infeliz, un ser inofensh·o; nadie le hace caso en
Grecia, y yo _menos que nadie. Anúnciale que voy á
sanarle los oJos.• Y tomando en sus manos ebúrneas
una copa llena. de agua de la fuente Castalia bañó
con su linfa _las pupilas hueras . del satírico, que al
J?U!lto recobro la luz.. Como el pnmer obJeto que-vió
fL1e Elena, se !1rrod1llo transportado, prorrumpiendo en
una oda sublime de gratitud y arrepentimiento que
se 11.uuó palinodia.
'

NAVIDAD
Mientras la escarcha cuaja•los hilos leves
Que el torrente impetuoso deja en sus fu"'as
Y ostenta el Ixtlac1huatl eternas nieves b '
&lt;.&gt;,ue son como sus canas y sns arrug·as;
Eu tanto que la choza sufre el embate
Del viento de Diciembre delg·ado y frío,
Recuerdo el aguerrido, rudo combate
~ue en la ,·ida sostuve siempre con brío.
Y en tanto que las l1oras pasan tranquilas
En mi hogar donde reina calma que aterra
1,;scucho e! eco alado de las esquilas
'
(Jue llle hahla más del cielo que de la tierra.
:-Navidad• canta á gritos el campanario,
«?,and3:d• rug·e el aire del ventisquero,
l, «Navidad• repiten, en to.no vario,
Los bosques y loli mares, mientras yo muero.
Es qtte estov triste lejos de mi adorada
La niña de ojos negros como mis penas '
Y siento acá á mis solas la recia helada'
De mis año:1 pasados en las verbenas.
Mi ausente, la que en mi alma reside. sola
~sa coche de jun&lt;:0S de~ que yo tiro¡
'
l cuando más altiva m1 orgullo inmola
}lás crece el entusiasmo con que la mi{·o ......
, Es ágil y movible com,J una abeja,
Espanta con sus voces pesar y tedio;
¡Uómo no ha de animarse mi lira vieja
Al c11ntar á una novia de un año y medio!
• Tien_e unos piecesitos como dos lirios,
l tropiezan salvando cortas distancias·
Su llanto es el objeto de mis martirios '
Sus quejas el objeto son de mis ansias.
¡~uién p1~diera iser niño para quererla!
i9mén pttd1era ser tierno para mimarla!
Tiene unos dientecitog color de perla
Y no hay dicha tan grande como besarla.
Es una flor temprana que abrió sus hojas
De mi desierta vida sobre la nieve........ ..
¡Agonizo entre :rngnRtias ~· entre cono-ojas
Po~que el cierzo i,11placahle no se la ífeve!
í en esta noche siento pet1as insanas;
Y ausente de mi niila mi alma se aterra
Y me hace daiio el .. co de las campanas'
Que m~ habla m!ts del ~ielo que de la tierra.
«Navidad• canta á gntos el campanario
«Navid3:d n1ge el_aire del ventisquero, '
Y, •Navidad&gt; repiten, en tono vario
Los bosques y los mares mieu.tras
muero.

yo

JOAQUÍN TREJO.

Diciembre de 1897.

De la cena preparada.
El salón está vacío,
Cae muy triste la nevada,
Tengo miedo, tengo frío!
Cdnvidados á mi cena,
1\1uertecitós que yo amo,
Acudid á mi reclamo
Que esta noche es Noche Buena.
Está abierta mi ventana
Y la lluvia la salpica,

1\lientras oig·o la campana
Que repica.
Buen amigo, pobre hermana,
De mi casa los ausentes,
Yenid todos tan aprisa
Como á esta hora van á misa
Los creyentes.

***
¡Pobre hermana que te ftúste!
Si vivieras todavía,
Cuando siento mi alma triste,
¡Cuántas cosas te diría!
¡Ven, y pronto, ven ahora!
Cuaúdo llegue la mañana
Y á la misa de la aurora
Llame lenta la campana,
Terminada ya la cena,
Podrás irte, podrás irte,
Y tend1:emos que decirte:
4Hasta la otra Noche Buena!
Pei'o ahora, mi hennanita,
Reina aún la noche obscura,
Deja, pues, ¡oh muertecita!
Tu callada sepultura.

*
**
Son las doce. JesúR nace;
Yuelvo el rostro al Nacimiento
Y la cera se deshace
Combatida por el viento.
Nadie cuida á los pastores,
Kadie canta ,illancicos,
l'.i á la virgen llevan flores
L os ancianos y los chicos.
En el heno blanco y yerto
E,-tá. el Dios recién nacido,
Y al mirarlo alli dormido,
l\Ie parece que está muerto.
¡Fe de niño, ven al punto!
Que tll voz me purifique .........
Y no viene, y me pregunto:
.¿Porqué dobla ese repique?

*
**
Del arbol en las ramas
Mil velas 6.rden,
¡Que no tarden los niños,
Que no ¡:e tarden!
¿Porqué no v'ienen?

8t a:qm tant-t,s jugueiies-y dulces tienen?
Esta espada de acero
Para el más grande,
Y soldados de plomo
A quienes mande.
Y esta muñeca rubia
Tan 1,)ien vestida,
Para la niña blanca
Bien de mi vida.
Ya veréis cómo gritan
Los mu~· tranesos,
Y cómo los devora
Su madre á besos .
Pero el árbol se apaga,
Ninguno llega,
Y en la desierta alcoba
Ni un niño juega!

***
Seres que venís tan lejos,
¡Cómo ansían vuestros cariños
Los que tienen padres viejos
Y no tienen hijos nifios!
¡Con qué impaciencia os imploro
Para mezclar con mis manos,
Yuestros ricitos de oro
Entre sus cabellos canos!
¡Amor que ennoblece y salva,
Yen pronto á mi hog·ar estrecho,
Que ya á la misa del alba
Están tocando en mi pecho!

Mis viajeros pcqu&lt;'ñitos,
Mis ausentes ad-0radoR,
Los humildes mu('rtecitos
A mi cena convidados;
Ya regresan de la misa
Los·devotos, los creyentes ........ .

¡Mis amigos, mis ausentes,
Daos priHa, daos prisa!
Dejad ya con planta breve
Vuestro místico palacio ......
Camit1ando tan de~pacio
Yendréis yertos por la nieve!
l\Ii e,pernnza que os desea
Como niña pobrecilla
En la blanca chimene~
Puso ya la zapatilla.
Quiero ver, v no me atreyo
La huella de vuestro paso. '
¡Dejad pronto sobre.el raso
Mi regalo de aüo nuevo!

***
¡No dob~an las campanas,
N'o, q1te r&lt;-pican!
PlurnaR de alondra llueven
No nieve fría!
Dios ha nacido:
Jesús no yace muerto
que está dormido!

*
*'*

¡Casta ilusión que me alientas!
¡Sueño de dicha sereno,
Si á mi cena te presentas,
Seré bueno, ~eré bueno!
Ya no vacilo ni dudo¡
No miro mi hog-ar desiert0
Ni viendo al nifio desnudo'
Me imagino que está muerto.
Yive; con dulce sonrisa,
~ntre sencillos pastores,
"\ e á los que vuelv.en de misa, •
Trayéndole muchas flores.
No pienso con dPsconsuelo
En los seres ya perdidos ......
¡Mis muertecitos queridos
E~tán cantando en el cielo!
El alba tibia clarea,
Yenus en Oriente brilla!. .....
Dejémos la zapatilla
En la blanca chimenea!
11A.lWEL G UTIÉRREZ NAT ERA

�EL :\rmIDO.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

433

DISTRIBUCION DE PREll!lOS Á LOS ALl:ll!NOS DEL COLEGIO MILITAR

A los alumnos del Colegio Militar. .
(EN LA DISTRIBUCIÓN DE PREMIOS)

¿Porqué jamás esquivo ni desdeño
El blasón que al hablar, aquí se alcanza?
Porque sois la esperanza y el ensueño
Y doy culto al ensueño y la esperanza.
Porque adoro á esta patria que lo espera
Todo de vuestros pechos, limpios, sanos,
Ella cifra su honor en su bandera
Y ha puesto su bandera en vuestras manos,
Como madre, los ojos tiene fijos
En cada Benjamín que la engalana:
Vosotros sois sus predilectos hijos:
Yo os saludo, guerreros del mañana!
Envidio por risueña vuestra vida
De la que aún no entendeis toda la g-loria;
Vais en pos de una alianza prometiaa:
Un titulo, un amor, una victoria!
Titulo á costa de luchar ganado
Surgido del estudib y del talento,
Que así como á la tierra abre el arado
El libre abre y fecunda el pensamiento.
La luz de la ilus,ión, fuerza y tesoro,
Hoy vuestra sangre juvenil enciende:
Ese es el nimbo en cuyos rayos de oro
Su manto azul el porvenir suspende.
¡A cuánto.s de vosoii:os, de alma sana,
Temiendo del jurado un anatema,
Hallaron los clarines de la diana
Despejando la incógnita á un problema,

=

Otros en la vigilia· fatigosa
Dieron tregua á las ansias de la mente,
Con la esquela aromada y amorosa
Tierno mensaje de la nóvia ausente.

r--Viendo
Y soñando con ella y con su hechizo,
cercano el fin de su carrera

.Alentaban su fé bes.ando el rizo
Arrancado á una hermosa cabellera
Y así soñando cuanto el pecho anhela
Y al porvenir alzando una plegaria,
Cumple su cuarto el joven centinela,
Goza el que estudia en celda solitaria.
Otro al ver en el patio abandonado
El busto de Melgar, una por una
Las páginas recorre del pasado
Y envidia de los héroes la fortuna!
Si; la de aquellos niños que pudieron
Eclipsará los héroes espartanos:
¡No hay entre muchos que morir supieron
Quien iguale á esos niños mexicanos!
Sllárez, Escutia, Márquez, Montes de Oca,
:Barrera.... dormid siempre satisfechos ......
¡}'o no ten~o en el alma ni en la boca
~ucomio digno de sus grandes hechos!
Y todo aquel que sus estátuas mira
Y sa1&gt;e cuanto honraron su bandera,
¡Por su valor sin tasa los admira!
¡Por su muerte sublime los venera!
Por eso cada alumno con ferviente
Culto, enaltece y guarda su memoria,
Y ve que pasan lista de presente
En el cuartel eterno de la Historia.
Ah! Cuántos de vosotros cuando cierra
Cada silvestre flor su tierno broche
Y el sol transpone la lejana Sierra
Y envuelve al bosque el manto de la noche;
. Cuando ¡ace el Castillo legendario
Como un titán de formas sobre humanas,
Y se ven desde el campo solitario
Cual pupilas de fuego sus ventanas;
Cuando murmura el viento en las canosas
Copas de los vetusto;; ahuehuetes.
Y cual muertos que escapan de sus fosas
Se alzan los elevados minaretes.

Habréis vuelto la mente y la mirada
A esos tiempos de luchas y sonrojos
En que estaba esa alberca ensangrentada
Y estas rocas sembradas de despojos.
Y habreis ~!orificado á los que el pecho
Sin miedo al mvasor déspota y rudo
Presentaron, en nombre del Derecho
C.omo su solo y su mejor escudo.
Y os habreis alentado con su ejemplo
Que hace vibrar homél"icos laúdes,
Y hace amar esta escuela, noble templo
Alzado á su valor y á sus virtudes.
Oh! vo lo sé muy bien, si en triste día
Se repitiera, el caso, no os asombre,
Seríais todos cual ellos, ¡todavla ,
Se muere por la Patria y por su no~bre!
Aun hay amor sin mancha y patriotismo
Y aún sabe el alma varonil v· entera
Que nada s0n la muerte y el abismo
Si el honor queda limpio en la bandera.
Ya los tiempos de lucha se borraron
Con lágrimas y sangre: otra es la norma
Del suelo en que nacimos, ya triunfaron
La Paz, la Independencia y la Reforma.
Ya de Caín la sombra se ha alejado;
Hoy se premia el trabajo, el noble intento;
Y vosotros lo veis; h"a befs ganado
UJ.1 premio en el combate del talento.
Id felices con él; ninguna valla
Dejará vuestra marcha internm1pida,
Y triunfad con aITojo en la batalla
Que libreis sobre el campo de la vida.
JUAN DE DIOS PEZA.

México, 5 de Diciembre de 1897.

~o peor ae la

Nat1íaaa... &amp;1 último "cqiquiquife.''
(Véase el articulo •Nuestros Grabados.&gt;)

(Dibujo de Ruelas)

�Domingo 26 de Diciembre de 1897.

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EL MUNDO.

435

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Ensueño de n ·i ños.
P OR J OSEPH L 'HOPITAL. - ILUSTRACJONES GRABA DAS EN N UESTROS TALLERES.

•

CONCLUYE•

·J acquot reía silenciosamente y su sonrisa n mar- lis y le cumpliré mis promesas ya que así se lo
-)[e asombrarías.
ga·
primero 'Y hostil dcspues, acabó por ft-ane;a y merece.
-Deveras? y ii yo te dijera que por defender- Y qué le prometiste?
amistosa.
se de mí es por lo que partió?
Eso no te importa; son cosas de los dos.
· -Ah querido amigo! y yo que te creía un pillo.
-¿Cuánto apostamos á que me vas á querer
-Qué?
-Y bien ¿te figuras que no lo soy? y i;i me
-Porque no quería, por que no quiso nunca
convencer de que tienes buenas intenciones:-&gt;
agradara serlo?
ser lo que tu ereiste que era.
-Pues bien, si: la amo con honrados propósi-De seguro que yo no te lo impediría. SolaJaequot estupefacto, aturdido contemplaba á
tos.
mente que ..... .
Jacobo que se había puesto muy colorado.
-¡Como tienes tíos generales .... !
, -Que tú no sabes lo que dice la carta que me
-Como! Ella no era tu ..... .
-Bueno ¿y qué?
ha escrito, no es verdad? Pues dice que me ama
-Que no habían de quedar muy conformes. Y
-Xo.
-Ah! entonces era eso que tiene un casamien- siempre, y me pide que le escriba yo. Ya soy fe- que hay cosas que no existen~ no hay b:u-gueses
liz
puesto
que
me
~a
perdonado,
y la veré.en Pato en la cola y que le llaman amor de plato único.

•

�436

•

como tú para éasarso con muchachas como ella.
-Di que no crees en nada de una vez.
-Sí, á veces suelo creer en algo. Creo por ejemplo que si en este momento ella estuviera aquí
y hubiera á la mano un notario y ;in cura, t~ la
harías pasar ill curato y á la notaria en un tiempo y dos inovi,.,,.ientos. Pero ~º-~º ni ella cstii .
aquí ni los otros ...... Buen vrnJe.
-Por qué dices eso?
-Porqul3 si. ..... En fin, tu eres un guapo chico v en cuanto á la Princesa no es ordinaria .. ..
Terminado el descanso se reorganizó la tropa
que desfiló luego en buen orden por las calles de
la aldea, los soldados con las cabe:i:as erguidas,
llevando el arma con gallardía; y los noveles que
tenían más ampollas en los pies, eran los que caminaban con.mayor garbo procurando no cojear.
Jacobo no pensab'.\ ya en el mal humor momcntaneo que le produjo el haber hecho sus confidencias forza.das y se entregó entero ,\ la dicha de
recordar las cosas dulces que le decía la carta de
Jacquelina y no pensaba mús que en las excusas
que debería darla en su ·contestación y en rehacer con ella la dulce intimidad de otros días.
.Aposar de la ruda jornada el día te1·minó alegremente y cuando el Coronel se detuvo ií ver
desfilar la columna felicitó á la 3ª del 3° que marchaba como en una parada sin haber dejado ni
un rezagado por el camino.
XXI
Cuando la Sra. Chansonier le dijo que habüt
llegado una carta para ella, Jacquelina se turbó
tanto que por poco derriba el maniquí con que
trabajaba, y se ruborizó mucho al oír que decía
la primera:
-Es una carta que viel'e del Campamento de
Ruchard.
La Sra. Chansonier había acentuado máliciosamente sus palabras y las obreras cesaron como
por encanto de trabajar. Pero nada, ni las bur·
las de la vieja ni los cuchicheos de las jóvenes
podían aumentar la emoción de Jaequelina concentrada en el deseo de leer y en el temor angustioso que sentía.
Se había resistido mucho á escribir y su carta
fué el resultado de una derrota moral que la colmó
de remordimientos y esperanzas.
.
A veces deploraba la rapidéz de su aprendizaje, porque si hubieran persistido las dificultades
con que al principio tropezó, acaso no habría tenido tiempo de renacer su imperiosa pasión. .Aho·
ra gan'l.ba cinco francos diarios y tenía con que
vivir siempre que no cayera enferma-El descanso de su ánimo dió lugar al amor para volver
á llenarle el corazón.
Bajo estas impresiones tomó la carta y cuando
vió bajo cuatro largas páginas la fírma de Jacobo palideció; al tomar en cuenta las miradas que
la observaban sintió una impresión de disgusto,
se irguió en una rebelión de altivéz, guardó la
éarta sin leerla y volvió á su trabajo. Todas hicieron un gesto de decepción y la Sra. Chansoníer se vengó rifténdola con pretexto de que no
estaba bien el corpin.o que hacía.
Al medio día cuando sus compafteras fueron á
almorzar las siguió sin prisa; pero en cuanto se
vió en la calle, compró rápidamente su almuerzo
subió ,\ su buhardilla de la calle de Petits-Champs
y alli, á puerta cerrada comenzó á leer. Estaba
sola al fin con su Jacobo y virtió deliciosas lágrimas que trajeron á su espíritu ideales de ensueño.
Desde entonces no dejaron de escribir.se; y para evitar indiscreciones en el taller, Jacquelina
dió á su amante su.dirección privada.
Jacobo de su parte estaba más enamorado que
nunca y orgulloso de una felicidad que lo avergonzaba por sus anteriores sospechas.
Pero desgraciadamente para Ja~quelina, no
eran sus cartas las únicas que Jacobo recibía. Estaba níuy avanzado Septiembre en que terminaría su a:ño de voluntari0 para entrar á suboficial,
y antes de tomar posesión pediría un mes de licencia. Su tío el General le escribía dándole los
más desatinados consejos de conquistas, fiestas y
alegrías. Impresionado por estas cartas empezó
Jacobo á hallar menos encanto en las de ,Jacquelina; y las castas delicias de inocente amor que se
había prometido, fueron cediendo el campo á otro
género de ideas. Así concluyó su permanencia en
Rnchard; luego volvió á Tours y al fin J acquelina
supo con trnnsportes de alegría que obtenida la
licencia iba á. llegar á París.

Domino-o 26 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

Firmado un nuevo enganche, Jacobo fué nom- tinado la llevó á un banco donde cayó sentada,
brado sargento y tomó el mando de sus subordi- presa de una nueva crisis de desesperación:
Jacquot, ante tanto dolor sintió que se arrenados en presencia de las clase:3 reunidas de las
que ya no formaba parte Jacquot. Ambos par- pentía.
•
-Es verdad, dijo, soy una béstia.
tieron juntos á París y al concluir su viaje en
Habría debido callar .... unit juventud comola estación, se encontraron con antiguos camaradas y condiscípulos que les hicieron regia recep- esa. Señorita, no me ct·cn usted; era de la rábia
ción. Al salir ele allí un incidente de los muchos que me da que usted lo prefiel'a. No es culpa suque ocasiona la afluencia de pasaj~ros los separó ya si los amigos vinieron á llcvilrselo en ómnibus
y Jacquot, solo ya y como había behido hastante con sus amiga~. Pero mañana irá. á ver á usted
· .
vino, empezó á. sentir los efectos de la embriaguez sin falta.
¡Cuanto me aborrecerá usted por lo que dije!
y á caminar difíeihnente y sin rumbo.
-No Jacquot. No lo quiero á ustetl mal. )le
De pronto una mujer que caminaba con rapidez le alcanzó y le pasó. J acquot alargó el paso hizo usted sufrir sin saberlo. Dice bien que no deesforzándose en seguir á la mujer y en conservar bí haber venido; pero estaba tan contenta!
Se leV'Rntó. y siguió andando. J acquot la siguió
la línea recta. Como ella se sentía perseguida se
sin
que ella se opusiera.
llenó de miedo y &lt;lió á co1Te1· por el bulevar, pero
- V endrit mana na, se lo aseguro á usted.
una larga fila de ca1Tos la hizo detenerse en tan·
-Oh! pero no serit lo mismo.
to que el ex-sargento le decía:
~En cuanto usted lo vea. ....
-N"o corr,t tanto, que perderé mi norte.
-Y
si no viene ¿que hago? Abandonada, soLa mujer volvió el rostro y entonces
la .. . ..
-Dios mío! gritó Jacquot-La Princesa!
-Alguien hay que no se alejará. Jacquot, an-Salud .Jacquot, dijo Jaequelina.
El qt~edó como petrificado. La princesa le ha- tiguo clarín de ,\ pie, de la tercera del tercero.
-Cierto . . .... usted tiene buen corazón. Pero
bía intimidado siempre y ahorn mucho mas. .Así
¿que podrá contra mis tristezas?
es que con voz vacilante murn~uró:
-Lo que se pueda, pardiez! Yó voy á ver it mi
-Si quiérc ,u sted atravesar el buleva.rd, deme
madre al número 27á de la calle de Alemania.
la mano y estará más segul'a,
Jacquelina retrocedió comprendiendo que es- Recuerde usted esta dil'eeción. Volveré á mi oficio de plomero y si alguna vez necesita usted de
taba ébrio, y el la dijo:
-Xo tenga usted miedo y recuerde que soy un nú, un aviso y vuelo.
-Gracias Jacquot. Es usted mi amigo. Adios.
buen amigo.
•
Le tendió la mano y él vaciló un instante, pero
-Está bien. Atravesemos.
-En buena hora contestó el ex-clarín sintién- luego la toro(&gt; y la retuvo hlrgo tiempo.
-La vida no es alegre, suspiró· ella, pero aun
dose refrescado por la impresión y una vez llequedan
almas buenas en el lllnndo. Esto consuegados frente al Jardín de plantas, Jacquelina
quiso retirar su mano, pero Jfcquot entusiasma- la.
-Y o soy adicto á usted, hasta la muerte!
do no lo consintió.
Continuaron en silencio hasta la calle de Petits
-Se:flor Jacquot, si sigue tirándome de la maChamps. Llegando á su casa se detuvo Jaequeno ele ese modo, voy á caer.
lina.
Y con una brusca sacudida retiró su mano.
-Esta es mi casa, dijo, ya ve usted que le ha-Sigamos como dos buenos amigos.
go confianza. Adios.
-Perdon, añadió humildemente Jaequot.
Y antes de recibir respuesta despareció.
-¿Y usted no va á reengancharse?
-¿Yo? Ni ·que estuviera loco.
XXII
-Sinembargo, hay quienes lo hacen.
Como se acostó á las tres de mañanaJaeobo se
-A veces . . . .
levantó muy tarde, estirándose con deliciosa pereza. ¡Que amigos tan alegres y que chicas tan en• -Y aun toman su resolución alegremente.
,Jacquot no respondió inmediatamente. Una luz cantadoras! Dcci:didamentc· no hay como París
confusa penetró las brumas de su cerebro. Por la para los jóvenes con dinero. ¿Qué barín? Ah! sí,
primera vez, se preguntó qué había venidoá hacer en la noche al teatro. Allí estarían sus amigas y
la joven en la estación de Orleans, pero la embria- sobre todo Clotilde, la bella Clotilde, que estaba
guez no le dejaba formar razonamientos comple- de moda en el mundo de la alegría ....
tos.
Derrepcnte se levantó tratándose de bruto. La
-Si: hay quíenes se reenganchan. Ejemplo mi imajen de Jacquelina que le esperaba vino á su
condicional. ¿Lo conoce usted? Tiene tíos genera- memoria y le hirió como un remordimiento. Se
les. Pero qué ideal .Lo que es haber bebido: usted vistió colmándose de reproches que le pusieron
lo conoce. Ah! ira de Dios! Y yo que pensaba. del más negro humor, pero qLlC no pudieron bo¿por qué habrA venido la Princesa? Y bien ¿lo rrar completamente de su pensamiento el 1:ecuervió usted? Se metió en el Omnibus con los que do de la fiesta de la víspera ni sus proyectos de
vinieron por él.
fiestas futuras, porque al traves de su arrepenti-Entonces ¿sabían ustedes que vendrían á la miento• y de la ternura que se despertaba en él
estación gentes á esperarlo?
hácia J acquelina, no dejaba de dibJjarse ~on per-Yo, no sabía nada: pero cuando ví la clase sistencia en su fantasía la elegante silueta dela bede gente que n9s recibió dije: orgía tenemos y de lla Clotilde. Así pues, cuando terminado el allas gordas.
·
muerzo partió á la cita que había estado á punto
-Que infamia!
de olvidar, se hallaba en un estado de ánimo muy
Jacquelina se detuvo trémula y sin hacer caso singular, descontento de sí mismo y de los dcma's
del ex-clarín que la seguía se l.mzó casi llorando y en lucha con los mas opuestos sentimientos.
mientras repetía:
Ella lo esperaba en su bohardilla presa de una
· - Olvidada .. . . enga:ñada.
gran turbación. La víspera todavía, antes de su
Est&amp; explosión de dolor exasperó á Jacquot malaventurada excursión á la estación de Orleans
que no tenía mal corazón, pero como estaba celo- deseaba esta entrevista con alegre impaciencia;
so, no pudo dominár sus celos por más razones y el sentimiento muy perceptible de los peligros
,que les oponía. El despecho le volvió cruel.
que oodía hacerle correr no lograban moderar su
- Sí, él piensa en usted como en mí. . .. á ve- . pasión triunlante, ni detener los a1:rebatos de su
ces.
exasperado amor. Iba á volverá verlo y se senComo nosotros no somos de su &amp;.tegoríal
tía con algo de remordimientos que no carecían
Si fuéramos ahora á buscarle donde está, entre de cierto encanto; sin defensa ante el, ve:1cida de
sus aristócratas, ni nos conocería.
antemano, pronta á concederle to·do antes que
Y reía nerviosamente, én tanto que la joven ca- perderlo otra vez. Ya estaban lejanos los días en
minaba muda, con la cabeza inclinada. y el pa- que no quería estar cerca de él sino en público ó
ftuelo en los ojos, abrwnada.
·
·en la calle y en que temblaba á la idea de estar
-¿Y se admira usted de eso? Yo se lo previne sola á su lado. Había combatido mucho y se le
á tiempo. No conviene hacer la Sofia con sobri-, agotaron las fuerzas en ese combate intei:ior. Ahonos de General. En fin, ya probó usted ari'ltocra- ra, le había dado cita cu su propio cuarto y se
cia. En tanto él, se burla de usted, se burla de defendíría mal contra la embriaguez amorosa que
usted ....
de antemano le preparaba una posible caída. PeDerrepente ella se detiene.y exclama:
ro al presente J acquelina había cambiado de ideas
Eso no es verdad ¿porqué me dice usted eso? y estaba sufriendo á causa de la sorpresa atroz,
¿quiere q;ie me arroje al Sena:'
de la desilusión amarga que probó en la estación
Jacquelina estaba desfallecida. Jacquot desa- cuando lo vió pasar entre ese huracán de "ivido-

Domingo 26 de Diciembre de 1897.

res y ~ujerzuelas, con los ojos radiantes, la risa
en los labios .... y sin una mirada para ella.
Por mas que había pretendido para excusar á
Jacobo hacerse cargo de los razonamientos más
favorables, no conseguía arrojar de su ánimo la
.duda atormentadora que la atenaceaba ni arranearfo el pensamiento de que Jacobo habría debido suponer su presencia y buscarla en caso de
que en efecto la amara aún. De consiguiente,
aquella visita que la víspera le inspiraba tantas
alegrías medrosas y tan imperiosos deseos, le causaba ahora apesar suyo, un terror vago, una
apréhensión llena de presentimientos siniestros
como si la desgracia de su vida estuviera á pun- ·
to de resolverse, y .aun llegó á arrepentirse de
haberle escrito que viniera á su casa, á ese cuarto donde estarían solos y se sintió otra Yez dominada por la ansiedad ·y la duda y por esas reticencias y esos pudores que habían cedido un
momento ante la victoriosa ~crtidumbrc del amor
correspondido.
·
Sin embargo cuando resonó en la escalera un rumor de pasos Y. cuando oyó que álguien se detenía en su pasillo buscando la puerta, su emoción
fué muy fuerte y no había acabado de llamar Jaeobo cuando le abrió, pronta á arrojarse en sus
brazos.
Pero derrepcnte se detuvo sobr.eeogida. . ¿Era
Jacobo ese joven apuesto? Ella no lo había visto
nunca·sino vestido de militar; y la víspera todavía, cuando pasó tau rápidamente cerca de ella
,lo ha~ía reconocido con su kepí rojo y su capot~
de umforme. Ahora veía á un parisiense puesto á
la última moda; esta elegancia la espantaba y perm~neció inmóvil, ruburosa, como avergonzada,
mirando ya los botines charolados, ya la gran
corbata de seda prendida con un alfiler de perlas
firías, y le parecía al mismo tiempo que una ducha helada caía sobre sus espaldas, en tanto que
él también, después de haber cerrado la puerta
la observaba con un silencio embarazoso.
¿ Era J ª&lt;?quelina esta muchacha pobremente vestida, de facciones ajadas y ojos enrojecidos por
las vigilias, tan diferente del ideal que sus recuerdos y sus ensuefl.os le habían forjado, tan diferente sobre todo de las mujeres deslumbradoras por
su lujo, qne la víspera le habían llenado de alegres y hechiceros agasajos?
Bruscamente se enternecieron los dos. Con un
movimiento expontáneo le tendió ella los brazos
y Jacobo perdido, incapaz de desembrollar los
sent_imientos que le agitaban, la estrechó contra su
corazón con una especie de violencia que Jaequé!ina pudo estimar como arrebato do pasión. Después los brazos se desligaron, ambo.s se miraron
sonriendo, con sus manos juntas, sin apartar sus
· ojos el unó del otro y se pusieron á. hablar rápidamente, de un modo calenturiento, como si hubiesen querido aturdirse, embriagarse con el rumor de sus voces, removiendo los recuerdos del
pasado, recordando las promesas y los sueilos de
antaño, procurando despertar los ecos de un debilitado 11mor.
Pero en él apesar de sus esfuerzos, no venía la
embriaguez y se sentía helado por esta bohardilla
misernble, por estas tristes sillas de paja cojeando sobre un piso desigual, por el movimiento melancólico de la cortina ' blanca que agitaba el
viento colándose por las hendiduras de la ventana mal ajustada. Y ante él, cerca del microscóP.ieo to~ador, el estrecho catre de fierro encima del
cual estaba la virgen de Lourdes, que le causaba
una impresión respetuosa y amarga, muy lejana
del _a mor y contra la cual no podía resistir.
No, no era esta su Jaequelina de Tours!
Para que fuera le faltaba la atmósfera de allá,
la sala extensa y limpia del Café de los· Amigos
y las mesitas en torno de las cuales ella voltigeaba tan viva y tan coqueta, y el admirable golpe
de vista de los muelles del Loire y ií lo lejos, en
el bo'lc:1je lleno de sombras y de sol, el centelléo
luminoso de los latones de la banda militar y la
poesfa nebulosa de la plaza del Arzobispado. Le
faltaba sobre todo la dura vida del Cuartel, el régimen austero del batallón, las fatigas de la maniobra, el disgusto de los castigos, la compa:ñía
de los soldados. la conversación de la Cantinera
la privación de París y las parisienses.
Sincera y lealmente, el se había mecido en un'
ensurflo que debía desvanecerse con las circunstancias que lo hicieron nacer y lo reconocía tarde y con pena.
Esta desilusión insuperable en la cual no en-

EL MUNDO.
traba sino el egoísmo y en la que verdaderos remordimientos tenían parte, turbó á Jacobo á tal
extremo, que. poco á poco empezó á responder
distraídamente á Jacquelina con el espíritu involuntariamente alejado, presa de un embarazo que·
le helaba; no pudiendo ní atreviéndose á confesarse á si mismo que la novela babia dado fin y
dejando ver á pesar suyo á la p'obre muchaclrn
esta frialdad de la cual no era dueilo.
Pronto J acquelina lo comprendió. La impresion que había sentido cuando .Jaeobo ve1:,tido de
gentleman entró en su cuiu-to, había cedido de
pronto á la alegría del reconocimiento y (L la esperanza de volverlo á poseer por eompl"to. Pero
bien pronto se disiparon esperanza y alegría y ella
se decía. ahora q ne entre este gallardo séilor, aneglado y ·compuesto y el Jacobo que amó en Tours
mediaba una distancia infranqueable. Esto era el
naufragio de la confianza ingenua y de los juramentos de ninos; la aparición súbita de la prosa
banal v ordinaria de la vida destruvendo brutalmente ·1a poesía del ensuefto; la esp antosa visión
de que este hombre ¡\ quien ella amaba ern un
hombre como los otros, incapaz de sacrificar {L
un ideal superior, á un amol' sublime, las conveniencias egoístas y las "necesidades m,~s •ó menos
confesadas que forman el fondo de las innobles
existencias. Para ella esto era peor aún, era el
horror material ailadiéndose al horror moral; un
porvenir de abandono sin esperanzas y de desfallecimiento sin. consuelo, abriéndole sus horizontes de dolores; la soledad sin dinero, sin amigo;;, la miseria ó la deshonra acechando en su
bohardillla á la obrera de París; era el fin de todo lo que había soflado, amado, perseguido, esperado .... delante de ella ya no quedaba nada. ·
Opuso á este golpe terrible todas las fuerzas de
su alma valiente, con vigor hizo frente al infortunio; y como Jacobo más y más embarazado se
embrollaba ~- mentía piadosamente buscando palabras vagas, protestas platónicas y promesas á
plazo largo, ella le cortó la palabra con decisíón
y le dijo con voz que no temblaba.
-Sefto1·Jacobo, no busque usted por mástiempor razonamientos que no e'ncuentrapara probar
queme ama todavía. Xi usted ama ya á Jacquelina
ni J acttuelina q uíere ser ama da por usted. No es cu 1pa de usted si yo le amo todavía. Xo, no es culpa
de Ud. Yo habría debido saber qne todo esto no
era posible .... . . pero estaba tan loca! No me debe usted nada, Senor Jacobo, no piense mas en mí:
yo soy quien le queda reconocida por el gran
amor que supo inspirarme. Váyase usted. Adíos,
Se:11or Jaeobo. A estas últimas palabras un sollozo subió de su corazón á su garganta, pero no lo
dejó salir. Pálida, con los dientes apretados
los párpados moviéndose sin cesar, traicionando
con la rigidez automática de sus movimientos la
lucha sobrehumana ele su desesperación, avanzó
hasta la puerta y abrió.
Jacobo, confundido vaciló un minuto. Quería
contestar y no pudo conseguirlo; las ideas bailaban' en su cabeza enloquecida, la vergüenza, los
remordimientos, la tristeza, el amor, se perseguían
allí como en danza diabólica. Salió con paso vacilante pero se detuvo en el primer escalón y volvió la cara. Jacquelina estaba allí, en el marco
de la puerta, inmóvil y púlida como si estuviera
en la tumba. De un salto Jacobo vino hacia ella,
se arrodilló, imprimió en su mano inerte un prolongado beso y luego, se precipitó como un loco
por la escalera.
Entonces Jacquelina se encerró y prosternada
junto á su lecho, la cabeza hundida entre las manos, lloró mucho, mucho. . . . . . Y la Virgen de
Lourdes, su protectora, 'l.Ceptando su sacrificio y
bendiciendo su dolor, hizo sus lágrimas menos
amargas, virtiendo en su alma' clesolada un poco
de la dulzura y de la calma infinitas que brotan
de su apacible sonrisa ....
0

XXIII
Afuera Jacquot espiaba. Cuando vió salir á Jacobo tuvo impulsos de lanzarse sobre él pero se
contuvo.
- No: dijo rechinando los dientes, le pegaría yo
en seguida; me conozco. Y siguió en su tarea taciturno y rabioso. Desde por la mailana estaba
allí, rondando y cuidando la puerta; quería saber
si vendría Jacobo, con la idea oculta y la esperanza loca de que no iba á venir.
Había visto salir ,í Jacquelina y viendo que
había ido al taller esperó su salida en la calle de

Sta. A.na y la siguió de lejos hasta la lechería en
que tomaba, el almuerzo; luego sin desanimarse
había estado de centinela hasta que la vió volver
á su casa y se quedó enfrente en observación,
contando los minutos y diciendo con alegría·.
-Creo que al fín no vendrá- De improviso
sintió un golpe en el corazón. Jacobo llegó, é incap,\z Jacquot de 11hogar la desesperación de sus
celos se entregó [L una númica. furiosa que llamó
la atención del gendarme de la esquína ya puesto
en sospechas por sus continuadas idas y venidas.
-Vamos, allí está, ya viste lo que quc&gt;rías,
imbécil, elijo el gendarme entre dientes, ahor,t
puedes irte.
Pero J acquot no llevaba trazas de dejar el sitio y seguía marcnndo el paso en la acera :siempre Yigilado por el policía y ardiendo en ira pensando en la dicha de Jacobo durante esta visita
que se prolongaba interminablemente. Lo vió salir al fín y pasar muy cerca y lanzarse en un carruaje de alquiler.
-Bueno, gruftó, lárgate condenado, yo no me
muevo de aquí hasta que haya conversado con
ella.-El día avanzó poco á poco, llegó la noche
y se iluminaron algunos almacenes; pasó el encendedor del gas con su lanza de fuego; un frío
brumoso y cortante hacfa desfilar rápidos ,\ los
transeuntes y Jaequot seguía esperando.
De pronto una sombra apareció en la puerta:
era ella. Jacquot sin tomarse tiempo para reflexionar atravesó la calle en dos saltos y con voz
sorda le dijo:
·
-Soy yo, Jacquot.
Ella lanzó un ligero grito sorprendida por tan
súbita aparición y el gendarme se aproximó temiendo un crimen.
-N"o esperaba usted verme, dijo Jaequot con
violencia y no pudiendo contenerse. Cuando se
reciben visitas tan agradables, no sabe uno ni lo
que hace. ¿No?
•
Jacquelina se puso roja de indignación.
-Sr. Jacquot es usted un descortés y á lo que
parece, también un moscardon. No le felicito. A
saberlo no le habría ense:llado mi casa.
Le volvió la espalda y se fué con paso rápi&lt;lo;
pero como él la seguía anonaclu, se volvió para
decirle con tono secn.
-Ilágame usted favor, si gusta, de dejarme
tranquila.
-Ah! no, no, gimió Jacquot desolado. ¿Pcr qué
me trata así la Princesa? Porque tiene cólera ¿no
es así? Si viera usted como he estado! ¿Quiere
usted que le pida perdón? Va usted á come"r ¿no
es así? :No me impedirá usted que la siga hasta la
fonda.
Ella no respondió pero caminó más aprisa visiblemente contrariada. Jacquot prosiguió:
-Puesto que pedí perdon, hay que perdonarme. Bien sé que soy un asno que se pone á morir como pavo para fiestas que no son suyas; pero hay cosas ...... ¿sabe usted? que hacen arder
la sangré en las venas.· Pardiez! Yo sabía lo que
iba suceder. Desde luego, fuí yo el que dije todo
cuando usted lloraba como una faente ayer sobre
el banco y la consolé asegurándole que vendría.
Jacquelina iba ahora más lentamente, sicmprn
sin responder, como fatigada.
-Entonces ¿qué? Puesto que yo lo dije no
puedo espantarme de que haya venido. Solamente que ...... da un golpe hondo en el corazón ver
gentes que logran tanta felicidad como ese .....
Pero desde el momento que usted lo quiere! Pero
se necesita también tenerle una poca de lástima
á este pobre Jacquot que es un obrero, es verdad
y no tiene educación como esos pillos burgueses,
pero en fin ¡que se yo! los sentimientos no lo obedecen á uno.
Como él se callaba, ahogado por la emoción
Jacquelina le dijo sencillamente.
-No hablemos más Jacquot, soy yo la que estoy apenada por haberle hecho á usted mal.
La tristísima voz de J acquelina le penetró á
Jacquot hasta le íntimo del alma.
-Siempre esperé que me perdonaría., usted siquiera porque yo le dije que vendría. Y después
de todo, si lo dije, ¿de que tengo que asustarme?
Que está usted contenta ahora, bueno; eso no es
cuenta mía. Ay! Es usted hoy muy feliz. Un ltlilord como Jacobo, un aristócrata que anda en co- ·
che como cosa muy natural. Yo comprendo que
eso halaga á una se:llorita como usted más que
un Mrbal'O como yo. Solamente que bien valé la
pena de reflexionar .

•

•

�EL MUNDO,

Domingo 26 de Diciembre de 1897

438

Diablo! gruiló Jacquot, me he portado como
traré. Eso no impide que.' . .... sin embargo ¿saEn ese momento la luz de una tienda proyec- be usted? yo no -h abría hecho eso nunca, nunca) un borrico. Si en vez de estar hablando una hora
tándose sobre la cara de ·J acquelina hizo ver á lo juro. Cnando usted tenga necesidad· de Jac- la hub-iera convidado á cenar! Y yo también tengo hambre. Lo que le dije, lo que me contestó.
Jacquot que estaba llorando.
·
quo~, la sei1orita no tiene más que avisar.
Diablo! pues no me mandó á paseo como lo tengo
-¡Imposible1 gritó estupefacto.
-Gracias Jacquot, ya sé que es usted bueno. bien merecido. ¿Deberé abrigar esperanzas? Ya
Y luego añadió aparte.
-Yo soy bueno .. .. ! No, yo no soy bueno; peA menos que este llanto sea de felicidad
verá.
.
ro por usted sería yo capaz hasta de no volver á se Y
J acquot se fué con el corazón como consolaOigame usted Jacquot, le ruego que nunca me beber más que agua en toda mi vida.
do y como alegre.
.
vuelva á hablar de él.
- Y haría usted bien, amigo mío.
Entre tanto, Jacquelina sintiendo que la inva-¿De el? ¡Ah! bien: eso es una prohibición pero
-1\fás aún, me volvería yo burgués. Sí selioripueda ser que sea difícil camplir, porque cuando ta J acquelina, seria capaz de meterme á trabajar día una ex.trema lasitud, renunció á comer y relo vea yo entrará su casa de usted por ejemplo ..... dta y noche sin descansar nunca y ganar bastan- gresó penosamente á su casa deseando estar sola
con sus tristezas. Y cuando se tendió en su pobre
-No irá nunca más.
te dinero para hacerme patrón y burgués; sí) como lecho, llamó. vanamente ;Jl suefl.o; el recuerdo de
-Es cierto? Entonces usted lo irá á verá él.
le oye usted: ¡burgués!
este día cruel que definitivamente ~·ompió su amor
-Yo no lo veré jamás.
-¿Pues qué detesta usted á los burgueses?
y anonadó la esperanza tenaz que tanto tiempo
-Ah! Un hombre que tanto la ama á usted.
Los detesto, es verdad, pero cuando sea de la había nutrido, la tenía desvelada; creía que vol-Ya no me ama!
.
clase aprenderé á quererlos, todo no es mas que vería á verá Jacobo enamoradoytierno como en
Jacquot se detuvo y asiendo á .Jacquelina por para
decir que usted podría con solo querei:, digo
el brazo la obligó á detenerse bruscamente y á quererme, no tanto como yo, pero un poquito, días mejores y una voz le decía al oído: «No le has
de ver más.» Sin embargo, uu sentimiento de paz
voh-erse hacia él.
eso sería una grande felicidad. En fin, yo no me fué invadiendo lentamente su espíritu y adquirió
Entonces . ..... ¿la dejó" á usted en seco?
atrevo á proponer ahora eso, sino que .cuente us- la convicción dulce en su desgracia de que no esY como ella no respondía sino con lágrimas.
ted con mi corazón, con mi cabeza, con mis bra- taba enteramente abandonada en su dolor y en-Eso es atroz, dijo, es atroz.
zos. . . . y cuando tenga yo mucho dinero .....
tonces el recuerdo de Jacquot vino tímidamente
Siguieron por algunos minutos andando en si-N"o necesito dinero, Jacquot, gano lo bastan- á desflorar su pensamiento. ¡Pobre Chico! La amalencio y pasaron junto á la fonda sin verla. · El
para vivir por ahora.
ba tanto. . . . . . No era él también digno de comexclarín procuraba reunir y concentrar sus ideas; le -Pero
alguna vez puede ser útil un amigo.
pasión? ¿Debería dejarle desesperar para siem-·
sentía una alegría. intensa, un alivio inesperado á
-Ciertamente y entoncas pensaré en usted, pre,ellaque sabía.muy hienlo que era la desespelos que se mezclaba una indignación sincera con- porque en París usted es mi único amigo.
tra .Jacobo. Y de su parte Jacquelina procuraba
·
. ·
-Deveras? Es cierto eso que dice usted? En- ración?
Una idea lejana aún, indecisa, brumosa se le
contener sus lágrimas y recoln·ar el valor, arre- tonces, si más tarde, algún día que esté yo esta- .
pentida de haber hablado mús -de lo que &lt;lelna. blecido. . . . . . ¡Si no sé como decir~e lo que quie- apareció coma pálida luz apenas distinta en el
Pero había llegado al agotamiento &lt;le sus fuerzas ro decir! En fin, si algún día puedo acertar i~ de- fondo de un largo subterraneo obscuro. Era la
idea de un mafl.ana que germinaba, la aurora de
y su tristeza era demasiado grande para poder cirla sin llorar eso que quiero ..... .
un porvenir posible que se encendía. Era la terocultarla, sentía ese extrafio dolor que solamen~~li pobre Jacquot, le interrumpió ella, hemos minación prosaica y honrada de su triste historia,
te conocen los _que han sufrido mucho, y en que andado mucho y es necesario que me despida yo
que llegaba imponiéndose dulcemente y que surse hace necesario gritar las penas ó confiarlas á
de usted.
gía del desgirramiento dolorido de su suefl.o de
alguien.
,•
-¡::-fo quiere usted conversar! Bueno. Pero al. Además, ¿Jacquot no era el único ser que la ama- guna otra vez . . . . ¿dígame usted?
niña.
ba en esta gran: ciudad donde la asfixiaba la inJOSÉ L'HOPITAL,
Jacquelina le tendió la mano que él estrechó
diferencia de todo el mundo?
tiernamente y sin responder atravesó 1á calzada
FIN
, • -Oiga usted) dijo, yo, no soy más que un tris- y se confundió entre la multitud.
te plomero sin trabajo todavía1 pero yo lo encon-

uebla

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' F~·la fuente de buena salud.

La Zarzaparrilla
del Dr. Ayer

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Millares de personas han declara.ti'
en pro de las virtudes curativas ue
la Zarzaparrilla del Dr. Ayer. Sus
&lt;,artas llegan diariamente por el
correo. No son meras teorias, pues
t odos los comunicantes aseveran
que la Zarzaparrilla del Dr. Ayer
les curó.

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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 26, Diciembre 26</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Fondo Ricardo Covarubias</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Política de México 1897</name>
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                    <text>Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�EL MUNDO.

408

Por eso, la labor de los actuales . presupuestos
ofrece dificultades que se antojan invencibles,
obstáculos que imagínanseinsuper.tbles. Tirar de
El domingo último, la amplia avenida ofrecía uno de los hilos que forman la urdimbre equivale,
un animado espectáculo, al arrojar el sol sus pos- acaso, á destruir el tejido; inferir una herida en
treros parpadeos á los espacios. Las multitudes este organismo es, tal -vez, lesionar vísceras imse dejaban arrebatar por una fü: bre de movimien- portantes de las que emana la vida.
El personaje aquel de Ermann-Chatrian que
to, de vida, en una loca oleada que inundaba la
ciudad entera. Hay en los vaivenes de las m11sas avanza resueltamente, piqueta en mano, al enalgo así como una embriaguéz triunfal y deliran- encuentro de la locomotora, tiene todos los cate. El público bebe la luz, el aire, las miradas in- racteres de un símbolo. Representa esa fuerza
cisivas, el campanillPo de las carcajadas y el re- inerte, si cabe la paradoja, la del molusco que se
frán que pasa zumband_o, c9mo si bebiera buenos adhiere á la. r oca para perdurar en ella eternavasos de vino afiejo. La acción es el licor de las mente.
multitudes.
***
¿De dó~de venían estas parvadas? Much11s de
Pero el progreso perfora.la roca, remueve la
ellas venían como el Dante, del Infierno, Allá las
arrastró un deseo de ver rojo, á la apiñada, gra- tierra, agita todas lns moléculas, para hacer brodería de la plaza de Bucareli. Habían asistido á tar de la agitada lucha en donde se elabora la
la serena lucha de la astucia y de la fuerza; y se vida, el imperecedero ideal que persigue la . hubailaron en el diluvio de matices que se despren- manidad en su peregrinación fátigosa.
Allá donde se alza una montaila ó se extiende
den de la fiesta española. Y después, cuando la
noche, la enemiga del color, fué anegando en som- un valle, la actividad dd hombre ha abierto una
bras el cuadro, á la momentánea excitación hip- brecha ó tendido un puente. La locomotora piafa
nótica sucedió un aniquilamiento r epentino, un impaciente por culebrear á la largo de una plamalestar punzante, con amargos dejos en el fondo. nicie ó izarse á la cima de un picacho. El ferroY regresaban á la ciudad, presa de un extrafio carril, un gran eliminador dé las distancias, po-abatimiento, ni1·vana silencioso y sombrío. Pe1· me ne en contacto, en pócas horas, los climas más
distantes y los cuadros más disímbolos.
si va nella citá dolente.
Detrás de. los blancos penachos que perfilan
Un escritor ha hecho la cuenta de lo que se gastó el domingo último en diversiones publicas. Cien· nuestros volcanes, acaba de conquistarse una comü pesos corrieron en cascada argentina por las marca que reclama la pluma de Pierre Lotí, el imarterias de la capital. Y he aqui el prqdigio: no com parable rey del color: es la Tierra Caliente, con
somos ricos, pero aparentamos serlo. De nuestra sus palmeras que abren sus brazos en un desmacapa, como de la de Buckinghan, se desprenden yo p:i;olongado, sus bosquecillos de cafetos, sus
piedras preciosas. Sólo que nuestra capa está en callejones floridos, sus rojas puestas de sol y sus
vagos rilmores estivale~, que enervan las energías
el empello.
¡No importa! Cuando los mexicanos no tenemos de la naturaleza en un adormecimiento de siesta.
dinero, es precisamente cuando estamos más disEl ferrocarril de Cuernavaca, inaugurado días
puestos á tirarlo por la ventana. El monarca in- atrás, ha efectuado el prodigio de poner á las
glés da su reino por un caballo, en el drama de Sha- puertas de nuestras casas, á cinco horas del home,
kespeare. Nosotros damos nuestro haber de una · esa hermosa región del sol, la fecunda zona de
semana por un buen domingo con sus cárdenos la tierra roja y la gardenia blanca.
rayos de sol, su flaneo en Plateros, su aperitivo
Recuerdo que hace algunos ailos, en un momento crítico para la Hacienda públicl!,, se otorgó
en las cantinas y su corrida de toros.
¡Ah excelente domingo! Tú eres nuestro eterno la.co~cesión de esta nueva via férrea, sin que ~n
ella figurara un solo peso de .subvención. Juzgahijo pródigo.
ban algunos hombres de negocios irrealizable es*.*
empresa, y recuerdo también que el empresaY luego, ¿quien ha dicho por ahí que no hay di- ta
rio fué de mercado en mercado, de plaza en
nero? Precisamente el Sr. Limantour nos acaba de
hacer saber que tenemos un pico de 7.700,000 pe- plaza y de ciudad en ciudad, en busca de capital
para emprender la obra.
sos en las arcas del tesoro público.
Los gacetilleros, esos enfermos de la imaginaEste tenemos es también muy mexicano. Pracción, que juzgan todo hacedero, los profetas de
ticamos nosotros una suerte de comunismo suntuoso que cosquillea agradablemente nuestra va- los más altos hechos de la civilización, nos hanidad nacional. Mil veces habréis leído, con moti- blaban de tarde en tarde de los trabajos reali•
zados -por la compailía constructora. Mientras los
vo de alguna distinción acordada en extrailos países, á algún distinguido compatriota: ¡Honor á rieles no traspasaron los límites de la llanura central, no había motivo para abrigar desconfianza.
Mexico! Es este un honor colectivo que abraza á
Pero
deslizarse á modo de reptil ó elevarse en
doce millones de ciudadanos. Y por infini,tesimal
que resulte 1a porción que le corresponde á cada forma de águila, por encima de la cadena de montailas que cerca el Valle, antojábaseuna extrema
uno, siempre es mucho honor para la familia.
De nuestros ensueños de grandeza nos sacaba labor ála que no se daría remate sino á fuerza de
ero, á costa del persistente sacrificio, al que dea:llo por año la iniciativa de presupuestos, de la
que surgía invariablemente un déficit, que, á se- bemos la solución de todos nuestros problemas
m~janza de la mancha de Lady Macbeth, parecía políticos y económicos.
Un salto en el terreno, una depresión en la tieque toda el agua del mar no bastaba para borrarrra,
una arruga en el territorio de un pueblo, lo
la. Un día, sin embargo, el milagro se realizó, y
en medio del repudio de esa vívida corriente que condena á una vida agitada y revuelta. El pasase escapa de las entrafl.as de la patria y que por do del país, el viejo pasado de convulsiones pútan directo modo influye en nuestros problemas blicas, de fermentos revolucionarios, de andante
económicos, el metal blanco,por vez primera la politiquería, se había agazapado en la cordillera.
nación tuvo conocimiento de que las cajas de la Todo pronunciado tenía entonces algo de MahoTesorería guardaban una respetable suma, des- ma: cuando la montafl.a no iba á él, él iba á la
pués de ser cubiertas todas las atenciones públi- monta:ll.a.
Pero el ferrocarril ha nivelado el suelo, ha
cas.
arrojado
en el surco la simiente de la pa.z, y paEs un trabajo algo mayor del que se supone la
sea
su
majestad
de monstruo de metal por la inalelaboración de un presupuesto. Un particular pueterable
extensión
de la República.
de ajustar sus gastos á sus ingresos. El ,Estado
procede á la inversa. Para él, ante todo están las
*
* *
partidas que constituyen los egresos públicos, y
Mr. Bryan, el le_ader del partido demócrata de
sobre estas partidas alza todo el edificio de los
la vecina nación, se encuentra ya entre nosotros.
impuestos.
Es una interesante personalidad este hombre
Puede la intendencia de un hogar suprimir más
facilmente los pequeilos gastos que figuran en el joven por su edad, viejo por la serenidad de su
programa de los placeres menudos, que la admi- rostro y la altura de su pensamiento. Su mérito,
nistración de un país que progresa, la suma des- de esos que esperan una ocasión para manifes.
tinada á construir un camino ó abrir una escue- tarse, lo llevó en las últimas contiendas electorala. Estos desembolsos vuelven más tarde centu- les de la gigantesca república, á la escalinata de
plicados al seno de la sociedad de donde salieron. la Casa Blanca. Un esfuerzo más, y la victoria
Un hombre avaro no hace tan graves dailos á los se habría decidido en favor suyo.
¿Qué hizo Mr. Bryan para alzarse tan repentinaque le rodean cotilo un gobierno que practica la
mente sobre el nivel de sus competidores? Algo
R varicia pública.

LA SEMA~A

..

Domingo 19 ae Diciembre de 1897.
que aman las multitudes hasta el delirio: decirfranca y enérgicamente la verdad, en lenguaje·
osado y desprovisto de oropeles.
Nosotrcs, los que llevamos en las venas glóbulos de caliente sangre latina, no llegamos á penetrarnos bien de esa oratoria austera y graveque caracteriza á los hijos del Norte. Imaginamosque el orador ha de habitar siempre en la región
de las tormentas y que su palabra ha de fulgurar corno una espada de Toledo y herir como un
pulla! damasquino.
Nos causa extrafl.eza contemplar á esos razonadores fríos y acompasados, que van dejando,
caer lentamente sus frases, como .gotas de plomo
derretido, sobre la conciencia del público. Nues-tro tipo de orador está colocado en la cúspide de
la Revolución Francesa; Dantón, :Mirabeau, Saint-Just, son curiosos ejemplares del género. A ocasiones hasta acomodamos el personaje á preconcebid.as premisas, como ha sucPdido con Mirabeau, á quien atribuimos, como hace advertirAugusto Dide, procedimientos y actitudes que
jamás existieron.
Y he aquí por que esa elocuencia de Mr. Bryan,.
en cuya filiación reconocemos la de O'Conell y
Gladstone, de movimientos rítmicos_ y frase severa y reposada, no ha podido despPrtar en nuestro ánimo grandes estusiasmos. Se comprende·
que el leader americano, frente á un grupo humano formado de ciento ó ciento cincuenta mil
auditores, espíritus empapados del concepto del
derecho, para quienes el estimulo retórico es necesario, haya provocado un movimiento de admiración.
Recorred las ardorosas arengas de Napoleón á
sus soldados, y frente á ellas poned las tranquilas
palabras del almirante Nelson, »lalnglaterraespera
que cada m10 cumpla con su deber» y mediréis la
distancia que separa una elocuencia de otra.
Por lo demás, se admiran las elocuencias de
Mr. Bryan, como el natural producto de una democracia de forma irreprochable y en donde eL
candidato vencído ha podido decir al vencedor:.
Os felicito por vuestro triunfo, y nos sometemos.
cá las decisiones del pueblo.»
·
Razón ha tenido el diputado que, en la sesión.
. en que fué introducido Mr. Bryan á la Cámara de·
Representantes, sal~dó con frase afectuosa el progreso de la democracia americana.
Los 6.500.000 votos, alcanzados por el jefe delos demócratas en las elecciones últimas, habrían.
bastado á Harrison en 18°92 para triunfar sobreCleveland, qüe no pasó de 5,500.000 cédulas e11
favor suyo.
Co;no en los buenos tiempos de Voltaire, laluz.
viene siempre del Norte.
•
ÜBERÓN,

:ll)alítica &lt;!&amp;.en.eral.
RESUMEN.-V ANAS RESISTENCIAS DE GRECIA. - LA.

PAZ DE TURQUíA.-LA SUERTE SEÑALADA.-LA TRIPLE ALIANZA.-SEGURIDADESOFICIALES.-ALEMANIA.
Y LOS DISTURBIOS DE BOHEMIA.-LÁ. INDEPENDENCIA

DE Hu_NGRÍA.-Los REYES y LOS PUEBLOS.-TEMORES..
PARA LO PORVENIR.-ALE.MANIA Y fuITí.-EL ORGU-·
LLO IMPERIAL.- CONCLUSIÓN.
Como~una última esperanza, como el que se,
agarra á frágil tabla en medio de deshecho naufragio, Grecia quiere prolongar el plazo concedido por las potencias para la ratificación del tratado de paz con Turquía. Rebelde á lali condicio·
nes de paz impuestas por el vencedor, acaso sofiando en encontrar más amplios horizontes para
los vuelos de su imaginación meridional, resistiendo tenaz á los decretos del destino que la han
reducido á triste condición, trata de prolongarpor tiempo indefinido la declaración de sn derrota; revuélvese desesperada en su lecho de Pro-custo, atruena con sus gemidos las altas cordilleras, sacudiendo las cadenas que la 9.tan á la roca
de Prometeo, y busca en vano consuelo en su
aflicción.
Quiso dar libertad á un pueblo, pretendió hacer _de una ~grup ación de esclavos una congregación de cmdadanos, intentó manumitir á Creta.
del yugo musulmán, que por largos siglos ha pesado sobre los hijos de Minos, y sola en su congoja, abandonada en sus delirios, desamparada

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO.

4.09

.aun de aquellos que la habían alentado en sus
¡Qué cambios observaríamos entonces en el ma- res blanquiscos y siempre muy- claros. E..l oso polar
designios y prometido su eficaz ayuda, se ha pa y en la constitución política de la Europa mo- parece un t~mpan~ e&amp; marcha, el zorro llamado azul
tc,nna E:l matiz semi-transparente y azulado del hielo
visto precisada á inclinar la frente abatida ante nárquica!
en fusión. Rebaños enteros de estos animales circulos decretos del Hado implacable. Por eso quiere
lan sin ser vistos confundidos con la nieve que los 1·0dtia, se esquivan, blancos, entre aquella blancura y
alargar el plazo de su humillación: vano intento
acecl_ian, atacan, huyen: yE&gt;n smna, vivenenseo·uridad
las grandes potencias que deciden de la suert~
Por fin logró Alemania humillar á la débil re- gTac1~s al color de su pelaje que los protegeº contra
de los pueblos europeos y reparten la guerra y pública de Haití. Cuanto pretendía del humilde el pehgro y les asegura el éxito en el ataque. Un oso
la paz á su albedrío, han determinado el triunfo Presidente así en indemnización como en demos- negro en aquell~s regiones seria un verdadero punto
del Imperio otomano, aunque sea sobre los res- traciones de cortesía internacional, todo lo alcan- ~ Dla7!&lt;!0, de f~c~J _cap~ura, y víctima desi"'nada á un
tos palpitantes, sobre los despojos sangrientos de zó por la presencia de dos cruceros armados en mmediato sacrificio; s1 los ha habido hau debido hace
tiempo agotarse dejando tan solo subsistir á sus rivalos heróicos hijos de Maratón y Salamina, que pe- aguas de Port-au-Prince. La resistencia era inútil• les blancos.
learon con suerte adversa en Larisa y Domokos. la intervención americana que esperaban los hai~
Si de las heladas regi~nes polares pasamos á los calInútil es la resistencia del rey Jorge, buscando tianos en su angustia, ó quedó en simple prome- deados arenales del desierto, solo encontramos animaun débil subterfugio en la prolongación del plazo: sa; ó sirvió solo para reducir la suma exigida á la l~s amarillentos1 ó rojizos como la arena ó como la roca
El negro veteaao de la piel del tign1, el oscuro puntila suerte está echada, y aunque se le concediera insignificante de tres mil pesos.
lleaclu
de la pantera, corresponden á la ondulación del
lo que pide (que no se le concederá), sólo serviría
Atravesar el Atlántico en son de guerra; ero- oleaje ó al puntilleo de los montículos de arena· cuanpara prolongar la agonía de su dignidad ultraja- gar gastos de consideración; exponer á los- ma- do sopla el viento,"visto ,el desierto tan"'enciaÍmcnte
da, de su honor de soberano puesto á merced de rinos de S. M. á las visicitndes de las endemias remeda admirablemente la piel ,-eteada del tigre.
En ple~? trópico, bajo los follajes exhuberantes y
las veleidades del pueblo helénico y sujeto á.las que amenazan á los inmigrantes europeos en las
la profus10n de las flores v las frutas, los insectos y las
•vicisitudes de su contraria suerte.
tierras antillanas; presentarse con desmedidas exi- aves son multicoloros, brillantes, matizad:&gt;s. Lot1 éligencias ante una nación débil por supuestos ó abul- t~·os el~ lo~ coleópteros son verdes como las hojas, ama
*
nllos o roJos como los pétalos; maripo:;as ,, colipries
ta.dos ultrajes á un individuo cuya nacionalidad se
**
e~nfunden y ~malgaUJan con ellas, y á"ciérta disha sido siempre discutible: es en suma buscar la tancia no se d1stmgue una flor de Ulla ave. Los loros
Algún periódico había anunciado que los lazos
celebridad por cualquier medio.
y cotorras son fuudamentalmente vt•rdes como el foque atan á las grandes potencias que constituyen
Cuando se piensa que el poderoso imperio de lla.je y suelen llevar una mancha roja ó amarilla en la
la Triple Ali~nza, se habían relajado últimamente;
como la rama lleva una flor.
Alemania se ha empleado en estas pequeileces es frente
En laa regiones en donde el sol brilla y deslumbra
y que esa umón estrecha que por buen tiempo ha -preciso
. convemr
. en que el Emperador estremeci'
menos_ y en donde lo sombrío predomina en el bosque,
detenido la conflagración europea y se ha opuesdo por arrebatos juveniles, _arrebatado por entu- los J?á¡aros se ocultan en la sombra y son sombríos sus
to á las ambiciones de unos y·á los odios de otros,
siasmos extraordinarios y con exceso de -activi- matices; tal pasa con el ~·uiseñor, el zenzontlc, el jilestaba para concluir, dejando expuesta la Eurodad desbordante, quiere emplear de cualquier gero, que esco_nden su vida y sus amores bajo las sompa monárquica, á doblegarse incondicionalmen- modo los inmensos elementos. puestos en sus bras 1el rama¡e; e! cardenal y _la calandria, rojo el m10,
amanlla la otra, siempre enhie~tos eu las ramas aiste á la omnipotencia mqscovita, ó á dejar en pié,
manos por la herencia recibida de sus gloriosos lada~, toman color de flores como para poder ser consin dique de ninguna especie, todos los apetitos, antepasados. Casi á la vez emprendió su aventu- fundidos
con ellas y es~apar, clisfrazados de claveles,
todM las concupiscencias, todos los rencores que ra contra China y su expedición contra Haití: la á las acechanzas del milano.
Los peces y animales acuáticos tienen en su coloapartan y dividen á las naciones del viejo conti- república antillana le ha dado satisfaccíón cumüdo uno de los dos extremos. Bien como la sardlnente.
·
plida; ojalá y la posesión de la bahía de KiaoChao na.,_ el saln:ión, el huachiuango revisten colores viPor boca del baron Von Bulow ministro de Reno le ocasione complicaciones trascendentales en vls1mos,. br_1llantes y ~e cubren de escamas de plata y
laciones Extranjeras del Imperi-0 alemán, hablan- el extremo Oriente.
de oro, o bien son gnses corno la anguila, el pulpo, la
langosta, con vagos refleJo~ verdosos, color de musgo.
do ante la Cámara de Representantes, acaba de
X.X.X.
L.a anémon_a, la estrella ele ¡nar, son verdadera flosaberse que hoy más que nunca es íntima la corDiciembre 16 de 1897.
r~ submarma y se co~1funden á los ojos de los anidialidad y harmonia que une ála poderosa Gérmales de presa con la pmtoresca vegetación acuática.
mania con la inquieta agregación de pueblos y
Estas vane?ades corresponden á los dos aspectos que
e~ agua reviste: ya brilla, se iriRa, chispea como un
naciones que se llama Imperio de Austria Hungría
diamante y en el seno de aquel iris liquido surgen coy la nueva nacionalidad constituida en 1870 por
mo dardos de fuego los peces brillantes v matizados
las armas victoriosas de Víctor Manuel, sobre los
ó ya estancada, opa_ca, g·ris, tiene penmnbras y som~
restos seculares del reino temporal de los Papas.
~ras que son refugio y escuelo de los animalE&gt;s empaYa
en
otra
ocasión
be
tratado
de
entretener
á
mis
Nada significan ante esa perfecta unión los de- lectores contándoles cómo la ciencia moderna explica nados y oscuros. l'or su forma y su color, uria ano·uisórdenes crecientes de Austria, las rebeldías de ·las mú~tiples y_ las más ft~gitivas e.&gt;.:presiones de la fi~ Ja no es más que u°: pliegue más de las aguas profun~as Y un pulpo se pierde y desvanece en aquel oleaje
Bohemia, las aspiraciones separatistas de Hungría; sonomia1 las diversas actitudes ya nobles y majestuo- mcoloro.
el emperador Francisco José parece r esuelto sas, ~a ndicul~s. del cuerpo. los Yariados ademanes y
Esta adaptación del animal al coior del medio en
~·estos que traicionan nuestros intimos pensamientos ,que viv.e va ma~ allá aún. La lagartija, la higuana, el
á arrojarse en brazos del partido alemán, para for- o
que ayudan á expresarlos. En esa circunstancia ha- _camaleon, que v1 ven entre las ruiua~, son color de tierra
talecer su trono al que amenaza la revuelta. Se cía yo observar cuán- fecundo y entretenido resulta
de aspect~ terroso; ~erdes los insectos que viven sopresenta hasta hoy decidido á hacer prevalecer so- ser el estudio de Jo familiar y de lo vulgar de aque- 'b' re
los retonos; amanllenta como la arena es la ci"'all?
que
:por
~star
siempre
á
_la
vista
no
nos
parece
exit.re las aspiraciones justas de los cheques, que
na. Los animales nocturnos como el buho el mur~'iégir
exphcac1ón
y
que
descmdamos
estudiar
en
sus
cauquieren con buen derecho sentarse en el banque- sas :f mecanismo en fuerza de hábito de verlo y de lago, la panter!l nE&gt;gra, son negros _ó somb;·ios.
¿Hay escE&gt;pc1ones á esta reo-la? SI; seguramente; pate de la &lt;confederación, las tendencias germáni- sentirlo constantemente.
haberlas al menos; pero Ya regla 0 ·,meral subsiste
Pues lo qu_e.,p.i.sa con el lenguaje mímico y con Ja rece
cas de los que inspirados por la majestad de los
y puede más tarde encontrarse la razón de que en alexpresión
Jisonómica,
pasa
igualmente
con
otras
muHohensollern, quieren uncir acaso por ocultos decasos parezca fallar.
chas cosas y entre ellas con el color de los animales. gunos
4Por qué esa adapt3;ció::? ¿cómo comprender que el
signios ála hegemonía prusiana todos los pueblos Vemos
á cada: paso á la pintada mariposa confundien- aµ1mal,
como un espeJo, propenda á reflejar el color
teutones.
do los m~_tices de sus alas cou los_pétalos de las flores; de su medio? ,¡cómo esplicar esta influencia del aire del
la
lagarti¡a
ra~trea
su
cuerpo
gns
y
opaco
por
el
polLa confianza del emperador austriaco en los
agua, de la tie~ra sobre_ el pelo, la pluma, la escama' y la
alemanes podrá conjurar las tumultuosas mani- vo de los cammos y escala Ios muros derruidos de las concha? Nada mas s_enc11lo y ya lo dejábamos ¡,ntrever.
construcciones abandonadas; la culebra desenvuelve A medida que el ammal se confunde é identifica con
,festaciones de Bohemia; les quitará á los descon- sus anillos entre la yerba ó baña sus escamas irisadas
tentos el derecho adquirido para el uso libre de en la onda cristalina; el pez despide destellos bajo las su medio se hace fac_il su ".ida, 1!1ªs re~oto el peligro,
mas segura la _subs1stenc1a. Si es amm~l de presa,
la lengua nacional en los asuntos oficiales; tal vez a_g uas y no se no_s ocurre pregunta! por qué esa va- su ataq,1e es siemprEI una emboscada, disfrazatlo y
conseguirá por la violencia que se borre del pro- nedacl en el colondo, por qué esa fi¡eza del matíz se- ocult? por el color _de su medio puede acercarse sin
gún la especie, ni inquirir de qué depende que hava
grama de las escuelas la enseilanza del cheque; animales negros como la noche, otros radiantes como ser visto, acechar sm ser sospechado y la caza es
segura. la alin~~ntación más abundante, la progeacaso logre ahogar en torrentes de sangre las as- el iris, otros rrntados como las f_lores; porqué los unos ~as
m~ mas numerosa. S1, en vez de ser de presa, es presa él
piraciones de un pueblo que anhela su autonomía; parecen ramilletes, los otras p1eckas preciosas y por mismo, presenta menos blanco á medida que mejor se
pero no ha de conseguir que los húngaros, fuert~s qué los hay opacos y musgosos como las rocas y los confunde. con s:u medio, esquiv:a el riesgo con mayor
hay bri_llantes y _luminosos como las joyas.
y vive y se perpE&gt;tua en l!lªS vasta escala.
en su constitución social, enseilados por luengos
Vn abismo media entre el colibrí y el buho entre la sar- desparpa¡o
~raves de los millares de años que hace que la vida
a:llos de ejercicio en el gobierno propio, ama,~stra- d1~a y el pulpo-, entre el oso blanco y la pantera negra. A
ammal fermenta, en el planeta, ha habido tiempo sodos por el buen ulo que han hecho de sus libet- Mientras el banco de coraJ ostenta sus rosadas ó en- br11do para que desapa1:ezcan las ~sp.ecies q\le por rec~ndidas
ramificaci~nes
c~mo
una
vegetación
de
rutades y prerrogativas, arrancadas entre los furobiés, el "f?anco de ostiones sunula un guijarral árido y saltar mucho ~n su medio no han sido capaces de vivir
res de la revolución. cejen.,fáyilmente en sus de- desapac1b\e; en tanto _que e~paso delas cotorras y gua- y de reproducirse, y lo. ha habido asi mismo para que
siciones, que los encaminan primero á buscar la camayas simula una d1spers1ón de flores empujadas por _prosperen y se perpetúen las que han tenido la fortuna d~ reve~tir los matice~ adecuados á la protección
independencia financiera y mercantil, vía segura el viento, el vuelo de los zopilotes parece un desfile de y me¡oramiento de su existencia.
sombra~.
en
fuga
y
mie!)-t~·as
d3;n
ganas
de
engarzar
para llegar á la i ndependencia polítfoa.
. ¡P~r_ece increible que ~m atributo al parecer tan i~en sort1¡as á las catanmtas, vienen vehementes de- s1gn!f1can~e
tenga tanta mfluencia en la prosperidad y
Que se afirmen los juramentos de los sobera- seos de aplastar con los pies á las babosas.
d~ u_na especie, y mas lo parece aún que
nos, que se consoliden hasta donde quieran las
Cu~ndo se bu~ca una aplicación de tan variadas co- pers1stenc1a
e! color de los ammales sea un resultado último y tarpromesas de los reyes: á pesar del orgullo que loraciones, lo p~·1mE'rO que o_curre es que tienen por ori- d10, pero seguro, de sus luchas encarnizadas, de sus
informa todos los actos de los poderosos de la gen una nec1;s1d'.1-d. dec~rat1va, de variedad, de recreo, hecatombes cruentas, de sus acechanzas reciprocas y
y que un des1gmo mtehgente matizó á los animales
tierra, hay que contar siempre.con la voluntad de como el pintor matiza s1~s cu3;dros, para hacerlos má~ .que cuando el buitre dP-spedáza Elntre sus o-arras á la
p_aloma ,verdugo y victima estén trauajan~o en modilos pueblos. Podrán los seilores de la Triple Alian- bellos. Sobre que esta h1potes1s daría poca ó nin"'una ficar
el color del plumaje de sus clecendientes!
za declarár por medio de sus ministros que conti- cuen~a de los_ casos inumerables -en que el anini'al ni
Dn. M. FLORES.
es
~rillante
m
bello
Y.
~uele
ser
repugnante
por
su
conúan en sus propósitos pacíficos; pero si es cierto _J.ondo, una observac1on más atenta prueba que es
como ha dicho el Sr. Von Bulow, que Alemania otra, más ra~ion~ y más fundada, la explicación del
LAS NOVELAS
no intervendrá en los disturbios de su aliada; es hecho, y la ciencia moderna la ha encontrado en esta
Dlt
f~rmula:
Los
_animales
tienden
á
tomar
el
color
del
meposible que la revolución estallando en Bohemia,
•EL
MUNDOILUSTRADO-•
y la aspiración de independencia haciendo explo- dio en que viven.
ExammE:mos desde luego los animales terrestres:
En_ nuE:~tro próximo número quedará terminada la
sión en Hungría, rompan las ataduras y desliguen En las regiones polares, de soledad y de silencio en- pu~licac10n
de «Ensueño de niños• Ya está en prepalos lazos que por largo tiempo unieron á las po- vueltas siempre en un sudario de rueve blancashas- ración la obra_ que ~ebe empezarse á publicar en Enetll.
el
deslumbramiento,
los
animales
son
todos
de
coloro, y que ha sido cwdadosamente escogida.
tencias de la Europa central.

El color de los animales ·

�Domingo 19 de Diciemhrn de 1Rm.
EL MUNDO.

L.Át- ;NQC~~ .BUENA
¡

•

• · 1

t

DAMAS MEXICANAS

ltN ·LONDRES,

Bajo su lluvia de aljofar y bajo los techos
e11sa1.&gt;a1ndos 1 se -ha funuado en el Chri.,tUJM
eote pal'¡;11tesis de·alegna, eu ruedio de la tristeza del rnvierno, sie1H.I0 e11 las tal&gt;eruás l&gt;aéinal v 1:m 1os hogares de las g·eutes de paz una
especie lle agapu, l:'11 que á Ja llama azulada
que euvuel\ e al punding se celebran estas ex¡.,ausione, ingl.-s¡¡:;, sie1.Upre fermentadas t'll
wa~·o\·ó· me11ur cautiuad pur 'et spr1t. Es t!Seuciallnt·11te una solemuidau intima. La ,N¡¡.vi'clad
del 1\1, uwúia y aúu de paloes del Norte coti10
Alemmua, es va{ptl&gt;unda y calleJera, le g·usta
hatir sus tambores y agitar sus panderetas por
calles y, plazas, mienu:as que la .Na vi dad ing·lesa se rn:oge en los bogares, ·con e sus pl'r~ia11as y se 111ega al muu.iu de fuera. como si 111
caráct,·r brita11ico, de ordiuariv gravl:' tuviese
el pudu.r de la alegria. La~ calles de Londres
en el &lt;lía uel Uhristmas, están tau desiertas y
sile11tiusas como eu cual4u1er dowingo.
Algú11 aficionado que t!n el pescaute ele un
óumibu.s va i:autanclo l'arol;;, al mismo tiempo
que hace jugar coJ.1 las 1.Uanos el fuelle-de un
acorJt!ún, a1g·µnos chicos enlatados que van
por &lt;:n medio de la calleó la avenida de uu
parquti, haciendo sonar sus pandl:'ros, y alg·itn
grupo tle.ébrioi; yue, por e~tar clausuradas á
c1enas horas y bajo ptinas severas las t:i.beruas, las trat.\11 ..-n lo~ b11lsillos en forma de botellas y hacen _oir art!ugas ó canta1 es vinosos:
con eso ha. sido 11peuas con lo que por raro
accidente, he visto turbarse la quietud oepulcral de Londres eu tal día. Y toda,·ía, esos cautares acompañados en ...1 acordeón ó so&amp;t&lt;:'ui•
dos por el pandero, tienen algo aemonótono y
lánguido; se canta maquinalmente como ee rcz.a eu un templo para uien parecer, y esos raros cantores me haciau la impresión de estar
dicientlv~ Hoy es Christmas, es precbo cantar
un poco.•
En cawbio, en los hog·ares entre todos se
celebran secretos conciliábuÍos contra la tri$"·
teza de las calles, cómpra11Se á subido precio
ramas y hoja;; de primavera para imprimir una
~onri-a de alegría en la faz rugosa del padre
Chritsma~, y se adornan con ella,; los muros, se
las ent1·etcje á manera de arcos en los marcos
de las pue1 tas, se las cuelga, en forma de
guirnald" s. de las lámparas y se las esparce
a.qui y alli en el suelo ó sobre la. mesa del banquete El laurel, la yedra, y el acebo son cosas
iri&gt;prescinuibles para una casa inglesa en el
Christiua~. Sin ellas una familia creería que
su miseria tomaba los aspectos de una profanación y
el padre empeñará lo que puede ó aún robará para
obtenei·las. Uados Vickens ha atribuido una significación y un yalor ide!ll á esas hpjas en sus cuentos de
Navidad. Élla-s· expresan los rel'uerclos. Siempre con
la misma forma, sit-mpre con el mismo perfume, por'
que la húja del árbol no varia, vienen al fiu de cada
año eu la vida del hombre para hablarle, si,es joven,
de las ig·uales á ellas que vió en el rnismo dia cuando
era niño, si es viejo de las que vió cuando era niño, v
cuando joven; y como la memoria es una facultad que
se pone en 'jpego en virtud de asociaciones de cosas
pasadas con objetos presentes, van desprendiéndose
luego -de a{Juellas hojas los recuerdos queridos, las
imágenes de los séres en· cuya nnión vimos en otro
tiempo á sus hermanas ya marchitas.
Entre todas, la rama del mistletoet tiene una vjrtud
sagrada. Deb_ajo de ella, y asiéndola con la mano, el .
beso que sena culpable se hace inocente. La rama
tentadora pende al alcance de todos, en mediJ del pasadizo más frecuentado de la casa: con una mano al
talle de la lady, y la otra á la rama, la .coml.ln.icación
queda establecida y luego se ciel'ra el •circuito con 11n
besó en la mejilla. El mi;;tletoe es PI · muérdago ó el
i,'ixiurn de'Jos botánicos. Como el Joto, tiene su leyenda enlazada con la del roble, entre cuyas ramas suele
crecer como parásito. Cuando los druida• en su marcha por los bosques le encontraban colgando en ese
árbol sagrado, se detenían á venerarlo: dos toro::: blancos ja1nás uncidos erl!,n traídos al pie del árbol, y 1111
sacertlote de t4,nk-a·fan blancq como sus pies, subia ú.
él y cortabá eón hoz de oro el parásito que servia de
&amp;'uirnalda entre los cuernos de l03 animales sacrificaaos en seguida..
Las propiedades medicinales extraordinarias atribuidas al muérdago, tenian buena parte en la -reverencia de que era objeto. En el viejo salón se le llamaba hall heal ó cútalo-todo y :;e le usaba especialmente
contr~ el CJffenenamiento r la esterilidad. Los iuglese,, sajones nuevos, tan super:;ticiosos como los antiguos, ya no administran á sus mujeres ,en bebida las
hojas del mitletoe para hacerlas fecumlas, pero han
vinculado en esas hojas virtudes análogas, empleándolas en cierto clia para protejer los besos, en cuyos
rumore; resuenan los preludios de la ~eneraeión.
El tin.&lt;J ting de las campanas de media noche, los copos cayl:'ndo, el césped de los parques perdi(•ndose á lo
lejos en horizontes pálidos semejantes á un mar de espuma, todo,. hasta las tarjetas de .felicitación con cromos alegru:icos colgadas en todos-los l':;eaparates, derraman sobre la Noche Buena de Londres una poesía
inolvidable.
Particularmente, el Christrnas pu lding sirve para
unir en una emoción común las mil emociones melancólicas de la Noche Buena. Yo no se á punto fijo cuántos ingTedientes entran en la formación de ese manjar t1m múltiple como nuestra olla; pero sé que la comunión material de sus pedazos implica en Inglaterra otra comunión más alta de sentimientos y ele afec,ciones.

Señorita OOerceaesUrrea.
DE JIIAZATLÁN

Domin"'O 19 de Diciembre &lt;le 1897.
~- cuando ya sólo qu~de un bomb~·e sobre lafa_z
ele la tierra, tendrá siempre un Jum110 de gratitud y de amor para el que nació, vi,·ió y murió
1ior Ia humanidad.
Por esó es que el dia consagrado al recuerdo
de la Navidad hace palpitar e11 el corazón emo•
nes profundas que á todus partes se transmiten
con clamoreo dt1 regocijo. Olvidanse las amarga~ tristezas, cotidiano alimento del espíritu,
v como si los ángeles que vinieron á Bt&gt;lem
aletearan en torno nuestro r nos besaran á los
labios; y como si la estrella de los Reyes Magos se encendiera de pronto en el cielo de la
vida abrimos el santuario de nue~tras afecrion~s mas puras ~~ oficiamo~ en él con la
hostia eterna del amor.
¡Navidad, Navidad_! Cuando niy¡os. nos das
ta dkha en dnl~e~ y ¡uguet~s. h11¡0 el _:nh_ol de_
Noel: cua11clo jov.,ne¡; la fehc1dad eu 1lus1011e~
durante el baile ck la última posada y cua11do
viejo~ nos cali&lt;'ntas el corazón cou el baño divino de la;; memorias gratas!
Aturde el retintin y el redoble de 1, s panderos· vibran las músicaR con inusitados acorde~
ele 'contá~ioso regocijo. agrúpallhe todos lo~
más quendos seres del hogar en torno de la
me~a, se piensa un poco en los muerto~ y_ los
auseutes y se suspira por ello!l; pe~·o los ,·1vos
H0S ven con ojos de · amor, nos piden que no
turbemos s1t alegria y sin sentir nos a.legra.nos también.
Oh! Navidad, Navicla~ rejun~ere&lt;lora ..._. ..
Pasarán lo~ 11ño,. y los swlos y mientra!\ ex!sta la humanidad traerás ~ su seno la dulce uuel
de la ventura.
A, e~taba e"crito. Debía nacer para el mundo el' hijo de Dios en humilde cuna, rodeado d_e
pá,tores en o~cmó !·in_c~n, desde dondn surg!rian como ,oles de mfrn1to,; destellos, la subhrne libertad, la di\'ina paz, la cari!1,_ad C&lt;'lc~te.
Sonriendo en la cu11a cuando nmo, nos enseñó el Cristo que ra felicidad má~ pura est_á en
la inocencia; _,, luego, se quedo en la tien:a,
entre 10·1 hombres partiendo con ellos sus _tns
tezas y echando gotas de nectar en el cáliz de
la amargura.
¿Pero á que recordar sus luchas, ses combate!\ sus duelos Y su tremendo sacrificio?
El dia de Na\'idad no es de lágrimas sb10 de
sonrisa~.
Lo;; cielos ~e alegran cQn el hossana de los
á11g·eleB que pregouan la gloria de Dios y la
paz del mundo.

í

GLORIA lN EXELSIS DEO.

[Fot. de Cataft~,l

Yo conocí en Londres á una señora ya anciana. cuva hija casada había partido con su esposo hasta la remotisima Nueva Irlanda, de donde no habla vuelto
después del quinto año d~ su partida, en 4ue conoci á
la madre. En todos edos años de :;eparación, con una
.anticipación de cuarenta.días de cada_ Noche Bu~na,
soUa la señora enviará su hija un Chnstmas pudding,
.por ella cocinado v empacado cuidadosamente pa_ra que llegara sin daño á la joven él día misuo de ~a
.Noche Buena. Era éste su unico consuelo en med10
de la tristeza que la consumía por el alejamiento de
aquella su hiJa única qué la había dejado ca~i sola si11
otra compaííia· en el hogar que la de su marido a.cha.coso. Lleo•ó lá Noche Buena de 1873 y comi con la señora á wi'a misma mesa. Cuando so sirvió el pudding
_y empezó á arder en el alcohol en que nadaba, ella,
que había guardado silencio,. ~nterrngó á .s~ marido
.tristemente. •Nuestra pobre h1Ja ¿habrá rec1b1do y estará comiendo el pudding?»-«Si que lo estará• con.testó tranquilizándola. Y al misu1;0 tiempo obs~rvé qu.e
las lágrimas a~olpándose á los OJOS de la anciana, bañaron sus mejillas cayendo algunas sobr,e el plato. El
'.dolor contenido durante un año, brotaba al fin en el
.jugó consolador de los _ojos, y qui~á al propio ti~mpo ~u
un rincón de la Australia, á tres mil leguas de d1stanc1p.
una joven lloraban también ante un_ plato. Y sentí como si viese que las lágrimas de la h1Ja y las de la ma,dre se comunicaban á tanta distancia por medio de
los trozos_ del pudding.
SALVADOR QUEVEDO y ZunmTA,

NUESTROS GRABADOS
LA NAVIDAD
El Dante en su poema divino, que ha pasado de ge·nerac1ón en generación como modelo de bdleza, ex.plica de .este modo la Encarnación del Divino Verbo y
su Navidad:
«Por no haber sufrido el freno impuesto á su ·volu~·-tad, que le era tan provechoso1 el hombre, que no nació como los demás, se condeno á sí propio, y condenó
.á toda su descencia, por lo que yació enferma la especie humana y sumida lar~¡-os siglo$ en profund,1error,
hasta que se dignó el Veroo de Dios bajar al mundo,
identific{rndose por solo un impulso de su eterno amor
. con aquella naturaleza, que se había divorciado del
. que la crió.•
Este fausto suceso de la venida del Dios-hombre al
mundo, es el que se representa con religiosa inspiración en nuestra página artistica. La Virgen Madre y
los áno-eles, en extática y muda adoración, contemplan aY que más tarde había de asombrará la humanidad con el poder de su palabra y con el ejemplo de
sus virtudes . .
Cerca de veinte siglos hace que, &amp;ñl) por año, los
pueblos cristianos celebran con entusiasmo y alegria
la Navidad del Salvador; y pasarán más y más siglos,

HACIA EL CIELO
Al&lt;&gt;'ttnas ,·eces se descuida San Pedro, ~· en vez de
salir"'para echarse al num_do las almas comtme~ y corrientes destinacla8 á ammar cuerpos human.os, se le
escapa ~lo·ú11 áng·el del celeste coro, que qwere venir á probar có.mo andan las cosas de este pobre planeta. y ·qué aleg·ria para las casas á donde lle~-a un fu·
crith-o Je esta calidad! Los padres de la criatura se
. fienan de un extraordinario régocijo y de un amor extraordinario· y el 11iño ¡naturalmente! es muy bello, bellisimo, por que. traspasando s_u envoltura c~rna~, le
· brotan ele los ojos y de los labios y de toda:s partes,
efluvios de g·loria.
.
. ·como en el cielo no corre el tiempo, conoce Sa1? Pedro la escapatoria y desde luego procura ~-e~1ed1arla,
pero aquí ese desde Juego se vuelve meses o anos, pues
la medida de nuestros dias es muy cor_ta y el mundo
o·ira con vertiginosa rapidez. El angelito entre tanto,
te ha encariñado con sus padres por que ¡_pobres! s~n
tan buenos y le ~man de tal mod?, que de¡~rlos ser.i~
una falta de caridad; y cuando viene el e~viado celes. te· hav formales resist.e ncias para la partida.
· -Mira: vámonos pronto. ¿Que acruar_das aquí e,n este
•mundo tan lleno de amargu1·as y a'~ tristeza~, . tu 9-ue
tienes por patria el cielo Y. por destino la fehc1daq?
-No quiero irme, no qmero!
.
-¿Lo ves? Ya está~ llorando. Aquí se llora siempre
y allá se canta y se ne.
.
r·
-Lloro porque los amo, y 11:1e duele ~eJarlos. ¿' ieras? mamá y papá son tan fehces conm11;~ .... - y yo ...
la verdad, cuando me están he\an~o también bOY fe. liz, asi, al modo que se us~ en !ª tierra, y vamos ... qne
no me quiero ir, no me qmei;o 1.r.
_
Y el niño se baña en lágrima;; y grita entre sue!10s
v te ataca una enfermedad y se pone descolondo.
burme pq_co, deja de ~omer, sus_ carnes se van, y ~oto.
le queda Yicla en los OJOS esos o¡os llenos del amor ~e
los án.,.eles que aurr centellean con fulgore~ de glona •
,Cad~ nodhe se repite el combate. El enviado reclama y el niño se resiste y llora, basta que una. madrugada, desl?ues de haber luchado mucho mira f&lt;~S padres, suspu-a y ......... se Ya! No; se lo llevan a t~aves
de tos e~pacios á la gloria: r aquí , aquí quecli.n qmenes
de,sde ese instante todo lo ven negro, y solo alegra su
memoria el recuerdo de que los acompañó por l&gt;reves
dias un angel del celeste coro.

:t

Nuestras páginas Wusicales
No obsequiamos con este número las que
habíamos prometido, por que se descompu-o
la máquina "Rauter·· que po~eemos. Pero
eri el próximo número pallarán nuestros favorecedores las mencionadas páginas.

t

EL MUNDO.

411

�412

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 189?

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

413

EL l\IUNDO

Las fiestas de Cnernavaca

PLAZA DE TOROS.
En la plaza l11ciendo como una alfomlmi
De variados colores, campo floriJu
Que e,;tremt1c11 la brisa, se vt1 en la so:nur.,
De mautoues flamantes el colvridv.

Fiel á ~u promt&gt;~a PI SC'iior PrPf.idPntt&gt; de la RepÚ·
blica asi~tió al atto ofici 111 d&lt;' i11aug·ui.1ció11 dd Ferro·
carril de C11ernavac11, yue t-~raha ¡,n•parnad de modo
que reincidiera cvu vtras llob in;rng·uraciones: la dd

Grandes como una estrella rai;gad ,,s ojo3
Fasl'inan con t'.I brillo dtt los puiiules,
Y lascivos ,10nrlen los labios rojos
Que la miel humedece de los panales.
Como enjambre revuelto de maripo1,;as,
Con s11R alas de seda, los abauico~
En mo1i.0ri de azabache mt1c..n la~ rosa-&lt;
Y eu Ju,; pecho,; rt1dondo,; t1m:ajeri r,cv,
Sale ru.,.iendo el toro; resuen·t un ¡br 1vo'.
l\fira A la ~uuchedumbre con ansi" im¡11ieta;
Rasca enarcando el dorso, le,·a11t:t el rat&gt;u,
Rompe sobre el torero como sana,
Pero con garbo airoso que a todo• pa~ma,
El torPro st1 escurre cou hAbil su .. ne,
Y como Ps una lidia qut1 lo Pntu~ia,-11,a
Tit&gt;nJe otra vez la capa: reta á. la mut1rte.
Al sol, dPntro la 11rena, los resplan,lore,;
Ful &lt;&gt;'u nm d" brocados de pla t,t ,Y on ,;
Tro~an, la pica en ristre, 108 pirndure..;,
Y las cintas flamantes sa..:ude el toro.
En cada nueva suerte bufando ;:alta
~l morderle en las carn-es la bandt&gt;rilla;
Llega el espada y lueg-0 su furia exalta
Con pases dt1 muleta que roja bdlla.
Tl1EN JXAL'Gt;J:AL El\ LA ESTACIÓN DE ALAl:CÓN

conm•Fl.

)IAXl'EI. AJ.AIJCÓN,

&lt;J,,b&lt;,rnador de Mo,elo~.

Salón de Sl',-innr~ d .. J Congr&lt;&gt;~o local &lt;&gt;n t 1:intio-uo Pa.
lncio dt1 Rrl'ltán C11rtf'", ." la de 1111 l11c;il :11np1¡'o y .,Jp.
g11n~e para las E•l'lll-luB Ceutn,les d0 lmtruccióu pri•
mana.
Con el fin clr fe~tPjar la Yisita c!Pl S&lt;&gt;tior General
Diaz, los galantes c11rn:ivact111,-c:s org-a11bmron una ~u•
resión d .. fie:stas 111flg11ífit:r~, yue la pr .. nsa diaria ha
de,-crito minucio,a11H•111 e. Fu~g·O!; anifwiale~, paseos;
bailes~' bnnqtll'U'"· e,tuvi.-ron cli•~11,,:s de la devadá
pt&gt;rsonalirlad á 11uien :s., de&lt;lil:aro~.
Del baile dado en el tPatro ~e n•firrrn maravillas:
parece 1m cuento orit·ntal la &lt;ll•s1·ripció11 &lt;le los ador•
nos, de la concurrencia, de la 111úsica, tvuo ideal, ar•
tístico y encantador.
Pero lo quP •·n e~tP úlrimo Yi:ije dl'I St&gt;ñor PrP·
i;idente ha tenido una siguifkación míis dig·ua de ser

tonrnda Pn cuPnta, es el estreno d e la c11rn p:irn Escne•
J.r,- Ce111ralt-,;, p11r4ue Pst"' acto ha dado oport1111idn,l
para 4u,· p11t&gt;dau ~er apret:iados los ad1•la11t&lt;'~ del E~ti.l.·
uo dt&gt; .\lornlns t1u ,.¡ Ramo de Instrncción l'úblita.
El St&gt;11nr Gt-neral lJíaz en Pl 111om1mto dt•, la inaug11·
ratií111, prm,m,ci.-, el si¡.:uiente brt-v1· dis1·ur~11:
Hoy, lid,• Dil'ic111bré, queda i11aug·11rado 11l lo0al qn,:
0&lt;'11pan las Est:ut&gt;las centrales, prototipo ~· rnodt&gt;I 0 d11
toda~ las escudas que hay eu ciudades, ,·iila,, ,· ahlcfü;
del E,111&lt;111.
•
E,tn ¡,n11•hn eddPntisima de ail!'l~nto ~ig-nifka cnán·
to alcanzan la virilidad y cultnra del EstaJ1»dt1 Mon··
lo~. tuda, 1•.z qut&gt; el padi·ón de eRta e11titla,1 noi; da ít
convcer el gTandisiwo factor de la uii'íe;,, que se ilu:s•
tra.
•
Pue1le ~l'ntirse orgulloso el Estado de M-orf&gt;IOR de
po~uPr e•tabletimieutó semejante, do11dt1 nis ltijoR pne·
dt&gt;n hallar l11s 0 -randes elemeutos que 1wcr~itan p:ir,t
e111pn·11dt'r .J:,1ucha por la vida y llegar a ser honra•
rlos ~· ,·:ilientes ciudadanos, honra de i;11 p,.tria y
i:_o,tén de ~uR instituciones; y para l:.iR uiñai;, la Pn~i:·
na11za q1w laR forma honradas ,. dignas de ocupar
más tarde el prefen:nte lugar
,.. do cspo.,as .y madi-es.
*'.*
Y:i cll'sdr la épora del Gobierno il&lt;&gt;l Sr. Prrciaclo, Rf\
había comi,grado á la ensuñanza de la niñez y la ju•

PALACIO.DE CORTÉS

ventud una atención especial, y ahora se ha llrgado ali
PXtre1110 de qtw e11 l11:s t1sc11ela:s dd ¡,equ&lt;&gt;ño Estado del\lor.,Jos que ~011 dosci1·11tas sdt-11ta .v t.-e,;, hay iuscri·
tos die,,.,. nLteve 111il alu111no,i. Estv habla muy alto en.
favur de· a4uel E:sta1l&lt;.1.

***

Profunda d,•be habrr "ido la impresión que sintió el
Sl' il"r Gcueral Dia;,, al entrar al l11,-,órico Palacio que111a11dó co11strnir t:11 los ,iombrio:1 bosquPS de la tierra,
talit·11t11, ••I audaz con&lt;¡uista,lor de la Nueva España.
H:t d .. halwr rrai,lo A RLL i111ag-i11:.ició11 el Jefe actual dela füyúl!lil·a, ltJs tiempos de Juto y amargura en que·
Jo~ 1hoscs, lo,¡ empt&gt;radores y los p111•bJo, al!ofí"·e11e,;
cayerv11 para no leva11tar~t1 mits; PI largo perl11~0 del;~ 1.:ou4u·1sta; la,; guerra,¡ de indt'pet\d,·ncia .'·,de prin•
c1p10~ que han e11,a11grt&gt;ntado el pa1s, y ptJr último la.
¡rn;,,, fuc1,1 e de dicha~ .v orieute de pru~¡,eridade~ la
paz y la libertad y la democracia, qu" J., diero11 motivo.
par&gt;&lt;. ir A pre~idir una sesión del Cvng-re:so de un pue•
blo hbre, en el local mismo 1m que habitara, altivo y
omnipotente, el primer domiuador extraiio de est1 pue•
1,1,,.
El palacio de Cortés es uno de los edificios mas im•
portantes del país, por su interés histórico. Los cornavacrnses han dado una prueba de buen se11tido conser•
vando la severa sen1•;llez de su fachada, que traduce-

mu,v bien el caracter de la época en gue fué construí•
do v el destino que se le dió, de residencia señorial.
Otto recuerdo encierra de valla para los mexicanos, y
es el de haber sido aunque por breve tiempo prisión
del gran insurgente a quien sus enemigos llamaron:
"El rayo de la guerra." En uno de los departamentos
del !'alacio, hay una ancha lapida de mármol con esta
inscripción:
•
"En este lugar estuvo preso los dias 6, 7 y 8 de No•
viembre d&lt;&gt; llilÓ el General José María Morelos, Can•
dillo preclaro, Héroe de la Patria, defensor integén-i•
mo de la Independencia y cuya sang:re derramada en
un patíbulo fecundó la santa causa ae la libertad me•

La hoja relampaguea .........! terrible y fiero
El toro queda inmovil y se contrae;
Y no bien se ha lanzado sobre PI torno,
Como al golpe de un rayo oin viJa cae.

xi cana.''

Frente al Palacio se halla el nuevo jardin "~fanuel
Alarcón" cu va construcción data de tres meses á esta
parte v fué tl'rminada recientemente, á efecto de que
(ll esti~eno coincidiera con la inauguración de las otras
mejoras materiales de la capital del Estado y la de la
via ferrea,
El jardin rs de estilo in~lés moderno y, sin género
de duda, el mejor y más e1egante de toda la ciudad.
Las fiestas de Cuernavaca han sido de verdadera
sig·nificación para el Estado de l\Iordos del cual dijo
ton razón el Señor Presidente: «Ahora es cuando , n
tra , n la via franca del progreso, en el periodo m:\s·
impo1 tan te de su vida comercial y agrlcola, con la inau•
g11ració11 del camino de fierro qu·: va al Pacifico, que
J., ofrece facilidad para la circulación de sus produc•
tos.•

*

**

Debemos nosotros agregar que tan vigorosos ele•
nwntos de vida, aprovechados, impul,;ados y dirigidos
¡.. ,r un gonernante patriota y discreto corno lo es Sr.
c .. ronel D. l\Ianuel Alarcón, servirán para que en be•
1wf1cio de la República toda prospereMorelos y llegue
á las más alas cimas del pi-ogreso y la civilización.

Fl:El\TE EK EL JARDD( DE BORDA

Descienden los sombreros sobrP In arena,
Y los mantos fulguran como uno~ sole~;
La'inú.sica..en· aeordes-alegre ~m·na,
Y atrueua. el clamoreo dt1 1bravv~! y ¡oles!

o

Al radioso cqn junto de aquel mosaico
Que palt&gt;ta de Goya parece fres1·a,
O bi ..n chiporroteo de a rco voltaico
Yo siento que la sangre se ine refresca.
Cuando en áureos ensueños la luz me bafia
Y miro la sandunga de la manol:i.
Si pienso en la gloriosa, la madre E•paiia,
Pienso con más ardores en la espmfola.

J. A. DEI.GDO.

s:!a esposa m!sti ca.
Pálido el rostro, palpitante &lt;&gt;I ~rno
Y envuelta en tocas de mode;.to lino,
Ame el altar del templo bizantino
La última vez la vi, d&lt;' pena 11(•110.
Sus votos fueron para ml, l'I Yeneno
Que á emponzoiiar mis Uusio1w, ,-iuo,
Y al profeimr, por el amor diYi110,
Rompió los lazos del amor terrC'no.
Ya es esposa ele Dios- dijo la gent,•,
Y cl!n acento lú&lt;&gt;'ubre tañia
La campana en Ya tone lentam('nte.
Yo quedé solo en la capilla urnbria,
Y al doblar ante Dios mi alth·a frl·nt1•, .
Tuve celos de Dios ¡Ya no ern mía!
SANTJAGO IGLESIAS.
LOCOMOTORA QüE REMOLCÓ EL TRE...'I L'IAUOUltAL

PLAZA PRINCIPAL (ZÓCALO)
ARCO TRlt.niF AL FRENTEAL MERCADO

·,

�Domingo 19 de Diciemhrn dn 1897.

{15

EL MUNDO

EL MUNDO,

Llco-ó el 16 y la sala de la casa de Elena estaba iluminada, y á las ocho en punto llegó el de la arpa con
l'erez y la mayor parte de los vecinos.
Elena se arrodilló y comenzó las oraciones que eran
interrumpidas por copla-1 cantadas, en las que la voz
de Perez sobresalia, pues era la de canta,· una de sus
habilidades.
Perez era músico de guitarra ycantaba canciones
amorosas en los estrados; Perez cantaba Y tocaba la
g·uitarra, acompañando al de la arpa, y un'coro d(i voces gritonas y &amp;'utural ·s, destempladas y desacordes
seo-uía á la música.
-E1eg·ó el momento de ponerse en pié y de encender
las velas, porque se iba á entonar la Jetan la~· á salir la
procesión: multitud de muchachos tocaban pitos de caña que nada tenia11 de melodiosos, y la procesión co•
menzó á desfilar. rompiendo la marcha los muchachos
después los convidados de
dos en dos, en seguida un
grupo de ~eño• as granrles
rodeando á Elena, quien
llevaba la J)rimera voz, después Chucho el Ninfo tras
de su mamá con vela de cera, atrás la~ andas con los
santos pert"grinos, y l'erez
y el de la harpa cerrando
ia marcha.
La procesión reco,.rió toda la casa. cantando la letania, hasta que lleg·óá una
puerta detras de la cual es•
taba un grupo de cantores
que iba á recibir la posada,
lo cual quería decir que iba
á dar hospitalidad ii los peregTinos.
EntabJói,e el diáloo-o consabido entre prt'tenaientes
y donantes, y al fin, i,egún
todos lo ,abían, se abrieron
las puertas ¡y aquí fué tro) a.
Perez y el de la harpa tocaron diana: los muchachos
~ritarou á reventar, y toctos se desmorecieron de
gm to porque llegaba la hora de ln Colación
La vecina á quien le tocó
recibir la posada, obsequió
á ta concurrencia con confites, cacahuatesy tejoco~es
y í). ·los muchachos y criadas, que eran muchos, les
arrojó al suelo el resto de
la colación.
Los muchachos v criados
Fe retiraron de la' sala con
su botín, y las per.onas serias quedaron instaladas en
plena tertulia, pun,ruente
profana.
Elena v Perez cantaron
una canción de e~trado sentimental v romántica, de largas y so"stenidas fermatas
que causaron laadmirac•ón
de las vecinas.
En seguida el de la arpa
cantó una tonadilla con voz
do sochantre, que dió mucho que reirá la concurrencia, hasta las diez de la noch e, en que cada uno tomó el caruíno de su vivien- .,. ,, ,.
da.
A nadieseleabria la puerta de aquella casa después
de las diez de la noche; pero Perez era el hombre feliz
v te1úa buenas y antiguas
i·elaciones con la casera.
quien protestaba que solo
al señor Perez, por Rer Perez, le abría la puerta.
Las vecinas que iban á
recibir la seguuda posada
celebraron un importante
concilio á fin de quedar me
jor que la vecina de la noche anterior, y decidieron
ihtfinar el pat\o con faroles de papel.
Nuevos convidados aumentaron la concnnencia y
esta noche además de la parte líríca desempeñada
Elena y P_erez con e~ No procure.~ _v el de la arpa con
sus tonadilla~, se ba1 ? :una cuadrilla, pu'cle entre tos
nuevos convidados vm1eron cuatro pollos val o•u nas
P&lt;?llas más engalanadas de Jo que convenfa á Jo humilde y pobre de _aquel.la concurrencia.
Durante la~ primeras noches aquellas posadas no
habían llamado la atención, pero' poco á poco se fueron
aumentando y al de_ 1~ arpa lo sustítuyó una música de
baudolon~s, y se ad1c10naron á la colación :ctlgunas botellas de licores y alo-unos bizcochos.
Hechas las am_ístades en las primeras noches en las
~ubsecuentes remó m:i,[or animación y aleg-ria, 'hablan
mg1;esa~o algunos.m1!1tares que. conocian á Elena; se
hah1a cm?ado de 111V1tar, escogiéndolas A propósíto
pollas. b:11ladoras, aptas y bonitas; de manera q11e 1¡
~ertu)1a iba cobr_ando 1'.lás_y más animación y el baile
iba siendo el obJeto prmc1pal de las reuniones.

por

Unos oficiales convidados pidieron una noche que
les fué concedida, é introdujeron una verdadera revolución.
-Esta _noche será cosa de no po'1erse presentará la
posada smo con guantes, decia una vecina pohre.
-Todo lo han venido á echará perder-los oficiales,
si con razón no puedo ver á los soldados.
-Ya ésto se volvió de tono, exclamó otra, yo"ª no
puedo competir con la, que. vienen.
•
-E, tliste poner.,e uno en evidencia.
-¡Y tan bién que f&gt;mpezamo~!
-Pero ya Yerá usted, los oficiales van á echar el
resto.
-Como que son tan garbosos.
-Pues yo si voy, ya pedí un vestido v un peinado.
-Pues yo no; que no están los tiempos para lujos.
Ya maudaron dos caJas con botellas. los oficiales.
-¿Qué dice usted no má;1? Esto va á ser una borrachfll•a espantosa.
E[ectivameute, á las ocho de la noche la casa de Elena estaba inconocible la concurrencia difería ya e8en-

cíalmente_de la d!3 _las primeras noches. La misma Elena se hab1a perm1t1do ponerse un vestido transparente
y una rosa en el peinado.
·
No ta_rdó en oírse t'll el patio una estruendo-sa música de viento, y toda la casa se estremeció como con
una descarga eléctl'ica.
Comenzaron á entrar los convidados y las señoras
venian e~ta noche i:nás apuestas y engalanadas que en
las anteriores: oficiales de riguroso uniforme pollos
con guantes y muchas personas de~conocidas.'
Todo lo 'que el rezo y las oraciones perdían en aquella noche en f~rvor y escrupulosidad, ganaron la procesión y el baile
,Elena, q•!•' si&gt;gula_ll_~vando la voz en el rezo. sincopo las or~c!on~s, om1t10 Ave Marias. y todo lo hizo con
una prec, p1tac1 ón desusada.
. Los oficiale_s obsequiaron á la concurrencia-con precio~~~ c11na~t1tas con dulces finos, y después hubo profus10n de bizcochos y licores.

El baile estuvo animadisimo·y la concurrencia se entretuvo hasta las dos de la mañana.
Los oficiales anunciaron oportunamente á Elena, que
.
no habían querido privar á su coronel del placer de
aquella posada y que le hablan invitad,, por parecerles á la vez un acto de buena educación.
-Han hecho ustedes muy bien, contestó Elena dándose por muy satisfecha.
A poco rato se presentó el coronel1 venia también de
uniforme; era un soldado de la republica, un hombre
como de treinta y ocho años, trigueño de buena barba,
mirada de águila, buf&gt;n porte y aire marcial; y con ese
de~parpajo y naturalidad del FOldado que ha corrido
el mu~do saludó graciosamente á Elena dándole la
mano.
Esta co~turnbre no estaba por entonces muy exten&lt;;lída, e~pecial.nente en la cla~e media: tanto que se
consideraba como desatención ó como una libertad impt'rdonable dar la mano á lvs señoras.
Pero á Elena no le pareció lo mismo sino muy al contrario: encontró aquella acción muy natural y prueba
de una galantería de llllen
gusto.
-¿Me permite usted,Ele.na, dijo el coronel, que tome
una noche de posadas?
-No queda ya más que
la noche buena.
-La Noche buena es de
todos, dijo uno.
-No, sinomía, dijo el coronel: la Noche buena me
pertenece, y aquí se bailará por mi cuenta hasta el
amanecer.
- Lástima que la casa sea
tan chica, dijo un oficial.
-ParaelCoronelFernández Aguado no hay dificultades, exclamó el coronel. Ese es un tabique de
pipiripao y en mejores murallas he abierto brecha. Se
tirará el tabique. ¿De quién
es esta ca~a?
-Del convento de la Concepción.
-Madri~al, e.l ma;rordomo, es amigo mio; tiramos
el tabique mañana y se levanta al tercero día.
-¡Qué viva el Coronel! gritó un pollo ahogándose de
felicictad.
-¡Qué viva! respondieron
muchas voces.
-Y el comedo· ,¡oh! el-comedor aqui; el corredor es
ámplio se cubrirá con lienzos y se_pondrá a9ui el comedor. Capitán Nuñez, mañana una fa gina; se trae usted unos muchachos que
trasporten ramas y las fundas de los carros.
-Está bien mi Coronel.
-Pel'O señor coronel, objetó Elena, ¿para qué se mete ustetl. en estos gastos?
-Señorita, dijo el Coronel picado, ustedes la reina
y merece. no lo que yo ha~o por usted, sino que se baJen las estrellas con lamano para que usted les ponga
encima sus piecesitos.
- Pues no faltaba más.
cotinuaba el coronel á
quien no faltaba ni o-arbo,
ni dinero, ni amor. ':fülena.
se volverá la casa de arriba
á abajo, pero le probaré á
usted que cuando el coronel Fernández dice una galantería, la sostiene con su
bolsa y con su espada. Es
usted muy linda.
La reunión se disolvió
aquella noche, resolviendo
queá !anoche siguiente no
habría posada, por no ser
compatible con los preparativos para la noche buena,
~. las seis ele la mañana siguiente llegaron u.nos albamles y algunos soldados enviados por el coronel
Aguado.
Al mando de Perez, los soldados vaciaron las piezas, trastornaron los muebles, y á poco comenzó el derrumb&amp;
·
En dos horas habían desaparecido hasta los escombros; y un pintor iiualaba la decoración de las paredes.
Los oficiales de1 cuerpo de Ag·uado, eu un trajin
verdaderamente militar, iban y venían acompañados
de sus ordenanzas, trayendo y llevando muebles, al- ~
f&lt;?mbras, candil.es, vajillas, faroles, cajas de vino, me
dio mundo en fm.
Los oficiales improvisaban un verdadero jardín en
el corredor de la casa, armaban las mesas para la cena, colocaban faroles y candiles, columnas y candelabros, y por toda la casa se difundia el olor peculiar del
pinabete y de la lama fresca, olro que á los muchachos.
les hacía exclamar: huele á Noche buena.
JOSÉ T. DE CUELLAR,

.

( FOTOGRAFIA VALLETO.)

·'

�Domingo 19 de Diciembre de; 1897·

EL MUNDO,

nas de pudor, tiéntalas repetidas veces y podrás caminar sin que el monstruo de
Curú-guarimio logre sus infames deseos.
Zapinda se inclinó, besó la mano de la hechicera y salió de la cabañA confortada y alegre.

IV.

[TRADJCION TARASCA]

Serían las dos de la tard~ del dla siguiente, cuando Penáhpensti dijo á. Zapinda:
"anda á traer agua á Cutzio."
La doncella pRrtió, pero antes de emprender el camino acostumbrado se diri,ió al bosque de cuirindales y restregó con sus manos las ramas de las sensitivas,
cuyas hojas se plegaron temblando, como lo.; nervios delicados de una virgen, al
sentido~ primeros efluvios d-el amor.
Entouce¡; prosiguió su camino. Habla llegado á un bosque de pasotas cuando
se vió presa eutre dos nervudos brazos y siutió en sus mejillas la asperez~ de un
rostro feroz y la respiración candente de una boca próxima á estallar en ósculo inmundo. Zapinda lanzó un slli!piro de infinita angustia, sus ojos se nublaron, y
apenas latía. su corazón.

I
Zapinda, era una niña de doce años, pero ya toda una mujer porque en la
tierra caliente las jóvenes alcanzan muy pronto su pleno desarrollo, As!, nada extraño parecerá que la doncella India fuese una esbelta ..nuchacha, de formas mórbidas que, como dice el diccionario de la lengua apareclan blandas y suaves. y si
hemos de creer á la tradición, Zapinda era la may, r hermosura que habla en el
entonces reino de Coyucan, capital de los Huetama, una de las cuatro tribus aliadas del imperio de Michoacán.
Empero la niña era muy- de8graciada, porque vivia bajo la féruln ele Pendh
pe:nsti, su madrastra. Lo menos que hacia esta infame mujer con Zaplnda Pra obligarla~ i¡: hasta Cuitzlo, distante casi media legua de Iluetamo, á sacar ao-ua dél
rlo pretestando qu.e era insalubre la de los pozos del pueblo. Nada import:ba que
el sol lanzase sus rayos de fuego ó que la tierra se envolví ese en inieblas, la uiña
llorando, emprendla su camino, ora expuesta, de dla, á los rigores de la insolación
ora temiendo, de noche, la voracidad de los tig1 es.
II
Mientras Zapinda no había salido de la infancia eran aquellos los solos peligros que la amenazaban; más llegó para ella la época misteriosa en que las jóvenes, sobrecogidas de estupor. sienten como la crisálida cuando se convierte en
mnriposa. Entónces comenzó á tener también miedo á los hombres y entre ellos
principalmente á uno llamado Raquitze, de quien huían amedrenradas las mujeres. Aquel hc.mbre feroz habitaba en una espantorn gruta en el fondo de lafloridn barranca de Gurú-guarimie, de
donde salia para caer como
milano sob1·e i¡¡ocent,•s victimas que sacrificaba á su lujuria en las profundidades de
aquel antro.
Una vez Zapinda pudo desprenderse de los brazos del
monstruo y huir como lijera
codorniz.
En aquel instante ~e oyó el silbido de una flecha. La saeta atravesó de sien á.
¿Pero podría escapar siempre? A quién iría á contar sus 11_ien la cabeza de Raquitze. El i~fame sátiro aflojó los brazos, se cubrió de una pa.
temores? De quién pediria IIdez mortal y se desplomó exá.mme.
consejo?
Zapinda velados de lágrimas los ojos, elevaba su alma á los ci&lt;~los, cuando de
Acordose de que por aque- entre los gruesos troncos de las pasotas vió aparecer un arrogante y gentil mancellos días habla llegado á Cuit- bo cuya frente ceñía diadema de oro de la que se destacaban tres plumas de águizio un anciano venerable, á la. Era Tumbi, el iré [cacique] de Cuftzio que amaba en silencio, pero con el ardor
quien todos miraban como á del clima de aquel suelo. á la má11 hermosa doncella del reino de Coyúcan.
un ser sobrenatural. Decían
Al verá su libertador sintió Zapinda que lo más delicado de su sér se estreme
que era hechicero entre los cfa como las hojas de la sensitiva......... .
cristianos que por aquel ~nV
tonces invadlan la tierra de
Desde aquel día, ~íempre que la niña iba por agua, Tumbi salia á su encuentro
los pureppecha.
y la acompañaba hasta las primeras calles de Huetamo, regresando solo y meditaLa niña ignoraba que el bundo á su pueblo de Cutzio.
hombre extraordinario era Fr.
Mas ¿por qué Zapinda palidece á. la vista del mancebo? ¿por qué hay ahora en
Juan Baptista, el apóstol de la su corazón más miedo que cuando la e~pantaban los ti&lt;&gt;'res ó la aterraba el hombre
tierra caliente.
de mirada lúbrica, el mónstruo de la gruta de Cttrú--g~aririo?
Empre.,der el camino de Cutzio en aquellos momentos para ponerse bajo la
protección del santo, era desafiar la lubricidad de Raquitze y exponerse á perder
su inocencia en los obscuros subterraneos de Curú-guarimio. Ya que no era posible, pues, ver al hechicero cristiano, contarla sus penas á Sicuame, la hechice, a
india que tenia su choza bajo las zirand.is de U rapa.
. III.
Trémula y con las lágrimas en los ojos se dirijió á aquel sitio. Era ya de noche. Densa obscuridad ennegrecia la tierra: en cambio en el cielo cintilaban las
estrellas, llenan lo de e~plendor.•s espacios invisibles para nosotros.
En el interior de la cabaüa iluminada con hachas de Cueramu se divertía Sicuame haciendo caricias á un gigantesco caiman cojido en las aguas deRio Grand e y que tenla su guarida en una de las pozas del arroyo de Urapa; detrás de la
hechicera estaba enroscada una de esas serpientes coloradas llamadas alamacoa-•,
la cual, de tiempo en tiempo, abría las fauces y se tragaba un a ,acran; corrían por
el suelo bandadas de es ts horribles lagartijas, sedientas de sangre, y escuálidas
como esqueletos, que se llaman nopiche.,, y por último, innumerables murciélagos,
de la especie de los vampi,:os, invadían la cho:1-a, se acurrucaban en los hombros
de Sicuame y de nuevo se dPjaban lle, &amp;r por el zíg zag de sus alas implumes, perdiéndose en las tinieblas de la noche.
Al ruido que hizo Zapinda, al entrar, alzó los ojos la hechicera y le dijo:
-Adivino á. qué vienes. Te espanta el encuentro con Raquitze: yo te libertaré
de él. l\fira; en el oriente de este pueblo hay un bosque de cuirindales; allí forman
maleza esas púdicas plantas que se llaman yergonzosas, (1) son el emblema de In
virginidad. Cuando tu madrasta te en,•ie á Cutzio, ve primero á aquel sitio y to,
ca con tus dedos las ramas de esas yerbae¡ verás que pliegan sus hojitas, como llel
flJ La sensitiva.

417

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diciembre de 1897.

Y no había dia que no tocase con sus dedos las hojas de la sensitiva, y cuanto
más se veía protegida por el valeroso Tumbi, más sentia que se plegaban misteriosamente las fibras de su sér. A veces sus mejillas se encendian instantáneamen·
te, pero en seguida era más profunda la palidez de su rostro. Y tenla miedo de si
misma.
VI
En una de aquellas tardes, en que habla llegado á Cnitzio, vió en la puerta del
templo al anciano venerable que predicaba la nueva religión. El hechicero cristiano con acento de inefable dulzura le dijo:
-Entra Zapinda, eltwa tu alma á Dios.
P~netró la jov1111 al 1ta11tuaTio, -y-sobre--el 1tltar qu-e se d~taeaba -eu-el-fon-do ~ió
la imagen d1· una mujer, coronada de estrellas y á sus pies el blanco creciente de
la luna. An~eles y que.rubines la elevaban al cielo y al ascender, romplan la tenue
gasa de las nubes. Los ojos de la imaginación podían ver que el cielo abria sus
puertas de diamante para recibirá la más bella de todas las criaturas.
Hincada de rodillas pidió Zapinda á la reina de los ángeles que la librase del
peligro de su propio corazón; lloró, v Slli! lágrimas, como una lluvia, templaron los
ardores de su pecho.
El sol se hundía entre los celajes de colores, cuando Zapinda entró en las calles de Huetamo, bajo un cielo de bendición y de esperanza.
VII
Otra vez volvió Penáhpemte á enviará la niña por el agua del río.
Zapinda se encaminó primero al bosque de cuisindales, y llena de asombro miró levantarse en medio de los árboles un elevado cocotero, sobre cuyo flexible
tronco se meclan las palapas, á impulso de la brisa. Aquella esbelta planta le parecía la imagen de Tumbi, el gallardo guerrero de alta estatura y ceñida la sien con
el penacho de flexibles plumas que ondulaban al viento.
Absorta caminaba, tocando con sus manos las tiernas sensitavas y · al par de
ellas, sentía extremecerse en su seno las fibras más delicadas de su ser.

MI AMOR.
Pasada ya mi primavera hermosa,
A llegar ante ti mi alma se atreve
Con la última esperanza .........¡Es una rosa
Salvada no sé cómo de la nieve!
No la dejes morir! En ánsia loca
Esperando tus besos se consume,
Y guarda con afan para tu boca
Toda su miel y todo su perfume.
No la dejes morir! Es mi esperanza,
La última, la mas pura, la mas bella.........
Si trasplantarse á tu jardín alcanza,
Tu eternidad aromaras con ella!
Y al huir de la noche los negrores
Y bajo un cielo de eRplendente calma,
Brisas y fuent.es, pájaros y flores
Poblaran el desierto de mi alma.
Mi amor.........¡Celeste niño! Vieñdo herida
De muerte mi ilusión, lloró de duelo,
Y medroso me dió su despedida
Y me dijo alejándose: ¡Hasta el cielo!
Pero el cielo eres tú, tu solamente!
En ti mi amor con tu hálito respira,
:.\Ie aguarda entre tus brazos impaciente
Y se asoma a tus ojos y me mira.
Si me acerco, se va; si entonces huyo,
Me dice que me ac"rque y que confíe,
Y retoza feliz en torno tuyo
Y ele mi duda y de mi afan se ríe.
JAVIER SANTA hlARtA.

Vida y ni.uerte.

Cuando se acaba el hechizo
De la juventud florida
Y se llega á ver la vida
Tal y como Dios la hizo,
Hasta el ánimo más fuerte
De la fé se apaga en pos,
Y hay que dar gTacías a 0ios
Porque hizo también la muerte.

A.LPHA,

Pensó en el anciano sacerdote, y elevó sus ojos al cielo. El cielo se cubría en
aquel instante de nubes macisas que ya parecían inmensos copos de nieve, ya
montañas de oro incandescente ó girones expléndídos de púrpura.
Hubo un momento en que las nubes, iluminadas con los colores del iris tomaron ante los ojos de Zapinda la forma de una mujer, la más belfa de todas las mujeres. La coronaban las estrellas y se exter,dia á sus pies el arco creciente de la
luna, Y en aquella apoteosis que se verificaba en los cielos, el sol derramó sus últimos ravos, como torrentes de luces misteriosas.
Mas·1as nubes se d,:shicieron como tenue gasa, y en el espacio azul solo flotaba ya el manto de color indeciso . . la tarde.

VIII
Cuando la joven volvió sus miradas hacia el suelo, vió salir de entre las sencitivas una paloma silvestre que cantaba alegremente, que batía sus alas y que sa_
cudia de sus plumas una menuda luvia de gotas de agua cristalina. Zapinda pro.
rrumpió en un grito de júbilo al contemplar un pequeño manantial que aparecfa
entre las sensitivas al pie del elevado cocotero.
Asi fué como Fr. Juan Baptista hizo el milagro de que ni Zapinda nilaa demás
doncellas de Huetamo tuvieren que ir por agua hasta Cuitzio, expuestas á 1os peligros del camino.

IX

No paró en esto el milagro. Pocos días después,
Zapinda y Tumbi recibieron el agua bautismal de
manos del apóstol de tier.i_:a caliente, y con los nom·
bres de Maria de la Asunción y de Juan Bautista se
unieron con eternos lazos, siendo este el primer ma.
trimonio cristiano celebrado en el antiguo reino d 0
los huetama.
E. R.

EL COLEGIAL-(haciendo una mueca). Oh, si!
LEA-Ye~tudi11?
EL COLEGIAL-Se lleva)odoil los primeros premios.
LEA-Es afect1 oso c•m sus condiscípulos?
Al llegar el tren de Marsella á la estación de Fontai EL COLEGIAL-No lo sé.
11ebleau entró en un departamento de primera i'\fad. Lea
LEA-Cómo! Viéndose todos los dias!
Demazay célebre cantatriz del Teatro musical. La
EL COLEGIAL-En efecto, ae ve uno.
acompañaba su camarista.
LEA-Entonces ......
LEA-(sentándose) Hemos llegado á tiempo.
EL COLEGIAL-Pero no se habla.
LA CAMARISTA-Un minuto más y nos deja el tren.
LEA-Y por qué? No es amigo de usted?
LEA-Ya está en marcha en efecto. ¡Dios mío! ¿No
EL COLEGIAL-No.
habremos olvidado.nada? ¿Mis joyas están en la maLEA-¿La razón?
leta?
EL COLEGIAL-Es hijo de una actriz, y yo no hablo
. LA CAMARISTA-Si, señora.
con los hijos de actrices.
;
LEA-Con mi espejo y mi polvera de plata?
LEA-Cómo?
LA CAMARISTA-Si, señora.
EL COLEGIAL-Mi papá dijo un día que no debe uno
LEA-¿Y los ramos, dónde están los ramos?
frecuentar el trato de las actrices ni de las personas
LA CAMARISTA (aterrada)-Loil dejé en el teatro.
LEA-También es inaudito- esto. Anuncian la ~fati- que las rodean y por eso no hablo á Lemercier.
LEA-Dios mío! Dios mio!
né para la una y comienzan á las tres. En fin, ofrece
EL COLEGIAL-Diga usted si no es injusto que le den
al Subprefecto venir y he cumplido mi promesa. Sin
embargo, no me perdonarán haber olvidado las flores. los premios. Cad,, vez que sale va á los teatros y ve
En París, manda uno flores á Alguien y no vueíve á las comedias, y toma lecciones.
LEA-El dice eso?
pensar en ello, pero en provincia, es distinto: se habla
EL COLEGIAL-No, son los otros, los grandes, que sade las flores años enteros.
LA CAMARISTA-Y tuvo usted un gran éxito. Cuatro ben lo que hace su madre.
LEJA (con dificu11ad)-Pero al menos ¿es bueno Leveces la llamaron á la escena después de la aria de1
mercier? ¿Se conduce acaso mal?
Delirio.
LEA-Tengo hambre.
EL COLEGLA.I,-Oh! no, también se lleva los premios de
LA CAMARISTA-Cuidé de traer algunos Sand~chs
buena conducta.
y vino.
.
LEA (muy comnovida)-Ypor que su madre es actriz,
LEA-El festin de Baltazar! Dame.
Lea pone una servilleta en sus rodillas; al extender- sus condiscípulos lo declaran pária?
EL COLEGIAL-Así debe ser.
se, trapiezan sus pies con los de un niño de doce años
LEA ( á la camarista)-Lo oyes? Lo oyes? ( con los ojos
que se encontraba enfrente de ella y al cual no habla
llerws
de ldgrimas). Mira como se trata á mi.hijo, como
visto. El chico lleva uniforme de colegial .
un apestado, como un bandido, como un pária!
LEA (al colegial)-Le hice á usted daño?
LA CAMARISTA-Cálmese usted.
EL COLEGIAL {ruhorizado}-Oh! no, señora.
LEA-No: mi Bebé sufre, y es por mi causa (sollozanLEA (á la camarista)-Pronto, esos Sandwichs; no habrta podido esperar más. Esto me devue !ve las fuerzas. do) Ah! Esto es espantoso, y sin embargo, ¿qué hay
Debo despertar el apetito de usted (al Colegial) sien- que reprocharme? l\fi hijo, es un hijo legitimo y yo no
. do tan golosa ¿Si me imitara usted? ( dándole un sand- entré al teatro sino después de la muerte de su padre,
porque era necesario vivir. Como tengo buena voz,
wich)
EL_COLEGIAL-(rehusando) Oh, señora, gracias.
desde luego se me pagó muy bien. Yo me he conduciLEA-Si, sí, tome usted. A su edad no se rehusa.
do honradamente; y para que mi :hijo no tuviera más
EL COLEGIAL-(tomando el sandwich) Gracias seüora tarde de que avergonzarse, cambió de nombre, y esto
(comiendo) Está muy bueno.
no bastó, pues porque soy del teatro la malignidad se
LEA-Ya decia yo .........¿Y viene usted de muy lejos? ceba en ese querubín indefenso.
EL COLEGIAL-Oh, no! De Sans.
LA CAMARISTA-Señora, ruego á usted......... .
LEA-¿Está usted de vacaciones?
LEA (trémula)-En cuanto lleguemos á Paris tomaEL COLEGIAL-No. Se me ha dado u.na licencia para · mos el primer tren para. Sans. Voy al colegio. Hablaasistir al casamiento de mi hermana. Voy por tres ré al Director. Ah! Ahora comprendo las tristezas que
dfas.
á veces atacan á mi Bebé. No se atrevia. á decírmelo el
LEA-Y no extrañará usted el colegio?
pobrecillo ......... No quiero que Mauricio siga allí ni
EL COLEGIAL-De seguro que no. Tanto más cuanto
un día. más. Le traeré á París y le pondré maestros 'd e
que va á haber examen de r1•citación.
todo, y ae armas; para que cuando sea granrle sepa casLEA-Y no es usted fuerte en eso?
tigar á los que rehusen hablarle porque su madre fué
EL COLEGIAL-Prefiero la gimnasia.
actriz.
LEA-En que clase está usted?
LA CAMAIUSTA (al colegial que atiirdido contempla con
EL COLEGIAL-En la séptima.
LEA- En ese caso, conocerá usted á Mauricio Le- aire estúpido el pedazo de sandwich que le queda). Ya ve
usted, niño ya ve usted lo que ha hecho.
mercier.

�~~============================E~L~MUND~~~º~=============~D;;o;;,;m;;1;;·n~g¡.;o=l~9=d,:;e;,,,;;D=i,;c1;;·e=m=b;;r=e=d=e=l89~7..:..=-

LEA.-Yo no le quiero á Ud. ma/, amiguito; no tiene
Ud. la culpa de esos prejuicios que son tan comunes
(llorando siempre) Pobre Mauricio! á lo menos, creo
que no 1P pP-garán.
EL COLEGIAL.-¡Oh no, Señora! Por otra parte, no sufre ·
como Ud. se imagina.
LEA-¿No sufre cuando todos lo ponen}n cuarentena?
EL COLEGIAL.-Si no todos!
LEA-(c@ un grito de alegria) ¿Es verdad eso? hay
otros hijos de artistas en el celegio?
EL COLEGIAL-No: solamente Lemercier, pero tiene
muchos amigos.
LA CAMARISTA.-¿Lo ve Ud. señora? No todos tienen
mal con1zón como bSte niño.
·
EL COLEGIAL-(con ira) Si no me venciera en las barras!
LEA-No me habla Ud. contado entonces todo. ¿Alguna yez ha reñido Ud. con Mauricio?

EL COLEGIAL-Dos vf'ces, y me ha ganado siempre.
LEA-Y por eso no le habla Ud. y lo trata de hijo de
actriz.
EL CQLEGIAL-(confuso) $añora........ .
LA CAMARISTA-¿No ~e avergüenza Ud. de su mala
acción? Mi ~eñora ha llorado por su causa.
EL COLEGIAL-[con los ojos húmedos.] Si. ........
,LEA-OlvidP.mos lo pasarlo.
·
EL COLEGIAL-/llomndoj No: yo sé bien que Ud. no
me perdoná de corazón.
LEA-Si,sipero ~ea Ud. bueno con sus condiscipuloR.
EL COLEGIAL- Lo juro! Y luego, cuando vuelva al
Colegio ......... .
LEA- ¿Y bien?
EL COLEGIAL-Lemercier sera mi amigo.
LEA-Ah! Así está bien. (se levanta y va á sentarse
junto al colegial á quien abraza.)
LEA- Es Usted"un niño bueno y yo no lo quiero mal

Domingo rn de Diciembre de 1897.

419

EL MUNDO.

pero piense Ud. siempre lo que dice. Pit&gt;nse Ud que
si otro niño por aturdimiento hacía llorar un día á su
mamá de Ud.
EL COLEGIAL-Yo no tengo mamá; (lloron·lo y zollosando) se me murió hace tiempo. mucho tiempo ........ .
LEA-[Abrazando y besando al colegial}.Pobre chiquitín!
LEA continua acariciando y mimando distmida al
chico que poco a poco deja caer si¿ cabecita sob,·e el seno
de la actriz, como dulcemente abrumado por e.~as caricias. Derrepente se incorpora.
EL COLEGIAL-Si supiera Ud........ .
LEA-¿El qué?
EL COLEGIAL-Que desearía yo tener mamá, aunque.
fuera actriz.

f

}Cada el (rielo.

�420

EL MUNDO.

Domingo 19 de Diclembr11 de 1897.
~

Dorr.:ngo 19 de Diciembre de 1897.

EL MUNDn

Ensueño de niños.
POR JOSEPII L'HOPITAL.-ILUSTRACIONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES.

Número 9.
La primera hizo rodar un manequí, la puso el canos r rizados. Su traje de .ma elegancia seveCuéntame pues ese gran secreto, hija mia. ¿Es
traje de la baronesa colocándole algunos alfileres, ra, estrechaba formas un poco exhuberantes; sus
rubio
ó moreno? No lo quieres decir? Pues eres
dió con voz breve y seca algunas instrucciones y bellos ojos lucientes iluminaban su rostro franco
una
tonta
si crees que voy á disgustarme por esas
desapareció.
y bajo i,u labio superior que levantaba una con- cosas, chiquilla. Lo que menos puedes imaginarJacquelina, sentada cerca de la puerta, espera- tinua sonrisa se descubrían unos dientes blancos.
te: no se trata más que de saber si no has hecho
ba mirando á las obreras, qu&lt;' ahora trabajaban
Cuando agotó los recuerdos de familia dijo al alguna tontería. Eso es todo. Y la seI1ora Bardoen silencio dirigiéndole miradas furtivas-La se- fin:
nel soltó una alegre carcajada que indignó á Jac11.orita Delfiua ciaba vueltas al rededor del mane-Siéntáte querida mía. y conversemos. ¿Por quelina.
qui prendiendo con alfileres y ajustando el traje, cuanto tiempo has venido á P,trís? Y la ohlig~ á.
-Usted se equivoca, dijo con enerjía. Yo no he
las otras, inclinadas sobre la costura trabajalian sentarse á su lado en un confidente.
seguido
á nadie; vine sola, enteramente sola. Y
sin oír:se más que el chirrido ele las agujas pene-.
Jacquelina se turbó ¿Pues que á la prim.n-(i na- rompió á llorar.
trando en la seda ó el rumor S{!CO del hilo que al- da le habias dicho? Pero viendo la cara alegre y
-Cómo? Pobre niña! Te ha abandonado, cuénguna reventaba con los dientes.
los ojos dulcemente interrogadores de su prima,
Esto duró poco tiempo. Luego empezaron los tomó "alor y con la mayor sencillez refirió que tame eso. Son tan raras las desesperaciones del
cuchicheos, hablúndose de pronto en voz baja, pi- hnbía Yenido á París sola y por largo tiempo, tal amor.
Y se aproximó á Jacquelina con los ojos chisdiéndose l\láS tarde un consejo en alta voz y por vez para siempre.
peando de curiosidad y de malicia.
último algunas confidencias murmuradas al oído
La fisonomía. de la sefl.ora Bardonel expresó
Pero sí digo que se equivoca usted; que nadie
hicieron empezar las risas. Sea por casualidad, sea una sorpresa llena de interés.
me ha abandonado. Soy yo quien .... pero no
intencionalmente, al retroceder la señorita Del-Sola en París y_por largo tiempo ....
quiero, no quiero ....
fina para juzgar mejor del efecto del vesti-¿Pues que, no vcniste para divertirte?
-Basta, seiiorita, dijo la seifora Bnrdonel levando, tropezó con Jacquclina, lo que dió ocasión
-Ay! no, sellora dijo Jacquolina con una do- tándose con dignidad; yo no quiero penetrar secrepara que· le presentara sus excusas y habría em- lorosa sonrisa.
tos agenos que por otra parte no pueden adivinarpezado naturalmente una conversación, sino hu-No me digas seilora: dime prima, te lo ruego. se. Eres una ingratuela. Dejarte en Tours parienbiera sido porque apareció la terrible i:3ra. Chtln-No, prima, no vine por gusto á París. Metra- tes buenos y honrados para. correr aventuras y ensonicr.
jo el destino.
contraríais agradable ahora que probablemente no
- Vcnga usted señorita, la seiiora la está espeLa sonrisa de la seil.ora Bardonel se extingió tienes ya ni un sueldo venir á vivirá mis expensas:&gt;
rando.
por un instante y fijó en la joven una mirada inA expensas de usted .... ! dijo J acq uelina estreJacquelina atrnvesó temblando el taller y- lue- quieta y menos benévola pero esta no pu(lo obgo un cuarto donde un seilor atareado arreglaba s&lt;•rvarlo, porque la ha"!)ían cambiado las palabras mecida por el ultraj!'; otra vez se equivoca usted
y cortaba telas y que aparentó no apercibirse de amables conque fué recibida y se juzgaba en pre- seilora. Xo estoy en el caso de vivir t\ expensas
de nadie porque tengo trescientos francos.
su presencia. La pri1111·1Y1 dijo al oído á Jacqueli- sencia de una protectora y de una amiga.
Y se levantó con pereza.
na con una entonación rcsp,~tuosat
-Vemnos, dijo la señora Bardonel después de
La seilora Bardonel encontró cómica la actitud
-Este es el scilor Edward, el cortador.
un silencio. ¿Has reilido con tu tia ó tu tío?
y se puso á reir.
En seguida entraron en un salón amueblado
-No, prima.
-Decididamente eres una chiquilla singular;
con lujo un poco chillnnte y en el que se sentía
-Te exijian un servicio penoso?
con tus trescientos francos ni podrás ir muy lejos
cierto perfume femenil. Un traje de baile estaba
-No, prima pero ....
ni vivir largo tiempo en París, siempre tal vez, coarrojado sobre w1 canapé, guarnecitló de blondas
Le vino la idea de hablar de Auger, de su per- mo acabas de decirme. Qué piensas hacer?
y con corpiilo de rosa pálida que se vislumbraba secución cautelosa, de sus interesadas atenciones
-Yo no quiero ser para usted una carga; había.
á. través ele las trnsparcncias de la tela blanca.
pei-o no se decidió porque le repugnaba acusar á
-La sefl.ora está sin duda en el segundo sa- un pariente que después de todo lo había ácogido contado con que me proporcionaría usted trabajo;
y puesto que tiene usted obreras que no son sus
lón, dijo la prim1·ra, y se le habrá llamado para y alimentado en su casa.
primas ....
recibir alguna cliente que acaba de venir. Voy á
-lince mucho tiempo que no veo á la tia Au--,Xo, gracias á, Dios no lo son, pero saben traverla.
ger, continuó la señora, pero me dejó el recuerdo bajar. Y piensas tú, que sirviendo conejos fritos
Luego levantó discretamente una cortina de se- de ser una · buena persona. ¿Ella te hacía penosa
en una fonda se aprenda á ser modista'.'
da, llamó en una vidri&lt;•ra y entró.
J,i vida?
-Xo tardaría en /\,prender y algo sé ya puesto
-Ah! Es usted, dijo una voz. Vea usted el corA esta evocación de la buena tía Auger que á
pilio de la scilorita Hortensia; no le queda bien. esa hora debía estar abrumada de tristeza, Jac- que yo misma hago mis vestidos. La seflora BarNo sé pero me imagino que hay algo que hacer- quelina sintió que le subía un sollozo á la gargan- donel dirige una mirada desdeñosa al humilde trale en las mangas, tienen un aspecto impropio ¿no ta y respondió todavía pero con una voz llena de j e de su prima, pero muy luego esta mirada centellea y contrae sus labios una sonrisa de satisfaces verdad? Ah! muy bien; ya estamos en camino. lágrimas:
ción al observar que el traje estaba muy bien he.Así, ¿le parece á usted? Hágame favor tle arreOh! no, prima.
cho. 8!' reprimió prontamente sin embmio y agreglarlo.
-Algo te apena. Sin eso, no habrías partido gó con dureza.
En lugar de la seiiora Chan:sonier que había de- así, háblame francamente.
-~o sabes nada; será necesario que empezasaparecido, vió Jacquelina aparecer en la pucrt11,
Ensayó entonces hacer un cuadro sombrío de su
una señora. vestida de negro. Era la seiiora Bard0- vida de criada de fonda, se quejó de la ruda labor ras tu aprendizaje y ya no te ayuda tu edad.
Por otra parte, entramos ya en la mala estación
nel en persona. Avanzó rápidamente hacia la ni- que ese oficio impone á una joven hom·ada, del
y el trabajo escasea de manera que en breve desila y la besó en las mcgillas.
caracter de los hombres y del disgusto que sentía
-Cómo! ¿Eres tú, querida mía? Que feliz ca- sirviéndoles y oyendo sus requiebros, pero sus pediré algunas obreras y no es esta la ocasión de
sualidad te trae? ¿Porqué no me avisaste de an- palabras no tenían el acento de la verdad, sus ex- recibir nuevas.
-Dios mío! y qué haré?
temano? Haces un vilije de recreo á París? ¿No plicaciones se enredaban, sus razones eran obscuEs muy sencillo; tomar el tren más inmediato
vino contigo tu tia? Donde está? Pobre se11ora! ra:; y era desde luego facil ver que no sabía menhace ya veinte ailos que no la veo. En cuanto á tir. Como á cada momento experimentaba. mayo- para Tours, pedir perdón á la tia y volver á tu
tí, ahora es cuando te conozco. Estás muy boni- res dificultad~s para expresarse, su prima, le cor- antigua vida.
ta ¿sabes?
-Si no puedo, juro á usted que no puedo, y fo
tó la palabra diciendo con cierta acritud:
ruego tenga piedad de mí. Hay cosas ¿sabe usSorprendida y encantada por esta acojida, .Jac-Xo es eso, bija mía; tú me ocultas algo y ha- ted? que no pueden decir:sc, son sagradas. No falquelina se dejaba mimar; era la primera vez desces mal en no ser franca conmigo. No me enga- taba más sino hacerme tantos mimos para ser tan
de su llegada á París que oía decir algo agrada- ñes con tus aspavientos pues no tienes ni cara ni
ble.
dura después. Si se perjudica usted, no me pao-uc
conflexión propias para tener á los hombres el
Entre tanto, la señora Bardonel recordaba la miedo que dices, y al contrario, puedes Yolverlos de pronto; no pediré nada, lo prometo, en t1~1to
que me dure mi dinero.
historia de la familia, hablando ele los viejos Duá su puesto cuando se desmanden: Otra cosa ha
Había tanta angustia en el rostro de Jacquelimont d' Azay enterneciéndose al r cordar la ca- de suceder.
na
y tantas súplicas en sus ojos que fa s,eñora se
i.a. de sus abuelos, r ecordando como cantaba en- Prima mía.
sintió conmovida.
tre las vides la gloria del rosal entreabierto, de-Oh! sí, estoy segurn. Algún amorío tal vez.
Sea, dijo, testarud,1 sedo á tu capricho que pienrrmnando h\grimas por sus recuerdos delante de Te ruborizas? Pues eso es.
so no serit muy persistente. V en mailana y sí te
Jacquelina que no había conocido ni á los abue-Yo juro que . ...
tomaré como aprendiz. Veremos lo que puedes
loa ni el rosal y para.la cual Azay no tenía mi1s
-Xo jures nada. Comprendo eso á tu edad.
que recuerdos de dolbr y dt• mis¡•ria. Sin embar- Venistc sola {L París, pero con la esperanza de que hacer y si no eres muy torpe te daré un franco y
medio diario para empezar. Pero no me trates de
go, se sentía dominadn por una tierna conmoción
durará poco tu soledad. Vamos; no llores asi, puesy veía con ojos llenos de grntitud á la seilora Bnr- to que te comprendo y no voy á devorarte por tan prima; serás una obrera y nada más. Si esto 1medonel que tomándole las manos repetía:
de curarte de tu calaverada. y hacer que pronto
poca cosa. En veinte aiios, he conocido muchos dejes París tanto mejor. Si no, mejor también
-¡Y qué linda eres!
jóvenes y puedo excusar sus sentimientos.
pues así empezé yo.
Era mm mujer de edad, con los cabellos entre-Por piedad, prima, no crea usted .. ..
-Oh prima! gracias .... gracias!
0

-Xe me trates de prima y preséntate aquí maii~na á las ocho. .
Gran y majestuosamente la seilora Bardonel abnó una pu?rta haciendo
un gesto de despedida y J acquelina salio sin au·everse á decir nada hasta.
el corredor sombrío por donde había entrado. Oyó al pasa~· cerca d_cl taller
la charla de las obreras, tomó su maleta de manos de la cocmera Y sm saber
á donde fr y no pensando sino en la modesta plaza que acab~ba de .obtener tan penosamente bajó llena. de esperanzas la nauseabunda escalera.

XIX
Esa madrugada se tocó diana á las tres en el P8:tio de [:1úsa. ~st~ba
oscuro todavía, pero las estrellas palidecían y una ~•gera b~1sa t'.·rua .a la
atmósfera calentada por la calma de la noche, las primeras fI cscm as de la
mailana.
l
.
. ó tra e
Las ventanas de las cuadras se iluminaron, e pat1? se amm a . v sado por sombras, y en el sitio de reunión de las compailías pa~aban y 1epasaban grupos que hacían sonar sus sables en tanto que las siluetas de los
caballos entraban precedidos por fantasmas.
Pronto empezaron áformarse líneas n~gras_ que resaltaban sobre la debil blancm'a de los muros el piso, y luego silenc10so,alfrente dela banda. de
cornetas y tambores apareció el Tambor MaY:or.
.
.
_
1
va~os, dijoJacquot á. Jacobo, dame m1 mochila. y b:\Jemo.s, ~ a toe~
est1disto Cuatro cientos veinte cartuchos por plaza. Toma tu carabiraiE\
t·\. bien ~narasada? y 0 te la arrealé á m:iravilla. Diablo! por poco o vi ? e
t~pón; y l~ego, e~ cuanto haya tiz, el coronel qu~ n? puede e~~r qu1et?
viene trotando en su jamelgo. "Capitán, veo un fusil sm tap?n.
. no ~Ul·"' Apunte Ud• el nombre
d a su compau.ia.
_ de ese soldado." Y sigue su cammo
á ver á quien otro le prepara un castigo.
. .
Y descendiendo i. saltos la escalera J n.equot contmua:
-Pensabas no ir á Ruchard? Pues te vas á. salir con la tuya: en el primer
arhol del camino te ahorcan y ... . al freseol

421

�EL MUNDO.
Se colocaron en su lugar y Jacquot dirigiendo
sus mii-adas al grupo de la música se puso á renegar er.u·e dieutes contra el Tambor Mayor.
-Numeraos! ordenó una voz breve. En cada
Compailía, de derecha á izquierda los l1ombres
dijeron en voz alta sus númerns: Juego los tambores y los cornetas avanzaron sin tocar y el rejimiento moviéndose en silencio salió de la ciudad dormida.
Atravesó 'rours con paso riipiclo. Jncobo marcliaba de 1° de la 3" del 3: y como bit11 á bien no
había despertado soñaba aun arrullado por el rumor cadencioso de los pasos y veía vagamente
desfilar ame si la izquierda de la segunda formada de soldados de poca talla abrumados bajo
el peso de sus mochilas.
Poco á poco las primeras luces de la aurora
descendiendo entre las casas vinieron á iluminar
las carmañolas y marmitas de lc1s mochilas, y á
hacer luch' las bayonetas de los fusiles á lo lejos
balanceadas en el mov1miento regular de la marcha.
Al mismo tiempo, una frescura reparadora y
grata subía de la tierra y en la avenida Gramont
el perfume de las prad.eras recien cortadas, venía delicioso; y cuando doblarnn á la derecha
clescendiendo hácin Cher, el sol apareció al fin
desgarrando las extensas brnmas blancas que flotaban perezosas sobre el valle.
Se llegó al camino pero apenas sí se había cruzado entre los soldados una que otra palabra. Varios dormían aun, otros aspiraban en silencio la
brisa matinal, y otros en fin vacilaban bajo su
mochila mal equilibrada prometiéndose componerla en el primer descanso.
A medida que se aclaraban sus pensamientos,
Jacobo semía un malestm· extraño. llacíamucbos
meses que Jacq~elina había partido; él creyó haberla olvidado y he aquí que ahora una tristeza
motivada por ella le oprimía el corazón. ¿Poi' qué
pensaba en ella ese día? ¿Y por qué esta melancolía de sus pensamientos le parecían tan amarga y tan dulce al mismo tiempo?
Desde su partidn Jacobo no había tenido noticia, alguna de su amada. Al principio, en los
primeros 1ransportes &lt;fe su tristeza había venido á
llorar á casa de los Auger pero la señora de la
casa lo recibió de muy mala voluntad. La buena
mujer estaba hecha uiia furia, le acusaba de haber prostituido á Jacquelina y le decía que si
ahora estaba sufriendo bien merecido lo tenía.
Augcr, illflS diplomático con 1m cliente que bebia de lo caro, se había mosu·ado blando, acaramelado, pero su hostilidad no se ocultaba lo suficiente y Jacobo comprendió que si ellos sabían
el paradero de Jacquelina cuidarían muy bien de
ocultárselo.
Entónces se despechó y dió oído insensiblemente á las indicaciones de JacqÚot que de pronto le
habían indignado. Si, Jacquot debía tener razón,
esa muchacha se había burlado de el y al presente se estaría riendo de haberlo engallado, fugándose con el especiero rico á quien conoció el año
anterior. Era preciso pues ·devolverle olvido por
olvido y desprecio por desprecio. En efecto no
volvió á recordarla ni á inquietarse: algunos días
de licencia pasados en París dieron otro curso á
sus ideas y se creyó curado para siempre de aquella pasión ridícula. ¿Porqué entonces y después
de tanto tiempo volvía Jacquclina á preocuparle? ¿Qué sentimiento reconocía para atormentarla? ¿Era el amor que ya juzgaba muerto, ó era el
odio que creía haber dominado?
A poco la frescura matinal fué sustituida por
los a~·dores del sol que ascendía lentamente; bajo
los pies de la tropa el polvo se arremolinaba en
impalpables nubes; en la columna, se charlaba,
los jóvenes decian «nos vamos á tostar, y los víejos respondían gru:liendo:» esto 1ro es nada; ya veréis en la Costa de Vilaines.
Se hizo alto á la orilla del camino y apenas formados los pabellones de armas, los hombres se
ocuparon en equilibrar su carga apretando ó aflojando las correas, desatándose i\ fin de respirar
mejor el nudo de las corbatas 'y ayudándose mutuamente con ese espíritu afectuoso de compañerismo tan natural á los soldados franceses.
-¿Y qué tal le va al catrín? preguntó Jacquot
¿Cabe el señor en sus pantalones? No es por darme tono pero pienso que tu mochila no te romperá las espaldas porque puse las camisas de modo
que te las defendieran. ¿Quieres que tomemos un

Domingo 19 de Diciembre de 1897=-=

trago y unas ruedas de salchichón? Y como esta- mí, .. , Bah! Permaneceré soltera. Si viera usted
ban á retaguardia de _la columna y cerea del ca- esto que aeabo de escribir me ha hecho llorar.
rrito la cantinera.
Había yo softado tantas cosas! Es atroz esto de
- Vaya, esta marcha parece que te está aITan- querer uno lo que no puede alcanzar.
c,ando lo::1 alientos sin que sea para tanto. Estás
.Cuando Yenga usted á París le hablaré si me proserio como un asno que reflexiona ¿sabes? no es- mete.,, .pero no, mejor no.,. ,Qué duro es pentamos obligados it. bebernos la mar cuando llegue- sar en lo que no tiene remedio.
mos á Ruchard.
Creo que si me escribiera usted me haría mu- Déjame en paz, dijo Jacobo impacícnte, yo no cho bien. Refiérame su vida. ¿Va usted al Café
me cuido de tu rnarchit.
de los Amigos? Escríbame usted á París calle de
Jacquot no rc;:,licó pero cuando consiguió abri~·- Sta. Ana casa d.e la se11ora Bardonel.
se paso á codazos hasta el carro de la Cantinera
Y ahora tanto peor. Puesto que quiero ser hony consiguió dos pedazos de salchichón y dos va- rada no considero un crimen amaros desde lejos
sos de vio o blanco.
y el buen Dios no ha d e querer quitarme todo.
-Sabe:,r dijo, tu tienes algo y te voy á decir
Voy á trabajar más animadtt-espcrando carta de
lo que ti('ncs.
usted que me dará valor.
Es tu princesa qu&lt;' vuelve.
.A.dios Jacobo.»
-Déjame tranquilo dijo Jacobo con voz sorda.
JACQUELIXA.
-Lo que deberías hacer es desearle felicidades
Sin reflexionar que lo obscrvaban, J acobo besó
con su especiero y no ocuparte más de ella.
ardorosalllente la carca y Jacquot le dijo riendo:
-¿Quien te dice que me ocupo?
-.Magnífico, nos hemos reconciliado á lo que
-Yaya! no hay mi\s que verte. Y sucede toda- parece y esto hace creer que el especiero ya no
yfo, más que te sorprenderá. Mírame un minuto: y dá más ele bÍ.
)'O que digo haberla olvidado, no puedo. Oye....
Jacobo siutió una llamarada de cólera que le
Tocan llamada.
subió desde el corazón.
Volvieron á sus pabellones y la marcha siguió.
-CAllatc, no sabes ya lo que dices, exclamó
Jacobo siempre pensatiYo scguia con paso firme con violencia, y por otra, parte tú fuiste quien me
la marcha de su compañía Pll tanto que los de la metió en la cabeza esas ideas innobles .. . , estoy
izquierda dela segunda comenzaban á vacilar y avergonzado ahora, muy avergonzado.
arrastraban sin convicción sus zapatos en el pol-Y de qué se avergüenza el señor? De haber
vo del camino.
creido que su particular lo abandonaba y ahora
Esta Jacquelina! Decididamente no dejaré de vuelve su particular? Bueno reciba el seüor mis
pensar en ella en todo el día y reviviré la nove- felicitaciones.
la de ese pobre a:.:tor que creí ya muerto y sepul-Una vez más te ruego que te caJles, y repito
tado. ¡~ue linda estaba la primera vez que la ví! que no sabes, que no puedes comprender. , ..
¡Y aquel domingo, en la Iglesia! Y luego, el mis-Entonces tú me tomas por un atontado! Es
mo día á la hora del almuerzo, qué bien descon- difícil comprender en efecto.
ccrtó á ese animal de Jacquot!
La Jacquelina emprendió una bordada y ahora
Para hacer llevadera la fatiga los soldados se que viene de la· vuelta de tierra se acuerda de su
pusieron á cantar y Jacobo cantó también, sacu- amante de Tours y le anuncia su regreso. El amandiendo así el recuerdo tenaz que le absorvía.
te olvida de pronto la manera con que fué dejado
Pronto dejaron atrás la verdura de las praderas y hélo aquí en l'l recaída de su pleuresía del lado
y la sombra de los árboles y llegaron á la orilla izquierdo. :N'o lo envidio en su lugar me pasaría lo
del Indre y atrav0saron sus olas límpidas, y re- mismo. Pero ahora debes estar endemoniado de
montaron la otra ribera, dirigiéndose al valle y esta marcha á Tours en momento tan interesante.
pensando en el otro alto que se aproximaba.
Por eso no es nada, Jaquelina ha resultado una
El camino parecía interminable. Con el calor mosca muy exquisita.
aumentábase la fatiga y aun los oficiales se queJacobo que había empezado áleer su carta,por
jaban de que la vanguardia c~minaba demasiado tercera vez se encogió de hombros.
de prisa. J~n fin, á la vuelta deun recodo del ca-Cuando te digoquenocomprendcsnada. Jacmino apareció la aldea de Saché, la tierra prome- quelina no regresa á Tours sino que permanece
tida, y !'11 un instante volvieron á la columna la en París.
animación y la alegria. Los tambores y los corne-Y te escribe que la vayas á ver para recobrar
tas tocaron marcialmente y cada soldado se colo- sus muebles. La historia de stempre, pero no serás
có en la fila que le correspondía par'l que el Regi- tan bestia.
miento entrara de un modo satisfactorio.
-Xada de eso es infame lo que piensas y te
Ya en la aldea, Jacobo salió del cuartel y sen- prnhibo hablar de Jacquelina como lo haces.
tado en una acera, á la sombra se ocupó en frotar
-Me prohibes? Bueno está eso, me burlo de tus
con grasa sus pies adoloridos,. Al cabo de algunos defensas porque eres un estúpido- burgués, un asminutos se le presentó J acquot dándole una carta. no cargado de dinero é incapaz de cerrarme la
Jacobo la tomó palideciendo y la abrió con mano boca. En fin, basta. Te repito que mujeres como
trémula en tanto que el .otro- lo veía con un aire esas son unas. , , , , ,
especial: los dos habían reconocido la letra y á
-Mientes, gritó Jacobo, yo nunca he dado á
medida que Jaco bo leía, gruesas lágrimas le subían J acquelina dinero, nunca.
de los ojos y reia y lloraba al mismo tiempo.
-Jacquot palideció; un gesto de padecimiento
Era una carta de Jacqtlelina que decía así:
contrajo su boca y un relámpago de envidia pasó
«No sé si hago bien en escribir, pero mi deseo es por sus ojos.
más fuerte que yo. Me había prometido que no vol-Si así fuere, dijo sordamente, la cosa es disvería usted á ofr hablar de mí y de pronto estaba tinta. Pero entonces por qué se fué á París?
yo contenta de no tener n·oticias de usted. Mejor,
-E:io no te concierne, dijo secamente Jacobo.
decía, él me olvida y eso es lo que se necesita. Pe- ·
Dí mejor que no puedes explicarlo. Ella habrá
ro he aquí que no puedo más, estoy muy disgus- encontrado insípido el perfecto amor sin galletas
tada contra usted y que le escribo.
y ahora lo quiere saborear otra vez. En tu casa
Tal vez, habría sido ménos malo escribiros an- · , la enjaularia para que no me la vuelvan á llevar.
tes, porque si también está usted enojador siquie,-Te digo que nadie la llevó, que no fué á Para tendría usted su recuerdo para esta pob1'e J ac- rís con nadie ni por nadie.
quelina que piensa siempre en usted. Es fuerzaperEntonces, , . , , .
donarme, ya que tanto he llorado. · ·
· · -Ya te decia yo que no comprendes nada.
¡Qué triste es ser muje1- cuando se quiere per-Lo que comprendo es que me quieres engamanecer honrada! Cuando llegué á París me de- futr ó que eres más atontado que el Tambor :Masanimé tanto que hubiera regresado á Tours si yor. ÜLrnndo se ha tenido por novia una chica cono hubiera temido volver á veros. Una yez pude mo esa que el mejor día la emprende á París á
salvarme. Pero luego? Ahora soy eosturera. Es- paso gimnástico y luego contramarcha á su puntuve aprendiendo largo tiempo y gano poco, pero to de partida para convencernos de que hizo toda
yaganaré más. En fin no' tengo necesidad' dena- la fiesta con el Obelisco y el Panteón bien vale
da mientras tenga salud. Mi tía ha debido dar á la pena de ponerse contento.
usted todos esos informes.
-Entonces tu me tomas por un imbécil ó por
Creo que valdría más que n()s olvidáramos. Yo un bromista.
tuve un ensueño de nifta y puede usted creer que
-Diablo!
lo considero muy bueno, pero era un ens.ueño pu€s-Y bien si yo te dijera que es obrera en Paris
to que usted está hecho para casarse con una se- y que gana su pan trabajando de día y de noche?
:llorita y yo no sé si alguien habrá nacido pará
(Continuará)

Gfig. 1ª---'T'raj? p1risien5e

ae

paseo.

�LA MODA

2

á vosotras con mil conversaciones de salón, con variadas notas sociales; os descubrirá. con discreto cuchicheo los proyectos de fíes tas que se discuten y acabaréis por ser amigas de ese Puck travieso que sabe tantas cosas.
La presentación del cronista está pues en el porve
nir. Hoy, se limita á. saludaros y á ofreceros un ramo
de violetas.
Muy señoras mlas.

***

Por desgracia. tengo que iniciar. mis notas de sociedad con algunas lineas referentes á ......... una corrida
de toros ......... No tiene remedio! Gran parte de la alta
sociedad mexicana se ha dado cita en el coso de Bueareli y la tarde del domingo último, cada palco era
un primoroso bouquet de flore,;. El día habíase anunciado tibio, y la mayor parte de las damas iban con
trajes de media estación, predominando los colores
claros.
Vimos muchas telas azul pálido con aplicaciones del
mejor gusto, y citaremos como modelo, el trnje de la

LA MODA
te, con ojos femeninos, se advierte que hay poca variación en los trajes de otoño, salvo acaso en la forma.
de los corpiños y de los cuerpos en general, más severos y de telas ricas, entre las cuales el gros graneadoy el liso tienen lugar preferente.
Las joyas si cambian y se multiplican con la llegada del invierno, y menudean las fantasías en rivieres
broches, sortijas, reloje11, etc. Respecto de esto, llama
mos la atención de nuestras lectoras hacia la completa..
reseña que publicamos de las piedras preciosas más
en boga en la actualidad en Londres, Paris y Nueva
York
Dícese que para el nuevo año prepáranse grandes
novedades Nuestras lectoras tendrán oportuno conocimiento de ellas.

***

La aristocracia de México previene co11 gran entu~
siasmo lindos trajf's para la ¡,róxima kermesse de Minería, organizada con fin benéfico por altas damas deesta metrópoli. Este es el asunto del dla en cue¡¡.tióu desociedad y despierta sumo interés en todos los hogares elegantes.
Para intt.'grar d gentil personal de los puestoR, ~e
invita con anticipación á encantadoras pollitas que rivalizarán sin duda en gracia y elegancia.
La Kermesse ha entrado definitivamente en nu,·stras costumbreñ y tan bién encuadra en ellas, que no
parere sino que su origl'n es mexicano. Aquilátase ca1la dia más el buen gusto en la formaci_'m y adorno de los p,,estos y e,n los trajes-los de fantasía AO·
bre todo-de las expendedoras.
Son estos en su mayoría, de unii. adorable sencill&lt;'z.
y tan adecuados á la índole de hermosura tle 111 que
los lleva, que no se puede pedir más
Corren los rumores más agradables acerca de la~
novedades que se verán en esa gran fiesta; pero noi¡ueremos aún ser indiscrE&gt;tos.

***

Flg. 2---Traje de solrcé para Fef!orltas.

CRONICA DE LA MODA·
Es de rigor que al iniciar las labores de un periódico
nuevo, el redactor haga su propia presentación al pú_
blico, le diga sus propósitos é intenciones, fije un programa, y, después de saludar afecttiosamente, dé co
mienzo á. la faena.
En esta vez holgaría empero el programa. Cuál podría ser el de una revista exclusivamente dedicada á
las damas, sino el que tuviera por mira agradarlas y
serles útil en esa amplia esfera de deliciosas futilidades, de encantadores cuidados y al mismo tiempo de
útiles labores y serios y prolijos asuntos que constituyen su vida femenil? Este periódico ilustrado, que vosotras, bellas damas inspirasteis, no puede ser sino
Blusa rusa rara nU!o de 5 i 6 ai\os.
vuestro en toda la latitud de la palabra. Pretende llenar un inmenso vacío: el de una revista que lleve á los Srita. Domitila Hidalgo, la t·ncantadora mexicana qu
hogares todo lo que es de primera importancia para trae en sus ojos ceruleos, el deslumbramiento de la di"
las damas y en la que se encuentre desde el último vina Europa.
figm·ín prescrito por Parls que impera sobre el mundo,
Entre los sombreros predominaban los de seda nehasta la breve y práctica respuesta á la consulta de gros y con adorno azul, y las capotas del mismo color
una dama, relativa á una ligera dolencia, á la manera había también multitud de sombreros ligeros con ador _
de usar una medicina, al régimen que debe seguirse nos rojos que tan bien sientan al rostro apiñonado y
en una enfermedad; desde la nota última sobre los á los ojos negros de nuestras lindas mexicanas.
usos y costumbres de la alta sociedad, en el axtranjeLos abrigos de media e~tación, en su mayor parte
ro, hasta la amena conversación del doctor que enseña eran de una elegante sencillez.
muchas cosas en que se auna lo agradable á lo proveUna observación: Vimos á una dama con mantilla y
choso; desde el artículo mitigadamente serio, que pro- flores en el prendido de la misma; la señora del Lic.
pone una norma benéfica para las costumbrus, hasta Perez Galvt:z que fungió de juez en la corrida. Será
la critica espiritual que evita el escollo del ridículo .... este un presagio de que nuestras damas se resol ve_
desde la reseña de la última fiesta en que ningún tra- rán algún dia á. afistir á. las corridas vestidas á la
je elegante pasará desapercibido, hasta la semblanza usanza española? El espectáculo sería gentil y cautide una dama distinguida, hermosa y de buen gusto. vador pero presentimos que no lo verán nuestros ojos
Ya veis que el programa es amplísimo ......
***
*
Algo
de
París:
**
En cuanto a la presentación del cronista, qué puede
Jamás, en muchos años habíase disfrutado en la casignificaros? Ba\teos saber que procurará complace. pital del mundo, de un otoño tan delicioso como el acros y abarcar la mayor suma de asuntos agradables tual. El sol ha brillado radiante todo Octubre y parte
para vosotras; que diablillo invisible, se acurrucará en de Noviembre, y seducida por el tiempo, la aristocra_
los repliegues aterciopelados delos grandes cortinajes cia ha inundado con sus pomposos t,·enes la calle de
de los salones; esconderá.se tras los exóticos biombos; la Paz y el Bosque, como en lC1s bellos dias de primaencaramará.se á los respaldos de los sitiales y vendrá vera. Siguiendo aquel gran desfile de mundo ciegan-

Para concluir. lo3 nombres de algunas damas que
luciendo vistosos trajes, vimos en la hermosa corrida.
del domingo: Sras de la Torre, Escandón, Lan 1la y
Escandón, Riva, Villar, Noriega, Sanchez, Llamedo,
Hornedo, !turbe, Ibañez, Barrera, Goribar, Knigt~
Mancera, Alemán, Gutierrez y Saldivar.
y ahora, lectoras mlas, basta hwg·o.
ROXANA.

Flg, 4.---TlaJc de solreé de :iachemlra.

c:r;1g. ~-.,•&lt;Traje ae int?ierno para paseo.

3

�•

•
LA MODA

4

LA. MODA

N~8TR08 GRABADOS

La blusa de la fig núm. 14 es 'notable por la solapa en picos de·cre. cientes que le sirve de adorno y la torma elegante y nueva d-e las man·
gas. Nuestros lectores tienen un hermoso grupo en que escoger.

FIGURA 1.-TRAJE PARISIENSE DE PA!lEO.
Gracioso y de primoroso efecto es este traje hecho de
• paño satinado de color azul. La chaquete, sencilla y
sin mas adornos que dos guias bordadas á ambos lados, ábrese sobre un falso chaleco de satín blanco cerrado con alamares de seda negra.
Doble juego de solapas, de las cuales las exteriores
están doubleés de seda ligeramente crema. Gran falda
con aplicaciones de un gusto del todo nuevo. Llamamos la atención de nuestras li&gt;.c toras sobre el eombrero, donde el abullonado de tul y la
clásica pluma de avestruz, forman
el más lindo adorno que darse puede.

PARA LAS -DAMAS
· LAS PIEDRAS PRECIOSAS

SUMARIO.-LAS JOYAS.-JOYAS PARA EL DÍA.-JOYAS PARA LA NOCTIE.
JOYAS DE FANTASIA.-ULTIMASIÑOVACIONES -EL LUJO EN ELTEATRO•
Como los trajes, las joyas siguen á la moda: lo que se lleva un año,
una estación, es abandonado al año ó á la estacjón siguiente y el gran
chic para ~na mujer elegante es poder modificar, transformar sus a_lhajas seg·un ~l gusto del día. Este asunto es por lo demás de gi·an actualidad ahora que con el invierno •vuelve á ,su curso la vid,a mundana, comienzan de nuevo las recl'pciQnE:s y Sfl anm,cian algunos es•
pectáculos.
Se sabe que es de muy buen gusto ahora !)Oner joyas aun sobre los
trajes y au_n se dice que para cons~rvar áJ¡i¡; perl¡i.s fir¡.as su.orjente '!f
su belleza es preciso llevarlas siempre sobre si y jamás dejarlas, á fin
de que esten perpetuamente] como impregnadas del calor de la piel.
Es incontestable que desde hace algunos años las mujeres llevan.joyas de color en el dia, encontrando, no sin razón, que su profundidad
límpida se armoniza bastante bien con las telas cambiantes de las ropas y las plumas y las flores brillantes de los sombreros. Hace cincuenta años no se hubieran usado los collares, los bro&lt;;hes, las sortijas, los
bucles precíosos que hoy se muestran á plena luz. Apenas si se guardaban en las orejas los brillantes que el marido daba como donas y soi~

Flg. 9.-Detalle del bordado del ftgurin nú m 7.

Un lindo traje de capricho, que dejando
adivinar toda la esbeltez del huerpo delicado lo cubre y lo arropa cariñosamente
sin embargo.
Un amplísimo abrigo de pieles cae sobre
el vestido de satín obscuro y sobre el corpiño se abre gigantes~a corbata papillen
de crespón de sed3;_,El sombrero es sencillo, hasta ligero y sin embargo por su
forma cómoda--protege perfectamente la
cabeza.
Y va,l¡ joven blanca y resplanrleciente
bajo,aqudla nieve resplandeciente y blanca.
Va sonriente casi sonriéndose asimisma, á su hermosura inmaculada. Ella lle-

FIGURA 2-TRAJE DE SOIBÉE PARA
SEÑORITAS.
Este hermo.;o modelo está hecho de
taffetan ligeramente figurado, en
tanto que el cuerpo consiste en. uua
blusa de acordeon, de seda blanca
Liberty. Un cuello de guipure, completa el atavío, cayendo graci9samente sobre los hombros.
FIGURA 3.-BLUSA RUSA PARA NlÑO
DE 5 Á 6 AÑ&lt;&gt;S.
Todo el traje es de seda dibuja da
y el corte absolutamente sencillo.

Flg. ll---Vestldo de Cheviot para señoras.

De el bordado del tercero, damos un
1&gt;equeño detalle en la figura 9. Todo
-el traje es de paño, salvo el bordado
&lt;le dibujo prolijo al parecer, pero de
facil ejecución.
FIGURA 8.-TRAJE DE MATRONA.
Lo más interesante de este modelo
-es sin duda la capa de terciopelo bordado, que se prolonga hacia atrás y
hacia adelante, en dos bandas con apli-eación de piel de nutria. Constituye
una de las formas más en boga para
paseo.
FIGURA 9.- Detalle del bordado del fi.
.gurín núm. 7.
FIGURA 10.-TRAJE DE TE CON JAQUET
DE BOLERO.
El traje para té ilustrado en estas
páginas es de d1·ap d' eté, blancomarfil plegado en acordeón, sobre el cual
cae un cuerpo de bolero terminado en
-elegantes bandas hacia el frente y ha-cía la. espalda.
FIGURA 11.-VESTIDO DE CHEVIOT.
Dos modelos hay para este traje: uno
en que Alternan en el género, el rojo,
el Yerde y el negro, y otro simplemen
te negro que es el que ofrecemos á nuestras lectoras. La blusa tiene un peto
figurado, sobre el cual ábrense solapas
de terciopelo. Tres grandes guias bajan á lo largo de la falda. Entre los mo•
delos de invierno parécenos que es uno
de los que deben preferirse.
FIGs, 12, 1314 y 15. He aqui cuatro mo~elos de toilettes de recepción, en que
el satín y el tul, combinados y con
grandes aplicaciones de blonda, en los
dos primeros, ofrecen primoroso efecto.

Fig. 7.--•Tres modelos de cuerpos bordados.

lo mismo que el cuerpo, con un esbozo de muceta de
gros claro á gran dibujo, este ·último, y aplicaciones
de blonda, asi c&lt;lmo en el extremo de las mangas que
vagamente recuerdan la forma globo. ya en desuso
FlGURA 5.-UN HERMOSO TRAJE DE PASEO.
He aqi_ü una gentil manera de recorrer en los días
helados en que el frío pincha y azota, el blanco bule·
var alfombrado de inmaculada nieve sin es ponerse mucho ó poco á que la intemperie ofenda la frescura
de la tez.

Flg. 10.-·TraJe de té.

va la primavera; ·enrededor los árboles se levantan
como esqueletos mudos y tristes, y la nieve cae......
&lt;:ae sin rumor......blandarnente.
FIGURA 6.-TRAJE DE PAÑO HELIOTROPO,

•

Este traje de paño heliotropo, lleva blusa de gran
triangular sobre la de:.-echa, hecha lo mismo que
el doublée del cuello d e astrakán finísimo. Grandes
aplicaciones de bordado á derecha é izquierda en los
costados de la blusa, ajustada por cinturón de seda.
5 olapa

Fig. 6.--Traje de pafio heliotropo.

Un pequeño cuello volteado pliega graciosamente la
blusa, las mangas de globo, ajústanee también con varios pliegues. Un cinturón de forma muy sobria, cifl e
la blusa.
FIGURA 4.-TRAJE DE SOIRÉE, DE CACilEMIRA
PARA SEÑORITA.
He aqul una de las formas más cautivadoras de los
trajes de soireé para señoritas, en esta estación. Une
á una gentil sencillez una elegancia que nadie sabría
poner en duda. La falda lisa es de satin azul pálido

5

FIGURA 7.-TRES MODELOS DE COTILLAS BORDADAS.

\·

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' · 4✓

-

~o...-~

···•-~ e!;~ -,;.,;l•.:.-~:::...:..¿~ ~ ~ i

Flg S.··· Traje para matrona.

El primero es de seda negra, de corpiño circular; ,
con peto de acordeón.
El segundo del grupo, es de cachemira ó tafetán, con,_
jacquet simulado de moharé blanco, y blusa á gran-1 •
¡

de~ flores.

;•
Flg. 12•--Tmje de rn,reé

Flg. 14.--Toilette_de tertulia.

se hacen también golondrinas de alas
endiamantadas, patos con pico adornado de brillantes, elefantes con los pies
de plata dorada, mariposas con las antenas terminadas por un rubí, etc. La
imaginación de cada uno puede darse
así libre campo é inventar preciosos
objetos que no tienen más que un valor relativo. Como piedras preciosas,
salvo el ópalo, al que á causa de un
viejo prejuicio sele atrib_uye una influencia fatal, todas las demás pueden
obsequiarse; en Inglaterra se quiere
. reaccionar contra esta superstición v
en todas las joyerías se ve resplandecer esta piedra irisada que parece llevar en si todos los resplandores del sol.
Si se quiere obsequiar una joya con
brillantes á precios razonables hay que
convenir en que la elección es un poco estorbosa: en la actualidad se hace
lo que se llama figmas de pájaros todas de diamantes rosas, tales como
vuelos de golondrinas dé talla decre. ciente, faisanes, pequeños gallos, lunas
crecientes con un buho de safiros ó corazones de perlas atravesados por las
dos ala·s de Mercurio, hechas de diaIil.~ntes. Los port-bonheur se hacen
ahora enriquecidos de brillantes. El trebo! de cuatro hojas, que hasta ahora
se llevaba simplémente -encerrado en
un caparaz~n de cristal b~rdado de oro
s~ hace de esina}te verde con un pequeño brillante en .el ·centro.

Fig. 13.-•Toilettes de recepción.

con el auxilio de los guantes que lás ocultaban frecuentemente, se permitia una
dama llevar sortijas en los dedos.
Vamos á pasar revista_á las últimas innovaciones del año en materia de joyas;
nuestras lectoras nos lo agradecerán ya que está tan próximo el dia en que es costumbre hacer regalos de año nuevo.
Los zafiros son hoy por hoy los menos buscados á causa de su color demasiado sombrío por la noche; en cambio las esmeraldas están más en favor; las esmeraldas-cabujones igualmente: cuestan menos caras y son de un efecto igualmente cautivador en las toilettes. Pero como piedra de valor es siempre el rubí y
principalmente d rubí sangre de palo~a, el más apreciado.
Nada más espléndído que una diadema de rubís y á este propósito conviene
citar el de la Duquesa de. Luynes, residente en París, que es famoso por el brillo
fulgurante y la limpidez de sus. piedras. A lado de las joya¡; que nosotros llamariamos clásic·as, se encuentran las deslumbradoras fantasías en acero azulado
con salpiques de brillantes; así se hacen hermosísin1os broches, lindos alfileres, minúsculos botones para puños, trabillas para relox, etc., etc.
Están muy á la moda este año las perlas extrañas, de figuras barrocas; inspiranse en su deformidad para darles la forma de un pájaro, de un insecto ó de
una bestia cualquiera. Asi hemos visto una de esas perlas formar el cuerpo de
un oso cuya cabeza y cuyas patas finamente cinceladas en oro, constituyen un
bibelot encantador que tendrá lugar á propósito en un;,¡, etagére ó en una vitrina;

F!g. 15-:TraJe de soireé.

�•
LA MODA

6

Para las señoritas á las cuales no se les puede hacer
sino regalos sin valor, hay pequeños relojes encerrados en una bola de cristal, sostenida de cada lado por
una cadenilla de oro; átase al corpiño por una rama
de myosotis con turquesas. acompañada de un ligero
follaje esmaltado; un broche bien disimulado permite
suspender sólidamente el relox. En Londres acaba de
¡nventarse para fijar una joya cualquiera de una manera segura, un hilo de oro_ligero, que tiene la forma
de una llave de sol; no hay más que hacer girar el alfiler sobre si mismo y ese hilo de oro presenta mas adherencia que el alfiler llamado de nodriza, que era la
perfección en ese género hasta la actualidad.

LA MODA

tos ó agujas acompañados de algún abullonado de tul
ó de un airon de plumas. Ciertas elegantes han adoptado el marabrí, sobre el cual se destacan antenas hechas de dos gruesos brillantes.

GRUPO DE SOMBREROS PARA SEÑORAS JÓVENES
Y SEÑORITAS.

1.:-Toqueta Murany.-Gran toca drapeada de tisú chinchilla, gris y negro y levantada de lado por un gran
chou de moiré cambiante, rosa nacarado. Hacia adeSe sabe que los cinturones hacen furor en este in- lante pluma de garza real con cresta, y un poco hacia
vierno; será pues una feliz inspiración, ofrecer úno, atras, en los pliegues del drapé, cola y plumas de pluque los hay de los más bellos. Los cinturones criba- · món de garza realzando la guarnición.
2.-Turbante Sarah.-Muy linda toca de satín antidos de grandes piedras, amatistas y topacios, gozan
guo,
plegado, formada de dos pasafranjas enrolladas
igualmente de favor y el efecto que pro&lt;lucen eP des•
Jumbrador, en un traje de terciopelo sombrio 'com~le- en turbante; la una mordoreada, la otra castor. Sobre
el perfil dere~ho, hermosos cabuchones perla y hacia
tamente unido.

adelante una hermosa cresta blanca y gris, vuelta ha•cia atrás.

gra, que sube por la izquierda encima de la drapería
para tenderse al lado izquierdo.
6.-Sombrero Hading -Sombrero de terciopelo pastor fondo suave, drapeado en lo alto en la izquierda
eon jareta de terciopelo más claro. Esta jareta está
.agujerada á la izquierda y deja salir un penacho de
plumas, L_uis XV, que constituye el ;dorno y se compone de cmco plumas de castor, surtidas, color de pasa. Un 1:&gt;uche de tafetán glacé rosado color de iris auroleado, forma un hennoso conjunto.

3. -Toquita Trianón.- Toda de terciopelo miroir,.
alhucema, soi;tenido, realzado de finos plisés de tafetán negro enrollados con la draperia alrededor del sombrero y anudándose hacia adelante con un solo penacho y una joya de stras reteniendo una hermosa aguja negra. Detrás, sobre la parte levantada, pero á la..
izquierda solamente, un enorme bouquet de violetas
dé París, finas y menudas todo .1·0deado de follajes y de brotes.
4. -Sombrero CheireT,-Soin brel"·o.
rembrandt todo de raso antiguo, ne_

UN GRUPO DE NINOS MEXICANOS

Y. ahora hablemos un poco de joyas para la
cabezas que con la moda actual de dejar los cabellos muy flojos, al rededor de la nuca, estin
particularmente en boga. Cada dla se las hace
más ligeras y fantaseadas: ya son pequeñas barras lo suficientemente largas apenas p~ra retener los cabellos cortos que escapan á los alfileres y que se incrustan de prederiade color;
ya son simples broches
de nodriza, de oro, ó bien
corazoncitos finamente bordados de piedras
minúsculas. Un
cerrador es p e cialderesorteda

Toqueta Murany

á esta pequeña alhaja
una fijeza rriuy grande y
la impide girar r ca.mb iar de sitio.
Se fabrican también
pequeños peines para ponerlos en los cabellos, de
lado, á fin de retener las
ondulaciones; esos peí_
nes son de carey rutiio,
de dientes muy apretados; lo alto del peine e~tá
sembrado de pequeños
brillantes; su longitud no
debe ser menor de quince ó veinte centimetros.
En la parte ant1,rior de
_la cabeza es de moda po
ner bien poca cosa; se en-·
cuentra que nada. 1·s tan,
lindo como los cabt'llos
ligeros y bien ondulan os
con algunas hebras cavendo sobre la frente y
- ;obre la nuca. Ya nadie
se pone flores, apenas
alguna pequeña fantasía
, de brillantes, alas, insec-

Sombrero Girandón.

Toqueta Trianón

Turbante_Sarah

Somprero Che!rel

Sombrero Hading

gro. La parte interior de la falda, es.
sencillamente tendida, en tanto qu&amp;.
· 1a superior, como todo el adorno, esta abullonada del mismo raso antiguo. Tres altas copas arrugadas ysuperpuestas forman el fondo, á la
manera de una soberbia rosa negra
abierta. A un lado, dos plumas fijadas.
en la copa, hacia la derecha y una
más pequej'ia en medio, formando,
penacho á la Prlncipe de Gales. Sobre la parte de la falda que se levanta, un noué de satín antiguo reteniendo una cabeza de pluma negra desesgo, por medio de un lindo buclede stras.
5.-Sombrero Girandón-Encantadora forma de fieltro fin~,_g_ris perlado con pasabrida y casquete suavemás obscuro. En torno d.e este, una
draperia:de tafetán plegado, formando bullones suaves y recogido po1·
delante con un broche detras y acero.
estrechando una pluma amazona ne-

---•

Hay que convenir en que hasta hqy los periódicos
para las damas que se publican en Europa, se ocupan
poco ó nada de los niños y esto es natural: en el extranjero, es costumbre ya vieja en las altas clases sociales educar á los niños fuera del hogar. Apenas nacidos, póneseles en manos de una nodriza de provincia que es confin,ada á · alguna posesión de la familia
ó bien enviada á I os pisos altos de la casa; después
envía.seles á un colegio y apenas si en vacaciones vi_.
ven un poco con los autores de sus días.
La madre mexicana obra de .bien distinta manera
por temperamen~o y poi edt1cación y e&amp; tras haber
sido la novia de su esposo. la perpetua novia de sus
hijos. Apenas ven la luz y ya los recuesta en su rega·
zo cariñoso y los hace objeto de inmensas ternuras.
Cuando su salud se lo veda, con infinita tristeza
prescinde de darles el pecho y sus ojos impregnados
de amor ,iguen perennemente al debil niño y su cautela afectuosa, siempre despierta vigila sus menores movimientos.,
La mujer mexicana, si en su solteria ·h a "ivido más
ó menos para el tnnndo, en eu matrimonio vive.exclusivamente para el hogar. Ese es su mundo, su único
mundo, el mundo d~Jicioso de sus afectos íntimos y
caros! Cómo no habla1· pues de los niños en un periódico
dedicado á la mujer mexicana? Cómo no conceder una
preferencia simpática á ese amor que absorve y reconcentra toda la vida de nuestras esposas?
Perfectamente justificada está pués esta página debida al pincel de Ruelas, y que tiene este-para nosotros- mérito indiscutible: Las fisonomías de niños,
que sorprende, son completamente mexicanas. Es un grupo de niños, exclusivamente
nuestro el qu,e ofrecemos á los lectores al
revés de numerosas ilustraciones que andan
por ahí en que el pin ce! ha fijado fisonomías
muy hermosas, no lo negaremos, de angelitos de Murillo, pero nada mexicanas.
Ruelas desde luego,.ha tomado esas caras
del natural; y ha fijado aún en algunos de
esos niños, el gentil atavío con que lo viste
la solicitud maternal. Por que las madres
mexicanas-y lo decimos con gran complacencia-han aprendido ya á vestir á sus hijos tarea dificil si se considera que
la elegancia y el buen gusto no deben divorciarse en el fragil infante,
de la comodidad, la holgura, y el
abrigo, tan necesario para su debil
constitución ytan imperiosamente
prescritos por la higiene.
Hoy por hoy gusto da ver
grupos de niños mexicanos, semejantes á los que
ha sorprendido Ruelas, en
el hermoso paseo de la
Alameda, jugando en las
glorietas y en las calles,
bajo la mirada avizora de
la niñera de cofia blanca
y delantal de lino, primorosamente vestidos con
trajes propios de la estación que son tan vistosos
como ricos y elegantes.
Quizá pronto tendremos
oportuniJad de ocuparnos nuevamente de niños
en este periódico.
Nos lo agradecerán las
-simpáticas madres mexicanas? Estamos seguros
de ello.

JOYAS PARA HOMBRES.
No es de descuidarse la impoi;tancia que tiene para
los caballeros, la elección de las joyas que pueden llevarse y de otros accesorios que completan la toillete
varonil.
Bien sabido es ya que la última expresión del buen
gusto, consiste en reemplazar el alfiler de corbata con
un anillo de oro que afecta la forma de una serpiente
y comprime en su interior la ancha corbata ct&gt;lor de
albaricoque, violeta de Parma ó verde pálido.
Los botones .para puños de camisa [gemelos 6 man•
cuernas] serán dobles y con cadenetas, pudiendo hacerse de oro con un rubí, una esmeralda ó un zafiro
en el centro, de mediano grosor y aun circundada esta piedra de otras piedras preciosas.
Como adorno de camisa, no se
llevan mas que perlas neg_r.as
ó blancas de regular tamaño
pero de un oriente vistoso Los
ingleses son partidarios de la
cadena de relox con esteboms
estrechos y apretados
que se lleva visiblemente de una bolsa á la otra

7
do anillos de plata
dorada, regatón de
plata, bola' de plata
ó torsal de plata de
efecto muy rico y
elegante.

j?a rooaa.
La moda de los
guantes no c·ambia
casi.'.P,Los de cabritillamuy claros, perla ó tilo, son preferibles á los blancos.
Las damas usan por
las tardes, suecia
muy pálido y para
la calle el glaci negro,madera ó cuero
de Rusia. Pero lo
más importante es
la calidad pues nada es mas comun
que una mano mal
vestí da. Debe preferirse llevarla desnuda sobre todo tratándose del hombre
que no está tan obli·
gado al uso del guante como las
mujeres. En rigor, el puede llevar
sus guantes en una mano sin calzarlos, colocarlos en un ojal de la levita ó sujetarlos en el chaque y así
disimula su inferioridad. Aunque sea obscuro, el guante femenino, debe estar delgado,
1impio y suficientemente fresco. Jamás se
le debe ver ½n descosido ni un botón de menos. Muchas elegantes llevan guantes negros
por las tardes con vestidos rojos, azules, verdes ó color de paja y ·aun con vestidos blan.
cos en caso de duelo. La P.conomla es permitida siempre con tal de que marche de acuerdo con la corrección.
·
·
Se recomienda mucho el )lfenthol como antiséptico
que se vende sin receta en .todas las bo~~cas y droguerias. Es muy barato porque se usa . en- cantidad
extremadamente pequeña y su olor es fino de modo
que rara vez desag,rada. -A.demás~~? s,e volatiJ:iza_
facilñiente nó incomoda ni aun a las personas -que lo
percibirían con desagrado. Sirve tambien para el aseo
de la boca y para gargarismos, pa~·a refresco, en cantidad insignificante y para los dolores de cabeza. En
dosis demasiado fuertes produce una comezón desagradable pero no peligrosa. Para viaje el Menthol es
un recurso muy bueno que ocupa un lugar ·pequeño
en la maleta y sirve á multitud de usos.

del chaleco pasan do por un
ojal, el antepenúltimo. En un
extremo dela cadena se lleva el
relox y en el otro
dijes consistenLas bodas en la Bretaña baja.
tes en lápices,
navaja, anillo de
recuerdo, mas- . Después de la misa, los invitados suben en las carriocotas, emblemas las (coches de dos ruedas y un caballo) que los lleva·
etc. etc. Ellapicero se hace ron á la iglesia y regrei¡;an formando una procesión
de acero bruñido con lá- que hacen muy vistosa los hermosos trajes nacionales.
Una vez llegados se cantan coplas hasta la hora
pices de colores: roj&lt;J, azul
y negro. Para el portamo- · de comer! En estio la comida se toma en el campo al
nedas, la forma varía al in- aire libre, y siempre él servicio se reduce á su más
finito. Se hacen muy bellos de piel simple expresión aunque con manteles ...... bretones.
• de ganso amarillo ó gris: el oro se El potaje se sirve en fuentes y se da á cada convidado
pone aparte en una bolsill:t de marro- un vaso, un plato, una cuchara un trinche y una ser.
qui plana verdeó roja muy oscura villeta. ·
Los recien casados, con su caballero y sµ señorita
ó todavía mejor de piel de cocodrilo crema
_guarnecida de plata, ó de castor verde eón de honor se sientan á la cabecera de la primera mesa
el escudo 6 las iniciales de oro en uno de los y todos los demás convidados donde pueden.
El menú de una comida de boda se compone de sopa
extremos. Casi todas las portamonedas tienen una forma alargada que permite llevar de pan con coles, carne de puerco y de vaca cocidas
dentro las llaves si se quiere. Las carteras se gigote de entrañas de vaca con abundante salsa adihacen de marroquí blanco para las damas y ci mada con ciru.e las pasas, ragut de buey con cebollas
verde para los caballeros y con guarniciones de plata. y zanahorias, cidra, vino más ó menos natural y ¡nada
Las pureras y cigarreras deben de ser Jo más largas y de agua en la.mesa-. La etiqueta bretona requiere emplanas que sea posible para que no incben las bolsas briagar un poco á los convidados, para que los anfidel traje. Para los paraguas no se tiene mas dificultad triones tengan derecho á su estimación y por eso suelen adiciQnar la cidra con aguardiente. Sirven la mesa
que la de la elección. Se les hace este año de sarga
de muy buen~ calidad con mangos de raíz de ton~buc- los parientes más próximos de los desposados. lo cual
tiene mucho de, afectuoso y de lógico, pues prueba
tú de bambú, l de varias figuras qu_e sean, c~~odas
p:J&lt;ra llevar. Se prefiere la bola de cristal arco-ms, el que no se quiere dejar á los convidados á merced de
mirto, la cabeza de' cisne ó alguna figura de plata cin: manos mercenarias. Cada nuevo plato que se trae viecelada. En cuanto á los bastones, la forma más solici- ne precedido de músicos y tamborileros, y es muy aletada la es siempre el gancho y la muleta, e¡¡cogiéndose gre esta procesión de fuentes humeantes que recuerdEl laurel, bambú, roten eon clavos de plata, llevan- da los tiempos de la edad media.

�LA MODA

8

Despues del Ragut se sirven trozos de mantequilla
Ropa blanca Y. labores de mano
y cada uno la toma'como postres en rebanadas de pan.
Los pariente¡¡ y _los'. amigos costea'n este postre á título
, FIGURAS 1 y 2,"'.""La fai:itasí!'-~º-~e da punto.de r,ep.ogracioso y á cargo de revancha en ocasión semejante. so en cuestión de rop:is interiores y de lab'o res de ma,
Los gastos.di:) la ·b~da Be hacen por las dos familvis, ca• no. Alguien ha dicho, e·n cuant_o A~a{ J?rimé1:as, que'1a'
da una de. las C?,aies mata 11n buey lo que e:xpUca la; suprema eleganéia es lá que solo uno mismo puede
abuniancía. d~ esta carne en el banquete.
ver...... y nada más intimo que la,ropa interior.
Entni-plato y plato los convidados fuman en sus pi·
El pantalón y matipée· elegante que oftecemos en
pas; y , una vez comiendo el pan con mantequila todos esta plana, no desdecirian en ningún_trouseau, por bue
se lev,mtan en desorden, en persecución de los músi- no que fuese. El primero es de. seda, con, amplia apli~
cos quellevanálos ,novios á alguna pradera recieu cor- cación de blonda y la segunda es, de lino tirusimó ·c on
tada. Entonces emj)iezan los bailes bretones.
valencianos. Su aspecto es encantador.
Cuando los convidados son numerosos, vieneu cantineros de la población más cercana para vendei:les
FIGURAS DE 3 Á 10.-GRUPO DE ROPAS INTERIOlÜlS
icores y refr~.cps. Los habitantes de las cercanías
PARA. NIÑOS.
vienen ,también á predenciar el _espectáculo gratuito
. de las fiesias nupciales.
En la tarde los músicos preceden á los convidados
Es un grupo hermosísimo y de gran sencillez en que
que vuelven en desorden al lugar del festín. Se trata
el
lino, la blonda y el bordadó, en sencilla combina:
de comer el asado i:le boda. El intervalo corrido entre
ción,
producen graciosoi efeétos. Creemos qtle huelga
el principio del banquete y el servicio del asado da á
la
descripción,
pues el corte y confección no pueden
este el caracter de una segunda comida para la que no
se tiene apetito. D'.espués se sirve el café más ó menos ser mas sencillos.
puro en vasos comunes y
as! termina la comida. Se
vuelve al campo, se baila
un poco y luego se disper8an los invitados. Los mú-.
sicos acompañan hasta ~u
casaá los conYidados ricos, que naturalmente pagan estos honores.
Al día siguiente de la
boda se celebra siemprepiadosa costumbre-un
servicio fúnebre en memoria de los parientes
muertos ·de a¡nbos esposos. Esta ceremonia precede á otra comida entre
las familias de los desposados y los amigos muy
íntimos.
Algún carnero y los restos del banquete de la vísperabactm todo el gasto.

!!GURAS 11 Y 12.-MANTEL

Ó

DELANTAL PARA CRIADA.

Lo·s números 11 y 12 se retieren á una cubierta de
mesa ó á un mandil para criada;· se toma un trozo de
tela blanca ó graheada; sopre el contorno, se hace una
orlita con agujas saca hilos de 2 centímetros. El dibujo núm. 12 muesira una esquina de tamaño natural
.
'
con dos especies de motivos que la componen. Los
grande~ planos del centro están bordados en algodón
azul. Las tijeretas y los coi;i.tornos son _d e. punto quebrado en algodón amarillo. El dibujo número 11 muestra el conjunto-del trabajo é indica como deben ser reproducido1, los motivos. · .
. ·
FIGURA 13.-ACERI(!O CON DIBUJO DEL BORDADO
AL TAA¡:AÑO NATURAL.
Flg. ll--Mant.el 6 delantal para crlada.--Conjunto.

El número 13 da el dibujo del conjunto de un acerico, acomp~i_í.ado del bordado al tamaño natural y de
un gusto delicado. El fondo es de satin celeste, rosa ó crema; las margaritas son en bordado rococo en
clntá blanca; las volutas son bordadadas en pres~las
de oro antiguo con pajitas muy pequeñas en el interior; los rombos están macrados con pajitas alargadas y estrellas de oro
Esta decoración es muy
linda y el acerico puede
ser ofrecido como regalo
de na:vidad ó de año nuevo. Como guarnición se
pone un volante de eneaje con engranaje y pequeña ciuta de satín celeste
rosa ó blanco, según eÍ
tinte del satín. En los ángulos, las cornetas forman tréboles y una hermosa cinta de satín hace
nudo en lo alto.

INTERESANTE
Preparamos verdaderas sorpresas y novedades para el año
próximo de 1898.

'

Fl8l3. 3 y 4.--Cubre cama y porta bebé.

F1g. 5.--Chambrita.

Figs. 6 y ; ....Baberos.

Figs. 8 y 9.···Vestidos falda.

Flgs. 10 y ll.--p:i.nta!ones.

En este ordPn de idea~, nos hemos convencl, lo de
que los_lamentables fracasos de las últimas tentativas
uel teatro lírico dramático, provienen en part':l del defecto de clarividencia de los directore~ que no hansabido reconocer las tendencias del publico Hace cuarenta años, los dilettantes se envanecian de no dar imP?rtanciaalguna á Ia:nii~e en scene: Rubini, Tamburlim, la. Sontag, la Persiaru y _toda esa gloriosa pléyade
de virtuosos, daban más bien un concierto sobre la
escena. que un drar_na; las cost~bres y las decoraciones eran de cualqmcr modo y mnguno hubiera reclamado. si se rPprt&gt;senta bala .úuci.a con las decoraciones
del B arbero de Sepilla. Así es como se estableció esa
ridícula co~tumbre de representar la Traviata contrajes de Luis xrrr•para los hombres. en tanto que las mujeres vestían á la última moda Ahora ya no pasa esto·
una obra no agrada al público sino cuando se preseu:
ta completa, sin la omisión de un detalle, sin la tacha de
una falta de gmto, no solamente agradable al oído sino linda á la vista. Para los proyectos que actualm'ente _se agitan relativos á la resurreccióu de un teatro
lirico_popular, no hay que perder de vista la idea primprdial, sopena de correr de nuevo á los abismos; as!
pul's, este es el caso de decirlo parafraseando licrera0
mente la famosa canción: «Necesitarnos lujo.»

Fig. 12--oetalle del mantel

La moralidad del baile
No faltará probablemente quien al le -r este titulo
,sonría ~ardó1,icamente.
La moralidad del baile! Pues no ha sido anatemati.:zado acaso por todos los santoi;y aún por alg·unos que
'110 lo son? Por ventura no ha dicho Gerson omnia pee•
•-cata eho1'isant in eh!Yf'ea, lo que traducido al vulgar ro•
,m anee quiere decir que toilus los pecados bailan en el
--0aile?
Si señores, todo esto es cierto, mas permitidme afir-mar que no se refiere el anatema al baile en sí mismo,
sino á los que no saben bailar; y para que no juz&amp;'ueis
utófico lo que digo, voy á explicarme.
~ baile, en cuanto manifestación genuina de ale_gría, vieja como el mundo, no puede Her malo sino á
·condición de que se abuse de él haciéndolo pretexto
de goces prohibidos y aprovechándose de la libertad
--que concede para malos fines.
Mas este abuso lo cometen precisamente quienes no
·Raben bailar. Los que bailan elegantemente, preocú1panse sobre todo y ante todo de hacer lucir sus habilit.lades coreográficas; buscan una compañera, no que
-sea bella ó voluptuosa, sino que los secunde perfee•tamente, y no piensan má~ que en ohtener la aproba·ción de quienes los ven. En cambio los que bailan tor,pemente, conversan demasiado. y como consecuencia
imprescindible, galantean á la compañera. Prefieren
•en lo general la danza llena de voluptuosidades, que
•!:&lt;ÍU roner en aprietos su meng·tiada inepcia les penni'ta e furtivo apretón de manos, y trastornan con mira·cla~ incendiarias el cerebro de la dama.
Tendremos necesidad de insí:.tir más sobre ésto?
.Juzgamos que nó.
. ..
He aquí pues por qué en todos los pueblos civilizados
•hay academias de baile donde se organizan fiestas in• , itiles y donde se enseña á los niños la coreografía.
.En 711:éxico tenemos varias á donde concurreu en su
,mayor rarte niños extranjeros y que se sostienen per ·
fectamei:te.
Los padu·~ 1!1exican?S deben ~ _ejemplo dé los extranjeros ens,·nar á bailará sus htJos. Es este nuestro
leal consejo.
SARAH.
El lujo en los teatros parisienses.

Flg. 2.--8ami.sltas para niiíos.

9

LA MODA

Cada día se siente más la avidez del lujo y del confort y es en los teatros doHde especialmente se _re_claman; y sin embargo, algun,,s d_e estos estable_ci_m1tmtos no son, ni por su gust,i m por sus tradiciones,
•teatros propios para espectáculos; de suerte que ha.v
que ver en los cuidados extraordinarios dados á
la~ decoraciones en las pieza_::; de estrt&gt;no, una nu~va
µrueba de la necesidad del luJo y de verdad que se 1m·
pone actualmente en todas par1 es. En otro tiem~o, t&gt;n
París, salvo en la Opera y en lo,; teatros _de ma_g·1a l_os
directores hacían cuestión de a1,1or propio, no rnqmetarse de la parte material d&lt;': e,;pect~•·ulo. El ~ismo
Mlón servia para todas las pieza, as1 como también el
mismo jardín y los mismos lot•·s de (lort&gt;S. El _teatro
francés, bajo el principado de _M P ernn c11,vo eJe1~plo
ha sido seguido por M Claretw fué uno de los pnrneros e ... •'~-~r:ir en la via nueva; ahora ~-a ~e sab · á q~é
&lt;&gt;-rado de rer,n,..i,:i&lt;•nto se ha l!egado. mm para las p1e~as que no parecen e.x.1,;·;:· r,inguna ~i.~e en seene. En
nue~tro cencepto, es~a es un:i 10·,01ucion absolutamente feliz Y. en su conJunto la obra eu~ .. t•ntra un com-

plemento artistico de la má.s alta importancia. Tomemos como ejemplo ¡\, Fra1tcillon: uua pieza de Alejandro Dumas hijo, cuyos t res actos pasaban con la misma decoracióu. La Srita Bartet d1ó ahí muestras de
una notable perfección; habría parecí lo tan distinguida, tan verdaderamente mujer de mundo si los menores accesorios del moviliario, si los más pequeños detalles del cuadro no hubiesen sido la reproducción fo.
tográfiM de la vida ele¡rante? Evidentemente no. En
el tea tro todo se enlaza, todo se encadena á la ilusión
cómplet;1 uo puede ser obtenida sino por el conjunto.

CORRESPONDENCIA PARA LAS DAMAS

Además de las consultas del Doctor qu~ satisfarán
las pequP.ñas dudas de las señoras, relativas á enfermedades, higiene, etc., ofrecemos los servicios de una
inteligente colaboradora francesa para respender á
consultas relativas á modas, á confección de adornos
y trajes, á compras útilt&gt;s, etc., etc. Estas consultas se
h~rán 1:Jajo s_o bre, dil:ijidas á la Redacción de París México. T1burcio 20, y firmadas con nombrn ó seudónimo.

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F!g. 13.---Accr!co con dibnjo del bordado al tamaño natural.

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. 56

�LA :MODA

10

LA MODA.
Notas á los suscritores de "El Mundo"
~

Ofrecimos que este número había de servir de
muestra para que nuestros abonados conociesen
el número de páginas, la clase de papel y aproximadamente las secciones en que dividiríamos EL
MONDO ILUSTRADO ,en el año de 1898.
Cumpliendo en lo posible con dicho ofrecimiento, repartimos este número, con el cual se po~rán
formar una idea muy aproximada de las meJoras
que introduciremos, y que por la premura del
tiempo no pudimos hacer desde luego. Por esto
no distribuimos como lo baremos desde el afio entrante con cada número del periódico, una gran
plana de patront!S y muestras de bordados, que
tan útiles son para las damas; no incluimos tampoco la novela que se publicará en la sección de
modas, por que como es ntrmero-prospecto, tenel.riamos que repetirla en el primero del afio entrante, ó dejarla trunca á los que no hubiesen recibido éste.
Para mejor justificar el aumento de veinticinco
centavos, haremos notar á nuestros lectores que
las páginas que form•rn la sección de modas, aumentadas con los anw1eios que aquí no publicamos por ser especiales, formarán otro periódico
que hemos anunciado y que separadamente circulará desde Enero próximo con el título de PARIS-nlÉXICO, el cual valdrá por suscrición un peso
mensual, sin que contenga, fuera de 1rnuncios,
nada importante que no esté incluido en la sección de EL iioNDO ILUSTRADO; es decir: por veinticinco centavos más, los suscritores de EL MUNDO obtienen lo que cuesta un peso á los abonados al PARIS•M:Éxico; pero como pudiera suceder
que alguno prefiriera este periódico, publicamos
las condiciones de abono: .

Apartándome por
completo de las altas
lucubraciones de la
ciencia y de sus complicados problemas y
huyendo cuauto sea
posible de todo .tecnicismo, procuraré difundir ti conocimiento elemental de verdades pr:\cticas, de
reglas útiles y aplicables á todas las condiciones de la vida.
Antes de todo, y
para inaugurar mis
labores, he creldo
conveniente dedicar
algunos articulo,;. encaminados á extirpar
ciertos errores vulgares, ciertas prt1ocu paci o ne s corrientes,
pensando que muchos de ellos puedt111
tener y tienen en
efecto mu)'. grave,;
con~ecuencias.
Ojalá pueda yo alcon beneplá' canzar,
cito de mis amables
é ilustradas lectoras,
el fin útil que persigo.

TOMO.JI

***

No hace mucho se
podía leer t&gt;n un pt'Decoración de un respaldo de plano y de un diván
riódíco francés lo síguiente:
.
*
«Ayer á las cuatro de la tarde ocurrió un incidente
"''L.
Habiendo dicho el divino liipócrates: ·'las per~onai:;
en la calle......... que pudo tent&gt;r muy serias conse•
cuencias. Un honorable comercíante del barrio corría que lo necesiten deben purgarse en primavera," notras una dama elegantemente vestida, gritándole: la- ha.v per~ona formal que se crea libre de la obligación
impuesta por el radre de la medicina. Oonocerán el
d1'01ia iAtájenla!-exclamaba á todos los que querían
oirlo-todavia JleYa en la mano los Jímone,; que acaba aforismo citado, ó acaso en toda su vida haorén oídohablar del sublime filósofo de Cos; pero como de genede robar de, mí aparadur.
·
«Pronto los transeuntes se pusieron á favor del ven- ración en g·eneración han recibido el precepto. por
dedor desbalijado; la dama íba á ser entregada á la nada del mundo dejarían de tomar un purgante, cuanpolicía, cuando acertó á pasai;. un caballi,ro, 'q ue to- do los campos se cubren de flores.
Tarea ing-rata la que se imponen estas gente,; quo
mando á la sefiora del brazo, dijo muy serio: «Bastaya;
¿no ven ustedes que la señora se halla Pn estado inte- pretenden adquirir salud para todo el año con evacuaciones artificiales en Abril y Mayo. Pensar que
re~ante? Déjenla t-n paz, yo soy su médico.•
Bendito sea el repórter que se calló el nombre de cuando la tierra se estremece alborozada al sentir la~
aquel facultativo, que ante un ¡rrupo del pueblo parí- yemas que revientan, creer que cuando los nidos se
siense daba con sus palabras pábulo á una preocupa- forman en las frondas y los botones se abren á la luz.
es conveniente descal'gar el.vientre por un purgant&lt;~
ción antigua, muy conocí-da de nuestro pueblo.
Y ~i en la capital artística de Europa, si en lo que se higiénico, es sujetar enteramente nuestras nect&gt;sida·
al acaso v entregar nuestros intestinos á las indiSemanario de modas que ofrece dar los figuri- ha dado en llamar el enebro del mundo, quedan toda· des
·
via preocupaciones sobre los antojos de las señoras en caciones del ·almanaque.
nes con toda regularidad, oportunamente, y
Nó, los remedios llamados preventivos han hecho gecierto estado, nada exfraño será que las hallemos enantes que todos Jos que publiquen los periódicos tre nosotros.
neralmente más daño que el que han querido evitar.
Bueno es conservar el curso regular de nuestras funextranjeros que circulan en México, y tener al
Exi~ten sobre la superficie cutánea de muchos niciones y evitar á todo trance la constipación, causa
tanto á sus lectores de los usos, costumbres, ecos ños, al nacer, pequeñas manchas, eminencias de di· frecuente
de dispepsias rebeldes, y á veces de pertursociales y modas, en general, de las principales mensiónes diversas, que varían desde el color sonro- baciones serias del sistema nervioso central; !?ero quesado que agracia sobre el blanco mate de una piel ficapitales delglobo.
na, hasta el tinte obscuro que les da aspecto de verru· rer instituir como tratamiento preventivo universal la
administración de purgantes, cuando no hay necesidad,
Constará de doce páginas de grabados, texto gas. cubiertas de pelos ásperos y .feos.
exponernos lo mismo en primavera que en otoí1o,
y anuncios, y repartirá, además, semanariamente
Estas producciones cutáneas, generalmenté ocasio- es
en verano como en invierno, á contraer enteritis más ó.
nadas
por
un
aumento
en
la
pigmentación
ó
por
un
una gran plana de moldes diseñados.
nieuos serias, como resultado inmediato, v áadquirir la
La suscrición por trimestre vale $3.00 en toda desarrollo extraordinario de !ns vasos capilares, en un relajación de log intestinos, que nos pr'ildispone á reterritorio limitado de la envoltura tegumentaria, ofre- cibir todos I es gérmenes morbosos que en tocias partes.
la República. Los pedidos deben dirigirse al Ge- cen formas raras y figuras extrañas, recordando varente de la Compañia Editora deEL Mmrno, S.A., gamente una fresa, una cereza, una granada, una os· nos amenazan, y á cad.a momento a~altan nuestro or•
tra, un gusano, y en esa semejanza vaga y mal definí· ganismo.
Tibureio 20, ó Apartado Postal 87 bis.
DR. PEÑA lDIÁQUEZ.
da se ha querido encontrar la Jllraavillosa explicación
de un hecho vulgar.
.
Se supone que la madre ha podido tener durante el
ARTE EN CA'SA
periodo de gestación un deseo vehemente, un vcrdaaero antojo de comer fruta, de poseer un objeto, recrearse con la vista de un cuadro, y al faltar esa satisUNA DISPOSICIÓN ELEGilliTE DE lllOBILIARIO
Estableceremos desde este número una sección con
facción, por arte de encantamiento, el objeto no alcaneste nombre, destinada exclusivamente á resolver las
zado
va
á
dibujarse
en
la
piel
del
que
todavía
no
naDECORACIÓ~(DE JJN RESPALDO DE PIANO Y DE m,¡ DIVÁN
ce, y por ende se halla muy ageno de las tendencias dudas Ji~eras que acerca de higJene, enfermedadc~ leves, régimen en tales y cuales aolencias, empleo de taantojadizas de quien le está.dando el ser.
ó cuales medicinas, tratamientos sencillos, etc,. etc.,
Ahora está muy en boga el adorno de los respalLa palabra con que' se designan las manchas á que les
dos de piano, que se colocan en el centro de las ha- aludimos, llamadas lunares en e~pañol, v en1,-ies (anto- hao•an nuestras lectoras.
1'.:as damas enviarán con seudónimo sus preguntas
bitaciones y el modelo que presentamos es de los de jos) en francés, está indicando el origeñ de esta su•
mejor gusto y puede figurar en un saloncito, en un perstición. Nosotros como los franceses creemos que á esta redacción, dirigidas «Al Director de Paris-Jléxitaller ó en un departamento de soltero. S.obre el res- los lunares son producidos por los antojos de la madre, co• y les serán contestadas con toda oportunidad.
Pondremos un ejemplo
J,&gt;aldo del piano se coloca una colgadura de terciopelo cuando no hacemos intervenir las fases de la luna en
Una dama hace la siguiente pre"'unta:
o de peluche rosa viejo con. franja muy.rica descen- la formación de tales adefec-ios. que muchas veces son
Señor Doctor.-Frecuenteniente de.~pués de prolongadiendo de lo alto. Una tela ligera, muselma de la In- gracioso adorno en la mejilla del niño ó el labio su·
das 7,aboi·es de mano, al levantarme &lt;J,e rni asiento, .m(r&lt;&gt;
dia, crepé de China bordado, tela oriental, se agrega perio_r de la doncella.
.
en escarpa, .'r se mantiene sobre esta colgadura. Una
¿Como convencerá los creycntt-s de Jo infundado lige1·os vértigog, leves desvanecimientos. ¿Qué debo haporcelana de reflejos metálicos, de Clemente o~assier, do su creencia? Cómo demostrarltls que la influencia cer para evitarlos.~
MAníA LUISA.
.,· un por,afotogr-1.f1a, ~e colocan con algunos b1belots atribuida á los antoios, el papel encargado al astro
La interrog·ante hallará: en el próximo número la
·sobre el piano. En el ángulo de la derecha hay un si- melancólico de la noche se ejerce generalmt&gt;nte, cuanen esta ó ¡¿arecida forma:
llón in~lés guarnecido de terciopelo.
do la piel del niño está ya comtituida en el claustro respuesta
A l\IARiA Lu1sA:-Si no ha cwnsultado usted alguna
Porúltimo, el diván muy bajo, muy I?rofundo, recú- materno, y solo puede modificarse por motivo de en'!:Jrese de una piel de oso que cae hacia delante para fermedades 8'raves que pondri.m en peligro su exis· vez con un facultativo, y éste no le ha indicado 4ue
padece usted enfermedad orgánica del corazón, pueformar el tapiz.
tencia.........i'
Difícil tarea que dejará pasar muy buenos años sin de creer que sus padecimieutos dependen probableevitar que el marido solicito acuda a cumplir todos los mente de la cloro-aoemia, y debe sujetarse á un régideseos de su cara mitad, que como buena hija de Eva, men tónico y fortificante, tomando diariamente unos
se dej:t mi,nar y se h:;tce chiquear con exquisito cui- cuatro á cinco gránulos de á miligramo de arseniatodado, cuando se halla en cirm.nstancias determinadas de hierro, y buenos baños de esponja ó de regadera.
No pretendemos hacer de estas respuestas un tratade su existencia.
LAS PREOtUPACIONES KS MEDICINA
Sabrá el hombre que los antqjos de la madre no tie- do de medicina; pero si afirmamos que podemos recunen efecto alguno sobre los lunares de los hijos; es- rrir á varios médicos asi de la Redacción como de
que consultaremos á doctores e~pecialistas, y
La dirección d'l este semanario se ha servido con- tará convencido de la vanidad de sus temores, y nó fuera,
que esas pequeñas consultas constituirán un directopor
eso
dejará
de
satisfacerlos
en
cuanto
esté
de
su
fiarme una nueva sección, dedicada exclusivamente a
rio muy util, sobre todo para tales ó cuales suscritolas damas, y en la que deben tratarse cuestiones ge- J?arte, por no ver una fresa en el carrillo de su retoño res de poblaciones reducidas que no pueden ver al
o
la
grotesca
figura
de
una
aceituna
en
el
cuello
de
nerales de medicina de las familias é higiene domésti.
médico con la frecuencia qne desearan.
.
su gentil heredera.
ca que á todos interesan.

''PARIS--MEXICO''

~onsultas ael Dodor

Carnet del Doctor.

MBXIC~.DICIEMBRE :16 DE x897.

•

N17MB&amp;Os6.

�</text>
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          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Noche buena en Londres</name>
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                    <text>TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

~"'
O
(Jlr1e
Perfumería Etxtra-Bina

.ED.PINAUD

5

EJ!jl~~.::» PARIS, 37, boulevard de Strasbourg, PARIS

Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
l.owell. ~lasa., E. C, A.
PRIMER PREMIO EN LAS

~!lOsicio~es UnimsalAs de Barcelona JChicaRQ

i

Ultiinfl4 Noved([/jcJ

E~TRACTO VEGETAL

Pfff CIOSA ROSE.Mo·ussEUSE

NO TIENE Rl\"AL POR LO

T6nlco, Agradabley Reconstltuyeate,

Reeomendalla su firma

Por todas las Eminencias Médicas del Pats
g

del E.xtranjero.

....,.,,,.•. "',v con. la. :n.u.eva. embocadura perfeccio:n.ada

E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

VIOLETTE
MIMOSA
LILAS
IRIS

PRECIOSA
• PRECIOSA
PRECIOSA
PRECIOSA

HÉLIOTROPE
PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�39G

EL l\fll.DO

LA SEMANA
Es agradable, en estos dins claros y transparentes, encaminar los pasos hacia el viejo bosque de
Chapultcpec, último manchón de verdura de la antigua vegetación del Valle tic )féxico.-I,a ciudad
ha marchado por este rumbo; no ha ido como el
«Lord Bvron» de Kúliez de~\rce, «de cara ni sol;»
antes bien, parece como que ha querido huir de
los flechazos roji:rns del Yictorioso astro.
La barrinrln, alegre y pintoresca, carnina rftpidamentc y SI' os antoja que tiene prisa por abandonar la población. 1\penas hace algunos m('ses
que hnbéis p&lt;•rdi&lt;lo de vista aquel rincón eitndino,
y ya i:'1tlud:íis ntlt'vas construcciones, basamentos
de ruturas-cvillas,» muros dcnacicntes moradas, columnas alzn&lt;\as en un abrir y cerrar de ojos, arcos y capiteles ::-urgidos de la noche ú la mañana.
Todos los estilos hnn tomado allí puesto, todos
se confunden y barajan en caótko desorden. J uuto al home inglés, de simétricas líneas, sobrio y
severo, se e'it&gt;va &lt;'I ¡1alr1Z1·tf1• italinno, de airosas escalinatas r amplios pórticos: por Pncima de aquel
{trbol, asoma su 11gu&lt;l11 m,;mterilla el gótico-francés, y ni cksemhocar en una glorieta tropezi1is
con un chald que os trne :\ In memoria el frngmento de un pabaj,1 suizo, adivinado A la lectura
del Guilltrnw 1Hl de Scbillcr.
Y aquel hacinamiento de encontrados gustos,
aquellamar&lt;&gt;jada de dbtint11s corrientes, no rompe
la harmonía ele! conjunto que os complacéis en
enc(}ntrar atractivo. Xo recuerdo quién dijo que
«el fastidio naciú el din de la uniformidad.» De es•
te nuevo ~léxico, de este Méxit•o feérico y caprichoso, voluble y tornadizo. del que su poilria decir
,.o que de :'.\leyerbcer han_dicho lo,- franceses: tiene
tantos e&amp;1ilos que no tiene ningún estilo, lo que
seduce precisamente es su falta de programa, su
radical rompimiento con los e:ínones.
Los dueños &lt;iP nqudlos &lt;·&lt;lificios han proclamado su lG de Septiembre arquitectónico.
,

I

**•
Por eso no extrafü\is el corte ele parterre inglés
que se ha dado il la entrada del bosque, en las rcfonnas emprendidas en el renaciente paseo. 'Ko
os desconcierta que por encim11 de los prnclillos
de césped, recortados en figuras geométricas,
agiten su melena de titán los viejos ahuehuetes, los
decanos del Valle, los sup&lt;'1"vivientrs de una raza
heroica y abatida al propio tiempo, que llcvuba.
en su espíritu la tristeza profunda de los que, sintiéndose vencidos, hacen de su derrota un poema
trágico.
Ah! si las cosas sin alma, de las que habla el
poeta, pudieran comunicarse! ¡(Jué diálogo sin palabras se entablaría entre los vetustos ítrbolcs v
esa altiva cstatufi de Cuauhtcmoc! ¿(Jué se dirían
las ramas y el bronce, cuando, en la alta noche,
un soplo bajado de las nevadas cimas agita el
blanco penacho de los gigantes del bosque, y baila
de impalpable escarcha la atezada cabeza del impávido monarca?
Paul Bourget acaba de consagrar en las columnas del Flgaro un artículo al árbol de Taine, alzado en un rincón del Jardín Botánico de París, y
ante cuva robusta silueta se detenía todas las maftanas el autor de «Los orlgenes de la Francia contemporánea,&gt; en mudo recogimiento. ¿Qué ideas
evocarin en aquel alto espíritu la obscura existencia del invariable amigo de este sabio solitario?
Acaso, esta alma serena, A la que la contemplación de la impasiblenaturalt&gt;za no causaba, como
á Chateaubriand, un desconsuelo infinito, encontró allí el misterioso enlace que une á todos los
agregados de la vida, la ley eterna en virtud de
la cual todo nace, todo muere y todo se reprod11cc
en la necesaria harmonía de lo creado.
Los viejos «ahuehuetes» de Chapultepec son
también para nosotros.buenos amigos invarhbles,
que nos hablan en ese idioma del recuerdo, de las
cosas idas, de las esperanzas dcjadllS en. mitad del
camino, de los cnsuelios juveniles, de las primeras
estrofas ya olvidadas, de las promesas de la mujer amada,dc toda esa inmensa cohorte que arrastran consigo los rulos, y que hemos enterrado en el
panteón del pasado, para volverla. 1\ resucitar con
la nueva floración de la primavera.

•*•

•

Y allí, en el antiguo bosque, bajo las canas tutelares de esos colosos, se efectuó Ja otra matiana una

Domingo 12 de Di&lt;-lembre de 1897.

ceremonia sugestiva: la repartición de premios á
m derecho de cada ciudadnno c,staba t·ntonces
los alumnos del Colegio ~lilitllr.
esc·rito con las letras trazadas en los cuadros con
Es uu espectáculo saludable el que presenta expre,-.i\·as dedicatorias ele la:; salas ele tiro.
anualmente este grnpo de jóvenes cadetes, hacienPara salir clt&gt; esta forma social, muy semedo un alto ·en medio de sus esturlios para recibir jante :i la llUC ear11ct&lt;'riz11 ú las naciones b.irbael libro recordativo, el diploma honorífico, y, lo ras, ha si,lo 1wc(',.;ario q,ue la colPctivirlad haya.
que tal vez, sea superior aliciente piu'a sus (;spíri- dicho: ¡Xo quiero hombrPs valientes! Quiero homtus empapados de las glorias patrias: el apretón bres que trabajen; no qui· hag11ndr!Jagls, sino que
de manos y el sabio consPjo de ht&gt;roicos vetcra- hagnn hogares; excelentes hurguescs, de los que
nos, cuyas· vidas lt&gt;S preceden como un estimulo y hablab,1 1•! otro clía El Imparcial, que :se acuesles acompaflan como un ejemplo.
tan temprano, acostumbran pngar al sastre y van
A este contacto se t'.emplan las almas de los al teatro los domingos ¡,or la tarde.
que todavía hoy no han t&lt;'niclo ocasión para ~alir
l'iu·e1•c, ~in emb1U·g-o, que exi~ten recaloitrantes
de las modestas filas de los rezngados en la vida. • á estn mtcva Caz de las agrupaciones modernas.
-Xapolcón sabía bien est/\ influencia dCl! capitán Hay quiPn hu tomado por divisa la fórmula de
quo se mezcla dcmo.cr:lticmncntc i\ sus solcla(los: Spínoza: ' 'mi derecho llega hasta donde alcanza
acaso á este comercio &lt;•ntrc el superior y el subor- mi podcr.''-El medioevalismo- que diría un intelidinado, á este alegre compaflerismo que él se com- gente amigo mío-esti1 iucrustrado en nuestras
placía en establecer, deberíase la adhesión do las costumbres, como una de tantas capas históricas
tropas al vencedor; quizás allí c•staba el secreto de las que su ha formado nu&lt;'stra socicd,td.
de esa suerte de idolatrfa dl'l soldado })Or el homBuena prueba el(• ello hn sido el desitfío efecbre del pequen.o sombrero del águila, género de tuado 1•11 las medianías ele la pasada. Sl'lllana, en
sugestión que aún conmovía i\ la Europa, cunndo Talpa y &lt;·u t'l que &lt;los jóvenes de aquella ciuya la Isla de Santa Elena no era más que un se- dad decidieron re:solver el ¡1roblnna del honor
pulcrn, y el viejo batal_lador arrojaba {t los viCJ_1- -vinculado en una polémica baladí-encaminántos estas orgullosas palabras, de las quo él qnona dose al ('ampo, donde uno de Pilos que,16 sin vihacer un porta-estandarte de la victoria: « Yp he da á consecu&lt;'ncia de un balazo que le disparó stt
estado en Austerlitz! ¡Yo he estado rn ,J ena! •
adversario. '·Ambos-dice el telegrama publicaPero todavía. h11y en los actos del jefe un de- do por In prensa diari:1--eran jóv11 ncs honrados,
mento que entra :\ formar parte del afecto del sol- Iaboricsos é iban á cnsnr:se.''
dado, y este&gt; elenwnto lo hizo pcnetrnr enérgicaY sin embargo, en e!'lte duelo se observa un pomente el Gt&gt;nl'ral Díaz en la conciencia d~ los jó• sitivo a,·ancc sobre los que antaño han ensanvenes nlumnos del Colegio, en el brindis pronun- grentado las pi\ginas del honor nacional: no hubo
ciado con Ol'asión de la solemnidad i\ que nos padrinos.
·
referimos-El repórter, que es el cronista esponDecididamente, ¡progresamos!
táneo de tocios los hechos de la vida moderna, ha
*
recogido las pa1a!iras del Sr. Presidente de la Re* "'
El mejor testimonio de P:sta afirmaci{m, de la.
públicn:
«Tendrfa que refc,rir algunos episodios de mi que Pellctán no tendrfo motivo par/\ arrepentirse,
vida militar, cuando joven, pues ya soy vit&gt;jo, y se encuentra en e,! hecho de alta y trascendental
me considero en el deber ele que la juventud vea tauromaquill de hnbersc agotado los billetes para
expL•rimentalmcnte Los motivos de éxitos qul' han las corridas ,¡ue darú en esta Capital Luis ~Iazzantini.
sido mi recompensa.
Yo no sé si el público se ha precipitado á to«Xo me rc·frriré á nada concretamente, pero sí
debo dccit· que me he hallado en compromisos ta- mar un puesto en los torneos del diestro espafl.ol,.
les, qU(' llegué ;1 per&lt;ll•r toda esperanza de cou- o si las localidades para. el, palpitante cspectúcuSl•rvar la existencia; y sin Pmbargo he podido sa- lo estar.in en reht&gt;nes de algún traficante ele la.
lir de ellos, porque los soldados que militaban Yin pública: pero lo que 1&lt;sí puedo asc·gurar cs.
conmigo me amaban y estaban dispuestos á dar que por el momento la great attraction de la temporada la constituye In llega.da del intrépido tosu vida por mi ,·ida.
«¿Qué había yo hecho para obtener aquel sa- rero r !:-u rt•aparición ante el buen vecindario decrificio generoso, abnegado, aquel sacrificio vo- la buena ciudad de lléxico.
Por algunos anos el amor al 1·spectáculo 1·ojo seluptuoso de derramar su sangre por la mía? Era solamente esto: todos abrigaban la convicción de que había eomo adormecido. Yn no se sentia palpitar·
en el fondo de esta sociedad anónima, qu~ sellayo 110 In, habla 1•sfafado su hab¡,1•»
mn el público, el entu~iasmo de los excelentes vie¡El haber del soldado!
He ac¡uí algo invi9lable, algo como un tesoro jos tiempos. "{)alipso ne poumit se rm18oler du,,
sagrado. ¡La vida de los que dan su vida! ¿Xo es dPpart el' Ulyse.• Los aficionados se habían entreverdad que es éste como un depósito que la gra- gado á los recuerdos, y solo se consolaban pentitud nacional confía en las manos de los inten- sando en días mas felices para el arte. Hasta mii
amigo Tres Picos-ático revistero taurino-dordentes militares?
Xosotros reclamamos de estos ignorados hé- mitaba, como el viejo Homero, sobre sus laurelesh
-¡Ya no hay toreros! oía yo decir amenudo;..
roes el sacrificio de todas las horas, de todos los
minutos, de todos los momentos, y cuando la pe- y confieso que en la noticia sólo veía un motivo.
qucfla moneda que constituye su fortuna única, de felicitación para los toros. Purccc, no obstanes misteriosamente sustraída, el héroe se con- te, que este era casi un problema social, puesto,
vierte en un mendigo,· y la mano que no . puede que la prensa de Espatla se lamentaba de lo misafianzar un fusil, se tiende trémula en solicitud mo. Dedicado al ostracismo el incomparable Ra-.
de un socorro!
fael (Lagartijo) y c9nsagrado :\ la vida privada.
El General Díaz ha tenido razón: el haber del el divin.o Salrndo,· (Frascuelo), Guerrita y }fa.zzansoldado responde del sacrificio voluptuoso de su tina son en el actual momento .... (iba yo á decir
ssmgre.-Solamcnte así podr:_á él repetir las épi- histórico) en el actual momento taurómaco 101&gt;
cas palabras del diputado francés cuando la mul- herederos de las glorias de Pepe-Hillo y Cúchares.
titud le invitaba al ejemplo:
. . .. ¿Pero es verdad que las corridas de toroS-¡Venid á. ver cómo se muere por un pufl.ado
de monedas!
resisten á la civilización? Y bien, sí! Hay en este género de espectáculo una faz casi épica, que*
**
escapa al experimentador de gabinete, al que•
Pero si morir a!lí, en defensa de un derecho co- ha convertido al hombre en figura. de movimien-.
lectivo, ele un interés común, por una p~tria ó por to. Raspando al hombre, se descubre siempre un,
una idea, es un acto de hcroismo; dejar la exis- perfil de la bestia humana.
tencia en uno dP esos encuentros que nosotros los
Preciso es leer· aquella apología de las corridas.
civilizados fin de siglo hemos conyenido en lla- de toros, escrita por el_ingeniosísimo. D. Pe_&lt;lro,
mar lam·,·s dP Tumor, es scncillmuentc salvaje.
Antonio de Alarcón, parn explicarse el arraigo.
Hace tres afl.os la sociedad se conmovió hon- de una pasión que cncnta entre sus defensores un,
damente por una de ostas tragedias, de cuyo de- tan cultivado espíritu.-Scrá cierto ó no que miensenlace no resultó beneficio ni ventaja para los tras la Roma vencedora conservó sus luchas de•
fines de la humanidad. Creíamos todos que el últi- circo, fué una nación pujante y nerviosa, y quemo duelo marcaba la terminaciún de wia épocn, cuando d~sapareció este cuadro de sus costumen la ºque la justicia y la razón estaban á merced bres, aquel pueblo entró r,\pidmuente en su dedel primer ciudadano, que disponía del poderoso cadencia; no quiero indagar si los grupos humaargumento de hacer pedazos un huevo á. veinte
nos para conservar su energía necesitan de la visy cinco pasos y al mando.
ta de In sangre. Fenómeno de coexistencia 6 fe-

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

•

397

n ómeno de causalidad, el pensador no puc•
d e menos de reflexionar que mientras los
h ombres no sPan antorchas, habrá muchos
tachones negros que eliminar de la conciencia humana.
y en tanto que el filósofo medita en el
fondo de su estudio dr, viejo Fausto, C'l público se des&lt;&gt;spera pensando qne no hay
asientos para las corridnr, de Luis :'.\fazzantini.- «El sabio tiene algo de cadáver» hn
d icho Victor Jlugo, y las multitudes aman
la vida..
Pero, sobre todo, ain~n ver exponer la
vida.
*
,!t *
¿Xo has asistido, mi bella de;;e.onocidn,
A la. representación de La 1·ueda dr. la {&lt;wtuna animndo sainete, que se repre,-entn
n och~ ú noche en el Teatro 'Principal? l◄:s
este un juguete escénico de la alegre musa
popular que inspiró ít Don Ramón de la
Cruz sus incisivos cuadros populares. De
Ja pintoresca nación de manolas y chis~cros, majas y currutacos, sólo restan en tierra espnilola los cuadros de Gova y Don
Ramón de la Cruz: Goya en el lienzo y Cruz
en el teatro procuraron conservar el carácter de una nacionalidad que iba perdiendo su fisonomía propin, que se afranCPsaba, para usar de una expresión corriente
en aque1la época.
.
A veces el pincel del pintor espatiol se
convertía en un nguclo pufial con el que
raso-aba el lienzo; ent,mces sus brochazos
acu~aban una mano celérica; derramaba
el color como hubiera podido derramar la
sangre· llenaba de sombras sus escenas y
r etrataba el terror en las fisonomías de sus
personajes.
Su Dos de Mayo es una provocación al _invasor
de su patria. Solitario y achacoso, el terrible a~ciano se abandonaba á extrafios furores transmitidos por maravilloso modo á sus agu?--f~e~tes Y
sus óleos. Mientras vivió, España scgma viviendo
como una nacionalidad propia y exclusiva.
Don Ramón de la Cruz era de humor ID;enos
agresi-...o. Su sútira fina y punzante no destilabR.
nunca venPno. A las veces hasta se volvía contr'.1
aquellos que el pintor '.exaltaba en brochazos celebres. Gustaba cqmo ~Iirabeau dcsempefi.ar alegremente su oficio, y si ironíat; hay en aquel teatro de abio-arrados colores, que os recuerdan la
«Corte de° los milagros• de Nuestra Señm·a, se
d ebe á la misma naturaleza del medio en que fu,!r on sorprendidos.
De estos fotógrafos de costumbres. de tales haced ores de instantáneas, es Ricardo de la Vega, e~ ~utor de «La Verbena de la Paloma,» el más cxqms1to
de los sainetes contcmparáneos. Y d~spués ,de la
:.verbena,» ninguna on·a de estasobr1lla~ mas ~abrosa que «La Rueda de la fortuna,» naderiacóm1ca
A la que un compositor dcmérito-l◄'ernándes C~b allero-ha puesto dos ó tres números de fácil
m úsica.
. •
d 1
Id á escucharla en tanto que_Jos pcn~iomstas e
Signor del Conte tornen t'L hacernos oir la «Bohemia&gt; de Puccini.
ó
ÜBER X,

,outt,~Qitntral.
EL MENSAJE PRJiJSIDENCIAL DE MC KDiLEY,

Ni la aparatosa oste~tación de fu~rza h~cha por
el imperio alemán contra la rcpú bhc~ m1cros~ópica de Jlaití para reclamar una miserable mdemnización
"tres mil pesos," por_ sup~es~os
y pretendidos ultrajes á un problc~átJ~o subdit~
d el emperador Guillermo; 111 ~a.s agit~clúnes 3:us_
triacas y las rebeldías bohem1anas,.) las. asp1r~
e ioncs húngaras que amena~a n-de mmediata disolución el heterogéneo imperio dP, los Hapsburgo, y hacen pensar á los políticos europeo~ en el
r emedio eficaz que necesita esa agrcg3:ción de
pueblos para evitar un disloq~e que p~diera per:
turbar el equilibrio de las naciones; 111 la avcn
tura romanesca del altivo Hohenzollern, que toma posesión de la bahía de K iao-Ohan ~n el nombre de Dios Y su derecho, y para afirmar _sus
triunfos en las remotas tierras del extremo Oriente, manda á su hermano Enrique, como caballe-

de

sufragios en favor ele la plata, hast~ que el
esfuerzo mancomunado ele todas sn-va para rehabilitar el metal depreciado. Ilay
que esperar todavía esa anhelada reacción.
***
Ya otras nces 8C había hablado de lo
poco que podrían esperar los insurr?ctos
cubanos de la acci ún directa del Cob1crno
amc&gt;l'icano, c&gt;n favor de los que luchan en
la manigua por su libertad é independencia ..\ pesar de la mnnifiesta simpatía que
i;icmprc ha manifestado el pueblo de los
Estados Gni&lt;los por In causa cuhana, no
obstante el H!)O\'O moral que la prensa del
país ha prcstÜdo siempre :\ la insurrecciún, siguióndola ('11 todas sus fosos, alentitndola en sus triunfos, lamentando sus
1lesc11!11hros y siendo vehículo seguro para
la propagfüHla de las ideas scparatista_s, el
nabinctc de la Casa Blancasc ha mamfestado cauto en extremo, lo mismo bajo la
administraci in dl· Cl&lt;'velaml &lt;¡ue blljo la
actual de ~le Kinley. En vnno los fogosos
St.'nadorcs han le\'Hntaclo su voz ('locuentc
l'n la Cinnarn 1:&lt;'cdcral, pidiendo unos el reconocimiento de la bl'ligernncia ú los insurrectos y otros el de la indc,pcndencia
de 11\ Hepüblica cubana; en vano en la Cámam de representantes se han oído tremendos discursos, denunciando la triste
condición de los rcbel5lcs que sueñan con
una patria libre, levantada aunque sea_ sobre las ruinas de la hermosa perla antillana: sus voces se han perdido en el vacío
v sus solicitudes se han desva1wcido ante
ia fría corrección de la diplomacüi ame)IR. WILLL\)I JE:,;J:rn JJUYAX.
ricana..
.\.si lo ha manifestado en su último menro de extrafia cruzada al frente de sus mesnadas; saje Me Kinley, que con~idcra. i~prudcnt~ éinsosni las crisis parciales en Francia y en l_talia que tenible reconocer la behgeranc1a, y cree improcehnn provocado la renovación del gi~bmet&lt;', de- dente intervenir de algún modo, hoy guc el Sr. Sajando intactn. l.t gesti6n ele ~Ir. -'[~!me c_¡n_e se gasta ha resuelto conceder verdadera autonomía.
honra con la alianza franco-rusa, y la admm1~tra- . á la rebelde colonia.
ciún de Rudini que se enorgullece de 1'.abcr coi:iX o pretendemos discutir los fun&lt;h~meutos de s~s
jurado los malos efectos que ei:i el pais pro~uJo afirmaciones ni criticar las tcndcnc1as de su políel desastre de Baratieri en Afnca;"nada nos mtc- tica; solo queremos hacer notará los qu? soña~an
resa tanto á nosotros los latino-amcrieanos, como en una intervención posible, cuan frágiles é mel mensaje presentado por c•l presidente Me Ki- consistentes eran sus esperanzas.
lcy al Congreso de los Estados Unidos.
Prácticos ante todo, los directores nctualcs de
Con gran ansiedad era esperado e~te documen- la. política americana no se dejan llev111· por sento de este y de ,tquel lado del Atlántico, en aten- timentalismo patriótico; van derecho a~ Asunto,
ción á las o-ravcs cuPsticmcs que tenía que tratar y si en lo peri;onal pueden tener alguna simpatí~
por los separatistas que hace tres afios se sacriy á. los arl'uos problc,mas (1 ue debía resolver.
Dos puntos son los princi~alcs sujetos á _la con- fican en aras de la libertad, no son capaces de
sideración de los sesudos IPg1sladores amencanos: comprometerse en .una avcntuni internacional,
el que se refiere á la cuestión _monetaria, ~ase por ahorrar una ,lágrima, sí esto puede desa.:,&lt;Tl'ade las diferencias entre los partidos contendien- dar á un gobierno amigo.
X.X.X.
tes en las elecciones pasadas, y objeto de las reDbre.
!)
de
1897.
soluciones impuestas á los candidatos en las convenciones de Chicao-o
y de ot. Louis, y la cues0
tión cubana, que se sigue con altísimo interés en
NUl!STROS GRADADOS
todo el continente.
La rehabilitación dela plata, por medio deun conMr. William Jenning Bryan.
venio internacional qne le devuelva sn antiguo
poder liberatorio en las transaciones merc1tntiles,
ha sido el ideal perseguido por los políticos de
Para los lectores del :\fundo Ilustrado, no es un des~ortc-América muy principalmente, después de conocido el gran estadista americano. qu11 ~yer en la
Ja última campafla electoral en que los mtere~es mañana debe habtir llegado á e,;ta Capital. 1' a conocen
más altos se pusieron en juego, y las agrupacio- la empeñada y palpitante lucha que las cla~e;,. populares del Ü(·cidente v Sur de la Gran Repubhca sosnes más importantes del Estado dcspleg8:1'on ~us tuvleron para elevaifo á la primera magistratura del
potentes energías p:u:a aduefta~•se de la direce1~n pats y saben porqué estos elementos y lot1 muy nupolítica de la Repúbhca, para imponer su propio mer~t;OS conque los dem?cratati contaban en el ~esto
bienestar aun por encima de las necesidades y as- de la nación fueron vencidos, quedando derrota.na la
c1mdidatura de ~Ir. Bryan, y _trmnfanre 13: del actu':1
piraciones de la comunidad.
Presidtinte :Mr. :\le Kinley, Jefe del partido republiPara procurar ese acomod~miento que no_ pue- cano.
.
En el pro"'rama de gobiérno de )Ir. Bryan figuraba
de obtenerse sin la cooperación de las nac10nes
comcrcialcs, Me Kinley mandó á Europa una ·co- la acuñació'ñ ilimitada de la plata c&gt;n las casas ele monorte americanaR, y su ~irculación en la promisión especial con el encargo de obtener su ad- neda
porción respecto del oro de 16 por l. Fracasada su
hesión á la conferencia monetaria en favor del elección subsiste en pié el problema monetario que
bimetalismo. Aun no rinden t;U informe_los.envi.A- tiene alarmados A 1011 mineros v agricultores de la
dos especiales, pero se sabe ya, y así lo ha ~ecla- gran República, siendo motivo &lt;le verdadera preocupara sus C!ltadi~tas.
.
rado el Pt'C'sidcnte ante el Congreso amencano, pación
El viaje de ~Ir. Bryan no e_s 111mplemente de r~creo:
que Francia está dispuesta 1\ secundar la inicia- su objeto al visitarnos, es prmclpalmente estudiar en
tiva, en tanto que la Gmn Brctafla rehusa por aho- el terreno los efectos de l.a. libre acuiiaci6n en un pala
ra suscri1.,irse á ella, bien que ofrece aceptar me- que tiene el talón de plata como_base de su vida eco. .
dios más prácticos que en adelante fueren pro- nómica.
Muy lab_oriosa es la tarea que s~ impo!le el distmpuestos.
__
guido via3ero, porque para apreciar deb_1damente las
Semejantes resultados prov1S1onales no hacen condiciones de nu11stro sistema económico, hay qu~
desmayar al Gobierno americano en sus intento~, penetrar en todas las ramificaciones con que la actl•
humana se agita en )léxico; pero segurameny se prepone continuar la tarea hasta consegmr vidad
te que Mr. Bryan sabrá salir victorioso de su empreentre las potencias europeas el may~r número de sa, formándose un criterio exacto de si á. su pata con-

�Domingo 12 de Diciembre de 1897.
P&lt;1mingo 12 de Diciembre df' 1897.

EL MUNDO

398

399

EL MUNDO.

7

'

YISTA f:E'.\ERAL DEL ('A)ll'.UlE:NTO DEL,\ GA\"IA.
0

Hav paisajes helli~imos á lo largo de la linea, sobre
todo· lo:; i.¡ue ;e admiran en Ajllsco, Tre,; ;\!arias y
Alarcón Las curva~ de Ja Yia son en geueral poco pronunci~ d1t,; ht mavor, cerca de Tres J){arí,.s, tiene ~eis
Lo que significa para el Ejército
grado~. De Tres ~ladas para adelante, la construcción.
Y PAR.A. E L P.A.l.S.
fué muv dificil, por.,¡ terreno rocalloso.
Un hechQ digno de llamar la atención es que nada
Como $0 acostumbra anualmente, los alitmnos del
hay provisional en la liuea;- pttt'nte,, alcantarillas. te•
Colilgio "i\lilitar emprendieron durante quince di3:s uua.
rrap1enes. tudo, e~ de COlltitl'UcCJÓU definí ti''ª y sólida,
excursión técnica después de los exámenes, saliendo
no pasánclo,e en las pendientes de u, trú:; por ciento,
de esta éapital el día lo del wes próximo pasado.
lo cual da á la marcha de lub Lrenei; g·arantias de seEsta excun;ión y la solemnidad con que acaba de
g·uridad y rapidi.:z.
. .
darse rewate a las tart:as escolares, distribuyendo á
Hasta trf's mil ho1,1bres han lleg·ado á. trabaJar a ht
:os alumnos los premios á que se hicieron acreedoreti,
Yez, cuando la construcción ha esLado en t, da ,;u acti·
hace de grande é inmediata responsabilidad, algunas
vídad. Ahora, termin,,da la linea en Cuerna,·aca, su
considera.ciones relath·as á nuestro Plantel de InsRiguen los trabajo~ entre Puente de lxtla é Iguala y
trucción :i\lilitar muy dignas de conocerse y de toentre Cuerna,·nca ,. .Puente de lxtla, simultáneamenmarse en cuenta.
te. Hav un tramo
explotación de este ultimo punto
El Coieg·io Mil!tar, único en su género en el país, ha
á Los A.matos, v presentan un aHpecto muy intere~anmerecido ::;iempre la especialísima atención. del -~:jecnte y hermoso e'i1 tuda la extensión de la. vía que se
tivo que, cuidado~o de la perfecta urgamzac10n de
está con~tru,·endo. los numerosos campamentos de innue~tro ejército, vigila consta11temente-sus progresos,
genieros v con8tructores. El tráfico está va estableciestudiando Jo:, que se llevan á cabo constamemente en
do con trenes, unos de carga y otros de pasajeros, que
la técnica extraujera.
salen dktriamente de;\kxico y Cuernavaca, rigiéndose
8ituado en el precíoso alcazar de Chapultepec, en la
todo el movimiento por la hora de esta Capital. L.as
placida colina dunde se a;entó en lo,; tiempos .de la
estaciones estan unidas entre si por medio de apara"'entilidad el palacio de recreo de los soberanos az.tos tdegráficos. La velocidad de los trenes de pas,t•
tecas v donde hoy se erije la man~ión gentil, que
jeros t&gt;S de 2 kilómetros cada tres ú1inutos y la de los·
habit~Ü gran parte del año los presidentes de ~a :1-{ede carg·a 1 kilómetro cada dos minutos.
pti.blica de,;de él la vista se extiende por el ubernmo
La inauguración oficial estaba anunciada para el
Yalle·dJ México, salpicado de caseríos coqu eto:¡ y de
dia de a ver, Y á. ella debe haber asistido el Si-. Pre,:eo-as cautivadoras. Esta. disposición hace del cole·
sidente ele la.República, estrenando en este viaje los.
g·i:l un edificio sano, y su aislamiento vuélvdo muy
dos carros vest1 bulos que fueron construi dos exprea propósito para la pa.z d tll estudio y la perfecta orgasamente pa.ra él en los Estadod Unidos, y que se u·a•
nización del ejercicio.
. .
jeron á esta Capital hace pocos días.
LA LLEGADA DEL PRIMER TREN.
Están sometidos los alumnos á la ngidez de un reEn el programa de las fiestas que se han organi,;:i.o·lamento militar, que es una ordenanza c~mpleta,. y
do para recibir a_! Sr. Gral. Diaz se cuentan, ademas
que inflexible y austera siempre, h!,tce del míi.u qu e m ·
La locomotora ha llegado por fin á la antigua resi· de la inaug·uración del Ft'rrocarril, la del local que se
o-resa al e~tudio, y esto en breve t!empo, un hombr_e
ha destinado para las sesiones del Congre~o en el antompleto, sufrido en las fatigas, dispnesto á los sa?n- deucia de Cortés, á la ciudad .donde floreeen los na· tígQ.o Palacio de Cortés y la de la Escuela Central.
ficios v que adquiere por alto modo ~se va~or pasivo ranjos_y murmuran las palmas.
Los viajes del Sr. Presidente á los Estados, dejan
Ya Cueruavaca no es la o1eshereda,1a del destino
v nor'mal característico dl'l soldado mexicano, que
siempre una grata memoria en mejoras de irnp,ortanalejada
de
todos
eumedio
de
sus
bosques
calientes
y
forma la ~e.,.ura base de la disciplina y que ayuda macia, reveladoras del adelanto notable que está alcanravillosaminte á despleg~r más tarde ~n los momen• sombrlos; ya entró al con cierto a.el progreso, llena de zando el país.
esperanzas
y
de
entusiasmo;
ya
está
ligada
con
vlncu·
tos decisivos, el valor activo que constituye el he1oislo de hierro á la red ferro-carrilera de la Nación.
mo v el arrojo.
La concesión '.)rimitiva que otorgó el Gobierno naErrado andaría quien creyese que la calidad de estudiante coloca al \llumno del Colegio _;\lilitar1 e_n cues- cional para construir el que ahora se llama Ferro-carril
tión de comodidades y ~ustos, por encuna del m vel del de México á Cuernavaca v el Pacifico,fué en favor de
un euipresario americano confechá~O del\layo del~JO
•
oficial en activo servic10.
Aquello es un aprendizaje no solo. ~écni~o, si que reformándos11 á principios de 1891.
La época actual presenta caracteres bastante extra•
El jQ cl'e Enero de lb'93 se traRpasó dicha concesión y
tambien de las virtudes que deben chstmg·un·. al sol·
y de apariencia contradictoria: se glorifica á la
dado y que constituyen la moralidad del e¡érc1t~ Y. por sufri ·, varias réformas en mf;ses subsiguientes hasta ños
ciencia, se cultiva el ocultisimo y lo sobrenatural, v
ende se educa á los cadetes con la prudente r1g-1dez que en definitiva quedó consolida la e11 18 dei\larz&lt;1 de se
arna mucho la plata, aunque ádecir verdad, yo ereo
Jti97, siendo Acapulco el punto de término de la vía.
n ecesaria.
En 18H2 dió pnncipio la constrnct.:ión, herránd,)se en que este amo-- ha existido siempre y no más su poder
A\ apuntar el alba, al toque del clarín _los alum:nos
el que va. creciendo y volviéndose más despótico
dejan el Jecho, proceden á asearse y empiezan á l!-J~S- ..1 año siguiente el primer tramo á Tacubaya; luego se es
cada día. Apesar de tan inmoderada ternura se pretarse ála hábil distribución del día, con una preci~10n inauglll'ó hast L Coutreras, después á Tres Marias y fiere
el oro lo cual no tiene nada de ilógico; y de conahorn á Cuernavaca.
netamente militar.
LaR eotacione~ del tránsito son Santa Julia, Tacuba· guiente el terreno se ha venido preparando couve·
La enseñanza técnica en la que se sigue un ~ét?do
para el renacimlento de la alquimia al
en que b~y mucho de lo adoptado para e~tablec1mien- YJJ., MixcoiLc, El Olivas. Contreras, l!:slava. Ajusco, La nientemente
estamos asistiendo, y que comienza á hacer ciertos del mi::;mo g·énero y desp_nes d~ con~~enzudos es- Cima Tres Marías, El Yarque y Alarcón, y los puntos cual
to ruido. cuyos ecos persistentes parten de los Estados
tudios, en Alemania y Francia, es 1~pa1t1da J.&gt;Or pro· extremos ;\léxico v Cuerna,·aca.
La dibtancia entre estos puntos es de 120 kilómetros. Unidos deNorteAméricay reper~ut1:mpor ambos confesores expei·imentados, cuya idoneidad_ nadie puede
El material rodante fué comprad l todo en los Esta- tinentes.
poner en duda. La enseüanza de la tác_t1ca es P!'lrfecTodo el mundo sabe de memoria en qué consistía el
ta v los frutos obtenidos en su exper1mentac10n, se dos UnidoRi. os rieles, planchuelas, clavos y accesorios
de la piedra filosofal, cuyo ori&amp;'en se pierde
acrisolan eu esos ejercicios anuales coronad_!?s gene- de materia fijo, en Inglaterra; los durmientes en el problema
en la noche de los tieu¡pos y que llena e1 periodo ele
pais.
•
ralmente por un rellido si1:0ulacro de ca~pana.
Et costo aproximado de la vía de México á Cuerna• la edad medía: se trataba de operar la transmuiación
Elijense para las excm:s1ones, puntos situados á re-.
de los meta!e,,, es decir convertir en oro ó plata algti.n
guiar distancia de la capital y que ofrezcan campo_ vaca, es de seis millones de pesos.
La autorización del Gobierno para poner en uso las metal abundante como el plomo ó el estaño por ejem·
adecuado á la índole de las operaciones que vaná efectuarse. La mo,·ilización de los a,lumnos, se_ hace no tarifas de pasajes y carga, está fechada el 1° del pre- plo. Las innumerables tentath·as encaminadas á este
fin contribuyeron, aunque de un modo indirecto, á, la.
de otro modo que la de un batallon de mfanteria, es sente mes.
Ese mismo día llegó á Cuernavaca el primer tren.
creación de la química moderna.
decir, aprovechando las vias férreas y franqueando el

EL COLEGIO MILITAR.

LA ML'EVA ESTACIÓN DE_L FERROCARRIL INREROCEÁNICO EN PUEBLA.

viene lo que a. :\-léxico hasta ahora ha eido beneficioso
y com·enientt-1.
Damos á Mr. Bn·an nuestro saludo de biem·enida "
Jp. deseamos g-rata permanencia en el seno de la sociedad mexicana que le estirru.. en lo que v ..le.
OTRA. MEJORA. EN PUEBLA..

~e llena e~ espirit~ de satisfac~ión y de_ orgullo patrio, al consignar d1a por dia IDt'Joras de importancia
que se realizan en el pais
Puebla, laeiudad heroica de Zaragoza, la que presenqió el a~al~o.1$'lorioso del 2 de Abril de 1867, la que
segun la trad1c1on popular fué trazada por los· ángeles, acaba de vestir,e de gala para inaugurar la esti·
ción del Ferro-Carril Interoceáni co.
El amplio, elegante y bello edificio que copia nuestro grabado y que acaba de ina11gurarse. se construyó en el breve espacio de un año, bajo la dirección
del Ingeniero "i\fr. J. E. Campbell, Y su costo fué de se·
tenta y cinco mil pesos. Es rle lad'í·illo y piedra techado con láminas de hierro, y sus extensas galt&gt;1!ias e,;tan sostenidas por columnas de.! mismo metal. Tiene
una sala de espera, oficinas telegrMicas de la linea y
del pti.blico.despacno del jefe de movimiento y tráfico
despacho 1fe boleto~, deepacho de equipajes, expres'
restau,r~nt, cantina, tallei es, galerones administració~
y depositos.
El acto de la inauguración al que asistió el Sr. Gobernador del Estado, est11vo muv solemne. Lueo-ci hubo un baile ,y un banquete honrado por escogid'it concurrencia, siendo estas fiestas motivo de verdadero
rogocijo en .Puebla.

ta~l~s, "i\lazzantini es esperado con ansiedad por los
afJc1onados, hasta el extremo dfl l]Ue las localidades de
hi plaza de toros se han ,.vendido en muy numerosa
cantidad.
De Don Luis, como le llaman afectnosamente los españoles, se hace el elog·io de que á diferencia de sus
compañeros de arte que generalmente ~o u afectos ;\.
la vida alegre y di,dpada, el és persomi séria que procura v,vir tranquilamente, lo cual la ha conquistado
en la península ibérica particular e~timal'Íón.
J:,a temporada de funciones taurinas será aquí seg·un parece sumamente corta.

Uno de los cuadros que en el mundo del arte se han
elog iado más al notable píutor Barran, es la cabeza ne
estudio qu~ (1~y aparee~ Pn 1rnestril pág·.40:3. l luminado
por.luz art1flc1al que v1en_e de arnba. realiza tanto en
la f1gu_ra como en el ropaJl', efectos de luz extraños y
m3:ranllosos, que producen honda impresión á los intehgentes. Pero sorprende mll.s te.da vía lo bien interpretado que está por el ar i~ta el momento de inmovilidad y dú atonía que producen los grandes sufrimien •
tos en las organizaciones nnviosas
La mira la fija, el ent1·ecf'jo contraído. los labios apretados para no dejar fll&lt;caparse al ~ollozo rebelde todo
detalles r conjunto, revelan en este cuadro inspi/ación
y verdad.
No es el encanto de los contornos, ni una morbidez
convenci?!ial t estudiada lo que bui&lt;có el artista, sino
la expre~1on vira del dolor profundo que ni se queja
ni llora; la que si se fija tenaz en el alma. acaba por
arrancar la razón ó la vida. Y logró su objeio.

Con este número obsequiarnos un hermoso
$uplemenlo rouskal
destinado á las Posadas,y pr6ximan1ente obsequiaremos otro

Don Luis Mazzanfin/.

Por seo-unda Yez ,·iene á esta capital el afamado
matador 'bon Luis i\Iazzantini, que fi~·ura en Espaúa
en elevado pue~to corno uno de los mas notables campeones en el arte de la lidia.
Cuando hace algunos años visitó á l\Iéxico, va había
!~grado formar con los prodoctos de s u peligroso ejerc1~ una ~eg_ular fortnna que algunos haclan subirá
nias. d,e dvsc1entos _mil pesos. RegrP.sado á Em·opa se
dedico á cmpre~ano de corridas de toros en la Península,)' par~~e que en_ est~ negocio sufrió pérdidas de
cons1derac1on que lo mclmaron á volver á contratarse como matador y jefe de cuadrilla.
Aqui, donde ha,v tanta afición por esta clase de espectáculos y donde rara vez se han visto toreros acep-

HERIDA EN EL ALMA

é1

nueótroó abonaéJorJ.

Les suplicamos se sirvan fijar su atención
en el próximo número de
"EL MUNDO ILUSTRAD O"

l.UIS )lAZZANTINl.

el cual servirá de muestra para formarse idea
de cómo será este periódico en el año venidero de 1898.

retito de las di,tancias en formación rig·urosa. Llegados al campo de operaciones, establécese uu campa•
mento en toda fo1ana, con sus aYanzttda,; fijadas rig·urosamente, sus turnos de guardia, rle vijilaucia etc., y
alumno hay &lt;iue vela á gran distancia del campamento, puesto el rifle y el ojo 1wisor (si no pOl presunción
de una sorpresa del eue1uigo si por la de una sorpresa del vi~·ilaute.] ú la intemperie en lo más crnclo de
la estaC'ion. El simulacro se efectúa con todo el rig·orismo de la táctica; ~imúlanse reñidos ataques en todas las formas ,. hábiles defensa:;; entran en ju~go to-das las arma~. el.clarin hace reperct).tir por vaU,•s y
montes 8U marcial toque de órdenes y reina en el
crunpo de batol/a la animación de los combates y se
desanollau todas la:; peripecias de una batalla.
Al simulacro anteceden ó siguen diver~os ejercicios
en los ,-arios días cle,tinaclos á la excursión; .'' al regreso de los alumnos efectúanse en el bosque los premios prt'sididos siempre por el Supremo Jefe de la
República. .
:'lluchos aüos ha que los ojos fijan en ese plantel miradas de i11tPrés ." de simpatía. La instrncción
que ahí 1:,e dá, la vigilancia de que e-; objeto, los elemenios de que está dotado, y qne lo ponen á la altura
de un Saint Cn- por ejemplo, han sido factores poderosí~imos para la consecución del r.ompleto mejoramiento v la completa moralización del Ejército mexicano, llamado sm duda á un honroso y brillante porvenir.
Esos jóvenes serán los próximos paladines de nuestras instítucion1::s. (.,!ue Oios esté con ellos!

en

ALQUIMIA FIN DE SIGLO.

0

�400

EL MUNDO.

VIA DE ESCAPE EX EL CA~IIXO DEL FERROCARRIL DE CUER~AVACA.

Una vez que se hubieron alcanzado en este ramo todos ~os laboratorios y á ello se consagró con toda su
de la ciencia progresos reales, brotq la costumbre de energia.
relegará los buscadores de la piedra filosofal entre los . No es así corno ha procedido el Dr. Emrnens; l\Ir. Roque se p1·oponen descubrir el movimiento continuo ó chas_ha publicado varias ca1;tas de este alquimista que
arroJan una luz bastante cunosa sobre el método cienti•
la cuadratura del circulo.
Asi pues, no sin sorpresa se acaba de ver aparecer f!?º. en que se inspiró. En una de epi1;s, dirigida á Mr.
como gran maestro de la alquimia moderna y padre \ilhams Crookes en g1 de Mayo ultimo, hay pasajes
del argenfauM al Do_ctor Stephen Emmens, ñüembro que merecen ser recoJidos.
-.La producción del orn-dice-en nuestro Argentaude la Soctedad amencana de Quimica1 del Instituto
Ameri~ano de Ingen01•~s de Minas, de Ja Sociedad in· rmn laporator:y_, tiene cierto p~recido con I aconquista
ternacwnal de electricistas, inventor de la emmensita del To1son de Oro. No se prosigue ¡í,favor de la ciennotable_explosivo y de un método para el tratamiento cia ó del proselitismo; no se tiende á buscar discípulos
dt; los zmcs ~!ll~uro~os. Pues el Director Emmens, pu• n! á fo:rmar creyentes, y sin embargo estoy bastante
bhca un penod1co t~tulado Argentauro papers y es di- bien dispuesto con relación al compañerismo, para prirector. del laboratorio del Argentaurun Syndicate es- varme del placer de contestará las preguntas de mis
tableci.do en Nueva York. Las ambiciones del Doctor hermanos en ciencia, pero solo hasta un punto en que
Emmens son menos elevadas que las de sus anteceijo- no puedan perjudicarse los intereses que represento.•
En la _mi_sma.carta el autor. indica á su corresponsal
res _quienes retorciendo el famoso verso: ·
¡Cómo m vil plo:mo el oro se ha cambiado! antes que un medio mfahble de producir oro pero á un precio sueste ver~o se hubiera compuesto, qu~rian cambiar el mamente elevado: He aquí la receta textual.
«Tomad un peso mexicano y ponedlo en un aparato
plomo vil en oro puro. ~fr. Emmens se limita á hacer
que impida á sus párticulas esparcirse fuera cuando
con plata una cosa que llama Argentauro.
El Argentauro es un metal que acaso no sea oro pero se 1~ divida y sometedlo á U!lll; tritur3:ción poderosa
que tiene todas las apariencias de tal y todas su; pro- rápida, continua, v en condiciones fngorificas tales
piedades. En todo caso, la Casa de lfoneda de los Es• que los repetidos g·olpes no puedan producir una eletados Unidos lo compra como oro v esto parece bastar vaci~n momentánea de temperatura, haced el ensayo
á la dicha de los accionistas delSínclicato y también del repitiendolo de hora en hora y al fín encontraréis algo más que huellas de oro.,
Director de su laboratorio.
Un poco más adelante, el Doctor lleno de aparente
Mr. A. d~Rochas ha publicado sobre este asunto del
A1·gentauro varios estudios mu_y interesantes delos que reserva, no quiere asegura1· que el metal obtenido en
tomamos algunos datos añadiéndoles las reflexiones su laboratorio sea realmente oro, v añade:
«Por mí, me alegraría de considerarlo como tal, pede ordrn general que nos sugieren.
'
ro me guardo bien de pretender obligaros á otros á
E~ _e\ fondo y bajo un aspecto puramente teórico, la acept!1r l!Ji opinión. Lo que interesa a los miembros
pos1b1hdad de eso que se llama la transmutación, no del Sindicato es saber si la Casa de Moneda de los Espresenta nada que repugne al espíritu en las condicio- ta~os Unidos compraría el met&amp;l á precio de oro cualnes generales de la ciencia actual. Muchos físicos v quiera que pueda ser este metal. Nada tienen ya que
filósofo~ t!ent;n una ten~encia á admitir como plausi- desear sobre el particular, puesto que dicha casa de
ble la hipotes1s de la umdad de la materia. Esta se nos Moneda ha comprado tres lingotes y estamos en camirevela en una infinidad de formas y de apariencias di- no d'3 preparar el cuarto.•
versas; pero las diferencias no se contraen sino á la
Ot:ro alquimista frances es el Sr. Tiffereau que en.
comfünación molecular y los cuerposquellamamos,,'Ím· i\Iéx1co (parece que para esto de las riquezas es -pais
ples no ~ºI\ e!1 realidad más que manifestaciones de la prP.destinado) hizo oro con limava de plata bajo la acsustancia umca de que se compone la materia.
ción del ácido azótico y ...... del sol. Pero una vez vuelAlgunos hechos bien conocidos de todo el mundo
vienen á dar su apoyo á esta teoría de la unidad de la
materia. El ~zuf_re ordinario y el azufre fusible, no se
parecen casi y sm embargo los dos son azufre Jo mismo que sucede con el fósforo rojo y el fósforo'blanco
y en fin, ¿qué cosa más_ distante de parecerse que ur:
pedazo de huJla y un diamante de gran pureza,' Y sin
e1nbargo es carbono lo que hay en uno y en otro caso.
Si se hiciera posible industrialmente hacer diamantes de regular tamaño, por medio del carbón de madera, la hulla ó el grafito. el inventor realizaría seo-ura•
mente una incalculable fortuna, J¡&gt;ero nadie to:Uaria
este re;;ultado por fm arte de magia ó brnjeria.
Pues la transformación de la plata en oro ó Argentaw·o, del_ oro en plomo, y ~el ~lomo en no importa que
cosa1 no tlen~ nada de qmménco. Pero en lo práctico
hay igualdad? Eso es otro asunto. Se han triturado
tantas s~b.stancias en los laboratorios desde la época
ele Lavo1sier, empleado tantos procedimieutos verificado tan gran número de experiencias v todo ~sto sin
entrever nada en el orden de ideas de que hablamos
que se siente uno natmalmente inducido á creer qu~
existe una imposibilidad de hecho, álo menos en la actualidad.
Otro tanto e!1 :erdad puede dee;irse á la aparición de
cada _descu~1;im1ento nuevo destmado á producir una
gran 1mpres1on, pero entonces es cuando intervienen
los métodos y en honor ele la ciencia moderna se hacen
conocer los procedimientos experimentales empleados
se indican las precauciones que deben tomarse y s~
ponel?-)os sabi?s de todo el mundo á comprobar las
aserc1orn s del mventor.
Cuando el profesor Roentgen descubrió no hace mu•
cho tiempo los rayos que han hecho ilustre su nombre
SOBRE LAS LO:MAS
y que ocupan ~a!1to á los físicos codavia, su primer .cuidado fué permitir_que su experiencia se repitiera en

Domina-o 12 de Diciembre de 1897
to á Francia sus experiencias no le produjeron los mismos resultados. Viejo y pobre hoy, habiendo pasado
casi toda su vida por un loco, la única recompensa de
sus afanes ha sido el honor de recibir también una carta del Dr. Emmens en que le asegura su g-randísima
estimación, pero sin acompañarlt, como era regular algunad acciones del Argentau,.um Syndicate.
Apesar de todos los titulos del Doctor alquimista,
apesar del ruido que se ha hecho en torno de su gTan
obra, hay que permanecer en cuanto al presente en
una desconfianza previsora:, que. es principio de sabiduría.
Yo no conozco del Dr Emmens mas que por lo que
acabo de relatar; pero el papel que por su voluntad ha
asumido, le priva de toda autoridad cieutífi&lt;:a y del
derecho de hablar de sus hermanos en ciencia, puesto que en él el químico se ha eclipsado para hacer
plaza al financiero, y por eso toda• las suposiciones
son permitidas, sin que deba echarse en olvido el caso de la llamada piedra molar de París con que se hizo
tanto alboroto hace pocos años, aunque resultó luego
que lá dicha piedra no con tenla ni la menor partícula
de oro.
·
Es necesario e]P,gir entre ser eabio ó industrial. Si
~l p1·ofesor Roentgen hubiera contestado á los físico:;
al día siguiente de su descubrimiento: "No puedo deciros nada de preciso porque un Sindicato acaba de
formarse par~ la explotación de la visión al traves de
los cuerpos opacos y se me ha ordenado el secreto",
habría tal vez adquirido una gran fortnrna pero habría abdicado el derecho de contarse e1 t:e los sab os,.
aunque le quedara el de figurar entre lo,; ricos.
El Dr. Emmens se hallaba en este caso. Si su descubrimiento es exacto, poner los beneficios al servicio
de una empresa financiera priYada, es un verdadero
crimen científico y tal vez hasta crimen social· pm·o
si la empresa consiste en fabricar oro á fuerza de oro,
tiene que ser problemáticamente productiva y sin mas
consecuencia que realizar la ti&gt;ansriwtación de los accionistas del Sindicato en gentes arruinadas. Sería
penoso pensar que el ex-químico que se llama Dr.
Emmens, fuese capaz de prestarse á semejante especculación.
Queda una última hipótesis posible: tal vez el Doctor, ya de cierta edad, creyendo sinceramente en su
descubrimiento, pero enfermo y debil, sea instrumento y victima de un &amp;'rupo ele fma1,cieros que hallan
sabido apoderarse ae su espíritu.
De todos modos, lo mejor es esperar. Tarde ó temprano, si la nueva piedra filosafal n J es un humJmq
se conocerá el gran secreto y la ciencia le sacará p,u:.
tido. Pero lo que n-0 deja de ser punzante es esta asociación del ocultismo y las finanzas con su Raimundo
LuJlío entreba¡;tidores. ¡Los mágicos á la alza ó á la baja, traídos y llevados! Antiguamente se les quemaba
vivos. pero es mucho mejor el método nuevo, y elloi;
tambien lo creen así seguramente.
C. A. L.

De amores.
Quisie1 a ser la perla transparente
Que se cuaja en el fondo dP. los mares,
Por ver celajes de esmeralda y rosa
En imposible cielo deeplegarse.

*

* * de luz pura
Quisiera ser la chispa
Que se prende en la nieve de las cimaF,
Por ver cómo distiende sus banderas
Triunfante el sol al despertar el día.
:.:e*:;:

Y quisiera en la.luz de una mirada
Descender al ilbismo de tus sueños,
Por ver si-mústia y palida orquideaArraiga en tu memoria mi recuerdo! ........ .
RAFAEL MARTÍ.'!EZ RUBIO.

Diciembre de 1896.

Domingo 12 d~_piciembre de 1897.

•

401

EL MUNDO.

CREPU~CULO

EL TAJO EN SAN JUA}o;lCO,

mol pharistino, á la criatura que duerrne ...... á la vil'•
gen......... á Gliffnéh graciosisima, dormida!

ACUARELA.

EDUARDO l\IELO Y ANDRADE.
EN

«Los BERROS.•

Jalapa.

Brisas perfumadas que acabáis de abandonar vuestro Jecho de azucenas: seguid jugando entre las flores del parqut&gt;.
J l genio de la tarde, escoltado por gnomos, contempla estático desde la cima del Cofre, donde tiene su
palacio de nac·ar, la esplendidéz de Natura, y detiene
su mirada lánguida sobre Gliffnéh dormida á la sombra de tuyas y arrayanes......
¡Hermoso cuadro! En la gasa turqui de· la techum·
bre ignota, como pabellones albos, flotan al acaso Ji.
geras nubecillas que ostentan bellísimas cenefas ya
de oro, ya de rosa, vade violeta pálida. Y en lontananza, aJlá por ddlnde el almo Febo-rubio paje de Ja
Aurora -anuncia el nuevo día, se d~visan apenas, con·
fundidas con la inmensidad, la~ olas encrespadas del
Seno mexican,i. Más cerca, en poética confusión y ha·
ciendo encantador contraste, cañas tembladoras ·que
acarician con sus aterciopelados flecos los flecos de
esmeralda de la palmera coqueta; inmensos platanares donde el pardo chachalaco lanza al aire sus notas
destempladaR; colinas esbeltas que se empinan buscando lo infinito; cafetos verdine15ros con diminutas
pomas matizadas de carmín; tupiaos &amp;'ramales lindaaos por frondosos limonéros que salpican de azahar
cornentes bullidoras que ocultan sus cristales en el
misterio de la selva umbrosa ...... Después más cerca
aun, un bosquecito con fina alfombra de mullido cés·
ped luciendo artística corona de lirios y gardenias y
ali!, bajo el pei,ado cortinaje que simulan los copos de
tuyas y arraya,1es, y envuelta en vaporosa veste color de nardo, una criatura. una viro-en de apiñona~o
rostro oval, ojos garzos v destrenza8a cabellera rubia,
que duerme con la trañquilidad del justo, arrullada
por los pájaros qµe cantan en celestial concierto al
contemplarla tani:Jella, tan sublimemente bella ......
¡Oh Praxlsteles,incomparable Práxisteles! Dame tu
inspiración y tu cincel para esculpir, en soberbio már·

Ya van dejando las sombras
la cumbre de las montañas,
bajándose lentamente
al fondo de las cañadas.
Ya no brillan lás estrellas,
ya amanece; la mañana
va ciliendo el horizonte
con una dnta de plata,
que el sol con sus ígneos besos
enciende e11 tintes de grana.
que son en frente de nieve
rubores de despo.ad:i.
El céfiro entre las frondas
empieza á batir sus alas,
v se oven corno ru,nores
de misteriosas palabras.
Se mecen blando los árboles,
Y trinan entre sus ramas
las aves que se despiertan
besándose enamoradas.
En sus nidos las alondras
ven aparecer el alba,
se sacuden el rocío,
abren las alas v cantan.
La natmaleza toda
animase v embal.ama;
v ál dar ,;ida á lo que vuela
y vida á lo que anastra,
sus quejas á los saúces
v sus rumores al agua,
inuestra ít las ardientes rayos
sus esplendores de maga!
!\las ¡ay! que entre esos colores
con que los prados se esmaltan,
y entre esos trinos y arrullos
que con el sol se levantan,
callada y sola, suspira
llena de dolor el alma,
•
que son mis tristezas hondas
como infinitas mis ansias!
M. VIESCA y ARIZPE.

PANORAMA DE ÜUERNAVACA,

AMI MADRE.
Sabes? Un Silfo soy ...... y dejo el cielo,
Y en tu abanico con temor me ~uardo,
Y acechando tus ojos con anhelo,
Cuando me miran amorosos, ardo ......
Cuando me dejan de mirar, me hielo.

Indómito el ciclón de los dolores
Con implacable furia me extrernece:
Soy un árbol sin hojas y sin flores
Que de la vida en el desierto crece.

***

ALPHA.

Mas ten¡g-o una mujer, toda ternura,
Unica fé ael corazón ateo;
Dulcifica mis horas de amargura,
Y me siento feliz cuando la veo.
Es el sol que ilumina mi existencia,
De dulce inspiración, nota sentida,
Es mi sangre, mi dios, mi inteligencia .... , ....
Es mí madre, la vida de tui vida.
Diciembre de 1897.
RUPERTO G. LÓPEZ,

¡(Qué lunar!
Bendito ese lunar, líncla chiquilla,
donde mi vista sin querer tropieza;
¡mancha que puso Dios en tu mejilla
como punto final de tu belleza!
Bendito ese lunar, que enciende antojos,
aumenta de tu rostro la hermon.ra
y te hace la más bella criatura
que han consegilido contemplar mis ojos.
Si en tu rostro intentamo·s
encontrar un defecto, no logramos
conse~uir nuestro empeño y-¡qué rareza!iel úmco lunar que te encontramos
es el major pregón de tu belleza!
DE CUERNAVACA.

JOSE RODAO.
HACIA SA.'-1 J UANlCO,

�402

F.L MFNDO.

•

Oomingo 12 de Diciembre de lR!l?·

Domingo 12 de Diciembre de 1897.

EL MUNDO

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Domingo 12 de Diciembre de 1897.

Domino-o 12 de Diciembre dé 1897

EL MUNDO.

4')j.

EL MUNDO.

•
so que apenas había visto desde el otro lado ~el
río. Muchas gel!-tes at!lreadas entrabEl.;11 y sahan
por varias puertas grandes. Más perpleJ"- que nun,. ·•
ca, se atrevió á preguntar su camino á _?-na e~pecie de obrero de blusa y gorra, que saha hame~do chispas con el eslabón para encender un cigarro.
.
. .
._
-¿Si me hiciera usted el favor de md1carme
por donde debo ír para llegar á Santa Ana?
El boml)re la contempló unos instantes, hizo
una mueca de bm·la y le dijo:
-Entre usted allí al despa~ho y le indicarán.
Y se fué sonriendo no sin volver la cara varias
veces para observar si Jacquelina entraba. Jacquelina entró, pasó tras de un cancel ele madcrn
que cubría la puerta y se encontró frente á una
vidriera alta á la que todos los entrantes se acercaban. Avanzó también creyendo encontrar quien
la atendiera, y arrojó un grito de horror. Sepai:ndas qel público por 14 Yidriera había unas losas
sobre las cuales el agua corría, y en varias de
esas losas estaban tendidas formas humanas rígidas, inmóviles siniestras: eran cadáveres.
J acquelina experimentó tal sensación de terror

Ensueño de ninos.
POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES:

Número 8.
Esto no duró más que un segundo; el regimiento se alejaba, menos á compás, con la indecisión que produce á las retaguardias de columna la cadencia demasiado alejada de los tambores, y Jacquelina se quedó ahí sin ver nada más.
Cuando el último soldado hubo pasado, pareció salir de un sueño, enjugó sus ojos y resueltamente se dirijió hacia la estación.
Un cuarto de hora después _su sacrificio estaba
consumado: el tren partía con ella.
XV
Vuelto al cuartel, Jaco bo se preguntó 'li iría como
todos los· días á almorzar al café de los amigos.
Qué acogida iba á darle Jacquelina y qué actitud iba á tomar respecto de ella? A estas preguntas que él se proponía con un poco de remordimiento y mucho de despecho, no encontraba respuesta. La hora se aproximaba sin embargo: era
preciso decidirse. Se sentía cobarde y no osaba.
Entró á la pieza del sargento y escribió una
carta implorando su perdón, la desgarró, volvió á
comenzarla, estuvo á punto de desgarrarla aun .....
No valía más irá defender su causa por sí mismo?
Afuera el clarín de guardia llamó á la cena. .
Si iba, aquel era el momento de partir .... Decididamente no, no podía.
En el comedor encontró á Jacquot erguido y radiante.
-Sales? dijo Jacobo.
-Me pa:rece, dijo el otro contoneándose. Hoy
faltaré al ejercicio; no te agrada? :N'o tiene uno
tíos generales; pero de cuando en cuando se ofrece uno sus distracciones sin embargo.
Quieres venir á almorzar? Tricoteu me espera;
su padre le ha enviado dinero; el viejo, es un padre modelo.
Vamos, ven conmigo; estaremos entre amigos!
-Gracias, dijo Jacobo, yo no puedo salir.
- El sellor teme comprometerse con un clarin
y un trompeta de segunda clase?
.
-Bien sabes que no .... Pero .... no tengo twmpo .... el ejercicio .... Voy á comer ir la cantina.
Quieres tú•llevar esta carta?
.
-Ah! dijo Jacquot cuyo rostro se obscureció•,
es para la princesa? Bueno; dámela. Tomó la carta,
giró sobre sus talones y desapareci~, sin decir
riada.
Jacobo movió los hombros pensando: «Siempre
celoso ese imbécil! Si supiera! ....
Y fué tristemente á comer á la casa de la tía
Bidaud.
Cuando acababa su porción de carne, se e~'tremeció viendo reaparecer á Jacquot. El pequello
clarín tenía el rostro trastornado, y Jacobo tuvo
el presentimiento de una desgracia.
-Que hay de nuevo? gritó echando á correr
hácia el patio.
- Hay, dijo Jacquot, que el pájaro ha escapado ..... .
-Como! Jacquelina ..... .
-Se fné, viejo, se fué para París .... Ah! á mi,
por cierto, lo mismo me dá.
- Veamos, veamos, tu broméas ....
-De ninguna manera. Oye un poco y lo sabrás todo.
Llego al café Auger con Tricoteau para dar la
carta y para tomar alguna cosa puesto que se
presentaba la ocasión.
· Y que es lQ que veo? Al patrón con una cara
de todos los diablos y le digo: «Xo está ahi vuestra sobrína?-No! responde con un aire semejante al del tambor mayor cuando está malhumorado-Pero hombre, podía usted ser más educado ...
Qué mal hay en que le pregunten á usted por la
seflorita J acquelina?
lle abfun hombre colérico!
-«Qué os importa? me dijo.»
-Ya comprenderús que yo hice una mueca y
lo dejé que se entendiera con ese tipo de Tricoteau, que se puso á hacerlo desesperar y yo entré á la cocina di;mde encontré á la tia Auger á
punto de llorar sobre una cacerola. Le hago la

misma pregunta, y llorandome responde: «Se há
ido á Paris,»-A mi me causa eso una impresión
terrible. Dejo en el café á Tricoteau el cual por
fin sé ha entendido con Auger que le promete
prepararle un almuerzo de primera y corrió á paso de carga para contarte eso .... Por mi parte,
ya tt; lo he dicho, me ha dolido esto; yo te ce~suraba sin embargo ... Pero ahora fuera cobard1a...
Y a ves como son las mujeres .... Apostaría á que
te ha dejado por el condicional del afio pasado ...
Y todo por el dinero .. . . Vamos, · consuélate viejo. Lástima que no puedas faltar al ejercicio! Yo
te refrescaría los sentimientos ... Vaya ¡basta la
noche! Beberé sin embargo á su salud.
Aquí tienes tu carta.
Y Jacquot después de haber sacudido vigorosamente la mano inerte de Jacobo, se fué como
con pena, de tal suerte el camarada: descepcionado inspiraba piedad. Jaco bo desgarró la carta en
mil pedazos y volvió á la cámara sofocado de pena. Ko había nadíe ahí; se dejó caer sobre su lecho presa de desesperación. Su dolor aumentaba á
medida que comprendia mejor la causa de aquella partida: El se acusaba repitiendo:
-La he perdido! la he perdido!
XVI
Cuando el tren salióde la estación, Jacquelina,
sentada en un departamento de tercera sintió una
especie de abatimiento que no carecía de encanto . Oía vagamente el ruido de los wagones pasando sobre los rieles, lento primero, apresurado después; y sus pensamientos indecisos se fija~an ~n
el rumor sordo de las ruedas, en el forceJeo Jadeante de la locomotora en tanto que sus ojos veían
sin verlas, las torres de la Cateclntl que parecían
correr hacia el horizonte.
Tours, se alejaba ..... poco á poco Jacquelina
fué sacudiendo el sopor y comenzó á sentir en torno suyo el vacío, el aislamiento. l&lt;}staba sola. En
el compartimiento vecino algunos hombres fumaban, y Jacquelina veía ascender hacia el t~cho
pintado de blanco el humo azulado de las p1pas.
Lleo-ado á cierta altura se balanceaba como indecis;, se retorcía en lentos espirales, flotaba un
instante como n1be ligera y Juego se debilitaba,
se fundia basta desaparecer d~svanecido en el aire.
Jacquelina contemplaba esto con creciente tristeza. ¿Por qué? No habría sabido explicarlo. Tal
vez este humo le recordaba su ensuello que al
principio había subido, confiado y puro hacia un
ideal inaccesible, luego se había detenido en la
ansiedad y la dt~da, se había retorcido con angustias de pesadilla y había desaparecido finalmente arrebatado por la desconsoladora realidad.
En esos momentos, Jacquelina sentía sin darse
cuenta de ello una de esas impresiones perturbadoras que para torturar nuestras pobres almas se
desprenden de la indiferencia ambiente de las cosas, y ese dolor loco, ese vago y atroz espanto que
hace llorar á los niños cuando creen que se han
perdido
De tiempo en tiempo el tren se detenía y corrían por el muelle de una estación desconocida,
viajeros atareados que luego cerraban las portezuelas del wagón con golpe estrepitoso. A una señal del Jefe de movimiento la locomotora respondía con un ahuJlido rabioso de su silbato y recomenzaba la carrera haciendo desfilar ante los ojos
de Jacquelina un paisaje que nada le recordaba y
le causaba por eso la impresión de la soledad y
del abandono más y más hondos á medida que se
alejaban los horizontes habituales de su vida.
Jacquelina pensó en su viaje, y la espantó el
porvenir. Cuando salió de Tours, no había cuidado sino de evitar un peligro huyendo ar.te todo
de sí misma; pero ahora una multitud ele riesgos
que no podía precisar pero que de antemano le
inspiraban horror, surgían en su espíritu. Oh! volver á Tours, r ecomenzar su antigua vida, .ver caras conocidas, no seguir lanzada en el vacío! ....
París? qué cosa era París? qué sería París para

ella? Al principio no dudaba de la aco_jida que le
haría su parienta; y en la bondad de su coraz?u
no había concebido á ese respecto la menor mquietud, juzgando á los d~más por sus propios
sentimientos; pero ahora, v1endose sóla proba~a
una creciente ansiedad. Si su prima no la qucrJ¡t
recibir, si la veía con ·el mismo aire de indiferencia que los pasajeros del t1:enl
.
Al llegar á Blois, subieron al wagón una muJer
gorda y un sefior flaco y se instalaron un? frente
á otro en el extremo opuesto del comparmuento.
La mujer destapó un cesto, sacó provisiones _Y ambos se pusieron á comer. Entonces Jacqu.e!ma se
acordó que nada había tomado desde la vispenl;
vió que eran ya las once y sintió hambre.
Entre tanto el sellor flaco se encarnizaba con
un pollo frio despedazándolo con un cuchillo en
parte, y en parte con los ded?s· Consig?-ió al fin
arrancarle una ala y la ofreció á la muJer gorda,
comiéndose ferozmente una pierna. La mujer de.spués de haber extendido sobre sus.rodillas u~ pe:
rióclico, colocó allí carne y pan, desató las cmtas
del sombrero para dejar juego libre á las quijad,ls
y se puso á engullir grandes bocados y á morder
ia ala del pollo con muestras de viva satisfacción.
La mujer que tenía la boca llena, lanzó derrepente una especie de grufiido y el flaco entonces
destapó una botella, sirvió vino, tomó, ofreció á
su compañera y siguió así el festín.
Atenaceada por su estómago de veinte afios
J acquelína no podía apartar los ojos de ese espectáculo repugnante y veía con ansia el capa1:azon
del pollo que asomaba por el cesto_ entreab1~rto.
Exhaló un suspiro cuando lahamJ:menta pareJa h.i
tomó para devorarlo y 1~ parec(ó que si ella r_stuviera almorzando habna ofremdo á s::is vecmos
un pedazo de pollo. Sintió ento~ces más opreso·
ra que nunca la dolorosa angusna de estar sola en
el mundo, sola entre los egoístas y los exti'míos y
tuvo impulsos de llorar.
.
1
Cuando eltrenllegó áOrle.ans, Jacquelma desfallecía ele tristeza y debilidad. Bajó, comió brevemente y volvió á su puesto más animada. _El lugar ahora estaba lleno. Al lado de la pareJa que
dije-i·ía, durmiendo la gorda y leyendo el flaco, se
había colocado un artillero robusto de cara larga
y ojos claros de nillo, perdido _en el azul üe l~ li:
cencia comenzada; más allá una Joven con un cluqm
llo de pecho que escandalizaba llorando; hacia
muecas á Jacquelína, se detenía espantado ante
la o-orda. que roncaba, contemplaba con admimció~ el sable del artillero, se arrojaba. sobre el periódico del sellor flaco y recibía de la madre algún regaflo seguido de un beso estrepitoso.
El tren roqaba atravesando la vasta planicie ele
Beauce, y Jacquelina contemplaba de tiempo en
tiempo las casas que extendían á lo lejos sus verdes campiñas recortadas aquí y allá vor secciones
de labores en que trabajaban vigorosos caballo::;.
- Vamos, dijo de improviso, hice bicri, era necesario partil': la Virgen me protejerá.
Entonces recordó que era rica, que tenía trescientos francos consigo en billetes, y por lo 1"'enos ocho francos de moneda menuda en el bolsillo·&gt; con esto se podía ir bastante lejos . .... D.
Sin embargo, cuando después de pasar .t&lt;,tampes, se aproximó París, las palpitaciones d~ su
corazón la ahogaban, el pavor de lo desconoc1rlo,
el misterio alarmante ele la gran ciudad, la acogida problemática de su prima y sobr~ todo _rl
pensamiento tentador del amor que motivó su foga, vinieron á renovar sus angustias y sus il1quietudes.
•
XVII
Salió ele la estación y dirijiéndose al empleado
que examinaba su equipaje le preg·untó sí estaba
muy,Lejos la calle ele Santa Ana. Este hombre Pr,t
normando y le elijo que estaba lejo11 sin saberlo
y le volvió la espalda para ocuparse de otra cosa.
Otro empleado conmovido por su belleza, le ex-

. ,,

--.J.- ·- -

plicó debidamente 61 s1stema de tranv~as con correspondencia que debía utilizar para u· á su destino.
Ella renunció al proyecto reteniendo solamente que era necesario descenderá la orilla d_el Sena y luego atravesarlo, y partió re$ueltamcnte á
pie.
Llegada al muelle hizo una mueca de desprecio al río parisiense, exclamando caoi en voz alta:
-:A.penas la mitad del Loire.
.
.
Y se puso á caminar ·con paso rápkl~ viendo el
Sena con una actitud desdeñosa y haciendo comparaciones mentales entre Tours y París, en las
que todas las ventajas eran para Tours..
. .
Orillando el embarcadero d(;l los vmos, smtió
una primera-impresión de respeto á_ la vista d;l
imponente amontonamiento de barnles quesub1a
detrás de las rejas.
-¡Cuantos barriles! pensó con asombro, y. luego se detuvo sorprendida á la entrada del bulevar de San German.
La tarde era radiosa y el sol, ya poniéndose,
rodeaba como de una aureola el contorno magestuoso de Nuestra Señora. Al otro lado del río los

altos edificios ele la Isla de San Luis,
levantaban sus paredes blancas taladradas por inn 1merables ventanasDe todos lados, viniendo del muelle
de la Tounwll,1, desembocando del
Puente de Sullv, envolviéndose en la
pt&gt;r:,pectiva d&lt;'l bulevar corría una
ola de transeuntes y de coches que
se entrecnnaban con espantoso rumor de rned·u; y un gran t:umulto de
voces de trompeteros y de cascabeles.
-Decididamrnte, pensó Jacquelina,
e,to es dif,•rcnte de Tom-s: y permaneció alg·ún tiempo retlinada ·cont!·a e~ parapet?
del 1mwlle. considrrando con una mqu1eta admiración PSt&lt;• movimiento formidable.
Lu.. cr~ vi,i eon temor el Puente de Sully recordando\un le hHbían it1di0Hdo que atravesara el
río y d udirndo si sería por ese puente ó por el que
se d istinguía más abajo.
.
R&lt;'solvió avanzar hasta el de las Tullcnas y
allí ruvo menos vacil,tciones contemplando la Isla de la CL é, el brizo de río que la separa de San
Luis v allá á lo lPjos el r, rlejo reverberante de
los techos dl'l P,ilacio 11unicipal.
¡Dios mio qt1e gr11nde es ,,s~o! Dijo Jacquelina.
¿Cómo pueden encontrar,:;e_ las gc1:tes cuando
se busc,.n en unn ciudad semeJante? S1 atravesara
yo .... B 1h! pucl?:o que háy un puen.te! á pasarlo.
Pero al llegar al Puente del Arzob1;;pado, por
poco rompe á llorar. Después ~e este P_?-en:e h!'bía otros muchos todavía. Parec1a cosa s1 n frn. :No
sabiendo por cual dec.ídir. se estaba incliuando
á retroceder .... .
-A fe mfa qÚe ya no debo vacilar; atravieso
por aquí y ya verem0s de~pué3.
Así llegó á un edificio amplio y de un solo pi0

que estuvo á punto de desvanecerse: retrocedió
de uu salto, se apoyó contra el mm-o para no cae1·
y p.ejó escapar su maleta que dió en el suelo próduciendo un ruido sordo.
.
Al instante la rodeó una multitud de ouriosos
que hablaban todos á la vez.
-Acaba de reconocerle.
-A quién?
Al ahogado chico, al de enmedio, debió ser su
amante.
-Pobre n' 1l.a!
•
-Pero no! debe ser el gordo aplastado que está á la izquierda. Fué al verlo cuando gritó.
Jacquelina seguía llorando presa de una conmoción nerviosa. Una mujer se le aproximó.
-Yamos, gatita, no hay que desolarse así cuando no se puede nada contra la muerte. Yo te acompallaré para que declares en la Administración.
Pero Jacquelina se había ya recobrado y repulsó vivamente á la muger diciéndo con cólera:
-Xo quiero que se sigan burlando de mí.
Y refirió con volubilidad, en frases entrecortadas por los últimos sollozos, la broma macabra
que acababa. de sufrir.
Ailadió que eso era abominable, que en Tours
no se trataba así á las gentes, y que si no podía
uno preguntar por su camino, entonces, ¿quét'
¡Xo había más ~ino dejarse morir!
Entonces se levantaron exclamaciones de indignación y de piedad.
-Dar á una nifia susto semejante!
-Se necesita ser un miserable!
-Xo ha sido mala la sorpresa.
- Por fortuna no se desmayó.
-Son insoportables esas majaderías.
·
Entre tanto, la multitud se apiñaba y llenaba
toda la ltlo1·gue empujándose contra la vidriera á
riesgo de romperla. Los gendarmes se lanzaron

�Domingo 12 de Diciembre de 1897·

EL MUNDO.

. á procurar la circulación; y arrebatada Jacquefüta por un.a.. ola.. lull™I-DL &amp;e vió rlerr-epeme-en-la
acera, donde se formó un nuevo grupo en torno de
l'!la. Todos querían ahora em;eüarle el camino y
no había a quién preteril'. Pero d grupo se disuelve por una nueva indicación del gendarme y
el caballo de un fiacre que acababa de c11e1· concentró la atención de los bobos y pronto .Jacquclina se vió síu mits compallía que dos viejas c!Jarh,tmrns que se la disputaban.
-Yo os conduciré ít Santa Ana, señorita; casualmente so\· de ese rumbo.
-Yo también, se:ilora, pues debo pasar por esa
calle.
-Xo digo lo contrario, pero yo me propuse primero.
-Bueno, pero quien sabe con qué intenciones.
-Qué quereis decir?
-Dios mío, dijo Jacquclina, indicadme solamente el camino y me iré sola.
-No, niña, es fácil perderse. Dadme la maleta
que ya os fatiga y si la señora quiere acompafiarnos también, no me opongo; así podrá darse caenta de mis intenciones.
-¿)le tomáis por policía secreta?
-Oh! no, sen.ora, y no trato de deteneros.
Y tomando del brazo ú la nifta la hizo atravesar rápidamente la calzada, sin oír á la otra que
después de un último apóstrofe se'perdió entrela
multitud amenazando al ciclo con su paraguas.
Jacquelina y su compm1era descendieron por
el muelle de las flo~es, y desde luego se puso la
Yieja ít charlar con rnlubilidad.
-¿Qué mfodo habréis tenido querida? ¿Verdad?
A vuestra edad, me hubiera yo desmayado. ¿Y
Yenís 1\ París por la primera vez? Felizmente váis
:'L casa. d1~ una parienta. Válgame Dios! Mirad la
casa de l!:loisa y Abelardo. Eran dos. enamorados
que tuvieron muchas desazones. Lástima que no sea
hoy dí,t de mercado pues os habría adornado con
un ramo de flores. Eso habría distraído vuesn·os
pensamientos.
Jacquelina escuchaba enmedio de un silencio
impaciente este flujo de palabras. Por un instante pensó er. la fuga y en dos saltos se habría puesto lejos de aquella charla insustancial, pero de
nuevo se habría extraviado; y tenía tau poca i;uerte cuando trataba de averiguar el camino! Resignose pues á seguir á la vieja, pero había separado
su mano y trataba de recobrar•la maleta. Su compañera se opuso.
-Nada de eso. Ya estáis cansada, entanto qua
yo estoy acostmnbrada á cargar maletas. Sabéis
que sois muy bella! Atendedme, loquilla, sin mí,
los ómnibus habrían hecho una barbaridad. Es
preciso desconfiar de los c::&gt;ches. Habéis enrojeeido como un pimiento: tanto mejor, pues eso prueba que les tenéis miedo y os cuidnréis.
No de miedo sino de cólera se le había encendido el ¡-ostro á Jaquelina y sin los omnibus, había prescindido de tan locuaz co.mpaüía; tuvo pues
paciencia y siguió, con la esperanza de llegar
pronto á Santa Ana.
Derrepente la vieja se detiene en la desembocadura de una gran a,·enida y extendió la mano con
un g~sto imponente.
Mirad, allí está el Teatro de la Opera! Ah! si
Virginia me hubiera queri.do escuchar, habría durado allí largo tiempo, pero pretendió avanzar demasiado pronto. Sn padre y yo le teníamos·dicho:
hija mía, más vAle ser la última en la Opera que
la primera en Teatros de segundo órden. La ambición la tentó sin embargo como á César. Gracias
á que su Barón está allí y me dijo el otro día en
el 2° acto durante el baile de las Cucarachas:· Señora Juponette vuestra hija no permanecerá en el
&lt;.,hatelet; eso es indigno de mí .... La calle que sigue es la de Santa Ana.
-Entonces, Sc:dora, solo me resta dar á Ud. las
gracias, dijo Jaquelina intentando de nuevo rec;:ilJrar su maleta, es inútil desviar á U d. de su camino.
·
-Si no me desvío, querubín, vor á la calle de
Lafitte que está mas allft. ¿A que número vamos?
-No lo sé, contestó la nil1a turbada. La parienta que busco es costurera y se llama, la Señora de
Bardonel.
-La conozco; vive en la esquina de la Calle de
Lubols; buena casa. Cuando Virginia quierr hacei:se un traje chic allí lo encarga para que su baron
Ll. encuentre graciosa. ¿Con que sois prima de
la Sra. Bardonel? l\1is felicitaciones .... Tened sin
embargo presente á mi Virginia. Puede ser que

alguna vez os convenga entrar al Teatro y como
sois bella ....
Llegaban ya al fin ele la Call&lt;' de Sn.nta Ana. J11cobina sintió que recomenzaban sus angustias y
caminaba como á pesar su?º· Despues de haber
deseado tanto llegar, probaba, al tocar el término
de su viaje un cn•ciente terror y habría querid0
retardar el momento que se aproximaba. De pronto la vieja se detiene frente á una casa •Y esefü\nclole las ventanas del tercer piso le dijo:
-Allí es, donde dictl ")!odas :.\Iad. Bardonel, Donas." Aclios, trsoro mío, buena suerte y cuidado
con los hombres! Tomad vuestra maleta. Acaso os
vea yo otra vez; vivo en la Calle Lafitte número
150. Adios, linda, otro beso, adios!
XVIII.
Jaquelina quedó sola, vacilante, con el corazón
latiéndole apresurado, en el dintel de la puerta co•
chera. Los mil rumores de la calle, el espectáculo
asombroso del hormiguero parisiense la aturdían;
enervada por la greguería de la vieja, le parecía
que aun escuchaba su charla n•pulsiva.
Durante unos minutos permaneció inmóvil contemplando en el centr~ del patio una estatua de
yeso que representaba una diosa cualquiera, y servía de centro :\ una fuente. Luego comprendió
que la observaban, pues ya dos ó tres transeuntes se habían detenido á verla sorprendidos de su
aspecto de pena é indecisión. Entonces se pasó vivame_nte la mano por los ojos con un lindo gesto
ele resolución como para apartar la imagen de sus
inquietudes; y entró resueltamente y ya subía las
primeras gradas ele la escalera, cuando la detuYo
una voz.
-¿Dónde va Ud. se:ilorita?
Ella se volvió y vió surgir de una especie de
ratonera que daba al vestíbulo, la hirsuta cabeza
de un conserje.
-¿La señora BardonPI? preguntó Jacquelina:
Sois una.cliente? preguntó el Conserje con ,una
entonación de incredulidad humillante.
-:No, respondió intimidada, pero desearía ver
á la seftora.
_: Y para qué?
-Pam pedirtrabajo.
-Entonces no se detenga usted sefiorita, pero
hágame favor de subir como las otras por la escolera de servicio.
La cabeza hirsuta se retiró y la ratonera se cerró con estrépito.
·
Avergonzada, retrocedió dócilmente y se encontró en el patio al Pipelet todo entero apoyado
en una escoba y mostrándola con ac.t itud imperiosa la puerta de la escalera de servicio.
Atravesó el patio tristemente, descorazonada por
tan desfavorable acogida, y arrojó al pasar una mirada melancólica á la estatua de la Diosa que le
había parecido como aburl'idaen su pedestal, y vió
que tenía bellísimo rostro y una sonrisa piadosa
y dulce que la consoló un tanto.
En la escalera de servicio con pasamanos grasiento, ¡ntraba pasando penosamente á traves de
vidrio:rnpagados, unaluz sucia; y el olor de las cocinas se mezclaba á otros muchos en cada piso á
donde llegaba la escalera. Fatigada por el "\-iaje y
la emoción, Jaquelinasubía lentamente, sintiendo
en cada escalón flaquear sus piernas y respirando
con esfuerzo esa atmósfera apestada.

Llegaba ya al tercer piso ,mando oyó que abrían
una puerta con estrépito y al mismo ~stal)_te_vió :!,
mía muchacha rubia y desmedrada, con cara de---.:...
susto, que llevaba m1a caja de cartón en la mano
derecha y que bajaba á grandes saltos. Jaquelina
tuvo apenas tiempo de dejarle.paso y la muchacha
siguió resbalando junto·al pasamano. De arriba
le gritó una voz.
Despáchese pronto se-n.orita .Juana, y que no se
pollga usted á charlar en las tiendas como ayer.
Jacquelina siguió subiendo hasta llegar á la
puerta que decía «i\lad Bardonel» y dando vuel•
ta al botón del picaporte, hizo resonar un timbre
y apareció enton~cs una mujer gruñona en el.dintel.
·
-La seftora Bardonel?
-En el taller, á la derecha, en el fondo del corredor. Pero deje aquí la maleta, que no se necesita para hablar. ¡Venir aquí con equipaje como
si fuera hotel! Déjelo aquí. No hay ladrones.
Bueno, ahora, al taller; allí está la se:ñora.
En una gran pieza, alumbrada por tres ventanas las obreras cosían y charlaban y se volvieron
todas á la vez para ver á la recien venida; y CO·
mo ella se turbara ante este examen, una morena
alta se levantó y dijo con tono impertinente:
¿La señorita. quiere ..... :?
Pero en el mismo instante se abrió una puerta
y una persona imponente entró como un torbelli-.
no, gritando con una voz que Jacquelina reconoció ser de la misma persona que había apostrafado á la muchacha de la escalera.
-Es insoportable, scftoritas. La seiiora baronesa está allí furiosa por que 110 se ha terminado
su traje. Qué hace usted allí, Delfina, de pie en
lugar de estnr trabajando? Y ¿quien es esta . ....
chica?
Delfina se sentó; todo el taller se puso á la labor y Jacquelina quedó frente á la temible sen.ora Chausonier, que rewúa las funciones deprime?'a y de vende(j,ora.
.
-¿Qué desea usted, señorita? Debiera usted
haber permanecido en la puerta en vez de entrar
á distraer á mis obreras.
-Perdone usted, se:ilora, pero se me indicó que
pasara. Quiero hablar á la señora Bardonel.
-Está ocupada y no puede recibir. Vuelva usted mañana, y eso según. ¿Qué le quiere usted?
:-Quisiera trabajar aquí.
-El taller está completo se:ilorita, y no queda
sitio para una obrera más. Y luego ¿sabe usted
trabajar? Dónde fué el aprendizaje? ¿Hace usted
corpiños, faldas, mangasi&gt;
Este diluvio de preguntas llevó al colmo el embarazo de Jacquelina que .aventuró con la boca
seca esta contestación:
-Sé coser.
~Vamos, ah! pegar un botón . ..pues si no sabe
usted mas que eso!
Entonces empezaron á circular las burle.tas por
el taller, y Jacquelina, ruborosa, con los ojos llenos de lágrimas, murmuró sollozando:
-Llego de Tom·s.
-Pues lo mejor que puede usted hacer, es regresarse.
Y le hizo un gesto despreciativo, volviéndole
la espalda. Las obreras, crueles como los escolares cuando el profesor atormenta al nuevo, se pusieron á secretearse y á sonreír mirando á la viajera.
Esto era demasiado; J acquelina no estaba acostumbrada á ser humillada de esta suerte y su naturaleza altiva se sobrepuso á su timidez, y con
un acento que hizo volverse á la Sra. Chausonier
le dijo:
- Es posible mi regreso á Tours, pero no lo haría siP hablar antes á la se:llora. Dígale usted si
gusta que Jacquelina. Dwnont. su prima, desea
verla.
La primera, sospechó de pronto que sería un
ardid y ya fruncía su temible entrecejo, cuando
vió el aspecto digno y resuelto de la nifl.a, é impresionada por sus ojos altivos, se calmó.
-Lo hubiera usted dicho antes, señorita. Si es
verdad que es usted prima de la seilora ciertamente que la recibirá; pero en este momento está
muy ocupada probándole un vestido á la sefl.ora
Baronesa de Goldman l tendrá usted que esperar. Siéntese usted, voy á prevenirla. Y bien sefl.oritas, no hablaba yo con vosotras; esto es irritante!

,

(Qontinuará)

TOMO.JI

llIEXICO, DICIEitlBRE 19 DE 1897.

•

Nt111IERO •S•

I

,ij

&amp;n las Posaaas--·Glprot1ecqanao la ocasión.
(Dibujo d e Ruel.as)

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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•
EL l\IUNDO.

380
Produccl6n.-La mi11,a ha producidode40 á43.()()j)OOO
cuarenta y tre;; millones de pesos, la carga lista para
el beneficio que c•xbte en el patio es de 20,000 veinte
mil toneladas, la extracción :l,(XlO tres mil cargas semanarias, sin contar con los frutos rico~ que eti un carro
ele J.j,000 quince mil kilos, que ,;e vende cada mes á las
fundiciom•s, todo e¡¡to sin perjuicio de las labore,;
abiertas, cuya producció_n no vería concluir la admi-·
nistración actual.
Hace 11' años que es Director el Sr. Don Jaime G.
\\"ood, quien merece un homenaje de respeto, porque
&lt;'n ~u (•poca ~e han hecho la~ grande~ y µerfcctas ins·
talaciones dt: maquinaria, 4ue he ;.eseúado y las que
con un éxito brillante, asegm·an t·l porvenir de esta
pingiie negociacióI? por largo~ años y en cuyor pro·
gresos han prestado un conting·ente importante, el Rr.
Ingeniero Don Ernesto Ayton y el St. Acl1ninistrador

•

Domingo 28 de Noviembre de 189'1.

TOM0.11

ll(TERIOR DE J..\ IIACU,XDA DE BESEFI&lt;;IO.

tó del •nido gritando, gritando; más la gorriona que
clormla fué atrapada por el rapaz r a\li donde fué santua1:io de unos amores, crujían los huesos y volaban
la~ylumas de·Ja gorriona muerta.
·
í en las mañanitas frente á mi ventana ya no brotan
del colgante nido las confidencias amorosas en el canto ,de-los gorriones.
'
DeR1mes el nido frío, sin am ores; más en las cavida
des del alero los grillos cantan trie crac y lo;; vi•ejos
En las mañanitas de , nnuciélagos levantan sus hosRanas ála deidad de las
cielo gl'is, y relente hú• nocturnas sombr.as, en tanto que el gorrión errante
medo y aurora envuelta triste, repite por el bosque sus lamentos.
en capuz de obscuros ce•
Así el destino, como el carnicero alcón roba las d·
!ajes, en sus cantos los C'has de las ahniis, dejando el corazón frio y sin amo
gorriones rít&gt;n de alegría
res.
y saltan por el tejado,
Josifl\1. R. GALAYIZ.
mientras la menuda ]luvia baña su pllllDaje y fin.Suprimamos la pena ele muerte;..... en buena hora .....
ge perlas en su dorso.
En las mañanitas en que pllrO que los seiLores asesinos comiéncen.
Alfonso Karz.
la nnuiente luna prende
La pobreza carece de mucl1as cosas; la avaricia cacrespones de luz en las rece de todo.
La Bruye:re.
afiosas melenas de los
La sabiduría hace modelo al hombre y vanidosa á
fresnos.Y el madrugador ¡a mujer.
La Bruyére.
arrulla con sas trinos á
de notas dulce~, )' á sus
melodiosas endechas despierta la gorriona y juntos los dos 1eva·n!an su
himno de amor al Dios
que enciende los soleR y
da su 't'este de plumas á
las aves.

JIIALA('ATE PARA LA EXTRA('('J()l( llE Mf:TALE!'; f;;,,¡ EL TlltO llE 1-\A); IIARTOLO

General Don Luis Canales, teniC'1Hlo el primero rn y el
segundo 26 afios de desempeñar sus respedi vos PnI·
pleos.

LOS GORRIONES
En las mañanitas de ciclo azul y yfento ~uave y luz
de oro, frente á mi ventana, en un alero tiene un g-o•
rrióu de pico negro colgado su caliente nido: despierta alegre, hincha su P,intado cuello para cantar 8lB
am9rcs con su gorriona esbelta, que duerme a_rrullada
por los besos de su gentil amado. Cuando murmura el
cl'firo sobre el tejado, el gorrión estalla en cascadas

MEXICO, DICIEMBRE 5 DE I897•

la Yirgen que nuc&gt;rme en
su inviolada alcoba, los
gorriones se mcceu en ,m
colgante nido al impulso
del manso bóreas y llaman á la rosada aurora
con sus t·ánticos j11veniles.
Pero en una mañanita
obscura, en que la tempestad rngia, pasó un al·
eón con silencioso vuelo
~- el gorrión que saludaba á la nueya aurora sal-

ENIA

..

1

QUEBRADORA Y FERROCARRIT, AlJTO)lÁTICO llE COMPE:S"SACION

CELOS DE ULTRATUMBA

¿Puedo llorar. llorar por lo~ que fueron
Por los que ausentes en el ~ran vacio
l\Iiran rodeados de tristeza y frio
Los sagrarios de carne, en que vivieron?
¿.Pueden, los besos que jamás salieron
De su nido, á posarse en el sombrío
Manuol de tus mejillas, amor mio:
Pueden besar á los que ~-a existieron?
l\1i pensamiento, que orgulloso ostenta
Tu alma virgen, como níveo cielo,
Puede rotnper el misteric!io Yelo
Que oculta á los qu&lt;' huverou la tormC'nta,
Sin que an tu 'puro corazó'n se sienta
La so,nl'isa 8atánica de Otelo?
Jmn:s VII,LALPANDO.
Noviembre de 1897.

En impetuoso arrebato
Su mano estreché con ira
Y ronco la dijc·:- l\1ira
Si tu me engañas te mato!
Ella, con dolor sincero,
Inclinó la frente ¡iru·a
Y murmuró con ternura:
-Si tu me engañas me muero!
MALACA~E

y HOfü)A DE

DESAGI.JE DE )IEZTE¡¡AS

(;JJO galones imperiales por minuto.)

BENITO STELLER.

~a saliaa ael Gf aller.sr:• Por ~illasana.

•

N1JMER0~3•

�•
382

EL MUNDO.

LA SEMANA.
El mes de Diciembre ha hecho su aparición, envuelto en rayos de sol, luminoso y triunfante.A Gabriel d'Annunzzio se le aparece el otolio de
Italia como «una primavera vista en suefios.»
Nuestro invierno tropiC"al, el que desciende de los
cielos americanos, tiene tibias puestas de sol y
mail.anas empapadas en el acre vaho de las monta:!l.as!
El valle amanPce envue!to en un velo azulado
que. borra los cont?rnos de la serranía y esfuma
los horizontes indecisos. Pero el rojo caballero de
los espacios va abriéndose paso hasta plantar en
el cenit su estandarte victorioso. Entonces la
ciudad se abrilhinta, resplandece, irradia; como
si los glóbulos rojos que el viejo astro ha arrojado en las arterias del Uni verso, lmbiesen penetrado en todos los cuerpos y desentumido todos los
espú·itus.
Un invierno sin sol es un triste invierno, unanticipo de ese necesario viaje hacia la muerte. Vivir en tinieblas, cercado por la sombra, eg ser un
huésped de la tumba, soportar un cuerpo del que
ha buido un alma. ¿No habéis nunca pensado en
el pavor que se apoderaría del primer hombre al
ver desaparecer el sol por vez primera? ¡Qué angustia conmovería su trémula conciencia! Tal vez
buscaría en lo alto de un picacho la última llamarada del moribundo monarca; y después, al verlo
hundirse en las aguas del mar distante, cuando la
noche comenzara á dejar caer su polvillo de nieblas sobre la tierra:-No te vayas! gritaría su espfritu, en idioma sin palabras, en ese idioma del
terror, salpicado de lágrimas, común á todas las
manüestaciones del dolor humano.
¡Ah las comarcas que el sol no visita! ¡Qué solitarias, qué sombrías, qué aterradoras! ¡Y cuán
lejos de nosotros, los embriagados por la luz, los
que á través de las ráfagas cortantes que bajan
de la eterna nieve de los volcanes, sentimos la
promesa de la nueva primavera en los rayos de
ese buen sol, que jamás falta á la cita que le damos la víspera.
Y mientras él resplandezca en el horizonte
nuestro invierno mexicano será siempre un com~
pás de espera en la gran sinfonía primaveral.

*

**

Y la primavera está siempre en las almas de la
juventud. Ved si no la larga lista de casamientos
que la prensa ha publicado en estos días.
No recuerdo quien decía que el matrimonio se
asemeja á una plaza sitiada: l "~e~stán fuera
quieren entrar, y los &lt;,1s .;.dtátldentro quieren salir. - Pero lavirla sería algo muy triste, si al final
de 1~ j_or"':..tlano hubiese una cabecita blonda que
acar1c1ar, como antailo había una cabeza blanca
'li...e velaba nuestros sue:iios.
Esas existencias truncadas, esas existencias solitarias, que pasan sin dejar más rastro que la estela que abre el casco de un navío en la movible
superficie de las aguas, se nos antojan como semillas que no han germinado en el surco. En vano l~s ~erzas ocultas de la naturaleza ponen en
movlilllento los_ gérmenes dormidos. Hay rezagados en esta triunfal resurrección de las vidas·
hay almas in1?óviles, cuerpos que, á semejanz~
de aquella esfinge helada de que habla Gautier en
su Sinfonia en blanco mayor, guardan en su seno
socretos congelados.
Par!1 éstos la vída es un barómetro al que hay
que aJ1;1star todos los actos humanos. Que seilala
buen tiempo? Pues al bosque! Que el cielo se encapota? A ver, muchacho, mi paraguas y mis choclos de hule_
Ellos han descubierto el secreto de vívir mucho: vívir poco. ¿Pero vivir es no vivir?
La humanidad tiene en el fondo un rinconcito en
el 9-uerefugiar sus sueilos, como en las tempestades
estivales hay redondele11 de cielo azul que desgarran .el toldo de las nubes. Hay algo mas interesante que levantarse á las seis en verano y á las
ocho en invíerno. Esos cronómetros ambulantes
acaban un día por gastarse.
. Y allá se van, sin dejar á su paso por la tierra
m un _recuerdo, como no hicieron víbrar un alma.
La Juv:entud es hermosa porque ama. Arrebatad_á la Juven~d el amor ¿y que queda? El preludio de la veJez.
Hay que cumplir el precepto evagélico: Amaos
los unos á los otros!

***
Hablemos todavía de la juventud.
Todos los años, los alumnos del Colegio Militar,
aprovechan las vacaciones para organizar alguna
excursión que les sirva de práctica en su carrera.
.Ahora, acaban de tomar parte en un simulacro
efectuado en las lomas de San Mateo.
Son atractivos estos remedos en los que se obtiene la conciencia de las minucias de que está
formado un combate. N'o basta saber morir; es
necesario saber ahorrar las vidas. El secreto de las
batallas es saber moverse, el error de un camino
dice Víctor Hugo, decidió de la suertede Napoleón.
El plan había sido hábilmente combinado, y el
hombre qne se mostraba sombrío en Austerlitz estaba alegre en 1Yaterlo.o. Pero un barranco oculto cambió la faz de la Europa, y en aquella cima
ignorada rodó el heroísmo y se despertó el valor
que pasearon las águilas francesas.
Después de la trágica aventura de 1870, un trágico soldado que es también un poeta, Paul Dereuléde, exhibió un libro para demostrar que la
causa de la derrota hauía sido una ignorancia
completa de la movilización de grandes masas de
hombres. Y La Débdrle de Emilio Zola inspiró la
amarga tristeza de aquellos escuadrones de Lefébre Desnouetes precipitándose denodadamente á
la muerte, avalancha heroica tras cuya obscura carrera se abría un abismo.
Y el viejo Moltke, pacienzudo y sagaz iba siguiendo en su gabinete, inclinado sobre el mapa
del territorio enemigo, como un jugador de ajedrez, la marcha de sus huestes, avanzando siempre, ma~cmáticamente, como una inflexible línea
recta que une dos puntos en el espacio.
Los simulacros del Colegio Militar constituyen
la enseñanza de la victoria.
De la victoi:ia que sólo puede enseñarse como
el griego el movimiento: moviéndose!

*

*

*

Acaso por amor al movimiento, á la acción, á
la lucha, han tomado arraigo en nuestra sociedad
esos espectáculos de sport con que los acaso demasiado inteleceucilizados pretenden encubrir su
decadencia física. Nuestros padres temían plétora de sangre y por eso acudían á las sangrias; nosotros tememos exceso de nervios. y he aqui por
que acudimos á los tónicos.
Y tónicos son esos juegos que remedan los viejos ejercicios corporales de razas que hicieron un
culto del vigor muscular. A este orden de ideas
débese tal vez el entusiasmo que han llegado á
despertar los frontones .en esta capital, y el que
ya se inicia con la venida de Mazzantini.
Tienen, en verdad, esos cuadros de los torneos
de pelota una faz estética que no deja de ser sugestiva. El combatiente pone en acción todos sus
músculos; á veces es la carrera, ya el salto la
fuerza y la agilidad las que ejercita. Y cua~do
una de estas balas rasantes pasa á su lado, el gladiador moderno se recuesta fatigado sobre· el muro, adoptando inconscientemente posturas plásticas.
Pero el héroe del gimnasio es don Luis Mazzantini, el torero aristócrata, el que gusta el arte y
prefiere la plegaria de Elza á la Soleáa y el champagne frapée á la manzanüla. De esta extra:!l.a
existencia de virtuoso y homb1·e de coleta, han hecho los revisteros espa:ñoles toda una leyenda.
Días atrás revisando prenrn extranjera leía yo una
instantánea deJ famoso diestro, repleta de curiosas
notas personales.
Don Luis ~s.' ante todo, un civilizado; más que
eso, un exquisito, y no me sorprendería ver su firma al pie de una critica de arte, rebosante de informaciones modernistas, ó haciendo valer un brindis áureo como el que EL MUNDO inserta hoy de
mi buen amigo el poeta Chocano.-El torero ha
entrado en una nueva vida, vida atractiva y fácil
que antailole era totalmente desconocida. Mazzantini ha redimido á la especie, y después de él ya
hay salvación.
Y una tarde, cuando de la caldeada arena se retire el cuerpo de uno de estos vencidos, ba:ñados
en sangre los brillantes bordados de la chaquetilla. y el vocerío popular rime con sus notas la agonía del maestro,. el torero moderno podrá repetir
la frase del César romano en las llanuras de Campania: ¡Qué artista perecel

**
De la. llegada de otro*víajero
nos habla la prensa, meo.os decorativo pero más !ólido que el mata-

Do mingo 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897

dor espailol: de Mr. Bryan, el vencido campeón_
del partido demócrata en las elecciones presidenciales americanas, el amigo de México y el amigo de la plata, dos efectos que casi se encierran
en uno.
Lo.. que puede aprovechar nuestro país de esta.
visita lo dirá el porvenir. Abiertas están nuestras.
fronteras á los hombres de empuje, francas nuestras ~uertas al capital y al trabajo de no importa qué parte del mundo; y si hemos de entrar resueltamente á la gran lucha de la competencia,
que es el crisol del progreso, necesario es ponernos en contacto con estas nuevas energías que nos.
salen al encuentro.
Hubo un tiempo en que la República :Mexicana
pudo encerrarse en sus límites, y manifestarse
hostil á las corrientes que unían á los pueblos.
Teníamos espaciosas brechas, .inferidas por manos extrailas, por las que se escapaba á raudales la sangre nacional.
Pero ya el conflicto ha cesado, el concepto del
derecho ageno ha ido penetrando poco á poco en.
la conciencia de los pueblos, y muy especialmente en los que se agrupan en este lado del mar, y
la civilización, que comenzó uniendo las necesidades, ha acabado por múr los espíritus.
ÜBERÓN,

RESUMEN.-LA AGITACIÓN AUSTRIACA.-EL PAR·
TIDO NACIONAL y EL PARTIDu ALEMÁN,-UN :mNISTERIO QUE CAE Y UNA OPOSICIÓN QUE SE LE·
VANTA. -GRAVEDAD DE LA SITUACIÓN. -LAS
N0EVAS i;ESIONES DEL REICHSTAG.-LAS ASPIRACIONES DEL EMPERADOR.-LA MARINA ALEMANA.
REBELIÓN DE LOSALBANESES,-EL PROBLEMA DE
TURQUIA.-CONCLUSIÓN.
La dimisión del gabinete austro-húngaro que
presidía el c?nde Badeni, aceptada por el emperador Francisco José, no ha bastado á conjurar
las serias dificultades que amenazan al Imperio.
Las exigencias extraordinarias, que ha tenido el
partido alemán con el ministerio que se retira y
que ocasionaron su caída, brotan ahora entre el
partido nacional; los eslavos y los cheques que
ayer estaban apoyados por el gobierno, forman
ahora en las filas de la oposición y se presentan
dispuestos á resistir por medios violentos contra
quienquiera que pretenda arrebatarles las ~onquistas adquiridas en pro de su pueblo y de su raza.
Ayer lo_s d~l grupo alemán, tal vez instigados
por los subd1tos del emperador Guillermo, embriagados con la grandeza de la poderosa Germanía que fundó el Rey conquistador en el Palacio
de Versalles, después de las jornadas de Sedán y
de Sodowa; ayer los pueblos de origen teutón que
no olvidan los intereses de su raza y el brillo de
sus tradiciones, iban capitaneados por jefes y agitadores de oficio á vociferar á las puertas de la
Cámara austriaca, ó penetraban al santuario de
las leyes, interrumpiendo con ruidos extraordinarios la marcha regular de las sesiones.
Ayer los dip~tad_os afília~os al grupo germánico lanzaban la diatriba, vomitaban la injuria contra el Presidente de la Cámara, contra el gabinete responsable, contra sus antagonistas en la lucha apasionada de los partidos.
.Al fin lograron su intento: el conde Badeni se
retiró dela escena política, silencioso, obscurecido
sombrío, entre los clamores de la multitud frenéti~
ca y las explosiones del odio de sus enemigos.

*

* derrotados, los reY los cheques que se* miran
presentantes de Bohemia que se ven expuestos á
continuar uncidos al yugo germano, estallan en
protestas, rujen en motines, ahullan en tumultos
y las calles de Praga presencian ahora los mismo;
acontecimientos que tuvieron por teatro las avenidas de Viena en la semana última.
Solicitado en ese vaivén de intereses encontrados, en esa alta y baja marea de contrarias pasione~, en ese f~ujo y reflujo de aspiraciones y de
odios, todaVIa tarda el Emperador para disolver
la Cámara, para dar vigor al nuevo ministerio que
acaba de constituir el Barón de Gautchs é imponer su soberana voluntad sobre ese mar encrespado de opiniones que chocan,.derencores que estallan, de re11cillas que luchan. Sabe que ouenta con

D

383

EL MUNDO,

de parte de ellas esa influenciasu~estiva, que son características de la simpatía, sentimiento q1tehace agradable y deseable todo lo que emana del ser que la inspira, que suscita la intimidad continuada,la conversación no'interrumpida la participación y comunidad de
de gustos de costumbres y que es incompatible
Parece ser cosa admitida la identidad de natura- ideas,
la taciturnidad, la misantropla, el alejamiento y
leza y la coiucidencia constante del cariño y de la con
diver~ncia de pareceres y de inclinaciones.
simpatía. Para la inmensa mayoria.de las g·entes es la Que
hay mujeres que aman 'á sus maridos, que les
un axioma indiscutible., un hecho innegable que todo son leales
y abnegadas, que les sacrifican sus capriser á quien se ama inspira á la vez simpatía; que no chos y aficiones,
,que se destierran voluntariamente
es posible amar á personas ó cosas antipáticas y que por no abandonados,
que velan á su cabecera para
cuando álgui1m simpatiza por ese solo hecho ~e le ama. asistirlo::;, que madrugan
para complacerlos, que traEs tan general esta creencia que parece desacato. bajan pru:a aliviarles Ia carga
y que no disimulan que
ponerla en duda, que toda proposició u diferente ó con- les choca, les carga, les 1·ev1enta,
es coi;a también pertraria rev ü,te la11 apariencias de una insostenible paraaveriguada.
doja y que no seria soportable que dijéramos á veces: fectamente
*
Pues el hecho se observa tP.mbién en las relaciones
**
¡cuáuto te amo y cómo me chocas! y en otras: ¡cuánto
El emperador Guillermo II en persona aca- me simpatizas y cómo te detesto! Aparte de la ofensa de padres á hijos. Conozco padres de familia modelos,
educan con esmero y aconsejan con solicitud, que
ba de inaugurar, en la sala de honor del Palacio que creeríamos se nos infería por declarársenos ya an- que
labran piedra á piedra un porvenir honorable á sus
tipá.ticos
ó
ya
odiosos,
heriria
nuestro
espíritu,
como
Blanco, las nuevas sesiones del Reichstag. Des- una saeta, la contradicción manifiesta. la imposibili- hijos; que, no bien los ven enfermos pierde~ casi la rapués de los arranques lfricos que nunca faltan en dad racional, la injustificación completa de semejan- zón; que los protegen y amparan, y que no Jueg·:rn con
los discursos del joven Hohenzollern, de los arre- te divorcio entre sentimientos que parecen acompa- ellos cuando son niños, que no los toman de la mano y
llevan á paseo, que casi no les dirigen la palabra;
batos de pw·o patriotismo netamente germánico ñarse siempre, compenetrarse, confundirse en uno so- los
que los mantienen á distancias y á quienes importuna
lo
y
no
constituir
siuo
expresiones
diferentes
del
misque constituyen la materia prima de sus perorasu algazara, impacienta su alegria, encoleriza su travemo sentimiento fundamental.
ciones, y de las protestas de fidelidad á la glorioY sin embargo,nadamásfacildedemostrarquelainde- sura, que no los arru,v aron de pequeños, que no los acasa ti·adición de sus antepasados, el hijo de Fede- pendencia recíproca de esos dos estados del alma, que rician ni miman de grandes y puedan ausentarse de
sin extrañarlos.
rico el Noble insistió ampliamenteenlanecesidad enumerar los casos en que existen y se experimentan ellos
En cierta familia de mi trato, el padre, de tres de sus
separadamente
y
los
no
menos
frecuentes
en
que
se
comque tiene el Imperio de reforzar su poder naval, prueba el uno en coincidencia con el contrario del otro; hijos, no tenla simpatía más que por uno solo, á quien
más ahora q_ue, complicaciones al Oriente y al en breves palabras: se puede amar sin que el sér ama- mimaba, áquien acariciaba y complacía, de qtúen reciOccidente, en las aguas de la remota China y en do sea simpático; se pueden experimentar simpatías bia toda clase de sugestión; y que sin embargo, amaba
igual cariño y se sacrificaba igualmente por los
las costas de la república haitiana reclaman la vivísimas sin que á ellas acompañe afecto, cariño, amor con
otros dos.
presencia de fuerzas germánicas, para hacer pre- al sér simpático; hay más, se encuentran casos de afecEste divorcio del cariño y de la simpatía es á · veces
to intenso á séres positivamente antipáticos, yse puevalecer sus pretensiones sobre una nación cadu- den citar muchos de simpatía hacia personas ó cosas total, completo, irremedial&gt;le. Hay caracteres que sin
dejar de amar son refractarios á la simpatía, como hay
ca y sobre un pueblo joven.
que nos son despreciables ú odiosas.
Cuando se tiene el hábito de analizar los sentimien- otros que no pueden inspirarla jamás. Esos refracta¡Con qué pompa de elocuencia, con cuántas gatos propios y los agenos, y de discernirlos á través de rios SQ.U siempre desdichados porque son misántropos;
las oratorias se esforzó en demostrar la justicia las
apariencias engañosas que suelen revestir, no es todo les choca, todo les aburre, todo les fastidia y no
de sus deseos! cómo supo tocar hábilmente la fi- dificil convencerse de lo anterior. Si pasamos revi~ta está.n contentos ni aún en medio de los séres á quiebra sensible del sentimiento nacional, para con- al catálogo de nuestros amigos, por ejemplo, no tarda- nes más aman. Conozco uno, caritativo, que mantiene
á muchos desgraciados sin poder soportará 1,inguno,
vencer á los representantes del. pueblo de la ur- mos en discernir que los hay de diversas categorias que
tiene numeresos amio-os que le carg·an y una nurelativamente
á
los
sentimientos
que
nos
inspiran.
Por
gencia de los Cl'éditos por tanto tiempo solicita- losunos,somos capaces de desprendimiento. de sacrificio merosa familia á quien a8ora y a cuyo trato y compa·
dos inútilmente para el ensanche de la marina de de actos heroicos y sublimes de abnegación y de de- ñia no se puede avenir.
Señalar los casos de incompatibilidad ó de exclusión
guerra! Si sus razones han de ser tomadas en con- ber; como Pilades por Orestes somos capaces o lo creemenos, de dos sentimientos que parecerían irrnmesideración y la Cámara se resuelve á imponer ese mos al menos de morir de dolor si ellos mueren, de in- al
diablemente conexos. no es, ni con mucho, afirmar
terponernos
entre
ellos
y
el
puñal
que
los
amenaza,
de
nuevo sacrificio que se exige del país, no lo po- sacrificarles nuestra fortuna, de sustituírnosles en el que no puedan conciliarse v coexistir. Lejos de eso,
demos predecir; pero sí tememos que los diputa- peli~ro. Es indiscutible que por esta clase de amigos en la mayoría de los casos, ambos coexisten v excusados liberales y socialistas que han hecho prevale- sent1IDos un afecto profundo, un cariño intenso, amor, do es de'cir que no hay relaciones más firmr.s, más duraderas, mál:! felic~s que las que están fundadas en el
cer su opinión en las pasadas sesiones, lucharán en fin, en toda la acepción noble, elevada y grandiosa mutuo
afecto á la vez que en la simpatía recíproca.
del
término.
Y
esto
no
obstante,
suele
suceder
que
esal lado de las radicales para resistir á las suges- ta clase de amigos, hacia los cuales convergen las más
Pero se OCllrre preguntar ¿qué es preferible; ser
tiones del trono.
puras emanaciones de nuestros afectos, á quienes res- amado ó ser simpático? dada la posibilidad y.la frepetamos y veneramos, con cuyos dolores sufrimos y cuencia con que un sentimiento excluye al otro, ó por
***
con cuyas alegrías gozamos, no son aquellos cu va com- lo menos no coexisten: ¿qué es mejor, hacerse :i.mar
No bien salida Turquía de la guerra con Gre- pañia b11scamos, cuyo trato procuramos frec·uentar; ó in~pirar simpatía? Dificil es la solución, imposible,
en forma general. Es manifiesto, por ejemplo;
cia, que si le dió repetidos triunfos, le costó in- solemos verlos poco, su conversación no es siempre la casi,
mejor nos divaga y más nos agrada; no pasamos á que á un gobernante, le interesa y le conviene más
mensos sacrificios que no ha podido compensar que
su lado las horas de la grata expansión, no los desea- ser amado que simpatizar, como lo es igualmente 9.ue
la mezquina indemnización que se le permite, ya mos como compañeros de placer, como camaradas de en las relaciones mundanas es prefe-:ible ser simpático
se sienten las palpitaciones de la revuelta en el nuestras aventuras, como elementos de distracción v á ser amado.
Pero hay un caso en que una solución se impone so
seno de los fieros albaneses, ya se oyen los ala- de entretenimientos; no reímos de sus chistes, no imi- pena
de grandes calamidades para quienes la violan:
tamos sus costumbres, no aprobamos sus extravaganridos de la rebelión en la inquieta provincia, y cias;
no nos deleitamos con sus modales. ni nos inspira- En el matrimonio es absolutamente necesario, no solo
se oyen las violentas pisadas de las huestes búl- mos en sus gustos. Frecuente es sorprendernos boste- el amor, sino también la simpatía. Si los cónyuges sogaras y de las legiones servias que marchan á la zando en medio de una conversación, consultando el lo se aman su hogar será monótono, triste, silencioso; solo resonarán en él el suspiro furtiYo y el bostezo
frontera, so pretexto de cuidar sus intereses ame- reloj durante una visita y pensando en que tenemos ruidoso;
la aleiria. huirá al contacto de aqudla bruque
buscar
á
otra
persona
á
quien
queramos
menos;
nazados, pero acaso con la idea oculta de hacer pero que nos simpatiza más.
ma v el matnmqnio disfrutará ·tan solo de una diarmas contra la Sublime Puerta.
En cambio tenemos otros amigos por los que no iría- cha pálida, incolora, sin notas de concierto, ni exploPretende el gobierno otomano emplear los men- mos al cadalso como De Thou por Cmq l\fars, a los que siones de regocijo.
Si solo los ligan los lazos de simpatía corre grave
guados productos de la indemnización griega en jamás prestamos dinero, cuyos dolores y alegrías nos peligro el cumplimiento de las obligaciones serias y
dejan
impávidos,
cuyas
ideas,
sentimientos
v
conducsofocar la revolución que la amenaza formidable ta nos tienen descuidados, cuxos consejos ñunca se- ele los deberes augustos, resonará más á menudo la
en su seno corrompido, pero á ello se opone la guimos, cuyas súplicas ó solicitudes nuncaescuhamos, carcajada que el consejo; la mutua complacencia imomnipotente Rusia, que quiere ante todo ver cu- y_ de los cuales no podemos prescindir. Son nuestros pedirá. los arranques necesarios de energía, el impedel principio de autoridad v la práctica de la discibierto parte dcsu cuantioso crédito contraído des- Castor, nuestros Goutran; vamos y venimos con ellos, rio
plina Mas bullicioso, pero menos fecundo, más feliz;
los
extrañamos
si
se
ausentan,
nos
abunimos
si
faltan;
pués del conflicto de los Balkanes, tan desastroso cuando su brazo no se apoya en el nuestro nos parece pero menos sólido; más vibrante y brillante, pero mepa.ralas banderas musulmanas gloriosamenteven- que hemos olvidado el bastón. Todo lo que dicen nos nos austero; el hogar será más bien un campamento
encanta, todo lo que hacen nos hace gracia; nos carca- de bohemios que una cabaña de labradores ó un taller
cidas bajo los muros de Plewna.
de obreros, y si los esposos pueden ser más felices los
En tan grave situación, ¿á donde volver losan- jeamos con sus paradojas, nos deleitan sus anécdotas; hijos
pueden lle"'ar á •et· más des~raciados.
comemos con más apetito en su compañia. Un dia mue,
gustiados ojos?
Con la fusión 'ael amor y de la s1IDpatla se concilian
ren y no nos volvemos é. acordar de ellos.
el
deber
y la felicidad; la vida se hace á la vez frucLa rebelión albanesa crece y se agiganta; los
Es incuestionable que éstos séres nos son prof:undaprimeros encuentros no han sido favorables á los mente simpáticos y no lo es menos que no nos inspiran tuosa y grata; se construye á la vez que se decora y
llena el deber riendo y cantando como lo cumple
sicarios de Abdul-Hamid, que han acudido á la verdadero y profundo afecto. En estos dos casos el di- se
el vendimiador risueño y activo, entre himnos y dandel afecto y de la simpatía es manifiesto.
lucha con escasos elementos, y las grandes ¡&gt;o- vorcio
No lo es menos cuando se examinan las relaciones zas, trabajando y gozando, ebrio de alegria y coronatencias se cruzan de brazos ansiando la autonomía entre marido y mujer. Hay hombre.5 que experimen- do de pámpano.
DR. M. FLORES.
de Creta, ·que no tardará en considerarse á cam- tan por sus mujeres un afecto profundo, que las estibio de algún respiro, en tanto avanza_ len~a pe~o man y consideran, que las visten con lujo, las agasacon explendidez, las defienden con heroísmo. La
(1
11
segura, la disolución fatal del carcomido 1mpeno jan
fecundidad de estos matrimonios revelan en ellos toturco.
das las formas del afecto, del amor, en fin, l sin emx.x. x.
bargo no puede el marido disimular por mas que lo
intente la antipatía ó la escasa simpatía que le inspira
Dbre. 2 de 1897.
su I?uj_er. Huye de su conversación y prefiere lee1· el
¡&gt;er1ód1co; lleva a la mesa su novela; busca la sociedad
Con este número obsequiamos ♦
ae sus ~mig~s, ~e los que ~testa su c:rsa,y la sustituye
Con el presente número repartimos á nues- al tete a tete mtimo, dulcls1mo del hogar. Hace conti• un hermoso Suplemento Musical
nuadas observaciones á su v~stido, á su tocado a su
destinado á las posadas, y próxitros lectore-s 256
de porte y modales; discute todas sus opiniones y désecha
}
folletín, correspondiente al principio del se- todos sus consejos. Claro es que no me refiero á hommamente obsequiaremos otro.
bres que no aman á sus esposas: no es este el caso, sigundo tomo de la novela
no á aquellos que amándolas, respetándolas y haciéndolas respetar, trabajando como ne~ros para propor---flPOR HONOR DEL NOMBREtf-cionarles bíenestas y decoro, economizando como avaros para as~urarles un porvenir no tienen para con
Hay que advertir que esta novela es ~a me- ellas
esas efusiones expansiva~, no encuentran e.n su
jor que hemos publicado. Vale $7 en las librerJas. conversación y trato ese placer exquisito, no sufren

él amor devoto de sus pueblos, con la veneración
abnegada de sus súbditos, con la aureola legendaria que envuelve su dinastía, y con todos esos
elementos no debía tolerar esas excisiones que en
no lejano día podi'ian ocasionar la disgregación
de su imperio constituido artüicialmente por una
amalgamación de gentes y de razas.
El nuevo Presidente del Consejo tiene á su cargo la ardua tarea de conjurar la tormenta, de satisfacer las aspiraciones justas de los bohemianos y
domeñar prudentemente la desmedida preponderancia que pretenden los alem'lnes.

&amp;1 cariño y la simpatía.

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PAGINAS

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�384

EL MUNDO.

Domin"'o 5 de Diciembre de 1897.

•Domin¡ro 5 rlP. DiciemhrP rle 1897.

385

EL MUNDO.

Los indios seris en la isla 'tiburón
Hay en el Golfo de Cortés, .Mar Bermejo ó Golfo de
California, una serie de islas peqúeñas que se extienden á lo largo y enirente de la_s costas .de .Sonora; de
entre estas que son como las cun!ls de ,_mtr1!1cada cordillera submarina, destácase la isla 'l1burnn, la más
importante de todas por su mayor exttms10n, y por
dar abri"'o en sus enmarañados bosques á la belicosa
é indom~ble tribu de Jus illdios seri.~.
La isla, de cootas esc"rpadas é inhospitalari3:s, rodeada de acantilados altos, taJados á JHco casi por todas" partes se ha prestado por sus condiciones rísicas,
á ser mad1:io·uera de tribu., bárbaras sustraídas por lo
común á la í'nfluencia de las autoridades y obraudo en
consecuencia según sus instintos salvajes.
No ha mucho la 1n·ensa diaria daba cuenta de una
hazaña sangrienta verificada por esos indios. Llegó á
aquellas costas e~carpadas una pequeña embarcal:~Ó!l
americana con objeto de explotar los grandes depos1tus de guano que hay en e::l i?ter~or de la 'fiburón,
y anastrados por sus ideas de p1llaJe los serl~, no solo
nnpidieron el desembarque sino q\te hicie::ron armas
contra la embarcación. matando, saqueando y destruvendo cuanto se opo1úa á sus illstintos e11 aquella
explosión de ferocictad.
Las autoridades mexicanas han tomado á su cargo
satisfacer j11stas reclamaciones y escarmentar con :seVel'os castigos á los bárbaros actores de esta hazaña. F11erzas suficientes han sido emiadas para dominarlos ves de esperar que pronto caerá sobre ellos la
inflexllJle espada de. la l~y, yaca.so q1:1eden sujet?S .los
de la tribu á la obed1enc1a de una sociedad constitwda
que han pretendido rehufr por tanto tiempo.
Son los serís indios fuertes Y robustos, de instintos
perversos como todos los sa_lvajes, que se mantienen
d@ la caza v de la pesca; manejanlo mismo t:I winchester que la flecha envenenada y resisten en lo intrincado de sus selvas y en lo agrio de sus costas al
influjo de la civilización
·
LOS INDIOS SERIS EN LA TSLA TrnrRÓN.
Cuando alguna excursión fuerte logra desembarcar,
queman sus miserables chozas, desaparncen del litoral, y se remontan ::ti iut~rior de la isla P.n las queb~·~- sión de la mujer por el lujo y por los gastos en frivoUSOS SOCIALES
das sierra;, en las m~stncable::s selvas, donde es d4h- lidades y chmoiseríe.~, hay quien sostei;ig?- con gran
cil perseguirlos. Pero allí los encontrat·án los repre- acopio de razones que estas esposas prodigas y desEs obli,,.atorio cel-ebrar las bodas de plata, de oro y
sentantes de la autoridad para obligarlos á entrar al cabezadas no son la regla sino la excepción; y ql~e si de diamaite con una fiesta de familia á la cual seco nconcurso de los pueblos civilizados.
la vida matrimonial está costando cara, es sencilla- vida á los lmigos íntimos. Siempre estas fiestas son
Nuestro grabado representa un paisaje agreste de mente porqlJe la civilización ha dado paso~ enormes gratas y conmovedoras. Las bodas de.plata se sol_emla isla 'l'iburón, donde se ve un grupo de indios mise- desde los dias en que 1mc8tras abuelas pocl1au llev,u nízan en el-vigésimo quinto aniversario del ca.sa!lllenrables, acaso e~pianclo la l!egada de una presa á sus á poco costo una vida deliciosa y patriarcal: ,Añádese to, las de oro en el quincuagésimo y las de diamante
costas sembradas de rompieutes.
en defensa del bello sexo, que en esta Cltest1on no es- en el sexagésimo.
tá bien apreciado el sentido de la~ palabras puesto
Los ingleses celebran también bodas de madera, d_e
que se toma por li4jo lo que en el actual estado el~ cul- lana y otras, para los aniversarios qui1_1to, clécim? y vitura social deberla estimarse como una necesidad. gésimo, pero entre nosotros no se da importancia extJtt
!it !tlfütn
Pero de todos modos, sean ó no las mugeres qtúeues terior más que á lo~ primero~ de qu~ !ternos hablado y
tienen la culpa, el hecho indiscutible es que 13: vida á los que nunca asiste uno sm emoc1on.
matrimonial ha subido mucho en sus gastos de mstaYa no son estos por desgracia, ¡oh bellas y amables lación
=t.:**
y sostenimiento.
lectoras! los tiempos fecundos en nmtnra para el sexo
En la Gran Bretaña el color malva e~ el que las viul'na escritora americana que ha terciado en el dedébil, en que. los hombres con el corazón eucedido por batP-.
hace considera.ciones curiosísimas echando á los das han escocrido para el traje de ceremonia de su seel fuego de Venus, se lanzaban A sangrientas guerras médicos
la culpa de que ha.va aumentado el alquiler gundo matri:':ionio. En Francia se prefiere dejar toda
como las Rómulo, para conquistar esposas, ó como la de las habitaciones,
por que ellos. con arreglo á la idea de duelo y aun de medio luto, y se usa el azul
dé Trova para rt:cobrar la que á ~fonelao babia sido ciencia moderna. las aconsej,m
amplia8 y bien vei:iti- claro.
arrebatada.-Ya no se inventan fiestas traidoras con ladas. A los mismos médicos atribuve
la propagación
*&gt;t\~
pretexto de culto al Dios Cousus para robarles á los del gnRto por las temporadas campestres
ó balnea;rias
confiádos Sabinos su~, hijas y sus mujeres. Ahora la y no dice si á ellos ha,v· que cargar t.amt?•en
. El tratamiento á los oficiales v jefes del ejército delos
fwe
ó
preciosa mitad del géuero humano anda de capa caida, clock thea, las soíres dan.~ants, los pic-nics y toda esa be ser Seiíor solamente cuando se tr~ta de capitanes,
si se ha de juzgar por los numerosos artículos que la laro-a
serie de pretextos para gastar dinero cuya pro- tenientes y subtenie1_1tes. Desde el pn.mer grado supeprensa Europea y la Norte Americana dedican á dilu- paganda
dor se debe dar el titulo del grado sm precederlo. de
se debe á la fantasía femenil.
cidar el problema de "porque ya no se casan los homla p~labraSeñor, es decir simplemente 1Vayol', TenienLocalizando
las
consideraciones
de
este
género,
bres tan facilmente."
te Coronel, Coronel. A los Generales, las dama¡; y los
hallaremos
que
en
México
se
ha
desarrollado
de
un
Los periódicos de ci ...rta valía han declarado una modo asombroso en los últimos años el gnsso por to- hombres &lt;le cierta edad les pueden decír General á segu.erra. sin cuartel contra los solterones recalcitrantes, das esas costumbres del refinamiento europeo que ha- cas. Los jóvenes harán bien, en to~os los .gra~os supeque se obstinan en permanecer insensibles á las seduc- cen cara la vida, sin que ha_van aumentado propor- riores en da.r .el tratamiento de rnul:fayor, rni Coronel,
ciones de la dicha conyug·al; la prensa festiva ha toni los sueldos de lo• empleados, ni los mi General. Esto, se entiende para la conversación;
mado la cosa por el lado cómico, y los clubs ferninbtas cionalmente
productos
de
la~ transa.cciOJ'.!-eS mercantil!'ls, ni los ren- para las cartas se pone la palabra Señor primero. luele han dedicado particular atenoión. Tan pronto como dimientos de la
el grado de oficial ó Jefe y luego el nombre de la.
mdustna, m los honrmmos de las ca- go
se ha profundizado un poco en el estudio de este fenó- rreras profesionales.
persona.
De
aquí
un.
desequílibr!~
entre
meno social, un grito de alarma ha viorado en ambos los ingresos y los egresos de los Jefes de fam1ha, que
continentes: ".El matrmwnio muere, lo,; hombres nt&gt; se
***
pone miedo en el 1:orazón de lo~ m~s decidi~os P.or
En la acera, se. le ced~ el paso por el mejor lugar. á
casan va."
•
inclinar
el
testt~z
baJo
el
dulce
yu,g-o
del
matnmomo.
las mujeres, los ancianos y á los enfermos. Una urnJer
Moralistas célebres de uno "otro sexo se esfue1zan
es posible que un enamorado leal quiera suge- joven, debe dejar as! mis1no el paso á los ancianos y á
por d~scubrir las caus!ls. de la decadencia de esta ins- tarNo
A
una
mugercita
bella
y
adorahle,
á
las
eventualititucion que es tan VICJa como el mundo, y que pare- dades de un porvenir al cual se entra por las puertas los enfermos. •.rambién debe cuidarse del modo como
se lleva el bastóil, el paraguas ó la sombrilla, sea que
cía destinada á no sucumbir sino con él.
de la bancarrota.
estos últimos vayan abiertos ó cerrados, para que no
No han faltado escritores que lancen á volar la imaY
se
deciden
por
el
celibato;
y
hallan
si
se
inclinan
á
ginacióu e::u pos de causas morales, , han salido á lu- la celebridad por la ciencia ó por el artA, que contra la se lastime á los demás transeuntes.
cir la falta de religión, el amor á los'placeres munda"
de Manuel Acuña es fnrjor ir A la gloria qué
En las tranvías y en 10:"tmuibus se conocen desde
nos, un hon-or á todo lo que sea vínculo, y aun la ilus- opinión
la esquina, aunque en la esquina P.sté aguardando la luego las personas mal educadas ó egoístas por la
tración que llenando ele ideas el espíritu lo inutiliza áchica
más hermosa que ha.van al11mbrado las estrellas. manera con que se colocan, buscando su mayor comopara los ~entimientos: ptiro otros filósofos, al parecer
No puedo resistir al deseo d11 traducir de un colega didad sin cuidarse de la de los vecinos, sacando su pemás práctil:os, se fijan en que la cuestión tiene un ca• francés
lo siguiente que dice con respecto á club.~. sol- 1·iódico ó su _pañuelo sin escrúpulo y e8ta udo alli como
racter enteramente económico y asientan y sostienen
y casados. Hélo aquí :;in quitarle ni ponerle 11113: en su casa. Excusado parece hablar de lo inconveuiflnla tesis de que los hombres no se casan porque actual- teros
pal:tbra.
te y .an&amp;isocial de este comportamiento. OJCen que hay
mente cuebtU u111v caro mantener á una familia.
En Francia, sería injusto con'lidernr los clrcnlo.~ ag_ui en México quien se atreve á famar en lo; tranUn hombre discreto que logra sin esftterio soste- co'~o
una institución que fomenta el celibato, sino que vías; no lo hemod visto ni lo creemos. Seria el colmo.·
ner su presupuesto en honroso equilibrio, co1Hidera son, m:í.s
bien. un refugio ofrecido á los casados que de la descortesia.
el hecho de tomar una CRposa corno un acto de prodi- han tom'ldo
la costumbre de no p:isar en s11 casa las
galidad ~in excusa, y el nacimiento de uno ó varios prime1·a~ horas
de la noche, á fin de snstt·aerse á esas
herecltn-od como una· causa indudable de ruina y de entrevistas conyugales
qzte tan· fecundas son ~n teminfortunio.
•
BR,INDJS Al.J.R,EO.
pe.,tadf's.!"
El matrimonio, dice El Fígaro de París, es una asoEn el Nuevo :',Iundn. por el contrario, los clubs son
eiación, cuyos g-astos de instahtción y sostenimiento frrcuentados
· Venga la copa y cálmese mi dtielo
sohre todn por los snltHrnnes y son para
han crecido mas allá de toda medida prudente en los ellos casi indispensable,-,
Y abra la estl'Ofa su dorado broche
pur•tn
q
ne
los
empuja
allí
últimos Yeinticinco aiios.
Y acorazados versos en derrod1e
la falta de un hogar que no P.S fácil de fonnarse como
ll /$écolu ele :',IiJán atribuye á las mujeres el aumen- en
Pugnen y breguen por dejar el st10lo.
Europa,
por
falta
de
un
buen
ser\'icio
doméstico.
to de gastos que se observa en la vida matrimonial,
Lo curio~o de todo esto es qt1e la'I mng-rres sin preoBrindo por el rey sol, que sobre el hielo
puesto que cl~sde las más elevadas hasta la~ más hude la cansa que las aleja del matrimonio, ven
De la cumbré inmortal clava su coche,
mildes clases de la .;ociedad ya no consiente de buen cuparse
terror el efecto; y empnjadas por instinto radicalBrindo por el rey sol, porque la nochti
gi·ado la mujer en casarse para compartir con suma- con
equivoca.do, pretenden combatir el mal ron los
Es Satanás que cruza por el cielo·.
rido los trabajos y penalidades de la vida, sino para mente
mismos elementos qne lo motivan. si.,ndo esta homeomejorar de condición.
Brindo por el rey sol que tanto adoro
patía 11xtra-vagante, pólvora que se arroja sobre el fueLo que g·c&gt;neralmente se llama .. el buen parecer'' ó go.
Por el pájaro azul de pico de oro
Ellas
piensan
que
á
fuerza
de
adornarse
de
las
.sea ostentación de comodidades reales ó ficticias. pero maneras más caprichosa~, :í fuerza dP. ostentación y
Y por el cisne de cabeza blanca;
que se quiere sean vistas por todo el mundo, ejerce coquetería, va'n á llegará un resunltado que sólo pueBrindo por el dolor que es gloria luego,
ahora, en igtrnldad de condiciones estragos infinita - de alcanzarse, en casos espPciales, pnr el camino de
Por las pupilas del poeta ciego
mente más gTaves que en tiempos pasados.
Y por los brazos de la Venus manca.
· la modestia y de la discreta formalidad.
Y aunque se pondera de un modo alarmante lapaALPITA.
JOSÉ 8. CIJOCANV,

Porqut

no-

A GLORIA.
FRAG)IENTOS DE UX LIBRO.

to-s IJombrt.s.

\

)

No intentes convencerme de torpeza
con los delirios de tu mente local
mi razón es al par luz y firmeza,
firmeza y luz como el cdstal de roca!
Semejante al noctumo pereg-ri110,
mi esperanza inmortal no mh•a el ~ue!o·
no -viendo más que sombra en el cammo
sólo contempla el esplendor del ciel~!
Vanas son las imág·encs que entrana
tu espíritu infantil, santuario oscm~o!
tu numen, como el oro en la montana,
es virginal, y por lo mismo impu'.·ol
A través de este vórtice que Crt$pa
v ávido de brillar, vuelo ó me arrastro!
~ruga enamorada de una chispa,
ó áO'uila seducida por un astro!
!~útil es que con tenaz murmullo
exageres el lance en que me enredo,
yo soy altivo, y el que alienta orgnl.lo
lleva un broquel impenetrable al nnedo.1
Fxado en el instinto que me empuja,
desprecio los peligros que señala~:
«El ave canta aunque la rama cru¡a:
como que sabe lo que son sus alas!•
Ere-nido bajo el golpe en la porfia,
o
.
me siento superior A la victoria,
ten"'º fe en mi: la adversidad podría
o
. '
quitarme
el triunfo, pero no la g lona.
Deja que me persigan los abyectos!
·Quiero atraer la envidia aunque. me abrume!
1
•
t
La flor en que se posan los rnsec os
es rica de matiz y de perfume!
ELmal es el teatro en cuyo foro
la virtud: esa trágica, descuella;
es la sibila de palabra de oro;
la sombra que hace resaltar l:l. estrella!
•Alumbrar es arder! ¡Estro encendido
1
.
'
será
el fuego voráz que me consuma.
La perla brota del molusco herido
v Venus nace de la amarga espuma!
· Los claros timbres de que estoy ufano
han de salir de la calumnia ilesos:
hay plumajes que cruzan el pa~tano
y no se manchan ...... iMi plumaJe es de esos.1
¡Fuerza es que sufra mi pasión!-La palma
crece en la orilla que el oleaje azota!
El mérito es el náufrago del alma;
vivo se hunde; pero muerto flota!
Depón el ceño y que tu voz me arrulle!
consuela el corazon del que te ama,
Dios dijo al agua del torrente: bulle!
v al lirio de la margen: embalsama!
• Confórmate mujer! -Hemos venido
á este valle de lágrimas que abate,
tú. como la paloma, para el nido,
y yo, como el león, para el combate!
SALVADOR DIAZ MIRÓN.

'l

1884.

•

�386

Domingo 5 de Diciembre de 1897

EL MUNDO.

~as carta.s ae Ninon.

EL REBANO DE HUGO.

las ~oce de Ja ~oche, el viento que azota las
persianas de 1m recámara de dormir acabade
~ • apagar )a blanca bujiaque me a,·ud~ba á leer
,,
las a~m!rables Cartas de Ninón'de Lenclós al
~a!ques de Sevigné. Al quedai.;me á obscuras he princip1~do ~ conversar_ en _v;oz baja con las sombras, v de
medftac1ón en med1tac1on, de ensueño~ en ensueiíos,
he V1sto llegar la luz ~el alba, sin poder desprenderme
de los encanto~ de leJanos recuerdos.
¡~h!, me he dicho, son muy vulgares las personas que
repiten, sin profundo y poderoso análisis, que las costumbres de nuestros antepasados fueron peores que
las nuestras.
De tal manera influían, en los siglos XVIl v XVIIl,
el depurado gusto _por el _arte y la cultura intelectual,
e_~ todas las ma:mfestac1ones sociales, que hasta las•
giandes deRgrac1adas, aquellas locas mujeres á quienes no P'll;eden absolver la religión, la historia ó la fil~sofla, m mu~h? menos pre~entarlas como modelos
?1?'nos de ser imitados (J?~rque se apartaron de la pu1eza de lo,; hogares sant1f1cados por la moral) aspiraban á rodea:se de_ los más re~ombrados talentos. buscando e!1 el 1!1gem~, en el chiste delicado ó en las ¡¡.
geras discus~ones literarias y científicas 1~ejor y más
sabr?SO deleite que en las embriagadoras espumas de
l~s _vmos ó en los escarceos embrutecedores de la lascivia.
_ ~aciendo un es!uer~o de imaginación, ved á la senor1_ta de Lencl~s, temendo adoradores sucesivos per&lt;? sm crápula, sm orgiae, sin recibir jamás de illos
dinero alguno.
'
'
Observad, en sus apuntes biográficos, como desti~aba una parte ds su renta anual, para el socorro intim&lt;?·. reservado y mo~esto de los amigos pobres!
:Muad ~om,o ~e nego á_penetrar en la peligrosa corte de Lms ~TT , con~duc1da por su compañera de placeres, la antigua seuora de Scarron.
'!'ei:e~ en conside!ació~ que no quiso aceptar el
o_f1 e~muento de la Rema Cristina de Suecia para que la
siguiese á Roma, con brillante comitiva.
~I amor, en concepto de Ninon, era una pa-sión mezquma v balad!._ ¿Cuál afecto del alma Je parecía el supremo? La amistad.
Por eso? más que amanteR, fueron sus amigos el Conde de Col!gny, el Marqués de Villaceaux, ef caballero
de Gourv1lle, el Marqués de la Chartre el conde d'Estré~s, el Abate de Effiat, el Conde de Fiesque· el Marque~ de Sév1gné, el Conde de Choisseul el Barón de
Bamer '":j' el abate ~edouin, que la pretendió cuando
ella tema ochenta anos.
Su precioso retiro en el Tourneltes au ~lfarais era el
alberg~e en dond~ iban á resguardarse del helado cierzo,Jlfohere, Volta1re, Rousseau, Diderot, Fontenelle y
el mexorable pero _enamorado cardenal de Richelieu,
Cu~ndo el Príncipe de Condé la hallaba en Ja calle
se baJaba de su carroza, y no experimentaba rubor en
acercarse á hablar~a, á l:J, portezuela de su coche.
Comparemos á Nmon o á sus rivales, Maríon De-Lorme ó la Ch_ampmelle, con cualquiera de las heroinas de
Dumas (h1Jo), Leon Gozlan, Zolá FJaubert etc y habrá de .Parecernos qll:e hay !lhora 'más olor á tan'go en
la atmosfera de la vida privada del de;mimonde ue
c~ando Luis XIV se olvidaba de la señorita de Ld ;JaiJhérP, para galantear á la fastuosa y soberbia madama
de Monte~pan.
Si pu_d(éramo~ cambiar pensamientos con las ele antes pans!enses ~fadama Sully, Madama de-LafalFette
ó _la graciosa seuora ~e La-Sabliere, es seguro que nos
dtrian que la descarriada _Ninon no era tan ,nerP.cedora
del re~roche.de los moralistas severos, como las Virgenes q, media.~ de Marce! Prévost, como la :Madama
Bov:1-n de Flau~ert, la despreocupada Chrisanteme de
Loti ó la Valentine de Georo-e Sand
:r.,a muerte de Ninon, fué 'un trasU:nto de aquella des
cnrta por Balzac en_ las .llfemorias de dos jóvenes casada.~. _La enferma dehraba, desgarrando rosas pero su
delmo parecía verdaderamente fino· lo que' prueba
que las personas d!l genio no se vue'lven dementes
como la gente comun ó cual los necios. Preludiaba co~
apa¡;:ado acento algunas sentidas estL-ofas del St b t
d~ t'el'g;)lese, y su alma se iba escapado de aªu!1
bu~aro d~ dolores, poco á poco, mientras que sus1ángmdos OJ?S no p~dian_ contemplar á los ami os ue
florabaJ!, tierna Y s!lenc10samente á su alreded~r. torno hubiera excíamado el delicioso poeta cubano J
Clemente Zenea:
uan
Entraba por las rejas entreabiertas
El olor virglninal de los collados.

Y !tquellos últimos adeptos, de rodillas y vertiendo
lás:_nmas, rezaban el De-Profundis.
.!':º \os albores del siglo X Vill los vicios crecieron
se 1.nf1ltraron po~ todas las capas, altas y bajas, de Ii
sociedad, en medio del esplendor de las artes y de las
letras .. Consolémf)nOs pensa~do que, según ¡0 han
anunciado ya emmentes escntores alemanes á ¡
rora del siglo XX sucederá un general ca~b-~
frent~ en el género hulJ!ano, volviendo la cara I~s o-e~
~era~iones nuevas. ~~cia los amplios horizontes del
idealismo, de l_a_rehg1on y d~ .la castidad; al Oasi como aq~ellas v1SJones paradlS!acas ó misticfs de Gu
de Mahbe_rt, el héroe de Gautier, presentando á las aY.
~a~, atraidas las un:1,s por las otras, y uniéndose ara
siempre; entre el ntmo de los bosques, el eco df ¡
casca~as y el perfume de los valles, á fin de forma as
celestiales destellos de zafiro y ópalo las alad r c1on
giones del amor.
'
as e-

ªJ1-

.ANDRÉS CLEMENTE V AZQUEZ,

Habana, Noviembre de 1897.

,Claudicante, viejo, solo
Viene del Polo el Invierno·
Eolo sopla en su cuerno '
Saludando al Rey del Polo.
Al ~on del cuerno de Eolo
Lanza el gran mar su clamor·
Sobre el oceánico hervor
'
Da el tritón su canto extraño
Y con su crespo rebaño
'
Pasa el terrible pastor.
En la granítica punta
De un ~scarpe, el faro brilla.
La gaviota bladk chilla
A la nube cejijunta.
La luna, virgen difunta
Lanza un espectral fulgor;
Con su gongo atenador
El tru~no golpea el risco,
Y, cammo ae1 aprisco
Pasa el terrible pasto'r.
Arriba un neo-ro cochero
Que rige un siniestro coche
Ase, Y agita en la noche
'
El reláI?lpago de acero.
Al sentir ~l golpe fiero,
La cuadriga del terror
Relinchando de dolor '
Sobre el mun~o. se despeña:
La onda su to1son desgreña:
Pasa el terrible pastor.
ENVÍO.

¡Burgrave Hu~o! Emperador!
De tu clarin, visionario
Se oye el inmenso clam'or
Cuando en ~¡ mar solitario
Pasa el terrible pastor!
RuBEN

DARio.

ENSUEÑO
La vi.. .... Temblaba, lloraba ...... ¡oh noche!
Borrascosos espíritus tendian
Espesos mantos;
Estaba sola, su cuerpo herían
Las ráfagas de viento, en el espacio
Las tinieblas gemían

*

* *mar muy ne.,.ro:
Era ~n la playa de un
.A. lo leJos las rocas de granito
"'
Entre las sombras·
Del mar salia un triste &lt;&gt;-rito '
Cual plegaria; después eii'sora'ecido
Cruzaba lo infinito.
*

* pelo
* suelto·
~úmedo el rostro, el
A mtervalo fugaz se iluminaba '
En su mejilla
Algo c~leste que rutilaba:
Una 1ágnma hermosa que la lluvia ·
Con sus gotas bori;aba.
***

Vérti~os negros, fúnebres mantos
Torbellinos de nubes del averno
'
.
Sobre las ondas; .
Al onente, cual gélido infierno
Entre venas de fueito blasfemaba
La sombra de lo eterno.

* .
*'*

•Quiero besos, caricias y amores!•
ElJa lloraba...•.. y caminando airosa
Y viendo al cielo:
-•¡Salve tormenta! negrura hermosa•
•Yo te amo! decía, yo siento grande•
Mi pasión borrascosa.•

***

•Asi amo las ondas coléricas •
«Los sonidos noctámbulos del ::anto•
Que se lamenta.•
Sufre! espera!...... Mi amor entre tanto
«¡Vagará en la tormenta!• ...... Senti brisas,
Al despertar de llanto......
Febrero 3 de 1897.

JESÚS VILLALPANDO H.

SONETO·
¡Oh! vida de mi vida, Cristo santo!

¿A dónde voy de tu hermosura huyendo?

¿Cómo es posible que tu rostro ofendo
que me ~ira bañado en sangre y llanto?
A mi mismo me doy confuso espanto
de ver que me conozco y no me enmiendo·
ya el ángel de mi guarda está diciendo '
que me avergüneee de ofenderte tanto.
Detén con esas manos los perdidos
paso~. mi d~lce amor, más ¿de qué suerte
las p1d.e ~men I:1s clava con las suyas?
¡Ay, Dios. ¿A donde estaban mis sentidos
q~e las espaldas pude yo volverte,
'
mirando en una cruz por mi las tuyas?
LOPE DE VEGA.

VENUS VENGADORA.
I
)Que tiempo~ tan lejano~! Homero no habla cantado
ª~11: el retram¡.ien_to y la colera de Aquiles. Los tímidos.
viaJes de_los marmos ~riegos bastaban para satisfacn~
l~s necesidades ~el luJo y de los cambios; guiados los
pilotos por la estrella del Norte y los ao-üeros acudían
á la isla de Citeres á venerar la playa ~onde la concha
de Venus se detuvo; y descaro-aban sus toscas navecillas la miel famosa del H,vmeto:1igos deltacav de Corcira, armas de cobre forjada8 en Chipre, vinos· de Lesbos.
y de Chio, lanas de la Arcadia y pasas de Corinto. Los.
mercaderes fenicios. que arribaban en naves poderosas, ofrecian á las voluptuosas isleiías de Citeres teiidos de oro y plata, cigarras de oro para recoj~r en
bucl~s el cabello; pedreria, bálsamos y quitasoles de
m,arftl; y·cargaban sus buques de esponjas v corales,
purpura, salazones y frutos de la isla. La pui·a luz de
aquel cielo brillante, permitía ve- á Jo lejos por el l\Icdiodía de la isla, los perfiles de los montes de Creta. v
por el Norte, en la península vecina, la cima del Tal.geto; mientras en el azulado mar que la cefíía, se encontraban y besaban las olas del mar jónico v las olas
del Egeo. Brillaban en los naranjos y limoner"os los frutos de oro entre las hojas relucienteR; reinaba el arrayan en los jardines: dedicados á la diosa y los rosal%
e~balsamaban el aire con su perfume predilecto; el
cisne sagrado flotaba en los estanques y revoloteaban
las palomas esperando ser uncidas al carro de su ama·
c~evotos df\ todos sexos y edades venían de remotai
!1erras á ofrecer en el ara cestos da flores y ofrendas.
mc_~u~11tas; y el aroma de esas flores, el piar de los
papr1lloR en l?s bosq~es, el arullo de las palomas, las
mus1cas y las mvocac10nes amorosas, todo decía á voces que alli tenia su templo v residencia favoritos la.
Venus citerea, la querida de 'Adoni1:1 la madre de Cupido y de las Gracias
'
-Hija del Cielo ,v de la Espuma de los mares-dijeron cierto día unas extranjeras, pri,sentando ante el
ara una trípo_d~ 1e oro-no venimos á hacer esta pobre ofrenda; m1crndas por tus sacerdotes en las dulzuras de tt~ culto, prometemos erigirte otro templo en
nuestra i~la, para adorarte á todas horas.
Col~reose el torneado brazo y brillaron los ojos de.
I:1; .estatua, y llevándo~e los dedos á los labios, envio un beso á las devotas.

II
La_s ?.evotas de Am_atos (11 no hablan contado con la
oposi~10n el~ sus f!1and11s. Cuando supieron éstos que
una _vrn~a nea y Joven había cedido su hermosa casa
con_Jardmes y bosques para templo, v que todas las.
muJe es plantaban mirto v rosales y Jfevll.ban paloma;,
y cisnes á casa de la viud'a,
-~•fo lo consentiremos-decían los rnaridos-quereis.
las h_bertades y regalos de eRe culto para dar aspecto
de virtud á v:i,iestra desvergüenza.
-Ven1;1s es la más amable de la~ diosas-respondían
las amatienses--y debemos adorarla
-Entonces no ha de hacernos mal a)o-uno-aleooaban los hombres-sigamos sacrilicanclo A las Par&lt;fas
las Harpías y las Furias, que pueden hacer daño.
•
-Hemos hecho voto.
-Sin libertad ni rermiso nuestro.
Y agriándose la di~puta, los hombres india-nados
arrasaron el campo ~e la viuda, hasta q~e aplacado;
con el destrozo, volvieron á las faenas de la sieO'a
mientras las mujeres, sin consuelo, invocaban á f f\:
nus sobrn las ramas destrozadas.
Y la diosa aparecí? en su carro de nacar tirado por
dos palomas y dos cisnes. No era la Venus sonriente
coronánd~se de mirto y luciendo el premio de la her~
mosura; m la Venus desconsolada llorando sobre el
?adáver de Adonis, sino la Venus imponente y ultraJada. os~entando la legitimidad de su soberanía con
la mórbida h~:,:I?osu~~ de su rostro y de sus formas.
-No os a~liJais-d1Jo. á _las mujeres-voy á castigarlos ahora mismo, con virt1endo en brutos á todos los
hombres de esta tierra.
•
-¡Pie~ad!-respondieron las doncellas.
-Es J~sto el castigo-replicáron las casadas.
-Considerad, madre del Amor'-añadió la más discreta-que los hombres están seo-ando nuestras mieses.
"'
.:_E~eraré á que concluyan la sieo-a
-¿'Y quién hará la trilla?
"' •
-Continuarán s~endo hombres hasta que encierren
los granos en los silos.
-¡,Y quién vendimiará?
-Los dejaré arrancar los racimos, pisar la uva y
g·uardar el mosto en las cántaras de tierra· ni un instante más.
'
-Una gracia; una sola gracia-dijo la discreta después d~ haber cuchicheado con Jas otras.
-?Aun más?-respondió Venus entre enfadada y
sonnente.
-Divina Venus, esta es la gracia que pedimos: ya
que los hombres han de ser. convertidos en bestias
haz que sean. animales ú_tiles y mansos.
'
yenus so_lto una carcaJada argentina, que hizo sonreu- l!- los cielos y las aguas, y se alejó por los aires,
seguida de una banda de palomas. Las nereidas asomaron por el agua para verla, eus cabezas adornadas
de corales y de perlas; y los tritones entusiasmados
to_caron con sus caracoles armoniosos' la marcha de lo~
d10ses.

nr
Los .hombres acababan de depositar el rico mosto
de Chipre e!1 las cántaras de tierra y cantaban celebrando el vmouuevo; y las mujeres, á las puertas de
[1] Amathos 6 Amatonta: al Sur de Chipre-

Domingo 5 de Diciembre de 1897.
las casas, fjngian hilar, tejer ó amasar pan, pero todas
calza.han los borceguies altos de que usaban en el
campo y tenían abrochados los mantos v las túnicas
como dispuestas á salir y esperando un suceso.
-¡.Astarté!-gritó una de las más ricas amatienses
-¿Quién hostiga al ganadoi'
La esclava salió de la casa con los ojos extraviados
y sin poder decir palabra, y detrás de ella, cinco hermosos bueyes empujándo~e, y que al verse en la calle, corrieron hacia el campo.
-¡Ellos! ¡Son ellos!-decia Astarté toda azorada.
-¿Quienes?
-Los hombrE's ........ .los hombres de esta casa; y ese
que va adelante ......... delante......... ¡es el seño1·l
En el mismo ini;tante se oyeron exclamaciones par ecidas y gritería de mujeres en todas direcciones; todas las puertas á la vez daban salida á hermosos bueyes, que juntándose en la calle, corrían torpemente
para ocultar sus cuernos retorcidos, tapfmdose los
unos con los otros Cuando cesó á lo lejos el ruido que
hacían sus pezuñas, sólo se vió una densa polvareda.
La ciudad se habla quedado sin varones. Venus se
había vengado de ellos convirtiéndolos en bueves. (1),
Las amatieuses chillaban; las esclavas se ponian las
manos Robre la frente y se rociaban con ag·ua lustral
u nas á otras. Algunas se agolpaban á la puorta rle
una veciua en quien la emoción de aquella metamórfosis había provocado dolores prematuros.
-:-iPobrecilla! ¿No había de sufrir?-decían las que
estaban dentro.
-¿Cómo si&amp;'ue?-pregnntaban las de afuera.
-Ya salió ae su cuidado.
-¿Qué ha sido?
-Un ternerito.
Una anciana gritaba en otro lado:
-¡Detened á mi hija! Que se quiere ir al campo á
buscar á su marido.
Por fin la sujetaron; se habla casado aquella misma
mañana; su madre la tranquilizó con estas reflexiones:
-Déjalo, bija mía; Yenus lo arreglará; ¿qué adelan
tarias con seg·uirle? ¿Ni cómo le reconocerías entre los
otros, si va en Amatos todos los maridos son iguales?
-Llevemos amapolas á los campos destruidos-gritaron las amatienses.
Y todas salieron en tropel para regar de flores la
tierra sagrada.. donde se había posado el cano de la
diosa.
IV
La fama del milagro llegó pronto á las vecinas costas de Asia, á Eg·ipto y á todo el Archipiélago de Grecia
y la devoción deI nuevo templo hizo competencia á
los d e todo e 1 mundo conocido , conduciendo á
las cortesanas, músicos, poe:tas,'mercaderes y guerreros más célebres de aquel tiempo.
Nadie hubiera conocido un año después á las sencillas amatienses de túnica de lino y manto de lana tejido por sus manos, en las coquetas perfumadas de
aromas orientales, con mantos de franjas de oro, plata y púrpura ribetead"os. de ga~uza; servidas por esclavas y entreg·adas al placer, guiaban fogosos caballos y aun cuadrigas en sus carros de marfil. El culto
de la belleza había derramado por el país la riqueza
y la abundancia.
Las muje1·es de Amatos, que al principio no se atrevían á salir solas al campoJ luego lo hicieron en cuadrillas, pasando de prisa por aelante de algunas reses que
las miraban tristemente; por fin, mandaron con11truir
los establos fuera de los muros, v enviaron los bueyes
á abrir surcos. Las más atrevidas se determinaron á
pasar entre el ganado mayor, en compañia de gallardos forasteros, que llevaban las espadas pendientes
del tahalí é iban defendidos con los dorados petos y
cascos. Ni un bramido, ni un ademán de furia alteraba la trancfuilidad de los rumiantes Entonces les perdieron el temor y comprendieron que la transformación era completa; reconocieron todo el poder de V enus vengadora.

V
Las mujeres danzaban alegremente cou los adoradores de Venus; corría el vino de Chipre por el suelo
en libaciones á la diosa, y algunos mancebos lo arrojaban al aire, recogiéndolo, sin verter iota, en los vasos
esculpidos. La citara y la- flauta, con aulce ritmo, producian sonidos amorosos y sensuales; las carrozas estaban dispuestas, y en ella_s las ánforas para regar el
camino del templo con vino generoso; y cuando las
parejas, en trajes lascivos, subieron á la concha de los
carros, el cortejo se puso lentamente en movimiento.
Muy lentamente, porque las amatienses, en vez de caballos, habían hecho uncir re¡;¡es en sus carrozas para
que las condujeran muy despacio, con sus amantes,
al templo de ltl. diosa.
Y marchaban los bueyes poco á poco, al son de las
cornetas y los címbalos, con los cuernos dorados, la
testuz coronada de ros..ts y de mirto, guia~os por niños en traje de amorcillos, que hacian el oficio de bo ·
yeros.
JOSÉ FERNANDEZ BREMÓN,

íl1 Este cuento está bl'-!'ado en l~ siguientes lineas que copiamos
del ~tro de les J&gt;i.ol!l!B, del padre fray B!'-lt.asár de Victoria: "lm esta
· ciudad [Amatos] fué donde la misma diosa por ciertos agravios que
le hicieron sus moradores, los convirtió en bueyes. ..... •·Segun® parte. Pag. 857 Ed. de 1702 Barcelona.

3S7

EL MUNDO.

Faltábale sin embargo\ á la torre al~o muy esencial
y que vendría á ser en e la como la vida en la materia y la idea en el cerebro: la cruz, el símbolo de
la
fé, la. santa enseñanza de la más grandiosa de las
-Ya que de Dios en conversar te empeñas, religfones,
la omnipotente egida que, ora de hierro
ya que d1::sprecia tu cerebr-0 helado
primoro;¡amente forjado, ora de deleznable paja, proel amor que te di por el que sueñas,
tegió siempre durante siglos y siglos contra el espfriháblame de ese Dios, mi bien amado!&gt;
tu del mal v contra los furores de las tempestades, lo
Y el teólogo de faz de crucifijo,
mismo la aitiva y calada torre g·ótica, casa de Dios que
de gran rnelena y de mirar protundo,
la lrnmildisima cabaña, abrigo del proletario.
feliz de doctrínar-«Oh Blauca-dijoDebía ser y fué: una hermosa cruz tendió á la humaDios es el alma inmaterial del mundo•--····
nidad sus brazos amorosos y la llamó á si desde la cima de la torre nueva. como desde el alto faro llama y
•Existe donde quier de vario modo;
guía la luz en noche tormentosa al perdido nayegante.
por si, por su virtud y su presencia:
Más, cual no seria mi sorpresa y mi horror, cuando
J:'or si, ya que lo invade y llena todo
tras la cruzy ¡protegiéndola! vi erg·nírse brillante y
penetrándolo todo de su esencia;•
soberbio, preciso es decirlo, ¡¡un pararrayos!!
«Por su virtud, también, que sometidos
Al ver tornarse la cruz de protectora en protegida,
á Dios están y ~u mandato arguyen,
de omnipotente en débil, de milagrosa en inútil, senti
Aura y Favonio si columpian nidos
en el corazón que algo caia y se derrumbaba muy
ó Boreas y Aquilón si los d1 struyen;•
profundamente, sembrando ruinas ~· desolación en
•Yen presencia, porque es omnividente:
mi escaso porvenir mo1·al; alg·o que hasta el nefando
Sü ojo trian~ular arde y fulgura
momento me había sostenido con sobrehumano vigor
en el disco ael sol indeficiente,
en más de nn trance amargo: era ia fe muerta por las
e·n Artburn, en Capella, en Cinosura, ......
aguda~ puntas de oro del pararra.vos, esgrimido por
•Qué. no adivinas con instinto infuso
la mano que detrás de la cruz lo puso!
De esa eterua mirada el embeleso
¡Caigan mil veces las cruces heridas por el rayo;
alumbrando tu espíritu confuso?»
que mientras la fe viva, ella las levantará. tantas veY respondió
ces como caigan y más altas cada vez! Pero si la fe
-Tu Dios es muv abstruso ......
muere afrentosamente clavada en un pararrayos quién
Yo prefiero tus labios ..... dame un beso!•
levantará las cruces?
Mi cerebro de viejo, tiene la senil debilidad de creer
AMADO NERYO,
que valiera más poner las cruces sin los pararrayos,
para que no llegue la vez en que se pongan los pararrayos sin las cruces .........
¡Perezcan las cosas, pero sálvense las ideas.
¿Comprenden ustedes ahora por qué no quería dar
:BVOLUCION ....
crédito á mis sentidos, ya.no ,nuv sanos, ni muy fuertes cuando vi ......... lo que no quiero r ecordar, d etrás
de la cruz que corona la torre en la iglesia de mi
·
~ ON tristeza infinita, llena el alma de religioso pueblo?
llIAXl'EL ROMERO !BAÑEZ,
' terror, estremecido de ira y por hondisimo desaliento dominado, me convencí al fin de que
Noviembre de 97.
no se equivocaba mi decrépita vista, cuya agudeza limara el rocf\ poderosísimo de los ochenta años
que sobre mi graYitan con inmensa pesadumbre.
El hecho inaudito, asombroso en fuerza de ser absurdo era cierto h1dudablemente á pesar de su enorme in\.erosimilitud, á pesar del impio sarcasmo que
I
encerraba v que venia á ser como un tremendo bofetón-Y et"más doloroso de todo$, ei del hijo prediEl cierzo del invierno sopla inclemente,
lecto, dado en pleu_a faz á la fe de 20 sig-Ios y de no
Arroja su humo negro la chimenPa,
Rebosan las estufas de aire caliente
contadas g·rnerac1 ones.
Esperando aún-}a esper~nza es más viva en la ve:
Y en el hogar la leña chisporrotea.
jE'z-que mis propios_sentidos ya no muy :'a.nos 1:1
Sobre ricos cojines &lt;l.e pluma henchidos,
mu,, fuertes, me t-nganasen, pregunté á los vieJos mis
Entre persas alfombras y sederias,
coe·taneos y á los mozos; y aquellos con. pesar y abaAl amor de la lumbre se hallan reunidos
timiento. v estos, triunfantes y sonriendo volteriana•
En las tardes de invierno largas y frias.
mente di3éromne todos que, en verdad, detrás de la
La niña dulces notas al piano arranca,
cruz que corona la t?rre en !ª iglesia de mi_ pueblo y
Mil rumores confusos el viento trae,
¡¡protE&gt;g'iéndola!! ~nhies~o, b:,1ll_ante Y. soberb1_0 estaba...
En tanto que del cielo, menuda y blanca,
¡no el diablo, segunrese?a aneJo refra1;1, m~ntiroso, que
Como plumón deshecho la nieve cae ........ .
el pobre diablo á tanto pmás se atrev10, smo un .........
Vamos que todavía me resisto á creer en ello y ca¡Ay del que siente el hambre cuál buitl'e interno,
si me qu~roa los labios el decirlo.
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Para llegará lo uno y resolverme á lo otro, necesiAy de los que en harapos cogió el invierno,
to recordar los hechos, seguir su proceso y averiguar
Ay de los que en la calle mueren de frío!
cómo y por qué llegó á consumarse tamaña irreveDOCTRINANDO, ...... .

--------·--------

INVERNAL

rencia:
· .
Escúchenme ustedes, juzguen y lamenten conrmgo
el sacrileO'o suceso.
Hay enla plaza de mi pueblo una ig'lesia que si bien
en Roma cuna egregia del arte cristiano, parecería
un adefe;io, á mis coterráneos siempre, les pareció y
sig-ue pareciéndoles grandioso monumento elevado á
Dios por la fe.
Cuyo puro fuego han mantenido vivo y espléndoroso las g·eneraciones que ante los ª!tares de la susodicha iglesia, en poco más de un siglo qu_e cuenta de
existencia, elevaron sus creyentes plegarias, esperando las más veces de la providente divinidad, el alivio
de los eternos dolores humanos,y desesperando al fin
de conseguirlo quizá no pocas ........ .
Volviendo á la iglesia, su fachada, no por ser más
fuerte que yo, ha sufrido impunemente los ataques
brutales del tiempo, de quien sabiamente dijeran los
mitólogos helenos que se desayunaba con regular ración de piedras; que así corno mis cabellos emblanquecieron, así los proliios arrabeseos cincelados en aquella y Jas estatuas inmobles ~n sus horn~cinas, se ~an
ennegrecido ó dorado, semeJando las mil despostilladuras que unas y o_~ras tienen, lo_s Jamentab_les vacios
que en tni desvenCJJada boca deJaran los dientes desertores.
Los cuales de~perfectos aumentaron en unos la veneración á nuestra iglesia de suyo venerable, é hicieron que otros la considerasen fea1 ruinosa y deficiente, ni más ni menos, como por mis canas, algunos
me respetan, y bast~ntes me burl~n.
.
Asi las cosas, alguien de agudo mgemo echó de ver
en Ja iglesia la falta de una torre que, acercándose un
poco mas á Dios,-sabido es que los hombres le hemos colocado en el techo del mundo-le llevi.mí vivas
y ardientes las súplicas de los pecadores. Y, dicho y
hecho, no por obra de magia, sino de diestros artistas
v albañiles, surgió la torre, elegante, graciosa, coqueta, tanto que al verla sobre la severa y vetusta fachada de la iglesia, hízome el efecto que haría el ver un
sombrero de moda en la cabeza de una austera monja
recoleta
Por fin, un dia el sol, al ponerse, vió cara á cara y
con grata sorpresa, la torre ya concluida y que bajo
sus ardorosas miradas parecía sonrojarse con rubores de muchacha púdica que escucha los primeros galanteos.

II

El cierzo del invierno, sopla inclemente;
Bello tronco sujeto del aurea brida,
Bien cubierta de mantas la piel luciente,
Lleva rico carruaje por la avenida.
Suenan las campanillas de los plumajes,
Se ve sobre dos tordos el bamboleo,
Se oye el sordo gemido de los herrajes;
Entre.surco de nieve, pasa el trineo.
¡Qué lujosos cocheros y postillones,
¡Qué espesos los cristales de los postigos,
Qué profusión de plumas y de vellones,
1Qué envueltas van las damas en sus abrigos!
¡.Av del que siente el hambre cual buitre interno,
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
Ay de los que en la calle mueren de frío!

m

El cierzo del invierno sopla inclemente;
A repartir la cena van los gañanes,
La cena que en vasijas rebosa hirviente
A la perrera llena de hermosos canes.
Colmado el apetito, con grata holgura,
Entre sus gruesas mantas y ricas pieles,
En estancia de tibia temperatura
Duermen los terranovas y los lebreles.
¡Qué abundante la sobra, que hirviente humea,
¡Qué lejos está de ellos la noche fria!
El hornillo la estancia, ¡qué bien caldea!
¡Qué reposado el sueño de la jauría!
i.A..V del que siente el hambre cual buitre interno
Ay de aquél que consuelo busca en el rio,
'
Ay de los que en harapos cogió el invierno,
.Ay de los que en la calle mueren de frío!
DIEGO URIBE,

�EL !lfUNOO.

Domingo 5 de Diciembre de 1897.

389

EL MUNDO

Ensueño de niños.

.

.

.

POR JOSEPH L'HOPITAL.-ILUbTRACJONES GRABADAS EN NUESTROS TALLERES
. .

Número 7.

°0ioleta.-~uaaro

ae ~. Noberls.

.Jacobo iba loco de alegria, trémulo de pasión, la Sra. Lochet lo molestara, &lt;•ra demasiado por
triunfante &lt;;le esta debilidad.
cierto.
Así siguieron hasta la calle Colbert.
Hacedme fayor de dejarme tranquilo! dijo con
Cuando ella vió la,s tiendas ilumina&lt;las tuvo cólera.·
Bajó, pasó ú su vez ante las obreras cuyas riun impulso de retroceder pero ,Jacobo no 1'.1. dejó
ni aún detcncr:sc; y tirando de ella con violencia ssll sofocadas le hiciéron llamc,tr el rostro de YCrprecipitó el paso.
guenza y púsose á marchar en medio de la noYa cerca de la casa, la Sra. !.ochct que estaba che süi .:;aber :\ donde iha.
cerrando su tienda por poco deja caer las tablas
Instintivamente rehizo el caniino que había recon que cubría el aparador; tal fué la· sorpresa corrido hacía un momento sosteniendo en su bracon que vió á Jacobo que corría llevando á una zo á Jacquelina que languidecía. Llegó al muemujer. Jacobo subió la cscalcrn siempre arras- lle, cerca del árbol que lo hahfa ocultado cuando
trando á Jacquclina espantada; y como observó ella iba. y ,enía con ese lindo paso agitado por la•
que estaba á punto de desmayarse la tomó en bra- impaciencia de verle .... Ahí había wia. banca
zos y la llevó así hasta el fin del corredor. Bns- cerca y. se dejó caer·en ella.
Entonces sus nervios sobre-excitados se discó febricitante la cerradura y tanteando unos instantes antes de introducir la llave, notó que la tendieron de pronto y los sollozos se apretaron en
parte baja de la escalrmt se iluminaba y oyó que • su garganta. Lloró de verguenza, lloró de rasubía alguien con pasos furtivos.
bia, lloró de amor. . . .•. .
·
A lo lejos sonaron las diez lentamente. Se leAl-fin se abrió la puerta y Jacobo se lanzó en
el cuarto cerrando de golpe la vidiera; depositó Yantó, pensando amargamente en que tenía aún
á tiéntas á Jt1.cquclina en el único sillón y encen- dos·horas delante porque tenía permiso hasta media noche.
dió una luz que puso en la chimenea.
Ah! si hubiese sabido ..... .
Cuando ella vió el cuarto iluminado, se incorpoBajó hacia el Loirc, con la cabeza desnuda, deró ,lentattiente apoyando las manos crispadas en
los brazos del sillón. La llama de la vela ascen- jando que la brisa del rio refrescase bien su frendía rechazando las sombras, llenando con su luz te abrasada, deseándo estar solo y pasearse la1:temblorosa la pieza de soltero donde se respira- gamentc asi, para calmar su sangre, para poner
ba una liumedad malsana. Y mientras Jacobo un poco de orden en su cerebro agitado. Pero
arrodillt1.do frente al hogar se esforzaba en hacer cuando atravesaba la plaza del Hotel de Ville, se
que ardiera la leila verde que sudaba agua y arro- olló llamar por su noi:nbre:
-Oye, Yaranville! Estás sordo hijo?
jaba torbellinos de humo gris, ella contemplaba
Era Pedro.Lavat, el camarada de los cazadocon pavor de pesadilla emerger de las tinieblas,
las dos ,;illas de-paja, la mesa redonda cubierta de res, no ya fatigado y descorazonado del oficio
una carpeta destcilída, el tocador, la cama. En- como en otro tiempo, sino campante, metido en su
tónces clió un grito y se levantó tambaleando, al dolman, haciendo sonar sus espuelas y llevando
mismo tiempo que ardía la llama en la chimenea con orgullo su sable de ordenanza.
-Vamos, qué es lo que tienes? Se diría que
con chisporroteo victorioso. J acobo la hizo sentarse de nuevo; y arrodillándose á sus pies, le to- nunca has visto un caballero, que anda á pié! Estás
ahímirándomecomo una liebre cogida en la trammó las manos y se las besó.
Ella retroccció con el terror en los ojos. La pe- pa! Se te hace el honor de ofreccrta un vaso. Dí
sadilla que la obsesionaba se convertía en reali- gracias, pillo, y entremos al salón del comer.cio:
En cualquiera otra circunstanciaJacobo se hudad; la debilidad que la había llevado ahí, concluía, concluía su borachera de amor. Se veía so- biera enfadado probablemente; porque él estaba
la con un hombre, porque Jacobo no era ya para en la infantería y no gustaba de que se bromeara
ella más que un hombre cuya pasión, la fiebre de sobre la reina de las batallas. Pero esa noche su
espfritu estaba muy lejos; tendió la mano al cazacuyo delirio, la espantaba.
·
Reunió todas sus fuerzas y con una facilidad · dor con un ail'e frío y lo siguió maquinalmente
•
enérgica le rechazó. Entonces, con una voz que sin decfr palabra.
Ese Pedro Laval era un buen diablo, desde que
el exceso del honor y del miedo volvían ronca,
gritó saltando hacia la mesa que puso entre ella estuvieron en la mesa vió que Jacoco tenía una
pena ó un disgusto serio.
y él.
-Hijo creo que no te va bien .... Yo .... ya
-Xo quiero! No quiero! Jacobo permaneció uh
instante perplejo, estupefacto, initado. Ella se estoy en paz; yo yt1. no me fatigo ni roe molesto;
aprovechó de su asombro y se precipitó hacia la sin un ascenso que me danza en la mollera, estaría contento. Es que te siguen haciendo trabapuerta, que abrió. Más luego volvió en sí.
-Yo os 1o suplico Jacquelina, quedaos! Que jar mucho? Eso te fastidia? Es natural que canse.
Yo, viejo tengo Ulla jaca! Pero una jaca.....
he hecho yo pues? Que tcmeis?
Y empezó á discurrir sobre los méritos de su
-N'ó, dejadme partir. Quiero irme! No debo esbestia, sobre los percances que había pasado en
tar aquí .... por piedad!
Había dado vuelta á la llave y la puerta se su manejo, sobre su maJ'lera de montar, etc. etc.
Jaco bo tomaba á pc_q ueflos sorbos su grog; traabrió, sobre la escalera que alumbraba una débii
luz desde abajo . .A.pesar de su furor y su despe- tando de interesarse en aquella oleada de palacho, Jacobo tuvo conciencia del escándalo posi- bras, pero sin llegar á conseguirlo.
-Decididamente tú tienes algo. Tu aspeetono
ble y cesó un segundo de retenerla indeciso. Eses del todo natural. Apostaría á que hay una mute segundo bastó.
Ella saltó á la escalera que bajó como un tor- jer de por medio .... Oh! las mujeres sabes?
Jacobo se sintió incapaz de seguir escuchando
bellino, hizo perder e! equilibrio á la Sra. Lochet
que escuchaba en las primeras gradas y cuya y cortó de golpe la tirada que su amigo iba .á
lámpara cayó al suelo :lpagándose con un csttucn· iniciar sobre el bello sexo.
-Perdóname, le dijo· levantándose, pero no sé
do de vaso roto, golpeó á las obreras y despareció corriendo. La Sra Lochct púsose furiosa de qué tengo esta noche, mi cabeza está atroz ..... .
_ ver rota su lámp1u-a y míts aun ele no poder ¡:lisXIII
. tinguir las facciones de la que huía. Subió y en
contró á Jacobo en el umbral, inmóvil y transtorJacquelina se fué corriendo, dominada por un
nado.
.
. -Es una ladrona sin duda, dijo con voz de có- terror loco; y sin entrar en el café donde Augcr
lera, parn haberse escapado tan pronto. Uay e~- hacía sus cuentas del día á la luz de una vela y
Tours tántagcnte mala! ¿Quiere el señor que pre sin detenerse en la cocina donde su tia arreglaba
. las cacerolas, subió precipitadamente á su cuarvenga á la policía?
Jacobo se contuYo para no extrangularla. Es- to, se encerró y se dejó caer sobre una silla que
tar desccpcionado, puesto en ridículo r que luego había cerca de su lecho. Así permaneció sumida

en una. especie de embrutecimiento, sin poder
cordinar sus ideas que voltigcaban en su cabeza estropeándose en vertiginoso torbellino, y con
sus dos· manos se oprinúa las sienes que latían
con violenci¡t. Esta postración y este dolor físico
le parecían dulces, y grata la oscuridad y apacible el silencio profundo que reinaba en torno suyo. llfaquinalmente sus miradas ardientes se posaron sobre la luz indecisa y pálida que filtraba
por el cuadrado de la ventana y se fijó largamente en esa luz sin pensar en nada.
¿Cuanto tiempo permáneeió así? No habría podido decirlo; pero de pronto se estremece herida
por el frio, y esta súbita sensación despierta en
ella sus recuerdos. Entonces, igual que cuando
en el teatro al levantarse· lentamente el telón, se
van descubriendo los detalles de las decoraciones, se leYantó la· hora extraila que acababa de
vivir y poco á poco la visión de lo que le había
pasado fué presentándose más precisa y empezó.
á sufrir al extremo de darle miedo las tinieblas
que la cn-volYían y parecerle siniestra la ventana
pálida. Entonces se levantó peno1Sameute y bus• cando á tientas una cerilla, encendió con mano
temblorosa la vela que en una palmatoria estaba
· sobre su nicsa. La luz humeante y trémula languideció de pronto y luego fué creciendo hasta
alumbrar su cuarto sin fuego y de paredes bll\ncas. Se sintió bien en su casa, con la puerta cerra-·.
da y libre de peligros; avanzó á su tocador y llenando de agua su pobre jofaina desportillada hundió en ella la cara por unos :n.stantes.
A la cabec1•ra dellccho estaba colocada una Virgen de Lourdes con larga túnica blanca y manto
azul, con rosas bajo los piés dm¡nudos y desgranando un rosario y sonriendo en éxtasis delicioso.
Jacquelina se arrodilló ante l¡i, imágen y empezó á orar esperándo que encontraría en la ~ladre
purísima el olvido, la calma y el reposo que creía
merecer. Pero de nuevo sus sienes palpitaron como si fueran á estallar, midiendo la angustia de
sus recuerdos espantosos, y la plegaria brotaba
confusa, llena de contradicciones, dolorosa, entrecortada por sollozos desgarradores, no subiendo al ciclo sino para volver á caér más destrozada
sobre la tierra en que se arrastraban sus quejas y
su amor.
-Bendita tú, Vírgcn Santa, bendita tú que me
salvaste, porque sin tu auxilio ya no sería yo una
jóven honrada. Oh! y estuve tan cerca de la vergüenza .... !Creí que no podía evitarla porque me
atraia ocultándose para que yo no la viera. Tu me
la enseilaste como con la luz de un relámpago y
me salvé_y soy todavía honrada, honrada, ho1irada .... l Pero le amo tanto, vírgen mia! Arráncame estos pensamientos .. . . yo no puedo: le amo
tanto!
¡Como me ha engafiado! ¿Será verdad que todos los hombres son así? Me había hecho tantas
promesas y era yo tan feliz! Pero tal vez no sea
tan culpable: los soldados en el cuartel se olvidan
de rezar y ¡es claro! les pasa todo esto. El me ama,
estoy segura, su corazón es bueno, y luego, es tan
amable y tan .... Ayl Vírgen santa, quítame estás ideas ..... .
Hace un momento, en el muelle ¡que bello era
todo lo que me decía! yo lo escuchaba como una
música dulce y arrulladora. Sabía bien que debía
oponerme á sus razonamientos pero no tenía facrzas .... y cuando me llevó por las calles iba yÓ
como arrebatada .... y luego que en vez de enojarme sentía un gran placer y cerraba los ojos
como cLiando se sueiia. ¿y aquel cuarto? qué vergüenza! sola yo con él .... yo que había jurado
que nunca .... Solo tú, madre mia, solo tú pudiste
salvarme. Aconséjame ahora. ¿Debo decirle que
todo ha terminado y que no le amo? Ay! pobre de
mi: si le amo .todavía!
:\lucho tiempo, mientras avanzaba la noche siguieron sus quejas y sus plegarias; hasta que destruida, anonadada, con el corazón hecho trizas
por el horrible combate que se libraba entre su

•

�890

EL ?lruNDO.

Domingó 5 de Diciembre de 1897.

Domingo 5 de Diciembre de 1897 .

EL MUNDO,

391

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•

a~or y su orgullo, se arrojó al lecho. Entonces la
Vll'gen blanca,_ ~e ~~nto a~ y rosas bajo los piés
desnud~s, ~e ~n:1g1ó una nurada de piedad y complacencia mfirutas y luego envió junto á ella el
ángel de los sue:üos puros. El espíritu bienaventu!ado, c?n las manos llenas de pétalos de adormidera vmo á revolotear blandamente en torno
al lecho de la ni:ña; hizo llover sobre sus megillas
abrasadas por las lágrimas, en nieve perfumada
la fre~cura de esas flores del cielo, y la ni:üa se
durmió.

XIV
Cuando_ despertó al a~anecer estaba triste pero tranquila: una resolución enérgica había reemplazado en su espíritu la indecisión y los combates de la víspera; había decidido alejarse de Tours
lo más pronto posible.
Co,mprendia que si volvía á verá Jacobo su
pérdida era segura ¿y cómo evitar verle todos
los dias?
Y por otra pa~te, ella no estaba segura de si la
habrian reconocido las jóvenes que la espiaban
e~ el corredor de la seil.ora Lochet. ¿Qué sucede- .

ría si ellas charlaban, si contabah haberla visto,
en el cuarto de Jacobo? ¿Cuál sería la actitud de.A.uger cuyas asiduidades ambiguas la tenían alarmada y en el cual había sorprendido miradas decelos cada vez que la veía cerca de Jacobo?
No tener nada que r eprocharse y leer en todas.
las caras la burla y el insulto, era demasiado y
por eso·debía partir inmediatamente pues si vacilaba si esperaba siquiera un dia, sabía muy bien
que le faltaría el valor.
Pero . ... ¿dónde ir? J acquelina se acordó deaquella parienta que tenía en París en una tienda.

•

de modistas y allí pensó ir y pensó que no se negarían á recibirla en gracia de sus pocas ó ningunas exigencias.
Solo una cosa la apenaba: partir sin abrazar á
la madre .A.uger á quien amaba sinceramente y
que la acusaría de ingratitud. ¿Cómo explicarle?
Entonces le escribió una larga carta que estuvo
á punto de romper creyendo que no llenaoa su
fin.
-Tanto peor, dijo después de estrujarla entre
los dedos, y la colocó en la mesa de un modo que
quedara visible. Luego puso en su maleta alguna ropa interior, tomó de la cómoda algunos billetes de cien francos qu~formaban todas sus economías y quedó. expedita para el viaje.
En la casa Auger todos dormían aún, como
siempre, porque allí no se madrugaba; y de consiguiente Jacquelina bi!jó sin ser vista y se dirijió rápidamente con su equipaje á l_a estació~ del
Ferro-carril. Ahí tuvo una decepción. El pnmer
tren acababa de partir y era necesario esperar
dos horas para la salida del siguiente. Por temor
de que la conocieran si permanecía en la estació!1
se puso á recorrer el bulevar Heurteloup con dirección al canal. Se acordaba que Jacobo le había hablado de una gran revista que debía hace~·se ese día en la avenida Gramont y por comnguiente debíl1 estar desierto el bulevar.

Siguió pues lentamente la línea de los árboles
sin encontrar á nadie pero iban con ella sus pensamientos y sus recuerdos. Luego se sentó en un
banco sintiendo oprimido el corazón y con creciente tristeza. La lucha empezab:1 otra vez! .A.h!
porqué había partido el tren?
¿Tendría valor Jacquelina para insistir en su
viaje? Recobrada un tanto se dirigió al Canal y
empezó á pasear por el dique y allí la siguió el
r ecuerdo de Jacobo. Llegada al Loire permaneció algún tiempo inmóvil, con los ojos fijos en la
torre de Guiaa y presa de un deseo loco de abandonar su proyecto de fuga y verse otra vez en la
salita del café. Pero el tiempo avanza; la campana de un reloj suena á lo lejos y Jacquelina suspirando dolorosamente se armó de valor y volvió
sobre sus pasos.
Cuando se aproximaba á la estación se detuvo
de repente con el cora11ón palpitante.
A lo lejos, y viniendo hacia ella resonaba el rumor de los tambores, y allá ab:1jo iluminado por
el sol, doblaba por la plaza del palacio el Regimiento y desembocaba en el bulevar con centelleos de cobre y rumores de mú5ica militar.
Jacquelina quiso escapar pero no se sintió capáz de ello. Apoyada C;)ntra un á1·bol permaneció y á medida que los soldados se aproximaban
gruesas lágrimas corrían de sus ojos. Entretanto

la calzada se llenaba de gente, las ventanas se
abrían, los niños conían delante de la trnpa, pero ella que un momento antes temia ser reconocida, no veía ya á la multitud ni pensaba ya en
nada.
Lo que veía, en lo que fijaba inesistiblemente
los ojos á travé5 de la nieb,a de sus lágrimas,
m:\s allá del estruendo de los instrnmentos, detrás de los oficiale3 á caballo, era la bandera que
ondulaba entre el brillo de las bayonetas al sedoso r elámpago de sus colores. La bandera, ella lo
sabia, estaba en la tercera compañía, la compa:üía de Jacob;) ....
Los tambores pasaron, precediendo á los clarines cuyas voces imperiosas, sostenidas por la música tocaban fieramente la marcha del regimiento, y que después de cada intervalo se levantaban y se abitían con ese gesto vivo, á~il y coqueto que no tienen sino los soldados de Francia, más
ella no se fijaba en eso mirab1 siempre ante sí,
allá lejos. Y á medida que la b:111dera avanzaba
vivamente hacia ella, refluía la sangre á su corazón. Oh! verle, verle aún una vez.
Por fín la tercera compañía desfiló: Jacobo estaba ahí, en primera fila, casi la rozó, pero no la
vió. Marchaba correctamente, con la cabeza erguida, pero con los ojo.s bajos, visiblemente pálido.
(Gontinuará.)

•

�..

•

Domingo 5 de Diciembr¿ de 1897.
Dnminirn ñ &lt;le Diciembre de 1897

EL MUNDO.
Las imágenes deI suelo-son demasiado precisas para que se las
reconozca perfectamente sobre
la carta del servicio geográfico
del ejército, la cual fué redactada en 187i v ha sido hecha en la
e~cala de 1}20,000. La foto{;rafía
aerea, atmque tomada á t)ordo
de un globo- que marchaba con
una velocidad de 60 á 80 kilómetros por hora, presenta una multitud de detalles que la obra de
los oficial e::; franceses del Estado
l\Iayor, uo posee. Cada uno de los
en·ores que han• cometido, pu-ede ser rectificado.

M2

**:;.

•

•

•

TRAJE DEJ PANO AZCL OSCCRO

VESTlDO DE NIÑA DE 9 A 10 AÑOS

VESTIDO DE FRANELA Á CUADROS
'

CRONICA DE LA MODA

¿Qué innovaciones nos dará la rn_oda? Las gra~d~s
costureras de Paris despachan ávidamente sus ultimas concepciones.&lt;}e Otoño y se han puesto en obra ]as
innovatjones que, en artículos precedentes hemos mdicado.
· l es d e z·b
Los gruesos cachemires, las d ivers:i,s pie
I elina chinchillas Alazca, etc., en concierto con los terciopelos, forman deliciosos toilets. . .
Donde se nota de una manera pos1t1va_ la reforma es
en las mano-as lisas ó adornadas, pero srnmpre estrechas. Las e~aa-uas siguen llevándose bastante anchas
abajo pues las predilectas miden en su. borde 4 metros
ó 4,50'. Algunas modistas colocan ya la ?olsa y la cerradura en los lados, lo cual aunque es m1is _cómodo ~o
ajusta á todos los yes~idos. Las más _entend1~as modistas son aquellas que sin torturar ~l talle lo afinan .Y hacen aparecer con aire de elegancia, merced al deltca_do
corte v "'raciosos adornos que emplean. Ellas 1~os mdican"q~e las aplicáciones de paño en las pels.~~es (capas) están en "'ran privanza, ya sean sobre terc1ope_lo,
piel ó paño. E~ astracán con reversos y cuello de chmchilla hace un lindo concierto.
.
.
La boga del sombrero Rembrandt_se acent~a: ~eJando compi:ender que será la que reme en el mv1erno.
Esta es sin contradicción una de las f~rmas ~ás iraciosas y que se acomodan á todas las_f1sonom1as. .1Jespués de,éstos los sombreros de terciopelo dra~eado
con plumas c}espas están muy bien.aceptados. 1aque

nos heinos ocupado de sombreros, haremos un lugar
á los velos, tanto más, cuanto que de ellos depende el
mayor esplendor del rostro, que pretende ocultarse.
Los lindos velos de puro l'Ombo con albergas, son .
hov el encanto de las· Jóvenes. Los hay de dos tonos,
sobre un punto blanco se extiende una Cinisima rejilla
ne"'ra, de primoroso efecto.
Ved también algunas indicaciones sobre guantes
que causan graves perplejidades á nue1&gt;tras lectotas.
Para la calle se adopta la cabra glasé un poco fuerte,
ne&lt;&gt;'ra ó blanca, con sobre costura negra y como cerrtdura dos a-ruesos botones de ·nacar. Para comida el
o-uante chic ~s con cuatro botones y simples filetes sin
iin"'un bordan.o, Y para soirée la cabra matiz champaña f. adornada coi1 tres simples filetl'.s. En fin la media
ne,;;ra será siempre la reina aunque por un momen,o
pafecia vacilante sudomi~io, hoy seextiende;manifestando sus discretas ventaJas.

1

Vestido de nl:'ia de 9 á lo afto•.

Se hace este vestido de cachemir Isly poniéndole en
las costuras laterales de la enagua un adorno de cor•
dón de seda verde obscuro. Cuerllo blusa con un chaleco s!&gt;brepuesto y adornado lo mismo.que la enagua.
Sombrero fieltro redondo. Botas de cabra glasé.
Vestido de franela á cuadros.

Es un precioso bolero de cheviot, con cuello médecis y una vuelta sujeta con grueso botón. Este bolero
se adorna con cintas de t~rciopelo negro en dos an•
chos.

•

..

PATINADORAS

He aquí unos g-raciosisimos aunque muy sencillos
trajes para patinar.

---

Traje de paño azul obscuro.

Cuerpo blusa de tercipelo negro adornado con piel
blanca. Cinturón blanco. Sombrero fieltro gris.

Es_ta casa de_p1:imer órden tiene siempre un gran
surtido de ~as1mu·es franceses é ingleses del mejor
gusto y calidad.
HAY TAlllBIÉN

cm,µ¡

SURTIDO DEJ CORBATAS INGLESAS.

** * ** Calle del Espíritu

Santo Núm. 8. *

--MEXICO--·-

•

* *
* *

El ªf.arato ha ;ido construido 1
por l\ . Gaumont, director de la
oficinageneral de fotografía, con
el fin de se¡• colocado ,\, bordo de
los globos sondas y expedido á
18,000metros. Es, pues, muv ligero y no pesa más que de siete á
ocho kilos.
·
Se podrían construir más poderosos, basados sobre el mismo
prin_cípi~, que registrasen toda
la h1stor1ade una ascensión aereostática ejecutada 'por escalas
durante las horas luminosas de
muchos dias.
Asi se tendrían todos los cambios de altitud, así como todos
EL GLOBO DE 11BALASHOFF 11
los cambios de velocidad v de
dirección de los vientos LamaCURIOSIDADES
yor ó menor precisión de las imágenes daría 1a medida del estaREGISTRADOR FOTO,RAFICO DE LAS ASCENSIONES
do higrométrico de la capa de
aire comprimido. entre el suelo y
El registrador ftftográfico del cual mostramos el gra.
el o·lobo.
bado, fué imaginado por el francés M. ·Calletet miem'ona de las particularidades
bro del instituto. El fin primitivo de la construcción
más salientes de la construcción,
era rectificar la ley de las alturas barométricas indicaes que el aparato lleva dos obda por Laplace, y de la cual se sirven los aereonautas
jefü·os, y que la peliculit está
para deterrniuar la altitud de su aereostato. Es una de impresionada de ambos lados.
Sobre la fase superior es donde
las más bellas ideas del gran Leverrler.
está res-istrada la precisión baEl éxito de la experiencia ejecutada por los Sres.
rométnca. As! Re podrá foto&lt;&gt;·raHe, mite Besan&lt;;:on en su ascensión del 21 de Octubre
con el globo el «Balashoff,• ácostadel príncipe Rolan-' fiar un reloj y un barómttro,
do Bonaparte y bajo los auspicio!&gt;del Comité científi- sea de mercurio, sea metálico
co de aereostación de París, ha sido completo y se en- pero se empleará un registradoi
treven muchas otras aplicaciones, de una utilidad más • especial para estos etementos,
cuando se quiera obtener intacta
general
En efecto, el instrumento registrador suspendii;lo so- la imagen del sol
Un globo provisto de un apabre la canastilla y del cual los aereonautas no tuvieron neceHidad de preocuparse, ha funcionado con una rato de este género, que puede
regularidad admirable durante 50 minutos,proporcio- desarrollarse de una manera connando una serie de 21 clichés, sucediéndose de dos en tinua dará lQs informes más curiosos sobre una región inexplodos minutos. Es el globo el que escribe por si mismo
rada'.
la historia de su ascensión.
La escala de la fotografía depende de
la altura á la cual ol
globo se cierne. Puede ser fácilmente determinada por un cálREGISTRADOR FOTOGRÁFICO DE LAS ASCENCIONES.
culo de los más sencillos, cuando se conoce la lono-itud
de la escala. El cristáldel:aparato lleva cuatro líneas par~0
una construcción como la del Castillo de lelas ~e dos en dos y cuya diotancia es perfectamente
Versalles por ejemplo, que se ve perfecconooda.
tamente en una de las pruebas obtenidas.
Pero no debemos en este articulo entrar en detalles
La distancia medida entre dos puntos
t~cnicos. Nos contentaremos con indicar que el éxito
da la velocidad medía del viento.
de esta hermosa experiencia abre un porvenir inmenso á la aereostación científica.
. S! se tuviese que ~nsayar un globo dirig:1ble, no_ se tend11a más que hacer que
deJar subu el aparato y anotar los insUN BERllOSO ARCO NATURA L.
ta_ntes en q1;1e _ee pondría la máquina motnz en movnmento. Se verla así con precisión la diferencia entre la trayectoria
del globo abandonado al viento y la del
El que ha pasado aunque sea un invierno en
globo accionado.
Xiza ha seguramente visitado la hermosisima gritEn tiempos dé guerra se tomaría así
mismo en algunos instantes el plan de "ta de San And1·és, y testificac;lo que esta gruta es á
un campo de batalla ó de una ciudad sidecir verdad un tunel, .ó mejor dicho un puente
tiada.
puesto que por encima de el pasa á través de una
Una sola ascensión ejecutada en Tunes garganta abrupta una gran ruta para coches.
en Madagascar ó en Ton_kin, bastaría paMenos conocido porque está un poco mas aparra dar un cuadro auténtico, representando muchos millares de kilómetros cuadra- tado, pero no menos grandioso es el arco gigandos, que se desarrollarían como un cinetesco que puede admirarse cerca de la aldea de
matóg·!afo ~ ~a vista del esp~ctador,
Saint Vallier de Tliiey, que, situada en el camino
El dispos1tlvo que ba permitido á l\f.
de Digne dista solo 12 kilómetros y tiene 720 meGaumont realizar la concepción ele l\I.
Cailletet puede resumirse en unas cual}- tros de altura y es por si ¡¡olo un interesante lugal'
tas palabras.
para paseo y la primera estepa habitual de la
La película está enrrollada de antemaemigración
de primavera de los que invernaron en
no á un primer cilindro y pasa sobre un
segundo cilindro paralelo al primero una Saboya ó Suisa.
vez que ha sido impresionada.
'
En esta excursión todo es encantador pero con
. Cada vez que un movimiento de relojeespecialidad el soberbio arco cuyo grabado rena produceJa apertura del obturador los
producimos y que proporciona un efecto sorprendos cil)ndros s_e ponen en movimiento' padente.
ra enviar el prnuero sobre el segundo una
porción de la pelicula, qustenga cuando
La boveda de unos quince metros de elcvat!ión
menos18 centímetros de longitud.
por cinco apenas de anchura al nivel del agua
La banda de éelnloide impresionada,
es, sorprendente por su estructura audaz y .elepasa á un foyer de dos objetivos, desti- gante y prueba que .cuando la naturaleza levanta
nado el de arriba á fotografiar loR instrusu.s_ arquitect~ras sorprende siempre con -lo im~ento~ y dispuesto el de abajo para reci!
b1r la imagen de la tierra. La relación
previsto de sus bellezas.
entre la superficie del terreno y la de la
A traves de este arco gigantesco ~;tiéndese
placa es proporcionada por la altura verun
paisaje de suprema belleza del cual parece
dadera á la ~mal !!e cierne el globo, expreconstituir la entrada triunfal.
sada en décimas de milimetros y dividida
por211,7 la inversa de ese número marca
UN HERMOSO ARCO NATURAL.

t

�TOM0.11

MEXICO, DICIEMBRE 12 DE I897.

Estreñimiento,
Jaqueca y Desarreglos
-DeL-

• Jes
AgeIlte8genera

ESTÓMAG01

de este periódico en Centro
America, Sefiores J M. iardizábai .Y Compafiía en Guatemala.
Están autorizados para
arreglar contratos para anuncios y suscriciones.

HÍCADO y VI.ENTRE .

·-

Son puramente vegetales,
Son aiucaradas,
Son purgantes.
Xadic debe rstar sin nn pomito el&amp;
Píldoras Catárticas ciel Dr. Ayer,
para poder tomar u11a prquefol
closi~, :i los primeros i;t11tomas de in• rligesti&lt;in, y eYitar a si 1111 sinnúmero
de enfermedades.

· ~ c.ORBEILLE Ple,

~"'
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Perfumería Etxtra-Bina

.ED.PINAUD

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EJ!jl~~.::» PARIS, 37, boulevard de Strasbourg, PARIS

Pre¡&gt;arrulaJ por 4'1 Dr. J. C. Ayer y Ca.,
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PRIMER PREMIO EN LAS

~!lOsicio~es UnimsalAs de Barcelona JChicaRQ

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E~TRACTO VEGETAL

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NO TIENE Rl\"AL POR LO

T6nlco, Agradabley Reconstltuyeate,

Reeomendalla su firma

Por todas las Eminencias Médicas del Pats
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del E.xtranjero.

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E, indi1JJ1'TU!a/;/e para toda p erRma

. · u $'1l"ILLXFL UX u

débil, a11émica y cor,t·alfcienle.

IMPORTANTE AVISO

Este_ nuevo siSt ema ºfijo por debajo del tapon,
.
.
suprime el derrame darame el transporte , ha
unpos1ble en~bezar el frasco ó llenarle después de vacio.
Y ace

se venae en las pr1nc1va1es Bolle.as u
1&gt;~0GtJ E.~1,i.,s.
Para pedlcl"• dlrectoa dlrl&amp;lraei

PERFUMERfA PRECIOSA

•'• de Rosenoru y Ch. Poissonier.-Bord!"IX

PERFUME EXQUISITO, DELICADO Y PERSISTENTE

li:aencla. superflna. - Ja.bón de 'l'ocador - .Airua. de 'l'ocador oxtra-fina.
POLVO DE ARROZ invisible é impalpable
Este POLVO es perfectamente puro e inofensivo Befi•esc,iy Blanquea
el cutis, dándole el aterciopelado de la Juventiid

3urticlo de Perfumes Preciosa
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VIOLETTE
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LILAS
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PEAU D'ESPAGNE
MUGUET
YLANG-YLANG

ESPECIALIDADES EXCLUSIVAS
Pertumerias : Marie-Louise - Dauphine - Celestis
ESENCIAS SUPERFINAS PARA EL PAi'JUELO

~RISA de las PAMPAS -

BRISAS del MONTE
IXORA - THEODORA - AIDA
PORTE-VEINE

'

Con el •¡,rei-entc número repartimos á nuestros lectores 'l
~
de folletín, correspondiente al principio del segundo
~ 2 5 5 P A GIN AS~
!0 m~ de 1la novela ---f'poR HU NOK U.tL NUMBRl!i~ Hay que aadvertir que esta novela e:s la meJOr que iemos
~---------tf--publicado. Vale $7 enlaslibrerias.
.

Gmigos íntimos.

�</text>
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                  <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>El Mundo, 1897, Tomo 2, No 23, Diciembre 5</text>
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                <text>Reyes Spíndola, Rafael, 1860-1922</text>
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                <text>El Mundo Ilustrado comenzó a circular el domingo 14 de octubre de 1894 en Puebla, inicialmente con el nombre El Mundo Semanario Ilustrado. Su principal objetivo era el de proporcionar una recapitulación de los acontecimientos nacionales e internacionales, así como promover la verdad y la justicia. En un inicio estuvo auspiciado por el gobernador de Puebla, el general Mucio P. Martínez. En 1895 se mudaron los talleres a la Ciudad de México. Para Reyes Spíndola fue primordial dar a conocer artistas y escritores mexicanos, por lo que contó con colaboraciones de ambos para la publicación. Es posible considerar que de 1904 a 1908 fue la época de oro del semanario debido a que la calidad, tanto de contenidos como artísticos, alcanzó un gran nivel. En 1908 Reyes Spíndola tuvo que vender el semanario debido a problemas personales, en junio de ese año se anunció el cambio de administración y, que, a pesar de ello, iban a continuar manteniendo sus estándares de calidad y formato. Sin embargo, Víctor M. Garcés, el nuevo dueño, y su equipo hicieron algunos cambios, se mudaron de domicilio dos veces, cambiaron el formato del periódico, y, debido al abaratamiento de costos, la calidad del papel bajó y sólo se usó el de buena calidad para secciones específicas y el uso de la fotografía para las portadas fue más frecuente. En 1913 la empresa Actualidades, Artes y Literatura adquirió el semanario y en 1914 sus talleres fueron apropiados por el gobierno de Venustiano Carranza, sin embargo pudieron seguir editando el semanario por unos meses más gracias a la existencia de otras imprentas instauradas por Díaz. ​ Este fue un momento de crisis para la editorial ya que se encontraban en aprietos debido a la Revolución, por lo que la falta de recursos y personal fue frecuente, sin embargo, se las arreglaron para no bajar más la calidad de la publicación. Sin embargo, en ese mismo año El Mundo Ilustrado cerró definitivamente, mientras que su fundador, Rafael Reyes Spíndola, se encontraba en el retiro.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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